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Full text of "Historia general de Filipinas desde el descubrimiento de dichas islas hasta nuestras días"

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HISTORIA GENERAL DE FILIPINAS 

DESDB EL DBSCUDRIMIENTO DE DICHAS ISLAS 

HASTA NUESTROS DÍAS 



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OBRAS DE D. JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

C. DK LA Rbal Academia db la Histokia. 



4MA#WW«^tfV^^'M* 



IL ARCEIPIÍUGO miPISO T LAS EAS HARIANiS, CAROLINAS T PALAOS. 

(geografía y estadística. ) 

Obrn ilustrada oon do« xnapas. 

(Premiada con medalla de oro en la Exposición general de Filipinas.) 
—Un lomo en 4.^ de xvi-612 páginas. — Precio: en Espafia, 10 pese- 
tas; en las Antillas y el extranjero. 12; en Filipinas, 15, franco de 
porte. 

HISTORIA DE LA PIRATERÍA MALAYO-MAHOMETANA 

EN MINDANAO. JOL.Ó Y BORNEO. 

Comprende desde el descubrimiento de dichas islas hasta Junio de 1888. 

Dos tomos de xx páginas de prólogo, 751 de texto y 132 de apén- 
dices é índice, elegantemente impresos.— Precio: 20 pesetas en Euro- 
pa, 22 en América y 25 en Filipinas, franco de porte. 

HISTORIA GENERAL DE FILIPINAS 

datde el descubrimiento de dichas islas hasta nuestros días. 

Tomo I, de xvi-666 páginas (premiado con medalla de oro en la Ex- 
posición general de Filipinas). Precio: 15 pesetas en Espafia, 16 en^ 
las Antillas y el extranjero y 20 en Filipinas, franco de poite. — To- 
mos II y III, iguales precios. (Impresión esmeradísima.) 



Cuentos filipinos.— Primera edición, 1 876. Segunda idem, 1883. 
— Un tomo de 321 págiiía3 en^ ^^TT¥i,tc\o: 3 pesetas en Madrid y 
3,50 en provincias. (Premiada con medalla de oro en la Exposición» 
general de Filipinas.) 

La Bolsa, el Comercio 7 las Sociedades mercantiles. 

— Cuarta edición, corregida y notablemente aumentada. Un tomo de 
xyi-262 páginas en 4.^ — Precio: en Madrid, 5 pesetas; en provin- 
cias, 5y50. 

£1 cólera en 1885.— Un tomo de 144 páginas en 8.<>— Precio: 
2 pesetas en toda Espafia; Ultramar y extranjero^ 3 pesetas. 

Novelas cortas, monograñas, articules literarios, 
poesias, con un prólogo de D. Bemardino de Melgar.— 

Primera edición, 1889. Segunda idem, 1890. — Un tomo de xxiv-431 
páginas en 8.^, elegantemente impreso. — Precio: en Madrid, 4 pesetas;, 
en provincias, 4,50| franco de porte. 



^^^^^^^^^^^y^^^*^^^*^^^^0^^^^^^»m 



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Excediendo de 25 ejemplares, obtendrán la rebaja del 25 por loo» 



\ 



HISTORIA GENERAL 



DE 



FILIPINAS 



DBSDB EL DESCUBRIMIENTO DE DICHAS ISLAS 
HASTA NUESTROS DÍAS 



POR 



D. JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

C DE LA Real Academia db la Historia 



iXf4MI&b«^NrH. 



t 



Tomo III 



MADRID 

BST. TIP. DB L\ VIUDA É HIJOS DB TBLLO 

IMPRBSOR DR CÍMAKA DB 8. V. 

C. de S«a Frmndtcr, 4 

1895 



/ 



Es propiedad del autor, 

(Derechos reservados. ) 



I 



CAPITULO PRIMERO. 



Gobierno de Camba. — Antecedentes de este General.— Batalla de Aya- 
cucho. — Embarca para Filipinas en buques de guerra espafioles. — 
Se sublevan los tripulantes de éstos en las Marianas, izando el pabe- 
llón insurgente americano. — Es desembarcado Camba en Guajan con 
los ofíciale s de marina y se trasladan ¿ Manila en buques ingleses 
balleneros. — Nómbrale Ricafort Mayor general del ejército. — Lo con- 
firma Enrile en este cargo. — Trabajos militares. — Es nombrado Di- 
rector de la Sociedad Económica.^ Elegido diputado por Manila, re- 
gresa á Espafia. — Es dos veces más reelegido para aquel cargo. — 
Ejerce interinamente el Ministerio de la Guerra.— Su participación 
en las Cortes en asuntos militares. — ^Nómbrasele Gobernador de Fi- 
lipinas.— Notable recibimiento ásu desembarco. — Exaltación de los 
ánimos por cuestiones políticas. — Reales órdenes de censura contra 
Salaz ar por sus tolerancias con los frailes carlistas. — Exposición anó- 
nima contra éstos y otros partidarios del Pretendiente.— Reuniones 
de los desterradas c arlistas en los conventos. — Sus trabajos de inQden- 
da cerca de las tr opas.— Procura Camba conciliar los ánimos. — Se 
quejan los franciscanos de que lea hablan cantado coplas ofensivas 
unos soldados, y los castiga. — Resuelve un expediente en contra de 
los deseos del Arzobispo y se indispone éste con él. — Desavenencias 
con el Regente y el Fiscal de la Audiencia por la conducta ilegal de 
éstos en una Junta sobre arreglo de sueldos.— Le hacen insidiosa 

\ guerra los Magistrados.— Biindis de un frdk en (k^or de D. Carlos. 

V —Acuerdos de la Junta de Aranceles. — Es interceptada una carta 

) del P. Sucias.— Prisión de éste y del Sargento mayor Aznar. — Com- 

l\ plicidad de 1 os dominicos.— Rebeldía de algunos individuos de esta 

• Corporac ion, — Connivencia con éstos del Provisor. — Imprudencia de 

>^ un predicador regular. — Acrecientan su apasionamiento los enemigos 

de Camba.— Censurable conducta de los carlistas.- Conatos de insu- 
bordinación de las tropas. — Causa contra el Subinspector áp Artille* 

r « 



6 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ría. — Ilegal pretensión de este Cuerpo con motivo de los honores fú' 
nebres á la esposa de Camba.-^Excelentes condiciones y trabajos de 
este Gobernador en pro de la administración del pafs. — Alarman sus 
enemigos al Gobierno presentándole con aspiraciones traidoras para 
Espafia. — Ansiedad en Madrid entre las familias de los funcionarios 
residentes en Filipinas.— Acusaciones injustas contra Camba.— Su 
opinión respecto de los moro-malayos.^^tfra de Filipinas, — Re- 
forma en Correos. — Junta consultiva para Ultramar.^ Llegada de pe- 
riódicos de Kuropa. — Inserta EJ Taimes la noticia del relevo de Cam- 
ba.— Calumniosa especie que dio lugar á esta medida.^Llega el su- 
cesor de Camba. — Entrégale éste el mando sin protesta ci alteración 
del orden público. — Sorpresa de la nueva autoridad por la creencia en 
contrario dominante en Madrid.— Género de guerra que se había he- 
cho á Camba. — Demuestran los hechos la falsedad de tales imputa- 
ciones.— Muestras de consideración de la sociedad de Manila, incluso 
el clero, desde que dejó el mando hasta su embarque para Espafia. — 
Mando de Lardizábal. — Capítulos provinciales. — Granaderos de ma- 
rina.— Orden sobre gastos é ingresos en Ultramar. — Empadrona- 
miento y clasifícadón de chinos. — Nuevo periódico. — Circulares de 
la Dirección de Rentas de Espafia sobre los tabacos filipinos. — Crea- 
ción de la provincia de Nueva Vircaya. — Muerte de Gal vey.— Per- 
secución de los cristmnos del Tonkín.— Reglas para la introducción 
y circulación de libros en Filipinas. — Escuela de Comercio. — Bando 
respecto á tributo. — Renuncia de María Cristina. — Bando sobre ex- 
tranjeros. ^Organización de las oficinas de Hacienda. — Cuentas de 
propios.— Medidas militares. — Proyecto de un monumento á Maga- 
llanes en Mactan. — Renuncia el Gobierno, sale para Espafia y muere 
en el viaje. 

Para sustituir al general Torres fué nombrado el ma- 
riscal de campo D. Andrés García Camba, Caballero 
de Santiago. 

Este sujeto era muy conocido de la sociedad de Ma- 
nila por haber residido en la capital de Filipinas duran- 
te diez años (Abril de i825 á Marzo de 1835). Su de- 
signación y su breve y accidentado mando merece, por 
circunstancias especiales, ser tratado con alguna am- 
plitud. 



HISTORIA DB FILIPINAS *¡ 

Sabido es que el general Camba fué vencido y he* 
cho prisionero con todo el ejército Real del Perú en la 
triste batalla de Ayacucho, que dio por resultado la 
pérdida para España de la América del Sur (9 de Di- 
ciembre de 1824). 

El i.^ de Enero de iSaS embarcó en la escuadra es- 
pañola de guerra, compuesta del navio Aúa y de los 
bergantines AquiUs y Constante, con rumbo á Filipinas. 
«Por escasez, particularmente de agua (refiere el ge- 
neral Camba), fondeamos en la rada de Umatac, en las 
islas Marianas, y al levar el ancla en la noche del 10 
al II de Marzo, se perdieron estos buques á causa de 
la más inesperada rebelión (0. Corrí la suerte de los 
oficiales de marina, después de haber contribuido efíca- 
-cisimamente á contener las atroces demasías que algu-* 
nos de los amotinados se proponían, y con ellos fui des- 
embarcado en la isla de Guajan, y en buques ingleses 
balleneros llegamos todos el 4 de Abril á Manila, don- 
de hallamos favorable acogida y la mayor hospitalidad 
■en los habitantes de todas clasest (2). 

El general Ricafort, que á la sazón gobernaba las 
Islas, conocía á Camba por haberlo tenido á sus órde- 
nes y lo nombró Mayor general del ejército, cuyo nom- 
bramiento fué aprobado por Real orden de 22 de Mayo 
de 1826. En 1828 se posesionó Enrile del empleo de 
Segundo cabo, y por su indicación continuó Camba en 
el despacho de la Subinspección de las tropas; dirigió 

(i) Los fublevados izaron el pabellón de las Repúblicas insurgen- 
tes de América» á cuyas costas volvieron. 

(2) Exposición diriipda á S. M. la augusta Reina Regente Gober- 
nadora del reino, inserta en la obra Lds din y seis mises de mmmdé supe^ 
ri9r de FiU^inas, por el Mariscal de campo D. Andrés Garda Cam- 
ba: Cádiz, 1839. 



8 JOSÉ MONTERO Y -VIDAL 

personalmente varios años las asambleas doctrinales del 
ejército, é hizo un plan para mejorar la organización del 
mismo. 

La Sociedad Económica de Amigos del País le nom- 
bró su Director, y recibidos en 1834 el Estatuto Real 
y convocatoria á Cortes, fué elegido procurador, según 
en su lugar hemos dicho, para representar á Filipinas, 
mereciendo igual distinción en las elecciones que por 
disolución de las Cortes respectivas hubo en Manila en 
i836 y 1837. 

Ya hemos consignado en su lugar oportuno cómo 
desempeñó su puesto de diputado. 

El i5 de Agosto de i836 se hizo cargo interinamen- 
te del despacho de la Secretaría de la Guerra, siendo 
nombrado Gobernador y Capitán general de Filipi- 
nas (O, y mientras llegaba la época de su embarque, 
volvió á interinar el Ministerio de la Guerra durante la 
ausencia del propietario, general Rodil, que había sa- 
lido á campaña. Al ser destituido Rodil, renunció su in» 
tenuidad. Durante ésta tomó parte en las Cortes en 
varias discusiones sobre asuntos militares y de la gue- 
rra civil. El 2 de Octubre fué elegido diputado por Lugo, 
su país, para las Constituyentes de i836 á 1837, no 
llegando á ocupar su asiento, porque las Cortes invali- 
daron dicha elección en razón á haber sido Secretario 
del Despacho de la Guerra. 

(i) cFormó en Espafia, con los amigos que habían militado con él 
en la América del Sur, el partido llamado de los Ayaeuches^ Alcanzaron 
el poder en la Península, y Camba, abusando de la confianza de ellos, 
se nombró Capitán General de Filipinasi.— (iStf/^mi^/ los Bulra do' 

Innecesario nos parece rebatir esta última, á nuestro juicio, inexacta 
«severaciÓD. 



HISTORIA DE FILIPINAS 9 

El 17 de Abril de 1837* embarcó en Cádiz en la fra- 
gata Nueva San Femando , con su señora y una hija de 
poca edad. En este mismo buque, y por expresa Real 
orden, iban tres individuos de la Junta carlista de Cór- 
doba, desterrados á Marianas. El 24 de Agosto llega- 
ron á Manila; el 25 efectuóse el desembarco, y el 27 se 
hizo cargo Camba de su alto empleo. 

Toda la población, y en especial el elemento insular, 
tributó al nuevo Jefe de las Islas el más entusiasta re- 
cibimiento (i). 

Los elementos avanzados del país se hallaban bajo 
la impresión desagradable de la derogación del Estatu- 

(í) cEste Jefe superior de las Islas Filipinas fué recibido en Mani- 
la con extraordinario entusiasmo, y muy particularmente por los espa- 
fieles del país; mas no tardó, por desgracia, en inspirar desconfianza á 
todos los amantes de su patria. Tenía la nota fatal de haber sido trai- 
dor á la bandera espafiola en la emancipación americana, y uno de los 
que depusieron al último Virrey de Lima y perdieron para siempre aque- 
llas ricas posesiones del Monarca de Castilla. £1 tiempo que, finalmen- 
te, había pasado e n estas Islas, antes de ser promovido á este Gobier- 
no, le había servido en gran manera para adquirirse popularidad en el 
país; popularidad que le valió el ser elegido diputado á Cortes por el 
distrito de Manila».— (.£Atf/«rf0 de hs Padres donumcos^ tomo V, pági- 
nas 596-97.) 

Más adelante se verá el por qué del excesivo apasionamiento de los 
dominicos contra el general Camba. 

En el relato de las causas que motivaron la deposición del Virrey de 
Lima en Enero de 1821, y la derrota de Ayacucho en Diciembre de 
1824, sucesos independientes uno de otro, ha predominado más la pasión 
política ó el desconocimiento de los hechos que la veracidad histórica. 

Ofrece gran interés para apreciar debidamente lo ocurrido en el oca- 
so de la dominación espafiola en América, la siguiente obra: Exposi' 
eUtt que dirige mi Rey D. femando V II el Mariscal de campo D, Je- 
rMma Valdis^ sobre leu causas que motiuaroH la pérdida del Perú, Des- 
di Vitoria, dí%de Julio de ] 827. La publica su hijo el Conde de To- 
nta, coronel retirado de artillería. — Tomo I: Madrid, 1894. 



lO JOSé MONTERO Y VIDAL 

to Real, que privaba á las Islas de la representación en 
Cortes. 

El tacto y las simpatias de Camba hicieron olvidar 
este suceso, y los amantes del régimen liberal le ape- 
llidaban El Deseado. 

Ardía vivamente en España la guerra civil, promo- 
vida por los carlistas, y quizá por primera vez en Fili- 
pinas las pasiones políticas tenian soliviantados los áni- 
mos. El clero regular, en su totalidad, era partidario 
del Pretendiente, al que no sólo acompañaban sus sim- 
patías, sino que le auxiliaban, así como á las publica- 
ciones carlistas, con su dinero. 

La corte, sabedora de esta actitud de los frailes, y 
disgustada de la censurable tolerancia del antecesor de 
Camba, que estimó prudente usar de disimulo, había 
expedido las Reales órdenes de 22 de Octubre de i836 
y 24 de Abril de 1837, en que reprendía aquel proceder, 
diciendo en la primera al general Salazar que de ser 
las opiniones políticas á que se refería favorables á los 
supuestos derechos del Príncipe rebelde, f se habría he- 
cho altamente culpable de haberse desentendido de re- 
prender y castigar severamente, conforme á las leyes, 
un crimen de tanta traición •; y en la segunda, después 
de reiterar lo mandado, se disponía la mayor vigilancia 
sobre las personas de semejantes opiniones, c cualquie- 
ra que sea su estado y condición •• 

Existía también otra Real orden, remitida con fecha 
20 de Abril de i836 por el Ministerio de Gracia y Jus- 
ticia al Gobernador de Filipinas, insertando una expo- 
sición anónima (O dirigida á la Reina Gobernadora por 

(1) En la exposición ae manifestaba la necesidad y uiigenda del en- 
vió de un Gobernador y Capitán general de los mis adictos á la Reioa, 



HISTORIA DE FILIPINAS II 

uno que se ñrmaba El crístino por esencia, á ñn de que 
adoptara Ids medidas oportunas» con vista de su conte- 
nido, ó propusiera lo conveniente. 

En confirmación de lo que en las citadas disposicio- 

en atención á que: i.^ £1 Gobierno interino de las Islas, á la sazón, 
«si no es de la fracción carlista, que por desgracia es aquí monstruosa, 
es al menos indolente, tolerante de la fracción y poco afecto al Gobier* 
no liberal». 2.^ £1 omnipotente Tribunal de la Real Audiencia se com- 
pone de sujetos que sirvieron en las filas realistas persiguiendo de muer- 
te á los liberales, menos el magistrado Lamimbide: urge se releve al 
citado Tribunal. 3.° £3cige la política y tranquilidad de las Islas que se 
prive á los obispos el ordenar in sacris á los indios y mestizos de san- 
gley; debiendo ser españoles peninsulares todos los curas, incluso los 
frailes alli existentes, pero exclaustrados y secularizados y sujetos al 
ordinario, crpues que en' comunidad y en corporaciones, teniendo como 
tienen inmensos tesoros de que disponer, son aquí más perjudiciales que 
lo fueron en la Península, porque éstos son carlistas declarados y capi- 
tales enemigos del Gobierno de S. M. Los inmensos é inagotables te- 
soros que tienen enclaustrados estas comunidades religiosas, provienen 
de la multitud de fincas y dilatadas, feraces y ricas haciendas que po- 
seen, pues tanto en esta capital como fuera de ella, lo mejar que se ve 
es suyo. ¡Cuánto podía prometerse la Real Hacienda de rentas fecun- 
dantemente ricas eo manos tan desafectas é ingratas como están en el 
día!» 4.^ Los eclesiásticos naturales y mestizos, por más que reciban 
estudios y órdenes, siempre son indios, y de aquí no pasan, y sin in- 
terrupción desafectos y declarados enemigos del Gobierno Real Supre- 
mo, sea de la naturaleza que se fuese, porque no tienen más que su in- 
-dependencia: encargar á estos minbtros tan ineptos y desleales la ad- 
minbtración espiritual, y aun también se puede decir que la temporal 
de los pueblos, es el sistema más perjudicial y antipolítico que se ha 
visto. 5.^ t£n el ejército son muchos los carlistas: de aquí es que los 
crístinos estamos temerosos, y los carlistas blasfeman y truenan contra 
todo lo que huele á cristino». 

»Tomos enteros se necesitaban para enterar medianamente á V. M. 
de lo que aquí pasa en pro del carlismo, y es tan potente y desmesu- 
rado su espíritu, que llegaron los desterrados, el ex-general Pedro Gri- 
marest, el ex-(iscal Ramón Pedrosa, el ex*canónigo Matías Jara y el 
«x-intendente Manuel Tellería, por infieles y nada adictos al liberal Go- 



12 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

nes soberanas se indicaba, encontróse Camba con que 
residían en Manila varios personajes carlistas que de- 
bían hallarse en Marianas, á donde fueran desterrados, 
y según relata en su exposición á la Reina, f había reu- 
niones carlistas en el convento de San Juan de Dios, 
donde se hallaba hospedado el confinado Pedrosa, y en 
el colegio de Santo Tomás; que el Deán y Provisor 
D. Pedro Relaes sacaba casi diariamente á pasear en 
su coche al expresado D. Ramón Pedrosa, ex-Alcalde 
de casa y corte; que el Canónigo Jara, otro confina- 
do, intentaba introducir el extravío en la disciplina de 
los sargentos, con algunos de los cuales se decía ha- 
berle visto de mucha confianza; que las autoridades es- 
taban de acuerdo para no cumplimentar las órdenes de 
la corte que previniesen la publicación y jura de la Cons- 
titución, habiendo tenido mí interino antecesor que 
ofrecerse á abrir la primera correspondencia que se re- 
cibiera en presencia de testigos; que en la concurrida 
tertulia diaria del Arzobispo se ponderaban el poder y 
los triunfos del Pretendiente, que se comunicaba luego 
por cordillera (extraordinario 6 expreso de pueblo en 
pueblo), y, finalmente, que se veían en plena libertad, 
obsequiados y visitados hasta de las autoridades, á los 
confinados carlistas; hecho positivo del cual se trata en 



bierno de V. M., y en el mismo instante de su llegada se vieron visi- 
tados y rodeados de los primeros personajes de esta capital, ofrecién- 
doles sus personas y bi enes, y tan obsequiosos y tan bien reputados, 
que no se puede concebir una idea; de modo que los tales han mejora- 
do infinitamente con su venida i Filipinas, haciendo el más brillante 
papel, cuándo debían ser el escarnio y ludibrio de las gentes..... 

•Dígnese V. M. no remitir más carlistas, desterrados ni confinados, 
porque esto es engrosar el monstruoso partido en favor del Infante re- 
belde, y llegará á ser de un perjuicio sin término», etc. 



HISTORIA DE FILIPINAS I3 

la causa instruida contra el párroco de Calasiao y el 
sargento mayor de la pla^a de Manila, de que tiene 
conocimiento el gobierno de V. M. (O». 

No obstante esto, procuró Camba conciliar los áni- 
mos, y habiéndosele quejado los padres franciscanos de 
que algunos soldados peninsulares cantaban ante el 
convento coplas ofensivas, corrigió en el acto el des- 
orden, volviendo los padres á darle las gracias. Al mis- 
mo tiempo hizo cambiar de residencia á los deportados 
carlistas para contrarrestar las reuniones peligrosas que 
celebraban. 

Pero en esto tuvo que resolver un expediente sobre 
extralimitación de atribuciones del Arzobispo, que se 
había incautado de los fondos del convento de San Juan 
de Dios, de Cavite, y los había depositado en Santo 
Domingo, obligándole á depositarlos en Cajas Reales. 
Esto añadió en el Arzobispo, á los motivos políticos, 
uno personal de antipatía hacia el General. 

Otro nuevo incidente vino á aumentar la tirantez de 
la situación: se mandó por el Gobierno de España que 
se redujeran los sueldos, excepto d los militares en activo 
servicio. Nombró Camba una Junta de autoridades para 
que le informasen sobre la manera de ejecutar la or- 
den, nombrando Presidente al Segundo cabo, lo que 
disgustó al Regente de la Audiencia, resolviendo Cam- 
ba, para evitar rozamientos, que actuara sin presiden- 
cia; la Jimta incluyó en la rebaja á los militares y ex- 
cluyó al clero, y propuso que concurriera Camba á las 
sesiones á tomar parte en los debates y acuerdos; ne- 
góse éste y ordenó la disolución de la Junta, lo cual 
ofendió al Regente de la Audiencia, D. Manuel Pérez 

( I ) Los diit y seis nuses de mando suptrior en Filipinas, 



14 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Seoane, y al Fiscal de S. M., D. Manuel García Ga- 
llardo, y el primero comenzó á comunicarse con el Mi- 
nisterio de Gracia y Justicia, prescindiendo de Camba, 
que era el Presidente del Tribunal, pidiendo y obte- 
niendo el Fiscal, que vivía con el deán Reales en el 
Palacio arzobispal, su regreso á España so pretexto de 
incapacidad física y moral, pero con la idea de tra- 
bajar contra el General. La Audiencia, además, nom- 
bró sin contar con el Presidente, un teniente de Can- 
ciller interino; dio facultad al alcalde mayor de llocos 
Norte para sumariar al de llocos Sur y resumir su au- 
toridad contra lo que mandan las leyes, también sin 
contar con el Gobernador superior Camba, y realizó, 
en una palabra, una serie de actos, ya de independencia, 
como la consulta al Ministerio de Gracia Justicia sobre 
el cura de Magalán, convicto de delitos atroces; ya de 
resistencia á la autoridad superior, como oponerse el 
Regente á que lá Audiencia evacuara la consulta pedida 
por Camba sobre inteligencia del art. 53 de la Instruc- 
ción de Regentes; ya de tentativa de imposición, como 
pretender dicho Regente que el Gobernador superior 
civil lo visitase los días de besamanos. 

De esta suerte la Audiencia vino, por la cuestión de 
la rebaja de sueldos, á hacer causa común con el clero 
en su oposición á Camba, y á resultar más pacífico el 
tildado de progresista que los absolutistas y moderados. 

Nuevos sucesos exacerbaron más las pasiones: en 
un banquete un fraile había brindado por Carlos V y 
solicitó que secundasen el brindis los concurrentes: uno 
de ellos se opuso y hubo un escándalo formidable, y 
Camba ordenó á los Prelados de los regulares que re- 
comendasen á los religiosos mayor respeto al Gobierno 
constituido. 



HISTORIA DE FILIPINAS I5 

La Junta de Aranceles, por acuerdo de 9 de Sep- 
tiembre de 1837, mandado cumplir por decreto del mis- 
mo día, dispuso que desde i.^ de Enero de i838 paga- 
sen el 8 por 100 de derechos los efectos extranjeros de 
Europa que se introdujeran á consumo en bandera es- 
pañola, desde los puertos de Singapore, Batavia y cual- 
quiera otro de su inmediata demarcación, y el 9 por 
100 los que de igual origen y en la propia bandera se 
importasen de China. El 14 de Diciembre publicó la 
Junta otro Arancel por el cual las producciones en ban- 
dera de la misma clase pagaban un 14 por 100 del ava- 
lúo y 7 en pabellón nacional, y las producciones españo- 
las 8 y 2 respectivamente. El de exportación fijaba el 
I por 100 de derechos á los efectos conducidos en ban- 
dera nacional para la Península, y i Y, por 100 para el 
extranjero (O». 

En el estado de tirante^ en que se hallaba Camba 
con el clero y el Arzobispo, ocurrió otro suceso que fué 
objeto de variados comentarios y apasionadas criticas 
entre los vecinos de Manila, especialmente entre los re- 
ligiosos: la prisión del párroco de Calasiao en Pangasi- 
nán, Fr. Manuel Sucias, dominico, con motivo de ha- 
ber sido interceptada una carta de este padre, dirigida 
al sargento mayor de la plaza D. Matías Aznar, en que 
demostraba su desafección á la Reina Doña Isabel II 
y abogaba por la causa de D. Carlos, encargándole 
conferenciara con el P. Nadal, y demostrándose que el 
Obispo de Nueva Segovia, D. Fr. Francisco Albán, era 
el mediador con el Pretendiente. 



(i) Este Arancel fué reformado en 10 de Mayo de 186/ por otro 
en que*M saprimian todos los derechos de exportación.— fv. Diccio* 
mario dt la Administración^ etc.) ' 



f 



1 6 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Decretó el Gobernador general la prisión del P. Su- 
cias, y á prenderlo fueron á su convento el alcalde ma- 
yor de la provincia, D. Juan Manuel Terán, con el jefe 
militar Galvey y el mayor de las milicias Valero, sien- 
do portador de la orden para dicho objeto el oficial de 
caballería D. Carlos Roca, quien debía conducir á Ma- 
nila al religioso; pero algo debieron sospechar los do- 
minicos de Manila al ver el arresto y reclusión en la 
fuerza de Santiago de Aznar y salir á Roca de Manila, 
lo cual indica su conociipiento del asunto, y en el acto 
despacharon sin permiso, noticia ni pasaporte de Cam- 
ba, á un individuo de la Orden, joven y activo, que lle- 
gó á Calasiao horas antes de que prendieran al P. Su« 
cias, pudiendo éste ocultar sus papeles. 

Llevado á Manila por Roca, fué recluido el P. Su- 
cias en las Casas Consistoriales, á pesar de las influen- 
cias puestas en juego para que se le levantara la pri- 
sión; incomunicado y con centinelas de vista: formóse- 
le causa, de la que resultó su separación del curato de 
Calasiao y orden de embarque para España bajo parti- 
da de registro. Esto no tuvo lugar, porque cuatro mé- 
dicos certificaron 'que peligraba su vida si embarcaba, 
y se le confinó al pueblo de Naic. Después le nombra- 
ron Vicario de San Juan del Monte (0. 

Aznar fué separado de su destino y remitido á Espa- 
ña bajo partida de registro W. 

(i) Durante el Gobierno de Lardizábal se le permitió residir en el 
convento de su Orden en Manila, y en la época del sucesor de aquél, 
Sr. Alcalá, fué nombrado párroco de Malasiqui, en Pangasinán. 

(2) £1 Gobierno aprobó la separación de Aznar de su destino y su 
traslado á la Península, y ordenó que quedase en clase de detenido en 
Cádiz bajo la vigilancia de las autoridades militares de la plaza, ó de 
cualquier otro punto que tuviera á bien sefial arle el Capitán General 



HISTORIA DE FILIPINAS I7 

El mencionado dominico que fué á prevenir de su 
prisión al P. Sucias, recorrió todos los curatos de Pan- 
gasinán, y desaparecieron de los que desempeñaban el 
párroco de Dagupan, Fr. Vicente Rodríguez, y el de 
Manaoag, Fr. Ramón Fernández. Preguntó la autori- 
dad por el paradero de los expresados curas al Vicario 
foráneo Fr. Vicente Castro, y primero respondió que 
lo ignoraba, y más tarde que los había autorizado para 
ir á Manila. Ordenó Camba que se le presentaran, y lo 
hicieron así el de Dagupan y el fraile mensajero; pero 
el de Manaoag se volvió á su curato. Al reiterar al Vi- 
cario la orden para que se presentase el párroco al Ge- 
neral, pidió el Vicario al Alcalde mayor de Pangasinán 
la orden de aquél. Negóse el Alcalde á exhibirla, y el 
General dio conocimiento del hecho al Provisor gober- 
nador del Arzobispado, el que, al mismo tiempo que 
contestaba al General que le había desagradado y re- 
probaba la conducta del Vicario, le decía á éste que ha- 
bía obrado bien, alentándolo así en la rebeldía. Al mis- 
mo tiempo indicaba al General la pretensión de que 
sólo por su conducto obrase cuando de religiosos se tra- 
tara. ¡No hay duda que con tal conducta había de ob- 
tener la confianza del General en tales circunstan- 
cias!.... Aquel mismo Provisor, sin embargo, llamado 
D. Pedro Reales, sospecha que puedan llegar libros 
perniciosos en un buque, y se dirige directamente al 
Administrador de la Aduana recordándole prevenciones 
legales. 

Con todo, como el Vicario, requerido por el Alcalde 



de Andalucía, pasando al Tribunal especial de Guerra y Marina todos 
los antecedentes relativos á la sumaria formada á Aznar y al párroco 
de CalaMao. 

TOMO III 2 



l8 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

mayor, le había entregado la comunicación reservada 
del Provisor, en castigo le quitaron el Vicariato las au- 
toridades eclesiásticas por su obediencia á la civil en 
aquel extremo, y nombraron Vicario al P. Pellicer, 
cuyo mérito principal consistía en haber cantado una 
misa de Réquiem el día de la Reina Isabel, en vez de ce- 
lebrar, según costumbre, aquella fiesta con una misa 
de gracias y Te Deum. La audacia de los religiosos afec- 
tos á D. Carlos llegó hasta el extremo de que por im- 
prudencias de un predicador tuvo el General que ha- 
cerle bajar del pulpito en otra fiesta cívico-religiosa, 
sustituyéndolo en el acto un sacerdote filipino, magis- 
tral del Cabildo de la Catedral, D. Manuel García, y 
aquélla fué la primera vez (8 de Diciembre de 1837) 
que se oyó el nombre de Isabel II en actos semejantes, 
pues en tales términos se excusaban de acatar á la Rei- 
na, que en la reimpresión de la Bula hizo el clero po- 
ner las palabras de «el Rey nuestro Señor» en vez de 
«la Reina nuestra Señora». Sería interminable la narra- 
ción de los actos políticos y de rebeldía llevados á cabo 
por el clero carlista en la época de Camba, y puede ase- 
gurarse que no hay opiniones políticas ni clases socia- 
les que hayan disfrutado de tal impunidad, á pesar de 
conocer Camba que entraba por mucho el molestarleá 
él con aquellos actos. 

De nada le sirvieron sus contemporizaciones con los 
carlistas frailes, pues fué acusado en la opinión pública 
de la Península de traidor á España, y cuatro magis- 
trados elevaron una exposición contra el hermano del 
Asesor del Gobierno, D. José Ramos, nacido en Fili- 
pinas, oriundo de la Península, insinuando que era fili- 
bustero, y que Camba, á pesar de eso, había hecho in- 
terinamente Auditor de Guerra á su hermano. De tal 



HISTORIA DB FILIPINAS X9 

manera excitó las pasiones aquel escrito imprudente de 
los magistrados, que Camba tuvo que dar una alocu- 
ción á las tropas diciendo que tenia confianza en la 
fidelidad de los filipinos, asi como S. M. la Reina. 
También en la tropa lograron los carlistas introducir 
sus pasiones, y los europeos del batallón de Asia dieron 
mueras al General; pero la actitud de los jefes evitó 
que tomase más proporciones aquel descontento, ma- 
nifestado á la vuelta de una gran parada en solemnidad 
de los días de la Reina. 

Con tan malas artes se combatía á la autoridad su • 
perior de las Islas, que existiendo una causa contra el 
Subinspector de artillería D. Jacobo Gil de Avalle, cuan- 
do llegó Camba se quiso que no la diera el trámite pre- 
ciso, so pretexto de una supuesta autonomía del Cuer- 
po; y cuando falleció la esposa del General, el 12 de 
Noviembre de 1837, á pesar de ser de ceremonial en 
Indias que se las tribute los mismos honores en vida y 
en muerte que á sus esposos, el Cuerpo de artillería 
quiso que pagase el General la pólvora de las salvas (O. 

Jamás se vio una oposición más manifiesta de todos 
los carlistas y de todas las clases oficiales á una auto- 
ridad isabelina, siendo sensible que recayera en un Ge- 
neral que reunía, á su fino trato y no escaso tacto, gran 
probidad é inteligencia, merced á la que, á pesar de 
tantos disgustos, pudo dictar acertadísimas medidas de 
gobierno, mereciendo especial mención unas notables 
Ordenanzas de buen gobierno y las mejoras que intro- 

(1) Por el Ministro de la Guerra, en 2 1 de Mayo de 1838, se co- 
municó al Director goieral de artillería una Real orden aprobando el 
consumo de pólvora y demás gastos ocasionados al material de artille- 
rfa con motivo de los honores fánebres verificados en Manila á conse* 
«uencia de la muerte de la sefiora del Capitán general de Filipinas. 



20 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

dujo en el ramo de comunicaciones. También hizo visi- 
tar las rancherías de infieles y adelantar su reducción (i). 

De tal manera trabajaron los carlistas el ánimo del 
Gobierno y la sociedad de Madrid, que creyeron , sin 
examen, las absurdas y calumniosas especies contra él 
difundidas; asi es que, rompiendo con todo género de 
consideraciones, fué relevado, y su sucesor iba con gran 
temor de encontrar resistencia y al país en efervescen- 
cia, y quedó sorprendido al hallar todo lo contrario (2)» 

La gran acusación contra Camba era que daba prefe- 
rencia á los hijos del país sobre los de la Península, aun 
para los mandos de tropa. En el ejército nada había in- 
novado Camba: la acusación se referia á las milicias. 
Sólo uno de los seis cuerpos que las componían, esta- 
ba mandado por un filipino, el de milicias de Batangas,. 
á cargo de D. Manuel Cacho, y éste había votado con- 
tra Camba en sus elecciones para Procuradora Cortes: 
era, pues, hasta un rasgo de delicadeza en el General 
no quitarle el mando. De los otros cinco cuerpos vaca» 
ron dos jefaturas, y el General nombró para una a! pe- 
ninsular D. Manuel Romero y para otra al filipino 
D. Matías Sáenz de Vizmanos; pero trasladado éste 
poco después á la Secretaría de Gobierno, lo sustituyó 
Camba en el mando del cuerpo con el peninsular Don 
José Félix Grastelu. Hay más: el mismo Camba había 
propuesto que aquellos cuerpos fuesen mandados por 
jefes del ejército y no por vecinos de Manila, cosa que 

(i) tDébense á este distinguido Gobernador y Gipitán general de 
Filipinas considerables mejoras que durante su ilustrado mando ha re- 
cibido el país». — (PP. Buceta y Bravo, Dieciot$ario^ etc., pág. 266.) 

(2) Las cartas que llegaban á Filipinas acusaban una gran ansiedad 
en las familias que allá tenían allegados: de tal suerte se engafió á la opi- 
bíóii pública en Espafla. 



HISTORIA DB FILIPINAS 11 

•disgustó mucho á éstos, patentizando lo injusto de la 
acusación que se le hacía de afecto á los hijos del 
país en un grado sospechoso; tuvo, sí, grandes consi- 
deraciones con los filipinos que lo merecían por su con- 
ducta, y natural era también que, rodeado y combatido 
por los carlistas, tuviese amistad con aquéllos que se 
manifestaban adictos á Isabel II. 

Respecto de los piratas moro-malayos, decía el Ge* 
neral Camba al Gobierno en 1 6 de Noviembre de 1837: 
4 Yo no puedo persuadirme que el temperamento adop- 
tado de liacer paz y alianza con el Sultán de Joló haya 
de proporcionar á nuestra navegación y comercio nin- 
guna ventaja sólida y permanente». 

Y así es^ en efecto, como la experiencia ha demos- 
trado, con tristísima elocuencia, desde el principio de 
nuestras relaciones con los falaces Sultanes de Joló y 
Mindanao. 

En 1837 vio la luz pública en Manila la Flora de Fi- 
lipinaSy obra importantísima, que ha hecho inmortal el 
nombre del sabio cuanto modesto religioso agustino cal- 
zado Fr. Manuel Blanco (0. 

(1 ] FUra de FUipinat^ sigún el sistema sexual de Litmea. Por el Pa- 
-dre Fr. Manuel Blanco, agustino calzado, con las licencias necesarias» 
Manila. Afio de 1837. En la imprenta de Santo Tomás, por D. Cándido 
López. 

£n 21 de Marzo de IS40 acordó la Sociedad Económica de Amigos 
del País conceder 500 pesos al P. Blanco para los gastos de impresión y 
publicación de la FUra que lleva su nombre. 

En 1845 publicóse la segunda edición corregida y aumentada por el 
mismo autor, y posteriormente la Orden de San Agustín, honrando la 
memoria de! preclaro hijo de su proyinda, costeó una magnifica reim- 
presión editada con gran lujo é ilustrada con preciosos grabados de hi 
obra del P. Blanco, adicionándola con el manuscrito inédito del P. Fray 
Ignacio Mercado, las obras del P. Fr. Antonio Llanos y un Apéndice 



22 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En 5 de Diciembre de 1837 ^^ decretada la reforma 
del ramo de Correos en Filipinas, y, en su consecuencia^ 
se nombraron Administrador é Interventor á sueldo fijo, 
cuyos funcionarios entraron á desempeñar su cometido 
en Octubre de i838, estableciéndose desde dicha época 
el fi-anqueoy certificados y apartado de la corresponden- 
cia; impúsose el porte á la que llegaba del extranjero, y 
se concentró toda la correspondencia en dicha oficina (0. 



con todas ]as nuevas investigaciones botánicas referentes al Archipié- 
lago filipino, bajo la dirección científica del P. Fr. Andrés Naves^ 
siendo su editor el ilustrado ingeniero de Montes D. Sebastián Vidal y 
Soler, competentísimo botánico y escritor muy notable. Los cuatro to- 
mos de que consta la tercera edición de la Flora del P. Blanco publi- 
cáronse sucesivamente en los afios de i877t 78, 79 y 80. 

£1 virtuoso y docto P. Blanco nació en Navianos, provincia de Za- 
mora, el 24 de Noviembre de 1778. Tomó el hábito en el Colegio de 
Valladolid en 1794» y profesó en el mismo en 1795. Llegó á Filipinas 
en 1805. Aprendió el tagalo en el pueblo de Angat (Bulacán). Fué cura 
párroco de los pueblos de San José y Bauan, en la provincia de Batan- 
gas, y en los de Pásig y Parafiaque, en la provincia de Tondo. Fué 
Prior del Convento de Manila y del de Guadalupe, dos veces Procura- 
dor general de su provincia. Definidor y Provincial de la misma. Tra- 
dujo al tagalo el arte de medicina casera de M. Tissot, y publicó en el 
mismo dialecto un tratado sobre la preparación y acción de gracias para 
la confesión y comunión, y otro en igual dialecto para ayudar á bieiv 
morir. Falleció en \.^ de Abril de 1845. 

(1) La renta de Correos se estableció en Filipinas en 1767 bajo la 
dependencia de la general de Méjico, rigiéndose por la Ordenanza é 
Instrucción de 1762. Las cartas que condujeran los capitanes, tripula-- 
clones 6 pasajeros de los buques del exterior, debían entregarse al Ad- 
ministrador del ramo bajo las penas reglamentarias en caso de que asi 
no lo hicieran. £1 Administrador percibía el 25 por 100 del producto 
de portes de la correspondencia de la Península. En esta forma se llevó 
el servicio hasta 1 783, en que, á excepción de la correspondencia de Ja 
Penfnsula y Nueva España, toda la demás iba á la Secretarla del Go- 
bierno general, donde era distribuida sin pago de coste. Rcgularíxadas 



HISTORIA DB FILIPINAS 23 

Por Real decreto de 24 de Octubre de 1838 fué crea- 
da en España una Junta consultiva para los negocios 
de Gobernación de Ultramar, nombrando individuos de 
la misma, entre otros, á los ex-gobernadores superiores 
de Filipinas, Ricafort y Enrile, 

Bl 18 de Diciembre se recibieron en Manila, por la 
vía de China, periódicos extranjeros, en algunos de los 
cuales publicábanse noticias que, aun suponiéndolas in- 
ciertas, causaron profunda sensación. 

El Times, en un suelto de 10 de Julio de i83S, de- 
cía tque fué asunto de conversación en Madrid, según 
parece, el que habiendo perdido Camba á su mujer en 
Manila, quiso fuese enterrada con los honores casi de 
la dignidad real, y que habiéndose negado las principa- 
les autoridades á consentir en ello, él las trató con la 
mayor indignidad. El Gobierno, al oir hablar de esta 
extravagancia, nombró al Sr. Lardizábal para que lo 
reemplazara en el mando». 

Semejante calumniosa y á todas luces falsa y ridicu- 
la acusación no mereció á Camba crédito alguno. Era, 
en realidad, increíble que por un motivo tan eviden- 
temente destituido de fundamento y seriedad pudie- 
se el Gobierno tomar la grave resolución de su relevo, 
pues, como dejamos apuntado, los honores fúnebres he- 
chos á la señora de Camba se ajustaron estrictamente 
al ceremonial establecido de antiguo para tales casos. 
Pero á los ocho días, ó sea el 26 de Diciembre, fondeó 
en Manila la fragata Nueva Victoria conduciendo al nom- 



la« expediciones postales en Luzón por el General Enríle, se recibía y 
distribuía en la Secretaria del Gobierno la correspondencia del inte- 
rior, entendiendo de la del extranjero la Comisión de policía y seguri- 
dad pública. 



24 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

brado para relevar á C^mba, quien le remitió el tras- 
lado de su nombramiento. Inmediatamente cumplimen- 
tó Camba la orden del Gobierno, dando aviso á las au- 
toridades de la llegada del Sr. Lardizábal, á quien le 
envió á bordo el ceremonial de su recepción, á la par 
que le hacía los corteses ofrecimientos de rigor, desem- 
barcando la nueva autoridad el 27 y haciéndole entre- 
ga del mando el zg, sin que se alterase el orden públi- 
co ni se notara el menor síntoma de la efervescencia 
en que se creía en Madrid que estaba ardiendo Manila, 
y así se lo confesó noblemente Lardizábal á Camba de 
oficio y lo comunicó con igual fecha al Gobierno de 
España. 

Por la correspondencia particular de la Península, 
repartida á la llegada de la Nueva Victoria, súpose, con 
extrañeza y disgusto de las personas rectas é imparcia- 
les, el género de guerra que habían hecho sus enemi- 
gos al General Camba y la atmósfera que contra él se 
formara en Madrid, que dio por resultado su inmediata 
separación del mando que ejercía. 

Las especies contra él propaladas, falsas y calumnio- 
sas y desde luego exageradas, si alguna había que re- 
vistiese visos de verdad, fueron las siguientes: 

• Haber ocultado al Gobierno las ocurrencias de Fe- 
brero de 1837. (Estaba aún en Madrid.) 

»Que mandó hacer honores fúnebres á su difunta es- 
posa como de dignidad real, y que maltrató á las auto- 
ridades que manifestaron oposición. 

» Haber separado jefes de cuerpo para colocar otros 
del país. 

i Que entorpecía la marcha de la Audiencia y desco- 
nocía la autoridad del Regente y Ministros del Tri- 
bunal. 



HISTORIA DE FILIPINAS 25 

tQue había atropellado y hasta amenazado de fusi- 
lar á alguno de los Ministros de la Audiencia porque 
había protestado de actos de su gobierno como abusi- 
vos y fuera de la esfera de sus atribuciones. 

»Que por un exceso de celo en favor de los naturales 
de Filipinas maltrataba á los europeos^ y que tenía 
aquella provincia en la mayor inquietud. 

» Finalmente, que tenia miras siniestras respecto de 
las Islas Filipinas (O». 

Durante el tiempo que permaneció Camba en Mani- 
la después de entregar el mando y hasta su embarque 
para Europa el 8 de Marzo, recibió señaladas muestras 
de consideración y respeto por parte de todas las Cor- 



(l) Como muestra de lo que en países como Filipinas alcanzan el 
apasionamiento, la ociosidad y la obsesión, puede verse la terrible car- 
ta escrita en 25 de Enero de 1839 desde Manila por el agustino Fr. An- 
tonio Jiménez á un conocido suyo residente en Espafia; carta que Cam- 
ba copia en su folleto Los dU% y seh nusts di mando superior en FUipi' 
nos. £1 citado religioso consigna como articulo de fe y dándolo por ver- 
dad las mayores atrocidades, explicando á su manera los sucesos y ca- 
lificando á Camba del modo más despiadado. No sin razón dice éste en 
su exposición á la Reina, al hacerse cargo de esa carta: 

aPero abruma, Sefiora, que tan desapoderadamente escriba un mi- 
sionero de Filipinas, un ministro del Dios de paz y de verdad, encarga- 
do, no sólo de predicar la sublime moral del Evangelio, sino de ense- 
ñarla á practicar con su ejemplo á subditos sin duda ñeles á V. M. y 

afectos á los espafioles, pero ignorantes y sencillos Si todos los 

frailes en Filipinas profesaran los abominables principios del desalma- 
do P. Jiménez, era absoluta é indispensablemente necesario á la con- 
servación de la paz de esas Islas, fíeles á la Reina y á la Espafia, no ce- 
sar de pedir á V. M. su pronta reforma; pero, afortunadamente, tal vez 
no se halle allí otro que profese tan perversa moral, aunque participe 
alguno de su errónea opinión politicaí . 

Las notas que pone Camba á la carta son terrible cáustico á la in- 
temperancia del P. Jiménez. 



26 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

poracíoneSf incluso las de regulares {^), y de los españo- 
les, extranjeros é indigenas. Únicamente el Arzobispo 
D. Fr. José Seguí se abstuvo en absoluto de verlo ni de 
manifestarle la menor atención (2). 

En 29 de Diciembre de i838 entró á gobernar en Fi- 
lipinas el Mariscal de Campo D. Luis Lardizábal y Mon- 
toya, natural de Vizcaya. 

Por Real orden de 16 de Noviembre de 1836 habíase 
prohibido la celebración de Capítulos provinciales en 
Filipinas. 

El P. Fr. Pedro Machado, Comisario de los recole- 
tos en Madrid, suplicó á S. M. que derogara aquella 
disposición, y se decretó el envío de su escrito á Filipi- 
nas para que el Gobernador de las Islas, de acuerdo con 
el Arzobispo, determinase lo que conforme á las cir- 
cunstancias del país conviniera hacer. 

Lardizábal, á quien le tocó resolver este asunto, de- 
terminó que se celebrasen los Capítulos, debiendo con- 
currir á ellos, en representación del Vice-Real Patrono, 
el Oidor más antiguo de la Audiencia, lo que se ha ve- 
nido practicando hasta que, creado el Consejo de Admi- 

(i) Camba, en su folleto citado, dice que no era enemigo de los 
frailes como algunos lo presentaban. 

f Conozco y he sostenido, escribe, la utilidad de los frailes buenos en 
Filipinas, no precisamente por frailes, sino por su calidad de sacerdo* 
tes espafioles; y estoy persuadido que los más ilustrados y juiciosos 
contaban firmemente con mi apoyo en razón y justicia, y que me tenían 
por tau apreciador de sus buenos servicios, como por el más decidido 
aplicador de la severidad de las leyes si las contra venlanD. 

(2) Algún tiempo después de su regreso á Espafla fué elegido Cam- 
ba senador por Valencia, y el Regente del Reino, Espartero, por decre- 
to de 21 de Mayo de 1841, lo nombró Ministro de Marina, Comercio y 
Gobernación de Ultramar, cuyo cargo desempeñó hasta el 25 de Mayo 
de 1842, en que se le admitió su dimbión. 



HISTORIA DB FILIPINAS 27 

nistración, se encomendó aquel encargo á uno de los 
Consejeros. 

En 29 de Marzo de 1839 se dispuso por la Capitanía 
general de las Islas el aumento de una sección de gra- 
naderos de marina sobré las dos en la actualidad exis- 
tentes (0. 

Por Real decreto de 26 de Abril de 1839 se mandó 
que por las oficinas superiores de Hacienda de la Pe- 
nínsula se llevase cuenta y razón délo recaudado y gas- 
tado en las provincias de Ultramar (2). 

La Intendencia general de Ejército y Superintenden- 
cia subdelegada de Hacienda^ por decreto de 14 de Ju- 
nioy dio á conocer la forma en que debía hacerse el em- 
padronamiento de chinos y las bases para la recauda- 
ción de las contribuciones de estos extranjeros, confor- 
me á los preceptos de la Real orden de 10 de Agosto de 
1834, en ía que prevenía S. M. que se verificase de la 
manera que á la Intendencia le pareciese más concilia* 
dora, «para que sin gravamen de los intereses del Esta- 
do se alivie en lo posible la suerte de aquellos desgra- 
ciados que tengan poca posibilidad de pagar su tributo». 

El Gobierno Superior, por decreto de 3i de Agosto, 

(1) Fué aprobada esta detenninatíón por Real orden de 7 de Fe- 
brero de 1842. 

(2) £1 art. 1.^ de esta disposición dice: fA contar desde l.^de 
Enero del presente afio 1839, se llevará en las Contadurías generales de 
valores y de distribución de la Hacienda pública cuenta y razón exacta 
de loa ingresos y de los gastos que tengan lugar en las islas de Cuba, 
Paerlo Rico y Filipinas. 

f Art. 2.® Las oficinas de las mismas islas remitirán en derechura á 
la Contaduría general de valores extractos ó resúmenes generales de las 
cuentas de recaudación é inversión de los productos de sus rentas, re- 
dactándolos por trimestres, conforme á Real orden de 6 de Julio 
de 1838». 



28 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

puso en vigor el de la Intendencia del 14 de Junio. Por 
esta disposición se clasiñca á los chinos en transeúntes, 
de invernada y radicados; se les permite elegir el oficio 
que más les acomode, sin limitación alguna; se conde- 
na á trabajos públicos á los chinos radicados que fue- 
ren aprehendidos sin cédula ó sin pasaporte, y se orde- 
na la deportación á Zamboanga, Misamis, Paragua y 
Calamianes de todos los que estuviesen cumpliendo 
cárcel por delito de su capitación, tanto en Manila co- 
mo en Cavite, á tín de conseguir por este medio que 
fuesen poblando dichos puntos. 

El 6 de Julio de 1839 comenzó á publicarse en Ma- 
nila un periódico semanal titulado Precios corrientes de 
Manila, impreso á dos columnas, en castellano é inglés, 
consagrado á las noticias que su titulo indica. 

Por circular de la Dirección de Rentas estancadas 
de España de 7 de Junio de 1839, se pidió informe á 
los Intendentes de las provincias de la Península acer- 
ca del concepto que á los consumidores del tabaco fili- 
pino les mereciera éste . 

«La opinión unánime de estas personáis (las que ha- 
bian examinado tabacos filipinos) ha sido que el taba- 
co filipino reunia condiciones que le recomendaban y 
daban la preferencia sobre el Virginia y Kentuky, cali- 
ficándole de mejor calidad, y añadiendo que sí se con- 
seguía mejorar su beneficio en los puntos de la produc- 
ción introduciendo ciertas prácticas que se observan por 
los cultivadores de otros países, sería probablemente 
preferible á los demás tabacos, excepto el superior ha- 
bano», etc. 

En 23 de Agosto del mismo año decía la expresada 
Dirección en otra circular, que reconocida la superiori- 
dad del tabaco filipino sobre el del extranjero, se cuida- 



HISTORIA DB FILIPINAS 29 

se del esmero en su elaboración para evitar fraudes que 
pudieran desacreditarlo; y con fecha del 26 del propio 
mes y año dirigió observaciones á los citados Intenden- 
tes para que se cumplieran los deseos de la Dirección 
de acreditar el tabaco de aquel Archipiélago, ordenando 
el envío de estados justificativos de la buena 6 mala 
acogida que los consumidores le dispensaran. 

En 1839 creó Lardizábal la provincia de Nueva Viz- 
caya, nombre que le puso en recuerdo de su patria, se- 
gregando al efecto algunos pueblos de la parte Sur de 
la provincia de Cagayán. 

En el mismo año murió el infatigable D. Guillermo 
Galvey, uno de los jefes del ejército más beneméritos, 
cuyo nombre recuerdan aún con terror los igorrotes del 
Abra, batidos por él en multitud de encuentros. 

En el expresado año de 1839 estuvo en JoIó Dumont 
d'Urbille (1). 

Por los años de i838 y 39 sufrieron cruel persecu- 
ción de las autoridades del Tonkin los cristianos de este 
reino, siendo decapitados dos Obispos y tres misione- 
ros españoles del Orden de Predicadores, y varios cate- 
quistas y sacerdotes indígenas (2). 

En 21 de Mayo de 1840 comunicó Lardizábal á la 
Audiencia la Real orden de 4 de Octubre de 1839, re- 
lativa á los requisitos que debían observarse para la in- 
troducción y circulación de libros en las Islas, previa 

(1) Véase Yoyage au PbU Sud ti dans tOcéanit sur les eorvetUt 
ÍAstroUbe ei ia Zélée: París, 1844. 

(2) Los detalles de estos sucesos pueden verse en las Cartas del 
R. P. Fr. Domingo Martí, impresas en Manila en 1840, y en la Carta 
ípnsúiatúrsa (Roma 4 de Agosto de 1839)» y AUcudón de 27 de Abril 
de 1S40 del Papa Gregorio XVI, referente á los mártires del Tonkíi^ 
en dichos afios. 



3© JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

designación de las que merezcan censura, hecha por el 
Fiscal de S. M., nombrándose después un censor por el 
Gobierno y otro por el Arzobispo, volviéndose á dar , 
vista al Fiscal una vez hecha la calificación y censura; 
y si a resultase haber fundamento bastante para prohi- 
bir la circulación de cualquiera obra, porque contenga 
principios, máximas ó doctrinas contrarías á los dere- 
chos del trono legitimo ó á la religión del Estado, sea 
no sólo recogida, sino reembarcada acto continuo (O». 

El i5 de Julio se inauguró la Escuela de Comercio, 
establecida á solicitud de la Junta de este nombre, la 
que en i.° de Octubre del año anterior presentó el co- 
rrespondiente acuerdo al Gobernador de las Islas, sir- 
viéndose prestarle su superior aprobación en i5 de Ene- 
ro siguiente. 

La expresada autoridad publicó en 1 6 de Septiembre 
un importante bando respecto al tributo de los indíge- 
nas y mestizos de sangley. 

Por Real decreto expedido en Valencia á 12 de Octu- 
bre (1840), hizo renuncia de la Regencia del Reino 
S. M. Doña María Cristina, confiando sus hijas á las 
Cortes, y dejó nombrado ayo instructor de aquéllas al 
eximio poeta D. Manuel José Quintana. 

Una Regencia provisional presidida por Espartero se 



(1) Por Real orden de 19 de Noviembre de 1840, comunicada por 
el Ministerio de la Gobernación de Ultramar al de Gracia y Justicia y 
por éste al Gobernador de Filipinas en 19 de Enero siguiente, se adi- 
ciona la de 4 de Octubre de 1839, mandando que, eii caso de discor- 
dancia entre los dos censores, decida la cuestión el Fiscal, y que los 
capitanes de buque acrediten el reembarco de las obras prohibidas, (cmas 
sin retener la propiedad ajena, como parece pretende el M. R. Arzo- 
bispo», quien había pedido que los libros decomisados se le entregasen 
para evitar que fueran introducidos furtivamente. 



HISTORIA DE FILIPINAS 3 1 

constituyó inmediatamente» y en 14 de Octubre convo- 
có Cortes para el 19 de Marzo de 1841. 

En II de Noviembre reprodujo Lardizábal el bando 
de Ricafort de 1828» prohibiendo á los extranjeros ven- 
der al por menor é internarse en las provincias para co- 
merciar. 

En 21 de Diciembre decretó la Superintendencia 
subdelegada de Hacienda la reforma de las oñcinas del 
ramo y. la plantilla general de sus empleados. 

En su consecuencia, se separó de la Dirección del 
Tabaco el conocimiento de las fábricas y colecciones, 
y se creó una Dirección de Fábricas, entrando la del 
Tabaco á formar parte de la Administración general de 
Rentas estancadas unidas; conociendoi además, esta 
dependencia de todos los ramos que corrían á cargo de 
la suprimida Administración general de vinos, y del pa- 
pel sellade, pólvora y naipes, como efectos estancados. 

Creóse asimismo una Administración general de tri- 
butos y demás ramos anejos, que entendía en lo con- 
cerniente á galleras, diezmos y demás que dependían 
de la Contaduría general de Ejército y Hacienda, ha- 
ciendo extensivo á las oficinas generales de Interven- 
ción el sistema de contabilidad por partida doble, que 
desde Enero de 1889 estaba en práctica en la Conta- 
duría. 

Lardizábal dictó instrucciones para que las cuentas 
de propios y arbitrios se rindieran con la debida justifi- 
cación, con el deseo de evitar abusos y filtraciones. 

Entre sus medidas militares fué la principal el orde- 
nar la concentración en Manila de algunas compañías 
de artillería destacadas en provincias, por estimar más 
útil su acción en la capital. 

Lardizábal sometió al Grobierno Supremo el proyec- 



32 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

to de un monumento á Magallanes en la islita de Mac- 
tan (Cebú)y donde fué muerto por los indígenas el cé- 
lebre descubridor de Filipinas. 

Desde que Lardizábal llegó al país, sintióse en él á 
disgusto, y solicitó con reiterado empeño su relevo (O. 
Obtúvolo al cabo y embarcó para España, teniendo la 
desgracia de morir á los pocos días de su salida, siendo 
sepultado en una islita próxima á Anger (isla de Java). 

(i) Mas ha dicho de Lardizábal: 

iLa fisonomia sobresaliente de su carácter era la paz y la concilia- 
ción 

«Tenía una aversión especial á los negocios, y á poco de haber lle- 
gado á las Islas empezó á suplicar se le relevase; nombróse por fín su 
sucesor, y le estaba esperando con una impaciencia que tocaba en ex- 
travagancia. No creo que haya jamás habido un hombre que desease 
tanto ser Gobernador como deseaba Lardizábal dejar de serlo». 



CAPITULO II. 



Gobierno de Oráa.— Su actividad. — Regencia de Espartero. — Créase 
un Gobierno- Intendencia de Visayas.^Se encarga Matta de la In- 
tendencia y Saperintendencia. — Junta de Ultramar.— Cofradía de 
San José, fundada por el donado indio Apolinario de la Cruz.— 
Reúne multitud de adeptos. — Juntas clandestinas en Lucban. — Per- 
seguidos por el párroco, se trasladan á Majayjay. — Pretende Apoli- 
nario legalizar su cofradía. — Las autoridades eclesiásticas le niegan 
la autorización. — Aconsejado por un clérigo, por varios abogados y 
por un rico mestizo del país, apela á la Audiencia.— Manda Oráa 
que se le presente, y se oculta. — Ordena la prisión del clérigo y de 
Apolinario y sus secuaces. — £s sorprendida su correspondencia en 
Majayjay. — Marcha á Manila el gobernador de Tayabas, y deja e) 
mando al pedáneo indio.— >Sitúanse Apolinario y sobre 3.000 cofra- 
des de ambos sexos cerca de Tayabas, y entablan negociaciones con 
el pedáneo para ocupar la cabecera. — Estórbalo el párroco y la lle- 
gada del Gobernador. — Les intima se disuelvan, y lo rehusan. — 
Reúne precipitadamente algunas fuerzas, y marcha al encuentro de 
los sediciosos. — Resisten éstos, le abandonan sus acompaftantes y 
es muerto el Gobernador. — Retiranse á Manila los párrocos de Taya- 
bas y Lucban, y queda la provincia á merced de los indios. — Pre- 
tenden los sediciosos entrar en Tayabas, y lo dilatan por acuerdo de 
los principales. — Acampan en Alitao.— Harem de Apolinario. — 
Manda Oráa una columna de tropas para batirlos,— Reúnerkse las 
fuerzas leales de La Laguna y Tayabas, y marchan contra los rebel- 
des. — Desprecian éstos el indulto con que les brindan. — Son batidos, 
muertos muchos, y caen prisioneras centenares de mujeres. — Suma- 
ria contra Apolinario. — Es fusilado.— Carácter político de esta sedi- 
ción. — Prisiones con tal motivo. — Residencias en Ultramar.— £na- 

TOMO III 4 



34 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

jenación forzosa.^-Reglamento para la bahía de Manila. — Minas de 
carbón. — Libertad en la construcción de buques. — Reforma de ce- 
pos. — Periódico Sentanario filipino, — Subdelegación de medicina. — 
Cazadores de Luzón. — Sublevación de un regimiento compuesto de 
hijos de Tayabas.'— Es sofocada y mueren fusilados sus promovedo- 
res. — Prisiones de sospechosos. — Son absueltos. — Únese al Gobierno 
de nuevo la Superintendencia. — Disposiciones administrativas. — 
Marcha de Oráa á Espafia. — Mando de Alcalá. — Impulsa el des¿irro- 
llo natural del país.— Cuadro de reemplazos. — Cesa Espartero en la 
Regencia. — Gobierno provisional. — Decretan las Cortes la mayorfa 
de Isabel II. — Ordena su jura y proclamación. — Dispone elegir sitio 
en Basilan para un fuerte, y ocupa defínitivamente la isla. — Sus opi- 
niones sobre Joló. — El régulo de Sibuguey cede el territorio de Bia- 
sungán. — Apostadero y Comandancia de fuerzas sutiles de Visa^yas 
en Cebú. — Sepárase la Comandancia del apostadero del Gobierno 
general. — Es nombrado Comandante general Ruiz de Apodaca. — 
Bando sobre champanes chinos. — ídem sobre estanco del aniión — 
Sociedad de Danzas. — Real orden respecto á extranjeros. — Compa- 
ñías de Zamboanga. — Bando sobre armas. — Reforma de las oficinas 
de Hacienda. — Sepárase de nuevo la Superintendencia del Gobierno. 
^Nuevos bandos de buen gobierno. — Excelentes condiciones de 
Alcalá. 

En Febrero de 1841 tomó posesión del Gobierno de 
Filipinas el Teniente general D. Marcelino de Oráa 
Lecumberri, natural de Navarra. 

«Su actividad y afición á los negocios contrastaban 
singularmente con el carácter tan distinto de su antece- 
sor. El despacho, la mesa, el paseo, la tertulia, el bai- 
le, todo era para él oficina, y en todas partes se ocupa- 
ba en hablar ó preguntar sobre materias concernientes 
al Gobierno que desempeñaba». — (Mas.) 

Las Cortes españolas, reunidas en el Palacio del Se- 
nado, por acuerdo de 8 de Mayo de 1841, decidieron 
que la Regencia del Reino fuese unitaria, nombrando 
Regente á D. Baldomcro Espartero, Duque de la Vic- 
toria. 



HISTORIA D£ FIUPINAS 35 

Por Real orden de 27 de igual mes y año fué creado 
un Gobierno-Intendencia de Visayas, al que se asigna- 
ban las provincias de dichas Islas, y las de Misamis, 
Caraga y Zamboanga en Mindanao, y Calamíanes, es* 
tableciéndose la capitalidad en Cebú. 

Para el desarrollo y ejecución del soberano mandato 
redactó Oráa las instrucciones correspondientes, que 
constan de 68 artículos: por el art. 5.^, con objeto de 
tener exacto conocimiento material del territorio del 
nuevo Gobierno y para plantear las reformas adminis- 
trativas y económicas que conviniese, se ordena la for- 
mación de • Cartas topográficas de cada provincia, en 
que se señalen y distingan sus respectivos términos, y 
se marquen sus pueblos, montañas, bosques, ríos y la- 
gunas; la calidad de sus costas y exacta situación de sus 
puertos, radas, cabos y ensenadas, valiéndose para ello 
de las personas facultativas é inteligentes que haya en 
el distrito, con presencia de los trabajos ya hechos, 
mientras se le destina el competente número de inge- 
nierost, etc. Por el art. 12 se recuerda lo repetidamen- 
te recomendado por las leyes vigentes respecto á que 
se enseñe el idioma castellano á los indios, debiendo el 
Gobernador velar por que los jefes de las provincias 
cumplan en esta parte las Ordenanzas de buen gobier- 
no, con orden de separar al maestro que no enseñe el 
castellano á sus discípulos; presenciar una vez al año 
en cada pueblo el examen de ¡os niños, y ver si el pá- 
rroco y el gobernadorcillo cumplen con el deber de pro<> 
curar que los padres ó tutores obliguen á sus hijos y pu- 
pilos á concurrir á la escuela. Por el art. i3 se previene 
el buen trato á los indios, atendiendo al fomento de la 
agricultura y cría de ganados útiles, y á la libertad que 
les corresponde «de vender sus frutos y manufacturas 



L 



36 JOSá MONTERO Y VIDAL 

y comprar los que necesiten^ cuándo, cómo y á guien 
les conveogat . Por el art. 3i se manda al Gobernador 
de Visayas que procure por todos los medios la cons- 
trucción de caminos, y que remueva los obstáculos que 
impidan la navegación de los rios y esteros* Por el 33 
se le encarga constante vigilancia para el exterminio dé- 
los malhechores y persecución de los vagos y mal en* 
tretenidos. Por el 41 se le prescribe que no sufran me- 
noscabo los derechos del Real patronato en el tenito* 
rio de su mando. Por el 44 se le prohibe que se cumpla 
ninguna bula, breve ni rescripto pontiñcio que carezca, 
del previo requisito del execuator regio; y por el 46 se 
le encomienda que vele por que los párrocos y doctrine- 
ros desempeñen las obligaciones de su ministerio con 
arreglo á sus sagrados deberes (i). 

En 2 de Junio de 1841 se posesionó D. Juan Ma- 
nuel de la Matta de la Intendencia general de Ejercita 
y Real Hacienda, con la Superintendencia. 

Por decreto de la Regencia del Reino de 3 de Julio 
siguiente, precedido de exposición del Ministro de Ma- 
rina, Comercio y Gobernación de Ultramar, D. Andrés 
García Camba, se estableció en Madrid una Junta de 
Ultramar encargada de revisar las leyes de Indias, «á 
fin de designar las que debían quedar vigentes; las que 
hubieren de omitirse por haber caído en desuso, por 
haber sido derogadas ó por no conducentes ya, y las 
que debían sustituir á éstas, con el objeto de cumplir 
el art. 2.^ de los adicionales á la Constitución de 1837». 



(]) Instntedofus "^dxz el Gobierno-Intendencia de Visayas. En la 
parte de gobierno, administración de justicia, vicepatronato Real y se- 
cretaria, extendidas con presencia de la Real orden de 27 de Mayo de 
1841. — Manila, imprenta de D. M. Sánchez, 1 843. 



HISTORIA D& FILIPINAS 37 

Entre los individuos de esta Junta figuraba D. Fran- 
cisco Entrambasaguas, Ministro que habia sido de la 
Audiencia de Manila. 

El hecho culminante del gobierno de Oráa fué la 
grave sedición ocurrida en la provincia de Tayabas. 

Un donado del Hospital de San Juan de Dios de 
^aniia^ indio, llamado Apolinarío de la Cruz, natural 
de Luchan (Tayabas), ideó fundar una Cofradía de San 
José, con la única mira, en un principio, de vivir á ex- 
pensas de los crédulos que le secundaran; y en efecto, 
como los indios son tan aficionados á este género de so- 
ciedades, y más si se las reviste de cierto carácter mis- 
terioso y de religión, en breve contó Apolinarío gran 
número de prosélitos en las provincias de La Laguna, 
Batangas y Tayabas. 

Á mediados de 1840 comenzaron á tener conciliábu- 
los y juntas en el pueblo de Luchan numerosas perso- 
nas de ambos sexos, en cuyas reuniones se leían cartas 
de Apolinarío referentes á la Cofradía por él instituida: 
cada asociado contribuía con la cuota mensual de un real 
fuerte, y después de tener gran comilona y jolgorío se 
retiraban los cofirades á sus respectivos pueblos. Súpolo 
«1 Vicario foráneo y cura párroco de Tayabas, capital de 
la provincia de este nombre, y le llamó la atención so- 
bre ello al párroco de Luchan. Cuenta éste (O que su- 
puso desde luego que procedía de semejantes reuniones 
una misa cantada en obsequio de San José que men- 
sualmente le pagaban personas incógnitas, y que decidió 



(1 ) Raiaciám expreswa di Us prmeipmUs accnUcimUntos di la /¿A»- 
iada CofrñdU dtl siñar San Josi. Formada por el M. R. P. Fr. Manuel 
Sancho, cora del pueblo de Luchan.^ (Véate La PaUtieade EipoMatn 
JnU^maM^ números 21 y siguientes.) 



38 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

negarse en lo sucesivo á aceptarla y concluir con la Her- 
mandad. Asi lo hizo al presentársele el 18 de Octubre 
un indio con el importe de la misa, y por su mandato 
fué el gobernadorcillo con algunos principales á sorpren- 
der la reunión de los cofrades al día siguiente, prendien- 
do á 243 personas de las 5oo 6 600 que ordinariamente 
solían asistir á dichas Juntas, dando parte el pedáneo de 
todo ello al gobernador de la provincia, é indicándole 
que dejaba de formar sumaria en razón á que el asunto 
correspondía al fuero eclesiástico. El gobernador le or- 
denó el mismo día la libertad de los detenidos, supuesto 
que esa incumbencia no era suya y sí del Juzgado ecle- 
siástico, y con esta determinación se crecieron grande- 
mente los cofrades. El párroco, en vista de ello, oñció al 
gobernador llamando su atención acerca de la gravedad 
que el asunto revestía, y lo conveniente que era coad- 
jruvase con su autoridad á reprimir el mal en sus co- 
mienzos, y, aunque no le contestó, dio orden al gober- 
nadorcillo de Luchan para que cooperase á este fin con 
toda su fuerza, auxiliando á aquél en cuanto necesitara. 

Los asociados se abstuvieron por entonces de verifi- 
car sus clandestinas reuniones en Luchan, trasladándo- 
las al pueblo de Majayjay, de la inmediata provincia de 
La Laguna, en cuyo punto llevaba la dirección de las 
juntas un titulado secretario de Apolinarío, quien re- 
cibía de éste cartas que leía en las juntas, recaudando 
los donativos de los asociados. 

Apolinarío, mientras tanto, aconsejado por el clérigo 
indio D. Ciríaco de los Santos, que hacía oficios de te- 
sorero de la Cofradía y le auxiliaba en su organización, 
solicitó la competente licencia de las autoridades ecle- 
siásticas para legalizar la existencia de aquélla; y ha- 
' biéndosela negado, apeló á la Audienda, interviniendo 



HISTORIA DB FILIPINAS 39 

directamente en el curso de este negocio el comercian- 
te de la capital, también nacido en el país, D. Domin- 
go de Rojas, de quien era capellán el D. Ciríaco, y va- 
rios abogados asimismo indígenas. Enterado el General 
Oráa de los propósitos de Apolinario, y comprendiendo 
toda la gravedad de la trama urdida, lo mandó compa- 
recer á su presencia; mas sin duda temió que le prendie- 
ran y se ocultó, siendo reducido á prisión el clérigo Don 
Ciríaco de los Santos; ordenóse entonces la captura de 
Apolinario y de sus secuaces á los jefes de las provincias 
correspondientes, y en su consecuencia fué sorprendida 
el 19 de Septiembre de 1841 la junta de Majayjay con 
el auxilio é intervención del párroco del pueblo, Fr. An- 
tonio Román, si bien por haber tenido aviso previo de 
la proyectada captura fugáronse casi todos los asiduos 
concurrentes de Majayjay y pueblos limítrofes; mas ocu- 
pada la extensa correspondencia de Apolinario y su se- 
cretarío Octavio Ignacio de San Jorge y los más signi- 
ficados cofrades de La Laguna y Tayabas, redujese á 
prisión al titulado secretario y algunos más de los prin- 
cipales cabecillas^ circulando el jefe de la provincia de 
La Laguna oficios al Alcalde mayor de Tondo (Mani- 
la) para la captura de Apolinario, indicándole el domi- 
cilio en que se ocultaba, según se desprendía de una de 
sus cartas cogidas en Majayjay, y al gobernador de Ta- 
yabas para la captura y remisión á su juzgado de de- 
terminados sujetos. 

En estas difíciles circunstancias ocurriósele al gober- 
nador de Tayabas trasladarse á Manila, y obtenido el 
necesario permiso, salió para la capital de las Islas el 
28 de Septiembre, dejando encargado del mando de la 
provincia al gobernadorcillo de la Cabecera, indio indi- 
ferente ó afecto, si no cómplice, de los fanáticos cofra- 



1 



40 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

des de San José, á cuya Sociedad pertenecía su mujer, y 
merced á esta inexplicable duplicada torpeza del gober- 
nador de Tayabas de abandonar la provincia en tan crí- 
ticos momentos y de fíar el gobierno de ella á un indio, 
pudieron los cabecillas de la Cofradía eludir las órdenes 
de su captura, congregándose armados en el pueblo de 
Bay, de La Laguna, donde, reunidos con los de esta 
provincia, recibieron al ex-donado Apolinario, que se 
había fugado de Manila en una banca, y todos juntos, 
pasando por los pueblos de San Pablo (entonces de Ba- 
tangas y hoy de La Laguna), Tiaon y Sariaya, ambos 
de Tayabas, estableciéronse en el sitio de Igsaban, pun- 
to ventajosamente situado entre la capital de Tayabas 
y el pueblo de Sariaya, y propagándose la noticia con 
celeridad pasmosa, en breve se vio rodeado de multi- 
tud grandísima de personas de todas clases, sexos y 
edades. 

Aprovechando la feliz coincidencia de ejercer el man- 
do de Tayabas, como hemos, dicho, un indio cuya mu- 
jer pertenecía á la Asociación, entablaron negociaciones 
con él para ocupar la Cabecera, y el indigno munícipe, 
correspondiendo necia ó traidoramente á la insigne hon- 
ra y á la indebida confianza que en él depositara su 
jefe, intentó complacer al ex-donado y secundar sus pla- 
nes; pero les faltó valor, tanto á él como á los princi- 
pales con quienes trató del asunto, y no atreviéndose á 
obrar por sí, temerosos seguramente de las consecuen- 
cias, vieron de conseguir su propósito de un modo in- 
directo, y acudieron al Vicario y párroco de Tayabas, 
Fr. Antonio Mateo, diciéndole que los cofrades de San 
José querían celebrar un novenario en la iglesia á su 
cargo; mas el párroco no sólo se negó á ello, sino que 
exhortó á los reunidos en Igsaban por medio de comisa- 



HISTORIA DE FILIPINAS 4I 

ríos á que se disolvieran y abandonaran á aquel embau- 
cador. 

En esto, el 22 de Octubre regresó á Tayabas su go- 
bernador D. Joaquín Ortega; celebró en el acto una jun- 
ta, á la que, según parece, únicamente convocó á los 
municipes indígenas, cosa incomprensible habiendo en 
esta capital vanos peninsulares, y de acuerdo con aqué- 
llos dirigió una intimación á los sediciosos para que se 
disolvieran inmediatamente; pero fué rechazada con 
menosprecio esta advertencia, y entonces, reuniendo á 
toda prisa las fuerzas que pudo, compuestas en total de 
unos 3oo hombres de la llamada tropa de dotación, 
cuadrilleros é individuos del resguardo, algunos cabe- 
zas de barangay, los padres franciscanos curas de Luc- 
han y Tayabas, y el administrador de rentas D. Salva- 
dor de Roda, marchó el 23 al encuentro de los rebel- 
des, cuyo número no bajaba de 3 á 4.000 personas. 

Al avistar á los secuaces de Apolinarío, á eso de las 
tres de la tarde, el gobernador, poseído de imprudente 
arrojo, se adelantó contra ellos, haciendo disparar tres 
pedreros que llevaba. Los sediciosos contestaron con sus 
fusiles y con una nube de flechas diestramente arroja- 
das por los salvajes aetas, que habían atraído á su cam- 
po los revoltosos, introduciendo esa inesperada resisten- 
cia el más espantoso desorden en la heterogénea hues- 
te de Ortega, que huyó despavorida, arrastrando en su 
fuga al Vicario foráneo y su hermano de hábito y al 
administrador de rentas. 

. Envalentonados los cofrades del ex-donado ante la 
deserción de sus contrarios, y dóciles á la voz de su ca- 
becilla en jefe, apodado Purgatorio^ acometieron con 
mayor empuje hasta lograr apoderarse de los pedreros; 
y encontrando solo y desmontado al desgraciado gober- 



42 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

nador Ortega, que no quiso seguir á los suyos en su co- 
barde huida, diéronle muerte con multitud de heri- 
das (O, «llegando aún el encono i su barbarie hasta el 
punto que despojando el cadáver de sus armas é insig- 
nias, dejáronlo custodiado por numerosas bandas de 
aetas, al parecer con la misión de impedir fuera retira- 
do y recibiera sepultura eclesiástica: asi finaron triste- 
mente las esperanzas de una madre que en este joven 
de 26 años estaban cifradas, y asi terminó sus dias un 
oficial vizarro á quien respetaron mayores riesgos, ase- 
sinando con el Jefe de la provincia el poco prestigio 
que al Govierno de S. M. restara, y en virtud del que 
pudieron sostenerse sus delegados (2)». Obtenido tan 
inesperado triunfo, entablaron nuevas negociaciones los 
sublevados con los principales para ocupar la Cabecera 
de Tayabas; mas por etiquetas entre algunos de éstos 
que no lo estimaban oportuno, sin que entre los que se 
oponían figurase el gobernadorcillo, jefe accidental dias 
antes de la provincia, retiráronse al sitio de Alitao para 
celebrar un novenario, á cuyo término se prometían te- 
ner allanadas las dificultades del momento y hacer su 
entrada triunfal en Tayabas, visto lo cual marcharon 
á Manila el cura de Luchan y el Vicario párroco de 
aquella Cabecera, con ánimo de dar cuenta al Gobierno 
y á sus superiores del mal sesgo que presentaban los 

(i) Según posterior decía 1 ación de Apolinario. los asesinos del 
gobernador Ortega fueron Apolonio (a) Purgatorio y los indígenas de 
la Cabecera de Tayabas, Rafael de los Santos y Eleuterío de San Juan, 
habiéndose ejecutado la muerte por orden del citado Purgatorio, 

(2) Relación citada del P. Sancho. 

£1 propósito que indica e 1 autor respecto del cadáver de Ortega, no 
pudieron realizarlo, poique de noche fuéles robado por algunos piado- 
sos indios y sepultado en Tayabas. 



HISTORIA DE FILIPINAS 43 

asuntos en la localidad, quedando la provincia á mer- 
ced de los indios, en vez de seguir en ella dichos reli- 
giosos para alentar con su presencia y enardecer con 
sus exhortaciones á los leales. 

Situado Alitao en una llanura próxima á la Cabecera 
de Taya has; resguardados sus flancos por los rios lyam 
é Ipilam, y fortificado el frente por el monte San Cris- 
tóbal; abundante en ag^as, é inmediatos los medios na- 
turales para atender en cierto modo á su defensa, for- 
tificaron este campamento con una empalizada y los 
tres pedreros cogidos el 23 á Ortega, construyendo en 
el centro un camarín de caña y ñipa, adornado en su 
interior por colgaduras vistosas, estampas y cuadros de 
imágenes, en cuya especie de templo iniciaban á los afi- 
liados en la Cofradía por medio de misteriosos rezos, 
presididos por el ex-donado. Á la derecha del camarín 
levantaron una casita de iguales materiales para mo- 
rada de Apolinario, «en la que retiradamente vivia cus- 
tudiado de algunos hombres de su confianza, con toda 
la comodidad y regalo imaginable, acompañado sólo de 
mujeres jóvenes, solteras y no mal parecidas que se re- 
levaban por turno, y atendían con esmero sus necesi- 
dades y placeres de los afiliados, cuyos alojamientos ó 
alb ergues se extendían á derecha de ambos flancos del 
cam pamento: sólo era visitado á ciertas horas, y presi- 
dido de una ridicula majestad, oponiéndose embarazos 
y exigiendo su previa licencia aun á las visitas que al- 
guna vez le hicieran los cabecillas de la gente armada, 
no con otro fin que el de conferenciar sobre su causa y 
elementos que para la defensa contaran (O». 

£1 gobemadorcillo de LucbaUi D. Miguel de San 

(i) RdacUn citada. 



44 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Buenaventura, cumpliendo con su deber, dio parte de 
las ocurrencias relatadas por propio extraordinario al 
Alcalde mayor de La Laguna, D. Francisco Gutiérrez 
de los Ríos, para que lo hiciese llegar á la Superiori- 
dad; y recibido el parte á las ocho de la noche del 24, lo 
mandó á su vez por extraordinario urgente al Goberna- 
dor de las Islas, disponiendo desde luego la salida de 25 
cuadrilleros y seis soldados de dotación á las órdenes de 
su capitán, D. Clemente González, con orden de que 
desde Luchan pasaran sin pérdida de momento á Ta- 
yabas; verificándolo asi, puesto que el 25 de madruga- 
da entraron en Luchan y el 26 en Tayahas, no obstan- 
te el mal estado de los caminos por ser la estación de las 
lluvias y hallarse casi intransitables, aumentando esta 
fuerza con otros 3o cuadrilleros que el día 25 hizo sa- 
lir el citado alcalde de La Laguna para unirse al ca- 
pitán González, cuyas pequeñas columnas vieron pasar 
los rebeldes desde su campo de Alitao sin cuidarse de 
atacarlas, quizá por considerar despreciables tan esca- 
sas fuerzas en comparación de sus numerosos y engreí- 
dos grupos, no obstante lo cual bastó en la Cabecera 
de Tayabas la presencia de esta tropa para que los no 
afiliados al bando de Apolinario, y los pocos principa- 
les que se habían opuesto á su inmediata entrada en 
aquélla, se agruparan al lado del expresado capitán 
González. 

Tan luego supo Oráa este triste suceso, nombró jefe 
de la provincia de Tayabas al comandante del resguar- 
do D. Isidro Vital, que gozaba de prestigio en la pro- 
vincia, de la que se encargó el 29, y además mandó 
contra Apolinario y su gente una columna con 400 sol- 
dados, entre ellos 60 de caballería, al mando del te- 
niente coronel del arma D. Joaquín Huet, cuya fuerza 



HISTORIA DB FILIPINAS 45 

fué engrosada en Tayabas por un número igual de cua- 
drilleros é individuos del resguardo, entrando en Luc- 
han en la noche del 29. También hizo embarcar 3o ar- 
tilleros para que fuesen por mar á reunirse con la co- 
lumna en Alitao. 

Las lluvias torrenciales de aquellos días dificultaban 
el movimiento de las tropas, y cumpliendo Huet con 
las instrucciones recibidas del Gobernador de las Islas, 
publicó con fecha 3o un edicto, que fué vertido al dia- 
lecto tagalo, concediendo perdón, en nombre de aquél, 
á todos los que, suponiéndoles engañados, se sometie- 
ran en el acto, excepción hecha de algunos cabecillas 
y del ex-donado; pero éste, á cuyo campo llegaron co- 
pias del edicto, lo leyó á los suyos en son de mofa, 
quemándolo despreciativamente y desafiando á los es- 
pañoles á que fueran á someterlos (1). 

Lo mismo hizo con los ejemplares impresos de una 
pastoral del Arzobispo encaminada á hacerles desistir 
de su nefando error. 

Puesto de acuerdo Huet con Vital para que prepara* 
ra su gente, en unión del Alcalde mayor de La Lagu- 
na, que había llegado á Luchan seguido de cuadrille- 
ros y gente de mar, salieron en la mañana del 3i para 
Tayabas, y una vez acordado el plan de ataque entre los 
jefes mencionados, fuéronse en la madrugada del i.^de 
Noviembre en busca de los rebeldes, y llegados á vista 
de su campo á las dos horas de marcha, enarbolaron 
aquellos ilusos una bandera encarnada^ adelantándose á 

(1) ApoKnarío habfa pronosticado á sa gente que tan luego se 
presentaran las tropas en contra de ellos, se abriría la tierra y se tra- 
garía á los que tratasen de orénderles, y de abf la unanimidad y arro- 
gancia de sus secuaces en rechazar el indulto que les ofrecía el Gober- 
nador de las Islas. 



46 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

agredirlos, con más imprudentes ilusiones que conoci- 
mientos del arte de la guerra, logrando en los primeros 
momentos, y merced al acertado disparo de los pedre- 
ros, poner en confusión á una de las tres compañias 
desplegadas en guerrilla; mas su valeroso capitán, D. Ig- 
nacio Bueno, se impuso á los que amenazaban desertar, 
y entusiasmándolos con su ejemplo, recuperaron la po- 
sición que momentáneamente abandonaran. 

Generalizóse el combate con ardor extraordinario de 
ambas partes, siendo de admirar el tesón de los rebel- 
des, á pesar de las muchas bajas que sufrian, y la impa- 
videz de los aetas, que en su incesante disparar de fle- 
chas estorbaban el avance de los leales; y visto esto, 
hizo Huet desplegar en batalla los 60 caballos, mientras 
Bueno con su gente logró tomar el pedrero del centro, 
penetrando las tropas en el campamento, siendo arro- 
llados los secuaces de Apolinario y batidos en distin- 
tos sitios, tomada su bandera, desmontados los otros 
dos pedreros, y puestos en desorden, y al cabo en preci- 
pitada fuga. Únicamente los guardianes del ex-donado 
prolongaron aún por breve tiempo la lucha hasta perder 
la vida, dando tiempo á su jefe para escapar y ponerse 
en salvo.. Muertps, prisioneros ó huidos los tenaces ilu- 
sos que seguían al falaz embaucador, dio fín con el día 
el jefe de las fuerzas leales á la acción, acampando aque- 
lla noche en el centro del lugar tomado á los rebeldes. 

Murieron en la acción 240 indios, entre éstos alguna 
mujer y algún niño que entre ellos estaban, cosa que 
fué después objeto de criticas contra Oráa y sus delega- 
dos (0. Después, en la batida que se dio por los bosques 

( 1 ) Razonando sobre este hecho, dice el P. Sancho: 
«Concluyamos que los que murieron, por su propia culpa murieron. 



-^ 



HISTORIA DB FILIPINAS 47 

donde se refugiaron, fueron muertos unos 260 más» y 
quedaron prisioneras 3oo mujeres (O. 

En la mañana del 2 practicóse un detenido recono- 
cimiento en todos aquellos lugares, recogiendo las ar- 
mas y las abundantes provisiones abandonadas; y des- 
pués de incendiar el camarín y las casas antes dichas, 
regresó Huet con sus fuerzas á Tayabas, habiéndole 
precedido las mujeres y los prisioneros, cuya vida gene- 
rosamente perdonaran después del triunfo. 

Apolinario, que lejos de ponerse al frente de los su- 

y si alguna mujer, algún nifio pereció, sería casual y muy contado, de - 
biéndolo á lo critico y apurado de tales momentos, mas nunca, cual se 
lia maliciosamente propalado, á la crueldad de los vencedores; y ten- 
gamos en cuenta que su fanatismo y su obcecación fueron tan grandes, 
que, haciéndoles capaces de todo, no les permitía empero retroceder un 
punto de su propósito. Asi puedo citar una mujer de esta feligresía 
(Luchan) que, encerrada en el campamento con dos hijos de menor 
edad, fué buscada por su propio marido, exhortándole en la noche del 
31a que, abandonando al ex-donado, le acompañase al pueblo; mas nada 
menos que eso consintió, y el desgraciado padre tuvo que darse por sa- 
tisfecho con sacar sólo del poder de los ilusos los niftos, que en otro 
caso quizas con la madre hubieran perecido. 

»Y aunque sabido era en aquellos momentos que las mujeres, en ra- 
zón de su educación y de su sexo, habían sido las más fanáticas y per- 
judiciales; aunque sabido era que su seducción y sus halagos habían 
afiliado no pocos hombres, y que, unidas á éstos, proferían expresiones 
las más subversivas y amenazas las más terribles contra los españoles, 
de cuya crucificación y marlirío estaban en su caso encargadas, cuan- 
do aquéllos penetraron en el campo, y arrodilladas y sumisas impetra* 
ron perdón, ¿no les fué generosamente concedido? Centenares de ellas 
viven hoy en sus pueblos acreditando esta bondad, sin tan siquiera ha- 
ber sido molestadas ni vigiladas por su anterior escandalosa conducta». 
--^(Rtlaciún citada.) 

(1) D. ¥'elipe Govantes, en su Compendw de la Historia de Ftlipi- 
'MXt pág. 379, dice que pagaron con la vida su ceguedad más de mil 
personas entre hombres, mujeres y niños. 



48 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL ^ 

yos para dirigirles ó alentarles, ya que no para desha- 
cer milagrosamente las huestes enemigas, como les te- 
nia predicho, había permanecido en su casa esperando 
el resultado del combate, muy confiado en obtener el 
triunfo por el valor ciego de la multitud extraordinaria 
que le seguia, estuvo á punto de morir á manos de sus 
propios cabecillas, algunos de los que, aterrados por el 
excesivo número de victimas que á su alrededor veían, 
acudieron al embaucador exigiéndole que realizara el 
prometido milagro; y al enterarse Purgatorio, que era 
el más arrojado de todos, de sus evasivas, acudió á la 
casa de Apolinario para darle muerte si en el acto no 
cumplía su engañosa promesa, librándose de su furor 
porque, dueños ya en absoluto los leales del campo, 
había escapado Apolinario, viéndose Purgatorio tam- 
bién en la imperiosa necesidad de huir precipitadamen- 
te para librar su propia vida. 

Escondido Apolinario la noche del i.^ de Noviembre 
en las orillas del río lyam, contemplando cómo de su 
gran poder del día anterior no le quedaba más proba- 
bilidad de salvación que la caridad de algún alma pia- 
dosa, encaminóse en la madrugada del día 2 á Sariaya, 
donde contaba numerosos adeptos. Fatigado y ham- 
briento llegó al barrio de Ibanga, acogiéndose á una 
casa situada en la sementera, cuya dueña se dispuso á 
confeccionarle la comida; mas su esposo, irritado por 
considerarle causante de las desgracias que sobre sus 
fanatizados partidarios había atraído, salió en busca de 
varios compañeros, y, juntos, corrieron á arrojarse so- 
bre el taimado embaucador, y lo amarraron (O, dando 



(t) Llamábanse los aprehensores Pedro de la Concepción, Francis- 
co de San Agustin, Leonardo de San Juan, Atanasio Bautista Reinoso, 



HISTORIA DB FILIPINAS 49 

parte del hecho á la justicia local, que en el acto hizo 
conducir el preso al pueblo, y di6 aviso de esta captura 
importante al Sr. Huet, que envió la fuerza necesaria 
para trasladarlo á Tayabas, como asi se efectuó en la 
mañana del 3, comenzando á seguida la sumaria co- 
rrespondiente (O. 

Ventura de la Cruz, Matías Bonifacio y Juan de la Cruz, antiguos co- 
frades suyos los más de ellos. 

(i) M. Edmond Plauchut, en un articulo titulado l*Archipel des 
Ftdlippints. — Recit de maurs et di voy age, inserto en la Revui de Deux 
Mendes^ correspondiente al 5 de Mayo de 1877, hace una reseña suma- 
mente divertida de este suceso. Cuenta el veridico narradcr que Apoli- 
nario fué á Manila con el deseo de entrar en una Orden monástica; 
pero que estando prohibido esto á los indios, tuvo que limitar su am- 
bidón á hacerse admitir en la cofradía de San Juan de Dios, ccmpuesta 
enteramente de hijos del país. Pasado algún tiempo con los compafieros 
de su Orden, regresó á Tayabas con el fin de establecer un culto especial 
en honor de San José y la Virgen. «Por sus lecturas, sus estudios y su 
asiduidad á los sermones en la época en que estaba en Manila, había 
llegado á ser un gran predicador, y la muchedumbre, ávida de su elo- 
cuencia, acudía á todos los lugares en que anunciaba la celebración de 
una novena en favor de su santo favorito. Los frailes franciscanos sin- 
tiéronse celosos del ascendiente que el nuevo apóstol ejercía sobre sus 
oyentes; y habiendo sabido que Apolinario solicitaba en Manila autori- 
zación para formar una cofradía, acudieron al Arzobispo y al Gober- 
nador de las Islas para que se negaran á ello. No sólo negóse á esto el 
Gobernador de las Islas, sino que ordenó la prisión de los devotos que 
asistieran á las predicaciones de Apolinario. Entonces éste se retiró á 
una montaüa, en ella levantó una capilla, le siguió la multitud, y mi- 
llares de adeptos acudieron ávidos de oirle. Propuso á sus discípulos la 
elección de un Arzobispo y cinco Obispos; fué elegido para aquel car- 
go, y no contento, á poco se hizo proclamar Pontífice Supiemo por los 
cinco Obispos. La nueva de que un Papa indígena acababa de ser ele- 
gido se esparció por todo el Archipiélago: tanto por curiosidad como 
por añción, cada fiel quiso ir á visitar la sagrada montafia y al nuevo 
Soberano espiritual. Los frailes, escandalizados del sacrilegio, acusa- 
ron á Apolinario de sobrepujar á Lutero en herejía y suplicaron al 

TOMO 111 4 



50 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

De la declaración prestada por Apolinario consta que 
tenia á la sa26n veintisiete años de edad, de estado sol- 
tero, nacido en Luchan, y su religión católico apostó- 
lico romano. 

Que su objeto al constituir la Cofradía fué el de cele- 
brar el santo San José, aconsejándole entonces el cléri- 
go indio D. Ciriaco de los Santos; que, en vista del gran- 
dísimo incremento de la Sociedad, pidió autorización al 
Diocesano, el que remitió su petición al Obispo de Ca- 
marines, quien se la negó, y que entonces acudió en 
queja á la Audiencia, en unión del P. Ciriaco y por 
consejo de D. Domingo Rojas. Refiere las prácticas se- 
guidas para la iniciación de los asociados, rezos que ha- 
cían y votos de los cabecillas, conforme al número de 
personas que presentaban de cofrades; individuos é in* 
dividuas que corrían con este cometido en los diferen- 
tes pueblos, no bajando de cuatro á cinco mil personas 
las afiliadas á la Cofradía. Añade que, en vista de ha- 
ber desestimado su queja la Audiencia, le dijo el P. Ci- 
ríaco que D. Domingo Rojas le había manifestado que 
el Gobierno no tenía facultad para negar su solicitud. 

Capitán General que disolviera por la fuerza la turba de fanáticos. El 
Alcalde de Tayabas, Vital, recibió orden de desalojar del santuario los 
que en él se encontraran: eran muchos, se resistieron y Vüaífué muerto. 
£1 bri^^adier Huet recibió orden de trasladarse con la caballería á Taya- 
bas á destruir á los revoltosos; éstos se fortifícaion, pero su resistencia. 
fué corta: todo ser viviente encontrado sobre el terreno fué acuchillado. 
Apolinario, de rodillas, con un Cristo, cayó el primero. Los anctaDos» 
las mujeres y los niños, refugiados en la iglesia, fueron igualmente pa- 
sados á cuchillo. Se enterraron un millar de cadáveres», etc. 

Más adelante tendremos lugar de hacernos cargo de otros asuntos que 
en dicho artículo trata M. Plauchut, en que no se limita á mostrar su 
fecunda inventiva^ sino que falsea y desuaturaliza del modo másceosur 
rabie los sucesos de que se ocupa. 



HISTORIA DB FILIPINAS 5I 

y que se vieran con los abogados D. José Florentino» 
D. Felipe Vidal Marífosque y D. Toribio Pantoja (O, 
los que confirmaron en efecto el dicho de D. Domingo. 
Que Aniceto Flores, de Majayjay, acompañado de Eu* 
genia Gatdula y de Jacinta Cruz, de Malabon, pasaron 
á Camarines con una exposición para el Arzobispo, qne 
Íes entregó á la mano el P. Ciríaco, quien facilitó más 
^e i5o pesos para el viaje, redactando el escrito Marí- 
fosque, y que no tuvo resultado favorable. Que ios refe- 
ridos abogados, con quienes consultaba á menudo acer- 
-ca de lá Cofradía, insistieron en que el Gobierno no es- 
taba facultado para negar el permiso por él solicitado^ 
y á fin de que se cerciorase ser ésta la opinión de Don 
Domingo Rojas, lo llevó á su casa el P. Ciríaco un do- 
niingo, y, después de oírle la misa á solas los tres, dijo 
el P. Ciríaco á Rojas que el declarante era el fundador 
de la Cofradía de quien le tenían hablado los abogados 
Marífosque, Pan toja y Florentino, manifestando mucha 
satisfacción en conocerle. Le confirmó que el Gobierno 
cometía una injusticia en no conceder la autorización 
solicitada, por lo que, siendo justo y piadoso su inten- 
to y deseando proteger á la Cofradía y á su mayordomo 
D. Ciríaco, de acuerdo con los abogados dichos, consi- 
deraba necesario que continuara aumentando sus prosé- 
litos «para con esta. fuerza obligar al Gobierno á que 
concediera la autorización pedida, ó de no cortar cabC" 
zas, en cuyo caso él y sus amigos, cuidador. Que, en 
vista de este consejo, procuró el aumento de cofrades 
«n Tayabas, La Laguna y Batangas, porque, contando- 

(l) En la Gmia di forasUrot de Filipinas de 1839 y siguiente*, 
figuran inscritos estos sujetos en la matrícula de abogados, si bien d 
primer apellido de Florentino es Ramirez, y el nombre de Pantqja es 
Teodorico. 



52 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

se con las tres cabeceras^ había dicho D. Domingo que 
harían lo que quisieran. Que habiendo puesto tno há 
lugar» el Arzobispo á su solicitud y declarado el Go- 
bierno superior que castigaría á los que entrasen en 
ella, «el mayordomo D. Ciríaco le dijo que Rojas había 
manifestado que nada podía conseguirse por bien, y que 
era preciso aumentar la gente para poder hacer algot , 
lo que continuó ejecutando con el trabajo de ocultarse 
del Gobierno, que le perseguía. Que al ocurrir la ocu- 
pación de su correspondencia con Octavio Ignacio de 
San Jorge en Majayjay, recibió un aviso de éste di- 
ciéndole: «Es preciso que tú salgas, porque si no se 
pierde todo; -nosotros aquí cuidado»; y que con i5 pe- 
sos que le facilitó D. Ciríaco se fué en una banca de 
Pateros á Bay, citando las casas en que se alojó y quié^^ 
nes le $iguardaban, y que una vez en Igsaban, «aprove- 
chando la ausencia del gobernador, reunió con pronti- 
tud toda su gente y se puso en comunicación por me- 
dio de la capitana (la esposa del gobernadorcillo), con 
el gobernadorcillo D. Joaquín Marcelino de los Santos,^ 
gobernador accidental, que le ofreció dejarlo entrar en 
la Cabecera de Tayabas si los principales lo aprobaban 
en junta que iba á reunir al efecto; que verificada ésta 
supo que habían resuelto dejar pasar unos días, y que 
si con su gente se aprontaba pai;a todo caso, ellos le 
dejarían la entrada»; que estorbado este proyecto por 
la llegada del gobernador Ortega, ocurrida la acción 
del 23 y muerto éste, determinaron todos los cofrades 
trasladarse á Ipilang, hacer un novenario y ocupar des- 
pués la Cabecera de Tayabas, así como toda la provin- 
cia y las de La Laguna y Batangas, yendo luego á Ma- 
nila para exigir del Gobierno la libertad de los cofra- 
des presos, y que si no accedía á esto y á autorizar la 



HISTORIA DB FILIPINAS 53 

Cofradía, cortar cabezas, como le aconsejara D. Domin- 
go Rojas, quien con sus amigos les ayudaría; que las 
cuotas de los cofrades iban á parar á manos del D. Ci- 
ríaco; que de común acuerdo rechazaron la intimación 
en la que el gobernador Ortega, en nombre de S. M., les 
exhortaba á la obediencia, etc. 

Terminada la declaración de Apolinarío, dejó pasar 
tres horas el comandante Huet, y leída que le fué de 
nuevo á presencia de varios testigos y funcionarios, y 
habiéndose ratificado el reo en todo lo dicho, firmán- 
•dola con los testigos y fiscal, etc., fué fusilado en la 
mañana del 4 de Noviembre (i). 

• 

El no admitir en esta Cofradía españoles ni mestizos 

(1) El Intendente general de Ejército y Hacienda de Filipinas, Don 
Juan Manuel de la Matta, al dar cuenta de esta sublevación al Secreta- 
rio de Estado y del Despacho de H adenda de Indias, en oomunicacióo 
lecha en Manila á 16 de Noviembre de 184I, proponía la inmediata or^ 
ganización del Cuerpo del Resguardo militar, y que se restableciera en 
Manila la policía ó combión de vigilancia pública, como mis conve- 
nientes para prevenir análogos hechos; y respecto de los que tomaran 
parte en la acción decía: 

f Digno de todo elogio ha sido en estas circunstancias el comporta- 
miento de los Alcaldes mayores de La Laguna, D. José Ríos (se lla- 
maba D. Francisco Gutiérrez de los Ríos), que se halló en la acción 
<le Alitao, y de Batangas, D. Valeriano Santos, que con los cuadrille- 
ros de su provincia y gente del resguardo impidió que el fuego de la 
rebelión prendiese en ella; el del Administrador de estancadas de Ta- 
yabas. D. Salvador Roda, que reuniend o después del dcsgraoado en- 
-cuentro de Igsaban unos 30 individuos del resguardo, se hizo firme en 
la casa-administración decidido i defender á todo trance los intereses de 
30 cargo. 

)»Lo es igualmente el del joven pensionista de Hacienda D. Francis- 
co Oteiía, que voluntariamente acompaftó á la columna expedicionaria, 
y se portó con denuedo en la acción de Alitao, y el del gobernador 
interino de Tayabas, D. Isidro Vital. Los individuos del resguardo haa 
prestado también importantes servicios». 



54- JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

de sangley, y si sólo indios puros, demuestra evidente-' 
mente que el objeto de Apolinarío y de sus consejeros 
era político, aunque aparentaran que únicamente per- 
seguían un ñn religioso (i}; y en vista de las revelación 

(i) c¿Fué este movimiento el resultado de una conspiración?.... Pa- 
rece indudable que el primer objeto de los fundadores de la Cofradía fué- 
una socaliAa. Apolinarío era un mozo de unos veinte afios, enteramente 
obscuro y sin prestigio cuando principió su obra; y si algunos maqui- 
nadores hubieran forjado un plan de insurrección, jamás se hubieran va- 
lido de un sujeto tan insignificante. Sin embargo, no hay duda de que 
habia en la cosa por lo menos un instinto de rebelión. En la Cofradía 
no se admitían á mestizos sangleyes, que son, no obstante, más devotos 
y ricos que los filipinos. En el mismo pueblo de Lucban hay muchos- 
de esta clase y ninguno de ellos pertenecía á la Cofradía; antes bien, 
mientras los levantados se hallaban en Igsaban, tenían gran temor de 
que fuesen allá y los asesinasen y robasen. Es bien sabido que par» 
cualquiera sociedad de esta clase el mejor apoyo es el contar españo- 
les en sn seno, y á pesar de esto los cofrades de San José no los bus- 
caban ni querían. Y no se diga que consistía en que carecían de rela- 
jones ó valimiento entre ellos. Yo he vivido cinco meses en el con- 
cento de San Juan de Dios, á causa de las desgraciadas circunstancias 
en que llegué á Manila, y allí conocí á Apolinarío. Era éste un joven- 
delgado con fisonomía de mestizo, modesto, callado y sin la menor apa- 
riencia de talento ni travesura; varías veces habia entrado en mi cuar- 
to á traerme medicinas y me hallaba solo escribiendo ó leyendo. Yo le 
mandaba las dejase sobre la mesa y él se retiraba sin hablar palabra. 
£n aquel mismo tiempo se alojaban en el convento cuatro espafioles 
europeos: estábamos Intimamente unidos con los frailes del convento 
ynos vela cumplir muy exactamente con los deberes de la religión.. 
^Por qué, pues, no trató de hacemos entrar en la Cofradía, puesto que 
vivíamos juntos, mientras que hacía ocultamente tantos esfuerzos par» 
alistar en ella á centenares y miles de indígenas? Tal conducta no pue- 
de menos de parecer sospechosa al más candido, y á decir la verdad^ 
este hecho de que formó parte me ha inducido á hablar de la insurrec- 
ción de Tayabas, que de otro modo no hubiera nombrado por ser de- 
masiado reciente; y lo he verificado á fin de que las cosas en tiempos- 
futuros no se presenten ó interpreten erróneamente por quien esté mah 
«Blerado ó tengia interés en desfigurarlas». — (Mas.) 



HISTORIA DE FILIPINAS 55 

nes del ex*donado, en que con toda claridad se demues- 
tra la participación principalísima que en el negocio to- 
maron D. Domingo Rojas y los abogados susodichos, 
fueron presos en Manila en la noche del 5 de Noviem- 
bre, incoándose contra ellos la correspondiente causa 
para deducir su responsabilidad en el asunto (0. 

Los secuaces de Apolinario lo habían bautizado con 
el pomposo título de Rey de los tagalos (2). «¿Y cuál era 
vuestro objeto? preguntaban después los oficiales espa- 
ñoles á los hermanos indultados de la Cofradía. — Rezar. 
— ¿Y si hubierais triunfado, qué hubierais hecho? — 
Atar á todos los españoles y frailes á los árboles para 
que las mujeres los matasen á flechazos. — ¿Y después, 
qué hubierais hecho? — Ir los de las tres provincias (La- 
guna, Batangas y Tayabas) á las murallas de Manila, 
y enviar memorias al Capitán general. — ¿Qué quiere 
decir enviar memorias? — Que hubiéramos enviado á de- 
cir que allí estábamos y que viniesen los que se atre- 
viesen». — (Mas.) 

Aún tendremos ocasión de hacer notar, por sucesos 
análogos, los extravíos y absurdos inexplicables á que 



(i) Rojas, que era de bastante edad y estaba achacoso, murió en 
la cárcel. Govantes, en su Compendio antes citado, dice que nunca de- 
bió ocuparla, indicando que era inocente y que asi lo confírmó el fallo 
de los tribunales. No conocemos el proceso que se le formara: quizá no 
pudieran serle probadas las acusaciones de Apolinario; pero si éstas 
eran ciertas, su delito es evidente, aunque fuese absuelto por falta de 
pruebas. 

(2) Apolinario de la Cruz «hizo creer á sus adeptos que la Virgen 

María iba á bajar del cielo para tener de ¿1 un hijo que serfa Efti- 

ptrüéor de loe tagotosn, — (D. Vicente Barrantes, articulo titulado Diego 
SiUmg, publicado en La PoliHea de Espaüa en FUipinae^ afio I, núme- 
10 22 del 8 de Diciembre de 1891.) 



56 JOSÉ MONT£RO Y VIDAL 

conducen á los indios la ignorancia, el fanatismo y sus 
arraigadas supersticiones gentílicas. 

Por decreto de la Regencia del Reino de 20 de No- 
viembre de 1841 se dispuso la manera de efectuarse en 
lo sucesivo los juicios de residencia de los funcionaiios 
públicos de Ultramar. 

El art. 2.® de este decreto dice: cDe las residencias 
de los tres Gobernadores Presidentes de las islas de 
Cuba, Puerto Rico y Filipinas, únicamente se conocerá 
por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala de Indias, 
en los términos prevenidos en el art. 2.^ de la Real cé- 
dula de 24 de Agosto de 1799, y en estas residencias 
serán igualmente comprendidos los Asesores de aque- 
llos Gobernadores y los Secretarios de gobierno como 
tales por los abusos ó culpas que puedan haber cometi- 
do en el ejercicio de sus empleos». 

Art. 4.°: «Las residencias de los demás Gobernadores 
políticos y militares que no sean Presidentes, así como 
las de los Tenientes letrados, Alcaldes mayores y Corre- 
gidores letrados 6 no letrados que haya en dichas islas, 
corresponden á las respectivas Audiencias en el modo y 
forma prevenido en el art. 5.^ de la Real cédula citada». 

Por otro decreto de 1 5 de Diciembre del mismo año, 
precedido de exposición del ministro Camba, se dictan 
reglas para extender á las provincias de Ultramar las 
disposiciones vigentes en la Península sobre enajena- 
ción forzosa por causa de utilidad pública. 

En i5 de Julio de 1842 dictóse un Reglamento para 
el régimen y policía de la bahía y puerto de Manila y 
sus dependencias (O. 

(1) cEn 1842 exístian matriculadas en el comercio de Manila 39 
casas, sin contar las extranjeras. De éstas había siete ú ocho inglesas. 



HISTORIA DE FÍLIPmAS 57 

En 17 de Octubre siguiente mandó Oráa una circu- 
lar á los jefes de provincias recomendando el descubri- 
miento y la explotación de minas de carbón (0. 

Por bando de i3 de Diciembre hizo pública la orden 
del Regente del reino de 19 de Enero de dicho año, au- 
torizando la construcción de buques mercantes á todo 
él que lo tuviera por conveniente» y dejando á los na- 
vieros y dueños de buques en la libertad de elegir los 
operarios que quisieren para las construcciones, carenas 
y composiciones» con arreglo á lo dispuesto por Real 
orden de 5 de Diciembre de i83o. 

Con motivo de haber muerto en Binmaley (Panga- 
sinán) un cabeza de barangay en un cepo, en que ha- 
bía sido puesto por orden de su gobernadorcillo, dispu- 
so Oráa en i5 de Diciembre, cumpliendo un acuerdo 
de la Audiencia, que se destruyeran en todos los tribu- 
nales los cepos con anillo para la cabeza, poniendo en 
su lugar otros que sólo lo tuvieran para los pies, de- 
biendo ser cómodos y no usarlos sino en delitos graves, 
en caso de recelo por inseguridad de las cárceles. 

En 1842 salió á luz el Semanario filipino impreso á 
tres columnas, conteniendo noticias de Europa y Asia, 
sueltos locales, folletín y anuncios. Se ocupaba mucho 
de asuntos mercantiles. Fué su fundador D. Gregorio 



dos americanas, una francesa y otra danesa, residiendq además Cónsu- 
les de Francia, América, Dinamarca, Suecia y Bélgica». — (PP. Buccta 
y Bravo.) 

(i) Por consecuencia de este mandato se descubrió un criadero en 
Ja isla de Batán (Albay), que comenzó en seguida á explotarse. Los en- 
sayos practicados con este carbón fueron satisfactorios» Por falta de 
consumo cesó dicha explotación. ~(D. José Centeno.) 

Posteriormente se han hecho otros varios descubrimientos de minas 
de carbón, especialmente en Cebú y Aibay. 



58 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

de Borjas y Tarrius, Interventor de la Administración 
de Correos. Vivió dicho Semanario hasta 1845. 

Á propuesta de la Junta suprema de^Sanidad del 
Reino, y por consecuencia de Real orden de 12 de Oc- 
tubre de 1842, se estableció en Manila, á principios de 
1843, una Subdelegación de Medicina y Cirugía con el 
ñn de velar por la observancia de las disposiciones re* 
ferentes al ejercicio de aquella profesión. 

£1 antiguo regimiento llamado Caballería veterana 
dragones de Luzón, uno de cuyos cuatro escuadrones 
que lo componían era de lanceros españoles, fué modi- 
ficado por Real orden de 12 de Enero de 1843, cam- 
biando su denominación por la de Caballería cazadores 
de Luzón, asignándole cuatro escuadrones y una com- 
pañía de tiradores. Su fuerza en tiempo de paz se fijó 
en 632 hombres y 546 caballos, y en tiempo de guerra 
en 902 hombres y 761 caballos. 

La hecatombe de Tayabas, exagerada con aviesa in- 
tención, disgustó grandemente á los soldados naturales 
de aquella provincia, que componían el regimiento de 
infantería núm. 3, acuartelado en Malate; y para ven- 
gar las muertes de sus parientes resolvieron sublevarse, 
de acuerdo con la guarnición de la fuerza de Santiago, 
parte de la que se componía de paisanos suyos. Salié- 
ronse del cuartel en la noche del 20 de Enero de 1843; 
corriéronse por la plaza hasta la puerta de Santa Lu- 
cia; escalaron la fortaleza; asesinaron á los oficiales de 
guardia, y se hicieron fuertes en ella hasta la madruga- 
da del día siguiente. 

Oráa, que se hallaba en la quinta de Malacañang, ex- 
tramuros de la plaza, acudió en el acto que tuvo cono- 
cimiento del suceso, y al frente de las tropas leales lo- 
gró sofocar rápidamente la rebelión, y el sargento que 



HISTORIA DB FILIPINAS 59 

mandaba á los sublevados, llamado Samaniego, con 
algunos otros de los principales culpables» fueron fu- 
sDados al dia siguiente en el campo de Bagumba- 
yang (0. 

Consecuencia de este hecho, y por indicios de que 
hubiesen incitado á los soldados á realizarlo deter- 
minados individuos tildados de desafectos á España, 
fué el acordar su prisión, formándoseles un proceso. 
No resultó contra ellos cargo concreto, y recobraron 
su libertad, reintegrándoles en su buena fama una 
resolución del Tribunal Supremo de Guerra y Ma- 



(i) f Gobernaba las Islas el stfior General Oráa cuando parte de un 
b«|f llón se sublevó al mando de dos bermanos mestizos, que eran ofi- 
ciales del mismo; y apoderándose á media noche de la fortaleza de San- 
tiago, comenzaron á hacer disparos de cafión contra la plaza, en oca- 
sión que el Capitán General se hallaba en su posesión de Malacafiang. 
Enterado éste de lo que ocunia, entró en Manila, donde ya estaban tO' 
das las tropas sobre las armas. Seguidamente dispuso el ataque de la 
fortakta, que se tomó prontamente, gracias al arrojo de las autorida- 
des y á la valentía de los regimientos de infanteria indígena, haciendo 
prisioneros i los que no habían sido mueitos ó heridos. Se cuenta que 
un destacamento de artilleiía indígena que se hallaba en la fortaleza 
cQstodiando las piezas, trató él solo diferentes veces de desalojar de las 
murallas i los insurrectos, haciéndolo ¿ la bayoneta; y después de tener 
muchas bajas y quedar reducido á un corto número, se parapetaron 
los soldados en un puesto conveniente, desde el cual siguieron hacien-^ 
do fuego mientras tuvieron cartuchos, permaneciendo después ñeles, 
aun sin fXíww.'-^( Noticias históricñs^ geográficas, esíadisHcas^ adminis' 
iratioas y müitarts de las Islas Filipinas y de un via/e á las mismas por 
ei CaSo de Buena Esperantay y regreso á España por la Ckina^ la Jndia^ 
la Arabia^ Egipto^ Malta y Gibraltar^ por M. Cánovas: Madrid, 1859.) 

D. lf¿ximo Cánovas del Castillo, autor de este folleto, fué Ayudante 
4el Marqués de Novaliches durante su mando de Filipinas. El Sr. Cá- 
novas describe en él con mucha exactitud las vicisitudes de los anti- 
guos viajes por el Cabo de Buena Esperauca« 



6o JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

riña, al que recurrieron en queja los interesados (i). 

Por decreto de la Regencia de 26 de Septiembre de 
1842 se dispuso que la Superintendencia subdelegada 
volviera á unirse al Gobierno y Capitanía general de 
las Islas, y en 17 de Junio de 1843 cesó Matta en di- 
cho cargo, continuando con el de Intendente de Ejérci- 
to y Real Hacienda. 

Oráa hizo un Reglamento para el Resguardo, otro 
de Correos y dictó un bando sobre malhechores. 

Relevado del mando de las Islas, embarcó para Es- 
paña, dejando entre los peninsulares buena memoria por 
su celo por el servicio y su honradez. Las medidas que 
el mantenimiento del orden público le obligaron á adop- 
tar por consecuencia de los sucesos de Tayabas y dp la 



(1) tAfínisteric de la Gutrra, — Excmo. Sr.: He dado cuenta A la 
Reina (q. D. g.) de una exposición que promovieron D. José y Don 
Mariano Rojas, hijos de D. Domingo, ya difunto; D. Antonio de Aya* 
la, D. ífiigo González Azaola, Miguel Escamilla, Mamerto Luis, Leo - 
nardo Pérez, Diego Teodoro y José Rafael, vecinos todos de esa plaza 
de Manila, quejándose de ]os procedimientos instruidos contra los mis- 
mos, y particularmente contra el padre de los dos primeros, con moti- 
vo de la sedición ocunida en la Real fuerza de Santiago de la mbma 
plaza el 21 de Enero de 1843, y solicitando que el Tribunal Supremo 
de Guerra y Marina informase sobre lo que han expuesto, con presen- 
cia del resultado de la expresada causa. Enterada S. M., como igual- 
mente de lo manifestado acerca de este recurso por el mismo Tribunal 
Supremo, conforme con su dictamen, se ha servido declarar que, aten- 
dido lo que resulta de la misma causa, su formación y la prisión y pa- 
decimientos que han sufrido por consecuencia de aquélla, no sirvan de 
nota ni perjuicio á la opinión y fama del difunto D. Domingo Rojas, 
SU5 hijos D. Mariano y D. José, ni á los demás recurrentes. 

De Real orden lo digo á V. E. para su conocimiento, noticia de los 
interesados y efectos convenientes. 

Dios guarde á V. E. muchos afios. Madrid 8 de £neit> de 1846. — 
Valencia^. — Sefior Capitán General de las Islas Filipinas». 



HISTORIA DB FILIPINAS 6í 

sublevación del regimiento núm. 3^ y la necesidad de 
perseguir á los que más 6 menos abiertamente alenta- 
ban ciertas aspiraciones de revuelta, le eliminaron las 
simpatías de muchos filipinos. Su conducta, sin embar- 
go, se inspiró siempre enTnóviles rectos y en el cumplí- 
miento del deber. 

Nombrado Gobernador, Capitán general y Superin- 
tendente de Filipinas el Teniente general D. Francis- 
co de Paula Alcalá de la Torre, natural de Extremadu- 
ra, se posesionó del mando el 17 de Junio de 1843. 

Acentuábase en el país el desarrollo de sus intereses 
materiales, y esta naciente prosperidad recibió eficaz 
impulso del nuevo Gobernador, que era entendido, ac- 
tivo y trabajador, reuniendo á su capacidad militar la 
cualidad de letrado. 

Por Real orden de i.® de Abril de 1841 se mandó 
crear en Manila un cuadro de oficiales de reemplazo con 
el objeto de proveer las vacantes que ocuiTÍesen en los 
cuerpos de infantería y caballería del ejército de Filipi- 
nas. Las bases de su organización se fijaron por otra 
Real orden de 25 de Octubre de 1842, quedando esta- 
blecido con arreglo á ellas en 20 de Julio de 1843. 

El Duque de la Victoria, combatido fieramente por 
sus enemigos políticos, fué vencido al cabo y tuvo que 
dejar la Regencia y abandonar á España á fines de Ju- 
lio de 1843. Instalóse entonces un Gobierno provisio- 
nal, ocupando la presidencia del Ministerio D. Joaquín 
María López, y se convocaron Cortes para el 1 5 de Oc- 
tubre. Le sustituyó en la presidencia, al poco tiempo, 
D. Salustiano Olózaga, y á éste D. Luis González Bra« 
bo. Las Cortes decretaron la mayoría de edad de Doña 
Isabel II, y S. M. señaló el i.^ de Diciembre de 1843 
para su proclamación y jura en todos los pueblos de 



62 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

la Monarquía^ como Reina constitucional de España. 

En 1843 dispuso Alcalá que se eligiese un punto en 
la parte Norte de Basiian para levantar un fuerte provi- 
sional» posesionándose de dicha isla al año siguiente. 
La opinión de este Gobernador era que después de cas- 
tigar á Balanguingui y Basiian, se debía caer sobre Jol6^ 
conducir al Sultán y dattos á la capital (si no mudaban 
de conducta) y establecer en ella guarnición. 

«Operación, decía, tanto más urgente» cuanto la épo- 
ca y circunstancias que concurren en Joló la señalan 
como el punto avanzado de nuestra dominación en Asia 
y el limite de nuestras posesiones con las de Inglaterrat 
y Holanda». 

Dacula, régulo de Sibuguey, cedió al gobernador de 
Zamboanga, por un convenio suscripto el 21 de Octu- 
bre de dicho año de 1843, el territorio de Biasungan, 6 
sea el conocido después por puerto de Santa María. 

También en 1843 se trasladó á Cebú un apostadero 
establecido pocos años antes en Masbate, creándose en 
dicho punto la Comandancia de fuerzas sutiles de Visa- 
yasy á cargo de un capitán de fragata, dependiendo de 
dicha Comandancia las divisiones de Iloilo y Zam- 
boanga. 

En este mismo año, por Real orden de i3 de No- 
viembre, quedó separada la Comandancia del Apostade- 
ro de la Capitanía general, nombrándose para aquel 
puesto al brigadier de la armada D. José Ruiz de 
Apodaca. 

En i3 de Diciembre publicó Alcalá un bando exi- 
miendo á los capitanes de los champanes chinos de la 
obligación en que estaban de depositar sucesivamente 
sus mercaderías en la Alcaicería de San Femando, y de 
otras restricciones relativas á sus personas y propieda- 



HISTORU DB FILIPINAS 63 

des, disponiendo, de conformidad con el espíritu y texto 
de las Reales órdenes de ii de Abril de 1832 y 20 del 
mismo mes de 1837, Q^^ ^ considerase á los referidos 
champanes chinos su cargamento, almacenaje y todo 
lo concerniente al pago de derechos de Aduanas, con 
entera igualdad que á los buques de las otras naciones 
extranjeras. Prevenía, en su consecuencia, que los ca- 
pitanes de dichos champanes observasen las prescrip- 
ciones del Reglamento de bahía de i5 de Julio de 1842; 
que el consignatario de cada champán se presentara 
con los pasajeros que condujera y relación de ellos» fir- 
mada por el Capitán del puerto, al Alcalde mayor de 
Tondo, al objeto de que los inscribiese en un libro de 
entrada de chinos que debería llevar, expidiendo á éstos 
una carta de seguridad, con coste de 50 céntimos de 
peso; que hecho esto y prestada por el consignatario 
ñanza de responder de los chinos, podían alojarse libre- 
mente en la Alcaicería de San Fernando ó en casas 
particulares en los pueblos de extramuros; que los que 
no pudieran ó no quisieran regresar en el mismo cham- 
pán, tenían que solicitar licencia de radicación ó de in- 
vernada, pagando por ésta dos pesos, siendo valedera 
por seis meses, á cuyo término se les exigía pedir pa- 
saporte para fuera de las Islas ó su radicación en ellas. 
En cuanto al cargamento, se les sujetaba á las mismas 
reglas que á los buques de las demás naciones extran- 
jeras, y prohibía las gabelas y socaliñas que solían im- 
ponérseles ilegalmente. 

Con la misma fecha dictó otro bando por el que au- 
torizaba y reglamentaba el uso del anfión por los chi- 
nos, declarándolo ramo estancado. Prohibía en él, bajo 
las severas penas del bando de 1/ de Diciembre de 1814, 
que los indios ó mestizos fumasen opio; señalaba los 



' 



64 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

sitios en que debían establecerse los fumaderos y las 
reglas para su introducción por los asentistas, etc. (0. 

En I.® de Enero de 1844 comenzó á regir el Regla- 
mento redactado por el .Contador general de Ejército y 
Hacienda, D. Manuel Carcer, para la Sociedad de fian- 
zas mutuas de empleados» instituida con el útil objeto 
de afianzar á los que para el desempeño de los destinos 
de cargo necesitaban prestarla. Dicho Reglamento ha- 
bía sido aprobado por la Superintendencia en 19 de Oc- 
tubre de 1843. 

Por Real orden de 2 de Enero de 1844 se dispuso 
que los extranjeros que con sus buques ó efectos co- 
merciales se presentaran en el país, deberían impetrar 
del Gobernador el competente permiso de residencia, el 
cual únicamente habría de concedérseles por el término 
indispensable para vender sus efectos ó practicar sus 
diligencias; que los permisos para residir en las Islas 
se darían en lo sucesivo por el Ministerio de Marina, 
Comercio y Gobernación de Ultramar, debiendo pre- 
sentar los interesados, no sólo los documentos justifi- 
cativos de su origen, y la industria, oficio ó capitales 

(1) Véase Autos acordados^ tomo I, pág. 392. 

Permitida la introducción del anfión en Filipinas, aunque sólo sea á 
los contratistas de esta droga, y siendo hoy una renta del Estado, muy 
pingfle por cierto, insistimos en que se ordene y estimule el cultivo de 
la amapola blanca, que se desarrollará con facilidad y abundancia ex- 
traordinaria en aquel fértil país; en la seguridad de que la exportación 
á China de dicho articulo, preparado su producto narcótico, produci- 
ría considerabilíámos rendimientos, como acontece en la India inglesa, 
dejándonos de quijotismos como el que resulta de un expediente ins- 
truido en 1858 por el General Norzagaray, en que, informando de 
acuerdo con todas las Corporaciones consultadas, dijo que no convenia 
el cultivo de la amapola blanca en el pais por razones de moral y de sa- 
lud pública. 



HISTORIA DB FILIPINAS 65 

con que pensaran establecerse^ sino también un certifi- 
cado de buena conducta y costumbres, quedando suje- 
tos á las leyes del país; que los profesores de medici^ 
na, cirugía ó farmacia extranjeros, para ejercer su pro« 
fesión^ tenían que presentar los documentos que acredi- 
taran su carrera, sujetándose al examen de la Subdele- 
gación de la Facultad respectiva, y, por último, se ve* 
daba á los extranjeros pasar al interior de las provin- 
cias, mandando, sin embargo, dispensarles toda la pro- 
tección y auxilio que necesitasen en sus negocios. 

Con motivo de la defectuosa organización de las an- 
tiguas compañías españolas, fueron éstas disueltas jun- 
tamente con la compañía pampanga de la dotación de 
Zamboanga, creando en su lugar, en i.° de Febrero de 
1844, dos compañías fijas de Zamboanga» compuestas 
cada una de un capitán, un teniente, dos subtenientes y 
125 individuos de tropa (O. 

En 21 de Mayo prescribió Alcalá, por medio de un 
bando, la necesidad de licencia para el uso de armas, 
modo de expedirla, penas á los infractores, forma de 
recoger aquéllas y renovación de las leyes sobre el uso 
de armas prohibidas W. 

Alcalá, en concepto de Superintendente de Hacien- 
da, suprimió las oficinas de Rentas Unidas, ó Adminis- 
tración de Estancadas; Dirección de Fábricas de Taba- 
cos y Colecciones, y Administración general de Tribu- 
tos y Rentas terrestres no estancadas, y restableció la 
Dirección general de Tabacos y Administración gene- 
ral de Vinos y Licores, agregando la Administración 

(i) Por Real orden de 5 de Mayo de 1848 se las declaró Milicias 
disciplinadas. 

(2] Véase Autos acordados^ tomo I, pAg. 398. 

TOMO XH 5 



66 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

de Tributos á la Contaduría Mayor. También, por de- 
creto de i.^ de Julio de 1844, modificó la plantilla de la 
Secretaría de la Intendencia, aumentando su personal, 
cuya medida fué aprobada por Real orden de 30 de 
Mayo de 1845. 

Por cuarta vez volvió á separarse del Gobierno de las 
Islas la Superintendencia subdelegada de Hacienda y 
á unirse á la Intendencia, siendo nombrado para dichos 
cargos D. Félix d'Olhaberríague y Blanco, que tomó 
posesión de ellos en 8 de Junio de 1844 (^)* 

Alcalá, además de los ya referidos, dictó bandos muy 
acertados sobre incendios, pasaportes, carruajes, pesas 
y medidas, etc., etc., y prohibió que los pequeños bar- 
cos de cabotaje utilizasen velas de estera para evitar 
los siniestros que habían ocurrido. 

Fué un Gobernador celoso, que supo cumplir fiel- 
mente con los deberes de su alto empleo, dejando en el 
país grata memoria de su administración. 



(1) Este sefior había sido Secretario de Estado 7 Ministro de Ha- 
cienda en 1836. 



CAPITULO III. 



Oobierno de Cía veda. t-Sus excepcionales condiciones. — Notable alo- 
cución. — Juicio sobre las personas. —Visita á las provincias. — Celo 
con que atiende al progreso y bienestar de éstas. — Sociedad de re- 
creo. — Repara el exceso existente de un día por la diferenda de me- 
ridiano entre Espafia y Filipinas. — Reforma de las Alcaldías mayo- 
res.— Supresión del indulto de comerciar.'^Acuftación en Tnibia de 
•calderilla con destino á Filipinas.— -Creación de traductores é intér- 
pretes. --Retratos de Generales. — Muerte del Arzobispo Segui. — Po- 
.sesión del Superintendente Gironella. — Bando sobre moneda. — Auto 
:sobre Alcaldes. — Es nombrado Pefiaranda Secretario del Gobierno. 
— Const')o Reái^^^-EI Amig» dei Paff, — Reglamento sobre minas. — 
Biblioteca militar. ^-Posesión del Arzobispo Aranguren. — Decretos 
sobre armas y vagos.— Semanario La £(/r^¿Ai.— Creadón de la pro- 
vinda de Abra. — Comandancias de Masbate, Ticao y Benguet. — 
Decreto sobre sustitución de Jefes de provincias. — La Espanta ^ 
primer periódico diario. — ^Arancel de víveres en los Tribunales. — 
Los mayoyaos.— Asesinatos y desmanes realizados por estos saWm- 
jes. — Representación de los misioneros de Nueva Vizcaya. — Abne- 
gadón del P. Álamo. — Es nombrado Oscáriz gobernador de aquella 
provincia. — Somete ¿ los salvajes al dominio de Kspafia» — Creadón 
del Cuerpo de Carabineros de seguridad pública. — Prohíbese ¿ los 
Gobernadores militares el comercio. — Decreto sobre elección de go- 
bemadordllos y ministros de justicia. — Bando sobre jnegos prohibi- 
dos.— Propiedad literaria. — Rifas. — Reforma de Cofradías. — Pose- 
sión del Superintendente Belza. — Construcción de cementerios.— 
Exceptúase de quintas á los náisioneros. — Comisión de cuentas.—* 
Órdenes sobre buques.— Modifícadón territorial. — Encárganse los 
Padres recoletos de la Isla de Negros — ^Servidumbre doméstica. — 
Adquisición de buques de vapor. — Fundación del Diarh de ñíamila» 
-^^Ei Dapertad^r y El Imstructúr, — ^Terremotos en Marianas. — 



63 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Prohíbese á los regulares enajenar sus bienes. — Clases pasivas.— ^ 
Tercios de policía.—- Apellidos i los indio.*.— Decreto orgánico sobre 
chinos. — Deportados á Filipinas.— Muerte de Peñaranda. — Proyecto 
de an Hospital militar en Arroceros. — Disgustos por esto con los- 
iogenieros mililares. — Deposiciones en Hacienda. — Ídem sobre agri- 
cultura é industrias.— Premios de la Económica. — Junta de obras 
para arreglo de calles y paseos. — Obras en Palacio. 

Para sustituir á Alcalá en el mando de Filipinas fué 
nombrado el Teniente general D. Narciso Claveria y 
Zaldúa, entrando á regir el país el i6 de Julio de 1844.. 
Aunque nacido en Gerona» era oriundo de Vizcaya» 
Concurrían en el General Claveria condiciones poco 
comunes para la gobernación de un país, pues á su ma- 
cha cultura y amor al trabajo, uníase la más exquisita 
cortesanía y la mayor probidad. 

En su primera alocución dijo que había dejado á Es- 
paña desgarrada por las disensiones civiles; mas que 
para él no había distinciones en el terreno de la políti-^ 
ca, y que olvidaría todo título, á excepción del de espa^ 
ftol y caballero. 

Acostumbraba á sentar á su mesa periódicamente á 
individuos de todas las clases de la sociedad culta, for- 
mando asi perfecto juicio de la capacidad de cada cual. 
En su deseo de proceder con acierto, giró una visita 
á las principales provincias del Archipiélago con el fin 
de examinar por sí mismo sus necesidades, esmerándo- 
se después en remediar las deficiencias observadas y en J 
corregir sin contemplación alguna los vicios ó abusos y 
los defectos descubiertos. 

