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Full text of "Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones"

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...,^ ^:^í>?^ RIQUEZA--- • . • ^ ^^^ 







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s.. 



INVESTIGACIÓN 
DE LA NATURALEZA 

Y C A U S A S 

\* DE LA 

RIQUEZA DE LAS NACIONES, 




Obra escrita en Inglés por Adam Smith , Doílor en Leyes,' 

€ Individuo de la Real Sociedad de Londres y de Edimburgo: 

Comis^^ de la Real Hacienda en Escocia : y Profesor 

de Filosofía Moral en la Universidad 

de Glasgow, 

La traduce al Castellano el Lie. D, Josef Alonso Ortiz> 






con 




Notas é Ilustraciones relativas i España. 



OMO I, 



'Vi ^J 



En Valladolid: 

En la Oficina de k Viuda é ílijo^ de Santander/ 
^;85^v-^^^ Año de mdccxciv. ' /. 



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, ,^^, AL EXC^o SEÑOR 
DON MANUEL DE GODOY, 

ALVAREZ DE PARIA, RÍOS, SÁNCHEZ ZARZOSA: 
üQüE DB LA Alcudia , Grande db España de 

RIMERA clase: GeNTIL-HoMBRE DE CaMARA DE 
M. CON EXBRCIGIO: ReGIDOR PERPETUO DE LA 

iüdad DE Santiago: Caballero de la insigne 

RDEN DEL ToYSON DE ORO: GraN CrUZ DE LA 

Real y distinguida de Carlos lll. Comendador 
DE Valencia del Ventoso en la de Santiago: 
Capitán General de los Reales Exercitos: 
Inspector, y Sargento Mayor del Real Cuerpo 
de Guardias deCorps: Consejero de Estado, y 
Primer Secretario del Despacho universal: 
retario de la Reyna : Superintendente 
general de Correos , Postas, 
.^ . . 'r^^ ir Caminos: &c. *t 




SEÑOR: 



■1^, ^ 



JLdia economía Política reducida d 
un 6k^^a prdBico bien combinado^ 



'"-rr.:^ 



Ai 




y sostenido con vigor , es el oljeto 
principal del foder de tm Ministro 
celoso y amante del bien universah 
for consiguiente lo ha de ser de su 
protección la Investigación de los prin 
cilios en q^ue aquel sistema se funde 
como que es la Ciencia que dirige 
con sus luces los aciertos : esta es la 
Obra del Dr. Adam Smith^y aquella 
la razón que tuve fara haber aspi- 
rado al honor de que se publicase mi 
Traducción condecorada coint^el nom- 
bre de V. E. Desde luego creí que 
una producción de esta especia ^oBi^ 
de lograr benigno acogintl^to , aifn\ ^ 
que por lo que tiene de n^^a'nojíieseK^ 
acreedora d suerte i^v,r^feliz; y con ' 

efeBo hallé por mi fortuna que no 
me habia animado en vano mi con-* ^ 

fianza; pues movido V. E. de los vi- 
vos deseos de que se extiendan por 
la Nación los mas sólidos ccnmci- 
mi en tos de Economía civil \^ par a^qug 
qyuden y faciliten las benéficas intrn- 




h V 

} \ Clones de S. M. acerca de la prospe-^ 

ridad de sus Vasallos , no dudó pres- 
ar su autoridad con tan pequeña 
casion y aunque por tan gran mo-^. 

Estas miras y y aquellos deseos^ 
ue V. JE. se dignó significarme en 
términos tan expresivos ^ y que mi 
-reconocimiento no puede menos de no- 
'SiciaY al público en obsequio de lo qu^ 
KCi V. E. se debe de . justicia , traen 
ya consfgo mismos un elogio mas 
vmi^gico que el que pudieran desem- 
Jkñar los rasgos, mas , eloqüentes^: 
> ri.\nifiesfr^ en V. E. un ánimo dis" 
y^ apuesto en y^vor dé la cultura de las 
. > ■ '^ jirtcs 5 y de lasViencias , que es aque- 
*^ / rllaiocidta mano que conduce al pue^ 
^ % blo industrioso por las sendas de la 

^ aplicación al término de su opulencia j 
• de su perfección ^ y de su gloria : ella 
%\ts la que forma ^ y recomienda el mé- 
^ri^ de un laborioso Magistrado: ella 
%:la q^^sg^ del carácter popular d^ 



L 



N. 






r 



un Ministro digno: El bien comuni 

que es el móvil de las acciones del 

hombre ftíblico , alienta su conducta^ 

aun quando su mano liberal se exi 

tiende a dispensar benejicios partic\ 

lares i y siendo aquel el objeto que 

propuso V. E. al distinguirme coí 

tan no merecido favor ^ este debe tam^ 

bien mirarse como un estímulo gene^ 

ral fara que todos se interesen en 

sus respectivos adelantamientos baxo 

tan felices auspicios : en r?ti concepto 

fué esta una gracia particular ^^^^su 

concesión , pero en su influencia trky^ 

cendental. -^ ^u ^S ^;--. ^ _j ^a V 

.^ - ^ esta sola insh^ ación cefií-^<^ 

^ re mis expresiones por no degradar 

^ con groseros encomios las apreciables 

^ prendas que por esté^ y por tanfos 

^ otros títulos y ilustran a V. E. espe* 

' cialmente quando se presentan al pú - 

'^Iflico con mayores realces que los que 

^ pudiera darlas mi pluma : y Scowo 

^ por otra parte consider^i^^J^i^eneroso 




n 



corazón de V. E. sufericr d te des 
X aquellos sentimientos de vana com- 
\ placen da que suelen hallar los espí- 
ritus débiles en unas alabanzas que 
\l Varón recto tiene siempre por li- 
jonjas^ he creido un desempeño mas 
(propio de la obligación de favorecido 
/contentarme con dar d la Nación tin 
\ testimonio ingenuo de gratitud por 
las singulares honras de que es deu- 
dor d V. E. 




,^ 



-^.^^»^ 




Señor Exc.^^ 



o Josef Alonso Ortiz, 






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1\ 



índice 

DE LOS CAPITULOS DEL TOMO 

Primero, 



INTRODUCCIÓN Y PLAN J>E LA OBRA. 
LIBRO L 

JLJ'e las caufas del adelantartiTenta y per- 
fección en las facultades produQ:ivas del 
trabajo ; y d^l orden con que se dis- 
tribuye naturalmente su produ6lo entre 
las diferentes Clases del pueblo. 

Cap. I. D% la División del trabajo 7. 

Cap. II. Del principio que motiva la divi- 

^^n del trabajo. ../.... 20. 

fíap. III. Que la división del trabajo tiene 
, sus Mmite«-?egun la extensión del merca- 
^■d^ jbi^Sfto 27. 

Cap. IV. Dc'vorigen y uso de la Moneda. 34. 

Cap. V. Del ^ft%d Real y Nominal de 
tc^ia mercadería , ó del precio en tra- 
bajo ,"*y^^^l^pf^^+e--^ií_!r.víneda 49. 

•Cap. V^I. De las partes integrantes ó com- 
ponentes del precio de toda mercadería. 8o. 

Cap VIL Del precio natural, y del ac- 
tual ó mercantil de toda cosa permu- 

- lable. .......•.*.*...,... 92, 

Cap. VIH» -De-losSalarto^ del trabajo- 

Pfcccion I. . . . • , . 107, 

Sección 11. r .* . . . . . i2i< 

■Cap. I^?:i:^^J^s ganancias de los Fondos. 145, 



Cap. X. De los salarios , y de las ganan- 
cias segua los * dH^rente^i f ompleos del 
trabajo , y de los- Forídos, x6¡. 

Parte I. De las desigualdades qi4e dimra-rrr rr 
nan de la naturaleza de los' eaipleos *" * 

mismos. : . [ 

Sección I. 166^/ 

^Seccioxi iff. ^^-- V • • -:. . i v: IV" t:^ i- >rj;»Bí3 

parte II. Desigualdades que produce la 
Política de ¿Europa. ;;f'j[ 
Sección I. • . . . . * . i . . . , . , 20V 

Sección íl. • -í • , ;^ ... ;. > , ,, .*. f , í^sü^ 
Sección IIL;,,^^.^,:, ?^-ífj4:,o,c/].;^| .^^ rí^;k tt^Sv 

Cap. XI. De la Renta de la Tierra. . . 250. 

Parte I. De aquellas producciones de la 
tierra que dexan siempre renta á su 



Dueño. 



.^ 



254 



Parte Jí- De aquellas producciones de la 
tierra que unas veces dan renta y otra^ 
'no. ................. . 28 

Parte 11 1. De las variaciones en^Ja pro- 
porción entre los valores respetluV^^dg^ 
aquellas ej^pecies de producci^>^ de la 
tierra que dexan siempre rm^ai Dueji.o 
del Terreno^ y las que no siempre J^ ,7 
dexan. . . . .N^,^ ^,^_¿,^^^^.,,^. . ^, ,. . . 503, 

Digresión sobre las variaciones del va- } 
lor de la plata en el discurso de los 
quatro siglos precedentes en el mer- } 
cadj de Kuropa.,.,t w^ a.vi.^¿-;a o i üí 

Primer periodo. . . / .. ^ , , , • ^ *, .'íÍ.'j^Oj, 

Periodo segundo. . yi^i^l^^tfíl^^ij, 4íÚj . 332. 

Periodo tercero. . , . . . I f 1 

Sección I. . . • . , , ,. , • .. . • . . . 335 




f * •. 



Sección II* . 



#{iáií*?¿ 






352. 






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L-y 



Variaciones en la proporción éntrelos res- 
pectivos valores del Oro y de la Plata. 368. 

Fuiídamentoi para conjeturar que el valor 
d^ la Plata continua todavía baxando. . 378. 

De los diferentes efecios que causan los 
progresivos adelantamientos de las tres 
especies de producciones rudas de la 
tierra • . . . . 379. 

'Primera Especie 480. 

Segunda Especie 383. 

Tercera Especie 405. 

Conclusión de la Digresión sobre las varia- 
ciones del valor de la plata. ..... 421. 

Efctlos que producen los progresos y ade- 
lantamientos en el precio real de las Ma- 
nufacturas 43^* 

Conclusidli del Capítulo 43^' 

Tabla de los precios de los granos en In- 

^^^^terra én moneda Inglesa, y reduc- 

^ cion á moneda Castellana» 44^» 

•fabla de los^ •'^recios de la Fanega de trigo, 

^^y de la^^ cebada en tierra de Castilla. . 456. 

Noticia de ^^ tasas del trigo y áit la ce- 
bada que h^^lH^^yklo en España Kiesde el 
Roñado d** Don Alonso, ej, S^bio. . • . 462. 



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EL TRADUCtOR. 






JLi'espues de aquel fagrado vínculo de Reli- 
gión y de Moral que une al hombre intima-* 
mente con Dios , y con fus femejantes , único 
apoyo ó bafa fegura de su verdadera felicidad, 
ocupa el lugar primero el de aquel interés ge- 
neral que en lo Político , y Económico liga á 
los hombres entre sí para formar una fociedad 
civilizada. El defempeño de las varias obliga- 
ciones que en efte ultimo se imponen reciproca- 
mente las gentes por un derecho en que las auto- 
riza su misma condición de racionales y libres, y 
por consiv^iente fociables, es infeparable del cum- 
plimiento exá6lo de las que en ti primero las 
^jFS^ifo Dios , la Naturaleza, y el Hombre mismo 
^J¡f)orque en virtud de éftas fulamente puede obrir 
justicia y od/iar la iniquidad : pero los' princi- 
j,íps en 'J¿fe unos y otros interefés se fundan^ 
los rñediosMe su regulación , y Ias confcqüen- 
cias que de x^MtSosc deducen , ¿n beneficio ó 
daño_. de la fociedad humana, íbn enteramente 
diftintoS"V»-«tunaue de ninjuti modo contrarios: 
.todos reclaníénte entendidos miran al fin último 
de la felicidad verdadera , y se dirigen á é*! 
por rumbos diferentes con recíproca comuni- 
cación : pero fus qualidades pueden inveítigaríc 
prescindiendo los unos de los otros , como 
,con diílintos objetos lo hacen todas las Cien- 
. ci^s Naturales , sin elevar fus conocimientos ^ 
,'lo fobrenatural. De> los interefés Religiofos V 
Morali;* tratan las Ciencias fublimes , que río 



/ 



■fon del afiinto de nucñra Obra : de los pura- 
mente civiles habla la Econg-niía.jPvolítica; y efta 
es el objeto ét riueftrá Pnvtftiga'cfbn* 

No sé si acertaré á explicar la idea que he 
concebido de la que vulgarmente fuele formarfe 
de eíla Econonnía. Política; i^Qr ío cornun se 
considera como qiertai qualidjad acuita q-ue ha4 
)3Ílita á unos hqnibj^s ^I^las^que ii lotTOS paira el|^ 
manejo de lo§ intecefes; públieds ij.jiriv^adó^ , 4 
que fu^le; 4arfq, el nfíjíleri^fo 1ÍLuíajíd¿')DíQíti'd^ 
gobierno , talento , genio induítrioíb ; y btroi 
nombres alusivos á aquella expedición que fue* 
le producir en unos mejores efectos, que en otros 
janto eu sus negociaciones.; doméífticas, Gt)mÓ 
gn los rjCglamento^ publicoí; , dirigidos á que en 
la fociedad reine la abundancia, «I decoro, '^ 
la conveniencia. Los que no puedeit dar una 
razón ulterior de eílos aciertos se contentan coa 
cxprefar su confusa idea con el nombre de 
gubernativo ^ con "que caratterizan al que lo-g 
un éxito feliz en el manejo de acj^^Uos intere- 
fes: conocen que sin aquel espíritUyRrortómii^ 
jio puede jhaber Magiílrado, Cabe^ despueblo, 
pi Gefe de ficiedad capaz diui ntfriducirla á su 
prosperidad: iViaun padre de familias, qii^^^ed a 
trae r al fe i^ de; íasiu^a^a míe 1 la JV ug4^'^ad y pa r- 
^simonia q^e la ha de hacer dÍGhoT[a en su coh- 
,dicipn y eftadp respetivo. . .Otros parando su 
consideracion4n Jo. mecánico purarrviénte corto-, 
cen la Economía por fus eFeftos mas palpables, 
pero groftrra y .fuperficialmente ; ello es , ad- 
vierten , por que^^na; paedea-^men'OsJ,:/^qtieP^r- 
den eíiabiecido de hecboi ^eir la focíígdáící'^idi£|Íf^s 
.hombres, en que cada uno procura mancjitíi' Aí.^ 
^Iiegücioá de modo que le rindao^may^ipes uti-. 







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\ 



Kdaáes : ven que los que pueblan las Ciudades 
trafican y ^ negocian por grangear hs produC-i» 
ciones del cafnpo ; y que los que habitan ert^ 
éfte se fatigan por obtener con el fruto de fus 
labores lo que fabrican los primeros; afanan- 
dofe. unos y otros por la pofesion del teforo 
<}pe les facilita quanto puede en aquel orden 
défearfe j que es el oro y la aplata, signos fo-* 
lamente de la verdadera riqueza : últimamen- 
te que los mas aplicados y expertos procuran 
mejorar las artes , inventan medios que faci- 
liten y perfeccionen fus obras , y hacen todos 
fus exfuerzos por facar mayor ganancia con 
itfenor trabajo. Todo efto entienden por Eco-i 
nomía , ¡ y ' sin duda eS' en dillintos conceptos 
objeto y efeQo de ella ; pero no pafan al co- 
nocimieC^to de fus caufas , á la indagación de 
fus principios*, ni á la consideración de fus co- 
jt^^xíonetyX' filiaciones, orden ,ty .eonfeqüencias: 
Jy áurtqAié fon muchos los que hablan de Eio- 
'f nomía , Ibp-/ muy pocos los que se hallan capa-i 
^ '1<;es de íárla una refta difinicion. il^í/i^^MfJ? 
y^ ■ Varios ♦£scrití)res Clásicos de^i entre nuestros 

Españoles vSt>¿^sdt^ñaron sin di:^da de. aquellas 
Víiiigaridades , y elevandofe fobre el mecanismo 
íluftraron la materia cOn füs fuperióres luces, 
logrando deílerrar muchas infenfatas preocupa- 
ciones. Diftinguieronfe en nueílra Nación el Dr^ 
Sancho de Moneada, Ulloa , Albarez de Ofd- 
rio , Martínez -de la Mata publicados por ^el 
Exmo. Sr. Conde de Camponianes en el Apén-í 
dice á su digna obra de la Educíacion Papu;¿ 
kr , escrita en nueílros dias por efte iluílre Ma- 
y giftrado : Navarrete manifeñó su ^ fuego en fus 

/ Di:>Ckvfos para confervacion de Monarquías, Za^ 



/ 



bala, y fus Compañeroj su celo por el bien 
déla Nación en su Miscelánea Económicp-Po- 
Ikica,; D. Bernardo Ward fus defeos í del ade- 
lantamiento de la induftria en su Proyeclo Eco- 
nómico, y i efte tenor otros varios , cuyos co- 
nocimientos fon acreedores á la fama , y al apre- 
cio que merecieron fus escritos. Todos ellos , y. 
muchos mas hablaron con ingenuidad respe- 
Uiofa , discurrieron con agudeza , se fundaroaí 
folidamente , abrazaron la razón sin preocupa*-» 
Clones., y en una palabra; defempeña ron util- 
mente su objeto ; pero es cierto , que no trata- 
XQm d¿: ífedticir: J'4( ;niateriá¿ á un método cien-»^ 
tífico , á un siftéma general: escribieron fobre 
aquellos puntos á que les dierOn ocasión l^s con- 
sultas , las reprefcntaciones al Soberano , el de- 
«eo de reformar ciertos abufos , las pi rticula- 
res obfervaciones de ciertas circ^nítaacias, ca- 
SQsl í nyi: (pilifcs^ , ;y , líi¿ icxperiencia^j r propiíis c-^ 
a^ñás en ciertos ramos : ó bien ¡eftablecieroii 
unos breves métodos de enfeñanza gj^rá algunas 
artes , ú oficios , ó los elementos mas ofeyios pari^r 
todas en genei^al en su respetiva /¿ducácion: 
en todo lo qual.^scribieron ciert*aieute con ven- 
tajas grandes para el público, y manifestaron 
las acertadas ideas que tenian concebidas ,^de la 
Policía Económica ; pero quién duda que no 
se pararon i tratarla como verdadera Ciencia: 
cito es , no difpusieron una bafa de principios 
elementales en que antes de descender á los par^ 
ticuiares se demaftrafen los efedos por fus uni- 
verfales caufas : un siílema general que expo- 
niendo las ideas econó nicas de un modo abftrac- 
to, aunque fundado, al reducirlas á práQica folo 
>e^i|ddiefe la dificultad de la aplicación d|.ella| 



^ 






¿ fas circunftancias particulares del país , del 
terreno , ó de la fociedad , al modo que fucede 
€11 todas las demás Ciencias exáQas, que no fon 
de mera especulación. Efte objeto tan grande 
como importante fué el que se propufo nueftro 
Autor, y el que defempeñó como ninguno has-* 
ta ahora. ;^ ^-^^í >tiifi^' íii[l3fj|jk« oh 'í'^íjht^'^ h^ * ^ 

Adátn Smith después de haber exercitado 
fus fuperiores talentos en varias Universidades 
de la Gran-Bretaña , y especialmente en la de 
Glasgow , -condecorado con los Grados de Doc- 
tor en Leyes , y de Maeftro ó Profefor publico 
de Filosótia Moral , dio á conocer fus adelari-" 
tamientos en su apreciable obra de la Theoría dé 
sentimientos Morales que mereció de su Nación 
' el aplaufo á que es acreedora : y extendiendo des- 
pués fü^"* iJeas á nuevas empVefás í^érisó hacer 
á la Gran-Bretaña el fervicio de arreglar bajo de 
'^3ár:i* siftema de principios todos los coriocimien-í 
j^ X.O& económicos en que tantos adelantamientos 
tiene acred'Aados aquella Nación , y en efefto 
^/ '"^^espues de utT escrupulofo eftudio de la materia, 
^ para cuya penet'rácibh le facilitabfei urí genio sin- 

gular para eíí a "especie de especulaciones , dio 
á luz su ponderada obra de la Invejligacion de' 
In naturaleza y< causas de la Riqueza de las Na- 
. cienes , en el año de 1775 : á que hizo algunas^ 
•* ;rdieiones- en loé' dé 4'7é3';'-'y F4''í siendo prueban 
ihconteñabíé de- la' aprobación del pubíi¿o \2lP 
numér'ofas , y* repetidas ediciones que en tan'-' 
corto tiempo se han hecho de una producción^! 
tan ftíiz ; y el anhelo con que ha sido foliciwí 
tí^^a délas demás Naciones de Eui-opa" tradu-P 
y cifendola á fAs re¿pé'6ti vos • idiomas. Mei^eció éVÍ 

I ^ Autor) fer cííádb éníi^ai^as ocasiones 'antes d<r^ 



su; muerte en la res]:^^table Afamblea d^l Par- 
lamento Británico, Gorpo juez propueílo por la 
dignidad y folidéz de fus escritos para las con- 
troversias económicas mas complicadas ; cuya 
circunftancia , es a nai parecer el mayor elogio 
que puede darfe á fus obras j para quien conoz> 
ca el cara6ler de aquellas Cámaras ; y una au- 
toridad extrínfeca á . fus escritos muy conside- 
rable , si la necesitafen para su recogiendacion: 
habiendo sido confeqüencia de aqiiel aprecig 
Vnivcrfal q,u^ §^ h?^cia 4^i&A iPrQfiJnd/i intelige,!?^ 
cia en punios de economía pc)lítix:a JbaBjerle con-* 
fiado el Minifterio,^in previa jfoli'citudjde .su paiv 
tí^,-ia Comifaría general délas Rentas de Ja Gor- 
rona erí el Reyno de Escocia. ->;,,.,« 
, La Obra pues de su líivcíijgacion es ;^i|> duda^ 
una prodi|c(jior),. magiftr^} , J^^y"c singulr«r;iei> j»^ 
género ; y, los que no quieran cofnfefarla del todq^ 
perfecta r^p /legar^P ' poí* lo menos que- con ^LU» 
préparp el i^utor un caminó que otros no abrie^r»\^ 
ron para los adelantamientos fuces^^vos de un 
ramo de ciencia tan iniportante. I^e dj'ghp , quq 
trató la Economía en un método cientifi,co ; pera^ 
por éfte no encendemos el que déieariá acafo^ 
un escrupulofo Dialéctico , en que llenando pa^' 
ginas de divisiones, diíiniciones , y ,argumentar«^ 
ciones se hubiefe confeg^uido formar una feric^ 
inútil, de queftiones £ÍLÍrnp.lpgi.ca^(,;4?. ambigacr.. 
dades ^^e palabras > y 4^" futilezas idG^MP 'ií^g^^niPc 
extragado ,cpnvl2fí,coílum|?r;e ,de fiiscitar á Cjadaj 
pafo disputas npminales , método mücno mas re-j 
pugnante al objeto econófpico que >al- de quaU. 
quiera otra ciepcif. : sinp, viíl/ si{leiíia p;r4eíiad^Qj 
por prinjcjpiosj^denipft raedor. ppr.cau^s ¿ compro--^ 



m^ f 



\ 



V 



"\ 



^corresponde iun afunto tan palpable.: Trata del 
principio uniyerfal de toda i^iqueza, que es el 
Irabajo produdivo del hombre : de las rentas de 
la tierra , y de las ganancias dé los fondos que 
«e emplean en todas las negociaciones dé una 
focie4ad : habla de las producciones rudas fdél 
:ainpq , de las manufafturadas , de fus eompat 
•aciones y valores intrínfecos y extrínfecos ; de 
la relación y proporción que dicen con el sig- 
no , ó moneda que conílituye la riqueza nomi- 
nal lúe los progrefos de las Naciones ; de fus 
caüfas , y de las de su decadencia :. de los sifte- 
mas mercantil y agricultor : de las obras , y es- 
tablecimientos públicos ; de los gallos del Es- 
pado, -de las expenfas del Soberano , y de los 
forwip^s que deben fufragar á todaá ellas : ulti- 
niamelite; jle quanto pue^de , influir; uni verf;íil ; y 
origin^rianaepteen^ Ja opulencia (J^ quailquiera 
Naqipn en tpdasfus,: diferent^is;>circunftancias y 
variaciones ; descendiendo después , para con>r 
probación de fus; discursos á varias particulari^ 
4ades tan necefarÍ2\s como cpriofas. . . lí 

; Pr^sejjide en sus reflexiones, de aquellos^ 
itespeyftqs; pur^men^te políticos que mir^n ¿.4 la^ 
obligaciones y qualidade$.dé un Soberanq y dq 
un vafallo como, tales,: á lai ventajas ó desv^pt^- 
j^s d^ las diferentes especies dé gobiernos, j;- yf 
á/ lía ¡adípinistracion de la, justicia: y quando 
tpí;^. ^lgUi> . PMPtp de efl:os lo. hace foV^in^^^P 
e;nK§y¿^Oj á/ 1-4: parte económi-C:^!^ q á ; las f^r^ 
laciones de mas ó menos utilidad en los in- 
terefes , sin mes^clarfe en , Ic^ tendencia .l^ien 
generofa, bien ppresiva jde l^j^ftutpridfd legU 
tinii del que manila fobre la .situación del que 
^.9ítgv^e^L> íí .. ipuchpi ,iBenp^,. ^e .iMí^4.MC^,.fa.djg-s^ 



\ 



o 



putas relativas á' las fupremas pótesíades , evK 
lando con efta moderación aquel escollo taa 
común de los que escriben en materias tan oca-*» 
sionadas á la sátira y á la detracción. 

El eftílo de fu locución es mas conforme 
al de un Autor elemental que pretende demostrar 
por principios , que al de un Escritor que soli 
cita perfuadir con elegancia : por consiguient 
fucede ufar de términos y expresiones que pue 
den llamarfe facultativas , sin atender tanto á 
lo castizo del idioma como á dcxarfe entender 
con claridad : no es efto desconocer la ele- 
gancia de la lengua , sino considerar no fer eíle 
un lugar el mas oportuno para ufarla : de cu-t 
ya razón no puede menos de conveiicerfe el 
que haya leido Escritos metódicos de qualqujera 
Ciencia ó Arte ; eñ los quales no li>lb le en- 
cuentra un idioma peculiar ,' digámoslo 'asi, de 
cada facultad ; sino ' qué * nó pueden • expoi^r^ 
O'lertos puntos sin aquéllas frafésTechnicas , que^ 
en una fola expresión dicen lo ^ue aun con > 
muchas proposiciones no quedaría bien^ exp^li- ^ 
cadbrf ,Por l^ n>isma razón se hallarán á veces » 
en k Traducción algunos tárminos que mira-- 
á0s ^por la escrupulosidad del Diccionario,pow> 
dfian parecer algo bárbaros ; pero que atendida' 
la materia se deberán tener por facultativos y, 
propios: reflexibííando sobre todo qüe^^i "lo*- 
lérmihos logran explicar bien los concéf)t<J.^ solo 
por efto cumplen con el oficio de voces signi-^ 
íicativas. . . . ^ 

Como al pasar el Autor de los principios- 
üniverfales á ciertos puntos particulares que ^os 
eoniprtieban , trata dé muc+mscofas peculiares 
Aia Grán-Bretaña, 4 la Fraftcitt^^ y áotro^paifes. 



X 



me pareció muy condaceiite añadir en algiínas* 
advertencias : marginales lo que en aquellos caü 
tos encontré de particular en España , para que 
el íedor pudiese con mas oportunidad aplicarl 
sus reglas generales í las circunstancias del país 
ín que vive : ó bien sirvieren de noticias curio^ 
Ls que iilustrafen algún tanto la materia. Mo» 
te pretendido con elias entrar en una formal 
/(discusión de lo acertado , ó errado de las ma* 
xímas del Autor: ni formar un tratado partid 
cular sobre lo que puedan ó no influir en nues- 
tros interefes Nacionales ;- por quo laS/ corta» 
noticias que en la materia alcanzo nó son para 
emprender una obra tan dificil; ¿(üedandp satisfe- 
cho con haber trabajado 'algo por ral parte en 
obsequio del leQor , y mayor utilidad' del que 
pretenda í^^icer aplieacion de aquellas reglas í 
los casos particulares de spéacidn; quedan- 
do s^mprc, mucho que trabajar yi discurrir i 
los que alcancen superiores conocimientos. Todo 
lo que se ha!4a en el contexto de la .obra e» 
y originalmente de nuestro Autor ;! y lo ; qiib «é 
^ encuentra, en i^ota^ marginales , ó"apé raices:, es 
fruto de mis tareas , en qué he procurado no 
decir cosa/ que no vaya apoyada en autores clá- 
sicos y regnícolas, aunque no haya' uísado de> 
Ja desconfianza de citarles. i: ;..o^£ 

Solo resta advertir, que es ¿necesario lee^ 
cftos difcurfos con mucha reflexión , por que 
sobre ser su sentido en todas partes profundo, 
es en muchas fumamente metafísico , y necesita 
á veces de repetidas lesuras para penetrar el 
* espíjitu de sus aferciones: que es exáftísimo 
y en sus datos, por que fué escrúpulo^ en la in- 
/ dagacioT) de los hechos , y no afirmó cufa que á 



/ 



í 
flOí hubiefe examinado ipófíosí , ó no le hubiese 
sido demofttada por documentos auténticos: que 
aunque su obra pueda mejorarfe se le debe por 
Ip menos el haber prefentado en ella un moi- 
delo de imitación: y últimamente , por lo que 
hace á la Traducción , que como en las varias^ 
ediciones que se han'hechó del originar Ingléí 
se han añadido por el Autor muchas cosas qu< 
no se hallan en todas las traducciones que en 
otros idiomas se han publicado^ hemos arregla- 
do la nuesti'a á la edición octava y última que 
se ha dado á luz de su original: bien que 
fuprimiendo algunas particularidades, pero muy 
pocas, ó por absolutamente impertinentes á nues-i^ 
tra nación , ó por 'ser poco conformes á lá' 
Santa Religión que profesamos , proteftando con 
ingenuidad que quitadas. ^ en nada áí adultera 
el fondo de ¡la Obra , y no expurgadas nada aña- 
den á su . perfección yrcomplemento , comci^ue- 
de con facilidad), desengañarfe qiialquiera que 
confulte con imparcialidad el Original : en to- 
do lo quál si no he confeguido el. acieirto rno \ 
ha sido ;por¡ falta ;de;iur) deseo >¿ivo y sincero v. 
de ser útil ar publico 1 cuy*a circunftancia, y 
%1 hecho de dar á conocer á la Nación uno* 
fcscritos tan singulares, y un autor tan digna- 
mente aplaudido de la Europa , pueden haccr«»fc- 
m«i acreedor á la indulgencia, 
' snp '^ " . 

ÉVuVDÍifi ^ j c^:.i^^^:1■^fTf en!':>*^*=rr'i/lí ?Bff*>i*fTT n^ ^^ 






\ 



^ ■>-^.í-i-> INVESTIGACIÓN'-^".; ^''''f 
* \ DE LA NATURALEZA,;r! 

-r;>C[íih, C)f.-' :: o., v ') ^:í>: ;. vÍíÍí -..••i- ' .:/! ?ííd s-í 
- i.íí £!f>(} íi J3E LAS NACIONES. 

\ Ilí;T^OíDtléClON Y PLAfí DE LAOBRA^riijci 

-itohi) ih'^ifilDií (:';:7Íírrfn':xb ^hol ü ^ürrníii íjg ;/'3 
JlIjl trabajo anual de cada Nación es el fon- 
do que la furte originalmente de todas aque- 
llas cofas neceíarias y útiles para la vida que 
se confuín.en anualmente en . ella ; y que;;Con-r 
aisten siempre ó. en el produño inmediato dq 
aquel .trabajo , ó enlo/ que con. aquel produB^. 
se adquiere d.e las demás Naciones* ú^?ít akír/l 
Según pues aquella proporcipn q'ueí eñe 
pxbduáo , ó lo que con él se adquiere, guar- 

%^ dé¡.€,<?ni,í^l íi6me.ro de los que han .de confu-f 
Bítirlo, ^asi la Nación, estara mas 6 menos abas4 
tecida; de las cofas naeefarias y útiles que ma3 
í;ónduzcan para! su iifo¿í6 su necesidad.x,iiitíi7 
Pero ésta, proporcioa no puede menos de 
regulárfe en. todo país por dos distintas circuns-» 
tariciascjia primera porhla. pericia ,/destrezáp'j)i5 
juicio í con- que se; aplique.: generalmente su 
trabajo; .y.ílafeguhda por la. proporción que 
> se guarde^ entre cel número de los que. serení-i 

plisan en el trabajo útil , y el de los querno 

f están utilmente empleados. Sea el que Juere el 

^ XomJ L 1 ' ' 



/ 

Introducción. 

fuelo , el clima , ó la extensión de territorio de 
qualquier'á Nación /ia'~atiíridancía"r^rá escaféz g 

de su furtido ó abastécinniento anual no puede 
menos de depender en aquella particular si^ 
tuacion de las dos cireunstaiicias dichas. 

