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Full text of "Influencia de la lengua Guaraní en Sud-America y Antillas"

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lilliS |¡litlfÍi@S I l!l|il|®8 

PUBLICADOS POR EL 

Doctor MOISÉS S. BERTONI (Helvetius) 
en PUERTO BERTONI ( Paraguay ) 



Número 1 Serie II 



1.° de Antropología 



Noviembre de 1916 



iFLlEJÍCIA DE LA LENGUA GUARANÍ 
EN SUD- AMÉRICA Y ANTILLAS 



por el 
Dr. MOISÉS S. BERTONI ,. 



I PARTE 
Los Nombres Guaraní, Tupí, Karaíve y Tapüya. 

II PARTE 
Enumeración de los Dialectos Guaraníes. 

III PARTE 

Cuadro Comparativo de la Influencia Guaraní en las 
Lenguas Guaranianas. 

IV PARTE 

Los Karaíves o Karaí-Guaraní en las Antillas t 
Centro América. 

V PARTE 

Analogías Lingüísticas Guaraní- Pe ruanas, í\%^^^^ 

==— = íñTvo A^ 

Resumen de las partes correspondientes de la División « Antropología » 
de la < Descripción Física y Económica del Paraguay. 



FE DE ERRATAS 



Pág. 


Línea 


DONDE DICE : 


LÉASE: 


4 


36 


[2] 


[3] 


7 


38 


Guaraníes, y constituyó 


Guaraníes, fué antropó- 
faga y constituyó. 


11 


23 


del punto más remoto 


del punto remoto 


11 


34 


uso del diptongo ai 


uso del diptongo ai, 


16 


3 


y paraguayas. 


y paraguayos antiguos. 


19 


18 


antiguamente hablaban. 


antiguamente hablaban 
aquellos indios. 


20 


8 


Kamayurá: 


Kamayurá: 


30 


13 


después caídas, 


después de caídas, 


31 


7 


qiio est 


quod est 


» 


8 


[lato Hsensu] 


(lato sensu) 


» 


23 


basado únicamente 


basado principalmente 


32 


12 


las idiomas 


los idiomas. 


32 


19 


veces 


voces 


32 


21 


si quiera 


siquiera 


36 


1 


Ethnologio (llamada) 


Ethnologie 


38 


1 


Palikúra 


Palikúre. 


» 


18 


Vakairú 


Vakairí 


39 




(4) (llamada) 


m 


42 


23 


SS sil 


1 s 11 


)) 




p. 87 Martius 312 (llama. ) 


p. 87 y Martius 312. 


43 


7 


en L elementos 


en L; elementos 


» 




A este subgrupo, el Koroá 


A este subgrupo pertene- 






de Matto Grosso (Y. S. 


cen: el Koroá de Matto 






Fonseca) Kalimaya, pa- 


Grosso ( J. S. Fonseca) , 






lia, Kumanagotó, gua- 


las lenguas kalimaya. 






yamaré, bonarí, akaná, 


paria, kumanagotó. 






goyaguá y otras del Nor- 


guayamaré, bonarí. 






te, (llamada) 


akauá, goyaguá y otras 
del Norte. 


44 


1 


HORINO 


KARINA 


45 




Hamon tupí, (llamada 7) 


llaman tupí. 


46 


6 


Apihteré (— Coroados) 


Apihteré (^Coroados) 


» 




abjetivo (llamada 10) 


adjetivo. 


47 




(triáus) » 11 


(tribus) 


» 




Llamadas 12, 13 y 14 : 


Todos los signos— que hay 
en las llamadas 12, 13 
y 14 substituyanse por 
el signo = 


47 




Dyihpororok — securis la- 


Dyihpororok=sec2ms la- 






pídea implita — hacha 


pidea impolita=hsLchsL 






de piedra (llamada 14) 


de piedra lajada 



Pá3. 


Línea 


DONDE DICE: 


LÉASE: 


48 
52 
» 

53 
55 
57 
59 


15 

21 

úiti. 

1 
1 
2 


Akrá-mirí, (llamada 14^) 

Marlaté 

Katina 

caina) . 

elemento, quechua, (lia. 26 

sculati. 


Akroá— mirí, 

Mariaté 

kariná 

kariná). 

elementos quechua. 

Osculati. 

En la columna del centro 


» 




suprímase las palabras 
diélsede [Borda] okó- 
cha (Quadros) 


67 
78 
83 
85 
» 


37 
22 
19 
18 
32 

11 
12 


PiHRIK- IHTI, 

(In; yá) 
que no tenga 
Kainí gang 


Pikrihkikti = 

(Inyá); 

que no tengan 

Kaingang 

La palabra avachit que 


87 




aparece en la columna 

de la derecha pásese a 

la columna del centro. 

En la línea 11 donde dice 


» 


■ 


Makuchí en la columna 
4^: agregúese la misma 
palabra Makuchí en la 
columnas^ ; y la palabra 
KARiNAque aparece en 
la línea 21 de la 2» co- 
lumna debe estar en la 
línea 10. 


» 

88 
91 
» 

92 
93 
94 
95 


24 
6 
)) 

26 
9 

11 
12 


HÍVATÓ: 

Nu) —Guaraní 

(recte) 

Filus 

Hortis 

venir (llamada 11) 

Uvas, 

del plural) . 


GwATÓ: 
Nu-Guaraní 
(recte ?) 
Filius 
Hostis 
venirle 
Uvag, 
el plural). 


96 


32 
38 


y Kaliná, faltando 


y Kaliná (13 b), faltando 


» 

97 

99 


10 

5 

20 

21 


(13j (llamada) 
palabra mono- 
Ortografía 


(13b) 

palabras mono— 

Etnografía 

Las palabras mama, n"a-. 


101 




que aparecen en la lí- 



Pág. I Línea 



DONDE DICE: 



LÉASE: 



101 



104 
106 
107 
108 
110 



8 Imikí 



» 


11 


02 


19 


» 


» 




21 


» 




03 


1 


» 





carnosa 

quaedan 

an 



Spixili. 
Prainga 



influencia ( línea 9 de 
llamada ) 
11 aún 
24 O, U; etc. 
30 íRo 
1 |Eo 
20 es muv reducida 



la 



nea 20 deben ser baja- 
das a la línea 21. 

Pertenece a la 2^ colum- 
na (Kechua) 

cariñosa 

quaedam 

suprímase esa palabra 

LapalabraPrainga, que 
aparece en la 3^ colum- 
na (Guaraní ), del" pr-a- 
sara la2^columnr. (Ke- 
chua). 

Spixii. 

Suprimir esa palabra, 
pues perteneze a la pá- 
gina anterior. 

influencia lingüística 

aun 

OE, Ü, etc. 
suprimir esa sílaba 
suprimir esa sílaba 
es, en ese caso, muy re- 
ducida. 



ÍÍ3 ^ 



Influencia de la Lengua Guaraní 
en Sud América y Antillas 



PARTE I 



AL RESPECTO DE LOS NOMBRES GUARANÍ, TUPÍ, 
KARAÍVE Y TAPUYA 

Los dos primeros son sinónimos (1); el tercero lo 
es también, desde que se le atribuye su verdadero 
ralor, como más detenidamente he de demostrar en otro 
estudio. La confusión de estos tres nombres es per- 
judicial bajo cualquier punto de vista e importa que 
desaparezca. 

El nombre «guaraní» debe ser preferido al de «tupí» 
por muchos motivos. Primeramente, seguros estamos a 
su respecto, de que no encierra ningún error; no queda 
duda, ni hay equivocación posible en cuanto a su 
valor. Por otra parte, ya es de uso general en ambos 
mundos; y no creo que esté fuera de lugar el recordar 
«1 hecho de que es el solo admitido en los países actua- 
les más importantes de lengua guaraní. Tres razones 
que ya serían terminantes por sí solas. 



(1) Vide el capítulo «El nombre Tupí> de mi trabajo presen- 
tado al Congreso Científico de 1910 en Buenos Aires. 



Conviene mucho más que otro nombre, para una 
designación general, por no constar, al menos con segu- 
ridad, que haya sido el de una tribu, parcialidad o linaje 
especial. Al punto que algunos suponen que hayan sido 
los conquistadores los que lo adoptaran como nombre 
de la raza y de la lengua. La cosa, sin ser probada, es 
posible; así designarían los europeos a esas tribus y 
naciones, de lengua común y costumbres muy parecidas, 
que dominaban a las otras por ser las más valientes 
y hábiles para la guerra (guariní,) y en lo sucesivo, 
por haber sido siempre las que fornecían a los espa- 
ñoles de soldados o «indios de pelea» (avá-guariní). 
El cambio de i en a inadmisible en guaraní, habría 
sido obra de los europeos. Pero es notable que el 
nombre en cuestión no aparezca nunca bajo otra for: 
ma, sino siempre bajo la de «guaraní», en todo eí 
continente y en todo tiempo; pues es también de notar 
que, contrariamente a lo que algunos pretendieron, 
ese nombre es antiguo, apareciendo en los escritos 
de los primeros descubridores del Brasü. 

Para establecer la prioridad y legitimidad de esa 
designación, bastaría el hecho de que Lopes de Souza 
(1530 1532), los primeros exploradores del Paraná y 
Schmiedel, no llaman sino «guaraní^ a la lengua en 
cuestión. El primero recorrió toda la costa del Bra- 
sil, y sus intérpretes eran indios Tupinambá; esto 
comprueba que el nombre guaraní ya era dado anti- 
guamente y por los mismos indios, a la lengua que 
hablaba esa grande unidad étnica, que encerraba a la 
mayor parte de las naciones guaraníes del Brasil, (2) 

En cuanto a la forma «karaní», no es más que 
una suposición aislada y sin fundamento alguno, pues 
no existe en ningún dialecto vivo o muerto, ni en au 
tor alguno antiguo o moderno, aparte el que 1^ ideara. 

La de «Guaranianos», es una designación general 
que ya he dado en mis trabajos anteriores (52), cuya 
extensión se ve más claramente en la lista de las len- 
guas que va en la parte tercera de este breve resú- 



(2) Pedro Lopes de Souza: «Diario de Navegacao pela Costa 
do Brasil até o Uruguay». Solo Luis Ramírez, en su carta de 
1528, escribió «Guarenys». 



men. Un título parecido, el de <'Guaranio-caraíbes», 
ya fué dado en el siglo pasado a la generalidad de 
los pueblos que yo llamo Guaranianos; pero ese título 
<;onvenia más bien al grupo lingüístico que comprende 
al guaraní propiamente dicho, las lenguas caraíbicas 
y algunas otras más estrictamente ligadas a esos ele- 
mentos principales; mientras sería muy mal aplicado 
a las del grupo Tapuya, y peor aún a los subgrupos 
Goyataká, Kren, Kamaká y Gés, tan numerosos e 
importantes. 

El Nombre « Tupí » : Creo haber demostrado ya, 
en mis trabajos anteriores (3), la conveniencia de 
abandonarlo. De cualquier manera que se le emplee, 
cualquiera sea la extensión que se le dé, hoy día ya 
no puede sino engendrar confusión. Como sinónimo 
de « guaraní » está de sobra; como substituto, expone 
a desagradables equivocaciones; como nombre histó- 
rico es de significado artificial; como nombre indígena 
es de significado contradictorio; como verdadero nom- 
bre de pueblo, no existió nunca; etimológicamente, 
es absurdo: por fin, los Guaraníes modernos lo recha- 
zan en absoluto y lo dan a sus enemigos. 

El pueblo que ocupó mayor extensión y cuya 
lengua fué la más hablada de América, no se llamó 
nunca Tupí, ni así la designó ningún autor antiguo. 
Soarez, Thevet, Lery, Cardim, Schmiedel, los Padres 
Bolaños, Nobrega, Anchieta, Figueira, Seixas, Vicente 
do Salvador, Montoya, Restivo, Charlevoix, Bernal,^ 
Insaurralde, Serrano, Techo y Cardiell, Acuña, Ivon 
d' Evreux, Abbeville, Lopes de Souza, Marcgraf, Pi- 
són, Yapuguay. Mascareñas. Jaboatan, Francia, Faria, 
Ocon, Guimaráes, Praceres Maranhao, Accioh, Baptis- 
ta Caetano y Couto de Magalhaes, lo llaman Tupi- 
nambá o Guaraní, a veces Tupinambú, y a la lengua 
que hablaba, guaraní, lengua brasílica, lengua gene- 
ral, lengua más usada, tupinambá, avañeénga o ñe- 
éngatú. 

Son los autores modernos los que emplearon, ge- 
neralizándola erróneamente, la voz « tupí », siguiendo 



(3) «Resumen de Prehistoria y Protohistoria de los Países 
Guaraníes», Conferencias dadas en Asunción en Julio-Agosto de 1913. 



«1 ejemplo de Martius. El enorme prestigio de este 
botánico, su fama de etnógrafo, bien merecida por la 
fundación indiscutible de la etnografía brasileña, hi- 
cieron que buena parte de los europeos, los Germanos 
principalmente, y la mayoría de los autores Brasileros, 
adoptasen el nombre de Tupí como el genérico de los 
pueblos y de la lengua guaraní. Pero la obra del 
maestro no deja de adolecer de muchos defectos, 
como las de todos los grandes fundadores de ciencias 
o ramas de ciencias. 

Hallándose frente a una serie de nombres de 
pueblos cuya raíz parecía evidentemente ser la voz 
« tupí » ( Tupinámbá, Tupinámbú, Tupináe y Tupiná- 
ki), pueblos que hablaban todos la misma lengua, 
creyó naturalmente que aquella voz fuera el verda- 
dero nombre general de la extensa unidad étnica de que 
hablamos. Y se lo impuso, adoptándolo desde ya, como 
si se hubiera tratado de una designación universal- 
mente adoptada e indiscutida. 

Todos los pueblos y tribus guaraníes que yo co- 
nozco, rechazan absolutamente a ese nombre; y con 
sobrada razón. Pues en lengua guaraní, la palabra 
«tupí» significa rudo, basto, inculto, y se aplica a se- 
res inferiores en el sentido de la evolución cultural. 
Por ejemplo, se califican de tupí las variedades de 
plantas cultivadas que se asemejan todavía al tipo 
primitivo, o están más cerca de él si se comparan 
con las variedades que el cultivo ha transformado 
más completamente. El mismo calificativo es dado a 
las naciones no-guaraníes que el Guaraní considera, 
y con razón, como inferiores a él en cultura; a los 
Kaingang, Kimdá, Ingái. Chimeón (Coroados del Pa- 
raná); lo daban también, en todas las misiones cris- 
tianas del Paraguaj', Uruguay, Guaihrá y Bolivia a 
los indios de pelea que constituían ias hordas destruc- 
toras de esas misiones y cazadoras de esclavos, no 
obstante ser casi todos de habla guaraní, (Guayanáes 
de Sao Paulo y Mamelucos, o sean mestizos de Gua- 
raníes). Téngase presente que tanto en el caso de las 
plantas, como en el de los Indios, el calificativo de 
tupí es más o menos deprimente, pero no desprecia- 
tivo; aquéllas son relativamente inferiores, pero muy 
ntilizables; éstos son más incultos, pero no verdaderos 



salvajes, y en todo caso, respetables por su valor ó 
fuerza bruta. 

Aparte el caso citado, muy explicable, los Guara- 
níes no pudieron haber llamado Tupíes a sus herma- 
nos de lengua y raza. Pero en realidad, el califica- 
tivo genérico de los citados nombres de naciones 
guaraníes del Brasil, no es Tupí, como creyó Martius, 
sino TupiNÁ. Si fuera «tupí», tendríamos en los nom- 
bres de las naciones una serie de voces: nambá, 
nambú, nakí, naé, desconocidas en guaraní o de sen- 
tido muy dudoso y sin aplicación en el caso. Al con- 
trario, todo se aclara sobre la base de tupiná. 

Tapiña significa «pariente o parecido a tupí>, 
siendo la segunda versión mejor para el caso. El cali- 
ficativo ya no es despreciativo, indica solamente una 
semejanza con naciones de evolución algo inferior, 
pero no despreciables. Ihering y casi todos los auto- 
res están de acuerdo en que la civilización, ya sea 
ella originaria del Perú, ya de un centro especial gua- 
raní, ha ido de Occidente a Oriente; las naciones 
«tupiná» han tenido por tanto que ser las que más 
tardíamente la recibieran. En todo caso, el hecho de 
que las naciones guaraníes de mayor cultura hayan 
sido las sud-occideiitales, Jos Guarayos, Jarayes, Ita- 
tines, Guaireños, Tapes y Mbiháces, ya nadie lo pone 
en duda. Y esto basta para justificar el calificativo 
tupiná, indicio tan sólo de un estado evolutivo algo 
atrasado. Lo último explica suficientemente cómo los 
Tnpiíiá-mbá declarasen sin ambajes. llamarse tales, 
como asegura Porto Seguro, en el Amazonas, en el Para 
y en Bahía; pues la voz distintiva mbá equivale á fuerte. 

Tupinaé claramente dice «Tupiná de otro linaje 
o separados, apartados», como efectivamente lo eran, 
siendo contrarios de los Tupinambá, y habitando más 
al norte o más al interior, con respecto a los otros 
Tupiná. Tapinákí trae el calificativo de «mala», 
como conviene a la nación que se puso en contra de 
los otros Guaraníes, y constituyó, juntamente con los 
Guayanases y sus mestizos (Mamelucos), las hordas 
cazadoras de esclavos y destructoras de misiones giia- 
raníes, (4) lo que le valió, no obstante la lengua, ser ti- 



(4) Lery, el más antiguo autor sobre la lengua brasílica. 



tulada también de «Tupí '.de donde vino probablemente, 
la variante «Tupinikí. Por fin, Tapínámbú dice 
claramente (5'') «Tupiná perforado», alusión segura- 
mente a la costumbre de horadar el tabique de la na- 
riz para introducir un adorno, uso que también dio el 
nombre a la nación Tímbii. 

¿ Quién bautizó de tales a los jiueblos Tupiná'^. 
Evidentemente los otros Guaraníes del Brasil, vecinos o 
colindantes; es decir, los Oatú-avá los ^bihá 
(incluyendo los Chiripá y parte de los Karró) 
y los Tapé todas naciones numerosas y de cultura 
relativamente más elevada. 

¿Quiénes eran, para los Guaraníes, los verdaderos 
Tupí ? Eran Indios que hablaban lenguas del sub- 
grupo ren, familias Kaingang, Kimdá y Chimeón, y 
precisamente las naciones Kaingang o Tupí de Misio- 
nes, Kamé, Ingái, Chimeón o Coroados del Paraná, y 
laPurí. Yesta clasificación no la hicieron solamente los 
Guaraníes del Paraguay, como resulta de Schmiedel 
y de todos los historiadores y documentos emanados 
de la Asunción y de las misiones cristianas; (6) la 
hicieron también los Guaraníes del Brasil que acabo 
de indicar. Pues, por ejemplo, llaman éstos (7) Tupí- 
escribe Tiipinaki (cou ortogr. francesa <rToupínenkm»). 

(5 '» ) Estas etimologías uo implican la alteración de una sola 
letra de la lengua como actualmente se habla. Ya en otros 
trabajos («Ortografía Guaraní», Asunción, 1914; «Congreso Cientit. 
Internac. Americano», Buenos Aires, 1910; «Las Plantas Usuales 
Del Alto Paraná», etc., 1907) tuve ocasión de llamar la atención 
de los estudiosos sobre los peligros que presenta al buscador de 
etimologías la inflexibilidad de la lengua guaraní, en la cual el 
cambio de una sola letra o de un acento, transforma completa- 
mente el sentido. 

(6) A.mbrosetti jk había hecho notar: «La palabra Tupy. 
desde tiempo inmemorial, parece haber sido aplicada por los 
Guaranís a todas las tribus enemigas». Aparte la excesiva exten- 
sión que da a esa palabra, la advertencia era justa y mu}"^ opoi - 
tuna. 

E, Riemel Schuller dice (en Azara «Geogr. Esférica* 109). 
«Los Cainguá del Paraguay suelen llamar Tupí a todo indio san- 
guinario. » 

(7) Peckolt, «Volksbenennungen» 237. 



— 9 — 

kurí, o sea almendra tupí, al « pino » o Araucaria 
del Brasil, cuya área de extensión coincide casi con 
la de los pueblos que indico como verdaderos Tupíes, 
y cuyas almendras consumen éstos como principal 
alimento. Llaman algunos igualmente Mandió-tupí a 
ciertas especies de Dioacorea indígenas y comestibles; 
y este nombre no puede ser considerado como de 
variedad de Mandioca, pues se trata de otra familia 
de plantas y de varias especies; sino que da a enten- 
der que las Dioscorea subtituían a la Mandioca entre 
los Tupíes, lo cual es exacto, siquiera parcialmente. 
Ni faltan autores que contrapongan Tupíes a Guara 
níes (en el mismo Brasil); como Taques de Almeida 
Paes Leme, quien escribe que el río de los Patos se- 
paraba a los Carijós, al norte, de los Indios Tupíes, 
al sud. Tan lejos estaban los Indios del Brasil de lla- 
mar Tupíes a los Guaraníes, que varias tribus veci- 
nas de estos últimos, y de raza Tapuya, como los 
Guayatakáes Kapochós y los Kumanachós y Panya- 
mes, designaban con el nombre de « Tupí * a los 
Mulatos. 

El Nombre « Karibe » o « Karaí > : Es palabra 
usada por todos los pueblos Guaraníes, y muchos otros 
de entre los Guaranianos, y en tan numerosas len- 
guas su significado es tan constante y claro, que no 
me parace admitir discusión alguna. Entre los Gua- 
raníes actuales corresponde a < Señor, Monsieur, Herr » 
de los Europeos, y con este sentido, no se usa otra 
en el Paraguay, hablando la lengua popuLir. Poco o 
nada difiere el sentido antiguo, y el que le atribuyen 
ahora los Indios independientes. Pero, como los Gua- 
raníes no reconocían Señores ni otro pueblo superior 
a ellos, Karaí sólo significaba y significa hombre su- 
perior, hombre por excelencia, concediéndose este tí 
tulo en primera línea a los magos, a los ancianos 
notables, a los caciques y a veces a los hijos de éstos, 
por fin, a todo hombre de cualidades superiores a 
las de la generalidad, pero, nótese bien, no debidas 
esencialmente a la fuerza bruta, sino más bien, o al 
mismo tiempo, á dotes del alma. Durante y después 
de la conquista, fué concedido en general a los Eu- 
ropeos, siempre a los Franceses, que eran amigos de 
los Guaraníes y con ellos más generosamente se por- 



— 10 - 

taron; a los Portugueses y Españoles también, aunque 
eonnotablesexcepeiones, (8) por fin, al hombre cristiano 
y a cosas de la religión, por más que los sacerdotes 
católicos aquí se opusieran. 

Esta palabra viene seguramente de dos voces de 
uso corriente en guaraní: kard, que implica el sentido 
de diestro e inteligente e i, sufijo confirmativo. Apoya 
esta etimología el aumentativo /mm-/cíí¿zí, «bien dies- 
tro, muy astuto». Jamás fué dado a los comedores de 
carne humana, como pretendiera Azara (9), ni a 
persona o colectividad de hábitos indignos. Tiene, sí, 
un «titeo», o variante con sentido irónico, kalaí, que 
se dice de persona ridicula, despreciable por lo inútil 
a la vez que pretenciosa. También se usa vulgarmente 
la variante «karí». 

Merece nuestra atención otro aumentativo: karaí- 
vé, corresponde a «hombre de mayor valer»; es super- 
lativo comparativo, que se concede a la persona de 
mayor prestigio. ¿No podría ser éste el origeh del 
nombre Kai^aíve'? (10). Agrego para los extranjeros, 
que la b de los Españoles e Ibero-Americanos es igual 
fa la V latina. Las variantes Karaiva (con las ortogra 
fías Ibéricas Caray ba), Kariví y Kalibi (con mala, 
ortografía Galibí) serían simples variantes de pronun- 
ciación. Kaliná, nombre que se daban los Indios que 
varios autores quisieron llamar Galibís. sería (íiparte 



(8) Pues no lo meFecipron siempre. Los Españoles eran fre- 
cuentemente apodados de Mbaí (probablemente de w&íí-fuerza e í 
confirnativo, alasión a la fuerza material y armada únicamente) y 
los Europeos en general Pihfagwá, «gente que marcha sobre los 
talones»), en oposición a los Indios que marchan más bien sobre 
la punta del pié. 

(9) La fé que merece este gran naturalista en cuestiones de 
etnografía, no corresponde a la justa celebridad como zoólogo j 
geógrafo. Lafone-Quevedo ya lo ha demostrado, como Manuel Do- 
mínguez lo demostró en lo referente a historia. Azara mism© 
confiesa no haber visitado ninguna tribu indígena: tampoco co- 
noció la lengua. 

(10) Lo pensó uno de mis allegados y colaboradores de 
ocasión Juan B. Giménez. 

La variante «karí» es vulgar, leve contracción pero tiene 
absolutamente el mismo significado de «karaí». 



— 11 — 

el cambio de la ;• en /, común entre varias naciones 
septentrionales del grupo guaraní) sería Kari-ná o 
Karaí-ná, «parientes de los Karaí». Véase a este res- 
pecto, el Anexo intitulado «Los Karaí ves o Karaí- 
Guaraníes en Centro América>. 

La voz karaí se alarga en karaíva, y esta última 
forma predomina, en el sentido estricto como en el lato 
en varios dialectos brasílicos y amazónicos. Esto es 
de conformidad con el uso y las reglas de esta lengua. 
En Amazonia, junto con la forma fundamental karaí 
(como en sabuya), se oye la alargada karaíva (como 
en kirichaná, makuchí puríkotó y marawuá), y la leve 
contracción karíva (Ñapo, karipuná), que lleva al karí 
de la lengua taina (Antillas) y al kalí de los Kaliná 
de la Guayana. No se trata por tanto sino de varian- 
tes evolutivas de aquella forma, a las que hay que agregar 
la forma alargada correspondiente a karaí-vé, es decir, 
karaiva-vé (Amazonas). (11) En esta, como en. las innú- 
meras comparaciones que pude hacer, la lengua gua- 
raní resulta más pura y sencilla en los dialectos meri- 
dionales y occideniales. parece estar en ellos en su foco 
natural de irradiación. Y en este caso, talvez esté más cer- 
ca del punto de origen ó del punto más remoto de origen 
común; pues en la lengua peruana kari o karí tam- 
bién significa «hombre», el vir latino, y hombre en 
cierto modo superior, pues se da también al de raza 
blanca. (12) 



(11) De lo expuesto ya resulta errada la etimología dada poi- 
Martius, que era: Karí-aybá, «hombres malos». Eesulta tambié» 
insostenible, si se analiza con conocimiento suficiente del guaraní. 
La voz ai tiene un sentido de ruindad, fealdad, corrupción, que 
ya la hace desechar por sí misma; no encierra la idea de bravio 
y valiente que se necesita en este caso. Y si Martius entendió ha- 
cer uso del diptongo ai, que en los dialectos orientales y septen- 
trionales suele alargarse en áiva, se le presenta otros escollos pues 
en los dialectos meridionales y occidentales tendríamos, en vez de 
karaí, la palabra kardi, que jamás pudo ser nombre de gente y 
solo signiñca «rascar». 

(12) En otra parte, que hará continuación a este trabajo, me 
permitiré llamar la atención sobre lo numeroso e importante que 
son las analogías que presenta el guaraní con el quechua, las que,, 
por otra parte, tienen su correspondiente en caracteres de otr© 
orden. 



Y estos hechos me impulsan a tomar la libertad 
de llamar la atención de los estudiosos de la etnogra- 
fía y de las antigüedades de este gran mundo guara- 
niano, que interesa a la mitad de América, sobre la 
conveniencia de aprovechar de una manera más aten- 
ta y eficaz el precioso documento vivo que ofrecen, 
desde el pié de los Andes de Bolivia hasta el Para- 
napanema, y desde el Sud de Corrientes hasta el Nor- 
te del Paraguay, millón y medio de Guaraníes y mes- 
tizos hablando la antigua lengua, y una docena de 
pueblos indígenas que aún conservan, con su inde- 
pendencia, los dialectos más ricos y puros. 

Esto me lleva a decir dos palabras de otro nom- 
bre que fué muy discutido, mientras no hubiera deja- 
do lugar a ninguna duda, de haberse consultado con 
más atención al documento a que aludo. 

El nombre tapuya : Desde tiempos antiguos, este 
nombre sirvió para designar al conjunto de los pue- 
blos que no eran de raza y lengua guaraní, y vivían 
en varias partes del interior del Brasil, casi todos 
bajo el dominio permanente o temporario de los Gua- 
raníes, y presentando, además, ciertos caracteres comu- 
nes que este cuadro no permite especificar. Según 
varias tradiciones guaraníes (13) y el claro recuerdo 
histórico recogido ya por los primeros exploradores 
del Brasil, la raza guaraní, al invadir al Brasil, se 
encontró con que ese país ya era habitado por los 
Tapuyos que sometió u obligó a refugiarse en el 
interior. 

Empero, le tocó a este nombre la mala suerte 
que al de Tupí, al de Karaí y al de Guayaná : una 
vez adoptado por los conquistadores, gente que de 
todo se ocupaba, menos de averiguar estas cosas, perdió 
su exactitud, alterándose su extensión y aún su valor. 
Aun ciertos Indios, durante esa época de confusión que 
fué la conquista, contribuyeron para el enredo; pues, 
acostumbrados a estar en guerra con los Tapuyos, 

(13) Por ejemplo, en la leyenda antropogenética guaraní, 
Tamoi, el padre de los actuales Guaraníes, después del hundimiento 
de su primitiva patria, al arribar a estos países, encontrólos pobla- 
dos ya, y díó origen a la actual raza, casándose con una mujer 
indígena. 



— 13 — 

dieron por extensión este nombre a tribus que no lo 
eran, y con los cuales estuvieron mucho tiempo en 
guerra, y hasta a los Europeos, con quienes tenían 
que guerrear. El vulgo completó el embrollo; al pun- 
to que un ilustre autor brasilero del siglo pasado, 
etnógrafo al cual debemos mil precioses datos, llegó 
a confundir los Tapuyos con los Guaraníes, y no po- 
cos le siguieron (Barboza Rodríguez), 

El sabio etnógrafo Cari von den Steinen puso fin 
a Ja anarquía, reuniendo bajo el nombre de Tapüya a 
los Oé» y Kren de Martius. Con el ingreso de 
los subgrupos Tukaná, Karadyá, Yurí. Tarumá y Koe- 
runa, y la separación de unas pocas lenguas que deben 
pasar a otras divisiones, los cuales cambios resultarían 
necesarios según el estudio que acabo de ensayar, el 
grupo Tapuya quedaría deslindado. 

Mas sobre el nombre y su origen, no solamente 
reina aún la duda, sino que, de la discusión que per- 
dura, deduzco que ninguno ha dado con el dato reve- 
lador. Tapuya no significa «bárbaros», ni «enemigos> 
por más que en ciertos casos tales conceptos hayan 
podido coincidir con el de <tapuya». Tampoco viene 
de tapíhi, porque así siempre llamaron los Guaraníes 
a sus propios caseríos o a sus casas, no a las de otras 
naciones; y tapihia, de existir este nombre, sería un 
indeterminado extensivo de casa, nunca de gente. 
Menos aún puede venir de tihplh (origen) y ser esta 
voz la radical común de tupí y tapuya; pues tanta 
variabilidad no es suponible en estas lenguas, sin 
datos positivos, y es totabnente inadmisible en el 
guaraní, lengua rígida e inflexible, en la cual, repito, 
el cambio de una letra o de un acento transforma 
completameate el significado. 

El más conocido de los vocabularios guaraníes, el 
«Tesoro de la Lengua Guaraní» de Montoya, a folio 
355, de la voz Tapihíhi dice que significa esclavo, y 
agrega: «aní llama el Onarauí a las demás na- 
ciones». No puede ser más claro. Hago observar 
que ili guaraní, escollo mayor de la ortografía, la es- 
cribieron generalmente los portugueses con u, resul- 
tando Tapuúya o Tapuya. (14) Para evitar la más 



(14) Martius escribe Tapuüia; Couto de Magalhaes y Seixas, 



— 14 — 

pequeña duda, observo también que la Y no es la 
consonante que erróneamente pronuncian cierto? ame- 
ricanos, sobre todo en el Plata, sino la semivocal muy 
parecida a ii\ además, que la terminación Ihi es un 
diptongo. 

En cuanto a la a final, es un extensivo indetermi- 
nado, usado en varios casos semejantes. Exactamente, 
tapihihi significa esclavo o siervo, y Tapihihia, « las 
gentes de que se sacan esclavos-, o bien, «las gentes 
que se tienen sojuzgadas », o « avasalkdas ». 

El hecho extraño de que el autor arribo aludido 
haya podido confundir a los Tupíes (así llama él a los 
Guaraníes ) con los Tapuyas, así como otra confusión 
semejante, puede haberse originado de otra palabra 
parecida, que es Tihpihyá. Aun hoy día, los Guaraníes 
pertenecientes a las parcialidades más adelantadas, 
dan este nombre a sus hermanos de raza y de len- 
gua que llevan una vida más primitiva; y en efecto, 
la palabra significa « gente primitiva », (t'ihpíh-eíi-á), 
o bien « linaje o descendencia primitiva» (t'ihpíh- 
-eíhi-á). Los que escribieron «Tapuya», hubieran es- 
crito esta otra palabra «Tupuya»; la semejanza es 
grande, aunque no haya ninguna en el sentido. 



Tapyiya; Cardin y Jaboatara, Tapuya; Figueira, Tapyyia; 
Anchieta Tapüa; el Diccionario Anónimo, Tapúy. 



PARTE II 

DIALECTOS DE LA VERDADERA LENGUA GUARANÍ O « NYEENGATÚ » 

( que otros llamaron « tupí » ) 

Varios autores suelen llamar dialectos a idiomas 
de pueblos de América que, aun cuando se trate 
deformas vulgares, corresponden a verdaderas lenguas 
distintas. En la lista que sigue, traté de no incurrir 
en esa inexactitud. La mayor parte de las hablas que 
enumero, y especialmente las principales, he podido 
estudiarlas yo mismo, o encontrar datos suficientes en 
los autores antiguos o modernos, para cerciorarme del 
puesto que corresponde a cada una. Cuando me que- 
dó una duda la indiqué. 

Es relativamente fácil hacer una clasificación na 
tural de ellas, limitándonos, por supuesto, a las que 
poseen un vocabulario escrito, siquiera escaso, además, 
sobre la base de los dialectos principales, guiándose 
por ciertos caracteres de orden más general, y a la 
luz de otras lenguas americanas que hayan podido 
influir en su actual composición. Pero, como el estudio 
que a este respecto emprendí esté inconcluso, opto pro- 
visoriamente por el orden alfabético. 

1 Amazonas: Mezcla que dilucidar; lo más 
es del dial, llamado por algunos « tupinambá del 
Norte » . 

2 Apiaká: Clasificada entre las lenguas lla- 
madas caraíbes; no es, sin embargo, sino un dialecto gua- 
raní, parecido a los del Paraguay pero con más ter- 
minaciones largas. Contiene, en verdad, algunos ele- 



— 16 — 

mentos karaives, y más exactamente, tainos (15). Hay 
igual analogía entre los caracteres físicos y morales 
y en las costumbres apiaká y paraguayas. 

3 Apoto: Al Norte del río Amazonas, cerca 
del Yamundá. 

4 Aragnayú: A tres quintas partes ( % ) de 
sus voces encontré idénticas o análogas en nuestros 
dialectos paraguayos; a esto hay que agregar las 
analogías con los otros dialectos guaraníes. Muchí- 
simo menos numerosas son las palabras de analogía 
kariná; por tanto es imposible incluirla en el sub- 
grupo Kariná. El nombre Uára-guaQÚ es una de las 
tantas ortografías deducidas por Martius de etimolo- 
gías que él suponía. 

5 Aracha: Probablemente parecido al kari'ó. 

6 Aré: Hablado por una parcialidad apartada 
que algunos llaman impropiamente Botocudos ( del Pa- 
raná ); cultura inferior o decaída. 

7 Asunceño: Dialecto actual de la mayoría 
de los Paraguayos; guaraní puro con influencia cas- 
tellana (no andaluza), la cual le dio la jota, cada vez 
más frecuente (j, jh) y buen número de voces extranje- 
ras, que, sin embargo, no es muy elevado en las co- 
marcas del interior. Su fonética fué estudiada según 
métodos modernos por Ramón V. (Caballero, de Asun- 
ción (16) Casi no tiene terminaciones llanas. Usan, 
los hombres ciertas expresiones de que antes solo 
usaban las mujeres. Lucien Adam lo llama avañeéme. 

8 Anettt: vecino del kamayurá (Chingú). Auetih? 

9 Avá chiripá: uno de los dialectos llamados 
impropiamente cayobá o cainguá; lo hablan los des- 
cendientes de indios de las antiguas misiones del Guai- 
ra que volvieron a la vida independiente de las selvas 
después de la destrucción de dichas misiones por los 
Paulistas, según he podido averiguar. Guaraní muy 



(15) Pero «eqiia» = agua, no es sino mala ortografía de ihjcua 
= hoyo de agua, en que la voz que corresponde a agua es ih úni- 
camente, es decir, guaraní puro. 

(16) «Contributions a la Connaissance de la Phonetique du, 
Gruaraní», París 1911, en la «Eevue Phonetique» Estudio merece- 
dor y único, según creo, de fonética guaraní, según método mo- 
derno. 



_ 17 — 

puro, con elementos especiales que. pertenecieron segu- 
ramente al antiguo dialecto «guaihraé». 

10 Avá-katú: dialecto del río S. Francisco cu- 
yas afinidades se ignoran. 

11 JkTá-mbihá: hablado por los indios del 
mismo nombre, conocidos también, -y generalmente, 
por el apodo de Cainguá o Cayová que ellos consi- 
deran ofensivo, y solo significa '-vagantes de la selva» 
(kaá-ihwuá). Este y Nordeste del Paraguay y algu- 
nas comarcas vecinas del Brasil (actualmente). Gua- 
raní muy puro, pero con importantes elementos espe- 
ciales; la sílaba wá, uá, wuá, suena frecuentemente 
kuá, 3^ la letra ch (quasi sh) suele transformarse en 
tsh o tcsh alemana, así como a veces \ñ s o z; la f 
ante i cambia en ch; ejemplos: guasú o Wuasú, suena 
kuatshú, y Avatí suena Avachí. Forma un grupo na- 
tural con el chiripá, el guayaná actual y tal vez el 
kari'ó antiguo del Brasil. 

— Avaiieeiiga (vide karió,. Avánceme (vide Asun- 
ceño y Guaireño) 

12 CorrentSno: dialecto actual, parecido al asunce- 
ño pero más corrompido por la influencia española; en 
la nomenclatura tiene, no obstante, voces especiales. 

13 Cbaná: hablado en dependencias de Tarija y 
Santa Cruz de la Sierra, en Boiivia, con ciertas voces 
propias no guaraníes. Tiene variantes de construcción 
y pronunciación, según una gramática inédita del 
Museo Mitre. 

14 C/haraá: (charúa), (]omo ya lo demostré en 
otro trabajo («Prehistoria y Protohist. d, 1. Países 
Guar»), los Oharúas, principales pobladores del Uruguay 
hablaban guaraní Lo que se sabe de la habla charúa 
(nombres geográficos y pocas palabras más) no difiere 
del guaraní puro de los Tapes y Paraguayos; no 
obstante, por ciertos motivos, creo que debe haber 
incluido algunos elementos propios, o de otro grupa 
lingüístico. 

15 Chiri «ruana: dialecto hablado por los Chirigua- 
nos del Chaco y Boiivia, pueblo numeroso antiguamente 
emigrado del Paraguay; conserva relación íntima con 
los de este país, y ciertos elementos propios que tal 
vez pertenecían al dialecto itati. 

16 Oaaibraé: habla de los indios de la región 

ANALES C. PARAGUAYOS . 2 



— 18 — 

del Guaihrá. Guaraíií evidentemente puro con voces 
y modalidades especiales que son seguramente en 
buena parte las que notamos en el guaireño actual. 
y también en el chiripá, aré y otros emigrados de 
esa región. 

17 Onaireño actual: más puro que el asunceño 
su pronunciación es suave y armoniosa; tiene giros 
muy expresivos y voces especiales, seguramente 
heredadas del precedente y numerosas voces antiguas 
en peligro de perderse. El conjunto, así como ciertos 
detalles, indican una cultura relativamente superior. 

Merece ser estudiado con la mayor atención 
Hablado en la región de Villarrica (Paraguay) y 
pueblos vecinos. 

s/n Oaaraiií. No existe dialecto que se pueda 
designar con este nombre. Las hablas guaraníes más 
puras, los dialectos que presentan la base más segura 
y rica para la reconstrucción de la leogna castiza, en 
la actualidad o en lo pasado, son seguramente el 
tapé, el guaihraé, el chiripá, el guaireño, el mbihá, 
el guayaná brasílico, el kari'ó, el buen asunceño o 
paraguayo puro, el guarayú, el chiriwuaná el tupinam- 
bá, el tembé (según B. Rodríguez), el apiaká y el 
oayapí de las Guayanas, sin olvidar al omagwá. 

Estos dialectos hicieron el papel principal en la 
difusión anteibérica del guaraní. 

18 s/n Oaarapé? Por varios motivos, yo 
supongo que hablaban un dialecto guaraní estos 
indios de la R. Argentina. 

19 Ouarayú: Hablado por uno de los pueblos 
guaraníes más adelantados, los Guarayos o Barbudos 
de Bolivia. 

20 Guarayo del mamoré: Diferente, con al- 
gunos elementos extraños a la lengua (17) 

21 Owenná: Hablado por los Indios de) 
mismo nombre llamado también Guenoá, Guanaó y, 
según creo, Minuanos (la forma original sería: vvinuá 
o uinuá); no se tienen datos especiales de él. 

22 Oaayaná brasílico antiguo: era seguramente 
un dialecto guaraní, y, según Lucían Adam, el primero 



(17) Lo cual deduzco del vocabulario recogido por J. Sev da 
Fonae^a cViaje ao redor do Brasil». 



— 19 — 

en que escribió el P. Anchieta; a las razones ya 
aducidas por otros autores, agrego que los pocos 
nombres guayanaes dados por Suares son del guaraní 
más puro. Según se desprendería de la nomenclatura 
geográfica, ya usaba bastante de las formas llanas, 
que predominan en el tupinámbá; con todo era más 
parecido al karí'ó, pues los Guayanás se entendían 
más fácilmente con los Garios que con los Tupinámbás. 

23 Onayaná paraguayo actual: hablado por 
los Guayanás cristianos que volvieron de las antiguas 
misiones jesuíticas, y sus parientes de la selva que 
ellos instruyeron a su vez en la nueva lengua y 
culto católico; en la pronunciación tiene ciertas ca- 
racterísticas del mbihá, lo que hace suponer que este 
último predominaba en las misiones de Corpus, Tavaí 
y tal vez otras vecinas; pero encierra algunos ele- 
mentos ihvihtirokái (Kren), restos de la lengua que 
antiguamente hablaban. 

24 Harayé o mejor Kharayé. Otros autores ya 
pensaron inscribir a los Jarayés, o Xarayés, en la 
lista de los pueblos de lengua guaraní, sin aducir 
pruebas. 

Hay, no obstante, numerosos indicios de que 
hablaban un dialecto o lengua muy parecida, y los 
expongo en un capítulo de «Etnología y Civilización 
Guaraní.» Kharayé sería igual a Karaié o Karaí-é, 
es decir, «parcialidad o nación Karaí. 

Como se tratara de una de las parcialidades más 
civilizadas, es de sentir que los Españoles no nos 
hayan dejado ningún dato especial y directo al respecto 
del dialecto que hablaba. 

25 Itatt. No tenemos datos especiales sobre el 
■dialecto que hablaban los Itatines, pueblo bastante 
adelantado; es posible que haya sido muy parecido 
al chiriwuaná; es posible también que se le puedan 
relacionar ciertas voces especiales (nomenclatura etc.) 
-de las Misiones del Paraguay y del Norte de Corrientes. 

s/n Kaá-íhwaá, o cainguá, caninguá, cayová, ca- 
jobá cauvá, y hasta cahahyba y ubayhá, (Martius). Nom- 
bre desgraciado que ninguna tribu ha llevado espontá- 
neamente, ni aceptado; aplicado vagamente a pueblos 
diferentes; estropeado a gusto por los criollos y hasta 
por hombres de ciencia; indica precisamente «hombrea 



— 20 — 

que vagan por la selvas>, por lo cual todos lo consi- 
deran por ofensivo o deprimente. No puede ser adop- 
tado para ninguna parcialidad o dialecto, y debe ser 
borrado de la ciencia; Vide mbiha, chiripá, tarumá 
aré. 

26 Kaité: hablado hacia^ el extremo oriental del 
continente; acaso no poco alejado del tupinambá. 

27 Kamayará: hablado por la «tribu soberbia 
de los Kamayurás» (von den Steinen) y vecino del 
aueto (Chingú) 

28 Kará-kará: En origen este pueblo, que habi- 
taba parte de la prov. de Corrientes, debe haber 
hablado otra lengua; pero más tarde los Guaraníes 
le impusieron la suya, lo cual no debe haber sucedido 
de una manera tan radical, que no sobreviviera algún 
elemento antiguo. Es conjetura, pero no sin funda- 
mentos. 

29 Karí-gaanit: de las nacientes del río Trom- 
beta, donde los idiomas, sino son karí-ná, sienten su 
influencia. 

30 Karíó, carijó (bras), carichó o cario: dia- 
lecto de un pueblo muy numeroso y de dihitados 
dominios. Más que ningún otro, parecido al guayaná 
brasíHco antiguo, pues los Guayaná del Brasil podían 
conversar con sus vecinos los carijós mucho mejor 
que con los Tupiná. De él tuvo origen el que llamo 
asunceño, si es que no se trata en realidad de dos 
dialectos, lo que ¡a distancia puede hacer suponer. El 
habla karí ó del Paraguaj'- era, muy suave y con 
muy pocas terminaciones llanas, y se extendía des 
de el río Paraguay, hasta 30 leguas a] nurte y 30 
al este de Asunción (Schmiedel). Lucien Adam lo lla- 
ma Abañeénga, pero da este nombro también al tu- 
pinambá antiguo, incluyendo al del Norte. 

31 ÜLokaiuá: dialecto del Alto Amazonas en el 
que se notan elementos aruá y quechua; el QO%^áe las 
voces es parecido o idéntico a lo del Paraguay. 

32 l^eitgua OeiieraK La así titulada puede ser 
considerada como una forma de relación general, ori- 
ginaria principalmente del dialecto tupinambá. Habien- 
do sido su objeto el de í'ornecer a los europeos un 
medio práctico para entenderse con los numerosos 
pueblos guaraníes y otros más que se servían del 



— 21 — 

guaraní como lengua de relación, y habiéndose tenido 
que servir de ella la gente inmigrada, la que muy di- 
fícilmente podía someterse a los rigorismos de la len- 
gua pura y compenetrarse de todas sus complicaciones, 
la «lingua geral» corriente, admitió desde un principio 
ciertas simplificaciones, y vino generalizando ciertas 
formas más fáciles para el extranjero, no pocas veces 
con perjuicio de una exactitud, que en la práctica no 
se buscaba. Y como el Indio por su parte sacrificara 
algo él también a la necesidad de comprenderse, y los 
invasores ejercieran naturalmente en eso mayor pre- 
sión, la tal lengua llegó a tener en el uso corriente, 
algo convencional, que no pudo producirse sin algu- 
na decadencia. «E' a dos Tupinambá corrupta» dice 
también el Fr. Juan de Queiroz, todo lo contrario de 
lo que afirma Martius. 

33 maué: dialecto amazónico del que no tengo 
datos especiales- 

sn Minuano: Vide gwenuá. 

34 niutoniwaj: probablemente eub-dialecto del 
apiaká. 

35 IVotobotjDcuclo: von Ihering dio este nombre 
a la temida tribu de Indios que vive al sud del río 
Ihguasú, conocida en la comarca que terroriza bajo 
la vaga designación de Bugres. De las 14 palabras 
que examiné, 11 son netamente guaraníes, y 3 son 
guaraní alterado o pertenecen a otra lengua de la 
familia guaraní, habiendo analogías con la guayakí, 
como las noté en las costumbres. Su verdadero nom- 
bre es desconocido aún; sospecho sea berihvéguasú, o 
bien pihtá-dyovái. 

s/n Hyeéugatú: significa «habla castiza» y no 
debe ser usado sino para indicar al guaraní puro. 

36 Onyapt: dialecto de la Guayana Brasilera y 
de la Francesa. 

Es tal vez más correcto escribir uayapí o wua- 
yapí (gwadyapí en la forma del sud). 

Es uno de los más puros de la lengua guaraní, 
y es el más septentrional de todos, lo cual es muy 
sftgestívo. Tiene la letra 1, como el omagwá, por in- 
fluencia kaliná o galibí. 

Omagwá=Vide umagwá. 

37 Falikara antigua: de filiación tupí, o «ea 



— 22 — 

guaraní, según Goeldi, mientras en el dialecto moder- 
no parecen predominar las formas kariná. 

38 Para: Por hallarlo corrompido y pobre trató 
de recomponerlo el padre M. S. G. en un pequeño 
vocabulario publicado en 1853 para el uso del semi- 
nario del Para; por tanto no parece ser el mismo que 
el tembé, el cual es puro y rico (B. Rodriguez) al 
punto que Martius lo supone fijado gramaticalmente 
y completado por los Padres. 

Las voces que los Padres adoptaron para ex- 
presar las cosas de la religión, son casi todas indí- 
genas, acaso todas, si bien algunas modificadas. 

39 Paranaé. En el Norte de la provincia ar- 
gentina de Corrientes y correspondientes islas del 
río, así como por el litoral del Bajo Paraná hasta 
Misiones, los intrépidos Paranaes, por constituir el 
mejor baluarte contra las invasiones de los aleves 
Padyagwá, y de los Guaikurú, obtuvieron el privi- 
legio de no ser «encomendados*, es decir, de conser- 
var su libertad; lo que les valió ingresar poco a poco 
y espontáneamente en la colectividad correntina, a 
la cual aportaron seguramente elementos de su dia- 
lecto. De estos han de ser, algunos de los que aún 
sobreviven como especiales de esa provincia. Creo 
que es el paranaé el dialecto del Sud que tenía la 1. 

40 Pareiiti: entre Santarem y el Río Negro. 

41 Parikí: vecino del precedente y tan poco 
conocido. 

42 Pato: probablemente muy vecino del kari ó 
Desgraciadamente, no parece que haya quedado resto 
caracterizado de los Patos, ni documento especial. 

43: Pinaré: este nombre bilingüe indicaría una 
distinción moderna, si su ortografía no es Píhnaré; 
pero su terminación, una diferencia en el habla. Los 
Pinares ocupaban una reducida comarca en el Norte 
de Río Grande; es posible que hayan dejado rastros 
de su habla, en las misiones de San Javier o Santa 
María, y de ellos sean las voces que el P. Restivo 
notó que allí se usaban y eran diferentes de las del 
P. Montoya. 

44 PoUliwára: la toponimia lo hace suponer 
muy vecino del tupinambá; empero, en la parte más 
oriental del continente deben existir restos de elemen- 



— 23 — 

tos especiales, con los cuales tal vez se pueda carac- 
terizar a las hablas respectivas de los Potihwaras, 
Kaités y Mborokámas, si es que todos las tenían. 

45 y 46 Santa liaría y S. Javier: dialectos que 
creo se podrán restituir mediante los manuscritos del 
Padre Restivo (1) 

47 Tamoyo (tamoyé?=^). Las particularidades 
que se notaban en sus costumbres y la naturaleza 
de sus relaciones con sus vecinos, no podían ir sino 
acompañadas por cierta especialidad en el habla, de 
los Tamoyos de Río de Janeiro. Su nombre podría 
ser tomado como un indicio de cruzamiento con la 
raza autóctona, lo que haría suponer un dialecto bien 
caracterizado 

48 Tapé: es el dialecto del cual tenemos más 
abundante documentación, principalmente el «Tesoro 
y Vocabulario» del P. Montoya, los libros impresos 
en guaraní en las misiones de los Jesuítas, las notas 
y súplicas elevadas por los Indios a las autoridades 
reales, etc. Suave, armonioso, expresivo y muy rico, 
dominó en las misiones de) Alto Paraná, Alto Uru- 
guay, y Sud del Paraguay, aunque sin desterrar com- 
pletamente la influencia mbihá y guaihraé, ni la de 
ciertos dialectos hoy desconocidos que parcialmente 
persistían en algunas misiones, como en S. Javier y 
Santa María, según resulta de una obra inédita del 
Padre Restivo, de la Biblioteca Mitre. Fuera de las 
misiones, se hablaba también en pueblos de españo 
les del Paraguay meridional, donde modismos espe- 
ciales y giros interesantes están todavía en la memo- 
ria de muchos ancianos; es rica de expresiones sinté- 
ticas o abstractas, que los tales ancianos igualmente 
suelen recordar; los cuales hechos eliminan la supo- 
sición de que los Padres Jesuítas mejorasen la len- 
gua creando expresiones que le faltaban, salvo pocas 
excepciones relativas al culto. 

49 Tathi o tai: Aunque nada quede de la tribu 
agricultora y temida que llevó este nombre, en el Es- 



(1) En una obra inédita del Museo Mitre el P. Restivo con- 
signa la lista de las voces y locuciones del vocabulario de Mon- 
toya que en esas dos misiones no eran conipiendidas (B. Mitre: 
«Catálogo Razonado»). 



„ 24 -- 

te del Paraguay, el nombre y ciertos datos o indicios 
me llevan ahora a admitir que hablase un dialecto 
guaraní, acaso muy alterado, y perteneciente al mismo 
grupo que el guayakí y el notobotocudo, tal vez que 
considerar como lengua. 

50 Tapanyúna: vecino del apiaká, con elemen- 
tos africanos (Castelnau) y karaíves 

51 Tapieté: dialecto del Chaco boliviano que 
parece igual al chiriwuaná; pero algunos pretenden 
que los Tapietés saben hablar de manera que los 
Chiriguanos no les comprendan. Aquellos serían sólo 
guaranizantes (Nordenskiold); en este caso es proba- 
ble que su dialecto contenga algún elemento chaqueño 

52 Tareknuá, entre los ríos Watumá y Aravi 
llana. 

53 Tarumsl dialecto muy poco conocido, de una 
tribu paraguaya de estado evolutivo inferior; vecino 
principalmente del mbihá. Parece, no obstante que los 
Tarumá comi)rendían a los Tai, y hasta a los 
Guayakí, y eran «apihteré» como los Tal y los Co- 
roados. 

54 Tenibé: Vide Para. Barbosa Rodríguez lo dá 
como «puro y rico». Amazonia. 

55 Thetai, cetái: entre el Río Negro y Santarem. 

56 Tovatí, dialecto del cual no tengo noticia 
exacta. 

En la faja Serrana de la Región del Este (Para- 
guay); puede haber sido el de los Barbudos, hoy 
extinguidos, y ser del mismo pueblo, lo que ciertos 
otros indicios confirmarían. 

57 Tovayára, Antes numerosa población del 
Nordeste del Brasil, de filiación guaraní y dialecto por 
estudiar, tal vez igual al tupinanibá. 

58 Tnpiíiambá. El más importante y extenso 
de los dialectos guaraníes del Brasil, así como el más 
conocido de ellos; se confundió más tarde con la len- 
gua General», a la que sirvió de base. Constituye el 
núcleo de los dialectos orientales, cuya característica 
general es (entre otras) la frecuencia de terminaciones 
llanas. Parece que «tupinakí», «tupinambú», «tupiná» 
y tal vez «tupináé» no son lingüísticamente sino sinó- 
nimos. No obstante, teniendo en cuenta la costumbre 
de cambiar ciertos nombres, y el procedimiento so- 



— 25 — 

lemne para este fin, procedimiento que no era aplica- 
ble sino en el seno de la parcialidad, es probable que 
cada una de éstas tuviese su dialecto propio. Lucien 
Adam lo llama «abañeénga», como al karíó. 

59 Tnpináé: quedan probabilidades de que fuese 
dialecto especial, por el aislamiento de la nación. 

s/n Tupí moderno del Brasil: expresión colectiva 
incluyendo a varios dialectos pero vaga. No es «nyeén- 
gatú-. 

s/n Tupí austral: expresión vaga que incluiría a 
varios dialectos pertenecientes a diferentes agrupacio- 
nes naturales del Sud del Brasil y del Paraguay. Con- 
viene sea abandonada, como la precedente. 

60 Uinagwá: importante dialecto del Alto Ama- 
zonas, notablemente caracterizado por sí mismo, a 
más de ofrecer cierto elemento extraño a la lengua; 
éste sin embargo es tan reducido, en realidad, que eí 
habla no puede pasar de la categoría de dialecto. 
Usa mucho de la letra L, empleada frecuentemente 
en vez de la R, como el apiaká, el odyapí, y se- 
guramente también uno de los dialectos del Sud; 
además, tiene la GH, aspiración como caida de la k, 
al principio de la palabra. (X según ortografía antigua) 

OMITIDO EN LA LISTA: 

61 Síriono: dialecto de Bolivia que supongo 
vecino del gwaradjú o guarayo. 

Nota; Esta lista es seguramente incompleta. A 
la luz de nuevos estudios, algún número tal vez tenga 
que desaparecer. Los Potihwára, por ejemplo, según 
Martius, hablaban el «dialecto común», es decir el 
tupinambá. 

Los Kaité tal vez hablaban en origen otra len- 
gua, no guaraní. Esos feroces indios, que contribuye- 
ron a esparcir la inmerecida fama de antropófagos de 
ciertos pueblos guaraníes, eran probablemente descen- 
dientes de la raza autóctona, y no se servirían del 
guaraní sino como lengua de relación,como sucedía con 
varios otros pueblos; el estudio de los cráneos podría re- 
solver este punto de mucho interés. En esperas, el título 
que les daban los Guaraníes hace suponer una dife^ 
rencia étnica: Kaité, sin alterar ni agregar una letra, 
significa «verdaderos monos»; y un nombre tan des- 
preciativo, muestra claramente que aquéllos conside- 



— ae- 
raban a ese pueblo como de raza muy inferior y ex- 
traño a la familia. 

Empero, mas numerosos serán los casos en que, 
mejor estudiados, ciertos dialectos tendrán que ser 
subdivididos; por otro lado, documentos nuevos o me- 
jor aprovechados, harán surguir nuevas parcialidades 
étnicas con dialecto propio. 



PARTE III 

CUADRO COMPARATIVO DE LA INFLUENCIA DEL GUARANÍ 
EN LAS LENGUAS DE LA RAMA GUARANIANA 

( Guaranio-caraíbe ) 

a): Cálculo de la influencia. — No siendo éste sino 
un resumen hecho apuradamente, (1) no podré dar en 
él todas las explicaciones; pero juzgo necesarias las 
siguientes: 

La enorme extensión de los nombres geográficos 
guaraníes, que cubren de una manera casi exclusiva 
a la mitad del continente sudamericano, me llevó a 
estudiar la influencia ejercida por la lengua guaraní 
en los idiomas de los pueblos que habitaron desde el 
Río de la Placa hasta las Antillas, como complemento 
del material que he reunido al respecto de la civi- 
lización guaraní. 

Comparé primeramente los diversos glosarios con 
la lengua guaraní tal* como se habla en el Paraguay 
y países limítrofes, por nacionales o indios libres. 
Y llegué a reunir muchos datos de no poco valor. 
Pues, como se sabe, el estudio de la lengua de un 

(1) Estos trabajos destinaba ya para ser preseiiiauos y am- 
pliados ante el congreso de Washington, Diciembre de 1916. 



— 28 — 

pueblo es un manantial de informaciones de todas 
clases, y a veces, de verdaderas revelaciones. Pero mi 
objeto principal era el de establecer de una manera 
suficientemente exacta el grado de infljencia que el 
guaraní ejerciera sobre cada lengua. Necesitaba para 
eso que ios resultados fueran fácilmente comparables 
Y como existe una diferencia muy grande entre los 
glosarios en cuanto a su importancia, siendo algunos 
verdaderos vocabularios, mientras otros no son sino 
breves listas de voces escogidas sin plan uniforme, 
juzgué conveniente resumir los resultados en un dato 
relativo global, o porcentaje. 

Es ese dato el que voy a consignar en este 
breve resumen. Y aunque no pueda ser considerado 
siempre como definitivo, en vista de la escasez de 
documentos en ciertos casos, bastará para dar una 
idea más exacta de la influencia en cuestión, lo cual 
es la sola cosa que pretendo en este trabajo. 

Conocidas son las dificultades que se presentan 
en trabajos semejantes. Si yo me permito enumerar 
las que enconiré, es únicamente para dar cuenta de 
las precauciones que he tomado. 

La principal talvez esté en las grandes diferencias 
entre los sistemas ortográficos de autores alemanes, 
franceses, ingleses, españoles, holandeses y portugueses, 
sistemas que los autores olvidan muy generalmente 
hacernos previamente conocer. No nos queda a veces 
otra guía que la experiencia, la cual con frecuencia 
nos deja en dudas. Martius y los autores alemanes, 
que son los más, escriben frecuentemente (lo peor es 
que no siempre) B por P, D por T, G por K, o vice-versa 
y a menudo escriben W por V. Los franceses suelen 
dar la É por AI, la ü por OU, Ü por U. Todos, o, 
casi, omiten buena parte de los acentos, principalmente 
el de la vocal final, lo que es más grave. La IH (üh, 
ífde Montoya, hl de los rusos), que es la letra más 
característica de la fonética guaraní, los franceses la 
escriben EU, U o E, los alemanes oH, Ü, los portugueses 
y brasileños Y, I e U, los castellanos generalmente Y, 
no faltando quien escriba IG, I, IC, , sucediendo con 
frecuencia que el mismo autor la escriba a reglón 
seguido de manera diferente, ya por descuido, ya por 
la duda en que a veces queda por la dificultad de 



— 29 — 

la audición. Lo mismo pasa con la OH guaraní, 
también característica, aunque común en las lenguas 
guaranianas, y que no es precisamente ni TH, ni TSH 
(inglesas), ni SH, ni S. ni Z. pero de todas esas letras 
tiene algo; no solamente la escriben de todas esas 
maneras, y muchos con X, sino que frecuentemente 
la indican o la toman por una J, una G o una Y. 
Agregúese el general abuso de la H, la cual, además.,, 
puede ser aspirada o muda, o mero substituto de 
acento, siendo a veces dificilísimo descubrir la intención 
del autor. 

No menos grave es la falta de separación de los 
posesivos y de los verbales, de aquéllos sobre todo. 
Es sabido que en la gran mayoría de estas lenguas 
van unidos al sustantivo y a los verbos, como prefijos 
o subfijos, y como ellos pueden cambiar de una lengua 
a otra, sin que por eso cambie el radical, es nece- 
sario separarlo para descubrir a este último. La cosa 
no es siempre fácil, porque esas partículas, las pose- 
sivas especialmente, suelen variar en la misma lengua 
según la primera letra del radical, la ley del menor 
esfuerzo u otra razón, sin contar los defectos de 
ortografía o audición. Un ejemplo: en el .elosario del 
idioma de los Oregones, leemos que h u h á significa 
«cabeza^ y que h u a ó significa <casa». Aparentemente, 
no hay comparación posible con el guaraní, en cuya 
lengua, cabeza es á (1) y casa es ó. No obstante, si 
suprimimos las h, que el autor (Castelnau) suele usar 
como simples separaciones mudas, tenemos u-á y ua-ó. 
Ahora bien, u es el posesivo «mi», en oregón; u-á 
significa «mi cabeza» como uá ó es «mi casa»; si en 
este último caso el oregón agrega al posesivo una a, 
es seguramente para evitar una confusión grave, 
pues la palabra que significa casa sonaría lo mismo 
como la que quiere decir «nariz», qyie es u-ó. Resultado 
final: las voces correspondientes a cabeza y casa son 
idénticas en las dos lenguas. 

Otra causa de error está en la existencia de 
varias palabras que en guaraní sólo se usan en 
composición, es decir, unidas a otras, a pesar de que 
tengan su significado propio, bien determinado. Esto- 



[^í) Akd es eii realidad <:iiue>o de la cabeza».. 



— 30 - 

puede engañar al más atento. La palabra a=cabeza, 
arriba indicada, ya es un ejemplo. Uno de los mejores 
conocedores del guaraní, y más serios autores, Telémaco 
Borba, escribe en su vocabulario kaingang-guaraní. 

Hoja Féye, en kaingag, e luirárogué, en guaraní 
Rama=Capén » » e luirá-racangué » » 

Si tales fueran las voces guaraníes, a más de indicar 
inferioridad lingüística, no tendrían parecido en 
ninguna otra lengua. Pero en realidad, hoja es ó 
solamente, y rama es aká% las demás son voces que 
componen una frase, no una palabra sola. Pues, 
iuirárogué (ihvihrá-ro-gwé) significa: «hoja que fué 
de árbol», y sólo se dice de las hojas después caídas, 
o separadas de la planta, y cuando son de árbol. 
E iuirá-racangué (ihvihrá-r-aká-ngwé) significa «rama 
que fué de árbol», y sólo se dice de la rama después 
de separada y cuando es de árbol. 

Otra advertencia necesaria, es la existencia en 
el propio guaraní, y en el mismo dialecto, de dos 
formas, una trunca y otra llana, principalmente para 
los substantivos. Algunas veces la forma llana sirve 
para evitar confusión; como áva y ara, (cabello y 
aire o tiempo) (1), cuyas formas truncas sólo se 
emplean en composición, porque solas, á y a, se 
confundirían completamente. Pero, en general, la forma 
llana tiene un sentido lato, genérico, sintético o vago; 
mientras la trunca se emplea más bien en un sentido 
estricto, especial analítico y bien determinado. Esto 
contribuye mucho para la precisión y claridad que 
se admira en el guaraní, así como para su riqueza. 
Pero puede y suele inducir fácilmente en error a los 
que tratan de hacer comparaciones, o buscan etimo- 
logías, sin estar prevenidos. 

Es tanto más fácil el errar, en cuanto estas 
palabras truncas resultan frecuentemente muy breves, 
y no pocas veces reducidas a una sola vocal; p. e. 
entre las de uso más corriente; 



(1) También sufijos, genéricos, de la cosa hecha el primero, 
y del hacedor el segundo. 



— 31 — 

t — negro (color) é — bueno, sabor (en comp.) 

ú — venir (en comp.) é,é — salir, linaje id. /seminasal) 

'ú — tomar (alimento) é — ■ apto, hábil, 

ó — casa (en comp.) é(é) — aparte (snbtijo) 

ó — hoja id. 'é — decir 

ih — sin (prepos.), absque á — ad (subfijo verbal) 

ih — agua á — quo est (snbf, inonin.) 

íh — árbol (subfijo) á — cabeza {lato Hsensu) 

i — él, a él, de él (prefijo á — cabello 

i — mismo (subfijo verb.) a — sostener, estar de pié, sombra 

i — estar (en com.) á — torcer (verbo subfijo) 

b) coordinación de las LENGUAS: La coordinación 
que aparece en el cuadro siguiente, no implica la 
pretención de establecer una nueva clasificación 
completa de las lenguas en cuestión. Pero en el 
curso de mi estudio me apercibí pronto de que, en 
la clasificación general, no se había tenido en cuenta 
suficientemente al elemento guaraní. Y los cambios 
numerosos introducidos en el coordinamiento tienen 
principalmente por objeto, el de llamar la atención 
de los estudiosos sobre cuestiones y problemas, que 
acaso pueden ser resueltos en el sentido que yo me 
permito indicar, no obstante haberme basado únicamente 
en la lexicografía. 

Poniéndome desde el punto de vista especial del 
guaraní, lengua de capital importancia por ser la 
más extensa de A.mérica, y la del pueblo que ejerciera 
en Sudamérica más dilatada influencia, no pude menos 
que apercibirme de que las clasificaciones adoptadas 
en la actualidad resultan insuficientes y defectuosas 
en varias partes, a veces esenciales. 

Esto me llevó a colocarme sucesivamente en otros 
puntos de vista también, por ver si desde allí el 
conjunto y los detalles apareciesen de distinta manera. 
Resolví entonces proceder de una manera muy metódica, 
adoptando un plan más limitado pero estrictamente 
uniforme, el cual sin excluir la comparación general, 
pudiese permitirme llegar a resultados satisfactoriamen- 
te comparables, cuando no perfectamente. 

Escojí primeramente 25 voces que me parecieron 
más aptas para establecer las relaciones entre los 
idiomas más diferentes, a la vez que entre los más 



— 32 — 

próximos. Entre ellos he creído muy útil incluir al 
posesivo de la Primera persona del singular, así 
como el pronombre verbal de la misma persona. 
Estos prefijos (lo son casi siempre) tienen por ellos 
mismos gran valor comparativo; además, su separación 
es necesaria para poder llegar a una comparación 
seria de los nombres y verbos. Esta separación no 
es siempre muy fácil, como ya se reconoció; a veces 
deja lugar a algunas dudas; no obstante echa casi 
siempre tanta luz, que no creo posible llegar a un 
resultado satisfactorio omitiéndola. 

Luego comparé cada uno de las idiomas sucesi- 
vamente con todas las demás, anotando las analogías 
respectivas con las sendas lenguas toda vez que las 
reconocía. Pues de haber anotado las analogías sólo 
con cada familia, los cuadros hubiesen resultado muy 
simplificados, pero la comparación hubiera resultado 
en varios puntos errada, pues todas las lenguas tienen 
cierto número de veces extrañas a la familia a que 
pertenecen. 

Los resultados, si quiera en buena parte, confir- 
maron mis dudas, persuadiéndome de que muchos 
cambios eran necesarios. Ya en el primer estudio 
global de los glosarios había visto, por ej., que idiomas 
como el aragnayú y el apiinká, con 65 y respect. 
87 % de voces guaraníes, y por tanto simples dialec- 
tos del guaraní, no podían estar al lado de las lenguas 
pimenteira, woyawai, atorái y otras, que sólo cuentan 
el 1 % de palabras análogas a las guaraníes. En el 
segundo me pareció ver con claridad, quo si por un 
lado no se había dado al guaraní todo el peso que 
evidentemente tiene, por el otro se había exagerada 
un tanto la importancia de ciertos otros, elementos 
el arnak principalmente, también el fearí-ua o ca- 
raíbico continental. 

De manera que, tal como -stá y con todos sus 
defectos, la clasificación que aparece en el cuadro 
que va a continuación es la que resulta colocándose 
en el punto de vista guaraní principalmente, pero 
sin desatender a las otras influencias; y con el objeto 
esencial da poner en evidencia lo inmenso que fué 
la influencia de esta lengua. Por eso no he creído- 
necesario hacer comparaciones gramaticales, aparte 



— 33 — 

la ya indicada, que son necesarias para justificar o 
rectificar ciertas agrupaciones. 

Advertencias: He distinguido para cada lengua 
las analogías en dos grupos: las voces idénticas en 
las dos lenguas comparadas; y las parecidas (deriva- 
das, corrompidas, bilingües, y las idénticas en la forma, 
pero aplicada a cosas solo parecidas). Por ser ésie un 
breve resumeo, doy sólo las sumas y la proporción 
general calculada sobre el total de analogías. 

Ortografía: Sigo siempre la que expuse deta- 
lladamente en mis anteriores publicaciones (20) como 
ortografía filológica general. Por otro lado, es muy 
difícil reconocer la verdadera forma originaria de los 
nombres de la mayor parte de las lenguas Enderecé 
las que pude. 



(20) «Plantas Usuales del Alto Paraná> 1901— Actas del Con- 
j^reso Científ. Internacional Am. de B. Aires, en 1910 — «Ortografía 
(Tuaraní> Asunción 1913 — Vide resumen al ñn de este opiisculo. 



ANALES C. PARAGUAYOS 



LENGUAS DE LA RAMA GUARANIANA 

Con la proporción de \4pces de la lengua guaraní propia 
o "Nyeengatú" 



SÜBGRIIPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del glosario estudiado, da- 
tos numéricos y observaciones di- 
versas. 



I GRUPO GUARANÍ 

(¡rARáM Nyeéngatú nyeéngatú Autores varios. Dialec- 
o (Guaraní) o (Guaraní) tos principales: tapé, asun- 
propio ceno, guaireño, mbihá, 
chirigwaná, guaradyú, 
apiaká, tupinambá, chiri- 
pá, oyapí, araguayú, tem 
bé, kokamá y omagwá; 
los del Paraguay, Bolivia 
y Brasil Meridional, apar 
te la influencia europea 
en algunos, son los más 
puros; pero el oyapí de 
las Guaj'^anas lo es nota- 
blemente. 

GUAYAKÍ Bertoni. Lengua 

pura del Mondaíh. 
Resultado comple- 



- 36 - - 

SIBOBÜPOS Familias lenguas Autor .U-l glosario, ot.-. o/^ 

(ilC4R.4KI Nyeéngatú GüAYAKÍ to en un trabajo 

apnrte Proporción 

aproximativa bO% 

El glosario del P. 
Vogt es de una mez- 
cla de guayakí y 
guaraní (1) que no 
sería sino un dialec- 
to de este último. 
. Usa la letra L. 

Yuruna achipáya *E. Snethlage. Tie- 

ne la L y la F. 8 & 

34 s/163 (2) 2Q% 

Sin los nom. de 
animales v plantas: 
6 & 25 s/fl3... 28 í^ 

YURÚNA Veci;ia de la prece. 
dente 

Mundurukú mundurükú Martius.9&20s/133 22^^ 
La sola del subgru- 
po que no tenga el 
posesivo guaraní, 
siendo ni. (3) Ha- 
blada también por 
los Pariliiin. 

Kairirí (3b) KAiRiRÍ Mamiani y Anóni- 
mo, e n M a r t i u s , 
8 & 20 s/175 16 



(1) cZeitschr ñir Ethnologio» 1902 Heft 1. 

(2) En estas lórmulas numéricas, el guarismo 1." indica el 
número de voces idénticas, el 2.° el de voces análogas y el 3." eJ 
total de voces estudiadas. 

(3) Probable unión de dos razas, de lenguas rau}'' diferentes 
en época bastante antigua. 

(3b^ Karirí o Kirirí, según otros. Perfectamente estudiada 
por Manianí Baptista Caetano, Lucien Adam y Ehrenreich, resul- 



SDBCIRÜPOS Familias 



LENGUAS 



Autor -del o^losario. etc. 



líüARáNI Kairirí 



Ulriná (3c.) UIRINÁ 



Katukiná 



KAiRiBÍ Falta nomenclatu- 

ra natural. 

SABUYÁ Martius.4&10s/102 U% 
Familia bastante 
distinta, pero sin 
analogías suficien- 
tes con otros grupos. 
Mejor como subgru- 
po. 

Natterer.6&17s/82 28*^ 

Notable propor- 
ción de elementos 
karaíves, tainos y 
gés (gentium collu- 
vio?); pero con pre- 
dominio evidente del 
guaraní. Pocos ele- 
mentos propios. 
(Wuiriná). 

KATUKINÁ Spix. 2 & 24 s/211 12%' 
Proporción de 
voces karaíves casi 
tan alta como la de 
guaraníes; relacio- 
nes con las chima- 
nas (Guk). Mezcla 
de tribus, s/Martius. 
Posesivo variable 
( hi, ba, nu. ) 



taria í'amilia irreductible. Pero lexicográfícamente me parece debe 
ser este su Ing-ar. Mejor e.stuuiadas. o cuando se tengan más 
datos, es posible que resulte lo mismo de otras familias de este 
subgrupo. cuyo antiguo origen puede ser diferente, pero en cuya 
composición actual el elemento guaraní tiene especial importancia. 
L'ii estudio gramatical es complemento necesario. 

(3c.) Las familias Urina, Katukiná, Palikúra y Vakairí cons- 
tituyen una agrupación natural desde el punto de vista de la 
influencia karaíve y kaliná. La Taina, otra, con elementos espe- 
ciales y poco kalina. 



SÜBGRÜPOS Familias 



— H8 — 

LENGUAS Autores, etc. 



CiUiR4i\l Pallkúra palikúra Anónimo (en Mar- 

tius.) Mal anotado. 
4 & 1^ s/46 35 % 
Predominio guara- 
ní; mucho karaíve; 
bastante aruak; es- 
pecialidad en la no- 
menclatura natural. 
Estas tres son pro- 
visoriamente consi- 
deradas como fami- 
lias lingüísticas, los 
respectivos idiomas 
no caben en otras, 
ni tienen entre ellos 
afinidades de fa- 
milia. 

Vakairú (4) kuruá'é Snethlage 10 & 37 

s/180 26 f¿ 

Los elementos de 
la familia nyeengatú 
por un lado, y los 
de las familias taina 
5'' karina por el otro, 
entran casi en igual 
proporción. 

VAKAIRÍ Von den Steinen 

(Bacairi) Recle an 
Vakaraí v. avá-ka- 
raí. Est. incompleto. 

NAHUKUÁ Von den Steinen. 
Est. inconcluso, am- 
bas lenguas parecen 
de esta familia. 

(4) Avá es nombre general que se dan los Guaraníes; karaí 
es el correspondiente de karaíbe; el de avá-karaí rae parece 
expresar perfectamente lo que es esencialmente el resultado de 
esta mezcla étnica o cultural; sospecho sea ésta la forma originaria 
de Bacaiví o Vacakairí. 



39 



SIIBORÜPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del glosario, etu. 



GÜAR:trí! Taina (4») taina 



Rafinesqiie, Pedro 
Mártir, Oviedo, 
A costa y otros, co- 
lacionados por Mar- 
tius. Sobre el total 
de las voces: 16 & 
60 s/223 

De los nombres 
de plantas de igual 
especie. 9 s/19 

f^Vide Boriken y 
Cuba, dial: 



^^% 



4.7 0/ 
^1 /o 



EYERÍ: (Cabré, caure, kauá- 
ra o eyerí) Mismos 
autores. Pequeñas 
Antillas 17 & 13 s/47 64^ 

Relaciones con el 
gtiaraní más anti- 
guas que las de la 
precedente. La no- 
menclatura natural 
parece algo más di- 
ferente del guaraní 
que las voces comu- 
nes, sin poder ser 
afirmativos, por la 
escasez de datos 



(4) Las lenguas con que constituj'^o esta íauíilla, por más 
que se presenten con mezcla, tienen nmciios elementos propios 
esenciales que las hacen distintas. Tienen mucha semejanza entre 
ellas, pero no pueden ser consideradas como dialectos, salvo e 
boriken. Es extraordinario su parecido con el auax'aní en cuya 
familia (Nyeéng-atú) habría que colocarlas, si no se opusieran los 
elementos numerosos de una lengua muy diferente en sus voces y 
mecanismos; elementos que son seguramente los restos de la 
primitiva lengua de los pueblos sojuzgados por los Karcú-Gnaraní; 
además, consideraciones de orden gramatical (forma del plural. 
posesivos, etc). 



— 40 — 



SUBGRÜPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del tílosario. etc. 



(iUáRAM Borikén 



KABIXA Kaliná 

Karaí-ná 



borikén: Lengua o dialecto 
taino de la isla de 
Puerto Rico. 

Muy pocos datos; 
de las voces comu- 
nes 1 c<;- 4 s/12 40':. 

cuba: Nombres de las 

plantas (con exclu- 
sión de los europeos 
o de reciente intro- 
ducción): «íFlora de 
Cuba' p. G. de la 
Maza & J. T. Roig; 
obtengo20&61s 148 b5% 

Esto sin contar 
31 nombres de es- 
tructura guaraní,con 
los cuales la propor- 
ción llegaría a 76 
p. 100. 

En el caso de plan- 
tas de la misma es- 
pecie: 6 & 1 s/7 100*; 

GALiví (4b) Caraíbe continen- 
tal. Caída déla ren /. 
Boyer, Meland, Pe- 
lleprat, Biet, Laet, 
Barreré, y M. D. L. S. 
1.»: De la suma 
total de palabras: 
100 & 206 s;l078.... 29'; 

2.0: Excluyendo 
los nom. de anima- 



(4b) ^Craübí» .segúu el autor del vocabulario aludido, el cual 
reconoce, no obstante, que esos indios se llamaban, a ellos mismos 
«Kaliná». Como es general entre los pueblos caraíbicos la co- 
rrupción de la r en :". nos hallamos frente a esta designacióu 
muy clara en guaraní: Kari-níi. es decir, «parecidos (o parientes) 
de los Kan' o Karaí>. 



SIBCRDPOS Familias 



- 41 
LENGUAS 



Autor del glosario, etc. 



KáRINA Kaliná 

Karaí-ná 



GALiví les y plantas: 46 & 

153 s/706 28?^ 

3.° De todos los 
nom. de animales: 

23 v^ 28 s/132 40% 

(existentes en ambos 
países). 

4.°: De los nom 
bres de animales 
cuando se trata de 
la misma especie: 
11 & 4 s/26 58?^ 

5.°: De todos los 
nombres de plantas: 
31 & 25 s/205 27% 

6°: De los nom- 
bres de plantas cuan- 
do se trata de la 
misma especie: 14 

& 5 s/30 63% 

(Autores: adde Au- 
blet y Noyer, por 
los nombres de plan- 
tas) 



PÁLMELA J. S. da Fonseca 

4 & 14 s/160 

Guaporé. Costum- 
bres guaraníes. In- 
migrados; ¿del Nor- 
te? 



63% 



Obsei'vaudo siempre qiu- eu guaraní, Karé es forma muy 
común de Karaí. El nombre de Kalind. a más de ser el propio 
de la nación más importante del subgrupo. es mu}"^ conveniente 
para este último, por expresar muy bien la idea de pueblos 
sometidos por los verdaderos Kara/ o Karí, y como, consecuencia, 
más o menos parecidos a éstos en lengua y costumbres, y caracte- 
rizados además, por la caída de la r en /. 



— 42 — 

^EBCÍRÜPOS FaiUiliaS lenguas Autor del glosario, etc. % 

MK\M Kaliná pakavirianá (paravilhana) 

Karaí-na Natterer. 10 & 6 S/152 11 % 

Influencia guaraní 
principalmente cul- 
tural. ¿Es la areve- 
riana de Gily? 

TAMANAKÁ (tamanáco). Martius 

Aproximadamente.. IOS 
Muy vecina a la pre- 
cedente. 

KARAViCHí (karavisí, carabisí): 
Schomburgk 1 & 3 
s 17, aproximada- 
mente (5) 2A% 

AKAWAÍ (accawai). Schom 

burgk O & 2 s/18 14% 

WAYAMARÁ (waiamara); Schom- 
burgk O & 3 s/18 U% 

piANOKHOTÓ (pianoghotto): 

Schomburgk 1 & 1 
s/13 : 157o 

TivERiKHOTÓ (tiverighotto): Schomb. 

ss s/11 ' 10-^^ 

Makuchi makuchí a) Dialecto del Río 
Negro. Natterer en 
1832. Caída muy fre- 
cuente de la R en L 4 
& 10 s/116 12^ 



(5) La escasez de datos no me permite mayor aproximación 

al respecto de estas lenguas, de las cuales sólo tengo el cuadro 

de Schoraburg-k, del «Repo'-^ n+^ -^^ • Brit. Asoc.» 1848, p. 87 
Martius 312. 



43 



SIIBGRÜPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del glosario, etc. 



UMk Makuchi 

Karaí-ná 



MAKUCHÍ b) Dialecto actual 
del Yawaperíh; Bar- 
boza Rodriguez. 7 
& 37 s/740 (IH 

guaraní) ■• Q% 

La R ca i^bia rara- 
mente en L elemen- 
tos propios impor- 
tantes; casieslengua. 
c) Dialecto de la 
Guayan a: Schom- 
bure-k, muv afine al 
. primero. 1 ^^ 2 s/20 14% 



PURIKOTÓ (ipurucotó). Bar- 
boza Rodriguez. No 
usa la L, y tiene 
la IH guaraní. 7 

& 49 s/720 8% 

KiRiCHANA (crichaná). Barbo- 
za Rodriguez. No 
usa la L y tiene la 
IH guaraní. Casi dia- 
lecto de la preceden- 
te 5 & 38 s/1172 e% 

AREKUNÁ (areeuna, uareke- 
na). Schombrrgk. 
1 & 1 s/18; aproxi- 
madamente (5^^) 107o 



Wlayong-Atorai ATORAI 



Schomburgk. O & 1 
O 2 s/18; aproxima- 
damente 7 % 



5aa) A este subgrupo, el koroá de Matto Grosso (Y. S. 
Fonseca) kalimaya pa.ia, kurnanagotó, guayamaré, bonari, akauliá, 
goyaguá y otras del Norte. 



44 — 
SüBCrRCPOS Familias lenguas Auto.- del glosario, et.-. 

HOBh'O Nlayong-Atorai wapitianA (o wapitian, wapi- 
Karaí-ná siana; ortografía du- 
dosa). Schomburgk. 
O & 2 s 18 10^^ 

woYAWAí (voyawai) Schom- 
burgk. O & 1 s/18 
aproximadamente... 5% 

piMENTEiRA Martius. Piauhy. 

O & 3 s/124 2% 

MAYONKüN (Maiongkong). Schom- 
burgk. O & 1 s/19, 
aproximadamente... b% 

Con tan pocos do- 
cumentos, las pro- 
porciones indicadas 
apenas se pueden 
llamar aproxima- 
ciones. 

r 

Y4GIIA Vaguá yagua Castelnau. Con ta- 

puya y quechua. 1 
& 3 s/66 ^% 

MURA Mura MURA , Martius. 5 &3 s/81 107» 

Las relaciones con 
el guaraní no son 
muy antiguas y no 
indican común ori- 
gen. 

Lengua probable- 
mente extraña al 
grupo (5.^). 



(5a) Pero sin mayoi relación con las de los otros urupoo 
-de la Rama Cxuaraniana. Raza aiitóctonaV 



SÜBGRrPOS Familias 



- 45 — 

LEKGUAS Autor .Inl glosario, «te. 



II GRUPO TAPÜYA (Tapihíhia) (6) 



mmU Patacho 



Koropó 



Kapochó 



PATACHO Neu wied. O & 2 s/90 2 % 
Una de las pocas 
tribus que casi es- 
. caparon a la influen- 
cia guaraní. 

KOROPÓ Martius y Schott. 

4 & 14 s/141 1S% 

KAPOCHÓ Anóninio.6&14s/218 9'^, 
El KUMANACHÓ pare- 
ce simple dialecto. 

MAKüNÍ Martius y Saint Hi- 

laire. 12 & 12 s/225 11 S 

MACHAKULÍ Saint Hilaire y 

Neuwied. 3 & 5 s/58 U% 



Kaingang 



KAINGANG 



Ambrosetti, T. 
Borba y M. Bertoni 
Hablada porlosTUPÍ, 
o Bugres de Misio- 
nes y Paraná 11 & 
40 s/176 



87,. 



KAMÉ (7) 



Martius. Hablada 
por los Bugres de 
Sao Paulo, o Kaikí. 
7 & 18 s/176 14:1, 



(6) Vide el capítulo o parte primera de este resumen. 

(7) Una parte de los Kaingag también fué llamada Coreados 
Los Guaraní, los llamón Tupí. El nombre kaí-kí significa en 
guaraní «monos malos». La mayoría de los pueblos «:Nyeengáiva> 
(no-Gruaraní) eran designados por los Guaraníes con nombres 
despreciativos; no obstante tales nombres quedaron y frecuente- 
mente son los únicos conocidos actualmente, tan grande era el 
jütder de la influencia guaraní. 



- 46 

S Familias lenguas Autor del slosario. etc. % 

RRES KImdá (8) ihvihtihrokái D. Patino, Bove y 

M.Bertoni. Hablado 
por la tribu de Ihvi- 
htihrokái y la del 
Paikeré, En guaraní, 
Tupi y Api/iteré ( — 
Coroados) Casi ex- 
tinguida. 1 &3 s/71 Q% 

iNGÁi Ambrosetti.l t^2s/48 &% 

Dialecto del prece- 
dente? 

piRAPiHTÁ M. Bertoni, inédi- 
ta Antiguamente ha- 
blada por los llama 
dos «Guayaná» del 
Paraguay (9) Apro- 
ximad 20^ 

Chimeón chi:.ieón Varios. Lengua de 
los Coroados orien- 
tales (10). Dialecto 
del Río Chipotó: 

11 & 13 s/200 11% 

Dialecto de Aldea da 
Pedra: 14 &24s 790 b% 



(8) Nombre que esos pueblos se dan a sí mismos; rechazando 
el de «guaj'aná». 

(9) Hoy casi extinta. Los llamados «Gruayaná», que no son 
tales, hablan actualmente el guaraní (vide lista dialectos guaraníes); 
son Kimdá, bastante mezclados con Misioneros de Corpus y Mbihá; 
es probable que en origen hablasen la misma lengua que los 
Tlivihtihrokái, sus vecinos. 

(10) Chimeón es el nombre que se dan esos pueblos. El de 
«Coroados» no conviene, pues es dado igualmente a pueblos de los 
subgrupos Guaraní y Kren, induciendo en error a Martius, Brinton 
y otros sabios; es un abjetivo referente a una costumbre general 
de todos los pueblos llamados Botocudos y Apihteré, y otros más 
(cabello en forma de coronas). 



— 47 



SlBGRrPOS Familias lenguas Autor del glosario, etc. 



KRE\ 



Chitneón pukí Martius. 5 & 12 s/117 14^ 

Casi es dialecto de 
Ja precedente. 

Malalí MALALÍ Martius y SaintHi- 

laire. 3 & 9 s/97 12% 

Masakará masakará Martius y Spix. 

1 & 4 s/120 á% 

Aimoré (11) enkrekmijn Varios en Martius. 
Relaciones muy an- 
tiguas y suí^estivas 
9 & 35 s/460 10% 

krekmún(12) Jomard.2&16s 181 lOf^ 
Misma observación. 

NAKNYUK (13) Castelnau. Relacio- 
nes más modernas: 
5 & 8 s/275, y me- 
nos importantes 5% 

dyihpororók(14) Castelnau. Habla- 
do también por los 
Baturunas. 7 & 20 
s/460 Q% 



(11) Botocudos del Eío Doce, los solos verdaderos. Otro 
nombre que conviene a)3audonar, pues fue dado hasta a dos nacio- 
nes guaraníes (triáus^, los Aré y los Notoliotocudos del Guaihrá 
y Ihguasú respectivamente. 

("12) Krek-mun — capife (vértice) fo«.vo— coronados — apihteré 
("guar); todos los Aimoré o Botocudos verdaderos se dan este 
título. 

(13) Nak-nyuk— /íommes terrae, id est, antochthones—dMióoXo- 
nas, como efectivamente lo son, de raza, diferente de los Guaraníes 
imigrados. 

(14) Dyihpororok — seciiris iapidea implifa — hacha de piedra 
lajada, (en guaraní), denominación preciosa por la enseñanza que 
encierra. 



— 48 — 



SÜBGRÜPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del glosario, etc. 



um 



Gwató 



Yeikó 
TÜKANO Tukaná 



Yupuá 



R4RáDYA Karadyá 



GWATÓ Castelnau. O & 14 

s/144 9% 

YEIKÓ (U»») Martius.O&ll s/69 i6% 

TUKÁNÁ Wallacel & 10 s/84 13 % 

Importantísimas re- 
laciones oriainarias 



KOBEU 



YAtJNA 



Wallce. O &9 s/85 10 í^ 
Misma obs. 



Martius. 1 s/20, 
aproximadamente. 



b% 



KUiiETÚ-ERMEU Wallace. (Vi- 
de Koretú!) (15) 3 
& 6S/86 lO'i- 

YUPUÁ Martius 3 & 12 s/132 11 % 
Relaciones min'^ an- 
tiguas e interesan- 
tes. Muy gutural! 

KARADYÁ'í Castelnau. 5 & 22 

s/170 1&% 

Relaciones muy an- 
tiguase importantes. 
Raza dolicocéfala ! 
Etimol.: «Karadyá 
propio.» 

YAVAÉ Tal vez dialecto 

del prec. 

CHEMBiuÁ Misma observa- 
ción. Chembihá? 



(14a) Lejos de ser dialecto del Akrá-mirí, pertenece franca- 
mente al snbgruüo Kren, aunque conservando mucha originalidad, 

(15) Agrego el calificativo «ermeu», que se dan los hombres 
en esa lengua, para no confundirla con la Koretú-laaé, de otro 
siibgrupo. 



49 



SlíBGRCPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del glosario, etc. 



KUilKA Kamaká 



KAMAKÁ Martius.0&ls/150 l^^ 

Relaciones dudosas, 
casi nulas. 



YURl 



Yurí 



KOTOCHÓ Martius y Neuwied. 

O & 6 s/220 

Misma observación. 

MENiÉ Neuwied. l&4s/71 

Misma obs.; el % re- 
lat. alto, debido a 
la mezcla con Ne- 
gros fugitivos. 

YURÍ Wallace, Spix y 
Martius. Algún ele- 
mento caraíbe. Re- 
lac. íntimas guar. 
8 & 13 s/267 



1% 



no/ 



Q 0/ 
O /o 



KOREír Koretú 



KORETú'LAÁE. Martius (Vide Ku- 
retú!) Relaciones an- 
tiguas pocas; in- 
fluencia cultural (16) 
10 & 4 s/170 



7o 



WaraQ 



WARAú Schomburgk. O & 3 

s/19, apr 10% 

Relaciones muy an- 
tiguas. (]7) Castella- 
no: guaraúna 



(16) Agrego el calificativo «laáe», que se dan los hombres 
en esta lengua, para no confundirla con la Kuretú-ermeu, ya 
enumerada. 

(17) No tiene relación con las otras de Guayanas que pude 
estudiar. 



ANALES C. PARAGUAYOS 



50 



«GRUPOS Familias 



LENGUAS 



Autor del glosario, etc. 



TARUlVA Tarumá tarumá SchomburgK. 0&4 

s/19; 

materialinsuf.;apro- 
ximativo 2i)% 

OES (CHES) Gós (18) KARAHÓ Casteliiau.O &5 s/110 ^% 

APONEYíKRAN. Mai'tius.l &5 s/163 4 % 
Casi dialecto de la 
preced. 

APiNAYÉ Castelnau. 3 A 6 

s/206 b% 

Relación, muy anti- 
guas. 

Chavante chavante Castelnau y Pohl. 
Relación antigua. 1 
& 15 s,300 b% 

CHERENTE Casteluau. 2 & 11 

s/190 1% 

CHiKRiAVÁ Eschwege y Cas- 
telnau. 1 & 4 s/91.. ^% 

AKROÁ-MiRí Martius. l&4s/127 4"^,, 

Kayapó KAYAPÓ Pohl y Saint Hi- 

laire. Relaciones an- 
tiguas. 2 & 10 s/101 12^^ 

Mbororó mbororó Castelnau, 9 & 9 

s/94 19f^ 

De los Mbororó; Bo- 
roró Barbudos (no 
Borori ! ! ) 

(18) Esta palabra, en el entender de Martius, debe soiíac 
romo en alemán «schehs»; dado esto por exacto, le correspondería el 
castellano «Cliés» o «Yes». La ch guaraní reproduce el sonido 
jiiús exactamente (?j 



51 — 

18DBGRÜP0S Familias lenguas -^iifoi' 'lel glosai-io, ote. 



<iÉS (CHES) Eochavante eochavante T. Borba y Ew. 

Quadros. Lengua de 
los «Chavantes» de 
S. Paulo o Kúli (19). 
2 & 6 s/98 8% 

TIKIM Tlkuná TiKUNÁ Castelnau y Spix. 

(20) 4 & 9 s,169 8% 

KOERCM Koeruna koérúna Martius.O&S s/161 6% 

Relación muy anti- 
gua con el guaraní; 
une el grupo Tapu- 
ya al subgr. Ka- 
raíve. 

KARAPANÁ Martius. (Miraña 
Karapaná tapuya) 3 

& 7 s/178 Q% 

Une el tapuya (gru- 
po) con el Paño; in- 
fluencia karaíve. 

uiHRÁ-ASú Martius (Miranha- 
oirá agu tapuya) O & 

8 s/160 5% 

Relación más anti- 
gua. (21) 



(19) Parece el nombre q^ue se dan ellos misinos; el nombre 
guaraní es Otó; adopto, no obstante el que le diera Iliering. Afi- 
nidades evidentes con las del subgrupo Gés; algunas analogías con 
la cliavante, y las kamaká. yurí y paño. 

(20) Creo será necesario descuidar el criterio geográfico, 
como se tuvo que venir haciendo en las otras ciencias naturales; 
las migraciones fueron más de lo que se creyera; por mi parte, 
después de registrar las analogías taino-paraguayas, tan íntimas y 
nnnierosas, veo que, dentro del continente americano, no hay que 
sorprenderse más de nada. 

(21) Parece ser el koeruna primitivo; con pocas influencias 
^-xtrafias. Podríase formar un grupo Koeruna, intermedio del Gua- 
iHUÍ, Ta])uya y Paño. 



SÜBORÜPOS Fainiiias 



LENGUAS 



Autor del glosario, etc. 



in GRUPO GUK (22) O KOKO 



ÍÍÜ-(SÜ4R4XI Chimana 



CHOiÁNA Martius y Spix. 
(Juniána) Relacio- 
nes originarias y 
cnlturales. 14 & 15 
s/260 11 f; 



PASÉ (23) Spix. Relación origi- 
naria. Posesivo gua- 
raní. De las voces 
comunes:4y 16S/158 \2% 

YUKüNÁ Natterer. Relacio- 

nes originarias. 2 & 

10 s/90 is-;;, 

Marlaté maiíiaté fepix. 3 & 10 s/131 lO;-;, 

Con bastante kari- 
ná o caraíbe. 



fílaypure marawá Spix. 12 & 16 s/229 12 % 

Con bastante caraí- 
be (mejor sería de- 
cir katiná o galibí.) 



(22) Creo conveniente conservar esta designación de Martius. 
pues la de Nu-Aruak no conviene al primer subg-rupo, eu el que 
el guaraní predomina de una manera decisiva. Si la proporción 
de voces aruacas debiera bastar para dar este nombre a todo el 
grupo, los grupos Tapuja y Paño, y la mayor parte del mismo 
Guk, tendrían que ser llamados <Guaraní>. Aún menos justo 
sería darle el nombre de Aruak, sencillamente, como le dieran 
autores eminentes. Conviene también tener en cuenta al karaíve, 
que en realidad debe ser inscripto en el grupo Guaraní, no obs- 
tante la confusión con el aruak. 

(23) Conservaron en parte el posesivo guaraní che (z, s, ch). 
no obstante la adopción posterior del e(jo aruak «nu». 



SUBGRÜPOS Familias 



— 53 — 

LENGUAS Autor del glosario, etc. 



^Ü-GÜARAM Maypuré isÁNA 



(Banivadelganna), 
Wallace. 1 & 11 s/89 U% 
Subfamilia con la 
precedente con bas- 
tante aruak y caraí- 
be y ausencia que- 
chua. 



BARE 



Kayoavá 



Subfamilia baré, 
con las dos siguien- 
tes; mismos carac- 
teres, con bastante 
influencia quechua. 
Spix. 4 & 12 s/129 9 7o 
MAYPtJRE Muy próxima de la 
precedente Aproxi- 
madamente 10% 

TARiANA Wallace. Antiguo 

yawí. 1 & 10 s/89 12% 

KAYOAVÁ J. S. Fonseca. Ubi- 
cación dudosa. O & 

4 s/66 5% 

Posesivo na. Muy 
especializada. 



i\lI-ARlAR Moia 



Mbaure 



Manáo 



MOJA 


Varios. Aproxim. 
Algunos elementos 
caraíbes; muchos es- 
peciales. 


5% 


MBAÚRE 


J. S. Fonseca 1 & 
9 s/326 (posesivo ni) 


s% 


MANÁO 


Spix. & 2 s/147 






aprox 


1 (>/ 




Algún elemento ca- 
raíbe (o dicho me- 






jor cainá). 





— 54 — 

SUBGRÜPOS Familias lenguas Autores etc. 



NI-AR14K Nlanáo 



Baniva 



Kauichaná 



Guyanaú 



Gwaná 



KARIAÍH Spix. O &: 2 s/1'25 2% 

Pocas analogías ca- 
raíbes. 

ARAiKú Spix. 1 & 6 s/144 5 % 

Algunos elementos 
caraíbes. 

BANÍVA (Baniva de Tomo 

V Maroá) Wallace. 

b & 4 s/90 A% 

Bastante caraíbe. 



KAUICHANÁ Martius. O (<L- 11 

s/223 

Sin elementos ca- 
raíbes. 



5 % 



GUYANAÚ Schombugk. Ma- 
terial insuficiente. 

Tal vez sólo el: í% 

Mucho caraíbe. 

GWANÁ Castelnau. O & 14 

s/176 8f¿ 

Posesivos da y mi, 
Poco aruak y algo 
caraíbe. (24) 



(24) El gwaná podría ser colocado en el subgnipo Nu-Guaraní 
Agrego la circiinstancia de que el Crwaná era pueblo «tapihílii» 
(tapüüí), es decir siervo de los Guaraníes, y supongo habrá ha- 
blado dialectos más parecidos a la lengua de sus amos. Los del 
Paraguaj' hablaban derechamente el guaraní, seguramente desde 
mucho tiempo, no obstante haber conservado su tipo físico tan 
diferente. En cuanto al kinildrum^ no solamente no pertenece a la 
familia Guana o Mojo-mbaúre. como afirmó Guido Boggiani en su 
Etnografía Paraguaya y mapa anexo, sino que no pertenece a este 
grupo, ni a la rama, sino a la pampeana, siendo un simple dia- 
lecto de la lengua guaikurú. 



55 



SDBGRIPOS Familias 



LENGUAS Autor del glosario, etc. 



NU-ARllAR Gwaná 



Wainumá 



ARfAM (25) Aruak 



LAYANÁídial?) Fonseca. Pose- 
sivo djé. O & 4 s/84 5f^ 

WAINUMÁ Martius y Walla- 
ce. Posesivo, nu y pa. 

4 el: 15 s/400 5% 

Algo caraíbe! Rela- 
ciones con el guar. 
muy antiguas, casi 
nulas en la nomen- 
clatura animal y ve- 
getal. 

ARUAK C Quandt. 5 & 12 

s/310 Q% 

YAViTERA Wallace. 1 & 4 s/61 8 % 
Algún elemento ca- 
raíbe. 



IV GRUPO PAÑO (26) 



PAÑO (27) Machuruna 



MACHURUNA Spix. 1 & 15 S/138 11 f¿ 

Relación con la for- 
ma más antigua del 
guaraní. 



(25) La ortografía no es segura. Varios autores brasileros 
(i-scriben Aruan (arua); la palabra vendría a significar, en guaraní 
corriente y sin alterar letra, Uos pacíficos». 

(26) Elementos propios; notable proporción guaraní; elemento, 
quechua. (Por esta razón le adjunto el Iquito). Posesivo, ui, vi, ki 
El escaso elemento karaíve no basta para que se le ponga en un 
(.hnpo Caraíbe. 

(27) Bastante karaíve y quechua; mucho guaraní; posesivo i.ú 
*'Xcepcionalmente no. La lengua paño no es la más característica 
<U'l subgrupo. 



SÜBGRÜPOS Familias 



— 56 — 

LENGUAS Autor del glosario, etc. 



P4X0 Machuruna mayoruna Castelnau. 1 & 8 

s/85 10:^ 

Parece mezcla de dos 
lenguas, relativ. mo- 
derna. 



KULiNO Spix. 7 & 20 s/154 17 % 

Relaciones de toda 
clase. 



Peva 



PEVA 



Paño 



KARIPUNA 



IQITO(2S) Iquita 



PAÑO 



IQUITA 



Castelnau. 1 & 7 

s/86 9>% 

Lengua de los Kau- 
wachí, Kaumarí y 
Pakayá. Relaciones 
muchas con las len- 
guas Tapujas. 

Tschudi y Natte. 
rer. (=Yaun-avo) 6 

& 11 s/162 lOf; 

Posesivo excepcio- 
nal: no. 

Castelnau. 2 & 16 
s/90 20f^ 

Castelnau. 1 & 4 

s/52 10% 

No poco karaíve y 
mucho quechua; po- 
sesivo ki. 



(28) El nombro verdadero tal vez es otro. 



SÜBGRIPOS Familias 



LEXGUAS 



Autor del glosario, etc. 



V GRUPO ZÁPARO (29) 



ZAPáRO 



Zapara 



ZAPARA 



Itcnama (30) itonama 



O sculati. O & 10 

s/400 2% 

Mucha relación con 
lenguas Tapuyas, 
poca con la karaíve 
y bastante con la 
quechua. 

J. S. da Fonseca. 

1 & 3 s/224 2% 

Algunas relaciones 
con la precedente y 
quechua. 



COMPARACIÓN NORMAL DE LA LENGUA 
EOCHAVANTE U OTÓ 

(Grupo TAPUYA, Subgrupo gés, familia eochavante) 

Como ejemplo del método seguido para la compa- 
ración de las lenguas, a continuación va la de ésta, 
cuyas afinidades no habían sido hasta ahora encon- 



(29) No confundir con Hevero (Jebero) o con Hívaro o Jíbaro 
(Cliivorá). Martius se equivoca al respecto. Parece que el Chivorá, 
probablemente un subgrupo, es más parecido al guaraní. Pero las 
lenguas zaparas tienen una estructura tan especial, y guardan tan 
poca relación con las de los grupo procedentes, que no me parece 
posible sino hacer con ellas un grupo aparte. Apenas se pueden 
incluir en la Eama Guaraniana, lo que no hago sino con reserva. 
Parecen representar a las de una época anterior a la grande exten- 
sión del guaraní y karaíve. 

(30) Ubicación provisoria 



— 58 — 

tradas (31), habiendo quedado por tanto problemática 
su ubicación. Para que ésta aparezca más clara, pongo 
a la derecha la comparación con las sendas lenguas, 
y en resumen final, la relación general con las familias 
y grupos. 

Tenemos dos glosarios de esta interesante lengua, 
debidos al modesto y excelente investigador Telémaco 
Borba y al General Ewerton Quadros. Los reuní, para 
mi estudio; advirtiendo que me permití modificar algu- 
nas ortografías, para uniformarlas en lo más necesario, 
con la general que adopté, y hacer más claras las 
comparaciones. 



í-órmnla de Lciiíjua oochavante (32) Analo<rías 

coinparacion general: " ^ 

1 Agua, aqna diélsede (Borba) Parece voz 

especial 
okócha (33) (Quadros) Fam. Gés y 



(ol) .íTlie Anthroi)ology of the State of S. Paulo» by Pr. Dr. H 
von lliering-, 2 d. ed., p. 2.8. El ilustre autor es quien dio el nom- 
bre de Eocliavautes a esta tribu, para distinguirla de los Chavan- 
tes verdaderos. Otó es el nombre guaraní y Kúli parece el que la 
tribu se da a sí misma. 

Advierto que la comparación con el guaraní, así como con 
ciertas otras lenguas, fue hecha, aparte, sobre la totalidad del glo- 
sario. 

(32) Como ya advertí, he creído necesario eliminar el posesivo. 
Sospecho la existencia de un segundo posesivo, a. que establecería 
una analogía con la lengua Geikó, del subgrupo Kren, grupo T"a 
puya 

(33) En la ortografía de las lenguas guaranianas, me he visto 
obligado a escribir con ch la letra guaraní que los Españoles es- 
criben de Ja misma manera, así como la mayoría de los modernos, 
mientras otros tratan de dar por o, siguiendo el ejemplo de variu> 
antiguos y de Mont03'^a. Pues es, en realidad, una subafricath-a al- 
veolar especial, parecida a la ¿^ y o castellanas, a la tli ingles;i. 
a la ch francesa y portuguesa, a la ch castellana y ish inglesa, y 
aun a la s- pura universal; pero no es idéntica a ninguna de ellas. Y 
creo que esta letra es propia, si no de todas, al menos de la mayo- 
ría de las lenguas guaranianas. 



no - 



1 Agua, aqua 



diélsede (Borda) 
okócha (Quadros) 



2 Arco, arcus: nyestekiide 

8 Banana, Musa: ? 

4 Cabellos, capilii: eteche 



5 Canoa, cymba: 

6 Casa, donius: 

7 Cuchillo, culler: 

8 Dientes, dentes' 

9 Dios, deus: 
10 Fuego, ignis: 



11 Hembra, mujer; 
* femina: 



12 Harina, fariña: 

13 Luna, luna: 

14 Madre, rtiater: 



15 Maíz, Zea; 

16 Mano, nianus: 



17 Nariz, nasus: 

18 Padre, pate?-: 



góve 
vé 



iná (Borba) 
achó (Quadros) 



hipipá (borba) 
donduéde (Qua- 
dros) 

kiyáde 
fiduá (B.) 



idúa (Q.) 

chatle 

nsuá 



asondláive 
athrave (B.) 
askava (Q.) 



19 Posesivo, possessi- 

vum: in, i, (e), y 



Kayapó (nko, 
ko); yurí 
(Koára) 
Especial 
? 

Fam.Kamaká, 
menié 
(nche) 

? 

Go, intervers, 
de og, guar.? 

9 

Especial 

Quechua 

(nina) 
Cherente (ku- 
cho), chavan- 
te (kuché); 
fam. chavante 



Yurí (iyuo) 
chimana (in- 
yúa) 

peva (watúa) 
Paño? (cheki) 
Kaírirí(musá), 
sabuyá (mu- 
soé) 

Especial 
Especial 
Diferencia de 
audición 

Casi todas las 
lenguas del 
subgrupo Gés; 
además: menié 



— 60 — 

19 Posesivo, possesi- 

vum: in, i, (e), y 



20 Sol, solis: 

21 Tapiro, Tapirus: 



22 Tierra, térra, hu- 

mus: 

23 Varón vir 



24 id. Negro, niger 



25 Verbal verbale: 



eskentáve 
Apila 



biroa 



y kotochó, de 
la fam. afin 
K a m a k a, y 
mbororó 
Especial 
Guaraní apia- 
ká (tapíra) y 
otros dialectos 
del guaraní 

Especial 



uade, inuade(Q.) Hombre, ma- 
rido. Especial. 



kueché (B.) 



hü 



ya, a 



Anciano, se- 
nex; en guar. 
kueché= tiem- 
po pasado 
Igualmente en 
guaraní. Anal, 
con kayapó 
Igualmente en 
guaraní. La 
forma inyá,C0' 
mo también 
yá, es la reu- 
nión del pose- 
sivo i?i o i con 
el verbal a. 
También: ka- 
raya, yurí, 
cherente. 



RESUMEN COMPARATIVO GENERAL 
(número de analogías) 

CON LOS grupos: con los subgrupos: con las familias: 



TAPUYA 13 



Gés 



Gés 

Chavante 
Kayapó 
Mbororó 



— 61 — 



TAPUYA 


13 




Karayá 


1 


Karayá 


1 








Kamaká 


2 


Kamaká 


2 








Yurí 


3 


Yurí 


3 


aUARANT 




5 


Avanyeénga 


5 


Nyeéngatú 
Kaírirí 




GUK 




1 


Nu- Guaraní 


1 


Chiman a 




PAÑO 




1 


Paño 


1 


Páno 




QUECHUA 




1 


Quechua 


1 


Quechua 





Observación: Este cuadro, a más de mostrar 
claramente cuál es el puesto que corresponde a esta 
lengua, permite otra deducción. En él se observará 
que las relaciones lingüísticas corresponden exacta- 
mente, salvas muy pocas excepciones, con las geográ- 
ficas; las lenguas que más han influido son de las 
naciones limítrofes; la influencia de las de pueblos 
más alejados es casi nula. Esto viene a indicar con 
seguridad que los Eochavantes viven desde tiempos 
muy remotos en la región que actualmente ocupan. 
Por otro lado, es indicio de que aquellos pueblos 
limítrofes tampoco cambiaron muy sensiblemente de 
«habitat». 

El subgrupo Gés es típico del grupo Tapuya, el 
cual comprende todas las tribus que los Guaraníes 
encontraron ya establecidas en el Brasil central y 
meridional, en parte probablemente autóctonas. 

Por otra parte, la estructura e índole de esta 
lengua, bastante especial, es indicio de que las reía 
clones entre los Eochavantes y los demás pueblos Gés 
y los Guaraníes, nunca fueron muy íntimas, y que el 
origen común con los Tapuyas es asaz remoto. Los 
Guaraníes, tuvieron como uno de los caracteres esen- 
ciales el de silvícolas: no apreciaban ni codiciaban 
sino a la selva; rara vez mostraron interés por la 
sabana; en cuanto a las praderías más limitadas que 
se encuentran en las regiones forestales, las dejaban 
generalmente a las pocas tribus de raza inferior que 
las habitaban y nada poseían que pudiese tentar su 
codicia. 

Observación general.— Aunque no debiera de ser 
necesario, creo sin embargo útil el advertir que todas 
estas comjjaraciones de otras lenguas con el guaraní, 



— G2 — 

710 se hacen, ni deben hacerse, con íiingún dialecto 
especial, sino con la lengua, en cuya constitución 
entran naturalmente todos los dialectos que se pueden, 
considerar como puros en cuanto al origen de sus 
vocablos. 

OBSERVACIONES FINALES 

Este trabajo no es tan completo como yo hubiera 
querido que fuese. Fáltame comparar cierto número 
de lenguas, de los altos afluentes del Amazonas, Gua- 
yanas, Colombia y Centro ■ América especialmente. 
Pero si es difícil en un gran centro científico reunir 
en breve tiempo todos los documentos necesarios, 
imposible debe ser eso en las condiciones de aisla- 
miento en que actúo. Por tanto, y habiendo destinado 
este escrito como pequeña contribución y obsequio al 
Congreso de los Americanistas que acaba de tener 
lugar en Washington, lo limité a un resumen, y de- 
morando un poco la impresión del trabajo completo, 
podré tal vez agregar buena parte de lo que falta. 
Con todo, aparte el interés que puedan presentar en 
su esencia, los nuevos documentos no podrán modifi- 
car sensiblemente los grandes lineamientos de la in- 
fluencia guaraní, que acabo de trazar. Así que yo 
creo haber alcanzado el principal objeto que me ha- 
bía propuesto. 

En cuanto a las numerosas modificaciones y cam- 
bios que he creído deber introducir en la clasificación 
de las lenguas, podrían hacer suponer osadía de mi 
parte, en la mente de los que se limitaren o se apre- 
suraren en deducir juicio de los cuadros que hoy 
presento, sin examinar atentamente las razones con 
que los apoyo, en general y en cada caso. Y como 
estas razones, excepto las expuestas, no pueden ir en 
este resumen, los especialistas ecuánimes y prudentes 
se abstendrán sin duda de emitir juicio definitivo, 
hasta ver el detalle de todas las comparaciones, salvo 
en las partes que este trabajo parece dejar suficien- 
temente ilustradas. (1) 

Si aparece buen número de familias y subgrupos 
nuevos, y aun grupos, es que, según mi opinión, mu- 
cho mejor es comenzar por agrupaciones pequeñas y 



— G3 — 

bien caracterizadas, que hacer divisiones muj'' nume- 
rosas y de una caracterización difícil y frecuentemen- 
te dudosa. Se comprende perfectamente que !a urgen- 
cia de orientar los estudios haya obligado a estable- 
cer clasificaciones prehminares, con grandes divisiones 
acaso vagamente deslindadas, por medio de ciertos 
caracteres de elección, que más aptos parecían para 
introducir un orden indispensable, guía y orientación 
de los estudios. Por eso, los grandes maestros que tal 
hicieron, prestaron un inolvidable servicio a la ciencia. 
Por otra parte, de la misma manera se procedió, al 
principio, en todas las ciencias naturales, hasta que 
un análisis más completo permitiera caracterizar a los 
seres, bajo todos los puntos de vista y llegar a una 
minuciosa clasificación natural. El aumento del núme- 
ro de agrupaciones de toda categoría es una conse- 
cuencia natural del conocimiento más perfecto de todos 
los componentes. En la botánica, los géneros y las 
familias han aumentado en cada revisión; en zoología, 
la familia ha bajado casi a la categoría que el género 
ocupaba antiguamente, e innúmeros géneros nuevos 
se han formado por subdivisión de los antiguos. El 
cuadro es más complicado; pero las sendas divisiones 
son más consentáneas con la naturaleza facilitando 
su estudio, y esto es lo que importa. 

En cuanto a la familia lingüística, base de la cla- 
sificación, entiendo que al tratar de establecerla, no 
podemos acogernos a mejor criterio que el ya adop- 
tado para la clasificación de las lenguas más conoci- 
das, las europeas especialmente. Y al ver que se recono- 
ce una familia neo-latina, una céltica, una germánica, 
una griega, y otras más, en las cuales sólo caben res- 
pectivamente las lenguas que ofrecen u n a g r a n pro- 
porción de palabras comunes o muy parecidas, así 
como una gramática y construcción muy semejante, com- 
prenderemos que las pocas familias propuestas o es- 
tablecidas para las numerosas lenguas sudamericanas, 
no presentan en general, ni con mucho, la homoge- 
neidad necesaria. Cada una de las lenguas que com- 
ponen una familia natural, puesta por escrito, o co- 
municada oralmente por medio de ciertas palabras 
aisladas y frases compuestas ad hoc, deba ser com- 
prendida en parte y sin previa enseñanza, por cual- 



— G4 — 

quier persona intelicíente que hable cualquier otra 
lengua de la misma familia. Es este el criterio que yo 
he seguido. 

En cuanto al subgrupo, lo he considerado como 
la división más alta a la cual se pueda llegar lexico- 
gráficamente con relativa seguridad. Pero la compa- 
ración gramatical empieza a hacerse igualmente ne- 
cesaria, y no puede ser descuidada en abordando e! 
estudio de las divisiones de categoría superior. Es 
decir lo que éstas aún tienen de provisorias, dada la 
escasez de buenos documentos y la ma,!7nitud del pro- 
blema, cuya completa solución, si algú' día la tendre- 
mos, habrá exigido el esfuerzo de muchas y más au- 
torizadas voluntades. 

En esperas, siempre será conveniente precavernos 
contra ciertas sugestiones, cuya presión influye a ve- 
ces para alejarnOvS de la verdad. Consejo más fácil 
de dar que de seguir })ara el mismo que lo da, pero 
que registro porque otro más autorizado ya lo diera, 
y quiero recordarlo al respecto de un criterio que 
sólo produjo desvíos, el geográfico. Varios hechos que 
la ciencia ya ha puesto en ciaro, han venido a indicar 
seguramente que la distancia, aun cuando sea grande, 
no debe ser por sí sola una razón que se pueda opo- 
ner a ningún acercamiento, lingüístico o etnográfico. 
Las migraciones van resultando mucho más extensas 
y longincuas de lo que se suponía, y aun los pueblos 
más inferiores, o que de tales titulamos, resultan do 
tados frecuentemente de un poder y capacidad mi- 
gratoria no sospechada. Si esto es cierto en general, 
mucho más lo será dentro del continente americano, 
y en tratándose de la extensión del guaraní, lengua 
de un pueblo cuya cultura relativamente elevada, va- 
lor guerrero, espíritu dominador, y pericia en las co- 
sas del mar como en las luchas de la selva, no pue- 
den ser puestas en duda. Con todo, la enorme super- 
ficie abarcada y el número y diversidad de pueblos 
sobre los cuales la raza y la lengua guaraní ejercie- 
ron su influencia, quedarán como uno de los hechos 
más sorprendentes del pasado. 

Y al terminar esto ensayo, recordaré, como ya lo 
hiciera en acápite de su «Compendio de Etnografía» 
el malogrado Guido Boggiani, las palabras de esa 



— 65 — 

privilegiada mentalidad que fue Pablo Mantegazza: 
«Clasificar en un orden natural los indígenas de la 
América ]\Ieridional es uno de los más arduos proble- 
mas de la etnografía, y de tantos que lo abordaron, 
el más afortunado es el que ha cometido menor nú- 
mero de errores». 

LA LENGUA GUARANÍ EN COLOMBIA 

El estudio de las lenguas de Colombia promete 
ser fértil de revelaciones al respecto de sus relacio- 
nes con el guaraní. Se sabe que los Karaíves domi- 
naron a buena parte de ese país y Venezuela, ocu- 
pando principalmente el litoral hasta más allá de 
Panamá, lo cual dio lugar a que se llamase Mar de 
Caribes a la parte correspondiente del océano. Se 
cree que los numerosos y aún indómitos indios de 
la península de Guajira constituyan una parcialidad 
notable del valiente pueblo Karaíve; el tipo físico 
lo confirmaría plenamente, pues se parece muchísimo 
al de ciertas parcialidades guaraníes de seguro lina- 
je. No obstante, se persiste en creer que Karaíves 
y Guaraníes constituían dos entidades distintas. 
Este es el error, y creo haberlo demostrado, así como 
lo haré con más acopio y detalles en otro trabajo 
que irá a la prensa a continuación del presente (35). 

La RE CARAÍBic.\ es inseparable de la re guaraní- 
tica. Esto resulta cierto en lingüística, como en etno- 
grafía y en antropografía; y ya lo indican en los 
cuadros precedentes, las elevadísimas proporciones a 
que alcanza la lengua guaraní en los dialectos taino, 
borikén, eyerí, galibí, y otros, algunos de los cuales 
podrían ser considerados como dialectos guaraníes. 
El célebre D'Orbigny ya había «tratado de probar, 
por la comparación de las lenguas, que los Guaraníes 
han llevado sus migraciones hasta las orillas del 
Orinoco y en las Antillas.» Son sus palabras. Pero 
faltándole suficiente conocimiento del guaraní y acaso 
el tiempo necesario, no pudo llegar sino a establecer 



(35) Ya tuve ocasión de hacer notar este error en mi ensayo 
«Prehistoria y Protohistoria de los Países Gnarauíess., 1913. 



ANALES C. PARAGUAYOS 



— GG — 

la identidad o semejanza de un corto número de pa- 
labras; lo cual resultó contraproducente, pues confir- 
mó la creencia de que las dos lenguas eran muy di 
ferentes. El etnólogo D'Eichthal no fue más feliz (36): 
pues sobre 120 palabras caraíbicas, sólo halló cinco 
guaraníes según él, de las cuales yo tuve que recha- 
zar dos, que en reahdad no lo son (nanichí y upupú). 
Con respecto a (3olombia, no pude, hasta ahora, 
sino hacer el estadio de la nomenclatura de las plaii- 
tas. Me sirvió de guía la .; Flora de Colombia» por 
Santiago Cortés, 1897. Como se comprende, este libro 
trata de los vegetales de toda esa república, cuyo te- 
rritorio abarca extensas regiones pobladas antiguamen- 
mente, o en la actualidad, por indios de lenguas muy 
distintas. El porcentaje de analogías guaraníes hubiera 
sido naturalmente mucho mayor, de existir un diccio- 
nario de las plantas que crecen en las regiones del 
litoral, dominadas por los Kai-aíves. No obstante, te- 
niendo en cuenta la enorme distancia que separa a 
ese país del foco de la raza guaraní, y la existencia, 
en Colombia, de un gran pueblo de civilización ade- 
lantada, la proporción resulta elevada. Lo sería aún 
más, si la mayor izarte de los nombres indígenas no 
se hubiesen perdido, bajo la influencia del español. 
Por fin, hé aquí los resultados totales: 

Nombres indígenas estudiados ... ... 434 

Nombres guaraníes indénticos a los del Para- 
guay 12 

Nombres guaraníes alterados, fácilmente 

reconocibles: 66 

Suma 78 

o sea el 18 7^ 

No cuento 36 nombres más, cuyo origen guaraní 
considero posible, pero difícil de establecer, ya por ser 
dudoso, ya porque sean probablemente muy alterados. 
He notado que los nombres indígenas de Colombia 
son mucho más alterados que los de cualquier otra len- 
gua sudamericana que yo haya estudiado. 



(3G^ «Euules 8. l'Histoire Primitive de Races Océanienaes et 
Ámericaínes», ji. 250. 



— G7 ~ 

Creo oportuno agregar, aunque se trate de un 
documento muy incompleto, que el análisis de los re- 
feridos nombres me ha permitido reconocer cierto nú- 
mero de voces comunes, o elementos, que también se 
-relacionan con la lengua guaraní. Son las siguientes: 

Avatá: sinónimo guaraní de tembetá == barbote. 
Unde: 

Avá: hombre, homo, 1. s. 

A: subfijo con el sentido de qiiod est 

Ahí=ahihi, picante, gusto ardiente, urens 

Akaiig: rama, ramaje, ramus, ramorura i:)anni- 
cala 

Aká: botón, pimpollo, alabastrum 

Aniáu: lluvia, pluvia 

Billa =mbihá: gentes, gentes 

£iiibé (muy probablemente = sembé): labio (in- 
ferior), lahiuní inferiun 

Gualan<lá= karandá: calificativo genérico de 
plantas 

Ouaká = guá'a o guaká, según los dialectos: 
grandes papagayos, psittacidae Arae generis. 

Onachíh* fruto erizado o arrugado, fructus 
inuricatiis vel rugos2is 

Hiví; hibí = ihvíh: tierra, suelo, iLumiis, solum. 

Kaá (ká): planta, planta 

Kaa, kaanga: follaje, foliornm copia. 

Kacliimbó :=kaachimbó: pipa, aparato de fu- 
mar, siphuitcnhis 

Kaii: excitante, inebriativo, stimulans, inebrians. 

Kokó: fruto de palmeras, palmaruní friict^is 

Karakolí =^ kará • kurí, almendra redondeada, 
glans rolundata. 

Knruwá: cucurbitáceo, cuc/iirbitinus . 

O: hoja, folium 

Panamá: mariposa, papilio; como en los dia- 
lectos guaraníes del Norte. 

Píhrihk=ihtí, pirikití: granos, cuentas, semina 
(id torques 

Pó: vara delgada, virgula 

Pochíh: bravo, malo, feriis 

Rarú (=lulú, en los países del Norte la R gua- 
raní se dulcifica frecuentemente en L): sucu- 
lento, succnlentus 



— G8 — 

Uá (==ihvá): fruto, baya; fructus, bacca 

Uí; harina, fariña 

Uí-ra: ceniciento, cinereus, incanus (37). 

Estos elementos son los que entran en la com- 
))Osición de los nombres de plantas, sin que por el 
momento pueda agregar más al respecto de su fun- 
ción en la lengua. El análisis de los nombres geo- 
gráficos proporcionará seguramente un número asaz 
elevado. Al respecto de las plantas, tengo que adver- 
tir que en la flora consultada, faltan casi completa- 
mente las de la Amazonia Colombiana, vastísima región 
poblada de elementos guaranianos, y cuya flora no 
es muy conocida; es de presumir que el estudio de 
esta última daría una proporción mucho más elevada 
de nombres y voces guaraníes, como la que da en 
Venezuela, país comprendido todo entero en la gran 
región guaraniana del norte. 

De un examen preliminar, |)arece que no va a 
ser cosa fácil el deslindar geográficamente en Colom- 
bia los elementos karaíve-guaraníes de los que no lo 
son; sólo podrá permitirlo una documentación más 
completa bajo todo punto de vista. En todo caso, 
llama la ateución el que existan nombres geográficos 
guaraníes hasta en la parte central y meridional, como 
Ibague, Jaguara, Mariquita, Ubaté y muchos otros. 

Dificultad parecida se encontrará en el Ecuador, 
donde, según autores ecuatorianos, una parcialidad 
guaraní, viniendo del Este, llegó hasta la costa del 
Pacífico; seguramente en la región donde ho}'^ todavía 
leemos los nombres de Guayaquil y Yaguachí. 



PARTE IV 

LOS CARAIBES O KARAÍ - GUARANÍ EN ANTILLAS 
Y CENTRO -AMÉRICA 

Desde el primer siglo de la conquista, los españo- 
les denuncian la existencia de pueblos caraíbicos en 
Centro América. (Dviedo v Herrera la indican clara- 



(37) Omití estos: t ú a = (tuá) cogollo, surculus, ajma crassa 
T Á V A (ttába), pueblo, aldea, pagiis, victis^ 



— 69 — 

mente. Los autores posteriores sucesivamente la confir- 
man; en el país de Chirikí y en la costa de Honduras, 
especialmente en Trujillo, así como en las costas de 
Mosquitia y Nicaragua; en la hoy república de Pana- 
má, todo el país pertenece a los Karai— Guarcnií, que 
allí como en el Ecuador, después de cruzar a lo largo 
y a lo ancho todo el continente sud-americano, contem- 
plan al Grande Océano que esconde su cuna en la in- 
mensidad de sus misterios. 

Los autores modernos confirman a los antiguos, 
agregando algún descubrimiento nuevo. Waitz recono- 
ce la presencia de los Caraíbes hasta en el Norte de 
la América Central (Antrop. IH, 355). D'Eichthal su- 
pone que hayan ejercido alguna influencia hasta en 
los Estados Unidos de Norte-América; otros admitie- 
ron correrías en Florida; lo cual nada tendría de ex- 
traño, pues los pueblos conocidos bajo ese nombre, 
eran dueños exclusivos de esos mares y dominaban 
a todas (38) las Antillas y las Bahamas. Por fin, do- 
cumentos históricos comprobaron que esos pueblos lle- 
garon al Yucatán, atacando a los Mayas y mante- 
niéndose algún tiempo en ese país. 

El hecho de que los Caraíbes dominaran a una 
parte de la América Central, sugirió a un autor la 
hipótesis de que por esa parte del continente hubie- 
sen llegado a Sud-América. Empero, todo lo que sa- 
bemos con cierta seguridad de la protohistoria karaí- 
guaraní, viene a confirmar que la migración general 
tuvo lugar, en la fase correspondiente, de sud a nor- 
te, conformemente con lo que ya indicaban las tradi- 
ciones guaraníes (39) 

Los autores antiguos que on tales cosas se ocu- 
paron, están conformes en declarar que en la época 



(38) Cuando Las Casas dice: .<Nuuca jamás se halló que los Cari- 
bes, si los hay, descendiesen tanto abajo de sus ishis, que son las 
de Guadahipe y Dominica, ... y auna esta Española creo que no 
bajabau sino de cuando en cuando «(Hist. de las Indias, 1875, III, 
484), evidentemente alude a la parcialidad o tribu especial sobre la 
cual pesaba la acusación de aniropófaga, acusación que, diré de pa- 
so, Las Casas, el hombre que más conoció a los indios, declara in- 
fundada. 

(39) Martius, «Ethnogr» 748 



— 70 ~ 

del descubrimiento, en todas las Antillas sólo había 
una raza de indios, hablando una lengua común. Es 
probable que la uniformidad física no fuese tan 
completa como a esos autores aparecía, y que el 
antropólogo moderno hubiese hallado alguna variación. 
En cuanto a la lengua, ya he mostrado que los idio- 
mas ej'^erí y taino y tal vez el borikén. pueden ser 
considerados como lenguas. Pero sería aventurado 
negar que el conjunto físico no presentase notable 
uniformidad general; y es evidente que esos idiomas 
tienen mucho parecido entre ellos (como lo tienen con 
el guaraní), tanto que fueran considerados como dia- 
lectos de una misma lengua; sobre todo si se admite 
una circunstancia probable, esto es. que las diferencias 
vengan en parte de la audición y de la ortografía, 
ambas muy defectuosas, y además, de lo incompleto 
y reducido de los correspondientes glosarios. 

Esa raza era la de los verdaderos y antiguos 
Karaíves, o Karaí-Guaraní. El conjunto de sus carac- 
teres físicos era el de los Guaraníes: braquicefalía, 
frente más ancha C|ue en la generalidad de los ame- 
ricanos, distancia notable entre los ojos, color de la 
piel bastante clara, facciones asaz regulares, cara 
mongoloide (40). cuerpo bien proporcionado, bien for- 
nido, pies y manos pequeños, ojo pequeño y vivo, la 
mirada y la expresión bondadosa y el cabello cortado 
como sabemos. Mas al respecto de los Guaraníes es 
necesario hacer una advertencia; y es que, habiendo 
en sus largas migraciones sometido a un gran núme- 
ro de naciones y tribus diferentes, y formado con la 
mayor parte de éstas cruzamientos en diverso grado 
y manera, su tipo físico vino presentando diversidades 
cada vez más notables. Imponían generalmente su 
lengua, sus ideas religiosas y sociales, sus conocimien- 
tos agrícolas y otros, como corresponde siempre a 
pueblo de mayor cultura; pero recibían parte de la 
sangre y varios estigmas de razas diferentes. Por 
consecuencia, si como pueblo presentaban una unifor- 
midad que considerando la enorme extensión de los 



(40) Vespucio, exacto observador, decía de ella: «Quoniam lata- 
facies Tartariis adsimilata habent», esto es, «pues que tieueu la 
cara ancha como los Mono:oles». 



— 71 — 

países ocupados resulta admirable, en cambio, su 
aspecto físico, aunque manteniéndose casi siempre 
dentro de! molde general, ofrecía diferencias no des- 
cuidables. 

En el caso de que hablamos, las parcialidades 
de las Antillas se distinguían por una braquicefalía 
más marcada ganando el cráneo en altura lo que per- 
día en largura. Aunque es de observar tal forma es 
común entre ciertas parcialidades guaraníes del con- 
tinente, como los Omac/iud, y de ella hay casos hasta 
en los Guaraníes del Sud, que la distinguen con el 
nombre expresivo de apihterakuá, es decir «coronilla 
aguda». Tanto llamó la atención de los conquistado- 
res esta forma, que la atribuyeron a una deformación 
artificial del cráneo (41); sin pretender influir en la 
debatida cuestión, debo decir que ninguna noticia ha,y, 
ni creo haya habido de tal operación entre los Gua- 
raníes del Sud, donde semejante forma no debió ser 
tan rara cuando se inventó una palabra para distin- 
guirla. 

Todo lo que sé directamente de estos últimos 
Guaraníes, lo que dejan entender los historiadores y 
misionarios y ios documentos esparcidos, así como lo 
poco que se sabe de la protohistoria de los del Norte, 
y los numerosos datos al respecto de los habitantes 
de las Guayanas, Antillas y países del Mar de Caribes 
después del descubrimiento, todo tiende a comprobar 
que el nombre Karaí, con sus variantes, cuando no 
era aplicado de una manera mu}'' lata, y sí en su sen- 
tido verdadero y originario, no designaba a ninguna 
nación, o parcialidad o tribu especial, sino a una 
especie de nobleza, clase social a veces mal definida 
pero no menos cierta, y según las circunstancias pa- 
cífica y culta, o bien netamente guerrera. Este último 
caso era el de las Antillas, como el de varias partes 
del continente. 