La serie de bandos, decretos y disposiciones de ca- 
rácter general que vamos á señalar, son testimonio elo- 
cuente del celo y laboriosidad digna de elogio con que 
Claveria llenaba sus altas funciones. 



HISTORIA DB FILIPINAS 69 

Por SU iniciativa se fundó un Casino en Manila, cuya 
inauguración tuvo lugar en la noche del 3i de Octubre 
de 1844. Fué su primer nombre el de tSociedad de re- 
creos, y, en efecto, proporcionó agradables ratos de so- 
laz á la sociedad manilense. 

Como la distancia que media entre España y Filipi- 
nas es tan considerable (i), existe una diferencia de me- 
ridiano de ocho horas, diez y ocho minutos y cuarenta 
y un segundos. 

Esta circunstancia no había sido tenida en cuenta 
hasta que Claveria, en i6 de Agosto de 1844, resolvió, 
de acuerdo con el Arzobispo metropolitano, saltar por 
completo una vez el día de San Silvestre, último de 
año, considerándose desde entonces situadas las Filipi- 
nas en el extremo Oriente (2). 

Desde la ocupación de las Islas Filipinas por Espa- 
ña, los alcaldes mayores, jefes de provincias, eran le- 
gos, sirviéndose de asesores para el despacho de los 
asuntos judiciales* 

(1 ) La distancia más directa de Espafia á Filipinas para la navega- 
<dón es de 24.000 kilómetros por el Cabo de Buena EsperaBza» y de 
15.500 kilómetros por el Canal de Suez. 

(2) He aqui el texto de este importante acuerdo: 

« 

1L Superior Gobierno de filifinat. — Considerando conveniente el que 
sea uniforme el modo de contar los dfas en estas Islas á Europa, China 
7 demás países situados al Este del Cabo de Buena Esperansa, que 
cuentan un dia más por razones que á todos nos son bien conocidas (*), 
vengo en disponer, con acuerdo del Excmo. é limo. Sr. Arzobispo, que 
por este afio^ solamente, se suprima el martes 31 de Diciembre, como si 
realmente hubiese pasado, y que el siguiente dia al lunes 30 del mismo, 
se cuente miércoles l.* de Enero de 1845, que es con el que empezará 
«1 Calendario de dicho afio, en el cual ninguna alteración se necesita 
iiacer». 

n Los vfaiesae hadan n lo aatigoo por América. 6 wa de Orienta fcP^uúe^e. 



70 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Estos alcaldes legos, cuando les parecía oportuno^ 
enviaban á Manila los expedientes civiles y criminales^ 
y se perdian en el camino ó solían, después de mil di- 
laciones y de viajes repetidos de la provincia á la capi» 
tal y viceversa, volver resueltos cuando ya habían pa- 
sado á mejor vida sus promovedores» 

Por Real decreto de 23 de Septiembre de 1844 se 
mandó que las expresadas Alcaldías mayores no pudie- 
sen servirlas nada más que letrados, cesando con esta 
la defectuosísima organización existente en lo que á la 
administración de justicia hace referencia. Las Alcal- 
días mayores fueron clasificadas por categorías (0. 

(1 ) Laj principales cláusulas del Real decreto de 23 de Septiembre 
de 1844, aoD las siguientes: 

«Las Alcaldías mayores de Filipinas se proveerán en personas que 
ttngan la cualidad de letrado y que hayan ejercido la abogacía por \o 
menos dorante dos afios. (Art. 8.^) 

algual cualidad se requiere para los Tenientes de Gobierno. (Ar-* 
ticulo 9.^) 

»Los Alcaldes mayores de entrada servirán sus cargos tres afios, cum-- 
pUdos los que optarán á Alcaldías mayores de ascenso. (Art. 11.) 

a Los de ascenso, á los tres afios podrán pasar á término. (Art. 12.) 

»Los de término, á los tres afios podrán ser nombrados Ministros to^ 
gados de Ultramar y de la Península. (Art. 13.) 

»Se prohibe, conforme á la ley 54, tit. XVI, lib. II de la Recopi-^ 
laclan de Indias, que los Alcaldes mayores y Tenientes de Gol)emado- 
res se sirvan de indios, y el ocuparlos en trabajos y menesteres de cual- 
quier clase, salvo lo determinado en la ley 67 de dicho titulo y libro. 
(Art. 44.) 

vSe resUblece el precepto de las leyes 26, t(t. VI; 54« tit. XVI, li- 
bro II, y 5.*, tit. II, lib. V de la mbma Recopilación, que prohibe á- 
los Alcaldes mayores y Tenientes de Gobernadores negociar, tratar, co- 
merciar, tener casas y tierras propias, estancias de ganados, labranzas, 
canoas de perlas y cualesquiera otras granjerias por si ni por interpó-^ 
sitas personas, y asimismo de tocar ni aprovecharse de la plata perte- 
neciente ¿ las cajas de comunidades de los indios». (Art. 45-) 



HISTORIA DE FILIPINAS 



71 



Otra medida muy oportuna fué la contenida en la 
Real cédula de 3 de Octubre de 1844, derogando la fa- 
cultad que disfrutaban los jefes de provincias de comer- 
ciar, porque esto daba maijgen á abusos y á que mono- 
polizaran el comercio, con perjuicio de los indígenas y 
de los peninsulares que intentaran establecerse en las 
localidades respectivas (0. 



Se sefialao, por último^ gravfsimas penas para los infractores y sus 
cómplices y auxiliantes ó encubridores, etc. 

(l) Consideramos altamente curiosos los datos que siguen: 

c Siuldas oHttales de los jefes de las prevmeias, cuánto fagan por el in" 
dsdio de ecnierciar al aña i á cuánto asciende el valor de las fiatnat 
que tknen que presentar en el Ministerio de Hacienda^ 



JEFBS. 



Albai 

Antique 

Bulacán 

Bataan 

Batangas 

Batanes (Islas) • . 

Cavite 

Cagayán 

Calamianes. • • . • 

Capiz 

Camarines Sur... 
Camarines Norte 

Caraga 

Cebú 

Isla de Negros • . 

llocos Sur 

llocos Norte.. •• 

Iloilo 

Laguna • • 

Lelte 

Marianas •••••• 

Misamis 

Ifiodoro 



Sueldo anqal. 



600 
600 
600 
300 
600 
360 

2.000 
600 
600 
300 
600 
600 
600 
600 
600 
éOO 
300 
600 
600 
300 

I.800 
600 

1.000 



Pagan 

por comerciar 

al aflo. 



126 

a 

100 
63 p. 8 gs. 
130 

» 

» 
225 
300 
130 
170 

1 
300 
180 

80 

125 
125 

200 
137 

125 

» 

80 
80 



Valor 
de las fiaiuaa. 



8.000 
5-000 
8.000 
3.000 
6.000 

1 

> 
4.000 
2.000 

6.000 
8.000 
1.500 
4.000 
8.000 
4.000 
8.000 
S.ooo 
10.000 
8.000 
5.000 

8.000 
2.000 



72 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Las soberanas disposiciones de 23 de Septiembre de 
1844 y 3 de Octubre del mismo año^ hizolas conocer al 
país el Gobernador general por bando de 10 de Mayo 
de 1845. 

La Audiencia, por acuerdo de 4 de Septiembre si- 
guiente, las cumplimentó asimismo en la parte que á 
ella le concernía. 

Por Real orden de 13 de Abril de 1845 se trasladó á 
la Superintendencia de Filipinas la que con igual fecha 



JEFES. 



NuevaEcija... 
Nueva Vizcaya 
Pampanga . • . . 
Pangasinán • . • , 

Samar • 

Tondo •••...• 

Tayabas 

Zambales .. . . . 
Zamboanga . • . 



Sueldo anual. 


Pagan 

por comerciar 

al año. 


Valor 
de las fianzas. 


1.200 


80 


2.000 


1.500 


1 


200 


300 


241 p. 7 gs. 


8.000 


600 


250 


10 000 


600 


126 


5.000 


300 


» 


20.000 


600 


90 


6.000 


600 


40 


3.000 


2.000 


1 


» 



NOTAS. 

r>l,*' Los jefes de las provincias de Cavite, Tondo, Nueva Edja, is* 
las Batanes, Antique, Zamboanga é islas Marianas, están exentos del 
Real derecho de indulto por considerárseles sin giro alguno mercantil. 

» 2.^ £1 Gobernador de Marianas tiene además de su sueldo 500 pe- 
sos de gratifíca'ción al afio para gastos de embarcación i visita de las 
islas que manda. 

»3.* Los Corregidores i Alcaldes mayores nombrados por el Supe- 
rior Gobierno sirven sus cargos por tres afios, i por seis á obtienen 
Real nombramiento. En el primer caso pagan, por razón de media anna- 
ta, iiB pesos, 1 en el segundo 283, l real i 3 granos, con deducción de 
la cantidad satisfecha en el primero». — [Guía de forasterat áit Filijmifts 
para 1840.) 



HISTORIA DB FILIPINAS 73 

se dirigía al Superintendente de la Casa de Moneda de 
Trubia, mandándole que sin pérdida de momento acu- 
ñase dicha fábrica hasta 200.000 pesos fuertes en mo- 
nedas de calderilla, en la proporción de un y5 por 100 
en piezas de á dos cuartos, y un 25 por 100 en piezas 
de á cuarto, para su inmediato transporte á Filipinas. 

Por bando de 7 de Junio del mismo año creó Clave - 
ría en las cabeceras de provincias y en los pueblos que 
excedieran de 5oo tributos, traductores é intérpretes de 
Jos dialectos del pais, determinando los casos y la for- 
ma de ejercer sus funciones (0. 

Clavería solicitó del Gobierno, por conducto del Mi- 
nistro de la Guerra, que se invitara á los ex-Capitanes 
generales de las islas, ó á las familias de los que hubie- 
sen muerto, que se sirvieran remitir sus retratos con ef 
objeto de colocarlos en el Palacio de la Capitanía ge- 
neral; y por Real orden de 29 de Junio de 1845, refren- 
dada por Narváez, se le comunicó que se había publi- 
cado su invitación en la Gaceta con recomendación, «á 
fin de que se cumpla el importante objeto que se ha 
propuesto V. E., en el cual está interesado el Estado y 
los varones ilustres que han gobernado dichas Islas en 
distintas épocas; siendo al propio tiempo la voluntad 
de S. M. que en lo sucesivo los Capitanes generales de 
las mismas, al dejar el mando, coloquen sus respecti- 
vos retratos en el lugar destinado al efecto (2)t. 

El 4 de Julio murió el Arzobispo Seguí. 

Nombrado Intendente general y Superintendente Don 



(i) Véase Am/ps acordados ^ tomo II, pig. 20. 

(a) De esta época data la cofección de retratos de ex-gobemadores 
de Filipinas que adonian hoy el Palacio de la autoridad superior ea 
aquellas Islas. 



74 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Gervasio Gironella, posesionóse de estos cargos el i3 
de Septiembre de 1845. 

Por bando del mismo dia se dispuso lo que sigue: 
«Que las monedas de plata de á cuatro, dp á dos, de á 
real y de medio real, se admitan á circulación en la 
plaza aunque tengan marcas chínicas, con tal que se 
conozca en ellas distintamente el busto de S. M. y las 
armas de España y no estén agujereadas ni rajadas por 
la circunferencia*. 

Con fecha 29 se dictó una aclaración al bando ante- 
rior, á fin de que no fuesen rechazadas las monedas es- 
pañolas más 6 menos gastadas y con pequeños aguje- 
ros ó sin ellos que estaban en circulación; recordando 
los bandos de Abril de i836 y Marzo de i8'iy y i838, 
con orden expresa de que no se rechazaran las mone- 
das americanas de uno, dos y cuatro reales. 

Por auto acordado de la Audiencia territorial de 4 de 
Noviembre, se dispuso que los alcaldes ordinarios de la 
ciudad de Manila se denominaran en lo sucesivo alcal- 
des de primera y segunda elección, continuando, como 
hasta entonces, en el conocimiento de todo lo econó- 
mico y gubernativo que por leyes, Reales cédulas y de- 
cisiones ejecutoriadas les correspondía (i). 

£1 ilustrado Gobernador de Filipinas, con su claro 
talento, comprendió lo mucho que valia Peñaranda, y 
en el mes de Noviembre lo nombró Secretario del Go- 

(i) tConsiguíente á esta disposición, peitenece á los referidos alcal- 
des el conocimiento del ramo de abastos y también la aprehensión de 
juegos prohibidos en el caso que prefija el art. 17 del superior bando 
de 7 de Marzo de 1838. (Ait. Z.^) 

»Lcs corresponde asimbmo la ejecución y cumplimiento de los ban* 
dos de policía y buen gobierno, y el dictar á este fin, y para realizar las 
|>enas impuestas, cuantas providencias estimen procedentes!. (Ait. 4.*^) 



HISTORIA DB FILIPINAS 75 

bierno superior y Capitanía general, en cuyo puesto 
(1845 á 1849) pi'estó importantísimos servicios á la 
administración del país. 

En 1845 fué creado el Consejo Real. Entre sus sec- 
ciones firmaba una de Ultramar (0. 

En el citado año de 1845 refundió D. Rafael Díaz 
Arenas el Semanario filipino en El Amigo del País, que 
vivió hasta Abril de 1847. 

En 29 de Enero de 1846 dictó Clavería un Regla- 
mento encaminado al desarrollo de la industria minera 
y al modo de verificarse la explotación de las minas, 
concordando las prescripciones de dicho documento con 
la legislación general vigente sobre la materia en la 
Península (2). 

Por Real orden de i5 de Febrero fué aprobada la 
propuesta de Claveria de establecer una Biblioteca mi- 
litar con el objeto de que las clases del ejército, en el 
tiempo que les dejaba libre el servicio, pudieran ins- 
truirse, instalándose al efecto á cargo de un biblioteca- 
rio de la clase de capitán, bajo la dirección de una Junta 
compuesta de los Jefes de los Cuerpos de todas las ar- 
mas, presidida por el Subinspector de aquel ejército. 

El 19 de Marzo se posesionó del Arzobispado de Ma- 
nila D. Fr. José Aranguren, del Orden de Agustinos 
descalzos 6 recoletos. 

Por decreto de 13 de Mayo prohibióse la introduc- 

(1 ) Este Cuerpo fué suprimido en I854. Restableciósele en 1856 y 
se volvió á suprimir en 1858, sustituyéndole el Consejo de Estado 
«a 186a 

(2) Véáse Attífis üCérdados^ tomo II. p¿g. 47* 

Por Real orden de 14 de Junio de 1846 fué aprobado este Regla- 
mento, y por otra de 22 de Diciembre de 1851 se modificó el art« 12 
del miamo. 



^6 JOSÉ MONTERO Y VIDjlL 

ción de fusiles y pistolas, determinando que sólo pudíe» 
ran usarse, con permiso, las escopetas de caza y ios fu- 
siles cortos (i). 

£1 4 de Octubre apareció el primer número de La 
Estrella^ periódico semanal y no diario, como asegura 
Díaz Arenas, dirigido, según parecer de éste, por Don 
Agustín de la Cavada (^). 

El 7 de Octubre dictó Claveria un decreto sobre va- 
gos, marcando las penas aplicables á los que reconoci- 
damente lo fuesen. 

Por otro decreto de fecha 8 creó la provincia de 
Abra, en atención á la diñcultad que ofrecía de ser bien 
administrada la de llocos Sur, por su excesiva exten- 
sión. Para su mando designó un Gobernador político- 
militar de la clase de capitán, confiriendo dicho cargo 
á D. Ramón Tajonera. Comprendía á la sazón la pro- 
vincia de Abra todo el territorio de la actual, y además 
el de las comandancias de Lepanto y Tiagan, creadas 
en i852. La cabecera se estableció en Bucay, pasando 
en i863 á Banguet. 

En 19 del mismo mes y año dispuso una modifica- 
ción en los limites de las provincias de Albay, Cama- 
rines Sur y Norte, Masbate y Ticao, creando con los 
dos últimos puntos una Comandancia militar, com- 
puesta de los pueblos de San Jacinto, antiguo puerto 
de escala de las naos de Acapulco, en Ticao, y los de 
Mobo, Baleno y Palanas, de Masbate, agregándosele 
después el establecimiento militar de San Luis. 

Por otro decreto del 20 determinó que en los casos 



(i) Aprobado por Real orden de 18 de Febrero de 1847. 
(■¿) Li Estrella se convirtió en diario (de avisos y noticias] en 1*^ 
de Febrero de 1847* Suspendió su publicación en 1849. 



HISTORIA DE FILIPINAS 77 

de ausencia 6 enfermedad^ etc., de los alcaldes mayo- 
res ó jefes de las provincias, les sustituyesen los ad* 
ministradores de rentas ó tenientes de Gobernador en 
]as político-militares (0. 

Con el ñn de dar impulso á la reducción de los igo- 
rrotes y demás castas infieles, creó por decreto de 25 de 
Noviembre la Comandancia político-militar de Ben- 
guet, entre los limites del valle de Agno y el del Abra 
y montes de Capangan, Dobacun y Bulon, territorio 
poblado por 3o rancherías de igorrotes, ó sean unas 
iS.ooo almas. 

El I.*' de Diciembre de 1846 vio la luz pública el pri- 
mer periódico diario que hubo en Manila, titulado La 
Esperanza^ fundado por D. Felipe de la Corte y D. Eva- 
risto Romero. 

Constaba de dos hojas impresas á tres columnas, y 

(1) «Esta disposición ba traido serios disgustos á los Alcaldes» 
porque la Real Audiencia y Gobernador superior, mostrando oelo, sf,. 
pero extraordinario, apenas se acusa á un Alcalde, se le llama á Manila, 
sin bacerse á veces cargo de los requisitos que la ley requiere para acu- 
sar á un juez; y suele suceder que llegado el Alcalde á Manila, con gra*> 
ve perjuicio de sus intereses y de su autoridad entre los indios, espera 
meses y aun afios á que le consientan regresar á la provincia, ó recibe 
su cesantía en virtud de lo que de él se ha comunicado sin su conoci- 
miento al Gobierno de Espafia, en virtud de lo que privadamente por 
el Administrador, Alcalde interino interesado ó por anónimos ó por 
calumniadores casi nunca castigados, se afirma maliciosamente )!>.^(Don 
Felipe Govantes.) 

Este mal sistema de que se queja el Sr. Govantes, antiguo Alcalde 
mayor, subsiste hoy contra los gobernadores civiles, y en general con- 
tra todo funcionario que ejerce autoridad, pues es alH costumbre inve- 
terada el proceder por denuncias anónimas, hijas, casi siempre, de la 
pasión y de los más bastardos intereses. 

La expresada medida de Claveria fué aprobada por Real orden de 
28'de Agosto de 1847. 



78 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

se ocupaba de asuntos religiosos, históricos, comercia- 
les, sección ofícial y anuncios (0. 

En dicho año de 1846 expidió Clavería otro decreto 
conteniendo el Arancel de víveres que los Tribunales te- 
nian la obligación de suministrar á los transeúntes, dis- 
poniendo que todos los años se revisase por una Junta. 

En los montes de la provincia de Nueva Vizcaya ha- 
bitaba, entre otras tribus de salvajes, la de los mayo- 
yaos, cuyos temibles asesinatos y traidoras asechanzas 
tenían aterrados á los pueblos sometidos al dominio de 
España. «Se desprendían de los montes, se apostaban 
en los bosques contiguos á los caminos, se ocultaban 
en los cogonales laterales, en la espesura de las már- 
genes de los esteros ó debajo de sus puentes, y herían 
y mataban por lo general impunemente» (2). 

Una de las supersticiones de los salvajes mayoyaos 
era la de cortar cabezas humanas al tiempo de la siem- 
bra, de la siega y al pedir á sus futuras mujeres en ma- 
trimonio. Estos feroces atentados movieron á los padres 
dominicos» que tenían sus misiones en el expresado te- 
rritorio, á dirigirse al Gobierno en demanda de castigo 
para tan crueles asesinos (3). 

(1 ) Equivócase Diaz Arenas al consignar que La Esperanna apare- 
ció el !.• de Enero de 1 847. 

Las personas que deseen mayores detalles lespecto de éste y algunos 
otros periódicos que se citan con anterioridad, pueden consultar el cu- 
rioso Apéndice III, por D. Pedro Torres y Lanzas, inserto en la obra 
Noticias para la Histeria del periodismo filipino, por D. W. £• Retana: 
Madrid. 1895. 

Zai Esperanua cesó en su publicación á mediados de 1850. 

(2) Memoria sobre Nueva Viteaya^ por el R. P. Fr. Francbco Gain- 
za, misionero de Carig: Manila, 1849. 

(3) «La vista de un crecido número de cadáveres decapitados por 
ios infíeles mayoyaos^ algunos de los que les fueron cortadas sin coropa» 



HISTORIA DE FILIPINAS 79 

Un joven misionero, de honrosa é imperecedera me- 
moria, inflamado por el noble afán de ganar almas á 
la cristiandad, el P. Fr. Remigio Rodríguez del Ála* 
mo, tomó á su cargo la difícil empresa de catequizar á 
los salvajes mayoyaos. 

«Escaló los montes más empinados; penetró por to- 
das las rancherías; recorrió en todas direcciones los 
parajes más inaccesibles, último baluarte de la barba- 
rie; no hubo obstáculo que no venciera; ni sol, ni llu- 
via, ni rio caudaloso, ni torrente bramador, ni mon- 
tañas escarpadas, ni enemigos crueles que le hicieran 
retroceder y pusieran espanto en aquel corazón ani- 
moso» (O. 

Sus trabajos, sin embargo, aun con ser extraordina- 
rios, marchaban lentamente, mientras que el furor» 

sión sus laboriosas manos y arrancados sus corazones aún palpitantes... . 
las lágrimas de una multitud de viudas, huérfanos famélicos que se la- 
mentan inconsolables en derredor nuestro..... la dolorosa situadón de 
unos padres, de unos hijos, de unas hermanas que reclaman el amor y 
la asistencia de sus hermanos, de sus pa dres y de sus hijos asesinados... .• 
forman, Excmo. Sr., el cuadro de horrores y miserias que conmueve 
nuestros corazones, y conmoviera en su vista á todo el que no fuere tan 
cruel como los mayoyaot sus autores 

f Tan continuada sed de sangre humana, tantas veces mitigada y nua- 
ca satisfecha nos convencen de que los medios suaves de persua- 
sión son inútiles, y aun perjudiciales, á estos pueblos en el grado de 
enemistad que profesan los mayoya0s á los cristianos, é infieles á todos 
los habitantes de esta provincia, la que solamente podrá verse libre de 
la humilbción en que gime, siendo humillados aquellos bárt>aros»«-* 
(Exposición de los misioneros de Nueva Vizcaya al Gobierno Superior 
de Filipinas, fecha 16 de Septiembre de 1845.) 

(1) Los Mayoyaos y la rana I/ugao (apuntes para un estudio)» por 
el M. R. P. Fr. Buenaventura Campa, del Sagrado Orden de Predica- 
dores, ex- misionero de Echagüe, Procurador general de la provincia del 
Santísimo Rosario de Filipinas: Madrid, 1894. 



8o JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

cada dia en aumento, de los mayoyaos, por perseguir 
á los infelices indígenas de distinta raza, llegó á hacerse 
insostenible por más tiempo. 

En 1847 reprodujeron, con mayores instancias, sus 
quejas los misioneros, secundados eficazmente por el 
jefe de la provincia. 

Claveria decidió poner término á tal estado de 
cosas. 

Nombró gobernador de Nueva Vizcaya á su ayudan- 
te de campo D. Mariano Oscáriz, cuyas condiciones de 
carácter le eran muy conocidas (1), y le ordenó hacer 
una expedición al país de los expresados salvajes. Hizo 
los preparativos necesarios, y el 29 de Marzo de 1847 
se puso Oscáriz al frente de una columna, compuesta 
de cuatro oficiales, 107 soldados y 323 paisanos arma- 
dos, y el 5 de Abril siguiente, después de penosas 
marchas y de combates brillantes, logró reprimir la 
fiereza de los mayoyaos, obligándolos á someterse al 
dominio de España. 

En el año siguiente hiciéronse también varias expe- 
diciones por el interior de aquellos territorios, consi- 
guiéndose por este medio la sumisión de diferentes tri- 
bus de salvajes, y quedando dominada toda la provincia 
en el terreno de la fuerza, como en el religioso lo fué 



(1) cOscáríz, genio emprendedor, de constítuci/)n hercúlea, honra- 
do y buen caballero, fué el terror del negritc^ del Hongote, del gaddan, 
del hungutn^ del mayoyao^ del silipan^ del guiangan y del catalangan; 
por todas partes se metió; á todas esas razas y tribus les hizo sentir el 
peso de su autoridad y prestigio: benévolo con los vencidos, terrible y 
duramente justiciero con los que se resistían ¿ doblar la cerviz al yugo 
de la ley y de la obediencia. Pero donde más tuvo que trabajar, donde 
dejó impreso el sello de su carácter, fué en el Mayoyaoi. — (Fr. B. Cam- 
pa, obra dtada.) 






HISTORIA DE FILIPINAS 8 1 

después por el celo y meritísímos servicios de los mi* 
sioneros (i). 

Por disposición de la Capitanía general de Filipinas, 
de i6 de Septiembre de 1847, ^"^ creado el Cuerpo de 
Carabineros de seguridad pública para la persecución 
de malhechores y delincuentes, el mantenimiento de la 
tranquilidad, del orden y la vigilancia respecto al cum* 
plimiento de las leyes, ordenanzas y bandos de buen 
gobierno y policía. 

Además de la plana mayor, constaba de seis bri- 
gadas, mandadas por oñciales subalternos del ejér- 
cito (2). 

Por Real orden de 25 de Junio de 1847 se hicie- 
ron extensivas á los gobernadores político-militares las 
prescripciones de la Real cédula de 3 de Octubre de 
1844, cuya disposición dio á conocer Claveríapor ban- 
do de i5 de Octubre del mismo año, fijando el plazo 
improrrogable hasta el 3i de Julio de 1848 para que 
cesaran dichos gobernadores en el uso del indulto de 
comerciar, con el fin de que pudiesen en ese tiempo 
finalizar los compromisos que tuvieran contraídos (3), 

En 5 de Octubre de 1847 ^^^^^ ^^ importante decre- 
to estableciendo la forma de proceder á las elecciones 
de gobernadorcillos y demás ministros de justicia de los 

(i) £] heroico P. Álamo manó el 16 de Abril de J 849, victima de 
una calentura maligna, á los treinta afios no cumplidos de edad. 

Sus hermanos de religión, Fr. Tomás Vilano va y Fr. Ruperto Alar- 
con, continuaron la obra evangélica d« aquél en el Mayoyao y en el 
Bungtan. 

(2) Fué aprobada esta medida, con carácter provisional, por Real 
orden de 30 de Abril de 1848. 

En 1850 se le agregaron dos brigadas más. 

(3) Véase j4u/0S M^daihs^ tomo V, pág. 47. 

TOMO III 6 



82 JOSÉ MONTERO VIDAL 

pueblos (Oi con el propósito de cortar los vicios exis* 
tentes y de conseguir que fuese una verdad la emi- 
sión del voto. 

Según dicho decreto, las elecciones debían hacerse 
todos los años precisamente en las casas-tribunales, 6 
de carecer de ella el pueblo, en otro edificio público, y 
no en la casa parroquial ni en las de particulares; siem- 
pre bajo la presidencia del jefe de la provincia 6 del 
llamado á sustituirle en casos justificados, y con asis- 
tencia, á ser posible, del cura párroco, tá fin de rej)re- 
sentar cuanto estimen conveniente para el mejor acier- 
to, que es lo que tanto interesa al bien de los pueblos» . 

La elección se verifica por una Junta , compuesta dei 
gobernadorcillo saliente y de doce principales, sorteados 
la mitad de entre los ca>pitanes pasados (ex-gobernador- 
cilios), y de los que habiendo sido cabezas de barangay 
por espacio de diez años consecutivos hubiesen dejado 
de serlo sin mala nota, y la otra mitad, también por 
sorteo, de entre los cabe;;as en actual ejercicio. 

No pueden ser electores los viciosos ó de mala con- 
ducta, los que tengan deudas á la Hacienda ó sean deu* 
dores quebrados ó jugadores, ni los sentenciados á pe- 

(l) En las Ordenanzas de Intendentes de 1786, se dispone que en 
los pueblos de indios se elijan entre ellos Gobernador ó Alcalde y de- 
más ofícios de república para su régimen económico y para que exijan 
de los naturales el tributo (art. 13); que hechas las elecciones se soli- 
citará su aprobación del Gobernador, procurando inclinar á los natura- 
les á que prefieran en ellas á los que sepan el idioma castellano y más 
se distingan en las aplicaciones de la agricultura ó industria (art. 14). 

Se exceptúa del tributo á los caciques y sus primogénitos, á las mu- 
jeres de cualquiera estado y á los gobernadores y alcaldes indios mien- 
tras lo sean (art. 137)* Kn la Reeopilaeión de Indias se lee: «Están exen- 
tos de pagar tributo los caciquea y sus hijos mayores (ley 18, tit. 5»% 
iib. 6.°) El indio alcalde no paga tasat (ley 20, tít. 5.^> üb. 6.®} 



HISTORIA DE FILIPINAS 83 

ñas corporales, aflictivas ó infamantes^ ni los criados 
de los jefes de las provincias 6 de los párrocos. 

Para ser elegido gobernadorcillo se requiere ser indio 
é meztizo de sangley, vecino del pueblo^ mayor de vein- 
ticinco años, saber leer y escribir, haber sido teniente 
mayor ó cabeza de barangay sin mala nota, 6 serio á 
la sazón, no ser arrendatario de los propios y arbitrios 
del pueblo ni estanquillero de rentas. 

Es circunstancia preferente que posean el castellano. 

• Debiendo los electores proceder con entera libertad 
y no proponerse otro objeto que el de que los cargos 
municipales recaigan en las personas que por su con- 
ducta y antecedentes inspiren más confianza de que se 
interesarán por la buena administración y prosperidad 
de los pueblos, se prohibe con este motivo que haya 
juntas clandestinas, que se empleen promesas, dádivas 
ú otros amaños; que los pueblos hagan con sus barrios 
ó visitas pactos ó convenios; en suma, que los gober- 
nadorcillos, principales, cabezas de barangay ú otras 
personas deduzcan pretensiones ante los jefes de pro- 
vincias en lo tocante á elecciones; pues todo lo que aca« 
ba de decirse, y que hasta ahora ha sucedido frecuen- 
temente, además de atentar contra la libertad que debe 
haber en aquéllas, no lleva otra tendencia que la de ga* 
nar votos y conseguir de este modo que las propuestas 

recaigan á favor de individuos determinados que 

suelen ser los menos convenientes para administrar los 
pueblos» (art. 20 del decreto). 

Hecha la elección, para la cual debe escribir en una 
papeleta firmada el nombre de dos sujetos cada elector, 
el que obtiene mayor número de votos es propuesto en 
primer lugar, y el que le sigue en votos en segundo* El 
jefe de la provincia, previos los informes necesarios^ 



84 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

propone al Gobernador general el que estima más á 
propósito^ siendo atribución de dicha autoridad el nom- 
bramiento (i)* 

Con fecha 11 siguiente pubh'có un bando sobre jue* 
gos prohibidos, marcando las penas aplicables á los in* 
fractores (2). 

Por otro bando del día 30 dio á conocer la Real or- 
den de 2 de Julio anterior, haciendo extensiva á Ultra- 
mar la ley de 10 de Junio sobre propiedad literaria (3). 

En 1 1 de Noviembre dictó otro bando prohibiendo 
las rifas, á menos que obtuvieran previamente autori- 
zación superior, sobre lo cual habíase introducido no- 
table abuso (4}. 

Con motivo de la alteración producida por Apolina- 
rio de la Cruz, expuso Oráa al Gobierno Supremo la 
conveniencia de reformar ciertas Cofradías, y por Real 
orden de 28 de Septiembre de 1847 ^^ previno á la au- 
toridad superior de las Islas el exacto cumplimiento de 
la ley 25, tit. IV> lib. X de la Recopilación de Indias 
y de la Real cédula de 15 de Octubre de i8o5, espe- 
cialmente en la parte en que disponen que ninguna Jun- 
ta ni reunión puedan celebrarse por las Cofradías 6 

(1) Véase Autos acordados^ tomo 11, pág. lio. 

Fué aprobado por Real orden de 12 de Mayo de 1848. 

(2) yizsit Autos acúrdados^ tomo If, pág. 126. 

Fué aprobado por Real orden de 12 de Mayo de 1848, con modifica- 
ción del art. 1 5* 

Por decreto del Gobierno Superior de las Islas de 7 de Febrero de 
1852, se modificó y adicionó el art. 24 de este bando. 

(3) Véase Autos acordados^ tomo II, pág. 87. 

Por Real orden de 14 de Noviembre de 1848 se declara que la ley 
de 1 o de Junio de 1 847 sobre propiedad literaria no altera el régimen 
establecido en Ultramar sobre libertad de imprenta. 

(4] Véase Autos acordados^ tomo II, pág. 126. 



HISTORIA DB FILIPINAS 85 

Hermandades sin que sea presidida por el Delegado re- 
gio que el Gobernador, Vicepalrono^ nombre al efecto» 
para lo cual el Hermano mayor debería avisar con la 
anticipación necesaria el día, hora, lugar y objeto de 
cada Junta, ordenándose á la ve2 que de un modo pru> 
dente se hicieran cesar todas las asociaciones que no 
hubiesen obtenido la Real aprobación, con otras pre- 
venciones á los Obispos, gobernadores y párrocos para 
que coadyuven al cumplimiento de la soberana disposi- 
ción, pudiendo aquéllos suspender en caso de necesi- 
dad cualquier Cofradía aprobada. 

El 3 de Enero de 1848 sustituyó á Gironella en la 
Superintendencia y cargos anejos de Hacienda, D. Mi- 
guel Belza é Iriarte. 

Por decreto de 19 del mismo mes dispuso Clavería 
que el sobrante del sanctorum se aplicase á la construc- 
ción de cementerios fuera de poblado, recordando el 
cumplimiento de la circular de 7 de Diciembre de 1808 
sobre el mismo asunto. 

En sesión del 8 de Febrero de 1848 se aprobó el pro- 
yecto del Gobierno por el que se exceptuaba del sor- 
teo de quintas á los misioneros destinados á Filipi- 
nas (i). 

Por Real orden de igual fecha se nombró una Comi- 
sión con el encargo de examinar los presupuestos de 
ingresos y gastos de las Antillas y de Filipinas, así 

(1) Dice asi la ley dictada con tal objeto el 15 de Marzo: 
• 1.° Se declaran exentos del servicio militar los novicios y profe- 
sos de los Colegios de misioneros de Filipinas establecidos en Vallado- 
lid, Ocafia y Monteagudo. 

12.® Si los novicios comprendidos en el artículo anterior no llega- 
aen á cumplir voluntariamente el objeto de su instituto, quedarán su- 
jetos á la suerte que respectivamente les hubiere correspondido», etc. 



85 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

como el sistema de contabilidad vigente en las mis-^ 
mas (!)• 

En 27 de Marzo siguiente se previno de Real orden % 
al Comandante general del Apostadero de Filipinas que 
en lo sucesivo, antes de proceder al abanderamiento y 
matriculación de cualquier buque extranjero, debería 
ejecutarse el arqueo por el constructor del arsenal de 
Cavite. 

En la propia fecha ordenó S. M. que todo buque mer- 
cante que se despache para cualquier punto de Ultra- 
mar, debe ir dotado de capellán y cirujano, cuando su 
tripulación pase de 40 hombres ó de 70 con los pasa- 
jeros. 

Con fecha 17 de Mayo de 1848 dispuso Claveria que 
los pueblos de Gapan, San Isidro, San Antonio y Ca- 
biao, pertenecientes á la provincia de la Pampanga, que- 
daran agregados á la de Nueva Écija, y el de San Mi- 
guel de MaynmOy también de aquélla, á la de Bulacán; 
que el pueblo de Palanan, de Nueva Écija, se agregase 
á la de Nueva Vizcaya, y los de Binangonan de Lam- 
pón y el pueblo é isla de Polillo, de Nueva Écija, pa- 
saran á ser de La Laguna, disposición que fué aprobada 
por Real orden de 5 de Marzo de 1849. 

Por superior decreto de 20 de Junio del citado año, 
expedido á solicitud del Obispo de Cebú, se hizo cargó- 
la Orden de recoletos de la administración espiritual 

(i) De esta Comisión formaba parte D. Jacobo María Várela, Ad- 
ninistrador general cesante de la renta de vinos y licores de Filipinas. 

Por Keal decreto de 6 de Enero de 1 849 se dispuso el estableci'» 
siento en la Contaduría general del Reino de una sección denominadar 
de Ultramar, cpara que ordene y redacte los presupuestos de las Antillas- 
y de Filipinas y las cuentas generales de recaudación y distribución ti^ 
las mismas». 



HISTORIA DE FILIPINAS 87 

de Isla de Negros, poniendo en 1849 <^uras párrocos de 
esta Orden en los pueblos de Siaton» Cabancalan y 
Amblan. 

En 9 de Septiembre hizo Claveria un Reglamento 
para la servidumbre doméstica, que fué muy bien reci- 
bido por la opinión general y mereció la aprobación 
soberana (0. 

En 1848 se adquirieron en Londres los vapores Afa- 
gallanes, Elcano y Reina de Casulla, que fueron los 
primeros buques de esta clase que hubo en Filipi- 
nas (2), debiéndose á sus excelentes servicios la rá- 
pida transformación que se operó en la prosperidad del 
país y en la represión de la piratería de los moro-ma- 
layos. 

A fines de dicho año fundó D. Manuel Moreno un 
periódico con el titulo de Diario de Manila, 

En los primeros meses de 1849 se comenzó á publi- 
car á diario El Despertador, al que corrió anejo un se- 
manario llamado El Instructor^ fundado y dirigido éste 
por D. Lorenzo Moreno Conde. 

Ambos fueron de muy corta existencia. 

En los meses de Enero, Febrero y Marzo se sintie- 
ron en las islas Marianas hasta 125 temblores de tierra: 
hubo días, como el 26 de Enero, que se contaron hasta 



(1] Real orden de 17 de Agosto de 1849. 

(2) Por Real decreto de 22 de Enero de 1844 se dispuso: 

cQueda autorizado el Ministro de Marina, Comercio y Gobernación 
de Ultramar para construir seis vapores de guerra de la fuerza que con- 
sidere más conveniente, con desuno precisamente á las Islas Filipinas. 
(Art. l.<>) 

iLas falúas que en el dfa forman aquel Apostadero de marina, serán 
desarmadas desde que la mitad de aquellos buques puedan prestar ser- 
vido. (Art. 2.°J» 



88 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

1 8 temblores, cosa extraordinaria aun tratándose de 
unas islas tan combatidas por esta clase de fenó- 
menos. 

Por Real orden de i5 de Enero de 1849 quedó pro- 
hibido en absoluto á los regulares de Filipinas la ena- 
jenación de ninguno de sus bienes, y por otra Real or- 
den de 14 de Octubre del mismo año se dio traslado al 
Gobernador de las Islas de la de 17 de Junio de 1834 
sobre prohibición al clero regular y secular de enajenar 
sus bienes raices, alhajas y muebles preciosos sin pre- 
via Real licencia; y teniendo en cuenta que las ventas 
hechas con posterioridad á 1840 son sospechosas de 
fraude, se le ordenaba reclamara los expedientes y, pre- 
vio el voto consultivo del Real acuerdo, propusiera al 
Ministerio lo que juzgara oportuno (O. 

Por Real orden de 10 de Agosto de 1849 se dio nue- 
va organización á las dependencias de Hacienda de las 
Islas. Con la misma fecha se aprueban las Instruccio- 
nes para el régimen de la Tesorería general del Ejér- 
cito y Hacienda; de la dirección, administración é in- 
tervención de las rentas del estanco, sus colecciones y 
fábricas de tabaco, con inclusión de la Cailiila agríco- 
la; para la fiscalización é intervención, cuenta y razón 
que había de llevar la Contaduría general, etc. 

Por Real decreto de 26 de Octubre del mismo año 
aplicáronse á Ultramar las disposiciones sobre clases 
pasivas contenidas en la ley de 26 de Mayo de i835 y 
el art. 3.^ de la de 23 del mismo mes de 1845. 

En I.® de Noviembre de 1849 publicó Clavería un 



( 1 ] Esta disposición, recibida por el sucesor de Clavería, se repro-- 
dujo por Real ordea de 21 de Julio de X851, encalcando la brevedad 
en asunto de tanta importancia. 



S*j 



HISTORIA DB FILIPINAS 89 

decreto y Reglamento organizando los tercios de poli- 
cía de las provincias {i)\ 

Era muy general en Filipinas que la mayoría de los 
indígenas tuviesen el mismo apellido, y que los más de 
«líos fuesen nombres de santos. Para evitar esta con- 
fusión, remitió Clavería á los Jefes de provincia, por 
decreto de ii de Noviembre de 1849, grandes catálo- 
gos de apellidos españoles con orden de que los distri- 
buyeran por pueblos y familias, y asi se hizo, dando 
esta medida el resultado que se pretendía (2). 

En 20 de Diciembre de 1849 dictó un decreto sobre la 
radicación, empadronamiento, capitación y pasaportes 
de los chinos. Clasíñcábalos en las clases de transeún- 
tes, de invernada y radicados, determinando, por una 
tarifa aneja, las cantidades que tenían que pagar en 
cada una de estas situaciones, tiempo que se les permitía 
en ellas y la penalidad de los infractores á lo dispuesto 
en el bando, incluso á los capitanes de buques ó consig- 
natarios de éstos que permitiesen el embarco de chinos 
para su país sin el necesario pasaporte del Gobierno. 

Se permitía á los chinos trasladar su vecindad de unas 
provincias á otras. Por la regla 84 se previene que todo 
chino que quiera casarse con india ó mestiza, acuda al 
Gobierno con su fe de bautismo, la de su contrayente, 
el consentimiento de los padres ó mayores de éste, la 
constancia de hallarse trasladado al padrón de cristia- 

(1} Véase Attiús acúrtUdas, tomo II, pág. 166. 

Aprobado por Real orden de X2 de Febrero de 1852. 

(2) Aún se nota en muchos pueblos de Filipinas el efecto de esta 
determinación, porque los hay en donde casi todos los apellidos empie- 
zan con la inicial a, en otros con la ¿ y asi sucesivamente. También es 
írecuente ver á indios de los más montaraces ostentando apellidos tan 
ilustres como los de Osuna, Alba, Medinaceli, etc., etc. 



90 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

nos y el certiñcado del cura párroco justiñcativo de sit 
instrucción en la doctrina cristiana, con cuyos requisi» 
tos se les expediría la correspondiente licencia. 

A consecuencia de los sucesos acaecidos en la Pe- 
nínsula en 1848^ fueron deportados á Filipinas por el. 
Gabinete Narváez-Sartorius gran número de españoles. 
Llegados á Manila en 1849, los acogió Claveria con 
bondad exquisita, diciéndoles: 

«Aquí no existen opiniones políticas; aquí no hajr 
más que españoles desde el momento en que se pisa 
este suelo, y ustedes serán tratados por mi y por todos 
como compatriotas desgraciados, como españoles y ca- 
balleros (i)». 

Inmediatamente los distribuyó por provincias, con el 
propósito de que, disfrutando de libertad, les fuese me- 
nos penosa su situación y para que pudieran ganarse la. 
vida honradamente; pero la mayor parte de los depor- 
tados abusaron de esa bondad del Gobernador general^, 
realizando actos censurables en las localidades á donde 
se les destinara, con desprestigio del nombre español y 
de la influencia moral que tan alta ha debido mante- 
nerse siempre entre aquellos insulares (2). 

(i ) «Con nuestras caras refundidas, que no nos hubiera conocido la 
madre que nos parió, y con más ropa de la que necesitaban nuestros 
enflaquecidos cuerpos, saltamos en tierra y fuimos presentados al Ex- 
celentísimo Sr. Capitán General D. Narciso Claveria: como nos ha- 
blan tratado tan mal en el transcurso de nuestra prisión, el recibimiento- 
que nos hizo aquella autoridad nos paieció bueno; concluida una semi* 
arenga, nos despidió S. £. á lo General, y cada muchuelo á su olivo». 
— {Caria que ha dirigido á sus amigos y enemigos el ciudadano Agus* 
tin Reverter, en la que refiere en bosquejo los padecimientos de su de- 
portación á Filipinas, con otras cosas curiosas: Tarragona, 1855.) 

(2) Entre los depoitados figuraban D. Agustín Aígaira y el sefior 
J^zaito, á quienes Claveria les recordó su antigua amistad, dispensando- 



HISTORIA DE FILIPINAS QI 

Los deportados llegaron en las fragatas Manila, Ma- 
riveles y Zafiro, custodiados por dos destacamentos de 
in&ntería de marina. Parte de esta tropa se destinó á 
diferentes buques de la armada^ y el resto regresó á Es- 
paña. 

A fines de 1849 niurió en Manila el secretario del 
Gobierno de las Islas, D. José María Peñaranda, legan- 
do á la posteridad el recuerdo imperecedero de una in- 
teligencia privilegiada y el testimonio indestructible de 
sus importantes servicios en la administración de Fili- 
pinas. 

Por orden de Claveria comenzaron en el sitio deno- 

« 

minado Arroceros- las obras de un Hospital militar. Los 
ingenieros militares le hicieron en este asunto injusta 
y tena2 oposición, originándose de aquí que las obras 
quedaran en suspenso hasta que de España se resolvie- 
se, con cuyo motivo tuvo con los ingenieros graves 
disgustos. 

La actividad de Claveria extendióse también al ramo 
de Hacienda, en el que legisló con mucho acierto. Ade- 
más de las órdenes para el cumplimiento de las re- 
formas introducidas en dichas oficinas, dictó un Regla- 
mento para sustanciar las causas de menor cuantía en 
asuntos de contrabando, y otro sobre fielatos y estan- 
quillos. 

La agricultura, las colecciones de tabaco y las pe- 
queñas industrias del país recibieron asimismo el favo- 
rable impulso de sus acertadas medidas, y la Sociedad 

les generosa protección, á que ellos supieron corresponder dignamente. 
El 8 de Junio de 1S49 se expidió un Real decreto de amnistía por 
causas políticas, y en 30 del mismo mes se comunicaron ¿ Filipinas la» 
reglas para su ejecución, quedando, por lo tanto, en libertad los depor- 
tados de regresar ¿ Espafia. 



92 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Económica concedió durante su mando varios premios 
á los principales cosecheros de café (i). 

Las calles de la población murada y los paseos y cal - 
2adas de los arrabales mejoraron mucho durante su 
mando, merced á una Junta que creó para que enten- ^ | 

diese en este cometido, y el Palacio de su residencia fué 1 

objeto de obras de importancia* ' 

(i) En 22 de Septiembre de 1846 concedió la Sociedad premios de 
1 .000 y de 500 pesos á D. ífiigo González Azaola por dos plantacio- 
nes de café, conforme á las condiciones que prescribía la Real orden de 
6 de Abril de 1828. En 3 de Febrero de 1847 concedió la misma So- 
ciedad un premio de 500 pesos á D. Antonio Ortega por igual cultivo. 



CAPITULO IV. 



Nueva peifídia de los joloaoos. — Fondea en Zamboanga una fragata 
francesa de guerra.^RecIama contra una agresión de los piratas de 
Maluso.-* Consigúese por mediación del gobernador la libertad de 
tres prisioneros. — Llega otro buque de guerra francés y notifican al 
gobernador el bloqueo de Basilan.— Protesta dicha autoridad.— Arri- 
ban otros dos buques de la misma nación y queda establecido el blo- 
queo. — Escandaloso convenio del Sultán de Joló con el plenipoten- 
ciario francés La Grené, cediendd á Francia por loo.ooo pesos la 
isla de Basilan.^Llega el brigadier español Bocalán y entabla enér- 
gicas reclamaciones con los jefes franceses. —Deciden al cabo so- 
meter el asunto á sus respectivos Gobiernos. — El gobernador de 
Zamboanga y Bocalán exigen la sumisión de todos los pueblos de 
Basilan.— Obtienen también del Sultán de Mindanao la cesión de 
Davao. — Pasa Bocalán á Joló y formula sus reclamaciones al Sultán. 
— Piraterias que observa. — Consigue copia de los tratados con los 
franceses.— El Gobierno de Francia anula dichos tratados. — Expli- 
cación de M. Gnizot acerca de estos sucesos.— Ordena Claverfa al 
coronel Pefiannda el reconocimiento de la isla de Balanguingui. — 
Es agredido y rechazado por el datto de la isla, y regresa á Manila. 
«-Dificultades del momento aconsejan á Claverfa diferir la venganza 
de esta agresión. -^Realiza Oyanguren la conquista de Davao. — Con- 
diciones de este notable patriota. — Vicisitudes en el gobierno del te- 
rritorio por él conquistado. 

Una nueva perfidia de los joloanos, un hecho asa^ 
escandaloso que vamos á narrar, corroborará nuestras 
afirmaciones anteriores con respecto á la falsía y mala 
fe de aquellos piratas. 



94 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Á principios de Noviembre de 1844 fondeó en la rada 
de Zamboanga la g oleta de guerra francesa Satine. Su 
capitán^ M. Guerin, solicitó del gobernador Figueroa 
que gestionase la entrega de tres de sus tripulan tes, re- 
ducidos á prisión en un bote por los piratas de Maluso, 
después de haber dado muerte al oñcial que lo manda- 
ba y á un marinero. 

Consiguióse el rescate de los cautivos; pero al llegar 
otra cor.beta de guerra de la misma nación, la Victo- 
rietise, M, Guerin notificó al gobernador de Zamboan- 
ga el bloqueo de Basilan é islas adyacentes, con objeto 
de obtener del datto Usuk, régulo de Maluso, cumplida 
satisfacción por la muerte de sus nacionales. 

El gobernador protestó contra el bloqueo, indicando 
que á todo evento debería limitarse al distrito de Malu- 
so; pero no se tuvo en cuenta su protesta, y el bloqueo 
se llevó á cabo. 

Los buques franceses fueron reforzados por el vapor 
Archimede y la fragata Erigone, al mando del vicealmi- 
rante M. Cecille. A bordo de la fragata iba el Ministro 
plenipotenciario de Francia, M. de la Grené. Estos ba- 
ques procedían de Joló, cuyo Sultán, seducido por la 
codicia, había celebrado un convenio de navegación y 
comercio con el plenipotenciario francés, cediendo ade- 
más á Francia por 100.000 pesos la isla de Basilan, 
cuyo dominio pertenecía á España. 

El brigadier D. Agustín Bocalán llegó inmediata- 
mente después á Zamboanga á bordo de la fragata Es- 
peranza, y sostuvo con M. Cecille una activa y enérgica 
correspondencia con motivo de sus extrañas gestiones 
respecto de Basilan, cuyo resultado fué que ambos en- 
comendaran el asunto á la resolución de sus respecti- 
vos Gobiernos, alejándose de aquellas aguas los buques 



HISTORIA DB FILIPINAS 95 

franceses, excepción hecha de la Satine, que se estacio- 
nó en el canal, entre Basilan y Malamawi. 

De acuerdo el gobernador de Zamboanga con Boca- 
Jan, exigieron incontinenti la sumisión de casi todos los 
pueblos de Basilan, con derogación de cualquier pro- 
mesa que hubieran hecho á los extranjeros, mandando 
construir un fuerte en Pasanjan, costa N. de Basilan» 
á lo que quiso oponerse el comandante de la Satine; 
mas desapareció de aquellas aguas tan luego vio el mal 
sesgo que tomaba el asunto (0. 

(i) Un oficial de la marina de guerra francesa, M. Th. Aube, pu- 
blicó en la jRevuí des Deux Mandes^ correspondiente al i.^ de Mayo de 
1848, un artículo titulado Afanille et les Philippuus^ — La chnÚHaüon et 
la socUté espagnoU dans ( Arehipel^ en el cual hace apreciaciones bas- 
tante acertadas respecto á la política de Inglaterra en Oceanfa; pero al 
ocuparse de España, y metido á historiador, desbarra de lo lindo. Injus- 
to y apasionadísimo contra la administración espaflola en Filipinas y 
contra los frailes, su trabajo está inspirado por un espíritu filibustero 
altamente censurable. 

La traducción literal de sus inexactas afirmaciones demostrará la jus- 
tificación de nuestra protesta. 

Dice de los frailes que libres de los jesuítas, de los que se sentian ce- 
losos, sobre todo los agustinos y los dominicos, renovaron sus intrigas, 
y pronto una conspiración militar se urdió en Manila bajo su influjo, 
cuyo fin era enviar á Espafia al Gobernador D. GuritÓH de Basco. 

Hablando de los asesinatos de extranjeros cometidos por los indios 
durante el cólera de 1820, consigna que los médicos espafiolts abando- 
naron la ciudad casi todos, y que únicamente los médicos extranjeros 
atendían á los enfermos; que de repente se esparció la voz de que los 
impíos tenían la culpa del cólera, c Hábiles agentes excitaron las pasio- 
nes populares y se pusieron á la cabeza de los indios; el grito de mue- 
ran los extranjeros fué proferido por uno de ellos, y miles de voces lo 
repitieron. La matanza comenzó en el instante, y 23 de nuestros com* 
patriotas fueron asesinados con dos ingleses y dos americanos, sus com- 
pañeros de celo, como víctimas designadas de antemano por la envidia 
y el odio de los frailes. Únicamente después de la matanxa y de la hui- 




V 

9^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Ambos jefes españoles marcharon después á la entra- 
da del río Grande de Mindanao, obteniendo del Sultán 
la cesión del gran seno de Davao. 

En Marzo de 1845 se trasladó Bocalán á Joló para 

da de los extranjeros, fué cuando las Órdenes monásticas hicieron una 
demostración hipócrita para calmar el furor popular. £1 Arzobispo, á la 
cabeza de una larga procesión, salió de la catedral, se dirigió hacia el 
teatro de los asesinatos, los indios se retiraron en silencio delante de la 
Hostia santa que el Prelado les presentaba al frente de los frailes que le 
seguían cantando himnos sagrados..... 

9 La voz pública ha hecho pesar sobre los frailes la responsabilidad 
de los asesinatos de 1820, y el sistema político practicado en todo 
tiempo por ellos en el Archipiélago justifica demasiado esta acusación». 

Innecesario nos parece rebatir tan absurda calumiáa: para destruirla 
basta sólo con indicarla. 

La intentona de Novales es objeto asimismo de la imparcialidad del 
articulista. 

«Las ideas liberales, prosigue, que los frailes habían querido ahogar 
en la sangre europea, renacieron con una energía inesperada. 

>En 1819, el Gobernador D, Pedro Folgueras había dejado circular 
por todo el país ejemplares de la Constitución de i8i2..... Una gran 
parte de los criollos y de los espafioles filipinos se habían adherido á ella 
secretamente..*. Novales, cuyo objeto real era la independencia de Fi« 
iipinas, proclamó la Constitución de 181 2 Las tropas que con él ser- 
vían en el regimiento del Rey ocuparon las murallas Sin embargo, 

// Gobernador D. Plácido Duro, portador de las llaves de la ciudad, ha- 
bíase librado de la persecución de los conjurados y había reunido á su 
alrededor las tropas que permanecieron leales. En el momento de entrar 
en Manila, los rebeldes encontraron las puertas guardadas por todas 
partes en nombre de D. Plácido. Entonces un terror pánico se apoderó 
de los conspiradores: con algunos amigos adictos y fieles, Novales buscó 
una salida; pero en el momento, rodeado, agobiado por el número, fué 

hecho prisionero Condenado á muerte, fué fusilado con más de ciento 

de sus cómplices» Ninguna declaración, ninguna debilidad, ninguna co- 
bardía empafiaron la gloria del atrevido capitán. Sin embargo, algunas 
palabras que dejó escapar antes de morir parecen probar que contaba 
con la cooperación de altos funcionarios, de ríeos negociantes críollost* 



HISTORIA DE FILIPINAS 97 

entablar reclamaciones cerca del Sultán é inquirir lo 
que pudiese con respecto al tratado con M. Page de 
Abril de 1843, en el que se estipulaba que los subditos 
franceses podían ir á los puertos joloanos, concedién- 



El relato de la insarrección de Novales, hecha por nosotros con es- 
tricta imparcialidad en su lugar oportuno, nos excusa puntualizar más 
al por menor los errores de bulto en que incurre el Sr. Aube. La em- 
prende á seguida contra la administración española y los funcionarios 
públicos; y entre otras verdades dignas de risa, que no de tomarse en 
serio, cuenta que es frecuente la llegada simultánea de dos funcionarios 
nombrados para un mismo empleo y que el General les da posesión á 
los dos. 

Volviendo á los frailes, expresa que los primeros misioneros eran ver- 
daderos ministros de amor y caridad; cpero pronto llegaron de España 
prelados corrompidos, frailes ambiciosos atraídos á Filipinas por la sed 
de riquezas, y todo se paralizó: el fanatismo y la superstición fueron 
predicadas á los indios i . 

Eso de la sed de riquezas de los frailes es una simpleza notoria: las 
Corporaciones son ricas, ciertamente; pero los frailes en particular no 
aspiran á crearse una fortuna que de nada les serviría, puesto que viven 
y mueren en Filipinas, y cuanto poseen y dejan es de la Corporación á 
que pertenecen. 

Continúa diciendo que el odio á los españoles se ha extendido de 
Manila á las provincias; que el despotismo y los abusos sólo han queda- 
do del antiguo régimen monárquico y sacerdotal, y que los descontentos 
preparan en la sombra la independencia del país. 

Posible es esto último, que nunca ha dejado de haber suicidas en el 
mundo; pero no porque la dominación española sea tiránica ni opresiva, 
como más adelante demostraremos con el testimonio de varios escrito- 
res extranjeros, incluso franceses no influidos por el despecho; ahora 
bien: la independencia con que sueñan algunos ilusos jamás la conse- 
guirán los filipinos; podían dejar de pertenecer á España, madre aman- 
tisima y en exceso blanda para ellos; mas admitiendo el supuesto, en el 
acto serian esclavos de loa chinos ó de los japoneses ó colonos despre- 
ciados y explotados por ingleses ó alemanes. Independientes, nunca: 
sépanlo los soñadores. 

Pasa después el Sr. Aube á ocuparse de Joló y líindanao, y nos da 

TOMO III 7 



98 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

doles iguales franquicias que á la nación más privik- 
giada, asi como lo que hubiese ocurrido relativo á la 
venta de Basilan á los franceses (0. Tan luego fondeó 
en aquella rada, participó Bocalán al Sultán su arribo^ 
y el 17 desembarcó con grande aparato, haciéndole en- 
trega de sus despachos. El Sultán ofreció leerlos des- 
pués, y retiróse Bocalán á bordo* 

Las negociaciones no alcanzaban buen éxito^ pues 
como él decia al Capitán general, f aunque el Sultán y 
los principales dattos afectan desear el exterminio de 
los piratas, lo cierto es que los más se enriquecen con 
el fruto de sus robos, ya participando de ellos, ya com- 
prándoles los cautivos por un mezquino precio, sea para 
vivir á costa de su trabajo, sea para revenderlos á cam- 
bio de efectos preciosos en Sandakan, en donde algunas 
tribus los sacrifican inhumanamente para satisfacer sos 
supersticiones». 

Desde el 20 estuvo incomunicado con el Sultán y los 
dattos, por ser víspera de su fiesta del Monlod^ que 
dura tres días. El 21 entraron cuatro pancos de Balan- 
guingui, llevando algunos cautivos, que desembarcaron 
con el mayor descaro á la vista de la fraga ta Esperanza» 

la clave de su desenfreno y de sus desatinos. Después de afirmar que 
los piratas no tienen armas y son débiles, y que una Potencia europea* 
con todos los elementos de guerra y cuatro millones de indios animosos 
para combatirles, se humilla ante ellos y se declara vendda (¡!}, resul- 
ta que iba en la Sabine cuando tan mal les salió la cuenta de sus proyec- 
tos sobre aquellos territorios. Aun se atreve á decir que la Saáins y la 
Victorieuse bastaron enr 1 844 para destruir la más po tente de las tribus 
•de Basilan, mientras que la fragata espafiola Esptratua^ seguida de una 
nota numerosa de falúas, sufrió en Balanguingui un desastre completo, 
teniendo que huir á refugiarse en Zamboanga. 

Aquí viene de molde la conocida frase de ¡Asi sí escribe la JkisUrm! 
(1) Apéndices I y 11. 



HISTORIA DB FILIPINAS 99 

T no paró aquí su cinismo, sino que el i.^ de Abril fué 
acometida la gente que bajó á hacer aguada por muchos 
moros monteses, de cuya aproximación no se apercibie- 
ron los marineros hasta tenerlos sobre si. En la lucha 
sostenida con la tropa que protegía la lancha, perecie - 
ron 20 piratas, y de los nuestros un español y un indio. 

Durante el tiempo que la Esperanza permaneció en 
la rada, se refugiaron á su bordo 62 cautivos fugados 
de Balanguingui y de Joló, algunos de los cuales eran 
indígenas de las posesiones holandesas. 

Bocalán pudo conseguir copia del tratado de M. Page 
y del escandaloso convenio celebrado con M. de L#a 
Grené, en que cedían á Francia la isla de Basilan (O. 
Este convenio, firmado el 20 de Febrero de 1845 , ca- 
recía de legalidad por faltarle los sellos, y se anuló por 
el Gobierno francés luego que el de España hizo las 
reclamaciones consiguientes, siendo de advertir que el 
Sultán de Joló ocultó con doblez el dar cuenta al go- 
i}ernador de Manila de la referida cesión (2)* 



(1) Lo acontecido á Bocalán hizo decir á Clavería al remitir estos 
documentos al Gobierno: cPor ellos conocerá V. £. la conducta en esta 
ocasión del Sultán y dattos de aquella isla para con nosotros, debiendo 
indicar á V. £. que por lo acaecido debemos desengaftarnos del proceder 
de aquellos bárbaros, que no respetan tratados ni cumplen promesas, 
y que por el interés son capaces de vender, si los dejasen piratear, basta 
la tierra en que mandan». 

(2] M. Guizot, que en la ¿poca á que estos sucesos se contraen era 
Ministro de Negocios extranjeros, hizo público el misterio de este inci- 
dente en el prefacio de la versión francesa del libro de M. Oliphant, 
secretario del lord Elgin en su embajada á China y al Japón (París, 
1 860], cuyo importante escrito consideramos de interés copiar integro. 

Dice asi: 

tCuando propuse al Rey Luis Felipe, en 1843, que se enviase á Chi- 
ma una misión extraordinaria, estaba lejos de prever que antes de veia<^ 



lOO JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En 1845 el coronel D* José María Peñaranda» se- 
cretario del Gobierno Superior civil de Filipinas, em-^ 
barco en la fragata Esperanza, mandada por el capitán 
de navio D. Cristóbal Mallén, ignorándose en Manila 



te afios un ejército francés de 12.000 hombres, de infantería, caballetia, 
artillería é ingenieros, se uniría á otro ejército inglés para entrar en el 
Celeste imperio, marchar sobre su capital é imponerle, no sólo la ob* 
servancia, sino la ampliación de los tratados, á riesgo de aumentar, 
acabando con la dinastía reinante, la anarquía en que ya estaban aque- 
llos 300 ó 400.000.000 de habitantes. Así comienzan las expediciones 
que llevan en pos las conquistas. Los sucesos marchan ahora con más 
velocidad que el pensamiento, y el porvenir, en apariencia más lejano, 
se acerca tanto á lo presente como mañana á hoy. En 1843 no pensaba 
yo hacer en China sino lo que Inglaterra y los Estados Unidos acaba- 
ban de realizar, esto es, determinar en solemne tratado nuestras rela- 
ciones con los chinos, dando así á los hechos en su mismo principio « . 
el carácter de derechos reconocidos y aceptados. Tales fueron las resul- y 
tas de la misión que M. de La Grené desempeñó en 1844 y 1845, cono 
tanto acierto y prudencia co mo celo, obteniendo desde luego el tratado ^ 
de comercio de Whampoa, firmado á bordo de VArquimede^ en 24 de K 
Octubre de 1 844, y después el edicto chino de 28 de Diciembre si- ~ 
guiente, sobre el libre ejercicio del culto cristiano en los cinco puertos 
abiertos á los extranjeros, y la tolerancia ofrecida á los chinos cristia- 
nos en el interior del imperio. 

»Pero mientras me dirigía á estos objetos, conocía muy bien que, 
aunque se lograsen, no darían resultas ventajosas y subsistentes si no 
se apoyaban en garantías efectivas en aquellos mismos parajes. Y sólo 
habia dos que ofreciesen seguridad: una estación naval francesa, siem- 
pre presente en los mares de China, y un establecimiento francés per- 
manente cercano á aquel país, qae sirviese de punto de apoyo y de re- 
fugio á la estación naval y á nuestro comercio y misioneros. Con este 
propósito agregué á las instrucciones de M. de La Grené la nota si- 
guiente: 

uParis 9 ^ Ntviemirt de 1843. 

•Ha dispuesto el Rey, como ya consta á M. de La Grené, que se es- 
4able8ca iiaa estación naval en los mares de la India y de la Chioa, coo 



HISTORIA DB FILIPINAS lOI 



el rumbo del buque y la comisión encomendada al celo 
de aquel inteligente funcionario. Llega la Esperanza á 
Zamboanga, reclama el comisionado el auxilio de al* 
gunas falúas y se hace de nuevo á la mar, andando á 



objeto de proteger y, si es preciso, defender nuestros intereses políticos 
y comerciales. 

fPero la Francia no posee en el dfa en aquellos mares ningún punto 
en que los buques que constituyan dicha estación permanente puedan 
hacer provisiones, reparar sus averias y curar sus enfermos. La división 
francesa tendrá que acudir á la colonia portuguesa de Macao, al esta- 
blecimiento inglés de Hong-Kong, ó al arsenal de Cavite, en la isla es^ 
gañola de Luzón. 

I Esto no puede ser. No conviene á la Francia estar ausente de una 
parte tan extensa del globo, donde otras naciones tienen establecimien- 
V tos. También el pabellón francés debe flotar en los mares de China, en 
^ un punto en que nuestros buques hallen seguro abrigo y toda clase de 
2 auxilios. Es necesario fundar alli, como los ingleses en Hong-Kong y 
o nosotros mismos en las islas Marquesas, un establecimiento militar para 
¿ nuestra marina, un depósito para nuestro comercio. 
• lEste establecimiento debe reunir muchas condiciones esenciales: 
O proximidad al imperio chino; puerto grande y cerrado, donde los bu- 
ques no padezcan en las frecuentes y terribles tormentas de aquellos 
parajes; situación aislada y de fácil defensa; clima sano, en que nues- 
tras tripulaciones pueden restablecerse en poco tiempo de las enferme- 
dades causadas por el calor de los trópicos; y en fin, manantiales puros 
y abundantes para que nuestros buques puedan renovar el agua. No son 
tan extensas y tan exactas tas noticias que poseemos de las regiones de 
la Indo -China, que desde luego podamos determinar la que debe ocu- 
parse para el nuevo establecimiento. 

>Sobre este particular no se pueden dar á M. de La Grané instruc* 
•ciones precisas. Se le indicarán solamente algunos sitios designados por 
exploraciones anteriores, que pueden servir de base á la política de la 
Francia, ó constituir un centro de sus intereses comerciales en la Indo- 
china. 

»En el derrotero de Europa á China, y á la salida de los estrechos 
de Malaca y Singapoore, están las islas Attamia y Naitttta^ cuyos habi- 
tantes malayos han conservado hasta ahora su independenda. Pero aun 



I02 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

los pocos días al N. de la isla de Balanguingui, frente á 
su puerto principal. 

Procuró Peñaranda comunicarse con el datto de la 
isla; pero el soberbio pirata se negó á ello, intimando- 



cuando estas islas fueren un punto de ocupación conveniente bajo et 
aspecto náutico, de lo que seiía preciso convencerse en un nuevo reco- 
nocimiento, ¿no se debería recelar que la vecindad de establecimientos 
importantes creados por los ingleses y los holandeses en Singapoore» 
Sumatra y Borneo, anularían el depósito que formásemos allí y nos ex- 
pondría además á perjudiciales choques? 

a Las mismas objeciones pueden hacerse á las islas de Pulo Cóndor y 
de Cham-Colao, en las costas de Cochinchina. 

>La primera de estas ulas es, por otra parte, muy mal sana, siendo- 
¿sta la causa de que no tomase posesión de ella la compañía francesa 
de las Indias orientales, que la había mandado reconocer en 1720, y de 
que ¡a abandonaran los ingleses después de haberla ocupado algunos- 
aflos. £1 grupo de Cham-Colao no merece la atención, según las obser* 
vaciones hechas últimamente en él por el capitán de corbeta Favin-^ 
L.eveque, 

^Podría, todavía explorarse la península de Turón, en la misma cos- 
ta de Cochinchina, y cuya cesión obtuvo la Francia cuando la de Pulo^ 
Cóndor, por el tratado de Versalles, el 28 de Noviembre de 1^87, en 
retribución del auxilio ofrecido al emperador Nguyen-A'hn para reins- 
talarle en el trono. Pero como la Francia no cumplió el tratado, no po- 
dríamos ahora alegar este título á la propiedad de Turón. Los seflores^ 
Du Campe r, de Bouganivelle y Laplace, que sucesivamente la visita* 
ron, alababan mucho su rada, una de las más espaciosas y seguras de 
Cochinchina. Mas estas ventajas desaparecen ante la insalubridad dtV 
clima y los graves inconvenientes qre resultarían de la situación conti- 
nental de Turón, de las cuales no sería la más pequefía la dificultad de 
circunscribir nuestra ocupación. Tampoco estaríamos bien allí bajo el 
punto de vista comercial. 

•Parece, pues, que nuestras investigaciones deben dirigirse con pre- 
ferencia á la parte oriental del grande Archipiélago. Al S. de las Fili- 
pinas, sometidas á la España, están las islas de Joló, entre Mindanao y 
Borneo, habitadas por una población activa y comerciante, y que S9 
mantiene independiente. Una de ellas, la bla de Basilan, es la que debt 



HISTORIA DE FILIPINAS IO3 

le que abandonara inmediatamente aquellas aguas, pre- 
tensión que apoyó á poco con los cañones de su for- 
taleza, rompiendo el fuego sobre la fragata y las fa- 
lúas. 



explorarse con cuidado. Parece que está habitada, como la extremidad 
S. de Mindanao y parte N. de Borneo, por una tribu de ilíones^ pobla- 
ción pirática extendida en aquellos mares, sobre la cual el Sultán de 
JoIó ejerce una autoridad disputada. Un establecimiento fundado en 
este panto podiia pronto rivalizar en importancia comercial con el de 
Singapoore. Si este último está en el derrotero de Europa á Indo-Chi- 
na, Bastían está en el del Océano Pacifico, la costa O. de América y la 
Australia á los puertos de China y las Filipinas, y eo el de la vuelta á 
Kuropa contr a Monzón. Pero sería preciso cerciorarse ante todo de si la 
isla tiene la principal condición necesaria para el objeto que el Gobier- 
no se propone, e^ decir, si hoy en ella un puerto bien cerrado y de fá- 
cil defensa. Esto es lo primero que debe verse. 

»M. de La Grené sabe cuánto conviene el secreto para la ejecución de 
este plan. Desde el momento que llegue á los mares de la China, todos 
sus movimientos serán observados con activa y recelosa vigilancia. Es 
preciso, pues, alejar toda sospecha, y que el comandante de la estación 
naval reconozca solo y por si, ó por los oficiales á sus inmediatas órde- 
nes, los puntos que parezcan más convenientes. 

> Después de esta operación preliminar, y cuando, convenido por 
M • Cecille. esté seguro M. de La Grené, no sólo de que el sitio desig- 
nado merece la elección, considerado náutica, militar y comercialmen- 
te, sino de que podría ocuparse sin dificultad de parte de los habitan- 
tes, procederá á negociar y concluir provisionalmente la cesión, sea 
con los jefes indígenas, si son independientes, ó sea con el Soberano 
cuya autoridad reconozcan, con sujeción expresa á la aprobación del 
Gobierno del Rey. 

1 Concluido el tratado, podrá el comandante de las fuerzas navales 
dejar un buque en el punto cedido, para que los jefes no se desdigan, 
hasta que sea ratificado el convenio por S. M. y se tome posesión en 
su nombre de la isla. 

iSe le autoriza (pero sólo en el caso de necesidad absoluta) para 
enarbolar el pabellón francés en la isla misma, si hubiese motivo for- 
mal de recelar que se le anticipara otra nación». 



I04 JOSÉ MONTERO Y VIDAI. 

Ante una agresión tan injustificada, decidió Peña- 
randa el desembarco con ánimo de escalar el fuerte; 
pero el crecido número de piratas, la superioridad de 
su posición y la evidencia de los cortos recursos con 



f Asi aplicaba yo á los mares de China una idea que había ya reali- 
zado en otros puntos del globo, y que conceptúo capital para los intere- 
ses, no sólo comerciales, sino morales, políticos, militares y marítimos 
de Francia. En los debates que se suscitaron en las Cámaras en 1843 
con motivo de los establecimientos que acabábanlos de fundar en las 
i^las Marquesas y en Taiti, decía yo las siguientes palabras: «Una de 
«las causas de la autoridad y de la conBanza con que procede el comer- 
»cio inglés, es que en todas partes encuentra á la Inglaterra; es que sabe 
»que en todas partes está el poder nacional á la roano para protegerle 
ly sostenerle. Una de las causas de la debilidad comparativa, de la falta 
ide confianza y del encogimiento del comercio francés, es que en todas 
» partes se encuentra á i .000, á 2.000, á 3.000 leguas de la Francia; es 
>que en ninguna parte la ve cerca de él y á su lado. Dándole seguridad, 
» haciéndose presente en donde quiera que se forme un centro mercan- 

• til, es como se inspirará al comercio francés la confianza y la soltura 
ique necesita; y el mejor modo de inspirárselas es fundaren todos esos 
t centros un establecimiento francés, es hacer que se vean en ellos el 

• pabellón francés y buques franceses encargados de cruzar continua- 
emente por sus mares y proteger nuestro comercio. Nuestros buques 
1 mismos, para obrar con la constancia, asiduidad y eficacia que exige 
isu misión, necesitan tener cerca una estación segura donde poder en- 
«trar y salir, según las circunstancias. <Qué han hecho por su marina 
» todas las grandes naciones marítimas? No se han limitado á enviar sus 
«buques á reconocer toda la superficie del globo para proteger su co- 
tmercio: han procurado también asegurarles puntos de apoyo, de repa* 
9 ración y de refugio, y que no sólo sientan el recuerdo, sino el contac- 
»to del Gobierno de su país, de su bandera y de su poder. Ved la histo- 
»ria de Inglaterra, la de Holanda, la de Espafta y aun la de las peque - 
»fias repúblicas que hacían el comercio del Mediterráneo. Sus buques, 
»sus galeras encontraban siempre en sus viajes el Gobierno, el apoyo y 
vía fuerza de su patria. Así lograron la prosperidad de su comercio é 
9 infundir en sus marinos la confianza y la adhesión que constituyen en 
amar y tierra el prestigio de la fueraa armada. ¿Despreciaréis esos ejem» 



HISTORIA DB FILIPINAS XO5 

que contaba para una empresa de tal naturaleza, le 
obligaron á refrenar su coraje, retirándose con pérdida 
de algunos soldados y la del comandante Rodríguez^ 
jefe de la vanguardia. 

Eran en aquella época las islas Sámales, y princi- 



»p]os? ¿No querréis ocupar un punto ni en el Océano AtlAntico, ni en el 
tPacifíco, ni en los grandes Archipiélagos del extremo Oriente? ¡Y esto 
sá la vista de un hecho nuevo é inmenso: la China abierta al comercio 
»de1 mundo!.... No se trata de prescindir de las consideraciones de pru- 
•dencia y de economía, de lanzarse á empresas gigantescas é indeBni- 
idas: nada de esto hay que reprochar á nuestros proyectos. En las islas 
» Marquesas y en Taiti no hay que hacer conquistas, ni sostener luchas 
f con los indígenas, ni roturar vastos terrenos, ni fundar grandes coló- 
inias, sino estaciones para reparo y refugio de nuestro comercio, pun- 
f tos de apoyo para nuestra marina, encargada de protegerle. Esta con- 
tducta conviene á la Francia, no sólo en el Océano Pacífíco, sino en 
»todas partes: es el sistema político-marítimo que la Francia debe se- 
tguir. Donde quiera que se formen grandes centros de actividad co- 
«mercial y de civilización, la Francia debe buscar estaciones de esta 
velase, posiciones que no la comprometan ni creen intereses eseu- 
• cialmente belicosos, pero que proporcionen medios de protección y 
«de defensa. Con estos establecimientos, bien situados y circunscritos, 
t entrará Francia á la parte en el aumento general de riqueza y de in- 
afluencia de las grandes naciones, sin empefiar sus fuerzas y su por- 
» venirv . 

*M. de La Grené y el almirante Cecille, que mandaba nuestra esta- 
ción naval en China, oficial de grande experiencia y buen juicio, cum- 
plieron de acuerdo estas instrucciones. £1 almirante hizo explorar y ex- 
ploró por si la situación exterior é interior de la isla de Basilan, con 
aquella escrupulosa sagacidad que no se fía ni en las primeras impre- 
siones en cuanto á los hechos, ni en soluciones vagas en cuanto á las 
dudas. Provisto M. de La Grené de todos los datos así adquiridos, fué 
con el almirante á Basilan, se constituyó en la bahía de Malamawi, y 
agregó primero las observaciones y después la intervención del diplo- 
mático á los estudios y á los primeros pasos de los marinos. Copiaré 
literalmente lo más esencial de los despachos en que me daba cuenta 
Át lo que había visto, pensado y ejecutado sobre el mismo terreno. 



I06 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

pálmente Balanguingui, el foco de la piratería; y á 
examinar sus medios de defensa y á cerciorarse de 
aquellas noticias, obedecía la visita de exploración rea- 
lizada por el Secretario del Gobierno del Archipiélago^ 
en virtud de órdenes de Claveria. 



"hM^ de La Grené á M. Guitot, Mmistro di Negocios extranjeros,-^{pt9r 
pachos de 4 y 24 de Febrero y 15 de Marzo de 1845.) 

•Salimos de Manila el 8 de Enero último, y el 1 2 al amanecer fon- 
deamos en la bahfa de Mal ama wí, en Basilan, después de un viaje sirr 
novedad. En las instrucciones confidenciales que V. £. se dignó remi- 
tirme antes de mi partid a, después de enumerar las razones que deben, 
inducir á la Francia á fundar en los mares de China un establecimiento 
militar para su marina y un depósito para su comercio, sefiala V. E.. 
mismo las condiciones que éste debe tener: 

• l.° Proximidad al imperio chino. 

12.** Pueito grande y cerrado. 

»3*^ Situación aislada y de fácil defensa. 

14.^ Clima sano. 

»5*° Manantiales puros y abundantes. 

vPara proporcionar al Gobierno del Rey los medios de adoptar un» 
determinación inmediata y con pleno conocimiento de causa, examina* 
r¿ cada una de estas condiciones con aplicación á la isla de Basilan. 
No necesito decir que debo la mayor parte de los datos y noticias que 
daré sobre los puntos que voy á tratar al almirante Cecille y sus ofi- 
ciales, mucho más competentes que yo en estas materias; yo sólo tenga 
la parte secundaria de un observador concienzudo y deseoso de contri- 
buir á la gloria y grandeza de su país. Algunas de estas cuestiones son, 
por otra parte, tan palpables y materiales, que se resuelven por si mis- 
mas, y algunos hechos son tan de bulto, que se manifiestan sin dar lu- 
gar á examen ni vacilación aun á los ojos menos experimentados. L^ 
magnificencia y seguridad del puerto de Malamawi me parecen de est» 
especie; pero no quiero invertir el orden de los puntos propuestos, y 
voy al primero de ellos. 

>!.*' Proximidad de la China. La simple vista del mapa demuestra 
la superioridad de la situación de Basilan. En la monzón favorable el 
viaje á Cantón es de pocos días, y en la contraría, la navegación de tt» 



HISTORIA DB FILIPINAS IO7 

Este valiente General, al ver la incalificable conduc- 
ta de los piratas y su menosprecio de los tratados vi- 
gentes, determinó dirigir en persona una expedición á 
sus islas; pero dificultades insuperables le impidieron 
realizar por el pronto su propósito. 



punto á otro ofrece venfnjas que no se encontrarUn en ninguna otra 
parte, porque engolfándose en la mar de Mindoro y siguiendo la costa 
O. de las Filipinas, defendida de los K£ , se coge Manila, y de allí se 
va á Macao con viento de costado. Un ejemplo reciente apoya este ra> 
ciocinio. La Viciúriiuse sólo ha empleado once días desde Basilan á 
Manila en lo más fuerte de la monzón de NE. Debe advertirse que en 
el Archipiélago de Joló, á causa de su situación geográfica, y en Basi- 
lan. á causa de su proximidad á Mindanao, se siente muy poco aquella 
monzón. Asi es que en los dos meses que hemos estado en Malamawi y 
Joló sólo hemos experimentado brisas variables y calmas. Por las tar-> 
«les, lo mismo que sucede en la costa E. de Sumatra, en la bahía de 
Rio Janeiro, y en el buen tienipo en todos los golfos del mar de Gre> 
cia, soplan terrales flojos, cualquiera que sea durante el día el rumbo 
predominante. Esta notable anomalía no deja de traer inconvenientes: 
á veces los buques detenidos por las calmas en estos mares poco explo- 
rados, son arrastrados por corrientes de una velocidad extremada, cuya 
variable dirección está sujeta á circunstancias mal conocidas. En tal 
caso hay que navegar con la sonda en la mano, y con más motivo, por- 
que en las regiones tiopicales la po&ición vertical del sol hace á menu- 
do inexactas y sitmpre muy delicadas las observaciones por el reloj. 
Por eso, sin duda, es tan poco frecuentado el Archipiélago de Joló en 
ambas monzones, aun cuando ofrece, al parecer, tantas ventajas á la 
navegación. Además de eso, los dos pasos que hay para Basilan, el es- 
trecho de Balabac y el de Macasar, ofrecen obstáculos que arredran á 
la mayor parte de los navegantes: el primeio es poco conocido, mal 
descrito y de diíicil navegación; el segundo, prescindiendo de que está 
siempre infestado de piratas, no está menos sujeto á las calmas que el 
de Malaca. Asi es que en la actualidad sólo se aventuran en este Archi- 
piélago algunos balleneros que van á hacer provisiones á Zamboanga. 
Pero no hay duda en que, si la Francia se fijase en Basilan, nuestros 
trabajos hidrográficos harían muy pronto el estrecho de Balabac accesi- 
ble á todos los buques; y si el de Macasar fuese más frecuentado, pron- 



I08 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En 1847 i'e&lí^ó la conquista de Davao un español 
digno de que perpetúe su nombre la historia. Llamábase 
D. José Oyanguren. Lo acontecido con este insigne pa- 
triota justifica plenamente que es justo el triste papel ad- 
judicado á los españoles en la alegoría de la cucaña (0. 



to se establecería en él un servicio de remolques bajo los auspicios del 
Gobierno de Java. 

»2.^ Puerto grande y cerrado. El de Malamawi no tiene menos de 
dos millas y media de largo, con una anchura que varia entre un cuarto 
y un tercio de milla, y todas las flotas del mundo podrían fondear en él 
con seguridad. Perfectamente defendido de vientos y mares, está abierto, 
sin embargo, lo mismo que el Bosforo 6 los Dardanelos, y su doble boca 
ofrece una ventaja inapreciable, porque facilita la entrada y la salida 
con cualquier viento. La marea, que se siente mucho en él, forma co- 
rrientes periódicas en sentido opuesto, cuya velocidad varia de un nudo 
á dos nudos y medio, y con su auxilio pueden levar fácilmente los bu- 
ques de mayor porte. 

• 3.** Situación aislada y de fácil defensa. La opinión de todos ios 
oficiales de la escuadra es unánime en este punto, lo mismo que en el 
precedente. Tan fuerte es, según ellos, la posición, que seria muy fácil 
hacerla inexpugnable. Por el O. está defendida la entrada del canal que 
separa Malamawi de Basitan por una is)eta, cuyos fuegos rasantes, que 
se cruzarían á un cuarto de tiro de caAón con los de las playas opues- 
tas, harían imposible toda tentativa por aquel lado; además de que en 
el caso de un ataque empeñado se podrían cerrar herméticamente los 
dos pasos á las más formidables escuadras sumergiendo en ellos dos 
fragatas. La entrada oriental, aunque no está tan bien defendida, no ne- 
cesitaría tampoco muchas fortificaciones. En cuanto á los ataques por 
parte de tierra, sea de indígenas ó de fuerzas de desembarco, la impe- 
netrable faja de mangles que cubre casi sin interrupción la costa de Ba- 
stían que mira al canal alejaría todo recelo. No había más que conser- 
var esta defensa natural. Se podría además, para más seguridad, cons- 
truir en el punto más culminante de Malamawi una fortaleza, que do- 
minaría á la vez el puerto^ la rada y las avenidas de la isla. 

•4.° Clima sano, en donde los tripulantes de nuestros buques de 
guerra y de comercio pudiesen restablecerse prontamente de las enfer- 
medades adquiridas en una permanencia larga en los climas tropicales. 



HISTORIA DE FILIPINAS ^ IO9 

Preferimos dejar la palabra á un escritor residente 
en Manila á la sazón. 

He aquí su relato: 

i Era Oyanguren natural de Guipúzcoa, y fué á las 
Filipinas en 1825 huyendo de las persecuciones que 

Sobre este punto no puedo ofrecer al Gobierno sino simples conjeturas» 
La experiencia favorece hasta ahora á Bastían, porque, según consta 
de los partes de sanidad de la escuadra desde fin de Octubre hasta el 
día, no se podría desear un resultado más satisfactorio. Pero esta ex- 
periencia se refiere sólo á la monzón de NE., es decir, á la estación 
seca, que aun en los puntos más insalubres del Archipiélago está libre 
en general de las afecciones epidémicas tan funestas en la estación de 
lluvias á los europeos. Para obtener una solución decisiva de la cuestión 
propuesta, serían necesarias observaciones repetidas durante un período 
largo, del que se pudiese deducir el término medio. Me afirmo más en 
la imposibilidad de adquirir de otro modo que por la experiencia, certi- 
dumbre moral respecto á la salubridad de un punto que no ha sido es- 
tudiado científicamente todaví a, porque tengo muy en la memoria 
el reciente ejemplo de Chuzan y de Hong-Kong: la primera, abandona- 
da como una isla pestilencial que devoraba sus habitantes; la segunda^ 
al contrarío, elegida por circunstancias naturales que respecto á la salu- 
bridad parecían hacerla preferible. Y boy es Chuzan uno de los puntos 
más sanos del imperio: los hospitales que se construyeron á mucha cos- 
ta bajo la impresión de los primeros casos, han venido á ser inútiles; 
mientras que en Hong-Kong, no obstante el esmero y los esfuerzos del 
Gobierno local, la mortalidad de los militares llega, según los cálculos 
más moderados, á 25 por loo. 

>5.^ Agua pura y abundante. No se han encontrado hasta ahora 
manantiales en las inmediaciones del puerto, ni en Mal ama wi, ni en 
Basilan. La única aguada de que los buques han hecho uso es la del río 
de Gumalarand, que, ¿ milla y media ó dos de su embocadura y bajo 
algunos torrentes que no pueden pasar los botes ni las piraguas, tiene 
un agua muy clara, que ni aun en las más altas mareas se mezcla con la 

del mar Pero esta aguada, tres ó cuatio millas distante de la entrada 

del puerto, y á la cual no se puede llegar sino franqueando la barra que 
obstruye la embocadura del río, está lejos de ofrecer las ventajas que 
son de desear. Se podría remediar con poco gasto este inconyeniente 



lio JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

experimentó en España por haberse dado á conocer con 
adhesión exaltada al régimen representativo. Por los 
años de»i83o estuvo en la provincia de Caraga (ahora 
Surigao) ejerciendo el comercio y navegando por todas 
las costas de Mindanao y sus adyacentes. Después pasó 

haciendo algunas obras en el rio de Pasanjan, que está poco más ó me- 
nos en el mismo caso que el de Gumalarand, y donde se podría tomar, 
á una milla escasa del puerto, en una barra que se forma por la dife- 
rencia de nivel, un agua pura y sana La falta de manantiales cerca 

de las costas y la dificultad de la aguada, no son inconvenientes pecu- 
Uares de Basilan: es un hecho común á la mayor parte de las colonias 
situadas en las regiones tropicales, según lo hemos observado en Singa- 
poore, en Manila y en Hong-Kong. Hubiera sido muy raro hallar una 
excepción de esta regla en Basilan, pero esta isla, tal como es, corres- 
ponde en este particular á los deseos del Gobierno todo lo que se debía 
esperar en estos parajes. 

vDespuésde satisfacer así á las preguntas contenidas en sus instruc- 
ciones, M. de La Grené me daba noticias acerca del estado interior, el 
terreno, las producciones naturales y los habitantes de la isla, cmuy in* 
9 completas, dice él mismo, porque hasta ahora el centro de la isla no 
iha sido exploradoi; p>ero que indican claramente lo que podría llegar 
á ser aquella posesión, y sus inconvenientes y ventajas. c£l aspecto de 
» Basilan, dice, es majestuoso y severo: tiene^ como todas las islas de 
f formación madrepórica, las orillas bajas y llanas, casi á flor de agua; 
>y cuando no hay viento y la mar está en calma, parece un inmenso 
f canastillo de verdura medio sumergido en un lago. Pero á más distan- 
»cia del mar, pasando una red de esteros que rodea la isla, se eleva el 
9 suelo insensiblemente en escalones casi simétricos hasta el centro, 
«donde están los puntos culminantes, por lo regular envueltos en nu- 
ibes. Algunos barrancos sinuosos que se dirigen perpendiculares al 
9 mar, parecen cortados en ángulo recto por los valles longitudinales 
9 que separan aquellas colinas paralelas. Estos y sus vertientes opues- 
9tas están, sin duda, ocupados por pueblos con campos cultivados que 
9 producen arroz y otros vegetales de que se alimentan los naturales; 
9 pero no se ven desde la costa, donde no hay traza ninguna de cultivo: 
9los valles, las colinas y toda la isla desde los esteros hasta las emiaen- 
tcias centrales, están cubiertos de la misma vegetación exuberante, coo 



HISTORIA DB FILIPINAS XII 

á la provincia de Calamianes. El año 1840, hallándose 
en Manila, fué nombrado juez letrado de primera ins- 
tancia en la populosa provincia de Tondo, que ahora 
lleva el nombre de la capital. En 1846 cesó en aquel 
empleo, porque, reformado éste, se nombraron jueces 



i mezcla de todas las formas y de todos los matices verdes qae se ha- 
filan en general en los bosques primitivos de las tierras vírgenes que no 
»ha tocado la mano del hombre. £1 terreno consiste, en los puntos que 
t hemos visitado, en profundas capas de tierra vegetal m¿s ó menos cu- 
»biertas de detritus vegetales que aumentan su feracidad. Situada cerca 
I de las Molucas, entre Borneo y Mindanao, estas islas casi desconocí - 
idas, á las que acaso falta solamente la industria para que pudieran 
•surtir al mundo entero de frutos coloniales, Basilan, con sus modestas 
•proporciones de 140 á 160 kilómetros de costa, producirá cuanto se 
•quiera hacerla producir en sus condiciones de clima y temperatura. 

• El clavo, la nuez moscada, la canela, la pimienta, 6 nacen ya ó nace- 
•rian con facilidad; y en las excursiones que he hecho por los ríos de 

• Pasanjan y Gumalarand, he observado la gran variedad de esencias 
•que salen de sus bosques primitivos y la hermosura de los ejemplares 

•que encierran La población actual de la isla se puede graduar en 

•8 ó 10.000 habitantes, divididos en dos clases: los del interior, que 
•se dedican al cultivo del arroz, y los de la costa, cuya principal y acá- 
•so única industria consiste en la piratería. He visto individuos de las 

• dos razas, á mi parecer muy distintas: la primera como de malayos, y 
•la segunda parecida á los Ulanos de Mindanao. En una excursión que 

• he hecho con M. Rigaud de Genoully, para buscar las fuentes del rfo 
•de Pasanjan, nos metimos, guiados por un malayo que venia todos los 
•días á la escuadra, algunos cientos de pasos en el interior, y hallamos 
•reunidos 15 ó 20 malayos, cuyas covachas estaban por allí cerca en 

• un otero que dominaba un pequefio fondeadero, en donde tenían sus 

• piraguas. Les inquietó un poco nuestra visita, que no esperaban; pen> 
ise repusieron luego, y comenzamos á hablar con ellos paciíicameate, 
t cuando se presentaron otros seis individuos armados de lanzas y ma- 
•zas que principiaron á esgrimir, cubriéndose con sus escudos, dando» 
•con sus gestos y sus cabellos esparcidos, sefiales de la más violenta 
•agitación. Los recién llegados nos parecieron mis corpulentos, n)ás 
•fuertes y, sobre todo, más negros que nuestros interlocutoreSk y de 



112 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

en Madrid; y al tener noticia de la cesión del seno de 
Davao, estipulada por el Sultán de Mindanao con el 
brigadier de marina Bocalán y el gobernador de Zam- 
boanga, Figueroa, imaginó emprender su adquisición 
efectiva. Antes de exponer sus miras al Gobierno vol- 



imuy diferente físooomia. Nuestro guía y algunos otros habitantes tra- 
vtaban de sosegarles: su número se iba aumentando, y creímos pruden- 
»te volver á los botes». 

»Las instrucciones de M. de La Grené no ]e sujetaban á una senci- 
lla misión de exploración y estudio: si hallaba un sitio que reuniese las 
condiciones requeridas, debía preparar y aun, en caso de necesidad ab- 
soluta, emprender su ocupación. Llegado á este punto, encontió, respec- 
to de Basilan, muchas dificultades graves, europeas y locales, cristianas 
y musulmanas. Los espafioles pretendían poseer la isla, y el goberna- 
dor de Filipinas, así como el comandante de las fuerzas espafiolas en 
aquellos parajes, suscitaron vivas reclamaciones contra los primeros ac- 
tos de M. Cecille. £1 Sultán de Joló, por su parte, sostenía que Basilan 
era una de las Islas pertenecientes á su imperio en propiedad, ó al me- 
nos en seflorío. Después de un atento examen, M. de La Grené quedó 
convencido de que las pretensiones espafiolas no descansaban en ningún 
sólido fundamento. cAducen, decía él, tres argumentos: el hecho de la 
»ocu pación de la isla en una época remota; la pretendida pública noto- 
»riedad. y el reconocimiento de la dominación espaflola por la mayor 
»parte de los jefes indígenas en Balactasan, en Febrero de 1844. Nadie 
> niega que el pabellón espafiol hubiese flotado en Basilan de 1638 á 
1 1 645, en la época de Corcuera; que se levantasen allí fuertes y se edi- 
aficasen iglesias; pero en el mismo caso se halla JoIó, donde también 
1 había flotado la bandera española, y, sin embargo, el Gobierno espafiol 
«nunca ha llamado á Joló isla espafiola. Basilan fué evacuado, lo mismo 
»que Joló, en I645, en un tiempo en que diíicultades exteriores y la 
» decadencia de su poder obligaron á los espafioles ¿ concentrar sus 
«fuerzas y abandonar parte de sus conquistas. £n cuanto á la pública 
«notoriedad, ^en qué se funda? La opinión de los geógrafos y de los es- 
«critoreSy así nacionales como extranjeros, es positivamente contraria 
«al tema espafiol. £1 Sr. Mas, autor de una obra sobre Filipinas, im- 
«presa en Madrid en 1843» habla de ataques dirigidos en 1638 por el 
«gobernador Corcuera contra la isla de Basilan, que vino á aer| dioct 



HISTORIA DE FILIPINAS II3 

vi6 á visitar aquel territorio, que ya le era conocido, y 
explorar su estado á la sazón. Satisfecho con susobser* 
vaciones, se apresuró á regresar á Manila y propuso al 
Capitán general, D. Narciso Clavería, que le concedie- 
se algunas armas, pertrechos y municiones, y el man* 

3iríótUaria de yoió. Ningún tratado hecho desde 1645 hasta el día es- 
»tab1ece, admitiéndolos, los derechos de la Espafia. Desde aquella épo- 
9ca ningún incidente oficial ha ocurrido respecto á los habitantes de 
•Basilan, que yo sepa: el gobernador de Filipinas, en un tratado con- 
vcluído en 1836 con el Sultán de Joló, les califica de amigos de aquella 
t/iWstf, denominación que excluye toda idea de vasallaje ó sujeción» 
•Queda el Uanoado reconocimiento de la soberanía de la España, obteni- 
>da en 1844 por el gobernador de Zamboanga. Pero al alegar este hecho 
•la autoridad de Filipinas omitió probar la principal, que es la existen- 
•cía de un documento que le acredite. No hay ningún vestigio oficial 
»dc la proclamación de la soberanía española. ¿Qué fuerza se puede dar 
>á la legalidad de este acto, cuando además le niegan los mismos jefes 
•de la isla, y los confederados de Balactasan no le dan ningún val9r?> 

•Después de haber discutido en una larga correspondencia con las 
antoridades locales españolas sus aserciones y razonamientos, M. de La 
Grecé las hizo la proposición muy natural y sensata de someter la cues- 
tión á los Gobiernos respectivos, la cual se apresuraron á aceptar. 

cYo había entre tanto' procedido, añade M. de La Grené, á gestiones 
•que pudiesen asegurar á la Francia derechos eventuales á la posesión 
•de Bisilan. Durante las conferencias preliminares^ los jefes del país 
•habían protestado enérgicamente que nunca y de ningún modo habían 
«admitido la soberanía de España, afirmando que el pabellón español 
•que flotaba en algunos de sus paraos, no era más que una señal de re- 
•conocimiento adoptada por ellos para no ser molestados en Zamboan- 
•ga, y que lo quitaban al momento que regresaban de allí. £1 almirante 
•Cecille les invitó á que consignaran por escrito estos categóricos aser- 
ríos, y ellos se apresuraron á hacerlo. Entonces se redactó la declara- 
ación de 13 de Enero, que ▼• unida á mi despacho núm, 46. Los jefes 
•de Balactasan pidieron también con instancias el pabellón francés; el 
•almirante, con quien yo estaba de acuerdo en este punto, les respondió 
•que esto dependía sólo del Rey; pero que había á bordo un represen- 
jtante suyo, que podría» si ellos lo solicitaban, hacer presente su deseo 

TOMO III 8 



114 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

do del territorio que conquistase por un plazo largo, 
con privilegio exclusivo de comerciar en él; en cambio 
ofrecía sujetar con gente escogida, y mantenida por él 
mismo, todas las costas del seno, desde el cabo de San 
Agustín hasta la punta de Sarangani; expulsar ó pací- 



»á S. M. De esta manera entré yo en relación con los jefes, y en este 
«sentido se concibió el convenio de 2o de Enero. He preferido A un 
i tratado de cesión inmediato, sujeto á la ratiñcación del Gobierno del 
«Rey, un simple convenio eventual que nos asegure la sumisión futura 
«de Basilan. Este convenio ofrece las mismas ventajas que un tratado 
»-de cesión, y no tiene sus inconvenientes: liga á nosotros á los jefes de 
»un modo irrevocable, y nos autoriza, si el Gobierno del Rey desestima 
lias pretensiones de la Espafia, para proceder desde luego y sin más 

• fórmulas á la toma de posesión. Por otra parte, no da motivo á una 
«ocupación provisional que pudiese coartar las resoluciones ulteriores 
«del Gabinete, y acredita al mismo tiempo algún miramiento hacia las 
«redamaciones, por infundadas que sean, de un Gobierno amigo. 

«Las protestas de los jefes bastíanos, tan enérgicas y unánimes, y 
«cuyas consecuencias les expliqué detenidamente, no me dejan duda de 
«que no hay lazo ninguno de vasallaje entre esta isla y la Espafia. No 
«sucede lo mismo respecto á JoIó. Aunque los jefes de Balactasan ha- 
«yan manifestado no hacer aprecio de les derechos del Sultán, me he 
•convencido en mu conversaciones con algunos, y en ello me he con- 
«firmado después en Joló. de que Basilan, aunque independiente de he- 
«cho, pertenece de derecho al señorío del Sultán del Archipiélago. 
•Para obtener la cesión de este derecho fui yo á Joló. La respuesta dada 
«al almirante, á quien recibió primero el Sultán, me dio poca esperanza 
«de llevar á buen fín la negociación. Pero no quise abandonar la lucha 
«sin intentarla: en tres conferencias sucesivas me propuse demostrar al 
•Sultán las ventajas que mis proposiciones le ofrecían y los daños que 
«podría acarrearle el rechazarlas. Le dije que en cambio de unos dere- 
«chos que de nada le servían, le daríamos una suma considerable, le K- 
«braríamos de la pesada responsabilidad que se le sigue de las depre- 

• daciones de los basilanos, y le proporcionaríamos los beneficios con- 
«siguientes á la vecindad de una nación ríca, generosa y comerciante. 
«Rebatía yo con ejemplos las objeciones procedentes de la religión, ci- 
atándoles Pulo Penang y Singapoore, cedidas á los ingleses por el Sol- 



HISTORIA DB FILIPINAS II5 

ñcar á los moros que habitaban en aquel punto; fundar 
-^en él algunas poblaciones cristianas^ facilitándolas me- 
dios de roturar los campos, criar ganados y establecer 
comunicaciones con los gentiles del interior de la isla, 
atrayéndoles á la vida civilizada y á la sumisión á las 

itán de Johore, fíeles mahometaDos, y las transacciones de los holaii- 
« Jeses con los rajas vecinos suyos. AI principio no obtuve sino répli- 
i cas evasivas que envolvían una pura y simple repulsa. La mayorfa 
sdel Rum Buchara (ó Consejo del Sultán) era contraria al proyecto de 
t tratado; la efervescencia de la población joloana arredraba al Sultán. 
tNo obstante, le inquietaba también mi persistencia. £nla última sesión 
tse alborotó el Consejo. Para alejar la idea de venta y de compra, ha- 
9 bia ya reducido á cien afios el término de la cesión. Parecía que el 
•asunto iba bien, cuando un datto (uno de los del Consejo) propuso que 
-yse entregase la mitad de la suma antes de firmar, y respondiendo yo 
ique el tratado no se podía poner en ejecución hasta que el Rey le 
f aprobase, el Consejo rehusó por unanimidad sancionar un convenio 
»que no fuese realizado en el acto. Lo único que pude conseguir fué 
^que escribieran una carta manifestando que el Consejo suscribirla á la 
1 cesión de Basilan por cien años por 1 00.000 pesos al contado, con la 
»condición de que se tomase posesión de la isla dentro del plazo de 
Y seis meses. Esta cláusula, casi imposible de cumplir, parece que mate- 
Yrialmentc invalida la declaración. Con todo, este compromiso, tal 
»como es, ofrece todavía una parte de las ventajas que habríamos saca - 
ido de un tratado, y no dudo que un buque que recordara la promesa 
I del Consejo de Joló, ofreciendo por una parte loo.ooo pesos y susei- 
itando por otra la reclamación de satisfacción que varías veces he indi- 
»cado por el asesinato de un oficial y un marinero de la escuadra por 
f un jefe basilano llamado Uzuk, conseguiría fácilmente la prórroga de 
» aquel plazoi. 

1 Concluía M. de La Grené la resefia de las exploraciones y negocia- 
ciones que hizo, de acuerdo con el almirante, con las siguientes pala- 
bras: cSi vamos algún día á Basilan, debemos estar alerta contra las 
sagresiones de los naturales, que si no nos atacan abiertamente, podrán 
1 hacerlo con astucia y traición. Los malayos, y sobre todo los illanos, 
tson capaces de todo, sin q ue les detenga ni el envenenamiento ni el 
» asesinato. Además, no carecen de valor, como lo prueba la recicnie 



Il6 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

autoridades españolas. El Gobernador Claveria aceptó^ 
con gran complacencia este pensamiento, que convenia 
tan perfectamente con sus planes acerca de la reducción' 
de las tribus salvajes, y lisonjeaba sus deseos de atacar 
por todos los medios imaginables y en todas partes á la 

»toma de Santa María, de donde fueron expulsados 150 españoles por 
•los ulanos de Mindanao. Por eso, en caso de ocupar la isla, creo que el 
•Gobierno del Rey no debe excusar gastos, y que debemos desplegar,en 
•el principio un rigor que desconcierte la mala voluntad de los basila- 
•nos y sus cómplices. Ningún atentado debe quedar impune, ningún 
•crimen sin venganza. Sólo asi seremos los duefios y obtendremos en 
•pocos afios la seguridad, sin la cual ningún establecimiento remoto 
•puede piosperar. Sería necesario para esto, no sólo un suficiente nú« 
•niero de soldados y un material considerable, sino principalmente aU 
«gunos vapores que con la rapidez de sus movimientos y su dominio 
•sobre las corrientes y las calmas pudiese sorprender á los pancos pira» , 
•tas, cerrarles la entrada de sus guaridas y acabar con ellos donde quie- 
bra que se presentasen. Otras consideraciones, además, nos imponen la 
•necesidad de dar proporciones grandes al establecimiento de Basilan / 
«obrar en él en mayor escala: los holandeses, los ingleses y los espafto- 
»1es de Java, de Manila, de Hong-Kong y Singapoore presenciarían núes- 
•tros trabajos, midiendo nuestra fuerza y nuestra aptitud en esta em- 
•presa. Debemos estar á todo futuro evento, y no exponemos al riesgo 
•de haber trabajado para otros». 

•Cuando se recibieron en Francia estos informes y propuestas, ei> 
principios de l845f acabábamos de salir de grandes empe&os diplomá- 
ticos, y entrábamos en una lucha belicosa. X*as cuestiones del derecho 
de visita y de Taiti habían tomado en el Parlamento proporciones muy 
superiores á su verdadera importancia, y nuestras relaciones con Ingla- 
terra estaban muy comprometidas. Estábamos empeñados en Améric» 
en el Río de la Plata, en África en la costa de Madagascar, y en expe- 
diciones difíciles, sin ser grandes, que dividían nuestras fuerzas mariti- 
mas. Teníamos, sobre todo, que atender á la insurrección general que 
había estallado en la Argelia, sostenida por Ab-ei-Kader, la cual exigía, 
por nuestra parte, si hablamos de consolidar definitivamente nuestro* 
establecimiento en África, un esfuerzo vigoroso que el Mariscal Bugeaud 
debía dirigUv como gloriosamente lo hizo. Después de tales experiea- 



HISTORIA DE FILIPINAS XX7 

-vez á la piratería. Antes de acceder á la propuesta á^ 
•Oyanguren pidió su voto al Acuerdo de oidores, confor- 
me á las leyes de Indias. Alli encontró el proyecto al- 
-guna oposición, porque el mando por un largo período 
•que solicitaba Oyanguren, asi como el privilegio exclu- 

-cías y á vista de tales negocios* las Cámaras y el país estaban poco ia- 
diñados á lanzarse en nuevas empresas lejanas, é inciertas en cuanto á 
la utilidad, la medida de los sacrificios y el éxito. £1 Gabinete no hu- 
biera hallado aprobación ni apoyo aun en sus amigos, si hubiera inten- 
tado en los mares de China la ocupación de Basilan, pidiendo los lecur- 
-sos necesarios para llevarlo á efecto. Resolvimos, pues, no meternos en 
tales dificultades, y dirigimos á M. de La Grené, en 5 de Agosto de 1845, 
el siguiente despacho: 

<k Tengo el honor de acusar recibo de los despachos que me habéis 

-•dirigido hasta el núm. 51 inclusive. £1 Gobierno del Rey ha exa- 

laminado atentamente la cuestión de Basilan, según la exponéis en vues- 
«tros informes y en los del Vicealmirante Cecille. Después de madura 
1 deliberación, ha resuelto desistir de la ocupación de aquella isla. Las 

• dificultades innumerables de tal empresa; los sacrificios de hombres y 
» dinero que exigiría, cuyos límites no seria posible prever ni fijar; l;i 
«poca apariencia de que semejante establecimiento compensara nunca 
»los recursos que habríamos invertido en ella: todas estas razones que 

• Se desprenden de vuestros informes mismos, han debido conducir al 
kGobierno del Rey á la resolución adoptada. 

I No podemos ocultamos que para establecer nuestra soberanía en 
•aquel punto seria preciso sostener una lucha incesante con los indíge- 

• ñas, cuyas agresiones nos arrastrarían, sin duda cinguna. á una guerra 
»de exterminio. Y puede ser que después de haber expulsado de la isla 

• n sus habitantes tuviésemos que abandonarla, si su clima, cuya salu- 
•bridad, al menos dudos». sólo puede acreditar la experiencia, venia en 

• auxilio de nuestros enemigos, y á probar, diezmando nuestras fuerzas, 

• que no podíamos habitarla aunque la hubiésemos podido con'|uistar. 

• Nuestra tarea sería no menos pesada en el exterior. La destrucción 
•de la piratería en aquellos parajes seria una obra penosa, cuya terini- 
» nación exigiria muchos aftos. Y es evidente, por otra parte, que toman» 
•do sobre nosotros esta carga, trabajaríamos en el interés casi exclusivo 
•de los pabellones extranjeros, porque todavía en mucho tiempo no po- 



Il8 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

sivo de comercio, salian de las formas ordinarias, y no* 
tenían precedente desde los tiempos del descubrimiento 
de las islas, cuando, según la práctica introducida en ei« 
Nuevo Mundo, se concedían encomiendas y repartimien- 
tos de indios á españoles beneméritos. Mas este sistema. 

V demos esperar que nuestra malina mercante tome una parte conside- 
»rable en la navegación de aquellos mares. 

»Fuera de las necesidades inherentes á la ocupación de Basilan. otras- 
»consideraciones, que habéis también indicado, y que sería imprudente 
«desatender, nos obligarían, para estar á todo futuro evento, á fundar 
»nuestro establecimiento sobre un pie que no guarda proporción con los- 
«intereses que habia de fomentar ó defender. 

• Por estos motivos viene á ser inútil discutir las pretensiones de la 
iKspafia á la soberanía de la isla, pretensiones que parece habéis apre- 
»ciado perfectamente; ni nos ocuparíamos en ellas sino en el caso de que- 
testa adquisición nos ofreciese ventajas incontestables. 

»Dejo á vuestio arbitrio la forma en que debéis hacer saber á quien 
^corresponda la resolución del Gobierno; pero no conclu'ré sin expre- 
»saros su satisfacción por el cuidado que habéis puesto en evitar todas- 
>Ias circunstancias que pudieran en cualquier manera haber coartado la 
«libertad de resolver que se había reservado. 

•El Gobierno del Rey considera como terminada la misión que ha* 
•béis tan hábilmente desempeñado en todas sus partes». 

•Todavía hoy en ]86o, recordando en mi retiro cuál era en 1845 ef 
estado de los espíritus en Francia y en Europa, creo que hicimos bien 
en no continuar una empresa que infaliblemente nos hubiera suscitado 
dificultades y causado choques que sus ventajas no compensarían. Si los 
Gobiernos libres tienen el inconveniente de formar ó dar lugar á muchos- 
proyectos y quimeras, tienen el mérito de sujetarlas á discusiones y 
p ruebas que quilatan su valor y atenúan el peligro. La libertad política^ 
opone á las tentaciones que suscita las dificultades y dilaciones con que- 
las rodea, y detiene en sus primeros pasos muchos malos designios y 
locos ensuefios, que bajo otros Gobiernos se podrían querer realizar á 
todo trance, comprometiendo gravemente al país. No obstante, á vista 
de la perspectiva que se presenta en el extremo Oriente, y de las tenta* 
tivas europeas en China, no puedo menos de sentir que la isla de Basi- 
lan no sea nuestra, y no afiance á nuestras operaciones militares y co-> 



HISTORIA DE FILIPINAS ZI9 

de encomiendas no había prevalecido en las Filipinas» 
en cuya historia no se encuentra rastro de ellas desde 
la que se concedió por dos vidas, en las bocas del Río 
Grande de Mindanao, al intrépido capitán Esteban Ro- 
dríguez de Figueroa, que murió á manos de un moro 
en el acto de saltar en tierra para ocuparla. Dio, por 
ñn, el Acuerdo su voto favorable á la transacción ó 
convenio propuesto, con la condición de que no se con- 
ceptuase como un contrato entre el Gobierno y Oyan- 
guren, sino como una concesión hecha ageste con plazo 
determinado y las convenientes limitaciones. En con- 
secuencia, el Gobernador Clavería, en decreto de 27 de 
Febrero de 1847, confirió á Oyanguren por diez años 
el mando del territorio que conquistase en el seno de 
Davao, con privilegio para comerciar exclusivamente 
en él los stis primeros, concediéndole alguna artillería» 
fusiles y municiones, y la facultad de organizar una 
compañía ó tercio provincial de soldados de su elec- 

mercialcs actuales ó futuras en aquellos lugares un punto de apoyo y algo 
que ganar para lo venidero. 

1 Hubiera sido fácil acallar las objeciones de la Espafla contra nues- 
tro establecimiento; la adhesión del Sultán de J0I6 no nos hubiera cos- 
tado mucho; y si los datos adquiridos y observaciones hechas por M. de 
La Grené y el Almirante Cfcille son exactos, como debemos creerlos, 
aquella isla hubiera llenado muy bien el objeto que debíamos propo- 
nemos al ocuparla!. 

Tal es el piefacio de M. Guizot á la obra de 01iphan« y bien merecen 
meditarse muchas de las importantes indicaciones que contiene. 

(1) Un inglés trabaja con ahinco por coger el premio colocado en 
lo alto de resbaladiza cucafia, y los espectadores le animan y auxilian 
para que logre su intento. 

A UD francés, en igual caso, lo dejan sus paisanos confiado á sus fuer* 
zas, pero sin estorbarle. 

Comienza ¿ escalar la cucafta un espafiol, y sus compatriotas le ti- 
ran de los pies con todas sus fuerzas para que caiga. 



I20 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ción. Determinóse que la cabecera de la nueva provin- 
cia se situaría en el lugar de la población mora que 
daba nombre al seno, tomando el de Nueva Vergara» y 
se la agregarían algunos pueblos de la provincia de Ca- 
raga, que, por caer muy lejos de su capital, en la cos- 
ta oriental, de dificultosa navegación y sin comunica- 
ciones terrestres, no podían ser bien gobernados y aten- 
didos por su jefe. 

•Esta agregación fué muy perjudicial á Oyanguren, 
porque le imponía servicios propios de un gobierno es- 
tablecido y regular, que se avenían mal con su princi- 
pal objeto y misión. Pero él no pensó en ello en un 
principio, inadvertencia que le costó después muy cara; 
y lleno de confianza en los recursos de su genio, partió 
en dirección al seno de Davao, al mando de una escua- 
drilla provista á sus expensas, ó más bien á las de una 
Sociedad que él mismo organizó y de que formaba par- 
te, y tripulada por hombres aptos y resueltos, entre 
ellos algunos españoles. 

• Los hechos que inmediatamente tuvieron lugar en 
aquella comarca, podrían dar asunto para una corta, 
pero interesante epopeya, si se recogieran sus roman- 
cescos pormenores; pero la dificultad que esta tarea 
ofrecería, hace honor al intrépido caudillo, que atento 
solamente al objeto de sus proezas, no pensó nunca en 
hacer pomposa relación de ellas al Gobierno, ni aun en 
referirlas á sus íntimos amigos. A principios del año 
1849 estaba ya Oyanguren en pacífica posesión de todo 
el litoral del seno; había fundado la cabecera de Nueva 
Vergara, y comenzaba á dirigir sus miras á lo interior 
de la isla, mereciendo que por un decreto de 29 de 
Enero se declarase constituido en provincia aquel te- 
rritorio con el nombre de Nueva Guipúzcoa, en recuer- 



HISTORIA OB FILIPINAS X2I 

do de SU país natal. Muy oportunamente llegó á Davao 
por el mes de Abril el vapor Elcano, al mando del bri- 
gadier y comandante general de marina D. Manuel 
Quesada, con alguna infantería, con cuya cooperación 
atacó y tomó Oyanguren el fuerte bien defendido y po- 
blación mahometana de Hijo; grande obstáculo que se 
presentaba para la comunicación con Linao, pueblo más 
<le gentiles salvajes que de cristianos, dependiente en el 
nombre de la provincia de Caraga ó Surigao, cuya efec- 
tiva posesión y acceso aseguraba el libre tránsito por 
toda la cuenca del rio Agusan hasta la costa N. de la isla, 
en un trayecto de 5o leguas. 

«Podía ya afirmarse que Oyanguren había cumplido 
«n todo lo esencial sus promesas, y debía empezar á 
recoger el fruto de los esfuerzos y sacrificios que para 
-ello había hecho; pero las autoridades de Manila estu- 
vieron muy lejos de cumpHr, en cambio, el compromi- 
so contraído á su favor por el General Clavería en re- 
presentación del Gobierno. La nueva provincia no tenía 
comunicaciones directas con la capital: el único buque 
del Estado que en ella se había visto fué el vapor Elcano 
en la ocasión referida; las pequeñas embarcaciones de 
Oyanguren no podían emplearse en tan larga navega- 
ción, distrayéndose de sus precisas y locales atenciones: 
este aislamiento dio motivo á algunas quejas y censuras 
de funcionarios que, considerando á Nueva Guipúzcoa 
en el mismo caso que las demás provincias del Archi- 
piélago, exigían una puntualidad imposible en los mul- 
tiplicados servicios que implícitamente se habían pues- 
to á cargo de Oyanguren, más bien con respecto á los 
pueblos ó visitas de Caraga agregados á la provincia 
naciente, que con relación á los territorios conquista- 
dos que principalmente constituían esta misma; cir- 



ia2 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

cunstandas muy singulares vinieron á hacer enojoso á 
personas influyentes el privilegio exclusivo de comer- 
cio que había obtenido: faltaba ya el Gobernador Cla- 
veria, bajo cuyos inteligentes y desinteresados auspicios- 
había, arriesgado su vida y su fortuna, y el Marqués de 
la Solana, Capitán General de las Islas en i853, halló* 
pretexto en aquellas censuras para destituirle, sin nin- 
gún miramiento á sus grandes servicios, del cargo que 
había obtenido, no por gracia ó munificencia, sino con 
titulo oneroso. Dio comisión á un capitán de infante- 
ría para que fuese á Nueva Guipúzcoa en un vapor del 
Estado, y le hiciese embarcar eh él inmediatamente,, 
ocupando su lugar. Luego en Manila le comunicó un de- 
creto, separándole del mando de la provincia, á causa, 
según en el mismo se expresa, «del miserable estado 
y atraso en que ésta se encontraba; » palabras que des» 
cubren y prueban ellas solas la iniquidad de aquel pro* 
cedimiento; porque ¿cómo se podía culpar del atraso de 
una provincia al mismo que acababa de crearla? 

• Apeló Oyanguren á la Audiencia de aquel decreto; 
pero su ánimo había venido á un estado de irritación y 
de impaciencia poco á propósito para dirigir y sostener 
un largo y desigual litigio contra un adversario tan po- 
deroso como era aquel Gobernador: no volvió, pues, á 
levantarse de su ruina, y con su muerte, acaecida des- 
pués, en i85g, se terminó este asunto á satisfacción de 
los que causaron su daño 6 á él contribuyeron (i)». 



( 1 ) La isia de Mmdanao^ su historia y su esíado presente^ con algu-- 
nos refltxhnes acerca de su porvenir^ por D, Agustín Santayana, Direc- 
tor que ha sido de la Administreción local de Filipinas: Madrid, 1862, 



CAPITULO V. 



Expedición de Claveria contra Balanguingui. — ^Fondea con la escuadra 
frente á dicha isla y se efectúa el desembarco en buen orden. — Man- 
da atacar el fuerte de Balanguingui. ~ Enérgica defensa de los pira- 
tas.— Ordena el asalto; resultan largas las escalas, y lus moros de- 
tienen el empuje del ejército.— Redobla éste su valor y cae en su po- 
der la fortaleza tras de heroica lucha.— Los expedicionarios atacan la 
cotta de Sipac— Sus defensores la defienden con ñereza.— Horrible 
combate con pérdidas de ambas p«irtes. — Escalan los soldados la cot- 
ta. — Los piratas, viéndose perdidos, dan muerte por sus propias ma- 
nos á sus mujeres é hijos, y se lanzan á morir matando. — La toma 
del fuerte disminuye tan horrible hecatombe.— Considerables bajas 
por ambas partes. — Cógense importantes despojos. — £1 ejercitóse 
apodera también de las cottas de Sungap y Bucotingol.— Destrozos 
en las guaridas de los piratas.— Entusiasmo en Zamboanga y Manila 
por la victoria alcanzada.— Festejos y honores al vencedor. — Consi- 
deraciones acerca de esta campafta. 



Apremiantes atenciones de gobierno habían impedi- 
do á Claveria tomar cumplida venganza del agravio in- 
ferido por los piratas sámales á la bandera española; 
mas nunca tuvo en olvido aquel hecho punible, y á prin- 
cipios de 1848 pudo dar cima á sus preparativos y em- 
prender la campaña tan ardientemente deseada por éU 

La escuadra dispuesta para dicha empresa, á las órde- 
nes del brigadier de la marina real D. José Ruiz de 
Apodaca, se componía de los vapores de guerra Elcano, 
Magallanes y Reina de Castilla^ de 100 y 160 caballos 



124 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

de fuerza respectivamente; los bergantines de transporte 
Constante (O, Guadiana y Senejayen, estos dos fletados 
por la Hacienda y convoyados por dos pailebots de gue- 
rra, y una división de la marina sutil. 

El 27 de Enero salieron para Dapitan, en los expre- 
sados bergantines, tres compañías de ejército, al mando 
del teniente coronel D. Andrés Arrieta. 

El 6 de Febrero embarcaron en los vapores Elcano 
y Magallanes un piquete de alabarderos, otro de seguri- 
dad pública, una sección de artillería con dos obuses de 
campaña, otra sección de obreros de ingenieros con un 
pequeño parque y dos compañías del ejército. En el 
Reina de Castilla, que arbolaba la insignia del coman- 
dante general Apodaca, embarcó el general en jefe Cla- 
veria, con su estado mayor, siendo saludado al verifí - 
cario por los cañones de la plaza. Á los cuatro días de 
su partida de Manila, el 10, fondearon los vapores en 
Dapitan, y el 11 salieron, juntamente con los berganti- 
nes transportes para la Caldera, en donde se les reunió 
el gobernador de Zamboanga, D. Cayetano Figueroa, 
á quien acompañaban i5o denodados voluntarios zam- 
boangueños con sus vintas. En la tarde del 12 encami- 
náronse todas las fuerzas á la isla de Balanguingui, en 
cuya costa septentrional anclaron el i3 los vapores y 
al día siguiente los demás buques de la escuadra (2). 

(1) De la propiedad éste del acaudalado comerciante de Iloilo Don 
Joaquín Ortiz, quien lo cedió gratis, yendo él á su bordo al frente de 
algunos paisanos armados á su costa. 

(2} tLa isla de Bilanguingui, situada á 6® 5' 30" latitud Norte y 
125° 24' 20" longitud Este del meridiano de Madrid, tiene escasamente 
seis millas cuadradas de superficie: es llana, cubierta por todas partes 
de mangles y maleza; de suelo tan bajo, anegadizo y pantanoso, que, al 
crecer la marea, apenas deja en seco algunos pequefios arenales donde 



HISTORIA DB FILIPINAS 1 25 

£1 i5 se practicó un reconocimiento de la costa y 
fuerte de Balanguingui, que decidió el general en jefe 
atacar el primero. 

Al amanecer del i6, aprovechando la baja marea, 
única hora en que el fuerte queda aislado, se comenzó 
el desembarco con perfecto orden. Cuatro falúas, un 

se descubrían los fuertes, y á la inmediación de éstos muchos esbeltos 
rosales y grupos de casas de tabla y ñipa, construidas sobre pequefios 
postes de madera para aislarlas de la humedad del suelo. Un canal 
principal y poco profundo divide la isla en dos porciones, y de éste 
parten un sinnúmero de brazos, esteros y canalizos, en dbtintas direc- 
ciones y de escasisiroo fondo, los cuales ae comunican y enlazan entre 
sí haciendo de la isla un verdadero laberinto. 

»Las fortificaciones consistían en cuatro fuertes aislados, uno al Nor- 
te y tres al Sur, y éstos, según el orden de importancia, se llamaban 
Sipac, Balanguxngui, Sungap y Bucotingol. 

lEI fuerte de Sipac era un gran reducto de planta irregular, reforzado 
por los pequeños torreones que flanqueaban las caras con dos órdenes 
de fuegos de artillería; los muros estaban formados de gruesos troncos 
de árbol de uno y medio á dos pies de diámetro, enterrados cosa de una 
vara, perfectamerte unidos y colocados en dos, tres ó más filas parale- 
las, según el espesor variable de la muralla, distantes entre sí unos cua- 
tro ó cinco pies, y relleno este espacio encajonado de gruesas piedras, 
tierra y arena; la altura iba en disminución del exterior al interior, sien- 
do en aquella parte de 20 pies. Su espesor en el frente del mar y en el 
de tierra más expuesto á los ataques, no bajaba de 1 8 pies; pero era 
baitante mtnor el de las caras que daban sobre los mangles y pantanos. 
La artillería más baja la tenían colocada en unas casamatas rasantes 
abiertas en el espesor de los muros, y los caftones más ligeros y las lan- 
tacas, en un segundo orden ó batería al descubierto. La figura de las 
casamatas era la de una pirámide cuadrangular truncada, con la base 
nenor tirando á la campa fia, en donde sólo tenía una abertura suficien- 
te para dejar paso á la extremidad de la cafia de la pieza; se asemeja- 
ban, por lo tanto, á una gran cafionera invertida ó á una enorme aspi- 
llera»,— (^«/Al0 histórica de la guerra al Sur de Filipinas^ por el coro- 
nel D. Emilio Bernáldez: Madrid, 1857.) 

Los demás fuertes venían á tener idéntica construcción y artillado» 



126 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

bote del Reina de Castilla y tres yin tas de zambean- 
gueños, bajo el mando del teniente de navio D. Fer- 
nando Fernández, recogieron del vapor Elcano las tro- 
pas que conducían, tomando éstas posición para prote- 
ger á las demás. Otras cuatro falúas, un bote del va- 
por Elcano y cuatro vintas de zamboangueños, al man- 
<lo del teniente de navio D. Domingo Medina, trans- 
portaron á tierra las fuerzas del bergantín Guadiana; 
las lanchas de los buques transportes y tres botes de los 
vapores, á las órdenes del alférez de navio D. Claudio 
Montero, hicieron igual operación con las tropas que 
iban en los bergantines Senegayen y Constante^ conce- 
diéndose á los voluntarios zamboangueños la honrosa 
distinción de ser los conductores de las escalas de asal- 
to que habían de arrimar al muro. 

Dos vapores de guerra, dos pailebots y algunas fuer- 
zas sutiles comenzaron á cañonear el fueiie; pero sus 
disparos, á pesar de ser certeros, no producían daño al- 
guno, porque las balas se empotraban en las empaliza- 
das rellenas de arena que circuían el fuerte, reforzán- 
dolas en vez de abrir brecha. £1 efecto de las granadas 
era casi nulo: sólo las que arrojadas por elevación caían 
casualmente en el interior de la obra, hicieron algún 
daño. A las ocho de la mañana se formó la columna de 
ataque con tres compañías de infantería y los i5o zam- 
boangueños, más otra compañía de reserva. A dicha 
hora desembarcó el capitán general con su estado ma- 
yor, arengó con energía á las tropas y enardecidas és- 
tas corren al asalto. Fijan las escalas, que resultan lar- 
gas, y arregladas allí mismo, quedando heridos los co- 
roneles Peñaranda y Figueroa, suben los valientes sol- 
dados con arrojo, y á pesar del tiroteo de los moros, de 
8u desesperada resistencia, de su furor salvaje, cuando 



HISTORIA D£ FILIPINAS 1^7 

ya se dudaba del éxito» mediante un supremo esfuerzo» 
los nuestros logran penetrar en el fuerte, escapando los 
piratas á ocultarse en los mangles, donde los persigue 
la compañía de reserva. Otros se arrojan al mar pere- 
ciendo en sus aguas, ó por efecto de la persecución de 
los tripulantes de las falúas y vintas. Las pérdidas de 
los moros se calcularon en ico muertos. Las del ejér- 
cito en 7 muertos y 5o heridos y contusos. En el fuerte 
se cogieron 14 piezas de artillería y abundantes muni- 
ciones. Claveria felicitó al ejercito por su triunfo (O y 
á la marina (2). 

(1) cOrden general de 17 de Febrero de 1S4B en Balanguingui. — 
¡Soldados! Las esperanzas expresadas en la orden general del 15, fueron 
ayer enteramente cumplidas. Balanguingui fué nuestro, no sin resisten- 
cia, no sin valor de sus defensores; pero el vuestro fué mayor,. y esca- 
lando esos muros de tanta nombradla en este Archipiélago, dí:&tt:is 
pruebas de lo que valéis y de lo que puede esperarse de vosotros. 

>Las tres coropafiias de ataque de los regimientos de Asia, 1 .* de li- 
nea y 2.^ de ligeros y 2.° de linea qu e formaban la reserva, maniobra- 
ron como en un ejercicio, y á la señal de ataque los bravos que las 
componen nada dejaron que desear. ¡Honor al ejército filipino! y honor 
á la marina, que con sus fuegos, sus auxilios y la decbión personal de 
todas sus clases preparó y ayudó al triunfo que ha privado á los piratas 
de su nombrado fuerte, de 14 piezas de artillería y de más de 80 hom- 
bres, que han perecido en las puntas de las bayonetas, por la metralla 
de las falúas y ahogados en la fuga, cuando viéndoos dentro del fuerte 
se tiraron por los muros, conociendo ser vana su resistencia. Preparaos, 
soldados, á otro triunfo. El fueite de Sipac, igual ó mayor que el de 
Balanguingui, nos espera, y confío que vuestro valor tremole en él muy 
pronto la bandera de Castilla. En este ataque tendrán lugar de distin- 
guirse los que ayer no pudieron trab.^jar por la limitación del terreno. 
Yo os veré también, y premiaré y propondré á S. M. las recompensas 
debidas al mérito, cuando adquiera los datos necesarios para ser justo. 
— Narciso Claveria». 

(2) «Como verá V. S. en la adjunta copia de la orden ge neral de 
hoy, hago una honrosa mención de la marina de su digno ma ndo en la. 



128 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Tomado Balanguingui^ dirigióse la escuadra al Sur 
de la isla para atacar la cotta ó fuerte de Sipac. Previa- 
mente construye el ejército, bajo la dirección de los in- 
genieros, en la próxima isla del Farol, 200 faginas y 
5o escalas de las dimensiones necesarias, practicando* 
se algunos reconocimientos por tierra. El inteligente 
capitán de ingenieros, Bernáldez, dirigió la construc- 
ción de una batería á 400 varas del fuerte de Sipac, he- 
cha con «tablones extraídos de los pisos de las casas 
más inmediatas, de fajas, faginas y piedras sueltas, 
únicos materiales que se encontraban á mano», in vir- 
tiéndose en estas operaciones los días 17 y 18. En la 
noche de este último se verificó el desembarco, no sin 
dificultades por la estructura de la costa, teniendo que 
ir los soldados cerca de una milla con el agua á medio 
muslo. Al amanecer el ig, la artillería de los buques 
y los obuses, colocados en la batería la noche antes, 
rompieron el fuego atronando el espacio. El general 
Clavería desembarca con su estado mayor y una briga- 
da de marina. La presencia del noble caudillo anima á 
los soldados. Dada la orden de avanzar, lo ejecutan las 
tropas con admirable serenidad: el terreno está erizado 
de picos, y una descarga general pone á 35 hombres 
fuera de combate; mas, en vez de acobardarse, arrojan 
lejos de si las faginas que les embarazan y corren á es- 



fonción de ayer^ y me complazco en asegurar á V. S. he quedado sa- 
tbfecho, no sólo del acierto con que se colocaron las fuereas navales, 
sino de la franca y decidida cooperación que vi en los señores jefes y 
oficiales, tropa y marineria, animados de los sentimientos más decidí* 
dos para lograr la victoria, que se debió á los unánimes esfuerzos de 
los que componen esta expedición. Igual cooperación, igual entusiasmo» 
igual esfuerzo para obtener iguales resultadoS| espero en el próximo 
ata<iue de Sipac». 