Y mas parece depender esta abundancia ó 
escaféz de la prime'ra, qiie de la legunda. En- 
tre las Naciones falvages de cazadores ó de pes- 
cadores todo .el que se halla hábil para tra- 
bajar se dedica mas ó menos á alguna labor ó 
trabajo útil, y procura en quanto está de su 
parte proveerfe de las cofas necefárias" y útiles, 
extendiendo también sus miras á aquellos que 
en su familia ó fon demasiado tiernos de edad^r 
ó deniasiado ancianos, ó bien están enfermos,, 
ó por qualquiera otra caufa inhabilitados para 
falir á caza, ó para ocuparfe en la ¡j^sca 5 pe- 
ro^ -estas; Naciones se hallan sin embargo de* 
ésto ert ftal ex^tremo de pobreza-, que por faltan 
de lo n^cefario su ignorancia y. su barbarie^ 
fuele reducirlas freqüentemente á la miferabltf 
fatalidad, ó de destruir direftamente á fus pro- ^ 
pios hijos, á fus ancianos, á los enfermos Se; 
prolijas dolencias:í;^ó de abandonaVles %1 terri-^ ^« 

ble desconfuelo de perecer de hambre , ó de' 
fer devorados de las fieras. En las Nacicne^ 
civilizadas y laboriofas es todo al coiurario^'* 
aunque haya un gran número de individuos * 
que no trabajen abfolutamente , confumiendo 
acafo diez veces' ó [ciento mas q^iie aquella ma- 
yor parte de los que trabajan , el ; producto en4 
tero del trabajo camun de la\foci¿dad toda es 
tan fuperabundantíe y fecundo que basta para • 

proveer con profusión á toda la comunidadf y ^ 

un trabajador por pobre que fea, y déla clafe ^ 



IntrodücoionT § 

ma5f abatida, como sea frugal é índiistriofo 
puede gozar de mayor cantidad de provisio- 
nes necefarias., y, útiles para la vida, que la 
que en su situación es capaz de adquirir un 
lalvage: de aquellas Naciones incultas; 
i [y L^s -j:aufas- 4e, eite./.ventajofo adelantamiento 
/cn .la§^¡ facultades ó principios produQiivos del 
tra)3ajo., y el orden con que se distribuye su 
producto en las diferentes clafes y condiciones 
de la fociedad fon el afu^to del Libro primero 
detesta; I{iye,st:igacioñ. p ó;:. ' 

Se^;e]íque;fiiefe el estado actual de perW 
^ia, destreza , y j.uicio con que se trabaje en 
jqualquiera Nación , la abundancia ó la escaféz 
de su mantenimiento anual no puede menos de 
depender , durante su constitución , de la pro- 
porción e^^tre el número de los que anualmente 
se, f^npieain ,€ji labores útiles- y íel uie los que 
po: están de e&ta fuerte empleados. El numeró 
d^ .operarios útile^s y productivos , como se v.>^ 
rá después , es en todas partes proporcionado 
a la cantidad del fondo ó capital, enipleado en 
d^Vl^s que trabajar , ó á aquel mcdo particu- 
lar^ jde-eiVipleSr e;ste íCaudal ó fondo,: .por tanto 
el íegundo Libro tratan de la inaturaleza del 
foncio capital, del modo con que se va au- 
^nentando ó acumulando gradualmente, y de laá 
diferentes cantidades ó porciones de trabajo que 
se ponen en movimiento fegun los diferentes 
modos de emplearlo^! v , ;i:^n' -M-í 'f/jicioioíih 
_ Las i Naciones medjanamehte. adelantadas' crí 
pericia, destreza, y juicio para la aplicáticHi 
del. -trabajo han feguido planes muy diverfos 
en^la dirección general de él : los qualeá no^ 
tqdosjian , sido igualmente, favorables á la gran- 



déza dé subproducto. La política" -écohomica 
de unas Naciones se ha empeñado en fomen- 
tar extraordinariamente < la industria rústica , y 
la de otras la urbana. Apenas fe hallará una 
Nación que haya tratado con igualdad una y 
otra especie de industria. Desde la ruina del 
Jmperio Romano la política de Europa ha sidói 
mas favorable alas artes, mar)ufacturas, y co-j 
mercio , que pertenecen á la industria urbana,' 
que á la agricultura , que es la rústica. Las 
circunstancias pues que han inducido á esta 
políticaNse explican en el Libro tercero. 
j Aunque estos diverfos planes fueron acafo 
formados en su principio por los intereses par- 
ticulares, ó por la preocupación de cierta clafc 
de. gentes , sin conocimiento ni previsión algu- 
na de las confeqüencias que de ello% debieran 
feguirfe bien favorables, bien *adverfas al intei 
tés cQmun del la fociedad ,- no ^ó'r estorban 
(^^xado de dar motivo ú ocasión á ^i^arias teo- 
rías ó tratados especulativos de economía po- 
lítica ; de los quaies unos ponderan la imp9rr- 
íancia de la industria urbana, y otros la de 
la rústica. Estas teorías han te.nido una^'influen- 
"pia rciuy considerable: no folo en las opiniones 
de los Sábiosí, sino en la conducta 'política dé 
los Príncipes y Estados foberanos. Por tanto, 
en- el Libro quarto se procura explicar con la 
claridad posible , y examinar á fondo aquellos 
diferentes sistemas , y los principales efe6los 
que haa. producido, en distintas épocas y Na- 
cioíies. )ji í:[ íuí''?f o^^ií'. v^ t ^'^ \^'^^l'''} 

En eílos t{uatro priínetos Libros se trátajlé 
examinar en qué consista la renta del gran 
cuerpo- de la fociedad, ó quaj fea la natura- 



^* 



Introducción. 5 

leza de aquellos fondos que la han provisto de 
su mantenimiento anual en diferentes Naciones 
y siglos. El quinto y último trata de las rentas 
\ del Soberano ó de la República : en el que 
\ se procura demostrar en primer lugar quáles 
Vean los gastos necefarios de un Soberano , y 
Me una República ó Comunidad arreglada de 
lentes : quáles deban deducirfe de la contri- 
bución general del cueipo entero; y quáles de 
/una parte sola , ó de ciertos miembros de la 

Ífociedad: en fegundo lugar quáles fean los mo- 
dos y medios diferentes con que todo el co- 
mún pueda fer obligado á contribuir para los 
gastos ó expenías interefantes al cuerpo en ge- 
neral; y quáles las ventajas, ó los inconvenien- 
tes principales que de cada uno de estos me- 
dios puedv^Yi refultar: y en tercero y último qué 
caufas ó razones hayan podido inducir á los 
mas de los Gobiernos modernos á empeñar par- 
te de sus rentas, ó á contraer deudas púbFicas? 
y qué efeftor. hayan producido estas deudas 
nacionales en la riqueza real de la Nación res- 
petiva, que gs el producto anual de sus tierras, 
' y del. trabajo de la fociedad. 



j'y^xm^m'Ml 















i 



:v ^ , LIBRO I.. 

■ ' ■ í 

LAS CAUSAS DEL ADELANTAMIENTO 

y perfección en las facultades productivas ^ 
del trabajo ; y del orden con que su pro- 
''ducto se distribuye naturalmente entre las 
,^-- diferentes clases del Pueblo, f ! , 

ííí; o^fpf-uA ,píTísr,otí. ÍI3 riKnlV^fns 3^ oijp ííoí é" 
o!fp Tnyi»!!; or CAPITULO bl.c-i^íridít rt'f íW 

, :. r. .De /¿í división del Vralajo, .' i^ 

JL/os mayores adelantamientos en las faculta-- 
des, ó principios productivos del trabajo, y la 
destreja, pericia, y acierto con que éste 363 
aplica y dirige en la fociedad no parecen efec- 
tos de otra cáufa que de la división del tra- 
bajo mismo. 

— b Esta divisi(9n en los negocios en general de 
la fociedad se entenderá mas fácilmente consU ^ 
derando el modo con que obra en ciertas ma-I 
nufacturas ó artefactos particulares. Comunmen- 
te se cree que esta división es mucbo mayor 
JCn , algunos negocios de poca importancia; pero 
íse cree asi íio porque en realidad fea menos 
.'Considerada y atendida en los de mayor enti- 
tdadv' siíno -porque en aquellas manufacturas que 
se destinan á furtir á un pequeño número de 
•gen^s de cofas de poca importancia dtbe fer 
•tambijeu- menor . el í numero de jlos operarios ,-y 

Obfio ] 



8 Riqueza de las Naciones. 
\- 

por consiguiente todos los que se emplean en 
los diverfos ramos de aquella obra por lo co- 
mún fuelen estar dentro de una fola cafa, ú 
oficina, y aun á' la vista de todo espeftador. 
Por el contrario en aquellas grandes manufac- 
turas destinadas í proveer las. exigencias granr, 
des del cuerpo en común, cada wno de los. rf 
mos particulares que abraza aquella labor ei 
plea un numero tan grande de operarios qi 
es imposible juntarles en un folp obrador. Coi 
dificultad podremos ver de un golpe mas que 
á los que se emplean en un ramo.. Aunque en 
estos pues en realidad pueda dividirfe la obra 
en un número de partes mucho mayor que 
en los que se emplean en trabajos ó labores 
de muy poca ó ninguna utilidad, la división 
del trabajo no puede fer tan obvia; y por cgí^ 
siguiente es siempre menos, oonsiderada..; !. 
Pongamos el exeraplo. er^ una manpfaCltura 
^de pura vagatela, pero de cuya división íe tra- 
bajo en sus operaciones es muy vulgar la no- 
ticia, qual es la obra de la fábrica de alfileres: 
un operario de estos , no habiendo sido bdu-r 
cado por principios en su oficio ( <íiue la di- • 

yision del trabajo calificó de distinto artefafto) 
pi teniendo noticia del ufo de las má^^uinas 
que en él se emplean (á cuya invención dio 
acafo motivo la división misma) apenas podría 
acabar » aunque aplicafe toda su, industria , un 
alfiler al dia: por lo. menos es cierto que no 
podría hacer veinte. Pero en el estado en que 
en el dia se halla este oficio, ¡no foio es un 
artefaQo particular la obra entera ó total de • 
un alfiler, sino que incluye cierto núme#j de 
a[amos^. ide lo¿,. quales cada uno constituye un \ 

( oficio ♦ 



\ 



', ? •[ •>: r L I B^ o I . G A p . li iJ 9 1 H j^ 

oficio distinto y peculiar. UnoU tira' id metal ó 
alambre, otro lo endereza, otro lo corta, el 
quarto lo afila, el quinto lo ;prepara para po- 
uérlc. la cabeza; !y el' formar ésta requiere: dos 
ó tres- distintas operaciones ; iel colocarla es otra 
\operacion particular:;, es distinto oficio el blar\^ 

Íucar todo el", alfiler!} .5» inuy "diferente tambieii 
I de colocarlos ordenadamente en los papeles: 
/benque el importante negocio de hacer un aU 
/ filer viene á dividirfe en diez y ochq ó mas 
operaciones distintas: las quales en unas cofas 
se forxan por distintas nianos, y en otras una 
mano fola forma tres ó. qiiatro diferentes. He 
visto un laboratorio de esta especie en que folo 
había empleados diez hombres, de los que cada 
uno por consiguiente exercía dos ó tres> distin+. 
tas operaciones de ellas. Pero aunque eran muy 
pobres, y muy mal provistos de las máquinas 
néceí^rias , quando sé exforzabarí á trabajar- ha:- 
cian cerca de doce libras de alfileres al di^. 
En cada libra habría mas de quatromil de me- 
diana magnitud ; por consiguiente estas diez per- 
fónas .podian hacer cada día mas de quarenta 
yr. ocho mil affileres : : cuya .cantidad partida en- 
tre, diez tocaría á cada una hacer al diaquacro 
mil y ochocientos. Pues si estos hubieran^' tra- 
bajado feparada é independienteiTjente , y sin 
haber sido educados por prmcipios ien el ofiício 
peculiar de eíadá uño i ninguno ciertamente huL 
biiera jpodid?€í llegar] á fabricar,, veinte alfileres al 
xiiaí ,i y : acáfo '- nü okuri ^uno ifoloí: qiifíi ies «ledir, 
que:^no haí^ía- ciertUrhertte Id vicentiesima - qlia^ 
dragesimá^ parte , y • acafo la quadrimilesima oc;- 
tog^ntesima dé los que al prefente fon capaces 
♦dCihaderenr có^feqüéilcia dé úha división propia^ 

TOMx> I. 2 



10 R I Q U EÜZ A DE LAS N ACI ONE S.^ 

y de nnájuicioía combinación de sus diferen-í- 
tes operaciones 

-. En todas las demás manufaQuras y artefac- 
tos fon muy femej antes á los de este oficio frí- 
jvdIo los efeílos de la división del trabajo; aun- 
íjCttie en muchas de ellas ni éste puede admitir/ 
tantas fubdivisiones , ni reducirfe á una fencillé: 
tan exá6la de operaciones : no obstante la di] 
-visión del trabajo, en quanto pueda fer admi- 
sible , produce en todo oficio y arte un pro- 
porcional adelantamiento de las facultades pro- 
jduñivas de él. , Es de creer que estas ventaja» 
'liayaiDísido .caufa de la feparacion que vemos 
de oficios , tráficos , y empleos. Esta feparacion 
se ve con mas generalidad y perfección en los 
paifes que están elevados á mas alto grado de 
industria y cultura, siendo por lo c^mun obra 
;de muchos en un estado culto lo que de uno 
folo en una: fociedad ruda y poco, cultwada." 
£n todo país culto y adelantado el labrador no 
Cií mas qu€ labrador, y el artefano no mas que 
-^artefanq. Aun el trabajo necefario para produ- 
cir mía manufaQura completa \se reparte por lo 
-general entre muchas mari os. ¿ Qtiántos y quán 
<distii>tos oficios no se emplean en qualquiera 
-de: los ramos de las manufafturas de lino, ylana, 
desde los que cultivan aquella planta, y cui- 
(dan del bellon hasta los blanqueadores y apren- 
íadores de los texidos, y hasta los tintoreros 
íy fastres? La agricultura . por su naturaleza no 
.admite tantas fubdivisiones del trabajo; ni hay 
.entre sus operaciones una feparacion tan com- 
..pleta como entre las délas manufaduras. Im- 
posible es feparar los exercicios del ganadero 
,y del labrador tanto como se feparan los mi- 



,ii 



1.1 ü 1 



/ 






. 7 V, . i • XiB no L Cap.' I. - > -^ : ÍT ti 

nisterios del carpintero y del herrero. El que 
bjia es por lo regular distinta perfona del que 
íexe ; pero el que ara, el que caba , el que 
«ienibra , el que siega, y el que recoge el gra- 
na ffuele fer uno mismos como que las difc- 
lentes estaciones del año van variando las oca-^ 
piones de ufar fucesivamente de estas distintas 
¿species de trabajo, es imposible que un honi- 
Ij^re esté constantemente dedicado i una fula la- 
bor de ellas. La imposibilidad de hacer una lepa- 
íacipñ tan entera de los diferentes ramos de la 
labor en la agricultura es acafo la razón porque 
el adelantamiento de las facultades productivas 
del trabajo en esta arte no siempre concuerda con 
los progresos que se hacen en las manufacturas. 
Es cierto que las Naciones mas opulentas exce- 
den por Ip común á sus vecinas tanto en eílas co- 
mo en la agricultura; pero es muy regular el 
aventajarfe mas en aquellas que en eíla. Sus tier-. 
ras 56 ven generalmente mejor cultivadas, y cof 
mo que se invierte en ellas mas dinero y mas tra- 
bajo producen mas , á proporción de la exten- 
sión , y de la fertilidad natural de su terreno: 
pero la supeiloridad de su produ6lo rara vez 
excede, de la proporción de aquel mayor tra- 
^3Jo>' y i"3s expenfas. En la agricultura el tra- 
bajo del país rico no siempre es mas produc- 
tivo que el del país pobre : ó por lo menos nun- 
ca excede tanto en lo fecundo como el traba- 
jo «en las manufacturas. El grano del país ricQ 
no siempre podrá tener el mismo grado de bon- 
dad , y caso que lo tenga no siempre podrá fer 
tan batato en el mercado como lo puede fer el 
del pais pobre. El trigo de Polonia , en un mis- 
mo grado de bondad , es tan barato como el 



12 Riqueza DE l"a« Na^Iiones. 

dc;-Francia , sin embargo de lá ttiáybr ópliléric 
cía ,iy mayores adelantamientos de esta últinriaí 
nación. £1 trigo de Francia en las' provincias fe- 
races de este grano están buena, y Jos maí 
años casi del mismo precio que el de Inglatei^-i 
ra'y aurtqué en adelantamientos y en -riqüezaáíj 
acaso Francia es inferior á esta : sin e^iib'ci'fgí 
de que las tierras de Inglaterra están mejor cul^ 
tivadas que las de Francia, y las de esta na-^ 
GÍon mejor que las de Polonia. Pero aunque uit 
país pobre , no obstante la inferioridad dé 
SAI cultivo , pueda en cierto modo compíetir corí 
el ricoí en, la bo'rtdad y valor de sus granos,^ 
nunca podrá pretender femejante competencia 
en las manufacturas ; á lo menos quando éstas 
corre'spondan á las circunstancias del fuelo , del 
clima, y dela*^ situación de ün país*- rfco, Las 
fedasi de Francia foii> mejores y mas baratas 
que' las -^d^ Inglaterpa^^ póí^que ' laá'' maniíftftu-í^ 
i^^^> de feda ( á lo menos en las préfentés cir- 
cuiistancias de los altos impuestos que se pagan 
en la introducción de la feda en rama^)noíbri 
proporcionadas al estado de esta nación: pero 
ks de metales , y telas de lana Me 1 nglaterra 
fon:: sin comparación füperiores á las de Frafi-»- 
cia , y mucho mas^ baratas en igual gradó dé 
bondad. En Polonia se asegura no haber mas 
manufaduras que aquellas mas groseras, y do- 
mésticas >sin las que país ninguno puede fubsi-s-i 
tir^con iconveniencia. ' ^ - í • -r 

- Ést¿ considerable aumento que un mismo 
fiümero de manos puede producir en la cantidad 
de la Obra en confeqüencia' de la división del 
trabajo nace de tres circunstancias difereh'tes: 



'víjmmimmmm 



'f .ft:^ :: XiüRO I:.¡Cap. I. ^ípi^ 13- 

de ía ttiayor destreja de cada operario particu- 
lar: del ahorro de aquel tiempo que comun- 
mente se pierde en pasar de una operación á 
\^ otra de distinta especie : y por último de la in- 
vención de Un número grande de máquinas que 
facilitan y abrevian el trabajo, habilitando á un 
^rabrie para hacer la labor de mucboí^üt- n': 
En primer lugar el adelantamiento en "áes-^ 
treza hace que el artífice aumente la cantidad 
de obra que es capaz de producir : y la divi- 
sión del trabajo , como que reduce la obra del 
hombre á uina operación sola y simple , y como 
que ''el (operario hace aquel oficio único destino 
de su vida , no puede dexar de aumentát con- 
siderablemente la destreza del artífice. Un her- 
rero que por diestro que. fea en el manejo del 
iriartillo r o se haya acostumbrado á hacer cla- 
vos , si en alguna ocasión se vé precifado á 
intentarlo , feguro és que apenas podrá hacer al 
día doscientos ó trescientos clavos, y aun éJ-¡- 
tos de muy mala figura y formación. £1 her- 
rero que estubiese acostumbrado á hacerlos, 
. pero que no fuese este su único oficio , rara 
•vez ,. y esto haciendo los mayores exfuerzos, 
■podría ' llegar á fraguar al; diai ochocientos. Yo 
he visto á varios mozos de edad Como de veinte 
.años , que por no haber tenido otro oficio que 
el hacer clavos , quando lo exereian , podia 
cada uno hacer al dia mas de dos mil y tres- 
cientos; El hacer un -clavo es sin duda alguna 
lina obra de las mas /fencillas : una misma per- 
■fona -mueve los fuelles , exfuerza ó modera el 
fonlo fegun el fuego que se necesita , caldea 
el hierro , y forja las, partes principales del cla- 
vo; y, aun 3^1 formar la cabera tiene, que mu- 



14 RtQUEZ'A DE LA'S NaCIÓNES.' 

dar de instrumento. Aquellas diferentes opera- 
ciones en que está fubdividido el trabajo de ha-' 
cer un alfiler , ó un botón de metal , son cada 
ujia de por sí mucho mas fencillas , y por con- 
siguiente es mucho mayor la destreza del opera- 
rio , como que no se ocupa en toda la vida 
en otro ministerio. La velocidad con que s( 
forman algunas de estas operaciones en las ma- 
nufañuras excede á quanto puede figurarse uno^ 
que nunca las ha visto, fobre la destreza de la 
mano del hombre. 

En quanto á lo fegundo la ventaja que se 
faca de aprovechar aquel tiempo que por lo 
regular se pierde al pafar de una especie de 
labor á otra, es mucho mayor de lo que á pri- 
mera vifta puede imaginarfe. 

Es imposible pafar con mucha p^^efteza de 
una obra á otra quando la fegunda fe hace en 
sitio diftinto, y con inftrumentos enterar^^ente 
diverfos. Un texedor de una aldea ó lugar corto 
que al mismo tiempo cultive alguna porción de 
terreno no podrá menos de perder una gran 
parte de tiempo al pafar desde el telar al cam- 
po, ó al volver desde el campo á su telar. Quan- 
do las dos la|;)ores pueden hacerfe en un mis- 
mo sitio no hay duda que se perderá mucho 
menos tiempo , pero aun en efte cafo es la per-, 
dida muy considerable. No hay hombre que no 
haga alguna paufa aunque pequeña para pafar 
la mano de un empleo á otro. Quando princi- 
pia la nueva obra rara vez le parece fuave de 
llevar, y hasta pafado algún tiempo no se afi- 
ciona á ella ; no está para ello , fegun los mis- 
mos artefanos se explican , y por algún rato mas 
bien es juego que aplicación el principio de 



.; Libro I. Cap. I. '' 15 

aquella labor. La costumbre de pararfe , ó de 
hacer paufas , y la de una aplicación floxa c 
indolente que naturalmente , y aun por nece- 
sidad , adquiere un artefano que se vé obli- 
\ gado á mudar á cada hora de labor y de ins- 
Vtrumentos, y de emplear fus 'manos en veinte 
^^rnodos de vivir , le hace por lo regular de- 
jado y perezofo , y aun en las ocasiones mas 
/urgentes incapaz de una aplicación vigorofa. 
Aquel defcuido , aquella desidia en un punto 
tan importante como la destreza que no tie- 
-ne , es fuficiente caufa para limitar la canti- 
dad de obra que feria capaz de producir. 

En quanto á lo tercero y último , quién 
habrá que no conozca lo mucho que facilita 
y abrevia el trabajo la aplicación y la maqui- 
naria propia. Efta verdad no necesita compro- 
barfe con exemplos , y asi folo diré, que la in- 
vención de aquellas máquinas que facilitan y 
abrefian el trabajo parece debida en su origen 
á la división del trabajo mismo. Quando uft 
hombre tiene pueíla toda su atención en un 
objeto folü eílá en aptitud mas propia para des- 
cubrir los midiol masí oportunos y expeditos 
para tocar en el punto defeado, que quando su 
imaginación se disipa con la mucha variedad 
de materias; y como en confeqüencia de la 
•división del trabajo fixa su atención natural- 
mente en un objeto folo y simple , uno u otro 
de aquellos que se emplean en algún ramo par- 
ticular de un artefacto es muy regular que en- 
cuentre en breve con el método mas fácil y 
-pronto de perfeccionar su operación , en quanto 
lo í|Dermita la naturaleza de la obra que em- 
prende. Una gran parte de Jas máquinas em-* 



t.€i RlOU.ÍZA DE LAS NACIONES. 

picadas én aquellas manufacturas en que se halla 
muy fubdividido el trabajo fueron en su origen 
inventos de algún artefano , que embebido siem^ 
pre en' una simple operación, hizo conspirar 
todas sus ideas en busca del método y .mediq / 
mas fácil de hacerla y perfeccionarla. Qualquie-/ 
ra que se haya ocupado en \'[isitar las oficinas d© 
eftas manufacturas habrá viílo muchas y buena/ 
máquinas inventadas por los mismos operarioV 
para facilitar cada uno el ramo peculiar : de 5U^ 
obra. En las primeras máquinas que se inven- 
taron para toftar ó afar > fe ocupaba infepara^ 
blemente un muchacho en abrir y cerrar altera 
nativamente la comunicación entre el afador y 
el cilindro fegun que ascendía ó descendía él 
embolo de ella: uno de estos muchachos de- 
íeofo de ir á jugar con sus compañeros notó 
que atando una cuerda desde la extremidad del 
valbo ó puertecilla que franqueaba la comuni-- 
cacion á la otra parte de la máquina elValbo 
J,odia abrirfe y cerrarfe sin su asiftencia, con 
lo que quedaba en libertad para irfe á diver- 
tir con .los. otros niños de siuicdad:, yi de eñe 
modo uno de los mayores adeVaiatamie ritos que 
se han verificado en estas máquinasi desde su 
primer invento debió su de sbub pimiento á un 
muchacho que queria jugar con sus compañe^ 
ros, y para confeguirlo necesitaba excufar al-¿ 
gun. trabajo. rnaaí 

No por efto podrá decirfe^que todos los 
adelantamientos de la maquinaria 'han sido iñ^ 
ventos de los mismos que las ufaron en sus 
oficios. Muchos de eftos progrefos han sido 
efeños de la deftreza de los que han hechi las 
máquinas mismas, habiendq tomado- por ofici^ 

la 



Libro!. Cap. ^ "" '' i> 

la conftruccion de ellas : y algunos otros de la 
penetración de los que llamamos filófofos, ü hom- 
bres contemplativos en la especulación filofofi- 
ca, cuyo ministerio no es hacer sino obfervar 
\ todas las cofas ; y quienes por este respeto fon 
(É.á veces capates de combinar las virtudes físicas 
\y activas de los objetos mas defemejantes y 
^'defunidos. Con los progrefos y adelantamientos 
de la fociedad la Filosofía y la especulación 
llegó á fer, como qualquiera otro empleo, una 
ocupación y deftino peculiar de cierta clase de 
ciudadanos : y como qualquiera otro empleo 
* también eftá aquella fubdividida en un número 
grande de ramos diferentes , cada uno de los 
quales da cierta ocupación peculiar á distintas, 
clafes de Filófofos, cuya fubdivision de empleos 
en la Fil^fofía , asi como en los demás exerci- 
cios , perfecciona la deftreza , y ahorra mucho 
tiemf)o que se perdería de lo contrario. Cada 
uno pues de los individuos de la fociedad «e 
hace mas experto , se produce mas obra en todo 
ei, cuerpo común de ella, y las ciencias y ar- 
tes recib^en una perfeccioa' y aumento consí-r 
dí^rabíes. 

'La multiplicación grande de producciones, 
qiie -en todas las artes dimana de la división. 
, del' trabajo ,^es lo que en una fociedad bien' 
ordenada produce aquella opulencia univerfaj' 
qtie se extiende hasta por las clases inferiores-" 
del pueblo. Todo trabajador, todo artefario 
tfene mas' obra propia de qtie difponer que la 
que necesita para si mifmo ; y qualquiera de 
los otros' artefanos y trabajadores, como que. 
sé^allan todos en la misma situación , están, 
en apfiáíd'de^ cambiar gian -cantidad de fui 
Toi^o I. 3 



i8 RiOUEZA DE'XAS NACtONES.' 

propios bienes por otra igual de los ágenos, ó 
por el pre<:io , que es lo mismo , de igual can- 
tidad de lo5 otros. El uno provee al otro de 
lo que le líace falta , y este á aquel recipro- 
camente , y de este n>odo viene á diíbndirfe: 
en todas las clafes de la focicdad una.-gj^joi- 
tud general y admirable. ,:*.:!:, 

Obfervensc las conveniencias que disfruta' 
un artefano , ó un jornalero en un país civili- 
zado y activo y se verá que excede á toda com- 
putación el numero de gentes que concurren 
á íuministrarle aquellas conveniencias , procu-. 
randofelas cada uno con una parte aunque le- 
ve de su industria. Una capa, ó una manta 
fle lana , por exemplo , que cubre á un pobre 
jornalero por grofera que sea es producción 
del trabajo junto de una multitud de operarios 
diferentes. El pastor , el que fepara las clafes 
de lanas , el cardador , el tintorero , el hjlan- 
dero, el texedor , el batanero , el fastre , y otros 
múclios , todos tienen que juntar sus operacio- 
nes para llegar á completar una produccioa, 
tan grofera y tan basta. ^Quanto^ tratantes ^'j; 
Earríeros ademas de esto no se habVian'emplea-f); 
do antes de aquella labor en transportar los 
itiateriales de unos á otros de aquellos misamos, 
dríeíanos, que á veces fuelen vivir en pueblos^ 
muy distantes? Qué coip^rcio , qué navcgacio-) 
lies, quantós artifices, y^'^pnstruftorés de ma-|> 
nna^ quantos rharineros ., quantos fabricantes^ 
de velas y jarcias , no se emplearían par^-xon-^- 
ducir fulamente las drogas , ó ingredientes de, 
que ufa el tintorero, las quales fuelen traerfe 
de las partes mas remotas del mundo ? Y, qlé , 
,ifariedad dQ trabajos, y de laboratorios no &e ne^-jj. 

o .1 üCioT 



r 



'^"^ Libro f. Cap. í.' 19 

teslta para formar los instrumentos del raas ru- 
do y basto de aquellos artcfa6los ? Dexando 
aparte las complicadas maquinas del buque del 
marinero , del batan del labandero , y del te- 
V lar del texcdor, considerefe folamente que va- 
. riedad de labores y de trabajo se requiere para 
\ llegar á concluir aquella simple maquina de las 
Jtixeras con que el esquiador corta la lana de 
una obeja. El minador , el constructor del hor- 
no para fundir la materia mineral , el leña- 
dor , el carbonero, el que hace la mafa del 
crifol , el que lo forma, el obrero que as-iste 
ál horno , el del martinete , el forxador , el 
herrero, todos deben juntar fus artes refpec- 
tivas para producir eí fencillo artefa6lo de unas 
tixeras. Si pafamos á examinar del mifmo modo- 
todas las partes de que conftan fus pobres ves- 
tidos , y el miferable aparato de su cafa, la 
áfpera camifa que cubre fus carnes , Icys za- 
j5at(fs que defienden fus pies , la cama en que 
defcansa con todos los articulos que la com* 
ponen, el bogaren que prepara su rustico ali-^ 
itfbnto , el carbón de que ufa para este inten- 
to facadt) de* las entrañas de la tierra, ó cor-- 
Úáo de los duros troncos , y ácafo conduci- 
, do alli á cxpenfas de dilatadas navegaciones 
por inmensidad .d^ , mares ; todos los utensi- 
• lios de su triste cocina , el humilde fervicio de 
«u mefa, el cuchillo ^ los platos de madera ó 
barró', las diferentes manos eraple^das en pre- 
parar su pan, y su Vino , la vidriera, ó erífr 
cerado que le sirve de.abrjgp, para-rque sin 
impedir la lir¿ Í¿ referve' del viento y de la 11 u-' 
vÜ , con todos los conocimientos y * máquinas^' 
auese necesuan para preparar aquel feliz y 



po Riqueza DE LAS.NACit>NES.' 

preciofo invento, sin el que en las regiones^ 
Frías apenas podrían habitar los humanos , jun- ^ 
taiiiénte con los instrumentos innumerables de 
indíspeníable ufo para todos los artefanos , y 
operarios que fe emplean en tan diverfos mi- 
n'sterios como fon necefarios para proporcio- 
nará un infeliz tan excafas conveniencias: si 
nos paramos, digo, á fexáminar todas estas cofasjj 
y á considerar la variedad de trabajo que se^ 
emplea en qualquiera de ellas , veremos palpa- 
blemente , que sin la concurrencia de millares, 
ác hombres la perfona mas humilde de una» 
fociedad civilizada no podría proveerfe^dc. 
aquellas cofas que se tienen por mas baxas y 
defpreciables en el estado abatido de un pobre,- 
jornalero , en que vive gustofo y acomodado. 
Y á la verdad que comparada su situación con* 
el extravagante luxo del Grande no jAíede me- 
nos de parecer simple y frugal ; pero con todo, 
efo acafo es también cierto, que el obstenQoíb 
estado de un Principe Europeo no excede tan-; 
to al de un rustico industriofo y fiugal,corao 
él de este ultimo excede al de muchos Reyes! 
Africanos , que fon dueños abfojuto^ de las. 
vidas y libertad de di^z mil , ó m.as, falvages.* 
defnudos. 

CAPITULO ir. 

pd principio que motiva la división /íf/^;,.a 



trabajo 






JL^sta división del trabajo , que tantas ye;nta-: 
jas trae á la fociedad , no es en su origen efe^*^ 
tó desuna premeditación humana que prevea, y, 

% ' ' ' " ^ " ■-■-'■- ' 



:^a/LiBíiKl. Gap. m'^-í^^^ fp 

se* "proponga como fin intencional aquella ge-' 
neral opulencia que la división dicha ocasio-.' 
na.: es como una confequencia necefaria, aun- 
que lenta y gradual , de cierta propensión gCr 
nial del hombre que tiene por objeto una ütl-!^^ 
lidad menos extensiva ; la propensión , es á fa-. * 
l^er , de negociar, cambiar ó permutar 'bftíí^^ 
^j:ofa por otra. 

No es de nuestro proposito inquirir, sies- 
ta propensión es uno de aquellos principios 
ocultos de que en la naturaleza humana no ^ 
puede darfe, en su linea , ultferior razón, ó si'^ 
es-, fegun parece maá probable, una confequen- ' 
cáa de la razón del hombre, de su difcursó; " 
y de su facultad de hablar. Lo cierto es , que 
e^ común á todos los hombres , y que no se 
encuentra én los demás animales i' los qualcs t 
ni ; conocen/, ni pueden tener idea ele contrató 
alguno. Dos perros que corren una" mifma lié- ^^ 
bre, fliele parecemos, que obran con algún con-"^ 
cierto,- Cada uno de dios la ostiga á veces ' 
hacia su compañero ^ ó procura interceptarla . 
qúándo el otro la • echa hacia él; pero quién ^ 
lia de .duiar; que esto rii es , ni puede fer efecfií' i\ 
to de convenio entré ellbs^, sino de la cóficur- 
r^cia accidental de la pfí-opension de ambos 
hacia un mismo objeto , y á un tiempo mismo. ; 
Nadie habrá viílo que uh perro haga con otro ^ 
un cambio deliberado de un huefo que le haya'* 
ofrecido la fuerte. Nadie; vio jamas á un arií-í'í 
inal dignificar á otro con sus gesticulaciones, jr:l 
amculaciones guturales, éíló es mió, aqíiclld eá^' 
t'skyo; ó yo quiero dar cito por aquello. Quan-^ 
doii un bruto falta alguna cofa que quiere con- ^ 
fcguir de un hombre, ó de, otro bruto, no tie:*? 