En cuanto a las Antillas, queda confirmado por 
lo que refiere la mayor ]iarte de ios autores antiguos. 
La uniformidad de raza en esas islas, y por otra par- 



(41) Varios autores niegan que tal práctica haya existido en las 
Antillas; entre otros- Juan Ignacio de Armas («Les Cránes dits De- 
formes» Havaue, 1885) que hizo una clara exposición de la cuestión. 



— 12 — 

te, la comunidad de los caracteres físicos cor. los de 
la raza Karai- Guaraní, o simplemente guaraní, son 
pruebas evidentes de que, en época más antigua, 
ésta invadió y pobló a todos esos países, absorbiendo 
más o menos completamente a los pueblos autóctonos. 

(42) Las clases sedentarias quedaron bajo el dominio 
de la guerrera, y las condiciones geográficas vinieron 
a exagerar las diferencias. Teniendo que vivir en islas 
a veces de superficie muy reducida, donde la caza 
mayor era nula o muy escasa y ya no había enemi- 
gos que combatir, los moradores se hicieron aun más 
exclusivamente agrícolas, entregándose por completo 
a la vida rural más pacífica y tranquila. Al contrario, 
la clase militar, encontrando fácil dominio en las islas 
y enemigos (|ue guerrear en el continente, 3' no que- 
riendo abandonar aquéllo por lo provechoso que era. 
ni esto por el placer y la ventaja que hallaba en la 
pelea, adquirió ciertos hábitos de nomadismo, con 
mayor altanería y rudeza en las costumbres, llegando a 
constituir como una casta que llevaba como distintivo 
el cabello largo. En correrías más o menos periódicas, 
pasaban del archipiélago al continente, y de éste de 
nuevo a las islas, cruzando los mares en sus Kanáua 
en que había hasta sesenta y ochenta remadores; 
paraban lo suficiente paui cobrar los tributos y dar 
se vida, eventualraente reprimir ijlguna protesta; 
holgaban por más tiempo e:i ciertas islas, donde 
tenían mujeres y familia que periódicamente visitaban, 

(43) y cuando llegaba el tiempo o se aburrían de tanta 
holganza, volvían proa para las Guayanas, donde los 
Aruakes y los Kalind tenían nuevos tributos para 
entregar, y eventualmente bríos para resistir, lo cual 
celebraban los Karaives con verdadera alegría. 



(42) Difícil es saber cuáles fueran. Lhs Antillas tuvieron población 
desde época muy antigua; el eminente cubano Prof. Montañé descu- 
brió el hombre prehistórico de Cuba, que Ameghino estudió y llamó 
Homo cahensis. considerándolo especie nueva; pero esta raza segu- 
ramente liabía desaparecido hace mucho tiempo, tal vez completa- 
mente. 

(43) De tan extraña organización había algún ejemplo en el con- 
tinente, o de parecida, rehicionada con lo referente a las famosas y 
semi-fabulusas Amazuiias. 



— 73 — 

Mas todo lo vence el tiempo o lo altera. Cuando 
Colón descorrió el velo que cubría a las Antillas, esa 
clase militar de los antiguos y verdaderos Karaives 
{44), reducida tal vez de número por su propio método 
de vida, vuelta seguramente en parte a una existen- 
cia más sedentaria, ya no menudeaba tanto, ni llevaba 
tan lejos sus incursiones, quedando las grandes Anti- 
llas más o menos libres de su dominio. No obstante, 
lejos de someterse fácilmente a los Españoles, se 
defendieron reciamente y aun atacaron, con tanto 
valor y tenacidad, que ellos mismos apuraron su 
exterminio, completo al cabo de medio siglo. 

Siendo aún muy escasa la inmigración española, 
las islas en que esos Karaives habían tenido su asien- 
to quedaron en buena parte desiertas. Entonces una 
nueva inmigración de indios se presenta y ocupa el 
lugar vacío. También viene del continente, de las 
Guayanas, y sus hombres se llaman también /ca7-i, 
keríf o kclí; esto basta para que los Europeos los 
designen igualmente bajo el nombre de Caraíbes. Pero 
ya no son los Karaives verdaderos o Karaí-Guaraní, 
sino los descendientes de la mezcla étnica de éstos 
con las poblaciones indígenas y sometidas de las 
Guayanas y Amazonia, los Karí-nd o Kalincí, como 
ellos mismos se" titulan, es decir, los «parientes de los 
Kai^aí o Kart.» Su lengua es muy mezclada de guara- 
ní; sus costumbres e ideas también; pero el tipo 
físico difiere mayormente, pues si en la mezcla cultu- 
ral el más adelantado predomina siempre, en la de 
las razas se sobrepone el que cuenta con el número. 
Fueron ellos, no obstante, los que en el siglo XVII 
llevaron el nombre de Caraíbes, otorgádoles por los 
Franceses y demás Europeos que se habían apoderado 
de esa parte del archipiélago (45). 



(44) El lector liabrá notado el uso inteucioual de dos ortografías 
para este nombre. Caraíbes o Caribes tiene el sentido general y 
bastante vago que le dieron los más, y Karaives el propio y estricto. 

(45) Una parte tuvo cruzamiento con los Negros importados y 
dio nacimiento a los llamados Caraíbes Negros, de las Pequeñas 
Antillas. 



— 74 — 

Nos encontramos por tanto frente a dos colectivi- 
dades diferentes conocidas, o mejor diclio confundidas 
bajo el mismo nombre de Caraíbes: Los verdaderos 
y antiguos, los Karaí, los de las multitudes (Eii-rí 
en guaraní), (Kaaiiára o Caures) rurales y sedenta- 
rias de las Antillas y Bahamps, así como de la casta 
militar dominante, los que se titulaban también 
Taihin (o sea «gente de linaje, en guaraní), y 
Giiám.a (o sea «los adornados, Guá, los jefes o del 
linaje (Huáma) de los jefes), y Kariv (o sea «los 
más fuertes», en guaraní Karivé); raza antiguamente 
invasora, de cabeza redonda }'■ frente ancha y alta, 
notablemente uniforme y pura, debido seguramente a 
la escasez de la población autóctona o antecedente. 
Y, por otra parte, los Ka7'i-nd, los Caraíbes modernos 
de los autores franceses, tan sólo «parientes de los 
Karaí» como indica ese nombre guaraní que se daban; 
invasores de la época histórica, mezcla étnica de las 
Guayanas, mucho menos braquicéfala, de frente más 
baja y estrecha, de estatura más alta aunque gene- 
ralmente menos robusta, con algo de ese elemento 
leptorrino (46) escasamente, pero generalmente espar 
ciclo entre los Guaraníes y Guaranianos del Centro y 
aún más entre los del Norte, con una lengua de elevada 
proporción guaraní, pero con mayor elemento extra- 
ño y un frecuente uso de la letra L (47). 

La confusión de estas dos clases de Caraíbe fué una 
de las causas principales de no haberse dado con la 
verdadera naturaleza y origen de ambas, y especial- 
mente de la primera. Es de grande interés que desa- 
parezca (48), para la ciencia antropológica y la histó- 



(46) Que se distingue por la nariz delgada o estrecha, frecuen- 
temente algo aguileña, o bien de lomo convexo, y se acompaña a 
menudo de cierta dolicocefalía y la estrechez y largura del cráneo 
con la de la cara. A una de estas combinaciones de formas suelen 
varios autores titular semítica, con poco acierto, según me parece. 

(47) En estos estudios noté que el uso de la L, dentro de la 
rama, coincide con la existencia de un elemento leptorrino. 

(48) .1. I. de Armas ya lo indicó hace treinta años; pero no 
tuvo mayor eco, por faltarle el dato lingüístico y creer que los ver- 
daderos Karaíves no hubiesen llegado nunca a Cuba o más allá de 
las Pequeñas Antillas. 



— 75 — 

rica y para el público americano, que irá interesándo- 
se cada vez más de conocer el pasado de su raza o 
de su país. 

Recordando la elevadísima proporción de voces 
guaraníes corrientes que tenía la lengua general de 
las Antillas, observando que todos los nombres 
y títulos que se daban los hombres que la hablaban 
son del más puro guaraní y teniendo presente la fuer- 
te braquicefalía, así como la uniformidad de tipo y 
la relativa ausencia del elemento dolicocéfalo y del 
leptorrino, que con cierta frecuencia aparecen, más o 
menos combinados, en el Centro y hasta en el Sud de 
los países guaraníes, se siente uno llevado a suponer 
que los habitantes de las Antillas en la época del descu- 
brimiento constituyesen una de las parcialidades más 
puras de la raza, conservada por la vida insular. 

La lengua no guarda la alta proporción o pureza 
que hubiera debido observarse en este último caso. 
Apartando el elemento guaraní, y algunas voces arua- 
kes o kaliná queda aún una proporción menor de 
cierto elemento especial irreductible. ¿Sería autóctono, 
o el del pueblo que precedió a los Karaíves? Fué cos- 
tumbre general de los que invadieron en son de gue- 
rra, apoderarse y hacer suyas las mujeres indígenas 
u lugareñas, las cuales, teniendo naturalmente el car 
go de enseñar los primeros conocimientos a los hijos, 
hacían que su propia iengua en mayor o menor pro- 
porción se perpetuase, no obstante el conquistador. 
De manera que ese elemento especial se explicaría. 
Mas entonces, ¿cómo justificar la uniformidad de los 
caracteres físicos, que según los autores Españoles era 
tan grande? Queda en esto un punto inexplicado muy 
importante. Tal vez el elemento físico autóctono ha3''a 
sido casi completamente absorbido, en razón de su po- 
ca importancia numérica; no así el lingüístico, mejor 
conservado mediante la influencia materna. Por otro 
lado, los conquistadores no eran tan finos observado- 
res, la ciencia antropológica no existía aún, y es muy 
probable que en el conjunto de la mayoría uniforme 
haya pasado desapercibida más de una forma excep- 
cional. 

La identidad o el íntimo paí^entesco Karaíve- 
giiaraní no podía ser comprobada sino por la Un- 



— 76 - 

güistica, por tratarse de un graá pueblo que en ra- 
zón de la enorme extensión que ocupaba y de los nu- 
merosos pueblos sometidos, no pudo conservar siempre 
la pureza de su tipo antiguo. Es por eso que el gran 
D'Orbigny, no obstante haber probado la identidad 
Karaíve-guaraní en cuanto a la raza, no pudo ven- 
cer a las antiguas preconcepciones, que hacían de los 
Guaraníes y Caraíbes dos pueblos muy distintos, por- 
que «hablaban lenguas completamente diferentes». 

En este trabajo, los cuadros comparativos demues- 
tran a primera vista que, no solamente esas lenguas 
no son tan diferentes como hasta ahora se creyera, si- 
no que existe entre ellas más aún que simple analo- 
gía. Una vez conocidos todos los detalles de las com- 
paraciones (49), eso bastará para demostrar definitiva- 
mente esa identidad étnica; no debiendo constituir 
obstáculo' para admitir tal verdad, el hecho natural 
y necesario de que la entidad karaíve-guaraní, esen- 
cialmente conquistadora, haya venido englobando los 
elementos de lenguas extrañas, resultando mezclas 
lingüísticas como las hubo físicas. 

Según los cuadros aludidos, la íntima analogía no 
existe sólo entre la lengua guaraní y la de los Karaí- 
ves verdaderos; es tan grande entre aquella y la de 
los kaií-ná, o Caraíbes del continente y de la inva- 
sión moderna, los «parientes de los Kai^i o KaraU. 
Como ejemplo, va a continuación la comparación me- 
tódica de la propia lengua kaliná, o «galibí», como 
dieron en llamarla algunos autores, no sé cómo. 



COMPARACIÓN xMETODICA 

DE LA LENGUA «KALINA> 

1 Agua tuna Característica de las 

lenguas pálmela, maku- 

chí, karivisí, akawuaí, 

arekuná, wuaiyamará, 

mayonkong, pianohotó, 

(49) Ver más adelante la comparación global del eyerí. La del 
taino ai)arece en la monografía correspondiente de «Descripción Fí- 
sica y Económica del Paraguay-» 



— 77 



Agua 

Río 
2 Arco 



Tuna 

ipolíhri 
rapa 



8 Banana 

4 Cabellos 

5 Canoa 



6 Casa 



palalaná 
onsé, onké 
kanáua 
koliára 

amoanyá 



tiverihotó, atoraí y pál- 
mela, del subgrupo Karí- 
ná; además: guana (tona) 

Guaraní mbihá (íhri) 

Guaraní característica: 
idéntica en la mayor par- 
te de los uialectos; en- 
los demás, base idéntica. 
Además: guayakí, maku- 
chí, arekuná, tiverihotó, 
kirichaná y purikotó (ra- 
pa); karavisí. akawaí, 
pianahotó y dial, guara- 
ní (huíhrapá siendo huíh 
=flecha); chimaná y dial, 
guar. (huihrapára); yu- 
kuná (para); wuaiyamará 
(hurapá); wuiriná (kol- 
yopá). 

Aruak y yavitero (pa- 
latána). 

Yagua (nonké); wuiri- 
ná (oké). 

Guaraní chiripá (ka- 
nóa); kaingang (kan-kéi). 

Makuchí, purikotó (ku- 
riará); kirichaná (kuriá- 
rá); aruak (kulyára). 

Guaraní (50); yagua 
(amonyú); palikura (mon- 

yó)- 



(50) Advierto que nt=ñ. En guaraní, amoiíyá=«yo hice», la 
que yo hice; mi hechura; es un posesivo; esta desiguációu parece 
corresponder a las pequeñas casas que cada familia hacía, no a la 
grande común. El mismo posesivo sirve para indicar la pequeña canoa 
de uso personal, de donde amonyú en yagua y monyó en palikura. 



7b — 



sura Voz especial. 

7 Cuchillo maría Wuiriiiá;k¡richaná(ma- 

riai). 

8 Dientes ré, rí (51) Guaraní (rái); pálmela 

(ré). Especial de la fam. 
Kalina. 

9 Dios Tamúsí, Tamiisú: Guaraní (Tamóichi, Ta- 

móiusú, Tamoi - guasú); 
paño (Temuí). 



Tupa 



Anaanh 



Diablo 



Yuruká 
Mapurú 



Guaraní, kairirí, koro- 
pó, kauochó, niakuní, ma- 
chakulí. kimdá, aymoré, 
chimeón, purí, malalí, ti- 
kuna (Tupa); chiquito 
(Tupáh); wuiriná, paliku- 
ra, mura, yiirí, koretú, 
karapaná (Tupána); kain- 
gang, kamé (Tupé); mbo- 
roró (Topa); koeruna 
(Toibá); sabuyá (Tupuí) 

Guaraní (Anyá); ore- 
gón (Anyá); yukuna (In; 
yá); guayakí (Anyavé)- 
en otras lenguas como 
diablo, o espíritu malo. 

Guaraní (52) 

Especial? 



(51) El prefijo ye es el posesivo mi; queda con esto aclarada la 
confusión que hacia la voz yerí, «ésto», que también parecía 
significar «diente». 

(52) En esta lengua significó también soldado (español); lo cual 
es sugestivo; compárese con el nombre que dieron al perro, que en 
•veinte leng-uas hallé idéntico al que daban al tigre. 



79 



10 Fuego wuató 



11 (Harina) Pan medj'ü 

12 Hembra, mujer uorí, olí 



13 Luna 



mina 



14 Madre 



15 Maiz 



VIVÍ 



ai ai 



avasi 



16 Mano apóri 

amekú 



Kirichaná, karivisí, aka- 
wuaí, \vuayamará,mayon- 
kong (wuató); wuoyawaí 
(wuetá); pianahotó (ma- 
tó). Especial de la fami- 
lia. 

Guaraní, chimeón (mbe 
dyú); karadyá (odyii) 

Pálmela (genitale mu- 
lieris: orí) 

Especial de la familia. 

Wuaiy amará, mayon- 
kong, pianohotó (nuna); 
pálmela (luna): karavisí, 
akawuaí (nuno); woya- 
waí (nuni); tiverihotó 
(niano); yavitero (enoo). 

Eyerí (viví); guaraní 
(guáí-ví) (53) 

C uaraní chiripá (a'í); 
kuruá'é (ai); koeruna (í). 

Guaraní, eyerí (ava- 
chí); wuiriná (auatí); Ma- 
rawuá (uatí). 

Guaraní (póri = en la 
mano). 

Pálmela (amemuká); ma- 
yoruna (makú); wuaraú 
(ma muhú); ingái am en- 
gá); ihvihtihrokái (ara- 
enenká). 



(53) Giiáíví es la forma correcta y antigua de la palabra que 
corresponde a «vieja, anciana», y no guaínú, como muchos dict-H 
actualmente; los maridos daban a sus mujeres ese nombre, también 
a las que eran jóvenes. La razón está en que tal palabra se com- 
pone de (juáí, que es tan sólo un abjetivo cariñoso, v de vi que 
resulta ser el verdadaro nombre originario, correspondiente del 
viví kaliná y kauára (eyerí). 



— 80 



17 Nariz enetalí 



18 Padre baba 



19 Posesivo ye 



u 



20 Sol 



wueyu 



Karavisí (enarí); pia- 
nohotó, wuaiyavará, ma- 
yonkong, wuoyawuaí (oa- 
narí); akawuaí (enotarí). 
Especial karí na. 

Guaraní, achipaya (pa- 
pá, pá); eyerí (baba);, 
makuclií, machuruna, ka- 
ripuná (pái)a); wuiriná 
(apa); baré (mbába); ka- 
rapan á (ámba) kulino 
(mpá); pálmela (pakóne> 

Guaraní (che, jese); 
pálmela, macuchí, chiqui- 
to, karavisí, akawuaí, pia- 
nahotó (ye). 

Mundurukú, makuchí^ 
arekuná, mayonkong,ato- 
rai, kuruá'é, kirichaná, 
purikotó, oregón (u); wua- 
pisiana (un); tiverihotó 
(o). 

Kirichaná, wuaiyamará; 
karavisí (wué'ú); palme- 
la (veo); akawuai (vvui- 
yeyú); makusí, pianoho- 
ló, tiverihotí') (wué); ma- 
kuchí, purikotó (wuéí); 
arekuná (wuaé). Espec. 
karí-ná. 



21 Tapiro tapir 



22 Tierra nono 



Guaraní (tapíí, tapiíra, 
tapíra en varios dial); 
chinioón tapíra; eocha- 
vante (apila). 

Mayonkong; makuchí 
(non);Wuaiyamará(oono)' 
arekuná (nunk); kiricha- 



Tierra 



23 Varón 



81 



nono ná, purikoló (noné); wo- 

yawiiai (roon); katukiná 
(oung); karapaná (nünü); 
koeruna (noüne); tikuna 
(noáme); oregón (náni). 

kerí, kalí, kelí Guaraní, taino, karivi- 
sí, sabuyá (karí); gua- 
raní, paño (karaí) mara- 
wuá (karaíva): karipuná 
(karíva); purikotó (ku- 
raí); palikura (uairí). 



24 Negro 

25 Verbal 



tivurú 



au 



Especial. 

Guaraní, achipaya, pa- 
likura, malalí, karadyá, 
yurí, koretú, cherente, 
masakará,eochavante,ku- 
lino (a); makuchí, akroá 
(a, áu); katukiná (uá); ka- 
ripuná (ái); chiquito (a, ái) 



RESUMEN: ANALOGÍAS EN 35 PALABRAS 

GRUPO: SIJBGRIJPO: Familia ^ cada lengua; 



mUm. Guaraní 



NYEENGATÚ: 

yüruna: 

MUNDURUKÚ: 


Guaraní 
(Guayakí) 
Achipaya 
Mundurukú 


19 
2 
2 
1 


KAIRIRÍ: 

WUIRINÁ: 

KATUKINÁ: 

PALIKURA: 


Kairirí 

Sabuyá 

Wuiriná 

Katukiná 

Palikura 


1 
2 
5 
1 
4 


VAKAIRÍ: 


Kuruá'é 


2 


taina: 


Taina 

Eyerí (kauára) 


1 
2 



AKALES C. PARAGUAYOS 



82 



mmi 



mvu: 



Kariná: 


KALINÁ: 


Pálmela 


8 






Karavisí 


8 






Akawuaí 


7 






Wnaiyamará 


7 






Pianohoíó 


7 






Ti veri hoto 


5 




MAKUCHÍ: 


Makuchí 


8 






Piirikotó 


6 






Kirichaná 


5 






Arekuná 


5 


MAYONG-ATORAi: 


Mayonkong 


6 






Wiioyavaí 


4 






Wiiapitianá 


1 






Atorai 


2 


Yagua: 


YAGUA: 


Yagua 


2 


Mura: 


mura: 


Mura 


1 


Coyataká: 


KOROPÓ: 


Koropó 


1 




KAPOCHÓ: 


Ka pocho 


1 






Machakulí 


1 






Makuní 


1 


Kren: 


KAIMGANG: 


Kaingang 


1 






Kamé 


1 




KIMDÁ: 


Ingái 


1 






Ihvihtihrokái 


2 




CHIMEÓN: 


Chimeón 


2 






Purí 


1 




MALALÍ: 


Malah' 


í 




AYMORÉ: 


A y moré 


1 


Karadya: 


KARADYÁ: 


Karadyá 


2 


Yurí: 


YURÍ. 


Yurí 


2 


Koretú: 


KORETÚ: 


Koretú 


2 






Wuaraü 


1 


Gés: 


CHAYANTE: 


Ch eren te 


1 






Akroá 


1 




MBORORÓ: 


Mbororó 


1 




EOCHAVANTtí: 


Eochavante 


2 



83 



TAPl\4: Tikuná: 
Koeruná: 

VOCES ESPEílALKS 
(!liK: 



TIKUNÁ: 
KOERUNa: 



Tikuna 

Koeruná 
Karapaná 

Kaliná 



Nu) Guaraní: 


CHIMANÁ: 


Chimaná 
Yukuná 




maypure: 


Marawllá 
Baré 


Nu) Aruak: 


CtWaná: 


Gwaná 


Aruak: 


ARUAK: 


Aruak 
Yavitero 



P4K0: 



Paño: 



DIBIAE SEDIS 



machuruna: Machuruna 
Kulino 
Karipuná 
PAÑO: Paño 

CHiKiTO: Chikito (5) 



Observaciones: Llama la atención eso que la len- 
gua no presente en el precedente cuadro sino tres pa- 
labras especiales, es decir, que no tenga ninguna rela- 
ción con las correspondientes de otra lengua. Esto, 
y las numerosas relaciones que el resumen indica, 
harían suponer que se trate de una gentis colluvio. 

No obstante, haré notar que las analogías con las 
lenguas del grupo Tapuya se reducen a una o dos 
para cada lengua, y lo mismo pasa con las del gru- 
po Guk; esto indicaría una proporción de 3 a 5 ?¿ . 
la- cual cae a 1 o 8 f^ haciendo la comparación de todas 
las palabras conocidas en los respectivos idiomas; y 
esta última proporción es la que se encuentra en ca- 
si todas la lenguas sud y centroamericanas, aunque 
pertenezcan no solamente a otros grupos, sino tam- 
bién a otras ramas. 



(5) En otro trabajo me ocuparé de las analogías que presen- 
ta esta lengua, qwyü ubicación en la clasificación general parece 
particularmente difícil. 



— 84 — 

Las analogías con la lengua guaraní llegan al 55 7o^ 
de las voces, y al 60 \ si se incluye en esta lengua 
el idioma guayakí. Aun haciendo la comparación de 
todo el vocabulario, bastante completo, la proporción 
se mantiene en las alturas del 30 %, es decir, altísi 
ma. Notable es el hecho de que sobrepase en mu 
cho a la que alcanzan las otras lenguas del propio 
subgrupo kai'iná; estas no dan en el cuadro precedente 
sino de 1Qsl2S% de voces parecidas, proporción que se 
reduce a 8 y 15 % comparando la totalidad de los vo- 
cabularios. El elemento guaraní, lejos de ser muy 
escaso como se creyera, predomina por tanto indiscu- 
tiblemente. 

Comparemos ahora la lengua de los Karaí- 
Guarani, los hombres de linaje o de la clase militar 
dominante, los Tathin. La comparación de la totalidad 
de su vocabulario (6) sería lo más instructivo; mas 
para mi demostración bastará la reducida que va a 
continuación. 



COMPARACIÓN METÓDICA DE LA LENGUA 
TAÍNA (Taíhin) 

1 Agua ama Guaraní, amá=lluvia; 

chimeon (namá); 

2 (Arco) Clava makána Guayakí, maká=pierna 

y fémur; éste fue la pri- 
mera clava. 

3 Banana banana Uiriná; kulino; peva; 

koeruna; chima na ( )• 

4 Cabellos ? 

5 Canoa kanóa Guoraní chiripá; kali- 

ná (kanáua) 



(6) Aparecerá eix breve en «Etnografía y Civilización Guara- 
ní,! un volumen de «Descr. Física.» 



6 Casa boa, boliio Chimana (bahü); aruak 

(payú), inbaure ( pórí ); 
maya (buhio); apalache 
(bohio). 

7 Cuchillo heiiekén Maya? (henekén plan- 

ta de hojas ensiformes 



Voz especial 



8 Dientes 



9 Dios Hovaná, Yoka Chavante (Ovaná); ka- 

húna ripuná (Oará); peva (Yii- 
na); ikito (Chuará) Ma- 
boya Guaraní (Uamboya) 

10 Fuego kúyo Malalí (kuyá); 

11 (Harina) Pan kasaví Especial 

12 Hembra, mujer, inuyá Guaraní (kunyá y ku; 

yá); otros guaran, (unyá)- 
achipaya (clyá); kairir; 
(idyá);koropó (ayá);kainí 
gang (nyá); yurí (inyuó- 
mbororó (kunyá); chima) 
na (inyua); pasé (ainyú) 
guato (M'uayá) 

13 Luna Maroyo, Marohu Especial 

14 Madre mamá Guaraní (mamá); cha- 

vante, machuruna, uiriná 
(mama); baré (memi); tu- 
kaná (máu); mundurukú, 
kuretú, yapúa (mái) 

15 Maiz maís, marichi Guato (mayei); purí, o 

chimeón (miakí); makuchí 
(amaí); eyerí (marichi). 

Avachit; guaraní, eyerí ; 
kaliná (avasí); uiriná 
(auatí); marawá (natí). 

16 Mano ? 

17 Nariz ? 



— 86 



8 Padre báia (=páia), iia Guaraní, (paí, túa iúa)); 

muiidurukú (pai pai); ku- 
ruahé (bai); kamé (pa'í); 
tukaná (pagi); apinayé 
(papái); chimana y yuku- 
ná (páio); pasé (paiü). 



19 Posesivo mi 

20 Sol boinial (?) 



Kotochó (ni, mi)? Es- 
pecial. 

Ilivihtihrokái íroinyá)? 
Especial. 



21 (Tapiro) Tabaco: kó-óva Guaraní (kaú-óva); ma- 

kuchí (kaú-ái); kirichaná 
(kaú-iái). 



22 Tierra 



23 Varón 



háva, guaka Guaraní, (táva). Pata- 
cho, kapochó y kumana- 
chó (aba, aa). 



karí Guaraní, purikotó, sa- 

buyá, paño (karí y karaí); 
marawá (karaíva); kaliná 
(kerí); karipuná, kechua. 

(7) guama, magua, taihin Guaraní, (huama); ko- 

ropó (guaimá); chimeón 
(koáima); yagua (huáno). 
Guaraní taihin o teihin 
o teihi. 



24 Varón Negro ? 

25 Verbal da, a 



Guaraní, (ta, a); achipa- 
ya, palikura, malalí, ka- 
radyá, koretú, cherente. 
masakará (a); kaliná (áu); 
kulino (a, üá), 



(7) Varón de linaje, y linaje. Se daban también el nombre 
de Guaní (no Guani, sino probablemente por el descuido habitual 
del acento), que mucho se parece a Guaraní, tanto más cuando 
existe la forma Guaaní y Guananí. debidas a que la r de f/uarmii 
se vuelve nasal por serlo la vocal vecina, y según la regla. 



- 87 — 
RESUMEN: analogías EN 28 VOCES: 



ORIIPO 


Sabgrupo 


FAMILIA 


Ijengua: 


% 


OÜ4R.4XI: 


Guaraní 


NYEEGATÚ: 


Guaraní 


14 






YURUNA: 


Achipaya 


2 






MÜNDURUKÚ: 


Mundurukú 


2 






KAIRIRÍ: 


Kairirí 
S a buya 


1 

1 






wüirina: 


AVuiriná 


3 






PALIKURA: 


Palikura 


1 






VAKAIRÍ: 


Kuruá'é 


1 






TAÍNA: 


Eyerí (kauára) 
Kaliná: (galibí) 
Makuchí 


2 
4 
2 




Kariná 


KALINÁ: 


Kiriehaná 


1 






MAKUCHÍ: 


Purikotó 


1 




Yagua 


YAGUA: 


Yagua 


1 


TAPIIA 


Goyataká 


PATACHO: 


Patacho 


1 






KOROPÓ: 


Koropó 


2 






KAPACHO: 


Kapachó 


1 




Kren 


^ KAINGANG: 


Kaingang 
Kamé 


1 

1 






KIMDÁ: 


Ihvihtihrokái 


1 






chimeón: 


Chimeón 
Purí 


3 

1 






MALALÍ: 


Malalí 


1 






HWATÓ: 


Gwató 


2 




Tucano 


TUKANÁ: 


Tukaná 


2 






YUPUÁ: 


Yupuá 
Knretii-ermeu 


1 
2 



Karadyá karadyá: Karadyá 

Kamaká kamaká: Kamaká 

Yurí YURÍ: Yurí 



88 — 



«RÜPO 



TÜPHA 



Gil 



?m 



SIBGKIPÜ 


Familias 


LENGUA 




Koretú 


KORETÚ: 


Koretúlaáe 


1 


Gés 


chavante: 

MBORORÓ: 


Chavante 
Clierente 
Mbororó 


2 


Koeruna 


koeruna: 


Koeruna 




Nu)-Guaraní 


CHIMANA: 


Chimana 

Pasé 

Yukuna 






maypure: 


Marawuá 
Baré 




Nu-Aruak 


mbaure: 


Mbaure 




Aruak 


aruak: 


Aruak 




Paño 


machuruna: 
peva: 


M a churu na 

Kuiino 

Peva 






paño: 


Karipuná 
Paño 





Ikito 



IKITA: 



Ikita 



OBSERVACIONES: 



Exactamente el 50 % de las voces resultan gua- 
raníes. Muy probableinentes esta proporción sería 
aún mayor, si no faltaran los nombres correspondien- 
tes a las partos del cuerpo. En cambio, le da una 
importancia especial el hecho de que la única reía 
ción verdaderamente íntiiiia que esta lengua tiene, es 
con el guaraní. Por un escrúpulo, y también poj' no 
negar un pequeño tributo a la costumbre, no he in- 
cluido a esta lengua en la familia Ñeengatú, con la 
taina y la eyerí. 

Otro hecho importantísimo está en la baja pro- 
porción de voces kaliná, la lengua principal de los 
«Caraibes del continente»^, apenas llega a^ 14 ^¿, 



— 89 — 

cuando la confusión histórica de que ya hablé, hacía 
suponer casi identidad o, cuando menos, un párenles 
co muy estricto. Aá^réguese que la proi)orcióñ es más 
baja aún y casi nula, en las lenguas «caraíbe» de 
la familia Macuchí, de las Guayanas y Brasil, desapa- 
rece por completo en las otras lenguas del continente 
llamadas caraíbes. Son casi nulas también las relacio 
nes con el aruak, una de las lenguas principales de 
las Guayanas y de un pueblo de relativa cultura. 

Este segundo hecho indica claramente que la ra- 
za guaraní, o caraí-guaraní, ha sido la sola invnsora 
de las Antillas, con exclusión de ia aruak; y que si 
aquella ha arrastrado algún otro elemento continen- 
tal no guaraní, poca o ninguna influencia tuvo éste 
en la etnografía y sociología de las islas. Por otra 
parte, el estudio de las lenguas de las Antillas mues- 
tra que son el resultado de la fusión del guaraní 
con la o la- lenguas de los habitantes primitivos, no 
del guaraní con otra lengua continental. 

No son descuidables las relaciones del taino con 
el chima na y alguna otra lengua del grupo Guk; en 
el kaliná ajjsrecen algunas relaciones con la familia 
machuruna-karimpuná; varias lenguas del grupo Guk. 
así como las del grupo Paño, que con él tiene bas- 
tante analogía, ofrecen analogías tampoco descuida- 
bles con el kechua. Todo eso lleva a pensar en la 
posibilidad de una corriente secundaria, cuya ruta 
sería el Alto Amazonas y las Guayanas, y cuyos ex- 
tremos tendríamos en el Antiguo Perú y en Antillas. 
Una vez se tengan presentes las relaciones kechua- 
guaraníes, que en otra parte indicaré, ocurre la pre- 
gunta de si aquéllas no son la consecuencia de éstas. 
Sin embargo las voces de aquéllas son diferentes en 
buena parte; de manera que, no obstante los extremos 
sean comunes, puede tratarse de dos fenómenos distin- 
tos, los cuales podrían ser diferentes en cuanto al tiem- 
po, como lo son en lo rt^ferente a la ruta seguida. 

Un examen atento de la lengua eyerí o kauára, 
acabará de poner en evidencia lo fundado de mis 
deducciones, y muy especialmente de la principal 
Hablaban esta lengua las poblaciones de las Peque- 
ñas Antillas, formadas por la primera invasión ka- 
raí-guaraní y los primitivos habitantes Por tanto la 



!H) 



usaban las mujeres de los Karaíves de la invasión 
}30sterior, los hombres de la casta militar entonces 
dominante. 



LENGUA KAÚRE (KAUARA) O EYERT 

(Kiimiliii taina: Pequeñas Aiitillasi 

Por la distancia enorme que la separaba del que, 
de acuerdo con varios autores, tengo por foco del 
pueblo guaraní, es también particularmente interesan- 
te la comparación de esta lengua, la cual, como las 
que coloco en la misma familia, y que otros conside- 
raron como simples dialectos, podría ser incluida en 
la familia Nj^eengatú. Para el efecto, reúno en la lista 
siguiente todos los datos esparcidos, aplicándoles en' 
lo posible la ortografía que uniformemente he segui- 
do, y comparándolos con el guaraní. 

Angelí — ángeles: eheminyúm La forma del plurales 

especial. 

Ángelus — ángel: chemín Chemí en guaraní, <mi 

( protector ) escondido », 
aludiendo al espíritu pro- 
tector (con reserva ) 

Arcus — arco: chimala Chimara ora nombre 

de la flecha en el conti- 
nente (aruak). Tal vez la 
tiraban antiguamente me- 
diante el Uih-Kupíh co- 
mo los O magua. 

Avus- abuelo: narguti Voz especial. 

Bellum— guerra: huktú Kutü=horir, en guara- 

ní. 

Cocos— cocotero: kaikó Akó, en mbororó; ko- 

kó-aú en guar., con sen- 
tido relativo. Tal vez kái- 
kó (8) 

(8) n Sea: aliiin'nro de las islas. 



91 



Coelum- cielo: uvék 



Cor - corazón na-nichí 

Cymba— canoa: 
Daemon diablo: 

Domus — casa: 

Femina -mujer: inarú 



Ihvág en guar.; uvag, 
según otra ortografía. 

Aruak (sinihíi). La so- 
la palabra que D'Eicht- 
hal asimila al guaraní (!) 

pages (recte) Especial 

Mabuya Uambóya en dialectos 
guaraní delNorte, Mboya- 
uasú en otros 

tuhonoko Oka en guar. y tuhan 
en aruak se juntan, con 
el mismo significado. 

Lo mismo en varias 
lenguas guaranianas y 
en el aruak; en guaraní, 
inyaró parece voz relati- 
va, y nyá es originaria- 
mente mujer (9). 

Sinónimo. Especial. 

Es el plural eyerí de 

la voz taina y guaraní 
inyá=mujer, con la for- 
ma inuya=unyá. 

Raíh, en guar. en cier- 
tos dial., rayíh. 

Raíh en guar.; rahü 
según otra ortogr. 

Más castellanizado en 
Caures y Cabres, nombre 
de ese pueblo, segura- 
mente, como ya lo hizo 
notar Martius, es el gua- 
raní Kaauára=:ihombres 
de las selvas. 

(9) En raíiio iiiu\'á, iüyá: eu Kpchua y araucano, nya-nya= 
liennaua; en <>uaraní. también las formas unya, inyá (advirtiendo 
qne nj^^ñ). 



Femina— mujer: churón 
P'eminae — mujeres inuyúm 



Filia — hija: 
Filus— hijo: 



Gentes — gentes: 



jahé, raíh? 



rahú, ravú 



Kaure 



- 92 
Hóminos--- hombres: eyeriúm 
Homo (mas)--- varón e3^erí 

Hortus jardín: chalí 
Hortis— enemigo: akaní 
Lectiis— leclio, cama ne-kéra 



Plural del guaraní eíi-rí 

Eíi-rí, en guaraní,=^mu- 
chedumbres (plural del 
colectivo eii=muchos) 

Guaraní, de cha=mirar 
y admirar, y rí por pro, 
sufijo relativo. Caída fre- 
cuente de r en 1. 

Interversión de la voz 
taina anakí; en guaraní, 
dial, orient., akí=malo; 
aná-kí=pariente malo. 

En guaraní, ké y kéra 

=dormir, acostarse. 



Luna— luna: 



Katí, Mona (Katí parece correspon- 
der a «astro» (Vide Sol 
y Tierra). 



Magus, V. Sacerdos bayé 

Mare— mar: balaná 

Manihot— mandioca: vúka 



Mater— madre: viví 

Mater - madre: 

Musa — banana: kamuá 



Payé, guar. Cambia la 
P en B y probablemente 
en V. 

Paraná, en algunos 
dial, guaraní. 

La variedad venenosa. 
En guar., dyuká, yuká= 
matar, dañar. 

Guaraní ivi, vi (Vide 
lengua kaliná, llamada 4). 



mikü-churón Especial 



Camois, con la ortogr. 
francesa de Rochefort 
Kaá-muá, guar.,=planta, 
que tiene dedos (ni fa- 
llor!); las bananas en to- 
das partes se llaman de- 
dos. 



93 - 



Musca —mosca: sieva 

Nihil— nada: nianti 

Pañis- pan: marú 

Parvus— pequeño: nianti 

Pater— padre: baba 

Peregrinator — viajero: umakuá 



Especial 

Especial 

Guar. maerú=cosa que 
comer (10). En un dialec- 
to tendríamos mború y 
morú^comer. 

Como se dijo. 

Papá en guaraní, va- 
rios dial. En eyerí la P. 
cambia frec. en B. 

En guar. oho=que se 
va, y guá=andar «que 
va andando» (11); kuá= 
pasar. 



Possessivum— posesivo: na, ne, ni Kayoavá y marawua 

(Alta-Amazonia). 



Purpureus— purpúreo: pú 



Especial. 



Sanguis — sangre: moinalú 
Serpens— serpiente: h6va bnjd 



Sacerdos -sacerdote: Bayé, boyó Payé, en guar. Daban 

el mismo título a los ma- 
gos o hechiceros. 

Especial. 

Mbóya en los dialectos 
guar. del Este y Norte; 
mbóy, en los del Sud. 

Tapíhihi o Tapihihin 

en todos los dial, guar., 

y con otra ortcgr., ta- 

puüin.o tapüyn (la ihi fi. 

nal os un di[)tongo nasal) 

(10) No confundir con maeú (arabaeú)z=conier cosa. 

(ll)Omaguá es nombro de nación guaraní, que se dijo veniri • 
})or haber sido migradora; se escribió también Uraagua y en algu 
dialecto, como el mbihá, la sílaba gúa se pronuncia kuá. Oma=s 
fue (o — óraa=él se fué). 



Servus— siervo: 



tabúyn 



94 



Solis-Sol: 



Kachí 



Spiritus espíritu: opoyé 



Supra—arriba, sobre: uvek 



Tempestas — tempestad: iirogán 



Kuachíh y kuarachíh, 
formas que usan varios 
dialectos guar. Con re- 
serva. 

O — payé, en guar.: o, 
prefijo de recíproco, y 
payé, mago; alusión al 
poder de los magos so- 
bre los espíritus, grande 
y esencial. 

Uvas, ihvág=cielo (vi- 
de supra) 

(Origen de la palabra 
huracán) Especial. 



Terra -Tierra: 



Ka tí 



Uxor- esposa 



n laní 



Parece que se debe tra- 
ducir por «mundo» o «as- 
tro»; agregarían un cali- 
ficativo para distinguir 
de Luna (12) 



Especial. Posesivo n'. 
Liani=su esposa. 



Zea Maís — marichí.avachit, ñachí Avachí. en guar., varios 

dial. En taino marichí. 



A dde: Ananas -apañas fampclomí (Oomiple?) Especial 



Gossypium -algodón mapú 



( Gossypii tomentum ) 
En guar., amandihpú== 
algodón abierto; de don- 
de mandihpúy mapú, con- 
tracción que se explica 
en una lengua híbrida 
como la eyerí. 



(12) Si se considera que la ch y la f, se confunden y substi- 
tuyen en los dialectos guaraníes, resulta casi comprobado que esos 
pueblos tenían noción de la similitud esencial de la Tierra, Luna 
V Sol como astros. 



— Oó — 

Resumen: No doy aquí el resumen metódico, por 
haber reproducido todo el vocabulario que hoy se pue- 
de tener de esa lengua. Pero salta a la vista el he- 
cho de que, aparte el elemento guaraní preponderan- 
te, y el que se puede considerar como autóctono, el- 
eyerí no guarda relaciones con otras lenguas del con- 
tinente sino con el aruak. El total de las voces se des- 
compone así: 

Palabras guaraníes o derivadas del 
guaraní 29 

Palabras especiales del eyerí (además, 
del plural) 11 

Palabns con analogía en otras lenguas 

y no con el guaraní 6 

Estas últimas se dividen en: 

Voces aruak sin relación con el guaraní 5 

Voces kaliná sin relación con el guaraní 1 
Las voces aruak son chímala, tuhon (en tuhonoko) 
na- nichí, katí y raarísi, a las cuales tal vez haya que 
agregar inarú y kachí, si bien la primera puede ser 
también guaraní, y la segunda lo es, si es que difie- 
re en realidad de katí, lo cual no me parece. En 
sun"»/^ las palabras aruak entran, según el criterio, en 
una proporción de 11 a 15%' por cierto no insignifi- 
cante. 

Al contrario, sólo aparece una palabra kaliná, o 
de los Caraíbes del continente (mona), y sólo es un 
sinónimo, un nombre auxiliar de la Luna. Y ninguna 
voz perteneciente a otras lenguas del continente. El 
posesivo que he creído deducir, na ne o n' (13) apare- 
ce, es cierto, en algunas lenguas de la Alta Amazonia; 
estas son: el kayoavá (na) y el marawuá (na, ne) co- 
mo en ciertas palabras del baré y del tikuná (na); se le 
puede acercar el mbaure y kechua ni, sobre todo 
teniendo en cuenta que es ni en taino también. Pero 
todo esto se encadena en una misma filiación, se com- 
bina con una corriente, secundaria pero no descuida 
ble, que coincide con la que ya he supuesto al hablar 
de la lengua taina, sólo que en este caso fue reforza- 
da por el elemento aruak. Creo por tanto permitido 



(13) Según Roohefoit sería sólo n. 



— 9G ~ 

sponer una invasión, o corriente de presiones suce- 
sivas, con origen en Boiivia, rumbo Alto Amazonas y 
Guayanas (Aruak), y término en las Antillas. Esta ha- 
bría sido más antigua que la déla vía Paraguay Bra 
sil, explicaría ciertas analogías muy curiosas de las 
que no hago mención aquí por ser extrañas a la cues- 
tión, y habría constituido la población protohistórica 
de las Antillas con los elementos guaraní, aruak y 
autóctono. 

En cuanto a la parte que corresponde a la lengua 
guaraní, cabe decir que es absolutamente preponde- 
lante: De 47 voces, 17 son más o menos idénticas 
y 13 análogas o derivadas; en suma 30 o sea el 64 
7o- Aun cuando se deduzcan algunas analogías seña- 
ladas con reserva, la proporción queda tan grande, 
que el eyerí podría ser considerado como simple dia- 
lecto de la lengua guaraní. 

La vida insular puede explicar el fenómeno de 
que, de las lenguas guaranianas, la situada en el ex- 
tremo norte sea la más parecida a la hablada en el 
extremo sud (13) 



Los elementos «caraibicoíi'^ comienzan mucho más 
al Sud. Los que así se pueden llamar, porque han 
servido para distinguir a cierta agrupación lingüística 
con el nombre de Caraíbe, aparecen mucho más al 
Sud de lo que ningún autor parece haber supuesto 
Oreo que el principio está entre los dialectos del gru- 
po Mbíhá, hablados en el Este del Paraguay en la 
región brasileña del Guaira, y antiguamente, siguien- 
do a! Sudeste hasta el Atlántico. En la comparación 
metódica del dialecto chiripá, por ejemplo, de las 25 
voces, tres son comunes de las lenguas taina y kali- 
ná, faltando a la mayor parte o a muchos de los dia- 
lectos guaraníes geográficamente intermediaros. Son: 
Á;a?ioa^canoa, a-i- madre; ra/?á=arco en la del dialecto 



(13) Escribo con la L este nombre porque así lo pronuncian 
los Indios de esta familia lingüística; en cambio escribo Kariaá 
cuando se trata del subgrupo, pues en este generalmente se pro- 
Buníia la R guaraní. 



— í}7 — 

tihpihyá, a falta de la primera, hay tapíi- tapiro y 
íJtri- río (14). 

La aparición de estos elementos sucede en una 
zona que va desde el pie de los Andes hasta el Atlántico, 
entre el 15° y el 27° de Lat. La proporción va en au- 
mento más o menos gradual hacia el Norte, para alcan- 
zar su máximum en las Guayanas. Estas serían por 
tanto el foco. Pero, estudiándolos detenidamente, tales 
elementos resultan constituir dos grupos diferentes. 

El primero lleva el sello guaraní: palabra mono- 
11 óligo-^ilábicas, reductibles casi siempre a componen- 
tes monosilábicos con sentido propio; falta de fusiones 
verdaderas y de contracciones, polisintetismo resultan- 
te de la justaposición, sílabas «unisonantes» y general- 
mente «univocales»; exclusión de la L; acento sobre la 
última vocal (14b). El segudo lleva otro asaz distinto: 
palabras polisilábicas; fusiones; polisintetismo general 
americano; frecuencia de la L; palabras llanas en ma- 
yor proporción, o acento sobre la penúltima vocal. 

A naturaleza tan distinta, corresponden lógicamen- 
te focos diferentes. En efecto; las comparaciones los in- 
dican con la mayor claridad; uno en el Sud, en el país 
clásico del guaraní; otro en el Norte, en las G-uayanas 
})rincipalmente, el pais de los kari-ná y del kaliná. 
Irradiaron por tanto en sentido opuesto. 



(14) Tapíí se descompone en: tá::=:::pétreo o piedra, pí=piel, 
í, sufijo conñrmativo: «piel verdaderamente dura». Es por tanto 
guaraní genuino, y tipo de las voces del segundo grupo, cuj'o foco 
es el Sud; mientras tapir es corrupción o cambio de índole. 

(14b) No es, pues, sin cierta razón, que algunos autores 
quisieron eliminar ai guaraní de la lista de las lenguas polisinté- 
ticas; sólo incurrieron en una exageración. Pero exageraron igual- 
mente los que, rebatiendo a los primeros, quisieron hacer del gua- 
raní un tipo perfectamente característico del polisintetismo general. 
Pues hay una distinción evidente, y el del guaraní es seguramente 
un polisintetismo especial dentro del §-eneral americano. 



AVALES C. PARAGUAYOS 



APÉNDICE I 

analogías lingüísticas guaraní-peruanas 

Me permito llamar la atención de los estudiosos 
sobre ciertas analogías existentes entre los pueblos 
peruanos y guaraníes, las cuales, mejor estudiadas, 
pueden resultar de una importancia especial para la 
ortografía y la historia de las razas americanas. Y no 
se crea que sólo existen en las lenguas. El estricto 
cuadro que el resumen de esta parte me impone, no 
me permite entrar en otros órdenes de ideas; pero 
no puedo hacer menos de aludir de paso a la existen- 
cia de analogías serias desde el punto de vista de la 
raza, como también en el campo de la religión, y el 
ds las costumbres. 

Martius ya había indicado algunas voces comune» 
de la lengua kechua como análogas a las correspon- 
dientes del guaraní; pero como sólo indicara seis, de 
las cuales sólo cuatro son admisibles (vide ultra), su 
observación no encontró eco, y hasta cierto punto 
resultó contraproducente, pues tan escaso número no 
representaba más que ],2 %. 

La lista quo va a continuación no puede ser con- 
siderada como completa; mucho le falta seguramente 
para eso, pues, por la escasez de documentos, en estas 
selvas donde sólo cuento con mi modesta biblioteca, 
tuve que limitar el estudio al del breve vocabulario 
que resulta de los glosarios dados por Tschudi, Her- 
vas y Spix. y sólo tiene unas 600 palabras. Estos 
glosarios adoJeren además de algún defecto: su orto- 
grafía varía según el autor, el acento falta evidente- 
mente a varías voces, y éstas fueron recogidas en regio- 
nes diferentes. Pero, mi objeto es esencialmente el de 
llamar la atención sobre un hecho que considero d« 



— 100 — 

la mayor importancia y creo, con iodo, haberlo alcan- 
zado. 

Se podría preguntar si analogías semejantes con 
el quechua no existen también en varias otras lenguas 
del Brasil, Amazonia y Guayanas, y si no se tratase 
entonces de un fenómeno de carácter general, expli- 
cable por la cultura superior peruana, y la influencia 
que se puede suponer haya ejercido sobre todos los 
pueblos aludidos Empero, dadas las altas proporcio- 
nes que alcanza, resulta evidente que se trata de una 
analogía especial kechua-guaraní, tal como no se 
encuentra en aquéllos países, a no ser en algunos 
pueblos de la Alta Amazonia, más o menos fronteri- 
zos de los peruanos. 



Latín 7 Reclina 



Oaaraní 



y Español 



Aer 


uaira 


ara 


aire 


Anima 


songo 


áng 


Radical: ong=ang; al 
ma, espíritu. 


Auferre 


ppa 


apa 


Arcus, cambiando la 
acción de dirección (1) 


Cortex 


kara 


kará 


Viva en kara-ti, kara- 



hú, kara-tiá. karái, kara- 
chá, karachái, etc. Cor- 
teza 

Deus oyuac oih-ihvag =*est in coelo»; ihuag, 

ihvag^cielo 



Dicere ñi ñeé 

Dolentia nana nanái 

Ferus kila ki 



Decir, hablar 

(vox pueroruní) Dolen- 
cia, dicen los niños 

Feo, malo 



(1) Uihrapá, chiinarapá y collapá en las diferentes lenguas 
auaranianas. 



101 — 



Fiare puhu 

Flaviis hilyu 
Hamus pinta 
Hic, hoc kay 
Homo albus karí 

Humidus ukú, mikí 



Iníans (ma- 
trisblandilia) huahua 

Intueri kaua 



pii.mbopú Tocar música. Mbo es 
prefijo de acción 

yu Amarillo 

pindá, piufá Anzuelo 

ko Este, esto 

karí, caraí Hombre de raza blan- 
ca (Vide: vir) 

kih, okíh Mojado, moja, llueve 
El radical siempre es 
igual 

Aflorno (guai, voz car- 
huá. guá ñosa) y vastago 



kuaá 



Juvenis huáyna guaina 



Saber, haber visto o 
descubierto 

Igual sentido. También, 
húa=vástago, y huáma= 
linaje, descendencia, par- 
cialidad 



Magnus atún, hatuo asú, athii Grande 
mamá, ma- 



Mater 


mama . 


mai 


Mulier 
Patera cu 


uarmy 


uaimi 


curbitina 


purú 


porii 


Frofundus 


hukú 


pukú 


Prosternere 


siri 


sihrih 


Pus 


kea 


kih'á 


Quahs? 


may? 


maé? 



Madre 

Mujer de edad, vieja. 

Vasija de calabaza. 

Alto, largo. 

Deslizarse, caer desli- 
zándose 

Cosa sucia (en general) 

Cual? 



102 — 



Radix 
Regalis 


sapi 
Tupa 


sapo 
Tupa 


Sanguis 


yauar 


yauar 


Scindere 


kuchu 


küchi 


Sic, sane 


arí 


eré 


Tussis 


uhú 


uhú 


Vermis 


kurú 


kurú 


Vir 


karí 


karí 



Raíz (2) 

El que todo lo gobier- 
na, el Rey del mundo 

Animal sanguinario (3) 

=Kihti o kihchi, cortar 

Así; voz confirmativa 

Tos 

Sarna 

Varón (cari, caraí, ca- 
ri v, o caraí V, según los 
dialectos) 



Científico 



NATURALIA 
Kecbua 



Guaraní 



Mycteria americana Tuyuyú Tuyuyú 

Crax urumutum Mutyty Mutú 



Psittaci Arae gene- 
ris 



Ostrea vel conchula 
quaedan indet. (4) Iriry 



Uaká-mayu Gua á, Uaká 

Irirí (an ih-rirí) 



Serrasalmonis aut 
Pygocentri especies 

quaedam Páinya 

Piscis acara (Spix) Akarasú 

Piscis tucunaré 
(Spix) Tukunaré 



Piráinya, Prainga 
(Brasil) 
Akará 

Tukunaré 



(2) Según los dialectos: sapo, tapó o rapó (este 3." en com- 
posición. 

(3) Nombre dado al tigre y a los perros de sangre introduci- 
dos para cazar Indios (Aguaraí=perros caseros; Chinú=perro <cliino>) 

{4:) E nomine Anafis brasiliensis, fide Spixili. 



— 103 
Capsicum frutescens Achí 
Lagheiiaria viilgaris Purü 



Ahí, Achí Prainga 
Porú (5) 



Como documento, doy a continuación las analo- 
(fías indicadas por Martius: 



Aperiri tokya pok 



Vagari tacuri tucura 



Sic, sane ari eré 

Hamus pinta pinta 

Kegalis tupa tupa 

Sanguis yahuar yahuar 



dehiscer^e, según Mar- 
tius; en realidad, estre- 
llarse. 

que es «langosta» (lo- 
custa); inadmisible como 
la precedente 



ANALOGÍAS EN OTRAS LENGUAS: (6) 

En su lugar ya dejo advertida la existencia de 
cierto número de voces kechuas en ciertas lenguas 
como la maypure, baré y zapara, y las del Norte, del 
grupo Paño. Pero en todas las lenguas del Brasil 
central y meridional, de los Estados del Plata (gua- 
ranianas), y aun en la mayor parte de las del Brasil 
septentrional y Guayanas, el elemento kechua falta 
absoluta o casi completamente. Martius comparó al 
kechua «nanuc» la voz aymoré (botocuda) « ñuc - 
(nyuk), que significa infans, o niño; pero me parece 



(G) No será uecesario advertir lo que resulta claramente: que 
toilas estas analogías son lexicográficas. 

. (5) Es de notar que todos estos nombres de animales y plan- 
tas son de especies tropicales. Esto es prueba de que los Peruanos, 
al ocupar o relacionarse con algunos puntos de la tierra caliente 
«eupada por los Guaraníes, en vez de imponer nombres de su len- 
;^ua, nuevos, o dados por analogía, como hizo el pueblo guaraní e» 
todos los países más o menos invadidos, adoptaron los que encon- 
traron. Esto indicaría que su influencia fue menor de la que mu- 
chos suponen en lo referente a la mitad oriental de Sud-Amérioci. 



— 104 — 

algo forzado; por lo demás, los Aj^morés no presen- 
tan absolutamente ninguna otra analogía con los Pe- 
ruanos. El «uirú», bebida que los Coroados hacen con 
el maíz, bien puede haber traído su nombre de la 
misma voz kechua, que en el Perú corresponde a la 
planta del maíz, como quiere Martius. Por mi j)ar- 
te, encontré en el otó o eochavante, *^iná*, íuego, algo 
muy parecido al «nina» de los Peruanos, que signifi- 
ca ia misma cosa. Se trata de dos nombres correspon- 
dientes a cosas que representan un relativo progreso, 
lo cual podría explicar la analogía, y aún la identidad. 
Pero a esto se limitan las comparaciones posibles; y 
es tan poca cosa, que la pregunta de si no se trata 
de coincidencias casuales, se presenta naturalmente. 

Positivas son las analogías kechua araucanas, y 
muy explicables históricamente; versan sobre la no- 
menclatura, el sistema numeral y aun sobre voces co- 
munes; pero esto me llevaría fuera de mi cuadro 

Lo que por cierto estaría aquí en su lugar, sería 
el tratar de las cnutlogia- araucano- guaraníes. Lo 
que he podido ver u oir (7), ya me permite afirmar que 
las hay no numerosas, pero importantes, pues indican 
influencia guaraní de orden cultural. Asi, por ejemplo, 
los nombres correspondientes a casa, perro, tabaco. Es 
probable que en el habla de la Pampa Argentina la 
proporción sea más importante. Empero, en la espe- 
ranza de poder realizar una comparación más com 
plata, me abstengo por ahora de entrar en detalles. 



(7) Allá por 1892, murió eu mi casa Juan Coliqueo, de Jos ca- 
eiques de la Pampa, en la edad segiin aseguraba, de 109 años. Du- 
rante el largo tiempo que pasó con nosotros, el soberbio e inteligen- 
te anciano nos dio muchos datos de su antigua vida, costumbres, 
creencias y lengua. Pero, tratándose de Indios que vivían tan cerca 
de Buenos Aires, y no conociendo yo entonces sino la menor parte 
de la bibliogratía etnográfica de esa región, suponía que todo aque- 
llo ya debía ser entonces perfectamente conocido, y descuidé mucho 
el apuntar. Posteriormente me di cuenta de haber cometido un error 
y perdido una ocasión preciosa: pero ya era tarde. Con todo, algo 
salvé. 



APÉNDICE II: 



ORTOGRAFÍA GUARANÍ 

Usada en este trabajo para las otras lenguas 

igualmente excepto en ciertos casos 

de dudosa pronunciación 



letra Clasificación Correspondientes 



A Vocal común Como en las lenguas 

latinas. 

B» Labial sonante Como en francés, ita- 

liano, inglés. 

CH Alveolar subafricativa (1) Intermedia de CH, TSH 

y TH inglesas, de CH, 
TCH, J y S francesas, de 
SCH, TSCH, y S alema- 
nas, de CH, Z, y S cas- 
tellanas. Frecuente en los 
idiomas sudamericanos 



(1) Para las letras CH, DY, IH, MB, ND, Rn, ÍH, IHI e IHI 
las caracterizaciones y designaciones de la clasificación son miai. 
Para las demás hago uso de la nomenclatara generalmente adop- 
tada, especialmente en Norte-América. , 



106 



«D(2)Dental sonante 

DY Dental africativa sorda 

E Vocal común 

»F Labial sorda 

G Postpalatal sonante 

H Aspiración leve 

I Vocal común 



Como en las lenguas 
latinas 

Intermedia de la semi 
vocal Y, la D latina y 
la DJ italiana (G dulce) 

Como en los idiomas 
latinos. 

Como en las lenguas 
latinas. 

Siempre es fuerte, como 
en la sílaba GA de las 
lenguas latinas. La GW 
es su labialización 

Como en alemán (ha- 
ben, hohen). 

Como en las lenguas 
latinas. 



IH Vocal oscura postpalatal Parecida a la hl rusa: 
subgutural abierta (es- En el Plata se ha orto- 



pecial) 



K Postpalatal stop 
KH Aspirante de K 



grafiado Y, IC, IG; en el 
Brasil, U, I, E, IG; los 
franceses la escribieron 
EU, U, É, I; los alema- 
nes, O. U; etc. Muy usada. 

Letra universal! 

En omagwá (3). Aspi- 
ración fuerte. 



(2) Las letras marcadas cou comillas (») no formaa parte del 
alfabeto guaraní propio. 

(3) Este importante dialecto obliga a admitir esta letra eu el 
alfabeto guaraní general. Es probable que apareciera en otros dia- 
lectos. Creo que en general no difiere de la X de los antiguos es- 
critores españoles, adoptada en Centro y Norte-América. Spix y 
Martius la escriben GH. y los alemanes del Sud KH, 



— 107 — 

L Alveolar continuante la- Como en las lenguas 
teral latinas, etc. Usada en al 

gunos dialectos del Nor- 
te y, aunque poco, en 
uno del Sud. 

M Labial continuante nasal Como en las lenguas 

latinas, etc. 

MB Labial nasal sonante Combinación en la cual 

la B conserva su natura- 
leza sonante, ut supra; 
se corrompe a veces en 
M o V (B). 

N Alveolar continuante na- Como en las lenguas 
sal latinas etc. 

ND Dental nasal sonante Combinación en que la 

D conserva su valor ut 
supra. Cae frecuentemen- 
te en N por corrupción. 

NY Prepalatal continuante Es la Ñ castellana, NH 
nasal portuguesa y GN france- 

sa e italiana. }'• NY cata- 
lana. 

O Vocal común Como en las lenguas 

latinas y alemán. 

P Labial sonante Como en las lenguas 

latinas. 

K Prepalatal continuante Como en las lenguas 
trémula latinas menos la france- 

sa, aunque menos fuerte. 

RoRn Postpalatal continuante Es una R nasal (en 
nasal ortografía lingüistica Rn 

y r") que los extranjeros 
dan frecuentemente por 
N, y aun cae a veces en 
N entre los Guaraníes 
modeiiuos. En el uso or- 



— 108 — 

RoRnPostpalatal continuante tografías corrientes se es- 
nasal cribe casi siempre con R, 

bastando que lleve el 
signo de la nasal la vo- 
cal siguiente, la cual siem- 
pre lo es (rá, re, ro, rfi, 
ri.) 

S Alveolar fricativa sorda Gomo la italiana y por 

tuguesa, menos sibilante 
que en alemán; presenta 
ciertas variantes que só- 
lo deben interesar a la 
fonética de los dialectos. 
En castellano se abusa 
dándola por Z. 

T Dental sonante «stop» Como en las lenguas 

latinas. En varios dialec- 
tos cae en CH ante la I. 



ü Vocal común 



V Labial fricativa 



W Semivocal labial 



Como en castellano, ita- 
liano y alemán. 

Como en las lenguas 
latinas y la W alemana. 
La versión ibérica por 
B es abusiva y centraría 
a toda regla. Hasta los 
autores franceses, alema- 
nes e ingleses se dejaron 
influenciar frecuentemen- 
te por esa mala costum- 
bre. 

Como en inglés. Los 
autores castellanos la sue- 
len alterar en GU, como 
también en ciertos dia- 
lectos modernos; los por- 
tugueses la escriben ge- 
neralmente U. Es redun- 
dancia escribir WU, pero 



109 



Y Semivocal prepalatal 



{') Detención glotal 



W Semivocal labial es útil para evitar que 

sea tomada por una V, 
como frecuentemente su- 
cediera. 

Como en castellano pu- 
ro, francés, alemán, in- 
glés, en los casos corres- 
pondientes. En el Brasil 
se suele escribir I o Y; 
en el Plata se le confun- 
de con la DY, que se es- 
cribe Y pero suena como 
DJ internacional o GI ita- 
liana y Y andaluza. 

«Glottal stop* o I sus- 
pensión de sonido o emi- 
sión; muy frecuente en 
guaraní, aparece en otras 
lenguas de esta rama. Los 
autores la substituyen fre- 
cuentemente por una H, o 
la suprimen; ambas im- 
perfecciones son graves. 

Son letras con valor 
propio distinto; su natu- 
raleza nasal no depende 
de su posición en la pa- 
labra o de la presencia 
de otra letra. 

Haj'' también semina- 
sales, algunas como mo- 
dalidades de dialectos, 
pero otras con valor es- 
pecial y distintivo del 
significado de la palabra. 

ÍH Vocal oscura postpalatal Sonido especial y asaz 
abierta nasal frecuente del guaraní. 

Los escritores, excepto 
algunos lingüistas, la con- 
fundieron con la IH, 



A, É,.í, Vocales nasales 
Ó,Ú, 



~ lio — 

ÍHI Diptongo especial post- La base es la letra IH, 
palatal Asaz frecuente. 

iHI Diptongo postpalatal na- Es la nasalización del 
sal (1). precedente. También fre- 

cuente. Confundido con 
el precedente por la ma- 
yoría de los autores. 

Obsertación: Es fácil reconocer los numerosos dip- 
tongos comunes por la falta de acento 
gramatical sobre la última vocal, o la 
segunda del diptongo; también los na- 
sales (ejemplo mokói, Tai); pues en és- 
tos, cuando el signo de la nasal cae 
sobre la segunda vocal, la primera lleva 
el acento gramatical (ejemplo: karáú). 

No hay consonantes dobles. Tampo- 
co vocales dobles o muy largas; cuan- 
do en los nombres compuestos se escri- 
be kaá, soó en vez de ka'á y so^ó, es 
que la suspensión de sonido es muy 
reducida y se puede descuidar, pero no 
ha desaparecido completamente. 

Puerto Bertovi, 24 Marzo 1916, 



(1) Siento mucho no poder contar entre las obras de consulta 
n raí alcance, el estudio ya citado, del Sr. Ramón V. Caballero so- 
"bre la fonética del guaraní, al cual la prensa lia tributado elogios, 
j que parece responder a las exigencias modernas de la ciencia. 

Empero, como el estudio de la fonética corresponde más espe- 
cialmente a los dialectos, al tratar de estos detalladamente y com- 
pararlos, espero poder aprovechar ese documento. 



índice analítico 



Origen y propiedad del nombre Guaraní 4 

Los Pueblos Guaranianos 4 

El nombre Tupí, su origen y significado artificial e impropio 5 
El uso del nombre Tupí como genérico se debe a. un error 

de Martius 6 

Naciones a las que los Guaraníes llaman Tupí 6 

La raíz de los nombres Tupinambá, etc., no esTupí sinoTupiná 6 
Los pueblos Guaraníes rechazan el nombre Tupí y lo dan a 

naciones inferiores 6 

Significado y verdadero valor d el nombre Tu pí 6 

Etimología y /alor del nombre Tupiná (1) 7 

Origen y marcha evolutiva de la civilización americana 7 

Los verdaderos Tupí eran indios del subgrupo Kren 8 

Los indios del Brasil no llamaban Tupí a los Guaraníes 9 

El nombre P'ari ve o K^raí, su etimología y origen 9 

Origen, significado y variantes de la voz Karaí 11 

Origen y etimología del nombre Tapuya 12 

Dialectos de la verdadera Lengua Guaraní o Nyeengatú. Lista 

alfabética y razonada 15 

Guaraní es nombre de pueblo, no de dialecto especial 18 

Los Jarayes (Harayé) eran Guaraníes 19 

El Tupinambá es dialecto guaraní y constituye el núcleo de 

los dialectos orientales 24 

Influencia del guaraní en las lenguas guaranianas (cuadros 

comparativos) 27 

Los diversos sistemas de ortografía y sus inconvenientes... 28 

Coordinación de las lenguas 31 

Las lenguas de la rama Guaraniana 35 

Las lenguas del grupo Guaraní ; 35 



(1) En este índice y en el siguiente las letras acentuadas na- 
sales figuran con acento simple por no haber recibido aún, nues- 
tra imprenta, los acentos correspondientes. 



-114- 

Las lenguas del grupo Tapuya 45 

y> n )» » Guk O Koko 52 

' » )) )> Paño 55 

Comparación de la Lengua Eochavante u Otó 57 

Ortografía de las lenguas Guaranianas 58 

Origen y afinidades del pueblo Eochavante 61 

Observaciones respecto a las modificaciones introducidas en 

la seriación de las lenguas 62 

•Bases de nuestra seriación de las lenguas 63 

Influencia de la Lengua Guaraní en Colombia 65 

Extensión de la dominación Karaíve 65 69 

Afinidades Guaraní-Karai ves 65 

En la nomenclatura délas plantas colombianas hay el 18'/^ 

de nombres guaraníes 66 

Los Karaíves o Karaí-Guaraní en Antillas y Centro América 68 

Caracteres físicos de los Karaíves 70 

Valor original del nombre Karaí 71 

Las castas Karaíves y sus re^^pectivos hábitos 72 

Exterminada la población Karaíve, las Antillas son repobla- 
das con nuevos elementos étnicos 73 

Los Kariná modernos son sólo parientes de los Karaíves. . . 74 

Elementos leptorrinos entre los Guaraníes 74 

Comparación metódica de la lengua Kaliná 76 

El 55 9r de las vo es Kaliná son análogas al Guaraní 84 

Comparación metódica de la Lengua Taina 84 

El 50% de las voces tainas resultan guaraníes 88 

La raza Karaí-ouaraní es la sola invasorade las Antillas. . 89 
Las lenguas de las Antilks son resultado de la fusión del Gua- 
raní con elementos autóctonos 89 

Comparación de la lengua Kaúre o Eyerí 90 

El elemente guaraní prepondera (64 7í) en la lengua Kaúre 96 

J-.0S 'elementos •'caraíbicos» empiezan en el Paraguay 96 

Analogías lingüísticas Guaraní-Peruanas 99 

La analogía Quechua-Guaraní no es solo en la lengua pero 

también en la raza y la religión 99 

Consideraciones acerca de las analogías del guaraní con 

otras lengias 103 

Analogías araucano-guaraníes 104 

Ortografía guaraní y clasificación fonética de las voces. . . . 105 



índice Alfabético de Pueblos y Lenguas 



Achipaya 




36 


Caraive (v. karaive) 




Aimoré 




47 


Cayová 




17,19 


Akawaí 




42 


Coroado (v. Chi 


meón) 




Akroá-mirí 




50 


Correntino 




17 


Amazonas 




15 


Cuba 




40 


Apiaká 


15, 


3'¿ 


CHaná 

Charuá 

Chavante 
Chembiuá 




17 
17 
iO 

4S 


Apinayé 
Aponeyikran 
Apoto 
Arachá 




50 

5U 
16 
16 




Araguayú 
Araikú 


16, 


32 
54 


Cherente 
Chikriavá 




50 
50 


Araucanos 




104 


Chimána 




52 


Aré 




16 


Chirneón 




6, 46 


Arekuná 




43 


Chiripá 




8 


Aruak 32, 


55, 89, 


. 95 


Chiriwaaná 




17 


Asunceño 




16 


Chivorá 




57 


Atorai 
Auetó 




43 
16 


Dyíhpororok 




47 


Avá-chiripá 




16 


Eií-rí 




74 


Avá-katú 




17 


Enkrekmún 




47 


Ava-mbihá 




17 


Eochavante 


51, 


57, 104 


Avanyeénga 


5, 


17 


Eyerí 


39, 


89, 90 


Baró 




53 


Caliví 




10, 40 


Baníva 




54 


Gés 


5,13, 


50, 61 


Borikén 




¿0 


Goyataká 




15, 45 


Botocudos 




47 


Guaihraé 




17 


Bugres 




21 


Guaikurú 
Guaireño 




22 
18 


Cainguá 


17 


. 19 


Guaradyú 




18 


Cario (v. Karihó) 






Guaraní 


3, 


18, 35 



- 116 



Guaranianos 


4 


Katukiná 


37 


Guaranío-Karaíves 


5, 27 


Kauichaná 


54 


Guarapé 


18 


Kaúre 


90 


Guarayo de Mamoré 


18 


Kayapó 


5Q 


Guayakí 


35 


Kayoavá 


53 


Guayaná 


6, 18 


Kimdá 


16. 46 


Guayaná-paraguayo 


19 


Kirichaná 


43 


Guavanau 


54 


Kobeú 


48 


Guk 


52, 89 


Koerúna 


51 


Gwaná 


54 


Kokamá 


20 


Gwató 


48 


Koko 


.-2 


Gwenuá 


18 


Koretú 


49 






Koretu-ei meu 


48 


Harayé 


19 


Koretú-iaáe 


49 






Koropó 


45 


Ingái 


6,46 


Kotochó 


49 


Iquito 


56 


Krekmún 


47 


Isa na 


53 


Kren 


8, 45 


Itatí 


19 


Kúli 


58 


Itonama 


57 


Kiilino 


56 


Jarayé 


19 


Kurua'é 


38 


Kaá-íhwuá 


19 


Layaná 


55 


Kaingang 

Kairirí 

Kaité 


6, 45 

36 

20. ^5 


Lengua brasílica 
Lengua castiza 
Lengua general 


5 

18 
5. 20 


Kaliná 10, 32, 

Kaliví 

Kamakó 

Kamayura 

Kapochó 

Karadyá 


40, 73 

10,40 

5, 49 

20 

45 

48 


IVIachaculí 

Machurur.a 

Makuchí 

Makuní 

Malalí 


45 
55 
42 
45 

47 


Karahó 


50 


Mamelucos 


G, 7 


Karaí (v. Karaíve) 




Manáo 


53 


Karaí-Guaraní 


89 


Mané 


21 


Karaive 3, 9, 


68, 88 


Marawá 


52 


Kará-kará 


20 


Mariaté 


52 


Kará-katú 


10 


Masakará 


47 


Karapaná 


51 


Miyong-Atorai 


43 


Karavichí 


42 


Mayonkón 


44 


Kariaíh 


54 


Mayoruna 


56 


Karí-guaná 


20 


May puré 


52, 53 


Kariná 40, 


73. 76 


Menié 


49 


Karió 


8, 20 


Minuano 


21 


Karipuná 


56 


Moja 


53 


Katuavá 


8 


Mundurukú 


36 



- 117 



Mutoniwai 




21 


Tapieté 


24 


Mura 




44 


Tapihíhi 


54 


Mbaúre 




53 


Tapuya 


3. 5, 12, 45, 61 


Mbihá 




8 


Tarekuná 


24 


Mbororó 




50 


Tarianá 
Tarumá 


53 
24, 50 


Nahukuá 




88 


Tembé 


24 


Naknyuk 




47 


Thetaí 


24 


Notobotocudos 




21 


Tikuna 


51 


Nu-Aruak 




53 


Timbú 


8 


Nu-Guaraní 




52 


Tiverikhotó 


42 


Nyeengatú 


5, 21, 


35 


Tihpihiá 
Tovatí 


14 
24 


Oayapí 




21 


Tovayára 


24 


Omagwá (v.Umagwé 


i) 




Tukaná 


61 


Otó (v. Eochavante) 






Tupí 
Tupí-austral 


5 
25 


Padyaguá 




22 


Tupí-moderno 


25 


Palikúre 


21, 


38 


Tupiná 


7, 24 


Pálmela 




41 


Tupinaé 


7, 24, 25 


Paño 


55, 


56 


Tupinákí 


7, 24 


Para 




22 


Tupinambá 


4, 5, 7, 24 


Paravirianá 




42 


Tupinambú 


8,24 


Parentí 




22 


Uiriná 




Parikí 




22 


37 


Pasé 




52 


Uihrá-asú 


51 


Patacho 




44 


Umagwá 


25, 71, 93 


Pato 
Pianokhotó 




22 
42 


Wainumá 


55 

É A 


Pimenteira 
Pin aré 
Pirá-pihtá 
Potíhwára 




44 
22 
46 
22 


Wapitianá 
Waraú 
Wayamará 
Wuayapí 

TT7" ' ' 


44 
49 
42 
21 

44 


Purí 




47 


Wayawai 


Purikotó 




43 


Xaraye 


19 


Sabuyá 




37 


Yagua 


44 


San Javier 




28 


Yaúna 


4« 


Santa Marta 




23 


Yavaé 


48 


Siriono 

mam 




25 


Yavitera 
Yeikó 


55 

48 


I aína 




39 


Yukuná 


52 


Taíhi 


23, 


, 74 


Yupuá 


48 


Tamanaká 




42 


Yurí 


49 


Tamoyo 




23 


Yuruna 


S6 


Tapaniúna 




24 


"V -^ * 


57 


Tapé 


3,8. 


, 23 


Zaparo 



EXPLICACIONES A LOS LECTORES 

Y PARTICULARMENTE A LOS HOMBRES DE CIENCIA 



Infandum regina jubes renovare dolor em.... 

Al respecto del presente trabajo — y habiendo pasado 
ya tanto tiempo entre su impresión y su distribución ge- 
neral — me considero obligado a dar las siguientes expli- 
caciones. 

Habiendo llevado a cabo, durante el año 1915, una 
comparación lexicográfica general de todas las lenguas 
sudamericanas cuyos glosarios estuvieran en mi posesión, 
resolví hacer de ese estudio un resumen para ser presen- 
tado al Congreso de Washington, que debía reunirse en 
Diciembre de ese año, y así lo anuncié. Pero ciertas cir- 
cunstancias me impidieron de tomar parte en esa asam- 
blea, y para remitir un voluminoso manuscrito ya era 
tarde. Entregué entonces el original a una imprenta de 
la capital, resuelto a presentar el trabajo al Congreso 
Histórico que la R. Argentina celebrar debía el 9 de Julio 
de 1916. r^ero mis esperanzas debían ser defraudadas 
una segunda vez. No obstante mi insistencia, no pude 

verlo impreso sino en 1917 .... magna locorum inopia. 

Pasado tanto tiempo, las condiciones resultaban cam- 
biadas. La forma concisa y en parte trunca de mi trabajo, 
la desnudez de la lista principal de lenguas, con datos 
numéricos solamente, podían convenir a un resumen he- 
cho apuradamente y con promesa de completarlo, pero 
no a una publicación normalmente completa y hecha con 
el tiempo necesario. Resolví por tanto publicarlo como 
libro, con el estudio completo, todos los cuadros compa- 
rativos y demás datos ilustrativos. 



- 120 - 

Convencido- -después de repetidos y costosos ensa- 
yos — de la imposibilidad de llegar a una corrección tole- 
rable, dada la distancia y la imposibilidad de estable- 
cerme personalmente en la capital sin desatender a mis 
estudios, resolví adquirir una segunda imprenta y esta- 
blecerla, esta vez, en mi propia casa. De allí un nuevo e 
inevitable retardo, en esperas del material y su instala- 
ción. Y cuando ya nos disponíamos para comenzar la 
impresión del volumen aludido, una nueva dificultad 
momentánea surgía, la falta de letras acentuadas para 
la lingüística, no incluidas, según parece, en las pólizas 
de las fundiciones de tipos estadunidenses; de donde una 
nueva demora en vista, y de largos meses. 

Así las cosas, no puedo retardar más. No me queda 
sino distribuir el presente trabajo tal como se encuentra, 
agregando solamente la Fé de Errata y los índices, im- 
presos en ésta. Lo cual no hago sin llamar una vez 

MÁS LA ATENCIÓN DE LOS ESTUDIOSOS SOBRE LAS RESER- 
VAS QUE YA HICE EN EL TEXTO, al respecto de SU justa 
interpretación. 

Que estas explicaciones sirvan, al mismo tiempo, pa- 
ra dar una idea de la prolongada serie de dificultades 
que surgieron ante mi prístino propósito de qus TODO SE 
IMPRIMIERA EN EL PARAGUAY; dificultades que me han 
hecho perder varios años, pero sin quebrantar mi resolu- 
ción; la cual por fin va triunfando, gracias principalmente 
a que el sabio legato del emperador Severo, concentrado 
en la histórica recomendación: ''Estote concordes, cetera 
contemnite^' — omitida., por supuesto, la parte milites— 
encontró unísono eco en el numeroso hogar que en esta 
selva yo fundara. 

¿Moisés S. ^ertoni 

Puerto Bertoni, Julio de 1918. 



ANALES científicos PARAGUAYOS 

Publicados por el Dr. Moisés S. Bektoni 



SERIE II 60 DE BOTÁNICA NÚM. 2 

PUERTO BERTONI - Panguay ENERO DE 1918 



La Stevia Rebaudiana Bertoni 
La Estevina y la Rebaudina 

NUEVAS SUBSTANCIAS EDULCORANTES 

por el 

Dr. MOISÉS S. BERTONI 

Estudio sistemático— Pequeña yerba de 40 a SOcenti- 
metros de altura, ordinariamente 50; raíces vivaces; tallo anual, 
subleñoso, pubescente, débil y con pocas ramificaciones terminales 
coronadas por panículas formadas de pequeños corimbos llevando 
2 a 6 flores pequeñas con corola de lóbulos blancos, alargados y 
abiertos. 

Habitaba los campos altos desde la región del Amambáih 
hasta el Mondaíh, especialmente en los yerbales de San Pedro, 
Alto Jejuíh, Vaca'retá e Ih'ú, siendo ahora sumamente rara. 

Hacia el 1887, en mis exploraciones por las extensas forestas 
del Paraguay oriental, tuve referencias acerca de esta planta, 
de yerbateros del N E. e indios del Mondaíh. Estos últimos la 
conocían de campos cercanos del Mbaeverá y Kaá Guasú, aunque 
ya muy rara. Pero no pude obtenerla ni llegar a mayor certeza. 

Años después, en Asunción, el señor Daniel Candía, admi- 
nistrador de la Aduana, me sometía una muestra enviad ale por 
un yerbatero del norte. Desgraciadamente la constituía una por- 
ción de ramillas reducidas a fragmentos para ser tomadas con el 
mate. (1) 

Algunos fragmentos de inflorescencias me permiten estudiarla 
bien que mal. Pero, el mal estado de las muestras estudiadas, 
alguna deficiencia de la obra fundamental que me sirve en ese 
momento de base y ciertas afinidades entre los géneros 5/eüía y £upa- 



(1) Las hojas de Kaá he'é así fragmentadas se emplean, mezcladas en 
pequeña proporción a la Yerba Mate, para edulcorar el mate amargo. 



130 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

torium, que pertenecen a la misma tribu, me inducen a colocar mí 
especie en este último género, con una advertencia que luego 
hago. (2) 

En 1899 publico pues, mi planta, denominándola Eupatorium 
Rehaudianum sx>. n. (3), dedicándola como merecido homenaje al 
ilustrado químico paraguayo doctor Ovidio Rebaudi, cuya aten- 
ción llamo, y más tarde le remito una muestra de la cual hace el 
primer estudio químico completo. 

Siguen varios años de indagaciones infructuosas para conse- 
guir semillas, plantas vivas o material completo para mejor estu- 
dio, quedando sin resultado hasta las circulares enviadas con 
insistencia por el Ministerio del Interior a las autoridades de la 
campaña. 

Por fin el M. R. párroco de San Pedro se hace acreedor de 
nuestro agradecimiento remitiéndome una planta viva. Esta flo- 
rece en 1904, me permite por fin hacer^un estudio completo, y me 
comprueba que efectivamente se trata de una Eupatoriea, pero del 
género Stevia, y como tal la publico en 1905 (4), con una minu- 
ciosa descripción latina. 

Con esto termina la fase botánica de la cuestión. 

Estudio químico.— Al doctor Ovidio Rebaudi corres- 
ponde la prioridad del estudio químico e industrial detenido sobre 
una muestra que yo le sometiera (5), comprobando que el princi- 
pio azucarado de nuestra Stevia se debe a un glucósido (glicirricina) , 
Pero este glucósido, a diferencia del que se encuentra en las raíces 
del regaliz que está combinado con amoniaco, se hallaba en las 
hojas del Kaá he'é en combinación con la soda; mas esta substan- 
cia no era el solo principio activo de la planta, pues separaba así 
mismo dicho químico una resina aromática conteniendo un princi- 
pio amargo, al cual ese autor atribuye especial importancia. 

El doctor Rebaudi terminaba haciendo notar las relevantes 
ventajas del empleo de estas sustancias en medicina; como apli- 
cación inmediata ensayaba la preparación de un bitter, cuyos 
caracteres organolépticos debían ser muy apreciados, y de propie- 
dades estomacales que, si bien no completamente estudiadas, 
podían suponerse no inferiores a las de los amargos usuales. 

Años después, Karl Dietrich (6) , emprendiendo de nuevo el 
estudio químico en Alemania, conseguía también separar del Kaá 



(2) (I Revista de Agronomía n, Vol. III, pág. 56. 

(3) «Revista de Agronomía», Vol. II, pág. 35, Asunción, 1899. 

Í4) «Anales Científicos Paraguayos», Serie I, N" 5, Asunción, 1905. 

(5) «Revista de Química y Farmacia», núms. 2, 3 y 4, Buenos AirtS,19CC. 



BERTDNI: STEVÍA RZ3AUDIANA, ESTEVINA. REBAUDINA 131 

he'é el glucósido ediiborante, pero bajo dos formas que denc- 
mina Eupatorína y Rebaudina; además los aceites, resinas y sulsíf r.- 
cias amargas. 

Este vina. —La nomenclatura establecida por Dietrich en- 
cierra un error que se debe a que este químico no conocía mi 
segundo trabajo, y que debe ser corregido, pues nada déte justi- 
ficar en la ciencia la persistencia de un error reconocido. Tal es 
la denominación de Eupatorína que dio a uno de los principios dul- 
cificantes de la planta y que debe ser sustituido por ESTEVINA 
(Stevina) para evitar las confusiones que traería el primer nombre, 
el cual, por lo demás, resulta falso por si mismo. 

LREstevinaipaYece, y lo afirma el autor, ser el glucósido, pues 
por hidrólisis se desdobla en una substancia que reduce el licor de 
Fehling. 

La Rebaudina es— añade el mismo autor— la sal de sodio y 
potasio de la Estevina (Eupatorína). 

La Estevina tiene un poder dulcificante ciento cincuenta ve- 
ces mayor que la sacarosa, y, con todo, es algo menos edulcorante 
que la Rebaudina, que alcanzaría a cerca de doscientas veces! 

Es difícil— continúa el mismo autor— separar al estado de 
pureza ambos principios edulcorantes, por cuya razón cree más 
conveniente emplear directamente el polvo de la hoja. Cuando 
esto no sea inconveniente, las dos substancias pueden quedar uni- 
das, pues tienen la misma propiedad industrial. Es lo que resul- 
taría también de otros informes. 

Efectivamente, en 1913, nuevos exámenes de la ya famosa 
Stevia Rehaudiana fueron llevados a cabo en tres laboratorios dis- 
tintos : en Amberes, en Wiesbaden y en Hamburgo. 

El informe más terminante parece ser el del Laboratorio Pú- 
blico Oficial de Hamburgo, que dice así: « Las muestras recibidas 
son de la conocida planta que algunos años atrás había alarmado 
a los productores de azúcar. La substancia dulce que contienen 
las hojas es más o menos ciento ocheyíta veces más dulce que el 
azúcar de caña. Se han aislado de ellas dos substancias dulces 
diferentes: la Eupatorina (o Estevina) y la. Rebaudina, siendo la 
última la sal tripotásica y sódica de la primera. La substancia 
cristalizada, dulce y roja es probablemente un glucósido o glucosa 
y está contenida en las hojas junto con resinas y materias curtien- 
tes, cera y un poco de aceite, en proporción de 20 a 26 %. La 
substancia dulce no es fermentescible. » 



(6) « Chemische Zeitung », N"? 66, pág. 685, 'Año 1909. 



132 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

«Procede de los exámenes verificados, que la planta no tiene 
igual en cuanto a la potencia de sus sacáridos, pero en su aplica- 
ción industrial no podrá probablemente entrar en competencia 
con las clases conocidas de azúcar— caña de azúcar y remolacha- 
limitándose a fines medicinales a modo de los preparados de sa- 
carina para los diabéticos >' 

La importancia del Kaá he'é está efectiva y principalmente 
en la calidad de substituto de la sacarina. Pues, como tal, presenta 
sobre la sacarina estas grandes ventajas: 

I*' Por no tener efecto tóxico y ser, al contrario, saludable, 
por larga experiencia y según el estudio del doctor Rebaudi. 

2" En ser la substancia edulcorante de mayor poder. (7) 

3° En poder ser empleada directamente como se encuentra 
en la naturaleza (hoja pulverizada). 

4P En poder ser ofrecida a un un precio mucho más bajo que 
el de la sacarina. 

Como planta cultural e industrial.— El Kaá he'é 
no es una de las tantas plantas que brindan productos apreciables y 
valiosos, pero que se encuentran sólo en la naturaleza virgen, y 
cuando se quiere resolver el problema de su cultivo o explotación in- 
dustrial se tropieza con obstáculos infranqueables. Es al contrario, 
de cultivo, explotación y aprovechamiento muy factible y sumará 
un importante aporte a la productividad de estos países. Así pues, 
de antemano tiene abierto un mercado seguro, que no tardará 
en ensancharse desde que haya producción suficiente. Pequeñas 
muestras por mí remitidas a Europa y Norte América despertaron 
vivo interés, hasta entusiasmos, contestándoseme infaliblemente 
con pedidos que oscilaron entre algunos kilos y varias toneladas. 

Las ventajas que la planta presenta, con relación al azúcar, 
para varios usos medicinales (jarabes, licores, alimentación de 
los diabéticos, etc.), la infermentescibilidad del glucósido y su de- 
rivado, el enorme poder dulcificante ciento cincuenta veces ma- 
yor que el azúcar y ciento ochenta la Rebaudina, y sabor agra- 
dable del jarabe o licor con él preparado, prueban no ser exceso 
de optimismo augurar un risueño porvenir al cultivo de nuestra 

Stevia. 

Cultivo.— Ofrece ciertamente algunas dificultades, siendo 
la única de importancia el hecho de que las plantas que tenemos 



(7) Esto se entiende, como substancia natural y tal como se encuentra. 
Pues de las proporciones arriba indicadas por el laboratorio de Hamburgo, la 
hoja seca resulta 40 a 45 veces más dulce que el azúcar, proporción ya pOCO más O 
menos confirmada por la práctica. 



BERTONI: STEVIA REBAUDIANA, ESTEVINA, REBAUDINA 133 

no dan semillas fértiles. Pero la multiplicación por estaca, acodo 
y división de cepa, esta última principalmente, es relativamente 
fácil. Aquí creemos que la esterilidad de las semillas de las 
plantas de nuestros cultivos se debe a la autofecundación que se 
operó en el primero y único individuo, el cual dio aún algunas ce- 
millas fértiles, las que permitieron la multiplicación inicial, y que 
esto haya influido para que desde la segunda generación la planta 
resultase estéril. El Kaá he'é parece, en efecto, que debe ser 
incluido en el número de las especies que, aún presentando órganos 
masculinos y femeninos en el mismo individuo, necesitan que sus 
flores sean fecundadas por el polen proveniente de pies diversos 
(alogamia o fecundación cruzada). En este caso puede ser su- 
primido el motivo de esterilidad, obteniendo algunas otras plantas 
de allá donde crecen naturalmente, y cultivándolas entremezcla- 
das con las que tenemos en cultivo, para que pueda operarse la 
fecundación cruzada. Desgraciadamente, a esto se opuso hasta 
ahora lo rara que es la planta en su estado natural. 

El Kaá he'é en su carácter de planta de ciertos campos que 
no son de los más fértiles, es rústica y poco exigente en lo que se 
refiere a composición y humedad del suelo. No teme nuestras 
sequías, y sólo la humedad estancada y las fuertes lluvias muy 
continuadas le son adversas. Puede dar almenos dos cortes por 
año, con un rendimiento por año y hectárea mayor del que Heuzé 
establece para el regaliz (700 a 1000 kilos) según ensayos efec- 
tuados ya sobre cierta escala en esta colonia por el agrónomo Juan 
B. Jiménez. Y puedo agregar que este último, mediante cierto 
método de multiplicación a que ha podido llegar, ha resuelto ya 
el problema del cultivo en grande escala, aún en el caso de que 
no fuere posible obtener semillas fértiles. Ciertamente, la abun- 
dancia de semilla, permitirá algún día obtener el producto en 
condiciones notablemente más económicas. Pero el cultivo puede 
ser emprendido desde ya de una manera remunerativa. 



Conclusions. — P Le principe édulcorant separé en 1900 
par DiETRiCH sous le nom d' Eupatorine, doit prende le nom de 
Stévine, car il ne vient pas á' un Eupatorium, maisdela Stevia Re- 
baudiana Bertoni; c'est un glycoside découvert en 1900 par 
Ovidio Rebaudi. ( Voir la note) . 

2° Pour l'usage industrielil n'estpasnécessairedeséparer la 
Stévine de son sel, la Rebaudine. 

3° Pour l'usage medicinal et industriel on pourra générale- 
ment employer la feuille pulvérisée. 



134 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

4" Le pouvoir édulcorant delaStévineestlSO foisplus grard 
que celui de la saccharose et celui de la Rébaudine presque 2C0 
fois. 

Quant á la feuille, son pouvoir est de 40 a 45 fois, bien supé- 
rieur á celui de toute autre substance naturelle. 

5° La feuille no contient aucun autre principe a3tif ni au- 
cune substance nuisible. La resine aromatique amere indiquée 
par Rebaudi n'a qu' une action tonique favorable sur les voies 
digestives. 

6" La Stevine et la T^éhaudine ne sont pas fermentéscibles. 

7" La feuille conserve son pouvoir indéfiniment, sansaucune 
altération. 

8^^ La culture de la plante serait faciie; elle pourra se faire 
dans les conditions les plus économiques quand on pourra obtenir 
des graines fértiles; mais, en attendant, elle peut se faire par 
división des touíTes. 

Note: — Mr. Louis Rabéry, prafesseuráTEcíle nationale d'Agriculture, 
quelques mois avant, avait indique la prestnce d'un principe non fern-ientés- 
ciíjle analogue á la glj cirrhizine et qu'il supi-osait combine avcc Tammoniaque. 



.liíf ,t0 



CONTRIBUCIONES PRELIMINARES 

AL ESTIDIO SISTEMÁTICO, EIOLOGICO Y ECONÓMICO DE LAS 
PLANTAS DEL PARAGUAY 



POR EL 

E>r. MOISÉS S. BERTONI 



IV 
LOS CEDROS = CEDRELAE 
DEL ALTO PARANÁ MEDIO 

(Núms. 24 - 28) 

Cedrela tubi flora Bertoni sp. n. 

24 Typica: 

Paniculae terminales magnae (25-45 ctm. long. 20-35 ctm. 
lat.) laxae, ramis recte patentibus, foliiultimi longitudinem non 
aequantes, vellutinohirtellae, floribus breviter pedicellatis. C a 1 y x 
sub anthesi tubuloso-campanulatus, per anthesin v. ante anthesin 
lateraliter fissus atque canipanulatus, brevis (2-3 mm.), dense 
tomentellus, viridiusculus saepeque sordide purpuraceus, indu- 
mento Ji fuscescente; dentibus 5 ovato-triangularibus. Cor olí a 
cylindrica, long. 7 mm., lat. 2-3 mm., extus densissime = retror- 
sum tomentosa, dilutissime viridis lobis stricte purpureo-margi"* 
natis, indum^ento albo in tríente superiore = fusco, intus pilis 
albis vestita. Pétala 5 integra inferné ad gynophorum 5-cos- 
tatum adhaerentia, praeterea inter se connata, tubum cylindri- 
cum f ormantia. Antherae glabrae late ellipticae basi cordatae, 
summo truncatae vel vixapiculatae, flavescentes filamentis albis. 
Stylus ovarium aequans etparum incurvus, viridiusculus; stig- 
mate turgide discoideo supra convexo, circumcirca piloso, petalis 
vix incluso. Ovarium late obovatum, obsolete 10-sulcatum vel 
sublaeve, sub lente valida punctis promunulis creberrime cooper- 
tum. Fructus majusculus, stricte obovatus, gynophoro pedi- 
cellato, non sulcatus, immaturus avellaneus, maturitate nigre- 
£cens, ab initiocrebre ferrugineo-lentic^ilatus, 9-12 cm, longus 3 



136 BERTONI: CONTRIS. PREL. PLANTAS DEL PARAGUAY 

que crassus. Semen cum ala praeter vacuitatem lateralem 
elliptico-lanceolatum subacutum, 10-14 mm. ^36 mm., alae 
parte libera triangular!. 

Folia ad normam abrupte pinnata, magna, omnia patentia 
V. nonnuUa — pendentia; ad ramos flo.'entes 45-60 em. longa, 20 
-25 lata, 12-15-juga; ad vegeíiores 60-140 cm. a 30-40 cm, 18-25 
juga; folióla, promiscué opposita atque subopposita sed nun- 
quam veré alterna, brevissimepetiolulata, falcato-lanceolata ápice 
subobtuso, basivel totamfereper longitudineminaequalia, utrin- 
que, subtusque praesertim, molliter pilosa, patentia vel ir pen- 
dentia; majora 15-22 cm. 4-6 cm., supra opaca vel nitidula, 
interdum flavescenti-viridia, per exsiccationem cupreo-castanea 
vel colore cupri vetusti, subtus flavescenti-viridia et in exsiccatis 
avellanea. 

Arbor magna, saepe gigantea, spectabilis etsi parum como- 
sa. Truncus: sapinus sat rectus, cylindricus, saepe columnaris, 
surculis destitutus, altitudine i: 18 m.; fusterna (1) contorta, 
paucirame?, altit. ^12 m. Rami sparsi, crassi, erecto-patentes, 
saepe arcuati; paniculam formantes laxam, irregulariter atque 
late obconicam. Cortex crassus (3-5 cm.) mollis, fibrosus, pro- 
funde rimosus, rimis parallelis; extus terrosiis, castaneus, lame- 
llatim et in vetustioribus etiam ramentatim decid uus ; intus pulchre 
roseus, optime lamellatus, sueco aqueo tannosoque farctus. Ra- 
muli crassi summo ramoium sparsi, haud numerosi, adscenden- 
tes, cortice crasso lenticellato. 

Alburnum álbum, spongiosum, gradatim in duramen ver- 
gens, quoad usum contemptibile. Duramen - nitide cupreo-ru- 
brum = rosaceum, colore vulgo •< acayú », haud durum, satis 
aromaticum, fibrarom fasciculis rectilineis atque crassis; quoad 
colorationem et duritiam variabile (videdescr. var. ). 

Per regiones littorales Paranenses, Paraguariae, Brasiliae 
atque Argentinensem (Misiones), aLatitudine26í>boreamversus; 
communis, materiae maximam partem «cedro de Misiones» prae- 
bens. Floret Novembri in Januarium. 

Synonimia: = Cecrela tubiflora Bertoni, in litt. et op. 
nostris atque clariss. Spegazzini, Lillo, etc. ;=C. brasiliensis St. 
HiL. in Niederlein «Result. Bot. ));=C.fissüis Vell., auctoribus 
plurimis et recentissime Lillo in «Segunda Contrib. Arboles R. 
Argentina»» p. 34, sec. det. ciar. C. De Candolle. 

Vulgo Cedro Colorado, C. de Misiones; guaranitice 
Ihgaríh, id est «arbor ad cymbas (e trunco) excavandas". 



(1) Trunci pars superior ramos ferens. 



ANALES científicos PAR/.CUAYOS - SERIE II, N. 2 i 37 

Forma typica m., Bertoni 3460, per sylvas littorales obvia, 
ibique a vicinitate civitatis Encairacicn atque vici Candelariae 
R. A. ad cataractas Guaihrá usque eam inveni. Collectione xy- 
Icgraphica nostra sub N, 73, et n. «Cedro Colorado Común" pon- 
dere s^ecifico 550-666. 

25 Var. grandifolia m., var, nova: 

A forma typica differt: Foliis maximis, ad ramos caulescentes 
atque caules vegetiores longitud. 80-150 cm., foliolis majoribus 
ad 22 7 cm; ad florentes 45-85 cm. long., inflorescentiam fere 
duplo superantibus, supra satúrate atque nitidissime viridibus, 
subtus glaucescentibus; petalis rosaceis, ápice patentibus, 8 mm. 
long.; ramulis junioribus castaneis, serius atraterubentibus,dein 
nigricantibus; corolla ovato-cylindrica. Bertoni 3463; Puerto Ber- 
toni, Mondaíh;etiam Puerto Aguirre in Rep. Argentina. 

Arbor gigantea, non veré communis. Lignum praebet pul- 
chre coloratum etsi mollem, pondere specifico 450-550, ad scaphas 
e trunco excavandas laudatum. 

26 Var. intermedia m., var. n. : 

Foliclis Ion ge acuminatis marginibus reflexis; cortice pro rata 
haud cra^so (lé-2cm.), non alte rimoso, intus sub cutícula intense 
rosacec, interius in flavum vergente, libro albo; fructu obscure 
5-gono, 9-11 cm. longo, 3 i cm. crasso; semine elliptico alae cum 
parte libera stricte ovata. Bertoni 4617. Sat communis et cum 
varietate typica crescens. 

27 Subsp. bertoniensism., subsp. n. : 

A Cedrela tiibifloí^a m., forma typica, differt: paniculis folia 
aequantibus; cálice albido vel flavescenti-víridulo; corolla tubulo- 
£o-ventrico£a, haud rosacea; ovario sat profunde 10-sulcato; stig- 
mate 5-sulcato nitideque viridi; fructu parvo (5-7 cm, long. 2 4 
crass.) creberrime lenticulato; semine cum ala elliptico-oblanceo- 
lato, obtuso, 9 22 mm. alae parte libera ovata vel stricte ovata; 
foliis patentibus, minoribus, 30-40 cm. longis ad 20 cm. latis, ve- 
getioribus 50-70 cm.; foliolis 9-12-jugis, longitudine 12 cm., pa- 
llidioribus; cortice parce rimoso; ligno duriusculo, duramine pul- 
cherrime nitideque rubro-roseo, pond. spec. 600-700, in varietate 
xylographica Duro 685-755, ad supellectiles quam máxime laudato. 
Vulgo Cedro Colorado Rosa, Ditione Puerto Bertoni et ad amnem 
Mbokaíh argentinensem hactenus inventa. Eodem tempore flo- 
rens. 

Forma typica : Bertoni 4198. 

Forma angustifolia m. , fa. n. : foliis ad ramos vegetiores 
12 40usque 18 50 cm., foliolis longe aíiuminatis; Bertoni 4633. 



138 BERTONI: CONTRIB. PREL. PLANTAS DEL PARAGUAY 

28 Var. lagenaria Bertoni, var. n. : A subspeciei forma ty- 
pica (4198) differt: cerolla saepissimemagisventri cosa, in tríente 
superiore valde constricta instar lagenae; ovario minus profunde 
sulcato; fructu majusculo, haud vel obsolete sulcato, oscurissime 
5-gono, summo rotundato sine ulla depressione et interdum etiam 
subacutum; cortice profunde rimoso, minus crasso (2-2 5 cm.) 
intus pallide rosaceo. Lignum praebet praeter alburnum álbum 
pallide rosaceum, mollem atque spongiosum. Bertoni 4616, Per 
fascias littorales paraguariensem, argentinensemacbrasiliensem 
passim, Ínter 27<? et 24*? latitud.. Eodemtempore florens. Vulgo 
«Cedro Fofo» idest Cedrela spongiosa. 

RESUMEN DE L03 CEDROS 

La determinación definitiva de las diferentes especies y va- 
riedades de Cedro, tiene mucha importancia práctica, por la razón 
de que a cada variedad corresponde una clase de madera distinta 
o asaz diferente para que sus aplicaciones sean diferentes también. 
El comercio ya se había dado cuenta, en la Argentina, de la necesi- 
dad de hacer distinciones, y ya separaba el Cedro de Tucumán 
del de Misiones, y trataba de separar a este último del de Asun- 
ción. Pero la clasificación de los del Paraguay y Alto Paraná 
permaneció muy vaga por faltarle una base; lo cual es un grave 
perjuicio, para la exportación a Europa principalmente; pues, 
mientras tenemos aquí la mejor clase de "Acajou Femelle", capaz 
de competir con el mejor Acayú. maderas que en Europa y Esta- 
dos Unidos se pagan carísimo, sucede que en las partidas expor- 
tadas han ido siempre mezcladas clases inferiores, las que impiden 
conseguir el alto precio que correspondería a las buenas, y son 
destinadas en gran parte a trabajos mediocres, como la fabri- 
cación de cajas para cigarros, de donde el nombre comercial de 
«Cigarettenkistenholz» que le dan en Alemania. 

Podemos ahora establecer la siguiente correspondencia botá- 
nico-económica : 

CEDRO DE TUCUMÁN=Ce(¿re/a Lüloi C. DC. 

CEDRO DE ASUNCI0N=Cedre¿a^ssí7isVell.;este suele ir 
mezclado con el siguiente, proveniente de ciertas partes centrales- 
del Paraguay. 

CEDRO DEL ALTO PARANÁ, O DE MISIONES=CeíZrete 
tubiflora Bertoni. 

Esta última especie se divide en ; 

CEDRO COLORADO; C. tiihiüora typyca; 

CEDRO ROSA: C. tubiflora bertoniensis typica; 



ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 139 

CEDRO FOFO: C. tubiflora lagenaria; 

CEDRO COLORADO BLANDO : C. tuHflora grandifolia. 
De esta especie existen otras variantes forestales o variedades 
xylográficas, de menor importancia para este trabajo, y cuyo es- 
tudio detallado se verá en el capítulo correspondiente de mi obra 
« Plantas Usuales " en curso de publicación. 



V 

EL SAMUHÚ BLANCO 

29 Chorisia Josephinae Bertoni sp. n. 

Flores praeter calycem viridulum albi, vix ad petalorum 
columnaeque basin isabellíni; ad 12 cm. lati 8-que (absque pe- 
dúnculo) longi. 

Petalorum lamina sat late oblongo-elliptica, plana vel fe- 
re plana, parum vel haud decurva, intus et extus dense tomentosa 
ad 3 cm. lata, Petali basis valde angustata, propter margines 
incurvos canaliculata. Petalum autem totum 7-8 cm, longum. 

Corona vix 13 mm. lata, badia, columna alba. 

Columna stam.inea insigniter sulcata, petali minoris lon- 
gitudinem non aequans. Rollen flavum. 

S t y 1 u m petali majoris longitudinem non aequans, stygmate 
parvo purpurascente. 

Calyx ovato-campanulatus, basi abrupte longeque angus- 
tatus, 3-4-dentatus, 

Pedunculus aeque f ere longus ac calyx, 

Foliorum segmenta petiolulata, ad ramos florentes 5-7; 
laminis late ellipticis, ad 4 cm. latis 8-9-que longis, petiolulo 
10-12 mm., costa subtus purpurascente, dentibus brevibus sub- 
aequalibus, pro rata distantibus; petiolo longitudinem segmentis 
majoris non aequante. 

A r b o r procera, ad 20 m, alta, trunco armato, cylindrico (an 
interdumventricoso?) ; sapino ad 15 m. altit. veré erecto; fuster- 
na brevi, erecta, ramis primariis subverticillatis, paniculam late 
conicam, modice densam formantibus. Summa aestate florens. 
Herbario nostro sub N» 6416; ditione. Puerto Bertoni tantum 



Í40 BERTONI: STEVÍA REaAUDÍANA.ESTEVIN A , REBAUDINA 

inventa, ubi rara. In memoriam plantarum amicissimae Jose- 

phinae Bertoni. 

Hasta ahora sólo encontré este hermoso ártol en 
esta localidad, donde es raro. Su aspecto rer.eral 
es el de nuestro Samuhú, y como éste, produce un 
excelente "kapok»». Es admirable cuando se cubre 
de sus grandes flores blancas. 



VI 
EL POROTO CARACOL 

De esta naen'fica liana— uno de los n^ís bellfs 
adornos de ruestras selvas— remití semillas a varias 
partes del n u"do. con el nombre que le diera, hace 
muchos aros, el propietario de un grande tstabltci- 
miento hortícola de California, pues a mí tambii^n pa- 
recía pertenectr a otra especie qup no las supuestas 
hasta ahora. Y no averigné más. Pero, no hace mu- 
cho, el Jardin Botánico de Buitenzorg y el señor D. 
Fairchild, del Ministerio de Agricultura de los Esta- 
dos Unidos, me escribieron en demanda de la indica- 
ción del lugar y obra en que primero se j ublicara el 
nombre aludido; lo que así contesta a ambos : 

«Es el doctor Franceschi, de Santa Bárbara, quien la publicó bajo el nom- 
bre de PhaseolusBerionü, en SUS numerosos catálogos y circulares con indicación, 
en parte al menos, de caracteres y buenos fotograbados, declarándola especie 
distinta del Ph. caracalla L. 

«No fué sino mucho tiempo después, que yo escribí preguntándole dónde 
había hecho la publicación primera y principal de la especie — por haber yo 
resuelto, no hace mucho, hacer de esta planta interesante un estudio completo. 
No tuve hasta ahora contestación. Para evitar mayor demora, cr¿o mejor 
enviarle la descripción botánica que hice yo mismo para mi obra en curso de 
publicación « Las Plantas Usuales del Paraguay» y es laque va al pie de esta 
carta. 

«Los botánicos que han estudiado las plantas del Paraguay mencionaron 
principalmente al P/i. caracalla L. : MarcMicheli (ContributionsrLégumineuses 
sobre las plantas de Balanza, ) Barbosa Rodríguez ( Hortus Fluminensis) y 
Niederlein (Resultados Botánicos). Pero, axcepto el último, no parece hayan 
siempre estudiado la planta en cuestión, sino otra afine. En «Plantae Hass- 
lerianaen I Parte, Marc Micheli parece darlo por Ph. lobalus Hook, pues esta 
es la única especie del grupo que enumera. Pero como esta especie tiene el 
pabellón color de lila, no podía tratarse del mismo tipo. En la II Parte de 
esa obra, Chodat y Hassler, en una enumeración más completa, no hablan de 
Ph. lobaíus, y sí, ponen en su lugar el Ph. caracalla; eso indica que no aceptan la 



BERTONI: CONTRIS. PREL. PLANTAS DEL PARAGUAY 141 

cl t^rrinación de Micheli. P. ro en este último trabajo, la indicación de «flor 
albn-roseus o sea blanco rosado«. viene a confirmar de que no se trata de la 
planta en cuestión, sino, cuando menos, de otra variedad. 

«Marc Micheli (Ice. cit. pag. 27) dice, al hablar de las «numerosas mues- 
tras» que tenía en su mano : " seguram.ente pertenecen a esta especie (Ph. ca- 
racalla) cultivada desde tiempo, y cuya patria, todavía en cuestión, pareceser 
Sud Amárica», Ese «seguramente» que sería la versión dtl latin cerlo, si bien 
la interpreto, en vez de absoluta seguridad implicaría cierta duda. Es proba- 
ble que nos encontremos frente a varias plantas muy afines, cuya nómina 
d-~finitiva no podrá ser establecida sino por comparación de un material com- 
pleto de todas las procedencias y bien conservado, esto último no siendo cosa 
fácil por vía Scca. En todo caso el doctor Franceschi cultivó la planta en cues- 
tión, cuvas semillas le remití, al lado de "Ph. caracalla, y no titubeó en declarsr 
qu^ son dos especies distintas, y como tales se tienen en los Estados Unidos. 
Por otra parte, el nombre de Ph. lohaius Hook., a pesar de haber sido dado por 
MlCHEi I y de haber figurado en un herbario paraguayo en 1910, fu'^ mss tarde 
elin-inadoporCHODATy Hassler, pareciéndome que efectivamente no le puede 
ser dado, rúes el 'Ph. lohaius se aleja ¡ or sus ho u las hasialo-tnlobala y su pavi- 
llon. El "Ph. derasus Schrank es también afine al nuestro, hasta cierto { unto, 
se^uraTient ; noteng'ode él una descripción completa, pero difiere en todo caso 
por sus florcs Verdosas, racimes pancifloros y semillas negras con hilo blanco. 

(■Con este motivo se complace en saludar a Vd. con su más distinguida 
consideración. Firmado: M. S. Bertoni. > 



30 Phaseolus Bertonii Francés. 

Forma typica silvestris : 

Calyx cupuliformis, coriaceo-carnosus, glaber, jam in ala- 
bastro violaceus, 14 mm. altus, dentibus brevibus, brevissime 
denseque ciliatis summoque rotimdatis, superiore vix elatiore. 
V e X i 1 1 u m ovato-elongatum, 6cm. longum, spiraliter contortum, 
in alabastro pallide viride, dein virens, eburneum atque in fine 
oíhraceum, summo emarginatum et medio callu imum longitudi- 
nalem exhibens. A 1 a e pro rata parvae, inaequales, lamina lila- 
cino-cyanea, valde adhaerentes, sicut carina longe (13 mm. ) 
stricteque unguiculatae. Carina longissima, in distentione ultra 
10 cm., flavescens, rostro parum dilatata. Stamen liberum 
exiliter filiforme. S t i g m a introrsum laterale, penicillatum. 

Legumen ad 18 cm. longum 11 13 mm. crassum, apicem 
versus magis dilatatum, sat longe apiculatum, inter semina haud 
depressum, calyce exsicco persistente. Semina rotundato-de- 
pressa, 6 mm. diam., laevia, avellanea vel castanea, hilo brevi 
albido, 15-20 in qq legumine. 



142 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIEN, N. 2 

Racemi foliorum longitudinem non aequantes, floribus 4-6 
sparsis aut per paria dispositis. omnino inodoris pedúnculo petio- 
lum vix aequante, pedicellis ad 1 cm. longis. 

Folia ad ramos florales 17-22 cm. longa, advegetiores 25-30 
cm., petiolo 6-12 cm., recto, rigidulo, canaliculato. Laminaepla- 
nae, acuminatae, supra pilis adpressis sparse vestitae, venis ner- 
visque primariis utrinqueprominulis, petiolulisteretibus crassius- 
culis 4-7 mm. longis; summa rhomboidali-ovata, medioxima (ad 
ramos floreles) 12 cm. longa 9 que lata; laterales oblique ovatae, 
vix vel haud majores. Stipellae 4, erectae, rhomboidales. Stipulae 
caducae. 

Liana alte scadens, vix volubilis, 15-25 m. longa, basi 5-10 
cm. diam., ramulis bullulatis, ramis viridibus, radice haud tube- 
rosa. 

Caulis teres valde flexibilis, cortice gríseo. 

Silva rediviva ac virgínea, terrisParaguariae, Brasiliae etAr- 
gentinae regionis littoralis Paranai inter 28*^ et 23° Latitudinis 
inveni. 

Florens a Decembri in Junium; ab Aprili maturans. 

Forma alhus Franc. (f. n.) ; floribus omnino albis, suaveolen- 
tibus; radice tuberosa; a ciar. Dre Franceschi California Meridio- 
nali obtenta. 

A Phaseolo Caracalla L. prima facie differt, máxima exaltatione 
plantae summum arborum majorum saepe attingentis, foliis ma- 
joribus, habitu veré tropicali, legumine inter trópicos tantum ma- 
turante, vexilli (nunquam purpurissi) atque carinae (nonrosaceae) 
coloratione. 

Flores saltem sub coelo natali omnino inodori evadunt, qua 
ratione etiam a floribus T*h. caracallae differre videntur. Attamen 
forma Californiae meridie culta, e seminibus a Paraguaria oriun- 
dis cultione obtenta, flores odore vanillae veré suaveolentes po- 
rrigit, quod mirum est. Propter hoc atque radicis naturam sub 
coelo californico ut videtur diversam, suspicionem babeo ne va- 
rietas tropicalis vel subspecies sit. 



^0 ^Éf 



QRAMINACEAS 

DE LAS REGIONES FORESTALES LITORALES 
DEL ALTO PARANÁ 

CPARAGUAYA. BRASILEÑA Y ARGENTINA) 

POR EL 

Dr. moisés s. bertoni 

PRIMERA ENUMERACIÓN SEGÚN LAS DETERMINACIONES DEL PROF. 

E. HACKEL 

En el año 1910 tuve el placer de recibir del ilustre 
agrostólogo prof . Eduardo Hackel, las determinaciones 
correspondientes a un primer envío que tuve el honor de 
hacerle, de mi colección de Gramináceas de estas regiones, 
netamente higrófilas, casi completamente cubiertas por 
las grandes selvas vírgenes y constituidas por las fajas 
litorales pertenecientes a la región del Este del Paraguay, 
al territorio argentino de Misiones y al Estado brasileño 
de Paraná. Estas regiones parecen muy pobres de Gra- 
mináceas, a primera vista ; pero una atenta investigación 
lleva a descubrir gran número de especies, algunas muy 
interesantes, aún excluyendo, naturalmente, los «campos» 
■o pequeñas sabanas que acá y acullá se abren en las tres 
grandes selvas, sin romper la continuidad de éstas. 

Posteriormente, pude reunir unas 20 especies más, 
las cuales, una vez bien estudiadas, me permitirán una 
publicación más completa. Por ahora me limito a ésta. 
Observaré también que los detalles y datos respecto la 
sinonimia, nomenclatura vulgar y aplicaciones o propie- 
dades, irán en mis publicaciones en curso « Plantae Ber- 
tonianae))y «Plantas Usuales», como corresponda. 



144 ANALES científicos PARAGUAYOS - SER. E II, N. 2 

En la siguiente lista, los tres países van designados 
mediante las abreviaciones siguientes : 

Par. -litoral paraguayo, Bra. =1' toral del Estado de 
Paraná, Arg. = litoral del Territorio de Misiones. He 
marcado con el signo '•' algunas determinaciones que no 
son debidas al Proí. Hackel. Los números son los de ni 
herbario y de mis plantas que existen en el Herbario Hl - 
ckeliano; el número negro es el principal de mi hsrbario 
y de distribución. 

Andropogon 

1 Andropogon paniculatus Kunth — Bertoni 380G — 

Par. , Bra. ; no es común. 

2 A. bicornis L. — B. 3989. — En los tres países. Es 

Aguar á-rugwái. 

3 A. bicornis L. var. paranensis Bertoni, var. n.:/o- 

liorum la77iinis multo brevioribus et aliquod laiiori- 
bus, semper erectis, utrinque viridibiis, subplanis. 
Stirps exilis, niinus caespitosa, humilis, 70-100 cm. 
altit. . In herbosis insolatis ripaefluvii, Par. et Arg. , 
non obvia. — N. 6134. 

4 A. rufus Kunth— B. 2841, 3809.— Es el Dyarag^vá ; 

Par. , Arg. ; no común en las regiones forestales. 

5 A.sorghum Brot. var. saccharatus Hack. — B. 4772 

Par., cultis auffugum. 

6 A. sorghum var. subglobosum Hack. — N. 5703. — 

Par. ; idem. 

7 A. s. var.vulgaris Hack. — N. 3678 — Par., Arg. Ru- 

deral. 

Caiamagrostis 

8 Caiamagrostis montevidensis Nees. — N. 5806 - 

Par. y Arg.; riparia; no parece común. 



BERTCNl: GRAM] MACEAS DEL ALTO PARANÁ 145 

Cenchrus 

9 Cenchrus echinatus L.— N. 3635. — Común en Arg. ; 
de introducción (?) más reciente en el litoral del Par. 
y Bra. Ruderal y arvense. 

Chioris 

10 Chioris radíala Sw. — N. 2493 — Par., pero probable- 
mente casual en la región. 

11* C. Gayana (Doell?) Par. , Arg. ; casualmente y subspon- 
tánea. Sinón. Choris virgataGsLj. 

.12 C. species non. det. Par. , Bra. , la sola especie natural. 

Chusquea 

13 Chusquea ramosissima Lindm. — N. 2088 y 4712. 

Es el Takuarembó, comunísimo en los tres países. 
Nota : mi número 3845, en el que yo y Hackel creí- 
mos ver una especie distinta, es, según reconocí más 
tarde, una vegetación anormal accidental. Forestal 
característico. 

Cynodon 

14 Cynodon dactylon Pers. — N. 2731 (forma espontá- 

nea de los «campos»), 4618 (forma neotropica genui- 
na), 3377 (a forma purpurascens, nec var tetas pro- 
pria)), Hackel). La segunda y la tercera aparecen 
esporádicamente en la formación ribereña o riparia, 
en los tres países. 

Eragrostis 

15 Eragrostis flaccida Lindm.— N. 5850.— En los tres 

países; riparia. 

16 E. hypnoides P. de B.— Núms. 2138, 2429 y 3406. 

— En los tres países. {=E. reptans Nees). 



146 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

17 E. interrupta DoelL— Núms. 3577, 4202 y 5296.— 

Común en los tres países; riparia. 

18 E. megastachya Link. — N. 5855. — Hermoso Kaa- 

pií-pé de la Costa; esporádicamente en los tres países. 

19 E. Neesü Trin.— N. 4742.— Riparia. Ibidem. 

20 E. pilosa Beanv.— N. 3395— Riparia. Ibidem. Más 

común. Una forma con espigas violáceas; Par. 

Eríochloa 

21 Eriochloa punctata Ham. — N. 3875 — Riparia; en 

los tres países; es la forma común. Addenda: N. 3517 
^i forma hirsutior'^ (Hackel), igualmente en los tres 
países. 

Eleusínc 

22 Eleusine indica Gaern., "typica" (Hack.) — N. 445 

— Ruderal y riparia; en los tres países. Agregar: 
N. 2476 E.tristachya Lam., determinada sobre spe- 
cimen de Asunción ; no estoy seguro de si pertenece 
igualmente a la región forestal ; Par. ? — Una forma 
de la especie 22, calificada de "ad E. coracanam 
vergens'^ por dicho monógrafo, es cultis auffuga= 
escapada de los cultivos, y proviene del «Mijo de 
Yokohama», variedad cultivada; lleva el N. 4769. 

Cynerium 

23 Qynerium sagittatum Beauv. =G. saccharoides H 

B K. — N. 3958 {foeminea ) Característico de la cos- 
ta e islas, en los tres países. Huihvá y Takuatín en 
guaraní. 



BERTONT: GRAMINACEAS DEL ALTO PARANÁ 147 

IchPkanthus 

24 Schnanthus palíens Munro.— Núms. 1282, 3646 y 

3766 — Forestal; en los tres países. Agregar: N. 4958, 
forma más grande; Par. 

25 1. specíes ''indeteminahilis, nimis juvenilis" (Hslc- 

kel).— N. 4980— Par, Forestal. 

Imperata 

26 Imperata brasiliensis Trin. — N. 2608 — Campestre 

y subforestal; en los tres países; no es común en nin- 
guna de estas regiones forestales. Es el Yahapé de 
los Paraguayos y Sapé de algunos Brasileros. 

Leptochloa 

27 Leptochloa procera Nees. — N. 3785 — Subforestal y 

arvense. Par., Bra. y Arg. ; no abunda ni forma 
grandes agregaciones. 

Mélica 

28 Mélica sarmentosaNees.— N. 5895 — Forestal. Par., 

Ai'g. ; creo no haberla encontrado al norte del Para- 
lelo 26'?30'. 

Melinis 

29 Melinis rosea Rsick. = Tricholaena rosea Nees=Pa- 

nicum tonsmn Steud. — N. 4703 — Par., Arg.; cidtis 
auffuga? 
30* M. minutifloraBeauv. ^PanicummelinisTrm.~l>í. 
6167— riparia: Par. , Arg. , probablemente Bra. , pues 
es el famoso Capim Melado de los Brasileños y Ca- 
pim Gordura; dos formas; la segunda solamente en- 



T48 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

contré, y puede ser también cultis auffiíga, pues en 
más de un lugar fué sembrada y se naturaliza fácil- 
mente. 

Merostachys 

31 Merostachys Cíaussení Munro, "typíca'' Hackel — 

N. 3589— Forestal; común en los tres países; es el 
famoso Takuá-pí. Agregar: N. 5842, "forma petiolis 
glabris'' (Hackel), forma tal vez instable. 

Olyra 

32 Olyra cordifolia H.B.K. N. 5856 -Forestal; Par., 

Bra. ; no estoy seguro de haberla encontrado en te- 
rritorio argentino, aunque creo que sí. 

33 O. humilis Nees.— N. 3413 - Forestal ; en los tres 

países. 

34 O. latifolia L. — N. 3838 -Forestal; en los tres países. 

La llaman algunos Takuapí'í y los brasileros Tacua- 
rinha; no abunda. 

35 O. mícrantha H. B.K.-N. 2301 y 5828 -Forestal y 

subforestal; en los tres países. 

36 O. paucíflora Sw.— N. 5826— Forestal; mismos paí- 
, ses. Anoto pro\ásoriamente la O. semíovataTrin., 

que tengo anotado de Yaguarasapá (Lat. 26^50') sin 
estar seguro de si era de Misiones o del Paraguay. 

Oplísmenus 

37 Oplísmenus setarius R. & Sch.— N. 3596, 3671- 

Forestal ; común en los tres países. Es el Takuarí o 
Pasto Bezerro. 

Panícum 

38 Panícum amplexícaule Rudge. — N. 4045— Ripa- 

ria; común en los tres países. 



BERTONT: CRAM'N^CEAS DEL ALTO PARANÁ 149 

39 P. auriculatum W.— N. 4655 Ripsra y subf ores- 

tai. Par., Arp-.. y creo cug Bra. 

40 P. Bertonii Hack.— N. 4701— Forestal caracterís- 

tico, pues es el césped cue resiste n^ás a la sombra. 
En los tres países;asaz atundente en ciertos parajes. 
En giiar. Kaapií-pé-kaagVvil^, 

41 P. capillare L.— N. 5118 — Subf crcstal, ruderal y 

campestre; en los tres países, 
■42 P. crus=galli L. var. brevisetum Ccel].- N.4044— 
Riparia y subforcstal; Par., Arg. 

43 P. c.-g. vf r, sabuHcolum Doell-N. 3579 y 3581. 

—Riparia y subiorestal;en los tres países. =Panicum 
sabulicolum Nees. 

44 P. divaricatumL.-Núm.s. 446, 4C42 y 5272-Fo- 

restal ; passim en los tres países. En guaraní Takua- 
Yemb6-í;= Liciacis divaricata (L) Hitchc. 

45 P. filiforme L.— N. 5617— Riparia; Par., Arg. (y 

Bra.? No abunda. 

46 P. glutinosum Sw.— N. 4013— Forestal amnícola; 

Par. y Bra. ; en Arg. (Misiones) lo halló Niederlein. 

47 P. insulare C. A. Mey. = P.leiícopheumll. B. K.— 

N. 4613 —Subf orestal, arvense y ruderal ; común en 
los tres países. En guaraní (Paraguay, Brasil y Mi- 
siones), Kaapí-pororó. 
48* P. ins. var. penicilligerum (Speg.) Hack.=Pam- 
cum peniicilligermn Speg. =^Mi¡mm lanatuvi Gris. — 
N. 5843— Lo dicho del precedente. El examen com- 
parativo de gran número de individuos de estas dos 
plagas tan comunes, me convence de que esta planta 
merece ser considerada como especie distinta. 

48 P. laxum Sw.-Núms. 1336 y 3610 (ahjpicum)^);i%l 

{((forma macra))). Riparia; en los tres países; no co- 
múm 



150 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

49 P. laxum Sw. var. pubescens Doell— Núms. 3673, 
4756, 5254, 5299; agregar una ((forma glabrescens)} 
(Hackel), sub N. 3602. Esta última es forestal; la 
variedad pubescens típica es riparia y subforestal ; 
todos son comunes en los tres países. 

51 P. molinioides Trin. var. lasiocoleum Hack. — N. 

3542— riparia y subforestal amnícola; Par., Arg. Es 
una de las llamadas Pajas Cortadoras o Cortaderas 
y Pajas Bravas. Era variedad nueva. Guaraní Kaa- 
pí-kihsé. 

52 P. ovuliferum Trin— N. 5698.— Escaso; parece más 

bien campastre, pero no pude observarlo suficiente- 
mente. Par., Bra. 
47 P. penicilligerum Speg. ; videsupra. 

53 P. pilosum Swartz— Núm.s. 337, 388, y 4029 Subfo- 

restal; en los tres países; no abunda. Agregar: «/o?-- 
ma glabrescens n (Hackel), N. 4988; Par. 

54 P. prionitis Nees— N. 4614?— riparia; en los tres 

países. Temo haya habido error en la numeración; 
los individuos de mi herbario que llevan este nú- 
mero pertenecen a otra especie. 

55 P. proliferum Lam. var. xanthochlorum Hack. — 

Núms. 389, 2095, 2096, 3405 y 3551-riparia y sub- 
forestal; bastante común en en los tres países; estos 
números pertenecen a la variedad xanthochlorum 
Hack. , que era nueva para la ciencia. Conviene agre- 
gar mi N. 325=«/orma máxima)) (Hack.); Arg. 

h<d P. ruguíosum Trin. -Núms. 3486 y 3941, 5829-5849 
—Forestal típico; en los tres países. Es P. millegra- 
na Foir, según Hitchkock y Chase. 

57 P. repens L. — N. 2168— riparia y campestre; orilla 
del río cerca del salto Guaihrá, Par. ; probablemente 
aparecerá en las orillas correspondientes del Bra. 
y Arg. 



berton:: craminaceas del alto PARANÁ iri 

58 P. sanscuinale L. Es la molesta Cebaclinha da los 

Brasileños, nombre del cual los Misionenscs hicieron 
Cebadilla, originando confusión, por no parecerse 
en nada a la que lleva legítimamente este último 
nombre en Argentina; Kaapií-ahíhi en guaraní. En- 
contré las variedades siguientes: P. sang. var. ho= 
rizontale (Mey.)— N. 3414 — Arvense infestante, 
passim riparia; comunísima en los tres países; y 

59 P. sanguinale L. var. longiglume Trin. — N. 5801. 

Como la precedente y en las mismas regiones, pero 
más frecuentemente subforestal. 

60 P. Schiffneri Hack., in «Oest. Bot. Zeitschr.», 1901. 

— Núms. 3949,4001, 4005y 4096. Interesante especie 
forestal típica; Par., Arg., donde forma frecuente- 
mente densas agregaciones, 
60b P. sempervirens O. K.— Vide sub numero 68. 

61 P. subpetiolatum Hack.— N. 5356. —Encontré esta 

novedad científica con el mismo habitat que la pre- 
cedente, formando agregaciones menores; pero pa- 
rece más frecuentemente amnícola; Par., Arg. y 
casi seguram^ente Bra. 

62 P. stoloniferum Poir.— Núms. 3545y5840.— Fores- 

tal típico ; aspecto del 37 (Oplismenus); en los tres 
países. 

63'^P. Swartzianum Hitchk. = P. lanatun Sw.— N. 
3010B. —Forestal típico; bastante común en los tres 
países. 

64* P. Swartzianum var. vel sp. — N. 60S9.- Planta 
pro rata minina, omnino rufa, haucl vel vix ra- 
mosa, erecta, spiculis parvis. Crece en los mismos 
lugares (habitat) que el Swartzianum, cuya variedad 
me parece; Par. 

65 P. trichoidcs Sw. N. 3668 y 3486. Forestal y ar- 
vense; en los tres países. El N. 3668 me parece una 



152 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

forma glabrata, m,, serótina, si bien crece en los 
mismos habitat; Par. 
6Q P. zizanioides H. B.K.— N.4746 y 5300 -riparia y 
subforestal; en los tres países. Bastante común. 

67 P. species Maximiliani Sclii\ affine— N. 3777. 

(( Status hebetatus, anomalics, inde cluhium)) anota 
Hackel en su lista. No obstante, los indi\áduos co- 
leccionados presentan iguales caracteres; se trata, 
por tanto, probablemente^ de una especie distinta. 
Par., Arg. Subforestal. 

68 P. sempervirens O. K.-N. 4138-riparia; Par., Arg. 

y probablemente Era. ; no abunda. 

Paspalum 

69 Paspalum Bertonü Hack.—Núms. 2124, 3410, 3888 

y 4054. Es la graminácea más característica de am- 
bas playas del río Alto Paraná Medio, no faltando 
nunca desde el Salto Guaihrá hasta el Paralelo 
27*^50'. En esta formación, es la graminácea que 
puede resistir más tiempo bajo de agua, como tam- 
bién a la sequía más prolongada. Vulgo « Espartillo 
de la playa»; buen pasto; forma agregaciones nota- 
blemente extensas. 

70 P. conjugatum Berg.—Núms. 3266, 3547, 3710 y 

4865. — Forestal y subforestal; en los tres países; 
invade los cultivos y resiste el pleno sol. En guaraní 
Kaapií-rapé y Kaapií-kaagwíh. Forrajera de pasto- 
reo a media sombra y de cortar. Forma agregacio- 
nes bastante extensas. 
71* P. conj. var. pubescens (Berg.?) — N. 4865. — Va- 
riedad notable, distinguiéndose a primera vista por 
sus dimensiones menores, color más claro y por su:j 



BERTONI: GRAMINACEASDELALTOPARANA 153 

hojas más angostas y pubescentes. En los tres paí- 
ses; igual habitat, pero menos forestal. (1) 

72 P. compressum (Sw.) Rasp. — N. 5841 — riparia, pe- 
ro no rara; Par. y Arg. ; como pratícola, es de intro- 
ducción reciente. En guaraní Kaápií-pé-saíhdyú y 
Kaapií-pé-cabayú, excelente para pastoreo. 

73* P. comp. var. arenarium Bertoni n. v. : minor, 
strictior, purpurascens, in arenariis atque saxosis 
ripaefluvii crescens. Posible es que sea simple for- 
ma de pasajera adaptación — ISi. 4866 — Par. Arg. 

74* P. dilatatum Poir., forma typica y cultivada, por 

tanto, natural o subspontánea ; Par. , Arg. ; no abunda 

en esta región forestal; más común en las Bajas 

Misiones, región medio sabana y medio forestal; 

nyuakapé (vacuis saltibus). 

75 P. dil. var. p^rviflorum Doell -N. 1721 — Antheris 

flavis dein rubescentibus, culmis 80-120 cm. altit; 
sylvis haud opaciset vacuis saltibus! (de mis apun- 
tes). Forestal y subforestal; Arg., Par., al sud del 
27« de Latitud. 

76 P. inaequivalveRaddi.—N. 1335 y 5839— Forestal; 

en los tres países. El número 1335 corresponde a una 
forma angustifolia, que probablemente es variedad 
permanente; Par. ; Arg. 

77 P. paniculatam L.— 3930, 3963 y 3979— Forestal y 

subforestal ; en los tres países. El número 3979, co- 
rresponde a una forma atropurpureum m.,f.n, 
que talvez sea una variedad botánica. 

78 P. scoparium Fluegge — N. 3891 — riparia; en los 

tres países. Es una de las « Pajas Mansas» ; forrajera. 

79 P. scop. var. angustifolium Doell— N. 3787— ripa- 

ria; en los tres países. Nombres y usos iguales. 



(1) Probablemente, la misma de que habla Fio Correa, en 
« Flora do Brazil » p. 126. 



158 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE ÍI. N.2 

98 Arundo donax h. = Scholochloa donax (L.) Gaudín. 

Vulgo caña de Castilla, bras. Cannafrexa,Uvá;guar. 
Takuarí Huihvá. Accidentalmente riparia, rara en 
estas regiones; sólo la encontré en las Bajas Misiones. 

