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i^¿sto7u*a de San JZu/s SPoéosí. 



El mitor se reaervH ¡n piophdnd th 
¡H, obra con todos sus duret-hos. 




SR. ING. J. M, ESPINOSA Y CUEVAS, 

actual Gobernador 
del Estado de San Luis Potosí. 



.'" "^ p f 'ff /v* 






jHISTORIA 



l»E 



SAN LUIS potosí 



POK 



ÍÍQiembro Honorario de la Sociedad (ÍQ^jíicana 
de Geografía p Ssfadistica. 



Precedida de un juicio critico escrito por el 
Sr. Cicenciado D- Sniilio 0^<^^z. 



rrois/L<o XXX 



SAX LUIS POTOSÍ. 5l51. -t ^^ 

iMP. Moderna de Fernando H. González. 
> de Ma\/o y Fuente, Esquina. 

1910. 






CAieiTULO 1° 



SUMARIO. 



indiu.s bárbaioí^ del Nuitf invudeii t-l K^tadu dt- S,ni Luis ¡'utusí. — l.>en<i.-; 
tan á las primeras tropas federales c[ue salieron en su persecución. — Tro- 
pas del Estado- unidas á las primeras dori'otan completamente á los indios.-r" 
informe de uno dé los cautivos. — Pronunciamiento del (¡ral. Paredes y del Pa- 
dre Jarauta.— Aprehensión y filsilamiento de ese sacerdote. — Fiiga de Paredes. 
Acusación contra un diputado y acusación de éste contra el <;iíLierna<lor. Los 

-dos son absueltos.— Los jiolkos en San Litis. — El mercado de la Albóndiga.— ' 
Vice-líobernador electo.— La revolución de Ja Sierra. iS,u .7 efe.^— directorio . re . 
vójucionario en Rioverde. — Plan socialista. — El (Tral. ííustamánte nombrado 
por el <Tobierno general para batirá los revolucionarios. — El ('omajidáfite IT ' 
Leonardo Márqitez, se pronuncia por la vuelta de Santa Auna al poder. — t'onelu- 
.ve pronto ese motín. — Derrota de los revolucionarios déla Sierra y fusilainiénto 
de su Jefe el Coronel Quiróz. — ^Muerte de la.Sra. Sagredo de Reyes. — Se ini- 
cian en nuestro país los dos grandes adelantos del siirlo. — I,:t l.ii:i<I.i'in-;i di' S:n 
:Lnis apnieba la erección del Estado de (luerrero. 



Gomo si los trastornos ocasionados por la guerra ex- 
tranjera y el sinnúmero de sacrificios que para ella hizo 
San Luis, no hubieran sidc suficientes á sumirlo en la 
desgracia y la miseria,- vino otro azote á pesar terrible-' 
mente sobre algunas poblaciones del Norte del Estado:- 
Una gran partida de indios bárbaros, desprendida de los: 
confines del Estado de- Coahuila, atravesó el desierto;' 
asolando algunos pueblos, haciendas y ranchos, del mis- 
mo Estado, y penetrando al nuestro hasta llegar á Mor- 
terillos, 15 leguas al Norte de la ciudad de San Luis. El 
Gobernador y el Go mandante general enviaron, fuerzas 
en. persecución de los salvajes desde que se tu\-n noticia' 
de que se aproximaban á la raya del Estado.; 



HISTOKIA \>K 8AN IATI8 



Invadieron el ¡Vlunicipio de Catorce y el de! Vena- 
do; en el primero expedicionó una partida de cuatro- 
cientos y en el segundo de ochocientos; la que recorrió 
el Departamento de Catorce tuvo un encuentro con la 
sección de tropas federales mandadas por el Coronel D. 
Rafael Quintero en un punto llamado El Sitio, siendo de- 
rrotado este Jefe con pérdida de 41 hombres de los 100 
que componían su fuerza. Murieron en ese combate el 
Coronel Labastida y el Capitán Fernández. 

Las fuerzas federales y del Estado que marcharon á 
protejer al Departamento del Venado atacaron á los in- 
dios en la Loma de los Zapotes, cerca de Morterillos; 
esas fuerzas se compusieron de 160 dragones y 80 in- 
fantes, de los cuales sólo quedaron 12 soldados de ca- 
ballería. Perecieron á manos de los bárbaros 148 drago- 
nes y toda la infantería, según el parte oficial rendido 
por el Alcalde i" de la Hedionda (hoy ciudad Moctezu- 
ma), D. José Manuel Delgado, con fecha 12 de Noviem- 
bre de 1847. 

Esta noticia alarmó terriblemente á los vecinos de la 
Capital, temiendo que después de ese triunfo de los sal- 
vajes y siendo escasa la fuerza que había de guarnición, 
se atrevieran á penetrar á ella ó se aproximaran á las Vi- 
llas suburbias. 

El Gobernador y el Comandante general procedieron 
con suma actividad, dejando en la ciudad á la guardia 
sedentaria y mandando en persecución de los apaches 
toda la fuerza disponible bajo las órdenes del Gral. D. 
Francisco Avales. Este señor teniendo como su se- 
gundo, al Gral. D. Valentín Cruz, persiguió con activi- 
dad al terrible enemigo, logrando darle alcance en San 
Juan del Soldado, donde lo derrotó completamente. Al 
dar su parte el Gral. Avalos, dijo que por economizar la 
sangre de sus soldados no había asaltado la casa donde 
estaban refugiados de cuarenta á cincuenta indios de- 
fendiéndose todavía con tenacidad; pero que como era 
seguro que primero morirían de hambre que rendirse, se 



lilSTOUIA \)K SAN LUIS 



vería tal vez en la necesidad de exponer algunas vida? 
para destruirlos antes de que pudieran proveerse de ali- 
mentos ó que apareciera la otra partida que se había in- 
ternado al Estado de Coahuila. En parte posterior co- 
municó que había dado el asalto á la casa donde se ha- 
bían hecho fuertes los apaches, mandando pasar á cu- 
chillo á 42 que se habían encontrado en ella. Las fuer- 
zas del Gral. Avalos tuvieron pérdidas lamentables 
de Jefes, oficiales y soldados. Les quitó á los indios 
inás de doscientos cautivos entre mujeres y niños que 
llevaban, más de dos mil caballos y todo el demás mue- 
ble. El Gobierno del Estado decretó una pensión para 
las familias de los Jefes, oficiales y soldados que pere- 
cieron en esa campaña. 

Cecilio Pagan, uno de los cautivos, informó que los in- 
dios eran más de mil en tres partidas, 1 ¡panes y coman- 
ches, mandadas las dos naciones por dos Capitanes, uno 
indio y el otro hijo de San Juan de la Baquería, herma- 
no del caudillo de aquel mismo punto. A éste obede- 
cen el indio y todos los demás. Venían armados de 
flecha, chuzo y hacha, algunos con rifles. 

Todavía no acababan los americanos de desocupar 
nuestro territorio, cuando el Gral. D. Mariano Paredes 
y Arrillaga, apareció otra vez en escena, tratando de re- 
volucionar con pretexto de que se había celebrado 
una paz ignominiosa para México y que era perseguido 
por los extranjeros. Pronto había ya olvidado que él 
fué de los primeros Generales que voltearon la espalda 
al invasor en circunstancias críticas para la Nación. Des- 
de el mes de Marzo empezó á recorrer los Estados de 
Guanajuato, Jalisco, Zacatecas y San Luis Potosí, ha- 
ciendo él mismo la propaganda para ganar prosélitos que 
lo ayudaran en sus proyectos de revolución. Las ten- 
dencias de Paredes desde 184^ que se pronunció en San 
Luis, fueron en el sentido de establecer en México el 



HífSTOlUA ÜE SAN LüíS 



sistema monárquico^ y en esta vez dirigió sus trabajos 
ai mismo objeto ayudado por los descontentos con el 
Gobierno y por los miembros del partido Santanista. En 
el mes de Marzo llegó á las inmediaciones de San Luis, 
pero el Señor Gobernador Reyes le prohibió que entrara 
á la capital del Estado. El Gobierno general ordenó que 
fuera aprehendido, lo que no se verificó por haberse ya 
retirado dicho Jefe sin saberse el rumbo que había to- 
mado. En Abril del mismo año estuvo en San Luis el 
Sacerdote D. Celedonio Domeco de Jarauta, que' en la 
guerra americana había prestado algunos servicios al 
frente de una guerrilla. Este señor vino con eVobjeto 
de conspirar á favor de la causa de Paredes, y logró se- 
ducir á varios Jefes de la guarnición y á algunos vecinos 
de la ciudad. Terminados sus trabajos se fué para La- 
gos, dejando en poder de D.Ramón Pastor y Oviedo, 
diputado á la Legislatura la cantidad de mil pesos para' 
que los repartiera entre dos Jefes y tres oficiales que se 
habían comprometido á proclamar la revolución. 

La noche del 9 al 10 de Mayo estalló el pronuncia- 
iTiiento en el cuartel del Carmen, sublevándose contra el 
Gobierno el batallón número 16 que tenía ^00 plazas, 
poniéndose al frente del movimiento el Coronel D. Ca- 
yetano Martínez y el Comandante D. Juan Ortiz. A las 
dos de la mañana salió el cuerpo del cuartel del Carmen 
y se dirigió al Santuario de Guadalupe donde había 10 
piezas de artillería, parque y muchas armas de fuego y 
blancas. El resto de la guarnición permaneció fiel al 
Gobierno; el Gral. Amador formó con ella una brigada 
llevando por su segundo al Gral. Avalos, y se dirigió á 
atacar á los pronunciados. Estos se hicieron fuertes en 
el- referido edificio, con la esperanza de que el Gral. Pa- 
redes, á quien suponían ya sublevado en Aguascalientes, 
los auxiliara oportunamente, pero viendo que su resis- 
tencia sería, inútil ante el grueso de fuerzas que los iba á 
atacar, abandonaron su posición dispersándose en todas 
direcciones. 



Hlí^TOEllA DIí 8AN LUIS 



El Gobierno del Esiad'^ acusó ante la Legislatura al 
diputado D. Ramón Pastor y Oviedo como cómplice en 
el pronunciamiento del día lo, y consignó por igual de- 
lito á otras personas que no gozaban fuero constitucio- 
nal, á los tribunales comunes, entre ellos al Lie. D. Pa- 
blo R. Gordoa. 

El Padre Jarauta se pronunció en Lagos el i" de Junio 
contra el Gobierno y el Congreso por haber celebrado 
estos poderes el tratado de paz: de allí se dirigió para 
Aguascalientes, donde se le unió el Gral. Paredes, ver- 
dadero Jefe de la revolución, y este señor en su plan, 
comenzó por llamar traidores al Sr. Peña y Peña y á 
rodos los ministros, diputados y senadores que habían 
.iprobado dicho tratado. El Gobierno organizó una 
tuerte división de tropas para reducir al orden á los re- 
voltosos, confiando el mando de ella al Gral. D. Anas- 
tasio Bustamante. 

Paredes entró á Guanajuato el día i^ del mismo Junio, 
donde ya se habían adherido á su plan el 17" Batallón \- 
otros piquetes de diversos cuerpos que guarnecían la 
plaza. El Gral. Bustamante marchó sobre la ciudad 
indicada, llegando el 5 de Julio al pueblo de Marfil. Hu- 
bo ataques muy reñidos en Valenciana, Gritería. Cerro 
Tajado y el de Rocha. En ellos se distinguieron nota- 
blemente algunos jefes y oficiales que después han figu- 
rado en los primeros grados del ejército, como D. José 
López Uraga, D. Eligió Ruelas. D. Leonardo Márquez, 
D. Miguel María Echeagaray y D. Manuel Robles Pe- 
zuela. El Comandante D. Leonardo Márquez cogió pri- 
sionero en el cerro de la Gritería al Padre Jarauta, el que 
á las dos horas fué fusilado por orden del Gral. Bus- 
tamante, en cumplimiento de superiores instrucciones 
recibidas del Ministerio de la Guerra. 

Los revolucionarios abandonaron la ciudad el día 18. 
fugándose y ocultándose los cabecillas. El Gral. Bus- 
tamante la ocupó el mismo día. Algunos de los prófu- 
JQS de Guanajuato fueron á unirse con los revoluciona- 

IH— 3 



ío 



iiisTourA 1)1'; SAN i.rrrs 



ríos de Siena Gorda que hacía pocos meses se hab an 
■ublevado extorsionando á pueblos rndeensos de los- 
FÍtados de San Luis, Guanajuato y Queretajo. 

Fvfnno de los caudillos de esa sublevación el Tenien- 
te Coronel Mela padre del célebre GraV.D. Tomas 
Óue a aquel ripica figuraba ya como Capitán entre los- 
m smóVslb evados de la Sierra. El Gobierno encomen- 
tóToral López Uraga la dirección de esa campana. 
H Ltis^atura del Estado declaró no haber tugar a for- 
mar fáusa diputado D. Ramón Pastor Ovied», y los 
demás presos fueron también absueltos por sus respec- 
fivosiueces. El diputado Pastor, resentido con el Sr. 
Reye^"'"r haberlo éste acusado y reducdo a P"sion, 
.Vrikóásuve/ á dicho Sr. Gobernador ante la H. Le- 
aís auira Kacíéndole cargos de haber disuelto al Ayun- 
fimie to de U Capital y de haber nombrado otro s.n las 
om a ida es de la ley; de haber reducido á prisión a dos 
míos vioíando el fuero constitucional, de haber 
empleado el cohecho v el soborno para hacerse elegii 
Gobernador del Estado: y de otros delitos ot.c.ates de 
menor iniportancia.^ Instruido el expediente respectivo 
por la sección del Gran Jurado, ^onsulto esta no habei 

ugar á formación de causa contra e .Sr- Gobernador 
D Julián de los Reyes, cuya proposición fue aprobada 
por once votos contra dos. 



« * 



El Gobierno del Estado mandó organizar dos batallo- 
nes de infantería, un escuadrón de caballería y una com- 
•nañía de artillería, todo de guardia nacional sedentaria pa- 
ra el exclusivo objeto de defender la vida y los intere- 
ses del vecindario, amenazados por los revolucionarios 

de Sierra Gorda. -. . , , i - 

Esas milicias se formaron á imitación de las que el ano 



HISTOKIA DK SAN LüIS 11 

^interior se organizaron en México, conocidas con el nom- 
bre de "Jos Polkos/' Aquí también se les llamó así poi 
el público, y uno de ios batallones era compuesto de co- 
•merciantes y propietarios haciéndose notable por el lujo 
-de sus uniformes, \' el otro lo c<'>mponían los artesanos, 
•cuyos uniformes naturalmente eran más modestos. Sir- 
vieron esos cuerpos para divertir algunas tardes de los 
días feriados á la mucha concurrencia que iba á verlos 
hacer ejercicio en el llano del Santuario, y para que to- 
maran á lo serio el carácter militar en los banquetes y 
en las reuniones familiares. 

Al disolverse esos batallones algunos de los jóvenes 
oficiales que por juguete habían saboreado la carrera mi- 
litar, la siguieron formalmente en los cuerpos del ejérci- 
to, llegando á distinguirse por su valor y serenidad, y á 
obtener elevados empleos en la milicia. Anastasio Trejo 
ílegó á General efectivo de brigada, se tilió en el partido 
conservador y fué fusilado en uno de tantos hechos de 
armas de nuestras guerras civiles. Rafael Díaz de León. 
■de arrogante tigura y de distinguida familia potosina, 
^legó á Coronel de infantería, y habría hecho lucida ca- 
rrera si la muerte no lo hubiera arrebatado en temprana 
edad. Hubo otros jóvenes de familias acomodadas y de 
los artesanos que igualmente siguieron la profesión mi- 
litar y que adquirieron ascensos por sus buenos servicios 
y por su valor. 

En Octubre obtuv-^o el Sr. Reyes otra licencia para 
separarse del Gobierno por el término de dos meses, 
sustituyéndolo el Vice-Gobernador D.José María Otahe- 
gui, y el 20 de Diciembre volvió á recibir el poder. 






En este año acordó el Ayuntamiento, por excitativa del 
Gobierno, construir un mercado en la misma plazuela 



12 



HISTORIA DE SAN JJÜIS^ 



''^.H'\le San Juan de DÍos donde permanecieron hasta 
'"testm 1:4" na'fepresenta al antiguo n.ercado. 



* 
* « 



H^rh-1 Dor la Leiíislatura a computación de votob emi 
Hecha po la ^^^^^'^'>¡ nnhernador del Estado, re- 
tidos para el cargo de ^'^e-OoDernauor atr 

'corresponsales en casi todas las poblaciones del Estado 
prSmente en Rioverde que por su proxim dad co^ 
„s pueblos que ocupaban los pronunciados lle^o a ser 
el centro de las operaciones y la residencia del directorio 

oposicionista. . . , , , c-.^rro n FIph- 

Acaudillaba á los revolucionarios de ^ S'^ '•»• %^^^^^^^^ 
• terio Quir.Sz, que se titulaba "jete del ejercito regeneía 



HISTORIA ÜE SAN LUIS 18 



dor" y el principal director de la revolución y de todos 
los actos de Quiróz, era D. Manuel Verástegui, vecino de 
Rioverde, secundado por su hermano D. José María. 

Quiróz y sus compañeros merodeaban sin ningún plan 
político, hasta que el directorio de Rioverde lo llamó á 
esa ciudad, y lo hizo proclamar un plan de tendencias 
socialistas que redactó el mismo D. Manuel Verástegui. 

El Gral. D. Anastasio Bustamante, en jefe de la di- 
visión de operaciones sobre la Sierra Gorda, tenía esta- 
blecido el cuartel .g^eneral en Querétaro y desde allí di- 
rigía los movimientos de las brigadas Uraga, Vázquez y 
Guzmán. La del último General que se internó más ala 
Sierra, tuvo una defección en las filas. El Comandante 
del i" de línea D. Leonardo Márquez, á la cabeza de su 
batallón y de un piquete del 7", se pronunció en el Piñal 
de San Agustín, proclamando al Gral. Santa Anna Presi- 
dente de la República. Puso preso al jefe de la brigada, 
Gral. D. Ángel Guzmán, y marchó con dirección á Que- 
rétaro. 

El resto de la división se movió contra el jeje suble- 
vado, obligándolo á abandonar la fuerza con que se ha- 
bía levantado, y huyó con cinco oficiales que lo acom- 
pañaron rumbo á la capital de la República. Verificadas 
las elecciones para Prefectos de los Departamentos, re- 
sultó nombrado para el de la capital D. Silvestre López 
Portillo. 

Generalizada la revolución en toda la sierra de Xichú, 
se destinó por el Gobierno general la división Bustaman- 
te para combatirla en los Estados de Guanajuato y Que- 
rétaro, quedando en el de San Luis, con ese mismo ob- 
jeto, solamente la brigada del Gral. D. Rafael Vázquez. 

El Estado de Zacatecas auxilió al de San Luis con 500 
hombres de su guardia nacional, recibiendo el mando de 
esas fuerzas y de las del Estado de San Luis, como jefe 
de operaciones ^.óbrelos sublevados de Rioverde, elGral. 
D. Anastasio Parrodi, previo permiso que le concedió la 
Legislatura por ser diputado dicho señor. 



U II ISTO lU A I > E S A N L U IS 



El jefe de los serranos D. Eleuíerio Quiróz, arregló 
con el Gral. Bustamante, representado éste por dos jefes 
de su división, un armisticio, para procurar el restableci- 
miento de la paz en toda la Sierra Gorda, mediante las 
proposiciones que dicho Quiróz hacía. Se ocupaba de 
examinarlas el Gral. Bustamante, cuando las fuerzas de 
Quiróz, faltando á los compromisos de suspensión de 
hostilidades, avanzaron hasta las inmediaciones de San- 
ta María del Río, y por otro rumbo hasta Cerritos y Ar- 
madillo. El expresado Gral. dio entonces orden de que 
la brigada Guzmán persiguiera á los revolucionarios sin 
volver á oir proposiciones de ninguna clase. El Gral. 
Guzmán emprendió con actividad esa persecució_n, lo- 
grando que Quiróz se encerrara en Rioverde, donde lo 
batió y derrotó el lo de Junio ocupando la ciudad de la 
que pudo fugarse el cabecilla con algunos soldados de 
caballería. En pocos días volvió á tener este pronuncia- 
do otra fuerza regular sobre las armas, con la que pre- 
sentó acción á la del Gobierno que mandaba el Coman- 
dante de escuadrón D. Tomás Mejía. En ese hecho de 
armas verificado en "Mesa de los Juárez" el Comandan- 
te Meiía derrote á Quiróz, internándose éste, en su pre- 
cipitada fuga, en las escabrosidades de la Sierra. Mejía 
siguió persiguiéndolo hasta que le dio nuevo alcance, el 
^ de Octubre en el Cerro del Doctor, donde consumó su 
completa derrota, cogiendo prisioneros á Quiróz y ochen- 
ta individuos más, entre oficiales y tropa. Se recogió 
también gran número de armas, caballos, muías de car- 
ga, paradas de cartuchos y algunos víveres. 

El jefe de la revolución de la Sierra D. Eleuterio Qui- 
róz fué pasado por las armas el 6 de Diciembre; su cuer- 
po fué embalsamado por uno de los médicos de la divi- 
sión Bustamante, quien para esa operación empleó plan- 
tas aromáticas recogidas en las montañas de la misma 
sierra. El famoso caudillo era joven, tenía de 27 á 28 
años, alto, grueso, de ojos pequeños y mirada penetran- 
te. Al principio del proceso, nada quiso declarar, pero 



HISTORIA DE 8AX LülS 15 

en los últimos momentos dijo que el principal autor y 
director de la revolución de la Sierra había sido D. Ma- 
nuel Verástegui, con quien tenía celebrado el compromi- 
so de invadir el Estado de San Luis hasta llegar á su ca- 
pital y colocar en el Gobierno al Sr. Lie. Adame ó al 
Sr. D. Pedro Sámano. También citó Quiróz los nom- 
bres de algunos Generales residentes en México, que le ha- 
bían escrito ofreciéndole sus servicios para el triunfo de 
la insurrección. Hizo testamento, dejando por toda pro- 
piedad dos pesos, sus cuatro caballos de campaña, una 
reliquia de oro y un asno. 

Concluida en esta vez la revolución de la Sierra, el Go- 
bierno distribuyó los cuerpos que formaban la división 
Bustamante, en distintas guarniciones, y encomendó á 
este jefe la Comandancia general del Estado de Guana- 
juato. 



* « 



El jueves Santo, 5 de Abril, falleció la Sra. Dolores 
Sagredo de Reyes, esposa del Sr. Gobernador del Es- 
tado D. Julián de los Reyes. Con motivo de ese acon- 
tecimiento, el Sr. Reyes pidió licencia para separarse 
del Gobierno, la que le fué concedida por la H. Legisla- 
tura, entrando á desempeñar el poder, el Vice-Goberna- 
dor D. Francisco Soberón. 

En el mismo año de 1849 se iniciaron en nuestro país 
los dos grandes adelantos del siglo; el telégrafo y el fe- 
rrocarril. El Congreso general, con fecha 10 dé Mayo 
concedió privilegio exclusivo por el término de diez años 
á D. Juan de la Granja, para plantearen la República te- 
légrafos eléctricos, y con fecha 18 del mismo mes auto- 
rizó al Gobierno para contratar un ferrocarril del puerto 
de Veracruz á la capital de la República, v de ésta á al- 



16 HISTORIA DE SAN LLIfó 

gún puerto del Pacífico, con los ramales que se creyeran 
convenientes para otras poblaciones. 

£1 Congreso general por decreto de 1 5 de Mayo, erigió 
el nuevo Estado de Guerrero, formándolo con poblacio- 
nes de los Estados de ¡Vléxico, Piebla y Michoacán. La 
Legislatura de San Luis ratificó la erección de ese Estado 
por decreto del 20 de Junio del mismo año. 



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INSTITUTO científico Y LITERARIO DE 
SAN LUIS potosí. 



HlST()lilA DE SAN LUIS 



CAPITUJ.O :2^ 



TSiJMARlO, 



fevi coIfTa uiijiTinf; 0.11 Europa^ Estados \. nidos y República Mexicana.— Disposicionéí; 
preventivas del (iobierno del Pastado y del Ayuntamiento de la Capital. — Laepi 
■"íeniia invade á San Luis. — El Gobierno y el Ayuntamiento la combaten y auxi- 
lian á lo.s pobres.— Loable comportamiei*itü del Sr. Gobernador Reyes y de lo.s 
regidores. — Indiferencia y egoísmo de la sociedad de 8an Luis de 1850.-^Miiy di- 
ferente de la humanitaria, caritativa y generosa de 1833. ^Algunos médicos se 
muestran t^ambiéii egoistas. — D. Pedro Vallejo sucumbe á la enfermedad. ^-Reti- 
rada del viajero del Ganjes. — Ca.sos de la enfermedad en 8an Luis. — Número de 
la.s víctimas. — A veriguación a que (íió lugar la muerte del señor V^allejo. — Orí- 
sicn del cólera según la Academia de Ciencias de San Petersburgo.-=-La oposi- 
vión al Gobierno de! Sr. Reyes aunienta culpándole ha.sta délos males qUe causó 
la epideiuia. — Ptsgna en los Poderes Legislativo y Ejecutivo. — El Sr, Reyes es 
sicusado y violentamente lo procesa el C^jugreso.^^El Sr. Reyes lo disuelve expli- 
<~ando los motivos de sn <leterminación.— Los diputados lo acusan por ese Iveclm i 
ant« el Congreso general. — ím portan tes mejoras matonales en la ciudad, -én l(xs 
«nosdcí849y laíO- 



El año de 1848 el cólera -morbus volvió á invadir la 
niayor parte de la Europa. 

Ál recibirse la noticia en la capital de la República, el 
Gobierno dictó las órdenes que en casos semejantes se 
han acostumbrado, para evitar la invasión en el país, ó 
moderar los estragos de tan terrible epidemia. 

En el mes de Enero de 1849 fondeó en Veracruz ei 
bergantín .-Ipolo procedente de Hamburgo, en cuya pa-- 
tente de sanidad decía el cónsul mexicano en las Ciuda- 
des ansiáticas, que estaba probado que el cólera no es 
contagioso. Sin embargo, se dejó incomunicado el bu- 
que, hasta que se reuniera la junta de sanidad. Reuni- 
da ésta, declaró que "probado como está que el cólera 



^^ HIST0RIAJH*^^A^LÜIS^ 

^"píf i mes de Febrero invadió los Estados Unidos y 

^taloidemiairestacionó algunos meses en las pobla- 
cioneff onTerlzas, al grado qye ya se ha^.a concebido la 
esperanza de que no avanzaría a las del interior de 

'^ ^"Gobierno del Estado, en oficio de 4 de Noviembre 
partlStaT Ayuntamiento de la Capital que e, día .9 del 
nes anterior apareció el co era en 'a Vi la de Salinas e^ 
comendando á la Corporación q"e s'r;alarmai aU ecm^ 
dario niisiera en práctica inmediatamente las mea uas 
acordadas para combatir la epidemia y para auxiliar a los 

''e! Ayuntamiento aprobó en sesión extraordinaiia del 
día 9 las siguientes proposiciones que le presento una 

comisión especial: ., c^„h,<.i-ía mra rn- 

•'," Se autoriza á la comisión del Santuario paia co 
lectar una suscrición ó limosna á fin df celebrar un So 
lemne Novenario para impetrar el aux lio de la Vi gen de 
Guadalupe en la próxima invasión del ^o'^fa morbus^S^ 
se dificultare la suscrición ó no f^ere suficiente se pe 
dirá al Supremo Gobierno la aprobación de los gastos que 
sea necesario hacer de los fondos mun'ít'Pa «s^^ 

2" Se dirigirá al H. Congreso una solicitud en clase de 
iniciativa, para que el Avuntamiento contrate sobie sus 



HISTORIA DE SAN LUIS 19 



fondos un préstamo de diez mil pesos pagaderos con el 
veinticinco por ciento de los derechos municipales que 
causaren los prestamistas. Dicho fondo de diez mil pe- 
sos se invertirá única y exclusivamente en socorrer con 
lo que fuere necesario á las personas muy miserables en 
el caso de que el cólera morbus llegue á atacar esta Ca- 
pital. 

^" Se nombra una comisión compuesta de las Sras. 
D' María Ignacia Rionda de Amador, D' Gertrudis Aran- 
da de Martínez, D? Rita Vildósola de Urtétegui, D* Jesús 
Lacavez de Cabrera, D' Luisa Barragán, D' Josefa Porti- 
llo de Salazar, D' Antonia Coca y D'' ignacia López Por- 
tillo; otra de los Sres. D. Tomás del Hoyo, D. Gregorio 
Sánchez, D. Mateo Rada, D. Ignacio Duque, D. Rafael 
Urtétegui, D. Nicolás Mascorro, D. Pedro San Juan y D. 
Zeferino Navarro; y otra de los Sres. D. José María Tor- 
nel y D. José González Miera. A todas estas personas 
se librará un atento oficio á nombre del Ayuntamiento su- 
plicándoles se sirvan admitir el encargo de colectar dona- 
tivos de todo género para socorrer á los enfermos muy 
indigentes cuando el cólera llegue á atacar esta población. 

4" Se establece una comisión permanente compuesta 
de los Sres. Alcaldes y Procurador i'^'y de los Regidores 
9" 10" y I i": esta comisión sólo podrá tomar providen- 
cias relativas á la epidemia, y sus acuerdos serán autori- 
zados por el Secretario del Ayuntamiento. 

5" Se aprueba el siguiente proyecto de Bando que 
contiene medidas preventivas de sanidad, y será publi- 
cado previa la correspondiente aprobación del Exmo. Sr. 
Gobernador. 

6" El citado Bando se circulará á todos los Ayunta- 
mientos del Estado, y con muy particular recomendación 
á los de las Villas inmediatas, para que adoptando las 
medidas que contiene á otras análogas y conformes á las 
circunstancias de rada población, se haga uniforme la 
vigilancia y de esta manera se evite el contagio, si acaso 
pudiere ocasionarlo la citada epidemia." 



m HE8T0KIA UK SAN Í.UIH 



El Bando á que se reíiere la proposición 5" recibió' la 
aprobación del Gobierno^ y fué impreso y publicado pa- 
ra su cumplimiento. 

En él se ordenaron las medidas higiénkas, aconseja- 
das por la ciencia, y otras de mera policía. 

El Gobierno comisionó ai Doctor D, Ign-^cio Gama pa- 
ra que fuera á Salinas, á prestar los auxilios de su profe- 
sión á los atacados de la epidemia. Este sefíor Uegó eS 
día 6 á aquella Villa y en el mismo día rindió su primer 
informe al Gobierno sobre los progresos de la enferme- 
dad y sobre su naturaleza y carácter, afirmando que era 
el verdadero cólera morbus asiático. 

El mismo Sr. Gama fué atacado de la epidemia el día 
9 del propio mes, pero luego que se restableció siguió 
desempeñando la humanitaria comisión que el Gobierno 
le confió. El 25 de Noviembre regresó á San Luis infor- 
mando al Gobierno que la enfermedad estaba limitada á 
la población de Salinas, sin extenderse ni á los ranchos 
más inmediatos y que había entrado al período de de- 
clinación, ppinó que la causa de la invasión del cólen^ 
á Salinas fue la llegada de unas carretas, que de regreso 
de Mazapil tocaron en Sierra Hermosa donde estaba la 
epidemia, habiendo sucumbido algunos de los que las con- 
ducían, unos en el camino y otros ya en el mismo Salinas. 

Al retirarse de esa población el Doctor Gama, quedó 
en ella asistiendo á los pocos enfermos que quedaban el 
Doctor D. José Marks, que adquirió alguna fama en las 
poblaciones de la frontera, por un método curativo que 
empleaba con los atacados del cólera, y que según se de- 
cía, daba buenos resultados. 

Después de dos meses de epidemia en Salinas, cesó 
en esa Villa, y sin tocar ninguna hacienda ni ranchos in- 
termedios, apareció el 18 de Diciembre en el Venado. 
Inmediatamente contrató el Gobierno al Doctor Marks 
para que fuera á asistir á los enfermos de aquella ciudad, 
llevando un buen surtido de medicinas, y dos ayudan- 
tes prácticos de los antiguos empleados del Hospital. 



HISTOKIA DE SA.N LUIS 21 



En Salinas sucumbieron de los atacados del cólera 
I ^6 personas. 

Las noticias de esa horrible epidemia eran cada día 
más alarmantes. Su marcha al principio era lenta: inva- 
día una población y se estacionaba en ella dos ó tres me- 
ses. Parecía que traía el propósito de hacer determina- 
do número de víctimas en cada lugar, y hasta que lo 
completaba salía de allí para visitar otro. Año y medio 
tardó en llegar de la frontera americana á la ciudad de 
San Luis, pero una vez en el centro de la República, lo 
invadió casi simultáneamente. A Sari, Luis hizo su en- 
trada ese funesto viajero el día 12 de IVlayo del citado 
año. No cogió desprevenidas á las autoridades de San 
Luis. El Gobierno y el Ayuntamiento habían dictado las 
disposiciones convenientes para combatir á tan terrible 
enemigo y para acudir al socorro de los necesitados; pe- 
ro el vecindario ya no era el mismo del año de ^^: nues- 
tra sociedad se había contagiado del positivismo que em- 
pezaba á dominar al llegar el siglo á la mitad de su ca- 
rrera, el egoísmo reinaba ya en los seres acomodados, y 
no se vieron, como en la epidemia de 33 los actos carita- 
tivos y humanitarios que tanto enaltecieron ala sociedad 
potosina. 

Solicitó el Ayuntamiento un préstamo de diez mil pe- 
sos sobre sus rentas para auxiliar con medicinas y ropa 
á la clase desvalida, como hizo el Ayuntamiento de aquel 
año, y los propietarios y comerciantes se negaron á pro- 
porcionar esa suma. Solicitó también el consurso de los 
médicos para que asistieran á los pobres, como lo hicie- 
ron 'también los de aquella época, y sólo dos se presta- 
ron á hacer ese servicio. 

Ante esta dificultad, que era demasiado grave, la Cor- 
poración Municipal no tuvo otro arbitrio que dar cuenta 
al Gobierno para que éste determinara lo que creyera 
conveniente. Hízolo así en la siguiente comunicación: 

"Exmo. Ayuntamiento de la ciudad de San Luis Po- 
tosí. 



'1'2 



riISTOBiA DK SAN' I-CI^ 



Fi Avnntamiento de esta Capital ha hecho los más ex- 
trao d1nar"os Srzos para obtener de ios señores Pro- 
fe^ es de Medicina su consentimiento de curar a losen- 
fimos indigentes en tos cuarteles que se fes han abig- 
naX sin haber podido conseguir de b mayor parte de 
íirh¿s1¿ñores otro resultado que evasivas y laex^entt- 
. et^^stón drque se fes den gratificaciones exhorbitan- 
^IsTesto sólo por curar en lazaretos y de ninguna ma- 
nera en ias casas de los pobres. , , , ,. ^^ \„ 
Se han apurado todas las fuerzas de 'a.^^Pl^a. de '.'. 
nlantropía de !a caridad, del amor propto, del mte.es, 
va QueL saiores facultativos manifiesten una peque- 
te chispa de conmisceración iiacia sus semejantes míe- 
les todo ha sido infructuoso, pues aunque algunos 
1 an dicho que recibirán la gratificación que ^ Jes asig- 
ne en caso de que ta consideren muy decente y digna 
Se la honrosa profesión que ejercen, y cuf"^"^^!;! .^f,: 
volverán v curarán gratuitamente á aquellos pobres que 
dios m!;mos'tengañ por conveniente «e^tofcona en- 
cía esto en substancia nada stgnitica, *i™eselexces 
V^ orgullo y la insaciable avaricia de «nos hombres que 
entre nosotros se han enriquecido. 

ElAvun amiento tiene la satisfacción de recomendar 
al síremo Gobierno la caritativa deferencia que los 
Sres. Dres. D. Joaquín l-opez Hermosa y D. J. ^:™ 
náshan manifestado de asistirá los PO^^es "o so o de 
los cuarteles que se Íes han señalado, sino a todos los de 
a ciudad sin interés ninguno, sólo por cumplir con el 
deblr qu¿ la humanidad impone á todo hombre que ten- 
ía conciencia y corazón. . ,„,„,h,^ 
° Los hombres de esta ciase por desgracia del niundo 
son hoy muy raros, y en todos tiempos, en todas partes 

V circunstancias, biai merecen la gratitud del Gobierno 

V de la sociedad. El Exmo. Ayuntamiento queda suma- 
mente reconocido á los Sres. Profs. López Herniosa y 
Piernas, y se propone corresponder dignamente sus in- 
teresantes servicios. 



HISTORIA DE SAN LUIS 2?, 



La buena disposición que el Sr. Coca ha tenido confio 
miembro del AyuíUamiento y como Profesor, aunque ha 
sido aceptada con gratitud desgraciadamente quedará 
inutilizada por la resolución que ha manifestado de au- 
sentarse cuando lo crea conveniente. 

El Sr, Parada ha indicado la misma disposición de re- 
tirarse, y en tai caso al Ayuntamiento le será muy sen- 
sible que el Hospital de San Juan de Dios quede aban- 
donado ó entregado á merced de cualquiera persona con 
quien el Sr. Parada quiera substituir su falta: por lo mis- 
mo el Ayuntamiento, teniendo en consideración los an- 
tiguos y buenos servicios del Sr. D. Pablo del Cuadrie- 
]\o, quien ha expuesto francamente que su pobreza no le 
permite hoy prestarse á curar gratuitamente á los indi- 
:¿;entes como lo verificó en el año de 18^3, de funesta 
memoria, cree conveniente recomendarlo al Supremo 
Gobierno y á la Junta Directiva de dicho Hospital. 

Sírvase V. S. poner en conocimiento del Exmo. Sr. Go- 
bernador todo lo expuesto para que S. E., en vista de las 
dificultades que se presentan, se digne determinar k» 
más conveniente. 

Dios y Libertad, San Luis Potosí, Mayo 22 de 1850. — 
StLVESTRE López Portíllo.— José Eusebio Sala- 
zar. — Srk)." 

En diverso otkío se quejó también el Ayuntamiento 
con el Gobierno, de la irrespetuosidad con que contestó 
el Dr. D. Buenaventura Paz á la respectiva invitación 
que se le hizo, y tanto á esta como á la anterior comu- 
nicación, respondió el Gobierno en términos prudentes, 
excitando al Ayuntamiento á que no desmayara en la ca- 
ritativa obra de socorrer á los pobres, autorizándolo am- 
pliamente para que dispusiera de todos los fondos, y 
ofreciéndole la eficaz cooperación del Gobierno. 

En folleto especial constan los magníficos servicios del 
Sr. Reyes durante la epidemia. 

Algunos días después de la queja que el Ayuntamien- 
jo elevó al Gobierno por la conducta de los médicos, pu- 



María 



'T?ólera'de'.8ío no hizo las numerosas víctimas que 

^> 'í-SleTn^t.SVn1nLttn Tue h^^S- 
atacados en las galles ¿^^ n eran ^^^,^^ . . ^^^ ,3533. 

V^"\P,lnJa!te' ecoi^ndaron también que se tuvieran 
hs debidas precacciones para evitar la inhumación de 
enterraos en'^estado de catalepsia como sucedió en .8^ 

^^^-X^ I? dir^e^o no^rbirdfaVre. '^■ 
'"legún lo d tos oficiales que hemos tenido á la visU. 
hubo- en San Luis, y Villas suburbias en 18^0, los si 

''^^ .fíe álylT.rdt mismo, , -8. enfermo, 
del que murieron 279; en todo el mes de Junio ¿466 
f.1ír^¿irTelfep=Í' 86TeSor;Í ;^uer- 
t^haSo todos un total de 55,. atacados, de los que 

'it nlcS hacSltar que el Gobernador del Es- 
t.doD Julián de los Reyes, el Prefecto de la Capital D. 
Sifvestre López Portillo y los Regidores del Ayuntamien- 
ffo oséXría Longin'osdel Día, D- AgusUn Ga Ua^do 
r^ Mimiel Aguilar D. Francisco Correa, D. Vicente txi 

; n^Roiiflcio Vareas D. J. María déla Fuente, D. Luis 
ItPb Fmnc SCO df siles Guzmán, D. Antonio Marín y 
D Jesús Mar nez, merecieron bien de la humanidad por 
■ ?us se"viaos oportunos y su incesante trabajo en p.ocu- 
rar que nada faltara á los enfermos pobres En los d as 
del mavor desarrollo de la epidemia, se vernal Goberna- 



HISTORIA DE SAN LUIS 25 

dor del Estado y al Prefecto por los barrios más aparta- 
dos de la ciudad y por las Villas suburbias, informándo- 
se donde había enfermos que necesitaran los auxilios del 
Municipio, y si los médicos y sacerdotes cumplían con 
sus respectivos deberes. 

Si desgraciadamente en alguna época volviese á ser 
invadida nuestra ciudad por el cólera ú otra enfermedad 
epidémica, hacemos votos porque las autoridades á quie- 
nes les esté deparada la noble misión de auxiliar al ne- 
cesitado, cumplan ese sagrado deber tan perfectamente 
como las autoridades de los años de 18^3 y 1850; y que 
la sociedad viviente no imite la conducta egoísta de la 
del último año, sino la noble, generosa y humanitaria de 
la del año de 33. 

Una de las víctimas del cólera, generalmente sentida 
en todo San Luis, fué el Sr. D. Pedro Vallejo, que falle- 
ció de esa enfermedad el 22 de Junio de 1850. Como 
nadie se conformaba con tan sensible pérdida, no se creía 
que el cólera fuera capaz de cortar el hilo de la vida de 
aquel estimado Profesor, y empezaron á circular rumores 
acusando al facultativo de torpeza y de error al medici- 
nar al ilustre enfermo: rumores que llegaron á oídos del 
Gobierno, y que éste, para satisfacer á la opinión públi- 
ca, tuvo que dictar disposiciones para averiguar el fun- 
damento de aquellos cargos. Ordenó que se suspendie- 
ra del ejercicio de la profesión al Dr. D. José A. Piernas, 
y que una junta de médicos y farmacéuticos examinaran 
ias recetas de Piernas. La junta se celebró ante el Pre- 
fecto de la Capital asistiendo el acusado y el Sr. D. An- 
tonio Silva que lo acompañó á la cabecera del enfermo. 
Uno y otro dieron las explicaciones científicas del case, 
y la Junta de Médicos y Farmacéuticos examinó las me- 
dicinas recetadas, concluyendo por declarar unánime- 
mente que ninguna de las medicinas era nociva, y sí 
-apropiadas para combatir la enfermedad; que su aplica- 
ción había sido dispuesta en las dosis convenientes, y 



HISTORIA DE S AN LUIS 



que el Si-. Vallejo había sucumbido á un ataque fulmi- 

"Trf ^,!tat"sTa°íeso.uci6n de aquella respetable ¡un- 
t^ e\ Gobierno levantó la suspensión decretada contra e 
leñor Piernas, declarando que "su buena op.mon y fama 
quedaban ¡lesas, y, apto para seguir mereciendo la con 
fianza del público. 



* * 



Fn los días en que la epidemia hacía más víctimas se 

en San Luis, insertando en seguida el mas interesante > 
curioso de esos fragmentos. 

P¿íf 4observatorio de aquella acadeniia había una pie- 
dra imá^ de tanta fuerza, que levantaba o*en f 'ib%s 

v'ó el imán á levantar su peso de ochenta litaras. 

"Lo telégrafos eléctricos perdieron tarnbien su f e za 
en todo el «empo que dure la enfermedad, no se pud^ 
ron comunicar por ellos, lo cual puesto en cono'^imien o 
de los académicos, se dedicaron a hacer a'f"f » obse 
vaciones con la electricidad, y lograron sacar algunas uti 

les consecuencias. ,„^i„„oc r«ro-a- 

"Los académicos para hacer sus observaciones caí ^a 
ron fuertes baterías eléctricas, cuyas descargas podrían 



HISTORIA DE SAN LUIS 27 

matar á un animal de gran corpulencia; pero vieron con 
asombro que conforme se iba formando la electricidad 
se la robaba el aire con la misma facilidad que si la má- 
quina hubiera tenido conductos metálicos hacia el suelo. 
De donde dedujeron con bastante razón, que la causa 
del cólera morbus era la falta del equilibrio en la atmós- 
fera del fluido eléctrico y magnético, agentes principales 
de la vida." 






La epidemia se alejó dejando á nuestras poblaciones' 
sumidas en el llanto y la miseria. Escaseaban los artí- 
culos de primera necesidad, principalmente las semillas, 
porque con motivo de la peste, no había introducciones 
de esos efectos, de manera que por un lado la carestía 
de dichos artículos, y por otro el dolor en las familias 
por los seres queridos que habían desaparecido arreba- 
tados repentinamente por la cruel enfermedad asiática,' 
todo hacía que la ciudad presentara un aspecto verdade- 
ramente triste. Parecía que toda ella estaba en estado 
de'convalescencia', las frutas y demás golosinas no se 
vendían, á las ocho de la noche no había quien diera un 
paso á la calle, nadie se atrevía á concurrir á una tertu- 
lia ni al teatro, temiendo que volviera el cólera, y encon- 
trara bien dispuestos á los desvelados para entenderse 
con ellos. 

Sólo los políticos daban señales de vida; los enemigos 
del Sr. Reyes no tomaban en cuenta la aflictiva situación ■ 
del Estado, presa poco ha de los más terribles enemigos 
de la humanidad: la guerra y la peste; juzgaban respon- 
sable al Sr. Reyes de todos los males que pesaban sobre 
el Estado, y le hacían una guerra tenaz y constante. La 
oposición había conquistado á algunos miembros de la 
Legislatura, disgustados éstos porque suponían que el 



28 HÍST0RIAJL)E^BANJ^Ü1S^ 



fen¿taci6n'"d '"Legislatura, y como resultaron ^^^^^^^^^^ 

vos Ademad competía en la elección pava Gobernado. 
1, rr.in Anastasio Parrodi, que era miembro de la Le- 
l?Jtl yq"™abacone?apoyo de la mayorra de 

"''La "rrayoífe ' y ■ los periódicos que la oposición había 

nZla calle de la Cruz número i. dirigida por D. José 
Morilío de la que salió á luz un periódico titulado La 
Uv" en el que esaibían los hombres más. nstru.dos de 
K oposición^ En la misma oficina se imprimía La Ver- 

^ mhién dos periódicos para defenderlo, t tu ados ti ^o 
ilhTr ? -ETArcros Potosino;' que salían de las prensas de 



¿Tdía que se celebró la primera junta Pi-epa'^tona ba- 
ioirr^esidencia de la Diputación permanente, esta se 
regófadmiü? e'n la junta á'tres de los Presentes diputa- 
dol, empezando por dec arar excluido ¿ef a al Diputa 
do por Tancanhuitz D. Miguel Lasso. ^ Este ser^or y su 
compañeros protestaron contra aquel acto arbitrar o de a 
Diputación permanente y se retiraron del salón ^^^i 
putación llamó al Congreso que estaba para conciuii d 
lesión extraordinaria, le dio cuenta de todo lo ocurrido y 
de las razones en que había apoyado su deteiminacion. 



HISTORIA DE SAN LUIS 29 



\' la Legislatura aprobó ese acuerdo, expidiendo al efecu» 
el siguiente que pasó al Ejecutivo para su conocimiento. 

"Llévese adelante el acuerdo del día 24 del corriente, 
relativo á la exclusión del Sr. Lie. D. Miguel Lasso, como 
diputado por el Partido de Tancanhuitz." 

En seguida dispuso la Legislatura que se llamara á los 
diputados suplentes de los últimamente electos, para que 
entraran á funcionar, supuesto que á ella sólo le que- 
daban cinco días de su último período constitucional. A 
la vez los nuevos diputados se dirigían al Gobierno ex- 
citándolo para nue á virtud de lo apremiante de las cir- 
cunstancias, pasara él á instalarlos, y á recibir el jura- 
mento que debían prestar para entrar al desempeño de 
sus funciones. La situación del Gobierno era bien com- 
prometida. Por una parte recibía acuerdos de una Le- 
gislatura que aunque agonizante, pues sólo le faltaban 
pocas horas para concluir, era todavía el Poder Legisla- 
tivo; y por la otra veía que esos acuerdos eran dictados 
por la pasión, contrarios notoriamente á las prescripcio- 
nes legales y al mismo tiempo era excitado por los dipu- 
tados legalmente nombrados, para que les diera pose- 
sión de sus respectivos cargos. Creyó que la justicia y 
la conveniencia pública estaban de este lado, y se pres- 
tó al acto para que fué llamado. 

La Legislatura moribunda no se dio por vencida, y 
pretendió que juntamente con ella cayera también el Je- 
fe del Poder Ejecutivo. En sesión del día 27 de Diciem- 
bre el diputado D. Joaquín López Hermosa presentó 
acusación cotra el Sr. Reyes, haciéndole los siguientes 
cargos: 

"Primero: No haber dado cumplimiento al Decreto 
que asignó fondos al Tribunal mercantil, con infracción 
de la parte i^ artículo 4" de la Constitución del Estado. 

"Segundo: No haber publicado el Decreto ni regla- 
mentado 1*^ relativo al peage del camino de Escalerillas, 
infringiendo el artículo ^i y la parte 1" \' 2' del 49 ci- 
tado. 



m HISTOKIA DE SAN LUIS 



"Tercero: Haber usurpado las funciones de la Dipu- 
tación Permanente contra el artículo 71 en las actuales 
juntas preparatorias, y por haberse negado á dar curso á 
la comunicación y acuerdo que se le dirigió para llamar 
al suplente de Tancanhuitz, contraviniendo al artículo 21 
y á la 1' parte del 49." 

La sección del Gran Jurado instruyó en el acto el ex- 
pediente y citó al Gobernador á las cinco horas; éste no 
concurrió porque empezaba por ignorar que había sido 
acusado y no conocía ni los puntos de acusación. A las 
dos horas se le remitieron en copia, y se le notificó que 
se le daban cuatro para que contestara, advirtiéndole que 
el Congreso estaba en sesión^ permanente para ocuparse 
del asunto. ; 

Viendo el Sr. Reyes que la'Legislatura saliente lo que 
pretendía era declararlo culpable á todo trance, antes de 
terminar sus funciones, llevando aquel delicado asunto 
á todo vapor, creyó de su deber evitar las consecuencias 
de un grave conflicto y expidió el siguiente decreto: 

''JULIÁN DE LOS REYES Gobernador del Estado de 
San Luis Potosí, d sus habitantes, sabed que: 

"Considerando: que las resoluciones dictadas por la 
actual H. Legislatura con respecto al futuro cuerpo le- 
gislativo, no sólo envuelven la escandalosa infracción de 
la ley fundamental, sino que amenazan producir en el 
Estado la más terrible anarquía por impedir la legal reu- 
nión de los nuevos representantes legítimos de los pue- 
blos. 

"Considerando: que es un deber imperioso del Go- 
bierno evitar á toda costa que el Estado quede acéfalo, 
como sucedería si el futuro congreso no pudiese comen- 
zar sus augustas funciones el día señalado por la ley. 

"Considerando: que los poderes constitucionales de- 
jan de existir legítimamente des-de el momento en que 
rompiendo la ley fundamental ejercen su poder contra el 



HISTORIA DE S AN l.UIS 31_ 

que aquella les concede, ó pretenden perpetuarse en los 
puestos contra la voluntad de los pueblos. 

"Considerando en fin que es llegado el caso, en obse- 
quio del orden público y de la común tranquilidad, de 
hacer uso de las facultades que concede al Ejecutivo la 
Constitución del Estado en la parte 2 1 de su artículo 69 
he venido en decretar lo siguiente: 

"Artículo i" Quedan cerradas las sesiones de la ac- 
tual Legislatura: en consecuencia se desconocen todos 
los actos que de ella emanaren desde esta fecha. 

"2'' El Gobierno inmediatamente que se publique es- 
te decreto dispondrá que los nuevos Sres. Diputados 
continúen en el desempeño desús importantes funciones 
en el local señalado por la ley para que sin obstáculo 
pueda abrir sus sesiones el día i" del próximo entrante 
Enero. 

"3-' El Gobierno dará cuenta al mismo H. Congreso 
el primer día útil de sus sesiones con este decreto, y las 
demás providencias que dicte en su consecuencia. 

"4!' El funcionario público, que diese cumplimiento á 
cualquiera disposición emanada de la actual Legislatura, 
desde el momento de publicado este decreto, será res- 
ponsable ante la ley, y se le juzgará como sedicioso y 
perturbador de la tranquilidad pública. 

"Por tanto, ordeno se cumpla y ejecute el presente de- 
creto, y que todas las autoridades lo hagan cumplir y 
guardar, y al efecto se imprima, publique y circule iá 
quienes corresponda. San Luis Potosí, Diciembre 28 de 
1850.— Julián de los Reyes.— Luis Guzmán, Srioy 

La mayoría de la Legislatura destituida formuló con 
fecha 30 del mismo Diciembre una acusación contra el 
Sr. Reyes, ante la Cámara de Diputados del Congreso 
general, concebida en los términos siguientes: 

"Señor. — Los individuos que suscribimos, diputados 
de la séptima legislatura de San Luis Potosí, para el bie- 
nio que termina en el presente año, ante vuestra sobe- 
ranía reverentemente exponemos: Que hallándose la 



HISTORIA DE S AN LUi^^ 

, • 1 . V. r.nniH-1 pf! '^csíón extraordinaria para delibe- 
egislatura leunioa en^t^Mun ^ ^ Gobernador 

^!,1 nacionai y ..piques de campana^ enjo^^^^^^ io, 

dispuesto t^n • H ^ j j P,^^ constitución y 

dpres generales como de los Estados. \ la ^i'^'';'^y.'J 

S,T rf.rm. *f de ¡,M„., p.m *l a-** J 

tntivi Fi Sr Revés, ba p otro respecto ha taniDien in 
Widn el artícub - de la misma acta constitucional, 
Svteniarcongreso -antes de expirar el bienio para 
que fué nombrado con arreglo a su <^onstitucion 

"Y para que estas arbitrariedades sean castigadas co 
mo corresponde, lo acusamos ante la cámara por las n 
fracciones de los artículos 20 y 21 de la acta con.tituti 
va V por las de las insertas de los artículos 29 y ?o <i^ 



HISTORIA DE SAN LUIS 



la acta de reformas. Y por estar nuestra petición justi- 
ficada con el decreto que acompañamos, y arreglada á la 
parte 4" del artículo 37 de la constitución federa!, supli- 
camos á la augusta cámara se sirva admitirla, por ser así 
de justicia. — San Luis Potosí, 30 de Diciembre de 1850. — 
Señor— -Joaquín Lópe{ Hermosa. — Manuel del Conde. — 
^Ícenle Uñan.— José María Fa{ y Cardona.— José María 
Flores. — Mariano Maríine;. — Eugenio Sandoval. — Fran- 
cisco León.'' 



* 



En el segundo semestre de 1849, y en todo el año de 
1850, se concluyó de embanquetar y empedrar el centro 
de la Plaza Principal, igual mejora se hizo en las calles 
siguientes. 

Lados Norte y Oriente de la misma Plaza Principal. 
Costado de la Parroquia, hoy Catedral. Calle del Cu- 
rato, hoy 2? de Catedral. Lado Norte de la Plaza del 
Carmen. Calle del Rosario. Primera, segunda y terce- 
ra de San Agustín. Calles del Ángel, Palaus, Corta, Pla- 
teros, primera, segunda y tercera del Arenal, que hoy 
tienen todas el nombre de Morelos. Calles de Galeana, 
del Portillo de San Francisco, segunda de San Francisco, 
cuarta de la Cruz, del Mesón de San Agustín, del Chino, 
del Colegio de Niñas, del Colegio Josefmo, de los Bu- 
rros, de las Magdalenas, de la Lotería, de la Abogada y de 
Suárez. Todas estas calles han cambiado también ya de 
nombre como puede verse comparando los planos de 
aquel tiempo con los modernos. En el mismo año se 
empedró la plazuela de San Francisco y se construyeron 
en ella unas bancas de piedra. Hay que advertir que los 
empedrados y embanquetados mencionados fueron los 
primeros que se construyeron en todas las citadas calles, 
y basta ver el número de ellas en las que se implantó 



UISTORIA DE SANJ^AJIS^ 










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HISTORIA DE SAN LUIS ar. 



CAPITULO 4' 



SUMARIO. 



ha Lfgislaiura aprueba k»5i actos del Ejecutivo. — Keiiuucia rara ríe un caiididatu al 
Gobierno. — Admisión de igual carácter. —Asesinato del Presbítero González.— 
Elección de Presidente de la República á favor del Gral. Arista.— Exposición de 
la Legislatura á la Cámara de Diputados del Congreso general.— El Gobernador 
Reyes avisa á la Legislatura que desea .separarse del Poder.— La Legislatura, por 
deferencia, admite la separación y nombra Gobernador interino. — El Sr. Reyes 
sale de San Luis para la ciudad de México.— Fundación de la Sociedad Mexica- 
na de Geografía y E^stadística.— El Gral. Arista lucha c(.n grandes dificultades 
en su Gobierno. — Organiza la guardia nacional y disminuye el ejército perma- 
nente. — El Presidente del Tribunal se hace cargo del Gf>bierno.— Primera línea 
telegráfica en el país. — Inauguración del Hospicio de Pobres. — El carnaval en 
San LuLs. — Su apogeo y causas de su decadencia. — El Sr. Reyes aitsuelto por el 
Congreso general. — Vuelve á San Luis y recibe el Gobierno. — Nuestros paisanos 
de Texas se quejan al Congreso general del trato cruel é inhumano que reciben 
de los americanos. — Un grupo de indios bárbaros pasa por San Luis para Méxi- 
co. — Objeto de su viaje. — Alarma curiosa en un circo. -Revoluciones de Tampi- 
co y Guadalajara. — Esta proclama la vuelta de Santa Anna al Poder, y se pro- 
paga en tmla la República. — El Sr. Reyes apoya y protejeal Ho.spiciodePol>res. 



El Gobierno del Estado dio cuenta oficialmente á la 
Legislatura que empezó á funcionar el i" de Enero de 
1 85 1, de las razones que tuvo para expedir el decreto de 
28 de Diciembre del año anterior y esa Corporación ex- 
pidió el que sigue: 

"Artículo único. Se aprueba la conducta del Gobier- 
no del Estado al expedir el decreto de 28 de Diciembre 
próximo pasado por el que declaró cerradas las sesiones 
de la anterior Legislatura, y por las demás disposiciones 
que en él se contienen." 



36 HIST ORIA DE >SAN LUIS 

En diverso oficio informó también que según el corte 
de caja practicado por la oficina de rentas respectiva, los 
ingresos del año de iBtjo ascendieron á la suma de 
^ 1 4,766 pesos. 

En Diciembre del propio año falleció en los Estados 
Unidos, á la edad de 7^ años, el político americano Mr. 
Poinset, fundador de las logias masónicas en México. 






Las elecciones para Gobernador del Estado, verifica- 
das el 24 de Noviembre del año anterior, hubieran dado 
un resultado notorio á favor del Gral. D. Anastasio Pa- 
rrodi, según los expedientes que obraban en la Secreta- 
ría de la Legislatura arreglados por los diputados de la 
pasada Asamblea, pero ésta no tuvo tiempo de hacer la 
computación de votos y declaración respectiva. 

El candidato, comprendiendo que esos expedientes 
colocados ya en manos enemigas, tenían que aparecer 
de diversa manera, dirigió una comunicación á la nueva 
Legislatura renunciando "el derecho que para ser Gober- 
nador le daba la elección de 24 de Noviembre del año 
pasado." Fundó esa extraña renuncia en que había fal- 
ta de armonía en los Poderes, en su insuficiencia perso- 
nal y en que el solo anuncio de que había obtenido ma- 
yoría de sufragios, había sido bastante para que la nue- 
va Legislatura se mostrara desde luego hostil á su futu- 
ro Gobierno. 

Hemos calificado de extraña la renuncia del Sr. Parro- 
di, porque los términos en que la presentó fueron efec- 
tivamente raros. 

Si hubiera renunciado la candidatura antes de la elec- 
ción, hubiera estado perfectamente; lo mismo que lo ha- 
bría estado si al declararlo Gobernador la Legislatura hu- 
biera renunciado el puesto; pero presentar renuncia del 



HISTORIA DE 8AN LUIS 37 

derecho que le daba para ser Gobernador una elección 
cuyos votos no se habían computado, fué un procedi- 
miento verdaderamente irregular, y esta irregularidad su- 
be de punto al ver que la Legislatura, aceptando los tér- 
minos de la renuncia del Sr. Parrodi, rechaza la tercera 
causa de ella como ofensiva á la dignidad del Congreso, 
pero admite la dimisión en el siguiente decreto: 

"Artículo i:' Se admite la renuncia del derecho que 
para ser Gobernador ha dado al Sr. Gral. D. Anastasio 
Parrodi, la elección del día 24 de Noviembre último. 

"2" El día primero del próximo mes de Febrero se 
hará la elección de Gobernador, para cuyo efecto el Po- 
der Ejecutivo convocará inmediatamente al colegio elec- 
toral del Estado. 

"3" El día seis del propio mes hará el Congreso la 
regulación de votos, y declarará quién es el Gobernador 
constitucional." 



« * 



El día 1 ^ de Enero del mismo año fué asesinado el 
Presbítero don Antonio Gómez González, crimen que 
causó gran escándalo en la ciudad, por e! carácter del 
occiso, por las circunstancias en que se verificó y por la 
poca edad de los asesinos. 

Este suceso lo referimos detalladamente en la colec- 
ción de artículos que con el título de ""Miscelánea Potosi- 
na,'' publicamos en folleto especial el año de 190^. Allí 
pueden leerlo las personas que quieran conocerlo. 



« « 



Verificadas las elecciones para Presidente de la Repú- 
blica, resultó agraciado para este alto encargo el Gral. de 
División D. Mariano Arista, quien previo el juramento 



:{.^ IIISTOKIA DE SAN LUIS 



que prestó el i ; de Enero ante las augustas Cámaras de 
la Unión, entró en la misma fecha al desempeño de sus 
tunciones. También se verificaron las elecciones loca- 
les para Gobernador Constitucional del Estado resultan- 
do electo el Sr. D. Julián de los Reyes. 

La Legislatura dirigió una exposición en favor de di- 
cho señor, á la Cámara de Diputados del Congreso ge- 
neral para que se tuviera presente al resolver el Gran 
Jurado sobre la acusación que contra el Sr. Reyes ha- 
bían hecho algunos diputados déla pasada Legislatura. 

El 7 de Abril se dio cuenta á la misma Legislatura con 
un oficio del Sr. Gobernador Reyes, en el que partici- 
paba que por la prensa de México y por cartas particula- 
res, se sabía que el día 31 del mes anterior la Cámara de 
Diputados del Congreso general había declarado con lu- 
gar á formación de causa al mismo Sr. Reyes, por la acu- 
sación que le habían hecho los Sres. Arriaga, Prieto y 
Candejas, y que aunque la noticia no la recibía todavía 
oficialmente creía de su deber separarse en el acto del 
Gobierno del Estado, para quitar todo pretexto á las im- 
putaciones que pudieran hacerle sus enemigos; y con- 
cluía suplicando á la Legislatura designara la persona á 
quien debía hacer entrega del mando, por hallarse enfer- 
mo de gravedad el Ministro decano del Supremo Tribu- 
nal de Justicia D. Guadalupe de los Reyes, que era el 
funcionario llamado por la Constitución. 

Aunque el dictamen de la comisión respectiva fué con- 
trario á la pretensión del Sr. Reyes, pues consultaba que 
este señor debía continuar en sus funciones hasta que 
se recibiera oficialmente el veredicto del Gran Jurado 
nacional, acordó la Legislatura no violentar al Sr. Reyes 
en ese asunto, dejándolo que obrara con entera libertad. 

Después le concedió una licencia para que fuera á la 
Capital de la República. 

En los años de 18^0 y 1851 ocuparon la Prefectura de 
la Capital distintas personas por los turnos que les co- 
rrespondían como Alcaldes i':' de la ciudad. 



HISTORIA DE SAN LUIS SiJ 



* 
* * 



Se publicó en San Luis con fecha ^i de Mayo el de- 
creto expedido con fecha 28 de Abril por el Congreso 
general, disponiendo que la Comisión de Estadística Mi- 
litar creada por el Gobierno en orden de 30 de Septiem- 
bre de 1839, quedará establecida permanentemente bajo 
la denominación de ''Sociedad Mexicana de Geografia y 
Estadisiicay 



* * 



El Gobierno del Gral. Arista luchó con dificultades in- 
superables en su marcha administrativa; la escasez del 
erario aumentaba, el Ministro de Hacienda presentó va- 
rias iniciativas al Congreso que fueron mal recibidas en 
la mayor parte de los Estados y en la misma Capital. El 
General Presidente, buscando el acierto en tan difícil y 
complicada cuestión, convocó á los Gobernadores de los 
Estados para una junta que debería instalarse en México 
el i" de Agosto, celebrando las sesiones que fueran ne- 
cesarias en las que se trataría de la manera de nivelarlos 
ingresos con los egresos del erario federal y de la elec- 
ción de impuestos convenientes para formar la hacienda 
pública. Algunos Gobernadores asistieron personalmen- 
te, y otros enviaron representantes. Al de San Luis no 
le dio la Legislatura el permiso correspondiente para con- 
currir ni mandar persona que lo representara. 

El Gral. Arista creyó que la guardia nacional de los 
Estados era suficiente para cuidar de ellos y dio provi- 
dencias para que el ejército fuera enviado á los puertos 
y á la frontera, reduciendo considerablemente su número. 

En ninguno de los Gobiernos que ha tenido la Nación 



40 HISTORIA DP: SAN LULS 

se ha visto el presupuesto de guerra tan económico co- 
mo en la administración del Gral. Arista. 






Restablecido de sus enfermedades el Ministro decano 
del Supremo Tribunal de Justicia D. José Guadalupe de 
los Reyes, á quien la Constitución llamaba á suplir las 
faltas temporales del Gobernador Constitucional, entró á 
ejercer el 7 de Octubre el Poder Ejecutivo. 



* 



El día $ de Noviembre se inauguró la primera línea te- 
legráfica en el país, teniendo una extensión de 40 leguas 
desde IVléxico á Nopalúcan. El primer telegrama fué 
transmitido del último punto á la ciudad de México, co- 
municando la llegada á él del Nuncio de Su Santidad Pío 
IX, el Arzobispo de Damasco Monseñor Luis Clementi: 
y de la Capital de la República se transmitió la noticia 
de la derrota de los pronunciados de Matamoros. El 19 
de Mayo del siguiente año, 181^2, quedó terminada la lí- 
nea de México á Veracruz. 

El día 8 del mismo Noviembre, se inauguró en San 
Luis el Hospicio de Pobres, primer etablecimiento de 
ese género que tuvo la ciudad. Se debió su fundación 
á los trabajos y esfuerzos de particulares, que reunidos 
en diversas juntas acordaron establecerlo, abriendo una 
subscripción entre personas de todas las clases sociales, 
para hacer los gastos de instalación, y asegurar los del 
presupuesto mensual que costara sostenerlo. ' 

Con las cantidades colectadas y los productos de una 
corrida de toros y de una función dramática que se die- 



HISTORIA DE SAN LUIS 41 

ron á beneficio de esa casa de asilo, se le surtió de ca- 
mas, ropa, útiles de cocina y comedor, un botiquin y lo 
demás que se juzgó necesario para que nada faltara álos 
pobres, y el día de la inauguración se abrió el estableci- 
miento con sesenta y nueve mendigos, cuarenta y cua- 
tro hombres y veinticinco mujeres. La administración 
y dirección del Hospicio se encomendó á una Junta Di- 
rectiva compuesta de un Presidente, cinco Vocales, un 
Tesorero y un Secretario. Fué su primer Presidente el 
Sr. Cura de San Sebastián D. Manuel del Conde y Secre- 
tario D. Mariano Cata ño. 



* 
* * 



El domingo de carnestolendas se dio el primer baile 
de máscaras en el teatro de esta ciudad. Fué el empre- 
sario D. Miguel Pina quien solicitó del Ayuntamiento y 
de la Prefectura el permiso correspondiente para tres 
bailes en las noches de los tres días de carnestolendas. 

Concedida la licencia bajo terminantes condiciones en 
favor del orden y de la moralidad, el empresario anunció 
los bailes, haciendo un llamamiento á las familias y á la 
juventud, para que concurrieran á una diversión nueva 
en San Luis, ofreciéndoles toda clase de garantías. 

Los bailes del domingo y del martes estuvieron me- 
dianamente concurridos, saliendo contentos los aficiona- 
dos, por la clase de concurrencia y por el orden que 
reinó en la' diversión, pero el empresario perdió algo de 
los gastos, por cuyo motivo pidió al Ayuntamiento que 
le concediera dar el baile de piñata el primer domingo de 
cuaresma, á ím de reunir el valor de las rentas del teatro 
y de las licencias correspondientes á los tres bailes pasa- 
dos y al que de nuevo solicitaba. El Ayuntamiento no 
accedió á la solicitud ''por ser ya días de retiro del miérco- 
les de Ceiii{a en adelante' y mejor dispensó al empresa- 



42 HISTORIA DE SAN LUIS ^^ 

rio del pago del adeudo, atendiendo á que efectivamente 
había perdido en la empresa, según informó la comisión 
respectiva. 

En el año siguiente los bailes de máscaras fueron ya 
más animados. En la confianza de que los del año an- 
terior habían estado ordenados, y concurridos por fami- 
lias de buena educación, se prepararon comparsas anti- 
cipadamente, compuestas de jóvenes y señoritas de la 
mejor sociedad. En el paseo de la calzada del Santua- 
rio se vieron las tardes del domingo y martes, numero- 
sas y bien arregladas comparsas, acompañadas de músi- 
cas militares y de cuerda con elegantes y vistosos trajes 
confeccionados á la idea y gusto de los que los portaban 
ó alquilados en las sastrerías, las que en esa temporada 
,se convertían en almacenes de disfraces y caretas, co- 
brando muchas veces por alquiler de un traje para una 
noche, igual ó mayor cantidad que su valor intrínsico. 

Desde el año de 53 se permitió el baile de piñata y del 
^4 en adelante se concedió ya licencia para el de h vieja. 

Ese entusiasmo por el carnaval y por los bailes del 
teatro duró mientras que los empresarios y las autorida- 
des tuvieron cuidado de que la concurrencia fuera esco- 
gida, y también mientras que reinó la buena armonía en- 
tre la juventud potosina; pero la guerra de reforma divi- 
dió á las familias y á sus jefes, poniendo éstos sus tra- 
bajos ó simpatías del lado de sus opiniones y haciendo 
á los del partido opuesto una guerra tremenda. 

Esto dio ím con la costumbre de que las familias con- 
currieran anualmente á los bailes de carnaval, y aunque, 
después del año de 6^ volvieron á establecerse, no asistían 
ya las familias, tanto porque habían perdido el hábito de 
hacerlo, como porque las autoridades y los empresarios 
empezaron á permitir la entrada á mujeres de mala con- 
ducta y á hombres que no sabían guardar los debidos 
respetos á una decente sociedad. 

Por tal causa fué degenerando esa diversión de año 
en año, hasta el extremo que el de 72, el escándalo llegó 



HISTORIA DE SAN LUIS 48 . 

á su colmo. Se formó una comparsa de treinta y tantas 
mujeres perdidas, se les vistió con los trajes de fantasía 
que debían portar en el baile, y sin llevar las caretas se 
les sacó en procesión ó conx'ite por las calles céntricas 
de la ciuda(^, acompañadas de música y cirios de cera, y 
lle\'ando á su lado, cada una, el amante ó compañero de 
baile. Las que marchaban sin ese galán, servían como 
de muestra para que los aficionados supieran á qué ate- 
nerse respecto al artículo que tendrían á su disposición 
en el baile del teatro. 

Es necesario hacer constar que el gobernapte en ese 
año, Gral. D. Diódoro Corella, no era potosino, pues por 
honor de nuestro Estado debemos decir que jamás se ha 
dado el caso de que un mandatario de San Luis, haya 
permitido que se falte al respeto á la sociedad de un mo- 
do tan inconveniente. 

Como era natural, desde entonces siguiei'on esos bai- 
les destinados para cierta clase de gentes, siendo más ó 
menos escandalosos en el interior del edificio, según el 
cuidado y las pre\'enciones que han dictado las autori- 
dades respectivas. Ahora ya es raro que en la tempora- 
da salga alguna comparsa de jóvenes entusiastas de la 
buena sociedad, y cuando lo verifican son bien recibidos 
en las casas que visitan y se improvisan con ese motivo 
francas y alegres reuniones; lo que prueba que si nues- 
tra actual juventud masculina no fuera tan egoísta que 
procura divertirse ella sola, sino que hiciera pai tícipe al 
bello sexo, podría con anticipación levantar el espíritu 
de las familias, y tal vez volvería el carnaval al lustre \' 
apogeo que tuvo en los años del ^^ al ^7. 






La presencia del Sr. D. Julián de los Reyes en la Ca- 
pital de Ja República para defenderse por sí mismo de 



U HISTORIA DE SAN LUIS 

los cargos que le hacían, y el apoyo que le impartía el 
Presidente Arista, hizo cambiar de aspecto la cuestión 
de su proceso, resultando al í\n de él absuelto y en ap- 
titud de volver al desempeño de sus funciones. Llegó 
á San Luis el 23 de Marzo de 18^2, recibiéndose del Go- 
bierno el tercer día. Como era de rigor solemnizaron su 
arribo y vuelta al Gobierno, las autoridades civiles, mi- 
litares y religiosas, expidiendo el Ayuntamiento un ban- 
do que contenía el ceremonial que había de observarse 
en las felicitaciones, y los actos de regocijo que debían 
verificarse. El Lie. D. Luis Guzmán volvió también á 
desempeñar la Secretaría de Gobierno. 






Al entrar en posesión los americanos del inmenso te- 
rritorio que México les cedió por los tratados de Guada- 
lupe Hidalgo, nuestros desgraciados paisanos residentes 
en aquél, además del dolor que les causara el pertenecer 
á la nación enemiga, empezaron á sufrir los insultos, ex- 
propiaciones y todo género de tropelías de parte délos 
aborrecidos invasores. Los hijos de Nuevo México ocu- 
rrieron al Congreso General en Marzo de 1892, imploran- 
do protección y amparo á causa del trato cruel é inhu- 
mano que recibían de los norte-americanos. 

El Congreso corrió traslado de esa exposición al Eje- 
cutivo, y éste, por conducto de la Secretaría de Estado, 
hizo las reclamaciones diplomáticas del caso, pero todo 
siguió lo mismo y ha seguido todavía hasta la fecha, 
pues es bien triste la situación que guardan nuestros 
compatriotas residentes al otro lado del Bravo, que con- 
servan aún la nacionalidad mexicana. 



HISTORIA DE SAN LUIS 4r, 



ir 
* * 



A principios de Mayo pasaron por San Luis para Méxi- 
co diez y nueve indios ceminolesy Quikapus, de los que 
eran seis mujeres, un niño y doce hombres. Tres de ellos 
hacían de jefes y se llamaban Arranca-Corazones, Cola 
de Tigre y Gato del Monte. 

El Gobierno del Estado los alojó convenientemente 
proporcionándoles algunas comodidades. Los días que 
descansaron en esta ciudad salían á recorrer las calles y 
visitaron algunas casas, escoltados por tropa de la segu- 
ridad pública para evitar que el pueblo bajo y los mu- 
chachos les dirigieran insultos y burlas, ó les causaran 
algún mal. A pesar de esa precaución los pilluelos les 
arrojaban algunas piedras en momentos en que podían 
burlar la vigilancia de la escolta. 

Por ese tiempo daba funciones en una plaza improvi- 
sada en el corral del Mesón de Santa Clara, una compa- 
ñía de circo que dirigía D. José de la Luz González. Es- 
te cirquero era muy diestro en equitación, y uno de sus 
actos favoritos en que mucho lucía por su agilidad en el 
caballo en pelo á toda cabrera, era la imitación del indio 
bárbaro del Norte, presentándose á ejecutarlo con el tra- 
je que usaban los salvajes, carcax, arco y flechas, obje- 
tos que poseía de los mismos que los indios portaban, y 
cuya adquisición le fué fácil en aquellos tiempos porque 
estaban recientes las incursiones que aquellos habían 
hecho al interior del país, y ya sea de los muertos en los 
combates ó de los prisioneros, había diseminados varios 
de esos objetos en las poblaciones de la frontera. 

Como en los días que estuvieron en San Luis los indios 
de Arranca-Corazones y Gato del Monte, el Gobernador 
se propuso que se pasearan y conocieran bien la ciudad 
y sus diversiones, los mandó una noche al teatro á los 
palcos terceros y el único domingo que pasaron en San 
Luis los mandó en la tarde al circo. 



46 HISTORIA DK SAN LUIS 

Al salir D. Luz González á ejecutar su acto del indio 
salvaje, dando alaridos y apuntando al público con la 
flecha, los indios espectadores se pusieron violentamen- 
te en pie, correspondiendo aquel saludo del desierto, 
iiaciendo gesticulaciones y piruetas, y dando tan fuertes 
y repetidos alaridos que el público se alarmó, principal- 
mente las señoras y los niños que gritaban asustados y 
corrían para la calle. El autor de esta obra y otros com- 
pañeros suyos de escuela fueron los primeros que co- 
rrieron refugiándose en una barbería frente á la puerta 
del Mesón. Imposible fué convencer á las señoras }'• á 
los niños que no había motivo para que se asustaran; los 
papas y demás concurrentes en sombra procuraban de- 
volver á las familias del primer patio, pero ya había en- 
trado la desmoralización y el desorden y fueron inútiles 
iodos los esfuerzos en ese sentido. La función conti- 
nuó con menos de la mitad de la concurrencia, saliendo, 
según se dijo, muy complacidos nuestros indios huéspe- 
des del espectáculo que habían presenciado, y lasfamiliasy 
muchachos tuvieron también materia para graciosas con- 
versaciones durante algunos días. 

El objeto del viaje de esos indios á México fué el de 
pedir al Gobierno que les concediera tierras para labrar 
en la colonia militar de Río Grande. 



* * 



La revolución cundía por diversas partes del país. No 
era posible que el carácter mexicano de aquel tiempo se 
resolviera á estar en paz. 

Así podían ser los gobernantes los hombres más in- 
maculados, más aptos y de mejores intenciones para di- 
rigir la nave del Estado; los ambiciosos á los altos pues- 
tos y la multitud de desocupados que llenaban las po- 
blaciones maquinaban constantemente la manera de de- 



HISTORIA DE SAN LUIS 47 

rribar á los Gobiernos establecidos, y con un plan de es- 
tampilla en el que se ofrecía al país bajar las estrellas 
del firmamento y se colmaba de improperios á los que 
estaban en el poder, se levantaba en cualquier punto el 
estandarte de la rebelión, el que era seguido rápidamen- 
te por las guarniciones de los Estados, sin que por eso 
dejaran de costar á la República las revoluciones, grue- 
sas sumas de dinero y algunos millares de vidas. La 
administración del Gral. Arista no dio ciertamente moti- 
vo para que los pueblos se levantaran en armas contra 
ella: está reconocida como el mejor Gobierno de aque- 
llos tiempos, pero había dado un fuerte golpe al ejército, 
reduciéndolo á menos de la mitad del que existía, y tan- 
tos jefes disgustados, unidos á los Santanistas y al Cle- 
ro, promovieron asonadas contra el sentir de los pueblos, 
para derribar al Gobierno que inclinaba su marcha por la 
vía del progreso, de la libertad y de la economía en los 
.gastos generales de la nación. Él Estado de Veracruz 
fué de los primeros donde se proclamó la caída del Gral. 
Arista; siguieron otros varios, entre ellos Tamaulipas, 
pronunciándose en Tampico el Coronel D. Francisco G. 
Casanova. Después estalló la revolución en la ciudad 
de Guadalajara. D. José María Blancarte, de oficio som- 
brerero, había estado en un baile al que tuvo que ocurrir 
la policía por algún escándalo que en él se verificaba. 
Blancarte, que era un hombre de notable fuerza física, 
lastimó gravemente á un agente de dicha policía, por cu- 
yo motivo sufrió un arresto en el Palacio del Gobierno. 
En Mayo había sido separado de las milicias del Estado, 
lo misnio que un compañero suyo llamado Juan Villal- 
vazo. Puestos de acuerdo los dos y acompañados de 
León Lozano y de un rebocero conocido con el apodo de 
"El Zorro" se arrojaron sobre el oficial de la guardia el 
día ^i de Julio á las tres de la tarde. La tropa estaba 
comprada, se puso de su lado hiriendo al oficial y victo- 
reando á Blancarte. Este armó en el acto á la plebe que 



48 HISTORIA DE SAN LUIS 

se le unió, ocupando con ella todo el edificio, en el qie 
había un buen depósito de armas y parque. 

El Gobierno se retiró á San Pedro y después á Lagos, 
y Blancarte proclamó luego su plan de rigor, dando á su 
movimiento un carácter enteramente local contra las au- 
toridades del Estado y reconociendo al Gobierno ge- 
neral. 

Los Santanistas trabajaron activamente para aprove- 
char en su favor el pronunciamiento local de Gua- 
dalajara, lo cual consiguieron proclamando el mismo 
Blancarte el 13 de Diciembre la destitución del Gral. 
Arista de la Presidencia de la República, y la vuelta al 
país para ocuparla, del Gral. D. Antonio López de Santa 
Anna. El Gobierno General hizo marchar sobre los pro- 
nunciados la brigada del Gral. D. José López Uraga, pe- 
ro este jefe defeccionó en el camino yendo á reunirse 
con los sublevados de Jalisco. El Gral. Vázquez y el 
Coronel Castillo marcharon sobre Guadalajara rompien- 
do los fuegos sobre el Puente Grande el 29 de Octubre. 
Por la defección de Uraga encargó el Gobierno el mando 
de la división sitiadora al Gral. D. J. Vicente Miñón. 



* 



El Hospicio de Pobres, de cuya fundación hemos ha- 
blado, se inauguró durante la ausencia del Sr. Reyes de 
San Luis, y ese gobernante al volver de México y encar- 
garse nuevamente del Poder, prestó todo su apoyo á 
aquel establecimiento, ayudando á la Junta Directiva á 
sostenerlo. Por esos días se aprehendió un contraban- 
do de 1932 libras de hilo de bolita que por la ley perte- 
necía á la Dirección de Colonización é Industria, por ser 
aquel artículo de ilícito comercio. 

El Sr. Reyes se dirigió á la Dirección expresada en so- 
licitud de que cediera el producto del comiso al Hospi- 



H18T0RL\ DE 8AN I.üIS 4^ 

cío de pobres de San Luis. Se accedió á lo pedido por 
el Sr. Reyes y puesto el hilo en pública subasta se ven- 
dieron las 1 9? 2 libras al comerciante D. Ignacio Muriel, 
produciendo dicha venta la capadad de$^,i^^.2H rs. 

Con esa suma se establecieron en ei Hospicio alguno? 
talleres, habiendo ya en Octubre del propio año, una re- 
cular existencia de obra corriente de lana y algodón, co- 
mo rebozos, jorongos, frazadas cuarteronas, y jerga an- 
cha y angosta que la Junta Directiva puso luego á la ven- 
ta. Pidió también el Sr, Reyes que la Legislatura cedie- 
ra á favor del mismo Hospicio la casa donde había esta- 
do la garita de iWéxico al frente de la plaza de la Merced 
y la en que se verificó el asesinato del padre. Esta ca- 
sa pasó á ser de la propiedad del Estado, desde la muer- 
te de aquel sacerdote, porque disponiendo la sentencia 
que á los cadáveres de los asesinos se les separara la 
mano derecha, y se clavaran en el exterior de la casa 
donde se había cometido el crimen, el propietario de ella 
se negó á permitirlo, alegando que su finca perdería ab- 
solutamente su valor y se le originaba por tanto un per- 
Juicio irreparable, y entonces el Gobierno la compró pa- 
ra que no dejara de cumplirse en esta parte la sentencia 
judicial. 

La Legislatura aprobó la iniciativa del Gobierno, expi- 
diendo el correspondiente decreto por el que cedía el 
Estado al Hospicio las dos fincas referidas. 

Esta casa de beneficencia estuvo establecida mucho 
tiempo en el antiguo Mesón de San Francisco, después 
pasó al ex-convento de la Merced y al derribarse ese edi- 
ficio se trasladó al ex-convento de San Agustín, donde 
permaneció muchos años sufriendo diversas variaciones 
en su forma y reglamentación hasta venir á ser la Es- 
cuela Industrial Militar que hoy existe, y de la que nos 
ocuparemos en el lugar que le corresponda. 



ui-; 



50 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 4' 



SUMARIO. 



,ors enemigos del Sr. Reyes aprovechan para sus propósitos hm revoluciones de Tam- 
pico y Guadalajara.— El Ayuntamiento de Rioverde se adinere al plan de lam- 
pico.— Desacuerdo entre el Presidente de la República y el Congreso general.- 
Acusación contra el Ministro de Justicia.— Lo substituye el Lie. Amaga.— üir 
cular al Arzobispo y Prelados regulares.— Contestaciones.— El Delegado Aposto 
lico.— Renuncia del Gral . Arista.— Es disuelto el Congreso por el Presidente in- 
terino.— La revolución se propaga.— Asesinato del Gobernador D. Julián de loí- 
Reyes. -Reseñado en folleto especial.— El Congreso de San Luis se adhiere al 
plan de Guadalajara.— Nombramiento de Gobernador.— Convenios de San ^ico- 
lí'is.— La guarnición de México adopta el plan de Guadalajara.— Convenios de 
Arroyozarco.— Santa Anna proclamado Presidente.— Excitativa del Gobernador 
al Ayuntamiento.— Comisiones para recibir á Santa Anna en Veracruz.— Llega 
íi México, recibe el mando y nombra Ministerio.— Muerte de los Ministros Ala- 
mán y Tornel.- La primera la solemniza en Acapulco D. Eligió Romero.— 
Acuerdos v decretos del Gral. Santa Anna.— Proposición para que se prorrogó- 
la dictadura de Santa Anna.— Este Pfesidente restablece la orden de Guadalu- 
pe. — Prisiones y destierros. 



El estado pleno de revolución en que el país se en- 
'ontraba, favoreció á los enemigos políticos y persona- 
íes del Sr. Gobernador Reyes. Inmediatamente que se 
inició la revolución de Guadalajara, ofrecieron á los jefes 
ie aquella sus servicios en el Estado de San Luis y em- 
pezaron á trabajar para seducir algunas tropas y procla- 
mar el plan de la ciudad tapatía. Esto no pudieron 
onseguirlo porque los jefes de las fuerzas del Estado 
-ran adictos fieles del Gobierno y los Comandantes ge- 
nerales que se sucedieron D. Francisco Mejía y D. Ge- 
I mimo Cardona, ayudaban con sus pocos soldados 



HISTORIA DE SAN I.ÜIS 51 



federales al Sr. Reyes, á conservar la tranquilidad públi- 
ca. Entonces empezaron á salir de San Luis para Rio- 
verde, en cuya ciudad hicieron el centro de sus trabajo? 
y operaciones, logrando ponerse de acuerdo con el Pre- 
sidente del Ayuntamiento, D. Paulo Verástegui, para 
adherirse á la revolución de Tampico que con poca dife- 
rencia era la misma de Guadalajara, y hacerla extensiva 
contra el Gobernador de San Luis. La acta de pronun- 
ciamiento del Cuerpo Municipal de Rioverde es la que 
sigue: 

"Ayuntamiento Constitucional de Rioverde. 
— En la ciudad de Rioverde cabecera del Departamento 
de su nombre, á los doce días del mes de Diciembre de 
mil ochocientos cincuenta y dos, reunidos en la Sala 
Capitular los miembros del Ayuntamiento que suscriben, 
bajo la presidencia del Sr. Alcalde i'' D. Paulo Veráste- 
gui, acordaron darle lectura al plan de Tampico, adopta- 
do por la guarnición, autoridades y pueblos de aquel 
punto, el 29 de Noviembre último, y en consecuencia, 
después de una ligera discusión en que se hizo patente 
la triste situación de la República y el incremento que 
ha tomado la revolución actual en casi toda la Nación 
que conoce su malestar, así como inconstitucionalidad 
de la reelección de D. Julián Reyes para el Gobierno de 
este Estado con notoria infracción de los artículos 21 de 
la acta de reformas, y el 62 de la Constitución particular 
del mismo Estado; decidieron todos los capitulares pre- 
sentes por unanimidad absoluta de votos, que adoptaban 
como efectivamente adoptaron el expresado plan de 
Tampico en todas sus partes, así como el desconoci- 
miento del actual Gobernador D. Julián de los Reyes, y 
reconociendo y dejando en pie al Congreso que funcio- 
na; por lo cual se acordó el plan de este pronunciamiento 
bajo los artículos siguientes: 

"1" Esta corporación adopta por completo el plan de 
Tampico de Tamaulipas proclamado el veintinueve de 
Noviembre próximo pasado. 



HISTORIA DE SAN LOIfeí 



"2" Se desconoce al actual Gobernador D. Julián de 
ios Reyes por haber sido reelecto contra el literal y ge- 
nuino sentido de la acta de reformas y contra el artículo 
^2 de la constitución particular del Estado. 

"3^ Se reconoce como legítimo al actual Congreso 
Jel Estado, y en consecuencia S. Honorabilidad nombra- 
rá la persona que le mereciere confianza para que susti- 
tuya interinamente en el Gobierno á D. Julián de ¡o? 
Reyes. 

"4" Se invita al señor Inspector de las colonias mili- 
tares de Sierra Gorda, coronel D. Antonio Tenorio, para 
que secunde con las fuerzas de su digno mando la opi- 
nión manifestada por este ilustre Ayuntamiento, á fin de 
que el orden público se conserve inalterable; protestan- 
do esta corporación á nombre del pueblo ayudarlo de 
todas maneras en el caso de que ios antiguos sublevados 
de la Sierra Gorda se muevan de cualquier modo, con el 
:arácter desordenado de los años de 1848 y 1849. 

"5" Se invitará á los Sres. Prefecto de este Departa- 
mento D. Francisco Fernández, y comandante de esta 
tplaza, coronel D. José María Bermudez, para que adhi- 
riéndose á este plan salvador, permanezcan en sus pues- 
tos por merecer la confianza pública, é igualmente á las 
demás autoridades de los pueblos del Departamento. 

"Con lo cual se concluyó esta acta que firmaron los se- 
ñores Capitulares presentes por ante los infrascritos 
presidente y secretario. Damos fe. — Paulo Verástegui, 
presidente. — Domingo Uthurri.—José Martines de Lejar- 
(a. — Francisco Pimentel. — Domingo Chave {. — Lii{ Casti- 
fio.— José Mana Morales. — Miguel Castro. — Rioverde, Di- 
:iembre 12 de 18^2. — Cru{ Cisneros, Srio." 

El Coronel Tenorio se puso al frente de las fuerzas 
pronunciadas, y participó el movimiento al Coronel Ca- 
•ianova que acaudillaba á los sublevados de Tampico. 

El pronunciamiento de Rioverde se arregló en la casa 
Je D. José María Verástegui, donde se reunieron D. 



H18T0K1A DE 8A.N LUIS 53 



Manuel y D. Paulo, el primero hermano de D. José ¡Vía- 
ría y el segundo primo hermano de los dos, el Coronel 
D. ^Aanuel (turria, D. Francisco Estrada, oficial retirado, 
el Dr. D. Ignacio Gama, D. Guillermo Senisón y D. José 
Pando: este úitiráo proporcionó los recursos pecuniarios 
4ue se necesitaron. 



* 



El Gobierno general se encontraba en situación bas- 
:ante aflictiva. El Congreso se puso en pugna con el 
Presidente de la República y le negó las facultades ex- 
traordinarias que solicitó para combatir la revolución. El 
Ministro de Justicia D. José María Aguirre fué acusado 
.inte el Poder Legislativo, por haber firmado una ley que 
restringía la libertad de la prensa: los demás Ministerios 
eran ocupados unos cuantos días por las personas nom- 
bradas, y luego los renunciaban por no poder afrontar 
la mala situación; y el Sr. Arista veía próxima la caída de 
su gobierno, pero estaba resuelto á caer antes que salir- 
se del orden constitucional, 

Al Sr. Aguirre lo sustituyó en el Ministerio el Lie. 
D. Ponciano Arriaga, quien con motivo del plan revolu- 
cionario de Guadalajara, dirigió á ios Diocesanos y Pre- 
lados regulares el oficio que en seguida insertamos, jun- 
tamente con dos de las contestaciones que recibió. 

"Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiástí- 
cos. — El Supremo Gobierno ha visto con profundo 
sentimiento que en plan sedicioso publicado en Guada- 
lajara en 20 del último Octubre, notoriamente contrario 
i las instituciones que nos rigen, y subversivo del orden 
y tranquilidad pública, aparecen las firmas de varios se- 
ñores Canónigos, Prebendados y otros sacerdotes >■ 
;iersonas respetables: y considerando el Exmo. Sr. Pre- 



54 HISTORIA DE SAN LUIS 



sidente de la República que esta conducta es no sola- 
mente criminal bajo el aspecto político, sino diametral- 
mente opuesta á los principios de caridad, mansedumbre 
V obediencia á las autoridades legítimas que nuestra 
santa religión establece, me ordena S. E. llame la aten- 
ción de V. S. sobre este hecho que ha llenado de escán- 
dalo á la República tanto más cuanto que no teniendo 
quejas la Iglesia del Gobierno se hace muy punible 
aquella conducta. 

"El Supremo Gobierno que desea rectiíicar la opinión 
pública y dar á la administración el respetable apoyo de 
los ministros de la Iglesia, quiere escuchar el acento de 
paz de V. . . que no podrá menos de emitir en virtud de 
su misión evangélica. Por lo mismo espera S. E. el 
Presidente que V. . . exprese su opinión sobre este pun- 
to, y que comunicando la presente nota á los señores 
Curas de su Diócesis expresen también la suya, sirvién- 
dose V. . . transmitirla á este Ministerio, manifestando 
al mismo tiempo cuál es en su concepto el modo de co- 
rregir los abusos de que se trata. 

"Al decirlo á V. .. tengo el honor de protestarle mi 
distinguida consideración y particular aprecio. 

"Dios y Libertad. México, Diciembre 14 de 1852. — 
Arriaga. — Se circuló á los Diocesanos y Prelados regu- 
lares en la parte que les toca." 

"Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiásti- 
cos. — Excelentísimo Señor: — No es asunto de opinión 
la obediencia á las autoridades legítimas, porque ésta es 
justa y debida y por tal tengo la que merece el Exmo. 
Sr. Presidente y demás autoridades constituidas. Así se 
manifestó de mi orden á todos los señores Curas de esta 
Diócesis tan luego como supe las ocurrencias de Guada- 
lajara, como aparece de la copia que tengo el honqr de 
acompañar á V. E., y lo es de una circular expedida el 8 
del pasado. Con respecto á los señores capitulares de 
aquella Sagrada Mitra y demás eclesiásticos respetables 



HISTORIA DE íSAN LÜ18 55 



^ue V. E. me indica en su atenta nota de ayer á que con- 
testo, es regular que el Ilustn'simo Sr. Aranda haya to- 
mado las providencias de su resorte, sobre lo que le es- 
cribiré tan pronto como se faciliten las comunicacio- 
nes. 

"Siento sobremanera el escándalo que V. E. me mani- 
fiesta haberse seguido en la República, al que he contra- 
riado cuanto me ha sido posible, no sólo por medio de la 
circular cuya copia acompaño, sino además de viva voz 
cuando la ocasión lo ha permitido, anunciando la palabra 
divina; y he de merecer muy mucho á la integridad de 
V. E., que otros escándalos vigentes en la capital, y que 
pueden haber influido en los demás que sentimos, se 
corten cuanto sea posible, bajo la seguridad de que la fi- 
delidad para con Dios Nuestro Señor nos concillará la de 
los hombres. .Inculcaré de nuevo á todos los señores 
Curas de esta Sagrada Mitra, la obligación que tienen de 
)bedecer á las autoridades legítimas, y que así lo anun- 
cien á sus respectivos feligreses, en lo que no haré sino 
cumplir con un deber que me incumbe y reconozco, 
ofreciendo con este motivo á V. E. mi consideración >■ 
jtprecio. 

"Dios Nuestro. Señor guarde á V. E. muchos años. — 
México, Diciembre 15 de i8p. — Lázaro, Arzobispo de 
\1éxico. — Exmo. Sr. D. Ponciano Arriaga. Ministro de 
Justicia v Negocios Eclesiásticos." 



• Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiásti- 
cos. — El lllmo. señor Arzobispo ha tenido ábien dispo- 
ner dirija á VV. la presente, con el fin de encargarles 
muy particularmente se abstengan de tomar parte, aun- 
.)ue está lejos de creerlo, en los asuntos políticos, y que 
i^rocuren inculcar á sus feligreses la obligación que tie- 
nen de obedecer á las autoridades constituidas, e\-itando 
-isí que al Venerable Clero se hagan inculpaciones que 
i'stá lejos de merecer, puesto que s\i misión es de paz. >■ 



56 íimTOniÁ Í)K SA.V LTJIsf 

que por ío rnisiiio no se debe ingerir en asunto:^ que m^ 
le incumben. 

"Dios, etc., [noviembre 8 de 1852. 

"Es copia que certifico. Diciembre 16 de 1852.— ^w- 
í////// Prww de Rivenir Srio. 

"Son copias- México, Diciembre 17 de 1852.— /os^M?- 
/7j Duran:' i 



"MiNísiBRío DE Justicia r Negocíos Ecí-bsíásti- 
COS. — Provincia del Sanio Evangelio de México. — Dar' 
al César ío que es del César y á Dios ío que ¿s de Dios: 
obedecer á las autoridades legítimamente constituidas.. 
inculcar en cuanto está de mi parte, en los demás e^ 
respeto y la sumiision a sus determinaciones, cuando és- 
tas no sean contrarias á la religión que profesamos: en 
una palabra; llenar en !o posible los deberes que todo 
hombre constituido en sociedad ha contraído para con 
Dios, para con la patria y p^ra consigo mismo; tales han 
sido. Exmo. Señor, íos principios sobre que han estriba- 
do mi conducta pública y privada. 

"En este concepto, puede V. E, asegurar al Exmo. Se- 
ñor Presidente de la República, que estoy resuelto á no 
desmentir jamás esta conducta que siempre he observar 
áo, y que haré todo lo posible para insinuarles á mis 
subordinados estos mismos principios, persuadido de 
ser éste uno de los deberes más sagrados que me impo- 
ne mi ministerio, el augusto carácter de que aunque in- 
digno estoy investido. Todavía más: continuaré lle- 
nando una de mis más dulces obligaciones, esto es, no 
cesaré de rogar al Padre de las luces, dé acierto ai Su- 
premo Magistrado de la íNación y á todas las autoridades 
que nos gobiernan para que conduzcan la nave del Es- 
tado, con toda la sabiduría, tino y prudencia y religiosi- 
dad que es debido, para que no zozobre en medio de las 
furiosas olas que la combaten. Tales son mis votos, ta- 
les mis ardientes deseos, y tales los sentimientos que 



HISTOHIA 1»K SAN LUIS 57 



me animan como mexicano, como sacerdote, como Pre- 
lado, y como uno de los más adictos y obedientes al 
Supremo Gobierno. 

"Al expresarme de esta manera, tengo el honor de con- 
testar á la atenta nota que V. E. se dignó dirigirme con 
techa 14 del que rige, y suplicarle lo ponga así en cono- 
cimiento del Éxmo. Señor Presidente de la República 
para su inteligencia y satisfacción, aceptando V. E. las 
seguridades de mi distinguido aprecio y respeto. 

"Dios guarde á V. E. muchos años. San Francisco de 
México, Diciembre 17 de 1852. — Fr. Mariano de la Peña, 
Ministro provincial. — Exmo. Señor Ministro de Justician 
Negocios Eclesiásticos, Lie. D. Ponciano Arriaga." 



* 



El Gobierno general ordenó la baja del Coronel D. 
Antonio Tenorio, Sub-Inspector de las Colonias Militares 
de Sierra Gorda, por haberse pronunciado en Rioverde. 
y nombró Sub- Inspector interino al Comandante de es- 
cuadrón D. Tomás Mejía. 

A fmes del año anterior llegó á México Monseñor Luis 
Clementi, Arzobispo de Damasco, con el carácter de De- 
legado Apostólico en la República. El Gobierno mexi- 
cano pasó la bula al Soberano Congreso, con el objeto de 
que concediera el pase, y ese augusto Cuerpo acordó la 
retensión del Breve pontificio. 

Con este motivo los diputados de la minoría que vo- 
taron á favor del pase, publicaron una protesta ante la 
Nación contra el acuerdo de la mayoría del Congreso. 
Entre las firmas que cubren esa protesta, aparecen de 
diputados de todos los Estados de la República, menos 
del de San Luis, lo que prueba que toda la diputación 
de este Estado votó con la mayoría, negando el pase al 
breve pontificio: pero como á íos pocos días cayó la Ad- 

m.-8 



(i2 Í118T0IM A HE 8A.\ LUIS 

Acusado allí el Sr. Cebalios por el diputado Guzmáti 
fué declarado con lugar á formación de causa, y nom- 
brado por diez y nueve diputaciones D. Juan Mágica y 
Osorio para ejercer interinamente el mando supremo de 
la República. Este señor no aceptó, debiendo reempla- 
zarlo el Vice- Presidente de la Suprema Corte de Justi- 
cia, pero á nada hubo ya lugar, porque las Cámaras 
dejaron de reunirse desde el día 22 á consecuencia del 
nuevo giro que tomaron los asuntos públicos. 

La guarnición de México levantó una acta el día 19 
ratificando el reconocimiento que había hecho del Sr. 
Cebalios como Presidente de la República, y al siguiente 
díala misma guarnición se adhirió al plan de Guadalajara. 

El Gral. Draga y el Coronel Robles Pezuela tuvieron 
algunas conferencias en Querétaro, de las que resultaron 
los convenios que firmaron en Arroyozarco. En México 
celebraron nuevos arreglos con el jefe de la guarnición, 
por los cuales quedó enteramente falseado el plan de 
(juadalajara que reconocía el sistema federal, estipulán- 
dose el establecimiento de una dictadura y que fuera 
llamado á ejercerla el Gral. D. Antonio López de Santa 
Anna. 

El Sr. Cebalios renunció la Presidencia, y los jefes 
.superiores de la revolución nombaron al Gral. D. Ma- 
nuel María Lombardini con el carácter de depositario del 
Poder Ejecutivo, ínterin llegaba al país el Gral. Santa 
Anna. La invitación á este señor para que volviera al 
país fué firmada por el Gral. Uraga, y para llevarla á Ve- 
racruz y recibir allí al General, se nombró una comisión 
compuesta de los Sres. Coronel D. Antonio Corona, Lie. 
D. Bibiano Beltrán, D. Migue! Lerdo de Tejada y Juan 
N. Govantes. 

* 

El Sr. Gobernador Adame, excitó al Ayuntamiento de 
la Capital para que procúrala establecer una plaza de 



lllSTOiilA l)i:8AN LUIS ft:{ 



mercado en el centro del barrio de la Perlita. con el fin 
de que aquel vecindario quf se había aglonierado en 
irregular laberinto de casas miserables, tuviera un punt<' 
de comercio propio que sirviera de estímulo á los veci- 
nos para construir, dar más orden y decencia á sus ha- 
bitaciones, y que á la vez se interesaran en no consentir 
y los muchos vagos y rateros que allí se abrigaban. 

En diverso oficio manifestó á la misma Corporación 
que contribuyendo de una manera palpable al ornato \ 
salubridad de las poblaciones el establecimiento y fo- 
mento de alamedas y paseos públicos, aunque para elln 
fuera preciso hacer gastos considerables, y teniendo en 
cuenta el rápido crecimiento en que había entrado la ciu- 
dad de San Luis, excitaba al Ayuntamiento á que por 
n.edio de una comisión entablara con la Provincia de 
Carmelitas las negociaciones convenientes para adquirir 
i censo enfitéutico la huerta del convento que poseía. 
á efecto de destinarla á paseo público en la inteligencia 
de que el Gobierno ayudaría del modo que se le indi- 
cara. 

Esta fué la primera vez que se concibió el proyecto de 
convertir la antigua huerta del Carmen en paseo público, 
pero esa idea del Sr. Adame no pudo realizarse sino has- 
ta ocho años después. 



* 
* * 



Por decreto del Gobierno del Estado fecha 9 de Abril 
quedó extinguida la Tesorería General del Estado, come- 
tiendo á la Administración Principal de Rentas las obli- 
gaciones y facultades gue aquella ejercía. El mismo de- 
creto suprimió también la oficina principal recaudadora 
de contribuciones directas, estableciendo una sección en 
la Aduana que se encargara del cobro de esos impuestos. 



60 HISTORIA m: SAV LL'IS 

todo se dabíi cuenta al Generaf en Jete de las tuerzas de 
Jalisco. El Gral. Uraga confirmó el nombramierto deí 
Sr. Adanie y continuó este señor en el Poder. 



* ♦ 



Mientras que en San Luís pasaban estos acontecimien- 
tos, en México se desgranaba toda la Administración. Ei 
Gral. Arista, apremiado por las circunstancias, pensó en 
solicitar nuevamente del Congreso facultades extraordi- 
narias en los ramos de hacienda y guerra, pero temiendo 
no obtenerlas por la poca armonía que existía entre am- 
bos Poderes, tuvo el Ministerio una conferencia con los 
principales miembros de las Cámaras, y convencido de 
que no se concederían al Ejecutivo dichas facultades, se 
resolvió el Gral. Arista á renunciar el Poder, lo que veri- 
ficó el día 5 de Enero. 

En la noche de est día mandó llamar al Presidente de 
la Suprema Corte de Justicia Lie. D. Juan B. Ceballos, 
le hizo entrega del mando, comisionó al Ütkial Mayor 
del Ministerio de Relaciones D. Miguel Arroyo para que 
presentara su renuncia al Congreso y á la madrugada del 
ó salió de Palacio con unü escolta dirigiéndose á su ha- 
cienda de Nanacapilma. 

El Congreso admitió la renuncia del Sr. Arista y lo que 
éste no pudo conseguir lo consiguió en el acto el nuevo 
Presidente, revistiéndolo el Congreso de facultades ex- 
traordinarias. El Sr. Ceballos envió al Coronel D. Ma- 
nuel Robles Pezuela á que se pusiera al frente de la 
división Miñón, y propuso al Gral. Uraga un armisticio 
para resolver pacíficamente la cuestión pendiente, parti- 
cipándole los sucesos ocurridos en la Capital. 

Después de cambiarse varias comunicaciones se sus- 
pendieron las hostilidades en Guadalajara, retirándose 
las fuerzas sitiadoras á la ciudad de Guanajuato. 



HISTORIA 1)K SAN LUIS H3 



El Sr. Ceballos entró en desavenencias con el Con- 
i^reso por una iniciativa que le mandó, siendo esta causa 
para que el Presidente fuera acusado ante la Cámara ae 
Diputados. El Presidente de la sección del oran Jura- 
do se presentó en el despacho del Sr. Cet)ários para to- 
marle su declaración, negándose el Primar Magistrado á 
responder y á ínmar la diligencia. ¡En ' el ,m',Ísmo día se 
presentó el Gral. D. Tomás Marín á la puer,t^ áe Ja' 'Cá- 
mara de Diputados, vestido de paisano llevando ceii,idas 
la espada y la banda. Habló con el Pr.esident^ de la 
Cámara Lie. D. Ezequiel Montes 3' \e notificó que ej 
Presidente de la República disponía, que eí Congreso ce- 
sara en el ejercicio de sus funciones, ; El Sr. Montes 
participó á los diputados la misión cjue, llevaba el Grall 
Marín, y entonces prorrumpieron . en -gritos 4e traición, 
felotiia, que nos saquen úor la f^ér{a.., $1 Gral. Marín 
tenía una compañía de soldado^ formada, en el corredor 
de Palacio, y al oir los gritos de los diputados entró al 
salón de sesiones con espada en mano, y les dijo: "Se- 
ñores, pueden ustedes retirarse. Sefíor Presidente, sír- 
vase usted disponer que se disuelva ésta reunión." Los 
diputados formularon una protesta, salieron por ,e,nnjer 
dio de las filas de soldados que estaban en los cqrreao- 
res, recibiendo silbas é insultos de los espectadores y de 
la misma tropa, quisieron reunirse en el convento de §an 
Francisco pero se los impidió la policía, y juego se fue- 
ron al ex-convento del Espíritu Santo donde tenía su 
imprenta el Sr. D. Vicente García Torres. Allí se pre- 
sentó también la policía á impedir que se reunieran: el 
diputado García Aguirre habló con entereza al Jefe La- 
garde, y ya los dejó éste que celebraran su reunión. Los 
senadores pretendieron igualmente reunirse en su res^ 
pectivo local, y también se los impidió el Gral. Céspe- 
des en nombre del Presidente. Se reunieron en la casa 
do D. Francisco M. Olaguíbel y los diputados pasaron de 
la del Sr. García Torres á la dé D. Guadalupe Gabazos ^• 
después á la de D. Francisco Ocampo. 



58 HllSTOlUA [\E SAN LUIS 

ministración del Gral. Arista y fué disuelto el Congreso 
por el Presidente interino, no hubo ya ningún obstáculo 
para que el Gobierno centralista que se estableció reci - 
biera á aquel Prelado con el carácter diplomático de que 
vino investido. 






La revolución de Jalisco cundía rápidamente por todo 
el país, aumentándose en proporción la efervescencia y 
la inquietud en el Estado. El Sr. Gobernador Reyes 
veía que los acontecimientos se precipitaban, pero firme 
en sus convicciones y leal hasta el último extremo, 
desechó cuantas propuestas le hacían los revolucionarios 
de Jalisco y de otros puntos de la República, proponién- 
dose sostener al Gobierno general hasta que triunfara de 
sus enemigos ó caer junto con él. 

La dificultad y tardanza para las comunicaciones en 
aquella época, hicieron ignorar al Sr. Reyes la renuncia 
y separación del Gral. Arista de la Presidencia de la Re- 
pública. Si lo hubiera sabido oportunamente tal vez 
habría él también abandonado el Gobierno del Estado, y 
no habría permanecido en el Poder tres días después, 
para ser víctima de su deber, sacrificado el día 8 de Ene- 
ro de 1853 por la alevosa mano de traidores y crueles 
asesinos. 

Sobre este horrible crimen escribimos un folleto el año 
Je 1908;, en el que pormenorizamos los importantes ser- 
vicios del Sr. Reyes al Estado, y referimos con todos sus 
detalles el asesinato de que fué víctima. A ese folleto 
pueden ocurrir los lectores que no lo hayan leído y que 
deseen conocer esos detalles. 

Por la falta absoluta del Gobernador constitucional, 
entró á desempeñar el Gobierno el Presidente del Su- 



HISTORIA DB 8AN LÜ18 f.y 

premo Tribun:il de Justicia, D. José Guadalupe de los 
Reyes. 

La Legislatura de San Luis creyó conveniente para 
evitar gmves males al Estado, según sus expresiones, y 
para seguir el torrente que se desbordaba, expedir una 
ley, como lo veritlcó á las pocas horas de inhumado el 
cadáver del Sr. Reyes, adhiriéndose al plan proclamado 
en la ciudad de Guadalajara, y poniendo al Estado bajo 
la protección del General en Jefe del ejército que soste- 
nía dicho plan D. José López Uraga. 

Los pronunciados de Rioverde no estaban conformes 
con el cuadro administrativo de San Luis, avanzaron con 
sus tropas para esta ciudad y en la Villa de San Nicolás 
se convinieron y firmaron unos tratados el 17 de Enero 
entre los jefes de aquellas fuerzas y los que salieron á 
encontrarlos. Se convino en ratificar el pronunciamien- 
to por el plan de Jalisco, que la Legislatura se disolviera, 
:iue se encargara del Gobierno del Estado el Sr. Lie. D. 
Ramón Adame, con un Consejo de Gobierno que él mis- 
mo nombraría. Quedó también reconocido como Gene- 
ral en Jefe D. Francisco González í'avón y nombrado 
Comandante general D. Anastasio Parrodi. Las fuerzas 
de Rioverde entraron á San Luis el día 22. 

El Sr. Adame no creyó legítimo su nombramiento y 
renunció el puesto ante el Gral. Pavón. Este señor ad- 
mitió la renuncia y ya iba á nombrar nuevo Gobernante 
pero fué advertido por los jefes de las fuerzas de San 
Luis y de Rioverde que no tenía facultades para admitir 
la dimisión del Sr. Adame ni poner otro gobernante en 
su lugar; que el nombramie ito del Sr. Adame emanaba 
de los convenios de San Nicolás lo mismo que el suyo 
de General en Jefe de las fuerzas unidas, pero que en 
esos convenios no se previo el caso de que el Goberna- 
dor nombrado no admitiera, y por lo mismo nada se dijo 
en ellos del modo de sustituirlo: que no habiendo auto- 
ridad competente que resolviera sobre esa renuncia, se 
le suplicaría al Sr. Adame que la retirara mientras quede 



04 HIHTOKIA Í)E 8AN LüÍ8 






Él día 8 de Marzo se inauguró en el paseo de Bucareli 
el primer pozo artesiano qu'e se construyó en México, 
bajo la dirección dé D. Sébaslián Pane. Apadrinó el ac- 
to el Presidente interino D. Mkhuel IN^áría Lombardini. 

El mismo Magistrado, por decreto i" del día ^o de dicho 
liles" cpri cedió el /)íI5^ al breve ppntitkio en el que S. S. 
Pío iX nombraba su Delegado Apostólico en la Repúbli- 
ca Mexicana al AVzobiSpo dé Darfiásco Monseñor Luis 
Glementi. 



* -: 

* * 



Conforme á los" convenios celebrados en la Capital de 
ia República el 6 dé Febrero por los jefes de las tropas 
sostenedoras del plan de Jalisco, se reunieron en la mis- 
nía ciudad en el salón, de la Cámara de Diputados el de- 
positario del Poder Ejecutivo Gral. D. Manuel María 
Lombardini, los Ministros y los Orales. Uraga, Carrera y 
koblés, con el ñn de abrir los pliegos remitidos de los 
Estados en los que constaba la elección que éstos hacían 
de Presidente de la República. Verificado ese acto re- 
sultó electo el Gral. D. Antonio López de Santa Anna. 
La comisión oficial nombrada para recibir á dicho Gene- 
ral en el puerto de Veracruz, la compusieron los Sres. 
Tornel, Baranda, Haro y Tamariz, Cos, Basadre, Suárez 
Navarro y Pacheco. 

Santa Anna desembarcó en Veracruz el i" de Abril, el 
1 6 llegó á la Villa de Guadalupe y el 20 hizo su entrada 
á México, siendo objeto de todas las fiestas y adulacio- 
nes á que estaba acostumbrado en las épocas en que 
ejercía el mando supremo y que tanto le agradaban. Al 
recibirse de la Presidencia formó su Gabinete del modo 



HISTORIA -DE SAN LUIS 65 



siguiente: Relaciones, D. Lucas Alamán. Justicia, D. 
Teodosio Lares. Hacienda, D. Antonio Haro y Tamariz, 
y Guerra, D. José María Tornel y Mendivil. 

Por conducto del Ministerio de la Guerra expidió una 
orden el 27 del mismo Abril, disponiendo que todos los 
jefes y oficiales juramentados voluntariamente al jefe 
invasor americano, cuando éste ocupó la Capital de la 
República, no fueran admitidos en el servicio de la Na- 
ción, y si había algunos en el ejército ó en empleos del 
orden civil, fueran dados de baja los primeros y desti- 
tuidos los segundos, á cuyo tln se remitía á las Coman- 
dancias generales una lista impresa de los comprendidos 
en esa disposición. 

En esa lista aparecen trescientos cuarenta y un jura- 
mentados, entre ellos algunos jefes de alta categoría, con 
expresión de los cuerpos y Estados á que pertenecieron, 
y es notable y satisfactorio que no consta en ella el nom- 
bre de ningún jefe ú oficial potosino ó de cuerpo de 
San Luis. 

Otro decreto del mismo Gral. Santa Anna aumentó á 
seis los Secretarios de Estado, creando los Ministerios de 
Gobernación y de Fomento, Colonización é Industria: y 
por diversa ley de 17 de Mayo señaló á los seis Secreta- 
rios sus respectivas labores. Para el Ministerio de Go- 
bernación fué nombrado el Lie. D. Manuel Diez de Bo- 
nilla y para el de Fomento, D. Joaquín Velázquez de 
León. 

El Sr. Alamán falleció el día 2 de Junio, y lo substituyó 
en el Ministerio de Relaciones el Sr. Diez de Bonilla, que 
desempeñaba el de Gobernación; siendo nombrado para 
éste el Lie. D. Ignacio Aguilar y Marocho. 

D. Eligió Romero, hijo del que fué Gobernador de San 
Luis D. Vicente Romero, estaba desterrado en Ac^pulco, 
lo mismo c]ue el señor su padre, y al saberse en aquel 
puerto el fallecimiento de D. Lucas Alamán, lo celebró 
con músicas, repiques y cohetes. Las autoridades de 



G6 IJISTOKIA DE SAN LU18 



Acapulco lo toleraron porque ya estaban próximos á pro- 
nunciarse contra Santa Anna. 

El 1 1 de Septiembre falleció también el Gral. D. J. M. 
Tornel, Ministro de la Guerra, entrando en su lugar el 
Gral. D. Lino J. Alcorta. 

El Gobierno general dispuso que el ejército mexicano 
constara en lo sucesivo de tropa permanente y milicia 
activa, siendo su número el siguiente: 

Permanente, 26,553 hombres, y activa 64,946, hacien- 
do un total de 91,499. 

El Gral. Santa Anna confirmó en el cargo de Gober- 
nador de San Luis al Sr. Lie. D. Ramón Adame, y le 
confirió el honorífico de Magistrado Honorario de la Su- 
prema Corte de Justicia. Confirmó también en su em- 
pleo de Comandante general de la plaza, al Gral. D. 
Anastasio Parrodi, ascendiéndolo á General efectivo de 
Brigada. 

Por decreto expedido con fecha 20 de Mayo, ordenó 
el Presidente de la República que sólo en las capitales 
de Estado y en las Prefecturas, Cantones ó Distritos hu- 
biera Ayuntamientos, cesando en consecuencia en sus 
funciones todos los que existían en las Villas y pueblos 
que no tenían aquella categoría. Los Prefectos ó Jefes 
Políticos nombrarían jueces de paz para la administra- 
ción de justicia en primera instancia, donde no los hu- 
biera de letras, y los mismos jueces de paz desempeña- 
rían la dirección de los ramos municipales en las pobla- 
ciones en que debían cesar los Ayuntamientos. 

Conforme á esta ley solo quedaron en el Estado de 
San Luis cuatro Ayuntamientos, el de la Capital y los de 
las cabeceras de distritos, conocidos antes por Departa- 
mentos, de Rioverde, Venado y Tancanhuitz. 

Por otro decreto del mismo Gobierno general, se re- 
mitieron á la Legación mexicana en Roma las instruccio- 
nes necesarias para la erección del Obispado de San 
Luis Potosí. Ese decreto contiene los dos artículos si- 
guientes: 



HISTORI A DE S AN LUIS ' 67 

"i" Por el Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiás- 
ticos, se remitirán á la Legación mexicana en Roma las 
instrucciones convenientes á efecto de que se erija un 
Obispado en San Luis Potosí, cuya Diócesis se compon- 
drá del territorio que comprende el Estado de este nom- 
bre, á excepción de la Parroquia de Ojo-Caliente que 
continuará agregada al Obispado de Guadalajara, y agre- 
gándose á la nueva Diócesis las Parroquias de Mazapil y 
Ahualulco de Pinos. 

"2:' El Gobierno escogerá la persona que creyere más 
conveniente de las listas que al efecto y dentro del tér- 
mino señalado en el artículo 2" de la ley de ló de Abril 
de 1850, formen el M. R. Arzobispo Metropolitano y los 
Reverendos Obispos de Michoacán y Guadalajara." 






El Gobernador y Comandante general de Jalisco D. 
José María Ortega y la guarnición militar de la plaza de 
Guadalajara, levantaron en esa ciudad una acta el día 17 
de Noviembre en la que se hizo constar: que no siendo 
suficiente el año señalado al Presidente de la República 
en los convenios del 6 de Febrero, para llevar á efecto la 
organización de los diversos ramos que constituyen la 
Administración Pública, debía prorrogarse un plazo por 
todo el tiempo que fuera necesario, á juicio del mismo 
Presidente, continuando investido al efecto de las facul- 
tades extraordinarias que había estado ejerciendo. Esta 
acta la secundaron el Gobernador, el Comandante gene- 
ral y la guarnición de San Luis el día 2^ y sucesivamen- 
te fueron haciendo lo mismo los demás Estados de la 
República. 

Con presencia de todas las actas remitidas á México 
por las autoridades y corporaciones del país, el Presi- 
dente Santa Anna expidió un decreto con fecha 16 de 



68 HISTORIA DK SAN LUIS 

Diciembre declarando: que por voluntad de la Nación 
continuaría investido de las facultades omnímodas por 
todo el tiempo que lo juzgare necesario para la consoli- 
dación del orden público, el aseguramiento de la integri- 
dad territorial y el completo arreglo de los ramos de la 
Administración. Que para el caso defallecimiento ó im- 
posibilidad física ó moral del mismo Santa Anna, podría 
éste escoger sucesor, asentando su nombre en pliego 
cerrado y sellado, y con las restricciones que creyere 
oportunas, cuyo documento con las debidas precaucio- 
nes y formalidades se depositaría en el Ministerio de 
Relaciones. En el mismo decreto dispuso el referido 
dictador que en lo sucesivo el tratamiento anexo al car- 
go de Presidente de la República sería el de y4ite.{a Se- 
renísima. 

La Nacional y distinguida orden mexicana de Guada- 
lupe que estableció Iturbide en su efímero imperio y que 
ninguna otra administración del país bajo el sistema cen- 
tral había pensado en restablecer, considerando tal insti- 
tución como altamente ridicula y extraña á nuestros usos, 
costumbres y educación política, Santa Anna decretó su 
restablecimiento con fecha 1 1 de Noviembre, promul- 
gando á la vez los Estatutos de la orden. 

Con bastante prodigalidad empezó á repartir condeco- 
raciones de Grandes Cruces, Comendadores y Caballeros 
entre los Ministros, Magistrados de la Suprema Corte, 
Generales y Jefes del Ejército, Gobernadores y Coman- 
dantes generales, erppleados, individuos particulares, 
Soberanos de naciones amigas y extranjeros cuyos mé- 
ritos solo él conocía. 

Entre los agraciados con la Cruz de la orden de Gua- 
dalupe, se contaron los Lies. D. Juan B. Ceballos y D. 
Marcelino Castañeda, Magistrados de la Suprema Corte 
de Justicia. El primero contestó al Ministro de Relacio- 
nes la nota con que éste le acompañó el nombramiento, 
excusándose de admitir tan honorífica distinción porque 
no tenía fe en la consecución de los fines que se propo- 



ÜLSTOIUA \)K SAN LULS G9 



nía alcanzar el Presidente de la República con el resta- 
blecimiento de la expresada orden, cuya institución no 
podía convenir al país que se hallaba constituido bajo la 
forma republicana y con las tradiciones en que por es- 
pacio de treinta años se había nutrido la generación pre- 
sente, concluyendo por manifestar su agradecimiento 
por la benevolencia con que se le había querido dis- 
tinguir. 

El Lie. Castañeda no hizo en su respuesta apreciacio- 
nes que pudieran lastimar al Gobierno, limitándose á no 
admitir la condecoración, por no tener los recursos ne- 
cesarios para llevar con el decoro y dignidad correspon- 
dientes tan lionorítico distintivo. 

Ofendido el Gral. Santa Anna por el desaire que sufrió 
de los Sres. Cebaílos y Castañeda, los destituyó del car- 
go de Magistrados de la Corte, expresándose el ¡Ministro 
en términos duros en la nota dirigida al primero de di- 
chos señores. 

El Gral. Santa Anna desde el principio de su Adminis- 
tración dictatorial, comenzó á perseguir á sus enemigos 
personales y á todos los partidarios del sistema federal. 
Entre éstos había muchos que habían sido sus amigos 
cuando ese jefe estuvo al frente del partido liberal, ex- 
citando á las Cámaras y al Vice-Presidente á que dieran 
la ley llamada de manos muertas contra los bienes del 
clero, y estaba rodeado de los hombres más conocidos 
en el país por sus ideas democráticas; pero como en es- 
ta ocasión había vuelto al país á regir sus destinos, bajo 
los auspicios de las dos clases enemigas irreconciliables 
del sistema federal, el clero y el ejército, se arrojó ente- 
ramente en los brazos de ellos y persiguió de muerte á 
todos los liberales, aún á aquellos con quienes lo ligaban 
afecciones de antigua amistad. 

A muchos redujo á prisión y á muchos desterró. Uno 
de los que sufrieron esta última suerte fué nuestro paisa- 
no el ameritado Lie. D. Ponciano Arriaga, á quien se le 



70 HISTORIA DE SAN LU18 

confinó primeramente á Tehuacán de las Granadas, y 
después se le hizo salir para el extranjero, embarcándolo 
en Veracruz en el vapor Texas con destino á Nueva 
York. 



HISTORIA DE SAN LUIS 71 



CAPITULO 3.^ 



8UMARMJ, 



l>('sv*vv>tig"K> del Gobiennj del Gnil. Santa Auna.— Ley de sorteo y sUscunse<Hie ñcias.— 
fíobierno militar.— El Oral. Parrodi, Gobernador y Comandante general.— 1>. 
Darío de Ioís Reyes Prefecto y después Secretario de Gobierno.— Generales que 
ocuparon la Prefectura. — Nombramientos del Gobierno delE.stado y del Gobier- 
no general.— El Himno Nacional y sus autores.— Otros acuerdos despóticos del 
Gobieriio de Santa Anna.— Mejoras materiales promovidas por e! Gobernador 
Parnxli.— Preparativos para la revolución de Ayutla.— El Estado de Guerrero 
hostil A Santa Anna.— Plan de Ayutla reformado en Acapulco.— Santa Anna 
vende ü los Estados Unidos el territorio de la Mesilla.— La revolución invade al 
Estado de San Luis Potosí.— El Gral. Parrodi salea combatirla.— I-a tromba de 
18 de May(t de I8r»4.— Estudios sobre ese meteoro y su explicación. 



El Gral. Santa Anna marchó de error en error en su 
última Administración. Bastaba para desprestigiarlo el 
cúmulo de persecuciones y destierros que decretó en los 
primeros ocho meses de su Gobierno, la centralización 
absoluta del Poder, las restricciones á la libertad de im- 
prenta, la multiplicidad de contribuciones y otras mu- 
chas medidas dictadas en ejercicio de la más completa 
tiranía; y como si todo esto no fuera suficiente para po- 
ner á prueba el sufrimiento del pueblo expidió la ley de 
sorteo para la organización del ejército y cubrir las ^ba- 
jas, cuya ley se publicó en San Luis el día 4 de Enero 
de 1854, procediendo inmediatamente el Gobierno local 
á darle el debido cumplimiento. 



72 mSTOHlA DE SAN LUIS 

El sistema del sorteo había sido ya ensayado en el 
país, y se vio que era ineficaz para el objeto, que en la 
época" en que se decretó causó profundo disgusto en to- 
das las clases, y que sin poderse llevar á efecto sólo sir- 
vió para desacreditar al Gobierno que trató de implan- 
tarlo. 

Verificado en San Luis el primer sorteo, emigraron en 
el acto todos los individuos que supieron oportunamente 
que habían tenido la suerte de salir en la rifa, y los que 
no lo supieron á tiempo ó no pudieron emigrar se ocul- 
taron de la manera que pudieron. A muchos de éstos 
los sorprendía la fuerza pública en sus escondites, y 
eran llevados á los cuarteles en cuerpo de patrulla, y su- 
friendo miles de atropellos y vejaciones. Como en la 
primera ocasión, no dio esa ley el resultado que buscaba 
el Gobierno, y sí el de aumentar el odio y la oposición 
contra Santa Anna, y el deseo de que pronto descendiera 
del Poder. 

Ese General creyó conjurar la tempestad que se le ve- 
nía encima, robusteciéndose más y más el poder omní- 
modo que ejercía, y al efecto militarizó toda la Adminis- 
tración, colocando al frente de los Gobiernos de los 
Departamentos, á los Comandantes generales que man- 
daban en ellos las guarniciones. Por tal motivo recibió 
el Gobierno de San Luis el Gral. D. Anastasio Parrodi, 
pasando el Sr. Lie. D. Ramón Adame á desempeñar una 
Magistratura en el Supremo Tribunal de la Nación. 

El nuevo Gobierno y Comandante general se hizo 
cargo del empleo el día i8 de Enero del citado año, y el 
día 2^ nombró Prefecto de la Capital al Sr. D. Darío 
Reyes. 

Este señor sirvió ese empleo muy pocos días, porque 
luego vino otro decreto de Santa Anna disponiendo que 
los segundos cabos de las Comandancias generales 
desempeñaran las Prefecturas de las capitales de los 
Departamentos entrando por tal causa á servir la de la 
ciudad de San Luis el Gral. D. José Ignacio Martínez, 




GRAL. DE DIVISIÓN DON ANASTASIO PARRODI, 

GOBERNADOR Y COMANDANTE GENERAL 

DEL DEPARTAMENTO. 



HISTORIA DE SAN LUIS 73 



que desempeñaba aquella plaza militar. El Sr. Reyes 
fué nombrada el 22 de Febrero Secretario de Gobierno. 

En el mismo mes obtuvo también el nombramiento de 
Contador de la Aduana D. Ventura Carrillo, cubriendo la 
vac-.inte que dejó de Director de la imprenta del Gobier- 
no, D. Abraham A. Exiga. 

El Sr. D. Paulo Verástegui recibió igualmente en el 
propio mes el nombramiento de Agenté del Ministerio de 
Fomento, expedido por dicho Secretario de Estado, en 
sustitución del Sr. D. Ciríaco Iturribarría. 



* 



Por el mismo Ministerio de, ^Fomento se expidió una 
convocatoria paca que los poetas presentaran una com- 
posición para un, Himno Nacional, señalando término 
para la remisión al Ministerioíde los respectivos pliegos. 
Estos permanecerían cerrados Hasta entregarse á una 
junta que debía hacer el examen y calificación. El que 
resultara aprobado por esa junta sería declarado oficial- 
mente "'Him.no, Nacional" de México, el autor recibiría el 
préhí'io correspondiente y las demás composiciones se- 
ríair'' devueltas á sus autores sin revelar el nombre de 
elld's. Fué favorecida con la aprobación unánime de dicha 
junta la composición del Sr. D. Francisco González 
Bocanegra, potosino, sobrino del $r. D. José María Boca- 
negra también de San Luis, que fué dos veces Ministro 
de Relaciones Exteriores una vez Presidente interino de 
la República y representó á su Estado otras dos ve- 
ces en el iCongreso general. . Para la parte musical 
también .s,e expidió conv^ocatoria, y fué escogida por 
competente co)ni,siÓn la música, compuesta por el maes- 
tro español D. Jaime Nuná , Ese Himno Nacional es el 
mismo adoptado todavía oficialmente, y que en opinión 
de inteligentes con dificultad podría mejorarse. Antes 



74 HÍSTOHlA l>K SAN L( IS 



de este Himno se usaba como tal una marcha alemana 
de Henri Hess. 

En los días en que corregimos las pruebas de este to- 
mo, Febrero de 191 o, se proyecta por la Seci^etaría de 
instrucción Pública y Bellas Artes, suprimir una ó dos 
estrofas de la composición de González Bocanegra y 
reformar otras, así como también se pretende por los 
profesores de música modernos alterar los compases de 
la obra de Nunó. 

En la misma capital de la República, y en otras de los 
principales Estados, ha empezado la prensa á combatir 
esos proyectos, juzgándolos como una profanación de 
nuestro entusiasta y bélico himno. Por supuesto los 
periódicos subvencionados aprueban el atentado, de 
manera que es probable que en las fiestas del Centena- 
rio de la Independencia esté ya desfigurado el hermoso 
himno que tantas veces ha guiado á nuestros soldados 
al combate. 



* 



Por el Ministerio de Gobernación se expidió circular á 
todos los Gobiernos y Comandantes generales de los 
Departamentos ordenando que ningún Ayuntamiento 
celebrara sesiones extraordinarias ó secretas sin previo 
permiso de la primera autoridad política local, en el con- 
cepto de que sería juzgado como sedicioso el que con- 
traviniere á esa disposición. 

La misma Secretaría de Estado expidió por acuerdo 
del Presidente Santa Anna, una orden para que fueran 
recogidos de las imprentas, librerías, expendios de los 
portales y del poder de los particulares los ejemplares 
que se encontraren de la obra histórica titulada "Apun- 
tes para la historia de la guerra entre México y los Esta- 
dos Unidos" de cuyo libro hemos hecho mención al re- 



IILSTOKIA DE SAN LUIS 



ferir los sucesos de los años de 1846 y 1847. El Minis- 
tro dijo en su circular que los autores de aquella obra 
"deshonran la literatura nacional por carecer de los da- 
tos que es tan difícil se reúnan en un escrito histórico, 
y ser altamente ofensivo al decoro de la República, 
desdoro al ejército nacional y mengua á su caudillo." Y 
dispuso por orden del mismo Presidente que los autores 
de dicha obra fueran destituidos de todo cargo ó empleo 
que estuvieran desempeñando en la Administración pú- 
blica, entregados al desprecio de sus conciudadanos y 
que los dos militares que figuraban entre ellos, fueran 
dados de baja como indignos de pertenecer al ejército á 
quien deturparon así como á su General en Jefe. 

Los escritores á quienes se refiere la anterior disposi- 
ción sufrieron las persecuciones del dictador, que áunos 
encarceló y á otros los desterró del país. 






El Gobernador y Comandante general D. Anastasio 
Parrodi promovía algunas mejoras á la ciudad, á pesar 
de que por el sistema de Gobierno que regía, no le era 
permitido disponer de los caudales públicos sin expresa 
autorización del Gobierno de México. Impulsó los tra- 
bajos para la continuación de la obra del Panteón, orde- 
nó la construcción del embaldosado en la calzada céntri- 
ca del paseo del Santuario, desde la caja de agua hasta 
el jardín inmediato á la iglesia; para esta importante obra 
contribuyeron los pueblos de San Miguelito, San Sebas- 
tián y San Juan de Guadalupe, con la mitad de la cante- 
ra labrada que se empleó en ella, costeando la otra mi- 
tad el fondo municipal de la ciudad y la obra de mano 
el Gobierno. Dirigió los trabajos, por nombramiento del 
Gral. Parrodi, el Procurador 2" del Ayuntamiento D. Pi- 
lar Bustamante. El mismo General, de acuerdo con el 



76 HISTORIA L)K SW ÍX ÍS 

Prior del Convento del Carmen, ;mandó derribar los ar- 
cos y balaustrado del Cementerio dé 'dicho templo, que 
estaban ya muy deteriorados, obstruían el callejón del 
jardín, reducían el tamaño jde lá pequeña plazuela y la 
calle del costado de la iglesia. , Qufedó libre el tránsito 
por dicho callejón, se ensanchó la citada calle y sólo se 
pusieron al frente de la. iglesia, desde la esquina de la 
portería unas pequeñas columnas de cantera y cadenas 
de fierro en los espacios de una a otra. 