IPÍt ^ ^ S ^ ^' ?^ P-^ - ¿AS- N A€ I <í N E Sr 

ríe mas medio- de persíiasion que grangear coíi> 
alhagos la agracia de aquel de quien él aprehen-; 
de que ha de recibir la que busca. Un cachorro: 
acaricia á su madre , y un perro procura con> 
mj_|:.alhagueños movimienps llamar la, atención / 
de -r$u dueño quando ;^e . sienta á comer , si ve / 
que no le dan el alimento que necesita. El hom-7 
bre con una razón íuperior á aqual instinto usa( 
de las mismas artes con sus hermanos , y quan- 
do no halla otro modo de inducirles á obrar- 
cpnfórme á , sus intenciones, procura gtangcar-i» 
le^ la voluntad por medio de geñiones ferviles;^ 
y^ liíbngeras. Pero no en todos ticmposse 1er) 
ofrecen ocasiones oportunas dé hacerlo asi. Ea> 
una fociedad civilizada se ve siempre obligado; 
á Ja cooperación y coacurrencia de la multitud^^ 
pgrque su vida toda apenas puede fcr periodo» 
íi^Eciente para grangearfe. la voluntad de . uní 
corto numero de perfpnais^ £51, casi todas las. 
demás caftas de animales cada individuo ¿te latí 
cápecie, luego que llega a eftado de madurez,) 
p^-incipia 4 vivir en uno de entera indepen^-í 
d^ncia , y en.efte eftado' natural, puede decilfei 
que en cierto mo;do no -tiene necssidail de otrȒ 
criajtura viviente. Pera, ^l ;horabre se halla srem-kí 
pj^e cojistituidp , fegun la ordinaria providc-ncia^i 
en la necesidad de la ayuda de su femejante,^í 
fujponiendo siempre la del primar, Hacedar : yrl 
aijn aquella ayuda del hombre en vano la es-i r 
perariajSijempre j de Jar pjira benevolencia, de stío 
próximo j jppr, ; ?Io , q,4ae.^ l(%c; confeguira; j coijt [ Tnatát 
ie^uridad interefa¿dQ feu favor fuyo el amorfi 
prqpio de los. otros^, en quanto á raanifeftarle^ •' 
que por utilidad de ellos también les pidedO' 
que:jdefea obtener» Qualquiera que en aiaieriai' 



\z ? K cfc'B^o T;^ Gap. It? ' ¿' ^ -^ Í5 

íJe íntíeréres eítipülá He''6tV^ó'¿ ¿¿ prdpóne hacer 
efto : ,^dame tu loque me hace falta, y yo té 
„ daré lo que te falta á tí." £íla es la inteligen-. 
cía de femejantes compromisiones \ y eíle es el 
modo de obtener de otbo mayor parte en los 
I buenos oficios de que necesita en el corrtefcia 
de la fociédad civil'. No de la benevolencia del 
'^ carnicero , del vinatero, del panadero , sino de 
sus miras al interés propio es de quien espe- 
ramos y debemos esperar nueílro alimento. No 
imploramos su humanidad , sino acudimos i su 
amor propio; nunca les hablamos de nueftras 
necesidades, sino de sus ventajas. Sólo el men- 
digo confia toda su fubsiftencia principalmente 
á la benevolencia y compasión de sus conciu- 
dadanos: y aun el mendigo no pone en ella 
toda su confianza. Es cierto que la caridad dé 
un pueblo compasivo ie füministra todo el fon- 
do (Íp su isubsisftencia;' pero acnqud eíle prin- 
cipio sea el que al fin de un análisis le prcü^ 
vea de todo lo necefario para la vida , ni se 
lo ^ fuminiftra ni puede fuminiftrarfelo por 
el orden con que va el pobre necesitándolo. 
La mayor parte de siis uirgéncías ocasionales s¿ 
van' remediando pot el mismo eítilo que ' lá^ 
del refto del pueblo, por contrató , por cáifl- 
tio , y por compra. Con el dinero que se le 
da.de limosna compra la comida: los vellido» 
viejos que uno le da los cambia por otros 
ufados también pero que le ■ vienen mejor , ó» 
k)is da. 'en > cambio» de albergue, -dé' ^coibída;^^*^p 
de dinero, con- el que sé habilita para cc}mpl^af 
comida, ó vellido, ó para pagar cafa' 6h qu.Q 
5íiv?r, fegun lo exija su necesidad, ; í^''- ^; ^^^ 

•A3-rOdí.4 Clb í»W^q«3 Lil^VJ hili)<l *,íx:í<Sí:íÁ Ok 3|ip 



Pé RlQUEíTA DE LAS NacToNES.' 

. ..Gomo que la mayor parte de los buenos 
oficios que de otros recibimos , y de que-, ne- 
cesitamos , los obtenemos por contrato, ó por 
compra , esta misma difposicion permutativa es 
1^ caufa original de la división del trabajo. En 
pna tribu inculta de cazadores , ó de pastores; 
principia uno por exemplo á hacer arcos y/ 
flechas con un poco de mas destreza y primor 
que otro : cambia su obra por ganado , ó por 
caza con sus compañeros ; y encuentra al fin, 
que de esta manera puede adquirir mayor por- 
ción de aves , y refes que si fuefe él mifino 
al campo á aquellos exercicios. Por amor á su 
propio interés adopta como por oficio principal 
íuyo la construcción de faetas y de arcos , y 
viene por ultimo á constituirfe como en una cla- 
se de armero. A ventajafe otro en ffrmar .cu-; 
hiertas para fus pobres chozas , ó para encer-í 
rar fus rnuebles, y por este medio principia á 
JTrf (Útil de lia modo particular á fus compa- 
ñeros : estos le remuneran aquel fervicio con 
caza y con ganado , hasta que halla las ven- 
t3jás de ;.^a, iintGreS(, en dedicarfe enteramente 
a^ aquel enapleo , y profefar una eípecie de 
¡pappin,terí,a; rusti^ca. Del; jmj^íno- imodo otro se 
^^Qe. h.e;rfrer9;, -5 y q^ ródor (Otto ^ ó( • ader ezador 
de pieles que fon las vestiduras comunes del 
íalvage. Y de esta fuerte, la eertez.a de podeo 
cambiar toda aquella, partprde trabajo > propia 
q,ue . ex.c^de; de fu ponfumo por la parto delr 
]j.r6duQ:o . del .trabajo ageno que á; él • le- hace! 
í¿lta , estinauía al hombre para aplica^rfe á una^ 
ocjupacion particular , para cultivar, y condu-»^ 
cir' á su debida perfección el talento , ó genicy 
que le habilita para cierta ' especie de labores. 

Na 



.? ' Libro. I. Cap. II. nT! 25 

No es tan grande como vulgarmente fe ima- 
gina la diferencia de los talentos naturales de 
los hombres: y aquella variedad de genios que 
parece distinguir á algunos en ciertas profesio- 
nes quando llegan á tocar un grado de per- 
feccion , las mas veces mas bien es efe6lo que 
caufa de la división del trabajo. La diferencia 

centre los cara6léres mas defemejantes , como 
entre un Filosofo y un efportillero , parece pro- 
ceder no tanto de la naturaleza como del ha- 
bito , costumbre , ó educación. En los prime- 
ros periodos de la vida de aquellos , como á 
los feis ó siete años de su edad , ferian aca- 
so muy femej antes , y ni fus padres ni fus 
compañeros podrían advertir diferencia alguna 
notable. A poco tiempo principiaron á ocupar- 
les en diferentes destinos : y entonces principió 
á- formarle alguna idea de la diferencia de ta- 
lentos , la que fué creciendo por grados hasta 
que la vanidad del filósofo ni aun quifo que 
le llamafen su femejante. No verificandofe la 
aptitud para el cambio y la venta , cada hom- 
bre tendría que grangear por sí y para sí todo^ 
le necefório •y útil para su fustento y convc-' 
niencia. Todos entonces hubieran tenido las' 
mifnjas obligaciones que cumplir , idénticas 
obras que hacer , y no hubiera habido aque- 

' lia diferencia de empleos que da motivo ahora^ 
para una variedad tan grande de genios y dei 
talentos como fe nota en los hombres. 1^^ > ^>'^í 
- Esta mifma difposicion permutativa que fo- 
menta aquella diferencia de talentos tan admi- 
rable entre los de profesiones distintas , es la 
qift hace que fea útil esta diferencia misma. 
Muchas caílas de animales , reconocidos por 
Toino I. 4 



^6 Riqueza de las.Naciíones.' 

de una efpecie , reciben de la naturaleza dis-^ 
tinciones mas notables de inftintos , que Jas que (^, 

fe ven en el genio de los hombres antes de la 
€OÍlumbre , ó de la educación. Un Filofofo no^ 
es tan diferente por la naturaleza en genio y 
talento de un Efportiilero , como es diftingui-k . 
do por ella un maftin de un galgo, un galgo^/ 
de un podenco, ó este de un alano. Sin em- ( 
bargo de que estas difiintas castas de anima- 
les fon de una mifma especie apenas pueden- 
fervirse de. algo unas ¿ otras. La fuerza del. 
inaftín , por exemplo , no la vemos foílenida' 
de modo alguno de la veloz carrera del gal- 1 ( 
go , de la fagacidad del gozque , ni de la do- 
cilidad del que guarda los ganados. Los efec- 
tos de cfta diferencia en los inílintos no pue- 
den traerse por medio de la permutación, com-í 
pra , ni; venta á un cumulo de caudal, ó fon-; 
do, ni ^pueden contribuir en lo mas leve aL 
bien eon?ün y comodidad de la especie. (íada 
animal de por sí se vé en la precisión de fos- 
tenerfe y defenderfe por sí folo con total in- 
dependencia ; ninguna ventaja faca de aquella- 
variedad de inftintos con qiie la náturaícza dis-: 
tinguio á los de su efpecie. Entre los hombres 
por el contrario los genios y talentos mas, de-, 
femejantes fon de alguna utilidad reciproca: 
las producciones diferentes de fus talentos res- 
petiivos vienen como á reunirfe por medio de 
la disposición permutativa en un fondo comuQ> 
de donde cada uno puede facar aquella por- 
ción que le haga falu de la producción agena. 

i$>q íol^Mmúmy^^s^^^ ^^rf^^^'^X 



' ' CAPITULO III. 

Que la división del trabajo tiene sus límites según 
la extensión del mercado público. 



lomo el poder permutativo , ó la facultad 
>de cambiar una cofa por otra, es lo que mo- 
tiva la división del trabajo , lo extensivo de 
eíla división no puede menos de regularse y 
ceñirfe por la extensión de aquella facultad; 
ó en otros términos , fegun lo extenfo que fea 
el mercado publico. (*) Quando eñe es corto, 
ó poco considerable , ninguno se anima á de- 
dicarfe enteramente á un empleo ó destino , por 
falta de difposicion para permutar el fobrante 
produ6lo^del trabajo propio ( que es la parte 
^ue excede al propio confumo ) por aquella 
que necesita del produdo del trabajo ageno. 

Hay ciertas efpecies "de induftria , aun qiir- 
tre las clafes Ínfimas , que no pueden fofte- 
nerfe sino en poblaciones grandes. En una que 
no lo fea no podrá mantenerfe un efportille- 
ro , ó m*ozo*de carga con folo eíle oficio. Una 
-villa, 6 una aldea es para él una esfera muy 
fuciuta : aun wná población que tenga merca- 
do ordinario fuele no poderle dar ocupación 
conftante En las caferias , ó lugares muy pe- 
queños que se hallan situados á distancia gran- 
ice unos de otros , como suele fuceder en ala- 
gunas montañas casi desiertas ^ como las de Ea- 

(*) Por mercado público se entiende en toda la obra ge- 
ne^lmente aquel gran teatro de negociación , permuta , coni,- 
pra Y venta que forman todas las naciones del mundo j 6 
todos los individuo» 4e-ead* na^iiófl e«tre sí, > -- -ixi -* ' 



^^ Riqueza. Í)E las Naciones.' 

cocía, y en varias partes de España , qual- 
quiera artefano tiene que fer á un tiempo car- f: 
nicero, panadero, S¿c, para su refpeBiva fa- 
milia. En eílos lugares apenas se hallarán Í dis- 
tancia V. gr. de veinte millas dos herreros , dos 
carpinteros , dos albañiles , y asi de los demás 
'oficios. Las familias que viven extraviadas,' 
como á ocho ó diez leguas , ó millas del mas( 
cerca de aquellos , tienen que aprender á for- ^ 
mar para fus ufos un gran número de piezas 
de aquellas obras para que en una población 

.grande llamaría al artefano, ó al obrero. Los 
trabajadores del campo, y los operarios de un < 
lugar ruftico, las mas veces tienen que apli- 
carfe á todos aquellos ramos de induftria que 
tengan entre sí tal afinidad que puedan emplearfe 
en ellos los mismos materiales , y caji los mis- 

.mos inftrumentos. Un carpintero , por exem- 
plo , en aquellas circunílancias tiene que pcu- 

-j^rfe en quantas obr^s se hacen de madera; 
un herrero en quantas se forxan de metales; 
el primero no es folo carpintero , sino torne- 
ro , carretero , empalmador Scc. Los oficios clel 
segundo aun tienen mas variedM. imposible 
es que en semejantes lugares pueda mante- 

• nerfe un artífice con una /ola labor. Un hom- 
bre que á razón de mil clavos al dia conftru- 
yefe al año mas de trescientos mil, no podría en* 
íemejante situación vender ni permutar un millar 
acafo de ellos : quiere decir, que en un año no 

-facaría el produelo del trabajo de íolo un dia./'. 

■'■■'■■ Como la conducción por agua es mas apro- 

- pósito que la conducción por tierra para fran- ^ 

quear un mercado mas extenfo á todo génÉro 
de induftria, toda efpecic de efta principia nar 

c 



'.^ . Libro I. Cap. III. 9i>- 29 

furálmente á fubdividirfe y perfeccionarfe en 
hs coilas maritimas , ó cerca de las riberas de 
ios rios navegables : y por lo común eftos pro- 
grefos no fe comunican tierra adentro hafta 
mucho tiempo defpues. Un carro convoyado de 

^ dos hombres, y tirado de quatro caballos lleva 
de una parte á otra una carga ciertamente gran- 

tde de mercaderías ; pero upa embarcación con- 
ducida por ocho hombres v. gr. transporta en 
el mifmo tiempo , ó en mucho menos , quaren- 
la y nueve veces mas que conduxo el carro, 
fegun el buque de la nave : cuya verdad com- 
prueba el autor con el siguiente exemplo. Un 
carro de ancho carril convoyado de dos hom- 
bres , y tirado de ocho caballos lleva en el es- 
pacio de unas feis femanas , y trae de Edim- 
burgo á ^óndrés ocho mil libras de pefo en 
mercaderias , ó quatro toneladas : un buque tri- 
pulado de feis ú ocho hombres en casi el mis- 
mo tiempo , y haciéndofc á la vela entre l^s 
puertos de Londres y Leith , trae y lleva fre- 
quentemente doscientas toneladas, ó quatrocien- 
tas mil libras de mercaderías. Luego feis ú ocho 
hombres ^or ^nedio de la conducción por agua 
pueden llevar y traer de Edimburgo á Londres 
en el mifmo tiempo quarenta y nueve veces mas 
^ue un carro con ocho caballos, y dos hombres; y 

'para traerlas por tierra fe necesitarían cien hom- 
brea y quátrocientos caballos. En efte cafo fo- 
bre las doscientas toneladas de mercaderías 
conducidas al porte mas barato de tierra desde 
'Londres á Edimburgo es necefario cargar el 
mantenimiento de cien hombres, y el fuftento 
y "desgracias de quátrocientos caballos, con las 
'«[uiebras y roturas que habría, que remediar eíí 



go Riqueza de las NAcíONEsr 

cincuenta carros, quando fobre igual eantidad 
de mercaderías conducidas por agua folo hay 
que añadir el mantenimiento de feis ú ocho 
hombres , y las quiebras y desmejoras de ui> 
buque de carga tan leve como de doscientas 
toneladas, y lo que se apreciafe por el riesgo 
y la menor feguridad. Si entre las dichas pla- 
zas no hubiefe mas comunicación que la dé 
tierra , de modo que no pudiefen tranfpor- 
tarfe de una á otra mas mercaderías que las 
que por su valor fon mucho mas considera- 
bles que con refpe8:o á su pefo , no habria 
entre ellas mas que una parte muy pequeña 
de aquel gran comercio que al prefente las 
enriquece ; y por consiguiente feria mucho 
inenos el fomento que darían a su reciproca 
induftria. Hubiera muy poco , ó ningún comer- 
cio entre las partes diñantes y remotas en el 
jnundo. Qué mercaderías podrían fufrir en fu 
precio los portes de tierra , si fuefe factible, 
íiefde Calicuta á Londres y ó defde Philipinas 
á Cádiz ? Y quando hubiefe cofas tan precio- 
fas que pudiefen foportar en su valor eítos 
gallos y coñes , que feguridades S ni ''que pre- 
cauciones baftarian para conducirlas faívas por 
|os diílritos inmenfos de tantas barbaras níicio- 
nes ? Pues todas eftas Ciudades mercantes tie- 
jicn al prefente un comercio reciproco muy 
.considerable , y franqueándole mutuamente fus 
jroercados fomentan admirables progrefoá^ en la 
induftria de unos y otros pueblos. ^r}>;^jihM .-:) 
|c, Siendo tales las ventajas de la conducción 
por agua es cofa muy natural que los prime- 
ros progrefos de la induílria y del arte seCo- 
naeiuen donde aquella comodidad ofrece al mua^ 



2:- 



Libro I. Cap. ni; '^ ^»r: 



do' lin mercado franco para toda efpecie de ' 
produ6lo del trabajo del hombre , y que aque- 
lios progrefos fean mucho mas tardos en las 
partes internas del país. Ellos lugares de tierra 
á dentro no pueden tener en mucho tiempo 

_mas mercado para fus cofas que el que le pro- 
porcione la concurrencia de los territorios ve- 
cinos mas próximos, feparados de las coilas, y 
de las riberas de los rios navegables. Por con- 
siguiente la extebsion de fus ferias „ ó de su 
mercado ordinario no podrá fer en mucho 
tiempo mas que á proporción de las riquezas 

• y población de aquellos limitados paifes , con 
lo que fu fomento y perfección habrán de fer 
pofteriores á los progresos del vecino. Las Co- 
lonias Inglefas de la America Septentrional, 
han feguic(j> conílantemente fus eílablecimien- 
tos todo lo largo de las coilas del mar , ó ri- 
beras navegables , sin querer apenas internar- 
fe en el país feparandofe de ambas. ^ 
l.Las Naciones primeras en cultura y civili- 
zación , fegun las hiftorias mas autenticas , fue- 
Eon*las que habitaban las coilas del mar Me- 
diterráneo.* Eíl^ mar , que es el mayor lago de 
quaníos en el mundo se conocen , como; que 
no tiene aquel violento fluxo y refluxo de 
marea que el océano , y por consiguiente no 
es combatido de mas olas que las que indis- 
penfablcmente mueve el viento , tanto por la' 
tranquilidad de fus aguas, como por la mul- 
titud de fus Islas , y proximidad á fus playas, 
íiué fumamente favorable á la infancia de la na- 
vegación , quando por la ignorancia de la car- 
t*ii:ferina no ofaban los hombres perder de vis- 
laclas coilas., y ppr la imperfección del arte de 



gt'v Riqueza de las Nacíones 

conftniccion no se atrevían á entregarfe a las 
procelofas ondas del Océano. El pafar las co- 
lumnas de Hercules , ó eítrecho de Gibraltar 
fe tenía antiguamente por la expedición mas 
atrevida y admirable de la navegación. Mucho 
antes de los Phenicios y Cartaginefes la inven-: 
taron los Náuticos mas peritos de aquellas re-^ 
motas edades, pero en mucho tiempo aquellasi 
fueron las únicas Naciones que lo intentaron. 

De todos los paifes pues que se extendían 
por las coilas del Mediterráneo, Egipto fegun 
parece fue el primero en que se cultivaron y 
recibieron con alguna perfección las manufaQ:u-i- 
ras , y la agricultura. El Egipto Superior por 
parte ninguna se aparta mucho de las riberas 
del Nilo: y en el Inferior Egipto se parte eíle rio 
en diferentes canales , que ayudadoíi un poco 
del arte parece haber franqueado la comuni- 
cación por agua no folo á todas las ciudades 
erandes , sino á las poblaciones de poca con- 
sideración , y aun á muckas aldeas , y cafe- 
rías de aquellos campos , casi del mífmo modo* 
que lo hacen al prefente en Holanda el Rhin 
y el Mofa, es muy verisímil ¿¿ue *'la exten^ 
sion y comodidad de eíla navegación interna 
fuefe una de las caufas principales de unos 
progrefos tan tempranos como los de Egipto. 
Los de la agricultura y manufa6luras pa- 
'Vece. también haber sido muy antiguos en las 
provincias de Bengala en la India Oriental, y 
en algunas también del Imperio de la China: 
aunque lo remoto de eíla antigüedad no se nos 
haya afegurado baílantemcnte por hiíloría al- 
guna autentica de eíla parte del mundo. ^<^En 
Bengala se parte el Ganges , y varios rios.^ 

., cau- 



Llbro i. Cap. III. '^ 33 

caudalofos en nnuchos grandes canales , como 
el Nilo en Egipto. En las provincias Orienta- 
les de la China forman también varios brazos 
algunos grandes rios , con cuya reciproca co- 
municación se fomenta una navegación inter- 
^ na mucho mas extenfa que la del Nilo, ni el 
-Ganges , y mayor acafo que la de ambos jun- 
tos. Es de advertir , que ni Egipcios , Indios, 
ni Chinos dieron jamas «fomento alguno al co- 
mercio extrinfeco , ó con extrangeros , y por 
consiguiente que de fola su navegación inter- 
na recibieron la opulencia admirable de sus 
' eftablecimientos. 

Todas las partes interiores del África , y 
todas aquellas que en Asia se extienden hacia 
el Norte del Ponto Euxino , y el Mar Caspio, 
la antigua^ Scythia ,, la moderna Tartaria , y Si- 
beria parece haber estado en todas, las edades 
del -inundo fumergidas en la mifma barbarie 
é incivilizacion en que al prefente las vemoii 
El mar de Tartaria es el Océano Glacial , ó 
hejado , que no admite franca navegación ; y 
aunque por aquellos paifes corren algunos de 
los rios mas caudaloíbs del mundo, unos y 
otros eÜán á tanta diftancia para la comodidad 
del comercio reciproco que no puede facili- 
tarfe su comunicación. En África no hay pie- 
Jago alguno como el de los mares Báltico y 
Adriático en Europa ; el Mediterráneo y el 
Euxino en Europa y Asia ; ni como los gol- 
fos de Arabia, Persia , India , Bengala, y Siam 
en Asia , para conducir el comercio á las par- 
tes internas del continente : y los rios grandes 
de"*Africa eüán á tanta diftancia- unos de otros, 
que no pueden franquear una navegación in- 
Toiv^Jü I. 5 



34 Riqueza de las NAdíoNEsT 

'^<^erna de consideración. (*) Fuera de efto él co^ 
mercio que una Nación puede hacer por minis- 
terio de un rio que no se parte en varios 
canales , y que pafa por otro territorio antes 
de defembocar en el mar , nunca puede íer 
muy considerable : porque siempre eítar.á en, 
„mano de aquella nación que ocupa el territo- 
rio medio cortar la comunicación entre el mal 
y el pais mas alto. Por eíla razón la navega- 
ción del Danubio en los Eílados de Baviera, 
Auftria, y Hungría es de muy poca utilidad 
con refpe&o á lo que podria fer si qualquie- 
ra de aquellos Circuios pofeyese enteramente el 
rio , ó todo fu curio haíla su defembocadero 
en el mar Negro. 

CAPITULO IV. , 

Del origen y uso de la Moneda.' ^ 

ILJ na vez introducida la división del trabajo,' 
el produ6lo del propio es muy poco lo que, 
puede fuminilirar al hombre de tantas cofas co- 
mo necesita. Para fubvenir á la mayor parte 
de sus necesidades tiene que permutar ó cam- 
biar aquella porción fobrante del produ8:o de 
su trabajo , ó la que excede de su confumo, 
por otra tal porción del produelo del ageno, 
fcgun que lo exige su necesidad, ó su conve- 
niencia. De modo que el hombre vive con la 

(*) Todo este plan recomienda en gran manera el venta- 
joso proyeÜo de abrir canales de coniunicacion en las pro- 
vincias internas del Reyno : obras que en España se l^;cea 
mas asequibles por la fácil comunicación con ambos Mares, 
y por la multitud de los ríos que corren por sus distritos. 



Libro T. Cap. IV, 35 

permutación , ó viene á fer en cierto modo Mer- 
cader ; y toda fociedad como una compañía 
mercante, ó comercial. 

A los principios de aquella división .la ap- 
titud permutativa, ó facultad de permutar no 
podia menos de fer muy confufa y embarazofa 
en sus operaciones. Supongamos que un hom- 
bre tenia de una mercaderia ó provisión mas 
de lo que para sí necesitaba , y que otro te- 
nia menos : el primero se alegraría sin duda , 
de poder disponer de aquel fobrante , y el fe- 
gundo de adquirir la parte que á él faltaba y 
el otro tenia de fobra:- pero si acontecía que 
efte último nada tuviefede lo que el primero 
necesitaba no podría hacerfe entre ambos cam- 
bio , ó permutación alguna. El carnicero , por 
exemplo^ tenía en su tabla mas carne que la 
que por sí podia confumir > y el tabernero, y 
panadero defeaban comprar parte de ella; si 
eílos no tenían á la fazon otra cofa que dar 
en cambio por la carne que las produccion'ls 
de sus respetivos oficios, y el carnicero es- 
tacha ya de antemano provifto de vino y pan, 
ninguna •perifiutacion po^ia hacerfe entre ellos; 
con que ni el uno podia fer mercader respetlo 
de los otros dos , ni eílos sus compradores ; y 
-todos tres ferian de poco provecho unos para 
otros. Quien duda que para evitar eílos gra- 
ves inconvenientes no habría hombre prudente 
en todos los periodos de la fociedad desde el 
primer eftablecimiento de la división del tra- 
bajo, que no procurafe manejar sus negocios, 
y fus interefes de rñodo que en todos tiempos 
ptldiefe en quanto eftaba de su parte grangear 
para sí , ademas del produfto peculiar de su 



y" 



36 RiQ,üEZA DÉ LAS Naciones/ 

induftria propia , cierta cantidad de qualquiera' 
otra mercadería, produfto, ó provisión de aque- 
llas que él debiere creer habian de reufar muy 
pocos jDcrmutar por el produSo de su propia 
induftria. 

Para efte fin es muy vcrisimil que fuesen ^ 
fucesivamente meditadas, y elegidas muchas co- 
fas diferentes. En las edades mas rudas de la 
fociedad, se dice, haber sido el ganado el ins- 
trumento común del comercio: y aunque no 
pudo menos de fer muy incomodo efte media 
de permutación , hallamos freqiientemente va- 
luadas las cofas en aquellos remotos tiempos 
por el numero de ganado que por ellas se da- 
ba en cambio. Las armas de Dyomedes, dice 
Homero, no coftaron mas que nueve bueyes, 
pero las de Glauco ciento. En la Al^iffinia , se 
afegura , haber sido la fal el inftrumento del 
comercio , y de los cambios : en algunas f oftas 
de la India cierto genero de conchas : peleado 
Inalado en Newfundlandia : el ta*baco en la Vir- 
ginia ; la azúcar en algunas de las Colonias 
,Inglefas de las Indias Occidentales : los cueros, 
ó curtidos en algunos otros payfes ; 'y aun en 
Efcocia hay en el dia un lugar donde se dice 
fer una cofa muy común el que un artefano 
lleve clavos en lugar de moneda á la panade- 
ría , y á la taberna. 

:;. Pero en todos los paifes se han refuelto ya 
Mos hombres por razones irresiftibles á dar la 
- preferencia para efte ufo á los metales. Eftos 
no folo pueden confervarfe con menos perdida 
que qualquiera otra cofa, pues apenas se ha- 
llará una menos expuefta á perecer , sino tjue 
pueden fer divididos sin menoscabo en el nu- 



.^•'■ • Libro I. Cap. IV. 3/r 

mero de partes que se quiera con la ventaja 
de poder volver á reunirías fácilmente por me- 
dio de la liqüacion ; qualidad que no tiene 
otra alguna 'de las cofas mas durables,/ cir- 
cunftancia que fobre todas las demás hace á 
¿os metales mas aproposito para inftrumentos 
del comercio , y de la circulación. Un hombre 
que necesita comprar fal , por exemplo , y no 
tiene mas que ganado que dar en cambio , se 
ve obligado a comprarla hafta en una cantidad 
Jequivalente á un buey , v. gr. ó hafta el valor 
de una obcja entera , y de una vez. Pocas po- 
dría comprar menos cantidad de fal, porque 
lo que habia de dar por ella no podria divi- 
dirle sin perdida : y si era mayor la cantidad 
que necesitaba, por lamifma razón se veria obli- 
gado á cofiprarla triplicada ó quadruplicada, 
hafta el valor , es á faber, de tres ó quatro bue- 
yes , ^res ó quatro obejas. Por el contrario si 
en lugar de obe^s ó dg bueyes tiene metal que^ 
dar en cambio puede con facilidad pioporcio- 
nar, la cantidad de efte con la de la merca- 
deria que J)or entonces necesita. 

Para eftc efe8:o se ha ufado en varias na- 
ciones de diferentes efpecies de metales. El 
hierro» fué entre los Efpartanos el inftrumento 
común del comercio : el cobre entre los anti- 
guos Romanos: y el oro y la plata entre las 
Naciones ricas y comerciantes. 

A los principios se ufaron para el intento 

' eftos metales en barras tofcas sin cuño ni fello: 

y asi nos dice Plinio (*) por autoridad de un 

antiffuo efcritor llamado Timéo , que hafta ticm- 

víj.(*) PUn. Hist, Nat. lib. 33. cap. 3.- ^ i-.....; v jí..tíi¿^ 



"3*" RlC^ÜEZA DE LAS NaÓIONES. 

po de Servio TuUio no tuvieVon los Romanos- 
moneda aguñada , sino que ufaron de barras de ( 
cobre sin marca para comprar quanto necesi- 
taban. Eftas barras rudas y groíeras hacian en 
aquellos tiempos las funciones de moneda. 

El ufo de los metales en una difposicion^ 
tan tofca padecía dos inconvenientes muy con- 
siderables : el primero la incomodidad de pe- 
farlos : y el fegundo el probarlos al toque , ó 
contraftarlos. En los metales preciofos en que 
una pequeña diferencia en la cantidad la hace 
muy grande en el valor , el trabajo de pefar- 
los con exaftitud requiere quando menos unas ^ 
pefas y pefos muy arreglados : y en el oro par- 
ticularmente es efta una operación fumamen- 
te delicada. En los metales mas groferos , ó 
baílos en que un pequeño yerrpp diria muy 
poca diferencia , feria i la verdad mucho me- 
nos reparable la exaQitud ; pero nunca ^exaria 
ijáe fer muy embaraz^fo, el qu^í á cada pafo que 
un pobre tuviefe necesidad de comprar una 
cofa que valiefe , por exemplo , dos quartcs, 
se hubiefe de pefar la pieza que tuviefe efte 
valor. La operación de contraíl*arlos es mucho < 

mas embarazofa y difícil , y aun es incierta 
siempre qualquiera prueba á no defhacerfe al- 
guna parte del metal con fus difolventes pro- 
pios. Antes pues que se eítableciefen las mone- 
das de cuño, siempre eftaba el pueblo expueílo 
á los fraudes y engaños mas groferos á no pa- 
far por aquellas prolixas y enfadofas operacio- 
iJies : pues en lugar de un peso de plata pura, 
-ó puro cobre podia recibir en cambio de fus < 
bienes una mafa de metales adulterada con ma- 
teriales mas baxos y baratos , aunque al ps^re-» / 

f 



. Libro I. Cap. IV. }in 39 

cer fiiefen metales finos. Para precaver eftos 
abufos , facilitar los cíimbios , y fomentar por 
eíle medio el comercio y la induftria , se ha 
tenido por necefario en quantos payfes han 
hecho algunos progrefos considerables , fixar un 
^ fello publico fobre cantidades ciertas de cier-^ 
tos metales , como de los que se ufan en nues- 
tros payfes para comprar' todo genero, de mer- 
cadenas. Aqui tuvo su origen la moneda acu- 
ñada , y los oficios públicos de las casas de 
-moneda tuvieron aqui su principio : eftableci- 
miemos de la mifma eí'pecic que los fellos pú- 
blicos de' géneros, ó de papeles : pues todos 
convienen en fixar por medio de una feñal pu- 
blica la cantidad y bondad uniforme , ó la au- 
toridad que debe darfe á lo que se encuentre 
asi marca(^ , quando llegue el cafo de facarse 
al sitio publico de su despacho. ^ 

hgs primeros fellos públicos de efta efpe- 
¿ie que se fixaron e¿i [os metales* corrientes 
llevaron el fin mlamente de afegurar lo que era 
mas difícil é importante en la moneda ,* que era 
la finura y bondad del metal : y fueron fegun 
parece muy fímejantes á la marca eílerlina que 
se pone en Inglaterra en los platos y demás 
piezas, de plata , ó á la marca que se grava en 
Efpaña en las alhajas de plata ú oro de ley 
por los contraíles, la qual colocada en un lado de 
1¿ pieza folo se dirige á afegurar la finura y la 
calidad del metal , pero no su pefo. Abraham 
pefó á Ephrón los quatrocientos sidos de plata (1) 

(1) Sido era una moneda que usaban los Hebreos; y era 
de dfB especies , u«a llamada del Santuario , y otra Siclo 
de la Congregación : la primera pesaba 4 ochavas Castellanas, 
que componen media onza , y el Siclo de la Congregación 
la mitad, j dos ochavas solamente, 



•40 Riqueza de las Naciones. 

que se convino á pagar por el campo de Mach- 
pelah : y no obrtante que efta moneda se 
decia corriente en el mercado público se re- 
cibia por peso y no por cuenta , del mismo mo- 
do que al presente las barras de oro, ó de 
plata marcadas. Las rentas de los antiguos Re- 
yes Anglo-Saxones se dice haberse pagado en 
-especie y eíto es , en* provisiones y utensilios 
de todos géneros , y no en moneda efeBiva. 
Guillelmo el Conquiftador introduxo en aquel 
Reyno la coílumbre de que se pagasen en mo- 
neda ; pero efta en muchos tiempos no se re- 
cibió en el Echiquier por cuenta^ sino por peso. < 

Lo embarazoso y difícil de pesar con exac- 
titud eftos metales dio motivo á la inftitucion 
de los cuños ; cuyas marcas cubriendo ambos 
lados de la pieza > y á veces los ^bordes con 
cordoncillos.se propusieron los Principes ase- 
gurar no foio la finura , sino el peso dfj me- 
tal : con cuya operación priricipiaroh a reci- 
birse las monedas por cuenta, ó numeración, y 
no con el inconveniente incomodo del peso. 