99* Bambusa guadua Humb. et Bompl. sinónimo Gua- 
dua angustifolia Kunth— N. 6000— Especie riparia 
típica en todo el Alto Paraná Medio e Inferior; no 
obstante, reaparece en la que llamé Faja Serrana (3), 
como igualmente en la cumbre de algunas lomas o 
colinas de poca elevación del hinterland paraguayo; 
de manera que es igualmente forestal. Ls la Tacuara 
Grande o simplemente Tacuara, en guaraní Takua- 
rusú, y en algún dialecto Takuá-pará. 

100* BambusaTrinüNeesGKac/i/arrimiRupr.-N. 5567 
Ekman: Gram. Misiones; Lillo: «Segunda Contrib. 
Arboles R. Arg.» En guaraní Yatevó, en el Brasil 
Tevóca, corr. en Taboca. Forestal amnícola típica; 
nunca riparia paranense. Común en los tres países. 
En guaraní le correspondería el n. deTakuarasíh, id 
est, bambusa dolens; este nombre es poco conocido y 
corrompido frecuentemente en Takuarusú: también 
la llaman algunos Takuavó (4), y Pindaíh. 

101* Bambusa Species vulgo Takuára Saihdyú, id est^ 
bambusa flavescens. No pude encontrarla con flores; 
iguala en dimensiones a la Bambusa guadua, o casi; 
se distingue a primera vista por su coloración ge- 
neral amarillenta; es menos hueca y tiene fama de 



(3) «Anales Científicos Paraguayos», Serie I, N. 2. —Condi- 
ciones de la Vida Orgánica»' en «Descr. Física y Econ. del Para- 
guay». 

(4) Se ha producido actualmente una gran confusión en esta 
nomenclatura vulgar délos Bambúes, por varias causas; no podré 
aclararla, en lo posible, sino en un trabajo especial; sólo indicólo 
principal. 



BERTONI: GRAM I MACEAS DEL ALTO PARANÁ 159 

ser más duradera y resistente a los insectos. Fores- 
tal y amnícola; Río Mondaíh, Par., probablemente 
también Bra. Opino que es la legítima Takuavó, 
nombre que le correspondería por la mayor plenitud 
■de su culmo o tronco; el nombre de Takuára Saihd- 
yú es evidentemente moderno, lo indica su construc- 
ción. Creo útil agregar que esta especie no es la 
Bamb usa taguara Nees; y que esta última no fué 
encontrada en estas regiones. Niederlein registróla 
por error como planta de Misiones? 
Anoto por memor\Si\?LBambusaparagiiayana(Doe\\) 
"= Guadua Paraguay ana Doell, en guaraní Takua- 
ratín, o mejor, Pindá-íh, nombres antiguos que han 
;sido substituidos casi completamente por los moder- 
nos de Picanilla, Takuára -Picanilla, Caña Brava, 
etc. Pretenden algunos que, de la Región del Centro 
(Paraguay), donde ya es rara, se extiende por la 
Región del Este, donde habría sido vista en algunos 
puntos. No me es posible afirmar cosa alguna al res- 
pecto. 

La Bambusa vulgaris Schrad, no fué importada en 
estas regiones ni en otra parte del Paraguay. 

102*Chusquea species — Bertoni N. 7550B. Esotro 
Takuarembó. Forestal amnícola; margen es de afluen- 
tes del Alto Paraná; en la Faja Litoral de la Región 
del Este, Par. ; parece especie rara; sus tallos rígidos, 
rectísimos, erguidos y más gruesos, la distinguen a 
primera vista; tanto, que si fuera más común, ya 
hubiera sido indicada en varios puntos. 

103*Er¡anthus saccharoides Mich. — N. 6417. -Con 

alguna reserva coloco bajo este nombre una especie 
riparia que en estas regiones vara vez he visto, pero 



156 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

mar importantes agregaciones. Género notable; des- 
graciadamente, el correspondiente cuadernillo de 
excursiones botánicas parece habérseme perdido. 

Zea 

94 Zea Mays L. ; «status depauperatus^^ (Hackel) — 

3511. — Esta forma enana, pigmea, con una única 
espiga terminal, generalmente provista de flores fe- 
meninas o completas, mezcladas con las masculinas, 
se encuentra asaz frecuentemente cerca de los cul- 
tivos {cultis auffuga), sl veces muy lejos de ellos por 
la costa del río Paraná. 

APÉNDICE 

95 Aristida sp., forte A. recúrvala H. B. K. — N. 7411B 

—de sabana; probablemente originaria de las gran- 
des sabanas («campos») del Centro Este del Para- 
guay, se extiende gradualmente en dirección al Pa- 
raná, llegando ya casi a la costa, mediante el incendio 
continuo de todo minúsculo lugar abierto. Parece 
la única Stipea de esta región o faja litoral. Nombre 
indígena Kaapií-ya'á, id est, gramen capiliatum; 
brasil. «Barba de Bode), dado también a otra espe- 
cie. 
96* Andropogon sorghum Brot. var. perennis Bertoni 
(«Revista de Agronomía» Vol. IV, N. 1, pág. 7; 
Asunción, Oct. 1909, con descripción (2). Originario 



(2) En vista de que las colecciones de la «Revista de Agro- 
nomía» se hacen raras, transcribo la descripción correspondiente: 

A varietate typica differt: 

Caespite perenni; culmis magnopre numerosioribus, ad nor- 
mam 50-150, exilibus, etsi 1,50-usque 2,50 altitudinem attingen- 
tibus, parum nudosis; pannicula semper erecta, ramis totidem et 



BERTONl: CRAMINACEAS DEL ALTO PARANÁ 157 

ele Matto Grosso, donde es subspontáneo, verisimil- 
ments producto de adaptación, y probablemente 
también del Alto Paraná Superior (2), esta variedad 
interesante, cultivada actualmente en todo el Alto 
Paraná Medio, so perpetúa en los cultivos abando- 
nados (cultis relictis) donde una planta vive 10 a 15 
años; y puede encontriTSO p..ssimpor las costas del 
gran río, como planta rip:iria. N. '^'7631— Par., Arg. 
y prob. Bra. 
97* A. sor^hum Brot. vai'. halepensis Hack., sinón. 
Sorghum halepense Pers. — N. 6163 — Naturalizado 
desde Bahía (Correa) hasta C3rri entes, se encuentra 
con frecuencia ascendente, como ruderal, riparia y 
hasta nemorosa. En guaraní Masambará, segura- 
mente por su analogía con el Andropogon avenaceus 
Michx. 



po3t maturitatem friictuj erez'íli, laxa; fru:Lu parveo, gluma una 
longe acuminata tutato; foliis numerosioribus, angustioribus; 
planta totum per annum f lorente. 

(2) He adoptado, en mis pu-:licaciones anteriores, esta no- 
menclatura, de Alto Paraná Superior y A. P. Medio, que se im- 
pone para evitar confusiones, en vista del uso general del nombre 
Alto Paraná para designar la parte que corie hasta la confluencia 
con el río Paraguay, cerca de Con ien!;e3. Tenemos por consecuen- 
cia: 

Bajo Paraná : desde el Río de la Plata hasta la confluencia 
con el río Paraguay; 

Alto Paraná Inferior : de la confluencia a Candelaria; 

Alto Paraná Medio: de Candelaria al Salto Guaira; 

Alto Paraná Superior : del Salto Guaihrá hasta el Parana- 
Ihva; 

Paranaíhva : hasta las nacientes (este nombre guaraní sig- 
nifica « alto Pai-aná ». 

Cada una de estas secciones tiene su fisiognomía particular, 
física y botánica. 



154 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

80 P.virgatum L.— Núms.3507, 3802y 3966— riparia; 

común en los tres países; forrajera. 

Pennisetum 

81 Pennisetum nervosum Trin.— N. 4760-riparia y 

ruderal; en los tres países; no forma poblaciones 
densas. Simbol, bras. Rabo de. Mucura, guar, Mih- 
kuré-rugwái. 

Pharus 

82 Pharus glaber Kunth -Núms. 3604 y 3663— Fores- 

tal típico; común en los tres países. Avatirí-dyaguá, 
bras. Arroz da Cotia. 

83 Ph. micranthus Schrad.— N. 5802— Forestal ; me- 

nos común; Par., Arg. ; parece menos gregario. 

84 Ph. scaber Kunth— N. 5853 Forestal típico; en los 

tres países; no es escaso, aunque por sus dimensiones 
menores sea menos notado. Algunas veces toda la 
inflorescencia se cambia en hojas (liisusfoliaceus). 

Roa 

85 Pea pallens Poir. Specim. Mase. : 1653, 4816 y 5804; 

specim. foem. 3580 — Riparia; en los tres países; no 
es común y es poco notada, por ser planta modesta. 
Nota: * Poaannua L. — Esta especie europea, na- 
turalizada en Argentina, apareció en mis cultivos, 
hace muchos años, desapareciendo el año siguiente 
completamente; esto indicaría que es especie inacli- 
matable en esta región, 

Reímaria 

86 Reimaria acuta Flügge -N. 5509 — Riparia; en los 

trespaíses; poco gregaria ;noes precisamente co:rún. 



BERTONI: CRAMl MACEAS DEL ALTO PARAN A 155 

Rottboellia 

87 Rotboellia compressa L. var. fasciculata Hack. — 

Núms. 4524, 4530 y 5701 — Riparia subforestal am- 
nícola; en los tres países; no forma grandes agrega- 
ciones en estas regiones. Sinónimos : Rottboellia fas- 
ciculata Lam. Stenotaphrum americanum Gris, non 
Schrank; es uno de los Camalotes. 

Setaria 

88 Setaria flava Kunth -Núms. 3526, 4158 y 2094— 

Riparia y campestre; común en los tres países, espe- 
cialmente en la formación de la playa del Paraná. 
Agregar mw^í forma exaltata del «camalotal del río», 
número 5453, que alcanza un metro de altura. 

89 S. itálica Beauv. — N. 4768 — ((Forma macra» (Hac- 

kel); esta forma puede haberse escapado de algún 
cultivo {cultis auff liga); no obstante la encontré en 
ambas costas. Par. y Árg. , y Ekman la encontró en 
Misiones. 

90 S. macrostachya H. B.K.—N. 4648 y 4706— Ripa- 

ria, forestal y amnícola; en los tres países; bastante 
común. 

91 S. setosa R. & Sch. ((gemiina^^ (Hackel)— N.3674— 

Subforestal y subruderal; Par. y Arg. ; no abunda. 
Forrajera. 

92 S. setosa var. aestiva Hack. — Núms. 3877, 3969 y 

4000. — Subforestal y riparia; en los tres países. Fo- 
rrajera, g-uar. Kaapí-apé;no es muy escasa; variedad 
nueva. 

Streptochaeta 

93 Streptochaeta spicata Schrad.— N. 5825 — Riparia; 

Par. y Arg. ; parece que no abunda; pero puede for- 



160 ANALES C:ENr:FtCD3 P -.RAGÚ AYOS - SERIE ¡I. N. 2 

que no debe ser muy rara, por ser natural de San 
Paulo, ]\Iatto Grosso y Farar uay. Guaraní Yahapé- 
guasú. 

104* Merostachys Cíausseni Munro var. nova? M.Se- 

lloii Munro? (5)— N. 2356— Forestal amnícola; selva 
virgen en la Región del Este, Par. Es probable que 
rea especie; pero no he visto flores ni frutos, y creo 
haber perdido el único espécimen de mi herbario. Se 
distingue a primera vista por el color amarilhnto de 
toda la planta, que dio oriren al nombre guaraní; 
igualmente por ser menores todas sus proporciones; 
por fin, parece crecer en terrenos generalmente ba- 
jos. Mondaíh y, según referencias, en la Cordillera 
de Caaguasú; en guaraní Takuapí-saihdyú, preten- 
den que sea el mejor para el uso. 

105 Panicum cuyabenseTrin. ver. micranthumHack. 
— Núms. 5825 y 58^0— Ripai ia; Far. , probablemente 
también Arg. y Bra. 

106 P. sulcatum Aublet--N. 7677— Forestal típica de 
los declivios cálidos y húmedos del Alto Paraná Me- 
dio y Superior, con extensión desde Misiones hasta 
las Guayanas. Kaapín-Palmera, CapímLeque, Rabo 
de Raposa; es una hermosa graminácea de adorno. 

Ex ((Appendice'í omissae : 

107 Coix lacrima L., var. humillima Bertoni, var. n. 
— N. 3615 — I\ana, culmo simplice, praeter flosculos 
omnino redacta, palmaria vel vix ultra etsi solo ubé- 
rrimo crescens; exeunte hieme vel a Septemhri, dein 

(5) El Mercstachys relloii fué encontrado únicamente « en la 
cumbre del monte Cabo do Butucaray en las fronteras del Para- 
guay", diceDoell en Flora B)xisilie7isi,LXXXlll 218 (porSellou); 
y esas montañas, como las de Caaguasú, presentan depresiones 
humedad entre cerros. 



BERTONI: CRAMl MACEAS DEL ALTO PARAN A 16 1 

plnries in anno florens; locis sylva virgínea exusta 
porrectis. — Esta variedad, mutación o forma de 
adaptación de la curiosa planta antiguamente cono- 
.cida bajo el nombre de Lacrima Christi, apareció 
por breves años en esta región donde nunca fué cul- 
tivada, en lugares donde nunca existieron cultivos 
de gente cristiana ; si bien, unos 300 kilómetros más 
al Norte, posiblemente la cultivasen los Jesuítas en 
el siglo XVIII; recuerdo que el siglo pasado, los mis- 
mos Padres, importaron del Sud de la China a Eu- 
ropa una forma apta para el consumo, de que los 
Chinos prepararían alimento ; esa forma que yo cul- 
tivé en Suiza, presentaba cariopses relativamente 
mas gruesos, com.o la humillima. 



CONCLUSIONS PHYTOGEOGRAPHIQUES 

Graminacées nouvelles pour la Repúblique Ar= 
gentine (Territoire de Misiones) Cette liste est facile á 
dresser, car nous possédons Texcellenttravail de L. Hau- 
man et G. Vanderveken « Catalogue des Phanérogames 
de TArgentine» publié en 1917: 
Andropogon bicomis L. var. paranensis Bertoni 

)) sorghum Brot. var. saccharatus Hackel 

)) » )» var. subglobosum Hackel 

» niftis Kunt 

Chloris Gayana=Ch. virgata Gay non Sw. (c'est le Rho- 
des Grass, qui porte ees mons dans les cata- 
logues de graines. Noms d'auteur á véri- 
fier). 
Leptochloa procera Nees 
Melinis rosea Hackel. Nouveau genre argentin. 

)) minutiflora Beauv. 



162 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

Olyra cordifolia H. B. K. , ayec reserve. 
)) humilis Nees. 
» micrantha H. B. K. 
Panicum auriculatam W. 

» Bertonii Hackel. 

)) filiforme L. 

)) laxum Sw. var. pubescens Doell. 

» molinioides Trin., representé par: 

» )) var. lasiocoleum Hackel. 

» proliferum Lam. var. xanthochlorum Hackel. 

» sanguinale L. var. hcrizontale Mey. 

» )> var. longiglume Trin. 

» Schifíheri Hackel. 

» sempervirens O. K. 

» subpetiolatum Hackel. 

)) Swartzianum Hitchc. var. ; Bertoni 6089. 
Paspalum Bertonii Hackel. 

)) conjugatum Berg. var. pubescens 

» compressum Rasp. var. arenarium Bertoni. 

)) scoparium Fluegge var. angustifolium Doell. 

Pharus micranthus Schrad. 

)) scaber Kunt. 
Reimaria acuta Fluegge. Genre nouveau pour la flore 

argentine. 
Setaria setosa Beauv. var. aestiva Hackel. 
Streptochaeta spicata Sciirad. Genre nouveau pour 1' Ar- 
gentine. 

En somme, 33 especes et varietés et trois genres 
nouveaux pour la flore du territoire des Missions et 
de FArgentine. II faudra probablement ajouter le Pani- 
cum cuyabefise Trin. var. micranthum et le P. repens L. 

Graminácées nGuyelles pour le Paraguay. La 

liste suivante contient les norns des Graminácées déter- 
minées de mon herbier qui ne figurent pas dans les publi 



BERTONI: CRAMINACEAS DEL ALTO PARANÁ 163 

cations suivantes: Doell, Graminaceae, en Flora Bras. 
II, 2& 3 — Balanza et Poitrasson, Contributions á V 
AgTostograpliie de rAmérique du Sud (Bulletin de la 
Sociétéd'HistoireNaturellede Toulouse, 1878)-Hackel, 
Gramineae, en Flora Brasiliensis; et DC. Monog. Phané- 
rog. VI— MoRONG et Britton, Enumer. Plants Collected 
in Paraguay (Annals New York Academy of Se, VII, 
1892) — LiNDMANN, Beitraege zur Gramineenflora Süd- 
amerikas (K. Svensk. Vet. Akad. Handl. Bd. XXXIV, 
6)— R. Chodat et E. Hassler, Plantae Hasslerianae 
(Bulletin de THerbier Boissier II, Serie 1903 -07—11 ASS- 
LER, Florula Pilcomayensis, 1909.— Fedde, Rep. I-XIII 
(hasta 1914). 
Androdogon bicomis L. var. paranensis Bertoni. 

)) rufus Kunth. 

» sorghum Brot var. saccharatum Hackel. 

)) )' var. subglobosum Hackel. 

» » var. perennis Bertoni. 

Bambusa guadua Hum. et Bonp.= Guadua angustífolia 
Kunth. 

» Trinii Nees = Guadua Trinii Rupr. 

» species vulgo Takuára-saihdyú— Bertoni 5567. 
Chusquea species vulgo Takuarembó (otro ) — Bertoni 

7550 B. 
Eragrostis megastachya Link. 
Ichnanthus pallens Munro. 
Leptochloa procera Nees. 
Melinis rosea Hackel ="Tricholaena rosea Nees. Genre 

nouveau pour la flore. 
Merostachys Clausseni Munro vulgo Takuapí. 

» )) varietas ? M. Selloii^ Munro? 

Mélica sarmentosa Nees. Genre nouveau pour la flore. 
Olyra humilis Nees. 

)) micrantha H. B. K. 



164 ANALES CIENTIFÍCOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

Panicum Bertonii Hackel. 

» filiforme L. 

» laxun Swartz var. pubescens Doell. 

» molinioides Trin., par sa varíete: 

)) )) var. lasiocoleum Hackel. 

)) ovuliferum Trin. 

» penicilligerum Speg. insulare Mey. var. peni- 
cilligemm (Speg.) Hackel. 

)) prionitis Nees. 

» proliferum Lam. var. xanthochlorum Hackel. 

)) sanguinale L. var. horizontale ( Mey. ) Hackel. 

)) )) var. longiglume Trin. 

)) Schiffheri Hackel. 

)' sempervirens O. K. 

» subpetiolatum Hackel. 

» sulcatum Aublet. 

)) Swartzianum Hitchc. var. (si non sp. ) 

» zizanioides H. B. K. 

» Paspalum Bertonii Hackel. 

)) conjugatum Berg. var. pubescens Berg. 

» compressum Rasp. var. arenarium Bertoni. 

» scoparium Fluegge var. angustifolium Doell. 
Pharus scaber Kunth. 
Setaria setosa Beauv. var. aestiva Hackel. 
Streptochaeta spicata Schrad. Genre nouveau pour le Pa- 
raguay; (2esp. du Brésil, Equateur). 
Zeamays L. forma cultis auífuga. 

En somme 43 especes et varietés nouvelles et 4 gen- 
res nouveaux pour la flore du Paraguay, sur un total de 
107. Cette proportion sera sans doute main tenue par 1' 
étude des números de mon herbier qui n'ont pas encoré 
été determines. 



BERTONl: CRAM 1 NACEAS DEL ALTO PARAN A 165 

L'objet principal de ees comparaisons est ce- 
lui de donner ime idee des difíerences et des relations 
phytogéographiques. Nos dévanciers, ainsi que E. Hass- 
1er et T, Eojas, ayant surtout exploré les Régions du 
Centre, Sud et Nord du Paraguay et la bande littorale 
du fleuve omonyme, le fait que le 40 % de mes gramina- 
cées manque dans les catalogues ci-dessus enumeres est 
"bien significatif. -Lacumparaison des genres ne l'estpas 
moins. Des genres nouveaux por le Paraguay, Melinis 
est probablemente naturalisé, depuis le Brésil, et Mélica, 
dont j'ai reccntré le seul représentant sous le paralléle 
27°, dans la partie la plus méridionale du Paraguay, est 
un genre extratropical qui trouve probablemente sous 
cette latitude la limite nord de son extensión. Mais Me- 
rostachys est un genre tropical; Streptochaeta, encoré 
mieux;et on pourrait ajouter i^cima^^m, dont Lindmann 
avait trouvé la seule forme parmi des plantes récoltées 
dans le Nord, mais que Hassier et Rojas n'ont pas re- 
trouvé. A remarquer encoré la liste des Bambuseae. Doell 
n'avait indiqué que la Guadua paraguayana du voisinage 
de l'Assomption; Balanza, malgré avoir poussé ses ex- 
plorations botaniques jusqu'au Wihrangwá (Haut Mon- 
daíh), n'arriva á permettre la détermination d'aucune 
autre; Morong n'ajouta que la Chusquea tenella ; Rassler 
et Rojas n'avaient trouvé aucune Bambousée en fleur et 
une seule, stérile et non déterminée, est indiquée en 
en ((PlantaeHasslerianae»; en fin, Karl Fiebrign'en trou- 
va aucune. Ma liste apporte 3 Bambusa, 2 Giusquea, 2 
Merostachys, sans compter deux autres types quine figu- 
rent pas encoré dans ma liste, mais qui porteront á 9 le 
nombre des Bambousées de cette región et á 11 celles du 
Paraguay. 

Sans entrer dans les détails^qui seraient hors de pla- 
ce dans ce simple resume, mais qui rendraient la demos- 



1 66 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

tration plus evidente, on voit d'emblée que ees régions 
du Haut Paraná Moyen ne se distinguent pas seulement 
comme régions boisées, mais aussi par Tensemble de leur 
flore graminée. On arrivera á un résultat semblable en 
étudiant d'autres familles. Leur elassement comme ré- 
gions phytogéographiques que j'osai proposer dans mea 
travaux antérieurs (6) n'est done pas sans fondement. 



-i# ^ 



(6) «Plantas usuales del Paraguay; Introducción», en «Anales 
Cient. Par. » Serie I, N, 2, pártela Asunción 1901. — «Resumen de 
Geografía Botánica del Paraguay»», ibidem, Serie I, N. 2, parte 
2^, Asunción 1907 (y Congreso Científico Internacional Am. de 
Buenos Aires, 1910; trabajo revisado.) 



ÍSspeclcifmente cíe obras que interesan al Á aragiiaij 

Esperamos dar, en esta sección, una idea o 
referencia de todas las publicaciones que inte- 
resen directamente al estudio científico y social 
del Paraguay, incluyendo toda obra científica 
que llegue a nuestra mesa de redacción y cuyo 
envío desde ya agradecemos. — M. S. Bertoni. 

1 R. CHODAT: La Végétation du Paraguay. Resultáis 
Scientifiques d'une Mission Boianique Suisse au Paraguay. AveC 
la collaboratíon de IV. Vischer. Fsc. I. COn 3 lám. en colores 

y 123 fig. en el texto. Ginebra 1916. 

Es verdaderamente grato para nosotros el poder inaugurar 
esta sección con el anuncio de una obra de tan capital importancia. 
El benévolo lector, que no sea naturalista ni especializado en la 
botánica, sabrá con placer que se trata de una obra de lectura 
amena y cautivante, no obstante su gran valor científico. Chodat 
resuelve felizmente el difícil problema de introducir al lector has- 
ta en los más intrincados misterios de la ciencia sin cansarlo nunca, 
y no solamente eso, sino interesándole cada vez más, y provocan- 
do un creciente placer a medida que despierta el interés. El 
ilustre maestro nos lleva a través de todo el Paraguay, como dando 
una lección de cosas, y, enseñando a admirar las bellezas natura- 
les, que muchas veces él mismo nos descubre, nos instruye en los 
sendos fenómenos de la ciencia, echando luz placentera sobre cien 
cuestiones y problemas, que, expuestos por otra pluma, resultan 
generalmente de mucha aridez, tantp que sólo el especialista las 
puede seguir. 



Í68 AMALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE If. M. 2 

Este primer fascículo, de más de 150 páginas (1), se compo- 
ne de cuatro partes. La primera trata de la Climatología y 
Geografía Física. Hemos tenido la satisfacción de ver muchos 
de nuestros datos reproducidos y aceptados como base de observa- 
ción meteorológica de la parte referente al clima; y leer: «M. Ber- 
toni tiene la intención de publicar los numerosísimos datos me- 
teorológicos consignados en los voluminosos registros que he 
tenido la ventaja de poder hojear en ocasión de mi visita a Puerto 
Bertoni, y de los cuales hay que desear la más rápida publicación, 
cuando menos como resúmenes en un archivo científico al alcance 
de les sabios de Europa». Agradecemos, ansiosos de poder satis- 
facer tan halagüeño desiderátum. En el final, el ilustre sabio nos 
promete hacer, al fin de la obra, una síntesis fitogeográfica del 
Paraguay, que esperamos con el mayor interés. 

La segunda parte trata de una de las principales familias, las 
Solanáceas, exponiéndonos la más interesante biología y eco- 
logía, en colaboración con el Dr. W. Vischer, y terminando con 
un estudio crítico de numerosas especies de esa familia, como todo, 
profusameute ilustrado. 

La tercera, la constituye un estudio especial de la curiosa fa- 
milia de las Hidnoráceas, y principalmente de la especie que he- 
mos tenido el placer de descubrir y publicar, Prosopaiwhe berto- 
niensis, y cuyo análisis minucioso aparece allí ilustrado por 15 
grabados. 

La cuarta es un detenido estudio de las Bromeliáceas, nues- 
tros interesantes Karagwatá, por Chodat y Vischer. Los 
autores nos muestran sucesivamente las más bellas y variadas 
formas, primeramente tal como se las encuentra en la naturaleza, 
asociadas a sus compañeras habituales, en los parajes y paisaje 
que afeccionan; luego en su notable estructura anatómica, ligada 
a las curiosas particularidades de su vida aérea o terrestre. 

La obra es de las que no se pueden analizar, por la razón de 
que, tan repletas de datos y escritas en estilo tan sobrio, a la vez 
que ameno, habría para eso que reproducirla casi por completo. 
Por lo demás creemos que ninguno de los intelectuales del Para- 
guay dejará pasar mucho tiempo antes de enriquecer con ella su 
biblioteca. 

No terminaremos estas breves líneas sin tomar nota de las 
numerosas referencias que el ilustre maestro hace al respecto del 
naturalista paraguayo cuya extrema modestia es causa de que aún 
permanezca, en su propio país, en una semi-oscuridad contra la 



(1) Esperamos de día en día el segundo y ya se anuncia un tercero. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA 169 

cual ya hemos tenido ocasión de protestar. Dice Chodat: «En el 
Paraguay hemos tenido la ventaja, mediante la recomendación 
del Dr. Hassler, de obtener los preciosos servicios de T. Rojas. » 
Felicitamos al joven botánico por esa frase, que vale más que un 
diploma. 

2 MIGUEL LILLO : Segunda Contribución al Conocimien- 
to de los Arboles de la Argentina. Tucumán 1917; foll. de 69 

pág. ; por la Universidad de Tucumán. 

Notas sobre el herbario Venturi, correspondiente a la colec- 
ción de maderas Argentinas presentadas a la Exposición de Cen- 
tenario de 1910. Esta colección es en su mayor parte de Misiones 
y del Chaco, perteneciendo a la flora paraguaya la mayoría de sus 
especies. Es decir todo el interés que tiene para nosotros. Este es 
aumentado aún por la minuciosa atención con que el autor comparó 
todas las muestras con las de su grande herbario, determinado 
por los mejores especialistas o por él mismo. Es así que pudo co- 
rregir numerosas inexactitudes en que incurrieron inevitablemen- 
te los botánicos que tuvieron que hacer de esa colección una dema- 
siado rápida y provisoria determinación. Varias determinaciones 
son de De Candolle, Hassler y otros botánicos de fama. El 
autor llevó a cabo un trabajo que se hacía indispensable. 

3 E. HASSLER : Une Supercherie Scientifique. Ginebra 

1917. 

Se nos informa que, bajo el crudo título de « Una Superchería 
Científica» su autor acaba de publicar en una revista científica 
suiza una denuncia contra el finado doctor Domingo Parodi, 
revelando haberse éste apropiado de los escritos del malogrado 
botánico sueco, Dr. Everardo Monck von Rosenskiold, publi- 
cándolos más tarde en Buenos Aires bajo su propio nombre 

Pocos, de entre los que nos hemos ocupado de botánica argentino 
-paraguaya, hemos dejado de apercibirnos de que el acusado se 
había dejado ir hasta incurrir en abuso más o menos grande. 
No faltó quien lo afirmara verbalmente, y hasta lo dejara com- 
prender bien claramente en sus escritos. Barboza Rodríguez, 
verbi gratia, escribió lo siguiente, hablando del malafortunado 
Sueco: «Todos os seus trabalhos desappareceram, nao se sabendo 
até hoje o paradeiro de seus manuscriptos, que, querem algums, 
tem sido aproveitados e publicados por outrem». Solo faltaba— 
y acaso no hacía falta— quien tuviese la constitución psicológica 
necesaria para formalizar tal acusación. 



170 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

No conocemos el texto de la denuncia de nuestro terrible co- 
lega; pero, conociendo un poco las idiosincracias personales teme- 
mos que haya exageración. Parodi no es solam.ente el autor 
firmado y probablemente parcial, de «Contribuciones para la 
Flora del Paraguay"; lo es también, y exclusivamente, de 
«Notas sobre Plantas Usuales del Paraguay», publicado 
en 1860, y la 2^ ed. en 1877. Y esta obrita es de verdadero valor, 
no obstante sus defectos, explicables en gran parte en esa época. 
Parodi mantuvo relaciones con varios botánicos de fama, y en- 
riqueció los conocimientos de la botánica médica siendo útil a 
BoNPLAND y Balanza en varias indagaciones. Nosotros creemos 
que tales méritos pueden bastar para que se perdone algo, o al 
menos se deje en un piadosoy convencional olvido, ya que la falta 
probablemente no perjudicó en nada a la ciencia. Efectivamente, 
no parece que importe mucho al progreso de la ciencia, eso de que 
ciertos nombres de plantas hayan sido dados por Parodi o por 

MONCK. 

Nos hemos adelantado, porque prevemos que la acusación 
será discutida entre los botánicos del Plata, acaso vivamente; con 
más razón todavía, otra cuestión, de verdadero interés científico, 
la del derecho de prioridad de los nombres dados por PARODI o 
MONCK, sea quién fuere. 

4: A. C. se AL A : Clave Universal para la Determinación 

de las Familias de las Plantas. Bueiios Aires 1915, Librería 
Augusto Galli ; 134 pág. 

Las sucesivas ediciones de «Clave Analítica de las Fami- 
lias de las P 1 antas» de E.L.HoLMBERGhabiéndose agotado por 
completo, y la reimpresion.de ese meritorio libro habiendo queda- 
do suspendida desde tiempo atrás, era urgente llenar la falta, y 
el Prof. Augusto Scala la llenó debidamente. Justificando su 
título de Universal, la nueva clave analítica incluye todas las 
familias Fanerógam.as; podría por tanto utilizarse en todos los 
países de la Tierra. El autor tuvo además en cuenta, no sólo los 
caracteres generales de cada familia, sino también los de cada 
género, de manera qr.e la clave podrá servir aun en el caso de 
géneros excepcionales. Tal como está, esta obra resulta tan útil 
para los profesores elementales como para los alumnos de botá- 
nica, y puede ser empleada por toda persona algo familiarizada 
con la nomenclatura orgánica de las plantas. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA 171 

5 L. HAUMAN eta VANDERVEKEN : Catalogue 
des T^hanérogames de l'jlrgentme; vol. I, Qynmospermes ettM^o- 

nocotylédones. Buenos Aires 1917, 357 pág. ; en «Anales del 
Museo Nacional», vol. XXIX. 

Una obra que se hacía indispensable al estudio global de la 
flora argentina y como preliminar de la ansiada « Flora » descrip- 
tiva de ese gran país. Como primer catálogo de todas las plantas 
actualmente conocidas de tan extenso territorio, con minuciosa 
revisión de la intrincada y a veces caótica sinonimia, no se limita 
a una simple lista de nombres con todos sus respectivos datos bi- 
bliográficos, sino que, en forma concisa pero clara, ya nos presenta 
un Sistema de las Fanerógamas argentinas, habiendo el autor 
efectuado un trabajo enorme, que beneficiará a todos, y desde ya 
alivia grandemente la tarea de los que nos ocupamos de estudiar 
las plantas de estos países. 

Decimos estos países, porque la flora argentina está ínti- 
mamente ligada a la nuestra, siendo comunes muchísimas espe- 
cies. El estudio de la vegetación del Territorio argentino de 
Misiones, ahora muy activo, hará que el próximo tomo sea aún 
más interesante, si cabe, para esta zona. El sabio profesor yahabía 
hecho él mismo la revisión especial de algunas familias, lo que 
aumenta aún el valor de la obra. Solo cabe hacer votos por su feliz 
terminación, en el plazo que las fuerzas del incansable autor per- 
mitan. 

6 HAUMAN : Les T)icscoreacées de Vjlrgentme; Bue- 

nosAiresl916. «Anales del Museo Nacional», vol. XXVII, 

pág. 441-513. 

Es una revisión monográfica completa de las especies del Plata, 
cuyo número eleva de 7 a 18, sienllo 6 nuevas para la ciencia; 33 
grabados nos dan hábitus y análisis de cada una; las descripcio- 
nes, con abundante material a la vista, a veces vivo, son muy 
minuciosas; por fin, tres claves muy completas terminan la obra. 
Será por tanto ésta indispensable para la determinación dé nues- 
tros Kara, Kará-tín y congéneres, de los cuales tenemos en el 
Paraguay muchas especies, y algunas comestibles, aunque muy 
poco conocidas a este respecto. 



172 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

7 HAUMAN : ü^otes Floristiques; Buenos Aires 1917, 
«Anales del Museo Nacional», t. XXIX, 391-444. 

Pablicación miscelánea de especies nuevas o insuficientemente 
conocidas; algunas pertenecientes a nuestra flora. Nuevos datos 
sobre Dioscóreas; una clave de las Pontederiáceas; varias Mono- 
cotiledóneas de nuestra zona, algunas nuevas para la ciencia. 

8 HAUMAN: Quelques Orchídées de rylrgentine; Bue- 
nos Aires 1917; Ibidem, t. XXIX 353-389. 

Enumeración crítica y descriptiva de 40 Orquidáceas, algu- 
nas nuevas para la ciencia, buen número perte necientes a la flora 
paraguaya igualmente. Bajo el nombre de Vanilla verriicosa des- 
cribe una Vainilla que parece ser una forma de nuestra Vanilla 
perexilis, cuya descripción no tenía a la vista el distinguido botá- 
nico, debido a un descuido nuestro de lo cual pedimos disculpa. 
La otra especie, que no pudo determinar por falta de material con 
flores, es casi seguramente nuestra Vainilla bertoniensis, mucho 
mayor y acaso económicamente aprovechable ( «Anales Cient. 
Par. I, Serie N. 8, 1910). Notable el descubrimiento de un Kaá- 
toríh—Physiü^us platen^isHaiiman—en las costas de Buenos Aires 
y La Plata. 

9 A. GANCEDO: Flora Jrhórea del Territorio ü\Cacio- 

nal del Chaco, por Alejandro Gancedo, Gobernador; Bue- 
nos Aires 1916; vol de 244 pág., profusamente ilustrado. 

Como álbum de botánica forestal esta obra presenta inte- 
rés científico, además del interés como estudio económico regional; 
el hábitus de las numerosas especies está bien tomado en sendos 
buenos fotograbados; el follaje también; y éste y los correspon- 
dientes datos descriptivos, permitirán casi siempre averiguar las 
determinaciones, donde puede surgir alguna duda. Rojas Agosta 
describe allí una nueva especie de Palo Santo, Bulnesia Gancedii 
Rojas, que sería muy interesante. Los largos viajes del autor en 
las partes centrales le permitieron hacer figurar casi todos los 
árboles importantes, más de 70 especies. 

10 CSPEGAZZINI: "Revisión de las Lahoulheniales Jlr- 

geniinas; B. Aires 1917, en «Anales del Museo Nacional», 
vol. IX; 244 pág. con 213 fig. 

La curiosísima y variada flora de estos micrófitos, parásitos 
o subparásitos de Artrópodos y especialmente de los Insectos, ha- 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA 173 

bía sido estudiada en estos países por R. Thaxter y por el mismo 
Spegazzini. Este último, con su nueva obra, que representa un 
trabajo muy considerable, eleva a casi el doble el número de es- 
pecies. Nuestra zona, sobre todo en las partes más húmedas, es 
seguramente muy rica de Laboulbeniales y podría dar un contin- 
gente mucho mayor, si nuestros naturalistas o simples curiosos 
no descuidaren las recomendaciones que el sabio botánico hace al 
respecto de la recolección, la cual es sencilla y fácil, pudiéndose, 
sin conocimientos especiales ni sacrificio mayor de tiempo, pres- 
tar un buen servicio a la ciencia. 

11 A. C. se AL A : Contrihuc. al estudio histológico de la 

flora chilena; en Rev. Chil. de Hist. Nat. XXI 127 - 136, 
1917. 

Es el estudio histológico de la Villaresia mucronata R. & Pav. 
hermana de las especies congonha y megaphylla del Paraguay y 
Brasil, que han servido, con mayor o menor frecuencia, para adul- 
terar la Yerba Mate. El autor no cree posible que la especie que 
acaba de estudiar haya servido para este fin, « dada la gran dis- 
tancia de la patria de origen y la poca difusión que tiene, aun en 
Chile... 

12 A. J. de SAMPAIO: Jl Flora de Matto Qrosso. 

Memoria em homenagem aos trabalhos botánicos da 
Commissao Rondón. Río de Janeiro, 1916. 

Contiene el histórico de las herborizaciones hechas 
hasta ahora en el Estado de Matto Grosso, las colecciones obteni- 
das y su distribución en los diversos herbarios mundiales, el ca- 
tálogo de las plantas matto-grossenses y bibliografía 
botánica relativa. Se comprende fácilmente la importancia de 
semejante trabajo; esta es aumentada aún por la edición de diez 
grandes mapas indicando minuciosamente los itinerarios de 
los botánicos exploradores de ese inmenso territorio. Es el caso 
de que la flora de Matto Grosso se continúa con la nues- 
tra, siendo numerosísimas las especies comunes a ambos países, 
y que buena parte de los botánicos que han herborizado en ese 
Estado, empezaron sus recolecciones en el Paraguay. De allí que 
para nosotros la obra del sabio jefe de la Sección Botánica del 
Museo Nacional brasileño revista igual importancia que para el 
Brasil. 



174 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

13 A. J. de SAMPAIO: Botánica. Parle VII: Pterido- 

phytas (Anexo N. 5: Historia Natural); publicación N. 33 
de la Comisión de Líneas Telegráficas Extratégicas de 
Matto Grosso al Amazonas. Rio de Janeiro 1916. 

Estudio de las colecciones de Heléchos reunidas por los bo- 
tánicos Carlos Hoehne, J. G. Kuhlmann, Herbert Smith y 
Prof. Julio Cézar Diogo. Es la primera parte del trabajo, in- 
cluyendo las Filicales Leptosporangiatae. El autor describe y fi- 
gura mediante láminas varias especies nuevas para la ciencia. 

14 A. J. SAMPAIO & J. CEZAR DIOGO: Jponta- 

mentos para a T^evisao da Flora ^rasiliensis de Martius; I a IV. 

Rio de Janeiro 1914; publ. por la Sociedad N. deAgricul- 
tura. 

Cuidando especialmente del índice de las Nuevas Diag- 
nosis posteriores a las diversas monografías de la «Flora de 
Martius » y en general de las plantas brasileñas no citadas en esa 
obra, así como del área geográfica de las plantas brasileñas; 
la nueva obra va a ser un complemento muy útil de la monumen- 
tal Flora Brasilensis. En esta primera entrega, los autores se 
ocupan mucho de la flora de Matto Grosso. 

15 E. HASSLER : 'T^évisión Critique des Oenothéracées du 

Paraguay. Ginebra 1913. 

Es una crítica a un folleto que hubo de ser publicado, 
conteniendo en primera línea un trabajo de Mons. Léveillé, in- 
titulado «Les Onothéracées du Paraguay», en el que el autor de- 
terminaba las plantas de esa familia recogidas pOr nosotros, des- 
cribiendo algunas especies nuevas; y como a continuación, un 
trabajo nuestro, titulado «Biología y Anotaciones», en el cual, a 
la luz de las publicaciones de dicho especialista, y siguiéndolas al 
pié de la letra, nosotros anotábamos lo observado al respecto de 
varias especies, indicando éstas con el nombre que les correspon- 
dería según las determinaciones de dicho autor y su último tra- 
bajo de conjunto sobre el género principal, intitulado « Essai sur 
le Genre Jussiaea» publicado en «Bulletinde la Société Botanique 
de France » vol. LIV, pág. 421 y sig. ( 1907 ) . Los pocos datos 
descriptivos que nosotros agregábamos al nombre de cada especie 
—con el principal ñn de que fuere más fácil saber de qué se 
hablaba, por tratarse, según dice el autor, de un género « muy 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA 175 

confuso», son los que este autor indica en dicha obra, pues wosoíros 
710 estudiábamos de ninguna manera a esa familia. 

Necesitando un especialista para las Enoteráceas de nuestro 
herbario, remitimos muestras de esta familia a Mons. Léveillé, el 
botánico que había publicado las obras más voluminosas talvez 
sobre este grupo, y que amablemente había aceptado el trabajo 
de determinarlas. Recibida la determinación, pensamos agregarle 
nuestros apuntes sobre ecología, nombres y aplicaciones eventua- 
les y, al mismo tiempo, hacer la lista de todas las especies halla- 
das hasta entonces en el Paraguay. Para este último fin, como 
era muy natural y lógico, tratamos de seguir extrictomiente al mis- 
mo autor en su revisión crítica de las especies y variedades, adop- 
tando todas sus vistas y copiando todo lo que decíamos al respecto, 
de la publicación citada «Essai sur le Genre Jussiaea», que es 
muy concisa, siendo un resumen. 

Todo eso no podía ser más natural y lógico. 

Pero sucedió que nuestro especialista, en el trabajo que nos 
envió e hicimos imprimir, había incurrido en un error asaz grave, 
y según el doctor Hassler, en varios otros. Y según resultaría de 
la crítica de este último, en el trabajo de Mons. Léveillé, que nos 
sirvió de guía para la segunda parte de que hablamos, hay algo 
o mucho que enmendar. Hasta aquí, nada hay de maravilloso, 
pues el más ducho yerra. Pero lo raro es que, según el terrible 
colega, de esos errores y de esas opiniones discutibles respecto a 
la sistemática, los culpables, los únicos responsables, somos nos- 
otros ! ! y con tal motivo se nos descuelga con la crítica más mor- 
daz que imaginarse pueda. 

Crítica injusta en su esencia, inoportuna como fin científico. 
Pasamos por alto lo sujetivo, por no tener ningún interés cientí- 
fico, ni otro tampoco; cada uno tenemos nuestras faltas y defec- 
tos, y recíprocamente los perdonaríamos si tuviéramos más domi- 
nio sobre nosotros mismos. Que fué injusta, la simple exposición 
de los hechos lo comprueba. 

Que fué inoportuna, dos palabras bastarán para comprobarlo. 
Pues, sépase que nosotros fuimos los primeros en apercibirnos del 
error principal (Ludwigia). Y la prueba es que, por este motivo, 
resolvimos no distribuir ese trabajo. La edición entera quedó en 
nuestros depósitos, habiendo preferido perderla que dejar circular 
una publicación tan defectuosa. Solo enviáronse veinte ejemplares 
al autor de la primera parte. De manera que para la ciencia la 
tal monografía no fué publicada (1) , NO existe. Por eso no es ob- 



(2) A términos del Código de Nomenclatura Botánica, se necesita distri- 
buir cuando menos cien ejemplares para que un trabajo resulte publicado. 



176 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 2 

tenible en ninguna parte, no fué entregada a ninguna librería, y, 
mucho menos al subscritor gobierno nacional, como equivocada- 
mente insinuaron los que se apuraron en hacer de la crítica de 
Hassler una hábil explotación. Y de que esta resolución la toma- 
mos mucho antes de conocer la publicación de Hassler, podríamos 
dar cien testigos; pues esta publicación no nosfiié enviada por su 
autor, y como este mismo lo declaró, sólo fueron enviados al Pa- 
raguay muy pocos ejemplares; y como las personas que los tenían 
los ocultaran, por razones que no queremos analizar, y los raros 
amigos nuestros que pudieron ver uno, al principio no lo pudieron 
conseguir, resultó que pasó un año antes de que nosotros pudié- 
ramos obtener un ejemplar. 

Por tales razones, consideramos fuera de lugar el hablar en 
detalle de la crítica del doctor Hassler, almenos por ahora. Según 
este autur, todo o casi todo el trabajo de Mons. Léveillé estaba 
mal: de las tres especies nuevas ninguna lo era; en cuanto a la 
sistemática, el estudio por el distinguido especialista publicado en 
el Boletín de la Sociedad Botánica de Francia, estaría lejos de sa- 
tisfacer en muchos puntos. Nos permitimos sin embargo dudar 
de que el primero de esos autores tuviera o tenga razón en todo. 
El género Jussiaea, al cual pertenecían la casi totalidad de las 

plantas por nosotros sometidas, «es hasta ahora muy confuso 

las especies son, en general, muy polimorfas », decía Léveillé €n 
el exordio de ese estudio, agregando en el final, que él estaba muy 
lejos de crer de haber dicho la última palabra. 

Pero no podemos menos que protestar contra lo que el doctor 
Hassler manifiesta en su folleto en cada párrafo, es decir, que 
nosotros hayamos hecho un estudio sistemático cualquiera deesa 
familia; ni lo hicimos, ni pensamos hacerlo; al querer hacer una 
lista de las especies hasta ahora encontradas en el Paraguay, he- 
mos seguido al monógrafo citado, copiando sus notas para la dis- 
tinción de las especies; tan es cierto que entre éstas las había que 
nosotros declarábamos no haber visto nunca. Podemos haber in- 
terpretado mal en algunos casos las breves notas de ese autor en 
la publicación ya citada; también podíamos haberlo advertido para 
que todos lo viesen claramente; pero el botánico que critica debe 
de saberlo; y sobre todo, todo eso no puede ser de ninguna manera 
razón para atribuirnos obra agena, buena o mala. 

No obstante, de tal manera expone el doctor Hassler los he- 
chos, que todas las personas que han leíx3o el panfleto, han creído 
que nosotros fuéramos los que estudiaron la familia y los solos 
responsables de todo lo que en ese estudio pudo ser criticado. Ni 
tenían manera alguna de salir de su error, por la razón de que 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA 177 

nadie conocía nuestro impreso no distribuido. Todavía, por si 
alguien casualmente diera con uno de los raros ejemplares salidos 
como se dijo, era éste escrito en lengua española. De modo que 
nadie, ni aquí ni en Europa; pudo darse cuenta de lo que en reali- 
dad pasara. 

Aparte la cuestión principal, el autor aprovecha toda oportu- 
nidad para tocar, de una manera absolutamente sujetiva, cosas 
que nada tienen que ver con el asunto. A esos respectos, nos li- 
mitaremos a decir lo siguiente : 

a ) Que es incierto que nosotros hayamos sido autor de ningún 
artículo publicado en la revista ilustrada « Patrie Suisse » que se 
edita en Ginebra; el doctor Hassler podía y aún puede averi- 
guarlo. Al contrario, ese escrito contiene un dato erróneo que, 
de ser de nuestra mano, no hubiera podido sino perjudicarnos 
mucho, y a^í mismo, nos perjudicó. 

6) Que lo de Stevia Rebaudiana quedó explicado más de una 
vez (3) para toda persona que nos quiera leer con atención. 

c) Que nuestros herbarios antiguos (1884-1894) no se perdie- 
ron tan completamente como para que se pueda dudar de que hayan 
existido; en parte son todavía utilizables, y, además, consérvelos 
apuntes de viaje correspondientes, de las cuales cosas talvez saque- 
mos algo todavía. Igual cosa diremos de nuestro herbario de la flora 
de los Alpes Réticos y Sud de Suiza; y el doctor Hassler va a te- 
ner la culpa de que tengamos que publicar el catálogo con la in- 
dica2¡ónde todas la3lo2alidades, así como los datos geo-ecológicos, 
a lo cual no atribuíamos ninguna importancia, como se vé, a pesar 
de que se tratase frecuentemente de lugares en esa época ( 1876 
1883) muy po30 explorados; pero la expresada duda nos obliga. 

d) Que los tipos y duplicados de nuestro herbario, a medida 
que sea posible, pasarán a los herbarios de los sendos especialis- 
tas, como ya en parte van pasando. 

e) Que nuestro herbario de Puerto Bertoni, no obstante su 
mal arreglo por causa que en un tercio de siglo de trabajos pro 
patria no hemos pedido el más mínimo auxilio oficial, ni siquiera 
un pasaje, nuestro modesto herbario está abierto para cualquier 
botánico que .quiera honrarlo con su visita, como ya lo visitaron 
varios, sintiendo mucho, eso sí, que una sorpresa del vapor nos 
haya quitado el honor de mostrarlo detenidamente a los doctores 
R. Chodat y Vischer, en ocasión de su visita a Puerto Bertoni. 

/) Que en cuanto a la demora en imprimirse las publicacio- 
nes anunciadas, renunciamos al darlas, al menos por ahora; pues 



(3) Ver el artículo «Stevia Rebaudiana, Stevina y Rebaudina» en sete 
mismo número. Ver también el artículo siguiente. 



178 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

en todo caso, ese retardo no perjudicó seguramente a nadie, sino 
a nosotros mismos. 

15 P.M. RODRÍGUEZ; "Plantas Medicinales del Pa- 
raguay; Asunción 1915; un vol. de 143 pág. 

Después de la del doctor Mallorquín, no hubo otra publicación 
sobre plantas medicinales del país. Sin embargo, en estos últimos 
años, se despectó notablemente y en todo el mundo el interés por 
las plantas medicinales. Así que la obra del distinguido farma- 
céutico Pedro M. Rodríguez llegó en buena época. La impor- 
tancia especial de esta publicación está en que el autor no se li- 
mita a la reunión de datos más o menos comprobados, sino que 
estudia y ensaya él mismo buen número de especies, de modo que 
puede dar de ellas informaciones originales. Otro estudio meri- 
torio es el de las dosis. Muchas veces ha sucedido que la virtud 
de plantas medicinales fué negada opuesta en duda por haberse 
empleado dosis no convenientes. El autor se preocupa con mucha 
razón de este punto capital. Y termina su libro con una serie de 
100 fórmulas o recetas, compuestas con plantas medicinales pa- 
raguayas. 

16 P. M. RODRÍGUEZ; & Lihw de las Madres; 

Asunción 1917. «Recetario en el que se aprovechan las 
propiedades medicamentosas de nuestros propios elemen- 
tos». 

En este folleto, el autor se limita a su formulario de 100 re- 
cetas que con datos más completos e instrucciones para la pre- 
paración. Nuevos experimentos le han permitido, además, intro- 
ducir varias modificaciones. Es verdaderamente un libro para las 
madres. 

17 Jl. de WINKEIRIE^D BERTONI : ^ITamhúyla 
¿Muerte de las Tacuaras en Sud Jimérica. Washigton, 1917. 

Estudio presentado al Congreso Científico Panamericano 

de 1915-16. 

Es un resumen de la cuestión, muy interesante y en buena 
parte aún oscura, de la muerte de las Bambúseas después de su 
floración, del periodismo de tal floración y, por fin. de la influen- 
cia que sobre ésta pueda ejercer la larva de la mariposa (Tambú) 
que en tales Bambúseas con profusión se cría y es muy buscada 



REVISTA BIBLICCRAFICA 179 

como alimento por los indígenas primitivos y aun por los civiliza- 
dos. El autor llega a conclusiones sobre ciertos puntos; v. g., que 
es la misma especie la que ataca a las diferentes Bam- 
búseas de esta región; que es posible que algunas especies de 
Tacuaras desaparezcan de ciertas localidades, por un 
período bastante largo, después de la floración y consecuente de- 
secamiento — lo que hace oportuna la intervención oficial para 
evitar la desaparición de especies muy útiles; etc. 

Por un lapsus cálami, el Takuapí es dado como Merostachys 
fistulosa (antigua denominación, cuando aún no se conocía la flor) ; 
es hoy seguro de que nuestra especie es M. Clausssni Munro, for- 
ma típica. 

NOTA : Pedimos disculpa si la tiranía del tiempo nos im- 
pide completar esta Revista Bibliográfica como desearíamos. Lo 
haremos en el próximo número. Entre otras, hemos postergado 
la indicación de las publicaciones del Dr. Hassler en el «Reperto- 
rium» de Fedde, etc. 



LES OENOTHERACEES DU PARAGUAY 

Communication á propos d' une critique puhlicée par le docteur 

E. Hassler 

Dans le « Bulletin de la Société Botanique de Genéve », vol. 
V. (1913), le Dr. E. Hassler a publié, á propos d'une petite bro- 
chure sur les Oenothéracées du Paraguay que j'avais fait impri- 
mer, une critique injuste et déplacée. Je vais le démontrer en 
deux mots. 

Pour comprendre qu'elle est injuste, il suffit d'examiner les 
faits. Ayant besoin d'un spécialiste pour déterminer les Oenothé- 
racées de mon herbier, je me suis adresséá Mgr. H. Léveillé, un 
des botanistes qui ont le plus étudié cette famille et qui, ayant 
aimablement accepté ce travail, quoique trespresséd'entrepren- 
dre un voyage— m'écrivait-il— m'envoya enpeu detempssa liste 
de détérminations, avec une introduction trop aimable, donnant 
la description de quelques formes nouvelles et l'indication d'un 
genre nouveau pour la flore du Paraguay. Je passais la liste, te- 
lie quelle, á 1' imprimerie. 

Mais je désirais ajouter quelques notes á propos de l'habitat, 
propriétés, etc., et dresser une liste de toutes les formes trouvées 



180 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II. N. 2 

jusqu'alors dans le pays. Pour cela faire, n'ayantpasétudié moi- 
meme la famille, je ne trouvais rien de plus losriqueque de m'en 
rapporter, pour l'indication systématique, á l'auteur qui avait 
étudié mes plantes, et qui avait publié, peu de temps avant, dans 
le Bulletin de la Sociéte Botanique de France ( vol. LIV, p. 421- 
427, 1907), un "Essai sur le Genre Jussiaea", Dans cet «Essai» 
l'auteur ajoute, pour chaqué groupe ou forme par lui admise, 
quelques indications organographiques différentielles, que j'ai 
copié, ou cherché á interpréter le plus fldélement possible. Je 
compcsais ainsi la secunde partie de la petite monographie. 

C'était ce qu'il pouvait y avoir de plus naturel. 

Mais il arriva que le spécialiste, dans son étude systématique 
de mes Oenothéracées, faite évidemment sans pouvoir disposer 
de tout le temps qui aurait été nécessaire, commit une erreur 
assez grave, et d'aprés le Dr, Hassler, d'autres encoré, car des 
trois especes nouvelles aucune ne le serait, et dans le mémoire 
cité de Mgr, Léveillé qui me servit de guide pour la seconde par- 
tie, il y aurait, suivant toujours notre critique, bien des chosesá 
changer. II n'y aurait en cela rien de bien étrange, les plus grands 
auteurs peuvent se tromper, surtout quand ils se trouvent en face 
d'un «genre tres confus et sur lequel n'a paru nul travail d'en- 
semble» (Léveillé, 1. c.) et dont «les especes sont en general tres 
polymorphes» (ibid. p. 421). Mais ce qui est bien étonnant, c'est 
que, au diré de notre critique, de toutes ees erreurs ou inexacti- 
tudes, vraies au supposées, le seul coupable et l'unique respon- 
sable... c'est moi! ! 

On a vu si la critique était d'accord avec la justice. 

On va voir si elle était opportune. Ceci, c'est vrai, le Dr. 
Hassler ne le savait pas; mais si avant de m'attaquer d'une fa- 
cón si vive, il m'avait demandé la moindre explication, je lui 
aurais evité, en deuxmots, le travail d'écrire une confutationinu- 
tile. Que l'on sache, done, que j'ai été le premier á m'apercevoir 
de l'erreur principale (Ludivigia) et que, par conséquence, j'ai 
pris tout de suite la résolution de ne pas mettre en circulation la 
brochure qui contenait les deux travaux; l'éditiona été annulée; 
vingt exemplaires seuls ont été envoyés á Mgr. Léveillé; une di- 
xaine donnés par mégarde á de non botanistes, et c'est tout. Et 
je pourrais donner cent témoins de cequecette résolution je l'ai 
prise bien avant d'avoir connaissance de la critique du Dr. Hass- 
ler; car ce dernier traYailnem'a jamáis été envoyé par so7iauteur, 
lequel, suivant sa déclaration, n'envoya au Paraguay que tres 
peu d'exemplaires; or, ceux-ciétaient dans les mains de quelques 
personnes seulement, lesquelles, pour desraisons queje ne veux 



REVISTA BIBLfOGRAFICA 181 

pas analyser, les faisaient circuler en cachette; si bien, qu.'il 
s'écoula plus d'une année avant qu'unamiput m'enadresser un. 

Parcesmotifs, j'ai consideré hors de lieu de discuter 
les détails déla critique en question. Mais je ne puis que pro- 
tester contre le procede de l'auteur, qui á chaqué pas veut faire 
croire que l'auteur de l'étude systématique c'est moi et que je 
suis le responsable de toutes et chacune des imperfections qu'il 
trouve dans labrochurecritiquée. Je n'ai fait aucune étude 
systématique de la famille; voulant dresser la liste des for- 
mes trouvées jusqu'á cette époque, j'ai pris comme guide un tra- 
vail du meme auteur, á plus forte raison si Ton pense que j'étais 
forcé d'indiquer des formes que je n'avais jamáis vues; je puis, 
quelque part, avoir mal interpreté le texte, qui est d'ailleurs 
d'une grande concisión; mais ce ne sera jamáis une raison pour 
m'attribuer l'ensemble du travail, ni les parties principales, ni la 
plupart des secondaires. 

Le Dr. Hassler touche, en passant, á des choses qui n'ont 
rien á faire avec la question, et qui ne peuvent avoir qu'une im- 
portance personnelle; je ne puis done m'en occuper ici. Maisil y 
a des points qui ont l'air de viser á un résultat general et sur les- 
quels je me permettrai de repondré ceci: 

1° Je ne suis l'auteur d'aucun article de la revue «Patrie 
Suisse» et beaucoup moins de celui qui a provoqué l'attaque du 
Dr. Hassler (1) et qui contient une erreur qui m'a fait du tort. 
Hassler aurait pu le vérifier bien f acilement, puisque cette revue 
est imprimée á deux pas de son bureau. Nous ne sommes pas res- 
ponsables de ce qu'on publie sur notre compte; Hassler a laissé 
publier par un des meilleurs écrivains paraguay ens, qu'il avait 
découvert «dix mille espéces nouvelles»; et je ne lui en ai pas 
fait un tort. 

2^ Que j'aie rapporté dabord au genre Eupatoriuní des f rag- 
ments d'une plante destines á la consommation, quand, 
en plus, Bentham et Hooker, dans leur magistral « Genera Plan- 
tarum» laissent passer une erreur au respect d'un caractére dif- 
férentiel (2), c'est bien explicable, a été expliqué (3) et c'est 



(1) Comme Hassler l'a avoué dans un journal de l'Assomption. 

(2) Dans le guide magistral «Genera Plantarum «, on donne 10 divisions 
du pappus comme máximum (vol. II, p. 173) pour le genre Stevia, quand il est 
de 15 á 20, comme chez ma 5. %ebaudiana. 

(3) En «Revista de Agronomía» vol. III, p. 56 je faisais la reserve néce- 
ssaire. En «Anales Científicos Paraguayos» I Serie, N. 5 (Décembre 1905) 
avec une longue description latine et le noraáeSlevia^ebaudíana'Bertom, j'ai 
expliqué avec tous les détails les raisons qui m'avaient porté á croire que les 
spécimens fragmentaires qu' on m'avait envoyé en 1899 pouvaient venir d'un 
Eupalorium. 



182 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIEN. N. 2 

bonne foi ne plus y revenir. Mais une fois en possession d'un 
exemplaire ■ complet j'ai publié la plante comme Stevia Rebau- 
diana sp. n. , déterminatíon confirmée plus tard par Hemsley, le 
savant directeur des Jardín s de Kiew. 

30 Que mon ancien herbier du Haut Paraná (1884 - 1894) 
n'est pas totalement perdu; il reste encoré assez de matériel 
pour montrer qu'il a existe, mieux encoré, qu'il existe; en plus, 
j'ai sauvé presque tous les cahiers de voyage. Etque l'actuel n' 
est pas sí méprisable, la liste desGraminacéesque jepubliedans 
ce numero le prouve, le 40 -ú étant nouveau pour le Paraguay; 
le prouve encoré la publicatíon que j'ai faite de trois familles 
nouvelles pour ce pays, ayant pu depuis de longues années en 
ajouter une autre encoré (4), 

4° Que j'ai encoré sauvé (des innondations de 1888) une 
partie de mon herbier de Suisse ( années 1876 - 1882 ) , tous mes 
carnets d'herborisation, les observations phénologiques et le ca- 
talogue avec l'indication de toutes les localités. Quoique les dis- 
tricts par moi visites soyent, en géneial et aujourd'hui encoré, 
les moins étudiés de la Suisse (5), jen'attricuais, on le voit, une 
bien grande importance á tout cela, puisque je n'ai pensé á lepu- 
blier. Mais le doute insinué m'y otlige maintenant; et s'il n'en 
résultera que peu d'utilité pour l'étude de mon pays, la faute sera 
toute au Dr. Hassler qui m'y aura forcé. 

5° Que mon modeste herbier, trop éloigné des grands centres, 
c'est vrai, mais sur une des voies actuellement les plus fréquen- 
tées par les touristes, est ouvert á tous les botanistes qui vou- 
dront bien le visiter, comme quelques uns l'ont fait, regrettant 
seulement que, á cause du letcur imprévu du tateau á vapeur 
qu'ils devaient prendre, n'ayent pas pu levoir les membres déla 
Mission Botanique Suisse dirigée par H. Chodat. II est encoré bien 
défectueux, ma foi; mais tel qu'il est, il compte 8000 números des 
régions forestales moins explorées, et il représente mon travail ex- 
clusif, aidé seulement par mes enfants; car jamáis, pour Vétude 
de la flore comme pour mes autres explorations et recherches scien- 
tifiques, je n'ai demandé le moindre subside officiel (5). 



(4) Les Pinacées, naturellement représentáes au Paraguay par V Araucaria 
hrasiliensis, dont la seule localisation, le « Píñarcito )>, aux sources d'un affluent 
meridional du Mondaíh, n'a jamáis été indiquée. C'est un joli bois qui se trouve 
dans la región la moins connue du pays, dans une partie visitée par les Indiens 
Guayakis et Kaaihwuas seulement et plus rarement par les chercheurs de 
Yerba Mate. 

(5) Les hautes vallées duTessin, de rOberlandGrison etde la Reuss. Le 
«Catalogue des Plantes du Tessin» par P. Chenevard (1910) sans doute com- 
plet, me fait croire que, aujourd'hui encoré, certaines parties ne sont pas assez 
connues. 



REVISTA BIBLIOGRÁFICA 183 

6° Qaant aux types, aucune loi botanique indique les grands 
herbiers oú les déposer et, je crois, c'est dommage. Mais, dans 
les limites du possible, je les metterais toujours avec plaisir á la 
disposition des spécialistes qui voudront bien en faire la demande. 

Quant aux raisons qui ont retardé d'unefaSon si inusitée mes 
travaux et publications, je préférerais nepas entrerdans les dé- 
tails; je n'en ai ditque quelquechose dans la préface latine ámon 
travail «Contribuciones Preliminares» (N. 8, Sériel,de ces<'Ana- 
les»); et un peu indirectement. En tout cas, cela n'a porté pré- 
judice qu'á moi et ce n'est pas ici le lieu d'en parler, Mais des 
raisons bien différentes m'ont amené á retarder une réponse á la 
critique en question. En 1914 et 1915 le plus grand des malheurs 
de famille m'a frappé et obligé á abandoner toute étude de bo- 
tanique et lacorrespondanceaussi. etjeprofitede l'occasion pour 
demander á mes aimables correspondants qu'ils veuillent bien 
me pardonner cette faiblesse. 

Mon espoir, franchement avoué, est de n'avoir plus á m'oc- 
cuper de questions passáes; et mon plus vif désir est que le 
Dr. Hassler veuille bien entrer dans lesbonnesrelationsque fai- 
sait espérer la lettre assez aimable qu'il voulut bien me diriger 
lors de la venue de la Mission Botanique Suisse, en 1914. 

Moisés S. Bertoni 






ADDENDA Y CORRIGENDA 



PÁGINA Y LÍNEA 



130 
139 

141 



14a 
30^ 



Adde: Don Lorenzo Estigarribia. 

Entre paréntesis, modifiqúese así: (an ín locis 
porrectis ventricoso?) 

Agregar, después de la caita: Bai boza Rodríguez 
[«Hortus Fluminensis» p. 1271 también le atri- 
buye algunos caracteres que no convienen al 
nuestro. 

Volubili?, non vix volubllis. 

Adde: et 20 usque (cm. diam.) 

et seq. Enmend. : avfagum, avfíiga 

al N. 11. Completar: C. Gayana. 

al N. 12. Agiegar: C. distichophylla Lag. ? 

al N. 25, A^rregar: lengo ahora material mejor. 

Completar: coleccionadas después. 

Completar: en los nymkapé. 

llamada 2] : Mhifructus, Ts\e\\\x's, cariopsis. 

al N. 106. Agregar el signo * 

Agregar: pero, si estimes hizn infor.nados, 



No habiendo recibido todo nuestro matrrial d » imprenta no fuSpcsiblepo- 
ner correctamente los acentos del guaraií. Pedimos disculpa. 



142 


12a 


142 


12a. 


144 




145 




145 




147 




152 


ga 


153 


14a 


157 




160 




170 


2a 


Observación 



y 



Observation: 

N'étant pas encoré en poss^sion de detcutle nrat rialde notr imfrimtrie 
(americain) nous avons été obligés d'imprim. r sars tcus ks acccnts ncctssair<. s 
pour le frangais. Qu'on veuille bien ncus le [ í.rdonntr. 



TIRAJE: 1500 EJEMPLARES. == FtBhIRO 11 de 1918 



ANALES científicos PARAGUAYOS 

Publicados por el Dr. Moisés S. Bertoni 



SERIE II NÚM. 3 6^ DE ZOOLOGÍA 

PUERTO BERTONI Paraguay OCTUBRE De 1918 



O 



Contribución al conocimiento 

de los 

Himenópteros diplópteros americanos 

(Especies y" nidos nuevos o poco conocidos) 

por 

A. de Wmkelried Bertoni 

Fam. VESPIDAE 

Metapolybia pediculata Sauss. 

Anteriormente describí un nido que imita al de Sí)noeca (1). 
Más tarde hallé otro que combinaba perfectamente con la des- 
cripción que dá Moebius; la cubierta del nido estaba completa- 
mente revestida con polvo de liqúenes, de manera que imitaba 
perfectamente la corteza del .Irbol en que estaba pegado. Adap- 
ta pues el nido a las condiciones, 

Mischocyttarus cassununga (R. IHER. ) 

La especie es nueva para el Paraguay y no le hallo ningu- 
na diferencia con ejemplares de la localidad típica, que debo a 
la amabilidad del Sr. Schrottk^. 

Mas la manera de colocar el nido es muy diferente. Los 
cinco nidos que hemos observado yo y mi hermano IVerner en 
Puerto Bertoni, convienen en estar colgados de los troncos con 
la cara de las celdas vuelta hacia la corteza del árbol; para es- 
to el pedúnculo se dirije paralelamente a las celdas. La parte 
dorsal u opuesta a éstas se halla revestida con polvo de liqúenes, 

[1] Bertoni. A. de W., <( An. Mus. NI. de Euenos Aires», XXII, pag. 117, 
1911. 



185 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

los cuales con frecuencia vegetan, de manera que resulta el ni- 
do completamente confundible con un pedazo de corteza levan- 
tada. En cuanto a la forma es más o menos alargada, según el 
tamaño. 

Algunos nidos de Eumenes infemalisSciuss. que se hallaban 
cerca, también estaban revestidos con liquen, contra lo normal, 
quizás imitaría a su vecino, como ya he observado en algunos 
Véspidos. 

Polistes obscurus Sauss. 

De la especie que tengo por tal hallé en el corriente año 
2 nidos grandes, el uno inmediato al de ^P. adaeon, el otro a pocos 
centímetros de un nido de P. melanosoma; observé que cada uno 
de los nidos era notablemente parecido a su vecino. En vida 
los ejemplares se confunden fácilmente con los de P. melanosoma 
Sauss. El tipo de esta especie rara o mal conocida, es originario 
del Brasil. 

Polistas actaeon Haliday 

Polistes limai, R. von Ihering, « An. Soc. Ent. de France * 
vol. 72, p. 145. Según ¿Mr. ¿M:eade-Waldo,áe\ «Biitish Museum», 
los ejemplares de Puerto Bertoni no difieren del tipo de Haliday. 
Añadiré a mi conf. anterior que esta forma es constante en el 
Paraguay y que sus nidos se distinguen fácilmente de los de P. 
cinerascens Sss. por el varnis negro. La diagnosis que dá Haliday 
es esta: 

((Polistes adaeon n. sp. — Cyaneus; clypeo et metathoracis 
macula biloba flavis. Fem. 

«Long. coi'p. 7 lin. Alar. 121 lin. 

«Fem. Obscure cyaneus. Clypeus flavus, basi lineolis 2 
nigris e nigredene faciei continuatis. Metathoracis margo an- 
ticus flavo-lineatus. Macula metathoracis magna flava subqua- 
drata at postice bifida. Tibiae et tarsi antici latere interno fla- 
vicantes. Alae fuscae, costa obscuriore. Abdominis segmen- 
tum primum breve, haud petiolatum, margine apicis utrinque 
albieante »' St. Catherine's. 

{"Trans. Linn. Soc. Lond": p. 323, N. 32, J 836) 



BERTONI A. W. HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 186 

Fam. EUMENIDAE 

Zethus caeruleopennis Fabr. 

En mi primera contribución (1) describí la curiosa nidifi- 
cación de esta especie como supuesto inquilino de nidos abando- 
nados de Xylocopa. Habiendo observado más tarde muchos, al- 
gunos en construcción y uno con ejemplares en estado de ninfa 
ya no me parece dudoso que el arquitecto es el mismo Zethus. 
Las galerías siempre son practicadas en troncos podridos, por 
el estilo de los de Xylocopa, con 2 a 5 ramificaciones que bajan 
verticalmente y la entrada con una boquilla rudimentaria de re- 
sina. Observo que en Puerto Bertoni aún no he podido hallar 
el Z. mexicanus, al paso que el presente es muy común cuando 

florece la Vernonia mollissima y los Bacharis [Comp05í7ce]. 

Como especies nuevas para el país señalo: Z. f Tatemas Sss. 
y T>iscoelius ¡ignícola Bréth., cazados en Puerto Bertoni. 

Pachymenes velutina DuCKE ( var.? ) 

En mi trabajo anterior (2) describí un nido de células su- 
perpuestas, formando cilindro alargado, bajo el título P. ater. 
Comparando los ejemplares nacidos del mismo [Coll. Bertoni ü^^ 
2620) con un cotipo de P. velutina que me proporcionó el Señor 
Ducke, no les hallo más diferencia que el color, que es mucho 
más oscuro en los de Puerto Bertoni Las notables carenas del 
clípeo parecen constantemente muy desarrolladas en mis ejem- 
plares, como en el de Amazonas. El clípeo es negro en ambos 
sexos; pero sólo el examen de mayor material puede resolver si 
se trata de una raza geográfica separable. 

Pachymenes atra Sauss. 

A continuación del anterior describí como habitado por 
esta especie un nido elíptico como los de Sceliphron ; pero debo aña- 
dir que el arquitecto es el mismo 'P. atra. Más tarde hallé media do- 
cena de nidos, uno de ellos lo observé durante la construcción. 
Estos nidos imitan más o menos bien a los de Sceliphron fistulare 

(1) Bertoni, A. de W., « Contr. a la Biol. de las Avispa* y Abejas del 
Par. », An. Mus. NI. de Buenos Aires, tom© XXII, p. 104, 1911. 

(2) Bertoni, A. Je W.. locO citado pag. 109: Pachymenes ater Sss. ( part. ) 



187 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

pero en general son menores, más globulares, de tierra roja o 
blanquizca más arenosa, por tanto menos pulidos. Nacen al fin 
del verano y — al menos en algunos años — salen con frecuencia 
sólo o casi Chrysis parásitos. Los P. atra obtenidos de estos nidos 
son de la forma común oscura, casi sin diseño aparente, con las 
carenas del clípeo reducidas a los dientes del ápice. 

Pachymenes sericea Sauss. 

Coll Bertoni, ^. 3003. 

El nido de esta especie es también nuevo. En Puerto Ber- 
toni descubrió uno en la orilla del río mi hermano Werner S. Ber- 
toni que estaba suspendido de una ramilla que lo atraviesa obli- 
cuamente. Imita bastante bien al de Sceliphron fistulare en todo; 
pero es fusciforme, alto 80 m m. por 30 de grueso, sus extremi- 
dades son agudas y está construido con material más arenoso. Na- 
cieron 8 ejemplares típicos, ambos sexos con el clípeo negro. 

De Puerto Bertoni son también : "P. bipartita Fox, especie que 
recuerda a ciertas A/or/oma; P. pallipes Sauss., apenas diferente de 
un ejemplar amazónico y otro de la Guayana, y T^. flavescens Bréth. 
muy parecido al anterior £/ 'P. aurala Sauss. existe en la Coll. 
Schrottky, probablemente cazado en Encarnación (S. Parag. ). 

Eumenes infernaüs Sauss. 

En los troncos secos, cubiertos de liqúenes, aplica su nido, 
que consiste en una media esfera de barro arcilloso, de superficie 
irregular con 8-10 m m. de diámetro. La entrada es central y 
después de tapada, sólo se nota una simple prominencia. Con- 
cluida la obra, lo reviste con polvo de liquen, de suerte que que- 
da perfectamente disimulado; cabe pregentar aquí si esto es 
normal en la especie o si ha querido imitar instintivamente al 
Mischocyttarus cassununga { R. Iher. ), cuyo nido estaba cerca e 
igualmente revestido con liquen. 

Los nidos de E. opifex Bréth. y E. tuterculata Fox (1) difieren 
en ser menores, elípticos, más pulidos y con una boquilla cerca 
del polo superior. 



[1] Vide Bertoni, A. de W. « Nidos nuevos de Hym, del Paraguay n. in 
(I Rev. de Agronomia » vol. IV, Ns. 9-10, pag. 37; ( Puerto Bertoni 1910 ). 



BERTONI A. W. : HiMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 188 

Eumenes Bertonií Brethes 

Creo pertenecer a esta especie un nido elíptico con boqui- 
lla excéntrica que hallé pegado a la corteza de un tronco seco, de 
10 mm de eje máximo; pero el ejemplar nacido de él estaba muy 
atrofiado para llegar a una determinación segura. 

Parecido es el nido de la especie próxima, E. tinctura Fox; 
pero con 5 por 7 mm. de diámetro y apenas adherido a la cor- 
teza. Esta especie, con E. critica Schidz, cazadas en Pto. Ber- 
toni, son nuevas para el Paraguay; lo propio una especie que 
tengo por variedadad de E. callimm'pha Sauss. 

Eumenes magna BrÉthes 

Describí un nido, ocupado por P^eut/agen/a sp. ( Pompilidae) 
que debe ser de esta Eumenes (1). De los muchos que hallé rara 
vez los parásitos ( crísidos y dípteros ) dejaron nacer algún 
ejemplar, El nido es a vece redondeado, pero por lo común 
consiste en una media elipse aplicada a las paredes, piedras o 
troncos secos, de 40 a 80 mm de largo; la construcción esdebarro 
rojo común y la superficie exterior granulosa e irregular. 

Uno que observe durante la construcción mostraba, alme- 
nos al principio, cantarillas semejantes a las de E- canaliculata. 

De un nido crié 6 ejemplares ( N. 2618 ) tan variables en 
tamaño y color, que se hubiesen prestado para hacer más de 
una especie; el color varía desde el típico hasta tener toda la ca- 
beza, tórax y patas ferrugíneas; el menor es un macho de 13 
mm. de largo, esto es, menos de la mitad del tamaño máximo 
de las hembras Estos hechos dificultan la determinación de 
las especies afines con descripciones incompletas. 

Un ejemplar amazónico proporcionádome por el Sr. Jl. 
Ducke, cazado en la Isla de Marajó, es de cabeza y tórax ferru- 
gíneos con el vértice, mesonoto y escudetes negros; el peciolo 
abdominal sin el ribete amarillo apical, como en algunos ejem- 
plares paraguayos. Algunas hembras grandes de Pto. Bertoni 
caresen de tal ribete y lo ferrugíneo se reduce a partes de la 
cabeza. 



[1] Vide « An. Mus. NI. Bs. Aires » , Tomo XXII, pag. 133. - Bs. Aires 
1911. 



189 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 

Estasúltimasse acercan notablemente, en cuanto al 
tamaño y color, a 2 hembras de E. IVagneriana Sauss que tengo 
del Ecuador; pero, al menos en una, la mitad apical del peciolo 
abdominal es notablemente más inchada. 

Montezumia brethesi A. W. BeRTONI, 71, Sp. 
( Metazumia ) 

Foem. M. huastecae simillima. Nigra, margine oculorum 
contra antennas, postscutello margine punctis duobus petioloque 
lineas ubmarginali interrupta, flavis: scapo macula basali ferru- 
ginea. 

Capite confertim striato-punctato, haud punctulato, ver- 
tice impresso; carina inter antennas producta, superne foveolata 
clypeo cordiformi, sparsim punctato, ubique subtiliter granuloso 
ápice excavato, bispinoso. 

Thorace griseo-puberulo, dense punctato, interstitiis inter 
puncta minutissime punctulatis; mesopleuris crebre punctatis, 
haud punctulatis; pronoto antice cristato; mesonoto linea longi- 
tudinali antica sat impressa, lineis 2 posticis leniter impressis, 
post-scutello obliquo, rotundato,argenteo-sericeu; foveola striata, 
sulco mediali impresso longitudinaliter carinula aucto. Abdo- 
mine argenteo-puberulo; 1° segmento campanulato, tertio ba- 
sali filiformi, dimídio apicali utrinque parallelo, supra inflato, 
ante apicem sat impresso; segmentis 2*?-6 '" subtiliter punctatis 
et punctulatis. 

Var. A: post-scutello petioloque omnino nigris. 
Var. 3- lineis flavis postscutelli petiolique haud interruptis. 
^as similis; tarsis flavis; mandibulis vix dentatis; labro ápice 
flavescente; antennis uncinatis, articulo 13^ 11" aequilongo. 
Var. Antennis subtus ferrugineis. 

Puerto Bertoni ( Paraguay ), 32 ejemplares; tipos en la 
Coll. Bertoni ( XII, 1911 ). Pertenece al grupo Me/azumia, como 
M. leprieuri Spin, a la que se parece mucho en el aspecto y peciolo 
abdominal, Es muy común y representa aquí a la M. plalinia, 
común en Asunción y con los mismos colores y tamaño. Es es- 
pecie algo variable. 



BERTON! A. W.: HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 190 

Montezumia leprieuri SPIN. 

Poseo un ejemplar de la forma típica coleccionado en 
Obidos ( Amazonas). El Sr. Ducke, del « Museu Goeldi», me 
envió un ejemplar que foiTna transición con la especie anterior; 
pero creo que pertence a esta especie y le llamo: Var, inornata. 
n. var.— Macho; negro; dos lineas sobre el ápice del clípeo, otras 
entre las antenas y el ojo, una faja transversal en el post-escu- 
dete, los bordes laterales del hoyo del segmento mediarlo, una 
manchita en el ápice de los femores II y una linea longitudinal 
cerca del borde lateral de la campana del primer segmento ab- 
dominal, amarillos; tarsos más o menos testáceos. La form.a 
general y tamaño es como en M. brethesi; pero difiere en tener 
el clípeo menos escotado, el pronoto con carena hacia las pleuras 
y en el diseño del segmento mediarlo . — Rio de Janeiro 11-1, 1906. 

Montezumia cortesía sub. sp. sepulchralis SauSS. 

Es la especie mimética con Polites melanosoma , etc. . Un 
ejemplar de Pto. Bertoni, coii los caracteres de M. sepulchralis 
Sauss, casi idéntico a ctio de Petss ( Air azoras ). 

Es nueva para el Paraguay. 

Las otras especies observadas en Pto. Bertoni, son: M. 
rufidentata Sauss, M. brunea Sauss. y M. spinolae Satiss. La M. 
brasiliensis Saíiss. la cacé en los campos de Igatimí, frontera 
de Matto Grosso. 

Monobia schrottkyi A. W. BerTONI, n. sp. 

Foem. Atra, fulvo-tomentosa: antennis subtus, labro, po- 
ne oculos, pronoto postice anguste. legulis, tarsis, post-scutelli 
fascia interrupta, metanoti canthis primoque abdominis segmen- 
to utrinque, ferrugineis; hoc ápice flavo- ochraceo; alis forte in- 
fumatis, costa nigra. 

Capite thoraceque ubique densissime reticulato-punctatis; 
clypeo piriformi, rugoso-punctato, haud aciculato, bicarinato, 
ápice valde bidentato; pronoto antice cristato, (angulis nec den- 
tatis) ; mesonoti linea antica vix impressa, lineis posticis modice 
impressis; scutello sat punctato, interstitiis aciculatis, in medio 



191 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 

longitudinaliter antice haud punctatoposticeimpresso: post-scu- 
tello integro, vix verticali, confertim punctato: metanoti fovea 
postica convexa, superne crasse reticulata instructo, inferné 
striata, canthis acutis; clunis grosse punctatis, inferné carina- 
tis. Abdomine sat minute punctato, segmento 1° antice trun- 
cato. Conformatio abdominis plus minusve ut in ¿M. angulosa; 
sed segmento 6" ápice impresso, segmento 1^ paullum angustio- 
re. Long. corp. 16 mm, al. 12. lat. abd. 4,2, lat. thor. 4,3, lat. 
capit.3,6. 

Typus ex Puerto Bertoni, Paraguay, 1908. {Col. ^ertoni 
^. 679) 

Monobia aurata A. W. BeRTONI, n. sp. 

Foem. Parva, ubique tom.ento vellutino aureo-sericeo in- 
duta; nigra;clypeo utrinque basi, margine oculorum contra an- 
tennas, tibiis anticis in fronte, femoribus mediis ápice .abdomi- 
nisque segmentorum 2^-6™ margine lato, flavis; tegulis 
testaceis; alis ferrugineis. 

Capite rotundato, pone oculos sat producto, aureo-sericeo, 
crasse punctato; carina inter antennas superne linea impressa 
aucta; clypeo cordiformi, sparsim punctato et microscopice lon- 
gitudinaliter striato, ápice truncato, bidentato, dentibus inter se 
distantibus, in medio (inter dentes) longitudinaliter unicarina- 
to. Thorace elongato, sat dense punctato punctulatoque; pro- 
noto antice leniter cristato; mesonoto lineis longitudinalibus sat 
impressis; post-scutello integro, obliquo, sat punctato punctula- 
toque; metanoto rotundato, obliquo, crasse re ticulato - punctato; 
fovea villosa, transverse striata, deorsum versus utrinque cari- 
nata, Abdomine minute sericeo, segmento 1^ magis lato quam 
longo, antice truncato, apicem versus longitudinaliter impresso; 
segmento 2^ thorace aequilato, longitudine sat latiore. Long. 
corp. 15 mm, al. 12— (Typus: Coll. Bertoni, N.3051) 

Puerto Bertoni, XII, 6 hembras cazadas en flores de Compo- 

sitae. 

Var. exigua n. var . Foem, DiíTert a var. i}}picd: flagello subtus, 
tarsis, tibiis ápice tegulisque, ferrugineis; abdominis primo seg- 
mento utrinque ferrugineo, ápice fiavo-limbato; metanoti fovea 
omnino punctata, haud striata; abdcininis primo segmento anti- 



EERTONl A. W. : HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 192 

ce rotundato. L. 12 mm, al 10. Typus ex Puerto Bertoni 
ÍN. 3052). 

Esta interesante especie la cacé en flores de compuestas, 
en compañía de Nortonia guaranitica A. W. Bertoni y Stenody- 
nerus serratus Fox, a los que imita en el color y modales a la 
perfección. 

Parazumia paranensis A. W. Bertoni n. sp. 

Foem. P. carinulatae aífi n is; sed nigra, nitida, 
mesonoti punctis duabus pone tegulas, segmenti mediani fasciis 
duobus longitudinalibus, sulphureis; mandibulis, scapo subtus, 
tarsis et tibiis, ferrugineis. Alis fusco-violaceis, costa nigra. 

Capite crebre punctato, vértice ( valde foveolato ) fovea 
tuberculis duobus notata; sinu oculorum dense tomentoso. Cly- 
peo crasse punctato, inferné striato, ubique subtiliter dense gra- 
nuloso, utrinqueemarginato, ápice biangulato, paullo emarginato, 
supra ángulos dentulo crasso instructo. Carina longitudinali 
Ínter antennas haud S'ulcata, fronte impresione pone carinam 
notata. T hora ce depresso, latissimo, longiore quam lato; 
pronoto crebre, mesonoto et scutellis dense punctatis, hoc in 
medio posticeque interstitiis punctulatis; pronoto ro- 
tundato, mesonoti lineis posticis valde impressis; post- 
scutello declive, punctato punctulatoque; metanoto paullum 'obli- 
quo, utrinque convexo, canthis nullis, incisura rugosa. 

Abdomine modice punctato, caput aequiter dilatato, cinereo- 
sericante; primo segmento infundibuliformi, petiolato, dimidio 
utrinque dentulo instructo, apicem versus pone carinam modice 
impresso; segmento 6í> longitudinaliter modice impresso, subtus 
fulvo-tomentoso; secundo segmento subtus basi gibbo polito 
instruct(>. Long. corp. 22 mm., alae 17, lat. abdom. 5, lat. thor. 
5.6, lat. capit. 4;6. 

Puerto Bertoni, 4 hembras ( n. 3055. ) 

Los artejos de los palpos maxilares 1 — 3 muy largos; el 49 
59 y 69 unidos son largos como el 39. 

Parazumia Sauss . parece ser anterior a Nortonia del mis- 
mo autor. En todo caso podrían mantenerse separados, al menos 
como subgéneros diversos. La P. carinula ( Spin . ) y la mía 
se distinguen de las Nartonia verdaderas por el clípeo tan singu- 



193 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 

lar, con una profunda escotadura lateral, además de la apical, 
y otros detalles. Cacé esta especie cuando se ocupaba en acopiar 
arcilla para el nido, por Noviembre. 

Nortonia difñcilis A. W. BERTONI, 71. sp 

Foem. Valida, nigro-cyanea, cinereo-sericans; abdominis 
segmento primo ápice sulphureo-limbato; mandibulis ápice, an- 
tennis basi tarsisque plusminusve, ferrugineis. Alis fusco-vio- 
laceis; costa nigro-cyanea. 

Caput grosse haud crebre punctatum; clypeo late piriformi, 
ápice emarginato, subbicarinato, angulis obtusis; mandibulis 
paullum punctatis; carina inter antennas haud sulcata. Thorace 
globoso, omnino sparsim puctato, latissimo, magis longo quam 
lato, antice an gusta to; pronoto paullo carinato, haud angulato; 
mesonoto postice longitudinaliter bisulcato; scutello in medio 
subcarinulato, declive; post-scutello sparse punctato, declive; 
segmento mediarlo convexo, sparsim punctato, in medio late sul- 
cato, untrinque tumescente vel angulato. Abdominis segnen- 
to primo campanuliformi, tertio basali filiformi, apicem ver- 
sus longitudinaliter modice impresso, in medio utrinque dentulo 
instructo; segmento 29 campanuliformi, longus quam la- 
to; segmento 6*? ápice paullo impresso. Abdomine omnino spar- 
se subtiliterque punctato. Long. Corp. 20- 21 mm., alae 14, 

lat. thor. 5, lat. abd. 4. 2. 

Paraguay Pto. Bertoni; typus; C Bertonin^S056, (2 foem.). 

Es especie de difícil ubicación; recuerda el aspecto general 
a Parazumia paranensis, pero el clípeo es normal y el peciolo 
es de Pachymenes, aunque corto y con un dentecillo o tubérculo la- 
teral en el medio. Las mandíbulas con apenas 2 dientes rudi- 
mentarios y el ensanchamiento del segmento mediarlo, la aparta 
de Pachymenes. Se parece a P. bipartita Fox y Nortonia su- 
rinama S. R. con diferencia de escultura y detalles del color. 

La descripción está hecha con los ejemplares frescos: a la 
fecha el color de los tipos es sólo intensamente negro. 

Nortonia steinbachi SCHULTHESS 

Foem. Hactenus ignota, mari similis, sed valida, Nigra 



BERTONI A. W.: HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 194 

pronoti margine postico, macula subalari, linea transversa post- 
scutelli abdominisque segmentorum li 2i margine, flavis; man- 
dibulis ápice, tegulis, tibiis et tarsis, fusco-ferrugineis; capite 
et thorace griseo-tomentosis, abdomine sericante. Clypeo su- 
bemarginato, subbidentato, sparse punctato. Long. corp. 12 
mm, alae 9, lat. abd. 3. Mendoza, R. A, 

La hembra de esta especie aún no habia sido descrita; la 
recibí confundida con Monobia cingulata, Bréth. (aunque para mí 
se parece más a Odyneriis alastoroides . ) El macho me lo envi- 
aron determinado como Eumenes argentina, porque, mucho más 
débil, se parece a una de sus variedades. Este sexo fué des- 
crito en " Zeitschr. für Hym. u. Dipt. " pag. 277, 1904. 

Nortonia lungens SCHULTHESS. 

Nortonia lungens, Schulth. 1904 ( ex Perú ) 

Odynerus ( Stenodynerus ) paraguayensis, Bréth. An, 
Mus, NI. XIX, p. 234. Bs. Aires, 1909. 

Debo al señor Ducke la identificación de la especie. 

Schulthess describió sólo la hembra, el Sr. Bréthes disponía 
sólo Je un macho. Examiné varias docenas de ejemplares, pues 
abundó mucho en Pto. Bertoni en los últimos años; algunos son 
negros sin diseño amarillo y el peciolo es un tanto variable. 

Pertenece a la categoría de las especies de dudosa ubicación 
genérica, o sea, transisorias con Odynerus. Mimicría: Palybia 
atra, Sauss. etc. 

Nortonia duckei A. W. BERTONI, n. sp. 

Foem. Paullo major quam N. lungens iisque formis aífinis, 
sed abdominis segmento primo haud transverse carinato. Ni- 
gra, fulvesenti-vellutina; pronoti margine postico post-scutelli 
linea transversali in medio interrupta, tegulis plus minusve ab- 
dominisque segmentorum ápice anguste, testaceis; tibiis tar- 
sisque ful vis; ahs fusco-hyalinis, costa fulvescens. Clypeo 
piriformi, ápice truncato, canthis obtusis, sparsissime punctato; 
abdomine sericante, vix punctato; primo segmento basi petiolato, 
dein infundibuliformi, depresso, ápice impresso. 



195 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 

Long. corp. 14 mm., al 11. ( Typus: Coll. Bertoni n» 3053 

Ex sylvis ad flumen Mondaíh (Paraguay): 5 exemplum. 

Esta interesante especie es fácil de reconocer porque imita 
a la perfección los colores y el aspecto de Polybia minarum Du- 
cke. Con N. lungens Schulthess, difiere en el color y escultura 
mucho más menuda y disimulada por la pubescencia sedosa. 

El I"", segmento abdominal se pare2e al de algunas Monte- 
zumia; lo propio el segmento mediario declive, sin cantos y con 
impresión longitudinal, formando verdaderas nalgas (Chinis), 
lo que no tienen los verdaderos Odynertis. No la he observado 
cerca de Pto. Bertoni, sino a unas 10 leguas al interior, ni la he 
visto visitar flores. 

Nortonia guaranitica A. W. BERTONI, n. sp. 

Foem. Statura N. lungentis et ille conformis; atra, flavo 
ornata, aureo-sericea ( Stenodynerum serratum simulans ) ; man- 
dibulis ferrugineis, dentibus nigris, flagello subtus fusco-ferru- 
gineo; margine oculorum contra antennas, linea mandibularum, 
pronoto prope tegulas, tibiis exterius abdominisque segmentis 
2o-6m (69 vix omnino), flavis. 

Capite thoraceque dense, fronte, pleuris scutelloque pau- 
llum mimus dense punctatis; abdomine sparse punctato; clypeo 
paullum convexo, cordiformi, crasse punctato, subtiliteracicula- 
to, ápice bicarinato, interdentes arcuatim vix triangulariter 
emarginato; carina inter antennas producta, superne linea im- 
pressa aucta. Thorace longiore quam lato, antice vix cristato, 
angulis nullis; mesonoto carina longitudinali antica, haud sulcata; 
scutello vix quadrato; post-scutello oblique truncato, cantho 
transversali serrulato; segmento mediario obliquo, albo-tomen- 
toso, utrinque oblique striato, cantho laterali nullo; faveola pau- 
llum excavata, punctata, in medio verticaliter carinata, superne 
linea impressa aucta. Abdomen subpetiolatum, thorace aequi- 
latum, segmento 1*? antice usque ad carinam triangulan, 2? latius 
quam longo. Long. corp. 12, al. 9,5. {Typus, Coll. Bertoni, 
N. 3054). 

Puerto Bertoni, XII, 1911, cazado en Compositae con Ste- 
nodinerus serratus Fox. , al que imita en el color. 



BERTONI A. W. HIMENCPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 196 
Odynerus mimeticus A. W, BERTONI, n. sp. 

Foeyn. Nigra, sparsim griseo-puberula; scapo subtus, 
mandibulis ápice, tegnlis pedibusque rufis; sinu oculorum, punc- 
to post - oculari, margine antica pronoti, puncto utrinque post- 
scutelli abdominisque segmentorum !• -2i ápice, sulphureis; alis 
subhyalinis. Clypeo elongato, convexo, striato, ápice emargi- 
nato, dentibus obtusis; fronte verticeque dense punctatis. Tho- 
race confertim punctato, antice trúncalo, postice retracto post- 
scutello valde truncato;metanotosubrotundato, paullo impresso. 
Abdomen ovatum, haud pediculatum; segmento 1^ antice rotun- 
dato, convexo (ut O. co7iformis) , magis lato quam longo, punctato 
punctulatoque. Long. corp. 7,5 mm., al, 7, lat. abdom. 2,5. 

Mas. Clypeo flavo, sericeo, elongato, paullo convexo, 
valde emarginato, dentibus subobtusis; scapo subtus flavo; unco 
antennarum ferrugineo. 

Cuzco, Perú (3500 m.). Coll. Bertoni N. 2650. 

Esta especie se confunde fácilmente con Hypodynerus 
joergenseni Schr. y H. tuberculiventris (Spin. ) ; pero el abdomen 
sésil y otros caracteres la colocan en los Odynerus (s. str. ) . Po- 
seo 3 machos y 1 hembra; la Coll. Schrottky también lo tiene. 

Odynerus microcynoeca ( SCHR. ) 

Aunque no examiné el tipo de la especie, creo que le per- 
tenecen varios ejemplares que tengo de Mendoza, La Rioja y 
Rosario de Sta. Fé, {Coll. Bertoni N. 2644), El examen de es- 
tos ejemplares demuestra que que se trata de un Odynerus ( s. 
str.) ,afin a O. cluniculus Sauss. En todo caso sospecho que la 
la carena transversal del primer segmento abdominal puede ser 
más o menos aparente en la misma especie, en muchos casos. 

Odynerus romandinus SSS. var. urubamhae 

Niger, Ion ge subflavo-hirsutus; puncto frontali, puncto post- 
oculari, macula subalari, linea flexuosa transversa pronoti, te- 
gularum abdominisque segmentis 1' 2i margine, flavis;alis 
fuliginosis. Pronoto angulato; metanoto utrinque fortissime 
bidentato, haud angulato. Clypeo flávo-unimaculato, piriformi, 



197 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

ápice trúncate, biangulato. Long. corp. 11 mm. ;al. 10, abd. lat. 
3. — Var. Scutellis flavo-bipunctatis. 

Mas. Clypeo elongato, trúncate, biangulato, flavo, nigro- 

marginato. 

Urubamba, Perú, 3000 m: 3 machos y 1 hembra (N. 2605). 
Se parece a O. {Ancistroceriis) pilosus Sauss., pero le falta la 
carena transversal del primer segmento abdominal, etc. La for- 
ma típica, de Colombia y Venezuela, tiene 3 fajas abdominales. 

Ancistrocerus pilosus SAUSS, 
var. ecuador ianus, n. v. 

Foem. Atra, longue fulvo-hirsuta; clypei macula apicem 
versus, puncto inter antennas, puncto post-oculari utrinque, pro- 
noti linea flexuosa transversa, tegulis margine, post-scutelli f ascia 
interrupta abdominisque segmentorum 1 i - 2 i margine, exochra- 
ceo-flavis. Segmentum primum abdominis supra longitudine 
latius; 2 i margine sparse punctato. Long. 12 mm. ; al 10; lat. 
abd. 3,4. 

Santa Inés, Ecuador. Coll. Bertoni, N. 2643. 

La forma típica, del Perú, tiene los pelos negros, el diseño 
blanco, le falta la mancha subalar y el margen del 29 segmento 
es «valde punctato». 

La especie es, en general, parecida a O. flavomarginatus 
Bréthes y O. paredes Sauss. 

Ancistrocerus conjuntus paranensis, n. var. 

Differt a var. typica: clypeo nigro, flavo-marginato (mas 
etfoem.); pronoti marginis, antico et postico, flavis; abdominis 
segmento 2^ subtus basi tumescente, ut in O. atripes Foxi; me- 
tanoti fovea utrinque angulata. Long. corp. 9-11 mm {foem, ), 
7-8 mm ( mas. ) . 

En lo demás combina bastante bien con la descripción del 
O. conjunctiis de Fox; los menudos artejos V2P y 13^ del macho 
son como describe Fox. El primer segmento abdominal «impre- 
so» ( como en los Symorphus) lo acerca a O. subcyaneus Bretes. 
Este último carácter y el rico ornamento amarillo, lo diferencian 
de O. atripes Fox. Entre la carena transversal y la base del 



BERTONl A. W.: HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 198 

1er segmento se nota una estría longitudinal. En vida se con- 
funde fácilmente con Protonectarina sylveirae (Sauss.). 

Puerto Bertoni (Paraguay): 8 ejemplares (N. 2608), 

Bompland, Misiones (R. A.): un macho. 

Odynerus [Stenancistrocerus) anomalicornis, n.sp. 

Foem. Atra; scapo subtus, puncto Ínter antennas, puncto 
in sinu oculorum, clypei maculis duabus ( vel 4 ) basalibus, pun- 
cto pone oculos, spina mesonoti, post-scutelli lineam transversam, 
metanoti canthis abdominisque segmentis li — 6™ ápice, flavis; 
mandibulis linea basali. flagello subtus, pronoti canthis et mar- 
gine postica, puncto subalari, tarsis tegulisque plus minusve, 
ferrugineis; tibiis exterius longitudinaliter flavescentibus; alis 
subhyalinis, venis fuscis, costa infumata; stigma atra. 

Caput et thorax separatím profundeque punctati punctu- 
latique; vértice convexo, pone ocelli paullum foveolato, carina 
Ínter antennas sursum versus sulco-impressa; clypeo late piri- 
formí, latiore quam longo, a carina longitudinali interantennalia 
haud separato, longitudinaliter striato-punctato ( fere striato) 
interstitiis minutissime longitudinaliter sulcatis, ápice vix emar- 
ginato, biangulato:mandibulae 3 -carinatae, ínter carinas series 
tribus pilorum ínstructae . Thorace antice lato postice attenua- 
to, dense punctato, antice cristato et utrínque acute angulato; 
scutello transverso; post-scutellum subtruncato, transverse sub- 
crístato. Metanoto paullum ultra post-scutellum producto, trun- 
cato, crebre crasseque punctato; foveola modice punctata, mar- 
gine utrínque infere angulata; sed in summo, supra foveolam in 
cristulam producto, transversam crenatam, in medio divisam. 
Abdomen ovato-oblongum; 1^ segm.ento angustiore quam 2^, mo- 
dice punctato, transverse carinato, in medio supra carinam lon- 
gitudinaliter breve carinato, basi truncato, utrínque apicem versus 
gradatim dilatato; 2° superne basi coarctato, subgibboso, spar- 
sim punctato, apicem versus magis grosse et dense punctato; 
6" punctis nullis. 

Mas. Clypeo modice convexo punctatoque, latítudíne paullum 
longiore subpoligonali, ápice emarginato et biangulato: flavo, 
dentibus testaceis; corxae III flavis ;*antennis uncinatis articu- 



199 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

lo 11° elongato, art. 12^ minuto; art. 139 dimidiam partem arti- 
culi 10' attingente, ápice latissimo, depresso, trúncalo, inter- 
ne basim versus ventricoso, externe ( in medio ) in tuberculum 
magnum instructo. 

Typus ex Pto. Bertoni, Coll. Bertoni n^ 2646: 4 ejempL, 
XII. 1911 

En general, esta especie combina bastante bien con la 
descripción que Fox dá de su Hypancisty'ocerus reflexus', pero en 
el presente las antenas del macho no son más largas que la ca- 
beza y tórax, sus artejos son solo 13 y por fin. Fox no habla de 
la curiosa configuración del 13^. Falta sólo saber sí el autor tomó 
a la protuberancia de este último artejo por la división de un 14^. 
Yo no conosco aún con seguridad especies con 14 artejos. 

Odynerus (Stenancistr.) giacomellii A. W. B. n. sp . 

Foemina. O, foveolato vicinus. Niger, nitidus, brevissime 
gríseo puberulus;clypeo, scapo, macula frontali et sinu oculorum, 
puncto postoculari, pronoto antice, tibiis tarsisque anticis ferru- 
gineis; pronoto postice tegulis antice posticeque, spina mesonoti, 
postscutello abdominisque segmentorum 1" , 2' limbo, flavis. A- 
lis fusco - hyalinis. 

Clypeo cordiformi, grosse punctato, punctis haud elonga- 
tis, vix emarginato dentibus divergentibus et obtusis. Capite 
thoraceque profunde reticulato-punctatis; thorace subcylindri- 
co; pronoto antice angustato, crista in medio nulla, mesonoti li- 
neis nullis; postscutello truncato, sat 'grosse haud dense puncta- 
to; metanoto rugoso-punctato, fovea rotundata, sat grosse pune- 
tata, haud cristato-circumdata. Primi abdominis segmenti su- 
tura in facie antica sita, segmento subtus trans verse bicarinato; 
2 i margine valde punctato, segmento subtus basi plicato. 

Long. 8 mm., al 6, abdom. lat. 1. 9. ( Coll. Bertoni n9 3003) 

Mas : Clypeo piriformi, paullo elongato, sat punctato, 
emarginato, ex flavescente-ferrugineo. Antennis uncinatis, 
art9 139 subcylindrico, apicem articuli 10 i attingente. 

Poseo varios ejemplares del Rosario de Sta. Fé y La Rio ja, 
ofrecidos por mis amigos Hubrich y Giacomelli. La especie, aun- 
que más robusta, parece ser más próxima al O . foveolato Brethes 
que a las otras parecidas, que tengo presente para el cotejo. 



BERTONI A. W.: HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 200 
Odynerus ( Stenancistr. ) anisitsi BrÉTHES. 

Pertenece al grupo O. quadrisectus. 5 hembras de Pto. 
Bertoni n^ 2128 y 2991. El color es constante en los 5 ejempla- 
res. En cuanto a la carena transversal del 1 ^r segmento abdo- 
minal, en un ejemplar no se nota; otros la tienen, más o menos 
interrumpida en el medio y en uno de ellos es tan notable como 
en un macho de O. quadrisectus! 

Lasubespecie garleppi, Schrottky ( 1911 ), es del Perú, el 
tipo parecía diferir sólo en el color de los ejemplares paraguayos. 

Recibí del Museo NI. de Washington un macho de O. (St.) 
quadrisectus Say que tiene el mJsmo tamaño, forma y escultura 
que nuestra especie, difiere sólo en el diseño amarillo adiccional 
de los escudetes y ápice de los 2 primeros segmentos abdomina- 
les y en que el hoyo del segmento mediarlo no forma ángulo la- 
teral. Este ejemplar, por su tamaño y ornamentos amarillos 
claros ( en vez de blancos) se aproxima al A. Aztecus Sauss.— 
( E. de Virginia, 27,7, 1881, U. S. A. ) 

Ambas especies tienen los palpos labiales con algunos pe- 
los muy largos, como los de Parazumia paranensis Bertoni; los 
artejos de largo parecido, pero en la forma norteamericana son 
más delgados, excepto el apical que es más menudo en la nuestra. 

Stenodynerus mondaiensis A. W. BERTONI, n. sp. 

Foem. S. serrato Foxi simillimus; sed griseo-puberulus, alis 
fusco-hyalinis, segmento mediario flavo ornato abdominisque 
segmentorum 2-5 apicibus crasse punctatis. Niger; mandibu- 
larum basi, oculorum margine contra antennas, clypei margine 
utrinque lineolisque duabus apicalibus, scapo subtus, punctis 
duobus Ínter antennas, femoris li linea antica, meUrct 
crista et punctulo utrinque abdominisque segmentorum 2-6 api- 
ce ( late ) , f lavis ; abdominis segmento 1<? utrinque f errugineo- 
limbato; tegulis testaceo-unimaculatis flagello subtus, tarsisque 
ápice, ferrugineis. Abdominis segmento primo haud tranverse 
carinatus. 

Clypeo crasse rugoso-punctato, subtiliter granuloso, ápice 
triangulariter emarginato, bidentato, sat bicarinato; metanoti 
foveola postica sparsissime punctata, inferné transversaliter 



201 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

striata. Long. corp. 13 mm., al. 10. 

Var. a: carina inter antennas basi flava. 

6.' clypeo. scapo et carina inter antennas, nigris. 

c: clypeo ápice nigro; mandibulis plus minusve ni- 
gris abdominis segmentis 2-6 anguste ochraceo limbatis, sterní- 
tis limbis fere nullis, 

Coll. Be7ioni n"? 2954 : Diez ejemplares, cazados en Pto. 
Bertoni, en fleres de compuestas, con O. ( S ) serratus Fox, 
durante XII ( 1911 ) . El color de las alas también es un tanto 
variable. El macho no ofrece dif encías notables; el clípeo con 
igual diseño y escotadura, parece más corto que en la hembra. 

Stenodynerus auratoides A. W. BERTONI, n. sp. 

O. (St.) serrato similis; sed major, clypeo magis flavo, 
metmoto pone post-scutellum minus producto abdominisque seg- 
mento primo haud transverse impresso 

Foem. Atra, dense aureo-sericea; mandibulis longitudi- 
naliter, marginibus lateralitus cljiei, ficntis punctis 2 vix 
contiguis et fascia transversa prope clypeum, scapo subtus, 
margine oculorum contra antennas, tibiis anticis intus, spina 
mesonoti, metanoti canthis, abdominis segmentorum 2" — 5i 
ápice 6"? que segmento in medio, flavis; labro ex flavo-ferrugi- 
neo pedibus anticis fere obscure-ferrugineis, áureo - hirtis. 

Alis ferrugineis. ápice fusco hyalinis. 

Capite dense irregulariterque punctato, sparsim tomento- 
so, vértice cirris 2 pilorum fuscorum instructo; carina interan- 
tennalia sursum versus lineato-impressa; clypeo subcordiformi, 
striato -punctato et minute granuloso, ápice biangulato, paullum 
triangulariteremarginato; mandibulis 3 - striatis. Thorace elom- 
gato sat punctato punctulatoque; pronoto antice cristato, angu- 
lato, utrinque cum pleuris rotundato- congruente; mesonoto 
dense tomentoso, paullum convenxo, lineis nullis, prope tegulas 
vix impunctato; tegulis sericeis, fere impunctatis; scutello 
transverso, longitudinaliter paullo carinato, sparsim punctato et 
punctulato; post-scutello integro, comfertim et grosse punctato 
postice depresso; metanoto in medio supra quam post-scutellum 
sat breviore, grosse crebreque punctato, cristato-serrato ut in 



BERTONI A. W. : HIMENOPTEROS DIPLOPTEROS AMERICANOS 202 

O. serrato Foxi; foveola postica sat concava, puberula, punctis 
fere nullis, verticaliter excissa, utrinque acute unidentata, infe- 
rné transverse bistriata; mesopleuris crebre punctatis. meta- 
pleuris oblique strigatis. Abdomine densissime sericeo, ovato- 
oblongo, modice punctato; segmento 1^ antice tiuncato magis 
latoquam longo, fupracupuliformi, in medio paullo impreso, sub- 
tus carina transversa laevigata; segmento 2? magis lato qusm lon- 
go cupuliformi, supra in tuberculum tumescentem producto; 5^ 6^ 
fere laevigatis; Long. corp. 14-17 mm., al 11-12. 

Mas. Clypeo nagis flavo, elongato, valde emarginato, 
sparse punctato; labro flavo, mandibulis longitudinaliter sulphu- 
reis; tegulis nigris; abdominis tubérculo fere nullo; unco antenna- 
rum gracili, ferrugineo, subcylindrico, usque ad apicem art. lOn^í 
attingente. Long. 12-13 mm. - ( Coll. Bertoni n? 1P53 ). 

De esta especie, que imita a Monobia aurata con admira- 
ble perfección, examiné una docena de ejemplares de Pto. Eerto- 
ni. Los cacé en la misma época y flores que la Monobia. 

Pertenece al grupo O. í St. ) luctiiosus Sauss. y es muy 
relacicngda con St. ¿risens Fox y St. mondaiensis ( mihi ). 

Este último tiene el segmento mediano más prolongado 
( ccmxO en St. serratus Fox ) y el tórax más cilindrico. 

Las otras especies del grupo que cacé en Pto. Bertoni son 
St. serratus Fox, mucho mercr; S. subapicalis Fox, una forma 
de un negro más intenso que la típica: 5. griseus Fox parecido al 
S. mondaiensis pero más delgado ( al menos el macho . ) A pe- 
sar del abundante material que tengo, a ningún ejemplar le noté 
tendencia a formar carena en el primer segmento abdominal. 
Todas estas especies se parecen en el modo de vivir y en la con- 
figuración general. 



Catálogo de los Véspidos 
Sociales y^ solitarios del Paragua}^ 

por 

A. de Winkelried Bertoni 

Como suplemento del artículo anterior, creo oportuno pu- 
blicar la lista general de las avispas sociales y solitarias halladas 
en el país, o sea las que yo hallé y las señaladas por otros hasta 
el comienzo de la actual Conflagración, pues estamos incomuni- 
cados con muchos países. La lista es ya notable, pero hay mu- 
chas especies que omito hasta ser comprobadas. Lo que se co- 
noce de los Véspidos del Paraguay hasta hoy casi se reduce a lo 
coleccionado por mí, Schrottky y Anisits, por tanto es de esperar 
que la lista deba aumentar mucho con el tiempo. Tampoco he 
creído necesario incluir las especies cazadas en la R. Argentina 
cerca de nuestras fronteras, pues tenemos lista completa de las 
especies conocidas del país vecino en el excelente trabajo « La 
distribución geogr. de los hymenópteros argentinos » publicada 
por el Sr. Schrottky en los Anales de la Soc. Cient. Argentina, 
1913 (1910). 

Por el momento tenemos menos euméni Jos y más véspidos 
1,42 contra 34 especies), lo que se explica fácilmente por las con- 
diciones y clima de los dos países; pero debo advertir que casi 
todas las especies de véspidos las cacé también en territorio ar- 
gentino, menos la Metapolybia, un Megacanthus y el Polistes obs- 
ctirus. La presente lista comprende 42 Véspidos, 122 Euméni- 
dos y 3 Masáridos. (1) 



(1) Cuando las especies fueron halladas en casi todo el pais, pogo única- 
mente «Paraguay» y «Alto Paraná» si son de vasta distribución comprobada 
en éste río, como he hecho con los Vertebrados. 



BERTONI A. W.: VÉSPIDOS SOC. Y SOLIT. DEL PARAGUAY 204 

Fam. VESPIDAE 

1 Nectarina augusti Saiiss. Pto. Bertoni. 

2 » lecheguana (Latr.). Paraguay. 

3 Chartergus globiventris Sauss. Rio Paraguay. 

4 Parachartergus apicalis (Fabr.) Pto. Bertoni. 

5 Metapolybia pediculata {Sauss. ) Id. id. 

6 Synoeca cyanea (Fabr.). Paraguay; Pto. Bert. 

7 Protopolybia sedula (Sauss. ) . Pto. Bertoni. 

8 Protonectarina sylveirae (SaiLss.) Alto Paraná. 

9 Polybia occidentalis 01. Paraguay. 

10 » » scuteilaris White. Paraguay. 

11 » » ruficeps Sch7\ Encarnación? 

12 » fastidiosuscula sampaioi Duche. Pto. Bertoni. 

13 » minarum Du^ke. Pto Bertoni. 

14 » sericea (01.). Paraguay; Pto. Bertoni. 

15 » : atra Sauss. Paraguay. 

16 Stelopolybia vicina (Sauss. ) . Alto Paraná. 

17 » meridionalis (R. v. Ih.). Alto Paraná 

18 » pallipes [O/.]. Paraguay. 

19 )» angulata (Fabr.). Paraguay. 

20 Apoica pallida (01.) var. pallens (F.). Paraguay. 

21 Mischocyttarus drewseni Sauss. Pto Bertoni. 

22 » labiatus (Fabr.). Paraguay. 

23 » (Megacanthopus) ater (01.). Pto. Bertoni. 

24 » » cassununga (R. vonih.). Pto. Bertoni. 

25 o » bertonii Ducke, i. lit, Pto, Bertoni. (1) 

26 » » indeterminabilis (Sauss.). Paraguay. 

27 » » punctatus Ducke. Paraguay? 

28 Polistes carnifex Fabr. Paraguay. 

29 » canadensis Linn. Paraguay. 

30 » » ferreri Sauss. Encarnación. 

31 » » unicolor Lép. Asunción. 

32 >» cavapyta Sau^s. Paraguay, S W 



(1) Nuevo nombre que e! Sr. Ducke propone, según me comunicó a su 
tiempo por carta para Pol^hia rufidens Ti. \>on Ih. [nec Sauss.'\, Rev. Mus. Paul., 
VI, p. 185 [1904]; Id, A. de W. Bertoni An. Mus. Ni. Bs. Aires, tomo XXII, 
p. 126 [1911]. Más tarde el Sr. Ducke me comunicó que puede ser una raza 
meridional de JW. injucundus {Saus. ) . 



205 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

33 Polistes versicolor 01. Paraguay. 

34 » consobrinus Saiiss. Pto. Bertoni. 

35 » subsericeus Sauss. Asunción. 

36 » ruficornis Id. Asunción. 

37 )) spinolae Id. Asunción. 

38 » melanosoma Id. Alto Paraná. 

39 » obscurus Id. Puerto Bertoni. 

40 » actaeon Haliday. Puerto Bertoni. 

41 » cinerascens Saz¿ss. Paraguay; Puerto Bertoni. 

42 » » var. liliaceusculus Saitss. Paraguay. 

Fam. EUMENIDAE 

1 Zethus mexicanus (L. ) &form. lugubris Perty Asunción. 

2 » caeruleopennis (Fabr.) Puerto Bertoni. 

3 » misionus Bréth. Asunción. 

4 » holmbergi Bréthes Asunción. 

5 » spiniventris obscurus Zav. Asunción. 

6 » anisitsi Zav. Asunción. 

7 » fraternus Saiiss. Puerto Bertoni. 

8 Discoelius gigas Spin 

9 » cinerascens Saiiss. ? Puerto Bertoni. 

10 » auritulus Bréth. Asunción. 

11 » hilarianus Saiiss. Asunción. 

12 » productus Fox. Asunción. 

13 » sessilis Fox. Asunción. 

14 » anisitsi Bréth. Asunción. 

15 » striatifrons Fox. Asunción. 

16 » \igmco\a. Breth. Paraguay; Pto. Bertoni. 

17 » rufipes Fox. Puerto Bertoni ; Asunción. 

18 » punctatus Fox. Pto. Bertoni. 

19 »> peculiaris Fox. Puerto Bertoni; Asunción. 

20 » brethesi Zav. Asunción, 

21 » lynchi Bréth. Asunción. 

22 » niger Zav. Asunción. 

23 * sichelianus Sauss. Paraguay; Pto. Bertoni. 

24 » merula Haliday. Asunción. 

25 » cuyanus Bréth.? Asunción. 



BERTONI A. W.: VÉSPIDOS SOC. Y SOLIT. DEL PARAGUAY 20Ó 

26 Pachymenes atra Sauss. Puerto Bertoni 

aurata Id. Encarnación (Schrottky) 

bipartita Fox. Asunción. 

flavescens Bréth. Asunción, Puerto Bertoni. 

pallipes Sauss. Pto. Bertoni. 

sericea » Paraguay. 

velutina Ducke. Pto. Bertoni . 
33 Eumenes anisitsi Breth. Asunción. 

arrechavaletae Id. ( Par. ) 

beitoni Id. Pto. Bertoni. 

caraliculata (01.). Paraguay 

callimorpha Sauss. ? Pto. Bertoni 

chalicodomae » » 

critica Schulz. Pto. Bertoni ? 

deforma Fox. Asunción 

filiformis Sauss. Pto. Bertoni. 

infernalis » Pto. Bertoni 

lae viven tris Fox. Pto. Bertoni; Asunción 

laevigata Breth. Asunción & var. maculata Zav. 

magna » Paraguay 

minúscula » Asunción 

novarae Sauss. Pto. Bertoni, Asunción 

opifex Breth. Paraguay, Pto Bertoni 

paraguay en sis di. 

picturata Fox & forma intermedia Breth. Paraguay. 

rufomaculata » Asunción 

spegazzinii Breth. * 

superficialis Fox. Asunción, Pto. Bertoni 

strandi Zov. S. Benardino 

tegularis Fox. Asunción 

tricolorata Zav, S, Benardino 

tuberculata Fox. Alto Paraná, 
unicincta Breth. Asunción 

59 Montezumia brasiliensis Sauss. Ihgatimí: P. superior. 

60 » brethesi A. W. Bertoni. Pto. Bertoni 

61 » brunea Sauss, Pto. Bertoni 

62 » cortesía sepulchralis Sau^s Pto. Bertoni 

63 » holmbergi Breth, 



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n 



207 



ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 



64 Montezumia ferruginea Sauss. Aunción. 



65 
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101 



» platinia Id. Asunción. 

» rufidentata Id. Pto. Bertoni 
» sparsa Fox. Asunción 
» spinolae Sauss. Peo. Bertoni; Asunción 
Monobia anisitsi Breth. Asunción 

» angulosa Sauss. Paraguay; Pto. Bertoni 
» apicalipennis » Pto. Bertoni 
» aurata A. W. Bertoni. Pto. Bertoni 
» a. exigua » » 

» schrottkyi '» » 

Plagiolabra nigra Schulth. Asunción 
Parazumia paranensis A. W. Bertoni 
Nortonia difficilis » 

>» duckei * 

» guaranitica * 

» lungens Schulth. 
Pachodynerus argentinus Sauss 
» brachygaster » 

» brevithorax » 

» nasidens ( Latr ). » 

chapadae Fox. Paraguay 

Hypancistrocerus advena Sauss. Paraguay 
Odynerus ( Stenodynerus ) auratoides A WB. Pto. Bertoni 
mondaiensis A W Bertoni Pto. Bertoni 
griseus Fox » 

subapicalis ( Fox ) Pto. Bertoni 
serratus Fox Asunción 
» schrottkyi Breth. Pto. Bertoni 
( Stenancistrocerus ) abactus Breth. Pto. Bertoni 
» anisitsi Breth. Pto. Bert. Asunción 
»> anomalicornis A. W. Bertoni Pto. Bert. 
» apicipennis Fox Asunción 
» assomptionis Breth Asunción 
» areatus Fox Parg. As. Pto. Bertoni 
» cordatus » » 

» coujunctus paranensis A W B. Pto. Bert. 
» dallatorrei Breth Asunción 



Pto. Bertoni 

Rio Mondaíh 
Pto. Bertoni 



Pto. Bertoni 
Paraguay 



BERTONI A. W. : VÉSPIDOS SOC. Y SOLIT. DEL PARAGUAY 208 

102 Odynerus (Stenancistroserus) dentif ormis Fox S. Bernard. 

103 »> »> serratus » Asunción 

104 » » subcyaneus Breth. Puerto Bertoni 

105 » )) subtropicalis » Pto. Bertoni 

106 » » sufusus Fox. Alto Paraná 

107 » ( Ancistrocerus ) clarazianus Sauss. Asunción 

108 » » cordatus Fox. Pto. Bertoni 

109 » » flavomarginatus Breth. Pto, Bertoni 

110 » » rufus » Asunción 

111 Alastor clypeatus » Asunción 

112 » elongatus » Asunción 

113 » bicinctus Schrott. Paraguay 

114 » macrocephalus Zav. Asunción 

115 » melanosoma Sauss. Pto. Bertoni 

116 » nitidus Breth Asunción 

117 » paraguayensis Sav. San Bernardino 

118 » rotundiceps Schrott. Paraguay 

119 *> rufipes » Paraguay 

120 » schrottkyi Breth. Asunción. 

121 »> singularis Sauss. Pto. Bertoni; Asunción 

122 » sp. Asunción 

Fam. MASARIDAE 

1 Trimeria howardi A. W. Bertoni. Pto. Bertoni 

2 » buyssoni Breth. Encarnación 

3 » neotropica ( Mocz. ). Asunción 



209 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 



UN NUEVO ESFEQIDO ARGENTINO 

Proterosphex schrottkyi, n. sp. 

Mas. Validus, clypeo et fronte dense argenteo-sericeis; 
capite, thorace abdominisque segmento primo longe fulvo-pilosis, 
segmentis 2° 7^ pedibusque brevissime fulvo-sericeis. Niger; 
scapo, clypeo dimidio apicali, mandibulis basi, tegulis, trochan- 
teribus, femoribus ápice, tibüs tarsisque, rufis; abdomine rufo, 
segmentis 1*? et 4*? nigris rufo-limbatis. Clypeo convexo, ápice 
valde emarginato; manibulis unidentatis; abdominis segmento 
7^ haud impresso. Alis flavo-hyalinis, ápice infumatis, nervis, 
fuscis. 

Long. corp. 39 mm., al. 27, lat. thor, 9, lat. abd. 8, La 
Rio ja. 

En lo demás esta robusta especie se parece a P. argentinus 
( Taschg. ), con el que la comparo, en el largo relativo del pe- 
ciolo abdominal; pero la pubscencia es mucho más densa y dorada, 
además la hay parecida a la del tórax en el lado posterior de 
los fémores y 7^ segmento abdominal. El tipo es de La Rioja, 
R. A. ( Giacomelli leg. ). 

Con motivo de la actual Conflagración, no podemos decir la 
última palabra respecto a la novedad de esta especie. El Sr. 
Schrottky, conosida autoridad en el ramo, me escribe que posee 
algunos ejemplares y que le parece ser especie inédita, aunque 
con igual reserva. 

A. de W. Bertoni 



Contribución al conocimiento 

de las 

Tetralonias sudamericanas - Hym. 

por 

A. de Winkelried Bertoni 

Las subdiviciones del género de abejas llamado Tetralo- 
nia son aún poco admitidas, debido a la variabilidad que se ob- 
serva en el número de los artejos de los palpos maxilares, no 
sólo en la especie, sino también en el mismo individuo. El color 
también varía mucho en varias especies: es solo con muchos e- 
jemplares de ambos sexos a la vista que se puede definirlas con 
seguridad. No obstante el examen de los palpos es de utilidad 
para la determinación exacta de las especies. Habiendo recibi- 
do material de la R. Argentina y del « Mueseu Goeldi »> del Para 
me propongo añadir algunos datos suplemetarios a un trabajo 
que hemos publicado anteriormente: J5er¿om, A. W. & Scyrott- 
ky, C. « Beitrag zur Kenntnis der mit Tetralonia verwandten 
Bienen aus Südamerika » in « Zool. Jahrb. »>, Jena 1910, pags. 
563 - 596 et taf . 18. 

I. Especies de palpos 6 = articulados. 

1. Tetralonia paraguayensis Fr. ( = T. fulvipes Bertoni & 
Schr. ( nec Sm. ). El señor Ducke, quien vio el tipo, dice 
que la especie de Smith es basada sobre un macho de Melissodes 
festivusl. El pues nueva la especie del Paraguay descrita por 
Friese. 

2. T. gilva Holmb. Macho y hembra típicos del Rosario 
de Sta. Fé ( Coll. Hubrich n? 199 ). 



211 ANALES científicos PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

II. Especies de palpos 5=articulados 

3. T. rufitarsis Fr. Una pareja de Concepción (Chile). 
Palpos max. : el 5*? artejo delgado, el 4í> más corto que el 5í> y 3", 
el 2*? poco más corto que el 3? y 49 juntos. 

4. T. frlessana Herhst. Por los palpos como por el colores 
muy próxima a la anterior. Una pareja de Concepción (Chile). 

5. T. átropos Sm. Una hembra de Ceará (Coll. Ducke). 
Los palpos max. cortos y robustos, el artejo 19 apenas el doble 
más largo que grueso; la proporción de los artejos es 11, 7, 5, 3. 
4; la de los artejos del macho 12, 9, 5, 3, 4. La hembra tiene la 
mitad basal del 69 segmento abdominal estriado transversalmen- 
te. El clípeo del macho es todo amarillo. 

6. T. leucocephala Bertoni & Schrott. El macho tiene las 
antenas poco más largas que el corselete y el clípeo con la mitad 
apical amarilla; palpos: 10, 7, 5, 4, 5; la hembra 11, 7, 7, 3, 6. 
Barbacena, Minas Geraes; 5 ejemplares (Ducke, coll.). 

7. T. fulgorans Holmb. Palpos del macho: 7, 8, 7, 4, 2. 
Sta. Fé (Hubrich) . Muy próxima, aunque sin tinte ocráceo, es 
la que tengo por Svastra apicalis Breth., Pto. Bertoni. Sus pal- 
pos tienen esta proporción: 10, 5, 5, 3, 4. 

8. Tetralonia hyptidis Ducke. Palpos: 5, 6, 6, 3, 3. Dos 
ejemplares cotípi eos de Ceará (Ducke). Esta pequeña especie 
se parece bastante a Epimelissodes melolochias Bert. & Schrott. 

9. T. patelücornis Ducke. De esta especie, que recuerda a 
T. paraguayevsis Fr. , tengo un cotipo del Para {Ducke leg. ) . 
Los palpos maxilares son casi como los de T. zebra: 49 y 59 rela- 
tivamente delgados, el 29 largo, el 39 poco menos y más robusto- 

10. T. exquisita Cress. Palpos: 9, 12, 10, 4, 5. Una hembra 
de Oaxgca (Méjico). 

11. T. hubrichi n. sp. Cuerpo y pubescencia intensamente 
negros, con los tarsos y las antenas ferrugíneas y una manchita 
blanca en cada lado de los segmentos 49 y 5^ del abdomen. En 
lo demás parecida a T. leucocephala; pero el clípeo es más grose- 
ramente punteado y sin pelos; la cabeza más ancha y el abdomen 
nítido y más acortado. Long. 12 mm. ; abdom. ancho 4i. Dos 



BERTONIA.W. : TETRALONIAS SUDAMERICANAS 212 

hembras del Rosario de Sta. Fé {Hubrich, leg.). Palpos: 12, 
11, 9, 5, 5. 

Con todo esta especie quizás seh sólo variedad bien marcada 
de T. leucocephala Bertoni & Schr. Por el color se parece a E. 
átropos Sm. 

12. T. cpicaiis ( Breth. )?. El macho parece referible a la 
especie de Brethes. En cuanto a la hembra (no conocida) tiene 
el tamaño y configuración general de T.fulgorans; pero la escasa 
pubescencia es blanquecina sin tinte ocráceo, y además con otras 
deferencias. Palpos : 10, 5, 5, 3, 4,. 

Puerto Bertoni, Parag., 20 ejemplares hembra y un ma- 
cho. 

13. T. mimetica { Preth. )?. Dos machos: clípeo amarillo; 
antenas negras. Palpos : 10, 11, 10, 5, 3, primeros artejos del 
flagelo 8. 10, 50, 25, ( apical 42 ). Un ejemplar con el flagelo 
fulvo abajo. Rosario (R. A.) (Hubrich leg.) 

14. T. zebra Fr., iorma riojana con las fajas reducidas aman- 
chitas blancas en los lados de los segmentos abdominales 1^, 3°, 
4^? y 5P. Palpos : 16, 8, 16, 4, 3i La Rioja, R. A. , hembra. 

III. Especies de palpos maxilares 4=articulados 

15. Nectcrodiaeta oliveirae Holmb. ( Melissodes sp. ). Tres 
hembras de Santa Fé, R. A. ( Hubrich n? 77 ). Palpos : 10, 12 
17, 4, delgados; primeros artejos del flagelo : 8, 40, 23, 21. Es- 
ta especie es ligada a M. uruguayensis Bertoni et Schr. por los 
palpos maxilares, y más especialmente a M. catam-arcencis Bert. 
et Schr. del que se distingue casi sólo por el color. 

16. Melissodes catamarcensis Bei't. et Schr el macho tiene 
el clípeo y labro negros. Palpos 10, 12, 17, 4, ; primeros artejos 
del flagelo 8, 15, 55, 40. No es genéricamente separable del 
anterior. Algunos machos llevan una o dos fajas poco aparen- 
tes en el abdomen. Santa Fé R. A. ( Coll. Hubrich 70 ) . 

17. M. vcnturn Bert. et Schr. El macho con cKpeo ama- 
rillo como M. fervens Sm. Palpos 14, 13, 7, 6, ; abdomen todo 
negro. Varios ejemplares del Rosario, R. A. 



213 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 

18. M. ecuadoria (Fr.)?. Un macho de Sta. Fé (R. Arg.) 
y otro de Buenos Aires son más referibles a esta especie que a 
M. nigroxneus. Palpos: un lado con la proporción 9, 7, 5, 3; el 
otro lado 9, 8, 7 ( 3 artejos solo). Para {Duche leg.), 6 ejemp. 

19. M. nigroaeneus (Sm.). En Puerto Bertoni existe la 
forma de tórax intensamente negro y la f errugínea como M. ru- 
fithorax Breth.; pero a causa de las numerosas formas interme- 
diarias (una de ellas es la forma típica de Smíth), aun no hemos 
logrado separarlas. Es muy frecuente en la especie tener un 
palpo con 3 y el otro con 4 artejos; pero cuando son 3, el apical 
es más o menos de doble largura. 

20. M. festivus (Sm.) . La proporción de los artejos délos 
palpos maxilares de la hembra es: 5, 3, 3, 4A; la del macho: 4, 2i, 
3, 4. Son como en M. ecuadoria, el primer artejo más chico, o 
sea más grandes que en M. nigroaeneus; pero las células cubitales 
se parecen más a las de esta última especie. 11 ejemplares del 
Para, Brasil. (Coll. A. Duche). La coloración es bastante cons- 
tante en la especie. 

21. M. duckei Fr. Palpos maxilares 4-articulados : una pa- 
reja de Obidos, Amazonas. (Coll. Duche). 

22 M. decoratus {Sm.). Menor que la anterior, pero pa- 
recida en el color. Palpos 4-articulados. Amazonas {Duche 
leg.). 

23. M. adolphi, n. sp. Del grupo M.nigroseneus. Macho. 
Negro; clípeo y labro amarillos; flagelo ferrugíneo con el ápice 
negro; tarsos, castaño oscuro. Pubescencia de la cabeza, tórax 
(muy larga y erecta) y patas, castaño-negro; la corta pubescen- 
cia de los segmentos 2-5 del abdomen, gris blanquizca, forman- 
do anillos poco aparentes: ápice de los segmentos notablemente 
más claros. El clípeo es densa y el tronco moderadamente pun- 
turados; la 2^ célula cubital casi cuadrada: los nervios recurren- 
tes las tocan en el 4*? apical. El artejo apical de las antenas en for- 
ma de cuchara, largo 30, grueso 11 por 8; el ante apical largo 30, 
grueso 9, punteadísimo. Primeros artejos del flagelo: 7, 10, 43, 
40, 35. La pubescencia del tórax hace parecer la cabeza pe- 
queña. A primera vista tiene el aspecto de algunas formas de 



BERTONI A. W.: TETRALONIAS SUDAMERICANAS 214 

M. nigroaeneiis. Long. 10 mm., ala 7, antenas 6. Palpos con 
pelos larguísimos. 

Tipo de Barbacena, Para; coleccionado por mi amigo Adol- 
pho Ducke, a quien tengo el placer de dedicarla. (Duche n. 11). 

24. M. chacoensis, n. sp. En general como el M. adolpki; 
pero manor, con las antenas casi normales y relativamente más 
cortas, el artejo apical elíptico y las patas menos peludas. 

Macho. Negro; clípeo y labro amarillos; flagelo abajo, te- 
gulas, base de las nervaduras alares, tarsos y tibias, acaneladas. 
Pubescencia de la cara casi blanquecina; la del tórax color cane- 
la y la de los ápices de los segmentos abdominales y fémores, 
blanquecina y escasa. Long. 8mm., ala?, antenas 41. Propor- 
ción de los palpos maxilares: 8, 8, 6, 9; cilindricos y sin pelos. 

Tipo del Chaco de Santiago del Estero, R. A. ( E. R. Wag- 
ne7' coll. ) . 