* * 



El año de 1854 estaba destinado para que en él tuvie- 
ran principio los extraordinarios sucesos que habían de 
conmover profundamente al país, haciendo cambiar el 
modo de ser de nuestras antiguas revoluciones, las ten- 
dencias de los partidos y la faz política Je la Nación. La 
dictadura del Gobierno de Santa Anna, ejercida por este 
General de la manera más arbitraria, produjo en los pue- 
blos el mayor descontente, y las muchas personas que 
llenaban las prisiones, ó qye habían sufrido el destierro, 
trabajaban sin cesar para derribar del Poder al dictador 
que tan cruelmente oprimía al pueblo mexicano. 

Desde Septiembre del año anterior el Gral. D.Juan 
Alvarez que mandaba en el Departamento de Guerrero, 
sostenía activa correspondencia con los mexicanos des- 
terrados en Nueva York y en otras poblaciones de los 
Estados Unidos, y con los hombres distinguidos presos 
ú ocultos que eran víctimas de la zana del dictador. 

El directorio revolucionario que se estableció para 
combatir al Gobierno de Santa Anna, con el único re- 
curso de que podía disponer, que era la insurrección ar- 
mada, se fijó en el Gral. Alvarez para caudillo del movi- 
miento, y en el Departamento de Guerrero para cuna de 
la revolución. En el mes de Octubre pudo persuadirse 



HISTORIA DK SAN Í.UÍS 



el Gobierno de los planes que en su contra se tramaban, 
y con pretexto de poner al puerto de Acaoulco á cubier- 
to de una invasión filibustera del Conde Raousset Bul- 
bon, ordenó la marcha de una división para dicho puer- 
to, llevando el jefe de ella las instrucciones necesaiias 
para apoderarse de aquel Departamento y de las perso- 
nas de quienes supiere ó sospechare que estaban com- 
prometidas en los proyectos revolucionarios; pero la-^ 
fuerzas del Gral. Alvarez no permitieron el paso de di- 
cha división al interior del Sur, manifestando el jefe su- 
riano al Ministro de la Guerra, que en el caso de que se 
verificara la invasión filibustera, tenía él la tropa necesa- 
ria para escarmentar á los invasores. 

La actitud hostil del Departamento de Guerrero y la 
declarada desobediencia de su primera autoridad á las 
órdenes del Gobierno del centro, no podían justificarse 
de ninguna manera, y los acontecimientos se precipita- 
ron como lo exigían las circunstancias. Unos délos ie- 
fes comprometidos con el Gral. Alvarez eran el Coronel 
D. Florencio Villarreal que mandaba la guarnición del 
pueblo de Ayutla, y el Gral. D. Tomás Moreno, 2" cabo 
de la Comandancia general del Departamento. 

El Gobierno había llamado á México al Coronel Vi- 
llarreal, quien no fué pretextando enfermedad, y en vis- 
ta de esa negativa dio orden el Ministerio al Comandante 
general de Oaxaca que mandara por Villarreal y lo remi- 
tiera á México, vivo ó muerto. Libró también orden al 
Coronel del 2" Batallón de Puebla D. Rafael Espinosa, 
que se hiciera cargo del mando militar que ejercía el 
Gral. Moreno, y considerando sublevado al puerto de 
Acapulco por la actitud hostil del Gral. Alvarez. lo clau- 
suró para el comercio extranjero y de cabotaje, dio de 
baja en el ejército al General suriano y lo mandó borrar 
de la orden de Guadalupe. 

El Coronel Villarreal quiso ser el primero que enarbo- 
lara el estandarte de la revolución, lo que xeritkó el día 
i" de Marzo de 1854, proclamando al frente déla peque- 



7K msTOIUA f)K SAN LUIS 



ña -guarnición que mandaba, el famoso plan de Ayutla, 
que en unos cuantos meses conmovió á toda la Repú- 
blica. Ese plan fué redactado en la Hacienda de la Pro- 
videncia, por notables personas del partido liberal, de 
las que habían emigrado de México, y allí fué entregado 
al Coronel Villarreal para que lo proclamara en Ayutla. 

El Coronel Solís lo secundó en Acapulco con la guar- 
nición del puerto, é invitó al Coronel D. Ignacio Comon- 
fort para que se pusiera al frente de las fuerzas. Este 
señor acababa de ser separado de la Administración de 
la Aduana marítima por el Gobierno general, en virtud 
de serle sospechosa su conducta política. Aceptó la in- 
vitación que se le hizo con la condición de que se ad- 
mitieran algunas reformas al plan de Ayutla en sentido 
más liberal, las que fueron aceptadas por la guarnición y 
por los autores de aquel documento. Desde ese instan- 
te la bandera revolucionaria fué el Plan de Ayutla refor- 
mado en Acapulco, á la que se agruparon los hombres 
de ideas avanzadas en todo el país, marcándose una 
perfecta división en los partidos conservador y demo- 
crático. 



* * 



Acabó de desprestigiar al Gobierno de Santa Anna el 
tratado que celebró con los Estados Unidos, reformando 
en varios de sus artículos al de Guadalupe Hidalgo, y 
cediendo á aquel país el territorio de la Mesilla que tanto 
ambicionaba para su gran ferrocarril del Norte, pues 
aunque esas tierras no le eran útiles á México, el senti- 
miento nacional rechazaba toda concesión á su implaca- 
ble enemigo, frescos como estaban todavía los sucesos 
de la guerra que nos trajo aquella nación para apoderar- 
se por la fuerza de más de la mitad de nuestro territorio. 
Por ese contrato que el país en general reprobó enérgi- 



HISTUlílA I>K SAN MHS 79 



camente, recibió el Gobierno de Santa Anna diez millo- 
nes de pesos, que rápidamente dilapidó. 



* 



El Gral. D. Juan Alvarez fué reconocido por todos los 
jefes de la revolución como primer jefe del movimiento, 
y D. Ignacio Comonfort como General en Jefe del Ejér- 
cito. Santa Anna determinó salir en persona á batir á 
los pronunciados del Sur, llevando en su compañía al 
Ministro de la Guerra D. Santiago Blanco, i- dejó consig- 
nada su voluntad en pliego cerrado en el Ministerio de 
Relaciones, señalando la persona que debía substituirlo 
en el mando si él perecía en la campaña. 

La expedición del dictador al Departamento de Gue- 
rrero fracasó enteramente, no obtuvo ningunas ventaja? 
sobre las fuerzas sublevadas y tuvo que volver á Méxi- 
co derrotado y burlado por las apreciaciones despreciii- 
tivas que había hecho de los enemigos que iba á com- 
batir. Esto no obstante, sus amigos y aduladores lo re- 
cibieron en México con salvaSj repiques y arcos triunfa- 
les, proclamándolo vencedor de la Pantera del Sur, apodo 
que la prensa gobiernista dio en aquella época al Gral. 
D. Juan Alvarez. 

La revolución siguió propagándose velozmente en to- 
da la República, principalmente en Michoachán, á cu\ o 
Departamento pasó el Gral. Comonfort con ese objeto. 
En el Departamento de San Luis también se pronunció 
el Coronel D. Vicente Vega, escogiendo para teatro de 
sus expediciones los pueblos inmediatos á la Sierra Gor- 
da, en los confines de los Departamentos de San Luis, 
Guanajuato y Querétaro. 

El Gobernador y Comandante general D. Anastasio 
Parrodi dispuso que saliera á batirlo el Coronel del 4" de 
infantería D. Carlos Oronóz, y á los pocos días salió el 



S,^ H 1S1- )R1 A m SAN L UIS 

mismo General para Santa María del Río, con el fin de 
d r¡' r desde aquella ciudad las operaciones militares. 
Ve^a esquivó un combate decisivo y tuvieron que regre- 
sarla San Luis las tropas del Gobierno. 



* 



El 1 8 de Mayo del mismo año, 1854, los habitantes de 
San Luis contemplaron el bellísimo é in.ponente espec- 
táculo de una tromba que se formó al Oriente de la ciu- 
did siendo objeto de estudio y admiración de los hom- 
bres ilustrados, y de profundo pánico entre la gente que 
le atribuyó ser instrumento del castigo del cielo 

Estudiábamos entonces segundo ano de latinidad en 
el Colegio Guadalupano Josefino, después Seminario 
Conciliar y ahora instituto Científico y Literario. 

Poco después de las cuatro de la tarde salieron de sus 
respectivas clases los alumnos y catedráticos del Colegio 
dispersándose los primeros en distintas direcciones del 
establecimiento para disfrutar de la hora de asueto re- 
glamentaria, y los segundos reuniéndose con el Rector a 
platicar, mientras que pasaba una ligera lluvia que em- 
pezaba á caer de una pequeña nube que velozmente co- 
rría impulsada por violento aire que hacia zumbar y 
balancearse al corpulento fresno que existía en el gran 

palio del plantel. 

Momentos después coman los criados asustados, las 
campanas de los templos tocaban rogativas y en la plaza 
de la Compañía se oían los gritos destemplados de hom- 
bres y mujeres que decían ''La Culebra ''La Culebra. 

Casi en el mismo instante salían corriendo para la ca- 
lle el catedrático de física y dos de sus discípulos. 

El catedrático era el Lie. D. Francisco Pascual Pineda 
y lo^ discípulos que lo acompañaban Pascual Hernán- 
dez y Anastasio Rodríguez, dirigiéndose al Oriente de la 



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HISTOIUA DI-: SAN LUIS 81_ 

ciudad, y todos los demás alumnos del Colegio subimos 
\'iolentamente las escaleras para ver desde la azotea qué 
era lo que causaba aquel alboroto y aquel terrible pá- 
nico. 

Al dirigir las miradas al Oriente vimos que una negra 
nube se desprendía de las muchas que llenaban el espa- 
cio, y que majestuosamente se mecía, al parecer, sobre 
la huerta é iglesia del Carmen. 

Como para la mayoría de los muchachos del Colegio 
era una gran novedad el imponente fenómeno, no deja- 
mos de participar, por el momento, de las preocupacio- 
nes del vulgo, pero no nos resolvimos á retirarnos del 
lugar desde donde podíamos admirarlo á toda nuestra 
satisfacción. 

No había recuerdos de que á la vista de los habitantes 
de San Luis ni de las poblaciones cercanas, se hubiera 
presentado un m.eteoro como la tromba que en ese día 
apareció, después del que causó la inundación de los 
pueblos de Santiago del Río, Tlaxcala, Soledad de los 
Ranchos y parte de San Luis hasta el Venadito el día 7 
de Septiembre de 1814. De manera que en todo el si- 
glo XIX sólo dos trombas vinieron á ser objeto de estu- 
dio y admiración de los hombres ilustrados, y de pro- 
fundo pánico entre la gente que les atribuyó el ser 
instrumentos del castigo del cielo. 

Como el año de 1854 era todavía desconocido en San 
Luis el arte de la fotografía, pues apenas se empezaba á 
hacer retratos por el sistema de Luis Jacobo Daguerre, 
base de la fotografía actual, no hubo quien tomara algu- 
nas vistas del magnífico espectáculo. Solamente un 
pintor al óleo que había entonces en San Luis, D. Pablo 
Romero, copió esa obra sorprendente de la naturaleza en 
un lienzo de un metro de largo por otro de ancho, to- 
mando la vista desde el lado Poniente de la plaza del 
Carmen. 

Ese es el único recuerdo que hay en San Luis de la 
segunda y última tromba del siglo XIX. El propietario 
iii.-ii 



g2 HISTOKIA DESANJ^IS^ 

~. A .<= mi 'inreci ible amigo D. Teóíilo Portillo, 
:Se"S'?dadosrmeni:".e\o prestí para sacar de é.una 

fotografía. Colecrio del catedrático de Física 

tenorneno, cüu e, i hicieran las disertaciones co- 

te, y luego, fn •''¿^ l^^'e a' las lecciones que sobre el 

'"'^ de don e se encontraban los observadores. 

Fn laueUiempo, á la clase de Física estaban agrega- 
das b^^ la dirección del mismo profesor, las de Geo- 

^t%brti^*'4f:fCtf ^ referido cuadro de 
Romero tué ob a'del entendido fotógrafo de la Escue a 
in w i'i Sr D Rafael Castillo, v ella sirvió para el fo- 
Industrial ^ -^^ ^a. j^, ■ estudioso joven Sr. 

r^lelSdrjetS taller d^ litografía y fotogra- 

bado de la expresada Escuela. 






Fi Sr Presbítero Lie. D. José María Guajardo, Rector 
aef Coíegio Guadalupano Josefino, escribió para el pe- 

'''ñ^:r:^.^Z^IS:^ced^^^ de un calor de ...á 
, , ofaí-Xs^lel termómetro de Reaumur, la estación 
de ¿ kstil ñn se ha iniciado por la presencia de feno-. 



de aü;uas 



HISTORIA DE SAX Í^CIS S^ 

menos que á la vez de producir en el hombre el terror 
revelan por su magnificencia el inmenso poder del 
Creador. 

"Entre 4 y 5 de la tarde del jueves último contem- 
plaba sorprendido el vecindario de esta capital la rápida 
formación de un huracán ocasionado por la concurrencia 
de nubes de sorprendente magnitud, que agitadas por la 
violencia de vientos opuestos ondulaban sobre nuestra^ 
cabezas enmedio del ruido retumbante y pavoroso, pre- 
cursor de la tempestad. Contribuyeron á aumentar la 
solemnidad del espectáculo dos grandes bombas preña- 
das de agua que casi se desprendían de entre las nubes, 
y otra ascendente de polvo blanquecino que se elevaba 
al principio en forma piramidal sobre una anchurosa ba- 
se de un diámetro acaso de ^00 varas y luego después 
tomó la forma de un cilindro muy prolongado perfecta- 
mente perpendicular, que parecía dirigirse á provocar la 
descarga de la tempestad. Tronaba ésta sin cesar, y por 
un tiempo de 30 á 40 minutos la población estuvo ame- 
nazada de una catástrofe cuyos efectos no era dable 
calcular, pero que habrían dejado profundas y dolorosas 
huellas. 

"Grande fué el conflicto para los habitantes, que atóni- 
tos y formulando preces al Altísimo para desarmar su 
brazo justiciero, esperaban por momentos ser sepultados 
bajo las ruinas de los edificios, ó flotar sobre las aguas. 
Las rogaciones que al mismo tiempo se tocaban en las 
torres de todos los templos, daban un tinte más grave á 
la angustia pública. 

"Pero felizmente, por un favor especial de la Providen- 
cia, las bombas llegaron á reducirse, y la tempestad mar- 
chando á paso grave hacia el Sud-Este, fué á descargar 
en los campos á cosa de una legua de la capital, en don- 
de sólo destruyó algunas chozas de labradores, conti- 
nuando después fuertes y copiosos aguaceros." 



S4 HISTORIA DE SAN i.üIS 

Las observaciones que hicieron los estudiantes, bajo 
la dirección de su catedrático, tienen en nuestro concep- 
to algún interés, tanto porque ellas demuestran que hace 
más de cincuenta -años nuestro Colegio estaba ya á bue- 
na altura en la enseñanza secundaria, cpmo porque se 
trata del estudio de un fenómeno que no ha vuelto á 
verse en San Luis desde aquel tiempo. 



Deseando que los lectores puedan hacer una compa- 
ración entre las teorías de aquel tiempo y las modernas, 
suplicamos á nuestro buen amigo el inteligente Sr. Ing. 
D. Juan Puente Valerio, que hiciera ese estudio, y á él 
debemos las notas que aparecen en esta reseña. 

Las observaciones de los estudiantes son las si- 
iíuientes: 



* -i 



"Los fenómenos naturales, cuanto más raros, son tan- 
to más terribles; cuanto más difíciles en su explicación, 
tanto más espantan á esa multitud que los ve y cree en- 
contrar en ellos causas sobrenaturales, castigos de crí- 
menes que si no. encuentra, supone, y anuncios de gran- 
des acontecimientos que no tienen ni la más leve rela- 
ción con ellos. El calórico, el magnetismo, la electrici- 
dad, la luz, producen esas conmociones, que si tienen 
una misión divina, es sólo la de anunciar la gloria de 
Dios como cantó el Profeta Rey. 

"La bomba de aire aparecida en las cercanías de esta 
capital es una de ellas; y tanto el terror que causó en la 
mayoría de las gentes, como las mil variadas explicacio- 
nes que de él se dieron por multitud de personas que 
acaso esuín en posición de haber adquirido conocimien- 



HISTORIA \m SAX LUIS H5 



tos bastantes para no dar crédito á ciertas teorías que la 
ciencia y la experiencia han apreciado ya en lo que va- 
len y juzgádolas como merecen, nos convencen de la 
necesidad de emitir nuestro parecer, haciendo una des- 
cripción del suceso y dando de él ja probable explica- 
ción que en el estado actual de la meteorología puede 
convenirle. 

"í I ) El meteoro de que hablamos, si bien no es de 
los más comunes, pues sólo recordamos que se hayan 
descrito algunos, y entre ellos, como más notables, el 
que se presentó á la vista de un buque cerca de las cos- 
tas de Sicilia en las Islas de Lipari ( i8oo);eldeLomnitz, 
que arrebató algunos peñascos de las montañas Carpa- 
thes (i8i^); el de Hampstead y Kentish Tovon que se 
deshizo en aguaceros (1817); y el de Tréves que arras- 
tró á un hombre y lo abandonó después, ese meteoro, 
repetimos, no es tampoco de los más terribles; y el de 
que nos ocupamos puede tener un lugar en la historia de 
la meteorología por la circunstancia de ser doble. 

Como á las tres de la tarde del 18 de Mayo, después de 
un calor que había hecho subir el termómetro de Fahe- 
renheit á 86" (2) se cubrió el horizonte de gruesas nu- 
bes que presagiaban la pronta aparición de la lluvia tan- 
to-tiempo esperada. Más tarde, á las 3 h. 25 m. el im- 
ponente fenómeno de la atmósfera vino á poner en una 
atenta inquietud á los habitantes de la población y sus 
alrededores. 

Como á 8" E. línea N. y á una distancia de casi media 
legua, dos torbellinos, uno después de otro, levantaron 
una gran cantidad de tierra que formaban dos columnas 
cónicas inmensas de un color moreno-obscuro en su parte 
más gruesa y un poco más claro en las más delgadas. 



[1] í.ii difícil <lc las ri)iiMiiiif:uioiies y los viaji's ttii aquiijl tieiii)i<(. ex|ilic:i que se 
haya tenido por muy laios estos tenóineiio>< que se ven eon relativa frecuencia, sobre 
tollo en los nian.'s. 



86 HISTORIA í)!'] SAX \ÁAS 

Se les veía elevarse rápidamente en una dirección casi 
s'ertical de 8 á lo" de inclinación N., notándose en ellos 
el movimiento giratorio-espiral que causan las corrien- 
tes de aire encontradas. 

El cielo estaba cubierto de nubes, la lluvia comenzaba 
á caer, y hacia el mismo rumbo, á 6o" arriba del horizon- 
te, de una de ellas, de color gris de plomo, que nos pa- 
reció ver descender en masa, salía alargándose con velo- 
cidad un cono inverso de color más claro que el de la 
nube, en el cual se notaba el mismo movimiento que en 
los que partían de la tierra. De éstos, el que estaba al 
N. ó á la izquierda de los espectadores de la ciudad, 
disminuía en diámetro prolongándose hacia el vértice, 
pareciendo que iba á tocar el de su opuesto en las nu- 
bes, para formar una gran columna de apoyo; y el cual 
se conocía era un vértice que las condensaba y hacía 
descender y dar vueltas tan agitadas como el humo que 
sale de una chimenea al acabarse de echar combustible 
en el fuego, (i) 

A la misma hora, y mientras esto sucedía en la at- 
mósfera á media legua de la ciudad, en ésta la tempera- 
tura media de varios termómetros colocados en diversos 
puntos de una casa de las más céntricas señalaba 82" 
Fahr. (2) el barómetro de mercurio subía á 21, ^i 
pulgadas inglesas, (^) y el Aneroide marcaba 22,68 
pulgadas. 

Después de algunos minutos en cuyo espacio de 
tiempo la columna de la izquierda se acercó casi á tocar 
á la de la nube; la de la derecha, conservando siempre 
su distancia había crecido considerablemente, y casi lle- 
gaba á la misma altura, comenzaron entonces ambas á 
caminar majestuosamente hacia el S., bajando y dismi- 



(1) Esta descripción es notable por su verdad y merecería I« firma de ciialquier 
clásico meteorologista. 

(2) 27° 7 C. 

(3) 546.3 m.ui. 



HISTORIA 1)K SAN LUIS 87 

Huyendo con más lentitud de la que habían tenido ai 
ascender y presentando en su base una masa informe 
de tierra polvorosa que les hizo perder la regularidad 
que antes tenían, continuando así sus movimientos has- 
ta 4;;" E. líneas S. donde desaparecieron después de al- 
Lí'in tiempo, dejando formada por unos instantes una 
montaña de polvo. Al mismo tiempo el cono de la nu- 
be fué disminuyendo, oscilando en todas direcciones y 
moviéndose de un modo que causaba tanta admiración 
al hombre que observa, como pavura al que sólo mira. 
En tanto que esto pasaba el agua caía aunque no con 
abundancia, trayendo consigo en algunos ratos granizos 
cuyo tamaño en los mayores era el de una avellana. Su 
duración fué de 30 á 45 minutos y es digno de notarse 
que los truenos producidos por la neutralización de las 
electricidades de las nubes, fueron pocos, sordos y ra- 
ros, excepto uno que estalló con bastante violencia y 
casi inmediatamente después del relámpago. 

A las cuatro y tres cuartos el cielo estaba ya despeja- 
do por la parte N. P. y el sol que ya descendía para 
ocultarse, nos volvió á enviar sus rayos; lo demás del 
horizonte estaba también limpiando gradualmente, y vi- 
iio á terminar la naturaleza su curioso é imponente fenó- 
meno, con el aspecto tan agradable que presenta una 
tarde de primavera, después de haber sido regada la tie- 
rra con el agua del cielo. Esto nos proporcionó la oca- 
sión de recorrer hasta donde nos fué posible los sitios 
en donde los torbellinos comenzaron á formarse, y se- 
guir hasta que obscureció, la huella de uno de ellos que 
probablemente era el mayor, juzgando por los rastros 
que dejó, se puede asegurar que su diámetro en la base 
era de más de ciento cincuenta varas, y el espacio que 
recorrió de cerca de una legua, destechando á su paso 
por los montes algunas chozas, tendiendo por tierra ó 
destrozando algunos árboles del Schinus malle, de las 
Mimoseas y algunos arbustos de las Cactias (árbol del 
Perú, Mezquite, Huizache, Nopales). 



88 

A las cinco de la tarde el estado, ^e >;' at-^^t'^-'^l 
siguiente. t^^P^^^jL^asrC^ Aneíoide, 22,67 
?;f4adas -^'g. s^SiRue laSaVa de p,uvi6n.et,o, 
higrómetro y anemómetro no nos permita hacei núes 

''•1s°t^ri:nt"hec"h?fs^^í^c^^n.o los hemos visto pa- 
garla aplicación más probable de ellos es, en nuest.o 

^TsfaTboSTrombas. mangas, son debid.ts á co- 
n-ien es de aire que caminando ^n sen ''"^ °P\f ^^^^ ^^ 
bre un mismo plano vienen a ^"'^o"'"'-^^;, ^ n,oVilidad 
que ejercen una sobre otra en un cuerpo cuya "lo^maaa 
Ho nartínilas es extrema como en todos los gases, ic- 
hc'eCmtele movimiento giratorio esPJ-1 Que f '-t^^ 
en los remolinos. Este movimiento, Pro'ongandose p 
toda la superficie de oposición llega a las nubes V te 
n°endo los' vapores tanta movilidad en su partículas co_ 

-h¿r'Ato^rn^i^n^rTeS.f^o de' £ os 
uerzas opuestas se establece por algún tiempo hay en 
friamiento, viene la condensación de los v^por^^y e_ 
torrente de agua descarga por aquel punto, bi el equ 
librio no llega á establecerse, .^^f^f '° 7etro?eder á 
predomina una de las dos comentes, hace 'etroceaei 
a otra, continuando siempre e movimiento esp ral po. 
la resistencia que ésta opone al tetrccedet impidiendo a 
condensación repentina del vapor y haciéndolo caer 

""pÍho nue se ve el fenómeno es debido tan sólo á las 
corr^nt°es'de aire y si la electricidad tiene en el alguna 



(1) 24°. 4 0. 
(2( 54G.3 m. 111. 



HISTORIA DE SAN LUI S 89^ 

parte no es por lo menos !a causa primitiva: la atmósfe- 
ra sólo sufre alteración en espacios limitados, sobre todo 
lateralmente, como se ve por las observaciones baromé- 
tricas y termométricas, y no es tan inminente el peligro 
que se corre, al presentarse este meteoro, pues lo más 
común es que desaparezca convirtiéndose en abundante 
y provechosa lluvia." (i) 

"Queremos que á nuestras observaciones sólo se les 
de el valor que ellas puedan tener: que nuestro actual 
trabajo sea visto como una muestra del deseo que como 
estudiantes tenemos de adelantar, y que si alguno juzga 
la materia de interés para la ciencia se sirva ilustrarla, 
pues sólo hemos tenido por objeto no dejar pasar inad- 
vertida una observación que creemos debe siempre ha- 
cerse en tiempo oportuno." 



(1) Tal era entunco.s- la opiíiii'.ii niií.s generalmente atlriiitüla y qiu- c uciiiji (.-n >)i 
apoyo la autoridad de Ko.intz; jmes las teorías susten.ada« por Afari»' Davy y IVltier 
son posteríor&s y en aquel tiempo acaso no eran ni sospeihadas. 

Iir.— 12 



00 H18T()H1\ DE 8AN I .UIS 



CAPITULO «^ 



iSUMAKH). 



. • • 1 :-.. -lo I.. MitiM pii S:m Luis — l>oiiativof< i>aia las bn- 

\,.u.nl.. i.ontih.i-. paiii la «ivr)..n de la Alitia en 'J; ;"^- .•„^j,4,„ie„t,. «leí Conde 

,.l„,„,.i„ El I-r«»MonKS»m» Ann» »ale a 1. 1¿ w ^ ^^ ^^_ ^^, 

» Miíis costuinhres popiilaref . 

El día i de Junio del citado año llegó á San Luis 
la noticia de que la silla apostólica había acordado a 
e ele ón de una Mitra en dicha ciudad. Hacia noventa 
años que el Ayuntamiento déla misma y otros vanos de 
b Provincia habían hecho una solicitud en ese mismo 
sentido durante el reinado de Carlos IIK Df P^^^^ se 
dirigió igual petición en los reinados de Carlos IV y ae 
Fernando Vil, y hecha la independencia se repitió vanas 
veces principalmente en i8^i que la elevo con insisten- 
cia el Congreso del Estado. 

Por la escasez que sufrían las rentas publicas el do-; 
bierno y Comandancia general del Departamento apelo 
á la piedad de los potosinos para reunir la cantidad de 
mil doscientos pesos que se necesitaba para sacar las 
bulas de la chancillería. Se nombró una comisión que 



HISTORIA DE SAN LUIS \)l 



colectara los donativos, y esa subscripción dio el resul- 
tado apetecido en mayor suma que la que se pedía. Re- 
mitida la cantidad al Ministerio de Relaciones, el Secre- 
tario de ese ramo libró las órdenes respectivas al Minis- 
tro mexicano en Roma, y pedidas por el Gobierno las 
ternas para la nueva silla episcopal le fueron presentadas 
las siguientes. — Por el Arzobispado de México, los Doc- 
tores D. Pedro Barajas, D. N. Quintana y D. Agustín 
Rada; y por la Mitra de Michoacán los Canónigos D. Pe- 
lagio Antonio de Labastida y Dávalos y D. Ramón Pa- 
checo, y el M. R. P. Fray N. Vázquez. 



* 
* * 



El día 8 de Agosto se recibió en San Luis la noticia de 
haber sido derrotado y hecho prisionero en Guaymas el 
Conde RaoussetBulbonel 13 de Julio anterior, por el Co- 
mandante general del Departamento de Sonora D. José 
María Yáñez. Ese aventurero, al frente de 400 filibusteros 
alemanes y franceses, invadió al país por dicho puerto, 
defendido por el jefe mexicano mencionado con 300 
hombres de las tres armas. Lo derrotó completamente 
haciendo prisionero al conde y á 200 hombres de los pi- 
ratas que mandaba, recogiéndoles cinco banderas y gran 
número de armas. Raousset fué juzgado en consejo de 
guerra y fusilado el 12 de Agosto, y de los demás pri- 
sioneros unos sufrieron igual pena y otros fueron indul- 
tados por el Gobierno general. 



* 

i * 



En circular expedida por el Ministro de Gobernación 
se hizo saber á la República, que no obstante que la vo- 
luntad nacional había sido tres veces favorable á S. A. S. 
el General Presidente, deseaba éste consultarle de nue- 



<,2 HiSTOim J)J;^^N_UJ1S^ 



r.^^nflubP efectos y demás autoridades poU^^ 

i. thAf-^cryas juntas debían concurrir todos los me- 

^x c n^s de cualesquiera clase y condición que fueran e - 

S r stísCio^^^^ie IctíoTeí e, y^e^^es - 

|S«^^^^S^pS^faOl|¡ 
rfd continuar en el mando supremo de elh.^ con la 

'-'^'™o^4^,ít"nuas1 eTerc'So^íaTámpíías facuUad"s°con 
r uractSd's'halla investidlo á quién entrega 

^"Tal ar X",4lef eSal reaciamente por los 
Go^btrnad^retalpresidente del consejo d^ 

'fsVrercSdTa *?il''dSe;' ünf coSí? del 
,855. en ^3^''-' . ^Q cuál era la voluntad nacional. 

h continuación de Santa Anna en el poder. El numero cíe 
'votó'd^ Departamento de San Uns ascend.o a . , 795. 

Llamado á otro servicio el Gial. D. J?f '8"^''^'° "'¿l_ 
t,'nA7 lo reemolazó en os empleos de 2 cabo de la >-o 

mda^K^av Prefecto del Distrito de la cai^ital el Gral. 
S'pSsarasorda, y este señor substituyo a su ve 
e^ el Gobierno y Comandancia general del Depaitamen 
to al sí! D Anastasio Parrodi, la corta temporada que 
estuvo enfermo á fines del año. 



HISTORIA DK SAN LUIS 93 

La revolución de Ayutla se extendía por toda la Re- 
pública, al paso que el gobierno de Santa Anna se debi- 
litaba física y moralmente. En Tamaulipas la secundó 
el Lie. D. Juan José de la Garza, con cuyo motivo situó 
el Gobierno en San Luis una fuerza respetable para cui- 
dar de esta plaza y emprender la campaña en aquel De-- 
partainento. 

Entre los cuerpos que llegaron de México, vino el Ba- 
tallón ligero de Tres Villas mandado por el Gral. Coronel 
D. Francisco Tamariz, y del cual era Teniente Coronel 
D. Luis G. de Osollo, á cuyo jefe encontraremos más 
adelante figurando en primer término entre los defenso- 
res del partido conservador. 

Escasos de armamento los revolucionarios del Sur, 
emprendió un viaje el Gral. D. Ignacio Comonfort á San 
Francisco california y á Nueva York, con objeto de 
agenciar un empréstito y proveerse de los elementos 
necesarios de guerra. En la última ciudad escribió en 
algunos periódicos desmintiendo las noticias desfavora- 
bles á la revolución que hacía circular el Gobierno de 
Santa Anna, y rectificando las que la prensa americana 
consignaba en descrédito de la Nación. El Sr. Comon- 
fort observó una conducta altamente patriótica, rehusan- 
do hacer negocios onerosos al'erario de México, y ya se 
disponía á regresar al país sin los elementos que había 
ido á buscar, cuando le ofreció expontáneamente su efi- 
caz ayuda un amigo suyo, el Sr. D. Gregorio Ajuria. 
Con los recursos que este señor le proporcionó compró 
armas, municiones y víveres, cargó un buque con esos 
efectos, y se dirigió á Acapulco, á cuyo puerto llegó el 
día 7 de Diciembre. Dejó encomendada la campaña de 
Guerrero á otros jefes y él se pasó al Departamento de 
Michoacán saliendo á batirlo en persona por segunda vez 
el Presidente D. Antonio López de Santa Anna. 

En esa campaña no fué el dictador más afortunado 
que en la del Departamento de Guerrero. Jamás podía 
dar alcance á las diversas partidas de pronunciados que 



!)4 HISTORIA l>KSAN LUIS 



expedicionaban en el Sur ele Michoacán. Las marchas 
y contramarchas destruían las tropas regulares del Ejér- 
cito, y el clima y las fatigas se encargaban de diezmar 
los batallones sin necesidad de que los sublevados pre- 
sentaran batalla; hasta que aburrido el Gral. Santa Anna 
de la burla que le hacían sus enemigos, resolvió regre- 
sar á México manifestando oficialmente que no podía 
continuar aquella guerra con enemigos que no entraban 
en combate, que él había ido á pelear con éstos y no 
con los elementos de la naturaleza. 

En los años de 185^. á 1855 se esmeraron el clero y el 
ejército en hacer patente el poderío de sus respectivas 
instituciones. A esas privilegiadas clases debía su exis- 
tencia el Gobierno de Santa Anna, y este General que 
fué tan afecto á ejercer la dictadura, á emplear un lujo 
deslumbrador y á todo acto de gran aparato, aunque tu- 
viera que descender á ridiculas farsas, correspondida los 
que le habían elevado al mando supremo de la Nación 
poniendo al ejército bajo un pie de fuerza y lujo como ja- 
más se había visto en tiempos de paz; y al clero le im- 
partió toda la protección y apoyo que estuvo en su ma- 
no para robustecer su influencia aún en los actos del 
mismo Gobierno. Protegió en ambas clases la práctica 
estricta de los fueros y privilegios de que disfrutaban, 
siendo esto causa muchas veces de que militares ó indi- 
viduos del clero cometieran graves faltas y delitos del 
orden común, en la confianza de que estaban substraídos 
de la acción de los tribunales ordinarios. 

El ejército atortolaba al pueblo con sus ejercicios pa- 
seos y evoluciones militares; y el clero, que todavía es- 
taba en posesión de sus inmensas riquezas, revestía de 
gran solemnidad los actos religiosos, principalmente ios 
relativos al culto externo. 

En San Luis, que siempre había de guarnición dos ó 
tres cuerpos de los más floridos del ejército, acostum- 
braban los respectivos jefes llevar á sus soldados á las 
misas á que por lo común concurrían las principales fa- 



HISTOIUA DE SAN LUIS 9Ó 



niilias de la ciudad, en los templos del Carmen, San 
Francisco y San Agustín. Los batallones iban con su 
música y \'estían e! uniforme de gala, mandados por los 
segundos ayudantes y asistían á la misma misa el Coro- 
nel, el Teniente Coronel y toda la oficialidad vestidos 
también de riguroso uniforme, á cuyos jefes y oficiales 
les preparaban asientos en los presbiterios. Al salir el 
sacerdote tocaba la corneta un punto de atención, cua- 
drándose los soldados descansando sobre las armas; en 
el Evangelio el toque era "armas al hombro;" en el Pre- 
facio se tocaba á "presentar las armas," y en la Eleva- 
ción á "arrodillarse los soldados," rindiendo las armas. 
Después de consumida la hostia, se daban los toques 
respectivos para ponerse en pie, echar armas al hombro 
y luego descansar sobre ellas, en cuya actitud perma- 
necían hasta concluida la misa, y á toque de corneta, 
salía la tropa de la iglesia. 

Durante la misa tocaban las músicas militares escogi- 
das piezas clásicas, y acompañadas por las respectivas 
bandas batían marcha á la hora de alzar. Después sa- 
lían los cuerpos á pasear por las calles de la ciudad, lu- 
ciendo sus uniformes y músicas hasta las doce del día 
que se retiraban para sus cuarteles. 

Cuándo la guarnición era muy numerosa, ó que había 
en San Luis algún grueso cuerpo de ejército como en los 
años de 184^ á 1847, y en los de 1857 á 1859, entonces 
las misas para la tropa eran en las plazas públicas, á cu- 
yo tm se improvisaban altares en el atrio de la Parroquia, 
en el de San Juan de Dios ó en el de la Compañía, y allí 
concurría el ejército por brigadas ó divisiones, alternán- 
dose las músicas durante el Santo Sacrificio, y con las 
mismas fornialidades y toques militares que hemos re- 
ferido. 

En las procesiones solemnes á las que asistían las au- 
toridades superiores, política y militar y el Ayuntamien- 
to abriendo sus mazas, marchaba en columna de lionor 
tras de la comiti\'a oficial, un cuerpo ó una brigada, á 



96 IJISTOIÜA DIO SAN LUIS 



paso de marcha, que ahora hemos observado que ya no 
está en uso, lo mismo que llevar las armas á la funerala 
en los entierros de los jefes, lo que en aquella época sí 
se acostumbraba, en esos actos y en la procesión del 
Santo Entierro el Viernes de la Semana Mayor. 

El fuero de que gozaba el ejército, y esa frecuencia 
con que lo exhibían recogiendo honores y admiraciones 
del vulgo, hacían que los militares se creyeran superio- 
res á los demás ciudadanos, de donde resultaba que los 
que no tenían una buena educación social, ó que eran 
jóvenes inexpertos y calaveras, se juzgaban autorizados 
para injuriar á cualquiera persona en una reunión decen- 
te, y aún para atentar contra la tranquilidad y honor de 
las familias. 

El clero daba por su parte, como hemos dicho, inusi- 
tada pompa á sus actos religiosos, principalmente á las 
procesiones de Corpus-Cristi, bajada y subida de la Vir- 
gen de Guadalupe, Corpus de San Francisco, el Carmen, 
San Agustín y la Merced, y procesiones del jueves y vier- 
nes de la Semana Mayor. 

Antes de describir esas procesiones, que en los años á 
que nos venimos refiriendo, eran ya suntuosas y reves- 
tidas de cierta gravedad y elegancia, recordaremos cómo 
se verificaban algunas de ellas en el siglo XVllI y en el 
primer tercio del XlX. 

El Viernes de Dolores traían en la mañana, para la Pa- 
rroquia, á una irnagen de Cristo que se venera en la igle- 
sia del Montecíllo bajo la advocación de "El Señor de la 
Misericordia," y en la tarde salía en procesión recorrien- 
do las calles Sur y Occidente de la Plaza Principal, calle 
de la Cárcel, de la Escuela de Niños, entraba por la puer- 
ta del atrio de la Compañía que tenía vista al Oriente, 
penetraba al templo y salía por el de Loreto y la puerta 
del mismo atrio que veía al Sur, atravesaba la plazuela 
tomando la calle del Colegio de San José, volteaba por 
la de la Caja y volvía á voltear por las calles de San 
Francisco, entraba por la puerta del atrio que veía al 



HLSTORL A DE SAN LILS 97_ 

Norte y salía por la del Portillo que veía al Oriente, si- 
guiendo las calles del frente hasta la esquina de la 5" de 
ía Concepción, por donde volteaba recorriendo esa calle 
y las tres de la Merced; entraba al atrio como en los an- 
teriores, por la puerta que veía al Norte y salía por la que 
veía al Oriente, siguiendo por todas las "calles del Arenal 
hasta entrar al atrio y templo de San Agustín por las 
puertas del costado y saliendo por las principales, reco- 
corría las tres calles de San Agustín, atravesaba la pla- 
zuela del Carmen, entrando por la puerta principal de la 
Iglesia y salía por la del costado, seguía por el lado Nor- 
te de la plazuela, volteaba por la de la Capilla del Rosa- 
rio, entraba á la Iglesia de San Juan de Dios por la puer- 
ta principal, salía por la del costado, seguía por las calles 
de Suárez y la Abogada, y finalmente recorría la 2" y i" de 
la Parroquia para rendir en el mismo templo. 

Acompañaban al Señor de la Misericordia en esa pro- 
cesión las imágenes de Ecce-Hommo, Señor de la Co- 
lumna, Jesús Nazareno, y seis ú ocho Cristos de diversos 
tamaños; adelante de todas las imágenes iba el signo de 
la Redención, y detrás del Señor de la Misericordia la 
Virgen de los Dolores enmedio de San Pedro y San Juan 
Evangelista. 

El Domingo de Ramos era conducida en la tarde á la 
Parroquia la imagen del Señor del Refugio que se vene- 
ra en la Soledad de los Ranchos, acompañada de otras 
imágenes que hay en el templo de aquella Villa. El ¡unes 
de la Semana Mayor salía dicha imagen en procesión re- 
corriendo las mismas calles que dejamos apuntadas, \' 
acompañada también de un Ecce-Hommo, un Señor de 
la Humildad, un Nazareno, una Virgen de los Dolores, 
diez ó doce Cristos y el signo de la Redención. Detrás 
del Señor del Refugio, iban la Virgen de la Soledad, San 
Juan Evangelista, San Pedro y la Magdalena. 

Estas dos procesiones eran notables por la cantidad de 
devotos que alumbraban con cirios de cera, principal- 
mente en la del lunes Santo. Llegamos á contar una 

iir.-is 



98 Hl.STOIUA DE SAx \ LUIS 

vez más de mil cirios que alumbraban al Señor del Re- 
fugio. Llegaban los primeros á la Iglesia de San Juan 
de Dios y la imagen todavía no salía de la iglesia de San 
Agustín. 

El martes Santo era dedicada la procesión al Ecce- 
Hmmo que se venera en la Parroquia, hoy Catedral. Es- 
ta procesión era la más humilde. Salían pocos santos y 
ninguno tenía el número de devotos que los de los días 
anteriores. 

Con San Juan iban unos muchachos con túnicas blan- 
cas y unos bastones largos pintados, imitando cintas en 
que figuraba ir envuelto el bastón; y otros hombres con 
túnicas blancas y capirotes caldos, cargaban la imagen. 

El miércoles salía la procesión de San Sebastián y era 
dedicada á la imagen de Jesús Nazareno que hay en 
aquella iglesia. La estación era larguísima. Entraba la 
procesión á la ciudad á las tres de la tarde por la calle 
real de aquel barrio, seguía toda la estación de la misma 
ciudad, después volvía á San Sebastián y recorría sus 
principales calles, entrando al templo generalmente entre 
las once y las doce de la noche. 

A esta procesión la llamaba el pueblo "de los Cristos" 
porque además de las imágenes que salían, iguales á las 
de los días anteriores, de muchas casas del mismo ba- 
rrio, y de los demás que rodean la ciudad, así como de 
los ranchos inmediatos, llevaban Cristos á San Sebastián 
para que salieran en dicha procesión, unos conducidos 
en andas y otros en las manos de los mismos devotos, 
reuniéndose de ochenta á cie?i Cristos, en el indicado 
acto religioso. Desde el siglo XVII hasta los primeros 
diez ó doce años del XiX, salían en las procesiones de 
los cuatro días que hemos referido, las sibilas, las lobas 
de caudas arrastrando, los alquilones con vestidos talares 
morados, capillos y antifaces que llevaban ajustados al 
rostro ó caídos sobre el pecho, y coronas simuladas de 
espinas. Junto á los santos ó debajo de las andas iba 
un hombre tocando en un pito de madera una sonata es- 



HISTOKIA UK SAN LLI S 99^ 

pecial, que sólo se oía en esa clase de actos, y por de- 
lante de las imágenes de mayor veneración caminaba 
otro hombre arrojando incienso á los pies del samo. 
Anunciaba el paso de la procesión marchando adelante de 
ella un alquilón que tocaba de cuando en cuando una 
larga corneta de metal, á la que le sacaba sonidos raros y 
destemplados. En la procesión del miércoles salían ade- 
más Absalón, Salomón y Judas golpeando un talego; un 
viejo enmascarado estiraba la carretilla de la muerte, >■ 
adelante de todos estos personajes iba el Diablo corriendo 
en distintas direcciones y azotando con un látigo á los 
muchachos que encontraba. 

Una gran cantidad de vendedores de charamuscas for- 
maba la vanguardia de la procesión, cuyos gritos para 
ofrecer la mercancía se confundían con los de las muje- 
res y los niños que los llamaban para comprar; y todos 
juntos con el sonido de la corneta y pitos, constituían el 
carácter peculiar de las fiestas de la Semana Santa. 

La procesión del jueves Santo salía de la Iglesia délos 
Jesuítas, dedicada á la magnífica escultura de Jesús Na- 
zareno, que hay en ese templo. 

En toda la cuaresma había ejercicios espirituales en 
dicha Iglesia; en las tardes para mujeres y en las noches 
para hombres. En determinado momento de esos actos 
religiosos, las mujeres se pegaban con la mano en los 
carrillos hasta enrojecerlos, y los hombres, descubrién- 
dose las espaldas, se aplicaban latigazos hasta rasgar la 
epidermis y brotar la sangre. 

A esto se llamaba penitencia. Muchos de esos hom- 
bres traían ocultamente sobre la epidermis, todo el tiem- 
po que duraban los ejercicios, una faja de áspero ixtle ó 
de cualquiera otra cosa mortificante, la que no se qui- 
taban ni para entregarse al descanso ni para los trabajos 
ordinarios. Esto también lo hacían en señal de peni- 
tencia. 

Todos esos ejercitantes salían el jueves en la proce- 
sión alumbrando los hombres á Nuestro Padre Jesús; se 



KM) IJLSTOIIÍA DE SAN LUIS 



uniformaban de camisa y calzón blancos, perfectamente 
limpios, corona de espinas y descalzos; sobre un hom- 
bro cargaban una cruz de madera más ó menos grande y 
pesada! y en la mano del otro brazo llevaban encendido 
el cirio de cera. Las mujeres alumbraban á la Virgen de 
los Dolores, pero éstas no se uniformaban ni llevaban 
cruz y corona. Cerca de la imagen de Jesús Nazareno, 
y enmedio de las tilas de alumbradores, iban cuatro ó 
cinco niños de diez á doce años de edad cantandpcon in- 
tervalos los pasos de la Pasión, acompañados de una mú- 
sica convenientemente arreglada para producir cierta ter- 
nura y respetuoso recogimiento. 

El viernes santo salía á las doce del día la procesión 
llamada de las Tres Caídas. Sacaban de la Parroquia 
una imagen de Jesús sin ningún adorno en las andas: 
asistían alumbrando todos los ejercitantes con la espalda 
y el pecho descubiertos, descalzos, con una soga pen- 
diente del cuello, corona de espinas y cargando cruces. 
Esa imagen tenía goznes en la cintura y en los hombros; 
frente á los templos de San Francisco, San Agustín y San 
Juan de Dios, hacía alto la procesión y en un pulpito 
portátil subía un sacerdote á predicar. Al concluir, uno 
de los hombres que caminaban al lado del santo, tiraba 
de un cordel haciendo caer á Jesús. Otros acercaban al 
Cirineo para simular que éste levantaba á Jesucristo y 
luego seguía su ruta la procesión para la segunda y ter- 
cera caídas, después de las cuales regresaba á la Parro- 
quia. El concurso de gente pobre á esta procesión era 
inmenso, y á cada caída de Jesús se veían correr las lá- 
grimas de los asistentes; los ejercitantes flagelaban sus 
espaldas y de aquella muchedumbre se oían exclamacio- 
nes y gritos lastimeros. Las insolaciones y las fiebres 
hacían varias víctimas de esos devotos, toda vez que se 
verificaba ese acto religioso de culto externo, en las ho- 
ras en que el sol del verano despacha sus rectos y 
abrazadores rayos sobre la tierra. 

Entre dos y tres de la tarde se verificaba en el templo 



HISTOIUA DE SAN LUIS 101 

de San Francisco, la ceremonia del descendimiento, pre- 
dicando el sermón alguno de los oradores sagrados de 
más nota: á esa ceremonia asistían Caifas, los fariseos y 
otros jueces. Los fariseos, armados de lanzas, cuidaban 
el aposentillo. En la procesión del jueves Santo salían 
con lanza en ristre y en la del viernes arrastrándola, y 
los alquilones blancos con garrochas pintadas en líneas 
espirales. Terminada esa función de iglesia, salía la pro- 
cesión del Santo Entierro, la que desde tiempo inmemo- 
rial arreglaba y pagaba el Ayuntamiento de la ciudad. 

Después de esa función de iglesia se reunían las pro- 
cesiones de San iWiguelito y de San Juan de Guadalupe 
con la del convento de San Francisco. Del primer pue- 
blo venían la imagen del Santo Entierro, de la Santísima 
Trinidad y del Santo Patrono San Miguel; y del segundo 
el Patrono San Juan Evangelista. Acompañaban á la se- 
gunda imagen los miembros de la Hermandad con sus 
túnicas coloradas y demás insignias. Delante de la pro- 
cesión marchaba el centurión montado en un fogoso ca- 
ballo, y con la visera calada. A su lado, un hombre to- 
caba en una tambora pausadas y monótonas sonatas. Un 
alquilón llevaba cargado al caiiliz'o, vestido con saco de 
ixtle y grillos en los pies. Este pedía para los santos lu- 
gares y para la redención de cautivos. Las imágenes 
que salían en esa procesión eran las que dejamos referi- 
das y además la del Santo Entierro, que se venera en 
San Francisco, y las de la Virgen de la Soledad y de la 
Magdalena. En la noche se verificaba en el mismo tem- 
plo de San Francisco la ceremonia del pésame á la Vir- 
gen. De'ípués fué en otras iglesias como veremos ade- 
lante. 

En Tlaxcala se hacía el pretorio ó representación de la 
pasión. Lo más notable era que Judas llevaba sotana y 
bonete y que el Jueves Santo los que hacían de apósto- 
les se comían materialmente entre todos un borrego 
entero El espía se presentaba vestido de azul y blanco, 
montado en un asno y tocando un pito: se aproximaba á 



102 HISTORIA DIO SAN l.UjS 

la capilla donde estaba el aposentillo, á poco aparecían 
los judíos haciendo oír ruido de cadenas, se acercaban 
y prendían á Jesús. 

En el mismo pueblo de Tlaxcala, todavía por el año de 
1826, salían el Jueves déla Semana Santa unos mucha- 
chos á quienes llamaban Los encalados; iban con sólo un 
taparrabo, el cuerpo pintado de blanco, y sobre él dibu- 
jados el sol, la luna, y las estrellas. 

El sábado de gloria en la mañana se verificaban los 
oficios divinos en la Parroquia y otros templos de las 
Villas, como se observa hasta hoy, lo mismo que subsis- 
te la costumbre de quemar algunos muñecos en la? 
calles en los que se pretende representar al judas del 
apostolado, con la diferencia de que en aquellos tiempos 
la clase baja de la sociedad procuraba imitar en esos 
muñecos la efigie de alguna persona poco estimada en 
el barrio ó de alguna autoridad de pueblo que se hacía 
odiosa á los vecinos. 

En la tarde eran conducidos en procesión para sus 
respectivos templos las imágenes de San Miguelito y de 
San Juan de Guadalupe, que el día anterior habían 
traído á San Francisco paraacompañar al Santo Entierro 
de esa Iglesia. Esta era la última procesión de la Se- 
mana Mayor. 

El Domingo de Pascua abrían sepulcros en algunos 
templos de las Villas; adornaban los bordes con flores y 
laurel y en una de las extremidades colocaban una sá- 
bana y una corona de espinas. Era la representación 
del Santo Sepulcro que se suponía acabado de abando- 
nar por Jesucristo para subir al cielo. El pueblo se 
asomaba respetuoso queriendo encontrar en el fondo de 
la sepultura señales de la sangre derramada por Jesús, 
y el olor que la tierra húmeda despide mezclado con el 
de las flores y el del incienso de la iglesia, lo tomaba el 
candor popular por aroma que había dejado el cuerpo de 
Jesucristo al salir de la sepultura. 

Ese sepulcro era visitado todo el día hasta la hora de 



HISTORIA DE SAN LUIS 103 

ponerse el sol, y ya para cerrarlo, los hombres que lo 
cuidaban repartían entre los visitantes las flores y el 
laurel, dán'dose algunos casos de que el pueblo, no con- 
forme con eso, se arrojara contra la sábana y la corona 
llevándose como reliquia los fragmentos de esos objetos 
que cada individuo podía arrebatar. 

El lunes siguiente, á las siete de la noche, volvía á su 
iglesia del Montecillo el Señor de la Misericordia y las 
demás imágenes que lo acompañaban; y el martes á las 
cinco de la mañana era también conducida procesional- 
mente la imagen del Señor del Refugio á la Villa de la 
Soledad. 

Un gentío inmenso acompañaba á esa procesión. La 
noche del lunes se llenaba el atrio de la Parroquia en sus 
tres lados y todo el portal del Parián con la gente de to- 
dos sexos y edades que venía á pasar la noche en esos 
sitios en espera de la salida de te procesión. A las 
nueve de la noche casi todo ese pueblo dormía profun- 
damente; y sólo interrumpía el silencio alguna riña que 
repentinaniente se verificaba por efectos del alcohol; ó 
porque alguno de sueño inquieto ponía la planta de su 
pie en la boca de otro ó le estampaba en la cara el tacón 
de su zapato. La policía cumplía con su misión y 
aquellos que esperaban disfrutar de los goces acostum- 
brados en la romería de la Soledad, pasaban el día ó 
parte de él en el local de detenidos. 

Gran número de familias, desde la clase elevada hasta 
la íntima, pasaban el día en aquella Villa. Unos renta- 
ban casas anticipadamente y otros iban con la procesión, 
ó antes ó después, á aventurar el encontrar alojamiento; 
los que no lo hallaban pasaban el día en los puestos de 
vendimias, en la iglesia ó debajo de los árboles; pero 
era de rigor soportar cualquier contratiempo, y expo- 
nerse á contraer alguna enfermedad, con tal de no faltar 
á ese paseo sacro-profano, que hacía época en los ana- 
les de las fiestas religiosas del año. 

Así como la mitad de los habitantes de San Luis se 



104 HISTORIA DE SAN LUÍS 



trasladaba ese día á la Villa de la Soledad, así también 
se dirigía á ella una gran parte de la fuerza pública, para 
cuidar de la conservación del orden y prevenir los deli- 
tos que pudieran cometerse; y sin embargo de las pre- 
cauciones que la autoridad tomaba, el pulque y el 
mezcal hacían su oficio, dando algún quehacer á la po- 
licía y á los jueces del orden común. 

En las fiestas de los santos patronos de las Villas 
suburbias, los vecinos adornaban las calles y casas los 
días del novenario y con más empeño el día de la fun- 
ción y Corpus. Ponían en las calles cc^rdeles atrave- 
sándolos de acera á acera, y colgaban de ellos pañuelos, 
bandas, rebozos finos y tápalos. Las puertas y ven- 
tanas las cubrían con cortinas blancas ó sobrecamas de 
color; en las noches las luces en farolitos de vidrio ó 
hachones con ocote al frente de las puertas; de las ca- 
nales y de los árboles de las cercas colgaban gallardetes, 
y de las primeras y de las azoteas zempazuchel, carrizos 
verdes y canastitas con flores naturales ó de papel. En 
la procesión de Tequisquiapám marchaba adelante un 
grupo de muchachos bailando la "Dan{a de los caballi- 
tos/' Esos muchachos llevaban entre las piernas unos 
caballos de papel, andaban imitando el paso del caballo, 
cada dos ó tres cuadras bailaban la danza y hacían va- 
rios figurados al son de un pito y un tambor. 

En Santiago se dividía el pueblo en dos bandos. De 
uno salía una caravana de moros y del otro una de cris- 
tianos. Desde las cuatro de la mañana recorrían las ca- 
lles de sus respectivos rumbos al son de una chirimía 
que en cada boca calle lanzaba sonidos agudos y des- 
templados. El Jefe de cada caravana dirigía la marcha 
procurando no encontrarse con la contraria para evitar 
un conflicto, pero cuando ese jefe era algún moro ó 
cristiano imprudente, amigo de escándalos y riñas, bus- 
caba al contrario el modo de que las caravanas se en- 
contraran en la calle divisoria, y entonces se verificaban 
terribles combates entre los moros \- los cristianos á 




SEÑOR DOCTOR DON PEDRO BARAJAS, 
PRIMER OBISPO DE SAN LUIS POTOSÍ.-1855. 



HISTORIA DE SAN LIIS 10.'» 

palos, pedradas y cuchilladas, de las que resultaban al- 
gunos muertos, heridos y contusos. Durante esos nue- 
ve días y siete ú ocho después, había corridas de toros 
dos ó tres veces á la semana en plaza impro\'isada fren- 
te á la puerta de la iglesia. A esa plaza le dejaban un 
tramo sin cubrir como de tres v^aras en cuadro, recto á la 
misma iglesia, y la imagen de Santiago la colocaban en 
el presbiterio en dirección del mismo tramo abierto, para 
que desde allí presidiera y disfrutara de los toros. 

El tiempo que duraba esa diversión servía de tregua á 
las hostilidades entre los moros y los cristianos, pero al 
terminar se retiraban unos y otros para sus respectivos 
rumbos. El día de la función era el señalado para el com- 
bate decisivo. Este se les permitía sin que hicieran use» 
de armas ó instrumentos ofensivos; en la misma plaza 
del pueblo era el encuentro, y los proyectiles con que se 
batían naranjas ó limas. 

A lo mejor de la batalla aparecía Santiago apóstol 
montado en brioso corcel, armado de espada y lanza de 
cartón, no dejaba ni un moro con vida, y luego el repi- 
que, los cohetes y los vivas de los espectadores cele- 
braban el triunfo de los cristianos. 

Después de la misa clásica se reunían vencedores y 
vencidos, inclusos los que habían sucumbido en el com- 
bate, que para esa hora ya habían resucitado, y debajo 
de grandes enramadas en una de las casas de los princi- 
pales del barrio, comían alegremente el asado de res, 
cabrito al horno y los populares frijoles, ayudando á la 
digestión con el pulque compuesto y el colonche. En 
la tarde salía la procesión del corpus, á la que concurrían 
de todas las Villas y mucha gente de la ciudad. 

En Tlaxcala y en San Miguelito había también danzas, 
vestidos los indios en traje de carácter, y el pito y el 
tambor no dejaban de oírse durante los nueve días en 
todas las calles de los pueblos. 

Al empezar el segundo terCio del presente siglo ya 
habían desaparecido muchas de esas costumbres: que- 

III.— 14 



10(> llISTORt.V DE SAN LUIS 



daban algunas en las fiestas de la semana santa, y en 
algunos pueblos suburbios que subsistieron hasta la 
prohibición del culto externo. Del año de 1830, poco 
más ó menos, en adelante, las procesiones del jueves y 
viernes de la semana m¿yor se verificaban en la ciudad 
de un modo más serie y decoroso. En la primera ya no 
salían alquilones, ni pitos ni chirimías: alumbraban á la 
imagen los ejercitantes y demás devotos, la música y 
cantantes en los términos que hemos referido; y tanto 
los acompañantes de la procesióu como los espectado- 
res, guardaban una actitud respetuosa que contribuía á 
la solemnidad imponente del acto. 

En la misma tarde numerosos grupos de personas de 
todas clases recorrían las calles de la ciudad rezando las 
estaciones, y era de obligación que también lo hicieran 
los poderes y empleados civiles y militares. El Gober- 
nador, acompañado de funcionarios de categoría, los 
militares francos, los empleados y el Ayuntamiento, to- 
dos rezaban las estaciones en voz alta, y con las cabezas 
descubiertas. El jueves santo era uno de los tres días 
del año en que los habitantes de la ciudad y la multitud 
de forasteros que venían á pasar á San Luis la semana 
mayor, estrenaban forzosamente un traje, un sombrero 
ó cualquiera otra prenda de ropa, según lo permitían los 
recursos de cada uno. Desde la hora de los oficios en 
la mañana, hasta muy avanzada la noche, lucían las se- 
ñoras y los hombres elegantes y costosos trajes, porque 
era preciso adunar el lujo y la devoción. 

En la noche el gentío se dedicaba á visitar los monu- 
Hientos. Con poca diferencia todos los de los conventos 
y el de la Parroquia eran igualmente suntuosos, los tem- 
plos severamente adornados é iluminados por millares 
de luces. Sólo las iglesias pobres como San Juan de 
Dios y la Capilla del Rosario presentaban más modestia 
en sus monumentos. 

El viernes, todas las personas acomodadas y de me- 
dianas proporciones amanecían vistiendo riguroso luto. 



HISTORIA DE S AN LUIS 107 

Ya dijimos cómo se verificaba la procesión de las tres 
caídas en el siglo antepasado y en el primer tercio del pa- 
sado. En los mismos términos siguió saliendo después 
hasta la época que venimos registrando. La del Santo 
Entierro que salía en la tarde de San Francisco fué la 
que después del año de 18^0 sufrió notables modifica- 
ciones. También dijimos que esa procesión era arregla- 
da por el Ayuntamiento de la ciudad, cuyo cuerpo hacía 
los convenientes preparativos con la anticipación debida, 
Un mes antes salía una comisión del Ayuntamiento com- 
puesta de tres conséjales á solicitar donativos del vecin- 
dario para los gastos de aquel acto religioso. Vestían 
esos regidores riguroso uniforme y un empleado inferior 
de la Secretaría llevaba una gran bandeja de metal fino 
para recoger los donativos. Los gastos se hacían hasta 
donde era necesario, y si el producto de la colecta no los 
cubría, se pagaba el deficiente de los fondos del municipio. 

Las imágenes de santos de las Villas de San Miguelito 
y San Juan de Guadalupe, eran acompañadas por cofra- 
días y devotos de los mismos pueblos, y la del Santo 
Entierro de San Francisco por la crema de la sociedad 
elegante de San Luis. Allí se veían alumbrando desde 
el personaje más notable en la política, en las ciencias, 
en la banca y en el comercio, hasta el imberbe joven, 
pero todos lujosamente vestidos de riguroso luto y mu- 
chos portando los escapularios ó insignias de las her- 
mandades ó cofradías á que pertenecían. 

Asistían también las comunidades con los trajes tala- 
res de las respectivas órdenes religiosas. Seguía á la 
procesión la comitiva oficial compuesta del Ayuntamien- 
to abriendo mazas, funcionarios civiles y militares, em- 
pleados y personas particulares que no querían ir entre 
los que alumbraban. A esa comitiva la presidía el Go- 
bernador y tras de ella marchaba un cuerpo de infante- 
ría con armas á la funerala y la música tocando marchas 
fúnebres á la sordina. 

En la noche se daba el pésame á la Virgen en alguno 



108 HISTORIA DE SAN LUIS 



de los templos de San Francisco, San Agustín ó el Car- 
men. Después del sermón salía la Virgen de la Soledad 
en procesión, alumbrada por las señoras y señoritas de 
la mejor sociedad en número respetable. Allí iba lo que 
tenía San Luis de más hermoso y honorable; los jefes 
de las familias, amigos y pretendientes de las jóvenes 
formaban doble ala á los lados de las bellas alumbrado- 
ras, para atenderlas y servirles en el largo trayecto que 
recorría la procesión, sin dejar de mezclar al reco- 
gimiento del imponente acto, algunas miradas tier- 
nas y seductoras, ó deslizar por entre la rica mantilla 
algún billetito perfumado, escrito baja las impresiones 
de los conmov/edores recuerdos de la pasión y muerte 
del Crucificado. 

De estas lujosas procesiones la más inmediata que se- 
guía era la del Divino Pastor. Había dos estufas ó ca- 
rruajes pertenecientes á la Parroquia de la ciudad, desti- 
nados para llevar el Viático á los enfermos. Tenían su 
construcción, pintura y adornos especiales, consistentes 
los últimos en una estatua de la Fe al frente del vehícu- 
lo, un cordero en cada una de las portezuelas y en el 
respaldo un ojo en medio de resplandores. 

El carruaje de menos lujo era para el uso diario. Se- 
gún el número de enfermos que necesitaban el Sacra-- 
mentó de la Eucaristía, y la distancia á que estaban sus 
habitaciones, salía el Viático más ó menos temprano al 
caer la tarde; precedían al carruaje un hombre tocando 
una campanilla, otro con una mesa y ornamento para 
improvisar el altar en las casas de los pobres, y otros 
ocho ó diez con faroles grandes de vidrios colocados en 
la extremidad de un palo como de tres varas de largo. 
Esos faroles tenían adornos de flores. Tras del carruaje 
caminaba otro hombre llevando la voz en un rezo, que 
repetían las gentes que se agregaban en el tránsito. 

Cuando el Viático pasaba por un cuartel salían dos sol- 
dados y un cabo de la guardia á darle escolta de honor; 
y lo acompañaba hasta que pasando por otro cuartel sa- 



HIí^TORIA DE 8AN LUIS lOí) 

lía otra de éste á relevarla; y si no se daba este caso, 
entonces la primera seguía con el Viático hasta dejarlo 
de vuelta en la Parroquia. Todo esto estaba así preve- 
nido por la ordenanza general del ejército. También al 
pasar frente á un templo, las campanas tocaban á Viático 
desde que se descubría la estufa hasta que se perdía de 
vista. 

La administración del Sacramento de la Eucaristía á- 
enfermos ricos era una procesión lujosa. La familia del 
paciente invitaba á sus amigos y á gran número de per- 
sonas para .^ue concurrieran alumbrando al Viático con 
velas de cera, desde la Parroquia hasta la casa del enfer- 
mo. En la alcoba de éste se preparaba un elegante al- 
tar; la casa se llenaba con las familias amigas, que es- 
peraban al Viático con luces y flores; y en el trayecto 
acompañaba á la procesión una música militar tocando 
piezas marciales. También iban cantores para responder 
al sacerdote en los cánticos respectivos. Esas adminis- 
traciones eran todavía de más rango, cuando el sacerdote 
que llevaba el Viático en lugar de ir en la estufa, iba bajo 
de palio, y que en vez de que lo acompañaran los acóli- 
tos, hacían los oficios de éstos otros dos ministros del 
altar. 

El domingo llamado del Divino ó Buen Pastor, lo des- 
tinaba la Iglesia para que el Viático visitara á todos los 
enfermos de la ciudad y de los hospitales, aunque no 
estuvieran enfermos de muerte. Desde la víspera em- 
pezaban los vecinos á adornar las fachadas de las casas; 
el domingo amanecía la ciudad alegremente engalanada, 
las puertas, ventanas y balcones cubiertos con cortinas; 
de las canales pendían gallardetes ó lazos con flores, de 
los pretiles de las azoteas carrizos verdes y banderolas 
y en las cornisas de las puertas y ventanas, y á la orilla 
de las banquetas colocaban las más bonitas plantas que 
adornaban los patios de las casas. Este día salía el Viá- 
tico en la estufa de lujo; mucha gente alumbraba con ve- 
las de cera, los faroles muy adornados, algunos niños 



lio HISTORIA DK 8Ay LUIS 

regaban flores en las calles, una música militar acompa- 
ñaba la procesión y tras de la estufa marchaba una 
compañía de infantería. Salía el Viático á las ocho de 
la mañana y volvía á la Parroquia á las doce, para salir 
otra vez á las cuatro de la tarde hasta las ocho ó nueve 
de la noche. 

En otro lugar dijimos ya como se verificaba la proce- 
sión de Corpus-Cristi. Abolidas las mojigangas del 
siglo XVI II, en el segundo tercio del XIX, revestía 
esa procesión un carácter de seriedad y lujo que en San 
Luis la hicieron notable, lo mismo que el Corpus llamado 
de la Vela Perpetua al que asistían distinguidas personas 
de la sociedad. Después del palio marchábala comitiva 
oficial y tras de ésta la columna militar de honor. En 
estas procesiones volvía á salir la estufa de lujo, que 
caminaba vacía en seguida de la tropa, sirviendo de co- 
chero y paje dos de los vecinos principales de la ciudad, 
vestidos elegantemente. 

En las funciones de las Villas suburbias desaparecie- 
ron también, casi en su totalidad, las danzas y demás 
actos ridículos, que las caracterizaron en los tiempos 
antiguos; pero se estableció la costumbre en las fiestas 
de San Francisco, San Juan de Dios, la Merced y en to- 
das las dichas Villas, de permitir los llamados jueguitos 
durante los días del novenario, y como todo lo que es 
nuevo entre nosotros se acepta con entusiasmo, los di- 
chos jueguitos eran concurridos por todas las clases de 
la sociedad. 

Se veía en ellos á las principales familas al lado de las 
mesalinas y de los peladitos jugando á la chusa, al car- 
camán, á la ruleta y á la lotería. Hubo una época en que 
se hicieron notables cinco ó seis bailadoras de fandango 
por su bonita cara y por su habilidad para bailar el jara- 
be y otros bailes populares; una se llamaba Tomasa, otra 
Elena, y otras eran más bien conocidas por sus apodos 
como "La Bolañera," "La Codos" y "La Campechana." 
A estas mujeres las contrataban los empresarios de bailes 



HLSTOHIA 1)R SAN LUIS 111 

públicos en los jueguitos ó las dueñas de puestos de 
pulque y colonche, y sentadas al lado de los músicos 
cantaban canciones populares y se paraban á bailar con 
el primero que las solicitaba, mediante la propina que 
acostumbraban darles. En aquel tiempo nuesiro pueblo 
no bailaba como ahora el shotis y la polka; todo su baile 
era jarabe zapateado, la paloma, el corriente, el perico, y 
otros que sería largo enumerar. Todas esas sonatas te- 
nían su canto particular y sus versos especialísimos, y 
cuando la bailadora creía llegado el tiempo de terminar 
el baile á que había sido invitada, despedía al compañero 
con un verso, y aquél le arrojaba la correspondiente mo- 
neda y ambos se retiraban á sus asientos. 

Las callecitas que formaban los puestos se veían ma- 
terialmente henchidas de gente, y en el que cantaba al- 
guna de las bailadoras de fama, se agolpaban los pasean- 
tes á aplaudir la agilidad y los bonitos pies de aquella, 
y á reír con los satíricos, picantes ó colorados versos que 
cantaba. Los carcamaneros también recitaban al son de 
los dados, muchos versos del último género, y con todo 
esto disfrutaba de gran placer nuestra alta y baja socie- 
dad, porque los consabidos jueguitos habían sido inven- 
tados en honor del Santo cuyo aniversario se solemnizaba. 

Entre los más aceptables que esos tahúres rateros 
recitaban con un sonsonete parttcular, figuraban estos: 

"Tengo una suerte muy negra. 
Decía el Capitán Segovia, 
Quise besar á mi novia 

Y le di el beso á mi suegra. 

Decía mi pasión rendido 
A la mujer de don Blas, 
Cuando llegó su marido 

Y me picó por 

El as, el dos, el tres 
Ya está la suerte encerrada 

Y la dicha pd quien es." 



112 HISTORIA 1)1^: SAN LUIS 

Las bailadoras tenían también su variada colección de 
versos, pero éstas tenían algún cuidado para escoger los 
que habían de cantar conforme avanzaban las horas de 
la noche. Desde las ocho hasta las diez ú once que pa- 
seaban por los jueguitos familias decentes, cantaban 
versos cuyo sentido pudiera no ofender el pudor de las 
señoras; pero de la media noche en adelante que sólo 
quedaba ya en el paseo la gente de trueno y los calave- 
ras y viejos verdes, entonces se lucían en cantar y dedi- 
car versos deshonestos á sus amigos y pretendientes, 
acompañándolos con el baile respectivo. Algunos jóve- 
nes aficionados á esa clase de mujeres y á los bailes po- 
pulares, entraban á esos puestos, y bebiendo y bailando 
con ellas pasaban el resto de la noche hasta que les salía 
la luz del sol. 

Algunos de los versos de las bailadoras no carecían de 
agudeza y de chiste. De entre los publicables recorda- 
mos este: 

"Una mañana muy fría 
No tenía qué cobijarme. 
Subí al cerro y comí tunas. 
Ya tuve con qué taparme." 

Pocos años duró la costumbre de que las familias dis- 
tinguidas que concurrían á las verbenas de los barrios, 
hicieran extensivo su paseo á las plazuelas donde se 
situaban los jueguitos. Se apoderó de esa diversión la 
gente viciosa y la convirtió en teatro de riñas y de es- 
cándalos. Por tal motivo las familias se limitaron, como 
sucede hasta hoy, á concurrir á las vísperas y maitines 
que se verifican en los templos, retirándose luego á sus 
domicilios. Raras son las que suelen entrar á un pues- 
to á cenar, pero para esto es necesario que ya otras estén 
en él, y sólo lohacen en dos ó tres de esas verbenas, á cu- 
yos barrios acostumbran ir muchas familias de la ciudad, 
pues las de los demás, han perdido de tal modo el pres- 
tigio, que en lo general se abstienen de concurrir á ellas. 




SEÑOR DOCTOR DON PEDRO BARAJAS, 
PRIMER OBISPO DE SAN LUIS POTOSÍ.— 1855. 



HI8T0ÍÜA DE SAX LUIS lia 



CAPITULO 7^ 



büMARIO. 



Coiisagración del primer Ohispo del Potosí Dr. 1). Pedro Barajas.— Solemne iml.lii-M- 
ción de la Bula— I,legada del Sr. Barajas á la ciudad de San Lui?i.— Eutusia>t:i 
y rumboso recibimiento que le hicieron las auunidades y los vecinos de la po- 
blación.— Tedeum en la nueva Catedral.— Visitas de etiqueta.-Convite oficial 
en Palacio.— Xombramiento de Canónigos.— Datos hi.stóricos de la antifrua Pa- 
rnjquia, elevada á Catedral.— Declaración dogmática.— Funciones religio.sas en 
todos los templos. 



El Sr. Canónigo Dr. D. Pedro Barajas avisó oficialmen- 
te al Gobernador y Comandante general del Departa- 
mento, y al Ayuntamiento de la ciudad de San Luis, que 
habiendo recibido las Bulas con el pase concedido por 
el Supremo Gobierno, había prestado el juramento de 
estilo, quedando ya expedito, por esa parte, para recibir 
la consagración episcopal; cuyo acto tenía fijado para el 
día i8 de Marzo de ese año (185^), y que para prepa- 
rarse á él se iba á retirar al Colegio Apostólico de Zapo- 
pan, de donde regresaría á Guadalajara el día 12 para que 
la consagración se verificara en la fecha antes citada. 

El Gobierno dispuso que fuera á Guadalajara una co- 
misión á felicitar en nombre del mismo Gobierno y del 
vecindario, al Sr. Barajas, por su promoción al nuevo 
Obispado del Potosí, y que asistiera al acto de la consa- 

III.-15 



lU 



niSTOÍUA DE SAN LUlí^ 



1 n rnmniisieron cinco vecinos de la ciudad, la 

La ^o'P'*'°" "^f^^^ ,, ,,,e todos los miembros de aque- 
bía estado suntuosa y que toaos ^" ¡ atenciones 

r,'s,"B;Ss y^ía aüt socfedad^'e Guadalajara 

que se engia una "^¡ey'», f^ °^f ' je^utorial de la misma 
superiores, anunciando que el día 22 tenana lug 
■''' Fi s"r Barfiaf srii6 de ot dalajara en la diligencia has- 
ta fi^:^ -V,r]f4^Snas^Se ío-tm^aZnTt 
particular acompañado de las Pf so'ias Vl^ ^ 5 

--'"-•r V 'v^ne'^rsa 'f anSpa?a evitar el 
tiago, Bledos y ^!,'"?:>!,,,„í^:t,j,. ,-,,,e ena<iuel t empo era 
paso de la cuesta de E^^'"'^"''*^,Xerno envió diversas 
Lruy molesto y Pf 'f 'fA;.,^ ,^°S lí sla la raya del 
comisiones a lecib 1 «' P^^''''J;"„, '"j^o y otra á la Villa de 
P^S:r-r^^rm.^niaY;|'s »,segus.q^^^ 

eldía 2, que debía l'^fi^j^^t d porfalef del'sr. 
sara este señor la noche e >¿ '^^l^^jf ¿P^ santuario de 

Martínez, situada V'^tlp^iauiinte día hiciera su en- 
Guadalupe, y que ^afta el si^g^nente du ^ 



HISTORIA I)K SAN LUIS 11 



hasta la Villa de Pozos estaba adornado con elevados 
postes vestidos de laurel y flores, y un pañuelo de color 
en las extremidades. Esos postes estaban poco distan- 
tes unos de otros, de suerte que siendo como es ese ca- 
rnino tirado á cordel desde la antigua garita hasta la in- 
dicada Villa, presentaba su longitud de 12 kilómetros 
una hermosa vista. 

Ese adorno fué costeado y ejecutado por los vecinos 
de las Villas suburbias. En la noche se situó uíia músi- 
ca militar, hasta las diez, al frente de la casa del Sr. 
Martínez, y otra á la mitad de la calzada. La iluminación 
fue general en toda la ciudad, en el centro y en ambos 
lados de la calzada hasta el atrio y torres del templo. Al 
siguiente día, 24, vino el Sr. Barajas en carruaje al con- 
vento de la Merced, en cuya iglesia vistió las insignias 
episcopales haciendo su entrada á la ciudad procesional- 
mente bajo de palio, por las calles de la Merced y la 
Concepción, hoy de Zaragoza, hasta la Catedral. Pre- 
cedían á la procesión los alumnos del Colegio Guadalu- 
panoJosefmo, Cofradías, Hermandades, Comunidades 
religiosas y multitud de pueblo. 

Detrás del palio seguía el Ayuntamiento abriendo sus 
mazas, funcionarios y empleados públicos, y convidados 
particulares, bajo la presidencia del 2" cabo de la Co- 
mandancia general y Prefecto del Distrito Gral. D. Pan- 
filo Barasorda, y cerraba la marcha ki columna militar de 
honor. En la Catedral se cantó un solemne Tedeum, y 
luego fué conducido el Sr. Barajas á la casa que se le te- 
nía preparada para habitación, marcada hoy con el nú- 
mero 6 de la 2" calle de la Concepción ó Zaragoza. 

Llegado el Sr. Obispo á su casa se despidió de las 
personas que lo acompañaban, v salió inmediatamente 
en carruaje á hacer la visita de etiqueta en Palacio al 
Gobernador y Comandante general del Def'artamento. 
Diez minutos duró en visita, retirándose el Prelado á su 
habitación; al cuarto de hora pasó el Gobernador á co- 
rresponder la visita al Sr. Barajas, durando en ella ocho 



116 HISTORIA DE SAN I.UIS 



minutos. A las once v media se presentó una comisión 
al Sr. Barajas, invitándolo á un banquete que se le tema 
preparado en uno de los salones del Palacio. Concurrió 
á él acompaíiado de su Secretario y familiares, y asis- 
tieron también como convidados los superiores de los 
conventos, los miembros principales del clero secular, y 
varios vecinos de la ciudad. En la nuche se repitió la 
iluminación, como en la anterior, y durante algunos días 
fué asediado el Sr. Barajas por multitud de visitantes y 

curiosos. ^ r^ • r ' U 

Uno de los primeros actos del Sr. Barajas fue nombrar 
Provisor y Vicario general, al Sr. Cura de la Parroquia de 
San Luis, Lie. D. Manuel del Conde. , • n, -, 

La "Bula de erección del Obispado de San Luis Fotost la 
publicamos en 1896, con motivo de las bodas de plata 
del lllmo. Sr. Montes de Oca. 



* 
« * 



Elevada nuestra antigua Parroquia al rango de Cate- 
dral creemos oportuno consignar algunos datos historí- 
eos de ese templo, al perder su antigua denominación, 
para engalanarse con el que adquirió al ser designada 
para primera Iglesia de la Diócesis. 

Data su fundación de íines del siglo XVI, habiendo 
empezado á construirse el año de 1^9$ aexpensas de los 
dueíios y operarios de minas del Cerro de San Pedro. 
Los franciscanos, que tenían la Parroquia en su conven- 
to, trabajaron para que no edificaran la nueva iglesia, 
pero los mineros pudieron nulificar esos trabajos, ha- 
ciendo diversas representaciones é interponiendo impor- 
tantes influencias cerca de la Corte, hasta que consiguie- 
ron que se les permitiera llevar adelante su proposito. ^ 

Estaba ya en construcción la finca que después sirvió 
de casas reales del pueblo de San Luis en el sitio donde 



HLST(3RIA DE ^^AX LÜLS 117 

es ahora Palacio Municipal, y el terreno en que se edificó 
la Parroquia, que era entonces un corral, pertenecía á di- 
cha tinca, en el cual se encerraban en aquella época los 
animales en que se traían las cargas de frutas, verduras 
y otras vendimias al mercado establecido en la Plaza 
Principal. 

Los mineros pretendieron comprar toda la cuadra que 
ve al Poniente y la que ve al Sur para construir en el 
centro de la primera la iglesia Parroquial, á un lado la 
casa cural y al otro el cementerio, pero la autoridad se 
negó á su venta y sólo cedió gratuitamente la parte no 
construida, que servía como hemos dicho de corral. En 
este terreno se hizo el trazo para la construcción del 
edificio, y no permitiendo su extensión dedicar alguna 
parte de él para el curato, se compró y arregló conve- 
nientemente para ese objeto y para habitación del Cura, 
la casa marcada actualmente con el número 37 de la 
^" calle de Morelos, que entonces tenía su puerta princi- 
pal para la que hoy es 2" de Catedral. 

No consta en los documentos que hemos tenido á la 
vista relativos á la construcción de la Parroquia, el nom- 
bre del ingeniero ó arquitecto que hizo el diseño y diri- 
gió los primeros trabajos. Desgraciadamente no existen 
datos en el Sagrario de esta ciudad, cuyo archivo hemos 
podido consultar debido á la bondad del tinado Sr. Ca- 
nónigo D. Pedro Gaitán, cuando tuvo á su cargo 
el curato, y á la del Sr. Cura D. Ramón Ramos. Se 
explica que en dicho archivo no conste la historia de la 
construcción del edificio de que se trata, porque como 
hemos dicho, fué proyectada por los mineros del Cerro 
de San Pedro, y lo probable es que en poder del que 
haya desempeñado el cargo de Tesorero ó Presidente de 
la Junta que al efecto se formó, hayan quedado todos 
los documentos que ahora podrían servir para conocer la 
fecha de la colocación de la primera piedra, la marcha 
de los trabajos, el costo de la obra y el día en que se 
hava verificado la dedicación. 



118 HISTORIA DE SAN LUIS 



Si alguna vez hubo esos datos en el Sagrario ó en al- 
gún otro archivo de iglesia ó de oficina, en la actualidad 
ya no existen, siendo por lo mismo imposible para no- 
sotros consignarlos como deseáramos, con toda precisión 
y claridad. 

Lo poco que adquirimos concerniente á nuestra anti- 
gua Parroquia, lo encontramos en el archivo del Supre- 
mo Tribunal de Justicia, en cuya oficina existen tres ex- 
pedientes instruidos en los años de 1608, 1609 y 161 1. 
En el primero, fechado en 6 de Enero de 1608, se men- 
ciona por accidente el año en que se comenzó la fábrica, 
que como arriba decimos, fué el de 1595, y el objeto 
principal del indicado expediente fué el de hacer constar 
ante el Alcalde Mayor D. Antonio de Oñate que estando 
concluidos los muros y pilares interiores y exteriores 
hasta la altura conveniente para recibir las bóvedas, no 
se podían construir éstas por haber fallecido el director 
de la obra, y no haber en el pueblo una persona que se 
comprometiera á hacerse cargo de ese trabajo; y que de- 
seando los ocursantes que la iglesia se pusiera pronta- 
mente al servicio de Dios y del pueblo, y que éste tu- 
viera además su Parroquia propia, habían celebrado el 
compromiso de contribuir en calidad de manda con la 
cantidad necesaria para poner á dicho templo una cu- 
bierta de madera, mientras que se conseguía un arqui- 
tecto inteligente que se hiciera responsable de la cons- 
trucción de las bóvedas. Firmaron el ocurso ciento 
treinta y dos individuos, diputados, mineros y operarios, 
fijaron las cantidades con que cada uno debía contribuir 
y los términos en que habían de pagarlas, y todo se hizo 
constar ante el citado Alcalde Mayor, autorizando el acto 
el escribano público D. Pedro Díaz del Campo. 

Todos enteraron la primera mensualidad, y el Mayor- 
domo de la fábrica convocó en nombre de la junta de 
contribuyentes, para el remate de la construcción de la 
cubierta de madera. Ocurrieron varios licitantes fincán- 
dose el remate á favor de D. Francisco Xilvera, quien 



HISTORIA DE SAN LUIS 119 

dio la fianza respectiva, y los contribuyentes se declara- 
ron deudores de él por las sumas con que se habían 
suscrito, autorizando también ese acto los funcionarios 
referidos. El contratista dio luego principio á los traba- 
jos acopiando vigas gruesas de buena madera y colocan- 
do .las soleras donde habían de descansar. 

Él segundo expediente es instruido por instancia del 
contratista D. Francisco Xilvera, formado en 14 de Enero 
de 1609, y elevado ante el propio Alcalde Mayor D. An- 
tonio de Oñate. En dicho ocurso dijo el Sr. Xilvera que 
en él se remató la obra de la cubierta de madera de la 
Iglesia mayor de este pueblo y que para cumplir aloque 
se había obligado tenía dada fianza, sin que él contara 
con más recursos que el de las mandas que habían he- 
cho diversas personas; que pedía se le diera una copia 
certificada de la lista de esas personas y de las cantida- 
des que se habían señalado lo mismo que de la acta de 
remate, para que en todo tiempo y lugar hiciera fe del 
contrato celebrado. El Alcalde Mayor proveyó; que con 
citación de los diputados de minería se expidiera el tes- 
timonio pedido. En él consta todo lo contenido en el 
primer expediente y además la petición de Xilvera, el 
auto del Alcalde Mayor, la citación á los diputados de 
minería, la conformidad de éstos y la lista nominal de 
contribuyentes para el costo de la cubierta de madera de 
la iglesia mayor ó Parroquial. 

El tercero empieza con un escrito del mismo Sr. Xil- 
vera, fecha 19 de Agosto de 161 1, demandando ante el 
Alcalde Mayor D. Francisco Mexía, á D. Diego Muñoz 
por la cantidad de cien pesos de oro común que por 
manda se señaló y obligó á pagar para la obra de la cu- 
bierta de madera de la iglesia mayor, y cuya suma no 
pagó en los términos convenidos. Pidió que fuera el 
deudor requerido de pago, y que de no verificarlo se le 
embargaran bienes suficientes á cubrir ese adeudo. Si- 
guen las diligencias propias del juicio, y concluyen los 
autos con la sentencia del Alcalde condenando á Muñoz 



120 HIST ORIA DIO 8AN LÍIS 

á pagar los cien pesos. Al procederse al embargo pagó 
por Muñoz la cantidad dicha D. Juan de Zavala y se 
mandó archivar el expediente. 

Esto es todo lo que aparece en los expedientes men- 
cionados, infiriéndose por partidas de bautismos, casa- 
mientos y defunciones constantes en libros de la Pa- 
rroquia, que en 1616 ya se hatiía verificado la dedicación 
de esa Iglesia, puesto que esas partidas son ya autoriza- 
das por sacerdotes del clero secular. 

Seguramente al abrirse al culto la iglesia parroquial se 
llevaron al curato los libros que existían en San Francis- 
co donde había estado la parroquia. Estos empiezan 
en 1 561, con partidas de bautismos de indios, lo que 
prueba que en ese año comenzaron los religiosos francis- 
canos á catequizarlos para que abrazaran la religión ca- 
tólica. Ese libro de 1^61 y otros de años posteriores 
están dedicados exclusivamente á registrar los actos de 
nacimienso, matrimonio y defunción de los indios y en 
159^ empieza otro de los mismos actos para españoles. 

Desde ese año hasta el de 1634 hay faltas de libros y 
algún desorden en la formación de legajos, y desde 1635 
hasta la presente época ya están regularizados todos los 
libros y sin la distinción de indios y españoles. 

La cubierta de madera permaneció indudablemente 
muchos años, porque en 1674 se repuso según se ve en 
un testamento otorgado por el capitán D. Rodrigo de 
Lezama que dejó mil pesos para ayuda de los gastos de 
la obra y es de creer que hasta mediados del siglo pasa- 
do se construyeran las bóvedas y se terminó toda la 
fábrica, porque todavía en 1729 los Alcaldes mayores 
imponían multas destinando el producto para concluir 
la Iglesia Parroquial. 

El primer altar que se construyó en la Parroquia des- 
pués del mayor ó principal en 161 2, fué dedicado á San 
Pedro, tanto por ser el patrón del mineral del Cerro, co- 
mo por ser el nombre del fundador de dicho altar, D. 
Pedro Arismendi Gogorrón. Este señor mandó traer de 



i 



HISTORIA DE SAN LUIS 121 

México una imagen del Santo Apóstol en actitud sentada 
y con un manojo de llaves en la mano. Fué la que se 
colocó en el altar y creemos que existe todavía. 

En 1640 se construyó en uno de los cruceros déla Pa- 
rroquia, que entonces había, una capilla llamada del San- 
to Cristo, dedicada á una imagen del Crucificado pintada 
en lienzo, y según se asegura en antiguos documentos 
era de bastante mérito artístico. La capilla ya no existe 
y creemos que tampoco el Santo Cristo, porque no he- 
mos llegado á verlo, á pesar de que expresamente hemos 
visitado el templo con objeto de buscarlo. 

En 1642 se construyó otro altar á San Crispín y San 
Crispiniano: el altar existe pero las imágenes de dichos 
santos ya no están en él y según informes que recibi- 
mos, ni en el templo se conservan. 

Otro altar se dedicó en 1681 á San Miguel, pero tam- 
bién este arcángel fué desalojado del nicho principal pa- 
ra colocar en él á una escultura de San Antonio de 
Padua. 

A principios del siglo pasado se construyó otro altar á 
la Virgen de los Dolores, bajo la advocación de la Buena 
Muerte. Esta imagen era muy venerada, y todavía por 
el año de 18 16 contaba con muchos devotos. 

Los altares referidos fueron los cuatro primeros que 
se construyeron en el interior de la Parroquia, á los lados 
izquierdo y derecho respectivamente de las naves late- 
rales, después del altar mayor que en un principio fué 
de madera dorada. 

^En los días en que empezó el culto en la Iglesia mayor 
ó Parroquia, á principios del siglo XVll, se puso un pos- 
te de piedra á la orilla del atrio frente á la puerta de la 
iglesia y en dirección de las calles llamadas entonces de 
la Virgen, y hoy de Zaragoza, y servía para indicar el re- 
fugio ó asilo á los criminales. Declarando el conductor 
de un reo sobre la fuga que éste intentó, entre otras co- 
sas dijo ante el Alcalde: j lo ejecutó (desatarse^ de la una 
mano, y con la otra tiró el sombrero mas adentro de donde 

in.— 16 



122 HlvSTOÍÍiA l)K SAX LUIS 

se hallaba, porque el testigo nunca le dio lugar d que subie- 
ra arriba del pretil ó señal que está adelante de la Iglesia 
Parroquial^ corre en lignea recta d la esquina de la calle 
de la l/irgen, sino que lo mantuvo mas de dos ó tres varas 
de dicho pretil. La causa en que consta esa declaración 
es de 1753, por lo que puede asegurarse que ese poste 
para indicar el asilo á los criminales, permaneció en el 
atrio de la Parroquia más de i so años. 

En el mismo atrio existió también, á espaldas de la 
iglesia, en la parte que se agregó á la Catedral, donde 
ahora está el coro de los Canónigos, una pequeña capilla 
que se llamó del "Ecce-Homo" ó de la Santa Cruz. Te- 
nía su vista para el Sur, y de día y de noche permane- 
cía abierta. En esa capilla se depositaban los cadáveres 
de los pobres cuyos deudos carecían de recursos para 
inhumarlos; y los llevaban allí para que fueran sepulta- 
dos por la caridad pública, dándose frecuentes casos de 
que hubiera á la vez cuatro ó cinco cadáveres que per- 
manecían en la capilla del "Ecce-Homo" varios días, 
hasta que había personas caritativas que se encargaban 
de darles sepultura. 

En una causa formada en 1683 á Juan Díaz y á Simo- 
na Bear, por haber asesinado al esposo de ésta José Sa- 

lazar, se lee en una declaración y lo traieron 

(el cadáver) d la capilla del Santo Ecce-Homo y Santa 
Cru{, {ita en el siminterio de la Parroquia desta ciudad 
que es el {itio donde se ponen los cuerpos de los pobres di- 
funtos pa que la caridad de los ve es. los en t ierren. 

Probablemente esa capilla según el dato anterior, fue 
construida desde que se editlcó la Iglesia Parroquial, pe- 
ro no se sabe el tiempo de su permanencia. 

Los mineros del Cerro de San Pedro mandaron cons- 
truir un gran candil de plata macisa con los candeleros 
de oro para regalarlo á la Parroquia, extraídos ambos me- 
tales de las minas del mismo Cerro, y fué colocado, 
pendiente del cimborrio, el día de San Luis Rey de Fran- 
cia, Patrón principal de la ciudad, en 1739. Permaneció 



HISTOUIA I>K SAN LUIS 128 

en su sitio ciento un años seis meses, y en Enero de 
1841 lo mandó fundir el Cura de la Parroquia D. Manuel 
Diez, para con su valor mandar derribar el altar princi- 
pal que era de madera y construir el de cantera que aho- 
ra existe. 

Para dar principio á esa obra y á otras reparaciones en 
el pavimento y en la sacristía, se cambió la Parroquia á 
la Iglesia de la Compañía en el mes de Febrero, en cuyo 
templo se veriñcó en el inmediato iWayo, la función 
anual de bajada á la Virgen de Guadalupe. Días antes 
de empezar esa función llegó á noticia del Ayuntamien- 
to que el altar de la Virgen de la Luz amenazaba ruina, 
por cuyo motivo comisionó á los Regidores Borja, Faz y 
Pulgar para que lo vieran é informaran sobre la exactitud 
del rumor que circulaba. Los comisionados no se cre- 
yeron competentes para juzgar con acierto en el asunto, 
y asociaron al ingeniero D. Juan N. Sanabria para que 
este señor hiciera un reconocimiento pericial. El Sr. 
Sanabria declaró que efectivamente amenazaba desplo- 
marse el referido altar, y que por lo mismo debía derri- 
barse ó hacerse el novenario de la Virgen de Guadalupe 
en otra iglesia. 

De conformidad con este parecer el Ayuntamiento se 
dirigió al Cura Diez ordenándole que mandara derribar 
el altar, á lo que contestó el Párroco manifestando, que 
siendo el templo de la Compañía de la propiedad del 
Gobierno del Estado, á éste correspondía emprender la 
obra de que se trataba. 

Transcrito ese oficio al Gobierno, dispuso en seguida 
el Gobernador que fuera destruido el mencionado altar, 
y ya permaneció- abierto el templo y se verificó allí el 
acto religioso del novenario. 

El mismo Ayuntamiento deseando contribuir por su 
parte á dar mayor lustre y solemnidad al acto de la ben- 
dición del nuevo altar mayor de la Iglesia Parroquial, 
acordó regalar una imagen de San Luis Rey de Francia 
para que fuera colocada en el nuevo altar. Mandó hacer 



124 HISTOHIA [)E SAN LUIS 

la escultura á un inteligente escultor de Querétaro, quien 
cobró por ella ciento ochenta pesos. El 22 de Junio se 
concluyó el altar, el 26 se bendijo solemnemente y el 27 
se trasladó el Sagrario de la Compañía á la Parroquia. 

La imagen de San Luis Rey de Francia, que es la mis- 
ma que actualmente se venera en dicho templo, fué ben- 
decida y colocada el mes de Noviembre porque hasta 
entonces la concluyó el artista. 

Trasmitidos á nuestros lectores los breves datos his- 
tóricos de nuestra antigua Parroquia que hemos podido 
adquirir, la seguiremos ahora en su alta categoría de Igle- 
sia Catedral de la Diócesis del Potosí. 

Recibido de la Mitra el Sr. Dr. D. Pedro Barajas, pensó 
inmediatamente en hacer á la antigua Parroquia las re- 
formas materiales necesarias al elevado objeto á que iba 
á servir. Pulsó previamente el sentimiento religioso del 
vecindario de la ciudad y de los habitantes de las demás 
poblaciones de la Diócesis, para calcular si los donativos 
que pudieran reunirse serían suficientes para cubrir los 
gastos de la obra, y la extensión que á ésta podría dársele 
según el monto de aquellos. 

Muchas personas correspondieron al llamado del Sr. 
Barajas, subscribiéndose con cantidades de más ó menos 
consideración con arreglo á sus recursos, y viendo el 
Prelado que el éxito de la suscrición podría ser favora- 
ble, no sólo emprendió las reformas indispensables sino 
que llevó á la práctica el proyecto de extender el templo 
hasta el atrio par el lado Oriente de él para lo cual hubo 
que demoler la antigua sacristía que estaba á espaldas 
del altar mayor, y construir los arcos necesarios para 
aumentar dos bóvedas en cada una de las tres naves, y 
colocar el coro para el cabildo eclesiástico detrás del re- 
ferido altar. 

Encomendó la dirección de la obra al Piesbítero D. 
Ambrosio Rivera de Peredo, y dio á ella principio el 1" de 
Julio de 185^. 

Suspenderemos aquí nuestras noticias relativas al in- 



HI8T0KIA D E SAN LUIS 125 

dicado templo dejando proseguir la obra de recons- 
trucción, y las terminaremos en la época que corresponda. 

El 26 de ÍVlayo á las 12 del d'a se publicaron en San 
Luis, por bando nacional, las alocuciones y letras apos- 
tólicas del Soberano Pontífice el Sr. Pío IX acerca de la 
definición dogmática de la Inmaculada Concepción de la 
Virgen María. El acto se verificó con asistencia bajo de 
mazas del Ayuntamiento de la ciudad seguido de una 
lucida columna de tropas de las tres armas con sus res- 
pectivas músicas y bandas. Presidía el 2" cabo de la 
Comandancia general y Prefecto del Distrito, Gral. D. 
Panfilo Barasorda. Los repiques generales á vuelo, las 
salvas de artillería, el ruido estrepitoso de inmenso nú- 
mero de cohetes que por todas partes estallaban, y el 
asombroso concurso de personas de todas clases que 
obstruía el tránsito de las calles que recorrió el bando, 
dio á la publicación un tinte de entusiasmo y festividad 
que revelaba el sentimiento dominante en los vecinos de 
San Luis. El pabellón nacional se mantuvo enarbolado 
toda la tarde en el Palacio, la Catedral y en los demás 
edificios públicos. 

El día siguiente, que fué domingo, se designó por el 
Sr. Obispo Barajas para dar lectura en la Catedral á la 
Bula que contenía la declaración del Papa. Así se hizo, 
y se cantó un solemne Te-deum á que concurrió el Go- 
bernador y Comandante general D. Anastasio Parrodi. 
acompañado de numerosa comitiva de autoridades y 
funcionarios políticos, militares y de hacienda, y de in- 
dividuos particulares convidados previamente: y desde 
esa fecha hubo iluminaciones generales en toda la ciudad 
que duraron nueve días. 

Sucesivamente fueron celebrándose en los demás 
templos de la misma ciudad, durante dichos nueve días 
expléndidas funciones religiosas, consistentes en misa >• 
sermón en la mañana y procesión en la tarde para pasar 
de una iglesia á otra la imagen de la Purísirria Concep- 
ción, rica y lujosamente adornada. Estas funciones ter- 



12() HISTOIUA DE SAN LU18 

minaron el domingo 3 de Junio con la muy solemne que 
se verificó en la Catedral, y en la cual ofició por primera 
vez de pontifical el Sr. Obispo Dr. D. Pedro Barajas, 
asistiendo la comitiva oficial en los mismos términos 
que el 27 de Mayo que se dio lectura á la bula de Pío IX. 

La declaración dogmática contenida en ese documen 
to pontitkio es la siguiente: 

*' Para honor de la Santa é individua Trinidad, para 

ornamento y honra de la Virgen Madre de Dios, para 
exaltación de la fé católica y de la religión cristiana. 

"Declaramos, pronunciamos y definimos con la auto- 
ridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventura- 
dos apóstoles Pedro y Pable, y con la nuestra: Que la 
doctrina que afirma: que la Santísima Virgen María en el 
primer instante de su concepción, por un singular privi- 
legio y gracia de Dios, y en vista de los méritos de Je- 
sucristo salvador de los hombres, fue preservada y libre 
de toda mancha de la culpa original; ha sido revelada 
por Dios, y debe ser creída tlrme y constantemente por 
todos los fieles. Y si algunos, lo que Dios no permita, 
se atrevieren á sentir lo contrario de nuestra definición 
y se atrevieren á manifestar por escrito ó de cualquier 
otro modo su parecer, sepan: que están condenados por 
su propio juicio; que han padecido naufragio acerca de 
la fé: que se han separado de la unidad de la iglesia, in- 
curriendo ipso facto en las penas establecidas por de- 
recho." 



•V .^ .5^ ."5^ ■^ff . ^. '^. v". 



HISTORIA DE SAX LUIS V2: 



CAPITULO S° 



8UMAR«). 



El (íial. Santa Auna apela á «listintos metUus para ooiitraiiar la R-\()liuii')n. — Vam^?- 
esfuerzos para falsearla. — El Oral. Santa Anua abandona el iKxler y sale i>ara 
\'eracruz. — Un gran número de personas se reúnen en la Alanif-da y proclaman 
el plan de Ayutla. — El mismo día se pronuncia en San Luis la hrigadá Giiitiati. 
- -Jefe del movimiento político. — Coniisioiuul<i de Guanajuato. — ílevolución de 
la frontera. — Convenio de Garza y Haro y Tamariz. — Conii.sionados de Comon- 
fort en San Luis. -Parrodi sale á batirá las tropas de Vidaurri. — Los fronteriz< ^r^ 
eluden el encuentro, y se presentan en los suburbios de San I-uis. — Iiuítil tenta- 
tiva de Haro para reunir los partidos en San Luis — Elecrión de Goi)ernador. — 
Su conducta política cimtraría á la revolución triunfante. — T>estituye al Ayun- 
tamiento. — Círculo enenngo. — Periódicos de oposición. — Inconsecuencias del 
Partido conservador. — Vuelve del destierro el Lie. Arriaga. — Keliusa las mani- 
festaciones oficiales para recibirlo. — Sigue para México.— El (iral. I>. Juan 
Alvarez, electo Presidente interino de la Repilblica. — <'aml>io.'^ en la Prefe<tni:i. 
— Elección de diputados al Congreso general. 



Eii el mes de Julio, no obstante la persecución á la 
prensa, se estableció un periódico independiente titulado 
"La Convicción," órgano del partido liberal en San Luis, 
que secretamente sostenía correspondencia con los prin- 
cipales jefes de la revolución de Ayutla. Esta tocaba á 
su término. El Gobierno del Gral. Santa Anna era ya im- 
potente para contener sus avances, á pesar de la energía 
que desplegaba, y de los ejemplos de rigor y de cruel- 
dad que empleaba con los jefes revolucionarios que 
caían en poder de sus tropas. Viendo la ineficacia de 
esa regla de conducta intentó atraerse á algunos de los 
principales caudillos de la revolución, ofreciéndoles 



128 HISTOIÜADK SAN l.ülS 

gruesas sumas de dinero y empleos de categoría en el 
ramo diplomático, y expidió ademas una ley de amnist a 
mm qu¿ se acogieran á ella los distintos^ partidos de 
pmnuncia^^ todo el país; pero mías 

ofertas dichas ni la amnistía dieron resultado alguno, 
Dorque aquella revolución era de muy diverso genero de 
ií/que se habían sucedido en la República durante mas 

"^^L-frevolución de Ayutla, aunque más de una vez se 
vio en crrave peligro de ser falseada, tuvo entusiastas y 
si^cerol partidarios que la adoptaron y la defendieron en 
lUlmie creencia de que el triunfo de los principios que 
proclamaba, cortaría de raíz los males de la patria y se 
establecería á su sombra un Gobierno ilustrado y libe- 
ral que procurara su felicidad y la elevara al rango de 
nación poderosa y respetable. 

No podía haber, pues, jefes perjuros que por un puna- 
do de oro abandonaran su bandera, ni partidarios que 
por temor á las iras del dictador depusieran las armas, 
cuando mil veces habían ya expuesto su vida en com- 
bates desiguales v sangrientos. Santa Anna tuvo el 
último desengaño," viendo que su postrer proyecto de 
paciíicación había también fracasado y^ entonces so o 
pensó en abandonar el poder, contiando a la tuga la sal- 
vación de su persona. , . i-j j. 
Empezaron á circular rumores de la próxima salida de 
Santa Anna de la capital de la República para embarcarse 
e Veracruz, y el Ministro Lares y el DiamOfictal desmen- 
tían esas noticias, asegurando aquel funcionanoqueeran 
maliciosas v gratuitas, y ordenando en circular de 2 de 
Agosto que los que las propagaran fueran considerados 
como perturbadores del orden publico. , 

A pesar de tales afirmaciones Santa Anna salió de Mé- 
xico el día 9 de Agosto á las cuatro y media de la ma- 
ñana, acompañado del Oficial Mayor del Ministerio de la 
Guerra por el rumbo de Veracruz. Días antes había he- 
cho salir á su esposa con pretexto de ir á dar un paseo 



HISTORIA DK SAN LUIS 129 

por los Estados Unidos, y envió algunos cuerpos de la 
guarnición de México para que se escalonaran en el ca- 
mino. El Ministro de Gobernación D. Ignacio Aguilar 
anunció al país en una circular la salida de Santa Anna 
diciendo que S. A. S. pasaba al Departamento de Vera- 
cruz á restablecer personalmente el orden, que los Mi- 
nistros quedaban facultados para el despacho de los 
negocios y se dio publicidad á un pliego que Santa Anna 
había dejado cerrado, en el que organizaba el poder que 
debía sucederle en caso de que falleciera ó declarara en 
orden í'irmada de su mano, no poder continuar en el 
mando supremo de la República. Dicho poder debería 
ser un triunvirato compuesto del Presidente del Supre- 
mo Tribunal D. Ignacio Pavón y de los Grales. D. Ma- 
riano Salas y D. Martín Carrera, siendo sus suplentes los 
Grales. D. Pómulo Díaz de la Vega y D. Ignacio Mora y 
Villamil. El primer acto del triunvirato debía ser con- 
vocar á la Nación para que se constituyera según su vo- 
luntad. 

El Gral. Santa Anna avisó desde Perote, el 12 de Agos- 
to, que abandonaba el poder, y dio un manifiesto sobre 
su conducta. 

Al siguiente día 13, se reunieron en la Alameda de 
México multitud de personas de todas las clases y se 
declararon en favor del plan de Ayutla. Nombraron je- 
fe del movimiento al Gral. Díaz de la Vega, y levantaron 
la acta respectiva haciendo algunas modificaciones al in- 
dicado plan. 



% 
* * 



El mismo día i^ se pronunciaba en San Luis la briga- 
da del Gral. D. Francisco Güitian que estaba de regreso 
de la frontera después de la derrota que allá sufrió, y la 
guarnición de la plaza. D. Antonio de Haro y Tamariz, 



130 HI8T0HIA DE 8AN LUÍS 

primer Ministro deHacienda en la última administración 
del Gral. Santa Anna, se había retirado del Gabinete del 
dictador en los primeros meses de su Gobierno, disgus- 
tado con aquel jefe en términos que no solamente estu- 
vo retirado de la política sino que sufrió las persecucio- 
nes de Santa Anna, hasta tener que refugiarle en el ex- 
tranjero. Llegó á San Luis secretamente en los prime- 
ros días de Agosto, procedente de los Estados Unidos, y 
puesto de acuerdo con el Gobernador y Comandante 
general del Departamento, y con los jefes principales de 
las tropas existentes en la plaza, levantó una acta de 
pronunciamiento en el expresado día 13, que se apar- 
taba notablemente de los principios consignados en el 
plan de Ayutla, reformado en Acapulco, y fué reconoci- 
do por las fuerzas pronunciadas como primer jefe del 
movimiento político regenerador de la República según se 
acordó titular el pronunciamiento referido. 

Habían, pues, brotado en un mismo día en las ciuda- 
des de México y San Luis Potosí, dos planes políticos 
que tendían á falsear el de Ayutla, pues en atnbos se 
transigía con el pasado y se consignaba sostener al ejér- 
cito y al clero; y sin embargo, ni así estaban de acuerdo 
en su totalidad, porque disentían en la manera de con- 
vocar al país para su organización y en la de proveer al 
establecimiento del Gobierno provisional. El Gral. Díaz 
de la Vega se dirigió al Gobernador Parrodi invitándolo 
para que secundara el movimiento de la guarnición de 
México, y dicho señor sometió la resolución del asunto 
al Sr. Haro y Tamariz, á quien estaba subordinado. 

El jefe del movimiento en San Luis se encargó de 
contestar la nota del Gral. Díaz de la Vega, rechazando 
la invitación que dirigió al Sr. Parrodi, por no estar en 
armonía los principios proclamados en México con los 
que se sostenían en San Luis, y amenazándolo con lle- 
var la guerra hasta la capital de la República si las tropas 
allá existentes no se sometían á la obediencia del plan 
proclamado en San Luis. 



HISTORIA DE SAN LUIS 181 

El día 27 del mismo Agosto se presentó ante el Sr. 
Haro y Tamariz el Sr. D. Pablo María Torrescano, comi- 
sionado por el Sr. Lie. D. Manuel Doblado, Gobernador 
de Guanajuato, para manifestar al Sr. Haro las opiniones 
del referido Gobernador respecto de la marcha que podía 
adoptarse en aquellas circunstancias, para uniformar la 
opinión y salvar al país de la anarquía que le amena- 
zaba. El Sr. Haro recibió cortesmente al comisionado, 
pero á nada se comprometió, firme en su propósito de 
defender á todo trance el plan de San Luis. 



4t 



La revolución de la frontera acaudillada por el antiguo 
Secretario del Gobierno del Departamento de Nuevo 
León, D. Santiago Vidaurri, se había extendido hasta la 
orilla del Bravo y á todo el Departamento de Tamauli- 
pas, levantando entre esos Departamentos y el de Coa- 
huila un grueso cuerpo de tropas, al que se dio el nom- 
bre de "Ejército del Norte," mandado en jefe por dicho 
Sr. Vidaurri, que para el efecto se nombró á sí mismo 
General, y nombró segundo en jefe al Lie. D. Juan José 
de la Garza, Gobernador de Tamaulipas, concediendo á 
éste igualmente, en uso de los poderes de la guerra, la 
banda de General de brigada. 

Derrotado el General santanista Güitian por los Co- 
roneles D. Juan Zuazua y D. José Silvestre Aramberri, 
del ejército de Vidaurri, y sometidos á la revolución to- 
dos los pueblos fronterizos, dispuso el General en Jefe 
del Ejército del Norte avanzar sobre algunas plazas del 
interior, y al efecto ordenó que el segundo en jefe Sr. 
Garza se dirigiera á San Luis Potosí. Este señor llegó 
hasta la Villa de la Soledad en actitud hostil, causando 
alguna alarma entre los habitantes de esta población. 
Entró en pláticas con el primer jefe del movimiento po- 



132 HISTORIA I)K SAN LUIS 



lítico de San Luis, y de ellas resulto un convenio que 
ambos firmaron en la misma ciudad el día 26 de Agosto, 
comprometiéndose á sostener la revolución hasta conse- 
guir la reunión de los Generales en jete de las tuerzas 
pronunciadas para que acordaran los medios de res a- 
blecer la paz, tranquilidad y segundad publicas la oiga- 
nización de un gobierno provisional, y cimentarlo en los 
principios de orden, moralidad y justicia, y las bases de 
la convocatoria del Congreso constituyente. 

El Sr. Garza se retiró rumbo á los pueblos del INoite, 
dejando una sección de sus tropas' á las ordenes del Co- 
ronel D. Martín Zayas para que recibiera auxilios de ai- 
mas y dinero que el Sr. Haro ofreció al Sr. Garza y que 
entregó oportunamente. . , 1 . x, a a^ 

Este último jefe se detuvo en la ciudad del Venado de 
donde dirigió una comunicación al Sr. Haro, con techa 
i°de Septiembre, manifestándole desconfianzas de su 
conducta por no creerla conforme con los principios 
adoptados por la revolución, y advirtiendole que conbi- 
deraría insubsistente el convenio de 26 de Agosto si no 
mandaba salir de San Luis la tropa permanente si no 
organizaba la guardia nacional y si no decretaba el nom- 
bramiento de Gobernador provisional por elección po- 

^^E^Sr Haro y Tamariz sujetó al examen del Consejo 
de Gobierno los puntos exigidos por el General se- 
cundo en jefe del Ejército del Norte, y ese cuerpo dic- 
taminó que debía contestarse en términos decorosos, le- 
chazando la intervención que pretendía tener en os 
asuntos de San Luis aquel jefe, y como en esos días las 
avanzadas de Garza tirotearon á una fuerza de la divi- 
sión de Haro, cerca de la Hacienda de Bocas, este señor 
dirigió enérgica comunicación á dicho General, pievi- 
niéndole que saliera del territorio del Estado, y para que 
esta orden tuviera su cumplimiento, acordó que el Gral. 
Parrodi, al frente de una división escogida de las tuei- 
zas que guarnecían la plaza, saliera á desalojar a Garza 



H IST( ) I { I A 1 ) K S A N LUIS 1 :{:'. 

de los puntos que ocupaba, quedando una brigada de la? 
tres armas en San Luis para defenderlo en caso de un 
accidente desgraciado. Garza se liabía retirado á con- 
ferenciar con Vidaurri, quedando el Coronel Zuazua al 
frente de las fuerzas fronterizas. 

El I o de Septiembre, llegaron á San Luis los Lies. D. 
Cosme Torres y D. Antonio García, comisionados por el 
Gral. D. Ignacio Comonfort; el primero cerca del Sr. Ma- 
ro y Tamariz y el segundo de paso para la frontera en 
busca del Sr. Vidaurri, ambos con la misión de tratar de 
unir en un mismo sentido y á un mismo fin los esfuer- 
zos patrióticos de los jefes de San Luis y Nuevo León. 
Enterado el Sr. García del estado alarmante en que se 
hallaban las relaciones entre las fuerzas fronterizas y las 
de San Luis, y de que había salido el Sr. Parrodi á ba- 
tirse con las primeras, se ofreció á interponer sus buenos 
oficios entre los jefes beligerantes, á su paso para la 
frontera, con el objeto de que suspendieran las hostili- 
dades hasta que se conociera el resultado de su entre- 
vista con D. Santiago Vidaurri. El Sr. Haro aceptó el 
ofrecimiento, comunicándolo al Sr. Parrodi que estaba 
con su cuartel general en la Hacienda de Bocas. Este 
señor avisó el día 1 1 á las ocho de la nuche que los jefes 
fronterizos habían rechazado todo avenimiento, y que 
por lo mismo al siguiente día avanzaría sobre ellos, que 
se encontraban en Morterillos. 

El Gral. Parrodi se avistó con el enemigo en dicho 
punto y dio sus disposiciones para atacarlo el día i^, pe- 
ro durante la noche Zuazua dejó un piquete de caballe- 
ría ligera que tiroteara á Parrodi para hacerlo creer que 
permanecía en su campo toda la fuerza del Norte, y por 
diverso camino se vino con toda su tropa que era de ri- 
fleros á caballo, á sorprender la guarnición de San Luis, 
dejando burlado á retaguardia á Parrodi y causando gran 
sorpresa su intempestiva llegada á Santiago del Río, á 
los defensores y vecindario de San Luis. La noche se 
pasó en terrible alarma, tomadas todas las alturas por 



VU TIISTO HIA DE SA N LULS 

soldados de Haro y colocadas piezas de artillería con 
sus respectivos pelotones y mecha en mano, en las 
principales calles y plazuelas de la ciudad. Llovía abun- 
dantemente, y á pesar de la lluvia las calles se veían lle- 
nas de gente en las altas horas de la noche huyendo las 
familias que vivían en el centro para los barrios ó refu- 
giándose en habitaciones que creían más seguras, y las 
casas de comercio cambiando sus más valiosas mercan- 
cías á los conventos ó á los vice-consulados. Esta alar- 
ma la producía la noticia que desde principios de la 
revolución circuló de que los soldados de Vidaurri traían 
autorización de su jefe para entrar á saco en todas las 
poblaciones del interior, y como el uniforme adoptado 
por Vidaurri para su ejército compuesto de blusa encar- 
nada, sombrero con cinta del mismo color, y el pantalón 
metido en la bota, era extraño para las gentes del centro 
de la República, y se hizo creer además que esos solda- 
dos eran poco menos que los comanches, se les tenía un 
miedo cerval suponiendo que si entraban á San Luis en 
son de guerra no sólo peligrarían los intereses de los ha- 
bitantes ^ino que serían éstos víctimas de la crueldad y 
barbarie de aquellas tropas. 

El Gral. Comonfort que marchaba deGuadalajara para 
México, citó á los Sres. Haro y Doblado para una confe- 
rencia á su paso por Lagos, con objeto de procurar un 
avenimiento que facilitara la pronta pacificación de la 
República. Esa invitación que llegó á San Luis un día 
antes de la aproximación á la plaza de las fuerzas fron- 
terizas, sirvió para que éstas se decidieran á deponer su 
actitud hostil en espera del resultado que aquella tuvie- 
ra. Se retiró la mayor parte de ellas y sólo entró de paz 
á la ciudad una corta sección á las órdenes del Coronel 
Zuazua, siendo objeto los soldados de la curiosidad pú- 
blica, por su raro porte y por los modales que se esme- 
raban en t"ingir alimentando la creencia de que observa- 
ban algunas costumbres de los bárbaros del desierto. 

El Sr. Haro salió de San Luis en línea acelerada el día 



HISTORIA r)I<] SAX LUIS l;j: 



I ^ llegando á Lagos al amanecer del i6. Simultánea- 
mente llegaron los Sres. Comonfort y Doblado, y abier- 
tas en el acto las conferencias, resultó que los Srés. Haro 
y Doblado cedieran en sus pretensiones celebrando el 
convenio que contiene los siguientes artículos:— "i:> Re- 
conocen, respetan y obedecerán, sin moditicación alguna 
el plan proclamado en Ayutla el i" de Marzo de i8c4 
con las reformas que se le hicieron en Acapulco el 1 1 del 
mismo mes.— 2" Reconocer así mismo coma general en 
jete de la revolución al Exmo. br. Gral. D. Juan Alvarez- 
y en consecuencia los Exmos. Sres. D. Antonio de Haro 
y TaiTiariz y Lie. D. Manuel Doblado respetan- v obede- 
cen al Exmo. Sr. D. Ignacio Comonfort como represen- 
tante y como segundo del Exmo. Sr. Alvarez.— ^^" De 
conformidad con la garantía que presta al ejército el ar- 
ticulo 6^' del referido plan de Avutla, el Presidente inte- 
nno cuidara de conservarlo y atenderlo, ocupándose 
como lo desea la nación, y como es preciso y notoria- 
mente oportuno, de reformarlo, á fin de que recobre su 
moralidad, y de que su prestigio sirva de una manera 
eficaz al mantenimiento de la integridad nacional á la 
la conservación del orden público y á guardar los respe- 
tos y obediencia debidos al gobierno que quiera darse la 
iNacion. En consecuencia firmaron.— /^v/^^/í? Cowon- 
forL—Antoiiio de Haro y TamarU.— Manuel Doblado " 

hl convenio de Lagos decidió la cuestión en favor del 
plan de Ayutla, se pronunciaron por él la guarnición v el 
Ayuntamiento de San Luis, y lo reconocieron igualmente 
los Estados fronterizos y las tropas que guarnecían la 
capital de la República. 

El Sr. Haro y Tamariz y el Gobernador y Comandante 
general D. Anastasio Parrodi, debían marchar para Méxi- 
co, según ordenes del Sr. Comonfort, con la división Vie 
ban Luis, y para verificarlo expidió el primero un decre- 
to con fecha 20 de Septiembre convocando al pueblo de 

ciudad para que en elección directa nombrara Gober- 
nador del Estado. Se estableció una comisión compues- 



l;^r, IIISTOIUA DE SAN LUIS 



ta de un Presidente, un Secretario y dos esG4-utadores, 
en el salón de la Lonja, altos del Parían, para que ante 
ella ocurrieran los ciudadanos el día 22 á dar su voto. 

El mismo día que se publicó ese decreto aparecieron 
cartelone*^ en las esquinas proponiendo la candidatura 
del Sr. D. Joaquín López Hermosa para el cargo de Go- 
bernador. El Sr. Haro y Tamariz había observado que 
el cuadro administrativo que conservó el Sr. Parrodi era 
el mismo que había tenido durante el Gobierno de Santa 
Anna y que el partido liberal que se consideraba acree- 
dor á' ocupar los puestos públicos por haber trmnfado la 
revolución de Ayutla, estaba separado de toda mterven- 
ción en los negocios, y que, como era natural, empezaba 
i formar oposición á las autoridades establecidas. Creyó 
posible una fusión en los partidos y trató de realizarla 
antes de marchar para México. Non.bró Prefecto al br. 
D Eulaüo Degolla-do representante del partido puro y el 
Ayuntamiento lo formó en lo general de conservadores. 

Para el puesto de Gobernador se íijó en el Sr. López 
Hermo^^a como perteneciente al partido moderado y en 
el Tribunal de Justicia colocó abogados de todos los 
partidos. Para la elección de Gobernador decretada por 
eísr Haro, circuló la respectiva consigna á las Villas 
suburbias y barrios de la ciudad, y se encomendó la di- 
rección de la propaganda y demás actos al Sr. D. Antonio 
Barragín, persona suficientemente acreditada en manejos 

electorales. ■ , ,. ^ u ^ 

El día 22 se verificó esa elección resultando nombrado 
el Sr Dr. López Hermosa por 468 votos. Se le avisó á 
la Hacienda de! Jaral donde se había ido por las alarmas 
de bs días anteriores, y el 23 regresó á San Luis hacién- 
dose cargo del Gobierno el día 24. Expidió con fecha 
y-i el Estlituto orgánico provisional del Estado, en ob- 
servancia de lo prevenido en el plan de Ayutla, y nom- 
bró el Consejo de Gobierno. Todos los funcionarios y 
empleados se adhirieron al indicado plan, figurando en- 
tre las firmas que cubren las actas respectivas las de los 



HISTORIA m: SAN LUIS 137 



Sres. D. Tirso Vejo, D. Juan Othón, D. Paulo Verástegui, 
D. Miguel Lasso, D. José Castillo, D. Francisco J. Ber- 
múdez, D. Tomás O. de Parada, D. J. M. Esparza y Pe- 
redo, D. José Morillo y otros varios que catorce meses 
después renegaron de los principios consignados en di- 
cho plan, de la Constitución y leyes que de él emana- 
ron y sostuvieron las doctrinas contrarias bajóla bandera 
de "Religión y Fueros." 

Para que la candidatura del Ayuntamiento acordada 
por el Sr. Haro, no se declarara electa, elevaron una re- 
presentación al Sr. López Hermosa suscrita por noventa 
íirmas, pero este señor ordenó que se hiciera legalmente 
la computación de los votos, y resultó con gran mayoría 
dicha candidatura, que como hemos dicho, figuraban en 
ella el Sr. D. Eulalio Degollado como Presidente y ami- 
gos suyos los demás concejales, todos miembros bien 
marcados del partido liberal puro. 

No era posible que la fusión proyectada por el Sr. Ha- 
ro tuviera un resultado que correspondiera á sus deseos. 
Si en las antiguas contiendas civiles no llegó jamás á 
realizarse no obstante que los principios políticos y reli- 
giosos eran los que menos jugaban en ellas, porque sólo 
se trataba de que subiera al poder supremo tal ó cual 
General prominente, tomando por pretexto la República 
central ó la federada, pero sin sostener enérgicamente 
los principios que las constituían, en la situación que se 
iniciaba era materialmente imposible lograr esa fusión, 
porque los acontecimientos venían definiendo el carácter 
qué debía imprimir el triunfo de la revolución á los ne- 
gocios públicos, y la marcha de éstos tenía que abrir un 
precipio entre los que profesaban las ideas liberales y 
ios que sostenían las conservadoras. 

El partido liberal de San Luis no vio con buenos ojos 
que los antiguos servidores del Gobierno de Santa Anna, 
pemianecieran en los puestos públicos, y así como pi- 
dieron esos servidores que se anulara la elección de 
Ayuntamiento, los liberales elevaron también un ocurso 



138 HISTORIA DE SAN LUIS 



al Gobernador para que removiera á aquellos de los em- 
pleos que ocupaban. 

El Sr. López Hermosa, acosado por conservadores y 
liberales para que formara su círculo de personas de un 
solo partido con exclusión de las del otro, se decidió por 
los primeros, con quienes tenía más puntos de contacto, 
empezando por destituir al Ayuntamiento Degollado, por 
haber desmerecido la confianza pública, según el texto 
del decreto respectivo. 

Esta disposición enajenó completamente al Sr. López 
Hermosa las simpatías del partido liberal. Los miem- 
bros de éste quedaron excluidos de los puestos públicos, 
y servidos todos por personas del partido conservador. 
Los liberales fundaron varios periódicos de oposición, 
entre ellos como más notables, "La Antorcha de la De- 
mocracia" y "El Diablo Verde," redactado este último 
en estilo enérgico y chispeante por D. Rafael Vega y D. 
Ramón F. Gamarra. 

Hay que decir, en obsequio de la verdad histórica, que 
el partido conservador de San Luis no dio muestras en 
esta vez de lealtad y firmeza de principios, puesto que, 
además de que juró el plan de Ayutla, aceptó las prime- 
ras leyes que el Gobierno expidió contra el clero y los 
bienes de la iglesia. El Sr. López Hermosa, al frente del 
partido conservador, promulgó la ley Juárez que abolió 
el fuero eclesiástico y militar, y la ley de desamortiza- 
ción de los bienes de la iglesia. No hubo un solo fun- 
cionario ó empleado que se retirara del puesto al publi- 
carse esas leyes, lo que prueba que más les interesaba 
conservar los destinos que deseñipeñaban, que los ata- 
ques que pudieran sufrir los principios políticos y reli- 
giosos que profesaban. Si el Sr. López Hermosa al des- 
cender del puesto no hubiera sido reemplazado por un 
Gobernador liberal que removió de los empleos á todos 
los conservadores, sino que lo hubiera substituido algu- 
na persona con quien hubieran permanecido en los em- 
pleos, indudablemente habrían aceptado después de 



HISTORIA DE SAN LüIS 139 

aquellas leyes, las de nacionalización de los mismos bie- 
nes, de exclaustración de religiosos y monjas y la de ex- 
patriación de las hermanas de la caridad. 

Fué también notable que el "Boletín Oficial," nombre 
que tomó el órgano del Gobierno del Estado, en lugar 
del de "La Reforma," que lo fué del Gobierno del De- 
partamento en la Administración de Santa Anna, siguió 
redactado por la misma persona; y con la propia vehe- 
mencia y acritud con que se expresaba de los revolucio- 
narios de Ayutla, escribió después contra los conserva- 
dores, llamándolos retrógrados, ignorantes, facinerosos, 
etc., etc. Era curioso oir esas expresiones de boca de 
aquellos individuos, lo mismo que las de elogio á los je- 
fes de la revolución y las protestas de sincera adhesión 
á los principios liberales. 






El 20 de Octubre se supo que venía en camino por la 
línea del Norte el Sr. Lie. D. Ponciano Arriaga, proce- 
dente de los Estados Unidos, donde estuvo desterrado 
por el dictador Santa Anna. 

El Sr. Gobernador López Hermosa mandó un correo 
extraordinario que lo encontrara con una carta que le di- 
rigió, felicitándolo por su regreso á la patria y á su Esta- 
do natal, y suplicándole que fijara el día de su llegada á 
San Luis, para que saliera á recibirlo hasta la ciudad del 
Venado la comisión nombrada al efecto, compuesta de 
los Sres. Lie. D. Tirso Vejo y D. Camilo Bros, y para ha- 
cerle además en la ciudad, la recepción merecida por sus 
relevantes prendas y servicios prestados á la Nación. 

El Sr. Arriaga contestó desde el Saltillo con agradeci- 
miento y cortesía al Sr. López Hermosa, manifestándole 
que eran contrarias á su modo de pensar en lo general 
las demostraciones oficiales, y que en él serían además 



140 HISTORIA ÜE SAN LUIS 



indebidas, porque era un simple ciudadano sin ningún 
carácter público elevado; que se djrigía para IWexico y 
que tomó el camino por tierra para tener el gusto de pa- 
sar por San Luis, su tierra natal, sin otro objeto que de 
verla, pasar unos días al lado de su familia y dar un es- 
trecho abrazo á sus antiguos amigos y paisanos; Que en 
consecuencia le suplicaba que mandara omitir toda de- 
mostración pública, que sólo serviría para causarle un 
rato de mortificación, teniendo la pena de anunciarle que 
si al llegar á San Luis sabía ú observaba que a pesar de 
su súplica se le tenía preparada alguna recepción oficial, 
tendría el sentimiento de privarse de sus deseos mani- 
festados, y cortaría el camino del punto conveniente pa- 
ra no tocar á San Luis y seguir su dirección a la capital 
de la República, donde esperaría sus ordenes para cum- 
plirlas con gusto y buena voluntad. 

El Sr. López Hermosa, respetando las ideas de bi. 
Arriaga no insistió sobre el particular, y solo salió el el 
día de su llegada, 30 de Octubre, mezclado en el grupo 
de amigos particulares de dicho señor á recibirlo has a 
la Estanzuela, de donde se dirigieron directamente a a 
casa del insigne abogado, y allí lo felicitaron cordial- 
mente por el triunfo de la revolución y por su feliz re- 
greso al seno de la familia. . 

El 22 de Noviembre salió el Sr. Arnaga para México, 
donde fué también recibido con muestras de respeto 
y cariño, y obsequiado á los pocos días con un esplen- 
dido banquete. 



* 



La Junta de representantes reunida en Cuernavaca 
procedió á elegir Presidente interino de la República, de- 
clarando palatal cargo en cumplimiento del articulo 2 del 
plan de Ayutla reformado en Acapulco, al Oral, de divi- 



HLSTORIA DE SAN LUIS 141 

sión D. Juan Alvarez. Este señor tomó posesión del 
elevado empleo el 4 de Octubre y nombró su Ministerio 
compuesto de los siguientes Sres: D. Melchor Ocampo, 
para Relaciones Interiores y Exteriores. D. Benito Juá- 
rez, para Justicia y Negocios Eclesiásticos. D. Ignacio 
Comonfort, para Guerra y Marina, y D. Guillermo Prie- 
to, para Hacienda y Crédito Público. 

Separado de la Prefectura del Distrito de la capital D. 
Eulalio Degollado, entró á desempeñarla por nombra- 
miento del Gobernador en calidad de interino D. Camilo 
Bros. Este señor permaneció en el empleo hasta el 2 de 
Noviembre, que hecha la computación de votos de los 
Ayuntamientos, resultó electo para dicho cargo D. Juan 
Othón. 

Expedida la convocatoria para la elección de diputados 
al Congreso general constituyente, no había censo de 
habitantes á qué sujetarse para señalar el número de di- 
putados que correspondía al Estado, por cuyo motivo 
ordenó el Gobierno que se formara el relativo á cada 
Partido, y en su vista hizo el Gobierno la división en 
diez distritos electorales, para que se nombrara un dipu- 
tado propietario y un suplente por cada uno. 



-í-€^l»^^>*- 



142 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO U° 



SUMARIO. 



Se irslal.le.e el Mínisteri<j áe H alternación. -l'n.neiadlspo!sn..n " f^ '"f^'". ,^'""fj" ; 
*^ _1 ev ".huírez. "-Protestan los 01)ispos de la Repúhhca.-Kl Oral. Alvarez se 
senara de la Presidencia y nombra al Gral. r'omoníbrl.-K^te beneral nombra 
sil Alinisterio.— Pronunciamiento contra el Oobierno en /acapoaxtla,---Pronvin. 
ciamiento del Teniente Coronel D. Miguel MiranKjn.— Aparece en las filas de los 
reaccionarios el < V.ronel I). Luis (í. de Osollo.-Otros pronunciamientos.-La 
., posición local aumenta su prensa y combate rndawiente al Gobierno del Vi: 
l/.pez Hermosa. Diputados constituyentes por San I>nis. El Gobernadot 
López Hermosa recurre á medi«las violentas para vengarse de sus enenngos.— 
Manda encarcelar algunas personas.-El .Tuez de Distrito los pone en l^ertad - 
t unde basta México la oposición al <:oberiiador de San Luis.-El Prenden e 
tonuí el mando del ejército. -Acciones de guerra entre tropas dd <;obierno y .te 
l,,s Dronunciados.— El Gobernador López Hermosa sale para México.— Arregla 
sus asuntos —Disposiciones del Presidente —Cambio de Secretarios de<y)bierno. 
—Ley de desamortización de bienes de corporaciones civiles y eclesiásticas.— 
Protesta de Obispos.— El Presidente Comonfort separa del (iobierno del J^.stad.» 
al Dr. López Hermosa.-Nombra al Lie. D. José Mari,-., Aguirre.- Secretario y 
Prefecto nombrados por el nuevo tiobernador. 



Restablecido el Ministerio de Gobernación entró á 
desempeñarlo el Sr. D. Francisco de P. Cendejas y uno 
de sus primeros actos fué el de derogan la circular de 
1" de Febrero de 18^4 firmada por el Secretario del mis- 
mo ramo de la Administración de Santa Anna, por la que 
se destituyó de sus empleos y honores á los autores de 
los "Apuntes para la historia de la guerra entre México y 
los Estados Unidos," declarando que volvieran al pleno 
goce de ellos y qué no podía perjudicarles en modo al- 
guno aquella disposición. 



HISTORIA DE SAN LüLS 14: 






El ^ de Diciembre se publicó en San Luis la famosa 
ley "Juárez" de 2^ de Noviembre, sobre administración 
de justicia y orgánica de los Tribunales de la Nación, el 
Distrito y Territorios. Esta ley que suprimió los fueros 
y privilegios, fué el bota-fuego que hizo perder por lo 
pronto toda esperanza al partido vencido de realizar una 
reacción. 

Protestó contra ella el Arzobispo de México Sr. Dr. D. 
Lázaro de la Garza y Ballesteros, hicieron lo mismo al- 
gunos otros obispos de la República y los conservadores 
redoblaron sus esfuerzos para revelarse á mano armada 
contra el Gobierno de México. En San Luis renunciaron 
sus empleos dos conservadores pero todos los demás 
siguieron en ellos. 

Por estos días se inició en Túxpan el proyecto de for- 
mar un nuevo Estado con los Partidos de la Huasteca 
potosina y otras poblaciones de los Estados de México, 
Veracruz yTamaulipas. Fué rudamente combatido por las 
entidades interesadas, y los pueblos de nuestra Huaste- 
ca levantaron actas de adhesión al Estado de San Luis, 
y protestaron contra la iniciativa de Túxpan. 



* * 



El 7 de Diciembre el Gobernador de Guanajuato^ D. 
Manuel Doblado se pronunció contra la Presidencia del 
Gral. D. Juan Alvarez, proclamando al Gral. Comonfort, 
para Prim'er Magistrado de la República. En México se 
trataba ya de ese cambie iniciado por el mismo Gral. 
Alvarez, quien con honrosa franqueza había manifestado 
que no se creía capaz para el desempeño de tan difícil 



144 HISTORIA DK SAN LUIS 



encargo, y que además le era perjudicial á su salud el 
clima de la capital. 