Los nombres y ó denominaciones que á es- 
to* cuños se pusieron , parece *naber expresa- 
do en su origen el peso, ó cantidad de metal 
contenida en la pieza» En tiempo de Servi/j Tul- 
lio, que fué el primero que acuñó moneda en 
Roma , el As Romano , ó Fo7idus , contenía 
una libra Romana de buen cobre. Dividíale 
del mismo modo que la libra llamada de Tro- 
yes , ó Troya , entre los Ingleses , á faber , en 
doce onzas , de las quales cada una contenia 
una onza real de cobre de calidad. La libra 
Efterlina en tiempo de Eduarcfb I. conterfia en 
Jnglaterra una libra de peso llamado de Tower 

í de 



^ 



•í^^^'^EiBRo I. Cap. IV. - 41 

de pTata de finura conocida. Eíla libra , deno- 
minada de pcfo de Tower , parece haber sido 
■algo mas que la Romana , y algo menos que 
ia de- pesó dé Troyes. Eíla ultima no se intro-i 
duxo en él monetario Inglés baila el año 18. 
f del Reynado de Enrique VIH. La libra Fran- 
'Cesa contenia en tiempo de Cario Magno una 
de Troyes de plata de conocida finura. La Fe- 
ria de Troyes en Champaña era en aquel tiem- 
po fféqüentadá de todas las Naciones de Eu- 
ropa, por lo que fueron generalmente eftima- 
dos y conocidos los pesos y medidas de un 
mercado tan famoso. La libra de moneda Es- 
cocesa desde tiempo de Alexandro I. hafta el 
•de Roberto Bruce, tontuvo una libra de pla- 
ta del rhismO'peso y finura' que la libra Eíter- 
'lina I'nglí^a. (2}* Los peniques Ingleses, Esco- 






(2)iAunque la Libra pesante, 6 ¿c peso , ha sido siem- 
pre nMy conocida ^n Espaií^ . no lo ^ha sido tanto la libra 
ninnaria, ó. en caliüaíi de moneda como 'en Inglaterra, Fran- 
cia, y otras Naciones : no obstarte en tiempo de los anti- 
guas Godos se uso generalmente la Libra Numaria , aunque 

"era la misijja Rrmana , por que al principio del Reynado 
de aquellos en nuestras tierras no les fué fácil de mudar 
absolutamente el cuño de las monedas. Siguieron usándose las 
Romanas , y aun en los siglos medios, después de la irrup- 
ción (fe • los Moros en España, de>de el ottavo al utadecimo 

,se halla y habei^se usado de la cuenta por libras, como apa- 

. íece por jvarias^ donaciones hechas, en aquel tiempo á algunas 
Monasterios , y j|)pr la imposición de pepas convencic nales en 
^ algunos contratos- en tiempo de D. Silo, de D. Alonso el 
Magno , y otros Reyes de aquella Era: y aun en tiempos 
posteriores, como en el Reynado de D.Alonso el Emperador, 
quando se hacia mención de pena convencional contra el in- 
friftor de un pa¿to, se expresaba por libras de oro. Pero se- 

.gur#fuéron introduciéndose las mí>nedas peculiares de los Go-f 

dos fue extinguiéndtse el uso de la Librsi Numaria; de suerte 

que en el día solo" conocemos las Libras de Cataluña , de 

T0M9 I. 6 Va^ 



42 RiOUEZA DE LAS NaCIONEST 

ceses, y Franceses contuvieron también en su ori- 
gen un peso real de penique de plata, que e$ 
la veintena parte de uaa onza , y la vicente- 
sima quadragesima de una libra. £1 Shelin tam- 
bién parece haber sido en Inglaterra denomi^ 
nación de cierto peso. Quando el trigo ejlé ¿ 
doce Shelines la quartera (*) dice un antiguo 
eftatuto de Enrique III. el pan vendido por un 
J^arthing pesará once Shelines , y quatro Peni^ 
.ques. No obftantc la proporción entre el She- 
lin y el Penique, y entre el Shelin y la Libra 
no parece haber sido tan confiante y unifornic 
£omo entre el Penique y la libra. Durante la 
primera raza de los Reyes de Francia , el fuel- 
lo , ó Shelin Francés, contuvo en diferentes 
X)casiones cinco , doce , veinte., quarenta , y 
X|uarenta y ocho Peniques. Entre I95 antiguos 
Saxones parece haber contenido en cierto tiem- 
po un Shelin cinco Peniques fulamente ^ y no 
es del todo improbable , que eíta moneda fue- 
í^ tan variable entre ellos como lo era entre 
los Francos. Desde tiempo de Cario Magno en- 
tre los Franceses , y desde Guillelmo el Con- 
quiítador éntrelos Ingleses párete haber . sidp 

Valencia , de Aragón , y de Navarra. La Libra Catalana 
vale en moneda castellana lo. rs. vn. y 25-^ rars. La Valen- 
ciana' desde el arreglo del año de 1707 eouivale á 15. rs. vn, 
castellanos. La Aragonesa , ó Jaquesa de-ide el 14 ^^e D*i- 
ciembrc' del año de 17:18 vale 351 -r dineriMdS , ó ióts. y^v, 
y 10 mrs. castellanos con ■ muy poca diferencia. La ' LibVa de 
Navarra vale 3- rs. 4 i mrs. y puede agregarse á, estas la de 
Mallorca que equivale á un peso de plata de 15 rs. y 2 mrs, 
vellón Castellanos. 

- (*) La Quartera es medida de ocho busheles ó fanegas 
Inglesas; y contiene de nuestra medtda Castellana clnirs fa- 
negas , dos celemines, quatfó (Juartillos ,- y-docc diez y nueve 
avüs de quartlll<>. ' < r , ■ , ., 



. •^••' Libro I. Cap. IV. -" 43 

I uniformemente la misma la proporción entre la 

I % Libra , el Shelin , y el Penique , aunque, el va- 
lor de ellas haya variado mucho en diferen- 
I tes ocasiones. (3) Porque en los mas países del 

^ ^ (3) En España es asunto muy intrincado el discernimiento 
éxáño de la multitud de monedas antiguas, sus variaciones, 
■y equivalencia reciproca de sus valores : aun los Autores que 
miraron la materia como debe creerse de quien escribe de 
intento sobre ella no pudieron desenredar aquel confuso caos, 
por lo que nos contentaremos , por dar alguna noticia , con 
insinuar , que el arreglo de las Monedas propiamente Cas- 
tellanas , sin mixtura del cuño Romano que tanto tiempo si- 
guio usándose entre los Godos ^ no puede buscarse en época 
• mas antigua que la Era del Rey D- Alonso el Sabio, el qual 
rotando ia confusión y poco orden que la revuelta de los 
tiempos había introducido en las Monedas mismas Romanas, 
y entre las que se usaban peculiares del país , puso en planta 
el proyecta de su arreglo ; y en efe£lo adoptando el Mara- 
vedí antigüe,:]^ de Oro, que era la sexta parte de una onza 
de este metal y con arreglo á. el, como á moneda Cardinal 
para el cómputo de los valores y divisiones, mando fabricar 
Maravedises de Plata con este orden: el Mam^vcdí de plata 
llamado Blanco pq§^er d^^^e mct^ ,^, y llamidi) ^taml^ii 
Alfonsí , Bueno y y Burgales : el Mí^r^tW/ Prieto , 6 Nc>iró 
de plata con mixtura de' cobre r y otro ^íararjcdí llama- 
do" también Blanco, pero conocido comunmente con el nom- 
bre de í^ven,^ La equivalencia de estos Maravedises era 
^ la signiente r el Maravedí Bueno Burgales equivalía á la sexta 

parte del Maravedí antiguo de oro que diximos , el que es 
conocido también por el nombre de Alfonsí de oro y de mo- 
do que seis Blancos Alfonsíes hacian un Alfonsí de oro , y 
. por consiguiente tenían los seis medio Marco de plata de á 
ocho onzas , con que correspondía á cada Maravedí cinco ocha- 
a^ y dos tomines, cuyo valor equivalía á 13 rs. 11 mrs. 
y un tercio de nuestra Moneda aftual. El Maravedí Prieto 
Venia á ser una tercera parte del Blanco , y contenia quatro 
Maravedises Novenes de los que fabricó después : su valor 5 rs. 
y '10 mrs. de nuestra presente Moneda. El Maravedí Noven 
era la décima parte del Blanco Burgales y de modo que tenia 
esJI equivalencia : quatro Novenes hacian un Prieto , diez un 
Blanco , y sesenta un Alfonsí de oro ; y conteniendo 1 adar- 
iáie 2 granos y J de plata valia 45 mrs, y 4- ^^ ahora. 
'*■ i Es- 



-\ 



44 Riqueza DE LAS NAcroKES.' 

mundo creo, que unas veces por necesidad» 
otras por poca experiencia , por preocupación* 
ó mal consejo , y otras por una razón de es- 
tado , no muy bien entendida, algunos Principes 

r,;- Este fué el principal arreglo que hizo en las Monedas 
del Rey Don Alonso X por los años de 1253 y 1284, aun- ^ 
q-jv" en tiempo de este Príncipe, se dice, que se introduxe- 
ron también los Excelentes Mayor , y Menor , 6 Qastellan§ 
doble y sencillo , que se arreglaban por el Marco de ocho 
onzas, tallando este en 24 Excelentes Mayores , y 48 Me- 
nores. En ios Reynadüs posteriores se fueron labrando otras 
muchas Monedas que duraban mas ó menos según la volun- 
tad de los Reyes (jue las acuñaban , siguiendo por norte prin- 
jcipal para las divisiones el Maravedí de oro antiguo , hasta 
•qué principio á ser el peso y medida Cardinal para tallar las 
monedas el Marco. Real , llamado de Colonia , y después 
;]Marco de Burgos , y Marco Castellano ; este tenia de peso 
ocho onzas , cada onza ocho drachmas , u ochavas Castella- 
nas ; la ochava seis óbolos , 6 tomines : cada tomin tres qui- 
jlafcs: cada quilate quatro granos ; y el grano se arreglaba por 
uno de trigo, ó uno grueso de cebada. Asi lo estableció por 
Ley el Rey Don .Monso XI. la que confirmaron losf Reyes 
^(Católicos, Fernando V. é Isabel, y Felipe II. por una Prag- 
mática que se llalla en el Lib'.'^. Tit. .13. Ley 1^ de la Re- 
_copilacion. 

En tiempo de los Reyes Católicos se verificó la segunda 
.cpoca del müjor arreglo de monedas Castellanas entre los años 
de 1474 y 1516. E5i«)s en las Cortas celebradas en Madri- 
;gal en el de 1476 acordaron las Monedas que se acuñaron 
desp'.ies con los nombres de Águilas , Coronas , y Castellanos; 
Jas qua^es eran de oro ; y sus valores so. hat'an explicados en 
las Leyes 1, 2, y sigaientes tit. 22. lib.5. Recop. Estable- 
cieron taipbien el valor del Maravedí , al que arreglaron la^ 
Blancas que después acuñaron , y se reducía á cerca de m\\ 
ochavo , ó dos Maravedises de los que ahora conocemos. Fí^* 
:xado el valor de esxe Maravedí arreglo á él los vaj^ores de 
las deiT^as monadas , como las Dorias Enriqueñas de oró , las 
,<ie la Vanda, los Florines., los Reales.de plata, los ^Mar^- 
vediseSiiiEuriqueños , y las Blancas : pero corrieron ; las anti- 
guas monedas entre las nuevas hasta la Ordenanza fech^^ en 
.Medina del Campo en 13 de Junio de 1497 en. que se pro- 
hibió el uso de loda moneda antigua. íin coaseqlieocia de 



•í 



y Eftaílos Soberanos han folido disminuir por 
grados la cantidad real de metal que debiaa 
contener originalmente las monedas. £1 As Ro- 
mano en los últimos periodos de la Repúbli- 
ca quedó reducido á la vigésima, parte de su 
¡valor original , y en lugar del peso de una 
ibra vino Á pesar/ inedia^ on?;a« La libra In- 
glesa , y el Penique contendrán al presente 
una tercera .parte folamente de su valor anti- 
guo : la libra y Penique Escoces como una 

e»to mandó qu^-el^iMaravedí ;<jue, habí^,Íí^4ho laUrar &e , dí^ 

• yidíes^ en dos Blancas con una levísima niíxtura de plata: 
dispuso que tocios los tontfatos y ventas Se ajustasen por 
Maravedises: y ordenó que 34 de estos fuesen el precio y 
valor del Real de plata que entonces mandó labrar , cuyo* 
maravedises dobles , y reales duran hasta nuestros dias. . 

La tercera Época del arreglo mas exíicto de nuestras 
monedas se hi#de fixar en la entrada de la Casa dé Bprbon, 
felizmente reynante , la qual desde el principio se ha ido em- 
•pcñzmdo^eii refirmar lo mucho que faltaba, de .enmendar ea 
esta par^.i Varip? Decretos del Sr. Phelipe. V. se duigieron 
á este fin ,' y' espec1W^fflW*l^'iÍ?l ■^^^imo'^jpaM'*'''^^ que* 
mahdó erigir una Real Junta de Moní^da , cuyas Ordenanzas 
prescribiesen el ensayo , talla , y modo de labrar las Mone- 
das de ley, en especial en los Pesos y medios Pesos fuertes; 
sacando 6S. rs? de ílafa áz cada Manco, que vienen á corai- 
poner 8 y Pesos fuertes en cada.ocho onzas de plata fina: 
sucesivamente se .fué p?,rfeccioEvándo;iel cmyj , i con espscialí*- 
dicl desde el año des 1747^ y eá^ílas^B^ey nados siícesívois 
hasta el presente en que ha quedado la moneda de plata y 
o^o con la' proporcioíi entre sí .de uno á diez y seis , á que 
por. el interés de la Nación ha tenido á bien el Gobierno rc- 
vl#iirla. Conozco pues que es ur>i noticia muy sueirita é' in- 
completa la que; aqui se, haíidridó dcj.ias mt^ncdas antiguas t 
-modernías dio £*paña v p«ru no siendo íasuntóiproporcjonatli 
-parat uaá. noíia una rhatena tan vasta 6 intrincada, rnc he coó- 
tcntado coartesta insinuación-, por haberlo executado aai tam- 
ibienel; autor coii respeélo á laa monedas de su país. Consulte 
-el qu^ quiera. imayoc instrucción; á Dufresne ^ Cantos Beni- 
lee , Garcia Caballero , Marien de Arrospidc , &c* u jú *» 



*Íñ> Riqueza dé xÍs<^"a^1ones. 

tYigesiñVa fexta : y la Libra, y Penique Fránceí 
Iblo una íexagesirna fexta parte de sú antigua ( 
.valor. (4) Por medió de éñas operaciones los 
Principes y Eftados Soberanos que las hicie- 
ion se habilitaron en la apariencia para pagar 
sus deudas ; y küumplir con sus contraidas obli^ 
gáciones con una cantidad menor que la que 
en otro caso hubieran necesitado : pero fué ea 
la apariencia folamente , porque en realidad los 
acreedores fueron defraudados en una gran 
parte de lo que les era debido. Todos los deu- 
dores del Estado gozarian también del mismo 
privilegio , y podrían pagar con menos canti- * 
dad, aunque con la misma fuma nominal del 
nuevo cuño^ todo lo que habian tomado con el 
antiguo. Por consiguiente estas operaciones fue- 
ron siempre favorables al deudor, r pero ruino- 
sas á los acreedores , y á veces han ocasiona- 
do revoluciones mayores, y mas univerf^les en 
^ Ips caudales V, haberes ,,de Igs particulares que 



l»0' 



(4) Las variaciones en la proporción de las monedas co^ res- 
peto á la división material de ellas , tallando por exemplo un 
marco ^ca veime , treinta ,. sesenta , 6 maí^ partes , en distin- 
tas épocas , y circunstancias'^ aunque traigan alguna confu- 
«ion y no causaa perjuicio- substanaal ::la variedad perjudicial, 
y de la que sin duda ^hablará ehaptory es la: que sé verii- 
■fica en la. proporción . entre el; valor iijtrinseco de la masa de 
metal fino de que se compone la moneda , y el extrínseco nu- 
mismático , quando se hallan csíos dos valores desproporcio- 
nados :. par que toda aquelie que el valor extrínseco. excedér'JH 
ique intrínsecamente se da a la plata' u oro que contiene la mo- 
heda , en' calidad de mercantil , y. lo que cueste el mone- 
-dage ó Cuüo , ^es un valor en qae se defrauda á toda la N^- 
-cion : pues ni el comercio y niel precio real de las merca- 
derías se proporciona al valor extrínseco de^Ia moneda ^ino al 
intrínseco que corre&pahde á la parte- de ^metal ^ue contea- 
ga de ley.i¿^,,ñf*i^^iQ3n. ; M,j.pv!^^,í^^^ t ^^^ 



las que pudiera haber traido una publica ca^' 
lamidad. 

De efta fuerte vino á adoptarfc la moneda 
por inftrumento univerfal del comercio, por 
cuya intervención se compran , venden, y per- 
cutan los bienes y meicaderias de todos g&f 
ñeros en todas las Naciones civilizadas. Exá* 
minemos ahora quales fean las reglas que ob- 
fervan comunmente los hombres en la permu* 
t?ipon de .unos bienes por otros, y en el cam*- 
bio por raedio'de moneda ; cuyas' reglas fon la^ 
qiue determinan Iq que puede llamarse l^alor 
• relativo ó permutable de las cofasr.^ r;oti «c-fl^ 
Debe notarse > que la palabra Vahr: tiene 
dos diílintas inteligencias ; porque á veces signií- 
jSca; la i^tilidí^d de algún objeto, particular > y 
otras aqueja aptitud, ó pqder íque tiene para 
.cambiarse por otros bienes á- voluntad. del qu« 
poseerla cosa. El primero podremos ' Uámarie 
valor 4e utilidaj^- „X.i,C¿ J^g^UP^n j^4gr éáf^^smt 
bio. Muchas cosas que tienen mas del de uti- 
Jid^^r f^^l^n I^Pí>^r» ^^^^^s del, d<? cambio ¡y por 
jsl contrario á j^ces,las qjue lipnen :mas /de efte 
tienen muy poco ., o tninguoo- dé) otro.v>iNo.h3(y 
lina 'cQsa naas útil .qui^: el ^gu^j,., y; apenas iOqn 
eíla se podrá comprar otra alguna,, ni habrá 
jDosa que pueda darse por eliíi -á cambiocspor 
i;l jConWiTiq uti dian?apte.ap,^í)as, tjphe valouiti- 
^l|¿i3iSeGo,4e fUtilidadj y ;ppr !<)- común cpüeden 
''^•^ri^^^^rs^ por éi, pupilos l?iqne§ de.griinbYaior. 
Para inveíligar pues los principios que re- 
gulan el valor permutable de las mercaderías 
procuraré manifeftar purimeramente , qual feala 
meifsura real de efte valor permutativo , ó en que 
consifta el precio real de todas las mercaderías. 



4? R I Q-Ü E-Z Á -B ¿ t A í ' N A í I O N E S 

VíSDEt^.l^ég^ndo lugar 'qúáles fean las diferen- 
tes partes de que se compone este precio real,^ 
Últimamente quáles las circuns^tancias dife- 
rentes que üri^s ^véce^s -lavá^íi^arf y ''otras ' ba^taií 
la Qstiuiacfon ■ natural , (i 'ordinaria dé algunas 
©•dc'todfeis las partes ^cdhfti(uyentes del precios 
ó qúáles'sieart las cauíks -que á veces impideií 
•que el precio mercantil , eftoesiél aftual pre- 
cio del mercado de efeclos permutables, coin- 
cida exá:61?amente cotí 1<> que puede 'llamarse 
'precio natural de Q\\2ií^:'iOiHiíio\bjfUii-¡^v[C 

.vi .Procuraré explicar edtl \i étá'ííd^d posifefé 
ellos tres puntos en los tres capítulos siguien- 
tes ; para lo que debo implorar- encarecidamente 
la paciencia y la atención de mis leftores: lá 
paciencia para examinar y reveer un plan tai4 
icircun.stáhciado *¿füéí eti 'afígu^n'íis píRtes hia de 
-parecer pi^oHko' s*n neGé'sidád: y lá atención pá¿ 
ra discurrir fóbre lo qué aun' después de^ijuanta 
t-5t?tp^'^*í.*:i<n^^v- v^Hr'á^^^ un pun- 

to tan intrincado no podrá menos de quedar 
en cierto gradcy obscuro. Mas quiero ser ^rolii. 
•iiio eii muchas partes;; y có'í^trí^-^et rí'e^g(> de 'mó- 
vfesto por hacerme mas inteligible y claro, que 
íipor no molestar liri poco' rrtas ' dexar incompleta 
la explicación : especialmente quando estoy per- 
suadido ú que por mucho que trabaje en ácla- 
- rar un objeto tan abstracto por su misma na-. 
: turaleza no puede menos dé quedar mucha ob'H 
/icuridad que- remover por' él 'leÉtor mismo. -[ 

/ CA- 



t 



t r ?í 0^,0 /- IL I B R O I. :í i-tj giñ 49 

D^/ precio real y nominal de toda mercadería^ 
ó del precio en trabajo , y precio eí¡i - ;.» s 
maneda, ''onovfi,) 

odo hombre és^ rico ó pobre fegun el grado. 
en que puede gozar por si de las cosas nece- 
farias, útiles y deleytablespara la ^iida humana: y; 
una vez introducida en el mundo la división^ 
del'í trabajo es muy pequeña parte la que 
de ellas puede obtener con loio el trabajo pro- 
pio. La mayor porción incomparablemente tie- 
ne que granjearla, y fuplirla del trabajo age- 
no , por lo qualfcrá pobre ó rico á medida 
de la cantidad de ageno trabajo qu? él pue- 
da tener á su disposición , ó adquirir de otro: 
y porfío mismo el valor de una mercadería con 

respeto á la r^jaifíMafl'ilSii ^11^'^^^^ jiir^ir» A 
no ha de usarla , ó no puede consumirla sino 
carnbiarla por otras mercaderias , es igual á la 
cantidad de trabajo ageno que con ella quede 
habilitado á grangear. El trabaja pues es la me-s. 
dida , Ó mensura real del valor permutable de 
toda mercaderia. 

El precio real de qualquiera co^^a , lo que 
realmente cucíta al hombre que ha de adqui- 
la , es la fatiga y el trabajo de su adquisición. 
jO que vale realmente para el que la tiene ya 
adquirida, y ha de di^iponer de ella, ó ha 
de cambiar por otra, es la fatiga y el trabajo 
de que á él le ahorra , y cuella á otro. Lo 
que se compra por dinero , ó se grangea pot 
inedio de otros. bienes , se adquiere con el tr^- 
ToMoJ. 7 

' \ 



-« 



*t 



5Q Riqueza de las Naciones, 

bajo lo mismo que lo que adquirimos con la 
fatiga de nueítro cuerpo. El dinero , ó eílos ( 
otros bienes nos excusan de aquel trabajo : pero 
contienen en sí cierta cantidad de él, que no- 
fotros permutamos por otras mejcaderias que se 
fuponen tener también el valor de otra igual ^ 
cantidad. El trabajo pues fué el precio primi- 
tivo , la moneda original adquirente que se ^ 
pagó en el mundo por todas las cosas permu- 
tables. No con el oro , no con la plata , sino 
con el trabajo se compró originalmente en el 
mundo todo genero de riqueza : y su valor para 
los que la poseen , y tienen que permutarla < 
continuamente por nuevas producciones , es pre- 
cisamente igual á la cantidad de trabajo que 
con ella pueden adquirir de otro* . { , aa 

La riqueza, como dice Mr. ^obbes ^ es 
cierta especie de poder : pero el que ó ad- 
quiere , ó hereda un opulento patrimonio^, ó un 
f:p_\'flaJj'/;oins[4eriíblc -^ ,np.7>ece;i^riamente aaquie- 
re , ni hereda un poderio politico , ni una 
poteftad civil ó militar : su riqueza podrá ofre- 
cerle medios para adquirir todo eílo , pero la 
mera posesión de ella no trae consigo precisa- 
mente aquel gran poderío , ó poteftad de pre- 
ferencia ; lo que trae inmediata y direcUmen- 
te es un poder grande de adquirir , y de com- 
prar , cierto imperio , cierta prepotencia fobrc 
lodo trabajo ageno , y fobre todo el produíJ,Q 
de efte trabajo que se halla á la fazon en es- 
tado de venta. Su riqueza pues ferá mayor ó 
menor á proporción de eñe poder , ó de la 
cantidad de trabajo ageno , ó de su producto, C 
que es lo mismo , que aquella riqueza leí ha- 
iiilita p^ra adquirir. El. valor permutable pues 



%. 



Libro I. Ca?. V. 



5i 



cíe qualquiera cosa siempre ferá igual cxá6la- 
mente á cíle poder de que reviíle él mismo 
á su dueño , ó propietario. oi "¡^ 

Pero aunque el trabajo es la medida real 
del valor permutable de todas las mercaderias, 

^ por lo regular no se eftiman por eíte valor. 
Las mas veces es cosa muy díficil asegurar con 
certeza la proporción entre dos diílintas can- 
tidades de trabajo. El tiempo que se < gafte en 
■dos especies diferentes de obra no siempre pue- 
de determinar por sí folo; efta proporción ; y es 
necesario que entren en cuenta los grados dis- 

' tintos de durez;a ó fatiga , de talento y pericia 
que en la respetiva operación se emplean. Pue- 
de verificarse tener mucbo mas trabajo la peno- 
sa obra de una hora fola , que una labor de 
dos ó tre^ siendo mas fuave y fácil su opera- 
ción : y mas trabajo también en la aplicación 
del ¿alentó por espacio de una hora no masa 

un empleo ^^%,^,áMMsS^M-%4^^0^^^ 
de aprendizage , que en la induiinalic lin mes 

entero en un empleo mas obvio y de menos 
delicadeza. Pej^g no es fácil hallar una men- 
isura exá^a tanto de lo penoso de un trabajo, 
como del grado de pericia y talento que para 
él se necesita. Es cierto no obllante que en el 
cambio reciproco de producciones de diílintas 
especies de trabijo siempre media cierta equi- 
^^ad regulativa ; la qual se ajuíla no á una me- 
* dida exáda , sino al ellado que toma en el mer- 
cado la compra y venta , fegun aquella grosera 
igualdad que baÜa , aunque no fea perfefta y 
exáüa , para el arreglo de las negociaciones 
de* la vida común. -.ü. ;..r el 



•\ 



^^ 



52 RiQU'ÉZA DE LAS NACIONES. 

Fuera de éfto para el camtrio mas bien sfc 

compara una mercadería con otra que con el 

trabajo ; por lo qual parece mas natural efti- 

iwarsQ ,3u valor permutable por la cantidad de 

^©tra; mercadería que por la del trabajo ageno 

.que eíla puede adquirir. La mayor parte de , 

fias gentes también mas entienden que quiere 

-decir cantidad de una mercadería, que cantidad 

de trabajo : aquella es un objeto palpable y da;. 

-ro^, y efta es ana noción abílrafta , que autl*- 

/que baftantemente inteligible , no es tan obvia 

•Bji, natural. 

I^ioti Pero desde que cesó el trato de rigorosa 
-permutación , y principió á tenerse la moneda 
-por inílrumento común del comercio , es mas 
rfreqüente cambiar qualquiera mercadería por 
-dinero que por otra cosa. El carnicero , por 
jexemplo , rara vez da carne al panadero , ni 
^l tabernero por pan ni por vino ; sino que la 
il^!^xgi^rÍ4ner^alfr--.\Tg^f,r9^ la da por di- 

ínéro / y'^Sespues' ío camÜla por vino y por 
^pan. La cantidad de dinero que lleva por la 
-carne ; regula triinbien las cai^idades; de pan y 
«vino por que después la cambia': luego para él 
jCs mas natural y obvio estimar el valor de su 
Icarne por la cantidad de moneda , que £s la 
mercadería con que hace inmediatamente el 
-cambio, que por la de vino y pan, con que 
-no cambia la carne sinb pfiediante la mercad^^ 
-ria de la moneda : j es mas regular decir , que 
;el utensilio de eíle carnicero vale tres ó qua- 
tro reales por libra, que el que vale tres o 
quatro libras de pan , ó tres ó quatro quarti- 
Uos de vino. De aqui es fer mas freqüente es- 



•ea >i Li'B RO I. 'Civp. V.? " c; 1 31 5 j 

timar el valor permutable de toda mercaderia por 
la cantidad de dinero , que por la del trabajo, 
ó Ja de otra mercaderia con que pueda cambiarse. 
El oro y la plata, como que admiten va- 
riación en sus valores lo mismo que qualquiera 

^tra cofa , fon unas veces mas caros , otras mas 
baratos , unas mas fáciles , y otras mas difíci- 
les de adquirir. La cantidad de trabajo que 
una de aquellos metales puede adquirir , ó la 
cantidad de otros bienes por que pueda cam- 
biarse la del trabajo , depende de la abundan- 
icia 6 escasez de las minas que al tiempo que 

^ se bacen.lüs cambios acontezca fer conocidas y 
laboreadas/El descubrimiento de las abundani- 
tes minas de America reduxo el valor del oro 
y de la plata en el siglo diez' y seis á cerca 
de una tercera parte menos de lo que habian 
-valido antes eftos metales, i^egun va cortando 
meno.^trabajo facar de las Alinas para -el mer- 
cado publico, ^^^m¿¡^^m»^^w^^ 

bajo de otra especie que con ellos se puede 
adc^uirir :,y aun n>o es efla la unica-alleracion que 
ha padecido el^^J|^3r de eíios métales , fegun nos- 
cnfeña la l?iftom?Tues asi como si continuamen- 
te eíluvicse variando en su mensura la medida 
.de es^pacio ,, como un pie natural , una toesa, 
un palmo, no podria fer medida exafta regu- 
Jante de otra , asi una mercaderia que varié 
í|gntinuamente en su propio valor nunca podrá 
^-^Ter medida exafta del valor de otra mercade- 
ria. Iguales cantidades de trabajo en todo tiem- 
po , y en todo lugar ferán de igual valor para 
.el trabajador, en suposición de un ordinario 
^graío de falud , y de fuerzas, y de una mis- 
ma pericia y deíireza para sus operaciones : la 



•\ 



-*C 



54 RiQUE.iA DE lXs Naciones. 

misma porción de comodidad propia , de liber- 
ud , y de reposo tendrá siempre que íacrifi- ( 
car. El precio que da en trabajo siempre ven- 
ded á fer ;Uno mismo , fe^a la que fuese la can- 
tidad de los bienes que reciba en recompensa 
y cambio. De eftos bienes unas veces podrs^ 
comprar mas, otras menos; pero variará el va- 
lor de ellos , no el del trabajo que los ad- 
quiere. En todo tiempo , y en todo lugar aque- 
llo es mas caro realmente que cuefta mas tra* 
bajo adquirir, y aquello es mas barato que sé 
adquiere con mas facilidad y menos trabajo. 
Efte pues, como que nunca varía en su valor ^ 
propio , é intrinseco^ es el único precio , ulti- 
mo , real , y eítable por que deben eílimarse, 
y con que compararse deben los valores de las 
mercaderías en todo tiempo y lugar. Eíte es 
su precio real , y^\ de la. moneda preciónos, 
minal folamcnte. '' .*í ^íJims^kI ri^íí^.í^ ...díi: 

^, ^^VS,^^Q^^^<P^^^^,^Xá^^^%^^^^^ siempre fean 
d'e^iguai''*Válür Iguales cantidades de trabajo, 
•para la persona que emplea i aquel , ó da que 
.trabajar, unas veces pareccp de mas, y otras 
de menos • por que adquiriendo eftas cantida- 
des de trabajo ageno unas veces por mas y otras 
por menos bienes , ó mercaderías , con tespec- 
lo á él varía el precio del trabajo como el 
de las demás cosas : en el primer caso le pa- 
rece mas caro , y en el fegundo mas barc^K*% 
pero en realidad los bienes ó cosas , y no el 
.trabajo fon los mas caios, ornas baratos. 
¿^;j En eíla común inteligencia puede decirse 
que el trabajo tiene también precio real y no- ' 
.minal. El real se deberá decir que consiue en 
¡Id cantidad de las co$as necesarias y útiles que 



.83w^ Libro I. Cap. V*>^i H . 55, 

por el se reporta , ó adquiere ; y el nominal en 
la del dinero : en cuyo fupueíto el trabajador 
ferá rico , ó pobre , bien ó mal remunerado á 
proporción del precio real, no del nominal de 
su trabajo. 

^. La proporción eptre eftos dos precios de las 
mercaderias y del trabajo no es un punto de 
mera especulación , sino de mucha importan- 
cia en su utilidad practica. Un mismo precio 
real es siempre de un mismo valor ; pero un 
mismo precio nominal lo fuele tener muy di- 
verso por razón de las variaciones en el valor 
del oro y de la plata. Asi pues quando se ven- 
de , ó enagena un terreno reservándose el ven- 
dedor cierta renta perpetua, es de mucha im- 
portancia para la familia en cuyo favor se hace 
la reserva jque aquella renta no quede asignada 
en cierta íuma de dinero : por que en eíte caso 
eftaría su valor expuefto i dos diftintas espe- 

cies fe ^'^ryadc^ry^^^^M^m^^^^ 
de las direrentes cantidades de ofo^ plata que 
en tiempos diferentes pueda contener el cuño 
ó moneda de una misma ^denominación : y otra, 
aquella qfie dffiriana de los diferentes valores 
de iguales cantidades de oro y plata en dife- 
rente? tiempos. 

* TVIuchos Príncipes^ y Eílados Soberanos han 
creido interés suyo , aunque temporal y tran- 
|iy;orio, la diminución de la cantidad de metal 
-'puro que debian contener fus monedas : y ape- 
nas habrá habido uno que imagine tenerlo en 
aumentarla. En consequencia de cuyo princi- 
pio , eíloy persuadido á que en todas las Na- 
ciones han ido disminuyéndose coníiecutivamen^ 
te , y rara vez aumentándose las cantidades de 



\ 



¿S RiQUiZA DÉ ÍA« Naciones. 

ley contenidas en sus rnonedas : y eílas varia* 
cienes no puedert menos de disminuir las mas ( 
veces el valor de las rentas eii dinero. 
3i> £1 devscubrimiento de las minas de Ame- 
rica disminuyó en Europa el valor de la plata 
y del oró. Efta diminución se Cupone comun-^ 
mente , aunque fegun yo pienso sin prueba al- 
guna cierta, iraodavia gradualmente cada vez 
fi mas. Si hacemos ella íbposicion, ó si eílo es 
cierto , eftas variaciones fon por su naturaleza 
.mas bien disminuyentes , que aumentativas del 
valor de las rentas pecuniarias , ó en dinero, 
aun quando se haya estipulado en el contrato ^ 
que se paguen no en tal y tal cantidad de mo- 
neda de cierta denominación , como pesetas, 
doblones^ /<S¿c. >ino en tantas onzas de plata 
de tal determinada calidad. ••' ^* 

Las rentas que , se reservan pagaderas en 
granos han conservado siempre su valo^»- mu-* 

fc]?fl ■^'Wl¡í^^*T-%^^^^ moneda-, aun 

quando no se haya alterado la denominación del 
cuño. Por el eftatuto XVIÍI. de la Reyna Isabel 
de Inglaterra fué mandado ,g.oue todo cuerpo^ 
ó comunidad que tuviese haciendas , ó propie- 
dades reservase la tercera parte de sus rentas 
lo menos pagaderas en granos ; y que &i efta 
íio se pagaba en especie , se regulasen fus pre^ 
cios por los corrientes en el mercado publico 
mas^ cercano. El -dinero que se faca de eQ.f^ 
grano aunque originalmente viene á fer la ter- 
cera parte de toda la renta , se vé por expe- 
riencia , fegun el Dr. Blackftone , fer por lo 
regular al presente cerca de ua duplo de lo que ^ 
valen, ó montan las otras dos terceras paVies. 
Por efta cuenta aquellas rentas antiguas que se 




/ 



.fí'ntl-'LBRO I. Cap. V. 57 

pagan en moneda á eítos cuerpos ó comunida- 
des han llegado á baxar cerca de una quaria 
parte de su antiguo valor : ó valen poco mas 
de una quarta parte del grano á que equiva- 
lian anteriormente : y eílo sin embargo de que 
la moneda Inglesa en su denominación ha pa- 
decido muy poca > ó ninguna alteración desde 
los Reynados de Phelipe y María : y un mis- 
mo numero de Libras , de Shelines , ó de Pe- 
niques han conservado casi la misma cantidad 
de plata de ley : con que eíla degradación de 
las rentas en dinero d? aquellas Comunida- 
I des ha dimanado enteramente de la degrada- 
ción en el valor de la plata misma. 

Quando efta degradación va junta con la 
diminución de la cantidad contenida en el cuño 
de una misma denominación , la perdida ferá 
mucho mayor. Dígalo Escocia en donde las 
denominaciones del cuño han padecido mayo- 
res variaciones que en Inglaterra : y digalo la 
. Francia que \W^^^^^^^^^^-^Ú^^^ 
cocia ; pues algunas antiguas rentas , eji su ori- 
gen muy considerables > han quedado por eft* 
causa re^uci^Ss^ á casi nada. (*)cb"W0Ío-í(fKKí^lf. 
Aujique supongamos dos épocas las mas dis- 
tantes entre sí , siempre será cierto que en ellas 
.iguale& cantidades de trabajo ferán adquiridas^ 

^^ (*) No creo se necesiten muy prolixas investigaciones para 
"!,*^ confirmar esta misma verdad en España ; pues nadie ignora 
que las rentas de las antiguas Fundaciones , de Dotaciones ,¡ y 
gracias que en el tiempo de su concesión solían ser suficien- 
tes para mantener una familia con opulencia , al presente sue- 
icn no alcanzar para cumplir las cargas que por lo regular 
, ir^in anexas. ^.^ ^^ .,|.;^.i.. 