IV. Especies de palpos maxilares 3=articulados 

25. Thygater buccosa ( Vachal). Palpos del macho: 11, 9, 
6; maxila larga, 105 por 30 de ancho. Sta. Fé, R. A. 

26. Thygater analis (Lép.). La pubescencia del tórax, en 
los ejemplares femeninos de una misma colonia, varía desde el 
negro hasta el ferrugíneo; los machos todos integramente negros 
(Yiáe Bertoni & Schrottky, in «Deutsch. Ent. Zeitschr. >», pag. 
402, 1911). Recibí del Sr. Ducke un macho cazado en Tarata, Bo- 
livia, rotulado *^Tetralonia laticornis Friese (i. 1.) '», que no difie- 
re en nada de los nacidos de la mensionada colonia. Palpos 
siempre 3-articulados. 

27. Epimeüssodes ir.elolochiae Bertoni & Schrott. Una hem- 
bra del Rosario de Sta. Fé, R. A. Palpos max. : 8, 7, 4; flagelo: 
8, 19, 8, 10 (apical 14); maxila falcada, largo prop. 85 por 13. 
(Coll. Hubrich n^ 220). Un ejemplar del Paraguay tiene los 2 
artejos apicales de los palpos soldados de un lado, o sea 3-arti- 
culados y 2-art. !. 

28. EpimelisEcdes pseudcgil\a Eert. & Schr. Un macho de 
Santa Fé, R. A. Palpos: 8, 5, 7; flagelo: 10, 15, 25, 22 (el arte- 
jo apical 20). 



215 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 3 

V. Especies de palpos 2=art¡culados 

29. Melissoptila tandilensis HolmbJ. Palpos: 10, 10; prime- 
ros artejos del flagelo: 9, 2o, 14, 14 (el apical 18). La maxila di- 
fiere de la normal en ser un puñal con ambos ñlos rectos. Una 
hembra de Santa Fé, R. A. (Hubrich n^ 80). Por falta de ma- 
chos no puedo estar seguro de la determinación, 

30. M. uncicornis (Ducke). Un macho de Ceará, (Brasil): 
palpos 5, 7; primeros artejos del flagelo 5, 12, 17, 19; palpos pa- 
recidos a los de M. pterocauli Bert. & Schr.; mandíbulas sin dien- 
tes como Epimelissodes. Viste más o menos los colores M. ri- 
chardise Bert. & Schr. 5 machos de Ceará y Maranháo {Ducke coll. ) 

31. W. submetallescens {Ducke). Proporción de los artejos, 
de los palpos maxilares: 8, 9; parecidos a los de M. mudiventris 
Bert. & Schr. Una hembra cotípica de Baturité, Ceará. {Ducke 
leg.). 

32. M. pubescens {Sm.). Un macho de Quixada, Ceará. 
Muy parecida, sino idéntica, a una forma muy pajiza de M'.vul- 
pemda ^ert. y Schr., pero difiere en las nervaduras recurrentes 
del ala. Palpos: 8, 10; primeros art. del flagelo: 6, 12, 34, 27, 
(el apical 27). La determinación específica es debida al Sr. Du- 
cke: sólo comparando las hembras se resolvería la sinonimia. 

33. M. nudiventris Bert. etSchr. En más de 30 ejemplares de 
Pto. Bertoni, la coloración es constante y cuando frescos el abdo- 
men muestra vivos reflejos violáceos; la faja blanca del 
5<? segmento siempre interrumpida en el medio y rara vez nula, 
nunca hay indicio de fajas en los demás segmentos. Clípeo y 
labro del macho amarillos. 

Con el rótulo Tetralonla unifasciata Sm. recibí del Sr. Ducke 
un macho de Curitiba que es idéntico a un ejemplar sin reflejos 
de Pto. Bertoni; pero le falta completamente el diseño blanco en 
el abdomen de que habla Smith. Sólo machos de la forma enana y 
clara de Melissodes nigy^oseneus conozco que son más o menos apli- 
cables a tal especie, la cual para mí permanece desconocida. 

34. M. richardiae Bert. & Schr. Habiendo sido en Puerto 



BERTCNI A. W.: TETRALONIAS SUDAMERICANAS 216 

Bertoni, excesivamente común en 1916 y 1917, he podido coleccio- 
nar en cantidad esta especie. Algunos ejemplares con más 
ferrugínea la pubescencia se acercan a M. nemorensis ^ertoni & 
Schrctt.; los machos llegan hasta tenerla casi blanquizca. El ma- 
cho de M. pubescens Sm. se le parece mucho pero es del tipo de 
antenas mucho más largas, corno M. vulpécula. 

35. M. vulpécula ^ert. & Schrott. Abundó igualmente o casi 
que el anterior. La intensidad del color ferrugíneo de la pubes- 
cencia es también un tanto variable. . Algunos machos sólo se 
distinguen de la anterior por las antenas mucho más largas, 

36. M. pterocauli Bert. \? Schrott. Tres hembras de Puerto 
Bertoni idénticas al tipo El macho permanece, para mí, desco- 
nocido. 



NO TA . Las especies paraguayas que no mensiono son : Me- 
lissoptüa abscondita Holmb., M. desiderata Holmb., M. rhopalo- 
cera Holmb., Tetralonia quadrata Bertoni et Schrott. y letra- 
lonia lorenzicola Str., de Asunción. 

Las dedicatorias, lo propio que en los artículos anteriores, son 
en honor de mis amigos y colegas: C. Schrottky (Pto. Cantera), 
E. Giacomelli (La Rioja), C. Hubrich (Rosario) y Adolpho Du- 
cke del «Museu Goeldi» del Para. Añadiré una nueva especie 
cazada después de redactado este trabajo: 

37. Meüssodes Linnei, n. sp. 

Hembra. Negra; flagelo abajo, tégulas, nervaduras del 
ala y patas, menos el ápice de los fémores, ferrugíneos. Pubes- 
cencia densa en todo el cuerpo (como T. paraguayensis) : en el 
clípeo es blanquizca; en el vértice larga, erecta y negro intenso, 
también es negra en los segmentos 5^-Q^ del abdomen, menos un 
estrecho ribete apical, que es ocráceo-ferrugíneo vivo como en 
el resto del cuerpo y patas. El clípeo es densamente punturado; 
en el labro y tórax los puntos moderados y ralos y en el abdomen 
mucho más menudos. Los nervios recurrentes tocan el ápice de 
la 3^ y el 4í* apical de la 2^ célula cubital; ésta es cuadrada. Alas 
leonado-hialinas con ancho ápice obscurecido. Long. 12 mm., 



217 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 3 

ala 10, abdomen (ancho) 5. Prop. de los palpos: 8, 7, 5, 4: las 
divisiones bien marcadas. 

Con duda le refiero un macho que difiere sólo en tener el 
clípeo y labro amarillos, la pubescencia más clara y escasa, en la 
cabeza también leonada y el abdomen más estrecho y alargado. 
Long. 12 mm.; ala 10; antenas 10, la proporción de los 3 prime- 
ros artejos del flagelo: 7, 8, 74 ! 

Puerto Bertoni, Paraguay: 2 hembras (30, \) y un ma- 
cho (III, 1917)- Tipos en mi colección. 

38. Tetralonia fervens Sm. Se tiene por tal a un Melisso- 
des de vasta distribución y no raro, con los anillos apicales del 
abdomen blanquizcos bastante sucios. Sin embargo el Dr. Holm- 
berg,en «Delectus Hym. » (p. 389), reconoció como T. fervens una. 
especie de palpos 6-articulados!. 

Últimamente recibí del Sr. Hubrich, del Rosario de Santa 
Fé, 4 machos de una especie de palpos 5-articulados: uno de ellos 
imita perfectamente los colores de T. fervens, en otros las fajas 
interrumpidas del abdomen (bien blancas) se reducen hasta casi 
desaparecer del todo, pero las antenas son mucho más largas que 
en el Melissodes y el cuerpo más estrecho; la proporción de los pal- 
pos es: 11, 8, 9, 5, 4; en otro 15, 8, 10, 6, 5. Como se vé, solo el exa- 
men de los tipos de Smith (de Mendoza y Santiago) resolverá la 
sinonimia: si resulta ser la de Smith una Tetralonia verdadera, 
debe llamarse a nuestra especie M. cucurbitae Holmherg ( 188Jf ) . 
{Hubrich nos 2U y 219) . Bertoni n? 3060. 

Otro macho, coll. Bertoni; no, 3057, que recibí del Rosario de 
Sta,Fé, mezclado con los anteriores y parecido a ellos como a un 
macho de M. fervens de la misma localidad, tenía los palpos 6- 
articulados! Proporción de los mismos: 12, 12, 10, 9, 3, 3, 
Como en los anteriores, las fajas del abdomen son más interrum- 
pidas que en el Melissodes. Esta forma debe ser la que el Dr. 
Holmberg, quizás con razón, tubo por T. fervens Sm 

39. T. bombilcns {Holmh.). Ocho ejemplares de LaRioja, 
Argentina. Las fajas blancas del abdomen del macho varían has- 
ta desaparecer, pareciéndose en este caso a otras especies: un 
ejemplar parece tener el último artejo de un palpo soldado (4- 
art, ! ), La pubescencia del tórax varía desde el leonado vivo al 



BERTONI A. W.: TETRALONIAS SUDAMERICANAS 218 

blanquizco ocráceo: en mi colección los más claros son deLaRio- 
ja y los leonados de Mendoza. 

AO. Tetralonia sp. ? Coll. Bertoni no. 3059. Una hembra de 
Puerto Bertoni, que se parece a M. rufithoi^ax Breth. y también 
a M. Linnei (mihi) , pero con esta última difiere en tener lo inferi- 
or del tórax de pelos negros y el abdomen casi sin pelos. El abdo- 
men es globoso y los palpos de un lado 4 y del otro5-articulados! 
Resulta de todo esto que se debe siempre examinar los dos pal- 
pos y de muchos ejemplares para conocer cual es el número normal 
de los artejos, lo propio para el color de la pubescencia del cuerpo. 
También estos hechos nos aconsejan tener cuidado en fundar es- 
pecies sobre machos únicos y. sobre todo, hacer descripciones 
comparativas, para facilitar el estudio de un grupo tan difícil y 
embrollado como el de las Tetralonias. Es por esto que, sin cono- 
cer las hembras, no describo las formas referidas más arriba. 

La T. mephistophelica iSc/ir. es una especie muy grande, ne- 
gra, comparable a T. átropos Sm.; pero difiere en el número de 
los artejos de los palpos maxilares (6 en vez de 5) . No dispongo 
de ejemplares en el momento para hacer comparaciones directas: 
el tipo se halla en la colección Schrottky. 



Notas Entomológicas 

( Biológicas y" Sistemáticas ) 

por 

A. de Winkelried Bertoni 
I. HIMENOPTEROS APOIDEOS 

Xylocopa artifex Sm. = X. colona Schr. (nec. Lép.) 

Debo a mi hermano Walter Bertoni el descubrimiento del 
nido de esta especie. Como la X. bambusae Schr. cría en los ca- 
nutos de Bambúseas. El que tengo presente y otro que observó 
mi hermano, se halla en el hueco de un canuto de Merostachys 
clausseni Munro. La entrada es un agujero circular de 8 mm. de 
diámetro; las celdas consisten sensillamente en dividir el hueco 
con tabiques delgados como papel a 15 mm. uno de otro, constru- 
idos con celuloide raspada del interior del mismo canuto. En un 
extremo del hueco hay dos celdas y cuatro cerca del otro: la en- 
trada se halla entre las dos secciones. Contenía el nido sólo nin- 
fas y ejemp'ares yá en estado de imago. 

Los machos de esta especie se distinguen fácilmente de 
los de X. ciliata Burm. por la claridad de la pubescencia ( casi 
blanquizca ) y la cara amarilla con la característica faja negra 
que vá del vértice al ápice del clípeo. Los machos de X. ciliata 
que tengo de Santa Fé (Argentina) , son mucho más obscuros ó ne- 
gros sin tal faja en la cara, que es blanca pálida desde las ante- 
nas para abajo; la pubescencia es negra, menos un collar sobre 
el protorax y un anillo apical en el primer segmento abdominal 
que son blanquecinos. 

Las especies de Xylocopa que, con Sch rottkij y Anisits, he- 
mos observado en el Paraguay meridional son 10. De Pto. Ber- 
toni (región de bosques)* X. frontalis (Oí.), X. nigrocincta Sm., 



BERTONI A. W. : NOTAS ENTOMOLÓGICAS 220 

X. viridis Sm., X. ptdchra Sm. y X artifex Sm. ; de Asunción 
y otros puntos de la región con campos, pero que faltan en Pto. 
Bertoni: X. brasüianorum (L.), X. augusWLé^., X. splendidula 
Lép, , A^ ciliata Burm. y X. macro'ps Lép. 

Hemisia lanipes {Fabr.) 

En Asunción vi centenares de nidos que acribillaban una 
pared hecha con barro de una casa campestre. Las galerías pe- 
netraban oblicuamente o horizontalmente, según las condiciones, 
pero pocos centímetros y una sola, al parecer, para cada hembra. 
En el fondo se hallaba el depósito de polen a la manera de otras 
especies; tampoco el cocón ofrece nada especial. Era pues como 
una colonia la tal cría. En Puerto Bertoni hallé un nido único 
mezclado con una colonia de Melitoma euglossoides Lép., en 
simbiosis o casualmente. No puedo aseverar que alguna de ellas 
no fuera la H. labrosa (Fr. ) que tengo de Pto. Bertoni también. 
Además la H. lanipes ofrece variedades locales en Pto. Bertoni, 
donde es muy común. 

La H. labrosa (Fr. ) y Epicharis obscura Fr. , que cacé en 
Pto. Bertoni y la grande H. collaris Lép., que se encuentra en 
cantidades sobre la arena húmeda de Igatimí (frontera de Ma- 
tto Grosso), son nuevas para la fauna paraguaya. Strand agre- 
gó a las especies conocidas de nuestro país la H. tarsata Sm. 
De las 19 especies paraguayas, 7 sólo fueron halladas en Puerto 
Bertoni; pero en este caso creo que no es sólo debido a la ausen- 
cia de campos sino también a la dificultad de cazarlas en los ár- 
bcles altos, 

Melitoma euglossoides Lép. 

Un horno construido con barro, fué completamente acri- 
billado pí-r millares de nidos de esta especie durante varios años. 
Las abejas entraban y salían durante todo el verano en canti- 
dad, produciendo con el sumbidode sus alas el efecto de una 
numerosa colmena de Apis. Tantas eran ya, que el interior de 
la pared estaba transformado en celdas apretadas una con otra. 
La entrada del nido es una simple galería de unos 5 mm.de an- 
cho; en el fondo ( a 5— lOcm.) hay una dilatación ovoide y den- 



221 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

tro de esta una cantarilla ajustada, pero que se desprende fácil- 
mente y abierta en un extremo. El interior de dicha cantarilla 
es bien pulido y, después de depositar en ella el polen y el hue- 
vo, la tapa con un disco de barro bien pulido. La postura de 
los huevos, como su nacimiento, dura meses. Las cantarillas 
son más o menos de 12 por 8 mm. 

Los habitantes de la colonia se componían en su mayor 
parte déla forma typica, de patas negras; una pequeña parte de 
la \orma, fulvifrons Sm,, de patas y antenas rojizas; una forma 
más enana aun que la M. grisesceris Ducke; otra semejante a 
Leptergatis romeroi Holmb. y un solo nido de Hemisia lanipes 
Fabr. Esta manera de criar en colectividad varias antofóridas, 
motivó la sospecha de mi colega y amigo J. Brethes de que la Meli- 
toma podría quizás ser parásita, porque él no tubo oportunidad 
de revisar el nido (1). 

De Pto. Bertoni es también la rara M. mattogrossensis 
(Schr.) ; la M. nudipes (Burm.) laobtube sólo de Sta. Fé, Argen- 
tina. 

Megachile sp.? 

Hasta la fecha, los nidos que conozco de Megachile son del 
tipo común envuelto en hojas, que colocan en cualquier agujero 
y muy frecuentemente dentro de los cañones de fusil; sólo una 
especie vi penetrar en la tierra, sin poder averiguar con certeza 
si se trataba de un hueco natural. R. v. Ihering (Rev. Museu 
Paul.) describe un nido en forma de cantarilla de M. apicipennis 
Schr. sin saber como y donde estaba colocado. 

Últimamente hallé un nido singular que pienso que debe 
ser de un Megachile o género afín, porque se parece notablemen- 
te al de cierta especie europea. Es una elipse de arcilla fina, con 
una boquilla larga un tercio del total en la parte superior, 
de superficie groseramente granulosa y lo interior pulido: 
con la boquilla mide 25 por 14 mm. Tres de estas cantarillas 
se hallaban pegadas en hilera dentro del hueco de un cogollo de 
Bromelia, muy a la vista. La boquilla es arqueada en sentido 
opuesto a la hoja en que estaba pegado. No pude cerciorarme 



(1) Vide «An. Mus. NI. de Bs. Aires», tomo XIX, pag. 81. 



BERTONl A. W. : NOTAS ENTOMOLÓGICAS 222 

de la especie porque estaban parasitados por un díptero del gé- 
nero Anthrax del tamaño y color de A. morio. Podría este nido 
ser de Lithurgus, pero aun no se ha señalado este género en el 
Paraguay, ni me parece que el material de que está construido 
permita pensar en un Anthidium. 

El género Megachile cuenta con cerca de 40 especies cono- 
cidas en el Paraguay. — ( Coll. Bertoni n? 3062 ) , 

Mega I Opta ipomoea Schr. 

Esta interesante especie que imita a Odyneropsis holoseri- 
cea Schr., la cacé en Pto. Bertoni en pleno día de sol: los autores, 
notando lo desarrollado de los ojos, sospecharon que podría ser de 
hábitos nocturnos. 

El nido no difiere esencialmente del de Augochlora nigro- 
marginata Spin. {=^A. gramminea Sm.), sino en el tamaño ma- 
yor y en los curiosos apéndices cónicos a manera de piernas de 
la parte opuesta a las entradas, o sea la inferior. Las celdas 
(en número de 5 a 12) son verticales, alargadas y con la entrada 
de 5 mm. por 15 - 20 de profundidad. Se hallan estos nidos en 
galerías que penetran verticalmente varios decímetros en la tie- 
rra arcillosa. {Coll. Bertoni n^ 3061). 

Varios nidos de Puerto Bertoni. 

Osiris paraguayensis, n. sp. 

Osiris pallidus Sm. (var. ?), Bertoni, A. de W., «Anal. 
Mus. NI. de Bs. As., T. XXII, pág. 137, (1911). 

El Osiris que indiqué con duda como variedad de O. palli- 
dus Sm., porque de éste son las formas y magnitud, pero con el 
abdomen a fajas nítidas negras y anchas como el O. marginatus 
Cres. de Méjico, me parece que es un representante nuevo del 
género en el Paraguay. Cacé la hembra cuando buscaba, al pa- 
recer, nidos subterráneos ágenos y al macho sobre flores de plan - 
tas compuestas. El fondo sólo puede llamarse amarillo-testáceo 
después de estar mucho tiempo en la colección. 

Hembra. Amarillo citrino; una mancha circular en la 
frente que incluye los ocelos, el mesonoto y el ancho anillo apical 



223 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 3 

de los segmentos abdominales, negro: el 6*? segmento es todo ne- 
gro y en los demás este color es más ancho que lo amarillo basal ; 
en el mesonoto se nota una zona central y los bordes laterales 
casi testáceos. El flagelo es obscuro con los 2 artejos básales y 
el apical amarillo-ferrugíneos; el lado inferior de los fémores y 
el estrecho borde apical de los segmentos ventrales, oscuros casi 
negros. La puntuación del cuerpo no es aparente, en el clípeo 
es grosera y rugosa. Alas amarillentas, con las nervaduras más 
ferrugíneas. Todo el tronco lleva una brevísima y no densa pu- 
bescencia amarillenta visible sólo con lente. Long. tot. 13 mm. ; 
ala 9. 

Macho. Difiere en tener lo negro de la frente más redu- 
cido, en los segmentos ventrales más fuerte, el diseño del meso- 
noto es negro y amarillo y el último segmento ventral apenas 
excede al dorsal en ? de su propia longitud. 

Puerto Bertoni, Parag. , Coll. Bertoni n? 3063. 

En la misma publicación y página, a continuación del pre- 
sente, describí el macho de Osiris exulans Holmb., el cual es un 
Coelioxoides. El Sr. A. Duche, quien examinó ejemplares de 
aquí, me informa que la especie de Holmberg es un sinónimo de 
O. punctipennis Cress. Cacé media docena en flores de Ptero- 
caulon virgatum D C. {Compos. ) 

Gen. Rhatymus Lép. (1825) 

Este género de abejas parásitas {Nomadidse) cuenta con 
8 especies sudamericanas descritas, pero ninguna de este país ni 
de la Argentina. Por Marzo de 1917 cacé dos Rhatymus en Pto. 
Bertoni. La una parecida a Rh. bicolor^ Sm. , pero grande (25 
mm) y variable, unos todo ferrugíneos con las alas obscuro-vio- 
láceas, otros con el mesonoto y vértice negros. Entraron 6 ejem- 
plares en mi cuarto en la época en que nace la Epicharis rustica, 
de la que se supone sea parásito. ( Coll. Bertoni n^ 3021 ) . El 
Sr. Schrottky piensa que sea nueva y vá a describirla según me 
comunicó. 

La otra es una especie del tamaño y figura de Odyneropsis 
holosericea Schr. y parecida en la coloración a O. vespiformis Du- 
cke; pero es un verdadero Rhatymus: {Coll. Bertoni n? 3064). 



BERTONI A. W. : NOTAS ENTOMOLÓGICAS 224 

Trígona mínima Gn6. — vulg. Eí-mírí 

Esta especie, semejante a T. mosquito pero menor, dispu- 
ta y quizás vence a la T. muelleri Friese (=T. tímida Silv.), 
el puesto de colmena rudimentaria. Es común en Pto. Bertoni 
y su nido se halla en cualquier hueco o grieta pequeña de las pa- 
ledes, troncos piedras, etc. Algunos nidos tienen apenas algu- 
nas docenas de habitantes. La boquilla es casi nula o de pocos 
mm. de largo. En cuanto al interior es amoldado a las condi- 
ciones. Las pocas cantarillas de la miel aglomeradas o casi en 
panal y los no más abundantes panales de las larvas desordena- 
damente sobrepuestos o dispersos. Las cantarillas de la miel son 
poco mayores a las de T. muelleri y en todo suelen producir po- 
cos gramos de miel. Es, como las otras pequeñas, sumamente 
molesta en los bosques, pues acude en enjambres a chupar el 
sudor. {CoU. Bertoni, t^9 1816). 

iVOT^A.— Los Mehpónidos paraguayos no citados en mis 
publicaciones anteriores (1) son: Melipona orhignii Guér. (=M. 
quinquefasciata Fr.), Rio Paraguay; M. paraguayaca Str. (id.) ; 
Trigona iheringi Friese, (id); T. cupira Sm., Pto. Bert., T. 
caerulea Friese, Encarnación; T. nigripes Fr.; T. amaltheaLs.tr, 
{=T. fuscipennis Fr.), Pto. Eertoni; T. rufichrus Latr., SO Pa- 
rag. ; y T. fulvipennis Friese, Igatimí, Itaimbeíh (Alto Paraná) . 
Las tres últimas, quizás sólo razas, no difieren biológicamente. 
La T. cupira es reprecentada en Pto. Bertoni por una forma 
muy oscura, casi negra, cuyo nido imita a veces al de T. amal- 
thea. En todo son 26 especies conocidas del Paraguay. (2) 

Tygny (en «Suites a Buffon», VIII, p. 266) describe bien 
el nido libre y globular de la T. amalthea típica de la Guayana, 
el cual en nada difiere de nuestra supuesta var. fuscipemiis Fr. 
Pero al insecto le dá « ailes blanches, transparentes, légerement 
lavées d'une couleur obscure». 



(l)-Bertoni, A. de W., «An. Mus. NI. Bs. As.» vol. XXII. p. 97-146, 
(1911). Id. «Revista de Agron. y Bol. de la E. Agr. de Pto. Bertoni», Vol. 
IV, no 7-8, pág. 21, (1910). 

(2) —5c/iroH^i; señala sólo 24 para la R. Argentina; pero, con quizás só- 
lo una excepción, creo que existen en este país todas las especies señaladas 
en el Paraguay. 



225 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

II. HIMENOPTEROS VESPOIDEOS 

Pompilus flavopíctus Sm. (Sericopompilus sp. ) 

En Pto. Bertoni abunda una especie que es notablemente 
variable en cuanto al color. Tan pronto imita el diseño de Ste- 
lopolybia meridionalis (R. v, Ih.) como el de 5. pallipes (01.) y 
aun más allá, siendo raro hallar dos ejemplares perfectamente 
iguales. Una- hembra y un macho ( Coll. B. n^ 3066 ). combinan 
perfectamente con la descripción que Smith dá para el P. flavo- 
píctus de Costa Rica. La mancha neerra de la base del clípeo y 
las del segmento mediarlo en unos son bien negras; en otros son 
ferrugíneas, más o menos apagadas hasta desaparecer del todo. 
Inconstantes son también los anillos amarillos del abdomen y la 
intensidad del color negro en general. Una forma difiere muy 
poco del P. autrani Holmb. (del Chaco) ; otra (ní> 658), no bien 
ligada por las transiciones, se acerca a P. barbarus Holmb. Lo 
amarillo es citrino, pero en las patas varía hasta el ferrugíneo. 
Tengo presente una serie de 14 ejemplares selectos entre las 
transisiones. 

Cuál es esta especie se sabrá cuando se conozca a qué gé- 
nero pertenecen los supuestos Pompilus de los autores: Smith 
no dá los caracteres morfológicos. Si la muestra no es la de Cos- 
ta Rica, es un representante perfectamente mimético en el Pa- 
raguay. El Sr. Schrottky, a quien mandé un ejemplar aberran- 
te y quizás diverso, pone en duda la identidad (por carta) ; pero 
lo que interesa aquí es llamar la atención de los especialistas so- 
bre la variabilidad de nuestra especie. 

Parecido también parece ser el P. polistoides Sm. El Sr. 
Brethes me determinó como tal un macho de Pto. Bertoni, hace 
muchos años, quizás diferente de los ejemplares que conservo, 
pues estos no combinan bien con la descripción original, a menos 
que sea igualmente variable que la forma anterior. En todo ca- 
so es mucho más raro aquí. El Sr. Schrottky piensa que el nu- 
estro sea Poecilopompilus . 

Observ. —No conozco el nido del presente Sericopompilus, 
pero le he visto subir arañas a los árboles altos. En los Anales 
del Museo Ni. de Buenos Aires, (XXII, p. 131), describí el supu- 



BERTONI A. W.: NOTAS ENTOMOLÓGICAS 22Ó 

esto nido de un Pseudagenia, próximo al Pompihis spilopterus 
Holmb. Más tarde me convencí que era inquilino y que el ver- 
dadero arquitecto de tales nidos es el Eumenes enagua Breth. 

Stenancístrocerus herbertü terebrator, n. subsp. 

Se parece tanto en las formas al O. herbertü Fox, que no 
creo que sea más que subespecie; en cuanto al color, (también 
gran parte de las formas), son más del O. relativus Fox. No 
menos curiosa es la nidificación; la diagnosis es esta: 

Statura 0./¿er6er¿i et illie conformis. Foem. Atra, bre- 
vissime aureo-sericea; clypeo superne arcuato, puncto inter an- 
tennas, puncto post-oculari utrinque, spina mesonoti abdominis- 
que segmentis 1 i - 6^ ápice, flavis; tegulis externe ferrugineis. 
Alis ferrugineis, ápice fusco-hyalinis. Mandibulis 4-dentatis. 
Long. corp. 9 mm., al. 7i-(Pto. Bertoni, Parag.). 

La puntuación y formas son como en la forma típica. El 
clípeo rugoso, más ancho que largo, con escotadura apical trian- 
gular y dientes agudos, recuerda al de los Alastor como las for- 
mas de la cabeza y tórax; la 2^. célula cubital es triangular; el 
segmento mediarlo, que se extiende bastante atrás del postescu- 
dete, tiene los ángulos postero-laterales muy agudos; y por fin, 
la impresión transversal del primer segmento abdominal forma 
decididamente dos carenas. Mandíbulas cortas con sus 4 dien- 
tes muy fuertes. 

Hemos visto que los Odynerus (s. lat. ) crian unos en nido 
propio, otros en nidos abandonados ágenos, otros en troncos ta- 
ladrados por coleópteros y por fin, el O. clarazianus en galerías 
subterráneas. El presente se aparta notablemente en su mane- 
ra de nidificar. Difiere de todos los que conozco en el nido y la 
alimentación de las larvas. En el tallo de la flor de Eryngium 
ebracteatum Lam. (Umbelíferas), practica (en laplantaViva!) un 
agujero circular de 3 mm. de diámetro, para utilizar el hueco 
natural interno. Siguiendo hacia abajo, divide el hueco en tro- 
zos de 20 mm. con discos de barro rojo y en cada uno deposita 
un huevo con 10 o 12 larvas para la alimentación. La larva del 
Odynerus es normal, alargada, amarillenta con una línea oscura 
a lo largo del dorso. El alimento comsiste en larvas amarillen- 



227 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 3 

tas con cabeza oscura, córnea y seis patas anteriores. Son muy 
tiernos y requieren un estudio especial con ejemplares en buen 
estado para conocer el grupo; pero no pueden ser sino de cole- 
ópteros o himenópteros fitófagos. En todo caso sale de la re- 
gla; hasta ahora sólo conocía especies que alimentan la prole 
con larvas de lepidópteros, especialmente geométridos. A prin- 
cipios de Noviembre cacé al tipo de la nueva forma en su nido. 
Este contenía celdas en construcción y larvas a punto de trans- 
formarse. 

El citado Eryngium es visitado por varios Odynerus y A- 
lastor. En condiciones parecidas, pero con dípteros adultos co- 
mo alimento, cría el Xylocrabro umhrosus Schr. (V. Schrottky y 
Bertoni, «Deutsch. Ent. Zetschr.», p. 624, 1914). 

Gen. Polistes Latr. (1802) 

Polistes consobrinus Saiiss. ? De la especie que cité con es- 
te nombre (1) cacé, en las flores de VernonicL mollissima (Com- 
positae), 10 machos y una hembra en Puerto Bertoni y una en 
Ihgatimí (Matto Grosso), todos por Marzo. 

El macho se distingue fácilmente de las especies vecinas 
por tener el ojo anchamente separado del clípeo, más que en P. 
carnifex; el clípeo ferrugíneo todo o con sólo los bordes laterales 
amarillos. El insecto es ferrugíneo con el vértice, los bordes del 
mesonoto m.ís o menos y los dos primeros segmentos abdomina- 
les, negros; lo inferior y patas más o menos ferrugíneos, con el 
pecho amarillo; el segmento mediarlo con o sin los dos semicírcu 
los amarillos; el peciolo con el ápice ferrugíneo o amarillo, y en 
uno todos los segmentos llevan un sutil ribete de este color; el 
flagelo con el ápice y la base ferrugíneos. 

En la hembra el ojo apenas toca al clípeo. La de Ihgatimí 
difiere del macho sólo en tener el mesonoto, el fondo del seg- 
mento mediarlo y algo por los f émores, negros y en no tener más 
amarillo que las dos manchas del segmento mediarlo. La otra 
hembra que le refiero, porque la comunicación entre el clípeo y 
el ojo es más reducida que en P. versicolor y P. ferreri, difiere 
sólo '^,n tener las mesopleuras, trocánteres y tibias, negros. 



(1) (lAn. Mus. NI. de Bs. Aires», T.XXII. pág. 129. 



BERTONIA. W.: TETRALONIAS SUDAMERICANAS 228 

La especie de Saussure permanece oscura, pero a mi ver 
la presente concuerda más con la descripción que las formas fe- 
rrugíneas de P. versicolor. El P. candidoi R. v. Iher, podría 
asimismo ser una forma del presente. 

Polistes obscurus Sauss. —Bertoni, loco cit, p. 130. 

Podría ser una raza pequeña, esvelta y sedosa de P. actae- 
on Halid.; pero no he hallado transiciones aun. La coloración 
es constante en cada nido. Los machos tienen todas las antenas 
y clípeo negros y carecen de amarillo en las «coxas»; las patas 
son todo ferrugíneas. En todos las líneas amarillas del segmen- 
to mediarlo son delgadas o casi nulas. Un nido tenía 8 ejem- 
plares idénticos entre sí, pero diferían de los comunes en tener 
más o menos ferrugíneo oscuro por el abdomen, sin confundirse 
por esto los machos con las formas ferrugíneas de P. cinerascens 
Sauss. Las variaciones del colorido de las alas no se apartan de 
ésta última especie. Las mesopleuras sin la línea superior. 
Describiré una forma que creo nueva: 

Polistes obscurus simulans, n. var. Hembra negra, sedosa, 
con la pubescencia del tórax castaño-oscura y la del abdomen 
negra; las mandíbulas, el flagelo (menos la base del primer ar- 
tejo), y las alas, ferrugíneos; una línea delante y otra detrás 
del ojo amarillas. Long. 14-16 mm., ala 12-141. El protorax es 
de los más crestudos anteriormente y la cabeza notablemente 
menos prolongada atrás de los ocelos que en las especies veci- 
nas. 

En lo demás tiene las formas y tamaño de P. cinerascens, 
con el hoyo del segmento mediario tal vez más breve y ancho, 
bien estriado transversalmente; el peciolo por lo menos tan an- 
cho como largo. Este último carácter lo distingue de P. mela- 
nosoma, al que imita perfectamente en el color, aspecto atercio- 
pelado y casi en el tamaño. El color de las alas sólo se asemeja 
b\ de P. jMcificus Fabr. (forma oscura). El nido, que es ne- 
gruzco, no difiere del de P. melanusoma sino en las celdas me- 
nores. 

Puerto Bertoni, Febrero, 1917: 6 hembras criadas del mis- 
mo nido {Coll Bertoni, n<?. 3067). ' 



229 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

Gen. Mischocyttarus Sauss. (1854) 

M. smithi Sauss. Esta rara especie era dudosa para los 
especialistas y la hembra desconocida. Poseo una de San José, 
Costa Rica (C. A.). El cuerpo es bien negro, especialmente 
el abdomen (que es más nítido que en las otras) ; el borde poste- 
rior del pronoto y las tégulas castaño oscuro, poco aparente; las 
patas también con algo de castaño muy oscuro y el ribete api- 
cal del peciolo bastante claro; las antenas en la mitad apical 
más o menos ferruglneas. El color de las alas es el mismo que 
en M. labiatus (F.);pero el insecto es mucho más robusto, por 
lo menos como M. drewseni Sauss. ; el primer segmento abdo- 
minal largo como la cabeza y el tórax juntos y algo más dila- 
tado hacia el ápice, recordando a M. surinamensis Sauss. Log. 
tot. 21 mm., ala 17. Ocelos como en M. drewseni, Sauss. 

El tipo es amazónico. El. M. dreivseni, que es el que 
más se le parece, tiene el abdomen más estrecho con relación 
al tórax y las alas bien ferrugíneas, aun en una forma oscura 
que tengo de Pebas (Amaz.). Tampoco el M. collaris Ducke 
ofrece diferencia entre un ejemplar de Costa Rica y otro ama- 
zónico (A. Ducke leg. ) y muy poco de otro de la Isla de Trinidad. 

La especie que describo no tiene semejanza notable con 
Stelopolybia angulata, que es mimética con M. carhonarius (Sa- 
uss.). No conozco esta última especie amazónica que parece 
muy rara. 

M. phthisicus {F.) Dcke. Cuatro hembras, de Altos, Asun- 
ción y Pto. Bertoni, difieren de lo normal en tener el 2^ segmen- 
to abdominal ferrugíneo con el ápice amarillo, o sea un principio 
de transición hacia la var. alfkeni Ducke, que yo no había obser- 
vado en el país (loco cit. p. 127). Estos ejemplares forman ex- 
cepción en Pto. Bertoni, donde es común y varía desde el color 
de Polybia buyssoni hasta el de P. fastidiosuscula y pallipes. 
Un nido contenía 206 ejemplares, todos con el color de esta últi- 
ma. De las otras formas también es frecuente hallar nidos con 
numerosos ejemplares parecidos entre sí; pero algunos, especial- 
mente uno que crié en Marzo, contienen toda la serie de colores. 
Con sólo una excepción (en Pt. Bertoni) el diseño es siempre ci- 
trino y oscuro o negro. A las formas de nido, debo añadir uno 



BERTONl A. W. ; NOTAS ENTOMOLÓGICAS 230 

que vi en Ihgxiasú (Brasil) pegado a un techo de casa; tenía tres 
apéndices largos en estrella y el pedúnculo central. Los habi- 
tantes con los colores y distribución de Gymnopolybia meridio- 
nalis (R. V. IH.). 

Es frecuente ver que las hembras que comienzan un nido 
son más o menos de color normal; aquí cabe preguntar si con la 
edad el color negro domina al amarillo o si los ejemplares dema- 
siado claros y aberrantes perecen sin procrear, 

III. COLEÓPTEROS 

Acrocinus longimanus ( L. ) — Este cerambícido grande y 
hermoso es bastante común en Pto. Bertoni y parece raro a la 
altura de Yaguarasapá ( más al S ) : otro tanto puede decirse de 
la planta morácea Chlorophora tinctoria (L.). Este árbol suele 
estar barrenado por grandes larvas que le causan la muerte par- 
cial o total. El año pasado hemos visto que esta nociva larva 
es del A. longimanus. Un grande y lozano árbol de Tatá-dyihvá 
o C. tinctoria fué parasitado por unas cuantas parejas del coleóp- 
tero en cuestión, secándose completamente en pocos meses. De- 
posita los huevos haciendo una incisión transversal, desde los 
gajos hasta el suelo. Las larvas se crian rápidamente y causan 
un verdadero destrozo en la madera. Esta especie acude tam- 
bién a los Ficus recién cortados, pero no sé que deposite en ellos 
los huevos. El A. accentifer (Oliv.) es de los más comunes en 
nuestros bosques. 

Lo más común en nuestros cerambícidos es depositar sus 
huevos en árboles enfermos o cortados y unas cuantas especies 
los cortan ellos mismos, como Oncoderes y varios del grupo de 
Acanthoderes, v. gr., que causan mucho daño a los cultivos. 
Los autores han generalizado demasiado, como me he cerciorado 
en varios casos, la creencia de que cortan ellos mismos la planta. 

IV. HEMIPTEROS HOMOPTEROS 

Fulgora lucífera Germ. — guar. Nyakihrá-mbói. 

Es ésta la especie que llega hasta Rio Grande do Sul y Pa- 
raguay. En Pto. Bertoni cazam.os ^ ejemplares recién nacidos 



231 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 3 

al pié de una Fagara sp. (Rutáceas), por lo que he sospechado 
que su larva podría vivir a expensas de la savia de sus raíces a 
semejanza de los Cicádidos. A la F. latemaria L., del Norte, 
se le parece sólo en el color. 

Mantube vivos varios días dichos ejemplares sin notar la 
fosforescencia que observó Madam Merian en la Guayana y q«e 
los naturalistas aun no han podido comprobar en un siglo. No 
obstante, creo que no se trata de un error de Mad. Merian, sino 
que los ejemplares de Fulgora que la sorprendieron de noche 
por emitir luz, estarían parasitados por el supuesto hongo fosfo- 
rescente invisible que se ha observado en varias aves, o el que 
se observa en los troncos después de días de mucha lluvia y ca- 
lor. La forma tan rara de este insecto, especialmente el apén- 
dice que imita la cabeza de un reptil, ha motivado muchas pa- 
trañas en el Paraguay como en el Brasil: el vulgo lo cree alta- 
mente venenoso, sin embargo es absolutamente inofensivo. 

En Pto. Bertoni hay otra especie muy rara, que debo a la 
amabilidad del Sr. José del R. Mereles, quien la descubrió. Pa- 
rece ser la F. serrata de Stoll.; pero su estado larval no permite 
suficiente certeza. En la misma localidad cacé Phenax variega,- 
ta (Oliv.), Flata umhraculata Fabr. y F. phalaenoides Fabr. 

Aphrophora sp.?— En «Agronomía» (V, n*?. 3-4, p. 110 y. 
Ed. del autor), describí el insecto que hace «llover» a los árboles, 
bajo el n. provisorio A. distanti, i. lü.; más tarde observé que 
en Asunción cría mucho más temprano y que una de las plantas 
preferidas es el Ombú (Phytolaca dioica L.). En Pto. Bertoni 
los árboles que hace llover con más frecuencia y abundancia son 
Cedrela tubiflora M. S. Bertoni y Lonchocarpus sp. La gran 
cantidad de agua que expide la sustancia espumosa de las larvas 
proviene seguramente de la savia del árbol. En los días calmosos 
y muy húmedos del Alto Paraná los frascos de vidrio con líquido 
condensan la humedad del aire hasta gotear; pero no está con- 
firmado que la substancia espumosa del insecto pueda condensar 
tal cantidad de humedad. 



BERTCNI A. W. : NOTAS ENTOMOLÓGICAS 232 



EFECTO DEL CIANURO EN LOS COLORES 

El Cianuro de potacio, tan empleado para matar insectos, 
influye en la alteración de los colores naturales. Cualquiera pue- 
de cerciorarse, v. gr., de que echando una flor roja en un frasco 
con vapores de cianuro, toma en pocos minutos un bello color 
verde tierno y más tarde pasa al amarillo, siempre comenzando 
por los bordes de los pétalos ; pero lo que interesa aquí es llamar 
la atención de los entomólogos sobre un hecho curioso. 

Hace 10 años cacé en Puerto Bertoni una variedad de Pa- 
chodynerus argentinus adornada con diseños amarillos citrinos y 
la eché en un frasco con fuerte cantidad de cianuro. A la vuel- 
ta de la excursión (6 h. más tarde), noté con gran sorpresa que 
el diseño se había cambiado en rojizo vivo!. Actualmente el 
ejemplar tiene todavía los ornamentos del tórax más o menos fe- 
rrugíneos. Se ha repetido este hecho y sospecho que serían 
ejemplares recién nacidos de colores muy tiernos. En todo caso 
sabemos que hay muchas supuestas especies de insectos que se 
distinguen sólo por el diseño amarillo o ferrugíneo, y el hecho 
merece ser recordado. 

En las colecciones es frecuente también ver que los ama- 
rillos tiernos toman un tinte ocráceo, la Rutela lineóla (Coleóp.) 
rara vez conserva su color natural. Para mí, el mejor para ma- 
tar insectos es el éter sulfúrico, que no daña a la salud, y en su 
defecto la nafta ordinaria, que cuesta poco y mata con suficiente 
rapidez. Dos Anthidiimí muertos en el cianuro tienen las fajas 
abdominales rojas, cuando que en vida debieron ser amarillas. 

A. de W. 3- 



cAdiciones a los Vertebrados 
del Paragua)^ 

por 

A. de Winkelried Bertoni 

En esta sección me propongo dar algunas notas y especies 
nuevas para el país, descubiertas por mi o por otros, que no fi- 
guran en mi «Catálogo de los Vertebrados» (Descr. Fis. y Econ. 
del Par., n?. 59: 1). 

I. PECES 

Pseudocetopsis gobioides (Kner.). 

El tipo de este raro Cetópsido es de Irizanga Brasil. El 
segundo ejemplar conocido es el de mi colección. Es un ejem- 
plar de 145 mm. de largo; en vida es todo blanco plateado bri- 
llante, la puntuación oscura del dorso es muy poco aparente. 
Aun que tiene una boca muy pequeña, salió pegado a la carnada 
de un anzuelo. Puerto Bertoni (Río Paraná), 1903. 

Heptapterus mustelinus (Cuv. & Val.). 

Varios ejemplares del arroyito de Pto. Bertoni, de 6-12 
cm. de largo. El mayor tiene grandes manchas oscuras en el 
dorso, poco aparentes. Un ejemplar pequeño fué examinado 
por el Prof. Eigenmann. Se encuentra de día reposando bajo las 
piedras, por lo que lo creo de hábitos nocturnos. D' Orbigny. ha- 
biendo hallado hasta 200 bajo una piedra sola, lo creyó sociable. 
No se conocía del país. 

Paulisea jahu H. v- Iher— Mangurudyú paró. 

A la altura de Pto. Bertoni predomina el Mangurudyú pa- 
ra, al paso que más al S parece mucho más raro que el Zungaro 
mangurus (Val.). Los ejemplares que examiné discrepan lo 



BERTONl A. W.: AD. A LOS VERTEBRADOS DEL PARAGUAY 234 

bastante para tenerlos por específicamente distintos de P. lutkeni 
(Steind.) de Amazonas. Berg (An. Mus. Bs. As., IV, p. 126) dice, 
de un ejemplar del Paraná, que no difiere de la especie amazó- 
nica. En un ejemplar de Pto. Bertoni, de 1.200 mm. de largo, 
la cabeza cabe 3i veces en el largo parcial y 3 y 5 sextos con la 
caudal; el espacio interorbital sólo de 8 diámetros oculares; orla 
de los ojos completamente libre. La cabeza es más redondeada 
que en la fig. de Steindachner. En vida el fondo es amarillento 
oliváceo o pardo oiiváceoencima y blanco puro abajo; las gotas que 
lo adornan son oscuras en unos y blanquizcas o sea más claras 
que el fondo en un ejemplar grande. En general son poco apa- 
rentes y menos en los adultos que en los jóvenes. Puerto Ber- 
toni, Yaguarasapá (río Paraná). 

Pseudoplatystoma fasciatum (L.)— Suruví. 

Quizás por su tamaño no se ha mandado a los especialis- 
tas, pero existe en los dos ríos. Un ejemplar de Pto. Bertoni 
de 900 mm., combinaba bien con las descripciones . En vida el 
fondo es pardo-oliva encima y blanco puro abajo; todas las aletas 
goteadas de oscuro; dorso espléndidamente reticulado de negro, 
con algunas gotas; cabeza goteada de negro. 

Abunda igualmente que P. coruscans Agass.. o sea el Suru- 
ví goteado, que párese ser el mayor de nuestros peces 

Branchioica Bertoni Eigenm. (1917). 

Es el parásito de las branquias del Pakú (Piaractus hra- 
chypomus) ; los tipos, que sirvieron a Eig'enmaan para fundar el gé- 
nero y especie nueva, son de Puerto Bertoni. Algunos Pakú 
llevan muchos ejemplares dentro de la cavidad branquial. A- 
provecharé para recordar que el Pakú, o una especie afín, lleva un- 
nombre que parece que no conocen los especialistas: es Myletes 
(Myleus) mesopotamicus Holmberg, 1889 (in «Bol. de la Acad. 
NI. de Ciencias de Córdoba», X, p. 387). 

Holoshethes heterodon Eigenm.— Guar. Pikíh 

Puerto Bertoni: examinado por el Prof. Eigenman. (Coll. 
Bertoni, n^ 604). En vida la caudal es color de oro bello. Es 
común en el río Paraná. 



235 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

Astyanax fasciatus (Cuv.)— Guar. Pikíh. 

Habita donde y como el anterior, a quien se parece en la 
magnitud y aspecto, pero la aleta caudal es siempre roja. Veri- 
ficado por el Prof. Eigenman. 

Knodus moenkhansü (Eig. & Kenn.) 

El Prof. Eigenmann, en su admirable monografía de los Cha- 
racinidae, creó el gen. Knodus que incluye al Bryconamericus n*? 
146 de mi catálogo (loco cit.p. 11). Es común en el río Paraná, 
Observo que e\ K. chapadae (Fowl,), Bertoni n? 144, es de las 
nacientes del río Paraguay y no está probado que sea el mismo que 
llega hasta nuestro territorio. 

Hyphessobrycon callistus (Boul.) 

Pdo Paraguy, Coll. Anisits y Hasseman (I). 

Hyphessbrycon santae (Eig.) 

Villarrica, Paraguay, coll. Anisits: Eigenmann (loco cit., p. 
202). 

Markiana nigripinnis (Perug.) — Guar. Pikíh. 

Asunción, Coll. Bertoni n? 1020. Un ejemplar fué verifi- 
cado por Eigenmann. 

Moenkhausia sanctae filomenae fSteliid.) = M, australisEig., 
Id. Cat. Bertoni pág. 12, n*? 155. Probablemente es también de 
nuestras aguas la M. intermedia Eig. 

Observ. generales. Una gran parte del Alto Paraná corre 
con rapidez entre dos murallas de piedra, prestándose poco para 
el desove de los peces. Esto explica a mí ver, el hecho de que 
a la altura de Pto. Bertoni una gran cantidad de especies son 
de pasa y llegan en bandadas por Octubre, especialmente los 
grandes. En invierno es tan difícil pescar que apenas hay quien 
se ocupe de ello. Los Salmimis y Leporinus se acumulan al pié 
de los saltos o rápidos de los anuentes; allí, en la época de los 
amores, se mueren a veces en gran cantidad, quizás por los cho- 
ques contra las piedras al perseguirse entre ellos. Lo dicho y 
la dificultad de pescar con redes explicaría que hasta ahora se 



(l)V. Eigenmann nThe American Characidae», part. 2, pag. 178, (1918). 



BERTONl A. W.: AD. A LOS VERTEBRADOS DEL PARAGUAY 230 

conocen relativamente poco? peces a esta altura. Algunas fa- 
milias, como Cichlidae, brillan por su escasez debido a la ausencia 
de charcos, lagunas y bañados. 

Aprovecharé la oportunidad para agradecer al eminente 
especialista Prof. C. H. Eig-^-imann de Indiana University (U. S. A.) 
por la verificación de muchas especies de difícil determinación 
y al propio tiempo de recomendar la admirable monografía de 
los Characidae que está publicando actualmente. 

II. BATRACIOS 

GastrophryHe ovale bicolor Ruthven. 

Él Prof. A. G. Ruthven. quien examinó un ejemplar de mi 
colección (n^ 1080), lo considera buena subespecie, según me es- 
cribe el Prof. Fo^vler. Pto. Bertoni 

Hyla ruber Daud. — guar, Dyuí. 

Pto. Bertoni, (Coll. n». 1395). También determinado por 
Ruthven. De la misma localidad es la H. nasica Cope y el Bufo 
diptychus Cope. El Phryniscus niaricans Wiegm. lo hallé en 
los bañados de Encarnación. 

III. REPTILES 

Hydraspls hilarii (D. B.) — guar. Karumbé. 

Esta especie, que es la más frecuente en el Alto Paraná y 
sus afluentes, se alimenta— al menos los que yo examiné— exclu- 
sivamente de grandes algas que corta en trozos y traga sin mas- 
ticarlas. Wied cree que se alimenta de peces pequeños, caracoles, 
vermes, moluscos y tal vez vegetales acuáticos. Goeldi. en su 
excelente estudio sobre los Chelonios del Brasil, reproduce esto 
(l);pero yo no he observado tal cosa. Vive en el fondo de las 
aguas y, cuando le acomoda, se deja flotar en la superficie. Se- 
pulta los huevos en la arena, encomendados al calor solar. 

Una hembra que tengo presente, tiene el caparazón de 
310 mm. de largo por 225 de ancho. La cabeza, con 66 mm. de 



(1) «Bol. Mus. Goeldi», Vol. IV, p. 751 (1906) 



237 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

largo y 51 de ancho, sobresale 160 del caparazón y lleva dos ten- 
táculos de 3 mm. ; el ano se halla en el medio de la cola. Gar- 
ganta amarilla manchada de negro; cuello pardo con granulos 
rojizos. Cabeza marmolada de pardo y oliváceo; atrás del ojo 
hay una ceja olivácea; bajo de ella otra tira oscura y otras del 
mismo color en los ángulos de la boca y mentón. La línea pos- 
terior de las patas y la divisoria de sus escudos, rosado y amari- 
llo. Creo joven de la especie un ejemplar con los escudos más 
o menos tubercuhferos. (Pto. Bertoni). 

Cuatro huevos, ofrecidos por J. B. Jiménez y Walter Ber- 
toni, son casi exatamente esféricos, blancos, con 32 por 31 mm. 
de eje: hallados bajo la arena a unos 20 m. del río. 

Xenodon neuwiedi Gíhr. — guar. Mbói-pé. 

Cacé un ejemplar en Pto. Bertoni, donde es muy rara, al 
paso que el X. merremii (Wagl.) es de los más comunes; sin es- 
tar seguro creo que, como este último, se alimenta de sapos {Bu- 
fo) . Dientes maxilares normales. 

Liophis poecilogyrus Wied. 

Bajo un montón de basura en descomposición hallé su ni- 
do el 21 de Diciembre. Contenía 6 huevos blancos, elípticos y 
blandos, con 23-28 por 14-15 mm de eje. La coloración del dor- 
so, en Pto. Bertoni, es salpicada de pequeñas manchitas oscuras 
en series longitudinales; los embriones ya llevan este diseño po- 
co variable antes de salir del huevo. 

Clelia petolarius. ( L ) var. ? 

En Puerto Bertoni tiene una coloración curiosa: el fondo 
es negro y abajo blanco inmaculado; el collar nucal, 3 anillos en 
el cuello, seguidos de 4 manchas semicirculares laterales alter- 
nadas, son de un bello verde amarillo; el resto y cola con anillos 
regulares rojos. Otros ejemplares más desarrollados tienen cer- 
ca del medio solo 2 o 3 de las referidas manchas, pero los anillos 
son amarillos verdosos en la parte anterior y rojos en lo demás. 
ElSr. Ruthven— por carta— piensa que conviene más a C. peto- 
larius que a otras especies. 



BERTONI A. W. : AD. A LOS VERTEBRADOS DEL PARAGUAY 238 
Hclicops carinicauda. ( Wied ) 

Esta bella especie de las aguas estancadas, en el Alto Pa- 
raná.se la observa siempre en plena corriente viajando amanera 
de las anguilas con muctia velocidad o reposando entre dos aguas, 
pero siempre durante la noche. De día sólo vi un ejemplar en 
tierra, reposando bajo una piedra. Un ejemplar que dejé en un 
botellón con agua sin darle ningún alimento, vivió casi 8 meses; 
con adelgazar tomó una forma común con la cabeza bien distinta 
del cuello. Las fajas del dorso son muy amarillentas; la lateral 
y todo lo inferior amarillo puro, con baño anaranjado bajo la co- 
la: esto es, más claros que el color normal de la especie. (Coll. 
Bertoni n? 1549). 



El Sr. Pedro Serié (1) enumera las siguientes especies de 
ofidios que no figuran en mi «Catálogo», señaladas para el Para- 
guay más tarde por él o por autores que me eran inaccesibles. 

1 Drymohius boddaerti Sentz— Schenkel. 

2 Liophis trifasciatus Werner— Nueva. 

3 Aporophis lineatus meridionalis Schenkel, (Coll. Ternetz). 

4 Rhadinaea frenata Werner — Nueva. 

5 Oxyrhopus rhombifer inaequifasciatiis Werner— Nueva var. 

6 Paroxyrhopus reticulatus Schenkel— Gen. y sp. nuevos. 

7 Rhinostoma guianense Trosch. — Boulenger. 

8 Tomodon ocellatus D. B. — Boulenger. 

9 Phüodryas ternetzi Schenk.— Nueva. 

10 Apostolepis d' Orbignyi (Schleg.)— Boulenger. 

11 Apostolepis ambinig^^a (Pters.) 

Señaladas por el Sr. Serié: 

12 Liophis reginae (L.)— Asunción. 

13 Atractus reticidatus Boulgr. — Sin indicación. 

14 Oxyrhopus labialis Jan — Alto Paraguay. 

15 Cochliophagus albifrons (Sauv.)— Pto. Bertoni. 

Algunas de ellas figuran también en mi colección. 



(1)— V. «Physis«, t. I, pp. 573-582, 1915, (Notas sobre la herpetol 
del Parag.). 



239 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 3 

IV. AVES 

Asió flammeus cassini Brewer. 

Esta forma parece ser la que Azara denominó Siiindá y, si 
sobre él Vieillot basó su Strix suinda, éste último nombre debe 
llevar nuestra subespecie. En cuanto a Ciccaba suinda (auct.) 
conservaría el n. C. borelliana A. W. Bertoni. Esta especie de há- 
bitos diurnos y de campo, sólo fué observada en las Misiones 
(Parag.). 

Pulsatrix koeniswaldiana A. W. Bertoni. 

Este nombre publicado en Enero de 1901, lleva prioridad 
sobre P. sharpei Berl. ( de Oct. 30, 1901 ) que suelen emplear los 
autores. 

Aratinga auricaplüus aurifrons Spix. 

El corriente año, anormal por la falta de muchos frutales 
a causa de los fríos, ha desviado hasta Pto. Bertoni una pareja de 
este bello loro. Cacé la hembra el 11 de Noviembre: long. 305; 
ala 162, cola 140. Iris blanco sucio. Se alimenta de semillas de 
gramináceas. La especie es nueva para el Paraguay : se conocía 
sólo del Brasil. 

Pionus maxlmiliani (Kuhl) 

La especie es notablemente variable en el Alto Paraná. 
El fondo es normalmente verde, pero algunos tienen el dorso ca- 
si oliv.íceo. Un ejemplar de Puerto Bertoni y otro de Artaza 
( Brasil ) tenían la frente color de rosa; el encuentro a veces es 
más o menos amarillo claro y uno lo tenía rojo, y por fin lo rojo 
y violáceo de la cola varían notablemente. Todas estas formas 
se hallan en la misma bandada. La de frente rosada es típica. 

Corythopis calcarata (Wied) 

=^Hylocentrites ambidator, Bertoni (1901) 
El esternón de esta especie es normal o sea no bifurcado! 
En caso de ser idénticas la mía y la de Wied, no pertenecería a 
la familia Conopophagidse. La Co7iopophaga anómala {A. W. 
Bertoni) tiene en el sitio de la 2^ horqueta del esternón sólo una 
perforación subapical, constante en varios ejemplares: falla, pues, 



BERTONI A. W. : AD. A LOS VERTEBRADOS DELPARAGUAY 240 

el carácter más notable que servía para distinguir la familia y 
este hecho explica porqué yo y otros los habíamos tenido por 
verdaderos Tyrannidas. 

Certhiaxis? ruseola ( Vieill. ) 

Azara dá a su « Anegadizos » (n^ 233), 12 rectrices. Un 
ejemplar que recibí de Sao Paulo (Brasil) también tiene 12. No 
ís, pues, Synallaxis como creen los autores; por las costumbres, 
el pico, la cola y el tarso robusto y casi holaspideano, se distin- 
gue fácilmente de las especies que conozco de Asthenes y Acror- 
chilus. Queda a los que disponen de material suficiente averi- 
guar si la forma del Norte ( S. cinnamomea ) tiene también 12 
rectrices; en caso afirmativo, parece que debe adoptarse como 
nombre genérico Certhiaxis Less. ( 1847 ) o Leptoxyura Reich. 
(1853). 

Aprovecharé para recordar que, para mí . el n? 245 de Azara 
es Asthenes striaticeps ( Laf r. & Orb. ) ; en todo caso no tiene nada 
que ver con Heliobletus contaminatus ( Licht. ) . 

Picolaptes fuscus koeniswaldianus A. W. Bertoni 

Esta variedad es muy común en Pto. Bertoni y apenas di- 
fiere de la forma de Bahia. Nunca cacé la forma típica de gar- 
ganta blanca que Hartert y Venturi señalan para Piraí (Misiones). 
En cambio es muy común a la altura de ese punto la especie pa- 
recida P. falcinellus ( Cab. & Heine ) . 

Cinclodes fuscus (Vieill.) 

No cacé esta especie en el Paraguay aún, ni la he visto, 
pero Azara (n^ 147) dice que ha visto cuatro ejemplares en este 
país. Es muy admisible que extienda sus viajes hasta los cam- 
pos del Chaco y S del Paraguay, o que se detenga de paso unos 
días como he observado en otras especies viajadoras. 

Observaciones: 

La lista de las aves señaladas con seguridad para el Para- 
guay se eleva a 630 especies ( 660 con las dudosas ) . Foster co- 
leccionó en Sapucái 240 especies sólo; pero debe haber allí mucho 
más, por ser divisoria de bosques y campos. En Pto. Bertoni, 
en una reducida superficie muy alejada de campos y bañados, 
coleccioné 379 especies en 25 años, tüon esta colección y las nu- 



241 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 3 

merosas notas que conservo, me propongo intentar más tarde un 
estudio sobre la desordenada migración de nuestras aves y sus 
motivos. 

Creo que está lejos el día en que se pueda fijar las razas 
•'geográficas". Una notable cantidad de aves crían en el Para- 
guay y Argentina y se retiran a invernar en el Brasil, de suerte 
que un ave cazada en este último país puede muy bien ser naci- 
da en el Paraguay. Otras se extravían accidentalmente de su 
ruta habitual por varios motivos. Para mí una región cualquie- 
ra tiene en el mismo año menos especies que las que se ha seña- 
lado durante años y no son siempre exactamente las mismas un 
año que otro. Algunas especies viajeras dejan de venir a un 
punto a veces por un par de años; las insectívoras de rssa 
vuelven invariablemente. Estos hechos motivaron la opinión 
—errónea a mi -ver— de que las aves del Estado de S. Paulo au- 
mentaron en número de especies. Hay árboles ornitófilos que 
no fructifican todos los años y es de suponer que algunas aves 
los busquen en otra región. Los fríos del corriente año en Pto. 
Bertoni han hecho faltar las frutas que sirven de alimento a las 
Euphonia, pues tampoco he visto un solo ejemplar de las espe- 
cies de este género que normalmente suelen abundar mucho. 
Esto parece explicar porqué algunas aves viajan sin época fija. 

Aprovecharé la oportunidad para recordar que, en mis 
trabajos anteriores, cuando indico como procedencia de mis aves 
«Alto Paraná» o «Misiones», no se trata de especies de origen du- 
doso sino de vasta distribución, que, durante un j de siglo, he 
cazado en tantos puntos que el detalle resultaría largo y fasti- 
dioso. 

En el n» 3 de « El Hornero », de Buenos Aires, aparecerá 
una lista de nuevas aves paraguayas que no puedo nombrar, pues 
los derechos de publicarlas primero los cedí al excelente órgane 
de la « Soc. Orn. del Plata ». 



BERTCNI A. W.: SOBRE NIDIFICACICN DE LOS EUFONIDOS - 242 

AVES LUMINOSAS EN EL PARAGUAY 

Llaman los guaraníes Guihrá-tatá, creyendo que se trata 
de una especie, a ciertas aves que, debido a una causa aun des- 
conocida por la ciencia, tienen el plumaje fosforescente durante 
la noche. El fenómeno parece cosmopolita; en el Paraguay las 
observaciones más fidedignas son de una garza que parece ser 
Nycticorax y una lechuza (probitblemente Tyto perlata) . Ambas 
fueron observadas volando y emitían luz por el plumaje ventral. 

Muchas veces hemos observado en el Paraguay que des- 
pués de largas lluvias, las materias orgánicas y hasta troncos de 
árboles son vivamente fosforescentes por la noche, debido a 
hongos invisibles. Yo creo que estos hongos pueden también 
criarse en los nidos húmedos y comunicar la fosforescencia al 
plumaje del ave durante la incubación. En todo caso consigno 
( 1 hecho de que el fenómeno se ha observado también en esta 
región. 

Los sabios que se han ocupado del asunto piensan que se 
trata de f otobactérios o de un hongo plumícola especial ; pero son 
tan raros los ejemplares luminosos, que no parece dado pensar 
sino en parasitismo accidental. Para mí es la misma causa que 
: ace luminosas a las Fulgora (Hemípteros) . 

A. de W. Bertoni. 



SOBRE NIDIFICACION DE LOS EUFONIDOS 

(Ornit.) 

Ridgway, (Birds of N. a. M. Am.), insinúa la posibilidad 
de separar los Eufoninos de los Tanágridos. En efecto, además 
de distinguirse por el aspecto externo, difieren de los demás gru- 
pos en ser absolutamente frugívoros. El aparato digestivo de 
todas las especies paraguayas se reduce a un simple tubo de unos 
3 decímetros de largo, sin dilatación ni musculosidad notable. 
El alimento se halla distribuido por toda su extensión. Si esto 
es general a todas las especies creo que merecen el rango de fa- 
milia distinta. Viviendo casi siempre en los bosques, he tenido 
la suerte de descubrir el nido de casi todas nuestras especies. 



243 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 3 

el cual también difiere del de los Tanágridos. Actualmente no hay 
un solo ejemplar aquí, ni tampoco hay las frutas que comen, pe- 
ro no sabría decir si han emigrado o han muerto a causa del 
frío excepcional que hubo. 

Euphonia áurea serrirostris (Lafr. & Orb.). Un nido globular 
describí como perteneciente a esta especie y en caso de no serlo 
so ocupaba en robar el material de un nido ageno. (Véase el n? 
3, pág. 3 de la serie I de estos Anales). La especie viaja mucho. 
En Fto. Bertoni falta completamente en la mayor parte de los 
años y, cuando viene, es la más común en los árboles de Cecrupia, 
cuya fruta prefiere a otras. Por tanto es difícil fijar variedades 
geográficas. 

E. violácea aurantücolüs A. W. Bertoni. La he visto constru- 
ir su nido en el hueco de la vaina de una hoja de palmera con 
fibras vegetales delgadas y la base de pedazos de corteza y fi- 
bras anchas de palmera. Después de extraído de la cavidad, 
difiere de la común taza en tener el hoyo muy poco profundo: es 
más bien un simple colchón. Fué destruido por los Tucanos e 
ingnoro si estaría terminado. La especie es estacionaria y afi- 
cionada a la fruta del banano, 

E. pectoralis (Lath.). En Agosto la he visto construir su ni- 
do dentro del follaje de una cepa espesa de heléchos epífitos sobre 
un tronco muy grueso. El nido era una taza semiesférica soste 
nida en el costado del tronco por las raíces de los heléchos, cuyas 
hojas lo ocultaban bien. Estaba construido con fibras y sin arte, 
con el hoyo poco profundo. En Pto. Bertoni parece estacionaria, 
per*o rara. El tubo digestivo tiene 35-40 cm. de largo, dilatable 
en el esófago, sin molleja ni nada parecido, como, en E. nigrico- 
llis. Sinónimo: E. herlepschiana A. W. Bert. (1901). 

E. nigricollis (Vieill.). Es especie viajadora. Llega en Pto. 
Bertoni sin fecha fija, cuando abundan las frutas de Lorantáce- 
as. No le conozco el nido y anda por parejas como la ant'^rior, 
pero difiere de ella en incorporarse con frecuencia con las demás 
especies. 

E. (Ypophaea) chalybea (iVlik.). La mancha clara de la rec- 
triz externa y otros detalles de que no hablan los autores, quizás 



BERTONI A. W. : SOBRE NIDIFICACION DE LOS EUFONIDOS - 244 

justifiquen la separación de una var. eguzquizae Bertoni (1901). 
El nido, con envoltura natural de orquídeas, lo describí en el r/? 
1, p. 101, de estos Anales; pero no estoy completamente seguro 
de que sea suyo o de E. aurantiicollis, pues no maté los padres. 
La especie es estacionaria, por tanto puede ofrecer variedades 
geográficas. 

Chlorophonia chlrocapilla (Shaw.). Esta preciosa especie es 
común y estacionaria en una gran parte de los bosques del Para- 
guay y podría resultar una forma geográfica. Una hembra de 
Pto. Bertoni tenía el «lorum» decididamente amarillo, formando 
transición hacia la C. roraimx Salv. & Godm. de la Guayana, 
la cual es muy parecida a la nuestra en lo demás. Es la Eupho- 
nia cyanohlephara (mihi). 

El nido es del sistema de bolsa, pero aplastado contra un 
tronco, con la entrada sólo unos cm más arriba que el hoyo. A- 
provecha los troncos poblados de musgos y pequeños heléchos, 
a los cuales agrega musgos enredados con tal habilidad que pa- 
rece una población natural amontonada. Queda así el nido 
perfectamente disimulado, porque la entrada es poco aparente. 
Dos nidos he hallado adheridos a gruesos troncos verticales, gra- 
cias a haberlos sorprendido durante la construcción. 

Yo no le hallo a nuestra especie ningún carácter morfoló- 
gico que la separe genéricamente de Euphonia áurea sino la 
coloración; pienso, por tanto, que ChIo7'opho7iia no es sino un 
subgénero de Euphonia. 

Observ. Las frutas predilectas de nuestras Euphonia, en 
Puerto Bertoni son: Lorantáceas, Cactáceas, Urera, Cecropia, 
Achatocayyus y una Amiarantácea . Todas son frutas que falta- 
ron debido a los fríos anormales, pero ignoro aún, como ya he 
dicho, si han muerto como otras muchas aves frugívoras o han 
emigrado, pues faltan completamente hasta las especies estacio- 
narias. Son todas de vasta distribución en los bosques del Pa- 
raguay, Misiones (R. Arg.) y Estado de Paraná (Brasil.) 

A. de W. Bertoni 



índice Sistemático de las Aves Nuevas del Paraguay 

(An. Cient. Parag., Serie I N'' 1, Enero de 1901 ) 



1 Mergus octosetaceus (VieilL); Bertoni p. 8, L. A. p. 334, Ih. 340 

2 Aramides saracura {Spix) ; Bert. p. 10, L. A. p. 334 

3 Aramus scolopaceus {Linn.); Bert. p. 12, L. A. p. 335 

4 Árdea cocoi Linn. (1); Bert. p. 13, L. A. p. 335, Ih. p. 339 

5 Tigrisoma fasciatum Such?; Bert. p. 15, L. A. p. 335, (2) 

6 Penelope superciliaris Illig.; Bertoni p. 16; L. A. p. 336, Ih. p. 342 

7 » » var?; Ser/, p. 19, L. A. p. 336, Ih. p. 342 

8 y sclateri Gray; Bertoni p. 20, L. A. p. 337, Ihering p. 342 

9 Pipile jacutinga {Spix) ; Bertoni p. 21 

10 Tinamus solitarius (VieilL); Bertoni p. 23 

11 Zenaida auriculata (Des JlíCurs) juv. ; Bertoni p. 24, L. A. p. 338, Ih. p. 341 

12 Claravis geoffroyi (Temm. &Knip); Bertoni p. 26, L. A. p. 339, Ih. p. 341 

13 » pretiosa Ferr. Pct., Bertoni p. 27, Ihering p. 341 

14 Pteroglossus castanotis Gould; Bertoni p. 29, L. A. p. 339, Ihering p. 335 

15 Ramphastos dicolorus Linn.; Bertoni página 33 

16 Trogonurus curucui {Linn.); Bertoni p. 35 Cü. aurantius, L. A, 340 Ih. 334) 

17 » surucura (Vieill,); Bertoni página 38 

18 Notarchus swaini bitorquatus (Bertoni), p. 39, L. A. 341, Ihering 334 

19 Nonnula rubecula (Spix) ; Bertoni página 41, L. Ar. 341, Ihering 334 

20 Aún no identificado por faltar el tipo 

21 Dromococcys phasianellus (Spix) ; Bertoni p. 43, L. A. 342, Ihering 335 

22 Cissopis leveriana major Cab.; Bertoni p. 46 L. A. 342, Ihering 320 

23 Celeus galeatus (Temm) Bertoni; Bertoni página 49 

24 » lugubris (Malh.); Bertoni p. 50Trinidad;C. flavescens (Gm.), Bertoni 
página 51, Puerto Bertoni 

25 Verniliornis spilogaster (Wagl.) juv.; Bertoni p. 52, =1?. agilis L. A., 344 

26 Ara chloroptera Qra^; var. major Bertoni p. 52, L. A. 344 

27 Phaéthornis eurynome—Less. — ; Bertoni p. L. A. 344, Ihering 332 

28 Stephanoxis loddigesi—Gou/J—; Bertoni p. 55, L. A. 345, Ihering 332 



(1) Para mí no está probado que sea una sola raza que habita todo el 
continente; en esta región parecen mayores. 

(2) Quizás sea, como pensé yo y Ihering, una forma de T. marmoratum 
(VieilL). 



BERTONI A. W.: IND. DE LAS AVES NUEVAS DEL PARGUAY 24o 

29 Agyrtria versicolor chlorobroncha—Ser/om—.-Bert. p, 57, =y7. affinislh.SSl 

30 Thalurania eryphile— Less. — ; Bertoni p. 59, Ihering 331 

31 Calliphlox ametystina-Gm.-; Bert. p. 60, L. A. 346, Ihering 332 

32 Thalurania glaucopis— Gm. — ; Bertoni p. 62, Ihering 331 

33 Leucochloris albicollis— t^fei//. — ; Bertoni, L. A. 347, Ihering 331 

34 Cypseloides senex {'Cemm.); Bertoni p. 66, L. A. 349, Ihering 332 

35 Xiphocolaptes albicollis {Vieill); Bertoni p. 68, L. A. 349, Ihering 329 

36 Dendi-ocolaptes picumnus Lichl.; Bertoni p. 69, L. A. 350, Ihering 329 

37 Campylorhamphus falcularius ( í^ieí//. ); Bertoni p. 70, [=Xiphorhynchus 
procurvus, L. A. 350, Ihering 329] 

38 Sittasomus erithacus (Licht.), Bertoni p. 72, L. Ar. 350, Ihering 329 

39 Picolaptes fuscus koeniswaldianus -fíer/oni , p. 73;=P. falcinellus L. A. 351 

40 Lochmias nematura (Licht.) var?, Bertoni p. 74, L. A. 351, Ihering 327 

41 Xenops rutilus (Licht. ) ; Bertoni 75, L. A. 352, Ihering 328 

42 Synallaxis spixi Sel., Bertoni p. 76 L. A. 352, Ihering 328 

43 » ruficapilla Vieill. ?; Bertoni p. 77 L. A. 352, Ihering 328 

44 Automolus leucophthalmus bergianus— fíeWoní— , p. 78 

45 Sclerurus caudacutus seansor— Mene/r. — ; Bertoni p. 79 [5. umbretta auct.] 

46 Agelaius ruficapillus 'ü(e(7/.; Bertoni 81, L. A. 354, Ihering 323 

47 Cacicus híemorrhous aphanes Ber/.; Bertoni p. 82, L. A. 354, Ihering 323 

48 Sporophila superciliaris— Pe/z. — Bertono p. 83 

49 « plúmbea H^/eJ- Bertoni 84, Ihering 321, (S. leucoptera, L. A. 355 

50 Pitylus fuliginosus— Daut/. ; Bertoni p. 85, L. A. 355, Ihering 321 

51 Stephanophorus leucocephalus— 'üiei//.-; Bertoni 86, Ihering 320 

52 Piranga flava Vieill.; juv. ; Bertoni 88, Ihering 320 [P. azarse] 

53 Tangara zeledon -Muell. ; Bertoni 89 [var.?]=C. tricolor, L. A. 356, Ih. 319 

54 Euphonia violácea aurantiicollis Bertoni, p. 94 

55 Chlorophonia chlorocapilla-5/iau;;-Bertoni96, Ih. 319, L. A. 357 [C. viridis] 

56 Euphonia pectoralis— La//?. — ; Bertoni p. 98, L. A. 357, Ihering 319 

57 » chalybea-Mr;^.- var.; Bertoni p. 99, L. A. 357, Ihering 319 

58 Tersina coerulea— t^íei//.-; Bertoni 102, Ihering 319 [ Procnias c. ], L. A. 
358-P. viridis-. 

59 Scotothorus unicolor— fíp.~; Bertoni p. 104, Ihering 326 

60 Phibalura flavirostris Vieill. var. Bertoni p. 105, L. A. 359, Ihering 327 

61 Pachyrhamphus castaneus— /artí. & Selb.-; Bert. 108, P. mfus: L. Ar. 359, 
Ih. 327 

62 Erator atricapillus—í^ici//.-; Bertoni p. 109, T. inqvisitor auct. 

63 Tityra brasiliensis— Stüa/nz.-, Bertoni p. 110 

64 Pachyrhamphus polychropterus —Vieill. — •,BertoTi\ 112, Ih. 327, L. A. 361 

65 » viridis cuvieri— 5ií).-; p. 114; L. A. 362 

66 Conopophaga lineata anómala —fíer/om-, p. 115, Ihering 331, L. A. 362 

67 No es C. colonus juv. como cree Lynch Arr. 

68 Conopias trivirgata — Wied — var.; Bertoni p, 117, L. A. 363, Iharing 326 

69 Elsenia sp. próxima a E. hypospodia y E. chiriquensis Lau)r., Bert. p. 119 

70 Xanthomyias virescens — Temm. — var., Bertoni p. 120 

71 Leptotriccus sylviolus — Cab. &H. — var.?, Bertoni p. 120, Ihering 325 

72 Pogonotriccus eximius — Temm. ~? aberratio vel n. sp. ; Ih. p. 324 

73 Leptopogon amaurocephalus plumbeipes — Bertoni = icastus Oberh. 

74 Hemitriccus diops -remm.- Bert. p. 123,=//. vilis Ih. p. 324 

75 Pipromorpha rufiventris Ca¿. Bertoni p. 124, Ih. 325 

76 Pachysylvia poecilotis — Temm.-; Bertoni p. 125, Ihering 318 



247 ANALES CIENTÍFICOS PARAGS. - SERIE 11, N. 3 

77 Corythopis calcarata (Wied); Bertoni p. 126, Ih. 331 

78 Alectrurus sp. (juv.); Bertoni p. 128, —A. rísorius—? 

79 Myiornis auricularis CVieilL), — Orchilus auct. — 

80 Camptostoma obsoletum (Temm.), Bert. p. 130,— Ornithión: L. A. 366, Ih. 
325. 

81 Piprites chloris {Temm.) var. ; Bert. p. 132 

82 Pyriglena leucoptera {Vieili), Bert. p. 134, Ih. p. 330 

83 Lochites severus (Licht.), Bert. p. 135, L. A. 367, Ihering 329 

84 Dysithamnus mentalis {'üemm.); Bertoni p. 136, Ihering 330 

85 Hypoedaleus guttatus rodriguezianus {^ert.), p. 137 

86 Herpsilochmus rufomarginatus (Temm.); Bert. p. 138, L. A. 368, Ih. 330 

87 Drymophila ferruginea {Licht.); Bert. p. 140, L. A. 368, Ihering 330 

88 » malura {Temm.) var.? Bertoni p. 141 

89 Terenura maculata {H^ied) var.? Bert. p. 142, L. A. 369, Ihering 330 

90 Polioptila láctea Shpe. ; Bert. p. 143, L. A. 369 - P. leucogastra, Ih. 317 — 

91 Coereba chloropyga Cab., var.; Bertoni p. 144, L. A. 370, Ihering 319 

92 Platycichla flavipes {VíeilL); Bertoni p. 146, L. A. 370, Ihering 316 

93 Planesticus subalaris Lev., juv. vel var., Bertoni p. 147 

94 Chamaeza brevicanda {Vieili.) var. Bertoni p. 148, L. A. 371 Ihering 331 

95 Grallaria varia rufiventris [Bert.), p. 15C, L. A. 372, Ihering 331 

96 Thras£etus harpyia {Linn.), p. 153 

97 Morphnus guianensis {Daud.), p. 154 

98 Spizaetus ornatus {Daud.), juv. (var.?), Bert. p. 154, L. A. 373 

99 Leptodon palliatus {Temm.), Bertoni p. 156 

100, 101 Rupornis magnirostris superciliaris {Vieili.) B. p. 158 juv. , p. 159 ad. 

102 )) pucherani {Ven.), Bert. p. 161, L. A. 376, Ih. 337 

103 •> Iriucorrhoa {Quoy &Gaim.), Bert. p. 162, L. Ar. 376, Iher. 338 

104 Micrastur gilvicollis {Vieili. )1 juv.; Bert. p. 163 

105 « ruficollis {Vieili); Bertoni p. 164, L. A. 377, Ihering 377 

106 Harpagus diodon {Temm.); Berrt. p. 165, Ih. 339, L. A. 377 

107 Buteo brachyurus {Vieili); Bert. p. 166, Ih. p. 337 

108 Falco deiroleucus — Tem/n. — ; Bert. p. 168 

109 Rosthramus sociabilis —Vieili— ; Bert. p. 171, L. Arrib. 378, Ihering 338 
110, 111 Ciccaba hylophila -Temm.-; Bert. p. 173, L. A. 379, Ih. 336 

112 Pulsatrix koeniswaldiana —(Bertoni— , p. 175; — P. sharpei auct. — 

113 Ciccaba borelliana —Bertoni—, p. 176—, C. suinda auct. — 

114 Tyto perlata Licht. var.?; L. A. 381, Ih. 337 

115 Glaucidium brasilianum Gm. , Bert. p. 179, L. A. 381, Ih. 337 

Ad\^ertencia: Este índice es la nomenclatura que deben llevar las 
aves descritas en estos Anales en 1901. Omito la sinonimia y toda discusión 
inútil en un simple índice. Los números que siguen son de las páginas de los 
trabajos críticos de E. L^nch Anibálzaga en « Anales del Museo NI. de Buenos 
Aires», VII, p. 329, 1902 y H. v. Ihering en « Revista do Museu Paulista », VI, 
p. 310-384. Estas críticas, prematuras debido al estado de la nomenclatura 
en la época, han sido rectificadas por mí en presencia de material suficiente: 
omito las supuestas razas en su mayor parte. 

Jl. de W. Sertoni 



ANALES científicos PARAGUAYOS 

Publicados por el Dr. Moisés S. Bertoni 



SERIE II NÚM. 4 

PUERTO BERTONI Paraguay 



O 



79 DE BOTÁNICA 
ENERO De 1919 



CONTRIBUTIONS 
nA L' ETUDE BOTANIQUE 
DES PLANTES CULTIVEES 



par le 
Dr MOISE S. BERTONI 



I PARTIE 

ESSAI D'UNE MONOGRAPHIE 

DU GENRE ANANAS 



PUERTO BERTONI 

ALTO PARANÁ*» PARAGUAY 

IMPRENTA Y EDICIÓN "EX SYLVIS' 



Essai d'une oMonographie 
du Genre Ananas 

par le 

Dr. Moise S. Bertoni 

Ayant eu d'innombrables occasions d'observerbon 
nombre de varietés de ce genre si interéssant, soit dans 
leur état naturel, soit cultivées, ainsi que la chance de 
découvrir une bonne espéce indiscutablement nouvelle, 
je prends la liberté d'en donner les descriptions, me cro- 
yant autorisé á en tirer quelques conséquences sous le 
rapport de leur valeur taxonomique et de leur groupe- 
ment. Mes conclusions ne serón t pas toujours d'accord 
avec celles de mes illustres dévanciers ; mais le matériel 
vivant dont je dispose permettrait á tout bon observa- 
teur de mieux voir; d'autre part, si j'ose me prononcer, 
c'est en me rappelant l'indication du savant monographe 
de (c Flora Brasiliensis» : opus difficillimum pr aplaque 
monographia dignum ex speciminibus siccis perpaucis- 
que varietatibus cultis, omnino non suscipiendum iis bo- 
tanicis, qui plantas sub solé felici natali perscrutare 
non possunt, impossibile. 

Ananas microcephalus ( Bak. ) Bertoni 

Syn. Ananas sativus Lindl., var. microcephalus Baker 
(Handb. Bromel., 23j. Vulgo Ihvira. 



251 ■ ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 4 

Strobilus ovato-elongatus 8-10 cm longus, post florepcenti- 
am non auctus, omnino pallide roseo. Bracteae longissi- 
mse, erectae, deltoidexs fere membranáceas, dentibus majuscu- 
lis rigidisque marginatse, ad 32 mm. Alabastrum elongatum 
acutum, summo aduncato. Flores valde elongati, summum 
bractearum mediarum± attingentes, 25-34 mm longi (parte libe- 
ra 20-22). Sépala deltoidea, carinata, 8 mm longa, persistentia, 
basi non vel obsolete denticulata, alba aut rosacea. Pétala li- 
neari-oblonga, a basi aliquantum decurva, triente supexiore in 
laminam latiusculam per anthesin recuifvam dilatata, dimidio 
superiore roseo-violaceo, 26 mm longa 5 lata. Stamina ac pollen 
omnino alba, 20 mm longa, filamentis compressis, 3 ultra médi- 
um vel basi petalorum adnata; antheris lineari-sagittatis, erectis, 
apiculatis, basi longe appendiculatis, :^ 6 mm longis. Stylus 
linearis, 22 mm longus, sulcatus, stygmatibus irregularibus su- 
berectus. Ovarium uvatum, summo truncatum, ad 1 cm lon- 
gum, axi incrassato plus minusve circumdatum. Ovula in parte 
superiore cavitatis numerosa, fere omnia evoluta, haud defor- 
mata nec appendiculata. Coma nulla. Gemmae infrastrobilares 
nullag. Strobilus maturus ovatus, intus succum dulcem in ma- 
ssa valde fibrosa praebens, odore nullo. Semina numerosissima, 
parva, nigra, pleraque fertilia. Folia infrastrobilaria viridia, 
basi veré membranácea pallida atque angustata. Stolones nu- 
merosi, saepe metrales. 

Folia 20 usque 40, dense rosulata, vix vaginata, supra ba- 
sin aliquantulum angustata, crassa, totum per marginem spino- 
so-dentata, dentibus spatio 1-2 cm separatis, inferioribus retro- 
hamatis 4-5 mm longis, superioribus erectis; supra nitide atque 
satúrate viridia, subtus cinérea, nunquam lepidota, 60-200 cm 
longa, 3-5 cm lata, superne persensim attenuata et in spinam de- 
sinentia; medio canaliculata, obsolete sulcata; marginibus re- 
curvis; infrastrobilaria bracteacea albescentia aut ± rosacea. 

Habitat. — Cette plante est commune dans presque tout le 
Paraguay, les Missions et les parties limitrophes du Brésil, fai- 
sant partie typique du sous-bois et préférant le voisinage des 
cours d'eau, les bords aussi, quand ils ne sont que rarement 
innondés. Floraison genérale de Septembre á Décembre, puis, 
sporadiquement, tout le reste de l'année. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 252 

Propriétés:— C'est une excellente plante á fibre; son nom 
guaraní signifie tout simplement fibre; aussi les chrétiens comme 
les indiens en font un usage continuel. 

Varietés. 

minor Bertoni var. n. : Characterem suum praecipue de- 
signan! partes fere omnes minores, syncarpium 8-lOcmlongum, 
folia 40-80 cm longa 3 que lata, scápalia plerumque 6-10, filamen- 
ta saepe ultra médium adnata, flores 25-30 cm longi, bracteae 
rosaceae, stolones numerosissimi, fructus parvi etsi bene matu- 
ri non edules, fere exsucci. Per quaslibet has regiones passim, 
nulla, nisi fallor, obvia. 

C'est en partie la variété décrite par Morong et Britton 
(Plants Coll. in Par. 235) sous le nom d' Ananas sativus var. mi- 
crocephalus; mais le premier auteur l'a sans doute confondue 
avec notre var. major. 

missionensis Bertoni, var. n. : distincta foliis brevioribus, 
pro rata veré latioribus, recurvo-patentibus, syncarpio ovato 
acri. Collibus sylvicomis circa flumen Yavevihríh. 

Elle serait une forme de la var. precedente, mais je crois 
me rappeler qu'elle présentait quelques autres particularités- 
Ces deux varietés n'ont presque pas d'application. 

mondayana Bertoni, var n. : a minore diífert ovario jam 
per anthesin, in speciminibus ómnibus mihi suppetentibus, axi 
incrassato circumdato et ei omnino concreto; syncarpio late ova- 
to, 10-13 cm longo, bene maturo haud acetinoso nec acri, parce 
succoso sed dulce; bracteis albidis subroseis, foliis 65-100 cm Ion- 
gis 3 que latis, spinis ut apud var. majorem validis distantibus- 
que— Paraguariae Regione Orientali, prope fluvium Mondaíh. 

Cette variété, á fruit comestible quoique peu juteux, se 
rencontre le plus souvent dans les terres basses de l'intérieur, 
innondées quelques fois dans l'année par les cours d'eau. 

major Bertoni, var. n. Folia numerosiora, 25-35, longio- 
ra, in umbrosis 2 m usque; syncarpio majusculo, 10-16 ■6-8 cm, 
cylindroconico; sépala virentia vel albescentia; pétala superne 
violácea, sépala fere 3-plo superantia; fructus ±acris, ritematu- 
rus vix edulis. 

J'ai renc(>ntré cette var. dans les environs d'Assomption. 



253 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

Son port rappelle un peu celui de l'A. bracteatus. C'est la plus 
employée comme fibre, 

robustas Bertoni, var. n. : Caulis foliosus, elatior, 60-80 
cm, crassior, superne fulvus indumento albo lepidoto facillime 
caduco crebre punctatimque obtecto. Folia 30-35, longitudine 
120-200 cm; infrastrobilaria rosacea. Syncarpium juvenile coni- 
cum, 12-20 cm altum, basi 8 cm usque crassum. Bracteae brevi- 
ter serratae, pallide roseae persensim abbreviatae, inferiores 4 
cm longae, superiores ±1 cm. Sépala pallide rosea. Pétala pro 
rata breviora, sépala vix ultra duplo superantia, latiora (6-8 
mm), dimidio superiore satúrate violácea. Antherae 7-8 mm 
longae. Stylus ultra médium subroseus. Paraguariae Regione 
Orientali. Fructus probé maturus succosus, dulcis, parum 
acetinosus, haud oxalinus, carne alba, extus flavescens. Semi- 
na sub-nigra, pro specie haud numerosa. 

Usages. Cette variété. que j'ai trouvé á Bertoni, presque 
sur la berge, dans la sylve littorale, est la plus robuste et méri- 
te l'attention des séleccionneurs au point de vue cultural, parla 
grosseur de son fruit et de sa tige rigide, par sa propagation 
stolonée extrémement facile, sa rusticité et sa précocité; dans 
son état naturel, la maturité de ses fruits arrive en Octobre et 
Novembre et la plante a parfaitement resiste a une temperatura 
minima de— 2*? et n'aperdu que lamoitié des feunilles (maisnon 
les fruils) par —3". Bonne et belle fibre. 

Resume différentiel de l'A. microcephalus: Le groupe que 
je viens de décrire, spécifiquement distingué par les Guaranit 
sous le nom d'lhvíra, s'éloigne de VA. sativas par ses nombreux 
stolons, sa pomme, dont le volume n'augmente plus (ou peu) 
aprés la floraison, le manque absolu de couronne et de rejetons 
au-dessous de la pomme, les feuilles moins nombreuses moins ri- 
gides, ne faisant qu'un chéneau imparfait, les bórdsnzrecourbés 
en dessous, les épines fortes et espacées, la longueur des brac- 
tées, les sépales triangulaires, acuminés et glabres, les étamines 
subexertes, en partie adhérentes aux pétales, les anthéres bien 
pluslongues (et blanches) etlesgraines plus petites et nombreu- 
ses. 

Cela sans compter les dif férences de détail. II s'agit done 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 254 

d'un groupe spécifiquement separable. 

Biologie: Toutes les varietés ci-dessus indiquées fructifient, 
ou peuvent fructifier, deux fois dans Tannée, fleurissant de Sep- 
tembre jusqu'en Décembreet d'Avril jusqu'au milieu de Fhiver 
et arrivant á la maturité en Oct.-Décembre et Mars-Avril, On 
ne les trouve jamáis que dans les endroits ombragés; mais un 
ombrage touffu en diminue ou supprime la floraison, Elles ne 
se multiplient de graines que rarement, quoique celles-ci soient 
nombreuses et fértiles: elles se propagent généralement par les 
stolons, faisant tache d'huile. 

A. bracteatus Lindley (char. locupl.) 

^Ananassa bracteata Lindl. ; A. bracteatus Schult. fil. 
(pro parte) ; A. sativus Schult. var. bracteatus (Lindl.) Mez, pro 
parte. Avakachí Guaranensium; auditur etiam Karagwata-ruá et 
Avachí. 

Syncarpium post anthesin auctum, maturitate acetinosum 
nihilominus plerumque edule. Bracteae elongatae, medioximae 
saepe majores, interdun fere omnes aequilongae, supra latam 
basin constrictae, Alabastra ovata subacuta v. mutica. Flores 
saepe valde elongati vel bractearum longitudinem aequantes. 
Sépala deltoidea edentata crassa subacuta. Pétala iis speciei 
microce'phaliÚTm\i2i, 18-32 mm longa, violácea vel cyanea. Sta- 
mina inclusa, Spetalisbasi connata; filamentacompressa;anthe- 
rae eis sp. microcephali símiles sed interdum breviores. Stylus 
stamina vix vel non superans, ± purpurascens, demum ut apud 
speciem praecedentem. Ovarium 7-14 mm longum, summo ro- 
tundatum, truneatum vel parum prominens. Ovula saepe aut 
rare evoluta; semina fertilia pauca aut nulla, majuscula. Coma 
magna, praecox aut serótina. Gemmae infrastrobilares saepi- 
ssime numerosae atque praecoces. Stolones desunt. Folia in- 
frastrobilaria pulchre colorata. Caulis basi perfoliatus, in sca- 
pum modice foliatum plus minusve lepidotum foliis plus minusve 
rubescentibus ornatum desinens; invetustis, obgemmas caulina- 
res solemniter producías inter folia erumpentes et 2 post annos 
syncarpia iterum gerentes, plus minusve ramosus, inflorescentias 
3-5 interdum 10-12 usque praebens, tune parte inf eriore prostra- 



255 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 4 

tus. Folia in vaginam brevem vix dilátala, rigide erectopaten- 
tia deinde parum recurva, optime lateque canaliculata margini- 
bus non recurvis, 60-180 cm longa 4-6 que lata, máxime aculeata, 
dentibus ómnibus ut videtur sursum-hamatis, majusculis, pluri- 
bus interdum per paria dispositis, Phylla comae lanceolata, 
dentato-spinosa. Per Paraguariae ac Brasiliae fines sponte cres- 
cens aut culta. 

Habitat: Les varietés queje viens de reunir sous cett^í 
diagnose spécifique ont été observées depuis le Sud du Paraguay 
jusqu'au Nord du Brésil, croissant librement ou cultivées. Elles 
constituent un groupe assez naturel. Mais en raison des diféren- 
ces qu'elles présentent, il vaut mieux, sous le rapport de leurs 
propriétés aussi, n'en parler que séparément. 

Varietés. 

sagenarius (Arruda) m. 

Synon.; A. sativus Schult var. bracteatus (Lindl.) Mez; 
A. sagejiaria Schult. ñl. ?; A. sylvestris Schult. (Peckolt: Volks- 
benenn.); A, silvestris Fritz Müller (Knuth: Blütenbiologie) ? 
Bromelia sylvestris Vellozo; Bromelia Sagenaria Arruda da Cá- 
mara. 

Typus omnino major, foliis elongatioribus latioribusque, 
aculéis maximis retro et sursum hamatis (Vell.) . Syncarpium 
juvenile coma nondum evoluta, fructiferum longe comatum, 
rubens vel fla /um, pulcherrime bracteis rubris perlonge pectina- 
to-serratis ornatum, maturum sapore acetinoso. Flores eos spe- 
ciei sativi saepius duplo superantes, petalis violaceis vel purpu- 
rascentibus. In Brasilia sponte crescens necnon hac illac culta. 

Habitat: Mez (Flora Bras. p. 293) dit qu'on la trouve au 
Brésil croissant presque spontanément; mais Arruda 1' indique 
comme naturelle de Pernambuco et Vellozo affirme qu'elle ha- 
bite les forets maritimes de Rio de Janeiro. Le savant mono- 
graphe (loco citato) rapporte á cette variété les números 12325 
et 13264 de Glaziou, ainsi que le 5500 de Burchell, tous brésili- 
ens; il faut toutefois faire quelque reserve, les spéeimensd'her- 
bier ne suffisant généralement pas; d'autant plus que je donne 
á la variété sagenm'ius une extensión plus limitée. 

Propriétés. 11 semble qu^elle n'est utilisée que pour l'ex- 



BERTONI: ESSAI DUNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 256 

traction de la fibre; au Brésil on en fait des filets {sagenae) et 
des hamacs. Pisón (De Medicina Brasil.) et Peckolt (Volksbe- 
nennungen) disent que ses fruits sont employés conme emména- 
gogues et abortifs, et dans d'autres cas encoré. 

macrodontes ( Horren ) m. 

Synon: Bromelia macrodosa Hort. ; B. ondúlala Hort. ; 
Ananas sativus var. macrodontes Hort. ; A. macrodontes Morren 
(Belg. Hortic, 1878 p. 140). 

A precedenti differre videtur floribus purpureo-fulvescen- 
tibus, syncarpio late cónico, 20 cm longo 18 que basi crasso, ma- 
turitate intense odorato atque minus acetinoso. E Brasilia, ubi 
culta et cultis aufuga. 

Baker et Mez ont rapporté les spécimens de Glaziou et 
d'E. Morren respectivement á V Ananas bracteatus Lindl. et A. 
sativus Schult. fil, var. bracteatus (Lindl.) Mez; vide «Flora Bra- 
sil.» Brom. 293. Malgré l'opinion des savants monographes, je 
crois prudent conserver provisoirement cette varíete, en vue des 
différences ci-dessus indiquées, retenues par G. Nicholson et S. 
Mottetaussi (Dict. d'Horticult. ed. 1892). 

rudis Bertoni, var. nova 

Synon. : A. bracteatus var. sagenarius m. ( M. S. Bertoni 
in «Agronomía» vol. IV et V, 1. plur.) ; Avakachí-tupí vel Kara- 
qwatá-ruá Guaranensium. 

Strobilus florens ovato-elongatus, post inflorescentiam in- 
signiter auctus, roseus. 

Bracteae longissimae, pulcherrime roseo-cinerascentes, 
erecto-patentes supra basin latissimam abrupte constrictae ibique 
marginibus recurvis, validiore«, dentibus spinescentibus crebre 
marginatae, rigidae, medioximae ultra 30 mm longae et fere 2 
cm basi latae. 

Alabastra ovata acutá, summa in gemmas desinentia. 

Flores valde elongati, bracteas aequantes majusculi, ad 
45 mm. longi, parte libera 30 mm. 

Sépala 10 mm longa, carinata, basi viridia, demum rosea. 

Pétala lineari-oblonga, dimidio superiore violáceo, 32 mm. 
longa, 6 lata. 

Stamina 25 mm. longa, antheris ad 6 mm. Stylus stami- 



257 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 4 

nibus aequilongus. Ovarium ad 14 mm. longum. Ovula saepe 
evoluta. Coma praecox, interdum plurifaria. Gemmae infras- 
trobilares bracteis roséis basi ornatae, phyllis rosaceo-marginatis 
lanceolatis. Strobilus maturus valde elongatus, cylindricus, al- 
bidus, acri-acetinosus, odore sub nullo, attamen ultra maturita- 
tem sueco dulce copioso farctus. Semina fertilia saepe adsunt. 
nigra, parva. Folia infrastrobilaria praeter summitatem omni- 
no pulcherrime rosea, basi parum angustata atque submembra- 
nacea. Comae phylla roseo-marginata, dentibus spinescentibus 
majusculis. Caulis sive scapus sordide purpurascens, pro rata 
exilis et post anthesin a strobili pondere saepissime solum usque 
declinatus. 

Folia 60-160 cm long. 4-5* lata, supra glaberrima, nitida, initio 
laete dein satúrate viridia, subtus glabrescentia finissime cine- 
rascenti-striata; dentibus ómnibus sursum hamatis validioribus- 
que, rubescentibus, spatio l-2é cm separatis. Per regiones Pa- 
ranenses Superiores indígena et interdum culta. 

Habitat. Croissant spontanément dans la Región de l'Est 
du Paraguay et les parties limitrophes du Brésil, cette variété 
donne la préférence aux bords clairsemés de la sylve, dont l'air 
est toujours assez humide. Entre le Guaihrá et l'Ihguasú on 
peut la rencontrer non loin des bords du Paraná, comme á l'Ita- 
imbé-ih, Santa Teresa, Yuruká, San Francisco et prés de Tacu- 
rupucú et Villa do Iguassú; mais elle n'abonde pas. Cultivée, 
elle resiste en plein soleil. Sa croissance est rapide et son gros 
fruit s'inclinant jusqu'au sol avant la maturité, les rejetons qui 
sortent sous la pom.me et la couronne s'enracinent vite et la 
propagation se fait ainsi rapidement, la plante devenant enva- 
hissante quand la main de l'homme ne s'y oppose. 

Propriétés. Son fruit, fortement acre et piquant lorsqu'il 
n'est pas arrivé á une ultra-maturité, devient doux et copieuse- 
ment juteux lorsqu'ilest blet;on a done, pour le consommer, un 
temps bien court, car la pourriture va commeneer. Cet ineon- 
vénient s'oppose á son exportation. A part la consommation 
domestique, on l'utilise, comme au Brésil, pour la fabrieation 
domestique d.un vin aromatique, que Ton peut ehampagniser et 
qui donne, en tout cas, un vinaigre excellent. 

Comme plante d fibre, elle est, avec le sagenarius, la mei- 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 258 

lleure des varietés. Sa fibre est longue, forte, minee et d'un 
beau blanc. Arruda da Cámara en fit apprécier, dans une bro- 
chure publiée en 1830, les belles qualités; il démontra qu'une 
plante moyenne donne 7 livres de feuilles et 4 onces de fibre fa- 
cile á séparer. Malheureusement, la grande industrie ignore 
ees avantages. Elle s'est adressée á T Ananas eommun {sati- 
vus), qui produit moins de feuilles (3 á 5 livres), qu'on ne peut 
pas couper en tout temps, qui demandent un temps plus long et 
des frais plus eleves et donnent, en general, une fibre plus 
courte. Cultivée dans les bois éclaireis, avee assez d'ombrage, les 
feuilles de VA. bracteatus rudis deviennent plus longues, la fibre 
en est plus fine et belle et les frais de eulture se réduisent á 
bien peu de chose. 

rudis m. subvar. tricolor m.,subvar. n.: Differt foliis 
elegantissime regulariterque ab Ínfima basi areuatis, ambos pro- 
pe margines lata faseia longitudinali albo-cremea ornatis, mar- 
ginibusque autem roséis, spinis praeeipue pulehee roséis. Coma 
juveneula, tune etiam gemmae,phylla roseo-marginata in primis 
ostentant, serius faseias albo-eremeas. 

Belle plante d'ornement á feuilles striées vers les bords 
de blane jaunatre et de rose, indiquée surtout, par son port plus 
élégant, pour la garniture des vases et des jardins. Sa belle co- 
loration exige, pour se former, le plein soleil; dans le sous-bois 
elle se réduit á une bande margínale blanehatre et la plante 
perd son port partieulier. 

hondurensis Bertoni, var. n. 

Synon. : Wild Honduras, Pina silvestre de Honduras. 

Synearpium ovatum, ± elongatum, veré parvum, post 
anthesin modiee auetum, maturitate ad 12 em longum 9 que 
erassum, pallide flavum, earne albida veré fibrosa modiee sueeo- 
sa, sueeo aeetinoso eontemptibili. Braeteae 3 em longae, era- 
ssae? (fleshy), acutae, basi dilatata ovariumampleetentes; bása- 
les steriles magnae, spinosae, rubrae. Seapus elatus,robustus. 
Ovarium parvum, superne rotundatum, apiee satis prominente 
depressione eireumdato. Semina adsunt brunnea, asperula, ± 
3 in quoque ovario, 41 mm longa. 'Coma altissima, 43 em usque 
attingens ("17x11 inches"), potius ereeta, ampia, phyllis elon- 



259 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

gato-lanceolatis. Folia pro rata satis dilatata, 30-38 mm, spiíiis 
spatio 6-9 mm separatis. 

La description queje donne de cette intéressante variété, 
n'est que la traduction adaptée de celle que Harold Hume et H. 
K. Miller ont publié en 1904 (1), et que les auteurs faisaient 
suivre, avec beaucoup de raison, par la conclusión suivante: 
«This variety is quite interesting as it evidently comes nearer the 
primal type of the pineapple than any other variety now culti- 
vatetd in the State.» (p.55). 

En effet, ce type se rapproche beaucoup de VA. sativus 
Lindl. et on pourrait le considérer comme intermédiaire entre ce 
groupe spécifique et le bracteatus Lindl. Cependant, la des- 
cription et la photogravure donnée par Harold Hume et H. K. 
Miller me portent á le rattacher á ce dernier groupe, avec la va- 
riété suivante, laquelle se présente aussi, sous plusieurs points 
de vue, comme intermédiaire. 

paraguariensis Bertoni, var. nova. Vulgo Pina Para- 
guaya, id est, Ananas paraguariensis. Strobilus florens ovatus, 
post inflorescentiam insigniter auctus, omnino purpuratus; ma- 
turus fibrosus, sueco dulce acetinoso, odore delicioso. Bracteae 
longae summae decurvo-patentes, dentibus validis irregulariter 
marginatae, 22-25 mm. Alabastra obovata, mutica, summa in- 
gemmas desinentia. Flores pro specie breviores, bracteas ae- 
quantes vel parum superantes, 25 mm longi (parte libera 18) . 
Sépala ovato-deltoidea dimidio superiore carinato purpurato, 
inferiore viridi. Pétala dimidio superiore cyanea, crassiuscula, 
18-20 mm. longa, 5 lata. Stamina 15 mm. longa, 3 ultra mé- 
dium vel basi petalorum adnata; antheris flavescentibus, quam 
in var. rudi brevioribus. Stylus 17 mm. Ovarium breve, kte 
ovatum summo truncatum, 7 mm. longum. Ovula rare evoluta. 
Semina fertilia O vel perrara. Coma magna, praecox ssepissime 
multif aria. Gemmae inf rastrobilares praecoces, numerosae. Fo- 
lia infrastrobilaria intus intense, extus cinerascenti, apicem ver- 
sus ± virescenti-purpurea. Scapus robustus erectus. Folia cau- 
linaria 60-120 cm longa 4-5 lata, supra glaberrima nitida laeteque 

(1) Pineapple Varieties; Bull. N" 70, Florida Agricultural Experiment 
Station, Jacksonville Fia. 1914. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 260 

vel flavescentiviridia, subtus finissimecinerascenti-lepidotaatque 
itriata; dentibus ómnibus sursum hamatis, rubescentibus, in 
specie minoribus, spatio 4-8 mm separatis. Per Paraguariam 
et regiones limitrophas m cultis cultisque relictis obvia, nullibi 
veré subspontanea. 

Applications : 

Cette variété était la seule cultivée, il y a 30 ans, dans 
tout le Paraguay, le territoire de Misiones, le Haut Uruguay et la 
vallée du Haut Paraná Moyen. A sa parfaite maturité, sa 
pomme est des plus grandes etdes plus parfumées; relative- 
ment dure, elle se conserve assez longtemps et supporte mieux 
les transports, Ces qualités, ajoutées á sa productivité élevée, 
paraissent lui devoir conserver une place parmi les varietés 
commerciales, malgré sa pulpe un peu fibreuse. Elle resiste 
moins aux froids; notablement moins par exemple, que l'Ana- 
nas de Pernambuco d'introduction directe, fait bien inattendu, 
dont je n'ai pu trouver l'explication. En échange, elle resiste 
mieux á l'insolation et il n'est pas nécessaire d'ombrager son 
fruit. Comme plante á fibre, elle est économiquement inférieure 
á la precedente, mais elle vaut toujours mieux que les varietés 
de V Ananas sativus en general. 

Resume différentiel de 1' A. bracteatus mihi: Sans doute 
voisin du microcephalus, il s'en distingue toutefois spécifique- 
ment par la présence d'une tige supraterraine, rameuse, don- 
nant origine á denombreux scapes; l'absence de stolons, la pré- 
sence d'une couronne termínale et de rejetons sous-strobilaires, 
les feuilles du scape pourprées, ainsi que celles des rejetons et 
de la couronne, les feuilles caulinaires (il n'y a pas de véritable 
rosette) plus solides, non doublées vers le milieu par leur poids, 
formant un chéneau complet dans toute leur largeur et sur to'ute 
leur longueur, sans marges recourbées en dessous; les bractées 
non décroissantes réguliérement de bas en haut de la pomme, 
brusquement rétrécies au-dessus de la base qui est d'ailleurs 
plus large; ainsi que par l'accroissement de l'infloréscence depuis 
la floraison, les boutons de la fleur non allongés ni aigus, les 
fleurs plus allongées, les étamines et les anthéres proportion- 
nellement plus courtes, le style plus ou moins pourpré et l'ab- 
sence de graines fértiles, souvent absolue. 



261 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 



A. muricatus (Arruda) Schult. fil. 

Synonimie: A. sativus Schult. var. muricatus (Schult. 
fil.) Mez; Bromelia muricata Arruda; Br. ananas var. aculea- 
tus L. ? Ananas de Agulho des Brésiliens = ananas á aíguillons. 

"Et mihi et autoribus recentíoribus ignota, bracteis in 
acúleos mutatis, adscendentibus valideque pungentibus differre 
dicitur. An omnino nostri generis, vel potius Aechmea ex affini- 
tate A. sphaerocephalaeV (Mez, Flora Bras.' 293, anno 1893). 

L'existence de cette plante, comme véritable Ananas, 
nettement indiquée par le botaniste brésilien Arruda da Cáma- 
ra, il y a plus d'un siécle, m'a été confirmée par des personnes 
dignes de foi; d'ailleurs, un des botanistes qui ont mieux étudié 
les plantes usuelles du Brésil, Th. Peckolt, l'avait inscrite dans 
son catalogue "Volksbenennungen der brasilianischen Pflanzen" 
publié en 1907 (1). Cetauteur n'ajoute que ees mots: «Frucht 
essbar. Blaetter zu Faser. » II s'agit done d'un Ananas á fruit 
comestible et d'une plante á fibre. La nature de ses bractées 
engage á le placer non loin de 1'^. hracteatus; mais il me sem- 
ple que provisoirement nous devons suivre l'avis d'Arruda et le 
séparer spécifiquement. II se peut qu'il soit confondu avec le 
sagenariiis sous le nom de Nana Brava, ananas sauvage dont 
parle Marcgrav (Hist. Rerum Natur. Bras., p. 33, edition 1648). 

Ananas sativus Lindley. 

Sinon. : Anana^sa sativa Lindl. ; Anxinas sativus Schult. 
fil.; A. vulgaris Lindl. (in Baillon Dict. Bot.); Bromelia Ana- 
nas h. (non B. sylvestris Vell.). Nana Guaranensium (Oviedo, 
Pisón, Marcgrav, Martius, Montoya, Caminhoá, Mez), Ananá 
recte Guaranensium (Lery, Martius, Peckolt); auditur etiam 
Avachí et AyaA;ac/ií (Arruda, Martius, Peckolt, Correa, H. Hume 
& H. K. Miller), sed nullo modo PanaM. Etymon, d = fructus, 
nana = verissime, insigniter. 



(1) Malheureusement les noms vxilgaires présentent un si grand nom- 
bre d'erreurs de lecture ou typographiques, que la lecture de ce livre est 
malaisée. 



BERTONI : ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 262 

Syncarpium post anthesin insigniter auctum et altitudi- 
nem a 15 usque 40 cm attingens, extus flavum, lubescens, vio- 
laceum aut viride, intus álbum, flavescens aut modice rubescens, 
carne plerumque vix fibrosa, sueco dulcissimo, gratissimo, in- 
te rdum modice acetinoso farcta; quoad formam varium, haud 
rare montrosum ; axi sub anthesi ovariis paullo adhaei ente. Brac- 
teae pro genere breves, glabrae aut dorso lepidotae; fiorigerae 
incurvo-adpressae, alabastra vix superantes et pétala non aequ- 
antes aut iis paullo longiores, dentatae aut integrae, rubentes 
aut virentes, parte inferiore canescentes, crassae, cymbiformi- 
concavae, dorso in porcas prominente, parte superiore triangu- 
lari-acuminata erecta; superiores et summae steriles parum re- 
curvae. Alabastra ovata, summa in gemmas saepe desinentia. 
Flores 28-32 mm longi, violacei, lilacini vel purpurascentes. Sé- 
pala erecta ovato-triangularia, ± carinata, ápice late obtuso, 
paullo asymmetrica, integra aut minute dentata, crassa, glabra 
aut dorso lepidota, violácea vel rosacea aut viridescentia, pétala 
ad h vel ad i amplectentia. Pétala elongata vel oblonga, ápice 
vix, vel interdum haud recurva, tametsi saepius aperta, in g 
fere altitudinis ligulis binis plus minusve fimbriato-incisis aucta, 
Stamina petalis conspicue breviora, seriei utriusque basin usque 
libera, antheris in genere brevioribus, 2-4mm longis, flavescen- 
tibus. Ovarium axi carnose incrassato circumdatum et omnino 
ei concretum, late ovatum. Semina fertilia plerumque nulla vel 
perpauca, rare numerosa tune nigrescentia, quam in specie mi- 
crocephalo majora. 

Seapus ereetus robustus; praesertim apieem versus ± 
brunneo-tomentellus, interdum albidus, paucies foliorum longi- 
tudinem aequans 25-4 cm crassus. 

Stolones desunt. Folia 25-50, coriácea, 60-120 cm vel ul- 
tra longa, satis rigide erectopatentia, exteriora arcuatim decur- 
va; omnia basi in vaginam brevem ± laeiniose dentatam utrin- 
que strato lepidoso brunnescente obtectam dilatata atque super 
vaginam longe sed parce constricta; ampie solemniterque cana- 
liculata, marginibus haud recurvis; dimidio superiore ± sensim 
angustata et in spinam elongatam desinentia; supra plañe viri- 
dia saepiusque nitidula, subtus tenuiter albo-lepidota atque 
finissime secundum venas longitudinales striata; crebre denta- 



263 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 4 

to-aculeata, dentibus spatio 2-6 mm tantum separatis (1) flaves- 
centiviridibus; non rare tamen, apud formas cultione magis 
evolutas, subintegra vel integra. Folia infrastrobilaria plerum- 
que oblique inserta, — rosacea vel violácea, subamplexicaulia, 
anguste peracuteque lanceolata, basi ( dorsoque praesertim ) 
tomentello-lepidota, saepe aliquantum reflexa. 

Species latissime culta, nullibi sponte, nec subsponte, 
ñeque fortasse cultis veré aufuga crescens, etsi in cultis relictis 
sylvae caesae, multis vertentibus annis, sylvae herbarumque 
incursionem hac illac sustinens; ob id non veré naturalis et cul- 
tione manifestó expolita; attamen quoad fructum, folia, aliaque 
signa non monstrosa. (Formas autem monstrosas, quandoqui- 
dem veré instabiles, in hac descriptione praetermisi). 

Nomenclature vulgaire. Le nom de l'ananas n'est que le 
nom guaraní (2) ajianá, dans lequel, á signifie fruit (dans le sens 
le plus general ) et 7ianá signifie excellemment; c'est la forme 
la plus corréete. Son abbréviatif nana est toutefois d'un usage 
plus étendu; les premiers Européens l'indiquent pour les Anti- 
lles, Haití surtout, oú habitait un peuple guaranien, parlant une 
langue semblable au guaraní; il se truuve chez les Galibis; Pi- 
són, Marcgrav, Martius, Caminhoá etc. Tindiquent pour tout le 
Brésil; Montoya le donnecomme le nom guaraní spéciñque dans 
les Missions des Jésuites qui allaient jusqu'á l'Uruguay et au 
Rio Grande du Sud; c'est le nom le plus general et il ne peut y 
avoir de doute au respect. Le nom avachi et sa forme proba- 
blement plus moderne avakachi apparaissent aussi dans une 
partie du Brésil et au Paraguay; dans ce groupe spécifique il 
s'applique aux formes á fruit (syncarpe) cylindrique allongé, 
rappelant l'épis du Zea mays et généralement attribuées á la 
variété pyramidalis Mili. ; ees varietés horticoles étant considé- 
rées au Brésil comme les meilleures, son nom ne pouvait man- 
quer de passer par extensión abusiva á d'autres varietés, á tel 



[1] Consentaneus b. o D. Munro, in Transact. London. Hortic. Soc, 
serie II, 1, 1-34, 1835. 

(2) Le nom toupi, ou tupí, donné comme synonime de guaraní par Mar- 
tius et ses continuateurs, a dans la langue guaranie, une valeur générique 
bien diíf érente et une valeur spécifique opposée. II faut done l'abandonner, 
comme je l'ai demontre dans l'introduction á mon étude «Influencia de la 
Lengua Guaraní en Sud-América y Antillas» [Asunción, 1916]. 



BERTONI: ESSAl D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 264 

point que dans certaines régions on donne ce nom á tous les 
ananas. Avachi étant le nom guaraní du mais, rétymologie se- 
rait tout á fait claire; la forme avakachí, mot equivoque dont 
le sens originel est consideré comme malpropre, ne serait qu'un 
de ees quiproquos voulus dont l'espiéglerie, souvent assez crue, 
de la langue populaire guaranie donne plusieurs exemples. (1) 
Le nom de caraguatá, générique et s'appliquant á toutes les 
broméliacées, ne lui a été donné (Montoya, Lozano) que par 
confusión ou extensión excessive (2) . Quant au nom de pana- 
kú, il signifie panier en guaraní courant; Mez l'a admis comme 
synonime d' ananas, á cause d'une mauvaise interprétation du 
texte de Lery (3). 

Varietés de TAnanas sativus. 

Comme cbez la plupart des plantes cultivées, la caractéri- 
sation botanique des varietés et des formes de V Ananas sativus 
présente encoré beaucoup de points obscurs, de lacunes et 
d'incertitudes et je ne saurais avoir d'autre pretensión que celle 
de faire un pas en avant. 

A ce propos, qu'il me soit permis de toucher, en passant, 
á une difficulté genérale. Le sens, la valeur et le rang qu'au 
point de vue botanique on doit attribuer á la variété et á ses 
subdivisions, ne sont pas bien fixés. Ainsi, plusieurs botanistes 
admettent comme varietés botaniques des types que pour les 
autres ne sont que des formes et meme de simples status. Cer- 



[1] Quant á l'étymologie donnée par Martius [Woertersammlung 
Brasilianischer Sprachen p. 383], elle n'est pas plus fondee que la plupart de 
celles que cet auteur, si méritant comme botaniste et ethnographe, prétend 
établir sans avoir pu acquérir au préalable une connaisance approximative 
du mécanisme da la langue guaranie, qu il croyait volubile et capricieusement 
variable [1. c, p. XIII], lorsqu'elle est, au contraire d'une fixité et d'une 
rigidité remarquables. 

(2) Lozano "Conquista del Río de la Plata, vol. I p. 248, ed. 1873" 
donne des détails fort intéressants á propos des applications au XVIIsiécle, 
mais enconfondant sous le nom unique de Caraguatá le microcephalus, le bractea- 
íus Tudis et notre sativus. II fallait diré, en tout cas, Karaguatá-ni'á. 

(3) Jean de Lery, dans le XIII chap. de son Voyage au Brésil, dit 
quelesfemmes indiennes apportaient les ananas dans des paniers qu'elles 
appelaient panacous: « ganze Koerbe voll welche sie panakus nennen», trad. 
allemande, Muenster 1794 p. 228. 



2ó5 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE i!. N. 4 

taines prétendues varietés ont été établies sur un seul caractére 
(1) différentiel. Or je crois que nous ne devons considérer que 
comme une simple forme le type derivé qui ne se distingue que 
par un seul caractére, quoique celui-ci soit des plus importants. 
Ma modeste opinión est qu'une véritable variété doit diíférerdu 
type spécifique et par son ensemble et par plusieiars caracteres 
d'une certaine importance. Si les différences portent sur des 
organes d'une importance secondaire ou manquent de profon- 
deur, mais sont constantes, c'est le cas d'établir une sous-va- 
riété. Quant au rang de forme, on devrait le réserver aux 
types ne s'éloignant que par un seul caractére, ainsi qu'aux 
varietés apparentes qui sont le résultat conditionnel d'une cau- 
se extérieure, comme par exemple, le climat, l'altitude ou la 
nature du sol. 

Dans le genre qui nous occupe, certams auteurs et les 
grands horticulteurs ont creé plusieures espéces avec une carac- 
térisation tout á fait insuffisante. Aussi les botanistes mono- 
graphes qui se sont eccupés de cette question, comme Baker et 
Mez, en ont repoussé la plus grande partie ou la totalité. Quel- 
ques unes n'étaient en réalité que des formes culturales insta- 
bles, de simples status ou des monstruosités; les mieux caracté- 
risées n'étaient que des varietés ou des sous-variétés. J'ai 
cherché á déterminer le rang qui correspond á ees derniéres et 
á les identifier avec des types vivants ou assez parfaitement dé- 
erits. Mais j'ai négligé les suivantes: 

Ananas coccineus E. Morren: Descourt. Fl. Med Ant., 
Vp. 141 1. 341; 

A. Mensdorfianus Hort. par E. Morren, Belg. Hortic, 
année 1878 p. 143; 

A. monstrosus Hort. in Baker Bromel. p. 23; 

— ovalisWiW.: Gard. Dict. n. 1; 

— Penangensis Hort. par E. Morren 1. c. ; 

— prolíferus Hort, in Baker, 1. c. ; 

— serótinus Mili, in Gard. Dict. n. 5. 

Plusieurs grands horticulteurs ont cherché á établir une 

[1] Notre imprimerie demande aux indulgents lecteursqu'ils veuillent 
bien pardonner si,n'ayant pas encoré regu, des États Unis á cause de la 
guerre, le matériel complémentaire,elle se voit forcee, de temps en temps, 
á employer des accents incorrects. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 266 

classification des varietés de 1' Ananas commun: D. Munro, G. 
Nicholson, S. Mottet, Harold Hume et H. K. Miller, dont j'ai 
les travaux sous mes yeux. 

Clef de Munro: Mr D . Munro donna, en 1835, pour la cla- 
ssification des varietés horticoles. la clef suivante, laquelle, mal- 
gré ses défauts, mérite notre attention (1) 
* Feuilles sans épines: 

A. Fleurs pourpre Havannah, Smooth Havannah 

B, Fleurs lilas, presque blanches: 

a) Fruit arrondi Vert d'Antigua 

b) Fruit conique allongé Sugar-loaf rayé 

** Feuilles á épines petites et nombreuses (espacées de ±; 

2 mm) : 

A. Fleurs pourpre: 

a) Fruit ovale Providence blanc, Vert de Java, 

Black Jamaica 

b) Fruit cylindrique Orange Sugar-loaf, Dow- 

ton Havannah 

c) Fruit conique allongé New Jamaica 

B. Fleurs lilas New Demerara, Surinam rayé 

*** Feuilles moyennement épineuses (épines dissantesde ± 

3-4 mm) . 

A. Fleurs pourpre: 

a)Fruit cylindrique Sierra Leona, Ansons, Mon- 

serrat, Trooper's Helmet 

b) Fruit conique allongé Providence vert, St 

Vincent 

B. Fleurs lilas: 

a) Fruit cylindrique Globe, Lemon Queen, Ota- 

hiti, Surinam, Buck's Se- 
edling globe 

b) Fruit conique allongé Sugar-loaf á feuilles 

bruñes, id. Noir, id. 
á feuilles farineuses, 
id. Brun, id. á feuilles 
rayées, Black 's Seed- 
ling, Trinidad, Envi- 
lle, New Enville, S- 
pring Grove Enville, 

(1) Trans. London. Hortic. Soc, Ser. II, 1, 1-34 



267 anale:s científicos paraguayos - serie [í. N 4 

Lord Bagot's Seedlí- 
ng, Blithfield Orange, 
**** Feuilles á épines grandes etrigides, espacées de 6mm 
en moyenne: 

A. Fleurs pourpre Antigua Noir, Welbeck Seedling, 

Ripley 

B. Fleurs lilas: 

a) Fruit arrondi Globe Russe, Cockscomb Russe 

b) Fruit cylindrique Reine, Reine de Ripley, Rei- 

ne Vert, Reine de Moscou, 
Reine rayé, Reine rayé ar- 
genté, Reine d' Antigua, 
Blood Red. 



Quoique trop artificielle, cette méthode de classification 
serait fort commode. Malheureusement, dans la pratique elle 
resulte trop souvent inappliquable. Comme Harold Hume et H, 
K. Miller Tont remarqué, la présence ou absence des épines, 
ainsi que leur dimensión et la distance qui les séparent, peuvent 
varier selon la vigueur de la feuille et les conditions de végéta- 
tion. Pour ma part, j'ai toujours remarqué que la distance quí 
separe les épines Tune de Tautre est proportionnelle au degré 
d'ombrage et d'humidité. Quant aux formes á feuilles sans 
épines, on peut les considérer, sauf probablement le lucidus, 
comme des obtentions culturales instables; quelques unes de- 
mandent une sélection continuelle et présentent de temps en 
temps des feuilles épineuses; cela me fait penser que presque 
toutes reviendraient plus ou moins au type épineux, en les trans- 
portant sous un climat plus sec ou insoleillé et en les abandon- 
nant assez longtemps dans le milieu naturel. On ne peut pas 
nier la possibilité d'une mutation,qui serait alors fixe. Mais la 
división, par exemple, de toutes les varietés horticoles en deux 
groupes caractérisés par la présence ou l'absence d'épines (que 
plusieurs horticulteurs ont proposé) , au point de vue botanique 
est inadmissible. Malgré ees objections, la clef de Munro peut 
présenter quelques avantages lorsqu'il s'agit de déterminer ra- 
pidement certaines varietés horticoles. 

Harold Hume et Miller ont proposé un groupement tout 
diíTérent et plus naturel. lis établissent trois types fondamen- 



BERTONl: ESSAl D^UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 268 

taux et groupent, par afñnité, toutes les autres formes autour 
de ees types. Heureusement choisis parmi les principaux et les 
plus connus, ees types sont: Reine (Queen), Cayenne et Espa- 
gnol. Le tableau suivant montre le groupement des varietés 
cultivées dans l'Etat de Florida étudiées par les auteurs et dont 
ils donnent les descriptions détaillées, ainsi qu'une serie d'excel- 
lentes photogravures. Je n'ai pas voulu traduire lesdiagnoses 
de ees groupes, crainte de ne pas en interpréter exactement 
toute's les parties. 

* Queen Group— The typical variety, Golden pineapple. 
Yellow flesh, pointed eyes sloping upwart from the sides, deep 
yellow fruit, syr«py juice, flavor rich and sweet: 

Black Ripley, Egyptian, Golden, Ripley vert, Pernambuco. 

** Cayenne Group —Ty pe: Smooth Cayenne. Flesh light 
yellow, eyes broad and fíat, not elevated at the nipple. Leaves 
smooth or serrated; plants strong, up-right, vigorous: 

Cayenne, Enville, Rothchild. 

*** SpanishGroup—TypeiSpanish -pineapple. Flesh whi- 
te; eyes flat but elevated at the corners of the bracts; leaves 
strong, stiff and serrated: 

Blood, Porto Rico, Prince Albert, Red Ceylon, Sugar Loaf, 
Spanish, Yellow Ceylon. 

Subdivisions botaniques del'Ananas sativus. 

Var. microstachys (Lindm.) Mez. 

Synonimie; Ananas microstachys Lindman; Acanthosta- 
thys ananassoides Baker. 

«Typo omnino minor, Scapus gracilior est et leviter floc- 
cosus vel subglaber. Bractearum pars libera minus elongata 
quam in forma normali. Sépala explanata minus deformia sunt. 
Planta, ex diagnosi iconibusqíie Lindmanianis nequáquam spe- 
cifice a typo diversa. » 

Cette derniére phrase, si absolue, du monographe Charles 
Mez, auteur de cette diagnose, m'oblige á laisser á cette plante 
le rang de simple variété, contrairement á l'opinion de Lindman, 
qui en donna la description spécifiC[ue, et de Baker, qui la pla- 
Sait dans un autre genre. Cependant, Mez avoue ne l'avoir pas 



269 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 4 

vue; d'autre part, ladifférence indiquée chez les sépales me fait 
soup9onner qu'il s'agisse en réalité d'une espéce imparfaitement 
étudiée. Elle est d'ailleurs peu connue et n'a été observée que 
sur l'Arachá, plateau central brésilien, entre Cuyabá et le Goyaz 
et Minas. Cette región étant plus ou moins xérophile, et sur de 
grandes étendues remarquablement séche, le microstachys serait 
un type d'adaptation. 

Var. Debilis (Lindl.) Baker. 

Synon. : Ananassa debilis Lindley; Ananas dehiiis Schult. 

«Praesertim foliis undulatis recurvis differt. Flores palli- 

de purpurei. Syncarpium elongate ovale, immaturum persatu- 

rate viride, maturum sordide flavum paulloque virescens» (Mez, 

in Flora Bras. Bromel. 293). 

Trop imparfaitement décrite, son rang et ses affinités sont 
difficiles á établir. Elle n'a été indiquée, á ma connaissance, 
que dans les serres d'Europe. Par la coloration et la forme du 
syncarpe elle rentrerait dans la var. viridis m. ; la nature ondu- 
lée et recourbée de ses feuilles n'est pas bien éloignée de la for- 
me élargie des feuilles de celle-ci. 

Var. Portearías (C. Koch) Nicholson. 

Synonimie: Ananas Porteanus C. Koch, fide E. Morren; 
A. sativus Lindl. var. Porteamis K. Koch, G. Nicholson in (Dict. 
of Gardening, 1884; Nicholson et Mottet in Dict. d'Hortic, 
1892). 

Folia olivácea, satis erecta, lata fascia longitudinali cen- 
trali pallide flava exornata, ut videtur quam apud formas typi- 
cas validius spinosa. Scapus altius erectus. Philippinensis. 

Variété ornaméntale originaire des Philippines. 

Var. variegatus (Bojer) Baker. 

Synonimes: Ananas variegatus Bojer (fide Baker, Brom. 
p. 23); A. sativus variegatus Hort., in Nicholson 1. c. 

Folia rosulata, eleganter arcuatim recurva, parte centrali 
laete viridia et interdum parce striata, ambos versus margines 
lata fascia longitudinali cremea exornata, marginibus rubris. E 
caldariis Europae. 

La coloration de cette variété ornaméntale rappelle tout á 



BERTONI: ESSAI D"UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 270 

fait celle de la sous-variété tricolor de mon A. bracteatus rudis. 
Cependant Nicholson et Mottet, 1, c, qui séparent spécifique- 
ment le bracteatus du sativus, la gardentdans ce dernier grcupe. 

Var. bracamorensis Bertoni. 

Synonime: Anadias bracamorensis Hort., Linden, in Wie- 
ner Illustr. Gartenzeitung, 1885, p. 143. 

Planta pro genere gigantea e Columbia oriunda. 

On ne peut admettre que provisoirement cette variété, 
dont je ne connais, pour ma part, aucune description. 

Var. lucidas (Mili.) Baker (charact. locupl.) 

Synonimie: Ananas lucidtis Miller; Bromelia ananas var. 
lucide virens L. ; Bromelia lucida Willd. (Enum. Hort. Berci. 
345); Ananassa lucida Lindl. ; Bromelia ananas var. inermis 
Pers. Incluses: Apianas glaber Mili. ; Bromelia semiserrata Willd. ; 
B. subspinosa WeT\á\.; Anxinas semiserratus Schult. fil.. Vulgo 
Ananás Liso, esp. et brés. ; Ananaz Pita, brés. ; King Pineapple, 
angl., Smooth Pineapple amér. 

Folia omnino inermia aut prope apicem solum dentibus 
paucis armata; persensim versus apicem attenuata et in spinam 
terminalem validam desinentia; subtus saepius viridia, interdum 
optime: supra saepe a basi lucide rubenti-aurantiaca tumque api- 
cem versus virentia; sat elongata, nihil admodum dilatata, Syn- 
carpium maturum extus pallide flavum, carne flavescente sueco 
dulce copiosissimo farcta. Bacca depressa, crassa centro vix 
sublato, S2epe rubropicta. Bractese parvse, parte superiore bac- 
cas centrum stricte obtegente atque rubente vel pulchre ignea; 
básales virides aut rosaceae a lata basi sensim in spinam termi- 
nalem validiusculam attenuatas. Scapus robustus. E Guayana 
et Venezuela oriunda? 

De toutes les formes de l'ananas, le lucidus est celle qui 
a été mieux étudiée; de lá, sa synonimie compliquée. Malgré 
cette faveur, sa caractérisation était insuffisante, ce qui expli- 
que, en partie, qu'elle n'ait pas été acceptée par certains auteurs. 
Le type Smooth Cayenne, par exemple, quoique sans nul doute 
appartenant a cette variété, ne pourrait ñgurer sous la diagnose 
du lucidus donnée par Miller, Baker et Mez. Cette variété pré- 
sente un certain nombre de sous-variétés ou formes; entre elles. 



271 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE I!, N. 4 

j? crois qu'on peut distinguer botaniquement les suivantes: 

For. typicus m, {= A. s. lucidus (Mili.) Mez Fl. Bras.): 
folíis subtus optime viridibus, supra a basi lucice rubenti-auran- 
tiacis, apicem versus virentibus; syncarpio maturo pallide flavo, 
bracteis pulcherrime igneis; floribus pulchre coeruleis. 

For. cayennensis m.: foliorum coloratione in specie nor- 
mali, dentibus nullis; bracteis aurantiacis, parvis, brevibus, ba- 
salibus viridibus in rosaceas aliquantum vergentibus; syncarpio 
maturo magno, ovato-elongato vel subconico, flavo; bacca veré 
depressa interdum seminífera, floribus purpurascentíbus. 1 Va- 
rietés horticoles: Cayenne Lisse ou Cayenne, probablement 
aussi Havannah, Smooth Havannah. 

For antiguensis m. : floribus pallide lilacinis albescenti- 
bus; syncarpio maturo late ovato vel subsphaerico, minore, viri- 
descente. 1 Var hort Vert. d'Antigua. Je la place ici avec 
reserve. 

For. mordilonus hort. Linden. {Ananas mordüona hort. 
Linden, in E. Morren Belg. Hort. 1819) . Differt praesertim fo- 
liis variegatis atque syncarpio maturo magno, odore gratissimo. 
Ducit ortum verisimiliter a forma lucido typico. E Columbia. 