HISTORIA DE FILIPINAS I29 

calar el fuerte. La lucha es desesperada, titánica^ he- 
roica por ambas partes. Los moros se defienden como 
fieras. Los nuestros avanzan con intrepidez irresistible. 
Fijan, al fin, las escalas; suben y son rechazados; acu- 
den otros, y se consigue al cabo penetrar en el fuerte, 
cuyo horrendo aspecto aterra, por la multitud de cadá- 
veres que en él hallan y por el sombrío aspecto de las 
llamas, cebándose en el caserío. Muchos moros, por im* 
pedir que sus mujeres é hijas cayeran en poder de las 
tropas, les dan la muerte. Las pérdidas de los piratas 
fueron crecidas. Para evitar una epidemia quemáronse 
sobre 340 cadáveres. A i5o prisioneros, la mayor parte 
mujeres y niños, casi todos heridos, se les prestó toda 
clase de auxilios y cuidados. £1 mar y los pantanos 
descubrieron también multitud de cadáveres (0. De los 



(1) Es curiosa la siguiente carta dirigida al Sultán de JoIó por una 
mora prisionera en Sipac: 

«Empiezo á hacer la más clara relación de lo ocurrido, y doy las 
gracias á Dios, de. todo corazón, encargándole mil saludos, y rogándole 
al mismo Dios le colme de toda felicidad. — Un sácope suyo le remite 
esta carta juntamente con Dayda, á causa de las seis personas entre hom- 
bres y mujeres que ahora se hallan aquí en poder de los cristianos. — 
Yo y Dayda pasamos á comunicar al datto Nasadolin y á su hijo Jagu- 
nigoio.— El vapor negro descargó muchos cafionazos hasta el mediodía, 
y ya no hemos podido aguantar. — Permanecieron seis días hasta que 
acabaron de destruir nuestra fortaleza.— Sentimos la mayor aflicción, y 
asi preferimos el sepulcro,-~Escuchadnos, sácopes del Sultán, y estar se- 
guros que desde nuestros antepasados no se ha visto una ocurrencia se- 
mejante y tan fatal. — El capitán Olancaya habló entonces: moriremos 
mártires todos á un mismo tiempo, pues ya es el último fin de nuestras 
devociones«-*Y dijo ¿ Otó, su hijo, que ya no había remedio; ¡oh Imán 
Baidola, moriremos los dos juntos! — Dina dijo: tío mío, no hay que aco- 
bardarse*, moriremos mártires todos, y saldremos de este mundo. —Con- 
testó Donoto: no hay que detenernos, por las vidas de nuestros abuelos» 
— Binto repuso: padre mío, no hay por qué deteoeroos; vamos á morir 

TOlfO III 9 



130 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

expedicionarios hubo 16 muertos, 124 heridos y 22 
contusos. Entre los oficiales muertos lo fué el capitán 
D. José María Ataide; salieron heridos los ayudantes 
del General, capitanes D. Toribio Ruiz de la Escalera 
y Di Luis Escario; ei teniente de infantería D. Manuel 
Robles; los subtenientes del mismo cuerpo, D. Fran- 
cisco Gil Jurado, D. Francisco Olaguer, D. Mariano 
Montilla, D. Antonio Garcia del Canto; el de carabine- 
ros de Seguridad pública, D. Joaquín Ortiz, y el capi- 
tán de ingenieros D. Emilio Bernáldez. 

Se cogieron á los piratas muchas banderas, gran nú- 
mero de armas blancas y de fuego, 66 piezas de artille- 
ría, casi todas de bronce; balas, metralla, pólvora, pie- 
zas de sedería y brocado, vajillas de plata, vasos, bra- 
zaletes y otros objetos de oro y varios alcoranes en len- 
gua arábiga. También se rescataron 3oo cautivos entre 
filipinos y neerlandeses. La orden general pasada al ejér- 
cito el 20 de Febrero, pinta con vivos colores el tremen- 
do combate del 19 (0. 



peleando, y no nos separemos más. — Al Sultán de Joló. — Es proceden- 
cia del sácope Camarangt. 

(1) cSoIdados: Este fuerte ha cedido ayer al acierto de los tiros de 
los buques de guerra de la bateifa del ejército, y al valor de sus sóida-, 
dos, de la bridada de marina, que voluntariamente se han ofrecido al 
asalto, y al de los briosos zamboanguefios. Sus defensores han manifes- 
tado una decisi(^in digna de mejor causa y una ferocidad propia de su ca- 
rácter. Vosotros, al oir mi orden, mi/ Viva ala Reina! y el paso de ataque^ 
os precipitasteis bajo ios muros entre los escollos con que se intentaba 
detener vuestro ardor, entre lluvias de balas, metralla, piedras y fisgas 
arrojadizas: nada os detuvo, soldados, marineros y paisanos de la expe- 
•dición, á coronar un muro de seis varas de altura, donde se ofreció otro 
obstáculo que vencer en el valladar improvisado con que los piratas 
quisieron detenernos. Mejor hubiera sido para ellos y para la humanidad 
no contener así vuestro arrojo porque causó el espectáculo de ocu- 



HISTORIA DE FILIPINAS I3I 

Aprovechando el desconcierto de los moros, ordenó 
«1 General al capitán D. Gregorio Barcenas que con su 
compañía de carabineros del segundo de ligeros persi- 
guiera á los fugitivos y procurara apoderarse por sor- 
presa de la coita de Sungap, inmediata á la anterior. 



par vosotros dos lados del fuerte y el enemigo los otros dos, quedando 
«n el centro grupos de mujeres y niños, que en el concepto de invulne- 
rables se habían encerrado en este recinto, sufriendo el fuego de uno s 
y otros. ¡Contaron sin duda con su valor para defenderse, y no con el 
vuestro para atacarlos!!! Todo lo arrollasteis al fín, y entonces se vio á 
algunos de aquellos bárbaros introducir sus campilanes y lanzas en el 
seno de sus mujeres y ntfios por no entregarlos, y arrojarse á la muerte 
sin rendirse. Escena terrible es la que se presentó á mis ojos cuando 
subí tras de vosotros á contener vuestra indignación, y me complazco, 
sin embargo, en anunciar que vi algunos actos generosos que prueban 
sois tan valientes como humanos. £1 fuerte estaba lleno de cadáveres pal- 
pitantes, despedazados por las granadas, fusilería, sables y bayonetas. 
Trescientos cuarenta sacados de él prueban la obstinación de su defen - 
sa. — Los que huyeron logrando tirarse del alto del muro, fueron perse- 
guidos por la compañía de carabineros del 20 de ligeros, preparada al 
efecto, sin dejarles lugar á encerrarse en el segundo fuerte, de que aquélla 
tomó posesión; y en menos de una hora de rudo combate cayeron en 
nuestro poder 79 piezas de artillería, casi todas de bronce» de los cali- 
bres de 8 á I, quedando dueños de casi toda la isla abrigo de los piratas 
que infestan estos mares. — Las naciones que tienen en ellas estableci- 
mientos os deben este servicio importante, y los muchos cautivos res- 
catados su libertad. Muy pronto ocuparemos todo el resto, y acabando 
de destruirles los medios de vivir, los de defensa y sus muchos pancos 
y embarcaciones que servían al pirateo, iremos á descansar orgullosos de 
haber hecho un gran servicio al género humano, y muy particularmente 
á Filipinas, dejando al Archipiélago una prueba de que no se os insulta 
impunemente. — Los bravos guerreros de ayer se han humillado hoy ante 
Dios pidiendo por el alma de los cristianos que ayer sacrificaron su 
■existencia. Todos hemos asistido á los funerales que la pompa marcial 
y religiosa posible en estas circunstancias ha preparado á los restos del 

capitán Ataide y demás que ayer murieron Séales ligera la tierra 

<]ue han bañado con su sangre. — Claverfaft. 



132 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Así lo hizo, no sin precauciones, porque se temía una 
traición viéndola indefensa. Arrimadas las escalas, su- 
bió un soldado, é inmediatamente se le vio caer herido 
de compilan por el alcaide del fuerte, único defensor 
que allí existía, quien prefirió defenderlo él solo á que 
fuese tomado sin ese trabajo. En Sungap se cogieron 
1 3 cañones pequeños (i). 

£1 día 25 se dispuso el ataque contra el fuerte de 
Bucotingol, que fué tomado sin gran trabajo por ha* 
liarle descuidados sus defensores, encontrando tres ca- 
ñones. Mandó el ataque el coronel Peñaranda, á cuyas 
órdenes iba el capitán de ingenieros D. Pedro Muná- 
rriz, una compañía y algunos zamboangueños. 

Las vintas y botes recorrieron todos los canales, 
arrasando los pueblos de Buasuan, Suitan, Pahat y 
Pandanpandanan, quemando las casas, talando S.ooo 
cocoteros y apoderándose hasta de lo cañones más. 
Las fortalezas fueron destruidas por medio del incen- 
dio, reembarcándose las tropas con los heridos, prisio- 
ñeros y cautivos el 25 por la tarde (2). Tras breve de- 

(1 ) Es curioso también el siguiente rasgo de fanático valor que des- 
cribe Bemáldez: cUn moro principal se fué hacia la estación de lanchas 
y falúas fondeadas en la boca del canal; la tripulación de estos buques 
vio que se acercaba lentamente en dirección suya un hombre con alti- 
vos ademanes, sereno, mirando á todos lados con indiferencia al pare- 
cer, y su cris en la cintura: como era natuial, no hicieron prevención al- 
guna, suponiendo, al verlo solo, que vendría á pedir indulto, ó que seria 
tal ves un cautivo que se libertaba, cuando en el punto de pisar aquel 
hombre la borda de la falúa que encontró más cerca, tiró del cris y se 
lansó con gran furia sobre el primer soldado que pudo alcanzar, «s de- 
cir, que fué á buscar una muerte segura, sin otra esperanza ni consuelo 
que el de hacer, ante todo, el mal que en su mano estuviera! • 

(2) £1 resultado de la expedición, fué: 
124 piezas de artillería cogidas. 






HISTORIA DB FILIPINAS 



Í33 



tención en las islas de Tonquíl y Pilas los días 26 y 27 
para notificar á sus moradores el castigo impuesto á 
Balanguingui, llegó Claveiia á Zamboanga el 28 y al 
día siguiente el resto de la escuadra y tropas. Con este 
motivo tuvieron lug^r grandes festejos en celebración de 
la victoria alcanzada, y solemnes honras fúnebres por 
los que pagaron con su vida el tributo debido á la patria. 
Clavería impuso á los Sultanes de Mindanao é islas 
vecinas nuevas condiciones. Al saberse en la capital del 
Archipiélago el triunfo obtenido, hubo en todo el vecin* 

450 moros muertos, 6 prisioneros y 200 mujeres y nifios, y 
300 cautivos rescatados. 
- La artillería cogida á los moros, fué: 



PIEZAS. 


De bronce. 


De hierro. 


Obús de 6 


I 

I 

2 

10 

2 

12 

6 

1 
2 
2 


u 


Cafi/>n de 24 •••• 


I 


de 12 


1 


de 8 


2 


de 6 


2 


de 4......... ..•• 


2 


de 3 


» 


de 2 


5 


de I 


9 


Culebrina de l*...*..***^.*^-*^ 


j» 


Falconetes de 4 ..•• 

de2 




Lisntacas. . ..••..«.......••...• 


» 


Giflones inútiles de varios calibre s. • 


4 




80 


26 



Balerío, 200 balas de v arios calibres. 

Metralla, seis arrobas. 

Varios sacos de pólvora. 

L.OS piratas perdieron también 150 embarcaciones. 



134 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

dario una grande explosión de gozo, y á su regreso á 
Manila fué recibido en triunfo, asi el vencedor como el 
ejército expedicionario. 

El Gobierno premió al Capitán general con los títulos 
de conde de Manila, vizconde de Claveria, gran Cruz 
de San Femando, etc., etc. 

El Ayuntamiento de Manila le regaló una lujosa es* 
pada, y la Sociedad Económica de Amigos del País le 
concedió una medalla de oro. 

El comandante general de marina fué nombrado jefe 
de escuadra (O, obsequiándole la Sociedad Económica 
con una medalla de plata. 

La necesidad de la expedición que dejamos relatada 
no puede discutirse, porque la insolencia de los piratas 
tenia aterrorizados los pueblos de Visayas é interrum- 
pido el comercio entre aquellos puertos. Dada la im- 
portancia de los fuertes rendidos, los medios de defen- 
sa con que contaban sus defensores y las poquísimas 
fuerzas de que disponía el general en jefe (5oo hombres). 



(l) En el parte de esta campaña, dirigido por el general en jefe des- 
de Zaroboanga con fecha 28 de Febrero al secretario de Estado y del 
Despacho de Guerra, después de ensalzar el valor de las tropas, y con 
especialidad de los corone]<fS Figueroa y Peñaranda y capitanes de in- 
genieros Munárriz y Bernáldez, decía de la escuadra: 

«Del comportamiento individual de los que componen esta marina, 
dará cuenta su comandante general. En esta comunicación no quiero 
dejar de tributar el justo homenaje debido ¿ una decisión franca y es- 
pontánea en toda? las clases, á un deseo general del trabajo sufriendo- 
con entusiasmo el mucho que ha habido, el sumo acierto y valor en 
las operaciones y á la recomendación general de este benemérito Cuer- 
po, cuyo comandante general, el brigadier D. José Ruiz de Apodaca» 
nada me ha dejado que desear, y al que juzgo muy acreedor á que S. M» 
d ¿ una prueba de su Real agrado premiando sus dilatados y buenos ser- 
vicios». 



HISTORIA DE FILIPINAS I35 

es indudable que como triunfo militar nadie puede re* 
gatearle su mérito (i). Pero se malogró el éxito, como 
tantas veces antes, por no quedar de una vez ocupadas 
las poblaciones de los moros por nuestras tropas; sa- 
criñcio de cuantía, ciertamente, por los gastos y por el 
número de hombres que eso requiere, pero compensa- 
ble con el resultado definitivo, pues si se suman los mi- 
llones que poco á poco ha ido consumiendo al Estado 
la incesante guerra de los piratas malayo- mahometa- 
nos; el contingente de tropas que ha sido preciso man- 
tener en pie de guerra para luchar con ellos; las bajas 
habidas en continuos combates, y los inmensos daños 
en individuos é intereses materiales que han padecida 
las provincias de Filipinas, resulta preferible aunar esos 
esfuerzos y concluir de una vez con la piratería ocu- 
pando militarmente sus islas y sus salidas al mar por 
medio de la marina. Ya emprendida la expedición, de- 
bió el general Clavería hacer un esfuerzo más, y apro- 
vechando el ascendiente moral de su triunfo, ir á Joló 
sin pérdida de tiempo, rendir sus posiciones y evitar, 
ya que no otra cosa, la expedición que Urbistondo tuvo 
que realizar en i85i. 

(t) tEI hecho es que desapareció de la tierra una de las mayores y 
mejor defendidas madrigueras de aquella raza de hombres implacables 
y fieros; que sucumbieron muchos de sus principales caudillos; que se 
les privó de un formidable armamento, y se satisfizo á la humanidad 
ultrajada abriendo las prisiones de tantos infelices como gemian en la 
esclavitud. Además, nosotros hemos tenido ocasión de juzgar de la sen- 
sación profunda y del terror pánico que causó en todos los distritos 
mahometanos la noticia de los sucesos de Balanguingui. y del respeto 
con que los régulos de Mindanao y otras islas acudían á Zamboanga á 
mendigar la protección de los espaftules, y á protestar, siquiera fuese 
con hipocresia, de su fidelidad y del propósito de abandonar en lo suce- 
sivo el ejercicio del pirateo».— (Bernáldez, obra citada.) 



136 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Si las acertadas medidas del insigne Corcuera, al 
ocupar á JoIó, hubieran subsistido , seguramente los 
piratas estarían sometidos y anulados desde hace más 
de un siglo. El resultado práctico del castigo impuesto 
á los piratas es evidente, comparando lo ocurrido en 
1847, ^^ Q"^ pasaron de 450 los indios hechos cautivos 
por los moros, mientras que en 1848 no lo fué ninguno 
y en 1849 sólo hubo tres. 

La saludable influencia de la expedición contra Ba- 
languingui se dejó sentir en las posesiones extranjeras 
vecinas, hasta el punto de que el gobernador general 
de las holandesas escribió al gobernador de Filipinas 
en 25 de Febrero de 1849: # Á los esfuerzos enérgicos 
y reiterados de V. E. se debe principalmente que la au- 
dacia de estos piratas haya disminuido mucho. Por 
tanto^ V. E. ha adquirido derechos al reconocimiento 
del mundo civilizado y de la Holanda en primer lugar». 



CAPITULO VI. 



Deseo de los holandeses de ocupar algún territorio al Sur de Filipinas. 
— Los joloanos rechazan el ataque de dos buques de aquella nación. 
— Intentona del datto Tampán. — Exploración del jefe del apostadero 
sobre Balanguingui. — Castiga el gobernador de Zamboanga á los pi- 
ratas de Maluso.-^Aspiraciones de los inglesss á ocupar territorios 
de Joló. — Historia de Sir James Brookc. — Sus tratados con el Sultán 
de Borneo. — Llega á Zamboanga. "Pasa á Joló y celebra con el Sul- 
tán un tratado contrario á los intereses de España y en que se des- 
conoce su soberanía sobre aquel Archipiélago. — Va á Joló el gober- 
nador de Zamboanga, demuestra á los dattos su mal proceder y de- 
ciden enarbolar en sus islas la bandera espafiola. — Altérase la plebe 
con esta novedad.— Regresa á Zamboanga el gobernador, quedando 
las cosas tit staiu quo» — Agrégase Basilan á la provincia de Zam- 
boanga. — Proyectan los piratas de Guimbarang sorpreuder el fuerte 
de la Isabela de Basilan y son rechazados. — ^Va una expedición á des- 
truir sus pueblos.— El exceso de trabajo, los disgustos y la influen- 
cia del clima minan la salud de Cía vería.— Obtiene licencia para re- 
signar el mando y regresa á Espafta. — Expresiva despedida del ve- 
cindario. — Interinidad de Blanco. — Reforma en la lotería. — Posesió- 
nase Matta de la Superintendencia. — Juntas diversas,— Crea Blanco 
la provincia de la Unión.— Expediciones al país de los salvajes. — 
Éxitos del gobernador del Abra. — Estadística criminal. — ^Junta de 
autoridades. — Decreto sobre vagos, malhechores y armas. ^Dispo- 
siciones sobre vacuna. — Cuerpo de vacunadores. — Orden sobre los 
negocios contencioso -administrativos.— Nuevo Diaris di ams^ y rm- 



Holanda había mostrado repetidas veces su deseo de 
ocupar algún territorio en la parte Sur del Archipiéla - 



138 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

go filipino, resultando siempre inútiles sus tentativas 
encaminadas á semejante propósito. 

Por Abril de 1848 se presentaron en la rada de J0I6 
dos corbetas de guerra holandesas, con la pretensión de 
que les fuesen devueltos algunos cautivos, negándose á 
ello el Sultán y los dattos. Cañonearon entonces la po- 
blación por espacio de veinticuatro horas; mas contes» 
tadas con acierto por los fuertes de la plaza, y en vista 
de las averias de uno de dichos buques, se vieron pre- 
cisados á regresar á Borneo. 

El espíritu general de los malayo -mahometanos es^ 
sin embargo, la guerra sin tregua á nuestros pueblos y 
constante pirateo en todas las islas circunvecinas. 

El 2 de Diciembre de 1848 participó al Sultán de 
Joló el datto Paulima Tampán, jefe de una respetable 
armadilla, que salía á piratear contra las costas sujetas 
al dominio de España. Quiso impedirlo el Sultán, pero 
despreciando su consejo se hizo á la mar; llegó á la isla 
de Paat, del grupo de Balanguingui; se proclamó Sul- 
tán independiente; edificó 40 casas, y reuniendo 40a 
hombres de armas, comenzó á fortificar la isla. 

Inmediatamente que supo este hecho el comandante 
de las fuerzas sutiles de la división de la Isabela de Ba- 
silan, partió con cuatro falúas y el pailebot Pásig á sor- 
prender á los moros, cayendo inesperadamente sobre 
Paat. Batió, en efecto, á los piratas; puso fuego á sus 
casas; destruyó sus comenzadas baterías y embarcacio- 
nes, y les cogió todo su armamento. Insistentes rumo- 
res de que los moros pensaban fortificar de nuevo á 
Balanguingui, determinaron el que en Febrero de 1849 
saliera de Manila el comandante general del apostade-^ 
ro con dos vapores de guerra, á cuyo bordo iba una 
compañía de infantería. En Zamboanga se le unieron 



HISTORIA DB FILIPINAS 1 39 

cinco falúas, ocho vintas y varios lancanes tripulados 
por 70 voluntarios armados. El 27 desembarcó Que- 
sada en Sipac y reconoció la isla, sin hallar ningún 
moro. Hizo derribar una estacada recién construida, 
quemó algunas casas y muchas embarcaciones meno- 
res. De Balanguingui pasó la escuadrilla á Lob, puerta 
de la isla de Tonquil. Sus habitantes arbolaron bandera 
blanca; y habiendo ajustado una capitulación el Pauli- 
ma Bombali con el comandante general, izó aquél en 
su territorio la bandera española. Estuvo á continua- 
ción la pequeña escuadra en las islas de Tapia, Tanta- 
nan y Pilas, sin que nada notable ocurriese, regresando 
á Zamboanga. Después de una breve estancia en Da» 
vao, para recomendar á sus dattos que no molestaran á 
los pueblos vecinos, volvió Quesada á Manila. Supo el 
gobernador de Zamboanga que algunos habitantes de 
Maluso habian ido á Iloilo en son de guerra; marchó á 
dicho punto (29 de Mayo de 1849), seguido del jefe de 
ingenieros de dicha plaza, del de las fuerzas sutiles y 
de 100 hombres con una lancha, cinco falúas y 10 ba- 
rotos, penetrando en el río Maluso el 3i. Vencidas las 
dificultades que su navegación ofrecía y las que origi- 
nara el desembarco, sostuvo un vivo tiroteo con los mo- 
ros, que huyeron precipitadamente. En el acto mandó 
quemar sus casas y destruir sus sembrados y embarca- 
ciones. De regreso esta expedición, se cruzó con el va- 
por inglés McBander, capitán Keppel, cuyo buque con- 
ducía á Sir James Brooke, agente de Inglaterra en Bor- 
neo y gobernador de Labuan é islas adyacentes, de quien 
vamos á ocuparnos. 

Demostradas quedan en esta Historia las aspiracio- 
nes de los ingleses á introducirse en los territorios de- 
pendientes de la sultanía de Joló. 



140 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

La constancia y extraordinario sentido práctico de 
aquella nación, halló un auxiliar valiosísimo en el céle- 
bre Sir James Brooke, cuya historia es singularmente 
curiosa (0. Este hábil personaje había conseguido ajus- 



(1) Nacido en 1803 en Bandel (Bengala), donde su padre desempe- 
fiaba uno de los empleos civiles de la Compafiía de las Indias, M. Brooke 
comenzó por servir en el ejército, comprando un despacho de oficial; 
pero como en la guerra coatra los birmanes recibiese en Rungpour una 
herida grave, abandonó la carrera militar para viajar por la Malesia. A 
la muerte de su padre, dueño de una fortuna considerable, compró un 
yacht armado en guerra, el Royalistt, de 140 toneladas, peiteneciente al 
Réytd Yacht Squadron, y gozando por este titulo de los privilegios de un 
buque de la marina militar, organizó con esmero su dotación, la ejerci- 
tó durante tres afios en todos los mares de Eiyopa, y después, el 27 de 
Octubre de 1839, le puso á la vela para el mar de China, con el objeto 
declarado de destruir la piratería. Desembarcó en Sarrawak; se ganó el 
afecto de Muda-Hassim, tío materno del Sultán Ornar- Alí; le ayudó á 
reprimir una rebelión de dnjaks, y se hizo adjudicar el gobierno de Sa- 
rrawak con el titulo de Kajah independiente, titulo que le fué confirma- 
do, no sin resistencia, por el Sultán en 21 de Septiembre de 1841. 

Dutfio de un vasto territorio, apenas desmontado, y poblado de una 
raza belicosa, M. Brooke quiso hacer desaparecer los hábitos seculares 
<de piratería, lo que no consiguió sino con la ayuda de buques de la ma- 
rina inglesa y vertiendo arroyos de sangre. La opinión pública se irritó 
en Inglaterra y designó con el nombre de precio de sangre {head Mamy) 
«1 dinero destinado á pagar el exterminio de los piratas, cuyas cabezas 
pregonadas no habían costado menos de 500. OOO francos. 

Pronto se presentó una nueva ocasión de intervención para la Ingla- 
terra: el Sultán de Brunei hizo asesinar á Muda-Hassim y á los princi- 
pales partidarios de los ingleses, y el Almirante Cochrane, llamado por 
M. Brooke, fondeó con una escuadra en la rada de Brunei, derrotó al ejér- 
cito del Sultán y obligó á éste á ceder á Inglaterra la isla de Labuan, que 
domina toda la bahía de Brunei (1846). 

Vuelto á Inglaterra en 1847, el Rajah de Sarrawak fué acogido con 
los más altos honores, alcanzando una gran popularidad. Recibió la 
condecoración del Bafio, el título de gobernador de Labuan con un 
sueldo de 2.000 libras esterlinas (50.000 francos), y fué puesto á sus 



HISTORIA DE FILIPINAS I4I 

tar, á nombre de S, M. B., un tratado con Ornar- Alí- 
Saifadeen, Sultán de Borneo, en 27 de Mayo de 1847, 
obteniendo, entre otras muchas franquicias, la cesión 
de la isla de Labuan, con sus mares^ estrechos é islo- 
tes adyacentes, ratificando y ampliando igual conce- 
sión hecha en 1845 (0. En virtud, pues, de este con- 



órdenes un barco de guerra. Más tarde, M. Hume y otros míennbrosde 
la oposición reprodujeron en la tribuna las acusaciones *á que había dado 
lugar la matanza de los piratas. M. Brooke fué á Inglaterra y pidió una 
información que dio por resultado se declarasen insuficientes los cargos 
lanzados contra ¿1 (*). 

Sir James Brooke ha trabajado desde entonces por civilizar su reino, 
al mismo tiempo que por engrandecerlo, con toda la paciencia y ener- 
gía del genio inglés. £n 1861 regresó á Inglaterra, dejando el territorio 
de Sarrawak en una situación tranquila y floreciente, en las manos de 
su hijo, el capitán Ch. Brooke, bajo cuyo gobierno el país no ha cesa- 
do de progresar (**). (El Marqués de Croizier, presidente de la Socie- 
dad Académica Indo- China de Francia.) 

(1) En la HcTrni des Deux Mondes^ número del 1 5 de Mayo de 1846, 
publicó M. A. Audiganne un notable articulo titulado líliüca coloniúi 
di Jnglaierrm» — Exptdieión á Borneo^ en el que refiere la manera de in- 
troducirse Sir James Brooke en aquella isla. De la concesión de Labuan,. 
decía: (cLa pequefta isla de Labuan, que el Sultán de Borneo ha cedido 
á Inglaterra, posee una bahía suficientemente profunda y segura. Du- 
rante la más penosa de las dos monzones, la del Nordeste, los buques 
de vela y los de vapor vense obligados á pasar cerca de Labuan para ir 
directamente de la India á la China. Como posición comercial, ofrece 
magnffícas esperanzas..... 

(*) (Y. Sir ymmn Brooke's jcurnal of tvtnt in Borneo inclvding tk* ocupaHon of 
Léíbuan, and visit to ths Ctt4bes: togttlur with ike expcdiiion of H. M, S., by cap-- 
tain Rodoey M undy: London, Mnmy, Z848, a vol. in 8.® fíg.; Tké Privat$ Ltittn 
of SirJ. Brooke, etc.: London, Templer, 1833, 3 vol. in 8.*; Tke Exptdition of 
Borneo of H, M. SkUp Didojor ike tuppression ofpiracy^ by capt. H, Keppel: Loih 
don, X846, a vol. in 8.*, opüac. y carta; Tke Life of út James Brooke, Kajak ofSa^ 
rraivak, etc.» by Spencer St. Georgca: London, 1879.) 

(**) (V. Ten jean in Sarrawak witk itUroduction by H. H. ike Boyal SirJ. Broom. 
ke, by Cb. Brooke: London, 1866, s vol.; Notes on Sarrawak and Nortem Borneo^ 
cart.; Proueding$ J?. 0. 5., i88z, pftgs. 193-256.) 



142 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

venio, llegó á reunir los títulos de Rajah de Sarrawak, 
gobernador de Labuan y agente y cónsul de Inglaterra 
cerca de los Principes independientes de Borneo* 

El 6 de Enero de 1849 arribó áZamboanga la ft^ga- 
ta de guerra inglesa Mceander, al mando del fangoso 
capitán Keppel, y en ella iba M. Brooke, de quien se 
llegó á saber que gestionaba con el Sultán de Joló un 
tratado contrario á los intereses de España. Algunos 
meses después se trasladó á Joló, á bordo de la fragata 
inglesa de guerra Nemesis, y pudo, en efecto, ajustar 
con el Sultán un tratado en 29 de Mayo de dicho año, 
<}ue titulaba de comercio, pero cuyo art. 7.® decía: 
«S. A. el Sultán de Joló, para precaver toda futura 
ocasión de desavenencias, promete no hacer cesión al- 
guna de territorio dentro de sus dominios á ninguna 
otra nación ó á subditos ó á ciudadanos de ellas, ni á 
reconocer vasallaje ó feudalidad á ninguna otra Poten- 
cia sin conocimiento de S. M. Británica (i)>. Con lo 
cual desconocía nuestro antiguo é incontrovertible de- 
recho á aquel territorio, adquirido, no sólo por razón de 
conquista, sino por los múltiples tratados en que así ex- 
plícitamente se consigna (2). 

vTodas las ventajas políticas y comerciales de la nueva posesión, han 
sido perfectamente comprendidas del otro lado del estrecho». 

ttLa Gran Bretaña, escribía un periódico inglés en aquella época, 
acaba de obtener un apeadero sobre una de las más vastas y de las más 
hermosas islas del mundo: es de esperar que no la abandonará jamásn. 
Y nosotros, con un prefecto español en Labuan durante muchos afios, 
y dueños del territorio de Borneo dependiente del Sultán de Joló, nos 
dejamos arrebatar tan hermosa posesión. 

(1) Apéndice III. 

(2) Las cartas particulares de M. Brooke, impresas en Londres en 
1^53. demuestran los ambiciosos proyectos de este atrevido aventurero 
y sus interesadas miras respecto de Filipinas. 




HISTORIA DE FILIPINAS I43 

£1 gobernador de Zamboanga pasó á Joló con los co- 
mandantes de la marina sutil y de ingenieros en cuan- 
to tuvo conocimiento de dicho tratado, ó sea en Junio. 
Conferenciaron repetidas veces con el Sultán y los 



Al partir para su segunda expedición al Archipiélago oríental, en 
1838, escribió una especie de programa, que pone de relieve su afán de 
<]ue Inglaterra llegase á ser la duefia absoluta de aquellos países. Des- 
pués de manifestar los errores y la tiranía de la política de los holande- 
ses en sus posesiones y de lamentar que el Gobierno inglés se las hubie- 
ra devuelto al terminar las guerras del primer imperio, dice: 

«No muy lejos al Oeste de Puerto Essington (posesión inglesa de 
Nueva Guinea), está la grande y fértil isla de Timor, de la cual cederá 
sin duda su parte muy gustoso Portugal, mediante la más pequeña in- 
demnización, supuesto qu« la tiene de mucho tiempo en rigor abando- 
nada, y ninguna utilidad reporta á su metrópoli. Valdría mucho la po- 
sesión de la porción portuguesa de esta isla, atendida su situación y ta- 
maño, y la ocasión de adquirirla, si se deja pasar, quizá no volvería. 

»Lo mismo se puede decir de Luzonia ó las Filipinas, que ningún 
benefício positivo producen á Espafia, y en manos inglesas servirían de 
palanca para dirigir la China y el Archipiélago á la vez. Ricas, fértiles^ 
dotadas de un clima sano, á pocos días de Cantón y dominando el mar 
de China, sería la joya de más precio en la colonial tiara de Inglaterra. 
Cuando nuestras relaciones con aquel imperio lleguen á un arreglo, como 
muy prouto tienen que llegar, no habría otro punto de más importan- 
cia que Manila. 

f Espafia, trastornada y embebida en luchas internas, y obligada á 
Inglaterra por tratados y deudas, pondrá al instante á Luzonia en nues- 
tras manos, en fianza de las sumas que nos debe, y probablemente nos 
-cedería su posesión definitiva á cambio de nuestros créditos contra ella. 

i Hoy es el día de tal adquisición: la pleamar de nuestros negocios; 
si api ovechamos la creciente, ella nos llevará á la fortuna. He dicho ya 
que en este punto sólo obrando en grande escala pueden obtenerse ven- 
tajas locales ó nacionales, é insisto ahora en que es mejor dejar el Ar- 
chipiélago en su actual estado hasta la primera guerra general, en que 
ha de volver á nuestras manos, que dar ideas falsas, difíciles de des- 
arraigar entre los indígenas, de la importancia de la nación inglesa, gas* 
tando nuestras fuerzas en establecimientos insignificantes!. 



144 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

dattos, y convencidos éstos de su mal proceder^ deci- 
dieron arbolar en todo su territorio la bandera española 
como prueba de su dependencia del Gobierno de Espa- 
ña; pero es el caso que habiéndose hecho públicos tales 
acuerdos, se alborotó la plebe, cundió la efervescencia 
aun entre las mujeres, los seriphs ó panditas predica- 
ban que iba á caer sobre ellos la cólera de Mahoma, y 
al cabo de veintisiete días de conferencias y disgus- 
tos (O regresaron á Zamboanga, quedando las cosas in 
statu qtw. 

En 12 de Septiembre de 1849 se dispuso que Basilan 
formase parte de la provincia de Zamboanga, y que la 
cabecera de aquella isla se ñjase en el pueblo de la Isa- 
bela, puerto de Malamawi. 

Á fines del mismo mes y año salieron de Guimba- 
rang, con anuencia del Sultán de Joló, 3. 000 moros 
aguerridos, capitaneados por los dattos de Boal y Sa- 
malant, el Imán Buyok y el Paulima Hasián, con ob- 
jeto de sorprender y atacar por mar y tierra el fuerte 
de la Isabela de Basilan. Tuvo noticias anticipadas de 
este proyecto su comandante militar D. José María de 
la O, y con el auxilio de una compañía que le mandó 
el gobernador de Zamboanga, se dispuso á hacer pagar 
cara á los moros su intentona. En la noche del 29 efec- 
tuaron éstos su sigilosa avanzada; pero la muerte sor- 
prendió á los más audaces por el fuego de cañón y fu- 
silería del fuerte y de las falúas, retirándose los demás. 

Ansiosos de venganza, repitieron su ataque al día si- 



( 1 ) Durante este tiempo, el capitán de ingenieros Bernáldez se en- 
trró del estado de la artillería y demás armamento de los joloanos, nú- 
mero, posición y calidad de sus fuertes, formando un croquis, que sirvió 
más adelante para adoptar las disposiciones de ataque contra ellos. 



HISTORIA DB FILIPINAS 1 45 

guíente, siendo también rechazados y dispersos, ha- 
ciéndoseles muchas bajas y prisioneros. Conducidos á 
Zamboanga, partió para Joló el bergantín de guerra Li- 
gero con una carta del Gobernador participando al Sul- 
tán el castigo de sus traidores subditos. Algunos dias 
después, una expedición de fuerzas sutiles con tropa del 
ejército redujo á cenizas los pueblos de que había par- 
tido la agresión. 

Asuntos de muy distinta índole ocupaban la atención 
del Gobernador del Archipiélago al recibir la noticia de 
este nuevo escarmiento sufrido por los tenaces piratas 
moro-malayos. Genio esencialmente reformista, afano- 
so de dotar al país de una administración ajustada á 
los preceptos que regían en la Península, dedicábase el 
Conde de Manila al despacho de los múltiples expedien- 
tes á que diera lugar el desarrollo de sus reformas en 
todos los ramos que dependían directa ó indirectamente 
de su gestión gubernamental, uniendo á sus laureles 
militares los conquistados en la más pacíñca esfera de 
la política y de la administración, con aplauso unánime 
de propios y extraños, señal evidente de su acertado 
proceder (i). Uno de sus últimos actos fué aprobar la 

(1) M. £. Junen de la Graviére, después de indicar las campafias 
de Claveria durante la guerra carlista, lo juzga asi: <¡cEn Filipinas le es- 
peraba una gloría más sólida y más durable. Reformas importantes han 
señalado el gobierno que ejerció durante un período de cuatro afios^ 
de 1846 á 1850. Una expedición dirigida contra los piratas de Balan- 
guiagui ha coronado estos útiles trabajos con un admirable trofeo mi» 

litar La piratería ha sido vencida en uno de esos combates cuerpo 

k cuerpo que recuerdan las proezas de los antiguos caballeros y los al- 
tos hechos del Romancero 

»La Reina Isabel ha querido aíiadir al nombre de Claveria el título de 
Conde de Manila. Jamás recompensa alguna fué mejor merecida. 

•La administración del General Claveria ha inaugurado una era nue- 

TOMO III 10 



146 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

creación en Manila de una Academia de dibujo y pin^ 
tura, dispuesta en 14 de Noviembre de 1849 por la 
Junta de Comercio Con arreglo á la Real orden de 18 
de Marzo de 1846, encargándose la Junta de la direc- 
ción y de los gastos correspondientes á dicho estable- 
cimiento (0. 

£1 incesante trabajo que se impuso el ilustre Clave- 
ria; su celo por el bienestar y la prosperidad del país; 
los muchos disgustos que en aquella región sufre todo 
el que trata de innovar algo, aunque sea con provecho 
positivo del público ó del Estado, y la influencia del 
clrma, minaron la salud del eximio Gobernador, obli- 
gándole á solicitar licencia para regresar á España. 

Obtenida que fué, embarcóse para la Península el 26 
de Diciembre, siendo despedido con extraordinaria con- 
currencia y general sentimiento de todos sus goberna- 
dos (2). 

£1 mismo día se hizo cargo del mando interino de 
las Islas el Segundo cabo D. Antonio María Blanco. 

En cumplimiento de lo dispuesto por Real orden de 
29 de Enero de i85o, se estableció en Manila una lote- 
ría mensual, bajo la base de 12.000 billetes al precio 
de dos pesos cada uno. 

va en FilipinasT». — {Sótn/enirs etune statian dans les mers de t Indo-Chi^ 
ne. — Lufon et la dcminatíon espagnole aux Philippines, Artículo publi- 
cado en la Reum des Deux Mondes^ cuaderno del 15 de Julio de 1852.) 

(1) Por Real decreto de 21 de Febrero de 1858 se hizo cargo el 
Estado de esta atención, dejando á la Junta de Comercio la inspección 
de las cátedras. 

(2) En España agravóse la dolencia del ilustre Claverfa, muriendo 
poco tiempo después de su llegada. Esta noticia causó grande sentimien- 
to en Filipinas, lo mismo entre los peninsulares que entre los filipinos. "i 

Por disposición del Gobierno se le hicieron en Manila solemnes fu- 
nerales á costa del Estado. 



HISTORIA. DE FILIPINAS I47 

En i.^ de Febrero del mismo año se hizo cargo Don 
Juan Manuel de la Matta de la Superintendencia y car- 
gos anejos de Hacienda que ya había desempeñado an- 
teriormente. 

En consonancia con lo acordado por Real orden de 
16 del mismo mes, creóse en Manila una Junta supe- 
rior encargada de examinar los presupuestos de ingre- 
sos y gastos de las Islas. 

Otra Junta, creada para la redacción del proyecto de 
una nueva Ordenanza de Intendentes, constituyóse 
asimismo, conforme á los preceptos de la Real orden 
de 3 de Junio de 1848. 

Por decreto de 2 de Marzo creó Blanco la provincia 
de la Unión, señalando sus límites y las atribuciones 
del gobernador político- militar, á cuyo cargo puso di- 
cho territorio. 

También creó la Comandancia del Agno. 

Cumpliendo órdenes del Gobierno de España, envió 
el Gobernador de las Islas varias expediciones militares, 
simplemente exploradoras, á las comarcas situadas en- 
tre las provincias de llocos y la Unión y entre las de 
Nueva Vizcaya y Nueva Écija, limitándose á averiguar 
que el país estaba casi despoblado en esos lugares, ad- 
mirando las extensas cordilleras de montañas y los di- 
latados y hermosos^ valles intermedios que allí existen. 

En Marzo de i85o el gobernador del Abra realizó 

La memoria de este insigne General vivirá siempre en Filipinas. Su 
nombre es pronunciado allí con caríAo y con respeto por cuantos se in- 
teresan por el bienestar y la prosperidad de aquel hermoso Archipiéla* 
go, y naturalmente por los nacidos en él que conocen la hutoria de su 
país. 

En la provincia de llocos Sur hay un pueblo que lleva el nombre del 
ilustre Claveria. 



148 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

una expedición al interior de las rancherías de igorrp* 
tes» próximas al territorio de su mando^ sujeto á la au- 
toridad de España, y logró someter sobre 112 ranche-- 
rias, calculándose en 15.000 almas el total de los nue- 
vos pobladores de aquella provincia. 

Por Real decreto de 28 de igual mes y año se mand6 
establecer para las posesiones de Ultramar un sistema 
de estadística criminal análogo al que se observaba en 
la Península. 

Por Real orden de 16 de Abril fijábanse las atribu- 
ciones de la Junta de autoridades, con el solo carácter 
de consultiva. Esta Junta, compuesta de las primeras 
autoridades en todos los ramos, funcionaba desde muy 
antiguo por acuerdo de los Gobernadores generales. 

En 29 de Abril expidió Blanco un decreto referente 
á la aprehensión de vagos, malhechores y armas. 

La resistencia de los indios á la vacuna originaba 
que fuesen víctimas de la viruela, con la consiguiente 
mortalidad; y en evitación de ello dio Blanco severas 
disposiciones, creando el Cuerpo de vacunadores con 
sueldo por el Estado, y obligando á que semanalmente. 
fuesen presentados los niños al Gobernador ó á los cu- 
ras en los pueblos para que los viesen vacunar. 

En tiempo del expresado Gobernador general interi- 
no de Filipinas se recibió una Real orden referente á la 
forma de sustanciarse los negocios contencioso-admi- 
nistrativos. 

En el segundo semestre de i85o vio la luz pública en 
Manila un Diario de avisos y noticias» 



CAPITULO VII. 

Oobierno de Urbbtondo.— Disgusta á los frailes su nombramiento. — 
Su actividad y sus trabajos le hacen digno émulo de su antecesor.— 
Contribución á los carruajes.— Franquicias á los hacendados que in- 
trodujeran colonias de chinos.— Reglamento del Resguardo terrestre 
y marítimo. — ídem sobre buques en bahf a.— Supresión del Gobier- 
no-Intendencia de Visayas. — Hospital de lazarinos en Cebú.— ^ 
Propios y arbitrios. — Incorporación de estudios. — Uso de pólvora 
por los buques. — Concesión á los chinos en su primera ida al pais. 
— ^Arreglo é igualación del tributo de naturales. — Papel de multas.— 
Orden sobre párrocos. — Dirección y Consejo de Ultramar. — Cesa 
Oscáriz en su gobierno. — Buena memoria que deja. — Creación de 
regimientos. — Suspensión del Tribunal de Comercio. — Cese de la 
Junta de Ultramar. — Nuevos periódicos. — Es premiado en la Expo* 
sición de Londres el tabaco de Cagayán.— Puente colgante. — Edifi* 
cios comunales. — Jura de las autoridades. —Lotería. — Reemplazo del 
«jército. — Más regimientos. — Cancillería de Indias.— Refórmase la 
«ituación de los chinos. —Restablécese en Filipinas la Compaftfa de 
Jesús. — Los Paúles. — Hermanas de la Caridad.— Colegio de francis- 
canos en Aranjaez. — Desestanco del tabaco y colección en la Unión. 
—Estanco del vino en Visayas. — Brigadas de artillería de Marina. — 
Temblores de tierra. — Incendios. — Comandancias de Lepante y 
Tiagan. 

En 29 de Junio de 1850 entró á gobernar á Filipinas 
«1 Teniente general D. Antonio de Urbistondo y Bgufa, 
Marqués de la Solana, natural de San Sebastián. 

La circunstancia de haber servido con D. Carlos du* 
rante la primera guerra civil contra Doña Isabel lí, y 
«1 aceptar después el Convenio de Vergara» motivaron 
«1 que á los frailes fuese poco simpático este nombra- 
miento. 

Era el General Urbistondo inteligente, activo y tra» 



150 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

bajador, y pronto dio piuebas inconcusas de estas exce- 
lentes cualidades que le adornaban. 

Servíale de estímulo, además, el buen nombre deja- 
do por su antecesor, el ilustre Clavería, y propúsose, 
con noble emulación, seguir las huellas de aquel buen 
gobernante, realizándolo en mucha parte. 

Como en la época de Urbistondo aún corrían á cargo 
del Gobierno Superior las funciones de policía munici- 
pal, el 3 de Agosto publicó un bando en que daba á cono- 
cer la contribución impuesta á los carruajes, con destina 
á la composición de calles de la ciudad y extramuros. 

El 5 del mismo mes dictó otro bando, muy impor- 
tante, concediendo grandes franquicias á los hacenda- 
dos que introdujeran colonias de chinos labradores para 
dedicarlos exclusivamente á la agricultura. 

El preámbulo de dicha disposición, que sintetiza loa 
móviles y propósitos de la autoridad superior de las 
Islas respecto al particular, dice así: 

fD^seosoeste Superior Gobierno de remover los obs- 
táculos que experimenta la agricultura, fuente principa) 
de la riqueza y prosperidad de estas Islas, aumentando 
y atrayendo con ventajas la clase labradora que^ exten- 
dida por los feraces terrenos con que convida nuestro 
privilegiado suelo, promueva el aumento de sus ricas 
producciones, desarrollando en consecuencia la civili- 
zación y el comercio; instruido el oportuno expediente 
en virtud de la Real orden de 14 de Junio de 1848; vis* 
to lo informado por la Junta Superior directiva de Ha* 
cienda y por el señor Superintendente Subdelegado de 
estas Islas, de acuerdo con dicho señor, á consecuencia 
de la Real orden de 14 de Abril de 1841; y conforme 
con el parecer del señor Asesor general del Gobierno^ 
he venido en disponer, etc.t 



HISTORIA DB FILIPINAS I5I 

Según el expresado decreto, los hacendados de pri- 
mera clase, y se consideraba como tales á los propieta- 
ríos de haciendas cuyo producto total no bajase de 2.5oo 
pesos anuales, podían introducir hasta 400 chinos, y 
los de segunda clase, ó sea aquéllos cuyo producto anual 
ascendiera á i.Soo pesos, la mitad de aquel número. 
Las Corporaciones religiosas y los particulares propie- 
tarios de haciendas que separadamente rindieran las su- 
mas antes referidas, se consideraban como si cada una 
de éstas perteneciese á un solo propietario para los efec- 
tos de la admisión de colonias de chinos, resultando, por 
tanto, muy favorecidas, puesto que se les facilitaba el me- 
dio de tener gran número de colonos de aquella raza. 

Por el art. 6.^ de este bando se determina taxativa- 
mente que los chinos introducidos en tal forma «no po- 
drán dedicarse á otra clase de faenas, tragin, comercio 
ni oñcios mecánicos, que á las labores del campo du- 
rante el tiempo de su empeño, y á los beneficios de azú- 
car, añil y abacá». 

Los hacendados quedaban responsables del exacto 
cumplimiento de esta prescripción. 

En Luzón y Visayas debían pagar los chinos agri- 
cultores 12 reales fuertes de capitación y un real más 
para su Caja de comunidad. 

Exceptuábase á los chinos agricultores que se desti- 
naran á Cagayán, Nueva Vizcaya, Nueva Écija, Min- 
doro, Masbate, Ticao, Catanduanes y Polillo, Romblón 
é islas contiguas, Misamis, Caraga, Zamboanga, Nue- 
va Guipúzcoa, Calamianes y demás puntos despobla- 
dos, que debían pagar únicamente como los naturales. 
Iguales ventajas se concedían á los mestizos de san- 
gley que en estos territorios se dedicasen por sí mis- 
mos á labrar la tierra. 



152 JOSÉ MONTIRO Y VIDAL 

Y no sólo se concedían las considerables ventajas ex- 
puestas á los chinos, sino también á las indias y mes- 
tizas que casaran con ellos y á sus hijos si continuaban 
dedicados á la agricultura. 

A los particulares que adquiriesen tierras realengas 
en las provincias ó islas despobladas, en las que estaba 
autorizado el cultivo del tabaco, se les permitía asimis- 
mo la introducción de colonias chinas hasta en número 
de 200 individuos, exceptuándoles de toda tributación 
por espacio de cinco años, siempre que se dedicaran al 
cultivo de aquella planta (0. 

En 22 de Diciembre siguiente resolvió la misma au- 
toridad que los chinos que se dedicaran á la pesca, cor- 
te de maderas, explotación de minas, construcción na- 
val y á todo otro ejercicio que no sea de comerciante, 
mercader, corredor ó tendero, se le considerase com- 
prendido en el bando del 5 de Agosto. 

En 10 del referido mes de Agosto autorizó el Super- 
intendente de Hacienda el Reglamento orgánico del 
Resguardo, tanto terrestre como marítimo, de Filipi- 
nas. La fuerza de tierra, compuesta de infantería y ca- 
ballería, se la denominaba Carabineros de Real Hacien- 
da, y la de mar, con las embarciones necesarias y sus 
tripulantes. Resguardo marítimo. 

Su objeto principal consistía en la protección y de- 
fensa de las Rentas estancadas y de la Aduana y el fo- 
mento de sus valores. 

El inspector y jefe superior del Cuerpo lo era el Su- 
perintendente (hoy el Intendente de Hacienda) (2). 

(1} Véase Auíos acordados^ tomo II, pág. 272. 
Por Real orden de I4 de Diciembre de 1850 fué aprobado este de- 
creto. 

(2) Véase Colección legislativa de todos los ramos y servicios de la 



HISTORIA DB FILIPINAS I53 

El i.^ de Octubre quedó suprimido el Gobierno-In- 
tendencia de Visayas, en cumplimiento de la Real or- 
den de 17 de Marzo anterior en que así se dispuso» vol- 
viendo las provincias que lo componían á su antiguo ré- 
gimen. 

El ig de Diciembre d« i85o se publicó un decreto 
con el Reglamento que» á partir del i5 de Julio de i852, 
debían observar los buques mercantes en la bahía de 
Manila y sus puertos (i). 

En 1 85o se fundó en Cebú un Hospital de lazari- 
nos (2). 

Por Real decreto de 7 de Enero de i85i se creó en 
él Ministerio de Hacienda, y bajo su inmediata depen- 
■dencia, una Dirección de Ultramar, y en la Dirección 
<le Contabilidad una Sección especial de Contabilidad 
•de Ultramar. 

En 7 de Febrero de i85i autorizó Urbistondo unas 
Instrucciones respecto á propios y arbitrios, formadas 
por la Administración general de tributos. 

Por Real orden de 21 del mismo mes y año se tras- 
ladó al Gobernador general de Filipinas la de 3o de 
Abril de i85o y el art. 214 del Reglamento de 19 de 
Agosto de 1847, respecto á la incorporación en las Uni- 

Administración económica de Filipinas y su contabilidad, sólo en la 
parte vigente. Publicada por D« Javier de Tiscar y D. José de la Rosa, 
■oficiales de Administración civil, redactores y editores del periódico ti- 
tulado Revista de Admimstración: Manila, 1866. 

El Reglamento del Resguardo fué aprobado por Real orden de 14 de 
Julio de 1 85 1. 

(1) Véase Autps acordados^ tomo II, pág. 280. 

(2) Hállase en un buen edificio de mamposterfa, con dos grandes 
salas, capaces para cien camas. Tiene para su mantenimiento una asig- 
nación fija con cargo A los fondos locales, y percibe además numerosas 
limosnas. 



154 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

versidades de la Península de los estudios de Jurispru- 
dencia hechos en las de Ultramar. 

En 25 de Abril redactó é imprimió la Dirección ge* 
neral de Rentas estancadas de Filipinas una Instruc- 
ción referente al uso de la pólvora que para su consu* 
mo necesitasen los buques de cabotaje (i). 

Por acuerdo de la Junta Superior directiva de Ha- 
cienda, de 28 de Junio, se resolvió que los chinos que 
fueran por primera \e¿ á Filipinas estaban libres del 
pago de tributo en el primer año (2). 

Por decreto de 19 de Julio siguiente dispuso Urbis- 
tondo el arreglo é igualación del tributo (12 reales 
fuertes por cada tributo entero, ó sea marido y mujer) 
entre todos los naturales de las Islas, excepto los de 
Mindanao; dejaba subsistente el pago de medio real 
fnerte para el sostenimiento de Zamboanga; suprimia 
lo que con el nombre de vintas satisfacían los habitan- 
tes de Bulacán y la Pampanga; fijaba en diez y ocho 
años la edad para tributar los varones, y en veinte las 
hembras; disponía que los mestizos chinos pagaran el 
doble que los indios; que los mestizos ó mestizas chi- 
nas cabezas de casa ó familia, habitantes en casa de 
piedra ó de tabla, se considerasen de primera clase con 
pago de seis pesos anuales; que se concediera á los go- 
bernadorcillos y cabezas de barangay el */» y ^^ ^ Vt 

(i) Al presentarse el Resguardo á bordo de un buque procedente de 
provincia en que no estuviese establecido el estanco, debía exhibir su 
capitán el sobrante de la pólvora que tuviese á bordo, siéndole recogido. 

Antes de salir del puerto de Manila tenia que proveerse en la terce- 
na de la cantidad de pólvora que necesitara, recibiendo la correspon- 
diente guia, bajo las penas que en otro cafo se determinan. 

(2) La misnaa Junta declaró, en 22 de Octubre de 1 853, que dicho 
beneficio no era extensivo á la patente industrial. 



HISTORIA DE FILIPINAS I55 

por ICO respectivamente sobre la total recaudación que 
realizasen en sus respectivos pueblos los primeros, y en 
8u barangay los segundos; que los pueblos de Pangasi- 
nán pagaran, como los demás de las Islas, tres reales 
por sanciorum en vez de uno, y que el real de Caja de co- 
munidad, cuyo sobrante se venía aplicando á las igle- 
sias, por defecto del sanctornm, ingresara en la respecti- 
va Caja de dicha clase, debiendo cumplirse todo lo man- 
dado en este decreto desde i.^ de Enero de i85z (0. 

Por Real decreto de 5 de Septiembre de i85i se creó 
un papel especial de multas y de reintegros para las pro- 
vincias de Ultramar. 

La Reina, por Real orden de 9 del mismo mes y año, 
excitó el celo de los diocesanos de Filipinas, á ñn de 
que los nombramientos de párrocos en las respectivas 
diócesis recayeran en sacerdotes de reconocida capaci- 
dad, Íntegros y de prudente energía para secundar los 
esfuerzos de los jefes de provincias, y con objeto de que 
no se confirieran las órdenes sagradas sino á personas 
que, además de reunir todas las cualidades exigidas por 
los sagrados cánones y disposiciones vigentes, fuesen de 
una fidelidad notoria al Gobierno de S. M. y capaces 
de fomentar el bienestar temporal de los feligreses que 
algún día pudieran encomendarse á su cuidado. 

£1 Ministerio presidido por Bravo Murillo propuso 

(1) Por Real orden de 1 1 de Agosto de 185 1 se manda que en 
todas las Islas paguen por su tributo los naturales 12 reales plata, me- 
nos en la de Mindanao, y por otra Real orden de 16 de Diciembre de 
1S58 se dbpone que desde i.^ de Enero de 1859 las provincias de Min- 
danao satisfagan el tributo á razón de 12 reates anuales, más el dona- 
tivo de Zamboanga, de que estaban exceptuadas. Este donativo se or- 
denó, por Real orden de 18 de Enero de i859. que desapareciera des- 
de los presupuestos para 1860, aumentándose al tributo el medio real 
que por tal concepto correspondía. 



156 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

á S. M. varias alteraciones en la administración y go* 
bierno de las Antillas y Filipinas, y por Real decreto 
de 3o de Septiembre ordenó que se despacharan por la 
Presidencia del Consejo de Ministros todos los negocios 
concernientes á las posesiones de Ultramar, excepto los 
correspondientes á los Ministerios de Hacienda, Guerra 
y Marina, que continuarían despachándose por los"mis- 
mos Ministerios. 

«Los tribunales, dice el art. 2.^, y autoridades de 
Ultramar, promoverán, precisamente por conducto de 
sus Gobernadores Capitanes generales, las medidas y 
disposiciones generales y mejoras de interés público y 
de la administración que estimen convenientes». 

Determina el art. 3.^ los casos en que debería oirse 
previamente al Consejo de Ministros, y por el art. 4.° se 
crea un Consejo de Ultramar cuyas funciones se espe- 
cifican, presidido por el del Consejo de Ministros, con 
un Vicepresidente, ocho Consejeros ordinarios y ocho 
extraordinarios. 

Con la misma fecha dictáronse otros Reales decre- 
tos, suprimiendo, por el primero, la Sección de Ultra- 
mar del Consejo Real, y mandando unir á la de Estado 
la de Marina, y creando, por el segundo, en la Presi - 
dencia del Consejo de Ministros una Dirección general 
con la denominación de Ultramar. 

Por Real orden de la propia fecha se mandó que, ín- 
terin se organizaba la Dirección de Ultramar, continua- 
ra el Consejo Real despachando los asuntos relati- 
vos á aquellas posesiones, asi como los Ministerios de 
Gracia y Justicia y Gobernación los que tenían á su 
cargo. 

De estas disposiciones se dio traslado á Filipinas por 
Reales órdenes de 20 de Octubre de i85i, y por otra 



HISTORIA DB FILIPINAS I57 

de II de Noviembre siguiente se participa haber que- 
dado instalados dichos centros el lo del mismo (0. 

Por Real decreto de 25 de Octubre del citado año 
i85i, se fija la planta de la Dirección de Ultramar, y 
se designan los negocios que se reservan al conocimien- 
to del Presidente del Consejo de Ministros y los que co- 
rresponde resolver al Director, y por Real orden del 29 
fué aprobado el Reglamento para el Consejo de Ultra- 
mar (2). 

El 6 de Noviembre cesó en el Gobierno de Nueva 
Vizcaya el valeroso D. Mariano Oscáriz, dejando con- 
siderablemente aumentado el territorio sumiso á Espa- 
ña con las importantes reducciones de infieles realiza- 
das por él durante su benéfico mando, siendo tal su 
prestigio entre los indígenas, incluso los que redujo á la 
civilización y al dominio español, que su nombre es 
aún venerado en aquella provincia, conservándose por 
tradición entre sus actuales habitantes el recuerdo de 
las nobilísimas prendas de rectitud y de energía, auna- 
das á la bondad más exquisita para con los que eran 
dignos de ellas^ que distinguían á aquel excelente go- 
bernante (3). 

En 5 de Diciembre declaró la Capitanía general de 
Filipinas regimiento de infantería, con el nombre de 
Príncipe, núm. 6, al de Milicias disciplinadas de gra- 
naderos de Luzón, en cumplimiento de lo dispuesto por 
Real orden de 14 de Septiembre del mismo año, y con 

(1) Véase Autos acordados^ tomo II, págs. 31 5 y siguientes. 

(2) Véase CoUcción legislativa de España (continuación de ]a Co^ 
UecióH de decretos)^ tercer cuatrimestre de 1851, tomo LIV: Ma- 
drid, 1852. 

(3) £n un 9.Iihmo que la provincia de Nueva Vizcaya dedica á su 
mejor Gobernador, el Sr. D. Mariano de OscAriz, por la paz de que goza,. 



158 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

la propia fecha y por igual soberano mandato fue crea- 
do otro regimiento, también de infantería, con la deno- 
minación de Princesa, núm. 7. 

Por decreto de 22 del mismo mes fué suspenso en 
sus funciones, hasta nueva resolución, el Tribunal de 
Comercio, cometiendo á los jueces ordinarios el cono- 
cimiento de los negocios pendientes ante aquél. 

En 1 85 1 cesó definitivamente la Junta creada en 
i838 para revisar y reformar las leyes de Indias (0. 

En el mismo año de i85i principió á publicarse en 
Manila El Observador filipino. Su vida debió ser corta. 

En la Exposición universal de Londres, celebrada en 
i85i, tuvo Filipinas la satisfacción de que entre sus 
productos premiados, lo fuese con medalla de oro, por 
el Jurado internacional, el tabaco de Cagayán. Este ar- 
tículo llamó la atención del comercio, hasta el punto 
de que se hicieron á Manila considerables pedidos, con 
cuyo importe lograron verse desahogadas las arcas del 
Tesoro, exhaustas á la sazón por los gastos extraordi- 
narios que ocasionaron las expediciones á Balanguinguí 
y Joló. 

En i852 nació el Boletín oficial de Filipinas^ cesando 
en su publicación el Diario de Manila. 

después de las expediciones dirigidas por el mismo contra los infieles 

enemigos!, se lee esta estrofa: 

A Quiangan, Mayoyao y Silipan 
Condujiste las armas leales. 
Asentando tus nobles reales 
£n do nunca cristiano pisó: 
Ni hondo río ni encumbrado monte 
A tus pasos obstáculos fueron, 
En doquier que enemigos se vieron 
Hasta allí tu valor penetró». 

Compuesto, seguramente, por algún Padre misionero. 

(i) En 1840 había sido suprimida, restableciéndose en I841. 



HISTORIA DB FILIPINAS I59 

Una mejora de importancia para los arrabales de la 
otra orilla del rio Pásig vióse realizada al comenzar el 
expresado año de i852. El 4 de Enero se abrió al pú- 
blico el puente colgante que enlaza el sitio llamado 
Arroceros, extramuros de Manila, con el arrabal de 
Quiapo (0. 

En 3 de Febrero expidió Urbistondo un decreto pre- 
viniendo á los jefes de provincias con qué requisitos de- 
bía procederse á la construcción de edificios comunales 
de los pueblos, y la forma de instruir los expedientes 
siempre que hubieran de edificarse iglesias, casas parro- 
quiales, casas reales, tribunales y escuelas, según el ve- 
cindario y clase de cada pueblo. 

Por la Presidencia del Consejo de Ministros se co- 
municó en i3 de Marzo una Real orden mandando que 
las autoridades superiores nombradas para Ultramar, 
residentes en la Peninsula, prestaran el debido jura- 
mento ante el Consejo de Ultramar, en atención á que 
había reemplazado al antiguo de Indias, como Supre- 
mo Cuerpo consultivo de Gobierno. 

La Superintendencia de Hacienda, en 16 de Marzo, 
mandó reducir en 2.000 billetes el número de 12.000 
que hasta entonces entraban en juego en la Lotería fili- 
pina, porque la experiencia había demostrado que no 
solía exceder ningún mes de aquel número la venta de 
los mismos (2). 

Por decreto de la Capitanía general de las Islas, de 
20 de Marzo, se dictó un Reglamento general para el 

(1) Fué construido por la casa Matia Menchacatorre y Compafifa, 
bajo la dirección técnica del ingeniero francés M. Gaband, importando* 
se de Inglaterra todo su material de hierro. 

(2) En I.® de Enero de 1876 volvió á elevarse á 12.000 el núme- 
ro de billetes mensuales. 



l6o JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

reemplazo del ejército de las Islas (O, y'la misma depen* 
dencia, por otro decreto de 5 de Abril, creó un nueva 
regimiento de infantería titulado Borbón, núm. 8 (2)» 

El de caballería sufrió asimismo una reducción de 
dos escuadrones en virtud de la Real orden orgánica de 
14 de Septiembre de i85i. 

Por Real decreto de 2 de Abril (i852) se mandó que 
la Cancillería de Indias quedara separada del Ministe- 
rio de Gracia y Justicia y formase parte de la Dirección 
general de Ultramar* 

En 5 de Mayo prohibió el Gobernador general que se 
levantasen construcciones de ñipa ú otro material com- 
bustible á 40 brazas de los edificios públicos de mam* 
postería, con el fin de evitar los incendios á que daba 
lugar la proximidad de aquel género de edificación, co- 
mún en las Islas. 

Por decreto de la misma autoridad superior de i3 de 
Septiembre (i852), dictado por acuerdo de la Junta de 
autoridades, se reglamentó nuevamente la situación de 
los chinos en Filipinas, clasificándolos en estas cuatro 
clases: 

I.* Chinos radicados que ejerzan cualquier oficio,, 
industria ó profesión no comprendida en las siguientes. 

2/ Agricultores, y los que en las provincias traba- 
jen materialmente en los beneficios del azúcar, abacá^ 
añil y de las minas ó en los cortes de maderas, construc- 
ción naval y en la pesca. 

3/ Transeúntes, llamados de invernada. 

4/ Reservados por edad. 

Los de la primera clase, ó sea los radicados, debían 

(i ) Véase Autos acordados, tomo II, pág. 329. 

(2) Aprobóse por Real orden de 18 de Agosto de 1852. 



HISTORIA DB FILIPINAS l6l 

pagar seis pesos anuales de capitación^ y dos reales 
fuertes para su Caja de comunidad. 

Los de la segunda (agricultores), con arreglo al ban^ 
do de 5 de Agosto anterior. 

Los transeúntes gozaban la exención de tributar por 
espacio de un año, transcurrido el cual deberían salir 
de las Islas ó establecerse en alguna de ellas y ser com- 
prendidos en la primera ó segunda clase. 

Los reservados por edad, ó sea los que tuviesen se- 
senta años cumplidos, quedaban exentos de tributar. 

Se respetaba la exención de tributos por cuatro años 
en favor de los radicados en el establecimiento de la 
Isabela de Basilan, conforme á la Real orden de 14 de 
Diciembre del mismo año. 

A cada chino se le expidió gratis una patente con 
arreglo á su clasificación. 

Se dispuso además el empadronamiento general de 
los chinos, acto que debía renovarse cada cinco años. 

Por el mismo decreto se estableció un impuesto so- 
bre las tiendas y talleres de los chinos, clasificándolas 
en cuatro clases, debiendo pagar las de la primera cla- 
se 100 pesos al año; las de la segunda, 60; las de la ter- 
cera, 3o, y las de la cuarta, 12, y se ordenaba la for- 
mación de un padrón ó registro de tiendas por cada una 
de estas categorías. 

Señalábase, además, la penalidad contra los chinos 
infiractores de estas disposiciones, y contra los capita- 
nes de buques que favorecieran la evasión de chinos 
deudores á la Hacienda, y se daban reglas para el cum* 
plimiento, por parte de la Administración, de todo lo 
decretado (0. 

(i) Aut0s ator dados ^ tomo II, pÁg. 356. 

TOMO III XX 



l62 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Por decreto de 6 de Noviembre siguiente se dispone 
que los chinos comerciantes que sin tener tienda abier- 
ta manejen grandes capitales, estén» exceptuados del 
pago de la contribución industrial^ así como los barque-^ 
ros 6 navieros, consignatarios y representantes que tra- 
bajen en escritorio, sin tienda ni taller público. Por su- 
cesivos decretos de 12 de Noviembre y 21 de Diciem- 
bre del mismo año, 8 de Marzo y 7 de Junio de i853 
se dictan aclaraciones de detalle sobre dudas ocurridas 
en la clasiñcación industrial de chinos contenida en el 
Reglamento anejo al decreto de i3 de Septiembre citado. 

Por Real cédula de 19 de Octubre de i852, refrenda- 
da por el Presidente del Consejo dé Ministros, D. Juan 
Bravo Murillo, se dispuso, entre otras cosas, lo si- 
guiente: 

o Deseando por todos los medios que están á mi al- 
cance promover la pronta reducción de los infieles que 
aún hay en esas Islas, y no siendo posible, á lo me- 
nos en muchos años, que el escaso número de misione- 
ros de las cuatro Ordenes religiosas actualmente exis- 
tentes pueda proveer á todas las necesidades, y menos 
todavia á las nuevas misiones que deberían establecer- 
se en las islas de Mindanao y de Joló, y teniendo pre- 
sentes los importantes servicios que así en esas Islas 
como en los antiguos dominios españoles de América ha 
prestado la Compañía de Jesús en la reducción y cate-' 
quismo de sus naturales (O, he dispuesto que se resta- 
blezca dicha Orden en esos dominios; á cuyo efecto, y 
accediendo á las repetidas instancias que me han eleva- 



( 1 ] ¡Qué cosas tan peregrinas hacen decir á los Reyes sus Ministros 
responsables cuando les interesa dbfrazar los verdaderos móviles que 
determinan cierto género de resoluciones! 



HISTORIA. DB FILIPINAS 163 

'do las Diputaciones forales de Guipúzcoa y Vizcaya 
para que se convierta el edificio de Loyola en Colegio 
de misiones, caáb de que para este objeto se restablecie- 
re la Compañía de Jesúsi he venido en destinar el men- 
cionado edificio de Loyola para casa matriz y Colegio 
^e la expresada Compañía (Oi declarando, como desde 
ahora declaro, que por este restablecimiento no se le 
<:oncede derecho alguno á ser reintegrada en los cura- 
tos y doctrinas ni en las temporalidades que poseía en 
•esas Islas, quedando ^ mi cuidado proveer en cuanto 
fuere necesario á su decorosa subsistencia y señalarle 
los puntos donde haya de ejercer su sagrado (¡!) minis- 
terio». 

En la propia Real cédula expresa S. M. haber solí- 
•citado del Papa la correspondiente Bula para la extin- 
ción de las Casas de San Juan de Dios en Filipinas, y 
que en su lugar fueran á estas Islas las Hermanas de la 
Caridad para establecer un beaterio que, al paso que se 
encargue de los hospitales, pueda dedicarse á la ense- 
ñanza de las niñas de los Colegios de Santa Potenciana, 
^anta Isabel, Compañía de Jesús y San Sebastián, de 
acuerdo con los patronos de los mismos (2). 

Dispone á la vez que se erija en Manila una Casa de 

(i) Hoy tienen, además de este Colegio, los de Veruela en Aragón, 
Ofia en Burgos y Tortosa en Tarragona, para misioneros con destino á 
Jas Antillas y Filipinas. 

(2] Las Hermanas de la Caridad llegaron á Filipinas el 21 de Ju- 
lio de 1862. Tienen á su cargo en Manila los establecimientos si- 
guientes: 

£1 Colegio de la Concordia, magnfiíco edificio donado por Dofta Mar- 
garita de Rojas, rica criolla casada con el peninsular D. Antonio Aya- 
la. En él reside la Visitadora general de la Compafiia en Filipinas, con 
una superiora, una ecónoma, 14 profesoras, nueve asistentas y 3 10 
-alumnas. 



164 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Padres de San Vicente de Paul, que además de la di- 
rección espiritual de las Hermanas de la Caridad, se ha» 
gan cargo de la enseñanza y régimen db los Seminario» 
conciliares, de acuerdo con el Arzobispo y Obispos de 
las diócesis, quienes deberían continuar con la suprema 
dirección é inspección que sobre aquellos establecimien* 
tos les corresponde (O, 

Por otra Real cédula de la misma fecha se autoriza 
el establecimiento de un Colegio de misioneros francis- 
canos para Asia. 

Designóse al efecto por Real orden de 24 de Noviem- 
bre el Convento de Aranjuez, del que tomó posesión el 
P. Fr. Vicente Soler el 18 de Enero de i853. 

La Etcuela rntrnuipal de niñas^ con una superíora y ocho profesoras. 

El Colegie de Santa Isabel^ con una superiora, siete profesoras y tres- 
asistentas. 

£1 Beaterío de Santa Rosa^ con una superiora, ocho profesoras y cua- 
tro asbtentas. 

El AsUo de San Vicente de Paul de Loaban, con una superíora, cua> 
tro maestras, cuatro asistentas y 1 50 alumnas. 

£1 Hospital militar, con una superíora y 19 enfermeras. 

El Hospicio de San José, con una superíora y 12 maestras. 

El Hospital de San Juan de DioSy con una superíora y 21 enfermeras. 

En provincias tienen á su cargo: 

El Colegio de Santa Isabel, en Nueva Cáceres, con una superíora, sie- 
te profesoras, dos asistentas y 300 alumnas. 

El Santuario de Nuestra Señora de Fitüaf rancia, en idem. 

El Colegio de San José, en Jaro (Iloilo), con una superíora, nueve 
profesoras y 280 alumnas. 

El Hospital de Marina de Cañacao (Cavite), con una superíora y sie- 
te enfermeras. 

El Hospital de San José^ en idem, con una superíora, dos enfermeras- 
y dos asistentas. 

( I ) Los Padres de San Vicente de Paul llegaron al país en 1862, en* 
cargándose del Seminario de Manila. En 1865 se hicieron cargo del de 
Kueva Cáceres; en l867 del de Cebú; en 1870 del de Jaro, y en 187a 



HISTORIA DB FILIPINAS 265 

Más tarde se trasladó dicho Colegio al Convento de 
carmelitas de la villa de Pastrana (0. 

La Junta Superior directiva de Hacienda, en acuer- 
do de 23 de Octubre de i852, concedió á los habitantes 
de la provincia de la Unión el desestanco del tabaco» 
permitiéndoles la libertad de sembrar dicha planta á la 
manera que lo venían verificando los de los pueblos y 
rancherías de infieles, y dispuso el establecimiento en 
la provincia de una Colección de aquel articulo. 

La misma Junta, por acuerdo del día zS, decidió que 
recogida la primera cosecha se procediese á lo que co- 
rrespondiera, al objeto de rebajar la cuota que por el en- 
cabezamiento del tabaco se prestaron á pagar los indí- 
genas de la Unión; determinaciones que fueron apro- 
badas por el Superintendente de Hacienda en 28 del 
propio mes y año (2). 

del de Nueva Segovia, siendo sustituidos en esta diócesis en 1876 por 
Padres agustinos calzados. 

Tienen á su cargo en las Islas: 

La Casa'Miíión ceníraiy con un superior Visitador general, tres sacer^ 
dotes y dos coadjutores. 

El Seminaria comiliar, con un rector, un vicerrector, cuatro profe- 
sores, dos coadjutores y 40 seminaristas. 

£1 Seminario -CoUpo eU Nueva Cáceres^ con un rector, un vicerrector, 
^iete profesores, dos pasantes, tres coadjutores y 830 alumnos. 

£1 Seminario'CoUgio di Ceóú, con un director, un vicedirector» cin- 
co profesóles, un confesor, cuatro maestros, dos coadjutores y 750 
alumnos. 

£1 Senunario' Colegio de Jaro (Iloilo), con un rector, un secretario, 
cuatro profesores, dos maestros y dos coadjutores. 

(1) Hoy tienen los franciscanos en Espafia los Colegios de Aran- 
juez, Consuegra, Arenas de San Pedro, Puebla de Montalbán y Alma- 
gro, y los Conventos de Belmonte y San Fernando. 

(2) La expresada Junta, en 19 de Diciembre de 1854, teniendo en 
cuenta el satisfactorio resultado de las cosechas, acordó que desde i .^ 



l66 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En i.° de Diciembre dictáronse unas instrucciones^ 
para el estanco del vino en Visayas, que fueron apro« 
badas por decreto de la Superintendencia de 3 del mis- 
mo mes y año, comunicándose dichas instrucciones á 
los Subdelegados de Hacienda de Capiz, Uoilo, Anti- 
que, Samar, Leyte, Isla de Negros, Cebú y Misamis, 
en cuyas provincias se establecía el estanco de aquel 
articulo. 

En 1852 se suprimieron las secciones de granaderos. 
de marina creadas por Aguilar, siendo reemplai^adas 
por dos brigadas de artillería de marina. 

En el expresado año sintiéronse en Manila y en casi 
toda la isla de Luzón fuertes temblores de tierra qu& 
arruinaron algunas iglesias, resintiéndose éstas, los con- 
ventos y los edificios de mamposteria. 

El temblor que tuvo lugar el 16 de Septiembre fué 
muy violento, causando verdadero pánico á los indí- 
genas. 

También hubo que lamentar incendios de considera* 
ción, quemándose casi todo el arrabal de Tondo. 

En dicho año i852 fueron segregados de la provincia 
del Abra los territorios de Lepanto y Tiagan, creando 
en ambos puntos comandancias político-militares. 

de Enero de 1 855 se redujera á la mitad la cuota que satisfacían Ios- 
habitantes de la Unión como encabezamiento por no tener estanco y 
gozar de la libertad de siembras del tabaco. El Superintendente apro- 
bó este acuerdo con fecha 23, siéndolo asimismo por Real orden de t 
de Enero de l8¿8. 



CAPITULO VIII. 

Creación del Banco espafiol- filipino.— Reformas en la Administración 
de las provincias de Ultramar.— Misión de la Saia de Indias respecta 
á los Tribunales de Ultramar. — Se concede á los Capitanes generales 
de Ultramar la Dirección de todas las armas del ejército y el mando 
superior de la marina.— Supresión de los fueros de Bureo y Correos. 
^ Únese a la Presidencia del Consejo de Ministros la Superintenden- 
cia de Ultramar. — Época de elección de gobemadorcillos. — Distri- 
to de San Mateo.— Comandancia de Romblón.— Papel de muUns y 
de reintegros. — Posesión del Superintendente Sandino. — Comisión 
para Marianas. — Erupción del Mayon.— Decreto sobre minas. — 
Diezmos prediales,— Suprímese el Cuerpo de carabineros de Segu- 
ridad pública y se crea el de Partidas de igual nombre. — Suprímese 
la Alcaldía de Nueva Guipúzcoa y se crean los distritos de Bislig y 
Davao. 

Por Real orden de 6 de Abril de 1828 habíase reco* 
mendado eficazmente al Gobernador de Filipinas la 
creación de un Banco, formado con fondos de la Caja 
de comunidad de indios y con acciones de Obras pias» 
de otros establecimientos y de particulares, en la segu* 
rídad de que contribuiría poderosamente al rápido fo- 
mento de la agricultura y de las artes. Nada se hizo so- 
bre el particular en aquella época, y pasaron los años 
sin que se volviera á hablar del asunto, hasta que Ur- 
bistondo decidió llevar á cabo el indicado proyecto. 

Encomendó la redacción de los Estatutos y el Re- 
glamento por que había de regirse el Banco á los repu- 
tados comerciantes de la localidad D. José María Tua- 
son y D. Femando Aguirre; y terminado su trabajo» 



l68 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

viéronse y fueron aprobados en Junta de autoridades 
el i.^ de Agosto de i85i^ cuyo acuerdo mandó cumplir 
el Gobernador general por decreto de ii del mismo mes 
y año. 

Según los expresados Estatutos (0> el nuevo estable- 
cimiento, con el nombre de Banco español-filipino de 
Isabel II, se constituyó sobre una Sociedad anónima de 
accionistas, por término de veinticinco años prorro- 
gables, con un capital de 400.000 pesos, formado por 
2.000 acciones de á 200 pesos cada una: i.ooo de éstas 
habían de adquirirse por las Obras pías y con los fondos 
administrados por corporaciones destinados á objetos 
de utilidad pública y con ajenos de la Hacienda, y las 
otras 1. 000 se emitirían al público: las primeras eran 
intransmisibles é inalienables; las segundas podrían 
venderse ó enajenarse por cualquier otro modo licito, 
según derecho: los extranjeros estaban autorizados para 
adquirir las acciones del Banco y practicar todas las 
operaciones de cambio y giro en la misma forma que los 
nacionales, pero sin opción á cargo alguno en el go- 
bierno y administración del establecimiento, á no ser 
que tuvieren carta de naturaleza y domicilio en el país. 
Los fondos depositados por extranjeros en el Banco no 
estaban sujetos á represalias en caso de guerra con sus 
respectivas naciones. El Banco tenía la facultad priva- 
tiva de emitir billetes, pagaderos á la vista al portador, 

(1) Estatutos y Reglammto del Banco españal-filipino di Isabel JJ^ 
aprobados por la Junta de autoridades en acuerdo de l .^ de Agosto 
de 1851. Mandados cumplir por el Excmo. Sr. Marqués de la Solana, 
Gobernador y Capitán Genera! de estas Islas, en decreto de li de) 
mismo mes y aflo, aprobados defínitivamente por S. M. con las modi- 
ficaciones que expresa el Real decreto de 17 de Octubre de 1854: Ma- 
nila, 1854. 



HISTORIA DB FILIPINAS I69 

en cantidad equivalente á las tres cuartas partes del ca* 
pital metálico efectivo. La cuota superior de cada bi- 
llete no excedería de 200 pesos ni seria menor de diez. 
En Caja habría de existir siempre metálico y valores de 
plazo ñjo y fácil realización dentro del período de no- 
venta días, bastantes á cubrir sus débitos por billetes, 
depósitos y cuentas corrientes. La cantidad en metálico 
debería ser siempre igual, por lo menos, á la tercera par- 
te de los billetes en circulación. 

Las operaciones del Banco son las siguientes: des- 
cuenta letras y pagarés á la orden, sean ó no comercian- 
tes sus portadores, con la garantía de dos ñrmas de los 
que figuran en relación que forma anualmente la Junta 
administradora; ejecuta cobranzas de ejecuciones co- 
rrientes y efectivas; administra en cuenta corriente las 
cantidades que se le entreguen, y paga por cuenta de sus 
dueños hasta su total importe; presta sobre pastas de 
oro y plata y joyas en cantidades que no bajen de 5oo 
pesos, sobre pólizas de seguros y titulación de buques 
hasta la mitad de la cantidad que señala la póliza, con 
la garantía de una firma de responsabilidad, y sobre 
efectos en bodega y fincas urbanas, con suficiente ga- 
rantía (0. 

De las utilidades ó ganancias que resultaren de las 
operaciones del Banco, deducidos todos los gastos de 
su administración, se destinaba el 6 por 100 para la 
Dirección y el 4 por 100 para la Junta de gobierno, 
quedando el 90 por 100 restante para los accionistas. 



(l) Por Real orden de 7 de Enero de 1858 se ha concedido al Han- 
«o la facultad de extender sus operaciones al giro de letras y ¿ hacer 
préstamos sobre depósitos de letras aceptadas, con las garantías esta- 
blecidas en el Código de Comercio. 



170 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

distribuyéndose las utilidades por dividendos semes* 
trales. 

La administración del Banco se confiaba á una Junta 
de gobierno, compuesta de dos Directores, dos Síndicos, 
seis Consiliarios y un Secretario, declarándose su Pro- 
tector al Gobernador general, y Comisario regio al In- 
tendente (0. 

El Banco comenzó á funcionar en 1852, y no deja 
de ser curioso que fuera de las Obras pías y las Cajas 
de comunidad, de cuyos fondos dispuso Urbistondo, 
apenas si logró que algunos particulares, amigos suyos, 
suscribieran por compromiso un corto número de accio- 
nes, persuadidos de que hacfan un mal negocio, y más 
tarde, cuando vieron que producían un alto interés, la- 
mentábanse amargamente no haberlas tomado todas. 

£1 mencionado establecimiento no tiene sucursales 
en provincias (a). 

(l) El Banco se constituyó con el personal siguiente: 

Protector: £1 Gobernador general. 

Comisario regio: El Intendente de Ejército y Hacienda y Superinten- 
dente genera! delegado. 

Presidente de la Junta de gobierno: El Comisario regio. 

Síndico de nombramiento oficial: D. Ramón Somojca. 

Ídem por elección: D. Juan Antonio de Orbela. 

Consiliarios: D. Prudencio de Santos. — D. Juan Francisco Lecaros. 
-»D. Antonio Ayala. — D. Gabriel de Llamas. — D. Francisco de Urbis* 
tondo. — D. José María Bustamante. 

Directores: D. José María Tuasón. — D. Tomás Balbas y Castro. 

(2] Posteriormente se ha aumentado en 200.000 pesos el capital 
del Banco; se le ha concedido que emita billetes por el valor de las dos- 
partes del fondo social; se ha fijado para fondo de reserva el lO por lOO 
d.'l capital; se ha suprimido el Comisario regio, haciendo sus veces el 
Director de turno, y se ha prorrogado por otros veinticinco años su du* 
ración. 
' Por Real orden de 3 de Julio de lS63> á la que puso el ccúmplase» 



HISTORIA DE FILIPINAS I7I 

Una de las más transcendentales consecuencias de la 
creación del Banco fué el reembolso á Obras pías de 
todos sus préstamos al crédito personal, puesto que se 
las prohibió hacer esa clase de operaciones, que cons- 
tituía á aquellas fundaciones en otros tantos estableci* 
mientos bancarios, al menos en la parte de préstamos 
y descuentos, y en beneficio exclusivo de los peninsula- 
res y filipinos. 

Esta medida y la desconfianza hacia el nuevo esta- 
blecimiento produjo cierta crisis comercial, siendo es- 
casas las operaciones que en un principio verificaba. In- 
fluía en ello la escasez de personas que se tenían por 
solventes ó con el crédito necesario para el descuento 
de pagarés comerciales; y deseosa la administración del 
Banco de dar mayor impulso á sus negocios, resolvió 
admitir las firmas de los comerciantes chinos que se 
juzgaren con las garantías necesarias. Desde entonces 
los extranjeros y los chinos, que en Filipinas no están 
clasificados como tales, sino que forman una clase es- 
pecial, comenzaron á emprender grandes negocios con 
las facilidades que les diera el Banco (0. 

el General Echagüc en 25 de Agosto siguiente, fueron aprobadas las al- 
teraciones que en el Reglamento interior del Banco habla propuesto el 
Gobierno Superior de las Islas en 15 de Febrero de 1860, con las mo- 
difíciones fijadas en su consulta por el Consejo de Estado en pleno. 

El Banco suele repartir á sus accionistas dividendos que fluctúan de) 
10 al 16 por 100 al afio. Su cartera suele ser de i .000.000 á x .500.000 
pesos. Los billetes en circulación no exceden generalmente de 400.000 
pesos, no obstante estar autorizado á emitir el triple de su capital. En 
cuentas corrientes y depósitos tiene, por término medio, sobre un mi- 
llón y medio de pesos, é igual suma en Caja, aunque en ocasiones ha 
llegado á tener hasta dos millones y medio de pesos. 

(i) cExa minada esta curiosa evolución de los negocios en Manil- 
la resulta que..... en el espacio de muy pocos afios, unos cuan- 



172 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Durante el año de i853 dictáronse en España dife- 
rentes disposiciones relativas á la administración de las 
provincias ultramarinas. 

A propuesta del Consejo de Ministros expidió la Rei- 
na en 26 de Enero de dicho año un Real decreto incor- 
porando á la Presidencia del Consejo el negociado de 
Hacienda de Ultramar, reservando sólo al Ministro de 
Hacienda la resolución de las cuestiones relativas al es- 
tablecimiento, repartición y cobranza de los impuestos, 
asi como el examen de la inversión de los caudales pú- 
blicos; se mandaba que las comunicaciones de todos los 
Ministerios se habían de transmitir por conducto de la 
Presidencia, no cumplimentándose las que lo fueren di- 
rectamente; dictábanse reglas para la provisión de em- 
pleos militares en dichas provincias, y se creaba en el 
Consejo de Ultramar una Sección denominada Cámara, 
encargada de calificar y proponer los empleos, títulos, 
condecoraciones y gracias en Ultramar, y una Secreta- 
tos españoles, hombres que manejaban caudales españoles con los cuales 
se acaba de crear un Banco, sin darse cuenta de cómo esto tenia lu- 
gar, es decir, inconscienlemente, entregaron á manos chinas y á otros 
extranjeros, para mayor desarrollo comercial, aquella gran herramien- 
ta de trabajo, el capital, que manejaban antes sus compatriotas (penin- 
sulares y filipinos), y que habían dejado y aumentado nuestros antepa- 
gados. 

«Entonces fué cuando adquirió ese sello especial anglo-chino que le 
<listingue, el comercio de Manila, con alguna ya importante competen- 
cia alemana de pocos afios á esta parte, aunque no extensiva á sus ne- 
gocios en tejidos de algodón y metales, cuya importación es inglesa 
exclusivamente». — {Los chinos en Filipinas. — Males que se experimen- 
tan actualmente y peligros de esa creciente inmigración.— Observacio- 
nes, hechos y cifras que se encuentran en artículos que La Cceania Es- 
pañola^ periódico de Manila, ha dedicado al estudio de este problema 
social: Manila, 1886.) 

Folleto, aunque anónimo, debido á la pluma del Sr. Del Pan. 



HISTORIA DB FILIPINAS 1 73 

TÍa de dicha Sección, fijando la planta de las mismas; 
el art. 12 consignaba que la Sala de Indias del Tribu- 
nal Supremo de Justicia fuera Cuerpo consultivo de la 
Presidencia del Consejo de Ministros en lo relativo á la 
administración de justicia y organización de los Tribu- 
nales de Ultramar. 

Se mandaba asimismo que hubiera un Fiscal togada 
para el Consejo, á quien podía oir éste en los asuntos 
contencioso- administrativos y en los graves de gobier- 
no que S. M. tuviere á bien consultarle. 

Por otro Real decreto del día 28 se previno que el 
Fiscal togado asistiese con voz y voto á las sesiones 
del Consejo de Ultramar, excepto cuando se trataran 
asuntos en que hubiere emitido dictamen por razón de 
8u cargo. 

Otro Real decreto, expedido el 3i del mismo mes^ 
fijó la planta de los empleados de la Dirección de UN 
tramar, conforme á lo dispuesto en el del día 26. Por el 
art. 2.^1 la Dirección se subdividia para el despacho en 
tres secciones: una de Gracia y Justicia, otra de Ha-* 
cienda y otra de Gobierno. 

Como consecuencia de esta medida, reformóse tam- 
bién la planta del Archivo general de Indias, de Sevi- 
lla, dependiente de la Dirección de Ultramar, por Real 
decreto de 23 de Febrero. 

Por otro Real decreto de 10 de Abril, se dispuso que 
la Cámara del Consejo de Ultramar fuese 1a que infor- 
mase en lo sucesivo acerca de la concesión de la Real 
venia y Regium exequátur á los Breves y Bulas que se 
impetraran de Su Santidad para las provincias ultra- 
marinas. 

Por idéntica resolución de 5 de Agosto se acordaron 
varias medidas para el cumplimiento del de 26 de Enero 



174 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

sobre incorporación del negociado de Hacienda de Ultra- 
mar á la Presidencia del Consejo de Ministros, fijando 
el orden del despacho según la índole de los asuntos. 

A propuesta del Consejo de Ministros, presidido por 
el Conde de San Luis, se suprimió por Real decreto de 
21 de Septiembre el Consejo y Cámara de Ultramar y 
su Secretaría, y se dispuso que el Consejo Real en ple- 
no ejerciera las atribuciones consultivas que había des* 
empeñado aquél, y que las secciones de Guerra, Gra- 
cia y Justicia, Hacienda y Gobernación del Consejo 
Real entendieran en los negocios de su competencia en 
todos los casos en que debían conocer las Comisiones 
generales de dichos nombres. 

Por Real decreto de 20 de Octubre se declaró á los 
Capitanes generales de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, 
Directores é Inspectores natos de todas las armas é ins- 
titutos del ejército. 

Por otro Real decreto del día siguiente se concedió 
igualmente á las mismas autoridades el mando supe- 
rior de la marina en dichas Islas, con las atribuciones 
que señalan á los Virreyes de Indias las Ordenanzas ge- 
nerales de la Armada. En los asuntos facultativos de- 
bían oir precisamente el parecer del Comandante gene- 
ral de marina. 

Por igual soberano mandato de 21 de Octubre de 
i853 se suprimieron los fueros de Bureo y Correos en 
los dominios de Ultramar, así como los juzgados esta- 
blecidos para los mismos, mandando pasar todos los 
negocios pendientes en dichos juzgados á los ordina- 
rios á que correspondieren según el domicilio ó fuero 
que por otros conceptos disfrutaran los interesados. 

Últimamente, por otro Real decreto de 2 de Noviem- 
bre se declaró unida á la Presidencia del Consejo de 



HISTORIA DE FILIPINAS I75 

Ministros la Superintendencia general de Hacienda de 
ias posesiones de Ultramar, con la misma amplitud de 
derechos, facultades, prerrogativas y goces que estaban 
concedidos á la antigua Superintendencia general de 
Indias, unida hasta entonces al Ministerio de Hacienda. 

En Filipinas tenemos que registrar en el mismo año 
diversas resoluciones. 

En 22 de Febrero de i853 decretó Urbistondo la re- 
forma del art. i.*^ del expedido por Clavería en 5 de Oc- 
tubre de 1847, que trata acerca de la época en que de- 
ben verificarse las elecciones de gobernadorcillos y mi- 
nistros de justicia, fijando al efecto el mes de Abril, con 
objeto de que las actas pudieran estar en la Secretaria 
del Gobierno de las Islas en Mayo, disposición que aún 
continúa en vigor (0. 

Por otro decreto del dia 23 fué creado el distrito de 
los Montes de San Mateo, á cargo de un comandante 
político-militar, en los confines de las provincias de 
Tondo (Manila) y La Laguna (2). 

Por idéntica resolución de ig de Marzo siguiente creó 
la Comandancia político-militar de Romblón, compues- 
ta de la isla de este nombre y las de Sibuyan, Tablas, 
Cobrador, Simara, Banton, Maestre de Campo é islo- 

((] Por sucesivos decretos de la autoridad superior de Filipinas se 
dispone que en la Isla de Negros se hagan las elecciones en Enero (i3 
•de Noviembre de 1855) y en Mindanao en Febrero (31 de Enero de 
1856), sin que se altere la época de la posesión que expresa el decreto 
de 22 de Febrero de 1853. 

Respecto de las apartadas Islas Batanes, se ordenó que tuvieran lu- 
gar en los meses de Noviembre y Diciembre, dando inmediatamente po- 
sesión á Jos elegidos (7 de Febrero de 1857). 

(2) Aprobado por Real orden de 28 de Noviembre siguiente. 

Por decreto del Gobierno Superior de Lis Islas de 9 de Mayo de 1857 
se dispuso que este distrito se denominara en lo sucesivo de Morong. 



176 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tes contiguos á ellas^ fijando la capitalidad en la pri- 
mera (0. 

Por bando de 20 de Abril hizo público el decreto de 
10 del propio mes y año (1853), relativo al papel de 
multas y de reintegro, creado para pago de las multas 
que se impusieren gubernativa ó judicialmente, confor- 
me á lo dispuesto en los Reales decretos de 14 de Abril 
de 1848 y 8 de Agosto de i85i (2). 

En i.° de Junio tomó posesión D. José Sandino y 
Miranda de los cargos de Superintendente de Hacienda 
y demás anejos. 

Por decreto de 8 de Junio de 1853 confirió el Gene- 
ral Urbistondo al ilustrado teniente coronel graduado, 
capitán de ingenieros D. Felipe de la Corte, una im- 
portante comisión para las islas Marianas. 

Fundábase en la conveniencia de adoptar en el ac- 
tual sistema administrativo y económico de aquellas 
atrasadas y lejanas islas las reformas necesarias, «evi- 
tando, dice el referido decreto^ el sucesivo aumento de 
gastos que ofrecen sus presupuestos, y utilizando los re- 
cursos y elementos que existen allí, los que, bien em- 
pleados y dirigidos, deberían disminuir notablemente el 
situado que para cada año se remite, y ser con el tiem- 
po suficientes para que las islas se bastasen á sí mis- 
mas y teniendo á la vista las Reales órdenes de iz 

de Mayo y 14 de Diciembre del año próximo pasado 

referentes á la respetable expedición naval que se esta- 
ba aprestando en los Estados Unidos contra el Japón 
con objeto de obligar al imperio á que abra sus puertos 

(i) Aprobado por Real orden de x8 de Febrero de 1854. 

(2) En 1 1 de Agosto fué modificado este bando en lo concerniente 
á las aprehensiones de juegos prohibidos hechas por el Cuerpo de Segu- 
ridad pública. 



HISTORIA DE FILIPINAS 1 77 

al comercio de aquella República, cuya expedición se 
presume pudiera detenerse algún tiempo en las islas de 
Sandwich, próximas á las Marianas, y tal vez hacer es- 
cala en éstas, etc. » 

Encargábale además al comisionado que viera sobre 
el terreno las modificaciones que fuese indispensable 
hacer en el gobierno y administración de aquellas islas; 
los elementos de prosperidad y fomento del país; los me- 
dios eficaces de desarrollarlos en utilidad de sus natu- 
rales y de la Hacienda pública; que reconociera la si* 
tuación y estado de los puntos fortificados, las mejoras 
ó reformas de que fueran susceptibles, recursos con que 
se contara y los necesarios para su mejor defensa. 

Diéronsele, á la vez, unas instrucciones precisas muy 
detalladas respecto á todos los extremos que abrazaba 
su comisión y los asuntos de que debía tratar (0. 

([) Como las comunicaciones con Marianas eran en aquella época 
sumamente tardías y el comisionado necesitaba recoger de los centros 
administrativos las comunicaciones y datos referentes á su cometido, 
terminó el mando de Urbistondo sin que la Coi te pudiese emprender 
su viaje. 

£1 Marqués de Novaliches, que le sucedió, no sólo mantuvo dicha 
comisión, sino que habiendo terminado el tiempo de su mando el go- 
bernador de Marianas, nombró para sustituirle á la Corte por decreto 
de IQ de Octubre de 1854. 

Allá fué el comisionado, al íín, cuando ya tampoco gobernaba las is- 
las Novaliches, en Abril de 1855, y fruto de su comisión y del estudio 
que hizo del territorio de su mando fué la siguiente concienzuda obra: 
Afepwria dtseriptivm é hisiériea de las islas Marianas y otras que las ro- 
dean en relación con ellas y de su organización actual, con estudio ana- 
lítico de todos sus elementos físicos, morales y políticos, y propuesta 
de su reforma en todos los ramos para elevarlas al grado de prosperidad 
que les corresponde, escrita por el teniente coronel D. Felipe de la Cor- 
te y Ruano Calderón, del Cuerpo de ingenieros del ejército, goberna- 
dor de dichas islas, como resultado de la comisión que se le confirió por 

TOMO III 12 



178 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El i3 de Julio, á las cinco de la tarde, tuvo una fuer- 
te erupción el volcán Mayon, de Albay, que produjo 
daños de consideración en los puertos de Camaligy Gui- 
nobatan, y ocasionó la muerte de 33 personas, resul- 
tando mayor número de heridos. 

Con la fecha del expresado día i3 de Julio, dictó Ur- 
bistondo este extraño decreto: «Perteneciendo ála Co- 
rona y Señorío Real el dominio supremo de las minas 
de todo el Reino, y habiendo creído conveniente reser- 
var al Gobierno el beneñcio de los criaderos de carbón 
de piedra que existen en la Isla de Cebú y para cuya 
explotación no se haya concedido derecho á ningún par- 
ticular, en conformidad á lo dispuesto en el Reglamen- 
to de minas vigente en estas Islas, vengo en resolver 
que en lo sucesivo, y hasta la resolución de S. M., no se 
admitan registros ni denuncias de criaderos de carbón 
de piedra en la referida Isla de Cebút. 

£1 17 de Agosto expidió un decreto la Superinten- 
dencia delegada de Hacienda, relativo á la contríbu* 
ción de diezmos prediales, con el ñn de regularizar 
este impuesto, que estaba casi abandonado, mandando 
que todas las Corporaciones del clero regular y secular» 
los institutos de caridad, beneñcencia y enseñanza, las 
cofradías y obras pías y cualquiera otra fundación, pre- 
sentaran en la Administración general de Tributos re- 
laciones juradas de los predios rústicos de su pertenen- 
cia, expresando los frutos de todas clases que hubieren 
producido en el año de 1862, y la situación y medidas 
de las haciendas. Igual obligación se imponía á los 



el Superior Gobierno de Filipinas en decreto de 8 de Junio de 1853* y 
aprobado por Real orden de 26 de Noviembre del mismo. — Publicada 
en el Boletín ofidél del MmisUrio de Ultramar: Madrid, Imprenta Na- 
cional, l875« 



HISTORIA DB FILIPINAS X79 

pañoles y mestizos de español, á los extranjeros y de- 
más personas no pertenecientes á las clases tributarías 
respecto de los predios rústicos que poseyeran en las 
Islas (i). 

( 1 ) En la Recopilación de las leyes de Indias se insertan sobre el ramo 
-de diezmos las siguientes: 

Que los oficiales reales cobren los diezmos por ser pertenecientes at 
Rey. (Ley 1.*, til. 16. lib. \P) 

Que en cuanto á los diezmos que paguen los indios se guarde lo que 
en cada provincia estuviere en costumbre. (Ley 13, idem, id.) 

Que los españoles paguen diezmos prediales. (Ley 14, idem. id.) 

Qne ninguno se ausente sin pagar los diezmos que debiere. (Ley 15, 
idem, id.) 

Que se paguen diezmos de las haciendas del Rey. (Ley 16. ídem» id.) 

Que los caballeros de las Órdenes militares paguen diezmos. (Ley 17, 
idem. id.) 

Que donde no hubiere diezmos para la dotación de las ¡glebas se co- 
bre lo que hubiere por los oficiales reales y se sustente al clero. (Ley 
29, idem, id.) 

Que los diezmos están incluidos en la masa del tributo. (Ley 65, 
tít. 5.^ lib. 6.^) 

En la Ordenanza de Intendentes de 1 786 se lee: 

Que los diezmos pertenecen á la Real Corona. (Artículos 155» 168 

y 184.) 

Por Reales cédulas de 25 de Septiembre de 1768 y 14 de Octubre 
•de 1 785 se manda que los religiosos paguen el diezmo que corresponde 
á los frutos de sus haciendas. 

Por Real auto de la Audiencia de Manila de 11 de Diciembre de 
1 775» aprobado por Real cédula de i2 de Julio de 1778, se declara exen- 
tos del diezmo predial del fruto de sus haciendas propias á los indios 
naturales, mestizos de sangley, morenos, japoneses y mulatos. 

Por otra Real cédula de 23 de Mayo de 1801 se exceptúa á los in» 
4io8 del pago de diezmos. 

Por idéntica resolución de 6 de Octubre de 1 792 se manda qoe el 
conocimiento de la administración de los diezmos es de la Superinten- 
denoia; y últimamente, por Real cédula de 2i de Abril de 1803 se or* 
4ena que la Audiencia continúe en la comisión que tenia de interve&ir 
«n este ramo. 



l8o JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Por decreto de 17 de Noviembre, dictado á conse- 
cuencia de una Real orden de 12 de Agosto anterior^ 
suprimió Urbistondo el Cuerpo de carabineros de segu- 
ridad pública, sustituyéndole por el de Partidas de se- 
guridad pública» según se prevenía en la citada Real 
orden y y con sujeción al Reglamento redactado al efec- 
to, teniendo los mismos fines que el de carabineros á 
que sustituía. 

Por otro de 19 del mismo mes y año (i853) supri- 
mióse también la Alcaldía mayor de Nueva Guipúzcoa,. 
creando en su lugar los distritos político-militares de- 
nominados de Bislig y Davao (0. 

(i) Por Real orden de S de Enero de 1858 se aprueba esta divi* 
sión, mandando que formara parte de BUIig el pueblo de Caraga, cabe- 
cera de la provincia de este nombre, y que en lo sucesivo se denomina- 
ra de Sarigao. 



CAPITULO IX. 

Depredacioaes de los piratas de TonquU en Samar y Camtguin. -^ 
Reclama el Gobernador de Filipinas contra semejantes atentados. — 
£1 Sultán y sa Consejo se declaran impotentes para reprimir esas 
piraterías, dejando su castigo al cuidado de aquella autoridad. — Cam- 
pafia del General Urbistondo contra Joló. — Decide ir á este sultana- 
to, creyendo imponerse por su ascendiente moral. — A su paso por 
Tonquil, castiga á los piratas de Belann y somete á los de Bocotuaru 
—Llega á Joló; manda un pliego al Sultán noticiándole su presen- 
cia, y la turba ofende y trata de matar á los comisionados. — ^El Sul* 
tan y su Consejo rehusan visitar al Gobernador de Filipinas, so pre- 
texto de la excitación del pueblo. — Exige la entrega de los ofenso- 
res; pero no consigue esto ni el conferenciar con los dattos. — Re- 
suelve ir á Zamboanga á reunir mayores fuerzas.— Los joloanos dis- 
paran sus cañones contra los buques al retirarse la escuadra. — Urbis- 
tondo pide desde Zamboanga refuerzos á Manila y Cebú. — Recibí- 
dos, marcha de nuevo á Joló. — Efectúase el desembarco, y juega la 
artillería entre los buques y la plaza. — Terrible ataque y defensa del 
fuerte Asibi. — Consigúese tomarlo con pérdidas considerables de 
ambas partes. -«Heroicidad del P. Ibáfiez. — Es herido y muere á lo» 
pocos días. — Toma de las cottas de Daniel. Maribajal y Buyoc. — 
Ocupación de las de Buloc y Moloc. ~ Completa derrota de los joloa- 
nos. — Urbistondo ocupa el fuerte del Sultán. — Destruyen estas for- 
talezas, es recogida su artillería y regresan los expedicionarios á Zam- 
boanga y Manila. —Entusiasta recibimiento en ambos puntos. 

Una escuadrilla pirática, procedente de Tonquil, re- 
forzada por algunos pancos de Belaun y Bocotuan» fué 
á caer en i85o sobre la isla de Samar, y más tarde so- 
bre la de Camiguin, cometiendo en ambos puntos sus 
ordinarios atropellos, además de llevarse cautivos á yS 
infelices indios de ambos sexos. 



l82 JOS¿ MONTERO Y VIDAL 

Durante la travesía fueron arrojados al agua por los pi* 
ratas los ancianos y niños, considerándolos carga inútil. 

£1 Capitán general de Filipinas envió á Joló, en ti 
vapor de la Real armada Reina de Castilla, al Secreta- 
rio del Gobierno, D. Nicolás Enrile, para reclamar 
enérgicamente, en su nombre, a<^rca de semejante aten- 
tado, y el Sultán y su Consejo contestaron que «cono- 
ciendo el derecho con que S. B. reclamaba justicia y la 
infame del atentado, habían votado el exterminio de 
Tonquil; pero que en atención á su falta de prestigia 
para hacerse obedecer y de fuerzas con que poder suje- 
tar á aquellos subditos rebeldes, dejaban á su cargo el 
imponer el castigo á que se hubieren hecho acreedores^ 
y exigir la devolución de los cautivosi. 

Al conocer el General esta contestación que le comu- 
nicó su comisionado Enríle á su llegada á Manila, el 25 
de Noviembre de i85o, concibió el proyecto de em- 
prender una campaña contra Joló. Creyó fácil, sin em- 
bargo, arreglar el asunto por su ascendiente moral, y 
decidió personarse en aquella sultanía, consideranda 
esto bastante al logro de su propósito. 

Realizados con celeridad y sigilo los aprestos nece- 
sarios, el II de Diciembre de i85o, á las cuatro de la 
tarde, salieron de la bahía de Manila los vapores de gue- 
rra Reina de Castilla, Sebastian Elcano, corbeta Villa de 
Bilbao y bergantín Ligero, en el primero de los cuales 
embarcó dicha autoridad con su Estado Mayor y el Co- 
mandante general de Marina D. Manuel de Quesada. 

En aquellos buques iban 5oo Soldados de infantería 
y loo artilleros, con dos obuses de montaña y algunoa 
de fortificación. El General, en su despedida, sólo había 
dicho: tVoy al Sur de Mindanao». El 17 fondeaban los^ 
vapores en Zamboanga, después de tener que arribar & 



HISTORIA DS FILIPINAS 183 

Calavite (Mindoro)^ y el ao los buques de guerra. En 
dicho punto embarcaron dos compañias de infantería y 
102 voluntarios zamboangueños, con el gobernador de 
la plaza D. José María de Caries y el capitán de in- 
genieros D. Rafael Carrillo, aumentándose la escuadra 
con un vapor, seis falúas, un barangayán y seis lanca- 
nes. El parque de campaña se completó con 70 esca- 
las y So camillas. Durante la travesía hubo que lamen- 
tar la pérdida de dos lancanes por causa de la excesiva 
corriente. El 24 se hallaba la escuadra en el canal que 
divide las islas de Belaun y Bocotuan, dependientes de 
Tonquil. Una columna destacada contra Belaun, á las 
órdenes del comandante D. Manuel Coballes, puso fuego 
á 25o casas y á 20 vintas y barotos, y taló las semente- 
ras. Los moros intentaron defenderse, quedando muer- 
tos tres y prisioneros 17, entre éstos el paulima ó datto 
principal. De los expedicionarios, quedó herido el subte- 
niente D. Juan Martínez. El datto de Bocotuan, á cuya 
isla fué otra columna, mandada por el comandante Don 
José Ochoteco, se sometió á la soberanía de España. 

La escuadra continuó su rumbo á Joló, en cuya 
rada dio fondo el 29, saludando con 21 cañonazos á la 
plaza, que le contestó en igual forma. Defendían la 
ciudad cinco cottas ó fuertes, sobresaliendo la del Sul- 
tán y la del datto Daniel. Joló presentaba imponente 
aspecto por la doble línea de sus fortiñcaciones y la 
mucha artillería de sus baterías. La población, com- 
puesta de casas de madera y cañas, encerraba unas 
7.000 almas. El barrio de los chinos constarla de 5oo 
individuos. El capitán de ingenieros D. Emilio Ber- 
náldez y el alférez de navio D. Manuel Sierra, segui- 
dos del intérprete D. Alejo Álvarez, bajaron á tierra 
el 3o con un pliego, anunciando al Sultán la llegada 



184 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

del Jefe supremo de las Islas y su d eseo de tener una 
entrevista con él ó con los magnates que designara. 

Al pisar la playa se arrojó sobre los oñciales men- 
cionados la turba amotinada^ y de seguro, sin la enér- 
gica actitud de aquellos valientes, los sacrifican en el 
acto (1). Al amparo de varios dattos que acudieron del 
fuerte principal, atravesaron con dificultad suma y en 
dos horas largas el relativamente corto trayecto que 
había hasta la residencia del Soberano de J0I6. Al ver- 
les subir la escalera de la sala de Consejos, el furor de 
los moros estalla; traidoramente y por la espalda des- 
cargan una cuchillada á cada uno de los comisionados, 
mas sin lograr herirles; ellos desnudan sus espadas, 
dispuestos á vender caras sus vidas; pero el Sultán, ba- 
jando rápidamente la escalera, se abraza á ambos ofi- 
ciales y les sirve de escudo hasta penetrar en la sala, 
cuyas puertas hizo cerrar. 

La plebe pugnaba por invadir el local, y pedia á voz 
en grito la cabeza de los españoles. 

El Sultán ocupó la presidencia de la sala rodeado de 
los dattos y de algunos esclavos con armas. 

Leído el pliego del Gobernador de Filipinas por el in- 
térprete, indicaron los enviados la conveniencia de que 
fuese el Sultán con algunos dattos á visitar al General: 
aquél afectaba oírles con indiferencia; los dattos mos- 
traban turbación y recelo. Solicitó el Consejo media ho- 
ra para deliberar, y al cabo de este tiempo contestó que, 
visto el estado de insurrección del pueblo, sentía no 
poder ir á cumplimentar al Marqués de la Solana. Es- 
forzaron sus razonamientos los oficiales españoles; pero 

(l) «Aseguro en mi honor y conciencia que ambos parlamentarios 
corrieron riesgo inminente de muerte entre aquellos bárbaros mabome- 
taños». (General Quesada.} 



HISTORIA DS FILIPINAS 1 85 

á todo recibían respuestas evasivas y decidieron reti - 
rarse. £1 Sultán trató de retenerlos so pretexto de que 
al salir iban á ser indefectiblemente asesinados^ sin que 
él tuviese medios de evitarlo; pero ante la irrevocable 
resolución de los oficiales, el datto Molok, después de 
hablar con sus compañeros, los condujo por una salida 
del otro extremo del palacio á la plaza, de donde los llevó 
una canoa tripulada por seis esclavos al bote del vapor, 
no sin que la turba, al enterarse de que se les había ido 
la presa, dejase de disparar sus fusiles contra el bote. 

Aún intentó el General Urbistondo conjurar el con- 
flicto pacificamente pidiendo al Sultán, por medio del 
intérprete, la entrega de los motores del motín, como si 
los joloanos entendieran de semejantes diplomacias; 
negáronse á ello, y aun á que dos dattos fuesen á con- 
ferenciar con él. No quedaba ya más remedio que acudir 
á las armas: la dignidad de España, representada por 
el Jefe supremo de Filipinas, asi lo exigía; pero la im- 
previsión de no llevar fuerzas suficientes, en la creencia 
equivocada de que los joloanos accederían de buen grado 
á los deseos de su autoridad, aconsejó al Marqués de la 
Solana diferir para más adelante la reparación del agra- 
vio recibido, y en esto obró con prudencia, porque Joló 
contaba ya en sus muros sobre 8.000 combatientes ague- 
rridos, entre los joloanos netos y los indomables salvajes 
que para la defensa del territorio nacional habían dejado 
sus agrestes moradas; abundaban los víveres y las muni - 
ciones de guerra, y no les embarazaba el temor de que 
muriesen por las balas enemigas sus mujeres ó sus hijos, 
puestos á salvo de antemano en los pueblos del interior. 

Urbistondo resolvió ir de nuevo á Tonquil, aniqui - 
larlo y aguardar en Zambpanga la reunión de mayores 
refuerzos para volver sobre Joló • 



l86 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En la madrugada del i.^ de Enero de i85i, hallán- 
dose los barcos en franquía y sin hostilidad de su par- 
te, recibieron una descarga general de las cottas, que 
originó la muerte de siete individuos é hirió á cuatro, 
causando ligeras averias en el casco y arboladura de los 
buques. 

Éstos, sin detener su marcha, contestaron al villano 
insulto con buen número de granadas. El fuerte del Sul- 
tán izó bandera roja en señal de guerra, lo cual demues- 
tra su connivencia en el injusto rompimiento. 

El 2, muy á primera hora, se detuvo la escuadra en- 
tre Bocotuan y Belaun, y practicado un segundo reco- 
nocimiento de estas islas, pasó á Tonquil. Desembar- 
có en su playa una columna de 600 hombres, é hizo 
sufrir á sus habitantes grandes estragos, pues les que- 
mó 96 o casas y 106 embarcaciones. Murieron en la pe- 
lea 25 moros, cuatro quedaron prisioneros y se logró el 
rescate de 2 g cautivos. Hecho esto, partió la escuadra 
para Zamboanga, donde dio fondo el 5 al mediodía. 
Dos horas después salía para Manila el Jefe del aposta- 
dero y el Secretario del gobierno, con despachos para 
el General Segundo cabo. 

El vapor Elcano, mandado por el teniente de navio 
D. Domingo Medina, á su ida para Manila se detuvo 
en Cebú breves momentos y dejó un oficio del Capitán 
general, fechado á bordo del Reifia de Castilla el 10, en 
que manifestaba al jefe de la provincia que, habiendo 
ido á Joló con ánimo de concluir un tratado definitivo 
que, á par de asegurar nuestras relaciones, robustecie- 
se la fuerza moral de que carece aquel Sultán para con 
sus subditos, no sólo le había sido imposible entrar en 
conferencias con él, sino que, después de insultar y es- 
tar en riesgo de perecer los comisionados que mandara 



HISTORIA DB FILIPINAS 187 

á tierra» fué cañoneado con tanta osadía como vileza el 
i.^ de Enero al dar la vela para Zamboanga, que era 
indispensable vengar el ultraje inferido al pabellón es- 
pañol; que necesitaba reunir los elementos necesarios, 
y que en su virtud, y por su parte, procediera á enviar- 
le para el lo de Febrero 20 barangayanes, tripulados 
cada uno con su gente de dotación, y además con i5 
hombres de desembarco á propósito para el caso, de^ 
hiendo fletar un buque que condujera los víveres para di- 
chas fuerzas, y pagar su importe con el sobrante de pro- 
pios y arbitrios (1). Iba en dicho vapor el religioso reco- 
leto Fr. Pascual Ibáñez, coadjutor del párroco de Zam- 
lx>anga, quien se había brindado á hacerse cargo de los 
barangayanes en su traslado á aquella plaza. El coman- 
dante de la división de fuerzas sutiles de marina recibió 
asimismo orden de enviar á Zamboanga la lancha y dos 
falúas con víveres para tres meses. 

,EI alcalde mayor de Cebú, D. Ramón Llimos y Man- 
so, desplegando extraordinario celo y actividad, y se- 
cundado en sus órdenes con patriótico entusiasmo por 
el Obispo de la diócesis, D. Fr. Romualdo Jimeno, y por 
los religiosos de los pueblos respectivos, y especialmen- 
te por el de Canoan, Fr. Timoteo Gonzalo del Carmen, 
alistó, en el brevísimo término de ocho días, 21 baran- 
gayanes, tripulados por 722 individuos y 18 de que 
constaba la música de Carear, esto por ofrecimiento es- 
pontáneo de la principalía del pueblo y de su párroco, 
Fr. Benito Pérez, agustino ('^); los reunió en las aguas 

(i) Apéndice III. 

(2) Los barangayanes eran de los pueblos de Danao, Mandaue, Opon, 
SIbonga, Aiigao, Dumaguete, Boljoón, Oslot, Barili, Talibon, I^eon» 
Mañbojoc, Tacbilarau, Oaais, Panglao, Badayon, Loay, Loboc, Di- 
miao, Jagua y Canoan. 



l88 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

del barrio de Macapilay, isla de Siquijor (después pa- 
rroquia de San Juan), y en la mañana del 24 dio á co- 
nocer por su jefe al P. Ibáñez, saliendo para Zam~ 
boanga, en donde entraron en la madrugada del z6, 
sorprendiendo agradablemente la importancia del re- 
fuerzo, el marcial aspecto de los cebuanos y boholanos 
y los saludos, evoluciones y descargas que practica- 
ron ('). El P. Ibáñez fué nombrado por Urbistondo jefe 

(i) t Superior Gobierno y Capitanía general de Filipinas, — Scccií^m 
de Gobierno. — Hoy á la madrugada arribaron á este puerto los 21 ba- 
rangayanes que V. S. ha enviado de esa provincia para auxilio de la ex- 
pedición que me propongo emprender contra Joló, y dirigidos peí rec- 
tamente por el Rdo. P. Fr. Pascual Ibáfiez, hicieron su entrada y salu- 
dos con una precisión y orden admirables, poseídas sus tripuiacionrs del 
mayor entusiasmo y decisión. — Por el mismo religioso he recibido ia 
comunicación de V. S. de 23 del actual, en que me avisa la salida de 
dichas embarcaciones y de la goleta Socorro con sus víveres, que, aun 
cuando no ha llegado, se espera lo veriüque muy en breve; y altamente 
satisfecho de la actividad y eficacia que V. S. ha empleado en el apretó 
y envió de esas fuerzas, me complazco en manifestárselo y darle las gra- 
cias por tan señalado servicio, esperando las tributará V. S. en mi nom- 
bre á los devotos curas párrocos, que con tan franca y decidida volun- 
tad han cooperado á él con todo lo que estaba de su parte. — Las mu- 
niciones de los barangayanes serán reemplazadas por otras que se hallen 
en buen estado, según V. S. propone, quedando las suyas depositadas 
en esta plaza hasta su regreso. — Dios guarde á V. S. muchos afios. 
Zamboanga 26 de Enero de 1 858. —Antonio de Urbistondo.— Sr. Al- 
calde mayor de la provincia de Cebú». 

Una comunicación análoga dirigió Urbistondo al Obispo de Cebú^ 
con la misma fecha, en que se leen estas frases: «El mérito que ha con- 
traído el P. Ibáñez, ofreciéndose espontáneamente á pasar á Cebú á 
desempeñar la importante comisión que acaba de efectuar, en la que 
ha dado evidentes pruebas de celo é interés religiosos y de una activi- 
dad suma, en unión con sus compañeros los devotos curas párrocos de 
aquella provincia para la cooperación con su Alcalde mayor, al pronto 
apresto de los buques y gente armada, es verdaderamente recomenda- 
ble y digno de tpdo elogio», etc. 



HISTORIA DE FILIPINAS 189 

de la quinta columna de desembarco y de las fuerzas pro- 
vinciales de visayas y zamboangueños. A estos volun- 
tarios los uniformó con camisa blanca , pantalón azul y 
banda encarnada. Llevó los víveres de los visayas la go- 
leta Socorro, fletada al efecto (i). 

En Manila causó profundo disgusto el agravio de los 
joloanos, lo mismo entre los españoles que entre los fili- 
pinos (2), y en breve se reunieron por suscripción 80.000 
pesos para contribuir á los gastos de la campaña; el co- 
mercio puso sus buques á disposición del Gobierno; el 
Segundo cabo y las dependencias respectivas hicieron á 
toda prisa los aprestos necesarios, y el 3 de Febrero 
zarparon para Zamboanga seis buques transportes con 
2.135 soldados. El 12 estaban ya todas estas fuerzas en 
dicha capital. 

£1 patriota español D. Joaquín Ortiz, capitán de mi- 
licias en Iloiloy se presentó con su bergantín Dos Her- 
manos y 100 voluntarios, equipados, armados y mante- 
nidos por su cuenta. 

En Zamboanga, mientras tanto, se adiestraban las 
tropas en ejercicios de su instituto: los oficiales de in- 
genieros prepararon alojamiento para 2.000 hombres; 
dirigían la construcción de escalas de asalto, camillas 
para heridos y balsas de desembarco. Necesitándose 
lancanes, fué á la isla de Basilan el capitán de ingenie- 

(1) Costó el flete 800 pesos; 2.179,7 reales y tres gramos el impor- 
te de los víveres, y 467,7 reales el uniforme de los voluntarios: coste 
insignificante en los sesenta y ocho dfas que duró la expedición. 

(2) «Feliz insulto, que proporcionó la ocasión de revelar hasta dón- 
de llega nuestro arraigo en el país y cuánto puede esperarse de la fra- 
ternidad y unión con que dichosamente vivimos en estas Islas, tipo de 
fidelidad y sensatex».— (Fr. Francisco Gainza, en su Afemoria y anitct^ 
dmta tobrt BaUngumguiy J^lé: Manila, 1851.) 



1 90 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ros Carrillo, y con solos algunos soldados y un cente- 
nar de presidiarios logró construir más de 6o: con ellos, 
los obreros y la marinería fabricaron 3o balsas, capaces 
para transportar cada una 8o hombres. 

La expedición, en resumen, quedó compuesta de lo 
jefes, 132 oficiales (de éstos 11 de artillería europea), 
2.876 individuos de tropa (de éstos 3o obreros de forti- 
ficación, 253 de artillería europea y el resto de infante- 
ría) y 925 voluntarios (3oo de ellos zamboangueños), 
sin incluir los remeros visayas, seis obuses de montaña 
y un parque de ingenieros. 

La escuadra constaba de los siguientes buques de 
guerra: corbeta Villa de Bilbao, de 3o cañones, al man- 
do del capitán de fragata D. Blas García de Quesada; 
bergantín Ligero^ de 12 cañones, al del teniente de na- 
vio D. Pedro Rivera; vapores Reitta de Castilla^ Maga- 
llanes y ElcanOf de dos cañones giratorios, mandados 
los dos primeros por los tenientes de navio D. Fran- 
cisco de Paula Izquierdo y D. Domingo Medina, y el 
último por el alférez de navio D. Francisco de Paula 
Madrazo; dos lanchas cañoneras y nueve falúas de la 
marina sutil, á las órdenes de sus comandantes el ca- 
pitán de fragata D. Fermín Sánchez, jefe de las fuer- 
zas sutiles de Visayas y teniente de navio D. José Ma- 
ría Escurdia, jefe de la división naval de Zamboan- 
ga, y cuatro barcas, cinco bergantines (0| 21 baranga- 

(1) Los buques mercantes eran: barcas Amis/ad, EuraUuy A^aaUa; 
fragata ümón, y bergantines Oqumdo^ BUhaino^ Ttimpo y Dot Hernia- 
Hos^ al mando, respectivamente, de D. Ramón Mufioz, D. Manuel Ci* 
riaco ífligo, D. Elias Abogas, D. Mariano Pardo, D. Juan Guillen» Don 
Juan Villar, D. José Aguirre y D. Federico Chalband. Terminada la 
campafia, fueron agraciados: el primero, con el grado de alféreí de na* 
vio, y los restantes, con el de fragata de la Real armada. 



HISTORIA DS FILIPINAS IQI 

yanes y varías vintas, lancanes y balsas conducidas á re- 
molque. 

£1 19 de Febrero partió la escuadra con rumbo á 
Joló. Las corrientes y los vientos contraríos hicieron 
muy penosa la travesía de los buques de vela, algunos 
de los que estuvieron á pique de ñau fragar entre aque- 
llos arrecifes; pero al ñn se vencieron todos los obstácu- 
los, sin más percance serio que la varada de la corbeta 
Villa de Bilbao, que dio el 20 sobre un bajo desconoci- 
do de coral. Se logró, con gran trabajo y trasbordando la 
gente, ponerla á note; reparada en el fondeadero más 
próximo, entró en Joló en la tarde del 27 (O. El 26 co- 
municó Urbistondo las órdenes oportunas para el des- 
embarco (2). 

( I ) cPuede decirse que el salvamento de la Bilbao^ la Amistad ^ el 
Oqutndo y el Bilbaino^ que ya tocaba en los arrecifes, se debe á la pre- 
sencia del vapor Elcano y al noble carácter de su comandante, á su pre- 
coz inteligencia, á su bizarría, navegando sobre un escollo imposible de 
medir en sus diferentes prominencias, en medio de una corriente fu- 
riosa á toda fuerza de máquina etc.i 

«La conducta de generosa abnegación del capitán de la fragata Amis- 
tad^ D. Ramón Mufioz, es también tan digna de elogio como de reco- 
mendación. — tfSalve usted á la BUbao^ dijo al del EUano^ y luego me 
salvaré yo». ^( Diaria de las operaciones ejecutadas por las fuertas na^ 
vales del Apostadero de Filipinas, por el Comandante general D. Ma- 
nuel Quesada: Zamboanga 7 de Marzo de 1851.) 

(2] cA las cuatro de la madrugada se procederá á ejecutar el des- 
embarco de las tropas en los términos prevenidos, así en las instruccio- 
nes como en las prevenciones verbales que han recibido los jefes de las 
columnas, para que, si posible fuese, qncde realizad» al despuntar U 
aurora. £1 silencio y el orden deben presidk estos momentos, en que 
conviene alejar confusiones, y que el enemigo no a« aperciba, si es posi- 
ble, del movimiento, hasta que sienta sus efectos. 

» Marcado el pormenor de dicha operación y los deberes y cuidados 
de cada uno, y conocido el celo y entusiasmo que anima á todas las 
clases que componen la expedición, no es de temer ningún entorpecí- 



1 92 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El jefe de la expedición habia proyectado embestir 
la linea de las fortifícaciones enemigas por ambos la • 
dos al mismo tiempo, y una vez tomados los baluartes 
extremos, caer sobre los del centro que, ofendidos de 
frente y de flanco, no podrían defenderse. Á este fin di- 
vidió las fuerzas en dos columnas, al mando de los co- 
roneles D. Vicente Conti y D. José María Soto (0. La 
primera, que debía operar sobre el flanco izquierdo, 
constaba de cuatro jefes, 43 oficiales, 970 individuos de 
tropa y 3oo paisanos, más una reserva de 642 de los 
primeros con 25 oficiales y dos obuses de montaña. La 
segunda, encargada de atacar el flanco derecho, se com- 
ponía de cuatro jefes, 37 oficiales y 1.324 hombres, de 

miento en el orden natural de ios sucesos, y debemos esperar vernos 
con el pie en tierra de JoIó, donde venguemos nuestra ofensa, sosten- 
gamos nuestros derechos y escarmentemos la osada arrogancia con que 
el Sultán y dattos, apoyados en la anarquía, promueven el latrociaio y 
el tráfico de la raza humana. 

rLa subordinación que tanto distingue á las tropas que tengo el ho- 
nor de mandar, me hace esperar que sofocando su entusiasmo no aten- 
derán mis que á la voz de sus jefes para obrar compactos y unidos, y 
que aun después de la victoria no se abusará del uso de municiones, que 
quizá tendrán que aprovecharse con gloria para imponer orden á otras 
hordas de la morisma. 

»Laa tropas pueden estar seguras que, con serenidad y obediencia y 
con los esfuerzos que les exijan sus jefes, serán duefias en breve de la 
victoria. Los jefes y oficiales cuidarán esmeradamente de hacer cumplir 
parte tan interesante para mantener el orden y economía de víveres, y 
de SQ acierto y de su ejemplo todo debe esperarse,. Del celo de dichos 
seflores depende A opoitunidxd de la ejecución de todas las medidas 
anticipadas, dictadas para este momento en las instrucciones. 

«Cuartel general á bordo del vapor Rtma tU Castilla^ en las aguas de 
Joló, á 26 de Febrero de 1851. — Urbistondo». 

(i) Estos jefes, llegada la hora del ataque, se sobrecogieron de tal 
modo, que tuvo el General en jefe que destituirlos. Andando los tiem- 
pos, se les levantó tan fea nota y hasta fueron condecorados. 



HISTORIA DE FILIPINAS 793 

ellos 700 soldados, con 655 de esta clase de reserva y 
cuatro obuses de montaña (i). 

Al amanecer del 28 principió el desembarco, prote- 
i;iendo esta operación la artillería de los buques. Dos 
lloras después hallábanse formadas en la playa las tres 
columnitas parciales en que se dividió la derecha y las 
cuatro que componían en total la izquierda, sin más 
contratiempo que la sensible pérdida de i3 artilleros 



(i) tSoldados: Hace dos siglos que, fiada en la buena fe de sus pro- 
mesas, la generosidad castellana dejara tranquilos á los jolnanos, que 
IKKps aAos antes había reducido á nuestro dominio el Sr. Almonte, y 
hace dos siglos que estos piratas, á pesar de nuestro esmero en dulcifi- 
car sus costumbres, multiplican sus perfidias, y faltando en ellas hasta 
á la humanidad que bollan con los actos más atroces de piratería, per- 
petran el cautiverio y la desolación de nuestros pueblos. También hace 
tres «fios que por estos mismos días se les dio un castigo severo en la 
célebre jornada de Balanguingui; pero lejos de contenerles aquel escar- 
miento, burlando de nuevo sus repetidas protestas, no sólo han vuelto 
á cometer sus depredaciones, sino que cuando, por consejo del mismo 
Sultán y dattofi, me propuse castigar á los TanquUes y otros SánuUts, y 
fMsaba personalmente á Joló á establecer reglas que evitasen la repeti- 
ción de tales conflictos, ha llegado la osadía de aquellos isleAos hasta el 
otremo de eludir toda comunicación, amenazar á mis comisionados y, 
por último, romper alevosamente el fuego sobre nuestros buques, olvi- 
dando no sólo mi presencia, sino la veneración que debe á la bandera 
rspafiola todo este Archipiélago.— Aon cuando no tuviera el deber de 
contener estas hordas en pro de la humanidiad y del derecho de gentes; 
aun cuando desoyéramos el eco de las víctimas sacrificadas por tan in- 
humana y atroz canalla, no habrá pecho espafiol que no arda en deseos 
«le vengar una ofensa hecha con tan falaz osadía.— No hay que dudar 
de vuestra subordinación y de vuestro valor y patriotismo; no hay que 
dudar, pues, de la victoria, y de que serán coronados con gloria nues- 
tros esfuerzos por una causa tan justa y nacional, y tan santa como hon- 
rosa. — Asf lo espera vuestro Capitán general, Antonio de Urbiztondo. 
—Cuartel general á bordo del vapor jfíema de Castilla, en las aguas de 
Joló, 27 de Febrero de 1851». 

TOMO III 13 



194 JOSÉ MONTERO Y VIDAJL 

europeos que se ahogaron al volcar la balsa en que 
iban. El Capitán general desembarcó hacia el último 
punto. 

En seguida empezó el bombardeo de los buques, sien- 
do contestado con actividad y acierto por los fuertes de 
la plaza. Para defenderse mejor y ver la escuadia, que- 
maron los moros el barrio de los chinos. 

La columna de la izquierda, marchando en la direc- 
ción de la cotta Daniel, caminaba por una estrecha 
cinta que se desarrolla entre el mar y un bosque, desde 
el cual el enemigo intentó en vano cortarla. Cuando la 
vanguardia estaba á tiro de cañón del fuerte de Asibi, 
recibió una descarga general de la artillería del de Da- 
niel. Instantáneamente la primera de las columnas par- 
ciales, mandada por el coronel D. José Antonio Iríba- 
rren, se lanzó al asalto por un sitio en demasía difícil. 
Ceileros disparos de la cotta Daniel, contra la cual se 
utilizó la bien situada batería de obuses, á cargo del 
capitán del arma D. Narciso Herrera Dávila, y la tre- 
menda lucha de los moros, hicieron cejar á los sitiado- 
res, replegándose, aunque sin abandonar del todo el 
puesto. Avanza la segunda columna, á las órdenes del 
comandante D. Antonio Aperregui, y 25o voluntarios 
visayas y zamboangueños, á cuyo frente iba el Padre 
Ibáñez, y se renueva el combate con encono. La lucha 
fué titánica. El valeroso P. Ibáñez, sube á lo más alto 
de la muralla, anima á todos con su energía y procla- 
ma de antemano la victoria, cuando una bala le derri^ 
ba mortalmente herido (O, y del mismo modo caen á 



(l) cPascual Ibt^fiez trepa el primero sobre el muro, exhortando 

como religioso y como capitán á los defensores de la patria y de la fe 

Pascual Ibáfiez lleva en la mano el oriflama glorioso de Castilla..... 



HISTORIA DE FILIPINAS I95 

«u lado el teniente de cazadores de Fernando VII» Don 
Ignacio Sebastián, que murió más tarde; subteniente 
D. Bernabé Bleza, que tuvo la fortuna de sanar, y el 
capitán D. Joaquín Prat, desfallecido por hallarse en- 
fermo. Sus cuerpos yacían confundidos con los de más 
de 70 cadáveres de moros que sembraban aquel campo 
<le muerte. 

UrbiztondOy al ver esto, destaca la columna de re- 
serva que mandaba el coronel D. José Pery, compuesta 
de cinco compañías del regimiento de España, y con 
•ella marcha dicho General, poco satisfecho del resultado 
del ataque. 