Tomo L 8 



-\ 



/ .. 



58 Riqueza' de xAsNACiOfrES* 

ron una proporción mas proxinna con mTichói 
J^or iguales cantidades de grano , que es el sus¿ 
tentó de todo trabajador, que por igual canti* 
dítd de oro ó plata, y aun de qualquiera otra 
tnercad^ria. Luego iguales cantidades de grano 
á diüancia de tiempo ferán con mas próxima ^ 
proporción de un mismo valor real : o habili- 
tarán al dueño de ellas , que es lo mismo , para 
adquirir con una proporción mas próxima una 
ínisma cantidad de trabajo ageno. Será cílo as^, 
^ ^igo, con proporción mas próxima que coh 
igual cantidad de otra mercadcria , porque aun 
iguales cantidades de grano no podrán hacerlo 
con exaditud , sino proporcionalmente. La fubi- 
éiítencia del trabajador , ó el precio real del 
trabajo, como se hará ver mas adelante , val 
ría mucho fegun las diferentes circ^Miíianciast 
es. mas abundante en una fociedad que camina 
¿ la ¡opulencia que en la que permanece im- 
movjl e^;^ su eftacjo ; y mas en .ella que en la 
f]ue VU üecayefnüo en vez de ir adelantando. 
Cualquiera otra mercaderia adquirirá en ciertoís 
tiempos mayor ó menor cantidad de trabajo á 
proporción de la mayOr ó menor' fufesillencia, 
ó mantenimiento que con ella pueda adquirirse 
en aquel tiempo y citación. Por tanto pue^ una 
renta reservada en gra-no no eñá expuefta i 
mas variaciones que á las de la cantidad de 
trabajo ageno que cierta cantidad de- grano pue- 
da adquirir : pero una renta reservada en qual- ' 
quiera otra especie no folo eñá expueíla á eflas 
variaciones, sino- á las que pueden ocurrir e,n 
quanto á la cantidad de grano, que pueda ad- 
quirirse por cierta cauticlad de las otras merC-a- 
derías, .. tj. 



^ 



^ 



Libro I. Cap. V. 59 

• Es necesario advenir que aunque el valor 
real de una renta en granos varía mycho menos 
de siglo á siglo que una renta en dinero , va- 
ría mucho mas que eíla de un año i otro. El 
precio pecuniario del trabajo , como se demos- 
trará mas adelante , no flu6íua de año á año 
con las fluduaciones del precio pecuniario de 
los granos , por que en todas panes se regula 
el primero no por el ocasional ó accidental del 
fegundo , sino por el fixo , ordinario , ó medio 
regulado por el resultado de cierto nu;nero de 
años consecutivos. El precio común , ó medio 
de los granos tiene también su regulante en el 
valor de la plata , y en la abundancia ó esca- 
sez de las minas que furten de aquel metal, 
ó en la cantidad de trabajo que es necesario 
Cipplear , y por consiguiente del grano que tie- 
ne que consumirse para ponerla plata en es- 
.^ado de venta , ó extraerla de las minas y fa- 
jcarl* al mercado. Eñe valor de la plata aun- 
que a vccts^í^í^^^^ff'^f^i^mí^Wiíta 
es asi de ano á ano ; permaneciendo por lo re- 
galar casi el mismo por espacio de medio si- 
glo , ó éc ül^^entero : y por la misma íazoi> 
puede también continuar siendo casi idéntico 
durante igual periodo el precio común pecunia- 
rio; del grano. , y con efte el pecuniario del 
trabajo ; por lo menos con tal que la fociedad 
ermanezca por otros respetlos también en casi 
el mismo eftado. En efte tiempo el precio ca- 
sual del grano puede fer doble un año que otro, 
ó íluSuar por exemplo de.sde cinquenta á cien 
reales la fanega : y por consiguiente quando el 
gAno efté á efte ultimo precio fer doble no 
iblo el valor nominal , sino el real de una ren- 



\ 



€a Riqueza de LAS'NAtíoNis, 

ta en granos ; en cuyo caso doblará la canti- 
dad de trabajo , ó de las demás mercaderías qué ( 
podrá "^ con sus rentas adquirir ; por que entré 
cílas casuales flu6luacioncs por io regular con- 
tinuará siendo el mismo siempre , ó casi el 
mismo el precio pecuniario del mismo trabajo, y ^ 
con él el dé las demás mercaderías , ó las ma^ 
de ellas. ' 

Parece pues evidente que el trabajo es la 
ñiensura universal y mas cxá6ta del valor , la 
única regla fegura , ó cierto precio , con qué 
debemos comparar y medir los valores diferen- 
tts de las mercaderías entre si en todo tiempo < 
y lugar. Todos conceden que no podemos cs^ 
timar el valor real de las cosas de un siglo á 
ütro por las cantidades de plata que se hayan 
dado por ellas : tampoco lo podemos^eílimar de 
año á año por las cantidades de grano : por las 
de trabajo sí que podemos computarlo dfe Año 
^,?-íV^*¥-^^eji?Íp.^_¿^^^^^ la exáttitud 

pó*sib](?. "Tt^^IT "sigTó á otro" él grano es mejor 
mensura que la plata , porque en cfte periodo 
iguales cantidades de grano podrán adquirir las 
mismas de trabajo con una proporción 'mas pro-^ 
xima que iguales cantidades de plata. D^ año 
á año por el contrario la plata es mejor men-^ 
surante que el grano por igualdad de razón, v 
Pero aunque en los eftablecimientos de ren- 
tas perpetuas , y en contratos vitalicios ,^ ó d^ 
larga duración fea muy importante diílinguir en- 
tre los precios real y nominal, es por lo re- 
gular de muy poca utilidad efta diítincion en 
las compras y ventas eventuales , que es el < 

trafico mas comua y ordinario de ^« 
hombreíJ^M .iüjv iíraíw.|^ii;xíiüfí: ici^/ í^ c^oi 




^ Ert ün mismo tiempo y lugar • los precio» 
real y nominal de toda mercaderia se propor- 
cionan exañamente entre si. El mas ó menos 
dinero que uno faque de una mercaderia en el 
mercado de Londres , por exemp^o, le habili- 

^ tara en aquel mismo lugar y tiempo para ad- 
quirir mas ó menos trabajo ageno : luego en 
eílas circunftancias el dinero es la mensura 
exafta del valor real permutable de toda mer- 
cadena. Pero efto se vefiíica asi folamente en 
fuposicion de la? identidad de tienipo y lugar. ' 
' ' Aunque en lugares diñantes no se halla una 
► proporción regular entre el precio real y el no- 
minal de las mercaderías , el mercader que con- 
duce sus efe6los de uno á otro folo debe con- 
siderar el valor nominal , 6 pecuniario , ó la 
diferencia jie la cantidad de plata en que lo5 
eompró y la en' qu^' le convenga venderlos. 
Media onza de plata en Cantón en la China 
puede adquirir mayor cantidad tanto de tra- 
bajo como de Tas cosas nece'^ana^^aíá id'vixítr, 
que una onza del mismo metal^ en Londres: Por 
tanto una mercadeifía que se venda por la me-í- 
diaen Cíntoií^ífede fer a41*i íiias cara realmen^ 
ce, y de mayor importancia real para el 'qu« 
en a^quei lugar la tenga , que una que se ven- 
^á por ana onza en Londres para d que la 
*|)4)tsea en efta capital. No obítante si- un m^r- 
toder de éíte ultimo lugar puede comprar eh 

-^^anton por media oriza de plata ima merCadfej. 
ría qu^ venda después en Londres por una, 
«ganará un ciento por ciento , como si una onza 
en Londres fuese exaftamente del mismo valor 
quifmédia en Cantón. Para femejante persona se- 
«4 4e muy poca .importancia; que la media jE^n^a 



y^ 



:^ ' 



€a\ RiQUEZA'5)E LAS Naciones. 

le pudiese habilitar en Cantón para grarígear 
mas trabajo ageno , ó mayor cantidad de man- 
'lenimientos , qac lo que podia habilitarle una 
entrera en Londres. La una en ette ultimo lu- 
gar ;siempre le habilitará para adquirir en el 
mismo doble cantidad de. aquellas cosas, que 
para lo que le puede habilitar media , quando 
eíle mas para lo que le habilita la entera es 
puntualmente lo que le hace falta. 
^^ Como el precio nominal ó pecuniario de 
los bienes , ó cosas es el que decide y deterr- 
mina por ultimo lo prudente ó imprudente de 
compras y ventas , y por el que se regulan 
casi todas las negociaciones de la vida común, 
quando en ellas se versa precjo , no es de ma- 
ravillar que el nominal (fea ).^n todo mas aten- 
dido^ gue el real. . ' .\ 
;>.;aolfP^rí>'^'í;;!Wna obra como laque escribimos 
puede fer.de mucha utilidad comparar los di- 
ferentes valores reales de una mercadería íegun 
ISw^ v-.v^.m. ..¿al'pj^^'y 'itrgaFís, ó notar los di- 
ferjentes grados de aquel poder disponer det 
trabajo de otros pueblos y gentes que, aquel 
_valqr real*. haya;, dado á lo& (futraos de ) aquella 
mercaderia en diferentes, ocasiones : en cuyo 
caso es necesario que comparemos no tanto 
Jas diferentes cantidades de plata por que cq^ 
jnumnentq se ha vendido. , quapto las difereu- 
tes cantidades de trabajó que eftas diítintas c^ 
plata podian haber adquirido. Para efto es ne- 
cesario fuponcr , que apenas podrán fer cono- 
cidos con exatlitud en tiempo alguno los pre- 
cios corrientes del trabajo en lugares y tiem- 
pos muy diñantes ; los precios de los grados, 
4uaque.,^.a. pocos p.ueW9$.SQ ponen por asiento 




t-égiilá'f 'en libros de memorias , c6'n ÍMo pbí 
Jo general fon mas Tábidos , y nos dan de ellos 
noticias mas frequentes los Escritores. Con- es- 
tos pues nos debemos contentar , no por quG 
siempre éftén en debida y exaíla prpporcioit 
^con los precios corrientes del trabajo /sino pbi 
que nos aproximan todo lo posible á aquella 
proporción : de cuya especie ferári varias la» 
comparaciones que se nos ofrecerán mas ade- 
lante. 

Con el motivo dé los progresos que fué hai. 
cicndo la indbftria tuvieron por cóilVehiente las 
Naciones comerciantes acunar en ' moneda di-- 
Versos géneros de metales : el oro para los pa- 
gamentos de mas coi^sideracion y qúantiosos; 
la plata para las negociaciones de un Valor mo- 
derado ; y^c\ cobre , ó algún otro metal bailó 
para ■■ las ^e poca cbrísiderácion. Pero j siernpré 



aquelhs Naciones tiiviéron , o reputaron uno 

de ellos por medi^A^üeculiajr-íec^^^^^ 

valores : cuya preíeréncia parece iiTuerse dado 



siempre á aquel metal que vino á fcr casual- 
mente el primero^de que usaron respeftiyamen^* 
tfe ' para' 'inuruiífén to común ^ del ' comercio ;: ' *{)OÍ 
cjue habiendo- principiado á usarlo por nbrUiá 
quan^o no tenian otra moneda continuó poi* 
Í9 'regular después en la mistriá posesión , aun 
íjuando ya lio les obligaba á' ello la necesidad, 
-i^ De los Romanos se dice no haber conoci- 
'TOth^s, moneda 'que ía de cobre hafta que cpínQ 
unos cinco anosantes de la primera guerra Pú- 
nica {*) principiaron á acuñarla de plata ; por 
lo Gue el cobre continúa siendo la mensura real 

.,,(*) Plm. hb. 33. cap. 5. y mx^ f Ot^.::' > . O \,^'- 



\ 



-r^í- 



§4| R I Q U T:^A .D E • LAS N. ACIONES . 

del va-Igr e^i aquella República* Hallamos en la 
hiftoria , que en Roma se hacían todas las cuen- 
tas , y se computaba el valor de todos los Pre- 
dios ó en ^55^5 , ó en Sextercips, El As fué 
:v¿p,p[)pre; denominación xle .moneda de cobre; la 
hÚ3ihr3t Sexteriius significa dqs Affes y medio; 
gpn; X[ueC aupque el fextercio fuese mopeda de 
plíltaV.sii v^lor se eílimaba.por. la numeración 
ael cobre. En Roma quando uno debia una 
fuma grande de dinero se decia^, que tenia iyj,4 
jgr^n canticjad de (Cabre ,.ag€no.,;t(-'^ j^ ¿^ ^^ 
( ¿¿I Las Hápiones Septentrionales que erigiercfn 
su, domipacion fobre las ruinas del Romano 
Imperio parece haber usado desde el principio 
d f^ sus eílfeblecimieptos de la moneda de plata, 
y no haber conocido para efte efeQo en mu- 
chos, ^iglos después ni ej oro^ ni el cobre. En 
Inglat^rra.hqvo jnptjíeda^ d& plata én tiempo 
de los Reyes Saxones : pero de oro se acuña- 
ron muy pocas hafta el tiempo de Eduardo IIL 
i/f^itf^^^^ Reynádo de ja- 

cobo I. de Bretaña, (t) En Inglaterra pues, y 
p,or-rÍg,u^r razón , Cegi^u creo , en, toda&las Na- 
ci^gtnes. . njioder.nas ,de Europa *^se- arreglaban to- 
das Jas -.cuentas , y computaban el valor de to- 
das la^ mercadcrias y predios, por la plata: 
y, .asi quando queremos expresar la mucha ri- 
queza de una persona rara vez usamos ni dei 

^^j) En. España se iisaifQn ii^diférentemente monedas de cbf 
Di^é'ly (fe plata' en los primeros siglos del Imperio de los Go- 
dos , como que corrían mixturadas las Romárlas con las'Go- 
- das : usáronse también desde muy antiguos tiempos las de oro; 
pero la Época del primer arreglo de ellas , dexamos ya dichp 
en otra nota, que debe fixarse por los años de I253,(i«n «I 
Rey nado del Rey D, Aloas© X* 4 




m, 



numero de Guineas en InglatefVa , ni de do-' 
bloncs de á ocho en España , sino de Libras 
Efterlinas alli , y de plata, ó pesos fuertes acá. 

Antiguamente creo haber sido comuiY en tó'--'. 
dos los paifes no eílar obligados los acreedores^ 
pá admitir pagamento' algtino que nO 'fiíese éú' 
moneda de aquel metal que se consideraba pé'-- 
culiarmente norma y meniura de los valores. Eii 
Inglaterra no se tuvo por legítimo pagamento 
el de la moneda de oro hasta muchos tiempos 
después de haber sido introducido en calidad 
de ^dinero: porque la proporción de los valo- 
res del oro y de la plata entre sí , ni se fixó, 
ni fué publicamente autorizada por ley ni pu- 
blicación , sino que se dexó al arbitrio de los 
negociantes en el mercado. Si un deudor ofre- 
cía en or^ la j^aga de su deuda, el acreedor 
pí)dia ó desecharla enteramente, ó admitirla ba- 
jo aqiiella valuación en que ambos se convinie- 
sen sobre el valor del oro. iVun al pre.s/^nte en 
aquel Reyno el cobre no es pagaifrciJto legál 
sino en el cambio de las monedas pequeñas de 
plata. En este cÜado era algo mas que una 
mera dilirnciofi' nominal la que habia entre el 
metal que servia de medida cardinal de los va- 
lores, y el que no se consideraba regulante. 

y' Con el tiempo, y al paso que los pueblos 
Fueron gradualmente haciendo mas familiar el 
ufo de diferentes metales acuñados, y por con-' 
'siguiente informándose mejor de la proporción 
entre sus respetivos valores, se tuvo por conve- 
niente en los mas paifes determinar 6 fixar esta 
proporción , y declarar por una ley pública, que 
una*guinea por exempio de tal peso y ñnura 
se cainbiase por veinte y un ísheliues , ó un 



\ 



^'ílp-.:^-- ''" 



66^ RiQuHI j>E lAs Naciones. 

doblón de á ocho escudos por diez y seis pesos 
duros , y que fuese pagamento legítimo para 
una deuda de aquella suma. En este estado y su- 
puefta una proporción legal de esta especie la 
4istincian entrje los metales que son claves del 
valor ^ y \o% que no lo son es muy poco mas 
que una distinción nominal. 

No obstante qaalquiera alteración que se 
verifique en efta arreglada proporción princi- 
piará á hacer efta diftincion de mucha importan- 
cia. Si por exemplo el valor fixado i un Do- 
blón de á lacho escudos quedafe reducido á siete, 
ó levantado á nueve , todas aquellas cuentas^ 
que se hubiesen ajuftado en plata, y aquellas 
obligaciones que se hubiefen contraido expre- 
fando para el pagamento cierta moneda de plata, 
eji uno y otro caso se podrían hacef los pagos 
con lá misma cantidad de este metal ; pero se 
necesitaría muy distinta cantidad de oro; mayor, 
es á faber , en el primer cajo, v menor en el 
{t^u'jfAoi •t"l'r"rtiyd[^ circ'unltan'cias parecería la 
plata mas invariable que el oro en su valor. 
La plata mensuraría el valor del oro , y no éfte 
el de aquella; porque el valoF Tier oí'o depen- 
dería, de lai cantidad de plata porque pudiera 
ó no cambiarse Pero esta diferencia nacería úni- 
camente de la costumbre de hacer las cuentasj 
ó de expresar las cantidades ó fumas en uno 
de aquellos, metales precifamente. Qualquierá dgr 
los Vales de Mr. Drummond en que se expre- 
j^ban veinte y cinco, ó cinquenta Guineas, des- 
pués de la alteración de la especie dicha, aun 
podria pagarse con las mismas guineas que an- 
tes :, feria , digo, pagable aquel Vale concias.- 
ipismas monedas de oro que antes de aquella 




éZzi^oiiiB^RO I. Cap. V. í?*^^ ^§7 

alteración, pero no con las mismáá" cantida- 
des de plata : y asi en un pagamento de efta 
especie el oro parecería mas invariable en su 
valor que la plata 3 y efta nO mensuraría ya 
ál parecer al oro , sino éfte á la plata. Lue- 
go si hubiera sido general la costumbre de gi- 
rar las quentas , expresar los Vales obligato- 
rios, y contraer las obligaciones en la forma 
dicha , ya el oro , y no la plata hubiera sido 

•la clave , ó el regulante de todos los demás 

'Valores. 

-nc:^Ett realidad mientras permanece cierta pro- 
porción fixa entre diferenies metales , ó sus res- 
petivos valores en moneda , el valor del mas 
precioso es el que regula el délas demás mo- 

' pedas. Doce Peniques de cobre contienen en 

^'Inglaterr% media libra avoírdnpois (*) de cobíe 

^ no de la mejor calidad , la quaí antes de re- 
tíucijse á moneda pocas veces vale siete Peni- 
ques en plata.^ P_e/¿)^qmo.^jgr.J^.¿egt3l^^^^ 
valores se manda que doce Peniques se carn- 
b\en por un Shelin , en el mercado se consi- 
deían aquel los^.j^omo del valor de un Shelin, 

^y puede granjearse uno de eftos por doce de 
aquellos. Aun antes de la reforma de la mo- 
neda de oro en la Gran Bretaña efte metal, ó 
á lo menos aquella parte que de él circulaba 

i en Londres y sus contornos ,. efttuba por lo ^e^- 
eral menos degradado eri su peso que la ma- 

^yor parte de la plata : y sin embargo de eíio 

.veinte y un Shelines desganados se considera- 
ron siempre equivalentes á una Guinea, aun- 
. . . v-^^ -y... -■ . 

'^) A'i'oirdupois es una especie de peso cuya libra contiene 
diez y stis onzas. " 



\ 



-68 RiQITEZA DE tAS NaCIONES. 

..que menos desgaflada. Las ultimas regulacio- 
nes volvieron á poner el cuñio de oro de aque- 
lla , Nación en toda aquella proximidad á su 
peso real que puede verificarse en la moneda 
..corriente de un Reyno : y la orden que alli 
tienen para no recibir en las oficinas el oro sina, 
, por peso parece corroborar aquel pensamiento. 
El cufio de plata alli continúa en el mismo 
<eftado de degradación en que eílaba antes de 
.la reforma del oro; no obftante en el merca- 
do publico veinte y un Shelines de eíla pl^^ 
..ta desgaílada y de inferior condición se con- 
..sideran íodavia equivalentes á una Guinea del 
nuevo reformado cuño. 

La reformación de la moneda Inglesa de 
/.orOí ha levantado evidentemente el valor de la 
í.plata acuñada que le sirve de can)bio. En la 
..casa de moneda de aquella Nación una libra 
, de peso de oro se acuña en quarenta y qu^- 

iTrie? '^c a &3^ u ri^ " e q uT v a í éTr ~to cía s á quarenta y 

.feis libras, catorce Shelines, y feis Peniques 

en plata : luego una onza de] tal cuño de oro 

vale 3 lib, 17 Sh, 10. f dinTléÜ piala. (1) Efíi 

(i) La Libra en Inglaterra es la que sirve de clave para 
la talla ó división de las monedas efctHvas , pero en España 
es el Marco de ocho onzas la cantidad cardinal á que se af- 
" reglan aquella*; divisiones. Ya hemos dicho en otra parte que 
. este Marco se compone de onzas , ochavas , tomines , y gra- 
nos , en cuyo supuesto la partición que de las monedas efec- 
tivas de oro se hace es la siguiente : de un Marco de ocha 
' onzas de oro se tallan ó sacan ocho Doblones y medio de 
' i. ocho escudos , con el peso cada Doblón de siete ochavas y 
media , dos granos , y dos de diez y siete ayos de grano. Las 
i. subdivisiones que en moneda efectiva tiene cada DobloiUrdei 
ocho son 4as de dos Doblones de á quatro Escudos, quatro 
¿e i dos , yiii^ho monedas que se Human Escudos , las qua- 



.? » ■:'. í^izifb I. Cap. V.i u 91 51 6^ 

Iñglaíerrá impueílo ninguno , ó vasallage , se 

' paga en moneda: y el que lleva una libra de 

peso real, ó una onza de oro en paila á la 

«Casa- de <ií^ Moneda üfaiaa,. la . misma libr^i, y 

-:;.nv->! ■■[ :.;f: ■,.,.,' ' :v-,: cn^r'. .: r'k^ >^^ h . ^ 
Jfes corren todas con el pombre de moneda Nacional de oro.: 

Scrp hay, otra, q.ue j llaman Provincial que es el medio Escu- 
ó, ó Veintén dé oró , dos de los quálés componen "xl Es- 
cudo propio, ' ■ f^- 
El valor extrínseco 6 numario del Doblón de á ocho Et- 
cudo» , y respeftivaraente el de sus monedas dividentes , ha 
sido vario según las distintas épocas de su cuño , por que los 
anteriores al año de 1772 valen 321 rs. vn, y 6.' ms. y los 
labrados desde 16 de Julio' db aquel año 320 rs, justos. Pero 
' en el oro Provincial, que. es reí Veintén ,6 medio Escudd, 
se debe advertir que aunque ni vario de peso ni de ley has- 
ta el año de 1786 , como en el de 1779 varió de valor ex- 
trínseco la moneda de oro , todos los acunados hasta el dicho 
"año de 86 tuvieron el valor de 20. rs. y de íi y | de este 
•vfnqdo : valierofü 20 rs. hasta el año d? 79: y valieron ,21 
^y I hasta el de 86 : pero habiéndose labrado nuevos en este 
ultimo año co*h distinto peso y ley, principiaron á valer los de 
este nueSo cuño 20 rs. cabales , igualando de este modo diez 
j seis de ellos el val^; _^^5^^y^i^^<^i^.4í; J^i^^ 

En quanto al valor intrínseco , 6 de la' pasta del oro de 
que estas monadas se componen , que es lo que <:c llama la 
ley de.; la Moneda , ha variado también , y varía según Iqx 
quilaxes qnc ¿e or^^n^i-fo se las dan : para cuya inteTigcncia 
.debe saberse , que el Marco Castellano es también el que re- 
gula esia ley de la moneda, pero con diferente división qy^e 
la que se hace de él para su peso , pues para la Ley se di- 
vidp el Marco en 24 quilates , cada quilate en 4 granos , y 
t^da grano en ocho partes , 6 avos. Como la moneda nun- 
;ca se fabrica sin liga de metal extraño , todo lo que en su- 
posjcion de un peso fixo se añada di este es lo que le fal- 
-.lifde quilates del fino , y según las variaciones que esta mix- 
tura tenga, asi ha de variar necesariamente la moneda en su 
valor intrinseco : padeciendo ademas de esto la variación qi^e 
suceda tener la parte del oro en el precio mercantil. Esto 
supuesto desde el año de 1706 hada el de 1730 tuvo el 
/Doblen de á ocho Escudos , ( y respetivamente las moneda» 
que hemos dicho que le subdividcn ) la ley de 22 quilates, r 
los dos icHaiUes hasta los 24 , de^ liga, y habiendo sido su peso 

7 

\ 



^ ' RiQU&¿k.É>t:rLAfs^AcroNEs. 

í>f la ^tríísma' onza de'pefo real acuñada sin dé- 
'duccion alguna. Tres libras, diez y siete She- 
.iiné¡s, y diez peniques y medio se dice ser el 
prec^io del oro en moneda Inglefa, ó la canti- 
dad de oro acuñado que la Casa de la Mone- 
•tfá^^'vuelVfe;'''po^ bt^o 'tanto bro en pasta;; ^ ^'^\ 
.. íJÉh^ Inglaterra ántésdela reforma de la mo- 
neda de oro el precio real de este metal en 
pasta fué muchos años 3. lib. 18. y á veces 19 
shel. y muy freqüentemente 4 lib. por onza. 
Siendo muy probable que rara vez excediesen 
de la onza de ley las monedas degradadas que 
contuviesen aquella fuma. Desde la reforma del 
cuño del oro la pasta de este metal rara vez 
pafa en el mercado de 3 lib. 17 shel. y 7. din. 
por onza. Antes de dicha reformación el pre- 
cio mercantil del oro era siempre ,^lgo mas, ó 
algo menos que su precio en moneda ; pero 

11 y " Ci ly. » ^¿^. j¿i I i? J i .;.fU_- r^ - í' l.» m l ^. intrínseco 288 rs. y 
12 ms. vn. Desde el año de 1730 hafla el de 1772 tuvo 
21 quilates ) 4"T ^^ quilate. Desde el de 72 hafta el de 79 fue- 
ron 21 ^ de qulate los que se le dieron de . ley , en cuyo 
año ultimo aunque no vario en ley**rfí'íyeso ,4rcnio varió el 
valor del oro por Real Pragmática de 16 de Julio, pagán- 
dose ya en paila mas caro , principio á valer el DoMon en 
su intrínseco 290' rs. y 33 ms. vn. En el año de 1785 se 
labro moneda de oro de á 21 4 quilates : en el siguiente 'que- 
dó reducido á 21 ; pefo las variaciones en el valor de la pas- 
ta, hicieron que quedase el valor intrínseco del Doblón de á 
*Ótho en razón de 300 rs. y 14 m^. Vn. c^ 

En el Veihtien ó m:jdío E*;cudo / no varío la ley del qui- 
'late hasta' él año de 1786 , desde el qual se mandó acuñar 
'con la de 20 quilates y un grano- poco mas , con que quedó 
'su valor intrínseco á razón de 18 rs. y 22 ms, vn. Efte va- 
lor intrínseco es el nivelante del comer»- io, por lo que no ha- 
brá sido enteramente inútil extenderse algo mas en c3/d nota 
'ijae lo ^ue parecía exigir la materia, 

% 





n: . . . :p 




i WÍ' ¿OÍ 


i 
1 

( 





. ' Libró I. Gap. V.rjyiü 74^ 

desde que se verificó aquella , siempre lia quc-r 
dado inferior al deloro acuñado. Pero su pre-^ 
cío en el mercado siempre ha sido el mismo 
para el efeüo de pagarse en plata, ó en oro. 
La última reforma pues de este metal en In- 
glaterra no folo levantó el valor del oró acu-í 
nado, ó déla moneda de oro, sino el de' la 
plata , asimismo acuñada , con proporción al oro 
en paila, y probablemente con proporción á 
todas las mercaderías ; aunque como en el 
aumento del precio de estas influyen tantas 
otras caufas, el aumento del valor de las mo*, 
*nedas de plata ú oro con respecto á ellas 
nunca puede quedar tan perceptible , y disíij\- 
guido. _ , -r^' V 

En la Casa de la Moneda de Inglaterra una 
libra de pe%> real , ó de ley de plata en paita 
se acuña en, fefenta y dos Shelines, y ¡por coníi^ 
siguien^ eftos componen la libra real de pefof*): 
y cinco Shelines jy-j[;J¿?^^p'a.u^'í Dpi^.orv^a.^Q^ 
el precio numismático de la plata en aquella Na- 
ción^ ó la cantidad de plata acuñada que dá'^ 

' (♦) La libra de peso es muy diftintai de la libra numa'. 
riá Inglesa , que llaman Efterlina : eíla es una Moneda ima-* 
ginapa que equivale , según su precio fixo y estable aunque 
vafíe por razón del cambio , á 90 rs. vn. , contiene 20 She- 
lines , y cada UUQ de ellos vale 4 rs. y 17 mrs. castellanos: 
el ¿i¡ielin tiene 12 Peniques, qu.e vale cada uno 12 | ma- • 
a-^dises de Castilla : y reníques y Sheiines son monedas efec«? 
tivas de plata. Eíla equivalencia es la que dan á estas mone- 
das todos los Escritores Ingleses, aunque be visto variarla en 
nuestros Autores Españoles , y esta misma computación es la 
* que sigue nuestro Autor en toda su obra ; por lo qual noso- 
tros se¿]^ir¿mos en adelante la misma , siempre que se ofrezca 
reducción de moneda Inglesaba corriente Castellana. 



7«V Riqueza DE^ las'NaciÓnes. 

pafta. (2) Antes de la reforma del cuño 'dd!) 
oro ci precio de la plata de ..ley en palla en ^ 
el mercado público fué fegun las ocasiones el 
dfiioinco «Shelines yj quatro Peniques la onzaj j 

-n: s . í'..--: , I - . ,,- : : - oí 

.f(íi) 5ti[(las] Cfisas-cle Mt^^cíia de España é Indias la ;taiU>> 
11^ de relias se gobierna , cpmo diximos por Marco de ochq 
onzas , el qual para las monedas de plata se divide 6 parte en 
ocho pesos duros y medio , de peso cada uno de 7 ochavas 
y i y ^ IT granos ; con el valor numismático de 20 rs. vn. 
Las subdivisiones de estos Pesos , y los valores respectivos de. 
las monpdas inferiores son bien notorios , por lo- que se ad-, 
vertirá solamente qiie los Pesos , medios pesos , y las monedas* 
qtie sübdividen al Mexicano, que son las Pesetas, medias Pese-'' 
tas , y Reales columnarios se llaman propiamente moneda Na*l^ 
cipqal ; y las cinco monedas en que se divide el Peso duro de 
España , llamadas vulgarmente Pesetas ; las medias Pesetas . y 
Jos Reales de vellón de 34 maravedises se conocen por mo- 
iiéda Provincial; I * ^' •**>' 

l.a ley ó finura dé los metales de todas (»JIas se gobier-íí 
na, también por el Marco Ci^stellano , el qual para este efect^¿ 
en la Plata se divide en 12 dineros , y cadi dinero en 24 gra- 
nos : de modo que lo que falte de estos doce diner(< de pía-*' 

cío del coste del cuño , para lo que se cargan dos reales por 
njaTco de peso. Esto supuesto la moneda de plata ha tepido 
muchas variaciones en su ley en distintas épocas , y por'.con- 
sfguiente en su valor intrinseco. El l^v^J^^ Phel¿pe V, mando" 

3ae el Marco de plata se tallase en el año de i7oGen84rs. 
c plata , dando la ley de 1 1 dineros y 4 granos. En el de 
1707 hizo que se tallase en y^ rs. de plata , con la ley de 
lO dineros ; dos años después mandó dividir el MarcG, en 
63 rs. y su ley 11 dineros y 2 granos. En el año de 171JS' 
continuó la fabrica de á y^ rs. de plata el marco , y la ieyd 
de 10 dineros, cuya moneda quedó corriente aun fen ci dia ^)n''» 
el nombre de Provincial : pero ahora parece tener la moned3^' 
Nacional la ley de 10 dineros , y 20 granos ,• quedando el 5 
valor intrinseco del Peso duro , y respectivamente en Tsus di- > 
videntes , en razón de 18 rs. y 12 mrs. vn. Pero las pesetas 
y reales de plata provinciales la ley de 9 dineros y 18 gra-^> ^ 
nps , con el valor intrinseco de 3 rs. y 23 rñrs. vrftí;» salvo » 
error , ó equivocación, que no es dificil en materia de tantaí 
delicadeza , y en que ha habido tanta confusión , y variedad. 

r 



Libro I. Cap. V. 73 

ó bien cinco Shelines y cinco Peniques j cinco 
y seis ; cinco y siete; y muchas veces cinco 
y ^ho ; aunque siempre fué el mas común el 
de cinco Shelines y siete Peniques por onza. 
Desde la reformación del cuño de oro decayó 
•el precio mercantil de la plata en pasta hasta 
el de cinco Shelines y tres peniquesy la onza: 
á c inco y quatro ; y á cinco y cinco , de cuyo 
último precio no creo que baxase vez alguna. 
Pero aunque el mercantil decayese tan consi- 
derablemente desde aquella: reformación, no de*^ 
cayo tanto el numismático. - ^ -^^ 

En la proporción que guardan en Inglaterra 
los metales acuñados , el cobre está reputada 
por mucho mas , y la plata por algo menos de 
«US valores reales. En las negociaciones y giro 
de Europai^ma onza de oro fino se cambia por 
unas catox:e de plata fina en monedas Fran- 
cesa, «y Hola ndefa : en moneda Inglesa se cam- 
bia por cerca cie.qu!i'cej ^^y¿i es ,,por# alguna 
mas plata que lo que vale una onza de oro se- 
gún la estimación común que la da la Europa. 
P^ro asi .com^. el alto precio que se da al co- 
bre acuñado en Inglaterra no ha levantado su* 
precio mercantil , ó en pasta , aun^ dentro de 
aquella misma Nación , asi tampoco se ha re- 
bajado el mercantil de la plata en pafta por 
la rebaja del precio^ qué da á eñe metal el cuño 
íiígles. La plata en pafta conferva su; misma 
proporción cojn el oro por lá misma razón que 
la conste rva con la plata la pasta del cobre* 

En el Rey nado de Guillehno 1 1 1, época pos- 
terií^ á la reforma que en Inglaterra se hizO' 
de la moneda de plata, el precio de este me- 
tal en pafta continuaba siendo algo mas aito> 
^ Tomo I. 10 



^4 Riqueza dé l^s Na(Tiones 

que su precio en moneda. Mr. Locke atribuía 
íiqi^el alto precio al permifo de extraer del Rey- 
pp. vía;; platal en barras , y la prohibiciorx de ít<:- 
Ciitar)lo! asi en mo^neda. Este perriiifu. de ex- 
trficciqn i decia él , hacía que ¡ la demanda , Ó 
los pedidas de ; plata en /pasta fuefen mayores^ 
que los pedidos en moneda. Pero quien dud^ 
que el común de las gentes del pueblo á quie- 
nes hace fíilta Ja plata en moneda para los uíbs 
comunes ¡de íompras; y ventas es mucho ma'-i 
yox feguramente que el de los que necesitan 
de la paita, ó para. extraerla , ó para otros ufos ^ 
domeítieos. í'.n fel dia subsiste en Inglaterra el 
permiso de extraer el oro en pasta , y la pro- 
hibición de extraerlo . en moneda, y con todo 
el precio del oro en barrií^ es itias bajo que el 
del acuñado. Entonces, estaba el cu^".o de plata 
en aquella Nación coitoo está al presente, eut 
muy baja proporción con respetlo al oí o ; y; 
la mon¿da de ojip jLqu^.^ea-a<<'^uel tiempo .se 
fuponía necesitar también de, reforma) era, cc^i 
mo es ahora, el regulante, del valor . real :dc| 
toda moneda. Y r^si eu^iao la refjqrnaa 4Íe>la moAÍ 
neda de plata no redu-xo entonces &u precio ^n\ 
pasta al bajo del cuño , asi ^s muy verisijoil} 
que fucediefe abp/ai coi) iguat preformación. ; 
1 Si se reduxefCj al|i la rtioneda ,dei plata, ó; 
si í5e aj>ro;^iin,afe , á ¿^wíp^so, r:eÁJ y ¡ley tar^to co- 
n^p. lajv dC' qro3^loíu)t0)j;res/;niuyj:ppbable'.:jíjm>Ut 
lina Guinea f(1^)fegiiníl^ püefeíite^roporcion so¡ 
cambiafe por míis plata eil imoneda que la que 

, ^*) La Guinea es una ^oneda cfeüiva de oro , que con-* 
iene 2i^áhelines Ja plata ; por lo ¡que.- su equivalencíw en 
Moñfeda^ Gastcliana ', siguieAHo lá reducción <juc kemos dichp^ 
t¿^-\k cfe^i^ -iR^t-^ uy wrs, v%,'- ^-^ -~- -'■ '-^ 



Libro I. Cap. V. 7J; 

podia^ cambiarla en pafta. Confecniendo iaímo--' 
neda de plata todo su pefo real hallarían uti^ 
lidad los negociantes en derretirla para veri- 
derla, en paña por oro'acuñado, y después cam- 
biar efte oro por plat^ en moneda para Vol- 
tverla á derretir en k -tai *ma forma : cuyo in- 
conveniente folo parece poder evitarfe alteran- 
do la proporción. 