Var. pyramidalis (Miller) Bertoni 

Synonimie: Ananas pyramidalis Mili.; vulgo Avachí, Abba- 
chi, Avakachí, guar., bras., ind. occid et amer. septentr. ; Aba- 
cachi Legitimo, brasil. Strobilus flores conicus 7-12 pm longus. Syn- 
carpium maturum alte conicum vel subcylindricum, magnum 
vel máximum, flavum, aurantiacum aut ± rubens, carne subal- 
bida vel flava sueco copiosissimo farcta, scapi axis parte centra- 
li e syncarpio etiam eduli. Bractease basi dorso in porcas 3-5 
prominentes atque crassissimae, in tríente superiore veré stric- 
tae aque modice den tatas, canescentes, 15 mm longae; básales 
steriles stricte lanceolatse, rosaceae. Flores elongati, bracteas 
longe superantes, 30 mm longi, parte libera 20 mm. Sépala dor- 
so rotundato dimidio superiore non vel vix carinato, integra, 
praeter basin viridem canescenti-violacea. Pétala oblonga, su- 
perne pallide lilacina, ápice vix recurva, 18 mm longa 7 que lata. 
Stamina 15 mm. Stylus staminibus aequilongus. Ovarium la- 
te ovatum supra depressum. Ovula summo cavitatis sat nume- 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 272 

rosa nunquam tamen evoluta. Coma magna, stricte erecta 
saepissime simplex. Gemmae infras trobilares semper adsunt 
plus minusve numerosae, praecoces validiusque evolutae. Folia 
potius stricta, pro rata abrupte acuminata, nihil admodum elon- 
gata, omnino dentata. E Brasilia ortus; specimina suppetentia 
e civitate Pernambuco. 

La description que je viens d'en donner prouve bien qu'il 
s'agit d'une varíete botanique á distinguer, et elle s'applique 
tout aussi bien á mes plantes, originaires des environs de la vi- 
lle de Pernambuco, qu'aux plantes étudiées par Harold Hume 
et H. K. Miller dans la Florida. C'est une varíete fort renom- 
mée dans les marches. Je suis aussi d'accord avec ees auteurs 
sur le fait qu'elle n'aime pas le plein air et demande de l'ombra- 
ge. Cependant j'ai été étonné de consta ter qu'elle résistait mi- 
eux aux froids que presque toutes les autres varietés, botaniques 
ou horticoles, et en particulier, beaucoup plus que le bracteatus 
par aguar iensis. 

En échange,. je ne trouve pas que Ton puisse conserver, 
sinon comme des sousvariétés les suivantes: 

Subvar. macrocarpus (Dony) m. (A. s. pyramidale vio- 
laceum macrocarpum Dony, ap. Chernovitz, Dict. I. 178) ; syn- 
carpio maturo máximo, 30-40 cm et ut dicitur 45 usque alto, ru- 
bente, axi mollissimo succoso, scapo robustissimo 3-5 cm crasso; 
gemmis infrastrobilaribus numerosis majoribusque. E calidio- 
ribus Brasiliae. Vulgo Avakachí Roxo. 

Subvar. albas Mili. i=A. s. pyramidale álbum Mili.): 
syncarpio maturo 20-25 cm alto, carne albescente, sueco acidulo 
delicioso farta, axi eentrali etiam eduli. Brasilia quam máxi- 
me laudatus. 

Je néglige les prétendues sous-variétés violaceum Don., 
aureum Don. et rubrum Don.; mal caractérisées, elles pour- 
raient bien appartenir á d'autres varietés. 

Var. viridis (Miller) Bertoni (char. locupl.) 
Synonimie: Ananas viridis Mili. ; A. pyramidalis viridis 

Don,; vulgo Ananás Verde hisp. et brasil., Queen Group (Hume 

& Miller). 

Synearpium nondum maturum viride vel atrate viride; 

maturum satúrate viride vel fere aurantiacum, ovatum-elonga- 



273 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 4 

tum carne flava parum fibrosa. Baccae prominentes superne zt 
conicae, quasi acutae, numerosae. Folia latiora, prorata abrup- 
ta acuminata, omnino dentata, saepe breviora, plerumque viri- 
dia, interdum rosacea. Bracteae parvae, crassae, in spinam 
validius desinentes; básales virides, flavescentes aut rubentes 
atque in spinam validam exeuntes. Scapus robustus. 

Ainsi caractérisée, cette variété est naturelle et assez 
bien limitée. Elle compte bon nombre de varietés horticoles, 
dont les suivantes, á ma connaissance, peuvent etre considérées 
comme des formes botaniques: 

a) Black Rippley, décrite, comme les 4 suivantes par 
Harold Hume & Miller dans l'ouvrage cité; 

b) Green Rippley, voisine de la precedente; 

c) Golden Queen, type du Queen Group des auteurs 
cites; 

d) Egyptian de la Floride (Cleopatra?) ; 

e) Pernambuco, bonne váriété á petit fruit d'un vert 
foncé avant la maturité, á la maturité jaune, juteux, presque 
sans Abres et a coeur mou, bien connu au Paraguay et dans une 
bonne partie du Brésil, oú il a donné lieu á quelques races peu 
diíférentes, 

f) Ananaz Verde du Brésil, a fruit plus allongé, fibreux 
et de mauvaise qualité; plante de collection; forme originaire ou 
efferata. 

Var. hispanorum Bertoni var. n. 

Synonimie: Spajiish, aux Indes Occidentales; Spanish 
Group de Harold Hume et Miller, en partie. Pro parte, A. sati- 
vus pyramidalis Don. 

Syncarpium maturum ovatum (saepius longe), flavum 
non rare rubens, nec perrare seminiferum, carne alba vel albes- 
cente, saepe fibrosa, sueco saepe acidulo, odore grato; nondum 
maturum saepe viride, ovulis magis frequenter evolutis. Bacca 
depressa etsi centro aut bracteae latere parum sublata. Brac- 
teae básales saepe rubentes vel roseae. Folia potius stricta, non 
rare ± rosacea, satis rigida aut fiaccidula, dentata, rare atque 
proparte tantum spinis destituta. 

Cette variété est moins facile á caractériser, car certaines 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 274 

formes qui la composent ont des affinités assez importantes avec 
la variété pyramidalis et surtout avec la varíete viridis. Non 
obstant, elle parait se dégager assez clairement de l'ensemble 
des nombreuses formes qui ne rentrent pas dans les precedentes 
varietés. Elle constitue un groupe répandu dans tous les pays 
chauds du monde, comptant plusieurs types de grande culture; 
ceux-ci, en general, ne soñt pas les plus fins, étant assez fibreux 
et plus ou moins acides; mais une certaine acidité plait aux Eu- 
ropéens sous les tropiqnes; en outre, les plantes sont générale- 
ment rustiques, résistant mieux en plein air que le lucidus, le 
pyramidalis et le cayennensis, tout en étant plus fortes contre 
les maladies. 

Parmi les types mieux coniau?, á citer l'Espagnol, ou 
Spanish, de grande longue le plus cultivé dans la Floride; le Pu- 
erto Rico, aux fruits enormes; le Sugar-Loaf á feuilles teintées 
de rouge, le Sugar-Loaf commun et le vert foncé; le Rouge de 
Ceylan, les Blood, Prince Albert, etc. 

Ce groupe, en échange, est moins connu dans le Brésil, 
oú Ton donne la préférence aux varietés plus douces, dépourvues 
de toute acidité et sans fibres, comme l'Avachí, le Pernambueo, 
etc., que Ton consommé en forte quantité et sans aucun mélan- 
ge ou préparation. 

Ananas guaraniticus Bertoni, sp. n. 

Synearpium florens elongate cylindricum tríente superio- 
re cónico basique rotundatum, sub anthesi 7-10 cm longum 3 que 
crassum, e viridi ±:rubescens, post florationem auctum; maturum 
13-15 cm longum 4-6 crassum, sordide flavescens, carne densius- 
cula etsi eduli potius fibrosa, sueco dulcissimo vix acidulo nullo 
modoque acri farcta, odore grato, diu conservabile. 

Bracteae majusculae, 18-22 mm longae, a syncarpii basi 
ad apicem vix decrescentes, irregulariter insigniterque dentatae, 
subrosaceae; dimidio basali dilatatae, carinatae crassae, baccae 
mediam parten amplectentes; dimidio superiore erecto-patentes, 
ovato-trian guiares, in spinam parvam terminalem desinentes, 
marginibus atque repandis, spinis fnajusculis plus vel minus pa- 
tentibus, irregularissime dispositis nonnullis retro aut patenti- 



275 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS- SERIE II. N 4 

hamatis, ± rosaceis, intructis. Bracteae básales steriles vix vel 
haud longiores, irregulariter triangulari-acuminatae, sensim in 
spinam validiusculam desinentes, tríente vel dimidio basali strí- 
atae atque albescerti-lepidosae plus vel minus rosaceae; 20-25 
mm longae basique 6-8 mm latae, dentibus eis bracteaiTim fer- 
tilium similibus etsi minus irregularibus. 

Baccae compressione mutua strictae, quam apud varieta- 
tem quamlibet speciei sativi minores; parte superiore solemniter 
sublata fereque (et aliquantum oblique sive sursum) pyramida- 
ta atque subacuta. 

Flores, ex alabastro elongato, pro rata majusculi atque 
stricti, parte libera 20 mm longa, bracteas superantes. Sépala 
lis speciei sativi similia, = rosacea, exceptione in locis umbro- 
sioribus ubi sordide viridia. Pétala stricte oblonga tríente su- 
premo obovata, versus apicem parum recurva, superne purpu- 
rascentia basinque versus sensim albescentia; demum eis A. sa- 
tivi similia. Stamina totidemque similia, tametsi antheris pro 
rata magis elongatis vel strictioribus. Stylus antheras paullo 
superans et ± exertus, uti stamina omnino candidus, quoad 
formas ei A. sativi similis. Ovula numerosa plerumque evolu- 
ta. Semina pleraque abortiva, f ertilia saepius parum numerosa, 
quam ea speciei sativi Lindl. minora. 

Coma subsimplex praecox, jam sub anthesi incipiens, 
phyllis lanceolatis violascentibusque in genere crassioribus; dein 
ad syncarpium maturum magna, 20-30 cm lata, phyllis lineari- 
bus, arcuatim recurvis, indumento lepidoso albo copióse obtectis. 
Gemmae infrastrobilares nullae vel non evolutae. 

Scapus 55-90 cm altus, strictus sed firmis, erectus, foli- 
orum longitudinem interdum aequans, sub copioso tomento le- 
pidoso albido gilvus vel rubescenti-isabellinus, foliis compluribus 
(16-22) instructus; foliis a scapi basi gradatim decrescentibus; 
superioribus basi sordide purpurascentibus prope basin abrupte 
dilatatis, demum linearibus, reflexis. Caulis praeter scapum 
brevissimus, erectus. Folia caulinaria ad 20, sub-rosulata, di- 
midio vel tríente basali regulariter arcuatim recurva, demum 
vix arcuata fereque patentia, in genere strictiora, 80-120 cm 
longa, 12-18 mm lata, Ínfima tantum basi amplectenti-dilatata, 
supra basin non constricta, persensim in spinam terminalem 
longam desinentia, valde rígida atque in genere crassiora, opti- 



BERTON!; ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 276 

me semi-circulatim canaliculata (marginibus veré sublatis, in 
canalem semi-orbiculatum vel magis profunde depressum totam 
per longitudinem porrecta) ; supra nitidule saturateque viridia, 
subtus indumento lepidoso tenuissimo cinéreo obtecta atque 
subtilissime striata; valide atque regularissime dentata, denti- 
bus spinescentibus, ómnibus sursum hamatis, fere aequidistanti- 
bus, spatio 8-10 mm separatis, in umbrosis albidis, in insolatis 
roséis. 

Stolones omnino desunt. Planta robusta, perrara, nisi 
fallor haud vel vix gregaria, in locis haud opacis sylvae virgi- 
neae vel in vacuis saltibus stirpibus refertis crescens, aéris 
siccitatem ope roris mire sustinens, fortuite etiam máximas 
insolationes sustentans. E regione fluminis Jejuíh Superioris, 
forte et alus locis Paraguariae Sylva orientali. Nullibi culta. 

Propriétés, habitat. 

Quoique sauvage, cette plante présente toutes les qualités 
essentielles de 1' Ananas cultivé. Son fruit n'est pas bien juteux ; 
mais il est remarquablement doux, bien peu acide et nullement 
piquant; c'est en somme un fruit comestible, á plus forte raison 
que celui du bracteatus ruáis et tout aussi bien que celui du 
bracteatus paragiiariensis. Elle fleurit avec le sativus, vers Sep- 
tembre, et son fruit arrive á la maturité vers Février, étant un 
peu plus tardif que le sativus. N 'étant encoré en possession que 
de quelques pieds, il ne m'a pas été possible de la soumettre á 
une culture intensive, laquelle donnera probablement un bon ré- 
sultat, sinon économique, aumoins au pointdevuede l'étude gé- 
nétique. La plante est rare; presque personne la connait au 
Paraguay; elle ne vit d'ailleurs, semble-t-il, que dans la partie la 
moins explorée du pays, Cette circonstance ne me permet pas 
d'indiquer d'une faSon bien exacte son habitat. 

Non obstant, et l'endroit oú la plante croissait naturelle- 
ment et de longues années d'observation dans mon jardin, 
m'autorisent á établir qu'elle donne la préférence á un milieu 
moins ombragé, dans un air moins humide que celui que le mi- 
crocephalus et le bracteatus demandent. Le cas échéant, elle 
resiste en plein soleil dans cette región du Haut Paraná, oú la 
chaleur des rayons solaires est de*s plus fortes que Ton puisse 
observer dans les pays chauds. Ses feuilles si étroites, char- 



277 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

núes, á bords fortement releves, peu ouvertes á l'insolation et 
formant un chéneau admirablement disposé pour recevoir la ro- 
see et la conduire au coeur de la rosette, expliquent clairement 
ees facultes. 

Caractérisation dífférenticlle. 

Sans doute voisin de V Ananas sativus, VA. guaraniticus 
s'en éloigne spécifiquement par les caracteres suivants, que j'in- 
diquerai en suivant l'ordre de la description latine. 

Les bractées de 1'^. guaraniticus sont plus grandes (éga- 
lant celles de certaines varietés de l'A. 6racíeaí?ís) , et ne dé- 
croissant presque pas de bas en haut; leur moitié supérieure est 
élargie, plus ou moins ovale; les dentsépineusesde leurs marges 
sont longues et excessivement irréguliéres, quelques unes diri- 
gées en bas. Les bractées stériles de la base sont au contraire 
relativement petites, ne dépassant pas, ou presque pas, en lon- 
gueur, les precedentes. Les baies sont petites et leur partie 
supérieure se dresse en pyramide un peu courbée vers le haut. 
Les fleurs sont plus allongées. Les ovules. bien développés, 
donnent lieu á des graines fértiles plus petites. La couronne 
est plus précoce et relativement plus grande; en échange, il n'y 
a pas de pousses á la base du «fruit» ou syncarpe. Le scape est 
élancé, assez souvent aussi long que les f euilles et quelques fois 
plus long, bien plus minee que chez n'importe quelle variété du 
sativus. Les f euilles supéríeures du scape sont brusquement 
élargies et seulement dans leur tiers inférieur, le reste étant li- 
néaire; elles ne sont pas insérées obliquement. Les f euilles, 
moins nomxbreuses marquent prima facie une différence spécifi- 
que; vraiment linéaires, elles n'ont que de 12 á 18 mm de lar- 
geur sur 80-120 cm de longueur; en échange elles sont bien plus 
épaisses et rigides que chez nul autre type du genre Ananas; 
leurs bords sont tellement redressés, qu'elles forment, sur toute 
leur longueur, un chéneau bien plus profond, régulier et com- 
plet que chez le sativus et disposé de fa9on á recueillir le máxi- 
mum de rosee; en outre, elles ne sont pas rétrécies vers la base 
et ne s-^ dilatent qu'au moment d'embrasser la tige; leurs épi- 
nes, enfin, ne sont pas moins caractéristiques, étanL bien plus 
fortes et réguliérement éloignées l'une de l'autre de 8 á 10 mm. 
Tronc court et point de stolons. 



Diagnose du Genre 
Ananas 

Les types nouveaux, ou nou /ellement étudiés, que je vi- 
ens de décrire, me permettent de compléter la diagnose du 
genre, tout en étant obligé de rectifier sur certains points celles 
qui avaient été données par mes illustres devanciers. 

Genus Ananas Adanson: 

Sépala basin usque libera, erecta petalisque ad- 
pressa, sinistrórsum convoluta vel nonnunquam eutopi- 
ce imbricata, deltoidea, ápice obtusa, integra, crassa, 
latere tecto in alam perangustam dilatata. Pétala in 
aestivatione dextrorsum convoluta, basin usque libera, 
sub anthesi stricte erecta atque tubum cylindricum ge- 
nitalia ± includentem formantia, ápice tamen ± recur- 
vatim aperta, altiuscule ligulis binis margine fimbriato- 
incisis aucta. Stamina 6, inclusa aut subexerta, bise- 
riatim sepalis petalisque alternantia, alba; filamenta fi- 
liformia, compressa, serie I libera, serie II prope basin 
aut médium usque petalis connata; antherae anguste 
sagittatim lineares longeque acutae, erectae, polline 
albo. Tubus epigynus brevissimus. Ovarium solemni- 
ter inferum, post anthesin axi ± carnose incrassato ba- 
si vel fere omnino cinctum et ei concretum. Stylus fe- 
re filiformis, subtrigonus vel trisulcatus, antheras pau- 
Uosuperans, aut aequans, auteis pauUo brevior; stigma 
lobatum, lobis longiusculis subcontortis atque suberectis. 
Placen t^e interno loculorum ángulo prope apicem affixae. 
Ovula in quoque lóculo ad normam 3, apud species et 



279 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 4 

varietates cultas vel cultione obtenías saepe non evoluta 
vel nulla; ovata, singula podio cylindrico insidentia. 
Syncarpium e baccis numerosissimis (50-150) spiraliter 
dispositis, ^ succosis axique carnose incrassato forma- 
tum, magnum, saepissime ápice coma coronatum. Co- 
ma simplex, e brateis summis sterilibus gradatim in 
phylla evolutis; aut pluri- vel multifaria, etiam ex alabas- 
tris adjacentibus in gemmas inductis. Baccae summum 
ob periathii rudimenta ± alte umbonatum auu depre- 
ssum. Semina in syncarpio numerosissima aut parum 
numerosa, apud varietates cultas saepius nulla; nigra 
vel nigrescentia, parva, depresse ovoidea, exappendicu- 
lata. 

Folia primaria dense rosulata, basi in vaginam 
brevem dilatata, linearla, canaliculata, super vaginam 
vix aut non constricta, apicem versus sensim attenuata 
atque in spinam terminalem validam desinentia, saspis- 
sime spinoso-dentata; dentibus sursum hamatis, infimis 
interdum retro-hamatis aut patentibus. 

Folia scapalia numerosa ab inferioribus foliis 
primariis similibus ad infrastrobilaria gradatim de- 
crescentia, saepius spinoso-dentata, subamplexicaulia; 
infrastrobilaria brevia, saepe reflexa, saepe oblique 
inserta, fere semper = colorata. Folia omnia dorso 
tenuissime striata, supra nitidula in rosea pleiTimque 
vergentia saltem dorso; júniora, interdum utrinque, in- 
dumento lepidoso obtecta. Inflorescentia erecta, densi- 
ssime sirobiliformi-spicata. Flores solemniter sessiles, 
violacei vel purpurascentes aut lilacini. Herbae peren- 
nes, terrestres, silvicolae interdum stoloniferae, grega- 
tim crescentes. Syncarpium, etsi esu non semper gra- 
tissimo, edule. Species 5, per regiones neotropicas na- 
turales, altera latissime culta nuUibique spontanea. 



BERTONl: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 280 

Observations Dans la description du genre que je viens de 
donner, j'ai suivi l'ordre de celle que le savant monographe de 
«Flora Bras. » nous a donné, de fa9on á ce que Ton puisse noter 
sans perte de temps et exactement les changements que je me 
suis permis d'introduire dans la diagnose. Je n'insisterai done 
pas sur ees derniers. Je dirai seulement que je n'ai pas touché 
á la nature du pollen, ear il me semble que seul eelui de VA. sa- 
tivus Lindl. a été étudié, et de mon cóté, je n'ai pas eu le loisir 
d'étudier celui du microcephaJus m. et du guaraniticus m., que 
je n'ai pas sous la main en ce moment. 

Ainsi constitué, le genre Ananas devient tout á fait na- 
turel. Un seul des groupes spécifiques n'est pas representé á 
Tétat spontané au Brésil ou dans le Paraguay, étant évidem- 
ment un produit d'adaptation horticole, que l'on peut reneontrer 
de temps en temps, sous les apparences d'une plante subsponta- 
née, dans toutes les parties chaudes du monde. h'A. microce. 
phalus et VA. guaraniticus ne sont connus qu'á l'état sauvage. 

Patrie: C'est un genre indiscutablement néotropical. 
L'étendue de sa dispersión naturelle n'est limitée que par les 
tropiques, ou plus exactement, par les deux lignes isothermiques 
qui limitent la zone tropicale cíimatologique. Mais il me sem- 
ble que son centre est plutót au sud de l'équateur. Quant á 
VA. sativu^ Lindl., introduit en Europe et en Afrique aprés la 
découverte de l'Amérique, et bien plus anciennement en Océanie 
et dans l'Asie Oriéntale, il ne peut descendre que de VA. gua- 
raniticus, commenous verrons tout á l'heure. Ces deux species 
ont done une grande importance pour l'histoire de l'homme, ear, 
avee certaines autres dont j'aurai l'oecasion de parler au cours 
des études qui feront suite á la présente, elles nous donnent la 
certitude de l'existence, á une époque fort reculée, de relations 
reciproques on ne peut plus suggestives entre les peuples qui 
habitaient l'Asie Oriéntale d'une part et l'Amérique Méridiona- 
le et Céntrale de l'autre (1). 



(1) Dans un Mémoire presenté en 1910 au congrés scientifique inter- 
nátional de Buenos Aires, ainsi que dans mon étude «Pre - y Protohistoria 
de los Paises Guaranies» (Asunción, 1914), j'ai cherché á démontrer que ces 
relations ont commencé, tres anciennemei^t, par l'intermédiaire de grandes 
terres polynésiennes aujourd'hui disparues, et auxquelles je donnais le nom 
d'Archinésie. C'est dans ces terres que la sous-race américaine mongoloide 



Des Changements Evolutifs 

dans le Genre Ananas 

Origine des varietés Cultivéés 

L' Ananas microcephahis (Miller) m. est sans doute une 
Forme anccstrale. Tandis que les autres formes du genre tirent de 
la terre un profit qui va toujours en diminuant jusqu'á étre pres- 
que nul, le microcephalus est une plante terrestre dans toute 
Tacception du mot. Elle est fortement fixée dans le sol, par ses 
racines et par ses stolons. Ses racines sont de la méme nature 
que celles de tout le genre; maiselles s'enfoncent profondément 
et leur fonction (unique, pourrait-on diré) est l'absortion de 
l'eau et des aliments. 

Ses stolons sont fort caractéristiques: ils sont nombreux, 
longs généralment de O, 60 á 2, 00 m et se chargent pratique- 
ment des fonctions de propagateurs de l'espéce, car les graine?, 
quoique nombreuses, trouvent rarement un milieu favorable á 
leur germination. Dans leur trajet ils présentent deux aspect» 
différents: la I section estassez minee, couverte d'écailles mar- 
céscentes, et son parcours se trouve á 5 ou 10 cm de profondeur 
dans le vrai sol; la section II, unie á Tantérieure par un court 
trajet presque vertical, court sur le vrai sol, ou entre celui-ci et 
la couche de detritus vegetal qui le couvre souvent. Cette se- 
conde partie est un peu plus grosse et tout á fait couverte par 
des écailles bractéi formes, embrassantes, striées, dentées dans 
leur partie supérieure et brusquement terminées en pointe épi- 
neuse; la base des écailles est bruñe tirant au rouge; la partie 



dominante aurait eu ses origines et la race mongolique probablement son 
bereeau. Plus tard, et jusqu'á une époque relativement moderne, une fois 
l'Archinésie disparue, ees relations purent continuer, quoique plus rares et 
diíficiles, entre les Polynésiens et les peuples Cara'ibes [Guaraniens], har- 
dis navigateurs, et ausbi avec les anciens habitants du Pérou et viceversa. 



BERTONI: ESSAI DUNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 282 

supérieure verdit sous une couverture écailleuse cendrée, Ces 
stolons émettent des racines. 

En échange, la couronne et les rejetons manquent absolu- 
ment chez VA. microcephalus; les stolons suffisent, et la propa- 
garon, par ce dernier moyen, est mieux assurée dans la sylve 
un peu épaisse, oú la fructification n'est pas ahondante. Ses 
feuilles sont souvent imparfaitement canaliculées et les moins 
rigides; ellesn'ont pas encoré grand besoin d'exercer les foncti- 
ons de collectrices de la rosee, car dans le sous-bois la fraicheur 
est toujours suíRsante, et pendant les époques sans pluie extra- 
ordinairement longues, la rosee, retenue par le feuillage des 
arbres avide d'eau, n'arrive presque pas jusqu'aux Ananas, 
dans les bois un peu touffus, préférés par le mic7'ocephalus. 

Les étamines de la II serie sont collées aux pétales com- 
me chez le genre Acanthostachys, ascendant direct et seul pro- 
che parent du genre Ananas. Elles portent, en outre, des éta- 
mines plus allongées que dans nul autre groupe. Notons encoré, 
parmi les différentiels les plus importants, ses graines, fort 
nombreuses dans le syncarpe, généralment assez nombreuses 
dans chaqué fruit ou baie, et plus petites. 

L' Ananas bracteatus Lindl. nous présente un état évolu- 
tif plus avancé, adaptation á un milieu moins ombragé, partant 
moins humide, mais oú l'action plus vive et directe des rayons 
solaires est compensée par l'abondance des rosees pendant les 
époques de sécheresse. Au commencement de la formation de 
ce groupe spécifique, les stolons disparaissent, remplaces dans 
leurs fonctions de propagateurs par la couronne et les rejetons 
infrastrobilaires, Dans la variété sagenarins m. la couronne 
ne se développe encoré que tardivement; le jeune syncarpe est 
chauve; mais un peu avant la maturité, une grande couronne le 
surmonte; on peut supposerque quelques stolons se développent 
encoré, de temps en temps, chez les plantes vivant dans leur état 
naturel, les bois maritimes du Brésil. Chez la var. rudis m. la 
couronne est déjá précoce et puissante; les stolons ont disparu; 
non obstant, quoiqüe tres rarement, quelque court stolon se mon- 
tre encoré. Chez les deux varietés, les rejetons apparaissent 
sous la pomme et contribuent, comme nous l'avons vu, á la pro- 
pagation; chez le rudis ils sont nombreux, puissants et aussi 



283 ANALES científicos PARAGUAYOS -SERIE II, N 4 

precoces que chez les formes cultivées. 

Les feuilies présentent toujours une section transversale 
plus ou moins ondulée, comme chez toutes les varietés du micro- 
cephalus;maisellesprennent chez 1'^. bracteatiis un aspect plus 
redressé et solide et chacune constitue un chéneau plus complet, 
presque comme chez VA. sativus; il faut résister, plus ou moins, 
aux rayons solaires et ramener la plus srrande quantité possible 
de rosee. C'est que celle-ci peut déjá se reunir au pied des fe- 
uilies en plus grande quantité que chez VA. microcephalus, et 
cette eau n'est pas lá seulement pour maintenir la fraicheur de 
la plante; elle commence déjá á offrir sa contribution á Tali- 
mentation des tissus par des subtances alimentaires, qui se for- 
mcnt en elle par l'arrivée de certains insectes et la présence 
d'autres matiéres organiques. Aussi les rocines perdent un peu 
de leur importance; elles sont moins nombreuses, moins fixées 
dans le stú, se contentant souvent de ramper sur terre parmi 
les detritus organiques. La plante en souíTre dans sa stabilité; 
elle s'incline, se couche souvent, laissant alors, á un rejeton qui 
ne manquera pas de pousser, le soin de la reconstituer, car la ro- 
sette qui ne peut plus recueillir la rosee languit et meurt. 

Chez VA. hracteatus var. paraguariensis, varíete cultivée, 
l'évolution est, en suivant lámeme direction, la plus avancéedu 
groupe Tnicrvcephalo-hracteatus. La culture, qui cherche á ha- 
bituer la plante au plein air et au soleil, y a sans doute contribué. 
Le développement radiculaire est réduit au mínimum, Dans 
leur milieu naturel, ou abandonnées á elles mémes, les varietés 
du hracteatus que j'ai pu étudier sufRsamment, ainsi que 1'^. sa- 
tivus, ne méritent le qualificatif de plantes terrestres qu'au po- 
int de vue moins important. Car elles ne font que reposer sur 
le sol; leurs racines, courtes, faibles, séchant au bout d'un an 
et méme avant, rampent sur terre et ne s'enfoncent vraiment 
que dans le detritus vegetal. Elles mériteraient bien mieux le 
qualificatif d'épigées. 

Dans la variété paraguariensis m. les feuilies sont mieux 
canaliculées, un peu plus rigides et dressées, moins longues et 
les épines ne sont pas si fortes; mais la face supérieure en est 
striée et la section transversale est plus ou moins ondulée comme 
chez la var. rudis et les épines présentent l'aspect et le groupe- 
ment de cette variété. En outre, les feuilies de sa couronne et 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR, DU GENRE ANANAS 284 

les supérieures du scape présentent l'aspect et la nature de ce- 
lles de VA. hracteatus et sa var. rudis; celles-lá sont assez lar- 
gement lancéolées dans les § supérieurs, assez profondément 
striées sur la face supérieure et dentées comme les feuilles cau- 
linaires; celles-ci ne sont pas réflexes ni insérées obliquement 
comme chez VA. sativiis, ne différant presque pas de celles du 
hracteatus rudis. Ce qui demontre, avec les aatres différentiels, 
que si la var. hracteatus 'paraguariensis se rapproche de VA. 
sativus sous certains rapports (á cause sans doute de l'état com- 
mun de culture), elle ne s'en éloigne pas moins par ses traits 
essentiels; car il faut ajouter á ceux-ci la nature des organes 
floraux, qui ressort des descriptions respectives que je viens de 
donner. Le fruit de la var. paraguariensis prend l'aspect de 
celui de 1'^. sativus; mais ses longues bractées, surtout celles 
de la partie inférieure, et sa couronne, montrent encoré la pá- 
rente avec la var. rudis, qui est probablement son ascendant 
direct, s'il ne faut pas placer entre les deux le Wild Honduras. 
En eífet, VA. hracteatus hondurensis m., par ses fruits 
petits et non comestibles, la grandeur de ses bractées, et ses 
épines fortement espacées, indiquerait une évolution en retard 
sur celle de la var. paraguarioisis. D'autre part, son scape 
robuste et dressé et la forme de son fruit (syncarpe) indiquerai- 
«nt une affinité immédiate avec cette variété. Je le place done 
provisoirement entre cette variété et le rudis. Mais n'ayant pu 
l'étudierdirectemet, je nepuis le fairesans beaucoup de reserve. 

Descendance: En resume, dans cette branche du genre 
Ananas, les probabilités de la lignée évolutive suivante parais- 
«ent evidentes: 

I A. microcephalu^ var. minor Naturel 

II = = var. mondayanu^ id. 

III = = var. majar id. 

IV = = var. robustus Nat. et comest. 

V A. hracteatus var. sagenarius Naturel 

VI = = var. rudis Natur. et cult. 

VII = = var. paraguariensis Cultivé 

La variété macrodontes trouverait probablement sa place 
entre le rudis el le paraguariensis, et possiblement entre ce 
<lernier et Vhondurensis. Mas certaines particularités du ma- 



285 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

crodontes paraissent indiquer une branche latérale, possibleraent 
issue du sagenarius. Tj Quant á 1'^. muricatus, il esttroppeu 
connu pour pouvoir en indiquer, avec une certaine probabilité, 
la place dans l'arbre généalogique. 

Origines de TAnanas commun. 

Comme nous venons de le voir, quelques varietés de 
V Ananas bracteatus font l'objetd'une certaine culture. Mais ce 
n'est que d'une faSon limitée et seulement, je crois, dans les 
pays d'origine. La grande culture ne s'occupe que de l'Ananas 
commun, A. sativus. Et comme il s'agit d'une des plantes tro- 
picales les plus importantes, son origine et Tbistoire de sa dif- 
fusion doivent intéresser au double point de vue, botanique et 
humain. 

h'A. sativus forme avec le guarajiiticus une branche á 
part, dont ce dernier est la forme ancestrale. Ici, l'évolution a 
répondu á d'autres causes. II s'agit d'une adaptation á l'état 
cultivé. Nous savons que cette adaptation présente des chan- 
gements généraux, qui s'observent dans presque tous les cas, et 
des changements particuliers, produits surtout par les méthodes 
de culture et le but qu'elles se proposent, ainsi que par les 
changements de climat ou de -milieu. Parmi les changements 
généraux, rappelons d'abord la plus grande ampleur, surtout 
chez les organes végétatifs. Ceux-ci perdent en méme temps 
de leur résistance: ils deviennent moins rigides. moins fibreux, 
moins armes contre les ennemis de toute nature. En échange, 
si la graine ne constitue ni l'objet ni le moyen de la culture, et 
celle-ci est tres ancienne, elle perd plus ou moins sa propriété 
germinative, et dans certains cas elle peut disparaitre totale- 
ment. 

Tout cela est arrivé chez la lignée guaraniticus-sativus. 
Chez le guaraniticus la souche est solide et bien plantee dans le 
sol; chez le sativus elle est moins ferme et finit par ne faire que 
ramper sur terre; c'est la culture qui doit la maintenir debout; 
abandonnée, en general elle se couche et languit. Les feuilles, 
coriaces, épaisses, rigides et tres étroites chez le guaraniticus, 
s'élargissent remarquablement chez le sativus et arrivent á leur 
plus grande largeur chez les varietés soumises á une culture 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 286 

plus intensive; naturellement, cela n'est pas sans perte d'épais- 
seur et de rigidité. Comme chez la branche microcephalus-brac- 
teatvs, les crochets, assez forts sur les feuilles du guaraniticus, 
deviennent toujours plus petits et plus rapprochés chez le sati- 
víis et disparaissent chez la variété lucidus. Le milieu naturel 
du guaraniticus est encoré assez humide: 1800 mm de pluie an- 
nuellement, point de sécherese périodique, rosees tres ahondan- 
tes et tant soit peu d'ombrage. Quant au sativus, on a cherché 
dans maints pays (et souvent réussi) á le cultiver en plein so- 
leil. En tout cas, on l'a acclimaté dans des pays n'offrant en 
general que 1000 á 1500 mm de pluie et un air bien plus sec 
pendant la longue sécheresse périodique tropicale. L'élargisse- 
ment des feuilles était done nécessaire pour pouvoir reunir une 
plus grande quantité de rosee. 

Les feuilles infrastrobilaires, de VA. guaraniticus, soit les 
petites feuilles supérieures du scape, ne sont pas insérées obli- 
quement; mais cela ne s'observe que chez certaines varietés du 
sativus; en échange, elles sont deja réflexes, particularité qui 
caractérise le sativus aussi. Le scape est toujours dressé et ro- 
buste dans les deux groupes spécifiques; mais, ayant á suppor- 
ter une pomme toujours plus grosse, il devient de plus en plus 
gros, depuis celui de 1'^. guaraniticus á peine aussi gros que le 
petit doigt, jusqu'á celui du sativus pyramidalis macroearpus 
qui atteint presque deux pouces de grosseur. 

h'A. guaraniticus ne présente aucun rejeton sous la 
pomme; la réprodution étant assurée par de nombreuses graines 
fértiles et une puissante couronne, les rejetons ne sont pas en- 
coré nécessaires. lis n'apparaissent pas tout de suite chez VA. 
sativus (1) ; plusieurs types appartenant aux varietés viridis 
et hispanorum en sont encoré dépourvus; mais ils atteignent 
leur plus grand développement chez la var. pyramidaLis. C'est 
une évolutíon paral] ele á celle que nous avons vu dans la branche 
microcephalus-bracteatus. Mais la couronne, dans la branche 
guaraniticus-sativus, évolutionne plutót dans un sens contraire; 
chez aucun type elle n'est plus puissante que chez la forme añ- 



il) Voir l'Addendaá la fin ne cette étude. Dans la diagnose de VA. 
.sativus, les donn»^es á propos de la couronne'et des rejetons ontété omises par 
^négarde. 



287 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

cestrale; au contraire, elle est réduite au minimum chez cer- 
taines formes de la var. pyramidalis, comme l'Avachí, et peut 
disparaitre, comme chez l'Ananaz Pellado du Brésil (1). 

Les bractées, déjá assez courtes chez le guaranitieus, se 
raceourcissent toujours davantage chez les varietés de T Ananas 
commun; en méme temps, leur partie supérieure libre devient 
toujours plus étroite; le point culminant de cette double évoluti- 
on se trouve précisément chez les varietés les plus profondément 
altérées par la culture. C'est ce que Ton peut diré aussi des 
dents dont les bractées sont armées; fortes et disposées de fa- 
Son tres diíférente chez VA. guaranitieus, elles se régularisent 
et se rapetissent chez le sativiis, disparaissant presque chez les 
varietés les plus cultivées, le s. hicidus et le s. pyramidalis. 

Les baies se sont transformées dans un autre sens, mais 
en suivant la méme ligne évolutive. Le fruit, objet de la cultu- 
re, devait nécessairement se développer de plus en plus. Aus- 
si, petites et étroites chez VA. guaranitieus, les baies prennent 
de l'ampleur chez le sativus, surtout chez les meilleures varietés. 
Eh méme temps elles s'aplatissent. Leur partie supérieure est 
conique et presqu' aigue chez le guaranitieus; elle est encoré 
assez soulevée et conique chez le sativus var. viridis; elle Test 
moins chez la var. hispanorum, devient assez píate chez la var. 
pyramidalis, encoré plus chez la var. lucidus et s'aplatit totale- 
ment chez le lucidus eayennensis, la forme sous plusieurs rap- 
ports la plus altérée par la culture. Quant á l'ensemble de la 
pomme, ou syncarpe, il n'a fait qu'augmenter de volume et de- 
venir toujours plus doux et mou, depuis VA. guaranitieus des 
bois, jusqu'aux formes les plus modifiées des vars. lucidus et 
pyramidalis; \\ fallait s'y attendre, le fruit étant le but de la cul- 
ture; mais ce fait est important, car il indique la succession des 
états évolutifs. 

Les organes floraux ne montrent presqu' aucun change- 
ment important, chose facile á prévoir, car dans le changement 
de la condition biologique, de sylvestre á cultivé, on ne voit rien 
qui puisse aífecter directement ees organes. Comme chez la 

(1) Ananaz Pellado = Ananas chauve. Cette forme Test d'une fa- 
gon permanente; mais la «pomme chauve» se note assez souvent comme acci- 
dentelle chez des types de grande culture comme le Pernambuco, le Cayen- 
ne, etc. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 288 

branche microcephalus-bracteatMs, le bouton de la fleur se rac- 
courcit dans la lignée guaraniticus-sativus. Les pétales du 
guaraniticus sont plus étroits, répondant á la remarquable étroi- 
tesse des feuilles; ce dernier caractére n'est pas sans avoir une 
certaine influence sur les dimensions relatives des autres orga- 
nes floraux aussi. Dans cette lignée, les anthéres diminuent de 
longueur, plus ou moins, comme chez la branche microcepha- 
líis-bracteatus. Mais ce ne sont lá, en somme, que des change- 
ments peu importants et quelquefois méme un peu douteux. 

Quant á la présence de graines fértiles chez le guaraniti- 
cus des bois et á l'absence de graines et méme d'ovules bien dé- 
veloppés chez le sativus, c'est lá un changement que la culture 
explique facilement. A noter, cependant, une certaine reprise 
chez quelques formes cultivées, lesquelles, dans des conditions 
spéciales que j 'ignore (je n'ai jamáis observé ce fait dans cette 
zone), peuvent produire un nombre plus ou moins grand de 
graines fértiles dans chaqu-^ pomme. Ces graines sont plus 
grandes que celles de VA. guaraniticus', H. Hume et H. K, Mi- 
11er (1. c. avecfig.) en indiquent d'environ 4 mm dediam. ; c'est 
une augmentation analogue á celle qu'on observe dans la serie 
microcephahis-bracteatus. Ni la présence de graines fértiles, 
ni les plus fortes dimensions de celles-ci, paraissent repondré á 
un besoin de la plante. On n'en voit pas la raison. Mais il 
faudrait d'abord vérifier si la propriété de produire des graines 
appartient á des types determines, et dans le cas contraire, si elle 
devient héréditaire. 

Concluslons. 

Comme nous venons de le voir, V Ananas sativus est la 
continuation logique de VA. guaraniticus. On pourra pousser 
plus loin les détails comparatifs; on arrivera toujours á une pa- 
reille conclusión. L'évolution de chacun des caracteres va, du 
guaraniticus sauvage jusqu'aux varietés du sativus les plus 
modifiées, toujours en suivant une direction identique. Le pa- 
rallélisme de chaqué ligne est remarquable. Les changements 
sont coordonnés, harmoniques et s'expliquent le plus souvent 
comme conséquences nécéssaires; ils répondent fort bien aux 
changements de milieu et aucun* n'est contradictoire. Nous 
pouvons done en conclure avec sécurité que V Ananas guaraniti- 



289 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE I!. N. 4 

cus est la forme naturelle ancestrale de VA. sativus, que Ton 
cherchait depuis longtemps. 

Le Paraguay devient par ce fait la patrie orginaire de 
TAnanas commun. Nous avons vu que celle-ci l'a été aussi 
des varietés cultivées du hracteatus; ceci en commun avec le 
Brésil et autres paysdu reste de lapartie tropicaledu continent; 
tandis que le guaraniticus, plante rare et cantonnée dans une 
región peu éteñdue du Paraguay, marque d'une facon precise le 
point d'origine de l'Ananas commun. Ce fait a une importance 
historique qu'on ne saurait mettre en doute. 

iAigrations. 

Le tracé des migrations d'une plante cultivée doit co'in- 
cider approximativement avec le tracé des migrations du peu- 
ple qui l'a conquise sur la nature. Or, selon toutes lesprobabi- 
lités, le peuple guaraní (^^ toupí) est originaire d'une región 
qui comprend le Paraguay actuel, l'Est de la Bolivie et le Sud du 
Matto Grosso, La protohistoire américane voit ce grand peuple 
eHvahir en conquérant, successivement, le Sud du Brésil, le 
littoral. le centre et la sylve amazonienne de ce vaste pays, puis 
les Guyanes et les Antilles d'un cóté, et de l'autre, le Venezue- 
la, les régions littorales de la Colombie, le Panamá, en poussant, 
sous le nom de Cara'ibe i=seigneur, en guaraní) etdéjá mélan- 
gé.jusqu'á l'Amérique Céntrale et le Yucatán. Or, sans comp- 
ter la probabilité de relations plus anciennes des Cara 'ibes et 
Péruviens avec les Polynésiens, nous savons maintenant que le? 
Chinois visitaient de temps en temps l'Amérique Céntrale et 
probablement aussi le littoral Pacifique de l'Amérique du Sud. 
Ainsi s'explique la présence de l'Ananas á l'état sauvage aux 
Célebes et autres pays de la Malésie, indiquée avec sécurité par 
Rumphius (1). 

Martius dit l'avoir trouvé sauvage dans l'Etat de Babia et 
A. de Candolle (2) admet les opinions ou les données de certains 



(1) Rumphius, Amboin. V. 228. L'indication de sauvage sígnifie évi- 
demment subspontané. Ce fait n'estpas contreditparcetautre, que les meil- 
leures varietés de grande culture ont été introduites aux Indes et en 
Chine aprés la découverte de l'Amérique. 

[2] De Candolle (Origines des Plantes Cult., éd. 1886, p. 249) ne 
parle que briévement de cette piante, et dans cet ouvrage magistral il la dit 



BERTONI: ESSAi D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 290 

auteurs comme Hernández, Seemann et Humboldt, qui l'indi- 
quent comme plante naturelle du Mexique, du Panamá, du 
Haut Orénoque et de la Guyane. Mais ees auteurs ne distin- 
guBiientV A. mic7^ocephalus et VA. bracteatiis de VA.sativus, les 
deux premiers étant consideres comme simples varietés cu for- 
mes de ce dernier. En outre, il est assez diíRcile, surtout pour 
un voyageur, d'indiquer avec sécurité si une plante qui est cul- 
tiváe depuis un temps reculé et se montre Sa et lá comme sauva- 
ge, est subspontanée ou vraiment spontanée. Or, comme VA. 
■microcephalus et le bracteatiis ont une grande dispersión (sans 
compter le miirisitits et le microstachys qui croissent aussi dans 
]e Brésil), il faut croire qu'il s'agit de ees espéces et non du 
vrai sativiis Linld. 

A. de Candolle admet que l'Ananas commun se naturali- 
se quelquefois dans les pays chauds "quoiqu'il n'ait ordinaire- 
ment point ou peu de graines», admettant implicitement que cette 
plante s'est naturalisée par ses graines. Jusqu'á la preuve 
evidente du contraire, je ne pourrais jamáis admettre une telle 
probabilité. C'est excessivement rare de voir germer la graine 
d'aucune espéce d'Ananas, méme dans son milieu le plus natu- 
rel; il faut pour cela des circonstances exceptionnelles qui se 
trouvent rarement réunies. En échange, le rejetons et la cou- 
ronne, qu'on les jette n'importe sur quelle terre, pourvu qu'il y 
ait de la pluie et de la rosee, s'enracinent facilement sur la surfa- 
ce du sol. Ce fait explique amplement pourquoi, dans tout pays 
oú Ton cultive l'Ananas, on peut le rencontrer sous l'aspect 
d'une plante naturalisée ou subspontanée. Mais c'est toujours 
l'homme qui intervient; sans lui, la plante ne pourrait pousser 
nulle part et dans de telles conditions, je ne crois pas qu'on 
puisse la considérer comme véritablement naturalisée. 

Dans ses migrations avec les peuples Guarani-Cara'ibes, 
l'Ananas commun conserve son nom guaraní pur jusqu'á la 
Guyane et dans une partie des Antilles: Anadia ou Nana; aussi, 
il devient universel. Le peuple, le nom et la plante émigrent 
ensemble. A. de Candolle est d'opinion que le nom Anarush, 

«introduite évidemment dans l'ancien monde depuis la découverte de l'Amé- 
rique». II accepte en cela 1 'opinión néga^ive de Rheede, contre ¡'affírination 
de Rumphius qui indiquait déjá une introduction plus ancienne, admise aussi 
par Mez. 



291 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE I!. N 4 

qui est donné dans l'Inde á l'Ananas commun, vienne du nom 
ananá. Cela estd'autant plus probable, qu'en guaraní, aná=ana- 
ná, car nana n'est que le superlatif de na. Le nom Avachí cu 
Avakachi, qui n'était que celui d'une varíete, n'aurait pu se 
conserver d'une faíon si remarquable. D'ailleurs, il ne s'est 
généralisé que dans notre époque. 

L'introduction de l'Ananas en Afrique Occidentale serait 
aussi antérieure á la découverte de l'Amérique. Le fait ne 
serait pas bien étrange. Barton, en 1798, avait annoncé la dé- 
couverte de «quelques aíRnités frappantes entre la langue des 
Ghiolofs et celle de certaines tribus américaines» (1), Mac- 
Culloch (2) chercha a tourner cette annonce en dérision. Mais 
D'Eichthal (3), par une étude approfondie de la question, 
arriva á la conclusión que ees affinités existaient effectivement, 
entre la langue ouolof et celle des Cara'ibes. Ces derniers, 
hardis navigateurs qui, selon les premiers historiens de la dé- 
couverte, osaient partir pour des centaines de lieues de traver- 
sée au moment de la bourrasque et construisaient des bateaux 
pouvant contenir 60 ou 100 hommes, auraient poussé maintes fois 
jusqu'aux terres de l'Afrique, au point de maintenir avec elles 
des relations permettant une certaine influence de la langue et 
l'introduction de plantes cultivées. Le fait qu'il s'agit des par- 
ties de TAfrique moins éloignées de TAmérique, et cet autre, que 
l'Ananas n'existait pas aux Cañarles, fait qui ne rend pas pro- 
bable l'introduction de l'Ananas en Afrique par les terres de 
l'Atlantide (4), paraissent appuyer une telle opinión. A» sur- 
plus, dans ce dernier cas, les formes introduites ne seraient 
pas les modernes. 



(1) Barton's, New Views of t. Origin of t. Tribes & Nations of Ame- 
rica; Philadelphie, 1798. 

(2) Researches Philosophical & Antiquarian concerning t. Aboriginal 
History of America, Baltimore, 1829. 

(3) Gustave d'Eichthal, Études sur l'Historie Primitiva des Races Ocó- 
aniennes et Américaines, Paris, 1847? Tirage á part du recueil de la Société 
Ethnologique, de laquelle l'auteur était Secrétaire. 

(4) Dans le cas oú son existence soit définitivement admise. J'ai 
cherché á élucider la question dans mon petit ouvrage déjá cité, me permet- 
tant des conclusions affirmatives. 



BERTONl: 


ESSAI 


D'UNE MONOGl 


Descendance. 




I 


Ananas guaraniticus 


II 


= 


sativus 


III 


= 


= var, 


IV 


= 


= var. 


V 


= 


= var, 


VI 


= 


= 


VB 


= 


= var. 


VIB 


= 


= 



Naturel 
Cultivé (et subspont. ?) 
viridis Id. 

hispanorum Id. 
pyramidalis Cultivé 

= for. macrocarpus Id. 
lucidus Id. 

^ for. cayennensis Id. 

Pour VA. sativiis, le tableau ci-dessus n'indique naturelle- 
ment que quelques types principaux, mieux caractérisés pour 
marquer les étapes de l'adaptation genérale. Quant aux autres 
varietés botaniques, quelques unes se présentent comme des 
adaptations á des milieuxparticuliers;telles la microsíac/ií/s, pro- 
bablement une adaptation xérophile, et la br acamar efisis, type 
géant originaire d'un pays dont la flore estdes plus luxuriantes; 
d'autres apparaissent comme des mutations, telle la var. Por- 
teanus des Philippines et la variegatiis des serres; la var. debilis, 
enfin, probablement aussi un produit des serres, n'est pas assez 
connue. 



Climatologie du Genre Ananas 



Température et humidité de l'air. Dans leur état nature], 
toutes les formes du genre Ananas ne croissent que dans la zone 
limitée par les deux isothermes de 21 degrés de température mo- 
yenne annuelle. La culture en est encoré possible, en plein air 
ou sous bois, sous l'isotherme de 20 degrés si de fortes congé- 
lations ne sont pas á craindre. Mais il faut que l'humidité re- 
lative de l'air ne soit pas inférieure á 70 '/( de saturation, mo- 
yenne annuelle, A leur limite du Sud, dans le Paraguay, les 
Ananas sauvages trouvent encoré une humidité moyenne de 
73 ^/f ; c'est-á-dire, une température moyenne humide de 18,0 
degrés. Dans les régions élevées de la sous-zone équatoriale, 
certaines varietés cultivées pourront encoré fructifier par une 
température humide de 17, Oí*, á laquelle correspond une tem- 
pérature moyenne de 189 á 20^, selon l'humidité de l'air. 

Dans la Región de l'Est du Paraguay et dans la partie 
oriéntale de la Región du Nord, ainsi que dans les régions littora- 
les brésiliennes d'Ihguasú-Guaihrá et de Guaihrá-Itapúra, les 
plus grandes populations naturelles appartenant aux groupes 
spécifiques microcephalus et hracteatus sont soumises á une 
température moyenne de 21 á 23,5 degrés selon la localité, avec 
une humidité moyenne de 85 a 90 '/c C'est aussi dans ees con- 
ditions hygrothermiques que 1'^. sativus donne les meilleurs 
résultats. Mais il faut avertir que le sous-bois, dans lequel 
poussent les formes naturelles, jouit d'une température moins 
chaude et d'une humidité bien plus grande. Toutes lesdonnées 
precedentes correspondent au plein air (1), dans les conditions 
exigées par les bureaux météorologiques. Dans la forét, la 
température moyenne, dans les régions ci-dessus indiquées, 
n'est que de 20*? á 22», 5; mais l'humidité y est de 90 á 96 Ve ; la 



(1) Toutes ees données sont déduites de mes observations météorolo- 
giques embrassant une serie de 35 années dans le Haut Paraná. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MON'OGR. DU GENRE ANANAS 294 

température moyenne humide y est done de 19 a 22? (1). Ce 
dernier chiffre parait indiquer la condition hygrothermique óp- 
tima pour VA. satívi(s aussi; il est dépassé, en plein air et dans 
les endroits peu eleves de la sous-zone équatoriale ( 23 á 25? ) ; 
mais sans avantage pour la plante, sauf une maturité un peu 
plus précoce, 

Insolation. Aucune varíete d'Ananas, sauvage ou cultivée, 
s'est montrée assez resístante pour supporter, dans le voisinage 
des tropiques, les plus fortes insolations sans aucune altération. 
Quand la température des rayón s solaires touche á 70 degrés 
actinométriques (2) les feuilles jaunissent. Si cette tempéra- 
ture est répétée, ou si elle atteint 73 ou 75*?, la partie la plus 
exposée des feuilles périt, peu á peu dans le premier cas, rapi- 
dement dans le second. Pendant l'été 1917-18 la máxima acti- 
nométrique ayant atteint 80, 5*? les Ananas sativtis en plein soleil 
perdirent presque toutes leurs feuilles; enfin, en 1889, cette 
máxima ayant touché le point culminant de 82,5?, les Ananas 
de toute sorte, en plein soleil, perdirent absolument toutes kurs 
feuilles dans la journée. UA. guaraniticus est un peu plus ré- 
sistant que les autres; vient en suite l'^-l. bracteatus, puis le sa- 
tiviis; le microcephaliis est le plus sensible. Dans les localités 
oú la máxima actinométrique peut atteindre ou dépasser 70?, la 
plante exige de l'ombrage; quant au fruit, il est endommagépar 
659, ce qui oblige á le couvrir, sauf chez les variétée á grande 
couronne. 

Température mínima. La résistance sous ce rapport est des 
plus intéressantes, mais, par les moyens ordinaires, elle n'est 
pas facile á déterminer. Les données thermométriques sont 
généralement contradictoires, car elles ne dépendent pas seu- 
lement de la température de l'air, mais aussi de l'irradiation 
nocturne et surtout, de l'humidité. J'ai parfaitement constaté 
que Von ne peut déterminer la véritable température á laquelle 
une plante es soumise que par Vusage d'un instrument moiiillé, 



(1) Depuis l'année 1907 j'ai établi une station météorologique en pleine 
forét, dont les résultats sont directement comparables á ceux obtenus á l'ob- 
servatoire météorologique de la localité (Puerto Bertoni, par 25'' 40'05" de 
latitude, 54" 35'00" de longitude et 170 m. sur le niveau déla mer). 

(2) Observations suivies, depuis 1884, sur les excellents actinométres 
de Geissler (Bonn) et aussi sur ceux du Bureau Météor. Argentin, de Ne- 
gretti & Zambra (Londres). 



295 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 4 

exposé au suleü et d la rosee, absolument comme la plante et place 
á la hauteur de celle-ci, oii des parties de la plante qu'on cherche 
á étudier. Ce dispositif ne permet qu'une détermination appro- 
ximative de la température de Tintérieurdes tissus; mais il peut 
indiquer d'une faSon assez exacte la température á laquelle la 
plante est soumise et celle de ses parties superficielles. II va 
sans diré que pour Tobservation genérale il faut le placer á la 
hauteur des Instruments ordinaires sous abri (1), 

Dans le tableau suivant, les colonnes I et II indiquent 
la température donnée par mon dispositif biothermométrique; la 
colonne III indique approximativement celle d'un thermométre 
sec dans les conditions d'observations habituelles et dans le cas 
oú l'air soit saturé d'humidité, cas assez fréquent dans notre 
zone á l'heure habituelle de la température minima. La colon- 
ne I donne la température nécessaire pour que la congélation 
mortifie toutes les feuilles; la colonne II, ainsi que la III, celle 
qui est nécessaire pour que la plante succombe absolument (2) . 



(1) J'ai exposé ees faits dans un Mémoire publé en 1886 par l'Acadé- 
mie des Sciences de Córdoba (R. Argentine) sous le titre de «Influence des 
Basses Températures sur les Végétaux en general et sur les Eucalyptus en 
particulieri). Ce dispositif m'a servi pour toutes mes observations faites en 
Amérique depuis 1884 jusqu'á ce jour et ses données ont toujours été d'accord 
avec la réalité constatée sur les plantes elles-mémes. 

Voir mes publications: «Agronomía» Asunción 1897-1913 vols. I á V; 
«Boletín de Meteorología Agrícola» Puerto Bertoni: «Agenda y Alm. Agrí- 
cola» Asunción 1903; «Descripción Física y Económ. del Paraguay: «Condicio- 
nes Generales de la Vida Orgánica» Puerto Bertoni 1918. 



(2) Les froids de 1918 et la température minima ultra-séculaire que 
nous avons régistrée dans le Paraguay et le Haut Paraná, m'ont permis 
d'indiquer la limite extrém.e de la résistance des varietés énumérées dans ce 
tableau. Beaucoup sans doute seront surpris de voir indiquées des limites si 
basses pour des plantes tropicales. C'est cependant le cas de la majorité de 
ees plantes, pourvu qu'elles se trouvent dans leur milieu naturel ou dans la 
sous-zone subtropicale, oú les froids ne durent souvent que quelques heures, 
le soleil est tres vif et la terre est toujours chaude. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 296 

LIMITES EXTREMES DE LA RESISTANCE 



Esp. et varietés 


I 


11 


UI 


guaraniticus 


-4.8 


-5.0 


-3.8 


sativus var. viridis 


-4.5 


-4.8 


-3.6 


=■ var. pyramidalis 


-4.5 


-4.8 


-3.6 


microcephalus v. mondayamis 


-4.7 


? 


? 


= var. rohustus 


-4.7 


? 


? 


bracteatus var. rudis 


-4.0 


-4.5 


-3.3 


= subvar tricolor 


-3.6 


-4.0 


-2.8 


=^ var. jparaguariensis 


-3.0 


-3.7 


-2.5 



Par des temperaturas moins basses, Tordre de résistance 
est quelquefois modifié, car rexpérience n'arrive pas jusqu'á la 
mort de la plante. Ainsi, par une mínima (therm. sec ordinaire) 
de +0,4 et une mínima biothermique de -0,6, (1) V Ananas 
hracteatits var. rudis eut la pointe de feuílles jaunie, tandis que 
VA. sativus n'indiquait aucune actíon. Et par une mínima 
(therm. sec ordinaire) de -1,8 et une mínima biothermique de 
-1,9 (2), sur 4 varietés observées, les plus résistantes furent 
la bracteatus rudis et la sativus pyramidalis quí n'eurent que le 
quart supérieur flétri par la congélation de la rosee; tandisque 
la bracteatus paraguariensis et la sativus viridis perdírent la 
moitié de la feuille. Mais par la mínima de -0,9 et-1,3 respec- 
tivement (3) — ainsi que dans les autres observations que j'ai 
pu faire — la succession est identíque á celle qui est indiquée 
dans le tableau précédent: 1'^. guaraniticus et le sativus var. 
pyramidalis viennent premiers et absolument indemnes, le sati- 
vus var. viridis ne souffre presque ríen; mais chez VA. bractea- 
tus, la var. rudis a la pointe des feuílles gelée et la var. para- 
guariensis presque la moitié. 



(1) Juin 1616 

(2) Le 23 Aoút 1917; froid le plus extraordinaire observé juiqu'á ce 
jour á Puerto Bertoni. La différence entre la donnée ordinaire et la bio- 
thermique est quelquefois mininae ou nulle, l'irradiation nocturne faisant 
défaut et l'air étant sursaturé. , 

(3) Le 22 Juillet 1915, la minima plus basse observée jusqu'alors 
dans le Haut Paraná Moyen. 



297 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

Température máxima. Les températures á Tombre les plus 
élevées que j'aie pu observer — depuis 42 jusqu* á 45,3 degrés á 
l'ombre et sous l'abri ordinaire des stations météorologiques 
—n'ont jamáis porté préjudice á aucune variété d ' Ananas pa- 
reillement abritée par de Tombrage. 

Piule et rosee. Dans les pays oú les Ananas croissent á 
l'état naturel, la somme annuelle des piules est de 1200 á 2000 
mm; exceptionnellement,de 1000 et 2300. Dans les pays oú on 
les cultive, la limite supérieure peut monter á 3000 et méme 
davantage. Mais on ne saurait franchir la limite inferieure 
sans s'exposer á un échec. Encoré, cette limite n'est possible 
que dans les pays favorisés par des rosees abondantes. L'A. 
microcephalus et le hracteatus demandent une somme de pluie 
plus élevée que celle qui peut suffire au sativus, car ils ne peu- 
vent profiter des rosees aussi parfaitement que ce dernier.. Mais 
tous, le cas échéant, peuvent résister, souíTrant, mais sans 
périr, pendant une sécheresse anormale fort longue. 



Raison de la Disposition 

des Feuilles chez plusieurs 

Broméliacées 



A ce propos, je me permettrai une observation genérale: 
et c' est que la disposition canaliculée, caractéristique de bon 
nombre de Broméliacées, n'a pas pour but précisément la pluie, 
mais la rosee. Les pluies, seules, absentes pendant des mois 
dans la plupart des pays chauds, ne sauraient suífire á de nom- 
breuses plantes de cette famille, dont le réservoir est restreint 
ou fort limité; elles ne suffiraient non plus aux formes á grand 
réservoir, dans certaines régions á séchereresse absolue durant 
normalement plus de trois mois. D'autre part, pour reunir la 
quantité due d'eau de pluie dans le ou les réservoirs ménagés par 
la base des feuilles, il sufRrait que celles-ci formassent chéneau 
sur une petite et souvent minime partie de leur longueur. Cer- 
taines formes a réservoir exceptionnellement grand pourraient 
faire exception dans les pays peu pluvieux; mais j 'observe 
qu'elles présentent alors des feuilles plus dressées, tout juste 
comme si elles voulaients'opposer á un trop grand apport d'eau 
de pluie; VAechmea polystachya (Vell.) Mez, VA. distichantha 
Lem. , les Billbergia magnifica Mez et zehrina Lindl. sont dans 
ce cas; ou bien leur feuilles se courbent en are á moitié descen- 
dant, avec un résultat identique, comme chez le Macrochordion 
de l'Est du Paraguay; ou enfin les deux dispositifs se combi- 
nent, comme chez ce dernier et d'autres Aechmea. 

C'est qu'un trop grand apport d'eau de pluie n'est nulle- 
ment favorable á ees plantes. Nous savons maintenant tout ce 
que les Broméliacées á réservoir doivent aux organismes qui se 
développent ou se décomposent dans l'eau recueillie par les 
feuilles et longtemps conservée dans le récipient aménagé par 
■ leur base; leur alimentation en dépénd en grande partie. Or, un 
lavage violent, tel comme il résulterait si les feuilles étaient dis- 



299 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS- SERIE II, N 4 

posees de faSon á bien recueillir l'eau de la pluie, serait de 
nature á entraver ees développements et ees décompositions, et 
souvent répété, comme il arriverait nécessairement durant les 
saisons pluvieuses, les empécherait. De lá les dispositions de la 
feuille en vue de limiter l'apport d'eau de pluie. 

Au contraire, l'apport de rosee est facilité, et si tout n'est 
pas dirige á en recueillir la plus grande quantité possible, c'est 
qu'il fallait éviter en méme temps un apport violent d'eau de 
pluie. D'ailleurs, la quantité de rósée qui se forme dans les 
pays chauds est généralement sufRsante aux besoins des plantes 
dont nous parlons, non seulement en temps ordinaire, mais 
aussi pendant la saison séche, ou durant les sécheresses acci- 
dentelles. Je Tai calculée (1) pendant 35 années: la somme 
annuelle, indiquée en équivalents de hauteur de pluie, est de 
200 á 230 mm dans les régions humides du Haut Paraná, et de 
150 á 200 dans les régions plus séches du bassin du Rio Para- 
guay. II arrive assez souvent qu'elle soit plus élevée pendant 
les époques séches (2). Pour comprendre toute l'importance 
de telles quantités, il est bon de considérer les dispositions pri- 
ses par la plante pour diminuer l'évaporation, dispositions qui 
en partie sont les mémes qui s'opposent á un trop grand apport 
d'eau pluviale. 

On n'observe pas, chez les Ananas, un réservoir com- 
mun ayant beaucoup de capacité comme celui des Aechmea, 
Macróchordion, etc. ; mais une certaine quantité d'eau est re- 
tenue á la base de chaqué feuille, surtout chez VA, sativus et le 
bracteatus; et qu' une telle quantité suffit, tout au moins dans ees 
cas, et pour longtemps, ledémontrent les faits suivants: 

I: Si on couche une rosette, ou on la prive d'une autre 
faSon de toute possibilité de recueillir la rosee, elle languit et 



(1) Toujours au moyen du méme appareil, de fagon á ce que toutes 
les observations recueillies fussent absolument comparables. 

(2) Les jours de beau temps on a souvent 1 mm et plus. Si la nuit 
est calme, et elle Test généralement lorsqu'il fait beáu, dans les régions 
néotropicales oú croissent naturellement les Ananas, en arrive á mesurer 1,5 
mm; rarementon a moins de 0,5 mm. Ce dernier chiffre représente encoré 
500 grammes par m carré; en n'estimant qu'á 15 cm carrés la superficie 
horizontale utile d'une plante, on a 80 gr. de rosee, laquelle, en assez forte 
proportion, est conduite par les chéneaux aux réservoirs. 



BERTONI: ESSAl D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 300 

meurt, quoique ees racines plongent dans une terre arrosée. 

II: Si on arrache la plante et on la place de faSon qu'el- 
le puisse recevoir toute la rosee, mais non la pluie, elle se con- 
servera presqu'indéfiniment, en végétant presque normalement, 
pourvu qu'elle soit protégée contre le soleil et les vents. 

D'ailleurs, le fait demontre que les produits chimiques 
fertilisants exercent une action plus sensible ou plus rapide ad- 
ministres en solution versee dans la rosette, que mélangés avec 
la terre, surtout si la plante n'est pas jeune, prouve bien l'im- 
portance de l'absorption des substances alimentaires par les 
feuilles. 



APPENDICE I 

Une Espéce Nouvelle 
d'Acanthostachys 

Quelques auteurs avaient proposé l'union des deux genres 
Acanthostachys et Ananas en un seul. Bentham et Hooker 
(«Gen. Plant.» I p, 663) considéraient, en 1883, Je premier 
genre comme faisant partie du second. Malgré les concordan- 
ees assez nombreuses, le monographe Mez separa de nouveau 
les deux genres, en vue de certains caracteres différentielsd'une 
importance capitale. Cependant, leurs affinités sont f ort remar- 
quables et on est forcé d'admettre leur proche párente. 

Cela étant admis, ce ne sera pas hors de place si je fais 
suivre á cet essai monographique la description d'une nouvelle 
espéce á' Acanthostachys, genre dont on ne connaissait jusqu'ici 
qu'un seul type, VA. strobüacea Klotzsch. Cette nouveauté 
n'est pas moins intéressante au point de vue phytogéographique, 
car elle n'a été trouvée jusqu'ici que dans la R. Argentine, ou á 
quelques centaines de métres de sa frontiére. 

Acanthostachys exilis Bertoni sp. n. 

Caespitosa, epiphyta; innovationibus, e stolone brevi su- 
brepente, primum suberectis, deinde recurvis, florentibus f ere ab 
Ínfima basi pendulis. Scapus solemniter elongatus (plerumque 
1 — I5 m, interdum usque ad 2 m), exillimus (4-5 mm crassus), 
teres, totam per longitudinem aequicrassus, ob indumentum 
lepidosum labeculatum albidum griseo-viridis, nunquam solita- 
rius (1). 

Folia rosularia rite e voluta 2 — 3, e squamis infimae scapí 
basis late ovatis acutis brunnescentibusque gradatim exeuntia, 
brevia (ad 40-60 cm), strictissime linearla atque subcylindracea 



[1] Planta in viridario nostro culta, quae viginta mínimum nata est 
annos, sueto circa decem, nec raro duodecim vel ultra, infiorescentias porri- 
git; júniores quidem 2-6. 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 302 

(5 mm lata 4que alta) , plus vel minus contorta, stricte canali- 
culata, basi in tubum elongatum anguste cylindricum arete 
coalita, superne persensim in aculeum brevissimum debilem ru- 
bentem transeuntia; dentibus brevibus ( ± 1 mm longis), spatio 
4-10 mm irregulariter separatis, sursum (quoad folii directio- 
nem) aliquantum hamatis, e lata basi viridescente stramineis. 
Fola scapalia 2, scapi summitate conferta, basi tantum in vagi- 
nam brevem dilatata, lateraliter solemniterque compressa, al- 
tissime atque anguste carinata, peranguste atque profunde 
canaliculata, a basi persensim attenuata, uti rosularia griseo- 
viridia, opaca, indumento lepidoso labeculato parce munita, 
brevius dentata; summo quoad spicae statum fere horizontaliter 
prodito, minore (25-38 cm longo, lh-2 mm lato, basi 4-6 mm 
alto), in tríente inferiore tantum dentato; Ínfimo longissimo 
(40-80 cm), secundum eamdem scapi directionem pendente, ejus- 
dem fabrica, 3 mm lato 6que alto, totam fere per longitudinem 
dentato, dentibus basilaribus minusculis irregulariter seriatim 
confertis. Folia infrastrobilaria 2-3, bracteiformia, veré spino- 
so-dentata, ± purpurea, gradatim in bracteas transeuntia. 

Inflorescentia in scapi ápice devexa ob id pendenti-patens, 
multiflora, dense spicata, elongate (5-8 cm longa, ± 15 mm 
crassa) strobiliformis. Bracteae nitide purpureae, in spica pro- 
be matura castaneae. perlate triangulo-ovatae, ad 15 mm lon- 
gae, superne patentes et in mucronem validum productae, stria- 
to-venosae, punctatim immerse lepidosae, modice dentatae, sub- 
aequilongae. Flores optime sessiles, in bractearum ángulo sub- 
plano compressi. Sépala flava, triangulo-carinata, solemniter 
erecta petalisque adpressa, apicem versus sensim angustata,pe- 
racuta, striata, dorso carinatim paullo producta, ± 13 mm longa, 
± 6 mm lata. Pétala omnino flava, erecta et minute solum 
aperta, ± 17 mm longa, stricta, glabra. Stamina petalis bre- 
víora, ñlamentis seriei II alte petalis connata, antheris valde 
elongatis acutisque. Ovarium suborbiculare, basi dilatatumapi- 
ceque constrictum. 

Spica matura non aucta sordide castanea, in scapo diu 
persistens. Bacca compárate haud parva, nitide alba ápice 
brunnescente, ovata, basi dilatata,* facie ventrali modice conve- 
xa, edulis, facile caduca. Tí Floret sueto a Majo in Decem- 



303 ANALES científicos PARAGUAYOS -SERIE II. N. 4 

brem. H Hactenus in partibus Cataractae Ihguasú, ad ar- 
gén tinenses fines tantum reperta; attamen, in vicino paragua- 
riensi clivo semel eam offendi. Tf Bertoni, ni» 3080. 

Tout en reconnaissant la nécessité d'une étude plus com- 
plete des organes ñoraux, (1) les caracteres ci-dessus indiques 
établissent une différence spécifique plus que suffisante. 

Son aire de dispersión reste jusqu'á ce jour remarquable- 
ment restreinte, et presque exclusivement réduite au petit can- 
tón argentin compris entre les grandes cataractes del' Ihguasú et 
le cours du Haut Paraná; c'est á peine si je Tai trouvée une seu- 
le fois sur la berge paraguayenne d'en face (2). 



(1) Que je ne puis pas faire en ce moment sur le vivant. 

(2) Trouvée d'abord en 1895, dans les vallons des deux petits fleuves 
Mbokaíh et Mbokaíh-mí, cultivée et cataloguée dans ma collection depuis 
1897, cette intéressante espéce est sans doute la méme que Van de Venne et 
Wollfhuegel (n*? 51) en 1907, ainsi que Rodríguez en 1910 (n<> 376), recueilli- 
rent suivant le chemin entre l'embouchure de l'Ihguasú et les Cataractes 
(Herbier du Musée d'Hist. Nat. de Buenos Aires). Lucían Hauman enre- 
gistre ees spécimens («Notes Floristiques » p. 416) sous le nom d'Acanihos- 
iach^s strohilacea ( Roem. & Schult ) Klotzsch, suivant la détermination de 
C. M. Hicken. L'insuffisance du matériel explique évidemment l'opinion de 
ce dernier auteur, opinión qui a été celle d'autres botanistes aussi et la mi- 
enne au commencement. 



APPENDICE II 

Clef pour la Déterrnination des Ananas 

A) Spécifique 

1-Feuilles extraordinairemet étroites, avec moins de 2 cm de 
largeur, épaisses; scape minee; point de stolons: guaraniticu* 

Feuilles de 3 á 6 cm de largeur, ± rigides mais non épaisses; 
á chercher sous le numero 2 

2-Petite plante á tige minee, croissant á l'état spontané dans le 
Brésil Central sp? microstachys 

Plantes n'ayant pas ees caraetéres: cherchez sous le ní> S 

S-Fruit (syncarpe) chauve, sans eouronne ni rejetons sous la 
pomme; plante avee nombreux stolons microcephalus 

Fruits surmontés d'une eouronne; pas de stolons 4 

4-Bractées changées en forts aiguillons muricatus 

Bractées normales, non transformées en aiguillons 5 

o-Fruit pourvu de longues braetées; 3 étamines eollées aux 
pétales; feuilles armées de fortes dents épineuses largem«nt 
espacées; sauvage et plus ou moins cultivée bracteatus 

Fruit ne portant que de petites bractéds; étamines libres; 
feuille pourrue de petites dents épineuses rapproehées; planté 
cultivée et quelquefois apparemment naturalisée sativtu 

B) Varietés Botaniques des Ananas Cultives 

1-Fruit pourvu de longnes bractées; 3 des étamines sont eollées 
aux pétales; feuilles armées de fortes dents épineuses distan- 
tes de 4 á 25 mml'une de l'autre, fleurs généralement allon- 
gées (25-55 mm) 2 

Fruit n'ayant que de petites bractées; Fleurs ceurtes (28-32 
mm) ; toutes les étamines libres; feuilles pourvues de petites 
dents rapproehées (2 á 6 mm Tune de l'autre) ; 6 



305 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

2~{Ananas bracteatus) Fleurs d'un pooirpre fauve; grande 
pomme relativement tres grosse, fortement parfumée, á suc 

doux et peu acide macrodontes 

Plante ne réunissant pas ees caracteres; fleurs pourpre vio- 
lacé ou bleu 3 

3-Jeune pomme dépourvue de couronne; fruit restant tres 
aigre á sa maturité; fleurs relativ. tres grandes . . . .sagenarius 

Plante ne réunissant pas ees caracteres; couronne háti ve. . . .4 

4-Pomme eylindrique, blanehátre, tres acremaisdoucelorqu'el- 
le est blette, inodore; scape assez minee, couché sous le 
poids du fruit; dents de la feuille grandes et distantes de 
10 á 25 mm riidis 

Pomme ovale, parfumée; scape toujours dressé; dents mo- 
yennes distantes de 4 á 9 mm Tune de l'autre 5 

5-Pomme petite. jaune pále, á suc tres acide, á peine mangea- 
ble; graines fértiles nombreuses et relativement grandes; 
dents distantes de 6 á 9 mm; couronne tres haute, plutót 
simple hondurensis 

Pomme grosse, pourprée, á suc doux et peu acide; graines 
fértiles nuiles ou rares et plus petites; dents rouges et dis- 
tantes de 4 á 8 mm; couronne basse mais large et composée; 
fleurs courtes (25 mm) pai'aguariensis 

6- (Ananas sativus) Petite plante á tige gréle; bractées tres 
courtes, sépales assez plans, Brasil Central. Cultivé? Va- 
ríete ou espéee: microstachys 

Plante nórmale á tige (et scape) robuste, cultivée 7 

7-Feuilles ondulées, courbées en are. Fleurs pourpre pále. 
Pomme ovale allongée, vert sombre avant la maturité, jau- 
nátre á la maturité: debilis 

Plante ne réunissant pas ees caracteres 8 

8-Feuilles rubanées de blane jaunátre, dentées épineuses 
( voir aussi n? 12) 9 

Feuille vertes, non rubanées 10 

9-Feuilles d'un vert olive avec un large ruban au milieu; scape 



BERTONl: ESSA! D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 306 

plus elevé; feuilles plus épineuses Porteanus 

Feuilles vertes au milieu, avec un ruban sur chaqué laeitié 
et les marges rouges variegatiis 

10-Plante géante, tres robuste bracamoreTisis 

Plante plusou moins nórmale 11 

11 Feuilles lisses, sans épines ou avec quelques dents vers le 
sommet; pomme jaune pále extérieurement, á chair jauná- 
tre; bales («yeux») déprimées: í^tcicíí^s— Continué sous len^l2 

Feuilles dentées épineuses; baies non déprimées ou relevées 
au milieu 14 

12- (Formes de VA. sativus var. lucidus) Feuilles panachées; 
gros f ruit tres parfumé forme mordilonus 

Feuilles plus ou moins vertes mais non panachées 13 

13 Fleurs lilas blanchátre; pomme verdátre á la maturité, arron- 
die, petite (var. hortic. «Vert d' Antigua») . . for. antiguensis 

Fleurs purpuréscentes; grandes pomme ovale allongée, á baies 
tout á fait aplaties; feuilles absolument sans dents (var. 
hortic. «Cayenne» ou «Smooth Cayenne». . . .for. cayennensis 

Fleurs bleu ciel; feuilles lavées de rouge vers la base; pomme 
jaune pále á bractées rouge vif for. typieus 

14-Pomme conique allongée ou presque cylindrique, tres grande, 
jaune orangé ou rose, á baies dépriméees, fort juteuse, déli- 
cieuse, généralement douce sans acidité, le coeur (axe) 
méme étant mangeable; feuilles étroites, atténuées vers le 
sommet d'une fa9on relativement brusque: ¡jyramidalis 
Voir ses sous-variétés au numero 15 

Pomme, au moins avant la maturité, vert ou vert sombre, 
ovale ou ovale allongée, á chair jaune; baies faisant une 
saillie assez forte, souvent aigues; feuilles plutót largcs, ré- 
trécies vers le sommet d'une faSon relativement brusque, 

assez souvent courtes viridis 

Voír ses formes ou varietés horticoles, au n? 17 

Pomme ovale ou ovale allongée, jaune o« ± rouge; chair blan- 
che ou blanchátre, souvent assea fibreuse, souvent assez 
acide; baies assez platee oú ne faisant qu'une faible 
saillie. Feuilles plutót étroites, assez souvent lavées de 



307 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS- SERIE 11. N 4 

rouge hispanorum 

Voir quelques formes ou varietés horti coles au n? 20 

Pomme ovale, moyenne, vert clair avant la maturité. puis 
jaune; chair presque jaune, fibreuse, assez acide; baies pia- 
les, assez nombreuses; bractées projetées latéralement; cou- 
ronne tres grande et élargie; feuilles non rigides, tres larges 
á leur base (1), grossiérement dentées á dents assez forte- 
ment épinéuses; bractées básales jaune de paille; scape 
robuste ( = « Yellow Cey Ion » ) var. ceylanicus 

15-Plante tres robuste. Pomme enorme, rougeátre; scape tres 
gros; rejetons grands et nombreux ( au Brésil «Avakachí 
Rouge») ' sub-var macrocarpus 

Plantes ne réunissant pas ees caracteres 16 

16-Pümme moyenne ou grande, á chair blanche et á suc déli- 
cieusement acidulé (au Brésil "Avakachí Blanc») s.-var. alhus 

Pomme moyenne ou grande, conique, un peu violacée puis 
tirant au rouge; bractées gris clair, cellesde la base rosees; 
pétales lilas clair («Avakachí Commun»); forme typicus 

Pomme en grand cone allongé ou presque cylindrique, jaune 
foncé, á chair jaunátre sans fibres et tres douce; couronne 
dressée, étroite, simple; rejetons sous la pomme; feuilles 
relativement petites Avachí 

17-Pomme allongée, toujours couleur vert, fibreuse, peu juteu- 
se et acide («Ananas Vert du Brésil»); Ananaz Verde 

Pomme dépourvue de couronne, assez fibreuse et plutót 
acide. Brésil Ananaz Pallado 

Pomme ovale ou ovale-allongée, peu fibreuse, commerciale 18 

18-Pomme petite, ovale vert plus ou moins foncé ou violacé, 
jaune á la maturité; chair jaunátre, presque sansfibre, excel- 
lente, et coeur (axe) étroit et mou; épines souvent insérées 
presqu'á angle droit Pernannbuco 



(1) Dont un «contour presque triangulaire» («triangular in outline», 
disent les auteurs). H. Hume et H. K. Miller (1. c. p. 54) donnent une bonne 
d-eseription — que j'adapte— de cette varíete, laquelle, mieux comparée, me 
semble bonne comme varióte botanique. Je l'avais d'abord rattachée á 
ma var. viridis. Voir description latine sous le titre Addenda. 



BERTONI; ESSAl D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 308 

Pomme moyenne, ovale, vert violacé, jaune orangé á la 
maturité; chair comme chez la precedente; couronne petite, 
élargie; feuilles courtes, larges, rougeátres, á épines rouges; 
bractées básales rouges, fortement pointues comme les feuil- 
les et les bractées Black Ripley 

Diff érente de la precedente par ses feuilles vertes, sa pomme 
vert avant, jaune aprés la maturité, bractées básales vert 
clair: Oreen Ripley 

Grande pomme ovale jaune foncé á la maturité, á chair jaune 
foncé tres douce; couronne moyenne assez large; baies 130- 
140 (tres nombreuses) 19 

19-Feuilles non rigides, normales bractées básales, vert; brac- 
tées de la pomme courtes, n'arrivant pas au sommet de la 
baie; («=Cleopatra))?) Egyptien 

Feuilles assez rigides, larges á la base; bractées básales, jau- 
ne; bractées arrivant au sommet de la baie ou oeil: (— Golden 
Queen») Golden 

20-Pomme tres grande, conique tronquee, élargie á la base, 
vertobscur avant, jaune aprés la maturité; chair blanchátre, 
tres fibreuse, douce; baies tres nombreuses, 150 et plus; 
feuille non rigide, assez large, á épines rouges: Porto Rico 

Pomme petite ou moyenne, ovale 21 

21-Pomme ovale allongée, jaune foncé á la maturité, á chair 
jaune douce; bractées non terminées en épine, sauf les bása- 
les qui sont rouges; feuilles finement dentées; scape f ai- 
ble Sugar Loaf 

Pomme ovales, chair blanche 22 

22-Pomme vert obscur avant la maturité, puis jaune foncé; 
chair fibreuse; feuilles élargies á leur base, lavées de rouge, 
avec épines rouges; bractées básales á pointe rouge; baies 
assez nombreuses: Rouge de Ceylan 

Pomme plus ou moins rosee á la maturité; chair peu fibreu- 
se; baies peu nombreuses, ± 70 á 90; feuilles vertes 23 

23-Pomme petite, rouge, chair fernte non fibreuse, juteuse, dou- 
ce, exquise; couronne simple, assez grande, élargie; feuilles 



309 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

relativement longues et étroites; bractées á pointe ixni- 
ge Blood 

Pomme moyenne, jaune tirant souvent au rouge; chair peu 
fibreuse, d'un doux agréablement acidulé, juteuse; bractées 
básales rouges; couronne dressée rigide, souvent composée; 
feuilles relativement courtes, á épines dressées; plante vi- 
goureuse {= «Red Spanish, Black Spanish, Key Largo, Lar- 
go, Havana, Cubain, Strawberry, Rojo Español») Espagnoi 

Autres Varietés Horticoles. Je n'ai évidemment pas lapré- 
tention de faire figurer dans cette clef toutes les varietés et 
sous-variétés horticoles du genre Ananas. L'eusse-je voulu, 
que je n'aurais jamáis pu y arriver. Car il y a, d'abord, des 
varietés dont l'ensemble paraít intérmédiaire et qui demande- 
raient une étude plus minucieuse sur le vivant, étude qui n'est 
pas toujours possible. Ensuite, nombre de sous-variétés, indi- 
quées á tort comme varietés, sont difficiles á distinguer, et dans 
plusieurs cas on n'y arrive que par la pratique. Au surplus, 
maintes varietés ont été trop mal décrites et, instruits par 
l'expérience, on est en droit de supposer que la majorité dea 
noms publiés dans les catalogues et autres publications hortico- 
les n'est constituée que par des synonymes. J'ai pu largement 
profiter des belles descriptions données par Harold Hume et H. 
K. Miller, car elles indiquent avec soin les caracteres vraiment 
botaniques. Quand dans tous les principaux pays on aura dé- 
crit les varietés locales en suivant la méthode adoptée par ees 
auteurs, ou une autre méthode botanique rigoureuse, on ponrra 
dresser le catalogue descriptif complet des varietés horticoles, 
de fa9on á éyiter les innombrables confusions et les deplorables 
mécomptes qui font un grand tort á la culture de ce genre pré- 
cieux. 



APÉNDICE III 

Resumen '& Conclusiones 

Sistemática 

El Ananas microcephalus (Baker) Bertoni, o Ihvíra, ho 
es variedad sino especie distinta; de ella se describen cuatro 
variedades botánicas, todas naturales, una de fruto más o menos 
comestible. 

El A. hracteatus Lindley es especie distinta, pero debe 
ser separada de la precedente. Cuenta con cinco variedades 
bien caracterizadas; cuatro naturales y más o menos cultivadas, 
y «na sola cultivada, que es la Pina Paraguaya; el Avakachí-tupí, 
natural y cultivado, le pertenece también, siendo este nombre 
acaso el de toda la especie. 

El A. sativus Lindley, o Ananá, incluye a todas las espe- 
cies de cultivo general. Se describen diez variedades botáni- 
cas — cuatro nuevas — eliminándose siete pretendidas especies 
o variedades que no son tales. H Una clave especial permite 
determinar todas las variedades botánicas y la mayor parte de 
las variedades hortícolas de esta especie y la precedente. 

Se describe una especie completamente nueva, el Ananas 
guaraniticíis Bertoni, indígena del Paraguay y perfectamente 
distinta. 

Todos estos cambios y agregados obligan a modificar la 
caracterización y diagnosis del género. Por otra parte, el reco- 
nocimiento de especies evidentemente silvestres, hace que el 
género resulte verdaderamente natural, y además, indiscutible- 
mente indígena de la América tropical. 

Evolución 

En este género — que deriva evidentemente del género 
Acanthostachys — se reconocen dos ramas evolutivas, La pri- 
mera tiene como forma más antigua al microcephalus Bertoni, 
y pasando por el A. Wacteatus Lindley y sus variedades silves- 



BERTONl: ESSAl D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 311 

tres, llega al A. bracteatus var. paraguariensis Bertoni; es 
decir, va de la «Ihvíra» a la «Pina Paraguaya». La segunda es 
de consecuencias más importantes. 

Pues una minuciosa comparación lleva a la seguridad de 
que el A. guaraniticus Bertoni es el ascendente directo del A. 
sativus Lindley. Este hecho viene a establecer con precisión 
la patria de origen del Ananas común, que resulta ser el Para- 
guay. Esto tiene mucha importancia para la prehistoria: pues 
es a la raza guaraní que la humanidad debe esta planta cultiva- 
da, producto del desbastamiento paulatino de la especie silves- 
tre. 

cTVligración 

La antigua dispersión del Ananás coincide efectivamente 
con las migraciones de esa raza histórica. Del Sud del Para- 
guay y del Brasil la preciosa planta es llevada para el Nordeste 
y el Norte del Brasil y a las Guayanas, y de allí hasta las An- 
tillas por un lado y hasta Centro- América por el otro. El nombre 
guaraní Ananá o Nana se conserva hasta en las Antillas, con lo 
que llega a ser universal. El de Avachí o Avakachí, igualmen- 
te guaraní, dado a una variedad, se extiende a toda la América. 
El que recibe en la India sería también de origen guaraní, se- 
gún la opinión de A. de Candolle, que resulta bastante bien 
fundada en la lingüística. 

Pues según el testimonio terminante de Rumphius, el 
Ananás había sido introducido en la Malesia y en el Asia antes 
del descubrimiento de América, lo cual prueba una vez más la 
existencia de relaciones directas, en tiempos remotos, entre los 
Americanos y los Polinesios y Asiáticos. Hay cierta probabili- 
dad de que el Ananás haya sido llevado al África Occidental 
antes de ese descubrimiento, lo cual habría sucedido por medio 
de los Caraíbes, de cuya lengua parece haber trazas en ese país. 

Clima para los Ananases 

Las temperaturas, mínima, media, óptima y máxima, no 
pueden ser establecidas, para ésta como para la» otras plantas, 
tomando observaciones con el termómetro seco solamente; pero 
un dispositivo hiotermométrico permite indicarlas con la aproxi- 



BERTONI: ESSAl D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 312 

mación necesaria. 

Como sucede en general con las plantas tropicales, habien- 
do mucha humedad, y en su zona natural, los Ananás resisten 
a temperaturas mucho más bajas de las que generalmente se 
supone. Para que la planta muera absolutamente, se necesita 
una temperatura de — 3.7 para el A. hracteatus var. paragua- 
riensis, o Pina Paraguaya, y no menos de — 4.8 para el A. sati- 
vus var. pyramidalis y A. s. var. viridis. Estas temperaturas 
biotermométricas corresponden respectivamente a dos grados y 
medio y tres y medio bajo cero del termómetro seco usual y a la 
sombra, siempre que el aire esté saturado de humedad, Pero 
con mínimas biotermométricas respectivamente de — 3,0 y— 4.0 
(a las cuales corresponden mínimas de— 1,8 y— 3,0 del termó- 
metro usual, con aire saturo) esas plantas ya pierden aproxima- 
damente la mitad de las hojas. Una localidad en que estas úl- 
timas mínimas no son raras, puede considerarse como limite del 
cultivo en las condiciones normales. 

El Ananas común pierde gran parte de sus hojas por 
809 de insolación, quedándose ruinado durante un año. En 
los países donde las máximas del termómetro solar pueden alcan- 
zar a 70 9, el cultivo de esta planta exige sombra. En todos los 
casos, el fruto debe ser cubierto desde que esas máximas pue- 
den alcanzar a 65 9 ; con excepción de la var. paraguariensis 
m., naturalmente protegida por su ancha corona compuesta y 
brácteas alargadas. 

La humedad del aire es elevada en todos los países donde 
los Ananases crecen espontáneamente; la var. o especie micros- 
tachys parece la sola y poco conocida excepción. Un prome- 
dio anual igual al 70 % de saturacióu es necesario; con menor 
cantidad,, se requieren medios artificiales para una buena vege- 
tación. Pero la proporción óptima está entre el 80 y el 90 %. 

El total de lluvia es también elevado en esos países, con 
la excepción ya indicada. 

La cantidad óptima la estimo en 2000 mm para las regio- 
nes donde llueve en toda época del año. Entre 1500 y 1000 mm 
la vegetación es menos activa. Pero la influencia directa de la 
lluvia es limitada. Si la vegetación es menos fuerte en los paí- 
ses de poca lluvia, esto es debido principalmente a que en tales 



313 ANALES CIENTIFICCS PARAGUAYOS- SERIE II. N 4 

países la humedad del aire y el rocío son insuficientes. 

El rocío es indispensable, siendo necesaria una cantidad 
de 0,5 a 1,0 mm diariamente, y una suraa anual de 150 a 200 mm 
(medida en equivalentes de altura de lluvia) para que, en las 
condiciones naturales, la vegetación no sufra. Abundante rocío 
y lluvia escasa, es condición más favorable que la inversa. 

Rj>azón de la disposición de las hojas. 

Sabido es que varias Bromeliáceas presentan una disposi- 
ción de las hojas cuyo objeto es juntar agua y conducirla al 
centro del cogollo, donde se conserva al pie de cada hoja o en 
un recipiente que las hojas centrales forman. Pero tal disposi- 
oión no va dirigida principalmente a juntar el agua de la lluvia, 
sino la del rocío. Un arrivo excesivo de agua de lluvia no es 
favorable a esas plantas. Al contrario, el rocío es para ellas 
indispensable, cuando menos en el estado natural, por ser un 
fenómeno mucho más constante que el de la lluvia. 

Una nueva Acantostáquida 

El género Acanthostachys no puede ser reunido al género 
Ananas, No obstante, es su más próximo vecino. La curiosa 
especie hallada cerca de las Cataratas del Ihguasú no es A. 
strobilacea Klotzsch; es nueva: A. exilis Bertoni. En el orden 
evolutivo es anterior a la strobilacea; y como esta última especie 
es el ascendente de los Ananases, tenemos en la gran forma- 
ción silvestre del Paraguay Oriental y Alto-Paraná (1) toda la 
serie evolutiva conocida, desde la epífita A. exiíis, hasta el 
Ananas común. 



(1) Pour laquelle j'ai proposé le nom de Formation Guaranitique; 
voir: «Resumen de Geografía Botánica del Paraguay», Asunción 1907, pág. 
141. 



APPENDICE IV 

cAddenda CS, Emendanda 



Ananas microcephalus: Speciei descriptioni, parte «Sto- 

lones», adde: « vel bimetrales (vide ultra, sub titulo «Des 

Changements Evolutifs»). Ex descriptione varietatum, corri- 
ge: mondayanus. 

A. bracteatus var, macrodontes: varietatis descriptioni, 
adde: Foliorum margines (an semper?) undulati. 

A. bracteatus var. rudis: in varietatis descriptione, lapsu 
calami, «inflorescentiam» pro «florescentiam» scripsi. Ibidem, 
de strobilo maturo ferendo, post «ultra maturitatem» adde: (vi- 
etus) .... 

A. sativus, in descriptione speciei, locupleto: Scapus. . 
. .2^-4 et usque 5 cm crassus. 

Eidem descriptioni, adde: Gemmae infrastrobilares fre- 
quenter evolutae. plerumque numerosae. Coma saepissime 
solemniter evoluta, interdum plurifaria, rarissime deest. 

A. sativus var. pyramidalis: emendanda: «Synonymie» 
(Comme sous: var. hispanorum) , et «Strobilus «florens» loco 
«flores». Ex eadem descriptione quoad ñoris longitudinem, adde: 
32 mm usque. Atque post eamdem, ad nomen «Pernambuco» 
adde: «et varietatem ¿i/pic^wi mihi, var, n., adjudicata. » 

A. sativus var. hispanorum: post vocem «dentata», ex 
descriptione varietatis, «dentibus non raro erectis» addendum 
est. Atque post hanc descriptionem, sequentem statuo: 

A. sativus Lindl. var. ceytanicus Bertoni var. n. Syn- 
carpium nondum maturum viride, maturitate flavo, carne paJ- 



315 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

lide flava, fibrosa, acida. Baccae depressae, sat numerosae. 
Bracteae inter majores, lateraliter deflexas: básales stramineae- 
Coma magna, ampia. Folia quam máxime basi dilatata, haud 
rigida, insigniter crasseque dentata. Scapus robustus. Ducit 
ortum, ut videtur, e Ceylano, Vulgo, Yellow Ceylon ou Cey- 
lan Jaune. Tí Cette veriété, assez bien caractérisée, se rappro- 
che de la var. viridis par sa couleur et la forme de ses feuilles, 
de la var. hispanorum par ses baies et de VA. bracteatus var. 
hondurensis par la nature des dents; mais elle s'en éloigne 
principalement par les bractées projetées latéralement et l'élar- 
gissement particulier de la base des feuilles, qui a fait diré á 
H. Hume et H. K. Miller, qui l'ont décrite, que celles-ci ont un 
contour triangulaire. 

Ralson de la Disposition des Feuilles chez plusieurs Broméüa- 
cées. Sous ce titre je me suis permis l'observation genérale, 
que cette disposition a pour but principal celui de recueillir la 
rosee. La méme maniere de voir peut étre notée sur d'autres 
points touchés dans mes modestes travaux. Je sais bien que 
cette idee n'est pas celle de tout le monde; elle n'était la mien- 
ne non plus, á une époque oú je n'avais pas assez observé; mais 
une observation continuelle, toujours au milieu de la nature, 
m'a amené peu á peu á une compréhension que je crois plus 
juste de la relation entre la structure et la fonction. 

«Je suis comme M. Went — a écrit récemment R. Chodat 
— persuade que les progrés de la science biologique ne sont 
possibles qu'en se posant des problémes á résoudre en dehors 
de toute téléologie. Mais il est, d'autre part, inutile et antiscien- 
tifique de refuser de voir les nombreuses co'incidences que 
l'étude de la nature nous revele entre la structure des organes et 
leurs fonctions, l'époque de la manifestation de ees fonctions et 
la pos-sibilité de les efectuer d'une maniere utile" (1). 

Action de la rosee: A ce point de vue, les faits indiques 
á la fin du chapitre «Raison de la Disposition des feuilles chez 
plusieurs Bromé lacees», sont exposés d'une maniere trop con- 
cise et demanden quelques explications. 



(1) R. Chodat: La Végétation du Paraguay, Genéve 1917, pag. 238. 



BERTONl: ESSAl D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 316 

I: Si on prive une rosette de toute possibilité de re- 
cueillir la rosee (et, naturellement, la pluie aussi), cette rosette 
languit et, á la longue, meurt, quoique ses racines aient á leur 
disposition une terre suffisamment humide. C'est entendu que 
cela arrive dans leur état naturel. Nous avons vu que dans cet 
état, les racines de VA. sativus ne s'enfoncent presque pas dans 
la terre; elles sont courtes, faibles et peu nombreuses; la quan- 
tité d'aliments qu'elles peuvent absorber n'est pas grande et 
elles ne peuvent profiter que d'une maniere limitée de rhumidi- 
té du sol. C'est la culture qui les fixe plus profondément dans 
la terre. Dans ce dernier cas les conditions changent et l'ab- 
sorbtion par les racines devient bien plus grande. Mais si on 
abandonne la plante á elle méme, elle devient, au bout d'un an 
déjá, plus superficielle. 

Quant aux Broméliacées épiphytes á réservoir, la rosee 
suffit á les entretenir. Exemples, parmi les groupes que j'ai 
pu observer assez longtemps, les Aechmea, les Macrochordion, 
les Billhergia (subgen. Helicodea) et les Vriesea présentant ees 
caracteres. Elles pourraient aussi se soutenir, privées de la 
rosee, á l'aide des eaux pluviales, si celles-ci ne venaient jamáis 
á manquer; mais les pluies manquent, normalement ou acciden- 
tellement, pendant de longs mois et alors ees plantes sont expo- 
sées á mourir. On sait que la saison séche dure normalement 
de 4 á 6 mois dans certaines régions tropicales et que les séche- 
resses accidentelles qu'on observe de temps en temps dans les 
autres régions tropicales sans sécheresse périodique, peuvent 
durer aussi longtemps. Dans de pareilles conditions, 1'^. sati- 
vus privé de rosee serait aussi exposé á succomber. 

II: Si on arrache une plante á' Ananas sativus ou d'une 
variété cultivée d'^. bracteatus et on la place, sur le sol et 
soutenue artificiellement, de maniere qu'elle puisse recevoir toute 
la rosee, mais non la pluie, elle se conservera toujours longtems, 
et dans les cas favorables, indéfiniment, pourvu qu'elle soit 
bien protégée centre le vent, et surtout, centre le soleil. Si 
cette protection est sufRsante et que l'humidité de l'air est égale 
á celle dont la plante jouit normalement dans son pays d'origi- 
ne, la végétation est presque norrrfale, la plante fructifie, quoi- 
que plus ou moins chétivement, malgré l'absence de racines. 



317 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 4 

Les produits fertilisants, chimiques ou organiques dis- 
souts, exercent une action plus sensible ou plus rapide lorsqu'on 
les administre en solution versee dans la rosette, que lorsqu'on 
les applique par la voie terrestre habituelle. Cela est vrai pour 
les plantes qu'on laisse pousser librement dans un état sembla- 
ble á leur état naturel. Fixées plus profondément dans le sol 
par la culture, leur puissance d'absorbtion par les racines aug- 
mente évidemment: mais elles ressentent toujours d'une ma- 
niere remarquable l'effet des fertilisants verses dans la rosette. 

Acantkostachys exHis Bertoni 

Acanthostachyos ^x?7isdescriptioni sequentiaaddenda sunt: 
Spica post fructus maturitatem plus anno marcescens in scapo 
persistit. Scapus, cum foliis scapalibus, statu viridi dúos per 
annos permanet, diutius statu sicco; quare, plantae quae decem 
natae sunt annos, caespitem densum jam ostentare possunt. 

Evolution. 

Dans Tordre évolutif, V Acanthostachys exilis est anté- 
rieur á VA. strobilacea. Cela nous est bien indiqué par la na- 
ture des feuilles, plus rapprochées de celles de certaines Til- 
landsia que de celles des Ananas; par l'infloréscence, plutót 
en épi qu'en véritable strobile; par la forme amincie et pendan- 
te, sans aucune disposition pour profiter des piules ou de la 
rosee, dont une alimentation exclusive par les racines; et caetera. 

Or, comme le genre Acanthostachys est sans doute l'as- 
cendant direct du genre Ananas, nous retrouvons toute la serie 
évolutive réunie dans la grande formation foréstale constituée 
par la sylve couvrant la plus grande partie du Paraguay Orien- 
tal, ainsi que l'extrémité Nord-Est de la R. Argentine, la partie 
Occidentale de l'État de Paraná et unebonne partie de la vallée 
du Haut Paraná Supérieur (1). 



(1) J'ai proposé le nom de Guaranitique pour cette grande fomtiation 
foréstale, attendu que tout le pays qu'elle embrasse était la patrie ou l'apa- 
nage de la race Guáranle. Comme formation botanique elle est peut-étre 
trop étendue; c'est bien possibleque mieux étudiée, elle ne resulte pas assez 
uniforme; mais si on laisse á la désignation de «formation» son sens le plus 
étendu, je crois qu'elle pourra rester comme naturelle, Je ne trouve, par 
exemple, pas assez de différence entre la flore foréstale de la Región de 



INDEX ANALYTIQUE 

Espéces et varietés du genre Ananas 250 

A. microcephalus (Baker) Bertoni, vulg. Ihvíra 250 

= = var. minor Bertoni, var, n. 252 

= = var. 7nis§ione7isis Bertoni, var. n. 252 

= = var. mondayanus Bertoni, var. n. 252 

= = var. tnajor Bertoni, var. n. 252 

= = var. rohustus Bertoni, var. n. 253 

Resume diíférentiel de VA. microcephalus 253 

A. bracteatus Lindley (char. locupl.) 254 

= = var. sagenarius (Arruda) Bertoni 255 

= = var. macrodontes (Morren) Bertoni 256 
= = y ar. rudis Bertoni, var. n., Avakachí tupí 256 

= = = s. var. tricolor Bertoni 258 

= = var. hondurensis Bertoni, var. n. 258 

= = var. paraguariensis Bertoni, var. n. 259 

Resume différentiel de VA. bracteatus 260 
A. muricatus (Arruda) Schult. fil., vulg. Ananaz de Agulha 261 

A. sativus Lindley, vulg. Ananá, Nana Avachí 261 

A propos des varietés de 1'^. sativus Lindl. 264 

Clef de Munro pour la dét. des varietés horticoles 266 

Classification de Harold Hume & H. K. Miller, id. id. 267 

A. sativus Lindl. var, microstachys (Lindm.) Mez 268 

= = var. debilis (Lindl.) Baker 269 



l'Estdu Paraguay et celle du Nord de Saint Paul, dont l'affinité avec celle 
du Paraguay avait déjá été indiquée par Loefgren. Aux sources mémes du 
Haut Paraná (Rio Grande) l'ensemble ne paraít pas bien changé. Certaine- 
ment, sur une si grande étendue, il y a nécessairement de nombrtuses 
modifications dans la composition floristique; mais la composition genérale 
ne paraít pas varier beaucoup (Bertoni: «Resumen de Geografía Botánica 
del Paragnay» Asunción, 1907). 



319 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 4 

A. sativus var. Porteanus (C. Koch) Nicholson 269 

— — var. variegatus (Bojer) Baker 269 

— — var. hracamoreTisis Bertoni 270 

— — var. lucidus (Mili.) Baker 270 

— — var. pyramidalis (Mili.) Bertoni 271 

— — — s."var. macrocarpus (Don.) m. 272 

— — — s.-var. albus Miller 272 

— — var. viridis (Mili.) Bertoni, var. n. 272 

— — var. ceylanicus Bertoni, v. n. ("Addenda») 314 

— — var. hispanorum Bertoni var. n. 273 
A. guaraniticus Bertoni sp. n. 274 
Caractérisation différentielle de VA. guaraniticus 277 

Diagnose du genre Ananas Adanson (enmend. & locupl.) 278 

Des changements évolutifs du genre Ananas 281 

Descendance: branche microcephalus-bracteatus 284 

branche guaraniticu^s-sativus 292, 285 

Patrie et migrations de VA. sativus 289 
Climatologie du genre Ananas. Conditions hygrothermiques 293 

Insolation. — Température minima 294 

Dispositif «biothermique» et ses données 295 

Température máxima — Pluie et rosee 297 
Raison de la disposition des feuilles chez plusieurs Bromélia- 

cées. Importance essentielle de la rosee 298 315 

Une nouvellc espéce á'Acanthostachys: A. exilis Bertoni 301 

Clef pour la détermination des Ananas — A) Espéces 304 

B) Varietés botaniques et varietés horticoles 304 

RESUMEN Y CONCLUSIONES (en castellano) 310 

ADDENDA et emendanda 314 



INDEX ALPHABETIQUE 

DES NONIS DE PLANTES 



Abachí, Abacachí - voir 

Avachí, Avakachí 271 

Acariiihostachys, genre 282, 317 

,, cxiüs Bertoni 301, 317 

,, strobilacea Klotzsch 303 

Aechmea, genre 316 

Aechmea distichantha Lem. 298 

,, polystichya Mez 298 

albus Miller 272, 307 

Ananá 261, 263, 290, 291, 309 

Ananas, généralités 298 

Ananas genre 278. 293, 299, 317 

bracteatus Lindley 254, 316 

dehilis Lindley 269 

glaber Miller 270 

guaraniticus Bertoni 274 
277, 285-9, 294, 304, 309 310 
lucidus Miller 270 

macrodontes Morren 256 
Mensdorjiaíius hort, 265 
microcephalus Bertoni 250 
281, 293 á 297, 309, 314 
microstachys Lindman 268 
montrosus hort. 265 

mordilona hort. 271 

muricatus Schult. fil. 261 
ovalis Miller 266 

penangensis hort. 265 

Porteanus C. Koch 269 
Proliferus hort. 265 



, , pyramidalis Miller 271, 272 

, , sagenarta Schult. fil. ? 255 

, , sativus Lindley 261, 280, 283 

285, 293-7, 309, 311, 314, 316 

,, sativus Schult. 254, 255 

,, semiserrcLtus Schul. fil. 270 

,, serotinus Miller 265 

,, sylvestris Schult. 255 

,, variegatus Bojer 269 

, , viridis Miller 272 

Ananas Liso 270 

Ananassa — votr Ananas 

Ananas Verde 272, 273, 307 

Ananaz de Agulha 261 

,, Pellado 287, 307 

,, Pita 270 

Anarush 290 

Ansons 266 

Antigua Noir 267 

antiguensis Bertoni 271, 306 

aureimi Don. 272 

Avachí 254, 261, 271, 311 

Avakachí 254, 261, 271, 311 

Avakachí Roxo 272 

Avakachí-tupí 256, 309 

Billbergia, genre 316 

BiUbergia magnifica Mez 298 

,, zebrina Lindley 298 

Black Antigua 267 

Black Jamaica (= Violette) 266 



321 



ANALES científicos PARAGUAYOS SERIE II, N. 4 



Black Ripley 


273, 308 


Black Spanish 


309 


Black's Seedling 


266 


Blithfield 


267 


Blood 


309 


Blood Red 


267 



bracamorensis Bertoni 

270, 292, 306 
bracteatus Lindley . 254 

Bromelia anayias Linné 

261, 270 
macrodosa hort. 256 

lucida Willd. 270 

ondidata hort. 256 

sagenaria Arruda 255 

semiserrato Willd, 270 

sylvestris Vellozo 255 

subspinosa Wendl. 270 

Buck's Seedling Globe 266 
Cayenne 271 

Cayenne Group 268 

cayennensis Bertoni 271, 306 
Ceylan 308 

ceylanicus Bertoni 307, 314 

Cleopatra? 308 

coccineus Horren 265 

Cockscomb Russe 267 

Cubain, Cuban, Cubano 309 
debilis Baker 269, 292, 305 

Dowton ^ 266 

Egyptian, Égiptien 308 

Enville 266, 268 

Espagnol, Español 309 

Globe 266 

Globe Russe 267 

Golden 308 

Golden Queen 273 

Green Ripley 273, 308 

guaraniticus Bertoni 274. 277 
285-9, 294-6. 304, 309, 310 
Havana, Habana 309 

Havannah 266, 271 



Helicodea sous-genre 316 

hispanorum Bertoni 273, 307, 314 
Ihvíra 250, 253 

Karaguatá, Caraguatá 264 
Karaguatá-ru'á 254, 256, 264 
King Pineapple 270 

Large 309 

Lemon Queen 266 

Lord Bogot's Seedling 267 
lucidus Baker 270, 271 

Macrochordion, genre 299, 316 
macrodontes Bertoni 256, 305, 314 
macrocarpus Bertoni 

272, 284, 307 
major Bertoni 252, 284 

Mensdoi'Jianiis hort. 265 

microcephalus Bertoni 250, 253 
microstachys Mez 268, 305 

minor Bertoni 252, 284 

missionensis Bertoni 252 

mondayanus Bertoni 252, 284, 296 
Monserrat 266 

montrosiis hort. 265 

mordiloniis hort 271, 306 

muricatus Schult. fil. 261 

Nana 261, 263, 290-1, 311 

New Enville 266 

New Demerara 266 

New Jamaica 266 

ovalis Miller 265 

Otahiti 266 

Panakú 261, 264 

paraguariensis Bertoni 

259, 283, 284, 296, 305 
penangensis hort. 265 

Pernambuco 273, 307 

Pina Paraguaya 259 

Porteanus Nichols. 269, 292, 305 
Porto Rico 308 

Prince Albert 268, 274 

proliferiis hort. 265 

Providence Blanc 266 



BERTONI: ESSAI D'UNE MONOGR. DU GENRE ANANAS 



322 



Providence Vert 




266 


Smooth Pineapple 




270 


pyramidalis Miller 263, 


271, 


273 


Spanish 




273 


286, 296, 


306, 


314 


Spanish Group 


268, 


273 


Queen 267, 


268, 


272 


Spring Grove Envílle 




266 


Queen Group 


268, 


272 


Strawberry 




309 


Red Spanish 




309 


Sugar Loaf 


274, 


308 


Reine 267, 


268, 


272 


Sugar Loaf divers 




266 


Reine d'Antigua 




267 


Surinam 




266 


Reine de Moscou 




267 


Surinam Ripley, S. Rayé 


266 


Reine Rayé 




267 


sylvestris Schult. 




255 


Reine Vert 




267 


tricolor Bertoni 


258, 


296 


Ripley et Ripley Queen 


267 


Trinidad 




266 


robustus Bertoni 253, 


284, 


293 


Trooper's Helmet 




266 


Rojo Español 




309 


Tupí 256, 


263, 


309 


Rothchild 




268 


typicus Bertoni (lucidi 


var. ^ 


» 


Rouge de Ceylan 




308 




271, 


306 


rlibrum Don, 




272 


typicus Bertoni (forma 


epy 


f- 


rudis Bertoni 






ramidali) 


271, 


307 


256. 284, 296, 


305, 


314 


variegatus Baker 269, 


292, 


306 


sagenarius Bertoni 






Vert d'Antigua 




271 


255. 256, 257. 282, 


284, 


305 


Vert de Java 




266 


Saint Vincent 




266 


violaceum Don. 




272 


sativus Lindley 261. 280, 283 


viridis Bertoni 272, 


296, 


306 


285, 293-7, 


309, 


311 


Vriesea. genre 




316 


serotinus Miller 




265 


Welbeck Seedling 




267 


Sierra Leona 




266 


Wild Honduras 




258 


Smooth Cayenne 




268 


Yellow Ceylon 




307 


Smooth Havannah 




271 









"Proditum die XXVII Februarü MCMXIX 



ANALES científicos PARAGUAYOS 

Publicados por el Dr. Moisés S. Bertoni 
SERIE II NÚM. 5 19 DE AGRONOMÍA 

PUERTO BERTOM Paraguay JULIO De 1919 



O 



Límites de Resistencia 

de las 

Plantas Tropicales y^ Subtropicales 
a las Bajas Temperaturas 

Estudiados en la Estación Agronómica de Puerto Bertoni 

por el Dr. MOISÉS S. BERTONI 

SUMARIO 

Un grande error fundamental — De don- 
de viene — Insuficiencia de los termóme- 
tros — El Biotermómetro — Sus ventajas 
— Su diferencia en estas regiones— Mis 
estudios anteriores — Contralor de los ter- 
mómetros — Explicación de nuestro cua- 
dro de 1918 — Cuadro— Deducciones y co- 
mentarios. 



ERROR fundamental es creer que las plantas tropicales sean 
sensibilísimas a los fríos y no puedan soportar temperaturas 
mínimas vecinas de cero. No obstante, semejante error es ge- 
neral, principalmente en los países templados, E importa des- 
truirlo, porque perjudica a la propagación de muchas especies 
interesantes, oponiéndose como un axioma a que muchos em- 
prendan ensayos de aclimatación que puedan resultar de grande 



325 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 5 

utilidad. Que muchos de tales ensayos fracasen, es lo que pasa 
en todas partes; pero unos pocos que resulten, compensan larga- 
mente de todo lo perdido. 

El error es tan general, que aún persisten en él autores 
de primer rango. Es frecuente leer en sus obras que el café 
necesita que la temperatura mínima no baje de 10 grados sobre 
cero, que el cacao no produce cuando las mínimas bajen de 20 
grados, que las especies ecuatoriales no resisten a menos de 15 
y aun 20 grados, etc. Horticultores aclimatadores de fama uni- 
versal y muy justa, como Vilmorin-Andrieux & Cia, con relacio- 
nes innumerables en todo el mundo tropical y subtropical, no 
llegan a dar indicaciones mucho más exactas, salvos algunos ca- 
sos especiales. 

Seguramente este estado de cosas viene de la falta de su- 
ficientes ensayos. Pero esta falta no es sino la consecuencia de 
otro error, que se puede calificar igualmente de universal. Este 
error está en la creencia — o suposición a príor^i —de que las 
heladas, o escarchas, o la simple congelación del rocío, no son 
posibles en la zona tropical, o bajo los trópicos. Esta creencia 
es general y axiomática en todos los países templados; y como 
recibe su confirmación en todos los países no elevados que se 
encuentran cerca del ecuador, la mayoría de los cultivadores per- 
siste en ella. No reflexiona esta mayoría, en que, entre los ^paí- 
ses ecuatoriales, en los que la mínima no baja de 20 grados, y los 
países de la zona templado-cálida, donde esa mínima baja cada 
invierno a varios grados bajo cero, deben existir necesariamen- 
te todos los grados intermedios. 

Lo cierto es que la congelación es ¡cosible (claro que más o 
menos excepcionalmente) bajo los trópicos y aun en regiones si- 
tuadas bastante más cerca del ecuador que las líneas tropicales. 
Esto sucede en casi todas las partes del mundo. No es en estas 
breves líneas de introducción que se puede entrar en detalles al 
respecto. Pero el lector que quiera cerciorarse de esta verdad, 
no tiene sino consultar los cuadros de las observaciones de las 
estaciones meteorológicas situadas en la sub-zona que corre en- 
tre el paralelo 15*? y el trópico. Verá entonces que, tanto en 
América como en el resto del mundo, la congelación en esa sub- 
zona es po3Íble, y si en ciertas regiones favorecidas no lo es, en 



BERTONI: RESIST. PLANTAS TROFICS. A LAS BAJAS TEf/.PS. 326 

cambio, en muchas otras no es rara, llegando hasta a ser nor- 
mal, una o varias veces por año. 

Una advertencia aquí es necesaria. 

Para consultar los cuadros de las aludidas estaciones, es 
indispensable tener cierto conocimiento de meteorología, y tener 
■presente el grado de humedad. Pues si la humedad es grande, 
para que haya congelación se precisa que el termómetro indique 
una mínima bajo cero, o igual a cero, o, cuando mucho, de un 
grado sobre cero. Pero si la humedad de la noche es poca, pue- 
de haber congelación con 3 y hasta 5 grados sobre cero. Por 
consecuencia, el que no está avisado, puede caer fácilmente en 
graves errores. 

Este inconveniente es causado por el hecho de que, casi 
siempre, esas observaciones se hacen sobre el termómetro seco, 
colocado, además, bajo el abrigo usual que lo proteje contra toda 
intemperie, inclusive el sereno o relente de la noche. Ya se 
comprende que un termómetro de tal manera abrigado, dará ne- 
cesariamente indicaciones diferentes de las que diera otro, com- 
pletamente expuesto a la intemperie. Pero hay más: el cuerpo 
de las plantas, como el de los animales, conteniendo una gran 
cantidad de agua, evapora continuamente, y esta evaporación 
hace bajar su temperatura. Mientras el termómetro seco no es- 
tá sujeto a ninguna evaporación. Esto es muy obvio y evidente. 
No obstante, la inmensa mayoría de los observadores no hace 
nada para evitar este inconveniente, el que hace difícil la inter- 
pretación de sus observaciones, y muy fácilmente produce lamen- 
tables confusiones. 

Es para remediar a este gran inconveniente — y a otros 
varios que no es el caso de recordar aquí — que yo inventé, des- 
de algo más de cuarenta años, el siguiente dispositivo: en un lu- 
gar completamente descubierto y bastante alejado de toda ha- 
bitación o causa de calor, coloco un hiten temómetro de mínima 
' con graduaciones trazadas sobre el vidrio, o sin montaje cerca 
del bulbo; envuelvo a este último con sólo dos capas de museli- 
na, cuya extremidad cae en un vaso lleno de agua. Tengo con 
esto un termómetro de mínima mojado y completamente expuesto 
a la intemperie. Es lo que, para evitar una larga frase descrip- 
tiva, llamé primeramente «fitotermómetro», y llamo ahora BIO- 



327 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

TERMÓMETRO, para significar que su uso es indicar con la 
mayor aproximación posible, la verdadera temperatura a qué es- 
tán sometidos los seres vivientes, vegetales y animales. 

Las ventajas de este dispositivo son numerosas y eviden- 
tes; lo cual me obligó a adoptarlo en todas mis observaciones 
meteorológicas, especialmente las de meteorología agrícola— cu- 
ya serie ya se acerca de medio siglo. Dejando a un lado las 
ventajas que se refieren a otros puntos de vista — como ser la 
de poder indicar las verdaderas condiciones de vegetación de un 
país, y la de poder fijar el verdadero límite de las zonas clima- 
téricas con relación a la agricultura y a la vida animal — baste 
decir que este dispositivo y método de observación elimina toda 
contradicción al respecto de la resistencia de las plantas a los 
fríos. Pues — cualesquiera sean las condiciones de humedad, 
viento, estado del cielo, etcétera — una misma planta o variedad, 
por una misma altura de la columna biotermométrica presentará 
en cualquier país el mismo estado, y perecerá, toda o en parte, 
en cualquier parte del mundo, por el mismo grado de tempera- 
tura marcado por el biotermómetro (1) 

Una, ventaja especial para estas regiones, es que la dife- 
rencia entre las indicaciones del biotermómetro y las del termó- 
metro seco usual no son m.uy notables. En el observatorio de 
Puerto Bertoni generalmente ne pasa de un grado; pero los cua- 
dros que hoy publicamos presentan el caso de no haber pasado 
de dos décimas de grado (termómetro seco — 3,3 y biotermóme- 
tro — 3,5), Por término medio es algo menor de un grado. De 
manera que, en las últimas dos columnas del cuadro que va a 
continuación, cuando se dice que el límite de resistencia de una 
planta es de 4 grados (siempre bajo cero) se puede calcular que 
en el termómetro seco usual ese límite será, en general, de tres 
a tres y medio grados. Esta diferencia vale — poco más o me- 
nos — para todo el Alto Paraná. En la Región del Centro y co- 
marca de Asunción, así como en la de Encarnación y Posadas 
es algo mayor, pero no suele pasar de grado y medio. 

Diferencias tan débiles son debidas, en primer lugar, a la 



(1) Lo que cemprobé en Suiza, en localidades cuya temperatura me- 
dia anual variaba de O a 13 grados, y en América en localidades comprendidas 
entre 18 y 24 grados de esa mediana anual. 



BERTONI: RESIST. PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 323 

mucha humedad de las noches, que alcanza siempre (en las no- 
ches frías) a la saturación o muy cerca. Contribuye también la 
calma nocturna, que es de regla en estos casos, principalmente 
en la zona llamada « de las calmas tropicales », en la cual ple- 
namente estamos. Pero con eficacia todavía mayor, contri- 
buye el hecho de que la irradiación nocturna, en estas regiones 
es mucho menos sensible que en las zonas templadas; en el Al- 
to Paraná es generalmente menos de un grado, a veces de pocos 
décimos, como en el presente caso. En el Chaco la diferencia 
ya es más notable, y aún mayor en el NE de Argentina. 

Este cuadro es algo así como el resumen de todas mis obser- 
vaciones, por referirse al frío mayor observado por mí en Amé- 
rica. Pero desde mis estudios en Suiza, donde me ocupé prefe- 
rentemente (en lo agrícola) de la aclimatación de especies exóti- 
cas, empecé a reunir largas series de todas (1). Más tarde, en 
estos países, no dejé pasar un año sin anotar con la mayor aten- 
ción los efectos del frío. En 1917, por ejemplo, los observé so- 
bre más de 400 especies de plantas. El conjunto de todos esos 
materiales constituye la base de una obra especial sobre la «Ac- 
ción de las Bajas Temperaturas sobre los Vegetales y Medios de 
calcularla», que espero poder publicar en breve. Y como las 
mínimas observadas hasta entonces no eran tan fuertes, ese 
conjunto de observaciones permitióme establecer los efectos gra- 
duales, sobre las sendas especies, de las temperaturas mínimas 
incluidas entre + 2,0 y — 1,9. 

No obstante, por lo extraordinariamente raro del caso, he 
creído conveniente adelantarme publicando lo referente al año 
1918, que es algo así como el remate de mis observaciones y se- 
guramente el non plus idtra en la región. Y también por la ra- 
zón que voy a exponer. 

El limite de resistencia de una planta es casi invariable. 
Las observaciones anteriores ya me habían convencido de esta 
verdad. La mínima secular de 1918 — permitiéndome observar 
hasta su muerte varias especies que ya había visto morir en 



(1) Ver los resultados generales, y parte de los especiales, así como 
las deducciones referentes al nuevo método de observación de las mínimas 
efectivas (biotermométricas) enmiobrita: InfluencedesBasse» Tempáratures 
sur les Végétaux, Buenos Airts 1S86, y «Boletín de la Academia de Ciencias 
de Córdoba» tamo IX p. 351-400. 



329 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

Europa — ha venido a permitirme afirmarla con seguridad. Pue- 
de decirse que la temperatura a la que una planta muere (salvas 
sus partes subterráneas) es siempre la misma, o varía de una 
manera generalmente muy poco notable. Esto, se entiende, en 
las condiciones normales. Y no preciso repetir aquí, que siem- 
pre entiendo la temperatura indicada por el dispositivo bioter- 
mométrico. 

Tal invariabilidad es un hecho tan notable, que es muy 
posible contralorear la exactitud de los termómetros, y con ma- 
yor razón, su buena colocación y el valor de las observaciones, 
por medio de la atenta observación del estado de las plantas. En 
mi larga actuación he tenido centenares de ocasiones de efec- 
tuar ese contralor, con el mejor resultado. ¡ Cuantas veces no he 
podido descubrir de esta manera la imperfección de un termó- 
metro, o su colocación defectuosa, o la negligencia del observa- 
dor. Y llego a la conclusión de que: cuando existe una contra- 
dicción o discrepancia entre el dato biotermométrico y el estado 
de la planta, en la inmensa mayoría de los casos es el instrumen- 
to que está nial o que fué mil observado. Esto tal vez resulte 
cierto 99 veces sobre 100. 



BERTONI: RESIST. PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 330 



EXPLICACIÓN DE LAS CIFRAS CON QUE SE INDICA 
LA INTENSIDAD DE LOS EFECTOS SEGÚN LAS PARTES HELADAS 



PLANTAS HERBÁCEAS 
^ Apenas sensible 

1 La punta de la hoja (— muy poco) 
IJ El tercio superior 

2 La mitad de la hoja (= poco) 
2h 

3 Todas las hojas (= media 
mente) 

3| Algo de la ramazón 

4 La mitad de la ramazón (— mu- 
cho) 

4| Más de la mitad de la misma 

5 El tallo hasta cerca del cuello 
5^ El tallo hasta el cuello o base 

6 Muere completamente 



PLANTAS LEÑOSAS 

Los brotes muy tiernos en plena ve- 
getación 

Pocas hojas superiores 
Las hojas superiores 
La mitad de las hojas 

Todas las hojas 

ídem y las ramillas 

ídem y las ramas secundarias 

ídem y la parte superior del tronco 
El tronco hasta cerca de la base 
El tronco hasta la base 
Muere todo. 



ABREVIACIONES: 

f planta con hojas 

fl ,, ,, flores 

fr ,, ,, frutos 

jov. ,, joven 

def ,, de hojas caducas y ya sin 

hojas. 



ADVERTENCIA: 
Todas las temperaturas del cuadro son bajo cero; por tanto se ha suprimido 
el signo—. 



EFECTO EN LAS PLANTAS CULTIVADAS 

DE LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR 

OBSERVADA EN 1918 

( Se agrega lo observado en varias plantas indígenas 
del Alto Paraná) 



• 


temperatura' 

MINUIA 




Lmite resukairte 
en grados del teniió- 
melro mojado y a la 


NOMBRES 


s '1-^.^ 




intemperie 

-S.S i -s 




•i i 


nif jado y 
inlcmpeí 


2^ 


-=•0 1 

V c: 
1.2 


1^ 


Aberia caffra — Frutal de África 


3,5 


3,8' 





7.0 




Acrocomia totai— Mbocayá 


3,3 


3 


5 





8 




Aechmea polystachya 


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2 


5 


5.5 


Agave americana — Pita 


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rigida sisalana— Si-sal 


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5.5 


5.5 


Alchornea iricurana 


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4 


5 


6 


Alloph-ilus edulis, f.— Kokú 


3,5 


3 


8 





10 




Aloe vera — Aloes 


3,3 


3 


5 


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4.5 


5.0 


Alpinia speciosa 


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3 


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Amygdalus pérsica— Durazno— f. fl. 


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Ananas bracteatus paraguariensis— Pi- 














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,, sativus pyramidalis — Ana- 














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4.5 


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Andropogon citratus— Citronnelle 


3,5 


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4 


3.8 


6 


,, sorghum perenne— Sorgo pe- 














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1 


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3 


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,, squarrosus— Vetiver 


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Anona muricata Guanábana 


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sp. Aratikú-guasú-ihvá 


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Apuleia praecox — def 


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(10) 


Arachis guaranitica— Maní 


3,3 


3 


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5 


2 


4 


,, hypogaea— Maní 


> > 




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6 


2 


3.5 



BERTON! RESIST. PLANTAS TROPICS A LAS BAJAS TEMPS. 332 



Araucaria Bidwillii joven 
,, brasiliensis joven 
excelsa joven 
Areca lutescens— Palmera de India 
Arenga saccharifera -- Id. de adúcar 
Artocarpas integrifolia joven - Yaca 

,, „ adulto 

Arundo donax - Caña de Castilla 
Aspidosperma de Misiones (def. ) 
,, ,, Perovusú 

Attalea princeps Palmera 
Averrhoa carambola Carambolero 

Balfourodendron Riedelianum, def. 
Bambusa gaadua Gran Takuara 
Basana2antha spinosa (fr. ) 
Bastardiopsis densiflora 
Begonia maculata 

semperflorens 
Bixa orellana joven - Rocú 

,, adulto 
Blumenbachia sp. f. fl. 
Boehmeria nivea Ramio 
Bougainvillea bracteosa 
Bromelia fulgorens 
Brunfelsia Hoppeana 

Cabralea Francavillana 
Calathea zebrina Banana cebrina 
Campomanesia sp. campestris 
,, guavira Guavirá 
,, trichosepala 
Capsicum annuum ~ Locóte 

,, frutescens - Pim.entón 
Carica papaya Mamón 

quercifolia 
Casimiroaedulis jov. - Sapote blanco 
Cassia fístula— Casia Oficinal 
,, florida 

oblongifolia 
Castilla elástica— Caucho de C. Amér. 
ídem 

Cedrela odorata jov. —Cedro del Brasil 
,, Toona— Cedro de la India 
,, tubiflora— Cedro del Alto Paraná 
Cereus stenogonus— Tuna gigante 
,, triqueter — Pitahaya 



3.5 


3.8 









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10 




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3.5 


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(7) 




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(5) 





333 



ANALES científicos PARAGSUAYOS - SERIE II. N. 5 



Cereus sp. Tedyukuaré 
Chloris di^tichophylla 
Chloiophora tinctoria 
Chorisia rosea — Kapok incígera 
Citius acida — Lima Sutí 

,, aiirantium dulce — Naranjo 
ídem de 2 años 

,, hystrix — Lima de India 

,, limetta ,, de Peisia 

,, limón impeiialis 

,, cedra, var. rueva, de la Lim.a 
paraguaya 

,, notilis — Mandarino 

,. trifoliata 

,, vulgaris — Naranjo agrio 
Cocos Rom.anzcffiara (fl) 

,, Linneiber'.cnii — Pindotí 
Codiceus pictus — Crotón 
Coffea arábica vera — Café Moka 
ídem 
ídem 

,, arábica — Café de Jamaica 
,, Café del Brasil 

,, laurifolia 

,, canephora robusta 
Colocasia antiquorum — Taró 
Cordia frondosa, def. 

,, mixa, f. 
Crataegus mexicana, f . 
Crinum strictum 

,, sp. longifolia 
Cupania vernalis adulto f,, fr. 
Cuphea de grandes flores 
Cynodon dactylon — Bermudas Grasí 
Cyphom.andra betacea 

ídem con hojas 
sp. Agwaraihvá 

Dicella nucífera f. 
Dickia floribunda 

,, sp. campestris 
Didymopanax morototoni, f. 
Dieffenbachia aglaeonematifolia 
Dillenia pentagyna, de Java 
Dioclea lasiocarpa 
Diospyros sp. indígena, f. 



3.3 


3.5 





(5) 




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3.5 


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4.5 


10 


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3.5 


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3.5 

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3.3 


3.5 





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3.3 


3.5 


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40 


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3.5 


4 


3.5 


3.8 


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1.6 


1.9 


5 


1.5 




3.5 


3.8 


4 


4.5 


(10) 


3.3 


3.5 


4 


4 




3.5 


3.8 





6 




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5 

1 


4 




3.3 


3.5 


1 


(6) 




3.3 


3.5 


1 


5 


5 


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7 


3.3 


3'. 5 





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3.3 


3.5 


5 


3 


4 


3.3 


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4.0 


4.5 


3.3 


3.5 


3 


5 




3.5 


3.8! 




1 


(7) 





BERTONl: RESIST. PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 334 



Dracaena draco — Dragón de Orotava 

Eleusine indica — Coracán 
Eragrostris interrupta fl 
Erianthus saccharoides 
Erythrina cristagalli — Ceibo 

,, sp. Ceibo Grande def. 
Eucalyptus calophylla, joven 
,, citriodora 
,, ,, jóvenes 

,, maculata 
Eugenia Jambos — Pomarrosa, Jambo 
pungens jov. — Guaviyú 
sp. Añangapiríh (f. ) 
sp, Ihvaporoitíh 
sp. Añangapirihmí 
sp. Peroreví 
Euphorbia aphylla —Esqueleto 

,, splendens 

Euterpe Egusquizae— Pamito Alto Pa- 
raná 

Ficus elástica — Caucho de Assam 

,, carica — Higuera 

,, doliorum v. aff . — Sapopema 
Furcroea cubensis — Cáñamo de Mau- 
ritius 



li 

Gardenia florida— Jasmín del Cabo 
Genipa oblongifolia — Jenipapo 
Gnaphalium viravira 
Gossypium arboreum — Algodonero 

, , barbadense - Algodonero arbusto] 
Guarea grandifolia — Guare 

Haematoxylon campechanum — Palo 

Campeche 
Hannecartia omphalandra, f. 
Helicorn'a Jjsephinae 
Helietta í p. 

H^liocarpus americanus, adulto 
EibiiCus rosa-sinensis 

,, siriacus 
Holocalyx Balanzae, fol. 
Hortalizas comunes de Europa Central 
Hovenia dulcis , ¡ 

Hypochaeris lútea - Achicoria indígenai 

I 



3.5 

3.5 
3.5 
3.3 
3.3 
3.3 
3.5 



3.3 

3'. 5 
3.3 



3.3 



3.3 
3.3 



3.3 

3.3 
3.3 
3.5 
3.5 

3'. 3 



3.5 
3.3 
2.3 
3.3 
3.3 
3.3 

3'. 3 
3.3 
3.5 
3.5 



3.8 2 



3.8 
3.8 
3.5 
3.5 
3.5 
3.8 



3.5 

3'. 8 
3.5 



3.5 



3.5 
3.5 



3.5 

3.5 
3.5 

3.8 
3.8 

3'.5 



3.8 
3.5 
2.5 
3.5 
3.5 
3.5 

3'. 5 
3.5 

3.8 
3.8 



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2 

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3.5 


3.5 


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3.5 


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5 


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6 


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3.5 


4.5 


3.5 


4.5 


4.5 




3.5 


3.5 


6 


8 


2.8 




(10) 




3.5 


4.5 


4.5 




(10) 




(7) 


(9) 


(12) 


(15) 


5.5 





335 



AMALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 



«olí 



Ilex affinis — Yerba Mate Cor.goña 
,, dumosa — id. id. sp. 
,, paraguariensis — Yerba Mate 
,, Ídem, jov. 

Ídem, en brotación 

Jacaranda caroba — Caroba, def. 
mimosaefolia, f. 

Laurus nobilis, jov. — Laurel de España 
Lagerstroemia indica — Crespón 
Lonchocarpus Muehlenbergianus, f. 