Después de diversas discusiones sobre la manera de 
separarse del puesto el Gral. Alvarez y de quien debía 
nombrar al que lo reemplazaba, el mismo General se cre- 
yó con facultades para hacer lo último, y al efecto nom- 
bró el día 7 de Diciembre Presidente substituto al Oral. 
D Icrnacio Comonfort, retirándose él para el Estado de 
Guen-ero. A virtud de ese cambio quedo sin objeto e 
pronunciamiento del Sr. Doblado, anunciándolo asi el 
mismo al Gobierno de México y á los Gobiernos de los 

Estados. , .,•-.• j 1.. C-; 

El Gral. Comonfort formo su Ministerio de las si- 
guientes personas: Relaciones extenores, Sr. D. Luis 
de la Rosa; Gobernación, Sr. Lie. D. José Mana Lafragua; 
Justicia, Sr. Lie. D. Ezequiel Montes; Fomento, Sr.^Lic. 
D ^Manuel Silíceo; Guerra, Sr. Gral. D. José Mana Yanez; 
Hacienda, Sr. D. Manuel Payno. Todos los ministros 
tomaron posesión de, sus cargos, excepto el Gral. Yanez 
que estaba fuera de México, quedando encargado del 
despacho de la Secretaría el Oíicial Mayor. 






En Zacapoaxtla estalló un pronunciamiento contra el 
nuevo Gobierno general, proclamando las bases orgáni- 
cas, y en Puebla se veritkó un motín la tarde del día 12 
de Diciembre, con pretexto de que se iba á sacar al Sr. 
Obispo por orden del mismo Gobierno. El Prelado des- 
mintió la especie y los amotinados fueron disueltos re- 
tirándose con su jefe el Gral. Güitian á Zacapoaxtla para 
unirse con los sublevados de aquel punto. * 

El Gobierno hizo mandar sobre ellos la brigada del 
Gral. D. Ignacio de la Llave en la que iba el Batallón 
número 1 1 mandado por el Coronel D. Rafael Benavides. 



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HISTORIA DE SAN LUIS 145 



Esa brigada llegó á Tlatanqui el día 2^, en marcha para 
Zacapoaxtla, pero al amanecer el 26 se pronunció el Te- 
niente Coronel del 1 1" D. Miguel Miramón auxiliado de 
algunos oficiales de su cuerpo. 

Sorprendió en el lecho al Coronel Benavides, lo ama- 
rro con violencia y contestó á sus reclamaciones que por 
ser amigo no lo trataba de otra manera. Tomó el uni- 
forme del coronel dejando el dinero que había en los 
bolsillos, y con ese disfraz se presentó al batallón, dio 
orden de marcha para batir al enemigo y antes de ama- 
necer ya estaba en camino de Zacapoaxtla donde se unió 
a los revolucionarios. 

Aquí empieza á figurar visiblemente el joven Miramón, 
cuya corta carrera política y militar ocupa muchas pági- 
nas de nuestra historia contemporánea. No tendrenio'í 
nosotros que seguirla en todas sus fases, pero la relación 
que ella tiene con nuestra historia local, será motivo pa- 
ra consignar los principales sucesos en que figuró aquel 
leal y bravo caudillo del partido conservador. 

En el mismo tiempo apareció también en las tilas de 
los reaccionarios, el Coronel D. Luis G. de Osollo, va- 
liente y pundonoroso campeón de aquel partido, ligado á 
este por solemnes compromisos v á Miramón por es- 
trechas relaciones de amistad y de compañerismo. De 
ambos iremos ocupándonos, según lo requiera el curso 
de los sucesos. 

El Gral. D. José López Uraga se pronunció el 2 de 
Diciembre en Tolimán, por la constitución de 1824, ayu- 
dado del Coronel D. Tomás Mejía y de otros jefes de la 
sierra de Xichú. Expidió la correspondiente proclama 
el día 4 y penetró luego al Estado de San Luis ocupando 
las ciudades de Rio\-erde y Valle del Maíz. 

El Gobierno dispuso que vinieran fuerzas del Estado 
de Zacatecas, que unidas á las del ejército que había en 
San Luis, marcharan sobre Uraga á la sierra. Al mismo 
tiempo salló de México con igual obieto una división de 
las tres armas al mando del Gral. Ghilardi terminando á 



ni.-ií 



14G HI STORI A DE SAN LUIS 

los pocos días ese levantamiento por haberse sometido 
Urasa al Gobierno con toda la fuerza que mandaba. ^ 

Otro jefe de la Sierra, D. Manuel Céspedes ocupo a 
Rioverde y lo abandonó el r^ de Enero después de haber 
ejercido algunos actos de crueldad con los vecmos. Mas 
tarde solicitó indulto para someterse y no le fue conce- 
dido. 



* 



Al empezar el año de 1856 el Periódico Oíicial tomo el 
nombre de "El Liberal Verdadero," encargándose su re- 
dacción al Lie. D. Fortunato Nava, que por primera vez 
aparecía en el estadio de la prensa. El Sr. Nava se veía 
á cada paso en serios conflictos para defender los actos 
del Gobierno del Estado, que seguía este combatido ru- 
damente por los liberales de San Luis á causa del decre- 
to que expidió destituyendo al Ayuntamiento de la c_a- 
pital, electo popularmente, y por estar rodeado e br. 
López Hermosa de enemigos declarados de las institu- 
ciones liberales. ^ 

La oposición aumentó su prensa con el -boletín ae 
Noticias" que salió combatiendo terriblemente al Go- 
bierno, echándole en cara que trataba de entregar el Es- 
tado á los conservadores y que iba á ser causa de que 
pronto «^e viera éste envuelto en la guerra civil. Gar- 
craba la mano principalmente en la elección que había 
hecho el Sr. López Hermosa de las personas que habían 
resultado nombradas para diputados al Congreso general 
constituyente, prediciendo que el Estado se quedaría sin 
representación en aquel augusto cuerpo, porque si los 
diputados electos eran hombres de principios íirmes, 
tendrían que declarar que la situación no era la suya, y 
se abstendrían de presentarse en una corporación en la 
que se verían aislados y harían un papel despreciable. 

Los diputados electos al Congreso constituyente a 
quienes se refirió el periódico citado, fueron los Sres. U. 



HISTORIA l)K SAN ÍAUS 147 



Tirso Vejo, D. Ponciano Aniaga, D. Ignacio Nieva, D. 
Tomás O. de Parada, D. Juan B. Barragán, D. Francisco 
J. Villalobos, D. Luis G. Segura y D. Pablo Tellez. De 
estos diputados, efectivamente sólo se presentaron á 
ejercer sus funciones los Sres. Barragán, Villalobos y Te- 
llez, pues aunque el Sr. Arriaga fué también constituyen- 
te y nada menos que el autor del proyecto de la Consti- 
tución de 1857, no representó en aquel Congreso á su 
Estado, sino al Distrito Federal, lugar de su vecindad. 

La vehemencia con que escribía la oposición llegó á 
exaltar el ánimo del Sr. López Hermosa, y viendo que no 
podía defenderse en buen terreno de los cargos que le 
hacían por la destitución del Ayuntamiento y por el cír- 
culo conservador que lo rodeaba, recurrió á medidas 
violentas para vengarse de los enemigos. 

Mandó encarcelar á los Sres. D. Eulalio Degollado, D. 
José Morillo y Lie. D. Juan N. González, recibiendo el 
último un maí tratamiento del Alcaide de la cárcel; y no 
habiendo causa aparentemente justificada para esas pri- 
siones, consignó á dichos señores al Juez de Distrito, por 
suponerlos cómplices de los pronunciados de la Sierra. 
El Juez practicó las diligencias respectivas, y á los tres 
días los puso en libertad por falta de méritos para conti- 
nuar los procesos. 

Ese resultado satisfactorio para la oposición robusteció 
á ésta más y más. La prensa liberal de México se apo- 
deró de los actos censurables del Sr. López Hermosa, y 
empezó también á combatirlo con rudeza, principalmen- 
te "El Monitor Republicano," que lo llamó retrógrado, y 
lo inculpaba de que permitía que San Luis fuera el abri- 
¿ío de los reaccionarios. 






El Gral. D. Severo del Castillo, enviado por el Gobier- 
no Supremo con una brigada á batir á los pronunciados 
de Zapoaxtla, cometió la primera y única defección en 
su carrera militar, pasándose con la fuerza que mandaba 



148 HISTORIA DK SAN LUIS 



á las illas de los sublevados, dando por disculpa que el 
Gobierno hacía mal en mandar al ejército á batirse con 
sus compañeros. Este General tomó el mando en jefe 
de todos los pronunciados y marchó sobre Puebla, ha- 
ciendo capitular en esa ciudad al Gral. Traconis que te- 
nía en ella el mando militar. 

D. Antonio Haro y Tamariz separado de los negocios 
públicos porque éstos tomaron diverso giro del que el 
pretendió darles desde su pronunciamiento en San Luis, 
vivía en México, en quietud aparente, pero conspiraba 
con los conservadores para procurar una reacción á favor 
de ellos. El Gobierno tuvo noticia de esos trabajos y 
ordenó la prisión de Haro y el cateo de su casa. Al ve- 
rificar éste le encontraron diversos documentos que lo 
comprometían lo mismo que á otras personas, y entre 
aquéllos un plan anónimo por el que se proclamaba Em- 
perador á D. Agustín Iturbide, el mayor, y si ebte no 
aceptaba sería proclamado con igual carácter D. Antonio 
Haro y Tamariz, la religión sería exclusivamente la cató- 
lica, apostólica, romana, y la nación se llamaría "Imperio 

de Anáhuac." ^, - j , c 

El Gobierno desterró al Sr. Haro en unión délos bres. 
Pacheco y Zires, pero el primero pudo fugarse en el ca- 
niino para Veracruz, en un punto llamado "Sal si pue- 
des " y se dirigió para Puebla, en cuya ciudad, ya ocu- 
pada por los revolucionarios, lo recibieron estos con 
salvas y repiques, y lo proclamaron su jefe. 

El Presidente de la República pidió permiso al Con- 
greso y éste se lo concedió para ponerse al frente de las 
fuerzas 'destinadas á reducir al orden á los sublevados de 
Puebla Hizo adelantar las brigadas Zuloaga, Traconis, 
Ghilardi, Parrodi, Echeagaray, Frías y Portilla, saliendo 
él al último el 29 de Febrero. , . -^ -, . 

Estando en Ocotlán al frente de todo el ejercito, tuer- 
te de I ^ 000 hombres con 40 piezas de artillería, los pro- 
nunciados de Puebla proyectaron darle un golpe de 
audacia y el día 8 de Marzo marcharon sobre el en nu- 



HISTORIA DE SAN LUIS 149 



mero de ^,000 hombres, atacándolo con intrepidez. Esa 
batalla fué una de las memorables de aquel tiempo, en 
la que se distinguieron por su serenidad y arrojo para 
batirse en el campo reaccionario, los jefes Osollo y Mi- 
ramón. Rechazados en todos los combates los pronun- 
ciados, se retiraron para Puebla, sobre cuva plaza mar- 
chó el Presidente Comonfort el mismo día. Circunvaló 
la ciudad estrechando el sitio hasta dejar reducidos á los 
sitiados á un pequeño perímetro, y después de intimar 
la. rendición á éstos y de dar una tregua para que salie- 
ran los habitantes pacítkos que pudieran hacerlo, co- 
menzó á batir la plaza, brillando por ambas partes el va- 
lor y el denuedo en los combates. El clero de Puebla 
abrió sus arcas para los sitiados dándoles todos los re- 
cursos de que pudo disponer, inclusos los de los con- 
ventos de monjas; muchos frailes tomaron las armas y 
se batieron detrás de las trincheras, y el Obispo Sr. La- 
bastida, mandó tocar rogaciones y hacer otras preces por 
el triunfo de los defensores de Puebla. Los oficiales y 
soldados del ejército reaccionario portaban cruces en el 
pecho; las de los primeros eran de palma, forradas de 
raso y con lentejuela; y las de los segundos de franela, 
teniendo unas y otras alguna estampa ó reliquia y una 
medalla de cobre. 



* * 



Mientras por el Oriente de México tenían lugar eso< 
acontecimientos, en el Estado de San Luis Potosí se pre- 
sentaba el Coronel D. Manuel María Calvo al frente de 
una fuerza de pronunciados, merodeando por algunas de 
sus poblaciones, y retirándose luego á incorporarse con 
los sublevados de Puebla. 

Para desvanecer los cargos que la prensa de San Luis 
y de México hacía con insistencia al Sr. López Hermosa, 



150 HISTORIA DE SAN LUIS 

creyó este señor conveniente ir en persona á informar al 
Presidente de la República, y previo el permiso que so- 
licitó, se separó del Gobierno del Estado poniéndose en 
marcha para aquella capital, dejando encargado del Go- 
bierno al Presidente del Consejo D. Tomás O. de Parada. 

Sea que el Presidente de la República estaba preocu- 
pado con los acontecimientos de Puebla, en cuya ciudad 
iba á jugar el todo por el todo, y por esta circunstancia 
se fijó poco en los disturbios de San Luis, ó que creyó 
exageradas las quejas de la prensa contra la política del 
Sr. López Hermosa, el caso es, que nada resolvió en tér- 
minos defmitivos para zanjar las diferencias existentes, 
limitándose á recomendar al Sr. López Hermosa que usa- 
ra de prudencia y tolerancia con todos los partidos, y 
que procurara formar la Administración de los hombres 
más aptos y ameritados. 

El Sr. Comonfort escribió además al Sr. Degollado, re- 
conocido como jefe del partido liberal puro y de oposi- 
ción al Gobierno del Sr. López Hermosa, ofreciéndole 
que una vez que fuera restablecida la paz pública se ocu- 
paría de estudiar las cuestiones suscitadas en algunos 
Estados y las resolvería en términos de justicia, mien- 
tras que entrando el país al orden constitucional el pue- 
blo les daba por sí mismo la solución que creyera con- 
veniente. El Sr. Comonfort no vio ó no quiso ver que 
en San Luis se encontraban los elementos reaccionarios 
del interior, que un poco más tarde debían presentarse 
imponentes amenazando la estabilidad del Gobierno y el 
imperio de las instituciones. 

El Sr. López Hermosa regresó á San Luis, satisfecho 
de haber encontrado buena acogida en el ánimo del Pre- 
sidente, trajo para el desempeño de la Secretaría de Go- 
bierno á un Sr. D. Ladislao Rosales que en San Luis 
nadie conocía, se hizo cargo nuevamente del poder y 
persistió en su antigua política de separación absoluta 
del partido liberal, abrigando y protegiendo á los reac- 
cionarios de San Luis y á todos los que venían de otros 



HISTORIA DE SAN LUIS 151 

Estados, y no tomó en cuenta para nada las recomenda- 
ciones del Sr. Comonfort. 

Esta política, si bien era conforme con los principios 
que profesaba el Sr. López Hermosa, no lo era con el 
cumplimiento de su deber como gobernante de una en- 
tidad bajo el sistema opuesto á las ideas y pretensiones 
de sus protegidos, y dio el resultado tanto tiempo ha 
previsto y esperado. 

El sitio de Puebla terminó el 22 de Marzo capitulando 
los reaccionarios de la plaza, después de haberla defen- 
dido heroicamente. En los últimos días, sitiados y si- 
tiadores se batían de balcón á balcón, de azotea á azotea, 
de acera á acera, acercándose tanto por las horadaciones 
que solamente los separaba el grueso de una pared. La 
ciudad sufrió como era natural, todas las consecuencias 
de tan terrible lucha, en sus ediíkios y en los intereses 
de sus-habitantes. 

Los sitiados sucumbieron obligados por el hambre y 
por la escasez de municiones, comisionaron al Coronel 
D. Manuel Díaz de la Vega quien se presentó con un 
oficio al Sr. Comonfort que este Magistrado no quiso 
admitir, diciendo que no trataría del asunto si intervenía 
en él de algún modo D. Antonio de Haro y Tamariz; en- 
tonces este señor declinó el mando en los Orales. Cas- 
tillo y Güitian, pero estos no lo admitieron, y luego fué 
nombrado el Gral. D. Carlos Oronoz. Este jefe comi- 
sionó á D. Miguel Andrade, D. Ignacio Ormaechea y D. 
Pascual Almazán para tratar con el Presidente los térmi- 
nos de la capitulación. El Gral. Comonfort nombró por 
su parte á D. Manuel Doblado, D. Vicente Rosas Landa 
y D. Ramón Iglesias, concluyendo ambas comisiones la 
capitulación á las doce y media de la noche. El Sr. Ha- 
ro y Tamariz se ocultó lo mismo que los jefes principales 
de la plaza. 

El Sr. Doblado, con la habilidad que siempre lo dis- 
tinguió, redactó una capitulación aparentemente honrosa 
para ambos beligerantes, pero en realidad dejó á los si- 



152 HISTORIA DE SAN LUIS 

tiados sin más garantía que la de la vida, y en todo lo 
demás rendidos á discreción. En ella se estipuló que 
los jefes, oficiales y soldados quedaban á disposición 
del Gobierno para servir ó residir en los puntos que el 
Gobierno les señalara. Conforme á ese artículo el Go- 
bierno expidió un decreto el 2$ de Marzo, ordenando 
que ios Generales, jefes y oficiales que existían en la 
plaza de Puebla el 21 del mismo mes seguirían en el 
ejército en la clase de soldados rasos. Los Generales y 
jefes por tres años, los subalternos por dos, y por uno 
los que justificaren haberse distinguido en la guerra de 
independencia ó en alguna de las que la República haya 
sostenido con naciones extranjeras. 

El 31 del mismo mes expidió el Presidente otro de- 
creto mandando intervenir los bienes eclesiásticos de la 
Diócesi de Puebla, encargando su ejecución al Goberna- 
dor de dicho Estado, al de Veracruz y al Jefe Político 
del territorio de Tlaxcala. Esa intervención debía sub- 
sistir hasta indemnizar á la República de los gastos he- 
chos para reprimir la rebelión vencida, á los habitantes 
de Puebla de los perjuicios y menoscabos que sufrieron 
durante la guerra y pensionar á las viudas, huérfanos y 
mutilados que quedaren en ese estado por resultas de 
la misma guerra. 






Conforme á lo prevenido en el Estatuto orgánico, ce- 
saron en las capitales de los Estados los Tribunales 
Mercantiles. En el de San Luis se habían matriculado 
al empezar el año, 144 casas de comercio. Este impor- 
tante ramo de riqueza pública prosperaba en San Luis 
de un modo notable, á pesar de la guerra civil que cun- 
día por toda la República y de las pocas garantías de que 
disfrutaban los hombres dedicados á ese trabajo. En 



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HISTORIA DE SAN LUIS 158 

los primeros días de Abril se reunieron en esta ciudad 
conductas de caudales de Guanajuato, Zacatecas y 
Aguascalientes, que con los fondos del comercio de San 
Luis subieron á la respetable suma de ^1.800,44149 es. 
cuya cantidad salió para Tampico el día 1 1 del propio 
mes. 

Abolido el estanco de tabacos y declarado libre el ra- 
mo para su cultivo y explotación, se formó una compa- 
ñía en México que se llamó "Sociedad del Antiguo 
Estanco" la que compró las existencias de tabaco en 
rama y labrado que había en los Estados y siguió por su 
cuenta la especulación, conservando en varias poblacio- 
nes las antiguas fábricas. 

D. Juan Othón, que había sido reputado como liberal 
puro y que estuvo filiado á ese partido muchos años, 
desertó de él absolutamente, siendo en lo sucesivo uno 
de sus más acérrimos enemigos. Aprovechó su perma- 
nencia en la Prefectura del Distrito de la capital, para 
preparar trabajos en favor de la reacción, y cuando lo 
creyó conveniente se separó del puesto saliendo de San 
Luis sin saberse para dónde, hasta que volvió á figurar 
entre los reaccionarios armados, como lo veremos ade- 
lante. Fué nombrado para substituirlo en la Prefectura 
D. Nicolás Mascorro. 

El Secretario de Gobierno D. Ladislao Rosales, que 
vio que se aproximaba una situación difícil y preñada de 
compromisos y peligros, se retiró del despacho de la Se- 
cretaría, yéndose para México, lugar de su residencia, y 
fué nombrado en su lugar, por el Sr. López Hermosa, el 
Sr. D. Francisco J. Bermúdez. 

Por disposición del mismo Sr. Gobernador, y como 
medida higiénica, se cambió el Hospital de Pobres del 
antiguo convento de San Juan de Dios, para el local en 
que está todavía, sirviendo en seguida para Administra- 
ción Principal de Rentas del Estado, hasta que fué allí 
construida la Escuela Modelo que actualmente existe. 



154 • HISTORIA DE SAN LUIS 



El día 5 de Julio se publicó en San Luis la ley de desa- 
mortización de bienes eclesiásticos, expedida en México 
el 25 del mes anterior por el Presidente de la República 
D. Ignacio Comonfort, autorizada por el Ministro de Ha- 
cienda D. Miguel Lerdo de Tejada, autor de ella, y rati- 
ficada por el Congreso extraordinario constituyente el 
28 del propio mes. La promulgó en San Luis el Sr. Go- 
bernador López Hermosa, desempeñando el cargo de 
Secretario el Sr. D. Francisco J. Bermúdez. 

El Sr. Arzobispo de México Dr. D. Lázaro de la Garza 
y Ballesteros suplicó al Presidente que derogase la ley, 
exponiendo algunas razones poderosas que en su carác- 
ter tenía el deber de presentar: pero esa petición la hizo 
el Prelado metropolitano en términos atentos y reposados, 
revelando la sensatez, convicción y buena fe del sacer- 
dote virtuoso. Otros Obispos como los Sres. Belaunza- 
rán y Labastida, protestaron fulminando amenazas contra 
los que ejecutaran y se aprovecharan de la ley, y otros 
aconsejaron al pueblo que hiciera resistencia á las auto- 
ridades políticas y civiles. 

La conducta del Sr. Garza y Ballesteros, no obstante 
la energía y constancia con que siempre defendió los in- 
tereses y derechos de la Iglesia, fué vista con respeto y 
aprecio aún por los mismos que podían considerarse co- 
mo contrarios á sus ideas. Otro tanto debe decirse de la 
que observó en San Luis el Sr. Obispo de la Diócesis 
Dr. D. Pedro Barajas. Estos dos Prelados se distinguie- 
ron en toda la época en que estuvieron dictándose las 
diversas leyes de reforma, por la cordura y energía con 
que combatían las que juzgaban ataques á la iglesia. 
Energía que sin descender á diatribas, sin abandonar el 
debido respeto á las autoridades constituidas, y sin ex- 
hortar al pueblo á la rebelión armada, indicaba la profun- 
da convicción de sus principios, y del deber que creían 



HISTORIA DE SAN LUIS 



les imponía el alto carácter á que estaban elevados en la 
gerarquia eclesiástica. No se puede decir lo mismo de 
otros Obispos, principalmente del de Puebla, Sr. Labas- 
tida, cuya conducta imprudente, apasionada, rencorosa y 
vengativa, fué causa más de una vez de los trastornos 
de Puebla y de los sufrimientos de sus diocesanos. El 
mismo Sr. Labastida confesó en oficio dirigido al Minis- 
tro de Justicia, que dio dinero á los pronunciados de 
Puebla y que los reconoció como Gobierno. 

La ley de 29 de Junio de 18^6 separó del lado del Go- 
bierno a los conservadores por convicción que habían 
permanecido con él, por la esperanza que abrigaban de 
que el Gral. Comonfort les entregara la situación política 
del país, y empezaron á trabajar con los jefes de la últi- 
ma revolución de Puebla y con el clero para hacer otro 
esfuerzo por derribar al Gobierno en el terreno de las 
armas. La presentación en el Congreso del proyecto de 
constitución, cuyo artículo i^ consignaba la libertad re- 
ligiosa, fué otro motivo para abreviar los planes revolu- 
cionarios. 






En Nuevo León D. Santiago Vidaurri se reveló contra 
el Gobierno general, con pretexto de que no estaba con- 
forme con el Estatuto orgánico, y porque el Gobierno no 
aprobó el decreto que expidió agregando el Estado de 
Coahuila al de Nuevo León, excepto la ciudad del Sal- 
tillo, formando con ambas un solo Estado con el nombre 
de "Nuevo León y Coahuila." El Sr. Vidaurri usaba en 
ese tiempo, en sus comunicaciones de marcada altanería 
con el Gobierno de México, con el de San Luis y con 
todos los que por algún motivo tenían que entrar en 
relaciones oficiales con él. Estaba orgulloso por su pro- 
nunciamiento de Monterrey y porque sus rifleros habían 



156 HISTORIA DE SAN LUIS 



podido penetrar hasta el interior del país sin encontrar 
enemigo á quien combatir, y fiado en la larga distancia 
á que se encontraba, se constituyó en arbitro de los des- 
tinos de la frontera, llegando á creer que pronto le espe- 
raba el supremo mando de la Nación. 

El Sr. Comonfort trató primero en la vía diplomática, 
de hacer que Vidaurri volviera sobre sus pasos, some- 
tiéndose á la obediencia del Gobierno, y viendo que no 
estaba dispuesto á hacerlo el jefe fronterizo, resolvió re- 
ducirlo al orden por medio de las armas. 

El decreto de Vadaurri atacando la soberanía de 
Coahuila, había constituido en acérrimos enemigos de su- 
Gobierno y de su persona á los principales hijos del Es- 
tado oprimido, los que habían emigrado para distintos 
puntos, principalmente para México y San Luis Potosí. 

El Sr. Comonfort se convenció al fm, aunqne ya tarde, 
de que esta ciudad era el foco de la reacción, removió 
del Gobierno al Sr. López Hermosa y nombró en su ju- 
gar al Lie. D. José María Aguirre, fijándose en este señor 
por la circunstancia de ser liberal y porque siendo hijo 
del Estado de Coahuila y estando en pugna con D. San- 
tiago Vidaurri por las cuestiones de la frontera, daba al 
Gobierno las garantías necesarias para contrariar los tra- 
bajos de la reacción y para servir de centinela avanzado 
contra los actos hostiles de aquel jefe fronterizo. El Sr. 
Aguirre llamó al despacho de la Secretaría de Gobierno 
al Lie. D. Antonino Avila, á la Prefectura de la capital al 
Lie. D. Carlos María Escobar, y en general separó de los 
destinos públicos á los conservadores que los desempe- 
ñaban, substituyéndolos con personas pertenecientes al 
partido liberal. La Comandancia general del Estado si- 
guió desempeñándola el Gral. de Brigada D. Francisco 
Sánchez. 



!^>3^«3r J^r"^^. ^•^« *!*• 



HISTORIA DE SAN LUIS 15 



CAPITULO ur 



SUMARIO. 



(entro de operaciíjiiesde los reairioiiarius. — Conspiradores en el Convento de San 
r Francisco de México. — Disposiciones del Presidente Conionfort. — Toma de Que- 

rétaro por el (¡ral. reaccionario D. Tomás Mejía. — La Divisióíi Fiosas Landa en 
San Luis. — Otro i)ronunciamiento en Puel'la. — Sus caudillos. — El Obispo Labas- 
tida y el Cura ^^iranda. — Segundo sitio de Puebla. — Vidaurri se somete al Go- 
bierno. — Vuelve á San Luis la división Rosas Landa. — Capitula la guarnición 
di" Puebla. — El Conjnel Calvo se pnjnuncia en .San Luis por Religión y Fueros. 
— Rosas Landa sorprendido en su casa. — Tres jefes se retiraii con los cuerpos 
que permanecieron fieles. — Nombramientos de funcionarios. — Intolerancia de 
I). Juan Otbóii. — Deroga la ley de desamortización. — El (íral. Parrodi encarga- 
do de la campaña contra los sublevados de San Luis. — D. Desiderio Samaniego. 
prinier jefe del movimiento revolucionario. — Extracción de caudales de la casa 
Cbavot Hnos. — Protesta del Agente consular. — Contestación del Gobernador 
Otbón. — Sale á la campaña la división reaccionaria. — Llega Oscilo y recibe un 
mando importante. — Quedan en San Luis Othón y Alfaro. — Lo desocupan al 
siguiente día. — \'uelven los mismos jefes á ocuparlo. — Encuentran sesistencia. — 
Ataque y toma de la plaza. — Tropas liberales le ponen sitio. — Llega Vidaurri y 
bace capitular á los sitiados. — Inventiva pojndar. — Simpatías de las colonias 
española y francc.-a con los beligerantes. 



Las ciudades de iMéxico, Puebla, Querétaro y San Luis 
Potosí, eran las escogidas por los reaccionarios para cen- 
tros de sus operaciones. La primera porque en ella po- 
dían ocultarse con facilidad los conspiradores en la 
multitud de conventos que tenía y porque no era nota- 
ble la presencia de militares retirados ó dados de baja 
de los que en todos tiempos ha habido allí muchos. La 
segunda y tercera porque además de proporcionar sus 
conventos iguales ventajas á los conservadores, fueron 



158 HISTORIA 1)1^ SAN LCIS 



poblaciones *que desde un principio se declararon adictas 
á ellos, contando además en la de Puebla con el impor- 
tante apoyo del Obispo y del clero de la d-iocesi; y la 
última ofrecía también en su vecindario un contingente 
no despreciable á favor de la causa de la reacción y a 
mayor abundamiento el mismo Gobierno local había 
protegido solapadamente los trabajos de los conservado- 
res permitiendo que se refugiaran en la ciudad todos 
los'que á ella quisieran venir, y poniéndolos en los 
puestos públicos donde podían aprovechar para su causa 
los elementos oñciales que tenían en sus manos. 

Sucesivamente fueron apareciendo en el terreno de 
los hechos los trabajos emprendidos con tanto empeño 
y actividad por el partido conservador. La ciudad de 
México esruvo á punto de caer en poder de ese partido 
el día 14 de Septiembre. El Gobierno descubrió una 
conspiración en el convento de San Francisco. De 
acuerdo con la guardia del batallón independencia, en- 
cuartelado en una parte de dicho convento, iban a pio- 
nunciarse algunos militares, paisanos, frailes y clérigos 
al grito de "Religión y Fueros." Habían acordado que 
después de pronunciados se apoderarían de las armas 
depositadas allí, ocuparían las alturas del convento y un 
repique á vuelo sería la señal para que hicieran lo mismo 
los oficiales y sargentos de otros cuerpos comprometi- 
dos en la conspiración. El Presidente de la República 
ocurrió al lugar del peligro, sofocó la sublevación y pudo 
restablecer el orden, aprehendiendo a varios frailes 
franciscanos, clérigos y paisanos. En la celda del padre 
Frav Ángel Leacona se encontraron veintiún individuos 
de los conspiradores; en la de F. Magna Gracia estaban 
ocultos los dos hermanos Baredon, capitanes que fueron 
en los pronunciados de Puebla; y en la del padre Rozete 
fueron aprehendidos el clérigo Rosales y otras personas. 
El Presidente procedió contra las personas de los 
conspiradores de la manera más benigna, y en atención 
á que en el convento de San Francisco fueron encontra- 



HLSTOHIA DE 8AN LUIS ]59 



dos y era allí el foco de la conspiración, decretó la su- 
presión del citado convento en la ciudad de México, y 
declaró bienes nacionales los que pertenecían á él, 
exceptuando la Iglesia principal y las capillas con los 
vasos sagrados, paramentos sacerdotales, imágenes y 
reliquias, que mandó entregar al Sr. Arzobispo para que 
siguieran destinadas al culto. 



4J * 



Querétaro fué tomado á viva fuerza por el jefe de la 
Sierra D. Tomás Mejía, muriendo en el combate el Co- 
mandante general del .Estado, Coronel Magaña; y D. San- 
tiago Vidaurri, rebelado abiertamente contra el Gobierno 
de Comonfort y sin estar de acuerdo con los reacciona- 
rios, hacía avanzar sus rifleros de blusas coloradas hacia 
el mterior, ocupando la ciudad del Saltillo y algunos 
puntos al Norte del Estado de San Luis. 

El Gobierno tenía que combatir en distintas partes á 
los enemigos de las instituciones, y se veía además obli- 
gado á gastar sus escasos recursos y á distraer fuerzas 
competentes, para reducir á la obediencia al jefe fronte- 
rizo que se creía superior á todos. Destinó dos brigadas 
a las ordenes de los Grales. D. Vicente Rosas Landa y 
D. Miguel María Echeagaray, llevando el primero el man- 
do en jefe, para la campaña de la frontera. Esas tropas 
llegaron á San Luis á principios de Octubre y á los pocos 
días siguieron la marcha para su destino. 

Entretanto, se verificaba en Puebla otra sublevación 
acaudillada por el Coronel D. Joaquín Orihuela, avudado 
eficazmente por D. Miguel Miramón y D. Francisco A. 
Vélez. El primero se posesionó del cerro de Loreto, cu- 
yo punto le fué entregado por el sargento del destaca- 
mento y al mismo tiempo los segundos se apoderaron 
del Palacio, ayudados también por el capitán D. Leoni- 



160 HISTORIA DE SAN LüIS 



des Campos. Este oficial se presentó al Comandante de 
la guardia diciéndole que de orden del Comandante ge- 
neral recibiera presos á aquellos dos individuos, hl oti- 
cial de la guardia recibió á Miramón y á Velez, y al ii a 
conducirlos al local donde podían pasar su arresto, Mi- 
ramón lo sorprendió poniéndole una pistola al pecho, 
exigiéndola que le entregara el sanio, y Campos puso a 
la tropa de la guardia, que era de su compañía, sobre as 
armas y á ana señal convenida, ocurrieron todos los 
conjurados que se hallaban ocultos cerca de la prev^en- 
ción Prontamente se apoderaron de los demás cuarte- 
les en los que tenían preparados otlciales ó sargentos 
que los secundaran, y á las cuatro de la mañana estaba 
ya toda la ciudad en poder de los reaccionarios. Poco 
antes salió de ella sobre el camino de México, el Co- 
mandante general Traconis y todas las personas que se 
creyeron en peligro si permanecían en la ciudad. 

Tanto en el primer pronunciamiento de Puebla, como 
en todos los trabajos revolucionarios que allí se hacían, 

V en la sublevación de los jefes Orihuela, Miramon y 
Vélez llevaron la parte directiva el Obispo Sr. Labastida 

V el Cura del Sagrario de la misma ciudad, Dr. D. Fran- 
cisco Javier Miranda. Este sacerdote, notable en aquel 
tiempo por su astucia y habilidad para dirigir las intrigas 
políticas y los movimientos revolucionarios, fue uno de 
los conservadores aue más trabajaron por el triunfo de 
su partido, dando constantes muestras de íirmeza, inte- 
ligencia y valor. , r- u- . 

El plan de los pronunciados fue desconocer al Gobier- 
no establecido en México, y proclamar las bases orgáni- 
cas de 1843, reservando la Presidencia de la República 
para el jefe que fuera reconocido como General en Jete 
del ejército defensor de la "Religión y los Fueros. 

El Gobierno, con la actividad que caracterizaba al Oral. 
Comonfort, organizó un grueso cuerpo^ de ejercito que 
puso á las órdenes del Gral. de división D. Tomas Mo- 
reno y lo envió á Puebla á reducir al orden a los pro- 



HISTORIA DE SAN LUIS 161 

nunciados. Estos se hicieron fuertes en la ciudad le- 
vantando violentamente trincheras y abriendo fosos, 
presentándose en aptitud de defenderla con vigor. Reu- 
nieron más de 3,000 hombres con los que cubrieron los 
puntos fortificados, quedándoles una brigada de reserva. 
Los jefes, oficiales y soldados, aparecieron en los para- 
petos con las cruces al pecho, y en éstos y en todas las 
alturas de la ciudad ondeaba una bandera negra con una 
cruz roja en el centro. 

Mientras en los muros de Puebla se batían sitiados y 
sitiadores, la división Rosas Landa avanzaba sobre el jefe 
de las tropas fronterizas, substraído de la obediencia del 
Gobierno. Una sección de esas tropas estaba en la Ha- 
cienda del. Canelo á las órdenes del Coronel D. José Sil- 
vestre Aramberri, cuyo jefe se retiró á reunirse con el 
grueso de la división de Vidaurri, al aproximarse Rosas 
Landa. 

Este General y los de igual clase Echeagaray y Garza, 
se reunieron en el Saltillo para emprender la campaña 
sobre Vidaurri, pero viendo este señor que sus elemen- 
tos eran inferiores á los que el Gobierno le ponía al fren- 
te, trató de entrar en arreglos, á cuyo fin envió una co- 
misión á proponerlos al Gral. Rosas Landa. Este jefe 
recibió á dicha comisión y se ajustó un convenio en un 
punto llamado "Cuesta de los Muertos," por el que Vi- 
daurri reconoció al Gobierno general, y se separó del 
mando político del Estado, pasándolo al primer vocal del 
Consejo. La división Rosas Landa se retiró de la fron- 
tera, llegando á San Luis en los últimos días del mes de 
iNoviembre. 



* 



El Gral. D. Luis G. de Osollo después del primer sitio 
de Puebla, donde se ocultó para no capitular, pudo salir 
111.-21 



162 HISTORIA DE SAN LU IS 

para los Estados Unidos, viviendo una temporada en 
Nueva Orleans. El Gral. Comonfort, sabiendo que el 
Gral. Osollo sufría muchas privaciones en el extranjero, 
le remitió mil pesos, pero aquel jefe de los conservado- 
res no los aceptó, no obstante su gran necesidad, mos- 
trándose, sin embargo, muy agradecido á Comonfort, 
particularmente, en la atenta carta que le escribió. 

En Noviembre regresó ocultamente al país y procuró 
recoger las guerrillas que merodeaban por los llanos de 
Apam, organizándolas convenientemente hasta que for- 
mó con ellas una brigada, con la que se presentó en Tlax- 
cala en los días del sitio de Puebla, llevando por objeto 
auxiliar á los sitiados. 

La aproximación de Osollo á la ciudad rebelde hizo al 
Gral. Moreno abreviar las operaciones, tomando á los si- 
tiados los puntos principales, lo que obligó á los reaccio- 
narios á capitular fugándose los primeros jefes ürihuela 
y Miramón. 

En esta vez el Gobierno fué todavía más benigno con 
los vencidos que en el sitio anterior, sólo el Coronel 
Orihuela tuvo un ün desastroso, porque expedicionando 
con una corta fuerza por el territorio de Tlaxcala, cayó 
en poder del Gral. Pueblita, cuyo jefe lo mandó fusilar 
en Huamantla. 

Vencidos los reaccionarios de Puebla y sometido D. 
Santiago Vidaurri, parecía que iba á entrar el país en una 
era de paz y de sosiego; pero todavía quedaban elemen- 
tos acumulados en una plaza importante para que los 
enemigos del Gobierno hicieran un nuevo impulso en 
favor de la causa que defendían. Esa plaza era la de 
San Luis Potosí, y esos elementos los que á ciencia y pa- 
ciencia del Gobierno del Sr. López Hermosa, habían 
estado reuniendo los conservadores protegidos por dicho 
gobernante. 

Desde que las brigadas Rosas Landa y Echeagaray pa- 
saron por San Luis para el Estado de Nuevo León, los 
varios jefes y oficiales refugiados en la ciudad, que vi- 



HISTORIA DE SAN LUIS 163 

nieron después del primer sitio de Puebla y de la derro- 
ta de Uraga en la Sierra de Xichú, se pusieron en con- 
tacto con oficiales de aquellas brigadas para sublevar 
algunas de las tropas en momentos oportunos. Esos 
oficiales subsistían á expensas del círculo reaccionario 
de San Luis, el que á su vez recibía fondos para los tra- 
bajos revolucionarios del Directorio Conservador Central 
de la República, establecido en la ciudad de México. 

Al marchar para la frontera las brigadas referidas no 
estaban todavía suficientemente seducidas las clases ne- 
cesarias para dar el grito de rebelión, por lo que acorda- 
ron los directores de ella aplazarla para la vuelta de di- 
chas brigadas, teniendo además la esperanza de que su- 
frieran alguna derrota en el Norte, y entonces sería ya 
más fácil realizar un pronunciamiento con los restos que 
quedaran. 

Como hemos dicho, las brigadas volvieron intactas, 
porque no tuvieron que combatir en la frontera, y las 
pocas bajas que tuvieron de ida y vuelta, las cubrieron 
con gente agarrada de leva en las poblaciones que ve- 
nían tocando. 

A su regreso á San Luis se dedicaron los jefes supe- 
riores de esas brigadas á pasear y bailar, amenizando las 
luces del novenario á la Purísima en San Francisco, con 
serenatas que daban las músicas de los cuerpos en la 
plazuela de ese convento y en las calles que estaban ilu- 
minadas. Los conservadores se aprovecharon de la con- 
fianza que reinaba en los jefes del Gobierno, redoblaron 
sus antiguos trabajos en las illas de la división, y logra- 
ron al fin conquistar dos batallones de aquellas brigadas, 
pronunciándose el lo de Diciembre por "Religión y Fue- 
ros," bajo el plan proclamado en Iguala por Castrejón, el 
1 1 de Septiembre del mismo año. 

El jefe del movimiento fué el Coronel D. Manuel Ma- 
ría Calvo, que estaba oculto en San Luis, ayudado de D. 
Juan Othón y de otras personas del partido conservador. 
Por debajo de cuerda ayudaron también eficazmente á 



164 J3IST0RÍA DE SAN LUÍS 

esa revolución algunos españoles y el Cura de Tlaxcala 
D. Manuel González. 

El Gral. Echeagaray salió de la ciudad con los cuerpos 
que permanecieron fieles al Gobierno, lo mismo que el 
Gral. graduado D. Miguel Negrete y el Coronel D. Eligió 
Ruelas. 

El Sr. Rosas Landa fué sorprendido en su casa y que- 
dó en ella preso bajo su palabra de honor después de 
haber sido invitado por el Coronel Calvo para que se pu- 
siera al frente de las fuerzas pronunciadas, lo cual re- 
chazó. Al siguiente día fué puesto' en libertad. 

En todas las iglesias y en los demás edificios públicos 
estuvo enarbolada la bandera negra con la cruz roja en el 
centro y los jefes y oficiales se pusieron también en las 
vueltas de las levitas y piquetas la misma insignia. 

Conforme á la acta levantada, el Coronel Calvo con- 
vocó una junta de personas notables de la ciudad para 
que eligieran Gobernador del Departamento, recayendo 
la elección en D. Juan Othón en competencia con el Sr. 
D. Darío Reyes. 

El Sr. Othón como potosino y perteneciente antes al 
partido liberal, conocía bien á los miembros de ese cír- 
culo, y para no desmentir aquello de que "no hay peor 
cuña que la del propio palo," decretó inmediatamente 
que recibió el poder, la prisión de muchos liberales y el 
destierro de los que no sufrieron la primera pena. Entre 
los desterrados figuró el Prior del convento de San Agus- 
tín, Fr. J. M. Marín, á quien se acusó de liberal porque al 
expedirse la ley de desamortización, vendió ese Prelado 
todas las fincas de su convento, en obediencia de órde- 
nes que para el efecto recibió de la respectiva Provincia. 

El Sr. Othón nombró Secretario de Gobierno á D. Ca- 
milo Bros, Prefecto del Distrito de la capital á D. Nicolás 
Mascorro, que lo había sido en el Gobierno del Sr. López 
Hermosa, y á este señor, en recompensa de los servicios 
que prestó al mismo Othón y á los demás conservado- 
res, lo hizo Consejero de Gobierno. Nadie podía en San 




DON JUAN OTHON. 



Gobernador del Departamento. 



HISTORIA ÜE SAN LUIS 16ñ 



Luis manifestar opiniones contrarias á las dominantes 
bajo el imperio de los conservadores, ni quejarse de los 
préstamos, de la leva, ni de las exacciones de armas y 
caballos, porque el que lo hacía era en el acto reputado 
por chinaco y adjudicatario aunque no tuviera ni un palmo 
de terreno, y después de injuriado por el mismo Othón, 
era conducido á la cárcel, de donde no salía sino por in- 
fluencias de personas del círculo dominante, de tres ó 
cuatro señoras que se distinguieron por sus simpatías 
para con los hombres de la reacción, ó de sacerdotes del 
alto clero. 

El Gobernador Othón, para ser consecuente con la re- 
volución iniciada el 1 1 de Septiembre en Iguala, cuyo 
plan secundaron en San Luis las fuerzas que lo elevaron 
al Gobierno, expidió un decreto con fecha 25: de Diciem- 
bre declarando nula la ley de desamortización de 2$ de 
Junio, disponiendo, en consecuencia, que las propieda- 
des que hubieran pasado á otros poseedores, volvieran á 
las comunidades religiosas, como lo estaban antes de la 
publicación de dicha ley; dejando expedito el derecho de 
dichas corporaciones para exigir las rentas vencidas du- 
rante la expropiación de las fmcas. Y respecto á la pro- 
piedad de las corporaciones civiles, dispuso que quedara 
bien desamortizada, con excepción de las ímcas de be- 
neficencia pública, que debían comprenderse en lo dis- 
puesto para las de corporaciones eclesiásticas, salvando 
además el derecho de las civiles por la lesión enorme ó 
enormísima que hubieren sufrido. 






El Gobierno de México designó al Gral. D. Anastasio 
Parrodi para el mando de la división de operaciones so- 
bre los sublevados de San Luis y la formó de 4,000 
hombres con tropas de Guanajuato, Zacatecas, Jalisco, 



im HISTORIA DE SA N LUIS 

Querétaro y Michoacán, siendo la ciudad de Lagos el 
punto señalado para que se reunieran todas esas fuerzas. 
A San Luis llegó con tropas de la Sierra el Gral. D. To- 
más Mejía, enviado por el Directorio Conservador de Mé- 
xico, con el carácter de 2" en jefe del Ejército de la 
reacción. La llegada de ese General provocó desave- 
nencias entre todos los que tenían igual grado, creyén- 
dose cada uno con méritos para mandar en jefe el Ejér- 
cito, y por fin acordaron para evitar una desunión que 
tenía que producirles funestos resultados, reconocer co- 
mo General en jefe al Gral. D. Francisco Sánchez que 
desempeñaba la Comandancia general del Estado antes 
del pronunciamiento del día 10 y se había adherido á él, 
defeccionando al Gobierno á quien servía. 

Organizada la división reaccionaria con el Sr. Sánchez 
á la cabeza, dispuso este General salir al encuentro de la 
división Parrodi, y no esperarla en San Luis por no te- 
ner esta plaza condiciones á propósito para una seria 
resistencia, pero para emprender la marcha era necesario 
dinero, y aunque se recurrió al trillado arbitrio de im- 
poner un segundo préstamo, no dio éste los recursos ne- 
cesarios porque la mayor parte de vecinos acomodados 
habían emigrado por temor de un sitio, y los pocos que 
quedaron se negaron en su mayoría á exhibir las canti- 
dades que les señalaron, sin poder proceder contra sus 
personas las autoridades reaccionarias á virtud de que 
los más eran extranjeros, que alegaban que por los trata- 
dos existentes no se les debía imponer préstamos forzo- 
sos, y los vice-cónsules salieron á la defensa de sus 
respectivos nacionales, amenazando con la real cólera de 
sus soberanos y con las escuadras de sus naciones. 

En esos días llegó á San Luis el Sr. D. Desiderio Sa- 
maniego, rico propietario de magníficas fincas rústicas 
en los Estados de San Luis, Guanajuato y Querétaro. 
No obstante que el Gral. Calvo acaudilló el pronuncia- 
miento de 10 de Diciembre del año anterior y que el 
Gral. Sánchez mandaba ya en jefe la división, el Sr. Sa- 



HISTORIA DE SAN LUIS 1G7 

maniego fué reconocido por todos como primer jefe del 
movimiento revolucionario, con cuyo carácter libró or- 
den el I" de Enero de 18^7 al Comandante general del 
Departamento, para que mandara extraer la cantidad de 
^200,000 de donde los hubiera, en calidad de préstamo 
forzoso y para cuyo pago quedaban afectas todas las 
rentas generales de la Nación y en particular los produc- 
tos líquidos de los derechos que causaren los efectos 
que se introdujeran ó exportaren por el puerto de Tam- 
pico, exceptuando los caudales afectos al pago de las 
convenciones diplomáticas; y en el caso d^ que la revo- 
lución no triunfara, hipotecaba de la manera más solem- 
ne sus bienes particulares. 

El Comandante general en cumplimiento de esa orden, 
envió al Coronel D. Domingo Herrán, á extraer la canti- 
dad á que aquella se refería, del vice-consulado inglés, 
donde estaba depositada mayor suma para remitirla en 
conducta para Tampico. El jefe Herrán, al frente de una 
fuerza armada, notificó á D. Jorge S. Chavot, Agente 
consular, la comisión de que estaba encargado, á lo que 
contestó el Agente británico que los fondos pertenecían 
al comercio de la plaza, y que estaban ya amparados por 
el pabellón inglés, en espera únicamente de que el Go- 
bierno proporcionara la competente escolta para ser re- 
mitidos al puerto de Tampico. El Sr. Herrán insistió en 
que le fueran entregados, y el Sr. Chavot repitió su ne- 
gativa indicando la pieza donde estaban, sobre cuya 
puerta se veía colocado el escudo de Inglaterra. No ob- 
teniendo el jefe reaccionario la entrega de los fondos, y 
resistiéndose el Sr. Chavot aún á entregar la llave de la 
puerta, ordenó Herrán que fuera ésta derribada, quitando 
él mismo, previamente, el escudo inglés, que lo llevó al 
departamento del almacén y lo colocó sobre una mesa ó 
mostrador. 

Franco el paso para el interior de la pieza donde esta- 
ban los fondos, empezaron los soldados á cargar costales 



168 HISTORIA Di: SAN LUIS 

llevándose el Coronel Herrán $240,000 que entregó en la 
comisaría general del Ejército. 

El mismo día el Agente consular D. Jorge S. Chavot 
dirigió al Gobernador D. Juan Othón una protesta "por 
el acto de que una fuerza armada, al mando del Coronel 
Herrán invadió el consulado y extrajo la cantidad de 
doscientos cuarenta mil pesos, que se hallaban allí de- 
positados." Protestó también "por la tropelía que se co- 
metió contra la bandera inglesa, y á nombre de los 
dueños de la referida cantidad protestaba igualmente re- 
clamar ante -quien correspondiera cuantos perjuicios, 
daños y menoscabos sufrieran á consecuencia del acto 
^ de violencia por el que se les había despojado de sus 
intereses." 

El Gobernador Othón contestó al siguiente día al 
Agente consular de S. M. B. que el dinero se había ex- 
traído de la casa de comercio de los Sres. Chavot y Cía., 
y no de la Agencia consular británica; y que quedaba 
enterado de las protestas que hacía, las cuales podría 
hacerlas valer en tiempo oportuno y ante las autoridades 
competentes. 

Provista ya de fondos la división reaccionaria salió de 
San Luis el día 7 de Enero de 18^7 avanzando hasta San 
Felipe, en cuya población se acordó en junta de guerra, 
y á iniciativa del Gral. Mejía, continuar la marcha rumbo 
á la Sierra, donde podría ser batido con ventaja el Gral. 
í'arrodi. Cuatro días antes de que saliera la división 
había llegado el Coronel D. Luis G. de üsollo, á cuyo 
jefe se le dio en ella un mando importante. 

En San Luis quedó el Gobernador Othón con una 
fuerza de ^00 hombres al mando del Coronel D. J. M. 
Alfaro, y la policía municipal. 

Como al moverse la división Parrodi de Lagos, tomó 
la vía que conduce para San Luis, creyó Othón que se 
dirigía para esta plaza, y la evacuó el día 8. retirándose 
para Santa María del Río. y dejando á la ciudad custodia- 
da únicamente por la policía del Ayuntamiento. 



HISTORIA DE SAN LCIS 1G9^ 

No estando en San Luis el Gobernador liberal Aguirre 
porque desde la noche del pronunciamiento de los reac- 
cionarios se había ido para Aguascalientes, se presentó 
en Palacio el vocal más antiguo del consejo Lie. D. 
Crescencio M. Gordoa, se hizo cargo del Gobierno y 
nombró autoridades subalternas, encargando la Prefectu- 
ra de la capital al comerciante D, José María Aranda. 

Sabedor el Sr. Othón de que la división Parrodi había 
cortado el camino por el Vaquero, para seguir por San 
Felipe en persecución del grueso de las fuerzas pronun- 
ciadas, volvió sobre la plaza de San Luis atacando en la 
madrugada del día i ^ á las pocas guardias nacionales 
que había puesto sobre las armas el Gobernador interino, 
mandadas por el Lie. D. Luis Díaz de León. 

Una avanzada que había salido para observar los mo- 
vimientos de Othón, capturó cerca de la Villa de Pozos 
al caer la tarde del día 12 al Coronel D. Nicanor Lobo 
Guerrero y al Sr. D. Vicente Sierra que se habían ade- 
lantado á las fuerzas reaccionarias que volvían de Santa 
María para San Luis. Esa avanzada llegó á las ocho de 
la noche trayendo presos á dichos señores y con la no- 
ticia de que los reaccionarios acababan de llegar á la Ha- 
cienda de la Pila, probablemente en marcha para esta 
ciudad. Los presos fueron encerrados en una pieza de 
los bajos de Palacio, y los guardias nacionales en núme- 
ro de 114 hombres mandados por los Lies. Gordoa y 
Díaz de León, ocuparon las alturas del Carmen, Cate- 
dral, Parián y Palacio. Los reaccionarios de Othón se 
presentaron á las puertas de la ciudad, á la madrugada 
del día 1 3 con el batallón que tenía á sus órdenes el Co- 
ronel D. José María Al faro. 

La guardia nacional se batió heroicamente, el Lie. Díaz 
de León dio pruebas de valor y serenidad, pero ni por el 
número, ni por la disciplina, ni por la calidad de arma- 
mento podían aquellos pocos ciudadanos armados resis- 
tir con ventaja á las fuerzas de Othón, que era tropa de 

111.-28 



17(1 HISTORIA DK SAN I .CIS 



ejército, en trifile número y mandada por un jefe inteli- 
>'ente como fué el Sr. Alfaro. , j , u , , k> 

" El combate duró, sin embargo, mas de dos horas, Da- 
tiéndose asaltantes y asaltados en las calles de una ace- 
ra á otra, en las torres de los templos f^, Camnen y la 
Pirrouuia V en los patios y azoteas del l'akKio V.el ca- 
rian La guardia nacional sucumbió teniendo perdidas 
arnentables, como la del joven D. Bernardo López, tío 
deTconocid¿ liberal potosino y antiguo amigo nuestro 
Beni-no Arriaga, yotros liberales artes^iiios nue figura- 
ban en la indicada milicia. El escribano publico D. 
Gemían Arriaga recibió también un balazo en un brazo 
quThubo necesidad de amputárselo y algunos tran- 
seúnte^ fueron igualmente muertos o heridos por haber 
salido de sus casas á satisfacer la curiosidad de presen- 

'^'^El^Sr D Vicente Sierra que como hemos dicho estaba 
en calidad'de preso por sus opiniones políticas conser- 
vadoias en compañía del Coronel Lobo en una pieza de 
os bajos de Palacio, recibió también la muerte de manos 
le sus mismos correligionarios. Al asaltar estos el Pa- 
acio entraron disparando sus armas para elpa lo,atlem- 
no aue los Sres. Sierra y Lobo se asomaban á la ventana 
ara ve lo que sucedía^ Una de las balas disparadas 
por las fuerzas de Othón fué á herir al Sr. Sierra, causán- 
dole la muerte instantáneamente. 

Es e señor no era militar, era un comerciante honiado 
V trabaiador, que por sus opini^'nes conservadoras, tue 
nerseSy al salir Othón para Santa Mar a se fue con 
^1 [4ra evitar ser molestado. El día que Othon regreso 
4 S-in Luis venía adelante de las tropas con D. Nicanoi 
Lobo que aunque militar no traía ningún mando en ellas 
Los dos fueron aprehendidos por la avanzada de la plaza 
en los términos que hemos consignado. 

Los Lies. Gordoa y Díaz de León y algunos de los li- 
berales comprometidos pudieron escapar cayendo otros 
prisioneros y la mav»r parte de los guardias nacionales. 



HISTüIÍIA UE SAN LUI S 171 

En las primeras horas del ' triunfo de los reaccionarios 
circuló la voz de que iban á ser fusilados algunos de los 
presos, cuya noticia exitó los sentimientos siempre^ ge- 
nerosos del bello sexo, y un grupo respetable de señoras 
y señoritas á cuya cabeza se pusieron las señoras her- 
manas del Sr. Othón, se presentaron en Palacio á supli- 
car á este señor y al Coronel Alfaro, que se revocara la 
sangrienta orden. Ambos señores contestaron que no 
era cierto que hubieran ordenado fusilar á ningún prisio- 
nero; que todos permanecerían presos mientras las cir- 
cunstancias exigían conservarlos en esa condición, y que 
quedaban comunicados para que pudieran visitarlos sus 
familias y amigos que quisieran en las horas ordinarias. 
Colmaron de cumplimientos á las peticionarias felici- 
tándolas por los nobles sentimientos de que. daban 
prueba los que las impulsaron á atravesar las calles de 
la ciudad en momentos en que todavía no estaba en ella 
restablecida la quietud, y el Sr. Alfaro las acompañó 
hasta la casa de las Sras. Terán donde se habían reunido. 

El combate del día 13, si bien parece insignificante, 
militarmente considerado, para San Luis no lo fué, por- 
que muertos, heridos y prisioneros, todos fueron hijos 
de San Luis, pertenecientes á familias más ó menos co- 
nocidas pero en lo general hombres trabajadores, que al 
bajar á la tumba ó quedar inválidos, dejaban un taller sin. 
los brazos que lo movieran y una familia sumida en el 
dolor y la miseria. 

Pero no habían de parar aquí las escenas tristes y 
sangrientas que le estaba reservado á San Luis presen- 
ciar. La lucha estaba apenas iniciada, y como en todas 
las que se habían verificado en el país, nuestro Estado 
tenía que desempeñar un papel importante. Su posición 
topográfica, sus elementos de riqueza y el valor y abne- 
gación de sus hijos acreditados en mil combates, lo co- 
locaban entre los primeros llamados al sacrificio, en la 
terrible contienda que se preparaba. 

Apenas tenían dos días en ¡a ciudad las fuerzas reac- 



*¿¿- 



172 HISTORIA DK SAN LUIS 



<ionarias de los Sres. Othón y Alfaro, cuandollego a ella 
por el camino de Escalerillas el Gobernador D. José Ma- 
ría Aguirre, con el batallón de Aguascalientes a las orde- 
nes del Coronel D. José Longinos Rivera, que venia 
nombrado Comandante general del Estado por el üo- 
bierno del Sr. Comonfort. Acompañaban ademas al br. 
Aí^uirre una compañía de guardias nacionales de San 
Luis y un piquete de caballería. El Sr. Aguirre empren- 
dió la marcha de Aguascalientes para San Luis al recibir 
el parte del Lie. Gordoa de que Othón había abandona- 
do la plaza, en el camino supo que éste había vuelto y 
que la había tomado por asalto con todos los pormeno- 
res de él y la fuerza con que contaba. Esto no obstante, 
y siendo la fuerza que traían el Gobernador y el Coman- 
dante general algo más numerosa que la de los reaccio- 
narios, avanzaron con el propósito de sitiar a estos ín- 
terin les llegaba de México ó de alguna otra parte el auxilio 
que pudiera mandar el Gobierno general para tomar la 
plaza á viva fuerza, ó hacer rendir á los defensores. 

Dichos señores Aguirre y Rivera, llegaron el día 15 
posesionándose del convento de San Francisco. Los 
Sres Othón y Alfaro levantaron trincheras y abrieron 
fosos á la mitad de las ocho calles que desembocan a la 
plaza principal, reduciendo así su línea fortificada al cor- 
to perímetro de dicha plaza, porque no contaban con 
otra fuerza que la del Batallón del Sr. Alfaro que no lle- 
o-aba á ^00 hombres, por las bajas que tuvo en su mar- 
cha á Santa María, contra marcha para San Luis y acción 
de guerra del día 13. Tenían además 60 hombres de la 
policía y cuatro piezas de artillería que por descompues- 
tas las dejó el Gral. Sánchez, y que las hicieron servir 
arreglándolas violentamente. 

Con una parte de esta fuerza dotaron los ocho fortines, 
tenían co hombres de reserva en Palacio y con el resto 
cubrieron las alturas del Carmen, Colegio de Ninas, 
Obispado, La Compañía y Palacio, obligando a los guar- 
das de la Aduana á que defendieran el punto de ban 



# 



HISTORIA DE SAN LUIS 178 

Juan de Dios. Los sitiadores ocuparon, además de la 
torre de San Francisco en cuyo convento establecieron 
el cuartel general, las alturas de San Agustín, La Merced, 
Casa de ejercicios, que hoy es Seminario Conciliar, y al- 
gunas casas de la calle de Maltos. 



* 



El Gral. D. Santiago Vidaurri, en buena armonía ya 
con el Gobierno general desde los convenios de la Cues- 
ta de los Muertos, ofreció al General Presidente sus ser- 
vicios para pacificar el Estado de San Luis, los que ad- 
mitidos por el Sr. Comonfort organizó el jefe fronterizo 
una fuerza de mil quinientos hombres, con los que se 
puso en marcha para la ciudad sitiada, pero mientras que 
se cambiaron las comunicaciones respectivas y recorrió 
la división de Vidaurri la larga distancia de Monterrey á 
San Luis, pasaron veintitrés días que fueron de terrible 
angustia para los habitantes pacíficos, principalmente pa- 
ra las familias de escasos recursos que sufrieron las pe- 
nalidades consiguientes á la falta de medios para sub- 
sistir. 

En ese memorable sitio, ridículo por la impotencia de 
sitiados y sitiadores para decidir en uno ó más combates 
la posesión de la plaza, toda vez que unos y otros care- 
cían de gente y armas para defender ó batir los puntos 
que respectivamente ocupaban, la derrotada por ambos 
fué la población, porque tanto la sacrificaron los reaccio- 
narios como los liberales. 

A los seis ú ocho días de sitio, viendo los vecinos que 
ninguno de los beligerantes emprendía nada serio contra 
el otro, y obligados á buscar los artículos de primera ne- 
cesidad para sus familias, empezaron á salir de sus casas 
con tal objeto, acostumbrándose á oir silbar las balas que 
sitiados y sitiadores se cambiaban de una á otra altura 



174_^ IJISTORÍA DE SAN LUÍS 

sin causarse ningún daño, porque lo hacían tras los res- 
pectivos parapetos; pero tal vez con el deseo de no des- 
perdiciar tanto proyectil, y despechados de que ellos no 
lograban ofenderse con sus disparos? declararon enemigo 
común al infeliz vecindario, y desde los parapetos y al- 
turas cazaban á las mujeres y á los pobres que andaban 
en las calles consiguiendo recursos y víveres comprando 
los últimos para las familias á quienes servían. 

Este punible entretenimiento se prolongó hasta que 
llegó la división de Monterrey, siendo más las víctimas 
de la gente pacífica que las que sucumbieron en los 
veintiocho días del llamado sitio. 

El día II de Febrero llegaron las fuerzas de Nuevo 
León á Santiago del Río, desde cuya Villa intimó el Gral. 
Vidaurri la rendición de la plaza. El Sr. Alfaro contestó 
negativamente diciendo que estaba preparado para de- 
fenderla, y en la tarde del mismo día atacaron los fron- 
terizos los puntos de San Juan de Dios y el Carmen, los 
que cayeron en su poder al entrar la noche. 

El Sr. Vidaurri dictó las disposiciones del caso para 
dar el asalto general al amanecer. A media noche se 
tuvo noticia en el cuartel general de Vidaurri que los je- 
fes reaccionarios habían abandonado la plaza, dispersan- 
do la tropa, dando libertad á los presos de la cárcel que 
habían agregado á sus filas, y que jefes v oficiales bus- 
caban su salvación en la ocultación ó la fuga. 

Vidaurri dispuso inmediatamente que el Coronel Zua- 
zua con un cuerpo de rifleros, avanzara al centro de la 
ciudad para evitar los desórdenes que pudiera ocasionar 
la dispersión de la tropa sitiada, y aprehender el mayor 
número de reos de los que se habían puesto libres, re- 
duciéndolos otra vez á prisión. 

Las tropas de Zuazua ocuparon el recinto atrinchera- 
do, algunas patrullas recorrieron las calles de la ciudad 
haciendo algunas aprehensiones de soldados y reos pró- 
fugos, otros salieron por los caminos en persecución de 
los fugitivos, y los repiques y dianas anunciaron á 



HISTORIA DE SAN LUIS 175 

la ciudad al amanecer del día 12, el triunfo de los libe- 
rales. 

• En el mismo día fueron aprehendidos los Sres. Othón 
y Alfaro que estaban ocultos en el Beaterio de San Nico- 
lás, el primero detrás del altar mayor y el segundo en el 
coro. Se dijo que un dependiente de aquel Colegio de- 
nunció el escondite de los jefes reaccionarios. 

En el ataque á la plaza del día i^ de Enero, algunos 
dependientes de una casa de comercio española hicieron 
fuego desde las azoteas sobre los guardias nacionales 
que se batían con los asaltantes en los portales del Pa- 
rían y en las banquetas del Palacio; y durante el prolon- 
gado asedio de la ciudad la voz pública acusaba ala mis- 
ma casa y á otras de la propia nacionalidad de que los 
puntos defendidos por liberales recibían proyectiles dis- 
parados de dichas casas. 

Ese rumor fué causa de que la inventiva popular hi- 
ciera circular la noticia de que el Gobernador Aguirre, 
situado como hemos dicho en San Francisco, iba adietar 
enérgicas providencias contra los españoles que estaban 
á su alcance, fuera de trincheras, reservándolas también 
para los que estaban dentro, cuando las fuerzas liberales 
ocuparan la plaza. Díjose también que los pronunciados 
del 10 de Diciembre recibieron recursos de algunos es- 
pañoles ricos para efectuar la revolución. 

Todas esas especies hicieron que el Vice-Cónsul es- 
pañol D. Blas Pereda, dirigiera una nota un tanto altiva 
al Sr. Gobernador Aguirre, protestando contra los cargos 
que en el público se hacían á los subditos de su nación, 
y pidiendo para ellos las garantías á que las leyes les 
daban derecho. El Sr. Aguirre conteste decorosamente 
que no tenía noticia de tales especies, y que en todo ca- 
so creía que no podrían los propagadores de ellas rendir 
las suficientes pruebas, siendo por lo mismo inexacto 
que el Gobierno del Estado pensara dictar medidas re- 
presivas e-ontra subditos de España. Efectivamente hu- 
bo en esa vez alguna exasperación en los rumores acogi- 



176 HISTORIA DE SAN LUIS 

dos por el público, pero sí fueron ciertos los disparos 
sobre los guardias nacionales el día 1 3 de Enero. Un 
año después se acentuó ya más la simpatía de la colonia 
española por el partido reaccionario, y algunos de sus 
miembros llegaron hasta tomar campo en las illas arma- 
das de aquel partido. 

La colonia francesa simpatizó con los liberales. Asistía 
á sus reuniones y fiestas, y no ocultaba su deseo por el 
triunfo definitivo de la causa liberal, pero no tomó, co- 
mo la española, participio activo y armado-en la cuestión 
que se ventilaba. 



HISTORIA DE SAN LUIS 177 



CAPITULO ir 



SUMARIO. 



t?atalla tle la Magdalena.— Kl Gral. üsollo herido y prisionero.— Caballerosa conducta 
del (íral. Parrodi.— El Presidente indulta á Osollo.— Vidaurri y Aguirre en pug- 
na. — Vidaurri regresa á Monterrey. — Se publica en San Luis la Constitución Fe- 
deral.— Es jurada en toda la República. -Elección de Legislatura constituyen- 
te.— Declara (íobernador al Oral. Parrodi. — Nombra .substituto á D. Eulalio 
Degollado.— Dificultades entre México y España.- Sucesos á que dieron lugar.— 
Saludo al pabellón inglés.— Polémica periodística.— Elección de los Poderes Fe- 
derales.— El Presidente electo nombra su Ministerio.— Vacilación política del 
Pre.^ideute Conionfort. — Excitación en los partidos políticos. — Acusación contra 
el Ministro de Hacienda. — Falso informe al Congreso. — Proimnciamiento de Zu- 
loaga. — Comonfi.-rt acepta el plan de Zuloaga. — Es rechazado por la mayoría de 
los Estados. — Conionfort trata de volver al orden constitucional. — Reforma del 
plan de Tacubaya.— Osollo y Miramón atacan á Comonfort.— Este jefe se retira- 
entregando el poder al Presidente de la .Suprema Cf>rte. — vSucesos de San Luis, 
con motivo del mi.smo plan de Tacubaya. — El Sr. Juárez sale de México para e, 
interior y nombra Ministerio. — Otro aspecto de la revolución en San Luis. 



Cinco días antes de la ocupación de San Luis por las 
tropas del Estado, y las de Nuevo León y Aguascalien- 
tes, derrotó el Gral. Parrodi á la división reaccionaria del 
Gral. Sánchez en el cerro de la Magdalena, después de 
diez y seis días de asedio. Ostigados por el hambre y 
la sed abandonaron la fuerte posesión que ocupaban, y 
después de cuatro combates verificados desde las cinco 
de la mañana hasta las cinco de la tarde del día 7 de Fe- 
brero, se retiraron en precipitada fuga dejando en poder 
del vencedor toda su artillería, trenes, acémilas y ca- 
rruajes. 



178 lUSTOlUA Di: SAN Ll'IS 

El Sr. Coronel Osollo que fungía de Mayor general re- 
cibió una bala de cañón en el brazo derecho, por lo que 
tuvo que presentarse prisionero al Coronel Paredes en la 
Hacienda de Ajuchitán, de donde ya no le permitió pasar 
la debilidad que le causaba la pérdida de sangre. De 
esa finca fué conducido con todo cuiáado á la de Espe- 
ranza, donde sufrió el día 9 la amputación del brazo. El 
Gral. Parrodi visitó al Sr. Osollo en el lecho del dolor, 
manifestándole un sentimiento sincero por la desgracia 
que había tenido. Estuvo presente en el acto de la am- 
putación y sostuvo con su cuerpo el del Sr. Osollo, 
mientras los médicos lo curaban. 

Al dar parte al Gobierno el Sr. Parrodi de la prisión del 
Sr. Osollo y de habérsele amputado el brazo derecho por 
los médicos de las tropas liberales, solicitó el indulto del 
prisionero, terminando su petición con las siguientes fra- 
ses: "Me dirijo al mismo General que dijo á los heridos 
en Puebla: Los heridos no me pertenecen: ya Dios los ha 
castigado. Yo pido ahora al Primer Magistrado de la .Na- 
ción clemencia para este desgraciado joven." El Sr. Co- 
monfort concedió el indulto al Sr. Osollo y recomendó 
que fuera atendido y tratado con los propios miramien- 
tos que á su persona, que se le notitlcara que quedaba 
preso en su alojamiento bajo su palabra de honor, mien- 
tras que el estado de su salud le permitía bajo la misma 
condición, marchar á presentarse al Ministerio de la Gue- 
rra. Los demás jefes, oficiales y soldados prisioneros, 
fueron conducidos á México por el Gral. Lamberg. El 
Gral. Calvo se había retirado días antes de la batalla, 
enfermo á la Sierra; el Gral. Sánchez pudo huir sin ser 
aprehendido, y el Gral Mejía, derrotado en Tunas Blan- 
cas, andaba huyendo por las montañas. 

Los Sres. Vidaurri y Aguirre, como enemigos políticos 
por la cuestión de Coahuila, no guardaban la mejor ar- 
monía en la ciudad de San Luis, después de la ocupa- 
ción de esta plaza por las fuerzas de ambos caudillos. El 
Sr. Vidaui rincón su carácter de General en Jefe dictaba 



HISTOHIA Oí: yAN LUIS ]79 

disposiciones que el Sr. Aguirre estimaba como ataques 
á la soberanía de San Luis é invasión de las atribuciones 
de las autoridades locales, y con este motivo se cam- 
biaban comunicaciones enérgicas que hacían temer un 
contlicto entre dichos funcionarios. Por fortuna el Go- 
bierno general ocurrió á tiempo á cortar esas diferencias, 
dando las gracias al jefe fronterizo por sus servicios en 
la pacificación de San Luis, y ordenándole que regresara 
á Nuevo León para publicar solemnemente la Constitu- 
ción Federal. 

Este código, tan acalorada y prolijamente discutido 
durante siete meses, y que constituía la principal prome- 
sa de la revolución de Ayutla, fué tu'mado por los dipu- 
tados que componían el Soberano Congreso constituyen- 
te el día <; de Febrero de 18^7 y sancionado y promulga- 
do por el Presidente y su "Gabinete el 8 del mismo 
mes. En San Luis se publicó por bando nacional el 26 
de Marzo. 

El Gobierno general expidió una ley para que los fun- 
cionarios y empleados públicos de toda la nación pres- 
taran juramento de cumplir y hacer cumplir en sus res- 
pectivos casos el indicado código. Esa suprema dispo- 
sición pintó la raya separatista entre conservadores y li- 
berales, separándose de éstos los pocos que quedaban 
en algunos destinos públicos, y abrazando la causa libe- 
ral algunos de quienes no se aguardaba que se filiaran 
en ella de buena fe. El Episcopado mexicano protestó 
contra la Constitución y esgrimió sus armas contra los 
que le juraron obediencia, negando á éstos la absolución 
en artículo de muerte, y la práctica de todos los sacra- 
mentos. 

Se creyó que la revolución estallaría de una manera 
formidable, pero contra esa creencia se vio que el año de 
1857 fué el que permaneció más tranquilo, y seguramen- 
te la paz se habría consolidado si no la hubiera inte- 
rrumpido el mismo Gobierno, por un lamentable error 
que produjo la funesta consecuencia, de entregar la sitúa- 



180 HISTORIA DE SAN LUIS 



ción al enemigo vencido, y ensangrentar el terrritorio 
nacional de un extremo á otro de la República. 

Después de promulgada la Constitución de 1857 que 
debía comenzar á regir el 16 de Septiembre, los Estados 
procedieron á elegir sus Legislaturas constituyentes y 
Gobernadores para entrar al orden constitucional. Ve- 
rificada en San Luis esa elección resultaron electos di- 
putados los Sres. Miguel Avila, Juan N. Mata, Carlos Ma- 
ría Escobar, Juan Noreña, Gabriel Anaya, Manuel Terra- 
zas, Celso Olivares, Eulalio Degollado, Crescencio Mana 
Gordoa, Antonio Ladrón de Guevara, Miguel María Es- 
parza, Martín Gascón, Domingo Dena y Gregorio Váz- 
quez; Gobernador del Estado el Gral D. Anastasio Pa- 

La Legislatura sé instalo solemnemente el 9 de Julio, 
v al siguiente día declaró Gobernador al Gral. Parrodi, 
pero no estando en San Luis el agraciado, la misma 
Asamblea procedió á nombrar un Gobernador substituto, 
recayendo ese nombramiento en el Sr. D. Eulalio Dego- 
llado, Al hacer el juramento legal ante la Legislatura, 
pronunció este señor un discurso descubriendo en el 
avanzadas ideas en sentido liberal y expidió también 
una proclama. Nombró Secretario de Gobierno á D. 
Ramón F. Gamarra y Prefecto de la capital á D. Francis- 
co López de Nava. 



Un incidente internacional estuvo á punto de inte- 
rrumpir también la paz y buena armonía entre México y 
España. Pendiente el negocio del pago de la conven- 
ción, ocurrieron un asalto y asesinatos en San Vicente, 
en Diciembre anterior, por criminales del orden común. 
La conducta inconveniente y torpe de un Ministro torpe 
de aquella nación al tratar con nuestro Gobierno el pri- 




DON^ÍEULALIO DEGOLLADO, 
GOBERNADOR DEL ESTADO. 



HISTORI A DE SAN LUIS IS] 

mer asunto y al reclamar la debida reparación y castigo 
de los delincuentes por el segundo, orilló la cuestión á 
un extremo tan delicado, que se tuvo por seguro un rom- 
pimiento entre ambas naciones. 

Los españoles residentes en México, sea por su anti- 
guo hábito de ser gobernados por monarcas déspotas, ó 
porque veían también que en nuestro nuevo sistema de 
gobierno, el clero y el ejército no tendrían en él la pre- 
ponderancia que bajo el sistema conservador, fueron en 
lo general enemigos del gobierno liberal, tomando en los 
asuntos políticos un participio á todas luces indebido, y 
no desperdiciaban ninguna oportunidad que se presen- 
taba para hostilizar y desprestigiar al orden de cosas 
existente. Ellos y su Ministro daban á su patria tales 
informes de la nuestra bajo el Gobierno de Comonfort, 
que los periódicos españoles y aún los funcionarios pro- 
minentes de Madrid, trataban á México de la manera más 
despreciable. 

El Ministro español, porque no fué posible satisfacer 
la exigencia que tuvo de aprehender y castigar á los 
asesinos de San Vicente en un término perentorio, se 
retiró para España interrumpiendo las relaciones entre 
ambos paises. 

El Gobierno mexicano envió al Sr. Lie. D. José María 
Lafragua con el carácter de Enviado Extraordinario y 
Ministro Plenipotenciario, cerca del Gobierno de S. M. 
C, para arreglar con éste ios asuntos pendientes, pero el 
Sr. Lafragua no fué recibido oficialmente, lo que dio á la 
cuestión un carácter desagradable, y obligó al Gobierno 
de México á participar á los Estados semejante suceso, 
excitándolos á que se prepararan para la probable guerra 
entre las dos naciones. 

El Gobierno español no hacía un secreto de sus sim- 
patías por los conservadores y de su hostilidad para con 
los liberales. En la misma capital de España y en la 
ciudad de la Habana había sido recibido con marcadas 
muestras de aprecio y consideración el Gral. D. Antonio 



1S2 HISTORIA m: SAN LUIS 

López de Santa Anna, y públicamente se expresaba el 
deseo de que este General volviera á ocupar la Presi- 
dencia en México. En la Habana el Capitán general de 
la Isla de Cuba, Gral. Concha, lo agasajaba y lo atendía 
singularmente, y algunos periódicos hablaron de tratados 
que el General mexicano estaba próximo á firmar, con la 
condición de que el Gobierno español lo sostuviera en 
el poder. 

Él Gral. Concha decía al Ministro de Estado que se 
presentaba una ocasión favorable para conseguir de Mé- 
xico cuanto se pretendiera exigir, y sin arriesgarse en 
una guerra formal que podría dar por resultado la pérdi- 
da de la isla de Cuba; que no se necesitaba más que 
mantenerse en actitud hostil contra México y prestar 
apoyo á Santa Anna, para derrocar al Gobierno liberal de 
Comonfort. 

Un periódico de la Habana decía también que el Gral. 
Santa Anna ofrecía celebrar un tratado con España en el 
momento en que ya estuviera al frente del Gobierno de 
su país, en cuyo tratado México reconocería el pago de 
la convención sin condición alguna; pagaría un millón de 
pesos como indemnización por los asesinatos cometidos 
en San Vicente y celebraría con España otro tratado de 
alianza ofensiva y defensiva contra los Estados Unidos. 
España, en cambio, facilitaría á Santa Anna tres buques 
de guerra y mil quinientos hombres para efectuar una 
expedición contra cualquiera de los puertos mexicanos, 
y en caso de no ser bastantes pediría más refuerzos, de- 
biendo Santa Anna sostener esas tropas desde su desem- 
barque, hasta que estuviera consolidado su Gobierno. 

El periódico "La España," diario ministerial de Madrid, 
publicó las condiciones que había de aceptar México pa- 
ra que las cuestiones pendientes se resolvieran d/gna y 
pacif/c Límente. Helas aquí; 

"i" Destituir de su mando militar á D. Juan Alvarez 
y mandarle formar causa, así como á todos sus cómpli- 



HISTORIA DE SAN LUIS 18-3 

ees, para que con arreglo á las leyes, sean castigados en 
cuanto se les pruebe por los medios legales, muy fáciles 
en este caso, su participación en los crímenes de Di- 
ciembre. 

"2" Derogar las leyes que, á pesar de las censuras de 
los hombres sensatos de la República, continúan glorifi- 
cando los aniversarios de las matanzas de españoles, y 
fomentando el consiguiente odio contra nuestra patria. 

"3" Dar una satisfacción completa por el desmán del 
embargo de los acreedores, realizado en Abril de 1856 y 
sobre el cual no ha recaído aún castigo ni reparación de 
ninguna clase. 

"4° Restablecer en toda su fuerza y vigor el tratado 
de 1853, y desistir para siempre de los ataques de mala 
ley que4e ha dirigido. 

"Y 5'" Dar nuevas y más eficaces garantías que las 
interiormente estipuladas, de que en adelante no se re- 
petirán las infracciones, los desmanes, las argucias y los 
atropellos que tantas veces se han visto con mengua del 
gobierno de México por hacerse culpable de ellos, y con 
desdoro de España por haberlos tolerado." 

El Gobierno mexicano estaba tan lejos de escuchar 
esas proposiciones, si hubieran llegado á hacérsele, que 
dio instrucciones al ministro Lafragua, para que si en un 
término perentorio no era recibido por el Gobierno espa- 
ñol, en su carácter de enviado extraordinario y ministro 
plenipotenciario, cortara toda negociación y se retirara^ 
de Madrid* 

La circular del Ministro de Relaciones'exitó vivamente 
los ánimos en todo el país, renovando los antiguos odios 
y en muchos Estados los Gobernadores publicaron pro- 
clamas llamando á las armas á los ciudadanos para de- 
fender el honor nacional. Algunos de los jefes reacio- 
narios de importancia como los Grales. D. Tomás Mejía 
y D. Antonio Corona, ofrecieron al Gobierno deponer las 
armas en la guerra fratricida, mientras durara la extran- 



184 HISTORIA D E SAN LUIS 

jera, y pedían un puesto en el ejército mexicano para 
combatir á los españoles. 

En San Luis se organizó !a guardia nacional, formando 
por lo pronto un cuerpo de ooo plazas, cuyo batallón se 
tituló "Libres del Potosí," y nombró Coronel conforme á 
la ley, al Dr. D. Buenaventura Paz; Tt. diente Coronel á 
D. Pilar Bustamante y Mayor al Lie. D. Francisco de P. 
Villanueva. En ese cuerpo figuraron como oficiales D. 
Teófilo Parras, D. Tirso Condelle, D. Florencio Cabrera, 
los Lies. D. Crescencio María Gordoa y D. Fortunato 
Nava, D. Luis Díaz de León, el Dr. D. Ambrosio Salazar, 
el escribano público D. Isidro Calvillo, D. Luis Legorre- 
ta, D. José María García, D. Macedonio ürtiz y otras per- 
sonas igualmente muy conocidas. 

El Gobernador Degollado expidió también su procla- 
ma y ofreció al Gobierno que el Estado de San Luis se 
presentaría en el combate como siempre lo hacía, entre 
los primeros que ocurrieran á la defensa de la patria. 



* 



Los Sres. Othón y Alfaro, indultados por el Gobierno 
general siguieron en prisión de la que se fugaron, según 
se dijo entonces, con conocimiento privado del Gober- 
nador del Estado. El primero fué reaprehendido en 
Querétaro y conducido á México, obteniendo á poco 
tiempo del Gobierno absoluta libertad. 

El Sr. Samaniego alcanzó también la gracia de indulto, 
pero mandó el Gobierno que le fueran confiscados sus 
bienes por la responsabilidad que había contraído perso- 
nalmente para el pago de los fondos que tomaron los 
pronunciados del lo de Diciembre del año anterior, de 
la conducta que estaba depositada en el vice-consulado 
inglés, y allanadas las dificultades que se suscitaron en- 
tre el Gobierno de S. M. B. y el mexicano, por la ofensa 



HISTORIA DE SAN LUIS 185^ 

que infirió al escudo inglés el jefe reaccionario encargado 
de extraer dichos fondos, terminaron enarbolándose la 
bandera de la Gran Bretaña ¿\ día 23 de Junio en la ca- 
sa del Agente consular, frente á la puerta del costado de 
Catedral, y saluda'", dola cerh una salva de veintiún caño- 
nazos, inhutdndote ese homenaje ante el pueljlo de Li ciu- 
dad de San Luis que presenció el agravio inferido al mismo 
pabellón en el mes de Enero por los sublevados que acaudi- 
llaba D. Manuel Calvo, según las palabras empleadas 
en el convenio respectivo. 



* 



. Tan luego como se restableció en San Luis el orden 
constitucional apareció un periódico conservador titulado 
"La Razón," redactado en jefe por el Lie. D. Miguel 
Lasso, que como el Sr. Othón había antes pertenecido al 
partido liberal puro. Escribían también en ese periódico 
el Lie. D. José Castillo, igualmente antiguo liberal, D. 
Camilo Bros y dos ó tres eclesiásticos de fama literaria. 
Salía de la imprenta de D. Genaro Dávalos que sufrió 
una vez una multa de 500 pesos y seis meses de prisión 
por un artículo injurioso contra D. Ignacio Villalobos, 
del cual apareció responsable un individuo desconocido 
que pudo probar ante el juez que el Sr. Dávalos le había 
dado dos pesos porque firmara el artículo. 

El periódico citado entabló polémica con el órgano del 
Gobierno sobre el juramento de la constitución, y sobre 
las demás cuestiones que suscitaron las leyes de desa- 
mortización y de obvenciones parroquiales. Los artícu- 
los más notables que sobre estas materias dio á luz, fueron 
atribuidos á los Sres. Canónigos Conde y Guajardo y al 
Lie. D. Luis Guzmán, aunque nunca aparecieron sus fir- 
mas ni sabemos con qué fundamento se les creyó auto- 
res de ellos. 



186 HISTORIA DE SAN LUIS 



El periódico del Gobierno que tomó el nombre de "Bo- 
letín Otkiai" era redactado por el Lie. D. Félix R. Gómez 
y por D. Pedro Huici. 

El Gobierno general dispuso que volviera á su Estado 
el Batallón de Aguascalientes con su jefe el Coronel 
Rivera, dejando éste, por tanto, la Comandancia general 
del Estado, que vino á desempeñarla el Coronel D. Ma- 
riano Morett, reemplazando á aquel cuerpo el f de caba- 
llería que mandaba este jefe. 






Las elecciones para los poderes federales se verifica- 
ron en los términos prevenidos en la ley orgánica electoral, 
saliendo en San Luis electos diputados al primer congre- 
so constitucional, persona-, de todos los partidos políti- 
cos, de lo que resultó que los conservadores y moderados 
se abstuvieron de ir á la representación nacional por no 
jurar la constitución, y porque el estado de las cosas los 
obligaba á permanecer firmes en las filas que habían 
elegido. 

La elección de Presidente constitucional recayó en el 
Gral. D. Ignacio Comonfort, en competencia con los Sres. 
D. Miguel Lerdo de Tejada, D. Melchor Ocampo y D. 
Santiago Vidaurri; y la de Presidente de la Suprema 
Corte de Justicia en el Sr. Lie. D. Benito Juárez. 

El Presidente de la República entró á funcionar con el 
carácter de constitucional el \" de Diciembre. Nombró 
el ministerio compuesto de los Sres. D. Juan Antonio de 
la Fuente para Relaciones; D. Benito Juárez, Goberna- 
ción: D. Manuel Payno, Hacienda; D. Bernardo Flores, 
Fomento; D. Manuel Ruiz, Justicia, y D. José García 
Conde, Guerra. 

El Sr. Comonfort tuvo miedo de gobernar con la cons- 
titución de 1857. Su deseo desde que subió al poder 



HISTORIA DE SAN LUIS 187 

fué el de procurar una fusión de todos los partidos con 
la mira de que estos quedaran refundidos en el mode- 
rado á que él pertenecía. La prensa se apoderó de las 
vacilaciones del Presidente, y cada periódico le indicaba 
lo que debía hacer, según sus intereses políticos. Los 
conservadores le aconsejaban que diera un golpe de Es- 
tado, que proclamara la dictadura y que derogara la 
constitución y las leyes que atacaban la Iglesia; los mo- 
derados que se nombraran personas honradas que cali- 
ficaran las credenciales de los diputados, para que legal- 
mente fueran reprobadas las de los diputados electos 
f viera de las prescripciones de la ley; que de esta manera 
no habría Congreso y que Comonfort quedaría ejercien- 
do sólo el poder sin necesidad de atentar contra la re- 
presentación nacional; y los liberales puros que se 
echara en brazos del partido que lo había estado soste- 
niendo, con exclusión absoluta de los otros, y goberna- 
ra al país, apegándose estrictamente á las prevenciones 
constitucionales. 

Los mismos liberales que veían la conducta equívoca 
del .Presidente, trataron de acusarlo ante el Congreso 
con el fin de que fuera depuesto del mando y entrara á 
ejercerlo el Presidente de la Corte D. Benito Juárez. 

El nombramiento del Ministerio calmó algo los ánimos 
entre los liberales, porque había en él personas que da- 
ban toda clase de garantías á su partido, y esto bastó 
para que se revistiera por el Congreso al Presidente 
Comonfort de facultades extraordinarias para consolidar 
la paz y arreglar la Hacienda pública. 

Los motines militares no escaseaban en diferentes 
poblaciones secundarias de los Estados, el clero seguía 
en su tarea de predicar contra el juramento de la cons- 
titución y de esgrimir las armas de la iglesia entre los 
juramentados y los adjudicatarios; los conservadores y 
los moderados unidos en la cruzada contra el código de 
57, y las instituciones democráticas, trabajaban tenaz- 
mente para que el Presidente se separara del partido li- 



k 



18S HISTQIÜA DE SAN LUIS 

beral y diera el golpe á la constitución. En este pro- 
yecto estaba ya iniciado el Ministro de Hacienda, que 
fué acusado ante la cámara por un diputado de Michoa- 
cán, presentando como comprobante una carta dirigida 
al Gobernador de aquel Estado en la que aparecía la 
íH'ma del Ministro Payno. Este señor fué consignado á 
la sección del gran jurado, y fué llamado el Ministro de 
Gobernación Sr. Juárez para que informara sobre los 
rumores que corrían relativos á los cargos que hacía la 
voz pública al Gobierno. El Sr. Juárez informó en nom- 
bre del Presidente, que esos rumores carecían de fun- 
damento. 

El Sr. Juárez fué vilmente engañado y obligado á dar 
un falso informe al Congreso, pues el día 17 del mismo 
Diciembre estalló por fin el movimiento político tantas 
veces anunciado, y preparado por el mismo Presidente 
de la República. A la madrugada de ese día se pronun- 
ció la brigada Zuloaga ehTacubaya contra la constitución 
federal de 18157, proclamando interinamente la dictadura 
de Comonfort, á los tres meses convocaría este General 
un congreso extraordinario que formara otra constitución 
más conforme y adecuada á las costumbres é intereses 
de los mexicanos, y entre tanto formaría un consejo 
compuesto de un representante por cada Estado. 

El Sr. Comonfort declaró el día 19 su conformidad con 
el plan de Tacubaya, fueron arrestados los Sres. Benito 
Juárez, Isidoro Olvera y algunos diputados; los demás 
ministros renunciaron excepto el Sr. Payno que fué de 
los principales autores de esa revolución. 

Pocos Estados secundaron ese movimiento, la mayor 
parte protestó contra él y se inició desde luego formar 
una coalición de todos los Estados del interior para em- 
prender una formal campaña contra Comonfort y Zuloa- 
ga y restablecer el imperio de la constitución. 

El Presidente, al ver la actitud que tomaba la mayoría 
del país, se arrepintió de su obra y trató de volver sobre 
sus pasos, pero ya era tarde; el partido conservador se 



HISTOHIA DE 8AN LUIS IHí) 

había atraído al Gral. D. Félix Zuloaga con su brigada y 
se había apoderado de la situación. El Gral. D. José de 
la Parra se puso al frente de la brigada, reformó el 1 1 de 
Enero de 18:^8 el plan de Tacubaya en sentido netamen- 
te reaccionario,' aparecieron Osollo y Miramón poniéndo- 
se á la cabeza de las columnas de ataque, batieron á Co- 
monfort y tuvo este General que abandonar la capital 
rumbo á Veracruz para expatriarse, poniendo antes en 
libertad al Sr. Juárez, y entregándole el mando supremo 
como llamado por la ley para ejercerlo en su calidad de 
■Presidente de la Suprema Corte de Justicia. 



* 
* * 



El plan de Tacubaya fué secundado en San Luis el 29 
de Diciembre por el Comandante general D. Mariano 
Morett con el 3" de caballería del que era Coronel y un 
Batallón de Guanajuato que mandaba el Coronel D. José 
Dolores Arrieta. 

El Gobernador del Estado D. Eulalio Degollado no 
quiso tomar participio en el pronunciamiento y ocupó el 
convento del Carmen con la guardia nacional. El Sr. 
Morett excitó al Gobernador á que se adhiriera al plan de 
Tacubaya ó que depusiera su actitud hostil, para no ver- 
se en la necesidad de batirlo y que la población sufriera 
las consecuencias de un desorden. El Sr. Degollado in- 
sistió en su negativa, y estuvieron cambiándose algunos 
tiros los soldados de este señor y los del Sr. Morett, des- 
de el Carmen á San Francisco respectivamente, sin que 
el segundo intentara un ataque en forma al primero de 
esos conventos. 

El Sr. Degollado, persuadido de que toda resistencia 
sería inútil porque sus guardias nacionales eran soldados 
bisónos, en menor número que las tropas de Morett, y 
sin jefes aguerridos, abandonó el punto que había ocu- 



190 HISTORIA DE ¡SAN LUIS 

pado, y con unas compañías de la misma guardia, salió 
en la noche de la ciudad por el rumbo del Norte, llegan- 
do á la ciudad del Venado donde estableció el Gobierno 
del Estado. 

Dueño de la ciudad el Gral. Morett dio parte á Mé- 
xico de haber secundado el plan de Tacubaya, acompa- 
ñando la acta respectiva que levantó la guarnición, y 
reasumió los mandos político y militar. 

Solamente siete Estados secundaron el plan de Tacu- 
baya, pero de estos algunos hicieron un contra-pronun- 
ciamiento volviendo á reconocer la Constitución protes-, 
tando defenderla. Esta actitud de la República hizo ver 
á Comonfort el error que había cometido, y antes de que 
los reaccionarios se hicieran de todos los elementos ofi- 
ciales, se resolvió á que el partido liberal volviera al po- 
der, y este fué el motivo por lo que dio prontamente li- 
bertad al Sr. Juárez y se retiró para el extranjero. 

El Sr. Juárez acompañado del Sr. D. Manuel Ruiz sa- 
lió inmediatamente de la ciudad de México para la de 
Guanajuato, donde estableció el Gobierno constitucio- 
nal, participándolo á los Gobernadores de los Estados 
en circular firmada por el Sr. Ruiz con el carácter de Mi- 
nistro de Gobernación. 

Al saber en San Luis el Gral. Morett el centra-pronun- 
ciamiento del Sr. Comonfort, y que había entregado el 
mando supremo al Presidente de la Suprema Corte de 
Justicia, veritlcc también un movimiento seíiiejante, pe- 
ro sus tropas ya estaban seducidas por los partidarios de 
la reacción. 

El 22 del mes de Enero de 18^8 se pronunció á las 
once de la noche la guarnición de la plaza, incluso el 
mismo 3" de caballería que mandaba el Sr. Morett. Apa- 
reció como jefe del pronunciamiento el Coronel D. José 
María Alfaro, quien con ese motivo empezó titulándose 
General de División en Jefe del Ejército Regenerador. 

El plan fué diverso del que proclamó el día 1 1 en Mé- 
xico la brigada Zuloaga, pues Alfaro llamaba al poder al 



HISTORIA DE SAN LUIS 191 

Gral. D. Antonio López de Santa Anna. A los pocos días 
lo reformó proclamando las bases orgánicas de 184^. 

Nombró Gobernador del Departamento á D. Nicolás 
Mascorro y Prefecto de la capital á D. Juan Othón. Al 
reformar el plan, reasumió él los mandos político y mi- 
litar. 



192 UISTOKIA DE SAN LUIS 



CAPITULO V2° 



fSUMARK). 



Sí' csUiblet't' oí <i(>ljífnio reaLrionario.— Zuloaíia, l'i'esülente, ilcro^a la ley ile iltisaiiinl'- 
rizaci«'»n y la de <)))veiicioiies parroquiales. — Ke^tableoe los tueros et-lcsiástir.o y 
militar.— Alfaro en San TjUÍs reconoce al (iobierno «le Zuloaga. — Coalición ile 
los Kslailos. - l'arrodi, <íeneral en Jefe. — ^OsoUíj y Miranií'm. — Batalla de Sala- 
manca. —< 'apitulan I'arrodi y Doblado.— .luárez y sni^ .Ministros pri.sioneros en 
(íuadalajara.— lyos pone en libertad el jefe pronunciado. Man-lian i)ara Coli- 
ma. — Alta investi<lura al (íral. Degollado. — l''.l <iobieriio Federal so establece en 
Veracruz.— 'Miranióti en (ínailalajara. — Salo, para Zacatecas. — Deja en esa ciudad 
al Gral. ufanero. — Sigue i)ai'a San r.tiis. Znazvia lo ataca on Cai-rotas. — Mira- 
món se abre paso y llega á San l,ni!«. — ( 'basco (juc lleva una familia distinguiíla 
por <-ulpa de su jefe. 



Abandonado México por el Sr. Comonfort en la maña- 
na del día 22, el Gral. Zuloaga ocupó el Palacio y dispu- 
so que inmediatamente se reuniera una junta de repre- 
sentantes por los Departamentos que eligiera Presidente 
interino de la República. La junta fué compuesta ex- 
clusivamente de personas del partido conservador, y en 
ella figuraron todos los Obispos residentes en la capital 
y el célebre sacerdote Dr. D. Francisco J. Miranda. En 
el mismo día fué nombrado por esa junta Presidente in- 
terino el Gral. D. Félix Zuloaga, por 26 votos contra uno 
que obtuvo el Gral. Santa Anna, y otro el Gral. D. Miguel 
María Echeacrara^/. 



rilSTOrflA DE 8AX LUÍS 193 

Él Sr. Zuloaga presto el Juramento de estilo y entró á 
funcionar el 23 á las doce y media del día, nombrando 
su Ministerio de las siguientes personas: Relaciones, 
D. Luis G. Cuevas. Gobernación, D. Hilario Elguero. 
Justicia, D. Manuel Larraliizaf. Fomento, D. Juan Hie- 
rro Maldonado. Guerra, D':. José de la Parra: quedando 
vacante el Ministerio de Hacienda, que primero fué des- 
pachado por el Sr. Hierro y después por el Oficial Mayor 
de la misma Secretaría. 

El nuevo Gobierno reaccionario inició su Administra- 
ción derogando las leyes de desamortización y de ob- 
venciones parroquiales, con todas sus disposiciones re- 
lativas, y restableció los fueros eclesiástico y militar. Tal 
suceso fué celebrado con repiques, cohetes, iluminacio- 
nes y músicas, y las señoras de la capital dieron un voto 
de gracias al Gral. Zuloaga. 

Sabidos en San Luis los acontecimientos de México, 
el Sr. Alfaro reconoció al Gobierno del Gral. Zuloaga y 
éste lo confirmó en el Gobierno y Comandancia general 
del Estado. 

Desde que se supo en el interior de la República el 
golpe de Estado de Comonfort y luego el pronuncia- 
miento de Zuloaga en favor del partido conservador, 
empezaron los Estados á organizar tropas para defen- 
derse de cualquier ataque del enemigo y contribuir al 
restablecimiento del orden constitucional donde estu- 
viera alterado. 

Nuevo León que con Coahuila formaba en esos días 
un solo Estado, mandó su guardia nacional á los límites 
con San Luis, pero al saber que se había pronunciado en 
esta ciudad el Coronel Alfaro y que por tanto ya estaba 
dicha ciudad por cuenta del partido conservador, ordenó 
el Gobernador Vidaurri que las secciones que mandaban 
los Coroneles D. Martín Zayas y D. José Silvestre Aram- 
berri, ocuparan las poblaciones del Estado de San Luis 
situadas al Norte y las demás que les fuera posible. 

A la vez el Graí. Alfaro que supo lá entrada á territo- 

III.— 25 ^ 



194 IJISTORIA DE >SAX LÜ18 

rio de San Luis de las fuerzas fronterizas, dispuso que 
una brigada de infantería y caballería á las órdenes del 
Gral. D. Valentín Cruz, saliera á batir á las tropas inva- 
soras. 

El Coronel Zayas estableció su cuartel general en 
Matehuala, y de allí dio orden al Teniente Coronel D. 
Mariano Escobedo que con 250 hombres marchara á ocu- 
par la ciudad del Venado. 

Las dos secciones de tropas enemigas se encontraron 
en la Hacienda de Solís, propiedad del conocido español 
acaudalado D. Joaquín Hernández Soto. Escobedo ocu- 
pó el mesón de la íuica y Cruz la casa principal. A las 
ocho de la mañana del día 17 de Febrero de 181^8 atacó 
el Gral Cruz con 400 hombres y 2 piezas de montaña á 
Escobedo que tenía poco más de ^00 soldados. Des- 
pués de tres horas de combate, Cruz tocó parlamento y 
estaba conferenciando con Escobedo cuando se sublevó 
la infantería de Cruz, matando á su jefe el Teniente Co- 
ronel D. Atanasio López Portillo y al Capitán de la i** Com- 
pañía D. Ignacio Ugalde. 

Este suceso dio el triunfo á Escobedo, quedando 
prisioneros el Gral. Cruz y el Teniente Coronel Alemán, 
á quienes remitió Escobedo á Matehuala á disposición 
del Coronel Zayas. 

Este hecho de armas fué el primero que se verificó en 
territorio del Estado de San Luis Potosí, al empezar la 
cruenta guerra de Reforma ó de los tres años, y los jó- 
venes López Portillo y Ugalde ¡as primeras" víctimas de 
esa guerra. Los dos jóvenes pertenecían á distinguidas 
familias de la ciudad de San Luis. 






Los Estados del interior que formaron la coalición, 
reunieron un ejército de 7,000 hombres, bajo el mando 



HISTOHIA DE SAN LUIS 19'* 

del Gral. D. Anastasio Panodi. Con 6,000 avanzó ese 
jefe hasta Celaya y Apaseo y los otros mil los fraccionó 
á las órdenes de los Coroneles Zayas y Aramberri para 
hostilizar á los Estados de San Luis y Guanajuato. El 
Gobierno de México, ordenó la salida de una división á 
las órdenes del Gral. D. Miguel Miramón, que fué recibi- 
do en Querétaro con demostraciones de aprecio por la 
sociedad de aquella población, especialmente por las 
señoras. 

Después salió también de México el Gral. D. Luis G. 
de Osollo con más tropas á reunirse en el mismo Que- 
rétaro con la división Miramón, formando todas un total 
de 6,000 hombres y recibiendo el mando en jefe el mis- 
mo Sr. Osollo. 

El Gral. Parrodi retrocedió hasta Salamanca donde 
aguardó al enemigo. El Gral. Osollo se avistó el día 9 
empezando el ataque á las dos de la tarde hasta las seis. 
Al siguiente día continuó, siendo el éxito desfavorable al 
ejército constitucionalista. En esa batalla pereció el 
Coronel Calderón, jefe de buena fama en aquel tiempo 
como instruido, valiente y pundonoroso. 

Parrodi y Doblado se retiraron para Guanajuato en 
cuya ciudad capituló el 2" entregando la ciudad, solda- 
dos y armas al Gral. Osollo. El Sr. Parrodi siguió hasta 
Guadalajara donde también capituló, y entregó la plaza 
al Gral. Miramón. 






El Sr. Juárez formó en Guanajuato su Ministerio con 
los Sres. D. Melchor Ocampo, D. Santos Degollado, D. 
Manuel Ruiz, D. Ponciano Arriaga, D. Miguel Lerdo de 
Tejada y D. Guillermo Prieto. Salió de esa ciudad des- 
pués de la batalla de Salamanca, dirigiéndose á Guadala- 
jara. 



1^6 HISTORIA 1)10 SAN LUJS 

Estando el Gobierno en esa ciudad se pronunció por 
el plan de Zuloaga el Teniente Coronel del ^" de infan- 
tería D. Antonio Landa. Como este jefe daba el servi- 
cio en Palacio con su batallón, al relevar lá guardia del 
edificio el día 13 de Marzo de i8";8, la tropa de las guar- 
dias de entrada y salida dieron el grito de rebelión apo- 
derándose inmediatamente de las plantas alta y baja del 
Palacio á las órdenes del mismo Landa, poniendo presos 
con centinela de vista al Sr. Juárez y á sus Ministros D. 
Melchor Ocampo, D. León Guzmán y D. Manuel Buiz. 

Cuando ya habían muerto el Sr. Juárez, los Minis- 
tros y los jefes que en primer término intervinieron en 
los sucesos relativos al pronunciamiento de Landa, D. 
Guillermo Prieto publicó sus "Lecciones de Historia 
Patria" rehriendo en la número 14" que él salvó á Juárez 
y á sus Ministros, siendo él uno de ellos, con la elocuen- 
cia de su palabra, de que fueran fusilados á los pocos 
momentos de verificada la rebelión. 

No es exacto que el Teniente Coronel Landa haya da- 
do orden de que fueran fusilados los personajes men- 
cionados. Lo único cierto es que mandó que quedaran 
presos cori centinela de vista, mientras que se celebraba 
algún arreglo entre las tropas de su mando y las de la 
guarnición de Guadalajara que mandaba el Gobernador 
D. Jesús Camarena. Entretanto, quiso' el Teniente Co- 
ronel Cruz-Aedo libertar al Presidente y á sus Ministros, 
y en medio del desorden que eso produjo en el interior 
del edificio, algunos oficiales y soldados les pasaban á 
dichos señores amagándolos con los fusiles, pero ningún 
otlcial se presentó formando tropa al frente de los pri- 
sioneros para cumplir la supuesta orden de fusilarlos. 

Si esto hubiera sido cierto no creemos que la arenga 
de D. Guillermo á los soldados ejecutantes, por más elo- 
cuentes y avasalladoras que hubieran sido sus palabras, 
hubieran obligado á un oílcial cumplido y pundonoroso 
á mandar levantar las armas ya dirigidas sobre los sen- 
tenciados á muerte y sólo en espera de la voz ó señal de 



HISTOIUA Dp SAN LUIS ]97 



fuego para cumplir una orden terrible dictada por supe- 
rior, en momentos en que sólo dominaban las pasiones 
y los odios políticos, y no la razón ni los sentimiento^^ 
generosos, invocados por el Ministro poeta. 

En otro artículo publicado también por el Sr. Prieto 
dice que él amaba mucí],Q á Ju4rez, y tanto lo amó que 
en los días de mayor conflicto para la patria lo abandonó 
retirándose a país extranjero hasta que el peligro pasó 

Lo que decimos respecto á la inexactitud de la salva- 
ción de todo el personal del Gobierno constitucional en 
Ouadalajara por las elocuentes palabras del Sr. Prieto, 
ademas de que sólo se necesita un regular criterio para 
comprenderlo, hay la circunstancia de que en esa oca- 
sión estábamos en Guadalajara, conocimos todos los 
detalles del pronunciamiento de Landa y no oímos decir 
ni una palabra en tales momentos de ese famoso dis- 
curso. 

Además, el Sr. Juárez y sus Ministros no habrían sido 
tan desagradecidos que no hubieran hecho público el 
heroico acto de D. Guillermo con los debidos agradeci- 
mientos, así como lo hicieron con las autoridades y 
pueblo de Guadalajara que contribuyeron á darles garan- 
tías, y á salvar al Gobierno del conflicto en que se en- 
contraba. 

Y ninguna ocasión habría sido más oportuna para ha- 
cer mención del hecho audaz y heroico del Sr. Prieto al 
que según él, le debieron las vidas los personajes del 
Gobierno, que el referirlo en los siguientes documentos: 

^! ^^f^J^^^^^^^ Constitucional interino de los Estados Uni- 
dos Mexicanos y sus Ministros, d la ciudad de Guadala- 
jara y a la Nación. 

"Por falta de constancias oficiales, no habíamos podi- 
do dar conocimiento al público de la situación que nos 
había creado el desbandamiento de las fuerzas que en 
los campos de Salamanca sostenían la Constitución y el 



198 HISTORIA 1>E SAN LUIS 



orden le<7al. Pocas horas después de recibida una co- 
municación del Sr. Degollado única que de un modo 
auténtico, aunque en muy sencillos términos, nos había 
referido el suceso, nos reunimos á leer una circular que 
había escrito el Ministro de la Guerra, mientras se for- 
mulaba un manifiesto. Acabamos de leer aquella, cuan- 
do una de esas aberraciones tan comunes por desgracia 
en la historia de nuestras revueltas, nos impidió todo 

trabajo. . , , 

"La guardia de palacio, dirigida por sugestiones de los 
Sres. Landa y Morett, quienes á su turno, según se dice, 
eran impulsados por personas de mucho influjo en esta 
ciudad, se echó sobre nosotros en el momento mismo 
de relevarse, poniéndonos inmediatamente presos con 
dos centinelas de vista. Fué pues imposible hacer ma- 
nifiesto ninguno. Hemos permanecido presos tres días, 
en el último de los cuales, la noche del 15 nos traslada- 
ron á la casa del señor Cónsul francés, en donde perma- 
necimos conforme á los convenios que al calce publi- 
camos. , ^ . 

"Este incidente que ha dado á conocer el entusiasmo 
y denodado espíritu del pueblo de Guadalajara, ha avi- 
vado nuestra fe, viendo la espontaneidad con que ha 
ocurrido la parte de la población más distinguida por sus 
luces y patriotismo á sostener la causa de la libertad y 
del orden en la ley. 

"Es por lo mismo nuestro primer sentimiento y sera 
también nuestro primer desahogo, dar cordiales gracias á 
tan benemérita población, no tanto por su ilustrado celo 
V su singular valor bélico, porque aunque bien las mere- 
ce, esas brillantes cualidades lo son ya reconocidas co- 
mo habituales, sino porque ha sabido contenerse. Más 
que combatir, cuesta en efecto sofocar la justa indigna- 
ción que causó la perfidia de aquellos á cuya guardia es- 
tábamos encomendados: cuesta trabajo no dar sobre el 
enemigo aleve cuando se ve uno más fuerte, cuando esta 
^e^yuro de aniquilarlo cuesta trabajo no castigar la rebe- 



HISTORIA DE SAN LUIS 199 

lión vencida y posponer la noble pasión de la justicia á 
consideraciones de interés político; sin embargo, esta 
generosa población lo ha hecho. Sabiendo que se ha- 
llaba comprometida la existencia del Presidente legítimo 
y temiendo ver rota la bandera constitucional identifica- 
da con su persona, ha hecho callar todas las pasiones, se 
ha sobrepuesto heroicamente á todos sus instintos, ha 
refrenado su volcánico entusiasmo ante la idea fecunda 
de conservar al representante de la Unión Nacional. Sean 
pues rendidas mil gracias por nosotros, como se las da- 
mos muy cordial y respetuosamente y concedidos por 
la posteridad incesantes bendiciones á la magnánima y 
pensadora población de Guadalajara, y las muy dignas 
autoridades que por fortuna rigen sus destinos. 

"Por lo demás cúmplase la voluntad de Dios que bien 
manifiesta se halla en favor de las ideas democráticas. 
Perdamos ó no batallas, perezcamos á la luz del combate 
ó en las tinieblas del crimen los que defendamos tan 
santa causa, ella es invencible. La desgracia de Sala- 
manca no es más que uno de los azares harto comunes 
en la guerra. Pueden designarle otros, puesto que ape- 
nas hemos abierto la nueva campaña, puede llegarse á 
ver de nuevo el país ensayando volverse el pupilo de 
182 1 como lo pretenden sus mil veces reconocidos por 
ineptos tutores: la democracia es el destino de la huma- 
nidad futura: la libertad su indestructible arma: la per- 
fección posible el tln á donde se dirige. 

"¡Pueblos de México! Tened fe en la posibilidad de 
restableceros! Un poco de energía, una ciega sumisión 
á la justicia, la proclamación y respeto de los verdaderos 
derechos, volverán á la República la paz, no el sosiego; 
el espíritu de adelanto, no la sujeción servil; el reinado 
de la ley, no la aristocracia ridicula de nuestros vanos y 
mentidos redentores; el amor á Dios y al prójimo, no las 
hipócritas simulaciones de prácticas sin verdad ni senti- 
mientos. 

"¡Levantaos pueblos de México! Un solo esfuerzo y 



2Ó0 HISTORIA m: SAN LUIS 

la antigua lucha entre la luz y las tinieblas se decide en 
favor hué'stfo. ¡Levantaos y ja éJcpíotació'n infame de 
los muchos para beneficio de unos cuantos quedará des- 
truida! (Levantaos y , la libertad y su condición indis- 
pensable de orden, se volverá, entre nosotros una Ver- 
dad, tan fecuhda como lo h^ sido en todos los pueblos 
que marchan en su senda y el honnbre se volverá el que- 
rido hermano del hombre y en ía naturaleza bruta conti- 
nuarán las creaciones del arte y los pueblos todos de la 
tierra envidiarán, en vez de compadecer despreciativa- 
mente nuestra suerte. 

"Las personas á quiénes Dios ha impuesto por hoy el 
deber de representar vuestra voluntad en el sendero de 
la ley, están ya reconocidas cóítió.prp|bas, sinceras, des- 
interesadas, firmes. Ayudadles y todo está hecho, con- 
tinuadles vuestra confianza y fuertes entonces harán 
cuánto la posibilidad huriíana permite, en cumplimiento 
de su obligación y de sus aspiraciones á h sólida gloria. 

"Guadalajara, Marzo i6 de 1858, — 'Benito judre^, Pre- 
sidente interino constitucional de la República. — Melchor 
Ocampo, Ministro de Relaciones, Gobernación y Gue- 
rra.— Ai/ww^/ Ru¿{, Ministro de Justicia, etc.^León Giij[- 
mdn, Ministro de Fomento. — Guilleríko Prieto, Ministro 
^de Hacienda." 



''El Presidente constitucional interino de la Repiihlica d los 
defensores de la libertad y de las leyes. 

"Conciudadanos: Uno á vosotros llenó de tierna con- 
mo¿rófi,jTiis séntinS'ientQS dé júbilo porque celebramos 
el triunfó dé ía razón sobre la fuerza, la victoria de la in- 
dependencia y de la dignidad humana, sobre los intere- 
ses de la ambíciófi y el fanatismo. 

"En los momentos de supremo conflicto, borrando tas 
distinciones con que pretenden dividirnos los prívile- 



HISTORIA DE SAN LUIS 201 



gios,^ realizando y haciendo patentes los deseos de los 
demócratas de corazón, habéis combatido juntos y he- 
cho visible al soldado del pueblo, al pueblo del ejército, 
á las clases todas confundiéndose y fraternizando en 
una aspiración á la libertad, popularizando el heroísmo, 
vulgarizando el sentimiento de la gloria, llorando las des- 
gracias del hermano extraviado, reviviendo escenas que 
están iluminadas con los nombres de los caudillos 
de 1810. 

"Qué podría decirse á la altura de vuestra propia ele- 
vación? Me he sentido orgulloso, conciudadanos, por- 
que vuestro esfuerzo es la satisfacción de los títulos le- 
gítimos que recibí del pueblo; pornue mi valer como 
hombre es nada, comparado yo como expresión de vo- 
sotros mismos y como representante visible de nuestra 
causa común. 

"En esta faz de la gran lucha de la humanidad entre 
los que tiranizan y los que libertan; entre los que espe- 
culan y los que prodigan cuanto poseen por sus creen- 
cias la victoria es digna de su teatro, porque Jalisco es 
una tierra consagrada por el valor y la libertad. 

"Con esas creencias que son la vida de mi corazón; 
con esta fe ardiente, único título que enaltece mi humil- 
de persona hasta la grandeza de mi encargo, los inciden- 
tes de la guerra son despreciables; el pensamiento está 
sobre el dominio de los cañones y la esperanza inmortal 
nos promete la victoria decisiva del pueblo, á despecho 
de unos cuantos infelices, porque Dios es el caudillo de 
las conquistas de la civilización. 

"iPueblo jalisciense! ¡Soldados del pueblo! ¡Amigos 
de la libertad! Levantemos nuestros votos de gratitud 
por su triunfo en nuestras sinceras bendiciones á la Pro- 
videncia. 

"Guadalajara, Marzo 17 de iS^S.— Benito Judre^.^' 

Conforme á los convenios arreglados entre el Gober- 
nador Camarena y el Teniente Coronel Landa, este jefe 

iri.— 26 



202 HISTORIA DE SAN LUFS 

salió de Guadalajara con sus tropas pronunciadas rumbo 
á Lagos, quedando otra vez establecido en la capital de 
Jalisco el Gobierno constitucional. 






El Sr. Juárez y sus Ministros continuaron su marcha 
para Colima, revistiendo antes el Presidente al Sr. D. 
Santos Degollado con el carácter de Ministro de Guerra 
y General en Jefe del Ejército Constitucionalista. Este 
señor anunció al país, en una circular dirigida á los Go- 
bernadores de los Estados, el desastre de Salamanca y 
la pérdida de las ciudades de Guanajuato y Guadalajara, 
declarando que el Presidente Juárez no se arredraba por 
las adversidades, que tenía fe en la bondad de su causa 
y en la justicia con que la sostenía la mayoría de la na- 
ción; que esperaba que los Estados libres de la domina- 
ción reaccionaria concurrieran con todos sus elementos 
á la defensa de las instituciones liberales y prestaran to- 
da su cooperación al Gobierno legítimo de la República. 

De Colima pasó el Sr. Juárez á Manzanillo y de allí al 
puerto de Veracruz. Esa instabilidad del Gobierno cons- 
titucional originada por el avance que sobre él hacían las 
fuerzas reaccionarias, que victoriosas ocupaban á gran 
prisa las principales ciudades del interior, fué objeto.de 
la burla de la prensa conservadora que designó al Sr. 
Juárez y á su Gabinete con el apodo de "la familia en- 
fermad 

En Guadalajara dividió el Gral. Miramón el ejército 
destinando una fuerza á perseguir á Juárez, á las órdenes 
del Gral Blancarte y del Coronel español Pérez Gómez, 
una brigada que dejó de guarnición en aquella ciudad y 
con el resto marchó á ocupar á Zacatecas. A su aproxi- 
mación á esa plaza la evacuó el Gobernador con las tro- 
pas que lo obedecían, yendo á reunirse con la división 



HISTORI A DE .SA\ LUIS 203 



züi ^v Tn^f/^"''' '^,^"'^a"do el Coronel D. Juan Zua- 
2ua y con os guardias nacionales del Estado de Sin 

felado'"" ' '"' '^'""'^ '' Gobernador D Eulallo 
El Sr. Miramón dejó guarnecida la ciudad de Zacate- 
cas con una brigada de 800 hombres bajo el mando del 

Srl San L,?s PníncT'"'™^^ ''^/'^ ^°"^-°oo moldados 
oftal alOrní ríen r ' =°'? «^jeto de esperar en esta ca- 
pital al Oral Oscilo que había salido de México con más 
tropas para formar el Primer Cuerpo del EifrcUoTes^^f- 

aSáhV' deíX^-'' '"' ?*«. y emprindlrcontna 
tanipana del Norte, para la que había sido nombrado 
General en Jefe por el Gobierno del Gral Zuloaea esta 
blecido en la capital de la República ^ *^ 

A j 1f' Zuazua tomando á sus órdenes las fuerza^; 
unidas de Nuevo León, San Luis y Zacatecas marrhA 
del Venado á disputar el paso á la dVisiónM ramón que 
se dirigía para San Luis. El ,7 de Abril ocSuenas 

r.i ^rl^ I V"'r. y ''"' espero á Miramón. Este Gene- 
ral, con la valentía y audacia que lo distinguieron se 
abrió paso empeñándose un reñido combate durante cin- 
.0 horas y cuyo éxito favorable se atribuyeron á la wz 

Ef°Grar'M °/ '" '"' respectivos parteLnciale " 
ti Oral. Miramon siguió su marcha, dejando en el 
campo sus muertos y lieridos, y el Coronel Zuazua 
aunque quedó dueño de él; sufrió como su contrarió 
numerosas perdidas y no se atrevió á seguir en su ne - 
secucion. ^•^r,"" en iu per- 

Las tropas reaccionarias llegaron á San Luis el mismo 
día 17 al anochecer, recibiéndolas la guarnición emñlea 
dos y muchos particulares con muestras de s^moafilv 
gran ruido de campanas, salvas y cohetes Téjase pá- 
sente que en aquella época las principales famifas de 
San Luis, como las de México, Puebla Guaraifat! n,,^ 
retaro, y otras ciudades, tenían pues'tas todas <=ui^inr 
patias en los caudillos y soldados conservadoref en 1¡ 



204 [ÍISTOUIA DE SAN LUIS 



creencia de que los liberales perseguían la religión cató- 
lica y que aquellos la defendían; y siendo el bello sexo 
mexicano esencialmente católico, no era extraño que sus 
simpatías estuvieran del lado de los que se titulaban de- 
fensores de la religión. 

Salieron al encuentro del joven reaccionario muchas 
familias distinguidas, que en su afán de demostrar su 
alegría y entusiasmo por la llegada de aquel, descendie- 
ron á manifestaciones impropias de su sexo v de la res- 
petabilidad á que por su educación y posición social eran 
acreedoras. Pero hay que considerar que el estado de 
los ánimos, exaltados por el choque de las ideas que se 
reputaban en abierta pugna, no permitía reflexionar con 
calma y madurez á las personas del bello sexo, hasta 
donde era inconveniente la actitud que tomaban en aque- 
lla enojosa cuestión, en la que sólo veían el inminente 
peligro de que los partidarios de la libertad minaran por 
su base la religión de nuestros antepasados y arrancaran 
del corazón de sus padres, esposos é hijos, las creencias 
con que todos se habían nutrido. 

De «aquella conducta observada por el bello sexo de 
San Luis sólo fueron responsables los jefes de las fami- 
lias, que con suma ligereza y falta de dignidad no vaci- 
laron en permitir que los seres más sagrados del hogar 
salieran de él á solemnizar la matanza de hermanos por 
hermanos y á poner su decoro y honorabilidad á los pies 
del vencedor. Hubo caballero de los que entonces figu- 
raban en los principales círculos, que por el inmoderado 
deseo de alhagar al Gral. Miramón, al encontrar adelante 
de la garita un carruaje en el que venía una joven escol- 
tada por soldados de caballería, preguntó al sargento que 
mandaba la escolta quien era aquella señora, é informa- 
do de que era la mujer del Gral. Miramón, detuvo el co- 
che en el acto, llenó de cumplimientos á la joven, dijo á 
ios demás señores que formaban la comisión que siguie- 
ran hasta encontrar á dicho jefe, y él se volvió para la 



HISTOIUA 1>E 8AN LUIS 20o 

^ciudad con la indicada joven, ilevándoía á alojar á su ca- 
sa, al lado de su faiP.ilia por mil títulos respetable. 

El Gial Miramón \enía á más de una legua de -distan- 
•cia, encontró á la comisión y al ser informado por ésta de 
ia clase de familia adonde había sido llevada su amante, 
usó de la prudencia conveniente, y con pretexto áe que 
íenía que cuidar de que la tropa fuera alejada en buenas 
-condiciones de comodidad y seguridad, por la batalla 
que acababa de librar, y estar además á la expectativa 
de los movinjientos del enemigo, que bien pudiera acer- 
carse á la ciudad, aunque no fuera más que con el pro- 
pósito de impedir eí descanso de su división, se excusó 
de pasar á la casa en la que la comisión creía que estaba 
su esposa, ofreciendo que ai siguiente día iría á ofrecer 
sus respetos á la familia y á acompañarla á tomar la 
sopa. 

El día siguiente, muy temprano, mandó un cache y á 
un a\udante para que fuera por la joven, dando en su 
nombre las gracias á la familia alojante, y suplicándole 
que dispensara que aquella se retiraba, porque acababa 
de recibir noticia por extraordinario llegado de México, 
de que una persona de la familia estaba gravemente en- 
ferma y tenía que salir en el acto para aquella capital. 
La joven, efectivamente, antes de las diez ya iba en ca- 
mino, privándose mejor el Gral. de su compailía, antes 
de que se hiciera público en la ciudad el chasco sufrido 
por la impremeditación de un ciego partidario. 



414^ 



206 HISTORIA I)K SAN LUIS 



CAPITULO lír 



SUMARIO. 



l.w \<rpnt(>s consulares V p1 «íobenia.lor {)thóii.~-Fiisiknniciiln..K vu ZacaU-ruN. K! 
' • r^ LtVXr' e sin Lui. no los apr„eba.-Sale Osollu .le >1éx (.. pam ^an Lu,. 
-1\ iramón sale á encontrarlo, y los dos ha.en una entra.la trninfal.-hit.o «le 
(;uadalaiara.Muerte<le()sol!o.-Batalla(le Atenquique. /imzua ataca y to- 
ña la plaza .le Han Lnis.-Saqueo,1e!a.i...Lul.-~Kl Cm.nel Zarag.^za y otr... 
fs elisio contienen-I). Eulali.. De^olla.lo vnelve_ á -nnpar el «íohiern.>^- 
Zna/iia reasume l..s nian.los p.,líti.o y nnlitar.-Destierr.. .1.>1 <>l„>.po Barajas, 



El Gral Alfaro fué llamado á México para asuntos del 
servicio y por orden del Gobierno de Zulcaga recibió la 
Comandancia general del Departamento el Gral. D. 
Francisco Sánchez. 

El Sr. D. Juan Othón volvió al Gobierno del mismo 
Departamento, por un decreto del General en jefe que 
publicó en la ciudad el Mayor general D. Felipe Chacón. 

El Gobernador Othón impuso otro préstamo á los 
comerciantes y propietarios, originándose con este mo- 
tivo serias desavenencias entre los Agentes consulares y 
el indicado Gobernador, principalmente con el Agente 
inglés D. Jorge Chavot que protestó contra el decreto 
fundándose en el artículo lo del tratado con la Gran 
Bretaña que dice, "que no se podrá imponer contribución 



H1ST()I{IA DE SAN LUIS 207 



á los ingleses especialmente J' cuya achración faltaba en 
el texto inglés. El asunto fué sometido á la decisión 
del Gobierno de México. 






Después de la batalla del Puerto de Carretas, el Coro- 
nel Zuazua y los Gobernadores de Zacatecas v San Luis 
D. Victoriano Zamora y D. Eulalio Degollado,"^ resolvie- 
ron marchar sobre la primera ciudad, aprovechando la 
oportunidad de haber quedado con poca guarnición. 

Las fuerzas constitucionalistas se presentaron al frente 
de Zacatecas, en número de ^,000 hombres, el 27 de 
Abril. El mismo día fué atacado y tomado el cerro de 
la Bufa, y en la noche se rindió la ciudadela, cayendo 
prisioneros el General en jefe D. Antonio Mañero, 4 je- 
fes más de los principales, 60 oficiales y doscientos y 
tantos soldados. Al siguiente día corrió la voz en el pú- 
blico de que el Gral Mañero y algunos otros jefes iban á 
ser fusilados. La sociedad zacatecana interpuso sus 
buenos oficios para salvar de la muerte á los prisioneros, 
y el comercio de la plaza ofreció al Coronel Zuazua 
^100,000 por la vida de los sentenciados. Todo fué 
inútil: la terrible orden se llevó á efecto, siendo pasados 
por las armas el día ^o el Gral. Mañero y los jefes Landa, 
Aduna, Gallardo y Drechi. Es preciso confesar en fuer- 
za de la verdad histórica, y aunque á nosotros nos sea 
sensible y nos avergüence esa confesión, que el Ejército 
liberal, fué el primero que sacrificó víctimas después del 
combate, en aquella luctuosa época. Repetidas ocasio- 
nes habían caído jefes liberales en poder de caudillos de 
la reacción y habían éstos respetado las vidas de los 
vencidos. Los fusilamientos de Zacatecas ordenados 
por el jefe fronterizo dieron á la guerra el sello de re- 
presalias y de odio que la caracterizó en lo sucesivo. 



208 1 1 1 ^'í;<¿íyA- L^-^-'^— Jií-^?— — 

El Gobernador de San Luis D. Eulaíio Degollado se 
f>puso á esos fusilamientos, suplicando ai Coronel ¿uazuá 
aue revocara semejante orden y que consignara a los 
prisioneros á la autoridad correspondiente. No consi- 
iraiendo esto del lele de la división insistió en que, a \o 
menos, suietara la dicha orden á la aprobación del Oral, 
en jefe del Ejército del Norte D. ' Santiago VtdaurrL 
Desgraciadamente fueron también infructuosas las ges- 
tiones del Sr. Degollado, v ellas le acarrearor> la enemis- 
tad del Sr. Zuazua que más tarde se la hizo sentir. 

La prensa reaccionaria colmó de dicterios al pamaa 
liberal echándole en cara los actos de crueldad del 1.0- 
ronel Zuazua, y haciéndolo responsable de la sangie 
aue en lo sucesivo se derramara en los patíbulos. 

El Gobierno del Gral. Zuloaga, expidió á consecuencia 
de aquellos sucesos, una ley severa contra conspirado- 
res y contra los que se aprehendieran con las armas en 
la mano. Esos mismos acontecimientos hicieron ai 
Gral. Osollo abreviar su marcha para San Luis, a cuya 
ciudad llegó el ^o de Mayo, acompañado de Miramon 
üue había salido á encontrarlo á cinco leguas de distancia. 
Los dos caudillos reaccionarios fueron recibidos con 
entusiastas demostraciones por parte del nunieroso par- 
tido conservador de San Luis, fueron llevados al salón 
principal del Palacio donde les colocaron coronas y 
bandas tricolores distinguidas señoritas de la sociedad 
potosina que en gran número concurrieron a la manifes- 
tación. Las que no tomaron parte en el acto de colocar 
las coronas y las bandas á los Generales referidos, rega- 
ban exquisitas flores en el pavimento del salón y repar- 
tían entre los asistentes versos, medallas y flores. iNo 
hace mucho que consignamos nuestra humilde opinión 
respecto al participio que las familias de San Luis toma- 
ron en actos de la naturaleza del que se menciona. 

El Sr Dr. D. Agustín Rivera dice en su libro titulado 
"Anales de la Reforma y del Segundo Imperio" lo 
siguiente: 



HÍSTOHIA DE ^AN LUIS 2()í> 



"En Zacatecas se creyó generalmente que juntamente 
con Mañero, Landa, Aduna i Druchi, había sido fusilado, 
muerto y sepultado el mayor Pedro Gallardo, coman- 
dante de escuadrón i así lo publicaron los periódicos de 
la época i así lo refiere el Sr. Vigil en "México á través 
de los Siglos", el Sr. Pérez Verdta en su "Compendio de 
la Historia de México", el Sr. Guillermo Prieto en sus 
"Lecciones sobre Historia Patria", Zamacois en su "His- 
toria" i no sé que algún escritor público refiera lo con- 
trario, i por esto yo referí lo mismo en el tomo i" de mis 
Anales, r edición, pág. 7^. En efecto, el mayor Gallar- 
do fué llevado al suplicio i su cuerpo atravesado con 
balas, i se creyó generalmente que había sido sepultado; 
pero por un suceso raro, de que la Historia presenta al- 
gunos ejemplos, al tratar de sepultársele dio indicios de 
\'ida, se dio luego aviso al cura de Zacatecas i este dio 
inmediatamente las disposiciones convenientes i el di- 
nero necesario para que Gallardo fuera ocultado i curadu 
con esmero i se guardase el más completo secreto. Ga- 
llardo sah'ó lá vida, vivió bastantes años i muchos le 
conocieron. Mi mui respetable amigo el Sr. General 
Francisco P. Méndez, persona mui fidedigna por su in- 
teligencia i probidad, después de haber leído mis Anales 
me escribió lo siguiente: "El mayor Gallardo, compa- 
ñero de Drechi }• Mañero fué fusilado en Zacatecas, no 
quedó bien mueVto >• el Cura no lo sepultó v lo curó; 
\'ivió con otro nombre, era casado en México, y como 
estuvo oculto mucho tiempo su esposa se volvió á ca- 
sar, pasado el terror vino á México, perdonó á su esposa 
\- la dejó con el segundo marido, de quien va tenía fa- 
milia; yo lo conocí." I lo mismo que me refirió el Señor 
General Méndez (que vive en la capital), me ha confir- 
mado otro vecino de la misma capital i otro vecino de 
Zacatecas, personas fidedignas. Sin duda que el su- 
puesto segundo matrimonio de la señora de Gallardo 
fué nulo. 
"Aquí tienen los estudiantes de Lógica un caso notable 



i 



2U) IJISTOIUA in^^jUNJXlS^ 

para ejercitar i aplicar las reglas de la ciencia sobre el 
criterio de la historia. ^. , roii-^r^n i 

"Los auxilió (á Mañero, Landa, Aduna Oallardo i 
Drerhi) en la capilla i en el patíbulo Ignacio Castro, Lm- 
Y'A de Zacatecas. Por ser hermano del liberal Lic. Jost- 
María Castro, Gobernador del Estado, i por ser el mismo 
párroco de opiniones conocidamente liberales en el hei - 
vor de los partidos se le atribuyó complicidad en dichob 
fusilamientos, por lo que fué preso en el jl^^'f' >¡^ 
Guadalajara i procesado; yo como promotor tiscal dic- 
taminé en su favor, el provisor lo absolvió i el benor 
Obispo Espinosa lo sentaba todos los domingos en su 

"^^'Esto dije en la primera edición del tomo i" de mis 
Anales, i ahora digo lo siguiente: Recibí una sorpresa 
con la noticia del Señor Méndez de que Gallardo hab u 
salvado la vida i otra sorpresa recordando que el beno 
Castro no dijo nada en su proceso respecU^ de esto, i 
que aunque después del proceso el Señor Castro i yo 
tuvimos amistad i platicamos algunas veces, nunca me 
comunicó dicho extraordinario suceso. Los SS- J^a ron 
los SS. Castaños i otros muchos vecinos de lepic i ae 
Zacatecas poblaciones de que el Señor Castro había sido 
cuía, hacían elogios de las virtudes religio^is i crvicas 
del mismo señor i el solo caso presente levela tres >1e 
su^ virtudes: ,Ma delicada prudencia con que oculto a 
Gallardo: 2^ su caridad, semejante á la del Samantano 
del Evangelio, con que procuro su salud i vida, i 3 . su 
nobleza de alma con que sufrió la prisión 1 el proceso 1 
Ui lesión en su honor i en su fama, consiguientes al 
i.mo proceso, sin revelar que por sus cuidados vivía 
Gallardo, conociendo que en medio de la tempestad de 
^s pasiones políticas de la época, el mismo Gallaido 
Ui probablemente sería de nuevo aprehendido i muer- 
I si yo, apoyado en los honoríficos antecedentes 
delSr Castro i en que el proceso no arrojaba ningún 
indicio de^complicidad, hice elogios de dicho párroco 1 



HISTORIA DE SAX LUIS 211 

pedí su absolución, rjqué habría dicho si hubiera sabido 
que en lugar de complicidad en él se suponía de un 
asesinato, el Srr Castro había ejercido la caridad evangé- 
lica salvando á Gallardo?" 



Entre los versos que las señoritas repartieron en la re- 
cepción de Osollo y Miramón ílguraban estos: 

"A LOS Valientes Generales Osollo y Miramón. 



Tú eres, Osollo, la luciente gloria 
De nuestra patria: tu feliz bandera 
Es un faro de amor que reverbera 

Tu genio, tu valor 

De tu clarín al eco belicoso. 
Sonrió el Señor con paternal anhelo, 

Y esclamaron los ángeles del cielo: 

¡Osollo, Miramón ! 