El coronel Soto se manifestó impotente para salvar 
por si la situación, mostrando un terror que se compa- 



y despreciando la vida, qae ni cuida de defender; con la resoIiict/»n 
heroica de los mártires, hace tremolar sobre el muro de Asibi aquel 
padrón eterno de grandeza, y los soldados, al ver alli su bandera, do 
pueden ya dudar de la victoria: avanzan como leones y penetran en el 
fuerte, derramando el terror y la muerte en el enjam bre de tigres y pan- 
teras que lo ocupan; algunos salvajes se arrojan ho rrorizados desde lo 
■alto del muro para estrellarse en las rocas, mientras otros pelean hasta 
morir con desesperada energía 

>Pero ¡ah! Pascual Ibáfiez acaba de ser mortalmente herido por una 
i>a!a en el mismo brazo que sostenía nuestro pendón, y cae con él b.-ifia- 
do en su propia sangre, al mismo tiempo que espiraba en sus labios un 
fervoroso ¡Viva la Ritma! p —{^Historia del Archipiélago y Sultanía de 
yole, y noticia de la expedición espaflola que , á las órdenes del Marqués 
de la Solana, acaba de destruir á los piratas joloanos. Su autor, Don 
José Garda de Arboleya. — Imprenta de M. Soler y Gelada, calle déla 
Muralla, núm. 82: Habana, 185 1. Folleto de 41 páginas de texto, 24 de 
Apéndices, con el retrato de Urbiztondo, cinco láminas y un plano.) 

Del mando que ejercía el P. Ibáfiez se encargó su hermano de bábi> 
to Fr. Mariano Tutor, secretario del Provincial de la orden, Fr. Juan 
Félix de la Encarnación, manteniéndose ambos durante toda la acción 
«obre el puente del Elcano, 



196 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ginaba mal con su clase. Urbiztondo lo separó del man- 
do y quiso dirigir la columna; pero el pundonoroso co- 
ronel Fery se opuso á ello con enérgica, aunque respe- 
tuosa, resolución y solicitando encargarse de la direccióiv 
del avance y ataque, é igualmente el Jefe de Estado Ma- 
yor y Secretario del Gobierno, Enrile, á quien el Gene- 
ral confió dicho encargo. Éste, con la mitad de tirado- 
res y la compañía de carabineros, partió con entusias- 
mo al ataque, guiadas las compañías por los capitanes 
D. Romualdo Saló, D. Manuel García Lombera y Don 
Julio Garnier. Enrile previno al capitán de artillería 
Herrera Dávila que enfílase sus tiros á apagar dos ca- 
ñoneras que desde el primer ángulo ofendían terrible- 
mente á nuestras posiciones, é hizo avanzar sobre dicho- 
recinto una sección de cazadores con igual objeto. Con- 
seguido esto, se lanza la columna al asalto; el capitán 
Saló, con parte de sus tiradores, pone el primero su pie 
sobre el muro y cae herido de un balazo; á su lado lo 
es de gravedad el subteniente D. Isidoro Alonso, y más 
levemente el de carabineros D. Remigio Mora con varios 
individuos de tropa. 

Urbiztondo manda avanzar, y que ataque simultá- 
neamente el frente principal la tercer columna que di- 
rige el comandante D. Patricio González Olloqui; y no 
obstante el fuego de cañón del cercano fuerte de Mari- 
bajal y el de fusilería de los sitiados, coronan el muro, 
distinguiéndose por su arrojo el capitán D. Eduardo 
Arroyuelo y el teniente D. Francisco Olaguer. El sub- 
teniente de infantería D. Ángel Bibiano coloca sobre el 
parapeto la bandera numeral de su columna; mas cae 
derribado del muro con otros que le siguieron. Se le- 
vanta, vuelve á subir y clava al fin la gloriosa enseña, 
£] sargento Román, de granaderos, tremola su pañuela 



HISTORIA DE FILIPINAS X97 

«n la bayoneta de su fusil y es uno de los primeros en 
penetrar en el fuerte. Voces de victoria atruenan el es- 
pacio, y los moros que aún resistían apelan á la fuga. 
Posesionados los nuestros del fuerte^ extrajeron 70 ca- 
dáveres, entre ellos el del famoso datto Udin. De los 
expedicionarios hubo 34 muertos y 84 heridos. 

El capitán Garnier» con su compañía, salió sin pér- 
dida de tiempo en persecución de los fugitivos de Asibí, 
que pugnaban por entrar en la cotta Daniel. Confusos 
los moros y llenos de entusiasmo los soldados, penetran 
revueltos con aquéllos en el fuerte, arrollan cuanto se 
les opone al paso, se apoderan de los cañones y acuchi- 
llan á los que hacen resistencia. Los joloanos se aco- 
bardan, y poseídos de espanto se arrojan desde los pa- 
rapetos á los manglares, dejando en poder de la tropa 
tan importante fortaleza. Recogidos los muertos y trans- 
portados los heridos á los buques (O, quedaron guarne- 
ciendo estas posiciones tres compañías al mando del ca- 
pitán de granaderos D. Blas Alcuas. El General en jefe 
dirigió al ejército una laudatoria orden del día (2}. 



(1) El hospital de sangre se estableció en la Amistad, cuyo Capitán 
«trabajó muchfsimo y con toda la eficacia y humanidad necesarias en 
tales casosD. — (Quesada.) 

(2) t Soldados: Habéis merecido bien de la patria y de la Reina con 
vuestro valor, apoderándoos de los fuertes de Daniel, como un amago 
de la decisión con que maftana iréis á abatir el pabellón del Sultán Ma- 
liamad al grito de ¡Vwa ia RetHn! — Vuestros compañeros del flanco de- 
recho se os unirán para tener esta gloria; pero es preciso, para adqui- 
rirla, orden, subordinación, decisión, y seguir las huellas de vuestros 
jefes y oficiales. — Asf que se reciban de los buques los ranchos, cuida* 
rán los seflores jefes de columna de su distribución y de que se tomen 
todas las deposiciones necesarias para que al toque de diana puedan for- 
mar las columnas de la manera que se disponga.— Excusado parece re- 
«ODMndar á militares valientes la vigilancia, cuando es tan sabida U 



XgS JOSé MONTERO Y VIDAL 

Dos compañías destacadas contra los fuertes de Ma* 
ribajal y Buyoc los ocuparon al punto con escasa resis- 
tencia. Su artillería fué clavada. En el primero hallan^ 
Ja bandera joloana, que los moros^ en su precipitación 
por huir, no cuidaron llevar consigo. 

El ala derecha del cuerpo expedicionario caminaba 
trabajosamente hacia la cotta del Sultán, conduciendo 
á hombros los obuses y municiones^ cuando á la mitad 
del camino, después de pasar un barranco la primera 
columna, al mando del comandante Ochoteco, inter- 
cepta el paso á la segunda, dirigida por Coballes, un 
pelotón de 600 mahometanos. Este valeroso jefe rehace 
sus fuerzas; lucha desesperadamente con los moros, que 
bajan de la montaña cual torrente aselador; Ochoteco 
le presta el auxilio de sus fuerzas, y el enemigo es des- 
baratado y huye, dejando sobre el campo 19 muertos. 
Prosiguen las columnas su marcha y van á reunirse á 
distancia de un tiro de fusil de la cotta del Sultán. El zg, 
muy de mañana, comienzan á descender y ocupan, sin 
grande esfuerzo, el fuerte intermedio de Buloc. El de 
Moloc fué tomado sin resistencia. Por unos chinos fuga- 
dos del fuerte del Sultán se supo que á las cuatro y me- 
dia de la tarde anterior había huido dicho magnate con 
sus parientes y parte de los defensores de su fuerte (O, 
del que se posesiona el ejército (2). Las llamas se ceban 

vtrgQensa de una sorpresa.— Urbiztondo.— Cuartel general, en el fuerte 
del datto Daniel, 28 de Febrero de 18511. 

(l) Según el cautivo Nicolás Tolentino, natural de Culion, que logró 
llegar á los buques sobre unas cafias, á nado, guarnecían el fuerte áti 
Sultán más de 2.O0O combatientes, que se desbandaron en la madruga- 
da del día de su toma. Agregó que el fuego de granada de los buques 
de guerra había causado en los fuertes muchos muertos y heridos. 

(2 ) fTal vez pudo haber sido más completa la victoria intentando^ 



HISTORIA DE FILIPINAS 1 99 

en SU muralla, pero el capitán Bemáldez logra atajar 
el fuego. El palacio de Mahamad Pulalón es ocupado 
por UrbiztondOy quien felicitó al ejército por su triun- 
fo (i). Los moros muertos en el combate de este día 
pasan de 3oo. Entre ellos varios dattos. De los nues- 
tros hubo 36 muertos y 92 heridos. Urbiztondo ofició 
el 3 al fugitivo Sultán, manifestándose dispuesto á ol- 
vidar su criminal conducta y á oir sus proposiciones con 
clemencia. 

Habiéndose tratado en junta de jefes y oficiales si con- 
venía la ocupación permanente de Joló ó su abandono, 
y resuelto el asunto en este sentido, procedióse al em- 
barque de 112 piezas de artillería de todos tamaños y 
calibres, sacadas de los fuertes, terminándose dicha ope- 
ración el 4. Urbiztondo ordenó al coronel D. Antonio 
Sánchez Francisquete el incendio de los fuertes de Asibi 

si no ya consiguiendo, el apoderarse del Sultán y aristocracia de Joló; 
mas supieron éstos aprovechar nuestra inacción para su fuga, y logra- 
ron evitar su merecida y completa humillaciónt. — (P. Gainza, Memoria 
sobrt Bülanguingui y ^oU.) 

(1) cSoldados: El escarmiento que vuestro valor dio ayer á los jo- 
lóanos ha sido bastante para que, abandonando el Sultán y los dattos 
sus fortalezas, las dejen en nuestro poder, entregándose á la fuga. — ^Ha- 
béis completado vuestro triunfo, y podéb envaneceros de que coa el es- 
carmiento de estos argelinos del Asia, habéis hecho un servicio á la hu- 
manidad y á vuestros compatriotas. — En los fuertes de Mahamad Pu- 
lalón se arbola la bandera espafiola, y ya no será Joló el núcleo de un 
mercado de piratas que aterraba el Archipiélago, burlándose de sus pro- 
mesas.— A primera proporción haré conocer á la Reina nuestra seño- 
ra, como merecéis, vuestros servicios, vuestro valor y sufrimiento, y 
cuan satisfecho estoy de vuestro comportamiento y del de la marina, 
que ha cooperado á la impoitante empresa de escarmentar á estos pi* 
ratas y someterles á la antigua dependencia. — Antonio de Urbiztondo. 
—Cuartel general, en el fuerte principal del Sultán Mahamad Pulalón, 
1.^ de Marzo de lS51f. 



200 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

y Daniel^ y al de igual clase D. José Cortés los demás, 
quemando también el caserío y embarcaciones. Los ca- 
pitanes de ingenieros Bernálde2 y Carrillo construyeron 
un puente provisional para el reembarque de las tropas, 
acto que protegió el capitán Garnier con la columna que 
estuvo de reserva durante las operaciones, agregándose- 
le, á solicitud suya, el comandante Ochoteco. 

El 5 zarpó la escuadra para Zamboanga, donde se dis- 
pensó al General y al ejército expedicionario un entu- 
siasta recibimiento. En el parte de esta campaña, fecha- 
do á bordo del Reina de Castilla en Joló á 5 de Marzo, 
elogia Urbiztondo el valor y acierto de la marina y re- 
comienda á su jefe D. Manuel Quesada. 

El 6 falleció á bordo del Reina de Castilla el heroico 
Fr. Pascual Ibáñez. Su cadáver fué transportado á Zam- 
boanga (0. 

(l) £1 Provincial de recoletos comunic/) al Comisario procurad* >r 
general de la Orden en Madrid la mueite del P. Ibáfiez en los términos 
siguientes: cA las cuatro menos cuailo de la niaflana del dia 6 del que 
rige entregó su alma al Criador, á bordo del vapor /íiSfta de Casiiiltt^ 
fondeado en la rada del pueblo y plaza de Zamboanga, el benemérita 
religioso y hermano nuestro P. Fr. Pascual Ibáfiez de Santa Filomena, 
de resultas de un balazo que recibió en el brazo derecho el dia 28 del 
pasado Febrero, en el asalto del fuerte del datto Daniel, cuando se to- 
mó á Joló. 

» Habiendo sido el primero que subió al muro y desalojó á los piratas 
moros, al tiempo de levantar el brazo y tremolar el pendón de Castilla 
para proclamar á Isabel II, nuestra augusta y amada Reina, una baii 
cruel, después que el esforzado religioso pisaba ya á su salvo aquellos 
terribles muros, que hace ya más de doscientos años se tenian por iii- 
expuguí^bles, vino á poner fin á la vida del héroe que, dotado de un es- 
píritu grande y emprendedor, había dado pruebas en la expedición de 
lo mucho que prometía. Ha sido verdaderamente mártir de su valor, 
celo y heroísmo por la más justa y santa de todas las causas. Re^uks" 
cat in pace. 



HISTORIA DB FILIPINAS 20I 

El 20 de Marzo llegó Urbiztondo á Manila, cuyos ha- 
bitantes, corporaciones oficiales y religiosas celebraron 
-en su honor magníficos festejos. El Ayuntamiento de 

9L0 que digo á V. R. para su conocimiento y efectos consiguientes. 
Dios ^arde á V. R. muchos afios. Manila 18 de Maizo de 1851. — 
Vr» Juan Félix de la Encarnación*. 

El P. Ibáfiez era natural de Mallén (Aragón). Profesó en el Colegio 
<le Monteagudo en 1845, á los veintitrés de edad. En JaKo de 1846 em- 
barcó para Manila. 

El autor de la Memoria sobre las expedicumes de Balanguingui y Jola, 
Fr. Francisco Gainza; el de la Reseña histórica del Sur de J^Uipinas^ Don 
Emilio BemMdez; el del librito Joló, relato histórico militar. D. Pío 
A. de Pazos; D. Alejandro Gómez Ranera, en su Compendio de la kisto- 
ria de España, y cuantos se han ocupado de la expedición á Joló de Ur- 
biztondo, atribuyen, erróneamente, al P. Ibáfiez el haber organizado eti 
Cebú el importante auxilio de los 21 barangayanes y sus tripulantes y 
gente de armas que concurrieron á la expedición. Un Ministro de la Co- 
rona, el de Estado, sefior Marqués de Miraflores, en pleno Senado (se- 
sión del 1.^ de Diciembre de 1857)9 al discutirse el proyecto de ley 
sobre concesión de una pensión á tres hermanas del P. Ibáfiez» que fué 
aprobado el 3, con ese craso desconocimiento de cuanto hace referen- 
cia á Filipinas, proverbial ya en nuestros gobernantes, llegó á decir que 
el P. ibáfiez c reunió, de los mismos paisanos en cuya conversión se 
ocupaba, una porción de pobres gentes, y con ellas concurrió al famo- 
so hecho de armas de Joló. Ningún auxilio reclamó del Gobierno pam 
esto: los recursos de su influencia moral, como misionero, le fueron 
bastantes para reunir una fuerza más ó menos numerosa, etc.», de cu- 
yas afirmaciones, si se rebaja el que el P. Ibáfiez no reunió á los ce- 
buanos y boholanos visayas, ni se ocupaba en su conversión, puesto 
•que no era misionero entre ellos, y si coadjutor del párroco de ZamlKMn- 
ga, isla á lio millas de Cr:bú; que ninguna necesidad tuvo de reclamar 
auxilios del Gobierno, puesto que los gastos correspondientes, según 
la cuenta de arbitrios de la provincia de Cebú del afio de 1851, fueron 
satisfechos por el jefe de la misma, cuya autoridad, cumpliendo órde- 
nes del Gobernador de las Islas, habla reunido y organizado los baran* 
gayanes en cuestión, véase lo que resta de verdad en lo dicho por aqurl 
Ministro. 

Para la gloria del P. Ibánez, basta con su espontáneo ofrecimienti» 



20a . JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Manila le regaló una espada y un bastón, ambos de gran 
mérito artístico (i). 

La Sociedad Económica de Amigos del País votó por 
aclamación una medalla de oro al general Urbiztondo 
por la toma de Joló. 

Celebróse en la Catedral una solemnísima función de 
gracias al Dios de los ejércitos por la victoria alcanzada 
contra los malayo- mahometanos, cantándose un solem- 
ne Te Deum, con el concurso del Arzobispo, revestido de 
pontifical, pronunciando un apologético sermón el domi- 
nico Fr. Vicente Ayala, ex-Provincial de su Orden {2). 

de ir á Cebú á ponerse al frente de los voluntarios que reuniera el Al- 
calde mayor de la provincia, su participación en el ataque co'ntra el 
fuerte Asibi, y su sensible muerte por la herida que recibiera ai esca- 
lar con heroico ardimiento el muro enemigo, y justo es, al propio 
tiempo que al entonces Alcalde mayor de Cebú, D. Ramón Llimós y 
Manso, que tan rápida y acertadamente alistó los barangayanes de ce- 
búa nos y boholanos, se le reconozca aquel meritorio servicio, ya que 
no se le premiara; siendo igualmente censurable que no se eximiera de 
polos y servicios á los voluntarios de los baiangayanes mencionados, 
á quienes sólo se concedió un escudo de distinción, recompensa hono- 
lífica ciertamente, pero poco práctica para aquellos indígenas que, al 
fin y al al cabo, expusieron su vida voluntariamente por la patria» 
Los patronos de los barangayanes obtuvieron la cruz pensionada de 
Isabel II. 

La ley de 15 de Diciembre de 1851* concediendo pensiones vitali- 
cias á las hermanas del P. Ibáfiez, en su artículo único, dice: 

0Se concede á Dofta Francisca Ibáfiez y Sola, viuda; á Dofia Igna- 
cia Ibáfiez y Sola, soltera, y á Dofia María Ibáfiez y Sola, religiosa im- 
pedida, hermanas del R. P. Fr. Pascual Ibáfiez, del Orden de Recole- 
tos, muerto gloriosamente en el asalto y toma de los fueites de Joló, la 
pensión anual de 4.500 reales á la primera, 3 500 á la segunda y 2.000 
á la tercera, cuyas pensiones serán vitalicias é intransmisibles.! 

(1) £1 Gobierno le agració más tarde con las grandes cruces de San 
Fernando y de Carlos III. 

(2) Discurso que en la solemne acción de gracias al Todopoderoso 



HISTORIA DE FILIPINAS 203 

Ei ejército mereció una orden del día muy satisfac- 
toria (O9 y también el país fué enterado del término y 
feliz éxito de la campaña (2). 

por la victoria que en los días 28 de Febrero y 1 .^ de Marzo del pre- 
sente afio consiguió del pérfido pirata joloaDo el valiente y leal ejército 
de Filipinas, bajo las órdenes inmediatas del Excmo. Sr. Capitán gene- 
ral D. Antonio de Urbiztondu, Marqués de la Solana, pronunció el 
M. R. P. Fr. Vicente Ayala, ex- Provincial de la del Santísimo Rosario 
de Filipinas, del Orden de predicadores, Rector y Cancelario del Real 
Colegio y Universidad de Manila, el dia 2i de Abril de 1851, en presen- 
cia del Real Acuerdo y demás Corporaciones eclesiásticas, civiles y mili- 
tares, celebrando de pontifical el Excmo. Sr. Arzobispo Metropolitano. 
Impreso por disposición del Excmo. Sr. Capitán general de estas Islas: 
Manila, 1851. 

(1) «Soldados: Después de los sufrimientos de la campaña que 
habéb hecho, nos vemos reunidos en la capital, orgullosos de ser es- 
paftolea y haber alcanzado una victoria en pro de la humanidad. — A 
este gozo sublime, como militares, tenemos que unir el entusiasmo con 
que nos reciben en sus brazos todos los filipinos, mirándonos como ven- 
gadores y vencedores de los indómitos joloanos. — No puedo menos de 
manifestaros el placer y la satisfacción que me causan tan simpáticos 
sentimientos, é igualmente el que he tenido al comunicar á la Reina 
nuestra sefiora vuestro honroso comportamiento, y los que, con arreglo 
á los partes producidos por los jefes de las columnas, se han distingui- 
do mis, mereciendo mover su soberana munificencia.— Soldados: estoy 
altamente satisfecho de vosotros y envanecido de ser vuestro Capitán 
general.— Antonio de Urbiztoudoi. 

(2) tFilipinos: Vuelvo á la capital después de vengar un insulto 
hecho á la bandera espafiola, y que haya ondeado en los muros de Joló^ 
domando la soberbia de aquellos isleAos.— -Debo reiteraros que jamás 
permitiré un desacato hecho al decoro nacional; y al manifestaros esta 
expresión de mis deberes; al haceros saber el brillante comportamiento 
de las tr opas de toadas las armas, de los naturales de Visayas y de los 
funcionarios públicos y particulares que han concurrido á la expedi- 
ción ó contribuido á ella, me es sumamente grato manifestaros el va- 
lor, el patriotismo, el entusiasmo, verdaderamente espafiol, que ha sido 
el norte de la conducta y de los sacrificios de todos. — Al regresar entre 
vosotros he visto igualmente comprendida la importancia del grande 



204 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

acontecimiento del Sur, y expresados en patriótico entudasmo los sen- 
timientos de vuestros corazones: el mió se dilata doblemente enorgu- 
llecido al terminar este importante hecho, al verme entre vosotros y al 
aseguraros que será para mi el más grato de mis deberes llenar los vo- 
tos de nuestra augusta Soberana, velando incansablemente por vuestra 
seguridad, vuestra prosperidad y la dicha á que sois tan acreedores, y 
«s el anhelo de vuestro Capitán general. — Antonio de Urbiztondo.— Ma- 
nila 21 de Marzo de 1851 1. 



CAPITULO X. 



I^ victoria de Urbiztondo infunde terror pánico entre la morisma.— 
Expedición de Coballes y Bernáldez por la costa meridional de Min- 
danao. ^Autorízase al gobernador de Zamboanga para celebrar un 
tratado con el Sultán de Joló. — Parte para dicha isla con el seriph 
Bin^arin. — Diversas conferencias de éste con el Sultán y los dattos 
y de los últimos con Caries.— Tratado de incorporación á España 
de la Sultanía de Joló y sus dependencias. — ^Es enai bolada en Joló 
la bandera espaftola. — Estipulaciones de dicho tratado. — Considera* 
ciones acerca del mismo. --Las falúas de Calamianes, mandadas por 
Montero, derrotan á cinco pancos piratas. — El gobernador de Min- 
danao, de acuerdo con el jefe de las fuerzas sutiles, recorre varias 
islas de moros. — Diversas expediciones de los comandantes de las 
fuerzas marítimas del Sur contra los moro -malayos. -—Dtcreta Ur- 
biztondo la fundación de Pollok. — Realiza este acuerdo el ingeniero 
Bernáldez. ^Rebelión de los sugutanos.— Son vencidos en la lucha.— 
Expedición de Villavicencio. —Valor del cabo Bolafio. — Regresa Ur- 
biztondo á Espafia* 

La fama de la toma de Joló infundió terror pánico 
en toda la morisma, y los más poderosos sultanes y 
dattos de este Archipiélago y de la isla de Mindanao se 
apresuraron á solicitar del vencedor tratados de paz y 
amistad. 

Aprovechando estas buenas disposiciones, ordenó 
Urbiztondo que fuera el comandante Coballes» acom- 
pañado de un oficial de artillería y otro de ingenieros, 
á explorar la costa meridional de Mindanao, poniendo 
en conocimiento de los régulos de Cottabato é islas 
vecinas el resultado de su campaña. 



206 JOSÉ MONTERO Y VIDAIr 

Al distinguido ingeniero Bernáldez se confió la mi- 
sión de rectificar los planos del rio Grande y del puerto 
de PoUok, fondeadero de Barás y otros puntos; estudiar 
su importancia política, militar y mercantil, y proponer 
8Í convenia ó no el establecimiento de un puesto mili- 
tar. Esta expedición, compuesta de 400 individuos de 
tropa y 100 paisanos armados, salió de Zamboanga 
el 10 de Marzo. Los mindanaos agasajaron grandemen- 
te á los expedicionarios, quienes fueron acogidos por 
todas partes con visibles muestras de regocijo. El Sul- 
tán del río Grande les facilitó guías, y el 2 de Abril ve- 
rificaron su entrada solemne en Misamis, pueblo forti- 
ficado á la embocadura de la ensenada de Panguil, sin 
que sus aguerridos moradores les opusieran resistencia. 
En esta marcha vencieron grandes dificultades topo- 
gráficas; vadearon hasta cuarenta veces ríos tan cauda- 
losos como el Manuangan, trepando por la elevada cor- 
dillera del Randaya que corre de E. á O., y en cuyas 
enmarañadas selvas se abrían camino con sus cuchillos 
y hachas. 

El 14 salieron de Misamis para Manila, en donde fon- 
dearon el 26. 

El 4 de Abril recibió orden el comandante de las 
fuerzas sutiles del S. de Visayas, capitán de fragata Don 
Fermín Sánchez, de conducir á Joló al gobernador de 
Zamboanga, autorizado para celebrar un tratado de paz 
con el Sultán y dattos de la isla. 

Embarcó dicha autoridad en el vapor Elcano, y & las 
dos de la tarde del 10 recogió su comandante al seriph, 
Mahamad Binsarin, del pueblo de Pasahanjan, próximo 
á Basilan, á donde acababa de llegar de Joló, saliendo 
por la bocana O. de la silanga con cuatro falúas y el pai- 
lebot Pásig. 



HISTORIA DE FILIPINAS ao/ 

£1 vapor Elcano tomó estas embarcaciones á remol- 
que» yel II, á las ocho de la mañana, ancló frente a! 
arruinado fuerte del Sultán. 

Acudieron algunas piraguas del datto Maríbajal á 
saber si iba á bordo el seriph, quien bajó á tierra en un 
bote de vapor escoltado por las cuatro falúas. 

£1 13 por la mañana aún no había vuelto á dar cuen* 
ta de su conferencia con el Sultán ni del motivo de la 
demora. £nviado á tierra el moro Ambón, gobernador 
de Pasahanjan, para inquirir lo que ocuiTÍa, regresó á las 
dos con el seriph, manifestando éste á Caries que el Sul- 
tán y los dattos de su Consejo aun no se habían reuni- 
do ni puesto de acuerdo respecto de su ida á bordo, ofre- 
ciendo activar ese asunto. 

A las cinco de la tarde del 14 volvió á bordo del El- 
cano el seriph, en unión del favorito y consejero privado 
del Sultán, Chin-chuy, y del datto Saló, quienes, des- 
pues de una larga conferencia con Caries, regresaron á 
tierra. Desde este día al 18 hubo á bordo repetidas con- 
ferencias de los mismos, hasta que en la tarde del últi- 
mo llevaron los tratados extendidos para traducirlos al 
árabe y ñrmarlos. 

£i 19, á las once de la mañana, volvió el seriph y 
dijo al gobernador de Zamboanga que el Sultán y los 
dattos aceptaban el tratado, y que desde luego podía 
enarbolarse en Joló la bandera española. Vistiéronse de 
gala las dotaciones y tropas de los buques, y éstos fue- 
ron empavesados al son de la marcha Real; el seriph, 
al recibir la bandera española, prestó juramento, en 
nombre de los joloanos, de respetarla como signo de la 
incorporación estipulada, y escoltado por un piquete de 
infantería de marina, se trasbordó á una canoa, que le 
condujo á tierra, donde la gloriosa enseña fué enarbo- 



203 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

lada á presencia de un gentío inmenso: la marinería,, 
desde las vergas y escalas, di6 los vivas de ordenanza, 
y los buques la saludaron con 21 cañonazos, de cuya 
fausto suceso se levantó solemne acta (0. A las seis de 
la tarde, una comisión presidida por el seriph llevó á 
bordo el tratado suscrito. Por él se consigna que Joló, 
con todas sus dependencias, quedaba incorporado á la 

Corona de España, considerando á Doña Isabel II y á 
los que la sucedieran en su suprema dignidad sus pro- 
pios soberanos y protectores, no sólo por los tratados 
celebrados en época remota, sino por la reciente con- 
quista de Joló; prometían el Sultán y los dattos man- 
tener integro dicho territorio, como una parte del Ar- 
chipiélago perteneciente al Gobierno español, sin serles 
posible firmar tratados, convenios comerciales ni alian- 
za de ninguna especie con Potencias europeas, com- 
pañías ó personas, corporaciones, sultanes y jefes ma- 
layos, so pena de nulidad, declarando nulo y sin fuerza 
todo tratado habido con otra potencia y subsistentes los 
documentos antiguos que conten£:an alguna cláusula 
favorable al Gobierno español; renuevan la promesa de 
no ejercer ni permitir que nadie ejerza la piratería y de 
castigar á los que se dediquen á tan infame tráfico, te- 
niendo por enemigos á los que lo fueren de España, y 
por aliados á todos sus amigos; se establece que Joló 
arbolará la bandera nacional española en sus pueblos y 
embarcaciones, y que el Sultán y demás autoridades 
usarán la de guerra española, con exclusión de otra al- 
guna, ni en mar ni en tierra; se reconoce franco el trá« 
fíco en bandera española en todos los puertos depen- 
dientes de la sultanía; se prohibe á los joloanos el le- 

(1) Apéndice IV. 



HISTORIA DE FILIPINAS 209 

vantar fortificación de ninguna especie sin expreso per- 
miso del Gobernador general de Filipinas, asi como la 
compra y uso de armas de fuego, sin licencia de la mis* 
ma autoridad; se determina que al Sultán y dattos ha- 
brían de expedírseles los reales títulos que acrediten su 
autoridad y categoría; se garantiza á los joloanos el uso 
y práctica de su religión y el respeto de sus costumbres, 
la sucesión al Sultán y sus descendientes en el orden 
establecido, y de igual modo á las clases privilegiadas; 
se concede á los buques joloanos en los puertos espa* 
ñoles las mismas ventajas que disfrutan los naturales 
de Filipinas, conservándose al Sultán y dattos los dere- 
chos establecidos para todo buque que no sea español; 
se reserva el Gobierno, para cuando lo tuviese á bien, 
^ el derecho de establecer en Joló una factoría guarneci- 
da con fuerzas españolas, para cuyo establecimiento de- 
berían facilitar el Sultán y dattos los auxilios necesa- 
rios, como también los naturales, abonándose á éstos su 
trabajo y los materiales al precio corriente en el país; 
para esta factoría se destinaba el sitio llamado cotta Da- 
niel, inmediato á la rada, cuidando no ocupar el cemen- 
terio que allí tienen los naturales: el Sultán de Joló po- 
dría expedir pasaportes á cuantos subditos suyos lo so- 
licitaren, mediante el pago de los derechos correspon- 
dientes, y también refrendar ó poner su sello á los pa- 
saportes de los españoles que visiten su residencia: por 
último, en compensación de los perjuicios que la guerra 
les había irrogado, se otorgaba un sueldo anual de 1.500 
pesos al Sultán, y de 600 á cada uno de los dattos Ma- 
hamad Buloc, Molok y Daniel Amil-Bahal, y 36o al 
seriph Binsarin, f por sus buenos servicios prestados al 
Gobierno español t. 

£1 Rum Buchara comisionó al seriph Binsarin y al 

TOMO III 14 



210 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

datto Chin-Chuy para prestar juramento de sumisión, 
rendir el pleito homenaje ante el Gobernador general 
de las Islas y recibir la ratificación del tratado, acto que 
tuvo lugar en Manila el 3o de Abril. 

Permanecieron dichos comisionados ocho días en la 
capital; presenciaron una gran parada, en la que se hizo 
aparatosa ostentación de nuestro poder, recibiendo á su 
salida los diplomas para el Sultán y dattos (O. 

Diferentes objeciones surgen naturalmente del exa- 
men de este importantísimo documento. Es, como dijo 
ya hace años un notable hombre público, de naturale- 
za dudosa, pues por una parte parece y es quizás un 
tratado de paz, amistad y comercio, que supone, como 
todo contrato bilateral, independencia autonómica en 
ambas partes contratantes, so pena de absurdo y nuli- 
dad juntamente, y por otra redúcese á una transacción 
entre soberano y vasallo, que arregla y define con más 
ó menos extensión y exactitud los derechos del pri- 
mero y las obligaciones del segundo. Debió titularse 
« Acta de sumisión ó capitulación del Sultán y dattos de 
Joló». Joló, dice el publicista aludido, es y no es parte 
de los dominios españoles en la Oceania: el pabellón 
de Castilla se tremola en su territorio y ondea en sus 
naves, comprometiendo el honor nacional á protegerlo, 
y acaso la responsabilidad de nuestro Gobierno en sus 
desmanes, y sin embargo, las autoridades del Archipié- 
lago ni ejercen ni tienen medios de ejercer otra autoridad 
en los limites joloanos que la que darles pueden la fuer- 
za de las armas ó el temor á que de ellas se valgan (2). 

Esto depende, añade, de que «es achaque antiguo en 

(1) Apéndice V. 

( 2 ) D . Patricio de la Escosura, en su Memoria sohn Füipinas y JpU. 



HISTORIA DB FILIPINAS JiXI 

Filipinas el de no atender en las expediciones militares 
más que á un fin cualquiera de actualidad respectiva é 
inmediata^ sin curarse de las consecuencias políticas 
para lo futuro. • Si se fué á Joló á castigar desmanes de 
los piratas^ tía cuestión de vasallaje debió dejarse á un 
lado, y limitar los pactos á un verdadero tratado diplo- 
mático, si bien tomando sólidas garantías de que los jo- 
loanos cumplirían religiosamente sus ofertas. Y si se 
fué á reivindicar el dominio soberano eminente de la 
Corona sobre el sultanato y sus dependencias todas, la 

campaña terminó antes de tiempo, y sin fruto alguno 

Nuestro dominio en Joló, continúa diciendo, es nomi- 
Dal puramente, y no puede ser de otro modo, puesto 
que no ocupamos allí ni un solo palmo de terreno» ni 
pueden nuestros buques comerciar en otro puerto que el 
de la capital (si capital es aquello realmente), ni á los 
subditos de la Reina le es dado penetrar, libremente y 
sin riesgo, en lo interior de aquella isla, cuyo suelo fer- 
tilizan exclusivamente el trabajo y el sudor de esclavos 
filipinos; es decir, de españoles oceánicos á servidu mbre 
por los piratas reducidos. » 

. En este particular no podemos por menos que estar 
perfectamente de acuerdo con el ilustre comisario regio 
antes citado, en estas conclusiones: 

«Vencióse, en efecto, al Sultán en su capital; pero no 
penetraron nuestras armas en su territorio. Hubo una 
victoria importante, si se quiere; pero no hubo conquis- 
ta. Impusimos condiciones asentando nuestro derecho; 
pero como la empresa no se llevó á cabo completamen- 
te, imposible fueron también todas las consecuencias 
lógicas del derecho reivindicado; y en el afán, sobre to- 
do, de terminar inmediatamente la campaña, se nego- 
ció coq precipitación sobrada. 



212 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

•Si así no fuera» tomáranse prendas para lo futuro, y 
cuando menos, estableciérase desde luego en Joló, al 
lado del Sultán y en representación de nuestro Gobier- 
no, un agente bastantemente caracterizado para que 
nada se hiciera ni pu4iera hacerse allí sin su intervención^ 
directa, 6 más bien sin su sanción y anuencia en nom«- 
bre del soberano del pais, que es la Reina de España.»- 

Debió» efectivamente» dejarse al lado del Sultán un 
residente con un secretario» como lo tenían los holan- 
deses en Java y Sumatra. 

No son menos exactas estas consideraciones, con las- 
coales estamos de completo acuerdo: 

«Paréceme que aqui no debe acudirse á las armas- 
nunca más que para fines muy transcendentales y cía* 
rameóte definidos; pero entonces forzoso será no de- 
jarlas de la mano hasta llenar cumplidamente el objeto- 
para que se tomaron 

»Todo tratado con el Sultán dejólo es absolutamen- 
te inútil» asi que deje de apoyarse en la fuerza de nues- 
tras armas por mar y tierra» no solamente porque el tal 
Sultán» tan ignorante y tan interesado en la piratería 
como todos y cada uno de sus nominales subditos, na 
puede tener la volimtad de cumplir estipulaciones que 
tienden directa é individualmente á su ruina (que de- 
ese género son las que le privan del trabajo de los es- 
clavos), sino porque» aun suponiéndole la voluntad». 
es notorio que carece completamente de medios para 
hacerse obedecer en los más de los casos» y mucho mas- 
en materia que toca tan de cerca al poderío de los dat* 
tos y á los intereses de todos los habitantes de sus do- 
minios.» 

Ya en otro lugar hemos dejado expuesto que los es- 
clavos son la principal riqueza de los joloanos» y que 



HISTORIA DE FILIPINAS 2I3 

merced á ellos se labra la tierra; trabajo que los ma- 
layo-mahometanos desdeñan como deshonroso. 

Mientras los buques de guerra españoles no impon- 
gan respeto con su artillería, habrá piratas en el mar 
de Mindoro. 

La afirmación que contiene el tratado de i85i de la 
soberanía eminente de la Corona de España sobre los 
joloanosy es conveniente é importante, sobre todo, en 
lo que se relaciona con el derecho internacional mo- 
derno. 

El art. 2.^, que prohibe al Sultán y dattos enajenar 
parte alguna de los dominios joloanos, y el 3.^, que les 
incapacita para celebrar tratado alguno 6 alianza de 
-cualquier género que sea con Potencias europeas, com- 
pañías, personas, etc., etc., é invalida y anula los que 
hubiesen celebrado, en cuanto se opongan ó desconoz- 
can la soberanía española, son de suma importancia y 
de un alto sentido político (0. También lo es el 4.^, que 
proscribe la piratería; pero fiado esto á los joloanos, te- 
nía que ser letra muerta, y, por tanto, debió establecer- 
se un derecho de visita permanente, por parte nuestra» 
en todos los dominios joloanos. 

La prohibición de usar y adquirir armas de fuego, y 

( 1) <E1 General Urbiztondo se ha mostrado ya, sobre el campo 

•de batalla, digno émulo de su antecesor. £1 combate de J0I6 puede ser- 
vir de compaftero al de Balanguingui. En esta batalla, en la que el Gene- 
ral Urbiztondo mandaba en persona, no es solamente la piratería la que 
ha recibido su último golpt;: son las intrigas de Inglaterra las que han 
sido heridas en el corazón. £1 pensamiento polilico que habla presidido 
á la ocupación de Labuan, envolvía como consecuencia el protectorado 
de Joló. Los ingleses hubieran tenido de esta suerte un pie en las pose- 
siones espafiolas, y el otro en las Indias neerlandesas. Al General Ur- 
biztondo le corresponde el honor de haber evitado con su energía una 
fatal complicaciónt.— (M. £. Jurien de la Gra viere, artículo citado.) 



2214 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

el precepto de que toda embarcación donde se halle» 
otras armas que las blancas que se usan en el pais de 
tiempo inmemorial» es menos eñcaz» puesto que los 
moros en sus excursiones piráticas más se valen de su& 
terribles crises» campilanes, fisgas, zumbilines» lan- 
zas, etc., etc.» que de las de fuego. 

El art. 9.®» permitiendo á los joloanos el libre ejercí* 
ció de su religión y culto» es á todas luces conveniente 
y oportuno; pero debió estipularse en justa reciprocidad 
iguales ventajas para los cristianos» y aun para las 
demás religiones; pero concretándose á la dominante 
en España y sus dominios oceánicos» y única oficial- 
mente autorizada, es inconcebible semejante omisión» 
prescindiendo de todo espíritu de secta y aun de pro- 
paganda» allí ineficaz (O» y sólo considerando que coloca 
á los cristianos en peores condiciones que á los moros. 

Es absurdo no haber impuesto á los joloanos una 
contribución de guerra que nos indemnizase de los ere- 
cidos gastos de las expediciones armadas contra ellos 
para reprimir y castigar sus piraterías, y bien pudo ha- 
berse hecho esto como consecuencia de las aduanas que 
se determinan por el art. 12. 

El art. i3, de que es complemento el 14, tiende á 
favorecer nuestro comercio; pero es extraña la salvedad 
de que se hace en interés de la autoridad del Sultán» y 
i^esulta tímido, no estableciéndose terminantemente 
que pueden fundarse cuantas factorías se tenga á bien». 
y dejando fuera de duda el perfecto derecho á todo sub- 
dito español de transitar libremente por los dominios 



(1) Una de las causas que más ha dificultado siempre y más ha im* 
pedido que los malayo- mahometanos se sometan á la soberanía de Es- 
pafia» es la cuestión religiosa. 



HISTORIA DE FILIPINAS 215 

joloanos, y establecerse y comerciar 6 ejercer cualquier 
industria» 6 afincarse donde lo tuviesen por convenien- 
te, bajo la protección y responsabilidad del Sultán y 
dattos; porque • haber peleado, haber vencido completa- 
mente y ser tan parcos en tomar y en conceder tan 

pródigos», es, en verdad, incomprensible é inexplicable. 

La factoría debió establecerse, declarando habilitado 
para el comercio exterior el puerto de Joló, con una 
aduana, cuyos rendimientos compartieran el Gobierno 
de España y el del Sultán, y también debió destinarse 
á Joló un buque de guerra de estación permanente. 

El art. 1 6 es inoportuno y contraproducente. Cual- 
quiera creería, leyéndolo, que los vencidos habíamos 
sido los españoles y los vencedores los joloanos. Parece 
increíble que, lejos de exigirles una contribución de 
guerra, como dejamos indicado más arriba, se les seña- 
lasen sueldos al Sultán y á cuatro dattos, «para que 
pudieran indemnizarse de las pérdidas sufridas», como 
si éstas no fueran consecuencia legítima de sus desafue- 
ros, de sus violencias y piraterías constantes en nues- 
tras islas. 

Los joloanos interpretaban la concesión de sueldos 
al Sultán y dattos, diciendo que la Reina de España, 
para redimir á sus subditos del pirateo, pagaba un tri- 
buto al Sultán de Joló, y tenía pensionados á los prin- 
cipales dattos. 

Este sistema, aplicado por los ingleses en la India y 
por los holandeses en las Molucas, aparte de que no ha 
dado muy buenos resultados, tiene explicación en la di- 
ferencia de sistema colonial de Inglaterra y Holanda, 
indiferentes para las cuestiones religiosas, y sólo preo- 
cupadas del interés comercial. Explotan á sus subditos 
valiéndose de los mismos caciques que pagan, y sólo 



2l6 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tienden á satisfacer su codicia, siendo su norma de go» 
bierno el más refinado materialismo, sin hacer nada por 
civilizar, por moralizar á los indígenas (0. 

La división naval de Calamianes, compuesta de cin- 
co falúas, al mando del teniente de navio D. Claudio 
Montero Gay, hallábase á ñnes de Abril al SO. de la 
Paragua. El 3 de Mayo descubrió cuatro pancos gran- 
des de doble hilera de remos, armados de lantacas y 
falconetes de grueso calibre. Sin arredrarle la superio- 
ridad de los piratas, se fué á su encuentro, y, t cono- 
ciendo la ventaja y honor de tomar la iniciativa», man- 
dó hacer fuego. 

Horrible fué el choque de ambas armadillas, porque 
los piratas contestaron con una nube de proyectiles» 

Habían transcurrido quince minutos de encarnizada 
lucha, cuando el incendio de la Santa Bárbara de una 
de nuestras falúas, que la hizo saltar en m il pedazos, 
causando la muerte á su comandante, el alférez de na- 
vio D. Femando Otálora, al médico Madrid y á casi 
todos sus tripulantes, hizo creer á los moros realizado , 
su triunfo. Pero lejos de esto, crece con la catástrofe 
referida la ira de aquellos valientes; Montero grita «al 
abordaje»; el alférez de navio López Roda embiste su 
falúa contra un panco moro; saltan la borda del buque 
enemigo este distinguido oficial y el teniente de infan- 
tería Llobregat; rechazan, espada en mano, la terrible 

(l) £1 Almirante francés M. Junen de la Graviére. en la reladón 
de sus viajes, hablando de las Molucas y de Filipinas, dice á este pro- 
pósito: 

c Nunca agradecerá n bastante á la Providencia los indios de éstas el 
sefialado favor que les hizo en que fueran los españoles y no los holan- 
deses quienes los descubrieran y conquistaran». Frases que deben gra- 
bar en su imaginación los indígenas filipino s. 



HISTORIA DR FILIPINAS 217 

acometída de los tripulantes moro^malayos» y consi- 
guen, con la ayuda de algunos marineros y soldados» 
apoderarse del buque^ aunque quedando ambos oficiales 
mortal mente heridos. 

La falúa de Montero pelea con el panco mayor» y 
auxiliada por otra, apresa tres en lucha heroica, ha- 
llando el panco lleno de cadáveres; la quinta falúa ata- 
ca otro panco y pasa á cuchillo su tripulación. La me- 
nor de las embarcaciones piratas fué echada á pique, 
después de extraer su artillería y banderas. Los moros 
tuvieron lOO muertos y los españoles 14, con dos oñ* 
ciales y 12 marineros heridos, rescatando 20 cautivos 
á quienes momentos antes de esto habían mutilado los 
mahometanos. 

Con el fin de mantener á los piratas en el temor que 
les embargaba desde la reciente campaña de J0I6» se 
puso de acuerdo el gobernador de Mindanao con el co- 
mandante .de las fuerzas sutiles, y embarcando en el 
vapor Elcano dos compañías del regimiento del Prínci- 
pe, al mando de su comandante D. Julio Garnier, sa- 
lieron el II de Mayo para la silanga de Basilan, donde 
se les unieron las fuerzas sutiles de esta división. 

Reconocieron las islas de Sampinigan, Tapeantana y 
Pilas, y en todas ellas efectuaron desembarcos, sin en- 
contrar apenas resistencia, pudiendo destruir á su an- 
tojo árboles, canoas y sembrados. 

£1 25 de Junio salió nuevamente de Zamboanga el 
comandante de las fuerzas sutiles del S», D. Fermín 
Sánchez, á bordo del Reina de Castilla, con el coman- 
dante Garnier é igual número de tropas que en la ex- 
pedición anterior, cuyo buque fondeó cerca de Tonquil; 
las falúas protegieron el desembarco, que se realizó sin 
dificultad, é internándose la columna recorrió varios 



2l8 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

pueblos. El Reina de Castilla fué á la costa B. y captu- 
ró tres embarcaciones con gente. El alférez D. Ramón 
Lobatón reconoció un estero con una falúa y dos bo- 
tes; á su llegada huyeron los piratas, dejando en su po» 
der varias embarcaciones que fueron destrozadas. 

El vapor marchó á la isla de Dong-Dong, al S. de 
Jólo, y penetrando por la silanga que ésta forma con 
la isla de Pata, fondeó cerca del pueblo, yendo sus ha- 
bitantes á ocultarse en los manglares y en los bosques. 
Desembarcó la columna y aprehendió algunos moros^ 
con los cuales mandó decir á los demás del pueblo que 
si no se presentaban en el término de una hora los per- 
s^uiria y serian pasados á cuchillo. La amenaza surtió 
efecto, y en todo el día se presentaron 140 hombres» 
170 mujeres y 247 niños. 

El cabo segundo de infantería de marina José Fernán- 
dez, con su bote y seis hombres, rindió una vinta jo- 
loana, no sin sostener con ella grande lucha, condu- 
ciéndola con 14 cadáveres de moros que perecieron á 
sus descargas. 

El Reina de Castilla pasó á la isla de Patian, ametralló 
diversos grupos de moros y apresó algunos pancos. El 
3o regresaba á Zamboanga con 533 prisioneros recogí- 
dos durante su expedición. 

Urbiztondo creyó llegado el momento de ocupar mi- 
litarmente la costa meridional de Mindanao, que desde 
Zamboanga á Davao dominaban los moros, y aproban- 
do los planos y proyectos del entendido ofícial de inge- 
nieros Bernáldez, decretó la fundación del estableci- 
miento de Pollok. 

El indicado oficial debía construir en paraje conve- 
niente un fuerte de campaña por el estilo de los des- 
truidos en Joló, con sus cuarteles y almacenes; reanu- 



HISTORIA DB FILIPINAS 2ig 

dar las relaciones iniciadas con los sultanes y dattos de 
la isla; fomentar el comercio, y crear, en definitiva, un 
nuevo distrito que, enlazando á Davao con Zamboan* 
ga, ya en comunicación con las provincias de Caraga y 
Misamis, completase el cordón de puestos militares que 
había de mantener en sumisión á España á los inquie^ 
tos moradores de Mindanao. 

' Con tal objeto se trasladó Bemáldez á Zamboanga 
el 2a de Septiembre en el vapor Elcano. 

La expedición, organizada con fuerzas de Manila y 
Zamboanga, se componía de un vapor, un pailebot y 
cinco falúas de guerra; un bergantín, una falúa y una 
lancha mercantes; un jefe, once oficiales, siete emplea- 
dos de Administración militar. Sanidad, etc., 262 indi- 
viduos de tropa y 160 trabajadores presidiarios. El 28 
salieron de Zamboanga las embarcaciones menores, y 
en los días 29 y 3o las restantes, arribando las más á 
Pollok el I.** de Octubre. 

El puerto de Sugut ó Pollok se halla al O.NO. de 
Cottabato, á siete millas de la embocadura del río Gran- 
de de Mindanao. Desembarcaron el 4; pero hasta el 7 no 
se arboló en aquel punto el pabellón español, levantan- 
do con pasmosa actividad las fortificaciones necesarias 
en la punta denominada Panaran, «por ser ancha y des- 
pejada, por tener al pie un manantial de agua potable y 
porque domina el fondeadero mejor*. (Bernáldez.) 

Los régulos de Cottabato, Paivan, Lalabuan, Barás, 
Malanao, Sugut y otros puntos comarcanos, acudieron 
á saludar al comandante del fuerte, Sr. Bernáldez, sim- 
patizando con las tropas. 

A fines de Enero del 52 estaban para terminar las 
fortificaciones, almacenes y casas, en cuyos trabajos 
desplegó Bernáldez sus grandes dotes y mostraron los 



220 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

soldados su disciplina y excelente espírítUí cuando es* 
talló una rebelión general en toda la sultanía de Sugut 
(6 de Febrero de 1852). 

El teniente coronel Oscárízi nombrado gobernador 
de Pollok en reemplazo de Bernáldez, tan luego se hizo 
cargo del mando y supo lo que ocurría» salió el 2 de 
Abril con 25o hombres contra los sugutanos. Herido 
gravemente al atacar la fortaleza enemiga, le sustituyó 
Bemáldez» que había ido en su compañia, y al cabo de 
reñida lucha logró apoderarse del fuerte tenazmente 
defendido, mostrando su valor con su compañía el ca- 
pitán Gutiérrez. 

En el ensangrentado recinto hallaron 50 cadáveres. 
Clavaron ocho piezas de artillería, y prendiendo fuego 
al fuerte dieron la vuelta á Pollok. Restablecido Oscá- 
riz de sus heridas, regresó Bernáldez á Manila, dejando 
planteado aquel establecimiento militar, cuyas obras se 
terminaron en Julio de i853. 

E) valiente Oscáriz, cuyas dotes de mando prome- 
tían grandes resultados en su nuevo gobierno, satisñzo 
cumplidamente estas esperanzas, pues no sólo persi* 
guió y venció en distintas ocasiones á los moro-mala- 
yos, sino que con su gran tacto político obtuvo que 
muchos de ellos se sometieran á España. 

No obstante los repetidos fracasos de los moros, és- 
tos, de cuando en cuando, se arriesgaban á realizar sus 
excursiones piráticas. 

Por el mes de Noviembre de 1853 salieron algunas 
falúas con fuerzas del ejército á recorrer las islas Sá- 
males. 

Hallándose fondeada la segunda división de reserva, 
al mando del teniente de navio D. Críspulo Villavicen- 
ció, en el surgidero de Lahat-Hat, al S. de Basilan, el 



HISTORIA DB FILIPINAS 221 

5, á primera hora de la tarde^ se divisó una vinta pira- 
ta, y al distinguir á las falúas cambió de rumbo, for- 
zando el remo para ganar la próxima isla de Bubuan. 
En el acto salió en su seguimiento una embarcación de 
Igual clase, tripulada por ocho marineros indígenas^ 
yendo como patrón el cabo segundo, europeo, de infan- 
tería de marina, Florencio Bolaño. Pasadas algunas 
horas y próximos á darles alcance, encallaron los moros 
su vinta en la playa y huyeron al bosque. La misma 
operación practicó Bolaño, saltando en tierra con el 
grumete Guillermo Araneta para poner á flote la em* 
barcación de los moros. Éstos, en número de 40, salen 
del bosque y los rodean, esgrimiendo sus armas á la 
vez que lanzaban al aire sus estridentes gritos de com- 
bate. Sin intimidarse por ello, disparan sus fusiles y 
matan á dos moros. Atacan á los demás con la bayo- 
neta, y á poco el bravo grumete indígena es herido de 
un lanzazo. El cabo Bolaño, viéndose muy estrechado 
por los piratas, tira el fusil, saca el sable, y ya se había 
abierto paso, cuando una lanza arrojadiza le alcanza en 
la espalda, cayendo mortalmente herido. Los moros se 
abalanzaron á él, rematándolo á crisazos. Los siete tri- 
pulantes de la vinta, una vez puesta á flote su embar- 
cación, rompieron vivo fuego contra los moros, hirien- 
do y matando á muchos. Los demás huyen, y los es- 
forzados marinos recogen á su compañero herido y el 
cadáver del valiente Bolaño. 

Al oir el continuado tiroteo, salieron las falúas en 
auxilio de la vinta; mas por las corrientes contrarias y 
la falta de viento, su llegada fué tardía. Causaron, sin 
embargo, muchas bajas á los isleños, que cubrían la 
playa para impedir el desembarco. 

Transcurridos con exceso los tres años que Urbiz- 



1 



222 JOSá MONTBRO Y VID\L 

tondo se propusiera desempeñar el mando de Filipinas, 
en el que tan importantes servicios prestó, y obtenide^ 
la autorización solicitada para regresar á la Península» 
abandonó el país el 2o de Diciembre, dejando el grato 
recuerdo de una administración recta y provechosa pa- 
ra los intereses y el prestigio de España (0. 

( I ) Un pueblo de la provincia de Pangasinán se h onra con el nom- 
bre de este gobernante. 

Por Real decreto de 12 de Octubre de 1856, fué nombrado Urbiz- 
tondo Ministro de la Guerra, 



CAPITULO XI. 



Interinidad de Montero. — Recíbese el decreto uniendo al Gobierno la 
Superintendencia y Comandancia de marina. — Sala de Indias. — Im- 
prudencia del gobernador de Basilan. — Es traidoramente acuchillada 
una compafila. — Queda impune este hecho. — Mando de Novaliches. 
— 'Es nombrado sin su consentimiento. — Quéjase de ello, mas acata 
la orden y propone varias reformas.~En agradecimiento á la Reina 
por haberlas decretado, solicita el Ayuntamiento erigirle una estatua. 
— Autorízalo Novaliches y se abre una su$icrípci6n pública.— Correo 
marítimo i China para enlazar con los vapores de Europa.— Comu- 
nicaciones sobre moneda y Comisión facultativa. — Reforma en las 
Alcaldías. — Se restablece el Tribunal de Comercio. — Dinero para 
maquinistas y buques. ~ Di vbión rusa. — Tacto en este asunto. — 
Reforma el armamento del ejército.—- Crea un regimiento.— Gobier- 
no de Basilan.— ídem de Bohol. — Insurrección de Cuesta. — Asesina 
al administrador de Rentas y rol>a los caudales. — Arroja parte del 
dinero á la tropa y á la muchedumbre, y huye sin ser perseguido. — 
Manda Novaliches en su busca una columna de tropas.— Refugiase 
Cuesta en casa de un Cónsul extranjero. — Es preso y fusilado. — In- 
dulto. — Hospitales. — Asuntos de Ultramar.— Groizard. — Expedi- 
ciones de los marinos González y Córdoba contra los moro-malayos. 
—Dinero con destino al Alcázar de Toledo. — Proyecto de fortificar 
la Isla del Corregidor.— Santa Isabel. — Mejoras municipales.— ídem 
en tabacos. — Excita al Ayuntamiento á que edifique un teatro. — 
Superintendencias. — Ordenes sobre empleados. ^Comandancia de 
Cayan. — ^Pruebas de carbón. — Estimula su explotación.— Proyec- 
to de aguas potables. —>Pide se nombre una Comisaria regia para el 
estudio y planteamiento de reformas. — Destitución de empleados. — 
Despego hacia los funcionarios y clases dbtinguidas. — Agasajos á 
los indios. — Disgusto por esta conduela. — Su breve mando le impide 
realizar las mejoras á que daba derecho sus altas dotes y honrosos 
antecedentes.— Dimite y regresa á Espafia. — Nueva interinidad de 
Montero.— Reducción de empleados* 



224 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El 20 de Diciembre de 1853 se hizo cargo interina- 
mente del mando de Filipinas el Segundo cabo Don 
Ramón Montero y Blandino. 

Durante su interinidad, se recibió en Manila el Rea) 
decreto de 21 de Octubre del mismo año, disponiendo 
que el Capitán general de Filipinas reuniese los cargos 
de Superintendente, Director general é Inspector nato 
de todas las armas é institutos militares, y Comandan- 
te general de marina. 

Por Real decreto de 17 de Enero de i854 se supri- 
mió la Sala de Indias del Tribunal Supremo de Justi- 
cia, mandando que los negocios judiciales de que cono* 
cía se repartieran efitre las dos Salas del mismo, y que 
las atribuciones consultivas que desempeñaba se ejer- 
cieran en lo sucesivo por el Tribunal Supremo de Jus- 
ticia en pleno (0. 

En Enero de 1854, el animoso, aunque imprudente, 
gobernador de la Isabela de Basilan quiso con una sola 
compañía del regimiento del Príncipe atravesar la isla 
desde el pueblo de Maluso, al O. de la silanga, al de 
Tabalungan, en la costa meridional, para castigar al 
pa^o á los naturales de Balactasan, que solían asesinar 
tFaidoramente á los cristianos en las inmediaciones de 
la Isabela y robarles sus ganados. El candido goberna- 
dor se fió de unos moros basilanos que quisieron servir- 
le de guías; pero de acuerdo con sus paisanos, encami- 
naron las tropas por un difícil desfiladero, siendo acu- 
chilladas casi todas por los moros emboscados en la 
maleza, salvándose únicamente los que iban delante. 



(t) Por Reat decreto de 25 de Agosto del mismo afio, fué resta- 
blecida con la misma organización que tenía antes del Real decreto de 
17 de Enero. 






HISTORIA DB FILIPINAS 225 

si bien con muchos lieridos. Llegados á Suang-Basilan, 
en la costa NB., les proporcionaron dos vintas^ en las 
que embarcó el capitán D. Manuel Zamorando con los 
heridos graves. A su arribo á la Isabela el 3 de Pebre- 
i'Oy salió para Zamboanga una falúa á noticiar lo ocu- 
rrido; y merced á la circunstancia de fondear entonces 
el vapor Elcano, partió éste con el gobernador de Min - 
danao á recoger en Suang-Basilan los restantes expedi- 
cionarios. Esta traición quedó sin castigo, y los basila- 
nos aumentaron sus asechanzas contra el establecimien- 
to español. 

A fines de Septiembre de iSSj apareció en la Gace- 
ia de Madrid el nombramiento del Teniente general Don 
Manuel Pavía y Lay, Marqués de Novaliches, para el 
mando superior de Pilipinas, viéndose el interesado, 
que á la sazón desempeñaba la Dirección de infantería, 
desagradablemente sorprendido con un cargo que no 
había solicitado, ni le convenía por razones particula- 
res; cosa que el Gobierno excusó averiguar previamen- 
te, como es de rúbrica, en circunstancias análogas, 
siempre que no se gestionan esos puestos directamente. 

Militar antes que todo y esclavo de los deberes qu^ 
la Ordenanza impone aun á los más elevados^unciona- 
ríos de aquel orden, Novaliches acató la determinación 
del Gobierno y se dispuso á cumplir su cometido en bien 
de los intereses de la nación con el celo en él acostum- 
brado, aunque haciendo constar su disgusto por la omi- 
sión de cortesía que entrañaba el no consultarle de ante- 
roano su nombramiento. 

En carta de 5 de Octubre de i853, dirigida al Presi- 
dente del Consejo de Ministros, le manifestaba: 

iBien recordará usted cuanto le dije con ocasión del 
snando que se me confia. Elegido para él en todas oca- 
TOMO m 15 



226 JOSé MONTERO Y VIDAL 

siones un general de menor graduación que la mía, que 
naturalmente iba á buscar en recompensa de sus servi- 
ciosy bien el empleo inmediato 6 alguna otra conside- 
ración social ó política, se deja bien comprender que en 
mi nombramiento, por parte del Gobierno, no puedo 
menos de ver una razón política, sino una persecución 
por la situación especial en que me encuentro. General 
de la guerra civil. Teniente general desde el año de 1844, 
con todas las grandes cruces civiles y militares antes 
del año de 1847, título de Castilla con antelación á 1848, 
dicho se está que personalmente considerado el asunto, 
la perspectiva no es para mi de las más halagüeñas, y 
más si recuerdo que de los últimos nueve Capitanes ge- 
nerales han fallecido cinco á influjo de aquel clima. La 
forma, por otra paite; el no haber preguntado sí podía 
6 no convenirme ir á tan lejanas tierras p por mi salud 
siquiera, cuando apenas hace seis meses que padecí una 
grave enfermedad, y el ver tratado á un General con 
menos consideraciones que las que se guardan á un 
simple soldado», etc. (i). 

Con la expresada carta elevó al Gobierno una Memo- 
ria, proponiendo la reunión en la persona del Goberna- 
dor general de Filipinas, de los cargos de Superinten- 
dente Subdelegado de Hacienda y Comandante general 
de Marina, y por Real decreto de 21 de Octubre se 
dispusieron ambas cosas. 

El 9 de Noviembre dirigió una comunicación al 
Presidente del Consejo de Ministros, recomendándole 
la necesidad de elegir empleados para Filipinas de 



(1) Biografía del Excmo. Sr. D. Manuel Pavía y Lay, Marqo¿s de 
Novaliches. Publicada en 1861, continuada hasta 1867 y aumentada 
hasta el aAo de l875 por diversos autores: Madrid, 1875. 



HISTORIA DE FILIPINAS 22/ 

notoria aptitud y moralidad. lA usted no se oculta, le 
decía, el descuido, cuando menos, con que las circuns- 
tancias especiales de nuestra patria han hecho mirar las 
cualidades de los elegidos para servir en las Antillas. 
Un hecho es, si, bien triste, pero no menos exacto, que 
á tan lejanos países no han ido las más veces ni los 
más entendidos ni los más celosos de su buen nombre 
y reputación, y no es menester que yo indique á usted 
siquiera los males que esto ha traído en pos de sí. A 
Filipinas, especialmente á los puestos más importan- 
tes, deben ir empleados conocidos en la Península por 
su honradez y por su instrucción, no personas que no 
llevan allá quizás más que deseos de improvisar una 
fortuna». 

También solicitó de S. M. que se le permitiera jurar 
en Madrid el cargo de Presidente de la Audiencia de 
Manila, en vez de hacerlo en esta capital ante magis- 
trados que habian de ser por él presididos, cosa que le 
parecía incorrecta; y habiendo accedido el Gobierno á 
sus deseos, verificóse aquella ceremonia ante el Tribunal 
Supremo de Justicia. 

Decidido que emprendiera su viaje por el Istmo de 
Suez, embarcó en Marsella, y el 2 de Febrero siguiente 
llegó á Manila, encargándose el mismo día del Gobierno 
de las Islas. 

El Ayuntamiento de la capital le entregó una expo- 
sición suscrita el día i.^, congratulándose, como era 
natural, por su designación para el mando del Archi- 
piélago y por su feliz arribo, y á la par mostrábase la 
Municipalidad reconocida á S. M. por la reforma, reu- 
niendo en el Gobierno superior los cargos de Superin- 
tendente y Jefe de marina, «como reclamada por los 
intereses morales y materiales de estas privilegiadas 



228 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

provincias, y cuyo benéfico influjo se ha de dejar sentir 
con el tiempo 

»Pero los deseos del Ayuntamiento no se limitan á 
felicitarse por las disposiciones que, concentrando el 
poder, han reasumido en V. E. el gobierno y adminis- 
tración de las Islas en todos sus ramos y dependencias.^ 
Desea además perpetuar la memoria de tan señalada 
beneficio de una manera adecuada á su importancia. 
Una estatua á S. M. la Reina Doña Isabel 11, levantada 
en sitio conveniente y como á V. E. le pareciere más 
digno, llenaría tan grandioso objeto y seria, á juicio de 
esta Municipalidad, la mejor demostración de la favo-^ 
rabie acogida que ha encontrado en todos los ánimos la 
reunión en una sola persona de toda la autoridad, evi- 
tando con ello los disgustos y rivalidades que todos- 
recuerdan con dolor, y competencias, Excmo. Sr», en 
las que si el amor propio se interesa de veras, no ea 
las más de las veces con beneficio de los intereses pú- 
blicos 

tDignese V. E. acoger sus ardientes deseos ya mani-- 
festados, concediendo en su día su superior permisa 
para abrir una suscripción voluntaria, con cuyo pro* 
ducto se lleve á cabo el pensamiento, siendo éste el 
medio de no defraudar el deseo que á todos anima de^ 
tomar parte en su realización t. 

Novaliches concedió gustoso la autorización á que 
se refiere esta última parte del mensaje del Ayunta- 
miento (0. 

Uno de sus primeros actos fué establecer comunica- 
ción periódica con los vapores de la Compañía penin* 



(l ) La suscripción produjo 1 1 .236 pesos fuertes, depositándose en 
el Banco hasta la realización de la obra* 



HISTORIA DB FILIPINAS 229 

-«ular oriental por medio de un buque de guerra, el 
Jorge Juan, único disponible en Manila entonces. 

Como resultado de sus observaciones durante el 
viaje, manifestó al Gobierno que los duros de plata 
española con el busto de Carlos III y Carlos IV gana- 
ban en China un lo y un 12 por 100; llamaba sa 
atención acerca del exceso de oro existente en las Islas, 
y se mostraba partidario del establecimiento en las 
mismas de una Casa de moneda con el objeto de proce- 
der á la acuñación de una moneda especial para el paia. 

En comunicaciones sucesivas recordó al Gobierno la 
propuesta que estando en Madrid formulara respecto al 
envío de una Comisión de ingenieros y naturalistas» 
-cuya medida, ya sobre el terreno, consideraba de abso- 
luta necesidad. 

Por Real decreto de 27 de Enero de 1854, reformóse la 
organización de las Alcaldías mayores, disponiendo que 
se proveyeran en jueces letrados que hubiesen servido 
Tenencias de gobierno en las Islas. Se las reducía ádos 
clases, de entrada y de término, encargando al Minis- 
terio de la Guerra que dictara las órdenes oportunas 
para la creación de Comandancias militares 6 Gobier- 
nos político-militares en el territorio de las Alcaldías 
de Calamianes y de las islas Batanes, que se suprimían. 
Mandábase, además, que en el término de tres anos 
todos los alcaldes ó tenientes que en lo sucesivo 
optasen á ascensos, necesitaban acreditar previamente, 
por medio de riguroso examen, qi^e poseían el tagalo. 

Prohibíase, con arreglo al art. 3.^ de la Real cédula 
de 3 de Octubre de 1844, que bajo ningún motivo ni 
en caso alguno se otorgara indulto de comerciar á los 
jueces ni á los gobernadores militares ni político- 
militares, sino en casos muy calificados y por causas 



a^O JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

l^raves; y se ordenaba que en tanto se decidía acerca de 
la desmembración y limites de la provincia de Tondo, 
se considerara á la ciudad de Manila como capital de 
ésta^ etc. 

Por superior decreto de 5 de Febrero fué restablecido 
en sus funciones el Tribunal de Comercio , y á poco 
llegó la Real orden de 2 de Diciembre del año anterior 
mandando esto mismo. 

Fundado Novaliches en la conven iencia de que los. 
maquinistas de nuestros buques d e guerra fuesen espa* 
ñoles, de acuerdo con la Junta económica del Apos- 
tadero, remitió á España en i.^ de Marzo lo.ooo pe- 
sos para auxilio de los que desearan seguir esa pro- 
fesión. 

También mandó, de los fondos de arbitrios, So.goa 
pesos para la compra de dos vapores costeros, medida 
que no fué del agrado del Gobierno. 

£1 expresado i.^ de Marzo fondeó en Manila una 
división naval rusa, compuesta de cuatro buques, al 
mando del vicealmirante E. de Fontiatine. Novaliches 
procedió en estas circunstancias con el tacto debido^ en 
atención á que el Czar aún no había reconocido á Doña 
Isabel II; y aunque dispensó á los marinos rusos bené- 
vola acogida complaciéndoles en aquello que sin com- 
promiso le fué posible, observó cierta prudente reserva 
en otros detalles. 

La división mencionada saludó á la plaza con 2i 
cañonazos el día de su arribo, y el mismo honor tributa 
al pabellón español con motivo de haberse recibido la 
noticia del feliz alumbramiento de la Reina. 

Dicha escuadra abandonó el ii la bahía de Manila» 

£1 armamento del ejército de Filipinas era en su 
mayoría antiguo y defectuoso, y para reemplazarlo^ 



HISTORIA DE FILIPINAS 23 1 

remitió Novaliches á España en i.^ de Marzo la suma 
de 24.000 pesos. 

Por Real orden de 3 del mismo mes de Marzo re- 
solvióse favorablemente el expediente incoado por el 
Gobernador de las Islas respecto á la creación de un 
Gobierno político- militar en Bohol, compuesto de esta 
isla y de las de Siguijor y Canoan, segregando dicho 
territorio de la provincia de Cebú, con supresión de la 
Comandancia militar establecida en Bohol. 

En concepto de Capitán general expidió un decreto 
el 28 del citado mes, creando un regimiento más de 
infantería con el nombre de Isabel II, núm. g. El i5 de 
Julio siguiente quedó organizado (0. 

En el propio mes de Marzo se erigió en Basilan un 
Gobierno político-militar (2). 

El suceso más saliente del Gobierno de Novaliches 
fué la sublevación del Teniente de carabineros D. José 
Cuesta, mestizo español, nacido en Cavite, de padres 
desconocidos. En Madrid había sido alabardero. 

El 4 de Abril, sin que hubiera mediado motivo algu- 
no que le impulsase á rebelarse contra España, dio el 
grito de sedición en San Isidro, capital de Nueva 
Écija, al frente de la tropa del resguardo á sus órdenes. 

Su primer acto fué matar de un tiro al Administrador 
de Rentas, anciano, casi ciego, con quien mantenía 
amistosas relaciones. Apoderóse en seguida de 5o. 000 
pesos fuertes que contenía la caja de aquella dependen- 
cia, y arrojó la mayor parte á los guardas y muchachos 
que llenaban la calle, quienes se apresuraron á recoger 
las monedas que pudieron, huyendo de .allí veloces. 

(1) Aprobóse por Real orden de 7 de Agosto de 1854. 

¡2) Aprobado por Real orden de 2 de Agosto del mismo afio. 



232 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Viéndose el imbécil Cuesta casi solo, se metió en un 
carruaje, puso en él 18.000 pesos y se encaminó hacia 
los montes; mas el carruaje se desfondó por el peso de 
la plata y la enterró, continuando su huida sin rumbo 
fijo, asustado de sí mismo, puesto que nadie le per> 
seguía . 

Hallábase de Alcalde mayor de Bulacán, provincia 
limítrofe de la de Nueva Écija, el respetable Sr. D. Fe* 
lipe de Govantes, muy conocedor del país y aun del 
traidor Cuesta, y transmitió el parte de lo sucedido al 
Gobernador general, indicándole que el asunto carecía 
de transcendencia; pero Novaliches mandó en el acto 
una columna de 5oo hombres del regimiento de Espa- 
ña en busca de Cuesta, la que, dividida en tres grupos, 
sólo ocasionó molestias á los pueblos por donde pasaba, 
pues Cuesta se corrió por los montes á Manila, refu> 
giándose en la casa de un Cónsul extranjero (O, en la 
creencia de que le valia este asilo. 

La autoridad lo sacó de la casa, y tras un proceso su- 
marisimo, fué fusilado por la espalda, como traidor, con 
una mordaza en la boca. 

También fueron fusilados el segundo de Cuesta y tres 
individuos más del Resguardo (2). 

Por Real decreto de 25 de Abril hízose extensivo á 
los reos de las jurisdicciones de Guerra y Marina de 
Ultramar el indulto concedido por idéntica resolución 
de 27 de Enero anterior á los de la Península. 

Por otro Real decreto de 3o del mismo mes y año 
fué reformada la planta de la Dirección general de Ul- 
tramar, y determináronse más concretamente las atri* 



(1) IngléS| según Govantes, y belga, según Cánovas. 

(2) Biografía de Novaliches, antes citada. 



HISTORIA DB FILIPINAS 233 

buciones del Presidente del Consejo, Director de Ul- 
tramar y de los empleados de esta dependencia. 

Por Real orden de 8 de Mayo siguiente se dispuso 
que todo el servicio facultativo de los Hospitales se 
desempeñara por el Cuerpo de Sanidad militar, en los 
mismos términos que en la Península. 

£1 17 del referido mes se fijaron por un Real decreto 
las atribuciones del Consejo de Ministros, de su Presi- 
dente y de los demás Ministerios en el despacho de los 
negocios de Ultramar. 

El 20 del mismo mes se posesionó del cargo de In- 
tendente general de Ejército y Real Hacienda, D. Car- 
los Groizard. 

Por el mes de Mayo, tantas veces citado, hallábase 
el teniente de navio D. Pedro González con la división 
de fuerzas sutiles de la Isabela en el puerto de Capual, 
isla al N. del extremo E. de Joló. Sin agresión de su 
parte, dispararon los moro- malayos de aquel territorio 
sus lantacas y cañones sobre las falúas. Éstas les con- 
testan, desembarcan 5o hombres, hacen huir á los isle- 
ños é incendian la población. 

El capitán de ingenieros D. Juan Carlos de Córdoba» 
destinado al establecimiento de Pollok, emprendió por 
orden del Gobernador general de las Islas una expedí- 
ción exploradora del río Painan, hasta el punto en que las 
falúas no pudiesen seguir navegando por falta de fondo. 
Según el parte de aquel oficial, las márgenes de dicho 
rio se hallaban pobladas por mahometanos, constituidos 
€n distintas sultanías independientes entre sí, aunque 
inferiores al Sultán de la embocadura del río, residente 
en Cottabato. La familia de este Sultán, ausente á la 
sazón, le ponderaba las dificultades de internarse río 
arriba por causa de la ferocidad de los moros del inte- 



234 J^^^ MONTERO Y VIDAL 

rior y por falta de fondo; mas luego que vio que á todo 
trance persistía en su proyecto^ se brindó á acom- 
pañarle. 

El 7 de Junio remitió Novaliches lo.ooo pesos al 
Ministro de la Guerra, con destino á la reedificación 
del Alcázar de Toledo. 

El 8 del mismo mes ofició al Gobierno encarecién- 
dole la conveniencia de fortificar la isla del Corregidor 
y los islotes á ella inmediatos, dejando asi inexpugna- 
ble la entrada á la bahía de Manila; y al efecto, hizo que 
los ingenieros militares comenzaran el estudio de las 
obras correspondientes en el Corregidor. 

Por decreto del 23 ordenó que el Colegio de Santa 
Isabel satisfaciera desde i.^ de Julio siguiente al de 
Santa Potenciana la consignación de sus gastos, cesan- 
do de hacerlo la Real Hacienda. 

El 1 5 de Julio dispuso que se rotulasen las calles y 
se numeraran las casas en todas las provincias; durante 
su mando, hermoseó, interior y exteriormente, el Pala- 
cio de su residencia, la plaza en que está situado, y en 
general los paseos y principales calzadas, haciendo 
plantar árboles, con lo que mejoró mucho el aspecto de 
la población. 

Además de estas mejoras de carácter municipal, dictó 
órdenes encaminadas al desarrollo y prosperidad de la 
renta del tabaco, obligando á las fábricas á que ensa- 
yaran la elaboración de los cigarros al uso de la 
Habana. 

Preocupóse también de que el Ayuntamiento prote- 
giera á la única compañía d ramática que actuaba en las 
Islas, llegada de España algún tiempo antes, y cuya si- 
tuación financiera, por falta de público, era deplorable. 

Al propio tiempo excitó al Ayuntamiento á que edi* 



HISTORIA DE FILIPINAS 235 

iicara un teatro digno de la capital de Filipinas, censu- 
rando que careciese de un elemento tan propio de la 
cultura moderna» 

Por Real decreto de i6 de Agosto (1854) se dispuso: 

i Articulo i.^ Los Gobernadores Capitanes genera- 
les de Ultramar continuarán desempeñando el cargo de 
Superintendentes delegados de Real Hacienda de sus 
respectivas provincias, en la forma y con las atríbucio* 
nes que para los Virreyes están determinadas en las Or- 
denanzas de Intendentes de 1786 y de i8o3. 

•Art. 2.^ Un Reglamento especial deslindará las 
atribuciones que con arreglo á los principios estableci- 
dos en dichas Ordenanzas deberán corresponder á los 
Superintendentes y á los Intendentes i • 

En 9 de Septiembre publicó un decreto reproducien- 
do los artículos 89, 90 y 93 de la Ordenanza de Intenden- 
tes; la Real orden de 11 de Octubre de 1784, y el Supe* 
rior decreto de i3 de Septiembre de i833 sobre el modo 
de proceder contra empleados encargados de la recau- 
dación. 

Por Real decreto de 27 del expresado Septiembre se 
creó una Junta consultiva para los negocios de Ultra- 
mar, compuesta del Ministro encargado del despacho 
de los mismos, Presidente; de un Vicepresidente, del 
Director general de Ultramar y de nueve Vocales. 

Por Real orden de 18 de Diciembre siguiente se co- 
municó al Gobernador de Filipinas la de 16 de Enero 
anterior, en que, conformándose S. M. con lo propuesto 
por la Autoridad su perior del Archipiélago, aprobaba la 
creación de una Comandancia político-militar en Gayan, 
asi como una colección de tabaco, agregándole el dis<* 
trito de Tiagan. 

Por Real decreto de 24 del mencionado Octubre se 



236 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

di6 nueva organización á la Dirección general de Ul- 
tramar, disponiendo el art. 2.^ que se dividiera en 
cuatro secciones: una de Hacienda; otra de Presupues-» 
tos, á la cual estaría unida la Ordenación de pagos de 
la Dirección; otra de Gobierno y Fomento, y otra de 
Gracia y Justicia. 

Confio Jefe superior de Marina, visitó Novaliches el 
Arsenal de Cavite, haciendo que, sin coste para el Es* 
tado, se le proveyese, por los Jefes de provincias, de la 
madera necesaria; mandó hacer pruebas con el carbón 
mineral del país á ñn de que se utilizara en la navega- 
ción de vapor, y habiendo sido bastante satisfactorio su 
resultado, procuró estimular las explotaciones de aquel 
rico combustible, oficiando al Gobierno en el mismo 
sentido. 

También intentó dotar á Manila de aguas potables» 
necesidad imperiosa indebidamente desatendida alli 
hasta entonces y durante muchos años después, y para 
ello dirigió sus excitaciones al Subinspector de ingenie- 
ros militares, con más buen deseo que medios de ejecu« 
ción práctica para que fuese viable su propósito. 

Conociendo que el país necesitaba reformas impor- 
tantes y que era difícil plantearlas sin la autorización 
del Gobierno, una vez demostrada cientiñcamente su 
conveniencia, propuso el nombramiento de una Comi- 
saria regia para que, trasladándose á Manila y de 
acuerdo con el Gobernador de las Islas y Junta de au- 
toridades, se llevaran á ejecución las que se considera- 
sen oportunas, oyendo previamente á todas las Corpo- 
raciones y clases, y sometiendo aquéllas á la superior 
aprobación del Gobierno (0. 

(i) Entre las cuestiones que Novalich^s juzgaba necesario someter 



HISTORIA DB FILIPINAS 237 

Como la autoridad de los Capitanes generales de Fi- 
lipinas es allí omnímoda, no tanto porque las leyes 
lo consignen así, como porque en la práctica se veri- 
fica, Novaliches adoptó determinaciones un tanto arbi- 
trarias respecto de varios altos funcionarios, como la se* 
paración del Asesor de Gobierno, Regente interino de 
la Audiencia; el envío á España del Inspector de mi- 
nas, y la remoción de varios empleados á quienes sus- 
tituyó con otros de su agrado. 

Esta medida le atrajo la antipatía de muchas perso- 
nas de aquella sociedad, bien quista con los destituidos 
y enemiga de semejantes innovaciones. 

al dictamen de la Comisaria regia, merecen especial mención las si* 
g;uientes: 

Si seria conveniente que continuase reunido en el Gobierno general 
el mando de todos los ramos de las Islas. 

Si procedería una nueva división territorial de las provincias. 

Si conyendrfa inhibir á la Universidad de Manila de la enseAanza á 
que estaba dedicada, sustituyéndola con la de la botánica, la de la mi- 
neralogía y la de la medicina, estudio este último predilecto de los 
naturales. 

Si sería conveniente destinar á Filipinas clero secular de la Penín- 
sula, que los Obispos podrían colocar donde conviniese, de no haber 
regulares bastantes para el servicio de los pueblos. 

Si en vista de la multitud de cargos que reunían los Jefes de las 
provincias, convendría subdividir su autoridad nombrando empleados 
especiales de cada ramo. 

Si convendría restringir la inmigración de chinos y facilitar la de 
europeos laboriosos. 

Sobre ensanchar el cultivo del tabaco; abrir al comercio exterior 
algunos puertos de provincias; construcción de un varadero en Cavite; 
establecimiento de una fábrica de pólvora; si convendría autorizar al 
Banco espaflol -filipino para la emisión de billetes, y si, en consideración 
á que sólo existían en circulación en el Archipiélago onzas de oro de las 
repúblicas americanas y á la escases que había de monedas de plata, 
era conveniente establecer una Casa de moneda. — (BUgra/ia citada.) 



238 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Quejábanse asimismo los altos funcionarios y parti- 
culares distinguidos de que el Gobernador general era 
poco propenso á dejarse ver de las personas que tenían 
derecho ó costumbre de ir á Palacio, y de que mos- 
traba, en cambio, desusada afabilidad á los indios» acu- 
diendo solícito á los frecuentes incendios que allí suelen 
sufrir sus ligeras viviendas, complaciéndose en prodi* 
gar á los perjudicados sus consuelos; cosa muy natural 
y hasta meritoria, pero algo exagerada, tratándose de 
hechos allí sin importancia aun para los que sufrían el 
percance, y desde luego excesiva, dada la opinión ge- 
neral entre los indígenas de cómo debe ser la autoridad 
suprema del país, que conceptúan denigrante, en vez 
de digna de aplauso, si se usa tamaña benevolencia. 

Estos motivos, y la brevedad del mando de Nova- 
liches, que le impidieron realizar los planes que en bene* 
ficio del país abrigaba, como seguramente lo hubiera 
hecho de permanecer algunos años al frente de los des- 
tinos del país, dadas las peculiares condiciones de tan 
ilustrado y recto gobernante como cumplido y digno 
caballero en todas las acciones de su vida y en todos 
los actos de su dilatada y honrosa historia militar, con> 
tribuyeron á que su gobierno no conserve allí el aplauso 
que el de algunos de sus antecesores, de que hasta el 
presente nos hemos ocupado, y han merecido nuestras 
alabanzas sin género alguno de reservas. 

Hay que hacer, sin embargo, estricta justicia á 
hombres de la valía del Marqués de Novaliches, y co- 
nocer que si no hizo todo lo que pudo y se propuso, no 
es la culpa suya exclusivamente, sino de las condicio- 
nes en que fué al país y del breve período de su mando. 

Con motivo de los sucesos políticos que á la sazón 
tuvieron lugar en España, decidió Novaliches volver ¿ 



HISTORIA DB FILIPINAS 239 

la Peninsula; y hechos los preparativos para su despe- 
dida, que, si no conmovedora, fué fastuosa, porque esto 
halagaba al expresado Gobernador general, dejó el país 
el 28 de Octubre de 1854 (0. 

Por segunda vez se encargó D. Ramón Montero del 
mando de Filipinas el 28 de Octubre de 1854. 

En su breve interinidad, únicamente hubo de salien- 
te la llegada de multitud de Reales órdenes relevando 
á casi todo el personal administrativo del Archipiéla- 
go, con gran perjuicio de la marcha ordenada del des- 
pacho, siguiéndose la consiguiente perturbación en 
todos los servicios. 

(i) Con fecha 27 de Octubre pasó Novaliches una comunicación 
á los Provinciales de las Ordenes religiosas mostrándose agradecido por 
el apoyo y la cooperación que en todas había encontrado en su br«ve 
gobierno. 

Un pueblo de la provincia de Blanila, segregado de la de BulacAn por 
decreto de 26 de Noviembre de 1858, perpetúa en Filipinas el nom- 
bre de Novaliches. 



CAPITULO XII. 



liando de Crespo. —Vuelve U Comandancia de marina á un brigadier 
del Cuerpo. — Juntas de Obras p(as. — Sección de contabilidad. — Co- 
misión de instrucción primaria. — Comandancia de Burias. — Créase 
la Inspección de montes. — Junta de Obras públicas. — Reglamento 
de cuadrilleros. — ^Bando sobre moneda. — Declárase que no afecta k 
los religiosos para Filipinas la prohibición de conceder órdenes sa- 
gradas. — Real cédula de 1855 organizando la adminbtración judicial 
en Ultramar.— Reglas respecto á la gracia de indulto. — Refórmase la 
Junta consultiva de Ultramar.— Disposición sobre casas reales j cár- 
celes.— Ordenanza de los Tribunales de Cuentas. — ^Aduanas de Ilo- 
ilo, Sual y Zamboanga. — Misión en Saypan. — Junta de Estadísti- 
ca.— Apresa en Joló un panco pirata el oficial de marina González. — 
Éste y Villavicencio destruyen una armadilla pirata en Balanguingui. 
— Incendio en Zamboanga por los tripulantes de un panco moro del 
comercio.— Represalias en varios pueblos de los piratas. — Dattos de 
Ifindanao en Manila. — Expedición al rfo Grande de aquella isla. — 
ídem contra los igorrotes. — Órdenes sobre minas de carbón.— Crea- 
non de la provincia de la Isabela. — Declárase libre el comercio del 
arroz y palay. — Supresión y restablecimiento de la Dirección de Ul- 
tramar. — Colecciones de tabaco. — Comisión permanente de censura. 
— Proyecto de una estatua á Mendizábal. — Distrito de la Infanta.— 
Resigna Crespo el mando y regresa á Espafla. — Tercera interinidad 
de Montero. — Decreto prohibiendo la introducción de libros subver- 
sivos y grabados deshonestos.— Plano de Manila y sus arrabales. 

El Teniente general D. Manuel Crespo y Cebrián, 
natural de Extremadura, Segundo cabo que había sido 
de Filipinas^ fué nombrado en propiedad para el mando 
superior de las Islas, é hízose cargo del gobierno de las 
mismas y de la Superintendencia delegada de Hacien- 



HISTORIA DE FILIPINAS 24 1 

da el 20 de Noviembre de 18541 sin la jefatura de ma- 
rina que había sido conferida de nuevo á un Brigadier 
de la armada 9 encargándose de aquélla el de dicha 
clase D. Ramón Acha. 

Por Real orden de 3 de Noviembre del expresado 
año, cumplimentada por Crespo, se recuerda al Gober- 
nador de Filipinas la de 17 de Julio de 1852 mandan- 
do, en el ínterin que con presencia de los datos pedidos 
se adopta una resolución definitiva, que la administra- 
ción de los fondos pertenecientes á las Obras pías de la 
Misericordia, Venerable Orden Tercera de San Francis- 
co, Venerable Orden Tercera de Santo Domingo y Jesús 
Nazareno de Recoletos, se centralice y corra á cargo de 
una Junta que se denominará Administradora de Obras 
pías, compuesta de un Magistrado, presidente; de los 
religiosos que en calidad de ministros ó rectores asistan 
á las citadas Órdenes Terceras y Hermandad; de uno de 
los individuos que compongan la mesa de la Herman- 
dad de la Misericordia, y del Secretario archivero, del 
Contador y del apoderado, fijando la manera de llevar 
la cuenta de los fondos que administre, etc. Otra Junta 
llamada Directora de las Obras pías, presidida por el 
Arzobispo, y compuesta además del Regente de la Au- 
diencia, del Intendente y del Fiscal de lo civil, era la 
encargada de la conservación y acertado manejo de los 
fondos de Obras pías, para lo cual debería inspeccionar 
las operaciones de la Junta administradora (O. 

(1) En ¡3 <i« Agosto de 1857 »t publicó el Reglamento de la Jun- 
ta administradora de Obras pias, formado á consecuencia de la citada 
Real orden de 3 de Noviembre. 

«La Junta administradora de Obras pías hace préstamos del dinero 
de sus fondos sobre fincas urbanas ó rústicas en cantidad equivalente 
á las dos terceras partes del valor de las primeras y á la mitad de las 

TOMO III 16 



242 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Por Real decreto de 6 de Febrero de i855 se creó una 
Sección de contabilidad en la Dirección de Ultramar. 

Por otro Real decreto de 6 de Marzo siguiente se re- 
formó el sistema de contabilidad de las provincias ul- 
tramarinas, dictando con fecha 7 la correspondiente 
Instrucción (0. 

Después de diferentes disposiciones sobre enseñanza 
primaria dictadas con más buen deseo que Conocimiento 
del Archipiélago, y que dejaron de cumplimentarse por 
no ser adaptables á la organización de los pueblos indí- 
genas, se comunicó por el Ministerio de Marina, Co- 
mercio y Gobernación de Ultramar, en 3 de Noviembre 
de 1839, una Real orden disponiendo que una Comisión 
de personas competentes redactara un reglamento para 
las escuelas del país, procurando, en lo posible, que se 
adaptara á la ley vigente en la Península de 21 de Ju- 
lio de i838. Cúpole á esta soberana disposición igual 
suerte que á las anteriores indicadas, no obstante re- 
vestir un carácter práctico de que aquéllos carecían en 
absoluto, y quedó olvidada en los archivos del Gobier- 
no superior hasta que el General Crespo, deseoso de 
hacer algo en pro de la instrucción pública, se enteró 

segundas; sobre buques asegurados, no excediendo la cantidad toda de 
la mitad del valor del seguro; sobre efectos en depósito ó bodega, por 
la mitad de su valor, con la garantía de alhajas de oro y plata ó piedras 
preciosas, no excediendo la cantidad que se asigne, á la mitad del avalúo 
de las mismas; á riesgo marítimo sobre casco y quilla, ó sobre cargamen- 
tos, por los dos tercios del valor asegurado del buque, y siendo sobre la 
carga, por las tres cuartas partes del que se acredite tener los efectos que 
la constituyen, y finalmente por la mitad del valor de metales extraídos 
ya de las minasi . (Véase el Reglamento de 10 de Agosto de 1855.) 

(i) Por Reales órdenes de 29 de Febrero de 1856 y 3 de Octubre 
de 1857, se preceptúa la forma de rendir las cuentas por los agentes 
de la Administración* 



HISTORIA DE FILIPINAS 243 

de lo prevenido en 1839, y por decreto de 7 de Febrero 
de i855 nomlnró la Comisión que en dicha Real orden 
456 disponía, marcándole estas bases: 

« i.^ Redactar un reglamento que fije y uniforme la en- 
señanza en las escuelas, con expresión de lo que haya de 
enseñarse en las de uno y otro sexo, inspirando sus dis- 
posiciones en el fomento de la lengua castellana. 2/ De- 
terminar el número de maestros y maestras que hayan 
de nombrarse, arreglando esta necesidad al de tributos 
<:on que cuente cada pueblo. 3/ Informar sobre la con« 
veniencia de establecer en esta ciudad (Manila) una es- 
cuela de maestros, sin perjuicio de manifestar al propio 
tiempo todo cuanto se le ofrezca y parezca sobre el ob- 
jeto, y fin á que se encamina el expediente de la mate- 
ria. 4.* Formar un plan y proyecto para establecer en la 
capital una escuela normal de la que puedan salir maes* 
tros instruidos y aptos para enseñar en provincias* (ij« 

£1 Gobernador de Filipinas decretó en 22 de Marzo 
la creación de una Comandancia político-militar en 
J3urias, en sustitución de la exclusivamente militar 
establecida en dicha isla por superior decreto de 3i de 
Marzo de i832, y á la vez ordenó quedara segregada 
de Camarines Sur, á que pertenecía (2). 

Por Real decretó de 23 del citado mes de Marzo de 
i85S se creó la Inspección general de montes (3). 

( 1 ) La JunU se oonstUayó y celebró su primera sesión el 28 del 
mismo mes de su creación, y no volvió á reanirse hasta el 26 de Fe- 
brero de 1857. £1 informe lo emitió á los seis afios de creada, ó sea 
«n 7 de Marzo de iSói» y de él nos ocuparemos más adelante. 

(2) Aprobada por Real orden de go de Enero de 1856. 

(3) El planteamiento de este servicio no se veriíicó hasta el 19 de 
Julio de 1862. Fué el primer Inspector general de montes el ingeniero 
D. Juan Valdés. 



r 



244 JOS^ MONTERO Y VIDAL 

Por decreto de 24 de Marzo del mismo año insti- 
tuyó Crespo una Junta de Obras públicas, con el encar* 
go de llevar á cabo ciertas mejoras proyectadas en la 
construcción de casas» á fin de ir sustituyendo las 
viviendas de los indígenas, llamadas de caña y ñipa, 
por otras económicas de materiales fuertes, deseo que 
resultó completamente infructuoso. 

En 12 de Octubre de i85o habíase dispuesto de Real 
orden la reorganización del Cuerpo de cuadrilleros, y 
Crespo, en 16 de Abril de i855, dictó un decreto apro- 
batorio del Reglamento para dicho Cuerpo; mas no llegó 
á ponerse en vigor, porque eran tantos sus defectos que 
los Jefes de provincia se vieron en la imposibilidad de 
aplicarlo. Su redacción fué obra del secretario del Go* 
biemo, el brigadier de caballería D. Juan Antonio Mar- 
tínez de García, ajeno, por razón de su carrera, al cono- 
cimiento de las cuestiones de índole puramente civil que 
entrañaba la constitución de una fuerza más de policía 
que militar, y dependiente de los Jefes de provincias. 
El 23 de Abril de dicho año, y con motivo de la 
abundancia de onzas de oro con diferencias de peso, 
expidió el Gobernador de las Islas un bando determi- 
nando que las onzas de oro del cuño español ó de las 
Repúblicas americanas cuya falta en peso legal no 
excediera de dos gramos, circulasen por todo su valor 
nominal ó representativo; señalaba las que debían cir- 
cular con quebranto y la cuantía de éste, y establecía 
el oficio de fiel contraste. 

Por Real orden de 7 de Mayo se declaró que los reli- 
giosos de los Colegios de dominicos de Ocaña y de 
franciscanos descalzos de Pastrana, enclavados en la 
diócesis de Toledo; el de agustinos calzados de Valla- 
dolid, correspondiente á este Obispado; el de agustinos 



HISTORIA. DB FILIPINAS 245 

recoletos de Monteagudo, perteoeciente al de Tarazo- 
nsL, y el de padres de la Compañia de Jesús, residente 
á la sazón en las islas Baleares, no estaban com pren- 
didos en el Real decreto de i.^ de Abril anterior, por 
-él que se prohibía conceder órdenes sagradas hasta el 
arreglo del clero parroquial. 

En 21 de Mayo ordenó Crespo el cumplimiento de la 
importante Real cédula de 3o de Enero de 1855, que 
reformaba la organización judicial en las provincias de 
Ultramar, conforme al Real decreto de 23 del propio 
mes y año, inserto en aquélla, refrendados ambos sobe- 
ranos mandatos por D. Claudio Antón de Luzurriaga, 
Ministro de Estado, encargado del despacho de los ne- 
gocios de Ultramar (0. 

Otra disposición notable, también de carácter judi- 
x^ial, fué comunicada al Gobernador Presidente de la 
Audiencia de Manila algún tiempo después, 6 sea la 
Real orden de 29 de Mayo del mismo año, dictando re- 
glas para la aplicación de la gracia de indulto por los 
Gobernadores generales de Ultramar. 

Por Real decreto de 23 de Agosto fué disuelta la Jun- 
ta consultiva de Ultramar, creando otra compuesta de 
treinta individuos. 

i La Junta consultiva, decía el art. 4.^, se ocupará en 
«1 examen detenido de las leyes de Indias, preparando 
los medios de proponer al Gobierno las reformas que en 

(1) Puede verse esta importante disposición en la MeceUm Ugit^ 
Jatwa di Espiiáa, tomo LXIV, primer cuatrimestre de 1855, y en la 
obrita La Reul céduia de 30 de Enero de 1855. anotada con arreglo á la 
legislación vigente en Filipinas, por D. Eduardo Vidal y Sabates, Te- 
niente fiscal de la Au«iiencia de Manila (Manila, 1883), que contiene, 
además, las modificaciones habidas en la Administración judicial de 
Filipinas basta 1883. 



246 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ellas deban hacerse y de los demás trabajos que el Mi* 
nistro del ramo le encargue, y evacuará los informes que 
los otros Ministros tengan por conveniente pedirlet (0. 

En 3i de Agosto puso la Autoridad superior el tcúm» 
plaseí á una Real orden de 24 de Mayo anterior, en la 
que se determinaba el procedimiento que debía seguirse 
en la construcción de casas reales y cárceles; debien- 
do, en el primer caso^ contribuir por terceras partes la 
Hacienda, los Propios y Arbitrios de los pueblos y la» 
Cajas de comunidad; y en el segundo » únicamente loa 
pueblos con los fondos de Propios y Arbitrios, y en su 
defecto, con los de Cajas de comunidad (2). 

Promulgada la Ordenanza de los Tribunales de 
Cuentas de Ultramar por Real cédula de 3o de Abril 
de i855, y aprobado por Real decreto de igual fecha el 
Reglamento para la ejecución de aquélla, dispúsose el 
cumplimiento en Manila de ambas soberanas disposicio- 
nes por decreto de la Superintendencia de 7 de Sep- 
tiembre del mismo año (3). 

Por Real orden de 29 de Septiembre de i855 fueron 

(1) Por Real decreto de 1 1 de Noviembre de 1856 se mandó cesar 
esta Jonta. 

(2) Designase con este nombre la contribud^n que anualmente 
pagan de medio real fuerte por persona los indígenas y chinos, con arre- 
glo á la Ordenanza de Intendentes y leyes del pafs, aplicable á la cons- 
trucción y conservación de las obras comunales de los pueblos, como 
igualmente al pago de salarios de los maestros de escuela, vacunadores^ 
defensores de presos, cantores y sacristanes de las iglesias, etc. 

La administración de estos fondos corría á cargo de la Junta Supe- 
rior directiva de Hacienda, que los daba á giro terrestre, y después de- 
la Direodón de Administración local. 

(3) En virtud de estas disposiciones, quedó reorganizado el Tribu- 
nal de Cuentas de Manila con un Presidente, dos Ministros, un Fiscal^ 
un Secretario, seis Contadores y seis Auxiliares. 



HISTORIA DB FILIPINAS 247 

habilitados para el comercio de importación y exporta- 
ción los puertos de Iloilo, Sual y Zamboanga, con- 
forme propusiera en 4 de Mayo anterior el Gobernador 
Superintendente, cuya autoridad aprobó en i3 de Di- 
ciembre del mismo año las instrucciones por que habían 
de regirse las nuevas Aduanas (0. 

A propuesta del Gobernador poli tico- militar de las 
islas Marianas, creóse en la de Saypan, perteneciente á 
aquel territorio> una misión con el propósito de con- 
vertir al catolicismo á sus moradores, asunto completa- 
mente descuidado hasta entonces (2). 

Crespo creó una Junta de Estadística, á cuyos voca- 
les señaló sueldo. El Gobierno desaprobó lo dispuesto 
por la autoridad de las Islas, cesando aquélla en sus 
funciones (3). 

Durante el referido año de i855, ocurrieron en el Sur 
de las Islas los siguientes sucesos: 

(i) En Real orden de 18 de Agosto de 1858 manifestábase sorpreir- 
dido el Gobierno de S. M. por el insignificante producto de las Adua- 
nas de lloilo, Sual y Zamboanga; y atribuyendo este resultado á la falta 
de depósitos mercantiles en las mbmas, se dispuso su establecimiento 
por dicha soberana disposición. 

Por decreto de la Superintendencia de lo de Junio de 1864, se hizo 
extensivo á la Aduana de Cebú igual beneficio. 

(2) tpor gestiones mías, en 1855 se creó una misión en la isla de 
Saypan para procurar atraer á nuestra fe á los carolinos, que, residentes 
desde 1815, nadie se habla ocupado de esta materia, y hombres naci- 
dos allí de trein ta afios, eran tan salvajes como los que vinieron. Hoy 
son casi todos, tanto nacidos como venidos, cristianos católicos, ha- 
biendo cesado por completo los divorcios, poligamias y otras prácticas 
^uc ieniant,^ {Aíemürta, etc., por D. Felipe de la Corte.) 

(3) En 1855, el Capitán general (Crespo) mandó que se publicaran 
cuadros estadísticos, los cuales arrojaron gran luz sobre la condición 
social de las islas Filipinas, y proporcionaron datos muy importantes 
p«ra la comparación con otros países». ^(Bowring.) 




248 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El 8 de Enero fué á Joló el Jefe de las fuerzas suti- 
les de Basilan» D. Pedro González: quiso reconocer un 
panco grande que le dijeron volvía de piratear en las 
Visayas, y como sus tripulantes se opusieran^ lo tomó 
á viva fuerza; 17 de aquéllos huyeron arrojándose al 
agua; ocho quedaron muertos, y logró el rescate de 12 
cautivos. En el panco había un cañón de hierro de á 
cuatro, tres falconetes de bronce de á uno, dos fusiles, 
pólvora, municiones, armas blancas y algunos efectos 
fruto de su rapiña. 

Por los cautivos se supo que el paulima Tampan 
aprestaba en Balanguingui una armadilla para salir al 
pirateo. González marchó á Basilan; solicitó la coope- 
ración de su compañero Villavicencio, Jefe de la segun- 
da división de reserva, y juntos partieron para Balan- 
guingui el 28. Penetran en la madrugada del 3o por un 
estero con los lancanes y botes perfectamente tripula- 
dos, caen de improviso sobre los descuidados piratas, 
les causan muchas bajas y ponen fuego á los camari- 
nes, barcos construidos y á medio fabricar, materiales 
acopiados y cuanto los moros tenían en aquel sitio. En 
desquite de este hecho, unos pancos moros admitidos 
en Zamboanga como mercantes, incendiaron la pobla- 
ción el 23 de Marzo, quedando sus mejores casas redu- 
cidas á cenizas. 

El ig de Agosto marchó á Joló el gobernador de 
Mindanao en el vapor Blcano, mandado por el teniente 
de navio D. Mariano Aguirre y Barbachano. Con 
aquella autoridad iban cuatro oficiales, 69 individuos de 
tropa y 25 músicos, y en dos falúas á remolque otros 
3o soldados. El 20 conferenció en tierra con el Sultán, 
que dijo no serle posible contener á sus rebeldes va- 
sallos, y que eran dignos de castigo. El 21 abandonó á 



HISTORIA DZ FILIPINAS 249 

Joló el vapor Elcano y el 22 fondeó en Carang-Datto» 
al E. de la isla. Por orden del gobernador de Mindanao 
fué incendiado un pueblo reconocido como pirata, é hizo 
talar sus arboledas y sembrados. 

£1 24 practicó igual operación en la isla Simisa. El 
25 regresó á Zamboanga. En este mismo vapor volvió á 
salir el referido gobernador el 29 de Diciembre, con 8 
oficiales y 208 individuos de tropa y algunas falúas 
á remolque; fondeó en la embocadura del rio Guimbo- 
rangy costa E. de Basilan; mandó prender fuego á 
algunos pueblos y embarcaciones, y puso en fuga á sus 
habitantes. 

Las relaciones entabladas por el oficial de marina 
Córdoba con los dattos de Mindanao ocupantes de las 
orillas del rio Painan, motivaron el que cuatro de ellos 
pasasen á Manila en i855 á cumplimentar al Goberna- 
dor de las Islas. 

Crespo los recibió bien y dispuso que una Comisión, 
compuesta del coronel Mascaró, Jefe de Estado Mayor, 
teniente coronel Crespo, capitán de fragata Montero 
y el conquistador de Davao, Oyanguren, acompañase 
á los dattos á su regreso á Mindanao, y reconociera el 
curso del rio Grande y territorios inmediatos. La Co- 
misión presentó luego una luminosa Memoria de sus 
observaciones, y el ilustre hidrógrafo Montero levantó 
el plano del curso del rio. 

€En Diciembre de i855 y Enero y Febrero de i856 
se verificó una expedición militar al país de los igorro- 
tes con el objeto de castigar algunos atentados cometi- 
dos por ellos, y de reconocer, al mismo tiempo , parte 
del territorio confinante con el distrito de Cagayán en 
las vertientes de la gran cordillera de esta isla de Lu- 
zón». Esta expedición la mandó el comandante de 



250 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Estado Mayor D. Miguel Primo de Rivera, quien escri- 
bió una Memoria acerca del territorio por él recorrido^ 
sirviendo de base para que el Gobierno de las Islas 
propusiera la creación de una Comandancia político- 
militar en Bontoc, como asi se decretó más adelante^ 

Las noticias comunicadas por varios Gobernadores 
generales respecto á la importancia de las cuencas car- 
boníferas existentes en Filipinas, motivaron la Real 
orden de 30 de Enero de i856, en que se recomendaba 
la conveniencia de proteger su explotación, y en este 
sentido transmitió Crespo á los Jefes de provincias las 
órdenes oportunas. 

Por decreto de la Autoridad superior del Archipiéla- 
go, de 3i de Marzo del mismo año, creóse la provincia 
de la Isabela, con parte del territorio de las de Cagayán 
y Nueva Vizcaya, designándose los pueblos de cada una 
de estas provincias que á partir de aquella fecha habían 
de constituir las provincias indicadas. 

Atendiendo el Gobierno indicaciones repetidas con- 
cernientes á un artículo de primera necesidad para los 
habitantes de Filipinas, dispuso por Real orden de 29 
de Abril de i856que el comercio del arroz y palay entre 
los puertos y provincias de Filipinas se hiciera en lo 
sucesivo con entera libertad y sin sujeción á otras re- 
glas ó formalidades que las establecidas por la Superin» 
tendencia para el embarque ó alijo de los demás efec-^ 
tos de libre tráfico, marcando los puertos por los que 
podía verificarse la exportación para el extranjero. 

Por Real decreto de 3o de Mayo siguiente fué supri- 
mida la Dirección general de Ultramar, mandando que 
los negocios á su cargo pasaran á los respectivos Minis* 
teños, y por idéntica soberana resolución de 6 de Junio 
se dictaron varias disposiciones relativas á las secciones 



HISTORIA DB FILIPINAS 25 1 

de la Dirección suprimida que habían de pasar á los 
Ministerios á que correspondían. 

Esta reforma no tuvo tiempo de consolidarse, porque 
en 14 de Julio se restableció la Dirección de Ultramar 
en su primitiva forma, con la diferencia de que se 
mandaba quedara agregada al Ministerio de Fomento. 

Por Real decreto de i.** de Octubre se dispuso que 
la concesión de sembrar tabaco libremente hecha á las 
provincias de la Unión y del Abra, se hiciese exten- 
siva con iguales condiciones á Jas demás de la isla de 
LrUzón que lo solicitaren, obligándose con la Hacienda 
en la misma forma que aquéllas. 

El Superior Gobierno de Filipinas, en 7 del mismo 
mes de Octubre, decretó el establecimiento de una 
Comisión permanente de censura para el más exacto 
cumplimiento de lo determinado sobre el particular en 
la Real orden de 4 de Octubre de i83g. Fijóse su per- 
sonal en ocho Censores, nombrados la mitad por el Go- 
bernador de las Islas y la otra mitad por el Arzobispo, 
presididos por el Fiscal de S. M. Sus atribuciones se 
extienden al ramo de imprenta y á la introducción y 
circulación de libros en el Archipiélago, bajo las bases 
aprobadas por ambas autoridades civil y eclesiástica (O* 

Crespo proyectó una suscripción destinada á erigir 
una estatua á Mendizábal; mas como las clases que po- 
dían contribuir al buen éxito de este homenaje al ilus- 
tre hacendista, abrigaban contra él profunda antipatía, 

(l) £1 cargo de Vocal Secretario de esta Conibión lo desempefia 
con estricta imparcialidad, muchos afios hace, el inteligente y antiguo 
funcionario de aquella Administración civil, D. Antonio de Santisteban 
y Moreno, siéndonos muy satisfactorio consignar un hecho que tanto 
le enaltece, dada la especialidad del pais en que ejerce su difícil co- 
metido. 



252 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

y los indígenas^ si no se les estimula directamente por 
quien puede hacerlo ^ jamás muestran iniciativas en 
estos asuntos y viven en la más completa ignorancia 
de la historia patria, fracasó el proyecto del Goberna - 
dor de las Islas. 

Durante el mando de Crespo, año de i856, se creó 
el distrito de la Infanta, segregando su territorio de la 
provincia de La Laguna. 

Al saberse en Manila la caída de Espartero, resignó 
el mando en el Segundo cabo y marchó para España» 
dejando simpatías en el país por sus prendas de ca- 
rácter (1). 

Tercera vez volvió á desempeñar el gobierno interi- 
no de las Islas el Mariscal de campo D. Ramón Mon- 
tero, desde el 5 de Diciembre de i856. 

El abuso en la introducción clandestina de libros 
subversivos y grabados deshonestos, movió al Gober- 
nador general á expedir un decreto en 17 de Febrero 
de 1857, reglamentando este comercio y la representa- 
ción de comedias, á fín, decía, de velar por el interés 
de la patria, de la religión y de la moral (2}. 

Recibida la aprobación superior para que los inge- 
nieros militares levantaran el plano de Manila y sus 
arrabales, comenzaron los trabajos consiguientes á tan 
importante cometido. 

« 

(1 ) Cuenta Govantes, en su Compendio de la íBstoría de Füipituu^ 
que Crespo estuvo á punto de ser victima de un oficial del ejército lla- 
mado Zapatero, quitn á poco de llegar al país, al que había pedido ir 
€omo voluntario, solicitó del General la autorización para regresar A 
Espafia. Ht'zole éste algunas objeciones, y enfurecido su interpelante, 
ie agarró por el cuello con tal furor, que estuvo á punto de ahogarlo. 
Detenido y sumariado, resultó que el infeliz estaba demente. 

(2) Autos acordados y tomo III, pág. 234. 



CAPITULO XIII. 



Gobierno de Norugaray. — Es acogido con en tusiasnao.— Comandancia 
de la Concepción. — Sistema decimal en la contabilidad.— Casas de 
cambio de monedas.— Alcaldías de Camarines.— Bando sobre vagos 
y malhechores. — Obreros de ingenieros.— Crisis por la abundancia 
del oro.— Medidas para conjurarla.— Creación de una Casa de mone- 
da.— 'Promotorías fiscales para Manila.*— Cementerios.— Marianas. — 
Memoria en pro del tabaco filipino. — Amnistía é indulto.— Gobier- 
no en Balabac— Reforma en la Junta de Obras públicas.— Banda 
sobre moneda.— Premios á los que mataran caimanes.— Comandan- 
cias Príncipe é Infanta. — Dase á Balabac el nombre de Príncipe Al- 
fonso. — Sustituye Sardina á Groizard en la Intendencia. — Expropia- 
ción fonosa.— Empresas de obras. — Creación del Consejo de Estado. 
—Escuelas de latín.— Comandancia de Lepanto.— Fomento de la 
agricultura y de las obras públicas.— Embellecimiento de la pobla- 
ción. — Jardín botánico. — Teatro. — Aguadas. — Creación de la Direc- 
ción local.— Reformas en los ramos de Propios y Arbitrios y Cajas de 
comunidad.— Pilotos. — Junta Consultiva de Hacienda. — Colecciones 
de tabaco en Vlsayas y Mindanao.— Orden sobre Aduanas.— Bienes 
del Seminario de Cebú. — Hospicio de pobres. — Proyecto de Código 
penaL— Nievo Jefe del Apostadero. — Ei CSmmt^.— Ley de servi- 
dos públicos.— Sanidad militar. — Dotación de los Prelados.— Ins- 
trucción para las colecciones de Luzón.— Ordenanzas para la Casa de 
moneda. — La Hustración fiHpinm, — Nuevo regimiento.— Provincias 
en La Paragua.- Disposición sobre buques de extranjeros.— Sueldos 
del ejército.— Sección de remonta.— Desestanco y colección de taba- 
co en llocos Sur.— -Instrucción para la de llocos Norte.— Organiza- 
ción del ejército en medias brigadas.— Sustitución del Intendente. — 
Comandancia de Bontoc. — Autorización sobre empleados. — Supre- 
sión de varias colecciones de Mindanao.— Vuelven los jesuítas y se 
encargan de la Escuela Pía. 



254 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

- El 9 de Marzo de iSSy se hizo cargo del mando del 
Archipiélago el Teniente general D. Fernando Norza- 
garay y Escudero, natural de San Sebastián. 

Había estado ya en Manila, en concepto de deporta- 
do político, captándose generales simpatías por su dis- 
creción y honradez y por sus ideas conservadoras. 

• Con este motivo, su nombramiento fué admirablemen- 
te recibido en Filipinas, demostrándoselo de la manera 
más cumplida al hacer su entrada oñcial en Manila. 

Norzagaray iba animado del deseo de consagrarse al 
servicio del país, y si algún estimulo hubiera necesita- 
do para esto, el afecto con que se le recibió y las espe- 
ranzas que todos cifraban en sus dotes de mando, hu- 
bieran decidido por completo sus buenos propósitos. 

En 3i de Enero de 1857 se aprobó de Real orden la 
propuesta del Gobernador de las Islas creando una Co- 
mandancia político-militar, llamada de la Concepción, 
en el distrito de Ajui, de la provincia de Iloilo, y por 
decreto de la expresada autoridad, del 4 de Mayo, fijá- 
ronse sus límites. 

Por bando de 10 del mismo mes y año dispuso, cum- 
pliendo la Real orden de 17 de Enero anterior, que la 
contabilidad oficial se llevase por el sistema decimal, y 
que el valor de las monedas circulantes en el país se 
arreglase á centesimos, siendo la unidad monetaria el 
peso, de ocho reales fuertes, ó sean cien céntimos. 

En 18 de Junio siguiente autorizó el establecimien- 
to de casas y puestos de cambio de monedas en la 
capital y extramuros, llamando la atención del público 
acerca de la utilidad de esta beneficiosa industria. 

Por Real orden de 6 de Mayo de 1857 se comunicó 
un Real decreto del día anterior separando de nuevo las 
provincias de Camarines Norte y Sur, restableciendo 



HISTORIA DE FILIPINAS 255 

la Alcaldía mayor de aquélla, que, en virtud de Real 
decreto de 27 de Enero de 1854, se dispuso formaran 
una sola Alcaldía. Este soberano mandato fué cumpli- 
mentado por Norzagaray á mediados de dicho año. 

En I .^ de Agosto dictó un bando sobre vagos, ban- 
didos y uso de armas, sumamente enérgico (0; y para 
perseguir á la multitud de malhechores que infestaban 
las provincias próximas á Manila, destacó varias parti- 
das de tropas, concediendo premios á los que lograban 
la captura de aquellos criminales. 

Por Real orden de 27 de Agosto se dispuso la refor- 
ma de la Compañía de obreros de ingenieros, mandando 
organizar sucesivamente otras dos con fuerza veterana. 

La abundancia de oro en California había ocasionado 
la baja de este metal, y para conjurar la crisis que 
atravesaba el país, dictó diversas medidas. Admitió la 
compra del tabaco de la Hacienda en oro, y por decreto 
de 10 de Septiembre amplió las operaciones del Banco 
hispano-fílipino á préstamos sobre fincas rústicas. 

Como el oro siguiera bajando (2), y la falta de moneda 
pequeña dificultaba las transacciones, persuadido de las 
ventajas de una moneda local, seguro de las ganancias 
que había de reportar la acuñación, solicitó del Gobier- 
no el establecimiento en Manila de una Casa de mone- 
da, concediéndose esta útil medida por Real decreto de 
8 de Septiembre de 1857 (3). 

(i) Este bando fué declarado sin efecto por decreto de 5 de Sep- 
tiembre de 1859, á consecuencia de una Real orden de 2 de Abril, en 
^ue S. M. mandaba reformarlo. 

(2) Las onzas de oro llegaron á perder en el cambio la tercera parte 
de su valor nominal. 

(3) Se inauguró el 19 de Marzo de 186I, en la forma que en su 
lugar oportuno expondremos. 



256 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Para las tres Alcaldías mayores de la provincia de 
Tondo (Manila), creáronse otras tantas plazas de Pro- 
motores fiscales por Real decreto de 29 de Septiembre 
de 1857, mandando que para su organización, facul- 
tades, obligaciones y derechos, se debían observar los 
preceptos de la Real cédula de 3o de Enero de i855, 
relativos al Ministerio público, que fuesen aplicables á 
aquéllos. 

Por decreto de 26 de Noviembre del mismo año 
dictó Norzagaray reglas para la elección y edificación 
de cementerios fuera de poblado, en vista de que no se 
había cumplido lo que sobre este asunto dispuso Clave- 
ría en circular de 19 de Enero de 1848, continuando 
la abusiva práctica de enterrar á muchos en los amplios 
atrios de las iglesias (0. 

(1) Decía en su decreto: 

«Inmediatamente se procederá por el Jefe de la provincia, en unión 
del cura párroco paralas cabeceras, y por éste, en unión con el gober- 
nadorcillo para las demás poblaciones, á la elección de un sitio suficiente 
separado de aquéllas que tenga la mayor elevación posible y la ventila- 
ción necesaria para establecer en él el cementerio respectivo, cuidando 
de situarlo en el lado opuesto á aquél por donde soplen los vientos 
reinantes en la época de los mayores calores, para evitar de este modo el 
que los miasmas perniciosos se traigan por aquéllos á la población. 

a Este terreno se cercará con pared de piedra, de ladrillos ó con una 
fuerte estacada, según lo permita el estado de los fondos del sanctorum 
de cada pueblo. 

f Se plantará arbolado alrededor del sitio elegido 

aPagado de los fondos arril>a expresados, se destinará un guarda que 
cuide del cementerio y dé parte al R. Cura párroco de cualquier dete- 
rioro que se notet, etc. 

£sta beneficiosa disposición no se ha cumplido nunca en utfa gran par- 
te de los pueblos de Filipinas, siendo muchos los cementerios que ca* 
recen de las condiciones de situación y seguridad que Norzagaray pres- 
cribía y que tanto aconseja la higiene y demanda la salubridad pública» 



HISTORIA DE FILIPINAS 257 

En 26 de Noviembre autorizó el Gobernador de las 
Islas al de las Marianas para que, conforme le propo- 
nía, pudiera llevar á cabo las medidas conducentes al 
acrecentamiento de población y productos de las islas 
de su mando (O* 

El 10 de Diciembre de i857 presentó al Ministro de 
Hacienda una Memoria el Sr. D. Luis Mercader y Sar- 
torio, abogando porque se rescindiera la ruinosa con- 
trata que para traer á la Península tabaco de Kentuky 
y Virginia regía á la sazón, por ser de inferior calidad 
al del Archipiélago filipino. 

En ella exponía, con pruebas suficientes, las múlti- 
ples razones que aconsejaban el que se le diese la pre- 
ferencia al tabaco de nuestra posesión oceánica, por ser 
mejor y más aceptable para los consumidores, é infini- 
tamente más beneficioso á los intereses de la Metrópoli 
y su provincia ultramarina W, asunto que no había 
merecido de los Gobiernos la debida atención. 

Con motivo del natalicio del Príncipe de Asturias 
se concedió, por Reales decretos de 12 de Diciembre, 
amnistía á todos los que hubieren tomado parte en de- 
litos políticos, é indulto de una parte de pena á los con- 
denados por delitos comunes en las provincias de Ul- 
tramar. 

Los ingleses, en su constante afán de ocupar todos 
los puntos estratégicos del globo, fijaron su atención 
en la pequeña isla de Balabac, situada entre Borneo y 
La Paragua. 

(1) V. Mem^U, etc., de la Corte. 

(2) Memoria sobre las ventajas del tabaco filipino para el consumo 
de la Peninsula, presentada en 1857 al Exorno. Sr. Ministro de Hacienda 
D. Alejandro Mon y al limo. Sr* D. Isidoro Diaz Arguelles, Director 
general de Ultramar, por D. Luis Mercader y Sartorio: Madrid, 1859» 

TOMO III 17 



258 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Súpolo Norzagaray, y para evitar las contingencias 
consiguientes á la usurpación de ese territorio español» 
creó en la expresada isla un Gobierno político-militar, 
partiendo de Manila con el objeto de instalarlo una ex- 
pedición militar, con los elementos necesarios , el xz 
de Enero de i858. 

Las primeras talas que se hicieron en los espesos 
bosques de la isla desarrollaron entre las tropas una 
epidemia de calenturas perniciosas que redujeron á la 
mitad su guarnición (1). 

Por decreto del Gobierno superior de i3 de Febrero 
de dicho año^ fué reorganizada la Junta de Obras pú- 
blicas creada en 1855^ asignándole un personal fijo en 
representación del Gobierno de las Islas, y otro amo- 
vible en representación de las Corporaciones contribu- 
yentes. 

Por bando de 18 del mismo mes y año dio á conocer 
la Real orden de 29 de Octubre anterior, relativa á las 
equivalencias de céntimos de real fuerte y de la plata 
fuerte y sencilla en céntimos de peso y en cuartos, pu- 
blicando al efecto una tabla de equivalencias en cénti- 
mos de peso y cuartos de todas las monedas circulan- 
tes en las Islas. 

A causa de las desgracias que los caimanes causaban 
en el rio de Cagayán, en 17 de Marzo de i858 publicó 
Norzagaray un decreto concediendo premios en metáli- 
co á los indios que lograran matar caimanes, fijando la 
cantidad de dos á cinco pesos si tenían aquellos saurios 
la longitud de una vara en adelante (2). El que matare 



( 1 ) Hoy las condidones climatológicas de Balabac han mejorado 
mucho, 

(2) Acerca de la abundancia de caitoAues f O^ccdUtu ói^^aiui^ 



HISTORIA DB FILIPINAS 259 

tres caimanes de estas proporciones^ tenía derecho á ser 
nombrado cabeza de barangay de su pueblo. 

Con fecha i8 del mismo mes y año decretó la crea- 
ción de una comandancia militar, llamada Principe, en 
territorio de Nueva Ecija y otra de igual clase^ con el 
nombre de Infanta, en el de La Laguna . 

En memoria del natalicio del Príncipe de Asturias, 
propuso que se cambiase por este nombre el del nuevo 
establecimiento de Balabac, y por Real orden de 1 5 de 
Mayo de i858, comunicada por el Ministerio de la 
Guerra, accedió á ello S. M., mandando que se deno- 
minase en lo sucesivo Príncipe Alfonso. Por otra Real 
orden de 21 -de Junio del mismo año, comunicada por 
la primera Secretaría de Estado y Ultramar, se dijo al 
Gobernador de Filipinas, de orden de S. M.^ que se 
llamara i Puerto del Principe D. Alfonso#. 

El i.^ de Junio cesó en el cargo de Intendente gene- 
ral el Sr. Groizard, y en 21 de Julio siguiente se hizo 
cargo de dicha dependencia el electo en su reemplazo 
D. Ramón Sardina, interinando desde la salida de 
Groizard la Intendencia el Administrador general de 
tributos D. Román López Suárez. 

Por Real decreto de 10 de Julio de i858 se aprobó 
el Reglamento para la ejecución del Real decreto de i5 
de Diciembre de 1841 sobre expropiación forzosa por 
causa de utilidad pública, con aplicación á las provin- 
cias de Ultramar. 

Por análoga disposición de igual fecha se concedie- 



CuoJ en muchos rios de Filipinas y del modo que emplean los indios 
para matarlos, puede verse nuestra obra El ArehipUUgo filipino y l^u 
IsUt Marianas, Caréiinaty BUaat (Madrid, 1887), capitulo del Mám^ 
■animal. 



^6o JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ron determinadas ventajas á las empresas de obras pú- 
blicas de las mismas provincias. 

Por Real decreto de ii de Julio siguiente se mand6 
que el Consejo Real se denominara en lo sucesivo Con- 
sejo de Estado, señalándole la primera categoría des- 
pués del Consejo de Ministros. Según el art. 3.^ debía 
componerse de los Ministros de la Corona, de un Presi- 
dente^ de treinta y dos Consejeros, un Fiscal y un Se- 
cretario, y además del personal subalterno que se deter- 
minara en los Reglamentos. Por el art. 7.^ se señala- 
ban cinco Consejeros para la Sección de Ultramar, que 
formaba parte del mismo. 

Norzagaray reglamentó las escuelas particulares de 
latín por decreto de 27 del mismo mes de Julio. 

Por otro decreto del 5 de Agosto dispuso que la co- 
mandancia de Cayan se denominase en lo sucesivo de 
Lepanto. 

El fomento de la agricultura y el desarrollo de las 
obras públicas fueron objeto preferente de los cuidados 
y desvelos del Gobernador de Filipinas. 

De acuerdo con los ingenieros militares, de entre 
cuyos individuos constituyó una Junta de Obras públi- 
cas, hiciéronse nuevos trazados de plazas y de calles; 
construyéronse casas para indígenas, y se aumentó con- 
siderablemente el arbolado en los arrabales y pueblos in- 
mediatos á Manila. 

Uno de los sitios que más repugnante aspecto pre- 
sentaban era el llamado de Arroceros, á la salida de la 
ciudad murada, paso indispensable para llegar al puen- 
te colgante inaugurado en la época de Urbiztondo. En 
aquel entonces extenso lodazal, convenientemente arre- 
glado, hizo construir un elegante teatro; creó un Jardín 
botánico que en breve ostentó variedad notable de ár* 



HISTORIA DB FILIPINAS 26l 

boles, plantas y flores (O, y abrió calzadas á cuyos lados 
puso arbolado. La extensa calzada de Bagumbayang, 
que comenzaba en dicho sitio de Arroceros, recibió 
también mejoras que la embellecieron, haciendo cons- 
truir de trecho en trecho, á cada regimiento, un vistoso 
pabellón, para aguada, en medio de bonitos jardines. 

Proyectos más hondos abrigó Norzagaray, cuales 
fueron la canalización del rio Pásig, la apertura del ca- 
nal de Pasacao en Camarines Sur, construcción de un 
gran Hospicio y de una Cárcel modelo, algunas de cuyas 
obras se comenzaron durante su mando. 

Una importante reforma en la Administración local 
de Filipinas se mandó por Real orden de 3o de Agosto 
de i858, refrendada por O'Donnell como Ministro de 
la Guerra y de Ultramar. 

En ella se dispuso que los Propios y Arbitrios y fon- 
dos de comunidad de indios corriesen en lo sucesivo á 
cargo del Gobernador Capitán general, con independen- 
cia absoluta de la Superintendencia delegada y de la 
Junta directiva de Hacienda. 

Se creaba, á la vez, una Junta directiva de la Admi- 
nistración local, bajo la presidencia del Gobernador ge- 
neral, la que venia á sustituir á la directiva de Hacien- 



(l) Con objeto de organizar el Jardfn botánico hasta que se pusie- 
ra á su frente el personal facultativo que determinó en su decreto de l'^ 
<le Septiembre de 1858, nombró una Junta presidida por el Alcalde 
mayor primero de Manila, y compuesta de un Vocal por el Ayunta- 
fuiento, otro por la Junta de Comercio, otro por la Sociedad Económica, 
otro por el Cuerpo de Ingenieros y otro por la Administración de los 
fondos de Cajas de comunidad. Igual distinción mereció el distingui- 
do botánico Fr. Antonio Llanos, párroco á la sazón de Calumpit (Bu* 
lacán), y como Secretario de la Junta fué elegido D. José Felipe 
«del Pan. 



a6z JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

da en sus anteriores funciones^ respecto á los expresa- 
dos fondos de Propios y Arbitrios y Cajas de comu- 
nidad. 

Creábase, asimismo, una Dirección de Administra- 
ción local, encargada de dichos fondos, subordinada al 
Gobernador general y sin otra dependencia respecto de 
las autoridades de Hacienda que la relativa á rendición 
de cuentas al Tribunal de las mismas. 

Para intervenir y fiscalizar las operaciones de la 
Dirección, se establecía una Contaduría, mandando re*^ 
fundir en estas oficinas el personal que en la actualidad 
estaba afecto á las secciones de Propios y Arbitrios de 
la Secretaría del Gobierno político y de la Adminis- 
tración general de tributos, que quedaban supri- 
midas. 

Por análoga disposición de igual fecha se fijaban las 
bases para el régimen y gobierno de la Dirección de 
Administración local y de su Contaduría, con señala- 
miento de sus atribuciones, derechos y deberes. 

Por otra Real orden del mismo día señalóse el per» 
sonal y dotación de ambas dependencias. 

En la misma fecha, y por idéntico soberano manda- 
to, se establecían las atribuciones del Gobernador ge- 
neral en orden á los ramos de Propios y Arbitrios y Ca-^ 
jas de comunidad; y últimamente, por otra Real orden, 
también del mismo día, se dictaron varias disposiciones 
para la organización y régimen de la Junta directiva d& 
Administración local en Filipinas (O. 

Púsose el «cúmplase» en Manila á estas soberanas, 
disposiciones en i8 de Diciembre, mandando que prin- 

(l) Véase Calicci^ legislativa de España (tercer trimestre de 1858)^ 
tomo LXXVII: Madrid, 1858. 



HISTORIA DE FILIPINAS 263 

€ipiaran á funcionar las nuevas oficinas el i.^ de Enero 
de 1859. 

Por Real orden de 26 de Marzo del mismo año fué 
autorizado el Comandante general del Apostadero de Fi- 
lipinas para expedir los nombramientos á los segundos 
y terceros pilotos de aquella matricula (0. 

En virtud de lo dispuesto en otra Real orden de i.° de 
Marzo del propio año, decretó Norzagaray en 8 de Ju- 
nio la refundición de la antigua Junta superior directi- 
va de Hacienda en la Junta consultiva del mismo ramo, 
que principió á funcionar desde i.^ de Julio siguiente (2). 

Por Real orden é Instrucción de 18 de Noviembre del 
mismo año se dispuso que desde Agosto de iSSq se es* 
tablecieran colecciones de tabaco por cuenta de la Ha- 
cienda en Visayas y Mindanao, debiendo desempeñar 
los cargos de colectores los respectivos Jefes de las pro- 
vincias y distritos de dichas islas. 

En 1 5 de Diciembre siguiente dictáronse las reglas 
que habían de observarse en la distribución de comisos, 
multas y recargos de derechos por los fraudes que des- 
cubrieran las Aduanas de Ultramar en las operaciones 
mercantiles en que interviniesen. 

Por otra Real orden de 16 del mismo mes y año se 



(i) Por Real orden de 2i de Diciembre de 1860 se hizo extensiva 
esta facultad con respecto á los segundos pilotos que se examinaran 
}>ara primeros en las Islas. 

(2) Designábase para presidir la Junta consultiva al Intendente 
cuando no concurriera á ella el Superintendente, y se nombraban Voca- 
les al Fiscal de S. M. , Contador general de Ejército y Hacienda, Admi- 
nistradores generales de Tributos, Estancadas y Aduanas, y al Tesore- 
ro de Hacienda, haciendo de Secretario el de la Intendencia. 

En los asuntos concernientes á Colecciones y Labores y Resguardo, 
asistían también como Vocales sus respectivos Jefes. 



264 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

autorizó al Obispo de Cebú para enajenar los solares 
que el Seminario de su diócesis poseía en dicha ca- 
pital y la hacienda situada en el pueblo de Man- 
daue^ para que impuesto su importe en el Banco es- 
pañol-filipino ó sobre fincas, le proporcionase una ren- 
ta mayor que la de 400 pesos que rendían á la sazón. 

En el deseo de que el Hospicio de pobres de San 
José sirviera para los indigentes de provincias , á la 
par que de los de Manila, ordenó Norzagaray el ensan- 
che del edificio, y por decreto de 3i de Diciembre 
de i858 le señaló iS.ooo pesos anuales para atender 
á los gastos de dicho establecimiento, mandando que 
esta suma fuese costeada por los fondos de Arbitrios de 
todos los pueblos, centralizándose al efecto desde i.^ de 
Enero de iSSg en la Caja central de Arbitrios de la Te- 
sorería general el 3 por 100 de todos los productos 
líquidos que tuviesen los citados pueblos. 

Hacia esta época fué remitido á la Sala de Indias del 
Tribunal Supremo de Justicia por la Audiencia de Ma- 
nila, con su incondicional apoyo, un luminoso y eru- 
dito proyecto de «Código de procedimiento penal para 
las Islas Filipinas», redactado por el magistrado de la 
misma D. José Manuel Aguirre Miramón; trabajo pre- 
cedido de una extensa Memoria en que se determinaba 
el estado de la legislación en el Archipiélago y las re- 
formas que eran indispensables (0. 

En sustitución del brigadier de la Armada D. Ra- 
món Acha, fué nombrado Comandante general del 
Apostadero el de igual clase D. Antonio Osorio y Ma- 
lien Vargas y Osorno. 



(1) V ésíSñ Revista general de LegislacUn y Jurieprudentia^ Julio 
de 1860. 



HISTORIA DB FILIPINAS 265 

En i858, según Jagor, y en iSSg^ según Dírz 
Puertas, salió á luz El Comercio, que se publicaba 
todos los días, excepto los domingos, dirigido por Don 
Eduardo Soler y Obejero, Capitán de Caballería (O* 

Para llevar á efecto el Real decreto de 27 de Febrero 
de i852, disponiendo que los contratos por cuenta del 
Estado para toda clase de servicios y obras públicas 
se celebren por remate solemne y público, previa la 
correspondiente subasta, mandado observar en las Islas 
por Real orden de 29 de Septiembre de i856 y cum- 
plimentada por el Gobernador general de Filipinas en 
II de Diciembre del propio año, redactaron una Ins- 
trucción la Contaduría general de Ejército y Hacienda 
y las Administraciones generales de Tributos y de Es- 
tancadas, la que, previo informe del Fiscal de S. M., 
Asesor é Intendente general de Hacienda, aprobó el 
Gobierno del Archipiélago por decreto de 20 de Mayo 
de 1857. 