Manihot trichotcma — Yequié 

,, Tvveedieara— Mandioca silvestre 
Maytenus aquifolium 
Mimosa sp. — Dyukerí-guasú 
Monstera deliciosa— Cerimán deMéjco 
Moringa pterygosperma Ben 
Morusmulticaulisf. Morera de Filips. 
Musa Arnoldiara — Ensete de Arnold 
argéntea — Banano Plata 
chinensis — Banano Chino 
ensete — Ensete de Abisinia 
normalis — Banano de América 
paradisiaca — Banano Am.arillo 
— Banano Manzano 
regia — Banano de Oro 
religiosa — Banano Fetiche 
rhodochlamys - Banano Rodo- 

clamis 
rubra — Banano Colorado 
sapientum — Banano de África 
Myrcianthes edulis — Ihvá-hái 
Myrocarpus f rondosus Incienso f . 

Nerium oleander, f. Laurel Rosa 

Opuntia brasiliensis — Urumbeva, fr. 

ficus-indica 
Oreodoxa regia - Palma Real, jov. 
Pandanus utilis, jov. — Pandano 

Id. id. de 30 años ! 
Panicum altissimum Pasto de Guinea 

,, amplexicaule. Gramínea indígena 

,, crus-gallí Id. id. 

,, glutinosum Id. id. 

,, ínsulare I. id. y Antillas 



3.3 


3.5 


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4.0 


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9 9 


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3.5 


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3.5 


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3.0 


6 


2.5 


3.0 


2.8 


9 9 


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3.0 


4.0 


3.3 


3.5 


14 


4.5 


8. 


2.8 


3.0 


' 


2.6 


3.0 



BERTONI: RESIST. PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 333 



Panicum sulcatum— Gramínea indíge- 
na, tropical I 
Papaver somniferum Amapola 
Parietaria humilis 

Paspalum angustifolium (Paja brava 
del Alto Paraná)! 
Bertonii Gramínea indígena ! 
compressum - Id. id. Kaapií-pé 

Saihyú 
conjugatum - Kaapií-membé, I 

ecuatorial 
notatum Kaapií-pé Kavayú, 

indígena 
stoloniferum Gram. indígena 
sp. exaltata Id. id. 
Peltophorum dubium, def. Ihvirá- 

píhtá 
Persea americana - Aguacate (=P, 

gratissima) 
Phaseolus Bertonii - Caracol Grande 
Philodendron bipinnatifidum - Güembé 
ídem 
,, sp. integrifolia 

Selloum var. robustum 
,, sp. triloba 
Phoenix canariensis Dátil de Canarias; 
cycadifolia — Dátil de Guinea 
dactylifera Dátil común ! 
leonensis -Dátil deSierraLeona 
peradenia 
rupicola 
Pilocarpus Sellowianus — Jaborandi 

indígena 
Piper médium, f . 

Pisum sativum - Arveja verde, fl 
Plumería rubra — Jasmín Mango 
Poinsetia pulcherrima 
Psidium aromaticum — Guayabo Aro- 

m.ático 
,, Cattleyianum — Guayabo Cereza 
,, ,, var. parvifolium 

,, guayaba — Guayaba común 
Pterogyne nitens, f. 

Rauwolfia sp. indígena Kihrandíh sp. 
Ravenala madagascariensis 



2.8 


3.0 


5 


3.0 


5.0 


3.3 


3.5 









3.3 


3.5 


2 


4.0 


4.0 


3.5 


3.8 





5.0 


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2.5 


3.0 


3 


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3.5 


3.8 


1 


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3.5 


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3.5 


3.8 


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3.3 


3.5 


5 


3.5 


6 


3.3 


3.5 





(10) 




3.3 


3.5 


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3.3 


3.5 


4 


4.5 




3.3 


3.5 


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4.0 


3 


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2.8 


1 


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3.3 


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5 


6 


2.5 


2.8 


5 


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3.5 


3.3 


3.5 





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(10) 


(10) 




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3.5 


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3.3 


3.5 


4 


4.0 


4.0 


3.3 


3.5 


4 


4.0 


5 i 


3.3 


3.5 


5 


3.5 


5 


3.3 


3.5 


44 


4.5 


6 


> ? 


> > 


3 


5.5 


7 




j > 


2 


6.5 


8 




> 9 


3 


5.5 


7 


3.' 3 


3.5 









3.3 


3.5 


3h 


5? 




3.3 


3.5 

1 


3 


4.0 


5.0 



337 



ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N 5 



Rheedia brasiliensis — Pakurí, jov. 
Ricinus communiá — Tártago, Castor 

,, zanzibariensis — Id. de Zanzíbar 
Rollinia, todas las especies — Aratikú 
Rosa canina, fl. 

,, multiflora, fl. 

, , thea 

,, indica 

Saccharum ofRcinarum Caña de azúcar 
Sapium biglandulosum 
Schmiedelia v. Allophilus 
Sechium edule — Chayóte, Chuchu 

ídem 
Solanum granuloleprosum, Fumo Bravo 

ídem 

ídem 
,, inaequale, f. 
,, tuberosum guaraniticum, fl. 

violaefolium — Motojobobo 
Sorocea aquifolium 
Spondias kitea — Mombim 
Swietenia mahagoni, jov. 

Thevetia neriifolia, f. 
Trachycarpus excelsus, Palmera 
Trichilia catigua, f. 

Vangueria edulis — Frutal de África 
Vanilla pompona (indígena) 
Villaresia megaphylla, Congoña Grande 

Washingtonia filifera — Palmera 

Xanthosoma sagittifolium — Manga 
ratayá, Yautía 

Yucca gloriosa 

Zingiber officinale — Jengibre 



3.3 


3.5 


3i 


5.0 




3.3 


3.5 

9 9 


5 
4 


3.5 
4.0 


4.0 


S.3 


3.5 





8-10 




3.3 


3.5 


h 






• > 


» > 









> > 


> > 








3.3 


3.5 


4 


4.2 


6.0 


3,3 


3.5 


1 


9? 




1.6 


1.9 


2h 






1.9 


2.5 


5 


2.5 


5? 


i 3.3 


3.5 


2 






3.5 


3.8 


2h 






3.7 


4.0 


3 


7.0 


9? 


> > 







8 




3.3 


4.0 


5 


3.7 




> > 


• » 


3 


5.0 


8 


¡3.3 


3.5 





8 




I3.3 


3.5 


5i 


1.8 


5 


3.3 


3.5 


5 


3.0 


6 


3.3 


3.5 





(8) 


(10) 


3.5 


3.8 









3.5 


3.8 





10? 




3.3 


3.5 


5 


3.0 


4.5 


2.3 


2.5 


4J 


2.7 


3.5 


3.3 


3.5 





7? 




3.3 


3.5 





(8) 




1.6 


1.9 


5 


2.0 




3.3 


3.5 





7? 




1.5 


2.0 


5 


1.5 

1 





OBSERVACIONES Y COMENTARIOS 
AL CUADRO PRECEDENTE 



Los datos entre p2réntesÍ3 son dudosos, no habiéndose tenido 
lugar de averiguarlos. 

Los datos enteros son aproximativos, en el sentido de que 
pueden variar de décimas o medio grado. Se entiende, los datos 
que no van seguidos de décimas o de un cero. Ejemplo: cuando 
se dice 8, puede ser desde 7,5 hasta 8,4; mientras si se dice 8.0, 
se entiende que es exactamente, o casi exactamente 8 grados. 

¿ Cuál,de las dos últimas coluninis, coviens consultar ^slyb. 
conocer el límite de resistencia ? Según el caso. Si se trata de 
un árbol o arbusto, palmeras, o cualquier otra clase de planta 
que prácticamente se pierde cuando muera todo lo que está fue- 
ra de tierra, se debe consultar la penúltima columna. 

Si se trata de plantas herbáceas perennes, o de cualquier 
otra especie que se conserva no obstante haberse secado todo lo 
que está arriba de tierra, se debe consultar la última columna. 
Ejemplos: todas las especies tuberosas, los forrajes y varias gra- 
mináceas de raíces perennes y muchas plantas herbáceas o sub- 
leñosas que se reproducen pronto y fácilmente de sus rizomas o 
brotes subterráneos. 

No obstante, existen casos dudosos, o mejor dicho, en los 
que la persona interesada consultará una u otra columna según 
sus intereses económicos particulares. Ejemplos: el caso de la 
Caña de azúcar y el del Banano; la pérdida de toda la parte que 
está fuera de tierra, en cierta época del año especialmente, cau- 
•sa la pérdida de la cosecha de un año; si bien la plantación se 
rehace espontáneamente, el propietario puede considerar tal 
accidente como ruinoso para su negocio. 

El límite de vida, o sea de resistencia última, de las plan- 
tas tuberosas o de rizoma, es, por otra parte, asaz difícil de es- 
tablecer. Pues no depende solamente de la temperatura del aire, 
sino también de la del suelo y del grado de protección que el sue- 



339 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

lo recibe de la masa de la vegetación (verde o seca) que lo cubre. 
Sin contar otros factores menores pero no descuidables. Esto 
trae como consecuencia una gran variabilidad — según las diver- 
sas circunstancias — en cuanto al límite de resistencia y facilidad 
y prontitud con que semejantes plantas se reconstruyen. 

Esta resistencia, de las especies herbáceas vivaces, tube- 
rosas, bulbosas o rizomatosas, es en general muy grande en los 
países calientes, donde el suelo no se congela nunca. Para mu- 
chas de estas especies — aun para las de origen ecuatorial — es 
asaz indiferente que la congelación haga morir toda la parte fue- 
ra de tierra. Ejemplos: la Colocasia antiquorum, el Xanthoso- 
ma sagittifolium, elZingiher officinale y la Mara??¿a arundinacea 
(respectivamente: Taró, Mangara tayá, Jengibre y Arrow-rootj, 
las que no obstante ser originarias del ecuador, son cultivables 
hasta los límites de la zona tropical, malgrado las congelaciones, 
casi con el mismo resultado económico. 

Otra advertencia es necesaria: 

El limite de resistencia de las plantas leñosas, prácticamen- 
te, no es el que parece residtar inmediatamente después de la con- 
gelación o algunos días después. 

Este punto debe ser tenido muy presente en todo caso dé 
mínimas extraordinarias y congelaciones peligrosas. Es nece- 
sario que la planta ofendida sea observada nuevamente algunos 
meses después. Existen muchas especies en las cuales los efec- 
tos de la congelación continúan manifestándose cada vez más 
graves durante varios meses, por la razón de que la mortificación 
de algunas partes de la planta produce una alteración general de 
la misma, una decadencia gradual, la que puede llegar hasta la 
muerte, en plantas que la congelación había herido al parecer 
levemente. 

En este caso están, en primer término, las especies de ju- 
go lechoso, y entre éstas, todas las Cauchuteras. Algunas, co- 
mo el Ficus elástica, todos los Ficus indígenas y la ChloropJiora 
tinctoria, habiendo perdido al principio, por congelación directa, 
sólo las extremidades superiores, continuaron secándose durante 
varios meses, hasta morir en varios casos hasta el suelo, y aun 
podrirse las raíces. Es evidente que se produce en ellas una 
especie de gangrena progresiva, y que la leche favorece su pro- 



BERTONI: RESIST. PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 340 

pagación más o menos rápida de tal estado. Pero en el mismo 
caso están otras especies arbóreas no lechosas, como el Árbol del 
Ben '"- Moringa pterygosperma, el Papayo o Mamón = Carica 
papaya, el Nogal del Fará =^Carolin3:i {P:ichirj) alb2, la Dilk- 
niapentagyna de la India Holandesa, y otras cuyo tejido leñoso 
es muy blando y contiene una fuerte proporción de agua. En 
esta serie de plantas se produce, al parecer, la misma gangrena, 
y la propagación de ésta puede ser aun más rápida. Pueden pre- 
sentar el mismo fenómeno algunas especies de tejido más duro; 
pero es raro. 

Por fin, existe la categoría de las plantas que son incapa- 
ces de producir brotes laterales o nuevas ramas. Tales son las 
Palmeras, el Pandaniis ntilis, la Dracoena draco y pocas otras. 
En éstas, la mortificación de las yemas terminales causa ne- 
cesariamente la muerte completa. En este grupo, la resis- 
tencia puede ser más grande en las plantas jóvenes que en ias 
adultas; porque, mientras éstas últimas tienen su cogollo o yerra 
terminal completamente expuesta al frío y al viento, aquéllas 
son frecuentemente abrigadas por la espesura de la vegetación. 
Tal aparece, en el cuadro, el caso del Pandanuíi utilis. 

En vista de estos hechos, he tenido que retardar la publi- 
cación de estos resultados. En ciertas especies el progreso de 
la gangrena a frigore no terminó sino a fines de Marzo, 8 o 9 
m93es dsspuéjde la helada, y en alganas o.itináa aún. 

Advierto también que los datos referentes a fríos más in- 
tensos que el observado en nuestros terrenos de ensayos, fueron 
contraloreados mediante observaciones en otras localidades más 
frías. De estas últimas se habla en el estudio que sigue al pre- 
sente. . 

Existen otras causas de error que explican la imperfección 
de nuestros conocimientos al respecto: me permitiré exponerlas 
aquí muy brevemente. 

El cuadro que acabo de publicar ha de causar alguna sor- 
presa a muchas personas. Focos han de ser, fuera de las dos 
sub-zonas yuxtatropicales, los que suponían resistencias tan no- 
tables. Es cierto que la temperatura mínima observada en 
los termómetros usuales puede ser fácilmente de un grado o gra- 
do y medio menos baja de la que indico, como ya expliqué. Con 



341 ANALES CIENTIFICCS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

todo, es generalm3nt3 mucho mis baja de las que en general 
se suponen . 

Pero, para mantener la creencia errónea en una exagerada 
sensibilidad de las plantas tropicales, ha contribuido seguramen- 
te otro hecho, sobre el cual conviene llamar la atención de los 
prácticos como de los estudiosos. Es este: que los periódicos, 
los tratados y aun los boletines y archivos de varias oficinas me- 
teorológicas están sembrados de datos inexactos en lo referente 
a temperaturas mínimas. Un análisis de esta cuestión y de las 
causas, saldría del estricto cuadro de este artículo. Pero ha de 
llegar forzosamente el día en que tengamos que tocar este pun- 
to sensible. Pues — habiendo llevado registro de observaciones 
meteorológicas en cinco localidades diferentes — en igualdad de 
condiciones y de efectos sohi^e las plantas, siempre he observado 
temperaturas ssnsiblemsnte más bijas de las que otros observado- 
res habían registrado y muchos aún registran. Y no es justo, ni 
está en el interés de la ciencia y de la práctica, que yo, habiéndo- 
me empeñado con tanto amor en observar más exactamente, 
deje suponer que he sido el menos exacto. 

Al decir esto, no aludo solamente a ciertas observaciones 
publicadas en el Paraguay, sino también a numerosos datos pu- 
blicados en los países limítrofes, Brasil y Argentina, o en otros. 
Pues la deficiencia a este respecto es general, y si es m.enor 
en los países donde la observación teimcmétrica es más minu- 
ciosa, ningún país está ccmpletí mente libre de tila. 

Es que existe otra causa de alteración, la cual no depende 
de la exactitud de los instrumentos o de la observación: es la si- 
tuación defectuosa de muchos puntos de observación, al menos des- 
de el punto de vista agrícola. 

Las observaciones meteorológicas deben ser hechas en la cam- 
paña; es ésta una verdad que la experiencia me obliga a procla- 
mar bien alto. La mayoría de los observatorios y estaciones 
meteorológicas está situada en las ciudades, o en los suburbios, 
en los pueblos, en lugares próximos a innumerables fuentes de ca- 
lor que inñuyen más o menos gravemente en las temperaturas, 
principalmente las mínimas. Por esta sola causa puede haber 
diferencias, es decir errores, de varios grados. 

Las cumbres de las colinas y lugares relativamente muy 



BERTONI: RESIST. PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 342 

elevados no conviene:!. Son excelentes para los observatorios 
astronómicos y se necesitan para completar a los observatorios 
meteorológicos; no para las observaciones corrientes y prácticas 
de meteorología agrícola. Para estas ultimas, el puesto de ob- 
servación debe estar situado a una altura mediana, a la altura 
general de las plantaciones, o en la llanura, si se trata de culti- 
vos en terrenos llanos y bajos. Por fin, el termómetro y el 
biotermómetro deben estar donde están las plantas — y en la 
campaña, que ea el verdadero país. 

APÉNDICE. 

Algunas especies interesantes han sido omitidas en el cua- 
dro precedente. Entre ellas: 

Caryota urens, Palmera Sagú, ecuatorial: 21 — 5,0 — 5,0 
Adansonia digitata, Baobab, de Guinea: 3 — 3,5 — (7) 
Cocos nucífera, Cocotero, palmeía ecuatorial: 3 — 5 — 5 
Flacourtia ramonchi, Ciruelo de Madagascar: 5é — 3,5 — (6) 
Manihot Glaziovii, Caucho Manisova Norte del Brasil: 45—4,5—5 
Mangifera indica, Mango, de la India: 4 — 5,0 — (7) 
Corypha gebanga, Gebang, palmera ecuatorial: i 7 — 7 
Corypha australis: O - 8 ? — 8 ? 

Livistona sinensis (= Latania borbónica), Latania: O — (8) — (8) 
Sabal Blackburniana, Sabal, palmera ecuatorial, fl. : O— (8) — (8) . 



CONCLUSIONS GENÉRALES 

/^N a grandement exageré la sensibilité des plantes aux bas- 
^^ ses températures. C'est une erreur que de croire qu'elles 
ne peuvent supporter des mínimas voisines de O?, Le plus 
grand nombre supporte plus ou moins bien, mais sans succom- 
ber, une température mínima de quelques degrés au dessous du 
zéro. Les plantes supportant des températures encoré plus bas- 
ses, sans compter les Palmiers, sont assez nombreuses (p. 325). 
2 C'est une erreur non moins grande et genérale celle de 

croire que la congélation n'est pas possible sous les tropiques. 



343 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N, 5 

Dans tous les continents, la simple congélation de la rosee, et 
méme la gelée tlanche, scnt possibles dans les sous-zones 
comprises entre les tropiques et les paralléles de 159 respec- 
tifs (p. 325). 

3 II y a de nombreuses contradictions entre les données 
des différents pays touchant á la résistance des plantes auxbas- 
ses températures. Mais, si les observations ont été bien faites 
et á l'aide de bons Instruments, ees contradictions ne sont géné- 
ralement telles qu'en apparence. Elles viennent surtout de 
l'usage exclusif du thermométre sec. Cet instrument ne peut 
nou3 indiquer la véritable température á laquelle les plantes sont 
soumises, car celles-ci sont en méme temps soumises á une éva- 
poration plus ou moins intense (p. 326). 

4 Les inconvénients et les contradictions disparaissent par 
l'emploi d' un dispositif constitué essentiellement par un thermo- 
métre de minima mouillé et complétement exposé au vent, á la 
rosee et á l'irradiation nocturne. Indiquée par ce disposrtif, la 
limite de résistance d'une variété,dans des conditions normales, 
est á peu prés invariable {Biothermométre) . Elle vaiie si peu, 
que l'état des plantes endommagées par les congélations, exac- 
tement observé, peut souvent servir pour contróler Texactitude 
des instruments ou celle des observations (p. 326-329). 

5 Faut-il consulter, dans notre tableau, la derniére ou l'a- 
vant derniére colonne? Selon le cas. S'il s'agit d'une plante 
laquelle, par sa nature, se perde des que la partie hors de terre 
succombe, sa limite de résistance est celle qui est donnée par 
l'avant derniére colonne. S'il s'agit d'une plante qui se conser- 
ve et repousse facilement quoique les parties hors de terre aient 
été détruites, il faut chercher dans la derniére colonne. II y a 
des cas douteux, dans lesquels on consultera Tune ou l'autre 
selcn les conditions éeonomiques. 

6 Dans les cas d'endommagements graves, un avertissement 
et nécessaire: les effets du gel, sur certaines plantes, s'aggra- 
ventdanslasuite par le développement d'une gangréne progres- 
sive qui peut amener, plusieurs mois aprés, la ruine ou la mort. 
II faut done attendre, pour se prononcer; á moins qu'on ne ve- 
uille sauver la plante, ce qui est possible par une taille énergique. 

7 C'est le cas surtout des plantes á suc laiteux, les caout- 



BERTONI RESIST. PLANTAS TROPICS A LAS BAJAS TEMPS. 344 

choucs en particulier, et des arbres á bois tres mou et aqueux. 

8 Les Palmiers et autres plantes á bourgeon terminal uni- 
que. ou incapables de donner des bourgeons latéraux, présentent 
souvent le méme phénoméne (340). 

9 Une autre cause genérale d'erreur est le grand nombre 
d'observations imparfaites que les journaux et autres publica- 
tions non scientifiques publient fréquemment. 

10 D'ailleurs — surtout au point de vue agricole — l'emplace- 
ment de la plupart des points d'observation est défectueux. 
Les observations recueillies dans les villes ou trop prés d'elles, 
ainsi que celles des observatoires places sur le sommet des collines, 
sont tres souvent bien diíférentes de celles qu'on enregistre 
dans les champs. Les thermométres doivent étre places lá oú 
sont les plantes et pas autrement. 

Enfin, je dois avertir que les limites de résistance plus 
basses que -^4.0 je les ai contrólées par l'observation dansd'au- 
tres localités plus froides, dont les températures sont indiquées 
dans le travail qui va suivre. 



La Temperatura Mínima 
Secular de 1918 

Observaciones y Dates de la 
Estación Agronómica de Puerto Bertoni 

por el 
Dr. MOISÉS S. BERTONI 

EL AÑO DE 1917 

Los años de 1916 y 1917 ya habían sido verdaderamente excep- 
cionales; el último más aún, pues resultaba único y como una 
paradoja, como si las características ¿el clima se hubieran com- 
pletamente invertido. Presentaba el año 1917 teda una serie de 
«records» en mi serie de 36 años de observaciones en estos países, 
y en la de 44 años que actualmente tenemos del Paraguay. Fué 
el más frío de los que se habían observado hasta entonces, agre- 
gando a tan poco envidiable supremacía los siguientes extremos 
en la larga serie indicada: 
29 la temperatura mínima más baja; 

3° la altura barométrica mayor; 

49 la mayor evaporación; 
5*? la cantidad menor de rocío; 

6<? la menor humedad relativa; 

79 la mayor intensidad de los vientos nocturnos; 

89 la temperatura más baja de los rayos solares; 

99 la insolación máxima más reducida; 

10° la mayor duración de los vientos S, SW y SE; 
lio la mayor frecuencia del viento E; 
12° la menor frecuencia del viento N ; 
139 el mayor retardo de la vegetación. 

Para cemprender lo extraño que es este cuadro, hay que 
tener presente que en una serie de 36 o de 44 años, habiendo un 
solo record para cada fenómeno, la mayor parte de los años no 



BERTONI: RESIST, PLANTAS TROPICS. A LAS BAJAS TEMPS. 346 

registra ni uno, o uno sólo, indicando lo3 demás muy pocos. 
Paradójico, tal fué el año de 1917, y no le cabe mejor calificativo. 

Pues además, y como consecuencia de esos extremos, casi 
todos los regímenes meteóricos eran alterados o cambiados. El 
régimen de los vientos había cambiado: el más raro de los vien- 
tos, el E, fué casi el más frecuente; el N disipaba frecuente- 
mente la lluvia, en vez de prepararla, y el S, que antes la disi- 
paba, en ese año la provocaba. La manera de llover sufrió igu- 
al cambio: la forma tropical, característica de estas regiones, 
casi desaparecía; en cambio llovía generalmente como en la zona 
templada, lentamente, a menudo sin descargas eléctricas, con 
larga preparación de cielo cubierto y no menor lentitud en com- 
ponerse. Nuestro clima era tal como si el país hubiese resta- 
lado unos cinco grados más al Sud, como si nos halláramos a mi- 
tad camino entre Asunción y Buenos Aires. 

Consecuencia lógica: los cultivos especiales de la zona die- 
ron generalmente mal producto, mientras los de la zona templa- 
da, que en años normales escaseaban y aun faltaban, produjeron 
generalmente bien, al menos los susceptibles de aclimatación. 

EL AÑO DE 1918 

A mediados del verano de 1917-18 pareció que íbamos a 
reaccionar. La esperanza de volver al clima normal pareció 
confirmada por los resultados del mes de Enero 1918. La tem- 
peratura mediana — a pesar de estar lejos de llegar alas alturas 
que resultarían de las observaciones de Posadas (promedio del 
mes 28,7), Corrientes (id. id. 28,9), Formosa (id. id- 29,3) y 
algún otro puesto de observación (1) — llegó también a pasar de 



(1) Como Goya (media 27,8), Paso de los Libres (id. 27,7) y Santo 
Tomé (id. 28, 2j, a pesar de encontrarse a tres o cuatro grados de latitud más 
al Sud y a alturas desde 35 hasta 138 metros sobre el nivel del mar, en suma 
poco diferentes de la de Puerto Bertoni (167 m.). La estación meteorológi- 
ca de Corrientes se encuentra a 54 metros, la de Formosa a 59 y la de Posa- 
das a 138 metros sobre el nivel del mar. 

Séame permitido decir de paso que estos datos son una de las mil prue- 
bas de que la instalación de las estaciones meteorológicas es en general de- 
fectuosa, principalmente desde el punto de vista de la meteorología agrícola 
y de todo lo que se relaciona con la vida* vegetal y animal. Algo de esto ya 
he dicho en mi precedente estudio Limites de Resistencia de las Plantas 
Tropicales (pags. 341 y 344). 



347 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

la normal, siendo de 26,6 (mediana general de las 24 horas, co- 
rregida). Pero seguidamente la temperatura cayó muy debajo 
déla normal, con un promedio de 24,4 en Febrero; y 23,0 en 
Marzo, y después de un Abril sub-normal con 20,8, Mayo y 
Junio caían otra vez a un promedio anormalmente fresco de 17.2 
y 15.5 respectivamente. 

III LAS CONGELACIONES DE JUNIO 

El día 22, una lluvia lenta, prolongada y fría se hace no- 
tar por la ausencia completa de descargas eléctricas, y más aún, 
por venir acompañada de viento Este, cosa muy rara en esta re- 
gión. La lluvia termina con viento Norte, al revés de lo habitu- 
al. El 23, el viento pasa al Sud, bajando la temperatura tan 
rápidamente, que la mañana del 24 se tiene que registrar la tem- 
peratura mínima más baja conocida en el Alto Paraná Medio 
hasta entonces. La helada {gelée blanche) es general. El 25 
no hay congelación del rocío, gracias a la neblina con brisa dd 
Este. Pero el 26 la congelación se repite, aunque menos inten- 
sa. En casi todos los demás puntos del litoral, desde el Teyu- 
kuaré hasta cerca del Guaihrá, las heladas fueron cuatro, del 24 
al 27. 

Los datos siguientes merecen ser recordados: 

TEMPERATURAS MÍNIMAS DÍAS DE JUNIO 1918 

24 25 26 



Termómetro usual: 








Bajo abrigo usual 


-1.6 


-1.3 


-0.8 


Sobre el césped (1) 


-2.3 


1.0 


-L5 


Biotermómetro (2) : 








A la intemperie 


-2.0 


-1.0 


-1.1 


Temperatura del suelo: 








A metros 0,10 


7.7 


7.4 


6.9 


„ 0,50 


14.6 


13.9 


13.5 


1,00 


18.7 


18.5 


18.3 



(1) A la intemperie y sobre un ctsped (gazon) de gramilla verde. 

(2) Termómetro mojado y completamente expuesto a la intempe>rie, 
rocío y relente (irradiation) . 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 348 

Digna de nota fué también la temperatura de las aguas 
del río Paraná. A las 6 antemeridianas — hora de la más baja 
temperatura del aire era de grados 22.8 el día 24, de 21.4 el 
día 25 y de 21.2 el día 26. Tan alta, la temperatura era, no obs- 
tante, normal (1) ; pero dá una idea de la protección que el río 
puede ejercer sobre las tierras del litoral. La mínima del mes fué 
de 18. 9 y ésta ocurrió el 29, cinco días después de la más fuerte he- 
lada. Esto era un indicio de que en el Alto Paraná Superior 
(Brasil Central y Central Sud) el frío había sido más intenso. 

Y así fué efectivamente. Los datos de Sao Paulo y Minas 
Geraes muestran que en esas regiones los fríos de Junio fueron 
los más intensos del año y de recordación, mientras en el Alto 
Paraná Medio, en el Chaco y en el Bajo Paraná, fueron mayores 
los de Julio. Esto vino de que el Centro Sud-Atlántico de alta 
presión se encontraba en Junio más cerca del Brasil Central que 
de nuestras regiones. 

Los datos referentes al Estado de Sao Paulo son aterrado- 
res. Las heladas acaecieron allá también en los días 24 a 27 
inclusive. En el Jardín Botánico de la capital, el Director Dr. 
LUEDERWALDT observó tres grados bajo cero, temperatura a la 
que deben correspander, en ausencia de toda neblina y a esa altura 
sobre el mar, de -4, a ~4. 5 grados del termómetro mojado y a la 
intemperie. Los demás punios del Estado, con excepción de San- 
tos, no fueron más favorecidos. Excluyendo la estación de Ja- 
guaribe, por su mucha elevación y donde se observó — 7,4 (prox, 
— 9.0 biotermométricos), en muchos puntos de las regiones ca- 
fetaleras se registraron mínimas de tres, cuatro y aun cinco 
grados bajo cero, a los que corresponden de — 4.0 a — 6.0 de mí 
dispositivo biotermométrico. 



(1) Según lo que resulta de nuestras observaciones diarias de la tem- 
peratura de este río, realizadas desde el año 1888, el Alto Paraná es muy pro- 
bablemente el más caliente de lo-, grandes ríos del mundo. En Enero de 1918 
su temperatura media fué de 32.1, la mínima de 30.5 y la máxima de 34.0. 
Para dar una idea de lo que esto significa, baste decir que el Mar Rojo, el más 
caliente de los mares, no indica máximas de más de 32.5. Varios factores 
concurren para semejante fenómeno, factores que analizo en otro trabaje. 



349 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 5 

El resultado fué la destrucción más o menos completa (1) 
de una parte tan importante de los grandes cafetales, que el 
precio del café experimentó una suba nunca vista, y se augura 
que permanecerá muy alto durante algunos años, habiéndose re- 
ducido la cDsecha de 1919, según cálculo, de 11000 000 de bolsas, 
a 3 800 000. 

La congelación se produjo también en los Estados de Mi- 
nas Geraes y Goyaz. Es sensible que, por la escasez de estacio- 
nes meteorológicas, no sea posible fijar el límite norte de la zona 
en que hubo congelación. Pero este límite, aun trazado pruden- 
cialmente más al Sud del verdadero, siempre resultará muy sor- 
prendente para los que siguen creyendo que las heladas, ni otras 
congelaciones, no son posibles dentro de los trópicos. 

IV LAS HELADAS DE JULIO 

La temperatura mediana del mes de Julio 1918 cayó a 13.8 
(2). De la serie de 26 años de Puerto Bertoni fué el mes más 
frío. Anteriormente, dos veces se tuvo esa mediana para uno 
de los meses del invierno; pero fué en Yaguarasapá (Latitud 
26950') y Yabebiry (ir 27920'). De manera que — cuando me- 
nos — fué el mes más frío desde el año 1882 (3). Pero, lo ex- 



(1) Sao Paulo— no obstante su latitud y ser el gran centro universal de 
las plantaciones de Café -fué menos favorecido que nuestra región a este 
respecto. Sus cafetales sufrieron casi el mismo desastre en 1892 y otro peor 
en 1870. En 1870, las heladas duraron 8 días, del 22 al 29 de Junio (Profr. 
FERNANDO DA MOTTA), acaeciendo probablemente en esa época la mí- 
nima secular para esa región. En 1892 (19 de Agosto) el efecto sobre los 
cafetales fué, poco más o menos, tan desastroso como el de 1918; los árboles 
perdidos se contaron por decenas de millones, y las plantaciones más ruina- 
das llevaron de 3 a 5 años para reconstituirse. Pero, comoquiera que fuera, 
fueron reconstituidas, gracias al crédito agrícola, amplio y verdaderamente 
protector, y a la buena organización de casi todos los otros servicios agrícolas. 

(2) Siempre se trata del verdadero promedio de las 24 horas. 

(3) En la serie de 32 años — de 1875 a 1906 — de observaciones en la 
comarca de Asunción hechas por el Sr. Enrique Mangels, el Coron. Fontana, 
el Profr. D. Anisits y yo mismo, no aparece ningún mes tan frío. Ni pu- 
do haberlo después; porque — aunque no podamos comparar con las nuestras 
y las de los citados antecesores las observaciones que se hicieron posterior- 
mente en la Quinta de Ibiray (ahora Jardín Botánico) - los resultados de 
estas últimas son tan elevados en comparación a los nuestros, que por más 
que hubiere lugar a reducirlos, nunca bajarían al nivel del apuntado promedie. 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 350 

traordinariamente fenomenal fueron las mínimas y la increíble 
ola de frío que se inició el 7 de Julio. 

Pródromos. El día 6 llovió asaz copiosamente con viento 
SW. Pero esa lluvia había sido preparada por el viento Este, 
que empezó a soplar el día 3, virando de tiempo en tiempo al NE 
y por fin al N (el 5) . Ese viento sopló durante una alta baro- 
métrica de ± 5 mm sobre la normal; el viraje al N coincidió con 
una baja de ± 5 mm debajo la normal; pero la suba fué rápida 
(hasta 9 mm en las 24 horas) durante la lluvia extraordinaria- 
mente fría del 6. Estábamos en el comienzo de una de las altas 
barométricas más extraordinarias, que debía alcanzar el record 
el día de la catástrofe; pues el 10, a las 9| am observé directa- 
mente la presión corregida de 760.1, o sea, redondamente, 776 
mm al n. del mar. 

Las ConggJaciongs. En los diferentes puntos de estas regiones, 
las congelaciones fueron de 5 a 12. En nuestro observatorio fue- 
ron 5, del 8 al 12 de Julio inclusive, y con las mínimas siguientes; 

TERMÓMETRO BIOTERMÓ- SUPERFICIE AGUA DEL 
DÍA USUAL METRO DEL SUELO RÍO ALTO 

(1) DESNUDO (2) PARANÁ 

8 -1.8 -2.8 +0.3 19.0 

9 -1.9 -2.5 +1.0 17.4 

10 —3.3 -3.5 +0.2 19.5 

11 1.9 -2.5 +2.5 16.6 

12 -1.0 -1.3 +3.5 16.5 

Cuatro, las del 8, 9, 11 y 12, fueron congelaciones del ro- 
cío; es decir, que la helada era debida únicamente a que el rocío 
— que había caído con abundancia durante las primeras horas 
de la noche — cerca de la madrugada se transformaba en hielo. 



(1) Biotermómetro: Termómetro mojado y completamente expuesto 
a todas las intemperies y a metros 1.50 del suelo. 

(2) Y sin ningún abrigo. Sobre el suelo limpio y natural, no removido 

ni afirmado. 

La observación de la temperatura sobre el césped ( gazon ) la había 
abandonado desde 1917. No es aconsejable, por la incertidumbre y varie- 
dad contradictoria de los datos, y por la necesidad de llegar primeramente 
— en todo caso — a un convenio minucioso respecto de la exposición. 



351 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

Pero el día 10 tuvimos que admirar el manto rutilante de la es- 
carcha seca (1). Es cierto que la noche del día 9 hubo cinco 
horas de rocío; pero hacia la medianoche, un intempestivo vien- 
to SW lo hizo desaparecer en buena parte. La mañana del 10 
había también rocío congelado; pero la escarcha seca predomi- 
naba, y fué el solo caso que he registrado en la faja litoral de 
esta jurisdición. 

Las congelaciones en los países limítrofes. No he podido reu- 
nir datos que permitan indicar, siquiera aproximadamente el lí- 
mite norte de estos fenómenos. Pero fué muy lejos, pues me 
consta que al norte del Trópico, en el Alto Paraná Superior, hubo 
congelaciones más fuertes que las observadas en mi observatorio. 

Si de eso, no tuviéramos datos directos y concretos, hubie- 
ra bastado la temperatura de las aguas del río para hacerlo 
suponer. 

Ya he indicado arrita cual fué la temperatura del río del 
8 al 12 de Julio. El día 13 la temperatura del río (observada a 
las 7 h. 38.) había subido a 17.6; pero el 14 bajaba a 16.2, tem- 
peratura ya más fría que la del 10, lo que indica otra gran mí- 
nima (probablemente el 12). Del 15 al 18 la temperatura es 
alta, no bajando de 19.8, 18,0, 20.0 y 18.9 respectivamente. 
Pero el 19 cae otra vez a 16.2, y por fin, el día 20 cae a 15.5, que 
es el record, es decir, la mínima absoluta de las aguas del río 
Alto Paraná observada desde el principio de mis observaciones 
de la temperatura del río (Enero 1888). Esto prueba que en una 
parte de la cuenca del Alto Paraná Superior la onda de frío del 
16 — que allá debe haber llegado el 17 (2) —fué aún más fuer- 
te que la anterior. Y fué la última; la temperatura se levantó 
rápidamente, pues en Puerto Bertoni, la mañana del 21 la tem- 
peratura mínima del río era de 22.3 grados, y la mañana sigui- 
ente 24.4. 



(1) Se hace gentralmente una confusión deplorable en la nomenclatu- 
ra de las congelaciones; importa evitarla, sobre todo desde el punto de vista 
agrícola. Con el fin de pontrun poco de orden, y sobre todo para poner en 
claro ciertos puntos principales, me permito indicar a los lectorts la enume- 
ración metódica de las formas de congelación que aparece al fin de este trabajo. 

(2) Esta onda (mínima en Puerto Bertoni ^ 2.5 o sea ^2.0 bioter- 
mométricos) no causó congelación en esta localidad; pero sí en todo el Para- 
gauy Central y en la región del Guaihrá. 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 352 

El fenómeno del '^granicillo'\ o lluvia congelada (grésil) 
fué observado hasta en la región del Guaihrá, al terminar la llu- 
via que precedió a los grandes fríos. Y fué la única vez que se 
observara en Puerto Bertoni, aunque durante pocos minutos. 
Este fenómeno observé en Loreto, en 1886, y desde entonces 
fué observado varias veces en la parte meridional del territorio 
de Misiones. 

Como se verá de los datos que voy a exponer, en dirección 
al Norte, entre Puerto Bertoni y el Trópico, no hubo ninguna 
disminución de frío. Seguramente había que ir más al Norte 
del 209 paralelo para observar alguna disminución. Esto resulta 
de las relaciones que obtuve de las personas que viajaban entre 
los saltos del Guaihrá y de Ihrihvú-pungá en esa temporada. 

Ya he expuesto en otros trabajos (1) que en todo el Alto 
Paraná, arriba de Encarnación, la costa paraguaya es constante- 
mente más favorecida por temperatm^as mínimas menos bajas. 
Esto es debido a la niebla fluvial y a las brisas del Este que 
echan esta niebla sobre el litoral paraguayo, dejando frecuente- 
mente descubiertas las costas opuestas. 

En la terrible ocasión de que me ocupo, la niebla faltó, 
debido a relativa sequedad del aire. Es decir que el litoral pa- 
raguayo no fué casi protejido. No obtante, siempre hubo algo 
a su favor, debido a las emanaciones del río. Entre 25"? 40' y el 
Trópico, sobre la costa occidental del río, se observó una mínima 
absoluta que varió desde —0,5 hasta —4,5 aproximadamente, 
según las localidades; habiéndose observado el frío más intenso 
bajo el paralelo 25í>15', y el menos intenso en un lugar de muy 
limitada extensión bajo el 25^40'. Más al Sud, hasta el parale- 
lo 27^20', exceptuando Encarnación, el frío extremo fué com- 
prendido entre —2.5 y —6?. Pero sobre la costa argentina y 
brasilera, ya sea por los datos termométricos, ya por el estado de 
las plantaciones de caña de azúcar y otras plantas, entre el pa- 
ralelo de 279 20' y el Trópico, el punto extremo fué, según las 
localidades, de — 3^ (paralelo 259 29') y — 99 (San Ignacio). 

Tales datos parecerán fantásticos, y a mí mismo, un año 



(1) «Condiciones Generales de la Vida Orgánica», capítulo c Región del 
Este» y en varias otras publicaciones. 



353 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N, 5 

después, ya no me parecen ciertos. Desgraciadamente, la selva 
que me rodea, aún está salpicada por miles de esqueletos de ár- 
boles secos, cuya triste silueta, erguida sobre la verde masa de 
la vegetación tropical qus reílami sas d3i'e2hoi, atestigua cual 
fué la magnitud del desastre. 

Y en el interior de las tierras, a ambos lados del río, los 
fríos fueron más intensos aún. Es cierto que, allí también, la 
región paraguaya presentó notable ventaja. No bajó en ningu- 
na parte a la mínima espantosa y bien comprobada de — 13,0 
que fué observada en la región brasilera, y el estado de las pal- 
meras comprobó que en ninguno de los puntos observados había 
bajado a menos de — 9 grados. Hasta hubo un paraje — Puerto 
Eugenia, en el Bajo Mondaih, a unas tres leguas del Paraná — 
donde la mínima no bajó a más de algunas décimas bajo cero, no 
perjudicando a los bananos, cuyos racimos, de grandor normal, 
continuaron madurando sin una mancha. 

Algunos datos tcrmométricos. Lamentable es la escasez de 
estaciones meteorológicas en estas regiones. Muchísimos par- 
ticulares poseían termómetros; pero la sensibilidad de éstos, su 
corrección y su exposición, en muchos casos, dejaban lugar a 
dudas. Por consecuencia, de entre tantos datos que recibí di- 
recta o indirectamente, tuve que hacer una selección. Los que 
voy a exponer han sido controlados en el mayor número de 
casos por datos igualmente fidedignos relativos al estado de la 
vegetación, y especialmente de ciertas plantas cuyo grado de 
resistencia a las diferentes temperaturas he podido estudiar 
más atentamente durante el medio siglo que llevo de obser- 
vaciones. 

No creo oportuno indicar todos los datos referentes al 
Norte Argentino, con excepción de Misiones. Pues este frío 
presentó también la particularidad muy rara de que su onda 
más glacial vino del Este. De manera que la comparación 
con las observaciones de Corrientes, Entrerríos, Santa Fé, etc., 
podría inducir en error. Por lo demás, estas observaciones es- 
tán debidamente registradas en el los archivos de la Oficina Me- 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 354 

teorológica Argentina (1) 

Sección Brasilera (Estado de Paraná) : 

Puerto Monjoli, cerca del Salto Guaihrá Altura ± 265 

metros sobre el mar —4. 

Cañaveral bajo el paralelo 25*^29' ala costa del río — 3.0 

Foz do Iguassú, en el puerto, en el punto 

en que menos frío se notó —5. 5 

Foz do Iguassú y alrededores: en diez y seis puntos 

se observó desde — 6"? hasta — 9, 

Predio Schloegl, sobre el río Iguassú a un kilómetro 

arriba de la boca. Diez heladas en el mes —9.0 

Sao Joáo, sobre el río Iguassú. Doce heladas en el mes...— 10.0 
Tamanduá, en la altura (perecieron 

todos los naranjos) Altura ± 250 m — 9.00 

Tamanduá, en el bajo del arroyo (murieron 

las vides o parras de varias clases, que 

en Europa no mueren sino por — 159 — 13.0 

Sección Paraguaya: 

PUERTO BERTONI (Observatorio). Cinco heladas 

en el mes. Altura 167 metros sobre el mar —3.3 

Misma localidad, en la selva. Altura 208 

sobre el n. del mar —1,3 

Misma localidad, a ± 400 metros del río Paraná y 180 m. 

de altura: Ojo de Agua (no hubo congelación) —0.5 

Colonia Bertoni, a cinco kilómetros del Paraná, altura 200 
a 220 m. sobre el n. del mar, lugar descampado 
(Siete heladas en el mes) — 4.5 

Mismo paraje, sobre la costa del arroyo Ihvá-píhtandíh, 
±: 170 m. sobre el n. del mar (Nueve heladas 
en el mes) —6.5 

Puerto Eugenia, sobre el río Mondaíh, a 15 kilómetros del 
Paraná, a ±: 180 m. s. el mar. Controlado 
mediante el estado de los bananos —0.8 



(1) Tampoco indico todas las alturas sobre el nivel del mar. Las di- 
ferencias que presentan no tienen imporfancia, pues todas las localidades enu- 
meradas están incluidas en el límite vertical dentro del cual la temperatura 
mínin^a no puede aumentar por la altura. 



355 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

Villa Azara, a una legua del Paraná. (Nueve heladas 

en el mes; mueren completamente los naranjos) —7.5 

Puerto Cantera (Latitud = 27^ 10') 

(Cinco heladas en el mes) —2.5 

Kambihretá, misma latilud, cerca de Encarnación. Altu- 
ra ± 100 metros. Ya no está en la verdadera re- 
gión del Este o del Alto Paraná. En varios puntos 
— 9 grados hasta —10.0 

Encarnación. Localidad donde hizo perecer los naranjos 

de pocos años — 6. 5 

Encarnación, en el Puerto. Parece que la temperatura 

no bajó tanto como en 1917, cuando se observaron —8.8 
(En 1918 hubo diez heladas en Julio) 

Región Argentina (Misiones) : 

Puerto Aguirre, en el puerto, cerca de la desembocadura, 

por 25936' de latitud -6.5 

San Ignacio, en las grandes plantaciones de 

Martin & Cia., punto más frío —9.0 

Colonia Bonpland, en la parte más alta —3.5 

Colonia Bonpland, en las partes más bajas 10.0 y —11.0 

Loreto, donde asegura el observador que cayó nieve (1) —8.0 

Posadas, en la Escuela de Agricultura, localidad de las 
más altas, a 138 metros s. el mar y = 80 s. el río 
(Diez heladas en el mes, la última (2) con una 
temperatura mínima de — 3.5) —3.4 

Otras localidades argentinas: 

Colonia Benítez (Chaco Argentino. Siete heladas en el 

mes, todas con mínimas bajo cero) —4.8 



(1) Según los boletines de la Oficina Meteorológica Argentina, la 
nieve, que cayó con relativa abundancia en el Uruguay y en Buenos Aires, 
no habría pasado mucho de Monte Caseros. De Loreto, esa Oficina no reci- 
bía avisos. Pero uno de mis parientes que reside en esa localidad, el cual ha 
visto la nieve en Suiza y no puede confundirla con la lluvia congelada o el 
granizo menudo, me escribe que cayó nieve. Loreto se encuentra bajo la 
latitud de 27 grados y medio, lo que hace de ese fenómeno algo asombroso. 

(2) El 16 de Julio. Este dato y el número de heladas, diez ( en vez 
de las cinco observadas en Puerto Bertonij, de las cuales cinco con tempera- 
turas mínimas sobre cero {ninguna en Puerto Bertoni ni en Colonia Benítez) 
me hace creer que el termómetro de mínima de aquella estación estaría mal 
corregido (o no se le habría comunicado al observador la corrección) o será 
mal calibrado; cosas que no son imposibles, ni tampoco muy raras, según he 
visto en la práctica. 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 356 

Tucumán, temperaturas observadas en las plantaciones 
de Caña de Azúcar, según publicaciones de la 
Universidad : 

Puntos más favorecidos —4.0 

En la Estación Experimental —6.8 

Puntos más castigados — 10. 

A pesar de las temperaturas muy rigurosas observadas en 
varios puntos del Norte Argentino, en ese país los fríos de Julio 
1918 no fueron, en general, los más intensos que se recuerden. 
El 10 de Julio de 1886, por ejemplo, se observó hasta 13 grados 
bajo cero en la provincia de Santiago del Estero. No obstante, 
la ola de frío pudo, en 1918 también, prolongarse hasta muy 
lejos en el Norte, siguiendo sin obtáculo la inmensa llanura del 
Chaco y Mato Grosso. 

Es deplorable que la falta de estaciones meteorológicas 
entre Cuyabá y los límites del Paraguay no nos permita averi- 
guar hasta donde llegaron las congelaciones. Parece que en la 
baja planicie del curso superior del río Paraguay no se detuvie- 
ron sino cerca del paralelo de Cuyabá. En todo caso fueron 
mucho más al norte del 20^ paralelo, pues bajo esta última lati- 
tud muchos bananales resultaron gravemente quemados. 

Y es digno de se7' 7iotado que el Paraguay Oriental, en ge- 
neral, fué menos perjudicado que las regiones del río Alto Para- 
guay bajo latitudes mucho más bajas. La altura y los accidentes 
del terreno explican tal ventaja, y es sensible que la falta de una 
red de observaciones y de una oficina meteorológica no permita 
hacer de todo este país un estudio más completo íl). 



(1) Cuando me encontraba a la dirección de la Escuela Nacional de 
Agricultura, cerca de la capital, aproveché todos los fríos mayores sucedidos 
entre 1896 y 1906 y mi situación oficial ventajosa, para distribuir con 
profusión circulares y formularios en todo el país. El público — es justicia 
el reconocerlo — respondió siempre con notable interés, devolviendo centena- 
res de formularios, mediante los cuales pude hacer, en cada ocasión, un estu- 
dio posiblemente completo. El conjunto — que forma parte del material 
para mi obra «Descripción Física y Econóinica del Paraguay», tomo «Climato- 
logía», en espera de poder ser publicada — no dejará de presentar interés 
práctico. Uno de los hechos más interesantes puestos en claro por esos es- 
tudios, es que las regiones más protejidas contra los fríos no son las del 
Norte — como muchos suponen, principalmente en el extranjero sino una 
zona central de Este a Oeste, la Faja Serrana desde Jesús hasta el Amambáíh 
y una estrecha faja litoral entre el Teyukuaré y el Guaihrá. 



357 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE 11. N. 5 



V ANTECEDENTES HISTÓRICOS 

He calificado de secular la temperatura mínima de cuya 
intensidad y efectos tratan este trabajo y el precedente. Voy 
a justificar tal designación. Con lo cual dejaré comprobado que 
se trata de un fenómeno que merece toda la atención de los es- 
tudiosos, igualmente desde el punto de vista práctico como 
desde el teórico. 

Desde luego, dejemos consignado que en todas Igs series 
de observaciones metódicas que tenemos del Paraguay, a empe- 
zar por las del coronel FONTANA, desde 1875, en Villa Hayes, 
no muy lejos de Asunción (1) — no aparece ninguna tempera- 
tura mínima comparable con la que nos ocupa. Una simple 
inspección de los archivos — desgraciadamente inéditos aún en 
su mayor parte — de fontana, mangels, anisits, zambrini y de 
otros observadores de Corumbá, Puerto Suárez, Bahía Negra, 
Colonia Risso, Misión de los Lenguas, Concepción, Asunción, 
San Bernardino, Río Salado, Sapucai, Villa Rica, Nueva Austra- 
lia, Colonia Cosme, Santiago y Encarnación (hablando sola- 
mente de los documentos de los cuales pude tomar conocimiento, 
y creo que muy pocos otros habrá), bastará para comprobarlo. 
Escusado repetir que nada hay comparable en mi serie, de 1884 
hasta hoy. 

En los territorios limítrofes de la República Argentina, 
Corrientes, Chaco, Formosa y hasta en el de Misiones, sería 
aventurado afirmar que los fríos de 1918 hayan sido los más 
fuertes de recordación. Cuando menos esto sería inexacto para 
varias localidades. Así, por ejempo: Posadas ha visto tempera- 
turas notablemente más bajas que la de Julio 1918. En Santa 



Naturalmente, fuera de dichas fajas y zonas existen parajes abrigados, 
y algunos muy intesantes. Pero son excepciones, en general no muj^ extensas 
y a veces difícilmente aprovechables. 

(1) El coronel argentino FONTANA — suizo de origen, al cual se 
deben varios estudios geográficos de notable mérito, y cuyo nombre quedó 
consagrado en el del lago Fontana - empezó en ese año, en Villa Hayes, en- 
tonces llii-mada «Villa Occidental» y ocupada por los Argentinos, la serie m.ás 
antigua de observaciones meteorológicas metódicas. 



BERTONl: LA TEMPERATURA MINiMA SECULAR DE 1918 358 

Ana, he visto naranjos adultos ya, que el invierno de 1882 había 
hecho morir casi hasta el suelo, y referencias fidedignas me in- 
dicaron que en ese mismo año, en el interior de la ciudad de 
Caacatí naranjos viejos se helaron hasta el suelo, lo que implica 
una mínima de — 8.0 o cuando menos — 7.5. En Resistencia, a 
la costa del río, bajaba a — 7? en 1886, y ya vimos que en ese 
año bajaba a — 13.0 en Santiago del Estero. En San Ignacio 
parece que se observó hasta — 11*?, contra — 1.8 en Puerto Ber- 
toni. Por otro lado, es cierto que — de toda recordación — la 
nieve nunca se acercó tanto del trópico como en 1918. 

En el Paraguay, los datos sueltos anteriores al año 1875 
son pocos; se reducen a la Asunción; pero son significativos. El 
célebre naturalista suizo RENGGER (1), en nueve años (1818 a 
1826), obtuvo como temperatura más baja +5*?. Refiriéndose a 
los fríos de anterior recordación, indica la temperatura mínima 
de =nO,0 como extraordinaria. El número de heladas, variaba 
en aquellas épocas — según el mismo autor — de O a 3 cada año 
(2). Y como fríos ynayores habidos hasta entonces en el Para- 
guay, indica como AZARA los de 1786 y 1789, acompañados 
de las más intensas heladas conocidas en el Paigguay hasta 
1826. En cuanto a la época intermedia de 1826 a 1875, diré 
que es demasiado conocida para que una catástrofe igual a la de 
1918, que hubiese tenido lugar durante ella, pasase al olvido. 
Aún viven muchos viejos de esa época, de la cual se tienen nu- 
merosas noticias y recuerdos, no sólo de los fríos, sino de las llu- 
vias, sequías, inundaciones, etc. Además — y esto es termi- 
nante, como veremos — viven en todas partes miles de árboles 
de esa época, o mejor dicho, vivían en 1918, pues una gran par- 
te fué destruida por la grande helada. 

Efectivamente, numerosas especies de árboles — y entre 
ellas no pocos gigantes — se prestan admirablemente como tes- 
timonio de los grandes fríos acaecidos durante su vida. Algu- 



(1) RENGGER: Reise nach Paraguay, Aarau 1835. 

(2) Promedio, menos de 2. Más tarde ENRIQUE MANGELS, en 
su larga serie, llegaba a un promedio de 4. A continuación, yo mismo, de 
1896 a 1906 encontraba un promedio de,6. \ Siempre más seco, y por lo tanto, 
con mínimas más bajas ! He allí el resultado de la tala y del incendio de los 
bosques, error fatal en el cual desgraciadamente se persiste. 



359 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N, 5 

nos sen verdaderos registros, de una exactitud prácticamente 
igual a la de los termómetros, y mayor a la de muchos termó- 
metros del comercio, o mal situados, o mal corregidos. Cuando 
una helada — sin destruirlos — les hizo morir hasta cierta altura 
del tronco, o sólo las ramas primarias, aun solamente las secun- 
darias, amplias cicatrices marcan indeleblemente el límite del 
estrago; por otra parte, el ramaje adquiere una forma especial 
que no deja lugar a dudas. El crecimiento posterior a la helada, 
marcado en las ramas por el número de brotaciones sucesivas 
(1), o bien en el tallo por el número de zonas anuales, o más 
frecuentes (2), permite establecer el año en que el árbol fué 
castigado; y si la época no es muy antigua o se ha hecho la ob- 
servación en varios árboles de las misma especie con el mismo 
resultado, la indicación del año resulta con toda seguridad. 

Ahora bien, en esta ocasión, no precisó dirigirse a ciertos 
árboles especiales, ni hacer averiguaciones difíciles. Miles de 
árboles seculares, pertenecientes a docenas de especies y familias 
diferentes, fueron muertos, hasta cierta altura del tronco, hasta 
la base o hasta las raíces. Y la inspección de esas víctimas de 
1918 comprueba, en general muy claramente, que nunca en su 
vida habían recibido parecida injuria. Aún están parados gi- 
gantes ultra-seculares de uno a dos metros de diámetro, con to- 
das las ramas muertas, o secos hasta la base, que en toda su 
altura de 25 a 40 m.etros, no muestran la más leve cicatriz, ni otro 
indicio alguno de haber sido víctima, en alguna época, de una 
catástrofe como ésta, ni de otra menor. 

Hay más. La edad de tales árboles, a veces pluri-secular, 



(1) En ciertas especies, como Yacaratia dodecaphylla, el Yacaratiá 
o Dyakaratiíh, gigante papayo común en el Sud del Brasil y Paraguay (has- 
ta el Brasil Central y Mato Grosso), son preciosas para estos fines, pudien- 
do leerse en ellas, con un poco de práctica comparativa, tanto la intensidad 
de los fríos, como el año en que éstos acaecieron. Estas especies deben tener 
un solo crecimiento anual. En las que tienen dos, la investigación es 
más difícil. 

(2) En esto igualmente deben ser preferidas las especies que sclo 
tienen una brotación anual. Hay árboles que tienen 3, 4 y más, anualmen- 
te; en ellos el número de brotaciones puede variar de un año a otro, según 
como corran las estaciones. 



BERTONI: LA TEMPERATURA MIMMA SECULAR DE 1918 360 

el perfecto estado anterior de la mayor parte de ellos, y por fin, 
la falta de recordación de alguna catástrofe semejante, en un 
país donde los longevos ultra-centenarios son extraordinaria- 
mente numerosos (1) y donde la escasez de archivos escritos 
hace muy persistente el antiguo hábito de trasmisión histórica 
de padre a hijo — todos estos indicios, y otros más que dejo por 
brevedad — me llevan a admitir que los fríos seculares de 1786 
y 1789 no hayan sido tan intensos como los de 1918, al menos 
para las regiones de las que más especialmente me he ocupado. 
En aquellos años se habría notado en Asunción una míni- 
ma de grado y medio bajo cero. El termómetro usado entonces 
era el de Réaumur; se trataba luego de una mínima igual a — 
1.9 de nuestros termómetros actuales. Como temperatura de 
una ciudad de 106 000 habitantes (como es hoy Asunción), la de 
— 1,9 sería muy baja, porque correspondería a tres o cuatro gra- 
dos bajo cero en la campaña. Pero a fines del siglo XVIII nuestra 
capital sólo tenía 6 a 7000 habitantes, y como para tan reducida po- 
blación su extensión superficial era muy grande, no había aglome- 
ración urbana, y sí, más abundante vegetación, faltando además 
las numerosas fuentes de calor que trajo la industria y los empe- 
drados que almacenan el calor del día. Tales condiciones no pue- 
den haber influido sensiblemente en las indicaciones termomé- 
tricas, que debemos considerar como tomadas en la campaña. 
La temperatura mínima de fines del siglo XVIII no debe por 
tanto ser calculada sino en dos grados bajo cero. Ahora bien, 
los efectos del invierno ]918 sobre los vegetales en los alrededo- 
res de la capital dejan la impresión de que este último invierno 
ha batido el «record» de las temperaturas mínimas, dejando ins- 
crita en los anales una mínima probablemente pluri-secular. 

Una tradición guaraní bastante generalizada corrobora a 
esta conclusión. Según esta interesante tradición, en los tiem- 
pos antiguos hubo un invierno tan frío, que la mayor parte de 
los animales terrestres y los peces de los arroyos perecieron, y 
los árboles de las grandes selvas del Alto Paraná ikaá-guazú) 
se secaron casi todos; y el agua de muchos arroyuelos {íhri mi- 



(1) En 1916, segHJn el «Anuario Estadístico» morían en el Paraguay 
74 personas de más de 100 años de edad. 



361 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 5 

ri etá) y de las surgentes descampadas «quedó como la piedra 
itá-verá (cuarzo cristalizado) », tanto que los Indios que por tales 
parajes andaban, tuvieron que romperla y derretirla mediante 
el fuego para tener «otra vez» agua. 

Es fácil comprender que esta tradición no se refiere a los 
fríos de 1786 y 1789, pues los Indios, al decir que eso sucedió 
antiguamente {karambó'é aipó), suelen aludir a hechos acaeci- 
dos anteriormente a sus recuerdos personales. Ahora bien, el 
primero que recogió esta tradición fué el Dr. Antonio de lla- 
mas, cuando vivía en Misiones, hace unos 30 años, época en 
que seguramente no eran raros los Indios nacidos poco antes de 
1789. Por lo demás, dicen los indígenas que eso sucedió en los 
tiempos antiguos, y no se refieren a recuerdos de sus padres (1). 

Nótese que —haciendo la debida reducción por tratarse 
de tradiciones tales, que de generación en generación suelen re- 
sultar más o menos exageradas — esos recuerdos de los Guara- 
níes pueden aplicarse bastante bien a un caso como el de 1918. 
Todo lo que la tradición afirma ha sucedido, acá o acullá, como 
excepción, y aun generalmente, en dicho año, como veremos me- 
jor en el capítulo siguiente. La catástrofe climatérica a que la 
tradición guaraní se refiere, probablemente en muy poco ha su- 
perado a la de 1918 y seguramente no en todas partes. Y como 
los Guaraníes parecen aludir a cosa de hace dos o tres siglos 
cuando menos, es permitido pensar que el espantoso invierno de 
1665 que hizo un verdadero estrago en el Hemisferio Norte, de- 
bido probablemente a una causa astronómica haya extendido su 
acción glacial al Hemisferio Sud, como pasó con el de 1789. 

Otros antecedentes. En todo caso y de cualquier manera, 
los antecedentes históricos prueban evidentemente que el frío de 
1918 es uno de esos fenómenos que — por lo exepcional — no im- 
plican ninguna regla, ni modifican regla alguna, ni deben per- 
mitir deducciones de carácter general. Así, por ejemplo, si en 
1918, en la Región del Centro del Paraguay, en algunas partes 
el termjmstro bajó hasta cincD g.'"ado3 bajo caco, y en general 



(1) BERTONI, «Descripción Física y Económica del Paraguay» Par- 
te IV «Antropología!) libro 46: 2 «Folk-lore, Leyendas Guaraníes», mox 
edendum. 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 362 

ha bajado allí entre tres y cuatro grados, temperaturas que ha- 
cen perecer más o menos completamente ciertas plantas tropi- 
cales y perjudican a otras, esto no significa de ninguna manera 
que allí se tenga que abandonar todo cultivo tropical. El 
Queensland ha visto \ arias veces temperaturas iguales, la India 
ha visto más de una vez bajar el termómetro a cinco grados bajo 
cero y las oasis del Sahara central hasta ocho grados. Sin em- 
bargo ninguno de esos países ha pensado por eso abandonar sus 
cultivos tropicales acostumbrados. 

Ciertamente es cordura admitir de antemano todas las 
posibilidades, aun las remotas, Y más cordura aún es tomar 
ciertas precauciones, como, por ejemplo, la policultura, la elecci- 
ón de especies tropicales anuales, o de corte anual, o tuberosas, 
o absolutamente resistentes aún a las mínimas seculares (1). Y 
en este orden de ideas, conviene tener en cuenta aquellos fríos 
que, sin ser catastróficos, pueden perjudicar notablemente; estos 
pueden tener una periodicidad más frecuente. 

De paso, y ya que hablamos de antecedentes históricos, 
conviene tocar a una cuestión y ver de contestar a una pregunta 
que mil veces se repite: ¿ son periódicos estos fríos ? Contesta- 
ré por lo pronto que efectivamente existe cierto periodismo con 
arreglo al período de 11 años; pero que será necesaria una serie 
más larga de observaciones para deducir algo al respecto con más 
seguridad. Veamos cuales fueron los fríos más perjudiciales 
durante los 100 años que acaban de pasar, y según los datos es- 
parcidos que he podido reunir: 

LOS FRÍOS MÁS PERJUDICIALES 

1786 Sud América. Primer gran frío secular 

1789 Sud América. Segundo, gran frío secular (2) 

1830 Hemisferio Norte y parece que aquí también 

1842 Principalmente en el Sud del Brasil 

1852 Paraguay y Corrientes; frío y sequía excepcional 



(1) Ver más adelante su enumeración, aunque necesariamente in- 
completa. 

(2) Me parece constante el hech'o de que los grandes fríos seculares 
vienen en grupos de años fríos, no en un año muy frío aislado entre años nor- 
males. Creo que esto se explica fácilmente y resulta muy lógico. 



363 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

1870 Sud América; grandes estragos en Sao Paulo con 8 
días de heladas consecutivas. Minas Geraes, Mato 
Grosso. 

1882 Paraguay, Misiones, Corrientes, donde mueren los 
naranjos viejos; Mato Grosso. 

1893 Paraguay, Sud Brasil 

1894 Sud del Brasil; mínima de 36 años en Pelotas (Rio 
Grande do Sul ) 

1902 Principalmente Sud del Brasil. Gran parte de los 
cafetales destruida. 

1903 Paraguay, Mato Grosso. 
1916 hasta 

1918 Grupo de años excepcionalmente fríos en el Sud del 
Brasil, Paraguay, N. de Argentina, Mato Grosso, etc. 

Examinando este cuadro, encontramos los períodos siguientes: 

PERÍODOS RESULTANTES 

De 1789 a 1830, son 41 años (1) que corres- 
ponderían a 4 períodos de :=10 años 

De 1830 a 1842, un período de 12 

De 1842 a 1852, uno de 10 

De 1852 a 1870, dos de 9 

De 1870a 1882, uno de 12 

De 1882 a 1893, uno de 11 

De 1893 a 1903, uno de ' 10 

De 1903 a 1916, uno de 13 

Duración mediana de los períodos 10 § 

La periodicidad de 11 años, aproximadamente, resulta en 
esto bastante bien confirmada, no obstante sus variaciones asaz 
frecuentes, tales como siempre se suelen observar en este perío- 
do. Estas variaciones, o diferencia de duración, disminuyen el 
valor práctico sin eliminarlo. Lo mismo puede decirse del pe- 



(]) El invierno de 1789 fué el más fríe del grupo. Esto se sabe por- 
que fué gran frío universal y bien estudiado en el Hemisferio Norte. 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 364 

ríodo de 33 años. En cuanto al período de 132 años (1) no 
sería imposible que fuese el de las mínimas seculares. Los años 
de 1665, 1789 y 1918 presentan lapsos de 124 y 129 años; y en 
Europa, el de 1665 tuvo lugar 123 años después del de 1542. 

VI CONSECUENCIAS INMEDIATAS 

La inolvidable mañana del 10 de Julio de 1918, el paisaje 
amanecía completamente transformado. Tal era la abundancia 
de la escarcha, que un blanco manto lo cubría todo, desde las 
playas del río hasta la cumbre de las colinas, y desde las yerbas 
hasta la copa de los árboles más altos. Era una sábana de des- 
lumbrante blancura, igual, sin matices. Cuando apenas clarea- 
ba el día, aquélla se hubiera podido confundir con el manto de 
nieve de las zonas templadas. Creímos soñar; por momentos 
nos creímos transportados en Suiza, al terminar la primera ne- 
vada. Más tarde, la viva luz nos hizo admirar de nuevo una 
mañana de escarcha en los Alpes. Por fin, al salir el sol por 
encima de los vapores del río (2), los rayos de Febo, reflejados 
y descompuestos por millones de cristales, llenaron el ambiente 
y nos brindaron por momentos un paisaje de rutilante belleza. 
Parecía que la naturaleza tropical se vestía de fiesta y se ador- 
naba con escondidas joyas, como para el estreno de una nueva, 



(1) Según KOPPEN, quién lo propuso, sería de 130 años. Pero de 
los cuadros de este autor resulta de 124 a 136 años. Creo por tanto que no 
se trata en realidad sino de un per'odo de 4 veces 33 años. No obstante po- 
dría ser igual a tres de RENOU, de 41 años cada uno, total 123 años; aunque 
el período de Renou sea más dudoso, por no basarse en ningún fenómeno co- 
nocido y necesitar varios siglos de experiencia. 

(2) Efectivamente, pocos momentos antes de salir el sol, una capa de 
neblina fluvial se formó en el cañón por donde corre el río, y levantándose 
un poco sobre la línea del horizonte, se opuso a que los rayos solares derritie- 
sen muy pronto a la escarcha; es así que esta pudo durar un par de horas 
más. A este respecto, debo hacer notar aquí un hecho muy curioso: es creen- 
cia universal, entre los meteorólogos como entre los horticultores, que una es- 
carcha, o helada, resulta tanto más perjudicial, cuanto más rápidamente es 
derretida por los rayos solares. No obstante, según todas miv. innumerables 
y minuciosas observaciones hechas durante larguísimos años sobre los efectos 
de las congelaciones, lo cierto es precisamente lo contrario: en la gran mayoría 
de los casos, la pronta y rápida acción de los rayos solares atenúa los efectos 
de las heladas, los cuales, en igualdad de condiciones, son tanto más intensos 



365 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE I!. N. 5 

pero no menos bella existencia. Sólo el silencio, un silencio 
completo, extraño, desconocido en esta zona, advertía que para 
los seres orgánicos aquello era una catástrofe. Ni un ave, ni 
un insecto, ni siquiera una brisa alteraba la quietud de esas ho- 
ras de espléndida muerte. Vacas y cabalk'S permanecían inmó- 
biles, duros de frío, en el mismo lugar donde habían pasado la 
noche, y los canes no se apartaban de los fogones, donde las fa- 
milias y los obreros acurrucados se calentaban los huesos, sin 
atreverse a trabajo alguno. Natura, siempre bella, se había 
envuelto en un virgíneo ropaje para bajar a su tumba tempora- 
ria. Pero, aunque le esperase asaz pronta resurrección, en la 
descomposición tendría que pagar el tributo inexorable a la ley 
suprema. 

Pocas horas de sol bastaron efectivamente para cambiar 
el paisaje, y pocos días para que este tomara el más triste aspec- 
to. Con excepción de algunos parajes favorecidos, el admirable 



cuanto más demora la acción solar directa. En los casos restantes, la acción 
solar directa ftaé nula. No he registrado un solo caso bien averiguado en que 
resultara perjudicial. 

¿ Como se explica tamaña contradicción ? ¿ Debo creer que en estas zo- 
nas calientes las cosas pasan al revés de lo que sucede en las templadas ? 
¿ O bien es que en las zonas templadas no se ha observado bien, o los meteo- 
rólogos no han sometido aún a una investigación metódica y verdaderamen- 
te científica una creencia popular europea, la que muy bien puede resultar 
tan errónea como aquella de la influencia de la luna en las lluvias y las 
siembras, igualmente bien arraigada ? Tal vez esté la verdad en esta últi- 
ma suposición. En todo caso, me permito llamar la atención de los hombres 
de ciencia, como de los experimentadores en general, sobre esta cuestión, 
la cual es de la mayor importancia práctica y no puede dejar de interesar a 
la ciencia. 

¿ No se estaba acaso en el mayor de los errores en cuanto al proceso 
de destrucción de los tejidos vegetales por el frío ? ¿ No tiene el vulgo la 
idea más errada en cuanto a la acción del frío sobre los insectos ? Lo que 
puedo asegurar, es que observaciones innumerables corroboran mi decir; y lo 
aseguro con toda confianza, pues lo que yo he observado, claro es que otros 
podrán observar. 

Empero ¡ atención ! los rayos solares directos, sobre todo si son muy 
vivos, hacen que los efectos de la congelación aparezcan más prontamente. 
Hay en esto un hecho que puede a veces confundir a un observador no muy 
minucioso y algo precipitado. Y este hecho — así como se explica muy fá- 
cilmente por la iTiás rápida desecación de los tejidos mortificados — por otra 
parte explica el error de los agricultores, en el mayor número de casos cuan- 
do menos, y la creencia general que ese error engendrara. «Post hoc, ergo 
propter hoc» ¡ qué de errores ha permitido esta lógica simplista!. 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 366 

manto verde de la vegetación tropical desaparecía, para dar 
lugar a un colorido general mustio de hoja muerta, salpicado de 
manchas negruzcas y de los mil trazos blanquizcos, que los ta- 
llos y las ramas de los árboles desnudos dibujaban sobre el 
fondo más obscuro. En la selva litoral paraguaya, sobre la cos- 
ta del río y en algunos parajes favorecidos de la costa opuesta, 
calculé que un tercio de las especies arbóreas había conservado 
las hojas. Pero las plantas herbáceas estaban casi todas secas, 
en todo lugar abierto cuando menos. De las herbáceas suculen- 
tas — tropicales, exóticas o indígenas — no recuerdo una que 
haya salido indemne, y durante varios días, un hedor caracterís- 
tico de ellas se levantaba, un hedor entre ácido y a podrido, co- 
mo de legumbres salcochadas que se alteran. Esto sucedía en 
Puerto Bertoni. 

Más al interior de las tierras — salvo en los parajes ex- 
cepcionales, de los que algunos aparecen en^ el cuadro de las 
temperaturas mínimas — el estrago fué en realidad mucho ma- 
yor, aunque el aspecto de los primeros días no pudo ser mucho 
más impresionante. Sin embargo, a este respecto, es necesaria 
una observación de carácter general. Todas estas regiones son 
suavemente accidentadas. Las anchas lomas y los vallados se 
suceden sin alteración violenta de las líneas curvas, y las dife- 
rencias de nivel — en toda la ancha faja que se extiende desde 
la costa del Paraná hasta la titulada cordillera — no pasan de al- 
gunas decenas de metros. No obstante, entre la cumbre de las 
lomadas y el fondo de las hondonadas, la diferencia de tempera- 
tura suele ser grande. En ciertas ocasiones he podido estable- 
cer que la diferencia entre las temperaturas mínimas no bajaba 
de un grado cada diez metros de elevación. No insistiré en este 
fenómeno de interversión nocturna de la temperatura, pues 
hasta la altura de algunos centenares de metros, es constante 
en esta zona. Y aunque menos que en otras ocasiones, las par- 
tes más altas fueron las más favorecidas. En cambio, la gran 
mayoría de las poblaciones estando situada en las partes bajas, 
cerca de las aguadas, es de estas partes que se tiene la mayoría 
de los datos termométricos, mientras al respecto de las partes 
altas, generalmente no queda sino el recurso de examinar el es- 
tado dé las plantas. 



367 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

De tal manera, mientras en las cumbres de las lomadas 
más elevadas los efectos no fueron más intensos que sobre la 
costa del Paraná, y mientras en las alturas de la Faja Serrana 
se pudieron ver sitios más protejidos aún, en las hondonadas o 
bajíos, el 95 7r de los árboles, y aun más, perdieron las hojas. 
En ciertos puntos, a la costa de ciertos arroyos de esta jurisdición, 
no aparecían sino tres especies de árboles con su follaje indem- 
ne, de más de cien especies que constituían el bosque. Alguna 
semana después de la catástrofe, la selva de todos los lugares 
bajos o poco elevados presentaba el más extraño aspecto. Aba- 
jo, una espesa camada de hojas secas cubriendo el suelo; arriba 
un ramaje casi desnudo, como en el otoño de la zona templada; 
y por todas partes la luz, como en el campo, el sol vivo donde 
reinaba la sombra y aun la penumbra. 

El adorno especial de nuestra selva, el que mayormente 
contribuye a darle su aspecto tropical, la variadísima vegeta- 
ción epífita y las lianas innumerables, casi habían desaparecido. 
De los soberbios Philodendron sólo quedaban tristes colgajos de 
grandes hojas muertas y peciolos putrescentes. De todas las 
enredaderas días antes tan fres zas y tan variadas en su ele- 
gante ropaje de todos los matices ~ ya no quedaban sino los 
delgados tallos, desnudos y colgantes como el cordaje de los bar- 
cos. Las Bromeliáceas epífitas, las cespitosas Aechmea, las 
Biühergia ya cubiertas de fiores, los Macrochordion con su cilin- 
drica espiga, las frescas y blandas Vrisea, los Canistrum, 
habían visto transformarse en un terrón de hielo toda el agua 
reunida en sus rosetas, mustias ya y heridas de muerte. Por fin, 
casi todas las orquidáceas que, bellas o modestas, pero siempre 
agraciadas, adornaban el tronco de tantos árboles, sólo ostenta- 
ban hojas e inflorecencias secas, cuando no la putiMdez de sus 
pseudo-bulbos. Quedando sólo algunos heléchos, pequeña mi- 
noría resistente, entre los más cuyas frondes secas aún erguían 
sus formas elegantes pero sin vida. 

Los príncipes de la flora, las Palmeras, en todas partes se 
distinguían por su robustez. Pero la elegante Euterpe, que con 
tanta profusión adornaba los bosques de nuestra comarca, sólo 
se salvó en algunos parajes favorecidos; en los demás, sólo que- 
dan de ella, los innumerables estípites secos. La Acrocomia to- 
tal y la Trithrinax hrasüiensis en muchas partes perdieron sus 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 368 

hojas, y hubo parajes en que igual suerte tuvieron el Cocos ya- 
tay y la más rústica de nuestras grandes Palmeras, el Cocos Ro- 
manzoffiana. 

Las regiones al Oriente del río Paraná como aparece del 
del cuadro de temperaturas mínimas — sufrieron más aún. Ya 
dije que la onda de frío de 1918, como la de 1917, nos vino del 
Este o del ESE. Los valles del Yabebiry, del Piraíh, del Agua- 
raíh-guasú y del Uruguaíh-guasú en el territorio de Misiones, y 
sobre todo el del Ihguasú, fueron los canales naturales. Así 
se explican las temperaturas apenas creíbles observadas en las 
hondonadas de esos ríos, especialmente en Bonpland (Misiones) 
y en la jurisdición de Foz do Iguassú (Brasil). En uno de los 
puntos relativamente favorecidos de esas regiones. Puerto Agui- 
rre, a fólo algunos centenares de metros del Paraná, se pudo 
ver un arroyuelo casi completamente helado; y si bien esto su- 
cedía en lugar algo descampado, obsérvase que allí la tempera- 
tura no bajó de — 6,5; no causará por tanto sorpresa el saber 
que tal fenómeno sucediera en otras localidades vecinas de la 
jurisdición de Foz do Iguassú, donde el termómetro bajó a 
nueve, diez y hasta trece grados bajo cero. Con lo que resultó 
bien fundada la tradición guaraní que creíamos fantástica. Es- 
ta última temperatura podría pasar por increíble si no existiera 
el testimonio de las vides destruidas (1). 

Puede uno pensar cual sería el estado de la selva después 
de semejante temperatura. Sólo que allí la exageración del 
fenómeno puso de manifiesto a otro fenómeno, que no resulta 
menos sorprendente: y es la existe^icia de especies subtropicales 
y aun tropicales, que resisten a tan bajas temperaturas. Pues 
ni todos los árboles, ni todos los arbustos han muerto; muchos 
perdieron sólo las hojas, otros ya se van reponiendo y algunos 
resultaron indemnes. Este fenómeno tiene su importancia prác- 
tica. Según los últimos autores que se ocuparon de la geogra- 
fía física del globo, el clima del Paraguay central y estas regiones 



(1) De las especies Vi'íís labrusca y Vitis vinifera; agregando que se 
trata de tipos comunes y bien conocidos. Es sabido que estas especies no 
mueren en Europa sino cuando el termómetro baja por lo menos a quince 
grados bajo cero. Yo mismo, en e' Süd de Suiza, en el famoso invierno de 
1879, pude comprobar en los viñedos de mis padres, que poruña temperatura 
mínima de 13.3, ninguna de las numerosísimas variedades resultó perjudicada. 



369 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

es clasificado como Tropical del tim chino (\). Ahora bien, es 
sabido con qué interés en la zona templado-cálida se buscan las 
especies resistentes que puedan comunicar un aspecto algo pa- 
recido al tropical a los jardines y parques de esa zona. En la 
lista que he publicado en mi último trabajo (2) ya se puede 
ver buen número de plantas indígenas de alta resistencia. Pe- 
ro muchas otras hay que presentan una resistencia igual y aun 
mayor, cuyo límite sólo podría ser indicado mediante una ins- 
pección minuciosa de las localidades más frías, lo que aún espe- 
ro poder hacer. 

Lo que precede se refiere a la selva y a los descampados 
o rozados, huecos forestales o clairiéres producidos por el culti- 
vo. En cuanto a los campos (sabanas) el censo era fácil de le- 
vantar: en los del interior, tanto al Este como al Poniente, nin- 
guna especie herbácea quedó con hoja verde. Con este motivo 
los incendios de campo fueron de una intensidad destructora sin 
igual, así como de una extensión muy grande, invadiendo en 
muchas partes la selva y destruyendo muchísimos bosques aisla- 
dos. Un incendio que tuvo lugar al NNW de nuestro observa- 
torio, desde más de veinte leguas de distancia alumbraba duran- 
te tres noches el cielo, y con la mayor intensidad. Recién los 
últimos días de Julio algunos campos del interior empezaron a 
verdear un poco (3). 

Acción sobre los Animales. No fué menos desastrosa, ni 
menos fértil de consecuencias, y se puede decir que fué más 
impresionante aún, pues los animales no brotan de sus restos, y 



(1) DE MARTONNE en (iGéographie Physique», etc. 

(2) BERTONI: «Límite de Resistencia de las Plantas Tropicales y 
Subtropicales a las Bajas Temperaturas)), en este mismo número de «ANA- 
LES», pág. 331. 

(3) En las praderas o pastoreos artificiales de la costa jiaraguaya al- 
gunas Gramináceas se conservaron más o menos verdes. En Puerto Bertoni 
el primer puesto en orden de resistencia lo ocupó una especie de Eragrostis, 
buen forraje indígena que tengo por la especie interrupta y que, no obstante 
las heladas, continuó floreciendo. Conservaron su verdura las especies Pas- 
palum angustifolium, P. conjugatum y P. notatum; en but-na parte también 
Chloris distichophylla, Eleusine indica, Panicum glutinosum y P. Bertonii; todas 
estas especies indígenas son buenas forrajeras, menos la primera; creo por 
tanto muy útil registrar sus nombres en tan rara ocasión. 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 370 

unos meses después de los fríos, cuando los grandes calores ya 
habían permitido al follaje — siquiera al de las plantas herbá- 
ceas y trepadoras — cubrir en buena parte a los restos de las 
víctimas vegetales, los animales aún seguían muriendo. La mor- 
tandad fué producida primero por el frío directo, alguna semana 
después por el hambre, pocos meses después por inanición, y 
más tarde, siguieron muriendo muchos animales a consecuencia 
de los malos alimentos que a falta habían ingerido. 

En los parajes de la costa, entre los animales silvestres, 
las víctimas de las heladas se contaron desde el día 10 de Julio 
por centenares y por miles. El simpático mundo de las Aves 
fué el que pagó el tributo más cruel. Por todas partes se en- 
contraban pájaros muertos o moribundos. Los había de todas 
clases; peor aún: los más caseros, los amigos del hombre, y los 
más bellos eran los que parecían haber caído en mayor número. 
Cosa parecida pasó con los Mamíferos; pero, escondidos éstos 
en las mayores espesuras de la selva, sus restos no fueron vistos 
sino después, y en mínima parte. El vacío que se produjo, la 
desaparición notada poco a poco, fué lo que dio la medida de la 
hecatombe. 

No menos triste fué el espectáculo que se nos presentó 
durante los días sucesivos. Era el arribo, del interior de las 
tierras, de las pocas aves que habían podido sobrevivir. Venían 
en busca de un ambiente menos cruel y de algún alimento. Las 
fuertes heladas habían dejado todo el hinterland sin una fruta; 
raros eran los granos en esa estación; los insectos se habían re- 
fugiado en el suelo, en las grietas, en lo más oculto del bosque; 
y los Indios defendían sus plantaciones y graneros como su vida. 
La sola esperanza era la costa. Pero la costa estaba lejos y el 
alimento faltaba. Venían por tanto las aves cansadas, exhaus- 
tas, volando por breves trechos, de árbol en árbol, sembrando 
el camino de pobres rezagadas que bajaban para dormir en la 
maleza el último sueño. ¡ Y siguieron así llegando durante se- 
manas! 

Y después de tanto esfuerzo ¿ qué les reservaba la costa ? 
Un alivio momentáneo, un último desengaño, y para las más, 
una agonía más larga. Las poblaciones son aún muy pocas, las 
cosechas ya almacenadas y casi agotadas, y los corazones muy 
duros, indiferentes cuando menos, porque los hombres aún igno- 



371 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N, 5 

ran lo que es el animal. Nuestros naranjales estaban cubiertos 
de frutos; pronto estubieron cubiertos de aves. Cada naranja 
se la disputaban dos, cinco, diez hambrientos ¿ Con qué ánimo 
defender aquéllo, con qué corazón oponerse ? Aquello era la- 
mentable, conmovedor. Por un tácito acuerdo resolvimos aban- 
donar toda fruta. Y siguió siendo ésta disputada ansiosamente 
por un enjambre ensordecedor, una hormiguera en los aires. Pero 
había muchas aves que ya no gritaban ni disputaban: eran las 
más exhaustas, condenadas a presenciar el ageno festín que 
apuraba su doble agonía. Y el número de aves ya disminuía, 
no obstante la ganga del momento; disminuía rápidamente, por- 
que aquello era muy poco para tanto hambriento. En dos se- 
manas no quedó más fruta ni grano. 

Los pobres animales que aún tenían fuerza andaban como 
locos de palo en palo, desesperados; los demás miraban triste- 
mente como si vieran la muerte que venía. Fué entonces que 
mis hijos apiadados echaron mano de un último recurso. Ha- 
cían harina de maíz, y con miel de caña y un poco de agua, com- 
ponían una sopa muy nutritiva. Todas las aves que aún queda- 
ban, comían con ansia esa mezcla, como un alimento universal 
que todas podían asimilar. Espectáculo extraño y conmovedor 
a la vez, era el ver las especies más diferentes y a veces enemi- 
gas, reunidas por grupos heterogéneos de centenares, sobre los 
arbustos deshojados más vecinos, olvidando toda enemistad y 
todo miedo, al alcance de la mano, echarse por turno sobre las 
vasijas continuamente rellenadas del codiciado alimento. Tanto 
más, cuando en esa algazara, en esa ansiosa y desordenada com- 
petición, cada individuo buscaba la salvación de su vida sin 
atentar a la vida de otros (1). 

Aquello era capaz de liquidar con cuanto depósito y gra- 
nero. Pero mientras tanto los calores volvían, de día en día 1* 



(1) Una observación psico-biológica: En esa ocasión tan rara co- 
mo propicia, tuve que convencerme de que, aun en los casos extremos como 
ese, el struggle for life no asume generalmente entre los animales el aspec- 
to feroz, ni la tenacidad, ni la forma odiosamente egoísta que los hombres 
suelen suponer. Salvos casos excepcionales — y seguramente los hay— el 
animal, en la lucha por la vida, lo que busca es su parte, su lugar en el fes- 
tín, no el aniquilamiento del competidor. Lucha más bien por adelantarse, 
que por cortar el camino a otro. Mira más bien adelante que lateralmente. 
Aun cuando arrebata la presa a otro más débil, su acción parece determinada 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 372 

naturaleza se reanimaba, la brotación se hacía intensa y los in- 
sectos abandonaban sus guaridas. Y nuestros protejidos empe- 
zaron el desbande. Era un alivio; pero nos dejó algo tristes. 
El silencio que sucediera a tamaña algarabía nos pareció algo 
ingrato. Pero la libertad es un bien tan grande, para los anima- 
les como para el hombre, que los unos como los otros la prefieren 
al mejor alimento. 

La adaptación momentánea de numerosas especies de aves 
a ciertos alimentos seguramente excluidos de su régimen nor- 
mal, fué otro fenómeno curioso observado en esa ocasión. Va- 
rias especies de aves frugívoras, granívoras y aun insectívoras, 
obligadas por el hambre, comieron los brotes tiernos de varias 
especies de plantas. ¿ Fué verdadera adaptación ? En ciertos 
casos seguramente lo fué; pero la mortalidad elevada de los 
meses siguientes parece comprobar que no hubo siempre tole- 
rancia. Ciertas especies como el Ramio ~ Boehmeria nivea — 
(1) eran muy buscadas y seguramiente bien recibidas por el 



exclusivamente por el anhelo a la presa, y no por odio a su posesor. Es 
más bien un esfuerzo que una lucha. La lucha es con la naturaleza, no con 
el que lucha como él por el mismo fin. Interpretada de esta manera, la célebre 
frase de Darwin debiera ser traducida por esfuerzo por la vida, versión que 
ha sido propuesta por algunos de los biólogos que— a mi entender — llegaron 
a la más exacta interpretación de la teoría darwiniana. 

La inteligencia- -y principalmente el espíritu de previsión — hace que la 
lucha se vuelva más áspera, porque un animal puede ver en otro el futuro 
competidor. Pero la enemistad de especie a especie, o de grupo a grupo - 
si se puede llamar tal no se desarrolla generalmente sino en la ocasión de 
la competición. Acaso sea el humano el solo género que ha hecho de la 
enemistad una pasión permanente y puesto en los actos de la enemistad una 
larga premeditación. Lo que prueba una vez más que el desarrollo de la'in- 
teligencia — como ninguna otra cosa buena en el mundo no deja de pre- 
sentar algún inconveniente, siquiera menor o temporario. 

En esa memorable ocasión, nunca he visto a ninguna especie (ni gru- 
po de individuos) luchar o pelear por eliminar completamente a los compe- 
tidores, echándolos del lugar, como hubiera seguramente sucedido entre na- 
ciones humanas. Y eso que había especies diferentísimas. Las disputas, 
o los pequeños combates, eran individuales y muy breves; no tenían eviden- 
temente otro objeto que el de ocupar un lugar en la mesa común. Cada uno 
luchaba por su derecho a vivir, no por quitar permanentemente a otro ese 
derecho. 

(1) El Ramio según numerosos ensayos de nuestra Estación — es 
una excelente planta forrajera y resulta ser una de las pocas especies consu- 
madas y apetecidas por todos los animales domésticos, pues la buscan con 
avidez las aves de corral. 



373 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

organismo de varias aves. Igualmente notóse que ciertas flores 
eran aprovechadas por las aves. Puedo indicar muy especial- 
mente las de los géneros Erythrina y Abutilón. Aunque menos, 
vióse comer flores de Naranjo Dulce y otras especies de Citrus, 
principalmente los estambres y el estilo. 

Los peces de los afluentes del Paraná también sufrieron 
macha mortandad. En algunos arroyos, como el Pirá-píhtá-íh, 
el Yhtutí y el Yhroíh-guasú — que recorren una zona conocida 
por sus fuertes heladas — en 1917 ya se había visto morir de 
frío la mayor parte de los peces. En 1918 el fenómeno fué más 
general. Se puede admitir que la temperatura de los pequeños 
cursos de agua pudo bajar hasta cerca de cinco grados sobre 
cero. Semejante temperatura ya representa una diferencia de 
15 grados de la normal o mediana anual, diferencia enorme. 
Pero creo deber agregar a ésto que la temperatura de + 4,0 in- 
dica también el punto en que la densidad del agua alcanza a su 
máximum. De resultas, esos arroyos estuvieron por momentos 
densamente sembrados de peces que boyaban, muchos muertos 
o moribundos, otros endurecidos por el fiío, medio asñxiados e 
incapaces de zambullir. De estos últimos, muchos revivían al- 
canzando al río Paraná, allá donde las cascadas verticales no 
eran tan altas como para ultimarlos. 

Pa7'a la Zoogeografía estos hechos revisten especial impor- 
tancia, pues concurren a explicar otros hechos no menos sor- 
prendentes. Uno de estos últimos es la gran diferencia entre 
la fauna ictiológica del río Alto Paraná Medio y la de s'us 
afluentes. Las especies que viven en estos últimos, son gene- 
ralmente distintas de las del gran río y son muchísimo menos 
numerosas. Tales diferencias son tan profundas que constituyen 
un verdadero contraste. Para algunos afluentes la altura de 
los saltos puede servir de explicación parcial. Pero el hecho es 
general, y por tanto, es mejor y más completamente explicado 
por la enorme diferencia entre la temperatura del río y la de sus 
afluentes y por la acción de las mínimas seculares sobre estos 
últimos. 

Sobre los mamíferos, la acción inmediata de los fríos no 
podía ser tan desastrosa, pues estos animales pueden guarecerse 
mejor, en las cuevas, en los te'oncos huecos, en el suelo y de va- 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 374 

ríos modos. No obstante - en las localidades más azotadas 
muchos murieron de frío. En el interior de Puerto Bertoni, 
hubo monos {Cebiis fatuelhs yar.) que así murieron. Al 
oriente del río, con más razón, el frío —que allá fué mayor 
debe haberles costado la vida a muchos monos de esas regiones, 
el Cebus vellerosiis hacia el Ihguasú, el Cehus cirrifer más al 
Sud. 

En estas últimas regiones, hemos comprobado el hecho 
de haberse muerto mboreví o antas {Tapiriis terrestris) por 
el efecto directo de las heladas. Quizá la misma causa no haya 
terminado con los raros aó-aó de Misiones {Bradijpus tridactylus) . 
Y estas no fueron las solas especies que pagaron inmediato tri- 
buto, ni con mucho. 

VII CONSECUENCIAS c7»4EDIATAS 

A la hecatombe debida al efecto directo de las heladas 
del 8-12 de Julio, suceder debía otra mortandad - en ciertos ca- 
sos mayor debida a las consecuencias indirectas de los fríos. 
En el estudio anteriormente insertado (1) ya dejé consignado 
como en buen número de plantas ofendidas poruña congelación 
parcial — aunque ésta sea limitada y tal que la planta aparente- 
mente pueda reponerse en poco tiempo — se produce una espe- 
cie de gangrena progresiva muy peli grosa. Pues esta gangrena 
— ya por sí sola, ya complicada por la concurrencia de hongos 
saprófilos — sigue agravándose durante meses, y descendiendo 
gradualmente, puede llegar hasta el cuello de la raíz, y aun a 
las mismas raíces, causando la muerte. No volveré por tanto so- 
bre este asunto. Baste decir que — concurriendo circunstancias 
favorables a ese desarrollo, como ser la humedad, el calor y ¡a 
falta de luz — en varias especies arbóreas o arbustivas la muer- 
te aún puede producirse al año y hasta a los 15 meses, como en el 
Café {Coffea arábica), en el Caucho de Assam (Ficus elástica), 
ciertos Ficus indígenas, y Castilla elástica. 

Pero — como ya advertí — para los animales las conse- 
cuencias mediatas fueron mucho más graves. Después de la 



(1) BERTONI: «Límites de Resistencia de las plantas Tropicales y 
Subtropicales a las Bajas Temperaturas» p. 389, 340, 343. 



375 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

muerte violenta por el frío, vino la muerte bastante rápida por 
el hambre, pues el frío había destruido casi todo el alimento 
vegetal y ahuyentado a los insectos. Mas tarde fué la muerte 
lenta por inanición, la alimentación siendo para muchos animales 
de todo punto insuficiente. Por fin, la muerte por enfermeda- 
des causada por la naturaleza de los alimentos inusitados sobre 
los cuales el animal hambriento se echaba. A este respecto 
conceptúo más rápido y claro extraer los datos correspondientes 
de mi Formulario de Observaciones Meteorológicas, sección 
Bioclimatológica. 

EFECTOS SUBSECUENTES SOBRE LOS ANIMALES 

AGOSTO — Primera década: continúa enorme mortandad de animales, e.s- 
pecialmente Aves. Ya aparecen mosquitos Siroulium. 

II Década: invasión de ratas del monte (Dactylomysamblyo- 
nyx y otras) : atacan los depósitos de granos. Otros Roedores 
atacan a ios rizomas de los Bananos; otros a la corteza de 
varios árboles indígenas. 

III Década: La mortandad de Mamíferos es ahora m.ás 
grande que nunca. Por todas partes se encuentran cadáveres. 
En las cercanías encontráronse Hormigueros (TamaQdua 
tetradactyla) muertos, pues parece que no hay más ni hor- 
migas. Arriba del Salto de Ihguasú mi hijo Rhetus encuen- 
tra muertos varios Tapiros (Tapirus terrestris). Disminu- 
ye la mortandad de Aves; éstas comen brotes tiernos, ver- 
duras, flores con néctar y ya tienen la primera fruta indígena 
que madura, la BasaQacantha spioosa. Muy pocos Insectos; 
pero aumentan los mosquitos Simúlidos y Culícidos. 

SEPTIEMBRE. I Década. Continúa mortandad, ahora por inanición. Los 
Monos (Cebus) que ya no han muerto no pueden subir más a 
los árboles; van arrastrándose extenuados por el suelo, donde 
son fácil presa de los perros y carnívoros silvestres; al en- 
contrarlos, lloran y no disparan. 

II Década: la mortandad disminuye para algunos grupos de 
animales. Aparecen los primeros Ofidios. Los rarísimos Pi- 
caflores supérstites ya tienen varias flores, como Tabaco, 
Petunia, Aloe vera, Dickia spp. 

OCTUBRE I Década: aún mueren algunos Mamíferos y Aves de inani- 
ción. Nunca se vio tan grande escasez de Insectos, y la cre- 
encia que los fríos los mata parece plenamente confirmada. 
No obstante hay bastante orugas. 
II Década: Aparecen bastante numerosas especies de Insectos. 

NOVIEMBRE I Década: Gran desilusión al respecto de los Insectos; apare- 
cen muchísimos, rápidamente, en todas partes. Numerosísi- 
mos los Lepidópteros nocturnos, las Orugas, los Áfidos, los 



BERTONl: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 



376 



Tábanos y las Uras (Hypoderma horoinis). Invasión ex- 
cepcional de Piques y Pulgas. Regular cantidad de nnosquitos. 

II Década: Se encuentran muchas Aves y aun Mamíferos 
enfermos; algunos muertos. Continúa la invasión de Insectos, 
principalmente de los más perjudiciales; una invasión de Oru- 
gas devora los mandiocales; ninguna fruta se escapa, toda es 
picada de insectos y se agusana. 

III Década. Mamíferos y Aves: el estado tiende a normali- 
zarse. Va habiendo gran concentración de animales de la 
Faja Interior sobre el Litoral. Algunos enfermos. Casi todos 
muy flacos. 

DICIEMBRE. I Década: Aumenta la invasión de Orugas (larvas de Lepi- 
dópteros) que destruye los mandiocales; es de varias especies 
a la vez. No se salva una fruta — madura o verde de los 
Gusanos (larvas de Dípteros). Los Áfidos son tan numerosos, 
que atacan hasta el Maíz. Las Uras (Derrr)atobia spp) nunca 
han sido más numerosas; casi ningún animal se escapa. Mu- 
chos Mbarigwí (SimuHum spp). Al contrario, hay pocas 
Avispa (Vespidae), no obstan ser la estación favorable; algu- 
nas especies parecen haber desaparecido completamente. Bas- 
tante Zancudos (Culicidae). Pocos Saurios. 
III Década: La vida de los Mamíferos parece normalizarse. 
Las Aves siguen siendo muy pocas, salvo en algún paraje 
cultivado de la costa; las Insectívoras son las que menos se 
ven; solamente Loros (Psittaciformes) hay regular cantidad. 
Continúa la invasión de Insectos iniciada durante Octubre. 
El producto de los árboles frutales es completamente destruido. 
Salvo la plaga de los Dípteros (Uras y Moscas) no hubo en 
estos meses epizootias. 

Disminuye la invasión de Insectos, casi en todos los órdenes 
a la vez, menos los Estridos (entre los que más nos interesan). 
Aparecen varios Reptiles, no muy numerosos, y menos los 
Ofidios 

La vida de los Mamíferos parece normalizada, salvo el núme- 
ro. Casi lo mismo puede decirse de las Aves. Hay ahora mu- 
chas Avispas (como normalmente en Noviembre ). muchos 
Cóccidos (especialmente Cl)ionasp¡s citri) y mucho Tetrani- 
chus telarius. 

Epizootias: fiebre aftosa y cólera de las gallinas. 
Desaparecen casi los Estridos (Uras) y los Mosquitos de todas 
clases (Culícidos y Simúlidos) . Invasión de Ccmiostoroa 
coffeella y de Diabrótica. 

En general — y dentro de la escasez numérica la vida ani- 
mal puede considerarse como normalizada. 



ENERO 1919 

FEBRERO 

MARZO 



ABRIL 



VII CONSECUENCIAS DURABLES 



ter 



Los efectos que acabo de enumerar no son todos de carao- 
pasajero. Hay modificaciones en la flora y la fauna que 



377 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

persistirán durante mucho tiempo y no desaparecerán, en ciertos 
casos, sino al cabo de algunos decenios. Ciertas industrias hu- 
manas como la agricultura y la horticultura — con razón o sin ella 
— podrán ser también más o menos afectadas. Se trata por 
tanto de consecuencias de orden natural y práctico de indiscuti- 
ble importancias. 

Tenemos por ahora una modificación profunda de la pobla- 
ción animal, en lo referente a animales superiores. La población 
total está reducida de una manera sorprendente. En el interior de 
estas regiones la disminución es más notable aún; la vida animal 
parece concentrarse en torno de los poblados y cultivo?, los que, 
relativamente a la extensión superficial, son muy poca cosa. 
Hay más. En todas las principales clases de animales, inclusi- 
ve los Insectos, hay cierto número de especies que parecen ha- 
berse extinguido. Yo pienso que en realidad ninguna ha desapa- 
recido completamente. Acá o acullá, algunas parejas se habrán 
salvado, aprovechando condiciones excepcionales. Hemos visto^ 
efectivamente, que hubo lugares — si bien muy pocos y bastante 
limitados — donde apenas hubo una débil congelación, o no hu- 
bo ninguna, pues en esos lugares, cualquier abrigo natural o un 
bosque tupido bastó para que el hielo no pudiera producirse. Pero 
¿ cuanto tiempo se necesitará para que la especie vuelva a ad- 
quirir la importancia numérica que le correspondía en el equili- 
brio de los seres ? 

Imposible prever todas las complicaciones de la más 
simple ruptura de equilibrio. Y cuando la ruptura es general, 
no es siquiera posible enumerar todas las consecuencias después 
de producidas. Pero, prácticamente, estamos viendo algunas de 
mucha importancia. 

Entre ellas, la del desequilibrio Aves-Insectos. Las aves in- 
sectívoras son las que perecieron en mayor número y proporción. 
No era de extrañar, habiéndose ocultado tan completamente los 
insectos en los meses de Agosto y Septiembre. Pero la muerte de 
tantas aves insectívoras trajo como consecuencia natural la calami- 
tosa invasión de insectos de Octubre a Enero. Desgraciadamente, 
varias de estas aves cuentan entre las especies que parecen extin- 
guidas. Como consecuencia lógica, varias especies de insectos, y 
entre ellas algunas de las más perjudiciales a las plantas continúan 



BERTON!: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 378 

muy numerosas devastando nuestros sembrados; y nadie puede 
decir cuanto tiempo llevará antes que haya aves suficientes para 
dar cuenta de tales plagas. Al respecto de esta importante cues- 
tión, los hechos me obligan a llamar la atención sobre los incon- 
venientes prácticos de la exageración de cierta teoría, defendida 
principalmente por uno de los más conocidos entomólogos. 

Aludo a lo que me atrevo a llamar el error de Berlese. El 
grande entomólogo y biólogo italiano ha contribuido como pocos 
al estudio de los insectos, en sus relaciones entre ellos y de ellos 
con las plantas, así como para dejar bien establecida la existen- 
cia de numerosas especies de notable utilidad para el hombre, 
pues éstas atacan, como parásitos o como enemigos, a gran nú- 
mero de infectos nocivos, deteniendo la multiplicación de éstos 
dentro de los límites que convienen al equilibrio general y per- 
miten el desarrollo de nuestras industrias. Empero, pagando 
él también, no obstante su elevación, el tributo a esa mayor o 
menor exageración del amor a la especialidad libremente esco- 
gida, a la que no parece escapar ningún especialista, llegó a 
atribuir casi exclusivamente a los insectos útiles el control de los 
nocivos, negando a las aves el gran papel que desempeñan en la 
destrucción de estas plagas, o pretendiendo reducirlo a cosa muy 
secundaria. Los pájaros, dijo él, son muy dignos de la simpatía 
de los hombres desde otros puntos de vista; pero el gran papel 
que se les atribuye en la persecución a lo insectos nocivos, lo 
deserrtpeññn en realidad los numerosísimos insectos útiles. Esta 
idea, emitida y sostenida por tan alta autoridad científica en 
un país donde hábitos destructivos inveterados y creencias vul- 
gares erróneas hacían muy difícil el establecimiento de una 
eficaz protección a las aves útiles, no pudo sino retardar la pro- 
mulgación de leyes adecuadas, y ahora todavía, me figuro que 
debe aum.entar los obstáculos al fiel complimiento de las que se 
dictaran . 

Y en nuestros países sudamericanos — donde ni leyes te- 
nemos al respecto, o si las tenemos, carecen más o menos de 
eficacia, ya por su imperfección, ya por defectuosa aplicación 
— importa mucho corregir ese error tanto más grave por haber 
tenido tan alto defensor. Felizmente, podemos impugnarlo sin 
ser tachados de pretensiosos, pues fué mera casualidad la que 
nos permitió sacar provecho de una ocasión tan rara. Efectiva- 



379 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. H. 5 

mente, en esta memorable ocasión, todos pudimos presenciar y 
seguir fase por fase los cambios de equilibrio sucesivos produci- 
dos por la catástrofe térmica de 1918, y todos tuvimos que pa- 
decer las consecuencias de esos desequilibrios, consecuencias 
que en buena parte permanecen aún, y en parte persistirán 
todavía por mucho tiempo. 

Los grandes fríos obligaron a los Insectos y Arácnidos a 
ocultarse, o detuvieron su evolución, durante dos o tres meses. 
Consecuencia inmediata: las aves Insectívoras que no habían 
muerto de frío, murieron de hambre o de inanición, Y cuando los 
insectos reaparecieron, o se metamorf osaron, o sus huevos na- 
cieron, la falta de aquellas aves hizo que los insectos se volvie- 
sen plaga, junto con las Arañas, las que se multiplicaron con tal 
profusión, que en el país nunca se había visto cosa algo parecida. 
(1). Naturalmente, las pocas aves insectívoras supérstites se 
regalaron a boca llena, influyendo esto en su procreación. Esto 
produjo una disminución de la plaga de los insectos. Pero esta- 
mos recién a fines del invierno, no siendo fácil prejuzgar del 
verano. 

Por otro lado, numerosas especies nocivas continuaron 
sus estragos durante este invierno. Así por ejemplo, presen- 
ciamos actualmente una invasión de Hormigas pertenecientes al 
género Atta, seis o siete especies de Cortaderas {Ihsaú y Akeké) 
que aparecen por todas partes, con grave perjuicio para la 
agricultura y la horticultura. La Diabrótica speciosa conti- 
nuó tan numerosa durante el invierno, que no obstante las varias 
resiembras, nos ha dejado casi sin hortaliza; y su hermana la Z). 
vittata devoró casi completamente las siembras invernales de 
Cucurbitáceas, así como las plantas de esta familia nacidas subs- 
pontáneas al principio del invierno. Abundaron también varios 
Curculiónidos, y por fin, aparecieron tantas plagas nuevas, que 
pocas . fueron las plantas cultivadas que no sufrieran ataques. 



(1) La invasión de Arañas fué tan grande, que en las selvas, como 
en las plantaciones y caminos, era en extremo molesto el andar, detenidos li- 
teralmente a cada paso por las telarañas. Durante este invierno (de 1919) 
la invasión disminuyó mucho; pero no sabemos como será el verano. En 
cambio los minúsculos Acáridos salvo Tetraoycfjus telarius que abund» 
aun en tiempos normales no fueron muy numerosos, pues su control no lo 
ejercen los pájaros. 



BERTONl: LA TEMPERATURA mínima SECULAR DE 1918 380 

Y ahora, lo abundante que es la población de Mariposas durante 
este invierno, hace presagiar una nueva invasión de Orugas 
para el verano (1). 

Por cierto, ninguno piensa en negar la importancia que 
tienen muchos insectos en el control y persecución de numerosas 
especies de insectos nocivos. Es evidente también que en la 
defensa natural contra la excesiva multiplicación de varios gru- 
pos de insectos, las aves no toman parte, o muy secundaria, 
correspondiendo esa defensa a los insectos útiles, más o menos 
exclusivamente. Pero — por más que sean numerosos estos ca- 
sos, y realmente notables los resultados prácticos (2) obtenidos 
favoreciendo artificialmente ese fenómeno natural no será 
posible sostener con suficiente argumento que tal misión provi- 
dencial pertenezca exclusiva o esencialmente a los insectos. La 
parte que tienen en eso las aves resulta evidente, y ocasiones 
como la que relato parecen además indicar que si no es prepon- 
derante, muy cerca está de serlo. 

Al respecto de los animales domésticos, dos observaciones creo 
dignas de ser registradas. La primera es la resistencia a los 
fríos de las razas criollas en general, resistencia evidentemente 
superior a la de las razas europeas. La vida al aire libre duran- 
te todo el año — la selección natural que elimina los individuos 
no resistentes — el hábito de resistir noches rigurosas en campo 
abierto (3) — los rayos solares generalmente bastante vivos du- 



(1) Un caso especial lo presentó el Anastrepha fratercuius, mos- 
ca muy común de nuestros frutales. La destrucción de toda fruta por el frío 
y por las aves, hizo que este díptero durante meses no encontrase más fruta 
en qué poner sus huevos y continuar su habitual paso de especie a especie 
hasta la madurez de las naranjas. Como resultado, éstas quedaron casi 
completamente libres de tal insecto y la producción de 1919 fué muy abundante. 

(2) Algunos de tales resultados constituyen verdaderos triunfos, como 
el que se está obteniendo en estos momentos, verbigracia, mediante la Pros- 
paitella Berlesei. Agrego quede los Cóccidos no se notó verdadera inva- 
sión, aparte el Chionaspis citri. el cual ya está reducido a la proporción 
normal. 

(3) En los campos o sabanas del Sud del Brasil y Paraguay — en años 
normales — se notan siempre varias noches de helada. En el Sud de Mato 
Grosso igualmente. A este respecto hay ciertas regiones que son asombrosas. 
Por ejemplo, en los campos del valle del Alto Iguassú, en el estado de Paraná, 



381 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N, 5 

rante las épocas frías — son causas que explican tal resistencia. 
A principios de Julio muchas vacas ya habían parido. En las 
sabanas, o grandes campos sin bosques, buen número de terne- 
ros murió, lo cual no extrañará, pues éstos tenían pocas sema- 
nas o pocos días de edad. Pero en los bosques, aun allá donde 
la temperatura bajó a algunos grados bajo cero, los terneros 
resistieron. 

Y como no hay mal que por bien no venga, los bovinos y 
los caballares engordaron notablemente a consecuencia de esos 
fríos. Tal como suena. En estos países ya se sabía que las 
hojas de ciertos árboles indígenas constituyen un excelente fo- 
rraje. Pero se ignoraba que la gran mayoría de las especies de 
árboles presenta esta utilidad. Los fríos deshojaron a la casi 
totalidad; las hojas secas formaban una camada espesa en la 
que todas estaban me^jlaias. Pues los animiles — los bovinos 
principalmente — con tanta fruición comieron de esas hojas, que 
en algunas semanas llegaron aun estado de gordura nunca visto 
en estos parajes en animal libre. Seguramente ciertas especies 
son preferidas (1) ; pero el número de las aceptadas es elevadí- 
simo, siendo probable que en el estado seco dicho número sea 
mayor que en el estado verde. 

La ocasión ha demostrado con la mayor evidencia el alto 
valor de las hojas de árboles como forraje. Ahora falta que se sepa 
sacar provecho de la lección. El ramoneo, o sea la práctica de 
juntar ramillas con hojas de los árboles más pastables — prácti- 
ca vulgar en Suiza, Baviera, Austria, Alta Italia, etc, — debe 
ser adoptada en nuestras regiones forestales, y no dudo de que 
en el porvenir llegue a ser corriente. 

¿ Causaron los fríos modificocicnes permanentee en la flora ? 
Aparentemente, sí. El aspecto general de la vegetación ha 



se observa frecuentemente mayor número de noches de congelación que en los 
campos de Montevideo. Lo mismo \ asa con los campos del extremo Sud del Pa- 
raguay. En cuanto a los de la provincia de Corrientes y del Sud del territo- 
rio argentino de Misiones, el total de noches de congelación alcanza a un pro- 
medio anual de por lómenos el doble del total que indica MORANDI 'doce) 
como promedio de la región de Montevideo. 

[1] Verbrigracia, las pertenecientes a los géneros Sorocea, Bastar- 
diopsis, Alchornea, ChIorophora. Trema, Ficus, Campomanesia, Cas- 
sia, Erythrina. Heliocarpus, Psidium, Inga, y ciertas espacies como el 
Solanum granuloleprosum. 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 382 

cambiado, más o menos en todas partes, en varios parajes pro- 
fundamente. Se comprende fácilmente que de todas las espe- 
cies indígenas que perecieron más o menos completamente, han 
quedado plantitas escondidas en la male7a somonte, o cuando 
menos semilla guardada por la naturaleza en ese medio con- 
servador admirable constituido por la capa superficial del suelo 
y los detritus vegetales que lo cubren. Creo por tanto que la 
composición ñorística no ha cambiado. Pero, temporariamente, 
las proporciones de las sendas especies en el censo de la pobla- 
ción vegetal han padecido cambios tan notables, que en muchí- 
simas localidades modificaron el paisaje. Ciertamente los efec- 
tos de esta grave perturbación irán borrándose poco a poco. 
Empero, el antiguo aspecto no volverá sino dentro de algunos 
años en los parajes medianamente castigados, y en los más 
azotados, solamente dentro de algunos decenios. Sólo en ciertos 
puntos privilegiados será posible admirar — durante esos lapsos 
de tiempo — el aspecto que era general antes de la dura prueba, 
en las diferentes formaciones forestales. El Palm.etum Euter- 
pes. por ejemplo — la más elegante y la más típica de nuestras 
formaciones — no llevará menos de veinte años para reconstitu- 
irse allá donde se perdió, es decir, casi en todas partes. La 
Sylva Amnícola — no obstante haber tenido que soportar las 
temperaturas más bajas — se reconstituirá en muy pocos años, 
gracias principalmente a la resistencia absoluta de los frondosos 
y alegres Symplocos y la no menor resistencia de las Rapanea y 
de varias Mirtáceas. Pero el Ficetum — alta formación de gi- 
gantescos Ficus, corpulentos Heliocarpus y frondosas Guarea 
vagamente gregales — ijo exigirá menos de veinte años, y en 
algunas partes más de cuarenta, antes de recuperar su prístino 
aspecto, y aun con eso, carecerá todavía de los gigantes hoy 
muertos. 



VIII DETERMINACIÓN DE NUESTRO CLIMA 



Hubo cierta discusión sobre si se debía considerar al clima 
del Paraguay como tropical, o menos. Los últimos años, parti- 
cularmente fríos, vinieron a dar cierta fuerza a la opinión ne- 



383 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 5 

gativa, la que anteriormente no era sino la de pocos. El invi- 
erno de 1918 ha sembrado mucho desaliento entre los cultivadores 
o aclimatadores de plantas tropicales. Los colonos — siendo 
extranjeros y en parte inmigrados desde poco tiempo — no se 
dan cuenta fácilmente de lo excepcional que fué ese invierno. 
Y la mayor parte de los hijos del país no se da tampoco cuenta 
de eso cabalmente, pues casi todos seguramente ignoran que se 
trata de una mínima secular. La cuestión tiene por tanto una 
importancia práctica evidente. De su solución depende en par- 
te la orientación que se dará a la agricultura en el Paraguay y 
regiones colindantes. 

La cuestión es compleja y siento que no sea este el lugar 
para entrar en todos los detalles (1). Pero es necesario demos- 
trar que — en todo caso — el iyivierno de 1918 no constituye de 
ninguna manera la prueba negativa que algunos creen haber 
encontrado. 

A los entendidos de Climatología no necesito recordar qu? 
los Trópicos, ni otro paralelo, ni otra línea astronómica tiene va- 
lor en la determinación de un clima o en la delimitación de 
una zona climatérica. El límite de la zona tropical en el He- 
misferio Sud, por ejemplo. — y cualquiera sea la base principal 
que se adopte para trazarlo es una línea muy irregular, si- 
nuosísima, con largos trechos de norte a sud y viceversa, pasan- 
de caprichosamente al sud o al norte del Trópico, a merced de 
las corrientes marinas, de los accidentes orográficos y de los 
centros habituales de alta y baja presión, que son las causas 
esenciales que lo hacen desviar. Digo esto porque entre legos 
muchos son los que tienen por límite al mismo Trópico, confun- 
diendo la zona climatérica — la que interesa prácticamente — 
con la astronómica. Ya no habría cuestión posible, pues basta- 
ría consultar un mapa; sería muy sencillo, casi infantil. Des- 
graciadamente la naturaleza nada quiere saber de las rígidas 
líneas entre las cuales pretendiéramos encerrarla. En ella, por 
regla general, todo fenómeno responde a varios factores, y 
cuando un asunto toca á la biología, los factores suelen ser lo 



[1] Véase el artículo siguiente: «Los Cultivos Tropicales y la Orien- 
tación de la Agricultura Paraguaya». 



BERTONI: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 384 

más numercsos. 

Por eso es norma fundamental que ningún ser, ni objeto, 
ni fenómeno biológico puede ser determinado sin tener en cuen- 
ta todos sus caracteres. Toda clasificación, de cualquier grupo 
que fuera, hecha sobre un carácter sólo — por más importante 
que este fuera — resultó artificial, abandonada o conservada 
sólo a falta de mejor cosa. Así, en el caso presente, la adopción 
de la temperatura mínima como argumento para deslindar la 
zona tropical llevaría a lo absurdo, pues excluiría de esta zona 
grandes regiones indiscutiblemente tropicales, para incluir países 
templados donde es imposible todo cultivo tropical. 

¿ Dehe ser considerado como tropical el clima de todo el 
Paraguay ? Sí, si se tiene por límite la línea isotérmica de 20 
grados de temperatura anual, promedio de las 24 horas, en cuanto 
la humedad relativa mediana no baje del 70 '7f de saturación (1). 
No, si se adopta el isoterma de 21 o 22 grados — como ciertos 
autores proponen. Hay en esto una duda aún . Esta duda se 
puede resolver particularmente para el Paraguay y países limí- 
trofes teniendo en cuenta las diferencias de humedad; pues una 
región que tiene 20.0 de temperatura media y 85 o 90 % de 
humedad media admite mayor número de cultivos tropicales, 
que no otra región que tuviese 22.0 de temperatura y sólo el 
70 % de humedad. No obstante — por cortar la cuestión de una 
manera más práctica y al alcance de todos — se puede admitir 
que el clima de la Región del Sud del Paraguay, del territorio 
argentino de Misiones y del Oriente del estado de Paraná (este 
último país con excepción de una estrecha faja litoral) sea sub- 
tropical. Es verdad que — no siendo la subtropical una zona 
verdadera, sino una faja intermedia, sin contar lo vago y multi- 
forme que es — queda aún abierta la cuestión de saber a cual 
de las zonas clásica se debe agregar, si la templada o la tropical. 
Pero es esta una cuestión meramente teórica y por tanto sin 
importancia en este debate. 



[1] Adopté estábase en varias publicaciones y en mis dictados de Me- 
teorología y de Agricultura Especial en la Escuela Nacional de Agricultura. 
Se entiende también que esta temperatura debe ser tomada en abierta cam- 
ña; en realidad corresponde a 21 o 22 grados de la mayor parte de las estacio- 
nes meteorológicas en los pueblos o en casillas cerradas. 



385 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 5 

Todos los demás caracteres del clima del Paraguay son tropicales: 

La temperatura media va, según las regiones, de 20 a 24 5 
grados, lo cual cualquiera que sea la base que se adopte — in- 
cluye la mayor parte del Paraguay en la zona tropical. 

Con más razón lleva a esta conclusión la temperatura 
del, suelo. 

La temperatura de los grandes ríos es de las más elevadas 
que se observan entre los trópicos. 

La tensión del vapor — entre 18 y 20 de mediana anual 
— es superior a la de una buena parte de los países indiscutible- 
mente tropicales. 

La humedad relativa es superior a la de la mitad de los 
países tropicales, y la de las regiones del Alto Paraná es una de 
las más altas del mundo. 

El barómetro varía según las reglas especiales de la zona 
tropical. 

Nos encontramos en plena zona de las calmas tropicales, 
cuyo es el régimen de los vientos. La calma nocturna es típica. 

Las lluvias son típicamente tropicales en su manera de 
producirse, intensidad, etc. 

El 90 'k de ellas viene acompañado de descargas eléctri- 
cas, proporción rara; el 95 'k en el Alto Paraná, proporción 
rarísima. 

Lo raro que es el granizo, la abundancia extrema del rocío 
y los hidrometéoros todos, fornecen otros tantos puntos caracte- 
rísticos. 

La temperatura de los rayos solares ha alcanzado el punto 
más alto observado hasta ahora en la zona tropical, con 78.0 en 
Posadas, 78.3 en Asunción. 80.5 en Puerto Bertoni y 82.5 en 
Yaguarasapá. 

La diafanidad de la atmósfera es de las más altas de la 
zona tropical. 

La proporción de ácido carbónico y la de amoniaco son de 
las que se observan en dicha zona. 

La actividad de las combustiones orgánicas no es menos 
típica. 

Por fin — pasando por alto varios otros argumentos — sólo 
tenemos dos estaciones, pues en general, el paso de invierno a 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 386 

verano y de verano a invierno sucede en pocos días (1). 

¿ Qué puede determinar un solo carácter negativo (aun 
cuando fuera exclusivo de estas regiones) , el de la temperatura 
mínima, contra veinte, contra todos los demás ? No resta la 
menor duda; el clima del Paraguay, salvo el de su parte meridio- 
nal extrema, debe ser considerado como tropical. 

Por eso la naturaleza orgánica lo proclama por todas sus 
voces, de la flora, de la fauna, de todas las manifestaciones de 
la vida y hasta en las causas de dolencia y de muerte (2). Pues 
en el conjunto la fauna y la flora son tropicales. El invierno de 
1918 — lejos de refutar esta conclusión — la confirmó claramen- 
te. Efectivamente, ha permitido consignar los hechos siguientes: 

1° El conjunto de las plantas indígenas fué — cuando 
menos — tan perjudicado como el conjunto de las plantas culti- 
vadas indiscutiblemente tropicales, como resulta claramente de 
las listas que acabamos de publicar (3). 

2° Todas las plantas leñosas subtropicales cultivadas en 
Puerto Bertoni salieron completamente indemnes, como igual- 
mente puede verse en la citada lista Í4), 

Ahora bien, es muy evidente que si la flora leñosa indí- 
gena de estas regiones fuese subtropical, debía padecer muchí- 
simo menos que las especies cultivadas tropicales; mientras 
sufrió igualmente, cuando menos. Por otra parte, la resistencia 
absoluta de todas las especies genuinamente subtropicales, mi- 



(1) Algunas veces en pocas semanas; pero a veces también en un 
solo día. 

(2) No obstante la proverbial salubridad de su clima, el Paraguay 
presenta un tipo tropical en el conjunto de las enfermedades dominantes o 
comunes. 

(3) Ver el estudio precedente. Por ejemplo, de unas 50 especies de 
Palmeras, dos solamente tuvieron individuos muertos completamente, la 
Areca lutescens de la India meridional y Euterpe Eguzquizae indígena 
y abundante en Puerto Bertoni. 

(4) Indicaré algunas entre las más conocidas: 

Aberia caffra, Anona cherimolia, Araucaria Bidwilli y excelsa, Casi- 
miroa edulis, Citrus cedra, C. nobilis, C. sinensis, C. trifoliata, C. Au- 
rantium. Eugenia pungens y muchas otras especies. Eucalyptus, to- 
das las especits, menos las plantas jóvenes de algimas. Gardenia florida, 
llex paraguariensis, Yacaranda Caroba y mimosaefolia, Myrcianthes 
edulis. Phcenix canariensis, P. dactyliFera. Palmeras, todas las especies. 



387 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

entras las especies indígenas sufrían un verdadero desastre, es 
prueba evidente de que las especies indígenas estaban acostum- 
bradas a un clima más caliente que el subtropical; por tanto son 
tropicales en su conjunto y, forzosamente, el clima lo es también. 

Las temperaturas mínimas del aire, convengamos en que 
suelen ser relativamente bajas, con relaciónala latitud. Pero 
es el único carácter discordante, por tanto no puede impedir que 
se llegue a la conclusión expresada. Por lo demás — con poca 
o ninguna diferencia — se nota también en el clima de otros paí- 
ses tropicales. En cuanto a las mínimas seculares como la de 
1918 — o tan sólo semi-seculares — no pueden ser tomadas en 
cuenta para la determinación del clima, vrecisamente por lo raro 
que son, además, porque se observan — con mayor o menor in- 
tensidad relativa — en casi todos los climas. 

Se podría citar un gran número de casos impresionantes 
a este respecto. Las crónicas climatográficss antiguas y mo- 
dernas, han registrado muchas catástrofes aún más graves de 
la que nos ocupa, y cuya historia sería prácticamente muy inte- 
teresante, pues nos enseñaría, entre otras cosas, que ninguna 
influencia decisiva han ejercido en la distribución de los cultivos 
en el mundo, porque el sentido común indica que lo extraordina- 
rio no debe ser tomado como base de cálculo. 

Unos pocos ejemplos. Se calcula que durante la era cris- 
tiana el mar Mediterráneo, en mayor o menor extensión, heló 30 
veces. El frío necesario para hacer helar el agua del mar sien- 
do mucho más intenso del que necesita para que mueran com- 
pletamente los limoneros y los naranjos, resulta que treinta 
veces estos cultivos fueron completamente aniquilados, en todas 
o en partes de las costas de ese mar. Lo que no impidió nunca 
a esos cultivos de renacer y mantenerse entre los principalísimos 
de esas regiones, que son, hoy día aún, los países clásicos del 
naranjo y del limonero. 

Imagínese el mar helado a lo largo de las costas del Uru- 
guay y del estado de Río Grande, y tendremos una idea de lo 
que fueron esas catástrofes, relativamente mucho más extraor- 
dinarias de las que nos afligieron en 1918 y 1789. Sin embargo, 
hubo peor. En 1162, no sólo heló el Mediterráneo, sino que el 
frío fué tan persistente, que sólo en Italia, se calculó en cuatro- 
cientos mil el número de personas que murieron de frío. Cayó 



BERTONI- LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 388 

seguramente en ese año la temperatura mínima del segundo mile- 
nio de la era cristiana. Sin embargo, la primera mínima milena- 
ria fué tal vez más baja aún, siendo probablemente la que tuvo 
lugar el año 829, cuando el patriarca de Antioquia DIONISIO DE 
TALMAHR y el califa mammun, testigos insospechables, encon- 
traron el Nilo helado. Para darse una idea de lo que fueron 
esos cataclismos, baste decir que el Bajo Egipto tiene la tempe- 
ratura media del Sud del Paraguay y Misiones. ¡ Imagínese 
por tanto lo que representaría el río Alto Paraná helado! 

En todos los órdenes de la naturaleza, la historia nos mu- 
estra fenómenos completamente anormales y cataclismos. En 
la crónica del tiempo y de los climas, estas regiones — y espe- 
cialmente el Paraguay — están muy lejos de ser las que registran 
los peores excesos. En suma, los fríos de 1918 fueron relativa- 
mente muy intensos y desastrosos; pero, teniendo en cuenta su 
extrema excepcionalidad, no deben modificar los juicios favora- 
bles que se hacían de este clima, ni influir terminantemente en 
la orientación que convenga dar a nuestra agricultura. 



IX RESUME & CONCLUSIONS 

Les années 1916 á 1918 marquérent une époque 
tout á fait exceptionnelle pour le climat du Sud du Bré- 
sil et du bassin du Rio de la Plata. Ce climat parut pro- 
fondément changé, tant les caracteres en furent alteres 
cu complétement bouleversés. 

L'année 1917 avait deja battu plusieurs records, 
entre autres, celui du froid (346). 

En 1918 nous avons eu la température minima la 
plus basse enregistrée depuis 1789 et peut-étre méme 
encoré plus basse que cette derniére (360). 

Ce phénoméne extraordinaire nous a donné l'oc- 
casion de vérifier ou constater plusieurs faits intéres- 
sants, au point de vue scientijiqne comme au point de 
vue pratique. 



389 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 5 

Dans une partie du Sud du Brésil les plus grands 
froids eurent lieu en Juin (347). Dans les autres ré- 
gions le froid extreme eut lieu en Juillet, avec le record 
de la hauteur barométrique (350). 

II y eut du grésil - inconnu jusqu'alors dans la 
región de Puerto Bertoni — et la neige tomba, par ci 
par la, jusqu'au paralléle 27? 30' (352). 

Du a la température du Río Paraná ~ dont les 
eaux sont tres chandes (348) — la cote paraguayenne a 
été la moins éprouvée, quoique le brouillard ñuvial fút 
absent (352). 

La gelée hlanche fut observée bien au nord du 
paralléle 20^, et la congélation de la rosee parait avoir 
atteint la latitude de Cuyaba dans les plaines basses du 
bassin du Haut Paraguay. 

Les ondes de froids en 1917 comme en 1918 — 
nous arrivérent de l'Est, et non du Sud comme cela 
arrive normalement. 

Certains arbres permettent de connaitre l'époque 
et rintensité d'une gelée (359). 

Une tradition de Indiens Guaranis veut qu'une 
catastrophe pareille soit arrivée il y a quelques siécles 
(360). 

Le retour des hivers froids chaqué 11 ans en mo- 
yenne, parait assez bien confirmé (363). 

Contrairement a ce que Ton a toujours admis, 
Vaction airéete et rapide des rayons solaires est favora- 
ble aux "plantes gelées (364). L'apparence du contraire 
ne serait due qu'á l'observation imparfaite d'un fait 
coíncidant (365). 

Comme toujours, dans ees régions peu élevées, 
les températures les plus basses ont été observées dans 
les localités moins élevées, (366). 



BERTONl: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 390 

La región la plus éprouvée fut le bassin du Rio 
Ihguasú, et en general, les pays sitúes á TEst du Rio 
Paraná (368). 

L'existence de plantes indiscutablement tropica- 
les résistant a des températures incroyablement basses 
a été mise en évidence par cette minima séculaire 
(368, 369). 

Les effets sur la généralité des animaux supé- 
rieurs furent désastreux (369 375). Le froid d'abord, 
la famine en suite, puis les maladies, firent périr la 
plupart des oiseaux et méme des mammiféres, ainsi 
qu'une bonne partie des poissons amnicoles. 

Le striiggle for Ufe n'a pas, chez la généralité des 
animaux, la férocité, la tenacité et le caractére odieuse- 
ment égoíste que Ton suppose trop souvent. La phrase 
de DARWIN est mieux traduite par effort pour Vexistence 
que par lutte pour la vie (371, 372). 

Dans leur effort pour Texistence, de nombreuses 
espéces d'oiseaux se jetérent sur des aliments auxquels 
ils ne touchent pas en temps ordinaire (372). 

La tres grande différence entre la faune ichthyo- 
logique du Haut Paraná et celle de ses petits affluents, 
pent étre expliquée par l'action des minimas séculaires 
ou exceptionnelles (373). 

Les conséquences du froid furent encoré plus dé- 
sastreuses que les gelées (373 á 376) et ne cessérentqu' en 
Avril 1919. La population anímale en ressortit prof on- 
dément modifiée (377). 

La mortalité fut surtout enorme chez les oiseaux 
insectivores. Cela permit une grande invasión d'insec- 
tes et d'araignées (375) que les insectes útiles ne purent 
enrayer; cela prouva en méme temps que le role des 
oiseaux dans la destruction des insectes nuisibles es in- 



391 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

dispensable (378). 

A signaler surtout les invasions de Chenilles, Lé- 
pidoptéres nocturnes, Tabanides, Haltises, Diabr ótica, 
Chrysomélides, quelques Curculionides, Fourmis, Atta 
surtout, Aphides, Dermatohia, Pulex, Rhijnchoprion et 
les Acridides sédentaires (1) ainsi que les Araignées á 
toile, Epéirides surtout (375, 379). 

Au contraire les insectes nuisibles qui sont at- 
taqués surtout par les insectes útiles ne furent pas plus 
nombreux que d'habitude. Tels les Coccides, les Cé- 
rambicides, la plupart des Curculionides, certains Aphi- 
des, etc. 

Le bétail creóle montra plus d'endurance que les 
races européennes (380). 

La haute valeur nutritive des feuilles des arbres 
— surtout séches fut mise en évidence (381). 

Les changements dans Taspect de la flore ne 
pourront disparaitre que dans quelques années, et méme 
dans quelques dixaines d'années pour certaines forma- 
tios (382). 

Cette minima séculaire, et méme quelques an- 
nées tres exceptionnelles, ne doivent nullement changer 
la détermination du climat du Paraguay, lequel est bien 
tropical, sauf dans l'extréme Sud du pays, oú on doit le 
considérer comme semi-tropical (382 a 387). 

Quoiqu'elle ait causé de grands dégats, elle a été 
en somme moins désastreuse que de nombreux grands 
froids historiques qui ont ravagé le Sud de l'Europe et 
le Nord de TAfrique (387-388). Le Paraguay — méme 
en cette occasion — a été relativement favorisé et il 
est tout a fait hors de propos qu'on y pense a changer 
de cultures. 



(1) Ces derniers furent oubliés dans les indications de 
la page 376. lis n'ont pas moins causé des dégats tres sérieax, 
et ils s'annoncent. parait-il, toutaussi nombreux pour Teté 1919. 



BERTONl: LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 392 



APÉNDICE 

CLASIFICACIÓN DE LAS CONGELACIONES 



I Forma: Rocío Semicongelado, Gelée par places: el rocío no 
se congela sino sobre las materias secas, o en raros puntos 
sobre las hojas verdes. No es muy rara cerca de los 
trópicos. 

II Forma: Rocío Conqz]aáo, Rosee Congelée, Gefrorener Tau: 
la congelación del rocío es general. No es muy rara cer- 
ca de los trópicos. 

III Forma: Escarcha seca, Escarcha, Gelée Blanche, Reif 
(Pernter) , latin pruína: la congelación puede empezar con 
rocío; perc^ continúa directamente, o se forma directa- 
mente desde el principio. Rara cerca de los trópicos. 
Sucede por tiempo calmo. 

IV Forma: Helada Negra, Gel intérieur des feuilles sans con- 
gélation extérieure. Rara cerca de los trópicos. Con 
viento. 

V Forma: Dientes de Vieja, Croúte de gel prés de la surface 
du sol, d'une forme particuliére. Forma particular: el 
suelo no se congela; pero muy cerca de su superficie se 
forma una capa de cristales verticales que levanta un poco 
el polvo superficial. Rara en los países subtropicales. 