Porque la santa fé bañó tu frente, 

Y en cada triunfo tu valor alcanza, 
A la. Iglesia de Dios una esperanza, 

Un laurel para tí, 
Sfgue triunfante, el pueblo te bendice, 
Te mira, te contempla embelesado 

Y contempla tus huellas el soldado, 

Entusiasta, feliz. 
San Luis Potosí, Mayo ^o de 18^8. — S. R." 

Las iniciales S. R. corresponden al nombre del difunto 
Sr. Lie. D. Severo Reyes. 

La llegada del Gral. Osollo á San Luis, con el refuerzo 
de tropas que trajo de México, impidió que el Coronel 
Zuazua avanzara sobre esta ciudad, después de la toma 
de Zacatecas, pero envió una brigada á las órdenes del 
Coronel D. Miguel Blanco en auxilio del Gral. D. Santos 
Degollado, que marchaba del Sur de Jalisco sobre la 



2\'2 HISTOIUA 1)10 íSA\ LUI>? 



plaza de Guadalajara. En esa brigada iba el Teniente 
Coronel D. Mariano Escobedo, á quien después veremos 
figurar en los principales acontecimientos de la Repú- 
blica, y en algunos del Estado de San Luis Potosí. 



* 



El Sr. Degollado, con una división en la que man- 
daban tropas los Grales. D. Silvestre Núñez, D. Antonio 
Rojas, D. Juan N. Rocha, D. Pedro Ogazón y los Coro- 
neles D. Miguel Cruz-Aedo y D. Miguel Blanco, puso si- 
tio á Guadalajara, defendida esa plaza por el Gral. D. 
Francisco G. Casanova. 

El Gral. Osollo intentó salir de San Luis para auxiliar 
á Guadalajara, pero el mismo día en que iba á empren- 
der la marcha se sintió quebrantado de la salud, por lo 
que dispuso que marchara el Gral. Miramón con una di- 
visión de 2,1^00 hombres, proponiéndose alcanzarla tan 
luego como se restableciera, pues al principio creyeron 
los médicos y el mismo paciente que la enfermedad era 
ligera. El Sr. Miramón esperando que pronto se le reu- 
niría el Sr. Osollo avanzaba lentamente para la ciudad 
sitiada; entretanto, la enfermedad, que postró á dicho 
General se desarrollaba de un modo alarmante, declarán- 
dose á los pocos días una tlebre tifoidea en toda su 
fuerza. 

Vinieron de México los Dres. D. Miguel Jiménez y D. 
Julián Miranda á asociarse á los facultativos de San Luis 
y del ejército que estaban á la cabecera del enfermo. El 
día 18 de Junio á las cinco de la tarde anunció el cañón 
que acababa de expirar el principal caudillo del partido 
conservador. General en Jefe del T'' Cuerpo de Ejército, 
habiendo sido ineficaces los prolijos cuidados y esme- 
rada asistencia del numeroso cuerpo facultativo que tu- 
vo á su lado. El Sr. Osollo se había alojado en la casa 



HISTORIA l)B SAN LUI S 213 

del Sr. D. José María Flores, que hoy es "Hotel Sanz," 
y murió en la recámara principal que actualmente es 
cuarto número i del mismo establecimiento. 

Durante su enfermedad fué visitado por el Sr. Obispo 
de la Diócesis Dr. D. Pedro Barajas. El Prelado oyó su 
confesión y le administró los auxilios espirituales. 

La muerte del Sr. Osollo causó una profunda sensa- 
ción en el vecindario de San Luis. Los conservadores 
la consideraron como una gran calamidad para su parti- 
do, dudando que hubiera otro jefe que igualando en va- 
lor y pericia al difunto, uniera como él la prudencia y fir- 
meza de principios. Los liberales, aunque veían que la 
Providencia les había quitado á un enemigo formidable, 
no fueron insensibles á la intempestiva desaparición del 
joven guerrero, en quien reconocían las relevantes cuali- 
dades que lo adornaban. 

El cañón siguió disparando los tiros de duelo cada 
cuarto de hora, hasta el día 20 que fué la inhumación del 
cadáver en el templo de San Francisco, donde se le hi- 
cieron suntuosas exequias, con acompafíamiento de los 
funcionarios civiles y militares, comunidades religiosas, 
alumnos del colegio y de las escuelas, y gran número de 
particulares. 

Al aproximarse á Guadalajara el Gral. Miramón levan- 
taron el sitio las fuerzas del Gral. D. Santos Degollado, 
retirándose una parte rumbo á Colima y los demás para 
diversos puntos. Miramón siguió persiguiendo á los que 
llevaba á sus órdenes Degollado, presentándole éste ba- 
talla en las barrancas de Atenquique, con la que sucedió 
lo mismo que con la del Puerto de Carretas; los dos Ge- 
nerales se atribuyeron el triunfo. 

El Coronel Zuazua avanzó sobre San Luis, que des- 
pués de la salida de Miramón y muerte de Osollo, había 
quedado con una guarnición de mil hombres á las órde- 
nes del Comandante general D. Francisco Sánchez. La 
plaza estaba ya fortificada desde los acontecimientos de 
Zacatecas, de suerte que al saber el Gral. Sánchez el 



■>U HISTORIA [)lí SAN LUIS 



avance de la división del Norte, ya o t^'^ q"^,^»^^^; , 
otra cosa que reforzar las trincheras, "enai de agua los 
fosos V preparar algunos víveres para sostener la plaza 

°ue ?e tabía sido encomendada. E' P'^'-'n^,^'^^ t^'f^.t 
do se extendía en esta vez de Sur á Norte, desde la 5 ca- 
lle de la Concepción, hoy de Zaragoza, hasta la esquina 
del antiguo Beaterío de San Nicolás; y de Este á Oeste 
desde la plazuela de la Lagunita, hasta e crucero de las 
calles r V 2" de Maltes, hoy 4" Y 5" de la inisma; foi- 
mando la circunferencia los demás fortines de las calles 
"Sallas á las señaladas, y quedando Por "nsiguien e 
dentro de la fortificación las alturas de Palazo Panan 
Catedral, Obispado. La Compañía Colegio de Ninas de 
San Nicolás San Juan de Dios. Capilla del Rosa 10. hl 
aímen, San Agustín y San Francisco. Los soldados 
fueron puestos en los fortines cuatro días antes de q e 
llegaran las fuerzas de Zuazua. Algunas de esastrin 
chiras fueron bendecidas por sacerdotes, distinguiéndo- 
se ñor su entusiasmo en ese acto, y por la arenga que 
dirfgió á la tropa, el Cura de Tlaxcala Fr. Manuel Gon- 

'*Los defensores de los fortines pusieron letreros beli- 
cosos en las paredes de las casas contiguas. Uno decía. 
Por la memoria di Osollo, juramos exterrmnar a los china- 
cos Otro, Fortín de los hombres sin miedo. Otio, m 
este invencible muro, ,10 pasará ningún puro Había tam- 
bién algunos bautizados con los nombí es de caudillos 

prominentes de la reacción. -, ■ d,-, .; uc ,n 

La división del Norte llego a Santiago del Rio a las 10 
de la mañana del 29 de Junio de j8?8. A las doce y me- 
dia dirigió el Coronel en Jefe D. Juan Zuazua al Gial. ü. 
FrancisM Sánchez la comunicación de costumbre inti- 
mándole que le entregara la plaza. 
El Comandante general D. Francisco Sánchez contes- 

'°EnSde es'a respuesta el Coronel Zuazua dictó sus 
disposiciones para preparar el ataque, hizo personalmen- 



HISTORIA DE SAN LUIS 215 

te un reconocimiento de la fortificación y el resto de la 
tarde y toda la noche se pasaron cambiándose á lo lejos 
algunos tiros las fuerzas adversarias. 

Al siguiente día comenzó el ataque en forma alas 9 de 
la mañana, sobre los fortines de San Juan de Dios, Bea- 
terio, Mesón del Refugio y calle de Maltos, y amenaza- 
dos con ligeras escaramuzas los puntos del Carmen y San 
Francisco. 

Más de seis horas duró aquel fuego vivísimo de arti- 
llería y fusilería, cargando el sitiador, de preferencia, sus 
esfuerzos sobre el punto del Refugio, practicando hora- 
daciones y derrumbando paredes hasta que penetraron 
los asaltantes por ese punto, haciéndose dueños del for- 
tín y cuartel de la Estacada. 

El repique de las campanas del templo de la Compa- 
ñía, anunció que las fuerzas del Norte estaban ya dentro 
del recinto fortificado, y á continuación cayeron también 
en poder de los asaltantes los fortines que habían batido 
con más vigor. 

Desde ese momento el desorden fué completo entre 
los defensores de la plaza. Los jefes principales procu- 
raron ponerse á salvo, y los soldados de Zuazua empe- 
zaron á coger prisioneros á los oficiales y tropa que en- 
contraban. 

Numeroso pueblo bajo seguía á las fuerzas fronterizas 
el que se distribuyó por distintas calles de la ciudad, de- 
rribando puertas de casas de comercio y particulares, 
para robarlas. Algunos de los soldados de la frontera 
se unieron también á la plebe en el saqueo, rompiendo 
á balazos las chapas de las puertas. Varios oficiales 
pasaban frente á las casas, que estaban siendo saquea- 
das y seguían su camino con la mayor indiferencia. En 
cambio hubo jefes, como el Coronel D. Ignacio Zaragoza, 
que á caballo y espada en mano, recorrió la ciudad, im- 
pidiendo que por más tiempo se prolongara aquel acto 
de escandalosa rapiña. Desde el saqueo que sufrió la 
ciudad en Noviembre de 1810 por las hordas que trajo el 



2l() HISTOniA I)K SAN LU|S 

insurgente Iriaite, no había habido otro de iguales pro- 
porciones hasta el que acabamos de mencionar, y afor- 
tunadamente no ha vuelto San Luis hasta la fecha á ser 
víctima de otro semejante. 

Según el parte oílcial del Coronel Zuazua, tuvo en su 
división 19 muertos y 67 heridos. No menciona las pér- 
didas del enemigo, y sí el número de jefes, oficiales y 
soldados prisioneros. 

En esa relación aparece un General, D. José María Gu- 
tiérrez de la Lama, dos Coroneles, D. Clemente Castro y 
D. Luis Yarzg, un Teniente Coronel, cinco Comandantes 
de escuadrón, entre éstos un amigo y condiscípulo nues- 
tro, Odón Verástegui, tres Capitanes, tres Tenientes, dos 
Subtenientes y 403 individuos de tropa. 

El Coronel Zuazua no fusiló á ningún prisionero des- 
pués de este combate, sin duda porque vio que los fusi- 
lamientos de Zacatecas fueron generalmente reprobados. 

Ocupada la ciudad de San Luis por la división del Nor- 
te, el Coronel en Jefe dispuso que una brigada de rifle- 
ros á las órdenes del Coronel D. José Silvestre Arambe- 
rri, marchara á ocupar la ciudad de Guanajuato, batiendo, 
si necesario fuere, á las fuerzas que la guarnecían. 

El Sr. D. Eulalio Degollado entró á San Luis con las 
fuerzas del Norte, de las que venían formando parte las 
de San Luis, y procedió á organizar la Administración del 
Estado. Disgustado con el Sr. Zuazua desde Zacatecas 
por el motivo que poco ha manifestamos, no guardaba la 
mejor armonía con el jefe fronterizo, y este señor, que 
contaba con la mayor fuerza armada, con las amplias fa- 
cultades de que estaba investido por el Gral. Vidaurri, y 
orgulloso además por sus recientes triunfos, no quiso te- 
ner dificultades en sus operaciones, y expidió un decre- 
to con fecha 8 de Julio cuyo artículo único decía: 

"El jefe de las fuerzas que en la actualidad ocupan es- 
ta plaza, reasume provisionalmente el mando político y 
militar del Estado." 



HISTORIA DE SAN LUIS 217^ 

El Gobernador constitucional no opuso ninguna resis- 
tencia á ese decreto, considerando que sería inútil por la 
suma de poder que ejercía el Coronel Zuazua, y porque 
no se le acusara de que por defender sus derechos al 
Gobierno, ponía obstáculos á la acción expedita del jefe 
de las tropas, para llevar á buen término la campaña que 
le estaba encomendada. 

El Sr. Zuazua nombró Secretario de Gobierno al Lie. 
D. Francisco J. Villalobos, y al periódico oficial se le dio 
el nombre de "Boletín Otkial del Ejército del Norte." 






La prensa liberal de algunos Estados consignó en esos 
días la noticia de que personas del alto clero y militares 
de elevada graduación, conspiraban en distintos puntos 
de la República, aún en los que obedecían al Gobierno 
de Zuloaga, para que volviera al país el Gral. Santa Anna 
á ejercer el mando supremo de la Nación. Se señalaba 
entre los dignatarios del clero, al Sr. Obispo Barajas, 
aunque no llegó á probársele suficientemente el cargo. 
Este rumor, y los informes que recibió el Coronel Zua- 
zua de que algunos sacerdotes habían bendecido los 
fortines y arengado á la tropa, sirvieron de causa para 
que el jefe fronterizo decretara el destierro del Sr. Bara- 
jas y de alganos religiosos franciscanos. 

La orden por la que se hizo saber al prelado esa deter- 
minación, dice así: 

"Primera División del Ejército del Norte. — Coronel 
en Jefe. — llustrísimo Señor. — No es compatible la con- 
ducta que ha observado V. S. 1. con la paz y tranquilidad 
de la República: porque habiendo ésta adoptado para su 
administración el régimen prescrito por la constitución 
de 18^7, é insistiendo V. S. 1. en que no es lícito dar 



218 HISTORIA Í)E 8AN LUIS 

cumplimiento á las disposiciones que contiene ese có- 
digo ni obedecerlas, exita á los ciudadanos á la subleva- 
ción contra los Supremos Poderes constitucionales, pone 
en continua alarma las conciencias, y provoca una 
guerra, que es preciso ya concluir con la sujeción de los 
disidentes á la ley y al poder que establezca la voluntad 
del pueblo. — En sociedad no es admitido en el presente 
siglo otra clase de gobierno. Dios crió al hombre con 
igualdad de derechos y no hay razón ni justicia para 
precisar á los muchos á que se rijan, gobiernen y dirijan 
al arbitrio y voluntad de los pocos. — La inspección que 
pretende tener el clero en las leyes fundamentales de la 
Nación, es muy agena de su ministerio, y si fuera auto- 
rizada y consentida, no habría ley alguna ni administra- 
ción posible que no estuviera subalternada á su aproba- 
ción. — Bastaría decir á los ministros del culto católico 
que tal ley era opuesta á los derechos de la iglesia, para 
que todos acataran sus determinaciones; y entonces, el 
poder, el Gobierno y la administración deberían emanar 
del alto clero, quedando ilusoria la soberanía social y la 
intervención del pueblo. — Tengo pues el sentimiento de 
hacer saber á V. S. 1., que viéndome en la precisión de 
adoptar los medios que conduzcan á restablecer la paz y 
el orden constitucional; y considerando la permanencia de 
V. S. I. en este Estado como un fuerte obstáculo para con- 
seguir estos fines, me veo obligado á disponer la salida de 
V. S. !., á cuyo ím espero que esté prevenido para veri- 
ficarla el día de mañana. — V. S. I. no puede desconocer 
los deberes de un Jefe Político y militar cuando procede 
con plenas convicciones y segura conciencia; sabe tam- 
bién V. S. i que en esta contienda se versan intereses 
muy sagrados, defendidos con la sangre y con las vidas 
de los contendientes. Pues bien, si á consecuencia de 
esta determinación se tomaren medidas alarmantes que 
provoquen un nuevo conflicto, y se negare á los fieles la 
concurrencia á los templos del Señor, y la práctica acos- 
tumbrada de nuestro culto público, la energía y los más 



HISTORIA DE SAN LUÍS 219 



severos escarmientos serán los que normen mis opera- 
ciones.— Con el mas profundo respeto al elevado carác- 
ter de V. S. 1., tengo el honor de protestarle mi muy 
atenta consideración.— Dios y Libertad.— Cuartel Gene- 
ral en San Luis Potosí, Julio 13 de iSsQ.—Juan Zuama. 
— Illmo. Sr. Dr. D. Pedro Barajas Obispo de esta Diócesi." 

El Coronel Zuazua dio cuenta de su disposición al 
General Vidaurri, y éste la aprobó. 



j320 HISTORIA DE SAiX LUÍS 



CAPITULO 14° 



SUMARIO. 



'I'itipa.s liberales orupaii M (íuanajiKitu y á citras ciudacleis del Bajíu. — Miranión tuina 
en Querétaro el muiulo del ejército reaccionariu. — Vidaurri llega á San Luis. — 
Vanidad en su vida otícial. — Exaltación y desunión en las familias. — Apodos 
insultantes ó burlescos. — Miramón avanza sobre San Luis. — Ordena Vidaurri el 
destierro de los españoles. — Vidaurri desocupa la plaza. — Préstamo forzoso. — 
Llega el ejército de ^liramón. — Sale persiguiendo á Vidaurri.^Batalla de 
Ahualulco. — Vidaurri se lleva los muebles finos del Palacio, y bastantes legaj<is 
del archivo. — Miramón, Márquez y Vélez Gobernadores de San Luis. — Miramón 
y Miírquez salen en auxilio de Mé.xico y Guadalajara, respectivamente. — Mira- 
món vuelve á San Luis y sigue para Guadalajara. — Deri'ota de Degollado. — Pro- 
nunciamienti^> de Echeagaray y Robles Pezuela. — Resulta á favor de Miramón. 
— Cambios de Ministros en el Gobierno Federal. — Miramón sale a la campaña 
de Veracruz. — Xombramientos y disposiciones que dictó. — El Gral. Degollado 
marcha sobre México. — Triunfo del Gobernador D. Eulalio l^egollado en Gara- 
batillo. — Después de atacar á Veracruz se retira Miramón para México. — Már- 
quez k>ma el mando del ejército para defender á Aléxico. — Derrota ,1 Degollado. 
— Escandalosos fusilamientos. — Degollado se retira para Morelia. — Miramón for- 
ma del ejército tres divisiones. — Los Coroneles Zuazua y García destituyen del 
Crobierno a D. Eulalio Degollado. — Zuazua sentencia á muerte arbitrariamente 
al canónigo Garibay. — Lo indulta por dinero. 



El Coronel Aramberri ocupó á Guanajuato y despren- 
dió algunas fuerzas de su brigada para Silao y León. 

El Gral. Miramón, al saber la toma de San Luis y 
Guanajuato por las tropas de la frontera, salió de Gua- 
dalajara en dirección del interior con el fin de reunir las 
fuerzas que guarnecían las poblaciones del Bajío, reco- 
brar á Guanajuato y esperar la llegada á Querétaro de la 
Brigada del Gral. D. Leonardo Márquez, para con todo 



HISTORIA DE 8A\ LUIS 221 



ese cuerpo de ejército marchar scbre la división de 
Zuazua. 

El Gral. en jefe del Ejército del Norte D. Santiago 
Vidaurri, salió de Monterrey el 27 de Julio con la segun- 
da división del mismo ejército, dirigiéndose á San Luis 
Potosí para ponerse al frente de aquél. El mismo día 
expidió una proclama á las fuerzas que salieron con él á 
la campaña, "augurándoles una serie no interrumpida de 
triunfos, en unión de sus compañeros de la primera di- 
visión, que habían recogido en el corazón de la Repúbli- 
ca numerosos é inmarcesibles laureles. Llegó á San 
Luis el i^ de Agosto alojándose en la misma casa donde 
murió el Gral. Osollo. 

Llamó la atención del vecindario que el Sr. Vidaurri, 
que hacía gran alarde de demócrata v de humilde jefe 
republicano, fuera recibido con valla de soldados, á pe- 
sar de que la lluvia caía en abundancia, repiques, salvas 
de artillería, etc., etc., y que sus modestos subordinados 
de blusa y sombrero de petate le dieran guardia en alta 
fuerza y con bandera en su alojamiento, como hemos 
visto que sólo se le da al Presidente de la República, y 
eso en el Palacio Nacional, no en su casa habitación. 

El mismo día dirigió una proclama á los soldados de 
la primera división felicitándolos por sus triunfos, y el 
Coronel Zuazua les dirigió otra congratulándose con ellos 
por la llegada del General en jefe. El Sr. Vidaurri no 
saludó á los habitantes de San Luis, como era costumbre 
que lo hicieran los jefes superiores de fuerzas belige- 
rantes al llegar con mando á cualquiera población. 

En esa época las pasiones políticas llegaron en San 
Luis á un alto grado de efervescencia. Con excepción 
de seis ú ocho familias que por su elevada posición pe- 
cuniaria, eran reputadas como la alta aristocracia de la 
sociedad potosina, y vivían sin más comunicación que 
la de eJlas mismas, las demás habían sostenido una unión 
perfecta, y concurrían á toda clase de diversiones. Lo 
mismo se les veía en las frecuentes funciones relicriosas 



.).>! HISTORIA DIO SAN I.IJIS 



de culto interno y externo, que en el teatro, en las ter- 
tulias, en los bailes de confianza ó de etiqueta, en las 
posadas y en los días de campo. Los jóvenes de ambos 
sexos con cualquier pretexto inventaban una, diversión, 
V sin más formalidades que un simple recado a las la- 
milias amigas, ocurrían éstas con toda puntualidad, 
aunque minutos antes de la hora citada hubieran recibi- 
do la invitación. . j i 4- ' 

La exaltación de los ánimos con motivo de la cuestión 
política que provocó el código de ,857,. introdujo una 
completa división en las familias, convirtiendo la buena 
armonía v aprecio que mutuamente se profesaban en 
enemistad y aún en odio profundo. Bastaba que a gun 
miembro de una familia estuviera filiado en algún 
partido, que fuera empleado ó que manifestara opiniones 
en su favor, para que las familias de partidarios de 
bando opuesto, le declararan á aquella una odiosidad 
terrible y la hicieran el blanco de sus criticas y desprecio. 
Esa desunión cundió hasta en el seno de las mismas 
familias pues dándose repetidos casos de que dos o mas 
miembros de ellas tuvieran opiniones contrarias, se 
suscitaban frecuentes disgustos domésticos, que solían 
tener desenlaces desagradables. 

La prensa contribuía en gran parte á recrudecer esas 

°^Los periódicos conservadores colmaban de insultos á 
los hombres del partido liberal, sublevaban los senti- 
mientos del bello sexo con las noticias exageradas que 
daban <=obre persecuciones á la iglesia en las ciudades 
ocupadas por el ejército federal, exitaban a las damas a 
que evitaran toda comunicación con los liberales porque 
estaban éstos excomulgados, lo mismo que sus familias, 
V a prensa liberal, por su parte, observaba igual con- 
ducta. Correspondía á los insultos de los conservado- 
es hacía burla de las manifestaciones expontaneas de 
las 'señoras en favor de sus creencias y en contra de los 
actos que ellas juzgaban contrarios a la religión, al circu- 



HISTOHÍA \)K SAN LriS 22:i 



lo conservador lo llamaban "Partido de los frailes, de lo^ 
sacristanes >• de las viejas:" y todo esto era un' eficaz 
auxiliador de la enemistad v odio que se engendraron 
en nuestra sociedad, antes tan pacífica v tan unida. 

Los periódicos conservadores ó liberales que no con- 
tenían injurias \- calumnias contra el partido contrario 
no eran dignos de llamarse órganos del círculo áque per- 
tenecían. Era preciso que á los hombres encumbrados de 
uno u otro bando se les llamara por sus apodos y se les 
atribuyeran más defectos y vicios de los que tenían ó 
se les inventara á los que nada habían dado que decir de 
su condLicta. Los periódicos liberales llamaban al Gral. 
Zuloaga Cinco de Oros, porque en el juego de albures era 
afecto á esa carta: al Gral. Miramón, El Joven Macaheo x 
en general a los jefes de tropas reaccionarias. El Rei/Xw- 
ñero. A., el Mocho H., etc. Los conservadores, á su vez 
le decían al Gral. Vidaurri "£/ yiejo Cíbolo,'' á sus sol- 
dados, los comancJies. Al Sr. Juárez \- á sus Ministros ''Li 
tamilia Enferma:' y los nombres de los jefes de tropas 
ederales, siempre les precedían de los epítetos el Sanscii- 
lole, el Bandolero, el Descamisado, el Ladran, ele. ;Adón- 
c^e debía conducir semejante modo de obrar? Induda- 
blemente a hacer cada día más imposible la unión de los 
mexicanos. La consecuencia debía ser la guerra á muer- 
te entre los dos partidos, \- el completo exterminio de 
uno, para que el otro se hiciera dueño de la situación 

Los principios políticos que cada partido defendía tan 
diametralmente opuestos, el desbordamiento de las pa- 
siones alimentado por los abusos de la imprenta v el 
ejercicio de represalias en los encuentros de armas \i\- 
'q^^o'I^^'^oz" ^ ^^"-'^'-^ terrible guerra de los tres años de 
!«>« a r86o, conocida en nuestra historia por "La Gue- 
rra de Tres Años." 

«■ 
*• ^ 

El día 8 de Septiembre expidió Vidaurri una orden pa- 
ra que los españoles residentes en San Luis, salieran 



224 HISTOHIA DIO SAN LIUS 



desterrados para Monterrey, dándoles de plazo tres días. 
Esa disposición obedeció á los informes que recibió di- 
cho jefe sobre el participio que al.g^unos jóvenes inex- 
pertos de aquella nacionalidad tomaban en la cuestión 
política á favor de los reaccionarios, pues como hemos 
dicho, se dieron casos de que hicieran fuego sobre los 
liberales algunos dependientes de las casas españolas. 

Esa orden no se llevó á efecto porque al siguiente día 
de dictada, llegó la noticia de que el Gral. Miramon ha- 
bía forzado el puerto de San Bartolo y se dirigía sobre 

San Luis. 

Vidaurri ya sólo pensó en arreglar su tuerza para pre- 
pararse al combate. 

El Gral. Miramcn, al frente del primer cuerpo de ejer- 
cito y trayendo como segundo en jefe al Gral. D. Leo- 
nardo Márquez, avanzó sobre San Luis Potosí. Vidaurri 
no creyó conveniente salir á su encuentro ni esperarlo 
en esta ciudad, y salió el 1 1 de Septiembre con todo su 
ejército rumbo á Zacatecas, deteniéndose en las lomas de 
Ahualulco, punto que creyó ventajoso para librar una 
batalla. Ese día y su noche fué cuidada la ciudad por 
patrullas del comercio, y laS guardias de Palacio, cárcel 
y Hospital las dieron los vecinos, con las armas que ca- 
da uno tenía para su uso, pues Vidaurri se llevo hasta la 
policía diurna y nocturna. Una comisión de vecinos sa- 
lió á participar al Gral. Miramón que la plaza había sido 
desocupada por los fronterizos, y á suplicarle que man- 
dara alo-ún jefe que la recibiera y diera garantías a la po- 
blación'^á íin de que todos los vecinos se entregaran a sus 
ocupaciones ordinarias. La comisión no vio al Gral. Mi- 
ramón, porque todavía venía lejos, pero hablo con e 
Gral. D. Tomás Mejía que mandaba la vanguardia del 
ejército. Este General envió dos escuadrones de ca- 
ballería al mando de un Teniente Coronel cuyo nombre 
no recordamos, cuya fuerza llegó á la madrugada del día 
1 > En la tarde hizo su entrada el Gral. Miramon con 
todo el primer cuerpo de ejército, en el que venían jefes 




GRAL. D. FRANCISCO A. VELEZ, 
GOBERNADOR DEL DEPARTAMENTO EN 1858. 



_ HISTOHIA DI-: SAN LUIS 225 

de acreditado valor y pericia, como los Orales. Márquez, 
Mejía y Ramírez, y íos Coroneles Vélez, Díaz de la Vega, 
Barroso, Chacón y otros. 

Antes de que viniera á San Luis el Gral. Vidaurri, ha- 
bía decretado un préstamo de 200,000 pesos el Coronel 
Zuazua, que lo hizo efectivo recurriendo á medidas vio- 
lentas, principalmente contra los españoles, que fueron 
los que más tuvieron que sufrir. También Vidaurri, a! 
evacuar la plaza, decretó otro préstamo de 1^0,000 pesos 
que igualmente lo recogió, y cargó la mano sobre loses- 
pañoles, tanto en las sumas que les exigió como en el 
mal tratamiento á sus personas para obligarlos á entre- 
garlas. 

Después de algunos días de descanso y de hacer sus 
preparativos correspondientes, salió de San Luis el Gral. 
Miramón con su ejército el 2^ del mismo Septiembre 
avistándose con el contrario el día 26. Desde esa fecha 
estuvo batiendo Miramón las posiciones enemigas hasta 
la noche del 28, que dispuso el ataque general por cuatro 
columnas, al mando de los Orales. Mejía y Ramírez, y 
Coroneles Vélez y Díaz de la Vega, á las órdenes inme- 
diatas del Oral. D. Leonardo Márquez. 

Tenaz fué la resistencia de las fuerzas fronterizas, y el 
ataque rudo y vigoroso. Por ambas partes brilló el va- 
lor que tanto distingue al soldado mexicano. Nueve ho- 
ras duró aquella sangrienta batalla, una de las más nota- 
bles de la guerra de Reforma, al fin de las cuales quedó 
completamente derrotado el ejército de Vidaurri, deian- 
do en poder del vencedor 400 cadáveres, 170 heridos, 
gran número de prisioneros, 2^ piezas de artillería y 120 
carros con parque, armamento y otros efectos. Allí mu- 
rieron el Coronel Viesca. liberal, y el Coronel Barroso, 
reaccionario, y entre los heridos de Miramón figuraron el 
Oral. Mejía, de una mano, y el Coronel D. Francisco A. 
Vélez, en un cuadril. 

El Oral. Márquez quedó en el sitio de la batalla levan- 
tando el campo, y el Oral. Miramón con una escolta se 



22(> HISTOHIA \)K SAN LUI8 



vino á San Luis, siendo él mismo el portador de la noti- 
cia del triunfo, la que fué ceiebríjda con los actos de 
costumbre y el General victorioso colmado de felicita- 
ciones. 

El Gral. Vidaurri, entre las personas que lo rodeaban, 
trajo á San Luis dos abogados de claro talento y variada 
instrucción. A estos señores los comisionó para que 
examinaran el archivo del Gobierno de San Luis, y se- 
guramente les dio instrucciones de tomar nota de lo que 
encontraran importante para ñnes reservados porque así 
lo estuvieron haciendo los ocho ó nueve días que duró 
el registro, y todo lo que les agradó lo depositaron en 
cajones. Pocos días antes de la salida de aquel Gene- 
ral, se vio parar á las puertas del Palacio tres carros de 
transporte, y á la mitad del día y en presencia de toda la 
gente que transitaba por la plaza, se cargaron dos de 
aquellos carros con los mejores muebles que adornaban 
los salones del Palacio, y el otro con los cajones en que 
iban preciosos documentos del archivo del Gobierno. 
Ignoramos si esos carros caminaron directamente para 
Monterrey, ó si fueron de los que perdió Vidaurri en la 
batalla de Ahualulco; pero de cualquiera nianeraque sea, 
ni muebles ni archivo volvieron al Palacio de San Luis. 

Después del triunfo de Ahualulco el Gral. Miramón, 
además de su carácter militar de General en jefe del pri- 
mer cuerpo de ejército, desempeñó el Gobierno y Co- 
mandancia general del Departamento, teniendo que salir 
violentamente de San Luis á los pocos días, por haber 
recibido aviso de que el Lie. Gral. D. Miguel Blanco con 
una brigada ligera había salido de Morelia sobre México, 
aprovechando la circunstancia de que dicha capital ha- 
bía quedado con poca guarnición. A su salida dejó en- 
cargado del mando del ejército y del Gobierno del De- 
partamento, al Gral. D. Leonardo Márquez. El Gral. 
Blanco atacó á México los días 14 y 15 de Octubre sin 
poder tomarlo, y Miramón llegó el día 20. El Gral. Zu- 
loaga le hizo espléndido recibimiento y lo presentó al 



HISTOHIA I»h: SAX IJ'IS ^ 227 



pueblo en el balcón principal del Palacio. Entre tanto 
el Gral. Márquez salió de San Luis para Zacatecas, de- 
jando encargado del Gobierno v Comandancia general 
al Sr. D. Francisco A. Vélez, ascendido va á General de 
Brigada, y que permanecía aún enfermo de su herida. 
De Zacatecas marchó Márquez para Guadalajara, cuva 
plaza había caído en poder de las tropas con^tituciona- 
íistas, mandadas por el Gral. D. Santos Degollado. 

Miramón volvió á San Luis, trayendo á la Sra. su es- 
posa D"* Concepción Lombardo, reunió las tropas que 
pudo, dejando en la plaza una corta guarnición y salió 
para Guadalajara, confiando el Gobierno del Departa- 
mento al Lie. D. Nicolás de Icaza v Mora, por haber sali- 
do con las tropas el Gral. Vélez. la Sra. Lombardo de 
Miramon quedó en San Luis, v á moción suva se celebró 
un solemne triduo los días 9, 10 y 1 1, en el" templo del 
Carmen, para pedir al Altísimo por la intercesión de la 
Santísima Virgen de Guadalupe, según decían las invita- 
ciones, que concediera la paz á la nación v librara á su 
esposo de los peligros de la guerra. El acto religioso fué 
suntuosísimo. 



* 
% ^ 



Miramón y ÍVlárquez se reunieron en Tepatitlán, Dego- 
llado abandonó á Guadalaiara v el 14 de Noviembre fué 
derrotado por el primero en Atequiza. Las tropa'í reac- 
cionarias entraron triunfantes á Guadalajara el siguiente 
día. ' ° 

El Gral. D. Miguel María Echeagarax' se pronunció el 
JO de Diciembre en Ayotla contra el Gobierno deZuloa- 
ga, y el 23 hizo lo mismo en México con una parte de la 
guarnición el Gral. D. Manuel Robles Pezuela reforman- 
do el plan de Ayotla. Zuloaga declaró que su persona 
no era obstáculo para la conser\-ación del orden decosa^ 



•22H niSTüHIA \)K SAN LMIS 

existentes, tuvo una conferencia con el jefe del movi- 
miento revolucionario, y convencido de que sólo se tra- 
taba de su persona, dejó el poder y se retiró á su casa- 
Se encargó del Gobierno de la capital el Gobernador del 
Distrito, ínterin la junta de representantes que creaba el 
plan de Robles, nombraba Presidente interino. Días des- 
pués se reunió esa junta- y eligió para ese alto cargo al 
Gral. D. Miguel Miramón. Este señor estaba en Guada- 
lajara, desde cuya ciudad reprobó los pronunciamientos 
de Echeagaray y Robles y todo lo hecho en México. Sa- 
lió luego para la capital, y á su paso por Querétaro re- 
nunció la Presidencia de la República que le había con- 
ferido la Junta de México, y ordenó que se pusiera otra 
vez en vigor el plan de Tacubaya reformado. En comu- 
nicación que dirigió al Gral. Robles, haciéndole saber lo 
anterior, se leen estas notables palabras: "Yo creo ílr- 
memente que México dará un gran paso á su engrande- 
cimiento, el día en que no sean los pronunciamientos y 
las defecciones los medios de cambiar un gobierno, y el 
día en que el ejército tenga por máxima invariable que 
la lealtad es la primera virtud del soldado." Siguió su mar- 
cha para México y el 23 de Enero de 181^9, expidió un de- 
creto restableciendo en todo su vigor el plan de Tacubaya 
de 17 de Diciembre de 18^7, reformado en México el 1 1 de 
Enero de 18^8, volviendo en consecuencia á ejercer el 
Supremo Poder el Gral. D. Félix Zuloaga. El 29 del mis- 
mo Enero expidió este General un decreto declarando 
que era prerrogativa suya nombrar Presidente substituto, 
y haciendo uso de ella nombró con tal carácter al Gral. 
D. ¡V\io;uel Miramón. 



4* ^ 



El Gobierno Constitucional representado por el Sr. 
Juárez seguía en Veracruz, reconocido por todos los Go- 




GRAL. DE DIVISIÓN DON MIGUEL MIRAMÓN, 
GOBERNADOR Y COMANDANTE GENERAL 
DEL DEPARTAMENTO, DESPUÉS DE LA 
BATALLA DE AHUALULCO, 
JEFE DEL PARTIDO REACCIONARIO Y PRE- 
SIDENTE DE MÉXICO EN LA ÉPOCA DE 
LA GUERRA DE REFORMA. 



HISTORIA DE SAN LUIS 221) 

bernadores de los Estados donde regía el sistema fede- 
ral, y por todos los jefes que expedicionaban en el terri- 
torio de la República, sosteniendo la Constitución de 
1857. El Gabinete del Sr. Juárez sufrió frecuentes cam- 
bios en su personal; á su llegada á Veracruz se separaron 
todos los Ministros que había nombrado en el interior, y 
una larga temporada despachó todos los ramos como Mi- 
nistro único el Sr. D. Melchor Ocampo. 

Después quedó este señor encargado de las Secretarías 
de Relaciones, Gobernación y Hacienda, el Sr. Ruiz de 
Justicia, y continuó con el carácter de Ministro de la 
Guerra el Sr. D. Santos Degollado, aunque estuviera 
ausente de Veracruz. También figuraron como Ministros 
los Sres. D. Miguel Lerdo de Tejada, D. José Gil Partea- 
rroyo y D. Pedro Ampudia. El jefe militar de la plaza 
era el Gral. D. Ramón iglesias. 



* 4t 



El Gral. D. Francisco A. Vélez volvió á San Luis, se 
encargó nuevamente del mando político y militar del 
Departamento, nombró Secretario de Gobierno al Sr. D. 
Camilo Bros, Prefecto del Distrito de la capital al Sr. D. 
Pedro Diez Gutiérrez, destituyó por indolente al Ayun- 
tamiento que funcionaba y nombró otro presidido por el 
Sr. D. Nicolás Mascorro. El Sr. Diez Gutiérrez, después 
de desempeñar el empleo más de un mes, pidió y obtu- 
vo una licencia de dos meses para salir de la ciudad á 
arreglar sus negocios particulares. El Gral. Vélez nom- 
bró con calidad de interino, durante la licencia concedi- 
da al propietario, al Sr. D. Francisco Camilo Cabrera, 
quien por no estar en esos días en la población no reci- 
bió en el acto, contestando que aceptaba el cargo y que 
antes de diez días se presentaría á recibirlo. Por tal mo- 
tivo dispuso el Gral. Vélez que accidentalmente despa- 



230 HISTORIA Di: SAN LUIS 

chara los negocios de la Prefectura el Presidente del 
Ayuntamiento D. Nicolás Mascorro. Este señor se negó 
alegando que padecía una enfermedad que le impedía 
servir el empleo. El Gra!. Vélez dio orden para que los 
facultativos del ejército Sres. Luis C. Prieto y Manuel 
del Carmen Ortega, reconocieran al Sr. Mascorro é infor- 
maran de la enfermedad que padecía. Los médicos men- 
cionados rindieron su informe diciendo que aquel señor 
no padecía de enfermedad alguna que le privara dedi- 
carse al despacho de la oficina que se le confiaba. 

En vista de ese informe el Sr. Vélez ordenó que que- 
dara destituido el Sr. Mascorro de la Presidencia del 
Ayuntamiento y que pagara una multa de ^200, la que 
se destinaría á la compostura y adorno de la plaza prin- 
cipal. No valió al Sr. Mascorro alegar sus servicios 
prestados á la causa de la reacción, sus opiniones noto- 
riamente conocidas, las pérdidas de sus intereses por 
servir á dicha causa, así como el robo que sufrió en el 
saqueo del ^o de Junio, y un certificado que presentó 
del Dr. D. Joaquín López Hermosa sobre ser cierto que 
adolecía de la enfermedad que había ameritado. Las dos 
penas se llevaron á efecto, y entregada la cantidad de la 
multa, á la comisión respectiva para que la destinara al 
objeto acordado. Esa energía la hacía sentir el Gral. 
Vélez en todos sus actos. Era hombre de carácter enér- 
gico, entusiasta por la causa que defendía, amante de 
que á la autoridad se le guardaran los respetos y consi- 
deraciones correspondientes, y en el despacho de los 
negocios era justo y honrado. 

En la época de su gobierno se presentó también otro 
caso en el que dio á conocer su modo de pensar en el 
ejercicio del poder. 

El Gobierno de Zuloaga á quien él obedecía, había ex- 
pedido un decreto, para que no se reconocieran los pa- 
gos hechos por los causantes de derechos ó contribu- 
ciones, á los constitucionalistas en los puntos ó ciudades 
en que éstos mandaban ó en las poblaciones que ocupa- 



HISTORIA DE SAN LUI8 2;ll 

ran transitoriamente. Ese decreto había ya producido 
en México algunas dificultades entre el Gobierno y los 
Ministros extranjeros. Una casa de comercio española, 
en San Luis, compró ciertos efectos á un comerciante 
inglés, quien había pagado los derechos á oficina fiscal 
de los liberales. 

El Administrador de la Aduana de esta ciudad, cum- 
pliendo con el decreto referido, exigía que el comercian- 
te inglés ó la casa española pagara segundos derechos. 

Esto dio motivo á que la segunda se dirigiera en queja 
al Agente consular británico D. Jorge S. Chavot, por no 
estar en San Luis el vendedor, y dicho Agente, tomando 
á pechos la cuestión, reclamó ante el Gral. Vélez el pro- 
cedimiento del Administrador de la Aduana, confiando 
en que la debilidad de la Nación por sus continuas lu- 
chas intestinas, la obligaba á ceder siempre á todas las 
exigencias de los representantes extranjeros, y aún disi- 
mularse de las faltas de cortesía y de las formalidades 
establecidas en las relaciones diplomáticas. El Sr. Vélez 
mandó contestar la nota del Sr. Chavot en estos tér- 
minos: 

"Secretaría de Gobierno del Departamento de San Luis 
Potosí. — He dado cuenta al Exmo. Sr. Gobernador y 
Comandante general con el oficio que dirigió V. á S. E. 
en esta fecha, y en el que pretende V^ se suspendan los 
procedimientos de la administración de Rentas de esta 
ciudad, para hacer efectivo el pago de derechos aduana- 
les de que legalmente es responsable la casa de los Sres. 
Caloca y compañía subditos de S. M. C. 

"Me ordena S. E. diga á V., como me honro de hacer- 
lo, que sin que se entienda que el Gobierno Departa- 
mental se presta á discutir con V. y apoyar los funda- 
mentos de sus procedimientos y los de las oficinas 
recaudadoras, las disposiciones acordadas respecto de 
los Sres. Caloca y compañía son conformes á las leyes 
y supremas órdenes vigentes. 



232 HISTORIA DE SAN LUIS 

"S. E. me ordena también advertir á V. se abstenga 
de promover ante el Gobierno Departamental todo géne- 
ro de cuestiones, limitándose en caso de que se vea 
obligado por su deber, á elevar sus quejas al E. Sr. Minis- 
tro plenipotenciario de S. M. B. quien las someterá, si lo 
juzgare conveniente, á la resolución del Supremo Go- 
bierno de la República. 

"Previene, por último, S. E. decir á V. que en los ne- 
gocios de la competencia del Gobierno Departamental, 
en que esa agencia consular haya de intervenir, se sirva 
dirigir sus comunicaciones á esta Secretaría y no direc- 
tamente á S. E. que sólo las admite de autoridades ó 
funcionarios de categoría igual á la que S. E. representa, 
en la cual no puede considerar la de que V. se halla in- 
vestido. — Dios y Ley. San Luis Potosí, Febrero i6 de 
18^9. — Camilo Bros. — Sr. Agente Consular de S. M. B. 
en esta capital. 






Restablecida la paz entre los reaccionarios con el nom- 
bramiento del Gral. Miramón para Presidente substituto, 
procedió este jefe á formar su Ministerio, con el fin de 
que éste quedara en México despachando los negocios 
de sus respectivos ramos, y emprender él la campaña 
sobre el puerto de Veracruz. 

Había avanzadas más fuerzas en Orizaba con el nom- 
bre de "División de Oriente" á las órdenes del Gral. D. 
Carlos Oronóz. El 14 de Febrero salió de México la di- 
visión de reserva bon los Grales. Casanova, Ruelas y 
Robles Pezuela, y Miramón se puso en marcha el día 16 
acompañado del Ministro de la Guerra y de otras per- 
sonas. 

Al Gral. D. Leonardo Márquez lo había nombrado Go- 
bernador y Comandante general de Jalisco, y antes de 



HISTORIA I)F. SAX Ll'IS 233 

salir de México encargó el mando militar de la capital al 
Gral. D. Antonio Corona, y la dirección de la campaña 
del interior. 

Mandó también á San Luis al Gral. D. Gregorio del Ca- 
llejo con una sección de tropas, para que unidas con las 
que guarnecían la plaza formara una división expedicio- 
naria destinada á defender las plazas de San Luis, 
Aguascalientes. Zacatecas, Guanajuato y demás ciuda- 
des del Bajío. El Gral. Callejo llegó el i8 de Febrero á 
San Luis donde estableció el cuartel general. 

Inútil nos ha parecido referir paso á paso, la inmensa 
cantidad de gente y de dinero que el Estado de San Luis 
Potosí dio para la prolongada >• cruenta guerra que veni- 
mos refiriendo. La leva estaba constantemente á la or- 
den del día; porque era igual que la plaza estuviera ocu- 
pada por unos ó por otros de los beligerantes. Todos 
ponían aquí sus tropas en alta fuerza, y se esmeraban 
en sacar soldados de San Luis, por ser ya bien conoci- 
dos como sufridos y valientes. Adelante, á la conclu- 
sión de la guerra de los tres años, consignamos las can- 
tidades de dinero y el número de soldados que salieron 
de San Luis. 

Los jefes constitucionalistas se aprovecharon de la 
marcha de Mi ramón á la campaña de Veracruz, para in- 
vadir el centro de la República, cayendo desde luego en 
su poder las ciudades de Aguascalientes, Lagos y León. 
El Gral. Degollado, dejando á Márquez en Guadalajara, 
se vino del Sur de Jalisco para el Estado de Michoacán, 
con intento de avanzar sobre México que tenía poca 
guarnición. 






Estos movimientos de los constitucionalistas obliga- 
ron al Gral. D. Gregorio del Callejo á salir en auxilio de 



2M HISTORIA DK 8AX LllS 



1li capital con la mayor parte de las fuerzas de San Luis, 
dejando con el mando político y militar de la plaza al 
Gral. Coronel D. Manuel Hernández. 

El Gobernador D. Eulalio Degollado, después de la 
batalla de Ahualulco se hizo cargo otra vez del Gobierno 
del Estado, levantó con actividadalgunas tropas llegando 
á reunir 600 hombres cuyo mando inmediato lo confió 
al Coronel D. Vicente de la Vega, el de un batallón al 
Coronel de guardia nacional D. Francisco de P. Villa- 
nueva y el de dos escuadrones á los comandantes D. 
Ignacio López Portillo y D. Santiago Govea. Estaba 
con esta fuerza en la Hacienda de Peotillos, cuando su- 
po que de la plaza de San Luis habían salido 500 hom^ 
bres rumbo á los pueblos del Norte para reclutar gente e 
imponer un préstamo, y que en la plaza sólo quedaban 
poco más de 200 hombres. Dejó pasar el tiempo que 
creyó necesario para que la tropa reaccionaria se alejara 
bastante de la ciudad y emprendió la marcha con el 
propósito de atacarla. El 23 de Marzo llegó á las Villas 
de Tlaxcala y Santiago, encontrando fortificada la plaza. 
Dispuso el ataque para el siguiente día, pero en la mis- 
ma noche recibió noticia deque los reaccionarios que ex- 
pedicionaban por los pueblos del Norte, venían de re- 
árese para San Luis, en número de setecientos y tantos 
hombres. De acuerdo con los jefes que lo acompañaban 
resolvió ir al encuentro de esa fuerza lo que ejecuto 
avistándose con el enemigo en el rancho del Garabatillo. 
Ambas fuerzas entraron desde luego en reñido combate 
que duró más de dos horas, protegiendo la fortuna a las 
tropas liberales del Sr. Degollado. Los derrotados deja- 
ron en poder de aquellos, parque, armas y prisioneros, 
levantando el campo el vencedor que trato con benigni- 
dad á los vencidos. En esa acción resultó herido el Lie. 
Villanueva, cuya lesión, aunque no le causó la muerte, 
padeció de ella mientras vivió. '■,••>, 

Los reaccionarios tuvieron ademas gran perdida de 
dispersos, pues sólo entraron á San Luis 2^0 hombres. 



HlSTOlíI A DE SAN LUIS 28.' 



El Sr. Degollado, no obstante su triunfo no quedó en 
buenas condiciones para atacar á San Luis; marchó 
rumbo al Oriente de! Estado reuniéndose en el camino 
con el Coronel D. Guadalupe García que al mando de 
800 tamaulipecos venía para el interior con el destino á 
Aguascalientes, donde iba á formarse el segundo cuerpo 
del Ejército constitucionalista bajo las órdenes del Go- 
bernador de Zacatecas D. Jesús González Ortega. 

Reunidas las tropas de los Sres. Degollado y García 
marcharon sobre San Luis, cuya plaza abandonaron los 
conservadores por no poder defenderla con la gente que 
tenían, haciendo aquellos su entrada el ^ de Abril. Los 
primeros días despachó el Sr. Degollado los negocios 
del Gobierno con el oficial mayor D. Pedro Huici; el 12 
del mismo mes nombró Secretario al Sr. D. Miguel María 
Esparza. 



* 



El Gral. Miramón llegó al frente de Veracruz el 15 de 
Marzo, y estableció su cuartel general en Medellín. Su 
división se componía de vCm^>o hombres al mando de los 
Generales más afamados del Ejército. La plaza de Ve- 
racruz recibió un refuerzo de Tampico que condujo el 
Gral. D. Juan José de la Garza, á quien se dio á recono- 
cer por orden del Sr. Juárez como 2" en jefe de la plaza. 

El Presidente constitucional, el jefe de la plaza de Ve- 
racruz Gra!. D. Ramón Iglesias y el Gobernador del Es- 
tado D. Manuel Gutiérrez Zamora, expidieron proclamas 
al avistarse Miramón, alentando á los soldados defenso- 
res del Puerto. 

Miramón no llegó á emprender un asalto sobre la pla- 
za, la tiroteó durante doce días, arrojando algunas gra- 
nadas y bombas y en una junta de guerra que celebró 
opinaron los oficiales generales que no era posible el 



2:Mí historia 1)10 SAN LüLS 

asalto. En esa virtud, ordenó el Gral. Miramón la reti- 
rada el día 29, empezando á subir las tropas rumbo á 
México. 



El Gral. D. Santos Degollado, después de estar algu- 
nos días en Morelia avanzó sobre México, llegando á sus 
puertas el 22 de Marzo. Al siguiente día entraron á la 
capital las brigadas de los Orales. Callejo y Mejía que 
habían salido de San Luis y Querétaro respectivamente 
en auxilio de aquella plaza. 

El Sr. Degollado, pudiendo haber impedido la entrada 
de esas fuerzas, no lo hizo. El Gral. Márquez salió de 
Guadalajara con una brigada de 1,300 hombres, luego 
que supo la marcha de Degollado en dirección de Méxi- 
co, pero no tomó como éste el camino de Acámbaro y 
Toluca, sino que se" dirigió para los pueblos del Bajío 
para á su paso restablecer á las autoridades reacciona- 
rias como lo hizo en Lagos, León, Silao y Guanajuato. 

El Sr. Degollado seguía hostilizando á la ciudad con 
debilidad, perdiendo el tiempo y dando lugar á que los 
defensores de la plaza se reforzaran diariamente y llega- 
ra el Gral. Márquez á buen tiempo para auxiliarlos. 

El 2 de Abril, á instancias del Gral. J. Justo Alvarez y 
de los Coroneles Zaragoza y Leandro Valle, emprendió 
un ataque más serio sobre diversos puntos al Oriente de 
la ciudad; fué muy reñido y se retiraron las columnas 
asaltantes dejando muchos muertos y heridos, que fue- 
ron levantados por los sitiados. Sobre el campo de ba- 
talla concedió el Gral. Degollado el ascenso á General 
de Brigada al Coronel D. Ignacio Zaragoza. El ejército 
constitucionalista estaba posesionado de Chapultepec y 
Tacubaya teniendo en el primer punto el grueso de las 
fuerzas. El Gral. Márquez entró á México el 7 de Abril, 



HISTORIA I)K .SAN LUIS 237 

sin que tampoco á él le disputara el paso el Gral. Degollado. 
El día 10 salió al frente de toda la fuerza reunida en 
México á batir á los constitucionalistas en sus mismas 
posiciones. Trabóse una batalla en las lomas de Tacu- 
baya y el Gral. Degollado resolvió emprenderla retirada, 
dejando una sección que resistiera el empuje de los sol- 
dados de la guarnición de México. Esta sección com- 
batió hasta agotar sus municiones; la Villa fué invadida, 
el Palacio Arzobispal ocupado, y los vencidos fueron 
cruelmente lanceados sin perdonar ni á los heridos. 
A las 6 de la mañana del día 1 1 repitió Márquez el ata- 
que sobre el Molino de Valdés y otros puntos, siendo al 
Un derrotados á las 1 1 los constitucionalistas, que deja- 
ron en poder de Márquez 31 piezas de artillería, parque, 
armas y m^s de 200 prisioneros. Pocas horas antes 
había llegado Miramón á la capital, acompañado del Mi- 
nistro de la Guerra D. Severo del Castillo y de otras 
personas. Se trasladó luego á Tacubaya y reunidos en 
San Diego Márquez, Mejía, Orihuela y el mismo Mira- 
món, acordaron que fueran fusilados los prisioneros. 
Entre éstos estaban el jefe del cuerpo militar de la divi- 
sión del Gral. Degollado, que con otros facultativos 
había quedado en el hospital improvisado curando á los 
heridos. Estaban también algunos jóvenes estudiantes 
de la Escuela de Medicina de México, que al saber que 
el ejército liberal llevaba pocos médicos, habían salido la 
víspera de la capital para ayudar á los médicos militares. 
La terrible orden se cumplió al anochecer pasando por 
las armas al Gral. D. Marcial Lazcano, los Coroneles D. 
Genaro Villagrán, D. José María Arteaga (escribano) los 
oficiales y paisanos D. José López, D. Ignacio Sierra, D. 
Teófilo Rodríguez, D. Gregorio Esquivel, D. Mariano 
Chávez, D. Fermín Tellechea, D. Andrés Becerril, D. 
Pedro Lozano Vargas, D. Domingo López, D. José María 
López, D. Ignacio Kisser, D. Miguel Nerwis, y otros ofi- 
ciales y paisanos también hasta completar el número de 
cincuenta y tres. 



238 HíSTOlUA DIO SAN LUIS 



Las patrullas llegaron hasia las camas de los heridos, 
arrancaron á los médicos de las cabeceras de los enfer- 
mos y pocos momentos después caían acribillados de 
balas los facultativos D. Ildefonso Portugal, D. Gabriel 
Rivera, D. Manuel Sánchez, D. Juan Dubas (inglés) y D. 
Alberto Abad; y los jóvenes estudiantes D. Juan Díaz 
Covarrubias y D. José María Sánchez. Fueron también 
fusilados los Lies. D. Agustín Jáuregui y D. Manuel Ma- 
teos. El primero ni en Tacubaya se encontraba, vivía 
en Mixcoac y estaba al lado de su esposa y numerosos 
hijos. Al pasar por frente á su casa una patrulla, un mu- 
chacho dijo á los soldados "ahí viene un puro." Ese de- 
nuncio fué bastante para penetrar la tropa, sacó al Sr. 
Jáuregui del lado de su familia, sin atender á las súpli- 
cas \ las lágrimas de la esposa que estaba grávida, ni al 
llanto de los niños, y fué llevado á Tacubaya fusilándolo 
en el acto. Mateos hacía un aíio que se había recibido 
de abogado y tenía felicísimas disposiciones para el cul- 
tivo de las letras. Por sus opiniones liberales sufrió una 
larga prisión, y al obtener su libertad había ido á reunir- 
se con el ejército federal. 

Un personaje de los que rodeaban á Miramón, oyendo 
á otro lamentar lo doloroso que era presenciar la muerte 
de jóvenes de inteligencia superior, en un país escaso de 
capacidades, contestó con el mayor desenfado: "Las 
plantas vigorosas de la demagogia deben ser cortadas en 
yerba, antes de que den fruto." 

Los asesinatos de Tacubaya causaron una profunda 
impresión en todo el país. Habiendo dado el ejemplo 
en esos actos sanguinarios el jefe fronterizo D. Juan 
Zuazua, á nadie habrían sorprendido los fusilamientos del 
1 1 de Abril si se hubieran limitado á los jefes que tuvie- 
ron la desgracia de caer prisioneros con las armas en la 
mano, pero como en aquella hecatombe se inmolaron víc- 
timas inocentes y jóvenes generosos que los había lle- 
\ado al teatro de la guerra el cumplimiento de los sagra- 
dos deberes de salvar la vida á los heridos y aliviarles 



HISTORIA DE SAN LUIS 239 



SUS penosos sufrimientos, la indignación estalló en todas 
las clases de la sociedad, haciendo época en los anales 
de nuestros disturbios intestinos la cruel carnicería del 
1 1 de Abril de 1859. Han pasado cincuenta y un años, y 
aquel suceso no se borra ni se borrará de la memoria de 
los mexicanos, principalmente de los pocos que viven 
todavía y que se hallaron cerca de los acontecimientos. 
Después de los fusilamientos, el Gral. Degollado circuló 
orden a todos los jefes que lo obedecían, de que todo 
jete u oficial reaccionario que fuere aprehendido con las 
armas en la mano fuera fusilado irremisiblemente. 

El Gral. D. Santos Degollado llegó con algunas fuerzas 
a Morelia el i^ de Abril y de allí se dirigió á Colima. Mi- 
ramon dispuso que se formaran tres divisiones á las ór- 
denes de los Orales. Márquez, Mejía y Orihuela, para ex- 
pedicionar por el interior. El primero se dirigió á More- 
na y los segundos á Querétaro. 



* 



El Coronel Zuazua volvió á salir á campaña con tropas 
de Nuevo León, llegando á San Luis el día 21 de Abril. 
El Coronel D. Guadalupe García que estuvo unos días 
en San Felipe regresó el día 23. Ambos obtuvieron en 
esos días el ascenso á Generales de Brigada. 

Ninguno de los dos quiso someterse al otro, conser- 
vando por lo mismo cada uno el mando de las fuerzas 
de su respectivo Estado. En lo que sí estuvieron de 
acuerdo fue en apropiarse las fuerzas de San Luis in- 
corporándolas á sus secciones, y el Sr. Zuazua, que co- 
mo se recordará, tenía antigua enemistad personal con el 
Gobernador D. Eulalio Degollado, consiguióla conformi- 
dad del Gral. García para separarlo por segunda vez del 
puesto, y al efecto expidieron un decreto firmado por 
ambos, en el que ordenaron la destitución del Sr. Dego- 



240 HISTOIUA [)E SAN LUIS 



liado por ineptitud, y que se encargara del Gobierno el 
Presidente del Tribunal de Justicia. Dispusieron ade- 
más, que el nuevo encargado del Gobierno llamara á la 
Legislatura de iSijy, para que ésta á su vez convocara al 
pueblo á elección de Gobernador constitucional, cuyo 
empleo estaba vacante, porque el Gral. Parrodi, electo en 
aquel año, lo fué también para el Estado de Jalisco, y 
optó por este último. 

En virtud de ese decreto y sin fuerzas el Sr. Degollado 
para defender sus derechos, se retiró á su casa, empe- 
zando á funcionar como Gobernador interino el Presi- 
dente del Tribunal de Justicia, Lie. D. Vicente Chico 

Sein, 

Muy afecto Zuazua á los golpes de grande efecto ya 
que se le creyera hombre de rectitud y de rara energía, 
después de la destitución arbitraria del Sr. D. Eulalio De- 
gollado del Gobierno del Estado, fijó su atención en el 
Canónigo D. Pablo Garibay á quien sentenció á muerte. 
Hacía dos años que este señor había predicado un ser- 
món en el templo de la Compañía, que servía entonces 
de Catedral, condenando el juramento á la Constitución 
de 1857, por cuyo sermón le impuso una multa el Pre- 
fecto de esa época D. Francisco López Nava. El Sr. Ga- 
ribay no la pagó, dispensándosele la pena por influencias 
de la familia del mismo Sr. Prefecto. 

Enterado Zuazua de ese antecedente y de que el Sr. 
Garibay había facilitado algunos fondos á las fuerzas de 
Miramón que derrotaron á los fronterizos en Ahualulco, 
ordenó la aprehensión y que fuera puesto en capilla pa- 
ra ser pasado por las armas al siguiente día. No valió 
que el Canónigo Garibay alegara que había sido dispen- 
sado de la multa, y que la pequeña cantidad (^2^0.00), 
que había dado á Miramón había sido en calidad de prés- 
tamo forzoso que le había sido impuesto como á uno de 
tantos vecinos de la ciudad cuya lista obraba en el de- 
creto respectivo. El aparato para el fusilamiento se hi- 
zo con todos los preparativos de formalidad. Guardia 



HhSTOHIA l)K SAN LL'IS 241 

doble, altar en la capilla, confesión >• demás auxilios es- 
pirituales. Indudablemente que el anciano Sr. Gariba\- 
creyó que su última hora iba á llegar, y se resignó á mo- 
rir disponiéndose cristianamente y arreglando sus asun- 
tos particulares. 

A la mitad de la noche entraron al cuarto del preso al- 
gunos oficiales de Quiroga, diciéndole que acababan de 
saber que la ejecución se suspendía hasta las diez del 
día, por orden superior. Antes de esa hora entraron 
también á la prisión los Sres. Presbítero D. Mariano Sal- 
daña, Lie. D. Agustín García y Coronel D. Lorenzo Vega, 
haciendo saber al Sr. Garibay que habían logrado inte- 
resar á su favor al Gral. D. Ignacio Zaragoza, cuyo jefe 
acababa de decirles que el Gral. Zuazua ofrecía indultar 
de la pena de muerte al Sr. Canónigo mediante la suma 
de diez mil pesos. El Sr. Garibay contestó que le era im- 
posible disponer de ese dinero, y efectivamente, aunque 
se creía que dicho señor era persona de regulares intere- 
ses, creemos que había alguna exageración y que no po- 
dría enterar semejante cantidad. 

Se mandó retirar el cuadro que ya estaba formado: las 
personas indicadas hicieron circular la voz de lo que se 
necesitaba para salvar la vida del sentenciado, y en el ac- 
to se distribuyeron div^ersas comisiones de señoras y ca- 
balleros á colectar donativos, logrando reunir la suma exi- 
gida por Zuazua, que le fué entregada antes de ocho días. 
Al notificar el indulto al Sr. Garibay, se le ordenó que sa- 
liera desterrado para Zacatecas, donde debía presentarse 
al Gobernador de aquel Estado D.Jesús González Ortega. 

El Sr. Canónigo Garibay era, como heiPiOS dicho, un 
anciano de más de sesenta años, inofensivo en el terreno 
de los hechos tanto por su avanzada edad como por su 
sistema de vida. Todavía no podemos creer que el Gral. 
Zuazua pensara seriamente en fusilarlo, sino que hizo to- 
do aquel aparato para sacarle una fuerte suma de dinero 
suponiéndolo rico. La conducta del jefe fronterizo fué 
generalmente reprobada por la sociedad de San Luis. 

III.— .'SI 



242 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 10° 



¡SUMARIO. 



Miiiviía para Lagos i\r la> i>riga<Uis Zua/ua y (iari-ía. — IniporlaiitL' cargu militar coii- 
ferido al primero. — incapaz para (losempt-ñarlo. — Jeto de las fuerzas del Estado. 
— Decretos del (yomaiidaute militar y de Ja Legislatura. — K] Gral. Degollado en 
San TiUis y Ia.s leyí-s que trajo de Vei'acrnz. — Jóvenes de México y de San Lnis 

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cito Federal. — La Aurora Horoal de 185Í). — Impresiones ((ue causó en los poco^ 
habitantes que la viemn. — Kstu<lio sohre ese meteoro. 



Los Orales. Zuazua y García, ascendidos á Generales 
efectivos de Brigada, salieron para Lagos, en cuya ciu- 
dad invistió al primero el General en Jefe del ejército fe- 
deral, con el mando de las divisiones unidas de Nuevo 
León y Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas, San Luis Poto- 
sí y Estados del interior, cargo que desempeñó muy po- 
co tiempo porque el Sr. Zuazua, si bien era un guerrille- 
ro astuto y de valor personal, no era soldado, y por 
consiguiente carecía de los conocimientos necesarios pa- 
ra mandar un ejército algo numeroso, siendo además de 
escasas facultades intelectuales. 



HlSTOlilA DI-: SAN I.UIS 2 VA 



A la solida de esos jefes el Gobernador Chico Sein 
confió el mando de las fuerzas del Estado al Coronel de 
guardia nacional D. Juan Bustamante, nombró Secretario 
de Gobierno al que lo había sido en la primera época del 
Sr. Degollado, D. Ramón F. Gamarra, y Prefecto de la 
capitalá D. Ambrosio Espinosa. El Sr. Bustamante ya 
había venido á San Luis en 18^8 con D. Juan Zuazua, en 
cuyo año empezó á servir al partido liberal. Antes ha- 
bía estado en esta misma ciudad dedicado al comercio. 
El nombramiento de Coronel de guardia nacional lo ob- 
tuvo en las fuerzas del Norte. Por decreto de 30 de 
Abril convocó el Sr. Chico Sein á la Legislatura, para que 
expidiera la ley de convocatoria para Gobernador cons- 
titucional del Estado. 

Con fecha i" de Julio la Legislatura expidió un decre- 
to desterrando á los que se negaran á jurar la Constitu- 
ción ó la jurasen condicionalmente, cuyos individuos no 
podrían volver al Estado hasta que se restableciera el 
orden constitucional en toda la República. Otro decre- 
to del Gobierno y Comandancia militar fechado el 4 del 
mismo mes mandó acuñar veinte mil pesos en monedas 
de cobre. 

El Gral. D. Santos Degollado desembarcó en Tampico 
anunciando á la nación el 18 de Julio que volvía á em- 
prender la campaña en el interior de la República. 

Desde dicho puerto remitió al Gobierno de San Luis 
ejemplares de la ley de nacionalización de bienes ecle- 
siásticos, expedida el 12 del mismo Julio en Veracruz por 
el Gobierno constitucional. Esa ley se publicó en San 
Luis el día 27 por bando nacional, seguido de paseos y 
fiestas, serenatas y bailes. El Sr. Degollado llegó el 10 
de Agosto siendo portador de las demás leyes de Refor- 
ma, avisándolo él mismo á los potosinos en una procla- 
ma en la que decía: "Soy el Nuncio de la buena nue- 
va." De esta ciudad circuló el Sr. Degollado las leyes 
de Reforma á todos los Estados que en esos momentos 
obedecían al Gobierno del Sr. Juárez. 



244 HISTOIUA DH SAN l.UI>^ 



La ley de nacionalización de bienes eclesiásticos puso 
en movimiento á multitud de extranjeros para apoderar- 
se de las riquezas de la Iglesia y aún excitó la codicia de 
gran número de conservadores, residentes en México, á 
un grado que no podían disimular. Toda la prensa reac- 
cionaria de la capital publicó la ley, su reglamento y el 
manifiesto del Presidente Juárez, vendiendo fabulosa 
cantidad de ejemplares porque todo México y principal- 
mente los con-ierciantes y especuladores querían tener 
esos documentos para estudiarlos como la base de la 
prolongada serie de especulaciones que alimentaría el 
comercio por mucho tiempo. 

Desde la publicación de esa ley el mismo partido con- 
servador creyó segura su derrota, pues en México y en 
las poblaciones en que el clero tenía grandes riquezas, 
no había cálculo ni operación que no se fundara en aque- 
lla. El golpe fué terrible y los mismos conservadores lo 
confesaron sin embozo, preparándose muchos de ellos á 
sacar partido de las circunstancias, tomando sus dispo- 
siciones para hacerse de algunas hncas, como efectiva- 
mente lo verificaron. Los que así procedieron expli- 
caban su conducta diciendo: "Que la ley no atacaba la 
religión, sino que, por el contrario, la enaltecía, porque 
un clero pobre i ¡ene que practicar la virtud para hacerse 
más recomendable^ V sacaban el ejemplo de Francia y 
aún el de España, donde el culto católico iba adquirien- 
do brillo á medida que el clero perdía sus riquezas. 

La ley de exclaustración se publicó y cumplió también 
en San Luis, siendo pocos los religiosos que se quedaron 
en sus casas. La mayor parte salió de la ciudad para 
puntos ocupados por las tropas reaccionarias, donde pu- 
dieran al<\iarse en conventos de sus respectivas órdenes. 



HISTOlíIA DE SANM.UI8 24.', 

Sólo el franciscano F. J. Pacheco recibió la cantidad que 
señalaba la ley, y se presentó en las calles con su traje 
secular. 

Conforme á la ley del Estado civil, se estableció el 
juzgado respectivo, siendo el primer juez el Sr. D. José 
María García, inteligente retratista al óleo; había sido 
también Secretario del Ayuntamiento, y á la sazón diri- 
gía la Escuela número i. 

Con el Sr. Degollado vinieron á San Luis los Sres. D. 
Ignacio Ramírez, D. Guillermo Prieto, D. Benito Gómez 
Parías, losGrales. D.Manuel Doblado, D. Juan B. Traco- 
nis, D. Pedro Hinojosa, D. Nicolás Medina, y otros perso- 
najes del partido liberal. Muchos jóvenes decentes de los 
Colegios de México, al saber que el General en Jefe del 
ejército federal volvía á la campaña, y que estaba en San 
Luis el cuartel general, abandonaron las aulas deseosos de 
servir en el partido de la Reforma, y algunos con el estí- 
mulo de vengar á sus compañeros sacrificados en Tacu- 
baya el 1 1 de Abril. 

A esos jóvenes se unieron varios de la sociedad poto- 
sina, estudiantes también, y otros dedicados á diversas 
ocupaciones, y juntos empezaron en ese año á experi- 
mentar los placeres y los sinsabores de las vicisitudes 
políticas. Benigno Arriaga, Julián de los Reyes, Fran- 
cisco T. Sustaita, Maximiano Parra, Valente Viramontes, 
Eulalio Degollado (h), Román Fernández Nava, Ber- 
nardo Gómez, León Zavala, Tiburcio Cortés, Francisco 
Estrada (h), Manuel Muro, y otros muchos, se filiaron 
al partido liberal al que ya pertenecían por simpatías, y 
desde entonces prestaron sus servicios á la causa en la 
escala que á cada uno le tocó en suerte. 



* ^ 



D. Santiago Vidaurri, después de su derrota en Ahua- 
lulco, se retiró para Monterrey sin pretender salir perso- 



24G HISTOHIA UE SAN LUIS 



pálmente á nuevas campañas en el interior, donde dejo 
tan mal puesto su nombre como militar y como estadis- 
ta. Envió como hemos visto, á su brazo derecho D. 
Juan Zuazua con una sección, la que unida á la de la- 
maulipas al mando de D. Guadalupe García, tormaron 
con otras fuerzas de San Luis, Zacatecas y Aguascalien- 
tes una división que el Gral. Degollado confio al primero 
de esos Generales. . . , 

El Sr. Vidaurri comprendió que el prestigio que haDia 
adquirido en desiguales combates, lo había perdido ab- 
solutamente en la batalla de Ahualulco, donde dio mues- 
tras de completa impericia y falta de valor. Pero le 
quedaba todavía el orgullo del rico arruinado, y no que- 
riendo exponerse á un nuevo fracaso si volvía al interioi 
á la campaña, pretendió declararse neutral en la zona 
qu^ dominaba y dio órdenes á los jefes fronterizos que 
con anterioridad militaban á las órdenes de diversos 
Generale'í del ejército federal, para que se retiraran a 
Nuevo León. A la llegada á San Luis del Sr. Degollado 
se encontró con que las fuerzas de Zuazua se nabi^n 
replegado á la Hacienda de Bocas, y que solo quedaban 
en su puesto los jefes Blanco v Quiroga, avanzados con 
una sección de rifleros en la Hacienda del Jaral. Reque- 
rido el Sr. Zuazua por el General en Jefe Degollado para 
que avanzara nuevamente á los pueblos del Estado de 
Guanajuato, el jefe fronterizo al observar que estaba 
próximo un hecho de armas pretextó enfermedad y ur- 
gencia de arreglar asuntos particulares en Monterrey,^ y 
solicitó una licencia de 15 días para pasar á Nuevo León. 
El Sr Degollado se la concedió, recibiendo el mando de 
la División del Norte el Gral. D. Ignacio Zaragoza, cuyo 
jefe se puso en marcha para San Luis y de aquí para el 
Jaral donde por orden superior estableció el cuartel ge- 
neral. , , . , - , 

Zuazua dejó instrucciones secretas a los jetes de las 
fuerzas del Norte para que desobedecieran cualquiera 
orden que se les diera de avanzar sobre el enemigo. 



HISTORIA DE SAN LUIS 247 



Tal insubordinación no fué obsequiada más que por ios 
escuadrones i" y 2" del 2" Regimiento de rifleros cuyos 
jefes manifestaron al Gral. Zaragoza en la Hacienda del 
Jaral que no darían un paso adelante sin recibir un ex- 
traordinario que Zuazua les había de mandar desde el 
Saltillo. Aquellos escuadrones consumaron el delito de 
deserción en los momentos en que el Gral. Zaragoza, en 
combinación con la división del centro debía marchar 
sobre el General reaccionario D. Adrián Woll, cuya de- 
rrota habría sido completa en León si la división de! 
Norte hubiera ocurrido oportunamente. 

El Sr. Degollado se dirigió al Gral. Vidaurri extrañando 
su conducta, y ordenándole que sometiera á un juicio á 
D. Juan Zuazua, como responsable de la deserción ni 
frente del enemigo de los escuadrones de rifleros. El 
General fronterizo, todavía con su manía de declararse 
defensor denodado de la Constitución, y de tratar con 
cierto desprecio á todo lo que no era perteneciente al 
Ejército del Norte, contestó desobedeciendo terminan- 
temente la orden relativa á Zuazua, y como ya esta in- 
subordinación lo obligaba hasta cierto punto á precisar 
la situación en que colocaba al Estado de Nuevo León 
respecto á sus relaciones con los poderes constituciona- 
les, acompañó á la nota relativa á Zuazua el decreto que 
expidió en Monterrey con fecha 5 de Septiembre que 
dice así: 

"Art° I"— El Estado de Nuevo León y Coahuila, que 
ha hecho más de lo que debía, atendida su escasa po- 
blación y pobreza de medios, llama á las tropas todas 
que tiene actualmente en campaña contra la reacción. 

"Art" 2'^— Por consiguiente, desde el momento en que 
este decreto llegue á conocimiento de los jefes que 
mandan los tres cuerpos de rifleros y la batería de que 
se compone el Ejército del Norte, emprenderán con és- 
tos su marcha hacia esta capital en el mejor orden posi- 
ble, y sin permitir que ninguno de sus subordinados 



248 HISTORIA 1)1^: SAN LUIS 



cometa en el tránsito exceso de ningún género pudiendo 
tomar lo absolutamente necesario para los alimentos de 
la tropa y forrajes en caso de que no traigan los recur- 
sos suficientes para comprarlos, pero dejando siempre á 
los interesados los debidos comprobantes para su res- 
¿:uardo. 

"Art" 3" — Si, lo que no es de esperarse, algún jefe ú 
oíkial faltando á su deber, resistiere el cumplimiento de 
de este decreto, serán responsables al Estado de las 
consecuencias, quedando desde luego facultados los 
óíkiales que les sigan en graduación, y aun la misma 
tropa para hacer que tenga su más puntual observancia, á 
cuyo efecto emprenderán su marcha en los términos 
indicados en el artículo anterior. 

"Art" 4"— El Gobierno por sí y á nombre del Estado 
que representa, protesta ante Dios y la Nación que esta 
medida no implica en lo más mínimo el desconocimiento 
de los principios constitucionales que ha sostenido y 
está dispuesto á sostener. Por el contrario, protesta 
igualmente que al dictarla lo ha hecho obligado de cau- 
sas más que suficientes que se patentizarán á su debido 
tiempo y que no le han guiado otras miras que las muy 
nobles de procurar el bien de la Nación y del Estado, 
salvar el decoro de éste y mantener en pie la moralidad 
del expresado ejército del Norte y su sangre que ha es- 
tado á punto de prodigarse inútilmente." 

El Sr. Gral. D. Santos Degollado respondió á ese de- 
creto con este otro: 

"SANTOS DEGOLLADO, General en Gefe del Ejér- 
cito Federal, amplisimamenie auiori{ado por el Supremo 
'Decreto de 7 de Abril de 18^8, d los habitantes de Nue- 
vo León y Coahiiila, sabed: que 

"Habiéndose sublevado el general D. Santiago Vidau- 
rri contra el Supremo Gobierno Constitucional, mando 



HISTOHIA \n: SAN LUI8 249 

lerirar del interior de la República las valientes tropas de 
aquel Estado, cuyos servicios son tan importantes en la 
presente campaña; y considerando que es un deber de 
los subditos fieles al gobierno y á la santa causa del 
pueblo castigar á los traidores que bajo el manto de la 
democracia tiranizan á los pueblos, los empobrecen y 
son la causa de la prolongación de sus sufrimientos, he 
tenido á bien decretar lo siguiente: 

"Art" ?" Queda destituido de todo mando político y 
militar y dado de baja en el Ejército Constitucional D. 
Santiago Vidaurri y sometido á la acción de los tribuna- 
les por la defección que ha cometido, formando y publi- 
cando en Monterrey su decreto de 5 del corriente. 

"Art" 2" Es general en gefe de las fuerzas constitu- 
cionales del Estado de Nue\-o León y Coahuila el Señor 
general D. José Silvestre Aramberri, y con tal carácter y 
considerando en estado de sitio las poblaciones del 
mismo Estado, reasumirá los mandos político y militar, 
entre tanto se restablece la tranquilidad pública y puede 
reunirse la H. Legislatura á nombrar nuevo gobernador, 
conforme á la constitución particular del propio Estad". 

"Art" 3" Será la primera obligación del nuevo gefe 
del Estado aprehender y asegurar al reo D. S. Vidaurri y 
sus cómplices, remitiéndolos á este cuartel general. 

"Por tanto mando se imprima, publique, circule y ob- 
serve. 

"Dado en San Luis Potosí, á 1 1 de Septiembre de 18^9. 
— Santos TDegolldiíio." 

Los Orales. D. Miguel Blanco y D. Ignacio' Zaragoza 
desconocieron á Vidaurri y continuaron con sus respec- 
tivas tropas obedeciendo al General en jefe del Ejército 
federal. 

Enviado á Nuevo León el segundo de dichos Genera- 
les con comisión del cuartel general, el Gral. Aramberri 
le confió el mando de la guardia nacional de Monterrey' y 
el de los pueblos del Sur del Estado al Coronel D. Ma- 



h 



2r,() HISTORIA DIO SAN LllS 

riano Escobedo. La sublevación de Vidaurri duró unos 
cuantos días, sucumbiendo de un modo ridículo, sin 
combatir, y entregándose á la generosidad del Gral. 
Zaragoza quien le permitió salir de Nuevo León y del 
país. El Estado volvió á la obediencia del Gobierno 
constitucional, continuando en el Gobierno y Coman- 
dancia militar el Gral. D. José Silvestre Aramberri. 






Aprovechando el Sr. Chico- Sein la permanencia en 
San Luis del Sr. D. Santos Degollado, que con el carác- 
ter de Ministro de la Guerra y General en jefe del Ejér- 
cito federal ejercía un poder omnímodo en el país, in- 
vestido por el Presidente de facultades extraordinarias 
en los ramos de Hacienda y Guerra, solicitó de él que el 
Gobierno Supremo cediera al Estado el ex-convento del 
Carmen, acabado de desocupar por un solo religioso que 
allí había en virtud de la ley de exclaustración. Pre- 
guntado el Sr. Chico por el Gral. Degollado, en presen- 
cia de los Sres. Gómez Parías, Traconis, Santiago Ramos 
y el que esto escribe, para qué le serviría al Estado el 
referido ex-convento, el Sr. Chico le contestó, que de- 
jando el templo dedicado al culto católico con I9 sacristía 
y otras piezas que le fueran útiles, emplearía lo demás 
del convento en Palacio de Justicia y en Penitenciaría 
para lo cual tenía el editkio la capacidad necesaria; y 
que la huerta, que por su gran extensión y aspecto triste 
de la barda, era un gran obstáculo para el crecimiento de 
la ciudad por ese rumbo y al pie de sus paredes se for- 
maban constantes focos de infección, la convertiría en 
paseo público, haciendo en ella conforme lo permitieran 
las circunstancias, una hermosa alameda. "Tómelo Vd." 
contestó el Sr. Degollado, "y disponga en el acto lo que 
guste, á reserva de que mande Vd. formar el respectivo 



HISTORIA di: san LUIS 251 



expediente, y recabar del cuartel general la confirma- 
ción del Gobierno, á su debido tiempo, de la cesión que 
hoy se le hace al Estado para los objetos propuestos." 

Él Sr. Chico Sein no esperó más. Al siguiente día ya 
estaba una parte de la prisión trabajando en el interior 
del convento para dar á éste la forma conveniente defec- 
to de aprovechar algunas de las antiguas celdas en salo- 
nes paia el Tribunal de Justicia y Juzgados de letras, y la 
"tra empezó á derribar las bardas de la huerta para con- 
\ertirla en el hermoso paseo que hoy tiene nuestra ciudad. 

Ninguno de los dos proyectos era posible realizar en 
ese año, porque estaba todavía muy lejos de consoli- 
darse la paz, pero ambos quedaron iniciados, y aunque 
no en toda la extensióil en que los concibió el Sr. Chico, 
se vieron al hn lle\-ados acabo después de algunos años. 

La desocupación del ex-convento y entrada de los 
trabajadores, se hicieron con gran desorden, lo que dio 
lugar á que se extraviaran multitud de libros y documen- 
tos de la biblioteca y del archivo, lo mismo que muchas 
pinturas de las que existían en los claustros, celdas >' 
corredores de los patios. 

Algunas de esas pinturas eran muy buenas, y otras de 
escaso ó de ningún mérito. ' 

Entre las buenas pinturas que existen todavía están 
las siguientes> En la puerta de entrada para la sacristía 
hay un hemosísimo cuadro de Sánchez que representa 
La Sagrada Familia. En el coro hay ocho cuadros de 
Vallejo representando varios milagros de Santa Teresa, 
entre estos un coro de monjas. En el antecoro hay seis 
grandes cuadros del mismo pintor: su asunto es la vida 
de Santa Teresa. En la sacristía y ante-sacristía hay 
dos cuadros de la vida de San Elias también por Vallejo. 
En el patio había cuatro pinturas buenas de Juárez, pero 
parece que éstas fueron de las que desaparecieron, lo mis- 
mo que las que había en la portería y en los claustros y 
celdas de los altos del edificio. La Virgen del Carmen 
es una de las mejores escultuias que hay en San Luis. 



?r2 HISTOIÜA HK SAN LCIS 



A la novedad que causó la ocupación del ex-convento 
y el derrumbe de las bardas de la huerta, ocurría la gen- 
te en tropel, invadiendo todo el edificio; y cada cual to- 
maba y sacaba lo que quería, sin que al encargado de 
los trabajos le fuera posible evitar semejante desorden. 
Cuando ya tuvo conocimiento de todo la autoridad po- 
lítica y mandó agentes que cuidaran de lo que existía en 
el ex-convento ya fué tarde. Habían desaparecido pin- 
turas, libros, papeles, etc., y como de estos objetos ha- 
bían dispuesto muchos de los individuos que figuraban 
en la Administración, no se les obligó á devolverlos. 



* 



El Sr Dec^ollado, con aquella actividad que lo distin- 
auió en aquella memorable campafia, organizo y reunió 
en San Luis Potosí tres divisiones en alta fuerza, las que 
empezaron á salir por brigadas desde fines de Agosto 
rumbo al interior. Salió primero la división del centro 
á las órdenes del Gral. D. Manuel Doblado, compuesta 
de las brigadas Hinojosa, de Tamaulipas, la de San Luis 
mandada por el Gral. D. Juan B. Traconis y la de Gua- 
najuato por el Gral. D. Florenci^^ Antillon. En seguida 
salió la división del Norte á las órdenes del Gral. ü. Ig- 
nacio Zaragoza, á la que pertenecían las brigadas de los 
Grales. Blanco y Quiroga. ■ , a- ■ 

Quedó en San Luis acabándose de organizar la divi- 
sión de reserva á las inmediatas órdenes del General en 
jefe del ejército federal para salir oportunamente a la 
hora necesaria. 



* 



En la noche del i" al 2 de Septiembre de ese año 
(1859) se presentó en nuestro horizonte el hermosísimo 



HISTOWIA 1)H SAN LUIS 2r,:3 

espectáculo de la Aurora boreal. Salíamos de una fun- 
ción dramática en compañía de algunos jóvenes de nues- 
tra edad, cuando fuimos sorprendidos por el luminoso 
meteoro que apareció al Norte de la población. Todos 
nos diseminamos para nuestras casas con el íln de que 
nuestras familias se levantaran á gozar del bellísimo es- 
pectáculo. Nosotros no solamente nos conformamos 
con poner en pie á las personas de nuestras fami- 
lias, sino que anduvimos en todo el vecindario tocando 
de puerta en puerta para que nadie de nuestros vecinos 
se quedara sin admirar aquella maravilla de la naturaleza. 
Antes de media hora recorrían las calles las pocas gentes 
que se levantaron, unas contemplando extasiadas el 
hermoso meteoro, y otras asustadas rezando y pidiendo 
á gritos perdón por sus pecados, creyendo ver en aquel 
imponente fenómeno la agonía del mundo, á quien es- 
peraban ver por momentos derrumbarse como castillo 
de popote y entregado á las llamas que en su agitada 
imaginación veían avanzar sobre la tierra. La mayor 
parte del vecindario permaneció dormido, y valió más, 
porque probablemente habría sido fabuloso el número 
de espantados, y no poco el de desmayados y contritos 
que á grito abierto habrían confesado sus pecados en las 
calles públicas de la ciudad. 



El Lie. D. Ignacio Ramírez que estaba en esta ciudad, 
acompañando al Gral. D. Santos Degollado, escribió en 
el periódico "La Sombra de Robespierre," con motivo de 
la aurora boreal de 1859, el artículo que sigue: 

"AURORA BOREAL." ■ 

"Este hermoso y sorprendente meteoro que de tiempo 
en tiempo aparece sin tener un período determinado, es. 



254 Hl!;^TOIUA DE SAN I.üIS 



sin duda alguna, uno de los espectáculos más sublimes 
V bellos que pueden contemplar los ojos del hombre. 
" La luz de la aurora común (permítasenos expresar asi) 
es también hermosísima: esas franjas de brillantes colo- 
res que preceden al nacimiento del sol, y reflejando en 
las nubes las tiñen de oro y de escarlata, de un tinte 
\'erde dulcísimo y de un violeta apacible, hacen al hom- 
bre que se eleve espontáneamente á su Creador y ben- 
diga y alabe á la Providencia que por medio de una men- 
sajera tan bella anuncia al hombre el nacimiento del 

día. , , , , 

A los primeros matices que colorea el éter, todos los 
habitantes del campo sacuden el sueño, y aun los mis- 
mos animales, las aves principalmente saludan llenas de 
gratitud, con tiernos cánticos, la venida de la luz. 

Las fuentes murmuran con más dulzura; las flores 
desplegan sus hermosas hojillas, frescas con el rocío de 
la mañana; la menuda yerba de los prados, oscila en 
tenue movimiento acariciada por la brisa matinal; los 
árboles se mecen blandamente y la palma que se levan- 
ta enhiesta en la tendida loma, saluda con sus soberbios 
abanicos al viajero que pasa cerca de ella. 

Todo es animaciói\ todo es vida y movimiento, cuan- 
do sobre las altas cejas de las montanas ó en el dilatado 
horizonte de una llanura, aparece con toda su magnifi- 
cencia el astro del día. 

Y sin embargo; un espectáculo semejante y si se quie- 
re, más bello por su novedad, (hablamos de la aurora 
boreal) que hemos visto aparecer estas noches, ha sido 
en los pueblos ignorantes, la fuente de multitud de ab- 
surdos v preocupaciones. 

No parece sino que cuando Dios quiere manifestar al 
hombre toda la grandeza de su sabiduría, éste se empe- 
ña en cerrar los ojos, creyendo que es anuncio de un 
castigo terrible lo que es sólo un efecto de su miseri- 
cordia. 

En efecto, sin el auxilio de la luz que presta la aurora 



HISTOHIA DI-: SA\ LUIS 



JIoo 



boreal, á los habitantes del Polo, aquellos infelices ten- 
drían una vida menos llevadera, puesto, que según la 
posición de los puntos que habitan, tienen seis meses 
de obscuridad, de noche; y si bien tienen igual tiempo 
de día, ó de luz, ésta es tan débil que no compensa la 
obscuridad precedente. 

La ignorancia de los pueblos, como hemos indicado 
antes ha creído ver en la naturaleza, muchas veces, in- 
dicios de la cólera Divina: un cometa, por ejemplo: ¿qué 
otra cosa son los cometas sino cuerpos que como los 
planetas concurren á formar el todo de la armonía del 
universo? Y no obstante: el que apareció en tiempo de 
Carlos V, hizo á este monarca abdicar su corona, y reti- 
rarse á la soledad de los claustros: así el fanatismo toma 
por pretexto las cosas más comunes para cegar á los pue- 
blos y arrancarlos al camino de la luz para sumirlos de 
nuevo en la obscuridad, atribuyendo á la revelación y al 
misterio, la explicación de acontecimientos que están al 
alcance de la razón. 

Expliquemos, pues, brevemente las causas que produ- 
cen la aurora boreal. 

La causa de las auroras boreales, es el paso que hace 
la electricidad al través de las regiones superiores de la 
atmósfera: y lo que ocasiona los colores diversos, en 
tan agradable como sorprendente meteoro, es la densi- 
dad diversa de las capas de la atmósfera, pues el aire 
más enrarecido produce una luz blanca, el aire más seco 
produce una luz roja, y el más húmedo produce rayas 
amarillas. Algunas veces este fenómeno viene acom- 
pañado de sonidos sordos, semejantes á un chirrido: pe- 
ro otras, aparece sin ruido alguno. 

Para que se pueda tener todavía una idea más exten- 
sa, véase á continuación lo que copiamos de la "Enciclo- 
pedia Moderna." 

"Meteoro más ó menos brillante, que aparece casi 
siempre en la parte septentrional del firmamento, distin- 
guiéndose del crepúsculo, en invierno por su posición, y 



2Ó6 HÍSTOÍUA \)K SAN LUIS 

en estío por su refulgor, su blancura, su rabiación parti- 
cular, y con frecuencia por el arco luminoso que le acom- 
paña. Las auroras boreales se ven generalmente todo el 
año, pero mejor todavía en la época de los equinoccios; 
sin que se les pueda designar ni señalar una época fija 
de presentación. Es lo regular que aparezcan poco tiem- 
po después de ponerse el sol, durante una ó muchas 
horas, reapareciendo algunas veces en la misma noche ó 
\arias noches seguidas. 

Pudiera admitirse que comienzan á presentarse á los 
4=^" de latitud s(»bre poco más ó menos, y que de este 
punto de partida resultan más numerosas al paso que 
aumenta la altura polar. 

La aurora boreal fué observada por los antiguos, para 
los cuales era un objeto de terror y de superstición. Los 
cronistas de la Edad Media nos hablan de sangrientas 
armadas vistas en el cielo, como de un presagio de gran- 
des estragos de aflictivos acontecimientos entre los hu- 
manos. Gassendi fué el primero que observó este fe- 
nómeno como debe hacerlo un filósofo, habiendo repe- 
tido varias veces su observación, y con más especialidad 
el 12 de Septiembre de 1621, y entonces fué cuando des- 
cubrió el meteoro, dándole el nombre de aurora boreal. 

A contar desde esta época se han multiplicado las ob- 
servaciones, formando tablas de las auroras boreales ob- 
servadas desde los tiempos más remotos. Probé ha 
publicado una que alcanza hasta el año de 1739, en la 
cual se deja ver que desde el año de 5:83 de nuestra era 
hasta entonces, se contaban 783 auroras boreales en que 
se había designado con exactitud el día, mes .y año de 
su aparición. 

He aquí la descripción que Mr. Poullet, uno de los más 
célebres físicos de nuestros días, hace de este fenómeno 
meteorológico: "Si la aurora boreal debe aparecer en 
cuanto comienza á ponerse el sol, distingüese una luz 
confusa hacia el Norte, y en breve varios destellos de 
luz se elevan por encima del horizonte: son anchos, di- 



HISTOHIA DE SAN LUIS 



tusos, é irregulares, dejándose ver que en general tien- 
den hacia el zenit. Después de estas apariencias ya muy 
\-ariadas, que son como el preludio del fenómeno, se 
perciben á grandes distancias dos gruesas columnas de 
fuego, la una al Orto y la otra al Ocaso, que suben len- 
tamente por encima del horizonte. Mientras que se ele- 
van con velocidades desiguales y variables cambian sin 
cesar de color y de aspecto: varias líneas de fuego de 
más ó menos intensidad en su brillantez, recorren su 
longitud ó las envuelven tortuosamente, pasando su re- 
fulgor desde el amarillo al verde oscuro ó al púrpura 
con destellos. Por último, la cima de estas columnas se 
inclina recíprocamente, tienden la una hacia la otra, y se 
reúnen para formar un arco, ó más bien una bóveda de 
fuego de una inmensa extensión. Ya formado el arco 
se sostiene majestuosamente en la bóveda cerúlea por 
espacio de horas enteras: el espacio que comprende es 
en general bastante claro, pero en cortos intervalos se ve 
atravesado por luces difusas y diversamente coloradas. 
Por el contrario, en el arco m.ismo, se ven incesantemen- 
te rastros de fuego de un vivo resplandor que se lanza 
hacia afuera, surcan al cielo verticalmente á modo de 
centellas fusiformes, pasan más allá del zenit y van á 
concentrarse en un pequeño espacio á corta diferencia 
circular, que se llama la corona de la aurora boreal. Ya 
formada esta corona, el fenómeno es completo: la aurora 
ha extendido en el cielo los pliegues de su ígneo manto ^ 
y se la puede contemplar en toda su majestad. Después 
de algunas horas, y á veces apenas transcurridos algunos 
instantes, la luz se debilita poco á poco: sus destellos se 
hacen menos vivos y menos frecuentes, la corona va 
desapareciendo, el arco resulta apenas perceptible, y por 
último sólo se perciben inciertos resplandores que van 
cediendo lentamente y antes de mucho se extinguen." 

¿Cuál es la altura á que llegan las auroras boreales? 
Esta cuestión ha excitado por mucho tiempo la curiosi- 
dad general, pero presenta tales dificultades que toda la 



258 HISTOHIA DIOSAN LIH 



molestia que hasta el día se han tomado als^unos sabios 
para resolverla con acierto no ha conducido á ningún 
buen resultado. Según diferentes apreciaciones, resulta 
que las auroras boreales se extienden en altura por un 
espacio de i á 150 millas geográficas. Si se desechan 
las antiguas medidas como menos exactas, y se adoptan 
las de Potter, se tendrán los dos extremos, i y 50 millas 
geográficas. 

Los testimonios que aílrman la existencia de un ruido 
cualquiera durante las auroras boreales, son tan numero- 
sos y de tal importancia, que apenas parece posible poner 
en duda la verdad de este hecho, y sin embargo no falta 
quien establezca una opinión muy contraria. Conside- 
rando la cuestión de un modo general, los que admiten 
un ruido cualquiera tienen á su favor una apariencia de 
verdad, pues pueden decir que no sostienen que toda 
aurora boreal deba ser acompañada del ruido que men- 
cionan, sino que este ruido se verificó cuando los obser- 
vadores lo han llegado á oír. 

La aurora boreal está en íntima relación con el mag- 
netismo terrestre, comíalo comprueban las observaciones 
más modernas. Algunos físicos, en verdad, han negado 
que este fenómeno ejerza su influjo sobre !a aguja mag- 
nética; pero la mayor parte de los observadores han de- 
mostrado esta influencia con una evidencia tal, que se 
puede considerar en el día como un hecho cierto. 

El 29 de Marzo de 1826 Mr. Arago observó en París va- 
rios movimientos anómalos en la aguja imantada, y estos 
movimientos le hicieron sospechar la presencia de una 
aurora boreal en más altas latitudes; y, su conjetura que- 
dó plenamente justificada por la observación simultánea 
de una aurora boreal, que Dalton hacía por aquel enton- 
ces en Manchester. Otros hechos que se han publicado 
acerca del particular, de tal modo merecen la más plena 
confianza, que ya no es posible dudar por más tiempo 
de la iníluencia que las auroras boreales ejercen sobre la 
brújula, á pesar de las notables contradicciones de Brens- 



msTOltIA l'l-: SAN LUIS 2r>t) 

ter. No se ha de creer que el meteoro que nos ocupa 
sea extraño al pc>Io austral, pues corresponde á los dos 
polos, >• debiera ser más exactamente designado con el 
nombre áe la; po/jr. 

Cook reílere algunas observaciones de auroras austra- 
les, y antes de este navegante al doblar Frasier el Cabo 
de Hornos en 171 2. había percibido una al través de las 
nieblas tan comunes bajo estas latitudes. Más tarde es- 
te fenómeno ha sido observado por otros muchos nave- 
gantes en el mar Austral. 

Entre las numerosas hipótesis propuestas para expli- 
car la causa de las auroras boreales, sólo indicaremos la 
df Hallew Este sabio atribuía la formación de la aurora 
boreal á la materia magnética que se inflama con las li- 
maduras de hierro. La opinión de Halley, en cuanto á 
la influencia' del tluido magnético sobre la aurora boreal, 
'nubiera adquirido ma\'or importancia, si se hubiesen co- 
nocido en su tiempo las preciosas observaciones que 
han servido para establecer cierta analogía entre las au- 
roras boreales >• el magnetismo. He aquí en qué térmi- 
nos se ocupa de ellas Mr. Poullet: "La cima del arco de 
la aurora boreal se halla siempre en el meridiano mag- 
nético del lugar de la observación, ó al menos no parece 
desviarse de él de una manera sensible. La corona de 
la aurora boreal se halla siempre en la prolongación de 
la aguja de inclinación en que se observa; así pues, si en 
París se dejase ver una aurora boreal completa, la corona 
iría á formarse hacia el Sur como á ^o" más allá del ze- 
nit, en un plano vertical inclinado como á 22" con res- 
pecto al meridiano terrestre." 

La aurora boreal desvía de sus posiciones ordinarias 
á las agujas de inclinación y declinación y produce estos 
cambios aun en los lugares donde no puede ser vista. 
En general desde la mañana del día en que la aurora bo- 
real debe aparecer en algunas regiones de los polos, la 
iguja de declinación de París se desvía hacia el Occi- 
dente, así como por la tarde se inclina hacia el Oriente 



200 HISTORIA DK SAN LIUS 



cuyas desviaciones suelen elevarse á 12 o a 15". A Mr. 
Araso es á quien debemos esta observación fundamen- 
tal que ya había anunciado desde 1825. Forzoso es con- 
fesar en conclusión, que de las alteraciones de la aguja 
en nuestros climas, podemos sacar partido para predecir 
las auroras boreales visibles entre los puntos que ocupan 
los habitantes de las regiones polares." 



■^ 



HISTOIUA 1)P: 8Ai\ LUIS 2ol 



CAPITULO 1(>° 



SUMARIO. 



.■> de Noviembre de 1859. — El (^ral. Degollado sale de San Luis para la ciinipafia con 
la división de reserva. — El Oral. 5liranión sale de México el misino día ron el 
propio objeto. — Batalla de la Estancia de las Vacas. — Derrota del Ejército Fede- 
ral. — Miramón trata con generosidad á los prisioneros — Degollado recomienda 
igual conducta á los jefes de.su ejército. — Marcha para Veracruz. — El (íoberna- 
dor Chico Sein desocupa la ciudad. — Entran á ella los reaccionarios. — El Gral. 
Díaz de la Vega Gobernador y Comandante general.- Noníbramientos y dispo- 
siciones que dictó. — Decreto del Gobierno conservador sobre Ayuntamientos. — 
Ix>s tratados Mac Lane-Ocampo y Mon- Almonte. — Miramón obtiene otros triun- 
fos en las barrancas de Colima. — E^mprende por segunda vez el ataque á Vera- 
cruz. — Tropas de ambos partidos en el Estado de San Luis. — Vuelve á la ciudad 
el Sr. Obispo Barajas. — Fuerzas lil)erales y reaccionarias á punto de batirse en 
la ciudad. — Falta de armonía en jefes liberales. — El (íobernador Chico Sein los 
arregla poniéndose todos á las órdenes del Oral. (Traga. — El Gral. Degollado 
desembarca en Tampico y vuelve al interior del país. 



El Gral. Degollado salió de San Luis con la división' 
de reserva el día 5 de Noviembre, rumbo á San Miguel 
de Allende, y de allí para Celaya, donde al frente de to- 
do el ejército federal, continuó la marcha al encuentro 
del ejército conservador. El Gral: Miramón decidió mar- 
char otra vez personalmente á la campaña, y el mismo 5 
de Noviembre salió de México por la diligencia, acompa- 
ñado sólo de dos ayudantes para Querétaro, en cuya ciu- 
dad se puso al frente de las fuerzas de Véíez y Mejía, 
pues aunque dio orden de que avanzaran á unírsele las 
tropas de Márquez y Woll, no llegaron éstas con oportu- 
nidad. 



262 IJISTUKIA DK SAN LULS 

Mi ramón no esperó á que Degollado avanzara sobre 
Querétaro, sino que marchó á encontrarlo. El jefe libe- 
ral se posesionó de un punto llamado "Estancia de las 
Vacas," á tres leguas de aquella ciudad, en el que se pa- 
rapetó en una altura defendida naturalmente por el cau- 
ce de un arroyo. Antes de la batalla celebraron una con- 
ferencia los Sres. Degollado y ¡Vliramón, solicitada por el 
primero, en la que el jefe coRstitucionalista hizo varios 
ofrecimientos personales al caudillo reaccionario, y al- 
gunas proposiciones políticas encaminadas á procurar la 
terminación de la guerra. 

El Sr. Miramón no aceptó unas ni otras, y el día i^ de 
Noviembre desde la madrugada se rompieron los fuegos, 
siendo completamente derrotado el ejército federal des- 
pués de cinco horas de un rudo y sangriento combate. 
En esa batalla cayeron prisioneros heridos los Orales. D. 
Santiago Tapia y D. José Justo Alvarez y el Coronel po- 
tosino D. Albino Espinosa. Al segundo le amputaron 
una pieriia, y el Coronel Espinosa cayó tan acribillado 
de heridas de bala y lanza, que el Gral. Degollado lo. 
CQntó entre sus muertos en el parte oficial que rindió al 
Presidente Juárez, y el Gral. Miramón también lo con- 
signó entre los cadáveres levantados del campo enemigo. 
Después de algunos meses el Sr. Espinosa sanó de sus 
lieridas. 

Todos los prisioneros que en esa acción de guerra ca- 
yeron en poder del Gral. Miramón, fueron muy bien tra- 
tados por el jefe vencedor. A los heridos mandó asis- 
tirlos con entera igualdad á los de sus tropas, y á los 
Generales, jefes y oficiales los colmó de consideraciones, 
mandando pagarles sus haberes mientras permanecieran 
en tal situación. A los soldados que voluntariamente 
quisieron seguir en su ejército los agregó á las tilas, y á 
los que nó, les dio su libertad socorriéndolos con algún 
dinero para que regresaran á sus hogares. 

El Sr. Degollado con algunos jefes se retiró á Guana- 
juato donde estuvo un día; siguió para San Luis y de 



HISTOi:iA I)K SAN LUIS 26^ 

esta ciudad para Matehuala, de donde se dirigió á la 
costa para embarcarse con dirección á Veracruz. En la 
circular que dirigió á los Gobernadores y jefes de tropas 
fechada en Matehuala el i" de Diciembre anunciándoles 
su viaje á aquel puerto para arreglar con el Gobierno la 
manera de continuar la campaña, no pudo menos que 
reconocer el buen comportamiento de Miramón con los 
prisioneros de la Estancia de las Vacas, expresándose 
en dicha circular en los siguientes términos: 

" Igualmente recomiendo á V. E. que en las funcio- 
nes de armas que ocurran entre estas fuerzas y las del 
enemigo, los prisioneros que se hagan sean tratados con 
la mayor humanidad y generosidad por nuestra parte, 
como han sido tratados nuestros prisioneros hechos en 
la última acción del i^ del próximo pasado en la Estan- 
cia de las Vacas. La guerra es bastante cruel por sí 
misma para que se graven sus funestas consecuencias 
con un espíritu de crueldad repugnado por la época, por 
la civilización y por los naturales sentimientos de frater- 
nidad entre los hijos de un mismo país. Si en circula- 
res anteriores y en decretos y leyes de circunstancias se 
ha prevenido con extremo rigor el castigo de los enemi- 
gos del orden legal que se aprehendan con las armas en 
la mano, esto ha sido más bien para apartar del camino 
de la barbarie á nuestros contrarios, y nunca se ha eje- 
cutado, bajo mi autoridad, esas medidas de rigor, que 
han motivado y justificado, en cierto modo los fríos y 
horribles asesinatos cometidos por algunos jefes reaccio- 
narios. Hoy que el primer gefe de la reacción ha cam- 
biado de conducta y usado de generosidad y de clemen- 
cia con los vencidos, no somos nosotros, defensores de 
los principios de humanidad y tolerancia, los que debe- 
mos respojider con la crueldad y la muerte á la reciente 
conducta de nuestros enemigos." 

La derrota de la Estancia de las Vacas retardó por un 
año más el triunfo del partido constitucionalista, siendo 
una de sus consecuencias inmediatas la ocupación nue- 



2(34 HISTOUIA DF. SAN LUIS 



vamente de las plazas de Guanajuato, León, Celaya, La- 
gos, Aguascalientes y San Luis por las tropas del partido 
conservador. Las autoridades liberales de San Luis tra- 
taron luego de evacuar la plaza, saliéndose violentamen- 
te el Gobernador Chico Sein y el Comandante militar 
Bustamante, varios días antes de que se aproxmíaran 
los reaccionarios.. 

Los Agentes consulares y el vecindario tuvieron que 
encargarse de cuidar la prisión y de dar guardias y es- 
coltas para conservar el orden público, mientras se 
aproximaba algún jefe caracterizado que se recibiera de 

la ciudad. • j ^ i 

En los primeros meses del año que ocupo la ciudad el 
partido conservador dio el Gobierno á su órgano en la 
prensa el nombre de "Boletín Oficial" y la imprenta es- 
tuvo dirigida v administrada por D. Antonio Luna. Al 
ocupar la plaza los liberales en el mes de Abril, volvió a 
tomar el periódico oficial el nombre de "El Liberal," y en 
' el mes de Agosto que estableció en San Luis el cuartel 
creneral el Sr. Degollado se publicó todos los meses que 
estuvo en la ciudad dicho General, el "Boletín del Ejer- 
cito Federal." 

Ambos periódicos salían de la imprenta del Gobierno, 
cuya oficina se encomendó á D. Marcelino Cárdenas. 
Posesionado otra vez de la ciudad el partido conserva- 
dor en Noviembre del mismo aíño de i8<^9, á consecuen- 
cia de la batalla de la Estancia, el Gobierno dio á su pe^ 
riódico oficial. el nombre de "La Restauración" y volvió 
á dirigir la imprenta D. Antonio Luna. 

Las fuerzas reaccionarias entraron á la ciudad á las 
ocho y media de la noche del día 24 del mismo No- 
viembre, y el día 28 se hizo cargo del Gobierno ,y Co- 
mandancia general del Departamento el Gral. Coronel D. 
Manuel Díaz de la Vega. Este señor nombró su Secre- 
tario al Lie. D. José Castillo y Prefecto del distrito de 
la capital al Sr. D. Pedro Diez Gutiérrez; reglamento la 
devolución de fincas é intereses á las corporaciones 



HISTOHIA DE SAN LUIS 26o 



eclesiásticas y á la beneficencia pública, creó recursos 
para fomento del Hospicio de Pobres, y ordenó que la 
* Administración principal de rentas pagara mensualmente 
cien pesos al Ayuntamiento por renta del local que ocu- 
paba de la propiedad de la corporación municipal. 

Por decreto del Gobierno conservador dejaron de ser 
concejiles los cargos de Regidores délos Ayuntamientos, 
señalándoles sueldos según la importancia y recursos de 
las municipalidades, reduciendo el número de munícipes 
y debiendo conforme á éste, haber uno ó más regidores 
perpetuos. 

A la ciudad de San Luis le correspondió tener dos re- 
gidores perpetuos, siete reemplazables y un síndico. 
Ese Ax'untamiento empezó á funcionar el día 2 de Ene- 
ro de 1860. 



* 
* ^ 



Un asunto diplomático tratado en medio de la exalta- 
ción de los ánimos, y bajo la influencia de las pasiones 
políticas, estuvo á punto de comprometer seriamente la 
independencia y dignidad de la Nación. El Gobierno 
del Sr. Juárez celebró con el Ministro americano IVlac- 
Lane un tratado por el que México hacía á los Estados 
•Unidos algunas concesiones indecorosas que lo coloca- 
ban en una situación vergonzosa y en peligro de perder 
su integridad é independencia. 

Contra ese tratado publicó el Gral. Miramón una pro- 
clama en Guadalajara, protestó en San Luis el 2" cuerpo 
de Ejército, el Gobierno y Comandante general del De- 
partamento. Ayuntamiento y demás empleados y fun- 
cionarios; é igual protesta hicieron todas las autoridades 
políticas y militares de los puntos que obedecían al Go- 
bierno de Miramón, y aun entre los mismos liberales 



111.-34 



2(3() HISTOIIIA DE 8.\N MJIS 



hubo muchos que negaron su aprobación al tratado y se 
retiraron de los puestos públicos que ocupaban. 

Afortunadamente la aproximación de la guerra civil en 
la República del Norte, fué causa para que el Senado 
americano reprobara el referido tratado, salvándose Mé- 
xico de giaves dificultades. Es verdad que también 
según nuestra Constitución el Presidente no podía por 
sí solo celebrar un tratado de la naturaleza del de 
Mac Lane-Ocampo, sin !a ratificación del Congreso, pe- 
ro mientras se ponía en claro si entre las facultades ex- 
traordinarias de que estaba investido el Presidente, figu- 
raba ó no la relativa á celebrar el tratado, los Estados 
Unidos habrían empezado á hacer uso de las concesiones 
en él contenidas, y trabajo habría costado después de- 
clarar la nulidad. 

Aunque de menos trascendencias, el Gobierno reaccio- 
nario celebró ese mismo año un tratado con Francia, in- 
conveniente para México, por medio de su Ministro ple- 
nipotenciario Gral. Almonte y el representante francés 
Mr. Alejandro Mon. Ya tuvieron los dos partidos moti- 
vo para inculparse mutuamente, y esto moderó algo los 
cargos que le hacían al Gobierno liberal. 

El Gral. Miramón, después de su victoria en la Estancia 
de las Vacas, siguió para Guadalajara y Sur de Jalisco, 
favoreciéndolo la fortuna per aquellos rumbos donde 
obtuvo otros triunfos sobre los constitucionalistas en las 
barrancas de Colima. 

De regreso del Estado de Jalisco llegó á México el 7 
de Enero del año citado, anunciando desde luego que 
próximamente emprendería por segunda vez el ataque á 
Veracruz aprovechando la buena estación para bajar á la 
costa. Efectivamente, á tmes del mismo Enero empezó 
á enviar tropas para Jalapa donde permanecía la división 
de Oriente á las órdenes del Gral. D. Manuel Robles 
Pezuela. El día 8 de Febrero salió de México el mismo 
Sr. Miramón, acompañado de los Ministros de Guerra y 
Justicia, y se detuvo en la ciudad de Jalapa, dando allí 



HISTOHIA IMC SAN LUIS 207 

al ejército la organización conveniente. Lo formó de 
dos divisiones de infantería, una brigada de artillería y 
otra de caballería. La i" división á las órdenes del Gral. 
D. Gregorio del Callejo, compuesta de las brigadas de 
los Orales. D. Eligió Ruelas y D. Miguel Negrete. La 
2" á las órdenes del Gral. D. Feliciano Licéaga, compues- 
ta de las brigadas del Gral. D. Pedro Vélez y D. Joaquín 
Ayestarán. La brisada de artillería bajo el mando del 
Gral. D. Santiago Cuevas y la de caballería bajo el del 
Gral. D. Domingo Herrán. Nombró jefe del Estado 
.\\a\or al Gral. D. José Vicente Miñón y Cuartel maestre 
al Gral. D. Manuel Robles Pezuela. 



* 



Entretanto el Estado de San Luis estaba lleno de tro- 
pas beligerantes de los dos bandos. La capital ocupada 
por el segundo cuerpo del ejército reaccionario á las ór- 
denes del Gral. D. Francisco A. Vélez. En el Cedral la 
brigada liberal del Gral. D. Pedro Hinojosa, amagando á 
Catorce en cuya ciudad se levantó el pueblo contra el 
subprefecto D. José María Duran, y tomó las armas el 
vecindario para oponerse á la entrada del Sr. Hinojosa, á 
cuyo jefe le dijo una junta de vecinos en comunicación 
oficial que era bandido y ladrón. Matehuala era tam- 
bién ocupada por una fuerza reaccionaria á las órdenes 
del Teniente Coronel D. Rafael Díaz de León y en los 
Partidos de Rioverde \' Ciudad del Maíz perseguían á 
las fuerzas liberales del Gobernador Chico Sein los Co- 
roneles D. José Modesto Adalid y D. Rafael Olvera. 

El Coronel D. José María Silva con una fuerza de ca- 
ballería de la reacción, tuvo un encuentro en la Hacienda 
del Pozo del Carmen el día 22 del propio Enero con otra 
tamaulipeca también de caballería, mandada por el coro- 
nel D. José de la Luz Toledano. Después de unos 



2(>8 HISTORIA DE SAN LUIS 

cuantos tiros se batieron á machete y lanza, retirándose 
al fin la tropa tamaulipeca en algún desorden. 



* * 



El día 28 volvió á la ciudad el Sr. Obispo de la Diócesi, 
Dr. D. Pedro Barajas ausente hacía un año y medio por 
el destierro que le impuso el jefe fronterizo D. Juan 
Zuazua. La Prefectura publicó un bando para la recep- 
ción otkial del prelado, y el vecindario le hizo grandes 
demostraciones de aprecio. Saludó al Dean, cabildo y 
fieles de la Diócesi, en una carta pastoi'al en la que la- 
mentaba los ataques á la religión, aconsejando en térmi- 
nos generales la conducta que los católicos debían ob- 
servar, pero no exhaló una queja ni se deslizó ninguna 
palabra amarga, por sus sufrimientos personales. 






El Gral. Vélez salió á mediados del mes para Zacate- 
cas con el hn de batir á González Ortega, pero este jefe 
no lo esperó, retirándose rumbo á Durango. Sabedor el 
Gral. D. Juan José de la Garza que San Luis había que- 
dado con corta guarnición, emprendió su marcha de Tula 
sobre San Luis con una división de 2,000 hombres y seis 
piezas de artillería. El día ^o del mismo Enero llegó á 
las puertas de la ciudad acampando en la Villa de la 
Soledad de los Ranchos, en la que tuvo una ligera esca- 
ramuza, con fuerzas que salieron de la plaza á las órde- 
nes del Gobernador y Comandante general del Departa- 
mento D. Manuel Díaz de la Vega. En los momentos 
que se verificaba ese tiroteo entraba á la ciudad la divi- 
sión del Gral. Vélez de regreso de Zacatecas, que había 



HISTORIA DE SAN LUIS 2GÍ) 



forzado dos jornadas para llegar con oportunidad en de- 
fensa de la plaza. Vélez no salió en el acto á batir á 
Garza por dar algún descanso á la tropa que llegó muy 
fatigada, ocupándose de arreglar todo para salir al si- 
guiente día sobre el jefe tamaulipeco. Este intentó 
apoderarse de la ciudad en la noche, aprovechando el 
cansancio de la fuerza reaccionaria, y atacó por diversos 
puntos siendo en todos ellos rechazado. A la media 
noche se replegó á sus posiciones, y cuando al amanecer 
se disponía el Gral. Vélez para salir á batirlo, recibió el 
aviso de que á las dos de la mañana se había retirado el 
Gral. Garza por el mismo camino que había traído. El 
Gral. Vélez mandó que el Gral. Díaz de la Vega saliera 
en su persecución, pero fué tan rápida la marcha de la 
división de Tamaulipas que no alcanzó Vega ni el polvo. 
En menos de cuarenta horas llegó el Gral. Garza hasta 
la Hacienda de Buenavista. 

Los jefes liberales que expedicionaban en los Estados 
de San Luis y Tamaulipas, con tropas de esos mismos 
Estados y de las de Guanajuato, Nuevo León y Coahui- 
la, carecían de un centro de unión, ninguno quería su- 
bordinarse á otro sino que cada uno obraba por cuenta 
propia, sufriendo los pueblos las exacciones consiguien- 
tes sin provecho alguno para la causa. En este estado 
las cosas se presentó en Tamaulipas el Gral. D. José 
López Uraga sin mando alguno de tropas, porque todas 
sus gestiones ante el Gobierno de Veracruz para que lo 
empleara en la campaña habían sido infructuosas, á 
virtud de que el Sr. Juárez no había querido ocuparlo 
porque tanto él como sus ministros no le tenían con- 
fianza. 

Desengañado el Sr. Uraga por cartas particulares del 
Sr. Ocampo, de que no habían de ser admitidos sus ser- 
vicios, dejó al Estado de Veracruz donde había estado 
mucho tiempo haciendo esas gestiones, y se dirigió al de 
Tamaulipas, con el ñn de levantar alguna fuerza y probar 
il Gobierno de Veracruz que todavía podía ser útil en su 



270 HISTORIA I)K SAN L UIS 

profesión de soldado, y que con sinceridad deseaba pe- 
lear por la causa de la libertad. 

El Sr. Gobernador Chico Sein que veía el desacuerdo 
absoluto entre los jefes liberales y que, según su opi- 
nión, ninguno tenía los conocimientos ni el prestigio ne- 
cesario para reunir y movilizar aquellas fuerzas que to- 
das hacían un número respetable, apeló al patriotismo y 
abnegación de dichos jefes excitándolos á que deponien- 
do toda aiiibición y amor propio en beneficio de la causa 
que defendían, se pusieran todos á las órdenes del Gral. 
López Uraga, que como soldado inteligente y aguerri- 
do, daría á todas las fuerzas militares una conveniente 
organización, haciendo así más probable su buen éxito 
en las operaciones militares. El Sr. Chico Sein dio lue- 
go el ejemplo cediendo el mando de las fuerzas del Es- 
tado al Sr. Uraga, nombrándolo General en jefe de la 
brigada de San Luis. Los demás jefes atendieron la in- 
dicación del Sr. Chico Sein y todos se pusieron á las ór- 
denes de aquel General. 

El cambio en la dirección de la campaña se hizo ya 
sentir notablemente. El Gral. Uraga se dirigió á los pue- 
blos del Norte del Estado, y en el Venado y la Hedionda 
(hoy Moctezuma) organizó una florida división equi- 
pándola é instruyéndola con gran actividad. 

El Sr. D. Santos Degollado llegó á Tampico de vuelta 
de Veracruz, con el mismo carácter y facultades que ha- 
bía traído el año anterior. En ese puerto recibió el aviso 
del Sr. Chico Sein y demás jefes respecto al acuerdo que 
habían tenido para confiar el mando délas tropas al Gral. 
Uraga, y ante ese hecho consumado ya no tuvo el Sr. 
Degollado más que aprobarlo, y con el fin de que con 
carácter más legal prestara aquel sus servicios, lo nom- 
bró desde el mismo puerto de Tampico Cuartel Maestre 
del Ejército Federal. 



HISTOHIA I)K HAN LILS 271 



CAPITULO 17^ 



íSUMARIO. 



Mega a ftan Luis el (.ral. .le División 1), Rónmlo Díaic <le la Vef;a.-ííe encarga <ltí) 
niandu del 2V cuerpo de ejertito de la reacción.— El (rral. (ionziílez Ortega eni- 
l)ieza a ser tavorendo por la fortuna.— Fraga y Zaragoza organizan sus tropa*, 
— J'.l (jobernadur thico .Sein establece el Desi)acho en ^ratelniala.— Terrible ata- 
que a \ eracruz por el ejército de Miramón. -Fraga auxilia á (íonzáiez Ortega — 
Batalla de Loma Alta y derrota de Díaz de la Vega.— El «Gobernador Chico Sein 
vuel ve a ftan LuLs— Nombramientos hechos por el Gral. Degollado.— Nuevas 
desavenencias en Nuevo León. -Emigrados refugiados en San Luis.— Salida <le 
Degollado para el centro de la República.— Iraga ataca á Guadalajara —Es re- 
chazado y cae herido y prisionero.-Degollado propone cange de prisioneros v 
.Miraniuii l<j reliusa.— Degollado pone libres á los prisioneros reaccionarios — Jii- 
trigas contra Miramón.-E.ste(;eneral pone pre.so á Zuloaga.-Acuerdo delCuer- 
p.D Diplomático.— Desavenencias en San Luis entre los P<»deres locales —El Gral. 
Degollado pretende intervenir en los asuntos <lel Estado.— La marcha del GraL 
.Miramon para el interior, pone en paz á los inciiiietos dr San Lui«. 

El Gral. D. Francisco A. Vélez fué llamado por el GraK 
Miramón para encargarle un mando importante en el 
centro del país, quedando al frente del 2" cuerpo del 
ejercito el Gral. 2° en Jefe D. Manuel María Calvo, mien- 
tras llegaba á San Luis á encargarse del mando en jefe el 
Gral. D. Pómulo Díaz de la Vega. Este señor llegó el 
21 de Febrero, le formaron valla desde la garita de Mé- 
xico hasta el Palacio los cuatro batallones del 2" cuerpo 
de ejército, y después pasó todo éste en columna de ho- 
nor frente al mismo edificio donde se alojó el nuevo Ge- 
neral en Jefe. 



272 HISTOIÜA Di: 8AN LUIS 



La fortuna había comenzado á favorecerán Gobernador 
de Zacatecas D. Jesús González Ortega, dándole dos o 
tres triunfos sobre fuerzas de la reacción; y el ejercito 
federal había mejorado notablemente en disciplina y en 
jefes superiores y secundarios. . . 

' Los Grales. Uraga y Zaragoza fueron los que princi- 
palmente organizaron el ejército de una manera satisfac- 
toria, poniéndolo en aptitud de pelear con todas las re- 
ciis del irte 

"^ El prirnero seguía en las poblaciones del Norte del Es- 
tado instruyendo y moralizando á la división, mientras 
que su adversario el Gral. Díaz de la Vega, se entregaba 
en San Luis á tertulias y diversiones dianas, preocupán- 
dose poco de los asuntos de la guerra. Así paso dos me- 
ses viendo con indiferencia los rápidos progresos de 
Uraga en el arreglo de su división, creyendo tal vez que 
por ser las mismas tropas que con tanta facilidad eran 
frecuentemente derrotadas, lo serían una vez rrias tan 
luego como él se presentara á batirlos con el florido ejer- 
cito'que tenía á sus órdenes. 

Uraga permanecía con su cuartel general en el Venado, 
v en iviatehuala tenía establecido el despacho del Go-_ 
bierno del Estado el Sr. Chico Sein, protegido por una 
brigada ligera á las órdenes del Coronel D. Martín Zayas. 



45- 



Dejamos al Gral. Miramón en Jalapa acabando de or- 
o-anizar el ejército con el que se había de presentar al 
frente de Veracruz. El día 5 de Marzo llegó áese puerto 
situándose en Malibrán, Dos Caminos y Casa-Mata. La 
plaza rompió sus fuegos sobre los sitiadores á las dos de^ 
la tarde del mismo dia. El 1^ dirigió Miramón una nota 
al jefe de la plaza sitiada Gral. D. Ramón Iglesias invi- 
tándolo á tener un arreglo para dar término á la guerra 



i 



HISTORIA DE SAN LUIS 27^ 

civil. El Sr. Iglesias pasó la comunicación al Presidente 
Juárez, y como resultado de ella se nombraron comisio- 
nados por ambas partes que formularan un proyecto de 
convenio. El Gobierno del Sr. Juárez nombró á los Sres. 
Orales. D. Santos Degollado y D. José de Empáran, y el 
Gral. Miramón al Oral. D. Manuel Robles Pezuela y al 
Lie. D. Isidro Díaz. Las dos comisiones^abrieron las con- 
ferencias el día 14, formularon unas bases de arreglo que 
sujetaron á la aprobación de sus respectivos comitentes, 
las que modificadas por e! Sr. Juárez en términos ina- 
ceptables para Miramón, quedaron sin efecto alguno dan- 
do por terminado su encargo los comisionados y si- 
guiendo adelante las hostilidades para que la suerte de 
las armas decidiera el éxito de la contienda 

Los ataques sobre la plaza fueron terribles desde el 
día 15, sosteniéndose un vivísimo bombardeo que hacía 
estremecer la tierra. La noche del 18 fué tan fuerte y 
activo el fuego, que la plaza y el campo estaban ilumi- 
nados completamente. La noche del 20 organizó el Gral, 
Miramón una columna para dar el asalto, pero resuelto en 
junta de guerra que no era posible llevarlo á buen efecto, 
se dio contra-orden y el 21 á la madrugada emprendió el 
ejército sitiador la retirada tomando el camino de Ja- 
lapa. 

En los días que Miramón llegó al frente de Veracruz, 
debía haber recibido el auxilio que de la Habana le traía 
el Gral. Marín en una escuadrilla fletada por cuenta del 
Gobierno del mismo Miramón, pero los buques que aquel 
jefe conducía fueron capturados en aguas de México por 
otros norte-americanos, en auxilio del Gobierno de Juá- 
rez. Verdaderamente fué un atentado cometido por los 
americanos, pero el resultado fué funesto para Miramón, 
porque privado de los elementos ofensivos con que con- 
taba, no pudo sostener por más tiempo el^ sitio y tuvo 
que levantar el campo volviendo para México, á cuya 
capital entró el 7 de Abril. 



274 HISTORIA DK SAN LUIS 



El Gral. Uraga con su división de más de 4,000 hom- 
bres, en la que tenía jefes aguerridos y activos como La- 
madrid, Díaz de León y otros, marchó para Zacatecas en 
auxilio de González Ortega que lo perseguía el Gral. D. 
Sih'erio Ramírez. Con la aproximación de Uraga se re- 
tiró este último, y sabiendo Uraga en Ojo-Caliente que 
el Gral. D. Rómulo Díaz de la Vega había salido de San 
Luis en su seguimiento, retrocedió á encontrarlo avis- 
tándose en Loma Alta, donde Vega tomó posesiones. Allí 
lo batió Uraga derrotándolo completamente; le quitó ar- 
mas, trenes y víveres, y le hizo gran número de muertos 
y prisioneros, entre estos últimos el mismo General en 
jefe Díaz de la Vega y su segundo D. Manuel María Cal- 
vo, que estaba también herido. 

La derrota de Loma Alta trajo como consecuencia para 
la reacción la pérdida de la plaza de San Luis, que fué 
ocupada por las tropas vencedoras. El Sr. Chico Sein 
volvió á establecer el Gobierno en la capital del Estado, 
conservando á su antiguo Secretario D. Ramón F. Ga- 
marra y en la Prefectura á D. Ambrosio Espinosa. El 
General en Jefe D. José López Uraga. después de dar 
algunos días de 'descanso á la tropa, salió rumbo á Gua- 
dalajara, encomendando la Comandancia militar al Coro- 
nel D. Martín Zayas. 

El Gral. Degollado volvió al interior de la República 
revestido nuevamente del carácter de General en Jefe 
del ejército federal, estableciendo el cuartel general en 
la ciudad de San Luis. Nombró General en Jefe de las 
divisiones unidas á D. Jesús González Ortega, y encargó 
oíkial mente la campaña de Guadalajara al Gral. Uraga 
que ya iba en marcha para aquella ciudad. 

* 

En Nuevo León surgieron nuevas desavenencias con 
motivo de haber sido nombrado nuevamente Goberna- 




GRAL. DON SANTOS DEGOLLADO. 



HLSTOKIA I)K 8AN LUIS 27:> 

dor de aquel Estado D. Santiago Vidaurri y haberse éste 
posesionado de la ciudad de Monterrey. Una parte de 
la Legislatura se puso luego en pugna con Vidaurri, y és- 
te, substraído de la obediencia al Gobierno constitucio- 
nal, persiguió á todos los jefes y personas del Estado 
que no quisieron seguirlo en su extraviado camino. El 
Coronel Aramberri y demás vecinos referidos levantaron 
actas en Galeana protestando su obediencia al Gobierno 
del Sr. Juárez, y desconociendo la autoridad de Vidaurri. 
Por la tenaz persecución que el jefe fronterizo desplegó 
contra aquellos, se refugiaron en San Luis varios ciuda- 
danos distinguidos de Nuevo León, entre ellos el Gral. 
Blanco, los Coroneles Escobedo y García, y los Lies. 
Gómez, Garza y Garza y otros. 

A su llegada á San Luis se presentaron por escrito al 
Gral. Degollado, manifestándole las causas que los había 
obligado á emigrar de su Estado, y ofreciendo sus servi- 
cios al Gobierno legítimo de la nación. El Sr. Degollado 
los felicitó por su entereza y apego á la legalidad, y acep- 
tando los servicios que ofrecieron mandó formar una Le- 
gión de Honor, que la formarían los jefes y oñciales de 
Nuevo León y que se denominaría "Legión del Norte," 
bajo las órdenes del Gral. D. Miguel Blanco. 

A los pocos días salió el Sr. Degollado para el Estado 
de Guanajuato con el fin de aproximarse más al teatro 
de los sucesos militares, encomendó una comisión del 
ramo al Coronel Zayas y dejó encargado de la Coman- 
dancia militar al Gral. Blanco mientras llegaba á San Luis 
el Gral. D. Juan José de la Garza, á quien había elegido 
para ese puesto. 

El Gral. Miramón salió otra vez de México á la campa- 
iña del interior, proponiéndose dedicarse á batir á Draga 
en cuyo jefe reconocía un adversario temible. Uraga es- 



27() HISTOHIA DK SAX l.UIS 

taba todavía en Lagos cuando llegó Miramón á Queréta- 
ro, y en vez de salirle al encuentro ó esperarlo en ese 
punto, fué avanzando para Guadalajara procurando llevar 
á Miramón á aquellos terrenos donde creyó batirlo con 
ventaja. Antes de que Miramón se aproximara dema- 
siado á aquella capital, quiso Uraga apoderarse de la 
plaza atacándola el 25 de Mayo con gran vigor. La suer- 
te de las armas fué adversa al Gral. Uraga, que fué re- 
chazado con grandes pérdidas, quedando él mismo pri- 
sionero y herido de un muslo. 

El Gral. Degollado mandó proponer al Gral. Miramón 
que ya había llegado á Guadalajara, un canje de prisio- 
neros, ofreciéndole por el Gral. Uraga y compañeros co- 
gidos en Guadalajara, á los Grales. Díaz de la Vega y 
Calvo que permanecían presos en Zacatecas, y á los otros 
jefes y oficiales caídos con ellos en Loma Alta. El Sr. 
Miramón rehusó el canje propuesto fundado en débiles 
razones, y entonces el Sr. Degollado ordenó que á pesar 
de la negativa de Miramón fueran puestos en libertad sin 
condiciones lo^ prisioíieros de Loma Alta, entregándoles 
alguna cantidad de dinero para sus gastos de viaje al 
punto que quisieran dirigirse. El Gobernador González 
Ortega dio cumplimiento á esa orden, entregando al 
Gral. Díaz de la Vega quinientos pesos para que los re- 
partiera entre sus compañeros. 

Disgustados eidero y algunos conservadores exalta- 
dos porque Miramón no había podido tomará Veracruz y 
porque creían que el joven General no tenía ya la fe y el 
entusiasmo que al principio de la campaña para defender 
los intereses de su partido, intrigaron para que Zuloaga 
se hiciera cargo nuevamente de la Presidencia de la Re- 
pública, intriga que encontró apoyo en el Cuerpo Diplo- 
mático residente -en la capital. Seducido Zuloaga dero- 
gó el decreto por el que nombró Presidente substituto á 
Miramón, declarando que volvía él á ejercer el mando 
supremo de la nación. 

El joven General no se dejó destituir así como quiera, 



H ISTO HI A I > E SAN LU l!i 277 

aprehendió á Zuloaga á la madrugada del lo de Junio y 
lo hizo marchar con él á la campaña llevándolo hasta el 
Sur de Jalisco. El día 1 1 se reunieron los representan- 
tes de la Gran Bretaña, Francia, Prusia, Ecuador y Gua- 
temala, á invitación del último como decano del Cuerpo 
Diplomático, y después de tomar en consideración los 
decretos de Zuloaga de 29 y 31 de Enero de 1859 y el de 
9 de Mayo de 1860 por el que destituía á Miramón, así 
como el hecho de la captura de Zuloaga por el último, 
acordaron esperar en tal estado la llegada de los aconte- 
cimientos ulteriores á íln de proteger oficiosamente y 
bajo cualquiera autoridad, los intereses de sus naciona- 
les, y velar por su seguridad de sus personas y propie- 
dades. 

Esa reunión de diplomáticos era enteramente inútil 
para el objeto que acordaron, pero sí demuestra la inter- 
\-ención que pretendían tener algunas naciones extranje- 
ras en nuestros asuntos interiores, abusando de la debi- 
lidad en que nuestro país se hallaba. 

El Sr. Gobernador Chico Sein convocó á la Legislatura 
de 18$-/ para que continuara sus sesiones interrumpida^ 
en Diciembre del mismo año. 

Al celebrar la primera junta preparatoria llegó á cono- 
cimiento del Goberiiador Chico Sein que habían concu- 
rrido á ella los diputados D. Miguel María Esparza y D. 
Alejandro Nieva, y con tal motivo dirigió á la junta de 
diputados una comunicación exponiéndole que los Sres. 
Esparza y Nieva no debían ser considerados ya como 
tales diputados, porque se habían juramentado con los 
reaccionarios para no tomar las armas ni participio en 
ningún sentido contra el Gobierno emanado del plan de 
Tacubaya, bajo cuya condición les había permitido el 
jefe reaccionario permanecer en San Luis después de la 
batalla de la Estancia de las Vacas. Que el mismo com- 
promiso había contraído el ex-Gobernador substituto D. 
Eulalio Degollado, y otras personas que á su debido 
tiempo iría consignando á los jueces competentes, y que 



278 mSTOUIA 1)K SAN MH 



por lo mismo los tres funcionarios expresados estaban 
inhábiles para todo cargo público. 

La junta preparatoria no se creyó competente para re- 
solver sobre el particular, hizo la elección de mesa y 
abrió el período de sesiones el día 2^ de Jumo, al que 
asistió el Gobernador y demás funcionarios y empleados 
como es costumbre. ^ , :. 