Enviada á la superior aprobación del Gobierno de 
S. M., fué modificada mandando que se observase la 
que con Real orden de 25 de Agosto de i858 se remi- 
tía, y en 16 de Noviembre siguiente dispuso Norza- 
garay su cumplimiento, ordenando la publicación en el 
Boletín oficial^ impresión y circulación de todas las 
disposiciones mencionadas, verificándolo asi la Inten- 
dencia con fecha de 29 de Enero de 1859 ^^^ - 

( I ) Este periódico no tiene relación de parentesco con el de igual 
titulo que se fundó en 1 869 y continúa publicándose en la actualidad. 

(2] La Junta superior directiva de Hacienda, en acuerdo de 17 
de Julio de l857t declaró que pueden tomar parte en los contratos pú- 
blicos los chinos y demás extranjeros; esto mismo autorizó la Real orden 
de 2] de Julio de 1858. 

Desde que se dictó esta resolución los chinos han acaparado las 



266 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El servicio y cuadro orgánico del Cuerpo de Sanidad 
militar en las Islas Filipinas, propuesto por la autori* 
dad de las Islas, fué aprobado por Real orden de 25 de 
Enero de iSSg. 

Por Real decreto de 7 de Febrero siguiente se au- 
mentaron las dotaciones señaladas á los Prelados y 
Clero metropolitano de Filipinas, fijando la del Ar20« 
bispo en 12.000 pesos anuales; la de los Obispos 
en 6.000; la del Deán en 3.5oo; la de las Dignida- 
des en 2.5oo; la de los Canónigos en 2.000; la de los 
Racioneros en i.Soo, y la de los Medio -racioneros 
en 1 .200. 

Señalábase asimismo la asignación para gastos de 
fábrica y demás atenciones del culto. 

En 1 5 del mismo mes y año dispuso Norzagaray el 
cumplimiento de la Real orden de 2 de Diciembre 
de i858, incluyendo la Instrucción aprobada por S. M» 
el mismo día para el régimen de las colecciones de ta- 
baco de la isla de Luzón, derogando los artículos 33i 
y 332 de las Instrucciones generales de Rentas estan- 
cadas de 10 de Agosto de 1849 (^)* 

principales contratas. Además de las de anfíón, exclusivamente en po- 
der suyo, han extendido su acción á todas las que ofrecen segura ganan- 
cia, como las de galleras, mercados públicos, matanza y limpieza de 
reses. sello y resello de pesas y medidas, vadeos y pontazgos, impuesto 
sobre carros, carruajes y caballos, y hasta los suministros al ejército y 
la marina . 

(1) Disponíase que en todas las colecciones se recibiese el tabaco 
bajo las denominaciones de i.% 2.% 3.* y 4*^ clase, entrando en la 
1.* todas las hojas sanas y bien beneficiadas con la longitud mínima 
de 18 pulgadas de Burgos; de 14 pulgadas en la de 2.*; de 10 en la de 
3.*, y de 7 en la de 4.' 

Cada fardo de tabaco de una misma calidad debia contener 40 ma- 
nos de ¿ 10 maaojitos con 10 hojas, 6 sean 4.000 hojas en total. 



HISTORIA DB FILIPINAS 267 

Por Real orden de 17 de Febrero de iSSg se remi- 
tieron al Superintendente delegado de Hacienda de Fi- 
lipinas las Ordenanzas de la Casa de moneda de Mani- 
la, aprobadas por S. M. en la propia fecha. 

El i.^ de Marzo de dicho año apareció en Manila la 
Ilustraciófi filipina, quincenario interesantísimo, no 
tanto por su texto, aunque contiene algunos trabajos 
apreciables» como por sus magníficos grabados, dada la 
época y el país en que se publicaba. 

A pesar de esto» murió en Diciembre de 1860 por 
falta de suscripción bastante para sostenerse (0. 

La Hacienda abonaba á los cosecheros los precios siguientes por 

cada fardo: 

£n Cagay&n En Nueva écija 
y L. I«bcU. ¿^^^^ 

CLASB __ 

Fe$o$. Cents. Pesos. Cents. 



!.• 9,50 8 

2 .• 6 5 

3.* 2,75 2,50 

4.** 1 0,80 

Las gratificaciones á los colectores se fijaban para los de Cagayán, 
La Isabela y Nueva Écija, en 25 céntimos de peso por el fardo de 1 ,\ 
18 por el de 2.* y 6 por el de 3.*; y á los de la Unión, ambos llocos. 
Abra, Lepanto y adyacentes, 35, 25 y 15 céntimos de peso respectiva- 
mente. 

A los gobemadorcilloa-caudillos de cada una de las expresadas co- 
lecciones, se les asignaba la gratificación de 35 céntimos de peso por 
fardo de l.*, 25 por el de 2.* y 12 por el de 3.*, la tercera parte para 
dichos munidpes y las dos restantes para los cabezas de barangay. 

La Instrucción de 1 858 fué modificada en parte por Real orden 
de 11 de Junio de 186I. 

(l) La colección completa de esta culta publicación se ha hecho 
boy muy rara. Merecen especial mención los dibujantes de la J¡tisíra~ 
dMi, D. Baltasar Giraudser y D. C. W. Andrew. y sobre todo el pri- 
mero, que además fué el único litógrafo del periódico* 



268 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Por decreto de z de Abril, dictado á consecuencia de 
la Real orden de 3o de Octubre de i858, creó la Capi- 
tanía general de Filipinas el décimo regimiento de in- 
fanteria de las Islas, con la denominación de Castilla, 
núm, 10, quedando organizado el i,** de Septiembre. 

Por otro decreto de 1 6 de Mayo dispuso el Gobierno 
superior la división en dos provincias de la isla de la 
Paragua, debiendo denominarse una Castilla y otra As- 
turias, en atención á lo dilatado de su territorio y á la 
imposibilidad de que el Gobernador, residente en Tay- 
tay, pudiera acudir con presteza á los puntos extremos 
de su dilatado mando. De la primera debía depender el 
grupo de isla de Calamianes. La capitalidad de la se- 
gunda la ñjaba en el puerto Princesa de Asturias, pun- 
to en el que estaba la estación de fuerzas sutiles de la 
marina (0. 

El Comandante general del Apostadero, por decreto 
de i8 del mismo mes y año, prohibió el que por las 
oficinas de Marina se permitiera el despacho y navega- 
ción de ningún buque de matrícula española sin que 
constase de un modo fehaciente que su propietario era 
subdito nacional ó extranjero legalmente nacionaliza- 
do, señalando, por equidad, el plazo de un mes para 
que los poseedores de buques de matricula española 
procedieran á venderlos á subditos nacionales, bajo pena 
de confiscación. 

Por Real orden de lo de Junio de iSSq señalóse el 
sueldo que en adelante debían disfrutar las clases del 
ejército en Filipinas, ó sea los asignados en la ley de 
Presupuestos de 22 de Mayo anterior, verificándose el 



(i) Por Real orden de 25 de Septiembre se dejó sin efecto la crea- 
ción del Gobierno de Asturias, 



A 



HISTORIA DE FILIPINAS 269 

abono ai respecto de real de plata por real de vellón , 
cuya disposición comenzó á regir desde i.^ de Enero 
de i86o. 

En virtud de análoga disposición soberana de 28 de 
igual mes y año^ se creó una sección de remonta para 
el regimiento de Lanceros de Luzón. 

El 3o del mismo mes dispuso S. M. el desestanco 
del tabaco en la provincia de llocos Sur, imponiendo á 
sus naturales el pago anual del importe liquido que la 
Hacienda percibía por el tabaco, dejándoles en libertad 
de sembrar ó no, según les conviniese, si bien en aquel 
caso tenían obligación de vender la hoja á la Hacien- 
da exclusivamente, á cuyo fin ordenaba el estableci- 
miento de una colección en dicha provincia. 

Norzagaray puso el ccúmplaseí á esta Real orden 
en 3 de Septiembre del mismo año, creando desde luego 
la colección de que se trata, y declarando que desde i.^ 
de Enero siguiente quedaba desestancado el tabaco en 
la misma (0. 

Por otra Real orden de 18 de Septiembre siguiente 
remitiósele la Instrucción para el régimen de la colec- 
ción de tabaco de llocos Norte, y con fecha 5 de Di- 
ciembre dictó el Gobernador general las órdenes opor- 
tunas á la ejecución de dicho soberano mandato W. 



(1) La Instrucción para el régimen de la colección de tabacos de 
llocos Sur, aprobada por S. M. en 22 de Enero de 1861, fué remitida 
al Superintendente delegado de Hacienda de Filipinas con Real orden de 
la misma fecha. Por el art. 2.^ de esta Instrucción se mandaba deses« 
tancar también en la provincia el ramo de vinos. 

En compensación á la Hacienda por el desestanco del tabaco, se im- 
ponía á cada tributo entero el aumento de 56 */• céntimos de peso al 
afio sobre la cuota fija del tributo. 

(2) He aqu{ las principales reglas que se imponían á las colecciones: 



270 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

Por Real decreto de 23 de Septiembre del mismo ano 
fué organizada la infantería del ejército de Filipinas 
en cuatro medias brigadas, constando de tres regimien- 

Todos los habitantes de la provincia de llocos Norte que quieran de- 
dicarse al cultivo del tabaco, entregarán la hoja á la Hacienda en la 
forma establecida para las demás colecciones. (Art. I.^) 

£1 cargo de colector lo desempeñará el Alcalde mayor, previa la 
fíanza de 4.CXX> pesos. (Art. 2.^) 

Se prohibe á los cosecheros de tabaco vender á los particulares can- 
tidad alguna de este articulo, deduciendo tan sólo el que necesiten para 
su consumo. (Art. 3.") 

Se abonarán á los cosecheros 7 pesos por el fardo de l.*^, 3,7o 
por el de 2.*, 1,45 por el de 3.* y 45 céntimos de peso por el de 4.* 
(Art. II.) 

Al colector se satisfará la gratificación de 25 céntimos de peso por el 
fardo de 1.% 12 por el de 2.* y 6 por el de 3-* (Art. 12.) 

Los gobemadorcillos-caudillos tendrán de gratificación 20 céntimos 
de peso por fardo de i.*, 15 por el de 2.* y 6 por el de 3.* (Ar- 
tículo 1 3-) 

La gratifícación que en cada pueblo corresponde al gobernadorcillo, 
se repartirá por mitad entre él y todos los cabezas. (Art. 14.) 

Se abonarán tres céntimos de peso por el alupaje, bejuco y enfarde- 
lamiento de cada fardo, siendo de cuenta de los cosecheros proporcia* 
narse los útiles necesarios. (Art. 15.) 

A fin de que no escasee la saja en la época del enfardelamiento del ta- 
baco, el Alcalde mayor, colector, recomendará á todos los pueblos co- 
secheros el aumento de las plantaciones de plátanos en sus localidades 
respectivas. 

Cesarán el estanco y las contratas de tabacos en llocos Norte, que- 
dando no obstante en libertad sus habitantes de surtirse de los artículos 
del estanco que deseen adquirir para su consumo. (Art. 19.) 

En compensación de los perjuicios que en caso contrarío expertnien- 
tarfa la Hacienda con la supresión del estanco, cada tributo entero, 
además de la cuota que por este concepto le corresponde, satisfará por 
ahora anualmente 82 '/s céntimos de peso. (Art. 20.) 

Por Real orden de 18 de Junio de 1860 se fijó en 50 céntimos de 
peso el pago de dicho concepto. 

Como se ve por esta Instrucción, resulta modificada la de 1858 ea 



HISTORIA DB FILIPINAS 27I 

tos cada una de las dos primeras y de dos las restantes, 
mandadas, respectivamente, por un Coronel del arma; 
siendo nombrados, con fecha i.^ de Enero de 1860 en 
que quedaron constituidas, para la primera, D. Joaquín 
Monet y Este ves; para la segunda, D. Luis Oráa y Pa- 
rreño; para la tercera, D. Gabriel de Llamas y Villa- 
lobos, y para la cuarta, D. Miguel Creus y Campos (O. 

Por enfermedad del Intendente Sardina, se hizo cargo 
de su destino en 29 de Agosto el Contador general Don 
Francisco Malast, sustituyéndole en comisión por de- 
creto de la Superintendencia de 27 de Septiembre, con 
motivo de haber regresado aquél á Europa (2). 

En 28 de Septiembre decretó Norzagaray el estable- 
cimiento de una Comandancia político-militar en Bon- 
toc, segregando su territorio de la de Lepanto, á que 
estaba aneja. Esta medida, propuesta por la superior 
autoridad de las )slas' al Gobierno, habia obtenido la 
aprobación de S. M. por Real orden de 24 de Junio 
de i858. 

Por Real decreto de 24 de Octubre (iSSq) se autorizó 



cuanto al precio á que debia abonarse el tabaco á los cosecheros y las 
gratificaciones al colector, caudillo y cabezas de barangay. 

£n todo lo demás no alterado por ella, quedaban en vigor los pre- 
ceptos de la del 58. 

(1) Cada uno de estos regimientos constaba de ocho compañías, una 
de ellas de granaderos, otra de cazadores y las demás de fusileros, con 
un total de 888 plazas en pie de paz y de 1.440 en guerra. 

(2) Mem^ta que sobre la situación actual de las contribuciones é 
impuestos de Filipinas y sobre el modo de llevar á cabo el plantea- 
miento de las de Territorial y de Subsidio, según lo dispuesto en Real 
orden de 16 de Diciembre de 1858, eleva á la Dirección general de Ul- 
tramar D. Ramón Sardina, Intendente de Ejército y de Hacienda que 
ha sido de Filipinas: Madiid 31 de Marzo de lS6o«^(MS. Biblioteca 
del Ministerio de Ultramar.) 



273 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

al Gobernador general de Filipinas para nombrar em* 
pleados cuyo sueldo anual no excediera de 800 pesos. 

Las colecciones de tabaco de La Isabela de Basilan, 
BuríaSy Davao y Bislig^ fueron suprimidas por decreto 
de la Superintendencia de i5 de Noviembre del mismo 
año, en vista de que no daban resultado alguno. 

A mediados de 1869 llegó á Manila la primera mi- 
sión de jesuítas por consecuencia de su reinstalación en 
las Islas. Componíase de seis padres y cuatro hermanos, 
cuyo Superior era el P. D. José Fernández Cuevas. No 
siendo posible destinarles por el pronto á Mindanao, 
encaigáronscy el 10 de Diciembre, por indicación de 
Norzagaray, de la Escuela Pía de la capital costeada 
con fondos del Ayuntamiento, y en la que recibían edu- 
cación una treintena de alumnos, cursando en ella la 
primera enseñanza elemental y superior completa, y 
casi todas las asignaturas de la segunda enseñanza. 

Por decreto del 15 del citado mes aprobó la autoridad 
superior el Reglamento para el régimen de dicho esta- 
blecimiento^ redactado por el docto P. Cuevas. 



CAPITULO XIV. 

El Comandante geneial de Mindanao ataca á Majalat, pueblo del pau- 
lima Tampan, y lo reduce á cenizas.— Bando del general Norzagaray 
contra los piratas.— Piraterías de los saínales. — Excursión á sus islas 
del teniente Malcampo. — Destruye puebles y hace muchos prisione» 
ros.— Se someten algunos dattos. — Expedición de González á la isla 
de Pilas. — Valerosa lucha de dos pequeñas embarcaciones españolas 
contra varios pancos moros, — Exposición del prefecto de Labuan 
sobre redención de cautivos cristianos en esta isla. — Pasa á Joló el 
gobernador de Zamboanga á reclamar contra tales piraterías. — Satis- 
facciones del Sultán. — Encuentro del intérprete Alvarez con una ar- 
madilla pirata. — La pone en fuga apresando tres de sus embarca- 
ciones. «Enferma Norzagaray y regresa á Efcpafia. — Cariñosa des pe* 
dida.— Juicio acerca de este gobernante. 

El comandante general de Mindanao, D. José Gar- 
cía Ruiz, á su llegada á Zamboanga, de regreso del rio 
Grande, se enteró de las piraterías cometidas por el 
paulima Tampan y el datto Alip en Mayo de 1857. El 
15 de Agosto siguiente embarcó en el Reina de Castilla, 
que mandaba el teniente de navio D. Eugenio Agüera, 
con ii5 soldados del regimiento de España y 5o vo- 
luntarios zamboangueños; tomó en Basilan 40 solda- 
dos de su destacamento, y llevando de remolque la se- 
gunda división de reserva, una lancha y algunos lanca- 
nes, después de permanecer un día en las islas de Tu- 
layan y Pilogón, fondeó el i5 frente á Majalat, pueblo 
perteneciente al paulima Tampan. Las falúas rompieron 
eo seguida el fuego, y desembarcando la gente en tres 
columnas, se apoderó del pueblo con escasa resistencia 
de sus moradores. Casas, embarcaciones, árboles fru* 

TOMO III x8 



274 J^^^ MONTERO Y VIDAL 

tales y sembrados quedaron reducidos á cenizas. Iguales 
daños hicieron en el pueblo de Lunspit, también del 
mismo paulima. El 22 regresó la expedición á Zam- 
bo anga. 

El inteligente gobernador general, D. Fernando Nor- 
zagaray, por bando de 22 de Marzo de i858, dio reglas 
para la defensa de los pueblos playeros y represión de 
la piratería, estableciendo premios en favor de los que 
más se distinguieran (0. 



(1) «Aproximándose la época en que los bárbaros piratas maho- 
metanos acostumbran á salir de sus guaridas para caer, hollando todas 
las leyes, sobre nuestras costas indefensas, asaltando los pueblos y cau- 
tivando á muchos de sus paciRcos é infortunados moradores, sefialando^ 
en fín, su funesta aparición con la perpetración de los crímenes más 
odiosos, se hace preciso que los pueblos playeros más castigados de 
este terrible azote vivan alerta y se aperciban con tiempo, no sólo para 
resistir y repeler cuando llegue el caso á sus feroces enemigos, sino para 
perseguirlos sin tregua hasta lograr su completo exterminio. 

lY considerando al mismo tiempo que si es justo exigir que todos 
cooperen á la defensa común, lo es también recompensar á los que mns 
se distingan en el arriesgado é importante servicio de persecución de 
piratas, he venido en ampliar los efectos de mi bando de 1.® de Agosto 
del afio próximo pasado sobre la aprehensión de elimínales y bandidos; 
y en su consecuencia, ordeno y mando lo siguiente: 

i Artículo 1.° A todo el que aprehendiese ó diese muerte á cual- 
quier pirata en el aclo de ejercer sus piraterías, se le dará, justificado 
que sea el hecho completamente, una gratificación de lo pesos. 

t Art. 2.^ Al que aprehendiese ó matase á un datto ó jefe de panco 
de moros piratas se le abonará la cantidad de 50 pesos, sin perjuicio de 
mayor gratificación ú otras ventajas, según las circunstancias del hecho 
y de la persona aprehendida. 

» Art. d-" Todo panco de moro pirata apresado que no lleve los do- 
cumentos en regla, aunque no sea cogido en el acto de ejercer sus pira- 
terías, será detenido y sus tripulantes puestos á disposición de la auto- 
ridad competente, la que graduará la recompensa que hayan merecida 
los aprehensures, según las circuistancias del caso. 



HISTORIA DE FILIPINAS 275 

Los feroces sámales continuaban invadiendo las is- 
las con sus excursiones piráticas. El pauliman Tampan, 
•el datto Alip, el datto Jalaban- Dasido, el salip Pala- 
mandando, su hijo Maunin, el cruel Gampon, indio re- 
negado, y algunos otros, habían hecho célebres sus 
nombres en fuerza de crímenes y tropelías. La isla Si- 
misa, guarida principal de estos piratas, hallábase muy 
•desguarnecida por haber ido casi toda su gente de ar- 
mas á la expedición de su salip, sustituyéndole interi- 
fiamente en el gobierno un anciano Imán. Lo supo el co- 
mandante de las tres falúas de que constaba la división 
<ie fuerzas sutiles de la Isabela, teniente de navio Don 
José Malcampo, y, sin comunicar á nadie su proyecto, 
salió de crucero en la madrugada del 3 de Mayo, fon- 
deó al anochecer en las islas de Pilas, marchó al si- 
guiente día hacia la de Dubobolok, y en su fondeadero 
permaneció hasta la noche, en que hizo rumbo á la de 
Si misa. En la alborada del 5 se aproximó á tierra cuán- 
to le fué posible sin ser visto. Manda hacer fuego de ca- 
ñón y pedreros con metralla, y los sorprendidos habi- 
tantes de Simisa huyen despavoridos al bosque. Ordena 
Malcampo desembarcar 70 hombres de tropa y marine* 
ria, y los cayucos en que iban varan sobre los arrecifes. 
<Se presentan algunos valientes moros, ya repuestos de 
su sorpresa, y procuran impedir el desembarco; pero los 
certeros disparos de las falúas les obligan á huir de 

lArt. 4.** Son extensivos al presente -bando los artículos 15, 16 y 
17 del ya citado del 1.^ de Agosto en la parte que sea aplicable á la re- 
presión y persecución de los piratas. 

»Art. 5.** Se encarga á los jefes de las provincias, reverendos y de- 
votos curas párrocos, gobemadorcillos y ministros de justicia que di- 
fundan y hagan saber á los pueblos estas disposiciones, que se publica- 
rán cada tres meses en el B^Utin oficimh. 



276 José MONTERO Y VIDAL 

nuevo. Acude Malcampo á donde estaban varados los 
cayucos y se pone al frente de las fuerzas, saltando 
sobre los arrecifes con el agua al muslo. Deja en la 
playa 20 hombres de reserva con un oficial, encargán- 
dole reunir las embarcaciones enemigas y ponerlas bajá 
el fuego de las falúas^ internándose él con los 5o hombres 
restantes. Tres botes, tripulados por gente valerosa^ 
practican el bojeo de la costa disparando contra los mo- 
ros que se presentan á tiro, y las falúas mientras tanta 
ametrallan á multitud de mahometanos que intentan 
recuperar sus embarcaciones. Malcampo alcanza á los 
piratas fugitivos; logra hacerles tres prisioneros heridos,, 
seis mujeres y siete chiquillos, y rescata cuatro cautivos^ 
regresando á sus buques. 

Por la noche vuelve á desembarcar con intento de 
sorprender á los isleños en un pueblecito del interior; 
pero fué visto por sus espías y huyeron. Dejó al con- 
destable Acosta con alguna fuerza para que al amane* 
cer destruyera el pueblo, sementeras y arbolado, y re- 
gresó á la playa. 

Malcampo continuó recorriendo las Islas y desem* 
barcando en diferentes días y horas distintas para ver el 
modo de sorprender á los piratas y castigarlos. El 16 se 
volvió á Basilan llevando 76 cautivos libertados y 11& 
prisioneros de distinta edad y sexo, entre ellos las fami- 
lias de Tampan y de Palamandando, y con un impor» 
tante botín de telas, conchas de perlas, carey, resinas, 
balate, cinco cañones, armas de varias clases y algunos 
pancos y vintas. 

Al regresar á Simisa los jefes piratas, alegres por e) 
botín alcanzado en sus excursiones y por la presa de 6(> 
cautivos que llevaban, su pena y furor fué terrible vien- 
do reducido á cenizas su pueblo, taladas sus arboledas 



HISTORIA DE FILIPINAS 277 

y sembrados^ y mayor aún fué su ira y dolor al saber la 
prisión de sus familias. Tampan, en su coraje, quiso 
sacrificar en el acto á los infelices cautivos; pero el 
•datto Jalaban Dasido opinó por someterse al Gobierno 
•español y constituirse con sus sácopes en pueblo depen- 
diente de las autoridades de Zamboanga, bajo el ampa- 
ro de la bandera española. El misero estado de la isla, 
la escasez de subsistencias y el afán de recobrar sus 
familias les hizo al fin adoptar esta idea, y el i6 de 
Julio se presentaron en Basilan ambos jefes moros, se- 
guidos de 5o más de su raza y de 6o cautivos, entre 
^tos un sacerdote y una señora europea, llevando cinco 
lantacas y cuatro fusiles. El jefe de la división los condu- 
jo á Zamboanga, cuyo gobernador accedió á sus deseos. 

A fines de Agosto abandonó la silanga de Basilan la 
segunda división de reserva mandada por el teniente de 
navio D. Juan González. En su compañía iba un panco 
de moros leales de Sampinigan, isla de Malamavi, á 
las órdenes del paulima Gumbajali. Fondearon en Pi- 
las; fué á tierra un moro á decir al orancaya In-It y ai 
datto Dant que se presentaran á bordo: lo hizo éste con 
el hijo del primero, ausente á la sazón* González les 
preguntó por el paulima Tampol, contestándole que 
había marchado en un buque suyo á comerciar. 

Constándole á González que estaba pirateando, man- 
dó fuerzas á tierra que cercasen su casa, y sin más re- 
sistencia que la de un sácope, que fué muerto, se apo- 
deraron de la mujer y de un hijo de aquel jefe pirata, y 
de su servidumbre, incluso un malayo, esclavo cautivo* 
Por la tarde llegó In-It á la silanga. El comandante le 
llamó á su falúa, y tan luego estuvo en su presencia le 
reclamó los cautivos cristianos que tuviera, comisionan - 
4ole para que notificara á Tampol que le seria devuelta 



^jS JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

SU familia luego que devolviera los cautivos que poseía.. 

Al día siguiente fué In-It á bordo con algunos cauti- 
vos, asegurando que eran los únicos que tenia, pero- 
Tampol envió un sácope á decir que no contaba con 
ninguno; González mandó á los jefes moros relación 
nominal de sus cautivos» según datos facilitados por los 
cautivos rescatados, y lo mismo hizo en la contra-costa 
á donde se trasladó. Después de quemar las embarca- 
ciones destinadas al pirateo, y de respetar las que no 
eran de esta clase, regresó á Basilan. A los pocos días 
se presentó en Zamboanga el paulima Tampol con al- 
gunos cautivos para el rescate de su familia, y juró re* 
nunciar al pirateo declarándose subdito español* 

£1 3o de Septiembre, bojeando la costa E. de Basilan 
con dos falúas, el subteniente de infantería de marina, 
D. José María Ruiz, destacó un salisipan y una vinta. 
de poquísimo calado, para que reconocieran los esteros. 
Habiéndose adelantado más de lo debido, se encontra- 
ron con una armadilla mora, y en vez de retroceder para 
dar aviso á las falúas, avanzan y disparan sus fusiles- 
sobre los buques enemigos, que creyendo eran la avan- 
zada de mayores fuerzas, huyen sin combatir. Losados 
valientes cabos de infantería de marina, españoles eu- 
ropeos, animan á los soldados indígenas, y éstos, qu& 
dirigidos por un español se baten con admirable bravu- 
ra, se prestan á perseguir á los piratas; mas ellos, al 
ver que no siguen otros buques á las pequeñas embar- 
caciones, viran en redondo y les disparan sus lantacas. 
Los españoles evitan el abordaje y procuran aprovechar 
la ocasión de ofender en las evoluciones á que la ligere- 
za de sus esquifes se presta; pero al cabo de una hora 
de lucha, cuando sólo les quedaba un cartucho que 
quemar, retroceden en busca de las falúas. Los moros. 



HISTORIA DE FILIPINAS 279 

les siguen de cerca y los rodean por todas partes; mas 
ya decididos á morir matando, disparan á boca de jarro 
su última carga, en cuyos momentos aparecen las fa- 
lúas, apresurándose la que mandaba Ruiz á ametrallar 
el panco moro más próximo. Sus tripulantes y los de- 
más pancos se van al abordaje sobre la pesada galera 
que por falta de viento navegaba al remo; pero Ruiz 
no se amilana, carga y da fuego rápidamente á su ca- 
ñón y á dos pedreros, y el destrozo que sufre el enemi- 
go le obliga á la huida, pudiendo Ruiz capturar algunos 
moros de los pancos que se sumergían. 

Un célebre misionero español, el P. Carlos Cuarte- 
ron» prefecto apostólico de Labuan, en cuya isla llegó á 
ejercer grande influencia, gestionaba por esta época en 
Manila la redención de cautivos filipinos en Borneo, con 
más celo que fortuna (0. Al efecto, dirigió al Gobierno 

(l) La historia de este infatigable propagandista es en alto grado 
Dorelesca. Nacido en Cádiz (no en Cataluña como cree el autor de Us 
Guerras piráticas], {uk tí\ su juventud piloto mercante. Supo que en 
un bajo de los mares de Filipinas habla naufragado un buque que 
transportaba considerable cantidad de oro, y concibió el proyecto de 
hacerse con la fortuna sepultada en el fondo de los mares. Emprendió 
con su goleta la tarea de hallar el bajo en que tuvo efecto d siniestro, 
y al cabo de tiempo y vicisitudes lo halló, logrando extraer gran parte 
del dinero sumergido. 

Fué á Roma; distribuyó buenas sumas entre los altos dignatarios de 
la corte pontiíicia y con destino al culto; se ordenó de sacerdote, y ob* 
tuvo de la Congregación de la Propaganda Fide el nombramiento de 
prefecto apostólico de Labuan, donde fundó sü misión con permiso de 
]o9 régulos del país. Durante muchos afios llenó su ministerio con celo 
y fe ardiente, convirtiendo indfgenas y redimiendo cautivos, aunque sin 
recabar las ventajas políticas que quizá otro hubiera conseguido. Esca- 
so de recursos; desamparado por completo de las autoridades de Mani- 
la, k las que reiteradamente hizo ver los inconvenientes de que España 
consintiera impasible que la Gran Bretafia se fuese apoderando de Bor* 



28o JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

superior una extensa exposición el lo de Octubre de 
i858 (O, encaminada á tales ñnes, y sobre la cual no 
tomó el Gobierno de Filipinas providencia alguna in- 
mediata. 

neo, y dedicado sin descanso al logro de sus fines evangélicos, acabó 
sus dias en dicha isla, hará quince afios próximamente, habiendo llega- 
do á adquirir, por sus dádivas y exhortaciones, gran prestigio entre los 
borneos. 

Utilizando esta base, y habida en cuenta la proximidad de Filipinas 
y nuestros incontrovertibles derechos, lógico parecía asentar la domi- 
nación espaftola en la parte N. de Borneo, ya que no supimos hacer lo 
mismo sobre los hermosos territorios que sólo por su audacia y habí- 
lidad logró recabar para s( un simple particular de otra nación. Pero le- 
jos de eso, desaprovechamos tan propicia circunstancia, y nos hemos 
dejado arrebatar lo que es legítimamente nuestro, permitiendo con so- 
brada torpeza que los ingleses sean los duefios de las llaves del mar de 
Mindoro, gran vía comercial de Filipinas, como nos arrebataron las del 
Mediterráneo al quedarse con Gibraltar, que en vano son para EspaAa 
las enseñanzas de la historia y los errores de lo pasado. 

Nosotros tuvimos el gusto de hablar con el prefecto de Labuan, en 
llocos, donde fué á visitar á un hermano suyo, Fr. Juan Antonio Ctar- 
terón, agustino, que desempeñaba hacia aftos el curato de Diñaras. Este 
religioso, amigo nuestro, célebre por sus excentricidades, pasó á Fili- 
pinas después de la expulsión de los frailes en la Península, en cuya 
época lo era ya en Cádiz. 

Los viajes del P. Cuarterón en B orneo, Joló é islas adyacentes; sus cu- 
riosas aventuras y multitud de datos históricos y geográficos importan- 
tes, hállanse recopilados en la elegante obra que escribió en italiano con 
el titulo de Spieganione t tradutwne dei XIV Quadri relativi alU isoU di 
Snlibaboo^ lalaor^ Sanguey^ Nanuse^ Mindanao^ Célebes^ Bameú^ Baha- 
iatolis^ TambisaUy Sulu, Toolyan e Labuan; presentati alia Sacra Gm- 
gregatione de Propaganda Fide nel nuse di Se Ut mire 1862, dal capitana 
D, Cario Ctearteron^ e dedican á sua Eminenua reverendissima ü signar 
Cardinale Giacomo Ftlippo Fr anconi, prefetto della medesima^ eolt aP' 
pendice di un vocabolario ntalese, suluanüy tagalese^ una tatfola di longi" 
indine e latitudine e di due Car te geografiche sopra le missiomi: Roma, 
Tipografía della S. C. di Propagaada Fide, 1855. 

(1) Apéndice VI. 



HISTORIA DB FILIPINAS 28z 

El 3 de Enero de 1859 salió de Zamboanga el vapor 
Magallanes, llevando á bordo al gobernador de Min- 
<lanao y al comandante de las fuerzas sutiles. A su 
paso por Basílan tomaron á remolque dos falúas y dos 
^alisipanes de la (íivisión de la Isabela; dieron fondo al 
anochecer del 4 en la isla de Tuluyan, de cuya división 
toman también á remolque dos falúas, y el 5 á medio- 
•dia dan fondo en la rada de Joló. Inmediatamente fué 
á tierra el intérprete D. Alejo Alvarez, datto del barrio 
moro de Magai, existente en Zamboanga, é hizo saber 
al Sultán que fuese á bordo á responder de los cargos 
que el gobernador de Mindanao le hacia por infracción 
-de los artículos 4.° y y.^ del tratado de 1851, por tole- 
i'ar la piratería y la introducción y uso de armas de 
fuego adquiridas en los establecimientos ingleses de la 
inmediata costa de Borneo, ó de. los barcos británicos 
admitidos en su rada. 

£1 Sultán, conforme inveterada práctica en estos ca- 
ciques moros, se fingió enfermo , y en su lugar fueron 
á bordo los dattos Aramán y A mil Baral, quienes dis- 
culparon tales actos con la independencia que en estos 
asuntos tenian la mayor parte de los dattos respecto del 
Sultán, al que no obedecían en esta parte, encomendan- 
do al Gobierno español el castigo de los culpables. El 
gobernador de Zamboanga optó por mostrarse satisfe- 
cho con las explicaciones dadas, y el 8 partió para Zam- 
boanga dejando en Joló las cinco falúas . Alvarez obser- 
vó, en su visita á Joló, que temerosos de un desembar- 
co había dispuestos á impedirlo sobre 4.000 moros» 
muchos con armas de fuego, y que la casa del Sultán 
estaba fortificada con 25 piezas y rod eada de fosos y 
estacadas, y asimismo, y aunque en menos escala, laa^ 
de los dattos principales. 



282 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Álvarez salió de Joló en un salisipan de su propiedad 
tripulado por 22 zamboangueños y dos sirvientes moros 
de Magay. El 10, hallándose sobre la costa de Bubuan, 
apareció una escuadrilla de i3 embarcaciones moras» 
Sus tripulantes acordaron atacarle, porque les vio po- 
nerse los alimbutous (corazas de concha de tortuga 6 
chapas de cuerno de búfalo) y formar el semicírculo 
para envolverle; pero el denodado intérprete y sus bien 
armados y diestros servidores hicieron vivo fuego de 
fusilería y lantacas, rompiendo el círculo. Los moros 
huyen y Alvarez se apodera de tres embarcaciones, con 
las que entró en Zamboanga el 11. 

El abrumador trabajo que implica el complejo é im- 
portante cargo de Gobernador, Capitán general. Super- 
intendente y Vicepatrono real de Filipinas, de consa- 
grarse el que lo ejerza al cumplimiento de su deber en 
la medida que el inteligente y pundonoroso Norzagaray 
lo verificaba, tenía que dar por resultado, como en 
efecto aconteció así, que se quebrantase su salud hasta 
el extremo de tener que solicitar con urgencia su relevo, 
viéndose precisado á embarcarse sin aguardarlo, por 
considerar los médicos en peligro su vida si continuaba 
en el país. 

Resolvió, pues, su embarque para el día 12 de Enero, 
y tan luego se hizo público este acuerdo, esmeráronse 
á porfía todas las Corporaciones y clases de aquella so- 
ciedad en demostrarle el sentimiento sincero que en to- 
dos ocasionaba su partida, tributándole, con tal motivo, 
las más expresivas demostraciones de cariño y de con- 
sideración. Haciéndose intérprete el Ayuntamiento de 
los deseos del vecindario, obsequió con un espléndida 
baile en sus salones al Gobernador de las Islas, concu- 
rriendo en corporación á despedirle al buque que lo 



HISTORIA DB FILIPINAS 283 

había de conducir á la madre patria. Imponente fué la 
manifestación de cariño que en este acto recibió de los 
habitantes de la capital y pueblos circunvecinos, quie- 
nes en masa acudieron á darle el postrer adiós, hacien- 
do votos por su salud y feliz regreso al suelo natal. 

Las Corporaciones civiles, militares y religiosas; las 
personas más distinguidas y caracterizadas de Manila, y 
los indígenas, como dejamos expuesto, que concurrie- 
ron con pena á su despedida, prodigaban unánimes elo- 
gios á su persona y sistema de gobierno. 

Esta espontánea y general manifestación de afecto á 
Norzagaray, tan diferente de las puramente oficiales, no 
deja lugar á duda respecto á las simpatias que se con- 
quistó entre sus gobernados. 

A las prendas de hidalguía, caballerosidad y tem- 
planza que le adornaban y por las que tan bien quisto 
era entre todos, debemos agregar que como gobernan- 
te merece citársele como uno de los más dignos mode- 
los que imitar, por su celo en bien de la nación, por sus 
afanes en servicio del país, por su rectitud invencible 
y por su acrisolada probidad. 

El progreso del Archipiélago recibió poderoso impul- 
so mediante su acertada administración, siendo de la- 
mentar que fuese tan breve, relativamente, el mando 
de un gobernante de sus condiciones excepcionales. 

Durante su gobierno tuvo comienzo la brillante para 
el ejército hispano- filipino, aunque innecesaria é infruc- 
tuosa para España, expedición de CochincKina, de 
cuyo asunto nos ocuparemos más adelante, á fin de 
hacernos cargo de este suceso en su conjunto (0. 

(i) Un pueblo de la provincia de Bulacán ostenta el nombre de) 
eximio Nonagaray. 



CAPITULO XV. 



Interinidad de Solano. — Excelentes prendas de carácter de este Gen eral. 
— Sus buenos propósitos. — Intendente Escario. — Creación del Go- 
bierno civil de Manila y corregimiento de la ciudad. — Administra- 
ción de Hacienda de Manila. — Reforma de las Alcaldías de Tondo. — 
Comisión de Estadística. — Corredores de comercio. — Monte de Pie- 
dad. — Autorización al Banco. — Minas de carbón,— Talas de tabaco. 
— Pesas y medidas. — Supresión del acopio del tabaco en varias islas 
del Sur.— Obras con fondos locales.— Pensiones.— Calamianes.— Chi- 
nos deudores. — Categoría del Jefe del Apostadero. — Jurisdicción de 
los Juzgados de Hacienda. — Plazo para los recursos contenciosos. — 
Inauguración de la estatua de Isabel II. — Carenero. — Mercado de la 
Quinta. — Callesy puentes.— Carreteras. — Tribunal de San Femando. 
— Vestuario para el ejército. — Festejos por las victorias en África y 
en celebración de la paz. — Comisión del Ayuntamiento para felicitar 
por ésta á S. M. — Piratas moros. — Indicación de Jagor. — Sumisión 
del datto Alip.— Sus hazañas y vicisitudes. — Cese de la misión de 
Balambangan. — Instrucción primaria. — Demolición del inmundo 
Parian. — Disgustos graves por esta medida. — Muerte de Solano. — 
Rumores acerca de ella. — Sentimiento general. — Interinidad de He- 
rrera DkwilA, — Diario di Manila. — Prohíbese á los buques extran- 
jeros el tranco directo con Joló. — Reformas en la Administración 
civil en Ultramar. — ídem en la Audiencia de Manila. ~Idcm en las 
Alcaldías mayores. — Auto sobre atribuciones judiciales de los go- 
bernadorcillos. — Premios de constancia y ascensos de las ciases eu- 
ropeas. — Buques extranjeros. — El oficial de marina Madrazo destro- 
za una vinta pirata.^ Va á Joló y exige al Sultán la entrega de va- 
ríos cautivos. — Envía éste con tal objeto una expedición á Tawi- 
Tawi. — Juntos Madrazo y Malcampo destruyen el pueblo de Bangan. 
— Vuelve Madrazo á Joló y consigue la entrega de los cautivos de 
Tawi-Tawi.— Infantería de marina. —Colección de Autos acordados* 
— Encárgase del Apostadero Salcedo. — Sábese por éste el fall eci- 
miento de Mac-Crohon, electo Gobernador de las Islas, y el de Ñor- 
zagaray. — Exequias en su honor. 



HISTORIA DS FILIPINAS 285 

El 12 de Enero de 1860 hizose cargo interinamente 
del Gobierno de . Filipinas el Mariscal de campo. Se- 
gundo cabo de las Islas, D. Ramón María Solano y 
Llanderal, natural de Valencia. 

Su brillante historia militar, de que era elocuente 
ejemplo el alto empleo alcanzado en la milicia, no obs- 
tante su juventud, así como las honrosas condecoracio- 
nes nacionales y extranjeros que cubrían su pecho (1), su 
reconocida ilustración y extremada afabilidad hacíanle 
simpático en sumo grado. 

Nadie mejor que Solano podía sustituir á Goberna* 
dor tan digno y estimable como Norzagaray. 

Al posesionarse de la presidencia del Ayuntamiento, 
manifestó que su principal anhelo era el de desempeñar 
con la más buena y recta intención su honroso y difícil 
mando. 

Y para lograrlo, dijo: «Seguiré la marcha que ha 
iniciado en todos los ramos el digno y respetable Jefe 
que acabo de reemplazar. 

» Donde quiera que haya que introducir una mejora, 
añadió, mi mayor placer será llevarla á cabo sin dila- 
ción alguna, así como también estaré pronto á corregir 
cualquier abuso de que tenga conocimiento. Deseo hacer 
todo el bien posible á Manila, y será para mí satisfac* 
ción inmensa atender con preferente solicitud á su im- 
portancia, tanto en el desarrollo de su riqueza como en 
las mejoras que reclama el ornato público». 

Sus hechos posteriores demostraron la sinceridad de 
estas palabras. 

A los dos días de haberse encargado del mando la 

(1) La IluttraeUn filipina^ en su número del i.^ de Octubre de 
1 860, publicó una detallada biografía de este General. 



286 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

nueva autoridad, tomó posesión de la Intendencia ge- 
neral de Ejército y Hacienda el Sr. D. Joaquín Esca- 
rio, persona de excelente reputación, aunque de un ca- 
rácter díscolo en demasía, proporcionando con ello al 
General Gobernador grandísimos sinsabores. 

Por bando fechado el 31 del expresado Enero, comu- 
nicó Solano el Real decreto de i.*^ de Septiemlra 
de iSSg anterior, creando un Gobierno civil para la 
provincia de Manila. 

Según el art. 2.^ de este decreto, el Gobernador de 
Manila sería Corregidor de la misma ciudad, y en tal 
concepto Vicepresidente del Ayuntamiento (0. 

Por otro Real decreto de la misma fecha, y á conse- 
cuencia de la creación del Gobierno civil de la capital, 
se estableció una Administración de Hacienda pública 
de Manila, cesando el Alcalde mayor primero de Tondo 
en las funciones administrativas y económicas que des- 
empeñaba, reformándose por Real decreto de la propia 
fecha las Alcaldías de Tondo, cuyas funciones se limi- 
taban á las de la jurisdicción ordinaria en la forma es- 
tablecida por la Real cédula de 3o de Enero de i855. 

Por Real orden del día 2 del mencionado Septiembre 

(i) Fué cl primer Gobernador civil y Corregidor de Manila D. Pe- 
dro Pampillón de Molina, brigadier de ejército, y prioier Secretario det 
mismo D. Francisco de Iriarte y Menéndez, abogado, famoso alcalde 
mayor más tarde de Bulacán y La Laguna, éaiulo é imitador del Gran 
Capitán en lo de las cuentas que tanta celebiidad dieron al héroe de 
Italia. 

Por cierto que es di^no de fijar la atención que tanto el Gobernador 
como el Secretario, que hablan de implantar la reforma que implicaba 
la creación del Gobierno de la capital del Archipiélago, fuesen ajenos 
i la Administración civil. Y gracias que no se le ocurrió á algún cañó' 
nigo influyente solicitar el cargo, porque quizá se lo hubiesen con- 
ferido. 



HISTORIA DE FILIPINAS 287 

señaláronse las atribuciones de la expresada Adminis- 
tración de Hacienda de Manila (O* 

En cumplimiento de Reales órdenes de 2 de Diciem- 
bre de iSSq, se constituyó en Manila una Comisión ge- 
neral de Estadistica W, 

En l5 de Diciembre del mismo año habíase creado 
un Colegio de Corredores de Comercio en Manila» '^con 
aprobación del Reglamento para su régimen y gobierno; 
y Solano dictó las medidas oportunas para el exacta 
cumplimiento de la resolución soberana. 

También habíase aprobado, por Real orden de 18 de 
Enero de 1860, la creación de un Monte de Piedad en 
Manila, disponiendo que se constituyera tomando á 
préstamo de las Cajas de Comunidad sucesivamente, y 
con arreglo á sus necesidades, hasta la cantidad de 
5o.ooo pesos con un interés de 5 por 100 anual, y que 
estuviera bajo la inspección del Gobernador superior 
civil de las Islas y á la inmediata dependencia del de 
la provincia. 

Para la vigilancia de sus operaciones se nombraba 
una Junta presidida por el Gobernador de Manila, 
compuesta de dos Vocales de la Junta directiva de la 
Administración local, de un individuo del Cabildo ecle- 

(i) Comenzó á actuar esta dependencia el i.° de Febrero de 1860, 
siendo su primer Jefe el inteligente funcionario D. Nicasio Suárez 
Llanos. 

(2) Componiase del Gobernador general, Presidente; del Intendente, 
Vicepresidente, y de los señores Fiscal de S. M., Gobernador civil de 
Manila, Administrador general de Tributos, Director de Administración 
local, un Jefe de Marina, otro de Artillería, otro de Ingenieros, otro de 
Estado Mayor, un Ingeniero de minas, dos individuos del Ayuntamiento, 
dos socios de la Económica, dos del Tribunal de Comercio y dos pro- 
pietarios como Vocales, desempeñando el cargo de Secretario D. Rafael 
Díaz Arenas. 



288 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

siásticOy de un Regidor del Ayuntamiento y de uno de 
los párrocos de Tondo y Binondo, alternativamente. 

Por decreto de 1 6 de Febrero autorizó Solano al 
Banco Español-Filipino áque ampliara sus negocios al 
descuento de pagarés con garantía de conocimientos y 
pólizas de seguros de cargamentos á la vela con destino 
al 'puerto de la capital. 

Otra de sus determinaciones justísimas fué derogar 
la prohibición de denunciar minas de carbón en Cebú, 
decretada con poco acierto por Urbiztondo. 

Prohibió asimismo en absoluto las expediciones que 
el resguardo de Hacienda solía hacer todos los años á 
los montes para talar las plantaciones de tabaco ilegal- 
mente cultivado, medida que obtuvo la aprobación del 
Gobierno de S. M. 

También legisló sobre pesasy medidas, obligando á los 
vendedores que se proveyeran de ellas y las empleasen en 
sus transacción es, cortando con esto abusos inveterados. 

A consulta de la Superintendencia de Hacienda de 
21 de Noviembre de iSSg, recayó la Real orden de i.*^ 
de Marzo siguiente, suspendiéndose el acopio en la 
Isabela de Basilan, Burias, Davao y Bislig, pudiendo 
sus habitantes sembrar tabaco si les conviniere, y la 
Hacienda comprarles la hoja del mismo cuando con- 
ceptuase oportuno hacerlo, é impedir su exportación de 
dichos puntos. 

Por Real orden de 2 del mismo mes se dictaron re- 
glas para la ejecución de las obras que se verificasen en 
Filipinas con fondos de carácter local. 

Por idéntica resolución de 3 de igual mes y año se 
con cedió á los padres de los paisanos muertos comba- 
tiendo contra malhechores, la pensión señalada por 
Real orden de 14 de Mayo de i858. 



HISTORIA DE FILIPINAS 289 

El Gobierno de las Islas decretó en 3 de Mayo 
siguiente que la provincia de Calamianes continuase 
con este mismo nombre. 

En vista de un expediente promovido por la Ad- 
ministración de Hacienda de Manila para regularizar 
todo lo relativo al empadronamiento de los chinos des- 
provistos de la documentación prescrita por las dispo- 
siciones vigentes, y después de oir á la Administración 
general del ramo, Intendencia de Hacienda y Fiscal 
de S. M., decretó Solano en 21 de Mayo que los chinos 
deudores que careciesen de los documentos consiguien- 
tes á su situación de radicación ó invernada, fuesen 
denunciados por quien quisiera veriñcarlo, debiendo 
proceder á su captura todas las autoridades subalternas^ 
de cualquier clase y gremio; que se multase á los chi- 
nos con tres pesos y el pago de su capitación desde el 
tercio en que fuesen presos, y que el gobernadorcillo en 
cuya jurisdicción ocurriere, de no verificarla él, pagase 
diez pesos de multa por su poca vigilancia, siempre que 
el chino hubiera residido en ella tres meses. 

Por Real orden de 1 5 de Junio siguiente se dispuso 
que la Comandancia general del Apostadero de Filipi- 
nas fuese desempeñada en adelante por un Oficial gene- 
ral de la Armada de la clase de jefes de escuadra. 

Por Real decreto de 20 de Junio (1860) se reforma 
la organización de la jurisdicción de Hacienda de Fili- 
pinas, mandando que se extendiera únicamente al te- 
rritorio de las tres Alcaldías mayores de la capital. 

Los Alcaldes mayores y Tenientes gobernadores de 
las demás provincias, debian ser jueces natos de Ha- 
cienda en sus respectivas provincias. 

En 28 del propio mes se dignó S. M. señalar el plazo 
de un año para proponer el recurso contencioso-admi- 

TOMO III 19 



290 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

nistrativo en los negocios que correspondiesen á los re- 
sidentes de Filipinas. 

El 14 de Julio tuvo lugar la solemne ceremonia de 
descubrir la magnifica estatua en bronce de Doña Isa- 
bel II, emplazada en el sitio llamado Arroceros, sobre 
un pedestal de mármol obscuro de Romblón, obra de 
verdadero mérito artístico, debida al escultor español 
D. Ponciano Ponzano (1). 



(i) Ya hemos dicho que la iniciativa de este proyecto se debió al 
Ayuntamiento de Manila durante el mando del Marqués de Novalichis, 
y que los fondos al objeto se recaudaron por suscripción general volun- 
taiia en el Archipiélago. 

La fundición se hizo por la casa Eck. Duran, etc. 

He aquf el ceremonial con que se inauguró: 

«Al lado de la estatua de S. M. se construyó un sencillo pabellón en 
el cual se erigió el altar donde á su debido tiempo debían tener lugar 
las ceremonias religiosas; á la derecha, y siguiendo la dirección de la 
circunferencia de la plazoleta, se alzaba el destinado al Excmo. Sr. Go- 
bernador, Capitán general y principales Corporaciones; á su frente se 
hallaba otro para las señoras; á la izquierda el de las clases civiles; á la 
derecha el del ejército, y seguía, por último, el del clero regular y 
secular. 

• Limitaban el círculo elevados mástiles unidos entre si por una gra- 
ciosa guirnalda, coronados de gallardetes con los colores nacionales, 
cada uuo de los cuales ostentaba un tarjetón en que se hallaba inscrito 
el nombre de una provincia filipina. KI ejército formaba en columna ce* 
rrada con el frente á la estatua de S. M.» y la artillería, dando su izquier- 
da al cuartel del Fortín, estaba encargada de hacer las salvas correspon-' 
dientes. Todo formaba un conjunto encantador imposible de d.-s- 
cribir, 

>Las seis de la mafiana serían cuando llegó el Excmo. Sr. Capitán 
general D. Ramón Solano y Llanderal, acompañado del Real Acuerdo 
y de la Corporación municipal, ocupando el sitio que les estaba prepa- 
rado, y breves instantes después se dijo una misa por el Excelentísimo 
é limo. Sr. Arzobispo de e&ta diócesis, que celebró de pontifícal». — 
{La Ilustración Filipina. — Afio U. Núm. 15. — ^Manila I.* de Agosta 



HISTORIA DE FILIPINAS 29Z 

Solano se cuidó mucho de las obras del carenero, y 
«n su época se inauguró el mercado de la Quinta. 

Las calles y puentes de los arrabales fueron asimismo 
objeto de su atención» mejorando aquéllas y constru- 
yéndose muchos de éstos. 

En provincias tenía en ejecución una carretera á Ca- 
gayan, y se ocupaba de mejorar el acceso al puerto de 
Lampón, en la contracosta de Luzón. 

Durante su gobierno se inauguró el magnífico edificio 
<iue sirve de Tribunal en el rico é importante pueblo de 
San Fernando de la Pampanga, construido en parte í 
expensas de los moradores de este pueblo. 

En el ramo de guerra dictó Solano algunas mejoras 
é hizo sustituir el vestuario del ejército por otro más en 
armonía con aquel clima abrasador. 

La campaña de África, que tan grande entusiasmo 
despertó en todos los dominios españoles, fué objeto en 
Filipinas de una suscripción pública con el deseo de 
«contribuir á los gastos de la Metrópoli (i), y posterior- 
mente celebráronse los brillantes triunfos de nuestro 



de 1S60. Artículo de D. R. Puga. AI mismo número acompafia ua 
precioso grabado de la estatua.) 

Terminado este acto montó á caballo el Capitán general, tomA d 
mando de las tropas, y colocándose á la izquierda áA monumento diri- 
gió á la concurrencia una entusiasta alocución. 

Ai concluir descornóse el velo que ocultaba la estatua y se dio un 
extentó reo /Viva ¡a Reina! 

Después desfílaron las tropas en columna de honor por delante de 
la estatua. 

Por la noche hubo iluminación y música alrededor de la misma. En 
el Cabildo se celebró un magnifico baile de etiqueta. 

Más adelante diremos las vicisitudes de la estatua tan solemnemente 
inaugurada. 

(x) Produjo 184.000 pesos. 



«92 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ejército y la paz con espléndidos festejos públicos (i)^ 
En 1860 los piratas moro-malayos se habían estacio- 
nado en las Catanduanes, Biti y otras isletas de la 
comprensión de Albay, desde las cuales saqueaban á las 
embarcaciones menores que por sus aguas aparecían» 
manifestándose impotente el jefe de la provincia para 
desalojarlos de esos puntos por falta de elementos (2)» 
Los buques que el Gobierno de Manila enviaba en 
persecución de los moros no siempre conseguían alcan- 
zarlos, valiéndose los sagaces piratas de todo género de 
ardides para eludir su encuentro. 

Por esta época efectuaba el alemán Jagor su viaje 
por las Visayas, y dice á este propósito: «En la capital 
de Samar hallé después un vapor del Estado que hacia 
quince días cruzaba contra los piratas inútilmente, pues 

(i) £I Ayuntnmiento de Manila elevó á la Reina una patriótica fe- 
licitación con motivo de aquella gloriosa campaña, comisionando para 
presentar á S. M. su exposición á los Generales Camba y Orozco y 
Záfiiga (natural éste de Filipinas), y Sres. Ramos Marín, Lafuente y 
Salamanca, Bernáldez y Folgueras, González Calderón, Azcárraga, Urré- 
jola y Vizmanos, peninsulares unos y nacidos los otros en nuestro Ar- 
chipiélago oceánico. 

(2) £1 20 de Junio oficiaba el Alcalde mayor al Capitán general en- 
estos términos: cHace diez días que hay diez embarcaciones piratas en 
la isla de San Miguel sin ser perseguidas, á dos leguas de Tabaco, inte- 
rrumpiendo las comunicaciones entre las islas Catanduanes y la cost» 
oriental de Albay Han cometido muchos robos y hecho seis cauti- 
vos No se les puede perseguir, pues los pueblos carecen de armas de 

fuego; las dos únicas falúas dbponibles para el servicio están detenidas- 
por el mal tiempo en el estrecho de San Bernardíno». 

£1 25 oficiaba de nuevo diciendo: «Además de las citadas embarca- 
ciones piratas, hay cuatro grandes pancos y cuatro pequeñas vintas en el* 

estrecho de San Bernardino Su tripulación total asciende á unos- 

400 ó 500 hombres Han matado á 16 personas, cautivado á 10 y se 

han apoderado de un buque»* 



HISTORIA DE FILIPINAS 293 

-éstos suelen estar sobre aviso por sus espias y divisan 
él humo con tiempo bastante para escabullirse, ocul- 
tándose en sus canoas planas. Los oficiales sabian bien 
<]ue su campaña no iba á tener más resultado que indi- 
car á los pueblos que sus quejas no quedaban desaten- 
<]idas (O». 

A fines de Febrero regresó á Tawi-Tawi una grande 
expedición pirática con un cuantioso botín, fruto de sus 
exacciones en las Islas Filipinas. 

Desavenidos los jefes por el reparto, disgustóse tanto 
el datto Alip, que abandonó su tierra con el propósito 
de acogerse á la clemencia del Gobierno español, solici- 
tando ser indultados él y sus sácopes. Va en seguida á 
Dong-Dong; sorprende á los dattos Bannad y Diao-Pa- 
rael, enemigos suyos; les corta la cabeza; combate y 
derrota á sus partidarios; saquea é incendia sus pueblos» 
y en compañía de los dattos lusop, Paraca, Aran, Mu- 
nurun y Tuiao, y de los orancayas Chanzalán, Gui- 
nautié y otros varios, se presentó al Gobernador de 
Basilan el ii de Marzo con una niña y un anciano cap- 
turados por los de Dong-Dong en la isla Sácol, yendo 
después á Zamboanga. El Comandante general de Min- 
danao le otorgó el indulto que solicitaba, concediéndole 
amplios terrenos en la isla de Malamavi, para que fun- 
dase un pueblo y lo gobernara con arreglo á sus leyes, 
costumbres y religión. Muy poco tiempo después se 
hizo sospechoso este datto, porque se supo que los ca- 
pitanes piratas de Tawi-Tawi le estimulaban á que re- 
.gresara á su tierra, diciéndose que había ido con dos 
pancos grandes i desenterrar unas lantacas ocultas ea 
la isla de Hunisarí, con el objeto de atacar y apoderarse 

(i) Yii^a p^r FUipmas. 



294 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

del fuerte de la Isabela^ de acuerdo con el datto joloana 
Diamarol, subdito español , puesto que venia cobrando 
un sueldo del Gobierno desde i85i. 

La misión católica de Barambangan (Borneo) tuvo 
que desaparecer en Agosto de 1860, por consecuencia 
de las tropelías á mano armada de los moros con el ñn 
de apoderarse de sus esclavos cristianos de las Islas Fi- 
lipinas que se acogían á su amparo, A la enérgica pro- 
testa del P. Cuarterón respondió con evasivas el Cónsul 
británico en Borneo, amparador de la trata de blancos 
en aquella parte de los dominios de Inglaterra. 

En una Real orden de carácter reservado, refrendada 
por O'Donnell como Ministro de la Guerra y de Ultra- 
mar, expedida el 18 de Mayo de 1860, decíase al Go- 
bernador de Filipinas que emplease todo el lleno de su 
autoridad como Vicerreal Patrono, para hacer que los 
curas, encargados en parte de la instrucción primaria, 
consagrasen desde luego y muy especialmente su celo 
á difundir el conocimiento del idioma castellano, i vigi- 
lando por todos los medios posibles para que asi se 
verifique, sin perjuicio de proponer al Gobierno toda 
lo que pueda ser conducente al logro de tan interesante 
objeto*. 

Solano acogió con placer este soberano mandato, afa- 
noso por dar impulso á la instrucción primaria, y de 
ello tomó pretexto para estimular á la Junta creada por 
Crespo á que terminara su encargo, con tan censurable 
parsimonia tomado, comisionando en 10 de Agosto á 
un oficial de la Secretaria del Gobierno, cuyas dotes de 
inteligencia eran notorias, el Sr. D. José Felipe del 
Pan, dándole Solano las bases correspondientes. 

La prematura muerte del Gobernador hizo que que- 
dase inédito su bien meditado plan de Escuela normal,. 



HISTORIA DB FILIPINAS 295 

y las demás reformas en el ramo de instrucción prima- 
ria que tenía proyectadas. 

Una de las mejoras que el ornato público, la higiene 
y la cultura de la ciudad reclamaba imperiosamente, 
era la desaparición de una serie de viviendas inmundas 
cerradas por altas tapias, en cuyo hediondo sitio solían 
encontrar sagrado asilo todos los criminales, ladrones 
y gentes de mal vivir de Manila y sus arrabales: allí, 
sobre seguro, concertaban sus robos y asechanzas con- 
tra los ciudadanos pacíficos, y en aquel centro del vi- 
cio y la inmoralidad, verdadero lupanar cuyo recuerdo 
aún sonroja á los que aprecian el buen nombre de la 
capital de Filipinas, conocido con el nombre de Pariatty 
gozaban cierta inmunidad sus habituales moradores. 

Solano visitó este infecto caserío, y convencido de la 
necesidad de hacerlo desaparecer, ordenó su derribo. 

Pero no contó, ó si lo sabía, no supuso seguramente 
que tan justificada resolución hubieía de acarrearle 
otras consecuencias que la de disgustar á los bandidos, 
asesinos y meretrices que allí tenían su refugio, y acaso 
alguna molestia y hasta ciertos perjuicios pecuniarios 
á los dueños del edificio. 

Equivocóse grandemente, pues la indicada medida 
fué origen, según tradición arraigadísima en Manila, de 
su inesperada y prematura muerte. 

Los propietarios del Parían, que percibían por el al- 
quiler de las asquerosas viviendas que lo constituían 
una renta crecida, opusiéronse, con su poderoso influ- 
jo, al mandato del Gobernador de las Islas, desatando 
contra él la furia de su insana codicia y la ira de su 
apasionamiento terrible. En vano el Gobernador gene- 
ral invocó las conveniencias públicas, que aconsejaban 
el derribo del Parían, y la buena fe y recta intención 



296 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

que presidiera á su decreto; la oposición aumentó, me» 
nudearon los atentados indignos y los disgustos mortí- 
feros en aquel clima, y aunque mantuvo su orden, y 
aquella inmoral Corte de los milagros vio caer las tapias 
que defendían su recinto, el autor del atentado contra los 
poderosos dueños del Partan, victima de violentos acce- 
sos de bilis producidos por la campaña inicua contra él 
mantenida, cayó enfermo con traidora fiebre, sucumbien- 
do el 30 de Agosto, á los ocho meses escasos de mando, 
y á los cuarenta y cinco años no cumplidos de edad (O* 

Peninsulares é indígenas doliéronse de la muerte de 
tan ilustre General, tributándole, con ocasión de su 
entierro, sincera é imponente manifestación de senti- 
miento y de afecto (2). 

El brigadier subinspector de Artillería, D. Juan He- 

( 1 ) En Manila es tradicional la creenci» de que murió envenenado; 
pero sin piuebas fehacientes que lo acrediten, es imposible aceptar 
aseveración tan grave. 

£1 comedido y circunspecto D. Felipe Govantes, que á la sazón re> 
sidía en Manifó, escribió acerca de este asunto lo que sigue: 

«Existí en intramuros un edificio de grotesca arquitectura, guarida 
de gente de mal vivir, y el Sr. Solan ., ñrme en sa propósito de mejo- 
rar la población y velar por la seguridad individual y la moral pública, 
visitó dicho edificio, que era el llamado fúrian, y ordenó el derribo de 
tus tapias, lo que por encima de mil dificultades, creadas por espíritus 
mezquinos, al fin se realizó».— ^G7w^;ff//w de ¿a Historia de Nlipimu,) 

(2) f Con el suntuoso ceremonial antiguo tuvo lugar el entierro del 
mencionado General, y un gentío inmenso, como pocas veces se ha 
visto, acudió silencioso y triste á ver desfilar el fúnebre cortejo, dando 
asi todas las clases de la sociedad filipina el último y público testimo- 
nio de su cariño al que sacrificó su salud y su vida en aras del bienes- 
tar de este país». — (Govantes, obra citada.) 

Por superior decreto de 2 de Octubre de 1 860, púsose el nombre de 
Solano á un pueblo de la provincia de Nueva Vizcaya. 
También lleva su nombre una calle de Manila. 



HISTORIA DE FILIPINAS 297 

rrera Dávíla, se hizo cargo interinamente del mando 
de las Islas el 29 de Agosto con motivo de hallarse mo- 
ribundo el general Solano. 

Por decreto del día siguiente (3o de Agosto de 1860) 
se autorizó y en Septiembre hizo su reaparición el 
Diario de Manila, decano hoy de los periódicos de Fi- 
lipinas, pues que aún vive, habiendo mejorado mucho 
sus condiciones tipográficas (0. 

Por Real orden de 2 de Julio de 1860 dióse traslado 
al Gobernador de Filipinas de una circular dirigida á 
los Agentes de S. M. en el extranjero, que decía: 

cLos abusos cometidos por algunos buques extranje- 
ros que, violando las disposiciones de Aduanas vigentes 
en Filipinas, han conducido á la isla de Joló multitud 
de efectos de ilicito comercio, municiones y pertrechos 

( 1 ) Alma de aquella publicación fué durante muchos aftos el ifus- 
trado periodista, decano de los de Manila, D. José Felipe del Pan, va- 
rias veces citado por nosotros en esta Historia. 

Los primeros redactores del Diaria de Manila fueron D. Lorenzo 
Moreno Conde, D, Francisco Ramos Borguclla, D. Manuel Marzano, 
D. Manuel Gamdo, D. Francisco de Paula Martínez y el citado del 
Pan. Colaboraron en el mismo D. Ricardo de Puga y D. F. de Lerc- 
na, autores de muchos trabajos en prosa y verso insertos en La líut- 
traeién Filipina, Es muy celebrada una poesía del último que se titu- 
la Mi paregilla alazana. De la dirección estuvo encargado en un prin- 
cipio D. Manuel Ramírez, editor del Diario^ en unión de D. Baltasar 
Girandier, que le sustituyó poco después en la dirección del mismo, y 
en ella continuó hasta 1S87. 

F.ntre los redactores que tuvo después el expresado periódico, mere- 
cen especial mención D. Javier de Tiscar, niuy competente en asuntos 
de legislación administrativa; el festivo D. Antonio Vázquez de Alda- 
na, escritor de mucho gracejo, y los ilustrados D. Federico Casademunt 
y D. Regino Escalera. 

El autor de estas lineas colaboró en la parte literaria del Diaria de 
Manila desde 1871 á 1875. 



^gS JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

de guerra^ han llamado la atención de la Reina núes* 
tra señora^ y, en su consecuencia, se ha servido resol- 
ver prevenga á usted haga presente á ese Gobierno que^ 
ro estando abiertos al comercio exterior más que los 
jpuertos de Manila, Sual, Iloilo y Zamboanga, no será 
permitida á la bandera extranjera hacer directamente 
el tráfico con Joló y sus adyacentes, que, con arreglo á 
las capitulaciones de 30 de Abril de i85i, forman 
parte integrante del Archipiélago filipino (»;». 

La época en que O' Donnell desempeñó el Ministerio 
de la Guerra y de ultramar, fué fecunda en disposicio- 
nes referentes á ¡as provincias ultramarinas. 

Por Real decreto de 9 de Julio de 1860 se organÍ26 
la Administración civil de las provincias de Ultramar. 
En el preámbulo de este importante decreto decía el 
Ministro: «Señora: Una disposición orgánica que regule 
el ingreso y ascenso de los empleados en los diferentes 
ramos civiles de su vasta y complicada Administración, 
es una de las reformas con más ahinco reclamadas 
por la experiencia, y que urge ya plantear sin temor á 
los obstáculos que suelen acompañar á la iniciación de 
esta clase de medidas, casi siempre combatidas por 
exigencias y consideraciones puramente personales. La 
dificultad más seria que presenta la que hoy se somete 
á la aprobación de V. M., consiste en conciliar dos 
principios que parecen antitéticos: el de la estabilidad 
del empleado público, y el de la libre y prudente crea- 
ción del Poder central, de manera que se neutralicen en 
beneficio del Estado y de sus agentes, quitando á am- 
bos principios lo que pudieran tener de exagerados en 
su aplicación absoluta». 

( 1 ] P ubiicada con fecha 9 de Octubre en el Boleiin oficial de Manila. 



HISTORIA DB FILIPINAS 299 

Establecíanse por este decreto escalafones para cada 

• una de las cinco categorías en que se clasiñcaba á los 

empleados^ siendo de libre elección del Gobierno los de 

la primera categoría (Intendentes de Ejército y Real 

Hacienda: art. ii). " 

De cada tres vacantes en las categorías restantes, se 
habían de dar la primera al ascenso por rigurosa anti- 
güedad de servicios en la provincia donde ocurriera la 
vacante; la segunda á elección del Gobierno entre ce- 
santes de igual categoría á la del empleo vacante, 6 
empleados activos del grado inferior inmediato; la ter- 
cera también á elección del Gobierno, entre los emplea- 
dos activos ó cesantes de la Península que solicitaren 
pasar á Ultramar, ó entre personas de aptitud recono- 
cida en carrera científica 6 literaria (art. 12). 

La mitad de las resultas en el último grado inferior 
que ocurrieran por virtud de los ascensos de rigurosa 
escala, las proveería el Gobierno por elección de la 
manera expresada en el caso tercero, y la otra mitad 
á propuesta en terna del Gobernador ó Superintendente 
de la provincia en que resultara la vacante, entre los 
aspirantes del primer grado de la Administración de la 
misma provincia (art. i3). 

Estos aspirantes, según el art. 6.^, los podía nom- 
brar el Gobernador 6 Superintendente, con arreglo á lo 
dispuesto en el Real decreto de 24 de Octubre de 1859. 

Marcábanse las penas aplicables á los funcionarios 
que cometieran faltas ó delitos, determinándose en el 
art. 23 que mientras estuviesen suspensos de su empleo 
y haber, percibirían la cuarta parte del sueldo de sus 
destinos por vía de pensión alimenticia, hasta que fue- 
sen removidos de aquél ó hasta la terminación defini- 
tiva del proceso. 



300 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El art. 27 consignaba que en todos los casos en que 
los empleados fueren declarados cesantes, gozarían el . 
haber pasivo que por clasiñcación les correspondiera, si 
á él tuvieran derecho con arreglo á las disposiciones 
vigentes sobre clases pasivas. Los condenados á pena 
aflictiva ó á inhabilitación, quedaban privados del goce 
de haber pasivo. 

En todas las separaciones de funcionarios públicos 
tenía que expresarse el haber instruido el expediente 
oportuno 6 procedido á la formación de causa (art. 47). 

Los funcionarios de la Administración de justicia y 
del Ministerio público serian objeto de una determina- 
ción especial (art. 49). 

Este decreto debía comenzar á regir el i.** de Enero 
de 1861. 

Por otro Real decreto de la misma fecha se reforma- 
ron las Audiencias de Manila y Puerto Rico, estable- 
ciendo en ellas Presidencias de Sala; disponíase que la 
Audiencia de Manila se compusiera de dos Salas, y se de- 
terminaba que el Ministerio público lo constituyeran en 
ésta un Fiscal y cinco Tenientes fiscales, uno de ellos es- 
pecial para el despacho de los negocios de Hacienda (O. 

Por idéntica soberana resolución de 3o de Julio 
(1860) se dio nueva organización á las Alcaldías ma- 
yores de Filipinas, disponiéndose que los Tenientes go- 
bernadores de dichas Islas tomaran en lo sucesivo el 
nombre de Alcaldes mayores, sin ejercer otras funcio- 
nes que las de la jurisdicción ordinaria, en la forma 
prescrita por la Real cédula de 3o de Enero de i855. 

(i) £n 18 de Abril de 1865 se trasladó al Regente de la Audien- 
cia de Manila un Real decreto de la misma fecha por el que se autori- 
zaba al Fiscal para encargar los negocios de Hacienda al Teniente . 
Fiscal que considerase más á propósito. 



HISTORIA DE FILIPINAS 3OI 

Dividíanse las Alcaldías mayores del Archipiélago en 
tres clases: de término, de ascenso y de entrada» clasi- 
ñcando en las primeras las de Manila, Cagayán, Ba- 
tangas, Pangasinán, Bulacán, llocos Sur, llocos Norte, 
Albay, Pampanga y La Laguna; en las segundas las de 
Camal ines Sur, Camarines Norte, Tayabas, Nueva 
Ecija, Zambales, Bataán, Mindoro y Cebú (O, y en 
las de entrada las de Iloilo, Cápiz, Leyte, Samar, Isla 
de Negros, Antique, Cavite, Calamianes, Islas Bata- 
nes, Bohol, Nueva Vizcaya, Zamboanga, Misamis y 
Surigao. Se creaba una nueva Alcaldía mayor de en- 
trada en la provincia de Uoilo, debiendo proponer su 
residencia el Real Acuerdo, y se establecía otra Alcal- 
día de igual clase en el distrito central de Mindanao, 
quedando en vigor todas las determinaciones de la Real 
cédula de 3 de Octubre de 1844 y ^^^1 decreto de 27 
de Enero de 1854, que no se opusieran á las contení* 
das en el presente. 

Estas disposiciones y algunas otras dictadas con an- 
terioridad, tuvieron cumplimiento durante la interini- 
dad de Herrera Dávila. 

Entre las disposiciones judiciales de aquella época» 
es digna de mencionarse el auto acordado de la Audien- 
cia de Filipinas, de 3i de Agosto de 1860, en que se 
determinan los deberes y atribuciones de los goberna- 
dorcillos en concepto de auxiliares de la Administra- 
ción de justicia, y se dictan reglas para corregir los 
abusos de los mismos en la instrucción de las primeras 
diligencias de las causas criminales (2). 



(1) En ésta se creaba una plaza de Promotor fiscal con idénticas 
condiciones que las de los Juzgados de Manila. 

(2] Apiobado por Real orden de 18 de Enero de 1865. 



302 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En 3i de Octubre siguiente se comunicó á la Cap¡- 
tania general una Real orden dictando varias reglas 
sobre premios de constancia, reenganches y ascensos 
de los individuos de tropa del ejército de Filipinas en 
sus clases europeas. 

Por Real orden de 9 de Noviembre del mismo año 
se autorizó la introducción de buques extranjeros de 
menos de 400 toneladas en las posesiones de Ultramar. 

El teniente de navio D. Francisco de Paula Madia- 
zo, comandante de la segunda división de reserva esta- 
cionada en Tuluyan, fué avisado en la noche del i.^de 
Diciembre de 1860 de que se aproximaba por la popa 
de su falúa una embarcación pequeña. Comprendiendo 
por el silencio de los que la ocupaban y las precaucio- 
nes de la boga que traía intenciones hostiles^ preparó 
su gente, enñió contra ella un pedrero, y al darles el 
¿quién vive? y ver que huía, dispara con tanto acierto 
que da la muerte á tres moros que la ocupaban. Reco- 
gida la vinta por un bote, se vio que los moros iban 
perfectamente armados, comprendiéndose que su inten> 
to era sorprender á la falúa y hacerle el mayor daño 
posible, aunque les costase la vida, con la esperanza de 
volar á su codiciado Paraíso. 

A los tres días de esto fondeó Madrazoen Joló, man- 
dando una arrogante comunicación al Sultán, por la 
que exigía que en el término de seis días le entregase 
dos españoles, dos mestizos y 200 indígenas que en 
Diciembre anterior había capturado el datto Viñang, 
del pueblo de Parang, al mando de ocho embarcaciones 
armadas con gente y por cuenta del datto Batua, de 
Tawi-Tawi, así como otros cautivos que le constaba 
existían en Joló, amenazando, si no lo verificaba, con 
que iría otra expedición á destruir por completo sus is- 



HISTORIA D£ FILIPINAS 303 

las. MadrazOy apellidado por su valor entre los moros 
Biiayan totoo (caimán verdadero), inspiraba tal respeto 
á los joloanos, que se reunió el Consejo y le contestó 
ofreciendo hacer cuanto fuese posible por rescatar al 
español Pagés y demás cautivos, é instigados por las 
reclamaciones de Madrazo, envió el Sultán 12 embar- 
caciones á Tawi-Tawi, armadas por su cuenta» para el 
objeto indicado. 

Supo en esto Madrazo que Malcampo se hallaba en 
Tuluyan con ánimo de atacar la isla de Bangan, dos 
millas al N. de Simisa, y que, sabido por aquellos pi- 
ratas, se hallaban muy apercibidos á la defensa. Fué á 
unirse á él y juntos marcharon á Bangan, frente á cuyo 
pueblo dieron fondo el 20 de Diciembre. Intimaron á 
sus habitantes la entrega de cautivos y de cañones; 
pero las playas se llenaron de combatientes dispuestos 
á resistir. Las falúas dispararon sus cañones cargados 
con metralla, y dos columnas de 62 hombres, una á las 
órdenes del capitán de la marina sutil D. Fernando 
Santa Coloma, y la otra á las del subteniente del mis* 
mo cuerpo D. Luís Remolina (i), desembarcan en las 
playas del pueblo, vencen la resistencia de los moros» 
queman el pueblo y regresan á las falúas, llevando al- 
gunos prisioneros, lantacas y pequeños cañones. 

El 21 de madrugada se repitió el desembarco. Las 
fuerzas que lo efectuaron, después de poner fuego á un 
pueblo del interior, talar sembrados y arboledas, apre- 
sar ganados y á algunos moros que les hacen resisten- 



( I ) Oímos á éste más de una vez el relato de muchos encuentros con 
los piratas, hallándose de capitán de puerto en Vigan en la época que 
nosotros desempefiábamos la Adininiüti ación de Hacienda pública de 
ambos llocos (i873 á 1875}* 



304 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

cía, regresan á los buques, y Madrazo se encamina á 
J0I6 el 24, apremia al Sultán con su anterior exigencia 
y este envía el 27 al datto Diamarol, que rescata al es- 
pañol Pagés y á bastantes cautivos más, los cuales 
fueron enviados por Madrazo á Zamboanga con el datto 
Asien. 

En 1860 fueron suprimidas las brigadas, organizán- 
dose en Cavite dos compañías indígenas de infantería 
de marina para el servicio de los buques del Apostadero. 

Por decreto del Gobernador superior civil de Filipi- 
nas de 10 de Enero de 1861, dictado á propuesta de la 
Real Audiencia, se autorizó la impresión de la Colección 
de autos acordados y soberanas disposiciones relativas al 
orden judicial, publicación cuya necesidad se hacía sen- 
tir y ha contribuido al conocimiento de la legislación 
vigente respecto á los ramos á que se contrae. 

Esperábase al general de marina Mac-Crohon, nom- 
brado Gobernador superior civil de las Islas, cuando á 
la llegada del jefe de escuadra D. Eusebio Salcedo y 
Reguera, electo comandante general del Apostadero, 
que había embarcado con aquél, se supo su desgraciada 
muerte, acaecida á bordo en el paso del mar Rojo (0. 

También se recibió la noticia del fallecimiento de 
Norzagaray, á quien se le tributaron solemnes exequias. 

(1) AI regresar Salcedo á Espafia, cumplido su tiempo de mando^ 
falleció á bordo en la mbma latitud que Mac-Crohon. 



CAPITULO XVI. 



Crobierno de Lcraery. — Su ilustración y actividad,— Intendente León. 
— Reformas en Hacienda. ~ Pasaportes de chinos. — Gaceta eU Mani» 
ia» — Gobiernos P. M. de Visayas y Mindanao.—Curatos á los je- 
suítas en Mindanao. — Exposición de los recoletos contra dicho 
acuerdo. — Dispónese que éstos ocupen los que vaquen del clero se- 
cular. — Gran excisión por ello. — Exposiciones del Cabildo. — Se 
mantiene el mandato regio. — Chinos. — Proyectos de escuelas. — 
Inauguración de la Casa de moneda. ~ Depósitos de carbón. — Chinos 
agricultores. — Muere el Arzobispo Aranguren. — Agrimensores. — Se* 
guridad y policía. — Secretarias. — Presupuestos. — Escuela de botá- 
nica y agricultura. — Carbón de Ctbú. — Desestanco del ron. ^Presi- 
dio en Marianas. — Circulación de monedas. — Reforma en la Au- 
diencia. — Supresión del Real Acuerdo. — Creación del Consejo de Ad- 
ministración. ^Reglamentos para lo contencioso y las competencias. 
— Coocurso á la Exposición de Londres. — Subastas de ramos loca- 
les. — Junta de almonedas. — Comisiones de obras públicas. — Deca- 
pitación de dos Obispos y un misionero dominico en el Tonkfn. — 
Colegio en la Pampanga. — Censo de población. — Periódicos.— Ca- 
becerías de chinos. — Orden de beneficencia.— Monedas. — Cuerpo 
administrativo del ejército.— Arzobispo Martínez.— Fianzas de chi- 
nos.— Agricultura. — Carabaos. — Construcciones urbanas. — Medidas 
de capacidad. — Tabacos. — Incendios. — Minas. — Solicitudes.— Ga- 
lleras. — Mercados . — Malecón . 



El Teniente general D. José Lemery é Ibarrola Ney 
y González, Senador del reino, tomó posesión del Go- 
bierno superior. Capitanía general y Superintendencia 
de Filipinas en 2 de Febrero de 1861. 

Persona de ilustración y dedicado con actividad al 
TOMO III 20 



30^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

despacho de los asuntos, en breve dejóse sentir en la 
administración del pais el efecto de su poderosa inicia- 
tiva en todos los ramos dependientes de su autoridad • 

£1 5 del mismo mes se posesionó de la Intendencia 
general de Ejército y Hacienda el Sr. D, Sebastián de 
León y Navarrete, distinguido caballero del hábito de 
Calatrava. 

Las ofícinas de Hacienda de Filipinas recibieron va- 
rias alteraciones en su organización por Real orden del 
referido 5 de Febrero, siendo las más importantes ia 
refundición en una sola dependencia de la Dirección y 
Contaduría generales de Colecciones de tabacos y la 
Inspección y Contaduría de labores de fábricas del mis- 
mo articulo, y que la Aduana de Sual quedara también 
refundida en la Administración de Pangasinán. 

El 14 de dicho mes de Febrero comunicó el Gober- 
nador de las Islas á la Intendencia su conformidad en 
que se le remitiera por la Secretaria nota de los chinos 
que obtuviesen pasapoile para regresar á su pais, á fin 
de que las oñcinas de Hacienda pudieran llenar su co- 
metido en la recogida de las patentes, etc. 

Por Real orden de 18 de Mayo de 1860 habíase dis- 
puesto que el Boletín oficial de Filipinas tomara en lo 
sucesivo el nombre de Gaceta de Manila. 

Dióse cumplimiento á esta soberana resolución en 20 
de Febrero del año siguiente, y en el decreto del Go- 
bernador superior civil de las Islas decíase: «Se declara 
texto oñcial y auténtico el de las disposiciones oficia- 
les, cualesquiera que sea su origen, publicadas en la 
Gaceta de Manila: por lo tanto, serán obligatorias en 
su cumplimiento para los Jefes político -militares y de 
Hacienda de las provincias, sin necesidad de comuni- 
cación especial directa^ que sólo mediará, en todos los 



HISTORIA DB FILIPINAS 3O7 

casos, entre las autoridades superiores y primeras cor- 
poraciones •. 

Por circular de 21 del mismo mes y año ordenó Le- 
mery á los Jefes de provincias que remitiesen semanal- 
mente á la Gaceta un parte de las novedades en la pro- 
vincia, concerniente á la salud pública, cosechas» suce- 
sos varios y movimiento mercantil. 

Con fecha 25 pasó al Intendente de Hacienda esta 
comunicación: 

« En la Gaceta de Manila, periódico oficial cuyo pri- 
mer número saldrá mañana, conviene tengan inserción, 
además de las resoluciones de las diferentes dependen - 
cias del Estado y anuncios oficiales procedentes de las 
mismas, cuantas noticias y datos existan en ellas, y cuya 
publicidad pueda de a!gún modo, sin inconvenientes 
de otro orden, contribuir al fomento de la producción y 
del comercio, suministrando en dichas noticias oficiales 
á las clases de la sociedad que libran su subsistencia en 
los diversos elementos de la riqueza pública, útiles indi- 
caciones sobre la situación y tendencia de los negocios. 

»La oficina que reúne más interesantes datos de esta 
especie es la Administración general de Aduanas, y 
ésta es la muy particularmente llamada á prestar aquel 
servicio al país y á la Administración, publicando perió- 
dicamente en la Gaceta los datos y noticias que reúne 
sobre la importación general y sus procedencias, la 
exportación general y sus destinos, movimiento marí- 
timo y demás que al objeto propuesto sugiera su celo al 
Jefe del ramo (O». 



(i) El primer número de la Gaceta de Manila apareció el martes 26 
<le Febrero de 186T. 

Por Real orden de 26 de Septiembre siguiente se dispuso que fussea 



308 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El 21 del indicado Febrero puso Lemery el «cúm- 
plase» y dictó las órdenes oportunas para la ejecución 
de dos importantes Reales decretos de fecha 30 de 
Julio de 186O9 refrendados por O'Donnell. 

Por el primero se creaba un Gobierno político-mili- 
tar en las islas Visayas, comprendiendo las islas de 
Cebúy Panay, Negros, BohoJ, Ley te y Samar, con sus 
adyacentes, á cargo de un Brigadier de ejército con el 
sueldo de 6.000 pesos, 2.000 más para gastos de repre- 
sentación, con cargo estos últimos á los fondos de pro- 
pios y arbitrios, y casa pagada por el Estado. 

La capitalidad se fijaba en Cebú. Señalábanse por 
dicho decreto las respectivas facultades del Gobernador 
general del Archipiélago y del Gobernador de Visayas; 
se creaba una Secretaria para el Gobierno, y se esta- 
blecían en las mismas islas Visayas Administraciones 
depositarías de Rentas unidas, y anejas á ellas la Con- 
taduiia y Tesorería de ReaF Hacienda, refundiendo en 
estas Administraciones las de Aduanas de Cebú é 
Iloilo, y las de Vinos; por el segundo se creaba, en 
igual forma y con idéntica categoría y sueldo, otro 
Gobierno político-militar en Mindanao y sus adyacen- 
tes, dividido en seis distritos denominados, por orden 
correlativo, Zamboanga, Norte, Oriental, Davao, Cen- 
tro y Basilan, comprensivo este último de las posesio- 
nes españolas del Archipiélago de Joló, fijándose la ca» 
pitalidad del Gobierno en el distrito del Centro, en el 
punto más conveniente de la desembocadura del río 
Grande. 

£1 primer Gobernador que se nombrase para Minda- 



suscriptores de la Gíueta todos los pueblos del Archipiélago erigidos 
civilmente. 



HISTORIA DB FILIPINAS 3O9 

fiao podía ser Coronel^ obteniendo á los tres años de 
su desempeño el empleo de Brigadier. Se creaba en 
J^amboanga una Administración depositaría de Rentas» 
encargada de la recaudación de todos los impuestos y 
de la administración del ejército. 

« La misión de la Compañía de Jesús, decía el art. i3, 
«nviada ya á Mindanao, se encargará del pasto espiri- 
tual de la isla, reemplazándose con individuos de ella 
á los curas existentes, á medida que vaya habiendo el 
personal necesario, y en la forma que se estime conve- 
niente. 

• El ejército (art. 17) se ocupará constantemente en 
la exploración y ocupación del país, á cuyo fín se des- 
tacarán dos columnas cuando menos al año, de cada 
uno de los diferentes distritos» recorriéndolos cada vez 
en distintas direcciones. Los jefes que manden estas 

columnas redactarán una Memoria acerca del territorio 

• 

reconocido; y refundidas éstas en una general por el 
•Gobernador, se pondrá en conocimiento de los Ministe- 
rios de la Guerra y de Ultramar por medio del Capitán 
general de Filipinas. Con presencia de estos datos^ ei 
Gobernador comunicará en los años sucesivos sus ins- 
trucciones á las columnas que hubieren de explorar el 
país, sin perder nunca de vista la conveniencia de enta- 
blar buenas relaciones con las tribus que pueblan la 
isla, y la necesidad de establecer comunicaciones entre 
Jos diferentes distritos, etc. 

i Con el objeto de favorecer el establecimiento de co- 
lonos en los puntos que se juzguen oportunos, se facilita- 
rá á los que lo deseen las herramientas y útiles necesa- 
rios para la profesión ú oficio que hayan de ejercer. Se 
■autoriza, además, al Gobernador para costear el viaje 
A los colonos útiles que quieran establecerse en la isla» 



3IO JOSÉ MONTERO Y VIDAC 

dentro de la cantidad que á continuación se fija, y jus- 
tificando su inversión debidamente. Este beneficio du» 
rara por espacio de diez años, y se facilitarán en el 
primero para atender á estos gastos 12.000 pesos de los 
fondos de Propios y Arbitrios. Los nuevos colonos es- 
tarán exentos del pago de tributos; de este beneficio 
disfrutarán también las tribus que pacificamente se so- 
metan (art. 19). 

»Para atraer por medio de presentes á las tribus no 
reducidas, dispondrá el Gobernador de la suma de 3. 000 
pesos anuales, asignándose igual cantidad á la misión 
de la Compañía de Jesús para el propio objeto. La in- 
versión habrá de justificarse en la mejor forma posible »^ 
(art. 23). 

La instalación de los Gobiernos de Visayas y Minda- 
nao debía efectuarse el i.** de Abril (1861), según lo 
decretado al efecto por Lemery. ' 

La Corporación de recoletos llenóse de pena al 
conocer el texto del art. i3 del Real decreto de 3o de 
Julio, que reservaba á los jesuítas los curatos de Minda- 
nao conforme fuesen vacando; y al trasladarle el Gober- 
nador de las Islas dicha soberana disposición dos días 
después de ponerle el «cúmplase», ó sea en 23 de Fe- 
brero, le ofició el Prior de San Sebastián con fecha 4 de 
Marzo siguiente, lamentándose de que se privase á su 
Orden de unos curatos en que con tanto celo habían 
trabajado en pro de la sumisión á España de aquellos 
indígenas y su conversión al catolicismo, indicándole 
que análoga gestión venia practicando en Madrid el 
Procurador de la mencionada Corporación. 

«Es tanto, Excmo. Sr., decía, lo que lastima á mí 
provincia el decreto citado de 3o de Julio de iSSg 
(1860 quería decir), que no extrañe V. £• que aunque 



HISTORIA DB FILIPINAS 3II 

le acatemos profundamente, procuremos, guardando á 
las disposiciones de S. M. (q. D. g.) todo el respeto 
que se merecen, parar 6 aminorar el dolor que nos 
causa. Ya en Noviembre elevé una exposición al Exce- 
lentísimo Sr. Vicepatrono, en que, manifestando lo que 
los recoletos han trabajado en Mindanao, y lo mucho 
que pueden coadyuvar á los del Gobierno, le suplicaba 
suspendiese el «cúmplase» á ese decreto, sólo en lo rela- 
tivo á lo espiritual, hasta tanto no más que el Gobierno 
central, á que se recurría, resolviese lo que estimase 
justo y conveniente. Acudió efectivamente mi provin- 
cia á la Dirección de Ultramar, y desempeñó esta ges- 
tión el citado P. Agudo,* Procurador de recoletos en 
Madrid. Y hoy voy á poner en conocimiento de V. E. las 
tareas apostólicas de los Recoletos en Mindanao por 
espacio de dos siglos y medio, el celo que han desple- 
gado, los obstáculos que han tenido que vencer, los 
peligros continuos á que se han expuesto, las penalida- 
des y sacrificios que han sufrido, los resultados que han 
logrado y los perjuicios que siguen á los recoletos de 
que sean reemplazados en los curatos existentes en 
Mindanao, todos los que están confiados á su cuidado, 
y lo dispuestos que están á auxiliar ai Gobierno en sus 
planes, y que de hecho lo están verificando». 

Sigue exponiendo los trabajos extraordinarios de los 
recoletos desde 1622, en que inauguraron sus tareas 
apostólicas en Mindanao; los muchos individuos de la 
Orden que pagaron con su vida su fervor religioso; los 
aumentos que durante su administración había obtenido 
la población cristiana de la Isla; los perjuicios que se 
les irrogaban con la sustitución decretada; la conve- 
niencia de que ellos, y no otros, continuaran con un 
servicio para el que, además de contar el personal ne- 



312 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

cesario, reunía éste la ventaja de conocer la localidad^ 
las costumbres y el idioma de sus habitantes, insistien- 
do en que podían prestar á la patria y á la religión el 
más provechoso concurso (O. 

El Gobierno consideró justas y atendibles las quejas 
expuestas por los Padres recoletos; pero en vez de re» 
vocar su acuerdo» propuso á S. M., y ésta resolvió por 
Real orden de lo de Septiembre de 1861, que en in* 
demnización de los perjuicios que se irrogaban á aqué* 
lloS| se les confiriese la administración de los curatos 
de la provincia de Cavite^ ú otros que fuesen vacando 
de entre los servidos por el clero indígena (2), 

(1) Véase Imporianiisima cuestión que puede afectar gravememte á 
la existencia de Ictt Islas Filipinas^ por Fr. Guillermo Agudo y Fr. Ce- 
lestino, Mayordomo: Madrid, 1863. 

(2) Los recoletos no han perdonado á los jesuítas la mala jugada 
que éstos les hicieron al desposeerles de sus curatos de Mindanao, 
demostrándolo así, entre otros hechos que no son de este lugar, el si- 
guiente opúsculo: 

Ganguista espiritual de Mindanao por los agustinos recoletos, — Cua- 
dros estadísticos por el M. R. P. Fr. Toribio Minguelta de la Merced, 
Comisario de los agustinos recoletos de Filipinas en la corte de Ma- 
drid, socio correspondiente de la Real Academia de la Histoiia (actual 
Obispo de Puerto Rico). Articulo de la Revista agustiniames^ DÚmeio 
de Enero de .885. Con licencia: Valladolid, 1885. 

En este trabajo pone de relieve el P. Minguella, probándolo con los 
ci>adros estadísticos que acompaña, que los recoletos han obtenido in- 
finitamente mayores resultados que sus émulos los jesuítas en la admi- 
nistración espiritual de aquella importante Isla y consiguiente aumento 
de población para Espafta. 

De los datos contenidos en el citado opúsculo, resulta que en 1768, 
época de la expulsión de los jesuítas de Filipinas, se encai^garon los re- 
coletos de 1.666 Vs tributos que aquéllos administraban. 

En 1861 tenían á su cargo los recoletos 26.755 Vt tributos. 

Desde 1862 á 1879 entregaron á los jesuítas 1 7*040 Vi* 

Los recoletos, al finaliiar el aAo de 1882, administnbam aúa 



HISTORIA DB FILIPINilS 313 

Esta soberana disposición levantó entre el clero in- 
dígena una polvareda espantosa, á que contribuyó, en 
gran parte, el Vicario capitular, sede vacante, presbíte- 
ro ñlipino, P. Peláez, hombre instruido, aunque un 
tanto avieso y en extremo levantisco. Reunióse el Ca- 
bildo de la catedral y elevó á la Reina una exposición 
incendiaría, cuya principal tendencia era anular al cle- 
ro regular, so pretexto de pedir la revocación de la Real 
orden de lo de Septiembre. 

Por Real orden de 20 de Junio de 1862 se dignó 
S. M. aclarar su anterior mandato, disponiendo que ín- 
terin no hubiese suñciente número de jesuitas para ha- 
cerse cargo de todas las parroquias que administraban 
los recoletos en Mindanao (27 en total), continuasen 
éstos sirviéndolas; y que una vez llegado el caso de la 
vacante y subsiguiente entrega de curatos á aquéllos» 
se indemnizase á los recoletos con los de la provincia 



21.440 Vt* m^^ hacen un total, entre los que entregaron y los que ad- 
minbtraban en 1882, de 39.381 tributos, resultando un aumento de 
12.625 tributos desde 1861 á 1882. 

Los jesuitas administraban á fines de 1 882, en Mindanao y Joló. 
19.750 tributos; y habiendo recibido de los recoletos 17.940 */^ el 
aumento obtenido por ellos era de 1.8 to V«- 

«Personal de jesuitas en Mindanao el aflo de 1882, 68 religiosos. 

«Personal de recoletos en Mindanao el afio de 1882, 17 religiosos^. 

Y después de esta comparación y de aquellos datos estadísticos exor* 
nados con mayores y más circunstanciados detalles, agrega el P. Min- 
guella, por único comentario, este piadoso parrafíto: 

«Aunque los Padres de la Compafila de Jesús no hayan tenido más 
progreso en los veintiún afios de su administración que 1.810 V^ tribu- 
tos, desconocer su laboriosidad y celo apostólico serla cerrar los ojos á 
la luzf . 

Y tanto que hay que cerrados para conocerlo; porque tcniéBdoIos 
abiertos, pudiera desconocerse belleza tanta. 



314 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

de Cavite 6 de la diócesis de Manila en la forma ya de- 
terminada. 

El Vicario capitular citado y el Cabildo eclesiástico 
insistieron en su representación anterior con nuevo em- 
puje; mas S. M. no se dignó acceder á lo que preten- 
dían, mandando, por Real orden de 3i de Julio de 
1862, que se estuviera á lo determinado en la mencio- 
nada de Septiembre, «sin excusa ni tergiversación al- 
guna t (0. 

Reanudando el orden cronológico de los actos y dis- 
posiciones de Lemery, interrumpido para dar cuenta del 
incidente que dejamos narrado, mencionaremos un de- 
creto suyo, de 26 de Febrero de 1861, expedido en 
calidad de Superintendente de Hacienda, por el que 
determinaba el método que debía observarse para la 
seguridad y manutención de los chinos presos en la 
fuerza de Santiago y galera de Cavite, deudores á la 
Administración, que habiendo cumplido sus condenas 
se estaba en el caso de expulsarlos de las Islas, así 
como la forma del cobro en beneficio del Tesoro de los 
que se ocuparen en los trabajos públicos del ramo de 
fortificación y arsenal de Cavite. 

Poco conforme Lemery con la lentitud en emitir su 
dictamen la Junta creada por Crespo, encargó confiden- 
cialmente al ilustrado superior de los jesuítas, D. José 
Fernández Cuevas, la redacción de un proyecto de or- 
ganización de escuelas; mas el 7 de Marzo (1861) di6 
aquélla por terminado su trabajo (2), que con la confor- 

( 1 ) Más adelante relataremos el nuevo cisco que esta determinación 
produjo. 

(2) F ué objeto de largos y apasion<idos debates en el seno de la Jun- 
ta la cuestión de la enseñanza del idioma castellano, á laque se oponía 
con toda s sus fuerzas el P. Fr. Francisco Gainza, llegando hasta formu- 



HISTORIA DE FILIPINAS 3I5 

midad del Gobernador general fué remitido á España 
para la definitiva autorización del Gobierno, resolvién- 
dose favorablemente en i863. 

El 14 del mismo mes publicó el Gobernador de las 
Islas un decreto apercibiendo con multas á los que se 
negaran á admitir por su valor respectivo las monedas 
de 4, 2, I, y 7t reales fuertes, asi como las de vellón, 
aun cuando tuvieren marcas chínicas y resellos, siem- 
pre que se conociera en ellos el busto de los Reyes ó 
sólo las armas de España. 

El 19 se inauguró la Casa de moneda de Manila, 
creada á propuesta de Norzagaray por Real decreto de 
8 de Septiembre de 1857 (1). 

Inmediatamente pidió autorización para acuñar mo- 
neda de plata de 4, 2, i y */« reales fuertes, y cobre en 

lar voto paKícular, que fué desechado por todos los individuos de 
aquélla, incluso por su compaftero de hábito Fr. Dominico Treserra, 
docto Catedrático y Rector que fué de la Univeistdad de Manila, siendo 
tanto más de extrafiar el error del P. Gaioza, cuanto que este respetable 
dominico, Obispo después de Nueva Cáceres, era hombre de notoiia 
ilustración. 

( I ) cLas onzas de oro de las Repúblicas hispano-ame ricanas que cir- 
culan en tas Islas Filipinas se reduciián, según su ley y peso, á do- 
blones de á 80 y á escudos ó monedas de 40 y 20 leales vellón de) 
cufio espafiol (art. i .^) 

•Igual reducción se hará con las onzas de oro que voluntariamente 
pieaenten los particulares, á quienes se devolverá su importe en doblo- 
nes y monedas de las expresadas clases, conforme al peso y ley de las 
onzas que hubiesen entregado al efecto (art. 2°) 

•Transcurrido el término que oportunamente fijará el Gobierno, no 
se admitirán en los pagos que se hagan en las Cajas Reales ningu- 
na especie de monedas de oro que no sean del cufio espafiol (art. 8.*^) 

•Para llevará efecto las disposiciones anteriores, se establecerá en la 
capital de las Islas Filipinas una Casa de moneda con todas las máqui- 
nas y enseres necesarios etc. 9 (art. 9.^ 



3l6 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

abundancia, por la necesidad que había de esta clase 
de monedas; y por Real orden de ii de Junio siguiente 
se autorizó la acuñación de la de plata de So, 20 y 10 
céntimos de peso, prohibiendo batir moneda de cobre 
por no considerarlo indispensable y en atención á ha- 
ber dispuesto el envío de considerable cantidad de calde- 
rilla, y ser muy fácil repetir estas remesas cuanto fuere 
necesario. 

Por decreto del Gobierno superior de 22 del mismo 
mes de Marzo, se autorizó el establecimiento de depó- 
sitos de carbón de piedra en Cañacao, Isabela de Basi - 
lan, PoUok, Balabac, Cebú, Iloilo y Aparri, para pro- 
veer de este combustible á los vapores del Estado» 
debiendo los buques que lo condujesen á dichos puntos, 
procedentes de mar en afuera, tocar previamente en el 
puerto habilitado más próximo al de su destino, si éste 
no lo fuese, con el fin de que la Aduana cumpliera los 
requisitos reglamentarios. 

El 27 del propio mes ordenó S. M. que á partir de i.** 
de Enero de 1862 pagasen tres pesos anuales de capi- 
tación los chinos agricultores de primera clase, y dos 
los de segunda. 

El 18 de Abril siguiente falleció el Arzobispo Aran- 
guren, siendo elegido por el Cabildo Vicario capitular 
el Dr. D. Pedro Peláez, natural de Filipinas, eclesiás- 
tico de reconocida ilustración. 

Por Real orden de 3 1 de Julio de 1860 se autorizó 
al Gobernador de Filipinas para que, previo examen, 
expidiera títulos de agrimensores ínterin se organizaban 
los estudios de esta profesión. 

A consecuencia de ello, por decreto de 20 de Abril 
(1861) estableció Lemery en Manila un Tribunal de 
examen de peritos agrimensores. 



HISTORIA DB FILIPINAS 317 

En 16 de Mayo comunicó dicha autoridad á los Jefes 
de provincias disposiciones muy prácticas relativas á 
la seguridad y policía de las mismas, señalando la res- 
ponsabilidad de estas autoridades y de los pedáneos 
locales, caso de consentir por su negligencia que hu- 
biere en los pueblos gentes de mal vivir, previniendo 
que no permitieran caseríos tan lejanos de los pueblos 
que dificultaran la conveniente inspección de las auto- 
ridades de la localidad. 

Por Real orden de 17 del propio mes se dispuso que 
la Secretaría del Gobierno general de las Islas dejara 
de serlo de la Superintendencia delegada de Hacien- 
da, estableciéndose la suprimida Secretaría de esta úl- 
tima. 

Por idéntica resolución del 18 de igual mes se dic- 
taron varias disposiciones para la formación de los pre- 
supuestos de ingresos y gastos de las Islas. 

Los trabajos realizados por Norzagaray en la insta- 
lación del Jardín botánico, dieron por resultado el que 
por Real decreto de 29 de Mayo (1861) se creara en 
Manila una Escuela de botánica y agricultura, bajo la 
dependencia del Gobernador de las Islas é inspección 
inmediata de la Sociedad Económica, destinándose el 
sitio llamado Campo de Arroceros como Jardin botáni* 
co á los ejercicios prácticos de la misma, con aproba- 
ción de los gastos hechos por aquel Gobernador para 
plantear ambos establecimientos. 

La Escuela se debía componer, por el pronto, de un 
profesor botánico, director á la vez del Jardin, con 2.000 
pesos de sueldo; de dos maestros horticultores, á 5oo 
pesos cada uno; de 10 obreros alumnos que, releván- 
dose en períodos de tres años, disfrutarían 100 pesos 
anuales de auxilio cada uno, y además del número de 



3l8 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

éstos que las Municipalidades pensionaran para hacer 
dicho aprendizaje en la Escuela. 

Al objeto de auxiliar los trabajos del Jardín, se nnan- 
daba que hubiera siempre un suñciente número de pe* 
nados entre los de menor condena y labradores de ofi- 
cio. Para gastos de material del Jardín y de la Escuela 
y adquisición de plantas y herramientas, se concedía la 
cantidad de 2.000 pesos al año, fijando en 6.000 pesos 
el total de gastos de ambos establecimientos, pagade- 
ros 3.000 por el Tesoro público, 1.500 por las Cajas 
de comunidad de indios y los 1.500 restantes por los 
fondos de Propios y Arbitrios del Ayuntamiento de Ma- 
nila (1). 

A principios de 1861 hizo la corbeta Narvdez prue- 
bas con el carbón de las minas de Cebú, que dieron ex- 
celente resultado, según documentos remitidos al Go- 
bierno por el Comandante general del Apostadero de 
Filipinas (2). 

Lemery comunicó, en Abril y Mayo, órdenes al Jefe 
de la provincia para que se favoreciera la explotación 
de dichas minas y se fomentara esta industria impor- 
tantísima (3^. 

La renta del ron, que tan escasos rendimientos pro- 



( I ] £1 personal de la Escuela de agricultura, según el presupuesto 
de Filipinas para 1894-95) importa ahora la respetable suma de 23.794 
pesos anuales, y el mateiial de la misma, incluso el alquiler de cas^ 
para las oficinas de la expresada Escuela, Junta de Agricultura, Indus- 
tria y Comercio y Jefatura del servicio agronómico, 9.900 pesos. 

£1 personal subalterno del Jardín botánico, cuesta, según el citado 
presupuesto, 2.ÓOO pesos anuales, y el material del mismo l.OOO, 6 sea 
un total de 37*294 pesos ambos establecimientos. 

(2) Véase Gaceta de Madrid á^\ 15 de Agosto de 186 1. 

(3) Aprobadas por Real orden de 22 de Julio de 1861. 



HISTORIA DB FILIPINAS 3X9 

duda á la Hacienda y tantas molestias originaba, fué 
suprimida por Real orden de i8 de Junio, á partir del 
i.^ de Enero de 1862, debiendo satisfacer cada provin- 
cia donde se expendía ron su importe líquido anual á 
la Hacienda, y proceder ésta á fijar las cuotas que, una 
vez establecido el desestanco de dicho articulo, habrían 
de abonar por vía de patente los fabricantes y vende- 
dores del mismo (0. 

Por otra Real orden de 20 del mismo Junio se man- 
dó crear un presidio en las islas Marianas. 
El 28 de Junio decía Lemery en un bando: 
• Habiéndose verificado introducciones considerables 
en Tesorería de oro pequeño acuñado por la Casa de 
moneda establecida en esta capital, y continuando la 
misma sus labores en términos de poder subvenir en 
adelante con desahogo á las atenciones oficiales, de las 
Cajas y, en su consecuencia, á las necesidades del pú- 
blico, por cuanto ese mayor número de moneda peque- 
ña en circulación ha de compensar la escasez de plata 
y disminuir el alto precio que hoy tiene, facilitando las 
transacciones, actualmente difíciles y gravosas por la 
superabundancia de oro grueso (a) que hace tiempo se 



(i) Por decreto de 25 de Noviembre dictó la Superintendencia de 
Hacienda las disposiciones necesarias al cumplimiento de este soberano 
mandato. — (Decretos de la Superintendencia de 25 y 29 de Noviem- 
bre de 1 8b 1, ¿ Instrucción provisional sobre la cuota del encabeza- 
miento y derechos de patentes por la libre industria del aguardiente- 
ron: Manila, 1861.) 

{'¿) ¡Qué ajenos estaban entonces de que veinticinco afios después 
no quedaría ni una sola moneda de oro en el Archipiélago, ni grueso 
ni menudo, y que la contrahecha plata mejicana, fraudulentamente in- 
troducida en Manila, había de sustituir á la moneda con el cufto espa- 
flol, haciéndose duefia del mercado, para poner los cambios, en los 



320 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

observa en las Islas, este Superior Gobierno disponer 

»i.^ Se declara moneda oficial y libre la circulación 
en todo el Archipiélago de las de oro que elabora la 
enunciada Casa en doblones de cuatro pesos y escudos 
de dos y un peso, habiéndose adoptado todas las dispo* 
siciones necesarias para que la nueva moneda reúna las 
condiciones indispensables de buena ley, peso y esme- 
rada elaboración, etc.» (0. 

Consecuente O'Donnell con el plan que se había tra- 
bado de organizar la Administración de las provincias 
de Ultramar en todos sus órdenes, sometió á la firma 
de la Reina el 4 de Julio de 1861 un importante decre- 
to, por el que se fijaron las atribuciones de las Audien- 
cias y se suprimía el Real Acuerdo. 

«Las Reales Audiencias de Ultramar, comenzaba la 
parte dispositiva del soberano mandato, no podrán 
constituirse en Acuerdo para consultar ni fallar en los 
asuntos de Administración (art. i.^ 

• Dichos Tribunales limitarán sus funciones á la ad- 
ministración de justicia, con sujeción á lo dispuesto en 
Real cédula de 3o de Enero de i855 y demás leyes y 
disposiciones vigentes (art. 2.^) 

»La8 Reales Audiencias de Ultramar tendrán el tra- 
tamiento de Excelencia, y sus Regentes serán los únicos 
Jefes y Presidentes de las mismas (art. 3.*^) 



momentos actuales, á un 70 por loo de quebranto, creando una situa- 
ción imposible para la vida del país! 

|Oh poder avasallador del negocio! 

(l) Por Real orden de 12 de Enero de 1863 comunicó al Ministro 
4Íe la Guerra y Ultramar el de Hacienda una Real orden de 1 8 de 
Diciembre anterior, mandando que desde 1 .° de Agosto siguiente no 
tuvieran curso legal ni forzoso en la Península las monedas de oro acu- 
badas por la Casa de moneda de Filipinas. 



HISTORIA DE FILIPINAS 321 

•Las atribuciones de los Presidentes se ejercerán en 
lo sucesivo por los Regentes de las Audiencias, sin per- 
juicio de la iniciativa de los Gobernadores superiores 
civiles para proponer á mi Gobierno, oyendo á las 
mismas, las reformas que estimen conducentes á la 
mejor administración de justicia, etc.» (art. 4.°) (1). 

Por Real decreto de la misma fecha se decía: 

«En cada una de las provincias de Ultramar y con 
residencia en la capital de las mismas se establecerá 
un Consejo de Administración, que será presidido por 
el Gobernador superior civil respectivo. Estos Cuerpos 
se compondrán de Consejeros natos y Consejeros de 
Real nombramiento (art. i.**) 

»Serán Consejeros natos en las Islas Filipinas: 

• El Goternador superior civil. Presidente. 

•El M. R. Arzobispo metropolitano. 

•Los RR. Obispos sufragáneos. 

•El Comandante general del Apostadero, 

•El Regente de la Real Audiencia. 

•El Intendente de Ejército y Hacienda de Luzón. 

•Mi Fiscal en la Real Audiencia. 

»E1 Presidente del Tribunal de Cuentas (art. 2.°) 

•Los Consejos de Administración se dividirán en tres 
secciones, que se denominarán de lo Contencioso , de 
Hacienda y de Gobierno, y serán presididas respectiva- 
mente por el Regente de la Real Audiencia, por el 
Intendente de Ejército y Hacienda y por mi Fiscal en 
dicho Superior Tribunal» (art. 3.**), etc. (2). 

(1) Véase Colteeión Ugislatha de España. Segundo semestre de 
186 1, tomo LXXXVI: Madríd, 1861. 

(2) Véase Colección legislativa citada. 

£1 Consejo de Adroinútración comenzó á funcionar en las Islas en 
Enero de 1S63. 

TOMO III 21 



322 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Otros dos Reales decretos se dignó expedir S. M. el 
mismo día, aprobando los reglamentos de procedimien- 
to para los negocios contenciosos de la Administración 
y para dirimir las competencias de jurisdicción y atri- 
buciones entre autoridades judiciales y administrativas 
de las enunciadas provincias de Ultramar (0. 

Por decreto de 14 de Agosto creó Lemery una «Junta 
de reunión, clasifícación y envío de productos filipinos 
á la Exposición de Londres», que llenó perfectamente 
su cometido, exhibiéndose á ñnes de dicho año en los 
salones del Ayuntamiento los preciados artículos con 
que concurrió el Archipiélago á dicho certamen inter- 
nacional de 1862. Presidía la Junta el Sr. D. Felipe 
de Govantes. 

A consulta del Gobernador de las Islas se resolvió 
por Real orden de 17 de Agosto que las subastas de ser- 
vicios y obras por cuenta de los ramos locales, debían 
sujetarse al sistema establecido para las contratas y 
servicios del Estado, estableciendo, en su consecuencia, 
una Junta especial de almonedas para las que se cele- 
braran por cuenta de los fondos de Arbitrios (2). 

Lemery creó varias Comisiones: una para las obras 
del canal entre Pasacao y Pamplona, en Camarines Sur, 
proyectado por Norzagaray; otra para los estudios de 



Con la creación del Consejo se suprimieron las Juntas consultivas de 
Hacienda y la de Comercio. 

(i) W éikst Celeca'án cliaiási, 

(2) La componían el Director de Administración local en concepto 
de Presidente, y como Vocales, el Contador del ramo, uno de los Abo- 
gados fiscales, el Arquitecto del Gobierno y el Oficial del Negociado de 
subastas de la Dirección, confiándose al Escribano del mismo Gobier- 
no el desempefio de la Secretaría de dicha Junta, que comenzó á fun- 
cionar el 1.^ de Enero de 1862. 



HISTORIA DE FILIPINAS 323 

^}a carretera general del Sur; otra para la traída de 
aguas de Manila y sus arrabales, disponiendo, mientras 
tanto, la manera de hacer potables las del rio Pásig, y 
otra para las obras de un puente tubular sobre el mis- 
mo río por la parte de la plaza de San Gabriel, inaa* 
gurándose el ii de Octubre los trabajos con solemne 
aparato, cuya obra no se llegó á efectuar. 

Después de algunos años de permanecer ocultos en 
Tonkin, fueron descubiertos y condenados á decapita- 
ción los misioneros dominicos D. Fr. Valentín Berrio- 
Ochoa, Obispo de Centuria; D. Fr. Jerónimo Hermosi- 
11a, Obispo de Mileto, y Fr. Pedro Almató, cumplién- 
dose esta pena el i.° de Noviembre de 1861 (O, cuya 
noticia produjo en Manila el disgusto consiguiente. 

Por superior decreto de 4 de Noviembre autorizó 
Lemery la creación de un Colegio de instmcción prima- 
ria y latinidad en Bacolor, cabecera de la Pampanga* 

A fines de 1861 ordenó el Intendente de Hacienda 
que se hiciera un censo de población del Archipiélago; 
trabajo incompleto, como todos los de esta índole en 
aquel país por la manera espcial de ser de sus habitan- 
tes, y eso que Lemery hizo cuanto estuvo en su mano 
para el éxito de la operación. 

(1) £1 primero era natural de Elorrio (Vizcaya); el segundo de 
Santo Domingo de la Calzada (Logrofioj, y el tercero de San Feliú 
Saserra (Catalufta). 

Pueden verse los detalles de estas ejecuciones en el siguiente folleto: 
t Principales sucesos ocurridos en las misiones del Tunqtdn^ á cargo de 
los religiosos dominicos desde Septiembre de 1861 hasta Agosto de 
1862. Contiene este resumen dos relaciones escritas por los mbmos 
misioneros. Se da á luz por el M. R. P. Fr. Rafael de Castro, Prior 
provincial de la provincia del Santísimo Rosario, quien lo dedica 
al Excmo. Sr. D. Rafael Echagüe y Bermingham, dignísimo Goberna- 
dor y Capitán general de estas Islas Filipinas: Manila, 1863>. 



3^4 JOSé MONTERO Y VIDAL 

En 1861 se concedió autorización para publicar una 
Bevista de noticias y anuncios ^ y en 1862 la obtuvo asi- 
mismo el diario La España católica. 

En el propio año vio la luz El Católico filipino, pe- 
riódico que sostuvo encarnizada lucha con el Diario de^ 
Manila, determinando esto su desaparición. Era el 
principal redactor de aquél D. Pedro Peláez, Vicario 
capitular del Arzobispado* 

También se publicó en dicho año el periódico bilin- 
güe El Pasig. 

En 29 de Enero de 1862 dispuso Lemery el cumpli- 
miento de la Real orden de 28 de Octubre del año ante- 
rior, aprobatoria del Reglamento para el régimen de las 
cabecerías del gremio de chinos en la provincia de 
Manila, redactado por la Administración general de 
Tributos (1). 

El 21 de Marzo siguiente puso el «cúmplase» á la 
Real orden de 20 de Enero anterior, haciendo extensi- 
vo á Filipinas el Real decreto de 3o de Diciembre de 
1857, por el que se creó la Orden de Beneficencia. 

El 4 de Abril publicó un decreto anunciando la admi- 
sión en la Casa de moneda de las onzas de oro que pre- 
sentasen los particulares, precio á que había de pagarse 
dicho oro y derechos por su ensaye, señalando de plazo 
hasta el 1/ de Octubre para la circulación de las onzas 
de oro americanas, pasado el que sólo se considerarían 
como pasta, no admitiéndose en las dependencias del 
Estado (2). 

(1) Este deseo de la Administración no prosperó jamás. 

(2) Por Real orden de 21 de Junio de 1862 fué aprobado este de* 
creto, manifestando á la vez al Gobernador general que debían hallarse 
ya en Cádiz, para su conducción á Manila, 3,258.000 reales en cal* 
dcrilla. 



HISTORIA DE FILIPINAS 325 

Por Real orden de 5 del mismo mes y año se dispu* 
-so el establecimiento del Cuerpo administrativo del 
Ejército en Filipinas. 

En 27 de Mayo se hizo cai^o del Arzobispado de 
Manila el Dr. D. Gregorio Melitón Martínez de Santa 
Cruz, perteneciente al clero secular de la Península. 

En concepto de Superintendente delegado de Ha- 
cienda, dispuso Lemery en 3 de Julio, en vista de una 
•consulta del Gobierno-Intendencia de Mindanao, que 
en vez de la fianza que con arreglo al art. 40 del de- 
creto de i3 de Septiembre de 1852 se exigía á los chi- 
nos que se ausentaran temporalmente de su provincia» 
pagasen una anualidad anticipada. 

El fomento de la agricultura mereció de Lemery 
continuas excitaciones á los Jefes de provincias y á los 
labradores del país. Recomendó especialmente el cul- 
tivo del algodón, publicando en la Gaceta de Manila un 
detallado estudio acerca de esta planta. 

Mirando por el desarrollo de la riqueza pecuaria del 
Archipiélago, dictó un reglamento para el arriendo de 
carabaos, con el propósito, además, de evitar que en la 
época de la molienda de la caña dulce se cometieran 
los robos de aquellos útiles animales que en grande es- 
cala solían perpetrarse. 

Reglamentó las construcciones urbanas, clasificando 
las calles según su importancia; pero esta beneficiosa 
mejora, que tanto hubiera hermoseado la población, no 
se llegó á hacer cumplir por sus sucesores con el rigor 
debido, reinando en la capital de las Islas el más abi- 
garrado desorden en la edificación. 

Legisló también sobre medidas de capacidad para 
áridos; sobre el precio de los tabacos elaborados; sobre 
incendios, con acertadas prevenciones á fin de evitarlos 



326 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

en lo posible; sobre el trabajo de las minas^ con el ob- 
jeto de prevenir recientes desgracias; sobre solicitudes. 
á las autoridades^ y sobre galleras, cumpliendo un re- 
glamento para este servicio aprobado por el Gobierno 
Supremo. 

Durante el Gobierno de Lemery se abrió al público 
el mercado de Tondo, en la divisoria de este arrabal 
con el de Binondo, reconstruyendo en el último el ma< 
lecón del Norte, tan útil para las casas navieras y el 
comercio en general. 



CAPITULO XVII. 



Establecimiento de los cáfloneros de vapor. — Servicios de éstos y de 
los demás buques de la Armada en la represión de la piratería mala- 
yo-mahometana. — Combate de Carlos Roca contra un panco de pi- 
ratas sámales.— Expedición del Jefe del Apostadero á Cottabato. — 
Concierta con el Sultán de este punto su ocupación por tropas espa- 
ñolas. — Dividense los moros en dos bandos, uno á favor y otro en 
contra de los espafioles. — Ocupado Cottabato, retiranse estos últi- 
mos á Pagalungan. — Expediciones á varias islas del Archipiélago de 
Joló y á las Visayas por los marinos Malcampo, Machado, Madrazo, 
Mufioz y otros. — Diferentes combates fatales para los piratas. — Dis- 
pónese el Gobernador de Davao á atacar á varios dattos rebeldes d& 
Mindanao. — Se le presentan y someten á Espafia muchos de ellos 
con numerosas familias. — El sargento de infantería de marina, Leys^ 
obtiene notables ventajas sobre los piratas. — Recibe orden el Jefe 
de Estado Mayor, Ferrater, para destruir las defensas de los moros 
sobre el rio desde Cottabato á Tumbao. — Marcha con la escuadra 
contra los piratas. — Brillante acción de Pagalungan.— Heroísmo de 
Méndez Núfiez.— Es herido Malcampo.<^£ntusiasmo del ejército y 
la marina. — Es tomada la cotta con gran pérdida de moros. — Ordena 
el Gobierno, con vista de una exposición del P. Cuarterón, que se 
proceda con energía respecto á Labuan y Borneo.— Es desatendida 
esta excitación. — Toma de la cotta de Taviran. 



£1 año de 1861 señala época fausta en los anales de 
la incesante guerra de España contra los piratas mala- 
yo-mahometanos, con motivo del establecimiento de 
cañoneros de vapor, con casco de acero y fuerza de 20 
á 3o caballos, construidos en Inglaterra, cuyos buques, 
por su ligereza y poco calado, han sido el elemento prin- 



3^8 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

cipal que de entonces al presente redujo la piratería á 
limites relativamente insignificantes (!)• 

A principios de Abril diferentes escuadrillas de pi* 

( 1 ) Con cargo á las Cajas de comunidad ó fondos locales, se adqui- 
rieron en 1860. en Inglaterra, 18 cañoneros de vapor, 14 de ellos de 
hierro, y cuatro de acero, de 30 y 20 caballos de fueiza. Fueron arma- 
dos en Cavite, artillándolos con un cafión de bronce liso de á 9 en 
colisa á proa y cuatro .falconetes en el combés y aletas. Sus comandan- 
tes tenían la graduación de Tenientes ó Alféreces de navio, según fue- 
sen de 30 ó 20 caballos de fuerza los cañoneros que mandaban. 

Además de estos buques, se destinaron al Apostadero cuatro goletas 
de hierro de 80 caballos, con dos cañones en colisa de 32 y dos corbe- 
tas de madera de I20 caballos, con tres cañones de á 32. 

Según la Guía de forasteros de Filipinas, á fines de 1861 constaba la 
marina de guerra de Filipinas de los buques siguientes: 

Tripnladóa 

y 

gutroici&Q. 



BUQUES DE VELA Y VAPOR. CAÑONES. 



Bergantín Scipión 12 de á 32. 112 

Urca general Labor de 2 en colisa. 64 

Corbeta Narváe* 3 en id. 1 22 

\^V^i Don Jorge Juan j ^ ¿e 32^^' [ *^ 

Ídem Rema de Casulla 2 giratorios de á 32. 86 

Y^tva Elcano 2 id. de á 16. 73 

ídem Magallanes Id. id. 75 

ídem Escaño 2 id. de á lO. 59 

ídem Afalespina Id. id. 64 

Goleta de hélice Santa Blomena. 2 id. de á 32. 98 

ídem Constancia Id. id. 76 

Ídem Valiente './... Id. id. 76 

ídem Anintosa ••••••• .\ . . Id. id. 75 

Pailebot Pásig. (Desarmado.) 1 7 

ídem Nuestra Sra, del Carnten^ . 1 id. *de á 32. 37 

ídem Trueno (Desarmado.) » 

• 

Había, además. 17 cañoneros y 26 falúas, con 40 cañones y 152 pe- 
dreros y más de l.ooo tripulantes. 

Poco después llegó el transporte fístiño^ 

Los servicios de estos buques fueron 4esde estonces altamente me- 
ritorios. 



HISTORIA DB FILIPINAS 329 

ratas sámales recorrían el estrecho de Basilan, caati- 
Arando bastante gente aún en las costas de Zamboanga. 
En vista de tan audaz proceder, salió de crucero el pai- 
lebot Nuestra Señora del Carmen, mandado por el te- 
niente de navio D. Vicente Carlos Roca, y á la altura 
de la isla de Cocos halló un panco grande cuyos tripu- 
lantes procuraron sustraerse á su persecución; mas al- 
canzado, se fué sobre él al abordaje, yéndose á pique el 
panco y pereciendo todos sus tripulantes en el mar ó 
por las armas durante la lucha sostenida por los vale - 
rosos marinos con tenacidad irresistible. 

En 3o del expresado mes de Abril (1861) partió de 
Pollok una expedición compuesta de la corbeta Narvdez, 
goleta Animosa, cañonero núm. 2 de la Isabela, cuatro 
falúas, dos pequeñas goletas de transporte, dos gúbanes 
y dos lancanes, yendo á su frente el Comandante gene- 
ral del Apostadero de Filipinas D. Ensebio Salcedo y el 
Comandante P. M. de Mindanao D. José García Ruiz. 
Situóse la Narvdez á la entrada del río; avistaron los 
demás buques á Paiyuan, residencia del datto Amirol, 
padre del Sultán, izando aquél en su cotta el pabellón 
español, y llegados á Cottabato el Sultán izó asimismo 
en su fuerte la bandera de España, saludándola con 21 
cañonazos. Los intérpretes Alvarez y Ortueste indica- 
ron al Sultán que fuese á bordo; hízolo así, y después 
de varias conferencias quedó resuelta la ocupación de 
Cottabato por tropas españolas, designándose el sitio 
•donde debia establecerse el-campamento, mediante pro- 
mesa de respetar la religión, usos y costumbres de los 
naturales. Con las tropas quedaron de estación algunos 
lauques de la arpiada. 

Efectuada la posesión de Cottabato pojrlos españoles, 
dividiéronse los moros en dos bandos: uno partidario de 



330 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

la sumisión, y otro de la resistencia. Venció el primera 
y se retrajo el segundo, retirándose los que lo compo- 
nían á Pagalungan. 

En castigo á la conducta falaz del Sultán de Joló, se 
le suspendió el abono del sueldo que le pagaba el Es- 
tado. Acudió en súplica de que se le reintegrase en sa 
percibo^ manifestando que no tenia medios de contener 
las rebeldías de sus subditos, y Lemery accedió á ello- 
considerando este hecho como prueba inconcusa de que 
era un funcionario á sueldo de España, cuya soberanía 
sobre Joló aparentaba el Cónsul inglés que era dudosa 
para su Gobierno, según dijo confidencialmente al Go- 
bernador de las Islas. cY teniendo presente, por una 
parte, decía éste al Gobierno, que el Sultán puede pres- 
tar interesantes servicios favorables á nuestra domina- 
ción, llegado el caso de realizarla cuando para ella 
contemos con los necesarios elementos; y de otra, que- 
una de las razones que sirvieron de base al Gobierna 
de S. M. para satisfacer ciertas reclamaciones promo- 
vidas por el representante de una Potencia extranjera 
acerca de pretensiones análogas á las indicadas por el 
precitado Cónsul, fueron los sueldos asignados á dicha 
Sultán y dattos, en calidad de funcionarios públicos,, 
cómo subditos leales que reconocen la soberanía de 
S. M. la Reina (q. D. g.), he dispuesto que á partir de 
principios del presente año se les vuelvan á acreditar 
sus sueldos, haciéndole entender que de su conducta 
sucesiva dependerán las consideraciones que se le dis- 
pensen de conformidad con lo estipulado en los tra- 
tados! (0. 



(i) Comunicación al Ministro de la Guerra y de Ultramar de 19* 
d Junio de l86i. 



HISTORIA DE FILIPINAS 33 1 

El 16 de Mayo, el teniente de navio Malcampo, con 
el cañonero Pajiay, echó á pique en la parte S. de las 
islas de Guimaras á dos salisipanes y dos vintas tripu- 
ladas por 40 piratas, de los que murieron lo, llevando 
prisioneros los restantes á Iloilo. El 2i, el alférez de 
navio D. José Rodríguez Machado, con el cañonera 
Joló, divisó tres gúbanes piratas: los persiguió todo el 
dia, cañoneándolos; en la madrugada del siguiente con- 
tinuó la persecución, y los moros encallaron en los arre- 
cifes de la isleta de Tagubanhan. La goleta de guerra 
Santa Filomena llegó en sazón tan oportuna, y su co- 
mandante D. Vicente Carlos Roca mandó en refuerzo 
de la gente del Joló dos botes, al mando de los alfére- 
ces de navio D. Eduardo Rosua y D. Francisco Ramos 
Izquierdo. Los piratas, parapetados detrás de los cas- 
cos de sus barcos, sostenían nutrido fuego de fusilería 
y lantacas. Después de un feliz disparo de la Sania Fi- 
lomena, que causó algán destrozo á los moros, les atacó 
la gente de los botes con tanto denuedo, que les aban- 
donaron sus gúbanes, ganando á nado la inmediata isla. 
En estos buques, que incendiaron, había tres cañones, 
siete fusiles, muchas armas blancas, municiones, etc.; 
tres muertos, un herido grave y i3 cautivos heridos. 
Éstos dijeron que habían llevado los moros en su huida 
á otros 47 compañeros de cautividad. Cercada la isla 
por las fuerzas dichas y las convocadas al efecto de los 
cercanos pueblos de Calasó, Pili, Apiré y algunos más^ 
se logró en un desembarco apresar otro moro y resca- 
tar ocho cautivos. En la noche del 24 se descubrieron 
en el mar varios troncos de árboles, sobre uno de los 
que iba el cadáver de un moro. Sospecharon que los 
piratas, acosados por el hambre, habían tratado de huir 
de ese modo, y salió la Sania Filomena en la dirección 



332 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

«n que se halló dicho tronco, por si descubría más. 
Halló, en efecto, á un moro rendido de fatiga, que dijo ser 
él datto Salupacana, arráez de uno de los gúbanes, ex- 
presando que todos los piratas habían abandonado la 
isla en la misma forma, con la esperanza de salvar su 
vida refugiándose en cualquier isla de los alrededores. 
Una goleta mercante cogió tres moros, caballeros tam- 
bién sobre un tronco. Varios fueron pasto de los tibu- 
rones. 

El 3 de Junio salió Malcampo de Antique con el 
Panayy y al mediodía del 4 avistó tres pancos moros 
hacia Cabalagman. Éstos trataron de huir; pero forzan- 
do la máquina, se puso á tiro de colisa, rompiendo nu- 
trido fuego sobre ellos. No se atrevió á abordarlos por 
la superioridad del enemigo; pero si les fué á la caza, 
haciéndoles mucho daño con sus disparos, á los que 
•contestaban los moros, sin dejar de huir, con sus lanta- 
cas, fusiles y zumbilines. Los pancos piratas ganaron 
un canal donde no podía seguirles el Panay, y su co- 
mandante hizo embarcar en un bote al contramaestre 
indígena Antonio del Rosario, para cortarles la retirada. 
Halló el cañonero un canal entre los arrecifes, y pene- 
trando por él llegó casi hasta tocar con la proa los pan- 
cos enemigos. En la empeñada lucha que sostuvo, mu- 
rió un datto que animaba con su ascendiente á los su- 
yos; el pánico hace que los moros se echen al agua para 
ganar á nado los manglares próximos, pereciendo los 
más de ellos á los tiros de los tripulantes del cañonero 
y del bote. Por cuatro cautivos libertados se supo que 
pasaban de 200 las bajas causadas al enemigo, y que 
los pancos formaban parte de una expedición proceden- 
te de las islas Sámales, que había hecho horribles daños 
•en las costas de Cebú é Iloilo. Entre ios piratas muer- 



HISTORIA DE FILIPINAS 333 

tos figuraban seis dattos y seis panditas. En los pancos 
se hallaron seis lantacas grandes, 2S fusiles, algunos 
rifles ingleses muy buenos, un barril de pólvora gruesa 
de cañón, varios frascos de pólvora fina inglesa, enorme 
cantidad de proyectiles de piedra y taclobo y de armas 
blancas y arrojadizas. Dos pancos fueron puestos á flote 
y conducidos á Iloilo (1). 

£1 16 del mismo mes de Junio sostuvo Malcampo 
otro combate contra dos salisipanes y dos vintas de pi- 
ratas sámales, sobre los islotes de Unisan. Las citadas 
embarcaciones, dos lantacas, seis fusiles y varias armas 
arrojadizas fueron el resultado de esta acción, quedando 
prisioneros el pan dita Panungahan; el jefe de un salisi- 
pán denominado Bajo; los moros Diojale, Modacel, 
Tapuan, Gahop, Tica, Jadali, Tazani, Dianam, Güi- 
mo, Basali, Daongdongan, Simánong, Sicanding, Si- 
manguda, Tamomo, Sainodin, Diclani, Siami, Caman« 
tigui, Sijani y Casaling, todos de Tonquil, y además 
ocho renegados filipinos. El patrón indígena Antonio 
del Rosario se distinguió mucho en este combate (2). 