Efte inconveniente feria menor acafo, si la 
plata sei%egulare para el monedage tanto mas 
fobre la proporción con el oro , quanto ahora 
eftá de menos > con tal que al mismo tiempo se 
mandafe que el pagamento legal en plata de 
qualquiera deuda no excediefe de una Guinea,' 
asi como no excede el de Cobre de un Shélin,; 
para que de efte modo el deudor no defra*ói.í 
dafe al acreedor pagándole en plata; por qtié'váJ 
lia mas , a¿i como no puede ser defraudado al- 
preserve en' confeqüencía de ia alta valuación^ 
que tiene el coj^re^- I,os banq,'^eros pad^cerían^ 
algo -en efta regulación ; por que quando acu-' 
den, á ellos muchos acreedores de ana vez, pro- 
curan ganar tiempo pagando en monedas de 
Sixpence ^) b feis peniques; 'y qon^ aquel re- 
gladle ntci'- se. preea vería el que ufÉifen de efte 
defacreditado medio de evadir el pronto pa- 
g3fme¿to. Se ver ian -^por cóiisiguiente obligados 
á conic'rvar en» todo tiempo > en ai?cafe mayores* 
€;íntidades de moneda' ^q'íie atófa giiairdán ;'■ y 
aunqu^ pudiefe ser e^fta determinación muy inü 
cómoda para ellos , i sel-ta de i^Ucha^^ fégüridád^ 
para &us«- a^reedóres.^ - ■ •-' ""^'^ • ' - 

o b L fi ij jii í ai 'j fií ísi) 

..^^"^¡^ix-peni esTtioneda efe£íiva de plata , que equivale á seí» 
Peniaues, ,6 sipaedio Sheliíi j y vale ca nipneda^Casteilaca ,2 i 
Ks, vn. 



'j6 RiíjúEZA DE LAS Naciones. 

Tres libras, diez y siete Shelines , y diez 
Peniques y medio (350 Rs. y 14 mrs. Castella- 
nos ) que es el precio nuraario del oro de In- 
glaterra, no contienen ciertamente aun en el 
excelente cuño nuevo de este metal mas que 
una onza de oro de ley, ó puro, y por con-( 
siguiente aquella cantidad no podrá comprar mas 
oro puro en pafta que la onza. Pero efte mis- 
mo oro acuñado es mas útil que en pafta ; por- 
que aunque en Inglaterra es libre el flPOnedage, 
el oro que se lleva en pafta á la Casa de Mo- 
neda nunca puede volver á su dueño acuñado 
hasta después de algunas femanas , y á veces 
de considerables dilaciones de algunos meses. 
Efta dilación equivale i una pequeña deuda, y 
hac^ que el oro eh moneda valga algo mas que 
igual cantidad en pafta. Si en el c^;ño Ingle» 
Ifi plata estuviese apreciada conformp a su pro- 
pia proporción <íon el oro , es muy regu\^r que 
su precio en paft^ fuese algojri^jnor que el que 
se la oa en la Caía dé la Moneda después de 
acuñada aunque no se reformafe su cuño , pues 
se regularía el valor aun del prefente degra- 
dado de la plata por el valor* de la moneda 
excelente de oro con que pudiera ser cam- 
biada, V > 

Una corta imposición,© feñoreage sobreseí 
acuñadero del oro y de la plata , en donde es 
libre á todo vafallo ir á acuñar sus metales^ 
la Cafa publica de Moneda , aumentaría proba- 
blemente la . fuperioridad de ellos en moneda 
fobre igual cantidad en pafta. En cuyo cafo el- 
monedage añadiría al valor del metal acuñado 
Ja proporción del impuefto, por la misma^ ra-, 
74>ii ({ut las hechuras aumentan et valor de la: 



Libro I. Cap. V. 77 

plata í proporción de ellas. La fuperioridad 46 
la moneda con respeólo á la pafta precaverla 
su fundición ; y la extracción se contendría: 
Si por alguna urgencia pública acaecia ser ne- 
cefario extraer alguna moneda, la mayor parte 

» de ella volvería al Reynasin^ diligencia alguna: 
para ello ; por que afuera solo podría venderse 
por el valor que tuviese en pafta , y dentro val- 
dría mas de loque pefaba; por lo quál habría 
una conocida utilidad en volverla i internar en 
el Reyno. En Francia habia fobre el mone- 
dage un tributo impuesto de ocho por ciento^ 
con lo que la moneda Francefa que fale de 
aquel Reyno vuelve á él de propio movimiento. 
Las flutluaciones accidentales del precio mer- 
cantil del oro y de la plata en pafta provienen 
de las mijmas causas que las que se verifican 
en las demás mercaderías. Las freqüentes pép^ 
didas de estos metales por varios accidentes que 
acaecen por tierra y mar: la continua consump- 

^ cion de ellos en bruñidos, fobredorados y pla- 
teados , y otros artefactos de platería , en ga- 
lones , brocados-y bordados , lo que se desgafta' 
en las m&nedís^ y en las baxillas,-' y otras pie-' 
zas de uso comiifiy hace indispensable en k>s 
paifes que tienen minas de propiedad una con- 
tinua importación para reparar aquellas pérdi- 
"das , y eftps' desfalco?. Los negociantes con- 
duftores de eftos'tftetaleses muy regular que pro- 
curen proporcionar sus .reniesa^; é internacicíü' 
nes á aquellas cantidades' que crean hari^ de des^-' 
pachar inmediatamente. Pero i pefar de t^o§ 
sus cálculos unas veces negocian bien, y ótraá' 
malí Quando llevan, é introducen mas paftá que 
l^ que hace falta en el país, por no correr 



7^ RiQu.ÉZA. n% hMJ^:■^cíoNzs. 

los riesgos;,. las iincomodidades, y coftes de vol-- 
verse con ella, fiielen abrazar el partido de 
vender^ parte de eíla por un precio algo mas 
baxo que el corriente, común. Pero por el con- 
trario quandocpDdueejí. menos, que; lo que exi- 
ge la ;deman,dá mercantil , venden sus metales á ( 
^in pre.do«imas-alto, Pero quandofaun en me- 
dio de e^tas fluctuaciones accidentales el precio 
mercantil bien del oro,; bien de la plata perma- 
nece uniforme y confiante muchos años con- 
secutivos, valiendo ó lo mismo , ó poco mas 
a.menps que el precio del cuño, debemos creer 
feguramente que ;¡e$t.álfuperioridad, ó inferiori- 
dad conílante y uniforme de precio proviene de 
alguna caufa que • en él eílado atlual del mo- 
uedage hace que» r la. Ceíntidíad acuñada sea de^ 
mas íói menos valor que, .igual cantidj^^d en paña 
de ■ la < que /se ¡pieníá .contener la moneda. La 
CQíiííancia^jír uniformidad de une efecio cnie ¡se» 
reproduce continuamente fupone uniformidad y; 
conítaníja de caúfa propSrcionada. . 
- La monedah.dequalquieía país ¡particular en 
cierto tiempo y. lugarii^s u^n;a /meiísui:a del va- 
lor mas Q m^nps exacj-a: sQgíin qfie la^corrientc» 
Q0iírQí)poDíi^ .n)a^,4biWe0.^:[e^ftSíaHiente á s.á Icy^ 
áf fc*gun ícjue. contenga mas ó n>eiios -del oro,! 
ó ; plata puros que debe cpptfíDeri Si en í,Xií<- 
gl^tejrra, por exemploí, qmtmt^yy tq^d-irp pui« 
naíis-y pi^dia Aonitiei^n^Há^aíT^eiríte :tina :libr^> 
de^: peso -de: o^o rá^dsy.y .: Vi c^nceionzasvdeyoa^a.^ 

f(gría; ijn^i mpdida taní €%dQd^(á&l ,,^tíU^lv valor de 
las ¡merjcaderías ..qúanta ; ppdÍ4 , adíxiiíir la natu- 
raleza de la í<:os^ esx :¿ÍQrt¿ • ti^eflapo' y lugar}/ JPCJra i 
«i con, el .desgaíle, ó^d^gr^daGion ,qu.4rem» f¡ 



^ 



f^uatro Guineas y media no contienen toda la 
libra de pt'^so «re^al ^ *aünqu<í feaMa diminución 
en unas piezas mas que en otras , la mensura 
dd^v^lor/vvendrá á- quedar expuefta'«, lá^^nüS*. 
ma incertidumbre/á que- loi eftan todos los de- 
más géneros de pesos y medidas. Como rara 
vez sucede que las monedas correspondan exac- 
tamente á su Ity y los mercaderes prdcufaii 
ajuítar el precio de sus.efetlos no á lo qué 
ella; mensura del; valor debe tener d<e peso: y 
de ^ ley sino á-lo c|ue por alguna experiencia 
I han harllado que tiene efe6livamente. Fot dtín-i 
siguiente eíle desorden en la moneda hace que 
cL:iprccio de las mercaderías se ajufte >no-íí 
la cantidad .de pura plata, ú oro puro que deba 
aquella contener, sino á la que ebntíene' ac- 
tualmente.* 

-Es de advertir que por precio pecuniario de 
los biínes , ó mercaderías entiendo siempre la 
cantidad de ore/ puro* ó pura plata en que «e 
venden ,. sin atender á la den9mina<:ion de la 
moíieda. Seis Shclines y ocho Peniques ,!ípól? 
extraplo , • en tiempo ' del Rey Eiduar^do li^"' les 
considero xomo un mismo precio' pecuniariór 
que al presente una Libra Efterlina ; por que 
aí[uellQs contienen , con la proximidad mayor^; 
í^ue es falible , la misma camidadi 4e ^ platai* 

pura,; ■ ^' :. ■:'? ' i'r.< V, ' ' ; ■ ;3 '>!-! i;i?^jr';i^ g:m; 13 

t-fcinr:' 






*:;m 



^". • 



Bo Riqueza, ce las Naciones 

CAPITULO VI. ' 

Di las. partes integrantes o componentes del prcí^ 
cío de toda mercadería* 

JlIiN aquel eílado piimitívo y grosero que fu- 
ponemos preceder en la fociedad á toda acu- 
inulaGioa de fondos, y propiedad de tierras , la 
única cir<;uuftancia que puede dar regla para 
la permutación reciproca de unas, cosas por 
otras de diílinta especie parece- fer la propor-» 
^cion entre las diferentes cantidades de trabaja 
que se necesitan para adquirirlas^ Si en una 
pación de cazadores , por excmplo y cueña por 
lo. común doble trabajo matar un Caftor que un 
Gamo, el Caftor naturalmente se cambiará, ó 
ítterecerá cambiarse por dos Gamos. Es muy na- 
tural que una cosa que por lo conuuv ek pro- 
du6lo áíel trabajó de dos (lias; b de dos horas, 
ipíerezca doble q.ue la qn.^ lo es. de una, hora ^ 4 
4e un dia^ . . .. :■•: 

,. Si una,, especie de trabajo esf, mas 'irra y fa- 
tigosa que otra ,. ferá también, muy natural que 
*e atienda á efta fuperior fatiga, y dificultad: 
y que el produ^lo del trabajo aificil de una hará 
ÍC cambie por el de dos horas del mas fácil. Y* 
si una especie de trabajo, requiere un grado. ex-¿ 
traordinario de deftreza , é ingenio , la eftima- 
cion que los. hombres hagaa de efta deftreza dé 
al produjo ua valor fuperior al que se debp 
4 folo el tiempo empleado ea él. Eftos talen- 
tos rara vez se adquieren sino a fuerza de una 
prolixa aplicación , y asi el valor extraordina- 
lio que darían los hombres á su pfodu£lo ven- 
dría 



Libro I. Cap. VI. 8i 

dria i fcr una razonable recompensa del tiempo 
y del trabajo que feria necesario ganar en ad- 
quirirlos. En el eftado mas culto déla fociedad la 
consideración ó las circunftancias de superior 
fatiga y mayor deílreza se aplica regularmente 
i los falarios del trabajo : y algo de cfto no pudo 
menos de haberse verificado también en aquel 
periodo naa^' grosero de la fociedad de lo» 
hombres^ f ? «» ?• > 

En efte eftado la cantidad del tr?bajo em- 
pleado comunmente en producir una mercade- 
ría es IéI única circunftancia que puede regular 
la cantidad de trabajo ageno que con ella se pue- 
de adquirir , ó de que con ella puede un hom- 
bre disponer, 

Quando llega i juntarse algún fondo en po- 
der de \o§ particulares varios de ellos procuran 
regulármete emplear el suyo en dar que tra- 
baja% al induftrioso , á quien fuminiftran matc- 
íialcs y mantenjmicntp con el fin de faíjar algún 
produ6lo , ó provecho de la venta de la obra de 
efte ^ ó de lo que su trabajo añade de valor í 
los materiales^mismos» En el cambio de una ma-* 
nufañura completa, bien fea por dinera> bien 
por trabajo , ó por otras mercaderías, ademas 
de lo que pueda fer fuficiente para pagar el 
valor de los niateriales, y los falarios de los ope- 
rarios , es necesario darse algo por razón de 
^las ganancias que corresponden al emprende- 
dor de aquella obra que expuso su caudal » 
la contingencia. El valor que el fabricante aña- 
de a los materiales se resuelve en tal caso en 
dos partes ,. de las quales la una paga los fala^ 
rio? de los operarios, y la otra las ganancias 
del que Jos emplea, fobre el fondo entero da 
Tomo 1* it 



82 RrQÚKZA DE LAS NACIONES. 

materiales y falarios adelantados. Ninguno sia 
duda se interesaría en emplear aquellos traba- 
jadoies á no prometerse de la venta de la obra 
de ellos algo mas de lo suficiente para reem- 
plazar su fondo : ni tendría interés en emplear 
mas bien un caudal grande que uno pequeña ' 
á no haber de arreglarse las ganancias con pro- 
porción á la cantidad deL fondo empleado. 

Acaso habrá quien imagine que ellas ganan- 
cias que corresponden al fondo no fon otra 
cosa que un nombre diftinto que se da á los 
falarios de un trabajo de cierta especie , como 
es el de la inspección , ó dirección ; pero fon 
cosa enteramente diílinta, se rigen y regulan por 
principios muy diferentes , y no guardan pro- 
porción con la cantidad , fatiga, ni deftreza de 
eftc fupuefto trabajo de dirección. E£as ganan- 
cias se regulan enteramente por el cvalor del 
fondo empleado , y fon mas ó menos fégm el 
menos ó^ mas caudal que^por «tilas se emplea. 
Supongamos por exemplo que en cierto lugar 
en donde las regulares ganancias anuales de los 
fondos que circulan en manufatlu^s fg^i el diez 
por. ciento , hay dos manufaÉluras diferentes, 
en cada una de las qtiáles se emplean veinte 
hombres á precio de quince libras al año cada 
uno. Supongamos también que los materiales 
rudos que anualmente se gaftan en la una cues- 
tan fetccientas libras folamente , y los mas fino» , 
que entran en la otra importan siete mil. El ea-» 
pital anualmente empleado en la primera mon- 
tará en eíla fuposicion á un mil libras folamen-' 
te ; y el empleado en la fegunda ascenderá á 
siete mil y trescientas. A razón pues de ua 
diez por ciento el fabricante de la primera se pro-' 



Libro I. Cap. VI. 83 

meterá una ganancia anual de cien libras fo-^ 
lamente ; y^el de la fegunda de fctecientas y 
treinta. Pues sin embargo de que sus ganancias 
fon tan diferentes el trabajo que tuvieron en 
su dirección, ó simple inspección pudo fer muy 
t bien el mismo , ó con muy poca diferencia en 
una y otra manufactura. En todas las grandes 
fabricas el trabajo de inspección fuele encomen- 
darse i cierta persona q^e haga de capataz , ó 
fübreftante ; los lalarios que á eíla persona se 
den fon los que verdaderamente expresan el 
valor del trabajo que llaman de inspección : y 
aunque quando se feñalan eílos falarios se atien- 
de regularmente no folo a su trabajo y pericia^ 
«ino ala confianza que en él se deposita, nun- 
ca dicen proporción regular con el capital cuyo 
manejo selles ha confiado ; y el dueño del" fon- 
do , aunque de efte modo queda descargado del 
trábalo aquel, espera no obílante que fus ga-* 
nancias se commensuren 4 su caudaL Por tan- 
to en el precio de las mercaderías ks ganan- 
cias correspondÍ€ntes al capital , ó los- produc- 
tos del fondo , conílituyen un principio de va^ 
lor entecamente diftinto de los falarios del tra- 
bajo , y regulado también por principios total* 
mente diversos. > 

Efto fupuefto la cantidad d^ trabajo q«e se 
'emplea comunmente en la labor , ó producción 
de toda mercadería, nunca puede fer la única 
circunftancia que regule la cantidad que con: 
ella puede adquirirse ,^ ó que por ella pueda cam- 
biarse : es evidente que hay otra cantidad adiw 
cional que corresponde, y se debe á las ga-r 
iMtt^ias de aquel fondo que adelanta los falarios^ 
y fumijaiftra. ío« materiales para aquel trabajo^ 



^<^ Rl^UEÍA DE LAS NACIONES. 

^f- Desde el momento en que las tierras de un 
país principian á reconocer el dominio ,ó pro^ 
piedad de feñores particulares , eftos como to- 
dos los demás hombres Cuelen desear coger don- 
de nunca fembraron , y exigen rentas aun por 
el pToduÉlo natural , y silveftre del terreno. La 
leña , la madera de un bosque , la yerba del 
campo, los frutos silveftres de la tierra, que 
quando efta eftaba indivisa y comunal folo cos- 
taban el trabajo de cogerlos , principian á te-, 
ner cierto precio adicional , ó i añadírseles cier- 
to valor que antes no tenian. Los hombres tie- 
nen ya que pagar la licencia de cogerlos : ▼ 
quando se cambian eílos frutos, por dinero , por 
trabajo ageno , ó por otros frutos hay que. con- 
siderar fobre el trabajo de cogerlos , y fobrc 
las ganancias del fondo que emplea k eftos tra- 
bajadores, el precio de la licencia ^el Señor 
del terreno , cuya quota conftitp^e la que se 
llama. lienta de la tierra j^ conq^ue en el precio 
de la mayor parte de las mercaderías efta Renta 
viene á conftituir un tercer principio de va- 
lar., ú origen de nuevo precio m^s en las cosas. 
.-, En esta fuposicion ni la caníidad"^ del tra- 
bajo regularmente empleado: en la producción 
de una mercadería, ni las ganancias del fonda 
que adelantó los falarios y fuminiftró los ma- 
teriales de aqi^el trabajo, pueden fer las úni- 
cas circunftancias regulantes de la cantidad del 
ageno de que pueden disponer, ó con que pue- 
den cambiarse. Es neccfario tener ála.viftauna 
tercera circunftancia que es la Renta de la; tierra; 
por lo que efta mercadería tendrá que exigir 
cierta cantidad adicional de trabajo ageno ^\ic 
l^abüitesal que la vende para pagar aquella Renta,^ 



.p. ÍIÍC3 . Libro I. Cap. VI." ■ íg 

El valor real de todas las diíliñtas partes 
componente^ del precio de las cofas viene de 
cíla fuerte á menfurarfe por la cantidad del tra^ 
bajo ageno que cada una de ellas puede ad- 
quirir, ó para cuya adquisición habilita al due;- 
fño de la cosa. El trabajo no folo menfura el 
valor de aquella parte de precio que se resuelve 
en él , sino de las que se refuelven en ganan¿. 
cias del fondo, y Renta de la tierra. í^o 

En toda fociedad pues el precio de las coi 
sas se refuelve por último análisis en una ú otra 
de estas partes, ó en las tres á un tiempo: j 
todas tres entran en composición de aquel pre* 
cío con mas ó menos ventajas , ó con mas ó 
menos parte en él , fegun los progresos ó jadcJi. 
iantamientos de la fociedad. : ^ . '^ 

En el Drecio del trigo, por exempk) ,'/ unat 
parte paga la renta del Señor de la tierra , otra 
los falarios y mantenimiento de obreros, y ga^ 
nados de apero , y la tercera la gananciaidel 
Arrendatario, ó tolono: cuyas tres, partis Gqnii 
ponen el total precio del grano ó inmediata:», 
mente , ó á lo menos como primeros principios 
en que pSr urPanalisis retrogrado se resiielven* 
Diráse acafo, que aun .fe necesita de una >quarái 
parte componente de aquel pvecio^ qué &sA6 
que se invierte en la reparación del iganaíd-cii^ 
y aperos de labranza , para cuyo feem'pla^o es 
necefario cargar algo í al valor del grano : pero 
fambien se debe considerar que el prec^io dé 
Jos inftrumentos de labranza, como 'un jcab^ío/ 
muía, ó qualxiuiera animal que trabaja,: y to^ 
das las demás cofas necefariasf para las labores 
del lampo, va ya compuefto de las mismas tres 
partes conftituyentcs ck Jos precios en geiverali 



86 Riqueza de las Nacionis* 

i faber , de la renta de la tierra en que se man» 
tienen , del trabajo de darles pienfo , y pafto, 
y cuidarles, y de las ganancias del labrador que 
adelanta tanto las rentas de esta tierra , como 
los íalarios de efte trabajo. 1 uego aunque el 
precio del grano pague ti precio particular de^ 
aquel animal y de su mantenimiento, el total 
vendrá á resolverse ó inmediatamente, ó como 
en primer origen, en las mismas tres partes dc^ 
renta, trabajo, y ganancias. í3í>1 .í- v í c.:L 

En el precio de la harina es necefario con- 
tar el del trigo, el de las ganancias del mo- 
linero, y los Malarios desús criados; en el pre-« 
cío del pan se habrán de añadir las ganancias 
del panadero , y los íalarios de sus mozos ó tra- 
bajadores : y en ambos el trabajo de transpor- 
tar el trigo desde la cafa del labrador al mo- 
lino , y desde el molino á la del panadero^ 
juntamente con las ganancias de los que ade- 
lantaron los falarios , y el cofte de aquel tra* 
bajo, ¿n las mismas partes se*'refuelve el pre- 
cio v.g. del lino, y cáñamo. En el de los te- 
xidos tendremos que añadir el precio de los fa- 
larios del raftrillador , del hilandero,' del texe- 
dor, del blanqueador &c. y las ganancias tam- 
bién de los ; respetivos empleantes : y asi de 
.todas las demás cofas. 

En las de mas labor y maniobra la parte 
de precio que componen los falarios del tra- 
bajo y las ganarícias del fondo es mayor qu¿ 
la que conftituye la- renta de la tierra. Con los 
progrefos que va haciendo una manufaQura no, 
folo se aumentan las ganancias, sino que cada 
una de eftas va siendo mayor sucesivamente^ 
porque va siendo mayor también el fondo de 



i 'o: 



Libro I. Cap. VIJ^ tj 



^ donde se derivan. El Capital que emplea el 
texedor , por^exemplo, no puede menos de fcf 
mayor que el que emplea su hilandero ; por- 
que aquel no solo reemplaza las ganancias de 
éfte, sino que paga ademas los falarios de su» 
Bperarios ú oficiales texedores; y las ganancia* 
al fin se han de proporcionar loa extenso de 
su Capital. ^ 

No obftante en las fociedades algo adelan- 
tadas hay cierto número aunque corto de mer- 
caderías cuyos precios se refuelven en dos par- 
ales folamente, que son los falarios del trabajo¿ 
y las ganancias del fondo: y otro numero me-i 
ñor todavia que el antecedente de otras que 
conítituyen sus precios por los salarios única- 
mente. En el precio del pescado maritimo , por 
cxemplo , ufta parte paga el trabajo del pes- 
cador, y otra las ganancias del capital emplea-i 
do enfria pesca : rara vez se verifica en eftc 
genero renta de ia tie#ra ó fuelo ; aunqie co- 
mo diré después hay cafos en que sucede. No 
es asi en la pesca de los rios en la mayor parte de 
Europa. Lí^pes^ja del falmon paga renta, y aun- 
que eíta no puede llamarfe propiamente de la 
tierra, equivale á ella , y hace parte del precio 
de aquel pescado , tanto como los falarios , y 
las ganancias. En algunas partes de Escocia va- 
rias gentes pobres y miserables hacen trato y 
gfangería el coger á las orillas del mar aque- 
llas piedras de varios colores conocidas comun- 
mente por el nombre de Pebbles úq Escocia. El 
precio que por ellas pagan los Lapidarios es pu- 
ramente el valor de los falarios del trabajo de 
cogerlas, sin tener parte alguna en él U ren^ 
ta, ni las -'ganancias. 1 ¿^ :juí :• ^..j^^^^íi 



88 Riqueza di las Naciones, , 

Sin embargo de efto el precio de toda merca- ^ 
deria en general ó ha de componerse de alguna 
de eílas partes, ó de las tres juntamente como 
integrantes, y conílituyentes : porque qualquiera 
parte que refte después de pagada la renta de 
la tierra , si la hay , y el precio de todo el tra< 
bajo envpleado en cogerlas, manufatturarlas, y 
ponerlas en eftado de venta, no puede menos 
ú^ 1er ganancia de alguna, ^o íí's iui í '<' ^ 

Pues asi como el preció , 6 valor permu^ 
table de cada mercadería en particular , y to- 
pada feparadameíitQ ,sc resuelve por ultimo en^ 
unja den otra, ó en todas eílas tres partes, asi 
todas las mercaderias, ó cosas permutables , que 
componen, como juntas en un cuerpo , el pro- 
duño anuail de una Nación se ha de reducir ne- 
cesaiiamente á las mismas , y todas ellas se dis- 
tribuirán ; entre, los habitant€!& del país ó como 
falarios del trabajo, ó como ganancias de (fondo, ó 
comocfcntade la tierra. £1 todp de lo que anual- 
mente ó se coge, ó sé produce por el trabajo 
de una focicdad , ó el precio total de eftcpro- 
du6:o , que es lo mismo , se ^iftribjiye de eftc 
modo entre los varios miembros que la compo- 
nen. Salarios, ganancias, y rentas fon las tres fuen- 
tes fecundas de todo prodaño , y de todo valor 
permutativo. Todas las rentas , utilidades y oben- 
ciones vienen por ultimo á derivarse de una de 
aquellas tres partes , de do§ , ó de todas ellas* 
-r Todo el que . percibe rentas de algún, fon-, 
Üo propio,, ó las ha.de facar de su trabajo , ó 
de su capital , ó de fus tierras. Lo que percibe 
por su trabajo se llama falario : lo que dima- 
na delcapital manejado , ó empleado por el mis-^ 
mo que recibe el provcchí^^, g^manci^i, : lo quQ 

per- 



í - Libro I. Cap. VI. 89 

percibe de aquel mismo capital por medio de otra 
persona á qi^icn se lo preftó para que grangease 
con él, usura, ó réditos del dinero, que es aque- 
lla compensación que el que tomó preílado con 
el fin de emplearlo paga al que se lo preftó por 
^ la ganancia que con el uso del dinero hizo ó 
pudo hacer. De cuyo produfto parte correspon- 
de al que tomó á su cargo el emplearlo á ries- 
go suyo, y con su trabajo, y parte al dueño 
del capital , porque dio al otro aquel medio de 
grangear , pudiendo él mismo haber facado por 
otra parte su utilidad empleándolo por si. El 
' interés del dinero, ó la usura de efte modo 
entendida es siempre una renta derivativa , que 
li no se paga del mismo produÉlo ó ganancia 
que del capital se ha facado , debe pagarse de 
otro qualcmiera fondo ó renta ; á menos que el 
que recibió la cantidad preñada fea un hom- 
bre ürodigo , y disipado , por que en efte caso 
habrá de contraer una fegunda deuda j)ara pa- 
gar el interés de la primera. Los réditos que 
dimaDan enteramente de la tierra propia se lla- 
man de un modo especifico renta , y pertenece 
al feñor*de Squella^ Lo que percibe el Labra- 
dor proviene parte de su propio trabajo , y par- 
te de su fondo ó caudal empleado en las labo- 
res. Para efte la tierra agena no es masque un 
■inftrumento que le habilita para ganar los fala- 
rios de su trabajo , y facar el produdo de su 
caudal.. Toda contribución , toda renta , todo sa- 
lario, pensión j ó reconocimiento annuo de qual- 
quiera especie viene á derivarse originalmente, 
mediata ó inmediatamente de los falarios , de las 
gailincias , ó de la renta de la tierra. ^ ^- i^W^ 



í>íb 



Tomo I. , 12 



gO RiOUEZA DE LAS N ACIÓN ES. 

Guando las tres especies corresponden se-p 
paradamente á diftintas personas fon muy fá- 
ciies de diílinguir ; pero quando pertenecen á 
una misma faelen con facilidad confundirse , 4 
lo menos en la inteligencia vulgar, -, /);;) (., 

Un hacendado que labrase por sí fus pro- ^ 
pias tierras , después de pagar las expensas del 
cultivo, ganaría la renta de feñor , y Jos proj^ . 
vechos de labrador arrendatario , ó colono. En 
eíle caso puede muy bien llamar produBo ó ren- 
ta á toda su ganancia, y confundir de elle modo 
í lo menos en el lenguage común , la renta pro- 
( píamente tal con la ganancia. En eftas circunftan- 
MSíS^ §Qj bírtlají, las mas de )as Proyinci^s Brir 
; tánicas ert. la América Septentrional , y los Efta- 
blecimientos de la India Oriental. La mayor parte 
de a<juelljs íncolas labran sus propias haciendas, 
„.y. por consiguiente rara vez se oye entre ellos el 
nombre de renta, sino de produfto ó' ganancia. 
^£r: Los colonos , labradores de agenas tierras, 
rara vez emplean para siís labíVres diítintos so- 
^breílantes , ó diredores. Por lo general trabajan 
también con fus propias manos , aran , siembran, 
&c. en cuyo caso lo que les queüa d¿ fus cose-, 
chas devpues de pagar la renta al feñor , no folo 
reemplaza aquel capital que emplearon en el 
cultivo, juntamente con las ganancias regulares 
del fondo , sino que les paga l^os falarios que ga^. 
í-naron en calidad de obreros; , y de fobreílantes, 
. o capataces : y no obftante eftp todo lo qub' 
. reíla pagada la renta, y reeinplazado el capital, 
fuelen ellos llamar ganancia; pero quien duda que 
en eíla van comprend-dos los falarios de su tra- 
bajo ; pues lo'i gana el labi^dor en folo ©, he- 
cho de ahorrarloi. £a elle caso se ven clara- 



,42 V. LiBKo I. Cap. VI. qi 

mente confundidos los falario* coil las ganan* 
cias fegun ^1 fentido vulgar. - 

Un fabricante , ó artesano independiente, 
que tiene caudal bailante tanto para comprar 
materiales , como para mantenerse hafta poner 
fsu obra en eftado de venta , no folo gana los 
íalarios de un operario jornalero que trabaja 
bajo de un maeftro , sino el produfto que eííe 
maeílro faca de la venta de su manufaÓura. Pero 
á todo ello llaman generalmente ganancia : lue- 
go en efte caso también se confunde eíla con ios 
falarios del trabajo. 

Un jardinero' que c-iiítíva un pequeño huer- 
to con sus miomas manos reúne en su persona 
los tres; 'diftintos cara61eres de f< ñor , colonoVy^ 
jornalero ; y fus produdos le pagan la renta del 
primero, J^s ganancias del fegundo , y los fala- 
rios' del tej^cer6. Y con; iodo en eñe caso , como^ 
que aguel produ6io total se considera Comun-^ 
mente como una^ mera compensación de su trai* 
bajo , se confunden también con los falarios de 
eft^ la renta , y las ganancias. .i. 