En el mismo día, después del decreto de apertura e 
instalación legal del cuerpo legislativo, expidió otro de- 
clarando que debía volver al Gobierno del Estado el br. 
D Eulalio Degollado, y señaló el día siguiente para que 
empezara á desempeñar sus funciones. El Sr. Chico 
Sein devolvió con observaciones el referido decreto, y 
en comunicación separada dijo á la Legislatura que 
puesto que la junta prepar'atoria no había tomado en 
consideración el contenido de su primer oficio relativo a 
los Sres. Degollado, Esparza y Nieva, lo repetía a la Le- 
gislatura formalizando acusación contra los expresados 
funcionarios por traición á la causa liberal y conniven- 
cias con las del código de 57. 

Cuatro de los diputados, D. Teodoro Castillo, ü. Car- 
los María Escobar, D. Antonio Ladrón de Guevara y D. 
Gregorio Vázquez, protestaron contra el decreto expedi- 
do por la mayoría llamando al Gobierno al Sr. Degol ado, 
V contra la presencia de los diputados Esparza y Nieva 
en el seno de la Legislatura, y publicaron un manifiesto 
á sus comitentes dando cuenta de su conducta, y ex- 
presando su resolución de no volver á la cámara mien- 
tras estuvieran concurriendo los traidores Esparza y 

Nieva > 

Con la separación de esos cuatro diputados quedo la 
Legislatura sin quorum y entonces llamo suplentes para 
completar el número legal, pero éstos se iiegaron a 
concurrir temiendo contraer alguna responsabilidad. 

La Legislatura estaba en grande apuro porque solo 
faltaban seis días para que terminara el bienio de su 
existencia legal, y quería dejar instalado al Sr. Degollado 



HISTORIA hl-: SAN LL'IS 27í> 



>■ á su diputación permanente para que bajo su influen- 
cia se \eriticatan las nue\as elecciones de diputados. 
Por extraordinario \-iolentn elevó una queja al Sr. Gral. 
Degollado que estaba en Guanajuato, contra los proce- 
dimientos de! Sr. Chico Sein, pero antes de que viniera 
de aquella ciudad alguna resolución el Sr. Chico Sein 
expidió una ley en el mismo día que terminó el período 
legal de la Legislatura, declarando que había fenecido és- 
te y convocando al pueblo potosino á nuevas elecciones 
de diputados \- Gobernador del Estado. A la vez circu- 
!'"> orden á todas las autoridades del mismo Estado para 
que si la junta de ex-diputados comunicaba algunas dis- 
posiciones ó nombraba alguna persona con el carácter de 
Gobernador, no fueran obedecidas ni reconocido ningún 
nombramiento, bajo la más estrecha responsabilidad de 
las que no cumplieren esa orden. 

El Sr. Gral. Degollado llamó al Sr. Chico Sein á Gua- 
najuato á que personalmente informara sobre las desa- 
\enencias habidas entre el Gobierno y la Legislatura, y 
el Sr. Chico contestó que ocurriría tan luego como deja- 
ra asegurada la tranquilidad pública en la capital del 
Estado. 

La venida del Gral. ¡Vliramón de Guadalajara con la 
la división de operaciones sobre el interior, calmó los 
ánimos de los descontentos con el Sr. Chico Sein, y 
aplazó para más tarde la intervención que el Gral. Dego- 
llado iba tomando en los asuntos locales de San Luisr 



280 HISTORIA DE SAN LllS^ 



CAPITULO 18^ 



SUMAHH». 




El Gral. González Ortega, investido con el carácter de 
General en jefe de las "Divisiones Unidas reunió en 
Lasos las brigadas de Guanajuato, San Luis, México, 
Michoacán y Zacatecas, mandadas respectivamente por 
los Grales. Doblado, Zaragoza, Berriozabal, Regules y 
Alatorre y avanzó sobre Miramón que había pasado para 
los pueblos del Bajío. En^León se le fugo el Gral. Zu- 
loasTa el ^ de Agosto, cuyo acontecimiento puso en alai- 
ma á Miramón y con ese motivo se dirigió oticialniente 
al Consejo preguntándole lo que debía hacerse. El Con- 
sejo resolvió que en todo caso debía ser desobedecido 
Zuloaga dónde quiera que se presentara y , reconocido 



HISTOHIA D K SAN LUIS 2Sl 

como único Presidente Miranión, porque así lo exigían 
las circunstancias y el bien público. 

Miramón esperó'en las lomas de Silao á las divisiones 
unidas de González Ortega. El primero tenía 4,000 
hombres y el segundo 9,000. El combate comenzó á las 
seis de la mañana del día 10 de Agosto jugando por am- 
bas partes más de 1^0 cañones. Antes de las ocho fué 
derrotado completamente el ejército de Miramón salván- 
dose éste casualmente, pues estuvo en el campo de ba- 
talla hasta que perdió toda esperanza de contener el 
desorden en sus tropas. 

El éxito de esa batalla se debió principalmente á las 
tropas de San Luis y Michoacán y á sus jefes los Grales. 
Zaragoza \- Regules. 

Miram.ón marchó violentamente para México, reunió el 
consejo de ministros para tratar lo que debía hacerse, y 
en esa junta se acordó que dicho General dejara la Pre- 
sidencia encargándose de ella el Presidente de la Supre- 
ma Corte de Justicia Lie. D. José Ignacio Pavón, mien- 
tras se designaba la persona que debía ocupar el puesto: 
y que con arreglo á la ley de 27 de Enero de 1859, se 
reuniera por el depositario del poder ejecutivo la junta 
de representantes de los Departamentos nombrada en 21 
de Enero de 1858, cubriendo las vacantes que hubieran 
ocurrido, y que esa junta procediera á elegir Presidente 
interino de la República. - 

Así se hizo, instalándose la junta en el salón del Se- 
nado á las cuatro de la tarde del día 14, procediendo en 
el acto á elegir Presidente interino, cuya elección re- 
cayó en el Gral. D. Miguel Miramón. Hubo felicitacio- 
nes, tiestas, iluminación general y Te-TDeum recibiendo 
á Miramón en la puerta de Catedral el Sr. Arzobispo de 
Aléxico. 

Zanjadas de esa manera las diíkultades que creó al 
partido conservador la conducta de Zuloaga, se dedicó 
el Gral. Miramón á reparar en lo posible las pérdidas su- 
fridas y aumentar el ejército por medio de la leva que se" 



282 HISTORIA DK 8AN LUIS 



desarrolló terriblemente en las pocas poblaciones con 
cine contaba la reacción. 



* 



En el mes de Julio del mismo año de 1860 se estable- 
ció en San Luis la primera litografía por los jóvenes 
Campillo y Ponce de León. El primer trabajo de ese 
arte ejecutado en dicha oíkina fué una ingeniosa alego- 
ría que adornó el programa de una función dramática 
que se dio en nuestro teatro á beneficio de la dama jo- 
ven de la compañía que allí trabajaba, Srita. Julia Gue- 
rra. Al mes de establecidos los Sres. Campillo y Ponce 
de León, abrieron una academia de dibujo pot módicos 
honorarios. 






Una partida de la Legión del Norte á las órdenes del 
Teniente Coronel D. Eugenio García, batió á una fuerza 
de Vidaurri en el rancho de San Gregorio á la madruga- 
da del día ^i de Julio, en cuya refriega resultó muerto 
el conocido Gral. fronterizo D. Juan Zuazua. 

Después de la batalla de Silao que las fuerzas de Gon- 
zález Ortega podían haber marchado sin tropiezo hasta 
México, no lo hicieron así, sino que su General en Jefe 
resolvió dirigirse primero á Guadalajara con objeto de 
apoderarse de aquella plaza. Llegado á ella le puso si- 
tio, defendiéndose bizarramente la guarnición al mando 
del Gral. D. Severo del Castillo. Después de algunos 
días de asedio se celebró un armisticio entre sitiados y 
sitiadores, y estando dentro de él se aproximó el Gral. 
D. Leonardo Márquez con una división que había sacado 
de México en auxilio de la plaza sitiada. El Gral. Zara- 
goza le salió al encuentro derrotándolo, y este hecho de 
armas decidió la rendición de la ciudad de Guadalajara. 
Las fuerzas reaccionarias sobrantes se dirigieron para 



m 



HISTOÍÍIA I»K SAN LUIS 283 



México, donde se supuso que tendría que decidirse la 
cuestión de armas entre ios bandos contendientes. 



A principios de Septiembre se reunieron en San Luis 
gruesas sumas de dinero de comerciantes de Guanajuato 
y Zacatecas, que unidas con las del comercio del mismo 
San Luis, ascendieron á la cantidad de un millón cien mil 
pesos, la que salió en conducta para el puerto deTampi- 
co el día 9 del propio mes. 

En la Hacienda de Laguna Seca, á cinco leguas de San 
Luis sobre el camino para dicho puerto, la alcanzó el 
Gral. D. Ignacio Echeagaray con una sección de tropas 
que llevaba á sus órdenes. 

Este General notiíkó al jefe de la escolta y á los con- 
ductores que llevaba orden de ocupar los fondos de la 
conducta \' regresó con ella para la ciudad de Lagos. 

Este liecho levantó una grita terrible contra el General 
en Jefe del ejército federal. El comercio extranjero, los 
conservadores y aún el mismp partido liberal, censura- 
ron acremente al Gral. Degollado. Este señor sin haber 
sido el autor de la ocupación de la conducta asumió to- 
da la responsabilidad, sacrificando su reputación y buen 
nombre por garantizar con su persona los intereses ocu- 
pados. Generalmente se afirma en los relatos históricos 
que el Sr. Degollado concibió la idea y dio la orden por 
conducto del Gral. Doblado para tomar los fondos de esa 
conducta. Esto no es cierto. Veamos lo que á ese res- 
pecto consta oficialmente: 

"Reservada. — Remito á V. S. dos comunicaciones del 
E. Sr. General en Gefe del Ejército federal; una en que 
se le manda á V. S. ponerse á mis órdenes y otra en que 
se le autoriza para tomar bajo las suyas una fuerza de la 
que hoy guarnece á San Luis Potosí. 



.2fH HISTORIA \)K SAN I.CIS 



"Ik-indo de las facultades que me concédela primera, 
nre.en"o á V. S. que se ponga en nrarclra mañana n^ s- 
nío para dicha Ciudad, v obrando con arreglo a las ms- 
rucaones que verbal mente le he comunicado, proceda a 
nnmaMa conducta de caudales que de San Luis Potosí 
se dirige áTam'pico y la que con el mismo destino va 

^%tTv S^a'ocíipadon conforme á los registros res- 
.^!os ¿ero cuidando de incluir las cantidades que 
¡^""inio; conductores sin aquel requisito. A su tiempo 
"yfvs de todo un recibo con las formalidades lega- 
fefá los -tris respo" sables, asegurándoles en mi nombre 

i ^^v, rnenta de esta providencia al E. Si. Oeneral 
que ya doy cuenU ae « P ^^^ ^^_^^^^^^^ 

'r e?etn l^f fom micfciones'convenientes al Supremo 
üobienTo de Veracuz, á fm de que cuanto antes se ha- 

? i^itres nropietarios el reintegro debido. 
^'•iJualmeneirs manifestará V. S. de mi parte para que 
in h faan con sus comitentes, que solo he dado este paso 

lo h'íg-^n ^°" ; ,^ grandes intereses que hoy están cues- 
compe .do PO los granaes i ^^ ^^ 

tionandose pues se a a ^^m^ devolución del 

Tnero '^Con uf uerz-a'que se pondrá á las órdenes de 
V S v con todas las precauciones que aconseja la pru- 
^;ncia se d rigirá por el camino más breve y seguro a la 
gudaddeLág'«,'en donde n,e encontrara V. S. para 

^'t.Xentf comprenderá V. S. que esta difícil ,conri- 

■ n^pTsiJe una reserva inviolable y una firmeza a toda 
sion ecsige una resé ^^^^^.^ ^^ posee ambas 

P™rH;HJ'vvo confío por lo mismo, en que la llevara 
r.S«ntry":ÍMconsubuen juicio cualquiera 

"^^;2^::tst™vro;rezco á V. S. las consideraciones 
^^^.Sr/ub^nr^Guanajuato, Setiembre 4 de .860. 



HISTORIA DE SAN LUIS 285 



— Manuel Doblado. — Sr. Gral. D. Ignacio Echeagaray. — 
Es copia. León, Setiembre lo de 1860. — Manuel Do- 
blador 



"República Mejicana. — Ejército federal. — Brigada de 
GuanaJLiato. — General en Gefe. — Remito á V. E. copia de 
la orden que libré al Sr. General D. Ignacio Echeagaray 
con fecha cuatro del corriente, usando de la amplia au- 
torización que V. E. tuvo á bien concederme. 

"La ocupación de las conductas de San Luis, Zacate- 
cas y Guanajuato, es, á mi juicio, el único medio de ha- 
cer frente á los enormes gastos que actualmente está ha- 
ciendo el ejército federal. Comprendo todos los incon- 
venientes y todas las consecuencias de una determina- 
ción tan grave; pero también estoy penetrado intima- 
mente de que si no se apela á providencias de este or- 
den, la revolución se prolonga indeílnidamente y el país 
entero se hunde en la miseria y la anarquía para perder 
después hasta la nacionalidad. 

"En la situación que hoy guarda el partido liberal, te- 
nemos que escoger entre los dos estremos de este terri- 
ble dilema: ó malograr tres años de sacrificios sangrien- 
tos, y esto cuando estamos tocando el término de ellos, ó 
echar mano de los recursos que se encuentren, sea cual 
fuere su procedencia. La alternativa es dura, pero in- 
declinable. 

"No hay pues término medio posible, ó autorizamos el 
desbandamiento de las numerosas tropas que están á 
nuestras órdenes, ó les proporcionamos recursos de 
subsistencia que, conservándoles la moralidad y disci- 
plina, las pongan en aptitud para concluir prontamente 
las operaciones de la guerra. 

"Tres ciudades son las únicas que hoy conserva la 
reacción en toda la extensión de la República. Un mes 
de campaña, y ellas estarán en nuestro poder. ¿Perde- 



286 HISTORIA Di: S AN LULS 

mos una situación conquistada á fuerza de sangre, por 
no ocupar unos caudales cuyo reintegro para los propie- 
tarios es cuestión de unos cuantos días? 

"He pensado con la madurez que demanda negocio 
tan trascendental, todas las razones que ocurrir pueden 
en pro y en contra, y al í\n he ordenado la ocupación de 
los caudales susodichos con el sentimiento íntimo de 
que así salvamos á la revolución y con ella á la Re- 
pública. 

"Si aritméticamente fuera calculable lo que vá á per- 
der el país con la continuación de la guerra, se palparía 
sin dificultad que es una pequeñísima suma la que hoy 
se ocupa, comparada con la que por necesidad tendrían 
que gastar los pueblos si por desgracia durara unos me- 
ses mas una guerra que todo destruye y aniquila. Si- 
no obstante las urgentes razones que quedan indicadas 
V. E. no aprobase la providencia que es objeto de la 
presente comunicación, espero se sirva decírmelo en 
contestación, pues, siendo yo el mas sumiso de sus su- 
bordinados, revocaré las órdenes antes libradas y haré 
que se repongan las cosas al estado que tenían antes de 
la ocupación. 

"Me sujetaré ademas al juicio á que V. E. tenga á bien 
someterme por haber afrontado la responsabilidad de 
una resolución, grande en verdad por sus consecuencias, 
pero mas grande aún por sus resultados en favor de 
nuestra causa que es la causa nacional. 

"Para el caso de que mi procedimiento no fuere del 
agrado de V. E., le ruego no olvide que después de haber 
puesto á disposición de ese cuartel general las rentas 
todas y los impuestos- extraordinarios del Estado de 
Guanajuato, la autorización que V. E. me otorgó para 
procurarme recursos no podia hacerse efectiva sino en 
los caudales de la conducta, puesto que todos los demás 
arbitrios estaban agotados como es de pública notorie- 
dad. Le ruego también que considere que las ecsigen- 
cias de las tropas eran infinitas é incesantes, y que como 



HISTOHIA \)K SAN LFIS 287 

dije antes, era indispensable cubrir necesidades apre- 
miantísimas ó abdicar un mando imposible de desem- 
peñar por lo excepcional de las circunstancias. 

"Me permitirá V. E. que al concluir le haga una indi- 
cación que puede ser útil. En el Estado de Guanajuato 
pasa de tres millones de pesos el valor de los bienes 
eclesiásticos que se han nacionalizado con arreglo á las 
leyes últimamente publicadas. Creo que esos valores 
son una garantía preciosa y efectiva para los dueños de 
los caudales ocupados y que ellos son la prenda mas 
segura del pronto y cumplido reintegro. Entiendo, así 
mismo, que no habrá guanajuatense que no vea con 
gusto que aquellos capitales se emplean en el pago indi- 
cado, porque todo el mundo comprende que él importa 
tanto como la pacificación general que es hoy el anhelo 
de cuantos llevan el nombre mejicano. 

"Protesto á V. E. las seguridades de mi consideración 
y aprecio. 

"Dios y Libertad. León, Setiembre i o de 1 86o. — Ma- 
fiuel Doblado. — E. Sr. General en Gefe del Ejército fe- 
deral, D. Santos Degollado. — Guanajuato." 



"Exmo. Sr. — Me he impuesto de la nota de V, E. fe- 
cha de ayer, con que se sirve acompañarme copia de la 
orden que dio en 4 del corriente al Sr. General D. Igna- 
cio Echeagaray para que ocupase la conducta de cauda- 
les procedentes de Guanajuato, Zacatecas y San Luis 
Potosí, que iba para el puerto de Tampico. Apruebo la 
conducta de V. E., tomo sobre mí todo el peso de la res- 
ponsabilidad y declaro á V. E. exento de la que pudiese 
tener por haber tomado una resolución tan grave como 
trascendental. 

"V. E. pudo creerse autorizado para dar este paso, 
porque no tienen limitación las facultades amplísimas 
que le trasmití; y como me dá cuenta de su conducta 



2,s8 HISTORIA DE SAN LUIS 



en tiempo oportuno para que yo pueda mandar devolver 
los caudales sin detrimento alguno, es claro que por am- 
bos antecedentes está V. E. libre desde este momento 
de cualquier cargo y que el Supremo Gobierno Consti- 
tucional solo á mí tiene que culpar y someter al crisol 
de un iuicio. 

"Delante de la independencia nacional amenazada 
por una invasión española: delante de la desolación del 
país y de su inevitable ruina: delante de esos torrentes 
de sangre sobre que salta y vá pasando la revolución; 
delante de las consideraciones que V. E. ennumerá con 
razones incontestables v de irresistible lógica; y delante 
de la necesidad indeclinable y perentoria que nos recla- 
ma el pronto y feliz término de tantos males con una 
paz sólida y bien cimentada, no puede vacilar un cora- 
zón mejicano, patriota y noble, como el que creo poseer. 

"Yo aseguro á V. E. que haré uso del amplísimo poder 
que tengo del Supremo Gobierno para satisfacer y con- 
tentar á los acreedores de los caudales ocupados, á ñn 
de evitar un conflicto internacional. Si para conseguir 
el amigable arreglo de este asunto se necesita una 
víctima que aplaque la justa irritación de los pro- 
pietarios, pronto estoy á descender de la cumbre del 
poder militar, á dejar el mando supremo de un ejército 
victorioso y potente, y á sentarme en el banquillo de los 
acusados, sufriendo la suerte de los criminales. La pos- 
teridad me hará justicia y aprovechará el fruto de mi 
grande sacrificio. 

"Reitero á V. E. las seguridades de mi consideración y 

aprecio. . 

"Dios y Libertad. Cuartel General en León, Setiem- 
bre 12 de 1860.— 5í7///6'5 D^^r^/Za^ya—Exmo. Sr. General 
D. Manuel Doblado, en gefe del cuerpo de ejército del 
centro. — Presente." 

Es nesesario tener presente que á pesar de los recien- 
tes triunfos de los liberales, el país se encontraba toda- 



HISTORIA 1)K 8AX LUIS 280 

vía en completo estado de revolución y que por lo mis- 
mo éste no garantizaba una ciega obediencia á las auto- 
ridades superiores. Si el Sr. Degollado hubiera negado 
su aprobación á la orden dictada y ejecutada ya del 
Gral. Doblado, tal vez este jete á pesar de su protesta de 
someterse á la decisión del General en jefe, lo hubiera 
desobedecido, habría llevado adelante la ocupación de 
la conducta y se habría producido una gran anarquía 
entre los jefes del ejército federal. 

Probablemente esta consideración fué la que menos 
pesó en el ánimo del Sr. Degollado, pero en la concien- 
cia pública hay que tenerla en cuenta. 

Aquel patricio, con una abnegación de las que hay 
pocos ejemplos, procuró evitar la desunión del partido 
liberal y sacritkar su persona en pro del prestigio del 
Gobierno y de la causa, declarándose él sólo responsable 
de aquel acto tan mal recibido.^ El Sr. Degollado dijo en 
su manifiesto estas memorables palabras: "La necesi- 
dad vino á llamar á mi puerta, pidiéndome, en nombre 
de mi causa, m^i reputación para entregarla al escarnio y 
á h maledicencia; y yo, después de una agonía horrible, 
maté mi nombre, me cerré el porvenir y me declaro reo." 

Llegados los caudales á Lagos el Sr. Doblado tomó 
;^20o,ooo para socorrer á su división y marchar sobre 
Guadalajara; otros ^200,000 se repartieron á distintas 
brigadas, $^00,000 quedaron en Lagos en la Pagaduría 
general del Ejército federal y ;^4oo,ooo mandó el Sr. 
Degollado que se remitieran á San Luis para devolverlos 
á los ingleses, por súplicas que al efecto hizo Mr. Glennie. 

A ese delicado asunto de la conducta de Laguna Seca 
siguió un grave error del Sr. Degollado que acabó de co- 
locarlo en mal predicamento ante el Gobierno de Vera- 
cruz y ante el partido constitucionalista. El General en 
jefe del Ejército federal creyó de buena fe que la mayor 
parte de los jefes de dicho ejército y los hombres im- 
portantes del partido liberal, deseaban que la constitu- 
ción fuera reformada y que esto podría conseguirse 

ni.— 3T 



290 HISTORIA DE SAN LUIS 

fácilmente terminando la guerra con ese ofrecimiento, y 
la eliminación de la Presidencia de los Sres. Juárez y 
Miramón. En ese sentido proclamó un plan en la misma 
ciudad de Lagos que W^móáe pacificación en la confianza 
de interpretar ílelmente la opinión general; pero no hizo 
más que publicarlo y declararse en contra de tal pensa- 
miento los principales Generales con mando de tropas y 
los Gobiernos de los Estados. 

El Sr. Juárez y su gabinete lo reprobaron también, y 
ordenó el Presidente la destitución del Sr. Degollado y 
que marchara á Morelia á esperar órdenes superiores. 

El Sr. Degollado obedeció en el acto, y pidió que se le 
sujetara á un juicio para depurar su conducta. Quedó 
de Jefe del Ejército, por orden del Gobierno federal de 
Veracruz, el Gral. D. Jesús González Ortega. 






HISTORIA DE SAN ^.UIS 2íM 



CAPITULO lí»° 



.SUMARIO. 



Lii I.t'fíislaturu nmipiita los vntos para (íoheniailor (uiistiuiciDiial, v liace la «leclara- 
i-ióii respectiva. — Nonilíraniiento de substituto. — Honrosa distinción á f'hico 
•Siin. — Kscanrión recibe el (Jobierno. — Ataque ¡1 San l.uis j>or fuerzas reacciona- 
rias. — .Son rechazadas. — Se retiran y se hacen tuertes en la Jlacienda déla Pila. 
— Allí los ataca el Coronel Escobedo y los derrota. — El Gobernador Escanilón 
hace nombramientos de funcionarios públicos. — El primer hotel en San Luis, 
— González Ortega marcha sobre México — >firamjn sorprende á los liberales en 
Toluca, haciendo prisioneros á jefes de alta gradmición. — Hatalla de Calpulál- 
pam ganada por González ÜJtega. — Miramón y demás jefes abandonan la capi- 
tal. — Entrada triunfal á ^léxico de González Ortega y el Ejército Federal. — Ter- 
minación de la guerra de reforma. — i'ontingente de sangre y de dinero que para 
ella dio el Estado de .San Luis. — El Presidente Juárez llega á México. — La Le- 
gislatura y el Gobernador ílscandón en desacuerdo. — Prisión ile diputados y 
disolución <lel Congreso. — El Gobernador explica su <tinducta. — La aprueban 
los prefectos y Ayuntamientos. — Campaña contra Mejía en la Sierra de Xichú. 
Publicación en San Luis de la ley de tolerancia de cultos. — El Presidente 
.íuárez instala el Gobierno federal en México y nombra nuevo Ministerio. 



Instalada la nueva Legislatura del Estado procedió á 
hacer la computación de votos emitidos para Goberna- 
dor constitucional resultando electo el Sr. D. Sostenes 
Escandón, pero como este señor no estaba en San Luis 
nombró la misma Legislatura un substituto recayendo 
ese nombramiento en el Sr. Lie. D. Francisco de P. Vi- 
llaaueva, quien se recibió del Gobierno el i8 del mismo 
Septiembre. La referida asamblea, por decreto del día 
2 1 declaró que el Sr. Lie. D. Vicente Chico Sein, había 



292 HISTORIA DE SAN L UIS 

merecido Bien del Estado. El nuevo Gobernador nom- 
bró prefecto de la capital al Sr. D. Rafael Vega. 

La separación del Sr, Chico Sein del Gobierno del 
Estado restableció la buena armonía entre los Estados 
de San Luis y Nuevo León, interrumpida por haber dado 
el Sr. Chico Sein hospitalidad á los hijos del último Es- 
tado perseguidos por Vidaurri, pero no por esto fueron 
menos atendidos y considerados por el nuevo Gobierno, 
pues continuaron residiendo en San Luis y muchos de 
ellos se avecindaron con sus familias en la ciudad, defi- 
nitivamente. 

El día 12 de Octubre se presentó ante la H. Legisla- 
tura á prestar el juramento prevenido por la constitu- 
ción el Sr. D. Sostenes Escandón, electo Gobernador 
propietario del Estado. Asistieron las autoridades civi- 
les y militares, y después de pronunciados los discursos 
de estilo, pasó el nuevo funcionario al Salón de Gobier- 
no donde recibió las felicitaciones de dichas autoridades 
y de los empleados federales y del Estado. 

A las cuatro de la tarde del mismo día el Comandante 
militar D, José Justo Alvarez recibió por extraordinario 
la noticia de que una fuerza reaccionaria de más de 600 
hombres se hallaba á cinco leguas de la ciudad, acaudi- 
llada por los jefes Agreda, Ibarburen, Almaza y Puebla. 
El Gral. Alvarez ordenó inmediatamente la defensa de la 
ciudad, encomendando al Gral. D. Miguel Blanco la de 
la plaza principal y el Palacio, al Coronel Lie. D. Fran- 
cisco de P. Villanueva las alturas de la Compañía y San 
Francisco, á D. Juan Bustamante el Carmen, al Teniente 
Coronel D. Eugenio García el convento de San Agustín, 
al Lie. D. Luis Díaz de León el Vice-consulado inglés, 
donde había una fuerte suma de dinero que iba á salir 
próximamente en conducta para Tampico; al Teniente 
Coronel D. Andrés Centeno y al Comandante D. Juan 
José Conde Romero las calles que desembocan á la pla- 
za principal, y á los Capitanes D. Francisco T. Sustaitay 
D. Luis Aristoarena la construcción de barricadas en las 



HISTORIA DE SAN i.UIS 293 

mismas calles. Los Lies. D. José María y D. Eugenio 
Aguine se presentaron con sus dependientes y mozos 
bien armados al General en jefe para que utilizara sus 
servicios donde fuera conveniente. El Gral. Alvarez les 
ordenó que reforzaran el punto de Catedral. Se presen- 
taron también el Administrador de la Aduana D. Santia- 
go Ramos con todos los guardas de dicha oficina, y 
otros sesenta y seis vecinos, á los que el Sr. Alvarez les 
señaló los puntos que debían cubrir. La sección de re- 
serva fué encomendada al Coronel D. Mariano Escobedo. 

La fuerza reaccionaria llegó á las seis de la tarde á los 
suburbios de la ciudad, al atravesar las calles se cambió 
algunos tiros con los defensores de la plaza, y siguió su 
marcha sin detenerse para el Santuario y San Miguelito 
donde acampó. 

Entre las nueve y diez de la noche intentaron los reac- 
cionarios penetrar á la ciudad por las calles de la Con- 
cepción y de la Cruz y atacaron al mismo tiempo el pun- 
to del Carmen por la Alameda de Salcedo y por el centro 
de la huerta del ex-convento, á la que entraron por los 
diversos portillos que se habían abierto en tiempo del 
Sr. Chico Sein para cenvertirse esa huerta en paseo pú- 
blico. Rechazados con algunas pérdidas de hombres en 
los distintos puntos que atacaron, se retiraron después 
de las once para sus campamentos. El jefe de la plaza 
había ordenado al Coronel Escobedo que con la sección 
de reserva fuera á sorprender al enemigo por su reta- 
guardia. Dicho jefe cumplió con exactitud la orden re- 
cibida y á las doce de la noche se oyó en la ciudad un 
vivo fuego por el rumbo del Santuario que se prolongó 
más de una hora, dando por resultado la retirada de los 
asaltantes y su concentración en el Santuario de Gua- 
dalupe. 

El Sr. Escobedo volvió á la plaza á rendir su parte y 
recibir nuevas órdenes. Los reaccionarios, desmoraliza- 
dos por este último golpe, se retiraron en desorden por 
el camino de los Pozos, lo que observado por el Coman- 



294 HISTORIA DE SAN LUIS 



dante militar dispuso que el mismo Coronel Escobedo 
con una columna de ^oo hombres de infantería y caba- 
llería saliera á hostilizar al enemigo en su fuga. 

Los reaccionarios, organizados nuevamente, llegaron á 
la Hacienda de la Pila, se posesionaron de la casa prin- 
cipal y allí hicieron resistencia á la columna del Sr. Es- 
cobedo. Este jefe los atacó en sus posiciones derrotán- 
dolos completamente y haciéndoles algunos muertos, 
heridos y prisioneros. El resto de la fuerza se des- 
bandó. 

Pacificada la ciudad, el Sr. Escandón confirmó en el 
empleo de Prefecto de la misma al Sr. D. Rafael Vega, 
despachó los negocios públicos con el Otkial Mayor D. 
Pedro Huici hasta mediados de Diciembre, y el día 20 
nombró Secretario de Gobierno al Sr. Lie. D. Francisco 
Macías Valadez, pidiendo el permiso correspondiente á la 
Legislatura por ser miembro de ella el referido abogado. 
El periódico oficial cambió el nombre de "El Liberal" 
por el de "La Crónica," y volvió á servir la imprenta del 
Gobierno D. Abraham A. Exiga. 






En los primeros días de Octubre se abrió al servicio 
público el conocido Hotel de San Luis, en la antigua ca- 
sa de la familia Flores, situada en el lado Sur de la Plaza 
Principal. Fué el primero en su género que hubo en la 
ciudad, pues antes sólo había los mesones y una ó dos 
casas particulares en las que recibían huéspeds, y que 
por lo general eran de corta permanencia. En los bajos 
del mismo establecimiento se abrieron departamentos 
para baños, billar y juegos de cartas. Ya existía un bi- 
llar llamado "Sociedad del Comercio" al lado Este del 
nuevo hotel y otro con el título de "Bazar Potosino" al 
lado Oeste. También en esos dos establecimientos ha- 



J 



HISTOIÜA [)i : SAN LUIS 29r> 

bía juegos de cartas, y en el edificio denominado "El Pa- 
rían" al lado Norte de' Catedral, estaba la "Lonja Potosi- 
na," en el que había igualmente, como hasta la fecha, en 
el local que ahora ocupa esa sociedad, billares y juegos de 
cartas, de suerte que dos lados de la Plaza Principal 
de San Luis estaban entonces ocupados por casas de 
juego. 



* 



El Gobierno constitucional expidió con fecha 6 de No- 
\iembre una ley de con\'ocatoria para elecciones extraor- 
dinarias de Presidente de la República y diputados al 
Congreso general. 

La Legislatura de San Luis aprobó un acuerdo que 
trasmitió al Presidente Juárez negándose á que en el Es- 
tado de San Luis Potosí se diera cumplimiento á dicha 
ley por no considerarla legal, conveniente ni oportuna, y 
protestando no reconocer otro Congreso que el constitu- 
cional de 1857. disuelto por el plan de Tacubaya, ni otro 
Presidente de la República que D. Benito Juárez por de- 
ber su origen al Código fundamental de la Nación, hasta 
que reinstalado aquel Cuerpo Legislativo diera la convo- 
catoria para que los Estados eligieran á los Supremos Po- 
deres de la Unión. 

La Legislatura expidió un manifiesto á sus comitentes 
é invitó á los de los otros Estados y á sus Gobiernos lo- 
cales para que secundaran el expresado acuerdo. 

Los acontecimientos ulteriores dejaron sin efecto al- 
guno ese acuerdo, y al establecer nuevamente el Sr. Juá- 
rez el Gobierno constitucional en la capital de la Repú- 
blica el II de Enero de 1861, expidió un decreto en la 
misma fecha ratificando el de 6 de Noviembre del año 
anterior, y disponiendo que en los Estados donde no se 
hubieran verificado las elecciones se procediera á ellas. 



29() HISTOHIA \)K SAN I.IUS 



y que el nuevo Congreso constitucional se instalara el 
tercer domingo del inmediato Abril. 



* 



Después de la toma de Guadalajara avanzaron sobre 
México todas las fuerzas liberales al mando de González 
Ortega. Miramón expidió en México un manifiesto ha- 
ciendo una franca pintura del estado que guardaba el país 
y de los desastres que había sufrido el ejército conser- 
vador; dio órdenes para reforzar la guarnición de la ca- 
pital con tropas de las poblaciones inmediatas, y con la 
actividad que le era genial empezó á fortificar la plaza y 
á hacer otros preparativos de defensa. Supo que la di- 
visión Berriozabal que estaba en Toluca, no observaba 
todas las precauciones prevenidas en la guerra, y pro- 
yectó darle una sorpresa que llevó á feliz término. A la 
una de la mañana del día 8 de Diciembre salió de Méxi- 
co, y el día 9 sorprendió á los liberales en Toluca, obte- 
niendo un completo triunfo, y haciendo prisioneros á los 
Orales. Berriozabal y Degollado, á D.Joaquín hijo del ul- 
timo señor, y al Sr. D. Benito Oómez Parías. Las fuer- 
zas liberales quedaron prisioneras casi en su totalidad, y 
les tomó Miramón toda la artillería y trenes. 

El ejército de González Ortega salió de Querétaro el 
día 10,' reuniéndosele en el camino las tropas de Michoa- 
cán y otras, haciendo todas un total de más de 16,000 
hombres. Miramón salió de México á su encuentro con 
8,000 soldados que pudo reunir, presentando batalla á 
González Ortega en las lomas de San Miguel Calpulal- 
pam. La superioridad del número de los liberales y la 
moral que los acompañaba después de los repetidos 
triunfos adquiridos en el Bajío y en el Estado de Jalisco, 
decidió á su favor el éxito de la acción de Calpulalpam 
no obstante que Miramón, Márquez, Vélez, Negrete y otros 



HISTOHIA DE SAN LUIS 297 

Generales de no menor nombradla se batieron con la 
bravura de que tenían dadas frecuentes pruebas. El ejér- 
cito de Miramón dejó* en poder del vencedor todos sus 
trenes, artillería, municiones y más de ^,000 prisioneros. 

Miramón volvió á México á la madrugada del 2^, reu- 
nió al Ministerio y manifestó su resolución de salir para 
Puebla á fortificarse en aquella ciudad. En el seno del 
consejo se trató de defender á México hasta el último 
extremo, pero después se abandonó esa idea y se acor- 
dó solicitar del Gral. González Ortega una capitulación. 
Fueron comisionados para ese objeto el Embajador es- 
pañol, el Ministro de Francia y el Gral. Ayestarán, sa- 
liendo de México acompañados del General republicano 
D. Felipe B. Berriozabai. En Tepeji del Río hablaron con 
el Gral. González Ortega quien les dio una respuesta 
negativa. 

La comisión regresó á México; al esparcirse la noticia 
de la respuesta de González Ortega, ya sólo se pensó 
en salirse cada uno como podía. 

Miramón llamó á los Grales. Degollado y Berriozabai 
y les encargó el orden de la ciudad mientras llegaba 
González Ortega. Berriozabai á la cabeza de un grupo 
de paisanos rondó la ciudad ayudado de españoles, fran- 
ceses y alemanes. 

Miramón y Márquez desaparecieron juntos á la madru- 
gada y los demás generales, jef^s, oficiales, ministros y 
personas comprometidas, se ocultaron unos y otros sa- 
lieron de la ciudad. A las siete de la mañana del día 2$ 
entraron á la capital las primeras fuerzas liberales á las 
órdenes de los Grales. Carbajal y Rivera. González Or- 
tega entró á la cabeza del ejército el T' de Enero de 1861, 
saliendo el Ayuntamiento á recibirlo á la calle del Puente 
de San Francisco. El General bajó del caballo éhizo su 
entrada á pie. 

111. -3^ 



21)S HISTORIA \)K SAN LUIS 



Con el año de 1860 terminó la guerra conocida en la 
historia por "de Reforma" ó "de los tres año^s," fecunda 
en acontecimientos extraordinarios y que costó á la na- 
ción una cantidad inapreciable de dinero y torrentes de 
sangre mexicana. No sabemos las sunias de dinero que 
saldrían de las tesorerías de los Gobiernos establecidos 
en México y en Veracruz, ni el contingente que darían 
en numerario y en soldados las diferentes entidades po- 
líticas de la República. Hemos procurado averiguarlo, 
pero según parece no se tuvo el cuidado en lo general de 
formar ese importante dato estadístico, ó si en algunos 
Estados lo hicieron no le han dado publicidad. Por lo 
que toca al Estado de San Luis sí se llevó con la escru- 
pulosidad posible, merced á la laboriosidad del inteligen- 
te y antiguo Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno 
D. Pedro Huici, quien no solamente llevó la cuenta del 
dinero y de los soldados con que contribuyó el Estado 
para el aumento y habsres del ejército federal, sino tam- 
bién de lo que de uno y de otros dio al ejército reaccio- 
nario, apareciendo de las noticias acopiadas por el Sr. 
Huici que el Estado de San Luis Potosí, contribuyó para 
la guerra de los tres años con la respetable suma de 
$2.080,000 pesos y con un contingente de sangre de 
10,400 hombres. Los hijos del Estado de San Luis re- 
garon con su sangre todos los campos de batalla y en 
todas partes dieron muestras de intrepidez, valor y su- 
bordinación. 

El Gobierno de Jalisco pidió al general de la nación 
que trasladara los Supremos Poderes á otra ciudad cén- 
trica de la República, y se dirigió á los Gobiernos de los 
Estados invitándolos á que secundaran la petición. El de 
San Luis la secundó, dirigiendo al Sr. Juárez la solicitud 
respectiva. 

En Enero de 1861 volvió á cambiar de nombre el pe- 



HISTORIA DE SAN LUIS 299 

riódico oficial, titulándose "El Garibaldi;" empezó á re- 
dactarlo el Oficial Mayor de la Secretaría de Gobierno Sr. 
Huici, y en Junio se hizo cargo de su redacción el Sr. D. 
Francisco Bustamante. En el mismo Enero apareció otro 
periódico oposicionista con el título de "El Cronicón." 
Dejó de ser Secretario de Gobierno el Lie. Francisco Ma- 
cías Valadéz, y fué nombrado en su lugar el Lie. D. Je- 
sús María Jiménez. 

El Presidente de la República D. Benito Juárez hizo 
su entrada á la capital el día lo del propio mes, y en el 
mismo día expidió una proclama á la nación felicitándola 
por el triunfo de las armas liberales. 



* 
* * 



Desde los últimos meses del año anterior surgieron 
desavenencias serias entre algunos diputados á la Legis- 
latura y el Gobernador Escandón, las que dieron por re- 
sultado que antes de levantarse la sesión del día 19 se 
retiraron del salón cinco de dichos diputados protestan- 
do no volver á las sesiones. En la noche fueron redu- 
cidos á prisión tres de los disidentes, como trastorna- 
dores del orden público, y quedando incompleto el 
quorum, decretó el Gobernador la disolución del Cuerpo 
Legislativo, expidiendo con fecha 21 una ley de convo- 
catoria para elección de nueva Legislatura constituyente 
y Gobernador del Estado. En un manifiesto dio cuenta 
á éste de su conducta en ese asunto, y por la Secretaría 
circuló á las autoridades de la capital y foráneas, las ra- 
zones de su procedimiento. 

Desde luego empezó á recibir contestaciones satisfac- 
torias aprobando Prefectos y Ayuntamientos los actos 
del Gobierno, pero le observaron, la mayor parte de esas 
autoridades y corporaciones, que no había lugar á nueva 
elección de Gobernador porque ya se había verificado 



:ji)() HISTOIÜA m: SAN LUIS 

legalmente el año anterior, y que el mismo Sr. Escandón 
ejercía el poder en virtud de ella, debiendo permanecer 
en el puesto cuatro años conforme á la ley. 

La Secretaría contestó á todos por acuerdo del Gober- 
nador, dando las gracias por la muestra de confianza que 
recibía de los pueblos, pero insistió en que también se 
verificaran elecciones para el indicado cargo porque es- 
timaba este acto como un punto de delicadeza personal. 

* 

Apoderado de la Sierra de Xichú el Gral. reaccionario 
D. Tomás Mejía, que la conocía perfectamente y era en 
ella casi invencible, amagaba con frecuencia la ciudad de 
Querétaro y las poblaciones de San Luis de la Paz y San 
José Iturbide. El Gobierno general determinó que se 
abriera una campaña contra Mejía, y confió el mando de 
la división de operaciones al Gral. D. Manuel Doblado. 
Este señor estaba en León, y para dar principio á cum- 
plir las órdenes recibidas y poner en práctica el plan que 
formó, se dirigió á San Luis para entrar á la Sierra por 
Santa María del Río, llegando á esta capital en los últi- 
mos días de Enero. 

El 6 de Febrero se promulgó con solem.nidad la ley de 
tolerancia de cultos, expedida en Veracruz el 4 de Di- 
ciembre del año anterior. Una brigada de la división 
Doblado marchó tras de la comitiva que publicó el 
bando. 

Al instalarse en México el Gobierno constitucional 
nombró el Sr. Juárez nuevo Ministerio, llamando á servir 
las Secretarías de Relaciones, Gobernación, Justicia, Ha- 
cienda y Guerra respectivamente, á los Sres. D. Francis- 
co Zarco, Gral. D. Pedro Ogazón, Lie. D. Ignacio Ramí- 
rez, Gral. D. Miguel Auza, D. Guillermo Prieto y Gral. 
D. Jesús González Ortega. 




NAPOLEÓN III, 
EMPERADOR DE LOS FRANCESES. 



HISTORIA DE SAN LUIS 301 



CAPITULO 20*' 



SUMARIO. 



Sublevación inipeilMa en San Luis. — Apreliensiunes. — Consejo de Guerra. — Fusila- 
mientos. — Desterrados. — Elecciones , de diputados al Congreso general y al del 
Estado. — Pronunciamiento contra Escandón. — Ningún pueblo del Estado lo se- 
cundó. — Conspiración descubierta en México. — Fusilamiento del Gral. Trejo. — 
Aprehensión y fusilamiento de D. ^lelchor Ocampo. — Indignación y sentimien- 
to en todo el país. — Derrota y muerte del Gral. Degollado. — Luto oficial en San 
Luis. — El Sr. .Juárez electo Presidente de la Repiíblica para un nuevo cuatrie- 
nio. — Promulgación de la constitución particular del Estado. — El Gral. Már- 
quez se acerca con tropas á San Luis. — Escandón se prepara á defender la pla- 
za. — La ataca Márquez durante media hora. — Es rechazado y se retira rumbo al 
Xorte. — Doblado llega con su división en auxilio de San Luis. — Escandón sigue 
en persecución de ^fárquez. — Regresa á San Luis y vuelve á salir. — El Gobierno 
general envía ú Parrodi á que intervenga en las cuestiones del Gobernador y de 
los diputados.— El Gral. Parrodi deja todo como lo encontró y se vuelve á Mé- 
xico. — Ley general suprimiendo los tratamientos á las autoridades y corpora- 
ciones. 



Desde la permanencia de la división Doblado en las 
poblaciones del Estado de Guanajuato, habían empren- 
dido trabajos de seducción algunos jefes reaccionarios 
entre las tropas que formaban aquella. Venida á San 
Luis la división Doblado, vinieron también ocultamente 
el Gral. D. Antonio Taboada, su hermano el joven Coro- 
nel D. Carlos, el de igual categoría D. Valeriano Larrum- 
bide y otros de menor graduación, con el í"in de conti- 
nuar sus trabajos para sublevar contra el Gobierno uno 
ó más cuerpos de dichas fuerzas. En San Luis, que no 



.•502 HISTORIA DE SAN LUIS 

escaseaban los conservadores, encontraron aquellos jefes 
personas que les ayudaron y les sirvieron de agentes, 
comunicando las órdenes é instrucciones que desde su 
escondite libraban. 

Lograron seducir á algunos oficiales y sargentos del 
2" Batallón ligero de Guanajuato que estaba alojado en el 
Instituto Científico, pero el Coronel que también fué in- 
vitado por el Sr. Taboada con quien tenía particular amis- 
tad, no condescendió, y temiendo que los agentes de la 
conspiración hubieran ya seducido á oficiales de su 
cuerpo, redobló su vigilancia consiguiendo sofocar el 
movimiento revolucionario en los momentos en que 
aparecía el Coronel Larrumbide en el centro de la pla- 
zuela para apoderarse del Batallón. Esto pasaba entre 
II y 12 de la noche del día 12 de Febrero de 1861. 

Acompafíaba á este Coronel un joven farmacéutico, 
dependiente de la botica de D. Nicolás Mascorro que 
por orden de este señor llevaba una cantidad de dinero 
para entregarla á uno de los ofkiales comprometidos. 
El Sr. Larrumbide, como hombre de experiencia y que 
conocía el peligro á que andaba expuesto, se acercó al 
cuartel con las precauciones convenientes, y al ver que 
no podría realizarse el movimiento que se esperaba por 
la presencia del Coronel del batallón, se puso en salvo 
corriendo por la calle de Maltos y sólo fué aprehendido 
el joven Hernández, que inexperto y sin medir la grave- 
dad del asunto en que su patrón lo había metido, no 
tomó las debidas precauciones y cayó en el momento 
en que llegaba á la puerta del cuartel. 

Se dijo que ofkiales de otro cuerpo de la división es- 
taban también comprometidos á pronunciarse, pero que 
lo verificarían hasta que apoderados los jefes reacciona- 
rios del 2" ligero de Guanajuato dieran la señal con un 
repique en la iglesia de la Compañía. Díjose también 
que el Coronel de ese cuerpo vio perfectamente al 
compañero de Hernández cuando estaba en el centro de 
la plazuela, pero que como la noche era bastante obscura. 



HISTORIA DK SAX LUIS 3on 

creyó que sería el Gral. Taboada, y no hizo empeño de 
aprehenderlo por la amistad particular que con este 
tenía. 

El caso es, que el único preso esa noche en el acto de 
intentar el pronunciamiento fué el Sr. Hernández, que 
quedó en un calabozo del cuartel. En la misma noche 
fueron cateadas varias habitaciones, aprehendidos algu- 
nos de sus moradores y otros lo fueron en calles inme- 
diatas á los cuarteles de donde se tenía sospecha que 
hubiera oficiales complicados en la conspiración. 

Cayeron presos el joven Coronel D. Carlos Taboada, 
hermano del Gral. D. Antonio, D. Antonio Luna, joven 
impresor y vecino de la ciudad y otros siete individuos. 
Pudieron escapar los Sres. Gral, Taboada, Coronel La- 
rrumbide y D. N'icolás Mascorro. En la mañana del día 
1 3 fueron conducidos todos los presos al cuartel general, 
y en el acto se procedió al juicio sumarísimo prevenido 
por la circular del Ministerio de la Guerra, de fecha 30 
del mes anterior, la que todavía no se publicaba en San 
Luis. A las once estaba ya terminado el proceso, y á la 
una de la tarde se les notificó á los jóvenes Taboada, 
Hernández y Luna, en el mismo lugar de su prisión, la 
sentencia de muerte, que había corrido ya por todos sus 
trámites hasta el de la aprobación del General en jefe, 
'Según dicha sentencia debían ser ejecutados los reos á 
las tres horas de notificados, de manera que en el mo- 
mento fueron puestos en capilla, y se procedió á que 
recibieran los auxilios espirituales. 

El Sr. Taboada aunque joven, era ya militar de alta 
graduación y sabía. bien lo que arresgaba en la empresa, 
pero los jóvenes Hernández y Luna eran unos desgra- 
ciados que ni siquiera sospechaban lo que podría suce- 
derles. El primero como dijimos, era dependiente del 
Sr. Mascorro, opinaba como éste porque así lo oía opinar 
en su botica con los muchos amigos correligionarios que 
concurrían á ella diariamente, y prestaba á éstos y á 
Mascorro los servicios personales de emisario para traer 



:^04 HISTORIA DE 8AN Í.UIS 

y llevar recados, á que lo obligaba como patrón dicho 
señor. 

El segundo era conservador como entonces se decía, 
de pico, con cuya frase se calificaba al reaccionario ó li- 
beral que manifestando exaltación en las ideas de que se 
decía partidario, sólo las defendía en las sociedades ó 
corrillos callejeros, sin atrev^erse á tomar las armas ni 
prestar otra clase de servicios al partido á que pertenecía. 
Luna, por educación tenía que profesar ideas conserva- 
doras, y por conveniencia también, porque sólo en las 
temporadas que ocupaban la ciudad las fuerzas de su 
partido, dirigía la imprenta del Gobierno, y ese era el 
único recurso que tenía para vivir. 

No habiendo sido cogido infraganti en ninguno de los 
cuarteles ni cerca de ellos, no sabemos qué cargos pesa- 
rían sobre él para aplicarle la terrible pena del ultimo su- 
plicio. Las diligencias practicadas en el cuartel general 
no tuvieron publicidad, y si sabemos que se les aplicó á 
los sentenciados la circular de 30 de Enero anterior, fué 
porque así lo dijo el Gral. Doblado en el parte que rindió 
al Gobierno general. 

La noticia de la terrible sentencia circuló con extraor- 
dinaria rapidez por toda la ciudad; nadie la esperaba, 
porque además de ser desconocida la circular por la que 
aquellos tres jóvenes fueron juzgados, había la concien- 
cia general que Hernández y Luna no eran políticos de 
importancia ni capaces de dirigir en primer término una 
conspiración como la sofocada. Se esperaba que se les 
aplicara un castigo correccional más ó menos severo, y 
aún ellos mismos lo han de haber creído así, porque al 
salir del cuartel general en cuerpo de patrulla, después 
del juicio, saludaban risueños á todas los curiosos que 
esperaban en la calle su salida, y á sus correligionarios 
con cierto aire de gusto y satisfacción. 

El Sr. Taboada no era conocido; puede decirse que se 
le vio por primera vez en su marcha al patíbulo. 

Al saberse el desenlace funesto que aquel suceso ibaá 



HISTOHIA 1)1-: 8AN LUIS :i(»5 

tener, se conmovió la sociedad potosina, y se celebraron 
en el acto diversas reuniones para acordar que todas las 
clases sociales fueran á pedir gracia para los sentencia- 
dos al Gral. Doblado. Se nombraron comisiones de 
señoras, de comerciantes, propietarios, médicos, aboga- 
dos y artesanos, pero ninguna de esas comisiones en- 
contró al General en jefe en su alojamiento. Este señor, 
sabiendo que la sociedad de San Luis nunca ha visto 
con indiferencia la desgracia de un hombre, comprendió 
que tendría que recibir multitud de solicitudes á favor de 
los tres jóvenes, y á la que más le temió fué á la de las 
familias por el respeto y consideraciones que tendría 
que guardarles, si se le presentaban en grupo; de mane- 
ra que acabando de firmar la aprobación de la sentencia, 
mandó abrir todas las puertas de las piezas de su casa, 
dio orden á la guardia que diera entrada franca á todas 
las personas que lo buscaran, y al ayudante de servicio 
que si esas personas dudaban de que no estaba en la 
casa las acompañara á buscarlo en todas las habitaciones 
para que no se creyera que se negaba á recibirlas. Lue- 
go salió á la calle, á recorrer enteramente solo pie á 
tierra los barrios de la ciudad. Al siguiente día se supo 
que entre una y dos de la tarde, había entrado á una 
fondita de la plazuela de la Merced donde comió, y que 
de allí se había ido por el Santuario, San Juan de Gua- 
dalupe, potreros de la Tenería y Tequisquiapam hasta 
que calculó que ya había pasado la hora fatal de la eje- 
cución de los sentenciados. Esta se verificó á las cinco 
de la tarde, en la plazuela de San Juan de Dio^, junto á 
la pared del edificio de la ex-Aduana. Taboada marchó 
al patíbulo con notable serenidad, pero Hernández y 
Luna, principalmente el último, se acobardaron mucho. 
A éste casi lo llevaban en peso unos soldados. 

Ese procedimiento tan severo enagenó al Sr. Doblado 
las simpatías de la sociedad de San Luis, y como el ca- 
rácter de este señor, altivo y retraído no se prestaba á 
tener con nadie relaciones sociales, vio con desprecio 

111.— su 



:?0() HIHTOKJA \)K SAN LUIS 

el poco afecto hacia él de nuestra sociedad, y ni él hacía 
caso de ella ni ella de él. 

En el público no se supo á qué pena fueron senten- 
ciados los otros presos. El mismo día 13 expidió orden 
el Gral. Doblado para que salieran fuera del Estado los 
Sres. Lie. D. Rafael E. Sousa, Lie. D. José Castillo, D. 
Camilo Bros, D. Mariano Vega, D. Román Pérez, D. José 
de la Luz Gómez, y Canónigo D. Manuel del Conde; y 
el Gobernador del Estado hizo extensiva esa orden á los 
Sres. Canónigo D. Antonio Mascorro y D. José Morillo. 

A los pocos días salió la división Doblado á la campa- 
ña de la Sierra. 



, * 



El 20 de Marzo se veriílcaron las elecciones al Congre- 
so general resultando electos para formar la diputación 
de San Luis los Sres. Lie. D. Vicente Chico Sem, Lie. 
Jesús M. Jiménez, Lie. D. Susano Quevedo, Lie. D. Ga- 
briel Aguirre, Lie. D. Carlos María Escobar, D. Eulalio 
Degollado, D. Ramón F. Gamarra, D. Mariano Villalobos 
(h), D. Juan Bustamante y D. Enrique Ampudia. 

Para formar la Legislatura constituyente del Estado 
fueron electos los Sres. Lie. D. Antonino Avila, Lie. D. 
Miguel María de Avila, Dr. D. José María Castillo, Dr. D. 
Ignacio Gama,.D. Mariano Gordoa, D.Ambrosio Espino- 
sa, D. Manuel Verástegui, D. Francisco de P. Palomo, D. 
Luis Tenorio, D. José María Verástegui, D. Juan N. Mata, 
D. Ángel Díaz, D. Francisco Soberón y D. José Martín 
Rascón. Esta Legislatura se instaló el día 14 de Abril y 
el 2^ del mismo declaró reelecto Gobernador á D. Sos- 
tenes Escanden. 

Los enemigos personales de este señor y los diputados 
de la Legislatura pasada que él perseguía estaban prepa- 
rados para apelar á las armas contra la nueva adminis- 



HISTOHIA I)K SAN LUIS :3()7 

tración tan luego como se instalara la Legislatura nueva. 
Pudieron conseguir algunas armas y parque, y encomen- 
daron la dirección militar del movimiento al Coronel D. 
Gerónimo Amaya cuyo jefe á la cabeza de 200 hombres 
proclamó un plan en Ahualulco contra la Legislatura es- 
tablecida y el Gobernador Escandón, y reconociendo á 
la disuelta por éste. 

Ningún pueblo del Estado secundó ese pronuncia- 
miento, y á los pocos días acabó. 



* 



El ^i del propio mes de Mayo fué fusilado en la ciu- 
dad de México el Gral. reaccionario, potosino, D. Anas- 
tasio Trejo. Este jefe, en su juventud, fué sastre de 
profesión, trabajaba como oficial en una de las sastrerías 
acreditadas en aquella época, y cuando se formaron los 
batallones "Hidalgo" é "independencia" llamados en el 
público de los /)(9/A^ (95, de cuyos cuerpos ya hablamos 
en el lugar correspondiente, el Sr. Trejo entró como sol- 
dado en el segundo de dichos cuerpos que era formado 
de artesanos. Dijimos también que muchos de los jó- 
venes que formaron esos batallones de guardia nacional 
sedentaria siguieron después la carrera militar ingresan- 
do á distintos cuerpos de milicia activa ó permanente. 
Trejo fué uno de ellos sentando plaza en el 2" activo de 
San Luis y desde luego le tocó salir en la última época 
de Santa Anna á la campaña de Michoacán. Rápida- 
mente fué teniendo ascensos, porque además de no ser 
de vulgar instrucción, se distinguió en las repetidas ac- 
ciones de guerra en que estuvo por su arrojo y valor. 

Al triunfo del plan de Ayutla reconoció al Gobierno 
emanado de él y prestó muy buenos servicios al partido 
liberal en cuya época llegó hasta el empleo de General 
de brigada efectivo, pero después tuvo la debilidad por 



.•{()S HISTORIA DE SAN LUIS 

compromisos, según se dijo, con el Gral. Negrete de 
pasarse á las filas del partido conservador en las que si- 
guió militando hasta que desapareció el Gobierno que 
debió su origen al plan de Tacubaya. Viviendo en Mé- 
xico siguió en relaciones con los hombres importantes 
de aquel partido y con los jefes que con las armas en la 
mano seguían expedicionando en diversos puntos de la 
República. Tratóse, de hacer una conspiración en la 
ciudad de México debiendo ponerse él al frente del mo- 
vimiento; fué descubierta, aprehendido el Sr. Trejo y 
fusilado como hemos dicho, en 31 de Mayo de 1861, en 
la Cindadela de la capital. 



•X- 



El fusilamiento del Sr. Trejo y los ejecutados en San 
Luis por el Sr. Doblado, fueron causa de una funesta 
represalia. Merodeando por el Monte de las Cruces y 
por otros puntos del Estado de México y del de Mi- 
choacán, los Orales, reaccionarios D. Leonardo Márquez, 
D. Félix Zuloaga, D Antonio Taboada, D. Miguel Negrete 
y otros jefes de menor importancia, mandaron los dos 
primeros aprehender al Sr. D. Melclior Ocampo que se 
hallaba viviendo tranquilamente en su Hacienda de Po- 
moca, retirado de la política atendiendo á sus negocios 
particulares. El aprehensor fué el Teniente Coronel D. 
Lindoro Cajiga, español, al servicio de la reacción. Des- 
de la Hacienda referida hasta Tepejí del Río fué llevado 
el Sr. Ocampo pie á tierra sufriendo insultos y mal tra- 
tamiento de sus aprehensores. 

Llegado al último punto el jefe que lo conducía rindió 
el parte correspondiente y el día 3 de Junio del mismo 
año fué fusilado á orillas del pueblo y colgado el cadáver 
de un árbol, por orden de los jefes que decretaron la 
aprehensión. 



HISTOHÍA D E SAX LUIS ^0\) 

La muerte del Sr. Ocampo cubrió de luto al partido 
liberal y fué generalmente sentida en el país y en el ex- 
tranjero donde gozaba de una gran reputación como 
hombre de talento y notable estadista. En la capital de 
la República se exaltaron los ánimos terriblemente lle- 
gando el mismo Gobierno general á poner á precio las 
cabezas de Márquez y Zuloaga ofreciendo ^10,000 á 
quien cogiera vivo ó muerto á cada uno de esos Gene- 
rales. El Ministro de Gobernación al dar cuenta al 
Congreso de ese suceso se expresó en términos vehe- 
mentes pidiendo venganza contra los asesinos y facul- 
tades extraordinarias para perseguirlos y castigarlos. El 
Sr. D. Santos Degollado que tenía aún pendiente el jui- 
cio de responsabilidad por la ocupación de la conducta 
de Laguna Seca y por el plan de Lagos llamado de "Paci- 
ficación," ocupaba una curul en la Cámara, é indignado 
por el sacrificio de su íntimo amigo y antiguo compañe- 
ro el Sr. Ocampo. solicitó y obtuvo permiso del Congre- 
so para ponerse al frente de una fuerza y salir á perse- 
guir á los asesinos del gran estadista. 

El destino tenía también ya señalado el término de 
los servicios y de la existencia del héroe michoacano. Sor- 
prendido por numerosa fuerza contraria en el Monte de 
las Cruces á las órdenes de Gálvez y Buitrón fué derro- 
tada el 15 de Junio la pequeña brigada que sacó de Mé- 
xico y alcanzado dicho General por un soldado de los de 
Buitrón le dio éste un tiro de rifle en la cabeza, y otros 
soldades dispararon también sus armas sobre el que ya 
era cadáver. 

Esta nue\-a pérdida del partido liberal conmovió, como 
la del Sr. Ocampo, los sentimientos de todos los libera- 
les, y se hicieron mil protestas de rencor y de vengan- 
za contra los jefes conservadores. En San Luis, donde 
el Sr. Degollado, disfrutaba de muchas simpatías, por su 
carácter caballeroso, afable y notoria honradez, se hicie- 
ron significativas demostraciones de duelo, verificándose 
una solemne manifestación en la glorieta principal de la 



.no IILSTOUIA DE SAN J .1 ' 1 S 

calzada de Guadalupe, con asistencia de todos los fun- 
cionarios públicos, empleados y muchos particulares, 
vestidos de riguroso luto. Pronunció la oración fúiiebre 
el Lie. D. Fortunato Nava y una poesía el Coronel D. 
Emilio Rey. 

La Legislatura expidió un decreto, ordenando un luto 
otkial de nueve días, declaró Benemérito del Estado al 
Gral. D. Santos Degollado, y ciudadanos potosinos á sus 
hijos. 

El día 17 se recibió el decreto del Congreso de la 
Lhiión declarando Presidente constitucional de los Esta- 
dos Unidos Mexicanos al Sr. D. Benito Juárez, cuyo 
acontecimiento fué solemnizado con los actos de cos- 
tumbre. 

El I ^ de Julio decretó la Legislatura la Constitución 
política del Estado, vigente hasta hoy, y el 27 la sancio- 
nó y promulgó el Ejecutivo, por bando solemne. 






El 2 de Septiembre recibió el Gobierno la noticia de 
que una fuerza numerosa de reaccionarios, á las órdenes 
de Márquez, Herrán y otros jefes, procedentes de la Sie- 
rra Gorda, había entrado á la Villa de Tierranueva del 
Partido de Santa María del Río, y que á Fnarchas dobles 
seguía para la ciudad de San Luis. El Gobernador lo 
avisó por extraordinario violento al General en Jefe de 
la división de operaciones D. Manuel Doblado, pidiéndole 
auxilio; y repitiéndose las noticias del avance de Már- 
quez, determinó el Gobernador Escanden abandonar la 
ciudad, no obstante que había en ella una fuerza respe- 
table. A la media noche salió con todas las tropas, con 
la mayor parte de los empleados, y con gran número de 
particulares que por las ideas que profesaban no se con- 
sideraban seguros al ocupar Márquez la plaza. Encargó 



HISTORIA DK SAN LUIS 311 

la ciudad á los Cónsules extranjeros y tomó el camino 
de Zacatecas, deteniéndose en la Hacienda de la Parada. 
El día 4 supo que Márquez había tomado camino para 
Armadillo y que no se sospechaba que pensara ocupar á 
San Luis, sino que probablemente volvería á internarse 
á la Sierra. Entonces resolvió Escandón volver á la ciu- 
dad, no sin reportar algún ridículo por el abandono que 
había hecho de ella, teniendo competentes fuerzas para 
rechazar al enemigo. Al salir de la Parada dispuso que 
el ^^ cuerpo de lanceros avanzara en observación de los 
movimientos de Márquez á íln de que al llegar él á San 
Luis encontrara ya el parte del rumbo que aquel había 
tomado y el número de fuerza que traía. 

Ese escuadrón, al avistarse con las tropas reacciona- 
rias se pasó á ellas, salvándose por casualidad de ser 
muerto ó cogido prisionero su jefe el Coronel D. Basilio 
A. García y Saviñón. Este señor llegó solo á San Luis 
á tiempo que entraba Escandón con su fuerza y demás 
acompañamiento, sabiéndose por él que el enemigo no 
tardaría en presentarse á las puertas de la ciudad. 

No tuvo ya Escandón más arbitrio que preparar la de- 
fensa de la plaza, encerrándose con sus mejores tropas 
en el convento del Carmen, y encomendando la defensa 
del Palacio y plaza al Teniente Coronel D. Albino Espi- 
nosa con la compañía de inválidos como él que tenían 
su cuartel en el mismo edificio, y otra del 2" Batallón. 

En la noche llegó Márquez á San Luis, penetrando 
hasta la plaza principal, y posesionado de los portales del 
Parlan atacó desde allí á los defensores de Palacio, obli- 
gándolo éstos á retirarse después de media hora de com- 
bate. Siguió atacando durante la noche algunos otros 
de los puntos ocupados por los liberales, y ala madruga- 
da del día ^, emprendió la retirada rumbo á los pueblos 
del Norte. El Sr. Escandón en el parte oficial al Gobier- 
no general recomendó el comportamiento del Coronel 
Escobedo, del Lie. Coronel D. Francisco de P. Villanue- 
va, de los Tenientes Coroneles D. Eugenio García y D. 



:n2 HISTORIA DE SAX I.UIS 



Albino Espinosa que recibió una herida en la cara, y de 
otras personas. 

El Gral. Doblado vino en persona con su división á 
auxiliar á San Luis, y aprovechando esta circunstancia 
salió Escandón con sus tropas para el Partido de Catorce 
en persecución de Márquez. Este jefe entró á ese mine- 
ral el día 9 de Septiembre; é impuso al vecindario un prés- 
tamo de $100,000, que al último lo redujo á $25,000 por- 
que no le fué posible exigir más, á pesar de que puso pre- 
sos y maltrató á varios individuos porque no enteraban 
en su totalidad las sumas que les asignó. El día 14 salió 
de la ciudad, dirigiéndose á la Sierra. Al saberlo Escan- 
dón, que iba en camino, cortó tan^bién para Rioverde, 
cuya población había sido ocupada por el Gral. D. Anto- 
nio Taboada. Este jefe abandonó también ese punto 
internándose á !a misma Sierra. 

El Gobernador regresó á San Luis teniendo que volver 
á salir á los pocos días para el mismo Rioverde, amaga- 
do por tropas reaccionarias al mando del Coronel espa- 
ñol D. Florentino López. 






Los diputados disidentes de la Legislatura de 1860, no 
habiéndoles dado resultados favorables el motín que en- 
cabezó D. Gerónimo Amaya, ocurrieron personalmente á 
informar al Sr. Juárez y á su Gabinete, de los procedi- 
mientos del Sr. Escandón, valiéndose de las influencias 
que en casos semejantes se ponen en juego para obtener 
las deseadas resoluciones. 

El Gobierno de México, atendiendo á que la disolución 
de la Legislatura había sido un verdadero golpe de Esta- 
do, contrario á las instituciones liberales, comisionó al 
Gral. D. Anastasio Parrodi revistiéndolo del carácter de 
General en Jefe de las fuerzas federales en San Luis, pa- 



I 



FÍISTORIA di: san LUIS >^v^ 

\i\ que interviniera en la cuestión, haciendo que fuera 
restablecida en el ejercicio de sus funciones la Legisla- 
tura de 1860. 

El indicado jefe se presentó en San Luisa la cabeza de 
una brigada de las tres armas, á tiempo que el Goberna- 
dor Escandón estaba ausente de la ciudad. 

El Gral. Parrodi avisó oficialmente su llegada al Se- 
cretario de Gobierno D. Emilio Rey, por ausencia del 
Gobernador, y se dirigió también á este funcionario co- 
municándole el objeto de su comisión. 

El Sr. Rey hizo renuncia de la Secretaría de Gobierno, 
fundándola en que estando ligado por vínculos de amis- 
tad y gratitud con los Sres. Escandón y Parrodi, no podía 
ílgurar en el puesto dadas las desavenencias que la cues- 
tión política del Estado tenía que producir entre el Go- 
bernador del mismo y el General en jefe de las fuerzas 
federales. Fué admitida esa renuncia, siguió despa- 
chando los negocios algunos días el Oficial Mayor, y lue- 
go fué nombrado Secretario de Gobierno el Sr. D. Fran- 
cisco Bustamante. 

El Gobernador llegó el 9 de Octubre y desde luego 
comenzaron las conferencias entre ambos funcionarios, 
siendo al principio desagradables los resultados de ellas, 
porque el Gral. Parrodi insistía en que según las instruc- 
ciones recibidas del Presidente de la República, debía ser 
restablecida la Legislatura de 1860, y el Sr. Escandón se 
negaba á obsequiar esa orden, ameritando que los pode- 
res constitucionales funcionaban con regularidad y que 
ya estaba hasta expedida la Constitución del Estado. 
Intervino en la cuestión el Gral. Doblado y mediante su 
influencia hubo de persuadir al Gral. Parrodi de que se- 
ría un gran trastorno dar por no existente todo lo hecho 
en cerca de un año, incluso el código político que ya re- 
gía en todo el Estado. 

Como consecuencia de esas conferencias se retiró el 
Gral. Parrodi de San Luis, comunicando el 4 de Noviem- 
bre á los Sres. Doblado y Escandón que en la misma fe- 



314 HISTORIA DE SAN LUIS 

cha informaba al Gobierno general que el Estado había 
aceptado los hechos consumados, y que los poderes del 
mismo funcionaban con toda regularidad; por lo que 
creía que no podía tener efecto la comisión que se le 
había confiado. 

El día 27 del mismo mes se publicó en San Luis la ley 
expedida por el Congreso de la Unión con fecha 18 de 
Julio, suprimiendo en la República los tratamientos que 
las leyes concedían á las autoridades y corporaciones. 



il 



HISTORIA DE SAN LUIS 815 



CAPITULO 21« 



SUMARIO. 



Coiivéiiciñii ilf ;í1 (le <>ctiii)ie. — Aaparefeii en las aguas de Veracruz fuerzas navales 
espaiii>la>. — La iiotieia causa indignación en todu San Luis — La Legislatura y 
el Goltierui) lu anuncian al Ustado. — Gran reunión popular en la plaza de Sart 
Francisco. — La juventud arenga al pueblo. — El Gobernador se mezcla en el gen- 
tío y también arenga al pueblo. — p]ste responde con aclamaciones entusiastas. — 
r)esi5rdenes cometido.s por el pueblo. — Se retira por excitativas del Gol)ernador. 
— Ocupación de Veracruz por los españoles. — Bando del Almirante español. — 
Curioso comentario. — Declaración de Estado de sitio. — Candidez del Congreso. — 
Llegan á Veracruz las primeras fuerzas inglesas y francesas. — El Gral. Zaragoza 
substituye á Traga en el mando del ejército de Oriente. — El Gral. Blanco, Minis- 
trt) lie la (¡uerra. — El Ministro de Relaciones D. Manuel Doblado abre las con- 
ferencias con los emisarios de las potencias aliadas. — Preliminares de la Sole- 
dad. — Talento y baliilidad diplomática del Ministro Doblado. — Trabajos monar- 
quistas de (iutiérrez Estrada. — Brigadas de San Luis en el ejército de Oriente. — 
Solilados potosinos en la división defionzález Ortega. 



La ocupación de caudales ingleses en la calle de Ca- 
puchinas de México, ordenada por el Gral. Miramón en 
ios últimos días de su Gobierno, dio pretexto á Inglate- 
rra para tomar parte en el proyecto de intervenir en los 
asuntos de México. 

Se había firmado una Convención por los representan- 
tes de las tres potencias en 3 1 de Octubre con el objeto 
dicho y el de hacerse pagar las cantidades que México 
debía á esas naciones. 

El Ministro de México en Madrid, por el correo que 
trajo la última correspondencia de Europa, en Noviembre 



.•no HISTOHIA \)K 8AN LUIS 

de 1 86 1, comunicó al Gobierno mexicano que la España 
había resuelto exigir á México, á mano armada, el cum- 
plimiento del tratado Mon-Almonte, y la satisfacción de 
los agravios que suponía se le habían inferido; que al 
efecto, el Gobierno de S. M. C. estaba alistando sus bu- 
ques y trenes de guerra en la Habana, por lo que se ad- 
vertía que estaban abandonadas las vías de arreglo y pa- 
cífico avenimiento y se entraba ya en el terreno de los 
hechos. 

La Inglaterra logró que de pronto se suspendiera la 
expedición, mientras había un acuerdo con la Francia so- 
bre el modo de que las tres potencias debían obrar, pues 
cada una quería tomar parte, según sus respectivos in- 
tereses. Aunque se esperaba que con Inglaterra y Fran- 
cia podría haber algún arreglo que moderara sus exigen- 
cias por ser puramente pecuniarias, no se creía que su- 
cedería lo mismo con la España, porque la intención de 
esta potencia, según todos los datos que se tenían, era 
de intervenir en nuestros negocios políticos y sacar de 
México todas las ventajas que deseaba sin limitación al- 
guna. 

La República Mexicana, en la disyuntiva de aceptar el 
tratado Mon-Almonte, dando además satisfacción por su- 
puestos agravios, ó la guerra á que se le provocaba, no 
vaciló en elegir la última, y así lo anunció el Gobierno á 
la nación en un razonado y patriótico manifiesto. 






El 24 de Diciembre el Gobernador Escanden anunció 
al Estado por medio de una proclama que en las aguas 
de Veracruz habían aparecido fuerzas navales españolas, 
y que el Comandante de ellas D. Joaquín González Ru- 
balcaba había intimado al Gobernador de aquel Estado 
la entrega de la plaza y del castillo de San Juan deUlúa. 



HISTOHIA I>K SAN LUIS 817 

La Legislatura dio también un manifiesto en el mismo 
sentido, y expidió un decreto facultando al Gobierno en 
todos los ramos de la Administración pública para el sos- 
tenimiento de la guerra extranjera. 

Como las primeras tropas que llegaron á las aguas de 
Veracruz fueron las españolas, y días antes habían dicho 
algunos periódicos que estaban arregladas las dificulta- 
des con Inglaterra y Francia y que sólo quedaría la Es- 
paña haciendo la guerra á México, la noticia de la llegada 
de los españoles á nuestras costas causó una profunda 
indignación en el vecindario, principalmente en la juven- 
tud de todas las clases. 

El manifiesto y proclama de la Legislatura y del Go- 
bernador eran leídos con avidez, y desde las oraciones 
de la noche comenzaron á formarse diversos grupos en 
distintos rumbos con objeto de á cierta hora reunirse 
todos, hacer una pública manifestación contra España, y 
ofrecer los individuos que formaran la gran reunión sus 
servicios personales al Gobierno para la guerra que se 
anunciaba. 

En la plazuela de San Francisco fué la gran reunión, 
varios jóvenes entusiastas haciendo tribuna las bancas de 
piedra que entonces había allí, dirigieron al pueblo pa- 
trióticas arengas excitándolo á tomar las armas en defen- 
sa de la patria. Se dirigieron después á la casa del Go- 
bernador con el objeto antes referido, cuyo funcionario 
dirigió también una corta alocución á aquel grupo, ya 
bastante numeroso, expresando que teníala seguridad de 
contar con el patriotismo nunca desmentido de los po- 
tosinos para que el Estado tomara la parte activa é im- 
portante con que siempre se presentaba en la pelea cuan- 
do había que defender la integridad é independencia de 
México; que aceptaba gustoso el ofrecimiento que se le 
hacía, y que llegado el caso utilizaría los servicios de to- 
dos aquellos buenos ciudadanos. 

Un grito unánime de ¡Viva México! y ¡Muera España! 
fué la contestación á la arenca del Gobernador. Algún im- 



;ns HISTORIA bi: san luis 

prudente, que nunca falta en reuniones más ó menos nu- 
merosas, gritó; y'í la Concepción, d echar mueras d losga- 
chupines, y aquel gentío se desbordó como torrente in- 
menso por aquella calle, profiriendo insultos y gritos de 
muerte contra los españoles. 

Por ese tiempo el comercio español de ropa estaba 
concentrado en la calle de la Concepción, hoy de Zara- 
goza, y el de abarrotes en las calles inmediatas ala plaza 
del mercado. Uno y otro comercio estaba en manos de 
los españoles; sólo había una casa mexicana de efectos 
de ropa, y de las de abarrotes tres de muy inferior im- 
portancia á las españolas. De las otras nacionalidades 
no había casas abiertas al menudeo. Franceses, ingle- 
ses y alemanes, tenían almacenes para la venta por 
mayor. 

Las arengas se sucedían unas tras otras, porque al 
punto que había llegado la excitación popular, todo el 
mundo aunque no supiera lo que decía, se trepaba en el 
poste de una esquina para repetir lo que ya otros habían 
dicho, ó cuando menos para vitorear á México y gritar 
mueras á España. Los españoles que pacíficamente vi- 
vían entre nosotros, entregados á sus trabajos ordinarios, 
se encerraron en sus respectivas casas, sin hacer ningu- 
na demostración hostil ni ofensiva á los mexicanos, con- 
fiados en que el Gobierno tenía obligación de garantizar- 
los en sus personas é intereses. 

Muchos de los asistentes á la misma reuión, al ver 
que el pueblo tomaba una actitud amenazante contra los 
españoles pacíficos, se dedicaron á calmar los ánimos 
evitando que el pueblo exaltado y la juventud inexperta 
cometierai"! algún delito que contribuyera á complicar la 
cuestión internacional, y diera motivo á juicios desfavo- 
rables á la civilización poto*=ina. Oportunamente se 
presentó en la calle donde el desorden se verificaba el 
Gobernador, cuya voz se hizo escuchar y fué atendido 
por el pueblo. A pesar de todo el empeño de asistentes 
y autoridades no fué posible evitar algunos graves in- 



HIST<i};lA ]>K SAN I.L'IS :il'J 

sultos á los españoles y que íueran destruidos los rótu- 
los de las casas de comercio y rotas algunas vidrieras. 
El Gobernador logró retirar al pueblo de la calle, previo 
el ofrecimiento de que se le permitiría continuar su ma- 
nifestación por calles lejanas y que dicho funcionario lo 
acompañaría. 

El Sr. Escandón condescendió, y encabezando la reu- 
nión tomó el rumbo del Santuario. En la Caja de Agua 
volvieron los improvisados oradores á. hacer uso de la 
palabra sobre las bancas de piedra que rodeaban aquel 
depósito, y por Un consiguió el Gobernador después de 
dos veces que dirigió arengas al pueblo, que éste se re- 
tirara para sus respectivos domicilios. Salieron luego 
patrullas de caballería á rondar las calles de la ciudad, 
principalmente aquellas en que vivían españoles, con 
órdenes ya de impedir toda reunión y aprehender á los 
que dirigieran insultos á los españoles. 

La ocupación de Veracruz por las fuerzas de España 
provocó otra manifestación semejante á la anterior, pero 
esta fué de menores proporciones, debido á que por la 
prensa oficial é independiente se trabajó con empeñe en 
hacer comprender al pueblo que debía esperar á que el 
Gobierno general diera cuenta á la Nación del resultado 
de las negociaciones, para saber si debíamos considerar- 
nos en estado de guerra con la antigua mietrópoli, pero 
que en todo caso era necesario respetar á los indefensos, 
aguardando á que el mismo Gobierno determinara res- 
pecto de ellos, lo conveniente. 



* 



La escuadra de esa nación jue llegó á las aguas de 
Veracruz, venía al mando del Almirante D. Joaquín G. 
Rubalcaba, cuyo jefe envió en la madrugada del día 17 
al capitán de fragata D. Rafael Arias á notificar á la au- 



:{20 HISTOHIA DK SAN I.UIS 

toridad del puerto que e?a misma mañana desembarca- 
ría una di\isión á las órdenes del mariscal de campo D. 
Manuel Gasset; que no venía en son de guerra y que 
esperaba que la ciudad no se opusiera á que la tropa se 
acuartelara en ella. 

Las autoridades habían desocupado la plaza, en la que 
sólo se encontraba el A^'untamiento. El Presidente de 
esa corporación manifestó al enviado esa circunstancia, 
pidiendo únicamente las debidas garantías para los ha- 
bitantes. 

La división española desembarcó al mando del 2" en 
jefe D. José Vargas y Machuca, tomando cuarteles en la 
ciudad y alojamientos para los jefes y oficiales. El 
Gral. Gasset saltó á tierra á las doce del día. 

En el muelle lo esperaba una comisión del Ayunta- 
miento, y acompañado de ella, de su estado mayor y de 
los jefes de las armas especiales se dirigió al Palacio 
donde estaba reunido todo el Ayuntamiento en el salón 
de sus sesiones. 

El presidente, en observancia de la cortesía oficial, lo 
sentó á su derecha y al Brigadier Vargas á su izquierda. 
Luego pronunció un discurso el funcionario municipal, 
manifestando, que la ciudad había sido abandonada por 
la guarnición disponiendo el Gobernador del Estado que 
quedara el Ayuntamiento encargado de administrar los 
ramos puramente municipales; lo cual haría si no era in- 
compatible con la ocupación militar de la plaza, espe- 
rando que se dieran á la ciudad las garantías debidas. 
El Mariscal contestó en términos generales declarando 
que tomaba posesión de la plaza en nombre de la Reina 
D" Isabel I!, hasta la llegada de los comisarios de las 
tres potencias signatarias del tratado de Londres, y ofre- 
ció cuidar del orden que desde ese momento quedaba 
bajo la salvaguardia de su división. 

El mismo día 17 declaró á la ciudad en estado de sitio, 
estableciendo una comisión militar permanente para 
conocer de toda clase de delitos, y ordenando que toda 



HISTORIA DE 8AN LUIS 821 

persona que tuviera armas de fuego las entregara en la 
guardia principal de la plaza, dentro de las veinticuatro 
horas de publicado ese bando, cuyo documento lo en- 
cabezó del modo siguiente: 

"Don Manuel Gasset y Mercader, Gran Cruz de la 
Real y distinguida orden española de Carlos 111 y de la 
americana de Isabel la Católica, Comendador de la Gran 
Ducal Corona de la Encina de los Países Bajos, Caballero 
de las reales y militares de San Fernando de primera 
clase y de San Hermenegildo y de otras muchas por ac- 
ciones de guerra, Benemérito de la patria, Mariscal de 
Campo y Comandante en jefe de las fuerzas españolas 
en México." 



"¡¡Basta!!...., dijo con oportunidad y gracia un periódico 
de México al insertar ese bando, ¡basta! Señor Mer- 
cader: no en vano tiene su merced este apellido, pues 
trata de recomendar su rancio efecto en semejante leta- 
nía de títulos y dictados, siendo de desear que no hu- 
biera V. dejado ninguno en el tintero, aunque para co- 
piarlos hubiéramos tenido que darlos por alcance, á 
juzgar por aquellas palabras y otras muchas. Pero olvi- 
da su merced, que tales títulos suenan mal en los oídos 
de los mejicanos, pues no tenemos grandes cruces 
(excepto el monte de ese nombre, cuyo recuerdo no le 
ha de agradar á V. mucho) ni comendadores, ni caballe- 
ros, así es que escogió V. mal la portada." 

Con la misma fórmula dirigió el mariscal español una 
proclama á los veracruzanos, explicando el objeto con 
que S. M. C. enviaba sus tropas á Aléxico. inmediata- 
mente entró en desavenencias con el Ayuntamiento, 
cuyo cuerpo tomó el partido de disolverse. Gasset 
nombró otro en el que figuraban tres mexicanos los 
cuales renunciaron los cargos, y aunque pretendió obli- 

in.— 41 



322 HISTORIA DK SAN LUIS 

garlos á servir, quedó pendiente ese asunto hasta que 
llegara el Gral. Prim, nombrado por su Gobierno para 
mandar en jefe las tropas españolas. Los Comandantes 
francés é inglés, de los buques anclados en Veracruz, no 
aprobaron la conducta del Almirante español. 



* * 



Durante el año de 1861, se publicaron dos periódicos 
de oposición titulados "El Pueblo" y "La Idea Liberal." 
salieron dos conductas de caudales para Tampico con 
fondos pertenecientes á comerciantes de San Luis, Gua- 
najuato y Zacatecas. La primera de í^ 1.200, 200 y la se- 
gunda de ^1.400,600. 

Por renuncia del Sr. D. Francisco Bustamante fué 
nombrado Secretario de Gobierno el Lie. D. Mariano 
Torres Aranda. 

La Legislatura de San Luis expidió una ley con fecha 
19 de Diciembre estableciendo el juicio por jurados para 
toda clase de negocios civiles y criminales. Creó en 
cada municipio un jurado de sentencia ó primera instan- 
cia; y en cada cabecera de Partido uno de apelación ó de 
segunda instancia. El primero de tres individuos y el 
segundo de cinco sacados por suertes. Por diverso de- 
creto substituía al Tribunal Supremo de Justicia con un 
jurado que se denominaría "Jurado Supremo" ó "de úl- 
tima instancia." 

Estas leyes fueron devueltas por el Ejecutivo con ob- 
servaciones, insistiendo la Legislatura por la mayoría 
prevenida en la Constitución, en que fueran publicadas. 

El Secretario de Gobierno Lie. Torres Aranda renunció 
el empleo fundando su dimisión en que no estando 
conforme con esas leyes no las autorizaba con su firma. 
El Gobernador aceptó la renuncia, y promulgó aquellas 
con la autorización del Otkial Mayor. En seguida ocu- 



HISTOÍÜA D E SAN LUÍS :?23 

pó e\ empleo de Secretario el Lie. D. Fortunato Nava, y 
por los sucesos posteriores no llegó á ponerse en prácti- 
ca esa inovación en el ramo judicial. 

Juntamente con el nombramiento de Secretario á fa- 
vor del Lie. Nava se extendió también para redactor del 
'Teriódico Oficial" al Lie. D. Rafael Villegas. 



* 



El Gobierno general, con fecha ^ de Enero de 1862, 
declaró al Estado de San Luis Potosí, en estado de sitio, 
nombrando Comandante militar del mismo y de los de 
Zacatecas y Aguascajientes, al Gral. D. Jesús González 
Ortega. La noticia se tuvo por los periódicos de México 
antes de que llegara el decreto relativo y entonces la Le- 
gislatura creyó neutralizar esa disposición decretando 
también el estado de sitio, encargando el mando de las 
fuerzas al Gobernador las que ponía á las órdenes de 
González Ortega, y nombrando Gobernador substituto 
al Sr. D. José María Verástegui, en razón de que subal- 
ternado el propietario á aquel General, no podría de- 
sempeñar las funciones del Ejecutivo del Estado. Tan 
torpe resolución no dio, como era natural, el resultado 
apetecido. González Ortega se dirigió á San Luis para 
dar cumplimiento al decreto de ^ de Enero, llegando la 
división de su mando el día 24, á las órdenes del 2" en 
jefe Gral. D. Francisco Alatorre, y haciendo él su entra- 
da el 25. Publicó el decreto de estado de sitio y reasu- 
mió desde luego los mandos político y militar. 

Una de sus primeras providencias fué suprimir las 
Jefaturas políticas de los Partidos, creando en su lugar 
unas oficinas llamadas Agencias de la Comandancia mi- 
litar, que además de tener las mismas facultades de 
aquellas, desempeñaban funciones judiciales en los ra- 
mos civil y criminal, por lo que la gente de pluma le 



824 HISTORIA DE SAN LUIS 

daba sarcásticamente á la Agencia de la capital el nom- 
bre de Alcaidía 5". Suprimió también los Ayuntamien- 
tos encomendando todas las atribuciones municipales á 
las mismas Agencias, y el Snpremo Tribunal de Justicia 
lo redujo á tres Magistrados siendo unitarias las respec- 
tiv'as Salas. Nombró Agente de la Comandancia militar 
en la capital al Lie. D. Fortunato Nava, invistiendo del 
mismo cargo á los que desempeñaban las jefaturas polí- 
ticas en las cabecej^as de los Partidos y á los Presidentes 
de Ayuntamiento en las municipalidades. No nombró 
Secretario de Gobierno, ejerciendo como tal en el ramo 
civil el oficial mayor D. Pedro Huici y en el militar el 
Coronel D. Jesús F. Loera. Suprimió el periódico ofi- 
cial del Gobierno del Estado y empezó á salir otro con el 
nombre, primero, de '"Boletín del Ejército del Centro" y 
después "Boletín del Ejército del Interior," redactado 
por el Sr. D. Manuel Cabezut. 






A principios de Enero llegaron á Veracruz las primeras 
fuerzas inglesas y francesas. Las primeras en número 
de 2,000 hombres y las segundas de 4,000. En los mis- 
mos días llegó el Gral. D. Juan Prim con el doble ca- 
rácter de Comisario español y Comandante en jefe de 
las tropas de su Nación. 

El Mariscal Gasset, cuya conducta en los días que es- 
tuvo en el puesto, no fué aceptada ni por los mismos 
aliados, se embarcó para la Habana, lo mismo su segun- 
do el Brigadier Vargas Machuca. 

El Gral. en jefe de! Ejército de Oriente D. José López 
Uraga salió del cuartel general de Jalapa á tener una 
conferencia en la Tejería con los Comisarios de las tres 
potencias aliadas Jurién de la Graviére, Wyke y Prim. 
Estos diplomáticos acordaron enviar unos porta-pliegos 



MliSTOHI A IH: SAN LUIS 325 

al Gobierno mexicano, cuya comisión encomendaron al 
Brigadier español Boseh, Capitán de la marina inglesa 
Patkazi y Jefe de Estado Mayor francés Thomasset. En 
esos pliegos se proponía al Gobierno mexicano abrir ne- 
gociaciones, á lo que contestó expresando su anuencia 
para que comenzaran. 






En esos días fué separado del mando del Ejército de 
Oriente el Gral. López Uraga, y nombrado para substi- 
tuirlo el Gral. D. Ignacio Zaragoza que desempeñaba el 
Ministerio de la Guerra, á cuya Secretaría entró en su 
lugar el Gral. D. Miguel Blanco. 

Diversos comentarios se hicieron con motivo de la 
separación del Gral. Uraga. Se dijo que por haberse 
mostrado poco diplomático en la conferencia de la Teje- 
ría, el Gobierno había acordado su destitución; y por 
otra parte se aseguraba que el mismo no tenía confianza 
en la lealtad de dicho General, habiendo otras versiones, 
sobre que el Sr. Uraga creía que no era posible hacer 
frente con la división que mandada al ejército extranje- 
ro, y exigía del Gobierno elementos que éste no podía 
proporcionarle. Sea lo que fuere, el cambio de General 
en jefe de nuestro ejército no fué perjudicial á México, 
supuesto que, bajo las órdenes de Zaragoza, obtuvo un 
brillante triunfo sobre los invasores. 






El Presidente Juárez comisionó al Ministro de Rela- 
ciones D. Manuel Doblado, para que abriera las confe- 
rencias con los comisarios de las potencias aliadas, sa- 
liendo de México con tal fin el 14 de Febrero. 



a2() HISTORIA m: SAN JJ'LS 

Los aliados pretendieron que antes de comenzar las 
conferencias se les permitiera ocupar algunas poblacio- 
nes del interior. El Ministro que había representado á 
Francia cerca de nuestro Gobierno, Mr. Dubois de Sa- 
ligny, imprudente diplomático y ebrio consuetudinario,- 
estaba acompañando á los comisarios extranjeros y les 
instaba para que desde luego rompieran las hostilidades 
contra México. 

En dos días de conferencias celebradas por nuestro 
Ministro de Relaciones el Sr. Doblado y por el Gral. 
Prim, acordaron los preliminares conocidos por de la 
Soledad, nombre del punto donde aquellas se verifica- 
ron, en las cuales fué reconocido nuestro Gobierno, á 
quien se le había negado legitimidad, se estipuló que las 
negociaciones comenzaran en Drizaba, que mientras és- 
tas duraban ocuparan las fuerzas de los aliados las pla- 
zas de Orizaba, Córdoba y Tehuacán y en caso de inte- 
rrumpirse y romperse las hostilidades se retirarían á 
Paso Ancho ó Paso de Ovejas quedando los hospitales 
de los aliados bajo la protección y amparo de la Repú- 
blica Mexicana. Se estipuló también que en Veracruz y 
en el Castillo de San Juan de Ulúa se enarbolaría el pa- 
bellón mexicano, lo que se veritkó luego que llegó al 
puerto la noticia deesa estipulación. 

Los preliminares fueron firmados por los tres comisa- 
rios, por el Sr. Doblado y por los Ministros francés é 
inglés Saligny y Dunlop. El Gobierno mexicano les dio 
su aprobación. y conforme á lo estipulado pasaron los es- 
pañoles á Orizaba y Córdoba, los franceses á Tehuacán 
y los ingleses siguieron en Veracruz. 

El ^ de Marzo llegó á ese puerto el Gral. Laurencez, 
nombrado por Napoleón 111 para recibir el mando de las 
tropas francesas expedicionarias. Los ingleses se reem- 



HISTUHIA UK SAN LUIS 827 

barcaron en el mismo mes con destino á su nación por 
orden que les llegó de su Gobierno. 

Los jefes más caracterizados del partido reaccionario 
reconocieron la intervención, sometiéndose á las órdenes 
de los extranjeros y empezaron á hostilizará los defen- 
sores de la independencia con más encarnizamiento que 
los invasores. 

D. José Gutiérrez Estrada, residente en Europa, muy 
conocido en la República desde que fué Ministro de Re- 
laciones, por sus ideas políticas en favor del sistema mo- 
nárquico, era el alma del partido conservador encargado 
de negociar el nombramiento de un príncipe extranjero 
para el trono de México. Sus trabajos en ese sentido 
los tenía bien adelantados mucho antes de que se resol- 
viera la intervención tripartita, y en ellos fué eficazmen- 
te ayudado por D. José Hidalgo y el Gral. D. Juan N. 
Almonte. Todavía no llegaban á las aguas de México las 
escuadras extranjeras, y ya se hablaba en Europa de 
candidatos para el trono de México. Figuraban el conde 
de Flandes, hijo segundo del rey Leopoldo de Bélgica, 
el duque de Toscana, el Archiduque Maximiliano de 
Austria y otros príncipes. El tercero tuvo desde un 
principio las mayores probabilidades, porque era el es- 
cogido por Napoleón III, y el mismo candidato consideró 
tan seguro ceñir la corona, que se puso á aprender con 
todo empeño el idioma castellano. 



* « 



Entretanto, el Gral. González Ortega seguía aumen- 
tando su división con reemplazos potosinos de la ciu- 
dad y de los que venían de todas las poblaciones del 
Estado. Ya estaba en el Ejército de Oriente una brigada 
de San Luis á las órdenes del Gral. D. Francisco Lama- 
drid, v en Marzo del mismo año de 1862 marchó otra, 



328 HISTORIA DK SAN » '^IS 



compuesta de ríos batallones y un escuadrón de caballe- 
ría bajo ' ma..do dc^l Coronel D. Mariano Escobedo. La 
división üe Zacatecas, que al llegar á San Luis el Gral. 
González Ortega no llegaba ni á 2,000 hombres, subió á 
cerca de 4,000, siendo por consiguiente soldados potosí-, 
nos algo más de la mitad de dicha división; pero, sin 
embargo, llevó ésta siempre el nombre de Zacatecas por- 
que su General en Jefe pertenecía á ese Estado. 






Hlál'ORlA I)K SAN LUIS 829 






CAPITULO 22" 



SUMARIO. 



10! liral. (joiizález <Jnega manda derribar f-1 tfiiiplit de l;i >íerced. --Razones en que 
tuiuló eí<a orden. — Apuntes de la íundm'iún ilel teniplcj y convento. — Nuevo as- 
peeto de la cueí^tión e.xtranjera. — Los diplomáticos franceses faltan á sus com- 
promisos. — El Ministro Doblado juzga con severidad e.sa conducta. — Palabras 
<le un orador sobre el mismo asunto. — (íonzález Ortega marcha para México. — 
Entrega el Gobierno de San Luis al Lie. Aguirre. — Proclama del (íral. Zarago- 
za. — Combates de Acultziiígo y otros puntos. — El ejército francés ataca ;l Puebla 
y es recliazado. — Se celebra vn San Luis con gran entusiasmo el triunfo del 5 de 
Mayo. — Por qué los conservadores aliados de los franceses no tomaban partici- 
pio en los regocijos patrióticos. — ^[«jchilas, cruces y medallas arrancadas por los 
soldados mexicanos á los franceses en el calor del comljate.— otras recogidas de 
los franceses muertos en el cam])o de batalla. — Disposiciones del Gobierno acer- 
ca de esas condecoraciones. — El (;ober))ador Aguirre restable<"e el Ayuntamiento 
disuelto por el <jlral. González Ortega. — Contingente de sangre y de «linero para 
la división de González (Jrtega. — Sale de México este íieneral para el Oriente. — 
Es derrotado en el Cerro del Borrego. — Asociaciones <le Señoras. — Lemas y dís- 
ticos en las piezas de ropa ile<licadas á los soldados. — Nuevo Ministerio. 



El 20 de Marzo dispuso el Gral González Ortega que 
se derribara el convento y templo de la Merced, pasando 
para el efecto orden escrita al Agente de la Comandan- 
cia militar. Como dicho General fué informado de que 
siendo Gobernador el Lie. D. Francisco de P. Villanueva, 
quiso este señor derribar la capilla del Sagrario del Car- 
men para alinear las calles que vienen desde la zanja de 
Tequisquiapám hasta la Alameda, y que no obstante su 
carácter enérgico y tenaz tuvo que prescindir de ese pro- 
yecto porque todas las familias de San Luis invadieron 



mo HISTORIA DIO SAN LUIS 

SU casa, hasta que sus súplicas lo obligaron á retirar la 
prisión que ya estaba en la plazuela con las necesarias 
herramientas para dar principio á la obra, no quiso que á 
él le sucediera lo mismo conociendo que con menos es- 
fuerzos lo habrían hecho revocar la disposición, porque 
hacía alarde de galantería con las damas, y para evitarse 
ese compromiso salió de la ciudad el día 29 con pretexto 
de arreglar asuntos del servicio, dejando encargado de la 
Comandancia militar al Gral. D. Francisco Alatorre, con 
orden terminante de que al siguiente día 24, se empeza- 
ra á destruir el edificio mencionado. Los principales pá- 
rrafos de la orden librada al Agente de la Comandancia 
militar, son los siguientes: 

"Comandancia militar de San Luis, Aguascalientes y 
Zacatecas. — Siendo la calle de la Concepción la mejor y 
mas concurrida de San Luis, y el paseo conocido por 
"Calzada de Guadalupe" el mas hermoso de los que tie- 
ne en sus suburbios, y encontrándose obstruida aquella 
y éste por el templo de la Merced, perteneciente al ex- 
tinguido convento del mismo ■ nombre, hará V. que el 
próximo lunes 24 del corriente, sin falta alguna, se co- 
mience á derribar dicho templo, poniendo para dar cum- 
plimiento á esta orden, á trabajar á toda la prisión que 
existe en esta ciudad. ■ 

" Las razones que ha tenido presentes esta 

Comandancia para dictar y hacer cumplir la orden de 
que se ocupa esta comunicación, son: primera, que hay 
multitud de templos en esta ciudad dedicados al culto; 
segunda, que la mejora material de que se habla es una 
de las que mas deben embellecer á la hermosa ciudad 
de San Luis, y tercera que la permanencia de ese templo 
por respeto al fanatismo, debilitado ya por los rudos gol- 
pes de la revolución, sería lo mismo que dejar una len- 
gua muda, un monumento de atraso que testificara á los 
siglos, lo impotente que había sido la Reforma en San 
Luis. — Reitero á V. mi aprecio y consideración. — Liber- 



HISTORIA DE SAN LULS :5:n 

tad y Reforma. San Luis Potosí, Marzo 20 de 1862. — 
fesiis G. Ortega. — C. Agente de la Comandancia militar 
"del Estado. — Presente." 

El convento de la Merced tenía antiguamente un atrio 
como todos los de religiosos que había en San Luis; pe- 
ro no pudimos conseguir una lámina que lo tuviera, ni 
recordamos su extensión y forma. La lámina que acom- 
pañamos en esta obra representa á diclio convento como 
estaba el año en que fué derribado; y ya que ese monu- 
mento de la religiosidad potosina desapareció á los gol- 
pes de la Reforma, daremos á nuestros lectores algunos 
apuntes de su fundación. 

Refiere el cronista Fr. Francisco de Pareja que había á 
fines del siglo XVI, en el centro de la plaza llamada hoy 
de Colón, que entonces era un espeso monte, una palma 
corpulenta de extenso copo, á cuya sombra acostum- 
braba descansar el comerciante Capitán D. Gabriel Ortiz 
Fuenmayor, cuando volvía al pueblo de San Luis de sus 
expediciones mercantiles. A ese árbol lo llamaba el pue- 
blo "La Palma Gorda." Una de tantas ocasiones ordenó 
á los criados que se adelantaran y lo esperaran en la pal- 
ma gorda. El calor era sofocante y empezaron á apare- 
cer en el horizonte gruesas nubes como brotadas por las 
montañas. En pocos minutos el nublado se extendió 
en todo el espacio cayendo un terrible aguacero, acom- 
pañado de frecuentes descargas eléctricas. Un raye re- 
corrió la corteza de la palma dejando sin sentido á los 
criados del Capitán Ortiz, quienes volvieron de su atur- 
dimiento después de algún rato, á tiempo que Ortiz lle- 
gaba al lugar del suceso. 

Informado el Capitán de lo que acababa de acontecer, 
y viendo que el rayo había caído en el mismo sitio don- 
de él acostumbraba poner su almofrez para descansar, 
atribuyó á milagro del cielo el retardo que había tenido 
en el camino, y tanto por haberse él salvado de una 
muerte segura, como por no haber ocurrido ninguna des- 



8:J2 HISTORIA DE SAN LUIS 

gracia en sus criados, determinó fincar en el punto don- 
de estaba la palma gorda una Ermita dedicada á San Lo- 
renzo, por ser el Santo del día en que se había verificado 
aquel acontecimiento. La Ermita permaneció abierta al 
culto católico más de veinte años, siendo muy concurri- 
da por los fieles, principalmente el día del Santo Pa- 
trono. 

El Capitán Ortiz pagó su tributo á la naturaleza, y en 
su testamento dejó de heredera universal de sus bienes 
á su esposa D** Isabel Pérez. Esta señora, como dueña 
de la Ermita, la donó á la religión de la Merced el 5 de 
Febrero de 1628, y en virtud de esa donación, envió el 
Provincial de Mercenarios, Fr. Juan de Herrera, al Padre 
presentado Fr. Francisco Solís para que recibiera dicha 
Ermita y fundara el convento de la orden. En el mismo 
sitio donde estuvo la Ermita se levantó el hermoso tem- 
plo de la Merced, y á su lado derecho el convento para 
los religiosos. 

El ediñcio del convento quedó todavía en pie cinco 
años más, sirviendo para distintos usos públicos, y espe- 
cialmente para el Hospicio de pobres. En 1867 el Go- 
bernador y Comandante militar D. Juan Bustamante 
mandó que también fuera derribado, para ensanchar la 
antigua plaza de la Merced á la que le dio el nombre de 
"Colón." 

Antes de que empezara el derrumbe visitamos el edi- 
ficio con objeto de verlo por última vez, y aprovechamos 
la ocasión para copiar como curiosidad histórica una dé- 
cima que con letras grandes, y dentro de un óvalo figu- 
rado con ramos de laurel, estaba grabada en la pared iz- 
quierda de la portería. Es la siguiente: 

"Cuando entres por esta puerta 
Considera fervoroso. 
Que en este lugar dichoso 
Está la portera alerta. 
Aquí la malicia, muerta 



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HISTORIA DV: SAN LUIS 3ÍUi_ 

Debe estar, por ser avara, 
Y esta Reyna, cosa rara, 
Aquí no la deja entrar, 
Porque le ha sabido dar 
Con las puertas en la cara." 

González Ortega dejó pasar nueve ó diez días, tiempo 
suficiente para que la obra de destrucción fuera ya muy 
avanzada, y volvió á San Luis encargándose nuevamen- 
te del Gobierno y Comandancia militar. D. Miguel Ma- 
ría Esparza fué nombrado Agente de la misma Coman- 
dancia en substitución del Lie. Nava, que recibió nom- 
bramiento de juez de letras de Catorce, cuyo empleo no 
aceptó. 






En el mes de Abril la cuestión extranjera tomó un as- 
pecto diferente del que al principio del año presentaba, 
descubriéndose de un modo claro las intenciones con 
que la Francia había enviado á México sus tropas. 

En los momentos en que el Gobierno de la República 
preparaba la salida de sus comisarios á la ciudad de Ori- 
zaba, para abrir con los representantes de las potencias 
aliadas las negociaciones convenidas en los preliminares 
de la Soledad, recibió una comunicación de dichosa re- 
presentantes en que le manifestaban; que no habiendo 
podido ponerse de acuerdo acerca de la interpretación 
que debiera darse á la Convención de Londres, de ^i de 
Octubre de 1861, habían resuelto adoptar en lo de ade- 
lante una acción completamente separada é indepen- 
diente. 

En diversa comunicación de la misma fecha participa- 
ron á nuestro Gobierno los Plenipotenciarios franceses, 
que las tropas de su nación, dejando sus hospitales bajo 



.•i:U HISTOHJA 1)K SAN l.UIS 

la guarda de la República Mexicana, se replegarían más 
allá de las posiciones fortificadas del Chiquihuite, para 
recobrar allí toda su libertad de acción, tan luego como 
las últimas tropas españolas evacuaran los acantona- 
mientos que ocupaban en virtud de la Convención de la 
Soledad. 

Los diplomáticos franceses, faltando al pacto solemne 
en que reconocieron la legitimidad del Gobierno consti- 
tucional, y se obligaron á tratar sólo con él, rompieron la 
Convención de Londres, los preliminares de la Soledad 
y faltaron á sus compron^isos con el Gobierno mexicano 
y á los que los ligaban con la Inglaterra y con España. 
En la citada nota desconocían ya como legítimo á nues- 
tro Gobierno, estampando la ridicula especie de que el 
país estaba subyugado por una miñona opresiva, y des- 
cubrieron que su misión era la de intervenir en los asun- 
tos de México para establecer un Gobierno de acuerdo 
con los reaccionarios. 

Nuestro Ministro, el Sr. Doblado, contestó ambas co- 
municaciones en términos decorosos; el Presidente Juá- 
rez anunció al país en un manifiesto el estado de las co- 
sas, llamó al pueblo mexicano á la lucha á que se le pro- 
vocaba, y dictó al General en Jefe del Ejército de Orien- 
te las órdenes oportunas para que vigilara las operacio- 
nes de los franceses y se preparara á resistir los ataques 
de los invasores. 

No obstante lo convenido en los preliminares de la So- 
ledad, y lo consignado por los Plenipotenciarios france- 
ses en la nota deí día 9 de Abril dirigida al Ministro de 
Relaciones, de que el ejército francés regresaba á Paso 
Ancho, antes de comenzar las hostilidades, faltaron por 
segunda vez á-lo estipulado, y en lugar de marchar para 
Paso Ancho se dirigió para Orizaba, batiendo á una avan- 
zada del Ejército de Oriente. Al participar este hecho 
escandaloso el Ministro de Relaciones á los Gobernado- 
res de los Estados, les dijo, entre otras cosas lo si- 
guiente: 



HLSTOKÍA hlOiSAN LUIS 385 



"Despreciando su palabra, hollando las leyes de la 
guerra, sobreponiéndose á cuanto hay de más sagrado 
para los individuos y para las naciones, no solamente no 
ha retrocedido, sino que se ha lanzado sobre Orizaba, 
batiendo nuestras avanzadas sin previa declaración de 
guerra.— Desde que los comisarios avisaron que queda- 
ba disuelta la coalición se anunció al Gobierno que los 
franceses no volverían á Paso Ancho y que ya busca- 
ban un pretexto para eludir su compromiso; pero el Go- 
bierno despreció esos avisos porque le era imposible 
creer que un ejército francés echara semejante mancha 
sobre su honor y diera tal ejemplo de cobardía, pues no' 
puede darse otro nombre al hecho indigno de salvar 
posiciones enemigas mediante una perfidia en vez de 
tomarlas por la fuerza.— Esta traición atroz que avergon- 
zará y llenará de indignación al pueblo francés y á su 
gobierno, obliga al de !a República á dirigirse á V. para 
que se sepa en ese Estado la clase de enemigo que se ha 
lanzado sobre la República sin declarar la guerra, sin 
manifestar sus quejas ni mostrar siquiera sus pretensio- 
nes y para que en consecuencia todos los ciudadanos 
redoblen sus esfuerzos á fin de asegurar el triunfo en la 
guerra salvaje que se nos hace." 

Y en una descripción que de aquellos notables suce- 
sos hizo el Lie. D. José Díaz Covarrubias, se leen estos 
párrafos: 

"Las potencias aliadas se vieron en la necesidad de 
reconocer la firmeza de nuestro Gobierno, la cultura de 
nuestro pueblo, la justicia de nuestra causa. Llegó en- 
tonces el momento en que Aléxico descubriera las inten- 
ciones de sus enemigos y en que distinguiera el error 
del crimen. La Inglaterra, nación circunspecta y repo- 
sada, comprendió la torpeza de su conducta, vio la cues- 
tión práctica, y se retiró de la empresa. La España, en 
quien se habían esplotado rencillas ya estintruidas, para 



:Pi(5 HISTOHIA DH SAN LUIS 



arrastrarla á una acción indigna y que no estaba en sus 
sentimientos, oyó la voz de su hidalguía, palpo la mag^ 
nitud de su error, y se retiró también. Francia quedo 
sola para consumar el atentado. 

'VDebo recordar como dio principio esta nación a su 
criminal designio? ;Puede borrarse de los anales de la 
infamia, la violación de los tratados de la Soledad? 
Francia que solo sabe ser altanera en la prosperidad, pe- 
ro que se humilla en el infortunio, tuvo miedo al clima 
mortífero de nuestras costas, y nos pidio hospitalidad. 
México, la nación que no practicaba el derecho de gen- 
te*^ que asesinaba á los estrangeros, y cuya barbarie 
venia á castigar la civilización, abrió á sus enemigos 
climas mejores, permitiéndoles que pasaran nuestra 
inexpucrnable línea fortificada. Los franceses, en un 
caso dado, debian trasponer aquellas trincheras; si la 
guerra habia de continuar, era su puesto en frente de 
aquella línea que sucumbiría á ese irresistible empuje de 
que hacen alarde ¡Ah! pero aquellos salteadores bus- 
caban solamente el éxito, sin detenerse en vergonzosos 
medios. Cuando nuestros soldados esperaban el cum- 
plimiento de la convención, para ir á cubrir su linea de 
defensa, los franceses fingieron una retirada, y espanta- 
dos al aspecto de aquellas trincheras, pretirieron com- 
prarlas al precio de la infamia y el pabellón francés no 
por la primera vez, porque va lo manchan muchas telo- 
nías, ese pabellón, repito, es preciso enrojecerse al refe- 
rirlo, recogió sus colores para entrar arrastrado y silen- 
cioso por la puerta del deshonor! u . f. 

"No hay bastante reprobación, no hay bastante 
vehemencia para condenar acción tan indigna. Los in- 
vasores merced á esa conducta, se encontraban adentro 
de nuestro^ campamentos, abusaban de nuestra magnani- 
midad y nos herían á traición, como el asesino que nos 
sorprende en el hogar doméstico! .,••,• 

"Y sin embargo, no debemos arrepentimos si la civili- 
zación y nobleza nos dictaron dar abrigo á nuestros ene- 



HISTOIMA l)K SAN LUIS 887 

migos. La ingratitud no desvirtúa las acciones genero- 
sas. Li violación de los tratados de la Soledad puso de 
manifiesto á los ojos del mundo la conducta de un 
pueblo calumniado y la de su cobarde agresor, y en este 
paralelo México se presentaba á la altura que le corres- 
ponde y la Francia daba un ejemplo mas de su acos- 
tumbrada villanía." 

El Gobierno de México procuró que la República no 
desmintiera en esta vez el amor á la independencia que 
tanto la había distinguido en otras ocasiones, cuando el 
territorio nacional había sido invadido por enemigos ex- 
tranjeros. Exitó el patriotismo de los Gobernadores de 
los Estados, para que pusieran á éstos en pie de guerra, 
y dispuso que con los contingentes de San Luis, Zacate- 
cas, Aguascalientes, Jalisco y Sinaloa se formara un 
cuerpo de ejército denominado "Ejército del Interior," 
cuyo mando confió al Gral. González Ortega y dio orden 
á este jefe que inmediatamente se pusiera en marcha 
para la capital de la República, entregando el Gobierno 
y Comandancia militar del Estado de San Luis Potosí, al 
Lie. D. José María Aguirre, que con tal carácter fué nom- 
brado el 30 de Abril. El Gral. Zaragoza anunció al Ejér- 
cito de Oriente la ruptura de las hostilidades, en la pro- 
clama que sigue: 

"EL GENERAL EN GEFE DEL EJERCITO T>E 
ORIENTE, d las fuerzas de su mando. 

Compañeros de armas: 

"Va á comenzar la lucha: los preliminares de la Sole- 
dad han sido rotos por los franceses: se han separado de 
la coalición que con los españoles é ingleses formaran 
en Londres, para hacer á Méjico algunos reclamos res- 
pecto á nuestra deuda pública: el estallido del cañón 
hará latir en breve los pechos de los hijos de Anáhuac. 
Pretenden los franceses intervenir en nuestra política 
interior inducidos á ello por mexicanos "indignos, por 

III.— 4;{ 



;.i3,S H1>^T0RIA l)K SAN LUIS 



traidores que pronto vais á castigar. La República es 
independiente: los hijos de esta generación nacimos li- 
bres; así nos conservaremos ó moriremos en la demanda. 

"Valor amigos mios, no os preocupe luchar con una 
Nación que tiene el renombre de guerrera, los libres no 
conocen rivales, y ejemplos mil llenan las páginas de la 
historia de pueblos que han vencido siempre á los que 
pretendieran dominarlos. 

"Tenjo una fé ciega en nuestro triunfo: en .el de los 
ciudadaT^os sobre los esclavos: muy pronto se conven- 
cerá el usurpador del trono francés, que paso ya la 
época de las conquistas: vamos á poner la primera pie- 
dra del grandioso edificio que librará á la Francia del 
vasallaje á que la han sujetado las bayonetas de un 
déspota. , , ^ 

"Sed como siempre, valientes en el combate y gene- 
rosos en la victoria, y pronto os conducirá frente á los 
invasores vuestro general y 'm-\\^o.— Ignacio Zarago{a — 
Cuartel general en Chalchicomulaá 14 de Abril de 1,862. 






Todavía no salía de San Luis el Ejército del Interior, 
cuando se recibieron las noticias de los primeros en- 
cuentros de tropas mexicanas con las invasoras en 
Acultzingo V otros puntos. A las seis de la tarde de 
día 8 de Mavo llegó el extraordinario con pliegos del 
Gobierno general participando á la Comandancia militar 
del Estado el triunfo adquirido en Puebla por el Ejercito 
de Oriente, á las órdenes del Gral. Zaragoza, contra e 
ejército francés que atacó aquella plaza el día 5 bajo el 
mando del Gral. Conde de Laurencez. 

Se han publicado tantas veces en obras históricas y 
periódicos los pormenores de esa batalla, el parte oficial 
de Zaragoza y el detall de la acción que creemos inútil 



HISTOKIA \)E SAN LUIS :}39 

reproducir aquí esas piezas que pueden verse con fa- 
cilidad. 

La noche del indicado día 8 fué una de las más entu- 
siastas y animadas que hemos visto en la plaza princi- 
pal de San Luis, y en todo el resto de la ciudad. Desde 
las seis y media de la tarde que se publicó impreso el 
parte del Gobierno que dejamos dicho, recorrieron las 
calles bandas de música, clarines y tambores de los 
cuerpos del Ejército del Interior, tocando dianas en 
celebridad del glorioso suceso. Las pocas campanas que 
quedaban en las torres de las iglesias, porque el resto se 
convirtió en cañones y metrallas, repicaron á todo vuelo 
cerca de cuatro horas, y por toda la ciudad se elevaban 
multitud de cohetes. 

Dos bandas de música, situadas en la plaza principal, 
tocaron hasta las doce de la noche. La concurrencia de 
hombres fué numerosísima; la de señoras poca, sólo se 
veían paseando las familias de los liberales, y como en- 
tonces estaba perfectamente dividida nuestra sociedad, 
y ninguna se excusaba de darse á conocer como reac- 
cionarla ó liberal, ya se sabía que á las tiestas de los 
conservadores no concurrían las familias de los liberales 
y vice- versa. Desgraciadamente las principales 'familias 
de esa época pertenecían á extranjeros de las potencias 
que hostilizaban á México, pues aunque ya se habían 
retirado los ingleses y los españoles, quedaban todavía 
pendientes de arreglo sus reclamaciones, y por consi- 
guiente no se consideraban aún como amigos de la Re- 
pública. Además, esas mismas familias por parentesco 
ó amistad de sus respectivos jefes entre sí, estaban li- 
gadas con el partido que había traído á México la inter- 
vención extranjera, y á mayor abundamiento juzgaban 
al partido liberal como perseguidor de la religión católica. 
No es, pues, extraño que los conservadores y sus fami- 
lias, no tomaran participio en el regocijo público por los 
triunfos de los mexicanos contra los invasores extranje- 



840 HISTORIA DE SAN LUIS 

ros; al contrario, en su ceguedad de partidarios, los con- 
sideraban como derrotas que sufrían sus corifeos. 

Ahora ya es distinto: las familias no se mezclan en la 
política; ellas están contentas con tener la libertad nece- 
saria para las prácticas que la religión católica les impo- 
ne, con que profesen la misma religión los varones 
que hay en sus casas; y éstos han encontrado perfecta- 
mente el modo de servir bajo las instituciones liberales, 
protestando cumplir y hacer cumplir la constitución de 
1857 y sus reformas, tan enérgicamente combatidas y 
anatematizadas, sin perder el aprecio y consideración de 
las familias intransigentes, y lo más notable, sin incurrir 
en las censuras eclesiásticas que no sabemos corno ha- 
rán para eludirlas. 

Esta ha sido una rara evolución que ha sufrido nues- 
tra sociedad, de la cual debe felicitarse todo hijo de San 
Luis, porque ha producido el benéfico resultado de la 
unión de las familias, de la extinción de los odios, y de 
que el día que se verifique alguna función religiosa ó 
profana se ven concurriendo á ella todas las familias sin 
distinción de partidos ú opiniones, y sin que se trate en 
ellas de política y menos de religión. 






En la batalla del ^ de Mayo, entre la multitud de ob- 
jetos levantados del campo por nuestros soldados, reco- 
gieron 800 mochilas de piel muy buenas, en las cuales 
se encontraron cruces y medallas ganadas por los zuavos 
en Crimea, Magenta y Solferini». En el combate perdie- 
ron los mismos zuavos un guión, y entre el botín de 
guerra fué presentado al Gral. Zaragoza un hermoso ca- 
ballo árabe, que era de uno de los jefes del cuerpo 
médico. 

El Gobierno general pidió informe al Gral. Zaragoza 



H 18 roía A DE SAN LUIS 341 

por la vía telegráfica, de si era cierto que los franceses 
habían perdido en la batalla gran número de condecora- 
ciones, á lo que dicho General contestó en los siguientes 
términos: 

"Puebla, Mayo 8 de 1862. — C. Ministro de la guerra. — 
Es cierto que nuestros soldados han quitado muchas 
medallas á los soldados franceses que vencieron. Hoy 
dispondré que se recojan y las mandaré oportunamente. 
Algunos franceses lloraron cuando nuestros* soldados les 
arrancaron sus medallas. — Zara¡JO{a." 



* 
* * 



Dos días después, el Ministro de la Guerra dirigió al 
Gral. Zaragoza este oficio: 

"Ministerio de guerra y marina. — Sección i" — El ciu- 
dadano presidente ha visto con particular satisfacción, 
las medallas y cruces pertenecientes á individuos del 
ejército invasor que vd. remitió á este ministerio; pero 
su noble corazón, no puede menos de enternecerse con- 
templando la intensa y muy justa pesadumbre que debe 
haber causado á los dueños de aquellas condecoraciones 
distintivo y premio debido al valor heroico, su pérdida en 
un lance de armas no de menos valor individualmente por 
parte de ellos, sino por los azares de la guerra en que 
también merece respeto y consideración el valor desgra- 
ciado. En consecuencia se ha servido disponer, y tengo 
yo la satisfacción de comunicarlo á vd. para su cump.li- 
miento, que todas las condecoraciones que en el calor 
del combate arrancaron nuestros soldados á sus bravos 
vencidos, heridos y prisioneros, les sean devueltas en 
nombre y como testimonio de consideración al valor del 
ejército de Oriente, y de la generosa nación mexicana, 
considerándose que los desgraciados que las hubieron 
merecido por hechos distinguidos, cuya memoria es su- 



;^42 inSTOIUA I)K SAN LUIS 



perior á la misma muerte, no las desmerecen de ninguna 
manera porque sumisos y debidamente subordmados, 
han venido á nuestro suelo á traernos una guerra inicua 
y loca, de cuyo origen y consecuencias serán responsa- 
bles los que ia previnieron. 

En cuanto aquellas de las mismas condecoraciones 
que hayan sido recogidas en el campo de batalla, o to- 
madas de los soldados muertos en ellas, el C. Presidente 
de^ea que vd. se sirva ecsitar á los que las poseyeren, a 
tin de que las cedan al gobierno, haciéndoles saber que 
éste se propone formar con ellas, y con otros troteos 
militares, un cuadro honorítico, timbre de gloria del ilus- 
tre ejército de Oriente que nuestros fastos militares 
trasmita á la posteridad las memorables batallas de 
Acultzingo y las inmediaciones de Puebla. Igualmente 
me manda decir á vd. el C. Presidente, que como no 
puede ser su ánimo, ni sería tampoco equitativo, el que 
quede sin premio, y se pierda el magnífico estimulo que 
produce la bravura de los soldados que obtuvieron las 
condecoraciones que les suplica que cedan para los ob- 
jetos dichos, vd. se sirva mandar una relación de sus 
nombres, en cuanto fuere posible con las circunstaricias 
que hubiere notables del acto de ganar ellos esos trofeos, 
para que se consignen en el cuadro honorífico, y se to- 
men en consideración, para acordar á los interesados el 
premio correspondiente. 

"El C. Presidente, comprende bien que las prevencio- 
nes ó indicaciones anteriores interpretan perfectamente 
los caballerosos sentimientos de vd. á los que encomien- 
da su ejecución. JO/: 

"Libertad v reforma. México, Mayo lo de i»62.— 
Blanco.— C. general en jefe del Ejército de Oriente. 






El Gral. González Ortega salió de San Luis el i6 de 
Mayo rumbo á México, al frente del ejército del interior, 



HISTORIA DF. SAX LUIS 343 



compuesto de más de seis mil hombres de las tres ar- 
mas, encargándose previamente del Gobierno y Coman- 
dancia militar del Estado el Sr. D. José María Aguirre, 
quien expidió la proclama de costumbre. Nombró Se- 
cretario al Lie. D. Fortunato Nava, el periódico del Go- 
bierno siguió con el nombre de "Boletín Oficial" y su 
redacción á cargo de! mismo Sr. Nava y del Otlcial Ma- 
yor D. Pedro Huici. 

El nuevo Gobernador y Comandante militar restable- 
ció el Ayuntamiento de la capital, agregó las antiguas Vi- 
llas suburbias al Municipio de la ciudad, disponiendo 
que los Alcaldes populares no ejercieran en lo sucesivo 
más funciones que las cometidas á los auxiliares; derogó 
el decreto de acuñación de moneda de cobre mandando 
inutilizar los troqueles: restableció el Supremo Tribunal 
de Justicia y las Jefaturas Políticas de los Partidos, al 
estado que guardaban antes del 8 de Febrero, y nombró 
Jefe Político de la capital al Lie. D. Francisco Villa- 
nueva. 

En los cuatro meses y medio que el Gral. González 
Ortega gobernó militarmente á San Luis, contribuyó el 
Estado potosino para la guerra extranjera que comen- 
zaba, según datos oficiales publicados en el número 2 
del "Boletín Otkial," con trescientos cincuenta y un mil 
pesos, dos mil trescientos reemplazos incorporados á los 
cuerpos de Zatatecas, las campanas del Carmen, San 
Agustín, San Francisco, la Merced, la campana mayor de 
Catedral y ochocientas armas entre rifles, fusiles y mos- 
quetones; y ya estaban además en Puebla dos cuerpos 
de San Luis en la brigada del Gral. D. Francisco Lama- 
drid, y la brigada que mandaba el Coronel D. Mariano 
Escobedo. Poco tardaremos en registrar más contin- 
gentes de sangre y de dinero salido de San Luis para las 
fuerzas que hacían la campaña en ese tiempo. 

AI ejército de González Ortega que llegó á México le 
agregó el Gobierno general otros cuerpos, y le ordenó 
que marchara para la campaña de Oriente-. Esas fuerzas 



•UJ. HISTOIÜA DE SAN LPIS 



sufrieron un descalabro en el Cerro del Borrego, que im- 
pidió que el Gral. Zaragoza tomara la parte ofensiva so- 
bre las posesiones del enemigo extranjero. 






En la capital de México y en las principales ciudades 
de la República se formaron asociaciones de seiñoras pa- 
ra colectar donativos de ropa y otros útiles para enfer- 
mos destinados á los hospitales del Ejército de Oriente. 
Las mismas señoras hacían hilas y vendas, cosían saba- 
nas camisas y calzoncillos y todo lo remitían frecuente- 
mente por conducto de los Gobernadores de los Esta- 
dos De Toluca circularon un suplemento al "Tribu- 
no " periódico de aquella ciudad, en que constaban los 
nombres de todas las señoras que habían contribuido 
con diferentes efectos de ropa, vendas, compresas, etc., 
para el Ejército de Oriente, y en una comunicación que 
acompañaba á dicho suplemento, invitaba la Sociedad de 
Señoras de Toluca á las de los demás Estados, á que los 
mismos efectos que remitieran fueran con los lemas y 
dísticos de que adjuntaban copia. La Sociedad de Se- 
ñora*^ de San Luis aceptó gustosa la invitación y marco 
las piezas de ropa con los lemas y dísticos dichos, de los 
cuales copiamos los siguientes: 

"El hombre que nace libre, primero muere que ser es- 
clavo. 

Mi corazón será baluarte de la independencia. 

Si hemos de ser esclavos de un tirano, 
Desaparezca el pueblo mexicano. 

Al soldado francés, audaz, tirano, 
Le hizo morder el polvo el mexicano. 



HÍSTOHIA \)E SAN LUIS 34; 

¡Soldado liberal! pobre es tu ropa, 
Pero eres el terror de un rey de Europa. 

El corazón que oculta tu camisa 
Primero que servil, será ceniza. 

Defiende tu bandera, y en la historia 
Será imperecedera tu memoria. 

Soldado, di al francés: "ve cuánto valgo 
Bajo el sagrado pabellón de Hidalgo." 

Soldado nacional, si hoy estas hilas 
No son más que girones miserables, 
Al recibir la sangre que destilas 
Serán para nosotros adorables." 



* 
* * 



El Gral. D. Manuel Doblado renunció las Secretarías 
de Relaciones y Hacienda que desempeñaba, quedando 
encargado interinamente de la primera el Lie. D. Jesús 
Terán, Ministro de Justicia, y de la segunda el Oficial 
Mayor D. José H. Núñez. A los pocos días terminó la 
crisis ministerial con el nombramiento de Secretario de 
Relaciones á favor del Sr. D. Juan Antonio de la Fuente, 
y del Sr. Núñez ascendido á Ministro de Hacienda. El 
Sr. D. Manuel Doblado recibió por segunda vez la comi- 
sión militar de pacificar el territorio de la Sierra Gorda. 



•}4.(J HLSTOHIA \)V: SAN LUIS 



CAPITULO 2;V^ 



8UMARU). 



FK^nl C.nnontort vuelve á. servir en cI ejéivito.-Llega :. ^a" l.ms -< H.^anua el 
kWit t< del (^entr,..-^íuerte .leí <;ral. Zaragoza.-].-, substituye (.unza ez Orte- 
if !! )ese„ l.arca en Vera.-ni/. el (ira), fraiu-és Furey. -Substituye en e man,l.j 
^1 (\>n(leTLa U coutinsente .le San Luis.-«a e < •.,nionf..rt para 

Méx co sVíevanta en San Luis el estado .le sitio.-K jére to tra.uvs en ^lexieo 
-f'aUes «le /in g.)za v 5 -le Mayo.-KI .atecisni.. de RipaUla-Declanuion .leí 
(íoberna .>r -ÍHsp.jsieioues militares del (íobierno general -<:._>bernador su bs- 
to -('. sto ,le 1 1 expe-lición fran.-esa basta Septiembre de l«tí2.-Forey ae a- 
latista - ii Alameda v los Ayuntamient..s.-<¿ue.ias .•ontra disp.>sic-i..nes del 
l;.íS;^a.l.'r substitut...-l)eelara.i.^n .le estad., .le ^^V'T^ v'írve^^S?i.^í^ 
(íobernador v Coinan.laiite militar.-Los quejosos satiste. l.os j.a la xez tast^ga- 
aos-Xuevo;' empleados en San Luis.-Kecursos para los Ijospitales desaiig.e. 
Los fran eses av uizan s.>bre Puebla. El l»i .le Marz.. de st« á as 9 .le la n.a- 
ñana sé presentan más de i'0,000 al frente d. la .-iu.la. .-Forey torma el sitio . e 
laDlaza--El 21 empiezan los .-ombates.-KI (iobernador (bu-o ^ein ataea.L.de 
líiSenaVi.íi mentaL-Kl jefe .le las armas reasunie l..s "'^V^- '^ ¡ ;;;:; ^, V',':' 
tar -Ordena que el Sr. Cbico 8ein sea atendí, o eíioazmente poi .n.-nt.i -kl 1.^- 
ta.ío.— Falleeimiento de ( 'liic) Sein.— Alg.) sobre su vida pul.li.^a. 

El Gral. D. Ignacio Comonfort desde su residencia en 
Estados Unidos, ofreció al Gobierno sus servicios en la 
auerra que sostenía el país contra la Francia, y se vino 
á Monterrey á esperar la resolución. Allí recibió la res- 
puesta de que se aceptaba su ofrecimiento y se le pre- 
vino que con una brigada de fuerzas de Nuevo León 
pasara á pacificar el Estado de Tamaulipas. Desempe- 
ñada satisfactoriamente esa comisión se le ordeno que 
dejara encomendado el mando político y militar de dicho 



HISTORIA DE SAX LUIS :U' 



Estado al Gral. D. Juan B. Traconis y que con los con- 
tingentes de Nuevo León y Tamaulipas marchara á San 
Luis Potosí á formar nuevamente el "Ejército del Cen- 
tro." 

Ese General llegó á esta ciudad el 22 de Agosto con 
2,700 hombres, y otra vez empezó San Luis á dar con- 
tingente de sangre y de dinero para ese ejército. 






El día 8 de Septiembre sufrió la República una pérdi- 
da irreparable en aquellas circunstancias. El Oral. D. 
Ignacio Zaragoza sucumbió á una fiebre tifoidea q.ue 
contrajo en los trabajos y penalidades de la campaña, 
siendo inútiles todos los esfuerzos que hizo la ciencia 
por salvar aquella vida tan necesaria en los momentos 
más aflictivos para la patria. 

Lo sucedió en el mando del Ejército de Oriente el 
Gral. D. Jesús González Ortega. 

Un día antes había desembarcado en Veracruz el Gral. 
de división Forey, enviado por el Gobierno de Napoleón 
III para reemplazar en el mando en jefe del ejército 
francés al Conde de Laurencez. 






En mes y medio que estuvo en San Luis el Gral. Co- 
monfort organizando el Ejército del Centro, dio el Esta- 
do el contingente que sigue: Batallón Zapadores de 
de San Luis, su Coronel D. Juan B. Espejo. 2" Batallón 
de San Luis, Coronel D. Luis Legorreta. (El i" lo tenía 
ya en su brigada el Coronel Escobedo.) Regimiento 
Lanceros de San Luis, su Coronel D. Francisco A. Acrui- 



:U.S HISTORIA I>1^: SAN LUIS 

rre. Esos tres cuerpos formaron la i" Brigada del ejér- 
cito de Comonfort, mandada por el Gral. D. Vicente 
Rosas Landa. 

Se formaron, además, dos batallones de guardia nacio- 
nal, con los nombres de "Hidalgo" é "Independencia." 
Del primero fué jefe el Teniente Coronel D. Buenaven- 
tura Berduzcoy del segundo el de igual grado D. Rafael 
Vega. En la otkialidad del Batallón "Hidalgo" tlguraron 
como capitanes los jóvenes Francisco Gándara, Luis 
Aristoarena, Tiburcio Cortés, Benigno Arriaga y Manuel 
Muro; y como Tenientes y sub-Tenientés León Zavala, 
Tirso Mancera, Eulalio Degollado (h), Luis Estrada, Ra- 
fael Villegas y otros que no recordamos. En el Batallón 
"Independencia" fueron capitanes Jesús Saenz, Lie. Ig- 
nacio Arriaga, Santiago Ramos y Rito Flores; y Tenien- 
tes y Subtenientes, Valente Viramontes, Hilario Tena, 
Serapio Lozano, Serapio de León, Adolfo Medina, Marce- 
lino Cárdenas y otros. Se levantó igualmente un es- 
cuadrón de caballería que tuvo por jefe al Sr. D. Fran- 
cisco C. Cabrera, y mayor al Sr. D. Eleázaro Martínez, 
no recordando quienes fueron los oficiales. Estos cuer- 
pos prestaron varios servicios de guarnición, y algunos 
de sus jefes y oficiales salieron á la campaña, pasando á 
tropas activas ó de guardia nacional móvil. 

El Ejército de Comonfort empezó á salir de San Luis 
con dirección á México el 29 de Septiembre emprendien- 
do su marcha las últimas tropas el i" de Octubre. Se 
componía su fuerza de 4,80a hombres, siendo, por con- 
siguiente 2,100 los soldados de San Luis que iban en él, 
unos formando la brigada Rosas Landa y otros como 
reemplazos en los cuerpos de otros Estados. Los recur- 
sos pecuniarios con que el Estado ayudó á la organiza- 
ción de esas tropas, fueron los productos de una con- 
tribución extraordinaria de uno por ciento sobre el valor 
de la propiedad rústica y urbana, capitales en giro y 
cuotas fijas por las profesiones y ejercicios lucrativos. 