El 4 de Junio salieron de Cavite, donde habían sido 
armados, los cañoneros Mindanao y Calamianes^ de cu- 
yo mando se hicieron cargo en Zamboanga los tenien- 
tes de navio Madrazo y D. Ángel Muñoz, comandante 
de la Isabela. 

Ambos cañoneros se presentaron en Joló llevando 
á remolque tres falúas. El intrépido Madrazo notificó 

(i) Según el parte ofícial de Malcampo, mandaba esta expedición 
pirática el datto Dajiro, de Cabuncol (Joló), y en ella iban su hijo 
Damdialane, los dattos Lamudin, Gandin, Sania y Batna, y los paulimas 
Punió, Candialan, Guldan y Mostafal. 

(2) Parte del teniente de navio Malcampo, fecha en Iloilo á 21 de 
Junio de 1 861: Gaceta de Manila del 3 de Julio. 



334 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

al Sultán que iba á castigar á los piratas de sus domi- 
nios que^ contraviniendo los tratados vigentes, inferían 
grave daño á los pueblos ñlipinos, para lo cual recla- 
maba su cooperación. El Sultán le prometió que el 15 
^e le uniría en Tawi-Tawi una escuadrilla de su con- 
üanza. 

Marcharon á la isla de Capul, y al ver un gran sali- 
si pan destacó Madrazo una de las falúas de remolque á 
que lo reconociese. Dejaron los moros que se les apro- 
ximase, y cuando ya estaba bien próxima, dispararon 
sus lantacas y fusiles, á cuya agresión contestó la fa- 
lúa con un metrallazo del cañón de proa que hizo bas- 
tante daño á los piratas, quienes huyeron ganando un 
estero inmediato. La playa se cubrió de agresivos mo- 
ros; pero las falúas los dispersaron á cañonazos, cau- 
sándoles algunas bajas. El i5 fondeó la pequeña flota 
en Maibun, á cuya bahía, conforme prometiera el Sul- 
tán, llegó aquella misma noche el datto Dacula, en 
unión del secretario del Sultán de J0I6, D. Vicente Nar- 
ciso, indígena de Filipinas, con seis pancos tripulados 
por 400 moros. El 16 fondearon en Ponugán, cuyos 
moradores huyeron. Su pueblo fué pasto de las llamas 
y 3o de sus embarcaciones destruidas. Pasó después la 
escuadrilla á un estero más al O., por el que se internó 
Muñoz con algunos botes y vintas de joloanos; pero á 
poco lo encontró obstruido, teniendo que retirarse sin 
iograr vencer ese obstáculo, después de reñido combate 
con los moros, en sus cercanías emboscados. Reunidos 
los expedicionarios, fueron abatir el pueblo de Bugam- 
puti, y destruido éste, regresaron á Maibun. El 18, el 
ya teniente de la marina sutil, Remolina, con dos bo- 
tes, y el datto Dacula, con tres vintas joloanas, acom- 
pañándole el secretario Narciso, penetraron por un es- 



HISTORIA DE FILIPINAS 335 

tero para sorprender, como en efecto se logró, dos gran* 
des salisipanes listos para lanzarse al pirateo. Aunque 
hubo resistencia y lucha, de cuyas resultas quedó he- 
rido Narciso con otros varios, lograron apoderarse de 
las embarcaciones con sus armas y vituallas. 

El 19 se encaminó la escuadra á la costa meridional 
de J0I6, fondeando frente á los pueblos de Patán y Ca- 
neanga, cuyos aguerridos habitantes eran emigrados de 
Tawi-Tawi y Balanguingui. Ellos rompieron el fuego 
contra los buques, y contestados por éstos, ordenó Ma- 
drazo el desembarco: las tropas que lo efectúan recha- 
zan á los moros y les queman su pueblo. Los dattos de 
otras islas á donde fué después se le presentaron como 
amigos, regresando el 23 los expedicionarios á Joló. 

El Gobernador P. M. de Davao, D. Enrique García 
Carrillo, supo el 7 de Junio que los dattos de Rajamuda, 
Mitunda, Sido, Barot y otros deMindanao, con más de 
600 moros, iban á atacarle (1); y reuniendo las fuerzas 
necesarias se dirigió al cogonal de Mirar, de paso para 
la laguna de Buluan, con el auxilio de varios dattos in- 
fieles. Mientras éstos preparaban á sus sácopes, se re- 
tiró á Digos, y el 17 se le presentaron los dattos bi« 
lañes, Linoy, Tambonao, Guling y Liganday, some- 
tiéndose al Gobierno español, con 200 familias el pri- 
mero, 100 el segundo, i5o el tercero y 3oo el cuarto, 
cuyos jefes prestaron juramento de fidelidad, conforme 
á sus ritos. El 18 partió para la laguna de Buluan, y al 

(1) £1 9 de £n«ro habían asesinado los moros al Comandante mili* 
tar de este distrito y á cinco individuos de tropa, y en represalias el 
subteniente D. Francisco Brochuel y el sargento segundo Alejo San José, 
con 19 soldados y 41 paisanos, les mataron dos dattos y á muchos de 
ellos, cogiéndoles armas y 1 6 bancas con arroz, por lo que estaban afa- 
nosos de venganza. 



33^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

llegar al punto de Mailad levantó un fuerte de 14 va- 
ras, capaz para 200 hombres, que se terminó el 19 de 
Julio. A su recinto acudieron á someterse al Gobierno- 
de España los dattos Banda, con 400 familias; Limbu» 
dan, con 35o idem; Sandigay, datto grande, tenido por 
sultán de los bilanes, con 2.000 idem; Sipeat, con 
1. 000 idem, y Moot, con 1.700, ó sean 6.200 en total,, 
ofreciendo que en breve se someterían todos los indivi- 
duos infieles de la laguna (0. 

Por el mes de Agosto aparecieron de nuevo los pira- 
tas en el estrecho de Basilan y sobf e las costas de Zam- 
boanga, apresando á algunos indios. Hallábase fondea* 
da en el río Massinloc una falúa al mando del sargenta 
segundo de infantería de marina, Juan Leys Pensado, 
el cual se hizo en seguida á la mar. El 27 divisó sobre 
la isla de Sibagos, al NE. de punta Matanaual, tres sa- 
lisipanes de piratas. Al ver la falúa, forzaron el remo y 
ganaron la playa, donde, unidos á los habitantes de ui> 
pueblo, invitaban á sus perseguidores á bajar á tierra. 
La falúa, aproximándose á tierra, despejó la playa á 
metrallazos. Mandó después un cayuco tripulado por 
ocho hombres, quienes, al amparo de los fuegos de la 
falúa, pudieron incendiar el pueblo, cogiendo un cañón 
y algunas embarcaciones. 

Al finalizar el año 1861, un nuevo y brillante triun- 
fo de nuestras armas hizo conocer á los moros su infe- 
rioridad y decadencia. 

Comisionado por el Gobernador de las Islas el coro- 
nel jefe de Estado Mayor D. José Ferrater para des- 



( 1 ) Parte del Gobernador del cuarto distrito de Mindanao, de fecha 
1 .^ de Julio, al Gobernador P. M. de dicha isla: Gaceta de Manila del 
18 de Octubre. 



HISTORIA DE FILIPINAS 337 

truir las defensas qué habiap levantado los moros sobre 
el rio desde Cottabato hasta Tumbao, reunió en Pollok 
la goleta Constancia, dos cañoneros y una falúa> y en 
espera de la Valiente se dirigió el ii de Septiembre á 
Cottabato con el comandante de las fuerzas sutiles del 
Sur, D. Casto Méndez Núñez. 

£1 1 5 salieron para Tumbao los transportes de vela 
San Vicente^ Soledad y Scipión, escoltados por las falúas 
i3, 36 y 37 de la subdivisión de Pollok, al mando del 
alférez de navio D. Juan Moreno Guerra, y en la no- 
che del mismo día lo hizo el cañonero núm. 5 para 
proteger aquellos buques, en los que iban las cuatro 
compañías de preferencia de los regimientos Infante y 
Principe, 2/ y 4.*^ de los mismos, con cuatro piezas de 
montaña y una sección provisional de obreros. Puestos 
en marcha los expedicionarios en la madrugada del 16, 
dieron vista á las nueve y media á la cotta de Pagalun- 
gan, del datto Maghuda, haciendo alto la expedición á 
unos 5oo ó 600 metros de distancia, sin que la forma 
del terreno permitiera ver otra cosa de ella que las ban- 
deras que los moros tenían enarboladas. Ferrater dis- 
puso que Méndez Núñez, acompañado por el coman- 
dante García Carrillo y el teniente de navio Malcampo, 
recorriese la cotta por el río, como lo efectuó, con tres 
botes armados de la Constancia y Valiente^ y que el ca- 
pitán de ingenieros D. Juan Gaya practicase análogo 
reconocimiento por los frentes de tierra, apoyado por 
dos compañías de granaderos al mando del comandan- 
te O. Francisco Moscoso y una sección de montaña al 
de D. Cándido Gamíndez. La disposición del terreno 
no permitió reconocer las defensas de la cotta, por ser 
extremadamente bajo, y con el cogon á una altura de 
tres metros, mientras el piso pantanoso hacía que los 
TOMO III 22 



338 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

infantes se hundiesen hasta más arriba de la rodilla^ 
teniendo que llevar los fusiles á la altura de los hom- 
bros y las cartucheras en el pecho, y hubo que desistir 
de atacar por los frentes de tierra. En vista de ello, or« 
denó que el comandante P. M. de Davao, García Ca- 
rrillo, se encargara de la fuerza de tierra destinada al 
asalto, dando además las órdenes oportunas para el 
auxilio que habia de prestar la marina. Al amanecer 
del 17 dio la señal de ataque desde la Constancia, rom- 
piendo el fuego con la artillería de ésta y de la Va^ 
líente. 

La cotta, situada en la orilla del río, estaba defen- 
dida por una estacada y un terraplén de 7 metros de 
elevación y 6 de espesor, y á su ancho foso de i5 me- 
tros defendíale numerosa artillería. 

Los cañoneros 12 y i3 se acercaron á batir la cotta 
á una distancia de 3o metros, seguidos inmediatamen- 
te por el 18 y poco después por el 5. 

Las tropas y marinería desembarcada tomaron posi- 
ción en la orilla izquierda á una distancia de 20 metros 
del foso, y empezaron á hostilizar al enemigo con obje- 
to de apagar sus fuegos; pero éste, con cuatro cañones y 
gran número de lantacas de bronce de distintos calibres, 
y protegido por un terraplén de ocho metros de espesor» 
desafiaba impunemente los fuegos de la fusilería y arti- 
llería de los cañoneros, tropa desembarcada y de dos ca- 
ñones de montaña situados á medio tiro de pistola. 

Los cañoneros 12, i3 y 18, cuya posición era de las 
más difíciles, llegaron varias veces hasta tocar las tro- 
neras enemigas, logrando al cabo cortar las cadenas 
puestas sobre el río. En el acto ordenó Méndez Núñez 
al comandante de la Constancia que colocara en las cru- 
cetas» vergas y bauprés la fusilería disponible, y que le- 



HISTORIA DB FILIPINAS 339 

^ase y se dirigiera á toda máquina sobre la cotta, con 
objeto de embestirla por proa. 

Realizada esta difícil operación con gran inteligen» 
cia, entraron al asalto en la terrible fortaleza los grana- 
deros del núm. 4, pasando sobre tablas, y los marinos 
por el bauprés. 

Entonces se trabó horrible lucha cuerpo á cuerpo^ 
quedando herido Malcampo, que mandaba el grupo de 
asalto, en cuyo mando le sustituyó el alférez de navio 
D. Pascual Cervera, y auxiliándoles en lo posible desde 
tierra el comandante Moscoso, que había reemplazado á 
Carrillo, herido asimismo por los moros. 

Éstos se desconcertaron viendo invadida la cotta y 
reemplazada su bandera por la española en medio del 
^rito entusiasta de victoria de las tropas, que todavía 
sostuvieron media hora de desesperada lucha con los 
mahometanos. 

En esta empeñada acción se distinguieron mucho el 
capitán de granaderos Bibiano, el teniente de navio 
Malcampo, los subtenientes D. Evaristo Cánovas y 
D. Jaime Alcoverro, heridos dentro de la cotta; los in- 
térpretes Ortuoste y Alvarez; el comandante de artille- 
ría Gamindez; el del quinto distrito, D. Antonio Sán- 
chez Valverde; el subteniente D. Crispin Sanz; el co- 
mandante de la ConstanciayD. Zoilo Sánchez Ocaña;los 
comandantes de todos los cañoneros y falúas, t que á 
porfía se afanaban en ver quién se aproximaba más á la 
cotta, poniendo sus cañones á 20 y i5 metros de las 
troneras»; siendo de admirar «la imponderable tranqui- 
lidad con que el capitán de fragata D. Casto Méndez 
Núñez dirigía, ordenaba y llevaba á cabo todas las ma- 
niobras marineras», añadiendo el jefe de la expedición 
que era en él t un deber de gratitud patentizar los emi- 



340 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

nentes servicios de este jefe^ y la parte tan poderosa 
que ha tenido en el feliz éxito de la jornada» (0. 
. La total pérdida de los moros fué de 200, teniendo 
sobre doble número de heridos. El de defensores de la 
cotta excedía de 5oo. Entre los muertos se reconocie- 
ron los cadáveres del datto Maghuda y del hijo mayor 
del Maramaya de Tumbao. Del ejército hubo ocho 
muertos, entre éstos el teniente del núm. 6, D. Manuel 
Olive, 48 heridos y siete contusos. De la marina resul- 
taron tres muertos, 30 heridos y un contuso. 

Los heridos fueron transportados á Cottabato, asis» 
tiéndolos durante la acción con mucho esmero el ayu- 
dante del Cuerpo de Sanidad militar D. Luis Eizagui- 
rre, que solicitó ir en la vanguardia, y los médicos de 
la armada D. Quintín Meynet, D. Antonio Jiménez y 
D. Juan Melé (2). 

(1) JFiaríe del asalto y toma de la cotia I^galungan y derrota de los 
moros en el rio Grande de Mindanao^ por el C. jefe de Estado Mayor 
D. José Ferrater. 

(2) El ilustre Méndez Núfiez, en el parte de este glorioso hecho de 
armas, ensalza el valor de Malcampo, comandante de la Valiente^ y re- 
comienda á los' alféreces de navio D. Basilio Torres Linero, D. Fran- 
cisco Patero y D. José Joaquín Díaz, comandantes de los cañoneros 
núm. 12 [Arayat), núm. 13 [Fampanga) y núm. 18 {Taaí). Del co- 
mandante del cañonero núm. 5 [Lutén)^ D. José Osteret, dice que 
cumplió sus instrucciones, aunque por las averías de su buque no pudo 
estar en primera linea. 

Según el mismo parte, el alférez de navio de la dotación de la Com^ 
tanda, D. Patricio Montojo, solicitó y obtuvo el mando de los botes 
destinados al asalto, hallándose á bordo de aquélla en el ataque del 
fuerte. Cervera debió su vida en la cotta al marinero de la Valiente, Se- 
bastián Llanos, que tendió de un bayonetazo al moro que iba á descar- 
gar su campilán sobre aquél, teniéndole ya tendido en tierra. Reco- 
mienda también al contador de la subdivisión de Pollok, D. Antonio 
Carreras; al de la Valiente, D. Alfredo Roco; al de la Constancia, Don 



HISTORIA DE FILIPINAS 34I 

En Diciembre de 1860 había acudido el P. Cuarte- 
rón al Gobierno de Filipinas, exigiendo respuesta á su 
•exposición del 10 de Octubre de i858. Herrera Dávila 
no tomó providencia alguna, y el 18 de Agosto de 1861 
consultó el caso el general Lemery con el Gobierno, 
quien le dirigió una notable Real orden el 12 de Sep- 
tiembre excitándole á proceder con energía en la cues- 
tión de Borneo y Labuan (O, cuya excitación no surtió 
efecto alguno, realizándose lo que tanto temía y íidvir- 
tiera á tiempo de evitarlo el P. Cuarterón, respecto á 
aquellos importantes territorios. 

En el año siguiente de 1862, y por orden del gober- 
nador P. M. de Mindanao, D. Gregorio Tenorio, se 
hizo á la mar el cañonero núm. i, al mando de D. Nar- 
ciso José Pedriñán, con fuerzas del ejército, sostenien- 
do con los moros un fuerte combate. Las tropas se po- 
sesionaron de las alturas y cotta de Taviran el 17 de 
Febrero, distinguiéndose en esta acción el capitán Bi- 

Ramón Aguirre; al segundo piloto D. Miguel Quevedo; al alférez de 
navio, segundo comandante de la Valiente^ D. José Izquierdo; al guar- 
dia marina de primera D. Manuel Aguilar, de la dotación del JElcané; 
«1 de la marina sutil D. Enrique Roda, y á los subtenientes de infante- 
ría del ejército D. Valero Arpal y D. Augusto Urreta, embarcados en 
los cafloneros 13 y 12; á los condestables José Prius, Manuel Calero, 
José M. Granados y Manuel del Campo; á los patrones D. Antonio del 
Rosario, Juan de los Reyes, Pedro Panguilianan, Mariano Villarreal y 
Gregorio Guiao; á los contramaestres y maestranza de la Cousümcia, 
asi como al cabo de mar Francisco José Mijón; marinero- carpintero 
José Rodríguez-, á los ordinarios Manuel Figueroa, Alejo Olaaarri, Máxi- 
mo Santo Domingo, Gregorio Raimundo, Sixto Acosta y Monteo de 
Sullai á los fogoneros Martín Garrido, Alonso y José Punsalán; al sol- 
dado de infantería de marina Baldomcro Roscaller; á M« Roberto Phips 
y M. William Dehe, maquinistas, y á los médicos y ayudantes de Sa- 
nidad. 

(1) Apéndice VIL 



34^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

biano y los tenientes D. José Quintana y D. José Mo- 
lina; los subtenientes D. Andrés Garda Mora^ D. Jos6 
Solar, D« Francisco Domínguez y D. Antonio Cáno- 
vas; el intérprete Ortuoste; los sargentos Juan Peláez^ 
Saturnino Ayuso, Juan Pérez, Francisco H añeras y 
Pedro Rodríguez; los cabos José Taltabas y Leonardo 
Alonso; el soldado Pedro Alonso, y el ayudante secreta- 
rio D. Froilán Hernández Lastres. 



CAPITULO XVIII. 



Decreto del Emperador de Annam contra los cristianos. — Decapitación 
de los Obispos Díaz y Sampedro. — Consideraciones acerca de estos 
sucesos. — Slrvenle de pretexto á Francia para sus aspiraciones de 
conquista en Asia. — Asocia á Espafía á su proyecto pretextando el 
interés religioso. — Imprevisión del Gobierno espafiol.— Expedición 
á Cochinchina de Espafia y Francia. — Marchan á aquel país X.500 
hombres del ejército de Filipinas — Toma de la bahía de Turón.— 
Trabajos inútiles de atrincheramiento. — Penalidad de los expedicio- 
narios.— Ventaja de los soldados filipinos.— Es evacuada la bahía 
por el grueso de las fuerzas aliadas. — Toma de Saigón. — Es decla- 
rada posesión francesa.— Para llevar sus fuerzas á China, evacúan á 
Turón y despiden á Manila el grueso de las espafiolas, temerosos de 
que, estando en mayoría, estorbaran sus planes de conquista.— Tor- 
peza en acatar esta orden. — Queda en Saigón una escasa fuerza alia* 
da. — Es nombrado Palanca Jefe de las fuerzas espafiolas y Plenipo- 
tenciario en Annam. — Su sorpresa ante los hechos indicados. — 
Reclamaciones del Gobierno espafiol al de Francia.— Evasivas de 
éste.— -Crítica situación de los aliados en Saigón.— Combates con los 
annamitas. — Brillante defensa de la pagoda des Clochetons.— Llegan 
grandes refuerzos á los franceses terminada la guerra de China. — 
Actividad de las operaciones militares. — Toma de las plazas y fuer- 
tes de Ki-hoa, Myt-ho, Bien-hoa y Vinh-luong. — Brillante conduc- 
ta de las tropas hispano -filipinas en todos estos combates. — Decla- 
ran los franceses incorporadas á Francia las provincias conquistadas. 
— Protestas de Palanca y comunicaciones al Gobierno sobre este 
aspecto de la campafia.— Tratado de paz. — Ventajas obtenidas.*^ 
Insurrección de las provincias anexionadas á Francia. — Es refrenada» 
merced en gran parte al valor de las fuerzas espafiolas y de los auxi- 
lios llegados de Manila. — Regresan los expedicionarios á Filipinas. 
— Honrosa alocución de despedida del Almirante francés. — Van á 
Uué las Legaciones espa fióla y francesa al canje de la ratificación del 
tratado. — Solemne recibimiento. — Termina la expedición.— Regresa 
Palanca á Espafia. — Consideraciones. 



344 P^^ MONTERO Y VIDAL 

A consecuencia de un decreto del Soberano de Annam, 
Tu-Duc, de Septiembre de 1854, comenzó una nueva 
persecución contra los cristianos y los misioneros del 
Tonkín, que merced á la codicia de los mandarínes en- 
cargados de cumplimentar el regio mandato^ no fué en 
exceso rigurosa; mas en 1857 y principios de i858, 
arreció fieramente (O, y entre otras victimas hubo que 
lamentar la muerte del Obispo de Platea y Vicario 
apostólico de la misión dominicana del Tonkín Central» 
D. Fr. José María Díaz Sanjurjo, que fué preso el 21 
de Mayo y decapitado el 20 de Julio de iSSy en la ciu- 
dad de Nam-Dinh (2). 



(1) Resumen histórico de los principales sucesos ocurridos en las 
misiones del Tonkin, á cargo de los Padres dominicos, desde 1852 
hasta 1858. Se da á luz por el M. R. P. Fr. Julián Velinchón, Prior 
provincial del Santísimo Rosario: Manila, 1858. 

(2) La sentencia real decía así: 

cAfio 10 del reinado de Tu-Duc, mes 6.*, día 7- El decano Ynoc- 
Dung y el mandarín Phan-Thuy-Vinh, por mandado de S. M., remiti- 
mos la sentencia real de la causa instruida por el Gobernador de la pro- 
vincia Nam-Dinh, con fecha 4 del mes 5.® de este afio. 

> Prohibiendo nuestras leyes con todo rigor la falsa religión del que 
llaman Jesús, y habiendo tenido ese europeo José An^ maestro prind' 
pal de ella, la osadía de entrar en nuestros dominios á reducir nuestros 
vasallos que la sigan, y siendo reo confeso y convicto, ordenamos y 
mandamos que tan luego como se reciba nuestra Real orden se le corte 
la cabeza, y se arroje al alto para general escarmiento de otros, y des- 
pués al río para arrancar de una vez la raíz de tantos males etc.» 

£1 Obispo Díaz había nacido en Suegos, obispado de Lugo, en i8i8. 
Profesó en Ocafia en 1842; llegó á Manila en 1844, y poco después 
pasó á las misiones del Tonkín. 

Los detalles de su muerte pueden verse en la •Relación de los traba- 
jos y calamidades del Vicariato del Tonkín Central, durante la cruel 
persecución del Rey Tu-Duc en 1857 y principios del 58. escrita por 
el limo. Sr. D. Fr. Melchor Sampedro, Obbpo de Triooria y Vicario 



HISTORIA DB FILIPINAS 345 

Aunque sensibles estas muertes, no eran las prime- 
ras ocurridas en las misiones de aquella parte del Asia, 
y nada había hecho España hasta entonces^ ni menos 
Francia, por castigar á sus autores, y justo es recono- 
cer que las víctimas del fanatismo religioso de los an- 
namitas habían incurrido en la penalidad sufrida con 
arreglo á las leyes del país, que estaba en su derecho 
al no consentir perturbadores de sus creencias religio- 
sas, como en España y en Francia más que en país 
alguno del mundo, se ha privado de la vida con tormen- 
tos horrorosos á millares de infelices calificados de he- 
rejes por simples denuncias anónimas, en los ominosos 
tiempos en que la sangrienta Inquisición ejercía su fu- 
nesto y tiránico poder. 

Aparte de esto, ninguna necesidad tenían los misio- 
neros de arrostrar tan gran peligro; y si lo hacían guia- 
dos por el santo empeño de conquistar almas al cielo, 
claro está que se exponían á una muerte segura de 
fracasar su empresa; y ni podían pretender que se impu- 
siera por la fuerza á los annamitas la religión cristiana, 
ni debían aceptar que se vengara su glorioso martirio. 

Pero Francia necesitaba imperiosamente colonias en 
aquellos mares que hacía tiempo frecuentaba con tal 
objeto, dirigiendo, en ocasiones, sus codiciosas miradas 
aun á las poseídas por España, y tomó pretexto de las 
persecuciones á los misioneros para llevar sus armas al 

apostólico del mismo. Se da á luz por el M. R. P. Prior Provincial 
Fr. Julián Veltnchóo: Manila, 18581. 

Este Fr. Melchor fué preso á su vez el 8 de Julio de 1858 y el 28 
condenado á la pena de Lang Tri, que consiste en cortar al paciente 
los pies y las manos, y después la cabeza, cuya terrible sentencia se 
cumplió en dicho dfa. 

Era natural de Sampedro (Asturias), y habia profesado en Ocafia. 



34^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

imperio de Annam, con el aparente propósito de conse- 
guir el libre ejercicio de la propaganda católica, y el de- 
cidido intento de realizar sus aspiraciones de conquista» 

Creyó el Gobierno del Emperador Napoleón III em- 
presa diñcii la suya, no teniendo en aquellas apartadas 
regiones estación ninguna en que sus buques y sus na* 
turales encontraran auxilio y refugio en caso de nece- 
sitarlo, y fijóse en que España poseía un importante Ar- 
chipiélago inmediato al territorio por Francia ambi- 
cionado: era, pues, indispensable para el logro de sus 
bien meditados planes^ recabar á todo trance la coope- 
ración de España, y esta intriga, diestramente condu- 
cida, dio el resultado feliz que apetecía, sin más equi- 
vocación en sus cálculos que obtener gratis el concursa 
que, lógicamente pensando, supuso había de costarle el 
compartir por lo menos con sus aliados una parte del 
futuro botín. 

En efecto, el candido Gobierno que por aquel enton- 
ces regía los destinos de la desdichada España, huérfa- 
na tan á menudo de gobernantes á la altura de su mi- 
sión, aceptó fácilmente y hasta con júbilo la idea de 
vengar la sangre de unos misioneros cuyo pasaje á Fi- 
lipinas costeaba el Tesoro nacional para que se dedi* 
casen á convertir infieles en las misiones del Archipié- 
lago» y llegados á éste marchaban sin su aquiescencia 
á un país extranjero á los fines religiosos y temporales 
que á su Corporación interesaba, dejando que en Fili- 
pinas se perpetuasen en la idolatría y el salvajismo mi- 
llares de individuos que, convertidos á la religión cató- 
lica y atraídos á la civilización, podían aumentar el 
número de subditos de España en sus dominios oceáni- 
cos, librándola del baldón de que al cabo de tres siglos 
y medio de conquista aún haya en las inmediaciones 



HISTORIA DB FILIPINAS 347 

de los pueblos civilizados y sometidos á la madre pa- 
tria un millón, pocos más ó menos, de infieles salvajes. 

£1 Gobierno español, además, con una imprevisión 
que corría parejas con su candidez, no sólo se prestó á 
secundar los deseos de Francia de unir sus armas para 
pelear contra los annamitas, sino que no se cuidó, ni 
poco ni mucho, de pactar previamente, con las forma- 
lidades debidas I las condiciones y bases con que iba 
España á Cocbinchina, ni las ventajas que debía re- 
portarle el término de la empresa. 

El resultado correspondió, naturalmente, á esta falta 
elementalísima; y cuando advertido el Gobierno que le 
reemplazó en el poder quiso repararla, ya el mal esta- 
ba hecho y el tiempo de imponer condiciones había 
pasado, patentizándose una vez más la ineptitud de 
nuestros gobernantes y de nuestros diplomáticos en las 
cuestiones de política exterior. 

Pero no adelantemos juicios que han de damos he- 
chos los acontecimientos. 

Por Real orden de 23 de Diciembre de 1857 se or- 
denó al Gobernador de Filipinas que una fuerza de i.5oo 
hombres del ejército de las Islas se trasladase á Co- 
cbinchina á unirse al ejército expedicionario francés, 
poniéndose á las órdenes del Contralmirante M. Rigaud 
de Genouilly, nombrado General en jefe de la expedición. 

En Manila, donde el espíritu religioso, hábilmente 
avivado por los que tenían interés en la campaña, no 
se detuvo á considerar el prisma político del asunto ni 
se podía presumir las condiciones en que íbamos á la 
lucha, fué acogida la noticia con gozo extraordinario. 

Comenzaron en el acto y prosiguieron con actividad 
desusada los preparativos indispensables: muchos sol- 
dados indígenas que habían terminado ó estaban para 



34^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

cumplir su tiempo de servicio, solicitaron continuar en 
él hasta la terminación de la guerra; el P. Fr. Manuel 
Rivas, de la Orden de dominicos, recibió el encargo, 
que cumplió satisfactoriamente, de escribir una detalla- 
da Memoria sobre el país de Ánnam, y anhelábase por 
todos que llegara cuanto antes el día de marchar á 
campaña, con el vivo deseo de tomar cumplida ven- 
ganza de las muertes de los misioneros. 

El Contralmirante francés había anunciado su ida 
á Manila, pero en vano se le esperó: en lugar suyo, y 
cuando ya la tardanza en emprender la deseada guerra 
tenía impacientes á los entusiastas y á los intrépidos 
soldados, llegó el vapor Dordogne con un oficio para el 
Capitán general, pidiéndole que en dicho buque envia- 
ra las tropas posibles. Así se hizo (20 de Agosto de 
i858), embarcando en el Dordogne la vanguardia, com- 
puesta de 400 hombres á las órdenes del coronel Don 
Mariano de Oscáriz. Estas tropas iban sin víveres, sin 
municiones de respeto, sin tiendas de campaña y sin 
medicinas. Oscáriz formuló la correspondiente reclama- 
ción al Capitán general; pero éste le dijo que «con lo 
restante de la fuerza que quedaba en Manila iría todo, 
que ya estaba dispuesto y empaquetado i, sin embargo 
de lo cual aún tardaron algunos meses en llegar á Co- 
chinchina tan urgentes recursos. 

El vapor de guerra español Elcatw salió al mismo 
tiempo con un destacamento á bordo de unos ico hom- 
bres. Estas fuerzas se reunieron á las aliadas francesas 
en la bahía de Yulikan, en la isla de Hainan, encon - 
trándolas atacadas del cólera, disentería y escorbuto (i). 

(t) Reuniéronse en Yulikan estas fuerzas: fragata de vela Némesis, 
de 50 caftones; corbetas de vapor I^imanguet y PMigetom^ de lo cafio- 



HISTORIA DE FILIPINAS 349 

El Gobierno de Filipinas, para no ser menos en sus 
excesivas complacencias que el de España, permitió al 
Cónsul francés enganchar 900 tagalos para la marina 
francesa y la fuerza necesaria para una compañía de 
infantería y otra de caballería. 

Los franceses recibieron con afecto y contento á los 
españoles. 

Ei 3o de Agosto salió la expedición de Yulikan; el 3i 
por la tarde fondeó en la bahía de Turón; el 1° de Sep- 
tiembre se intimó al Gobernador de la plaza la entrega 
de los fuertes en el término de dos horas: no se obtuvo 
contestación en este plazo, y al instante ordenó M. Ri- 
gaud de la Genouilly el ataque simultáneo de las obras 
que protegían el fondeadero y los dos fuertes de cons- 
trucción europea que defendían la entrada del río. 

Oscáriz pidió, desde el primer momento, un puesto 
de honor y riesgo para las fuerzas españolas, otorgán- 
doselo el Contralmirante con su alabanza por este ras- 
go caballeresco. 

Después de una hora de cañoneo se logró apagar los 
fuegos del enemigo. Las columnas de desembarco sal- 
taron á tierra y se apoderaron de los fuertes el mismo 
día 1° de Septiembre, encontrando en ellos gran núme- 
ro de cañones, fusiles y municiones. 

El General en jefe declaró solemnemente^ en el acto, 
posesión francesa el' puerto de Turón. 

El siguiente día ordenó, con mal acuerdo y poco 

nes; transportes mixtos Gironde^ Satm, Dordogtw'f Meurthe^ de 10. 12, 
10 y 2 cafiones respectivamente; cañoneras de primera clase Dragonne^ 
Avaianehi^ Mitraillt^ Jhissé y Alarme^ de 4 cafiones cada una, llevando 
á sa bordo l .300 soldados franceses y 400 espafloles. Las tripulaciones 
de estos buques sumaban 1.710 individuos, y además el EUanú con 
100 soldados espafloles. 



350 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tacto, la construcción dé un sinnúmero de baterías, en 
cuya penosa faena se ocupó durante muchísimos meses 
el ejército expedicionario, con pérdida de miles de hom- 
bres, por consecuencia de lo rudo de los trabajos y, so- 
bre todo, por las influencias del clima. En estas faenas 
fué de gran auxilio la fuerza indígena de Filipinas, que 
por su naturaleza propia de aquellos países gozaba de 
mejor salud que los europeos, siendo la que sobrellevó 
el peso de los trabajos. 

En este intervalo fueron llegando á Cochinchina el 
resto de las fuerzas de que se componía la expedición 
española, yendo á encargarse del mando de la misma 
el coronel D. Bernardo Ruiz de Lanzarote, con algu- 
nas compañías de su regimiento de infantería Fernan- 
do VII, núm. 3, Estado mayor, Administración, Sani- 
dad, etc., á bordo del transporte mixto francés Durance 
y al de algunos buques mercantes españoles que lleva- 
ban víveres y material. 

Los franceses aumentaron también su flota con la 
corbeta de vapor Catinat; los avisos de vapor Pregent, 
de hélice, y Pei-ho, de ruedas; las lorchas Amphitrite, 
Esperance, Saint-Joseph; el vapor inglés del comercio, 
Scotland, destinado á correo, y varios buques mercantes 
para conducción de víveres y material. 

Aterrados los cochinchinos creyendo á los europeos 
invencibles, fácil hubiera sido de proseguir el avance 
sobre la capital Hué, arrollarlos y concluir la guerra 
en breves días. Se perdió el tiempo, cobraron bríos 
viendo la inacción de los agresores, supieron que el 
clima los diezmaba y se animaron á^esistir (i). 

(i) cMeses y meses pasaron construyendo baterías y más baterías; 
removiendo tierra como si nos halláramos enfrente de Sebastopol, y 



HISTORIA D£ FILrlPINAS 35 1 

Los mismos soldados annamitas que huyeron despa- 
voridos el i.^de Septiembre, perdido el miedo ante la 
pasividad del enemigo, comenzaron á construir trin- 
cheras erizadas de cañones de gran calibre, guarnecidas 
por numerosas tropas, con las que para mantenerlas á 
raya hubo que sostener continuos combates que llega- 
ron, hacia el fín de la permanencia en la bahía de Tu- 
rón, á ser sangrientos y costosos en hombres; sacrificios 
que resultaron de todo punto inútiles, puesto que el Jefe 
de la expedición, convencido de lo infiiictuoso de su 
plan, mandó destruir las baterías á tanta costa levan- 
tadas y defendidas al evacuar la bahía, para ir á Sai- 
gón, capital de la Baja Cochinchina, á i5o leguas Sur 
de Turón y á 25 leguas al interior del río Donai. 

£1 2 de Febrero de iSSg se abandonó la bahía de 
Turón, dejando en ella una escasa fuerza española y 
francesa; el g llegó el Vicealmirante á la embocadura 
del anchuroso río de Saigón, y el 17 fué tomada la 
ciudadela de dicha capital. 



perdiendo por el clima y lo rudo de los trabajos cuatro veces más solda- 
dos de los que se hubiesen sacrificado en la toma de Hué, y cuenta que 
yo no soy enemigo del uso de los atrincheramientos, pero si del abuso. 

«Además, en una invasión, no avanzar está muy cerca de retroceder: 
esta idea obra en la imaginación del enemigo, da tiempo á los gober- 
nantes para allegar recursos, y hace cobrar ánimo á los invadidos, que 
«n un primer momento miran la irrupción como un torrente devasta- 
dor, capaz de arrollarlo todo á su paso, y que se desimpresionan al 
ver su inmovilidad glacial, como sucede á los viajeros que, tranquiliza- 
dos por la larga inacción de un volcán, trepan á su cumbre y hasU se 
atreven á mirar serenos el interior del humeante crkitr9,—fCuéjtiú>$4Íe 
Cochinchina, Aclaraciones por el Teniente coronel graduado D. Serafín 
Olabe: Madrid, 1862.] 

Este ilustrado y valiente militar asistió á toda la campafia de Co- 
chinchina. 



352 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

A la toma de esta importante posesión concurrieron 
el vapor Élcano, y por los franceses dos corbetas de va- 
por, tres cañoneras de primera clase y tres transportes 
mixtos, con más 4 buques del comercio españoles y fran- 
ceses ñetados por cuenta de ambos Gobiernos, ascen- 
diendo las fuerzas de desembarco á unos 3oo hombres 
de cada nación. 

Dentro de la ciudadela se hallaron sobre 200 piezas 
de artillería, un gran arsenal, 85.000 kilogramos de 
pólvora, 1 30.000 francos en dinero, una corbeta y seis 
juncos de guerra recién construidos, más de 20.000 fu- 
siles, casi todos de chispa, y una inmensa cantidad de 
arroz, producto del impuesto de un año de la provincia. 

Mandaba la vanguardia española, y como tal asistió á 
la toma de los fuertes del rio y asalto de la ciudadela, 
el comandante D. Carlos Palanca, segundo Jefe de la 
expedición, cuya vanguardia veriñcó todos los desem- 
barcos y ataquep, menos el de Punta Santiago, distin- 
guiéndose por su bravura. 

Turón mientras tanto estaba cada día en mayor pe- 
ligro: después de la salida de los expedicionarios para 
Saigón, los cochinchinos extremaron sus ataques; las 
tropas franco-españolas que allí quedaron se batieron 
heroicamente; pero como el número. de los contrarios 
era cien veces mayor, aunque se les venciese siempre, 
ibase perdiendo cada vez más terreno. La escuadrilla 
de botes establecida en el rio, á las órdenes del tenien- 
te de navio Tuero, condújose con extraordinario heroís- 
mo; mas todos estos sacrificios de hombres y de dine- 
ro, y el desarrollo y especial dirección de la campaña, 
¿qué ventajas ni qué solución práctica ofrecía para 
España? 

No en balde los jefes militares que sobrellevaban con 



HISTORIA DE FILIPINAS 353 

la proverbial bravura y fortaleza en soldados españo- 
les las penalidades de una guerra sin objetivo alguno 
para la nación, y que tenían el suficiente discernimien- 
to para ver claro en el asunto, se dolían del triste pa- 
pel que un Gobierno imprevisor les obligaba á hacer 
en provecho de ajenos intereses (0. 

(i) £] ilustrado corcnel Oscáríz escribía desde el campamento de 
Tíant-Chá lamentando el sesgo que llevaban ios asuntos y la inconve- 
niencia de haber ido á Cochinchina en las condiciones en que fué £$- 
pafia. He aquí sus incontrovertibles argumentos: 

«Preciso es confesar que los franceses nos han cogido completamente 
de primos en esta ocasión, explotando nuestros sentimientos religiosos, 
para fundar con nuestros propios recursos un magnifico establecimien- 
to, que no podían llegar á ver realizado por si solos, y que á nadie es 
más perjudicial que á España. Al seAor Ministro de Estado se lo digo, 
y se lo repito todos los correos confidencialmente, es verdad, porque 
tiene la bondad de mantener correspondencia privada conmigo, pero de 
un modo que no le debe quedar duda ninguna. 

9¿Qué hacemos en Cochinchina? He aquí una pregunta que los pe- 
riódicos y los diputados de cualquier color político pueden hacer al 
Gobierno, y á la que éste se ha de ver apurado para contestar; porque 
no defendemos la religión, ni reivindicamos el honor nacional ultrajado, 
ni podemos pretender ventajas para nuestro comercio, ni esperar siquie- 
ra que brillen con gloria nuestras armas. 

iNo defendemos la religión, porque la religión católica no necesita 
defensa, y nunca se ostenta más grande y majestuosa que en las per- 
secuciones, habiendo triunfado de todas sin auxilio extraño. Además» 
nuestros misioneros del Tonkín no han pedido protección, y algunos 
la rechazan como contraria a^ Evangelio. Logra uno la palma del mar- 
tirio, y va otro k ocupar su puesto aspirando al mismo fin, y trabaja 
con celo hasta que el verdugo interrumpe su carrera, sin acordarse que 
podían cesar estos riesgos, porque cesaría entonces también el carácter 
sagrado de las misiones. 

iNo reivindicamos el honor nacional ultrajado por la muerte del 
Obispo Díaz ni del Obispo Melchor, pues los annamitas no identifican 
la nacionalidad de los doctores de una religión prohibida al aplicarles, 
con arreglo á las leyes, la pena de muerte. Por otra parte, la misión 

TOMO III 23 



354 PSÉ MONTERO Y VIDAL 

Y esta opinión que tenian los militares españoles, y 
que en la Península era general, según se leia en los 
periódicos de entonces y se ve por las discusiones ha- 
bidas en las Cortes, aparece robustecida por la de ex- 
tranjeros tan conspicuos y conocedores de los asuntos 



que sostiene en el Tonkín la provincia del Santo Rosario de Manila, no 
tsU autorizada por el Gobierno, y los misioneros procedentes de Ocafia, 
que vienen á Filipinas, deberían servir en la colonia, donde hacen fal- 
ta; de modo que los que van al Tonkín, por muy respetables y dignos 
de consideración que sean, pierden desde luego los derechos de nacio- 
nalidad, como los pierde todo aquél que sin la debida autorización 
abandona su patria. 

> Dudoso, y en todo caso muy insignificante, es el interés del comer- 
cio espafiol en Cochinchina; pues cuando los extranjeros explotan, no 
sólo el comercio en Manila, sino también el de las provincias, dificilí- 
simo es que Inglaterra, América y Francia dejen nada que hacera Es- 
paña en el comercio con Cochinchina. 

» Entregadas, por último, nuestras tropas, en número de I.500 hom- 
bres, sin reserva alguna, á un General en jefe francés, celoso hasta el 
extremo de sus atribuciones, y anhelante, como es natural, de lograr 
para su patria honra y provecho, no operamos solos, y cuando se nos 
reúne á los franceses, estemos en mayoría, ó minoría.sieropre manda un 
francés; de modo que, si hay gloria, toda la acapara el jefe, y si hay 
baldón, puede echarse sobre nosotros. Aunque no ocuira ninguno de 
estos casos, nuestra posición por sí sola es degradante. 

fEn los fuertes conquistados con nuestro concurso se han encontra- 
do sobre 300 cafiones, mucho material, una considerable cantidad de 
moneda y varios almacenes de arroz. Creo que en los fuertes debita 
ponerse la bandera española al lado de la francesa; creo que debió ha- 
cerse un inventario general de todo lo ocupado, interviniendo nosotros 
en él, y aunque el General en jefe no mirase esto como una obligación, 
creo que lo debiera haber hecho por atención ó galantería; pero nada 
de lo que decimos ha sucedido, y puede nuestro Gobierno acusar al 
francés de falta de consideración. 

>E1 establecimiento de los franceses en Cochinchina nos es en ex- 
tremo perjudicial; porque fundándose nuestro dominio en Filipinas, no 
en la fuerza, sino en los principios religiosos que hemos inculcado en 



HISTORIA DB FILIPINAS 355 

coloniales como el entonces gobernador inglés de Hong* 
Kong, Sir J. Bowring (i). 

Llegó en esto el momento de romperse las hostilida- 
des entre las fuerzas aliadas de Inglaterra y Francia 
contra China. 

los indigenas, y en la consideración con que nos miran, porque no ha- 
biendo estado en contacto con las clases bajas, tienen al espafiol por 
una raza superior, resulta hoy que los franceses tienen á su servicio 550 
filipinos bajo el pie de completa igualdad con sus marineros y soldados 
europeos; pronto aumentarán aquel número cuanto quieran, y esos 
hombres que ven con frecuencia europeos borrachos, y se acostumbran 
Á mirarlos sin ningún respeto, no sólo no pueden volver á ser buenos 
subditos españoles, sino que cuando vuelvan á su pais esparcirán ideas 
contrarias á nuestra dominación, perdiendo además al lado de los fran- 
ceses, que se distinguen por su irreligiosidad, los principios religiosos 
<que deben á Espafta». 

(í^oticÍ4is de la vida de D. Mariano de Oscáriz, por D. Francisco de 
Arce: Madrid, 1864.) 

( I ] Este inteligente personaje, que visitó Filipinas en Enero de 
1859, escribía á este propósito: 

•Hace poco se envió de Manila á Cochinchina un Cuerpo considera- 
ble de tropas, con el objeto de que ayudaran á los franceses en las 
operaciones que se ejecutaban en aquel punto, habiéndose portado 
perfectamente en el servicio, que por cierto tenía pocos atractivos, y 
«n el cual estuvieron sujetos á muchas privaciones á consecuencia del 
clima y de la actitud hostil de los habitantes. El objeto que tuvieran 
los espafioles para interesarse en esta expedición contra Turón, no se 
ha podido aún averiguar, siendo sabido que Cochinchina no cuenta 
con medios de atraer ambiciones, y que los espafioles no están en con- 
dición de sacríBcarse por aventuras inciertas, lejanas y costosas. No 
hay orgullo nacional que pueda vanagloriarse de conquistas anna- 
roitas, y el asesinato de un Obispo español puede considerarse como 
espiado por la destrucción de los fuertes y dispersión de la gente, al 
precio, sin embargo, de las vidas de muchos cristianos y de un costoso 
sacrificio pecuniario. Francia tiene sus miras, bastante francamente 
manifestadas, de obtener un puesto, alguna posición propia en los ma- 
res de China ó cerca de ellos». — [JJna visita á las Islas I*Uipiiuu, por 
Sir J. Bowring: Londres, 1859.) 



35^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Los franceses necesitaban llevar allí todas las tropas 
y los buques que tenían en Cochinchina, y decididos á 
aplacar la campaña de Annam para cuando terminase 
la del Celeste Imperio, resolvieron dejar guarnecido so- 
lamente un fuerte en la Baja Cochinchina, con escasa 
número de tropas, protegido por las fuerzas marítimas 
estrictamente necesarias. 

El Qobierno francés se fijó, con su habitual previ- 
sión, en que reducidas sus fuerzas á tan corto numera 
y constando á la sazón las españolas de i.Soo hombres, 
con artillería, servicio de Sanidad, Administración, etc.^ 
un buque de guerra y algunos más mercantes fletados 
para transporte, la superioridad estaba por España y 
era de temer que un jefe arrojado realizase lo que Fran- 
cia quería ejecutar en su exclusivo provecho, y dio or- 
den al Vicealmirante Page, sucesor de Rigaud de la 
Genouilly, de que evacuase la bahía de Turón, despi- 
diendo para Manila el grueso de las fuerzas españolas» 

Así lo hizo, y nada tuvo que objetar el coronel Don 
Bernardo Ruiz de Lanzarote á una determinación de 
tamaña entidad, obedeciéndola in coniitienti, sin fijarse 
en que no teniendo Page, por parte de España, la in- 
vestidura de General en jefe de las fuerzas expedicio- 
narias que había obtenido Rigaud de la Genouilly, y 
desprendiéndose de la circunstancia de no recibir orden 
directa del Gobierno español para su regreso á Manila 
que Page obraba sin el conocimiento ni la aquiescencia 
del mismo, como así era en efecto, pudo y debió ne- 
garse á cumplimentar tan transcendental acuerdo, con 
lo cual hubiera fracasado el plan maquiavélico, aunque 
transparente y fácil de destruir, del Gobierno francés. 

La falta de instrucciones concretas seguramente, y 
la carencia de la iniciativa y las condiciones que re- 



HISTORIA DE FILIPINAS 357 

quiere él desempeño de la misión que le estaba enco- 
mendada, produjeron la torpeza de Lanzarote en pres- 
tarse á volver á Manila tan intempestivamente (0. 

El vicealmirante Page mandó destruir la ciudadela 
de Saigón para poder disponer de su guarnición» y re* 
construyó un fuerte pequeño de Ips del río, el llamado 
del Sur, dejando en él una compañía española y otra 
francesa, las que después tomaron dos fuertes más, y 
trataron de desalojar á los annamitas de las obras que 
construían cerca de la tumba del Obispo de Adran» por 
orden de M. Jaureguiberry, con el auxilio de un bata- 
llón de infantería de marina que iba á bordo del trans- 
porte mixto La Mame, que llegó de paso: esta acción 
fué desgraciada para los aliados: el único reducto que 
se logió tomarles lo fué por 5o españoles al mando del 
capitán D. Laureano Latorre, á cuyas órdenes iban 
también otros 5o franceses. El fuerte atacado por el 
batallón de infantería de marina francesa resistió, y aun 
al retirarse quedaron en poder del enemigo varios he- 
ridos y muertos. 

El coronel D. Carlos Palanca y Gutiérrez, que en 
clase de comandante había asistido al primer período 
-de la campaña de Cochinchina, desde el 3 de Septiem- 
bre de i858 al 2 de Mayo de 1859, venido á España, 
por orden del Jefe español de la expedición, con una 
comisión del servicio (Enero de 1860), fué nombrado 

(i) La fragata Europt, en que regresaban á Manila tas tropas espa- 
ñolas, al dbponerse el abandono de la bahia de Turón, se perdió en el 
arrecife Tiitons de las Paracelles. £1 intrépido marino espafiol Ara- 
■quistaín se arriesgó á ir á Saigón -en la faláa Soledad á noticiar el si- 
niestro y pedir socorros pai^ el salvamento de los náufragos, y el capí ~ 
tan de navío francés M. J. Dariez dispuso en el tfcto la salida de tres 
-vapores* con dicho objeto, lográndose cumplidamente. 



35^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

por Real orden de i3 de Febrero de 1860» Jefe de laa 
fuerzas expedicionarias españolas (en reemplazo del co- 
ronel D. Bernardo Ruíz de Lanzarote, promovido á 
brigadier) y Ministro plenipotenciario de S. M. en eL 
imperio de Annam . 

Palanca salió de Madrid el. 19 de Febrero de 1860 y 
se embarcó en Cádiz el 23 con dirección á Suez. 

Al llegar á Alejandría encontró al Vicealmirante 
M. Chamer, nombrado para el mando de las fuerzas 
navales francesas en los mares de China y Plenipoten- 
ciario del Emperador Napoleón en Cochinchina. 

Al saber que Palanca, con quien hizo el viaje, se di^ 
ríg^a á Cochinchina con idénticos poderes, le manifes- 
tó «que sus instrucciones no hacían mérito alguno de 
la participación que debía^tener España en los asuntos 
de aquel país, y que ignoraba que en virtud de poderes 
de la Reina debia tomar parte en las conferencias que 
tuviesen lugar para alcanzar un Tratado de paz con 
arreglo á las instrucciones que recibiera del Gobierna 
español». 

Supo también Palanca, con tanto asombro como dis- 
gusto, al llegar á Singapoore, que el puerto de Turón 
había sido evacuado, y que la mayoría de las fuerzas 
españolas habían regresado á Manila de orden del vice- 
almirante Page, en obedecimiento de instrucciones de 
su Gobierno, sin que el de España hubiese mediado en 
esto para nada, ni siquiera tuviera noticia de semejante 
determinación al conferir sus poderes á Palanca; así es 
que éste, en vez de encontrar en aquel punto un Cuerpo 
de i.Soo hombres entre infantería, artillería y caballe- 
ría, un buque de guerra y cinco transportes mercantes 
fletados por la Hacienda, con cuyas importantes fuer- 
ZBB, dada su especial aptitud y las dotes que de]iiostr6 



HISTORIA DB FILIPINAS 359 

en el curso de los sucesos de Cochinchina, hubiera ob- 
tenido notables resultados» sólo halló á su llegada á 
Saigón (10 de Mayo de 1860) dos compañías compuer- 
tas de cuatro oficiales y 233 individuos de tropa, care- 
ciendo de todo lo necesario en víveres, municiones y 
hasta de dinero. 

Otra resolución de los franceses, que no dejaba lugar 
á duda, respecto de sus proyectos y del menosprecio 
que hacían de la eficacísima ayuda que España les ha- 
bía prestado, fué el decreto dictado por el vicealmi- 
rante Page en 10 de Febrero anterior (1860) declaran- 
do abierto el puerto de Saigón á todas las naciones 
amigas de la Francia, bajo la protección de sus autori- 
dades; y en virtud de los reglamentos correspondientes, 
la cobranza de derechos de anclaje y de multas, sin 
mencionar siquiera á la nación española y haciendo 
caso omiso de la parte principalísima tomada por Es- 
paña para la conquista de aquel territorio en que aún 
ondeaba su bandera. 

Palanca se apresuró á poner todos estos hechos gra- 
vísimos en conocimiento del Gobierno de la nación, 
que en el acto pidió al de Francia explicaciones, á las 

que contestó con evasivas, ambigüedades y buenas pa- 

* 

labras, sin desistir en lo más mínimo de sus preconce- 
bidos planes. 

Palanca prosiguió desde Saigón exponiendo al Go- 
bierno, con perfecta claridad, el estado de los asuntos 
y sus resultados seguros; y para que España no conti - 
nuara en la desairada situación en que se la había co- 
locado, opinaba por la vuelta de las tropas enviadas á 
Manila y por la conveniencia de apoderarse del Tonkín 
como Francia se había hecho dueña de Saigón. «La 
misma fuerza que se retiró á Manila, le decía al Minis- 



« • 



360 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tro de Estado, un transporte y tres cañoneras de la* 
que últimamente han llegado á aquel puerto, bastarían 
para ocupar las de I^am-dinh y Kéchoa, que nos harían 
dueños de aquellas provincias y de .un inmenso terri- 
torio hasta <sl confín de China». 

Sobre esto insistió después en una detallada Memo- 
ria acerca de la Baja Cochinchina, que elevó al Minis- 
terio dé Estado en 19 de Agosto de 1860 (i). 

Con la ida de las fuerzas francesas á China quedó 
Saigón únicamente guarnecido por 555 hombres, entre 
los soldados españoles dichos y los franceses, y á más 
una pequeña subdivisión naval francesa. Para contener 
á raya un país que cuenta sobre 3o millones de habi- 
tantes, se comprenderá los esfuerzos, el valor y la cons- 
tante vigilancia que tuvo que ejercer el pequeño ejér- 
cito aliado durante el largo período de la guerra de 
China. 

Entre los distintos combates que mantuvieron los 
annamitas contra las tropas franco-españolas, mere- 
ce especialísima mención la defensa de la pagoda de 
Clochetons, recién ocupada y aún no puesta en estado 
de defensa, sobre la cual cayó en la noche del 3 al 4 de 
Julio un Cuerpo* de unos 2.000 hombres de tropas es- 
cogidas del ejército annamita, dando lugar á un heroico 
hecho de armas en que las tropas á cuya defensa esta- 

(1) cLa naturaleza ha dotado al Tonkin de riquezas, por lo menos 
iguales á las que posee la Baja Cochinchina, y es evidente que si Es - 
pafia deja escapar esta magnifica ocasión que la suerte le proporciona, 
no faltará otra Potencia que halle pretexto suñciente para senta r sus 
banderas en las playas d^l Tonkin, perdiéndose para siempre nuestra 
esperanza de poseer ai un puesto en el continente asiático, y condena- 
dos á ver levantarse frente á frente en las Islas Filipinas colonias riva- 
les y extrafias que amenacen su prosperidad, lejos de contribuir á ella». 



HISTORIA DB FILIPINAS 36X 

ba, en número de ico soldados y cuatro oficiales espa- 
ñoles, un alférez de navio y 12 marineros franceses, un 
capitán de ingenieros con nueve zapadores y siete arti- 
lleros de la misma nación, con dos obuses, y un oficial 
y 3o soldados que por la noche iban á ella de la de 
Cai-Mai, al mando toda la fuerza del valiente capitán 
D. Ignacio Fernández y Fernández, se cubrieron de glo- 
ria, logrando rechazar al enemigo después de muchas 
horas de horrible combate, causándole sobre 5oo ba- 
jas (1). 

Terminada la campaña de China, trasladóse á Sai- 
gón el Vicealmirante Charner (7 de Febrero de 1861), 
con muchos buques de guerra y más de 4.000 hom- 
bres, y pocos días después llegaron también el viceal - 
mirante Page y el general de brigada de Vassoigne, con 
más tropas y pertrechos. Las operaciones adquirieron 
desde entonces grande incremento. 

En la mañana del 24 de dicho mes de Febrero se 
rompió el fuego contra los annamitas en la llanura de 
Ki-hoa, siendo heridos el brigadier francés Vassoigne 
y el coronel español Palanca, que conducía las tropas 
de su mando al asalto de las trincheras enemigas. Le 
sustituyó el capitán D. Enrique Fajardo é Izquierdo. 
El 25 cayeron en poder de los expedicionarios todas las 
lineas atrincheradas de Ki-hoa, resultando herido de 
lanza Fajardo. 

El Vicealmirante Page auxilió acertadamente el ata- 
que con su flotilla de cañoneras, la fragata Reunoméc y 

(i) Scuvimrs ttune campagnt dmu Ves treme Oriint.'^Les áébuis 
ifum eohmi^ por M. £d. du Hailly. [Revtu des Deus Mondesy 15 de 
Octubre de 1866.) 

En este articulo se hace justicia á los espafioles por su he róica con- 
ducta en el combate de la pagoda de los Clochetons. 



362 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

algunos otros buques. Los franceses tuvieron en la toma 
de Kí-hoa 3oo bajas, contándose entre los muertos el 
Teniente coronel Testard. 

De los españoles quedaron 46 fuera de combate {3z 
heridos y 14 contusos) (i). A Fajardo sustituyó el esfor- 
zado capitán D. Ignacio Fernández. 

El capitán español D. Serafín Olabe, que ejercia de 
Jefe de Estado Mayor de las fuerzas de Palanca, se 
batió á las órdenes del Vicealmirante francés (2}. 



(1) t¿Cómo los franceses y sus valerosos compafieros aliados los 
españoles se compusieron para romper las estacadas, franquear el llano 
y las trampas, pasar el foso, separar los caballos de frisa y escalar las 
murallas? Esto es lo que no sabré decir: lo cierto es que apenas hacia 
algunos minutos que había sonado el ataque, cuando se vio flotar la 
bandera francesa en el fuerte enemigo, y los fugitivos annamitas se ale- 
jaban con una rapidez que hacia vana toda esperanza de alcanzarlos. 
Este primero y brillante hecho no se había obtenido, sin embargo, sino 
al precio de serios sacrifícios. Cuarenta muertos y heridos, tanto fran- 
ceses como españoles, quedaban sobre el campo de batalla, y entre ellos 
el General Yassoigne y el coronel Palanca y Gutiérrez, dos jefes que 
gozaban de toda la confianza de los hombres á sus órdenes y que hu- 
bieran sido de un gran auxilio al Almirante Charner para conducir la 
expedición á buen y pronto término 

f Los españoles que no habían podido mandar nada más que l8a 
hombres al asalto (de Ki-hoa), mostráronse dignos del puesto de honor 
que el Almirante les había señalado. Ellos contaron 40 muertos y heri- 
dos, y entre estos últimos un comandante, el mismo que acababa de 
reemplazar al coronel Palanca». 

(M. Rodolphe Lindan, artículo inserto en la Jíevue des Deus Mon-^ 
des, titulado La Campagne de Saigón^ cuaderno del \P de Mayo 
de 1861.) 

(2) £1 Vicealmirante Charner publicó al día siguiente esta orden 
general: 

^Csurpo expedieUnariú de Cochmchma, — Nuestros bizarros aliados 
los españoles han representado dignamente á su valeroso ejército, y su 
noble bandera, combatiendo al lado de la nuestra, ha adquirido un nue- 



HISTORIA DE FILIPINAS 363 

Olabe y Fernández asistieron después á la toma del 
fuerte de Tun-Kion y ocupación del de Rach-trá, «en 
los que se encontraron víveres en abundancia y consi- 
derables cantidades en barras de plata y monedas de 
cobre, cuyas cantidades fueron distribuidas proporcio- 
nalmente, según las clases, entre los individuos del 
cuerpo de operaciones de ambas naciones^ (Palanca). 

El i.^ de Abril llegó la goleta de guerra Constancia 
con un oficial y 56 individuos de tropa que enviaba 
Lemery en reemplazo de las bajas ocurridas en el ata- 
que del 24 de Febrero, con un oficio suyo muy laudato- 
rio por el comportamiento de las tropas españolas que 
en él tomaron parte. La Constancia regresó á Mani- 
la el 10. 

£1 12 de Abril (1861) fué tomada la importante pla- 
za y cindadela de Myt-ho, concurriendo á este hecho 
casi todas las fuerzas francesas y españolas, que se ba- 
tieron bizarramente. En el campo del honor murió 
el capitán de fragata francés M. Bourdais. 

La situación desairada que creaba á Palanca la 
conducta egoísta de los franceses en el aspecto político, 
y la indiferencia del Gobierno español á todo lo que 
ocurría, no obstante sus continuas comunicaciones y 



vo título de gloría. La herída del coronel Palanca, recibida á la cabeza 
de sus tropas conduciéndolas al asalto, le ha impedido poner en cono- 
ciiniento del Vicealmirante los nombres de los que se han distinguido 
más particularmente en los combates del 24 y 25 de Febrero. Hoy el 
Vicealmirante menciona en la orden del ejército al coronel D. Carlos 
Palanca y Gutiérrez, Comandante en jefe de las fuerzas españolas; á lis 
comandantes D. Enrique Fajardo y D. Ignacio Fernández; al capitán 
D. Antonio del Piño; al capitán Ayudante de campo D. Serafín Olabe; 
á los sargentos Juan Antonio García y Leandro Hernán; al cabo prime- 
ro Alejandro Ludovico, y al soldado Antonio Hernándezt . 



3^4 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

razonamientos á los Ministros de Estado y de la Gue- 
rra, motivaron el que en 28 de Mayo renunciase sus 
cargos de Plenipotenciario y Jefe del Cuerpo expedido- 
narioy «porque comprendí la imposibilidad de continuar 
desempeñándolos sin perjuicio de* la honra de España 
y peligro de mi reputación»; manifestando además al 
Ministro de Estado que, á pesar de su protesta, el Vi- 
cealmirante, «por órdenes de su Gobierno, convertía en 
territorio francés el país que ocupábamos, aprovechán- 
dose de nuestra casi nula representación, siendo muy 
sensible verme en el caso de resistir impotente á medi- 
das que, por justa consideración á nuestro pabellón, de- 
bieron haberse aplazado hasta que dejase de notar en 
aquel territorio, donde aún humeaba la sangre de 
nuestros soldados victoriosos, que habían contribuido 
con ella á su conquista» (Palanca). 

En espera de la resolución del Gobierno, prosiguió 
con el celo que tenía acreditado, llenando sus deberes 
del modo más digno y favorable en lo posible á Es- 
paña (0. 

Consecuente M. Charner en sus planes, publicó un 
bando el 4 de Agosto declarando que las provincias de 
Saigón y Myt-ho quedaban para siempre incorporadas 
á Francia (2). 



(1) Por Real orden de lo de Agosto de l86t se admitió la renun*- 
cía de Palanca, mandándole que no abandonase la representación de 
£spafia en Annam ni el mando de las tropas basta que llegara su suce- 
sor, cosa que no se realizó. 

(2) Después de las operacioDes de Myt-ho, los esfuerzos de Francia 
sólo se dirigieron, según Palanca, á «imprimir en el país el sello de su 
dominación; conducta que además de ser contraria al decoro é interés 
de £spafia, fué arrojar por completo la máscara, faltando á cuantos com- 
promisos morales pueden obligar á un Gobierno, perjudicando en alto 



HISTORIA DE FILIPINAS 365 

En los varios hechos de armas que desde la toma de 
Myt-ho hubo, se distinguieron constantemente las fuer- 
;;as españolas. El jefe de una de estas expediciones» 
realizada desde el 20 de Septiembre al 4 de Octubre, 
M. Desvans, decía en su parte de operaciones al Vice- 
almirante: tComo siempre, los españoles han mostrado 
el arrojo que les distingue y dado pruebas de sus bue- 
nas cualidades, que son tan á propósito para la natura- 
leza del país. El capitán Olabe, cuyos especiales cono- 
cimientos son tan útiles en toda expedición, me ha 
servido de gran ayuda; y doy á V. E. las gracias por 
haber puesto á mis órdenes, al mismo tiempo que la 
compañía española, á un oñcial que á su sólida ins- 
trucción y notable actividad, acompaña un excelente 
carácter». 

Palanca alternaba con su constante cooperación á 
todas las exigencias de la guerra, sus continuas protes- 
tas en enérgicos oficios dirigidos al Vicealmirante 
Chamer contra todo acto que tendiera á menoscabar 
los derechos ó el prestigio de España; mas nada con* 
siguió, y el mismo resultado negativo obtuvo el Gobier- 
no de la nación en sus despachos é instrucciones al 
Embajador español en Francia y reclamaciones de éste 
al del Emperador. 

«Lo que sí puedo asegurar, escribe Palanca, es que, 
á pesar de todo, ninguna disposición referente á Saigón 

grado la causa de la religión cristiana en Cochínchina. y en vez de pres- 
tar el auxilio tan decantado que se había prometido á las misiones» 
dando lugar á mayores persecuciones y feroz crueldad en los martirios, 
que se repetían con más frecuencia que nunca en todo el imperio, para 
descrédito de las dos naciones que declararon empufiar las armas con el 
objeto de hacer desaparecer un estado de barbarie tan repugnante á 
nuestra civilización». 



366 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

fué jamás dictada con el acuerdo del representante de 
España^ y lo que es más, ni aun con el de los Gobier- 
nos de ambas naciones; que nunca permitieron los 
franceses que un ofícial español formase parte del Tri- 
bunal administrativo de Aduanas, multas y presas, fal- 
tando á las más formales promesas, desairando la re- 
clamación hecha en este sentido por el Gobierno de S. M. 
en 25 de Mayo de 1860, y por mí al Almirante Char- 
ner en diferentes ocasiones; que Saigón continuó lla- 
mándose y considerándose territorio francés, y, por úl- 
timo, que Francia llevó siempre adelante sus planes, 
olvidando los intereses de España, procurando siempre 
alejarse del acuerdo y mutua inteligencia que reclamó 
constantemente el Gobierno de S. M., y comprometien- . 
do, en ñn, la honra y la dignidad de España, que se fió 
de la lealtad de la Francia, recibiendo un bien sensible 
desengaño! (0. 

El 29 de Noviembre de 1861 sustituyó á M. Charner 
en el mando de la expedición francesa el Vicealmirante 
M. Bonard. 

El último acto de su antecesor fué enviar dos buques 
de guerra á la isla de Pulo-Condore, situada entre Sai- 
gón y Singapoore, apoderándose de ella en nombre de 
Francia, sin dar conocimiento á Palanca de esta deter- 
minación ni solicitar la cooperación de las fuerzas es- 
pañolas. 

Bonard manifestó á Palanca que no le era posible 
variar nada de lo establecido por su antecesor, y que 
iba con la orden de proseguir la guerra y extender la 



( 1 ] Reseña histérica de la expedición de Cochinehina^ dedicada al 
ejército, por el mariscal de caiqpo D. Carlos Palanca y Gutiérrez: 
Cartagena, 1869. 



HISTORIA. DE FILIPINAS 367 

dominación francesa, añadiéndole que estaba dispuesto, 
así que terminara la campaña, á poner á sus órdenes 
los buques y tropas necesarias para la expedición al 
Tonkín que Palanca deseaba, «siempre que al Cuerpo 
expedicionario español se le diese el aumento necesa- 
rio*. En apoyo de esta indicación, hizo Palanca las ges- 
tiones necesarias cerca del Gobernador Capitán general 
de Filipinas y de los Ministros de Estado y Guerra, 
pero fué desatendida. 

Bonard activó, como se proponía, las operaciones 
militares, y con el concurso de las fuerzas españolas, 
dirigidas por Palanca, tomó el 17 de Diciembre la pla- 
za de Bien-hoa, distinguiéndose en este hecho de 
armas los oficiales españoles Fernández, Olabe, Don 
Santiago Maulini y D. Manuel del Riego (0. 

Antes de evacuar la ciudadela, quemaron los annami- 
tas, valiéndose de materias inflamables al efecto prepa- 
radas, muchos centenares de cristianos que hacía al* 
gunos meses tenían encerrados en una prisión inme- 
diata. 

Igual crueldad realizaron en Phuve-tuy, incendiando 
la prisión de Ta-dan, en la que había 286 cristianos, de 
los que sólo escaparon con vida, aunque llenos de he- 
ridas, 27 de aquellos infelices. 

Al cabo de diversas operaciones militares en éste y 
otros puntos, realizaron las armas aliadas el zS de 
Marzo de 1862 la ocupación de la importante plaza de 
Vinh-luong, después de un ataque combinado por mar 
y tierra, sobresaliendo, como siempre, las fuerzas espa- 
ñolas, que merecieron grandes elogios de los franceses» 

(i) Se cogieron 15 juncos reales, lo de ellos de más de 200 tone- 
ladas, y grandes depósitos de madera de construcción. 



3^8 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

especialmente el capitán Olabe, el teniente D. José de 
Gregory, y los soldados filipinos Doroteo de Guzmán^ 
que entró el primero en el fuerte de Vinh-luong, y Pio- 
quinto Graba, «que arrebató dos banderas al enemigo, 
dando muerte á los que las llevaban». 

Convencidos los annamitas por sus constantes derro- 
tas que les era imposible vencer á los aliados franco- 
españoles, se prestaron á pactar la paz. Después de los 
preliminares correspondientes, firmóse el 5 de Junio 
de 1862 el Tratado que puso fin á la guerra, suscribién- 
dolo en nombre de sus respectivos Gobiernos el Vice- 
almirante Bonard, el coronel Palanca y los represen- 
tantes del Emperador de Annam, Phan-tan-Giang y 
Lam-gui-Thiep. 

Obtúvose para España más de lo que podía prome- 
terse, dada la manera como se inició este asunto por el 
Gobierno de la nación, y se desarrollaron los sucesos 
políticos por el primer comandante jefe de las fuerzas 
españolas, gracias al celo, al tesón y al talento del co- 
ronel y plenipotenciario D. Carlos Palanca. 

Por el art. 2.® de este Tratado se autorizó el libre 
ejercicio de la religión cristiana en todo el imperio an- 
namita; por el 5.^ se estipuló que los subditos españo- 
les y franceses pudieran comerciar libremente en Turón, 
Balat y Quang-am; por el 6.° se permite á España y 
Francia el envío de sus representantes á Hué cuando 
los asuntos lo demandasen, y por el 8.^ se concede á 
ambas Potencias una indemnización de cuatro millones 
de dollars, ó sean sobre 20 millones de pesetas (O* 



(i) £n virtud de una convención hecha con el Emperador de los 
franceses en Agosto de 1863, se determinó dividir esta indemnización 
entre Francia y Espafia, correspondiendo á ésta dos millones de dollars» 



HISTORIA DE FILIPINAS , 369 

En cuanto á Francia sola, claro está que sus venta- 
jas fueron mucho mayores. 

Según el art. 3.**, las tres provincias de Bien-hoa, de 
Gian-ding (Saigón) y de Dinh-Anong (Mit-ho) y la isla 
de Pulo-Condore le eran cedidas en pleno dominio y 
soberanía. 

Los misioneros aspiraban á que se puntualizasen 
más las concesiones en su favor; pero razones de equi- 
dad y de politica aconsejaron á Palanca no insistir exa- 
geradamente sobre este punto (0. 

á cuenta de los que recibió en el mes de Noviembre siguiente, 1.234.565 
francos 78 céntimos, mitad del primer plazo satbfecho por el Gobier- 
no annaraita. 

(1) De todos modos, es un hecho que, con razón ó sin ella, los 
nibioneros en Cochinchina pasan por instigadores de las revueltas, como 
agentes políticos de una dinastía que pretende la ruina de la reinante 
y como una amenaza para el orden público: no es. pues, extraño que los 
Plenipotenciarios anuamitas hayan mostrado repugnancia á ser más 
explícitos en el artículo referente al culto cristiano, temiendo que cada 
palabra más de las necesarias para consignar la completa libertad y 
libre ejercicio del cristianismo, que con toda claridad se establece en 
«1 Tratado, hubiera sido un arma de que se aprovechasen en contra 
de la seguridad del Estado los que justa ó injustamente son mirados 
como enemigos del orden de cosas existente, y que el Plenipotenciario- 
francés, por su parte, haya creído obtener con dicho artículo más de lo 
que podía esperarse y más de lo que ciertamente hubiera exigido por 
sí solo. 

«Me adelanto á hacer á Y. £. esta manifestación, porque me consta 
que algunos misioneros y Obispos de Cochinchina pretendían tales 
inmunidades y privilegios tan excesivos para ellos y los cristianos del 
país, que es muy posible no queden satisfechos con las grandes venta- 
jas estipuladas para el cristianismo, aspirando á una preponderancia 
imposible de tolerar en país alguno y formulando pretensiones en las 
que se confunden demasiado los intereses políticos con los del culto». 

(Despacho confidencial de Palanca al Gobierno, de 6 de Junio 
de 1862.) 

TOMO Iil 24 



370 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Para presentar el Tratado á los Soberanos de España 
y Francia, fueron nombrados el comandante D. Serafín 
Olabe y el capitán de fragata Vizconde de La Vaissié- 
re (0> embarcando al efecto en Saigón el i5 del mismo 
mes en el vapor VEchó, 

La Reina de España acogió con su proverbial bon- 
dad al comisionado de Palanca, tributando elogios á las 
tropas hispano-fílipinas, y aprobó el Tratado por Real 
orden de 1 5 de Septiembre, mostrándose altamente 
satisfecha del celo y patriotismo desplegados por el 
coronel Palanca, al que comisionó para presentarse 
en la corte de Hué á expresar al Emperador de Annam 
los sentimientos de amistad que animaban á la au- 
gusta Soberana y sus deseos de que el cumplimiento del 
Tratado concluido asegurase las mejores relaciones en- 
tre ambos países. 

Con el fin de hacer en su día el canje de las ratiñ- 
caciones del Tratado presentándose con la dignidad 
debida, pidió Palanca al Gobierno el envío de un bu- 
que de guerra, y en este sentido dio las órdenes opor- 
tunas el Ministro de Marina al Comandante general del 
Apostadero de Filipinas. Puesto de acuerdo con Palan- 
ca, llegó á Saigón el 24 de Noviembre, al mando del te- 
niente de navio D. Manuel Carballo, la goleta Circe, 
llevando á su bordo la música del regimiento Fernan- 
do VII (2). 

(1) Este falleció á las pocas horas de pasar por Aden, encargándo- 
se el comandante del buque M. Ganthaume de poner en manos del 
Emperador el acta del Tratado, como lo realizó en el campamento de 
Chalons el 24 de Agosto siguiente. 

(2) Este buque fué al puerto de Phan-ri, con un Comisario de 
guerra francés, para recibir del Ministro de la Guerra de Annam la 
mitad del primer plazo de la indemnización acordada, entregándole 



HISTORIA DE FILIPINAS 37I 

Mientras «e recibia la aprobación del Tratado, surgió 
^na insurrección general en las provincias anexionadas 
á Francia, para vencer la cual hubo que hacer grandes 
esfuerzos, contribuyendo á ello las fuerzas españolas 
-que Palanca ofreció noblemente al Vicealmirante Bo- 
nard, porque las francesas habían disminuido mucho. 

En auxilio de la provincia de Bien-hoa fué el tenien- 
te D. Antonio Penalba con loo españoles, quienes en 
unión de los franceses operaron contra los insurrectos 
desde el 23 de Diciembre de 1862 al 9 de Enero si- 
guiente. En el parte de estos sucesos decía el jefe fran- 
cés: «Los bizarros soldados españoles y sus valientes 
oficiales han contribuido poderosamente á este resulta- 
do (la pacificación de la provincia); el capitán Penalba 
es un militar de sobresaliente mérito, y el teniente 
Feito es también un excelente oficial». 

Como la situación del Vicealmirante Bonard era com- 
prometida por la escasez de fuerzas con que contaba 
al comenzar la insurrección indicada, pidió refuerzos á 
Francia, y comprendiendo que no era posible recibirlos 
con oportunidad, dirigió análoga petición al Contral- 
mirante Jaurés, comandante en jefe de la división na- 
val de China, y Palanca se dirigió con igual objeto al 
Capitán general de Filipinas. 

El 6 de Febrero llegó á Saigón la fragata francés^. 
Semíramis, conduciendo cuatro compañías del regi- 
miento de infantería de España, núm. 5, con el primero 
y tercer Jefe, y un efectivo de 5i5 hombres, el coman- 



da efecto, 200.000 pesos en barras de plata (3 á 11 de Diciembre 
■de 1862). 

También fu¿ á Singapoore á recoger la mala francesa, regresando ea 
15 de Febrero. 



372 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

dante de E. M. D. Luis Roig de Lluis y varios oficia- 
les de Administración militar, cuyas fuerzas facilitó él 
gobernador general Lemery defiriendo á las gestiones 
personales del Contralmirante Jaurés, que con tal objeto 
se personó en Manila con dicho buque, diciéndole aquel 
General á Palanca en oficio del 2 de Febrero que, de- 
acuerdo con la Capitanía general y Junta de autorida- 
des, había dispuesto, accediendo á los deseos de M. Jau- 
rés y en atención al estado especial en que se encontra- 
ba el país, el envío de la fuerza dicha para que efec- 
tuara á sus órdenes las operaciones que debían llevarse 
á cabo, yendo suministradas de todo para dos meses,, 
que era el tiempo convenido con Jaurés. 

El i5 siguiente llegó también el vapor de guerra 
Don Jorge Juan con seis oficiales y 54 individuos de- 
tropa de los regimientos números i y 3, con el objeto 
de cubrir las bajas habidas en el Cuerpo expedicio- 
nario. 

Estas fuerzas, que habían salido de Manila el 24 de 
Enero en el Malespina, trasbordaron en Hong-Kong 
por orden del Gobernador de Filipinas en el jforge jfuan, 
diciéndole Lemery en oficio de 17 de Enero que no le 
era posible mandar los refuerzos que había pedido^ por 
las atenciones de Mindanao, sin embargo de lo cual, 
pocos días después, concedía dichos refuerzos á las ins- 
tancias del Contralmirante Jaurés, «en atención á la si- 
tuación excepcional del país», doliéndose Palanca, coa 
razón, de que apareciera este refuerzo como auxilio 
dado á los franceses y no como medio de obrar, según, 
los intereses de España exigían, en virtud de la pro- 
puesta de su Plenipotenciario. 

Todas estas fuerzas españolas de mar y tierra, ea 
unión de las francesas, concurrieron al ataque y toma de 



HISTORIA DE FILIPINAS 373 

la ciudadela de Go-cong, que ocuparon las tropas alia- 
'das el 25 (i). 

Las fuerzas expedicionarias españolas de Cochinchi- 
-na embarcaron para Manila el i.** de Abril de 1863, á 
«bordo del transporte francés UEuropun, llegando el 7 
á la capital del Archipiélago, cuyos habitantes las recí- 
Jsieron con entusiasta y solemne aparato (2). 

(i) Condújose muy bien en este combate la Circc^ y á él asistieroa 
, -t\ coronel teniente coronel D. Manuel Moscoso y Lara, el comandante 
■D. Francisco Torrontegui, Roig de Lluis, Palanca, etc. 

(3) £1 Vicealmirante Bonard publicó la siguiente alocución de des- 
pedida: 

«Expedición de Cochinchina. — Estado Mayor general. — Cuartel ge- 
neral 31 de Mano de 1 863*— El Vicealmirante Gobernador Coman* 
dante en Jefe. — Orden del día.* Oficiales, sargentos y soldados del 
Cuerpo español. — Después de haber, durante cinco años, compartido 
nuestras privaciones, nuestros peligros y nuestras glorias, regresáis á 
Manila con el mayor sentimiento nuestro.— En todas partes os habéis 
.hallado á nuestro lado, y en todas partes hemos admirado vuestia dis- 
ciplina y vuestro valor,— Touranne, Bien-hoa, Micui, Vinh-luong, Go- 
cong, etc., son títulos para nuestra viva simpatía, y vuestro concurso 
•nos ha sido demasiado precioso para que pueda nunca olvidarse,— Al- 
.gunos de vosotros vais á Hué acompañando á vuestro digno Jefe el 
coronel Palanca, que después de haber combatido á vuestra cabeta va á 

• ratificar conmigo el Tratado de paz: justo es que tan bravo oficial con- 
solidase una paz adquirida por nuestros comunes esfuerzos.— Oficiales, 
sargentos y soldados, recibid mi despedida y la del Cuerpo expedicio- 

• nario francés, aceptando los votos que por vosotros formamos todos». 

Palanca les decía á su vez: 

cY yo experimento una verdadera satisfacción en recordar al Cuerpo 
•expedicionario de mi mando, los laureles que ha sabido aumentar últi- 
mamente á los ya adquiridos; pues ha tenido la gloria de figurar cons- 
tantemente guardando el honroso puesto de la vanguardia en la acción 
de Long-lap, que tuvo lugar en los campos de I^ong-Kiem, en el paso 
.á viva fuerza del rio Song-rai, en la persecución del enemigo hasta el 
«^Benh-tuam, en el paso á viva fuersa de los ríos Lai-cong y brazo del 
Vinh-lnong, en la toma de los fuertes de Tan-tiet y Vinh-tong, que 



374 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Recibida la ratificación del Tratado de paz, comuni* 
cose á la corte de Hué para el arreglo del ceremonial 
del canje que había de efectuarse en dicha capital por 
los Plenipotenciarios de España y Francia. 

Palanca y Bonard se trasladaron á la bahía de Turón 
á principios de Abril, acompañando al primero en la 
Circe Roig de Lluis, Torrontegui, el Comisario de gue- 
rra D. Carlos de Vera y el teniente D. Gabriel López 
de Illana. 

El 6 bajaron á tierra los Plenipotenciarios, obse» 
quiándolos con un té el Gobernador del puerto, duran- 
te cuyo acto tocó escogidas piezas la banda del regi- 
miento Fernando VIL 

Embarcadas ambas Legaciones en el vapor Granada, 
pasaron á la pequeña bahía de Tian-chan, y el 7 por- 
la mañana emprendieron la marcha escoltadas por 3oa 
soldados annamitas al mando de Ton-chelong-vo, Ge- 
neral de la Guardia imperial. Para la conducción de 
equipajes y hamacas iban 400 cargadores. En los pue- 
blos del tránsito recibióseles admirablemente. El la- 
llegaron á Hué, visitándoles á seguida el ^ran Maris- 
cal, Coronel del Imperio, y el Ministro de la Guerra, en 
nombre del Emperador, para felicitarles y enterarse deL 

causaron la evacuación de la plaza de Vinh-luong, y últimamente en< 
las operaciones verificadas en la provincia de Myt-ho, donde, rodeados . 
de un número inmensamente superior, habéis tomado por asalto fuer- 
tes como los de Ni-bing y Tour-ninou y hecho evacuar ciudadelas- 
como la de Mi-cui, etc.» 

£1 Gobernador general de Filipinas, en 8 de Abril, ofició á Palanca . 
manifestándole su especial satisfacción por el buen éxito de las opera* 
clonen de Go-cong, y por el bizarro y brillante comportamiento de loft.. 
jefes, oficiales y tropa que concurrieron i las mismas. 

Igual satisfacción se dignó mostrarles S. M. por Real orden de i)~ 
<le Septiembre de 1863. 



HISTORIA DE FILIPINAS 375 

estado de salud de SS. MM. la Reina de España y el 
Emperador de los franceses» ofreciéndoles» según cos- 
tumbre del pais» la comida de bienvenida. El 14 se llevó 
á cabo con gran solemnidad el canje de las ratificacio- 
nes del Tratado. El mismo dia hicieron entrega al Em- 
perador ambos Plenipotenciarios de los regalos de sus 
Soberanos, asi como á los dignatarios de la corte. 

A las ocho de la mañana del 16, Tu-duc se dignó 
recibir en audiencia pública y solemne á las Legaciones 
española y francesa, reunidas en su palacio dentro de 
la gran ciudadela, verificándose el acto con extraordi- 
naria pompa. En el tránsito al palacio habia formados 
sobre 20.000 hombres •y dos regimientos de elefantes 
ricamente enjaezados» y los del mismo Emperador» 
montados algunos por coroneles de su guardia con vis- 
tosos uniformes» contribuyeron á hacer más sorpren- 
dente aquel espectáculo» (Palanca). 

Pronunciáronse por ambas partes los discursos de 
rúbrica, y terminada la audiencia fué una Diputación 
de mandarines á felicitarles por orden del Emperador» 
dándoles seguridades acerca del exacto cumplimiento del 
Tratado. El mismo dia» y con gran aparato» envióles 
el Soberano de Annam cartas autógrafas para los de 
España y Francia y los regalos que les destinaba» y el 
Gobierno les completó el total del primer plazo de la 
indemnización. 

El 18 se les obsequió con una representación teatral 
á estilo del pais y con un espléndido banquete de des- 
pedida» regresando á Turón las Legaciones. 

El 24 de Mayo hizose cargo el Ministro Phan-than- 
guian de la plaza de Vinh-luong» que debia ser devuelta 
á los annamitas con arreglo al Tratado. 

Palanca y las fuerzas á sus órdenes trasladáronse i 



376 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Singapoore en la Circe, y el 26 declaró disuelto el Cuer- 
po expedicionario, volviendo á Manila los individuos 
que le habían acompañado á Hué. Palanca embarcó 
para Europa, y á fines de' Junio tuvo el honor de po- 
ner en manos de S. M. las cartas del Soberano de An- 
nam y de oir de los labios de la Reina expresiva felici- 
tación por su brillante comportamiento y el de las 
tropas de su mando. 

En Noviembre vino una embajada annamita, presidi- 
da por Phan-than-guian, á ofrecer sus servicios en nom- 
bre de Tu-duc á los Monarcas de Francia y España, reci- 
biéndola S. M. el 18 de dicho mesen audiencia solemne. 

Así terminó para España la expedición de Co- 
chinchina. 

Como se desprende del somero relato que hemos 
hecho de los sucesos de la campaña franco-española 
contra el imperio de Annam, España contribuyó de ün 
modo decisivo á que Francia se hiciera dueña de una 
colonia importantísima en la Indo-China (1), sin reca- 
bar para sí ventaja alguna, viendo burlada su buena fe 
y leal cooperación del modo más cínico é indecoroso. 

Los franceses han consolidado después su domina^ 
ción en aquella parte del Asia, extendiendo de un modo 
considerable su influencia en los reinos de Annam, 
Siam y Camboja, y ensanchando el territorio primiti- 
vamente conquistado. 

(1) En el articulo que el Dieeümarúf de M. Vivieut de Saint-Martiit 
consagra á la descripción del imperio de Annam y á historiar la cam- 
pa fia de Cochinchtna y anexión de las provincias de su actual colonia 
á Francia, ni siquiera se cita el nombre de Espafia, á cuyos esfuerzos, 
en gran parte, se debió esa anexión. 

¡Qué gloría para el escritor francés y qué triste ensefianza para 
Espafia! 



HISTORIA DE FILIPINAS 377 

Por un tratado suscrito en Houdon en ii de Agosto 
-de i863 entre el Almirante La Grandiére y Norodom, 
Rey de Camboja, este reino se puso bajo el protecto- 
rado de la Francia (0. 

£1 19 de Junio de 1867 se posesionaron los france- 
ses de Vinh-luong; el 21 tomaron á Nan-giang 6 
Chandoc, y poco después á Hatien, anexionándose 
«stas tres provincias, que con las adquiridas en 1862 
constituían toda la Baja Cochinchina (2). 

Desde el i5 de Marzo de 1874 el reino de Annam 
está bajo el protectorado francés. 

Hasta 1875 conservó Cochinchina la división terri- 
torial que tenían establecida los annamitas. 

(i) En un articulo inserto en la Revut des Deux Mondes (15 de Fe- 
brero de 1869)^ titulado Le royatunede Cambódge etle proteetorat fran- 
fais^ en qiie M. L. M. de Carné trata de las intrigas de Siam contra 
f rancia y los esfuerzos de M. de Legrée por conseguir de Norodom 
que aceptase dicho protectorado, refiere el autor un viaje que hicieron 
con él dos hijos del Rey, y dice: 

«Príncipes como son mis acoropafiantes, no me avengo, sin alguna 
repugnancia, á reclinarme cerca de ellos, llegada la noche, para procu- 
rar dormir». 

Después de dos siglos de luchas á menudo sangrientas, las preocu- 
paciones de castas y de clases han casi, gracias á Dios, desaparecido de 
Francia; pero para un europeo, por muy libre que pueda creerse de 
preocupaciones, el contacto con los representantes de una raza amari- 
lla, negra ó cobriza es siempre una prueba». 

Párrafo que recomendamos á los filipinos redentorUtas^ que creen 
•que los extranjeros habrían de considerarlos más que los espafioles. 

(3) El Gobernador supremo de estas provincias annamitas, Phan- 
than-giang, para no sobrevivir á la pérdida del territorio confiado á su 
mando, se dejó morir envenenándose con opio, recomendando sus hijos 
á los franceses. 

(La Gfchinchine fran^edse depuis túfuxwn des provmces dn Smdy 
por M. des Varannes.)— ^^ow/ des Deux Mondes^ 15 de Febrero 
^e 1868.) 



378 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Const aba de seis provincias, llamadas Gia-dính 6* 
Saigón, Bien-hoa, Dinh-tuong 6 Mytho, Vinh-luong, 
Nan-giang ó Chandoc y Hatien. 

Por un decreto del 5 de Enero de 1876, el territorio- 
de la Cochinchina francesa ha sido dividido en cuatro 
provincias ó circunscripciones administrativas, dividi- 
das en departamentos ó inspecciones, que son: 

i.^ Provincia de Saigón, capital Saigón, con 5 de- 
partamentos: Saigón, Tay-ninh, Thu-dan-móty Bien- 
hoa, Baria. 

2.^ Provincia de Mytho, capital Mytho, con cuatro^ 
departamentos: Mytho, Tau-an, Gocong, Cholon. 

3.° Provincia de Vinh-long, capital Vinh-long, con» 
cuatro departamentos: Vinh-long, Bentré, Tra-vinh,. 
Sadec. 

4.^ Provincia de Bassac, capital Chandoc, con seis, 
departamentos: Chandoc, Hatien, Long-xuyen, Rach- 
gia, Cantho, Soctrang. 

El progreso del territorio cochinchino en poder de 
sus actuales poseedores es muy notable. 

En resumen, Francia ha fundado en la Indo-China 
una colonia importantísima, cuya prosperidad es hoy 
extraordinaria, y su influencia política y comercial se 
deja sentir en todos los países del extremo Oriente (0^ 



(l) Los lectores que deseen noticias más detalladas de la expedi- 
ción de Cochinchina y de los países de la región SE. del Asia, pueden^ 
consultar, además de los trabajos especialmente citados por nosotros^ 
los siguientes: 

£n la Xivui des Deux Mmdes: 

Les demiers combáis en Cochinihisie^ por Leopold Pallú (l.^ de Sep- 
tiembre de 1861}. 

La Campagtu de Céchmchme en 1 86 1, por el mismo (t6 de No^ 
viembre de 1862). 



HISTORIA DB FILIPINAS 379 

V ExpeditíoH de Cochinchhu it la polittqut fran faite dans í extreme- 
Orient, por M. Henri Galos (i.^ de Mayo de 1864). 

¿M Colonie de Saígon, — Les agrandissetnents de la France dans lebassm 
du Mékangy por M. P. Duchesne de Ballecourt (15 de Marzo de 1867). 

LaCachinehisutn 1 87 1 . por»» o//icierdemarÍHe{^i.oAtl£.y\txoát 1872)^ 

La politíque frangaise en Cochinehme, por £. Plauchut (l."* de Oc- 
tubre de 1877). 

En la ReviU Britannique: 

Les frangais en Cochinchine: 1 859 (Septiembre). 

íui JFrance en Cochinchine et au Cambodgei 1865 (Enero). 

La Cochinchine frangaise et le Combodge a I* Expotition universeller 
1878 (Agosto). 

Les premier s années de la Cockinehiney colonie franfcúse^ por M. Viah 
1874 (Febrero). 

Kn Ja Rivue Maritime: 

Essai sur les mceurs et les insiituíions du peuple annamite^ por A. 
Bourchel (Noviembre, 1869). 

Les Colonies franfaises. La Cochinchitu en i86f (1865). 

(Me tournée dans la provinee de Mitho^ etc. y por P. Richard (Mar- 
zo, 1867). 

Notes pour servir a í^ethnographie de la Cochinchine^ del mismo (Sep- 
tiembre, 1867). 

La Cochinchine frangaise^ por J. d*Aries (Septiembre, 187 1). 

En las obras siguientes: 

IHstoire de tExpedition a Cochisichme en 1861, por Leopold Pallú:: 
París, 1864* 

Notes historiques sur la ndtion annamite^ por el P. Le Grand de la 
Liraye: Paris, 1866. 

Souvenirs de Bui^ por M. Duc Chaígneaux: París. 1867. 

Cochinchine frangaise, por L. Lemire: París, 1S69. 

ÜAnnam it le Cambodge, por C. £. Bouillevaux: París, i874- 

Y en las publicaciones que se citan: 

Renseignements ethnographiques sur la Cochinchine, por el Dr. Mon- 
diéres. [Buleíin de la Soc, i Anthropologie\ Enero, i875)* 

Sitr VAnthropologie de V Indo- Chine, por el Dr. Morice; Enero, 1 875» 

Voyage en Cochinchine, por el mismo. {Tottr du Afonde, segundo se- 
mestre, 1875). 

Sur íacclitnatement dans la BassC' Cochinchine, por el mismo. [Retmr 
d Anthropologie, 1876). 



CAPITULO XIX. 

Regreso de Lemery á Espafía. — Mando de EchagGe.^Sus nobles pro- 
pósitos. — Fiestas por la canonización de los mártires del Japón. — 
Fianzas de empleados. — Comisaria regia. — Calendario.— Penas |Kír- 
sonales. — £1 curato de Antipolo.— Conducta del Arzobispo, del' cle- 
ro indígena, de los recoletos y del Consejo de Administración en 
este asunto. — Capitanía de puerto. — Leyes sobre aguas. — Extian- 
jeros,— Pago del tributo en las Colecciones. — Intervención de aforo. 
^-Juntas de distrito. — Penas á los chinos sin patente. -^Adminis- 
traciones depositarias. — Desestanco de los vinos de coco y ñipa.— 
Creación del Ministerio de Ultramar. — Organización del'mismo. — 
Igorrotes de Bontoc. — Espantoso terremoto de 1863. — Desgracias 
personales y pérdidas materiales. — Consternación en la ciudad.-^ 
Disposiciones de la autoridad. — Profunda emoción en EspaAa. — 
Oeneroso donativo de la Reina. — Importantes resoluciones del Go- 
■bierno en remedio de los dafios sufridos. — Suscripción nacional. — 
Presupuestos. ^Organización de la carrera administrativa en Ultra- 
mar. — Plan de instrucción pública.— Exhumación de cadáveres. — 
Disposiciones sobre montes. — Correos marítimos entre las Visayas. 
— Cuentas locales. — Plan de obras públicas.— Minería. ^Operacio- 
nes de crédito. — Desvinculaciones.— Prestación personal. — Lega- 
-ción de Espafia en China. — Establecimiento de la Escuela Normal 
-de Manila.— Nuevo Jefe del Apostadero.—^ Boletín dtl EjéreiU. 
— Loterías.- Visita de Hacienda.— Concesiones al Banco.— Tasa 
•del dinero. — Recursos de súplica. — Concesión á los infieles recién 
cometidos. —Instrucción de Aduanas. — Apelaciones. — Bando contra 
los piratas. — Acopios de tabaco en Visayas. — Escuela municipal. 
— Licencias para construir buques. — Ministros de Ultramar.— Me- 
.<iidas administrativas. —Calamidades de todo género durante el 
mando de Echagfle. 

Autorizado Lemery para regresar á España entregó 
el mando el 7 de Julio al segundo cabo D. Salvador 
ValdéSy y marchó á pie desde su palacio al muelle ro- 



HISTORIA DE FILIPINAS 38 1 

deado de las autoridades y de la multitud que le dis- 
pensó afectuosa despedida, partiendo el mismo día para 
la Península. 

En la Memoria de su mando que redactó para su 
sucesor (O mostrábase muy pesimista respecto de Min- 
danaoy por la falta de recursos, las trabas administra- 
tivas, etc. 

Opinaba que la capitalidad de la Isla debía ser Cot- 
tabatOj pero haciendo gastos de instalación. 

Para reemplazar á Lemery fué nombrado el Teniente 
general D, Rafael de Echagüe y Berminghan, que á la 
sazón desempeñaba el Gobierno superior de Puerta 
Rico. Echagüe era natural de San Sebastián. 

El 9 de Julio de 1862 llegó á Manila, y en el mismo 
día se hizo cargo del mando de las Islas y de la Super- 
intendencia delegada de Hacienda. 

En su alocución á los habitantes del Archipiélago 
decía: iDar el impulso más enérgico al comercio, á la 
agricultura é industria, y admitir toda reforma ilustra- 
da, producto del tiempo, del estudio y de las circuns- 
tancias, son mis propósitos 

»Una de las bases de mi Gobierno será la publicidad 
de todos los actos y negocios que por su índole lo per- 
mitan, aceptando para los usos convenientes el eco de 
la opinión, pero de aquella opinión pública, juiciosa é 
hija de la experiencia, del saber y del patriotismo. 

»De aquí el estar siempre preparado para oir á cuan- 
tos se me acerquen con algún pensamiento benéfico k 
los intereses del país, sin excepción de clases ni perso- 

(1) Las leyes de los libros II y III de la Recopilación de Indias y 
la Real orden de 22 de Mayo de 1'862, disponen que al cesar en el 
mando el Gobernador y Capitán general de Filipinas deje á su sucesor 
uoa Memoria instructiva acerca del gobierno y administración del pala» 



3^2 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tías. De aquí el admitir con gusto á los que se sintieren 
agraviados para hacerles cumplida justicia por los me- 
dios establecidos por las leyes. Y de aquí, por último, 
^1 severo rigorismo que desplegaré contra la inmorali- 
dad, cualquiera que sea su disfraz y el punto donde se 
<:obije, mediante el profundo convencimiento que abri- 
go de ser el verdadero azote que acaba el porvenir, 
desarrollo y felicidad de los pueblos •. 

Estos nobles propósitos y el conocimiento de las cua- 
lidades que concurrían en la persona del insigne sol- 
<lado de la guerra de África, merecieron la más favora- 
ble acogida. 

Con motivo de haber sido canonizados por Pío IX,, el 
S de Junio de 1862, los mártires del Japón Fr. Pedro 
Bautista y sus compañeros, de que nos ocupamos en el 
capítulo X del tomo I de esta Historia, celebraron 
los Padres franciscanos de Manila solemnes fiestas reli- 
giosas, iluminando la fachada de su convento y el fron- 
tispicio de la iglesia en cuyo atrio hicieron varias mú- 
sicas las delicias de la muchedumbre. 

Las autoridades y corporaciones fueron obsequiadas 
espléndidamente por los franciscanos, gozosos por el 
honor alcanzado con la canonización de sus ilustres 
hermanos de hábito. 

Por Real orden de 19 de Agosto (1862) se dictaron 
reglas para la prestación de fianzas por los empleados 
del Archipiélago sujetos á esta obligación. Determiná- 
base que podían prestarla en la Península ó Fifípinas á 
voluntad de los interesados, y se mandaba que para las 
^ue supliese la Sociedad establecida en el país, se ob- 
servasen las prácticas allí existentes y las prescrip- 
ciones del reglamento de la misma, aprobado por Real 
•orden de 3 de Agosto de i858, derogándose á la ve2 



HISTORIA DE FILIPINAS 383 

^1 reglamento de ñanzas de 3i de Enero de iSSg. 

Por Real decreto de 19 de Septiembre siguiente se 
creó una Comisaria regia para Filipinas, con el especial 
encargo de estudiar todos los servicios de la Adminis- 
tración civil de las Islas. 

Manifestábase que el Comisario regio no tendría atri- 
buciones activas en aquella administración, sino úni- 
camente la de estudiar sus diferentes ramos, debiendo 
en su día elevar al Gobierno una Memoria sobre el es- 
tado de cada uno de ellos y proponer las reformas que 
pudieran introducirse. 

Para el mejor desempeño de su cometido, debía el 
Comisario regio visitar las provincias más importantes, 
y muy especialmente las de Visayas, Panay y Min - 
•danao. 

Señalábase al expresado funcionario el sueldo de 
iS.ooo pesos y S.ooo más para gastos de viajes. 

Para auxiliar sus trabajos se disponía el nombra- 
miento de un Secretario, Jefe de Administración de pri- 
mera con 6.000 pesos de sueldo y 2.000 para gastos de 
viajes, y el de los empleados necesarios (0. 

En 24 del citado Septiembre dictó Echagüe algunas 
reglas para la redacción del calendario, objeto allí de 
especulación para la Hacienda, aunque sus rendimien- 
tos no merecieran semejante cuidado. 

(1) Desempefió el cargo de Comisario regio en Filipinas el ex*Mi- 
nistro y distinguido publicista, académico y diplomático D. Patricio 
<le la Escosura, y el de Secretario su hermano D. Narciso. 

Fruto de su comisión fué la notable MmHoria sobre FUipinasy Joló^ 
redactada en 1863 y 1864, que en 1862 dio á luz impresa, precedida 
<le un prólogo, D. Francisco Cafiamaque, trabajo aquél digno de me- 
ditación y estudio, sobre todo en la parte consagrada á Mindanao y 
J0I6. 



384 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

£1 29 del mismo mes se expidió un Real decreto de* 
terminando la forma en que los Gobernadores de Fili- 
pinas habían de imponer las penas personales y pecu- 
niarias que, según las leyes y reglamentos, se halla» 
dentro de sus atribuciones gubernativas, entidad de las> 
multas, etc. 

£1 curato de Antipolo, pueblo del distrito de Moronga 
pasa por ser uno de los más pingües de las Islas, con 
motivo de la concurridísima romería que todos los años 
tiene lugar en dicho santuario, y por las ofrendas, li- 
mosnas, misas, consumo de cera, compra de escapula- 
rios, etc., etc., que hacen los romeros durante lanove- 
na que allí se celebra. 

Murió el que lo servia, y el Vicario capitular, sede va-^ 
cante, lo preveyó interinamente en el presbítero indi- 
c:ena D. Francisco Campmas, en i3 de Fnerode 1862» 

£1 Provincial de recoletos, á cuyos religiosos se ha- 
bía concedido, como en otro lugar hemos dicho, que 
ocuparan las vacantes que en la diócesis de Manila 
fuesen resultando en los curatos servidos por seculares^ 
en compensación de los de Mindanao adjudicados á los 
jesuítas, presentó el 22 de Julio siguiente en terna tres 
religiosos de su Orden para los curatos de Mainit y An- 
tipolo, siendo elegido para el último en 24 de Julio el 
R. P. Fr. Francisco Villas; mas habiendo representa- 
do el Arzobispo y el Cabildo que estaban sin resolver 
sus exposiciones y las dudas consultadas por el Gobier- 
no de las Islas, anuló éste su elección por decreto de 9 
de Agosto: recibidas á poco las Reales órdenes de 20 
de Junio y 21 de Julio de 1862, citadas anteriormente, 
por las que se mandaba cumplir sin tergiversación al- 
guna la de Septiembre de 1861, el Gobernador superior 
civil, previo informe del Real acuerdo de 22 de Diciem* 



HISTORIA DE FILIPINAS 385 

bre de 1862» ordenó en 31 del mismo mes y año al 
Provincial de Recoletos que hiciera la presentación en 
tema de los religiosos de su Orden para el referido 
curato. 

Reproducida la terna anterior y elegido de nuevo 
el P. Villas, expidiósele el correspondiente nombra- 
miento: con él comparece ante el Arzobispo; éste le da 
la colación y canónica institución con las palabras de ri* 
tual^ y á seguida protesta de lo que acababa de hacer á 
reserva de lo que resolviese S. M., «sobre la consulta que 
elevaremos á su alta sabiduriat, anotaba en el titulo (O» 

La irritación del Arzobispo, del Cabildo y de los clé- 
rigos indios por ver que se les escapaba de su poder un 
curato tan productivo (2), no tuvo límites. El presbíte- 
ro Campmas hizo varias exposiciones protestando de 
su derecho al curato, aunque sólo lo había servido en 
concepto de interino, y los individuos del Cabildo, es- 
pecialmente el ex-Vicario P. Peláez, se manejaron con 
tal habilidad, que lograron poner en favor de su causa, 
como ya lo estaba el Arzobispo, á dos Obispos proce* 
dente? del clero regular. 

(1) «No somos muy fuertes en cánones; pero desde luego com- 
prendemos que este paso dtl sefior Arzobispo no tiene ejemplo ni expli-- 
cación: la colación y canónica institución, que es absoluta, perpetua y 
de por vida, acabada de dar, la suspende y no quiere que surta su efec- 
to canónico; hemos consultado el caso con personas entendidas, y uná- 
nimemente opinan que no comprenden el hecho referido, y le califican 
no muy suavemente». [^ImportantUima atestián, etc.) 

(2) «Tengo á la vista una copia del recibo que dio el seflor Arzo- 
bispo al cura de Antipolo, Fr. Francisco Villas, de 6.381 duros que en- 
tregó á S. £. I., de misas recibidas en el santuario, en el novenario de 
este afio, además de las repartidas á diferentes curas pobres, que pasa- 
ron de 3.000 duros». (Nota de Fr. Guillermo Agudo en la obra iW- 
portantitima austíán, etc.) 

TOMO III 25 



386 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El 25 de Febrero de i863 elevaron el Arzobispo de 
Manila y los Obispos de Cebú y Nueva Cáceres una 
exposición á la Reina, manifestando que, con ocasión 
de hallarse reunidos en Manila, habían acordado adop- 
tar algunas resoluciones, cuya realización redundaría 
en la reforma de las costumbres públicas, «base segura 
del orden, que no puede existir sin moralidad en ningún 
pueblo del mundo». 

«No hay necesidad, señora, añadían, de renovar la 
memoria de las antiguas y eternas disputa^ entre los 
Obispos y Prelados regulares de las Indias en general, 
y en especial de estas Islas, sobre su exención y suje- 
ción á la autoridad y visita diocesana. Hay cosas 
odiosas que están bien en el dominio de la historia, 
pero que no deben recordarse cuando se trata de buena 
fe de tomar una medida que repare los males oca- 
sionados». 

Citan las disposiciones del Pontífice y del Rey que 
sujetaron á la visita y jurisdicción episcopal á los curas 
regulares, no sólo in officio officiando^ «sino también en 
lo tocante á la vida y costumbres, y determinó que 
tanto los Obispos como los Prelados regulares podían 
remover al cura regular de su curato independiente- 
mente el uno del otro, y sin necesidad de manifestarse, 
y mucho menos probar mutuamente los motivos; pero 
dando tal preferencia al dictamen del Obispo, que siem- 
pre debe ser preferido en el caso de no concordar el 
Prelado regular...... 

Copian las dos reglas que en el párrafo 5.^ del Breve 
Firmandis de 6 de Noviembre de 1744 consignan lo 
expuesto anteriormente, y se duelen de que no sólo los 
Obispos, en ciertas diócesis, diesen á los regulares la 
canónica institución con título de perpetuidad, «sino 



HISTORIA DE FILIPINAS 387 

-^que algunos párrocos cavilosos llegaron á conseguir la 
Real cédula de i.^ de Agosto de 1795, en que se man- 
dó, por punto general, que en adelante no puedan ser 

removidos los párrocos y doctrineros sin formarles 

causa y oírles, conforme a derechos. 

Expresan que con esta determinación se relajó la 
disdplma y observancia regular, y que para atajar tan 
gran daño obtuvieron los Provinciales regulares la Real 
cédula de 29 de Septiembre de 1807, mandando que 
cuando fuese nombrado algún doctrinero para empleo 
de la Orden, debia admitirlo sin excusa y dejar el curato 
con noticia y consentimiento previo del Obispo y Vice- 
patrono regio, «pasándose á proveer en otros del mismo 
instituto á que corresponda, con puntual arreglo á las 
leyes». 

Añaden que si bien con esto se logró algún remedio, 
no se evita el que los párrocos díscolos eludan la justi- 
cia que sus Provinciales intenten hacerles; y como es 
tan ruidoso encausar á un párroco en Filipinas, y el 
voto de obediencia es puramente nominal, contando 
con la impunidad toda vez que no han de ser removi- 
dos, obligan á sus Prelados «á mantener en el ministe- 
rio á religiosos que no están á la altura de tan espinoso 
cargo». 

Para cortar tan graves males, pedían los Prelados 
á S. M. la revocación de la Real cédula citada de i.^ de 
Agosto de 1795, dejando en vigor los Breves y leyes 
que declararan amovibles ad nuium los curatos regula- 
res, sin perjuicio de seguir observando la ley 3.*, tít. V, 
lib. I de la Recopilación de Indias en lo relativo á 
nombramiento y provisión de curatos, «para que que- 
den ilesos los derechos del Real patronato, que los 
Obispos han jurado defender» • 



388 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Pretesdieron los firmantes de la exposición que lar 
suscribieran los Provinciales de las Órdenes religiosas; 
roas éstos, encontrándola depresiva para sus respectivos- 
subditos, que á la vez eran hermanos suyos de hábito, 
negáronse á ello. 

Pasada á informe del Consejo de Administración de- 
las Islas por el Gobernador general, se puso de mani- 
fiesto la discordancia en apreciar su alcance, pues< 
mientras los Consejeros nacidos en el país votaron en^ 
su favor, los peninsulares lo hicieron en contra. Un 
clérigo indígena imprimió una hoja volante que hizo- 
circular por Manila y la remitió á todos los Consejeros^ 
en la que abogaba por el informe favorable de la expo- 
sición; mas el Consejo en pleno la desechó por 12. 
votos contra el del ponente D. Félix Pardo de Tavera 
y el D. Narciso Padilla, ambos filipinos, pidiendo este 
último que el expediente quedara sobre la mesa para 
estudiarlo (0. 

m 

Por superiores decretos de 20 de Diciembre de 1862^ 
y 28 de Enero de 1863, fué aprobada una instrucción. 
para la recaudación y administración del impuesto de. 
los derechos de capitanía de puerto de las Islas Filipinas. 

Por Reales órdenes de 3i de Mayo de 1862 y 10 de- 
Abril de 1 863, se remitieron al Gobernador de Filipi- 
nas las leyes vigentes en la Península relativas á la. 



(i) En la obra ImpcrUmtisima tuesHón^ etc., ya citada, puede verse 
el texto integro de la exposición de los Obispos, la hoja volante del clé- 
rigo indio, el informe en pro del ponente Pardo de Tavera, los dictá- 
menes en contra de los Consejeros Alix y Trivifio, la refutación á ]a« 
exposición y á la hoja volante, la protesta del Arzobispo al nombra- 
miento del P. Villas para Antipolo, un célebre decreto del Arzobispo 
sobre colecturías de misas y algunos otros documentos en que se poner 
de oro y azul al Arzobispo. 



, 



HISTORIA DB FILIPINAS 389 

distribución y aprovechamiento de aguas públicas» en 
1)eneñcio particular, para su aplicación en las Islas. 

El 3 de Marzo de i863 decretó la Superintendencia 
que los chinos sin recursos, deudores á la Hacienda, 
«que desearan ocuparse para pagar su débito, fuesen 
destinados á los trabajos públicos sin necesidad de de- 
claración de insolvencia; pero que si justificaran su im* 
posibilidad para dedicarse á trabajos corporales y la ca- 
nten cia de recursos, se les exceptuase de prestarlos. 

£1 Gobernador de las Islas, por resolución de 5 del 
^xnismo mes, declaró que podían los extranjeros pasar á 
provincias para comerciar ó dedicarse á cualquier in- 
dustria. 

La misma autoridad, por otro decreto del día I2, 
•dispuso que la recaudación del tributo y demás contri- 
buciones en las provincias cosecheras de tabaco» se ve- 
Tincase al satisfacer el pago de dicho artículo, y no por 
«tercios, como en las restantes del Archipiélago. 

Por la Presidencia del Consejo de Ministros se co- 
municó una Real orden del lo de Abril de i863, supri- 
miendo el Cuerpo de aforadores de tabaco de las Islas, 
y creando desde i.^ de Julio una Intervención de aforo» 
compuesta de un Jefe y de 28 Interventores, con resi • 
dencia 21 de éstos en otras tantas Colecciones de tabaco; 
tres de ellos para Vocales de la Junta de aforo, y cuatro 
^á disposición de la Superintendencia para destinarlos 
donde fuese necesario. 

Creábase en Manila una Junta superior de aforo, pre* 
sidida .por el Intendente, formando parte de ella el Di- 
rector general é Interventor de Colecciones, el Jefe de 
'la Intervención de aforo y tres Interventores Vocales^ 
debiendo el Presidente designar al Secretario de la mis» 
snsi. A esta Junta se encomendaba el conocimiento en 



390 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

apelación de todas las cuestiones que pudieran susci-< 
tarse con motivo del aforo del tabaco, siendo su fallo- 
decisivo. 

En cada una de las Colecciones se creaba una Junta 
de distrito, compuesta del caudillo de las siembras (el 
gobemadorcillo) y de seis cosecheros elegidos por el 
colector entre los de honradez y arraigo más acre- 
ditado. 

Estas Juntas debían aforar el tabaco por sí mismas.. 
Caso de no conformarse el Interventor ó el dueño del 
tabaco con la clasificación hecha por la Junta, se levan- 
taría un acta en que constasen las opiniones discordes^, 
elevándola á la Junta superior de aforo, acompañada 
de los fardos del tabaco cuestionable. 

En esta forma subsistió la operación del aforo del 
tabaco hasta su desestanco. 

El 3 de Mayo del mismo año dictó un decreto la Su« 
perintendencia delegada de Hacienda, disponiendo que 
los chinos industriales de primera clase que se les en- 
contrase sin patente, pagaran la multa de seis pesos, y- 
además todo lo que adeudasen por su capitación, sien- 
do destinados á trabajos públicos en caso de insolven- 
cia, computándose á razón de un mes por cada dos- 
pesos (art. 34) (O, y la mitad de dicha pena á los indus- 
triales de la segunda clase en iguales circunstancias. 

Al chino que diere á otro su patente para que elu- 
diera el pago de su tributo, se le impondría por la pri- 
mera vez la multa de seis pesos, 12 por la segunda y 



(1) La Administración Central de Impuestos, en 18 de Marzo- 
de 1 867, dispuso que si excedía de dos afios la prisión con arreglo aJh 
cómputo que dispone el art. 34, fuesen destinados á Balabac ó Min-- 
danao. 



HISTORIA DB FILIPINAS 39I 

25 por la tercera^ pon destino á trabajos públicos en 
caso de insolvencia, percibiendo la Hacienda su salario 
hasta reintegrarse. 

En 16 de Diciembre de 1858 se expidió una Real 
orden relativa al establecimiento de las Administracio- 
nes depositarías de Hacienda pública en todas las pro* 
vincias de Luzón, y en 'su virtud se redactó una Ins- 
trucción, que filé aprobada, con ciertas modiñcaciones, 
por Real orden de 21 de Diciembre de 1862, quedando 
definitivamente redactadas en 6 de Mayo siguiente. 

Con fecha 18 trasladó la Presidencia del Consejo de 
Ministros una Real orden, mandando proceder al des- 
estanco en las Islas de los vinos de coco y ñipa, y que 
se estableciera una contribución industrial sobre la fa- 
bricación y venta de las especies estancadas. 

Ordenábase, igualmente, que se aumentaran en 20 
por 100 los precios del tabaco destinado al consumo 
interior; que se disminuyera el resguardo en los puntos 
y bajo la proporción conveniente, y que se procediese 
á enajenar en pública subasta los caldos, vasijería y 
demás materiales de la propiedad de la Hacienda afec- 
tos al producto que se desestancaba. 

Esta útil disposición tuvo cumplimiento por decreto 
de la Superintendencia de Hacienda de 14 de Mayo 
de 1864, aprobatorio de la Instrucción que se ordena* 
ba, empezando á regir el i.^ de Julio siguiente (0. 

(1) ImirueeUn pare la recaudación y administración del impuesta 
sobre la fabricación, acopio y venta de toda clase de alcohol: Mani- 
la, 1864. 

Estas disposiciones de la Superintendencia fueron aprobadas por 
Real orden de xi de Abril de l866« 

Porsupeiior decreto de 8 de Julio de 1866 fueron reformados los 
artículos 40 al 43 de la Instrucción antes citada. 



392 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

A propuesta del Consejo de Ministros^ presidido por 
el Marqués de Mirañores, S. M. dispuso, por Real de- 
creto de 20 de Mayo de i863, la creaci6n de un Minis- 
terio de Ultramar. 

•Será de las atribuciones de este Ministerio, decía el 
art. 2.^, el despacho de todos los asuntos de las provin- 
cias de Ultramar, á excepción de los que corresponden 
á los de Estado, Guerra y Marina, que continuarán por 
ahora dependiendo de los mismos •• 

Por otros Reales decretos de la misma fecha se man- 
daba cesar al Presidente del Consejo de Ministros en 
«1 despacho de los negocios de Ultramar; que se encar- 
gara interinamente del nuevo departamento el Marqués 
de la Habana, Ministro á la sazón de la Guerra, y que 
en tanto se organizaba dicho Ministerio se crease una 
plaza de Subsecretario en reemplazo del Director de la 
suprimida Dirección general del ramo. 

Por otro Real decreto del día 25 se fijaron las atri- 
buciones del Consejo de Ministros en el despacho de los 
negocios de Ultramar, asi como las relaciones con' los 
demás departamentos del Ministerio recién creado. 

Decía asi la parte dispositiva de este decreto: 

« Art. i.^ Se adoptarán por el Consejo dé Ministros, 
después de oído el de Estado en los casos establecidos 
por la ley, y se comunicarán por el Ministro de Ultra - 
mar, las resoluciones que tengan por objeto: 

»i.^ Alterar la organización ó régimen administra- 
tivo de las provincias de Ultramar en sus bases funda- 
mentales. 

»2.^ Fijar ó variar el presupuesto de ingresos y 
gastos. 

»3.° Disponer de los productos sobrantes de Ultra- 
mar, lo cual deberá verificarse á propuesta del Ministra 



HISTORIA DB FILIPINAS 393 

de Hacienda» pero comunicándose las ]ibran;za8 por el 
del ramo. 

•4.^ Adoptar cualquiera disposición relativa al es- 
tablecimiento ó supresión de impuestos. 

•5.° Proponerme personas para el desempaño de los 
•cargos de Gobernadores, Capitanes generales» Inten- 
dentes» Regentes de las Audiencias y Presidentes de los 
Tribunales de. Cuentas. 

»6.^ Conceder grandezas de España ó títulos de 
Castilla i empleados ó personas residentes en las pro- 
vincias de Ultramar. 

»7.^ Adoptar cualquiera disposición que afecte al 
régimen exterior de la Iglesia ó á mi Real patronato. 

•8.^ Decidir sobre cualquier asunto que juzgue de 
■gravedad el Ministro del ramo. 

» Art. 2.° El Consejo de Ministros ñjará en cada año 
-el número de las fuerzas de mar y tierra de las provin- 
cias de Ultramar. 

» Art. 3.° Se adoptarán por el Ministerio de Hacien- 
da todas las resoluciones que den lugar á gastos ó anti- 
cipación de fondos por parte del Tesoro público en la 
Península» pero instruyéndose los respectivos expedien- 
tes por el Ministerio de Ultramar. 

» Art. 4.^ Por el mismo Ministerio de Ultramar diri« 
^rán sus comunicaciones á las autoridades de aquellas 
provincias los Ministerios de Estado, Guerra y Mari- 
na» recibiendo de la misma mañera las que de ellas 
procedan». 

Con fecha 23 de Junio se dictó un Real decreto or- 
ganizando el personal del Ministerio de Ultramar. 

Por el art. i.^ se distribuían los negocios del mis- 
mo en cuatro secciones» denominadas de Goberna- 
ción y Fomento» Gracia y Justicia» Hacienda y Con- 



394 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

tabilidad: á ésta iba aneja la Ordenación de pagos^ 

Según el art. 8.^ de cada tres vacantes que ocurrie- 
ran se proveería necesariamente una por escala, com- 
prendiendo á los aspirantes; otra se destinaba á em- 
pleados de las provincias de Ultramar, y la tercera, 
libremente, y en esta forma serian provistas también 
las plazas de Jefes de sección. 

Las disposiciones de este decreto no empezaron á 
regir hasta i.^ de Julio siguiente. 

En los montes de Bontoc mostrábanse los igorrotes^ 
algo levantiscos, y para obligarles á mantenerse paciñ- 
eos hízose una expedición en Mayo de i863, que se 
repitió al año siguiente, restableciéndose la tranquilidad 
en todo el distrito. 

También en Camarines é llocos se consiguió» aunque 
por medios persuasivos, que muchos infieles se some- 
tieran al Gobierno. 

En la Isla de Negros logróse reprimir los excesos de 
algunos malhechores que perturbaban aquel territorio. 

El suceso más saliente del gobierno de Echagüe fué 
el espantoso terremoto acaecido el memorable día 3 de 
Junio de 1863. 

En una obra nuestra (O bosquejamos ligeramente la 
ocurrido en estos pálidos renglones. 

«Eran las 7 y 3i minutos de la noche de aquel ne- 
fasto día. Se oyó un imponente ruido subterráneo, é in- 
mediatamente tembló' la tierra, desplomándose con pa- 
voroso estruendo muchos edificios. 

i Al fuerte movimiento oscilatorio que hubo, siguióse 
otro de trepidación y algunos circulares, ocasionando la. 
caída de las casas resentidas en la primera conmoción. 

(i) Carnt^s/Uiprn^s (1876). 



^i 



HISTORIA DB FILIPINAS 395 

Las restantes quedaron en inminente ruina. Una espe- 
cie de llamarada se elevó de la ciudad, mezclada con 
densa columna de polvo. Las aguas del Pásig se altera- 
ron, adquiriendo marcado color plomizo. La tierra se 
abrió en varios puntos. Las campanas de todas las igle* 
sias sonaron lúgubremente por sí solas, extinguiéndose 
de pronto el eco de algunas al hundirse con las torres, 
que las sostenían. Un grito estentóreo, lanzado por toda 
una populosa población, atronó el espacio; grito de ago- 
nía en las víctimas, de angustia en sus parientes, de te- 
rror pánico en los demás. La confusión fué tremenda. 
No era posible estar sereno en los primeros momentos, 
que sucedieron al terrorífico cataclis¡no. 

»E1 cuadro que Manila ofreció más tarde no es posi-- 
ble describirlo, que en vano buscaría frases que lo bos- 
quejaran siquiera con aproximado parecido. La catedral 
se había hundido, sepultando entre sus escombros á Ios- 
canónigos, capellanes, cantores y personas que la ocu- 
paban, por estarse celebrando las vísperas del Corpus. 
Únicamente pudieron salvarse, por dichosa casualidad,, 
unos pocos que quedaron en un hueco formado por 
los maderos de la techumbre, de donde se les ex- 
trajo (1). 



(1) Entre las ruinas de la catedral quedaron sepultados el tesorero- 
D. Pedro Peláez, el magistral D. Félix Valenzuela, el maestrescuela 
D. Juan Irene Roxas, el canónigo de gracia D. Casimiro Revilla, el ra* 
cionero D. Ignacio Ponce de León, los medio racioneros D. Gemente 
Liz ola y D. Feliciano Antonio, los sochantres D. Hermógenes Dandaik 
y D. Bonifacio del Prado, tres cantores y cuatro tiples. 

El ser aún temprano para la celebración de las vísperas hizo que hu- 
biera muy poca gente en la catedral. Si ocuire el terremoto una hora 
después, el número de victimas hubiera sido espantoso. 

Es creencia general en Manila, y nosotros hemos oido alli afirmar 1& 



39^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

»Los mejores edíñcios de Manila se desplomaron^ en* 
tre ellos el palacio del Capitán general, las Casas 
Consistoriales, la Intendencia, la Aduana, la Audien- 
<:ia, las Fábricas de tabaco, los Almacenes del ramo Wf 
-él Consejo de Administración, las iglesias de Santo Do- 
mingo, San Francisco, San Juan de Dios, Quiapo, 
•Santa Cruz y Recoletos; los cuarteles del Carenero, 
Meisic y Fortín; el Hospital militar, el Mercado de la 
Divisoria, la Cárcel pública y muchos otros, quedando 
inhabitables el Tribunal de Comercio, el Convento de 
dominicos y los Colegios de San José , Santa Catalina 
y Santa Rosa. Sólo el convento de San Agustín, cons- 
truido por un sobrino de Herrera, el arquitecto del 
Escorial, quedó en pie. 

i El puente de piedra se resintió mucho . Los muer* 
ios pasaron de 300; igual número próximamente hubo 
de heridos. La guarnición tuvo i5 muertos, 88 heridos 
y 41 contusos. Cuarenta y seis ediñcios del Estado se 
desplomaron, quedando 2S más en inminente ruina. 



-especie á personas residentes á la sazón en el Archipiélago, que se tra- 
maba una conspiración contra los espafioles, dirigida por los individuos 
•del Cabildo eclesiástico nacidos en el país, profundamente irritadosxon- 
tra los frailes todos, y en especial contra los recoletos por la cuestión 
de curatos de que dejamos hecha mención , 'incluyendo en su odio al 
•General que había mantenido los derechos de aquellos religiosos, á los 
<]^onsejeros que votaron en contra de la exposición de los Obispos, y en 
general á todos los peninsulares, habiendo fíjado la festividad del Cor- 
pus para dar el golpe. 

Vemos confírmado lo de la conspiración en un artículo inserto en 
La Bfütíca dt Etpaña en Filipinas^ aflo I, núm. 8, del 26 de Mano de 
1891» titulado Las insurreccMnes m Filipinas, 

(1) Para que se reconstruyeran los almacenes generales de tabaco, 
cedieron á la Hacienda los cosecheros de Cagayán una parte de los 
pagos que ésta les tenía que hacer. 



HISTORIA DE FILIPINAS 397 

uLos de particulares ascendieron á 570 y S3o respec- 
tivamente. 

• Tanto las pérdidas que el Erario sufrió, como las de 
los propietarios de Manila, fueron incalculables (0. 

»Los aterrados moradores de Manila abandonaron 
la ciudad, trasladándose á las casas de tabla y ñipa de 
los pueblecitos inmediatos Esas casas, tan baratas- 
de ordinario, adquirieron elevadisimo precio por la aglo- 
meración de personas que acudían á alquilarlas. Cinca 
días después, otro temblor destruyó los edificios que 
quedaron amenazando ruina al ocurrir el memorable- 
mente aciago del 3 de Junio. En mucho tiempo la vida 
fué un tormento continuo para los habitantes de Mani- 
la. Todas las noches soñaban con temblores. Desde 
entonces, cuantos libraron de segura muerte aquel día,, 
temen más un temblor que todas las calamidades- 
juntas 

»E1 terremoto duró tan sólo medio minuto; si se pro- 
longa más, desaparece la ciudad por completo. ¡Las 
voces de agonía de los infelices emparedados entre es- 
combros, que pedían agua por el amor de Dios é implo* 
rabacn se les sacara de aquella tumba, sin que se pudie- 
ra hacer nada por ellos, pues el menor movimiento de 
los escombros les habría anticipado la muerte, no es 
posible las olvide quien las oyó una vez!» 

En Cavite también causó grandes estragos. 

La feliz casualidad de que la mayoría de los mora* 
dores de Manila, especialmente europeos, que son los 
que habitan en casas de materiales fuertes, se hallaraa 
de paseo en las afueras y en el Malecón, según la eos» 

(1) Actualmente aún son un montón de ruinas casi todos los edifi- 
cios públicos que el terremoto hizo desplomarse. 



398 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tumbre del pais, hizo que la catástrofe no fuera infini - 
tamente más dolorosa. 

El General Echagüe, no obstante el riesgo inminente 
^ue corrió su vida y la de los individuos de su familia 
con el derrumbamiento del Palacio, de cuyo peligro 
escaparon ilesos abandonándolo en los momentos de 
iniciarse el terremonto, sacados algunos de ellos en 
brazos de la guardia^ acudió solicito con las demás au- 
toridades á los sitios en que las desgracias habían sido 
mayores, dictando sobre el terreno las disposiciones que 
las circunstancias permitían para salvar á los infelices 
<¡ue aún estaban con vida enti*e los derrumbados edifi- 
<:ios; trabajo que se efectuó con fortuna en algunos, 
pero que en otros resultó de todo punto inútil, como 
sucedió respecto de los sepultados en la catedral, no 
obstante de oirse las voces de angustia de algunos y en 
demanda de socorro y de agua. 

En el siguiente día y los sucesivos dictó asimismo 
las órdenes oportunas para limpiar las calles de escom - 
bros, para que recibieran sepultura los muertos sacados 
de entre las ruinas de sus respectivas viviendas, para 
hacer que Manila no quedase privada de subsistencias 
con motivo de haber dejado de concurrir á los merca- 
dos los vendedores, y para que acudiesen á la capital 
jornaleros y se la proveyera de materiales de construc- 
ción; para procurar el acuartelamiento de las tropas, la 
instalación de las oficinas y cuantos servicios había 
interrumpido el horrible siniestro que tenía sumida á 
Manila en la desolación y el espanto. 

El Gobierno de las Islas dio conocimiento al de Es- 
paña de la horrible catástrofe referida^ en carta oficial 
fechada el 6 de dicho mes, y su relato, aunque incom- 
pleto, produjo en todos los ámbitos de la Península, y 



HISTORIA DB FILIPINAS 399 

más tarde en las Antillas españolas, hondo pesar y pro- 
fundísima emoción. 

La Reina Doña Isabel II, con el desprendimiento 
que en ella forma rasgo distintivo de su noble carácter, 
y con la generosidad proverbial en su magnánimo co* 
razón, tan luego supo el duelo de Filipinas, entregó al 
Gobierno la suma de aS.ooo pesos para socorrer á las 
irictimas más necesitadas. 

Con fecha 6 de Agosto expidiéronse varios Reales 
decretos, mandando cesar, por el primero, al Marqués 
de la Habana en el despacho interino del Ministerio 
de Ultramar; nombrando, por el segundo, para este 
cargo en propiedad al Vicepresidente del Congreso de 
los Diputados, D. Francisco Permanyer; concediendo, 
por el tercero, al Gobernador general de las Islas un 
crédito extraordinario por la suma que, oyendo al Con- 
sejo de Administración, ñjase, dentro del máximum, 
por el pronto, de dos millones de pesos, con destino al 
remedio de las pérdidas de naturaleza privada ocasio- 
nadas por los terremotos, y á la reconstrucción y repa- 
ración de los edificios públicos, templos y conventos 
sin recursos propios que se hubiesen arruinado ó dete- 
riorado; autorizábasele para señalar la porción destina- 
da á los que por razón de dicha catástrofe hubieran ve- 
nido á estado de pobreza, y la parte que hubiese de 
facilitar en calidad de préstamo á los que por igual 
causa se hallasen en la imposibilidad de continuar ejer- 
ciendo su industria, arte ó profesión; se le ordenaba el 
nombramiento de una Junta en Manila y de las loca- 
les que fuesen necesarias, para la distribución de los 
enunciados socorros y anticipos, y se le decía que pro- 
pusiera las recompensas á que se hubieren hecho acree- 
dores los que hubiesen prestado servicios especiales en 



400 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

la catástrofe. Por el art. S."" de este Real decreto se 
abría una suscripción en la Península y en cada una d& 
las provincias de Ultramar para alivio de las necesida- 
des expresadas. Por último, se autorizaba al (joberna- 
dor de Filipinas para hacer una negociación con e) 
Banco ó con el fondo de Obras pías, ó para celebrar 
almonedas públicas de tabaco elaborado 6 en rama, si 
fuere preciso, con el objeto de levantar los fondos que 
exigía la ejecución de este generoso mandato. 

Con fecha 9 del mismo mes expidiéronse variaa 
Reales órdenes encaminadas á atenuar, en lo posi- 
ble, las terribles consecuencias del terremoto del 3 de 
Junio. 

En una de ellas se autorizó al Gobernador de las- 
Islas para que adoptara cuantas medidas pudieran con- 
tribuir á hacer menos sensibles las desgracias sufridas- 
y al más pronto y eficaz remedio de los males ocasio- 
nados por el terremoto. 

' fLas disposiciones adoptadas inmediatamente por 
V. £., le decía el Ministro del ramo, secundado por 
las demás autoridades y corporaciones, con el objeta 
de aliviar en lo posible los males causados por el terre- 
moto, acudiendo á las necesidades más urgentes, con- 
servando inalterable el orden en medio de las difíciles 
circunstancias por que atravesaba la población, auxi- 
liando á los heridos, extrayendo de entre las ruinas Ios- 
cadáveres de las víctimas, y procurando con perseve- 
rante celo limpiar la ciudad de escombros, evitar fr 
cuando menos alejar el peligro de infección que ame- 
nazaba, atender al acuartelamiento provisional de las 
tropas, á la instalación de las oficinas y á la conserva- 
ción de la gran cantidad de tabaco y efectos de comer- 
cio que existía bajo las ruinas de los almacenes y es-^ 



HISTORIA DE FILIPINAS 4OI 

tablecimientos particulares^ han merecido la más com- 
pleta aprobación de S. M.» 