En un país civilizado fon muy pocas las mer- 
caderías cuyo valor permutable consifíe única- 
mente en el trabajo , porque en las mas de ellas 
concurren , y contribuyen la renta de la tierra 
y las ganancias de los fondos : por tanto el pro- 
*du6lo anual de femejante fociedad ferá siempre 
^uíiciente para adquirir, ó disponer de mucho 
mayor cantidad de trabajo age^o que la que se 
emplea precisarpente en preparar aquellas mer- 
caderías para su venta. Si la fociedad emplease 
anualmente todo el trabajo que cada año pue- 
de f omprar , ó grangear en el mercado , como 
que anualmente se aumentarla en gran manera 



92 Riqueza D£ las Na ciones. 

efta cantidad de trabajo , en cada año fucesiva- 
mente iría siendo nnas y mas su pro^dufto. ¿Pero 
donde hay un país en que todo el producto 
anual se emplee efeftivamente en mantener so- 
lamente al induftrioso? Los ociosos consumen 
en todos ellos una gran parte del produjo age- < 
Dó : y ;fegun fean las porciones que se diftribu- 
yan anualmente entre ellas dos ciases tan con- 
trarias y asi crecerá ó se disminuirá cada aña 
su ordinario valor , ó bien continuará invaria- 
ttlc todos los años con muy poca diferencia, f- 

,.; . > coilfillrt 

-latírf =c«5^Bp CAPITULO YIL imbrnkn^^^- 

iíftOfAt<\ tía n^ 0''^M-yf <n>thu '«i;iTi',í>n ^v' noi ol 

Del precio natural i y iela^ual ó'm'ercaniiJ dé 

toda cosa permutable. f 

n todo pafe , i5 comunidad de gentes hay 
cierto precio ordinario , ó Tentado, asi fje los 
falarios, como tie las ganancias de quantos em-í 
pieos se hacen del trabajo , y de los fondos. 
Eftc se regula naturalmente, como veremos mas 
adelante , parxe por las circunítancias generales 
del país , de su riqueza , pobreza, y condición 
progresiva, eftacionaria, ó declinante; y parte 
por la naturaleza misma del empleo particular. 

Hay también en toda fociedad un precio me- 
dio, ó una regulación ordinaria de las rentas 
de la tierra , que se gobierna asimismo parte por^ 
las circunílancias dichas de ca-da Provincia, 'f 
parte por la fertilidad nataral del terreno. 

Eílos precios comunes, y ordinarios pueden 
llamarfe naturales , tanto con respecto á los fa- 
larios , como á las ganancias , y rentas , en atjucl 
tiempo y lugar en que generalmente prevalecen/ 



•¿i. 'Libro I. Cap. VII. 9| 

Quando el precio de una cofa ni es mas «i 
es menos qi?je lo fuficiente para pagar la réntaf 
de la tierra, los falarios del trabajo, y las ga- 
nancias del fondo empleado en criarla , prepa- 
rarla , y ponerla en eRado y lugar de venta se- 
%un sus precios naturales, ó comunes, se dice 
que la cósase vende por su precio natural. íí 

Véndese entonces por lo que piecifamerítíí 
merece , ó por lo que realmente cuefta al que 
la conduce al mercado, ó pone en eftado dé 
venta: por que aunque en el modo común do 
hablar lo que se llama primer cofte de una^ cofíí 
no comprende las ganancias de la perfoha qu^ 
la vende, qtlien duda que en realidad si está 
la . vendiefe á un precio que no rindicfe el re- 
gular de las ganancias en su respe8:ivo país, 
perdería e\»dentemente en el trato; pues em- 
pleando aq^iel mismo fondo de qualquiera otroí 
modo t¿iubiera fácado aquella ganancia. Fuera^ 
de efto, su ganapcia e^ su renta , puefto^que es 
el único fondo de su fubsiftcncia, y mantenimien- 
to. Jisl como todo aquel tiempo en que eítá" 
preparandg la ^osá para venderla adelanta á sus 
operarios los falarios, y el fiiftento , asi tambiea: 
se adelanta á sí mismo su mantenimiento y ítib- 
siftencia , la qual debe proporcionarse i aque- 
lla ganancia que razonablemente puede esperar 
de la venta de su obra. Si efta pues no le rin- 
4e efta ganancia no podrá decirse con verdad, 
que se le ha pagado él cofte de ella. ¡O 

Aunque el •precio , ó qüota de efta ganancia. 
no siempre es el mas bajo á que puede i vece^ 
vender un negociante fus mercaderías , por lo 
menos es el mas bajo á que razonablemente pue-' 
de darlas atendidas las circunft;anci^^d§ji^. yfiWf^j 






94 RiQüEíjA DE LAS Naciones. 

j\g) í^H; que las vende : especialmente quando en 
f&Vfit:r^fi<í o ¡respetivo hay perfé^a libertad , ó eftá 
en país en que puede mudar de negociación 
siempre que quiera. 

».tí¿ I¿1 precio aftual á qite comunmente se ven-: 
den' las rnercaderías es el que llamamos precio< 
del.ímercado, el qual puede fer ó el mismo na- 
iMrftl.Oifuperipr ó inferior á efte. 'j?bbr.^^f'-\ 

El precio aélual dicho en cada cofa en par-- 
ticular fe regula por la proporción entre la can-' 
Udad que de eña hay anualmente en el mer- 
cado, ¡y la concurrencia de los que defean pa-: 
gar el precio naí.u ral de ella,i ó todo el valor 
de Ja!. renta, tnafea¿¡Oj y ganancia que «e. haya 
verificado tener halla haberla conducido alli pa^. 
ra su venta. £ftos concurrentes p,uedeh llamarfc 
compradores , ó. empleantes efcÉtivo" ^, y su fo-; 
licitud; por el género con una disp.os-icion efi^^ 
caz de comprarlo por su jufto valor, <Ja deúi 
manda ,efe8:i va ; (*) pues, que fila es causa fu-> 
ficiente para la efeótiva conducción de los gene-, 
ros al mercado. Esta demanda es muy diferente 
de la general ó ineficaz. Un pobre^en cierto modo.- 
puede dccirf? que pide, defea, ó necesita un co-^ 
che, y fiípongamos también que puede en efe6lo- 
tenerio ; pero su demanda no es propiamente^ 
cfeóliva , pues que por fatisfocer aquellos de-*í 
feos ineficaces fuyos nunca feíá lievakJa aj mer-j 
cado. aquella mercadería. ^ <^r r» -^f. i: í ''v ^s 

Quando la cantidad del genero que se Ileva> 
¿vender no alcanza para la efeíliva,dcmania, 

(^(■♦V'Esta expresión debe tenerse muy presente , por q\c 
©curre, i cada paso en el discurso de est^ obra ; y acai^ 119.^ 
hay otra mas encrgíca , y cjüc cxpll.(^ue' mcjot todo aguel séB-* 
tidí) cii' nicnos palabras. »í.' .^ .-^ jíJ 



Li\jRO I. Gap. VIL g^ 

na *puede fatisfacerfe toda aquella cantidad que 
^ piden los que eílán dispueítos- á pagar el valor 
integro de ij renta , íalarios , y ganancias que 
corresponden al género hasta haberle puesto en 
aquel eílado. Por no qucdarfe sin aquellas mer- 
xraderíag habríi quien eíté dispueíto á pagar algo 
mas de aquel valor total de ellas. Principiará 
.entonces entre los compradores cierta compe- 
tencia-, y el precio del mercado fuibirá mas ó 
.menos íobre el natural fegun que aquella falta 
aumente mas ó menos el empeño de llevarlas. 
-La escaféz misma habrá de^pcasionar mas ó 
• .m e n o s c o m p e t en c i a fe g u n qwe- . fea jd c:- mas 6, me- 
nos importancia para los competidores la adqui- 
sición de aquella mercadería : y de aqui nace 
aquel exorbitante precio que toman en el blo- 
.queo , por exemplo , de una plaza , los géneros 
-de prime ra'^necesj dad para la vida , como fu 09- 
áe tamhiei^í,ea..w.nc^ iia(pbx^¿^f9 QAlf/nidiid;..úDÍ- 
•versali>:J^) í^hnn ír> fhinoa ní5 í:^f.bí»-r) ?-il' ^ 
Por el contrífrio qfañdo la cantidad tondq- 
cida al mercado excede de la deiioanda efecti- 
va fio puede venderse toda entre a.quellos que 
eílan dispaeílo^ á pagar el valor integro de las 
rentas, falarios^ y ganancias que cpíly U merca- 
dería baila su efediva conduc<-ioi;i ál lugar- <}e 
• su venta. Parte de ella tiene que venderse á 
los que no quieren pagar tanto , y aquel infe- 
. .rior precio que :e{los dan por c¿!a rebaja el pre- 
dio general de todo e\ iTnercadpK , Entonces efte 
: bajará mas ó , menos con , respecto al; naturfil 
.fegun que la abundancia d^li genero aumente 
mas ó menos la competencia de los vendedo- 
Jres ri6 feofun que les fea mas ó mei^os impar- 
. -Unxei vendííiC fu m^írcadería inm^4ktanieí)tp.,,'í¿^a 



<^ Riqueza de las Naciones. 

'misma abundancia en los géneros que facilmcrv- 
te se pierden , ó deterioran ocasionará mayor 
competencia por su despacho entibe los vende- 
xdores ,. que los que fon de mas duración , ó mas 
«proposito para conservarse. 
, ' Quando la cantidad conducida al mercad^ 
íc.v bailante, y no mas , para fatisfacer la demafi- 
-da efecliva , el precio del mercado queda exác*- 
aamente en su natural , ó á lo menos quantb 
prudencialmente puede creerse que se aproxi- 
ma á él. Toda la cantidad del género se des- 
<pacha á razón de eíle , y no podrá despachar- 
se en mas. La competencia de los empleantes' 
•^obligará á los vendedores á acetar efte precio^ 
'^pero no les precisará á otro menor. 
• -^f:>^ Como que el valor mercantil de toda mer- 
' <cadería conducida al mercado corresponde re- 
gularmente á la demanda efe6tiva , es interés de 
todos los que emplean fus tierras *i su trabajo, 
y fus caudales en ponerla en aquel eftátio, que 
* •su cafítidad no exceda^ de la efectiva deman- 
da : y es interés de todo el pueblo que nunca 
•fea menos. 

•^' Si alguna vez excede de la ^demanda, alguna 
^ "de las partes componentes de su valor se habrá 
de pagar á menos precio que su natural. Si efta 
parte es la renta de la tierra, el interés de los 
dueños hará que se excafee su producción: y 
"si es falario, ó ganancia, el interés del traba- 
*^^jador en el un cafo, y del empleante en el otVo 
^hará que retiren parte de su trabajo, ó de su 
'^caudal de aquel empleo : con "lo que la canti- 
•dad que se conduzca al mercado ferá á muy 
poco tiempo la que baile únicamente pa a fa- 
* tisfacer la demanda efettiva: y con efta ope- 
ra- 



, ,e2LiBRoI. Cap. vil. 57 

ración todas las partes componentes del precio 
volverán ab nivel de su valor respectivo, y el 
lodo á su precio natural. 

Si por el contrario la cantidad conducida 
al mercado fuese alguna vez menos que la que 
• necesita la efetliva demanda , alguna de las par- 
tes componentes de su precio levantará fobre 
. el natural. Si es renta el interés de los due- 
ños hará que prepa,rcn estos mas tierras para 
el' cultivo de aquel fruto : si es falario, ó ga- 
nancia el interés respectivo de trabajador, y 
empleante les obligará á emplear en ello mas 
trabajo, ó mas caudal: muy presto la canti-. 
dad que de aquel género se lleve al mercado 
alcanzará para la demanda efe8iva ; con cuya 
operación también todas las partes componen- 
tes del p^ício baxarán hasta el nivel de su va-* 
lor , y eb todo á su precio natural. - 

Efte viene á fer como un precio céntrico 
hacia donde gíavitaíj todos los precióos de las 
mercaderías. Varios accidentes pueden á veces 
tenerlos fuspenfos i diftancia, y otras forzarlos 
algo ma^ abaja de su centro mismo : pero fean 
los que fuefen los obftaculos que les impidan 
sti descanfo en él ^aquellos nunca cefan de gra^ 
vitar conforme á su propensión. 

I^é efte modo pues toda la cantidad de !a 
iiiduftria empleada anualmente en conducir al 
•ittercado, ó poner en eftado de venta qualquie^ 
ra mercadería corresponde i la demanda efec-t 
tiva. Naturalmente la induftria procura llevar 
aquella cantidad prccifa que es suficiente y no 
Tna| para fatisíacer la dicha demanda, y nuncíb. 
exceder de efta cantidad. ^í » 

Tomo Ir ig, ^ 

9 



g8 Riqueza' DE t'ks^NACioÑEs. ^ 

OfOPcTO én ciertos empleos una inistna cantí-tt 
dad de induílria producirá eii di íVintos años « 
muy diftintas porciones de mercaderías ; y en : 
otros dará de sí la misma , ó casi la misma. Un 
mismo numero de obreros producirá en el cam- 
po en años diftintos muy diferentes cantidades < 
de trigo , vino , aceyte , y otras producciones; ? 
pero un mismo núnriero d¡e hilanderos , y texe-íj , 
dores producirá en cada año por un cómputo 1 
regular, casi la misma cantidad de lientos, ó- 
telas. En cierta evSpecre de induílria el producto 
medio es el que regularmente puede corresponder 
por todos respectos á la efeQiva demanda : y 
como su adua] producto es freqiientemcnte nlu-> 
chomayor,ó mucho menor que el medio , ó 
computativo , la cantidad que de eftas mercade-í 
rías se lleve sX- mercado ó, excedeiár coriside-; 
rablemente , ó quedará del mismo mí^do esca-. 
sa con rcspe&Q ala demanda efeftiva..'^ asi 
auín quarj^do eíla demanda ^erinapeciese siempr'e 
la misma, el precio del mercado en aquellas.co-í 
sas eílará expuefto i infinitas íluBuacipnes , .yj 
unas veces excederá en mucho ..y^, otr^s ni con 
nníclio ¿llegará á; su precio natüraJv En laí otrasi 
«spgcics de; induílria en que es el mismo sie ni-', 
pre, ó casi el mismo^ el prpau6lo de iguale^ can-r 
tidades dé trabajo, puede ¡muy bien coincidir 
éfte por lo regular con la demanda efeíliva: ppr 
lo <[Ue mientras efta permanezca en ¿^up .ti?isn)pi(^ 
eftado el precio de aquellas mercaderííJ^.^e man^^ 
tendrá también lo mismo >;ó se jproxbnÁíTá. to- 
do quanto puede creerse á su ptecip.ní^tUral,. 
Quelos7precio5 de lienzos ,, jtexidós^ y otras co- 
sas como eftas no eftáuL.expueftos i tajita^iii tan 
grandes flu£tüaciones^coiao los del trigo , no 

gt .1 qWjT 



^ .^ i (Libro 1. Cap. VIL> ^' 59 

habrá i qiiién no tenga convencido la expe* 
riencia. Ü precia de las primeras varía fola- 
mente con las variaciones de la demanda efec- 
tiva : el de ks legundas no Tolo con eftas , sino 
con las de la misma cantidad que puede ó no 
) llevarse al mercado, que fon mayores y mas 
freqüentes. .•-.{>.:[ . u , ,!;|',r,, . ; 

Las fluctuaciones accidéntalesj y y/:por cieFto 
tiempo folamente , del precio mercantil de qual- 
quiera cosa recaen principalnjente íobre aque- 
llas partes de precio que se reducen á falario?, 
y ganancias : porque la que se resuelve en renta 
de la tierra apenas tiene en ello influencia alguna. 
Una renta fixa en dinero ninguna impresión reci- 
be de aquellas variaciones, ni en su valor, ni en 
su valuación. La que consifte en cierta canti- 
dad de f§uto recibe alguna en quanto á su va- 

-lorí ah-u^o qn;; todasí las fluctuaciones acciden- 
tales^, y temporarias del precio de efte fruto en 
el mercado : p|ro apgnas siente alteración en su 
computación anual : porque al eftablecer las 

i clausulas del contrato el feñor y el colono pro- 
curan por un juicio prudente ajus^tar el precio np 

ocasional y transitorio , ^ino el medio ¡ ó msis 
confl:ante de aquel produñó. ] 

r> . Eftas fíuéluacioneí» obran tanto en el valor, 

JCpTn(>;Sn. ^'^ valuación de falarios y ganancias, 
'fegun cjue el mercado eftá m«is'6 menos provis- 

^ to de mercadería, ó de trabaj<i> : de obra te ch?, 
6;,de Qrbra por hacer, ün luto publitot levanta 
el precio deja ropa ne^a? de que el merca- 
do eílá por lo regular esciiso en tales, ocasio- 
nes ; y aumenta las ganancias:,de los mercade- 
re* que. tienen á la fazon cantidad considera». 

Jbiejdc .días,. Jhling.vm ^^.(Xq. prQduce ea iüs sa^ 



noo' RiQüfezÁ JIE LAis Naciones. 

-jarios de los tejedores , por que á la Tazón él 
•mercado eftá escaso de mercaderías ,ó-no. de tra- 
bajo ; de obra hecha , no de obra por hacer: 
pero levanta los jornales de los íallres , por que 
•en efte respefto eftá escaso de trabajo, y se 
-verifica una demanda efeCliva de obra por ^ha- ( 
cer , mas que de obra hecha. Aquella misnia 
^causa íbaxa el precio de las ropas de : otT.ó co- 
lor y dé feda , y por tanto baxa taitibien la 
ganancia de los mercaderes que por casualidad 
tienen en aquella ocasión cantidades considera- 
bles de eftas. Baxan también los falarios de los 
^que se ocupan en prepararlas durante aquellos 
-feisijO doce meses en que se contiene la deman- 
da efeftiva de tales géneros ; y el mercado en- 
tonces abunda de mercaderías y de trabajo de 

-H pero aunque él precio común , ópdel mer- 
ODUdo «íiá continuamente gravitando, digámoslo 
íasi , há(;¡a el precio naty.ral , f veces ciertos 
accidentes , otras las causas naturales , y las or- 
'denes también de la policía económica fuejen 
< en muchas mercaderías ipantenJ^ por mucho 
í^íiempQ , y en gran manera fobne ei precio na»- 
tural el del mercado , ó común. > • ; 
t*^ Ouando por aumentarse la demanda efeñi va 
de alguna mercadería particular levanta 5.u_^ pre- 
cio mercantil fobre el natural , los que empleah 
.fus fondos en furtir de ellas el mercado cui-^ 
dan por lo general de ocultar eíla novedad. 
-Quando se llegan i faber las grandes ganancias 
-que otros se prometen, les inducen á emplear fus 
•caudales en el mismo genero ; y á poco tiem- 
-po fobra para fatisfacer la demanda , y el f)re- 
•cio del mercado y lene 4 ra4iici«e.4 áw natural. 



.^ 'a<íaso a KH^cho n^asrbaxo. precio. Si el n^e^y 
cado eftí; d^ilante del 1 ligar de sus abaíl.ecedo- 
res pueden á veces tener oculto eíle mpnopor 
íio años enteros , y en iqdp efte tiempo, disírii* 
lar sin rival de «us .extraordinarias, gananciasc 

•|)ero no híay duda que fon muy , difíciles de guarr 
dar .mucho tiempo fecretos de ^fta especie. ¡h^ 
la ganancia extraordinaria no puede duraf njia? 
que mieiitras efté ignorado , ó muy poco mas> 
. Los fecretos en las raanufa6luras fon mas fa^ 
ciles de . guardar que jos del coímercÍQi fe íne^ 
^ociacií>n. Un tintoiero que descubre un, mod<p 
.ventajoso de dar cierto color pártif-iilar caá 
jnate ríales: que cueftan la mitad de losíqueco+ 
.munmente usan otros para el mi^mo fin , puede 
con facilidad disfrutar; d^ la veni^ja de: su dest 
-cubrimiento mientras viva , y aun d^xar el ^!p^ 

^€r<íta legí^o 4^sü iposteridad. JSftas gani%Jf>ci# 
cxtracydiniaírias que convelió haga naeerárt ddl 
^Ito precio, que^ se le^aga por su trabaja pel- 
.culiar : pero aunque propiamente consifLen e© 
lí)S, altos; falarios de su trabajo ^ CQmo;^^^ repir 
icn fobre cad^ una>de las partes de; su oa^id^t 
Y como loda^ ellas,en aquel respefto diccin pro?. 
4)orcion con él , se consideran vulgarmente coii?9 
ganancias extraordinarias de ;su. fondo , ó papitaU 
*. / ! EL^^g^carecimiento . del precio del mi^jc^dp 
les: ciertamente ef(¿6ic)..clci varios a^^íidcntQs f^^Cr 
^ie.ulares ; <pero vCuyaLÍfiflí*6DQÍa.pii6jlc:.4\*ra^ ip^t- 
chos años confecutivos. ,'^-:\{utj\^ rb jni" vm- 
^fí Hay fruto% nájturalieis que requierenitales 
clrcunftancias de suelo.', y situación qu§íl:tí>>- 
da la tierra que en ciertos paifes es apta p^rfi 
su producción puede;.no ferfufifieote panai^Pr 

. iis£^(íssí,iiíii deíaanda ;e&¿llvl. J^^MiQmt^Siíi 



^ 

':^^^ 



tjUé dfe ¿fto^fi utos se lleve al mercado irá I 
parar apoden de aquellos que dan «^uílosamentc 
mas de lo que es fuficiente para pagar por sus 
precios naturales la renta de la tierra que los 
produxo^ los «falarios de los obreros, y las ga^ 
rancias del fondo empleado en su labor, y eh< 
ponerlos en- eftado de venta. Eftas mercaderías 
pueden continuar vendiéndose siglos enteros á 
iin precio muy alto; en cuyo cafo la parte que 
€fxc€de en efte precio es la que se reduce á 
4k renta de la? -tierra , pues efta es la que se 
paga entonces sobré su precio naturial. Las rerw- 
tas de etquelhs tierras que producen unos fru-. 
tos singularmente eftimados , como de algunos 
viñedos de España y Francia en ciertos luelos 
felices en eüe ramo, ^ no guardan proporción 
•f*gtóar>>'C©« las de, otiros terrenos ( igualmente 
•felices y cultivados, pero jfíibreí^trq^ artículo», 
en' lo« misinos contornos.' Y^ por el ¿contrario 
ios falarios ó jornales de^Jds ol;»reros , y las ga- 
uancias de k)s fondos empleados en poner aque- 
llos frutos en tñi^ú át' venta, rara vez fa^len 
¿6^'^' tíattiml^|)ii^porcJorv^ coti U^áide^ ©tras co¿ 
aas 'qiíc áe < Iteván í también al' mercado de lo« 
miamos territorios. Eftov^encarecimienios del pre4» 
CÍO fon evidememe^u&efedos de unas causas nai^ 
turales que putder» impedir el que la.efetliva 
ikifí^anda se vea jamas faÉísfdcha abundantemem. 
tfe í}^' y í^ue'^^pu^deh Gotitinuar obrando . del^mís^ 
mo modo siempre. ..<:). ^^ ; <o. ^i c: ;!j 
^^l Jürti nroñfOp^lio^'j' 6 priviliéglo «xcluáivo/ icon- 
•tíi^idb, á í ufí ¿ittdívidu(í / ó Ó - una compañia co^ 
lilelfciante p^rodbce el' mismío efedo que un se- 
'Círfetó4i4lla<k>-pr4vadameftteíen ürtí tráíico ,. o en 
ítóaí^íiSdnuiaÉÍatá, ,Los:.mgní)püIiftas mantenieu^ 



y, no^ fatisfíiíien^o j^rrias la. qfe^^iva ; deroajid^' 
veflden sus géni¿f^os Á p)uc\¡q^^ ma.s c^rq {^i;-ejpjcu 
qnt el natura] i^ y iSUíbe r^ , sfus , (^m 9¡ument03 , ^hic^i^ 
sean de falarios , bi&n cie^ ganancias , hasta, un 
%:aIor excesivo fobresi^ natural proporción. ,j 
El^ precio monopqlio, es; siempre el m^ypr^^ 
y raas alto á que p?iede así:epder el YÚpTr^^^ 
una .f^ofa : el natural por el <:ontrario , .fon^c»^ 
que es el preciq del libre comercio,, ó cornija 
petencia libre, es el menor y mas bajo 4 qtl^ 
^ puede commodamente regularse ; y el que tiehenj 
las mercaderías , no en todas ocasiones , sino 
por. espacio d^ periodos considerables^ El pri-*^ 
mero es el mayor que puede exigirse de Jp^, 
compradores, ó el mas alto á que s^ fuppnc* 
que estos pticden condescender: el fe gu nao el^ 
mas bajo á»que pueden reducirfe ios vendedo-^ 
1165, pa^ continuar su. tráfico sin ^éx4i^^i¡¡/'i¡j 
^ La misma tepdencif., tienen ^ aifnq/^p np^^p^f 
un- mismo grado los :-privilegios j.eXjCJi^fi^yíQSf.dej 
los, cuerpos, los eftat^to.s de aprendizage , y^ 
todos c^qugllos ^reglamentos que r^ítringen en. 
ciertas negoGiaqiones particulares If^ Ij^re.jpip'-^ 
p^^encia , ,coí^¿^4i.4ndolp, 59^9,;^V.HP .(¿^r^^iift^^ 
mero de Iqs! quj^.se. ^^mpl^a^^ enr?^q\J^Q^^o^^,l^u^,(f^^ 
¿st^s re.ft.riccipnestspn^^ppcie^ ap.jipc^noppíip, ,¿q- 
UT». fentidp íatp, y ^^íbi) .capaces 4^. ip^nteperr^si^ 
glos €xiteros , en^ciertos .ñegocip^, pL,precip,|Cq-j^ 
mun del. mercí^da. íobre ^1 n^|pral;¿f y |iun^e;^y 
tenderse efte ^ e«.c^recimientp, ;!, íqs, f^daríof cl^í, 
trabajo , y las ganan,cias del,^i^ÍidOy.,,Pcr^,^e(t^ 
encarecimiento ppdrl, 4urar . af¿}i^!el,, tierifippjJ^iajff 
nvenfe que no quieran, corregido -,, o que. s^ pe^i^ 
mita por los eílatutqs y JregljqíeiitfUS de^^ ¿gt» 
Uci^ económica, "' ' '" ' 



•• 



iQii*^ Riqueza ^e las Nacíohe$« 

• El precio mercanfil dé cierto género partía 
ciliar puede continuar mucho lienipo fobre suv 
prediól natural ; pero el precio inferior a eñe' 
ríurita puede fer durable. Inmediatanícnte qué 
sfe' verifique la rebaja de una parte del precien 
natural, el interesado que conoce la perdida ré-*^ 
tirará desde luego de aquel empleo ó la tierra, 
ó él trabajo , ó el caudal bafta en la cantidad 
^üe baile para no llevar mas producción dé 
aquel genero al mercado que la que correspon-^ 
da precisamente á la demanda cfeftiva : con 
cuya operación muy prtfto el precio del mer-^ 
cádo levantará otra vez hafta su natural. Efte 
jfería por lo menos el caso en donde hubiese 
;^erfeElá libertad de comerciol*'\"*^', »^ i^:> «h ; 

; Los mismos eftatutos dé aj!) réh di z'íijgé i & or- 
denanzas de Gremios, y compañías*] que quan- 
do prospera uiía ríianufaBura habilinn á sus in*- 
dividnbs para lévaptar e^corbitantemente ^íus sa*.^ 
láyio^ Tobte la qüota naCuraí ,<*les obligan tam^ 
Bi^n en 'decayendo á baxarlos excesivamente cort^ 
respeño al natural precio. Y asi comb en e5 un 
taso eftas ordenanzas excluyen^ á nruchos del 
iatíj)fó6¿n aquellas. manufaBuras, asi en el otro 
excluyen al tnistho gremio^ dcompañia de mu-* 
chós eropleos. maís que haría en ellas mismaé;^ 
ffira los efeftos. de femejantes eñatutets gr6Í 
tóales no fon. taii variables en baxar los precios" 
de los jornales de los operarios „ como en le- 
l^ap^aVlos fobré '^u qüota natural. La influencia 
de ellos en él pViriier caso put^de durar siglos 
enteros ; péT^o ¿ti el fegundo fola el tiempo de 
la VMa de aquéllos operarios cH^e áprqndie* 
fon el oficio en tiempo de prosperidad ; por- 
Hdf^ hiego <[xxc x&os mueren el nutntro tie lofs 



, ;.t-v vLiÉKól. Caí. vid " 9 i >í lóy 

que después aprenden aquel modo de vivir ven- 
drá á pro{Vrcionarse fegun la experiencia con 
lo que requiera la efediva demanda , y no mas. 
Toda política que hiciefe que en ciertos ramos 
particulares , por siglos enteros, y en continuadas 
generaciones b¿íjafen los íalarios del trabajo , y 
las ganancias de los fondos mas allá de su pre-- 
cío natural > feria tan violenta como la del Irtw 
doftan i y la de la antigua Egipto , en donde 
todo hombre eftaba obligado por principio su- 
perílicioso de religión á feguir la ocupación de 
fus padres ; y en donde se fuponia cometer uno. 
e4 mas abominable facrilegio en mudar de un^ 
oficio 'á otro^, ó de una negociación á otra. 7 

í» Efto es lo que por ahora me ha parecido neJ 
cesario advertir en quanto á fepararse el precios' 
común c^l mercado del precio natural tanto 
tj^anseunte ,como permanentemente en qualquierai 
mercadería, ■ ' ■'■.jjí^irj 

-' fj precio natural mismo varía taT4^bíe'rt:<::<^ 
Ifts flüduaeiones del peculiar que tiene cada una^ 
de fus partes componentes, falarios, renta, y ga- 
nancias: y en toda fociedad varia eíle íegurv 
fü& toTreilnfiancia*^ süí^ riqueza ó pó^bre^^ ; y su 
eftádó ' progr^s ivo , eílaciónário , ó decadente* ' 
Erv- lot? q«atro capítulos siguientes procuraré 
explicar con la diftincion y claridad posible la*> 
.'causas de eftas diferentes variaciones peculia-^ 
res de cada parte. • - 

En el primero moílraré quales fean las cir- 
cunílancias que determinan naturalmerte el pre- 
cio de los faTarios , y de que modo influyen 
en eftas circunftancias la riqueza ó pobreza, 
y ti eftado progresivo , eftaciouario , ó retro- 
grado de una fociedad. 
Tomo L ^i 



% 



106 RiQÜSJZA DE LAS NaCIO'NES. ^ . 

^r? En el fegundo procuraré nianifeílar qúalcs 
fean las circunítancias que prefcribeil natural- 
iTiente la qüota de las ganancias : y de que modo 
también aquellas mismas diferencias del eftado 
de la fociedad obran en dichas circunftancias. 

Aunque los falarios y las ganancias pecu- 
niarias , ó en dinero , fean muy diferentes en 
empleos diílintos del trabajo , y de los fondos, 
nó obftante se advierte siempre cierta propor- . 
clon entre los falarios pecuniarios de diferentes 
empleos del trabajo , y las ganancias avsimismo 
pecuniarias entre los diversos empleos de los 
fpndos : cuya proporción , como se verá des- 
pués , depende en gran parte de las diferentes 
leyes de policía económica de la fociedad , á 
país en que se manejan. Pero en eíla propor- 
ción es muy poco lo que obra la í¡íqueza á 
pobreza del país, ni su condición progresiva, 
eílacionaria , ó decadente : sino que permanece . 
siempre la misma , ó casi idéntica en todos es- 
tos diferentes citados : por 'lo que en tercer lu-^ 
gar haré ver las diferentes circunftancias qiie 
regulan efta proporción, i ;,:. 

En quarto y último prQCuraré dénfíonJlra^^ 
quales fean las que regulan , las rentas de las 
tierras, y alzan ó bajan el precio real de las 
diferentes fuftancias que producen. 