El mismo día 1" de Octubre expidió el Gobierno ge- 



la. Calle de Zaragoza, San Luis Potosí 




Ocho cal/es de Zaragoza, desde la Plaza Principal, 
al Sur, hasta el jardín Colón, 



HISTORIA I)K SAN LUIS 349 

neral un decreto levantando el estado de sitio en San 
Luis Potosí. Se publicó en esta ciudad el día 15 y el 16 
volvió al ejercicio del poder ejecutivo el Gobernador 
constitucional D. Sostenes Escandón, restableciéndose 
los poderes, corporaciones y oficinas con arreglo á la 
constitución y demás leyes emanadas de ella. El Sr. 
Escandón nombró su Secretario al Lie. D. Antonino Avila, 
Jefe Político del Partido de la capital al Lie. D. Ignacio 
Arriaga, Jefe de la guardia nacional al Gral. D. José 
Guadalupe García y redactores del "Periódico Oficial" 
al Lie. D. Francisco iVlacías Valadez y Teniente Coronel 
D. Rafael Vega. El periódico dejó de llamarse "Boletín 
Oficial" y apareció con el nombre de "El Garibaldi" en 
su segunda época. En Noviembre se separó de la re- 
dacción de "El Garibaldi" el Sr. Vega, siguiendo sólo el 
Lie. Macías Valadez y renunció la Secretaría de Gobier- 
no el Lie. Avila. Entró á servirla el Lie. Arriaga, y^ para 
la vacante que éste dejó en la Jefatura Política fué lla- 
mado á cubrirla D. Alejandro Nieva. 

En esos días estaba el Gral. francés Forey en Orizaba, 
llegando ya á 25,000 hombres el ejército que Napoleón 
III había enviado á México. 



* 



En 14 de Noviembre decretó el Gobernador Escandón 
que en memoria de la batalla del 5 de Mayo de ese año 
(1862) y del General en Jefe del Ejército de Oriente que 
en aquella fecha venció á los franceses, se cambiaran 
el nombre de las calles de la Cruz por el de "5 de Mayo" 
y el de las de la Concepción y la Merced, hasta la pla- 
zuela, por el de "Zaragoza," imponiendo la pena de tres 
meses de suspensión á los escribanos que omitieran los 
nuevos nombres de dichas calles, en los instrumentos 
públicos qua autorizaran. 



:?50 HISTORIA di: SAN Ll'IS 



* * 

Redactado por el Lie. IWacías Valadéz el "Periódico 
Oficial," causó alguna sensación un editorial turnado por 
dicho señor, en el que sostenía la conveniencia de que 
en las escuelas públicas se aboliera la enseñanza de la 
doctrina cristiana por el Padre Ripalda, substituyéndola 
con lecciones generales de moral. Se creyó que eran 
ideas autorizadas por el Gobierno que irían brevemente 
á ponerse en práctica, y con tal motivo se acercaron a] 
Gobernador comisiones y personas particulares á pedirle 
que no se expidiera esa disposición. El Gobernador 
contestó que no había orden del Gobierno en ese senti- 
do, ni se había discutido el punto en los acuerdos. Que 
eran opiniones privadas del redactor del periódico, que 
podía emitir como cualquiera otro ciudadano, porque 
fuera de la inserción de los documentos oficiales, dicho 
redactor tenía libertad para escribir en él lo que quisiera, 
según convenio celebrado. 

No se volvió á decir más de ese asunto, pero el Sr. 
Macías Valadéz logró al fm realizar sus ideas en ese par- 
ticular en 1867, que siendo Secretario de D. Juan Busta- 
mante, dictó la disposición de que se trata como vere- 
mos en el lugar correspondiente. 

Agregado el resto de las fuerzas de González Ortega 
á las que tuvo á sus órdenes el Gral. Zaragoza, formando 
todas el Ejército de Oriente, dispuso el Gobierno gene- 
ral que se organizara de nuevo el Ejército del Centro, 
designando para mandarlo en jefe al Gral. D. Manuel 
Doblado, y substituyó á éste en la dirección de la cam- 
paña de la Sierra con el Gobernador de San Luis D. Sos- 
tenes Escanden, quien para el efecto obtuvo licencia de 
la Diputación permanente, y fué nombrado Gobernador 
substituto el Sr. D. Ambrosio Espinosa. El Sr. Escan- 
dón salió á la campaña llevando una brigada de 1,800 
hombres de las tres armas. 



HISTORIA DE SAN LUIS :3r,l 



* * 



La expedición francesa costaba al Gobierno de Napo- 
león III, hasta Septiembre de 1862, según datos oficiales 
publicados en aquella época, noventa millones de fran- 
cos, más de dos mil soldados muertos en las distintas 
acciones de guerra que se habían verificado, dos mil seis- 
cientos noventa franceses víctimas de epidemia en Ve- 
racruz, y las tripulaciones disminuidas en un cincuenta 
por ciento. Las bajas en el ejército eran cubiertas con 
nuevas tropas que frecuentemente llegaban á nuestras 
playas, por lo que no llegó á bajar de veinte mil hom- 
bres el ejército expedicionario con que contó Forey en 
los Estados de Puebla y Veracruz. Más tarde se triplicó 
ese número para expedicionar en la mayor parte de la 
República. 

El Gral. Forey, desde su llegada á la República, dio en 
la manía de expedir proclamas al ejército francés, al me- 
xicano, á los habitantes de Veracruz y de Puebla, y á to- 
da la nación. Dejó muy atrás á nuestros antiguos Ge- 
nerales en el vicio de expedir proclamas. En una de las 
que dirigió á los mexicanos dijo que venía á manumi- 
tirnos de la esclavitud en que vivíamos. 






El Ayuntamiento de 1863, siendo su Presidente el 
Ing. D. Francisco de P. Montante, dio gran impulso á los 
trabajos de construcción y formación del paseo déla 
Alameda. Se nombró una comisión especial que «^e hi- 
ciera cargo de ellos, compuesta del Presidente de la Cor- 
poración Sr. Montante y de los Regidores Porras, Ca- 
brera y Muro. Ya había algo adelantado desde 1860 por 
los dos últimos munícipes y sus compañeros en aquel 



H-r2 HISTORIA DE SAN LllS 



añc Santiago Ramos, Dr. José María del Castillo, Benig- 
no Arriaga^' otros Regidores, y para la continuación de 
los trabajosa los cuatro concejales de la última comisión 
se los repartieron tomando á su cargo cada uno un lado 
de la Alameda para acabar de arreglar el terreno y plan- 
tar los árboles que faltaban en las calzadas; y luego se 
pasaron al centro, repartiéndose igualmente una cuarta 
parte cada uno. En la dirección ayudó el Sr. Cabrera al 
Sr. Montante, y hubiera quedado terminado el paseo an- 
tes de acabar el año, si el Ayuntamiento hubiera termi- 
nado su período, pero fué suspenso en el mes de Mayo 
por defender los derechos de la ciudad como se verá 
adelante. Sin embargo, como se aprovecharon los me- 
jores meses para la plantación, quedó ésta casi concluida, 
y en el resto del año el Gobierno se encargó de hacer las 
obras más indispensables para que el paseo pudiera ser 
puesto al servicio público. De ese año data el más her- 
moso paseo que tiene hoy la ciudad, el que ha sufrido 
varias reformas en la arboleda y en las obras de ornato, 
dispuestas por los Ayuntamientos posteriores, que han 
contribuido a embellecerlo notablemente. 

Con fecha ló de Febrero de i86^, el Gobierno general 
declaró día de fiesta nacional el ^ de Mayo, en memoria 
del triunfo obtenido por el ejército mexicano sobre el 
francés, á orillas de la ciudad de Puebla. 



* 



Disposiciones dictadas por el Gobierno interino del 
Sr. Espinosa relativas á obligar á los mineros de Catorce 
á que remitieran una conducta de plata para la acuñación, 
"y que fué á hacer efectivas el Administrador de la Adua- 
na D. Benigno Arriaga, así como otras providencias cali- 
ficadas de violentas para la organización de la guardia 
nacional y pago de cuotas por excepciones del servicio, 




DON FLORENCIO CABRERA, 



autor del plano de la Alameda, Regidor 
y Diputado ameritado. 



HISTORIA DE SAN LUIS :3r,8 

fueron causa de que del mismo mineral de Catorce y de 
esta capital se elevaran quejas en contra del Gobernador 
substituto del Estado. 

Los españoles de Catorce dirigieron la suya al General 
en Jefe del ejército de reserva D. Manuel Doblado, y este 
jefe la transcribió al Gobierno general para la resolución 
correspondiente, careciendo él de facultades para conocer 
del asunto. 

Como consecuencia de esa queja y de los informes 
que de la ciudad de San Luis recibió el Gobierno general, 
decretó éste con fecha 25 de Febrero del año antes cita- 
do, el estado de sitio, nombrando Gobernador y Coman- 
dante militar del mismo al Sr. Lie. D. Vicente Chico 
Sein. 

El Sr. Escanden con su brigada que estaba en Riover- 
de protestó contra la declaración de estado de sitio, pero 
pocos días después, mediante comunicaciones cambiadas 
entre él y el Gobierno general se sometió á lo dispuesto 
y siguió encargado de la campaña de la Sierra. 

Por comunicación dirigida á este nuevo gobernante 
ocho días después, se le previno que se hiciera pronta y 
completa reparación de los agravios inferidos á los espa- 
ñoles de Catorce, por ser nulas y de ningún valor las 
órdenes en cuya virtud fueron causados; á reserva de 
sujetar á juicio á los funcionarios de San Luis que las 
expidieron y ejecutaron por haber traslimitado su poder, 
invadiendo facultades reservadas al Gobierno de la 
Unión. 

Hecha así la debida justicia á los quejosos, el Sr. Mi- 
nistro de Relaciones y Gobernación D. Juan Antonio de 
la Fuente, dijo en seguida al Gobernador y Comandante 
militar de San Luis, en el mismo oficio citado, lo siguien- 
te: " Pero el Gobierno que tanto considera la 

justicia, tiene también que atender á su propia dignidad 
en laque se refleja la dignidad de la Nación. — Los españo- 
les quejosos lo han ofendido estampando la siguiente 
frase: en la inteligencia (dicen al Sr. Doblado) de que no 



354 HISTORIA DE SAN LUIS 



nos dirigimos por ahora al Supremo Gobierno por evitar 
mayores dilaciones, y porque pagamos también que solo 
V obrará en este caso ur<yenlisimo como lo demandan el 
honor del tais y el cumplimiento de los tratados internacio- 
nales. Para castigar este ultrajante y calumnioso desa- 
cato á la autoridad y justificación del Presidente, deberá 
V. exijir á cada uno de los que firmaron la esposicion 
inclusa, una multa de cuatrocientos pesos, librando lue- 
go á la orden de la Tesorería general el valor de lo que 
esas multas produjeren." 

El Sr. Chico Sein cumplió en todo lo prevenido por el 
Gobierno. Dictó las órdenes convenientes para la re- 
paración de los agravios y perjuicios sufridos por los 
espaiioles de Catorce, y les hizo efectivas las multas 
impuestas por el Presidente de la República, remitiendo 
el valor de ellas á la Tesorería general de la Nación. 

De este modo digno y decoroso para nuestro Gobier- 
no terminó ese incidente desagradable. 

El Sr. Chico Sein, al recibirse del Gobierno y Coman- 
dancia general, nombró Secretario del Despacho al Sr. 
D. José Dionisio Bello, que desempeñaba la Administra- 
ción de Correos; Jefe Político de la capital al Sr. D. Ra- 
fael Montante, y Redactor del "Periódico Oticial" al Sr. 
Lie. D. Esteban Avila, que había sido Gobernador del 
Estado de Aguascalientes. Dicho periódico cambió el 
nombre de "Garibaldi" por el de "El Potosino." 






La frecuente llegada de tropas francesas á Veracruz y 
los aprestos militares que su General en Jefe hacía, in- 
dicaban que se acercaba el día de un terrible combate, 
que volvería á tronar el cañón, y que correría á torrentes 
la sangre francesa y mexicana. Los valientes que ven- 



HISTORIA DE SAN LUIS 350 



cieron el 5 de Mayo se preparaban á la lucha: mil y. mil 
guerreros se alzaban por todas partes para vengar el ul- 
traje á la patria, y de todos los Estados de la República 
se remitían donativos en dinero, en vestuario, en útiles 
de guerra y de hospitales para el ejército que en Puebla 
de Zaragoza iba á disputar el paso, para la capital de la 
Nación, al ejército invasor. 

En la ciudad de San Luis, no obstante que la mayoría 
del bello sexo, triste es decirlo, simpatizaba con los in- 
vasores y sus aliados, las pocas señoras que deseaban el 
triunfo de los defensores de la independencia y las que 
sólo veían en los heridos y enfermos seres que sufrían, 
á quienes podían enviar auxilios oportunos para aliviar 
sus dolores, se organizaron en Junta Permanente, nom- 
brando comisiones para colectar donativos y arreglar al- 
gunas funciones de teatro y toros cuyos productos se 
destinaran á beneficio de los hospitales del Ejército de 
Oriente. Las compañías que trabajaban en ambos es- 
pectáculos, obsequiando la solicitud de la comisión de 
señoras, dieron dos funciones cada una con el objeto re- 
ferido; se dieron además dos corridas de toros por jóve- 
nes aficionados, y dos funciones teatrales por caballeros 
y señoritas de la buena sociedad. El producto de dona- 
tivos y de los espectáculos dichos, se remitió en dinero 
y efectos á disposición del Gral. González Ortega. 

Los invasores avanzaron sobre Puebla, llegando el 4 
de Marzo al pueblo de San Bartolo. El 16 se acercaron 
á la ciudad haciendo alto en la Hacienda de los Alamos, 
y á las nueve de la mañana un cañonazo disparado en el 
fuerte de Guadalupe anunció que el ejército francés es- 
taba al frente de la ciudad de Zaragoza. El ejército fran- 
cés se presentó ante los muros de Puebla con más de 
20 mil hombres, 50 cañones y ocho morteros. Cons- 
taba de tres divisiones de infantería mandadas por los 
Orales. Douai, Bazaine y Márquez, y una de caballería á 
las órdenes del Gral. de la Mirandol; los primeros con 
su competente dotación de artillería. 



;56 HLSTOUIA DE SAN LUIS 



Los días i6 y 17 los ocupó Forey en tomar posiciones 
y el 18 quedó cerrada la línea de circunvalación. El mis- 
mo día y los dos siguientes se batieron algunas avanza- 
das del Ejército del Centro con los sitiadores, y el 21 se 
empeñó ya el fuego entre éstos y los sitiados, sin la for- 
malidad acostumbrada de intimar la rendición de la 
plaza. 



* 



En los días que se cruzaban una vez más las armas 
mexicanas y francesas en la heroica Puebla de Zaragoza, 
el Estado de San Luis sufría una desgracia irreparable. 
El Gobernador y Comandante militar Lie. D. Vicente 
Chico Sein dló patentes señales de enajenación mental 
el 17 de Marzo. No era la primera vez que aquel íntegro 
funcionario era atacado de esa cruel enfermedad; ya lo 
había sido quince años antes y por igual causa. El Sr. 
Chico Sein era de aquellos hombres que estiman en todo 
lo que vale la independencia y libertad de la patria; era 
fanático por el honor nacional, y tanto se conmovía agra- 
dablemente por los triunfos de nuestras armas contra el 
enemigo extranjero como se preocupaba por los reveses 
que sufrían nuestros soldados. Nunca se conformaba 
con que la suerte de la guerra nos fuera alguna vez ad- 
versa, porque creía que á raíz de una gran derrota venía 
la pérdida de la nacionalidad mexicana, y esta idea exci- 
taba terriblemente su sistema nervioso, haciéndole de- 
rramar abundantes lágrimas de dolor y desesperación. 

En la época de la invasión americana desempeñaba 
una Magistratura en el Supremo Tribunal de Justicia, y 
desde aquel elevado puesto, desde su gabinete de estu- 
dio, y desde el hogar doméstico, seguía con el interés y 
con la ansiedad del acendrado patriota, la marcha de la 
bandálica guerra que trajo á nuestro territorio el coloso 



HISTORIA DE SAN LUIS 



del Norte. A cada desastre que nuestro ejército sufría 
en Palo Alto, la Resaca y Monterrey, su noble espíritu se 
abatía y era presa de la mayor angustia. Vino después 
la batalla de Angostura, se hizo creer que en ella había 
triunfado el ejército mexicano, y al infinito placer que 
sintió por la fingida victoria, sucedió el más cruel desen- 
gaño cuando supo que el campo había quedado por los 
invasores, y que luego vio entrar á San Luis nuestro 
ejército disminuido en dos terceras partes del que había 
salido, y el corto número que volvió hambriento, desnu- 
do y cabizbajo. A la vez se recibía en San Luis la noti- 
cia de la invasión por el puerto de Veracruz y que el 
ejército de Scott avanzaba para la capital déla República, 
arrollando cuanto obstáculo se oponía á su marcha. Ya 
no pudo más el insigne patriota. Creyendo perdida para 
siempre la independencia de México, su espíritu se rin- 
dió al dolor que tal pensamiento le causara, y una maña- 
na saltó de la cama en paños menores, se echó sobre los 
hombros un jorongo del Saltillo, y descalzo y sin som- 
brero se lanzó á la calle corriendo y saltando, gritando 
¡vivas! á México, á Dios y á la Gloria. 

El Sr. D. Eulalio Degollado, que lo vio pasar por su 
casa de comercio en tan lamentable estado, salió á alcan- 
zarlo, y ayudado de algunos amigos, lo detuvo y lo llevó 
á su habitación. Inmediatamente fueron llamados los 
mejores facultativos de la ciudad, los que desde luego 
declararon que el ilustre patricio era víctima de una com- 
pleta enajenación mental. Se le prodigaron los auxilios 
más eficaces, y como á los pocos meses subió al Gobier- 
no del Estado el Sr. D. Julián de los Reyes, pariente po- 
lítico del Sr. Chico Sein, pues las señoras esposas de 
ambos caballeros eran herm.anas, aquel funcionario tomó 
decidido empeño en la curación del enfermo, la que al 
fin se consiguió, recobrando enteramente su razón, (i) 



(1) En la biografía del 8r. Cliifu Sei 11. pul>lic"ula en la "Misrelánea Fotosina"' 
constan más exten:<os detalles de su vida púl>lica y los pormenores de la notal>le onra- 
ciún del primer ataque de locura que sufrii'i. 



.358 HISTORIA DE SAN LUIS 

Muchos años estuvo el Sr. Chico Sein en completa 
salud sirviendo á su Estado, como siempre, en los más 
elevados y difíciles puestos. Fué Magistrado y Presi- 
dente del Supremo Tribunal de Justicia, Diputado y Se- 
nador en el Congreso general, y Gobernador por primera 
vez en los años de 18^9 á 1860. El acierto y la energía 
con que desempeñó esos cargos, probaban que su cere- 
bro recobró todo su vigor, y aunque le tocó desempeñar 
el Gobierno en época de efervescencia y de continuada 
guerra civil, se conoce que ésta no le preocupaba en gran 
manera, porque cualquiera que fuera el resultado se tra- 
taba de hermanos, hijos de una misma nación, y todo 
quedaría en casa, como vulgarmente se dice. Así se ex- 
plica por qué tuvo la fuerza de voluntad suficiente para 
luchar por la libertad en los años de la guerra de Refor- 
ma, y arrostró con ejemplar abnegación los trabajos y 
peligros de una larga y penosa campaña. 

Mas la segunda época en que la patria lo llam.ó á su 
servicio, la cuestión cambiaba de aspecto. Se trataba de 
una guerra extranjera, auxiliado eficazmente el enemigo 
exterior por extraviados hijos de la misma patria, y al 
saber que en el numeroso ejército francés que avanzaba 
sobre Puebla, venía una fuerte división de mexicanos, á 
prestar su ayuda en la ingrata tarea de imponer á México 
un gobierno extranjero, para cuyo objeto tendría que 
correr á torrentes la sangre de los buenos hijos del país, 
volvió aquel enérgico espíritu á decaer, calculando las 
consecuencias que traerían á la República el estableci- 
miento de un Gobierno apoyado por bayonetas extran- 
jeras, la sangre que tendría que derramarse en la obsti- 
nada lucha y el temor que como pesadilla abrigaba, de 
que México desapareciera del catálogo de los pueblos 
libres. 

,En los mismos salones deí Gobierno el 15 de Marzo 
de 18Ó3, dio las primeras señales de que su razón se 
extraviaba, dictando órdenes extravagantes que el Se- 
cretario, el Jefe Político y las demás autoridades no sa- 



HISTORIA DE 8AX LUIS 359 

bían como obedecerlas. Ese día estuvo despachando 
con intermitencias de juicio y de locura, declarándose 
ésta de un modo absoluto el 17 del propio mes. 

El Jefe de las armas Gral. D. Francisco Alcalde expidió 
en el mismo día un decreto reasumiendo los mandos 
político y militar del Estado, por motivo del trastorno 
mental del Señor Chico Sein, y mientras resolvía lo con- 
veniente el Gobierno general. El Presidente de la Re- 
pública dio su aprobación á ese decreto, y confirmó en 
ambos mandos al Gral. Alcalde. Este señor dio orden 
para que fuera atendido y curado con todo esmero, por 
cuenta del Estado, el Sr. "Chico Sein, pero en esta vez 
fueron ya inútiles todos los esfuerzos de la ciencia y los 
cuidados de la familia y amigos del esclarecido patriota, 
el cual sucumbió á la cruel enfermedad pasando á mejor 
vida la noche del 9 al 10 de Septiembre del mismo año 
de 1863. 

La figura del Sr. Chico Sein siempre aparecerá entre 
las de los hombres honrados y benéficos que han go- 
bernado á San Luis. Téngase presente que á sus trabajos 
para unirlas fuerzas de San Luis, Nuevo León y Tamauli- 
pasen 1 859, y á su abnegación presentada como modelo á 
los jefes de aquellas tropas, se debió el triunfo obtenido 
en Loma Alta, precursor de la serie no interrumpida de 
victorias, hasta la ocupación de la capital de la República 
por el ejército federal. 

Sus servicios á la instrucción pública constan en la 
"Miscelánea Potosina" y en la "Historia de la Instrucción 
Pública en San Luis." 

Las mejoras materiales recibieron gran impulso de su 
benéfica administración. Suprimió el antiguo alumbra- 
do público de aceitillo substituyéndolo con el de gas, 
inició la formación de la actual Alameda en la antigua 
huerta del convento del Carmen, la Penitenciaría en una 
parte de dicho convento y tuvo el proyecto de estable- 
cer en la otra el Palacio de Justicia, con cuyos objetos 
consiguió, como he dicho, que el Gobierno general ce- 



im) HISTORIA DE SAx\ JAIIS 

diera al Estado todo aquel vasto editicio. Y todos estos 
actos de sabia y progresista administración los puso en 
práctica, cuando el cañón retumbaba en los valles, cuan- 
do la sangre mexicana corría en nuestros campos y ciu- 
dades, cuando la República estaba dividida en dos cam- 
pamentos, cuando lo^ mexicanos todos agitados por el 
genio maléfico de la civil discordia no respirábamos sino 
en una atmósfera nebulosa por el humo del combate, y 
enardecidos los ánimos por el grito de guerra que conti- 
nuamente hería nuestros oídos. 

La Nación y el Estado perdieron un hombre eminente, 
cuyo mérito apenas es ahora conocido por determinados 
potosinos que hemos sobrevivido á aquella época, y que 
fuimos testigos presenciales de sus servicios y honradez. 

Un cuadro empolvado en que está escrito su nombre 
con letras de oro, en la sala de sesiones de la Junta de 
Profesores, es lo único que enseña á la actual generación 
que existió un ciudadano llamado Vicente Chico Sein, y 
que por estar en ese local se supone que prestó algunos 
servicios á la instrucción primaria. 

Demasiado escasa ha sido la gratitud potosina en la 
manifestación de su agradecimiento al Gobernante pro- 
gresista. El nombre de éste debía estar al lado del de 
Díaz de León, de Adame, de Sepúlveda, de Arriaga, de 
Reyes y de otros, en el salón de la Legislatura, en el 
del Gobierno, en el del Ayuntamiento, en las calles, en 
los paseos y en todos los sitios donde puedan verlos las 
generaciones venideras para que el recuerdo de sus tra- 
bajos y servicios al Estado, sirvan de estímulo á la ju- 
ventud, enseñándole que el hombre que consagra toda ó 
una parte de su existencia á ser útil á la sociedad en que 
vive, es siempre acreedor á la gratitud de los pueblos y 
á que su nombre pase de generación en generación ben- 
decido y respetado por todos los que lo pronuncien. 

El estado constante de revolución en nuestro país, ha 
sido la causa de que pasen inadvertidos hombres y he- 
chos que deben perpetuarse en la memoria de los pue- 



HISTOIÜA D E SAN LUÍS n(\^ 

blo?. Conocemos lo que de unos y otros dicen las his- 
torias generales, pero estas sólo se ocupan de determi- 
nados hombres que han figurado en primera línea en los 
negocios de la Nación, y d.e los hechos que con ellos se 
relacionan, pero poco se-ocupan de los hombres y suce- 
sos de los Estados, sea porque no han podido reunir los 
datos necesarios, ó porque han creído que carezca de 
interés general el estudio de las entidades federativas. 

A cubrir ese hueco en la pequeña parte que podamos, 
se han encaminado nuestros trabajos por lo que se re- 
fiere al Estado en que vimos la primera luz. Otro es- 
critor más competente que nosotros y con mejores da- 
tos, completará la obra, y así se logrará que nuestro 
Estado y nuestros hombres lleguen alguna vez á ocupar 
en la Historia General de iWéxico el lugar que en justicia 
les corresponda. 

Consignados en capítulos anteriores, y en las épocas 
correspondientes, los servicios de distinguidos potosinos, 
era de nuestro deber decir, respecto del Sr. Chico Sein, 
nuestras últimas palabras en este libro, al despedirnos 
del inmaculado funcionario que la muerte arrebató en los 
días de prueba para la Nación. 






.•}()2 HLSTORIA DE .SAN LUIS 



CAPITULO 24'' 



SU3IARr(). 



N'<j}nbrani!entos del Gtjbieriio.— Los pronunciiulos de 8ieiTa (iorda. — La Jírigada do 
San Tvuis marcha para ]\Iéxicü. — Nuevo cuadro adniinistrativo. — Dificultades 
entre el Oral. Alcalde y el Ayuntamiento Cómo las resolvió el Oobernador. — 
Derrota del líjército del < 'entro en .San Lorenzo. — Repetidos combates en Pue- 
bla. — Carta del Sr. Fuente en elogio de los .soldados de San Lui.s. — Heroica ren- 
dicióíi de la plaza de Puebla.— Fragniento de un Maniliesto del (íolóerno de la 
Nación.— -El Oral. (Jarza recibe el mando del Ejército del < 'entro. — Carta del 
Coronel de Zapadores. — Evasión de algunos jefes prisioneros.— Decreto de) 
(vongreso de la TTnión para <iue .se trasladen á San Luis l'otcsí los Supremos 
Poderes de la Nación. — Salida del (íobiern<3. — Los conservadores levantan una 
acta reconociendo la intervención. — El Sr. Juárez y sus Ministros llegan á San 

^ Luis. — Solemne recepción. — <iran banquete. — Manitíesto del Presidente .Tnárez. 
— Entrega de banderas de San Luis salvadas en I'nebla. 



El Gobernador y Comandante militar D. Francisco 
Alcalde nombró Secretario del despacho á D. Isidoro 
Bustamante, Jefe Político de la capital al Lie. D. Fran- 
cisco de P. Villanueva, y redactor del "Periódico Ofi- 
cial" al Lie. D. Francisco Macías Valadez. Otro periódi- 
co independiente apareció en esos días, con el exclusivo 
objeto de dar al público las noticias más recientes de la 
campaña, combatir la intervención extranjera y excitar al 
pueblo á la defensa nacional. Lo redactaba en jefe el 
Sr. D. Esteban Avila, y lo tituló "La Guerra." 



HISTORI A 1>E SAN LUI8 36n 

Los pronunciados de la Sierra Gorda abandonaron ese 
territorio con el ñn de ir á reunirse á las tropas reaccio- 
narias que venían en auxilio de los franceses, por cuyo 
motivo regresó también á San Luis la Brigada Escandón. 
El Gobierno general dio orden^á este jefe para que si- 
guiera su marcha á México, á* reunirse al Ejército del 
Centro, y auxiliar al de Oriente en caso necesario. El 
Sr. Escandón salió de San Luis con su brigada el día 15 
de Abril. 

El nue\o Gobernador y Comandante militar del Esta- 
do, Gral. D. Francisco Alcalde, empezó á disponer de los 
fondos municipales para el pago de sueldos y gastos 
militares, en virtud de que las rentas federales y del Es- 
tado no alcanzaban á cubrir todos los gastos de guerra. 

El Ayuntamiento acordó elevar una representación al 
Gobierno, suplicándole que no librara dichas órdenes, 
porque las rentas del municipio eran bien escasas, y 
apenas permitían cubrir los gastos diarios ineludibles de 
comida de presos, alumbrado público, Hospital, Hospi- 
cio, y sueldos de celadores y serenos, quedándose á de- 
ber frecuentemente las papeletas de obra pública, paseos, 
acueductos y sueldos de los demás empleados. 

El Ayuntamiento fundó su representación en que los 
gastos diarios de la municipalidad no podían diferirse ni 
se podían suprimir, y que, además, en las facultades 
concedidas por el Gobierno general á los Comandantes 
militares de los Estados declarados en sitio, no estaba 
comprendida la de disponer de las rentas municipales. 

El Gobierno contestó que se estuviera á lo mandado, 
y que si por las órdenes de pago dadas ó que en lo su- 
cesivo diere contra la Tesorería municipal, creía el Ayun- 
tamiento que incurría en alguna responsabilidad el Co- 
mandante militar, la asumía éste en todas sus partes, 
quedando el Ayuntamiento con su derecho á salvo para 
exigírsela ante quien correspondiera. 



:Mí4: historia DE SAxN LUIS 



En vista de esta respuesta el Ayuntamiento expidió 
un manifiesto declinando su responsabilidad en el caso 
de que faltaran, como indudablemente llegarían á faltar, 
los alimentos y medicinas á los enfermos del Hospital, 
los alimentos á los presos de las cárceles y á los asilados 
del Hospicio, el alumbrado público, etc., etc., y protestó 
contra la ocupación que el Gobierno hacía de las rentas 
del municipio. 

El Gobernador llamó á su despacho á todos los Regi- 
dores, los excitó á que retiraran la protesta publicando al- 
guna manifestación satisfactoria para el Gobierno, á lo 
cual todos los munícipes se negaron expresando sus ra- 
zones en los términos atentos y respetuosos debidos al 
primer magistrado del Estado. 

El Gobernador se puso en pie visiblemente molesto, y 
dio por terminada la entrevista. Los Regidores se reti- 
raron, el Gobernador los despidió cortesmente y todos 
creyeron que como el Lie. Aguirre los pondría arrestados. 
No sucedió así, pero á las dos horas, usando de la fa- 
cultad extraordinaria de que estaba investido, expidió 
un decreto disolviendo al Ayuntamiento por no merecer 
la confianza del Gobierno y disponiendo que el Jefe Po- 
lítico desempeñara todos los ramos del municipio. 

Sucedió lo que el Ayuntamiento había anunciado. La 
Jefatura .empezó á deber las papeletas de gastos y de 
sueldos, pero el Gobierno usando una v^ez más de las 
facultades extraordinarias, exigía del comercio, en calidad 
de préstamo forzoso los efectos que se necesitaban p^ra 
la alimentación de los presos y enfermos y las medici- 
nas para los últimos, lo mismo que dinero para lo que se 
ofrecía. Toda esa deuda, á la llegada á San Luis del 
Gobierno de Juárez, éste la pagó el mes de Julio. 






El sitio de Puebla se prolongaba y era cada día más 
estrecho: los sitiadores recibían diariamente refuerzos de 



HISTORIA DE SAN LUIS 805 

tropas extranjeras y de sus aliados los reaccionarios, 
mientras que la situación de los defensores de la plaza 
era más y más angustiosa, porque se agotaban las pro- 
visiones de boca y guerra. El Ejército del Centro, en- 
cargado de introducir un convoy á la plaza fué batido en 
San Lorenzo el día 8 de Mayo por un cuerpo de ejército 
francés, fuerte de 12,000 hombres, y aunque no entró en 
la batalla todo el ejército del Gral. Comonfort, la prime- 
ra división que fué la atacada por el enemigo, era la que 
conducía,el convoy, y el desastre sufrido por esa fuerza 
impidió que los defensores de Puebla pudieran recibir 
los elementos necesarios para continuar la heroica lucha 
que había sostenido. 

Habían dado los sitiados en Puebla nuevas pruebas á 
los invasores del valor del soldado mexicano, de su ab- 
negación y sufrimiento para soportar toda clase de pe- 
nalidades y miserias, cuando se trata de defender la in- 
tegridad del 'territorio nacional. El ataque del 26 de 
iMarzo y los muy formidables de los días 24, 25 y 26 de 
Abril, dejaron honrosamente puesto el honor de México. 
Los franceses atacaron con un arrojo extraordinario, en- 
contrándose con el indomable brío de sus adversarios y 
en todos sus ataques de los citados días fué rechazado 
con pérdidas inmensas, recibiendo la severa lección de 
que no se atenta impunemente á la libertad de un pueblo 
que ama su independencia y soberanía. 

En esos rudos combates figuró el Estado de San Luis 
en el lugar que siempre se ha conquistado en todas las 
luchas por la independencia y la libertad. El valor de 
los soldados potosinos brilló al lado del de sus demás 
hermanos los defensores de Puebla, de un modo distin- 
guido. 

El heroico comportamiento de los potosinos en esos 
sangrientos hechos de armas, dio lugar á que el Ministro 
de Relaciones y Gobernación dirigiera al Gobernador y 
Comandante míilitar del Estado, la siguiente carta: 



'\(jQ HISTORIA DE SAN LUIS 

"Señor General D. Francisco Alcalde. — México, Abril 
28 de 18Ó3. — Mi muy estimado amigo y Señor. — Aparte 
de comunicación oficial, he querido enviar á V. esta car- 
ta para felicitarlo en la forma confidencial y amistosa, 
por los triunfos que acaban de obtener nuestras armas 
en Puebla de Zaragoza; y esta felicitación particular es 
tanto mas debida cuanto que las Fuerzas de San Luis 
cooperaron EFICACÍSIMA MENTE, al grande hecho de 
armas en que brilló tanto el Ejército de Oriente. 

"Quedo de V., con toda verdad, afectísimo amigo y S. 
S. Q. B. S. M.^íian Antonio de la Fuente." 

La falta de víveres y municiones llegó á su colmo, ha- 
ciendo imposible que el Ejército de Oriente defendiera 
por más tiempo la plaza de Puebla. El Gral. González 
Ortega, después de celebrados los consejos de guerra 
que en tales casos se verifican, resolvió rendirse á dis- 
creción dejando en libertad á los jefes y oficiales que no 
quisieran hacerlo. Así lo dispuso en Orden general del 
Ejército de Oriente á la una de la mañana del día 17 de 
Mayo, en la que hizo saber al mismo ejército, que no 
pudiendo seguir defendiéndose la plaza por la falta ab- 
soluta de víveres y por haber concluido la existencia de 
municiones, al extremo de no poder sostener los ata- 
ques que probablemente daría el enemigo á las primeras 
luces del día, ordenaba que para salvar el honor y deco- 
ro del Ejército de Oriente y de las armas de la Repúbli- 
ca, de las cuatro á las cinco de la mañana se rompiera 
todo el ariiiaménto que había servido á las divisiones 
durante la heroica defensa de la plaza, y lo mismo toda 
la artillería, que los jefes de divisiones disolvieran el 
ejército, y que los Generales, Jefes y Oficiales que debían 
constituirse prisioneros de guerra, se reunieran en el 
atrio de Catedral á las cinco y media de la mañana. 

El Gral. González Ortega dirigió una comunicación al 
Gral. Forey diciéndole que la falta de víveres y muni- 
ciones lo obligaba á rendirse á discreción, que pasara á 



HISTORIA DE SAN LUIS 3C7 

ocupar la plaza y que los Generales, Jefes y Oficiales se 
entregaban prisioneros de guerra sin condición alguna. 

De este modo glorioso acabó el Ejército de Oriente, y 
el francés entró á la heroica Puebla de Zaragoza después 
de 62 días de sitio, sin haber obtenido en ese largo pe- 
ríodo de tiempo más triunfo por las armas que la ocupa- 
ción del fuerte de San Javier, pues en todos los demás 
ataques que emprendió fué siempre rechazado y ven- 
cido. 

El Gobierno general aprobó en todas sus partes el 
procedimiento del Gral. González Ortega, y expidió un 
manifiesto á la Nación, instruyéndola con entera fran- 
queza de lo acontecido en Puebla, y excitándola á que 
no desconfiara del triunfo definitivo de la República. 

En ese notable documento se leen estos párrafos: 

"La ocupación de Zaragoza que no pudo ser tomada 
en ninguno de los repetidos asaltos del enemigo, ni por 
los medios más formidables de la guerra, en nada rebaja 
ni amancilla la gloria de nuestros guerreros denodados, 
que han sabido levantar el nombre de México á pesar de 
sus orgullosos invasores. Menguada y sin lustre ha si- 
do la fortuna de éstos, que llevaron siempre la peor par- 
te en las embravecidas luchas de que fue teatro la ciudad 
de Zaragoza. 

"'¡Mexicanos! Esta calamidad no puede absolutamen- 
te desanimarnos en la sagrada empresa que habéis aco- 
metido. Probad á los franceses, probad á todas las na- 
ciones atentas á vuestros hechos, en esta ruda situación, 
que la adversidad no es una causa suficiente para que 
desmayen los republicanos esforzados que defienden su 
patria y us derecho. 

"Nuestro país es vasto, y encierra innumerables ele- 
mentos de guerra que aprovecharemos contra el ejér- 
cito invasor. El Gobierno Nacional promoverá ahinca- 
damente por todas partes la resistencia y el ataque á los 
franceses, y no oirá de ellos ninguna proposición de paz 



3GS HISTORIA DE SAN LUIS 



aue ofenda la Independencia, la Soberanía plena, la Li- 
bertad y el Honor de la República, y sus antecedentes en 
esta guerra." 

El Gral. Comonfort renunció el mando del Ejército del 
Centro pidiendo al Gobierno que se le sometiera á un 
juicio para depurar su conducta militar de los cargos que 
pudieran resultarle por la derrota que sufrió la primera 
división del ejército en San Lorenzo. Fué obsequiado 
su deseo y se encargó del mando de dicho ejército el 
Gral. D. Juan José de la Garza. 

El Coronel del Batallón "Zapadores de San Luis per- 
teneciente á ese mismo ejército, en carta particular que 
dirigió al Gobernador y Comandante militar del Estado 
D. Francisco Alcalde, dijo entre otras cosas lo que 
sigue: 

"Por los pormenores que se están teniendo de Puebla 
se viene en conocimiento de que nuestro ejército de 
Oriente al rendirse venció la moral al invasor con un he- 
cho por decirlo así, singular. Todas las veces que los 
enemigos lo atacaron los rechazó heroicamente siendo la 
última el i ^ todo el día hasta las once y media de la no- 
che. En esta acción se consumieron las municiones en 
términos de que el Gral. D. Porfirio Diaz á ladrillazos y 
pedradas rechazara los últimos; ya para entonces no ha- 
bía subsistencias, y dicen que agua tibia y algunas habas 
eran el alimento común, y ya muchos soldados se des- 
mayaban de hambre. Es indudable que para tales hom- 
bres una salida hubiera sido fácil, sino les hubiera falta- 
do parque y si la hambre no los hubiera reducido á la 
última estremidad, de la que ellos sacaron un partido 
heroico como fué quebrar, romper sus armas, quemar 
sus banderas y esperar después de salvar esos depósitos 
sagrados que la República les confiara, la suerte no del 
vencido, por que ellos nunca lo fueron, sino del héroe 
que se somete á un destino fatal, contra el cual ya no 




GRAL. D. PORFIRIO DÍAZ EN 1862. 



I 



ÍILSTOBIA DE SAN LUIS 369 



puede luchar. Nadie, ni los mismos franceses pueden 
decir que han vencido al Ejército de Oriente. Yo no 
creo que por ningún acto se signifique mejor que por 
este, lo que vale puede y quiere la República." 

Todos los Generales, jefes y oficiales, se presentaron 
en el atrio de Catedral de Puebla como lo dispuso la 
orden general del día 17, excepto los Orales. Negrete y 
Regules que se escaparon. Después lograron evadirse 
los Orales. Berriozábal, Porfirio Díaz y Antillón. A los 
demás se les. hizo saber que iban á ser transportados á 
uno de los fuertes de Francia. Se les sacó de Puebla con 
dirección á Veracruz, yendo en carruajes 18 Generales y 
varios Coroneles; los oficiales subalternos fueron condu- 
cidos á pie. En Orizaba se fugaron más de las dos ter- 
ceras partes de los prisioneros, entre ellos los Orales. 
González Ortega, Patoni y La Llave, y todos se dirigie- 
ron por diversos caminos al interior de la República para 
continuar prestando sus servicios en defensa de la inde- 
pendencia nacional. 



* 
* * 



El Gobierno general, desde que los franceses comen- 
zaron el ataque á Puebla, hizo preparativos para defen- 
der en caso ofrecido la ciudad de México, pero después 
de la rendición de aquella plaza no creyó posible dispu- 
tar al invasor la capital con los pocos elementos con que 
contaba, y resolvió desocuparla. A este fin expidió el 
Congreso un decreto el 29 de Mayo, disponiendo que los 
Supremos Poderes de la Nación se trasladaran á San 
Luis Potosí, cuya ciudad se declaraba capital de la Re- 
pública.^ Dicha Asamblea cerró el período de sus sesio- 
nes el día 31, y en la misma fecha empezaron á salir 
rumbo á San Luis multitud de funcionarios de los tres 
poderes, gran número de familias, y muchos empleados 
y particulares que emigraron de México. 



870 HISTOHIA DK SAN LUIS 



El Ejército de Reserva salió también para el interior, 
dividido en dos divisiones; tomando una el camino por 
Tolüca v la otra por San Juan del Río. Los Orales. Ri- 
vera y Cuéllar quedaron en México cuidando del orden 
público, y con instrucciones de retirarse á la aproxima- 
ción de los franceses, y de dejar encomendada la ciudad 
á los alemanes, ingleses y españoles, mientras se pre- 
sentaba el jefe que Forey avanzara á ocupar la capital. 

El Gral. Blanco renunció en los últimos días de Mayo 
el Mmisterio de la Guerra, siendo nombrado en su lugar 
el Gral. D. Felipe B. Berriozábal. En consecuencia, al 
salir de México el Presidente Juárez para San Luis Poto- 
sí, formaban su Gabinete los Ministros siguientes: De 
Relaciones y Gobernación, Lie. D. Juan A. de la Fuente, 
de Justicia y Fomento, Lie. D. Jesús Terán. De Guerra 
y Marina, D. Felipe B.. Berriozábal; y de Hacienda, D. 
José Higinio Núñez. 

El Gobierno, á su paso por la Villa de Dolores, la de- 
claró ciudad, y decretó la erección de una estatua al pri- 
mer caudillo de la Independencia D. Miguel Hidalgo y 
Costilla. 

El i" de Junio los conservadores de México levantaron 
una acta reconociendo la intervención; el día 4 llegaron 
los primeros franceses á la garita de San Lázaro, y el día 
7 á las nueve de la mañana entró á la ciudad la primera 
división del. ejército francés en número de diez milhom- 
bres al mando del Gral. Bazaine, recibiéndola los reac- 
cionarios con repiques, cohetes y arcos triunfales, con- 
sumándose con tal acto la violación de la capital de la 
República por el ejército invasor. 






El Gobernador de San Luis, Gral. Alcalde, inmediata- 
mente que recibió la noticia de que los poderes de la Fe- 



I 




GRAL D. FRANCISCO ALCALDE, 



Gobernador y Comandante Militar del Estado. 

1863. 



HISTORIA DE SAN LUIS 371 

deración se instalarían en esta ciudad, que había sido 
declarada capital de la República, se preparó á recibir 
dignamente á los altos funcionarios del país, y demás 
personas distinguidas que venían en su compañía. Man- 
dó desocupar el Palacio del Estado, transladándose el 
Gobierno local al Obispado, el Ayuntamiento á los altos 
del antiguo Parián, el Tribunal de Justicia, Juzgados de 
letras y Alcaldías al ex-convento del Carmen. El de- 
partamento de la Legislatura del Palacio del Estado, se 
arregló para habitación del Señor Juárez y su familia; y 
los del Gobierno local y Tribunal de Justicia para los 
cuatro ministerios. Los muebles que existían en el Pa- 
lacio se llevaron al Obispado para el servicio del Gobier- 
no del Estado, y se compraron camas de latón y toda 
clase de muebles para la habitación del Señor Juárez y 
y para el salón presidencial. 

Los departamentos destinados á los Ministerios se 
amueblaron y se tapizaron también convenientemente. 
El Instituto Científico y Literario se destinó para el 
Congreso de la Unión y Suprema Corte de Justicia, se 
amueblaron los salones de los bajos para el despacho 
oficial de esos poderes y los cuartos de los altos se 
amueblaron con lo necesario decentemente para habita- 
ciones de diputados y Magistrados. Se tomaron además 
en arrendamiento todas las casas céntricas que había 
desocupadas con el fin de alojar en ella á los emigrados 
distinguidos que acompañaban al Gobierno, y se dio 
alojamiento á muchos de éstos en casas particulares, 
cuyos jefes manifestaron buena disposición para recibir- 
los. A un guarismo respetable ascendió la cantidad 
empleada en arreglar dichos alojamientos, tanto por ha- 
ber sido muchos los muebles comprados, como por los 
abusos cometidos por los vendedores cobrándolos á 
precios exhorbitantes; pero como la llegada del Gobier- 
no general estaba muy próxima, hubo que pagar aquellos 
al precio que se encontraban. 

El 8 de Junio se recibió el correo extraordinario av^i- 



372 HISTORIA DE SAN LüLS 

sando que al siguiente día 9 llegaría el Sr. Juárez. En la 
tarde salieron comisiones del Tribunal y del Ayunta- 
miento á recibir al Presidente á diez leguas de distancia. 
En la mañana del 9 salió el Gobernador y Comandante 
general hasta la Hacienda de la Pila, acompañado de 
varias personas del Gobierno y vecinos notables, y la 
tropa de la guarnición formó valla desde la garita hasta 
el Palacio. A las once y media de la misma mañana el 
repique general en todos los templos y las salvas de 
artillería, anunciaron que el Gobierno Supremo de la 
República entraba á la nueva capital. 

El carruaje en que venía el Presidente, acompañado 
del Ministro de Relaciones, del Gobernador y del Presi- 
dente del Ayuntamiento llegó á la puerta del Palacio á 
las once y cuarenta minutos. 

El Gobernador condujo á los ilustres huéspedes al 
departamento de la Legislatura y en el salón de sesiones, 
destinado para las recepciones oficiales del Presidente 
esperó este señor á que acabaran de llegar los demás 
miembros del gabinete, altos funcionarios de la Federa- 
ción y funcionarios y comisiones de los poderes del Es- 
tado y municipio. Reunidos todos los personajes cita- 
dos y un gran número de particulares hasta llenar 
completamente el salón, el Sr. Juárez se puso en pie, 
para recibir las felicitaciones oficiales. Habló primero 
el Gobernador y Comandante militar del Estado, y en 
seguida los representantes del Supremo Tribunal de 
Justicia y del Ayuntamiento, los jefes de las oficinas 
Federales y del Estado, y comisionados del comercio, de 
la propiedad, de la minería y de la agricultura. El Sr. 
Juárez contestó en términos satisfactorios con alusión á 
las miras que el Gobierno había tenido al fijar su resi- 
dencia en San Luis y á la esperanza fundada que tenía 
de que este patriótico Estado seguiría auxiliándolo eficaz- 
mente en la empresa de sostener los sagrados derechos 
de la patria. 

Concluida esa ceremonia se presentó el Sr. Juárez en 



HISTORIA I>E SAN LUIS 373 

el balcón de Palacio á ver marchar la columna de honor 
que formaron la tropas de la guarnición, saludó al pue- 
blo que llenaba la plaza principal, y retirado á las piezas 
de su alojamiento recibió en lo particular á todas las 
personas que quisieron saludarle. 

A las siete de la noche fueron obsequiados el Sr. 
Juárez y sus Ministros con un banquete de doscientos 
cubiertos que se sirvió en el salón de sesiones del Ayun- 
tamiento, al que fueron invitados los principales perso- 
najes emigrados y gran número de vecinos distinguidos 
de la ciudad. El Gobernador inició los brindis, congra- 
tulándose de que el Supremo Gobierno hubiera escogido 
á la ciudad de San Luis para capital de la República, dio 
las gracias á nombre de este por tan señalado honor, y 
ofreció que se haría digno de él concurriendo entre los 
primeros de la Confederación mexicana á la lucha que 
estaba empeñada. Hablaron en seguida el Secretario de 
Gobierno D. Isidoro Bustamante, los Sres. Dr. Ramón 
Fernández, Francisco de P. Palomo y Ambrosio Espino- 
sa en términos análogos de agradecimiento al Supremo 
Gobierno, y protestando como potosinos que la sangre 
de los hijos del Estado y los recursos que bajo todos 
aspectos podía éste proporcionar, pertenecían á la patria 
y todo lo ofrecían al digno representante de ella, al de- 
fensor incansable de la libertad, de la reforma y de la 
independencia Benito Juárez. El Presidente contestó 
dando las gracias por el cordial recibimiento que se le 
había hecho, manifestó la decisión del Gobierno por 
defender la causa de la independencia y declaró que al 
fijarse en la ciudad de San Luis para residencia de los 
Supremos Poderes, había tenido presente que este he- 
roico Estado, ocupaba páginas brillantísimas en la his- 
toria de México, por los eminentes servicios, abnegación 
y valor de sus hijos; que sabía que venía á un Estado 
esencialmente hospitalario y patriota, seguro de contar 
con él entre los primeros de la República para defender 
palmo á palmo el territorio nacional. Pronunciaron tam- 



374 HISTORIA DE SAN lAUS 



bien elocuentes brindis los Sres. D. Juan A. de la Fuen- 
te, D. Francisco Zarco, D. Manuel María Zamacona, D. 
Francisco de P. Gochicoa, D. Jesús Terán y D. Simeón 
S. Artega, expresando muy sentidos conceptos en pro de 
la defensa de la República, sin omitir las más comedi- 
das y honoríficas atenciones al patriotismo y valor de 
ios potosinos. El Ministro de la Guerra, Gral. Berriozá- 
bal, agregó á conceptos semejantes el deseo de mandar 
fuerzas potosinas en la campai^a que se abriera en el in- 
terior, como ya las había tenido á sus órdenes en la he- 
roica Puebla, siéndole por lo mismo conocido todo lo 
que es capaz de hacer el afortunado jefe que mande 
soldados tan valientes, sufridos y pundonorosos como 
los hijos de San Luis. Este banquete terminó á las 
once de la noche. 






Al siguiente día el Ministro de Relaciones y Goberna- 
ción avisó á los Gobernadores de los Estados, y el de la 
Guerra á los Generales en Jefe de fuerzas en campaña 
que los Supremos Poderes de la Nación quedaban ins- 
talados en la ciudad de San Luis Potosí. 

El Presidente de la República dirigió en la misma fe- 
cha á los mexicanos el siguiente manifiesto: 

"BENITO JUÁREZ, Presidente de la República ¿Mexi- 
cana, d sus Compatriotas. 

Mexicanos: 

"Por graves consideraciones ligadas con la defensa de 
la Nación, mandé que nuestro Ejército evacuase la ciudad 
de México, sacando los abundantes materiales de guerra 
que allí teníamos aglomerados, y ordené que la ciudad 



HISTORIA DE SAN LUIS 375 

de San Luis Potosí fuese provisionalmente la capital de 
la República. La primera de estas resoluciones quedó 
luego cumplida, y acaba de serlo también la otra, por la 
instalación del Supremo Gobierno en esta ciudad, que 
tantas facilidades presta para promover la guerra contra 
el enemigo de nuestra grande y querida patria. 

"En México, lo mismo que en Puebla de Zaragoza, hu- 
biéramos rechazado á los franceses, y cedido luego á la 
invencible necesidad. Pero no convenía elegir de grado 
esas situaciones adversas aunque gloriosas, ni atender 
tan solo á nuestra honra, cual si hubiéramos desespera- 
do de nuestra fortuna. 

"Reconcentrado el enemigo en un punto, como ahora, 
será débil en los demás; y diseminado, será débil en 
todas partes. El se verá estrechado á reconocer que la 
República no está encerrada en las ciudades de México y 
Zaragoza: que la animación y la vida, la conciencia del 
derecho y de la fuerza, el amor á la independencia y á la 
democracia, el noble orgullo sublevado contra el inicuo 
invasor de nuestro suelo, son sentimientos difundidos 
en todo el pueblo mexicano; y que esa mayaría sujeta y 
silenciosa en cuyo levantamiento libraba Napoleón lll el 
buen éxito y la justificación del mayor atentado que ha 
visto el siglo XIX, no pasa de una quimera inventada 
por un puñado de traidores. 

"Se engañaron los franceses creyendo enseñorearse 
de la Nación al rumor solo de sus armas, y cuando pen- 
saron dar cima á su empresa imprudentísima, violando 
las leyes del honor, y cuando se dijeron señores de Za- 
ragoza por haber ocupado el fuerte de San Javier. 
Ahora se engañan miserablemente lisonjeándose con 
domeñar al pais, cuando apenas comienzan á palpar las 
enormes dificultades de su desatentada expedición: 
porque si ellos han consumido tanto tiempo, invertido 
tantos recursos y sacrificado tantas vidas para lograr 
algunas ventajas, dejándonos el honor y^ la gloria en los 
combates numerosos de Puebla, ¿qué pueden esperar 



376 HISTORIA DE 8AN LUIS 

cuando les opongamos por ejército nuestro pueblo todo 
y por campo de batalla nuestro dilatado país? ¿Quedó 
señor de España Napoleón 1 porque tomó á Madrid y á 
muchas de las ciudades de aquel reino? ,jLo quedó de 
Rusia después de la ocupación de Moscow? ^iNo fue- 
ron echados con ignominia los ejércitos invasores de 
esos pueblos? ¿No hicimos lo propio con la facción del 
retroceso, aunque tuvo en su poder nuestra antigua ca- 
pital? ¿^ en cuál de nuestras poblaciones no derroca- 
mos al poder de España? 

"Creedme, compatriotas: bastarán vuestro valor, vues- 
tra perseverancia, vuestros sentimientos republicanos, 
vuestra firmísima unión en torno del gobierno que ele- 
gisteis como depositario de vuestra contlanza, de vues- 
tro poder y de vuestro glorioso pabellón, para que ha- 
gáis morder el polvo á vuestros inj-ustos y pérfidos 
enemigos. 

"Olvidad vuestras querellas: poned á un lado vues- 
tras aspiraciones, sean ó no razonables, si por causa de 
ellas os sentís menos resueltos y determinados á la de- 
fensa de la patria, porque contra ésta nunca tendremos 
razón. ¡Unámonos pues, y no escusemos sacrificios 
para salvar nuestra independencia y nuestra libertad, 
esos grandes bienes sin los cuales todos los demás son 
tristes y vergonzosos! ¡unámonos y nos libraremos! 
¡unámonos, y haremos que todas las naciones bendigan 
y exalten el nombre^de México! 

"San Luis Potosí, Junio lo de i86^. — 'Benito Judre{," 



* 



El Coronel D. Carlos Salazar, que por mucho tiempo 
mandó el Batallón "Rifleros de San Luis" llegó á esta 
ciudad con la comitiva presidencial y el día 12 def mis- 
mo mes de Junio entregó personalmente al Gobernador 



HISTORIA DE SAN LUIS 877 

del Estado la bandera de dicho cuerpo, con el oficio si- 
guiente: 

"Honrado por el Gobierno Supremo con el mando del 
Batallón "Rifleros" de San Luis, dediqué mis afanes á la 
disciplina y organización de ese cuerpo: mis esfuerzos 
fueron coronados con el mas brillante éxito, pues el me- 
morable 5 de Mayo de 1862, en que las armas de la Re- 
pública se cubrieron de inmarcesibles laureles que jamas 
marchitará la envidia ni el tiempo, tuve el orgullo de 
que el Batallón Rifleros fuese uno de los primeros en 
humillar la altivez de los soldados de la Francia. 

"La defensa de la Heroica Zaragoza, la página mas 
brillante de la historia de México, enumera entre los mas 
valientes defensores, si es que pudo haber mas valien- 
tes, al Batallón Rifleros y me permitirá V. C. Goberna- 
dor manifieste una noble espansion de mi alma, espre- 
sando que la mayor satisfacción que he disputado en mi 
carrera militar es la de haber mandado un Batallón de 
valientes hijos de San Luis. 

"Acontecimientos imprevistos, dieron lugar á que los 
soldados de Napoleón 111 ocuparan nuestra primer pla- 
za fortificada: el C. general Ortega dispuso la destruc- 
ción del armamento y que las banderas de los cuerpos 
se redujeran á cenizas para que no cayeran en poder del 
enemigo. La bandera de Rifleros, ese emblema de la 
victoria que jamas nos había abandonado, lo salvé . cu- 
briendo con él mi cuerpo y fugándome de la prisión á 
que me redujeron los invasores, hoy tengo el alto honor, 
la mas grande satisfacción en devolver al Estado de San 
Luis Potosí por el muy digno conducto de V. esa ban- 
dera, que acribillada de balazos es el testimonio mas 
patente de que sus soldados supieron defenderla con 
honor. 

"Si el Estado me considera digno de concederme una 
nueva bandera para el mismo Batallen Rifleros que por 
orden superior voy á reponer en el Estado, sabré agra- 
decer esa distinción protestándole que su bandera le se- 

III.— 48 



878 HISTORIA DE SAN LUIS 

rá devuelta con honor como la que hoy entrego, ó sacri- 
ficaré mi existencia antes que verla humillada. 

'independencia, Libertad y Reforma. San Luis Poto- 
sí, Junio 12 de 1863. — Carlos Saladar. — C. Gobernador y 
Comandante Militar del Estado de San Luis Potosi." 

El día 14 de Julio llegó el Coronel M. Vargas que 
salvó igualmente la bandera del Batallón "Reforma" de 
San Luis, y la devolvió como el Coronel Salazar al Go- 
bierno del Estado. 

El Gobierno dio las gracias á ambos jefes felicitándo- 
los por haber conducido con honor al combate á los 
valientes hijos de San Luis, y dispuso que en cuadros 
dorados con vidrieras se colocaran dichas banderas en el 
salón del Gobierno del Estado. Así se hizo, y perma- 
necieron' en el salón todo el año de 1863. 

A la ocupación de la ciudad por las tropas reacciona- 
rias del Gral. D. Tomás Mejía, cambiaron los muebles 
del Obispado, donde estuvo el Gobierno del Estado, al 
Palacio, y los cuadros referidos los guardaron en el ar- 
chivo con los vidrios para la pared. Restablecida la Re- 
pública en esta ciudad á fines de 1866 fueron otra vez 
colocados en el salón del Gobierno en el Palacio, y allí 
permanecieron algún tiempo. Ahora ya no existen en 
dicho salón ni sabemos que estén en ningún otro depar- 
tamento del edificio, ignorando nosotros el fin que ha- 
yan tenido. 






HISTORIA DE SAN LUIS 37iJ 



CAPITULO 25** 



SUMARIO. 



Primera providencia del Gral. Bazaine. — Las monjas arrojadas de los conventos por 
los franceses — Cambio de numeración en los Batallones de San Luis. — Periódi- 
cos diarios en San Luis. — Junta de notables en México. — Adopta la Monarquía. 
— Regencia del Imperio. — Proclama de Forey á los disidentes. — La picota en 
México por terc«ra vez. — Cambios de Ministros. — Nuevos empleados en el Esta- 
do. — El aniversario de la proclamación de la independencia, solemnizado en 
San Luis con gran pompa. — Primeros trabajos para la construcción de una pre- 
sa. — Se suspenden por la guerra de intervención. — Después de más de 20 años 
se continilan en otro lugar hasta su conclusión. — Forey se retira para Francia. 
— Lo substituye el Gral. Bazaine. — Decretos que expidió. — El Arzobispo protes- 
ta contra uno de ellos. — (organización del ejército reaccionario aliado del fran- 
cés. — El Gral. Comonfort sale á la campaña.— Cae en una embo.scada y muere. 
— Generales que lo substituyen. ^El Gobierno general sale de San Luis para la 
frontera. — Bazaine sale para <iuadalajara.— Batalla en San Luis del 27 de Di- 
ciembre. — Derrota de Xegrete. — Mejía organiza la administración pública im- 
perial. — Decreto de Bazaine, relativo al código militar francés. — Acta en San 
Luis de adhesión al Imperio. — Hermanas de la caridad en San Luis. 



Al ocupar el Gral. Bazaine la capital de la República, 
su primera providencia fué destruir todo lo que los con- 
servadores habían organizado con visos de gobierno, 
despachando á sus casas al Gobernador D. Francisco 
Pérez y al Gral. D. Mariano Salas que se titulaba Jefe de 
las armas. Nombró como única autoridad al Coronel 
francés Pitón y toda la ciudad quedó sujeta á la autori- 
dad militar francesa, mientras llegaba el General en Jefe 
Forey. 



¿J80 HISTORIA DE SAN LUIS 

Algunas de las señoras exclaustradas habían ocupado 
sus antiguos conventos, y fueron puestas en la calle por 
los franceses que se acuartelaron en los edificios. Los 
mayordomos y algunos sacerdotes pretendieron hacer 
desocupar los ex-conventos que estaban en arrenda- 
miento, y el Gral. Bazaine lo impidió. Los conservado- 
res tuvieron oportunidad de palpar desde el principio de 
la intervención, que sus trabajos para traer á México un 
ejército y un príncipe extranjeros, tenían que serles es- 
tériles, porque no lograrían que volvieran las cosas al 
estado que guardaron en la administración emanada del 
plan de Tacubaya. 






Por disposición del Ministerio de la Guerra los bata- 
llones de San Luis nombrados 9", 10" y i T' cambiaron 
de numeración por la de 4", ^° y 6" cuya orden fué dic- 
tada atendiendo á que los batallones 1", 2" y ^" existían 
en la brigada Escandón y las antiguas del 4" al 8" desa- 
parecieron con el Ejército de Oriente. Quedaron, por 
tanto en pie, para continuar la campaña contra los inva- 
sores franceses, los batallones de San Luis del i al 6 y 
el de "Rifleros" organizado nuevamente por su Coronel 
D. Carlos Salázar. 

El día 15 del repetido mes de Junio comenzó á publi- 
carse un periódico diario con el título de "La Indepen- 
dencia Mejicana," redactado por el Sr. D. Francisco 
Zarco. Este periódico fué el primero que se vio en San 
Luis publicado diariamente. El 17 salió á luz la segunda 
publicación de ese género con el título de -"Diario Ofi- 
cial del Supremo Gobierno," á cargo del Sr. Lie. D. Ma- 
nuel María de Zamacona. 



HISTORIA DE SAN LUIS 381 



Ocupada la ciudad de México por el ejército francés, 
el Gral. Forey convocó una junta de notables que deci- 
diera la forma de gobierno que debía adoptar la Nación. 
Se fijó el número en 250 de los que se reunieron 231. 
La comisión respectiva presentó su dictamen en el que, 
por el artículo i" se adoptaba la monarquía moderada 
hereditaria. En el 2" que el Soberano debería tomar el 
nombre de "Emperador de México." En el y que se 
ofreciera la corona al Archiduque Maximiliano, y el 4'' se 
disponía que en el caso de que ese príncipe no viniera á 
México, el Emperador Napoleón 111 indicaría otro candi- 
dato. El día 1 1 de Julio fué firmado el decreto por toda 
la Asamblea, excepto nueve notables que se retiraron de 
la sesión. 

Gobernaría al imperio un triuvirato, ínterin llegaba al 
país el nombrado Emperador, y á moción del Oral. Woll 
se acordó que dicho triunvirato se llamara "Regencia del 
Imperio Mexicano." Fué ésta compuesta del Gral. D. 
Juan N. Almonte, el Arzobispo de México D. Pelagio A. 
de Labastida y Dávalos y Gral. D. Mariano Salas. Por 
ausencia del segundo funcionario, como suplente unos 
meses, el Obispo de Tulancingo D. Juan B. Ormaechea. 
El decreto se publicó por bando el día 13, y en medio de 
la ceremonia cayó un espantoso aguacero que hizo trizas 
las banderas y puso hechos una sopa á los soldados y á 
los funcionarios. Los franceses hicieron notar que el 
díci 13 era aciago y nefasto. 

Forey expidió una proclama el mismo día ''A los disi- 
dentes, militares y civiles, del pueblo mexicano, haciendo 
un nuevo y último llamamiento á todos los que combatían 
la intervención con las armas ó de cualquiera otra mane- 
ra, para que reconocieran el orden de cosas establecido 
en la capital, ofreciendo correr un velo sobre las opinio- 
nes políticas cualesquiera que fueran, empeñando su pa- 



882 HISTORIA DE 8AN LUIS 

labra de soldado y la palabra de la Francia." Ese título 
de disidentes se dio en toda la época de la intervención- 
francesa á los liberales que en el campo de batalla, en la 
tribuna ó en la prensa, defendían la independencia na- 
cional. Forey recibió como premio por su campaña en 
México, el bastón de Mariscal de Francia, y ese honor 
con que lo distinguió el Gobierno de su nación, lo so- 
lemnizó estableciendo en México y en algunas poblacio- 
nes del Distrito la Picota, en la que azotaban sin piedad 
á los infelices mexicanos, hombres y mujeres. 

En los tiempos de la dominación española y en la in- 
vasión americana, fué cuando en México se presenció el 
degradante é inhumanitario castigo de los azotes. Nadie 
pronunciaba ya la palabra picota; pero vino la interven- 
ción francesa á constituirnos en nación civilizada, fuerte 
y respetable, y puso como modelo de civilización y hu- 
manidad, por tercera vez en México, los castigos de Cruz, 
de Calleja, de Taylor y Scott. 






A principios de Septiembre hubo algunos cambios im- 
portantes en el Gabinete del Presidente de la República 
y en la Secretaría del Gobierno del Estado. Los Sres. 
Fuente y Terán partieron para Europa al desempeño de 
una comisión diplomática, entrando al Ministerio de Re- 
laciones y Gobernación el Sr. Lie. D. Sebastián Lerdo de 
Tejada, y al de Justicia el Sr. Lie. D. José María iglesias. 
El de Guerra, que había estado á cargo del Gral. Berrio- 
zábal, siguió desempeñándolo el Gral. Comonfort, y el 
Sr. Núñez continuó al frente del de Hacienda. D. Isido- 
ro Bustamante dejó la Secretaría de Gobierno para ir á 
servir la Jefatura Política del Partido del Venado, substi- 
tuyéndolo en aquella el Oficial Mayor D. Pedro Huici. 

Recibió también nombramiento de Jefe Superior de 



HISTORIA DE 8AN LUIS 88a 

Hacienda en el Estado, expedido por el Ministerio del ra- 
mo, el Sr. D. Ramón G. Guzmán. 

En el año que registramos (i86^), se veritlcaron con 
una solemnidad nunca vista en San Luis las fiestas cívi- 
cas del mes de Septiembre. Además de que estaba ex- 
citado el amor patrio por los sucesos de la intervención 
francesa, contribuyó mucho al esplendor de los actos 
con que se festejó el aniversario del grito de Dolores, la 
presencia en San Luis délos Poderes Federales, y la con- 
currencia de la multitud de emigrados que habían venido 
con el Gobierno general. 

La Junta Patriótica nombró oradores á distinguidos li- 
teratos de esos mismos emigrados, pronunciando los 
respectivos discursos la noche del 15 y la tarde del 16 
de Septiembre, los Sres. D. Ponciano Arriaga, D. Fran- 
cisco Zarco, D. Francisco de P. Cendejas y D. Joaquín 
M. Alcalde. 

De los oradores potosincs sólo el Lie. D. Fortunato 
Nava dijo un discurso la misma tarde del 16. La comi- 
tiva oficial que<isistió á los actos cívicos del 15 y 16 fué 
presidida por el Presidente de la República D. Benito 
Juárez, concurriendo también los Ministros y gran nú- 
mero de funcionarios de la Federación y del Estado. 
Marchó una columna de honor compuesta de 3,^00 hom- 
bres á las órdenes del Gral. de División, Ministro de la 
Guerra D. Ignacio Comonfort. 






El día 18 tuvo lugar en el rancho de San José, distan- 
te poco más de una legua de esta ciudad, un aconteci- 
miento deseado hacía muchos años, y que se creía irrea- 



;^H4 HISTORI A DE SAN LUIS 

lizable, por las dificultades que se aglomeraban para su 
realización y á las que no habían sido extrañas algunas 
malas pasiones, que habían procurado por todos los me- 
dios posibles y aún reprobados, impedir la construcción 
de una obra importante. Desde el año de 1828 surgió 
por primera vez la idea de proporcionar agua potable 
abundante á esta ciudad, construyendo una presa en te- 
trenos del referido rancho. Transcurrieron doce años 
hasta el Gobierno del Sr. Sepúlveda en que mandó este 
funcionario hacer los reconocimientos necesarios, dando 
la comisión al Sr. D. Francisco de P. Cabrera, persona 
que sin ser titulada, era sin embargo muy laboriosa y 
dedicada á toda clase de obras de bien procomunal, y 
especialmente á las hidráulicas en cuyo ramo tenía al- 
guna práctica. 

Emitió su informe con fecha 12 de Marzo de 1840, y 
habiéndose extraviado el expediente, se reprodujo dicho 
informe con los borradores del mismo Sr. Cabrera, acom- 
pañándolo de los planos necesarios. No se pudo poner 
entonces en obra la mencionada presa; y el año de 1843 
volvieron á insistir en el proyecto los Sres. Lie. D. Pon- 
ciano Arriaga, D. Juan María Balbontin, D. Mariano Avila 
D. Manuel Escontría, en un opúsculo que publicaron y 
que les valió una prisión. De entonces á esta fecha 
(1892), no han faltado personas deseosas de proporcio- 
nar á esta ciudad y villas inmediatas el beneficio del 
agua que tanta falta hace á la agricultura en terrenos re- 
secos y donde llueve muy poco, por lo que se pierden 
casi siempre las sementeras, y suben como es natural 
los precios de las semillas de primera necesidad, las pas- 
turas, etc. 

Entre las personas que emigraron de México al inva- 
dir los franceses á esa capital, y que vinieron á San Luis 
poco después de la llegada del Gobierno general, vino el 
Ing. D. José María Siliceo, y tuvo conocimiento por al- 
gunos vecinos de la ciudad de los esfuerzos infructuo- 
sos que se habían hecho para construir la presa de San 



HLSTORIA 1) 1-: SAN JAIS 3^<5 

José. El Sr. Silíceo, afecto á toda clase de mejoras ma- 
teriales, visitó el terreno é hizo los reconocimientos 
científicos necesarios para calcular el costo de la obra y 
las ventajas que pudiera ella proporcionar á la ciudad. 
Rindió extenso informe al Gobernador y Comandante 
militar del Estado, cuyo funcionario comprendió al mo- 
mento la importancia de la mejora, y á reserva de formar 
una compañía que se encargara de ponerla en práctica, 
dispuso que el mismo Sr. Silíceo hiciera los trazos res- 
pectivos y fijó para el día i8 de Septiembre la solemni- 
dad de colocar la primera piedra. 

El Sr. Gobernador ordenó que inmediatamente se pro- 
cediera á comenzar los trabajos, hizo marchar al rancho 
de San José 300 presos de la cárcel para que abrieran los 
cimientos y el indicado día 18 se verificó el acto de co- 
locar la primera piedra. El Presidente de la República 
debió haber sido el padrino, pero las graves atenciones 
de que estaba rodeado no le permitieron concurrir y 
nombró al Gral. Alcalde para que lo representara. El ac- 
to de colocar la primera piedra se verificó á las 12 del 
dia en punto, después que pronunciaron discursos el Sr. 
Gobernador Alcalde, el ingeniero director, el Lie. D. An- 
tonino Avila y el Sr. D. Tomás O. de Parada, dueño del 
terreno escogido para la presa; levantó la acta respectiva 
el escribano público D. Fermín Miranda y luego se diri- 
gió la concurrencia á la casa principal de la Hacienda de 
la Tenería, donde fué obsequiada por el Gobernador con 
un banquete de doscientos cubiertos, al que asistieron 
más de cuarenta señores y señoritas de la ciudad de 
México. A las cinco de la tarde regresaron á San Luis 
las autoridades y convidados llenos de fe y esperanza de 
que sería ya un hecho el llevar adelante una obra que 
haría en gran parte la felicidad de los habitantes de San 
Luis. 

Los trastornos políticos que á los tres meses se veriíl- 
caron, impidieron la continuación de los trabajos, los que 
después quedaron definitivamente suspensos en el sitio 



886 HISTORIA DE SAN LUIS 

en que se empezaron. Durante más de veinte años no 
faltaron proyectos y personas que pretendieran acome- 
ter de nuevo la empresa, pero se estrellaban ante la mag- 
nitud y el costo que debía tener la obra según los planos 
y presupuestos formados por los ingenieros inteligentes. 
Se organizó por íln una compañía que obtuvo la conce- 
sión del Gobierno del Sr. Diez Gutiérrez para la cons- 
trucción de la presa en diverso lugar de la misma caña- 
da de San José, y aunque fué necesario concederle pró- 
rrogas y más prórrogas, al fm se terminó la importante 
obra, no disfrutando el Gral. Diez Gutiérrez del placer 
de verla concluida, porque bajó ala tumba antes de aquel 
suceso tan deseado. 



* 



El reciente Mariscal de Francia, Forey, anunció por 
medio de una proclama á los habitantes de México, que 
su Soberano Napoleón, considerando terminada la mi- 
sión que le confió en México, lo llamaba á su patria. Se 
despidió de los mexicanos, ofreciéndoles hacer constan- 
tes votos por la felicidad del país, y exhortándolos áque 
se unieran en un solo partido; el partido nacional. 

En oficio dirigido al, Gral. Almonte se despidió tam- 
bién de la Regencia, y por conducto de ésta del ejército 
que le obedecía. En ambas despedidas anunció igual- 
mente que desde el i" de Octubre se haría cargo del 
mando en jefe del ejército francés expedicionario el Gral. 
Bazaine. Este jefe expidió luego algunos decretos, dis- 
poniendo en uno de ellos que los jueces atendieran las 
demandas sobre obligaciones relativas á bienes naciona- 
lizados. El Regente Sr. Labastida protestó contra ese 
decreto que sólo fué promulgado con las firmas de Al- 
monte y Salas, y envió á varias imprentas la protesta, 
pero elGral. Bazaine prohibió que los periódicos la pu- 



HISTORIA DE SAX LUIS 8S7 

blicaran, bajo la pena de deportación á la Martinica, de 
los impresores que lo hicieran. Por ese tiempo la pren- 
sa que combatía la intervención francesa, puso al Arzo- 
bispo de México, Sr. Labastida, el apodo de "Don Opas" 
y así lo llamaba frecuentemente. 

El ejército mexicano aliado del francés, se organizó 
por disposición de la Regencia en cuatro divisiones á las 
órdenes de ios Orales. Miramón. Márquez, Mejía y Woll. 
La del Oral. Miramón quedó en México, la de Márquez 
salió para Toluca rumbo á Michoacán, y las de Mejía y 
Woll para Querétaro tomando la primera la dirección de 
San Luis y la segunda la de Jalisco. 



* 
* * 



El Oral. Comonfort, conservando su carácter de Mi- 
nistro de la Ouerra, había salido de San Luis al frente de 
una fuerte división para presentar batalla alas tropas que 
de México se dirigían para este rumbo, quedando encar- 
gado del despacho del Ministerio el Oficial Mayor. El 
Oral. Comonfort se adelantó con una pequeña fuerza y 
cayó en una emboscada puesta por un jefe reaccionario 
apellidado Oonzález Aguirre, de la guerrilla de los Tron- 
coso, entre Chamacuero y Celaya. Entre los cadáveres 
recogidos en el campo se encontró el del Sr. Comonfort. 

Substituyó á este Oeneral en el mando del ejército de 
operaciones el Oral. D. José López Uraga, y en el Minis- 
terio de la Ouerra el Oral. D. Miguel Negrete. 

Bazaine salió también de México dirigiéndose á Oua- 
dalajara, á cuya ciudad entró después de una débil re- 
sistencia. 

Al tenerse noticia en San Luis de la aproximación de 
las fuerzas reaccionarias al mando del Oral. Mejía, aban- 
donó la ciudad el Oobierno general, tomando el rumbo 
de la frontera por el camino de Matehuala, llegando á esa 



.■Í88 HISTOIUA \)K SAN LUIS 

población el 28 de Diciembre. La guarnición déla plaza 
en número de más de tres mil hombres salió también á 
las inmediatas órdenes del Ministro de la Guerra, Gral. 
Negrete, y como 2" en jefe el Gobernador y Comandan- 
te militar del Estado D. Francisco Alcalde. 

Estos Generales hicieron una retirada falsa, con la mi- 
ra de que Mejía entrara á la ciudad y luego atacarlo co- 
giéndolo de sorpresa. Mejía entró á la ciudad el día 2^ 
de Diciembre y el 27 fué atacado por las fuerzas de Ne- 
grete y Alcalde, trabándose un terrible combate en las 
calles de la población, de acera á acera y de casa á casa, 
corriendo en abundancia la sangre de los combatientes. 
El éxito fué adverso á la división Negrete, teniendo que 
retirarse éste y los demás jefes principales á Matehuala, 
donde se reunieron con el Presidente Juárez. 

El éxito de la batalla del 27 de Diciembre alejó de San 
Luis todo peligro de un nuevo ataque por parte de las 
fuerzas constitucionalistas, por lo que pudo el Gral. Mejía 
dedicarse á organizar la Administración Pública con arre- 
glo á las leyes que expedía la Regencia. La entidad po- 
lítica llamada Estado Libre y Soberano, en el sistema re- 
publicano, tomó otra vez el nombre de Departamento 
como en las antiguas administraciones centralistas, y los 
funcionarios públicos llamados Gobernadores en ambos 
sistemas, en e! imperial que acababa de establecerse se 
llamaron Prefectos superiores políticos, por imitar el 
orden que á este respecto se observaba en Francia. Los 
Jefes Políticos se llamaron Prefectos Municipales y más 
tarde se dividieron en dos las funciones de esos emplea- 
dos. Los municipales, en los que se incluyó el Registro 
Civil, las desempeñó un empleado con el título de Al- 
calde Municipal y las de policía otro con el de Jefe de 
Policía. 

Fué nombrado Prefecto superior político interino el 
Lie. D. José Castillo y Prefecto municipal D. Nicolás 
Mascorro. El número de Magistrados del Tribunal de 
Justicia no se alteró; sólo en la i** instancia hubo la mo- 



HISTORIA DE SAN LUIS 3.S9 

dificación de reducir á tres los juzgados de letras. Uno 
conocía del ramo civil y de hacienda y dos del criminal; 
las oficinas recaudadoras de rentas del Departamento y 
municipales siguieron como estaban organizadas. Fué 
nombrado Secretario de la Prefectura superior política el 
Lie. D. Severo I. Reyes, y redactor del "Periódico Ofi- 
cial" D. Pedro L. Llanas, tomando dicho periódico el 
nombre de "La Restauración." 






El día 28 empezó á funcionar el Prefecto superior polí- 
tico y el 29 le transmitió el Gral. Mejía, para su publicación 
un decreto expedido en México por el Gral. Bazaine en jefe 
del ejército francés, en el que dispuso "que por ha 
liarse México en estado de guerra y para emprender la 
campaña del interior, se declaraban vigentes en el rerri- 
torio mexicano, y aplicables á los casos que se presenta- 
ran, las disposiciones contenidas en el titulo II del libro 
IV del Código militar francés, quedando sujetos á la ju- 
risdicción de los consejos de guerra todos los individuos 
que como reos ó cómplices cometieran los crímenes ó 
delitos penados en el referido código." Las disposicio- 
nes de ese código, declaradas vigentes en México por el 
General en jefe del ejército invasor, fueron las que pro- 
digan la pena de muerte para la mayor parte de los 
delitos, y señalan términos breves y. perentorios para la 
formación de los procesos, dejando á los acusados sin 
defensa en la generalidad de los casos. 

El Prefecto superior político convocó á los vecinos de 
la ciudad notoriamente conocidos por sus ideas conser- 
vadoras y por sus simpatías á la causa de la intervención, 
para que levantaran la acta de adhesión al imperio que 
se trataba de establecer, como estaba prevenido que se 
hiciera en todas las poblaciones que fuera ocupando el 



390 HISTORIA DE SAN LUIS 

ejército francés ó su aliado el de mexicanos que defen- 
día dicha causa. Esos vecinos se reunieron en Palacio 
el día 4 de Enero de 1864, y aprobaron los siguientes 
artículos: 

"i" Se reconoce ser la voluntad de la Nación, el voto 
que emitió la junta de notables en Méjico, constituyén- 
dolo en Imperio, y llamando á ocupar el trono del mis- 
mo al ilustre Fernando Maximiliano de Austria. 

"2° Se reconoce como Gobierno lejítimo de la Nación, 
la Regencia del imperio. 

"3" El Departamento de San Luis consigna un voto 
de gracias al Emperador de los franceses y la Empera- 
triz Eugenia, por haber salvado á Méjico con su podero- 
sa intervención, de la anarquía que la aniquilaba. 

"Económicos. 

"r La presente acta será firmada por todos los indi- 
viduos que tengan voluntad de hacerlo, para cuyo ñn se 
conservará abierta la suscricion por el término que juz- 
gue necesario el Señor Prefecto superior político del 
Departamento. 

"2'' Se dará cuenta de esta acta á la Exma. Regencia 
y al Exmo. Señor General en jefe del ejército franco- 
mejicano, por conducto del Exmo. Señor General D. 
Tomiás Mejía." 

Esta acta fué firmada por todos los antiguos reac- 
cionarios de San Luis, por el clero secular y regular 
y por los que en aquel tiempo eran conocidos por 
pancistas, es decir, los que no teniendo opiniones fijas, re- 
conocían á todos los Gobiernos que de hecho se estable- 
cían en el país, con tal de obtener de ellos algunas ven- 
tajas, ya en negocios de agio, contratas, etc., ó en obte- 
ner empleos que les proporcionara influencia ó modo de 
vivir según hasta donde alcanzaban sus ambiciones. 

Con motivo de haber pedido á México el Gral. Mejía 
seis hermanas de la caridad para que vinieran á asistir 



HISTORIA DE SAN LUIS 391 

en el Hospital Militar á los heridos del día 27 de Diciem- 
bre, las señoras de San Luis elevaron una solicitud á 
dicho jefe pidiéndole que estableciera definitivamente 
en la ciudad la institución de las Hermanas de la Cari- 
dad." El expresado General contestó que transmitía la 
petición á la Regencia, y ofreció apoyarla ante ésta y 
ante las superioras de las Hermanas. 

A consecuencia de esas gestiones se estableció en San 
Luis á los dos meses dicho instituto, permaneciendo 
hasta 1874 que por resultado de las adiciones y refor- 
mas á la Constitución Federal, decretadas en la época 
del Presidente de la República D. Sebastián Lerdo de 
Tejada, salieron expatriadas las hermanas de la caridad. 
En los diez años que tuvieron á su cargo los hospitales 
de San Luis, prestaron importantes servicios á la huma- 
nidad doliente, y su conducta pública y privada nada 
dio que decir en su contra. 



392 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 2Í>° 



SUMARIO. 



l'i'imeras tropas francf sas en San Luis.— Salen para Zacatecas. — Humillación á lt>s 
imperialistas. — Uaile en Palacio. — Maximiliano pone condici(.)nes para aceptar- 
el trono. — El Sr. 1). Darío Reyes, Prefecto superior político. — Di.spersos de las 
tropas derrotadas. — Llegan á Mateliuala. — Manifestación hostil y escandalosa 
contra el Presidente Juárez y el Ministro de la Guerra. — Serenida(i <lel Presi- 
dente. — 8e les impone á los sediciosos. — .Juárez y su gabinete salen para el Salti- 
llo. — Lt)s imperialistas salen de San T>uis. — Cartas de Doblado y (íonzález Orte- 
ga al Presidente. — El (iobei'nador Villanueva sale de iVIatebuala con sus em- 
pleados y fuerza del Estado. — En el camino es vilmente asesinado. — Es el '2° 
(¡obernador de San Tau's que tiene ese trágico fin. — Detalles del crimen.— El 
Coronel Vega reasume los mandos político y militar. 



La primera tropa francesa que pisó la ciudad de San 
Luis Potosí el día 13 de Enero de 1864 fué la brigada 
del Gral. Castagny, compuesta de mil hombres de lastres 
armas. El siguiente día, 14, salió para Zacatecas, cuya 
ciudad estaba ocupada por fuerzas de los Grales. Dobla- 
do y González Ortega. A los pocos días llegó de guar- 
nición el 62 de línea á las órdenes del Coronel Barón 
Aymard, cuyo jefe tomó el mando militar de la plaza. 

Uno de tantos actos de humillación á que estuvo su- 
jeto el partido conservador imperialista, durante la inter- 
vehción francesa, fué el de que el mando superior de las 
armas, ya fuera en campaiña ó en guarnición, lo tenía 




D. DARÍO DE LOS REYES, PREFECIO SUPERIOR 
político DEL DEPARTAMENTO.- 1864. 



HISTORIA DE SAN LUIS 393 

siempre el jefe ú oficial francés cualquiera que fuera su 
grado, aunque hubiera jefe mexicano de más elevada 
categoría. Constantemente se veía en las guarniciones 
de los Departamentos y en las tropas expedicionarias que 
si el jefe de los mexicanos era un General ó Coronel, y 
el de los franceses un Capitán ó un Teniente, aquellos 
militaban subordinados á éstos. Hasta ese extremo lle- 
gó la falta de dignidad de aquellos hombres, por tal de 
vencer al partido liberal y de figurar ellos en los puestos 
públicos, en los que hicieron el papel más ridículo que 
darse pueda, burlados y humillados á cada paso por je- 
fes y soldados del ejército francés. 



* 

El Gral. Mejía fué obsequiado con un baile en Palacio 
la noche del 20 de Enero, al que concurrieron más de 
cien señoras de las familias de los imperialistas de San 
Luis y todos los partidarios del imperio, y el día 21 salió 
con su división rumbo al Norte para obrar en combina- 
ción de las fuerzas francesas que habían marchado de 
San Luis y Lagos sobre las tropas de Doblado y Gonzá- 
lez Ortega. A los pocos días salió también el Barón 
Aymard con una parte del 62 de línea. 



* * 



El 4 de Febrero se recibió en San Luis la noticia de la 
aceptación de Maximiliano al trono de México si las 
actas de los pueblos confirmaban el voto de la junta de 
notables. El día ^ se celebró solemne función de Iglesia 
en el templo del Carmen, con asistencia de las autorida- 
des imperialistas, Coronel Barón Aymard y oficialidad 
francesa. 

III. -50 



894 HISTORIA DE SAN LUIS 

El Sr. D. Darío Reyes, nombrado en propiedad Pre- 
fecto superior político del Departamento, llegó á la ciu- 
dad de San Luis y se hizo cargo del puesto el día 12 del 
citado mes. En la misma fecha expidió una proclama 
en términos prudentes y conciliadores. 



* 



Muchos de los jefes, oficiales y soldados de la divi- 
sión Negrete derrotada por Mejía en San Luis el 27 de 
Diciembre del año anterior, tomaron el camino del Nor- 
te, los primeros y los segundos para ir á alcanzar al Go- 
bierno y de los terceros una pequeña parte para ir con 
el mismo objeto y la mayoría para retirarse á sus casas 
ó desbandarse en distintas direcciones, huyendo del 
servicio de las armas. Esos dispersos se fueron por su 
camino y por el de Oriente, porque sabían bien que has- 
ta el Saltillo y hasta Tula no encontrarían tropas organi- 
zadas, cuyos jefes pudieran aprehenderlos para incorpo- 
rarlos otra vez á las illas. 

Los jefes y oficiales derrotados, en lugar de retirarse 
para Zacatecas donde podrían haberse incorporado á la 
división Doblado ó á la de González Ortega que allí es- 
taban reunidas, para seguir prestando sus servicios en la 
campaña, se dirigieron á Matehuala á presentarse al Sr. 
Juárez, creyendo tal vez que el Presidente tendría en la 
Tesorería mucho dinero, y que los llevaría agregados á 
los pocos funcionarios federales que por precisión para 
el despacho de los Ministerios iban con el Gobierno; 
pues aunque también lo acompañaban otras personas 
éstas eran las que por sus opiniones políticas y por fa 
posición que ocupaban en el partido liberal, se veían 
precisadas á emigrar de los lugares ocupados ó que iban 
á ocupar los franceses ó las tropas mexicanas interven- 
cionistas, pero esas personas viajaban por su cuenta y 



HISTORIA DE SAN LUIS 895 

con sus propios recursos, sin llevar ningún empleo ni 
carácter oficial. 

Los diputados al Congreso de la Unión y los Magistra- 
dos de la Suprema Corte que salieron de México con el 
Gobierno, en virtud del decreto que dispuso que San 
Luis fuera la capital de la República mientras que estu- 
viera ocupada la ciudad de México por los invasores, 
solamente en San Luis trataron de reunirse para funcio- 
nar los Poderes Legislativo y Judicial, pero ninguno de 
los dos llegó á tener quorum, antes bien disminuía el 
número diariamente, porque muchos de esos funciona- 
rios salían para los Estados cercanos, con el fm de huir 
del peligro, y otros, los más, se volvían para México á 
reconocer al Gobierno de la intervención y á solicitar un 
lugar entre los servidores del Imperio. 

Lps jefes y oficiales derrotados que llegaron á Mate- 
huala, pasaban de doscientos, yendo entre ellos los 
Grales. Negrete, Quesada y Alcalde, los Coroneles eran 
seis, y los demás, hasta doscientos ocho, de los grados 
descendentes hasta subtenientes. Todos se presentaron 
al Ministro de la Guerra Gral. D. Juan Suárez Navarro, 
quien después de conferenciar con el Presidente Juárez, 
les hizo saber: que después de la acción del día 27 que 
sufrió un desastre la división Negrete, debían haber 
marchado á presentarse al Gral. Doblado como jefe de la 
División del Centro y el más inmediato al lugar de los 
sucesos; que el Gobierno no tenía en Matehuala en que 
ocuparlos, ni sobre la marcha para la frontera, para don- 
de sólo llevaba una escolta de cien hombres; que se de- 
volvieran á encontrar al Gral. Doblado que ya iba cerca 
de Matehuala, y que el Gobierno, haciendo un sacrificiOi 
los auxiliaría ese mismo día con cuatro días de haber, 
para que en el acto salieran á su destino. 

Toda esa gente recibió los auxilios ofrecidos, pero ni 
ese día ni los tres siguientes cumplieron la orden del 
Gobierno. Los Generales mencionados no estuvieron 
comprendidos en ella, porque además de que por su 



.M96 HISTORIA DE SAN LUIS 

categoría no debían de recibir órdenes para la continua- 
ción de la campaña, sino del Secretario del ramo, habían 
ido á Matehuala llamados por el mismo Secretario para 
asuntos del servicio. 

Tres días después, el Ministro de la guerra ordenó que 
los doscientos jefes y oficiales referidos tomaran el rum- 
bo que mejor les conviniera, dándoles sus respectivos 
pasaportes. 

Esa medida provocó una sedición. Se reunieron esos 
jefes y oficiales, que en otras circunstancias habrían sido 
todos procesados por insubordinados, y acordaron ir en 
la noche á atacar á Juárez y al Ministro de la Guerra. 
El Sr. Juárez estaba alojado en la casa de D. Zeferino 
Flores, de los principales vecinos de;Matehuala. El Mi- 
nistro supo oportunamente la resolución de los oficiales 
disgustados y mandó doble guardia al alojamiento del 
Presidente. Este señor, al enterarse de aquellos suce- 
sos, ordenó al Ministro que retirara toda la guardia y 
quedó la casa nada más con los tres ayudantes del Sr. 
Juárez, tres asistentes y dos mozos del Sr. Flores. 

A las seis y media de la tarde llegó el Ministro de la 
Guerra, avisando al Sr. Juárez que los sediciosos no tarda- 
ban en llegar á la casa, y que iba á recibir sus órdenes. 

El Sr. Flores le indicó que sería conveniente que cam- 
biara en el acto de casa, para evitar las molestias que 
aquel acto de insubordinación pudiera causarle, que él lo 
acompañaría á otra casa de su confianza y de vecino 
respetable, en la que podría estar con seguridad las ho- 
ras ó el rato que durara aquel desorden, y que luego 
volverían otra vez á su casa. 

El Sr. Juárez á todo se negó, diciendo que no era de- 
coroso que tuviera que huir de unos cuantos revoltosos; 
que tenía la seguridad de que no se atreverían á atentar 
contra su persona, pero que si tal cosa sucedía, tenía el 
deber de afrontar cualquiera situación peligrosa, que 
precisamente en eso andaba y que era lo mismo morir 
allí que más adelante. 



HISTORIA DE SAN LUIS 897 

En esos momentos se dejaron oír los gritos de los 
escandalosos en toda la calle; á los pocos momentos 
llegaron al frente de la casa gritando mueras al indio 
Juárez y á D. Juan Suárez Navarro. El zaguán estaba 
abierto por disposición del Presidente, pero no se atre- 
vieron á entrar. El desorden y los mueras seguían en la 
calle. Entonces el Sr. Juárez salió al zaguán y avanzó 
hasta la banqueta: y con aquella serenidad que tanto lo 
distinguía se dirigió á la multitud diciéndole: " Aqiii está 
el indio liidre{" ¿ha merecido su conducta alguna manifes- 
tación popular de indignación? 

Los alborotadores al ver á Juárez y oírlo que hablaba, 
se callaron guardando profundo silencio. De entre la 
multitud salió una voz, sin saberse de quien fue, que 
dijo: "Tenemos hambre, y el Gobierno nos manda al ca- 
mino á perecer." Esa voz fué poco á poco secundada 
por otras muchas que se oían entre el gentío. 

El Sr. Flores había aprovechado esos instantes para 
preguntar al Sr. Juárez qué cantidad necesitaba para ha- 
cer algún pago á aquellos oficiales. El Sr. Juárez con- 
testó que el Sr. Núñez podría informar. 

Y dirigiéndose á los sediciosos les dijo: que el día si- 
guiente se les auxiliaría con lo que fuera posible en 
aquellas circunstancias, que el Gobierno no podía ofre- 
cerles emplearlos en las partes donde se estableciera, 
sino recomendarlos á los Generales con mando en las 
diversas zonas donde militaban: que sólo para este ob- 
jeto podían ir adonde estuviere el Gobierno, aunque 
bien podían solicitar esa recomendación por escrito 
acompañando á la solicitud los documentos que exige la 
ley. Se despidió de aquel grupo amenazante, entrando 
á sus habitaciones acompañado del Ministro de la Gue- 
rra, de sus ayudantes y del Sr. Flores. Al siguiente día 
este señor consiguió con algunos de sus amigos un 
préstamo de ^10,000 y se los llevó al Ministro de Ha- 
cienda quien dispuso que los recibiera el Tesorero y 
expidiera los recibos correspondientes. Con esa suma 



:39<S HiSTOHIA DE SAx\ LUIS 

se pagó una quincena á los jefes y oficiales mencio- 
nados. Unos salieron inmediatamente para diversos 
puntos, otros esperaron que el Gobierno continuara su 
marcha para seguirlo y otros se quedaron en Mate- 
huala. El Sr. Juárez y sus Ministros salieron de Ma- 
tehuala para el Saltillo el día 5. 

Los oficiales que se quedaron en esa población empe- 
zaron luego á cometer muchos abusos en ella. Cinco días 
después de la salida del Sr. Juárez, el Gobernador 
Villanueva expidió una orden para que todos los ofi- 
ciales que no pertenecieran á las fuerzas del Estado, 
y estaban allí sin colocación, salieran de la población 
dentro de 24 horas á más tardar, porgue por su mala 
conducta no se podían tolerar. 



* 



El Coronel español D. Florentino López, al servicio 
del Gobierno de la intervención, salió de San Luis con 
una sección de tropas en persecución de los liberales dé 
los pueblos del Norte. El Sr. Juárez al llegar al Saltillo, 
recibió carta de los Grales. Doblado y González Ortega 
en las que le pedían que renunciara la Presidencia de la 
República. Vidaurri envió una comisión á felicitarlo y á 
pedirle lo mismo. El Sr. Juárez se negó en términos 
enérgicos. 

El Coronel López ocupó á Matehuala y Catorce, y des- 
pués emprendió la persecución de la brigada de San Luis 
que quedó al mando del Lie. D. Francisco de P. Villa- 
nueva, Gobernador y Comandante militar del Estado. 

El Coronel D. Sostenes Rocha, de los derrotados en 
San Luis, mandaba el Batallón de Zapadores, que acabó 
en la batalla dispersándose la mayor parte de los solda- 
dos. El Coronel llegó á Matehuala acampanado única- 
mente de su señora. 



á 



HI8T0KIA DE SAN LUIS 899 

Al siguiente día el Gobernador Villanueva lo nombró 
jefe de un Batallón de San Luis que estaba organizándo- 
se. El mismo funcionario salió de Matehuala, rumbo al 
Norte, el 23 de Enero, llevando 3^0 soldados de infante- 
ría, ^o de caballería y 3 cañones. Lo acompañaban po- 
cas personas de los militares y empleados. El día 27 el 
Sr. Villanueva y sus compañeros fueron víctimas de una 
traición ejecutada por D. Santos Pinilla, Administrador 
de la Hacienda de la Soledad. 

El Coronel D. Lorenzo Bosch refiriéndose á testigos 
presenciales, refirió el trágico suceso del modo siguiente: 

"El martes 26 de Febrero llegó Villanueva á Soledad 
con 3 cañones y 300 hombres, no estando allí D. Santos 
Pinilla que estaba en Acuña; pidió alojamiento y pasó 
allí la noche sin causar daño. Pero á la madrugada el 
Coronel Quesada y el Comandante Rueda se cogieron á 
mano armada los caballos muy buenos de Pinilla y los 
de Goyeneche en número de 11 á 12. 

"El Gobernador se incomodó y procuró devolverlos, 
lo que sólo consiguió hacer con ^ ó 6, y escribió á las 2 
de la mañana del miércoles 27 una carta á Pinilla avisán- 
dole el suceso y comprometiéndose á pagarlos ó devol- 
verlos ese día en Tanquesillos. 

"Salieron de Soledad á la madrugada con rumbo á la 
Miquihuana y á las 3 ó 4 leguas se le sublevó toda la in- 
fantería capitaneada por los sargentos. — El Coronel D. 
Sostenes Rocha se apoderó de los cañones y les tiró á 
los infantes que contestaron á balazos, consiguiendo dis- 
persarse todos con sus armas, dejando al Gobernador y 
á los jefes y oficiales con cuarenta hombres nada más. 

"Siguieron su marcha hasta el Borrego, rancho de So- 
ledad, rumbo á Miquihuana, yendo el Gobernador por 
delante, á distancia de un cuarto de legua de la artillería 
con unos cuantos oficiales y empleados. Con los caño- 
nes Rocha, Quesada y Rueda, y el resto de la fuerza. 

"A medio día vio él Gobernador que marchaba á su 



400 HISTORIA DE SAN LU18 

encuentro una partida de gente armada como de sesenta 
hombres á caballo, y mandó al Comandante D. José Al- 
varez á reconocerlos. Este les dio el <jquién vive? y 
contestaron Rifleros de Nuevo León y Libertad. El Go- 
bernador y su comitiva se alegraron y con toda confian- 
za se metieron entre ellos saludándolos. Villanueva pre- 
guntó por el Sr. D. Santos Pinilla sospechando que venía 
entre aquellos hombres. Pinilla le contestó y le pregun- 
tó si era el Gobernador Villanueva, quien se dio á cono- 
cer diciéndole: "ya escribí á V. esta mañana de Soledad 
diciéndole, que una parte de mi fuerza se sacó los caba- 
llos, pero de cualquiera manera arreglaremos." Enton- 
ces Pinilla le dijo: "el modo de arreglar es otro con V., que 
es un jefe de bandidos." — Villanueva le suplicó lo oyese, 
pero Pinilla lo hizo que se apeara del caballo, y que él y. 
sus doce acompañantes entregaran las pistolas y caba- 
llos. Hecho esto, Pinilla disparó, con la misma pistola 
de ' Villanueva, un balazo al desgraciado Gobernador, 
quien ya herido le dijo: "Por Dios, Sr. Pinilla, no me 
mate V., ya le he dicho que todo se arreglará." — Pinilla 
no contestó, sino disparándole á boca de jarro los otros 
cinco tiros de la pistola, y ya caído le dijo á D. Antonio 
Alvarez: "Acabe V. de matar á ese bandido," lo que Al- 
varez hizo con otro balazo. 

"Después mató Alvarez al Capitán D. Lucio Lara ama- 
rrándolo primero á una palma, y como el Tesorero del 
Estado D. Rafael Vega huyó como pudo, montado en un 
buen caballo con silla plateada lo cazó otro de los peones 
de Pinilla y lo mató por detrás. A otro oficial, D. Pablo 
Yáñez, le dieron en el cuerpo dos balazos y tres heridas 
de machete, de las cuales heridas se curó en Matehuala." 

Los vecinos del Valle de Purísima que fueron á dar 
auxilio contra una partida de ladrones, según la comuni- 
cación de Pinilla, viendo que presenciaban y autorizaban 
un hecho espantoso contra un Gobernadory contra jefes 
y particulares conocidos, comenzaron á reclamar y se 



HISTORIA DE SAN LUIS 401 

opusieron á que los dependientes de Pinilla cumplieran 
su orden de asesinar á los demás compañeros del Go- 
bernador Villanueva. Defendieron de ser asesinados á 
los Sres. D. José Dionisio Bello, Secretario de Gobierno, 
los jóvenes Julián y Norberto, hijos del también asesi- 
nado Gobernador D. Julián de los Reyes, D. Andrés 
Vargas, D. Calixto Sánchez, el Comandante Alvarez y 
otros infelices á quienes igualmente lograron salvar, lle- 
vándolos en calidad de prisioneros al Valle y á Acuña. 

Como la artillería no vio el suceso porque estaba lejos 
y encajonada en una hondonada, no auxilió á Villanue- 
va, pero algún disperso avisó al Coronel Rocha, quien 
sacó las piezas, las subió á un alto y les disparó algunos 
cañonazos que hicieron huir á Pinilla, Alvarez y todos los 
suyos para el Valle y Acuña, dejando tirados los cadá- 
veres que algunos de los soldados de Rocha echaron en 
un carretón que dirigieron para el Valle, donde les die- 
ron sepultura. 

Este suceso causó tanta impresión en esa Villa que 
hasta los> partidarios de Pinilla y de Alvarez los acusaron 
públicamente de asesinos, por lo que ellos se fueron á 
Soledad temiendo un motín en su contra. 

Los oficiales de la brigada imperialista del Coronel D. 
Florentino López, que llegó al Valle, gritaron que no iban 
á defender asesinos, por lo que Pinilla salió violentamen- 
te y furioso contra dichos oficiales. 

* 

Después de ese trágico acontecimiento, el Coronel D. 
Lorenzo Vega, como jefe más caracterizado, dio parte al 
Gobierno general del atentado de que fué víctima el Go- 
bernador y de que reasumía los mandos político y mili- 
tar. El Gobierno contestó de conformidad, y le ordenó 
que expedicionara en los pueblos de Oriente, con cuyo 
motivo el Coronel Vega se dirigió á Rioverde y Ciudad 
del Maíz. 

III.— 51 



402 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 27 



SUMARIO. 



Maximiliano acepta el trono. — He celebra en San Luis. — Corto ISIarcial francesa en 
8an Luis. — Vidaurri se subleva contra Juárez. — INIaxiiuiliano descnibana en 
Veracruz. — Mejía derrota á Doblado en ]Mateiuuila. — Reseña de la batalla. — 
Otros sucesos (íe ^Monterrey. — Maximiliano llega á México. — Sus primeras leyes 
desagradan al partido conservador.— Bazaine asciende á Mariscal. — Vidaurri y 
Quiroga se adineren al imperio. — Visita de Maximiliano al interior de la Repú- 
blica. — Corte Marcial mexicana. — Acuerdo del Gobierno de Juárez en Cliihua- 
bua. — Otros decretos de ^Maximiliano. 



Entre las noticias de ultramar traídas por el paquete 
inglés, vino la que dirigió D. José María Gutiérrez Estra- 
da á la Regencia, avisándole que Maximiliano estaba 
próximo á partir para México. En la Catedral metropo- 
litana se cantó un solemne Tedeum, se hicieron otras 
fiestas y el Ayuntamiento acordó arreglar lujosamente 
un palco en el Teatro Nacional para Maximiliano y su es- 
posa. En San Luis también hubo Tedeum é ilumina- 
ciones. 

Maximiliano aceptó definitivamente el trono tomando 
el título de "Emperador por la gracia de Dios y de la vo- 
luntad del pueblo." En su misma residencia de Miramar 
nombró Ministro de Estado á D. Joaquín Velázquez de 




MAXIMILIANO. 



HISTORIA DE SAX LUIS 403 

León y expidió un decreto liaciendo cesar la Regencia 
del Imperio, y nombrando Lugar-teniente del mismo al 
Gral. D. Juan N. Almonte. Notificó su advenimiento al 
trono á las cortes europeas, se embarcó en Trieste á bor- 
do de la fragata de guerra austríaca "Novara" el día 14 y 
salió el 20 de Civita-Vechia. 

Con nuevas tiestas y Tedeum se celebró esa noticia 
en México y San Luis. El Arzobispo Sr. Labastida cantó 
el Tedeum y el Gral. Bazaine mandó que al llegar al país 
Maximiliano se le hicieran los mismos honores que al 
Emperador de los franceses. 

Considerando Bazaine legitimado todo lo hecho en 
México con la aceptación y venida de Maximiliano, expi- 
dió un decreto para que las Cortes Marciales juzgaran y 
sentenciaran á la última pena á todos los prisioneros que 
se les hicieran á los disidentes aún á los que sólo hubiera 
contra ellos indicios de pertenecer d bandas armadas. 

La Corte Marcial francesa se estableció en San Luis á 
principios de Abril, siendo las primeras víctimas que en- 
vió al patíbulo en un mismo día, el 9 del propio mes, 
Gregorio Martínez, Isabel Nieves, Romualdo Cortés, An- 
tonio Zúñiga, Andrés Ontiveros y Carlos Vázquez, acu- 
sados de haber pertenecido á bandas de disidentes. 



•5* * 



En la frontera, los sucesos tomaban un aspecto alar- 
mante. Con motivo de disposiciones dictadas por el Sr. 
Iglesias, Ministro de Hacienda del Sr. Juárez, para que 
ingresaran á las rentas federales los productos de la 
Aduana de Piedras Negras, se cambiaron comunicaciones 
enérgicas el mismo Ministro y D. Santiago Vidaurri, opo- 
niéndose éste á las órdenes del Gobierno general, y cali- 
ficando en sus notas á los juaristas en términos duros. 
El Gral. Doblado, recientemente llegado del Saltillo con 



404 HISTORIA DE SAN LUIS 

SU división, de Zacatecas, cuya ciudad abandonaron, á 
los franceses el mismo General y González Ortega, reti- 
rándose éste rumbo á Durango, avanzó sobre Monterrey 
con 1,500 hombres. El Sr. Juárez también salió llegan- 
do con su tropa que lo acompañaba el día 1 1 de Febrero. 
Vidaurri, que ya maquinaba rebelarse contra el Gobierno 
federal, pretextó que las fuerzas de Doblado cometían 
desórdenes en la ciudad y atacó con las suyas un cuartel, 
apoderándose de algunas piezas de artillería; se situó en 
la ciudadela y colocó tropas en el Obispado y en los 
suburbios. 

El Sr. Juárez entró el día 12. Lo visitó Vidaurri con-' 
viniendo ambos en que la fuerza de Doblado se retirara 
al Saltillo. Vidaurri invitó al Sr. Juárez á que se queda- 
ra en Monterrey, á lo que este señor no accedió. El Go- 
bierno del Sr. Juárez declaró á Nuevo León en estado de 
sitio y se pasó de él al de Coahuila. El Sr. Juárez vol- 
vió á establecer el Gobierno en el Saltillo. 

Invitado Vidaurri por Bazaine para reconocer el Impe- 
rio, abrió registros para que los pueblos expresaran su 
opinión. El Sr. Juárez hizo marchar nuevamente sobre 
Monterrey la división Doblado. Este General atacó y 
tomó dicha plaza impidiendo por esa vez que Vidaurri 
consumara su traición. El jefe fronterizo abandonó Mon- 
terrey, sacando una corta fuerza, la que se le pronunció 
en Aldama; él logró escapar, acompañado de su hijo y 
algunos amigos, pasando el río Bravo. El Sr. Juárez en- 
tró á Monterrey el día 2 de Abril. Las autoridades de 
Brownsville entregaron al Secretario de Vidaurri D. Ma- 
nuel García Rejón, que fué pasado por las armas. 






La división Doblado salió del Saltillo para el interior 
con objeto de detener y presentar batalla si era posible, 
á la división Mejía que se dirigía para la frontera. Este 




EMPERATRIZ CARLOTA AMALIA. 



HISTORIA DE SAN LUIS 400 

jefe fué oportunamente auxiliado por el Coronel francés 
Aymard con quinientos hombres del 62 de línea, le pre- 
sentaron acción á Doblado en Matehuala el día 17 de 
Mayo, y este General fué derrotado. 

Ésa batalla fué tan importante que tuvo como funesta 
consecuencia para el Gobierno liberal, la pérdida de los 
Estados fronterizos y la huida del Gobierno del Sr. Juá- 
rez hasta Chihuahua y Paso del Norte. 

Si el Gral. Doblado hubiera ganado la batalla, Mejía y 
Aymard habrían tenido que volverse á San Luis, y como 
en toda la línea ya no había tropas francesas ni imperia- 
listas, pues la división de Castagny había marchado para 
Zacatecas, fraccionándose para Aguascalientes y Duran- 
go, el Gral. Doblado, triunfante, habría avanzado sobre 
San Luis obligando á ¡Vlejía y á Aymard á retroceder has- 
ta Querétaro y Guanajuato. 

Por lo muy importante de esa acción de guerra, inser- 
tamos íntegra, á continuación, una interesante reseña, 
escrita por un antiguo y respetable vecino de Matehuala. 
el Sr. D. Agustín Soberón, padre de nuestro apreciable y 
distinguido amigo el joven Dr. D. Miguel Rodrigo, quien 
nos ha hecho el favcr de prestarnos esos curiosos apun- 
tes y otros del mismo señor su padre, que en forma de 
efemérides registró durante catorce años, apuntes todos 
relativos á Matehuala, pero que nos han servido bien por 
estar algunos ligados con sucesos de San Luis, y con 
generales de la República. 

La reseña de la batalla mencionada es la siguiente: 

"En la noche del Lunes 16. recibió aviso el Gral. Me- 
jía q. Doblado, Antillon y Carv^ajal (D. Antonio) con 18. 
cañones., 30. carros y 4.000 hombres de Infantería bien 
organizada y caballería bien montada,' emprehendió la 
marcha del Valle de Purísima á 11^. leguas, Oriente de 
esta, con intención decidida de atacarlo: en el momento, 
á las 9. de la noche, dio sus ordenes y salió de esta Vi- 
lla su División compuesta de 3.600 hombs. de Infantería 



4()ñ HISTORIA DE SAN LUIS 

y poca caballería con 6. piezas rayadas de á 4. y 6; de 
montaña, á formar su campo al Oriente del Cementerio 
de esta Población, casi á tiro de fusil, en donde pasaron 
la noche sin novedad los cuerpos de infantería r'2"y 3" 
de Sierra Gorda, Cazadores, Fijo de Sierra Gorda, Vo- 
luntarios de Querétaro, Seguridad Pública de S. Luis y 
2. Escuadrones á pie, tambn. de S. Luis. La caballería, 
compuesta del 10" Regimto. (de 200 hs.) y las guerrillas 
García, Montejano y Almanza (otros 150. entre los 3;) 
permaneció escalonada desde el Cerrito de D. Zef? Flo- 
res, á I 'A leguas al Oriente, hta. el campo en obser- 
vación. 

"El Gral. en Gefe y su segdo. el Gral. D. Rafael 01- 
vera, permanecieron en su alojamto. toda la noche; y el 
Gral. D. Florentino López con el Gral. Mayor Coronel 
D. Antonio Gayón, estuvieron en el campo desde las do- 
ce de la noche. Doblado la pasó en S. José y la Viuda, 
i: legua mas al Oriente del Cerrito. 

"Nada ocurrió de nuevo, habiendo amanecido el mar- 
tes 17. en calma aparente; pero el Gral. Mejía recibió 
aviso á las 10. de la noche que el Coronel Barón Ay- 
mard con el 62. de Línea, el Escuadrón de Cazadores de 
África y 6. cañones saldría á las 2. ó 3. de la mañana de 
la hac" de la Presa para llegar á tomar parte en la acción 
si Doblado atacaba. 

"Este Sor. emprehendió su marcha por el Cerrito á la 
madrugada con todo su tren, y sus guerrillas comenza- 
ron desde las 6. de la mañana á batirse con las del Gral. 
Mejía desde el Cerrito; estas se replegaron tiroteándose 
hacia esta Villa, sufriendo algs. pérdidas ambas. 

"A las 8; comenzó la Caballería Liberal, mandada por 
Carvajal y Arredondo á presentarse por el repetido Ce- 
rrito en partidas considerables y todo el grueso de la 
fuerza entró ya en el camino para esta, á la vista, con su 
artill^ y carros. 

"Desde el amanecer estaban ya el Gral. Mejía con el 
Gl. Olvera y su Estado Mayor en el Campo preparando 



HISTOIUA DE SAN LUIS 407 

la batalla, y ya los ele Doblado venían desplegándose en 
columnas estableciendo baterías en la cerca de piedra 
del Arroyo de Cuatro Palos, en una linea de Norte á 
Sur á un cuarto de legua de distancia de la División 
Mejía, cuando á las 8>< de la mañana llegó el Coronel 
Aymard con su fuerza compuesta de 700. homb. de Inf" 
del 62,, — 120. cazads. de África, de Caball", y 4. cañones 
de 24 y 12 rayados y de montaña con sus dotaciones y 
10 carros de parque, tiendas y víveres. — El Gral. Mejía 
vino con unos Ayudantes de Campo á encontrar á les 
franceses y acompañar al Corl. Aymard ásu alojamiento 
en casa de D" Dolores Huerta: lo dejó allí y volvió á es- 
cape al Campo. 

"La tropa Francesa quedó libre para comprar víveres 
en la plaza y tiendas como lo estaban haciendo, cuando 
á las 9>^, estando ya puestas las fuerzas de Doblado en 
batalla, se tiró el primer cañonazo por el Gral. López en 
la derecha del Gral. Mejía, al q. contestaron los Liberales 
pausadam^: y después de un cuarto de hora, se rompió 
el fuego de cañón muy nutrido en ambas líneas. 

"Al oir los franceses el primer cañonazo se reunieron 
en la Plaza de la Parroquia y marcharon ppr la Calle del 
Campo Sto. á salir á los Tanquitos y situarse á la dere- 
cha de la Villa mands. por el Corl. Aymard q. recorrió la 
linea con el Gral. en Gefe. 

"Dentro de la población quedó una reserva de 300 
franceses y mejicanos con el Ten^ intérprete D. Carlos 
Delvésque, y los panaderos del 62 y cazds. haciendo 
pan en las Panaderías del Moro y del Progueso, por or- 
den del Presidr del Ayuntamiento D. Zeferino Flores. 

"Doblado con parte de sus Batallones y Artillería qui- 
so flanquear la línea del Gl. Mejía dirigiéndose mas al 
Norte, rumbo al Ojo de Agua, mientras su Caballería 
emprehendía casi igual movimiento por el Oriente y 
Sur; pero Mejía lo observó: cambió de frente por los Po- 
treros, tras la hcda. del Pueblo con las piezas y parte de 
su Infantería al Norte, al mismo tiempo q. los del 62. 



408 HISTOIÜA DK 8AN LUIS 

cargaron al Oriente, y los Cazadores de África, sable en 
mano sobre la caball" de Carvajal, lo mismo que la del 
Gral. Mejía compuesta del lo. al mando del Corl. Bosch 
y las guerrillas, García, Almanza y Montejano. 

"La carga de los mejicanos y franceses fué tan terri- 
ble, queá pesar del fuego tan nutrido de la Ini" Liberal, 
en poco ya tomó el bat*'" de Cazadores las piezas gran- 
des de Doblado, con su Comande, el Teñe. Coronel Dn. 
Salvador Iglesias á la cabeza, llevando la bandera en la 
mano porq. observó que su cuerpo (Cazadores) flaquea- 
ba un poco. 

*'E1 Gral. López con el Bat'"' de S. Luis y uno de los 
Escuadrones que iban á pie, hizo prisionero al Corl. D. 
Vicente Herrera con todo el Bat"" 4'' Ligero de Guana- 
juato qe. se rindió; y la Bandera de dicho cuerpo, la to- 
mó el Teñe. Coronel D. Sostenes Montejano, habiendo 
muerto el oficial abanderado q. quiso salvarse con ella y 
defenderla. 

"Rechazado Doblado en toda la línea, huyó con Car- 
vajal, Antillon y todos los de Caballería rumbo al Cerri- 
to á las io>^ de la mañana, perseguidos de cerca por 
algunas piezas de Montaña mejicanas, por los Cazadores 
de África y la Caballería de Mejía que los fueron hacien- 
do prisioneros, lanceando y acuchillando hta. San Anto- 
nio, 4 ó <? leguas de esta. 

"El Gral. Mejía en persona fué hasta el Cerrito y volvió 
á mediodía dejando concluido todo: tomadas 18 piezas 
de Artillería de. varios calibres, y de montaña, 500. y 
tantos cajones de parque, de cañón y de fusil, 20 y tan- 
tos carros, 1,200 prisioneros, porción de Gefes y Oficia- 
les, 300. y tantas muías, mas de 700. fusiles y porción 
de cosas mas. 

"Entre los prisioneros cayó un americano joven, rubio, 
alto y robusto que era Ingeniero y dirijía la artill?, y en 
el mismo campo fué fusilado, lo mismo que un oficial 
joven Salazar de Morelia, prisionero de los franceses en 
Puebla: este se indultó en esta Villa en Enero último, se 



HISTORIA DE SAN LUIS 409 

embriagó y lo pusieron de soldado en el i" de Sierra 
Gorda que mandaba el Te. Corl. Balderas: después llegó 
hta. Sargento y se fugó del Venado llevándose la Guar- 
dia, viniendo ahora de Teniente, por lo que fué pasado 
por las Armas, en el cuartel del m" Balderas. 

"La División Mejía perdió como 8o. muertos y loo. y 
pico de heridos: Los franceses del 62. 20. muertos y 
18. heridos, Cazadores de África 3. muertos y 6. heridos. 

"Un Coronel Villa de los de Carvajal, muy conocido 
por ser algo cojo, y mayor de ordenes fué muerto en la 
mañana cerca del Cerrito, de un balazo que le tiró el Te. 
Corl. Montejano y arrastrado hta. cerca del Campo Sto., 
en represalia del Comande. Ramírez de la guerrilla Gar- 
cía, á q? el de Carvajal mató y arrastró tamb° 

'*E1 Gral. en Gefe Mejía con su valor y serenidad de 
costumbre dirijió todo, hizo veces hasta de Artillero y se 
espuso á ser víctima de su arrojo en lo mas reñido del 
combate. 

"Su segundo el Gral. Olvera, D. Rafael, que mandaba 
la izquierda, recibió en la tetilla izquierda una bala 
ya fría que solo le ocasionó una pequeña raspada é infla- 
mación; pero no lo dio á conocer hasta después del 
combate. 

"El Coronel García (pierna de palo) que se batió á 
caballo valientem^ recibió dos heridas. 

"Toda la división combatió con igual valor que los 
franceses, cuya Artillería no tuvo necesidad de dispa- 
rar un solo tiro, pues mas de 300. q. empleó la Divi- 
sión Mejía, fué con 5. pzas. rayadas y las 6. de mon- 
taña, habiendo quedado inútil una rayada desde el 
principio de la acción porq. le mataron un Artillero de 
3 que tenía de dotación. 

"A la una y media de la tarde volvió el Gral. Mejía 
con el Gl. Olvera y su Estado Mayor siendo recibs. con 
repiques, salvas y general regocijo: entraron poco antes 
grandes partidas de prisioneros Infantes del i" 3'' y 4'' Li- 
gero de Guanajuato y algunos del i. Bat"" de Coahuila. 



410 HISTORIA DE SAN LUIS 

"De las 3. de la tarde en adelante entró la Infant" de la 
División y parte de la Artill" aprehendida con muchos 
prisioneros, mandada la Columna por el Gral. López. 

"Después entraron los demás cañones hta. el núm" de 
18., caro" algunos de ellos; y toda la tarde estuvieron 
levantando el campo. 

"Hubo varios episodios dignos de recordarse como 
son, q. el Coronel Aymard al ver al Teñe. Corl. Monteja- 
no con la bandera en la mano entre el humo y las balas, 
lo abrazó y felicitó y tomándola el m" Coronel la presen- 
tó al 62: arengándolos y ecsitándolos á imitar tan valien- 
te ejemplo de un Gefe Mejicano: luego le volvió la 
Bandera. 

"Un soldado de Caballería de Carvajal aguardó lanza 
en mano á un Cazador de África: este dio tan terrible 
sablazo al Liberal que lo hizo caer al suelo: el francés 
siguió el alcanze de otros creyendo haber acabado con 
su enemigo; pero este se levantó herido, montó á caba- 
llo, siguió al Cazador y le dio un lanzazo por detrás en 
una pierna: el francés se volvió sobre él, repitió los sa- 
blazos hta. q. lo pasó del vientre con el sable y cayó de 
nuevo el Liberal, repitiéndose la escena de seguir el Caza- 
dor el alcanze de otros, cuando nuevam*" se sintió lancear 
por la espalda; pero esta vez mas gravem^ Poseído de 
rabia el francés se volvió y entonces se trabó una pelea 
entre ambos hta. que el Liberal quedó vencido por ter- 
cera y iilf"' vez pues quedó muerto; pero el Cazador 
quedó incapaz, ya de seguir combatiendo y se volvió: — 
Este suceso lo refirió el Conde de Beaullincourt, Capitán 
Comand^'' del Escuad" de Cazad^ de África. 

"El Abanderado del 4"" ligero de Guanajuato defendió 
su Bandera hta. morir, habiendo antes mal herido á ba- 
yonetazos al Ten^ Domínguez, de la CabalT del Gral. 
Mejía que la había agarrado: después la quitó Montejano. 

"El ten' Coronel D. Antonio González, del Estado 
Mayor de Doblado, fué hecho prisionero herido; y como 
había pertenecido mucho tiempo á la División Mejía, á 



HISTORIA DE SAN LUIS 411 

q" se le desertó hace como dos años llevándose una partida 
de fuerza de Cabllería y causando la muerte del Coronel 
D" Ramón Marroquín: el Gral. Mejía lo mandó disponer 
y encapillar en la mañana del i8. para fusilarlo á las 4. 
de la tarde. González le escribió una carta suplicatoria 
para q. le concediera la vida aunq. lo tenga en prisión el 
resto de ella; pero nada consiguió, hasta que reunidas 
D"" Josefa Cárdenas de López (Esposa del Gl. López) 
D" Gertrudis Arbide de Barrenechea, D'' Carlota N. de 
Lavin y D^ Vidala Castro de Soberón, entraron al cuarto 
del Gral. y le suplicaron tanto, q. consiguieron la revo- 
cación de la sentencia, conservándolo preso hasta nue- 
vas órdenes sin faltar al consejo de guerra. 

"El mismo día 18. se supo que Doblado, Antillon, 
Carvajal y otros Gefes y Oficiales huyeron después de 
la derrota por S^ Antonio y el Valle y solo los acompa- 
ñan 100. y tantos de Caballería, pues todos los demás se 
dispersaron por Vacas, Pactonia y el Puerto de la Carne. 
— Estuvieron en el Valle de Purísima pocas horas y si- 
guieron para Soledad con unos carritos en que llevaban 
dinero y equipages. 

"Supo hoy el Gral. Mejía que una fuerza de mas ó 
menos consideración estaba ayer en el Salado: mandó 
esploradores y resultó q. aunq. había estado, huyó al sa- 
ber la derrota de los suyos. 

"En la noche de hoy 18. dan el Gral. Mejía y los de- 
mas Gefes de la División un baile en casa de doña Jo- 
sefa Contreras al Barón Aymard y su oficialidad: estuvo 
concurrido habiendo salido el Barón á la i. de la mañana 
para alistar la marcha de su Brigada rumbo al Venado 
por falta de agua y pasturas en esta. 

"El Viernes 20. á las 3. de la mañana salen los fran- 
ceses con su trenp** la Presa, llevándose unos 20. heridos 
y dejando como otros tantos muertos, perdieron tam- 
bién dos caballos asoleados y uno de bala de cañón, de 
los Cazadores de África. 

"Siguen recogiendo porción de muertos que los entie- 



412 HISTORIA DE SAN L UIS 

rran donde se hallan por estar ya corrompidos hta. la 
Viuda. 

"Un soldado aprehendió una caja de papeles de Do- 
blado y un D. Fran'" P. de León q. está nombrado Sup- 
prefecto de Catorce: los vende en varias Tiendas y por 
ellos se sabe por listas de revista del 5 del corr' en Va- 
negas y otros documentos, q. eran los hombres de Do- 
blado cerca de 4,000. 

"Cartas y documtos. que comprometen á varios de 
esta, S. Luis y otros puntos, son recogidos por los 
Orales. Mejía y López. 

" — Sábado 21: Salen de esta para el Venado los Ba- 
talP i" 2"" 3" de Sierra Gorda al mando de sus Comand'' 
D. Valentín Mota, D. Bernabé del Peral y D. José Balde- 
ras. — El Batallón Voluntarios de Querétaro mand" por el 
Comand' D. Silviano Mier y el 10° de Caballería al man- 
do del Coronel D. Lorenzo Bosch. — 19: piezas de batalla 
rayadas y antiguas y 12. bomberos de Montaña al mando 
del Coronel D. José M" Cabello y del Capitán D. Ramón 
González (a) de Valde. 24. carros cogidos el 17. — 15. 
carros de la División con el parque de ella, 300. y pico 
de muías de Doblado y porción de útiles de zapa y 
Maestranza &. y un carro fragua de Artillería. 

"Conducen para S* Luis 38. Gefes y Oficiales prisio- 
neros, pues los Soldados quedaron agregados á todos los 
cuerpos de la División q. aumentó cerca de 1,600. hom- 
bres armados y sin armas. 

"Domingo 22: — A las 9: de la mañana, después de oir 
Misa, q. dijo el Capellán en el Portal del Ayuntamiento 
salen para el Venado los Orales. Mejía y Olvera y Mayor 
Oral. Coronel Gayón, con los Batallones Fijo de Sierra 
Gorda al mando de su Corl. D. Felipe Tinajero, Cazado- 
res, al mando del P Coronel D. Salvador Iglesias (de 
812 h' c/uno) las guerrillas de D. Ramón Garcia (el Cojo) 
D. Sostenes Montejano y D. José Almanza, y tres piezas 
de montaña. 

"Queda de Comandte. militar de esta Línea el Oral. 



HISTORIA DE SAN LUIS 413 

D" Florentino López con 2. Escuadrones del Regimto. de 
S. Luis P. y el Batallón de Seguridad pública del mismo 
nombre con tres bomberos de montaña. 

"Quedan en el Hospital 80. y tantos heridos y 20. y 
tantas enfermos en la Escuela y casa de Antonia Aguirre 
al cuidado del médico militar D. Mariano Valdes y un 
Ayudante. 

"Con la batalla del 17. quedó destruida la fuerza prin- 
cipal con que contaba por este rumbo el Gob:' de Juárez 
y destruida la del Gob'' D. Lorenzo Vega en Tula el 20 
d/c en la madrugada por el Comand'' Araujo, q. los sor- 
prendió haciendo prisioneros á D. Agustín Barragán, mu- 
chos Gefes y Oficiales y 200. y pico de soldados. Vega 
pudo escaparse, huyendo p" Victoria." 






El 28 de Mayo se presentó á la vista de Veracruz el 
vapor Themis, anunciando la llegada de la fragata de 
guerra austriaca "Novara" que conducía á Maximiliano y 
á su esposa. A las pocas horas se avistó dicha fragata. 
En la tarde felicitó á bordo el Gral. Almonteá Maximilia- 
no, y al siguiente día desembarcó el Archiduque. 






El Gral. Negrete formó otra división con los restos de 
la de Doblado y nuevas fuerzas que sacó de Monterrey, 
pudiendo detener la marcha de Mejía para Nuevo León. 
Dispuesta por Bazaine la campaña en forma de la fronte- 
ra, coníló su dirección al Gral. Castagny, quien llegó á 
San Luis con 1,500 soldados franceses á mediados de 
Julio. Salió de esta ciudad el 29 del mismo mes for- 



414 HISTORIA DK SAN LUIS 

mando sobre el camino una fuerte división con las fuer- 
zas que conducía y las de los jefes Mejía y Aymard. Al 
aproximarse á Monterrey abandonó la ciudad el Gobier- 
no liberal, dirigiéndose por el desierto para la ciudad de 
Chihuahua. El Coronel Quiroga hostilizó en Santa Ca- 
tarina á las pocas tropas que acompañaban al Presidente 
y disparó algunos tiros sobre el coche del Sr. Juárez. 



* 



Maximiliano llegó á México el 12 de Junio, siendo re- 
cibido con suntuosos festejos que le preparó el partido 
político que lo hizo venir al país. De cada Departamen- 
to salieron comisiones á felicitarlo, y á arreglar la parte 
de adorno de las calles que les tocó. La comisión de 
San Luis fué presidida por D. Francisco J. Bermúdez, y 
según se dijo en la prensa, el arco triunfal que por San 
Luis se puso en la calle de Plateros, fué notable por su 
costo y el buen gusto en su formación. 

Maximiliano desde que desembarcó en Veracruz, trató 
de conquistar' el cariíio del pueblo mexicano, manifes- 
tándose tanto él como su esposa, agradecidos á la recep- 
ción que se les hizo en el camino y en la, capital. Pro- 
curaba halagar á los mexicanos adoptando los usos, cos- 
tumbres y vestidos del país, en cada población por 
donde pasaba hacía que de su caja particular se diera al- 
guna cantidad regular de dinero para beneficiar un hos- 
pital, un hospicio, ó familias pobres vergonzantes. De- 
mostraba particular interés por la raza indígena y la fa- 
vorecía también con bastante frecuencia. En San Luis 
se recibió el día i $ la noticia de la llegada á México de 
Maximiliano. Se solemnizó tres días, recibiendo el Pre- 
fecto superior político en nombre de Maximiliano, las fe- 
licitaciones que le presentaron los funcionarios, corpora- 
ciones y empleadoos públicos. El día 16 se dio un gran 



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1 1 ISTOHI A IH: 8AX LUIS 41.' 

baile en Palacio, siendo de notar que la oficialidad fran- 
cesa que concurrió estuvo poco galante con las señoras, 
y con ios mexicanos no alternaron para nada. 

Maximiliano dio á conocer desde los primeros actos de 
su Gobierno que no marcharía de acuerdo con el anti- 
guo programa del partido conservador; sino que, al con- 
trario, desecharía los principales puntos que lo form.aban, 
y que eran los que constituían la bandera y credo políti- 
co de ios hombres que tanto habían trabajado para fun- 
dar en México la monarquía. 

A los pocos días de sentado en el trono expidió varias 
leyes sobre cultos y revisión de operaciones de desa- 
mortización de bienes eclesiásticos, confirmando con tal 
acto las leyes expedidas sobre esa materia por el Go- 
bierno del Sr. Juárez. Declaró religión de Estado la ca- 
tólica, apostólica, romana, y decretó la tolerancia de las 
demás religiones. 

Esas leyes disgustaron, como era natural, al partido 
conservador intransigente, algunos de sus hombres que 
profesaban por convicción los principios vulnerados, se 
retiraron del Gobierno imperial, y empezaron á murmu- 
rar de la conducta política de Maximiliano. En los corri- 
llos que formaban ios disgustados, lamentándose del 
chasco que habían llevado, prodigaban injurias y epíte- 
tos sarcásticos ai Archiduque, á quien llamaban El Em- 
peorador. 

Maximiliano creyó que en el partido conservador neto 
no podría desarrollar el plan de Administración que ha- 
bía formado; llamó á su Gabinete á los liberales mode- 
rados, y algunos del partido liberal puro perdieron la fe 
en el triunfo de la causa constitucional, se alucinaron con 
las medidas dictadas por Maximiliano en sentido demo- 
crático, desertaron de su antiguo partido y se filiaron en 
el imperial. 

El Gral. Bazaine recibió en Agosto, como premio á sus 
servicios en la expedición de México, el bastón de Ma- 
riscal de Francia, con que lo agració Napoleón III. Fué 



416 HLSTOHIA I)K SAN LU LS 

felicitado por Maximiliano y por las autoridades impe- 
riales de la capital. 



* 



Por renuncia que hizo D. Nicolás Mascorro de la Pre- 
fectura Municipal, fué nombrado para desempeñarla el 
Sr. D. Pedro Diez Gutiérrez. Por igual motivo dejó la 
redacción del "Periódico Oficial" D. Pedro L. Llanas, y 
siguió redactándolo D. José Morillo. 

El 4 de Septiembre consumaron su traición á la patria 
y al partido á que habían pertenecido, el Gral. D. San- 
tiago Vidaurri y el Coronel D. Julián Quiroga, subscri- 
biendo una protesta de adhesión al Imperio en Salinas 
Victoria. 

Maximiliano hizo una visita oficial á varios Departa- 
mentos del inteVior, y pasó el 15 y 16 de Septiembre en 
Dolores Hidalgo. El Prefecto superior político de San 
Luis fué á dichía población, con objeto de acompañar al 
Emperador en las tiestas cívicas que allí se verificaron. 

Las cortes marciales francesas se ensañaron todo el 
año de i'864 contra los infelices mexicanos; principal- 
mente las de San Luis y Zacatecas, pronunciando sen- 
tencias de muerte en número extraordinario. Pero ya 
dijimos que la primera sentencia fulminada por la corte 
marcial de San Luis, alcanzó á seis individuos, y no pa- 
saba una semana sin que fueran llevados al patíbulo de 
cuatro á seis hombres, cuando menos. Como la terrible 
sentencia se imponía no solamente á los reos del orden 
común, sino también á los de delitos políticos, conforme 
al decreto de Bazaine, y estaban comprendidos en ellos 
hasta los que en cualquier tiempo hubieran pertenecido 
á bandas de disidentes, se dieron muchos casos de que 
se les aplicara dicha sentencia á hombres que en la re- 
volución habían sido cogidos de leva, que en la frontera 



HISTORIA DE SAN LUIS 417 

Ó en cualquier otro punto habían logrado desertarse y 
que habían vuelto á sus casas al seno de sus familias, de 
donde eran arrebatados para darles la muerte. Del 9 de 
de Abril al 16 de Diciembre de 1864 que funcionó la cor- 
te marcial francesa, pasaron de ciento veinte los infeli- 
ces que mandó matar. El 17 de Diciembre cesó la corte 
marcial francesa, entrando á ejercer iguales funciones la 
mexicana, compuesta del Gral. D. Manuel Calvo, Presi- 
dente. Vocales D. Manuel Echeverría y D. José María 
Facha, y Comisario relator D. Ignacio Villasana. 