En otra se dictaron las disposiciones oportunas para 
llevar á cabo una suscripción nacional en alivio de las 
indicadas desgracias» con arreglo al art. 5.^ del Real 
decreto de 6 del mismo mes, mandando/ al efecto, 
abrir en Madrid y en cada una de las capitales de pro- 
vincias y pueblos cabezas de partido judicial la citada 
suscripción; se autorizaba al Banco de España, á los 
demás establecidos en provincias y á los curas párrocos 
en sus respectivas feligresías para recibir los donativos 
que se destinaran al objeto expuesto, debiendo publi- 
carse en los Boletines oficiales y en la Gaceta de Ma- 
drid la relación de los donantes. 

En otra se dispuso asimismo abrir suscripciones en 
igual forma en las islas de Cuba, Puerto Rico y Santo 
Domingo con idéntico destino. # S. M. (q. D. g.), decía 
el Ministro de Ultramar á los respectivos Gobernadores 
generales, se ha dignado disponer me dirija á V. E. á 
fin de que en el territorio de su mando se abran sus- 
cripciones generales, encargando á V. E. muy parti- 
cularmente que consagre á este asunto toda su activi- 
dad y celo, excitando los generosos sentimientos de sus 
administrados y dictando las medidas oportunas para 
que la suscripción produzca los mejores resultados». 

En otra se autorizaba también al Gobernador de Fi- 
lipinas para que, si lo estimaba conveniente, abriera en 
los puntos de las Islas que no hubiesen sufrido las con- 
secuencias del terrible fenómeno seísmico suscripciones, 
para con su producto acudir á las necesidades más ur- 
gentes. 

Por la última de las Reales órdenes expedidas en di- 
cho día 9 de Agosto, se suprimían los derechos de 

TOMO III 26 



402 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Aduanas, que á su importación en el Archipiélago de- 
vengaban los edificios de madera y hierro, y en general 
todos los materiales de construcción, con el propósito 
de facilitar los medios conducentes á la minoración de 
los perjuicios sufridos y la afluencia del comercio. 

Con fecha del siguiente día lo de Agosto se crearon 
en las Islas tres plazas de Arquitectos, dotadas con 
2.000 pesos de sueldo, no sólo para que en el menor 
tiempo posible se verificase la reconstrucción de los 
edificios arruinados, «sino de estudiar y plantear los 
sistemas de edificación que ofrezcan mayores garantías 
de solidez para resistir á los accidentes geológicos y 

climatológicos tan frecuentes en aquel Archipiélago 

que sea obligación de estos Arquitectos ocuparse, jun- 
tamente con los titulares que existan en el país, en 
todo lo relativo á la reparación, reedificación y nueva 
construcción de los edificios públicos, tanto de la capi- 
tal como de los demás pueblos en que el terremoto 
haya dejado sentir sus efectos; que puedan también 
encargarse de las construcciones particulares, siempre 
que por ello no desatiendan su principal cometido; que 
se les abone el pasaje por el Istmo de Suez etc.» 

Con fecha 12 se dictó, con análogo objeto, otra Real 
orden haciendo una convocatoria á los carpinteros, al- 
bañiles, cerrajeros, vidrieros, plomeros y pizarreros que 
deseasen pasar á Manila por cuenta del £stado, y man- 
tenidos por él hasta que encontraran trabajo. 

Por Real decreto de i3 del mismo mes se creó en 
Madrid una Junta presidida por el Rey, con el objeto 
de promover la suscripción abierta en pro de los habi- 
tantes de Manila perjudicados por el terremoto (i). 

(i) Por Real decreto de 14 de Febrero de 1865 se declaró termi- 



HISTORIA DB FILIPINAS 4O3 

El 3o de Junio del expresado año i863 se mandó 
cometer al examen de una Comisión, compuesta de tres 
cenadores y tres diputados, los presupuestos de ultra - 
mar correspondientes al año económico de i863 á 
1864 y las cuentas generales del año último, con el en- 
cargo de formular un dictamen comprensivo de las 
reformas y medidas especiales cuya adopción creyera 
conveniente, á fin de someterlo á los Cuerpos Colegisla- 
dores en la legislatura próxima. 

El i5 de Julio siguiente se expidió un Real decreto 
organizando la carrera administrativa y la situación de 
los empleados de los ramos de Gobernación, Fomento 
y Hacienda en las provincias de Ultramar (0. 

En 27 del citado Julio se remitieron de Real orden 
al Gobernador de Filipinas varios ejemplares del plan 
de instrucción pública aprobado para la isla de Cuba 
en i5 del mismo mes, con el fin de que instruyera el 
oportuno expediente y propusiera al Ministerio lo con- 
veniente acerca de la aplicación de dicho plan al terri - 
torio de su mando. 

Echagüe, por decreto de 6 de Octubre, creó una Junta 
de reforma del plan de estudios, á fin de dar cumpli - 
miento á la soberana disposición anterior. 

nado el encargo conferido á la Junta, y por idéntica resolución de 
igual fecha se encargaba al Ministerio de Ultramar de los fondos exis> 
tentes en poder de aquélla, documentos, libros, etc. , debiendo oonsig» 
nar dichos fondos en la Tesorería general de las Islas para emplearlos 
en las atenciones de la suscripción. 

(1) En 26 de Agosto se expidió una Real orden dictando varias 
reglas para llevar á efecto el Real decreto de 15 de Julio. 

En 12 de Noviembre se comunicó al Gobernador de Filipinas otra 
Real orden fijando las reglas que habían de observarse para el ingreso 
y ascenso en la carrera administrativa de las indicadas provincias. (Véa- 
se CoUecUn legislativa di España, tomo XC.) 



404 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

• Por Real orden de i.° de Agosto se hicieron exten- 
sivas á Filipinas las disposiciones dictadas en la Penín- 
sula para la exhumación y traslación de cadáveres der 
un cementerio á otro 6 panteón particular. 

Instalada la Inspección de Montes en Manila^ co- 
menzó por someter al Gobernador de las Islas una mo- 
ción respecto á las atribuciones de la misma, circu- 
lando dicha autoridad» en 3 de Septiembre, las órdenes 
oportunas. 

El 18 de Octubre siguiente pasó otra circular á los 
Jefes de provincias y corporaciones, etc., mandandb^ 
remitir á la Inspección noticia de los montes pertene- 
cientes al Estado, Propios y comunes de los pueblos,. 
Hospitales, Hospicios y demás establecimientos públi- 
cos, con el fin de formar la estadística forestal del Ar- 
chipiélago. 

A propuesta del Gobernador de las Islas, dispuso- 
S. M. por Real orden de 5 de Octubre que se estable- 
ciera un sistema de comunicaciones entre la capital de- 
las islas Visayas y sus distritos por medio de las em- 
barcaciones llamadas vilos, en número de ocho, tripu- 
ladas cada una por un patrón y seis remeros, cuyo 
gasto debía abonarse por los fondos del Estado y los 
locales. 

En otra disposición soberana del mismo día se ordenó- 
que los Jefes de provincias rindieran dos cuentas semes- 
trales de la Administración local, en vez de las mensua-^ 
les que estaba mandado. 

Con la fecha del siguiente día 6 se expidió un Real 
decreto mandando proceder en las provincias de Ultra- 
mar á la formación del plan de obras públicas que por 
su carácter general y con arreglo á la legislación: 
vigente debían costearse por el Estado, y con la pro- 



HISTORIA DE FILIPINAS 405 

/pía fecha se dictó una Real orden conteniendo varías 
reglas para el cumplimiento de la disposición anterior. 

En 1 5 del propio mes remitió el Ministro al Gober- 
nador de Filipinas, de orden de S. M., un ejemplar del 
Real decreto expedido en ese día para el régimen de la 
minería en la isla de Cuba, á ñn de que^ con vista de 
sus disposiciones, propusiera las que considerara apli- 
cables á las Islas. 

La Superintendencia de Hacienda, por decreto del 
17 de dicho mes, autorizó á la Intendencia general para 
-que procediese á levantar una operación de crédito por 
la suma de i.Soo.ooo pesos, para hacer frente al pago 
de las apremiantes obligaciones que pesaban sobre el 
Tesoro, y especialmente al abono de la cosecha de ta- 
baco ya recolectada. 

Únicamente el Banco español-filipino y una casa de 
comercio hicieron proposiciones sólo por la suma de 
5oo.ooo pesos, pero en condiciones que no fué posible 
aceptar (0. 

Por Real decreto de 3i del citado Octubre se decla- 
raron vigentes en las provincias de Ultramar las leyes 
sobre des vinculación, únicamente en cuanto se refieren 
á las vinculaciones civiles conocidas generalmente con 
el nombre de mayorazgos ó fideicomisos. 

(i) «Ni el Banco ni la Administración de las obras pías aceptaron 
la negociación por carecer del metálico necesario, ni las almonedas de 
tabaco ofrecieron resultados satisfactorios. 

»£n tal estado, el Gobierno superior excitó, también sin éxito, el pa- 
*triotismo del comercio nacional y de las personas acaudaladas del país, 
.é invitó al comercio extranjero para que se interesase en el emprésti- 
to que se proyectabas. — (Exposición del Intendente Alvares de 12 de 
Abril de 1866.) 

£n vista de este fracaso, quedó en suspenso toda gestión para llevar 
-á cabo aquella operación de crédito. 



406 JOSÉ MONTERO Y VIDA.L 

En otro Real decreto de 3 de Noviembre se maurca- 
ban las reglas á que debería sujetarse la prestación per- 
sonal en el Archipiélago y dirección de las obras á que 
estaba afecta. 

Por el art. i.^ se disponía que todos los habitantes, 
varones de las Islas Filipinas que estuviesen domicilia- 
dos 6 tuvieran residencia fija en ellas, europeos ó natu- 
rales, españoles ó extranjeros, estarían sujetos á la 
portación personal ó á su conversión en dinero, desde - 
la edad de diez y seis años, si estuvieren en la patria 
potestad, ó desde la de diez y ocho, hallándose fuera 
de ella, hasta la de sesenta cumplidos. 

El art. 2.^ señalaba las numerosas excepciones de 
la obligación establecida por el anterior. 

Según el art. 8.°, todo contribuyente á la portación 
personal estaba obligado á concurrir á los servicios que se 
le señalasen veinticuatro días al año, ó á pagar su conver-^ 
sión en dinero, pudiendo efectuar esto en todo ó en parte». 

Esta conversión se fijaba al tipo de 2 pesos y medio- 
ó 2 pesos por el período-total de la prestación, según las 
provincias. 

Acompañábase á este Real decreto un reglamento 
formado con presencia del expediente remitido al Mi- 
nisterio por el Gobernador de las Islas, y aprobado en 
la citada fecha del 3 de Noviembre (0. 

Por Real orden del mismo día se clasificaba la cate- 
goría de las provincias, páralos efectos de las prescrip- 
ciones sobre prestación personal. 

El 29 de Noviembre (i863) fué nombrado Ministren 
interino de Ultramar D. José de la Concha, Marqués 
de la Habana. 

(i) Wéise OlicciÓH úttíáa.. 



HISTORIA DB FILIPINAS 4O7 

Con la mi8ina fecha se comunicaron al Superinten* 
dente de Hacienda reglas adicionales á las Ordenanzas 
para la Casa de moneda de Manila, de 17 de Febrero 
de 1859. 

Por Real orden de 3 de Diciembre siguiente quedó 
constituida la Legación de España en China, y nombra- 
do Ministro plenipotenciario D. Sinibaldo de Mas, 
autor de la conocida obra Estado de las Islas Filipinas 
en 1842. 

El Marqués de la Habana sometió á la ñrma de S. M., 
en 20 de dicho mes de Diciembre, un importante Real 
decreto estableciendo en Manila una Escuela normal 
de maestros de instrucción primaría, á cargo y bajo la 
dirección de los jesuítas. 

El art. 3.^ disponía que hubiera en cada uno de los 
pueblos del Archipiélago, por lo menos, una Escuela 
de instrucción primaria de varones y otra de hembras» 

En todas ellas debía haber una clase dominical para 
los adultos. 

La instrucción seria gratuita para los pobres, y la 
asistencia de parte de los niños obligatoria. 

Clasificábanse las escuelas en tres clases: de entrada, 
de ascenso, de término de segunda clase y de término 
de primera clase, debiendo proveerse en maestros pro- 
cedentes de la Normal, con arreglo á la calificación 
que obtuviesen al concluir sus estudios, efectuándose 
los ascensos por orden combinado de antigüedad y mé- 
rito. Las escuelas de término de primera clase (las de 
Manila y su distrito) «se proveerán por oposición entre 
los maestros con titulo de la Escuela normal en ejer- 
cicio» (art. 5.**) 

Los sueldos de los maestros, la instalación, mohilia- 
rio, material y útiles de enseñanza y el alquiler del edi- 



408 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ficio, donde no lo hubiere público, tenia que ser satis- 
fecho por el presupuesto provincial . 

Los maestros no podrían ser separados sino por causa 
legítima, previo expediente. 

Concedíase la exención del servicio personal á los 
maestros y sus ayudantes mientras desempeñaran el 
cargo, y después de cesar en ellos si lo hubiesen ejerci- 
do por quince añ09. 

A los cinco años los primeros y á los diez los segun- 
dos obtendrían la consideración de principales, con 
derecho, caso de inutilizarse, á jubilación. 

«La inspección superior de la primera enseñanza se 
ejercerá por el Gobernador superior civil de la Isla, con 
el auxilio de una Junta que se establecerá en la capital, 
con el nombre de Comisión superior de instrucción 
primaria, que se compondrá del Gobernador superior. 
Presidente; del M. R. Arzobispo de Manila, y de siete 
Vocales de reconocida competencia nombrados por el 
primero. 

• Los Jefes de las provincias serán Inspectores pro- 
vinciales, y ejercerán sus funciones con el auxilio de 
una Comisión compuesta del Jefe, del Prelado diocesa- 
no, ó en su defecto, del cura párroco de la cabecera, y 
del Alcalde mayor ó administrador de rentas. 

»Los curas párrocos serán Inspectores locales natos, 
y dirigirán, bajo la dependencia de los RR. Prelados, 
la enseñanza de la doctrina moral y cristiana» (ar- 
tículo i5). 

«A los quince años de establecida una escuela en el 
pueblo respectivo, no serán admisibles á los cargos 
de gobernádorcillo y tenientes de los mismos, ni po- 
drán formar parte de la principalía, salvo si la gozasen 
por juro de heredad, los indígenas que no supiesen ha- 



HISTORIA DB FILIPINAS 409 

bldiV, leer y escribir el idioma castellano. A los treinta 
años de establecida la escuela, sólo podrán gozar de 
exención de la prestación personal, salvo en caso de 
enfermedad, los que reúnan la expresada condición» 
(art. 16). 

•Pasados cinco años de la publicación de este decre- 
to, no podrá ser nombrado para cargos retribuidos en 
-el Archipiélago ñlipino quien no posea la mencionada 
condición, acreditada ante el Jefe de la provincia» (ar- 
tículo 17). 

Acompaña á este decreto el «Reglamento de la Es- 
•cuela normal de instrucción primaria de indígenas de 
las Islas Filipinas», y el de las escuelas y maestros de 
instrucción primaria de indígenas del Archipiélago, 
aprobado por S. M. en la misma fecha del 20 de Di<^ 
•ciembre(i), 

Merced á esta beneñciosa medida, la instrucción pri- 
tnaría en Filipinas está hoy á la altura de los pueblos 
más cultos. 

Echagüe dictó las disposiciones oportunas para la 
Teali^ación de los fines que entrañaba el Real decre- 
to, estableciendo la Escuela normal. Costeándose ésta 
<:on los fondos locales de las provincias, entendió el 
Gobernador de las Islas que era de estricta justicia asig- 
nar á cada una de ellas un número proporcional de 
alumnos internos pensionados, conforme á la importan- 
cia de las provincias, y por decreto de 24 de Noviembre 
de 1864, en que se anunciaba la próxima apertura de 
la Normal, fijó dicho detalle (2). 



(1 ) Véase CoUtción Ugislatwa de EspaÜa^ tomo XC: Madrid, 1863. 

(2) Sefialóse cuatro para Iloilo y el distrito de la Concepción; tres 
para cada una de las provincias de Batangas, Cebú y Manila; dos para 



4IO JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

La Escuela normal se inauguró con solemne pompa. 
el 23 de Enero de i865 (0. 

A Salcedo sustituyó en el cargo de Comandante ge- 
neral del Apostadero el Jefe de escuadra D. Francisca 
de Paula Pavía y Pavía. 

En 1864 se comenzó á publicar en Manila el Boletín 
del Ejército. 

Fueron sus directores los comandantes de infantería 
D. José de Rato y Hevia y D. Pascual San Juan. 

Por Real decreto de 17 de Enero de 1864 fué nom* 
brado Ministro de Ultramar D. Alejandro de Castro. 

El Gobernador de Filipinas, por decreto de 3 de Fe^ 
brero siguiente, se sirvió aprobar la instrucción para el 
régimen de los deslindes gubernativos de la propiedad 
forestal en Filipinas (2). 

El i.^ de Marzo fué nombrado Ministro de Ultramar 
D. Diego López Ballesteros* 

En 21 del mismo mes aprobó S. M. una instrucción 
de la renta de Loterías de Filipinas, y en 3i de Mayo- 
siguiente decretó la Superintendencia su impresión, 
mandando que empezara á regir el i.^ de Julio in« 
mediato. 

Por Real orden de 20 de Mayo aprobó también la 
Reina la instrucción para gobierno del Visitador gene- 
ral de Hacienda, formada, según lo decretado por Nor- 
ias de Albay, Bulacán, llocos Sur, Pampanga y PangasÍDán« y uno para 
cada oDa de las restantes del Archipiélago. 

(1) £1 incremento de este útil centro de ensefianxa ha sido notable, 
si bien obsérvase mayor concurrencia de alumnos de las provincias de 
Luzón que de las Visayas y Mindanao. Impónese la creación de otrai 
Escuela normal en Uoilo ó Cebú, á fin de que los naturales de estas pro- 
vincias puedan con facilidad seguir la carrera de maestros, 

(2) Gacéia de Manila de S de Febrero de I864. 



HISTORIA D£ FILIPINAS 4 II 

¿agaray en ii de Mayo de 1859, ^ consecuencia de la 
Real orden de 26 de Febrero anterior, disponiendo la 
Superintendencia su cumplimiento en i3 de Julio y 
que se imprimiera y circulase. 

En vista de un expediente instruido por el Goberna- 
dor de las Islas á petición déla Junta general de accio- 
nistas del Banco Español-Filipino, se le autorizó por 
Real decreto de 5 de Junio para aumentar su capital 
social hasta la cantidad de 600.000 pesos; para emitir 
billetes por el doble de su capital realizado, pagaderos 
á la vista y al portador; para reducir el fondo de reserva 
al 10 por 100 del capital social, y se desestimó la auto- 
rización solicitada por dicho establecimiento para que 
pudieran enajenarse y transmitirse las acciones que 
t enian el carácter de inalienables é instransmisibles. 

La Intendencia de Luzón, por decreto de 6 de Junio, 
declaró exentos del pago del tributo á los habitantes de 
las islas Batanes, Ínterin no variasen las circunstancias 
de aquellas islas. 

Por Real decreto, expedido el 21 de Julio, se hizo 
extensiva á todas las provincias de Ultramar la ley d& 
14 de Marzo de i856, por la que se levantó la tasa del 
interés convencional del dinero. 

En la misma fecha se dictaron por otro Real decreta 
las disposiciones necesarias respecto á la interposición 
y sustanciación del recurso de súplica en materia civil 
y criminal en las Audiencias de las Antillas y de Filipi- 
nas, mandando que se verificase ante la misma Sala 
que hubiese dictado la providencia cuya enmienda se 
tratara obtener. 

Por la Superintendencia de Hacienda se consultó al 
Ministerio de Ultramar en 3 de Septiembre de i863 so- 
bre las cuotas que debían pagar los remontados é infie- 



412 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

les que se redujeran á la obediencia de España; y de 
<:onformidad con el dictamen de la Sección de Ultramar 
del Consejo de Estado, se resolvió, por Real orden de 4 
de Julio del año siguiente, que se les declarara exentos 
del pago de tributo por el término de diez años, al tenor 
de lo dispuesto en la ley 3.*, título 5.*^, libro 6.^ de la 
Recopilación de Indias, debiendo, transcurrido este 
tiempo, admitírseles la satisfacción del impuesto en es- 
pecie, como siempre se había hecho. 

El Ministerio de la Guerra comunicó al Gobernador 
del Archipiélago una Real orden de 14 de Septiembre 
^1864) aprobando la Instrucción que á la misma acom- 
pañaba para los alistamientos extraordinarios con des - 
tino á los ejércitos de Ultramar. 

El 16 del mismo mes y año fué nombrado Ministro 
de Ultramar D. Manuel de Seijas Lozano. 

Por decreto de la Superintendencia de 3o del enun- 
■ciado Septiembre se declaró exentos de la contribu- 
ción para la fabricación y expendio de alcoholes á los 
habitantes de las islas Marianas y Batanes. 

El Superintendente de Filipinas había remitido al 
Gobierno de España en 4 de Julio de 1862 un proyec- 
to de nueva instrucción reglamentaria para las Adua- 
nas de las Islas, cumpliendo lo dispuesto por Real or- 
den de 21 de Noviembre de 1860, y redactado, previos 
los informes necesarios de las oficinas del ramo, cor- 
poraciones y centros comerciales, por la Intendencia de 
Luzón. Por Real orden de 19 de Diciembre del mismo 
^ño pasó dicho proyecto á informe del Consejo de Es- 
tado en pleno, el que lo emitió de conformidad, propo- 
niendo sólo ligeras modificaciones que, aceptadas por 
S. M., motivaron la Real orden de 19 de Agosto de 
1864, aprobatoria de la mencionada instrucción, dispo- 



HISTORIA DE FILIPINAS 413 

Hiendo la Superintendencia de Filipinas su cumpli- 
miento el 20 de Octubre del propio año. 

En virtud de un Real decreto de 21 del indicada 
Octubre (1864)^ quedó suprimida la Comisaria regia d& 
Filipinas. ^ 

Por otro Real decreto de i.° de Noviembre se am- 
pliaron algunas disposiciones que para los casos de ape- 
lación ó de nulidad de las sentencias dictadas por los 
Tribunales contencioso - administrativos contiene el 
reglamento vigente en las provincias de Ultramar. 

El Comandante general del Apostadero, D. Francisco 
Pavía, publicó el 8 del mismo mes un bando contra los 
piratas sámales y los de las islas al Sur de la de Joló, 
comprendiendo en las penas que señalaba á los arráeces 
ó armadores de las embarcaciones mercantes que tu- 
vieran con los malayo-mahometanos comercio ilícito de 
armas, pólvora y otros artículos que estaban pro- 
hibidos. 

En Diciembre siguiente se estableció en las islas 
Visayas el acopio de tabaco, instalándose en Cebú una 
Inspección del ramo. 

Las provincias comprendidas en esta reforma eran 
las de Cebú, Bohol é Iloilo. Estos acopios no llegaron 
á tener importancia alguna, porque el tabaco de Visayas 
es de mala calidad. 

El Ayuntamiento de Manila fundó en 1864 una Es- 
cuela municipal de niñas á cargo de las Hermanas de la 
Caridad, en la que reciben la instrucción primaria gran 
número de alumnas. Esta Escuela se la convirtió en 
normal en 1868. 

El Gobierno superior civil de las Islas, en 11 de 
Enero de i865, decretó que las licencias para cons- 
trucción de buques que venían concediéndose por dicho 



414 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Gobierno, deberían pedirlas en adelante los interesados 
á la Comandancia general de marina, á la que corres- 
pondía: su expedición, continuando á cargo del Gobier- 
no las licencias de corte de maderas para esas ú otras 
construcciones. 

Echagüe dictó disposiciones sobre transmisión de la 
propiedad del ganado mayor, su registro, marcación y 
consumo, y sobre planteamiento del sistema métrico 
decimal. El ramo de vacunadores fué reorganizado, y 
respecto de elecciones municipales, se dispuso, con ex- 
celente acuerdo, que tuvieran lugar cada dos años por 
la perturbación que originaba el hacerlas anualmente. 

Durante su mando llegaron las Hermanas de la Ca- 
ridad, encargándose de los hospitales y de los colegios 
que en otro lugar dejamos expuestos. 

La época del Gobierno de Echagüe fué abundante 
en catástrofes de todo género. 

Además del horrible terremoto del 63, cuyo recuerdo 
vive indeleble en la memoria de cuantos residen en Fi- 
lipinas y cuyos estragos aún ofrecen testimonio mani- 
fiesto en la capital de las Islas, fué victima el Archi- 
piélago del cólera morbo, y aunque no hizo tantos es- 
tragos como en el año de 1820, causó muchas muer- 
tes, teniendo que lamentar la de la distinguida señora 
del Gobernador de las Islas, la que por sus bellas pren- 
das de carácter se había conquistado universales sim- 
patías, produciendo esta desgracia general sentimiento. 

Los incendios, allí bastante frecuentes, tuvieron en- 
tonces mayor resonancia por haberse quemado los al- 
macenes generales de tabaco, á consecuencia de un rayo 
que cayó en el edificio principal el 6 de Junio de 1864, 
perdiéndose 100.000 quintales en rama de dicho ar- 
ticulo valorados en más de dos millones de pesos. El 



HISTORIA DE FILIPINAS 415 

barrio de San Nicolás y dos cuarteles, y en provincias 
^1 pueblo de Taal (Batangas), fueron asimismo destrui- 
dos por el devorador elemento. Inundaciones, baguios 
y tormentas causaron el daño consiguiente en determi- 
nadas localidades, y en el Sur de Luzón la langosta 
destruyó los sembrados en una zona grandísima. El 
monte Urtoe se hundió con estruendo horrible en el 
término de Cabugao (llocos Sur). Ante tanta calami- 
dad> decían los indios que Echagüe era buisii (desgra- 
ciado ó malenco). 



CAPITULO XX. 

Nuevas victorias sobre los moro-malayos. — Ocupación de MaDÜn- 
cahuanan. — Desgraciada empresa de Davao. — Retirada de Mantiu- 
cahuanan. — Expedición á Talayan. — Traición del datto Utto. — Ex- 
pedición de Careaga contra Balayan y Bacat. — ídem de los jefes 
de marina á JoIó, Tawi-Tawi y Borneo. — Conferencian con el Sul- 
tán de Joló y éste los auxilia con algunas fuerzas .-Castigos en Lu- 
pa-Buan y otros puntos de Tawi-Tawi. —Derrota de 15 barcos 
piratas en las aguas de Borneo. — Reconocimiento de la parte NO. 
de esta costa. — Sumisión á Kspafia de los dattos de Sandakan. — 
Campafia del jefe de las fuerzas sutiles de Visayas contra Tonquil^ 
Carondón y Patian. — Muerte del Sultán de Joló, Mahamad Pulalon. — 
Vase á Dipta su hijo y sucesor Diamarol Alan á orar por él, y Ios- 
parciales del datto Diamarol Queran intentan proclamarle Sultán.— « 
El Gobernador de Filipinas, á quien acude aquél, envia un delegado- 
para darle posesión. — Trasládase éste á Joló con el Gobernador de 
Mindanao y buques de la división naval.— Efectúase con gran pom- 
pa la proclamación del Sultán de Joló. —Jura éste mantenerse en la 
sumisión de Espafia. — Concédese una pensión al Sultán de Mindanao 
y á su padre. — El mandarín de Guinabatanhan (costa Norte de Bor- 
neo) solicita el protectorado español.— Informa acerca de este terri- 
torio el prefecto de Labuan. — Propone el comisario regio Escosura 
la ocupación de Borneo.— El Gobierno de Espafia contesta al de 
Filipinas que informe si ello merece exponerse á complicaciones coa 
Inglaterra. — El jefe de las fuerzas sutiles de Visayas propone la ocu- 
pación. — El Gobierno de Espafia no resuelve nada en definitiva. — 
Importante campafia de Mora contra los piratas sámales. — Toma de 
la cotta de Carondón. — Castigos en Tapul y otras islas. — Visita Es- 
cosura á Joló. — Ataque de Tinuan (Paragua). — El Gobernador de 
Mindanao ratifica los tratados existentes con los dattos de la Isla.— 
Regreso de Echague á Espafia. 

Relatados en el capitulo anterior los sucesos de di - 
versa índole acaecidos durante el mando del general 



HISTORIA DE FILIPINAS 417 

Echagüe, excepción hecha de los relativos á la incesan* 
te guerra de los piratas malayo-mahometanos contra 
España, en cuya porfiada lucha tan heroicos hechos 
enaltecen la bravura de nuestro ejército y de nuestra 
marina de guerra, vamos á referir las nuevas victorias 
de soldados y marinos, y los acontecimientos de carác^ 
ter político que tuvieron lugar en el Sur de Filipinas 
desde mediados de 1862 á Marzo de i865. 

Los pocos moro-malayos que libraron con vida en 
la memorable jornada de Pagalungan, descrita en el 
capítulo XVII, y los descontentos por la ocupación es- 
pañola de Cottabato, refugiáronse en la orilla izquierda 
del brazo Sur del Delta, engrosando unos las ranche- 
rías de Talayan y yendo algunos otros á Bohayan. 
En i863 efectuóse la ocupación de Mantincahuanav, 
distante 120 kilómetros de Cottabato, lugar que en la 
época de secas, ó sea durante seis meses, quedaba in- 
comunicado. A esta aventurada expedición siguió la 
que partió de aquel punto para Davao, que fué un ver- 
dadero fracaso por las muchas bajas que produjo, de- 
bido á las dificultades del terreno y á los efectos de la 
intemperie. Los moros se envalentonaron al ver sem- 
brado de cadáveres el camino seguido por los expedi- 
cionarios, comprendiendo que su mejor defensa la te- 
nían en su territorio, y les confirmó en esta creencia la 
inmediata retirada de Mantincahuanan. Los desafueros 
de los moradores de Talayan, juntos con los fugitivos 
del Delta, obligaron en 1864 al teniente coronel La 
Hoz, gobernador de Cottabato, á emprender una expe- 
dición contra Talayan. El anciano Sultán de Bohayan 
puso á disposición de La Hoz, para auxiliar su empre- 
sa, cuatro guías y algunas fuerzas, capitaneadas por su 
joven hijo Utto; pero en los momentos críticos aqué- 
TOMO III 27 



4lB JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

líos se fugaron y éste se unió traídoramente á los de 
Talayan, viéndose precisado La Hoz á replegarse, per- 
seguido y derrotado, no obstante llevar consigo 5oo sol- 
dados, dos piezas de artillería y muchos moros auxi- 
liares (0. 

La diñcil situación en que los nuestros estaban, 
aconsejó una expedición contra Bohayan y Bacat, rea- 
lizada en 1864 con poca fortuna, por escasez de fuerzas 
y recursos, por el coronel gobernador de Mindanao, 
Sr. Careaga. Los expedicionarios llegaron el 4 de Oc- 
tubre á Bohayan: la casa de Utto fué ocupada; éste no 
se presentó; sus partidarios hostilizaban constantemen- 
te á las tropas desde las orillas del rio, y al mes justo 
hubo que abandonar la posición conquistada, encu- 
briendo la dificultad de mantenerse en ella con la 
aceptación de un acta de obediencia suscrita por algu- 
nos moros que se decían representantes de Utto. Las 
tropas y los barcos regresaron á Cottabato, y para ma- 
yor desastre, se abandonó el fuerte de Bonga, años 
hacía ocupado. 

Este feliz resultado de la política de Utto acrecentó 
aún más su influencia entre los moros, como se verá 
cuando en su lugar oportuno volvamos á ocupamos de 
tan astuto caudillo. 

Animada la marina de guerra de un espíritu alta- 
mente favorable á la extinción de la piratería, proyec- 
taron sus principales jefes una ¡expedición contra Joló, 
Tawi-Tawi y Borneo. Reuniéronse al efecto enBasilan 



(1) Desde entonces el datto Utto se hizo Jefe de la morisma del 
rio, aumentando su ascendiente á la par que sus instintos sanguinarios, 
encubiertos por una hipocresía refínada para engaflar mejor á los es- 
pafioles. 



1 



HISTORIA DE FILIPINAS 4I9 

la goleta Santa Filomena y el cañonero Samar, bajo el 
mando de los tenientes de navio Carlos Roca y Pedri- 
ñán. El 9 de Julio de 1862 partieron ambos buques 
con rumbo á la isla de Tulayan, en cuya rada fon- 
dearon al anochecer. En este punto la tripulación se 
ejercitó por espacio de tres días en el tiro al blanco, 
desembarco y maniobras marineras. El i3 marcharon 
á Jolóy y á poco de fondear en la rada fué á bordo el 
datto Diamarol con un hermano suyo y varios sácopes 
á ofrecer sus servicios. El i5 llegó á JoIó el Sultán, que 
residía en una posesión de campo más al interior» y re- 
cibió á la oficialidad de la marina española con el ma- 
yor aparato que suelen usar los sultanes joloanos en 
análogas ceremonias. El comandante de la Santa Filo- 
mena, valiéndose del mestizo español D. Narciso Ló- 
pez, secretario del Sultán de Joló, hizo saber á éste 
que en vista de sus manifestaciones al Gobierno gene- 
ral de las Islas, relativas á que carecía de fuerzas suñ- 
<;ientes para castigar á los piratas que constantemente 
estaban quebrantando las paces ajustadas, iba él á eje- 
cutarlo, bien con los elementos de que disponía ó con 
la gente de su reino que quisiera asociársele. El Conse- 
jo deliberó detenidamente sobre la proposición antedi- 
cha, respondiendo el Sultán que estaba conforme con 
lo resuelto por el Gobierno general, y expidió órdenes 
á muchos dattos para que se incorporaran en unión de 
^u gente á los expedicionarios españoles, con el fin de 
perseguir y aniquilar á los piratas. Provisto de los des* 
pachos del Sultán, y uniéndoseles el secretario López y 
algunos moros prácticos en la navegación proyectada, 
dejaron á Joló el 16, y al anochecer del día siguiente 
fondeaban en la costa meridional de Tawi-Tawi, á la 
embocadura de un gran estero y cerca de tierra. Dos 



4^0 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

gúbanes piratas que á media noche penetraron en efi 
estero, creyendo mercante y solo al cañonero Sdmar^ 
por hallarse la goleta oculta por la sombra de elevados- 
mangles, se aproximaron para atacarle, lanzando erh 
este momento sus gritos de combate; pero el que supo- 
nían descuidado é indefenso buque les sacó de su enga- 
ño con un certero metrallazo. Huyen entonces los pira- 
tas, y el jefe de la goleta destaca tres botes á cargo del 
alférez de navio D. José Chesio, del contador D. Ca- 
milo Ponstroller y del piloto D, Vicente Jáudenes para^ 
cortarle el paso. Viéndose cogidos entre dos fuegos, em- 
barrancaron en los arrecifes con intento de ganar la 
costa á nado, dejando abandonados sus esquifes. El i8». 
muy temprano, fondeaban los buques españoles en la 
isla de Simonol, que gobernaba el datto Wagas, rico 
pirata indultado por el en exceso benigno Gobierno del 
Archipiélago. Wagas, obediente á las órdenes del Sul- 
tán, alistó cinco salisipanes, y remolcando éstos la go- 
leta y cañonero dejaron el 19 dicha isla. La goleta fon- 
deó por la noche á bastante distancia de la costa de 
Tawi-Tawi, y el cañonero lo hizo más tarde frente á 
Lupa-Buan, rompiendo el fuego contra los moros, quie*^ 
nes contestaron con sus fusiles y lantacas. A la llegada 
de los salisipanes de Wagas y los botes de la goleta, se 
efectuó el desembarco. Los moros huyeron, el pueblo* 
fué incendiado y las embarcaciones destruidas. Por es- 
pacio de tres días prosiguieron los expedicionarios su> 
destructora obra, averiguándose, por 33 cautivos fuga- 
dos del poder de los piratas, que éstos habían tenida 
más de i5o muertos y muchos heridos. Los campos de 
Lupa-Buan quedaron talados, el caserío incendiado, las 
embarcaciones hechas trizas, entre ellas ig grandes, 
gúbanes y i5 hermosos pancos. Se les cogieron multir 



HISTORIA DE FILIPINAS 42 1 

ttud de armas blancas arrojadizas^ crises, rodelas, tam- 
vi)ores, 19 fusiles y 9 cañones de bronce. Consiguióse» 
además, la captura del famoso jefe pirata Amá-Mang 
'{Padre pescador), hecho realizado á media noche por el 
«piloto Jáudenes, con dos botes que sigilosamente con- 
dujo á un punto escondido donde estaba el panco del 
•pirata, y con éste apresó á 25 de su tripulación. El 
panco hallábase muy provisto de víveres y municiones, 
y armado con un cañón de á 4, otro de á 2, seis lanta- 
•cas, nueve fusiles y muchas armas blancas. El irasci- 
l>le pirata se deshizo los dientes queriendo romper las 
cadenas con que le sujetaron, y al cabo de tres días mu- 
-rió desesperado sin consentir probar alimento alguno. 
Los expedicionarios se retiraron de aquellas costas tan 
severamente castigadas, dejando al datto Wagas con sus 
^alisipanes en Simonol,* cuyo magnate fué gratificado 
con 3oo pesos y un arma de fuego por su eficaz auxilio. 
La goleta y el cañonero prosiguieron su rumbo á Bor- 
neo.* El 23, hallándose en el estrecho que con la punta 
Labián forma la isla de Bongao, del grupo de Tawi- 
'Tawi, divisaron i5 buques piratas, que á todo trance 
querían ganar la costa de aquella isla. El cañonero for- 
4z6 la máquina y les cortó la retirada. Entre éste y la go- 
leta consiguieron, con sus felices disparos, echar á pi- 
que 14 de dichas embarcaciones, pereciendo bastantes 
piratas, ahogados unos y por el fuego de los buques otros. 
La embarcación restante fué apresada con i3 piratas y 
imuchas armas. El panco moro quedó destruido. 

La goleta y cañonero efectuaron un reconocimiento 
<le la parte NO. de Borneo (i). 

Fondeados en la bahía de Sandakan, se presentaron 

(l) Apéndice VIII. 



422 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

á bordo de la Sania Filomena el día 27 dos dattos y jefe& 
de la localidad é islas vecinas á reconocer la soberanía 
de España, firmando un acta (0. 

Pasaron en seguida á la isla de Siam, intermedia en- 
tre Tawi-Tawi y J0I6, donde recibieron á bordo seis, 
cautivos fugados de ella, entrando victoriosos en Joló, 
cuyo Sultán aplaudió su campaña, y el g de Agosto re- 
gresó la expedición á Zamboanga. 

El nuevo comandante de las fuerzas sutiles de Visa- 
yas, capitán de fragata D. Antonio Mora, trasladó la 
Comandancia, á la sazón establecida en Zamboanga, á 
su anterior residencia de la Isabela de Basilan, en cuya 
silanga reunió la goleta Sania Filomena, el cañonero- 
Siímar y algunos salisipanes tripulados por moros de 
Pasaban á las órdenes del secretario del Sultán de Joló, 
Narciso López. Con estas fuerzas se dirigió Mora el 18 
de Agosto á la isla de Tonquil; la goleta fondeó á bas- 
tante distancia de dicho punto, por no permitir otra co- 
sa los arrecifes y bajo fondo; pero el cañonero se apro- 
ximó mucho más á la costa y rompió el fuego con sa- 
quete de¡ metralla y granada contra el pueblo, prote- 
giendo asi el desembarco. 

Al estar los botes próximos á la playa, salió multitud 
de moros á impedir el desembarco; pero obligados á re- 
tirarse por los disparos de pedreros y fusiles, se hicie* 
ron fuertes en varias casas del pueblo. Rechazados, 
también, se entregó al saco de los moros auxiliares de 
Pasaban, quienes lo incendiaron después. En los días 
22 y 23 hicieron sufrir igual escarmiento á los mo- 
radores de Carondon, Patian y otros varios, causando 
bastantes bajas entre sus defensores. 

(2) Apéndice IX. 



HISTORIA DE FILIPISTAS 423 

El 23 de Septiembre falleció el Sultán de Joló, Padü* 
ca-Majasari-Maulana (O Mahamad-Pulalon. Su hijo y 
sucesor Mahamad-Diamarol-Alan se retiró con casi 
toda la nobleza joloana á Dipta, á orar cien días junto 
á la tumba de su padre, conforme prescriben sus ritos. 

Varios magnates trataron entonces de proclamar Sul- 
tán al datto Diamarol-Queran, hijo de hijos bastardos 
del bisabuelo del Sultán legítimo y yerno del poderoso 
datto Daniel, que vivía con sus parciales en Bigilabun, 
de la isla de Basilan. Este individuo era de carácter fe- 
roz, hasta el punto de que se cuenta de él que en un 
rapto de ira mató por si mismo, con su cris, á 70 per- 
sonas. 

Participó estas novedades el Sultán legítimo al co- 
mandante general de Mindanao, quien lo hizo al Go- 
bernador de las Islas, y éste nombtó al jefe interino de 
Estado Mayor D. Juan Burriel, para que fuese áJoló á 
ponerle en posesión de su cargo. 

El 22 de Noviembre zarparon de Zamboanga las go'- 
letas Constancia y Valiente, yendo con dicho jefe á bor- 
do de la primera el coronel Tenorio y el capitán de fra- 
gata Mora. A su paso por la silanga de Basilan se les 
incorporó el cañonero Arayat, marchando éste directa- 
mente áJoló para anunciar la ida de los comisionados, 
mientras las goletas fueron á Tulayan, donde estaba 
prevenida la subdivisión de fuerzas sutiles de Joló, com- 
puesta de la goleta Santa Filo)nena, bergantín Scipión y 
cañonero Samar, A la expresada isla de Tulayan con-» 
currió el cañonero ^4 raya/, llevando al secretario del Sul- 
tán, quien hizo presente que su señor se hallaba oran- 

(i) Adtua equivale á ilusU-e, Majasari inmaculado y MatiUnm 
majestad. 



424. JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

do en el monte, y que creia difícil descendiese á poblada 
hasta cumplir los cien días de sus ejercicios religiosos. 

Tenorio dispuso que regresara á Joló el cañonero con 
encargo de manifestar al Sultán cuan desagradable se- 
ría al Capitán general de las Islas semejante demora, y 
el Sultán, calculando que á sus intereses políticos con- 
venía llevar á cabo su proclamación, suspendió sus 
prácticas religiosas, de acuerdo con los panditas, y re- 
gresó á Joló. Sabido esto por la Comisión, el 26 por la 
noche fondeó la escuadra española en Joló, colocándose 
los buques en orden de batalla. El caserío fué ilumina- 
do, con excepción de los barrios de Daniel y Querán. 
Estos magnates, para no ser testigos del ceremonial que 
se preparaba, se retiraron á otros puntos del interior. 

El secretario del Sultán y varios dattos pasaron á 
bordo de la Constancia á saludar á los comisionados es- 
pañoles, y el 27 lo hizo todo el Consejo del Sultán, para 
enterarse del ceremonial que debían observar en la co- 
ronación del nuevo soberano (0. 

Comunicóseles cuanto deseaban por medio del intér- 
prete Alvarez, y fueron grandemente obsequiados con 
un abundante refresco. En su compañía bajaron después 
á tierra el gobernador de Mindanao y algunos jefes y 
oñciales, á quienes el Sultán recibió con extremado con- 
tento, repitiendo sin cesar que «los archipiélagos de 
Joló, Tawi-Tawi y la parte N. de Borneo, 6 sea toda 
su sultanía, pertenecen de hecho y de derecho y por 
conquista y anexión á España». 



(1) Eran éstos los dattos Paducas Majammad ó Mahamad Israel, 
especie de Presidente del Consejo y Ministro del Interior, Arañan, de 
Estado; Ali-Mudin, de Marina y capitán del puerto de Joló; Daculá, de 
Hacienda, y Asibí, de la Guerra. 



HISTORIA. DE FILIPINAS 425 

El 28 se engalanaron los buques é hicieron las salvas 
4e ordenanza por ser cumpleaños del principe D. Al- 
fonso: los joloanos pusieron colgaduras en sus casas y 
banderolas por el pueblo, disparando continuamente 
cañones, pedreros, lantacas y fusiles. 

A las diez la Comisión española y la oficialidad de los 
buques, en traje de gala, desembarcó en el pantalán del 
Paduca datto Asibi, en cuya casa se hospedaba el Sul- 
tán. Este salió á recibirlos rodeado de un gran gentio. 
En la casa Asibi ondeaba la bandera del Sultán, y á 
^u lado, aunque más alta, la nacional española. Cons- 
tituido él Consejo en el salón principal, á presencia de 
un público numerosisimo, fué descubierto un retrato de 
la Reina de España, ante el cual y sobre el Koran tomó 
Tenorio juramento al Sultán, quien en voz alta lo pres- 
tó de reconocimiento y adhesión á la nación española. 
En seguida se le hizo salir al pantalán, fué presentado 
al pueblo y recibido con aclamaciones de entusiasmo y 
•con muchos vivas. La marineria de los buques de guerra 
dio los vivas de ordenanza desde las vergas y jarcias; el 
l>ergantin Scipión disparó i5 cañonazos, y de la plaza 
-contestaron con grandes salvas. El Consejo volvió á 
reunirse, y se redactaron y firmaron las correspondien- 
■tes actas, en español y en árabe, de la proclamación del 
Sultán Mahamad Diamarol Alan, cuyo acto terminó á 
Jas doce en punto, mientras las salvas al principe Don 
Alfonso. Por la noche apareció iluminada la población, 
exceptuando los barrios de Daniel y de su yerno. Los 
huques españoles zarparon para Zamboanga, á donde 
dieron fondo el 29, quedando solamente en Joló la sub- 
«división de este Archipiélago (O. 

(1) Con el título de VArchipddis PhUippines.^RécU dt ptCBurs el 



426 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Por Real orden de 3 de Mayo de i863 se concedió 
una pensión anual de i.ooo pesos al datto Amirol, y 
otra de 800 á su hijo el Sultán de Mindanao, según 
propuesta del Gobierno de las Islas á solicitud de aqué- 
llos, fundados en la avanzada edad del primero y la mi- 
seria en que estaban desde la ocupación de sus territo- 
rios por las tropas españolas, pero á condición de que 
continuasen sumisos á España. 

A consecuencia de haberse presentado al comandante 
de la Valiente, en Agosto de 1862, un hijo del manda- 
rín del rio Guinabatanhan (costa Norte de Borneo), so- 
licitando en nombre de su padre el protectorado espa- 
ñol y el uso de nuestra bandera, y evacuados los infor- 
mes necesarios por la Comandancia general de marina, 
oñció el Capitán general de Filipinas al P. Cuarterón, 
residente entonces en Manila, pidiéndole informes so- 
bre Visnabatagán y la bahía de Sandakan. El prefecta 
de Labuan, en un extenso escrito fechado en el arrabal 
de Santa Cruz el 16 de Septiembre, trata con amplitud 
del asunto, y el Gobernador general, en 8 de Octubre, 
lo remitió al Ministerio de Ultramar, proponiendo que 
se nombrase un cónsul español en Sarrawak. Esta idea 
la combate el comisario regio Sr. Escosura en su Me- 
moria (pág. 333), opinando por la «ocupación efectiva 
y sólida de la parte que en aquella isla (Borneo) es le- 
gitima é indudablemente española», sobre lo cual in- 

i/r voyage^ publicó un artículo M. Edmond Plauchut en la Revut des 
Deux Mandes (tomo LXXXI, 1869), en el que después de relatar un 
encuentro seguramente fantástico, ó por lo menos muy exagerado, con 
cuatro pancos piratas, librándose del abordaje el buque en que iba de 
pasajero merced á la oportuna aparición de la Constanciay dice que faé> 
á Joló á bordo de esta goleta, y que presenció la proclamación del SuK 
tan Diamarol. 



HISTORIA DE FILIPINAS 427 

siste más de una vtz en tan excelente documento (O^ 
El Gobernador general de Filipinas comunicó tam« 
bien al Gobierno de la nación el resultado de las opera-^ 
ciones llevadas á cabo en el Sur de aquellas islas por 
nuestros bravos marinos, consultando especialmente 
lo que debía hacerse respecto de la parte NO. de Bor- 
neo y manifiesto deseo de los habitantes de Sandakan 
de ser recibidos bajo el protectorado español. 

A esta consulta contestó el Gobierno en ii de Febre- 
ro de i863: que en consideración á las graves compli- 
caciones que pudiera originar por parte de las Potencian 
maritimas que frecuentan aquellos mares, y principal- 
mente por Inglaterra, la ocupación de un modo estable 
de dicho territorio ó parte de él, informase nueva- 
mente acerca de las ventajas de su anexión en cambio* 
de las complicaciones que podían sobrevenir con acce- 
der á la protección solicitada (2). El Gobernador gene- 
ral de Filipinas pidió informe al de Mindanao, y éste 
al comandante de las fuerzas sutiles del Sur de Visayas» 
capitán de fragata D. Antonio Mora, quien razonada- 
mente lo emitió en 1 9 de Agosto, opinando por la ocu- 
pación de esa parte de Borneo (3). El gobernador de 

(1) Este ilustre estadista, eo otro puoto de su Memoria scbre Afin" 
danao y JoU^ decia lo siguiente: 

«Que hace largo tiempo debiéramos estar en Borneo establecidos;, 
que por no haberlo hecho hasta hoy hemos ya perdido definitivamente 
la isla de Labuan y el Kuching ó Sarrawak, de que esduefioSir James- 
Brooke; que en la demora hay constantemente riesgo para nuestros in- 
tereses y nuestros derechos, y que, en fin, cuando de todo titulo care- 
ciéramos (y los títulos valederos nos sobran), estarla más que justificad» 
nuestra ocupación por el tráfico de eulavM critiianús y filipinos de que 
Borneo es teatro y foco á un mismo tiempoi . 

(2) Apéndice X. 

(3) Apéndice XI. 



428 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Mindanao, coronel Tenorio, aunque reconociendo el 
derecho de España á Borneo y la conveniencia de la 
ocupación, teme se origine un conflicto con Holanda é 
Inglaterra, y propone se desista por ahora de realizarlo; 
pero el Gobierno de la nación, aloque fueron en defini- 
tiva todos los antecedentes del asunto, nada determinó 
en concreto, y una vez más perdimos la ocasión de hacer 
efectivo nuestro dominio sobre esa importante porción 
<le los dominios del sultanato de Joló, y por consiguiente 
de España, dueña de aquél, viniendo más tarde la Gran 
firetaña, más previsora y hábil, á arrebatamos lo que 
de derecho nos pertenecía y la conveniencia aconsejaba 
fio dejar que fuese á otras manos, según más adelante 
se verá. 

Los piratas sámales seguían aprovechando cuantas 
ocasiones se les presentaban de hacer correrías asola- 
doras á los mal defendidos pueblos de las islas comar- 
<:anas. Esta conducta impulsó al Comandante general 
de marina, D. Francisco de Paula Pavía, á recomendar 
•con mayor empeño á sus subordinados que no dejaran 
de perseguirlos por todos los medios posibles; y en vir- 
tud de este mandato, el i5 de Febrero de 1864 salió de 
Zamboanga para Basilan el capitán de fragata Mora en 
la goleta Santa Filomena, con los cañoneros Panay y 
Btdusan y dos vintas de zamboangueños y moros de 
Magay, capitaneados por el intérprete Alvarez. En Ba- 
silan reunió nuevas fuerzas, y el 17 se hizo á la mar 
con los expresados buques y los cañoneros Pampanga y 
Calamianes, llevando á remolque varías falúas, botes y 
vintas. El 18 fondeó en la costa occidental de Balan - 
guingui. Los cañoneros y los botes, bojeando la isla, 
recorren los lugares en que el general Clavería obtuvo 
anteriormente su importante victoria, y lo mismo en 



HISTORIA DE FILIPINAS 429 

Sipac que en Bocotingol^ en Painan que en Pandan- 
Pandan, causan considerable destrozo en buques, sem- 
brados y casas, haciendo huir á los acobardados piratas» 
Trasladáronse á Tonquil^ costa N. Su pandita Amba- 
nang pasó á bordo á cumplimentar al jefe de la expedí- 
ción y á renovar sus promesas de obediencia á España. 
£1 pueblo de Niyogan, cuyos desconfiados moradores 
huyeron, sin que se avinieran á descender de sus gua- 
ridas, fué reducido á cenizas. Por la tarde prosiguió la 
expedición á Carondon. Sus valientes habitantes, au- 
xiliados por los feroces guimbas, se apercibieron á la 
defensa desde su cotta, haciendo sonar tambores, aguns 
y batintines en señal de guerra. Embarcados los espa- 
ñoles en botes, se acercan á la playa, y sin detenerse 
por el gentío que la ocupaba saltan al mar, y con el 
agua á la rodilla ganan la playa, de ia que obligan á re- 
tirarse á los mahometanos. Dividida la fuerza de des- 
embarco en tres columnas, ataca por tres diferentes si- 
tios la cotta enemiga, logrando tomarla. En ella en- 
cuentran bastantes armas y municiones. Las falúas se 
encargaron de ametrallar á los moros refugiados en los 
manglares. La cotta quedó destruida y el pueblo fué 
incendiado y saqueado por los moros auxiliares, quienea 
repitieron esta venganza en Bongao. á donde pasó la 
armada, yendo seguidamente á Basilan á reponer vive- 
res. El cañonero Balanguingui reemplazó al Calamia^ 
TteSf y Mora se hizo de nuevo á la mar el z de Marzo.. 
Reconocidos los esteros de la costa oriental de Bongao- 
y destruidas casas y barcos, árboles y siembras, conti- 
nuó igual operación en los de Tic-Beo y Tic-Bas, de la 
isla de Tapul, regresando los expedicionarios á Zam-^ 
boanga contentos por el castigo impuesto á los irreduc» 
tibies moro-malayos. 



430 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En Abril de dicho año efectuó el comisario regio Don 
Patricio de la Escosura su visita al sultanato de Joló, 
-cuyos pormenores pueden verse en su brillante Memo- 
ria dirigida al Ministerio de Ultramar (O. 

El 3o del mismo mes y año sostuvo el cañonero Joló, 
al mando del alférez de navio D. Bernardo Azcanio, 
un combate contra los piratas en las costas de la Pa- 
raguay cogiéndoles una bandera. 

El 4 de Enero de i865, el alférez de navio D* José 
Azofra, al mando del cañonero Bulusan, después de 
una marcha diñcultosa, logró atacar el pueblo de Ti- 
nuan (Paragua), matando á su datto Monap y á siete 
moros. El pueblo fué incendiado. Azofra quedó herido, 
debiendo su salvación al soldado Eusebio Arabejo. 

Por esta época el gobernador de Mindanao Tenorio 
renovó y ratifícó los tratados establecidos con los dattos 
de la isla, y entre ellos con el datto Utto, Sultán de 
Buhayen. También el Sultán de Joló, de acuerdo con 
su Consejo, decretó el 17 de Enero severas penas para 
los piratas y premios en favor de sus perseguidores; 
pero en nada variaron por eso sus subditos. 

Profundamente afectado Echagüe por las múltiples 
calamidades que perturbaron la marcha de su Gobier- 
no y por la dolorosa pérdida de su señora, decidió su 
regreso á España, doliéndose en su alocución de des- 
pedida de la mala suerte que habia acompañado su 
triste mando. 



(i) Acompafió á Escosura en su visita á Mindanao y JoIó nuestro 
pariente el coronel D. Gabriel de Llamas, persona conocidísima en Fi- 
lipinas, en cuyo país residió más de cincuenta afios, habiendo desem- 
pefiado importantes cargos. Entre sus papeles conservaba interesantes 
pormenores y curiosos detalles de dicha expedición. 



HISTORIA DS FILIPINAS 43 1 

El 24 de Marzo de i865 embarcó para la Península, 
legando á sus gobernados el recuerdo de las horribles 
desgracias en su época acaecidas, amargado con el sen- 
timiento de la marcha de un gobernante que por su 
honradez, su buena voluntad y excelente carácter ha- 
bíase captado general estimación. 



CAPITULO XXI. 



Interinidad de Solar. — Organización de las dependencias de Hacienda. 
— Recurso de injustida notoria. — Pasajes á las familias de los em- 
pleados. — Mando de Lara. — Intendente Valderrama. — Grandes in- 
cendios. — Nuevos trazados de calles. — £1 escudo, unidad monetaria. 
— Publicación de cuentas y de datos estadísticos. — República domi- 
nicana. — Fusión de los Colegios de Santa Isabel y Santa Potenciana. 
— Destínase este edificio para palacio del Gobernador.— Instrucción 
para el régimen de las Administraciones de Hacienda pública.— Cá- 
novas, Ministro de Ultramar. — Importantes reformas que introduce 
en la administración de estas provincias. — Matrimonios de los fun- 
cionarios judiciales. — Vapores correos. — Cese de Valderrama. — 
Honrada gestión de este funcionario. — Deslinde de atribuciones del 
Gobernador é Intendente. — Tuba y Basy. — Obispado de Jaro.— Ate- 
neo municipal. — Servicios de los jesuitas en la enseñanza. — Notable 
observatorio astronómico. — El Porvenir Jílipino, — Revista mereantiL 
— Revista administrativa. — Mujeres de los chinos. — Ley de 17 de 
Abril de l821. — Ventajas de su aplicación. — Cultivo del tabaco. — 
Intendente Alvarez. — Sus proyectos financieros. — Tratados de pro- 
piedad literaria. — Permanencia y regreso de individuos del ejército- 
de Ultramar. — Crítica situación económica. — Medidas financieras en 
alivio del Tesoro. — Comedias chinas. — Recaudación é inversión de 
caudales. — Acotamiento de los montes del Estado. — Recepción de 
la cárcel de Bilibid. — Ministro Castro. — Mora, al frente de la escua- 
dra del Sur, se traslada á Joló. — Exige del Sultán y su Consejo que 
devuelvan sus subditos los cautivos filipinos que tenían, y pide el 
castigo de los transgresores. — Leva la escuadra con rumbo á Tawi- 
Tawi.— Traición del datto Alip.— La marina causa grandes estragos 
en varías islas de aquel grupo. — El prefecto de Labuan remite algu- 
nos cautivos.— Campafia contra los piratas de Supangany Simuay» 
— Valor del duque de Alenzón. — Ctsa Lara en el mando'. 



HISTORIA DE FILIPINAS 433 

Con motivo de la marcha de Echagüe, encargóse ín-- 
terinamente del Gobierno del Archipiélago el Segundo 
cabo D. Joaquín del Solar é Ibáñez. 

El Ministro de Ultramar D. Manuel de Seijas Loza* 
no sometió á la consideración de S. M. una importante 
reforma de las dependencias de Hacienda de Filipinas^ 
que fué sancionada por Real decreto de 1 3 de Enero 
de i865. 

Las funciones de la Hacienda pública se dividían en 
funciones de Gobierno, de administración y de examen 
y fenecimiento de cuentas, correspondiendo las prime- 
ras al Gobernador superior civil como Jefe superior de 
la Hacienda pública en las Islas; las segundas á un In- 
tendente general, y las últimas al Tribunal de Cuentas 
del territorio, y en su caso al del reino. 

En este deslinde de atribuciones manteníanse las ele» 
vadas facultades de la Autoridad superior del Archi- 
piélago, pudiendo, á la vez que gobernaba |a Hacienda, 
interponer el veto de suspensión á las providencias del 
Intendente que juzgase peligrosas para el orden ó los 
intereses públicos, y al propio tiempo se concedía al 
Intendente toda la libertad de acción necesaria para 
que sus pensamientos económicos tuvieran el más am- 
plio desarrollo, sin que la duplicidad de los procedi- 
mientos y divergencia de opiniones pudieran embara- 
zar el curso de la Administración, quedando al Tribunal 
de Cuentas el cometido de legitimar y fenecer la res- 
ponsabilidad de los. contables* 

En virtud de esta reforma se suprimía la Superínten» 
dencia delegada, así como las Intendencias de Visayas 
y de Mindanao, corriendo toda la gestión administrati- 
va de Hacienda de las Islas á cargo de la Intendencia 
general del ramo. 

TOMO III 28 



434 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

La Contaduría y la Tesorería de Luzón pasaban á ser 
de carácter general. La colección y acopio del tabaco 
y su elaboración en las fábricas» refundíanse en una 
Administración central de colecciones y labores (0. 

Las rentas estancadas y todos los ramos explotados 
por la Administración, pasaron á constituir otra Admi- 
nistración central de Rentas estancadas (2); las diversas 
contribuciones de las Islas se refundieron, del propio 
modo, en una Administración central de Impuestos (3), 



(i) Desde el ¿stablecimiento del estanco del tabaco empezó á fun- 
cionar una Dirección general de la renta que entendía en todo lo con* 
cerniente al ramo, desde la siembra de la planta hasta la venta del ta- 
baco elaborado. 

Ya hemos dicho en otro legar que por decreto de la Superintenden- 
cia de Hacienda de 24 de Diciembre de 1840 se creó una Dirección 
general de Colecciones y una Inspección de Labores, que príncipi'\ron 
á funcionar separadamente en 1.° de Enero de 1841. Por Real orden 
de 12 de Agosto de 1 853 se denominó Inspección general de fábricas 
la Dirección del ramo, pasando los asuntos de la Dirección de Colee- 
ciones, qne se suprimió, á la Administración general de Impuestos 
desde i.^ de Enero de 1854 basta i° de Agosto del propio afio, con 
motivo de crearse, por Real orden de 17 de Abril de 1854, una Direc- 
ción de Colecciones de tabaco. 

(2) Por decreto de la Superintendencia de Hacienda de 24 de 
Diciembre de 1840, la Dirección del tabaco, creada al establecer el 
estanco, se convirtió en Administración general de efectos estancados 
desde 1.^ de Enero de 1841, entendiendo además de tojdos los ramos 
de la suprimida Administración general del ramo de vinos, todo lo cual 
fué aprobado por Real orden de 10 de Agosto de 1849. Suprimióse 
«ste Centro por Real orden de I2 de Agosto de 1853, creándose en su 
•lugar una Administración general de expendio» que cesó por el decreto 
orgánico del 65. 

(3] En l.^de Enero de 1842 creóse una Administración general 
de tributos, encargándose de todos los ramos de contribuciones no es- 
tancadas, de que entendían los oficiales reales, y asimismo de los fondos 
de comunidad y propios y arbitrios de los pueblos. Fué suprimida esta 



HISTORIA DB FILIPINAS 435 

<on el encargo» á la vez, de plantear la contribución 
territorial, cuyas bases fundamentales estaban enco- 
mendadas á la extinguida Comisaria regia. 

Se suprimía la visita de Hacienda como cuerpo orga* 
nizado y general, y se mantenía con su actual organi- 
zación el Resguardo de carabineros y la Casa de mo- 
neda, si bien dependiendo inmediatamente para el 
servicio administrativo de la Intendencia del Archi- 
piélago. 

Por último, la Administración provincial y local se 
uniformaba en todas las provincias y distritos, desapa- 
reciendo las diversas oñcinas que en algunas comarcas 
la confundían y duplicaban, organizando las debidas 
relaciones directas con sus respectivos centros, sin que 
las ligase á los Gobiernos de las provincias otra relación 
que la establecida entre la Intendencia y el Gobierno 
superior civil de las Islas (0. 

Una Real orden de la misma fecha disponía que por 



<lependencia en Junio de 1843. por virtud de Real orden de 15 de No- 
viembre de 1842, entregando los ramos que administraba á la Conta- 
duría general de Ejército y Hacienda. Por Real decreto de 3 o de Agosto 
de 1848 se restableció aquella oficina, comenzando á fundonar de 
nuevo en !.• de Enero de 1850. 

La Dirección de Colecciones de tabaco estuvo unida á la de Ira - 
puestos desde i.° de Enero de 1854 hasta 1.^ de Agosto del mis- 
mo afio. 

(i) Véase Colección ¡egislatha de España^ tomo XCIII: Ma- 
drid, 1865- 

Acompafiaban á este Real decreto los siguientes apéndices: 

I. — Bases para la formación de los reglamentos que han de determinar 
las atribuciones y relación de cada una de las dependencias especiales 
de la Administración de Hacienda en las Islas Filipinas. 

II. — Personal y sueldos de las dependencias especiales déla Admi* 
«listración de la Hacienda pública en las Islas Filipinas. 



436 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

el momento no se hiciera alteración en la manera de ser 
de las oficinas subalternas de Hacienda de las Islas, de- 
biendo la Intendencia, con las Administraciones cen- 
trales y oyendo al Consejo de Administración, propo- 
ner la demarcación provincial más conveniente al 
servicio económico, en armonía con la judicial y ecle- 
siástica; la clasificación de las Administraciones de las 
provincias, personal de éstas, y asignaciones con que 
hubiera de dotárselas. 

Por otra Real orden de la misma fecha se mandó que 
por las distintas oficinas de Hacienda de las Islas se 
formulasen los correspondientes reglamentos en armo- 
nía con lo dispuesto en el Real .decreto citado. 

Otra Real orden del expresado día determinaba la 
forma en que habían de tener lugar las visitas de Ha- 
cienda, en virtud de la supresión decretada de los visi- 
tadores de Luzón, Visayas y Mindanao, confiándolos á 
los funcionarios á quienes la Intendencia estimase opor- 
tuno, investidos de las facultades consiguientes y con 
la indemnización necesaria de gastos. 

Por otra Real orden de igual fecha se dispuso que los 
empleados de Hacienda de las Islas que quedasen exce- 
dentes á consecuencia de la nueva organización dada á 
la misma, fuesen ocupando por orden de antigüedad las 
vacantes que ocurrieran en las oficinas del ramo. 

Solar puso el tcúmplase» á estas soberanas disposi- 
ciones, comenzando á funcionar las nuevas dependen- 
cias de Hacienda en 8 de Abril de i865. 

En materia mercantil subsistía en las provincias de 
Ultramar el antiguo recurso de injusticia notoria que 
el art. 1.217 del Código estableció y formularon los ar- 
tículos 335 y siguientes de la ley de Enjuiciamiento 
mercantil, no obstante la reforma que en la Península 



HISTORIA DB FILIPINAS 437 

é islas adyacentes introdujo el Real decreto de 12 de 
Enero de iSSg. Para hacer cesar esta anomalía y uni- 
formar el precepto legislativo, dispúsose, por Real decre- 
to de 21 de Febrero de i865y que tanto las Audiencias 
de Ultramar como la Sala segunda y de Indias del Tri- 
4)unal Supremo de Justicia, que en los negocios mer- 
cantiles se regían por la legislación derogada, dictaran 
-sus sentencias en todos los asuntos judiciales mercan- 
tiles con sujeción á lo que prescriben los artículos i83, 
184 y 219 de la Real cédula de 3o de Enero de i855. 

Los recursos de injusticia notoria, establecidos en los 
artículos antes mencionados del Código de Comercio y 
ley de Enjuiciamiento mercantil, disponíase, asimismo, 
que se decidieran por la Sala segunda y de Indias del 
Tribunal Supremo de Justicia, con arreglo á los artícu- 
los 21I9 212 y 214 al 218 de la expresada Real cédula 
de i855. 

Por Real orden de 25 del indicado mes de Febrero se 
modificó la regla primera de la de 7 de Agosto de 1842» 
en el sentido de que los funcionarios á que aquélla se 
refiere tendrán derecho á que se les abone por la Hacien- 
da el pasaje de sus familias de ida y vuelta á Filipinas 
por una sola vez durante el ejercicio de su empleo. 

El Teniente general D. Juan de Lara é Irigoyen, ex- 
Ministro de la Guerra, natural de Navarra, fué nom- 
brado Gobernador superior y Capitán general de Filipi- 
nas, de cuyo mando se hizo cargo el 25 de Abril de 
i865. 

Llevó en su compañía á su señora, hija del famoso 
D. Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, y con su afabi- 
lidad y ameno trato logró dar grande animación á la 
vida social de la capital. 

El 26 tomó posesión de la Intendencia el electo para 



438 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

SU desempeño, D. Agustín de Torres Valderrama, lle^ 
gado al país con Lara. 

Señalóse la inauguración de éste en el mando por los 
grandes incendios de los arrabales de Tondo, Santa 
Cruz y Quiapo, acaecidos en los dias 3o de Abril y 2 de 
Mayo, quedando reducidas á cenizas miles de casas de 
materiales ligeros en esos pobladisimos suburbios (0; 
incendios que, aparte de los perjuicios ocasionados á los 
dueños de tales viviendas, resultaron altamente beneñ- 
ciosos para el ornato y comodidad de la población, pues 
con el pretexto de prevenir y evitar en lo sucesivo tan 
sensibles daños, allí en exceso frecuentes, dispuso Lara 
nuevos y más racionales trazados de calles, abriendo- 
anchurosas vías, y á las dificultades que opuso para la 
concesión de licencias en la edificación de las casas de 
caña y ñipa ó cogon, debióse ^1 que muchos indígenas- 
se decidieran á construirlas de materiales fuertes. 

Ordenó, al propio tiempo, que las dependencias del 
Estado en las provincias principales estuviesen en edi*^ 
ficios de mampostería. 

Por Real orden de 8 de Marzo se dispuso que en las 
provincias de Ultramar sólo se hiciera uso desde i.^ de 
Julio siguiente del escudo, como unidad monetaria en 
la contabilidad y documentos públicos, con arreglo á los 
preceptos del art. 1 .^ de la ley de 26 de Junio del año- 
anterior (2). 

Con el objeto de conocer la marcha de la Hacienda 
en sus rentas y gastos, de juzgar cómo se cumplían los 
presupuestos anuales á fin de garantir las concesiones^ 



(1) Véase Gaetta de Manila del 5 de Mayo de 1865. 
(2] Por Real orden de 20 de Julio tle 1 865 se resolvió que las írac- 
dones de escudo se aprecien y expresen por milésimas y no por céntimos- 



HISTORIA DE FILIPINAS 439 

de créditos, se dictaron por Real decreto de ii de Abril 
varias reglas acerca de la formación y conveniente pu- 
blicación anual de las cuentas del Estado en las provin* 
cias de Ultramar, así como la inserción en la Gaceta de 
las respectivas islas y en la de Madrid de los créditos 
abiertos mensualmente para el pago de las obligaciones 
comprendidas en los presupuestos aprobados, la apli- 
cación é inversión de estos créditos, la recaudación 
mensual comparada y por centros de Administración, y 
el movimiento de buques y toneladas, con expresión de 
los ingresos en cada Aduana; disposición que se amplió 
con nuevas y más detalladas instrucciones para el obje- 
to expresado por Real orden de i.^ de Mayo siguiente. 

Por ley de i.*' de Mayo de dicho año fué derogado el 
Real decreto de ig del mismo mes de 1861, por el que se 
declaró reincorporado á la Monarquía el territorio de la 
República dominicana. 

Como la quinta de Malacañang carecía de las condi- 
ciones necesarias para la residencia de la Autoridad su- 
perior, máxime gustándole á la señora del general Lara 
recibir frecuentemente en sus salones á la buena socie- 
dad de Manila, y habida en cuenta la escasez de alum- 
nas que existían en el Colegio de Santa Potenciana, 
amplio ediñcio situado intramuros, dispuso en 10 de 
Junio la fusión de dicho Colegio con el de Santa Isabel, 
trasladando á éste á las mencionadas colegialas de aquél, 
que en total eran 24, medida en cierto modo iniciada 
por el Marqués de Novaliches. 

Efectuadas algunas obras de reparación en el expre- 
sado edificio, pasó Lara á habitarlo (i). 

(1) Aprobóse la fusiÓD de ambos Colegios y destino del edificio á 
palacio del Gobernador por Real orden de 29 de Mayo de 1866, 



440 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

El Intendente Valderrama redactó la instrucción pro- 
visional para la ejecución del Real decreto de i3 de 
Enero de 1865 en lo referente á la gestión de la Ha^ 
cienda confiada á los administradores de Hacienda pú- 
blica del Archipiélago, y aprobada en Junta de Jefes 
del ramo el 16 de Junio, la comunicó con la misma fe- 
cha á los expresados funcionarios, mandando que desde 
i.^ de Julio siguiente las actuales Administraciones 
depositarías se denominasen en lo sucesivo Administra- 
ciones de Hacienda públicaí marcándoles sus debe- 
res, atribuciones, manera de proceder, responsabilida- 
des, etc. (0. 

Por Real decreto de 3 de Julio (i865) fué nombrado 
Ministro de Ultramar D. Antonio Cánovas del Cas- 
tillo. 

Su talento, sus fecundas iniciativas, las condiciones 
excepcionales del político llamado á figurar un día al 
igual de los más eminentes estadistas de Europa, reve- 
láronse de un modo en alto grado beneficioso para las 
provincias ultramarinas durante su desempeño de aque- 
lla cartera, y de ello son ejemplo las disposiciones adop- 
tadas para Filipinas, de que en éste y los sucesivos ca- 
pítulos hemos de ocuparnos. 

El 18 de Julio se dictó una Real orden mandando 
observar las disposiciones del art. 9.^ del Real decreto 
de 7 de Marzo de i85i, expedido por el Ministerio de 
Gracia y Justicia, respecto á los matrimonios de los 
funcionarios de la Administración de justicia de las 
provincias ultramarinas con mujeres naturales de los 
distritos en que sirvan. 

(1) Ifu/rwtián proylsionstl para la organización de las Administra- 
ciones de Hacienda pública, etc.: Manila, 1S65. 



HISTORIA DE FILIPINAS 44I 

Según Real orden de 8 de Agosto, fueron desestima- 
das varias instancias elevadas al Ministerio presentando 
proposiciones para el establecimiento de una linea de 
vapores correos entre la Península y las Islas Filipi- 
Das, por considerar esto prematuro estando próxima la 
apertura del Istmo de Suez é ignorándose si seria po- 
sible la navegación á buques de gran porte, y á que el 
comercio entre España y Asia era aún reducido, y, 
por último, á que las Mensajerías imperiales francesas 
y la línea de la Mala inglesa llenaban las necesidades 
de dicho servicio, enlazando con ellas buques de Ma- 
nila á los puertos más próximos en que tocaran éstas, 
á cuyo fin se iba á sacar en breve á licitación este 
servicio, que en la actualidad se hacía por buques de 
guerra. 

Torres Valderrama fué declarado cesante, con gene- 
ral sentimiento de cuantos veían con gusto sus medi- 
das encaminadas al desahogo del Tesoro público. Su 
rectitud y laboriosidad movió al comercio nacional y 
extranjero á obligarle contra su voluntad á que acep - 
tara el abono de su pasaje, dejando dicho funcionario 
alto renombre de celo y honradez en la gestión econó- 
mica de Filipinas. 

El 1 6 de Septiembre se encargó de la Intendencia, en 
concepto de interino, el Contador central de Hacienda 
D. Cayetano Escandón. 

Refrendado por el Sr. Cánovas del Castillo se expi- 
dió el 19 de Noviembre un Real decreto deslindando las 
atribuciones del Gobernador de Filipinas y del Inten- 
dente de Hacienda, con el objeto de dejar más expedita 
la acción del último, como, por ejemplo, la facultad 
exclusiva de comunicarse con el Ministerio de Ultramar 
que tenía aquél; la de proponer sustituciones interinas 



442 JOSÉ MONTEkO Y VIDAL 

de empleados, y aun deñnitivas de los mismos en las 
vacantes de los diversos ramos; la de acordar licencias 
y otras, cuya adopción requiere una influencia directa 
en el pormenor de los asuntos y un conocimiento de 
los individuos que no podía tener la Autoridad superior 
del Archipiélago. «Todas las resoluciones finales (de- 
cía el art. i.*^) referentes á la gestión de Hacienda pú- 
blica de las Islas Filipinas que de mi orden se acuer- 
den por el Ministro de Ultramar, se comunicarán di- 
rectamente por éste al Intendente de Hacienda de 
aquellas Islas para su cumplimiento, remitiendo un 
Índice de las mismas comunicaciones al Gobernador 
superior civil». 

«En vista de los índices que por el Ministerio de Ul- 
tramar se remitan al Gobierno superior civil, podrá 
éste, bajo su responsabilidad, suspender, si lo cree in- 
dispensable, la ejecución de las disposiciones comuni- 
cadas al Intendente» (art. 6.^) 

Las funciones de Gobierno sometidas al Gobernador 
superior civil por el art. ii del decreto de ii de Enero 
de i865, referentes á la provisión de destinos subalter- 
nos, nombramientos interinos, traslaciones y anticipos 
de licencias para la Península, se ejercerán por aquella 
autoridad á propuesta del Intendente, acordando éste 
todas las suspensiones y licencias para el interior de las 
Islas. 

En el caso de conspiración ó insurrección que com- 
prometa el orden público, y en el de guerra, el Gober- 
nador superior civil reasumirá bajo su responsabilidad 
todas las facultades y atribuciones relativas á la gestión 
de la Hacienda pública (art. ii). 

Por Real orden de 19 de Junio de i865 se declara 
que estaban sujetas al pago de patente la tuba y basy,. 



HISTORIA DE FILIPINAS 443 

aunque en el grado mínimo establecido para los demás 
licores. 

La Intendencia, por decreto de i8 de Diciembre, 
dispuso que se cumpliera dicha disposición sólo en cuan- 
to al expendio de la tuba y basy, mas no en cuanto á 
su fabricación. 

Por Bula del Pontífice Pío IX, de i865, fué erigido 
el Obispado de Jaro, á cuya diócesis se señalaron las 
provincias y distritos de Iloilo, Cápiz, Antique, Isla de 
Negros, Calamianes, Romblón, Paragua, Zamboanga, 
Isabela de Basilan, Cottabato, Davao y Joló (i). 

En el expresado año de i865 ordenó S. M. que la 
Escuela Pía que regentaban los jesuítas se convirtiese 
en Escuela de instrucción primaria superior é Instituto 
de segunda enseñanza con el título de Ateneo munici- 
pal de Manila, costeado como hasta entonces por los 
fondos municipales. 

tCon el favor y eficaz apoyo del P. Rector de la 
Universidad, que vela constantemente por el floreci- 
miento de los estudios en todo el Archipiélago, y con 
la protección del Excmo. Ayuntamiento y el continuo 
desvelo de sus directores y profesores, fué tomando cada 
día mayor incremento y desarrollo. Se han llevado á 
cabo importantes mejoras en el edificio; casi todos los 
años alberga cerca de 200 jóvenes pupilos que reciben 
una educación esmerada literaria y religiosa; se ha ins- 
talado un Museo de Historia natural y un Gabinete de 
Física, y finalmente, con la noble liberalidad de algunos 
particulares, se ha levantado un nuevo Observatorio 
provisto por los directores del mismo de nuevos apara- 

(1) Fué «I primer Obispo de Jtro D. Fr. Mariano Cuartero, que 
se posesionó el 24 de Abril de 1868. 



444 JOS^ MONTBRO Y VIDAL 

tos meteorológicos, astronómicos y magnéticos, y en- 
contrándose ya en relaciones con varios observatorios 
europeos y americanos (i)i. 

Los jesuítas no son actualmente los comerciantes é 
industriales en grande escala de que hablaba Anda, y con 
él dijeron Santas Justa y Rufina, el P. Züñiga, Palafox 
y cuantos religiosos ó seglares tuvieron necesidad de ha- 
cerse cargo de esta especialidad de la Compañía de Je- 
sús antes de su expulsión de las Islas y de la extinción 
total del instituto creado por San Ignacio de Loyola. 

Hoy no poseen allí haciendas, no ejercen el comer- 
cio, no tienen fábricas de ninguna clase, y aparte de 
los curatos que sirven en Mindanao, están consagrados 
principalmente á la enseñanza. El sabio P. Faura ha 
montado el Observatorio astronómico del Ateneo á la 
altura de los más adelantados de Europa, poseyendo^ 
entre otros aparatos astronómicos y magnéticos, el me- 
teorológico del P. Secchi (2). 



(i) Memoria histórico -estadística sobre la enseñanza secundaría y 
superior en Filipinas, escríta con motivo de la Exposición colonial de 
Amsterdam por encargo de la Subcomisión de estas Islas (edición ofi- 
cial): Manila, 1883. Firma este excelente trabajo el docto dominico 
y distinguido publicista Fr. Evaristo Fernández Arias, Catedrático de 
la Universidad de Manila, Doctor en Filosofía y Letras, ex-Príor de 
Santo Domingo y en la actualidad Predicador general, una de las ma- 
yores ilustraciones de la corporación á que pertenece. 

(2) Sus trabajos en este particular son altamente apreciables. Lás- 
tima que su cosmopolitismo les haga pasar á los ojos de los indígenas 
redentoriítas como si los jesuitas no fueran espafioles, y de ahí que no 
les tengan el odio que á los frailes, cuyo espafiolismo conocen y lo 
consideran un obstáculo á sus ilusiones suicidas. Si los jesuitas, que 
tanta influencia ejercen sobre los filipinos mediante el confesonario y 
su insinuante dulzura característica, antepusieran el interés de la patria 
al de su instituto, ¡cuánto bien podían hacer á España y á los mismos 



HISTORIA DE FILIPINAS 445 

En i865 apareció en el estadio de la prensa oceánica 
El Porvenir filipino, uno de los órganos principales en 
la historia del periodismo del pais (0. 

En el mismo año de 1865 fundóse la Revista mercan- 
til, que aún vive. Publicase los días en que salen los co- 
rreos para Europa y se concreta á interesantes datos 
comerciales. Una de sus ediciones va escrita en ingléSi. 

En 1866 comenzó sus tareas una Revista de Adminis- 
tración redactada por D. Javier de Tiscar y D. José de 
la Rosa, ilustrados y competentísimos funcionarios de 
Hacienda. 

En 17 de Enero de 1866 resolvió Lara, de acuerda 
con el dictamen del Consejo de Administración de las 
IslaSy que la cuota de capitación que habían de satisfa- 
cer las mujeres de los chinos no agricultores que con 

fílipÍDOs! Pero entonces no se atraerían k los potentados del Archipié- 
lagOf y la moderna palanca de Arqufmedes para mover el mundo, e^ 
oro, al que desgraciadamente no le han perdido la afición, aunque la 
persigan por medios menos expuestos á la universal reprobación que 
antes, huiría de ellos. 

El Ateneo cuenta al presente más de 800 alumnos, y está á cargo de 
un Rector, un Secretario, un Procurador, un Prefecto de estudios, un* 
Prefecto de externos, veintisiete Profesores de toda clase de estudios f 
varios Coadjutores. 

(x) Lo fundó y dirigió D. Diego Jiménez (padre), continuando 
más tarde bajo la dirección de su hijo D. Diego Jiménez Frades. Fué 
su redactor más conspicuo y el re formador del patrón por que se regía 
la pacífica prensa de Manila, el distinguido escritor D. Francisco de 
Paula Éntrala, y contribuyó también mucho á la aceptación del novel* 
periódico el festivo escritor D. Antonio Vázquez de Aldana. Durante 
algún tiempo distinguióse este periódico por sus escritos, bastante más 
avanzados y de mayor intención política que lo usual en Filipinas. 

También en este periódico publiqué yo en mi mocedad algunos ar- 
tículos literarios, firmados unos con mi nombre y otros con el pseudó- 
nimo de Mdaiid. 



44^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

éstos 6 solas inmigraran para residir en el Archipiéla- 
go, fuese de tres pesos al año (i). 

Por Real decreto de a3 del mismo mes y año se man- 
dó promulgar en Filipinas la ley de procedimientos de 17 
de Abril de 1821 para las causas que se formasen por 
los delitos en la misma ley expresados . Esta disposición, 
convenientemente aplicada fué de un efecto decisivo y 
de oportunidad notoria, puesto que á la sazón estaban 
perturbadas las provincias por malhechores y gentes 
aviesas. 

Lara instituyó los Consejos de guerra que por conse- 
cuencia del estado de sitio debían entender en las causas 
llamadas á la jurisdicción militar, y esto bastó para 
restablecer la normalidad en los puntos en que solía al- 
terarse con mayor frecuencia el orden público. 

El i5 de Febrero se hizo cargo de la Intendencia ge- 
neral de Hacienda el electo en propiedad para su des- 
empeño D. Gabriel Alvarez, antiguo funcionario muy 
competente en Administración, laborioso y de reconoci- 
da probidad. 

A consecuencia de un expediente instruido por la In- 
tendencia con el intento de limitar la producción del 
tabaco en la provincia de Nueva Écija, y remitido en 
4 de Junio de i865 al Gobierno, se dispuso por Real 
orden de 14 de Enero siguiente, refrendada por el señor 
Cánovas del Castillo, que no se pusiera impedimento 
alguno á la siembra y cultivo del tabaco en cualquiera 
de los territorios del Archipiélago, por fundados que se 
creyesen los motivos de la prohibición. 

El Intendente, á cuya autoridad iba dirigida, ordenó 



(i) Por Real orden de 6 de Septiembre de 1866 fué aprobada esta 
•determinación. 



HISTORIA DE FILIPINAS 447 

«n 17 de Marzo el cumplimiento de la resolución so- 
berana. 

Con fecha i8 dirigió el nuevo Jefe de Hacienda una 
<:ircular á los de la Administración económica de las 
Islas, exponiéndoles sus propósitos y sus planes finan- 
cieros para sacar á la Hacienda del Archipiélago del 
estado poco lisonjero en que llegaba á sus manos; 
«triste legado, decía, en que se refleja la serie de cala* 
midades que han afligido al país, y que al pesar sobre 
él, con mano de hierro, paralizando ó destruyendo los 
adelantos acumulados por los siglos, detuvieron el libre 
y natural curso de los manantiales de su riqueza, crean- 
do para el presente obstáculos de difícil y penoso alla- 
namiento». 

Con una Administración activa, celosa, entendida y 
moral, se prometía el Intendente Alvarez vencer tan 
difícil situación, y al efecto enumeraba las siguientes 
bases: 

«1/ La adquisición de la cantidad necesaria para 
enjugar el déficit, que en la actualidad pueda tener el 
Tesoro y de cuya fijación se ocupan las oficinas compe- 
tentes, apelando á meditadas y convenientes operacio- 
nes de crédito, de carácter transitorio. 

» 2.* £1 establecimiento de operaciones permanentes 
de crédito, para adquirir, en concepto de Deuda flotan- 
te, los recursos que siem^H-e son necesarios para aten- 
der al movimiento de la Tesorería, entre tanto que la 
realización de los ingresos presupuestos viene á equi- 
librar los gastos que es preciso satisfacer ó anticipar. 

»3.* La nivelación efectiva de los presupuestos, 
mejorando la Administración de los recursos con que 
actualmente se cuenta, aumentando los que sean nece- 
sarios, sin lastimar sensiblemente intereses creados, su- 



44^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

primiendo los gastos que permita la buena gestión ad- 
ministrativa y la seguridad del Archipiélago^ y adicio- 
nando á los existentes, los créditos necesarios paira, 
el pago de los intereses de la Deuda flotante que se 
cree y de las mejoras materiales que reclame el bien 
del país. 

»4/ La adopción de las medidas y reformas condu- 
centes á la buena administración de la renta del tabaco» 
asi en lo relativo á la adquisición de la planta, coma 
respecto á su conducción, almacenaje, fabricación, ven* 
ta y exportación; puntos todos de estudio preferente y 
que los adelantos notados en otros países, con especia- 
lidad en la isla de Cuba, nos imponen el deber de 
meditar. 

»5/ La reediñcación , construcción ó adquisición 
por medio de combinaciones ventajosas y económicas^ 
de edificios para establecer decorosamente los almace- 
nes, fábricas y demás oficinas de la Hacienda, colocados- 
hoy, con mengua de los adelantos de una población 
culta, bajo camarines de ñipa ó en locales ruinosos 
que, ofreciendo un riesgo continuo para la existencia de 
los empleados que en ellos prestan sus servicios, son 
una amenaza perpetua para los grandes intereses del 
Estado que bajo ellos se custodian y un gasto por al- 
quileres, que representa un capital de consideración. 

• 6.^ La simplificación conveniente en la tramitación 
de los expedientes que se cursan en las oficinas sobre 
reclamaciones de derechos del Estado ó de los particu* 
lares, y la terminación de las instrucciones que han de 
fijar los deberes y atribuciones de la Administración 
central y provincial. 

•7/ El perfeccionamiento de la contabilidad de to- 
dos los ramos y de la rendición de cuentas como medio^ 



HISTORIA DE FILIPINAS 449 

sin el cual ni puede haber administración posible, ni 
ejercer el Tribunal con la prontitud conveniente, el 
examen y juicio que le incumbe de los actos y respon- 
sabilidades administrativas (O». 

El 28 del referido mes de Marzo se expidió una Real 
orden determinando que los tratados de propiedad lite- 
raria celebrados con los Gobiernos de Francia, Ingla- 
terra y Bélgica causen sus efectos en las provincias de 
Ultramar desde la fecha del «cúmplase» (2). 

Por otra Real orden del día 3i fueron aprobadas las 
instrucciones que deberían observarse en lo sucesivo 
para todos los efectos de la permanencia y regreso de 
los jefes, oñciales y tropa de las armas de infantería y 
caballería de los ejércitos de Ultramar, comunicándose 
por el Ministerio de la Guerra en la misma fecha al 
Gobernador y Capitán general de Filipinas la expresada 
instrucción. 

La precaria situación de la Hacienda de Filipinas 
preocupaba hondamente al ilustrado Jefe del ramo, quien 
sin levantar mano dirigía todos sus esfuerzos á allegar 
recursos con que poder hacer frente á la angustiosa 
crisis del Tesoro y enjugar en lo posible el déficit que 
lo ahogaba. Fruto de su estudio respecto á los recursos 
del país y al estado de los servicios administrativos, fué 
una razonada exposición dirigida en 12 de Abril (1866) 

(1) Groílar dxnpási por el Intendente D. Gabriel Alvares á los 
Jefes superiores de la Administración económica en 18 de Mano de 
1 866, con motivo de la toma de posesión de su destino. (Sin pie de 
imprenta.) 

(2) Celebráronse estos tratados con los países referidos en 15 de 
Noviembre de 1853, 7 de Julio de I857 y 30 de Abril de 1859. res- 
pectivamente, comunicándose á Filipinas para su publicación en 12 de 
Noviembre de 1865. 

TOMO III 29 



450 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

al Gobernador superior señalando las medidas que á su 
juicio debian adoptarse. «Poco esfuerzo será necesario 
emplear, le decía, para llevar al ánimo de V. E. el 
triste estado de la Hacienda de estas Islas y la necesi- 
dad en que nos hallamos de oponerle un eñcaz correc- 
tivo si ha de evitarse la catástrofe que de otro modo se 
viene encima á pasos agigantados». 

Consideraba ineludible poner en práctica las tres 
primeras bases de su circular de i8 de Marzo dirigida á 
los jefes de la Administración económica, antes trans- 
critas, y examinando antecedentes de lo ocurrido con las 
operaciones de crédito, intentadas sin éxito, así como 
de las demás propuestas por el Gobierno, sometía á la 
resolución del Gobernador superior las medidas, tanto 
de carácter transitorio como permanente, que á su juicio 
urgía adoptar. 

Discutidas por la Junta de autoridades, al efecto con- 
vocada por el Gobernador y aceptada por unanimidad, 
fueron objeto del decreto de 23 de Abril establecién- 
dolas. 

Consistían en invitar al Arzobispo de Manila, Obis- 
pos sufragáneos y provinciales de las Ordenes religiosas 
á que concurrieran en auxilio del Tesoro con los recur- 
sos disponibles, en concepto de donativo ó de anticipa 
reintegrable con interés de 6 por ico anual. 

Análoga invitación al Banco español filipino para 
que hiciera un préstamo á la Hacienda de 200.000 pe- 
sos, bajo las condiciones que se estipulasen, autorizán- 
dole para llevar á efecto desde luego la emisión y nego- 
ciación de las acciones correspondientes al aumento de 
capital concedido en 5 de Junio de 1864, para poner en 
circulación los billetes correspondientes á este aumento 
y para extender su circulación á las provincias limitro- 



HISTORIA DE FILIPINAS 451 

fes á la de Manila que el Banco designara, garantizán- 
dole el préstamo con las existencias del tabaco rama en 
almacenes. 

Autorización á la Intendencia para emitir y negociar 
•ó descontar en pública licitación hasta millón y medio 
de pesos en billetes especiales del Tesoro al portador, 
divididos en décimos, con interés de 8 por loo, pagade- 
ros por la Tesorería en los dias de sus vencimientos, y 
admisibles después de aquéllos en pago de los derechos 
de la Aduana de la capital, y de la compra de tabacos 
para la exportación, y garantidos ademáis con todos los 
productos de las rentas, impuestos y ramos que figura- 
ban ó pudiesen figurar en los presupuestos generales 
de las Islas. 

Reclamar de los propietarios de casas de mampostería 
y madera de la capital y extramuros un anticipo ó prés- 
tamo de 200.000 pesos, con interés de 6 por 100 anual. 

Descontar el 10 por 100 de sus haberes á todas las 
clases del Estado de cada una de las diez primeras pa- 
gas que reciban hasta completar una mensualidad, in- 
pesando estos descuentos á nombre de los interesados 
en una Caja de depósitos, devengando el interés anual de 
6 por 100 abonable al devolver el capital bajo ciertas 
condiciones. 

Abrir negociaciones mensuales de pagarés á cargo de 
la Tesorería central, á plazos determinados é interés 
variable según el que tenga el dinero ó efectos de co- 
mercio en la plaza, invitando al comercio y á la indus- 
tria á tomar parte en estas operaciones. 

Establecer, desde luego, en la capital una Caja de 
depósitos, garantida por el Estado, organizada á seme- 
janza de la de la Península. En ella debían ingresar todos 
los depósitos necesarios á la sazón pendientes, y en lo 



45^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

sucesivo cuantos acordasen los Tribunales y oñcinas 
de las Islas» recibiéndose en concepto de voluntaríos^ 
los que las corporaciones y particulares quisieran im- 
poner. 

Suspender la ejecución de todos los servicios previs* 
tos en los presupuestos que fueren susceptibles de ello. 

Proponor al Gobierno la nivelación de los presupues- 
tos de las Islas bajo las bases que se le remitirían. 

De todas estas medidas» laque se llevó desde luego á 
ejecución» con resultados prácticos, fué el estableci- 
miento de la Caja de depósitos. 

Según las bases autorizadas por el Gobernador délas 
Islas en 12 de Abril con tal objeto» los documentos de 
resguardo de los depósitos serían transferibles é intrans- 
feribles á voluntad de los imponentes (base 7.^) 

El Estado garantizaba con todas las rentas de su Real 
haber la devolución integra de los fondos, aseguran-» 
dolos de toda clase de accidentes (base 8.^) 

El interés para los depósitos necesarios seria del S 
por ICO anual, y para los voluntarios 3, 4» 5 y 6 por 
100» según fuesen á tres» seis» siete y doce meses- 
(basen) (0. 

Los depósitos provisionales no devengaban interés.. 



(1) En 28 de Agosto dispuso el Gobernador superior, de conformi- 
dad con lo propuesto por la Intendencia, que el interés de los depósitos^ 
voluntarios se elevase á 5, 6, 7 y 8 por loo anual, según fuesen por tres, 
seis, nueve ó doce meses. 

Andando el tiempo, se bajó á 6 por 100 para loa depósitos anuales, j 
luego al 6» 

Actualmente está mandada liquidar la Caja de depósitos con grai> 
ventaja para el Estado, que se ahorrará de pagar crecidos intereses, y 
con positivo beneficio de la agricultura, del comercio y de las industrias». 
¿ cuyo desarrollo contribuirán los capitales en ella paralizados. 



HISTORIA DB FILIPINAS 453 

La Intendencia redactó el reglamento para la admi- 
nistración , contabilidad y orden interior de la Caja de 
•depósitos» que fué aprobado por Lara en 15 de Junio» 
«comenzando á funcionar aquélla el i.^ de Julio in- 
mediato. 

Las ruidosas y extravagantes comedias chinas, á que 
tan aficionados son los hijos del Celeste Imperio resi- 
dentes en Filipinas, constituyen allí un arbitrio para los 
fondos municipales. El abuso que en la concesión de 
licencias para tales molestos espectáculos reinaba, y la 
necesidad de reprimir escándalos que se habían produ- 
cido, obligó á Lara á reglamentar, con fecha 28 de 
Abril, la manera y sitios de verificarse en lo sucesivo 
las expresadas comedias. 

En I.'' de Mayo se comunicó á Filipinas por el Minis- 
terio de Ultramar el Real deci'eto de la propia fecha 
dictando varías disposiciones acerca de la recaudación 
é inversión de los caudales públicos en las provincias 
dependientes de aquel departamento. 

Por decreto del Gobierno de las Islas de 3 de Mayo, 
dictado á consecuencia de una consulta de la Co- 
mandancia de marina, y del informe emitido por la 
Inspección de montes, se autorizó á ésta para proceder 
al acotamiento de los montes del Estado que por su si- 
tuación y la calidad de sus maderas fuesen más á pro- 
pósito para la construcción naval y civil. 

El 25 de Junio dictó Lara un decreto mandando re- 
cibir por la Administración el edificio-cárcel de Bilibid, 
recién construido, de cuya resolución nos ocuparemos 
después más extensamente. 

El 10 de Julio de 1866 sustituyó al Sr. Cánovas del 
Castillo en el Ministerio de Ultramar D. Alejandro de 
Castro. 



454 J^^^ MONTERO Y VIDAL 

Durante el mando de Lara tuvieron lugar en el Sur 
del Archipiélago los hechos que vamos á narrar. 

A fines de Abril de i865 organizó Mora una expedí - 
ción importante contra los piratas moro-malayos. El 
28 partió para Zamboanga en el cañonero FilipifiOy 
mandado por el teniente de navio D. Marcial Sánchez 
Barcáiztegui, siguiéndole el Bojeador, á las órdenes del 
alférez de navio D. Tomás Olleros. En la Isabela de 
Basilan se les incorporaron el cañonero Panay^ al man* 
do del teniente de navio D. Francisco de Elizalde; el 
Pampanga, al del alférez D. Carlos de Guzmán, y la 
goleta Valiente, al del teniente D. Cipriano Uydobro. 
El 3o por la noche se dio á la vela la escuadra, llevan^ 
do varios botes á remolque» y reunidos en Tuluyan 
todos los buques, se encaminaron el 3 de Mayo á Joló» 
El secretario é intérprete del Sultán pasó á bordo y ma- 
nifestó á Mora que iba á dar noticias á su señor de la 
llegada de los buques, por hallarse aquél en su posesión 
del monte. El 4 por la tarde tuvo efecto la entrevista en 
la casa del datto Diamarol, bajando á tieiTa el coman- 
dante y los oficiales francos de servicio. En su paso por 
las masas de espectadores les precedía el manabe, ó in- 
troductor de embajadores, y cuatro lanceros del Sultán. 
Después de salvar los molestos pantalanes de caña y 
un trayecto en que formaban las tropas, llegaron á la 
morada de Diamarol, casa espaciosa relativamente^ 
pero de igual edificación ligera que las restantes del 
pais. Su mobiliario no podia ser más tosco. En el cen-^ 
tro de ella se hallaba sentado el Sultán sobre muy lin- 
dos petates, recostado en varios almohadones. Salud6 
á los marinos españoles alargándoles la mano y diri- 
giéndoles algunos cumplimientos. Los dattos y el se- 
riph, que rodeaban al jefe del sultanato, lucían sua 



HISTORIA DB FILIPINAS 455 

críses con riquísima empuñadura y hallábanse fumando 
opio en largas pipas de caña. Mora dirigió un discurso 
al Sultán recordándole las buenas relaciones que Espa- 
ña mantenía con los joloanos y los tratados existentes, 
no obstante de lo cual sus subditos nunca habían desis- 
tido de sus piraterías. A la mitad de esta conferencia les 
fué servido un refresco, y continuando la vichara ó con- 
versación, solicitó Mora del Consejo la designación de 
una persona de valer para que reclamase á los pueblos 
los cautivos que le constaba tenían. Como se hizo bas- 
tante tarde, ofreció el Sultán discutir en junta secreta 
el asunto al día siguiente y que á las diez le comunica- 
ría el resultado. La Comisión se retiró á bordo, escol- 
tada hasta la playa por muchos moros que alumbraban 
con jucpes. 

Pasada la hora convenida sin que el Sultán cumpliese 
su promesa, le participó Mora que se iba muy poco 
satisfecho de su conducta. Inmediatamente se presentó 
á bordo el secretario, quien expuso que tenía orden de 
acompañar la expedición, y que en Tawi-Tawi se les 
incorporaría un nwnabe para ordenar á los vasallos del 
Sultán la entrega de cuantos cautivos tuvieran. 

A las cinco y media de la tarde fondeó la escuadra 
muy cerca de la costa septentrional de la isla de Tapul, 
y en el acto dos pueblos allí situados izaron bandera 
blanca en señal de paz y amistad; mas á las ocho de la 
noche comenzaron á disparar sus lantacas y fusiles so- 
bre los cañoneros, que tuvieron que retirarse, haciendo 
algunos disparos de carabina. No quiso el jefe detenerse 
para castigar á los malvados isleños por ir á Tawi- 
Tawi antes de que se supiese su proyecto, y en la. ma- 
ñana del 7 se hizo á la mar, llevando por prácticos al 
<latto Alip y á su primo Jagiludin. Estos iban en la Va- 



45^ JOSé MONTERO Y VIDAL 

lienie. Encontrándose los buques entre muchos peligro- 
sos bajos, Alip pidió máquina con pretexto de vencer la 
corriente, y cuando mayor velocidad llevaba la goleta, 
se arrojó al agua lanzando un grito salvaje. Creyóse 
casual la caída en un principio; pero al ver el peligro 
en que estaba el buque, y del que por un gran esfuerzo 
logró escapar, forzando la máquina hacia atrás, se com* 
prendió la perfidia de Alip, el que después de nadar un 
trecho corría sobre los arrecifes en dirección al pueblo 
de Balimbin; pero los tripulantes de dos botes enviados 
en su persecución le alcanzaron, por haber sido herido 
de carabina desde la goleta. Prosiguió ésta su marcha 
sobre Lupa-Buan; mas los isleños, de antemano pre* 
venidos por Alip, tenían interceptado el paso con infi - ' 
nitos obstáculos. Al cabo de repetidas tentativas con los 
botes y con un cañonero en busca de un paso conve- 
niente, consigue Mora llegar con el Pampanga á tiro del 
pueblo, que cañonea, y en el que desembarca, poniendo 
fuego al caserío y buques. Desde dicho día hasta el 20 
permanecieron los buques por aquellas islas, siendo de 
notar sus estragos en Balimbin, Lupa-Buan, Binarán y 
Tegem-Tegem. Armas, embarcaciones, la destrucción 
de las casas, árboles y sembrados, la muerte de algunos 
moros y el rescate de bastantes cautivos, fué el resulta- 
do de esta expedición, que el 23 llegó á la rada de 
Zámboanga. 

El prefecto de Labuan, D. Carlos Cuarterón, remitió, 
por conducto del consulado español de Singapoore, cin- 
co cautivos rescatados por la misión á su cargo. Todos 
habían sido cautivados por los piratas de Balanguingui 
en i854, 55 y 56 (0. 

(1) Por Real orden de 22 de Noviembre de 1865, inserta en la Ga'^ 



HISTORIA DB FILIPINAS 457 

Los moros del extenso territorio de Supangan y Si* 
muay se habían levantado en armas. Para reducirlos 
fué el Gobernador P, M. de Mindanao en unión del co- 
mandante general de Marina, que acababa de llegai* 
á dicha isla. Este ordenó que los cañoneros Balan- 
guingui, Bojeador^ Patnpanga y Paragua cubriesen los 
«steros de Pantagan y de Sambulanang y la boca del 
rio Simuay y Timbao. Fuerzas de los regimientos nú* 
meros i» 3 y 5 concurrieron á las operaciones; y como 
los moros contaban con tres fuertes fortificados, se di* 
vidieron aquéllas en tres columnas: una á las órdenes 
del comandante D. Ignacio Fernández, para que va- 
deando el rio Simuay se colocase sobre el camino de 
Tataliguen, ó impidiese el paso á los moros proceden- 
tes de Sugut, debiendo á la vez amagar el fuerte de 
Dulugan. 

Un cañonero, cuatro falúas y tres botes armados, á las 
órdenes del capitán de fragata D. Sebastián Martínez, 
recibieron á su bordo las fuerzas que, al mando del co* 
mandante del regimiento del Rey D. Gaspar Tenorio, 
debían operar contra el fuerte de Supangan, llevando la 
artillería necesaria. La tercer columna, al mando del 
gobernador P. M. de Mindanao, desembarcó en Catuli, 
cuyo centro de operaciones iba á ser el fuerte de Sandi- 
tan, después de vadear el teniente coronel del regimien- 
to de España D. Eduardo de Castro el estero de Mu- 
lang, mandando una columna. Al amanecer del 7 de 
Mayo de 1866, emprendieron su marcha todas estas 
fuerzas. El comandante de ingenieros D. Manuel Her- 



¿itm dt MoHÜa del 27 de Enero de 1866. se mandan dar las gracias por 
«ate servicio al P. Cuarterón, y se le significa á Estado para una enco- 
mienda de Isabel la Católica. 



458 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

vella practicó un reconocimiento^ y el capitán del nú- 
mero I, D. Ángel Coca, recibió orden de apoderarse de 
unas casas inmediatas al fuerte de Sanditan, que apa- 
recía coronado por multitud de moros, quienes recibie* 
ron las tropas con fuertes descargas. 

Un lodazal inmenso hacia dificultosa la aproximación 
al fuerte. Viendo el jefe superior que una compañía de 
las destinadas al ataque se desviaba hacia un manglar 
muy peligroso, mandó á impedir esto á S. A. D. Fer- 
nando de Orleans, duque de Alenzón, que formaba par- 
te, como voluntario, de esta expedición. «Sus esfuer- 
zos los inutilizaba el terreno, en términos que, aban- 
donando el caballo, marchó á pie bajo el vivo fuego 
que en aquellos momentos sostenía el enemigo, y unién- 
dose á la compañía volvió con ella hasta el glasis, arro- 
jándose al foso. Despreciando la lluvia de zumbilines 
y otros proyectiles que en su último esfuerzo lanza- 
ba el enemigo, y empezando dicha fuerza el escala- 
miento de la muralla, S. A. se arrojó á la tronera de 
un cañón que momentos antes hiciera su último dis- 
paro (O». 

Al coronar la muralla fué muerto el capitán de gra- 
naderos D. Francisco Sánchez; pero le siguieron el du- 
que de Alenzón, el teniente de cazadores D. Juan Fe- 
lipe Lara, el capitán D. José García Obregón, el te- 
niente D. Pedro Carrión y multitud de valerosos solda- 
dos, y los moros confiaron su salvación á la fuga^ 
dejando en poder de los asaltantes cinco piezas de arti- 
llería, muchas armas blancas y dos banderas. 

La tercera columna, al mando de Martínez las fuer- 

(i) Parte del 1 1 de Mayo de 1866, inserto en la orden general del 
ejéicito del 29 de idem. [Gaata de Momia del 30.) 



HISTORIA DB FILIPINAS 459 

zas de mar y de Tenorio las de tierra, atacó y tomó el 
fuerte» distinguiéndose los capitanes D. Inocencio Cal- 
bajo y D. Rafael López; el comandante del Arayat, 
D. Pedro Cardona^ y el soldado Isaac Salazar, que co- 
gió la bandera que en él ondeaba. Siete piezas de arti- 
llería, algunos fusiles, muchas armas blancas y arroja- 
dizas y gran cantidad de víveres, fué el botín. Sus de- 
fensores se salvaron por la fuga. En el fuerte había i5 
moros muertos. 

^ Ambas columnas, primera y tercera, se reunieron en 
el fuerte de Supangan. La segunda columna halló aban- 
donados el fuerte de Dabulugan y el pueblo de Tatala- 
guian, y los incendió. Por la noche vióse atacada por 
los moros, batiéndose y venciéndoles. 

Varias columnas parciales prosiguieron en persecu- 
ción de los dispersos moros, y el 1 6 se replegaron las 
fuerzas, dando por terminada la campaña. Del ejército 
hubo un capitán, un sargento, 5 soldados y un presi- 
diario muertos, y 22 soldados heridos. Los moros tuvie- 
ron muchas más bajas. En el parte de este hecho de 
armas se hace honrosa mención del barón de Bache, 
que acompañaba al duque de Alenzón, sin carácter mi- 
litar, batiéndose junto al Duque (0. 

El Gobierno ordenó el cese de Lara, disponiendo que 
entregase el mando al Segundo cabo electo de las Islas, 
general Sanz. 

Llegó éste, instalóse en Malacañang, y el i3 de Julia 
embarcó Lara para España. 

Con él abandonó el país el Segundo cabo D. Joa- 



(1) £1 du^uede Alenxón consignó sus impresiones respecto de su 
estancia en Filipinas en una obiita que se titula Lufom et Mmdttnw^ 
Extrúii dtmj9umal di voyagt dam ítxtnnu Orknt: París, 1869. 




460 José MONTERO Y VIDAL 

quin del Solar; dos días después llegó orden del Gobier- 
no reponiendo á éste en su destino y mandando que se 
encargara del Gobierno de las Islas, por haber dispues- 
to el cese del electo en su reemplazo; mas no llegó á 
tiempo la comunicación que le fué enviada á Singa- 
poore. 



CAPITULO XXII. 



Interinidad de Sanf. — Desconfianza sobre la moralidad de los emplea- 
dos y medidas de rigor. --Inspección de obras públicas. — Eco- 
nomías.— Decreto y reglamento orgánico de las carreras civiles de la 
Administración de Ultramar. — Comisiones extraordinarias.-^CIasifi- 
cación de einpleados.— Invitación al clero sobre descuento de sus 
dotaciones. — Asunto ruidoso de las obras de la cárcel de Bilibid.^ 
Responsabilidades pedidas. — Prisión del arquitecto, del contratista 
de la piedra y de altos empleados. — Cese de Sanz. — Breve interini* 
dad de Osorio. — Segunda interinidad de Solar.— >Dispónese la ins- 
cripción de los cbinos comerciantes en la matrícula.— -Reforma txk 
el Minbteriode Ultramar. — Comisión para la reforma de la legislación 
penal en Ultramar.— La crítica situación del Tesoro obliga á Alva- 
res á dimitir la Intendencia.— Sustituyele en interinidad Govantes.— 
Venta de tabacos. — Llegada de la escuadra del Pacífico, vencedor» 
en el Callao.— Entusiasta recibimiento.— Grandes festejos públicos. 
— Colegio de misioneros de la Vid.— Juntas de agricultura, industria, 
y comercio. 

Conforme á las órdenes recibidas del Gobierno su-» 
premoy encargóse del mando, en 17 de Julio de 1866» 
el Mariscal de campo D. José Laureano Sanz y Posse^ 
electo Segundo cabo de las Islas. 

Las noticias un tanto exageradas que corrían en 
Madrid respecto de la inmoralidad administrativa rei- 
nante en Filipinas, y las órdenes severas que llevaba 
del Gobierno para que pusiera coto á semejante estada 
de cosas» unido á la vehemencia de su carácter, moti* 
varón el que extremara Sanz sus desconfianzas y las 
medidas de rigor, secundado por el Intendente Alvarez^ 



462 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

estableciéndose entre el elemento oñcial y la autoridad 
superior una situación muy tirante. 

Por Real decreto de i.® de Mayo de 1866 habíase 
creado una Inspección general de obras públicas en el 
Gobierno superior civil de Filipinas, confiándole el es- 
tudio, dirección y vigilancia de las obras de tal carácter 
en la forma y con las limitaciones que determinasen 
los reglamentos y según se construyeran aquéllas con 
los fondos del Estado, de las provincias ó de los pue- 
blos, instituyendo, además, una Junta facultativa con 
el encargo de dar dictamen en determinados asuntos. 

Por Real orden de 6 de Junio se dictaron varías re- 
glas para la ejecución del Real decreto anterior. 

Sanz cumplimejitó estas disposiciones, comenzando 
á funcionar la nueva dependencia. 

En 20 de Mayo se comunicó al Gobernador de Fili- 
pinas una Real orden mandándole proponer todas las 
economías que juzgase convenientes en el presupuesto 
de gastos de las Islas para 1866-67, «sin contempla- 
ción de ningún género t. 

Refrendado por D. Antonio Cánovas del Castillo, 
como Ministro de Ultramar, expidióse en 3 de Junio de 
1866 un importante Real decreto aprobando el Regla- 
mento orgánico de las carreras civiles de la Adminis- 
tración pública de Ultramar. 

Desde los últimos ^Reales decretos de 9 de Julio de 
1860 y i5 de igual mes de i863, siguiendo las fórmu- 
las generales del de 18 de Junio de i852, habíanse dic- 
tado la ley de 25 de Junio de 1864, V^^ estableció 
reglas para el ingreso y ascenso en las carreras ci- 
viles, y el Reglamento de 4 de Marzo de i863, que las 
desarrollaba y especificaba; base legal la primera para 
la más genuina y completa aplicación de los princi- 



I 



HISTORIA DB FILIPINAS 463 

pios que sirvieron de guia al redactar los preceptos á 
la sazón vigentes en Uitrannar, y trazando el segundo 
el método y el orden con que podían reproducirse y 
modifícarse. 

«Conservando, pues, decíase en el preámbulo del 
decreto, en la esencia la asimilación como objeto, la 
unidad como punto de partida, y como fin la justa re- 
tribución de los servicios que se prestan en climas in* 
salubres y en regiones en que es más costosa la vida, 
se ha creído que era llegado el momento de hacer ex - 
•tensivas á aquella Administración, en cuanto le fuese 
aplicable, las disposiciones de la ley y reglamento refe- 
ridos, etc.! 

Proponíase el Ministro proporcionar oportuna y con- 
veniente entrada en las distintas Direcciones á los 
empleados de las provincias ultramarinas que con sus 
conocimientos y práctica pudieran ilustrarlas y facili- 
tar en el departamento central la más acertada gestión 
de los múltiples negocios que le estaban encomenda- 
dos; y en su virtud, establecíase una opción segura al 
ingreso en todas las categorías del Ministerio á los 
empleados de la Administración provincial en quienes 
concurrieren las necesarias circunstancias, y se confia- 
ba á funcionarios acreditados en los altos puestos de la 
magistratura, ó á Jefes de la Administración que fuesen 
letrados, la dirección de los negocios eclesiásticos y 
Gracia y Justicia, que habían de preparar la resolución 
de los asuntos referentes al Real patronato y la orga- 
nización y atribuciones de los Tribunales. 

Para lograr la completa identidad en la carrera ad- 
ministrativa de las provincias de Ultramar con la de la 
Península, además de la igualdad de categorías y cla- 
ses ya establecida, se consignaba también la de suel- 



4^4 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

dos 9 señalando un sobresueldo indispensable por la 
mayor carestía de la vida en aquellos países y en justa, 
remuneración á los peligros que el viaje y el clima lle- 
vaban consigo, consiguiéndose con este sistema la asi* 
milación completa entre ambas organizaciones del per- 
sonal administrativo. 

Y respecto á ventajas mediante la jubilación, el de- 
creto consigna con equidad suma las que el empleado 
puede obtener, según los años de servicios que preste 
al Estado y el número de los que resida en Ultramar, 
conciliando así ambos intereses. En adelante el sueldo 
personal serviría únicamente como regulador de los 
derechos pasivos, bonifícándolo en una tercera parte á 
los seis años de servicios en Ultramar. 

El nombramiento, ascenso, traslado y separación d& 
los funcionarios, se fija en condiciones que, sin menos* 
cabar la acción libre y desembarazada del Poder supre- 
mo, garantiza la estabilidad de los empleados que cum* 
plan con sus deberes. 

También se hacía extensivo á las provincias de Ul- 
tramar lo dispuesto en el art. i5 de la ley de presu«- 
puestos de 25 de Junio de 1864. 

Este soberano mandato, que produjo gran contenta 
entre todos los funcionarios de la Administración de 
las Islas, cúpole á Sanz la honra de cumplimentarlo. 

Por Real orden del mismo mes de Junio se dictaron 
varias reglas fijando la remuneración que se había de 
abonar á los funcionarios de Ultramar en el desempeña 
de comisiones extraordinarias dentro 6 fuera de las 
Islas, consistente en el abono de una cuarta parte del 
total haber durante la comisión dentro de la isla en que 
prestara el empleado sus servicios; la mitad si fuere 
para otra isla distinta, y sueldo y sobresueldo y pago de 



HISTORIA DB FILIPINAS 465 

viajes de ida y vuelta en las comisiones para Europa. 
Las conferidas para el interior del Archipiélago no po- 
dían exceder de tres meses dentro de la misma isla; de 
cuatro en isla distinta, y de tres meses para Europa, 
contados desde la fecha de la llegada al punto en que 
hubiesen de desempeñar su cometido. 

El 3o de Junio se expidió un Real decreto estable- 
ciendo varias reglas para la clasificación de los emplea- 
dos en las provincias de Ultramar. 

En II de Agosto se comunicó al Arzobispo y Obis- 
pos sufragáneos una Real orden excitando su celo y el 
del clero del Archipiélagq para que concurriera espon- 
táneamente, como el de la Península, al alivio de las 
cargas públicas por medio del descuento gradual de sus 
dotaciones. 

Un suceso de gran resonancia en Manila tuvo lugar 
durante la interinidad del general Sanz. 

En 29 de Noviembre de 1862, gobernando las Islas 
Echagüe, se sacó á subasta la obra de la cárcel-presidio 
llamada de Bilibid, cuyos planos, presupuestos y memo- 
rias habían sido formados por los ingenieros militares, 
adjudicándose la obra al contratista D. Sixto Ojeda 
Obispo. 

Este la comenzó bajo la inspección del ingeniero 
militar D. Manuel Cano, continuándola después bajo 
la del de igual cuerpo D. Enrique Manchón. Con mo- 
tivo del terremoto del 3 de Junio de i863 propaso el 
ingeniero la reforma del proyecto primitivo, lo que im- 
plicaba un aumento de gastos. £1 contratista, alegando 
que los precios del nuevo presupuesto eraif bajos, pidió 
la rescisión del contrato. El Superintendente de Pro- 
pios y Arbitrios (Echagüe) ordenó al arquitecto de 
Gobierno y Hacienda, D. Juan Rom, que informara 

TOMO 111 30 



466 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

respecto á los precios del presupuesto adicional^ y así 
lo hizo, satisfaciendo los por él fijados al contratista» 
aprobándolos la Superintendencia previo dictamen del 
Consejo de Administración. La obra continuó bajo la 
inspección del ingeniero Manchón; pero disgustado por 
el incidente referido, pidió que se le sustituyera por 
tener que ausentarse de la capital, y por orden de la 
Superintendencia de 9 de Julio de 1864 fué nombrado 
en su reemplazo, con el carácter de interino, D« Juan 
Rom. Este propuso, y fué aceptada, cierta reforma á 
la base 22 del pliego de condiciones, y las cosas mar- 
chaban sin tropiezo alguno hasta que se encargó de la 
Administración local D. José Codevilla, quien, descon- 
fiando de que las obras se ejecutaran con legalidad, 
puso dificultades al pago de los plazos que se le orde- 
naran, coincidiendo esto con la presentación de una 
denuncia de D. Juan Caballero al referido funcionario, 
señalando las infracciones que, según él, existian en la 
obra de la cárcel. 

Caballero había sido ayudante del arquitecto Rom, 
á propuesta del que hubo de ser declarado cesante. 

Codevilla dio cuenta de dicha denuncia á la Superin- 
tendencia, y ésta, á cargo ya del general Lara, ordenó 
que se tuviera presente al tiempo del reconocimiento 
final de la obra. 

Contrariado Codevilla por esta resolución, mandó se- 
cretamente una denuncia al Ministerio de Ultramar en 
7 de Abril de 1866, según consta de la Real orden de 
26 del mismo mes de 1867. 

TerminaítsL la cárcel, dispuso Lara, en 5 de Mayo de 
1866, el reconocimiento general del edificio por una 
Comisión, compuesta del Gobernador civil de Manila y 
de los arquitectos D. Antonio Moraleda y D. Juan Rom, 



HISTORIA DE FILIPINAS 467 

mandándoles tener presente la denuncia de Caballero y 
una Real orden de i3 de Agosto de i865, en que se or<- 
denaba que concluida la obra fuesen reconocidos deta- 
lladamente los materiales empleados en ella, con ex- 
presión de su coste, consignándolo todo en un expe - 
'diente para examinar los perjuicios que hubieran podi- 
do causarse á la Hacienda con las nuevas obras y de- 
ducir, si procedía, la responsabilidad consiguiente, lo 
cual indica que por parte de los ingenieros militares 6 
Áe la Dirección local habían llegado al Ministerio de- 
nuncias acerca de las reformas de precios y obra y 
«manera de ejecutar ésta. Reconocida la cárcel por los 
•arquitectos de la Comisión, extendieron en i.° de Junio 
el acta en que, haciendo constar las modificaciones, sus- 
tituciones, compensaciones, calidades de material, ex- 
cesos, faltas y defectos de obra y las diferencias de va - 
lor, concluían opinando que la obra en general podía 
darse por recibida. El 8 del mismo mes ordenó el Su- 
perintendente que se ampliara el acta de reconocimien - 
io en aclaración de algunos puntos, espresando la valo- 
ración y rebaja de ciertas obras de modificación, de ex - 
H:eso de presupuesto, de faltas y defectos de varios par- 
ticulares de la construcción, y así lo hicieron, suscri - 
•hiendo otra acta el 19. 

El Director de Administración local impugnó ruda- 
'inente estos documentos, pretendiendo que fuese reco- 
nocida la obra por los ingenieros militares; pero Lara, 
por decreto de 25 del mismo mes de Junio, desestimó 
€Sta oposición y declaró terminado el reconocimiento 
facultativo de las obras de la cárcel-presidio de Bili- 
bid, mandando que la Administración se hiciera cargo 
del edificio, que fuesen trasladados á él los presos que 
•se hallaban en los bajos del convento de San Agustín y 



.1 



468 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

que se cancelara la escritura de fianza del contratista,. 

£1 Director interino de Administración local y D. An» 
ionio Keyser, protestó tres veces contra el cumplimien-^ 
to del anterior decreto, alegando que no se habían lle- 
nado las condiciones del contrato, y la Superintenden- 
cia ordenó que se hicieran constar las protestas en el 
expediente y que se cumpliera lo decretado. En la mis- 
ma oposición de Keyser se produjo D. Victoriano Ja- 
reno, que le sustituyó, y no contento con dejar de cum- 
plir el decreto de la Superioridad, entregó el expediente 
original y los incidentes de la obra al Juzgado. 

Gobernaba ya las Islas el general Sanz, quien en 
vista de esta resistencia á cumplir los mandatos de su 
antecesor, acerca de cuyos móviles en el asunto circu* 
laban rumores desfavorables, consideró punibles los he- 
chos que tanto la Administración local como los inge- 
nieros militares denunciaban en sus informes de 5 de 
Abril sobre la clase de piedra empleada, y de i5 de 
Septiembre de i866 respecto á la obra de la cárcel* y 
autorizó al Juzgado de Hacienda á proceder criminal- 
mente contra el arquitecto D. Juan Rom, dando cuen- 
ta de todos estos incidentes al Gobierno. Decretó al 
propio tiempo la vuelta de los presos á su antiguo lo- 
cal, so pretexto de que en la nueva cárcel se habían 
desarrollado entre ellos enfermedades; y en vista de qu& 
los ingenieros militares habían informado que por la 
sustitución de la piedra mandada emplear y defectos de 
construcción se había perjudicado al Fisco en 141.049 pe- 
sos y 88 céntimos, revocó por decretos de 3i de Agosta 
y 19 de Septiembre los de su antecesor de 29 de Marza 
y 25 de Junio, autorizando el primero la sustitución de 
la piedra de Meycauayan por la de Meysapang en loa 
edificios públicos, y el segundo el recibo de la cárcel» 



HISTORIA DB FILIPINAS 469 

En 20 de Septiembre se dirigió Sanz oficial y partícu- 
Jarmente al Presidente del Consejo de Ministros y al 
Ministro de la Guerra, comunicándole estos hechos. 
Carta la última citada, que dio origen á formación de 
<:ausa en Consejo de guerra, de cuya sentencia habló 
mucho la prensa de Madrid de 1867. 

En el decreto de 19 de Septiembre, dictado de 
acuerdo con la Administración local, se declaraba res- 
ponsable á Lara de los perjuicios que pudieran resultar, 
asi como al ex-Director de Administración local D. Pa- 
blo Ortiga y Rey por las diferencias que resultaran en- 
tre el presupuesto aprobado y el que se formara; que se 
exigiera á Rom el reintegro de las cantidades que por 
impericia ú otras causas se hubiesen invertido indebida- 
mente; que de no ser esto bastante pagara la diferencia 
Moraleda, y que el Juzgado de Hacienda procediera á lo 
que hubiese lugar contra todos ellos y el contratista 
Obispo. 

El Ministerio comunicó en resolución á este decreto 
la Real orden de 26 de Abril de 1867, en que se declara 
nulo el decreto de recepción de la cárcel, recomendando 
al Gobierno de las Islas que procurara ajustarse siem - 
pre á sus atribuciones, sin asumir las del Gobierno su - 
premo ni las de los Tribunales ordinarios ni adminis - 
trativos (1). 



(1) Los hechos relatados fueron objeto en Manila de discordias te-* 
rríbles, de apasionamientos inenarrables, de calumnias atroces, de ver- 
dades amargas, de chismes y conversaciones sin cuento y de b prisión, 
no sólo del arquitecto Rom, sino del ex-Director de Administración 
local. Ortiga y Rey, y del dueflo de las canteras de piedra de Meysapung, 
D. Diego Jiménes, cuya exbtencia de tal cantera hasta se negó por los 
ingenieros militares como resultado de una visita de inspección á dicho 
punto, cosa en que hubo cierto error de nombre, pues la caaterm esta*- 



470 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

Relevado de su empleo de Segundo cabo el generad 
Sanz, y próximo á llegar el que había de sustituirle^ 
embarcóse para España el 21 de Septiembre, entregan- 
do el mando al Comandante general de maiína D. An- 
tonio Osorio. 

Repuesto en el empleo de Segundo cabo el Mariscal 
de campo D. Joaquín del Solar , llegó á Manila el 27 
de Septiembre de 1866, encargándose del mando» en* 
interinidad, del Archipiélago. 

£1 Gobernador de Filipinas, Lara, había dictado en 
II de Noviembre de i865 reglas provisionales relativas 
á las formalidades que debían llenar los chinos dedica- 
dos al comercio al por mayor en las Islas, las cuales 
fueron aprobadas por Real orden de 6 de Julio de 1866, 
mandando que se les sujetara á las demás prescripcio- 
nes del Código y la legislación mercantil vigente, sin- 
excluir la de su inscripción en la matrícula, y Solar 
comunicó inmediatamente las órdenes oportunas para 
su cumplimiento. 
* £1 Ministro de Ultramar D. Alejandro de Castro^ 

ba en el sitio de Bangá, que unos decian era comprensión de la Hacien- 
da de Mancaban, siendo asi que por Real ejecutoria de 16 de Diciem- 
bre de 1856 y auto de deslinde de 1 2 de Febrero de 1859 se decla- 
raba estar comprendida en los límites de la Hacienda de Meysapang. 

Rom sufrió varios afios de prisión; Obispo fué declarado responsa- 
ble; á £chagOe se le declaró exento de culpa; los demás que figuraroiv 
en este larguísimo proceso sufrieron más ó menos perjuicios, y en re- 
sumen, la cárcel de Bilibid sonó por luengos afios en oficinas y juzgados 
de Espafia y Filipinas. 

Arroja mucha luz acerca de este ruidoso asunto el opúsculo Difimor 
dil 0rptiU€to D, Juan Rom^ en la causa núm. 580 del Juzgado de Ha* 
cienda de Bianila, por el Licenciado en Jurisprudencia D, Lorenzo- 
Francisco, de la misma ciudad: Madrid, 1888. Imprenta de J. M. Pére». 
y Compafifai Capellanes, 5, 



HISTORIA DB FILIPINAS 47 X 

^ometíó á la Reina, en i.^ de Agosto, la reforma del 
Ministerio de su cargo, y por Real decreto de la misma 
fecha se dignó S. M. aprobarla, creándose, además de 
la Subsecretaría, dos Direcciones generales, una de 
Grracia y Justicia y Negocios eclesiásticos y otra de 
Hacienda, debiendo despachar la Subsecretaría los 
asuntos de Gobierno y de Administración y Fomento, 
y tener á su cargo, una de las expresadas Direcciones* 

Se crearon dos plazas de Jefe de sección con el come- 
tido de desempeñar uno de ellos la Ordenación general 
de pagos y la contabilidad del Ministerio y sus depen- 
dencias. 

Por Real orden de la misma fecha se reformaron las 
plantillas de las dependencias de Ultramar, remitién- 
dose á Filipinas la correspondiente á estas Islas, con 
orden de que surtieran sus efectos en las mismas desde 
i.^ de Julio anterior. 

Por Real decreto de 29 de Septiembre se creó en 
Madrid una Comisión encargada de estudiar y proponer 
la reforma de la legislación penal vigente en las pro- 
vincias de Ultramar, compuesta de un Presidente y seis 
Vocales, uno de los cuales debería desempeñar las fun» 
clones de Secretario. 

Estaba próxima á llegar á Manila parte de la escua- 
dra del Pacífico que tan alto puso el nombre de la ma- 
rina española en las aguas del Callao el 2 de Mayo de 
1866, bajo el mando del heroico Méndez Núñez, y ha- 
bíanse comunicado órdenes á Filipinas para el abono 
de las pagas que se adeudaba á la dotación de dichos 
buques, poniendo en gravísimo conflicto á las autorida- 
des económicas, porque, efecto de la angustiosa situa- 
ción del Tesoro, era de todo punto imposible satisfacer 
tan indispensable como legítima atención: para remediar 



472 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

en lo posible el mal que amenazaba^ y respondiendo i 
las patrióticas excitaciones del ex-Gobernador superior 
interino Sr. Sanz, acordó el Ayuntamiento abrir una 
suscripción con el objeto de allegar fondos para auxi- 
liar los ahogos de la Hacienda (0; sus resultados fueron 
de tody punto exiguos, y afectado el Intendente Alvares 
con la absoluta carencia de fondos en las antes repletas 
arcas del Tesoro, dimitió su empleo y marchó á Espa- 
ña, nombrando Solar el i.° de Octubre en concepto de 
interino á D. Felipe María de Govantes. Reunió el Ge- 
neral la Junta de autoridades para ver el medio de con- 
jurar el conflicto, resolviéndose, á propue%stade Govan- 
tes, hacer una operación con el tabaco de mejor calidad 
de Cagayán y la Isabela, cuya hoja, tan apreciada en los 
mercados del extranjero, fué adquirida por las casas ex- 
portadoras, ingresando en el Tesoro unos 300.000 pesos 
del producto de su venta, con lo que pudo hacerse frente 
á las más apremiantes necesidades y, sobre todo, á sa- 
tisfacer á la escuadra parte de sus alcances. 

La Numancia llegó á Manila el 8 de Septiembre (2). 

El recibimiento hecho á los valientes marinos fué en 
alto grado entusiasta, festejándoles el Ayuntamiento y 
las corporaciones y particulares á porfía con banquetes» 
bailes y otras demostraciones de regocijo público (3). 



(1 ) La Sociedad Económica tomó el acuerdo de ceder sus fondos en 
benefício de la escuadra del Pacifico. (Sesión del 24 de Agosto de 1866.) 

(2) Los demás buques procedentes del Pacirico llegados á Manila 
fueron la Btrepguilay la Viñadera y el Mar^s di la Vict^rui, 

(3) «El Ayuntamiento de Manila, precedido d« sus masas, pasó á 
bordo de la fragata, y en nombre de la ciudad felicitó á sus tripulantes 
por la campafia que habían hecho, para honra de la patria. £1 comercio 
de aquella capital hizo un espléndido regalo de toda clase de TÍveres, y 
las visitas y plácemes de las clases todas de aquella sociedad, recom- 



HISTORIA DB FILIPINAS 473 

Por Real orden de 6 de Octubre se autorizó el esta- 
blecimiento de un nuevo Colegio de misioneros agus- 
tinos calzados con destino á Filipinas, en Santa María 
<ie la Vid» partido judicial de Aranda de Duero (Burgos)» 
de donde, desde entonces, salen para el Archipiélago las 
misiones de dichos religiosos. 

Por Real decreto de 6 de Febrero de 1866, refrenda- 
do por el Sr. Cánovas del Castillo, se creó en Manila una 
Junta central de Agricultura, Industria y Comercio, con 
funciones consultivas é inspectoras en los servicios más 
•enlazados con el desarrollo de estos ramos de la rique- 
za pública. 

Debía constar de doce Vocales ordinarios, nombra- 
dos por el Gobernador de las Islas entre las personas 
más acaudaladas de la capital en los tres ramos de ri- 
queza que constituyen la denominación de aquélla, ó 
en individuos distinguidos por sus conocimientos teóri- 

pensaron á la gente de la Numameia de los trabajos pasados. Recibida 
la orden del Gobierno, salió de Manila el 19 de Enero de l867 y se 
dirigió á Bata vial. -*(^^/ra^/(0 biindada NUmamcm, por Pascual La- 
cas de la Encina. Ei BaU, Madrid 20 de Abril de 1870.) 

Coií el pseudónimo anterior publicó el articulo citado y otros varios 
de carácter profesional muy notables, el malogrado Teniente de navio 
d^ la Armada. Pardo de Figueroa, hermano del erudito Dr. The- 
bussem. 