VI Forma: Congelación del Suelo, Gel du sol. Muy rara y 
muy superficial en los países subtropicales. 

VII Forma: Lluvia congelada, granicillo, granizo menudo, abu- 
sivamente también «nieve»; Ch'ésil. Precipitación cons- 
tituida esencialmente — y por lo común exclusivamente 
— de granos menudos de hielo. Difiere esencialmente de 
la nieve en ser amorfa (nunca con cristales finos y ± per- 
fectos), en ser producida por la congelación de las gotitas 
de agua antes de alcanzar al suelo, en durar poco tiempo 
y en no cubrir el suelo sino muy raramente. Difiere 



393 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

del granizo verdadero (1) en no poder formarse sino cuan- 
do la capa inferior del aire es muy fría ( ± entre O y 
-2, 0) , en ser siempre muy menuda y en caer generalmente 
sola (sin mezcla de lluvia). Rara en los países subtropi- 
cales, muy rara en la sub-zona yuxtatropical. 

VIII Forma: Nieve, neige, Schnee. Muy conocida. Muy rara 
en los países subtropicales, imposible en los yuxtatropi- 
cales. 

IX Forma: Helada Vitrea, Helada lisa, Verglas, Glatteis: ca- 
pa delgada de hielo amorfo y transparente sobre todos 
los objetos. Después de una lluvia. Desconocida en los 
países subtropicales. 

X Forma: Hielo Pendiente, Givre, Givre de Vair (chipt- 
CHINSKY), Duft, Rauhreif (pernter) : formado día tras 
día por las neblinas que se congelan en los árboles. Im- 
posible en los países subtropicales. Posible en las zonas 
templado-cálidas. 

XI Hielo General, Gel General, Rauhfrost (pernter) : se forma 
como la precedente; pero sobre toda cosa, casas, monu- 
mentos, barcos, etc. Posible en las zonas templado-frías. 

XII Forma: Hielo por ascenso de temperatura (chiptchinsky) : 
se forma sobre los objetos muy fríos aún, cuando una 
corriente de aire substituye a otra más fría. Zonas frías 
y glaciales. 



(1) El granizo, gréle, Hagel se forma en regiones atmosféricas rela- 
tivamente altas, en condiciones poco conocidas y parece un accidente de la llu- 
via, a la cual siempre acompaña. No es fácil darle su lugar en la serie mien- 
tras no se conozca bien cómo y cuándo se forma. Sucede no raramente con 
temperaturas muy elevadas y no es precisamente raro bajo los trópicos. 



La Orientación de la Agricultura 
Paraguaya y^ los Cultivos Tropicales 



Los acontecimientos meteorológicos de estos últimos años — 
y el último principalmente — merecían un detenido estudio. 
Para darse cuenta de la necesidad práctica de un examen 
minucioso de todos los hechos, basta conocer la impresión que 
esos acontecimientos han dejado en el ánimo de muchos agricul- 
tores, y aun de una parte del personal dirigente. Y para com- 
prender cómo esta impresión ha podido llegar a ser profunda, 
hay que tener en cuenta que no se trata solamente de una onda 
de frío intenso y excepcionalísimo, sino de un grupo de años 
fríos y anormales. 

Lo cierto es que desde 1915 nuetro clima paree* cambiado 
(1) . Exceptuando algunas breves reacciones como las que nunca 
faltan, la temperatura se mantiene debajo de la normal, a veces 
muy notablemente (2) ; las mínimas anuales absolutas fueron 
extraordinariamente bajas: la fuerza calorífica de los rayos sola- 
res sigue debajo de la normal, en el Paraguay principalmente; 



(1) Este cambio se notó — con mayor o menor duración, intensidad, 
extensión y sincronismo — en todas las regiones del Paraguay, Sud del Bra- 
sil, Uruguay y Norte Argentino. Los archivos de las numerosas observa- 
ciones meteorológicas lo comprueban en los cuatro países. Por tanto el hecho 
no puede ser puesto en duda porque aparezcan observaciones aisladas que lo 
pondrían en duda, observaciones de valor local únicamente, o practicadas en 
condiciones de cuyos defectos nada diré, pues los entendidos oportunamente 
los notarán ellos mismos. Hactenus quod cauta a me scribi posset. 

[2] Y esto continúa hasta el momento de entrar en prensa este artí- 
culo (principios de Noviembre). En general hay alguna mejora, un movi- 
miento hacia la normalización; pero puede que sea más aparente que real, o 
sólo parcial. Creo que la normalidad no vendrá mientras tengamos frecuen- 
cia de viento Este, y las lluvias se anuncien con este viento, que en époeas 
normales no soplaba, o anunciaba tiempo seco firme. 



395 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 5 

la presión atmosférica consecuentemente mayor: las lluvias fue- 
ron generalmente escasas, de poca intensidad o muy lentas, como 
en la zona templada; el régimen de los vientos más o menos al- 
terado, con aumento notable de los del cuadrante Este, lo cual 
también persiste; y esto limitándonos a los puntos principales. 

¿ Qué implican todos estos cambios ? Algo así como un 
cambio de latitud. Como si estas regiones se hubieran deslizado 
hacia el Sud, hasta encontrarse, verbigracia, el Paraguay donde 
está la provincia de Corrientes y el Norte de Santa Fé. Por lo 
consiguiente, la impresión aludida — principalmente en los ex- 
tranjeros que no habían conocido el Paraguay en épocas ante- 
riores — se explica perfectamente. Y se explica que la deso- 
rientación lleve a pedir el abandono de los cultivos tropicales. 
«Las plantas tropicales dicen — no se aclimatan bien»; y no 
reflexionan que, habiendo padecido las plantas indígenas como las 
tropicales, llegaríamos al divertido absurdo de que las plantas 
indígenas no están aclimatadas. 

En países mejor organizados, contratiempos semejantes 
al de 1918 no desorientan. Sao Paulo ha visto sus inmensos 
cafetales perderse en proporción más o menos grande varias 
veces. Pero no pensó un momento en abandonar el cultivo del ca- 
fé. Las plantas damniñcadas, al cabo de pocos años se repusieron; 
las muertas fueron substituidas por otras. Y los buenos años 
volvieron y borraron las huellas económicas de los malos. No 
hay país ni cultivo que no esté expuesto a catástrofes de 
alguna especie. 

El Paraguay, habiendo padecido sólo lo que padeció, es de 
los más favorecidos. No tenemos las grandes y verdaderas sequías, 
lo que aquí llamamos sequía siendo simple escasez de lluvia. 
No conocemos las inundaciones; no tememos a los ciclones ni a 
los grandes huracanes que amenazan siempre a la mayor parte 
de los países calientes; nunca vimos terremotos, y por fin, no 
hemos tenido nunca plagas destructivas comparables a las que 
aniquilaron al café en Ceylán, a la vid y a la papa en Europa, 
al algodonero en Méjico y varios otros. Las enfermedades de 
las plantas en general son benignas, y casi todas las importadas 
resultaron atenuadas, debido esto en primer lugar a la abun- 
dancia o suficiencia de las lluvias y a la fertilidad natural de los 
terrenos. Pues es cosa averiguada que muchas enfermedades 



BERTONI: LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAGUAYA 396 

no son graves sino allá donde la alimentación es defectuosa. 

Por otra parte, es caer en el error opuesto el creer que los 
cultivos de la zona templada, y aun los subtropicales, estén li- 
bres de peligros en el Paraguay. No hay tal cosa, ni aquí, ni 
en otra parte. La Papa puede padecer a causa del frío en in- 
vierno y por la insolación en el verano. El Trigo puede ser ani- 
quilado por las insolaciones (1). El Olivo crece bien, pero fre- 
cuentemente se niega a producir. El Algodonero puede ver la 
cosecha disminuida por los fríos tempranos, o por los tardíos, 
desde que la exposición no sea muy buena. Y sería fácil multi- 
plicar los ejemplos. 

Y si se consideran las otras causas de pérdida, el balance 
de probabilidades de las plantas de la zona templada lleva muy 
frecuentemente a resultados negativos. Basta indicar las Vides, 
las que malgrado los innumerables, pacientes y costosos ensayos, 
y no obstante unos resultados aislados, no dieron hasta ahora 
productos serios que permitiesen incluirlas en la lista de los cul- 
tivos nacionales. Bastaría también recordar la larga lista de 
las plantas frutales europeas, y de la zona templada en general, 
de las cuales muy pocas producen regularmente como la citada 
Vid, la Hovenia dulcís, la Higuera {Ficus carica), los Duraznos 
{Amygdalus pérsica), estos últimos no siempre, la Granada 
{Púnica granatum) , el Níspero del Japón {Eriobothrya japóni- 
ca), y pocas más; mientras la gran mayoría niega todo producto, 
incluyendo en éstas varias especies del Sud de Europa como el 
Nogal (Juglans regia) , el Castaño {Castánea vesca) (2) y varias 



[1] En los llanos de Yavevihríh. en la mejor de las tierras de monte 
y bien regada, sembré en el invierno de 1885 buen número de variedades de 
Trigo, Cebada y Avena. Crecieron admirablemente: había trigos de metro 
y medio de altura y avenas con 150 tal'os nacidos de un solo grano; había es- 
pigas hermosísimas. Pero en Octubre, cuando los granos empezaban a cua- 
jar, unos pocos días de sol violento destruyeron todo, espigas y plantas, con 
excepción de dos o tres clases no comerciales en estos países. El mismo he- 
cho se repitió en Octubre y Noviembre de 1889. Observando que las varie- 
dades de trigo empleadas en la panificación están m^ás expuestas a este acci- 
dente que no las duras; estas últimas resisten más pero tienen menos demanda. 

(2) El Nogal produce en algUHOS puntos altos y relativamente frescos 
de la Cordillera; más abajo ya no. *E1 Castaño no ha producido nunca y 
muere generalmente antes de llegar a ser árbol (como el Nogal en las par- 
tes calientes). 



397 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

clases de Vides {Vitis vinífera). 

Un resumen estadístico de los resultados de aclimatación obte- 
nidos mediante miles de siembras e introducciones realizadas por 
mí y personas de mi familia durante 35 años (1) en Misiones y 
Paraguay, entre los paralelos 27*? 30' y 25*? lleva aproximada- 
mente a estos resultados: 

PROPORCIÓN de ESPECIES ACLIMATABLES . 

Especies cultivadas o naturales originarias de las 
Zonas Frías o creciendo naturalmente también en 

aquéllas (2) 1 % 

Especies ídem, originarias de las Zonas Tem- 
pladas 15 % 

Especies ídem, especiales de las Sub-zonas Se- 
mitropicales (3) 80 '/c 



(1) Siento mucho que no me sea posible publicar aún ¡as listas com- 
pletas de esos experimentos, con sus respectivos resultados. Desde los años 
1884 y 1885. durante los cuales, gracias al apoyo del Gobierno Argentino, pude 
sembrar novecientas especies y variedades imnortadas, y de 1888 hasta el 
presente por mi cuenta particular en el Alto Paraná, y paralelamente, de 1896 
a 1906 en la Escuela Nacional de Agricultura de Asunción, que tenía el honor 
de dirigir, siempre dediqué buena parte de mi tiempo a experimentos de acli- 
matación. Los resultados — inéditos en mayor parte, pero cuidadosamente 
conservados — verán la luz algún día, «si infortunium mihi non contingit 
magnaque locorum inopia invita», y comprobarán lo fundado de estas con- 
clusiones generales. 

(2) De esta categoría, la única especie naturalizable es el Amargón o 
Diente de León (Taráxacum officinale), pues crece subspontánea hasta el 
isoterma de 24 grados aproximadamente, en toda tierra no expuesta a larga 
sequía. De todas las que conozco, es la planta de mayor adaptabilidad a 
las diferentes temperaturas y la de mayor extensión en el mundo, pues crece 
natural o naturalizada desde los límites de la Zona Glacial hasta casi el ecuador. 

(7) De las especies frutales clasificadas como sub-tropicales en la re- 
ciente y asaz completa obra del Dr. E. O. FENZI, «Frutti Tropicali e Semi- 
tropicali», Firenze 1916 — dejando a un lado las indígenas de estas regiones o 
de igual latitud del Brasil — íie experimentado 10; de ellas dos (Anona Che- 
rimolia y Casimiroa edulis) dieron resultado negativo más o menos abso- 
luto y 8 se aclimataron más o menos bien. Pero a los resultados negativos hay 
que agregar el Olivo y el Crataegus mexicana. En otros grupos econó- 
micos — entre los árboles tengo que i'egistrar la no-aclimatación del Euca- 
lyptus globulus y de varias otras especies sub-tropicales; en cambio, la 
aclimatación perfecta y naturalización del E. citriodora y otras especies 
tropicales. 

Todo esto, bajo la latitud de Asunción y Puerto Bertoni. 



BERTONI: LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAGUAYA 398 

Especies ídem ídem de la Zona Tropical con ex- 
clusión de las especies propias de la Sub-zona 

Ecuatorial 100 % 

Especies propias de la Sub-zona Ecuatorial 75 % 

En este cuadro consideré sólo las especies que resultaron 
aclimatables en condiciones aceptables, y por los medios corrien- 
tes, es decir, sin el empleo de medios artificiales dirigidos a re- 
mediar a los inconvenientes del clima. Pero se entiende — claro 
es — que las plantas deben de ser puestas en localidades y expo- 
sición convenientes. Otro sí, que los datos del cuadro correspon- 
den má^ bien a la latitud de Asunción y Puerto Bertoni, no al 
extremo Sud del Paraguay ni al territorio de Misiones, países 
que hemos convenido en calificar de sub-tropicales. 

Las condiciones de nuestro mercado principal deben ser tenidas 
muy en cuenta. Esto es imperioso, si debemos tender principal- 
mente a la exportación. Es cierto que la reciente guerra mun- 
dial — contrariando un principio que venía ganando terreno, el 
de la especialización — ha puesto de manifiesto la conveniencia 
de que toda nación se ponga en las condiciones necesarias para 
que en cualquier momento pueda satisfacer posiblemente a todas 
sus necesidades sin ayuda del extranjero. Pero eso se refiere 
tan sólo a los artículos de consumo en tiempo de guerra. En 
cuanto al tiempo de paz, que en el peor de los casos siempre 
sera más largo, el principio de que un país sólo debe cultivar en 
grande las plantas que en él mejor se dan, será siempre la mejor 
guía. Con mucho más razón debemos aplicar el mismo princi- 
pio a la exportación, pues a este respecto, la especialización se 
impone. Es de todo punto necesario que cada país concentre 
sus esfuerzos en el cultivo de los artículos para la producción de 
los cuales se encuentra en condiciones de superioridad, compa- 
rándose con los países que le han de servir de mercado. 

Ahora bien ¿ para cuáles artículos el Paraguay se encuentra 
en condiciones de superioridad, comparado a la Argentina y Uru- 
guay ? En el orden agrícola, es evidente que son los tropicales. 
De éstos, el Uruguay no puede producir ninguno, y la Argentina 
pocos. Dos circunstancias limitarán siempre la producción ar- 
gentina en este sentido: la de clima y la extensión. En grande 
escala, sólo puede cultivar aquellas plantas tropicales que no ne- 



399 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 5 

cesitando llegar a su completo desarrollo vegetativo para ser 
beneficiadas, pueden ser cultivadas en las regiones subtropicales: 
pero económicamente, no veo otra sino la Caña de azúcar: el 
clima se opone. Por otra parte, la R. Argentina sólo posee una 
limitada región con clima tropical: la de Oran. Allá, la mayor 
parte de las plantas tropicales crece bien y produce satifactoria- 
mente, pero sobre una superficie muy reducida, enclavada entre 
la llanura del Chaco expuesta a tórridas sequías, a fuertes he- 
ladas y de suelo poco profundo — y la Cordillera, donde pronto 
la elevación refresca demasiado el aire: la falta de extensión se 
opone a una gran producción. 

No incluyo el territorio de Misiones porque su clima es tal, 
que hasta el extremo Norte, la gran mayoría de las plantas tro- 
picales luchará siempre con la dificultad de las mínimas de tem- 
peratura. El clima de este territorio es uno de los más difíciles 
de clasificar desde el punto de vista de la agricultura. En la 
región meridional, es evidentemente subtropical. Esta región 
queda por tanto excluida para la gran mayoría de los cultivos 
tropicales, desde que se trate de plantaciones en cierta escala, 
pues claro es que para limitados ensayos o cultivos de amateur 
en varia localidades es muy posible encontrar puntos excepcio- 
nalmente abrigados (1). 

En cuanto al Norte de ese territorio, la determinación del 
clima, desde el punto de vista práctico, choca con dos hechos 
contradictorios, que son: carácter tropical bajo casi todos los 
puntos de vista, y posibilidades de temperaturas mínimas relati- 
vamente muy bajas y aun tardías. Estas mínimas fueron a ve- 
ces tales como para recordar a las de la parte meridional, aunque, 



[1] Con más razón esta región queda excluida por un hecho verda- 
deramente curioso: los cambios de temperatura tienen tal amplitud, que 
las congelaciones, muy frecuentes durante el invierno (en Santa Ana y Lore- 
to llegué a registrar más de cincuenta durante el invierno de 1887 ) — son 
posibles en cualquier época del verano. He visto la helada en Loreto tres 
días seguidos, el 15, 16 y 17 de Diciembre; la vi en Ihacanguasú, cerca de 
Corpus, casi a la costa del Paraná, el 9 de Enero; por fin la vi el 12 de Febre- 
ro cerca de Encarnación, pues esta localidad, causa la excepcional dirección 
del río, participa del clima de las Bajas Misiones, mientras que Posadas, por 
la misma razón, no está expuesta a mínimas tan extrañas como las que aca- 
bo de recordar, aunque, en plena ciudad, el año 1893, haya visto morir com- 
pletamente las plantas de café que ya estaban en producción. 



BERTONI: LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAGUAYA 400 

naturalmente, sin igualarlas. Las congelaciones tardías son 
mucho menos frecuentes y ya no parecen posibles en pleno ve- 
rano; pero lo son al principio del verano en toda la región, siendo 
a veces tan fuertes como para aniquilar a las primeras siembras 
(1). Prácticamente esto elimina a buen número de cultivos tro- 
picales, por lo aleatorio que sería el resultado. Y esto, en la faja 
litoral. Pues el interior de la región presenta condiciones que 
recuerdan las de la región meridional. 

La faja litoral paraguaya es más Favorecida — como ya tuve 
ocasión de explicarlo (2) —debido ala cerrazón (neblina fluvial) 
y las emanaciones caloríñcas del río, cuya temperatura es ex- 
traordinariamente alta. El hecho es tan importante, que a riesgo 
de caer en repetición tengo que recordarlo: En todo país algo 
accidentado, las brisas de la noche bajan de las cordilleras a los 
llanos y ríos. En todo el Alto Paraná Medio, la que baja del 
oriente, viene de alturas más grandes, es más fría y más fuer- 
te; por tanto, al llegar al río, vence a la que viene de poniente, 
y pasando generalmente por encima de ésta, empuja hacia el 
oeste a la cerrazón y al aire caliente que se levantan del Paraná. 
He ahí porque la costa paraguaya presenta una diferencia muy 
grande en cuanto a las mínimas de temperatura, y por tanto 
una superioridad m^uy notable sobre la costa argentina y la bra- 
sileña. 

La Faja del Interior — designando con este nombre a la 
«zona» (3) que va de Sud a Norte entre la Faja Litoral y la Fa- 
ja Serrana que incluye a la titulada cordillera — ya muy alejada 
del río, presenta en varios distritos condiciones parecidas a las 
de la banda oriental del río (4) . Pero — teniendo en cuenta la 
mayor humedad del aire y el verano más caliente — siempre se- 



[1] Verbigracia, se ha visto una delgada capa de hielo sobre el agua 
en una ollita, en la pl^ya del río, a la embocadura del Ihguasú, el 9 de No- 
viembre, lo que implica una muy fuerte helada en toda la región. 

[2] M. S. BERTONI: « Condiciones Generales de la Vida Orgánica » 
pág. 126 , en varias otras publicaciones, y en este número de ANALES, pág. 
352. Ver, por más detalles, tales publicaciones. 

[3] Es útil recordar que —por resolución de competentes congresos— 
en el lenguaje científico la palabra zbna no debe ser empleada sino en el 
genuino sentido de faja climatérica universal, y en el geométrico. 

[4] M. S. BERTONI: «Condiciones de la Vida Org. p. 137 



401 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 5 

rá apta para los productos tropicales anuales o subterráneos que 
no pueden ser perjudicados por los caprichos de la estación 
fresca. Sin contar que en su parte septentrional, entre el Mon- 
daíh y el Guaihrá, las posibilidades aumentan mucho para los 
productos más sensibles. 

En cuanto a la Faja Serrana, que va a ambos lados del 
divortium aquarum de los ríos Paraná y Paraguay, y la Faja 
Central Paraguaya, que va de Oeste a Este entre estos ríos 
y a ambos lados del 25<? paralelo, así como a las vertientes del 
Amambáih y a varios otros distritos o parajes de las Regiones 
del Centro, del Norte y del Apa. numerosísimos son los produc- 
tos tropicales a que pueden dar lugar. Yo creo firmemente que 
sabiendo escoger los terrenos y exposiciones convenientes, no 
habrá cultivo tropical que en una parte o en otra de esas regio- 
nes no encuentre su lugar, excluyendo apenas algunos que sólo 
prosperan en las regiones ecuatoriales. 

Una sensata elección es sin embargo necesaria. Primera- 
mente se deben estudiar las necesidades de nuestros mercados. 
Los cuadros de importación mostrarán que son muchos, algunos 
de gran valor, los demás valiosos en su conjunto. No podemos 
pensar en el cacao, por la razón apuntada, ni en el caucho de 
Amazonia, por la misma razón. Pero hay otros cauchos [1] y 
uno tenemos indígena, la Mangavera (Hancornia speciosa) que 
de «yapa» produce una fruta excelente. No podemos, ni necesi- 
tamos, luchar en baratura con el café del Brasil en los mercados 
del Plata; pero hemos demostrado prácticamente que podemos 
producir y exportar ventajosamente cafées de clase superior, 
que se imponen por su calidad. Hace nueve años ya, los impor- 
tadores de bananas de Buenos Aires me habían declarado que 
preferirían importar del Paraguay y Alto Paraná, en vez de ir al 
BríiSil; esperaban solamente que hubiese producción suficiente; 
no la hubo, pero no por culpa del clima o de la tierra, que son 
casi ideales, pues el Banano produce aquí como en los países tro- 
picales más favorecidos. 



(1) El Ule (Castilla elástica), la Manisova (Manihot glaziovii), 
él Yequié (Manihot trichotoma) resisten grandemente a las sequías y has- 
ta dos grados bajo cero. La Cryptostegia grandiflora; y el Guayule resis- 
ten perfectamente a nuestros mayores fríos. 



BERTONI: LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAG. 402 

Una de las especies comerciales de Vainilla ( Vanilla pom- 
vona) 'es indígena y es la de cultivo más económico. La chiri- 
moya del Brasil {Anona squamosa), la más deliciosa, se exportó 
ya con gran ventaja (i). El Mamón {Carica papaya) puede 
hacerse de un gran mercado en el Plata, y hemos experimenta- 
do que aquí la clase de Costa Rica, la más gruesa y estimada 
para el comercio, es la que mejor produce. El Mango, el Ana- 
nás, el Aguacate, tienen en Buenos Aires, Rosario y Montevideo 
los mercados más seguros, y no falta sino producir; el primero 
da aquí abundantemente; el último sólo pide que se introduzcan 
variedades más productivas. Y para terminar con la fruta, no 
titubeo en afirmar que en los trópicos hay tanta variedad, y en 
los mercados del Plata hay tanta curiosidad por conocerla y ta- 
les posibilidades de consumo, que esos mercados pueden ser 
tenidos por muy favorables, a condición de que se organice su 
aprovechamient-o. 

El Rocú {Bixa orellana) — de fácil cultivo, buena produc- 
ción y rápido crecimiento en la Faja Litoral, en la Serrana de 
la Región del Este y en las vertientes del Amambáih — tiene en 
el Plata un buen mercado (2) por su materia colorante, de uso 
variado y universal. El Jengibre (Zingiber officinale), impor- 
tado de ultramar para la fabricación del «ginger ale» y la far- 
macia, produce muy bien, con la ventaja de ser planta para 
lugares sombreados, como la Cúrcuma {Cúrcuma longa), otro 
rizoma industrial y farmacéutico. La harina bruta de mandioca 
se exporta en cantidades cada vez mayores para Europa y Esta- 
dos Unidos; no podemos tal vez competir con los fletes más re- 
ducidos del Brasil y el capital y brazo chino de Malaca; pero 
podemos abastecer de tapioca y almidón a los mercados del Pla- 
ta; y la raíz fresca tendrá bastante aceptación en esos mercados 
cuando podremos organizar la exportación, pues hay modo de 
conservarla unos ocho días. 



(1) Los exportadores la pagaban en Asunción cerca de diez centavos 
oro cada fruta y en una hectárea caben mil plantas. 

(2) Recibimos varios fuertes pedidos, que no pudimos satifacer por 
falta de plantaciones, pero que comprobaron la seriedad de este artículo. En 
las regiones que indico, sólo cultivan 'algunas plantas los Indios Guaraníes, 
que saben apreciar, además, sus notables propiedades medicinales. En la 
América trof icál es popular su uso en la cocina. 



403 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

Las fibras de gran comercio (1) tienen en el Norte de Argen- 
tina dónde producir, pero siendo casi todas especies tropicales, 
producen mayormente y con menos gasto en el Paraguay. Po- 
demos afirmar que el Yute {CorcJio7nis) , el Sisal {Agave rígida 
sisalana) el Abacá {Musa textilis) y el Cáñamo de Mauritius 
{Furcroea gigantea = Fourcroya cubensis) se encuentran en 
este caso. Las plantas medicinales constituyen otro reglón que 
puede ser explotado. La gran guerra vino a demostrar a los 
estados del Plata la necesidad de poder producirlas, y una ex- 
plotación en regla hubo de realizarse en el Paraguay, pues 
buena parte de esas plantas son de tierra caliente. De algunas 
se podría ensayar la exportación para Europa. Ejemplo el Ar- 
mí (francés Ambrette^ Abelmoschus moschatus = Hibiscits abel- 
7noschus) que cultivan nuestros Indios Guaraníes y cuya semilla 
se cotizaba antes de la guerra treinta francos el kilo, diez veces 
más de lo que aquí cuesta producirla. 

Para tierras secas y pedregosas ya indiqué el Sisal y el 
Cáñamo de Mauritius. Para otras tierras secas e ingratas te- 
nemos también la Citronela {Andropogon citratiis) o falso Pat- 
chulí, y el Vetiver {Andró pogon squarrosus = Vetiveria zizanioi- 
des) ambos productores de esencia de mercado universal y 
mucha demanda. Para esta industria de las esencias tenemos 
todavía cierto número de plantas que ensayar, pues dado el alto 
precio, la distancia de los mercados no influye. Pero con las 
ensayadas, y que por brevedad no enumero, ya hay para un buen 
comercio. 

Y paro en contar. Una lista más completa la encontra- 
rán los lectores, al pie de mi Mapa Fisiográfico, Climatérico y 
Agrícola del Paraguay (2) ; y de esta lista, hecha en 1912, una 
segunda edición revisada la encontrarán en apéndice a la mono- 
grafía N" 12 de la «Descripción Física y Económica del Paraguay» 



(1) A ellas hay que agregar los Algodoneros, arbóreo (Gossypium 
arboreum), arbustivo (G. barbadense), peruano (G. peruvianum), co- 
lorado (G. rufum), etc., que son tropicales. 

(2) Grabado eu 1913, recién de él se está haciendo el tiraje en colores 
en estos días. 



BERTONI: LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAG. 404 

Pero los aclimatadores. los experimentadores y los simples 
curiosos podrán agregar muchos otros nombres de plantas tropi- 
cales a la enumeración que yo esbocé. (1) 

Naturalmente, una sensata elección debe hacerse igual- 
mente al respecto de las localidades. Gran número de éstas e 
innumerables puntos y predios darán lugar a dudas d« si se 
prestan o menos para cultivos tropicales. En estos casos, el 
agricultor, si nada quiere arriesgar, tendrá a su disposición una 
lista de cultivos que — aun exigiendo siempre un clima tropical 
en cuanto a la temperatura del año o de la estación calienta — 
dan buena cosecha a pesar de que en invierno haya heladas asaz 
fuey^tes, de varios grados bajo cero. Tales plantas se agrupan 
naturalmente en las siguientes categorías: 

I Plantas anuales. Sembradas temprano, estas per- 
miten generalmente cosechar el producto antes de que haya 
fríos peligrosos. Ejemplos: el Yute, el Wuandzú. 

II Plantas pereniies de vegetación anual. De ellas fre- 
cuentemente el producto puede ser cosechado antes que los fríos 
le puedan perjudicar. Ejemplos los Algodoneros arbustivos, Ve- 
tiver, Citronela, Ramio, etc. y la Caña de Azúcar. 

III Plantas tuberosas o rizomatosas cuyo producto, 
siendo subterráneo, queda fuera de peligro: Mandioca, Ñames 
y Kara dirersos, Taró, Mangará-tayá, Arrow-root (2), Mbaku- 
kú (3), etc. 

IV Plantas tropicales arbóreas, leñosas o herbáceas, de 
una resistencia excepcional. El más notable ejemplo es el 
Canelero (Cinnamomun zeylanicum) que produce la canela de 
Ceilán, el cual, no sólo resiste, sino que vegeta activamente du- 
rante nuestros mayores fríos. Agregúese la Cryptostegia cau- 
chutera. el Aguacate, ciertas variedades de Mango, el Sisal {Aga- 
ve sisalana), las palmeras en general (4), etc. y varias especies 



(1) M. S. BERTONI: «Condiciones Generales de la Vida Orgánica» 
Puerto Bertoni 1918, pág. 160. 

(2) El rizoma que da la mayor proporción (50 "r) de almidón, de ío 
más fino y de gran comercio; su forma silvestre es indígena del Paraguay. 

(3) Pachyrrhizus tuberosus o Cacara erosa; es probablemente ef 
tubérculo de mejor gusto. En el Sud y IVIisiones no produce sino en los años 
calientes. 

(4) Las hay industriales o comerciales, como el Dátil. 



405 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

de las sierras ecuatoriales. 

Necesario es también no olvidar que existen medios protec- 
tores de bastante eficacia para impedir las heladas u atenuar sus 
efectos. Tales medios son de uso general, y sin embargo son 
desconocidos o completamente olvidados en estas regiones. Me- 
diante ellos, varias regiones de las Zonas Templadas consiguen 
cultivar en bastante escala casi todas las plantas subtropicales 
y hasta algunas tropicales. Baste citar la California y el Sud 
de los Estados Unidos, el litoral del Mar Mediterráneo. Austra- 
lia, etc. Las nubes artificiales, el humo, las cubiertas de quita- 
lpón, los forros de paja, las camadas cubresuelo, el aporcado, el 
enterrado, la poda para formar copa espesa, el desmoche (pinga- 
ge), el ingerto sobre variedades o especies más resistentes y 
otros procedimientos más, son de práctica corriente en esos 
países. Claro es que se impondrán en estas regiones también, 
cuando la agricultura habrá llegado a ser verdaderamente inten- 
siva y la horticultura habrá alcanzado el grado de desarrollo que 
nuestras condiciones naturales le destinan. Entonces se com- 
prenderá el poder de tales medios; pues en muchos casos, no se 
necesita obrar milagros, sino simplemente ayudar un poco a la 
naturaleza, para que los resultados negativos se cambien en fa- 
vorables. 

Plantas de las Zonas Templadas y Policultura. Todo lo que 
acabo de exponer no quiere decir de ninguna manera que con- 
venga abandonar la idea de fomentar ciertos cultivos de los 
países templados, especialmente aquellos cuyo producto, como el 
Trigo, en ciertas circunstancias pueden resultar muy valiosos. 
El país es extenso, variado y aún poco estudiado. Es preciso 
que encontremos, para cada región, cada lugar y cada clase de 
tierra el cultivo que más conviene. Y no basta aún: las circuns- 
tancias particulares de cada plantador suelen influir mucho en 
la elección del cultivo. Por estas razones también, la policultura 
se impone. Los países que un tiempo la olvidaron, sufrieron gra- 
ves crisis y a ella van volviendo. Los productos para los cuales 
un país favorecido por la naturaleza presenta condiciones de su- 
perioridad relativa, son siempre numerosos. Para el Paraguay 
son numerosísimos, y como el país está en los comienzos de su 
organización agrícola, conviene, en lo posible, no olvidar ninguno, 



BERTONl: LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAGUAYA 406 

pues muchos son seguramente los que serán adoptados. Siguien- 
de el ejemplo de las naciones más adelantadas — y con mayor 
razón que en aquéllas — debemos experimentar, experimentar 
sin descanso. 

Una advertencia es necesaria a este respecto; si es muy con- 
veniente 710 x>€rder el ánimo por unos reveses, pues estos pueden 
ses debidos a causas accidentales o remediables, es igualmente 
necesario no apurarse eyi anunciar como definitivo un resultado 
favorable. El crisol de una bastante larga experimentación es 
indispensable para que todo resultado reciba el sello definitivo. 
La practicaba evidenciado estas verdades en países donde cuenta 
siglos y milenios de experiencia. La Ciencia las explica ahora 
en sus causas. La principal de éstas está en las largas ñuctua- 
ciones que el clima presenta en cada país, fluctuaciones que se 
parecen a sucesivos cambios de clima, cuando no son, en reali- 
dad, sino ondulaciones arriba y abajo de la línea normal secular 
del clima mediano. 

Estudiando los resultados prácticos del ciclo de 33 años 
durante el siglo y medio que tenemos de buenas observaciones, 
se ve que frecuentemente este ciclo se divide en dos mitades, o 
en dos partes desiguales, que presentan caracteres notablemen- 
te distintos. Es bastante común el ver un período relativamen- 
te frío y seco, de 10 a 14 años generalmente, suceder a otro 
constituido por 15 o 20 años relativamente calientes y húmedos. 
Por otra parte, examinando las diversas Crónicas del Tiempo — 
que nos permiten remontar, bien que mal, hasta los principios 
de la era cristiana — se notan numerosos períodos, de igual o 
mayor duración, que presentaron entre ellos diferencias más no- 
tables todavía, a veces asombrosas. 

Esos instrutivos antecedentes nos indican que la doble ad- 
vertencia que acabo de formular está perfectamente justificada. 

Pero nos indican también otra cosa. Es que — no obs- 
tante todos los experimentos, prudente selección y larga expe- 
riencia ~ para cada cultivo que un país haya adoptado, habrá 
siempre períodí'S favorables y otros desfavorables, sin que eso 
implique para el hombre avisado — la necesidad, ni tampoco 
la conveniencia, de cambiar de cultivos. Durante esos períodos, 
no faltarán nunca neófitos, o impacientes, u hombres de poca ex- 



407 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

periencia para pedir la muerte o la exaltación de tal o cual cul- 
tivo. Pero los hombres provectos harán bien en atenerse a este 
consejo que les doy: 

QUE SEAN INCANSABLES EN ESTUDIAR 

CONSTANTES EN EXPERIMENTAR 

PRUDENTES EN REFORMAR 




La Gumosis de los CITRUS 

Y" un 

Nuevo Medio Preventivo y^ Curativo 

Estudios de la Estación Agnonómica de Puerto Bertoni 

por EL Dr. MOISÉS S. BERTONI 

I PREMISAS 

^ADIE ignora lo perjudicial que es esta terrible plaga 
en todas las partes del mundo donde se cultivan Ci- 
trus. No hablando sino de los países del Plata, bas- 
tará recordar los estragos que la gumosis ha hecho 
en el Norte de la R. Argentina, donde ha aniquilado extensas y 
costosas plantaciones, y sigue atacando especialmente al Naran- 
jo y al Mandarino. En el Paraguay, la epifitia entró más tarde, 
empezando por el Sud; pero se extendió rápidam.ente, y actual- 
mente han de ser muy pocos, si aún los hay, los departamentos 
no atacados. 

Uno de los caracteres más notables y temibles — según 
mis observaciones en estos países — es que la gravedad de esta 
plaga es cada vez mayor. Al principio — hace ya muchos años — 
la gumosis no atacaba en el Paraguay sino al Mandarino; al pun- 
to que durante dos o tres años se pudo suponer que era una en- 
fermedad propia de esta planta. Más tarde atacó también a los 
Naranjos mezclados con los Mandarinos o contiguos, pero des- 
pués de estos últimos. Algo más tarde atacó a los naranjales 
aislados y creciendo en terrenos pobres o demasiado secos, así 
como al Limonero. Por fin, acometió a Naranjales bien situados 
y en tierra bastante fértil, así como a la Lima de Persia {Citriis 
limetta). La Lima Sotí {Citrus acida Roxb., var. ) resistía to- 
davía; ahora ya se enferma; na muere, pero padece. Actual- 
mente, en Puerto Bertoni, quedan indemnes únicamente el Na- 
ranjo agrio, la Pampelmusa {Citrus granáis — C decumana), la 



409 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

Lima de la India (Citnis hystrix) y e\ Citrus trifoUata. Aun 
diré que el primero de éstos no lo es de una manera muy absoluta; 
probablemente los otros tampoco. Si la naturaleza parasitaria 
de la enfermedad fuere comprobada, habría que reconocer que 
la virulencia de la misma ha ido continuamente en aumento. 
Mientras tanto, opino que cabe acusar a las modificaciones de 
las condiciones de la vida, bajo el punto de vista de la tierra y 
del clima, com.o factores originales, y a los organismos saprófilos 
como cómplices. 

La caitsa de la Gumosis pareció dos veces cosa resuelta, y 
por fin, queda en la prístina duda. Al principio se le creyó bac- 
térica, admitiéndose como autor al Bacillus gummificans de Co- 
mes. Más tarde — habiéndome dado resultado negativo mis in- 
tentos de inoculación - yo me permití expresar la opinión (1) de 
que la verdadera causa fuese un defecto de nutrición, un desequi- 
librio que alterase ciertas funciones orgánicas, de donde el decai- 
miento y una puerta abierta vara los organismos saprófilos. Y 
con tal entendimiento, aconsejaba en la misma obrita todos los 
medios conducentes a mejorar la alimentación y equilibrio de la 
planta. Los fitopatólogos, sin embargo, persistieron en la teoría 
parasitaria; la enfermedad fué anunciada como inoculable y al- 
gunos hongos fueron acusados de ser la causa verdadera (2). 
Esta teoría pareció un tiempo haber triunfado definitivamente. 
Pero esta es la hora en que la duda entra de nuevo, pues traba- 
jos muy recientes vendrían en apoyo de mi modesta opinión. 

Los medios de defensa o de ataque que han sido propuestos 
son bastante numerosos, pero algunos resultan poco eficaces y 
otros no son económicos. No entraré en decalles, que el lector 
puede hallar en muchas publicaciones especiales. Solo diré que 
los medios curativos propuestos pueden resultar muy convenien- 
tes cuando se trate de salvar algunos árboles de valor, especial- 
mente apreciados, o en quintas de recreo o cultivos limitados; 
pero que en los cultivos de mayor escala con fines comerciales— 



[1] M. S. BERTONI: «La Gomosis del Naranjo», I y II Contribución, 
Asunción 1912; et in «Agronomía» vol. V. 

[2] Ya en 1878 el Prof. GIOV. BRIOSI habia denunciado al hongo 
Fusisporium Limonii como constantemente asociado a la Gumosis ( « Atti 
della R. Academia dei Lincei», vol. XI) y probable causa original. 



BERTONM: LA GUMOSIS DE LOS CITRUS 410 

hablando sólo de estos países — es muy dudoso que lleguen a 
convenir. Es preferible, en general, hacer nuevas plantaciones. 

Los medios preventivos serían probablemente más prácti- 
cos ; pero no conociéndose todavía con seguridad la causa del mal, no 
se pueden indicar sino aquellos medios generales que concurran a 
fortalecer la planta, y por fin, el ingerto sobre especies resisten- 
tes. Este último es el gran recurso, y hubo que adoptarle. Pero 
no deja de tener su incoveniente. Primeramente, no es econó- 
mico. La planta de Naranjo borde u obtenido mediante la siem- 
bra, es generalmente vendida por un precio tres o cinco veces 
menor del precio por el que se ofrece la planta de ingerto. 
Además, en estos países no es fácil encontrar fuertes cantidades 
de plantas ingertadas. Secundariamente, la resistencia de estas 
últimas a la enfermedad no es absoluta. Si se plantan en terre- 
nos donde los Naranjos bordes ya han perecido o están enfermos, 
los ingertadcs sobre Nuranjo agrio resisten relativamente, no 
mueren, pero padecen, siendo limitada su producción; también 
se han visto morir algunos. En cuanto al ingerto sobre Citrus 
trifoliata, parece resistir algo m.enos (1) y no convenir sino en 
los países relativamente fríos. A estos dos inconvenientes ha- 
bría que agregar que las plantas de ingerto no suelen alcanzar 
el desarrollo de que son susceptibles las obtenidas directamente 
de semJllas, 

Por ñn, tanto los medios curativos como los preventivos 
indicados hasta ahora carecen de efectividad suficiente, o son ina- 
plicables, cuando se trata de salvar las plantaciones existentes 
atacadas por el mal. Aun las operaciones dirigidas a mejorar las 
condiciones de la vege^-ación — tales como el abono, la cubierta 
veide o seca y las oportunas labranzas del suelo y pulverización 
superficial — no son de efecto muy seguro, ya sea porque no 
siempre llegan a tiempo para atajar al mal avanzado, ya porque 
no se lleven a cabo como debido, o no sea posible realizarlas. 



(1) H. HAROLD HUME, en su excelente tratado «Citrus Fruits and 
their Culturen 6* edición, New York, 1915, establece el orden de resistencia 
a la gumosis de esta manera: I"? el Naranjo Agrio, 2'' la Lima Agria, S^ e' 
Citrus trifoliata, 4" la Pampelmusa ,(C. grandis = C. decumana), 5" el 
Limonero, 6'' el Naranjo Dulce (pág. 467). No habla del Mandarino, que aquí 
resultó ser el menos resistente de todos, pues muere generalmente antes de 
fructificar. 



411 ANALES científicos PARAGUAYOS SERIE II. N. 5 

Por fin, lo que voy a exponer explicará la razón por qué todos 
esos remedios muchas veces no bastan. 

II OBSERVACIONES y- EXPERIMENTOS 

LA gumosis apareció en Puerto Bertoni el año 1898. También 
se le vio en otros puntos descampados de la costa. Pero 
pronto noté un hecho interesante: las plantas que se encontraban 
a media sombra no se enfermaban. En 1899 planté algunas 
lianas o enredaderas (1) indígenas en torno de un grupo de Na- 
ranjos muy atacados y próximos a morir. Pronto las lianas cu- 
brieron a los Naranjos con exceso; éstos quedaron poco produc- 
tivos, pero sanaron de la gumosis, y viven aún. Pero algunos 
de dichos Naranjos, a los cuales se quitó toda sombra, volvieron 
a enfermarse y rápidamente perecieron. 

En 1902 mandé plantar un liño de 60 metros de Manda- 
rinos alternados con Bananos. Éstos daban a aquéllos una me- 
dia sombra, o bien sombreaban a la mitad de la copa. Y bien: 
mientras todos nuestros plantíos de Mandarinos en pleno sol 
eran completameute destruidos por el mal, aquellos mandarinos 
entre bananos crecieron muy hermosos y aún continúan produ- 
ciendo abundantemente, no obstante sus 19 años de edad (2), 
menos algunas plantas que fueron muertas por el Lepidosaphes 
Becki (3). 

Más tarde mandé plantar otro liño de 150 metros con 
Mandarinos, de tal manera, que el liño pasaba sucesivamente 
por todos los grados del abrigo: desde una sombra apenas sensi- 
ble, la media sombra de Bananos, la de árboles raleados, la del 
«capuerón» (4) hasta la del bosque casi cerrado. Resultado: las 
plantas apenas abrigadas murieron un año después de las no 
abrigadas; las plantas sombreadas se conservaroyi más o menos per- 
fectamente y proporcionalmente a la sombra; las completamente 



(1) Dioclea iasiocarpa, Phaseolus Bertonii, y una especie de Ire- 
sine muy alta y frondosa. 

(2) Se sabe que el Mandarino borde (de semilla) tiene vida corta. 

(3) Este Cóccido — uno de los más temibles — fué invadido por un 
hongo que lo aniquiló tun completamente que aquél parece haber desaparecido. 

(4) Bosque nuevo, espeso y no alto, ^ sylva caesa rediviva, 



BERTONI: LA GUMOSIS DE LOS CITRUS 412 

abrigadas dieron poco producto y algunas crecieron muy poco, 
pero viven muy sanas, excepto algunas que murieron por habér- 
seles quitado la sombra. 

En 1895 fueron plantados unos Mandarinos en un cafetal, 
a la sombra de árboles raleados. Resultado: buen crecimiento, 
árboles fuertes, producción satisfactoria; viven todavía robustí- 
simos. Pero se les quitó la sombra a algunos, y éstos, después 
de dos años de una producción excesiva ( tanto que se desgaja- 
ban) están enfermos o moribundos. Por brevedad omito nume- 
rosos ensayos con idénticos resultados. Pero es necesario agre- 
gar algo de lo observado en plantas silvestres o subspontáneas. 

En estas regiones, el Naranjo Dulce crece expontánea- 
mente en los bosques, donde se ha propagado desde siglos. En 
tal condición, nunca hemos visto una planta enferma de gumosis 
(1). En 1913 recorrí el gran naranjal silvestre de Trinidad, el 
que tiene más de mil hectáreas de superficie, bajo el abrigo de 
la selva natural; no encontré una planta enferma. Pero en una 
parte un agricultor había rozado (2) algunas hectáreas, dejando 
los Naranjos en pleno sol; no hacía más de un año o dos; sin em- 
bargo, varios árboles ya estaban atacados de gumosis. Otro 
ejemplo: en Yaguarasapá, cuando yo abrí ese puerto, en Enero 
de 1888, desde el barranco había Naranjos dulces subspontá- 
neos; tres de ellos alcanzaban a 15 metros de altura (3); queda- 
ron desde ese año en pleno sol, y resistieron perfectamente 
sanos hasta 1894, porque la gumosis no existía todavía en la 
región; pero en 1899 ya habían muerto. Por fin, en todos los 
otros casos análogos, observé análogos residtados, sin una sola ex- 
cepción, salvo en los lugares no invadidos de la gumosis. 



(1) Ni de otra enfermedad grave. Bien se ve que el bosque es el me- 
dio natural, el habitat original de los Citrus. 

(2) Rozar = desmontar, = déf richer, significa limpiar el bosque como 
para sembrar. 

(3) Altura máxima notada por mí. Cerca de Itacuruví del Rosario 
medí el más corpulento: 12 metros de altura, 12 metros de diámetro del ra- 
maje y m. 0,60 de diámetro cerca de la base. Formaba parte de un grupo 
aislado y sin sombra, pero en un corral de vacas. Es probable que el 
abundante abono bastalaa para prevenir el mal. Estos hacia el año 1900. 



413 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 5 

III CONCLUSIÓN jr EXPLICACIÓN 

RESULTA por tanto evidente: 1°, que la sombra previene la 
gumosis; 2?, que en grado menor la hace soportable; 39, que 
en grado mayoría detiene completamente. Estas conclusiones 
parecen algo revolucionarias, pues van en contra de lo que gene- 
ralmente se suponía. Los tratadistas piden para los CitriLS el 
máximum de sol, y resulta que el sol es condición necesaria para 
el desarrollo de la peor plaga de estas plantas. H. harold 
HUME, acaso la más atendida autoridad en Norte América, va 
hasta recomendar que se dé a los Citrus todo el sol que sea posi- 
ble, con el fin de prevenir la gumosis (1) . 

Semejante contradicción me sugiere esta pregunta: 
¿ Será general el fenómeno que yo he observado, o bien corres- 
ponde solamente a estas regiones, o mejor dicho, a este clima ? 
La seriedad de autoridades y especialistas como el que acabo de 
citar, me lleva a creer lo segundo. Hay serias probabilidades de 
que la conclusión a la que he llegado no sea aplicable a todos los 
climas. Además hay una razón que me lleva a suponer que 
en los países menos calientes que éstos las cosas pasen de distin- 
ta manera. Allá donde el calor es escaso para los Citrus, el li- 
bre y directo acceso del sol es necesario para que la planta crezca 
vigorosa; y el crecimiento vigoroso debe naturalmente aumentar 
la resistencia de la planta, y aun eliminar la gumosis si se admi- 
te, como yo supongo, que esta enfermedad tiene su origen en un 
defecto de alimentación y desequilibrio de las funciones orgánicas. 
Admitida esta última teoría, la contradicción aludida desapare- 
cería, los hechos aparentemente contradictorios resultarían cier- 
tos los dos, y lo que pasa en las regiones de calor más limitado, 
vendría a ser otro hecho en favor de esta teoría. 

La temperatura muy elevada de los rayos solares en estas re- 
giones, completa la explicación y daría otra razón en apoyo de la 
misma teoría. Efectivamente, en el Paraguay, Misiones y Alto 
Paraná la intensidad de los rayos solares es muy notable, pues 



(1) En la ya citada obra «Citrus Fruits and their Culture», 6» ed., 
pág. 469, entre los medios preventivos aconseja: «Air vi^ould then be freely 
admitted, and the sunlight, ene of the best germicides we have, would be 
allowed to reach the soil». 



BERTONI: LA GUMOSIS DE LOS CITRUS 414 

es más elevada de la que se observa en varios países tropicales, 
y aún más si la comparamos a la que se registra en el Sud de los 
Estados Unidos (Ü). Por eso (y no por el frío) en estas regio- 
nes la sombra es absolutamente necesaria para el Café, el Ana- 
nás y otras plantas que en las regiones altas del Brasil y en varios 
países ecuatoriales pueden prosperar en pleno sol. Yo creo que 
— en general — la media sombra protegerá a los Citrus en todos 
los países donde el Café exige sombra. Que una intensidad 
muy elevada de los rayos solares favorezca el desarrollo de la gu- 
mosis, es algo demasiado evidente y constante en estas regiones 
para que pueda ser puesto en duda un solo momento. Y es otro 
indicio en favor de la opinión de que la gumosis no sea una en- 
fermedad esencialmente parasitaria. 

La gumosis responde a dos causas; esto es lo que me parece 
resultar del conjunto de los hechos. Una causa — que parece 
ser la primera o principal, dado que precede y que por sí sola 
puede resultar fatal — está en un defecto o desequilibrio funcio- 
nal que trae una alteración de todo el organismo. La otra — que 
es generalmente necesaria — es la presencia de organismos 
saprófilos o «patófilos», que pueden invadir a la planta gracias a 
esa alteración, viviendo probablemente de los productos de las 
alteraciones orgánicas. La primera de éstas no puede 'causar 
por sí sola la ruina de la planta sino en casos excepcionales. La 
segunda no puede obrar profundamente sin la primera. 

El desequilibrio funcional inicial — en todos los casos ob- 
servados por mí en estas regiones — es debido a un exceso en el 
balance absorbción-evaporación. Las plantas expuestas a un 
sol violento, evaporan más agua de la que las raíces pueden ab- 
sorber, si la tierra no está suficientemente húmeda (2) . Y no 
son muy raras las temporadas, o períodos de uno hasta varios 
meses, durante los cuales el suelo no contiene suficiente cantidad 



(1) En el Paraguay y Misiones, entre los paralelos 20'' y 28<' no pasa 
un año sin que los actinómetros o termómetros solares no indiquen máximas 
de más de TO"? A la pág ya indiqué algunos ejemplos de máximas excep- 
cionales, de 80.5 y hasta 82.5. 

(2j En estas regiones la irrigación artificial no se usa páralos Citrus, 
pues el total anual medio de lluvia varía entre 1300 y 2000 milímetros, según 
los lugares. 



415 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

de agua para que la planta pueda mantenerse fresca a pesar de 
los ardientes rayos del sol. En estos casos, una media sombra 
basta para que la evaporación disminuya mucho (1) y se reesta- 
blezca el equilibrio. Aun un cuarto de sombra puede bastar. 
Naturalmente, la pobreza o la mala composición de la tierra, o su 
falta de espesor, son circunstancias que favorecen el desequilibrio 
porque las tierras retienen menos agua. 

La falta o imperfección del drenaje es otra causa de dese- 
quilibrio; en este caso, la planta no puede evaporar toda el agua 
que las raíces absorben; además, hay asfixia y una parte de las 
raicillas se pudren. Esto no es raro en las llanuras argentinas 
donde asóla la gumosis. Otro motivo inicial lo dan las tierras 
pobres de elementos nutritivos, las que contienen ciertos elemen- 
tos en exceso, las lavadas por exceso de lluvia, las de mucho de- 
clive imprudentemente desnudadas y las pedregosas en exceso. 
Todos estos casos he podido observar, con relación a la gumosis. 
Más al sud, en regiones menos calientes, las heladas han podido 
ser más de una vez la causa inicial. Y sin heladas también, el 
frío muy prolongado suspende la vegetación, o disminuye la eva- 
poración en los lugares húmedos ; y ambas cosas producen alte- 
raciones que pueden abrir la puerta a la gumosis. 

Es por tanto muy esplicable que las conclusiones a las que 
he llegado al respecto de la causa primera de la gumosis no sean 
aplicables a todos los países, ni a todas las circunstancias. Si, 
por ejemplo, la causa fuese la falta de drenaje, la sombra no 
convendría en los países más calientes tampoco, pues aumentaría 
el desequilibrio. 

IV APLICACIONES PRACTICAS 

POR lo que corresponde a estas regiones, las deducciones 
prácticas se presentan claramente. Primeramente, tenemos 
un medio práctico de salvar los inmensos vergeles naturales de 
Naranjos dulces, los cuales pueden alimentar — y en parte ali- 
mentan ya — un activo comercio. Es lo más fácil y lo más eco- 



(1) En el Alto Paraná, durante los días de cielo despejado, la evapo- 
ración a la sombra, es siempre de tres a cuatro veces menor a la evaporación 
en pleno sol. 



BERTONI: LA GUMOSIS DE LOS CITRUS 416 

nómico: basta dejarles su sombrajo natural. El arte ayuda a la 
naturaleza y puede aumentar la productividad de estos vergeles 
sin malas consecuencias. Basta suprimir la maraña baja, los ar- 
bustos y arbolitos pertenecientes a las especies que no crecen en 
altura más que el Naranjo. Allá donde la selva es tupida y los 
Nananjos poco productivos, se puede ralear un poco, así como 
suprimir las lianas o ihsipó de mucho crecimiento. Procediendo 
prudentemente y por grados, la experiencia mostrará el grado 
de sombra más conveniente. 

También se pueden salvar los restos délas plantaciones ruinadas, 
los grupos y árboles aislados de las huertas. Aquí la cosa ya no 
es tan fácil, porque los árboles para sombra son lentos en crecer 
y las plantas atacadas pueden morir antes de que reciban sombra 
suficiente. Hay el recurso de plantar enredaderas; pero éstas 
tienen el inconveniente de aplastar a la planta que se quiere 
proteger; ésta se salvará; pero producirá poco. Hay que esco- 
ger las especies que crecen rápidamente pero no lleguen a dar 
sombra excesiva (1). 

En cuanto a las nuevas plantaciones, es necesario hacer una 
distinción y una advertencia: no todos los Citrus se comportan 
igualmente con la sombra. El Naranjo dulce, por poco que la 
sombra sea excesiva, produce menos que en pleno sol; y su cre- 
cimiento a la sombra es bastante lento. Estos inconvenientes 
me obligaron a idear y buscar medios de obviarlos. Así, he 
visto que el inconveniente del lento crecimiento puede ser evita- 
do en gran parte dejando el naranjal en pleno sol hasta los cua- 
tro o cinco años de edad, pues las plantas muy jóvenes no son 
atacadas (2) ; pasada esa edad, se plantan los árboles para som- 
bra. Para este fin no creo haya árboles mejores que las Legu- 
minosas, en primera línea los Ceibos y Búcares (que son especies 



[1] El Poroto Caracol grande (Phaseolus Bcrtonii) me parecióla 
mejor enredadera para este efecto. Se multiplica fácilmente por estacas o 
cortes y por semilla, y es un bello adorno. Pero nc resiste a fuertes heladas 
y no madura en los países subtropicales. Creo que en éstos convendría el 
Phaseolus caracalla. 

[2] Hemos visto que en las bueijas tierras el Naranjo no es atacado de 
gumosis sino desde el segundo o tercer año de producción, rara vez antes. 
En tierras medianas o algo pobres, puede ser atacado antes; pero el cultivo 
superficial y la cubierta verde retardan la aparición del mal. 



417 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

afines de Erythrina) , luego las diferentes Inga (1), la Cassia 
fístula, las Caesalpinia, la Poinciaiía regia (2). Además, estos 
árboles no se deben plantar espeso, sino más o meros raleado 
según su respectivo crecimiento. En cambio los Naranjos pueden 
ser platados más espeso que cuando deben quedar en pleno sol, 
lo cual vendría a compensar, para una superficie dada, la dismi- 
nución de la producción por árbol (3). 

No es por tanto imposible obtener una producción satis- 
factoria, no obstante la sombra. Se puede llegar también a este 
fin, adoptando para sombra árboles de hojas caducas. A este 
respecto diré que nos falta aún realizar un experimento defini- 
tivo sobre cierta escala y más metódico; pero que las observaciones 
hechas permiten aconsejar este método. Se entiende, para 
estas regiones y para el Naranjo dulce. Se pueden indicar para 
el efecto dos especies particularmente: la Hovenia didcis y la 
Poinciana regia: aquélla es más segura para el Sud, por ser más 
resistente al frío que todos los Citrus, presentando la ventaja, 
además, de producir un fruto comestible y hasta cierto punto 
utilizable en mayor escala. 

Se comprende que los árboles de hojas caducas presenten, 
por su parte, estas ventajas: 

a) permiten la acción directa de los rayos solares duran- 
te toda la estación fresca, durante la cual los Naranjos forman 
sus botones, fiorecen y cuajan, elevándose la producción; 

b) permiten una madurez más temprana y la obtención 
de frutas de mejor gusto, por la misma razón; 

c) permiten un crecimiento algo más rápido y más uni- 
forme, en anchura también, haciendo menos demorada la en- 
trada en producción. 



[1] Aquí tenemos el Inga-guasú y el Inga-í. 

[2] Estos árboles leguminosos fertilizan a la tierras como es sabido- 
Pero he visto que no todos los árboles de esta familia tienen esa propiedad. 
Los Kurupaíh (.Piptadenia), el Anchico (P. rígida), el Ihvihrá-pepé (Holo- 
calyx Balanzae), y algunos más, resultaron ser malas sombras. 

(3) HAROLD HUME indica, como mejor distancia para el Naranjo, 20 a 
25 pies, o sean metros 6 a 7,50. Pues bien, bajo una media sombra se puede 
reducir eso a cinco metros, siempre que los árboles para sombra sean de hojas 
persistentes, pues debajo de éstos, los Naranjos crecen mucho más en altura que 
en anchura. Si los árboles para sombra fueran de hojas caducas, habría que 
plantar los Naranjos a la distancia habitual, que el autor citado acertadamente 
indica. 



BERTONI: LA GUMOSIS DE LOS CITRUS 418 

El Mandarino a media sombra vegeta y produce perfectamente. 

Podemos llegar a esta conclusión sin reserva. Estamos por tanto 
en posesión — para las nuevas plantaciones — de un medio pre- 
ventivo seguro y sin inconvenientes. Sea por esta razón, sea 
porque el Mandarino en pleno sol es atacado desde los primeros 
años (1), conviene en este caso que las plantas de sombra sean 
plantadas en el mismo tiempo, o el mismo año. 

En nuestros experimxentos, la sombra más favorable al 
Mandarino fué la del Banano Manzano; plantado en número igual 
al de Mandarinos, proporciona la media sombra que hace falta; 
además, presenta la ventaja de crecer rápidamente, y la de que 
la sombra puede ser disminuida con facilidad cuando se creyere 
conveniente, por ejemplo, cuando el crecimiento de los Manda- 
rinos o de su sombra resultare más que normal. En el cuadro 
siguiente damos un ejemplo de la disposición de semejante plan- 
tación. En cuanto al rendimiento, en nuestros ensayos fué 
abundantísimo; así que hemos adoptado este método definitiva- 
mente. 

PLANTACIÓN DE MANDARINOS CON BANANOS 

o(^o(x)o@o(x)o 

Interliño de 6 metros 

OESTE 'tr-m T . 1- j ^ . «»-^ ESTE 

Interlmo de 6 metros 

o(x)o(x)<>(x)<i-(x)o 

Interliño de 6 metros 

o(S)<>®o®o®<> 

o Bananos ® Mandarinos 

La disposición de una plantación de Naranjos dulces puede 
ser más variada, pues, no pudiéndose emplear para sombra el 
Banano por su poco crecimiento (2) y siendo los árboles de som- 



(1) Aun en el vivero, o en el almacigo desde el primer año. 

[2] Probablemente convendrían el Banano Plata (Musa argéntea] 
y el Ram-kela o Colorado [Musa rubra] por su gran crecimiento, pero sólo 
en las buenas tierras, suficientemente regadas artificial o naturalmente y no 
muy expuestas al viento y a los fríos, que es donde pueden alcanzar hasta 10 
y 11 metros de altura. 



419 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

bra tan diferentes (1) en su elevación y amplitud, no es posible 
indicar una disposición preferible para todos los casos, debido 
principalmente a las diferencias en cuanto a las distancias que 
los árboles de sombra exigen. Por tanto indicaremos sólo un 
ejemplo, a base de Hoveyíia dulcís: 

PLANTACIÓN DE NARANJOS CON HOVENIA 
Y EVENTUALMENTE OTRO CITRUS 

0O®O®O®O0 

• ••••••o 

0O®O®O0O® 

• ••••••• 

0O0O0O0O0 
0O0O0O0O0 

• ••••••• 

0O0O0O0O0 
• Naranjo O Otro citrus (event.) Hovenia 

Una advertencia final será necesaria. Todos los métodos 
tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Es decir que nunca 
un método conviene para todos los casos; pretender lo contrario 
es exigir a un buen remedio que cure todos los males; sin em- 
bargo hay simplistas que llegan a este extremo. Al respecto 
del Mandarino — como ya vimos — el nuevo método puede ser 
recomendado en general y con la sola reserva de que los terrenos 
deben ser bien desaguados naturalmente, o bien drenados. 

Al respecto del Naranjo Dulce hay que limitar la reco- 
mendación a ciertos casos, como ser: 



[1] Seria conveniente ensayar el Cedro Colorado [Cedrela tubiFlora 
Bertoni]. Es la madera de mayor comercio en los Estados del Plata y de 
mayor exportación de la América Latina. Es de rápido crecimiento, fácil de 
multiplicar y no empobrece al suelo. Poco frondoso, no da sombra excesiva. 
Cortado a los 20 o 30 años daría por sí solo un resultado que pocas especies 
forestales igualarían. Exige tierras buenas y profundas y, llegado el tiempo 
de cortarlo, el destino del naranjal sería otro problema. Pero, en ese tiempo, 
el naranjal ya habría producido bastante. Por fin, es una idea; la práctica 
sola podrá hacerla buena. Pero téngase por seguro que el cultivo del Cedro 
es de porvenir por sí sólo. 



BERTONI: LA GUMOSIS DE LOS CITRUS 420 

a) plantadores de escasos recursos (por el costo de las 
plantas ingertadas) ; 

b) colonos y otras familias que quieran plantar para el 
uso de su establecimiento, pero con cierta abundancia; 

c) plantadores no muy apurados, que tienen otro negocio, 
pero que desean formarse una renta de porvenir y con poco gas- 
to; principalmente los que piensan en sus hijos y descendientes, 
pues los naranjales bajo sombra duran siglos. 

En cuanto a los plantadores que quieren hacer del Naranjo 
su principal negocio, y disponen del capital necesario, y tienen 
interés sobre todo en que la plantación entre en producción en el 
menor tiempo posible, la planta ingertada queda la más recomen- 
dable, así como el pleno sol. 



RESUME & CONCLUSIONS 



'ññ'RES graves sont les ravages causes par la gommose dans 
^ tout le bassin du Rio de la Plata, et la virulence de cette 
maladie parait augmenter d'année en année. 

Les moyens préventifs et curatifs indiques jusqu'á pré- 
sent, étant donné les conditions de ees régions, ne sortent pas 
du domaine de la théorie. 

Toutes les observations faites par nous, ainsi que tous les 
résultats de nos nombreux essais, démontrent de la faQon la plus 
evidente que les clTRUS ombragés ne sont jamáis attaqués par la 
gommose, et qu'un ombrage artificiel fait á temps sauve les plan- 
tes attaquées. 

Ces faits, qui paraissent en contradiction absolue avec ce 
que Ton a admis jusqu'ici, ne sont probablement vrais que pour 
celles des régions tropicales ou semi-tropicales qui se distinguent 
par une insolation tres vive (máximas de 70 a 80 degrés acti- 
nométriques ou du thermométre solaire) . 

Cette constatation nous confirme dans notre opinión, 
exposée il y a dé ja longtemps, que la cause essentielle ou condi- 
tion nécessaire de la maladie, est dans un défaut de nutrition et 
altération physiologique proveyíant d'un manque d' equilibre entre 



421 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

les fonctions organiques et surtout entre Vabsorpüon et Vévapora- 
tion. Les différents parassites qu'on a tour a tour indiques 
comme cause du mal, ne seraient que des saprophiles aggravant 
le mal, lequel, sans eux, ne serait peut-étre pas mortel. 

Comme application pratique pour ees régions, la culture 
des Citrus dans un milieu plus ou moins ombragé se présente 
naturellement. 

Pour le Mandarinier {Citrus nobüis, le plus éprouvé par 
cette maladie) le résultat de nos essais est complet. Sous un 
demi-ombrage, la croissance, la production et la beauté des 
f ruits sont tout a fait satisfaisantes, supérieures méme a ce que 
Fon obtient en plein soleil. 

Pour rOranger commun, la santé es parfaite et les oran- 
ges tres belles, quoiqueplustardives;mais las croissance est plus 
lente et la production est réduite dans une proportion assez forte. 
Néammoins, soit en ne donnant de l'ombrage qu'au bout de 
quelques années, soit en choisissant des arbres qui perdent leurs 
feuilles pendant la saison fraiche de l'hémiphére Sud, soit en 
plantant plus dru (les Orangers ombragés croissant plutót en 
hauteur), soit enfin par tous ees moyens combines, on arrive a 
parer dans une certaine mesure ees inconvénients. 

L'emploi de plantes greffées sur Bigaradier reste le grand 
moyen pour les capitaux ayant pour but principal la culture de 
rOranger et partant pressés d'avoir des entrées. Mais la cul- 
ture demi-ombragée n'en sera pas moins le moyen le plus éco- 
nomique et le plus sur pour les colons aux ressources limitées et 
pour les planteurs visant a se faire de l'Oranger une rente se- 
condaire pour T avenir. Elle est encoré le seul moyen pratique 
(dans ees pays) de sauver les vergers deja attaqués et les foréts 
naturelles d' Orangers subspontanés. 

Dans ees foréts, l'Oranger vit des siécles, sa production 
par hectare (les arbres pouvant croitre assez dru) est assez 
élevée, la rente nette, étant donné les frais presque nuls, est 
tres satisfaisante, et en aidant un peu la nature, elle peut devenir 
magnifique, 

Pour les autres espéces de Citrus des essais méthodiques 
sont encoré nécessaires. 



Moisés S. Bertoni 

RHIZOCTONIA SUBEPIGEA 

PLAGA GENERAL DE LAS PLANTAS Y SUS REMEDIOS 



( MBAERASÍH-KANG'Í ) 



SUMARIO: Esta plaga es grave, casi univer- 
sal, y ataca a la mayora de las plantas — Es 
sólo parecida a la que publicó Mr. d'Hérelle 
bajo el nombre de Phthora vastatrix— Mo- 
do de propagación y desarrollo — Medios pre- 
ventivos y de destrucción ensayados. Permi- 
ten reducir mucho la gravedad del mal. 



|ACE más de veinte años, publiqué (1) la descripción 
y biología de una enfermedad parasitaria que había 
estudiado en mis plantaciones de café. No habiendo 
yo entonces obtenido fructificaciones, la inscribí pro- 
visoriamente en el género Rhizoctonia, por las analogías que 
había observado. Más tarde, el sabio químico microbiólogo 

F. H. d'HÉRELLE (2), describiendo una enfermedad del Cafeto 
que hacía grandes estragos en Guatemala, da al hongo destruc- 
tor el nombre de Phthora vastatrix, considerándolo como una 
Esferiácea; opinión puesta en duda por el eminente fitopatólogo 

G. DELACROIX (3), el cual opina que «ni la descripción, ni la fi- 
gura que aquel autor da, no permiten hacerse una idea suficien- 




(1) M. S. BERTONI: « La Rhizoctonia subepigea. Nueva En- 
fermedad del Cafeto», in «Revista de Agronomía» vol. I p. 211-222, Asunción, 
Agosto 1897. 

(2) F. H. D'HÉRELLE: «Maladie du Caféj^er au Guatemala» in Bull. 
de la Soc. Mycolog. de France, vol. XXV, p. 171, Paris 1909. 



423 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 5 

temente exacta de la constitución de este hongo como para 
asignarle con seguridad su lugar en la clasificación». 

Tanto d'HÉRELLE como yo mismo, habíamos observado 
que la enfermedad que describimos atacabaaotros árboles (11. ce. ) . 
Pero, poco después de mi primera publicación, y aun más en lo 
sucesivo, pude cerciorarme de que la plaga de que trato ataca 
a un gran número de especies, arbóreas o herbáceas, y a la mayoría 
de las especies leñosas cuando son muy jóvenes. Es la mayor 
plaga de los almacigos y viveros, de las siembras de tabaco, Citnis, 
Eucaliptus, Coniferas, etc. y en general de toda siembra tupida 
que se haga con el objeto de trasplantar; es la pesadilla del sem- 
brador hortícola en todas estas regiones calientes, cualquiera sea 
la tierra. 

En realidad, todos los agricultores y horticultores la cono- 
cen. En los otros países creen que se trata de varias enferme- 
dades y les dan varios nombres, generalmente el de cada planta 
atacada. El campesino paraguayo ha sido el más fino observa- 
dor; le dio el nombre genérico y muy expresivo de « Mbaerasíh- 
kang'íh». Difícil sería dar un nombre más acertado. Efecti- 
vamente, allí tenéis un almacigo de café, o de árboles, o de tabaco, 
en buena tierra y bien cuidado; ha germinado y crecido l(>zana- 
mente y estáis lo más satisfechos. Pero he ahí que unaplantita 
de un día para otro parece desfallecer, se marchita o bien se 
pone amarilla, sin causa aparente; los días siguientes ya es un 
grupo; el grupo se extiende y acaso toda la siembra perece, si 
no se arranca rigurosamente toda planta enferma y las vecinas, 
y aun así mismo, porque nuevos focos pueden aparecer. 

y bien, según mis observaciones, se trata de una sola en- 
fermedad, producida por el mismo hongo, que ataca primera- 
mente al cuello de la raíz. El aspecto varía, sobre todo según la 
edad de la planta. Las plantitas jóvenes mueren rápidamente; 
entonces el mycelium — o filamentos a que está reducido el hon- 
go — permanece blanco, de donde el nombre de «Blanco de las 
raíces » que dan a la enfermedad en varios países. Las plan- 
tas de más edad, resisten meses, y aun más; entonces los filá- 



is) Dr. G. DELACROIX: «Maladie du Caféyer au Guatemala» in 
• Agrie. Pratique des Pays Chauds» Diciembre 1910, Paris. 



BERTONl: LA RHIZOCTONIA SUBEPIGEA 424 

mentos invaden toda la corteza de la base del tronco y las raíces 
gruesas y se ponen negros. En especies herbáceas, como el ta- 
baco, o las arbóreas recién germinadas, la plantita muere tan 
rápidamente, que a simple vista no se ven filamentos, ni blancos 
ni negros y sólo aparece la destrucción tabescente del pie y de la 
raíz principal. 

Siento serme imposible entrar, en este breve espacio, en 
todos los detalles de observación que me llevaron a la convicción 
de que la plaga en cuestión, si bien difiere por algunos caracte- 
res de la Phthora vastatrix d'herelle — la que temí al princi- 
pio fuese idéntica — en cambio es seguramente la misma que 
muchos agricultores y horticultores denunciaron con varios nom- 
bres. Así, el citado «Blanco de las raíces»; la «Pudrición de los 
semilleros» plaga tan grave, que «el hacer semilleros de tabaco 
es uno de los problemas más difíciles de la agricultura de Cuba» 
(w. T. horne) ; la Rhizoctonia de los tabacales de esa isla (p. p. 
cardin) ; una de las más obstinadas plagas de California, Jamaica, 
Brasil, etc., y quizá no es sino una forma, la plaga que ataca a los 
alfalfares en Argentina, descrita por H. miatello (1), quién la 
atribuye con duda a Rhizoctonia violácea Tul. ^ Leptosphaeria 
circinans Sacc. 

Cómo se propaga, d'herelle di. ce.) indica, para la Phthora 
que su difusión se hace por medio de los esporos. Estos, sem- 
brados por el viento, penetran, mediante las lluvia, hasta las 
las raíces. Estoy en condiciones de poder afirmar que nuestra 
plaga se propaga sobre todo por medio del mycelium, cuyos fila- 
mentos pueden vivir meses y años en su primer estado (2), o 
extendiéndose sobre la superficie del suelo hasta encontrar una 
de las plantas preferidas, que ataca entonces por el cuello de la 
raíz. De ahí la aparición usual, por manchas que van exten- 
diéndose en todos los sentidos. 

La evolución, en las plantas atacadas, varía según la re- 
sistencia de estas plantas, desde pocos días (semilleros, almaci- 
gos) , hasta dos o tres años (árboles) . Pero nunca la enfermedad 
invade sino la base del tronco y la parte más gruesa de las raíces 



[1] HUGO MIATELLO «Plagas de la Alfalfa» in «Anales Soc. Ru- 
ral», Buenos Aires. 

[2] M. S. Bertoni, 1. c, p. 218 y fig. 



425 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

hasta poca hondura. La sequía favorece la diseminación de los 
esporos, y las lluvias prolongadas, la de los filamentos. Tempo- 
radas húmedas que suceden a otras notablemente secas, son lo 
que más favorece al desarrollo de esta plaga; pero si todo el año 
es lluvioso, ésta disminuye, mientras si todo el año es seco, per- 
siste. 

Medios de defensa o de destrución. Han sido propuestos 
muchos. Sometimos buena parte a experiencia, resultando muy 
pocos buenos y prácticos, dudosos o negativos otros, y alguno 
hasta contraproducente. He aquí, en resumen, las conclusiones 
a que creo poder llegar: 

1? La previa quema de la superficie del suelo, en general, no 
parece convenir (1). Para la siembra de Tabaco, una quema 
superficial suave, si se dejan las cenizas bien esparcidas y no se 
remueve más la tierra, puede convenir, también por otros motivos. 
29 La limpieza absoluta en torno del árbol o arbusto (Café, Yer- 
ba, etc.) detiene el avance del hongo (mycelium) ; pero, por otras 
razones, no debe alcanzar a más de un metro del tronco. 

39 Arrancar los troncos y las raíces, en el desmonte (défriche- 
ment) es trabajo inútil si se hace sólo con este fin; no detiene la 
enfermedad. 

40 Cub^ñendo la base del tronco, toda la parte atacada y un po- 
co más, con tierra pura, se puede salvar un arbusto enfermo 
(hay que poner un tutor). Hallé este medio por haber visto que 
el hongo no puede vivir a cierta profundidad (± lOcm). Pero 
no hay que esperar que el mal sea grave y no dejar secar la 
tierra. Esta debe formar un cono, y debe ser extraída de cierta 
profundidad, sin mezclarla con la superficial. 

50 La alcalinización del suelo, preconizada fundamentalmente 
por Mr. d'HÉRELLE, es, en este caso también, un medio excelente, 
si no indispensable. El encalado es aconsejable donde puede ser 
hecho económicamente. Es preventivo y hasta cierto punto cu- 
rativo. La cal debe ser puesta sobre la tierra limpia en torno 



[1] En Cuba tampoco ha producido buenos resultados, según W. T. 
HORNE «La Esteriliz. de la Tierra» 1918. 

En mi primer trabajo (1. c. p. 222) indiqué los resultados de un ensayo 
favorables a la quema. Observaciones posteriores volvieron a poner la cosa 
en duda. 



BERTONI: LA RHIZOCTONIA SUBEPIGEA 426 

del pie. Si se abona con materias orgánicas, o acidas (superfos- 
fatos), o se usa abono verde, éste y aquéllas deben estar a un 
metro o menos del tronco. He visto que las cenizas pueden 
substituir la cal hasta cierto punto. 

69 La cubierta verde, indirectamente es útil, pero a la misma 
distancia (o algo menos) del tronco. 

7*? La penetración de los rayos solares hasta el pie de la planta, 
dio resultados dudosos o malos para el Café, los Citriis, la Yerba 
Mate (en los terrenos atacados) y otras plantas leñosas, (4). 
8^ El trasplante a mayor hondura da regulares o buenos resul- 
tados para las plantitas jóvenes (Café, Eucaliptos, Acacias, etc.) 
si el mal está en su comienzo. Es necesario plantar a unos 10 o 
15 cm más hondo, abrigar del sol y el viento y regar frecuente- 
mente. 

99 El caldo bórdeles dio muy buen resultado para destruir las 
manchas da la plaga en los semilleros o eras de Tabaco. Para 
este caso conviene que contenga i o g más de cal que en el ordi- 
nario. Es útil también como preventivo; pero entonces hay que 
repetir la aplicación a las eras después de cada lluvia fuerte. 
109 La esterilización previa de la tierra es e\ medio más efectivo 
para las siembras de Tabaco y similares y todas clases de alma- 
cigos y siembras en cajón o en macetas. Se aconsejó hacerla 
por medio de laformalina oformol; en la práctica este medio, a 
más de ser el más costoso, resulta infiel, porqué en el comercio y 
aun en la farmacia, la formalina, por abuso o por la fácil volati- 
lización, en vez del 40 7o legal de ácido fórmico no contiene sino 
el 30 % , el 20 % y aun menos. Además obliga a esperar unos 
días antes de poder sembrar. 

119 La esterilización por el sulfato 'de magnesia parece haber 
dado buenos resultados, y es fácil y económica. 



[6] He visto que el sol no destruye a los esporos, ni a los filamentos. 
Tuve de eso una prueba elocuente: teniendo que hacer en cajones una siem- 
bra de Pinos y otras Coniferas— plantas sumamente perseguidas por el hon- 
go en cuestión— junté únicamente la tierra arenosa, limpia y muy seca de un 
patio abrasado cada día por ardiente sol de seca de 70 a 75 grados. Confiado, 
sembré sin desinfectar. Pues nunca vj un desarrollo de Rhizoctonia tan 
grande: la superficie de la tierra quedó completamente cubierta de una capa 
felpuda y densa de filamentos blancos, y me fué imposible salvar una sola 
planta. Semanas después esa felpa tomaba un color oscuro. 



427 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 5 

129 La esterilización por medio del agua hirviendo resultó ser 
el mejor y más económico de los medios preventivos. Ninguna 
esterilización permite una seguridad absoluta, pues el viento y 
el agna pueden traer gérmenes de afuera; pero si se vigila, éstos 
no pueden llegar a perjudicar mayormente. Siempre hay que 
regar con abundancia. Pero téngase presente que la acción del 
agua hirviendo es tanto más rápida y completa, cuanto más seca 
esté la tierra; por tanto, si ésta está muy húmeda, y no se 
quiere esperar que se seque un poco, hay que emplear mucho 
más agua hirviendo. 



APÉNDICE 

Polvo ferro-calizo. En otro trabajo (1) he aconsejado co- 
mo preventiva — y curativa en las plantas leñosas al principio 
del mal — la siguiente fórmula: 

Cal apagada 45 % 

Cenizas de leña 45 % 

Sulfato de hierro en polvo 10 % 

Mézclese bien. Si la aplicación es preventiva, el sulfato 
de hierro puede ser reducido al 5% . Descalzar un poco la plan- 
ta, y colocar el polvo en torno del cuello y sobre las raíces grue- 
sas enfermas. Repetir cada año, si es preventiva. 



m 



[1] M. S. BERTONI: «Contribución al Estudio de Algunas Plagas del 
Naranjo y demás Citrus» in «Boletín del Depart. de Fomento» I, n. 4, p, 28, 
Asunción 1914. 



índice del N"" 5, Serie íl 

(19 de Agronomía y Biología) 

( Analítico ) 



LIMITES DE RESISTENCIA DE LAS PLANTAS TROPICALES Y 
SUBTROPICALES A LAS BAJAS TEMPERATURAS 324 

Error fundamental 324 

La congelación en la zona tropical 325 

Error en observar la verdadera mínima 326 

El BIOTERMÓMETRO resuelve el problema 327 

El límite de resistencia es casi invariable 328 

Explicación de las cifras y abreviaciones 330 

Cuadro general: Efectos de las heladas de 1918 331 

Límite de resistencia — Límite de vida 331 

Apéndice a este cuadro 342 

Comentarios al cuadro precedente 338 

El límite de vida depende de varios factores 338 

El límite de resistencia no aparece inmediatamente 339 

Aparece a veces mucho tiempo después 339 

Datos inexactos referentes a mínimas 341 

Cómo y dónde hay que observar 341 

Conclusions genérales 342 

LA TEMPERATURA MÍNIMA SECULAR DE 1918 345 

El año de 1917. Records batidos 345 

El año de 1918. Antecedentes 346 

Las congelaciones de Junio. ídem en el Brasil 347 

Las heladas de Julio 349 

Pródromos y temperaturas mínimas 350 

Las congelaciones en los, países limítrofes 351 

El fenómeno del «granicillo* (grésil) 352 

Ventaja térmica de la costa paraguaya 352 

Algunos Datos Termométricos: Paraguay 353 



429 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 5 

ídem Argentina y Brasil. Límite de la nieve 355 

Las zonas paraguayas más abrigadas 356 

Antecedentes Históricos 357 

Siglos XVIII y XIX. Número de heladas 358 

Una tradición Guaraní 360 

Periodicidad de los grandes fríos 362 

Consecuencias inmediatas 364 

La pronta y directa acción de los rayos solares 364 

Atenúa los efectos de las heladas 365 

Ventaja de las localidades altas 366 

Las regiones al Oriente del Río Paraná 368 

Acción sobre los animales 369 

Una observación psico-biológica 371 

Consecuencias mediatas 374 

La gangrena progresiva 374 

Efectos subsecuentes en los animales 375 

Consecuencias durables 376 

Modificaciones en la fauna 377 

Preponderancia de la misión de las Aves 378 

Al respecto de los animales domésticos 380 

Modificaciones permanentes en la flora ? 381 

Determinación de nuestro clima 382 

Caracteres tropicales. Enumeración 385 

Fríos desatrosos en otros países calientes 387 

Résnmé et Conclusions 388 

CLASIFICACIÓN DE LAS CONGELACIONES 392 

LA ORIENTACIÓN DE LA AGRICULTURA PARAGUAYA Y LOS CUL- 
TIVOS TROPICALES 394 

Aparente cambio de clima 394 

Peligros de los cultivos de la zona templada 396 

Estadística de nuestros resultados 397 

Condiciones de nuestros mercados 398 

Clima del territorio de Misiones 399 

La Faja Litoral paraguaya, más favorecida 400 

Faja del Interior y ia Serrana 401 

Cultivos tropicales aconsejables. Elección 401 

ídem para lugares de heladas fuertes 404 

Medios protectores artificiales 405 



ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N, 5 430 

Plantas de las zonas templadas. Advertencia 405 

Consejo práctico, en general 407 

LA GUMOSIS DE LOS CITRUS Y UN NUEVO MEDIO CURATIVO Y 
PREVENTIVO 408 

Premisas. La gravedad es cada vez mayor 408 

La causa de esta plaga 409 

Los medios aconsejados resultaron insuficientes... 410 

Observaciones y experimentos 411 

Los naranjales silvestres son indemnes 412 

Conclusión y Explicación 413 

La sombra previene y detiene la Gumosis 413 

La Gumosis responde a dos causas 414 

Aplicaciones prácticas 415 

Medios para salvar los naranjales naturales 415 

Difícil es salvar los restos atacados 416 

Aplicación de la media sombra a nuevas plantaciones 416 

El Mandarino a media sombra 418 

El Naranjo Dulce a media sombra 419 

Resume et conciusions 420 

RHIZOCTONIA SUBEPIOEA. PLAGA GENERAL DE LAS PLANTAS 422 

Ataca a la mayoría de las plantas leñosas 423 

Recibió varios nombres. Cómo se propaga 424 

Medios de defensa o destrucción ensayados 425 

Un polvo ferro-calizo, nuevo 427 

La esterilización de la tierra por el agua hirviendo 
resultó ser el mejor medio preventivo 427 



*-«:^FEN^— 



ANALES científicos PARAGUAYOS 

Publicados por el Dr. Moisés S. Bertoni 



SERIE II NtJM. 8 29 DE ANTROPOLOGÍA 

PUERTO BERTONI Paraguay MARZO De 1920 



O 



Dr. Moisés S. Bertoni 

LA LENGUA GUARANÍ 

COMO 

DOCUMENTO HISTÓRICO 

ESTRUCTURA. FIJEZA. INALTERABILIDAD 
CONSECUENCIAS PARA LA ETIMOLOGÍA 



f» 



PUERTO .BERTONI 

ALTO PARANÁ ■ PARAGUAY 

IMPRENTA Y EDICIÓN •' EX SYLVIS' 
1920 



I 

IMPORTANCIA DE LOS ESTUDIOS 
GUARANIOLOGICOS 



L estudio de la raza guaraní, en todas sus 
diferentes manifestaciones, es de la más 
alta importancia para la historia de Amé- 
rica. Pues nos hallamos frente a un fe- 
nómeno grandioso: la enorme superficie 




que esta raza ocupa, o en un próximo pasado ha ocupa- 
do. Desde la foz del Río de la Plata hasta las Antillas y 
Panamá, y desde el Atlántico hasta los Andes, y en algu- 
nos puntos hasta el océano Pacífico, el mapa de más de la 
mitad del continente está cubierto de nombres guara- 
níes, los que atestiguan de la ocupación efectiva de la 
raza, o de su preponderante influencia. Tan enorme ex- 
tensión, la naturaleza y unidad admirable del idioma a 
pesar de las distancias, el desarrollo de la agricultura, 
los conocimientos en el campo de la medicina y de la 
historia natural, las ideas morales y religiosas, la orga- 
nización social y económica, el régimen político y otras 
pruebas o indicios, nos inducen a admitir la existencia 
de una verdadera civilización guaraní, cuyos caracteres, 
muy especiales por cierto, en buena parte ya podemos 
conocer y en parte nos serán revelados sin duda por las 
investigaciones futuras. 

No se trata de un pueblo desaparecido o extraño 
a nuestra vida actual. Todo lo contrario: millón y 
medio de habitantes civilizados hablan todavía la rica y 
armoniosa lengua guaraní y la defienden con triunfante 



435 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

tenacidad contra ia corriente arrasadora de las lenguas 
europeas. Hay más: muchos millones de Americanos, 
con el estigma más o menos evidente de la raza, llevan 
en sus venas sangre guaraní, y confundidos en la gran 
familia, colaboran con ventaja en la magna obra de es- 
te continente. 

Cuando habrán desaparecido ciertas preocupa- 
ciones, cuyo origen está en la falta de conocimiento 
cabal del valor intrínseco de las grandes razas sudame- 
ricanas — cuando se comprenderá debidamente que, con 
el triunfo de la democracia, el que no era antes sino el 
estrato inferior de la población, viene a constituir la 
mayor fuente de la fuerza moral y material de la nación, 
y la base necesaria de sus progresos, entonces todos los 
hombres estudiarán sin menosprecios y sin vanidades 
el siempre interesante problema de sus orígenes, y 
consignarán con satisfacción la verdad tal cual resulte, 
al respecto de las agrupaciones de que formen parte y. 
de la sangre que corra por sus venas. Las estadísticas 
cesarán entonces de halagar a la vanidad de unos y te- 
mer la susceptibilidad de otros, y el antropólogo, con la 
imparcial serenidad del naturalista, revelará a las nuevas 
generaciones todo el secreto de su pasado antrópico. 
Entonces solamente se verá con claridad cuan grande 
es la parte que corresponde, y a pesar de todas las in- 
migraciones corresponderá, a esas razas que alg-unos 
consideraban casi como extinguidas, o en vías de ex- 
tinción. 

Cediendo primero a la voz de la naturaleza, y 
más tarde al soplo de las nuevas ideas, un gran cambio 
s€ ha operado en esta América Latina. Vencidas por 
las armas, exterminadas en parte, condenadas a servi- 
dumbre, destruidas por el fanatismo religioso o civil 



BERTONl: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUMENTO HIST. 436 

SUS mejores instituciones, aniveladas bajo el manto uni- 
forme de un nuevo credo, que con ser sublime, no 
dejaba de aplastar toda originalidad e impedir las ve- 
leidades de independencia mental, las grandes razas in- 
dígenas parecían muertas moral e intelectualmente, y 
sólo vivían en esa última camada de la gente, que antes 
de la revolución francesa el mundo creía destinada a 
servir de piso eternamente a los afortunados de la hu- 
manidad. Pero en la naturaleza, así como nada salva 
de la muerte a un organismo caduco, tienen extraña 
resistencia los organismos jóvenes, que llevan en sí las 
condiciones elementales del triunfo. Es así como rela- 
jadas y rotas por fin las cadenas de la servidumbre, al 
soplo de las nuevas ideas que recorrieron todo el mundo 
llegando hasta la choza del indio, y bajo la presión de 
las necesidades industriales que exigían brazos robustos 
y brazos aclimatados, se revelaron aptitudes y se des- 
pertaron energías que esperaban latentes la hora de la 
rehabilitación. Y al despertar, la nueva generación 
criolla se encuentra con que es otra. La naturaleza, 
como siempre, había triunfado. Preocupaciones huma- 
nas habían pretendido mantener abierto un abismo in- 
franqueable entre las dos razas; pero Mater Natura lo 
había venido llenando. A la voz irresistible de sus le- 
yes, autóctonos y conquistadores se habían abrazado, y 
al fin de la larga jornada, nos encontramos con que 
amos y siervos han desaparecido para dar vida a un 
nuevo ser colectivo, el cual, combinando felizmente las 
cualidades de ambos mundos, se presenta en el torneo 
de la humanidad lleno de vida y de entusiamos. 

Se impone por tantx), en la actualidad con más 
urgencia que nunca, el estudio metódico y minucioso 
del pasado y del presente de nuestras razas aborígenes. 



437 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N ó 

Y a este respecto, la menos afortunada de las grandes 
razas es la guaraní. Indudablemente, entre las publi- 
caciones recientes, podemos registrar, uno que otro tra- 
bajo de primera importancia. Pero el campo es inmen- 
so y muy variados son los puntos de vista. Por otra 
parte, las dificultades suben de punto cuando se trata 
de destruir preocupaciones y combatir ideas preconcebi- 
das, como las que tienen curso en el público al respecto 
de los Guaraníes. De estas ideas, no pocas son inexac- 
tas y algunas son completamente falsas ; esto me atrevo 
a decirlo al respecto de lo que en general se piensa de 
los pueblos antiguos, como con referencia a lo que co- 
rrientemente se supone de los Indios de sangre pura que 
aún viven más o menos independientes. (1) 

En mi concepto, la parte más difícil — como 
también la más importante — eí establecer con seguri- 
dad, y desde los diferentes puntos de vista, el grado de 



(1) Dos ejemplos entre muchos: en un resumen didáctico, 
texto para las escuelas de una gran república, se dice, que los 
Tupíes y los Guaraníes constituían dos familias etnográficas — 
que no tenían animales domésticos— que vivían en completa po- 
ligamia—que no tenían ninguna noción de Dios— que eran pura- 
mente fetichistas — que sólo tenían una vaga noción de la vida 
futura— que envenenaban sus flechas de combate— y que eran 
todos insignes antropófagos. En todo lo cual no hay un concep- 
to que no sea errado. 

En una reciente y grande obra destinada a la educación de 
la juventud, con el nombre de uno de los más ilustres intelec- 
tuales de la América latina, aparecen algunos cuadros que, según 
el rótulo y el texto, pretenden representar a los Guaraníes del 
Paraguay. Y bien, salta a la vista que uno de los cuadros repre- 
senta a ginetes Guaicurúes del Chaco, y que lo que aparece en 
los otros cuadros no son sino grupos de Botocudos, Indios que 
jamás vivieron cerca del Paraguay, y son de los más salvajes 
de América, y en esos cuadros, con su enorme «bodoque» y el ti- 
po exagerado, aparecen aún más horribles de lo que son. 



BERTONI; LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 438 

civilización que los Guaraníes habían alcanzado a la lle- 
gada de los Europeos. El medio, el ambiente natural 
en el cual esos pueblos habían tenido que evolucionar, es 
completamente adverso a la conservación de varias cla- 
se de documentos históricos. Por otro lado, entre los 
primeros Europeos que visitaron o poblaron la América 
Latina, muy pocos mostraron algún interés en estudiar 
a las poblaciones indígenas; y aun estos pocos, forzoso 
es reconocerlo, carecían de la preparación necesaria, o 
bien no gozaban de esa libertad de pensamiento sin la 
cual todo juicio queda obscurecido. 

Pero un documento precioso ha llegado perfecta- 
mente hasta nosotros: la lengua. Hablando en general, 
holgaría recordar el hecho, por todos reconocido, de que 
nada hay más poderoso que la lengua para descubrir 
las intimidades de la vida de un pueblo, revelar su men- 
talidad, darnos los detalles de su organización política y 
social, y penetrar hasta lo más profundo de su alma, 
reconstruyendo a la vez una parte de su historia. Mas 
hablando de la lengua guaraní, cabe insistir en ésto de 
una manera especial, pues seguramente no han de ser 
muchas las lenguas que presenten tanta ventaja a este 
respecto. Esto viene de su estructura, de su índole, de 
su matemática precisión, de su rara fijeza, y por tanto, 
de una inalterabilidad casi absoluta, que le permitió, a 
través de miles de años, llegar hasta nosotros con sus 
elementos originales intactos y siempre visibles, como 
esos monumentos antiguos sin reboque, en que podemos 
ver cada piedra y examinarla en su naturaleza, dimen- 
siones y función. 



II 

FASES DE LA INTERPRETACIÓN 
DEL guaraní 

DESGRACIADAMENTE, no todos han sabido 
aprovechar las ventajas de la lengua guaraní 
como documento histórico, y algunos evidente- 
mente ni supieron darse cuenta de ellas. A este respec- 
to, no parece difícil distinguir tres épocas bien caracte- 
rizadas: la de los Padres Jesuítas, la de Martius y la 
actual. 

La época de los Padres Jesuítas. El estudio de 
la lengua guaraní empieza en los siglos XVI y XVII 
de la manera más seria. Baste recordar los nombres 
de ANCHIETA, MONTO YA y FIGUEIRA. Después de haber 
llegado a un conocimiento práctico perfecto del idioma, 
esos abnegados apóstoles, consignan en sus escritos las 
palabras que recogen directamente del labio de los In- 
dios, las coordenan, y nos dejan los primeros vocabula- 
rios, que siempre constituyen nuestros mejores docu- 
mentos del pasado. Ninguno de ellos era verdadero 
filólogo; mas para el fin que se proponían, no era indis- 
pensable el serlo. Bastaba ser fieles y exactos; y lo 
fueron. Con todo, acometieron el estudio filológico; 
trataron de estudiar el mecanismo de la lengua, pusieron 
en claro muchas útiles etimologías y cada uno compuso 
una gramática guaraní. Este último trabajo debía ser 
el más imperfecto; la lingüística, ciencia esencialmente 
comparativa, naturalmente como tal no había nacido; y 
esos autores construyeron una gramática guaraní sobre 
el plan de la latina. Pero si aquél no era el orden na- 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUMENTO HIST. 440 

tural, era un orden, y llenó bastante bien las necesida- 
des prácticas, sin contar que los planes de ambas len- 
guas tienen varios puntos comunes. 

Es sensible tener que indicar en esa época unos 
lunares. No es seguramente el caso de ocuparnos de 
todos los que en los escritos de ese tiempo nos dejaron 
algo de guaraní. Pero hubo autores que tuvieron mu- 
cha resonancia, y cuyas obras son de indiscutible impor- 
tancia bajo otros puntos de vista, los cuales, al consig- 
nar nombres y frases en guaraní, lo hicieron con tal 
descuido de todas las reglas y aun del sentido común, 
que sus datos, obscuros y dudosos en muchos casos, 
resultan en otros verdaderos galimatías. Nos duele 
tener que aludir en primer término a léry, hans staden 
y schmiedel; pero se trata de una advertencia necesa- 
ria, pues hemos visto autores modernos seriísimos sacar 
deducciones que serían muy importantes para la histo- 
ria, la geografía y la etnografía, si no viniesen de pala- 
bras de una grafía muy dudosa o de evidentes estropeos. 

La época de Martius. Durante la primera mi- 
tad del siglo XIX, una gran figura aparece. Eminente 
botánico, tan afortunado como desdichado fué el gran 
VELLOZO, recibe la misión de estudiar una de las floras 
más ricas, más espléndidas y menos conocidas del mun- 
do. Viaja y explora botánicamente casi todo el Brasil, 
y mientras lleva a cabo esa obra que debía inmortalizar- 
le, se va dando cuenta de la importancia que tendría una 
exploración etnográfica, la intenta, y en cuanto le es posi- 
ble la lleva a cabo. No es posible poner en duda la impor- 
tancia de la obra etnográfica de martius; y los docu- 
mentos lingüísticos que pudo reunir, no obstante las 
imperfecciones, no constituyen evidentemente la parte 
menos útil, para quién está en condiciones de poder 



441 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N, 6 

aprovecharlos. Pero el célebre autor se dejó arrastrar 
completamente por el peligroso placer de hacer etimo- 
logías, y ese fué su error. 

Cuando martius vino al Brasil, la mayoría de las 
poblaciones guaraníes independientes ya había desapa- 
recido, ruinadas por la caza de esclavos, o refugiadas 
en los bosques más alejados e impenetrables, y las más, 
refundidas con la raza inmigrada. La lengua había su- 
frido peor desatre : el guaraní ya había desaparecido 
completamente de casi toda la parte civilizada; nuestro 
célebre botánico no pudo estudiarlo debidamente, y 
cuando alguna vez se vio frente a tribus guaraníes ver- 
daderas, tuvo que valerse de intérpretes. Y ¿ quienes 
eran éstos ? El examen de los documentos comprueba 
que generalmente esos intérpretes no debían ser lengua- 
races verdaderos, sino simples peones o acompañantes 
accidentales, más o menos conocedores de la «lengua 
general». Por otra parte, es preciso tener en cuenta 
dos dificultades de orden general: los defectos de audi- 
ción, tan comunes y variados entre los Europeos recién 
llegados y aun entre criollos; y la tendencia de los In- 
dios—cuando ven que su interlocutor no comprende to- 
do perfectamente bien— a emplear palabras y frases 
impuras, abreviadas, alteradas, que ellos no usan, pero 
que el interlocutor puede comprender mejor; hasta el 
extremo de que si éste desconfía e insiste para que 
aquéllos le digan bien como ellos suelen decir, no obtiene 
muchas veces sino la repetición de la forma alterada. 

Y entre tanta variedad de formas e inflexiones 
que buenamente creía ser indígenas y originales, MAR- 
TIUS se desorientó y se creyó frente a una lengua muy 
variable, muy flexible y de fácil corrupción. La in- 
mensa extensión territorial parecíale justificar esa su- 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 442 

puesta variabilidad, y por otro lado, el ejemplo de las 
lenguas europeas, tan flexibles y divididas en un sinnú- 
mero de dialectos tan variados como numerosos, no 
podía poner sobre la buena vía a una persona que care- 
cía de un conocimxiento suñciente de la lingüística, por 
más sabio que fuera en otras disciplinas (1). Y es con 
semejante idea del guaraní que martius se lanzó con 
entusiasmo y plena conñanza en el piélago aleve de las 
especulaciones etimológicas. El resultado fué cual debía 
ser; con mayor razón, debido a dos causas: el método 
de exposición adoptado, y la escuela que un grande y 
merecido renombre hizo prosperar. 

He aludido al método. He aquí como procedía 
habitualmente el autor en cuestión. Imaginaba para un 
nombre una etimología; en seguida buscaba entre las 
diferentes formas y alteraciones de ese nombre la que 
más se aproximaba a lo supuesto, y ya la adoptaba como 
si fuera la verdadera e indiscutida. Muchas veces nin- 
guna de las formas conocidas respondía a la supuesta 
etimología; ideaba entonces el autor una forma nueva, 
calcada sobre la misma explicación etimológica y desde 
entonces esa forma nueva era adoptada por él en todos 
sus escritos, no solamente como si fuera real, pero como 
si fuese la sola verdadera, la sola admisible y admitida. 
Es evidente que el menor pensamiento deshonesto no 
cruzó nunca por su mente y que tampoco le arrastró 
ninguna vanidad; pues, a más de ser él un espíritu de- 



(1) He aquí, por ejemplo, las transformaciones por las 
que -en varios puntos de su obra «Pflanzen-Namen in der 
Tupi-Sprache»— hace sufrir al nombre ihvá=fruto (str. sensu): 
guá, kuá, juá, gilí, kuí, joá» aba, iba. La voz íhva=ár- 
bol, no tiene mejor suerte, pues según ese autor se transforma 
en ibí, iby, oba, ova e igbi. 



443 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N ó 

masiado superior para incurrir en tales debilidades, de 
todo su decir se desprende una seguridad tan grande 
en lo que creía ver, que la confusión entre la visión y 
la realidad debía ser en él tan natural y completa, como 
para que lo visto por los ojos del espíritu le resultara 
tanto o más real que lo visto u oído por los sentidos ma- 
teriales. Lo sensible es que casi nunca hace una dis- 
tinción entre sus hipótesis y lo realmente observado. 
En todos sus escritos de etnografía y lingüística es fre- 
cuentemente imposible— aun para las personas entendi- 
das en la lengua— distinguir lo que pertenece a las 
opiniones del autor, de lo que corresponde a los hechos 
concretos. Es un descuido que ha hecho incurrir en 
más de un error a autores muy serios. 

Lo peor es que MARTius hizo escuela y fué el 
maestro, en Europa y América, de toda una generación. 
Preclaras inteligencias siguieron sus huellas y muchos 
laboriosos buscadores adoptaron su método. La creen- 
cia de que el guaraní fuese idioma variable, versátil y 
muy corruptible, se hizo general. Y es así como en 
obras importantísimas aparecen deducciones de orden 
histórico o etnográfico sacadas de versiones hipotéticas 
y aun de meras suposiciones etimológicas, muchas de 
las cuales ya pueden ser denunciadas como completa- 
mente erradas. 

No es el caso, evidentemente, de indicar nombres. 
Tampoco puedo erigirme a juez, ni arrogarme una mi- 
si 5n depuradora que sólo puede corresponder a una ge- 
neración de especialistas. Pero no me es posible reprimir 
el recuerdo de un nombre tan simpático como ilustre, de 
un corazón tan grande y figura tan eminente como la del 
inmortal botánico y etnógrafo barboza rodrigues. 
Su patriotismo contagia, su compasivo amor al indio 



BERTONI: LA LENGUA guaraní COMO DOCUM. HISTÓRICO 444 

conmueve, su incansable laboriosidad se admira, su sin- 
ceridad atrae, la multiplicidad de sus conocimientos 
impone, sus obras son minas inagotables de preciosas 
observaciones y su honestidad está por encima de toda 
sospecha; no obstante ¡ qué de peligros no ha sembrado 
en sus escritos el puro método martiano ! 

Época actual. Felizmente una reacción se di- 
buja en la última época. Empieza contemporáneamente, 
allende los mares con la intervención de eminentes lin- 
güistas, y €n el Brasil, donde surgen algimos intelectua- 
les de primera fila, los cuales, dedicándose seriamente 
al estudio analítico de la lengua, se posesionan de ella 
de una manera tanto más notable, en cuanto la falta del 
documento vivo y puro es casi completa; y dándose una 
cuenta bastante exacta del mecanismo, formulan sensa- 
tas advertencias y corrigen más de un extravío. No 
ofenderé modestias, ni despertar debo susceptibilidades 
indicando nombres. Pero, como dato comparativo, creo 
oportuno consignar que los textos, versiones y análisis 
dados por el Dr. theodoro sampaio son los que más 
aproximan los dialectos brasílicos a los del Paraguay, 
siendo por tanto mejor comprendidos en este país, don- 
de hay quién atribuye este hecho, no a diferencias de 
dialecto, sino a la severidad del método y mayor pureza 
del decir. 

En el Paraguay, me permití hace mucho llamar la 
atención sobre la unidad de la lengua guaraní y lo poco 
que es la diferencia que en realidad corre entre los dia- 
lectos brasílicos y los nuestros; e igualmente sobre la es- 
tructura y consecuente fijeza de la lengua, y lo estre- 
cho que son los límites que ésta impone a las especula- 
ciones etimológicas. En 'estos últimos tiempos el movi- 
miento se acentúa. El Dr. MANUEL Domínguez acomete 



445 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

el estudio metódico de las raíces guaraníes; hacía falta 
una autoridad, que con un completo conocimiento prác- 
tico y teórico de su idioma, demostrase como cada parte 
de la palabra y casi cada sílaba, no solamente desempe- 
ña una función determinada, sino que conserva siempre 
autonomía y valor propio. Y este valor había que des- 
cubrirlo y fijarlo, tarea a veces muy difícil, que ese autor 
emprende con felicidad y acierto. 

Recientemente, el análisis de la palabra guaraní 
es llevado más lejos aún. Un ilustre hijo de la guara- 
nítica provincia de Corrientes, el Dr. ALFREDO Martínez, 
llega hasta las que él titula de «células prim^ordiales)) de 
la lengua, y acaso, en origen, de todas las lenguas. Se- 
gún su análisis, no solamente desaparecen todos los 
bisílabos, sino que todas las sílabas sun reducidas a su 
vez; pues cada vocal expresa un concepto diferente, y 
el autor indica 21 vocales. Ciertamente ya sabíamos 
que buen número de éstas expresan por sí solas un con- 
cepto, y aun constituyen una palabra que figura como 
tal— o debe figurar— en todo vocabulario. Pero todas 
las consonantes también serían raíces, como general- 
mente los acentos también ; y en definitiva, las vocales, 
los acentos y las consonantes serían las solas raíces ver- 
daderas. Lo modesta que es mi preparación en la 
materia, no me permite seguir al autor en su aspiración 
a una nueva orientación de la ciencia filológica, y en 
toda la aplicación de su método, el cual permitiría des- 
cubrir el origen de los más diferentes y distantes idiomas 
(MARTÍNEZ denuncia un parentesco del guaraní con los 
idiomas indo-europeos), y demostrar cuáles tienen un 
origen común, y desde qué período se diversificaron; ni 
prejuzgar de si el porvenir confirmará la posibilidad de 
poder siempre ir tan lejos en el análisis del guaraní y 



BERTONI: LA LENGUA guaraní COMO DOCUM. HISTÓRICO 446 

la edad que ese autor asigna a esta lengua, que sería 
«infinitamente superior ala de los idiomas indo-euro- 
peos». Empero, dejando aparte cuestiones de detalle, 
ese minucioso estudio aporta un gran número de datos 
que vienen, no sólo a confirmar, sino a reforzar y ensan- 
char el concepto que venía formándose del guaraní; y 
ciertas ideas generales me parecen como rayos de luz 
que aclaran el camino; en todo caso, esas ideas, llaman- 
do fuertemente la atención de los especialistas más auto- 
rizados, contribuirán muy eficazmente al progreso de 
los estudios guaraniológicos. 

«El guaraní— dice el Dr. Alfredo Martínez — 
es algo más que un idioma, es un sistema filológico» ... 
«Es uno de los más curiosos idiomas conocidos, porque 
ha conservado y presenta íntegra, por lo menos en sus 
rasgos fundamentales, toda la evolución del lenguaje 
de la raza, desde su primer palabra». Y es en esta con- 
servación íntegra, a través de los siglos, de sus partes 
constitutivas, que está la que llamo fijeza de la lengua 
y su incorruptibilidad, cualidades no absolutas, se en- 
tiende, pero poseídas de una manera cuando menos 
muy notable. 

III 

LA etimología GUARANÍ 

Hace casi veinte años, después de recordar la va- 
riabilidad que presentan los idiomas de flexión y las 
variaciones a veces profundas que ofrecen sus innume- 
rables dialectos— cosas que hacen extraviar tan frecuen- 
temente a los inmigrados Europeos cuando tratan de 
descubrir la etimología de las voces guaraníes y no llegan 



447 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 6 

en general sino a divertidos absurdos— yo decía (1): 
«Lo contrario pasa con el guaraní. La rigidez de su 
mecanismo es extrema y su plasticidad es tan poca (2), 
que durante una larga serie de siglos, de miles de años 
tal vez, tribus separadas por mil leguas de desierto y sin 
comunicación entre ellas, hablan aún el mismo idioma, 
con diferencias que en Europa se consideran provincialis- 
mos, y eso a pesar de la falta completa de literatura. 
Con esto comprenderán cuan grande es su engaño los 
que, al buscar la etimología de palabras guaraníes, no ti- 
tubean, para justificar la solución que pretenden, en 
forzar y estirar no solamente letras sino sílabas enteras. 
Fuera de las modificaciones de que ya di ejemplos 
(principalmente la forma llana o alargada de muchas 
palabras, en la que no hay, sin embargo, sino una cues- 
tión de grado), del «tupí» del Amazonas a nuestro 
guaraní, es apenas si se encuentran variaciones entre 
esos dialectos. Así, el Tupinambá dice kué-sé (ayer), 
el Avambihá kué-é y el Paraguayo moderno kué-hé. 
La diferencia más importante está tal vez en la conso- 
nante adicional prefija, que es en algunos casos (léase 
dialectos) s en vez de t ; así dice el Tupinambá sesá en 
lugar de tesa (^ojo), y concede esa prefija a algunas 
palabras más, diciendo, por ej., sakú en lugar de akú 
(= caliente), de donde ihsakú (agua cahente) en lu- 
gar de ihrakú (dial, mbihá) y de ihtakú (en paraguayo 
moderno). Ya he notado que la sílaba guá del para- 
guayo moderno es uá, o mejor wuá, en ciertos dialectos 
y kuá en ciertos otros. Varias otras diferencias, que 



(1) «Anales Científicos Paraguayos» Serie I n» 2, 1^ par- 
te, pág. 29 & seq., Asunción 1901. 

(2) El valor que doy a estos calificativos se explica más 
adelante. 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUMENTO HIST. 448 

resultarían tales si se consultara superficialmente los 
léxicos recogidos por los viajeros o las diferentes obras 
que poseemos, no son sino aparentes, debidas a las dife- 
rencias muy grandes entre las ortografías adoptadas, y 
a la variabilidad que se nota aun en la ortografía de un 
mismo autor, aumentado todo esto por la dificultad pri- 
mordial del oído, que a tantos y tantas veces ha en- 
gañado. 

Analisando el nombre guaraní, se le encuentra 
compuesto esencialmente de radicales (1) principales y 
complementarias, de prefijas y subfijas genéricas, que 
esta]3lecen la calidad ó la acción. Fuera de eso, es apenas 
si se nota algunas veces la ligadura, constituida por la 
letra adicional r [como en (t)embé-itá-(r)-íh, nombre del 
zantóxilo oclavalier; embé=labio, itá^piedra, íh= ár- 
bol, la t es adicional explosiva y la r es adicional liga- 
dura], la inicial explosiva t, la inicial eufónica i (2), y 
de vez en cuando una terminación llana, necesaria para 
evitar ciertas confusiones, o bien sencillamente eufónicas, 
siendo este último caso muy raro y aun discutible. 
Esas radicales y fijas genéricas son generalmente mo- 
nosilábicas, cuando máí bisilábicas, y son absolutamente 
inmutables. Digo inmutables, porque en este momento 
no recuerdo una so] a excepción (3), fuera de las peque- 



(1) Son las «raíces» de Manuel Domínguez, los «radica- 
les» de ALFREDO MARTÍNEZ. 

(2) El ejemplo que entonces di no es bueno; véase más 
bien las voces ikatú, iporá', etc., y aun dudo que en ellas 
la i sea puramente eufónica; todo en la palabra guaraní tiene 
su valor especial. 

(3) Ulteriores indagaciones me mostraron que hay algu- 
nas excepciones si se compara un dialecto con otros; el interro- 
gativo «pá, » por ejemplo, en algunos dialectos brasílicos es 



449 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYO^ - SERIE II. N o 

ñas modificaciones ya indicadas. Hasta la más común 
de todas las transformaciones, la de la a en á y en 
e, no tiene ejemplo en el guaraní... Aún más: la vocal 
simple no puede transformarse siquiera en letra nasal, 
salvo en los dialectuchos muy modernos de los civiliza- 
dos o europeizantes. 

Por consecuencia, desde que se penetre el meca- 
nismo del guaraní, se ve muy pronto que, en cuanto a 
etimologías, hay que rechazar a priori todas aquellas 
soluciones que implicarían una alteración de las radica- 
les o de las fijas genéricas, con seguridad de que el re- 
chazo será confirmado a posteriori en la inmensa mayo- 
ría de los casos. Con las letras del tupí-guaraní (1) no 
se puede jugar, pues cada una, o cada sílaba, tiene su 
significado fijo e inalterable (2), como inalterable es su 
forma. 

El guaraní tiene también su elasticidad — y muy 
notable— pero es de otro orden. Está en la posibilidad 
que con esta lengua se tiene, de formar palabras com- 



«pé, )) y «teihi» = generación, gentes, es «taihi» en otros dia- 
lectos. Otro caso, más común, es el del cambio de la vocal co- 
mún «u» en la vocal especial «ih»; mientras aquélla, en las 
palabras correspondientes, reina casi exclusiva en los dialectos 
de Amazonia y parece haber predominado o ser común en los 
del «Pindorama», ésta domina en los del Sud. Podría citar 
algún otro caso mucho menos frecuente. Pero no conozco nin- 
gún caso dentro del mismo dialecto. 

(1) Usaba entonces esa expresión, que condeno ahora 
por redundante y por ser causa de confusiones, pues, para todas 
las grandes poblaciones guaraníes actuales, que son las del Pa- 
raguay, Argentina Bolivia, el título de Tupí es dado exclusiva- 
mente a razas muy distintas de la guaraní y tradicionalmente 
enemigas. 

(2) Inalterable, se entiende en su valor general; o en su 
«valor abstracto»', según la expresión de Martínez. 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 450 

puestas nuevas, o nuevas disposiciones de los elementos 
de la palabra, cuantas veces se quiera, sin que estas 
nuevas formas constituyan neologismos, y siendo com- 
prendidas por todos (1). Esta preciosa facultad, eleva- 
da hasta tan alto grado, es una ventaja que pocas len- 
guas poseerán, y bastaría para explicar el hecho diaria- 
mente observado, de que el extranjero que llega a pose- 
sionarse práctica y completamente del guaraní, prefiere 
para la conversación este idioma a cualquier otro y al 
propio. Y si una cuestión educacional no se opusiera, 
y si las necesidades de la civilización no impusieran una 
lengua que facilite las relaciones internacionales, esa 
ventaja rara permitiría al giaaraní una evolución sin lí- 
mites, y constituiría para la literatura y la ciencia una 
fuente inagotable de formas, a cual más feliz y expre- 
siva ; formas nuevas sin ser nuevas, pero continuamente 
renovables; no siendo siempre necesario que sean defi- 
nitivamente fijadas en el vocabulario, pues siempre exis- 
ten en la extructura y posibilidades de la lengua, como 
en estado latente, o como las anotaciones de la química 
o de la matemática, que teóricamente ya existen antes 
de conocerse la nlateria, el valor o la relación a que se- 
rán aplicadas, y son perfectamente comprendidas por 
todos en cuanto llegue el caso práctico de ser emplea- 



(1) «El idioma es rico, abundante, elástico; y todas estas 
calidades residen en las radicales, que cada sujeto usa a diario, 
para formar nuevas palabras, que no trascienden, que todos en- 
tienden, pero nadie usa». (ALFREDO MARTÍNEZ, Op. cit. 334). 

Nadie usa, habitualmente, o definitivamente, y salvas 
excepciones. Así, creo, debe ser interpretada la última frase 
del autor citado. 



451 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 6 

das (1). 

Pe7^o esta elasticidad especial no concede ninguna 
facilidad al etimologista. Pues no alcanza a las raíces 
y los radicales. Las combinaciones pueden variar al 
infinito; pero si cada uno puede hacer cuantas combina- 
ciones nuevas le sean necesarias, y éstas ser inmediata- 
mente comprendidas, es precisamente porque los ele- 
mentos de las combinaciones conservan siempre y cada 
uno su valor propio. Toda alteración haría la combina- 
ción incomprensible, o le daría un significado absurdo o 
muy diferente al que se desea. 

Será fácil convencerse de esta verdad examinando 
la siguiente lista, en la que reúno palabras homógrafas, 
de la letra A solamente. Esta lista, hecha rápida- 
mente, es forzosamente muy incompleta; además, la 
forma y necesaria claridad del cuadro me obligó a eli- 
minar varios casos que necesitan más prolija explicación. 
No obstante, bastará para dar una idea de los peligros 
e incertidumbres que el campo de la etimología guaraní 
opone a los más preparados. 



PALABRAS HOMÓGRAFAS 



Estada en pié á' á caída 

Día 2) á á sombra 



(1) Esto ya bastaría para explicar la excepcional venta- 
ja que tiene el arte oratori(> en la vida de relación interna délas 
poblaciones guaraníes, ventaja^ aun mayor de la que da el verda- 
dero conocimiento, y muchísimo mayor —por. más que se haya 
repetido lo contrario — de la que presenta el valor personal en 
las luchas armadas. 

2) Cheá = mi día 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 452 



Cabeza 


á... 


...á 


fruto 


Entidad 


á 


a 


pelo 


Cabello, pelo 


áva 


...áva 


la cosa que es objeto 


Tiempo, los espacios 


...ara 


...ara 


el sujeto, él que hace 


mucho, fuertemente 


avá 


avá 


persona (de la raza) 


alto personaje 


avaré 


avaré' 


persona sumamente 
despreciable 


maíz 


avatí 


avati' 


de pelo blanco 


cráneo, cabeza 


aká 


aká 


riña 


cabello 


akárá 


akará 


especie de pez 


aquél 


akoi 


akoí 


así 


persona (1. sensu) 


asé 


asé' 


yo salgo 


corto, pedazo 


asíh 


'asíh 


enfermo 


adorno 


agua 


agua 


porrilla, botón 


cerca 


aguí' 


aguíh 


bambaleo 


chico, ruin 


ai 


aíh 


secreciones liqui- • 
das (genérica) 


ácido, malo, áspero 


ái 


ái 


solo (sin ayuda) 


ruin, vil 


aihvi' 


áiví 


nota compasiva 


flojo 


akíh 


akí 


malo, picante 


dichoso 


adyé 


adyé 


¿ no es verdad ? 


pescuezo 


adyú 


adyú' 


adormecido 


asir del pescuezo 


adyuá 


adyúá 


espeso, pegajoso 


lluvia 


ama' 


ama' 


círculo, cerco 


bigote 


ambotá 


ambotá 


bien querer 


cientopies 


ambuá 


ambú'á 


que hace ruido 


solía (v, soler) 


amí 


ami' 


exprimir, prensar 


alguno 


amó 


amo' 


donde, ubicación 


lejos 


a'mó' 


amo' 


deudo, " allegado 


yo robo o arrebato 


amondá 


amóndá 


vecindario 


pariente 


ana' 


ana' 


grosero, espeso 


alma, espíritu 


áng 


áng' 


ahora (1) 


éstos 


ang 


áng 


sombra 


recelo 


áng'ú 


angú 


cierto manjar 


ahora 


ánga 


angá 


expresión de ternura 


muesca (2) 


anyái 


anyái 


frente a frente 


ropa 


aó 


...aó 


pelear, combatir 


torcido 


apa 


apa' 


hacer sonar 



(1) Diferencia de pronunciación según los casos. 

(2) Añái según la ortografía castellana y anhaim según la port. 



453 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 


todo (el ser) 


a'pá 


apa 


calificativo racial (1) 


superficie 


a'pé 


ápe 


adv. de lugar 


escama, cascara 


apé 


apé' 


cercar, rodear 


naranjo agrio 


apepú 


apépú' 


sonido de hueco 


tirar 


api 


a'pí 


piel cabelluda 


pelar, desollejar 


api' 


api 


despuntar 


rad. de sentar 


apíh 


apíh 


ladear 


principio (2) 


apíh 


apíh 


fin, extremidad 


manchas (de la piel) 


apí'á 


apiá' 


porrilla, maceta 


oído 


apihsá 


apihsá' 


espeso 


argolla 


apihi' 


apií 


rad. de perseverancia 


punta de nariz 


apihi 


apihi 


a punto 


punta fina 


apihmi' 


ápihmi' 


desaparecer 


esquina 


apipé 


apipé 


agachar 


caer de bruzas 


apihrá 


apíhra 


extremidad 


añadir 


apihru 


apirú 


hinchado 


sobre 


apihté 


apihté 


en el medio 


trabajo (acción) 


apó 


apó 


cosa gruesa (3) 


cosa sonora 


a'pó 


a'pó 


reñir 


redondo 


apuá 


apúá' 


yo me levanto 


hocico, esquina 


akuá' 


akúá' 


corro (verbo) 


cosa tierna 


akíh 


akíh (4) 


mojado 


núcleo 


akihtá^ 


akihitá 


piedra húmeda 


otro día 


aramó' 


áramo 


sobre 


tardar 


aré 


aré 


lo que cae y nace 


contrario, adverso 


aruá 


aruá' 


bien parecido 


fruto inflado 


-á-ruá 


arúá' 


pacífico 


resaca 


arurú 


a'rurú 


aterido 


duro 


ata' 


átá' ! 


eheu ! exclamación 


andar 


ata 


ata 


semi- 


atajar 


áti' 


ati' 


pelo blanco, canas 


cubrir 


atíh 


atíh 


montón (5) 


montón (lato s. ) 


atíhra 


atihrá 


copete, hopo 


mancha 


áu 


aú 


desiderativo 


imprecativo 


aú^ 


aú' 


ficticio, mera apa- 
riencia 



(1) De raza no guaraní — (2) Según los casos. 

(3) Semi-nasal — (4) ídem — (5) No recibe la con- 
junción «r»: ihvihatíhrusú = sierra (forma antigua). 

En todo esto he tratado de ser fiel lo más posible a la 
pronunciación original. 



IV 

INCORRUPTIBILIDAD DEL GUARANÍ 

Se comprende que una lengua de esa naturaleza 
debe ser muy poco corruptible. Y así es efectivamente. 
Aun podríamos concederle el calificativo de incorrupti- 
ble, porque los cambios que en ella se notan a través 
de los siglos y en la inmensidad de las regiones ocupa- 
das por la raza, no son verdaderas corrupciones. Estos 
cambios son de dos clases: la substitución de palabras 
extranjeras (1) a las guaraníes, y la creación de nuevas 
voces indígenas (2). Esta última clase, muy impor- 
tante antiguamente, no infiuye en la actualidad sino en 
la nomenclatura, y cada día menos. La primera, es 
cierto, ejerce una influencia cada vez mayor. Mas las 
palabras guaraníes que ceden el campo a las extranjeras, 
desaparecen, pero no se corrompen. Los que para sostener 
una solución etimológica invocan la corrupción de voces 
guaraníes, se exponen a incurrir en graves errores. 

La evolución especial de ciertos dialectos alejados, 
aislados y sometidos a influencias particulares ^ como 
el homaguá, el kokamá, el odyapí, de Amazonia y 
Guayanas — seguramente ha podido producir numero- 
sas divergencias. Pero éstas han consistitido sobre to- 
do en la adopción de voces extranjeras, o en la forma- 
ción de voces nuevas, principalmente en la nomenclatura. 



(1) Portuguesas y españolas generalmente, algunas afri- 
canas o peruanas, raramente otras. 

(2) Aparte los que fueron producidos por la evolución 
general de la lengua. Estos se reducen a -ina simplificación muy 
conocida de ciertas desinencias, algunas raras contracciones y 
otros de poco momento. 



455 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE I!. N. 6 

Y en general, ninguna de estas formas de la evolución 
es difíl de reconocer. En cuanto a la estructura propia 
de la lengua y a sus elementos constitutivos, es eviden- 
te que no han podido ser alterados seriamente, pues de 
no ser así, la evolución hubiera producido idiomas dis- 
tintos y lenguas separables, no simples dialectos. 

Desde el punto de vista práctico de la comprensión 
del guaraní puro, como desde el del conocimiento gene- 
ral de la lengua, la adopción de palabras y modismos 
extranjeros, agrava seguramente las dificultades. Em- 
pero, en tratándose de textos antiguos, es curioso de 
ver como esa adopción deja — a primera vista — la im- 
presión de un cambio mucho más grande del que ha 
sucedido en realidad. Otro hecho resultante — bastan- 
te curioso, pero fácilmente explicable — es este: que los 
intelectuales, y en general las personas más instruidas, 
son los que encuentran mayores dificultades en la lectu- 
ra de los textos antiguos. Es la consecuencia inevita- 
ble del hecho necesario, que los intelectuales, aun en el 
Paraguay, usan mucho más la lengua europea que la 
gente del pueblo, y llegan a «saturarse)) de esa lengua, 
hasta pensar verdaderamente y de continuo en ella, 
mientras el pueblo piensa todavía en guaraní y traduce 
en castellano en el momento de hablar. 

No se puede omitir otra causa que explica en 
parte la dificultad que la lectura de los textos antiguos 
presenta, sobre todo al que no está prevenido. Son los 
numerosos defectos de redacción. A este respecto, los 
antiguos pecan todos de una u otra manera, y frecuen- 
temente, de todas las maneras a la vez. Primeramente, 
separan las palabras a su antojo y cada redactor de una 
manera diferente, siendo frecuente ver diferencias no- 
tables en el mismo autor y a renglón seguido. Cierta- 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 456 

mente se trata de un problema grave y complicado aun 
hoy día ; pero los antiguos ni siquiera le concedieron im- 
portancia. En segundo lugar, usan de la puntuación 
con una parcimonia excesiva, y frecuentemente la omi- 
ten. Por fin — y en esto los modernos merecemos un 
reproche más severo— adoptaban cualquier ortografía o 
inventaban una como para salir de apuro. Por conse- 
cuencia, los textos antiguos — a primera vista dejan 
una impresión de diversidad que no alienta. 

De lo cual traen su origen dos errores comunes: 
el que esos escritos correspondan a dialectos diferentes 
de los actuales, y la suposición de que los Padres Jesuítas 
hayan alterado la lengua primitiva, sometiéndola a nue- 
vas leyes y convenciones y completándola para que sir- 
viese a los fines de la catequización. Ambas suposicio- 
nes desaparecen completamente al consultar el precioso 
testimonio de los Indios independientes. Estudiando el 
idioma de parcialidades que jamás tuvieron contacto con 
los catequizadores ni otros Europeos, se llega a la per- 
suasión de que los Jesuítas no solamente nada inven- 
taron, ni agregaron, ni coordinaron — sino que consi- 
gnaron imperfectamente el tesoro de la lengua en sus 
vocabularios. Las frases que ellos combinaban con el fin 
de explicar al Indio los misterios de la religión, así como 
sus hábiles giros para exponer al catequizando Guaraní 
conceptos tan nuevos para él, como los que implicaban 
la supresión completa de su profundo e inflexible indi- 
vidualismo, lo infinito del universo y de la bondad de 
Dios, la sumisión material y moral absoluta a un sobe- 
rano y la idea de cierta propiedad particular absoluta, 
todo eso, lo obtenian por medio de nuevas combinacio- 
nes de elementos inalterados, de radicales y palabras 
que conservaban, aisladamente, todo su valor original. 



457 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 6 

Es apenas si modificaron el concepto del Tupa', obli- 
gados por la adopción oportunista de este nombre. El 
concepto del Anyá" (Aña, Añanga) tuvo que sufrir 
mayor alteración para responder al de espíritu del mal 
exclusivamente. Por fin, inventaron el título de Nyan- 
deyara como cualidad de Tupa', hicieron del payé un 
simple hechicero y reservaron para el sacerdote cristiano 
el título de avaré. Pero semejantes cambios no consti- 
tuyen ninguna alteración de la lengua. 

Varios conceptos nuevos obligaron a introducir en 
el léxico nuevas combinaciones; y en ciertos casos fué 
necesario crear nuevas aplicaciones: por ejemplo, ye- 
5aarumboyá - besar; la voz guaraní )airumboyá, lite- 
ralmente =- boca mediana o boca menor, tenía el sentido 
abstracto de «modestia y moderación en el hablar», y en 
los casos especiales, se concretaba para expresar (me- 
diante otras raíces) diferentes cosas o acciones, menos 
el beso, que no forma parte de las costumbres guaraníes. 
La aparición de un vocablo semejante puede dejar per- 
plejo a cualquier traductor, si el vocabulario o el com- 
plexo del texto no le ayudan. 

Así la voz monda, con el valor de robar, no es 
sino una aplicación moderna. El concepto de robo es 
consecuencia del concepto de propiedad. Los Guara- 
níes, comunistas puros y absolutos — pues en último 
análisis, no admiten tampoco la propiedad de los obje- 
tos personales — no podían robar, sino simplemente 
arrebatar, llevar indebidamente, o a escondidas; y éste 
es el concepto que encierra la voz monda, tanto en su 
origen, como en la vida de relación interna de los Indios 
puros actuales. Adjudicación violenta, posesión o uso 
indebido, abuso de derecho; esto únicamente es lo que 
puede haber entre ellos, cuando no se trata de un conato 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUMENTO HIST. 458 

de apropiación particular aconsejado por los cristianos. 
Los Jesuítas habrán podido simpatizar con el comunis- 
mo guaraní por otras razones. Mas para todos los que 
conocen íntimamente a los Indios libres actuales, los 
Padres lo adoptaron también por la imposibilidad de 
imponer al Indio Guaraní el régimen de la propiedad 
particular. 

Por fin, todos los cambios a que he aludido no 
constituyen alteración del idioma, y salvas pocas excep- 
ciones, es fácil percatarse de ellos. Y que el idioma 
hablado hoy día en el Paraguay no haya variado 
sino muy poco del que se hablaba y escribía hace un 
'par de siglos, lo demostrará la siguiente comparación. 
Se trata de un manifiesto de sumisión elevado al rey de 
España por las autoridades civiles (indígenas) de los 
treinta pueblos que habían sido de las Misiones Jesuíti- 
cas, con fecha 10 de Marzo 1768. La primera colum- 
na contiene el texto original, en el cual sólo he cambiado 
la ortografía, aplicando la que teóricamente fué adop- 
tada yuso en todas mis obras; viéndome obligado tam- 
bién a modificar con cierta frecuencia la antojadiza 
separación de las palabras, con el fin de facilitar la 
comprensión; y con el mismo fin, he introducido con 
cierta abundancia la puntuación, la que faltaba casi 
completamente — En la segunda columna doy el mismo 
texto, con las variantes actualmente introducidas en el 
idioma popular del Paraguay Central; tal como aparece, 
este texto fué literal y completamente traducido por 
habitantes de la campaña paraguaya. 



459 



ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 



(CON LA ORTOGRAFÍA MODERNA) 

TEXTO ANTIGUO TEXTO ACTUAL 



Aguihyeveté oró eánga 
Tupa' Nyandeyáraupe, haé ndé 
oré Réymtuupe; Tupa' torneé' 
ánga ndéve, tekó aguihyeí 
pavé, haé toríhvamtu; Tupa' 
re'eguá toikoánga ndepihápe; 
haé Tupa' toikoánga 
opoakarusú 

nungareih-píhpe nde rekové, 
oré nde mboyá poriahú 
pihtihvó haguáma re'é, opa 
tekó aguihyeí pavé píhpé. 

Aipovaé re'éni á", oré, 
treinta táva re'eguá Corregido- 
res, haé treinta Caciques, oró 
nyemboatíh nderovaké, oró 
yeroviá-guasú-a-pe, oró 
yeitíhvo nderovaké, nde pih 
re'é oró yerumboyávo. Tupa' 
tanderááró oró yávo ánga 
ndéve, haé nderémimbotá 
mboayé haguáma re'é, oré 
roríh pape, haé oré 
pihagwetévo, oró moi'ánga 
ko kuatí-á nde pope. 

Oró echáma-anga-nikó, 
Réymtu, Tupa' nde resá-pe 
hagwé oré re'é, oré 
poriahú-verekó-guasú-ápe, 
tekó poriahú pavé égwi. oré 
pihihró' hagwéra re'é. 
Ndeiteíramo, oré roríh pá-pe, 
oró yopihgíh ko Paí Avaré, 
oréve ndé-re-mí-me'é" Tupa' 
réra pihpé, haé ndé oré 
Réymtu réra pihpé, oré 
ánga-re'é onyangarekó vaé 
rama, ara nyávo M'ssamtu 
apóvo, haé doctrina pihpé ore 
mboévo, Tupa' rekómtu re'é. 



Aguihdyeveté roeánga 
Tupa' Nyandedyárape, haé ndé 
oré Réymtupe: Tupa' torneé' 
ánga ndéve, tekó aguihdyeí 
pavé, haé toríhvamtu; Tupa' 
re'eguá toikoánga nde pihápe; 
haé Tupa' toikoánga opoakarusú 
nungareih-píhpe nde rekové, 
oré nde mbodyá poriahú 
pihtihvó haguá' re'é, opa tekó 
guihdyeí pavé píhpé. 

Aipovaé re'é á\ oré, 
treinta táva re'eguá Corregido- 
res, haé treinta Caciques, 
ro nyemboatih nderovaké, ro 
dyeroviá-guasú-a-pe, 
rodyeitíhvo nderovaké, nde píh 
re'é ro dyerumbodyávo. Tupa' 
tanderááró ro dyávo ánga 
ndéve, haé nderémimbotá 
haguá' re'é, oré roríh pape, haé 
oré pihagwetévo, ro moi' ánga 
ko kuatí-á nde pope. 