A fmes del año vino á San Luis el Gral. D. Anastasio 
Parrodi, á encargarse del mando de la guarnición mexi- 
cana, por nombramiento que en su persona hizo el Go- 
bierno imperial, y durante el mismo año salieron dos 
conductas de caudales para Tampico, por valor de más 
de cuatro millones de pesos, remitidas por comerciantes 
de San Luis, Guanajuato y Zacatecas. 



En consejo de Ministros celebrado en la ciudad de 
Chihuahua, se decidió que el período constitucional del 
Sr. Juárez expiraba hasta el ^o de Noviembre de 186^. 
Este señor expidió un manifiesto á la Nación el i" de 
Enero de dicho año, expresando que se prorroga la du- 
ración de su Presidencia por presentarse circunstancias 
no previstas en la Constitución. 

El Ayuntamiento imperial de 186^ introdujo la impor- 
tante mejora del alumbrado de gas carbónico, en lugar 
del aceitillo que se había usado desde 1827 que se esta- 
bleció en San Luis el alumbrado público por iniciativa 
del inolvidable Gobernador D. José Ildefonso Díaz de 
León. Los primeros aparatos de gas se colocaron en lo? 
faroles de la plaza principal el día i" de Enero, y en los 
meses de Marzo y Abril se extendieron á las principales 



418 HISTORIA DE SAN LUIS 

calles de la ciudad. Ese alumbrado subsistió hasta que 
fué reemplazado con la luz eléctrica de arco, usándose 
todavía en las calles y barrios adonde ésta no alcanza y 
aun en el centro de la ciudad, cuando por algún acciden- 
te falta la eléctrica. 






El Gobierno de Maximiliano expidió con fecha 3 de 
Marzo un decreto autorizado con las ílrmas de todos sus 
Ministros, haciendo una nueva división territorial del 
país en cincuenta Departamentos. El de San Luis Poto- 
sí fué dividido en dos, siendo capital de uno la ciudad 
de San Luis y del otro la de Matehuala. Se le segregaron 
además al antiguo de San Luis Potosí, algunos ricos te- 
rrenos del Oriente, agregándoselos al Departamento de 
Querétaro, y cuyos terrenos han quedado hasta la fecha 
perdidos para nuestro Estado por abandono de nuestro 
Gobierno. En seguida de ese decreto expidió otro el 
mismo Maximiliano estableciendo en el Imperio ocho di- 
visiones militares. La ciudad de San Luis fué señalada 
para cuartel general de la tercera, y á ella pertenecían los 
Departamentos de Fresnillo, Matehuala, Tamaulipas, Que- 
rétaro y Guanajuato, siendo General en Jefe el de Divi- 
sión D. Anastasio Parrodi. 

El Archiduque se enajenaba cada día más la confianza 
y simpatías del partido conservador que lo había traído 
al trono. La posición política que ese príncipe guardaba 
era bien comprometida. Sus opiniones particulares lo 
inclinaban á favor de las ideas liberales, y se ha visto 
que desde un principio sancionó y adoptó en su Gobier- 
no las principales leyes que ocasionaron la sangrienta 
guerra de los tres años. Con esa conducta se alejaron 
de su lado algunos de los prohombres del bando monar- 
quista, rodeándolo el partido moderado que siempre ha 



HISTOIñA DE SAN LUIS 



41 í) 



sido el más perjudicial para la Nación. El liberal, aunque 
viera alhagadas sus ideas con las providencias guberna- 
tivas del Archiduque, no podía en ningún caso sostener- 
lo, en primer lugar por su calidad de extranjero usurpa- 
dor del poder público, y apoyado por una nación extraña 
injustamente invasora de la nuestra; y en segundo, por- 
que ese partido tenía su jefe reconocido en el Presidente 
Juárez, que dentro del territorio de la República empu- 
ñaba la bandera de la libertad é independencia. 



420 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 28* 



SU3ÍARl(>. 



Aninelita el disgusto tle 1oí< iinpeniilistas, — La prensa «le Maximiliano delieiule las le- 
yes que éste expidiú. — Suspensión «le un peri<3(lieo imperialista. — VA (¡ral. frail- 
ees Douay y el Comisario Herrera llegan á San Luis. —Dos bailes en ralacio. — 
KI (íral. bronóz.— Complemento tle la liisturia de la Catedral. — El (iobierno fe- 
deral iKimbra ííobernador á I). .Tuan Bustamante. — Dos < íobernadores en el Es- 
tado. — Mal ('omportamient<3 de los franceses en las casas donde eran alojados.— 
Las familias los veían eon repugnancia. — La Martinica en San Lilis. 



La ley sobre el matrimonio civil y la orden para que 
los cementerios volvieran á la Administración é inspec- 
ción de la autoridad civil, acabaron de desagradar á los 
conservadores, persuadiéndose que bajo el Gobierne de 
Maximiliano no lograrían que las cosas volvieran al esta- 
do que guardaban en las administraciones de los Orales, 
¿uloaga y Miramón. Uno de los periódicos considerado 
en aquella época como órgano del Archiduque, publicó á 
propósito de la ley de matrimonio civil, un artículo en el 
que se leen estos párrafos: 

"Bajo cualquier aspecto que el matrimonio sea visto 
en sus accidentes y relaciones temporales, debe recono- 



HISTORIA DE SA\ LUIS 421 

cerse como un principio de incontrovertible verdad que 
la autoridad civil tiene el deber de intervenir en su for- 
mación y el de vigilar por su estabilidad y firmeza, pres- 
tando todos sus auxilios para que la armonía de la socie- 
dad conyugal no se altere por los abusos de la fuerza del 
varón que domina, ni por los caprichos de la muger que 
sufre, y para que los hijos bajo los auspicios de una 
educación franca y racional adquieran el vigor necesario 
para sobreponerse á los excesos de las pasiones y abrir- 
se paso por el camino de la virtud hasta elevarse al ran- 
go de ciudadanos útiles á la sociedad. La repugnancia 
con que se ha visto la intervención de la autoridad civil 
en la celebración del matrimonio no es racional, sino el 
resultado de un capricho ó de una oposición sistemada 
á los decretos con que se ha establecido la ref<jrma. 

"Nadie debe dudar que los ministros de la religión han 
autorizado y afirmado con sus bendiciones el lazo con- 
yugal, porque la iglesia católica es la que ha luchado con 
sublime constancia y feliz éxito para sostener sin man- 
cilla la santidad del matrimonio, que es la mas segura 
garantía del bien de las familias y la primera piedra sobre 
que debe cimentarse la verdadera civilización; pero esta 
verdad no destruye la fundamental de la institución del 
matrimonio que por la naturaleza de sus principios y re- 
laciones, participa de dos aspectos, el temporal que está 
bajo la inmediata inspección de la autoridad civil, y el 
eterno que corresponde á la eclesiástica; y ya que Jesu- 
cristo nos legó esa importante prenda y que quiso se re- 
conociesen los derechos de la autoridad civil, cuando ha 
dicho; dad al César lo que es del César y d Dios lo que es 
de Dios, muy audaz y demasiado estúpido debe ser el 
que directa ó indirectamente se proponga contrariar la 
ley por la que S. M. 1. ha mandado poner en fuerza y vi- 
gor la que establece las solemnidades del matrimonio 
civil, tan fecundo en felices resultados y tan necesario 
para que la unión del varón y la muger no aparezca ante 
la ley como un amancebamiento punible, sin las garan- 



422 HISTORI A DE SAN LUIS 

tías y beneficios que se conceden principalmente en ob- 
sequio de los hijos que serían vistos como espurios y 
privados de los derechos y prerrogativas que se conce- 
den á los legítimos, si los padres descuidaran de suje- 
tarse á las solemnidades prescritas por la ley, y las au- 
toridades no vigilaran para inculcar á los ciudadanos la 
obligación que tienen de cumplirla." 

El periódico imperialista "La Monarquía" suspendió su 
publicación después de haber recibido dos advertencias, 
por los artículos que publicaba contra las leyes expedi- 
das por Maximiliano; diversas comisiones de' imperialis- 
tas se presentaron al Archiduque pidiéndole que suspen- 
diera los efectos de aquellas hasta que hubiera un arre- 
glo con Roma, pero Maximiliano no atendió esas peticio- 
nes, llevó adelante el cumplimiento de las leyes de Re- 
forma, y dijo que si el Papa no aprobaba lo hecho en 
México, le importaba muy poco. 

El Mariscal Bazaine mandó establecer dos grandes di- 
visiones militares, formadas con la mayor parte de las 
tropas extranjeras invasoras, designando á la ciudad de 
San Luis Potosí para centro de una de ellas. Nombró 
General en Jefe de la de San Luis á Douay, cuyo perso- 
naje llegó á encargarse del mando el 1 1 de Agosto. 

En los primeros días de Octubre llegó también D. Ni- 
canor Herrera con el carácter de comisario imperial de 
Guanajuato, Querétaro y San Luis, y el día 14 del mis- 
mo mes el Gral. Douay obsequió á la sociedad potosina 
con un baile en Palacio, que le fué después correspondi- 
do con otro en el propio edificio. 

En Diciembre fué llamado á México por el Gobierno 
imperial el Gral. Parrodi, y vino á reemplazarlo en el 
mando de la 3" división el Gral. D. Carlos Oronóz. 



HISTORIA DE SAN LUIS 423 



Durante el año de 1865, el Sr. Reyes, Prefecto supe- 
rios político hizo un viaje á México, habiendo con tal 
motivo diversos cambios en el mando interino de las 
Prefecturas política y municipal. 

* 

En otro lugar consignamos ya los datos históricos que 
pudimos conseguir de la fundación de nuestra antigua 
Parroquia, las reformas que posteriormente se le hicie- 
ron y dejamos pendiente nuestra narración en la época 
en que fué elevada al rango de Catedral. Los siguientes 
apuntes completan la reseña histórica de la Catedral. 

Luego que el Sr. Barajas llegó á San Luis y tomó po- 
sesión de la mitra, proyectó la recomposición del templo 
que hasta entonces había sido iglesia Parroquial, y que 
conforme á lo dispuesto por el Pontífice Pío IX, en su 
breve de ^i de Agosto de i8^4' quedó elevada al rango 
de Iglesia Catedral. 

La nave principal de la Parroquia llegaba nada más 
hasta el altar mayor; detrás de éste, y dividida por 
gruesa pared, estaba la sacristía con entrada por la calle 
que en ese tiempo llevaba ese nombre, y hoy es 4^* de 
Morelos. El primitivo proyecto de compostura se limitó 
á derribar la sacristía y sus accesorios, para colocar el 
coro á espaldas del altar mayor como se acostumbra ac- 
tualmente en las nuevas catedrales. 

Esa obra se comenzó el 1° de Julio de 185^ sin contar 
el Sr. Barajas con más recursos que los donativos de! 
vecindario, de muchos y pocos recursos, y las faenas de 
la clase proletaria para acopio de toda clase de materiales. 

Dentro de los años de 1857 á 1860, cuatro veces se 
suspendieron los trabajos por falta de recursos ó por los 
sucesos de la guerra civil de aquellos tiempos, creyén- 
dose que la última suspensión sería sin esperanzas de 
que la obra se pudiera continuar. 



424 HISTOIUA DK SAN LUIS 

Estando desterrado del país el Sr. Obispo Barajas, el 
Sr. D. Rafael Aguirre, acaudalado vecino de San Luis, 
hizo presente al Cabildo eclesiástico, en Agosto de 1862, 
la buena disposición en que se hallaba para que á sus 
expensas se siguiera trabajando en la reedificación de la 
Catedral. Se aceptó el ofrecimiento y continuó la obra 
el día r8 del citado mes. El 24 de Octubre del propio 
año falleció el Sr. Aguirre, pero la Sra. Vda. dofía Refugio 
Santos Coy de Aguirre, siguió inmediatamente propor- 
cionando sumas considerables para la continuación de 
los trabajos. Ya entonces se hicieron éstos extensivos 
á levantar todas las bóvedas de las naves laterales á la 
misma altura que tenían las déla principal, desaparecien- 
do el gran defecto que á primera vista se notaba en la 
construcción del templo. Por segunda vez la Sra. San- 
tos Coy de Aguirre suministró más dinero, y á la vuelta 
del Sr. Barajas del destierro, algunos vecinos de la ciu- 
dad dieron también considerables recursos. Con éstos 
se terminaron las obras de reparación empezadas, las 
composturas de todos los altares y la construcción de 
otro dedicado á las imágenes de Jesús, María y José 
costeado exclusivamente por los esposos Aguirre. 

Todas las obras emprendidas para convertir á la anti- 
gua Parroquia en Catedral, quedaron terminadas á fines 
de Diciembre de 186^, habiendo tenido un costo de más 
de $70,000, en cuya suma están incluidos $7,650.00 va- 
lor del órgano que todavía existe costeado por la repe- 
tida Sra. Santos Coy de Aguirre y $3.000.00 que importó 
el reloj, colectados entre los vecinos de la ciudad por el 
Cura entonces de Ahualulco y después canónigo D. 
Jesús Gordoa. Las obras de recomposición las dirigió 
el presbítero, antes carmelita, D. Ambrosio Rivera de 
Peredo, y las del dorado de altares el Cura del Valle de 
San Francisco, hoy Villa.de Reyes, D. Atanasio Ruiz, 

El 20 de Enero de 1866 fué la consagración del tem- 
plo, habiendo sido el consagrante el Obispo de Linares 
Dr. D. Francisco de P. Verea. 



HISTORIA DE SAN LUIS 425 



El cuarto obispo de la Diócesi, Dr. D. Ignacio Montes 
de Oca y Obregón, que en 191 o todavía la gobierna,^ ha 
hecho importantes mejoras de utilidad y de ornato á la 
Iglesia Catedral y actualmente tiene en construcción la 
otra torre de la que solamente había el cubo desde que 
se fabricó la fachada. 

Probablemente no habré terminado la impresión de 
esta obra cuando ya esté concluida esa torre, teniendo 
ya entonces el primer templo de San Luis una hermosa 
vista á la plaza principal y jardín Hidalgo. 






Tal vez porque el Gobierno del Sr. Juárez no recibiera 
oportunas y frecuentes noticias de las operaciones que en 
los Partidos de Oriente emprendiera el Coronel D. Lorenzo 
Vega, ó porque creyó más conveniente al buen servicio 
público y al mejor éxito de la campaña, encomendar á otra 
persona el Gobierno y Comandancia militar del Estado 
de San Luis, nombró para ambos cargos en Junio de 
1864, al Sr. D. Juan Bustamante. No sabemos si al Sr. 
Vega se le dio el aviso oficial correspondiente, si éste no 
llegó á su poder, cosa muy fácil por la inseguridad en 
los caminos, ó si el Sr. Vega á pesar de haberlo recibido, 
no qiiiso desprenderse del mand() en la zona donde lo 
ejercía. El caso es, que durante algún tiempo el Estado 
tuvo dos Gobernadores, uno en los Partidos de Oriente 
y otro en los del Norte, aunque el Sr. Bustamante no 
ejercía el mando en territorio del Estado, porque todo el 
Norte del mismo estaba ocupado por los invasores. 

El resto del año de 1864 y todo el de 1865 no hicieron 
cosa notable en favor de la causa que defendían los dos 
Gobernadores Bustamante y Vega. A principios de 
1866 apareció en los pueblos del Oriente el Gral. D. 
Aureliano Rivera, con una fuerza que hizo subir á 1,300 
III.— 54 



42() HIí^TOHIA Y)K SAN LCIS 

hombres. El día 9 de Marzo se tiroteó esa brigada en el 
Cañón de la Morita con tropas del imperio francesas y 
mexicanas que mandaba el jefe conservador D. Franciso 
Araujo. Los liberales se retiraron para Tamaulipas, re- 
gresando á pocos días á Ciudad del Maíz al abando- 
nar esta ciudad los imperialistas. 

La permanencia de los soldados franceses en San Luis 
Potosí, dio ocasión á que el pueblo potosino manifestara 
una vez más, su amor al suelo natal y su odio á los invaso- 
res extranjeros, cualquiera que sea la nacionalidad á que 
éstos pertenezcan. Con excepción de los interesados en 
el triunfo de la intervención, los habitantes de San Luis no 
cultivaron relaciones de amistad con los oficiales y sol- 
dados de Napoleón 111; ni en las casas donde se obligaba 
á sus moradores á dar alojamiento á los oficiales, eran 
éstos tratados con cortesía permitiéndoles que visitaran 
á las familias. Se les señalaba su habitación según la 
categoría del alojado, en cumplimiento de la ley respec- 
tiva, y entraba y salía como en un hotel, sin recibir nin- 
gunas muestras de consideración. También ellos no 
procuraban conquistar el aprecio de las familias; las mo- 
lestaban cuanto podían, exigiendo servicios muy supe- 
riores á su posibilidad, y varios casos se dieron de que, 
abusando de la espada que ceñían y de» la impunidad 
que disfrutaban debida á que la acción de las autorida- 
des mexicanas no les alcanzaba, cometieron faltas graves 
en las casas donde estaban alojados, y algunas veces 
atentaron contra el honor de las señoras. 

El desprecio y despotismo con que los militares fran- 
ceses, veían á los mexicanos, aun á los mismos indivi- 
duos del partido conservador, los hacía cada vez más 
odiosos á todas las clases sociales, con la diferencia de 
que la alta y la media, comprendían la triste situación en 
que se encontraba el país, y esperaban el remedio de 
donde tenía que venir, ayudando cada uno, en su esfera, 
y como se lo permitían sus circunstancias, á que el país 
sacudiera el ominoso yugo que lo agobiaba; mientras 









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HISTORIA DE 8AX LUIS 427 

que la clase pobre, sin medir las fuerzas de que dispo- 
nía, ni calcular las consecuencias de sus arrebatos, se 
dejaba llevar de los impulsos de su patriotismo y de la 
indignación que le causaba la presencia del soldado ex- 
tranjero en el país y la tiranía que éste hacía pesar 
sobre ella; por cuya causa se verificaban frecuentemen- 
te riñas entre soldados franceses y hombres de nuestro 
pueblo, llevando por lo general los primeros la peor 
parte: pero estos resultados siempre eran funestos, 
porque indignadas las autoridades francesas de que fue- 
ran muertos, heridos ó golpeados sus Soldados, castiga- 
ban con rigor y sin piedad á los autores de los heridos y 
golpes, y si no habían sido aprehendidos, decretaban la 
prisión de toda la familia y parientes, y muchas veces 
hasta la de todos los vecinos de la manzana ó barrio en 
que los agresores vivían, y eran llevados á la Martinica 
donde sufrían crueles tratamientos. 

En todas las ciudades que ocupaban los franceses es- 
cogían un edificio que prestara las seguridades conve- 
nientes para cárcel. A ese edificio se complacían en lla- 
marlo La {Martinica, y en él encerraban á los presos políti- 
cos y á todos los que se les antojaba, sin más jueces y sin 
más leyes que su sola voluntad. Muchos de los des- 
graciados que iban á esa cárcel salían de allí para el pa- 
tíbulo, para el destierro ó permanecían en ella el tiempo 
que quería el jefe superior francés. 

El edificio que en San Luis escogieron los invasores 
para esa prisión, fué la actual cárcel de mujeres, ó de 
recogidas como es más conocido. Las reos fueron 
cambiadas al antiguo Mesón de San Francisco. En la 
fachada de aquella pusieron el rótulo de La Martinica, y 
es de pública notoriedad que en ella se atormentaba ho- 
rrorosamente á los infelices presos. El cepo de campa- 
ña y los azotes diariamente se aplicaban, y con bastante 
frecuencia.se daba también otro castigo ó pena. Colo- 
caban al sentenciado en el centro de un estanque con la 
agua suficiente para cubrirlo hasta el cuello. Lo ama- 



-tas HISTORIA DE SAN LUIS 



rraban de tal modo que no pudiera cambiar de postura 
ni moverse en ningún sentido, y así lo tenían desde seis 
horas hasta cuatro días, según la gravedad del delito ó 
falta que querían castigarle. Muchos de esos hombres 
no pudieron resistir semejante crueldad y sucumbieron 
á las enfermedades que les producía tan prolongado en- 
friamiento. 






HISTORIA DE SAX LUIS 429 



CAPITULO 20° 



SUMARIO. 



El pueblo busca la venganza. — Frecuentes riñas entre los soldados franceses y el pue- 
blo. — Enérgica y digna conducta de un oñcial p<»tosino. — ('ampaña en los Par- 
tidos de Oriente. — La encarga el Gobernador Bustamante á jefes distinguidos del 
Ejército. — Aureliano Rivera, González Ortega y Escandón. — Escobedo ataca á 
una brigada francesa en Matehuala. — Combate siete horas y se retira. — Otro 
combate contra La Presa y Guadalupe. — Napoleón III avisa á Maximiliano que 
retira de México las tropas y los auxilios pecuniarios. — Viaje desgraciado de la 
esposa de Maximiliano á París y Roma. — Orden de Bazaine para la reconcen- 
tración del ejército francés en ^léxico. — Maximiliano .se retira á Orizaba. — Con- 
ferencia con los Ministros y Consejeros. — Vuelve á México. — Cambios de funcio- 
narios imperialistas en San Luis. — Inauguración en San Luis de la línea tele^ 
gráfica. — Sirvió inmediatamente para obtener un indulto. — Los Generales 
franceses abusando de la fuerza armada se llevan el aereolito de Charcas. — Los 
franceses y los imperialistas abandonan á San Luis. — Lo ocupa la brigada 
Aguirre del ejército del Norte. — Aguirre nombra Jefe Político y Ayuntamiento 
de la capital del Estado. 



El pueblo se vengaba de la manera que podía de tan 
arbitrarios y crueles tratamientos, ya provocando riñas 
con los soldados franceses en lugares apartados del 
centro de la ciudad, ya buscándolos en las cantinas ó 
pulquerías para echarlos fuera ó quitándoles á las muje- 
res públicas que solían acompañarlos. 

Un día hubo un baile casero en una de las calles del 
barrio de la Perlita, con motivo del cumple-años de un 
sombrerero, dueño de la casa. La reunión era bien cor- 



430 HISTORIA DE SAN LUIS 

ta, seis ú ocho mujeres y diez ó doce hombres. Como 
á las cinco de la tarde se presentaron doce soldados 
franceses, se hicieron dueños del baile, no permitiendo 
que ninguno de los concurrentes se parara á bailar. 
Estos al principio se condujeron con prudencia, dejaron 
que las mujeres bailaran con los franceses permanecien- 
do ellos de simples espectadores, en la creencia de que 
los subditos de Napoleón 111 se retirarían después de 
bailar cuatro ó cinco piezas; pero luego dieron sobre el 
vino que había para los convidados, y después empeza- 
ron á enamorar á las mujeres y á querer obligarlas á 
otras pretensiones. Esas faltas graves ya no pudieron 
soportarlas los hombres que estaban presentes, y parán- 
dose de su asiento el dueño de la casa, reclamó enérgi- 
camente al soldado que más sé excedía. 

Este por toda contestación dio una bofetada al som- 
brerero, y entonces se pusieron en pie los demás mexi- 
canos para defenderlo; los otros franceses, como era 
natural, se fueron al lado de su paisano, y se generalizó 
la más terrible riña á puerta cerrada. El resultado fué, 
que desarmados los franceses de sus marrazos, fueron 
vencidos en aquella lucha, saliendo muy golpeados cua- 
tro de ellos en precipitada fuga, y quedando en la casa 
tres muertos y cinco heridos que no pudieron huir. De 
los mexicanos resultaron un muerto y dos heridos, y 
previendo que no tardarían en ser todos aprehendidos 
abandonaron la casa, llevándose álos mexicanos heridos, 
que los dos lo estaban levemente, sacando de ella unos 
soir.breros que el artesano tenía en compostura y los 
objetos de más valor que entre todos pudieron llevar. 
Los cadáveres de los franceses los echaron al pozo y^los 
heridos quedaron tirados en la pieza del baile. Concu- 
rrentes y músicos se refugiaron en el inmediato banio 
de Santiago. Poco después de media hora se presentó 
en la casa un piquete de infantería francesa, y no encon- 
trando en ella á ninguna persona, levantaron, los heridos, 
sacaron al corral los pocos muebles del sombrerero y les 



HISTORIA DE SAN LUIS 431 



prendieron fuego. Los cadáveres fueron extraídos del 
pozo hasta el siguiente día que los heridos y los otros 
soldados declararon que probablemente habrían sido 
muertos sus compañeros porque no parecían. 

Fueron reducidos á prisión el propietario de la casa y 
unos parientes del sombrerero que vivían á larga distan- 
cia y que ni siquiera habían concurrido al baile, amones- 
tados de que no saldrían de la Martinica hasta que en- 
tregaran al sombrerero y á los que estaban en su casa. 
Esos desgraciados sufrieron el martirio que en aquel 
tenebroso local se daba á los presos, los que después de 
algunos meses fueron puestos en libertad. 

El sombrerero tuvo que emigrar con su familia, y no 
sabemos si los otros mexicanos escaparon todos de ser 
después aprehendidos, ó si alguno cayó en las garras de 
los invasores. 






Escenas semejantes se repetían con alguna frecuencia. 
Otra vez se verificó otra de funestas consecuencias. El 
4 de Julio de 1865 entraron unos soldados franceses á 
una pulquería titulada "El Cariño" situada en la calle 
real de Tequisquiapám. No supimos el origen de la ri- 
ña que á poco rato se verificó entre mexicanos y fran- 
ceses, pero ella fué terrible poraue los primeros pasaban 
de cien y los segundos eran cerca de igual número. Los 
marrazos, los cuchillos y los tranchetes brillaban en las 
manos de los combatientes. Después de largo rato de 
pelear huyeron los franceses internándose á la ciudad y 
los mexicanos se retiraron por diversos rumbos de los 
barrios de Tequisquiapám y Santiago. De ambas partes 
hubo algunos heridos, pero ninguno de éstos quedó en 
el sitio de la pelea.. 

La alarma cundió hasta la ciudad cerrándose las casas 



432 HISTORIA DK SAN LUIS 



de comercio, y recogiéndose las gentes que transitaban 
por las calles á sus respectivas habitaciones. El jefe de 
la plaza ordenó que salieran patrullas de tropa francesa 
y mexicana á aprehender á los individuos que estuvieran 
en la pulquería del Cariño y á los que encontraran en los 
barrios citados que infundieran alguna sospecha, y que 
los entregaran al jefe del fortín que entonces había al 
terminar ía tercera calle del Apartado, de esquina á es- 
quina. A este jefe dio orden el superior de la plaza de 
que todos los presos que le fueran entregados por las 
patrullas, los pasara en el acto por las armas sobre el pa- 
redón del mismo fortín. 

Tan inicua y bárbara orden fué fielmente cumplida, 
pereciendo en dicho punto un gran número de mexica- 
nos, sin averiguación ni auxilios de ninguna especie. 

Con gusto consignamos un hecho honroso de un ofi- 
cial mexicano. El Capitán D. Jesús Orozco era el jefe 
de la patrulla mexicana imperialista; traía más de veinte 
presos, pero al ver el montón de cadáveres que estaba 
junto al fortín, y que el oficial francés estaba fusilando á 
los presos que recibía, aprovechó el momento en que 
otra patrulla francesa llegada antes que él, entregaba dos 
presos que eran ya conducidos al lugar del matadero, y 
mandando á sus soldados abrir illas, dio libertad á los 
que traía presos; luego marchó á tomar la calle de Mal- 
tos, hasta el Palacio, dando parte de lo que había hecho 
al Prefecto de policía, cuyo funcionario aprobó su con- 
ducta. Todos los cadáveres de aquellas víctimas fueron 
inhumados la misma noche en el cementerio de la ciu- 
dad, de suerte que muchas familias, cuando supieron la 
desgracia que había ocurrido á sus deudos, ya estaban 
éstos bajo de tierra. 

Omiti-mos referir otros sucesos semejantes que se ve- 
rificaron en la ciudad y principalmente en los pueblos 
suburbios, durante la intervención extranjera, porque 
basta á nuestro intento presentar como muestra los que 
hemos referido, para que el lector se forme idea del des- 



HISTOIUA DE ^^AX LUI S 4:^^ 

potismo de los invasores y de la repulsión que siempre 
tuvo hacia ellos el pueblo de San Luis. 

Puede asegurarse que muy raro sería el pozo de huer- 
ta de Tequisquiapám, Santiago y Tlaxcala, en el que no 
hubiera el cadáver de algún francés, vencido y muerto 
en lucha personal con individuos de ese pueblo. 



* * 



En el mismo mes de Marzo el Sr. Bustamante envió á 
los pueblos de Oriente á los Coroneles D. Julio M. Cer- 
vantes, D. Juan López y Teniente Coronel D. Carlos 
Fuero, para que levantaran tropas y con ellas hicieran la 
campaña en aquella zona. Esos tres jefes desempeña- 
ron perfectamente su cometido con actividad é inteli- 
gencia, sosteniendo diversos combates con los enemigos 
y conservando las poblaciones en obediencia del Gobier- 
no constitucional. Oíros jefes de menor graduación co- 
mo los Macías y Narváez también organizaron tropas en 
el mismo rumb© y prestaron servicios estimables. 

La desunión entre los Sres. Juárez y González Ortega, 
y entre sus amigos y partidarios, á causa del decreto que 
el primero expidió prorrogando el período presidencial, 
dio motivo á que en el interior del país se decidieran al- 
gunos jefes de fuerza armada por el Sr. Juárez y otros 
por el Sr. González Ortega. El Gral. Aureliano Rivera 
se puso del lado del segundo, y por consiguiente desco- 
noció al Gobernador Bustamante, que obedecía al Sr. 
Juárez. El Sr, D. Sostenes Escandón vivía en Rioverde 
alejado de los negocios públicos, cuando el Gral. Rivera 
teniendo en cuenta que dicho señor era el Gobernador 
constitucional en tiempo que el Gobierno general decre- 
tó el estado de sitio, lo excitó á que se pusiera al frente 
del Gobierno del Estado, reconociendo al Gral. González 
Ortega como Presidente interino en su calidad de Presi- 

m.— .-.5 



484 HISTOHIA 1)10 SAN LUIS 

dente de la Suprema Corre de Justicia. El Sr. Escanden 
se negó á esa pretensión, pero obligado bajo amenazas 
severas, según entonces se dijo, condescendió al í"in y 
asumió el carácter de Gobernador del Estado. El Sr. Ve- 
ga había ya desaparecido de la escena política, pero 
siempre quedaron como antes, dos Gobernadores libera- 
les en el Estado; uno en el Norte obedeciendo al Sr. Juá- 
rez, y otro en el Oriente reconociendo al Sr. González 
Ortega. 



* 
* * 



Los liberales habían obtenido ventajas de considera- 
ción sobre los imperialistas en los Estados fronterizos. 
El Coronel Escobedo, ascendido ya á General de Brigada, 
y encargado por el Gobierno de formar el Ejército del 
Norte, pudo reunir mil doscientos hombres con los que 
avanzó hasta Matehuala, atacando esa plaza el i" de Ma- 
yo de 1866, defendida por tropas francesas. El combate 
duró desde las once de la mañana ha^ta las seis de la 
tarde, que se retiró el Sr. Escobedo. El jefe superior 
francés de la plaza de San Luis Teniente Coronel Co- 
lonna d'Ornano hizo gran alarde de ese combate, dicien- 
do en su parte á Bazaine que los republicanos habían 
perdido 30 oficiales y gran número de soldados muertos, 
y que los franceses sólo perdieron dos soldados muertos 
y un herido. 

A los cuatro días hubo otro encuentro de una partida 
de caballería mexicana y otra fuerza francesa mandada 
por el Comandante de la Hayrié, entre la Presa y Gua- 
dalupe. El mismo d'Ornano dio parte de haber sido 
derrotada la tropa mexicana con pérdida de siete muer- 
tos y algunos heridos y prisioneros. 

Indudablemente que esos partes fueron exagerados 
porque el Gral. Escobedo continuó sus operaciones con 



HISTCmiA DE SAN LUIS 435 

buen éxito en los Estados de la frontera y las demás 
fuerzas mexicanas diseminadas en los pueblos del Norte 
y del Oriente, aumentaban su número y se proveían de 
elementos de guerra. Higinio Macías ocupó á Guadal- 
cazar, Miguel Barragán á Rioverde, y las fuerzas de los 
jefes Aureliano Rivera, Albino Espinosa, Julio Cervan- 
tes, Carlos Fuero y Juan López, hacían notables progre- 
sos en los pueblos de ambos runibos. 






El día 31 del mismo mes de Mayo de 1866, el Gobier- 
no de Napoleón III anunció á Maximiliano su resolución 
de retirar de México las tropas francesas y los auxilios 
pecuniarios. Tal aviso desconcertó completamente al 
Gobierno imperial de México, porque lo dejaba repenti- 
namente sin elementos paia sostenerse, y precisamente 
á tiempo en que los republicanos se presentaban más fuer- 
tes que al principio de la intervención. 

Maximiliano, antes de aceptar el trono de México que 
le ofreció el partido reaccionario, había ido á París y íu'- 
mó con Napoleón III, el 12 de Marzo de 1864, un conv^e- 
nio que se elevaría á formal tratado cuando el Archidu- 
que ciñera la corona imperial. El 10 de Abril se elevó á 
ese rango, y en dicho tratado se estipuló que las tropas 
francesas evacuarían á México á medida que se organi- 
zaran las mexicanas necesarias para reemplazarlas; que 
8,000 hombres de la legión estranjera quedarían por seis 
años; que las expediciones militares se harían de acuer- 
do con el Emperador, que los Comandantes militares fran- 
ceses no intervendrían en ningún ramo de la Administra- 
ción mexicana: que gradualmente y de año en año se re- 
duciría el efectivo de 38,000 hombres que formaba el 
ejército francés de ocupación, prometiendo Napoleón II I 
que estas estipulaciones serían inviolablemente observa- 



180 HISTORIA DE SAN f.UlS 



das, no obstante los acontecin^iientos que pudieran so- 
brevenir á la Europa. 

El Emperador de los franceses, como de costumbre, 
faltó á sus compromisos contraídos con Maximiliano, pe- 
ro lo más grave para este príncipe y su Gobierno, fué la 
orden de Napoleón para que se retirara de México el ejér- 
cito invasor. 

En tan aflictivas circunstancias la princesa Carlota, 
esposa de Maximiliano, se ofreció á trasladarse á París, y 
recordar á Napoleón 111 sus compromisos estipulados el 
I o de Abril de 1864, y luego pasar á Roma para allanar 
las dificultades suscitadas con el Gobierno Pontificio, á 
virtud de la subsistencia de las leyes de Reforma. La 
desgraciada princesa partió el 30 de Junio de 1866. El 
abrumamiento de los negocios y las negativas terminan- 
tes de Napoleón 111 y del Pontífice Pío IX, perturbaron 
sus facultades intelectuales, perdiendo absolutamente la 
razón, en cuyo deplorable estado se encuentra todavía. 

El Mariscal Bazaine dio orden para que las tropas fran- 
cesas fueran desocupando las poblaciones en que se ha- 
llaban, y que se reconcentraran en México. Esas pobla- 
ciones eran inmediatamente ocupadas por los liberales, 
que en varias partes fueron llamados por los jefes fran- 
ceses para que se acercaran á las poblaciones que iban á 
abandonar á fin de que, á su salida, entraran luego á 
ellas. 

Maximiliano pensó en abdicar y retirarse para Europa, 
se trasladó á Orizaba y allí reunió á los Consejos de Es- 
tado y de Ministros. Tuvo con ambos Cuerpos diversas 
conferencias y de ellas resultó que debía sostenerse el 
imperio con el ejército y demás elementos que se cria- 
ran, á cuya resolución se sometió el Archiduque volvien- 
do á México en Diciembre del mismo año. 

Entretanto, habían ocurrido en San Luis algunos cam- 
bios personales. El Gral. D. Nicolás de la Portilla fué 
nombrado Comisario imperial; en la Administración pú- 
blica D. Francisco J. Bermúdez se hizo cargo de la 




DON FRANCISCO J. BERMUDEZ, 

PREFECTO SUPERIOR POLÍTICO DEL 

DEPARTAMENTO. 



HISTORIA DE SAN LUIS 487 

Prefectura superior política por licencia concedida al Sr. 
Reyes, y fué nombrado Alcalde municipal y Presidente 
del Ayuntamiento el Sr. D. Octaviano de Cabrera. 






El I** de Junio se inauguró la línea telegráfica de San 
Luis Potosí á México, estableciéndose la oficina en la es- 
quina de la calle de la Lotería y plazuela de San Juan de 
Dios. Esa calle es hoy 2* de los Bravo y la casa que 
sirvió para primera oficina telegráfica actualmente está ocu- 
pada con un almacén de ropa. Los primeros telegramas 
que trasmitió dicha oficina fueron los siguientes: 

''Remitido de San Luis Potosí el i" de Junio de 1866, d 
las 9 y 40 minutos de la noche. — A. S. M. EL Emperador. — 
Señor. — La linea telegráfica que pone d la capital del Im- 
perio en comunicación con la del Departamento del Poíosi, 
queda estafolecida. 

'' El primer mensaje que por ella trasmite esta Prefectura, 
debe ser dirijido á V. M. para felicitarlo por tan plausible 
suceso, pues son precursores de la pa{ los tiempos de la ci- 
vilización. — El Prefecto Político, Francisco J. 
Bermúdez." 



''Remitido de San Luis Potosí el i" de Junio de 1866, d 
las c)y 32 minutos de la noche. — A. S. M. el Empera- 
dor. — Señor. — Al ilustrado Gobierno de V. M. se debe la 
gran mejora oue hoy celebramos. — ¡Viva el Emperador! — 
^Señor.—^i. Comisario Imperial, Nicolás de la Por- 
tilla." 

Tenía pocos días de establecida la oficina telegráfica 
en San Luis Potosí cuando sirvió para solicitar por esa 



438 HISTORIA DE SAN J .UIS 

vía el indulto de la pena de muerte pronunciada contra 
un conocido vecino de esta ciudad. El Sr. D. Manuel Ve- 
rástegui, por haber escrito unas cartas á dos jefes repu- 
blicanos amigos suyos, recomendándoles á un cliente 
para que no fuera perjudicado en su persona y propie- 
dades, fué juzgado por la Corte marcial y sentenciado á 
muerte, cuya pena se habría tal vez ejecutado si no se 
hubiera podido disponer del tiempo necesario para soli- 
citar de Maximiliano la gracia de indulto, lo que facilitó 
el reciente establecimiento del telégrafo. Hl Sr. D. José. 
María Verástegui, hermano del sentenciado, andaba como 
loco en las calles de la ciudad, terriblemente afligido por 
el riesgo en que estaba la vida de su hermano, quien en 
el acto que le fué notiíkada la sentencia fué puesto en 
capilla. Dicho Sr. D. José María y sus numerosos ami- 
gos, gestionaron sin cesar toda la tarde de aquel aciago 
día, haciendo funcionar constantemente al telégrafo con 
las muchas solicitudes que por el alambre se dirigieron 
á Maximiliano, á cuyas peticiones, apoyadas por el Gral. 
D. Tomás Mejía y por el Prefecto político del Departa- 
mento, D. Darío Reyes que estaba en México acordó el 
Emperador favorablemente, indultando al Sr. D. Manuel 
Verástegui de la pena de muerte. 

* 

Las tropas francesas seguían desocupando las pobla- 
ciones del interior, las de Occidente y las de la frontera 
del Norte, escalándose en las de México á Veracruz, y 
embarcándose por brigadas con destino á Francia. Los 
Grales. Douay y Castagny que estaban en la última zo- 
na, á su paso por Charcas para México, se llevaron el 
aereolito que existía en dicho minera!, el cual fué remi- 
tido á París. Igual robo se habría verificado en México, 
según se dijo en aquella época, de la estatua ecuestre de 
Carlos IV, si no se hubiera opuesto enérgicamente el 



HISTORIA DE SAN LUIS 489 

Archiduque Maximiliano, que con tal motivo tuvo otro 
disgusto más con el Mariscal Bazaine. 






Desocupadas las poblaciones del Norte por las tropas 
francesas, el Gobernador D. Juan Bustamante pudo in- 
ternarse á territorio del Estado, y así lo verificó avan- 
zando á Matehuala donde estableció su Gobierno.^ Al 
salir los franceses de la ciudad de San Luis, quedó de 
guarnición una brigada de la división Mejía, á las órde- 
nes del Gral. D. Ignacio Oriliuela. En la frontera se or- 
ganizó el Ejército del Norte bajo el mando del Gral. D. 
Mariano Escobedo, quien dispuso que avanzara sobre 
San Luis la división vanguardia del mismo ejército, que 
mandaba el Gral. D. Gerónimo Treviño. Este jefe hizo 
avanzar la brigada del Gral. D. Francisco Antonio Agui- 
rre, á cuya aproximación á la plaza, fué ésta abandonada 
por las tropas imperialistas de Orihuela. El Gral. Aguirre 
la ocupó el 27 de Diciembre en la tarde, nombrando Jefe 
Político interino á D. Isidoro Bustamante, y formó el pri- 
mer Ayuntamiento de la capital, restablecida la Repúbli- 
ca, de las personas siguientes: 

Presidente: Teófilo Porras. — Regidores: Florencio Ca- 
brera, Ambrosio Espinosa, José Berúmen, Encarnación 
Ipiña, Antonio Servin, Macedonio Ortiz, Francisco de P. 
Montante, Jesús Sánchez Lozano, Francisco Estrada (hi- 
jo), Manuel Pereyra, J. Lorenzo Campos. — Procuradores: 
Hilario Delgado, Julio Pendón. — Secretario: Manuel 
Muro. 



440 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 30" 



SUMARIO. 



í,leg;i á 8an Luis i-l (iobernador D. Juan Bustamante. — Organiza la Adniinistraciúa 
rubüta. — Llesra la División vanguardia del Ejército del Norte. — El Gral. Trevi- 
ño obsequiado eon un banquete y un l)aile. — Periódico Oiicial "La Sombra de 
Zaragoza.' — Se publican diver.sas disposiciones del (lobierno. — Llega á San 
I>ui.s el Gral. Escobedo. — Fiestas é iluminaciones. — Gran banquete. — El Gral. 
Miramón en Zacatecas. — Sale Escobedo de San IjUÍs á atacarlo. — Este Jefe 
desocupa esa plaza. — Llega a ella el Presidente Juárez. — Facultailes concedidas 
á Escobedo. — Batalla de San Jacinto. — Orden de Escobedo para fusilar á todos 
los prisioneros extranjeros. — Salen de México los líltimos restos del ejército 
francés. — Oficiales franceses y bt'lgas piotestaii contra los fusilamientos de San 
.íacinto. — Fusilamiento de] (iral. 1). Joaquín ^liramém.- — Llega á San Luis el 
Presiilente Juárez y sus Ministros. — Solemne recibimiento y fiestas en su lionor. 
— Sale de ^léxico Maximiliano á dirigir la campaña — En junta de guerra se 
decide esperar en Querétaro al ejército lilieral. — ^Tefes principales en los ejércitos 
adversarios. — I>isposiciones del Gobierno general y del particular del Estado. — 
Contingente de San Luis para el sitio de Querétaro. — Recuerdos de otras épocas. 
— Honrosas cartas para el Estado, de los Orales. Treviño, Rocha y Alatorre. 



El 29 del mismo Diciembre, á las diez de la noche, 
llegó el Gobernador D. Juan Bustamante con su Secre- 
tario el Lie. D. Francisco Macías Valadéz, nombrado 
desde Matehuala donde vivía entonces dicho abogado. 
Al siguiente día organizó el Sr. Bustamante la Adminis- 
tración Pública del modo siguiente: Confirmó en el 
cargo de Secretario al Sr. Macías Valadéz, removió del 
empleo de Jefe Político á D. Isidoro Bustamante", conh- 




DON JUAN BUSTAMANTE, 

GOBERNADOR CONSTITUCIONAL DEL 

ESTADO DE SAN LUIS POTOSÍ. 



HISTORIA I)K SAN LUIS 441 

riéndolo al Dr. D. Ignacio Gama, nombró para formar el 
Tribunal de Justicia los siguientes letrados: D. Pedro 
Di(^nisio Garza y Garza. Presidente. — Magistrados, D. 
José Manuel Patino, D. Fortunato Nava, D. Crescencio 
M. Gordoa, D. Pablo R. Gordoa y D. José Gadea; Fiscal, 
D. Gregorio Vázquez. El Ayuntamiento de la capital no 
fué removido, quedando el mismo que nombró el Gral. 
Aguirre. El Gobernador nombró también Oficial Mayor 
de la Secretaría de Gobierno al Sr. D. Julián de los Re- 
yes, que desempeñaba la Secretaría del Ayuntamiento, 
entrando á servirla por acuerdo de la R. Corporación, D. 
Manuel Muro. 






El 2 de Enero de 1867 llegó á San Luis el Sr. Gral. D. 
Gerónimo Treviño con el resto de las fuerzas que com- 
ponían su división. A los dos días fué obsequiado con 
un banquete y un baile que le ofreció el partido liberal. 






El Gobierno del Estado confió la redacción del Perió- 
dico Oficial al Lie. D. Román Fernández Nava, saliendo 
á luz el primer número el $ de Enero de 1867. Se dio á 
dicho periódico el nombre de "La Sombra de Zarago- 
za." En ese número se publicaron algunas de las dis- 
posiciones dictadas por el Sr. Bustamante en la tempo- 
rada queestu\o en Matehuala, siendo de las más notables 
la circular número 3 que entre otras cosas decía lo 
siguiente: 

"Todos aquellos individuos que, mediante retribución, 
prestaron servicios á la intervención >- al régimen 

111— 5« 



442 HISTOIU \ 1)K SAN M IS 

político que de ella emanó, tienen sobre sí la mancha 
de la traición. Ellos, con su aquiescencia en servir al 
imperio, contribuyeron á su efímera duración y reportan 
sobre sí la fea nota de auxiliares del soldado extrangero 
que quiso destruir la soberanía nacional. 

"El dejar que esos traidores continuaran apareciendo 
entre los que sirven al Gobierno lejítimo, sería autorizar 
la desmoralización y confundir la virtud con el crimen. 
Nada necesarios son sus servicios, pues hay bastantes 
buenos mejicanos que desempeñen los diversos empleos 
indispensables para la Administración pública. 

"Por estas consideraciones procederá V. inmediata- 
mente á destituir á los empleados que estén en esa ofi- 
cina y que hayan percibido sueldo del llamado Gobierno 
imperial, sustituyéndolos con personas honradas." 

El mismo Gobernador expidió la proclama de estilo y 
otra publicó también el Gral. Treviño, saludando á los 
habitantes de San Luis. En el propio periódico se re- 
produjo la ley de confiscación de bienes contra los ser- 
vidores del imperio, que dictó el Gobierno general el i6 , 
de Agosto de 1863, poniéndose inmediatameíite en prác- 
tica en la ciudad de San Luis. Algunos recursos dio al 
erario esa ley, los que unidos al producto de una contri- 
bución extraordinaria de uno por ciento sobre todo capi- 
tal físico ó moral, fueron los primeros sacritkios que se 
impusieron á San Luis nuevamente para la campaña 
contra los imperialistas. 

El Sr. Gobernador D. Juan Bustamante, en orden fe- 
chada el 16 de Enero de 1867, mandó que en todas las 
escuelas públicas cesara la enseñanza del catecismo del 
Padre Ripalda, en virtud de ser un principio de la e/ídmi- 
nistracion pública la tolerancia de cultos y que el continuar 
enseñando los dogmas de la religión llamada Católica seria 
un contra principio}' obrar como si el Estado tuviera un 
culto determinado. 

Esa disposición encontró resistencias en los profeso- 



HISTOWIA 1)K SAN LUIS 448 

res, padres de familia y en algunos miembros de la Jun- 
ta inspectora de instrucción primaria, en cuya corpora- 
ción fueron reemplazados los vocales opositores con 
otros que la aceptaron. 



4;- ¥: 



El Gral. D. Mariano Escobedo, nombrado en Jefe del 
Ejército del Norte, llegó á la ciudad de San Luis Potosí, 
al frente de sus tropas, el día 19 del mismo mes. Con 
este motivo se acordó por el Gobierno y Comandante 
militar del Estado que hubiera tres días de fiestas é ilu- 
minaciones públicas que fueron los días 19, 20 y 21. El 
Sr. Escobedo fué además obsequiado con un banquete y 
á los pocos días salió para Zacatecas cuya ciudad había 
sidc ocupada nuevamente por los imperialistas á las ór- 
denes del Gral. D. Miguel Miramón. 

Al aproxin^arse Escobedo á Zacatecas la desocupó Mi- 
ramón y el mismo día hizo su entrada á dicha ciudad el 
Sr. Juárez que venía ya en camino de Chihuahua para el 
interior de la República. Tan luego como se supo en 
San Luis la llegada á Zacatecas del Gobierno Federal, 
empezaron los preparativos para recibir al Sr. Juárez y á 
sus Ministros. El Sr. Juárez á su paso por Jerez, dictó 
una orden ensanchando las facultades políticas y milita- 
res de que estaba ya investido el Gral. Escobedo, comu- 
nicando á este Jefe, y transcribiendo al General en Jefe 
del Ejército del Centro y Gobernadores de los Estados 
de Querétaro, Guanajuato, San Luis, Aguascalientes y 
Zacatecas, las disposiciones siguientes: 

"Siendo necesaria la unidad de dirección y mando su- 
perior, para la campaña que debe hacerse activamente 
contra las fuerzas que mandan D. Miguel Miramon, D. 
Severo del Castillo y otros Gefes que han concentrado 



444 mSTOIÍIA DE SAN UTIS 

fuerzas del enemigo en los Estados de Querétaro Gua- 
najuato, San Luis Potosí, Aguascal lentes y Zacatecas, el 
C. Presidente de la República ha acordado que por au- 
sencia del C. iVli.nistro de la Guerra, comunique á V. las 
resoluciones siguientes: 

"Primera. Además del mando y facultades que tiene 
V., como General en Gefe del Cuerpo de Ejército del 
Norte, tendrá V. también el mando superior de todas las 
fuerzas de los Estados de Querétaro, Guanajuato, San 
Luis Potosí, Aguascalientes y Zacatecas, mientras el Su- 
premo Gobierno no dispone otra cosa en vista de los 
sucesos de la campaña. 

"Segunda. En consecuencia, queda por ahora sus- 
penso el ejercicio de las facultades del C. General en 
Gefe del Ejército del Centro respecto de los Estados de 
Querétaro y Guanajuato, reasumiendo V. dichas faculta- 
des en ambos Estados. 

"Tercera En virtud del mando superior que se con- 
fiere á V., deberán cumplir todas las órdenes que dicte 
V. para operaciones y para todo lo que se relacione con 
la campaña, los Gobernadores y Comandantes militares 
ó Generales en Gefe de fuerzas de los Estados de Que- 
rétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes y 
Zacatecas, sin perjuicio de que deban cumplir las órde- 
nes que por la inmediación ó urgencia, pueda en algunos 
casos darles directamente el Supremo Gobierno. 

"Trascribo este oficio al C. General en Gefe del Ejér- 
cito del Centro y á los CC. Gobernadores y Comandan- 
tes militares de dichos Estados, para los fines consi- 
guientes. — Lerdo de Tejada ^ 

El Gral. Miramón tomó el rumbo de Aguascalientes, y 
el Gral. Escobedo siguió en su persecución, dándole 
alcance á la retaguardia de aquel, batiéndola sobre el ca- 
mino. Según el parte del Sr. Escobedo las tropas impe- 
rialistas no hicieron alto presentando batalla, sino que 
fueron batidos y derrotados sobre la marcha, dejando en 



HISTORIA Dí: san LUIS 44: 



la persecución toda la artillería, parque, equipajes, mul- 
titud de prisioneros y todo cuanto llevaban. Ese parte 
lo remitió el Gral. Escobedo de la Hacienda de San Ja- 
cinto el i" de Febrero, y en él dijo también que el Gral. 
Treviño y el Coronel D. Pedro Martínez, con dos brillan- 
tes columnas de caballería seguían persiguiendo á los 
fugitivos, para ver si era posible aprehender al Gral. Mi- 
ramón y demás jefes que lo acompañaban. 

Al tercer día del triunfo de San Jacinto el referido Ge- 
neral en Jefe expidió la orden que sigue: 

"República mexicana. — Ejército del Norte. — General 
en Gefe. — Las armas constitucionales han sido magná- 
nimas hasta la demasía con los extranjeros armados que 
han venido á hacer la guerra más injusta que se registra 
en nuestros anales, cuando extranjeros han traido una 
bandera, aunque enemiga, que de alguna manera podía 
ampararlos en los derechos reconocidos de la guerra; 
pero cuando esta bandera se ha apartado de la Interven- 
ción que quiso imponernos, y los que la servían, sin 
pertenecer ya á ella ni á la nacionalidad mexicana se 
han enganchado voluntariamente en el servicio del 
usurpador para ingerirse en nuestras disenciones do- 
mésticas, enardecer las pasiones y agitar la guerra civil, 
cometiendo ademas de predecaciones y ultrajes de que 
se resiente la humanidad como lo ha hecho la fuerza de 
extrangeros que últimamente invadió á la capital del Es- 
tado de Zacatecas han perdido el derecho á toda consi- 
deración de humanidad, se han convertido en unos ban- 
didos, enemigos declarados de la humanidad, y del 
reposo de la sociedad, y se hace indispensable presentar 
en ellos un ejemplar que los escarmiente debidamente, 
y satisfaga á la vindicta pública de los horrorosos ultra- 
jes que con sus actos han inferido. Por tanto: procederá 
inmediatamente esa Mayoría á pasar por las armas á to- 
dos los extranjeros que se hicieron prisioneros con las 
armas en la mano en la jornada gloriosa del i" del co- 



4-l() HISTORIA \)i: SAN LUIS 

rriente, con escepcion de los prisioneros heridos dando 
cuenta á este Cuartel general del cumpliniiento de esta 
orden. — Independencia y Libertad. San Jacinto, Febre- 
ro 3 de 1867. — ¿Mj/iano Escobedo.—C Coronel Miguel 
Palacios, Mayor general de la i" División de este Cuerpo 
de Ejército. — Presente." 






El ^ de Febrero fué evacuada la capital de la Repúbli- 
ca por los últimos restos del ejercito francés. Bazaine 
insistió con Maximiliano en que debía abdicar la corona 
de México y regresar á Europa con el ejército francés, 
pero el Archiduque ya hfibía resuelto en Orizaba conti- 
nuar en el poder y sostenerse con los elementos que pu- 
diera reunir del partido conservador. Todavía en los 
días de embarcarse el Mariscal volvió á escribir á Maxi- 
niiliano, repitiéndole las razones que debía tomar en 
consideración para abdicar, á cuya excitativa se negó 
otra vez el Archiduque. Este príncipe, á su vuelta á 
México, cambió el Ministerio en sentido conservador, y 
el ejército mexicano que lo obedecía, se puso en alta 
fuerza por el sistema acostumbaado de levas. Muchos 
oficiales franceses y belgas quedaron al servicio de 
Maximiliano en su ejército con permiso de Bazaine, pero 
al abandonar éste el país, les retiró el permiso, recordán- 
doles la le\- francesa que priva de su calidad de francés 
á todo francés que toma servicio en el exterior sin auto- 
rización del Gobierno. Esos oficiales hicieron una pro- 
testa contra los fusilamientos de extranjeros en San 
Jacinto ordenados por el Gral. Escobedo. En dicha 
protesta se leen estos párrafos: 

"Ordenar fríamente la muerte de soldados hechos 
prisioneros en el combate, es una de esas disposiciones 



HISTORIA l)K SAN LUIS 4+7 

que bastan para manchar eternamente una bandera. Pe- 
ro querer escusar semejante acto arrojando el insulto á 
un enemigo que ha combatido lealmente, es una infamia 
que ha sublevado todos nuestros sentimientos, y que 
nos ha hecho verter lágrimas de ira. 

"Proclama Escobedo que somos bandidos, porque la 
bandera de la intervención ha salido del pais, y nosotros 
hemos quedado á cumplir lealmente el compromiso que 
nos ligaba al servicio de Aléxico. 

"Somos bandidos porque somos extranjeros y no per- 
tenecemos á bandera alguna! No somos sino la escoria 
de todas las naciones, que, como los antiguos condottieri, 
alquilamos nuestros servicios á quien quiere pagarlos! 

"He aquí á lo que hemos llegado, ¡gracias al Sr. maris- 
cal Bazaine; he aquí la suerte que nos está reservada, 
porque hemos querido sostener una palabra que él nos 
había autorizado á dar y de la cual no tenía derecho de 
desligarnos! 

"Bien sabemos de dónde ha venido el golpe que ha 
herido á nuestros desdichados hermanos de armas! Bien 
sabemos quién nos ha designado á igual muerte si la 
suerte de las armas nos hiciese caer en manos de este 
feroz enemigo, para quien las palabras de civilización y 
humanidad son palabras vacías de sentido. 

"En efecto, ¿qué ha contestado S. E. el mariscal Ba- 
zaine al noble llamamiento fraternal hecho al ejército 
mexicano por el Emperador Maximiliano en favor de los 
soldados franceses que permanecieran en sus tilas? 

"Ha respondido con un acto incalificable ha recordado 
la ley que declara privado de su calidad de francés á to- 
do francés que toma servicio en el esterior sin autoriza- 
ción del gobierno. 

"¿No era esto reducirnos al estado de parias á quienes 
poníamos lealmente nuestras espadas al servicio de un 
gobierno fundado por la Francia y sostenido por la Fran- 
cia durante cuatro años? 

"Pero nosotros teníamos la autorización de que se ha- 



448 HISTORIA DE SAN LUIS 



bla, vos mismo nos la habéis dado; vos mismo nos ha- 
béis comprometido. ¡Y sois vos quien, después de ello, 
queréis romper nuestro juramento! 

"El juramento es una cosa sagrada, señor mariscal, y 
no tenéis poder alguno sobre nuestras conciencias! 

"Esta declaración inicua que, en cierto modo, nos po- 
nía fuera del derecho de gentes, es lo que ha servido de 
pretesto á los insultos y asesinatos de Escobedo! 

"(íY la sangre vertida no caería sobre la cabeza de 
quien ha sido la primera causa de esa matanza? Esto no 
podría ser, y como decís en vuestro artículo de hoy, se- 
ñor redactor, los muertos saldrán un día del sepulcro pa- 
ra gritar al culpable: "Caín ¿qué has hecho de tu her- 
mano? 

"Pero esta sangre clama venganza y nosotros la ven- 
garemos! 

"Fórmenos en legión el gobierno de S. M. á cuantos 
habemos, franceses, belgas, austriacos y pónganos en la 
vanguardia á las órdenes del Sr. general Miramón. Mar- 
charemos, combatiremos y m.oriremos iodos hasta ven- 
gar á nuestros pobres camaradas. Entonces se verá si 
nos parecemos á esos cobardes bandidos que asesinan á 
los prisioneros y guardan á los heridos ¡para nuevas be- 
ca iom. bes! 

"Al terminar, dirijimos un llamamiento á los soldados 
del ejército europeo que se hallan en las filas enemigas. 
Comprenderán que no pueden permanecer con quienes 
asesinan cobardemente á sus compatriotas. Vengan á 
nosotros, olvídese lo pasado, y un mismo lazo, la ven- 
ganza legítima, nos una á todos!" 






Después de los fusilamientos de San Jacinto fué tam- 
bién. pasado por las armas el día 8 en la Hacienda del 



HISTOIÜA DK SAN LUIS 449 

Tepetate, el Gral. D. Joaquín Miramón, hermano de D. 
Miguel. Dicho jefe fué hecho prisionero, estando heri- 
do, \" en ese estado se le fusiló. 






La Jefatura Política del Partido anunció á la ciudad de 
San Luis Potosí, por bando publicado el día i8 de Fe- 
brero, que el 21 del mismo mes llegaría á ella el Presi- 
dente de la República D. Benito Juárez, acompañado de 
los Secretarios de Estado. En ese bando se indicaron 
las tiestas oficiales que debía haber para solemnizar la 
entrada á San Luis del Jefe de la Nación, los días que 
debían durar y las demás prevenciones de policía acos- 
tumbradas en semejantes festividades. Todas las calles 
de la ciudad fueron adornadas, especialmerite aquellas 
por donde debía pasar el distinguido viajero. En las pa- 
redes de esas calles se veían, á convenientes distancias, 
coronas de laurel pintadas en cartelones de cartón y en 
el centro de cada una un dístico en honor de Juárez. He 
aquí algunos de los dísticos que se leían en dichas co- 
ronas: 

Libre del invasor y de sus lazos. 
El pueblo te recibe entre sus brazos. 



Salud al defensor de la Reforma, 
Que la legalidad tiene por norma. 



Magnánimo y humilde Presidente, 
La gloria brilla en tu modesta frente. 



Todos los corazones mexicanos. 
Te bendicen odiando á los tiranos. 



4.~)0 HíSTOHJA I)K SAN LUIS 



¡Gloria eterna al modesto ciudadano. 
Que hoy empuña el pendón Republicano! 



Ante tu s^^mbra, Juárez, esforzado, 
El imperio se rinde avergonzado. 



A Lerdo de Tejada, eterna gloria, 

Su nombre ilustre brillará en la historia. 



Romero, Lerdo, iglesias y Mejía, 
Son })rez y gloria de la patria mía. 



Lo sabe el mundo, lo atestigua Francia, 
Que con valor venciste y con constancia. 



En el ángulo N. E. de la plaza principal se levantó un 
hermoso arco triunfal con cuatro vistas, dos para las ca- 
lles de Hidalgo y Magdalenas y las otras dos para los 
lados Norte y Oriente de dicha plaza. 

A las cuatro de la tarde el estallido del cañón, el repi- 
que general de las campanas de todos los templos, las 
músicas y los innumerables cohetes que nublaban el cie- 
lo, anunciaron que el Primer Magistrado de la República 
llegaba á las puertas de la ciudad de San Luis. Venía 
precedido de multitud de vecinos distinguidos montados 
en hermosos y arrogantes caballos ó en lujosos carrua- 
jes; el Presidente Juárez y el Sr. Lerdo venían en carre- 
tela abierta tirada por dos troncos de caballos tordillos; 
el pueblo pretendió quitar los caballos desde Santiago 
del Río para traer á mano el carruaje, pero el Sr. Juárez 
no lo consintió. Entonces el pueblo, en número ex- 
traordinario, tomó colocación atrás y á los lados del ca- 
rruaje viniendo como escolta al paso de los caballos, vi- 
toreando sin cesar al constante defensor de la indepen- 



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HISTOIÜA \)K SAN LUIS 451 

ciencia. En meciio de esa gran masa cié pueblo, llegó el 
Presidente al arco levantado por los artesanos, haciendo 
alto el carruaje en el centro. Un impresor subió á la tri- 
buna, pronunció un pequeño discurso, y ofreció al Sr. 
Juárez en nombre de los artesanos de San Luis una her- 
mosa banda tricolor con exquisitos bordados de oro. En 
seguida el Lie. D. Fortunato Nava en nombre del Club 
Zaragoza felicitó desde la misma tribuna al Sr. Juárez por 
su feliz regreso al interior de la República. 

Concluidas esas felicitaciones el Sr. Juárez bajó del 
carruaje, y pie á tierra se dirigió al Palacio, acompañado 
de sus Ministros, del Gobernador y Comandante militar 
y de las demás autoridades y vecinos que formaron una 
numerosa comitiva. Al entrar el Presidente al Palacio, 
un grupo de más de cien niñas lujosamente vestidas de 
blanco cantaron un magniTico Himno d Jiuire{, compues- 
ta la música por el insigne maestro D. Eusebio Zavala, y 
la letra por la respetable madre del compositor Sra. D'' Jo- 
sefa Pacheco Vda. de Zavala. 

En el salón del Gobierno fué felicitado el Sr. Juárez 
por el Gobernador, Presidente del Tribunal, comisión 
del Ayuntamiento, Jefe Político, Coronel de la Guardia 
Nacional, jefes superiores del ejército. Director del Insti- 
tuto, Presidente de la Junta Directiva de Estudios, Pre- 
sidente de la Junta Inspectora de instrucción Primaria 
y jefes de las oficinas federales y del Estado. En la no- 
che fueron obsequiados el Sr. Juárez y sus Ministros con 
un banquete de doscientos cubiertos, que se sirvió en 
uno de los salones del mismo Palacio, y á las once se 
quemaron vistosísimos fuegos artificiales. La ilumina- 
ción de la plaza principal fué brillantísima y del mejor 
gusto, dada la época en que esta fiesta se verificó. Ha- 
blando de ella uno de los personajes que acompañaban 
al Sr. Juárez, dijo al día siguiente al Sr. D. Florencio Ca- 
brera, miembro de la comisión respectiva del Ayunta- 
miento, estas palabras: "Yo he residido algún tiempo 
en Europa >• en los Estados Unidos, v aseguro á Ud. no 



Ur2 HISTORIA Di: SAN LUIS. 



haber visto iluminaciones de tanto mérito y hermosura 
como la que Uds. arreglaron. La que se ve en Venecia, 
en la festividad de San Marcos, es muy buena, pero no 
iguala á la que se vio anoche en la plaza de armas de esta 
ciudad." 

Una junta popular regaló al Sr. Juárez una niagniTica 
medalla conmemorativa, que tenía en el anverso las ar- 
mas nacionales y en el reverso la dedicatoria. La meda- 
lla estaba colocada en una pequeña caja de lujo que con- 
tenía adentro una obra de plata admirablemente cincela- 
da. Otra asociación lo obsequió con una hermosa 
corona de encina, emblema de la constancia. Las per- 
sonas que en esa época cultivaban la literatura, fueron 
invitadas por el Ayuntamiento y la junta popular, para 
que dedicaran algunas composiciones al Presidente de la 
República. Correspondieron á esa invitación los Sres. 
Bibiano Casa-Madrid, Ambrosio Espinosa, Benigno Arria- 
ga, Fortunato Nava, Román Fernández Nava, Ramón F. 
Gamarra, Javier Santa María, Francisco Macías Valadéz, 
José Olmedo y otros, quienes enviaron diversas piezas 
literarias en prosa ó verso que en grandes cartelones 
adornaron la fachada del Palacio. 

El Sr. Casa-Madrid mandó á la junta popular sus com- 
posiciones la víspera de caer enfermo de gravedad, no 
teniendo la satisfacción de verlas colocadas entre las de- 
más que se dedicaron al Presidente, ni de presenciar las 
tiestas en honor de dicho alto funcionario, pues sucum- 
bió á la enfermedad que lo postró en cama, pasando á 
mejor vida el día 15 de Febrero, seis días antes de la 
entrada del Sr. Juárez á San Luis Potosí. Por la circuns- 
tancia de ser esas composiciones las últimas que salieron 
de la pluma de aquel ameritado Profesor, las publicamos 
en seguida. 

A Juárez. 

Gloria á tí, valeroso ciudadano, 
Firme columna de la patria mía 



HISTORIA DE SAN LUIS 45:? 

Que incólume el honor del mexicano 

Supiste conservar con bizarría. 

Hoy te recibe el pueblo soberano 

Con efusión ardiente de alegría, 

Y en tí la patria mira con ternura 

Su porvenir, su próxima ventura. » 

B. G. Casa- Madrid. 



Al Pueblo. 

Asoma ya la refulgente aurora 
Tras de tres años de una noche horrenda, 

Y su luz hechicera y bienhechora 
Alumbra ya del porvenir la senda. ' 
La ciencia de la dicha precursora, 
Del fanatismo rasgará la venda, 

Y de su altura al coronar la cumbre. 
De las verdades brillará la lumbre. 

B. G. C. 

A LA Nación. 

Al recio empuje de falange gala 
México libre, un tiempo sucumbía, 

Y su querido pabellón de Iguala 

En sangre tinto, por do quier yacía. 

Mas levantó con airosa gala 

Al mundo á confirmar su bizarría, 

Y de Europa probar á los Uranos 
Que saben combatir los mexicanos. 

B. G. C. ' 



Instalado por segunda vez en la ciudad de San Luis 
Potosí el Gobierno legítimo de la República, el Sr. Juá- 
rez se ocupó desde luego de dictar las órdenes conve- 



454 HISTORIA DK SAN LUIS 

nientes para la organización del ejército que debía mar- 
char al encuentro del imperialista que en diversas parti- 
das estuvo saliendo de México con dirección al interior 
del país. Maximiliano decidió hacerse cargo de la direc- 
ción de la campaña, salió de México y en San Juan del 
Río tomó el mando en jefe de su ejército, dirigiéndole el 
17 de Febrero una proclama, concebida en los términos 
acostumbrados. Al llegar á Querétaro supo que de San 
Luis había salido el ejército federal al mando del Gral. 
D. Mariano Escobedo; hizo alto en dicha ciudad, reunió 
una junta de guerra y ésta decidió que se esperara al 
enemigo en dicho Querétaro, procediéndose inmediata- 
mente á fortificar la plaza, y abastecerla de los elemen- 
'tos necesarios para sostener un largo sitio. 

El ejército liberal formado de tropas de Nuevo León, 
Coahuila, Durango, Tamaulipas y en su mayor parte de 
San Luis Potosí, se presentó frente á Querétaro en los 
días del 6 al 7 de Marzo, reforzado poderosamente con 
tropas de los Estados de Michoacáii, México, Guanajuato, 
Guerrero, Jalisco, Sinaloa y Aguascalientes. Figuraron 
como principales Generales en ese ejército los Sres. D. 
Mariano Escobedo, D. Ramón Corona, D. Nicolás de Re- 
gules, D. Sostenes Rocha, D. Gerónimo Treviño, D. Vi- 
cente Riva Palacio, D. Francisco Vélez y D. Francisco O. 
Arce. 

El ejército de Maximiliano tenía por jefes principales 
al mismo Archiduque y á los Grales. D. Miguel Miramón, 
D. Leonardo Márquez, D. Tomás Mejía, D. Ramón Mén- 
dez, D. Severo del Castillo y el Príncipe de Salm Salm. 
Los primeros días de Marzo se pasaron en reconocimien- 
tos y pequeñas escaramuzas entre avanzadas de ambos 
ejércitos cuyo resultado las más veces era desfavorable 
á las fuerzas de la plaza. 

* 

Dejemos por un momento la crónica del famoso sitio 
de Querétaro, puesto que los primeros días no ofrecen 



HISTORIA \)E SAN LULS 4.",:, 

cosa notable, y \-eamos lo que en la ciudad de San Luis 
Potosí se hacía para reforzar al ejército federal y surtirlo 
de los elementos necesarios para su sostenimiento y 
buen éxito de sus operaciones, así como de los actos del 
Gobierno en otros ramos de la administración pública. 

Por cesión que el Gobierno general hizo al Estado de 
San Luis, pasó á ser propiedad de éste el antiguo Cole- 
gio de Niñas ó Beaterío de San Nicolás Obispo, al que 
durante la Administración imperial, habían vuelto las 
señoras que en 1863 lo abandonaron. En virtud de esa 
cesión el Gobernador y Comandante militar D. Juan 
Bustamante expidió con fecha 26 de Marzo del año de 
1867 que venimos registrando, un decreto por el que or- 
denó que dicho Beaterío se llamara en lo sucesivo "Ca- 
sa de Beneficencia" y que en ella se estableciera con la 
debida separación una escuela de música y canto, una de 
párvulos, un departamento para niños expósitos y una 
biblioteca; que el templo se cerrara para el culto, que se 
destruyeran los altares, y que se convirtiera en un salón 
para escuela de instrucción primaria. 

Por igual concesión del Gobierno general pasó á la 
propiedad del Estado el ex-convento de San Agustín, 
para establecer en él el Hospicio de Pobres, y en el atrio 
construir dos locales para escuelas de instrucción pri- 
maria. 

El Sr. Bustamante desde los primeros días de su, Go- 
bierno, se mostró decidido ejecutor de las leyes de re- 
forma. Con frecuencia imponía penas corporales y 
pecuniarias á los eclesiásticos de la capital y de los 
pueblos del Estado por infracciones de dichas leyes, y 
en sus circulares y órdenes relativas, usaba de frases 
enér'gicas y severas contra los miembros del clero que 
las motiv'aban. Dictó orden cori fecha 22 de Abril para 
que las hermanas de la caridad no portaran el traje pe- 
culiar de su institución y otra para que se disolviei'a el 
cabildo eclesiástico, en cumplimiento del artículo 2" del. 
decreto de 30 de Agosto de 1862. 



-tr.ü HISTORIA di: san LUIS 

El Sr. Bustamante desplegó una actividad extraordi- 
naria para levantar fuerzas, hacerse de recursos pecunia- 
rios por cuantos medios fuera posib'c; y proporcionarse 
otros elementos para auxiliar al ejército que sitiaba á 
Querétaro. Conocedor, como hijo del Estado, de los 
recursos de sus habitantes, del patriotismo, abnegación 
y docilidad de los potosinos, explotó las dos primeras 
de esas cualidades y confió en la tercera para imponer 
al Estado sacrificios enormes, á semejanza de los que en 
otras épocas le habían pedido diversos caudillos, ape- 
lando al reconocido amor de los potosinos por la inde- 
pendencia y libertad de su patria. En menos de tres 
meses hizo que el Estado de San Luis contribuyera con 
un contingente de sangre de 3,000 hombres, distribuidos 
en cinco batallones y dos regimientos de caballería en 
esta forma: Un batallón de 490 plazas. Coronel D. José 
María Camacho; otro de 350, Coronel D. Juan López; 
otro de 300, Coronel D. Carlos Fuero; otro de ^^o. Co- 
ronel D. Julio M. Cervantes, y otro de 400, Coronel D. 
Basilio Garza; un regimiento de 500 plazas. General Co- 
ronel D. Aureliano Rivera, y otro de 450, Coronel D. 
Manuel F. Loera. Estas fuerzas marcharon á Querétaro, 
donde formaron parte del Ejército de Operaciones sobre 
aquella ciudad, y fueron armadas, equipadas y pagadas 
por las rentas ordinarias y extraordinarias del Estado. 
Además, se organizó en la ciudad otro batallón de 300 
plazas á las órdenes del Coronel D. Florentino Carrillo, 
y otros de más ó menos plazas en las poblaciones de 
Ciudad del Maíz, Matehuala, Rioverde, Salinas, Venado 
y Guadalcázar. Pero no pararon aquí los sacrificios del 
Estado para esa guerra memorable. Los préstamos for- 
zosos, las contribuciones extraordinarias de uno por 
ciento sobre los capitales y los anticipos de los ordina- 
rios llovían con inusitada frecuencia, haciendo ingresar á 
la Tesorería del mismo Estado fabulosas cantidades. 
De ellas pudo disponer el Sr. Bustamante para armar y 
equipar no solamente á los numerosos soldados de San 



HÍ8T0K1A DE SAN LL'IS 4r>7 

Luis sino también á los otkiales dándoles espadas, sa- 
bles y pistolas y desoués de ser tan dispendioso el gas- 
to que originaban las tropas de San Luis, hizo extensi- 
vos los auxilios á jefes y soldados de otros Estados. 

Compró á D. Francisco Garza Tieviño, D. Juan Boca- 
negra y D. Teófilo de la Fuente, armamento por valor de 
$1 1 i,ooo, del cual mandó i,ooo fusiles al Gral. Regules, 
500 al Gral. Guzmán, 500 al Gral. Riva Palacio, 200 al 
Gobernador de Aguascalientes, ^50 al del Estado de Mé- 
xico, 180 al Coronel D. José Rincón Gallardo, 10 rifles 
de 1 6 -tiros >■ 25 pistolas al mismo jefe, >• al Gral. Esco- 
bedo 150 pistolas. Desde Septiembre de 1866 hasta 
Febrero de 1867 dio el Estado en numerario ^3 ^9,029.88 c. 
á la división vanguardia del Ejército del Norte, á la co- 
misaría del mismo ejército y á diferentes brigadas y 
cuerpos; y de Marzo á Junio que dejó ya de remitir el 
Estado á Querétaro auxilios de hombres y dinero, subió 
el contingente de sangre á cerca de 5.000 hombres y de 
dinero á más de un millón de pesos. 

Se ha dicho que cualquiera otra persona que hubiera 
estado al frente del Gobierno de San Luis en esa época, 
no habría sacado los recursos y demás elementos de 
guerra que el Sr. Bustamante sacó para el sitio de Que- 
rétaro. Quienes tal dicen no conocen la historia del 
pueblo potosino, y á sabiendas le niegan el patriotismo 
y abnegación en que abunda, puesto que creen que sólo 
la energía y actividad del Sr. Bustamante pudieron hacer 
que el Estado de San Luis representara en la guerra de 
Querétaro el importante papel que conquistó con los sa- 
crificios y la sangre de sus hijos. 

No seremos nosotros quienes neguemos al Sr. Busta- 
mante los servicios que prestó á la patria en el puesto 
que tuvo la fortuna de ocupar en aquella época de prue- 
ba, fuimos testigos presenciales de sus trabajos y afanes, 
y de las dificultades que á cada paso tenía que vencer 
para que al ejército sitiador de Querétaro no le faltara 
hombres, armas, municiones \' dinero; pero esto no 



458 HlSTOHl.A \)K SAN LUIS 



qui(^e decir que otro funcionario, dotado igualmente de 
patriotismo y actividad que entonces no escaseaban, no 
hubiera hecho lo mismo, porque cualquier gobernante 
en su caso habría contado desde luego como el Sr. Bus- 
tamante y como otros anteriores á él, con el nunca des- 
mentido amor de los potosinos á la independencia y á la 
libertad. 

Nada sorprendente fué la actividad del Estado en el 
sitio de Querétaro, ni fueron nuevos los sacritkios de 
sus habitantes para defender la buena causa: lo mismo 
hizo como hemos dicho en los respectivos capítulos en 
la invasión de Barradas, en la guerra de Tejas y en la 
invasión americana; principalmente en esta última que 
mantuvo largo tiempo los 20,000 hombres que compo- 
nían el ejército de Santa Anna, y llenó de hechos heroi- 
cos las páginas de la historia de aquella injusta guerra 
que nos trajo el coloso del Norte. 

Respecto á los servicios del Estado de San Luis en el 
sitio de Querétaro, véase lo que en ese tiempo dijo uno 
de los Generales ameritados del ejército sitiador, D. 
Gerónimo Treviño, en carta que dirigió con fecha 4 de 
Mayo al Gobernador Don Juan Bustamante: 

"Quedo enterado del número de carros de provisiones 
que el Estado de su digno mando remite á este cuerpo 
de Ejército. Me congratulo. Señor, de ver los sacritkios 
que ese Estado hace para atender á nuestras necesida- 
des, único que comprende la escasez que sufrimos, y 
único también que sabe el número de soldados que so- 
corre. Nuestra gratitud será eterna por tan loable con- 
ducta." 

No son menos satisfactorias para los soldados potosi- 
nos, y por consiguiente para el Estado, las frases emiti- 
das por otros dos Generales de reconocida reputación, 
hablando de los batallones de San Luis. El Gral. D. Sos- 
tenes Rocha, en carta que dirigió al Sr. Gobernador Bus- 
tamante le dijo: 



HJSTOHIA DE íSAN Ll'IS 459 

'■A\e es sumainente satisfactorio participar á V. que la 
2" Brigada de la División que es á mis órdenes, está com- 
puesta de los Batallones 3" 4" y ^" de San Luis Potosí, 
perteneciendo el 6" á la i" Brigada. Todos ellos se han 
comportado muy valientemente,* han llenado de gloria y 
honor á la República en general y muy particularmente 
al Estado." 

Y el Sr. Gral. D. Francisco Alatorre, en carta dirigida al 
Sr. Gral. D. Miguel Auza, Gobernador de Zacatecas, se 
encuentra este párrafo: 

"Ho\- hemos tenido otra acción de annas. El enemi- 
go en su desesperación hace continuas salidas, y hoy ha 
hecho una por la derecha de la línea que mando, con 
cosa de tres mil hombres, diez piezas de batalla y prote- 
gido por los fuegos de la Campana llegó hasta saltar las 
trincheras del Gral. Martínez, pero mandé el tercer bata- 
llón de San Luis que manda Juan López y su Teniente 
Coronel Manuel Rueda, á que protegiera al Señor Martí- 
nez, y lo hicieron tan bien que en cosa de una hora fué 
rechazado el enemigo. Le acompaño á V. copia del par- 
te que di para que se forme idea de la acción" 



Dando, pues, á cada uno lo que es suyo, como es de 
nuestro deber, tenemos gusto de reconocer los servicios 
del Sr. Bustamante, pero que ellos no opaquen á los 
prestados por otros buenos potosinos en circunstancias 
semejantes, ni se pretenda afirmar que nadie habría he- 
cho cosa igual ni que en ia guerra de Querétaro fué la 
prim.era \"ez que San Luis apareció haciendo sacrificios 
por la independencia de la República: porque tal aseve- 
ración, además de acusar falta de justicia para otros pa- 
triotas potosinos. se olvidan por ignorancia ó mala fe, los 
servicios que ha prestado el Estado de San Luis. >• que 
voh'erá á prestar cuantas veces sean necesarias. 



4()0 HISTOHIA DE SAN LIlS 



CAPITULO .íl" 



SUMARIO. 



Lori sitiiulos en »¿iH'ivi;i)(» carfccn «le víveres y iimiiicinnes. — \<]\ (ii-al. Mánuifz salr de 
Cj\ierétiir<) ¡lara México. — VA (iral. Díaz toma por asalto la plaza tic Piiohla.— 
Derrota á ÑI;lrquez. — Los dos lieeJKjs de armas se solemnizan en San Liis. — Ba- 
talla del Cimatario. — Hccl'.o iieróico de Damián Cariuona, un soldado potosino. 
— Lo refiere su jefe el < 'oronel Cervantes. — lY-licitariones y ])remios ;i Carmona. 
— Oeupación de la plaza «le (juerétaro. — líetlexione.s y comentarios sol)re ese 
liedlo — Interesante diariw de los últintos hei-lios de armas y de todo el sitio de 
(¿uerétaro. 



Los defensores de la plaza de Querétaro empezaron á 
carecer de víveres y municiones, por lo que dispuso 
Maximiliano que el Gral. Márquez, al frente de una co- 
lumna de caballería fuera á México á proporcionarse esos 
elementos y los llevara á Querétaro, íljándole plazo para 
su vuelta, pero dicho General en vez de cumplir la or- 
den recibida, salió de México en auxilio de Puebla, que 
estaba sitiada por el cuerpo de Ejército de Oriente á las 
órdenes del Gral. D. Porfirio Díaz. 

Antes de aproximarse Márquez á la ciudad de Puebla, 
el Gral. Díaz tomó por asalto la plaza el 2 de Abril, sa- 
liendo al tercer día al encuentro del General imperialista, 



IJISTORIA ])K SAN LUIS 4(n 

envolviéndolo completamente y haciéndolo entrar des- 
pavorido á la ciudad de México. 

La noticia de la toma de Puebla se recibió en el Cuar- 
tel general del Ejército de Operaciones sobre Querétaro 
el día 4, transmitiéndolo el Gral. Escobedo al Ministro de 
la Guerra, y el ^ se solemnizó rumbosamente en San 
Luis Potosí'. 

Constan en multitud de impresos de la época y en las 
Historias Generales de México, publicadas últimamente, 
los diversos episodios y hechos de armas del asedio de 
Querétaro, siendo por tanto supérfluo que aquí los con- 
signemos. Sólo haremos mención de uno ocurrido el 27 
de Abril por tratarse de un soldado potosino. En la 
mañana de ese día se había arrojado el ejército sitiado 
sobre la línea del Cimatario rebasándola completamente 
y ocupando la mayor parte de ella; pero llegaron á tiem- 
po las reservas y rechazaron á los imperialistas obligán- 
dolos á volver á la plaza, y dejando en poder de los 
sitiadores gran número de muertos, heridos y prisione- 
ros. Así lo dice el Gral. Escobedo en su parte dirigido 
al Ministro de la Guerra. 

En la tarde del mismo día uno de los soldados de un 
batallón de San Luis tuvo un rasgo heroico, digno de ser 
transmitido á la posteridad. Veamos como lo refiere su 
jefe el Coronel D. Julio M. Cervantes en carta que diri- 
gió al Gobernador del Estado. Dice así: 

"Voy á contar á V. un episodio que pasó el 27 
del pasado. El soldado Damián Carmona, de Mes- 
quitic, estaba de centinela frente al enemigo en una 
trinchera que está situada del Panteón á la casa de Ma- 
tanza, y siendo las seis de la tarde, hora de revista, una 
de las granadas que drijía el enemigo á las bandas que 
llamaban la atención, pegó en el fusil del espresado 
Carmona; la granada cayó como á uno ó dos metros y el 
centinela con un valor digno de elogio, esperó que re- 
ventara, y no habiéndole ofendido en nada, gritó á su 
cabo cuarto y le dijo que se encontraba desarmado, pre- 



462 HISTORIA DK SAN LUIS 

sentándole á la vez, el cañón de fusil que quedó hechu 
arco. — Como estos hechos es justo no queden sin el 
premio que merecen, en el momento y en presencia de 
la tropa, ascendí á Carmona á cabo, por la serenidad y 
valor con que todos presenciamos, pasó el aconteci- 
miento referido, que llena de honra y gloria á los incan- 
sables y valientes hijos del Estado de San Luis." 

El soldado Carmona recibió por ese hecho numerosas 
felicitaciones de jefes y oficiales del ejército, el Gobier- 
no lo ascendió á sargento el día 15 y en San Luis circuló 
la noticia impresa con letras de oro, y hubo una gran se- 
renata. La Srita. Refugio Degollado, hija del Sr. D. 
Eulalio, reunió una subscripción en el -círculo de sus 
amistades para regalar á Damián Carmona una corona de 
laurel adornada con monedas de oro. Las Sritas. Ra- 
mos, hermanas del conocido caballero D. Santiago del 
'mismo apellido, confeccionaron la corona que resultó de 
un trabajo exquisito. 

La Srita. Degollado remitió la corona por conducto del 
Gobernador del Estado, á quien dirigió la siguiente carta: 

"San Luis Potosí, Mayo ^ de 1867. — Sr. Gobernador D. 
Juan Bustamante. — Presente. 

"Muy señor mío: — Al saber el glorioso episodio que 
tuvo lugar en el campo frente á Querétaro, distinguién- 
dose de una manera notable el soldado Damián Carmo- 
na, y apreciando en su valor el mérito de ese hijo de San 
Luis, concebí la idea de enviarle un débil testimonio de 
la estimación y aprecio con que su conducta era consi- 
derada. 

"Contribuyó gustosamente á realizar mi idea el círculo 
de mis amistades, y una corona de laurel adornada con 
unas monedas de oro es el pequeño obsequio que hace- 
mos á Carmona. Advirtiendo que esta esquisita obra es 
hecha por las apreciables Sritas. Ramos quienes genero- 
samente se prestaron á hacerla. 

"Me tomo la libertad de enviarla á V. para que se sir- 



HISTORIA 1)K SAN IXÍS 4(5:i 

va remitirla al o^efe de Carmona, y para que si es posible, 
como nosotras lo deseamos, éste se la entregue en pre- 
sencia de sus compañeros, comiO una muestra del apre- 
cio con que las hijas de San Luis han visto su valiente 
comportamiento. 

"Acompaño á V. una lista de todas las personas que 
contribuyeron y de la que deseo se sirva V. mandar im- 
primir unos ejemplares que es necesario mandar á dichas 
personas, por cuyo motivo ruego á V. que luego que es- 
tén se digne enviármelos. 

"Tenga la bondad de disimular que lo distraiga de sus 
urgentes atenciones. 

"Soy de V. atenta y S. S. — Refii,^¡o Degollado^ 

El Sr. Gobernador contestó esa carta en términos ga- 
lantes y satisfactorios, remitió el obsequio al Coronel 
Cervantes jefe inmediato de Carmona y Comandante mi ^ 
litar de Querétaro ocupada ya la plaza por el ejército si- 
tiador, encargándole que entregara dicha corona al agra- 
ciado en presencia de sus compañeros de armas. El Sr. 
Cervantes contestó el oficio del Gobierno de San Luis en 
los términos siguientes: 

"República Mexicana. — Gobierno del Estado Libre y 
Soberano de Querétaro. — Sección de Gobernación. 

"Esta Comandancia Militar ha visto con satisfacción 
el digno premio con que las Señoritas de ese Estado re- 
compensan el valor del soldado C. Damián Carmona, y 
al tener el honor de contestar á V. su nota relativa, tengo 
al mismo tiempo el placer de manifestarle que por parte 
de este Estado se solemnizará este acto debidamente, 
pues al efecto se hacen los preparativos necesarios para 
tal objeto. 

"El 16 del presente presenciará el ejército uno de esos 
actos que conmueven á la vez que entusiasman al que 
sabe comprender lo grande, lo sublime del pensamiento 
que encierra; verá ese ejército á uno de sus compañeros 



-tG4 HISTORIA HE SAN LUIS 

de armas proclamado como modelo de valor y moralidad 
militar, recibiendo un obsequio que le hacen los nobles 
corazones de las Sefíoritas de San Luis, por mano del 
digno General en Gefe que lo condujo á lá victoria. 

"Esta -Comandancia comprende lo patriótico y justo 
del objeto, y procurará dar á dicho acto, la mayor solem- 
nidad posible. 

"República é independencia. Querétaro Junio 12 de 
iS6j.— Julio M. Cervantes.— C Gobernador del Estado 
de San Luis Potosí." 

Los Sres. D. Carlos Tovar, D. Eulalio Degollado, D. 
Florencio Cabrera y D. Francisco D. Macín, abrieron 
también una subscripción para reunir seiscientos pesos 
y comprar una huerta con casita, con objeto de asegu- 
rar á Carmona un hogar para su familia. En la botica 
del Sr. Cabrera se recibieron los donativos, los que en 
menos de una semana pasaron de la cantidad deseada. 

Después de algún tiempo volvió Carmona al hogar do- 
méstico, retirado del servicio militar por causa de enfer- 
medad, y á los pocos meses murió en su tierra natal. 



* * 



Fecundo en hechos de audacia y de valor fué el sitio 
de Querétaro. Mexicanos los sitiados y mexicanos los 
sitiadores, no escribiríamos con la imparcialidad á que 
estamos obligados, si sólo concediéramos el valor á los 
soldados que defendían nuestra causa. Proverbiales son 
la abnegación y el valor del soldado mexicano, y tanto lo 
ha probado en los campos de batalla peleando con ene- 
migos extranjeros, como conducido por jefes liberales ó 
conservadores á las guerras intestinas. En los diversos 
hechos de armas que durante el largo sitio se verificaron, 
brilló el valor en ambos combatientes, pero el ejército 



HISTOUIA I)F: SAX LUIS 4(5." 

sitiado tenía que sucumbir. Escasos los elementos de 
guerra, y agotados los comestibles en la plaza, el ejército 
y el vecindario sufrieron todos los horrores del hambre, 
hasta que convencido Maximiliano de lo insostenible de 
la situación, decidió entregar la plaza al jefe sitiador, pro- 
curando únicamente la salvación de su persona. 

Remitimos á nuestros lectores á lo que tanto hay es- 
crito sobre la ocupación de la plaza de Querétaro, prin- 
cipalmente ,á las aclaraciones que vieron la luz pública 
hace pocos años, de las cuales aparece que la traición 
que por tanto tiempo se im.putó al Coronel imperialista 
D. Miguel López, no existió, y que el que resulta culpa- 
ble de ese delito fué el mismo Archiduque, siendo el 
Coronel López víctima de su lealtad á la persona de 
Maximiliano. 

Como quiera que haya sido la entrega de la plaza de 
Querétaro, el desenlace no correspondió á los sacrificios 
y privaciones del ejército sitiador, dignos de que la 
ocupación hubiera sido sin aprovechar la traición del je- 
fe superior clel ejército sitiado. Todos los jefes de am- 
bos ejércitos convienen en que el sitiado no podría de- 
fenderse ni tres días más, por la falta de toda clase de 
provisiones, de suerte que con haber esperado ese tiem- 
po ó el doble si hubiera sido preciso, el ejército imperia- 
lista se habría rendido á discreción ó habría procurado 
romper el sitio en cuya tentativa habría sido indudable- 
mente derrotado. 

Las mismas publicaciones á que hemos hecho referen- 
cia dan suficiente luz sobre los acontecimientos de Que- 
rétaro, y esperamos á que con el transcurso de los años 
y cuando ya bajen á.la tumba los principales actores que 
en ellos figuraron, aparecerán todos los datos necesarios 
para que se consigne en la historia la fiel relación de los 
sucesos y se haga la debida justicia á quienes merezcan 
la gratitud ó la censura de la Nación. 

Las conferencias tenidas por el Coronel imperialista 
López con el General en Jefe del ejército sitiador, dieron 



406 HISTORIA DE SAN lAIlS 



por resultado que dicho ejército ocupó la plaza de Que- 
rétaro el i^ de Mayo de 1867, entrando por el punto de 
"La Cruz." Maximiliano salió del convento de ese n-om^ 
bre para el Cerro de las Campanas, en donde mando 
enarbolar una bandera blanca, rindiéndose á discreción 
en compañía de los Orales. D. Severo del Castillo y D. 
Tomás Mejía. Miramón, al dirigirse pie á tierra al mis- 
mo cerro, fué herido en la cara por cuyo motivo se refu- 
o-ió en una casa particular con el hn de hacerse la prime- 
ra curación. Allí fué también aprehendido y llevado 
con Maximiliano y otros Generales que estaban ya 
presos en el convento de Capuchinas. El número de 
prisioneros que hizo el ejército liberal en Querétaro, as- 
cendió á 490 entre Generales, Jefes y Oficiales, y 8 000 
hombres de la clase de tropa. El Oral. D. Ramón Mén- 
dez que se había hecho notable peleando por la causo 
imperial, durante los años que duró la intervención 
francesa, fué capturado en el escondite donde estaba, y 
pasado por las armas sin más formalidad que la identifi- 
cación de su persona. 






Debemos á la bondad del Sr. Ingeniero D. Mariano J. 
Reyes el interesante diario que personalmente comenzó 
en "San Luis Potosí á fines de Diciembre de 1866, lo 
continuó dentro de Querétaro durante el sitio de esa 
plaza y lo terminó el día del fusilamiento de Maximi- 
liano' Miramón y Mejía. El Sr. Reyes, siendo muy jo- 
ven pues apenas tenía en 1867 veintiún anos de edad, 
se encontró en aquel memorable sitio, porque acompa- 
ñaba al señor su padre el Oral. D. Mariano Reyes que 
pertenecía á las fuerzas sitiadas. Por esta circunstancia 
no extrañarán los lectores algunos comentarios y apre- 







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HISTORIA DP: san luis 4(i7 

ciacicnes que hace el Sr. Reyes, naturalmente de acuer- 
do con los principios que defendía el ejército imperial. 
Ese Diario es el si2;uiente: , 



-DKI. 27 DE DU'IEÍllJHKDK IStíG A L 15 DE JIMO DE 1S(Í7. 

DIARIO DE MARIANO J. REYES, 

Hl.If) DKf. CtUAL. imperialista I). MARIANO RKVKS, 

en los últimos días 
dp: la intervención v el imperio. 



"Diciembre 27 de 1866.— El día 27 salimos de San 
Luis con el Gral. Mejía y llegamos al Valle de San Fran- 
cisco, Villa de Reyes, á las siete y media de la noche. 
Era un convoy que se componía de dos mil soldados 
mexicanos y mil quinientos franceses, además, más de 
dos mil personas, entre hombres y mujeres. 

"El 28 pernoctamos en el Jaral. 

"El 29 llegamos á San Felipe, allí descansamos el do- 
mingo 30, y seguimos el 31 hasta la Quemada. Al día 
siguiente 

"i" de Enero de 1867 llegamos á las tres de la tarde 
al pueblo de Dolores, en donde había ñesta de toros; 
allí permanecimos hasta el día 3 que salimos para San 
.Miguel de Allende á las seis de la mañana, llegando á las 
doce del día á dicho pueblo. 

"El día 4 se pasó en San Miguel. 

"El día 5 á las seis de la mañana emprendimos la 
marcha para el Puerto de Nieto, salimos á las siete del 
Puerto, almorzamos en el rancho de Buenavista y llega- 
mos á las dos de la tarde á la Hacienda de Santa Rosa: 
mi papá llegó enfermo. 

"El lunes 7 salimos á las seis de la mañana de Santa 
Rosa y llegamos á Querétaro á las diez de la mañana; 
allí permanecimos hasta el viernes 19 que salimos para 
San Luis Potosí mi padre y yo, con la tropa, quedando 



I()8 HLSTOKIA \)K SAN IJIS 



la familia en Querétaro, haciendo las jornadas siguien- 
tes: de Querétaro á Santa Rosa, 4 leguas; de Santa 
Rosa á San iVliguel, pasando por los Ricos parte de la 
tropa y nosotros y los denlas por el Puerto de Nieto, 
perteneciente á D. Francisco Malo, 13 leguas; desde el 
20 que llegamos á San Miguel, permanecimos allí hasta 
el sábado 27 por falta de dinero para la tropa. Nos alo- 
jamos en la casa de D. Francisco Malo, á un costado de 
la parroquia. Salimos de San Miguel el 27 para el pue- 
blo de Dolores, pasando por el camino del Santuario de 
Atotonilco, célebre por los ejercicios espirituales, llegan- 
do algunas veces á cuatro mil personas que van á esos 
ejercicios de puntos muy lejanos. Visité la iglesia que 
es muy bonita y en que no hay un solo pedazo de pa- 
red que no esté con pinturas; entrando á la iglesia la 
primera puerta á la izquierda da á la capilla del Calvario 
que es digna de verse. 

"A las tres de la tarde llegamos á Dolores, visité la 
casa del Cura Hidalgo, escribiendo en el álbum lo siguien- 
te: "Al recorrer mi país he tocado este punto, y no he 
vacilado en consagrar estos renglones á la memoria 
del héroe de nuestra independencia. — Mariano Jt Reyes." 

"El 28 salimos de Dolores para la Quemada; el 30 de 
la Quemada á San Felipe donde había quinientos caba- 
llos de los liberales pero se salieron un poco antes de 
entrar nosotros. 

"El 31 salimos de San Felipe y en lugar de seguir el 
camino para San Luis Potosí por San Bartolo cuyo puen- 
te tiraron los liberales, torcimos á la izquierda hasta San 
Juan Bautista del Baquero, después seguimos 7 leguas 
hasta la Hacienda de Ojuelos siempre rumbo á Zacatecas, 
el jueves i" de Febrero. 

"El viernes 2 de Febrero llegó Miramón derrotado de 
Zacatecas, cuya plaza había tomado estando Juárez en 
ella y el cual pudo escapar, de donde había salido con 
dos mil hombres, habiéndose encontrado con ocho mil 
que venían de San Luis Potosí; el mismo día contramar- 



HISTORIA DE SAX LUIS 4G9 

chamos para San Juan 'Bautista del Saquero habiendo 
algunas escaramuzas en el camino con nuestra retaguar- 
dia como el día anterior. 

"El 3 salimos del Baquero para San Felipe, en las es- 
caramuzas hubo 13 ó 14 muertos del enemigo y 3 muer- 
tos y un herido en las tropas, dos de los muertos eran 
mujeres. 

"El lunes 4 fué lo bueno. Salimos de San Felipe para 
Trancas y en la Quemada nos detuvimos para almorzar, 
la retaguardia compuesta de las guerrillas de Quiroga, 
Ríos y Araujo comenzó á batirse suponiendo que serían 
unos cuantos los enemigos pero á poco desplegaron su 
línea como de dos mil caballos y algunos infantes, á ca- 
ballo en ancas, con cuatro piezas de montaña, entonces 
se mandó refuerzo á las guerrillas que componían un 
número de seiscientos caballos; la acción comenzó á las 
doce del día las tropas enemigas mandadas por Aurelia- 
no Riv^era, y en las cuales fungía como Mayor General 
Anacleto Herrera y Cairo. Se batieron bastante bien, 
quisieron flanquearnos, pero la caballería de la Empera- 
triz les dio una carga por el centro que les impidió su 
tentativa; la acción duró una hora y tres cuartos. En 
ella resultaron muertos el Gral. Herrera y Cairo, el Co- 
ronel Higinio ÍVlacías, un segundo de Aureliano, y cosa 
de ciento veinte soldados, doscientos prisioneros y se- 
senta heridos. Vi muerto á Herrera y Cairo, que 
estaba boca arriba, con la pierna derecha encogida y los 
brazos abiertos. Le vi un balazo en la parte derecha y 
delantera del cuello, debajo de la mandíbula inferior, una 
herida como machetazo en el brazo y otra igual en el 
antebrazo derecho y otra herida de lanza que lo pasaba 
de lado á lado, habiéndole entrado la lanza por la espalda 
en la región renal, y salídole por el vientre, un poco arri- 
ba de la cicatriz umbilical, viéndosele en los bordes de 
esta herida, sobre el vientre una asa intestinal. Estaba casi 
desnudo, no tenía más que la camiseta hecha pedazos, 
calzoncillos, su pantalón militar y un calcetín en el pie 



470 HISTORIA DK SAN LU IS 

derecho. Lo habían robado después de muerto, las sol- 
daderas. 

"Para que lo vieran Miramón, Castillo, Reyes y Arellano, 
lo llevaron á la casa de la Hacienda y todos lo reco- 
nocieron. 

"Como se fueron inmediatamente después de la ac- 
ción no supe dónde y cómo lo enterraron. 

"Parece que las heridas en el brazo derecho, no fueron 
machetazos sino dos profundos piquetes con espada; uno 
debajo de la tetilla derecha y otro en el hipocondrio del 
mismo lado. Que de estas heridas no le salió sangre 
porque se las dieron después de muerto. Que se decía 
que había entrado á la acción muy trastornado por el 
alcohol. 

"De la División Castillo hubo veinte heridos y doce 
soldados muertos. Después almorzamos y seguimos 
nuestro camino para Trancas. El jefe que dirigió la ac- 
ción y estuvo en lo más reñido de ella, fué D. Severo 
del Castillo, que andaba tan tranquilo y tan sereno co- 
mo en un salón. Que dirigió la artillería Ramírez Are- 
llano y que con éste y una escolta como de veinticinco 
soldados, estaban Miramón, mi padre el Gral. D. Maria- 
no, Escobar, y yo, etc. Que querían tomar este cerrito, 
que está á la salida de la casa de la Hacienda, rumbo á 
San Felipe, como trescientos ó cuatrocientos caballos y 
que Arellano los detuvo varias veces con la artillería; 
que desde allí vieron, Miramón con anteojos, la disper- 
sión del enemigo. 

"Fui con el asistente de mi padre, que iba á ver al Gral. 
Castillo, para comunicarle algo, al campo de la acción y 
le hirieron el caballo al asistente. 

"El martes 5 seguimos hasta Dolores. 

"El miércoles 6 á San Miguel. 

"El jueves 7 á la Hacienda de Buenavista. 

"El viernes 8 llegamos á Querétaro sin novedad. 



HISTORIA DE íSAN LUIS 471 

SITIO DE QUERÉTARO. 

"En Querétaro había habido su trifulca el día cinco del 
mismo Febrero con Carbajal que se había presentado á 
las puertas de la ciudad, pero fué derrotado por Mejía 
que s'ilió á batirlo sin embargo de su enfermedad. 

"El dia 19 entró el Emperador á Querétaro. 

"Se han reunido aquí once mil cuatrocientos hombres 
con las fuerzas de Méndez. 

"Los jefes principales son Maximiliano, Miramón. Me- 
jía, Márquez y Méndez. Se piensa abrir la campaña muy 
pronto.* 

"El día 1^ de Marzo se presentaron los liberales al Po- 
niente de Querétaro en número de quince mil hombres. 
Desde luego se fortificó el cerro de las Campanas, donde 
se colocaron algunas piezas de artillería. Sin embargo, 
desde ese día hasta el 14 no hubo más que algunos ti- 
roteos entre las avanzadas, 

"El día 12 se avistó el enemigo por el cerro de Carre- 
tas. 

"El 13 dirigió algunas granadas para la iglesia de la 
Cruz, fortificada por los imperiales, y el 14 a las diez de 
la mañana se rompieron los fuegos por una y otra parte, 
atacando ellos por el río y la Cañada. Los liberales fue- 
ron rechazados dejando seis piezas de artillería, cuatro- 
cientos prisioneros, como doscientos muertos, y habién- 
dose desertado cosa de mil hombres. 

"El 22 salió Miramón para San Juanico, les quitó trece 
carros cargados de semillas, les hizo algunos prisioneros, 
otros muertos, y se volvió con su presa, la caballería de 
Quiroga se portó muy bien. 

"El día 22 en la noche salió Márquez con mil hombres 
para México. El 24 á las dos de la m.añana comenzaron á 
bajar tropas liberales que venían de Toluca al mando del 
Gral. Véíez y de Riva Palacio en número de cuatro mil 
hombres, los cuales se reunieron con seis mil de los 
otros de Carretas v el mismo día á las doce de la maña- 



472 HISTOIIIA l)F. SAN LUIS 

na se bajaron de las lomas del Cimatario, que queda al 
Sur de Querétaro, y á donde bajaron por la Cuesta China 
y comenzaron su ataque á la Alameda y Hacienda de 
Casa Blanca. 

"Florentino Mercado mandaba la infantería como Co- 
rone! y esperaba su banda de General ese mismo día. El 
ataque duró cinco horas, el fuego estuy/o vivo, los impe- 
riales tuvieron buen éxito con sus granadas, y por últi- 
mo fueron rechazados los liberales sin que su reserva 
hubiera querido entrar. Hubo muchos prisioneros, Flo- 
rentino Mercado fué herido, y él mismo se dio un balazo 
al verse perdido, toda la infantería fué prisionera ó 
muerta. 

"Hl 25 en la noche, á las ocho, hubo un fuego muy nu- 
trido que duró hasta las nueve, después, de las once á 
las doce, y al día siguiente de las cinco á las seis de la 
mañana. Por todo resultó en los imperiales, en la pri- 
mera escaramuza, el Gral. Ramírez que mandaba el 7" de 
infantería, con un golpe contuso en un pie, un artillero 
fué herido y á un soldado se le encajó un pedazo de ful- 
minante en un ojo al tiempo de tirar y en las otras dos 
escaramuzas hubo tres oficiales de cazadores heridos. 
Del enemigo no se sabe la pérdida. 

"El día 26 fui al hospital en compañía deZarolsa y en- 
contramos allí entre los heridos á tres compañeros de 
colegio, á M. Méndez, á Bustamante (pelón), y á Torres- 
cano, de edad de 17 años, que en clase de oficiales ve- 
nían con Mercado. Todos tres tenían cuchilladas en la 
cabeza pero ninguno de gravedad. Un año después 
Bustamante murió loco. 

"El i" de Abril no hay pan, no hay leche. Hoy en 
la madrugada salió Miramón por el lado del río con mil 
quinientos hombres. Sorprendió la avanzada de los li- 
berales que dormía pacíficamente, luego los desalojó del 
cerro de San Gregorio, de la iglesia de San Sebastián les 
quitó dos piezas de montaña, les hizo trescientos muer-, 
tos y se retiró; aquellos tenían seis mil hombres. 



HISTORIA I)K SAX lA'lS 478 

"Antillón dormía en San Sebastián y pudo escapar en 
calcetines y calzoncillos, abandonando sus botas, su ves- 
tido y una cartera con oro. 

"Por parte de Miramón hubo como cincuenta heridos 
entre ellos el Coronel Parquet, levemente; el Comandan- 
te Montesinos lo mismo; dos Capitanes muertos y dos 
oíkiales heridos. Una granada cayó en la casa de los 
Granados, en nuestra calle, en la acera de enfrente. En- 
tró por la chimenea de la cocina y lastimó á una niña de 
doce años y á una señora. La primera morirá probable- 
mente pues tiene levantado el casco. La señora tiene un 
brazo roto y sumidas unas costillas. 

"Día 6 de Abril. Llegaron dos presos del 6" que salió 
con Márquez. 

"Domingo 7 á las cuatro, algunas granadas por el 
puente. 

"El martes 9 se sabe ha llegado un correo que de pa- 
labra dice haber dejado á Márquez con catorce mil hom- 
bres y diecisiete piezas, entre ellas algunas rayadas. El 
pliego que traía lo rompió según dice por temor de ser 
detenido en el campo enemigo. 

"El día 10 amaneció enfrente del puente donde está el 
enemigo un hombre colgado con un letrero que decía: 
"quinto correo de Márquez, se llama Uribe, vivía en la 
calle de la Luz número 7." 

"El día 12, Viernes de Dolores, no hay noticias ningu- 
nas, ni aun borregos. Sigue la escasez de arroz, pan y 
otros efectos de necesidad. Todavía se encuentra maíz 
y trigo á precios fuertes. 

"Día i^. Se han encontrado caballos muertos de ham- 
bre. A las siete y tres cuartos de la noche ha habido 
un tiroteo fuerte por el río, duró una hora. 

"Día 15. Lunes Santo. Se han visto bajar fuerzas 
liberales de la Cuesta China al Cimatario, se supone son 
las que esperaban á Márquez en el Colorado. 

"Día 16. Se ha dado un decreto del Emperador para 
que todo individuo trabaje en las trincheras, y de no ha- 



474 HISTOHIA \)K 8AN lATIS 

cerlo, sacar una'boleta de excepción pagando una cuota 
asignada por el Prefecto municipal; á las veinticuatro 
horas de publicado este decreto, el que no se hubiere 
presentado sufrirá dos años de prisión y trabajará duran- 
te el sitio en los lugares más peligrosos. 

"Hoy 17 me he presentado para inscribirme en los 
trabajos de fortificación, pero no los ha habido pues yo 
soy el único que se ha presentado á trabajar. 

"Día 18. Jueves Santo. A las diez y media de la 
noche ha habido tiroteo por el río, bastante fuerte. 

"Día 19. Viernes Santo. A las tres de la mañana 
otro tiroteo fuerte, dos hombres se han pasado al impe- 
rio. Según dicen mañana dan el ataque las fuerzas libe- 
rales. Se han visto bajar fuerzas de caballería de la 
Cuesta China en bastante cantidad. Lo que bajaron el 
1$ eran provisiones para el ejército. 

"El miércoles Santo, día 17 intentaron salir todas las 
guerrillas á las doce de la noche, pero habiendo obs- 
truido los fosos el paso de la caballería, sólo pudo en- 
contrar salida la guerrilla de Zarazúa, habiendo tocado 
retirada los demás. Esto causó un fuego general en to- 
da la línea. 

"Día 19. Ha habido maíz, y como se había escaseado 
tanto, la multitud se agolpaba á la casa en que se expen- 
día, y según se dice, ha habido cinco personas sofocadas, 
cuatro mujeres y un hombre, y la casa de ejercicios, que 
está en la esquina de la calle donde se encuentra nuestro 
alojamiento, ha sido maltratada por dos granadas que han 
pegado sobre su frente. 

"A la una del día un repique se ha dejado oír en San 
Sebastián. Hoy he comido carne de perro con el nom- 
bre de carnero. 

"El día 24 en la tarde atacaron los imperiales del cerro 
de las Campanas á los liberales del lado de San Francisco. 
Les hicieron 25 prisioneros, entre ellos un oficial y vein- 
te entre muertos y heridos. No se sabe nada cierto de 



HISTOHIA DI -: SAN LUIS 47." 

Márquez, la ansiedad es terrible, las contribuciones si- 
guen y el pueblo carece de alimentos. 

"El Coronel Parquet murió hoy á las doce del día á 
consecuencia de una leve herida en una pierna. 

"Día 2^. Se ha sabido que Márquez ha sido derrota- 
do por Portu'io Díaz en Puebla. Sólo así se explica su 
tardanza. 

"El "Boletín de Noticias" dice que Vidaurri ha salido 
con Márquez mandando una columna. Hace tres ó cua- 
tro días que una granada tiró la estatua del Marqués del 
Águila que estaba en la columna de la plaza de armas de 
Querétaro. 

"Día 26. A las seis de la tarde hubo repiques y dia- 
nas de los imperiales por la noticia de que Márquez es- 
taba en Celaya y sus avanzadas en Apaseo. 

"Día 27. A las tres y media de la mañana supimos 
que la noticia era falsa, y que se iban las fuerzas imperia- 
les, que Miramón se abrió paso por el Cimatario y Cas- 
tillo por la garita de México para abrir paso al Emperador, 
el cual con una escolta aguardaba el resultado en la pla- 
za de armas. Sin embargo, son las diez de la mañana y 
se sabe que han perdido los liberales muchas piezas, sol- 
dados y el Cimatario. 

"Ahora se han sabido los detalles. Miramón atacaría 
el Cimatario, si perdía, el Emperador salía camino de 
México abierto por el Oral. Castillo. Si ganaba entonces 
permanecían las fuerzas en Querétaro, lo primero era lo 
más probable pero sucedió lo segundo, Miramón con tres 
mil infantes tomó el Cimatario en compañía del Oral. 
Méndez, quitó diecisiete piezas, entre ellas tres de vein- 
ticuatro, las demás de montaña, seiscientos prisioneros, 
no se sabe el número de muertos y heridos. Castillo 
quitó cuatro piezas siendo una de á treinta y seis, se lla- 
ma "La Tempestad" de muy buena construcción. Cuan- 
do Miramón se volvía con un carro de parque la caballe- 
ría enemiga lo alcanzó y se lo quitó, entonces repicaron 
en San Sebastián: se mandó por auxilio; pero no habien- 



47() HISTORIA \)K SAN LlIS 



do caballería de los imperiales, más que mil quinientos, 
y teniendo aquellos cuatro mil caballos y nueve mil in- 
fantes, el segundo ataque no tuvo éxito. El fuego co- 
menzó á las cinco de la mañana y concluyó á las diez de 
'la misma, siguiendo á esa hora en el puente hasta las 
diez y media. A las doce del día un repique á vuelo 
anuncia á la población el triunfo del imperio. 

"De las fuerzas imperiales ha habido ciento cuarenta 
heridos y sesenta entre muertos y prisioneros, total dos- 
cientos. De las liberales se dice que ha habido tres mil 
dispersos. 

"DÍA i" DE Mayo. A las diez y media de la mafiana 
las fuerzas imperiales salieron por la Cruz para quitar á 
las liberales la Hacienda de Calleja y la garita de México. 
El fuego duró más de una hora, en cuyo tiempo tomaron 
la Hacienda, pero siendo reforzados los liberales por fuer- 
zas ocultas tras de una loma, no pudieron tomar la gari- 
ta y se volvieron, perdiendo un Coronel Rodríguez, va- 
rios oficiales y cerca de 200 soldados, parece que el plan 
de ataque estuvo mal combinado. 

"Día 2 de Mayo. A las cuatro de la tarde doblaron y 
después repicaron en San Sebastián los liberales; se dice 
que atacarán el 5 de Mayo; hasta ahora no se sabe la 
causa del repique; escasean mucho los víveres; hoy se 
han recogido todos los caballos de las casas particulares. 

"Día ^ de Mayo. Este día fué muy parecido al 27 de 
Abril. A las siete y media de la mañana Miramón atacó 
por San Gregorio, hizo algunos prisioneros, y sabiendo 
por ellos y por un correo que Márquez estaba para llegar, 
suspendió el ataque. 

"Dia 4. Ha faltado el maíz completamente, la clase 
pobre sobre todo está en la mayor necesidad. Hoy se 
ha publicado un decreto por el cual están obligados los 
que tengan existencias á presentarse en el término de 
veinticuatro horas, de lo contrario serán juzgados mili- 
tarmente y condenados á la última pena, firmado por el 
Emperador. 



HISTORIA DE SAN LUIS 177 

"Día ^ de Mayo. Amaneció lloviendo. Los sitiadores 
hicieren una salva con granadas. A las siete y media de 
la noche ha habido un tiroteo fuerte por el puente, que 
duró media hora. A las seis de la tarde habían hecho 
otra salva de veintiún cañonazos. 

"De las fuerzas imperiales han muerto los jefes si- 
guientes: Coronel Parquet, un balazo en una pierna, Co- 
ronel Suausa, fué herido de las dos piernas, se le ampu- 
tó una y murió á poco tiempo. Coronel Sosa, un balazo 
en el estómago. Teniente Coronel Dagoberto Franco, 
un balazo en el estómago. Coronel Joaquín Rodríguez, 
un balazo en el corazón. 

"Día 6 de Mayo. Se dice que Antillón murió á con- 
secuencia de una herida que recibió el i" de Abril. Hace 
algunos días que están presos el Gral. Ramírez y el Co- 
ronel Ortega. Ha desaparecido el Coronel de Cazadores 
Ignacio Villasana, que fué herido de un brazo el ventidós 
de Marzo. 

"Desde ayer hay maíz, aunque en poca cantidad. 

"Día 7 de Mayo. A la una y media de la tarde se ha 
repicado y tocado dianas en la plaza sitiada por la noti- 
cia de la* próxima llegada de Márquez á esta población, 
siendo portador de unos pliegos que se han publicado 
un sargento de cazadores que había salido disfrazado de 
correo para Márquez y llegó el tres de Mayo. La comu- 
nicación de Márquez publicada hoy es de fecha veinti- 
siete de Abril en Monte Alto, y otra de Vidaurri, en la 
misma de Márquez, de fecha veintitrés de Abril en Ix- 
tlahuaca. La primera da razón de la fuerza con que 
cuenta, indicando las divisiones y brigadas lo mismo que 
los jefes que las mandan; trae dos baterías rayadas y 
Vidaurri dos baterías de cañones de doce y obuses de 
treinta y seis; noventa carros la división de reserva que 
manda Vidaurri, cuatro cuerpos de infantería y tres de 
caballería; Márquez trae dos divisiones, la primera al 
mando de Rosas Landa, tres cuerpos de'ritleros y tres de 
tiradores; la segunda al mando de Zire?, trae dos cuer- 



47.S HISTORIA DE SAN LUIS 

pos "Fijo de México" y tercero, décimo octavo de Caza- 
dores, décimo quinto de línea y Guardia municipal. Una 
división de caballería al mando de O'Horan; cuatro cuer- 
pos, "Húsares," sexto Regimiento, noveno Regimiento, 
"Escuadrón de la Emperatriz." 

"Hoy 8 de Mayo ha llegado á ser el precio de los ví- 
veres exhorbitante. 

"El frijol á siete reales ^1 cuarterón, es decir, á ochenta 
y cuatro" pesos carga. 

"El maíz á veinticuatro pesos carga, antes á dos pesos 
cincuenta centavos. 

"Libra de carne de caballo á tres reales. 

"Libra de carne de puerco á tres y medio reales. 

"Libra de carne de perro á tres reales. 

Piezas de pan, á cinco por medio; en tiempos normales, 
á medio la pieza!! 

Leche á cuatro reales cuartillo, azúcar á cuatro reales 
libra; manteca á dos reales y cuartilla, en otro tiempo, á 
un real y cuartilla. 

"Días pasados concluyó el arroz; estaba á peso la libra, 
en otros tiempos, á uno y medio reales. 

"Los pocos días que duró el carbón se vendió á tres 
pesos carga, en otro tiempo á seis reales. 

"Tres tamales por un real, 'un cántaro de agua por dos 
reales; las velas de á medio, á real y medio, las de á 
tlaco, á cuartilla. 

"Hoy se ha anunciado al público q.ue las personas fal- 
tas de recursos ocurran á las casillas de carnicería, pre- 
sentándose antes á la prefectura para dar su nombre y 
demostrar su falta de recursos; además otro anuncio, que 
los que carezcan de casa en qué abrigarse se presenten 
al Vicario Capitular y puedan alojarse en los conventos. 

"Día 9. Nada particular. 

"El lavado de la ropa tiene el precio siguiente: tres 
reales pieza grande, un real pieza chica. 

"Leña, tres rajas de media vara por medio real. 

"Calabacitas, una por un real; huevos, á real; pilonci- 



HISTORIA DE SAN LUIS 479 

lio, á tres reales mancuerna, que costaba medio y tlaco; 
los jarros de á tlaco, á medio; los cántaros de á medio, á 
dos reales. 

"Día 10 de Mayo. Se dice que por el camino de Ce- 
laya se vieron algunas muías y soldados que venían en 
desorden y suponen que era la avanzada- de los chinacos 
derrotada por Márquez, pero en realidad no se sabe nada. 

"A las seis de la tarde han tirado granadas de San 
Gregorio por el cerro del Cimatario y para la población; 
una de ellas hirió á Prieto en un brazo, era ayudante del 
Gral. Escobedo, y á un varillero lo mató; los dos se en- 
contraban cerca de la puerta del Teatro de Iturbide. Se 
dice que mañana se van los sitiadores, ojalá que así sea 
porque el fastidio ha llegado al grado más elevado, se- 
gún dice el público. 

"Día II de Mayo. No hay maíz. Todo es sumamente 
caro, de manera que los pobres se están haciendo de di- 
nero, comprando los primeros los efectos y revendién- 
dolos á precio triple ó cuadruplo de en lo que los com- 
pran. 

"La tropa está muy desmoralizrda, del día i" acá se 
han desertado como cuatrocientos sitiados. Según se 
dice, pasado mañana habrá concluido el sitio, de cual- 
quier manera. 

Día 12 de Mayo. Se están formando unos puentes 
portátiles para la salida de las tropas imperiales el lunes, 
en caso de que no llegue el suspirado Márquez, "Conde 
de la Tortuga y Marqués de los Caracoles," títulos que 
le da Maximiliano. 

"El Capitán Rebollo ha muerto ayer á consecuencia 
de una herida de bala en el estómago que recibió el i" de 
Mayo. 

"Se ha visto un globo, según se dice, rumbo de Cela- 
ya. Se dice sea una señal de Márquez 

"Día 13 de Mayo. Lunes. Siguen los borregos: Que 
Márquez estará esta noche á tres leguas de aquí, en la 
Estancia de las Vacas. Se dice hace algunos días que 



4.S() HISTORIA I>E SAN LUIS 

Rocha, Corona y los Rincones han salido con ocho mil 
hombres para San Luis Potosí, que según se asegura está 
sitiado por González Ortega. Juárez está en la plaza de 
San Luis. 

"Día 14, martes. Se ha dado una ley hace tres ó 
cuatro días para que todo individuo de 18 á 60 años se 
presente á ofrecer sus servicios; por su excepción debe 
pagar de diez á mil pesos antes de terminar el plazo de 
48 horas. 

"Salía yo de la casa de diligencias cuando una patrulla 
de la Emperatriz me pidió la excepción; como yo no es- 
taba al tanto de la publicación de la ley, tuve que seguir 
á los soldados, pero en el camino para el cuartel se me 
ocurrió enseñar al soldado una licencia de armas, dicien- 
do era un despacho de Ingeniero que el Emperador me 
había dado. El soldado tomó el papel, encendió un ce- 
rillo y se puso á leer; después de un rato me lo volvió 
diciendo que estaba bien, que me retirara; pero en mi 
concepto, quedó tan enterado dei contenido del papel 
como los queretanos de la llegada de Márquez. 

"Ayer cesó la leva, el Emperador por un manifiesto 
dice que el pueblo es bueno y sufrido, que gusta del 
orden, etc., y espera que se presentarán al Gral. Mejía 
para prestar sus servicios. Mejía salió en la tarde, vio á 
los principales del pueblo, puede decirse á los caciques, 
quedando en reunirse y armarse poniéndose á sus ór- 
denes. 

"Mañana temprano es la decisión. El pueblo defen- 
derá la población y los sitiados en número de ocho mil 
de que se compone toda la fuerza atacará al amanecer, 
parte del pueblo irá con ellos para traerse las piezas y 
carros que quite la tropa, veremos el plan que desa- 
rrollan. 

"El día 12 se han comprado dos cuartillos de maíz á 
peso el cuartillo!! 

"El día 14 los imperiales quitaron al enemigo dos mil 
tortillas!! 



HI8T0IÜA I)K SAN LUIS 481 



"Los chinacos hacen procesiones á la Virgen en San 
Sebastián!! (no respondo de la noticia,) si triunfan, una 
misa le mandan decir; si no triunfan, la fusilan; dicen 
que la imagen está colocada en una trinchera. 

"Tres mil hombres derrotaron á nueve mil en el Cima- 
tarioü 

"Una bala entró en el nicho que resguarda la Cruz en 
la Iglesia de su nombre, rompió el vidrio y sin tocar la 
cruz quedó á su pie!! 

"Esta tarde no salgo á la calle porque está lloviendo y 
la leva ha comenzado otra vez. parece no ser cierto lo 
ultimo. 

"Día 19, miércoles. A las cinco de la mañana caño- 
nazos por la Cruz hasta las seis. A las seis y media se 
han oído unos repiques en la Catedral, en la Cruz y en 
otras partes; á poco hemos visto pasar fuerzas liberales 
por nuestra calle; unos soldados que venían á buscar 
caballos nos dijeron que las fuerzas imperiales estaban 
en el Cerro de las Campanas, pero en este memento ha 
venido el C(3ronel Andrade que nos contó que él tenía 
prisionero á mi padre en el cerro de Carretas, fué hecho 
prisionero cuando estaba durmiendo lo mismo que toda 
la compañía de Zapadores. 

"El Emperador, Mejía y Castillo fueron á recibir al 
Cerro de las Campanas á Escobedo, de manera que ha- 
biendo abandonado las tropas sus puestos, todos los je- 
fes, excepto iVliramón y Aléndez, fueron hechos prisio- 
neros. De Miramón se dice que fué herido v se ha 
escondido y de Méndez no se sabe. 

"Los liberales han entrado á Querétaro el día i^ de 
Mayo de 1867 con mucho orden v casi sin disparar un 
tiro, después de setenta días dé sitio. Repartían sus 
semillas á la hambrienta población. 

"Dicen que México está sitiado por sesenta mil hom- 
bres y otros dicen que ha sido tomado; Márquez después 
de tantas mentiras está en México. De manera que 
Querétaro ha venido á ser el sepulcro del Imperio 



in.-6i 



482 HISTOIUA \)K SAN LUIS 

"Uno de los hechos más atroces de los que apenas se 
puede tener una idea se ha consumado el día i$. En la 
historia de nuestras revoluciones políticas creo que di- 
fícilmente se puede encontrar otro semejante. El Coro- 
nel López, el hombre más favorecido del Emperador, al 
que trataba con el mayor cariño, con la más sincera 
amistad, en que había puesto su confianza y colmado de 
riquezas, el Coronel López ha entregado á Maximiliano y 
á todo su ejército en manos de sus enemigos; el Gral. 
Miramón atravesaba la plaza de San Francisco con áni- 
mo de escaparse y el Coronel López le ha tirado un ba- 
lazo hiriéndole la cara. Sin espíritu de partido sino juz- 
gando el hecho tal como se muestra á nosotros, desnu- 
dándolo de las ventajas que podrían resultar, el hecho 
es monstruoso. Un hombre traicionando á su amigo, á 
su superior, á su protector, en la misma persona del Em- 
perador, traicionando su partido, sacrificando las vidas 
de tantos seres á un sentimiento tan bastardo como la 
venganza porque la razón, si se puede decir una -razón 
de su proceder, se cree fué el resentimiento causado por 
habérsele negado el grado de General de una manera 
bastante notable; se suspendieron los nombram.ientos he- 
chos por el Emperador y enire los cuales estaba el de 
López; los demás Generales hubieran renunciado si tal 
cosa hubiera sucedido y los nombramientos de los otros 
jefes no hubieran tenido valor ninguno porque el Coronel 
López es de baja esfera, su figura no es desagradable, 
ojos azules, pelo rubio, estatura regular, bastante eleva- 
do estaba para levantarse mas. La tierra no puede sus- 
tentar por mucho tiempo un ser tan vil, 

HECHOS DIVERSOS. 



"El sábado 28 de Mayo fué encontrado Méndez á las 
once de la noche, el día siguiente á las nueve fué fusi- 
lado en la Alameda. 



HISTORIA DE SAN LUIS -4-83 

"Han escapado ó no han sido hechos prisioneros los 
G rales. Gutiérrez y Ramírez Arellano. 

"El 23 de Mayo'^tueron pasados los Generales prisio- 
neros á Capuchinas, los demás permanecieron en Capu- 
chinas. 

"Generales prisionerc s en Querétaro en Mayo 
DE 1867: Maximiliano, Miramon, Méndez, Mejía, Casti- 
llo, Morett, Reyes, Casanova, Valdés, Calvo, Ramírez, 
Monterde, Ugarte, Escobar, Cortázar, Herrera y Lozada. 

"El sábado 25 de Mayo han quedado incomunicados 
Maximiliano, Miramón y Mejía, para ser juzgados. 

"El día ^ de Junio nos mudamos.de la casa que ocu- 
pábamos en la calle Nueva número 7 á la de la 2" de 
Santa Clara número 8. 

"El día 8 de Junio pusieron en libertad á los prisione- 
ros de Capitán para abajo, menos los extranjeros. 

"El 9 salieron para Morelia los Coroneles. Hasta hoy 
no se sabe de los Generales lo que se piensa hacer con 
ellos. 

"El 15 de Junio salí para San Luis Potosí con Pedro 
Imaz, en el camino supimos que Maximiliano, Miramón y 
Mejía habían sido fusilados el 19 de Junio. 

"El 20 fué la toma de México. 

"El 24 llegamos á San Luis Potosí." 

En el lugar correspondiente del capítulo que sigue, 
inseríanles la terminación de los apuntes del Sr. Inge- 
niero Revés. 



484 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO 32*^ 



SUMARIO. 



Una vez más se distingue el Estado de Sun Luis por sus servicios. — Su capital es el 
centro de todas las operaciones. — En ella se decide la suerte del Imperío. — Soli- 
citudes y conferencias de personajes con el PresideiUe .Juárez y sus Ministros. — 
Telegramas durante el proceso. — Denegación de la gracia de indulto. ' 



Notable en San Luis el primer semestre de 1867 por 
los eminentes servicios que prestó el Estado potosino, 
para sostener el sitio de Querétaro por haber sido el 
centro de todas las operaciones de donde partían las ór- 
denes superiores y porque en esta ciudad se decidió de 
la suerte del imperio y se decretó el trágico fin de sus 
principales personajes, aumentó su celebridad ese perío- 
do memorable de nuestra historia con las solicitudes y 
conferencias de los defensores y personajes nacionales 
y extranjeros que ante el Gobierno general pidieron la 
gracia de indulto de la pena de muerte á favor de los 
desgraciados procesados. 

Después del Diario del sitio de Querétaro, tan eficaz- 
mente llevadí^por el Sr. Ingeniero Reyes, que inserta- 
mos en el capitulo anterior, los telegramas y documentos 



HISTORIA DE SAX LUIS 485 

que siguen dan cabal instrucción de toda la memorable 
tragedia con que terminó el efímero imperio de Maxi- 
miliano. 

Veamos la marcha de esos sucesos desde la ocupación 
de Querétaro, hasta el fatal desenlace del proceso, tal 
como consta en documentos oficiales que hemos tenido 
á la vista. 

DOCUMENTOS 

Acerca del juicio del Archiduque Maximiliano, de D. Mi- 
guel Miramón y de D. Tomás Mejia; y acerca de la eje- 
cución que se verificó en Otierétaro, hoy i g de junio de 
i86y, d las siete de la mañana. 

"Telegrama. Campo frente á Querétaro. Mayo 15 de 
1867. — Recibido á las 4 h. de la tarde. — C. Ministro de la 
Guerra. — San Luis Potosí. 

"A las 3 de la mañana de hoy, se ha tomado la Cruz 
por nuestras fuerzas, que sorprendieron a! enemigo en 
dicho punto. Poco después fué hecha prisionera la guar- 
nición de la plaza, que ocuparon nuestras tropas, á la sa- 
zón que el enemigo con parte de las suyas, se replegaba 
al Cerro de las Campanas, en gran desorden, batido eficaz- 
mente por nuestra artillería; por fin, como á las ocho de 
la mañana, se rindió á discreción en el espresado Cerro. 
Maximiliano, con sus Generales Castillo y Mejía. 

"Sírvase V. dar al C. Presidente mis felicitaciones, por 
este importante triunfo de las armas nacionales. — Maria- 
no Escobedo. 



"Telegrama. San Luis Potosí, Mayo i^ de 1867. — C. 
General Mariano Escobedo.— Querétaro. 

"He recibido, y dado cuenta al C. Presidente de la Re- 
pública con el parte de V. de hoy, comunicado por el te- 
légrafo, y en que participa la toma del punto de la Cruz 
por nuestras fuerzas, y en seguida la completa ocupa- 
ción de esa plaza. 



48() HISTORIA DE SAN I.UIS 



' "El C. Presidente de la República me encarga que ma- 
nifieste á V., para que lo haga también á ese cuerpo de 
Ejército, la satisfacción con que ha visto este importante 
triunfo, debido al valor y sacrificios de las tropas de su 
mando, por el que las felicita por mi conducto — Mejia.'' 

"Ministerio de Guerra y Marina. — Sección i" 

"Ocupada por un hecho de armas la ciudad deQueré- 
taro, ha comunicado V. que han sido allí aprehendidos 
ocho mil soldados, y mas de cuatrocientos gefes y ofi- 
ciales del enemigo, entre ellos, Fernando Maximiliano de 
Hapsburgo, que se ha titulado emperador de México. 

"Antes de dictar ninguna resolución acerca de los pre- 
sos, el gobierno ha querido deliberar con la calma y el 
detenimiento que corresponde á la gravedad de las cir- 
cunstancias. Ha puesto á un lado los sentimientos que 
pudiera inspirar una guerra prolongada, deseando solo, 
escuchar la voz de sus altos deberes para con el pueblo 
mexicano. Ha pensado, no solo en la justicia con que 
se pudieran aplicar las leyes, sino en la necesidad que 
hay de aplicarlas. Ha meditado, hasta qué grado pue- 
dan llegar la clemencia y la magnanimidad, y qué límite 
no permitan traspasar, la justicia y la estrecha necesidad 
de asegurar la paz, resguardar los intereses legítimos, y 
afianzar los derechos y todo el porvenir de la República. 

"Después que México había sufrido todas las desgra- 
cias de una guerra civil de cincuenta años; cuando el 
pueblo había conseguido al fin, hacer respetar las leyes 
y la constitución del país; cuando había reprimido y 
vencido á unas clases corrompidas, que por satisfacer 
sus intereses particulares, sacrificaban todos los intere- 
ses y todos los derechos sociales; cuando ya renacían la 
paz y la tranquilidad, ante la voluntad general del pue- 
blo, y la impotencia de los que habían querido sojuzgar- 
lo; entonces, los restos más espúreos de las clases ven- 
cidas, apelaron al extrangero, esperando, con su ayuda, 
saciar su codicia y su venganza. Fueron á esplotar la 



HISTORIA DK SAN LUIS 487 

ambición y la torpeza de un monarca extrangero; y se 
presentaron en la República, inicuamente asociadas, la 
intervención estraña y la traición. 

"El archiduque Fernando Maximiliano de Hapsburgo, 
se prestó á ser el principal instrumento de esa obra de 
iniquidad, que ha afligido á la República por cinco años, 
con toda clase de crímenes, y con todo género de calami- 
dades. 

"Vino para oprimir á un pueblo, pretendiendo destruir 
su constitución y sus leyes, sin mas títulos, que algunos 
votos destituidos de todo valor, como arrancados por la 
presencia y la fuerza de las bayonetas extrangeras. Vino 
á contraer voluntariamente gravísimas responsabilidades, 
que son condenadas por las leyes de todas las naciones, 
y que estaban previstas en varias leyes preexistentes de 
la República; siendo la última la de 25 de Enero de 1862, 
sancionada para defmir los delitos contra la Independen- 
cia y la seguridad de la nación, contra el derecho de gen- 
tes, contra las garantías individuales, y contra el orden y 
la paz pública. 