Es muy donosa, y no carece de exactitud, aunque esté el cuadro un 
tanto recargado, la pintura que hace de aquel paU: 

cAqui en Manila no hay un cuarto. A los del Pacifico nos deben 
cuatro pagas. Esto está tan miserable, tan atrasado, con tan mala ad- 
ministración y tan sin pies ni cabeza, que parece mentira que se sos- 
tenga; es necesario ver esta tierra para formarse idea cabal de ella. Di- 
cen que América es el tf/b»# tmmd^y y yo creo que d oUré wtmuU es 
■éste. Aqui cantan las salamanquesas, se cojen peces en tierra y se ven 
culebras en la mar. No hay buen té, y el acucar que llaman c áramelo, 
no endulza; el tabaco es escaso, amarga y no arde. Hay un Inspector 



474 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

eos Ó prácticos en cualquiera de ellos. Además, como- 
Vocales natos, se mandaba que formaran parte de la 
misma el Director de Administración local, el Adminis- 
trador general de Aduanas, los Inspectores de Minas y 
Montes, el capitán del puerto de Manila, el Director de 
la Escuela de Agricultura y Botánica, el Presidente de- 
la Sociedad Económica y los Provinciales de las Orde' 
nes religiosas. 

Por el art. 4.^ se ordenaba establecer Juntas locales, 
en las cabeceras de las provincias en que fuese posible 
su instalación. 

Dichos cargos debian ser gratuitos y honoríficos, y 
su cometido el que indica su título. 

Solar puso el «cúmplaseí á esta soberana resolución^ 
el 20 de Octubre del mismo año, quedando desde esta 
fecha establecida la Junta central y nombrado el perso- 
nal de que había de componerse. 

general de los montes de Mindanao con un sueldo pingüe, y dichas- 
selvas no pueden utilizarse por ser tierra de moros salvajes; de manera 
que el destino equivale á ser desde la tierra guarda ó ingeniero de los 
montes de la luna. Existe un Director del Jardín Botánico y no hay 
tal jardín; se ignora hasta si la canela se produce en estas islas. Una 
sola clase de ensalada tienen, y esa es áspera; coles no se conocen; las 
naranjas son agrias y del tamafio de nueces, y el mayor limón como un- 
huevo de paloma; á la pifia hay que ponerle sal para poder comerla^ 
los tomates vienen de Europa en latas; la leche es de carabao; la carne 
dura como una piedra; los garbanzos balas; las gallinas estopa; la ropa 
se lava á palos, y, en fin, si hubiera de consignarlo todo, necesitaría 
veinte hojas de papel. Solamente hallándose con la enfermedad de este 
pafs, que llaman chifladura y que es una especie de imbecilidad, puede 
disculparse á los que dicen que aquí hay de todo y que todo es bueno». 
(Exiracio del Diarh d¿ navegación de la lAimaneia^ inserto en la obra 
Algunos escrilút del Teniente de navio D, José Emilio Ihrdo di fígni-^ 
roa (Pascual Lucas de la Encina). Ordenados y anotados por el doctor 
Thebussem: Madrid, MDCCCLXXUI.) 



CAPITULO XXIII. 



Gobierno de Gándara.— Intendente Rubí. — Compafifas mercantiles. — 
Telégrafos.— Balanza mercantil.— Sebrestantes. — Pase y ascensos de 
militares á Ultramar.— Divisiones hidrológicas.— Supresión del Tri* 
bunal de Cuentas.— ídem de los Juzgados de Hacienda. — Policia ur- 
bana y edificios públicos. — Minería.— Obras públicas. — Marfori. — 
Faros militares. — Riego y saneamiento de terrenos.- Multas y co- 
mbos de Aduanas. — Inundación en Manila.— ídem en llocos y 
Abra. — Grandes pérdidas en personas y propiedades.- Catástrofe 
del J/a/rj/Mia.— Remesas de tabaco.— Desapruébalas el Gobierno. 

— Dimisión de Rubí.- Pérez Vento, Mas y Abad.— Escuela de Nue- 
va Cáceres. — Buques extranjeros.— Montes. — Faros, luces y valiza- 
mientQs. — Contratos de obras públicas. — Pasajes. — Dominios deY 
Sultán de Joló en Borneo.— San Juan de Letrán. — Diario de avisos» 

— Propie dad literaria.— Ordenanzas de la Audiencia. — Iglesia de 
Santo Domingo. — Empréstito.— Exequias por Narváez. — Rubí, Mi- 
nistro.— Extranjeros. — Expropiación forzosa á los casos de guerra» 
—Revolución de Septiembre de 1868.— Efervescencia y difícil si- 
tuación en Manila. — Véncela Gándara.— Ay ala, Ministro. — Unidad 
monetaria. — Órdenes sobre obras públicas. — Derógase el renlamcnto- 
orgánioo de empleados. — Remoción deéstos.— Aranceles.— Buques. 
— Dbposiciones de Gándara sobre instrucción primaria.— Junta de 
reformas. — Unidad de fueros.— Jurisdicción contenciosa.— Corredo- 
res de comercio. — Exp edientes de clases pasivas.— Dotaciones del 
el ero, ^Carrera jurídica y fiscal.— Topete. — Escandón. — Mejoras 
municipales. ^Guardia civil.— Elecdones y Juntas.— Facilidades at 
comercio.— Expedición á igorrotcs.— Empréstito Figuerola. — Bazar 
de caridad. — Dbposiciones gubernativas.— Carreras de caballos.— 
Renuncia de mando. — Notables cualidades de Gándara.— Breve in- 
terinidad de Maldonado. 



Nombrado Gobernador y Capitán general de Filipi* 
ñas el Teniente general D. José de la Gándara y Na- 



47^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

varro, posesionóse de su alto empleo el 26 de Octubre 
de 1866. 

Con Gándara llegó á Manila el ilustre poeta y autor 
dramático D. Tomás Rodríguez Rubí, electo Intenden- 
te general de Hacienda, de cuyo destino se hizo cargo 
el 29 de Octubre. 

Por Real decreto de 6 de Noviembre siguiente se 
delegó en los Gobernadores superiores civiles de Ultra- 
mar la facultad de aprobar la constitución de las com- 
pañías mercantiles cuyo objeto fuese exclusivamente 
industrial. 

Necesidad atendible demandada por el incremento 
del comercio, y que hacía imperiosa la conveniencia 
política y el progreso de los tiempos, era el estableci- 
miento del telégrafo eléctrico, y para subvenir á ello 
ordenóse por Real orden de 6 de Enero de 1867 que 
pasara á Filipinas una Comisión compuesta de tres 
individuos del Cuerpo, destinada á estudiar su plantea- 
miento, administración y servicio en el Archipiélago. 

El 14 del mismo mes ordenó Rubí el cumplimiento 
de una Real orden de 6 de Noviembre de 1866, relati- 
va á que la Balanza mercantil fuese redactada con su- 
jeción á la estadística general de comercio exterior que 
se publicaba en España. 

La carrera de sobrestantes en Puerto Rico y Filipi- 
nas fué reglamentada por Real orden de 25 de Febrero» 
comunicándose á la Autoridad superior las órdenes 
oportunas. 

El 26 del mismo mes se le comunicó asimismo un 
Real decreto disponiendo que los magistrados suplen- 
tes de las Audiencias sustituyan, en caso de legítimo 
impedimento, á los Consejeros de la Sección de lo Con- 
tencioso. 



HISTORIA DB FILIPINAS 477 

Por otro Real decreto de igual fecha, refrendado por 
Castro, fué creada una Comisión extraordinaria para 
compilar y ordenar los documentos, datos y noticias que 
el Ministro de Ultramar designase, con el fin de escla- 
recer puntos de derecho consignados en las antiguas 
leyes y pragmáticas de la Monarquía española, debien- 
do, al efecto, examinar los Archivos y Bibliotecas del 
Reino, asi como las del extranjero que considerase con* 
veniente. 

Aprobado por Real orden de i.° de Marzo el regla» 
mentó para la aplicación é inteligencia del Real decreta 
de 3o de Julio de 1866, en lo relativo al pase y ascenso 
de los jefes y oficiales de infantería y caballería de los 
ejércitos de Ultramar, remitióse en la propia fecha á la 
Capitanía general del Archipiélago, poniéndole Gánda- 
ra en vigor. 

Planteado ya el servicio de Obras públicas con el 
personal necesario de ingenieros y ayudantes, ty sien- 
do, decíase en Real orden de 27 de Marzo, de la mayor 
conveniencia que á la vez del desarrollo de las vías de 
comunicación de todo género y de las obras de puertos 
y faros se dé principio desde luego á los estudios hidro- 
lógicos de las Islas», mandaba S. M. que se procediera 
á determinar, en primer término, el número de divisio- 
nes hidrológicas que deberían establecerse, practicando 
los áttxiáñ trabajos conducentes á la ejecución de este 
servicio. 

Los Tribunales de Cuentas establecidos en Ultramar 
llenaban tan imperfectamente su cometido, y con tal 
lentitud procedían en la rendición de las cuentas de 
presupuestos, que el Ministro Castro sometió á la Reina 
en 28 de Marzo un Real decreto por el que se mandó 
cesar á los referidos Tribunales desde la fecha en que se 



478 JOSé MONTERO Y VIDAL 

pusiera el t cúmplase» al mandato soberano^ disponien- 
do que en lo sucesivo las cuentas de todos los ramos y 
servicios del Estado se rindieran al Tribunal de Cuen- 
tas del Reino, y que las Contadurías generales de Ha- 
•cienda de las provincias de Ultramar examinaran en 
primer término las que le fuesen presentadas por todos 
4os obligados á rendirlas, dando reglas del modo y for- 
ma con que en adelante había de procederse en el par- 
ticular. 

Aumentábase en el Ministerio el número de plazas de 
la sección de Contabilidad, con el fín de que en ella se 
revisaran las cuentas que remitiese á la Dirección de 
Hacienda la Contaduría general, y se creaba en el Tri- 
bunal del Reino una Sala de Indias para el examen de 
las de Ultramar, compuesta de tres Ministros y del 
personal de Contadores y Auxiliares correspondientes, 
nombrados aquéllos á propuesta del Ministro por Real 
decreto refrendado por él, y de Real orden los demás 
•empleados de la Sala (0. 

Los Juzgados especiales de Hacienda de la Habana, 
Puerto Rico y Manila, fueron suprimidos por otro Real 
decreto de 28 de Marzo, dictándose varías disposicio- 
nes sobre el conocimiento y tramitación de los asuntos 
en que debía mostrarse parte la Hacienda. 

En 12 de Mayo siguiente se ordenó al Gobernador 
^e Filipinas que los trabajos que se ejecutaran en el 
Archipiélago para la redacción de proyectos, presu- 

(i) Más tarde, como diremos, se restablecieron los Tribunales de 
Cuentas en Ultramar, y se suprimió la Sala de Indias, y de nuevo se 
volvieron á suprimir aquéllos y á crear las Salas que hoy existen, sin 
que con tantas idas y venidas de barcos cargados de..... cuentas, se haya 
conseguido otro resultado que gastar muchísimos miles de duros y que 
las cuentas continúen en espera de un alma pia dosa que las examine. 



HISTORIA DB FILIPINAS 479 

puestos y pliegos de condiciones relativos á la policía 
urbana y edificios públicos, debían sujetarse á la ins- 
trucción aprobada por Real orden de la misma fecha, 
que se acompañaba. 

El 14 del mismo mes se expidió un Real decreto es- 
tableciendo el régimen de la minería en Filipinas, con 
arreglo, en general, á las prescripciones vigentes en la 
Península (O. 

El presupuesto y plantilla del personal de la Inspec- 
ción general de Obras públicas de Filipinas fué aprobado 
por Real orden de 6 de Junio, mandando: que el Inspec- 
tor residiera en Manila, y fuese jefe de todo el servicio 
de Obras públicas, construcciones civiles y telégrafos; 
que se considerase dividido el Archipiélago en cuatro 
distritos, poniendo al segundo jefe al frente de Manila, 
y los tres restantes con residencia en Cebú, Vigan 
(llocos Sur) y Nueva Cáceres (Camarines). 

Distribuíase también el personal de ayudantes, paga- 
dores, delineantes, etc. (2). 



(1) Véase Coiteácn UgitUtha^ tomo XCVII. Primer semestre de 

1867. 

(2) En 28 del propio mes se aprobó el reglamento para el régimen 
interior de la Junta consultiva de Obras públicas de las Islas, y en 15 
de Octubre de 1867 lo fué el relativo á la organización, servicio y dis- 
•ciplina del personal subalterno de Obras públicas de UUramar, organi- 
liándose además el personal facultativo de ayudantes y sobrestantes. 

£1 21 de Diciembre del mismo afto se dictó una Real orden desig- 
•nando las funciones que correspondían á la Inspección. 

En la actualidad, la Inspección general de Obras públicas tiene dis- 
tribuidos sus servicios en una Ofícina central y una Junta consultiva; 
sección de Arquitectura; Coinbión de faros, encargada del alumbrado 
y valizamiento de las costas del Archipiélago, y consta de siete distri- 
4os, que son: Manila, Pampanga, Batangas, llocos, Nueva Cáceres, Iloilo 
y Cebú. 



480 JOSÉ MONTSRO Y VIDAL 

Nombrado Ministro de Ultramar D. Carlos Marfori^ 
se posesionó de su cargo el 10 de Junio de 1867. 

Por Reales órdenes fechadas el 9 de Julio fueron apro- 
badas una Instrucción para el servicio de los faros colo- 
cados en el interior de las fortalezas , castillos y fuertes 
de las Islas que carecieran de población civil, y otra para 
la ejecución de los planos de alineaciones en el Archi* 
piélago, y con igual fecha se mandó que rigiera en éste, 
con ciertas modificaciones, el reglamento aprobado en 
28 de Febrero de i856 para la isla de Cuba, sobre 
organización y servicio de los torreros en los faros. 

Dos días después se comunicó al Gobernador de Pili* 
pinas una Real orden dictando varias disposiciones para 
el estudio y ejecución de obras de riego y saneamiento 
de terrenos en las provincias ultramarinas. 

El 28 del mismo mes de Julio se dictó un Real de- 
creto designando la parte que corresponde á los emplea- 
dos de Aduanas de las mismas provincias en los comi- 
sos y multas que se impongan por fraudes 6 por infrac- 
ciones de la legislación arancelaria que aquéllos descu<^ 
bran (1). 

Manila sufrió en los días 20 al 26 de Septiembre un 
violento temporal, que fué causa de una general inunda* 
ción en los arrabales. 

La quinta de Macalañang, residencia del general Gán- 
dara, quedó aislada, y para llegar á ella tuvieron las 
autoridades que valerse de bancas, por estar converti- 
dos en un lago todos los barrios de aquella parte de la 
población. 



(i) Veinticinoo por 100 del valor de los oomisos y de lat multas: 
en caso de haber más de un participe, se hará la distribución á prarratik 
dtrl sueldo y sobresueldo que cada uno disfrute. 



HISTORIA DE FILIPINAS 48 1 

El Ayuntamiento, autorizado por Gándara, distri- 
1>uy6 3.000 pesos en socorros á las clases menesterosas, 
y las autoridades y corporaciones hicieron todo género 
de esfuerzos para facilitar recursos á los perjudicados y 
á los 4ue no podían salir de sus casas en el período ál- 
gido de la inundación (O* 

El 25 de dicho mes de Septiembre ocurrió una es- 
pantosa inundación en llocos , por efecto de una ex- 
traordinaria avenida del rio Abra. 

Las aguas subieron 24 metros sobre su nivel ordina- 
rio, pereciendo 1.800 personas y causando daños 
incalculables á las propiedades en las expresadas pro- 
vincias y en la del Abra (2). 

De regreso de Hong-Kong, á donde había ido á 
buscar la correspondencia pública de Europa, servicio 
que estaba desde 1860 encomendado á los buques de 
guerra, fué sorprendido el vapor Malespina por un te- 
rrible baguio. 

Indudablemente le cogió el vórtice del furioso hura- 
cán y fué á hundirse para siempre en el agitado mar 

(1) Por Real orden de 21 de Diciembre se aprobó el gasto indica* 
do, y se dispuso que la Dirección de Administración dictara las medi- 
das convenientes á fin de que en los presupuestos próximos figurase 
una partida bajo el concepto de Caiamidadet púÓHeas. 

(2) Al conocerse en Manila la extensión de esta horrorosa catástro- 
fe, constituyó el Gobernador de las Islas una Junta de socorros que en 
pocos días recogió sobre 30.000 pesos y muchísimos efectos y ropas^ 
qoe se mandaron sin pérdida de tiempo á los inundados. 

Las ñiflas de la Escuela municipal hicieron en tres días unos 300 tra- 
jes para ñiflas con igual destino. 

£1 Obispo de la diócesis de Nuev» SegoTia, el clero, las autoridades 
y todas las clases de la localidad rivalicaron asimismo en la caritativar 
empresa de facilitar á los habitante» de) Abra y de lloeos toda dase de 
auxilios. 

TOMO III 31 



^ 



482 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

de China: el hecho es que no ha vuelto á saberse más 
del buque, sin que el menor despojo aclarase el destino 
que cupo á la nave y á su desventurada tripulación y 
pasajeros. La ansiedad en Manila por la tardanza del 
vapor-correo fué extraordinaria, y conforme paskba el 
tiempo se hacia más intenso el pesar, aumentando de 
día en día la creencia del triste ñn de aquellos mártires 
del deber. El Comandante general del Apostadero, par- 
te por cumplir con su obligación, y parte, muy princi- 
palmente, porque después supo que en dicho buque 
iban personas allegadísimas suyas, hizo pesquisas ex- 
traordinarias mandando varios vapores de guerra y 
mercantes á recorrer mares y costas en busca del Ma^ 
lespina ó en averiguación de su suerte. Ningún resul- 
tado dieron sus angustiosos afanes, y aun hoy continúa 
envuelto en el misterio el pormenor del horrible si- 
niestro (1). 

(1) La catástrofe del Maltspma ofrece, como se ve, en cuanto á 
los detalles de su desconocida y total pérdida, perfecta identidad con la 
infausta é inolvidable, que hoy llora la nación, de la del crucero Reina 
Regente» 

Según de público se dijo por Manila en aquella época, el Malespina^ 
que acababa de hacer viaje, estaba en malísimas condiciones de seguri- 
dad y debía entrar en repi^ración; pero el Jefe del Apostadero supo por 
carta de una hija suya, recién casada con un capitán de fragata desti- 
nado á Manila, que embarcaría en la expedición subsiguiente, y con el 
fin de reservar para el viaje de su hija el buque más seguro con qué 
contaba, anticipó la salida del Malesphta^ aunque no le correspondía, 
desatendiendo las observaciones relativas al mal estado del barco que 
le hizo su comandante D. José María Nusa. 

La fatalidad hizo que deseosa de sorprender á su padre le ocultara la 
verdad, pues la infeliz seflora iba en la expedición próxima, pereciendo 
con sus compafieros de infortunio en el Malespma. 

Conocido el fatal engafio por cartas de la familia llegadas en el correo 
inmediato, sufrió el desventurado padre la más espantosa amargura. 



HISTORIA DE FILIPINAS 483 

Con objeto de hacer frente á la escasez que experi- 
mentaba el Tesoro ñlipino, ideó Rubí hacer remesas 
-directas de tabaco á los mercados de Alemania por 
cuenta de la Hacienda, seguro de obtener ventajas po- 
«itivas, porque las pocas casas exportadoras de este ar- 
ticulo que había en Manila acostumbraban á fijar, 
puestas de acuerdo, precios onerosos, viéndose precisa- 
da la Intendencia, por la necesidad de recursos y falta 
de competidores, i sucumbir á las imposiciones de los 
-comisionistas. 

Esta determinación no fué aprobada por el Gobierno; 
y como los términos de la desautorización le parecieron 
-ofensivos para su probidad y rectitud de miras, dimitió 
el cargo, embarcándose inmediatamente para la Pe- 
nínsula. 

Nombrado, con el carácter de interino en su reem- 
plazo, D. Rafael Pérez Vento, se posesionó el 4 de No- 
viembre, sustituyéndole ásu llegada de España el elec- 
to en propiedad D. Celestino Mas y Abad. 

Á instancias del celoso Obispo de Nueva Cáceres, 
D. Fr. Francisco Gainza, se creó, por Real orden de 5 
'de Noviembre, una escuela de instrucción primaria de 
niñas, con el nombre de Santa Isabel, en la capital de su 
diócesis, dirigida por las hermanas de la Caridad, inau- 
gurándose dicha escuela-colegio el 12 de Abril de 1868. 

En 27 de Noviembre de 1867 se comunicó al Go* 
■bemador de Filipinas una Real orden dictando las dis- 
posiciones que habían de observarse en el caso de ñau- 

considerándose, en parte, culpable de lo ocurrido. Su razón se pertur- 
bó y á poco abandonó el puesto que servia , regresando á Espafia con 
-el eterno luto de su alma. 

Entre otros pasajeros, conducía el Malespina al capitán de fragata 
O. Francisco Patero y su sefiora. 



484 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

frigio de un buque extranjero en alguno de los puertos, 
de las Islas. 

Gándara legisló qoq acierto en el ramo de montes^ 
apoyando epérgicamente á la Inspección, en contra dé- 
los maderistas que la hacían encarnizada guerra. 

Por decreto suyo de x8 de Diciembre se reivindica al 
Estado en la propiedad efectiva de los montes públicos, 
poniendo la riqueza forestal de Filipinas bajo el ampara 
de las leyes, prohibiendo la3 cprtas de maderas en mon* 
tes públicos sin el permiso de la autoridad, á excepción 
de los vecinos de los pueblos quQ necesitaren cortar 
maderas para sus aprovecha^iien^s comunales (0. 

Por Real orden 4e 91 4c Diciembre se dispuso que- 
las autoridades superiores civiles de Ultramar comuni- 
quen al Ministerio todas las noticias referentes á faros- 
terminados, luces de puerto quA se enciendan, obras de 
valizamiento ó cualquiera otra de interés general» en 
cuyos importantísimos particulares, tan necesarios á 
la navegación, estaba Filipinas en lamentable, atraso. 

En 2l5 del mismo mes ai^ dictó un Real decreto apro* 
bando el pliego de condicniones generalea para los con- 
tratos dp obras públicas en Ultramar, cuyo documentó- 
se inserta á continuacióo del soberano mandato. 

Inspirado en móviles altamente humanitarios, se ex-- 
pidi6 el 3i d^ Diciembre otro Real decreto concediendo- 
el abono de pasaje de regreso á la Península, en deter- 
minadas condiciones, á las viudas, hijos y madres dé- 
los empleadQS civiles ^ctivQS de IJltramar que fallecie- 
ren en las mismas. 

El Gobierno de España ordenó en 1867 al de Filipi- 
nas, que por una Junta de autoridades se fijara de un 

(1} Aprobado por Real orden de 26 de Mayo de l868. 



HISTORIA DE FILIPINAS 485 

tnodo expreso cuále6 eran Ibft dominios del SaltáA de 
Joló en los mares át Miñdór». 

En una de las coñclusíonieá del dictamen de dicha 
Junta se decía: «Que es esencial el consignar como am- 
pliación que el Sultán de Joló ejerce derecho de sobe- 
ranía no disputada hastía a^ttí ni aun {K>r los tratadistas 
holandeses sobre una ekten^idn ét (costa en la isla de 
Borneo, que comprende 2.6S0 leguas cuadradas, entre 
la punta Kimanis, al Oel9t^ y próxima á la isla de La- 
buan, posesión inglesa, y el río Atlas; siendo descono - 
xidos los limites del interior, que se supone montuoso 
y poco poblado por razas aborígenes semi-salvajest. 

En la tercera conclusión de este informe consigna la 
Junta de autoridades de Filipinas: «Que en toda esta in- 
mensa extensión de territorio no existe un solo repre- 
sentante del dominio español, cuyo pabellón, sin em- 
bargo, está confiado á dicho Sultán de Joló, y dd cual, 
así éste como los dattos, hacen uso cuando lo creen 
<:on veniente.! 

Ya se ve si hubiera sido fácil que España se posesio- 
nase con tiempo de ese territorio. 

En el mismo año de 1867 fué declarado Colegio de 
-segunda enseñanza el de Sah Juan de Letrán de Mani- 
la, á cargo de los Padres dominicos. 

Con el título de Diario de avisos comenzó á publi- 
carse en Manila el i.^ de Febrero de 1868 un nuevo pe- 
riódico. 

Por Real orden de i3 del minino mes y año «e de« 
•claró vigente en las provincias de Ultramar la dé 11 de 
Octubre de i853, que se ingerta, acompañando las re- 
alas que debían observarse para el cumplimiento de la 
iey y tratados sobre propiedad literaria. 

La Audiencia de Manila redactó unas notables Qrde- 



486 JOSé MONTERO Y VIDAL 

nanzas para el régimen y gobierno de la misma, que 
constan de 229 artículosi y remitidas á la superior 
aprobación, lo fueron por Real decreto de 18 de Febre- 
ro de i868. 

El 18 de Marzo bendijo el Obispo de Jaro, D. Fray^ 
Mariano Cuartero, la nueva iglesia de Santo Domingo, 
y el ig se celebró en ella solemne función, oficiando de 
pontifical el Obispo de Nueva Cáceres. A esta solem-^ 
nidad religiosa asistieron el general Gándara, el Arzo- 
bispo, el Obispo de Jaro, el Segundo cabo Maldonada 
y las demás autoridades de las Islas, predicando ea 
dicho acto el R. P. Fr. Ramón Martínez Vigil (0. 

Por Real decreto de 19 de Marzo de 1868 se auto- 
rizó al Ministro de Ultramar para la contratación de ua 
empréstito con destino al pago de las atenciones públi- 
cas en las Antillas y Filipinas (2). 

Con motivo de la muerte del Duque de Valencia, se 
ordenó por Real decreto de 28 de Abril que se celebra- 
ran en Manila solemnes exequias por el eterno descansa 
de su alma, costeadas por el Estado, y que todas las. 

( 1 ) Memoria sobre la iglesia de Santo Domingo de Manila y ser- 
món predicado en su solemne inauguración el XIX de Marzo de 
MDCCCLXVin, por el M. R. P. Fr. Ramón Martínez, del Orden de 
Predicadores (actual Obispo de Oviedo): Manila, 1868. 

La primer iglesia de Santo Domingo se construyó de madera en^ 
1587. y dos afios después se desplomó el techo. 

En 1592 se inauguró la segunda, ya de piedra, que redujo á cenizas 
«1 grande incendio de 30 de Abril de 1603. 

£1 tercer templo, edificado inmediatamente, lo destruyó el temblor 
del día de San Andrés de 16 10, y el cuarto el terremoto de 1863. 

(2) No se llegó á verificar, porque los Sres. Bischof&heim, Goldsch- 
mitd y Compafiia, con quienes se contrató, no cumplieron las condi- 
ciones estipuladas y se rescindió, adjudicando á la Hacienda el depósito 
por ellos constituido en garantía. 



HISTORIA DE FILIPINAS 487 

clases del mismo vistieran de luto riguroso durante tres 
días. 

£1 exlntendente de Filipinas^ D. Tomás Rodríguez 
Rubí, fué nombrado Ministro de Ultramar, encargán- 
dose de aquel departamento el ig de Junio de 1868. 

A propuesta suya expidió la Reina en ¿3 de Agosto 
un decreto modificando las leyes que determinan la 
condición civil de los extranjeros en Filipinas. 

En 29 de igual mes se aprobó el reglamento para la 
aplicación á los casos de guerra, en Ultramar, del Real 
decreto de i5 de Diciembre de 1841, sobre enajena- 
ción forzosa de la propiedad particular en beneficio pú- 
blico. 

Recientes y en la memoria de todos los sucesos que 
originaron el destronamiento de Doña Isabel II y el 
triunfo de la Revolución de Septiembre de 1868, no hay 
para qué relatarlos: basta sólo indicar el hecho para 
que se comprenda la profunda sensación que hubo de 
causar en Filipinas un acontecimiento tan transcenden- 
tal é inusitado. 

Las luchas de la política se desconocen en aquel 
país; allí todos son españoles, y claro está que sola- 
mente el elemento peninsular y las clases ilustradas 
del país pudieron hacerse cargo de la magnitud del su- 
ceso, sin miras ulteriores en el sentido de apoyar ó re- 
sistir el movimiento; pero las noticias anticipadas que 
acerca del triunfo de la revolución llegaron á Manila 
por conducto de los periódicos de las posesiones ingle- 
sas inmediatas, no dejaron de producir alguna eferves- 
cencia. 

Los comentarios de los amantes de la dinastía de- 
rrocada, los temores fundados de la pérdida de sus em- 
pleos en la generalidad de los funcionarios públicos, las 



483 JOSÉ MONTERO Y VID/LL 

esperanzas de los amigos del nuevo régimen y la acti- 
tud un tanto inconveniente de algunos elementos exal- 
tados, coincidiendo con la mal disimulada alegría de los 
criollos, poco afectos á España, quienes en la revuelta 
creían ganar para el logro de sus halagadores ilusiones, 
crearon al general Gándara una situación difícil; mas 
inspirándose en un criterio de conveniencia, justificado 
por el éxito, publicó un manifiesto al país invitándole 
á permanecer tranquilo en espera del parte oficial de 
los sucesos, con la promesa de publicarlo y de acatar y 
hacer cumplir las órdenes del Gobierno de la Nación, 
sin descuidar por esto las medidas de precaución que 
la prudencia aconsejaba, logrando con su serenidad y 
exquisito tacto que no se alterara ni por un instante el 
orden público, y que cada cual continuase, como hasta 
entonces, consagrado al estricto cumplimiento de sus 
deberes. 

Constituido en España el Gobierno provisional bajo 
la presidencia del Duque de la Torre, fué nombrado 
Ministro de Ultramar el eximio poeta D. Adelardo Ló- 
pez de Ayala, encargándose de su departamento el 8 de 
Octubre. 

Participado al país todo lo ocurrido, conforme Gán- 
dara prometiera, y acatada la nueva forma de Gobierno 
que representaba á la nación, siguió inalterable en Ma- 
nila la tranquilidad pública, sin que síntoma alguno de 
conatos levantiscos precisara á la digna Autoridad su- 
perior á medidas represoras de ninguna especie: tal era 
el respeto que inspiraba y que supo hacer que todos le 
guardasen. 

Uno de los primeros actos del nuevo Gobierno, con 
relación á Filipinas, fué establecer en todos los domi- 
nios españoles la peseta como unidad monetaria, cuyo 



HISTORIA DB FILIPINAS 489 

decreto, dado el 19 de Octubre, tuvo en el Archipiélago 
inmediato cumplimiento W. 

En 27 del mismo mes comunicó el Ministi'o de Ultra* 
mar una orden excitando el celo del Gobernador de Fi- 
lipinas para que promoviese la ejecución de obras pú- 
blicas y particulares, adoptando por sí ó proponiendo al 
Gobierno, según los casos, todas las medidas conducen • 
tes al objeto. 

Por otra orden de la misma fecha se hizo extensivo 
á las Islas el aumento en los presupuestos de las obras 
públicas antes de sacarlas á remate, que fué acor- 
dado para la de Cuba en 28 de Junio de 1866. 

Por decreto del siguiente día 28 de Octubre, se exi- 
mían del pago de derechos arancelarios todos los efectos 
•que se introdujeran del extranjero con destino á obras 
públicas, y en 27 de Noviembre se mandó que rigiera 
en las Islas el decreto expedido por Fomento en 11 del 
mismo mes, aprobatorio de las bases generales para la 
nueva legislación sobre aquéllas (2). 

Con fecha 5 de Diciembre publicó el Ministro de 

(1) Por orden del Gobierno supremo dictó el Ministro de Haden- 
-da, en 33 de Mano de i869« las reglas para el inmediato plantea miento 
del sistema monetario establecido por el decreto de 19 de Octubre an- 
terior, fijando la penalidad aplicable á los funcionarios y particulares 
•que dejasen de expresar y computar las cantidades de moneda en pese- 
tas y céntimos de peseta. 

(2) Por decreto de 26 de Febrero de 1869 se modificó el de 16 de 
Diciembre de 1S67, y te autorJsaba al Gobernador de Filipinas parm 
<iisponer desde luego la ejecución de obras públicas cuyos expedientes 
«stuvieran terminados, siempre que su presupuesto no excediere de 
^.000 escudos. 

En 24 de Mayo siguiente dictáronsele reglas acerca de la instrucción 
y tramitación de los expedientes relatiros á obras públicas, i fin de fa* 
cilitar la marcha y desarrollo de las mismas. 



490 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Ultramar un decreto derogando el reglamento orgánica 
de 3 de Junio de 1866, en lo referente al ingreso, ascen- 
so y cesantía de los empleados dependientes del mismo. 

Consecuencia inmediata de esta medida fué la remo- 
ción de todo el personal de la Administración de Fili- 
pinas, reemplazándole con individuos que en su casi 
totalidad no habían pisado jamás una oficina ni cono- 
cían lo más rudimentario del servicio que se les enco- 
mendaba. Resintióse, como es consiguiente, la Admi- 
nistración pública en todos sus órdenes; la Hacienda 
vio perturbada su marcha progresiva y mermaron sus 
ingresos; el desconcierto, el desbarajuste en todas las 
oficinas; el desprestigio de la respetabilidad española 
ante los indios por aquellas bandas de gentes, en su 
mayoría ignorantes, en quienes se premiaban con des- 
tinos públicos, servicios políticos y compadrazgos de; 
campanario, fueron de un efecto desastroso, inaugurán- 
dose la ya no interrumpida contradanza de empleados 
que ha hecho pasar por Filipinas, como pasan los tre- 
nes por un túnel, á miles y miles de españoles. 

Por decreto de 29 de Diciembre aprobó Ayala, con 
ligeras modificaciones, la reforma de los Aranceles de 
Aduanas de Filipinas, llevada á cabo y planteada por 
la suprimida Superintendencia de Hacienda, en cum- 
plimiento de la Real orden de 21 de Noviembre de i86o«> 
Por el art. 4.^ del citado decreto se declaraban libres de 
todo derecho á su salida los productos del país, quizá 
con el propósito de llegar en su día á la franquicia de 
puertos. También se prevenía en el mismo que á los 
dos años de su planteamiento quedara suprimido el de- 
recho diferencial de bandera, necesidad tiempo hacía 
reclamada por la opinión. 

Con la misma fecha dictó otro decreto permitiendo 



HISTORIA DB FILIPINAS 49 1 

la introducción en Filipinas de buques de todas clases, me- 
diante el abono de ciertos derechos^, dando reglas para el 
abanderamiento de las embarcaciones extranjeras y para 
la construcción, carena, venta y tripulación de las espa- 
ñolas. En otra orden del mismo día explicaba los fun- 
damentos de la reforma de los Aranceles, antes referida. 

Las anteriores disposiciones fueron cumplimentadas 
por Gándara en 5, 9 y 12 de Abril, y por decreto de 
esta autoridad, de 27 del mismo mes, mandó poner en 
vigor los aranceles reformados, de conformidad con lo 
propuesto por la Junta de aranceles, comisión del co- 
mercio nacional y extranjero é Intendencia de Hacien- 
da, y de acuerdo con lo dispuesto por el Ministerio (O» 
en el art. 3.^ del decreto de 29 de Diciembre. 

La instrucción primaria mereció del general Gánda- 
ra solicito cuidado, debiéndose á su iniciativa durante 
los años de 1867 V ^^^^ muy importantes disposicio- 
nes, en cuyo desarrollo le secundó con celo el secreta- 
rio del Gobierno superior D. Vicente Barrantes ('^). 

( 1 ) V. Aranteiei di Aduanas de las islas Filipinas y disposicicnes 
paja la reforma de los mismos. ^Binondo, 1869. 

(2) Entre las principales disposiciones dictadas por Gándara, son 
dignas de notarse la de 15 de Febrero de 1867 sobre abono de alquiler 
de casa ¿ los maestros y de local para escuela donde no las hubiese del 
Estado; otra del día 1 6 del mismo mes y afio sefialando un peso anual 
á los maestros por cada nifio de escritura; la de 1 2 de Noviembre decla- 
rando que todas las maestras aprobadas en examen tendrían derecho k 
ocupar laq vacantes que fuesen ocurriendo; la de 14 de Marzo mandan* 
do que las obras didácticas impresas en loa dialectos del pais se impri- 
mieran con la traducción castellana para que los nifios conocieran esta 
lengua; la circular de igual fecha rebajando la edad en que las mujerea 
podfan ser maestras; el reglamento de maestros supernumerarios ó sus- 
titutos de 26 de Abril siguiente, etc. 

Véase La MsinucUn primaria in Filipinas, por Vicente Barrantes: 
Bfadríd, 1869. 



492 JOSé MONTERO Y VIDAL 

Por decreto del 4 de Enero de 1869 fué nombrado 
gobernador P. M. de Mindanao el coronel D. Ramón 
Blanco y Erenas, por haberle sido admitida la diitiísión 
en 15 de Diciembre anterior á D. Luis Escario. Aquel 
ilustrado jefe dio muestras durante su mando de gran 
pericia militar y de 6tt8 felices disposiciones para ti des- 
empeño de sn cargo. * 

Con fecha 3o de Enero creó Ayala en el Ministerio 
de Ultramar una Junta especial de reformas de admi- 
nistración y gobierno de Filipinas, para que^ exami- 
nando los proyectos existentes, corrígiéndoloSi adicio - 
nándolos y proponiendo á su vtz los que estimase con- 
venientes, diera á todos ellos la indispensable unidad y 
correlación (art. i.®), presidida por el ex-Ministro y ex- 
Comisario regio de aquellas Islas D. Patricio de la Es- 
cosura. 

La unidad de fueros establecida en la Península des- 
de el 6 de Diciembre de 1868, se hizo extensiva á Fili- 
pinas, con ciertas modificaciones, por decreto de i. o de 
Febrero*de 1869, suprimiéndose en su consecuencia los 
Juzgados especíales de Hacienda y los Tribunales de 
comercio, quedando refundidos todos los fueros especia- 
les en el ordinario. Esta disposición fué cumplimentada 
por Gándara el i.^ de Junio, disponiendo quedara en 
suspenso lo que se refiere á causas criminales por de- 
litos comunes de los eclesiásticos, hasta que recayera 
resolución á la consulta que con la misma fecha elevó 
al Gobierno. 

La ley de 17 de Abril de 1821 no fué derogada por 
el decreto de i.® de Febrero, pudiendo, por lo tanto, 
aplicarla el Gobernador general, después de oir á la 
Junta de autoridades, en las circunstancias extraordi - 
narias motivadas por sucesos que pudieran alterar & 



HISTORIA DB FILIPINAS 493 

comprometer la seguridad y defensa del territorio» 

Por otro decreto de 7 del mismo mes, se mandó que 
la jurisdicción contencioso-administrativa que ejercían 
las Secciones de lo Contencioso de los Consejos de Ad- 
ministración de las provincias de Ultramar, radicara en 
lo sucesivo en las Audiencias territoriales de las mis- 
mas, dictando á la vez varias preveaciones relativas á 
la tramitación de los asuntos de aquella índole y al 
ejercicio de la expresada jurisdicción. 

Este decreto se reformó en parte por el de 6 de Abril 
siguiente (i). 

Con arreglo al criterio dominante en el Gobierno de 
España, fué declarado libre el oficio de corredor de co- 
mercio en las provincias de Ultramar por decreto de 1 5 
de Febrero^ comunicándose al efecto las órdenes opor- 
tunas á Filipinas, que fueron debidamente cumplimen» 
tadas por Gándara. 

En 27 de Marzo aprobó Ayala una instrucción para 
el servicio» régimen y contabilidad de la corresponden- 
cia telegráfica oficial y privada ea Filipinas. 

Una disposición de mucha transcendencia adoptó el 
Ministro de Ultramar en 24 de Abril, consistente en 
ordenar que se procediera á una revisión general de 
todos bs expedientes relativos á los individuos de 
las clases pasivas civiles, de laa provincias ultrama- 
rinas. 

Con la misma fecfaa se concedió derecho á jubilación 
á los cuiaa ptoocos de Ultramar, exceptuando á los que 
perteAeciesan á las órdenes religiosas» 

£1 30 del propio mes decretó que desde i.^ de JuIiO' 



(1) Las Secciones expresadas foeroivsiipriaíiidas por decreto de 2 de- 
Junio de A8é9^ mandándose refiMmar U planta de los Consejos. 



494 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

se redujera á 18.000 escudos la dotación de 24.000 
que disfrutaba el Arzobispo de Manila; á lo.ooo la de 
12.000, asignada á cada uno de los Obispos de Nueva 
Segovia, Nueva Cáceres, Cebú y Jaro, y á 6.000 la de 
7.000 del Deán de la catedral de Manila. Por otro de- 
creto de 8 del mes siguiente se ñjaron los estipendios 
•de los párrocos y misioneros de las islas. 

El 2 de Mayo se expidió un decreto organizando las 
carreras jurídica y del Ministerio fiscal en las provincias 
de Ultramar. 

El 22 de dicho mes se encargó interinamente del Mi- 
nisterio de Ultramar el de Marina, D. Juan Bautista 
Topete. 

D. Cayetano Escandón sustituyó á Mas y Abad en el 
cargo de Intendente el 7 de Junio de 1869, con el 
carácter de interino. 

Gándara, prosiguiendo y ampliando el plan iniciado 
por Lara, logró importantes mejoras en el trazado de 
calles de los arrabales de la capital, debiéndosele las 
magníficas calzadas del Iris (Bilibid), Sampáloc, Uliuli 
{Aviles), Tondo (paseo de Azcárraga) y otras de menos 
categoría; hizo variar el afirmado de las calles y cons- 
truir infinidad de puentes sobre la multitud de esteros 
que cruzan á dichos arrabales en distintas direcciones. 

Para la eficaz persecución de los malhechores ins- 
tituyó el Cuerpo de la Guardia civil, asimilándole en lo 
posible al de España, notándose que esta fuerza arma- 
da se distinguió desde su creación de las demás indí- 
genas por el marcial aspecto de' sus individuos y por su 
severa disciplina. 

En las elecciones municipales procedió Gándara con 
•exquisita corrección, eligiendo siempre al propuesto en 
primer lugar de la terna, á menos que causas notoria- 



HISTORIA DE FILIPINAS 495 

mente graves lo impidieran, y aun en estos casos solía 
oir previamente al Consejo de Administración, obser- 
vando análogo procedimiento de severa moralidad en lo 
relativo á las exenciones para el servicio de las armas 
que alegaban los quintos. 

El comercio se vio libre de trabas que entorpecían su 
desarrollo, siéndole deudor á Gándara de considerables 
ventajas. 

Una de las medidas que á propuesta suya se dictaron 
fué abolir los derechos de exportación, y por él cesó la 
anacrónica prescripción de no quedar obligados los 
indios por más de cinco pesos, cualquiera que fuese la 
cantidad que se les diera en préstamo. 

Con motivo de algunos atentados cometidos por los 
-salvajes de la provincia del Abra, y los de Bontoc, Le- 
panto y La Isabela, ordenó Gándara que se practícase 
una excursión á sus respectivas localidades para impo- 
nerles el castigo á que se habían hecho acreedores . Al 
>efecto, se organizaron cuatro columnas de á 200 hom- 
bres cada una, con los auxiliares necesarios para la con- 
ducción de víveres, confiándose el mando superior al co- 
ronel D. Manuel Lorenzo. Las citadas fuerzas operaron 
por cuatro distintas direcciones, yendo á converger á 
Bontoc, sin que se les opusiera apenas resistencia, aun- 
que teniendo que vencer las dificultades del terreno (0. 

Cumpliendo órdenes del Gobierno, anunció al país, 
por medio de la Gaceta , la suscripción para el emprés- 
tito de Figuerola, apoyando, en lo posible, el pensa- 
miento del Ministro: muchos funcionarios públicos se 



(i) V. ExpediciÓH miliiar á Guinaam é Igorrotes ea 1868, por un 
-ofícial del ejército que formó parte de la tercera columna (E. Pefia- 
crubia).— iA¡w/i/a dt Filipmas^ 



49^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

interesaron en aquella operación; pero el país, en gene^ 
ral, poco acostumbrado á negocios de esa clase» y des- 
confiando seguramente del resultado, se retrajo de con- 
tribuir á la suscripción, y el producto de ésta fué de- 
escasa importancia. 

Para allegar recursos con que atender á las obras del 
Hospital civil, en suspenso por falta de fondos, invitó á 
las más distinguidas damas de la capital á formar una 
especie de kermesse ó bazar de caridad, con objetos 
donados por el comercio y los particulares. Acogida la 
idea con entusiasmo, celebróse la rifa en un local levan- 
tado ad hoc en la alameda de Isabel II, cerca de su es- 
tatua, y en los tres días que estuvo abierta se recauda- 
ron muchos miles de pesos, lográndose por completo el 
fin benéfico que se propusiera el ilustrado gobernante^ 

Entre las diferentes disposiciones de Gándara, son de 
mencionar la autorización á los Jefes de provincias para 
conceder licencias de uso de armas; la sujeción de lo& 
chinos á la prestación personal; el establecimiento de 
una feria anual en Lipa (Batangas) que se ha perpetua- 
do, único pueblo del Archipiélago en que se celebra; el 
cese del envío de remesas de tabaco por administración 
á Australia; la reforma de lo» presidios, dándoles en 
mucha parte una organización militar, y la instrucción 
para los carabineros de Hacienda pública. 

Inició varios proyectos, tales como la colonización 
de Míndanao; la reducción de Joló al dominio efectivo- 
de España; la creaci ón de Gobiernos civiles en provin- 
cias^ y algunos otros. 

En su época se establecieron las carreras de caballos 
en Manila, que protegió mucho , aclimatando allí esta 
diversión grandemente, contribuyendo esta culta fiesta 
anual á la mejora de la raza caballar y á la preparación 



HISTORIA DB FILIPINAS 497 

de los de carrera» de que hay notables ejemplares. 

Tan luego se constituyó el Gobierno provisional, re- 
nunció Gándara su cargo, continuando, no obstante, 
en él á instancias del Poder supremo, con el fin de evi- 
tar consecuencias desagradables, que seguramente hu- 
bieran surgido de estar al frente del Gobierno de Fili- 
pinas una autoridad menos prestigiosa, entendida y 
prudeate; 

Normalizada la situación en España, insistió en su 
rennticia; y autorizado para resignar el mando en el 
Segundo cabo, hizolo así, embarcando para España el 7 
de Junio. 

Nos falta espacio para extendernos todo lo debido 
respecta á las dotes, ciertamente distinguidísimas, que 
adornaban al general Gándara y á la crítica de los actos 
de su gobierno. 

Lo indicado respecto á su conducta sensata, á la par 
que enérgica y digna, en el difícil período que comenzó 
después del triunfo de la Revolución de Septiembre, 
justifican' sus dotes excepcionales de mando; su probi- 
dad, su rectitud, su entereza, su inteligencia é ilustra* 
ción, descuellan en los hechos todos de su gobierno, 
constituyendo su mejor panegírico. 

El Siegnndacabo D. Manuel Maldonado quedó inte*> 
rinando el Gobierno de las Islas, que desempeñó medio 
mes, sin que ocurrieran en esos días sucesos dignos de 
particular mencito. 



TOIIO III 32 



CAPITULO XXIV. 



Mando de la Torre. — Carencia de condiciones adecuadas á las circuns- 
tancias. — Esperanzas que inspira á los separatistas.— Desconoci- 
miento del país. — Su torpe política. — Adulaciones de los criollos. — 
Camarilla que le rodea. — Triste predominio de la sefiora de Sanchiz. 
— Manifestación politica.— Ilegalidad de ésta. — Preponderancia en 
Palacio de los criollos antiespafioles —Retraimiento de los principa- 
les funcionarios civiles y militare?; --Comienzan aquéllos sus trabajos 
de c<|nspiración.— Supresión del castigo de bejucazos á los soldados 
desertores. — Indulto á una banda de tulisanes. — Coninértelos en 
auxiliares de la Guardia civil, con el nombre de Guias de la Tbrre, — 
Conflictos por esta medida. — Fechorías de los indultados. — Tiene 
que declarar el estado de sitio en varias provincias. — Asociación 
ideada por la de Sanchiz. — Retráense las señoras invitadas. — Inci- 
dentes ruidosos respecto á la Hermandad de la Misericordia. — Derribo 
de la estatua de Isabel II.— Niega nse los indios á ello y tiene que 
valerse de chinos. «-Jura de la Constitución del 69. — Nueva mani- 
festación política. — Inconveniencias á granel. — Suicidio de Comba- 
rros. — Incidentes que lo moti van. ^Su puesta conspiración reacciona- 
ria. — Prisión de altos funcionarios españoles. — Los pon*; en liber- 
tad y esquiva reparar su atropello.— Nuevas proscripciones. — JSi 
Comercio, — Inauguración del Canal de Suez. — £1 Duque de Edimbur- 
go en Manila. — Tercio de la Guardia civil.— Deportaciones de vagos 
y malhechores. — D. Amadeo 1. — Muerte de Prim. — Intendente Ál- 
varez.— En la imposibilidad de vencer la situación económica» regresa 
á España. — Carbonell. — Proyectos de líneas telegráfícas. — Incendio. 
— Junta de reformas administrativas y económicas.^Comercio de 
buques extranjeros con Joló. «^Encuentro de un cañonero coa varios 
pancos piratas. — Opinión sobre éstos de la Torre. — Construocióa de 
cañoneros. — Pide aumento de tropas. — Inauguración de las obras de 
la Catedral. — ídem del monumento á Anda.— 'Traslación de las ceni- 
zas de éste. — Periódicos, — Jimeno Agtas. — Memoria sobre el deses- 
tanco del tabaco. 



HISTORIA DE FILIPINAS 499 

El 23 de Junio dé 1869 se hizo cargo del mando su* 
premo de Filipinas el Teniente general D. Carlos Ma* 
ría de la Torre y Navacerrada, natural de Cuenca. 

Su edad; su pericia militar, de que dio pruebas eví* 
dentes en la guerra de África como jefe de los vascon- 
gados, y su alto empleo en el ejército, hacían esperar 
que este primer Gobernador enviado para regir el Ar- 
chipiélago por el poder que sustituyó á la monarquía, 
poseyera las dotes de inteligencia, de tacto, de sensa- 
tez, las condiciones de Gobierno, en una palabra, que 
exigían las difíciles circunstancias en que iba á verse la 
autoridad de un país ajeno en absoluto á la política, 
bien quisto en general con el régimen caído, temeroso 
de innovaciones peligrosas y de radicalismos perturba* 
dores, y expuesta á la par á los halagos de una minoría 
ávida de mudanzas y deseosa de comprometerla con 
actos inconvenientes que prepararan el terreno para la 
realización de sus ensueños de independencia. 

Desgraciadamente el general la Torre carecía de las 
necesarias condiciones que hemos apuntado, y su con* 
ducta desacertada y su torpe política acreditaron, en 
cambio, que poseía las cualidades que los separatistas y 
los revolucionarios más exaltados recomendaban en so 
mal encubierto deseo de que perdiera España los restos 
de su antiguo imperio ultramarino. 

i Es preciso, decía uno de ellos, que el Gobierno 
busque personas aptas, hombres de conñanza, que en 
Ultramar presidan la Revolución, que aconsejamos. •• 

•Por fortuna ¡cosa rara! añadía, el Ministerio ha dado 
con una persona en quien ponemos grandes esperanzas 
para el Gobierno de Filipinas. Nos basta con que el 
Sr. D. Carlos la Torre sea un liberal probado; diremos 
mejor, un radical sincero y hombre á quien hacen 



f 



500 José MONTERO Y VIDAL 

petable sus servicios, su buen deseo, su enérgico carác- 
ter y su exquisita educación, para que esperemos que 
bajo su mando pueda llevarse á cabo la proclamación 
en Filipinas de los derechos individuales. Dichosamen- 
te en aquel Archipiélago, hasta ahora, hay tranquilidad 
y cierta confianza; de modo que, despejado el horizon- 
te y. sin graves preocupaciones de orden público ame- 
nazado, el Sr. la Torre podría secundar la política liberal . 
de las Constituyentes, imponiéndose al clero regular y 
al exiguo círculo de monopolizadores, que serian en 
todo caso los enemigos de la libertad en Filipinas (Ot. 

La Torre había llevado á Manila á sus inmediatas ór- 
denes al coronel de artillería D. Francisco Sancliiz, al 
que por ser el más antiguo y hallarse el propietario con 
licencia en España, encargó el 25 de Junio de la Subins- 
pjBCciÓQ del arma, no obstante hallarse enfermo y existir 
un segundo Jefe del departamento con mejor derecho. 

Con Sanchiz iba su señora, doña María del Rosario 
GU de Montes^ poetisa ^2)^ viviendo ambos con el Go< 
bemador superior en su Palacio, en el que hacía los 
honoses como si fuera la dueña de la casa, con la par- 
ticularidad de que habiendo marchado su esposo enfer- 
roo á una hacienda de los Padres recoletos, situada eo 
Imus^ ella se quedó en Manila para asistir con sus con* 
sejos y sus cuidados al GeneraL 

Desconocedor del país encomendado á su dirección; 
creyendo de. buena fe que la procedencia revolucionaría . 

(i ) Z4 cuatUn cotanmiy por D. Rafael María de Labra, pá^aa 
196.1077116. I 

(2) Esta sefiora fué dorante muchos meses colaboradora asidua de 
Ei fhyvtmir JUipmp, en cuyo perí/^tdico publicó muchas poesías, fe- 
cliadás en el PsIacU dt, Sania fpimtiana^ que era la residencia oficial 
dal sen«ral la Torre* 



HISTORIA DE FILIPINAS 50I 

_ * « 

de] Gobierno á que debía su nombramiento le obligaba 
á implantar en Filipinas la política democrática en Bs* 
paña imperante; rodeado é influido por una camarilla 
imbécil y, como él, imbuida en sus equivocadas ideas; 
agobiado por el incienso servil y las alábanos adula- 
doras de los sagaces criollos filipinos que, blasonando 
de su liberalismo y amor á España, lo proclamaban re- 
generador del país y libertador de supuestas tiranías, 
comenzó la Torre á realizar los actos más desatenta- 
dos^ no sólo en su conducta y en sus relaciones con las 
familias del país, sino hasta en los asuntos de Gobie'r* 
no, con gran placer de sus pérfidos consejeros, que le 
veían llenos de gozo correr al precipicio á que ellos lo 
empujaban (i). 

Una de las lamentables equivocaciones de la Torre, 
por efecto de su desconocimiento del país, fué la de 

(i) cY sobre todos ellos (sus auxiliares y amigos en el Gobierno], 
la esposa de éste (Sanchiz), Dofia Miria Gil y Montes de Sanchiz, poe- 
tisa y escritora, nuevo Argos con capacidad y actividad bastante para 
atender á la vez al cuidado de sus hijos y esposo, enfermo y casi im- 
posibilitado, física, moral é intelectual mente; para las atenciones del 
Palacio de S. £., en cuya compafiía sigue viviendo con su esposo; para 
^^oropartir el despacho en los asuntos todos del Gobierno de las Islas 
con S. £., el cual la oye con resp¿tuos:> carifio por su lealtad y acierto, 
y hasta para la redacción de notas y artículos para la prensa y para 
la de composiciones poéticas, inspiradas todas en el más acendra io 
Jimor al pafs y al amigo íntimo, que le dispensa y prodiga, como á su 
marido, toda clase de consideraciones». 

{Lat Plroscripciomes di SUa (Remedo de), en Filipinas, por el Ex ce- 
lentísimo Sr. D. Carlos María de la Torre, Capitác general y Gobema- 
•dor superior civil de estas Islas, bosquejadas á la ligera poi el Doctor 
D. Pe Jro Gutiérrez Salazar, socio de número y abogado de la Rea I 
^Sociedad Económica y Proveedor del Colegio de Santa Isabel y de 1 a 
Real Casa de la Misericordia de Manila: Madrid, imprenta de Flor ea- 
cío Gamayoy calle del Soldado, núm. 4. — 1S70.) 



502 JOSé MONTERO Y VIDAL 

echárselas de demócrata» creyendo halagar así á los 
filipinos. Suprimió la guardia de alabarderos que para 
honor del representante de España funcionaba en Pala- 
cio desde iSgi; se presentaba en público sin escolta^ 
vestido como un hortera, yen vez del sombrero de copa, 
que únicamente usan allí las autoridades, gastaba ui> 
sombreríto de paja. 

Las razas orientales son poco afectas á esta llaneza: 
para ellos la autoridad es más respetada y digna cuan- 
to mayor es el aparato con que se ostenta, y lejos de 
captarle simpatías su prurito de aparecer demócrata» 
encontraban censurable y ridicula su conducta. 

Patrocinada por el inexperto Gobernador civil de Ma- 
nila, D. José Cabezas de Herrera, fué obsequiado la 
Torre con una serenata el 12 de Julio, que revistió los 
caracteres de una manifestación política (O, celebrán- 
dose por la noche en la plaza de Santa Potenciana. 

(i) tt Verdadera farsa de Carnaval, por su forma, fué por su orga- 
nización y significación esa manifestación el atentado más grave que se 
ha cometido en estas Islas, desde su descubrimiento, contra la integri- 
dad de la nación es pafiola». (Zat Proscripciones de SiJa.) 

cPocos días contaban de Gobierno las nuevas autoridades cuando 
fueron espectadores del primer acto ostensible y común á todas las in- 
surrecciones de la época. Bajo el pretexto de gratitud al representante 
de nuestra nación por las promesas de libertad que hiciera, algunos- 
hijos del país, con número insignificante de mestizos é indios, forma- 
ron una manifestación, la primera conocida en Filipinas, pero con se- 
dales marcadas de oposición ¿ nuestra bandera y á nuestra dominación,, 
porque en aquella Junta no fué admitido ningún peninsular, y se ver- 
tieron ideas contrarias á las instituciones que conservaban aquel Ar- 
chipiélago para Espafia». — Fr. Casimiro Herrero, Comisario de agus-^ 
tinos. — [Reseña que demuestra el fundamento y causas de la insurrec- 
ción del 20 de Enero en Filipinas, con los medios de evitarla en lo su- 
cesivo, escrita en conformidad con la opinión de todos los espafioles, por 
uno de larga residencia en el país: Madrid , 1872.) 



HISTORIA DE FILIPINAS 5O3 

Al frente de aquélla iba una Comisión , que el Gober- 
nador civil presentó al Gobernador general^ compuesta 
de varios españoles filipinos y mestizos chinos, de cléri- 
gos indígenas, de estudiantes, y de algunos municipes 
de los arrabales de Santa Cruz, Quiapo y Sampáloc (0. 

El General y la señora de Sanchiz obsequiaron mu* 
cho á los manifestantes, quienes cantaron un himno 
patriótico; durante el buffet hubo brindis, leyendo una 
poesía la señora de Sanchiz (2). 



(1) Formaban dicha Comisión: 

D. Joaquín Pardo de Tavera, Consejero de Administración y Cate- 
drático de Derecho espafiol; D. José Icaza, Magistrado suplente de la 
Audiencia; D. Jacobo Zóbel, Regidor del Ayuntamiento; D. Ignacio 
Rocha, del comercio; D. Lorenzo Rocha, artista; D. Ángel Garchito- 
rena, constructor de coches; D. Andrés Nieto, propietario; D. José 
Cafias, hacendado; D. José Burgos, cura de la Catedral de Manila; don 
Vicente Infante, capellán castrense; D. Juan Reyes, empleado de Ha- 
denda; D. Manuel Genato y D. Máximo Paterno, mestizos chinos. 

(El Púrvtmr ^Upmú^ núm. 148, del 14 de Julio de 1869.) 

(a) «La Comisión entre tanto era obsequiada por S. £. con una ex- 
quisita cena^ en que hacía los honores de la casa la amable y disdn- 
guida aeftora de Sanchiz. 

Entre los brindis que se pronunciaron, sólo queremos mencionar una 
composición poética, leída por su autora; poesía notable, tanto por su 
forma, atante por el delicado petuomiento que encierrü,3'-^( Diario de 
Manila, núm. 156, del 13 de Julio de 1869.) 

Una de las causas determinantes del endiosamiento de los Goberna- 
dores generales de Filipinas, es el servilismo de la prensa de aquel país, 
que ni siquiera tiene la dignidad de callar cuando considera que un acto 
de la autoridad es inconveniente y censurable. Allí se alaba siempre á 
las autoridades civiles, militares y eclesiásticas con un exceso tan gran- 
de de encomiásticos calificativos, que á veces duda uno si son ironías 
los Somáos que se les prodiga sobre actos que en la conciencia* de todos 
y en conversaciones privadas se critican acerbamente. 

£1 suelto anterior del periódico más conservador de Filipinas es una 
pmcbA de nuestro aserto. 



504 JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

Notábase entre los manifestantes la total ausencia 
de peninsulares y aun de españoles filipinos de valia en 
el país, como los Azcárragas, Vizmanos, Arrietas^ Te- 
nazón, Calderones, Calvos, etc. 

Y es de advertir lo ilegal del acto que realizaban, 
puesto que no estaba aún en vigor la Constitución del 
69, y las leyes por que se regía Filipinas prohiben se- 
mejantes manifestaciones, máxime habiéndose verifica- 
do de noche, cosa que aun en la Península no autori- 
zaba la Constitución (0. 

Los corifeos de la manifestación constituyeron desde 
entonces la tertulia íntima en el palacio de Malacañang 
y fueron los asiduos aduladores de la madre de los fili- 
pifws, como apellidaban á la señora de Sanchiz, cuya 
señora acogía con censurable facilidad sus intenciona- 
das murmuraciones contra los más respetables funcio- 
narios públicos europeos, asi civiles como militares, 
que se vieron en la necesidad, por esta conducta de la 
Torre, tan fuera de las conveniencias oficiales y socia- 
les, de retraerse en frecuentar su palacio, explotando 
este retraimiento los criollos filipinos, y merced á su 
táctica se creó una situación muy violenta entre aqué- 
llos y el Gobernador de las Islas. 

Inicióse desde ese momento, por los redentorisias 
filipinos, la conspiración que más tarde había de cau- 
sar tantas víctimas, inocentes unas é ilusas otras, y con 
la impolítica tolerancia de las autoridades y la libre 
circulación de impresos subversivos fuese extendiendo 

(i) Art. 105. El régimen por que se gobiernan las provincias 
espaftolas situadas eo el Archipiélago filipino, será reformado por 
una ley. 

Art. 18, párrafo 2." Las reuniones al aire libre y las manifestacio- 
nes políticas sólo podrán celebrarse de día.— •(ConstituciÓB de 1869*) 



HISTORIA DB FILIPINAS 505 

por todo el país la más inicua propaganda antiespa- 
ñola (1). 

Sorprendiéronse á poco proclamas en que, atacando 
en primer término á los frailes, se concluía por claras 
indicaciones de separatismo. Formóse, sobre esto, un 
expediente, y más tarde noticiaron al General que dos 
buques extranjeros iban á hacer un desembarco de ar- 
mas. Reunió la Junta de autoridades, y prevaleciendo 
el criterio de los más sensatos, se tomó el acuerdo de 
adoptar las necesarias precauciones. 

Por decreto de 7 de Julio suprimió la Torre los be- 
jucazos con que se castigaba el delito de deserción en- 
tre los soldados indígenas, quienes suelen faltar á la 
Ordenanza en esta parte sin malicia apenas, presentán- 
dose, las más de las veces, voluntariamente, pasado el 
tiempo que motivara su deserción, y de ahí la lenidad 
con que se solía penar su falta, sustituyendo aquel cas- 
tigo corporal por un mes de prisión con destino á la 
limpieza del cuartel, perjudicándoles en vez de favore- 
cerles, puesto que ellos no consideran rebajada su dig- 
nidad personal por unos cuantos bejucazos. 

En la alocución que al encargarse del mando había 
dirigido la Torre al país, decía: • Me prometo extermi - 
nar las partidas de ladrones que vagan por el país; y 
como antes de castigar es muy lisonjero perdonar erro- 

(1) tLa5 ideas anárquicas vertidas en folletos y defendidas por pe- 
riódicos revolucionarios, llegaron á Filipinas protegidas por la Revolu- 
ción de Septiembre y apoyadas por autoridades, á las que no negaré la 
nobleía de sus sentinaientos y patrióticos fines; pero sus actos y los re- 
sultados de ellos deniostraroQ la falta de conocimientos prácticos del 
país y sus habitantes, y, por consiguiente, cooperaron inconsciente- 
mente á los trabajos revolucionarios hechos en Madrid y Filipinas con- 
tra nuestra dominación en Oceanfa».— (P. C. Herrero.) 






506 JOS¿ MONTERO Y V^AL 

res y llamar á buen camino á los que se hallen extravia^ 
dos, me reservo tomar medidas especiales sobre el par- 
ticular» 

Y en efecto, la medida^ no ya especial, sino especia- 
lisima, adoptada por él, fué irse á la hacienda de Imus 
(Cavite) y allí concertar con el famoso bandido Came- 
rino, que no sin temor se le presentó buscado por el 
Provincial de Recoletos, un indulto para él y los de su 
cuadrilla (15 de Agosto), organizando bajo el mando de 
dicho capitán de bandidos una compañía de i Guias de 
la Torre», con la comisión de auxiliar á la Guardia ci- 
vil^ á cuyo efecto expidió salvo -conductos á más de 
cien ladrones, incendiarios y asesinos (0. Estos prosi- 
guen más ó menos ostensiblemente sus fechorías; ori- 
gínanse conflictos con los jefes de provincias y las par- 
tidas del ejército y Guardia civil encargadas de perse- 
guir á los malhechores, no sólo porque no se les co- 
municó la orden de indulto, sino porque ven que mu- 
chos de los indultados estimulan y encubren á los la* 
drones, siendo cogidos algunos con sus salvo-conduc- 
tos. Realizase un asalto por 25 hombres armados á la 
casa del capitán de caballería D. Luis Pastor, que es 
robado y herido; asaltan el coche-correo entre Pangasi- 
nán y la Pam panga, y roban y matan á un español 
indefenso que en aquél iba, y se siguen otros hechos 
análogos, teniendo el chasqueado la Torre que declarar 

(1) c£l indulto de los bandidos fué una concesión insidiosamente 
arrancada por la deslealtad y la impureza, á la inexperiencia y senti- 
mentalismo de quien á la vez encarcelaba y extrañaba á los más dis- 
tinguidos y leales espafiol^s, A jefes militares y á altos y probos fun- 
cionarios de la Administración civil». — (Exposieión de D. Pedro Gutié- 
rrez Salazar al Poder ejecutivo de la República en 22 de Febrero 
de 1874.) 



HISTORIA DB FILIPINAS 507 

en estado de sitio varías provincias inmediatas á Ma- 
nila, y que establecer un Consejo de guerra en Cavite 
para el castigo de estos delitos, cuyo Consejo se trasla- ' 
dó más adelante á Manila. 

La famosa doña María Gil de Montes pasó una 
circular á las señoras de Manila, invitándolas á consti- 
tuir una i Asociación de señoras curadoras de huérfa- 
nas pobres», pagando cada una un peso al mes. 

No por esta exigua cuota, sino por otras razones se- 
guramente, excusáronse de figurar en dicha Asociación 
la mayoría y las más principales señoras, y en verdad 
no sin razón, aun teniendo en cuenta el fin benéfico que 
parecía perseguir la inspiradora de la idea, porque en 
Manila lo que sobran son instituciones de aquella índo- 
le, aparte de que la hospitalidad y amparo al huérfano 
y al desvalido es allí general en la esfera privada (O. 

£1 reglamento de la nueva Asociación inaugurada el 
3 de Septiembre, fué causa de serios disentimientos con 
la Junta de la Hermandad de la Misericordia y del Co- 
legio de Santa Isabel, cuyos derechos atacaba aquél, y 
en cuyo Colegio se instaló la Asociación para celebrar 
sus juntas. 

(i) Con el Gobernador superior vivía el coronel de ai tille: ía seftor 
Sanchiz, cuya esposa, muy atendida por el anciano General, intentó 
crear una Asociación de sefioras curadoras de nifias huérfanas; pero 
las escasas simpatías de que gozaba la iniciadora hicieron que á pesar 
del discurso leído «con sentida y grata entonación», el día de la insta- 
lación de U Asociación, según se lee en las actas que levantó el Secre- 
tario Sr. Clemente y se publicó en la Garíía, y sin embargo de la bri- 
llante y sentida improvisación del Sr. la Torre, como en la misma acta 
se dice, la Asociación naciera muerta, no arraigando tan benéfico pen- 
samiento, ni aun por la aprobación que le prestó la Autoridad eclesiás- 
tica en un sencillo discurso, según dicha acta, del seAor Provisor del 
Arzobispado» . ^ (Govantes.) 



5o5 JOSÉ MONTERO Y VIDAL . 

El proveedor de la Mesa 6 Junta de la Hermandad 
de la Misericordia y del Colegio de Santa Isabel , Don 
Nicasio Suárez Llanos, distinguidísimo caballero, dig- 
no, antiguo y recto empleado de las Islas, dimitió el lo 
de Septiembre aquel cargo con motivo de la intrusión 
de la señora de Sanchiz en los asuntos de la Junta al 
crear su Asociación, y por otros actos del General re- 
lacionados con el Colegio de Santa Isabel, y en «u lu- 
gar fué elegido por los hermanos el Dr. D. Pedro Gu- 
tiérrez de Salazar. Este se posesionó el 12, y después 
de constituida la Mesa, leyó el Secretario un decreto 
del Gobernador superior, mandando que ésta fuese con- 
vocada para el i3, á las ocho de la mañana, con el fin 
de recibir órdenes del Vice-Real Patrono. 

Efectuóse asi, y á poco de reunida se presentó una 
Comisión compuesta del Gobernador de la Mitra, del 
Secretario del Gobierno superior civil y del Director de 
fondos locales, con orden expedida por el Gobernador 
superior de incautarse en el acto del Archivo, libros y 
papeles de la Hermandad, y de que se suspendiese la 
distribución de fondos á los participes, impresa y circu- 
lada momentos antes, porque habían reclamado á su 
autoridad contra dicha distribución D. Tomás Balbás y 
Castro (enemigo de Suárez Llanos por cuestiones que 
le había suscitado como Director del Banco) y los pa- 
dres Fr. Félix Huerta y Fr. Gregorio Echevarría en re- 
presentación de tres partícipes (de 60 ó 70 que figura- 
ban en la relación distribuida). 

La Mesa acordó suspender la distribución y dar una 
llave del Archivo á los comisionados, convocando á 
Junta general á la Hermandad para los demás extre* 
mos del decreto del Vice-Real Patrono. Después de al- 
gunos incidentes que demuestran la impaciencia del 



HISTORIA D£ FILIPINAS 5O9 

Gobernador por que se cumplieran en todas sus partes 
sus mandatos y por ver realizados los fines que le mo- 
vían, como el impedir que se celebrase la Junta gene- 
ral, mandando un Comisario de policía con orden de 
que no penetrasen los hermanos en el Colegio, dictó un 
decreto el día i8 suspendiendo las funciones, atribucio- 
nes y derechos de la Mesa de la Real Casa de Miseri- 
cordia (O, y nombrando Administrador interino de la 
misma al Gobernador civil de Manila. 

Procedió éste á sellar el Archivo y otras dependen- 
cias del Colegio, sin admitir las protestas de la Mesa, 
acabando por incautarse de todo (2). 

Ya dijimos en su lugar correspondiente que en 1860 
quedó instalada en Arroceros una artística estatua en 
bronce de Doña Isabel II: el general la Torre, sin re- 
parar en la inconveniencia de su propósito, dado el país 
eñ que iba á realizarlo, ya que no atendiese á otro gé- 
nero de consideraciones, decretó el derribo de la expre- 
sada estatua» 

Encargó la ejecución de dicha orden al gobernador 
civil Cabezas de Herrera; pero éste no pudo encontrar 
ningún indio que se prestara á un acto que rechazaba 

(1) La Otra pía llamada «h Santa Misericordia», fundada en 1594 
con varias limosnas dadas por los espaftoles, á ruegos del clérigo Don 
Juan Fernández de León, creó en ¡633 el Colegio de Santa Isabel. Por 
R«al cédula de 25 de Mano de 1 733 lo tomó el Rey bajo su protec- 
ción* Desde 1S66, según anotamos» quedó agregado i este Colegio el 
llamado de Santa Potenciana. Los hermanos de la Misericordia admi- 
nistraban los fondos del Colegio, de que se incautó la Junta adminis- 
tradora por orden de la Torre. 

(Z) £i Sr. Gutiérrez Salazar elevó al Regente del Reino varías 
«nérf^cas exposiciones contra estas medidas del Gobernador de Fillpi** 
naib que fueron aprobadas por orden del Gobierno supremo de 20 de 
Abril de 1870. 



510 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

SU respeto y veneración á la imagen de la Soberana, que 
estaban acostumbrados á oir nombrar con el mayor 
acatamiento, y tuvo que valerse de chinos. La estatua 
fué llevada á la fundición de D. Bartolomé Barretto 
para que se la redujese á pasta; pero bien fuese porque 
no tenía medios de hacerlo, 6 porque ideó este pretexto 
para no cumplir la orden mencionada, pasó algún tiem- 
po sin hacerlo, y el Ayuntamiento la reclamó, alegando 
su derecho á poseerla, toda vez que no se había costea- 
do con fondos del Tesoro público y sí por suscripción 
particular, y la misma petición hizo la Sociedad Eco- 
nómica de Amigos del País, para conservarla, decía, 
«como objeto de arte». 

La Torre tomó muy á mal la moción de la Sociedad, 
negándose á sus deseos en un ofício inconveniente y 
grosero (0; y pretendiendo imponerse, solicitó copia del 
acuerdo indicado, cruzándose algunas comunicaciones 
entre la Sociedad y el Gobernador de las Islas, en que 
éste dejaba ver su apasionamiento y pequenez de miras 
en el asunto. 

La estatua al cabo fué desarmada y conducida, para 
su depósito, á una bodega de la antigua casa-Ayunta- 
miento de la capital. 

El 21 de Septiembre de 1869 fué jurada en Manila la 
Constitución de dicho año. Para conmemorar la Revo- 
lución de 1868, invitó el Gobernador de las Islas á una 
recepción en su palacio, por cuyos salones circularon 
varios mestizos de los arrabales de Santa Cruz, San 



([) cNo puedo accederá lo que esa Corporación solícita; extra- 
fiándome que el primer objeto de arte que para fundar su Museo artís- 
tico desea obtener, sea la estatua de la que así manchó la dignidad de 
la nación espafiolat. 



HISTORIA DB FILIPINAS 5II 

Miguel, Binondo y Quiapo, quienes acudieron al frente 
de una manifestación de indígenas con banderas^ músi- 
cas y farolas, capitaneados por el cura Burgos, el espa- 
ñol filipino Pardo de Tavera y el mestizo chino Paterno, 
el primero de los cuales fué ajusticiado, y los dos últi- 
mos condenados á presidio por los sucesos de Cavite. 

Los más de ellos llevaban corbatas rojas, color que 
puso de moda la señora de Sanchiz. 

Esta, haciendo, como siempre, los honores de la 
casa, llevaba el cabello sujeto por una cinta que decia 
Viva el pueblo soberano, luciendo otra cinta en el cue- 
llo, á manera de corbata, en una de cuyas extremidades 
se leia Viva la libertad, y en la otra Viva el general la 
Torre (0. 

Los concurrentes fueron muy obsequiados por el Go- 
bernador y por Doña Mariquita, en cuyo elogio leyó unos 
encomiásticos versos el constructor de coches Garcbi- 
torena, en los que la llamaba ¡la Verónica moderna! 

La Torre se asomó al balcón y gritó ¡Vivan las Cor- 
tes Constituyentes!, quedándose la mayoría de los ma- 
nifestantes con mucha curiosidad por saber c cosa aquel 
Cortes» que el General mandaba que vivieran (2]. 

(1) cSi todo esto no es una incitación á la sedición y á que el pue- 
blo, en uso de su soberanfa, que reconocía y proclamaba la señora de 
Sanchiz, y ejercitando su libertad, prot:lamase al general la Torre por 
jefe independiente de las Islas al ver perseguidos á los españoles y des- 
artillada la plaza, es preciso declarar completamente dementes á los 
que tales hechos se permitían». ^(Gutiérrez Salazar.) 

(2) cA la manifestación que nos ocupa concurrió bastante gente, 
llena de curiosidad por lo desconocido del acto y por las músicas, las 
íarolas y los himnos patrióticos, habiendo el Sr. la Torre obsequiado 
y agasajado á los manifestantes, y disolviéndose pacificamente la reu- 
nión, después de haber oído de los labios del General sus propósitos de 
radicales reformas», ^Govantes.) 



512 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

En la suscripción que hubo para costear las músi* 
casy faroles y banderas de la manifestación, no se soli- 
citaron ni admitieron donativos de los peninsulares. 

El escándalo que con la manifestación se produjo fué 
monumental, y los peninsulares, conocedores y aman- 
tes del país, sufrieron amarga pena viendo al represen- 
tante de España y á su camarilla patrocinando y con- 
sintiendo semejantes mamarrachadas, cuyas consecuen* 
cías futuras no podían ocultárseles. 

Otro hecho verdaderamente sensacional y de tristes 
resultados colmó la medida de los desaciertos de la 
Torre y del disgusto de los españoles de antigua resi- 
dencia en el país contra su desdichadísima gestión. 

A la llegada de la Torre ejercía el cargo de Secre- 
tario del Gobierno Superior civil D. Mariano Comba-» 
rros, funcionario de intachable conducta, instruido, ca« 
balleresco y pundonoroso. 

Al presentar el primer día la fírma y varios expe- 
dientes á su jefe, en cuya despacho estaba la indispen- 
sable señora de Sanchiz, le dijo la Torre: «Deje usted 
ahí esos papeles para que los examine Mariquitai. El 
estupor que debió producirle semejante salida le impe- 
diría, sin duda, presentarle en el acto su dimisión: no 
acertamos por qué reprimió su disgusto; mas no pu- 
díendo soportar la extraña ingerencia de aquella señora 
en los asuntos oficiales, solicitó y obtuvo licencia para 
establecerse en la provincia de Bulacán, mientras lie» 
gaba de España su cesantía, que esperaba, y que en 
efecto se recibió al poco tiempo. 

Entonces impetró de la Audiencia que le diese de 
alta en lá matrícula de abogados, con autorización para 
abrir su bufete en Bulacán. El Alcalde mayor de esta 
provincia, D. José María Martos, aunque era amigo de 



HISTORIA DB FILIPINAS 513 

CombarroSy vi6 con desagrado, según el autor de Las 
proscripciofies de Sila, que se estableciera en ella un abo* 
l^ado peninsular ñscalizador de sus actos. Llega la orden 
del Gobierno de las Islas de que juren la Constitución los 
empleados activos y los cesantes; oficia Hartos á Com- 
barros citándole para la jura; deja de asistir, y el Al- 
calde va á Manila, cuenta lo sucedido al General y éste 
resuelve que Combarros vaya á verle. Llegado á su pre- 
sencia, le intima la orden de salir para España en el 
primer correo. Pide respetuosa explicación por una me- 
dida tan perjudicial para sus intereses, y la Torre le 
contesta que se reserva los motivos y que su resolución 
es irrevocable. Consultó Combarros con varios letrados 
qué recursos legales podría oponer contra la proscrip- 
ción decretada, y el 29 de Septiembre regresó á Bu- 
iacán. 

Fué aquella noche de visita á la casa del Alcalde 
mayor, conforme tenia por costumbre; y según cuenta 
Gutiérrez Salazar, al recibir aquél un pliego urgente 
del Gobernador de las Islas se manifestó contrariado 
por su contenido, que supone era una orden de prisión 
contra Combarros, ai que la comunicó en confianza, 
diciéndole que se fuera á su casa por si tenía que arre- 
glar algunos papeles y para no prenderlo en su propia 
i^dencia. 

Lo cierto es que Combarros, en la madrugada del 
día siguiente, se suicidó, disparándose un pistoletazo. 

Marcha presuroso á Manila el Alcalde á comunicar á 
la Torre lo ocurrido, y dice Gutiérrez Salazar que acor- 
daron forjar una conspiración, aprovechando la circuns- 
tancia de haber ido días antes á Baliuag, pintoresco 
pueblo de Bulacán, los Sres. Suárez Llanos, Adminis- 
trador general de colecciones y labores; Escandón, ex- 
TOMo III 33 



5 14 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Intendente y Con tadoc general, cesante, de Hacienda» á 
quienes á su regreso prendió el Alcalde, remitiéndolos 
incomunicados á Manila, como reos de la supuesta cons- 
piración reaccionaria. Se incauta el Alcalde de los pa- 
peles de Combarros y comienza un expediente que con- 
tinúa en Manila el Gobernador civil, quien se apodera 
á su vez de los papeles de los Sres. Llanos y Escan- 
dóp, ya recluidos en la fuerza de Santiago; les toma 
declaración á altas horas de la noche, y á los cinco 
días los pone en libertad. Se presentan al Gobernador 
superior á protestar contra su prisión arbitraria y á pe- 
dirle justicia, y se disculpa diciéndoles que habia sido 
mal informado, sin cuidarse de la reparación de perjui- 
cios que demandaban ni de castigar al Alcalde mayor 
de Bulacán por sus falsos informes, prodigándole, an- 
tes al contrario, mayores distinciones desde ese día, de 
lo cual deduce Gutiérrez Salazar que lo de la conspira- 
ción había sido fraguado por orden de la Torre. 

Otras proscripciones decretó, que no llegaron á reali- 
zarse por diversas causas, contra D. Luciano Oliver, 
arquitecto de Hacienda; D. José Centeno, ingeniero de 
minas; D. Eduardo López Navarro, ingeniero de cami- 
nos, consumándose, en cambio, las impuestas al te- 
niente coronel de artillería D. José Tranzo y al coronel 
subinspector de ingenieros militares D. Fernando Fer- 
nández de Córdova, sin que se sepa el motivo fundado 
que las motivara, aunque se cree que fuera por haber 
jurado el cargo de Hermanos de la Misericordia el día 
que la Torre habia resuelto la suspensión de dicha Her- 
mandad. 

El II de Octubre suspendió su publicación el Diario 
de avisos, sustituyéndole El Comercio ^ que aún vive, y 
es uno de los más importantes diarios de Manila» sobre 



HISTORIA DE FILIPINAS 515 

todo en los asuntos que su título indica y en la abu n* 
dancia de noticias (i). 

El 17 de Noviembre de 1869 fué un día fausto en 
la historia del siglo xix. En él inauguróse por la Em- 
peratriz Eugenia la gigantesca obra del Canal de Suez, 
realizada por el inmortal Femando de Lesseps. El nom- 
bre de este ilustre ingeniero y el de los generosos kedi- 
ves de Egipto, Mohamad Saíd é Ismail» vivirán eter- 
namente en la memoria de la humanidad (2). 



(1) Fué su fundador D. José Loizaga, y su consocio y director 
D. Francisco Díaz Puertas, que ha continuado con este cometido has- 
ta su muerte, acaecida en 1893. 

No puede nombrarse El Comerth sin citar á su inteligente correspon- 
sal en la corte, nuestro amigo D. Francisco de Paula Vigil (Mohám)^ 
cuyos cablegramas y correspondencias son leídas con avidez, sobre todo 
por el elemento peninsular y burocrático. 

(2) £1 c^nal de Suez, como es sabido, corta el istmo de Suez de N. 
á S., y pone en comunicación el Mediterráneo con el mar Rojo y el 
Océano indico. Mide 164 kilómetros de longitud y de 60 á loo metros 
-de anchura entre orillas, con una profundidad que en ninguna parte es 
menor de ocho metros. En 1 888 se ensanchó el canal entre Port-Said 
y los Lagos amargos. 

Se inauguraron los trabajos el 25 de Abril de 1859. creándose, como 
■por encanto, la ciudad de Port*Said. 

Invirtiéronse en las obras 472 millones de francos. £1 Gobierno de 
Egipto contribuyó además con numerosos servicios, como cesión de te- 
rrenos, construcción de faros, dragados de puerto, anticipos de dinero 
sin interés, etc., todo lo cual se calcula en otros lOO millones. Ac- 
tualmente se navega por él de noche, con auxilio de los potentes focos 
eléctricos que los buques llevan, invirtléndose en pasarlo unai veíate 
horas. 

En 1870 atravesaron el canal 486 buques, con un total neto de 436.609 
toneladas,- importando los ingresos para la Compaflia 4.345 «758 fran- 
cos. 

En 1891 ascendieron á 4.207 buques, con 8.698.77? toneladas y 
^1.540.836 francos respectivamente. 



5l6 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

£1 21 de Noviembre llegó á Manila el Duque de 
Edimburgo, en cuyo honor hubo grandes festejos pú- 
blicos. El Ayuntamiento obsequió al Principe inglés 
con un baile en el teatro, y la colonia extranjera le 
tributó igual agasajo, vistiendo las damas el traje del 
país. 

El Duque revistó las fuerzas de la guarnición, acom- 
pañado del general la Torre, en la amplia calzada de 
Bilibid. 

Por decreto de i3 de Diciembre creó la Torre un se- 
gundo tercio de Guardia civil para Manila y un cuerpo 
de vigilancia. 

El 14 de Enero siguiente aumentó la fuerza de aquél 
hasta 3oo hombres, conñándole el servicio de incendios. 

Por decretos de 26 de Enero y n de Octubre de 1870,. 
dispuso la deportación á Balabac y Mindanao de algu- 
nos centenares de vagos, mal entretenidos y sospecho- 
sos de sostener relaciones con los tulisanes. 

«Para hacer úlil y beneficiosa la deportación, decía 
en su Memoria, he autorizado el ensayo de colonias de 
deportados y presidiarios». 

Las Cortes Constituyentes eligieron Rey de España á 
D. Amadeo de Saboya, y sabido es que precedió á su 

El número de pasajeros fué en 1870 de 26.758, representando un in- 
greso de 263.552,50 francos. 

En 1891 se contaron 194.467 pasajeros, con un ingreso de 
1.944.677950 francos. 

Los 4.207 buques citados eran: 3*217 ingleses, 318 alemanes, 17t 
franceses, 147 neerlandeses, 1 16 italianos, 55 noruegos, 51 austro-hún- 
garos, 40 otomanos, 29 portugueses, 28 espafioles, 21 rusos, seis japo- 
neses, cinco helénicos, un americano, un danés y un egipcio. 

El 23 de Octubre de 1887 se firmó la convención franco-inglesa re- 
lativa á la neutralización del istmo y del canal de Suez, presa impor-^ 
tamtbima que jamás se logrará arrebatar á la codicia británica. 



HISTORIA DE FILIPINAS 517 

•entrada en Madrid el inicuo atentado de que fué victi- 
ma el ilustre general Prim. 

Estos hechos fueron comunicados al Gobernador de 
Filipinas^ ordenándole que se celebrasan en sufragio del 
héroe de los Castillejos solemnes exequias por cuenta 
del Estado, como asi tuvo lugar. 

Por segunda vez había ido á desempeñar el cargo de 
Intendente general de Hacienda de Filipinas D. Ga* 
briel Álvarez, posesionándose de su empleo el 25 de 
Junio de 1869. 

La situación económica, á pesar de sus esfuerzos* 
empeoraba de día en día, merced, en gran parte, á la 
renovación total del personal administrativo; pues ig- 
norantes de sus deberes los nuevos empleados, muchos 
de los que jamás habían servido al Estado, descuida- 
ban la gestión de los servicios que estaban á su cargo; 
los ingresos decrecían, y la marcha de la Hacienda lle- 
gó á hacerse imposible, obligando esto al Intendente á 
presentar su dimisión; y como no le fuera aceptada por 
el Gobierno, dejó el país poco después con licencia del 
Gobernador de las Islas, convencido de que le era im- 
posible hacer frente á las angustias del Tesoro. 

Sustituyóle interinamente, en 19 de Marzo de 1870, 
el Inspector general de Hacienda D. Joaquín Carbonell, 
quien, apelando al socorrido recurso del tabaco, mandó 
muestrarios á los Cónsules de España en los mercados 
consumidores del extranjero, y malbaratándola rica hoja 
de Cagayán y la Isabela en repetidas almonedas, fué 
cubriendo con trabajo la penuria de las Cajas públicas. 

En 3o de Junio de 1869 había aprobado la Torre el 
proyecto de línea electrotelegráñca de Manila á Punta 
Santiago, y el 28 de Marzo de 1870 aprobó asimismo la 
de Manila á Cabo Bolinao. 



5l8 José MONTERO Y VIDAL 

El 29 del mes y año últimamente citados hubo un 
terrible incendio en la calle del Rosario, una de las 
principales y de más comercio del arrabal de Binondo, 
quemándose muchas casas de mamposteria y multitud 
de pequeñas tiendas de chinos, algunos de los cuales 
estuvieron á punto de perecer por resistirse á abrir las 
puertas de sus establecimientos á las autoridades qu^ 
habían acudido en su auxilio, teniendo que forzarlas la 
tropa. 

Cumpliendo órdenes del Ministerio de Ultramar, es- 
tableció la Torre una Junta, dividida en dos secciones, 
con el encargo de estudiar y proponer un plan comple- 
to de reformas administrativas y económicas. 

En 26 de Marzo de 1870 presentó la Comisión de 
reformas administrativas al Gobernador de las Islas un 
proyecto de ley municipal, y en 27 del mismo mes y 
año otro para la organización, gobierno y administra- 
ción de las provincias. Proponía la división del territo- 
rio en 18 provincias, que, según su importancia, debían 
ser de primera, segunda y tercera clase, regidas por Go« 
bemadores civiles. Jefes de Administración de primera, 
segunda y tercera clase, conforme á la categoría de las 
provincias. 

Las islas de Mindanao, Basilan, Joló, Sámales y Ba- 
labac no estaban comprendidas en esta división, de- 
biendo ser objeto de una ley especial. 

Creábanse también sub-gobiernos y juntas provin-* 
cíales, con facultades éstas consultivas y privativas, se- 
ñ alando las respectivas atribuciones Ae todos los nue- 
vos organismos (0. 



(1} Suscriben estos proyectos D. Jos¿ María Vald enebro. Presi- 
dente; D. José Cabezas de Herrera, Vicepresidente; D. José Felipe def 



HISTORIA. DB FILIPINAS 519 

La Junta de reformas económicas presentó su infor- 
me el 18 de Diciembre del mismo año (1870), propo- 
niendo las que debian introducirse en el sistema actual 
de Hacienda y en los presupuestos al ser abolido el es- 
tanco del tabaco, que era uno de sus proyectos esencia- 
les; las bases á que debía sujetarse la reforma en los 
polos y servicios, y modificaciones consiguientes en los 
presupuestos de ramos locales, y modificaciones acorda- 
das que debian introducirse en el proyecto de ley para 
el establecimiento de la contribución directa (i). 

Ambos proyectos fueron remitidos al Ministerio de 
Ultramar, sin que sobre ellos recayera resolución alguna. 

Por decreto de 27 de Junio nombró la Torre una 
Comisión liquidadora de la Mesa de Misericordia, y otra 
para que examinara y propusiera lo conveniente res- 
pecto al Colegio de Santa Isabel, bajo la base de crear 
una Escuela pública de niñas y una Normal de maes- 
tras, y envió á los Tribunales el tanto de culpa contra 
los que se opusieron á sus decretos. 

En 1870 se dictó una disposición estableciendo la 
forma en que los buques mercantes de todas las nacio- 
nes habían de comerciar con Joló, cuyo Archipiélago 
estaba bloqueado por nuestra marina de guerra. 

Pan, D. Manuel Asensi, D. Salvador EHo, D. Ramón González Calde- 
rón, D. Pedro Orozco y Riera, D. Lorenzo Calvo, Fr. Joaquín Fonse- 
ca, D. Bonifacio Saenz de Vizmanos, D. José P. Clemente y D. Pri- 
mo Oitega, Secretario. 

(1) Suscribieron este dictamen el Gobernador general como Presi- 
dente de la Comisión; y además de los seflores que figuraban en la de 
reformas administrativas, ya citados, los siguientes: D. Tomás Balbás 
y Castio, D. Juan Francisco Gil, D. Antonio Enriques, D. José Berue- 
te, D. Evaristo Escalera, D. Manuel Garrido, D. Benito Carrefio, don 
I..eóii Tovar, Fr. Pedro Payo, D. Joaquín Sastrón, D. Femando Mu- 
fiox, D. José Joaquín de Inchausti y D. Manuel Ramíiez, Secretario. 



520 JOSB MONTBRO Y VIDAL 

En dicho año • regresaba una expedición pirática de 
hacer una de sus excursiones en la costa oriental de la 
Paragua, donde después de haber cautivado las tripu- 
laciones de varios pancos de comercio, habían quema- 
do el pueblo de Santa Mónica ó Batacalan, cautivando 
á casi todos sus habitantes, degollando á los pocos que 
hicieron resistencia, y llevándose, por último, bástalas 
campanas de la iglesia, cuando fué avistada por un ca- 
ñonero, poco después del mediodía, fondeado junto á 
una pequeña isla que hay en las inmediaciones de Pa- 
niquian. Los moros metieron sus embarcaciones en un 
sitio donde no podía llegar el cañonero; se parapetaron 
con sus mismas embarcaciones y con los mismos cau- 
tivos que llevaban, los cuales, amarrados entre sí, for- 
maban la primera linea; resistieron el fuego del caño- 
nero hasta que á éste se le agotaron las municiones, y 
durante la noche se reembarcaron, después de tapar con 
pedazos de madera y trapos los agujeros que las balas 
les habían hecho, y entrando en un río próximo, habi- 
tado también por moros, repararon algo mejor sus ave- 
rias, siguiendo, por último, sin más contratiempo, á la 
isla de Tawi-Tawi, punto de su partida (O». 

El oñcial de la armada de quien tomamos las ante- 
riores líneas hizo en 1871 varias expediciones y desem- 
barcos en Tawi-Tawi, libertando á 28 cautivos. 

f La cuestión de los piratas — escribe la Torre en su 
Memoria — es de una gravedad extraordinaria; levanta 
justas y continuas quejas; redunda en perjuicio de núes- 



(i) Sistema que conviene adoptar para acabar con la pirateria fue 
los mahcmetafws de la sultanía de Joló ejercen en el Archipiélago fiU- 
pino^ por el capitán de fragata de la armada D. Santiago Patero: Ma- 
drid, 1872. 



HISTORIA, DE FILIPINAS 52X 

tro nombre y en desprestigio de nuestro pabellón; ataca 
la seguridad del comercio y la creciente prosperidad 
del Archipiélago, cuyas indefensas costas son de con- 
tinuo testigo de la depredación de los piratas, que lo 
llevan todo á sangre y fuego, y arrebatan anualmente 
una crecida población que hacen cautiva». 

Para remediar esto, decretó el 19 de Agosto de 1870 
la construcción de siete cañoneros, cuatro de la fuerza 
de 3o caballos y tres de la de 20; unos habian de cons- 
truirse en el arsenal de Cavite y otros, por contrata, en 
Manila, anticipando las Cajas de fondos locales las 
5oo.ooo pesetas á que el gasto ascendía. El Gobierno 
le mandó que no dispusiera de los fondos locales para 
esa atención, porque le enviaría cañoneros. 

No cumplió su promesa; y como de Mindanao le no- 
ticiaran que los piratas preparaban otra asoladora ex- 
pedición á las costas de Visayas como la del año ante- 
rior, reunió la Junta de autoridades, y de acuerdo con 
su parecer, por decreto de 1 5 de Febrero de 1871, or- 
denó la construcción de los referidos cañoneros. 

Siguiendo la marcha trazada por su antecesor, dictó 
la Torre útiles disposiciones respecto á la instrucción 
primaria, con la eñcaz cooperación del Secretario del 
Gobierno Superior, D. José Patricio Clemente, que 
pertenecía á la carrera del Magisterio. 

La Torre propuso al Gobierno que aumentara el 
ejército de Filipinas con soldados europeos, no sólo 
completando la entonces escasa fuerza del batallón ex- 
pedicionario, sino enviando, cuando menos, un bata- 
llón de cazadores compuesto de soldados peninsulares. 

El Gobernador eclesiástico del Arzobispado de Ma- 
nila, D. Mateo Yagüe, elevó una instancia al Gober- 
nador superior de las Islas, en 12 de Abril de 1870^ 



5^2 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

solicitanílo permiso para reedificar la Catedral, conver* 
tida en un montón de ruinas desde el terremoto de 
i863, y para la celebración de fiestas religiosas y otros 
actos conducentes á allegar recursos con que atender á 
su proyecto, proponiendo para dirigir las obras al ar- 
quitecto D. Luciano Oliver. 

Con fecha del día siguiente decretó la Torre esta 
solicitud de completa conformidad. 

Celebróse el i8 la función religiosa con asistencia del 
Gobernador general y de todas las autoridades y corpo- 
raciones, pronunciando el Dr. Yagüe un discurso ad 
hoc, y el ig se inauguraron los trabajos, comenzando 
el escombreo, cuyo acto honró también con su presen- 
cia la Autoridad superior, juntamente con la eclesiásti* 
ca y sus acompañantes respectivos. 

El Dr. Yagüe, con incansable actividad, logró que 
todas las clases que cobraban del Estado cedieran un 
dia de su haber para las obras de la Catedr&l; acudió á 
las Ordenes religiosas, y de ellas obtuvo también dona- 
tivos; impuso á las iglesias del Archipiélago que con- 
tribuyeran con el 20 por loo del sanctorum de dos años^ 
y recabó crecidas limosnas y donativos particulares, 
con cuyos recursos adelantaron tanto los trabajos em- 
prendidos, que el 3 de Junio se vio libre de escombros 
la Catedral, si bien á poco se paralizaron las obras por 
no haberse sujetado en el asunto á los preceptos de la 
legislación de obras públicas (O. 

La Torre inauguró las obras de un monumento á 

(i ) Continuaron después bajo la dirección del arquitecto D. Vicente 
Serrano Salaverrfa, terminándose en 1879. 

(Memcriét sobre la restauración de la nueva Catedral de Manila en las 
Islas Filipinas, escrita por el presbítero D. Mateo YagGe y Mateos, etc.: 
Madrid, 1880.) 



HISTORIA DE FILIPINAS 523 

I). Simón dé Anda y Salazar, y presidió la solemne 
fiesta cívico-religiosa dé la traslación de los restos de 
aquel ilustre patricio á la iglesia de la Orden Tercera de 
San Francisco, convertida en Catedral provisional en 
tanto se reedificaba la antigua metropolitana. 

Según refiere Govantes, el periodismo aumentó du- 
rante el mando de la Torre con dos nuevos colegas 
titulados La Hoja volante y El Avisador manileño. 

El 17 de Diciembre de 1870 se encargó de la Inten- 
dencia general de Hacienda pública D. José Jimeno 
Agius. Este ilustrado y laborioso funcionario, compren- 
diendo que el tabaco era el principal ingreso del Teso- 
ro de las Islas, estudió detenidamente la manera de 
que dicho articulo adquiriera el desarrollo mercantil de 
que es susceptible; y en obedecimiento de una orden del 
Regente del Reino de 6 de Septiembre de 1870, redac- 
tó en i.° de Marzo una Memoria, que remitió al Minis- 
terio de Ultramar, abogando por el desestanco, medida 
un tanto radical y de resultados dudosos, y que después 
fué convertida en hecho, como en su lugar diremos (0. 

La prensa de Manila acogió admirablemente la idea 
del desestanco, apoyando la propuesta del Sr. Jimenó 
Agius (2); mas no faltó quien le disputara la primacía 
de este pensamiento. 

A raíz de publicarse dicho trabajo, se dio á luz un 
folleto en que su autor decía que había visto con satis- 
facción que el Intendente de Filipinas venía á proponer 

(1) £i desestanco del tabaco en las Islas JFilipincu^ por J. Jimeno 
Agius: Madrid, 1878. 

(2) Los artículos y sueltos que los periódicos de Manila dedicaron 
al asunto, fueron recopilados en un folleto que lleva por título Juicio de 
la prensa de Manila acerca de la Memoria del limo. Sr. Intendente de 
Hacienda sobre el desestanco del tabaco: Manila, 1871. 



524- JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

al Gobierno, «en un asunto tan importante como el 
desestanco del tabaco, lo mismo exactamente que yo he 
pensado y propuesto antes que él en unos apuntes que, 
por lo que ahora veo, si no han llamado la atención de 
los Ministros de Ultramar, habrá sido por no estar 
desenvueltos con la habilidad y brillantez correspon- 
dientes á tan grave asunto, pero que han podido muy 
bien servir de base al trabajo del Sr. Jimeno Agius; al 
menos asi puedo creerlo, vista la precisa conformidad 
que existe entre los puntos capitales que abraza la Me- 
moria y los que eran objeto de mis apuntes, etc.» (0. 
Sea de esto lo que quiera, la cuestión del desestanco 
del tabaco era una aspiración general en Manila en 
aquella época, según se deduce de lo propuesto 'sobre 
este particular por la Junta de reformas económicas 
creada para el estudio de las modificaciones que á su 
juicio exigiera el sistema rentístico de las Islas, y lo 
demuestra la unanimidad con que los periódicos locales 
aplaudieron la Memoria del Sr. Jimeno Agius. 

( I ) E¿ desesianeo del tabaco en Filipinas. Dos pensamientos iguales: 
el propuesto al Gobierno por D. José Jimeno Agius, actual Intendente 
de Filipinas, en i.° de Marzo de l87t, y el indicado al Gobierno pro- 
visional en 1 8 de Noviembre de i868, por D. Toribio Ruizde la Esca- 
lera y Oráa, Gobernador y colector de tabacos que fué de la provincia 
de la Unión de aquellas Islas enlosafios de 1850 a 1 857: Bilbao, 1871» 



CAPITULO XXV. 



Catrera judicial. — Correos á Singapoore. — Becerra, Ministro.— Sus pro- 
pósitos.— Código penal. — Sociedades anónimas.— Comisión de re- 
formas.— Iiiamovtlidad judicial.— Empleados de Aduanas, Coniabili- 
dad y Correos. — Moret, Ministro. — Aduanas. — Extranjeros.— Cuer- 
po de Administración civil para Filipinas. — Reglamento de idem. — 
Consideraciones. — Administración económica y contabilidad ds Ul- 
tramar. — Cese de exenciones arancelarias.— Cátedras para prepara- 
ción de los empleados de Ultramar. — Premios para obras referentes 
á Filipinas. — Aranceles de Aduanas. — Correos maiitimos interinsu- 
lares. — Restabled miento del Tribunal de Cuentas. — Tribunales judi- 
ciales. — Dependencias de Hacienda.— Creación de un Instituto fili- 
pino.— Reforma de la Universidad de Santo Tomás de Manila.— Con- 
sejo de Filipinas.— Viajes por el Istmo de Suez.— Oposiciones de 
cátedras para Filipinas. — Reforma del Arancel de Aduanas. — Ayala, 
Ministro. — Exposición del Procurador de dominicos en contra de la 
creación del Instituto y reforma de la Universidad.— Alarma en Ma- 
nila por estas innovaciones. — Exposición del Prior de dominicos.— 
Reúne la Torre una Junta de notables para tratar de las reformas. — 
Oposición de los dominicos. — Pone el «cúmplase» á los decretos. — 
Protestas del Arzobispo y de los Provinciales de las Corporaciones 
religiosas. — Exposición de los mismos al Regente del Reino.— ídem 
de los padres de familia al Rey.— Orden de Moret sobre exclaustra- 
ción de religiosos. — Protestas de los Prelados.— Tirantez de relacio- 
nes entre el Gobernador y el Clero.— Decreta Ayala la suspensión 
de las reformas.— Es relevado la Torre. — Juicio acerca de este go- 
bemante. 

Referidos los acontecimientos de carácter local del 
mando de la Torre, vamos á hacernos cargo de las 
disposiciones relativas á Filipinas^ emanadas en la mis- 



526 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

ma época del Gobierno Supremo, y de las complicacio- 
nes que algunas de ellas ofrecieron. 

El Ministro de Marina é interino de Ultramar, Don 
Juan Bautista Topete, expuso al Regente del Reino la 
conveniencia de que se aplicaran á las provincias ul- 
tramarinas los artículos 44 al 97 de la Constitución del 
Estado, referentes á la entrada, ascenso é inamovilidad 
de los funcionarios de la carrera judicial, establecién- 
dose asi por decreto de 2 de Julio de 1869. En el mis- 
mo día se dictaron por una orden circular las disposi- 
ciones correspondientes para facilitar la ejecución del 
decreto anterior. 

El expresado Ministro le hizo ver asimismo los gra- 
ves perjuicios que se irrogaban al Tesoro público y á la 
disciplina de la Armada por el hecho de encomendar á 
los buques de guerra la conducción de la corresponden- 
cia desde Hong-Kong á Manila y viceversa; y por de- 
creto de i3 de Julio se autorizó al Ministerio de Ultra- 
mar para contratar, mediante subasta pública, el ser- 
vicio de vapores correos entre Singapoore y Manila. 

El mismo día que aparece suscrito dicho decreto se 
hizo cargo, en propiedad, del departamento de Ultra- 
mar D. Manuel Becerra y Bermúdez. 

Éste dirigió el 23 una comunicación al Gobernador 
de Filipinas, manifestándole el propósito que abrigaba 
de plantear en el Archipiélago las reformas administra- 
tivas y económicas que permitiera su estado social y 
político, en armonía con el creado en España por la re- 
volución de Septiembre. 

A propuesta suya fué derogado en 27 de Agosto el 
decreto antes referido de 2 de Julio sobre inamovilidad 
judicial. 

Propuso también, y el Regente del Reino decretó en 



HISTORIA DE FILIPINAS 527 

la citada fecha, el establecimiento de una Comisión con 
el encargo de examinarlos expedientes de todos los fun- 
cionarios del orden judicial en Ultramar y las solicitu- 
des y títulos de los aspirantes á dicha carrera, debiendo 
dar dictamen sobre ellos; formular un proyecto de ley 
orgánica de Tribunales, y estudiar y proponer las bases 
de una división judicial en aquellos territorios (0. 

De acuerdo, asimismo, con su propuesta, dictó el 
Regente del Reino un decreto, en lo de Septiembre, 
disolviendo la Comisión creada en 1866 para estudiar y 
proponer la reforma de la legislación penal vigente en 
Ultramar, estableciendo en su lugar otra para que pro- 
pusiera, con urgencia, las alteraciones necesarias en el 
Código penal vigente en la Península, formulase una 
ley provisional para su aplicación y estudiara y propu- 
siera las bases de una de Enjuiciamiento criminal para 
dichos territorios (2). 

El Regente del Reino, por decreto de 17 de Septiem- 
bre, derogó el decreto y reglamento de 9 de Octubre 
de 1 853 y demás disposiciones sobre constitución de 
sociedades anónimas en las Antillas y Filipinas, resta- 
bleciendo el Código de comercio en todo lo relativo á 
la constitución y organización de aquéllas. 

El 4 de Diciembre decretó también la supresión de 
la Junta especial de reformas de administración y go- 

(]) En 11 de Noviembre se dictó una orden disponiendo el noodo 
de llevar á efecto el examen de los expedientes de los funcionarios del 
orden judicial y Ministerio fiscal en las provincias de Ultramar, y otra 
con igual fecha relativa á los de los cesantes de uno y otro orden. 

(2} Por decreto de lO de Diciembre se aumentó el número de sus 
vocales, figurando entre éstos el magistrado de la Audiencia de Manila 
D. José Manuel Aguirre Miramón, autor, como en su lugar dijimos, de 
un proyecto para el indicado objeto. 



528 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

bierno de Filipinas, establecida en 3o de Enero ante- 
rior, creando una Comisión consultiva de reformas para 
dichas Islas, compuesta de 20 vocales, bajo la presiden* 
cia del Ministro, ejerciendo de secretario el Subsecreta- 
rio y de vicesecretario el Oñcial del Negociado de go- 
bierno de Filipinas del mismo departamento. La Co- 
misión debía evacuar su cometido en el preciso término 
de sesenta días, contados desde el de su constitu- 
ción (1). 

Contradiciendo su propuesta del 27 de Agosto, soli- 
citó Becerra en 6 de Diciembre el establecimiento de la 
^amovilidad judicial en Ultramar, y á ello accedió el 
Regente del Reino como antes había accedido á lo con- 
trario, quedandQ resuelta en la indicada fecha, hacién- 
dola extensiva, por otra orden del mismo día, á los fun- 
cionarios del Ministerio ñscal. 

Con fecha 9 siguiente se decretó la reducción de los 
haberes y pensiones que tenían consignados en las Ca- 
jas de Ultramar los individuos de clases pasivas que no 
residían en las provincias respectivas (2). 

Por iniciativa del mencionado Ministro, fué creado 
por decreto de la Regencia del Reino de 11 del citado 
Diciembre el Cuerpo de empleados de Aduanas de las 



(1) Por decreto de 27 de Junio de 1870 se declaró terminado e) 
encargo de esta Comisión, por haber remitido al Gobierno el resultado 
de sus trabajos. 

(2) Suscrita por Moret se publicó una orden en 1 1 de Julio de 
1870, anulando las clasifícaciones hechas con sujeción al decreto de 9 
de Diciembre de 1869, derogado por la ley de 23 de Mayo siguiente; 
disponiendo se reintegre á las clases pasivas civiles de Ultramar lo que 
por efecto de dicho decreto hubiesen dejado de percibir, y dictando va- 
rias prescripciones sobre revisión de expedientes y abono de haberes á 
I0& cesantes y jubilados» 



HISTORIA DE FILIPINAS 529 

provincias de Ultramar, y por análoga resolución de 3o 
del propio mes, el de Contabilidad administrativa de 
las mismas provincias. 

En 8 de Febrero de 1870 se decretó igualmente la 
creación de un Cuerpo administrativo inamovible de 
Correos de Ultramar, y en z3 de Marzo se dispuso que 
los funcionarios públicos que hubieren servido más de 
seis años seguidos, ó nueve interrumpidos, en Filipinas, 
no tenían derecho á pasaje de regreso á la Península. 

£1 i.^ de Abril fué nombrado Ministro de Ultramar 
D. Segismundo Moret, quien se distinguió por las múl- 
tiples innovaciones que introdujo en todos los ramos de 
la Administración de las provincias de Ultramar, algu- 
ñas de ellas importantes, si bien prosperaron muy 
pocas. 

Sus propósitos se concentraban en estos tres puntos 
principales: 

«i.^ Poner en comunicación aquellas Islas con la 
Península, y desarrollar su riqueza interior por medio 
de un sistema completo de comunicaciones. 

»2.^ Crear una Administración especial, tan inteli- 
gente y activa como sea posible, para desarrollar la cr« 
vüización de aquel territorio y conseguir que los inte- 
reses españoles arraiguen por completo en el Archi- 
piélago. 

»3.^ Poner su Tesoro en condiciones desahogadas 
y reformar la vida económica del país, que yace en una 
inacción deplorable, de que podría difícilmente justiñ- 
carse la Administración española» (0. 

(1 ) Memoria presentada á las Cortes Constituyentes por el Ministio 
de Ultramar, D. Segismundo Moret y Prendergast, en 1 «^ de Noviem- 
bre de 18*70: Madrid, Imprenta Naciona], 1870. 

TOMO III 34 



530 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

Veamos cómo desarrolló su gestión. 

De conformidad con el nuevo Ministro, dictó un de- 
creto el Regente del Reino en 12 de Junio, disponiendo 
que contra las resoluciones que causen estado, de los 
Intendentes de Hacienda pública de Ultramar, en ma- 
teria de Aduanas, se podrá deducir demanda contencio- 
sa, por los que se consideren lastimados en sus dere- 
chos, ante las respectivas Audiencias territoriales, y 
con sujeción á lo prevenido por los decretos de 7 de 
Febrero y 6 de Abril de 1869. 

El Regente del Reino promulgó en 4 de Julio la ley 
decretada y sancionada por las Cortes el 19 de Mayo 
anterior, ñjando el carácter y las condiciones civil y po- 
litica de los extranjeros en las provincias españolas de 
Ultramar. 

Por decreto de 7 de Julio fué autorizado el Ministro 
de Ultramar para contratar la conducción de la corres- 
pondencia desde Barcelona á Manila, por el Canal de 
Suez, en buques de vapor, con arreglo al pliego de 
condiciones que acompañaba á dicho decreto. 

Este servicio debía implantarse desde i.^ de Mayo 
siguiente. 

Con fecha 12 de aquel mes reformó la Secretaría de 
Ultramar. 

Así como el infierno está empedrado de buenas inten- 
ciones, según un proverbio vulgar, la legislación espa- 
ñola aparece exuberante de sabias leyes y teorías bellí- 
simas, sólo que jamás encarnan en la realidad, y los 
mismos que proclaman los más sanos principios admi- 
nistrativos y truenan contra los vicios políticos y so- 
ciales existentes, son los primeros en incurrir en ellos. 

Ocúrresenos esto al considerar lo muchísimo que se 
ha legislado pregonando las doctrinas más puras» y lo 



HISTORIA DE FILIPINAS 53 1 

poco, por no decir nada, que en la práctica se ha hecho, 
y de ello ofrece prueba fehaciente el tejer y destejer de 
nuestra Administración, según habrá podido observarse 
en las disposiciones que llevamos registradas respecto 
al punto concreto de la organización del personal admi- 
nistrativo de Ultramar. 

El brillante ideólogo Sr. Moret tenía, necesariamen- 
te, que formular su correspondiente plan de creación de 
un Cuerpo de Administración civil para Filipinas; lo 
«ometió al Regente del Reino, y éste se dignó prestar* 
le su conformidad por decreto de i6 de Agosto de 1870. 

Refiriéndose á nuestro rico Archipiélago oceánico» 
decía el Sr. Moret, con su habitual galanura de lengua- 
je, en el prámbulo de dicho decreto: i La situación de 
aquellas Islas, cuyo valor puede apreciarse con sólo 
fijar la vista en el mapa y con recordar la inmensa uti- 
lidad que Inglaterra obtiene de la India, Holanda de 
Java y Borneo, y hasta la Francia del moderno estable- 
cimiento de Saigón, las reserva un porvenir que quizás 
España no aprecia en todo su valor. Sólo así se explica 
cómo después de tres siglos la dominación española 
apenas se ha extendido por el Archipiélago, y cómo los 
peninsulares ignoran, no sólo el idioma de aquellos na- 
turales, sino hasta sus costumbres y tendencias. Sólo 
así se explica cómo aquel país, compuesto de multitud 
de islas, habitadas por cinco millones de habitantes, y 
. en condiciones para ser el centro de un inmenso comer- 
cio y de una vastísima producción, nada ó casi nada da 
á España, si se exceptúan los productos, no muy exce- 
lentes, de tabaco que para sus fábricas envía 

» Estas causas son muchas y complejas; pero al ¿ren- 
te de todas ellas, y aparte del injustificado olvido de la 
opinión pública, figura su viciosa é ignorante Adminis- 



552 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

tración, de la cual pudieran hacerse las más severas 
criticas sin temor de ofender á la justicia. Desde hace 
mucho tiempo los Gobiernos, teniendo en ello por cóm- 
plice á la opinión, han creído que para servir los pues* 
tos públicos de Filipinas eran aptos los que no podían 
servir en la Península, ni aun con las pocas exigencias 
que la Administración española ha llegado á tener (O. 
De aquí una debilitación constante del poder español y 
una incapacidad creciente en aquella Administración 
para cumplir los fines que el país le encomienda 

»Y como este personal es, sin embargo, el encargado 
de representar á la Península y de transmitir á la pobla- 
ción de las Islas la civilización española, de aquí los 
escasos progresos, el adelanto insignificante y el esta- 
cionamiento de aquel país, cuyo atraso es tan grande 
que bien puede decirse que sin la infatigable coopera- 
ción de las Órdenes religiosas, la autoridad de España 
apenas se conocería en la mayor parte del Archipié- 
laga.*.. 

» Y sin embargo, señor, en contra de la opinión ex- 
traviada, las Islas Filipinas reclaman más que ningún 
otro punto un personal inteligente. y capaz, que no sola 
se apodere de aquel territorio, sino que lo impulse y 
desarrolle y engrandezca para enriquecer y engrandecer 
á su vez á la madre patria. Y esto no puede obtenerse 
sin exigir á los que han de formarlo estudios, prepara- 
ción, conocimientos, aptitudes, en fin, que no todos 
poseen ó adquieren fácilmente i, etc. W. 



(1) Y lo siguen creyendo, que es lo peor. 

(2) ¿A qué extractar las bases de este decreto por el que se cre6 
un Cuerpo de Administración civil de las Islas Filipinas? 

Ni éste se formó, á pesar del decreto de M oret y de la pintura que 



.HISTORIA DE FILIPINAS 533 

Por otro decreto de la misma fecha se mandó formar 
un escalafón general de todos los empleados de la Ad- 
ministración civil de Filipinas, con sujeción á las re- 
glas que al efecto se establecían. 

Moret, inspirándose en ideas descentralizadoras, so- 
metió á la aprobación del Regente del Reino el sistema 
á que debía ajustarse la Administración económica y 
contabilidad de Ultramar, y por decreto de S. A. de 12 

hace de su indisculible necesidad^ ni el personal elegido para el desem- 
peño de los cargos públicos se ajustó durante su gestión, como no se 
había ajustado antes, ni se ha ajustado después, á las condiciones 
que tan acertadamente consideraba indispensables el que tan penetrado 
estaba de que carecían de ellas los empleados entonces existentes, sal- 
vo las contadfsimas y honrosas excepciones que en todos tiempos ha 
habido, porque mientras en Espafia la Administración esté subordinada 
Á la política, y haya padrinos influyentes, y yernos y sobrinos afortu- 
nados, el personal adminutrativo de Filipinas, como el de la Península 
y el de las Antillas, será tal, y como lo retrata el Sr. Moret; y como 
aún está por nacer el que ha de engendrar á quien se proponga traer al 
mundo al que haya de realizar el milagro de la regeneradóo de Espafia, 
hay tiempo por delante para que el Archipiélago ñlipino se sumerja en 
los mares que lo sustentan antes de que los empleados que allí se en- 
víen tengan la preparación y las condiciones necesaiias para que no pa- 
sen todas esas cosas que le merecen al Sr. Moret los duros calificativos 
que dejamos transcritos, y otros muchas, harto dolorosas, que podría- 
mos añadir, y que, desgraciadamente, no se ven tratas de que con- 
cluyan. 

A fuer de impardales, debemos consignar que el Ministro D. Ant o- 
nio María Fabié resistió cuanto pudo las exigencias políticas injustiíi - 
<cadas, cuidándose mucho de elegir un personal idóneo y de ello es 
ejemplo el nombramiento de Intendente de Filipinas en favor de un 
fundonario distinguidísimo, á quien sólo de nombre conocía, honroso 
empefio en que le secundaba á maravilla el recto, ilustrado y digno jefe 
At\ personal de su departamento, D. José Velarde y Naveda, dándose 
el caso de que ni éste pertenedese al partido conservador, ni menos el 
Sr, Jimeno Agius, demócrata de toda su vida y de los más ideatificaios 
con d Sr. Moret. 



534 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

de Septiembre se dictaron las disposiciones correspon- 
dientes (O* 

Con la misma fecha derogó el Ministerio de Ultra* 
mar las exenciones arancelarías otorgadas por la Real 
orden de 9 de Agosto de i863 á los edificios de hierra 
y madera, y en general á todos los materiales de cons- 
trucción, y las concedidas por decreto de 10 de Diciem- 
bre de 1867 á varios artículos de consumo alimenticia 
y de aplicación al cultivo, conforme con lo propuesta 
por el Gobernador de las Islas. 

Por decreto de la Regencia del Reino de 2 de Octu- 
bre fué aprobado, con el carácter de provisional, el re- 
glamento que á continuación del decreto se inserta^ 
para la ejecución del de 16 de Agosto anterior, por el 
que se creó el Cuerpo de Administración civil de Fili- 
pinas. 

Según la regla 5.* del art. 9.^, una de las materias 
sobre que debían versar los ejercicios de oposición para 
poder ingresar en el Cuerpo, era: #5/ Lengua tagala 
y sus principales dialectos», lo cual son muchos erro* 
res en pocas palabras. 

En primer término, el tagalo, y no el tagalo, es una 
de tantos dialectos del país, no la lengua oficial y lite- 
raria más generalmente hablada en él, y carece, por 
tanto, de dialectos principales ni no principales. Los 
m uchisimos dialectos que hay en Filipinas son distin- 
tos unos de otros, y todos ellos, incluso el tagalo, re- 
conocen por origen el idioma malayo. 

(1) Por orden de 4 de Octubre fué aprobada la Instrucción par» 
Iterar ¿ efecto el decreto de 1 2 de Septiembre sobre la Administración 
económica y contabilidad de Ultramar. 

Estos documentos honran á su autor y ofrecen testimonio irrecusa-* 
ble de su privilegiada inteligencia. 



HISTORIA DB FILIPINAS 535 

Entre los funcionarios de la clase que describe el se- 
ñor Moret en el preámbulo del decreto de 1 6 de Agosto 
citado, suena nnás el tagalo, porque se habla en Mani- 
la, residencia de los más de ellos, y en algunas de las 
provincias limítrofes; pero no es el que hablan el ma- 
yor número de habitantes del Archipiélago, y si el vi- 
saya, y bueno es añadir que el indio visaya no entiende 
al tagalo, ni al ilocano, ni al vicol, ni al pangasinán, 
ni al pampango, etc., etc., ni éstos á aquél, ni ninguno 
de ellos á los referidos ni á los que dejamos por nom- 
brar, aunque en todos los dialectos de las Islas existan 
algunas pocas palabras parecidas en su signiñcado (i). 

A propuesta de Moret expidió otro decreto el Regente 
del Reino, en z de Octubre,, autorizando al Ministro de 
Ultramar para establecer en la Universidad Central de 
España las enseñanzas necesarias á la preparación de 
los alumnos que hayan de ingresar en el Cuerpo de Ad- 
ministración de Filipinas. 

Esta medida, con mayor amplitud, no puede tachar- 
se de inconveniente; antes por el contrario, es inconce- 
bible que no haya cátedras de Geografía é Historia de 
nuestras Antillas y de Filipinas, asi como de Adminis- 
tración colonial. 

(l) En comprobación de lo expuesto, véase el cuadro de la impor- 
tancia de los dialectos filipinos, graduado por el número de habitantes 
<iue los hablan: 

DUkctot. Habitantes. 

Visaya 2.024.409 

Tagalo 1 . 2 16. 508 

Cebuano 385» 866 

Ilocano 354 , 3 78 

Vicol 312.554 

Pangasinán 263.000 

Pampango 193*423 

Zambal 68. 936 



53^ JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

Con la misma fecha dirigió una orden á la Subsecre- 
taría, manifestándole que el Regente del Reino había 
dispuesto que por el Ministerio de Ultramar se abríe- 

DialectoB. Habitantes. 

Panayano 67.092 

Ibanag &7.500 

Ifugao •'••. 22.961 

Aeta 1 3. 272 

Coyuvo 12.999 

Igorrote 10.325 

Itaves 9.686 

Gaddao 9.337 

Benguetano 8.363 

Tinguian 7 .059 

Sufíin. 5.928 

Chamorro. •••• 5. 360 

Mandaya.. • .• •••• 4. 104 

Ilongote 3*932 

Ibilao 3.845 

Manobo 3. 103 

Malangue... 2.893 

Calamino .•«. 2. 744. 

Agutaino... i.96l 

Dadaya. 1.846 

Igorrote del Abra. i .07 1 

Idém de la Gran Cordillera 644 

CaroUno. • 580 

(Apuntes interesantes sobre las Islas Filipinas^ que pueden ser útiles 
para hacer las reformas convenientes y productivas para el país y la na- 
ción, escritos por un espafiol de larga experiencia «n el pais y amante 
del progreso: Madrid, 1869.) 

Preferimos estos datos por ser de una obra publicada poco antes de- 
que el Sr. Moret fuese Ministro de Ultramar. 

En ella se omiten varios dialectos de Mtndanao, como el de los bn* 
quidnones ó montafieses, el de los súbanos, el de los tirurayes, etc.; e( 
de los irayas de Luzón y otros. 

Merece leerse sobre este asunto el articulo Lenguas y raaos di FUi- 
pinast inserto en el núm. 48 de la Revista de Geografía eomerciai del 31 
de Octubre de 1887, debido á la docta pluma del profesor austríaco 
Blumentrit. Acerca de la fíliación de estos dialectos, es digno de con- 
sultarse el magistral Catálogo de las Lenguas (tomo II}, del sabio Uer- 
vás y Panduro. 



HISTORIA DE FILIPINAS 537 

ra concurso público á fin de proveer: i.^ Una cátedra 
de lengua tagala y sus principales dialectos. 2.^ Otra 
de historia y civilización de las posesiones inglesas y 
holandesas del Asia y Oceania, costumbres, usos, re- 
ligión, literatura, instituciones políticas, religiosas etc.^ 
etc., de sus pueblos indígenas; instituciones europeas 
bajo todos sus aspectos, y examen critico de las mis- 
mas. 3.^ Historia y civilización de las Islas Filipinas, 
costumbres, usos; instituciones religiosas, políticas, 
etc., de los pueblos indígenas; legislación é institucio- 
nes españolas; su examen y crítica. 

Perseverante en su propósito de conseguir la regene- 
ración del Archipiélago ñlipino, sometió Moret á la re- 
solución del Regente del Reino un decreto, que fué ex- 
pedido con fecha 4 de Octubre, creando tres premios 
para las obras que, á juicio de la Academia de Ciencias 
morales y políticas, lo merecieran, relativas á la des • 
cripción, historia é instituciones de las Islas, medios de 
desarrollar su colonización y examen de las institucio- 
nes y sistemas empleados para el régimen de las pose - 
siones de Inglaterra y de Holanda en la India . 

Varias causas, según el Ministro, habían impedido 
que la corriente de la emigación españolase encamina- 
se á Filipinas en vez de hacerlo á las posesiones fran- 
cesas de África y á la antigua América española; 
«pero la principal, decía el Sr. Moret, es sin duda el 
completo desconocimiento de todo lo que al Archipié - 
lago ñlipino se refiere; ignorancia que domina, no sólo 
en la opinión pública, sino en las regiones oficiales» y 
que llega hasta el punto de ser más conocido en el ex- 
tranjero que en nuestro propio país. 

i Esta ignorancia ha producido de una parte la indife- 
rencia, y de la otra la falta de iniciativa en el Gobierna • 



53^ JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

•Preciso, es, pues, combatirla, y ningún medio mejor 
que la vulgarización de los conocimientos necesarios y 
la difusión de libros que á este fin contribuyan (i)>. 

Precedido de un preámbulo de Moret, publicóse un 
decreto del Regente del Reino, fechado el i6 de Octu- 
bre, aprobatorio de los Aranceles de Aduanas de Filipi- 
nas, insertos á continuación de dicho decreto, y dictan- 
do las disposiciones necesarias para su planteamiento. 

El Ministro habíase propuesto la aplicación más 
completa de los principios de libertad de comercio al 
Archipiélago, y en este criterio se inspira el menciona- 
do Arancel; y para el logro total de su pensamiento, 

(i) ¡Valiente protección encuentran en Espafia de los poderes ofí- 
ciales las obras serías, si sus autores carecen del indispensable suegro^ 
tío ó personaje influyente! De obras premiadas con una medalla de oro 
en la Exposición de Filipinas, é informndas favorablemente por la Real 
Ac adeniia de la Historia, podría citarle yo el caso al Sr. Moret que no 
han merecido cu*: el Ministerío de Fomento distraiga en su adquisición 
ni un céntimo de la*^ muchos miles de duros que anualmente emplea 
en adquisición de coplas de Calamos^ y allí se están en sus legajos em- 
polvados durmiendo el suefio de los justos aquellos informes; y respec- 
to al Ministerio de Ultramar, le recomendamos la lectura de un sabrosí- 
simo articulo recientemente publicado en La PoHHca de España en Fili' 
pinas^ núm. 103, del 15 de Enero de 1895, titulado La Bidliúteea del 
Ministerio de Ultramar^ en uno de cuyos párrafos se lee: 

cBiblioteca que debiera ser Mstseo de todo lo publicado sobre Cuba, 
Puerto Rico y Filipinas, e& á modo de puesto de callejuela, baratilla 
ignominioso de obras de peseta la más buena. 

»En cambio, hállanse á espuertas noveluchos infames de escritorzue- 
los paniaguados, tomos de poesías de copleros parientes de ministros, 
«te, etc.» 

A los autores de la clase de obras indicadas al principio de esta nota, 
no les queda otro consuelo que verlas elogiadas en todas las Revistas 
extranjeras más leídas é importantes, asi como en las grandes obras 
geográficas y enciclopédicas modernas, publicadas, especialmente, en 
los idiomas francés ó alemán. 



HISTORIA DB FILIPINAS 539 

mandaba se procediera á la vez á la reforma de las Or- 
denanzas de Aduanas vigentes, bajo las bases que el 
decreto establecía. 

Por virtud del nuevo régimen, el comercio de la Pe- 
nínsula con el Archipiélago filipino se declaró de ca- 
botaje. 

Se autorizaba al Intendente para establecer las Adua- 
nas provinciales que conceptuase necesarias, tanto para 
el comercio exterior como para el de cabotaje. 

Se refundían en un solo impuesto, pagadero por las 
toneladas de arqueo que midieran los buques, todos los 
existentes con el nombre de faro, limpia, fondeadero, 
carga y descarga y demás de su clase. 

Se abolían las primas concedidas por la legislación 
en vigor á los constructores de buques, y se declaraban 
libres de derechos arancelarios, tanto los materiales 
destinados á la construcción y reparación de embarca- 
ciones, como los despojos de buques. 

Se mandaba publicar por meses los datos relativos al 
movimiento comercial exterior de cada una de las 
Aduanas del Archipiélago, y anualmente la estadística 
general del comercio y navegación exterior, y la de ca- 
botaje. 

Los nuevos Aranceles debían comenzar á regir en 
las Islas el i.^ de Julio de 1871 (0. 

Por decreto de 22 de Octubre se autorizó al Gober- 
nador de Filipinas para contratar, en pública subasta 
y por término de seis años, el establecimiento de un 
servicio marítimo para la conducción de la correspon- 
dencia pública y privada entre las islas del Archipiéla- 

(1) Véase CoUceiin Ugislatíva dé España, Segundo semestre de 
1 870, tomo CV: Madrid, 1871. 



540 JOSÉ MONTERO Y VIDAL 

gO| con arreglo al pliego de condiciones que se acom- 
pañaba. 

La subasta debía verificarse en Manila el i.^ de Ju- 
nio de 1871, ante una Junta presidida por la Autoridad 
superior y compuesta de las principales autoridades. 

Con la misma fecha ordenaba Moret al Gobernador 
superior que procediera á realizar este servicio^ hasta 
dejarlo terminado, con la mayor eficacia y energía, y á 
adjudicarlo provisionalmente una vez verificada la subas- 
ta. En otra comunicación de igual día le ordenaba que 
excitara el celo de las autoridades locales, del comercio 
y de los particulares en su caso, á fin de que para la 
época en que comenzara á funcionar la linea de nave- 
gación interinsular, cada una de las islas tuviera esta- 
blecido un servicio de comunicaciones interiores que en- 
lazara con el general. 

Á propuesta del Sr. Moret, dictó el Regente del Rei- 
no un decreto en 24 de Octubre restableciendo el Tri- 
bunal de Cuentas de Filipinas. 

«Por regia general — decía el Ministro en su preám- 
bulOy — el hecho de restablecer una oficina suprimida y 
reconstruir lo ya destruido, da mala idea de una Admi- 
nistración, porque revela la escasa solidez de las bases 
en que se apoya y la falta de fijeza en su pensamiento 
fundamental. Por esta consideración, el Ministro que 
suscribe prescindiría de la medida si hubiera hallado tér- 
minos hábiles de suplir la falta cometida en 1867; pero 
los sucesos que han sobrevenido demuestran que la con- 
tabilidad en las Islas Filipinas ha desaparecido por 
completo. No es posible esperar resultado alguno del 
examen de cuentas que empiezan por remitirse desde 
comarca tan lejana; que exigen, para subsanar cualquier 
defecto^ plazos que no pueden bajar de seis meses; que 



HISTORIA DB FILIPINAS 54I 

proporcionan á los cuentadantes el medio de dilatar in- 
definidamente las faltas cometidas, y que por solo tras- 
ladar el juicio á tan larga distancia de donde pasaron 
los hechos, hace imposible una averiguación puntual y 
exacta» (0. 

El Regente del Reino expidió en 25 de Octubre un 
decreto, precedido de un preámbulo del Sr. Moret, reor- 
ganizando los Tribunales de justicia de las provincias 
de Ultramar, estableciendo la división judicial de los 
mismos, y fijando reglas para el nombramiento, tras- 
lación, ascenso y separación de los funcionarios del or- 
den judicial y Ministerio fiscal (^). 

El 27 de Octubre sometió Moret á la resolución del 
Regente del Reino un decreto, que fué expedido con la 



(i) Todo esto es una verdad i ncontrovertible, y como Administra- 
dor central de Impuestos, Rentas y Propiedades de Filipinas, á cuyo 
Centro estaba encomendada la gestión de los alcances, desfalcos, rein- 
tegros y devoluciones, he podido comprobarla prácticamente. 

Sin embargo de lo que la experiencia habla demostrado, obligando 
al Sr. Moret á restablecer el Tribunal de Cuentas de Filipinas, volvió á 
suprimirse más tarde, como en otra nota hemos dicho. Bien es verdad 
que la supresión de una oficina lleva consigo la cesantía, por reforma, 
de todos los funcionarios afectos á ella. Esto permite al Ministro que la 
decreta dar entrada á los deudos, amigos y protegidos de sus contertu- 
lios en la oficina, que ya en una ú otra forma y con idéntico ó diferente 
nombre, reemplaza siempre á la suprimida, puesto que los servicios 
que se reforman tienen necesariamente que realizarse, y éste es el se- 
creto del incesante crear, suprimir, restablecer, modificar, y volver á 
crear, á suprimir, á restablecer y á modificar oficinas, causa única de 
que todos los servicios anden como Dios y ellos solos saben, pues siem- 
pre se da el caso de que en los tales arreglos y modificaciones quedan 
cesantes los funcionarios verdaderamente útiles, que por lo genera] sue- 
len carecer de influencia. 

(2) Por consecuencia de este decreto se crearon Promotorfas fisca* 
les en todos los juzgados de Filipinas. 



54^ JOSÉ MONTBRO Y VIDAL 

misma fecha, reorgan