Ro echáma-nga-nikó, 
Réymtu, Tupa' nde resápe 
hagwé oré re'é, oré 
poriahú-verekó-guasú-ápe, 
tekó poriahú pavégwi, oré 
pihihró' hagwé re'e. 
Ndeiteíramo, oré roríh pá-pe, 
ro ipihíh ko Paí Avaré, 
oréve ndé-re-mí-me'é Tupa' 
réra pihpé, haé ndé oré 
Réymtu réra pihpé, oré 
ánga-re'é onyangarekó vaerá, 
ara dyávo Míssamtu apóvo, 
haé doctrina pihpé ore mboévo, 
Tupa' rekómtu re'é. 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 460 

TRADUCCIÓN FIEL (1): 

«Gracias decimos a Dios Nuestro Señor, y a tí, nuestro sa- 
grado Rey ; Dios te dé toda felicidad y santa alegría ; Dios 
inspire tu corazón y conserve con su divino poder tu vida, para 
auxilio de estos tus pobres vasallos, en medio de toda felicidad. 

Por esto mismo es que nosotros treinta Corregidores de 
pueblos y treinta Caciques nos reunimos a tu presencia, y con 
gran confianza nos echamos ante tí y besamos tu pies. Dios te 
aguarde al tiempo de acercarnos a tí, y permita cumplir tu de- 
seo, con toda nuestra alegría, y con todo nuestro abierto cora- 
zón, poner este papel en tus manos. 

Hemos visto, sagrado Rey, que Dios le hacía mirar hacia 
nosotros, al tenernos mucha compasión, habernos librado de una 
vida de pobreza (2) . Como si fueras verdaderamente tú mismo, 
con toda nuestra alegría recibimos a los Padres Sacerdotes, que 
tú nos das bondadosamente, a nombre de Dios y al nombre tuyo, 
nuestro sagrado Rey, para cuidar nuestras almas, diariamente 
hacer la sagrada Misa, y enseñarnos en la doctrina la santa 
vida de Dios». 

Como se ve, los cambios efectivos Jueron de muy 
poca importancia, y no son ellos los que constituyen la 
dificultad de leerlos escritos antiguos, sino las diferencias 
aparentes debidas a los inconvenientes ya indicados. 
Aun diré que ciertas diferencias, que parecen debidas 
a un cambio, en realidad, son imputables a diferencia 
de dialecto; tal es, por ejemplo, el uso de la «g» en 
vez de la «h» en ciertas palabras, como Karigó (dia- 
lecto tapé) en vez de Karihó (= Carijó, dial, asunce- 
ño), Karichó (dial, guaireño^^ Carijó, brasílico actual) y 
Karí-ó (dial, mbihá y chiripá). Insisto en este nombre 
por ser el de la famosa nación (y parcialidades) de los 



(1) Me vi obligado a corregir *en varios puntos la traducción que los 
Padres dieron, pues es demasiado libre para una comparación minuciosa, y 
en algunos lugares es inexacta. 

(2) Transposición de estas últimas dos frases. 



46 1 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 6 

Garios del Paraguay y Sud del Brasil. 

Ciertamente, en el habla actual y vulgar del Pa- 
raguay, hay palabras y composiciones que ya no son de 
USO corriente; sólo las recuerdan ciertas personas, o sólo 
son comprendidas en ciertas localidades. Y aquí debo 
indicar el peligro que actualmente corre el documento 
histórico. Lo que no ha sucedido en siglos, sucederá 
ahora en el lapso de una generación o dos. Los estu- 
diosos deben apurarse. Ciertamente, el guaraní, como 
lengua popular, no tiene visos de desaparecer durante el 
siglo XX. Pero los recuerdos de un pasado cada vez 
más remoto van borrándose rápidamente de la mente 
de la población nacionalizada. El antiguo uso de la 
transmisión de las tradiciones y memorias, se va per- 
diendo, y los mismos historiadores nacionales — que 
me perdonen este reproche hasta ahora no han sabi- 
do aprovechar debidamente esa mina de oro. No hay 
más tiempo que perder. La alteración profunda que 
va sufriendo la vida de familia en la campaña del Para- 
guay — fenómeno cuyas causas complejas nos aparta- 
rían completamente del objeto de este trabajo — hace 
que las memorias del pasado desaparezcan, con rapidez 
cada vez mayor. Y los historiadores, etnógrafos y so- 
ciólogos del futuro no perdonarán a los intelectuales de 
esta generación un descuido que ya no tendrá remedio. 

Volviendo a la incorruptibilidad de la lengua, 
terminaré diciendo que el examen de documentos más 
antiguos aún, conduce a la misma conclusión. Verbi- 
gracia, en la serie bastante larga de palabras y locucio- 
nes recogidas en el siglo XVI por el célebre jean de 
LÉRY, todos los vocablos son guaraní puro, y todos ellos, 
salvos unos pocos que se refieren a cosas que no existen 
en el Paraguay, y puesto algún orden en la ortografía — 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 462 

se encuentran vivos en nuestras campañas o en nuestras 
selvas. Y el valor de esta comparación se duplica si se 
considera que LÉRY estudió la extrema región orien- 
tal del Brasil, a una distancia enorme del Paraguay, y 
que, a otro punto de vista, recogió esas voces de la boca 
de los supuestos «Tupí», o así titulados Indios, que en 
último análisis no eran sino Guaraníes. Por ese docu- 
mento — y por todos los que se comparen debidamente 

— (da lengua más hablada de América)), como la llama- 
ron los antiguos, brilla por su unidad, como por su in- 
corruptibilidad y su inmensa extensión. 

Esas cualidades son las que la hacen más precio- 
sa como documento histórico. Y para que este docu- 
mento pueda ser fácilmente aprovechado, no solamente 
por los que conocen más o menos la lengua, sino por 
todos los hombres de estudio de ambos mundos, no fal- 
ta sino la adopción general de una ortografía racional 
y uniforme. 

Lo demás — para la comprensión de los textos 
antig-uos — es cuestión de atento análisis, y -ésto sobre 
todo — habituarse a las composiciones clásicas. En el 
lenguaje guaraní corriente, que es esencialmente popu- 
lar, ciertas locuciones de estilo elevado no pueden ser 
comprendidas. Esto sucede, más o menos, en todas las 
lenguas. Pero en el guaraní la cosa se agrava por la 
falta, casi absoluta de literatura clásica moderna. La 
tendencia es a ingertar palabras o frases castellanas en 
lugar de clásicas guaraníes, so pretexto que éstas ya no 
son comprendidas por todos. Las producciones moder- 
nas casi no presentan sino dos estilos: el de la cancione- 
ta y el de la conversación callejera. Por este camino 

— por más que el guaraní tenga larga vida como idioma 
íntimo — la pureza y el clasicismo de la verdadera len- 



463 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N ó 

gua se perderán fatalmente en el vulgarismo de algunos 
dialectos híbridos. 

Además, yo creo que demasiado frecuentemente 
se olvida que la lengua de un gran pueblo no puede en- 
contrarse integralmente en ningún dialecto o provincia. 
Seguramente el castellano pasó a ser la base de la len- 
gua española, como el toscano de la italiana; pero la 
lengua española y la italiana están lejos de hallarse 
completas en Castilla y en Toscana; y más lejos aún es- 
tán ciertas voces corrientes de esas provincias, de ser 
admitidas como buen español o buen italiano. Esas 
grandes lenguas han constituido poco a poco su actual 
vocabulario asimilándose elementos de muy diverso ori- 
gen, completándose por medio de la adopción de nume- 
rosísimas voces esparcidas en las otras provincias, bas- 
tándole que fuesen necesarias, o útiles, o muy conocidas. 

De la misma manera, el guaraní no puede hallarse 
completo en los dialectos del Paraguay, ni mucho menos, 
en el dialecto asunceño, ni en el del Guaihrá, ni en el 
tapé de las misiones, por más que sean éstos los que 
ofrecen un léxico más rico, y más abundante material, 
antiguo y moderno. Tampoco pueden pretender tales 
dialectos que todas sus voces sean aceptadas como las 
más convenientes, o como las más clásicas y generales 
de la lengua. La lengua está en el conjunto de los dia- 
lectos, en el lenguaje clásico como en el vulgar, en el 
del indio libre como en el del cristiano, y sus mejores jo- 
yas son a veces las más escondidas. Mientras es tiempo 
todavía, habría que purificarla, completarla por medio 
de los elementos dispersos en los varios dialectos; en 
parte restaurarla, por medio de la readopción de las 
voces y las locuciones olvidadas. No ya para oponerla 
a la lengua oficial o nacional, sino para que adquiera 



BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO OCCUM. HISTÓRICO 464 

todo su valor como docmneiito históricOy de manera que 

— religiosamente conservada en el archivo literario de 
las nueve o diez naciones en que se habla o fué hablada 

— pueda continuar siendo hasta el más lejano porvenir ^ 
la mina sin término^ la fuente más inagotable para to- 
dos los estudiosos. 






Moíse S. Bertoni 

APERCU ETHNOGRAPHIQUE 

PRELIMINAIRE 
DU PARAGUAY ORIENTAL 
& 
DU HAUT PARANÁ 



Eu égard surtout aux Nations ou Partialités Indiennes 
les cTVIoins Connues 




CHAPITRE I 
LE PAYS, LES INDIENS, LA NATURE 



A grande región dont je vais m'occuper et que 
j' habite depuis 36 ans, est, aux points de vue 
ethnographique et historique, une des plus in- 
téressante de TAmérique. II suffira, pour s'en 
convaincre, de jeter un coup d'oeil sur la lon- 
gue liste des «nations» et des tribus indigénes 
qui l'habitent ou qui l'ont habitée: la plupart sont peu connues; 
quelques unes méme apparaitront ici pour la premiére foi dans 
la littérature, une dixaine des peuplades énumérées (les 
Mberihvés, les Apihterés du Piraíh, les Guayanás du Sud, les 
Pagueros, ainsi que les Barbudos, les Guaihraés, les Avás, les 
Guanas, les Terenoés et les Leptorhiniens du Paraguay) étant 
encoré inconnues pour la science, et méme pour le public en 
dehors du Paraguay ou de leur región respective. C'est bien 
regrettable que quelques unes aient disparu. Car aucune, sauf 
peut-étre les Kaíngangs, n'a été étudiée comme elle le mérite. 
En suivant l'ancien usage general dans ees pays, je 
laisserai le titre de nation á tout groupe d'Indiens parlant une 
langue ou un dialecte particulier et politiquement ou historique- 
ment separé de tout autre. Je sais bien que cet emploi est á 
certain point de vue discutable; mais celui de bñbu Test plus 
encoré. Au surplus, le titre de nation ne laisse aucun doute; 
tandis que celui de tribu — appliqué aux groupements les plus 
différents, depuis le petit groupe pré-tribual dépourvu d'organi- 
sation, jusqu'á la nation politiquement assez organisée — nous 
laissfe souvent dans le doute et méme dans l'erreur. Une nation 
indienne se divise d'ailleurs en partialités et celles-ci en tribus, 
ou en clans, ou en des groupes plus primitifs; il faut done gar- 
der des expressions pour ees catégories. Ainsi, les Indiens 
Guaranis actuéis — occupant, eux, une étendue exceptioñnelle 
— se divisent en nations (quelquefois alliées, souvent sans rela- 
tions entre elles a cause des diStances enormes) ; les nations en 
partialités (généralement confédérées etindiquées par le sufRxe 
«é»); les partialités en «amondó» (commune) et celles-ci en tova 



469 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

(village ou hameau). On peut appeler tribu k\a. partialité ou 
á Tamonda. Chez les peuplades «aré» (arriérées ou déchues), 
le tava est souvent remplacé par le «tapihi», simple hameau. 

Cette grande región est comprise a peu prés entre le 
20me et le 29me paralléle et entre la ri viere du Paraguay et 
le méridien 53, quoique dans l'ancienne province du Guaihrá elle 
s'étendit jusqu'au Paranapanéma. Elle présente un intérét par- 
ticulier a d'autres points de vue encere. Pour certains chroni- 
queurs elle était la plus densement peuplée de l'Amérique du 
Sud; on a attribué jusqu'á deux millions d'habitants á laseule 
province du Guaihrá; la ville de Ciuda Real aurait enregistré 
40 000 habitants Guaranis et 200 000 son district. Elle vit se 
dérouler des événements d'une haute importance: Íes premieres 
traversées continentales de l'Amérique du Sud, l'établissement 
de la célebre république chrétienne des Jésuites, les terribles 
invasions des «Mamelucos» chasseurs d'esclaves, la guerre 
des Guaranis, la ruine des missions et la débandade. C'est elle 
qui fut le foyer historique de la grande race qui joua le premier 
role dans la partie oriéntale et céntrale du continent, ainsi que 
de cette civilisation guaranie, si curieuse, sui generis, mais mo- 
ralement si élevée. C'est elle encoré qui garde les restes des 
temples et des monuments élevées par les Guaranis convertís, 
ruines parfois encoré imposantes, mais que la forét envahissante 
et les vandales de toute espéce ont malheureusement vouées á 
la destruction. 

La nature voulut qu'un si intéressant théatre eút un dé- 
cor digne de lui. Le célebre Bonpland l'appela «jardin de 
l'Amérique du Sud». De l'avis unánime de tous les voyageurs, 
le Paraguay Central est un des plus beaux pays du monde. Plus 
a l'Est, depuis le Haut Uruguay jusqu'aux campos de Sao Paulo, 
une immense forét vierge couvre de son manteau éternelle- 
ment vert plus d'un demi million de kilométres carrés; c'est la 
sylve mistérieuse, berceau d'une race qui lui fut fidéle et dont 
les restes indépendants trouvent encoré dans ses profondeurs 
le réfuge ideal; c'est le milieu étrange — mélange de richesse et 
de pauvreté - qui imprima son cachet si particulier a une civi- 
lisation qui fut, comme lui, un mélange de lumiére et d'obscu- 
rité, mais qui était en pleine évolution quant la fatalité vint 
l'écraser. Et pour qu'une telle étendue ne fút pas trop impé- 




BERTONI: LA LENGUA GUARANÍ COMO DOCUM. HISTÓRICO 470 

nétrable, le Paraná — grande riviére étrange par ses caracteres 
et ses contrastes — la parcourt dans presque toute sa longueur, 
ses grandes cataractes et celle de l'Ihguasú n'opposant une bar- 
riere, que pour rehausser la beauté de Tensemble par un des 
plus grandioses spectacles qui soient au monde. 



CHAPITRE II 
DANS LA PARTIE BRESILIENNE 

E la grande región qui nous intéresse, les parties 
brésiliennes appartiennent aux Etats de Paraná, 
Santa Catharina et Rio Grande do Sul. Toutes 
1 ees parties, sauf la plus méridionale, sont encoré 
tant soit peu peuplées d'Indiens indépendants, et quoique cer- 
taines peuplades soient assez connues, ees parties présentent 
encoré un champ assez vaste et des problémes intéressants 

A) L'ANCIENNE PROVINCE DU GUAIHRÁ 

Séparée du Mato Grosso par le cours supérieur du Haut 
Paraná, et de l'Etat de Sao Paulo par le Paranapanéma, elle 
ne dépassait pas beaucoup, au Sud, le paralléle des cataractes 
du Guaihrá, car elle s'arrétait, en general, a la región des pins 
{Araucaria), habitat favori des Kaíngangs. Anciennement, 
elle était habitée exclusivement par des Guaranis; aujourd'hui 
elle est hantée un peu partout par des partialités kaíngangues, 
semi-nomades et empiétant sur les partialités guaraníes peu 
nombreuses. 

Aprés la destruction des missions des Jésuites et des vil- 
Íes et établissements des Espagnols, un certain nombre de Gua- 
ranis qui n'avaient pas voulu suivre les néophytes dans leur 
pitoyable exode vers le Sud, restérent dans le pays, cher- 
chant leur salut dans l'abandon de leurs villages et Téparpil- 
lement dans les endroits les plus caches de leur forét. C' était 
deja, de par ce seul fait, la faiblésse et la déchéance. Mais leurs 
traditionnels ennemis, les Toupis ou Kaíngangs, en profitérent 
pour sortir de la región des pins — oú le cacique guaraní Guaira 



471 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 6 

les avait refoulés un demi siécle avant — et pour obtenir une 
sanglante et cruelle revanche. On vit alors changer les roles: 
des Guaranis devenir esclaves des Kaíngangs, phénoméne qui 
n'a pas encoré complétement disparu de ees parages. 

Les Aré = Faux Botocudos. 

Malgré le nom que les Brésiliens leur donnent, ce sont de 
véritables Guaranis. Ce faux nom leur vient du «tembetá» 
qu'ils aiment porter enchassé dans la lévre inférieure (a la 
mode de tous les Guaranis), lequel, étant tres court et gros, rap- 
pelle un peu l'ornement si connu des vrais Botocudos. Le mot 
«aré» signifie en guaraní «déchu», et aussi, « arriaré»; le con- 
cept des radicaux guaranis étant généralement une abstraction, 
la cause est secondaire; le qualificatif peut done étre appliqué a 
toute peuplade dont la culture et le genre de vie soient ceux 
d'un peuple en déchéance ou arriéré. Et c'est bien le cas des 
Ares. lis vivent separes du reste du monde, en groupes peu 
nombreux, un peu nómades a la fagon des Guayaquis (nemori- 
vagi), renonQant a toute agriculture, pour que leur demeure ne 
soit pas découverte par leurs empito.yables ennemis, les Kaín- 
gangs, qui les pourchassent sans reláche. Leur origine, leur 
párente, leur dialecte, les caracteres physiques et les moraux, 
voilá bien des motifs d'études tres intéressants, Malheurement 
cette nation est en train de disparaitre. 

Les Kualachi' -^ Gualachi, Gualachíes. 

L'ortographie la plus corréete est probablement la pre- 
miére, quoique le changement de la syllabe «guá» en «kuá» 
et viceversa soit fréquent dans les dialectes du Haut Paraná, 
lis habitaient le district du Tayaoba a la frontiére du pays des 
Kaingangs. Les Jésuites réussirent a en soumettre et en peu- 
plérent trois communes. Mais les «Kualachi'», malgré l'Evan- 
gile, avaient gardé toute leur nature violente et insoumise; á 
i'arrivée de l'armée des «Mamelucos», ils se défendirent vail- 
lamment et chassérent méme les Peres Jésuites qui avaient 
ordonné la retraite. Ils finirent par étre vaincus par le nombre 
et les armes a feu; mais comme ils étaient trop turbulents et 
qu'ils ne pratiquaient presque pas l'agriculture, les chasseurs 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 472 

d'esclaves n'en voulurent pas et se contentérent de disperser 
ceux qui n'étaient pas tombés dans une lutte tres acharnée. 

lis habitaient a peu prés la méme región que les actuéis 
«Aré»; mais leur territoire s'étendait plus loin dans le Brésil. 
«Kualachi'» est le nom d'une abeille sauvage peu commode. 

Les Guaihraé = Guaraní, Cayguá, Cayuá, etc. 

Le nom Guaihrá-é signífie «partialité du Guaihrá»; quoi- 
que perdu dans la littérature du temps des missions, il tire son 
origine du nom de «Guaihrá», le cacique de la grande partialité 
qui habitait prés des cataractes et de celui de la partialité elle-mé- 
me. C'est le seul que Ton puisse donner a l'ensemble des 
partialités guaraníes confédérées qui habitaient l'ancienne pro- 
vince du Guaihrá, car celui de «Guaireños'» est donné actuel- 
lement á leurs descendants métis qui habitent le Paraguay. lis 
s'appellent aussi «Guaraní», nom qu'ils méritent, stricto serisu, 
car ce sont effectivement des Guaranis typiques. Quant aux 
sobriquets de «Cayguá, Cayuá" et semblables, nous en ferons 
justiceau chapitre suivant. lis habitaient aussi, anciennement, 
une zone cótiére a l'occident du Paraná, depuis le pays des 
«Kayapó» jusqu'á l'Akaraíh et aux frontiéres des «Mbihá» 
dans le Paraguay, zone dans laquelle on peut trouver aujourd'hui 
encoré quelques partialités, purés ou mélangées. Honnétes, 
intelligents, constants dans le travail, agriculteurs et d'aspect 
attrayant, ils excitérent, un demi siécle durant, la convoitise 
des chassears d'esclaves; les grandes missions des Jésuites, les 
nombreux villages chrétiens en formation, les nombreuses com- 
munes, villages et hameau des partialités indépendantes et les 
villes des Espagnols, tout fut détruit par le f eu, et les survivants 
d'une lutte deséspérée, trainés en longues caravanes jusqu'aux 
villes du Brésil, y étaient plus ou moins ouvertement vendus 
aux planteurs, aux anciennes familles et lá oú le manque d'une 
femme de race blanche empéchait d'en constituer une nouvelle. 
Car la femme guáranle était presqu'aussi estimée que l'europé- 
enne, et méme préférée par les colons et les gargons des classes 
pauvres, pour lesquels, par son activité, son intelligence et sa 
connaissance du pays, elle constituait une aide précieuse. La 



473 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 6 

sourde lutte entre le clergé séculier et les Jésuites, la jalousie 
du pouvoir civil, la convoitise des habitants espagnols de l'As- 
somption (qui désiraient, eux aussi, avoir nombre d'esclaves), 
la complicité trop evidente d'un gourverneur du Paraguay et 
l'ordre de ne pas résiter par les armes, si malencontreusement 
donné par le chef des Jésuites, voilá, d'une part, les causes de 
ce grand desastre; de l'autre, la chasse a l'esclave, abominable 
institution de l'époque, contre laquelle le christianisme lui-mé- 
me était encoré impuissant, il y a bien peu de temps. 

Le desastre fut complet; car lachasse continua longtemps 
apres la destruction des missions. De telle faQon que, quand 
les Brésiliens s'avisérent d'établir une colonie de Guaranis 
Guairaés dans la vallée du Tibagy, en 1854, ils furent obligas 
d'aller chercher lescolonschez lespartialitésétabliesáToccident 
du Haut Paraná et dans le Paraguay. Nous possédons, heureu- 
sement, sur les Indiens de cette colonie. une étude due au color.el 
brésilien telemaco borba, ethnographe tres scrupuleux, qui 
parlait le guaraní et vécut de longues années parmi les Guara- 
nis et les Kaíngangs. Je préfére lui laisser la parole: 

«lis sont (les Guaranis) d'un aspect physique générale- 
ment agréable, les femmes surtout. Les hommes sont robustes, 
musculeux, de taille au-dessus de la moyenne, tete réguliére, 
cheveux noirs, lisses et rudes, parfois rougeátres, les yeux 
grands, au regard doux; le nez bien fait, quoiqu'un peu gros; 
bouche réguliére, bonnes dents et bien disposées; peu ou point 
de barbe; mains etpieds moyens et réguliers. Si leurs femmes, 
étaient ornees et soignées comme les nótres, elles leur feraient 
envié, telle est la perfection de leurs formes. Les hommes 
portent une piéce de cotón ( «chiripá" ou «rambé-ó» ) qui 
couvre les cuisses et passe entre les jambes, ainsi qu'un poncho 
de cotón; les femmes portent une tunique de cotón sans manches 
(«tipoiasá») ; le tout confectionné par elles, dans des métiersqui 
leur servent aussi pour tísser de jolies ceintures pour soutenir 
le chiripá (1) 

«lis sont d'abord tres méfiants et réservées; ils ne se 
montrent expansifs que rarement; c'est extrémement difficile 



(1) Malheureustment l'ouvrage du col. T. BORBA fourmille d'er- 
reurs d'impression ou de copie. Ses glossaires encoré plus. 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. 8c HAUT PARANÁ 474 

d'obtenir d'eux qu'ils ouvrent leur coeur, mais des qu'on l'a 
obtenu, ils sont d'une loyauté parfaite. Extrémement patients, 
ils n'abandonnent jamáis un travail qu'ils ont commencé. Leur 
naturel est doux comme leur regard. Ils ne cherchent jamáis 
querelle, méme avec les tribus d'une autre race: mais des qu'ils 
sont attaqués, ils soutiennent la défense opiniátrement... Com- 
me travailleurs agricoles, ils sont assidus et résistants. Com- 
me canotiers, ils sont a préférer a nos Brésiliens...Ils prennent 
en affection les personnes qui se portent dignement avec eux et 
ils détestent ceux qui les traitent avec dédain; les traiter avec 
mépris, ou les menacer d'un chátiment corporel, c'est la plus 
grande offense qu'on puisse leur infliger». 

Leur demeures («óga») sont généralement synoiques. 
Leur arme favorito est le large glaive en bois dur («ihvihrapé») 
qui est aussi l'instrument principal pour le défrichement agri- 
cole. Point de tatouage, Hommes et femmes aiment tracer, 
de temps en temps, sur leur visage, des dessins variés, au rocou 
et au suc de Genipa (bleu noir) . Leurs idees religieuses ne sont 
pas mélangées de christianisme (1) ; ils ont un cuite solaire et 
aussi un cuite lunaire; «Tupa'» n'est pas le Dieu supréme; 
«Anyá'» n'est pas du tout l'esprit du mal, mais bien le dieu 
protecteur general de la forét, tandis que "Kaá-póra" est le 
protecteur spécial des animaux; «Nyandé-yára)» n'est qu'un 
titre inventé par les chrétiens. Ils sont monógamos; les beaux- 
fils vivent avec leur beau-pére; le gargon doit satisfaire, d'une 
fagon ou de l'autre, une redevance au pére de la jeune filie; non 
comme payement, mais comme apport a la famille commune, le 
mariage est sanctionné par une féte publique et les nouveaux 
mariés passent leur lune de miel en excursions agréables. 

Tous ees caracteres sociaux, á de petites différences prés. 



(1) Les quelques lignes que l'auteur donne a la page 61, 
comme resume, contredisent sur quelques points les données de 
source directo que Ton trouve dans le méme livre. C'est que 
l'auteur — comme les anciens auteurs en general, confond le 
concept religión avec le concept cuite et rites, faisant consister, 
pratiquement, la religión dans'le cuite. D'ailleurs, les données 
du col. T. BORBA sont tout á fait d'accord avec cellos que 
nous avons obtenues des Guaranis de la méme nation. 



475 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

sont aussi ceux des nations actuelles, «Chiripá», «Chirignaná» 
et «Mbihá», de l'ancienne confédération «Tapé», et, jusqu'á 
un certain point, ceux des anciens Garios, Itatines et Guarayos, 
c'est á diré, de la plupart des Guaranis du Sud-Ouest. 

Les Tukupí: 

Anciennement établis entre le Tibagy et le Paranapané- 
ma, n'étaient probablement qu'une partialité "Guaihraéo, un peu 
arriérée. Convertís et concentres á San José, ils se fusion- 
nérent, durant l'exode, avec les auti'es Guaíhraés. Disparus 
comme entité ethnique. 

Les Tayaopeguá ou Tayaoba : 

Le grand district du «Tayaóva», dans la partie orién- 
tale de la province, était anciennement habité par des Indiens 
arriérés, de langue guaranie— et peut-étre de race aussi— ac- 
cusés d'antropophagie. Réduits en partie, tous furent disper- 
ses, captures ou massacrés par les chasseurs d'esclaves. Mais 
il parait bien que quelque partialité a survecu et qu'il faut 
voir leurs descendants dans une partialité assez sauvage, 
laquelle, vivant ancore dans les environs, a été accusée d'an- 
tropophagie par le general ewerton cuadros. 

Les Tayatíh: 

Petite natioR, ou partialité, habitant anciennement la 
zone cótiére en face des savanes de Mato Grosso, prés de 
Tembouchure du Paranapanéma. Guaranisants, de race incon- 
nue, réduits avec beaucoup de difficulté, les Tayaties se per- 
dirent dans l'ensemble des Indiens des missions. Leur état 
social etait a peu pré? celui des «Tayaopeguá», leurs voisins. 

Les Indiens de l'lhvihtihrambetá: 

lis habitaient, hors de la ürovince, les terres du Brésil, 
d'oú ils furent amenes, en partie, par les Jésuites, qui fondérent 
avec eux la mission de San Javier. Nation tres inférieure en 
culture aux Guaíhraés, parlant le guaraní, plus ou moins an- 
thropofage. Eut le méme sort que la plupart des Tayaovas. 
Ils tiraient leur nom de celui d'une petite chaine de mon tagnes 
de leur pays d' origine. 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 476 

Les Iniá: 

Partialité tayaova, vivant prés de ses compatriotes. 
Réduite á la misson de San Pablo, avec 4000 ames. Fusión 
avec les autres Indiens des missions. Les anciens ne manqué- 
rent pas de Taccuser d'antropophagie. Le crédule P. du toit 
(P. del TECHO, 1. VIII c. VIH) donne sur leur compte des 
détails assez fantaisistes. Toujours est-il qu'ils demandérent 
eux-mémes, spontanément, a étre initiés au christianisme et 
l'envoi d'un missionnaire chez eux (1). 

Les sauvages de l'Apukarána: 

Sur les hauteurs bolsees qui terminent a l'ouest la 
Sierre d'Apukarána, vivait une petite nation, ou partialité, de 
race inconnue, parlant probablement un dialecte guaraní, á 
«tembetá» courts et múltiples, dont l'état social était tres 
inférieur. Disparue, parait-il,car les Kaingangs, qui hantent 
actuellement la región, n'en donnen aucune notice. 

Les Chlkí ou Chiquitos du Guaihrá: 

Les anciens auteurs ne parlent que briévement d'une 
nation de langue guáranle, qu'ils appellent «Chiquí» ou «Chi- 
quitos», ou n'y font qu'une simple allusion. Méme le P. 
TECHO ne nous parle d'eux que pour nous diré (1. c, 1. 
VIII, chap. 37) qu'ils lui demandérent spontanément un sacer- 
dot pour aller les convertir et qu'ils vivaient au sud du Pi- 
quirí, Comme il s'agissait du Haut Pihkihrih — aujourd'hui 
appelé Pequirí par les Brésiliens — les Chiquis venaient á se 
trouver prés de l'Ihguasú, et partant, dans le Mbihasá, dont 
nous parlerons tout a l'heure. C'était done, tres probable- 
ment, une partialité mbihá. On les disait tres intelligents 
et plus avances que leurs voisins. Dans les mémes para- 



(1) Un conseil, sur lequel il est peut-étre utile d'insister 
— á propos des anciens chroniqueurs en general — est qu'avant 
d'étudier un écrit, on étudie la personnalité de l'auteur, sa 
mentalité, ses connaissances et ses relations sociales. Méme 
parmi les PP. Jésuites il y a, Sous ce rapport, des différences 
profondes, On ne saurait comparer, par exemple, un cardiel 
ou un Del techo, avec un lozano ou avec un charlevoix. 



477 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II. N. 6 

ges vit aujourd'hui la partialité mbihá dite des Catandúvas 
(Kaátándíhva), étudiée par ambrosetti (op. cit.). Les 
«Chikí" ayant été convertís au christianisme, il serait facile 
de vérifier si les Catandúvas son leurs descendants. 

B) Le PAIKERÉ 

Quoique souvent compris dans la province du Guaihrá, 
le «Paikeré», región limitée, lato sevfíu, par le 24éme paral- 
léle et rihguasú et par le Paraná et le o2éme méridien, pré- 
sente des caracteres physiques bien différents. C'est un haut 
plateau ondulé, aux abords déchiquetés par l'érosion et for- 
mant des successions de cóteaux abruptes separes par de 
profonds vallons, dont Taspect est souvent celui de petites 
chaines de montagnes. Le plateau, au climat temperé, et aux 
pluies abondantes, est la región des pins (Araucaria brasi- 
liensis) et la patrie des Kaíngangs. Son nom signifie lit- 
téralment «pierre á feu») en langue kaingang, et lui vient 
des nombreux affleurements de silex et autres varietés de 
cuartz. 

Les Kaingang ou Tupí: 

Cette nation habitait anciennement presque toute la 
partie élevée de la región; quoique réduite, elle en habite 
aujourd'hui encoré une bonne partie. De la, elle s'étendait 
á Test jusqu'á l'Etat actuel de Sao Paulo et au sud jusqu'aux 
vallées qui vont a 1' Uruguay. Aprés la destruction des mis- 
sions et l'exode des néophytes survivants, les Kaíngangs, al- 
liés des chasseurs d'esclaves, étendirent leur domination: ils 
poussérent au nord et á l'ouest jusqu'au Paraná, et peu en 
aval des cataractes, ils passérent méme, pour quelque temps, 
la grande ri viere. Battus par le general boní, «tuvicha- 
veté» des Guaranis Chiripas, et refoulés par le méme au 
déla de leurs anciennes limites, ils en revinrent, poussant 
par places jusqu'au Paraná, aprés le passage de la plupart 
des Chiripas, qui s'en furent reconquérir, vis-á-vis, les tér- 
ras du Paraguay envahies par des Indiens de la famille 
Kaingang. Aujourd'hui, on peut en rencontrer des partia- 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 478 

lites un peu partout dans le Paikeré, et dans toute l'an- 
cienne province du Guaihrá, ainsí que dans l'Etat de Sao 
Paulo et dans le territoire argentin de Misiones. Leur nombre 
diminue rapidement, car ils se civilisent peu a peu, en se 
mélangeant á la population brésilienne. Ils font maintenant 
d'assez bons travailleurs. 

Les Kaingangs sont les véritables Toupis. 

Je suis sur que, quand on aura étudié tous les documents 
anciens et modernes, et surtout les vivants, on trouvera que 
c'est injuste et antiscientifique de vouloir imposer á toute 
une grande race un nom qu'elle n'a jamáis donné qiCá ses 
traditionnels ennemis. En définitive, les seuls juges doivent 
bien étre les représentants vivants de la race. Or, tous 
les peuples de race ou de langue guáranle, nationalisés ou 
indépendants, depuis la province du Guaíhra jusqu'á TUruguay 
et depuis l'Ihguasú jusqu'aux Andes, sont unánimes a re- 
pousser un tel nom et a déclarer que c'est bien la le seul 
nom qu'ils donnaient aux peuples ennemis de race kaín- 
gang. Et les anciens, et tous les documents écrits, complé- 
tent cette unanimité. 

«Tupí» n'est pas un qualificatif péjoratif ou mépri- 
sant; les Kaingangs étaient et sont, au contraire, les seuls 
ennemis que les Guaranis respectaient, et respectent, et consi- 
déraient dignes de se battre avec eux (1). Ce mot signifie 
«rude» et son radical «upí» exprime le concept d'adversaire, 
d'inimitié et de persécution. «Tupiná» ne signifie pas "parent 
des Toupis», mais bien «semblable au Toupí», ce qui n'est 
pas la méme chose, et s'applique tres bien aux peuples 
Guaranis plus ou moins arrieras, comme ceux dont j'ai 
parlé, ainsi qu'á certaines anciennes nations du Brésil. Le 
mot qui signiñe «parent» est «aná\ mot composé de «á»> 
= «étre» {ens) et de «na» = «semblable»; je me suis trompé 



(1) lis les appelaient quelquefois «oré-rovayá» ou «tova- 
yára))=compétiteurs ou adversaires, non «beaux f reres» com- 
me dit T. BORBA. 



479 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE 11. N. 6 

aussi (dans mon mémoire «Influencia») mais ¡1 ne peut y 
avoir de doute lá-dessus; et cet «á» étant un radical (et plus en- 
coré, indiquant un conceptessentiel), sa suppression— étant don- 
né surtout la nature de la langue guaranie — est impossible; 
plus impossible encoré une suppression si complete et si 
genérale, que personne n'ait jamáis dit ni écrit «Tupianá». 
Les Kaíngangs ont été Tobject de tres sérieuses études; 
il sufíirait de rappeler les noms d'H. von ihering, de J. 
B. AMBROSETTi, de TELÉMACO BORBA. Aussi je n'entrerai 
dans aucun détail á propos de leurs caracteres ethniques. 

Les iVlbihá Mbaeverá=guá (voir au ch. III) 

J'aurai a m'occuper, dans le chapitre suivant, de eette 
intéressante nation guaranie. Mais elle doit prendre place 
ici, car une partialité habite la bande cótiére entre les 
hauteurs du Paikéré et le Paraná, surtout prés du 25éme 
paralléle et de la vallée du Yaguaríh, faussement appelé 
Sao Francisco sur les cartes modernes (le vrai San Fran- 
cisco est la premiére riviére en aval et tres prés des ca- 
taractes, et l'ancienne ville d'Ontiveros se trouvait á peu prés 
á une lieue des chutes, et non dix lieues plus au sud, oú les 
cartes la placent) . 

Cette partialité, toujours en lutte avec les Kaíngangs, 
avait cependant réussi a maintenir ses ennemis loin du Paraná 
et dans leurs anciennes limites. Le Dr. adolph schuster 
(«Argentinien» v. II) en ñt une étude tres intéressante, malgré 
la briéveté du temps dont il disposait. Comme tant d'autres, 
elle fut presque détruite par la petite vérole. 

Les Mbihá d'Ihguasúa (v. chap. III) 

Quoique soumise aux incursions des Kaíngangs du Paíke- 
ré et de Misiones, la partie basse ou peu élevée de la vallée 
de rihguasú— au noíd de la riviére surtout — était densement 
habitée par des «Mbihá», partialités de la nation guaranie qui 
habitait le «Mbihasá», grande región qui s'étendait jusqu'á la 
mer (voir au chapitre suivant) . Comme dans tout le Mbihasá, 
on se trouvait en présence de partialités de culture assez élevée 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 480 

(varangatú). cotoyant et dominant des peuplades ou partialités 
incultes ou arriérées, mais de la méme race, et partant, 
admises dans la confédération comme vassaux (mboyá). Dans 
le district de rihguasúa, prés de Tembouchure et au nord 
des cataractes, sur la base d'un populeux «amondá», les 
Jésuites fondérent la ville de Santa María la Mayor, qui 
compta 8600 habitants guaranis des deux catégories, Mais 
la réduction de quelques peuplades «Avá-mboya» leur coúta 
des sacrifices de toute nature. Cette mission, appelée aussi 
Yguasúa. fut choisie comme capitale de la république chrétien- 
ne; les Peres y établirent une imprimerie — la plus ancien- 
ne des Etats du Sud et la seconde en date de l'Amérique la- 
tine — et les Indiens y fabriquérent des types en bois qui 
pouvaient rivaliser avec les meilleurs types fabriques en 
Europe. 

Le bel essort d'Ihguasúa fut malheureusement brisé 
peu aprés: l'invasion des «Mamelucos" avec leur armée de 
Toupis (Kaíngangs) bien pourvue d'armes a feu (défendues 
aux Indiens par la plus respectée mais injuste des ordon- 
nances royales) obligea les «Yguazuanos» a émigrer vers 
le sud, jusqu'aux bords de 1' Uruguay, cu ils fondérent 
une nouvelle Santa María la Mayor. Les villages restes indé- 
pendants furent aussi complétement ravagés et les restes 
obligas de se disperser dans les parties les plus cachees 
de la forét, sauf un petit contingent qui passa au Para- 
guay, et probablement, une petite partialité qui alia s'établir 
á rintérieur de Misiones, sur l'Uruguaíh-guasú, II parait 
que les derniers restes vaguent encoré dans leur ancienne 
patrie, presque deserte. 

C) AU SUD DE L'IHGUASÚ 

Depuis cette riviére jusqu'á l'Uruguay, le pays était 
anciennement partagé entre les Kaingangs, les vrais «Ka- 
aihnguá» (voir chap. IV) et les Indiens dont nous allons 
parler. Aujourd'hui, parait-il, il n'y existe plus que ees der- 
niers et une partialité Mbihá irlimigrée. Je ne parlerai pas du 
nord du Rio Grande do Sul, n'ayant aucune donnée person- 
nelle a ajouter a celles — un peu confuses — que nous pos- 



481 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

sédons déjá. Vers le milieu du siécle passé, une partialité 
«Avá-Mbihá» immigra du Paraguay. Elle traversait la región, 
venant du nord, lorsqu'elle fut attaquée, dans la savane 
de Campo Eré, par une armée de Kaíngangs. Surprise et 
accablée par le nombre, elle fut en partie massacrée; les restes 
ne poussérent pas moins vers le sud, oü ils habitent encoré 
quelques affluents du Haut Uruguay, 

La petite nation des Ivianguies (Ihvihang'í ?), parlant 
sans doute le guaraní, habitait au sud de la province du 
Guaihrá, mais déjá prés de la mer, hors de la región qui 
nous intéresse. Mais les Jésuites en transportérent une 
partie a la mission de San Miguel, pour la sauver des 
chasseurs d'esclaves. Ce n'était probablement qu'unepar-^ 
tialité «mbihá») de la confédération du Mbihasá. 

Les Notobotocudos ou Píhtadyovái 

Mon savant ami le Dr. H. von ihering, donna le 
nom de Notobotocudos a l'horde d'Indiens sauvages qui vit 
au sud de l'Ihguasú, connue par les Brésiliens sous le nom 
trop vague de Bougres et celui trop inexact de Botocudos. 
J'ai déjá dit («Anales Científ. Paraguayos» vol, II, N*? 19, 
p. 21) qu'il s'agit en réalité d'une nation tres arriérée 
parlant un dialecte guaraní. Ce dialecte, d'ailleurs, pré- 
sente des différences si importantes, qu'il peut étre con- 
sideré comme une langue á part, comme le guayakí, avec 
lequel il présente des analogies. C'est une question sur la- 
quelle on ne pourra se prononcer qu'aprés une étude plus 
complete. Peu d'Indiens la mériteraient comme les Noto- 
botocudos, sous d'autres rapport aussi. 

II s'agit d'une peuplade redoutable, qui constitue, 
aujourd-hui encoré, un véritable danger pour les voyageurs et 
les populations environnantes. II est tres difficile d'entier 
en rapport avec elle. Dans un traváil encoré inédit (1) 
j' expose les motifs qui me portent a accepter pour elle le 
nom de «Pihtá-dyovái» qui lui a été donné par quelques «yer- 



(1) «Descripción Física & Económica del Paraguay», di- 
visión «Antropología», en cours de publication. 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 482 

hateros» Paraguayens qui travaillaient prés de la frontiére 
de Misiones. Disons seulement que, d'aprés une tradition 
genérale et tres enracinée au Paraguay et dans le Haut Pa- 
raná, vivait encoré il y a peu de temps, dans les parties les 
plus cachees de nos foréts, une race si feroce et bestiale, 
qu'elle ne méritait pas le nom d'humaine; on en parle 
toujours sous le nom de <'Píhhtá-dyovái)) qui signifie «talón 
pareil». Ce nom leur venait de la propriété qu'ils avaient 
de pouvoir marcher le pied tordu en dedans et les orteils 
fermés, de telle fagon, qu'on ne pouvait savoir, en examinant 
l'empreinte, de quel cóté était le talón, et partant, la direc- 
ción prise par le sauvage. Or les Notobotocudos, entre autres 
points de ressemblance, auraient cette curieuse faculté, cons- 
tatée chez quelques uns d'entre eux. 

D) A L'EST DU PARANÁ 

Constituée par les bassins de l'Ihgatihmí, de l'Ama- 
mbáih et du Bas Ihvihnyeéma, la región a l'occident du 
Haut Paraná Supérieur était anciennement habitée par des 
populations guaraníes et traversée par le chemin qui ral- 
liait les missions Jésuites avec l'Assomption, chemin qui ne 
passait pas par Ciudad Real, mais plus au nord, tres pro- 
bablement a la hauteur des bouches de l'Ivahy (Huihvá-íh = 
riviére des fleches), la oú une «sierrita» arrive jusqu'aux 
bords du Paraná et permet le passage sans toucher aux 
redoutables marais, générateurs de flévre paludique. Nous 
n'avons presqu'aucune donnée sur ees populations. Quand 
les «Mamelucos" et leur armée «tupí», aprés avoir détruit 
toutes les missions des Jésuites de la province du Guaihrá, 
attaquérent et ravagérent les villages et les villes des Es- 
pagnols, — qui avaient été, quelques fois, leurs cómplices (1), 



(1) Si les individus, dont la vie est courte, échap- 
pent quelquefois aux conséquences de leurs erreurs, il n'en 
est pas de méme des nations. Cette attitude coúta á l'Es- 
pagne et au Paraguay la perte de la grande et belle pro- 
vince du Guaihrá. Quant au Brésil, sa tolérance envers les 
organisateurs des invasions et leurs excés, s'expliquaient faci- 



483 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N, 6 

actifs ou passifs — une partie des Indiens des dites villes 
— de l'ancienne Villa Rica surtout — mirent la grande riviére 
entre eux et leurs persécuteurs et s'établirent sur la cote 
occidentale. On trouve encoré les vestiges de la seconde 
Villa Rica. Mais la barriere ne tarda longtemps a devenir 
insuffisante et les «Mamelucos» obligérent les «Guaireños» á 
reprendre leur longue et sanglante vía crucis, qui ne devait 
terminer qu'au centre du Paraguay, á l'actuelle Villa Rica, la 
cinquiéme étape de ce nom. 

Cependant, une partie des Guaranis du Guaihrá, sur- 
tout ceux qui avaient gai'dé leurs croyances et leur liberté, 
(«Tekó-katú»), restérent dans la región, bravant l'ennemi et 
s'étendant a Tintérieur jusqu'au faite de rAmambáih et du 
Mbarakayú. Leurs descendants s'y trouvent encoré. Ce sont les 

Guaihraé de rAmambáih: 

Ce sont les fréres des Guaranis étudiés par T. borba 
(v. ch. II ), mais aujourd'hui ce sera assez diíRcile, ou im- 
possible, de reconnaítre les fusions qui ont eu lieu, ancien- 
nement entre «tekó-katú» et néophytes, et plus tard entre 
tous ees immigrés et les 

Avá-mbihá ou Mbaéverá-guá: 

Nation guáranle libre et presque puré de toute in- 
fluence, dont nous nous occuperons au chapitre suivant. Je 
dirai seulement que ees Indiens paraissent de beaucoup les 
plus nombreux dans cette región, quoique tres éprouvés par 
les épidémies, la petite vérole surtout. 

E) L'ANCIENNE PROVINCE DU TAPÉ 

Aprés la destruction des missions du Guaihrá et de 
l'Akaraíh et l'abandon de ceile d'Ihguasúa et des établis- 
sements éphéméres de la vallée du Mondaíh, les Jésuites táché- 
rent de reconstituer leur belle république chrétienne en étendant 
leur admirable activité aux nombreuses peuplades guaraníes 



lement — aussi bien que par son intérét immédiat — par une 
previsión avisée des conséquences médiates au point de vue de 
1' extensión territoriale. 



BERTONl: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 484 

qui occupaient TEtat actuel du Rio Grande et TUruguay. 
lis y réussirent a merveille pour ce qui regardait aux 

Indiens Tapé: 

Ces Indiens constituaient une nation nombreuse, ré- 
publique fédérative qui dominait le nord du Rio Grande, 
jusqu'á la riviére de l'Uruguay, et méme le nord de la 
république de ce nom. Tres intelligents, agriculteurs et d'une 
excellente nature, les Tapes ne se contentérent pas de re- 
cevoir favorablement les premieres avances des PP. Jésuites; 
ils résolurent eux mémes, tres spontanément, leur conver- 
sión, et avec un enthousiasme si sincere, que chez la plupart 
des partialités, ils bátirent des églises et des maisons pour 
les Peres, avant méme l'arrivée chez eux du premier ca- 
téchéte ou de tout autre Européen. Tout marcha a souhait 
et de tres populeuses missions surgirent rapidement. Mais 
la fatalité ne voulut pas qu'une si belle oeuvre fút complete: 
Tarmée des chasseurs d'esclaves apparut. Les Tapes, surpris, 
ne purent s'organiser a temps; quand leur armée fut préte, 
elle ne put rejoindre l'ennemi, qui était deja loin a Tinté- 
rieur du Brésii, amenant plus de 25 000 esclaves. Une 
seconde invasión fut encoré désastreuse; mais lors de la troi- 
siéme, les Guaranis avaient enfin regu la permission d'avoir 
quelques armes á feu; ils en firent un si bon usage, que les 
ennemis furent mis en déroute, perdant les trois quarts de 
leurs effectifs. 

Mais des dix villes des Tapes, six avaient été détruites et 
les autres si gravement endommagées, que la province ne se re- 
leva jamáis qu'á demi. Une partie de ses habitants avaient emi- 
gré directement au Paraguay, ou, d'abord, au Paraná. Plus tard, 
ce fut la guerre dite des Guaranis, amenée par les arrange- 
ments survenus entre le gouvernement d'Espagne et celui 
du Portugal; enfin, l'expulsion des Jésuites et la déchéance 
définitive. Des missions, il ne reste plus que quelques rui- 
nes. Quant aux descendants de la noble nation des Tapes, 
ceux qui n'ont pas disparu dans la masse de la population 
brésilienne, nous les trouveroHS au Paraguay, dans une partie 
de la population nationale. Nous en reparlerons done au cha- 
pitre suivant. 




CHAPITRE III 
LE KAA-GUASU 

OU LA SYLVE DE L'EST DU PARAGUAY 



OUTE la grande forét vierge qui couvre le Paraguay 
depuis le Paraná jusqu'á la ligne de faite qui 
partage le pays de nord a sud, avait regu des In- 
diens le nom expressif de *Kaá-guasú», ou «la 
grande forét». C'est en effet la sylve tropicale toujours humide, 
á sous bois tres dense et difRcilement penetrable, s'étendant 
sur les 97 % de la superficie totale de la región. Ces con- 
ditions naturelles mirent l'intérieur du pays a l'abri des 
incursions des chasseurs d'esclaves; d'un autre cóté, elles 
favorisérent la conservation d'anciens types ethniques avec 
leur organisation originelle, comme l'Avá-Mbihá, et celle 
d'éléments tres primitifs, comme ceux du groupe Guayakí. 
C'est aussi dans le Kaá-guasú que d'autres Indiens retrou- 
vérent une patrie, aprés la destruction ou la déchéance des 
missions des Jésuites. Mais ce que les «Mamelucos» ne 
purent faire, les épidémies, depuis un demi siécle surtout, 
s'en chargent avec un résultat tout aussi terrifiant. En 
1886 j 'estimáis, sur de nombreuses données, que la popu- 
lation totale du Kaá-guasú montait a 58 000 Indiens indépen- 
dants; aujourd'hui elle est probablement réduite au tiers; la 
perte par nationalisation étant peu importante et, d'un autre 
cóté, la natalité étant élevée chez les Guaranis, on peut se 
faire une idee assez exacte des ravages causes par les ma- 
ladies que les Européens nous avons importées. 

Les Avá=Ch¡r¡pá, ou Chiripá, ou Guaraní. 

Ces Indiens, comme j'ai pu l'établir, sont, en grande 
partie, les descendants a peu prés purs des Guaihraés des 
missions. lis habitent, au nord de l'Akaraíh et jusque tout 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 486 

prés du Guaihrá, le territoire qui était aux «Kimdá» et aux 
«Tai», peuples du groupe «Kren»; quelques partialités s'éta- 
blirent méme plus au sud, sur le Mondaíh, ainsi qu'á l'in- 
térieur, vers la ligne de faite. 

Vers 1810, fatigues par les vexations des autorités civi- 
les et militaires et répondant á un besoin impérieux de liberté, 
une partie des Guaranis du district du Paraná résolurent faire 
retour a leur ancienne patrie. Ce fut l'exode du Guaihrá en 
sens contraire; seulement, cette fois-ci, Tennemi n'était plus le 
barbare, mais le soi-disant civilisé. C'était surtout les Indiens 
des villes de Loreto et San Ignacio-miri\ originaires du Guaih- 
rá, avec leurs compatriotes voisins. L'entreprise était difficile: 
11 fallait se frayer un passage le long de plus de 500 kilomé- 
tres de forét vierge, avec plusieurs milliers d'hommes, femmes 
et enfants, tout en soutenant une lutte continuelle avec leurs 
traditionnels ennemis, les "Tupí» (Kaingangs et Kimdá), 
soigner les blessés et les malades — que les Guaranis n'aban- 
donnent jamáis — et ravitailler tout ce monde dans un pays 
ennemi et sans agriculture. Heureusement ils s'étaient donné 
un chef qui sut se maintenir a la hauteur de sa tache, le ge- 
neral BONÍ, indien pur sang, dont le souvenir est toujours vif 
parmi ses compatriotes. Le voyage dura longtemps, mais 11 
aboutit; les Guaranis arrivérent a leur ancienne province. Mais 
la, la lutte ne devint que plus acharnée: les Kaingang du 
Paikeré tenaient les vallées du Pihkihríh (Pequirí) et du San 
Francisco (le vrai) en maítres; c'était leur citadelle. Le gene- 
ral BONÍ les mit non obstant en pleine déroute et les refoula 
dans le haut plateau. Cependant les Avá Chiripas comprirent 
qu'ils ne seraient jamáis tranquilles avec de tels voisins, et 
changeant itinéraire, passérent le Paraná et vinrent recon- 
quérir une bonne partie du territoire usurpé par les «Ihvihtih- 
rokái» et les «Tai», Indiens du groupe «Kren». La, oú ils 
habitent actuellement, ils absorbérent quelques partialités 
Guaihraés restées indépendantes et méme quelques «Avá- 
Mbihá». J'ai obtenu de mon ami le chef actuel des Chiripas 
les renseignements historiques 'que je viens de résumer. 

Nous avons deja vu (chap. II) leurs caracteres physi- 
ques. Quant aux autres particularités principales, je ne tou- 



487 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE i!. N. 6 

cherai qu'á celles qui les distinguent de leur nation originelle, 
dues surtout a un reste de l'influence chrétienne. Au com- 
mencement ils táchérent de conserver le cuite chrétien et 
préchérent méme la nouvelle religión a leurs compatriotes 
payens. Ils en gardent encoré quelques idees, certaines pra- 
tiques et quelques priéres. Je posséde un Christ que la 
partialité des «Itaimbeihpeguá» s'était taillé et adorait. Mais 
en general ils refusent le baptéme et au fond, c'est l'ensemble 
des idees morales et religieuses des Guaranis qui domine tout. 
Et ees idees genérales sont toujours les mémes chez tous les 
vrais Guaranis. 

Les Chiripas ont naturellement conservé leur ancien 
communisme et leur monogamie originelle; mais ils ne sont 
pas revenus au systéme synoique; quoique Ton trouve encoré la 
maison patriarcale, les familles vivent plutót séparées. Tou- 
jours un peu méfiants et reserves — ils ont trop de raisons 
pour cela — ils sont bien plus communicatifs que les autres 
Guaranis. Ils sont plus soignés et mieux vétus que les Mbihás, 
d'oú le nom qu'on leur a donné. Ils aiment, eux, se donner le 
titiede «Guaraní» et ils appellent de méme leur dialecte, qui 
n'est que le dialecte general des missions des Jésuites. Tres 
intelligents, tres doux, rangés, scrupuleusement honnétes, 
assidus á la besogne, ils font les travailleurs les plus désirables 
du Haut Paraná. Au restant, leurs moeurs sont a peu prés 
celles des «Avá-Mbihá». 

J. B, Ambrosetti en parle longuement dans son étude 
(«Los Indios Cainguá»), la meilleure parue jusqu'ici sur les 
Guaranis du Haut Paraná. Malheureusement cet auteur— d'ail- 
leurs si consciencieux — méle involontairement sous le nom de 
«Cainguá» tout ce qui se rapporte a deux nations difieren tes, 
les Mbihás et les Chiripas. La faute en est aux cicerones et 
aux interpretes qui ne súrent pas l'avertir de la distinction né- 
cessaire— qu'ils n'ont d'ailleurs pas 1' habitude de faire eux-mé- 
mes— et de l'habitude aussi genérale que detestable d'infliger á 
tous ees Guaranis le stupide sobriquet de «Kaaihwuá», nom 
d'une race non-guaranie, habitant un autre pays et complete- 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 488 
ment disparue (1). 

Les Avá=Mbihá, ou Mbihá, Mbaéverá-guá, 
Mbaé-verá, Kaagwihpóra, Teihi, Tihpihyá ou Baticola, 
faussement appelés Kaaihwuá ou Cainguá. 

Rarement une nation aura regu autant de noms. Le 
premier est le seul legitime, car c'est celui-lá que la nation 
elle-méme se donne; il signifie «la gent guaranie», «Avá» étant 
le qualificatif general de tous les Guaranis. Le 3éme vient du 
4éme, nom de leur capitale. «Kaagwihpóra" est aussi un titre 
qu'ils se donnent et qui signifie «habitants de la forét». 
«Teihi» = «Taihi» = «Taino» (espagnolisé) signifie «de la race» 
(guaranie). «Tihpihyá» est un mot de quatre racines juxta- 
posées qui designe la jupe, ou piéce de tissu avec laquelle les 
femmes se couvrent. «Baticola» est en espagnol la croupiére ou 
bacul et est le nom péjoratif que les creóles donnent a la piéce 
de cotón avec laquelle les hommes se couvrent toutes les par- 
ties circa verenda («També-aó»). Enfin, le dernier est l'orto- 
graphie corréete de la serie de variantes: «Cayguá, Caygúé, 
Caigúé, Cahiguá, Caayová, Cayová, Caanguá, Caainguá, 
Canguá, Conguá, Cauguá, Caiguá, Cayuá, Caiuá» varian- 
tes dont la traduction, tres variée, serait amusante si elle 
n'était pas quelquefois indecente, et qu'on s' obstine a infliger 
a cette nation, comme aux Avá-Chiripás, contre la vérité his- 
torique, contre tout bon sens et en offengant gratuitement ees 
nations. Dans le double radical «ihwuá», — qui est employé 
leí expressément au lieu de «ihguá» ou «ihguára» (= habi- 
tants), ou de «peguá» ou «peguára», forme qui precise mieux 
la fixité de la résidence — la nasalisation donne a l'expression 
•un sens indéfini, du vague, dont le concept de vagabondage et 
la valeur de nemorivagi, in sylva vagantes; et dans la pratique, 



(1) Je considere d'une telle importance le témoignage de 
mon regretté ami, que dans mon étude souspresse («Etnografía 
y Civilización Guaraní») je me euis mis en devoir de reproduire 
tous les passages principaux, en indiquant toujours la nation á 
laquelle ils doivent étre rapportés. 



489 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 6 

vagabond est presque synonyme de maraudeur, comme l'étaient, 
en effet, les véritables «Kaaihwuá». Voilá pourquoi tous les 
Guaranis se considérent offensés de l'emploi imprudent de ce 
qualificatif, capable á lui seui de couper court a toute intimité 
avec un voyageur, 

Nous avons deja vu que le «Mbihasá» ( - región des 
Mbihás) s'étendait depuis le centre du Paraguay (chaine de 
rihvihtihrusú) jusqu'á I'Atlantique. Depuis la cote de Santa 
Catharina, il était parcouru tout le long par un chemin indien 
lequel, suivant l'Ihguasú, qu'il passait prés des cataractes (ce 
qui explique leur nom de «Salto del Funil»), pour passer le 
Paraná a la "Vuelta de Mbokaíh" et remonter la vallée du 
Mondaíh jusqu'á la frontiére des Karihó et de lá au chei-lieu 
de cette nation, prés de l'actuelle Assomption. C'est le chemin 
que suivirent. en toute sécurité, ALVAR nuñez d'abord, puis 
bien d'autres Espagnols désireux d'abréger leur voyage. 

La nation des Avá-Mbihá occupe encoré une grande ex- 
tensión: dans le Paraguay, la plus grande partie du bassin du 
Paraná, depuis les foréts a l'Est de la ville d'Encarnación, et 
les hauteurs de la ligne de faite: au Brésil, une partie de la 
región au sud du Guaíhrá et vers l'Ihguasú, etune bonne partie 
de la región á l'orient déla grande riviére (voir chap. II); 
mais il m'est impossible d'indiquer leur frontiére au nord, car 
c'est dans le nord que se trouve leur capitale, «Mbaé-verá« et 
lis se refusent religieusement á donner le moindre renseigne- 
ment quant á son ubication. 

Aucune race au monde n'est plus méfiante et plus ré- 
servée. La difficulté d'ouvrir son coeur, de pénétrer dans les 
mistéres de ses idees, et de ses croyances, et méme de con- 
naitre á fond ses moeurs, est bien plus grande que chez tous 
les autres Guaranis. Le soin qu'ils mettent a tout cacher est 
incroyable. Causes: ils craignent la dérision stupide qui blesse 
vivement leur amour-propre et leur extreme susceptibilité; et 
plus encoré, ils craignent la conduite, trop souvent immorale, 
iíidigne et quelquefois méme infame, des soi-disant civilisés. Ils 
aiment leur liberté bien plus que leur vie; leur genre de vie ne 
leur parait nullement inférieur au nótre; ils se considérent 
assez heureux; aussi ils refusent nettement tout ce qui serait 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 490 

de nature á changer leur maniere d'étre. 

Mais si on arrive á pénétrer dans leur vie intime et á 
ouvrir leur coeur, on va de surprise en surprise. Sous les ap- 
parences les plus modestes, souvent méme délaisées, dans la 
vie intérieure de leurs chaumiéres, qui ne nous rappellent que 
bien peu l'ancien «táva», dans l'áme de cet individu a l'air 
doux, mais un peu triste et méme un peu déchu, on trouve un 
homme tres digne et méme orgueilleux, on découvre une intel- 
ligence fine, une perception vive, un esprit d'observation admi- 
rable, des idees d'une élévation surprenante, et surtout, un 
étre moral vraiment supérieur. Mais qu'on se méfie des grou- 
pes qui ont des relations suivies, et depuis longtemps, avec les 
«civilisés»; ce que ceux-ci leur apportent, en échange de toute 
sorte de loyaux services, ce n'est presque toujours que la 
déchéance. 

Comme ma relation complete est en voie de publication, 
je serai tres bref. Le chapitre religión est des plus intéres- 
sants, mais il est fort compliqué et on ne pourrait en faire un 
resume sans l'altérer. Caractére fondamental: la religión guá- 
ranle est une sanction de la morale. Toutes les croj^ances 
religieuses et méme les supersticieuses, ainsi' que toutes les 
légendes, ont constamment un but moral, II y a d'abord un 
Incognitus Deus ("Manhú", ant.), invisible («Ndayaecháiva»), 
qui a été avant tout («Tenondé-té»), grand Créateur («Poro- 
monyangára»), Pére de tous les hommes («Nyandé-rú») et 
de tous les étres, tous ees noms correspondant exactement á 
chacun des attributs que je viens d'indiquer. Fuis les divi- 
nités secondaires et évoquables, «Tupa » d'abord; puis celles 
qui sont plus ou moins visibles, «Anyá'» ou «Anyánga», le 
Soleil, etc. ; puis les mythes, le lunaire surtout, les grands per- 
sonnages divinisés, et enñn, les Génies Tutélaires, tres 
nombreux. Point de dieu du mal; les divinités et les génies de 
toutes les catégories sont justes; on craint beaucoup celles-lá 
qui sont plus spécialement chargées de punir les mauvaises 
actions; mais toutes, le cas échéant, sont bienfaisantes. Au 
surplus, tous les Guaranis sont des spiritualistes convaincus. 
Ce sont méme de parfaits spiritistes, dans le sens moderne 
du mot. 



491 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE I!. N. 6 

Les Avá-Mbihás refusent encoré plus obstinément que 
les autres Guaranis toute avance dans le sens de les catéchiser. 
Voici pourquoi: leur religión étant une sanction pratique de la 
morale, ils ne jugent toute autre religión que d'aprés la maniere 
de mettre en pratique les idees morales. Inutile de leur faire 
des doctrines; ils restent silencieux, avec un vague geste d'ap- 
provation; mais ils observent attentivement nos actes. Si 
ceux-ci ne répondent scrupuleusement aux doctrines, toute 
notre éloquence est perdue. Et Dieu le sait si les actions des 
«chrétiens» répondent souvent a ses commandements ! De la, 
Téternelle objection qu'ils nous opposent: «Vous enseignez une 
doctrine qui est tres bonne; vous ditesque votre Dieu n'ordonne 
que le bien; mais nous voyons que les actes des chrétiens 
s'éloignent trop souvent de leur doctrine; cela prouve bien que 
votre Dieu ne vaut pas le nótre, puisqu'il ne sait pas vous 
guider». Ou bien: «Vous dites que votre Dieu vous ordonne 
d'aimer tous les hommes; mais vous mentez, vous nous volez, 
vous offensez nos femmes et vous nous tuez méme pour une 
bagatelle; votre Dieu n'est done pas le Dieu des Indiens, 
tandis que le nótre, qui Test de tous les hommes, nous ordonne 
de ne jamáis vous faire du tort, ce qui prouve bien qu'il est 
supérieur au votre». En 1887, j'avais réussi á persuader les 
notables Mbihás de la partíalité du Pirapeíh, de l'utilité de nous 
reunir et fonder une réduction sur la cote du Paraná, a orga- 
niser sur leur base communiste. Pour compléter la chose, 
j'eus l'idée de leur offrir de les catéchiser. «Gardez vous-en 
— exclama mon meilleur agent, Indien lui aussi — tout serait 
perdu a jamáis !». 

Les nombreuses partialités mbihás constitiíent une répu- 
blique représentative organisée d'une fagon toute spéciale, qui 
rappelle un peu celle de l'ancienne confédération helvétique. 
Chaqué partialité, ainsi que chaqué groupe inférieur, a ses 
assemblées, dans lesquelles tous les citoyens ont les mémes 
droits; mais on ne vote pas; on discute jusqu'á ce que l'oíi 
puisse arriver a un accord qui soit plus ou moins volontaire- 
ment accepté par tout le monde, soit par conviction ou persua- 
sión, soit par espi'it de solidarité. A des époques ou dans des 
circonstances qui restent réservées, ees groupes envoient des 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 492 

reprépentants ou des messagers a Mbaé-verá, ou Mbaeverá-gua- 
sú, capitale oú reside le chef exécutif supérieur, assisté par 
un conseil de doyens d'áge et oú se tiennent les assemblées 
supérieures, Les femmes sont admises a toutes les charges; 
nous avons vu des femmes caciques et chefs de partialité et on 
a vu, derniérement, une femme comme chef exécutif supréme 
de la confédération. L'accés á la mistérieuse capitale est 
absolument défendu a tout étranger, ainsi qu'aux Guaranis 
d'une autre nation. 

Ces Guaranis sont les plus parfaits des individualistes. 
L'autorité est acceptée, mais non imposée; les ordres sont con- 
sentís par le citoyen dans chaqué cas; mais c'est bien rarequ'on 
cherche a les imposer par la forcé; aussi Vautorité morale est 
presque tout, et un bon cacique, exerce toujours des fontions 
sacerdotales et est surtout un conseiller spirituel. La pólice, 
dans le sens européen, n'existe pas; la persuasión est le grand 
moyen. Cela fait que la supériorité morale soit indispensable 
pour toutes les charges et explique pourquoi celles-ci, électives 
en principe, aient une certaine tendance a étre héréditaires. 
On ne procede que bien rarement par destitution. Le change- 
ment de personnel dirigeant s'obtient par une action passive 
des mécontents; ceux-ci -forts de ce qu'ils ne sont pas forcé- 
ment tenus d'obéir — font le vide autour du chef et se groupent 
autour d'un autre. Si les hommes restes fidéles sont nombreux, 
r«amondá» ou la partialité peut se diviser en deux groupes; 
s'ils ne le sont pas, le personnage visé comprend sa décbéance 
et s'effacé sans trop de mauvaise gráce. En somme, il n'y a 
pas de vrais chefs, mais des directeurs, et le respect, substitué 
á l'obéissance, est le grand moyen qui impose. Tout person- 
nage, et méme toute personne d'élite, peut recevoir le titre de 
«karaí» ou «karí») (1), titre qui peut étre donné, chez les 
Guaranis, á toute une collectivité ou a une nation. 

Le communisme guaraní est le plus pur, et peut-étre 



(1) Augmentatif: «karaivé». Oú la chute de la R en 
L est habituelle: «kalí». D'oú le^nom des Caraibes (les anciens, 
branche guáranle) et des Calinas (Kalí-ná' = semblables aux 
Karí), appelés aussi Galibis, Caraibes modernes. 



493 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

aussi le pías prfxtique, la <m il existe chez Tindividu assez d'es- 
prit de dignité. Surtout, est-il arrivé á harmoniser le plus vif 
individualisme avec Taltruisme qu'il exige, ainsi qu'á respecter 
l'initiative personnelle et la jouissance du produit d'un plus 
grand effort personnel. Trait intéressant: un Guarani ne re- 
fuse presque jamáis ce qu'un autre lui demande. De la, deux 
conséquences: que méme la propriété des objets personnels, á 
la rigueur, n'existe pas; et d'un autre cote, que la dignité 
guáranle impose une assez grande prudence dans les requétes, 
et fasse une question d'honneur de ne jamáis rien demander 
sans une véritable nécessité. Le quémandeur est, pour les 
Guaranis, un étre si méprisable, qui'il est tres rare qu'un In- 
dien mérite ce nom. Ce haut esprit de dignité explique bien 
des choses qui nous paraissent impossibles. 

Les familles vivent séparément, mais on trouve les res- 
tes de la famille patriarcale. Des qu'un membre de la famille 
meurt, on abandonne la maison; s'il s'agit d'un personnage 
tres respecté, il arrive que l'on abandonne tout le village ou 
l'amondá. Cette habitude a exercé une fácheuse influence sur 
le développement de l'art et de la culture matérielle. La 
polygamie est permise et n'est pas tres rare; mais elle est régle- 
mentée par le droit coutumier d'une fagon si intelligente, que 
— toute considération religieuse a part — elle n'est pas con- 
traire á la morale, ni a la bonne harmonie, ni á l'éducation des 
enfants. Point tres important: elle est plutót favorable aux 
intéréts de la femme. Cette réglementation n'étant pas suscep- 
tible d'un abrégé, je suis obligé de renvoyer á mon ouvrage 
«Ethnographie & Civilisation Guar. ». Je dirai seulement que 
la premiére femme reste toujours a la direction de la maison, 
regoit seule le titre et les honneurs de la femme legitime (tem- 
birekó) et doit étre consultée sur le choix de l'autre femme; 
celle-ci ne sera appelée que «takihkué'» = «celle qui doit rester 
en arriére» et pourra étre renvoyée a ses parents sur l'exi- 
gence de la femme legitime. On voit rarement plus de deux 
femmes. Les infractions aux comtumes matrimoniales sont, en 
dernier lieu, du ressort des autorités suprémes, ainsi que toutes 
questions relatives, car on les prend tellement au sérieux, 
qu'elles peuvent amener des luttes armées et la guerre civile, 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 494 

chLcim prenant fait et cause pour une des parties. 

Leur amour familial est touchant. Les parents ne bat- 
tent jamáis leurs enfants, et méme, n'emploient jamáis avec 
eux des paroles violentes ou impatientes; ils les idolátrent et 
pour rien au monde n'acceptent de se séparer d'eux; mais ils 
néglie:ent leur hygiéne. Ils ont un grand respect pour les 
vieillards, qu'ils soignent avec tendresse, prenant toujours au 
sérieux leurs conseils. La femme est consultée dans toutes 
les aíTaires cobrantes, ccmme dans toutes les tiansacticns plus 
importantes; sa situation a été tres bien exposée par ambro- 
SETTI (op. cit). Le méme auteur a deja noté que la loyauté 
et l'honnéteté des Mbihás est encoré plus parfaite que celle 
des Chiripas et qu'en cas de différend, ils sont toujours portes 
par leur bienveillance a se soumettre, pourvu qu'on ne touche 
pas a leur dignité. Ils ont donné des preuves éclatantes de 
l'absence presque complete, chez eux, de l'esprit de vengeance. 
II leur arrive d'étre en guerre contre leurs voisins, méme con- 
tre les Chiripas; ils sont ennemis des Kaingangs, des Kimdás 
et des Guayanás; quant aux Gsayakís, ils ne les considérent 
que comme des animaux; mais certaines armes sont considérées 
par eux comme déloyales et ne les emploient jamáis contre les 
hommes. 

Le duel est un moyen fréquent de trancher les diíférends 
et les questions d'honneur; il est fort bien réglementé et public. 
Le viol, le meurtre et le rapt, son consideres parmi les 
crimes les plus graves; l'enlévement violent ou occulte de toute 
chose en possession d'autrui, est sévérement chátié. D'ailleurs, 
les délits et les crimes bont rares, la vie étant tres simple et 
paisible. L'entr'aide est dans toutes les habitudes. Les par- 
tialités sans contact avec les «cirilisés» ne connaissent et 
refusent les boissons alcoholiques; les tetes sont assez paisibles 
et n'ont rien de l'orgie que la fantaisie des faiseurs de légendes 
a souvent voulu y voir. 

Leur vie est plus exclusivement sylvestre, dont une plus 
grande simplicité dans le costume, celui des hommes surtout, et 
moins de propreté; car dans cfes foréts on se mouiDe et salit 
presque tout le temps. Ils prennent plaisir a domestiquer 
toutes espéces d'animaux sauvages, méme les plus farouches, 



495 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 6 

avec une telle adresse, qu'ils arrivent a les faire vivre en har- 
monie, autour de leurs chaumiéres et en liberté, quoique ap- 
partenant a des espéces instinctivement ennemies. Pour cela, 
ils n'emploient que la douceur. Nous avons vu, a la maison, 
une femme allaiter un petit singe, en méme temps que son 
enfant en bas age. Ils arrivent méme a greffer les plumes, 
changeant ainsi la coloration, moyen avec lequel il réussis- 
saient a tromper azara lui-méme, le célebre naturaliste. Sous 
le rapport de leur amour pour les animaux, ils offrent un 
touchant contraste avec les «civilisés*» de la región. 

Ils ne font aucun commerce, dans le strict sens du mot, 
quoiqu'ils élaborent souvent du Maté pour les chrétiens. Aussi 
leur systéme numeral est imparfait et présente un curieux 
contraste avec l'ensemble de leurs connaissances. Ce sont des 
agriculteurs tres soigneux et intelligents, et avec le surplus de 
leur production, ils permettent souvent aux industriéis de la 
región de se tirer d 'embarras. Ils connaissent la sélection et 
les dangers des croisements; aussi leurs graines sont tres re- 
cherchées a cause de leurs pureté, lis possédent des plantes 
cultivées spéciales, que méme les agriculteurs paraguayens ne 
connaissent pas; voire des procedes trés-modernes, comme celui 
qui permet d'obtenir des fruits dépourvus de graines. 

Quoique les pratiques mystiques aient une assez large 
part dans leur médecine, ils ne connaissent pas moins un 
nombre prodigieux de plantes medicinales, dont les propriétés 
— il faut le noter — n'ont pu leur étre révélées par aucune 
autre race. Ils ont trouvé des traitements eíRcaces ou ration- 
nels pour nombre de maladies, méme les importées, comme la 
grippe et la tuberculose. Ils pratiquent couramment la sug- 
gestion, méme la suggestion hypnotique, souvent avec résultat. 
Ils ont une idee de l'immunisation et ils pratiquent la scarifi- 
cation dans un but medical, ainsi que dans un but mystique. 
Leur connaissance de la flore et de la faune est admirable 
non seulement pour le nombre des faits, ce qui s'expliquerait 
chez un peuple si intelligent et vivant dans la nature — mais 
bien plus encoré au point de vue de la généralisation et de la 
synthése. J'ai déjá exposé («Pl. Us. : Diccionario de los Gé- 
neros botánicos Latino-guaraní») leur connaissance du genre et 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 496 

méme de la famille botanique. Aussi leur nomenclature, tou- 
jours descriptive et marquant un grand esprit d'observation, 
est quasi-scientifique. En astronomie, ils ont a peu prés les 
mémes connaissances que le barón E. nordenskioeld a notées 
chez les Chiriguanás. 

Au physique, les Avá-Mbihás paraissent se distinguer 
généralement des Avá-Chiripás et des Guairaés par des traits 
souvent moins fins, plus mongoliques, les lévres et le nez un 
peu plus charnus, les mains et les pieds gros et courts et leur 
taille, qui est au-dessous de la moyenne. 

Les Avá-Mbihás parlent un dialecte un peu différent, au 
point de vue phonétique comme au point de vue lexicographique. 
Leur maniere de prononcer est un peu plus dure; la T change 
souvent en CH, la CH en TSH, la G en K et il y a 
une H aspirée et un certain emploi de la L. Leur glossaire 
dialectal renferme plusieurs mots parmi ceux qui sont consi- 
deres comme particuliers de la langue caraibe, ce qui est sans 
doute tres intéressant; d'autant plus que la proportion de ees 
éléments augmente chez les Apiakás Guaranis, encoré plus chez 
les Vakairís (Avá-karaí ?) et les Guaranis des Guyanes. 

Les Barbudos: 

Nation ou partialité guáranle inédite, sur laquelle je n'ai 
que des données un peu vagues. Elle habitait a peu prés les 
hauteurs du divortium aquarum Paraná-Paraguay vers le 25éme 
paralléle et les sources du Mondaíh. Les hommes étaient tres 
barbus (comparativement), vaillants et moins pacifiques; ils 
attaquérent, dans les temps la mission de Caaguasú. On voit 
chez les Avá-Mbihás quelques hommes fort barbus, dont le 
type aussi est différent; on peut voir en eux les descendants 
des Barbudos, probablement soumis, car ce peuple a disparu. 
Certaines données rappellent un peu les «Guaradyú», ou 
Guara y os. 

Les Avá=Quayaná, ou Guayanás Guaranis, ou 
Guayanás du Sud (faux Guayanás). Inianís? 

Au sud du Tembeíh et a peu prés jusqu'au fleuve Kaapi- 
wuaríh (Capibary), sur la cote du Paraná, habita une petite 



497 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 6 

nation qui a été appelée Guayaná, probablement a cause de ses 
habitudes fluviales, car ce n'est que bien plus tard que de vrais 
Guayanás vinrent s'établir dans cette región. Son vrai nom 
reste inconnu. Ce peuple est d'assez bonne taille, plus blanc 
que beaucoup d'autres Guaranís, les traits souvent assez agréa- 
bles, les extrémités plus fines etplus longues, la partie infraocu- 
laire du visage plus développée, II rappelle certainement par 
quelques caracteres le groupe Kimdá, mais il s'en éloigne par 
d'autres; son dialecte et sa maniere de prononcer le guaraní 
fait supposer qu'il a toujours parlé cette langue, et si on peut 
en juger de son état actuel, ses caracteres sociaux sont assez 
nettement guaranís. Complétement nationalisé, surtout dans 
le village de Trinidad. Les Jésuítes fondérent dans la región 
la mission de San Francisco de Paula (tres peu connue) et, 
paraít-il, avaient essayé de catéchiser le village de Yaguara- 
sapá, oú moi-méme, de 1888 á 1893, et plus tard Mr. maynt- 
ZHUSEN, nous fimes des fouilles assez heureuses. II résulterait 
de mes fouilles que deux peuplades non-guaranies ont habité 
cet anclen village, qui fut des «Paranaihguá». 

Les Tarumá, ou Avá-Apihtéré du Paraguay. 

Aujourd'hui peu nombreux, ils habitaient jadis une bon- 
ne partie des foréts qui continuent le Kaá-guasú sur le versant 
du Río Paraguay, au nord du 25éme paralléle, et la «Grande 
Forét» depuis San Joaquín jusqu'á l'Amambáih, régions qu'íls 
habitent encoré, par petits groupes d'une organisation défec- 
tueuse. Ils rappellent sous bien des rapports les Avá-Mbihás; 
mais ce sont des «aré», aux moeurs plus arriérées, dont la 
déchéance s'explíquerait en partie par leur long contact avec 
les Blancs. Ils en dífférent encoré par certains caracteres phy- 
siq.ues: ils sont plus petits; robustos et fortement batís, mais 
mal proportionnés; la largeur zygomatíque plus grande, la má- 
choire ínférieure plus forte, les traits moins agréables et l'air 
moins doux et moins íntellígent; aussi, les vieilles personnes 
sont laidos. 

Malgré cela, leur nature est bonne, ils n'ont jamáis été 
anthropophages et — malgré la corruption qu'une fausse civi- 
lisation leur a apportée — ils gardent encoré certaines bonnes 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 498 

moeurs. Leurs idees sont plus simples. Tupa' est leur Dieu 
supréme; il habite le ciel et estl'auteur de tout, du mal comme 
du bien. lis sont monogames, á maisons familiales, chasseurs 
et assez agriculteurs. 

Leur qualificatif d'«Apihteré'» leur vient de ce qu'ils 
coupaient les cheveux en tonsure, coutume rare chez les Guara- 
nís. Etant, paimi les Indiens Guaranís, les plus connus a l'As- 
somption et dans la región oú travaillent les Paraguayens 
chercheurs de maté, leur retard évolutif et leur aspect n'a pas 
peu contribué a ce que Ton ait si mal connu les Guaranís indé- 
peadants en general. Nous devons á mon célebre compatriote 
RENGGER ( «Reise nach Paraguay») la premiére étude des 
Tarumas, car azara convient qu'il n'a jamáis eu Toccasion 
d'observer lui-méme des Guaranís dits sauvages (Le. I, 104. 

Des Guayakí, en general 

Ce nom nous rappelle une des plus séduisantes enigmes 
de l'ethnographie, car c'est celui qu'on a donné á la peuplade 
indienne la plus farouche et la moins abordable, on peut méme 
diré, insaisissable. Aucune race n'a excité la curiosité publique 
plus que les Guayakís, aucune n'a été l'objet de légendes plus 
extravagantes. On a trop oublié que les Jésuites avaient réus- 
si a avoir quelques relations avec eux. Au XVII siécle, le R. 
P. CARDIEL avait appris leur langue. Plusieurs tentatives furent 
faites pour les soumettre, toujours infructueuses; cependant on 
avait réussi á en catéchiser trente a la mission de Jesús, fondee 
peu avant l'expulsion des Jésuites. dumersay, du graty, 
AZARA, voyageurs naturalistes, nous parlent des Guayakís, ainsi 
que tous les anciens historiens des Missions. A la fin du siécle 
passé, LA HiTTE et TEN KATE publíérent leur belles études 
dans les Annales du Musée de la Plata. Plus tard, Mr. mayntz- 
HUSEN s'établissait a Yaguarasapá et réussissait a soumettre 
— durant plusieurs années — un certain nombre de Guayakís, 
ce qui lui permettait de parler en connaissance de cause de la 
partialité du Sud; et les anthropologistes lehmann-nietsche, 
GIUFFRIDA-RUGGIERI, SCRLAGIJ^IHAUPEN et autres, publiaient de 
tres intéressantes études partielles. 

Pour ma part, habitant la región hantée par les Guayakís, 



499 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 6 

depuis 1887 dans le Sud, á Yaguarasapá, et depuis 1893 dans 
le Nord, et suitout, ayant eu la chance d'avoir dans le sein de 
ma famille un fils adoptif de la plus puré race guayakie, j'avais 
pu reunir un assez grsnd matériel; mais me rendant compte 
des les commencements de ce que le probléme guayakí présentait 
de difficultés et de complications, je ne me suis nullement sou- 
cié de sauver des priorités aux dépens de l'exactitude, et je 
n'ai qu'á me réjouir de ma prudence. Les résultats auxquels 
je viens de faire allusions étant a la veille d'étre publiés, je me 
bornerai a quelques données et a certarnes conclusions. 

Q'on me permette d'indiquer d'abord la derniére des con- 
clusions auxquelles j'ai cru pouvoir arriver: il ne m'est plus pos- 
sible d^admetíre V imité des Guayakis. Aussi je me vois obligé 
de considérer les sauvages auxquels on a donné ce nom, comme 
un groupe, formé par les peuplades que j'appelleraí Guayakis 
«Mbra'á», Guayakis du Sud et "Mberihvé-guasú». Ces peu- 
plades ont évidemment des caracteres communs: le genre de 
vie en est un. Mais, méme a ce propos, la généralisation nous 
conduirait trop souvent a l'erreur. En outre, il y a encoré trop 
de points obscurs ou critiques. Je pense done que la distinc- 
tion que j 'indique est d'une prudence élémentaire. La syn- 
thése, la diagnose générique — s'il y aura lieu d'en faire une 
— ne pourra étre établie que quand l'ensemble sera mieux 
connu; en attendant, les faits particuliers (et méme certaines 
données qui nous paraissent genérales) ne pourront que gagner 
en exactitude si on les rattache á la partialité chez laquelle ils 
ont été observes. 

Les Guayakí=Mbra'á, ou Mbra'á, Guayakis 
purs, Guayakis du Nord 

Je donne ce nom a l'horde qui vague au sud de la riviére 
Mondaíh, depuis la cote du Paraná, ne poussant pas tres loin — 
parait-il — a l'intérieur et allant au sud jusqu'au Ñacundaíh, 
voire méme jusqu'au Tembeíh. II m'a été donné par silvano 
BERTONI, Guayakí d'une intelligence tres remarquable, dont 
j'ai deja parlé. J'inclus, provisoirement, sous le méme nom 
l'horde qui hante les hauteurs du faite prés des villages de 
Caaguasú, Ajos, Carayaó et San Joaquín. Ce sont les repré- 



BERTONl: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 500 

sentants les plus purs de la race, dont les caracteres physiques 
sont assez connus, gráce a la plupart des études auxquelles j'ai 
fait allusion. L'apport de nouveaux documents prouvera peut- 
étre qu'ils sont plus hypsicéphales, qu'ils ont une capacité cra- 
nienne plus forte, la tete en general plus grosse et la taille un 
peu plus basse. 

C'est a cette peuplade qui se rapportent les données ex- 
posées par mon fils Guillaume Tell bertoni dans un travail tres 
récent. Extrémement farouches, fuyant également et les Gua- 
ranis et les Blancs, ils sont, au fond, d'une nature assez bon- 
ne, quoique tres versatile et sujette a de mauvaises humeurs 
apparemment inexpHquables. Ils ne sont dangereux que quand 
la peur les rend aveugles. Leur genre de vie est le plus primi- 
tif ; marqué surtout par l'absence de demeure fixe et de toute 
habitation, ainsi que de vrais chefs, de vétement et de toute 
agriculture. Ils vivent en groupeg tres peu nombreux, des gens 
rudimentaires sans cohesión entre elles. Les Avá-Mbihás, sur 
le territoire desquels ils vivent, leur ont transmis quelques con- 
naissances pra tiques. Cependant l'état general de leur évolu- 
tion spirituelle est évidemment tres arriéré et plutot enfantin; 
mais il ne Test pas sous tous les rapports, ce qui est bien fait 
pour fourvoyer les observateurs superficiels ou pressés. Une 
étude détaillée devant étre publiée incessamment, je me bor- 
nerai a ees vues genérales. J'ajouterai seulement qu'ils sont 
monogames et endogames, et qu'aucun fait ne nous permet de 
les accuser d'anthropophagie. 

Leur langage appartient á la famille guaranie, avec des 
simplifications curieuses et avec un substj'atum différent; ce qui 
me fait penser que leur langue originelle appartenait á un autre 
groupe linguistique. Leur phonétique se rapproche beaucoup 
de celle des Avá-Mbihás et des Guayanás, mais elle est plus 
dure. Ils sont tres peu nombreux et en train de disparaitre. 
La science perdrait en eux un des documents les plus précieux. 

Les Quayakí du Sud 

De 1887 a 1893 j'ai habRé leur región — qui s'étendait 
depuis le fleuve Tembeíh jusqu'á l'ouest de la ville d'Encarna- 
ción - et j'ai eu quelques rapides contacts avec eux. Mr. 



501 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N, 6 

Fréd. MAYNTZHUSEN i'éussit plus tard á en réduire un certain 
nombre dans sa colonie de Yaguarasapá et c'est surtout á lui 
que nous devons nos connaissances de cette horde nemorivaga. 
Aussi je dirai seulement que celle-ci se compose de deux élé- 
ments bien diíférents: les Autochtones, qui ne présentent peu- 
étre aucune diíférence essentielle des Guayakís du Nord, et les 
Matacos. 

Ces derniers, originaires du Chaco Argentin, transportes 
comme prisonniers de guerre a Santa Ana, s'insurgérent, pas- 
sérent au Paraguay, oú une partie alia se joindre aux Guayakís, 
Quoique barbares, leur supériorité les plaga á la tete de ces sau- 
vages, lesquels, gráce a eux, devinrent parfois dangereux, at- 
taquérent plusieurs établissements et la partialité mbihá des 
Pirapeihpeguá, qu'ils obligérent á passer, en partie, le Paraná. 
Si BOUS le rapport des caracteres physiques les Matacos — peu 
nombreux — n'ont pu exercer une grande influence, il n'en est 
pas de méme pour ce qui touche aux caracteres sociaux. C'est 
aux Guayakís du Sud qu'il faut rapporter les cranes publiés par 
TEN-KATE et GIUFFRIDA-RUGGERI. II faut regretter que les 
nouveaux propriétaires de la colonie n'aient pas continué l'essai 
de réduction fait par Mr. mayntzhusen, ces Guayakís ayant 
fait retour a leur vie sauvage. 

Les iVlberihvé=guasú 

Petite, mais tres intéressante unité ethnique, tout á fait 
inédite et encoré assez mystérieuse. Errant un peu á la fagon 
de tous les Guayakís, elle parcourt a peu prés la méme región 
que les «Mbra'á», sortant de temps en temps a la cote du Pa- 
raná prés de Puerto Bertoni. Le nom est celui que lui donne 
la partialité Mbra'á. D'apresles quelques individus que j'ai 
observes (les deux cranes publiés par schlaginhaufen, de ma 
collection, appartiennent á cette horde, laquelle, en outre, nous 
attaqua lors de notre exploration avec Mrs. STANLEY barnes 
et A. SCHOCH, et plus tard, attaqua mon établissement d'Ih- 
roíhguasú), ils ont une taille remarquablement plus élevée que 
celle des autres Guayakís, le corps moins lourd et mieux propor- 
tionné, les traits moins grossiers, les cheveux quelquefois plus 
fins et a reflets roussátres et la couleur quelquefois moins f oncee. 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 502 

Les cranes auxquels je viens de faire allusion, les seuls que 
ní)us possédons de cette race (1), indiqueraient une tete et une 
capacité cranienne exceptionnellement petites, et d'autres dif- 
férences encoré. 

Leur état social parait un peu moins inférieur. Nous 
avons vu qu'ils attaquent hardiment; attaqués á leur tour, ils 
résistérent vaillamment et ne furent mis en déroute que par 
les armes a feu. Poar l'attaque, ils aiment s'enduire tout le 
corps de suie, et n'abandonnent leurs blessés, et méme leurs 
morts, qu'á la derniére extrémité. Font usage de l'arc comme 
arme de guerre; nous ne leur avons pas vu de grand harpon, ou 
«punga» arme favorite des Guayakís. II vont aussi ñus que 
ees derniers, m.ais ils savent se constiuire des chaumiéres de 
fortune. 

Silvano BERTONI — qui fut, avec son pére, leur prison- 
nier — me dit qu'ils parlent un dialecte qu'eux, les Guayakís, 
peuvent comprendre, mais que leur voix est plus dure et plus 
forte. Anthropophages, ils capturent des Mbra'á pour s'en 
régaler. Comme ils parlent une langue de la famille guáranle, 
c'est peut-étre la Toriginede l'accusation d'anthropophagie faite 
anciennement aux vrais Guaranís. Ni azara, ni rengger, ni T. 
BORBA, ni AMBROSETTI, ni moi, nous n'avons trouvé aucune 
trace d'une telle habitude, ni présente, ni antique, chez aucune 
nation ou peuple guaraní du Paraguay, de l'Uruguay ou du Haut 
Paraná; et le barón É. nordenskiceld, a propos des Guaranís 
de Bolivie, pense qu'une telle accusation n'est que de la fan- 
taisie. 

Fort peu nombreux, leur genre de vie et certaines habi- 
tudes les condamnent á une disparition qui ne tardera pas. 

Les Paranaihguá, pro parte, Paranaé. 

Encoré une nation trop vaguement indiquée. Cependant 
tous les chroniqueurs des missions en parlent et elle a joué un 



(1) lis appartenaient bien á des hommes, et á des hom- 
mes adultes, contrairement a la supposition du Prof r. SCHLAGIN- 
HAUFEN a cause de leur petitesse. 



503 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

role important dans Fhistoire. C'était des Guaranís typiques 
adaptes á la vie fluviale ou cótiére. Depuis Tile d'Apihpé (lat. 
279 30') jusqu'au pays des «Tai» (lat. ± 24° 30') — exception 
faite de la región des bouches des riviéres Mondaíh, Aka- 
raíh et Ihguasú (qui étaient aux Mbihás) et du pays des «Inia- 
ní» — ils tenaient en maitres la grande riviére et les deux cotes, 
refoulant les Kaingangs et les •'Kaaihwuá» a Est, et faisant 
bon ménage, a l'Ouest, avec les Mbihás, qui ont toujours pré- 
féré l'intérieur, comme aujourd'hui. De nombreux cimetiérep 
— toujours places sur la berge — indiquent l'emplacement de 
leurs villages, qui étaient toujours des ports. 

Les fouilles m'ont demontre que leurs coutumes funé- 
raires étaient celle des Chiriguanos modernes, bien différentes 
de celles des Mbihás. Ils enterraient leurs morts dans de grandes 
urnes de terre cuite, dans l'intérieur des maisons, qu'ils n'aban- 
donnaient pas. Ces maisons étaient assez grandes pour abriter 
plusieurs familles (vie synoíque). Leur sens artistique était 
assez développé; leur taille souvent assez élevée. II nous ont 
laissé des glyphes qui semblent bien étre de véritables inscrip- 
tions. 

Les données que nous trouvons — tres éparpillées — chez 
les anciens historiens, ainsi que la tradition chez leurs voisins, 
nous les montrent d'une nature forte et énergique. Cela ex- 
plique un peu leur étonnant exode. Vers l'année 1525, avant 
Farrivée des Espagnols au Paraguay, une grande partie des 
«Paranaihguá» — exités, parait-il, par des Guaranís qui avaient 
piloté ALEJO GARCÍA depuis l'Atlantique jusqu'au Pérou — 
résolvent émigrer en masse pour aller conquerir les belles pro- 
vinces orientales du Haut Pérou, d'accord avec des f reres de 
race de l'actuelle Bolivie et quelques contingents du Nord du 
Paraguay. II partent, 4000 avec toutes leurs familles, descen- 
dent le Paraná en des centaines de grands canots, remontent 
le Rio Paraguay, puis, remontant par eau et par terre la vallée 
du Pilcomayo, battent les Guaikurús, refoulent les sauvages du 
Chaco et s'emparent de la belle et fertile región élevée qui a 
aujourd'hui pour centre Santa Cruz de la Sierra. Voilá done, 
l'origine de la nati(»n des «Chiriguaná», ou Chiriguanos, de Boli- 
vie, en partie encoré indépendante et si bien étudiée par le 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 504 

barón Erland nordenskioeld. Les Chiriguanás soumirent les 
Tapietis et les Chañes,. en leur imposant leur langue et une bon- 
ne partie de leurs moeurs. Les indépendants vivent, actuel- 
lement, plus au sud, dans la pré-cordillére et le Chaco voisinant. 

Les Paranaé ou Paranaes 

L'exode des Paranaihguás laissa les cotes du Paraná — 
au nord du Teyukuaré — a la merci des Kaingangs, d'un cóté, 
et des Mbihás de l'autre; on n'y trouve aucune trace plus ré- 
cente de la nation émigrée; et comme ees autres nations ne sor- 
taient que rarement á la cote, sauf sur quelques points, cette 
partie du cours du Paraná resta presque deserte. II n'en fut 
pas de méme des partialités habitant au sud du Teyukuaré: cel- 
les-lá restérent, et les principaux villages entre ce groupe mon- 
tagneux et les derniers rapides, comme Marakaná, Yaguapúa, 
Itapúa, Apererá, Yasihrétá et Apihpé, servirent de base aux 
Jésuites pour l'établissement des premieres missions du Paraná. 
Une autre partialité dominait la zone cótiére jusqu'á la con- 
fluence avec le Rio Paraguay; en vue de ses qualités guerriéres, 
elle fut exonerée de toute servitude par les Espagnols de Co- 
rrientes, avec la condition de garder le littoral contre les inva- 
sions des Payaguás. La ressemblance, si remarquable, des 
restes trouvés dans les iles de l'estuaire du Rio de la Plata — 
de ceux étudiés par F. OuTES surtout — avec ceux que je pos- 
sede des anciennes populations «Paranaihguá", me fait sup- 
poser que la méme nation, éminemment fluviale, dominait le 
Bas Paraná jusqu'au Rio de la Plata. 

Lors des invasions de Mamelucos, des milliers d'Indiens 
des missions du Tapé et de l'Uruguay vinrent se joindre aux 
((Paranaé", sur la cote paraguay enne surtout, Dans la suite, 
tous passérent au Paraguay Meridional, oú les survivants font 
partie, actuellement, de la population nationale. 

Les Kimdá 

Au point de vue ethnographique, comme sous le rapport 
linguistique, les Kimdá formaient une nation soeur de celle des 
Kaingang; d'oú la nécessité, á mon avis, de conserver le nom 



505 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N 6 

de «Krenn», comme celui d'un sous-groupe Tapuya, assez dis- 
tínct et bien caractérisé. Anciennement elle n'habitait que le 
Paikeré, á l'ouest et au sud des Kaingangs. Lors de mon explo- 
ration au Guaihrá, en 1893, deux groupes habitaient encoré á 
Torient du Paraná et quelques représentants doivent s'y trou- 
ver encoré. Les Guaranís — leurs ennemis — les appelaient 
«Tupí» et «Apihteré»; ce dernier nom est l'équivalent de «Co- 
roado» ^ couronné et était dú aux cheveux qu'ils coupaient en 
tonsure. On les appelait aussi «Guayaná», comme les Guala- 
chis, et plusieurs índices me portent a indure provisoiremet ees 
derníers aussi dans le sous-groupe «Krenr». Le nom que je leur 
donne, est celui qu'ils se donnaient eux-mémes et qui signifie 
«la gent». Alliés habituéis des Kaingang — au moins contre les 
Guaranís — ils furent bien souvent confondus avec leurs fréres; 
mais leur langue était diííérente, et leurs genre de vie aussi. 
C'était des pécheurs aussi adonnés a la vie fluviale tropicale que 
les Kaingangs l'étaient a celle des pays montagneux a Arauca- 
ria. Mais les Guaranís les empéchaient de descendre au sud 
du 25éme paralléle; voilá pourquoi cette nation est inconnue 
dans la littérature. 

Les Ihvihtihrokái 

L'exode des "Paranaihguá» avait sans doute permis 
aux «Kimdá» un peu plus d 'expansión. Mais ce ne fut qu'au 
XVIII siécle qu'ils osérent attaquer les «Mbihá». Sous la 
conduite d'un chef militaire appelé «Koran», ils envahirent en 
masse les terres du Paraguay. Les Guaranís (sans doute af- 
faiblis par l'exode des néophytes de l'Akaraíh et du Mondaíh) 
furent d'abord refoulés avec de grandes pertes. Les "Mbihá» 
ne tardérent pas a organiser une guerre genérale et a reconqué- 
rir une bonne partie du territoire perdu, et un grand nombre 
de «Kimdá» y trouvérent la mort. Non obstant, ceux-ci pú- 
rent se soutenir dans une región accidentée, au sud du fleuve 
Itaimbeíh, appelée Ihvihtihrokái, c'est a diré, «enclos de col- 
lines». Mais vers 1811, les «Avá-Ghiripá» arrivent, passent 
le Paraná et les attaquent a leur tour. Cette fo's-ci les «Kimdá» 
sont extermines, sauf deux petites partialités: l'une, qui restera 
cantonnée au sud du fleuve Kambaíh (ou Ihakanguasú) — la- 



BERTONi: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 506 

titude 25"? 05'— et sera connue désormais sous le nom d'«Ihvih- 
tihrokái»); l'autre prés de l'Akaraíh — latitude 25^25' — sera 
plus connue sous le nom de «Guayaná»; mais comme ce nom 
est surtout attribué aux anciens néophytes de la méme nation— 
et a d'autres peuples encoré — nous lui conserverons celui 
d'«Ingái). 

Les «Ihvihtihrokái)» sont des Indiens dégagés et assez 
sympathiques. Leurs traits sont plus fins et agréables que ceux 
des Kaingangs, leur teint moins foncé, et leur nature meilleure. 
Cas d'albinisme fréquents. La peche et l'agriculture consti- 
tuaient leur occupation favorite. Presque disparus comme unité 
ethnique — la plupart s'étant nationalisés spontanément Para- 
guayens ou Brésiliens — une seule famille méne encoré l'an- 
cienne vie dans leur ancien cantón. 

Le glossaire que j'ai pu reunir, accuse le 20 '/^, á peu 
prés, de mots kaingangs et une proportion moindre d'éléments 
guaranís, mais presque le 40 'h des mots se retrouve dansl'en- 
semble des langues "krenn» (kaingang, malalí, guato et chi- 
méon). 

Les Ingái 

lis ne se distinguent pas, au physique, des précédents. 
Nationalisés depuis plus longtemps, ils ne parlent plus leur 
dialecte, qui ne différe pas beaucoup de celui des «Ihvihtihro- 
kái»; ils se sont guaranisés. Mais ils ont conservé certaines 
particularités dans les mceurs et gardérent presque toutes leurs 
croyances superstitieuses. Plus ou moins mélangés avec les 
«Guayaná» dont nous allons parler — ci-devant chrétiens des 
missions — il serait difficile de faire leur portrait moral actuel; 
mais ils sont, au demeurant, plus honnétes et plus communicatif s 
et ils paraissent plus intelligents. 

Ambrosetti trouva chez les Kaingangs un Indien captif, 
lequel lui dit qu'il était d'une nation qu'il appelait higai: la 
bibliographie ce ce petit peuple^part de la. Le mot «ingái», ou 
«ngái» signifie multitude, mais de n' importe quels étres, hu- 
mains, animaux ou végétaux. 



507 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE 11, N. 6 

Les Pirapihtanguá ou Guayanás Modernes du 
Paraná. 

Ce petit peuple est généralement appelé "Guayaná»; mais 
on a fait de ce nom un tel abus, que le conserver dans ce cas, 
ce serait augmenter une confusión déjá trop grande; tandis que 
le nom géographique que je leur laisse, ne permet aucun doute, 
car tous habitaient — il n'y a pas tres longtemps — le grand 
village de Pirapihtá' et ses environs, au moins pendant une 
partie de l'année. Le nom de "Guayaná" doit étre reservé — 
par droit de priorité, comme pour son importance — aux Guaya- 
nás de l'ancienne Capitanie de San Vicente, ou de l'Etat actuel 
de Sao Paulo, qui étaient une des principales nations guaraníes 
du Brésil. 

On peut facilement suivre dans les chroniques des mis- 
sions l'histoire de ce peuple au XVII siécle et jusqu'á l'ex- 
pulsion des Jésuites. Aprés, les chroniques restent muettes. 
Elle ne disent rien de son nouvel exode. C'est D. Patino, of- 
ficier paraguayen, le premier qui en parle, un siécle aprés la 
dite expulsión, en nous donnant un bon glossaire. Ver 1818, 
peu aprés l'exode des «Chiripá», ees Guayanás abandonnent les 
missions de Corpus, Tavaí et S. Francisco de Paula — oü ils ha- 
bitaient avec les "Inianí» — remontent la vallée du Paraná par 
eau et par la forét de Misiones et arriventchez les "Ingái», leurs 
fréres, pour les amener au christianisme et se former avec eux 
une nouvelle patrie. Mais les Guaranís s'y opposent et les 
obligent á descendre jusqu'au fleuve Piíapihtag'íh (sous le 
26éme paralléle), ou ils établissent leur centie, le grand village 
de Pirapihtá, qui put donner 5C0 soldats a l'aimée paraguayen- 
ne, vers 1868. Au commencement, ils táchérent de conserver 
pur leur christianisme, et amenérent méme á la nouvelle foi 
bon nombre d'<'Ingái)», fait tres important. Des sacristains et 
les caciques leur servirent de prétres. En 1889, lors de ma 
premiére visite, ils conservaient encoré un petit temple oú 
Vavaré dirigeait les cérémonies catholiques a sa fagon; les vieux 
savent encoré assez bien les priéres que les Jésuites leur ont 
enseignées, toutes en langue guáranle. 

Mais, justement a cause de leur conversión, ils continué- 



BERTONl: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 508 

rent toujours en contact avec les Blancs et les Creóles, faisant, 
surtout, le commerce du maté. Cela a suffi, malheureusement, 
pour leur ruine morale. L'histoire de ees relations déborderait 
le cadre de ce resume préliminaire; qu'il me suffise de diré que 
les résuitats prouvent bien— et de la maniere la plus tristement 
evidente — que les Jésuites avaient raison de s'opposer au libre 
accés des civils dans leurs missions. D'ailleurs, toutes les 
personnes, qui ont traite assez longtemps et sincérement avec 
les Indiens, le reconnaissent: ou l'on exclut le libre commerce 
avec les Blancs et les Creóles, ou toute collectivité indienne 
tombe dans la corruption et se dissout; c'est a prendre ou a 
laisser. La catéchisation elle-méme n'est pas sans danger; il 
suffit que les catéchistes ne soient pas de premier choix, ou que 
certains intéréts matériels les dominent, pour que les résultats 
soient fort critiquables et les avantages douteux. 

Actuellement, les "Pirapihtanguá" ne parlent que le gua- 
raní, mais d'une fagon qui leur est particuliére, sur le lexique 
des anciennes missions, de plus en plus alteré par le dialecte 
moderne, et avec la phonétique mbihá. Les vieux se rappellent 
encoré, plus ou moins, de leur ancienne langue. Leur ideal est 
toujours la vie fluviale; ce sont des maitres pécheurs et leur 
nombre n'est plus que d'environ 500 ames. Leur état marque, 
á la fois, chute spirituelle et régression á la phase amorale, de 
laquelle leurs fréres sylvestres ne nous ont donné aucun 
exemple évident. 

Les Tá¡, ou Tai 

Nation tres peu connue qui habitait, au sud du Mbara- 
kadyú, les vallées du Karápá' (=Ihgureíh), du Pozuelos et de 
ritáimbeíh. Aujourd'hui disparue. On ne sait rien de leur 
langue: mais ils étaient amis des «Kimdá»> et ennemis des Gua- 
ranís; ils portaient les cheveux en tonsure comme les Kaingangs; 
battus par les Mbihás, ou les Guaranís confederes, á plusieurs 
reprises, les survivants repassaient toujours au pays des Kimdás 
et des Kaingangs; ils cultivaient une plante particuliére a ees 
derniers peuples, dont ils avaient aussi la hache; tout cela et 
d'autres Índices encoré, m'oblig'ent a les classer dans le groupe 
Tapuya, sous-groupe Krenn, avec les Kaingangs et les Kimdás. 
Vaillante petite nation, probablement alliée des Kimdás, comme 




509 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE II, N. 6 

ceux-ci aimait la chasse et faisait un peu d'agriculture; mais la 
peche lui était presque défendue par la nature des riviéres de 
son pays, presque dépourvues de poissons. Une de ses partia- 
lités était appelée «Payaguá» par les Guaranís et habitait un af- 
fluent de ritaimbeíh. 



CHAPITRE IV 
LES INDIENS DE MISIONES 



FFICIELLEMENT, on appelle aujourd'hui Misiones 
le territorie qui appartient politiquement á la Répu- 
blique Argentine. Dans le Paraguay on donne le 

méme nom á la partie céntrale de la Región du Sud, 

oú plusieurs missions existaient aussi. L'extréme Sud-Ouest 
de Misiones est une región de savanes, entrecoupées par d'assez 
importantes étendues de foréts; a peu prés tout le reste du pays 
est couvert par la grande sylve, comme le Kaá-guasú. Mais le 
elimat general est plus temperé et moins humide, les parties 
centrales étant bien plus élevées, avec certaines bandes a végé- 
tation plutót xérophile. 

II n'y a dans le pays presque plus d'Indiens libres, et 
méme les «nationalisés» sont peu nombreux. Nous avons déjá 
vu, dans les chapitres précédents, la plupart des nations a re- 
gistrer pour Misiones; je ne ferai done que les indiquer, n'in- 
sistant que sur celles qui y étaient particuliéres. 

Les Inianí. Avá-Guayaná ou Guayanás du Sud? 

lis habitaient, sur le Paraná, á quinze lieues (ancienne 
mesure) en amont d'Itapúa (Encarnación), dit le P. Nicolás 
Del Techo, qui vécut une année avec eux. Azara les place 
entre l'Uruguay et le Paraná: c'est inexact (1). Conjointe- 



(1) Azara méprisait tous les Indiens, les Guaranís sur- 
tout. Aussi fut-il si mauvais ethnographe, qu'il était bon na- 
turaliste; il ne s'en occupait pas personnellement. II avoue 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 510 

ment avec 400 familles Mbihás amenées du Paraguay, les Peres 
Jésuites les réduisirent sans tropdedifñcultés, dans une nouvelle 
mission qu'ils appelérent Corpus Christi. Plus tard, celle-ci 
fut complétée par les réductions de Tavaí et de San Francisco 
de Paula. Lors des invasions des Mamelucos, une bonne partie 
des habitants des missions établies au sud du Paraná furent 
transportes au nord de cette riviére. Les «Inianís» furent 
sans doute de ce nombre, et partant, on doit retrouver leurs 
descendants dans les villages modernes du Sud du Paraguay. 
Faut-ils les voir dans les Guayanás Guaranís de Trinidad et du 
Sud de ce pays, ainsi que dans l'élément blanc que Ton observe 
chez les ((Pirapihtanguá», emigres de Corpus eux-aussi ? 

Certains caracteres le feraient supposer. Ainsi, les Inianís 
étaient beaucoup plus blancs que les autres Indiens; ils ne s'arra- 
chaientpas les sourcils et les cils; leur naturel était doux et intel- 
ligent; ils avaient des animaux domestiques et faisaient de l'agri- 
culture. Mais azara dit qu'ils parlaient une langue diíférente 
de toutes les autres, que leurs habitations et leurs armes étaient 
semblables á celles des «Tupí» (1); que les hommes allaient 
complétement ñus et les femmes ne se couvraient que la cein- 
ture; cela les éloignerait des Guaranís, qui avaient, tous, des 
métiers á tisser et dont les armes sont diíférentes de celles des 
Kaingangs. La question reste ouverte. Le nom est guaraní; il 



méme n'avoir jamáis observé des Guaranís dans leur état natu- 
rel. Quant aux «Inianí)), il ressort de ses écrits qu'il n'a pas 
visité leur región, ni aucune autre partie du Haut Paraná, et 
contrairement a ce que Ton a affirmé, il n'a pas visité les cata- 
ractes du Guaíhrá. Quoiqu'il ne se gene nullement pour décla- 
rer fausses les données de schmiedel et de bien d'autres, et 
mens(«ngéres les notices du «criminel lozano», bien souvent 
il n'a pas su contróler celles qu'on lui donnait, et ses critiques, 
acerbes, passionnées et trop souvent in justes, ont introduit bien 
plus d'erreurs qu'ils n'en ont fait disparaitre. En general, á 
propos des Indiens, il ne faut reteñir ¿'Azara comme de véri- 
tables données, que les documents des Archives d'Assomption, 
qu'il a patiemment fouillées et úfint une partie est perdue. 

(1) Azara appelle Tupí les Kaingangs et Krenns, ce 
que T. Borba n'a pas remarqué. 



51 1 ANALES científicos PARAGUAYOS - SERIE II, N. 6 

vient de «inr» = hamac et «aní», qui est la négation courante; 
les «Inianí» n'avaient effectivement pas de hamac, lit universel 
des peuples Guaranís. 

Les vrais Kaaihwuá (Caainguá, Kaaynguá, 
Caaj^guá, Cayuá, Cayobá, etc.) ou Guayakís de Misiones. 

De méme que les dénominations de Caraibes, Avás, Gua- 
yanás, Bugres, Guaicurús, Botocudos, Coroados et d'autres 
encoré, le qualificatif de «Kaaihwuá» {^ per sylvam vagantes) 
est devenu —par nonchalance, bien plus que par ignorance - 
une désignation vague, appliquée a des peuples tres diíférents. 
Des le XVII siécle, les chroniqueurs des missions avaient déjá 
dénoncé l'erreur; mais leurs écrits étaient si peu connus, que 
celle-ci se perpetua et finit par ee généraliser á tel point, que, 
dans les régions étudiées dans ce travail, les indigénes qui de- 
vaient recevoir ce nom, étaient presque les seuls a ne pas le re- 
cevoir. 

Done, les vrais «Kaaihwuá», étaient des sauvages tres 
arriérés et vivaient sur le territoire argentin qui est aujourd'hui 
de Misiones, et, sur le territoire brésilien, dans les vallées au 
nord et au nord-est du fleuve Uruguay. N'ayant aucune de- 
meure fixe, maraudant et empiétant sur les territoires des 
autres Indiens, il est impossible de leur indiquer des limites 
moins vagues. On les voit, tour á tour, attaquer la mission de 
rihguasú, celles du Paraná, et méme les «Mamelucos» qui 
faisaient la chasse aux esclaves dans le Haut Uruguay. Leur 
langue était diíférente, parai-il, de toutes les autres et tres 
dure. On ne sait a quel groupe ethnique les rattacher. 

En resuma, les indications que les anciens nous ont lais- 
sées sont les suivantes: Bonne taille; couleur de la peau assez 
claire; traits tres grossiers; nez presque simien. D'une nature 
tres violente, ils attaquaient furieusement et, battus, ils ne se 
rendaient jamáis. Ils étaient anthropophages et ne faisaient 
aucune agriculture. Ne vivant que dans la forét et se tenant 
caches dans les parties moins accessibles, ils ne sortaient a l'orée 
des bois que pour surprendre les établissements ou voler du 
bétail, qu'ils dévoraient sur-le-champ. Faits prisonniers, ils ne 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. &HAUT PARANÁ 512 

survivaient généralement pas, malgré les soins. Cela arrive 
souvent pour les Guayakís, ce qui serait dú. d'aprés mes obser- 
vations, au grand changement diététique. Aussi les Jésuites 

— quelques cas individuéis exceptes — ne purent les réduire. 

Pourchassés par les autres Indiens aussi bien que par 

tous les Chrétiens, leur disparition est aujourd'hui complete (1) . 

Mais j'ai eu la chance d'étre a Loreto quand on y massacra, 

en 1884, les derniers survivants. Les données et renseignements 

que j'ai pu reunir, confirment — quelques exagera tions a part 

— le tableau que le P. DU TOIT nous présente de ees sauvages, 
tant au point de vue physique, comme au point de vue social, 
et me permirent de le compléter. 

Bien plus au sud, entre la «province» des Tapes et la 
mer, existait une autre peuplade qui recevait le méme nom et 
n'était pas si sauvage. Elle était probablement guaraníe et les 
Jésuites pensaient la catéchiser. 

Les Ceratos: 

Ce n'était peut-étre qu'une partialité « kaaihwuá » la peu- 
plade fort sauvage rencontrée vers les sources du Liví, affiuent 
du Haut Uruguay, et qu'on appela Ceratos ( =-- encirés) á cause 
de leur coutume de s'enduire complétement les cheveux de cire. 
D'aprés le récit qu'une personne tres sérieuse me fit, la méme 
étrange habitude fut observée chez des Guayakís (ou «Mberih- 
vé-guasú» ?) du Mondaíh. Les Jésuites n'essayérent méme 
pas d'amener les Ceratos a la civilisation. Et on n'en sut 
plus rien. 

Les Kaingang de Misiones, ou Tupi 

Nous avons deja vu (chap. II) que la race Kaingang 
était repandue sur un ensemble de pays tres étendu. Mais il 



(1) D'aprés une tres curieuse légende — dont l'origine 
est peut-étre dans un fait réel ~ un groupe vivrait encoré á 
Test de Campo Eré, et se serait a cause de lui que personne 
n'ose pénétrer jusqu'á un endroit mystérieux appelé Mboré, oú 
les Jésuites, a leur expulsión, auraient caché leur livres et 
d 'autres trésors, sous la garde d'un groupe de fidéles néophytes. 



513 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N. 6 

faut avertir qu'elle n'était nullement sédentaire; aussi son ha- 
bitat varia continuellement, étant impossible de lui fixer des 
limites historiques. Rien que durant le cours du XIX siécle, 
toutes les régions de Misiones, sauf les savanes de l'extréme 
Sud-Ouest, furent successivement envahies et abandonnées par 
les bordes des Toupís. La región á Araucaria, sur le plateau 
accidenté du faite, entre le 26éme et le 27éme paralléles, paraít, 
non obstant, avoi)- toujours été leur domaine. C'est encoré la 
que se trouvent leurs derniers descendants, réduits par un Gua- 
raní argentin, leur cacique Maidana. II y a une quarantaine 
d'années, ce domaine arrivait encoré jusqu'au Paraná, oú se 
trouvait leur chef-lieu, appelé Forumbang et situé prés l'embou- 
chure du Paranaí, oú j'en ai pu voir les restes en 1886. 

Une autre partialité, assez nombreuse, vint s'établir sur 
la cote du Paraná, entre les fleuves Paranaí et Piraíh, sous la 
conduite d'un Brésilien bien méritant. Fructuoso D'utra, qui 
était devenu leur cacique et fit au risque de sa vie tous les 
efforts possibles pour les réduire et fonder plusieurs villages 
dans ce cantón, L'appui du gouvernement de Corrientes, fai- 
ble et maladroit, fit tout échouer: les Indiens se soulevérent, 
abandonnérent le pays et allérent au Brésil, oú, assure-t-on, ils 
firent des razzias tres sérieuses, étant partís avec l'intention 
d'attaquer la ville de Guarapuáva. Quant a Mr. D'utra, soup- 
Qonné par ses Indiens, ne sauva sa vie que gráce a une heureuse 
stratagéme etáune fuite des plus dangereuses. A mon arrivée 
d'Europe, j'eus, des témoins oculaires, le récit de cet intéres- 
sant essai, et en 1886, je pus voir moi-méme les traces encoré 
assez visibles des établissements éphéméres. 

Les Pagueros 

Dans la partie la plus méridionale de Misiones et surtout 
dans les parties vcisines de la province de Corrientes, on peut 
encoré noter, chez les Creóles, la présence d'un type guaraní 
particulier, qu'on a encoré l'habitude de distinguer sous le nom 
de Pagueros, quoique l'on donne assez souvent ce nom ád'autres 
Guaranís qui ne le méritent pas. Les traits, en general, sont 
ceux des Guaranís: sa taille, au-dessous de la moyenne, est 
cependant plus élevée que celle des «Mbihá» et surtout des 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 514 

«Tarumá» et des «Tapé»; son regard est souvent doux et ses 
moeurs paisibles, ce qui lui a valu de la part de ses voisáns 
plus turbulents — le reproche d'étre peu intelligent, qui me 
parait immérité. II rappelle assez l'Avá-Mbihá. 

Dans la región habitaient anciennement les Guaranís 
appelés Yapeyúes et Yaguaraitíes, partialités assez douces que 
la catéchése trouva assez bien préparées. Plus tard vint pro- 
bablement les rejoindre une autre partialité, les Piratines, qui 
habitait de 1' autre cote de 1' Uruguay et qui se sauvait des «Ma- 
melucos». Tout ce que nous savons des temps passés et les 
quelques données ethniques que Ton peut reunir, portent a 
croire que les Paguéros sont les descendants de ees partialités. 
L'embrouillement actuel n'est pas facile a déméler; mais les 
types individuéis que les lois du croisement raménent aux 
types primitifs, ne sont pas fáciles á confondre — dans ce cas 
du moins — car les autres types guaranís, ou guaranisants, de 
la province de Corrientes ont des caracteres propres assez 
marqués. 

Les Karopeguá ou Caros 

Entre les Paranaés, au nord, le fleuve Uruguay au sud et 
l'Akaráguá a Test, habitait une unité ethnique guárame qui fit 
parler d'elle assez souvent. D'une nature forte et un peu tur- 
bulente, un peu arriérée relativement aux autres Guaranís, for- 
mant, non obstant, une population dense et agricole, elle don- 
na bien des soucis aux Jésuites, qui en firent censément d'assez 
bons chrétiens. A l'approche des «Mamelucos» — sur l'ordre 
des prétres — ils abandunnérent leurs villages pour aller s'éta- 
blir d'abord sur la cote du Paraná, puis dans le Sud du Para- 
guay, oú il n'est plus possible de les reconnaitre, dans la popu- 
lation nationale, dans l'ignorance ou nous sommes de leurs 
caracteres distinctifs. 

Les Avá=Mbihá de Misiones 

Anciennement, aucune partialité de cette nation habitait 
ce territoire; ceux que les Jésuites y amenérent plus tard. repas- 
sérent au Paraguay lors des invasions des «Mamelucos», puis, 



515 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II, N. 6 

peu á peu, aprés l'expulsions des Jésuites, et en dernier lieu, en 
1818. Mais aprés la réduction des Kaíngangs par Maidana et 
l'exode de ceux de D'Utra, quelques partialités Mbihás allérent 
s'établir dans les foréts de Misiones restées desertes. Vers 
1870 le Brésilien Macenna, second explorateur des Yerbales (= 
bois á maté) du Nord de Misiones — le premier ayant été Fruc- 
tuoso D'Utra — trouva une partialité mbihá dans la partie 
oriéntale des vallées de l'Uruguaíh-guasú et de l'Aguaraíh-gua- 
sú; on ne sait pas si elle était venue du Paraguay ou de l'Ihgua- 
sú, mais le premier cas est plus probable. Mon ami l'ingénieur 
argentin Queirel — auquel je dois des données tres intéres- 
santes — en rencontra une autre dans son exploration du Piraíh- 
miní et du Piraíh-guasú, et en 1886, j'ai pu constater qu'elle 
s'étendait jusqu'au littoral du Paianá. Une autre petite partia- 
lité — étudiée par Ambrosetti — était venue s'établir, depuis 
assez longtemps, dans les foréts de San Ignacio et de Corpus. 
Vers 1890, les Guayakís du Sud, poussés et commandés par les 
Matacos, attaquérent la partialité mbihá de la vallée du Pira- 
yuíh, laquelle, harcelée, emigra a Misiones, remit 40 orfelins 
aux autorités de Corpus et s'établit dans le cantón, II parait 
que dans la vallée du Pépirí on trouve aussi une petite partialité 
guaran ie. 

Les derniers Charrúas 

Les quelques exemplaires de cette vaillante race qu'on 
ait pu voir a Misiones ne justifieraient l'inclusion de ce peuple 
dans cet apergu, s'il ne s'agissait d'une nation fameuse dont les 
origines sont encoré assez discutées. On a assuré que les 
derniers Charrúas furent tous extermines: c'est une erreur. 
Bien avant les derniéres tueries qu'on dit avoir eu lieu dans 
rUruguay, bon nombre de ees Indiens se trouvaient deja entre 
la ririére homonyme et la Laguna Ihverá. Dans l'Uruguay 
non plus, il ne disparurent que comme unité ethnique. C'est vrai 
que — du surtout á leur résistance opiniátre — la plupart tom- 
bérent dans les innombrables rencontres avec les Espagnols et 
les Creóles. Mais une partie fut peu a peu absorbée par la po- 
pulation nationale, dans laquelle, gráce aux retours que les lois 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 516 

du croisement imposent, on peut toujours rencontrer des spéci- 
mens assez caractéristiques. L'absorption creóle des éléments 
disperses, en amena quelques uns dans le Sud de Misiones, oú 
j'ai pu observer, il y a bientot quarante ans, quelques familles. 

Dans le groupe Guaraní, les Charrúas présentaient évi- 
demment un type physique facile á distinguer; mais un air de 
famille dominait les détails. D'ailleurs, la race guaranie est 
loin de présenter un type uniforme. Au point de vue des coutu- 
mes et de la nature, il y a grande analogie, si on compare les 
Charrúas aux Paranaihguás, aux Itatines et aux Chiriguanás, 
Celle d'une mutilation a la mort de leurs proches parents, ne 
saurait étre une raison sufRsante pour les séparer des Guaranís, 
car les Itatines du Paraguay et du Sud du Mato Grosso, dans le 
méme cas, se donnaient une mortification physique plus grave 
et surtout plus dangereuse, sautant d'une telle hauteur, que 
beaucoup en mouraient sur-le-champ. Ces deux terribles cou- 
tumes, différentes dans le détail pratique, mais identiques dans 
le sentiment qui en fut Torigine, sont plutót de nature á rappro- 
cher ces deux peuples. L'adaptation a un climat moins doux, 
á la savane brúlée par le soleil, a la rude vie de chasseurs, dans 
un pays plus ouvert et dans une nature avare d'aliments 
végétaux naturels etbien moins favorable á l'agriculture, devait 
nécessairement donner aux Charrúas un développement physique 
plus f ort (qui ne dépassait, non obstant, celui des Itatines) , un 
teint souvent plus foncé, une nature encoré moins pacifique et 
des habitudes un peu plus dures. Mais, au moral, le fond était 
essentiellement le méme. On a d'ailleurs exageré la barbarie 
des Charrúas, jugée sur des actesmal interpretes et qui n'étaient 
souvent que la conséquence de l'amour de l'indépendance, du 
besoin impérieux de liberté et de domination, qui les distinguait 
de certaines nations guaraníes, mais qui les rapprochait de la 
plupart des Guaranís, des nations surtoutque je viens d'indiquer. 

Les Charrúas parlaientla langue guaranie; des documents 
de toute nature ne me permettent le moindre doute lá-dessus. 
II suffirait de diré que, absolument tous les noms géographiques 
indigénes et tous les lieux-dits de la République de l'Uruguay 
sont nettement guaranís; que tous les noms bilingües ne sont 
composés que d'espagnol et de guaraní; que les noms person- 




517 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS - SERIE II. N 6 

neis que les chroniques nous ont laissés sont purement guaranís 
et que le sont aussi les rares mots charrúas que l'on peut déni- 
cher de ees chroniques. Quant au mot «kihyapí», avec l'ortc- 
graphe creóle «quiyapí» ou «quillapí» — sur lequel on a pré- 
tendu établir un rapprochement des Charrúas avec des Indiens 
d'un autre race — c'est du guaraní pur et courant. 



CHAPITRE V 
LES PARAGUAYENS MODERNES 



fARTIE essentielle du Paraguay — puisqu'elle renfer- 
me. au bas mot, les trois quarts de sa population — 
la región qu'il nous reste a voir a été le théátre de 
si nombreux changements, que son histoireethnogra- 
phique complete déborderait de trop le cadre que cet apergu 
impose. Sauf quelques visites que de rares et peu nombreux 
éléments Mbihás, Tarumas ou Chagüenos font encoré, de temps 
en temps, aux populations chrétiennes, on ne voit plus d'Indi- 
ens dans cette región, dans leur état naturel, Quant a la po- 
pulation chrétienne, si le mélange des races fút partout si com- 
plet qu'il Test dans la capitale et dans certains autres centres, 
son étude dans la supposition qu'elle fút possible — n'aurait 
peut-étre aucune utilité. Mais il n'en est pas ainsi. 

Un rapide examen des populations rurales suffit pour 
nous montrer qu'il y a entre elles de remarquables différences, 
et que les types dominants sont loin d'étre partout les mémes. 
Et ce n'est pas seulement au point de vue de l'anthropologie 
physique que quelques districts, ou méme certaines régions, 
présentent des différences importantes; celles-ci intéressent sou- 
vent également l'ethnographie en general et la sociologie. 

Or, l'histoire nous donne tres souvent la clef de ce phé- 
noméne; et c'est la oú l'ethnographie de cette partie principale 
du Paraguay devient intéressante. L'histoire elle-méme peut 
y trouver, a son tour, des moyens souvent insoupQonnés de com- 
pléter ses renseigncments et de mieux fixer ses données, voire 
méme de les corriger. Je suis persuade que le jour oú l'étude 



BERTONI: AP. ETHNOGR. DU PAR. ORIENT. & HAUT PARANÁ 518 

ethnographique de nos populations rurales sera plus avancée, 
I'histoire ne pourra plus se passer d'un tel document. 

Ce serait bien difficile d'indiquer — méme approximative- 
ment — quelle est la proportion genérale de sang indien dans la 
population creóle du Paraguay, et quelle est la fréquence des 
types indiens que Ton peut considérer comme a peu prés purs, 
soit faute de mélange, soit par légressicn. Ce re seía que plus 
tard, gráce á des recherches méthodiques, que Ton pourra se 
prononcer. En attendant, qu'il me soit permis d'observer que 
la chose serait d'autant plus difñcile — si on voulait la hasarder 
sans une étude anthropographique complete — qu'il se trouvait, 
parmi les nations indiennes qui ont contribué a la formation de 
la population nationale, des types qui se rapprochaient remar- 
quablement de l'Européen du Sud, soit par la regulante de leurs 
traits, soit parle teint clair, soit encoré par les deux caracteres 
réunis (1), Tels les Guairaés, les Inianís, les Guayanás Guara- 
nís, les Tapes et méme quelques Mbihás, Guanas, ele. 

Les Indiens qui habitérent cette partie du Paraguay et 
qui ont contribué a la formation de la population nationale 
actuelle, appartenaient aux deux groupes ethniques Nu-Aruak 
et Guaraní, de la branche Guaranienne. Aucun élément en 
dehors de cette branche ne parait y avoir laissé des traces sensi- 
bles. Les Nu-Aruaks eux-mémes étaient peu nombreux et il 
n'en reste qu'une proportion insignifiante. La partie céntrale 
et de beaucoup la plus peuplée du Paraguay est done encoré la 
terre classique des Guaranís. Certes, on observe dans la popu- 
lation métisse ou américaine une certaine proportion de sous-do- 
lichocéphales: mais une semblable proportion s'observe chez la 
plupart — la totalité peut-étre — des Guaranís purs ou indépen- 
dants, et je n'y vois que le témoignage du croisement originaire 
des Protoguaranís avec une population vraisemblablement auto- 
chtone, croisement auquel la tradition guaraníe fait allusion. 

Aussi n'aurai-je cure, dans ce rapide apergu, des peuples 
d'une autre race que la guaraníe, qui ont habité certaines parties 



(1) Plusieurs auteurs ont appelé l'attention sur ce phé- 
noméne, depuis les plus anciens, caminha et soares de souza, 
jusqu'á Telémaco borba et nous méme. 



519 ANALES CIENTÍFICOS PARAGUAYOS SERIE ii. N. 6 

du pays sans y laisser des traces, comme les Mbayás et les Paya- 
guás, ou qui n'y ont fait que des incursions, comme les Indiens du 
Chaco. Non plus, de certains petits groupes, comme les surviyants 
des Orejones et des Guatos amenes á l'Assomption, qui n'ont pu 
avoir aucune influence réelle sur l'ensemble de la population. 

Les Chana, ou Gwaná, Guana, Chañé, Chaneses, 
Chañes. 

Le peuple qui a reQU ees noms — et qui s'appelait, lui, 
du premier — habitait anciennement a l'occident du Río Para- 
guay; mais il passa en partie a l'orient de ce fleuve au XVIII 
siécle, amené surtout par les Mbayás, qui prenaient la place 
des Itatines. lesquels, au contraire, avaient envahi les terres 
á Toccident, ou avaient été amenes vers le sud par les Espa- 
gnols. II appartenait au groupe Nu-Aruak et il parait que de 
tout temps il n'a jamáis été que le serf — non pas « esclave », 
comme les anciens disaient — des Mbayás et des Guaranís. La 
plus forte partialité survivante — sous le nom de Chañé — est 
encoré serve des Chiriguanás. 

D'une nature bonne et humble et assez intelligent, il 
pratiquait l'agriculture au profit de ses maitres et en vivait lui- 
méme. Le meilleur et le plus sérieux de ses connaisseurs (par- 
mi les anciens), le Pére Sánchez Labrador, dit qu'il « res- 
semble beaucoup avec les Guaranís par la physionomie et la 
taille » des individus, et que le teint des femmes et des enfants 
était un peu plus clair. Mais aujourd'hui nous ne pouvons diré 
grand'chose des Chañas en general. Ce peuple fut divisé en 
six partialités, vivant fort éloignées Tune de l'autre, soumises 
á des mélanges ethnographiques et méme a des croisements dif- 
férents, et parlant des dialectes et méme des langues diíférentes. 

II nous faut done parler séparément de ees nouveaux 
petits peuples, d'autant plus que les auteurs modernes ne s'oe- 
eupent d'eux que séparément. Nous ne parlerons, ici, des 
« Etelená », vivant sous le 18éme paralléle et, parait-il, disparus 
comme unité ethnique, quoique sous le nom de •' Teréna '• on les 
reconnaisse encoré parmi les Brésiliens de Miranda. Les 
« Chañé », serfs des Chiriguanás, nationalisés ou a peu prés in- 
dépendants, mais parlant le guaraní, habitent au sud de Santa 



BERTONl: AP. ETHNOGR. DU PAR, ORIENT. &HAUT PARANÁ 520 

Cruz de la Sierra, ville bolivienne, et sortent de notre cadre. 
Les « Ekini-kináo » vivent plus prés, ál'orient du Río Paraguay 
et parlent une langue du groupe Guaíkurú; mais, prés de s'étein- 
dre et vivant hors du Paraguay moderne, ils sortent de ce cha- 
pitre. II nous reste a diré quelques mots des « Layaná », des 
« Gwaná » modernes et des « Terenoé ». 

Les Layaná 

II s'appelaient, eux-mémes, « Chana », mais ils étaient 
plus connus sous le nom derivé de «Layaná» {^^la Chana), 
nom qu'il convient de leur conserver pour éviter la confusión 
avec les autres peuples Chañas. Habitant d'abord des deux 
cotes du Río Paraguay, a peu prés sous le Tropique, on fonda 
avec la partialité oriéntale, les communes de Takuatí et Lima, 
vers la fin du XVIII siécle. Une autre partialité passa au 
Brésil. 

C'est aux Layanás surtout que les données ethnographi- 
ques du Pére Sánchez Labrador sont applicables. Ils étaient 
monogames, laborieux, de la meilleure nature et ne faisaient 
usage d'aucune boisson alcoholique. Je trouve que le dialecte 
qu'ils parlaient présentait des différences assez remarquables, 
méme au point de vue grammatical, si on peut en juger d'aprés 
celui que parlait encoré, á la fin du XIX siécle, la partialité bré- 
silienne, étudiée par J. S. da FONSECA, 

Les Gwaná du Paraguay, ou Guana, Echoalídí, 
Chaavaraáne, Chavarána, Chabaraná. 

Forte de 2000 ames, cette partialité alia s'établir, en 
1797, dans l'ancien département de Caazapá, dans le Centre-Sud 
du Paraguay (Azara), oú ses descendants se trouvent encoré, 
constituant une assez forte proportion de la population. Malgré 
les croisements