"Los hechos notorios de la conducta de Maximiliano, 
comprenden el mayor número de las responsabilidades 
especificadas en esa ley. 

"No solo se prestó á servir como instrumento de una 
intervención extrangera, sino que, para hacer también 
por sí una guerra de filibusteros, trajo otros extrangeros, 
austríacos y belgas, subditos de naciones que no estaban 
en guerra con la República. 

"Trató de subvertir para siempre, las instituciones po- 
líticas y el gobierno que libremente se había dado la na- 
ción, pretendiendo abrogarse el poder supremo, sin mas 
títulos, que los votos de algunas personas nombradas y 
delegadas por el invasor extrangero, ó apremiadas por la 
presencia y las amenazas de la fuerza extrangera. 

"Dispuso, por solo la violencia de la fuerza, sin ningún 
título legítimo, de las vidas, los derechos y los intereses 
de los mexicanos. 



488 HISTORIA DE SAN LUIS 



"Promulgó un decreto con prescripciones de barbarie, 
para asesinar á los mexicanos que defendían, ó que si- 
quiera no denunciaban, á los que defendían la indepen- 
dencia y las instituciones de su patria. 

"Hizo que se perpetrasen numerosísimas ejecuciones 
sangrientas, conforme á ese bárbaro decreto, y que co- 
menzara su aplicación en distinguidos patriotas mexica- 
nos, aún antes de poderse presumir que supieran que se 
había promulgado. 

"Ordenó que sus propios soldados, ó consintió, con el 
falso título de gefe de la nación, que los soldados del 
invasor extrangero incendiasen ó destruyesen muchas 
poblaciones enteras en todo el territorio mexicano, espe- 
cialmente en los Estados de Michoacán, Sinaloa, Chi- 
huahua, Coahuila y Nuevo León. 

"Ordenó que sus propios agentes, ó consintió que los 
agentes del extrangero, asesinasen muchos millares de 
mexicanos, á quienes se imputaba como crimen la de- 
fensa de su patria. 

"Y cuando se retiraron los ejércitos de la potencia ex- 
trangera, y vio levantada en su contra toda la República, 
quiso todavía rodearse de algunos de los hombres mas 
culpables en la guerra civil, empleando todos los medios 
de violencias y depredaciones, de muerte y desolación, 
para sostener hasta el último momento, su falso título, 
de que no había pretendido despojarse, sino cuando, ya 
no por la voluntad, sino por la fuerza, se ha visto obliga- 
do á dejarlo. 

"Entre esos hombres que han querido sostenerlo has- 
ta el último instante, pretendiendo consumar todas las 
consecuencias de la traición á la patria, figuran como 
unos de los principales cabecillas, los llamados generales 
D, Miguel Miramón y D. Tomás Mejía, que han estado 
con un carácter prominente en Querétaro, como genera- 
les en gefe de cuerpos de ejército de Maximiliano. Los 
dos tenían desde antes una grave responsabilidad, por 
haber sostenido durante muchos años la guerra civil, sin 



HISTORIA DE SAN LUIS 489 

detenerse ante los actos mas culpables, y siendo siem- 
pre un obstáculo y una constante amenaza, contra la paz 
y la consolidación de las instituciones de la República. 

"Previene el artículo 28 de la ley citada, que las penas 
impuestas en ella se apliquen á los reoscojidos infragan- 
ti delito, ó en cualquiera acción de. guerra, con solo la 
identificación de las personas. Concurriendo en el pre- 
sente caso ambas circunstancias, bastaría la notoriedad 
de los hechos, para que se debiera proceder con arreglo 
á ese artículo de ley. 

"Sin embargo, queriendo el gobierno usar de sus am- 
plias facultades, con objeto de que haya la mas plena 
justificación del procedimiento en este caso, ha resuelto 
que en él se proceda al juicio que dispone la misma ley 
en otros casos, para que de ese modo, se oigan en éste 
las defensas que quieran hacer los acusados, y se pro- 
nuncie la sentencia que corresponda en justicia. En tai 
virtud, ha determinado el C. Presidente de la República, 
que disponga V. se proceda á juzgar á Fernando Maxi- 
miliano de Hapsburgo, y á sus llamados generales D. 
Miguel Miramon y D. Tomás Mejía, procediéndose en el 
juicio con entero arreglo á los artículos del sesto al un- 
décimo, inclusive, de la ley de 25 de Enero de 1862, que 
son los relativos á la forma del procedimiento judicial. 

"Respecto á los demás gefes y oficiales, ó funciona- 
rios, aprehendidos en Querétaro, se servirá V. enviar al 
Gobierno lista de ellos, con especificación de las clases 
ó cargos que tenían entre el enemigo, para que se pueda 
resolver lo que corresponda, según las circunstancias de 
los casos. 

"Independencia y Libertad. San Luis Potosí, Mayo 21 
de 1867.— ¿Mtv'/'j. 

"C. General de División Mariano Escobedo, en gefe 
del cuerpo de ejército del Norte. — Querétaro." 



"República Mexicana. — Ejército de Operaciones. — Ge- 
neral en Gefe. 



III.— 62 



490 Hli^TüRlA DE SAN LUIS 

"En contestación á la nota de ese Ministerio de 21 del 
presente, tengo el honor de decir á V. que conforme á lo 
acordado por el C. Presidente de la República, se ha pro- 
cedido inmediatamente á juzgar á Fernando Maximiliano 
de Hapsburgo, y á sus llamados Generales D. Miguel 
Miramón y D. Tomás Mejía, observándose en el procedi- 
miento judicial lo prevenido en la ley de 25 de Enero de 
1862, en sus artículos del 6" al 11", inclusive, remitiendo 
á ese Ministerio la lista de Gefes y Oficiales prisioneros, 
según se ha prevenido á este Cuartel General. 
- "Independencia y Libertad. Cuartel General en Que- 
rétaro, Mayo 27 de 1867. — {M. Escobedo. — C. Ministro de 
Guerra y Marina de la República Mexicana. — San Luis 
Potosí."" 



"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí. — Re- 
cibido el 27 de Mayo de 1867, á las 4 horas ^5 minutos 
de la tarde. — C. Presidente. — Ya salió un extraordinario 
con listas de los prisioneros. El fiscal que conoce en el 
proceso de Maximiliano, le ha permitido escribir á V. 

"Tiene una duda el fiscal. Como V. sabe, tres son los 
procesados, y para evacuar el traslado que se corre para 
la defensa, se conceden tan solo veinticuatro horas. La 
duda es, si este término es para cada uno de los defen- 
sores, ó para la defensa de los tres. — Escobedo." 



"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí. — Reci- 
bido el 27 de Mayo de 1867, á las 4 horas 45 minutos de 
la tarde. 

"Sr. Presidente. — He puesto un telegrama hacia Méxi- 
co, con autorización y permiso del Sr. General Escobedo, 
llamando al Barón de Magnus con dos abogados, para 
que se hagan cargo de mi defensa. 

"El Sr. General Díaz ha contestado por telegrama de 
ayer, que no puede permitir la entrada á México de mi 
pedido, sin orden del Supremo Gobierno. 






~ A-v*i'V-*---r "-* ; ^T 








/ y 



kr:^' ^^^.^^fC^KÍ^^r/o 



^k 



^ifeü^Vt.».. ^ ^. ~k V.. g.v. 






GHAL DE DIVISIÓN D. MARIANO ESCOBEDO, 

en Jefe del Ejército sitiador de Q,uerétaro 

en 1867. 

Después Gobernador del E. de San Luis Potosi 

y Ministro de la Guerra. 



HISTORIA UE SAN Í.UIS 491 

"Deseo, Sr. Presidente, se sirva V. espedir esa orden, 
para que cuanto antes vengan las personas que llamo, y 
que son indispensables para mi defensa; agregando á 
ellos los representantes de Austria y Bélgica, ó en su de- 
fecto, á los de Inglaterra é Italia, por serme indispensa- 
ble arreglar con ellos asuntos de familia de carácter in- 
ternacional, que debían haber quedado arreglados desde 
hace dos meses. — Maximiliano. — Trasmítase. Doria, Se- 
cretario. — Pase, Aspiro^y 



Telegrama de Querétaio para San Luis Potosí. — Reci- 
bido el 27 de Mayo de 1867, á las 5 horas y 5 minutos 
de la tarde. 

"Sr. Presidente. — Deseo hablar personalmente con V., 
de asuntos graves y muy imiportantes al país. Amante 
decidido V. de. él, espero que no se negará V. á una en- 
trevista. Estoy listo para ponerme en camino hacia esa 
ciudad, á pesar de las molestias de mis enfermedades. — 
Maximiliano^ 



"Telegrama. San Luis Potosí, Mayo 27 de 1867.— C. 
General Mariano Escobedo. — Querétaro. 

"El C. Presidente de la República se ha instruido del 
pedido que hace Maximiliano, para que el General Díaz 
permita la salida de la ciudad de México, ocupada por los 
enemigos, y en sitio estrecho por el citado General Díaz, 
al Barón de Magnus con dos abogados, para que se ha- 
gan cargo de su defensa, así como á los que han sido 
cerca del mismo Maximiliano, ministros de Austria y 
Bélgica, ó en su defecto, á los de Italia é Inglaterra, para 
arreglar con ellos asuntos de familia. 

"Respecto del pedido referido, se ha servido acordar 
el C. Presidente, que si las personas solicitadas por 
Maximiliano pueden venir á Querétaro en tiempo de lle- 
nar su deseo, sin interrumpirse los procedimientos del 
juicio, y los términos que la ley pretlja para su conclu- 



-192 HISTORIA DE SAN LUIS 



sion, no se les ponga embarazo alguno; y al efecto, tras- 
mitirá V. este parte en lo conducente al C. General Por- 
firio Díaz. En caso de que las personas llamadas no 
puedan venir en tiempo oportuno, la causa seguirá sus 
trámites, y el acusado podrá servirse de otras personas 
que estén en posibilidad de defenderlo. En cuanto á la 
otra petición de Maximiliano, relativa á la entrevista que 
desea tener con el C. Presidente, como no puede reali- 
zarse, en atención á la distancia que los separa, y á lo 
perentorio de los términos del juicio, se le notificará, que 
en la causa que se le instruye puede hacer constar todo 
lo que le convenga. Por lo que toca á la consulta que 
hace el fiscal, sobre si el término de veinticuatro horas 
es para la defensa de cada uno de los acusados, ó para 
todos en común, el C. Presidente se ha servido resolver, 
que dicho término sea de veinticuatro horas para la de- 
fensa de cada uno de los procesados. 

"Comunicólo á V. para los fines consiguientes, y en 
contestación á los partes realativos de V. y Maximiliano, 
recibidos esta tarde á las cinco. — Meji'a. 



"República Mexicana. — Cuartel General de Oriente. — 
Sección de Gobernación. — C. Ministro. 

"Se han recibido en este Cuartel General los telegra- 
mas de San Juan del Rio, dirijidos por el C. General Es- 
cobedo y que bajo los números i, 2, 3 y 4 tengo el ho- 
nor de trascribir á V., así como la contestación que 
les di. 

"Num. I. — Remitido de San Juan del Rio, Mayo 2^ de 
1867. — Recibido en Guadalupe, á las 9 y 10 minutos de 
la mañana.— Sr. General de División D. Porfirio Díaz. — 
Son las ocho y media, momento en que recibo por ex- 
traordinario el siguiente parte telegráfico, que tengo la 
honra de trasmitir, del C. General en Gefe Mariano Es- 
cobedo y el de Maximiliano. — yí. Alcérreca' 

"Num. 2. — Remitido de San Juan del Rio, Mayo 2% de 
1867. — Recibido en Guadalupe Hidalgo, á las 9 y 12 mi- 



HLSTOWÍA IH: SAN LUIS 498 

ñutos del día. — El Enperador Maximiliano al Barón de 
Magnus, ministro de Prusia en México. — Tenga V. la bon- 
dad de venir á verme cuanto antes, con los abogados D. 
Mariano Riva Palacio y Rafael Martínez de la Torre, ú 
otro que V. juzgue bueno para defender mi causa; pero 
deseo sea inmediatamente, pues no hay tiempo que per- 
der. No olviden Vds. los documentos necesarios.— 
Maximiliano^ 

"Num. ^.—.Remitido de San Juan del Rio, Mayo 25 de 
1867.— Recibido en Guadalupe Hidalgo, á las 9 y 18 mi- 
nutos del día,^Sr. General de División D. Porfirio Díaz. 
— El General en Gefe me encarga diga á V., que se dig- 
ne comunicarle oportunamente todo cuanto ocurra, y 
principalmente respecto al mensaje de Maximiliano.— s/^. 
Alcérrecar 

"Num. 4. ^Remitido de San Juan "del Rio, Mayo 25 de 
1867.— NRecibido en Guadalupe Hidalgo, á la i y 4 minutos 
de la tarde.— NSr. General D. Porfirio Díaz.— ^Trasmito á 
V. el siguiente mensage.— sSr. General Díaz.— Si no hay 
obstáculo para que reciba Márquez el anterior mensage 
que se comunicó, de Maximiliano, espero lo permitirá 
V.^ Escobe do.^ A. A le erre ca^ 

"Tacú baya. Mayo 2% de 1867. Telegrama. — C. A. Alcé- 
rreca. — Sírvase V. trasmitir al C. General Escobedo el 
adjunto telegrama. — P. Dia{. 

"Recibí el telegrama de Maximiliano, que me trasmitió 
V., en que manifiesta, que si no hay obstáculo, lo haga 
llegar á México; y en contestación tengo la honra de de- 
cirle, que no me atrevo á hacerlo sin orden espresa del 
Supremo Gobierno, por ser negocio demasiado grave. — 
Porfirio TDia;. — Sr. General de División D. M. Escobedo. 

"Lo que pongo en el superior conocimiento de V., para 
que el Supremo Gobierno determine lo que crea conve- 
niente. 

"Independencia v República. Tacubaya, Mayo 26 de 
iS6j.—PorfirioT)iá;. 

"C. Ministro de Guerra y Marina. — San Luis Potosí." 



494 HISTOIU A DH SAN LUIS 

"Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y 
Marina. — Sección r' 

"El C. Presidente de la República se ha enterado del 
oficio de V. fecha 26 del próximo pasado, en que inserta 
varios telegramas, referentes á la venida á Querétaro de 
los defensores que ha mandado llamar Maximiliano. 

"Por el telegrama que dirijí al C. General Escobedo, 
el 28 del próximo pasado, previniéndole se lo trasmitiera 
en la parte relativ^a, estará V. impuesto, de que el Go- 
bierno aprobó vinieran aquellos individuos, si podían 
llegar á Querétaro en tiempo oportuno. 

"Independencia y Libertad. San Luis Potosí, Junio 4 de 
1867. — Mej/'a. — C. General, Porfirio Díaz, en gefe del 
Cuerpo de Ejército de Oriente, y de las fuerzas que 
operan sobre México. — Tacubaya, ó donde se halle." 



"Que*rétaro, Mayo 2^ de 1867. — Señor. No conocien- 
do bastante el idioma español, en el sentido legal, deseo 
que en el caso de que mis defensores lleguen un poco 
tarde, se me conceda el tiempo necesario para mi defen- 
sa, y arreglo de mis negocios privados. — Maximiliano.'' 



"Telegrama. San Luis Potosí, Mayo 28 de 1867. — C. 
General Mariano Escobedo. — Querétaro. 

"El C. Presidente de la República ha recibido hoy, 
una carta de Maximiliano fecha 25 de este mes, manifes- 
tando que por no conocer bastante el idioma castellano 
en el sentido legal, pide que en el caso de que no lleguen 
á tiempo los defensores que ha llamado, se le conceda 
el tiempo necesario para su defensa y arreglo de sus ne- 
gocios privados. En vista de dicha carta, ha acordado 
el C. Presidente, que si los defensores llamados por 
Maximiliano no llegaren dentro del término que la ley 
señala para la defensa, ó llegasen al concluir, ó cerca de 
concluir ese término, puede V. conceder en cualquiera 
de los tres casos, que desde entonces comience á con- 
tarse de nuevo el término que la ley señala para la de- 



HIS.TOIUA DE vSAN LUIS 4í»r. 

fensa, disfrutando también de esta prórroga los otros dos 
procesados. 

"Sírvase V. hacer saber esta resolución á Maximiliano, 
como respuesta de su carta. — Mejia^ 

"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí. Re- 
cibido el 28 de Mayo de 1867, á las 11 de la noche. — C. 
Ministro de Guerra. 

"En este momento que son las 6 de la tarde, he reci- 
bido el mensaje de V. en que se sirve decirme que el. C. 
Presidente ha acordado: "Que si los defensores nombra- 
dos por Maximiliano no llegan dentro del término que la 
ley señala para la defensa, ó llegaren al concluir ó cerca 
de concluir ese término, puede concederse en cualquiera 
de los tres casos que desde entonces comience de nuevo 
el término que la ley señala para la defensa, disfrutando 
también de esta prórroga los otros dos procesados." 

"Sírvase V. decirme si este es el acuerdo del C. Pre- 
sidente, y en tal caso, hacerme algunas esplicaciones 
que juzgue de todo punto convenientes. — M. Escohedo.'' 



* 



"Telegrama de San Luis Potosí para Querétaro, Mayo 
28 de 18Ó7. — C. Gral. Escobedo. 

"A la pregunta que V. me hace en su mensaje de esta 
noche, reducida á que si el acuerdo que le he comuni- 
cado, autorizando á V. para que en los casos que se le 
indican, pueda hacer contar de nuevo el término señala- 
do para la defensa, le contesto: que es acuerdo del C. 
Presidente, como se dice en el mismo mensaje. Los 
términos de dicho mensaje son claros: pero si le ocurre 
á V. alguna duda sobre su inteligencia, diga V. cual es 
esa duda, para que se resuelva lo conveniente. — Mejia." 

"Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y 
Marina. — Sección r' 

"Instruido el C. Presidente, por una carta que le diri- 
jió V. con fecha 29 del corriente, de que la vía telegrátl- 



49() HISTORIA DK SAN IJUS 

ca no ha podido trasmitir la consulta que V. hacía, sobre 
la manera en que se deba conceder la prórroga para que 
autorizó á V. el suprenio Gobierno, en favor de los pro- 
cesados que actualn^ente se juzgan en esa ciudad, se ha 
servido acordar que haga á V. la esplicacion siguiente. 

"Si los defensores se presentaren al concluir ó cerca 
de concluir el término señalado por la ley para la defen- 
sa, puede V. conceder que el término comience á correr 
desde ese momento, mas si no se presentare el defen- 
sor en el primer término concedido, entonces solo puede 
V. conceder la prórroga de otras veinticuatro horas, en 
las que ya no atenderá á que lleguen ó no los defensores, 
y las que no podrán prorrogarse, aun cuando éstos lle- 
guen mientras transcurre el segundo término, sino que 
este servirá á los procesados como una gracia concedida 
para que subsasen la dificultad, encomendando su de- 
fensa á la persona que esté espedita para prestarles este 
servicio, ó lo desempeñen por sí mismos. En el caso 
de que no usen de ninguno de los medios de defensa 
referidos, debe entenderse que renuncian este beneficio, 
quedando concluido é improrrogable dicho término. 

"Independencia y Libertad. San Luis Potosí, Mayo 
31 de 1867. — Mejia. — C. General Mariano Escobedo, en 
gefe del Cuerpo de Ejército del Norte. — Querétaro. 



"Telegrama depositado en Querétaro para San Luis 
Potosí, Junio 2 de 1867. Recibido á las 8 h. 10 ms. de 
la noche. — C. Ministro Sebastián Lerdo de Tejada. 

"He recibido el telegrama que me mandó el Sr. Gene- 
ral D. Porílrio Díaz, fecha de Querétaro 25 de Mayo, y le 
suplico dé las gracias á S. E., por la bondad con que me 
facilitó los medios de concurrir al llamamiento que me 
hizo un príncipe en la desgracia. Desgraciadamente, las 
autoridades de México me ocasionaron una demora, y 
hoy solamente he podido salir de la capital, con los 
abogados defensores. Para que la defensa sea comple- 



HISTORIA DE SAN LUIS 497 

ta, le agradeceré mucho obtener de S. E. que suspendie- 
ra el juicio por un plazo suficiente, para que los de- 
fensores puedan llegar á cumplir su misión. — ^. V. 
Magnas." 



"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí, Junio 
2 de 1867. Recibido á las 8 h. 55 nis. de la noche. — C. 
.Ministro Sebastian Lerdo de Tejada. 

"El Sr. General Díaz, recomienda que luego que reciba 
contestación del Supremo Gobierno, sobre el pedido del 
Sr. Barón de Magnus, le mande á San Juan del Rio por 
extraordinario para que se le trasmita. El término para 
la defensa de Maximiliano comenzará á correr á las cua- 
tro ó cinco de esta tarde, según me ha dicho el fiscal. — 
Escobedoy 



"Telegrama. — San Luis Potosí, Junio 2 de 1867. — A las 
10 h. 5 ms. de la noche. -Sr. General D. Mariano Esco- 
bedo. — Querétaro. 

"Cerca de las diez de esta noche he recibido el parte 
telegráfico de V., con la recomendación del Sr. General 
Díaz, para avisar lo que se resuelva acerca de la petición 
del Sr. Barón de Magnus. E! Sr. Presidente está ya re- 
cogido en su habitación, por haber estado algo indis- 
puesto. Así es que, no podré consultarle sino hasta 
mañana, y contestaré á V. entonces.— 5. Lerdo de Tejada.'' 



"Telegrama. — San Luis Potosí, Junio ^ de 1867. — Alas 
10 h. y 45 ms. de la mañana.— Sr. General D. Mariano 
Escobedo.— Querétaro. 

"Para resolver acerca de los mensajes recibidos anoche, 
relativos al Sr. Barón de Magnus, desea el Sr. Presidente 
saber los puntos siguientes: si el mensaje del Sr. Mag- 
nus es del mismo día de ayer, ó de fecha anterior, y 
desde que lugar lo envió: si sabe V. que esperase la res- 
puesta, ó si se puso en camino, y donde puede encon- 



498 HISTORIA DE SAN LUIS 

trarse ahora; y si el término para la defensa de Maximi- 
liano, que me dijo V. comenzaría i correr á las cuatro ó 
cinco de la tarde de ayer, es el primer término que con- 
cede la ley, ó es ya un segundo término^ en virtud de 
haberle concedido prórroga. Espero la respuesta de V. 
para que el Sr. Presidente pueda resolver. — S. Lerdo de 
Tejada.'' 

"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí. — Re- 
cibido á las 6 h. I ^ ms. de la tarde, el 3 de Junio de 1867. 
— Sr, Ministro Lerdo de Tejada. 

"Hoy he recibido un mensaje del Sr. Magnus, remitido 
anoche á las 7 de Tepeji, en el que me dice que hoy 
continua su marcha; y el Sr. Riva Palacio, en otro que le 
dirije á un individuo de esta ciudad, le asegura que ma- 
ñana estará aquí con el Sr. Magnus, y otras personas que 
lo acompañan. El término de defensa de Maximiliano 
que concluye hoy á las seis de la tarde, es el primero que 
concede la ley. Lo digo á V. en contestación á su telé- 
grama de hoy.— Escobedo. 

"Aumento. Ayer concluyó el término de defensa de 
Mejía, comenzando el de Maximiliano, que concluye hoy 
á las seis y principiando hoy el de Miramón. A nin- 
guno se ha concedido prórroga.— Escobedo." 

"Telegrama.— San Luis Potosí, Junio 3 de 1867.— A las 
9 h. y 1$ ms. de la noche.— Sr. General D. Mariano Es- 
cobedo.— Querétaro. 

"He recibido el mensaje de V. de esta tarde, comuni- 
cándome que tiene V. noticia, de que el Sr. Barón de 
Magnus y los abogados que lo acompañan, llegarán ma- 
ñana á esa ciudad; que estatíirde concluía el término que 
concede la ley para la defensa del Archiduque Maxinñ- 
liano; y que en seguida, comenzaría á correr el término 
para la defensa de D. Miguel Miramón. Se comunicó á 
V. en 28 de Mayo, por el Ministro de Guerra, que si 
dentro del término que concede la ley para la defensa. 



HISTOHIA D E SAN LUIS 491) 

no llegaban los defensores llamados por Maximiliano, 
podía V. concederle, como él lo había pedido, que co- 
menzara desde entonces á correr de nuevo el término 
que señala la ley, para que pudiese hacer su defensa. 
Conforme jí aquella resolución, ha acordado el C. Presi- 
dente de la República diga á V., que corriendo todavía 
mañana el termino para la defensa de D. Miguel Mira- 
món, que es uno de los procesados, y debiendo llegar 
también mañana el Sr. Barón de Magnus y las personas 
que lo acompañan, puede V. conceder que, al concluir el 
término para la defensa de D. Miguel Miramón, comience 
á correr de nuevo el término que señala la ley para la 
defensa de Maximiliano, siendo en tal caso este nuevo 
término común á los otros dos procesados, para que pue- 
dan aprovecharlo en su defensa. Sírvase V. comunicar 
esto al Sr. Barón de Magnus, en respuesta á su mensaje 
que recibí anoche. — 5. Lerdo de Tejada^ 

"Telegrama de Querétaro á Potosí, Junio 5 de 1867, á 
las 3 y 16 minutos de la tarde. — C. Ministro Sebastian 
Lerdo de Tejada.— San Luis Potosí. 

"Anoche, á las once y media, hemos llegado á ésta yo 
y los demás defensores de Maximiliano, y supuesto la 
resolución de juzgarlo, su proceso será en todas partes 
leído y examinado con severa atención. En ese juicio 
está comprometida la suerte de Maximiliano; pero V. sa- 
be cuanto interesa al honor del país, que esta defensa 
sea verdadera en el fondo, y no solo de apariencias. 
¿Podrá hacerse en veinticuatro horas, cuando el doble 
tiempo no alcanza para ver los' documentos que esta 
tarde se nos van á entregar por Maximiliano? Término 
tan perentorio haría imposible la defensa, y nosotros y 
el país, nada podríamos contestar satisfactoriamente so- 
bre el hecho de dejar indefenso á un hombi^e, que cree 
tener en esos documentos uno de los apoyos principales 
de su defensa. Para preparar ésta se necesitan unos 
pocos de días, que suplicamos al Sr. Presidente conceda. 



500 HISTOIÍIA DI^] SAN LUIS 

permitiéndome ir á hablarle sobre las indicaciones he- 
chas; pero para este viaje, necesito saber que mis com- 
pañeros cuentan con el tiempo necesario para hacer su 
trabajo. 

"Si V., como se lo suplico, accede á mis dedeos, al re- 
cibir su respuesta tomaré inmediatamente la Diligencia. 
—M. Riva Palacio." 



"Telegrama.— San Luis Potosí, Junio 5 de 1867.— A las 
siete de la noche.— C. Mariano Riva Palacio.— Querétaro. 

"El C. Presidente de la República ha tomado en con- 
sideración el mensaje que me dirijió V. hoy, recibido á 
las tres y media de esta tarde, y ya comunica por el te- 
légrafo el C. Ministro de la Guerra, la prórroga del térmi- 
np de defensa que ha estimado posible el gobierno.— 
Lerdo de Tejad a y 

"Telegrama.— San Luis Potosí, Junio 5 de 1867.— A las 
7 de la noche.— C. General Mariano Escobedo.— Queré- 
taro. 

"En vista de la petición que ha hecho el C. Mariano 
Riva Palacio, en nombre de los defensores de Maximi- 
liano, sobre que se les amplié el término para su defen- 
sa, ha acordado el C. Presidente de la República, que 
sobre la prórroga concedida antes, se conceden tres días 
mas, contándose desde la conclusión de la prórroga antes 
concedida. Estos tres días se conceden como un tér- 
mino común á Maximiliano y á los otros dos procesados, 
para que puedan aprovecharlo también en su defensa; 
bajo el concepto de que no se concederá otra prórroga, por 
ser esta la segunda que ha concedido el Gobierno, para 
dar á la defensa la amplitud posible, hasta donde lo ha 
estimado compatible con la razón y el espíritu de la ley. 
—Sírvase V. ^lisponer que se haga saber á los tres pro- 
cesados esta resolución.— A/^y/a." 

"Telegrama. — De Querétaro para Potosí, recibido el 5 



lUSTOKIA \)K SA N i.UIS 501 

de Junio de 1867, á las 8 horas y 39 minutos de la no- 
che. — C. Ministro de Guerra. 

"He recibido el mensage de V. de hoy, y se ha hecho 
saber á los reos Maximiliano, Miramón y Mejía, el acuer- 
do del C. Presidente, relativo á la prórroga de tres días, 
que se ha servido concederles para su defensa, — M. Es- 
cohedo.'' 

"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí.— Junio 
6 de 1867.— Recibido á las 2 y i^ minutos de la tarde.— 
C. Ministro de Guerra. 

"En este momento, que son las 12 y media del día, 
acabo de recibir el siguiente: 

"Linea telegráílca del Interior.-^Recibido de Tacubaya 
el 5 de Junio de 1867, á las 9 de la noche. 

"C General Escobedo.^Necesito que miande V. dos 
brigadas de infantería con fuerzas útiles para un asal- 
to.— .P. Dia;r 

"Lo trascribo á V., advirtiendo que para poder salir de 
aqui con la fuerza que sea posible; necesito que venga el 
Gial. Treviño, á encargarse de la que deba quedaren es- 
ta ciudad.— M. Escobedo.^' 

"Telégrama.^San Luis Potosí, Junio 6 de 1867.— A las 
8 y 20 minutos de la noche. — C. General Mariano Esco- 
bedo. — Querétaro. 

"En vista del parte telegráfico que me dirijió V. esta 
tarde, insertando otro del C. General Porfirio Díaz, ha 
acordado el C. Presidente de la República, se sirva V. 
contestar al C. Gral. Díaz, que por ahora no puede ir nin- 
guna de las fuerzas que están en Querétaro, porque es 
preciso que permanezcan allí. — MejiaJ' 

"Secretaría de Estado y del despacho de Guerra y Ma- 
rina. — Sección i" — En vista del ocurso fecha de anteayer 
que presentaron Vds. en la tarde de ayer, pidiendo que, 
si fuere condenado á la pena capital Fernando Maximi- 



502 HISTOIUA DK SAN LL^JS 

liano de Hapsburgo, en el juicio á que está sometido, se 
le conceda la gracia de indulto, el C. Presidente deJa 
República ha acordado manifieste á Vds , que no es po- 
sible resolver sobre una solicitud de indulto, antes de 
saber si el procesado ha sido condenado en el juicio; y 
que en el caso de ser condenado, si entonces se som.e- 
tiere en tiempo oportuno á la decisión del gobierno, re- 
solver sobre si concede, ó no. la gracia de indulto, en tal 
caso, entre todas las consideraciones que deba pesar el 
Gobierno, tendrá presente lo espuesto por Vds. en su 
ocurso. 

"independencia y Libertad. San Luis Potosí Junio 14 
de 1867. — Mejia. — C. C. Mariano Riva Palacio y Lie. Ra- 
fael Martínez de la Torre. — Presentes." 

"Telegrama de Quefétaro á San Luis Potosí, Junio 14 
de 1867, á las 8 horas 40 minutos de la noche. — Sr. Mi- 
nistro de Relaciones. 

"Ayer á las ocho de la mañanase instaló el Consejo de 
guerra-, y hasta este momento, siete y media, no con- 
cluye sus trabajos. Creo que dentro de dos horas, cuan- 
do mas, podré comunicar el resultado. Hoy he hecho 
salir de esta Ciudad á la princesa de Salm, y á varias ex- 
trangeras, porque trabajaban ya con mucho descaro, y 
eran muy peligrosos sus trabajos. — Escobedo.'' 

"Telegrama de Querétaro á San Luis Potosí, Junio 14 
de 1867. — A las 12 horas y 10 minutos de la noche. — C. 
Ministro de Relaciones. 

"El Consejo ha condenado á muerte, por unanimidad, 
á los tres procesados. La causa ha pasado al Asesor. — 
Escohedo," 

"Telegrama. San Luis Potosí, Junio 14 de 1867. — A 
las 12 horas 20 minutos de la noche. — Sr. General D. 
Mariano Escobedo. — Querétaro. — El Sr. Presidente que- 
da impuesto de los mensages que me ha dirijido V. esta 
noche. — Lerdo de Tejada.'' 



HISTOHIA DE SAN LLIS 508 

"Secretaría de Estado y del despacho eje Guerra y Ma- 
rina. 

"Han espuesto Vds. en su nuevo ocurso fecha de hoy, 
que teniendo noticia de que el Consejo de guerra reuni- 
do en Querétaro, ha condenado á la última pena á Fer- 
nando Maximiliano de Hapsburgo, pedían Vds. como de- 
fensores suyos, que el gobierno le concediera la gracia 
de indulto, ó que si aun no podía resolver sobre este 
punto, entre tanto pudiera resolverlo, mandase suspen- 
der los efectos de la sentencia. 

'impuesto de ese nuevo ocurso el C. Presidente de la 
República, ha acordado diga á Vds., que según les ma- 
nifesté en oficio de ayer, no es posible resolver sobre 
una solicitud de indulto, antes de saber la condenación 
en el juicio, no habiendo una condenación que pueda 
surtir los efectos de tal, mientras el fallo del Consejo no 
sea confirmado por el gefe militar, con arreglo á la orde- 
nanza y leyes respectivas; y que en lo demás, diga tam- 
bién á Vds. como les manifesté en mi oficio de ayer, que 
no alterando el Gobierno las disposiciones de la ley, si 
en el caso de ser confirmado el fallo del Consejo, se so- 
mete entonces en tiempo oportuno á la decisión del Go- 
bierno, resolver sobre si se concede ó no, la gracia de 
indulto, en tal caso, entre todas las consideraciones que 
deba pesar el Gobierno, tendrá presente lo espuesto por 
Vds. en sus dos ocursos. 

"Independencia y Libertad. San Luis Potosí, Junio k 
de 1867. — Mejia. 

"C. C. Mariano Riva Palacio y Lie. Rafael Martínez de 
la Torre. — Presentes." 



"Secretaría de Estado y del despacho de Guerra y Ma- 
rina. 

"Al ocurso presentado por Vds. con fecha de hoy al C. 
Presidente déla República, solicitando se conceda la gra- 
cia de indultoá Fernando Maximiliano de Hapsburgo, que 



50-1- HISTORIA {)E SAN LUIS 



ha sido sentenciado en Querétaro por el Consejo de gue- 
rra que lo juzgó, á sufrir la última pena, ha recaído el 
acuerdo siguiente: 

"Ecsaminadas con todo el detenimiento que requiere 
la gravedad del caso, esta solicitud de indulto, y las de- 
mas que se han presentado con igual objeto, el C. Pre- 
sidente de la República se ha servido acordar, que no 
puede accederse á ellas, i)or oponerse á este acto de cle- 
mencia, las mas graves consideraciones de justicia, y de 
necesidad de asegurar la paz de la nación. 

"Y lo comunico á Vds. para su conocimiento, y como 
resultado de su ocurso citado. 

"San Luis Potosí, Junio i6 de 1867. — Mejia. 

"C. C. Mariano Riva Palacio y Lie. Rafael Martínez de 
la Torre. — Presentes." 



"Telegrama de Querétaro para el Potosí. — Recibido el 
día 16 de Junio de 1867, á la i hora y i^ minutos de la 
tarde. 

"C. Presidente. — Confirmada por este Cuartel general 
la sentencia que^pronunció el Consejo el día catorce del 
presente, hoy á las diez de la m.añana se ha notificado á 
los reos, y á las tres de la tarde serán pasados por las 
armas. — Escohedoy 



"Telegrama. San Luis Potosí, Junio 16 de 1867. — A la 
una de la tarde. 

"C. General M. Escobedo. — ^^Querétaro. — Los defenso- 
res de Maximiliano y de Miramón acaban de ocurrir á 
manifestar al Gobierno, que se ha confirmado la senten- 
cia del Consejo de Guerra, que les impuso á ellos y á 
Mejía la pena de muerte, y que se ha ordenado hacer la 
ejecución en* la tarde de hoy. Se ha pedido para los tres 
sentenciados la gracia de indulto, que el -Gobierno ha 
denegado, después que ha tenido sobre este punto las 
mas detenidas deliberaciones. Con el fin de que los 



HISTORIA DE SAN LUIS 



sentenciados tengan el tiempo necesario para el arreglo 
de sus asuntos, el C. Presidente de la República ha de- 
terminado, que no se verifique la ejecución de los tres 
sentenciados, sino hasta en la mañana del miércoles diez 
y nueve del mes corriente. Sírvase V. dar sus órdenes 
conforme á esta resolución, y avisarme desde luego el 
recibo de este mensage. — Mejía.'" 



"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí. — Re- 
cibido el i6 de Junio de 1867, á las 4 h. i m. de la tar- 
de.— C. Ministro de la Guerra. 

"Quedo enterado de que el C. Presidente ha dispues- 
to, se suspenda la ejecución de los reos hasta el miérco- 
les diez y nueve, por la mañana. Cumpliré con esta 
suprema disposición. — M. Escobedoy 



"Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra y Ma- 
rina. — San Luis Potosí, Junio 16 de 1867. 

Memorándum. 

"El Sr. Barón A. V. Magnus, que ha funcionado cerca 
de Maximiliano como Ministro de Prusia, y los Sres. D. 
Mariano Riva Palacio y D. Rafael Martínez de la Torre, 
llamados los tres de México por Maximiliano para su de- 
fensa, que se hallan ahora en esta ciudad, ocurrieron á 
ver al C. Ministro de Relaciones y Gobernación, á las 12 
del día de hoy. . 

"Le manifestaron, que bs Sres. Riva Palacio y Martí- 
nez de la Torre acababan de recibir un telegrama de Que- 
rétaro, diciéndoles: que había sido confirmada la senten- 
cia del Consejo de guerra, que impuso la pena de muerte 
al Archiduque Maximiliano, á D. Miguel Miramón y á D. 
Tomás Mejía: que se había notificado la sentencia; y que 
se había señalado la hora de las tres de la tarde de hoy 
para la ejecución. Los tres Señores mencionados, pidie- 
ron que el Gobierno comunicase desde luego por el te- 

III.— 64 



i06 HISTORIA DE SAN LUIS 



légrafo, una orden para que se sus})endiera la ejecución, 
mientras resolvía sobre la solicitud de la gracia de in- 
dulto. 

"Ademas, el Sr. Barón Magnus pidió que, en caso de 
denegarse el indulto, se concediera el término indispen- 
sable para que él pudiera ir á Querétaro á hablar con 
Maximiliano. Fundó su petición, en que Maximiliano le 
había manifestado en Querétaro, que en caso de conde- 
nación, deseaba confiarle algunos encargos de familia. 
Agregó que su ida á Querétaro era todavía ahora de mas 
grave interés, por saber que ya no estaban en Querétaro, 
sino que habían marchado áTacubaya, los que habían 
funcionado cerca de Maximiliano. como representantes de 
Austria y Bélgica, á quienes en ausencia del Sr. Magnus, 
pudiera confiar aquellos encargos de familia. 

"Tres días antes, el 13 había hablado el Sr. Magnus, 
tanto sobre la gracia de indulto, en el caso de condena- 
ción, con'io sobre que en tal caso, tuviera tiempo de ir á 
Querétaro para poder recibir de Maximiliano dichos en- 
cargos. El mismo día 13 se le había contestado: sobre 
el primer punto, que el Gobierno nada podía resolver 
acerca de indulto, mientras no hubiese una sentencia 
condenatoria; y sobre el segundo punto, que para el ca- 
so de pronunciarse tal sentencia, no podía el Gobierno 
ofrecer desde antes, que se le concedería el tiempo ne- 
cesario para ir á Querétaro, por lo que, si el Sr. Magnus 
lo creía conveniente, podría volver desde luego á aquella 
ciudad. 

Impuesto el C. Presidente de la República, de las pe- 
ticiones que han hecho hoy los Sres. Magnus, Riva Pa- 
lacio y Martínez de la Torre, dispuso deliberar desde 
luego con sus Ministros sobre el asunto, resolviendo: 
que no parecía posible conceder la gracia de indulto, por 
gravísimas consideraciones de justicia, y de imprescin- 
dible necesidad de asegurar la paz déla República; y que 
no era humano prolongar mucho la situación de los tres 
sentenciados, pero tampoco parecía humano denegar del 



HISTORIA DK SAN LUIS r,07 

todo la petición que se hacía, con objeto de que tuvie- 
ran tiempo de arreglar sus asuntos. 

"En tal virtud, se determinó comunicar desde luego 
por el telégrafo, la orden para que se suspendiera la eje- 
cución por dos días, hasta la mañana del miércoles diez 
y nueve del corriente. 

"Esta, orden se retlrió á lo espuesto por los defenso- 
res, acerca de la hora señalada hoy para la ejecución, y 
no se refirió al telegrama del C. Gral. Escobedo sobre el 
mismo punto, porque este telegrama no se recibió sino 
algunos momentos después de haberse mandado la or- 
den al telégrafo. 

"Aunque después de instruido el Sr. Magnus de lo re- 
suelto, indicó el deseo de que se difiriera la ejecución 
hasta el viernes 21, sin embargo, no pareció humano 
prolongar tanto el término; y se le contestó, que ya se 
había calculado que podía llegar sin dificultad á Queré- 
taro, en la noche de mañana lunes, ó temprano en la 
mañana del martes. Se le manifestó también, que para 
esto le daría el Gobierno todas las facilidades que él 
quisiera, y conforme á su indicación, el C. Ministro de 
Relaciones ha mandado ponerá su disposición una Dili- 
gencia extraordinaria. 

"Se estiende este memorándum, para que consten en 
el espediente los hechos referidos. — Mejiay 



"Ministerio de Relaciones Exteriores y Gobernación. — 
Departamento de Gobernación. — Sección i" 

"Ha determinado el C. Presidente de la República, se 
sirva V. arreglar que desde luego esté prevenida una Di- 
ligencia extraordinaria, que vaya con toda brevedad po- 
sible, de esta Ciudad á la de Querétaro, poniéndose esta 
Diligencia á disposición del Sr. Barón A. V. Magnus, con 
las personas que él quiera que lo acompañen. 

"Lo comunico á V., á ñn de que esté prevenida dicha 
Diligencia extraordinaria, para la hora que designe el Sr. 



508 HISTORIA DE SAN LUIS 



Barón de Magnus, del resto de esta tarde, 6 noche de 
hoy. 

"Independencia y Libertad. San Luis Potosí, Junio 
1 6 de 1867. — Lerdo de Tejada. — Sr. Administrador de Di- 
ligencias de esta ciudad. — Presente." 

"Telegrama de Querétaro á San Luis Potosí. — Recibido 
á las 9 horas 30 minutos de la noche, el 18 de Junio 
de 1867. 

"Exmo. Sr. Sebastián Lerdo de Tejada. 

"Habiendo llegado hoy á Querétaro me he cerciorado 
de que los tres condenados del día catorce, han muerto 
moralmente el Domingo último, y que así lo estima todo 
el mundo, pues hechas todas sus disposiciones para mo- 
rir, han esperado á cada instante, durante toda una hora, 
ser llevados al lugar en que debían recibir la muerte, an- 
tes de que se les hubiera podido comunicar por medio 
del telégrafo, la orden para suspender el acto. Las hu- 
manas costumbres de nuestra época, no permiten que 
después de haber sufrido ese horroroso suplicio, se les 
haga morir segunda vez mañana. En nombre, pues, de 
la humanidad y del cielo, os conjuro que mandéis no to- 
car á su vida; y os repito de nuevo, que estoy cierto que 
mi Soberano, S. M. el Rey de Prusia, y todos los mo- 
narcas de Europa, unidos por los vínculos de la sangre 
con el príncipe prisionero, á saber, su hermano el Empe- 
rador de Austria, su prima la Reyna del Imperio Británi- 
co, su hermano político el Rey de los Belgas, y sus pri- 
mos también, la Reyna de España y los Reyes de Italia 
y Suecia, se entenderán fácilmente, para dar á S. E. el 
Sr. D. Benito Juárez, todas las seguridades, de que nin- 
guno de ios tres prisioneros volverá á pisar el territorio 
mexicano. — A. V. zMagnusJ' 

"Telegrama. San Luis Potosí, Junio 18 de 1867. — A 
las 10 horas y ^ minutos de la noche. — Al Sr. Barón A. 
V. Magnus, etc., etc. etc. — Querétaro. 



HISTORIA DE HAN LUIS 509 



"Tengo el sentimiento de decir á V., en respuesta al 
telegrama que se ha servido dirijirme esta noche, que 
según manifesté á V. anteayer en esta ciudad, el Sr. Pre- 
sidente de la República no cree posible conceder el in- 
dulto del Archiduque Maximiliano, por las mas graves 
consideraciones de justicia, y de necesidad de asegurar 
la paz de la República. 

"Soy de V., Sr. Barón, muy respetuoso y obediente 
servidor. — S. Lerdo de Tejada.'' 

"Telegrama de Querétaro para San Luis Potosí, Junio 
19 de 1867. — C. Ministro de la Guerra. 

"El día catorce del presente, á las once de la noche, 
han sido condenados por el Consejo de guerra formado 
á Maximiliano de Hapsburgo, Miguel Miramón y Tomás 
Mejía, á sufrir la última pena. Confirmada la sentencia 
por este Cuartel general el día 15', se señaló el 16 para su 
ejecución, la que se suspendió hasta hoy por disposición 
del Supremo Gobierno. Son las 7 de la mañana, hora 
en que acaban de ser pasados por las armas los citados 
Maximiliano, Miramón y Mejía. 

"Sírvase V. comunicarlo al C. Presidente de la Repú- 
blica. — M. Escobedo." 



"Telegrama para Querétaro. — San Luis Potosí, Junio 
19 de 1867. — C. General Mariano Escobedo, en gefe del 
Cuerpo de Ejército del Norte. 

"He recibido el mensage de V. fecha de hoy, en que 
participa que á las siete de la mañana, fueron pasados 
por las armas, iMaximiliano de Hapsburgo, Miramón y 
Mejía. — Mejia^ 



* 



El Diario del Sr. Ing. Reyes concluye con lo siguiente: 

"Por una carta particular he sabido los detalles de la 
ejecución de Maximiliano, Miramón y Mejía. A conti- 



510 HisTüinv di: san luis 



nuacion copio la carta escrita en Saii Mig'jel por una per- 
sona á quien un testigo ocular dio los datos y detalles. 

"Respecto á la ejecución de Maximiliano, Miramón y 
Mejia, seré breve, pues los pormenores los tengo nada 
menos que de un testigo ocular. 

"Cuando el miércoles á las 6 de la mañana sacaron á 
los reos de Capuchinas, el Emperador se recostó en el 
quicio de la puerta y mirando al cielo le dijo á Ortega su 
defensor: ¡Qué cielo tan hermoso, así lo deseaba yo pa- 
ra el día de mi muerte! 

"Salieron todos vestidos de negro, gran toilette como 
si fueran á un baile. Cada uno subió en una carretela 
con un padre y fueron conducidos para el Cerro de las 
Campanas, en un cuadro de cuatro mil hombres bajo las 
armas. A unos cien pasos del lugar donde se rindió 
Maximiliano, lugar escogido para la ejecución, bajó del 
coche el Emperador, y con ademán firme y la cabeza er- 
guida marchó sereno, sonándose y sacudiéndose natu- 
ralmente el polvo de la ropa. 

"Preguntó cuáles eran los soldados destinados de ha- 
cer fuego y á cada uno de ellos le dio una onza supli- 
cándoles tiraran al pecho. El oficialito que iba á man- 
dar la ejecución, le dijo al Emperador, que sentía el que 
tal vez muriese con el resentimiento de que él mandaba 
el ejercicio; que cumplía órdenes, pero que si en él es- 
tuviera, de corazón desaprobaría lo que iban á hacer. En- 
tonces el Emperador con una naturalidad admirable le 
dijo: Muchacho: un militar cumple su consigna; agra- 
dezco sus sentimientos pero exijo que cumpláis las ór- 
denes que se os han dado. Se acercó entonces Maximi- 
liano y abrazó tres veces y cord.almente á los Orales. 
Miramón y Mejía, diciéndoles "hasta el otro mundo." 

"Después Miramón y Mejía hicieron lo mismo. En es- 
to Maximiliano ocupaba el centro y volviéndose á Mira- 
món le dice: "Oeneral, un valiente es admirado hasta 
por los monarcas; antes de morir quiero cederos el lugar 
de honor" v lo hizo colocarse al centro. 



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HISTORIA DE SAN LLIS r.ll 

"Volviéndose á Mejía le dijo: "General, lo que no se 
premia en la tierra, se premia en el cielo." Mejía era el 
más triste, porque momentos antes su mujer, loca, corría 
por las calles con la criatura en los brazos y los senos 
desnudos. 

"Adelantóse un tanto el Emperador, y con voz sonora 
y una sangre fría estupenda dijo: "Mexicanos: Los hom- 
bres de mi clase y origen, y animados por mis senti- 
mientos, son destinados por la Providencia ó para la fe- 
licidad de los pueblos ó para ser mártires. Jamás mis 
ideas al venir entre vosotros fueron bastardas. Vine lla- 
mado por los mexicanos de buena fe, por los que hoy se 
sacrifican por mi patria adoptiva. Al bajar al sepulcro 
no llevo más consuelo, que el haber hecho cuanto bien 
he podido, y el de no haber sido abandonado por mis 
fieles y queridos generales. Mexicanos, que mi sangre 
sea la última que se derrame y que ella regenere mi in- 
fortunada patria adoptiva." 

"Se hizo atrás, adelantó un pie, y alzando los ojos al 
cielo, señaló con la mano el pecho y aguardó sereno la 
muerte. 

"iMiramóp. entonces, se sonó y sacó un papelito de su 
bolsillo, y como quien arenga á un cuerpo de ejército, pa- 
seando su x'ista por los cuatro mil hombres formados, 
dijo: 

"Soldados de México, compañeros: Heme aquí sen- 
tenciado á morir por traidor! Cuando mi vida ya no me 
pertenece, cuando dentro de breves momentos voy á 
morir, proclamo ante vosotros todos, ante la faz del mun- 
do entero, que jamás he sido traidor á mi patria. He 
combatido por el orden y hoy con honor sucumbo por 
ella. Tengo hijos, pero esos hijos jamás podrán tachar- 
me de la calumniosa mancha que se me imputa. ¡Mexi- 
canos! ¡Que viva México! ¡Viva el Emperador! 

"Estos vivas los dijo con una voz centuplicada, todos 
estaban contristados, algunas lágrima? corrieron v des- 



512 HISTORIA Di: SAN LUIS 

pues de abrazarse los tres nuevamente sucunibieron co- 
mo héroes. 

"Ni una alma de Querétaro presenció la ejecución. Las 
calles desiertas, las casas cerradas. Todos los tiros fue- 
ron al pecho. Los tres cadáveres los están embalsa- 
mando, el de Maximiliano tiene dos varas y un tercio, 
cuando le vieron el corazón lo tenía como una bombilla 
de grande. 

"Testó diez y nueve millones de pesos, y como antes 
de morir ya le habían anunciado la muerte de Carlota, 
todo lo distribuyó entre familias y poblaciones. Los hi- 
jos de Miramón los dotó con 150,000 y en el testamento 
que dicen es imponente, encarga á Francisco José que 
los coloque como hijos suyos y que no olvide que son 
los hijos de su más leal y tlel amigo hasta la hora de la 
muerte. 

"Mejía dejó encargado su hijo legítimo á Escobedol 

"Carri, Secretario de Martínez de la Torre, me dijo que 
iban á publicar la defensa de los tres y que me mandaría 
un folleto. 

"Siguen algunos encargos y concluye, firmado, Anas- 
tasio Obregóny 






HISTOIUA DE SAN Ll'IS r,i:i 



CAPITULO ÍJ.T 



¡SUMARIO. 



VA Miiiií-tn» de !a (hierra coiuuiiicíi al Ct-iieral t-ii Jete del fuerpu de Kjércitu del Ni 




eiitencia- 
ita el) el KiCv 



dos. — OHeiales extranjeros solicit m del (iral. KscoIumIo que los admita en el Ej*"-!- 
eito niexieano.— Kl (Tral. Díaz eoii el Kjrrcito de oriente ocupa la plaza de ^fé- 
xieo. — Prisioneros extranjeros y mexicanos en San T.uis. — T'n párrafo'del "1'p- 
riódico Oficial." — Salida del (i(ihierno para México. — Fusilamiento de TK Sari- 
tiago Vidaurri.- Proclama de .Tnúr.ez al llegar á ^léxico y nombramiento de .Afi- 
Tiistros. 



"Secretaría de Estado y del Despacho de Guerra \ 
Marina. — Sección i'\ 

"Las personas aprehendidas al ser ocupada por un he- 
cho de armas la ciudad de Querétaro, respecto de las que 
aún no se ha determinado, ademas de la responsabilidad 
de todos sus hechos anteriores,, tienen de un modo es- 
pecial, la de haber querido todavía derramar mas sangre 
mexicana, y hacer sufrir al país males incalculables, sin 
probabilidad ni esperanza, de sostener el simulacro de 
Gobierno que pretendió poner á la nación la intervención 



lll.-c.,- 



514 HISTORIA DE SAN LUIS 

extranjera, con objeto de destruir las instituciones repu- 
blicanas, por medio del patíbulo, del incendio y del pi- 
llaje 

"Conforme á las prevenciones espresas de la ley de 
2^ de Enero de 1862, bastaría cada una de las dos cir- 
cunstancias que tienen los aprehendidos en Querétaro, 
esto es, haber sido aprehendidos in fraganti delito y en 
acción de guerra, para que se debiera ejecutar en ellos la 
última pena, con solo la identificación de las personas. 
Sin embargo, después de tomar el asunto en detenida 
consideración, el C. Presidente ha querido usar de sus 
amplias facultades, para conciliar hasta donde sea posi- 
ble, los sentimientos de clemencia y benignidad, con las 
exijencias de la justicia, y con el gravísimo interés de 
asegurar la paz y la tranquilidad de la nación. 

"Con este fin, ha creído que podría hacerse distinción, 
entre los grados de mas ó menos criminalidad. Algunos 
de aquellos presos, por la importancia de los cargos ci- 
viles ó militares que han desempeiíado, por la mayor in- 
fluencia que les ha dado su categoría, y por los graves 
excesos que han cometido; ó han autorizado, pueden 
considerarse mas acreedores á la aplicación de la ley. Se 
encuegtran en igual caso, otras que por actos anteriores 
ó recientes, de perpetración de numerosos y graves crí- 
menes, ó por excesos de refinada crueldad, se han hecho 
notar como bandoleros ó foragidos, que no merecen nin- 
guna consideración, cualquiera que sea la clase y catego- 
ría que hayan tenido. 

"Respecto de unos y otros, no obstante que aparecen 
como mas acreedores á que se les aplicase estrictamente 
la ley, con solo la identificación de las personas, el C. 
Presidente ha resuelto, en uso de sus amplias facultades, 
que para que se oigan las defensas que puedan hacer, se 
proceda según las prevenciones relativas de la ley cita- 
da, á sustanciar los juicios siguientes: 

"Pririiero. Serán juzgados en un proceso, los que en 
la lista oficial de los presos de Querétaro figuran como 



HISTOIÜA 1)K SAN MIS HIT) 

Generales de Brigada, y los Coroneles D. Mariano Mon- 
terde, D. Mariano Rey&s y D. Juan Othon, por haber 
ejercido mandos importantes, ó figurar con antecedentes 
de especial responsabilid-id. 

"Segundo. Serán juzgados en otro proceso, los titula- 
dos Coroneles D. Francisco Redoné y Jesús (á) Bueyes 
Pintos, y los titulados Tenientes Coroneles D. José Al- 
manza y D. Emeterio Maldonado, juntamente con las 
otras personas, cualquiera que sea su clase ó categoría, 
que puede V. designar desde luego, en v'rtud de tener 
antecedentes de que se hayan distinguido por actos an- 
teriores ó recientes, de bandoleros y foragidos, ó de refi- 
nada crueldad. 

"Tercero. Serán juzgados en otro proceso, D. Manuel 
García Aguirre. que fungió como Ministro de Maximilia- 
no, D. Manuel Domínguez, que fungió como Prefecto de 
Querétaro, y D. Domingo Pasos, quo fungió como Co> 
misario. 

"Respecto de los otros presos de Querétaro, que son 
en gran número, aunque por concurrir también en ellos 
las dos circunstancias, de haber sido aprehendidos in 
fraganti delito y en acción de guerra, estarían igualmente 
sujetos, según las prevenciones espresas de la ley, á su- 
frir la última pena con solo la identificación de las per- 
sonas, sin embargo, usando el C. Presidente de la Repú- 
blica de sus amplias facultades, y queriendo en nombre 
del pueblo y como representante suyo, dispensar un ac- 
to de benignidad y de clemencia, ha acordado conceder- 
les indulto de la pena capital, conmutándola del modo 
siguiente: 

"Primero. Sufrirán la pena de prisión, en el castillo 
ó en el lugar que el Gobierno designe, por seis años, los 
que figuran en la referida lista como Coroneles: por cin- 
co años los Tenientes Coroneles, por cuatro años los 
Comandantes, y por dos años los Capitanes. 

"Segundo. Los Tenientes y Subtenientes, de origen 
mexicano, quedarán sujetos por dos años, á la vigilancia 



5]() HISTORIA di: SAN J.C'IS 

de las autoridades de los lugares que elijan para su resi- 
dencia, mientras que no den lugar por su mala conducta, 
á que se les ponga en prisión formal, dentro de ese tiem- 
po. Se les dará desde luego un pasaporte, para que pue- 
dan ir al lugar de residencia que elijan, donde se presen- 
tarán á la autoridad del mismo. Podrán cuando les 
convenga variar de residencia, avisándok; previamente á 
la autoridad del lugar donde estén, para que les dé un 
pasaporte, con que se presenten á la autoridad de la nue- 
va residencia que alijan, para quedar allí del mismo mo- 
do bajo su vigilancia. 

"Tercero. Los que figuran en la lista como Tenientes 
ó Subtenientes, de origen extranjero, continuarán pre- 
sos mientras resuelve el Gobierno, con examen de sus 
antecedentes, si permanecerán presos por dos años co- 
mo los Capitanes, ó si se les espide su pasaporte para 
que salgan del territorio de la República. 

"Cuarto. A los de la clase de tropa de origen extran- 
jero, remitidos ya por V. á esta ciudad, dispondrá aquí el 
Gobierno que se les espida pasaporte para que salgan 
del territorio de la República. Esta misma disposición 
se dicta por separado, respecto de los de la clase de tro- 
pa, y aun respecto de los Gefes y Oficiales de origen 
extranjero, aprehendidos en acciones anteriores de gue- 
tra, que actualmente se hallan en Zacatecas, Guudalaja- 
ra. Puebla y otros lugares. 

"Quinto. De los presos que aparecen en la lista co- 
mo empleados civiles, será puesto desde luego en abso- 
luta libertad, Samuel Bache, que figura como médico 
particular de Maximiliano; y en cuanto á Joaquín -Martí- 
nez, Luis P. Blasio, Manuel Castillo y Cos y Demetrio 
Ortiz, quedarán, del modo prevenido respecto de los Te- 
nientes y Subtenientes de origen mexicano, sujetos por 
dos años á la vigilancia de Us autoridades de los lugares 
en que quieran residir, á menos que tenga V. anteceden- 
tes, de que en alguno ó algunos de ellos concurran cir- 
cunstancias agravante?, en cuyo caso se servirá V. avi- 



HISTORIA l)V: SAN LCIS .-,17 

saiio al Gobierno desde luego, para determinar lo con- 
veniente. 

"Sesto. Todos los comprendidos en las clases ante- 
riores, después que concluya el término de la prisión, ó 
el de estar bajo la vigilancia de la autoridad, continuarán 
privados de los derechos de ciudadano mexicano, mien- 
tras no obtengan espresa rehabilitación del Gobierno ge- 
neral. 

"Conforme á estas resoluciones, se servirá V. dictar 
las órdenes correspondientes para 'su cumplimiento. 

"Independencia y Libertad, San Luis Potosí, Junio 6 
de 1867. — Meju. — C. General de División Mariano Esco- 
bedo, en gefe del Cuerpo de Ejército del Norte. — Que- 
rétaro." 



* 



Los defensores de Maximiliano fueron los Sres. D. Ma- 
riano Riva Palacio y Lies. D. Rafael Martínez de la To- 
rre, D. Eulalio María Ortega y D. Jesús María Vázquez. 
A la llegada á Querétaro de los dos primeros, acordaron 
que la con"iisión de defensa dividiera sus trabajos, que- 
dando en Querétaro los Sres. Ortega y Vázquez, y mar- 
chando á San Luis los Sres. Riva Palacio y Martínez de 
la Torre, donde se creyó que por ser la residencia del 
Gobierno general, serían más oportunos y eficaces los 
esfuerzos que hicieran en el sentido dé salvar la vida de 
los prisioneros. 

El día 8 Junio en la mañana llegaron á esta ciudad los 
señores referidos, é inmediatamente fueron á Palacio á 
solicitar una audiencia del Sr. Lerdo de Tejada, Presiden- 
te del Consejo de Ministros, quien en el acto la conce- 
dió. Dicen los Sres. Riva Palacio y Martínez de la To- 
rre en su Memomiduui, hablando de esa entrevista: 



518 HISTORIA \)K SAN LUIS 

"Precedentes de una «amistad antigua y sincera con 
algunos de los miembros del Gabinete, nos autorizaban 
á confiar, por lo menos, en la libertad de exposición de 
cuanto á los derechos de nuestro defendido conviniera. 
No nos equivocamos. Mil testimonios de consideración 
personal recibimos. Más de tres horas hablamos con el 
Sr. Lerdo, y amplia, sin límite alguno, fué nuestra liber- 
tad, presentando á la consideración del Ministro todo 
aquello que á nuestro juicio pudiera influir en la suerte 
del país salvando la vida de Maximiliano. 

"El destino, superior á todas las previsiones del hom- 
bre, presentaba un cuadro de los que ofrecen las vicisi- 
tudes de una guerra civil. De tres hombres ligados por 
los mismos priricipios de amor á la libertad, desde algu- 
nos años, y con una amistad recíproca, discutían y sos- 
tenían dos, la necesidad de salvar la vida de Maximilia- 
no, que el Ministro con su voto y su influencia podía 
obtener en beneficio de la República. Este, despren- 
diéndose de esa reserva ohcial tan embarazosa y moles- 
ta cuando se habla entre personas que han tenido título 
de aprecio, abandonó el terreno en que al principio se 
colocara, refiriéndose á la sentencia del Consejo, y de- 
batió en el fondo la justicia y la necesidad de proceder 
en todo conforme á la ley de 25 de Enero de 1862, que 
nosotros calificábamos de terrible. 

"Diversos giros tomó aquella conferencia, que debía 
ser, á nuestro juicio, la fuente probable de la vida de 
Maximiliano, si. obteníamos, por lo menos, la prórroga de 
un mes para que terminara el proceso; ó el presagio fu- 
nesto de su muerte, si inflexible el Gobierno, no modifi- 
caba los términos fijados para la sentencia. ¡Cuántos es- 
fuerzos hicimos para ampliar el término del proceso! 
¡Cuánto empeño para que otro tribunal juzgara á Maxi- 
miliano! Vanos esfuerzos! Inútil trabajo! 

"Difícil es trasladar al papel una conferencia en que se 
trató de la vida de Maximiliano y de sus compañeros; 
de la patria y su felicidad; de la justicia nacional y del 




UC. D. BENITO JUÁREZ, 



Presidente de la República (1867). 



HÍSTOKIA l)K SAN LUIS 519 

olvido del pasado; de los errores de los vencidos y de 
los deberes del Gobierno; de las funestas consecuencias 
de una mal entendida energía, y de los bienes de un 
perdón general; de la adhesión sincera que los más en- 
carnizados opositores á la Constitución de 1857 presta- 
rían á ese Código, respetándose sus principios funda- 
mentales por el mismo Gobierno; de los peligros 
exteriores en la actualidad y de futuro; de las ventajas 
de una crisis que, encaminada á la unión, podía dar á 
México prestigio y nombre, mientras que exacerbando 
las pasiones pudiera perder la República una de las más 
grandes oportunidades de consolidar la paz. 

"A la exposición verbal, concienzuda y enérgica, de 
tanto pensamiento como la imaginación nos presentaba 
para fundar que el juicio de Maximiliano fuera amplio, y 
ante jueces de cierta gerarquía, confiábamos una grande 
esperanza; creíamos despertar siquiera alguna duda en 
el ánimo del Ministro que nos escuchaba; pero su res- 
puesta fría y medida, fué que todo se había pensado y 
meditado sin pasión, sin odio, sin espíritu de venganza; 
que el Gobierno obraba guiado sólo por las exigencias 
de la justicia, y que ellas no permitían moditkacion al- 
guna en los términos de la ley; que por equidad se ha- 
bían concedido algunos días para esperar nuestra llega- 
da, y se había ampliado después por tres más el de la 
defensa; que esta era su opinión, y que deseaba que 
hablásemos luego con el C. Presidente, pues que á pesar 
de lo que opinaba en aquel momento, nos ofrecía que 
todo lo expuesto por nosotros se tomaría en considera- 
ción en junta de Ministros. 

"Ninguna esperanza, no obstante esto, dejó entrever 
esa conferencia, que se interrumpió pasando á la sala 
del Señor Presidente. Este señor nos recibió como á 
dos amigos á quienes en muchos años no veía. El pre- 
ludio de nuestra conversación fué la narración de algu- 
nos episodios de nuestra salida de México, y presenta- 
mos luego nuestra pretensión de defensores, pidiendo un 



520 HLSTÜUIA DK SAN LUIS 

cambio de tribunal que conociera de la causa del Archi- 
duque, y después que se ampliara por un mes, !o me- 
nos, el término de prueba 

"El mismo razonamiev- < .«jm^iujIo que el Sr. Lerdo 
había tenido, expresado cun diferentes palabras, encon- 
tramos en el Sr. Presidente. No virtió una sola frase 
de enemistad ni de vengaza; pero había un fondo en sus 
respuestas de intransigente resolución, que aumentaba 
nuestros temores. Concluyó diciendo tam.bien, que 
cuanto habíamos expuesto se pensaría en junta de Mi- 
nistros para resolver lo que fuera 'justo. El sentido 
mismo en que nos hablaron estos señores, fué el en que 
encontramos al Ministro de Justicia Lie. D. José María 
Iglesias, y al de Guerra, General D. Ignacio Mejía. To- 
dos se referían á la resolución del Consejo de guerra." 

"Hablando los mismos defensores de otra conferencia 
con el Sr. Lerdo en la que prepararon la solitciud de in- 
dulto que debían presentar llegado el caso de una senten- 
cia de muerte, se expresan así: 

"Al exponer esto al Sr. Lerdo nos dijo: que ¡a ley de 
2^ de Enero de 1862 era una ley preexistente, y que sus 
severas disposiciones se han de haber conocido por el 
Archiduque antes de su venida á México. Nos refirió, 
además, que un agente del Gobierno constitucional^el 
Sr. Lie. D. Jesús Terán, persona conocida por su inteli- 
gencia y probidad, fué á Miramar y demostró al Archi- 
duque los peligros de la empresa de fundar una monar- 
quía: que pararse proyecto faltaba base en la sociedad 
mexicana, que, nacida en el período de la República, no 
conocía otros hábitos; que la democracia tenía raíces 
profundasen el Nuevo Mundo, y ella estaba íntimamen- 
te ligada con las instituciones republicanas: que las per- 
sonas que pudieran apoyar el Imperio, no eran de las 
que tenían un eco seguro en el país, ni contarían jarnás 
con los elementos bastantes para popularizarlo: que des- 



HISTOKIA \)K SA.^' lA'IS 521 

prestigiado por la necesidad de la intervención para su 
apoyo, se desplomaría tan pronto como ésta le faltara: 
que en esas pláticas debió im -^nerse el Archiduque de 
su falsa situación y de la5- ci cuencias de la empresa 
que traía á México. 

"Se esforzó también el Sr. Lerdo, sosteniendo la nece- 
sidad de aplicar esas leyes de rigor en casos de una 
gran perturbación" 

"Narradores fieles de esta triste historia, debemos ex- 
poner con toda franqueza: que el Sr. [Residente, lo mis- 
mo que sus (Vlinistros, nos otorgaron siempre todo el 
tiempo que quisimos para tan largas y frecuentes entre- 
vistas, que á todos nuestros razonamientos se contes- 
taba con otros que acreditaban un estudio detenido y 
profundo de una resolución que imprimía un trágico fm 
del imperio, 

"El perdón de Maximiliano, nos decían, sería la justi- 
"ficacion completa de los actos crueles de la Interven- 
"cion que obró á su nombre; sería ei indulto de una 
"multitud, que á la sombra de lo que se llamó Gobierno, 
"derramó la sangre, devastó el país, cometió mil depre- 
"daciones, etc. Sería la absolución del terrible azote que 
"descargó sobre la sociedad la ley de ^ de Octubre de 
"1865. En cuanto al indulto, todo debe reservarse para 
"cuando se dé la sentencia. Antes, no es posible exa- 
"minar ese punto, que tiene su oportunidad marcada." 

Los defensores hicieron al Sr. Lerdo cuantas observa- 
ciones creyeron conducentes al objeto que se proponían 
y. dicen en seguida: 

"Siempre atento el Sr. Lerdo á todas nuestras obser- 
vaciones nos dijo: "Hemos venido debatiendo una 
cuestión de indulto antes de tiempo, porque Vdes. ven 
el fallo del Consejo, como el anuncio seguro de la muer- 
te de Maximiliaíio, y sin que pueda decir que la resolu- 
ción del Gobierno esté tomada, pues que es un punto 

ni— cf. 



r)22 HlSTOiJlA Di: SAN I.IIS 

reservado á un detenido y serio examen, deseo dar á 
Vdes. alguna respuesta: 

"El perdón de Maximiliano pudiera ser muy funesto al 
país, porque en lo conocido de su variable carácter, no 
habría gran probabilidad de que se abstuviera de toda 
otra seducción. La guerra civil puede y debe acabar con 
la reconciliación de los partidos; pero para ello es preci- 
so que el Gobierno quite los principales elementos de un 
trastorno que fuera probable. La justicia cumple con 
este proceso uno de sus deberes, y la Nación nos pediría 
cuentas de una indulgencia que la expusiera á los peli- 
gros de nueva agitación. Para lo interior, lejos de ser 
un indulto un vínculo de uni(;n eterna, sería la recrimina- 
ción entre los mismos sostenedores de la nacionalidad me- 
xicana: él sí produciría una inquietud peligrosa que pudiera 
comprometer todo el porvenir, relajando todos los resor- 
tes de la autoridad. El Gobierno ha pensado, antes y 
ahora, con el mayor detenimiento, los peligros del per- 
don, las consecuencias de la muerte: y si el Gobierno 
llega á denegar el indulto, del cual se ocupará cuando 
llegue su caso, estén Vdes. seguros de que ha creído que 
así lo exige el sentimiento nacional, la justicia, la conve- 
niencia pública, y la necesidad de dar paz á un país que, 
sin ese nuevo elemento de la nionarquía, había tenido lo 
bastante para hacerse pedazos en mas de cnicuenta 
años. <iQuién puede creer que estarían tranquilos los 
hombres intransigentes para quienes los adelantos de la 
sociedad, su progreso, sus instituciones, son un pecado 
que los lastima y excita á la revolución? riQuién puede 
asegurar que Maximiliano viviera eii Miramar ó adonde 
la Providencia lo llevara, sin suspirar por el regreso á un 
país del cual se ha creido el elegido? ;Qué garantías 
pudieran dar los Soberanos de Europa de que no ten- 
dríamos una nueva invasión para sostener el Imperio? 
Europa no quiere ver en los m.exicanos hombres dignos 
de formar una nación. Tiene de nosotros la mas pobre 
idea: se figura que las instituciones republicanas son el 



HISTOIMA IH-: SAN LUIS 528 

vértigo de un pueblo deniagogí^ y á grande servicio y 
mayor lionra para el país tendría, acaso, el comprometer 
antes de mucho tiempo á Maximiliano para que tentase 
nuevamente la fundación del Imperio. La inspiración 
fatal que animó la intervención podía revivir, y los go- 
biernos de Europa con el pretexto de moralizarnos, hi- 
riendo la moral mas pura, armarían nuevas legiones que, 
aunque extranjeras, portarían bandera mexicana para 
fundar otra vez el poder del que llamaron Eqiperador. 
El indulto pudiera ser funesto entonces, y al desden é 
ingratitud con que se viera esta conducta, agregaríamos, 
tal vez en mayor grado, la repulsión de los partidos: en- 
cenderíamos mas sus odios, y mas y mas se levantarla 
el grito terrible de reproche" á la traición. Volviendo 
siempre los ejos un partido á Miramar, no sería remota 
una nueva violación de los principios de derecho públi- 
co y la independencia de México pudiera entonces pasar 
por mayores peligros que los que á costa de tantos sa- 
crificios ha podido en la presente crisis conjurar. Es 
preciso que la existencia de México como nación inde- 
pendiente, no la dejemí»s al libre arbitrio de los gobier- 
nos de Europa: es preciso que nuestras reformas, que 
nuestro progreso y nuestra libertad, no se detengan antt^ 
la voluntad de algún Soberano de Europa que quiera 
apadrinar á quien llamándose Emperador de México, pu- 
diera aspirar á ser el regulador del grado de libertad ó 
servidumbre que conviniera. La vida de Maximiliano 
podía ser la tentativa de un virreinato, y esa esperanza 
alimentar las recriminaciones de partido, las sediciones 
de una desesperada situación, el alimento de una antipa- 
tía de mas hondas raices que las que hasta aqui hablan 
tenido los odios políticos. La vuelta de Maximiliano á 
Europa pudiera ser una arma entregada á los calumnia- 
dores y enemigos de México, de que se servirían como 
restauración, provocando siempre un conflicto para lle- 
gar á la trasformacion de las instituciones de la Repú- 
blica. Cerca de cincuenta años hace que México viene 



.j24 hlstohia i)h: san Lris 

ensayando un sistema de perdón, de lenidad, y los fru- 
tos de esa conducta han sido la anarquía entre nosotros 
y el desprestigio en el exterior. Ahora, ó acaso nuiíca, 
podrá la República consolidarse." 

"No es posible repetir con exactitud precisa todo 
aquello que el Sr. Lerdo expresó sosteniendo su opinión, 
la del Ministerio, y la del Sr. Presidente en caso de que 
se negase el indulto; pero sí recordamos bien que con- 
cluyó diciendo: "El Gobierno que ha luchado por la 
República con una fé ciega en su porvenir, no compro- 
meterá hoy ninguno de sus grandes intereses con la re- 
solución precipitada del indulto de Maximiliano. El Go- 
bierno hará un verdadero estudio de cuanto Vdes. 
expongan, y la resolución que tome será hija ,de uupi 
conciencia desapasionada." 

El Barón de Magnus, Ministro Plenipotenciario de Pru- 
sia cerca del Gobierno de Maximiliano, vino también á 
San Luis á interponer sus buenos oficios á favor del in- 
fortunado Archiduque. En la primera conferencia que 
tuvo con el Sr. Lerdo de Tejada pidió, como los defen- 
sores, que Maximiliano fuera sometido á otro tribunal y 
no al Consejo de guerra ordinario. A las diversas razo- 
nes que expuso, el Sr. Lerdo contestó: 

"El Gobierno, al someter á Maximiliano á un Consejo 
de guerra, conforme á una ley preexistente, ha obrado 
en justicia; y por hoy no será posible separarse de sus 
prescripciones. . Hay, pues, que esperar el fallo del Con- 
sejo. Esa ley ha servido para aplicarla á los mexicanos, 
y nada podría justificar una excepción en favor, precisa- 
mente del orefe de la rebelión." 



* 

Pronunciada y confirmada la sentencia de muerte, los 
defensores elevaron al Gobierno el ocurso á que se re- 



HISTORIA \)K SAN LUIS 525 

fiere el acuerdo del día i6 relativo á la denegación de la 
gracia de indulto, cuyo acuerdo consta en la serie de 
documentos oficiales que antes insertamos. Vinieron 
también á solicitar la misma gracia la princesa de Salm 
Salm, la Señora esposa del Grai. Miramón y el defensor 
del Gral. Mejía, Lie. D. Próspero Vega. A estas peticio- 
nes se agregó la de numerosas señoras y caballeros, de 
las principales familias de la ciudad. Todas las perso- 
nas fueron recibidas por el Sr. Juárez con exquisita cor- 
tesía, manifestándoles la pena que le causaba no poder 
acceder á sus deseos. Únicamente se negó á recibir á la 
Sra. Lombardo de Miramón, diciendo á los Sres. Martínez 
de la Torre y Kiva Palacio, al suplicarle que la recibiera, 
estas palabras: 

"Excúsenme Vdes. de esa penosa entrevista, que haría 
mucho sufrir á la señora con lo irrevocable de la resolu- 
ción tomada." 

Concluida en San Luis la misión de los defensores de 
Maximiliano, pasaron al Palacio á despedirse del Sr. Pre- 
sidente y de sus Ministros, diciéndoles el Sr. Juárez al 
tenderles la mano: "Al cumplir ustedes el encargo de 
defensores, han padecido mucho por la inflexibilidad del 
Gobierno. Hoy no pueden comprender la necesidad de 
ella, ni la justicia que la apoya. Al tiempo está reserva- 
do apreciarla. La ley y la sentencia son en el momento 
inexorables, porque así lo exige la salud pública. Ella 
también puede aconsejarnos la economía de sangre, y es- 
te será el mayor placer de mi vida." 

La ejecución de Maximiliano y de los Grales. Miramón 
y Mejía se verificó á las siete de la mañana del día 19 de 
Junio, en el Cerro de las Campanas, donde había sido el 
cuartel general del Ejército imperialista durante el sitio 
de la plaza de Querétaro, formando el cuadro cuatro mil 
hombres del Ejército liberal, á las órdenes del General 
de Brigada, potosino, D. Jesús Díaz de León. 



526 HISTOFUA DE SAN LUIS 



Se atribuyen á Maximiliano dos alocuciones pronun- 
ciadas en el patíbulo poco antes de morir. Son estas: 

"Voy á morir por una causa justa, la de la independen- 
cia y libertad de México. ¡Qué mi sangre selle las des- 
gracias de mi nueva patrial ¡Viva México! 

"¡Mexicanos! Las personas de mi clase y origen son 
nombradas por Dios, ó para la felicidad de los pueblos, ó 
para ser mártires. Llamado por parte de vosotros, vine 
para el bien del país: no vine por ambición; vine anima- 
do de los mejores deseos por el porvenir de mi patria 
adoptiva, por el de los valientes á quienes antes de mo- 
rir agradezco sus sacriílcios. ¡Mexicanos! que mi sangre 
sea la última que se derrame, y que ella regenere este 
desgraciado país." 

Los Sres. Riva Palacio y Martínez de la Torre dicen en 
su Memorándum que personas fidedignas les aseguraron 
que la primera alocución fué la despedida que dirigió 
Maximiliano al pueblo. 

El Barón de Magnus, de acuerdo con un comerciante 
alemán de San Luis, pretendió recoger el cadáver del 
Archiduque para llevarlo á Europa, pero el Gobierno no 
concedió el permiso y dispuso que embalsamado, por 
médicos mexicanos y por cuenta del Erario Nacional, se 
conservara en Querétaro hasta nueva orden. . 



* 



Al siguiente día de la ocupación de Querétaro unos 
oficiales extranjeros de los que militaban en las filas de 
los imperialistas, tuvieron el cinismo de pretender ser 
empleados en el Ejército liberal, al que acababan de com- 
batir, contribuyendo al derramamiento de la sangre me- 



IllSTOKIA 1)K SAN_1XI8 52^ 

xicana. He aquí su solicitud y el acuerdo que á ella 
recayó: 

"Querétaro, Mayo i6 de 1867. 

"A su Exelencia el Sr. General Escobedo, comandante 
en gefe. 

"Exmo. Sr: 

"Los enganchados que nos había hecho tlrmar Su 
Exelencia el Sr. Mariscal Bazaine, han terminado puesto 
que el imperio ha sido enteramente disuelto: los oficiales 
abajo designados, desean, si su Exelencia el Sr. general 
en gefe lo juzga conveniente, servir con sus empleos ba- 
jo el estandarte de la libertad, y juran íldelidad y honor 
á su nueva bandera. 

"Somos con el 'mas profundo respeto, Exelentisimo 
Sr., sus mas humildes y adictos subordinados. — Ernesto 
de Roreville, capitán de caballería.— yw¿7« Ricot, teniente 
de caballería. — Carlos Sehmidt, capitán de caballería. — 
Félix Uieffer, teniente de caballería. — Eugenio "'Bailly, al- 
férez de caballería. — Pedro Heraiui, teniente de caballe- 
ría. — Vicior Nomel, teniente de caballería. — PjhI Giivon, 
subteniente de infantería." 



"República Mexicana. — Ejército de Operaciones. — Ge- 
neral en gefe. 

"No necesitando la Nación del auxilio de extrangeros 
para el sostenimiento de su soberanía é instituciones, ni 
debiendo aceptarlo de los que han venido á derramar la 
sangre de sus hijos en una guerra injusta, y quebrantan- 
do los usos que se observan en las naciones cultas: so- 
bre todo, después que las armas de la República los han 
obligado á rendir las que empuñaron contra ella: notifí- 
quese por la secretaría á los solicitantes, no haber lugar 
á su petición. 

"independencia y Libertad. Cuartel General en la Pu- 
rísima frente á Querétaro, Mayo 17 de 1867. — Marijno 
Esco/jedo.'' 



528 HISTORIA DK SAN LUIS 



* 



Al rendirse la plaza de Querétaro, la de México, defen- 
dida por el Gral. D. Leonardo Márquez, seguía sitiada por 
las tropas del Gral. D. Porfirio Díaz. Fué también un 
sitio prolongado que hizo sufrir mucho al vecindario pa- 
cífico. Los comestibles llegaron á escasear de tal mane- 
ra que tanto los soldados como los vecinos comían carne 
de caballo, y en los últimos días ni este alimento se con- 
seguía. 

La noticia de la ocupación de Querétaro fué solemni- 
zada con gran placer y entusiasmo en el campo de los 
sitiadores. Esa misma noticia, fué arrojada por los ar- 
tilleros de! ejército sitiador al centro de la plaza de Mé- 
xico. Las granadas, vacías de proyectiles, las llenaron 
de ejemplares de la noticia impresa, y así pasaron sobre 
las fortificaciones de la ciudad llevando la funesta nue- 
va á los soldados imperialistas. El Gral. D. Leonardo 
Márquez, á pesar de que llegó á convencerse de la pérdi- 
da de Querétaro y de la prisión de Maximiliano, Mira- 
món, Mejía y todo su ejército, siguió defendiendo con 
tenacidad la plaza de México, expidiendo proclamas álos 
soldados en las que desmentía la rendición de aquella 
ciudad, y asegurando por el contrario que Maximiliano y 
sus soldados obtenían frecuentes triunfos contra las tro- 
pas de Escobedo. 

Llegó al fin el día en que el ejército de Márquez no pu- 
do soportar el hambre y la miseria, comprendiendo que 
se le sacrificaba inútilmente, y el mismo día que en Que- 
rétaro eran pasados por las armas Maximiliano, Miramón 
y Mejía, dicho ejército desconoció á Márquez, substitu- 
yéndolo en el mando de la plaza el Gral. D. Ramón Ja- 
vera. Al siguiente día se rindió la guarnición. 

He aquí los telegramas que con tal motivo se cambia- 
ron el Gral. Díaz y el Ministro de la Guerra. 








GRAL D. PORFIRIO DÍAZ EN 1877. 



HISTORIA DE SAN LUIS 529 

"Telegrama de Tacubaya para San Luis Potosí, Junio 
20 de 1867. — Recibido á las nueve horas nueve minutos 
de la noche. 

"C. Ministro de Guerra. — Ayer fué desconocido en 
México D. Leonardo Márquez, habiéndolo sustituido en 
el mando de la plaza D. Ramón Tavera, quien desde las 
tres de la tarde solicitó tener conmigo una conferencia, 
que se veritkó hoy en la mañana, habiéndose al efecto 
suspendido los fuegos. 

"Tavera solicita la garantía de las vidas é intereses, 
que no puedo, ni debo conceder, pero ha sido tanta su 
instancia de que se dé á V. conocimiento de su solicitud, 
que no he podido menos que hacerlo, tanto mas, cuanto 
que el aplazamiento de las operaciones por el tiempo que 
tardaré en recibir la contestación de V., no cederá en per- 
juicio nuestro. — T>ia:{.'' 



"Telegrama. San Luis Potosí, Junio 20 de 1867. — A 
las 10 horas y 15 minutos de la noche. 

"C. General Porfirio Díaz. — Tacubaya. 

"En vista del telegrama de V., que acabo de recibir, 
relativo á la pretensión de D. Ramón Tavera, sobre con- 
cesión de garantía de vidas é intereses, ha acordado el 
C. Presidente de la República conteste á V., que se sirva 
obrar con total arreglo á la circular de 4 de Marzo últi- 
mo; porque se interesa todo el porvenir de la Nación, en 
que no se admita á los sublevados contra la autoridad 
legítima, que con las armas en la mano pretendan im- 
poner condiciones. — Mejíay 



"Telegrama de Tacubaya para Potosí, Junio 21 de 
1867. — Recibido á las ^ horas 3 minutos de la tarde. 

"Sr. Ministro de Guerra. 

"Tengo el honor de participar á V. que la plaza de Mé- 
xico se ha rendido, y sus defensores quedaron como pri- 
sioneros de guerra, á disposición del Supremo Gobierno. 
III.— «7 



580 HISTORIA 1)K SAN l.UIS 

En este momento salgo para la ciudad, con objeto de 
dictar las órdenes convenientes, para la seguridad de la 
tranquilidad pública. 

"Sírvase V. poner lo espuesto en el superior conoci- 
miento del C. Presidente de la República, para que se 
sirva disponer lo que crea conveniente resolver de los 
prisioneros, suplicándole encarecidamente, que se digne 
apresurar la traslación del Gobierno á la Capital — Dia^y 



"Telegrama. San Luis Potosí, Junio 21 de 1867. — A 
las 5 horas y ^o minutos de la tarde. 

"C. General Portlrio Díaz. — México. 

"El C. Presidente de la República se ha impuesto con 
satisfacción, del telegrama de V. de hoy, en que comuni- 
ca el hecho importante de la rendición de la Ciudad de 
México, por el que felicita á V. y á las fuerzas de su dig- 
no mando. 

"En vista de la relación que mande V. de los presos, 
que hayan figurado en el ramo militar, ó en el civil, re- 
solverá el Gobierno lo conveniente. 

"Respecto de los individuos de la clase de tropa, de 
origen mexicano, podrá V. refundirlos en las fuerzas de 
su mando, ó ponerlos en libertad, según la calificación 
que haga V. de sus circunstancias. 

"A los de la clase de tropa, de origen extranjero, los 
conservará V. á disposición del Gobierno, dando cono- 
cimiento de su número, con las esplicaciones oportunas 
acerca de sus antecedentes. 

"El Gobierno tomará en consideración lo indicado por 
V., sobre su traslación á esa Ciudad. — Mejiay 



En los momentos de estar solemnizando la rendición 
de México en San Luis Potosí, llegó á esta ciudad el Gral. 



HIST(3RIA DE SAN LUIS r,;íl 

Escobedo, procedente de Querétaro, á tratar con el Go- 
bierno general negocios de importancia relativos al alto 
cargo que desempeñaba. Fué recibido con las conside- 
raciones y festejos que en aquellos momentos le corres- 
pondían. El día 24 del mismo Junio entregó al Presi- 
dente Juárez la espada de Maximiliano, y á los pocos días 
regresó al cuartel general.- 

Varias fuerzas del ejército sitiador de Querétaro llega- 
ron á San Luis, trayendo algunos prisioneros mexicanos 
y extranjeros. A los segundos se les señaló por prisión 
el ex-convento de San Francisco. Algunas señoras y 
vecinos de la ciudad tomaron á su cargo proporcionar 
alimentos y todo lo necesario á los franceses, austriacos 
y belgas prisioneros. Con este motivo el "Periódico 
Oficial" del Estado publicó en su gacetilla este párrafo: 

AMOR DE PRÓJIMO. 

"Las personas que constan en la siguiente lista soco- 
rren compasiva y caritativamente á los prisioneros veni- 
dos de Querétaro: mas estas personas, movidas no sa- 
bemos de qué sentimientos, sólo socorren á los extranje- 
ros, olvidando, no sabemos por qué motivo, d los desgra- 
ciados mexicanos que se encuentran en igual situación. 
;Por qué esa distinción, almas generosas? <jEsos me- 
xicanos no son vuestros hermanos? ^No han defendido 
igualmente á un príncipe extranjero? No hacemos un 
reproche á esos seres compasivos hacia el extranjero que 
viene á derramar sangre mexicana, porque cada uno es 
libre para disponer de lo suyo, como y en favor de quien 
le plazca. Compadecemos, sí, á esos mexicanos, cuyos 
sacrificios son vistos con desprecio por aquellos que se 
llaman sus correligionarios en ideas políticas." 

Sigue la lista que publicó el periódico citado, en laque 
aparecen los nombres de señoras muy distinguidas de la 
sociedad de San Luis y de vecinos prominentes por su 



532 HISTORIA DE SAN I.LIIS 

posición social pecuniaria, y pertenecientes al antiguo 
partido conservador, lista que no insertamos en esta obra 
por no parecemos conveniente. 



* 
* * 



Los últimos días del mes los ocupó el Gobierno gene- 
ral en arreglar y empacar los archivos de los Ministerios 
y oficinas federales, y el i" de Julio salió de San Luis 
para la capital de la República. Dos batallones del Es- 
tado formaron valla desde la puerta principal del Palacio 
hasta la garita de México, y multitud de personas parti- 
culares y del pueblo acompañaron al Presidente á dos, 
tres y cuatro leguas de distancia. El Gobernador lo 
acompañó hasta la raya del Estado. 

Según parte telegráfico dirigido de Querétaro por el 
Gral. Escobedo el día 13 del mismo Julio, al Gobernador 
de San Luis Potosí, el día 8 fué aprehendido en México 
D. Santiago Vidaurri en la calle de San Camilo número 
6, é inmediatamente fué puesto en capilla y fusilado á 
las cuatro y media de la tarde. 

El mal estado de los caminos por la abundancia de las 
lluvias hizo que el viaje del Presidente y sus Ministros 
retardara más del tiempo regular, pues llegó á Chapulte- 
pec hasta el día 13, y el 11^ hizo su entrada triunfal á la 
capital de la República. La ciudad estaba engalanada 
profusa y lujosamente, arcos triunfales, estatuas, ilumi- 
naciones y multitud de adornos en los edificios naciona- 
les y particulares. El mismo día i^ expidió el Sr. Juárez 
una proclama á los mexicanos, anunciando que el Go- 
bierno legítimo volvía á establecer su residencia en la 
ciudad de México. En esa proclama aparece la frase his- 
tórica de Juárez, tan citada por nuestros políticos y lite- 
ratos que dice: El respeto al derecho ageno es la pa{. 



HISTORIA DE SAN LUIS r,8M 

El día 2 1 el Presidente Juárez reintegró su Gabinete, 
quedando formado de la manera siguiente: — Ministro de 
Relaciones y Gobernación, Sr. Lie. D. Sebastián Lerdo de 
Tejada. — De Justicia é Instrucción Pública, Sr. Lie. D. 
Antonio Martínez de Castro. — De Fomento, Sr. Lie. D* 
Blas Balcárcel.— De Hacienda y Crédito Público, Sr. Lie. 
D. José María Iglesias, y de Guerra y Marina Sr. Gral. 
D. Ignacio Mejía. 



^»§^i«- 



5;34 HISTORIA DE SAN LUIS 



CAPITULO ;34' 



SUMARIO. 



Dposicióii al (tobierno de D. Juan IJustaniaiite.^í.'oiivocatoria <le 14 <le Ajrusto lic 
18H7. — EleecioJies de fnncionailos federales y del Estado. — Pítrti<kis de oiicsi- 
cióii.— Situación extraña para el Sr. Bustaniante,~(\insejer<»s en su A<lnnnis- 
traei(')n. — Plan de Hacienda ile D. Francisco Palomo. — Desquiciamiento del 
Erario. ^ — Bancarrota. — Kl comercio pi<le la <lerogaciÓTi de la ley de Hacienda. — 
Recurso de amparo. — Es negado, pero la liostilidad del cumercio oliliga á modi- 
ñcar la ley. — Extinción de lasaiuiguas Villas suburljias. -Se agregan al ^liuiici 
pió de la Capital. — Disptjsiciones importantes del (íoliierno general. — Se nive- 
lan los presitpuestos í'e<lerales de ingresos y egresos. — I'romniciamieiuo del (iral. 
Negrete. — EKíobernador Bnstanuinte hace al Estado los benetícios que pueile. — 
El convento y templo de San Agustín ilonados al Estado. — Datos históricos <le 
ese editicio. — Terremoto y ruidos subterráneos en la Villa de Itnrbide. 



La ausencia del Gobierno general de la ciudad de San 
Luis, dejó al del Estado entregado á sus propios esfuer- 
zos y elementos, y desde luego se organizó una oposi- 
ción formidable al Gobierno de D. Juan Bustamante. 
Este señor en el ejercicio de las facultades extraordina- 
rias de que estuvo investido, había herido multitud de 
intereses y molestado á muchas personas, con el fin de 
reunir abundantes recursos para el ejército que sitiaba á 
Querétaro. Todas esas personas, en su mayoría acomo- 
dadas, empezaron á fomentar bajo de cuerda, la oposi- 



ción, y por lo pronto se fundaron dos periódicos que con 
acritud combatían los actos del Sr. Bustamante. 



* 
* « 



El Gobierno general expidió el 14 de Agosto la con- 
vocatoria para la elección de los poderes federales, vi- 
niendo esa ley á introducir la división en el partido li- 
beral. En ella se ordenó que los ciudadanos, al dar sus 
votos para electores, expresaran si los daban también pa- 
ra el establecimiento del Senado, dividiéndose por con- 
siguiente en dos Cámaras el Congreso de la Unión. 

Indudablemente se violaba el Código fundamental in- 
troduciendo esa reforma fuera de las prescripciones 
constitucionales, y por tanto, encontró inmediatamente 
serias resistencias en la mayoría de los Estados y en la 
prensa consíitucionalis'ta. En San Luis, lejos de oponer- 
le el Gobierno local esa resistencia, la apoyó sostenien- 
do una polémica oíkial con el Gobernador y Comandan- 
te militar de Guanajuato, D. León Guzmán. 

Esta circunstancia robusteció la oposición al Sr. Bus- 
tamante, formándose un círculo de liberales que com- 
batían su administración, de suerte que su Gobierno 
contaba ya con enemigos de todos los colores políticos. 

Se verificaron en San Luis las elecciones generales 
obteniendo mayoría de votos el Sr. Juárez para Presi- 
dente de la República, el Sr. Lerdo de Tejada para Pre- 
sidente de la Suprema Corte de Justicia, y para diputa- 
dos al Congreso general sacó mayoría la oposición. El 
Sr. Bustamante hizo porque sus enemigos en política 
fueran como diputados al Congreso de la Unión, creyen- 
do que le fiarían menos mal en México que en San Luis. 

Las elecciones locales se verificaron en Septiembre 
para los Ayuntamientos, el 27 de Octubre para diputa- 
dos á la Legislatura, y el 28 para Gobernador constitu- 



o8(). HI8T0HJA DK SAN I.UIS 

cional. La i" Legislatura después del llamado imperio 
y 2" en el orden constitucional fué compuesta de los si- 
guientes diputados: D. Francisco de P. Palomo, D. Pe- 
dro Dionisio Garza y Garza, D. Manuel Muro, D. Carlos 
Tovar, D. José Encarnación Ipiña, D. Miguel Baijén, D. 
Ramón Francisco Gamarra, D. Mariano Barragán, D. Mo- 
desto Gómez, D. Paulo Verástegui, D. Rafael González, 
D. Julián de los Reyes, D. Ramón Fernández Nava y D. 
Ignacio López Portillo. 

En esta Legislatura tenía el Sr. Bustamante una mayo- 
ría considerable de diputados á su favor. Abrió el pri- 
mer período de sus sesiones ordinarias el 20 de Noviem- 
bre conforme á la convocatoria respectiva y el 21 hizo la 
computación de votos emitidos para Gobernador cons- 
titucional, resultando electo para este elevado cargo el 
Sr. D. Juan Bustamante. El mismo día expidió el de- 
creto declarando Gobernador á dicho señor y a! siguien- 
te hizo el agraciado la protesta de ley, entrando desde 
luego al desempeiño de sus funciones. 

Él Congreso de la Unión declaró también electo Pre- 
sidente de la República al Sr. D. Benito Juárez, el día 19 
de Diciembre, y Presidente de la Suprema Corte de Jus- 
ticia al Sr. Lie. D. Sebastián Lerdo de Tejada. 






Hemos dicho en una de las páginas anteriores que la 
convocatoria de 14 de Agosto dividió el partido liberal, y 
como en algunos Estados de la República se cometieron 
algunos excesos por las autoridades para hacer triunfar 
en los comicios la candidatura del. Sr. Juárez, contra la 
del Gral. D. Porfirio Díaz, se formó en la Cámara federal, 
en la prensa y en los círculos un partido poderoso de 
oposición que desde entonces reconoció como jefe al 
indicado Gral. Díaz. Ese partido se ramificó en toda la 



HISTORIA DE SAN LLIS 587 

República y el Sr. Juárez tuvQ que luchar con él en los 
campos de batalla y en la prensa hasta la muerte. 

La oposición de San Luis al Gobierno del Sr. Busta- 
mante se dividió en dos bandos. Uno porfirista que 
proclamaba la caída de D. Benito Juárez y del Goberna- 
dor del Estado, y el ctro que sostenía al Sr. Juárez en la 
Presidencia de la República y sólo quería el cambio de 
Gobernador. Además de estas dos oposiciones tenía el 
Sr. Bustamante la del partido conservador que lo odiaba, 
y la del comercio nacional y extranjero que se quejaba 
de las exacciones que había sufrido. 

Al restablecerse el orden constitucional en San Luis 
Potosí el Sr. Bustamante se encontró en una situación 
enteramente extraña para él. Nunca había desempeña- 
do puestos públicos en los que debiera sujetar sus ac- 
ciones á preceptos legales. Había servido como Coronel 
de guardia nacional, debiéndole esa posición á D. San- 
tiago Vidaurri que tan funesto fué primeramente para el 
Estado de San Luis y después para toda la Nación, y la 
época en que prestó sus servicios en esa milicia fué la de 
excitación de las pasiones en que suspensas todas las ga- 
rantías individuales consignadas en el Código político de 
1857, sólo se procuraba el triunfo del partido liberal en 
los campos de batalla sin pararse en los medios para 
después poner en práctica los principios que defendía. 
Más tarde fué llamado por el Gobierno constitucionalista 
á desempeñar las funciones de Gobernador y Coman- 
dante militar del Estado en tiempo en que éste estaba 
todavía ocupado en su mayor parte por los invasores 
franceses, y fué revestido de facultades omnímodas en 
los ramos principales de la administración pública. 
Acostumbrado, pues, á mandar militarmente en tiempos 
de desorden, y á no tener más regla que su voluntad por 
la suma de poder que disfrutaba, no pudo, en el orden 
constitucional, ajustar sus actos á las leyes, y siguió go- 
bernando como si el Estado estuviera todavía bajo el 
peso de la ley marcial. 



r,3.s HisTowiA di: san mis 

El Sr. Bustamante, dotado de gran viveza natural y de 
reconocida actividad para una situación como Ja que 
acababa de pasar, carecía de conocimientos administra- 
tivos y aún de mediana instrucción para gobernar bajo 
el tranquilo imperio de la Constitución y de las leyes. 
Esa falta de conocimientos lo hizo aceptar los consejos 
de dos personas que lo dirigían en su gobierno. Una de 
ellas, D. Francisco de P. Palomo, fué por herencia em- 
pleado de Hacienda; nació entre los números y en ellos 
envejeció sin llegar jamás á conocer el ramo. La otra, 
D. Pedro Dionisio Garza y Garza era un abogado inteli- 
ü^ente é instruido en su profesión según lo caliñcaban 
personas competentes, pero en política y en administra- 
ción pública carecía también de facultades. El Sr. Pa- 
lomo tenía formado hacía algunos años un proyecto de 
Hacienda basado en la contribución directa, aboliendo 
las alcabalas y demás impuestos indirectos. El plan eta 
general para toda la República y ya lo había propuesto á 
Maximiliano y después al Gobierno general. Ninguno 
de los dos gobiernos lo aceptó, y entonces reduciéndolo 
para la localidad del Estado, hizo que el Sr. Bustamante 
lo aceptara y conviniera en que se elevara al rango de 
ley. El Sr. Palomo establecía en su ley una sola contri- 
bución llamada de patente á todos los giros mercantiles 
é industriales, tomaba por base el consumo que por tér- 
mino medio hace cada habitante del Estado para alimen- 
tarse y vestirse, el monto de ese consumo al afio, la uti- 
lidad que podía producirle al comerciante, y sobre ella 
imponía la contribución, debiendo ésta producir al erario, 
según sus cálculos, más de un millón de pesos anual- 
mente. Había casas que debían pagar una patente de 
veinte mil pesos al año. 

Como quedaban abolidos todos los impuestos indirec- 
tos, los fondos municipales y de instrucción primaria 
acababan por completo, reduciéndose los primeros á las 
rentas de tincas, réditos de capitales, piso de .vehículos 
y productos de plazas de mercados, y los segundos úni- 



HISTORIA DE SAN LUIS n^U) 

camente á los réditos de sus escasos capitales: pero el 
Sr. Palomo echaba en su proyecto toda la carga sobre el 
erario del Estado, pues suprimió las administraciones de 
fondos m.unicipales, substituyéndolas con agencias en- 
cargadas de cobrar los propios del municipio, recibir de 
la Administración principal de rentas del Estado la asig- 
nación que á cada municipalidad consignaba la ley y ha- 
cer los pagos de papeletas de las respectivas comisiones. 

El presupuesto de gastos del Estado con las asigna- 
ciones decretadas á favor de los municipios y d? la ins- 
trucción pública ascendía á $862,1^7^.90 >^ centavos. 

El comercio representó contra la ley pidiendo su ab- 
soluta derogación y que se restableciera el sistema de 
alcabalas. Esa solicitud pasó al estudio de la com.isión 
de Hacienda de la Legislatura, cuya comiisión, compuesta 
de los diputados Palomo, Garza y Garza y Tovar, dicta- 
minó en contra como era de esperarse, pues siendo el 
Sr. Palomo el autor de la ley y Presidente de la comisión 
de Hacienda, se encargó él de contestar las observacio- 
nes del comercio en largo dictamen que presentó á la 
consideración de la Cámara. 

La abolición de las alcabalas en el Estado substitu- 
yéndolas con los impuestos directos, era un asunto re- 
suelto entre la mayoría de los diputados y el Goberna- 
dor Bustamante. En consecuencia, el dictamen de la 
comisión fué aprobado, y desde i" de Enero de 1868 
empezaron á regir las nuevas leyes fiscales. 

La bancarrota no se hizo esperar mucho tiempo. An- 
tes de dos meses el municipio no pudo hacer ya sus 
más exigentes gastos, los profesores de instrucción pri- 
maria dejaron de recibir sus sueldos, y la consecuencia 
natural de semejante trastorno fué que las calles se vie- 
ran sin alumbrado, los presos de las cárceles y los' en- 
fermos del hospital sin alimentos, la educación de la ni- 
ñez abandonada, y todos los empleados sin el corres- 
pondiente sueldo. 

Encontró la ley Palomo tan serias resistencias en el 



)40 HISTORIA m: SAN LUIS 



comercio en general, que fueron absolutamente nulos los 
efectos de ella. La junta de comerciantes, no habiendo 
obtenido una resolución favorable á su ocurso, determi- 
nó interponer el recurso de amparo. Este fué el primer 
juicio de esa naturaleza que se ventilo en el Juzgado de 
Distrito de San Luis. Los comercianies no fueron am- 
parados, pero sus gestiones y su hostilidad á la ley les 
dieron al fin el resultado de que se modificara en térmi- 
nos de quedar reducidas las patentes á menos de la mi- 
tad y más tarde se barrenó por su base el plan formado 
por el Sr. Palomo, adoptándose un sistema mixto que en 
la práctica tampoco favoreció al erario del Estado. 

Entre los impuestos directos decretados se tljó el uno 
por ciento á la propiedad rústica y el 6 al millar á la ur- 
bana, tomando por base el avalúo oficial de las fincas, 
aumentando considerablemente de esta manera el tipo de 
3 al millar que sobre ambas propiedades se estableció 
durante la guerra de Texas, para los gastos de aquella 
campaña. Después de ese aumento han venido otros y 
otros hasta el punto de encontrarse hoy la propiedad 
notablemente gravada. 






La Legislatura del Estado, por iniciativa del diputado 
Manuel Muro, decretó la extinción de las antiguas Villas 
suburbias, y su' agregación á la ciudad de San Luis. La 
experiencia ha demostrado lo benéfico de esa medida. 
Limitada la acción de las autoridades municipales de la 
capital al radio que ella abrazaba, la policía no podía 
traspasar los límites de los municipios suburbios para 
perseguir á algún criminal, ni para velar por el cumpli- 
miento de los bandos respectivos. Tal separación era, 
además, un poderoso obstáculo para que la ciudad se 
extendiera en los terrenos ocupados por las extinguidas 



IIISTOHIA DR SAN IJ'IS r,4:1 

Villas, ninguna familia quería ir á residir á ellas, ni com- 
prar alguna propiedad para habitación, porque no obs- 
tante que quedaba separada de San Luis unes cuantos 
metros, perdía desde luego las comodidades y garantías 
que en la ciudad disfrutaba. En dichas Villas, aunque 
sus principales calles fueran una prolongación de las de 
la capital, se carecía en absoluto de alumbrado, de aseo 
y de toda seguridad. Los indígenas que desempeñaban 
Itís cargos públicos, debido á su poca instrucción, eran 
dominados por la hez de los tinterillos que de la ciudad 
iban á dirigirlos, y cometían multitud de arbitrariedades 
contra los pobres habitantes de los pueblos y principal- 
mente contra los de ía ciudad que por cambio de tempe- 
ramento ó por alguna otra causa solían avecindarse en 
ellas. Semejantes atentados los obligaban á volverse á 
la ciudad, y por tales causas jamás se veía vivir en las 
antiguas Villas á familias extrañas las que solamente 
iban de paseo en las estaciones propias, ó á pasar días 
de campo á algunas Quintas que los ricos de San Luis 
poseían, costándoles bien caro la conservación de esas 
propiedades, porque para conseguir seguridad en sus 
personas é intereses, -tenían- que -desembolsar constante-, 
mente dinero para las rondas que debían hacer los Sir- 
vientes, para las repetidas funciones de iglesia que en- 
tonces se verificaban en los templos de dichas Villas, y 
para otras muchas cosas que inventaban las autoridades 
locales. 

Fuerte oposición hicieron á esa ley los antiguos caci- 
ques de las suprimidas Villas, pero por fortuna el Go- 
bernador comprendió su importancia, y la llevó á efecto 
con entereza. Desde entonces las familias de San Luis 
de escasos recursos, empezaron á tomar habitaciones 
en esos barrios, y poco á poco ha ido extendiéndose la 
ciudad en ellos, principalmente en el de Tequisquiapam 
que por su abundancia de agua, relativamente á la que 
hay en los otros, y por la buena índole de sus antiguos 
habitantes, presta más seguridad para vivir en él. Tam- 



1-1:2 HISTOEIA DE SAN LUIS 



bien en el de San Miguelito hay ya muchas familias ave- 
cindadas, y últimamente el del Montecillo ha progresado 
notablemente, debido á que en su demarcación están es- 
tablecidas las estaciones de los Ferrocarriles Nacionales 
de México. 



* 
* * 



Entre tanto, el Gobierno general dictaba disposicio- 
nes muy importantes. Suprimió las Comandancias mi- 
litares en toda la República con excepción de la de la 
ciudad de México, dividió el Ejército en cinco divisiones, 
dando á cada una su respectiva demarcación. La prime- 
ra, formada de los Estados de México, Michoacán y Que- 
rétaro; cuartel general México y General en Jefe el de 
división D. Nicolás de Regules. La segunda, de los Es- 
tados de Puebla, Veraciuz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, y 
Yucatán; cuartel general Puebla y General en Jefe el de 
división D. Porfirio Díaz. La tercera de los Estados de 
San Luis Potosí, Guanajuato, Zacatecas, Tamaulipas, 
Coahuila y Nuevo León; cuartel general San Luis Potosí 
y General en Jefe el de división D. Mariano Escobedo. 
La cuarta de los Estados de Jalisco, Aguascalientes, Co- 
lima, Durango, Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Territorio 
de la Baja California; cuartel general Guadalajara y Ge- 
neral en Jefe el de división D. Ramón Corona, y la quin- 
ta del Estado dé Guerrero y General en Jefe D. Diego 
Alvarez. 

Otra disposición del Gobierno general dictada en los 
mismos días, fué la de expedir pasaportes á todos los 
Ministros extranjeros cuyos Gobiernos se pusieron en 
estado de guerra con la República, ó desconocieron á su 
legítimo Gobierno para reconocer al del llamado imperio. 
Esta orden de levantada dignidad, dio por resultado que 
sólo quedara como nación amiga de México, la República 



HTSTOHIA l)R SAN LUIS 543 

de los Estados Unidos del Norte, hasta que una i una de 
las demás potencias fueron solicitando reanudar las rela- 
ciones con México. 

El erario Nacional, que desde la consumación de la 
independencia no había podido jamás cubrir con regula- 
ridad los presupuestos de egresos, al restablecerse la Re- 
pública en 1867, empezó á hacer con toda exactitud esos 
pagos, y á tener sobrantes de consideración que le per- 
mitían dar abonos á los acreedores del fisco. 

El resultado de las elecciones generales no dejó con- 
tentos á los partidos opuestos á la candidatura del Sr. 
Juárez. Muchos desconfiaban de la lealtad del Sr. Ler- 
do á las instituciones democráticas, y se fundaban en la 
convocatoria de 14 de Agosto que quiso establecer el 
Senado sin las formalidades establecidas en la Constitu- 
ción para reformarla, y aunque muchos liberales acep- 
taban al Sr. Juárez, se pusieron en su contra, porque 
conservaba en el Gobierno al Sr. Lerdo, á quien creían 
que ejercía decidida influencia en el ánimo del Presiden- 
te. Con este pretexto se levantaron en armas algunos 
jefes en distintos puntos de la República, siendo el pro- 
nunciamiento más notable, por la categoría del jefe, el 
del Gra!. D. Miguel Negrete que proclamó la legalidad 
del antiguo Presidente de la Suprema Corte de Justicia 
D. Jesús González Ortega, pretendiendo que fuera lla- 
mado á ejercer el Poder Supremo de la Nación; pero ni 
este movimiento ni los demás que se verificaron el 
mismo año y los tres siguientes inquietaron al Sr. Juárez, 
siendo sofocados con facilidad y con poco sacrificio de 
hombres y dinero. Fué todavía más serio el pronuncia- 
miento que se verificó en Sinaloa contra los poderes lo- 
cales, porque para terminarlo fué necesario que la fede- 
ración prestara su ayuda con tropas y recursos. 



544 HISTORIA \)K SAN LUIS 






En San Luis, no obstante que se conservaba la paz, 
había poca confianza en su duración, porque la bancarro- 
ta del erario era completa y la oposición al Sr. Busta- 
mante se robustecía notablemente. Con tal motivo el 
Sr. Bustamante marchaba con muchos tropiezos, pero á 
pesar de ellos se empeñaba en hacer al Estado los mayo- 
res beneficios que podía. Las escuelas públicas de la 
capital que hasta fines de 1867 eran solamente ocho, las 
aumentó á diez y nueve en 1868, y proporcionalmente 
hizo igual aumento en las demás poblaciones del Estado, 
ordenando además, que se establecieran escuelas rurales 
en las Haciendas, sostenidas por los respectivos propie- 
tarios. Consiguió que el Gobierno general cediera al 
Estado el antiguo convento de San Francisco, para abrir 
la calle que se llama hoy de Tercera Orden y que los lo- 
tes de ambas aceras se dedicaran al fomento de la ins- 
trucción secundaria. Restableció el Hospicio de Pobres 
consiguiendo igualmente del mismo Gobierno general la 
cesión al Estado del antiguo convento de San Agustín, 
donde lo estableció bajo el nombre de "Escuela del Pue- 
blo," en la que se asilaban niños de la clase desvalida 
para darles educación, alimentos y hogar. No tenemos 
copia de la cesión del convento de San Francisco ni 
existe en el archivo del Gobierno, pero estamos informa- 
dos que la hay en la Secretaría del instituto Científico. 
La del convento de San Agustín la obtuvo el Sr. Busta- 
mante en Febrero de 1867, y en Mayo del mismo año 
hizo que los comisionados del Hospicio recabaran la ra- 
tificación de la cesión, pidiendo que se hiciera extensiva 
á todo el convento y templo, apoyando la solicitud el 
Gobierno del Estado. De la resolución del Gobierno 
general en ese asunto, sí tenemos copia, la cual dice á 
la letra: 



HISTOHIA DK SAN LUIS r,-l-5 

''Ministerio de Hacienda. — Sección 7". — Dado cuenta al 
C. Presidente de la República con el ocurso de V. V. fe- 
cha 15 de Mayo anterior, en que piden se forme nueva 
escritura del local del ex- convento de San Agustín, unas 
bodegas y parte del cementerio que les fué cedido para 
el Hospicio de Pobres de esa ciudad, y que en dicha es- 
critura se agregue el Templo, así como todo el terreno 
que ocupa el cementerio, para poder plantear los talleres, 
respecto al referido establecimiento, dicho Supremo Ma- 
gistrado se ha servido acordar, con esta fecha, estar de 
conformidad con lo solicitado. Lo que digo á V. V. para 
su inteligencia y como resultado de su referido ocurso. — 
Independencia y Libertad. Méjico, Diciembre 21 de 
1867. — Por el Ministro, y. Torrea, O. M. — C. C. Francisco 
Sánchez Lara y Francisco C. Cabrera. — San Luis Po- 
tosí." 

Cuando se hizo por el Gobierno general esa cesión al 
Estado, hacía siete años que el convento de San Agustín 
carecía de recursos para el sostenimiento de los religio- 
sos y fomento del culto, porque tan luego como se ex- 
pidieron las leyes que despojaron á la Iglesia de sus 
antiguos bienes, el Prior del convento D. José María Ma- 
rín, con autorización de su Provincia, procedió á vender 
las fincas que pertenecían á dicho convento, quedando 
éste sin rentas de ninguna especie. Por tal motivo ya 
no había comunidad de agustinos sino solamente un sa- 
cerdote de la orden con el carácter de Prior ó superior de 
sí mismo, y estaban además, alojados allí, los poco^ mer- 
cedarios que quedaron sin convento desde 1862 que 
destruyó el de la Merced el Gral. González Ortega. Al 
mismo templo de San Agustín fueron trasladadas las 
imágenes que se veneraban en el de la Merced, perma- 
neciendo allí algunos años hasta que las cambiaron al 
Santuario de Guadalupe, donde están y reciben culto 
hasta el día. 

Dos siglos y medio, aproximadamente, sirvió el con- 

III.— 1;9 



546 HISTOUIA DK SAN I.UIS 

vento de San Agustín para el objeto piadoso con que fué 
ediíkado. Hay constancias de que el 19 de Septiembre 
de 160^ expidió el Virrey D. Gaspar de Zúñiga y Azeve- 
do, Conde de Monterrey, autorizado por cédula del Rey 
de España, la licencia necesaria para la fundación del 
convento de San Agustín, concedida al Prior Fray Pedro 
de Castroverde, que con otros religiosos de la orden ha- 
bitaba en San Sebastián y tenía en el mismo local donde 
se fundó el coiívento una Hospedería. En el mismo do- 
cumento real se fijó la demarcación que habían de ser- 
vir los religiosos agustinos, lo mismo que la de los fran- 
ciscanos y la de los clérigos de la Parroquia, pero no 
se sabe la fecha en que comenzaron los trabajos de cons- 
trucción ni la en que se dedicó el templo. El Sr. D. Ci- 
ríaco Iturribarría, ingeniero de la ciudad por los años de 
185 1 á 185^, que publicó en esa época algunos datos es- 
tadísticos, de los que hemos tomado la anterior noticia 
del convento de San Agustín, nada dice de la termina- 
ción de esa fábrica y del templo, ni sabemos que existan 
datos fehacientes en ningún archivo ó biblioteca, pues lo 
que en un tiempo existió en el propio convento de San 
Agustín, fué extraído por los mismos religiosos, ignorán- 
dose el lugar donde puedan encontrarse. 

Sábese por tradición que la iglesia permaneció muchos 
años con la torre pequeña que tiene al lado derecho, y 
que á mediados del siglo XVllI proyectaron los padres 
agustinos construir la torre grande, que al efecto salió 
una comisión de dos religiosos á colectar limosnas para 
esa obra, y que caminó con tal fortuna que entre los ve- 
cinos de las tres calles rectas á la Iglesia, que llevan to- 
davía los nombres de i", 2" y 3" de San Agustín, reunió 
más de la cantidad necesaria para ese gasto. Esto dará una 
idea de la abundancia de dinero que había en aquel 
tiempo, y de la calidad de las personas que vivían en 
esas calles. 

Desde luego se advierte que la torre principal de San 
Agustín no es obra del ingeniero ó arquitecto que dirigió 



HISTORIA DE SAN LUIS 547 

la del convento y templo, pues es diverso el orden adop- 
tado, y aún los materiales indican el tiempo que sobre 
una y otra ha transcurrido. 

La adquisición para el Estado de los edificios mencio- 
nados y el aumento de escuelas que dejamos referido, 
fué lo que el Sr. Bustamante pudo hacer en el orden ad- 
ministrativo durante los dos años que ejerció el poder 
supremo del mismo Estado. También abrió nuevamen- 
te el Instituto Científico y Literario que permaneció ce- 
rrado en los años del imperio, sirviendo el edificio de 
cuartel, en cuyo tiempo sólo hubo como establecimiento 
público de instrucción secundaria el Seminario Conciliar, 
que por falta de local propio estuvo una temporada en el 
edificio del Obispado, y otra en la misma casa en que se 
fundó en Junio de 1826 el Colegio Guadalupano Jose- 
fino. 

Tal vez bajo el imperio de la paz y disfrutando de 
tranquilidad en su Gobierno el Sr. Bustamante, habría 
promovido algunas otras mejoras físicas y morales, por- 
que tenía actividad y espíritu emprendedor. Todo ha- 
bría dependido de que se hubiera rodeado de consejeros 
inteligentes y honrados; pero la fuerte oposición que lo 
combatía no le dejaba tiempo sino para defenderse, lle- 
gando á tener mayoría enemiga en la Legislatura como 
se verá adelante. 



* 



Por estos días llamó la atención pública un fenómeno 
poco común en nuestra zona. El Presidente Municipal 
de la Villa de San José de Iturbide de este Estado, dio parte 
al Gobierno de que el día 7 de Abril del año que regis- 
tramos (1868) había habido un terremoto de trepidación 
en dicha Villa y en otras poblaciones del Municipio, 
oyéndose al mismo tiempo ruidos subterráneos que cau- 



548 HISTORIA DE 8AN LUIS 

saban gran espanto en los vecinos. El mismo fenómeno 
se repitió el 22 de Mayo produciendo ambos grandes de- 
sastres en la cabecera de la Villa, pues la iglesia, el cu- 
rato y varias casas sufrieron grandes cuarteaduras, las de 
débil construcción caíanse al suelo y aun las cercas de 
piedra de los potreros también se derrumbaban. 

Desde el dicho mes de Abril hasta el de Noviembre se 
sucedieron con más ó menos frecuencia los temblores y 
truenos subterráneos, siendo los del día 4 del último mes 
de los que más pánico produjeron entre los habitantes de 
la Villa. El temblor se repetía cada dos minutos, de una 
manera tan fuerte, que las peñas rodaban de los cerros 
inmediatos al centro de la población, muchas casas vi- 
nieron abajo y los habitantes se diseminaron en diver- 
sas direcciones. 

Las poderosas detonaciones subterráneas, así como las 
oscilaciones, se verificaban en la dirección Oriente Po- 
niente con una pequeña inclinación hacia el Sur, cuya 
dirección es en la que, próximamente, se encuentra el 
cráter conocido por la "Joyuela Grande," mas desde el 
día 21 de Octubre se notó que á las detonaciones pro- 
fundas sucedían ruidos prolongados relativamente más 
superficiales y en la dirección de Sur á Norte. Estos 
ruidos eran seguidos de movimientos trepidatorios que 
iban creciendo en duración é intensidad, haciéndose ver- 
daderamente temibles los días 1° y 4 de Noviembre. 

En este último día, desde la una y media de la maña- 
na hasta las diez de la noche, hubo siete fuertes temblo- 
res, seis con movimientos trepidatorios y el último más 
fuerte, prolongado y amenazador de todos cuantos se 
habían sentido, comenzó por terribles trepidaciones y 
terminó con oscilaciones amplias, y bien marcadas de Sur 
á Norte. Todos esos temblores y otros pequeños movi- 
mientos que se notaron ese día fueron siempre acompa- 
ñados de ruidos subterráneos á excepción del último 
que se verificó sin ruidos ni detonaciones. 

Los vecinos de la Villa y las personas que por curio- 



HISTORIA DE SAN LUIS 549 

sidad ó estudio iban de esta capital á Iturbide á observar 
los fenómenos indicados, creían que éstos eran precur- 
sores de alguna erupción volcánica, por estar situada di- 
cha yilla en el centro de varios conos eruptivos, pero ni 
en esa época ni después de los muchos años transcurri- 
dos se ha abierto ningún cráter ni han vuelto á repetirse 
los extraordinarios fenómenos que hemos referido. 



i50 HISTORIA \)K SAN LLILS 



CAPITULO 35*^ 



SUMARIO. 



Kl <)bisp<) Barajas vuelve ¡1 San Luis. — Oficio tlel iiobinnio del Estadn. — A los (•uatr<j 
meses fallece dicho TrchK lo.— Apreciaciones del aut<ir. — Período extraordinario 
de sesiones <lei Congreso del Estado. — Asuntos que se trataron. — Acusación con- 
tra el Gobernador. — Quienes fueron sus enemigos. — Es absuelto por el (4ran Ju- 
rado. — Se separa del (iobierno con licencia. — ^XombramienJo de substituto. — 
(Cambios personales en la Administración Pública. — Los enemigos del (íoberna- 
dor preparan otra acusación. — La presentan sdlire los mismos puntos deque fué 
absuelto. — Con el j)es(j de los votos lo declaran cul])aliU' di; los delitos ()ticiales<le 
que fué acusado. — Vere<licto. — Juicio de amparo. 



El Sr. Dr. D. Pedro Barajas, primer Obispo de San 
Luis Potosí que, como en otro lugar hemos dicho, se en- 
contraba viviendo en la ciudad de Lagos, solicitó del Go- 
bierno general permiso para volver á su Diócesis, á lo 
que accedió el Presidente de la República, transmitiendo 
el Ministro de Gobernación al Gobernador del Estado la 
suprema resolución. 

El Sr. Gobernador Bustamante y su Secretario el Lie. 
Macías Valadéz, tenían pocas simpatías por el Sr. Barajas, 
y en general los dos funcionarios fueron siempre de los 
liberales que creían que todo lo que pertenecía á la reli- 



HISTORIA I)K SAX LUIS 



gión católica era opuesto á los principios democrá- 
ticos. 

La verdad es que en los tiempos de exaltación política, 
tanto exajeraban los liberales como los conservadores. 
Los primeros no podían ver que un correligionario prac- 
ticara algún acto de la religión, sin considerarlo inniedia- 
tamente como tránsfuga del partido, y los segundos ca- 
lificaban como hereje, demagogo y sansculote á todo el 
que no hacía alarde de exagerado fanatismo. Necesario 
es declarar que las exageraciones de los liberales fueron 
propagadas y apoyadas por la prensa que les servía de 
órgano, y las de los conservadores por su prensa tam- 
bién, y por muchos miembros del alto clero que fomen- 
taban y predicaban los odios contra los que no militaban 
en el bando reaccionario. 

El permiso concedido al Sr. Barajas para volver á su 
Diócesis, vino en tiempo en que todavía no estaban cal- 
madas las pasiones, y en que el Gobierno del Estado era 
ejercido por dos personas dominadas por las ideas de 
exclusivismo liberal. 

Con tal motivo no ctiyó bien en el ánimo del Sr. Bus- 
tamante el permiso referido, pero no pudiendo oponerse 
porque procedía de la autoridad suprema de la Nación, 
le dio el curso correspondiente, no sin descubrir en la 
transcripción que de él hizo al Sr. Barajas, el profundo 
disgusto con que lo recibió, como se ve por las frases 
vehementes de que hizo uso, en el respectivo oficio, que 
dice así: 

"Gobierno del Estado Libre y Soberano de San Luis 
Potosí. — Con fecha ^ del presente me participa el C. 
Ministro de Gobernación lo que sigue. — "Hoy digo'al Sr. 
Dr. D. Pedro Barajas lo que sigue. — "En vista de la ma- 
nifestación del día 21 de Junio próximo pasado en que 
solicita V. se le permita volver á la ciudad de San Luis 
Potosí, y de la carta que con el mismo íln dirige V. al 
C. Gobernador de dicho Estado, el C. Presidente de la 



552 HISTORIA \)K SAN LUIS 

República ha tenido á bien acordar, en atención á lo que 
expone en los expresados documentos, que se permita á 
V. volver á la ciudad de San Luis Potosí, bajo la protesta 
que hace de obedecer y respetar las autoridades consti- 
tuidas, y de no perturbar el orden público. — Lo que 
trascribo á V. para su inteligencia y tlnes consiguientes." 
Y lo comunico á V. para que pueda venir á esta ciudad, 
aprovechando la magnanimidad del Supremo Gobierno 
de la Nación, que en vez de sujetar á un juicio á V. y á 
otros Obispos para que respondieran de su conducta, por 
la parte activa que tomaron en favor de la intervención 
extrangera y el llamado imperio, les concede que vuel- 
van á sus diócesis poniéndoles por única condición que 
cumplan con el deber que todo ciudadano tiene de obe- 
decer y respetar las autoridades constituidas y de no 
perturbar el orden público. — No dudo que V. cumplirá 
religiosamente su protesta, y por lo mismo debe estar 
seguro que este Gobierno no molestará al que obedezca 
y respete á las autoridades y á las leyes: si éstas se in- 
frinjen, el Gobierno tiene que procurar que se castigue 
al infractor, cualquiera que sea la posición social en que 
se encuentre el culpable; y esto por ser una de sus obli- 
gaciones el mantener y conservar la paz pública y no por 
predisposición á clases ó personas determinadas. 

"Libertad y Reforma. San Luis Potosí, Julio 1 1 de 
1868. — Juan "Busiamante. — Francisco Mac/as yaladé^, 
Srio. — Sr. Dr. D. Pedro Barajas." 

El Sr. Barajas ya presentía la proximidad de su muer- 
te, pues en el ocurso que elevó al Gobierno general para 
volver á la capital de su diócesi, exponía, además de su 
propósito de consagrarse á sus deberes episcopales, el 
deseo de morir entre sns ovejas. 

Efectivamente, sólo cuatro meses y días estuvo ya al 
frente de la Iglesia potosina, falleciendo el día 30 de Di- 
ciembre. 

Nosotros no juzgaremos el participio que al Sr. Bara- 



Híí^TOHIA l)K SAN LUIS .",58 

jas se le atribuyó en la política del país. Le tocó figurar 
en una época en que los individuos del clero tenían ac- 
ceso á los puestos públicos, permitido por nuestras le- 
yes, y en el ejercicio de sus funciones tenían la misma 
libertad que los demás funcionarios para profesar y de- 
fender sus respectivas ideas políticas. 

El Sr. Barajas, como Obispo y como político, tuvo 
grandes virtudes. Gobernó la diócesi con acierto, fué 
humilde y modesto en su trato, luchó en medio de los 
trastornos públicos por fomentar la instrucción y dar al 
culto el debido esplendor, y cuando se expidió la ley de 
desamortización y las demás leyes de reforma, hi- 
zo oír su voz con serenidad, elocuencia y valentía, de- 
fendiendo los derechos que él creía legítimos de la Igle- 
sia. Firme en sus convicciones y en el cumplimiento de 
sus deberes no transigió nunca, y á cada ley ó disposi- 
ción que en su concepto atacaba las prerrogativas de la 
Iglesia, el Prelado de San Luis se presentaba contra ella, 
rraba su celebro, el grande acopio de ciencia que ence- 
dando á conocer pero sin emiplear jamás frases ofensi- 
vas ni irrespetuosas para las autoridades á quienes se 
dirigía. Para él nunca hubo contentas ni contemporiza- 
ciones de ninguna especie, defendió lo que juzgó bueno 
y legítimo y por su causa sufrió con resignación las per- 
secuciones y el destierro. Un hombre así es siempre 
digno de aprecio y de respeto. 

Como político no tuvo en sus manos el Sr. Barajas el 
destino de algún pueblo para juzgar de sus actos. Fué 
diputado al Congreso general y Consejero de Estado, 
pero en esas corporaciones sólo dio á conocer sus ideas 
políticas conservadoras, luciendo sus dotes oratorias, 
pero sabiendo que por su carácter y convicciones no po- 
día profesar otras, nada hay, en nuestro concepto, que 
decir respecto á ellas. Hay sí, un rasgo en la vida polí- 
tica del Sr. Barajas que lo enaltece y lo coloca en la ca- 
lidad de buen mexicano, y es, que no prestó su recono- 
cimiento á la intervención francesa, y aún protestó so- 

III.— 70 



í"i54 HISTORIA DE SAN LUIS 

lemnemente contra la ingerencia del enemigo extranjero 
en los asuntos del país. 

Los restos del Sr. Obispo Barajas descansan en la Ca- 
tedral que fundó. 



* 



Con fecha 29 de Mayo del año que venimos regis- 
trando, expidió el Congreso general una ley de clasifi- 
cación de rentas, sancionada por el Presidente de la 
República el 30 del mismo mes. La promulgación de 
esa ley en San Luis hizo necesario que la Legislatura 
abriera un período extraordinario de sesiones, para poner 
el sistema rentístico del Estado en armonía con las dis- 
posiciones de la ley general. Dicho período se abrió el 
20 de Junio, la comisión respectiva presentó á los pocos 
días el proyecto de reformas hacendarlas, el que discu- 
tido y aprobado pasó al Gobierno para los efectos cons- 
titucionales; aquí debían haber terminado los trabajos dé 
la Legislatura, puesto que fué con azocada para sólo ese 
objeto, pero como en otro lugar hemos dicho, los ele- 
mentos oposicionistas habían cundido hasta la represen- 
tación popular, la mayoría de los diputados era ya hostil 
al Sr. Bustamante, y aprovechando esa mayoría la cir- 
cunstancia de estar reunida la Legislatura, presentaron 
tres diputados intempestivamente una acusación contra 
el Gobernador Constitucional, la que en la misma sesión 
pasó á la comisión del gran jurado para los respectivos 
trámites. 

No hacían honor á los diputados acusadores las razo- 
nes en que la fundaban. Dos eran las principales que 
alegaban: 1" Que el Gobernador había hecho muchos 
gastos fuera del presupuesto; y 2" que había invadido 
las atribuciones del poder legislativo. Dado el caso de 
que fueran ciertos los puntos de acusación, cualquiera 



HISTORIA DE SAN I.U18 



Otro diputado ó ciudadano habría podido con la frente 
limpia acusar al Gobernador Bustamante, por esos deli- 
tos oíkiales. menos ios dos diputados acusadores que 
era de pública notoriedad desempeñaban contidencial- 
mente el papel de consejeros del Sr. Bustamante. Más 
de una vez presenció al autor de esta obra que los Sres. 
Palomo y Garza y Garza dictaban disposiciones á los 
empleados de la Secretaría de Gobierno sobre diversos 
ramos de la Administración, las que eran aceptadas por 
el Gobernador y firmadas por el Secretario sin ninguna 
objeción, y después algunas de esas mismas disposicio- 
nes figuraron como artículos de acusación en la que se 
formuló contra el Sr. Bustamante. 

Hay que advertir que el primer poder que invadió las 
atribuciones del otro, fué el Legislativo, porque otorgan- 
do la Constitución al Ejecutivo la facultad de formar el 
presupuesto de egresos y de iniciar las respectivas leyes 
para cubrirlo, la Legislatura no aguardó á que el Gobier- 
no hiciera uso de esa facultad constitucional, sino que 
sin oírlo siquiera, expidió los presupuestos de ingresos y 
egresos. Además, la penuria del erario, que traía su 
origen desde la expedición de las leyes Palomo, colocó 
al Gobernador en la imposibilidad de satisfacer las exi- 
gencias de algunos miembros de la Legislatura, que es- 
taban ya acostumbrados #que sus dietas les fueran pa- 
gadas con preferencia á las de los otros y á los sueldos 
de los demás funcionarios y empleados, lo mismo que á 
recibir de la Pagaduría otras cantidades por supuestas 
comisiones ó pagos de créditos de dudosa procedencia 
legal. 

Esta Levantada de canasta, como vulgarmente se dice, 
disgustó á los antiguos diputados preferidos, y dio oca- 
sión á que tomaran lugar en las tilas de la oposición. 

Es cierto que el Sr. Bustamante distrajo varias canti- 
dades del objeto para que estaban decretadas, empleán- 
dolas en auxiliar á multitud de jefes y oficiales que 
regresaban de México, de paso para los Estados fronteri- 



550) HISTORIA DK SAN LUIS 



zos, después de la reducción del Ejército que hizo el 
Gobierno general; pero tal vez cualquiera otro que hu- 
biera estado en el poder, bajo las mismas condiciones 
del Sr. Bustamante, no hubiera podido eludir el cúmulo 
de compromisos que á cada paso se le presentaban. 

Puede decirse que este señor conocía personalmente á 
la mayor parte del ejército que sitió á Querétaro, y todos 
los jefes y oficiales también lo conocían á él, porque ra- 
ro sería el que no tuvo que verlo para algo ó que recibir 
de su mano algún auxilio para la campaña. En conse- 
cuencia, al ser dados de baja en México y pasar por San 
Luis para sus respectivos Estados, todos ocurrían al Sr. 
Bustamante como á un antiguo jefe, amigo ó correligio- 
nario para quejarse de la ingratitud con que habían sido 
recompensados sus servicios y pedirle auxilios para re- 
gresar á sus hogares. El Sr. Bustamante mandaba dar- 
les alguna cantidad, bastante apenas para llegar á sus 
casas, y si los interesados eran jefes de alta graduación 
les pagaba además un asiento en la diligencia. 

Nunca podríamos sostener que el Sr. Bustam.ante obró 
bien, legalmente, en esa conducta que observó con los 
jefes y oficiales destituidos, pero las circunstancias eran 
tales,