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JüQq /jlaiAíj ir CAPITULO, VI.IT./ -fí^p ^ c ':>^'í 
-ne> oí> ^íivíííT 8;>3'>Y;. «<;)& íiví53íiT|;inl' aii^iibmrr ni) 

-' .q h . Jbtio$>sularm id traiaj(K ^^'-''^ 

.«-^: - ■ . - :.<- , '.; ;::. -■.;! -. ' I ..■; -¡vv- ::h, ^ 

JlLl produ6lo del trabajo es la recompensa na*- 
tural , ó el falario del trabajo mismo. £» aquel 
primer eftado de las cofas que fuponemos ha- 
ber precedido á la propiedad de las tierras , y 
íá- la acumulación de fondos , todo el produÉio 
•del trabajo pertenecía al trabajador : ni en él 
habia propietario, ni otra perfona con quien par- 
tirlo por derecho de feñorío ó dominio. > 

Si eíle eftado hubiera permanecido, los falá- 
•^titrs'del^tj^bajo, ó su recompensa hubieran ido 
aumentándose al paso que creciendo las fácuU 
•tades procfuctivas, á cuya perfección dio fomen- 
to la* di visión del trabajo. Todas las cofas hu- 
bier^n^ido abíratáncfose gradualmente: ó hi^ 
-bieraft ido produciéndose con menos cantidad 
-de trabajo; y como en efte- eftado las cosas p ro- 
-d3cidlisfia1iiafi^ de permutarse naturalmente pdr 
«tras de igual cantidad de trabajo ageno , hüU 
'hieran sido adquiridas también por menos. can- 
•tidad del propiauv' 1 ^^^ií ht «Pti^'»* j ><oLi;;tuíiív ii> 
:í)i) Peca aunqiie ;t<5dasÍSís''c!^fáS liubíbrárt effa;- 
•d*<y[en realidad mas batatas , algunas de ellas aíl 
^■jtóíreeíer hubieran sido tenidas por mas caras que 
antes, y se hiibieran permutado por mayor can*, 
tiddd de otros bienes. Supongamos por exem- 
plo que en los mas de los negocios hubieran 
«d<J|antado una decima pane las facultades pro- 
•düñi?aí» del trab4yoi^^y que en cieno jiegock^ 



i^t^ RiQUEzK i>*fcitils Naciones 

particular no habian adelantado mas que un do* 
ble, oque ell ttábajp lié íij&^ídiS hujíefe, podi- 
do producir fojamente dos veces mas de can- 
tidad de pbrá que antes: én el tambio del pro- 
du6to de un dia por el del trabajo de otro dia 
la cantidad de obla diess. v^es multiplicada en 
el primer empleo folo podría comprar una 9»^ 
.tidad no mas Tquje duplicada eh el" fégtmdol Éji 
'efte ultimo quálquiera cahtidad parecería , cincQ 
_veces mas cara que antes; pero en realidad set- 
aria dos veces mas barata ; .pcyr que aunque ncr- 
cesijLa^llwa ,adqi^irirU,db uiiafcaínlidad de otrqj 
bienes i fcipco v^es itiaypf , : i^tobion eís ci^rlQ 
•qne ^no necesitaría maa que una mitad dd la 
cantidad de trabajo tanto para comprarla /ca- 
.nio para produciría : por consiguiente esta, ad- 
quisición era, ya do^ jvjeces mas faci^^ qufi>habiíi 
^ido antes^. , ;: > ■ -- '""> í;. -^o-^i^íí jíihíü 
.. Pero aquel eftado prifnit\vf> eaii^uo eKtra^ 
bajador gozaba de todo el produ&o de ^511 pro^ 
-pió trabajo no podia permanecer dfespwcs.dc 
iÍDúodu/cida la propiedad $te tierras vyí laaeuí- 
jBu)acion de fóndop. Ppií >taíviQ ;d^bettl(>dhfup<l^- 
inQ^ que ni a^n¡ raftros 7^^daisohi^dt2>.^q¿]ol^VáH 
aadQ mncho tietnpo .antes de que sejiverificafea 
io8 , progreso^ , (cqosidjex>blei;.que^5C .ban hccb<^ 
en nuestros siglos en las facM^tade^ ,io:ptinci>- 
4)i<^s ptQduÜivos.. d^Ulifahaíjuj; y.iariuJBOiiieri del 
ícaío^rojíeña^ínosí en ma$!(iii!dag*ícit>©i5tí sobre^i»^ 
Jes pudieran! bal^ei; MdQ sus :\efci^wíimi~lao«ef'^ 
xompema^ p fal^rips delrtrabaJQ,:! 3^. v ,r._y. ui 
^ií. Desde qu^ una ú^r^ .principia: á toáoccr 
dueño, ó. propietario! principia el Señor tam* 
bien á, exigir, una paF|e ^d^ l<^o quinto { ro* 
€lu%>: pued^i ; f^í^ ^áf ^^ ' ^ d^aidor ^, 6 traf 



íhaj ador i*^^i \o^'q\Jíé ^s^í' -réríta' Ws lá -prifíiierá de*- 
duccion qu\ se hace del p^ódíifto del tfarbájó 
qué se «mpleáí en la lát)of déla tierra. "' 
-i^ Rara vc^ -puede prefuríiirfe , que la perFona 
í^üe la* labra tenga para;;niamenerse Otro fonda 
tque aqyel hasta la toItc^iOTí dé ío¿ frütbs. Sii 
•subsistencia se le adelantará por tíquel que tenga 
fuficiente fondo para fupliria, e^a es , por el 
labrador que eiíipkíísü caudal en elle ramój 
y que no tendría motivo , ni eftimuló para em¿ 
picarlo i no tener parte en el produ8:o de aquel 
trabajo V ' ó i menos' t^ue no ' tuMiera la esperaba 

^ za de reemplazar fu capital cort alguna gananfi 
cia mas: con lo que esta ganancia misma viéíi 
ne á ser la fegunda deducción que se hace del 
produ6to de -aquel trabajo que se emplea eúík 
tierra. -.^ ^;- -— í-.- '-^> : '^' ^'' . '- ' '^^^^^ 
'"^ íAí^ia Hñisma «leáucoibn^^e ganancia ésf á ^stíJ 
jeto el produdo de qualquiera otro trabajó. Éit 
todas las artes y raadiufa^iiras la mayor parte 
de los operarios neceáitan de un empleante' qué* 
les adelante los materiales^ de ^W obra , sü^ ^fáíT 
lanos V y su fuftento rhafta ecynclüirla . Eflítí^páf-/ 
ticTpalde? f>roSuao del trábajo^die'éllokré^leP 
valor que se añade á tos matei^iáles adeláhtádb^? 
en cuya participación consifte^ su- ganancia. ' ''^^ 
-í- Sucede también que >uA 'artesano índepén^-^ 

. . ."dJénte tenga por sí fafifciérítéMcJaíud'ál^pará ade^*^ 
lantar los ptóteríaléí'de^ su Óbrá j^ ítiplir fos Taf-'* 
WiJois-, <^y? mant^Béí^fé haftá <>órídíilNy 'pei'fetícfcu 1 
nar^sü' matiiiFá¿l^ura. Eftfe'c3 'áC^nllemjpó feSbi^r 
y operario, y goza, de todo él prodü6t6 de su 
trabajo, ó de todoí él valor ^u^^ le íañade áf 
los Imaieriales eñ <[ué lo emplea^ Réürié err sí lo'^ 

' que regulari»eiU©.^'difti4bu)ki^í^i^^ 






,14,0 RiquilZa DI LAS Naciones. 

sonas, que fon las ganancias del fondo , y los 
falarios del trabajo. Í5-^>»i , . <^^ * 

Pero eftoíi casos no t fon muy freqüentes , y 
en todos los países de Europa hay veinte traba- 
jadores que sirven bajo de un amo , ó de ua 
maeftro para uno que trabaje independiente: /( 
en todas partes se entiende por falario del trar 
bajo aquella recompensa que se le da quando 
el trabajador es di llint a persona, del dueño del 
caudal que en él se emplea. f.vibf!t5í oa iirr* v 
Los íalarios del trabajo en todas las Nació- 
oes se acomodan al convenio que por lo comua 
le hace entre eftas dos partes ; cuyos intereses 
de ningún modo pueden considerarse los mis- 
mos. El operario defea facar lo mas, y el em- 
pleante dar lo menos que pueden. Los primeros 
cftán siempre dispueftos á concertar^ medios d^ 
levan tai: » : y,- .4f?^j^ f§§undó^j jdl^ojbajftr tesiJaUrios 
íjel trabajo. ,.w»'^ ^..„; ., í^::;'} '^h í>H '^^^^íq h ri^\ 
Pero no es dificil de preyeer , fegun^o que 
de orxlinario se experimé-nta , cjxial de eílos dos 
parti4í>^ en ciertas ocasiones habrá de llevar laí 
veqtaja ; . y habrá r de obligar al otro á condes^ 
qendiqr. á fias p>aQos. LosempleanVes ^ *ó dueñosi 
C9/«Ojmenos en numero , pueden con mas facili- 
dad concertarse ; y ademas de eílo las Leyes ppc 
lo regular autorizan en eftos las combinacio- 
ne^^bb y M^ pí"9bii^cn en los otros. Pues por \<^ 
cc>fp^;0 ^¿^ffíi (\\XQ ^hsLy ^^ñ'dtuios i]uc prohiben el 
le Yy^jy^i^r ■ el rPf ftc^o de las cosas , pero no ^el ba-* 
jajrlp.,i (Cftá.,^* nY^ei^tajofo , y aquello perjudicial.:; 
E^n feííi^jantesjCf^uien^as np pueden dexar de 
11^ v.ar^sieií^ re Ja ventaja los dueños. Un fe-i 
ñpTg á^Qi ^}^^T^M ^^'^n labrador, iin fabrica luo^vál 
w¡>.-jCojnjSj^iapatq.cicp',^ua(jwe M un año.no> 



, ?.A Llbro i. Cap/ VlII.oi-^ i\v 

. erhpíeert tra\aj ador alguno-, pbr lo general te h-^ 
drán con que^mántcaerse , fácando de los fon J 
dos , ó caudales anteriormente adquiridos : mu-' 
chos , ó los mas de ios operarios , ó trabajado-^ 
r-es no podrán mantenerse uría femana : pocos^ 
Jbodrán fubsiftir un mes sin trabajar ; y apenas^ 
habrá uno que lo pueda haceí^ un año enterd.' 
A largo espacio de tiempo tanto tY trabajador^ . 
como el fabricante, «I comerciante , y el hacen-> 
dado se necesitarán reciprocamente, pero nunca 
ferien los fegundos efta necesidad tan inmediata. 

j Rara vez se oye hablar, dirá alguno , de- 
conciertos que hagan , ó combinaciones que for-' 
men para aquel fin los Amos hacendados, 6i 
fabricantes; y se oye muchas de los que hacen* 
los obreros , y los oficiales. Pero el que ima- ' 
gine que p^ que no se oye hablar de ello I 
comunmente^ no lo executan aquellos , tengase/' 
por tan^ignorante del mundo como de la ma-*^ 
tjeria. Los dueñoj siem^ye y en todo lugar es-**, 
tan como en una especie de concierto tacitc>,b$ 
pero .confiante y uniforme de no levantar los J 
falarios del trabajo un punto mas allá de su 'í 
eftaJo común , ó precio natural. El violat* efta<> 
especie de pa6lo se tiene en todas partes por la I- 
acción mas impopular, ó mas contra el bien I 
coman, y por cierto género de baldón para un í 
hacendado , ó un fabricante entre los de su da- ». 
se^ Es cierto que rara j/e€ se habla de femé- í^ 
jantes conciertos , y combinadioties', por que loí'í, 
regulares no c^sar novedad las cosas que seí> 
tienen por ordinarias , y fabidas .digámoslo asii:^ 

* pero á veces también los artesanos se concier- > 

tan pli-ticularmente para bajar los falarios algo í 

' de su precio regular. Eílos conciertos se ha--» 



112 Riqueza DE LAS Naciones," 

cen j dempre con la mayor precaución y sigilo: 
hafta el; momento mismo de su ejecución ; y^ 
quando los operarios , ó jornaleros pierden sin 
resiftencia la demanda, como fucede de ordina- 
iíT^o , por mucho que fea su resentimiento ape-. 
ñas osan explicarse con el reílo del pueblo ert 
2i,lgunps países. Otras veces aquellas combina- 
ciones fon resistidas animoíiamente por un con- 
cierto contrario defensiva de los trabajadores, 
U operarios : los quales también aun sin nece- 
sidad de fer provocados fuelen concertarse paraf 
levantar los precios de fus falarios. Los pre- 
textos de que regularmente se valen fon el alto 
precio de los comeftibles , y las grandes ga- 
nancias que á Coila de su trabajo hacen fus 
amos , ó mavllros : pero fean ofensivas , ó de- 
fensivas eílas combinaciones de los, dependien- 
tes, siempre se habla mucho de ellas. Deseosos 
(k que el proye6lo se disponga proR|amente 
á_favor.jSuyo^>?recurren áilas armas del clamofv 
del ultrage,y aun déla violencia: obran coa 
aquella incorisideracion y frenesí propio de lojf 
d.esesperadqs » pretendiendo violentar á fus. amoS^ 
y á . fus iíiaefftro!i i; que ícondescieíidan en"' fus. 
ígljeitjLid^a.I^os: fabricantes, y los hacendados 
peri ioiíra i??knft claman, del mismo modo que 
eUos > y acudch á la autoridad del Magiftrado^ 
CLvit, j y 4 ^'^ rigurosa cxecucion de aque'llas 
ley^^i- ]qyj3 fM^.^j hebe?¿-.€ftablecidas en ^^gunas?;; 
Naí-^if^í^n^s.: iGontFa 'losucriados , trabajadores, ofí-j^ 
cia:le^v>':d jowíil^ros.,' Eftos poc^Hs veces- ó nin-i 
g^a íacan ffiitp^ d'eí láí violencia de tales con- 
ciertos tumultuosos; los quales. parte por la in-( 
ter vención del Magiftrado , parte por la fujferior^ 
cuAftajíijci^ ¿^iüiS^4ueñQS^ y. en las mas. Qcasionesi 

por 



.?.A 



LiBRo'I. Cap. VTII.U9i>í 



ti^ 



I 



por la ncSjesidad en que se halla la rnayór parte 
de artesan>)s y jornaleros de^ fometerse^al po- 
deroso para ganar su fuftento , acaban en re- 
cibir los fautores de aquellos alborotos el cas- 
tigo merecido. 

Pero aunque siempre los Dueños ganan las 
ventajas del partido en eftas y lemej antes con- 
tiendas con sus operarios y jornaleros , hay no 
obftante cierto grado de donde parece impo- 
sible que baje el precio de los faiarios por cierto 
espacio de tiempo aun en las especies ínfimas, 
y claíes inferiores del trabajo» 'V^hr^v-?;^ ; Nr 
£1 hombre siempre ha de vivir, y mante- 
nerfe con su trabajo; por consiguiente su fa- 
lario ha de alcanzar por lo menos paia su man- 
tenimiento. Es indispeníible también las mas ved- 
ees que^nen algo mas que su fuílento; poi- 
que de otro modo^ feria imposible mantener una 
familia ; y entonces la raza de aquellos traba-^ 
jador^s nunca pafaría de la primera ge/ieracion. 
Por eña razón dice Mr. de Cantillon , que loí 
obreros comunes, ó trabajadores de inferior cla- 
se , deben ganar en todas partes un doble? 
q-d^ndt) IhftioS de loquea bafte para su propio 
fuftento, para que cada qual , hecho el cóm- 
puto uno con otro, pueda mantener dos hijosf 
iuponiendo que la labor de la n)uger, que tie- 
ne* que cuidar de todos ellos, apenas alcanzará 
para remediarfe á sí rrij^ma^ Si es racional el 
cómputo qlie ftiele líacerfe- de que la mitad de 
los que nacen ipueren antes de la juventud, loa 
trabajadores mas pobres ferá necelário que uno 
con otro pienfen en ganar el íultcnto de qua- 
tro^iiños, para que les vivan dos quando me- 
nos: y el mant^ttiouemo. para quatro hijos de 
Tumo !• 15 






yi^^^ RiQu.BZA DE LAS Naciones. 

IJecníiíedad sc'fupone generalmente í¡:t el mis-f T 
mo, ó casi, que el de un hombre h4cho y ro-» 
buílo. El trabajo de un esclavo útil , añade el 
mismo Autor, se regula merecer doble de lo 
que cuefta mantenerle ; y no cree eíle Escritor 

y que el trabajo de un operario libre deba te- < 
Mprfe pox menos que el de un esclavo. Sobre 
todo siempre es cierto, que para fuftentar una 
familia de trabajadores de la clafe mas abatida, 
el trabajo de marido y muger debe fer pagada 
en algo mas que lo precisamente necesario para 
el propio alimento : pero <;n qué proporción deba V 
hacerse eíle computo no pretendo examinar. ^ 

.;c: P;€ro hay á veces ciertas circunftancias que 
conftituyen á los trahájadoies en el estado ven^ 
tajoso de poder levantar considerablemente la 
qüoía de fus falarios Ibbre la dicha computación,' 
que ciertamente es lamas baja quepuede^icon-f 
siderarfe compatible con la humanidad, vniíñs-í 
Quando en un país se va gradualmente ve- 
rificando la escasez de fos qu¿ viven de sus 
lalarios, operarios, jornaleros, y criados de quaU 
quiera especie: quando una Nación vá cada año 
empleando mayor numero que el eln|)leádo*cn 

. el anterior , no tienen necesidad entonces los 
operarios , ó trabajadores dq combinarse , ni ha- 
cer expresos conciertos para levantar el precio 
de fus falarios. La escasez de manos ocasiona^ 
una competencia grand"; entre los amos , quie- 
nes se exfuerzan a porfia por llevaríes consigo,* 
y rompen voluntariamente los líniitcs de la com- 
bi nací o n. oiih \^oo(t ¿io|, «aicf ocj a mt k^i r, i>si£d i ; 
.La busca de operarios , es evidente, que- 
no puede aumentarse sino ,á proporción <vdel 
auni^nto que tengan los. fondos deílinados í 



^ . Libro I.Cap. VIXTjí í^ 115 

m pagarles ?lps falarios. Eílos fondas fon de dos 
especies; d una renta fuperiorá lo que es preci- 
«amente necesario para el propio mantenimien- 
to : ó un caudal que exceda de aquella canti- 
dad que hayan de emplear fus dueños. 
• Quando un Señor , uno que tiene renta , ó 

\in hombre adinerado tiene mayores emolumen- 
tos que los que juzga fuhcientes para foítener 
•su familia ,- empica ó todo el relio, ó parte del 
fobrante en mantener uno , 6 dos creados de obs- 
I tentación : y si eíle fobrante se aumenta , au- 
J' inenta también él el numero de criados. 4: ^> { 
v-< Quando un- 'artesano independiente, como 
-j^dr^ exemplo un Texedor , ó urv Zapatero , Ite- 
gá^* i juntar m?s caudal qáe el futiciente para 
comprar lósímateriákíi de su oficio , y para man- 
tenerse hffta poder disponer de la nueva obra 
en que triaba ja,, con lo restante emplea por k> 
reguj^r uno ó mas oficiales, para hacer ma- 
yor ganancia con el trabajo de ellos. Aumen- 
tase efte fobrante , y se aumenta tambiieh por 
Iq común el numero de oficiales. 

Con que la escasez , y busca de los que vi- 

ven'ue^fus falarios, 6 jornales, crece á medida 

' que se aumenta la renta , y el caudal de todo 

país ; y no es posible que asi no se verifique 

<poí? 'ios modos regulares. El aumento pues de 

* renta ^ y de caudales es el incremento mismo 

^ de la. riqueza nacional^ luego con el aumento 

de eftá rtqueza se aumenta iftmbien naturaí- 

'"ííiehte la escasez y necesidad de hombres que 

' viven de fus felaricx* : y ambas; cosas van por 

' lo regular siempre juntas^ .«^^^i^ ■íüí.mív:-" 

" ^*No es la a6lual opulén*dá"de^uh'a Nación^ 



• 



V 



- / • \ 



fíi^ Riqueza DE LA3 NAeíONss. 

que motiva el encarecimiento , ó alz^ de los fa*. 
larios del trabajo ; por tanto > no eir los países 
mas ricos » sino en los mas aQ:ivos, ó en aque- 
llos que caminan sin parar á mayor riqueza , es 
en donde eílán mas altos aquellos falarios. In- 
glaierra pocos años hace era, y aun es en el ( 
^ia , iun país m^s rico ,que las J^mviñci^s dQ¡ la 
America Septentrional : pero los iál arios del tríu- 
bajo citaban mc^s altos en eftas que eu aquella* 
Kn l4i Provincia de Nueva Yorck (*) los ofi^ 
.cialcs, u operarios, y los jornaleros del canri- 
po ganan tr^s Shelines y leis Peniques, qvieAS '. 
4p nini^mo qw^.qn el di^a dos Sheli.nes fcíierlinos; 
„{9. rs. vn, Cj|ÍI<íÍJ anos,) Jos Carpinteros de Arma- 
da, diez. I. y ,á qftcitenpr otros, opei-arios y ofi- 
ciales , cuyos prqci.QS Íqd más con mucho que 
lo que ganan en l^ondres : y la mis\na difcren- 
, jpia se halla eu todas las demás Cplonias. de Ame^ 
.r¡<ia i advirtiendose que el abaíto 4<i todos los 
comeftibles, ¡y provisiones eitá cambien mas bajo 
en 4qii€:llas regiones que*^ei) Inglaterra. No se 
ha conocido alli todavía una carestía. En las 
temporadas mas calamitosas han tenido siem- 
pre bailante para, sí misma* > aunqíre/ no ' íiaya 
habido fobrantes para exportación. ;SÍ: el precio 
pecuniario del trabajo es m^is altó allí que aquí 
también lo fciá i proporción el precio real» ó 
la efeñiva facultad de disponer , y de adquirir 
todo jo necesario y i^il para la vida, que ^» 
.Jo que aquel precio trae ^al tcabaja'dor. , -'♦ 
«M. Pero aunque la America Septentrional {i^o 
es tan rica como; . Inglaterra > qs >un -paiíS jP^as 

r. (*) Escribíase fcsto antes de i^u^^sciferifiícasc )a,a¿iut^ ¡n- 

■ dependencia de esta Provincia ; pero muy cerca ya del »ño . 

íy^S ^^ '^uc prikctjpió'-aíjiícllá ''sabida f evolución Americaní^* 



^ .saáoitiB-Rií) I. Cap. VIIL " iif 

I activo, y Aadélanta á pasos mas rápidos á mk^ 
*yor riqueza* cada vez ; pues no hay u^na fefval 
in^s decisiva de la prosperidad de un pais que 
el aumento del numero dé fus habitantes. En 
la Grao Bretaña , y en qualquiera nación Eu* 
•ropea se dá por fupuefto que no doblan el nu- 
imero de -Ais habitantes €n menos tiempo que 
el de q^iinientos aflos. Ert ías Colíoniás Ingle* 
sas de la America se ha viílo , y se ve dupiii 
carse aquel numero en el cortó espatíio de veinte 

/y cinco. No hay que decir que en los tiempos 
presentes es efe6l:o efta multiplicación de habi* 
tantés'deias continuas transmigraciones de las 
-nuevas familias que de efte continente pasan 4 
-aquellos eftablecimientos , sino de la multiplica- 
ción de la especie. Los que en aquellos paises 
tienen la fciicidad de vivir hafta una edad avan^ 
^ada fuelep ver en su familia halla el numer© 
-de ciry|uenta á cien descerjíüeuíesj'úyos ? y eítd 
ícon mucha freq^encía^ El trabajo se remunera 
-alli de modo que en vez de fervir de carga una 
numerosa prole es un manantial inexhaulio de 
*^Piíláí^íi«> ¿ 4p prosperidad pz^ra los padres. El 
-trabajo de cada hijo antes de eftar en eliadoi de 
poder falir de la casa de fus padres- se regula 
por cien libras de ganancia pura al año ^a^i 
eílps. Una viuda joven con quatro ó cinco hi- 

" ■ jos de mediana edad , que entre Jas mas de las 
fiases de Europa ferj^^i impedimento casi in- 
-«uperable? para un fegundo matrináonio , qs allí 
tfolicitada com<^ un ca«o de fortuna para un feu 
iiz eftablecimiento. Lo que valen los hijos es 

^ uno de los mayores fomentos para los matrimo- 
nio^: y por tanto no nos debemos admirar que 

"*^«^ casen ^n javenes las geiíUs ea aquelia^* re- 






N 

V 



Il8 Rl^VtlX DE LAS NAeíONES. 

giones. Pues sin embargo del aume/ito grande 
Iqiie se origina de tan tempranos casamientos, 
se eftan quexando siempre en aquellas Colonias 
de que les faltan manos- para trabajar. Parece 
pues que allí la escasez de operarios , y el au- 
mento de los fondos para pagar fus falarios' 
van con m*as aceleración que el tiempo que ne*- 
jcesitan para encontrar á quien emplear en el 

'trabajo. 

Por grande que fea la riqueza de un pzis 
como efté mucho tiempo eítacionaria , ó sin aiH 
mentarse inceí»antemente , no hay que creer qurc 
«e aumente el precio de los falarios del trabaja 
por los medios ordinarios. Los fondos deftina*. 
do^á pagarlos , la renta , y el caudal de fus hak- 
bitantes podrán fer de la mayor extensión , pero 
ii continúan mucho tiempo en un iT'^ifmo eftado 
4> una extensión casi idéntica , fer^ muy fácil 
«dar de trabajaír- aniialmente á todos fu^ opera- 

•^ios ; y eftos en el. año ^ siguiente ferán mas en 
numero que los que se necesiten. Apenas podrá 
veriHcarse escasez de manos , ni los dueños de 
los.fjüsndos competirán entre &í Dor llevar tra* 
tajadores. Por el contrario las ma'nos se mul- 
tiplicarán regularmente de fuerte que fer án mas 
de las que puedan emplearse. Habrá una conftantc 
escasez de deftino en que trabajar,y los operarios 
competirán á porfía por ocuparse en los que haya: 

i'^en cuyo caso si los (^V»líirios habian sido ante¿ 
ibas í^jü^ lo fuficiente" para mantener *al traba- 
jador, y habilitarle para sullc^ptar su familia, 
íjsu misíha ¿ompeteneia», <y. leí. io tejes de los amos 
los reducirá muy prefto al precio mas bajo que 
es compatible con la humanidad , y conftitícion 
<iyik La. .China h^ sida muchos tiempos, uno de 



.lLiBR(> L Cap. VllU^'^Q'^ iigf 

fc>s países iVs ríeos, eftoes^ rrfas 'íbrtílés ,'niág* 
^ cultivados , V^as induítriosos , y mas poblados 
^ del mundo : pero también parece haber eftado' 
muchos ticmpoá eftacionario , ó sin adelantar 
mas y mas. Marco Polo que los visitó mas de; 
quinientos años hace déscribe^su cultivo , su in-^ 
duílria , y su población casi en los mismos 'ter-^ 
minos que los viageros de nueftra era. Y acaso-' 
quando Polo los vio habría ya mucho tiempo' 
que habían adquirido aquella plenitud de rique-' 
zas que les permitían fus leyes, y su conftitu-i* 
Icion^ Las relaciones de todos los viageros, auh-^ 
^quc varias en otros puntos, convienen en lo baj<y 
de ios falarios del trabajo en aquella región; y 
en la dificultad con que un trabajador Chino 
podia mantener su familia. Qualquiera de ellos- 
se contenta con haber adquirido á lá noche un* 
poco de arroz después de haber eftado traba- 
jando todo ^n día. Aun es peor, si cabe, la coríJ 
dicioñ^de un artesano: Ei^véí'd*» espera rdes-ir 
cuidadamente ei^^fus la'ifofatorios que les busquei^ 
Ris parroquianos, como fucede en Europa, tieJ 
nen que andar continuamente por las caites con^ 
lcrs*^tTmíi«*tc* de fus oficios respectivo^ ofreJ 
ciendo su servicio, y casi mendigando la labor? 
t^o hay en Europa nación taYí p6br<é qUC'p'oé-^ 
da comparar su miseria con la dé la cla$¿ iñ^ 
. ferio r de un pueblo de la China. Se asegura 
generalmente que en la^^iwediaciones á Can^ 
toiHwy ^««tenares y^f^un millares de familia'á 
que no conocerj^abitacion en tierra , y qíié se 
ven reducidos^ vivir en pcqii^éñüs BáWés ,' "oí 
Canoas dentro de los ríos y canales. El álimen4 
to 'j) encuentran con tanta dificultad que riñen 
- — jpor coger los desperdicios q^i^-se «arrojan al agua' 




^ 



\ 



120 Riqueza de las Naciones. 

del bordo de las embarcaciones Europeas. Un 
perro muerto^ ü otro animal peft/ ero es para ^ 
ellos un manjar igual al del mas delicado 
alimento en otro§ paises. Hay quien diga , que 
allí se fomenta el matrimonio no por la uti- 
lidad de los hijos ^ sino por tener que deftro-^ 
zar para fatisfacer el hambre. Enlodas las Ciu- 
dades grandes fuceden por las noches muchas de 
eftas monílruqsidades, y se encuentran los niños ó 
muertos en las calles , ó anegados en el agua: 
y aun se añade que el exercicio de facrihcio 
tan horrible , é inhumano es emplea UjUtainaddl 
conque algunos ganan el fuftento. >i> yftpl; •.;, :;nA 

No obllante la China aunque al preséntela 
fupongamos eílaeionaria , no v4 ciertamente en 
decadencia. No se encuentran poblaciones casi 
desiertas, de habitantes. Nunca se ven abando- 
nada^ fierras que una vez se cultivaron : y por 
Iq miasma np ¡puede m^nos de feí cierto que 
se prañicaív lodwS/i* s íaños las mismas j-ó casi - 
las miomas labores j por ^t> qua' no pueden dis-* 
Xpinuirse íensiblemente los fondos deítinados á 
ellas ; y la clase inferior del pueblo trabajador 
hari to4<^s^ fii& exfuerz^os ,. sin Qr:íilí::^i»¿>>»á^ lo 
escasq de &u manieniüiiento > por que por un 
camino, ó por otra continúe la propagación 
de su especie, y no se disminuya el numero. 

De otro modo sería todo eíto en un p^^íí 
en que fueseri fe ns^b fomente decayendo los fon** 
^ps ;dcftii)ados á mantefc^el trabajo,. Cada i*ñ¿. ' 
iria&i,endo menos, que en elarfierior la íolicitud 
|)pr ciiados y trabajadores en tcv.a cla.se de em-* 
pieos, y oficios. Muchos operarios de los que 
aprendieron deitiñps de alta clase , viendo ^¡cjuc 
4.ga hallaban m . «ubsiftencia en ellos, ^e darian^ ; 

pc< 



N 



y 



por muy \)íitentos con encentrar trablajo enJos 
de clase mferior. Efta viéndose recargada no 
folo del numero de operarios propios sino de 
los que concurrian á ella de otras clases , lle- 
garla á tctier bn ^su favor una competencia tan 

• grande de los qiye desearían emplearse , que re- 
, duciria los falari^os del trabajo á la miserabley 

escasa fubsiftencia de la persona del trabajador. 
Muchos no hallarían que trabajar aun bajo de 
tan duras condiciones , y quedarian ó reduci- 
I do& á la mendicidad , ó expueftos a perpetrar 
/ las mayores enormidades. La miseria ,- el hartlí. 
bré , "Id mortarÑiad prevalecerían íTiuy prefto en- 
tre aquella gente desdichada , 5^^ de* ella pasa-^ 
ría el contagio á las clases fuperiores , hafta 
que el numero de los habitantes del país que-»- 
dase . redutido al qué pudiese fácilmente fü'fteri-t 
tarse con J-as. rentáis v y caudales que eñ eh{>a'rl 
fueseis quedando; ó que eji^-páiaj^e la ealamii* 
dad que hubies^ ocás'ipnado aquella ruiná. Efté 
puede fer el eftado aftual , ó el' proícimó , de 
Bengala ,i.)r de algunos otros eftablecimientos 
^ ^l^jf ^ £ ^^ India Oriéíñtal. 'En -uiV pai^/na^i 
turalmente fértil y que ha eñado muchos tiem- 
pos antes despobftSo /AÍÜi¥(f€f^or consiguiente 
no puede fer muy difícil hallar el fuflento net' 
^árió , y con -todo hvu ere li de hambre y de- 
J ' ytíutt'\2i de trescientas á qr<ite^ci<3ntas mil personas 

• ^^|- j^^- añ||' • f^-^1^^ir^»fi'^J^>^»'^^ rt^rt^Wg df> que . lOS' 

foiidíÉ>'g'i de&iñadofl'^ra '-él ftííléntó ácl ppbfe tr^-i 
b-ájadí^fí etoiil'^ílfíujt' prt)^iinos' *' sd i^tetttP'Mi^á? 
lÉ difer^eia: ' ^d génifci. y ' éíspiritu- de \k €fe?i^i 
tJnicirtn Síritáínica que gobierna y protege lasí 
©dlonias Ameiticanás , y el de la Compañía merJi' 
Volite ^4Uo> <)priíEíie Y doríiifeckla - India— Críeñta)^^ 



V 



ííi^í Rife'üEZA'DÉ LAS Naciones. - 

>nó puede acaso ponerse, mas patenty ni á ma- 
yor prueba que la de los diferente;/ eftados y 
circunílancias de ambos eílabiecimientes en los 
.dos, diílintos Emisferios. 

f JLa abundante recompensa del trabajo así 
xomo es efedo necesario , asi es también el fim- < 
toma mas fcguro de los progresos de la riqueza 
nacional. El escaso fuííento del pobre traba- 
jador , por el contrario, es el que indica ftgu- 
jamente ó que las cosas se maruienen en una 
«ituacion eftacionaria , ó que van cada ycz á . 
mayor decadencia. ¡j .^-ji y^Lí^^ ?.í:1 \ 

-i En la Gran Bretaña al preséntelos rálarfoá 
del trabajo parecen evidentemente mayores que 
lo <jue precisamente baila para el íuílento de 
la familia del trabajador. Para convencer de 
ella verdad á los curiosos no ferá necesario em- 
prender una calculación prolija , y ^nfadosa de 
qual pueda íer b.^ Jtu^a tnenor que par^; efto 
se necesita : por que hay. muy , claros fyntomas 
de que en -toda; aquella nación no eílán loí 
(alarios del trabajo al precio mas b^jp quc^et 
Compatible con la humanidad, i^;^.,'^. ^ .„ :í 

ehi : Secjciojn i i. .,^ 

JBin primer lugar en casi toda la Gran-Bre- 
taña hay diílincioa,/í^^tre los falarios de vera- 
ipo y los de invierno áU-%v^n las infima§,,cbj¡^^ 
de trabajo. En el y^ranofor^^pof lo regular 
n^as altos , sin embargo de que%n el invierno 
f:ueíla mas á un trabajador mantener su fa- 
milia por los gados extraordinarios de carbón, 
ó leña, y otros utensilios. Siendo pues mas lof 
falaiios (juando^el.galte: es »ieno$ ^^p^tfiCje mI^ 



J 



^ .^«vn Lib'ro i. Cap. Vlll.i>í 123 

dente quíyno eftán regulados por los gaílos del 
trabajador\sino por la cantidad ó fupuefto va- 
lor de la obra. Un operario sin duda ahorrará 
parte de eftos falarios de verano para fuplir los 
inayores gaílos del invierno : y asi en el es- 
pacio de todo el año no excederán de aquello 
que baila íojamente para mantener su familia el 
año entero. Un criado , ó un esclavo , ó aquel 
que absolutamente dependa de otro para su dia- 
rio alimento, ó inmediata fubsiílencia , no pue* 
de tratarse de cíle modo : y asi su manteni^ 
miento diario se proporcionará . á .sti diaria 
necesidad. v.Dq (íí.cí ov ,?'.il'j ,,^i' / >i .0) 

i.. En fegundo logar- en la Gran Bretaña no 
íluftúan los falarios del trabajo con las varia- 
l^iones que las provisiones padecen en sus precios, 
Xílas yar^n en todas partas de un. año á otro¿ 
.y á veces de mes á mes ; y; sin embargo .eí 
preck) pecuniario del tr abajo s e mantiene uni-i 
forme en algunos lugarísmeTW^ siglo conse- 
cutivo : en fefcejantes lugares los pobres tra-» 
fc^jadores mantendrán, y no mas, fus familias 
erví losañoscaros : con conveniencia en tiera-f 
pos ¿e *mt)fferada; plenitud: y eon abundancias 
«n casos de extraordinaria baratura. En años 
paladas se vi6 en Inglaterra una alza exorbi- 
tante en el precio, de los abaftos-, y no haberla 

) ' ' padecido sensible el de los falarios del trabajos 

> ^ ^E.íla.alz.a de íalarios .j^kJT^s efe6lo de; la esca^ 

iez de '^operahQS,, o trabajadores que delava^ 

riacion en el J^recio de las provisiones*;] ':<:;p 

. En tercer lugar asi como el precio de cfta* 

^ yaría mas de año á año que los falarios del 
traí)ajo , asi eílos varían mas que las provisio- 
^^ es de lugar, á lugar.^Lc)s ^precios deLpaa..y de 



vx 



\ 



•lá: cadpne Rielen ? fer cáai ios ' mismos hn :todo hí 
^eyno. iEftas y las mas de {las c<¿i*as que se 
venden por menor, que es el .modo de com- 
íp)¿arlas;(]elípL9bre:^:iÍ0nopO'pí''ló':"?genér^l ';4Íail'*baf 
j^as) ó mas en lají.poblacibnéíy gra^ides , qué 
^h los dantones remotos de un país , por ia^ < 
itazdDealqJue se; expondrán en otro lugar: pues 
Hn embargo de efto los íalarios del trabajo en 
aína población grande y sus' contornos son qua^ 
iro cS Gir\ca Aíe¿¿&^áiay0^e8•;^('On'4^eíI»vte,'íy veinte 
y;.cincD'i por i ciento: «las ¡caros qile i alguna^ , 
BÍiüaB dfi::diáancia» -^^^4-^ pete peneques al dlá V 
(6. rs. y 25. mrs. vellón) pueden reputarse efi 
íióndresjSbr precio común del trabajo : á pocas 
millas de distancia baja hafta quince, y catorcfe 
peniques. Diez: dé .eítos '^se ti-epe .por común 
precio err Edimburgoiíy su¿ Veaindu^^fc'^; á pioL 
tas millas jbajíai ávocho.pániques ;:: y eft^ e^ el 
pkiecio!' corriente dej^^trabájó del campp ^n la 
mayor parte *^ac los'paifes' bajos de Escocia^ 
dcmde Agirían los falarios mucho: menos .que ért 
Inglaterra. ynai^.diferepQÍa como efta entre jos 
preciíos.'da^lí trabajo' 5 <<3ü en cpor- «ioií^esítitó? jit>| ga^i 
recei;ttaílaiiíe) para q-aeulojs ' hón^é^ef' ípá^'ní^íd^ 
una felí^reáia! /. á . otrai,^ m^ íuficiente parac cbüe se 
verifique ria itransportacibn Me las mas >^¿uíta- 
dás tnercadetííis nofolo de una á otra feligre^ 
sia , vsino de un extre^mo á otro del rey no, y ' V 
auttrjdeidsímnibbnfift'i''d^M^^ 'otrfe^i^jíiétí^ , 

Guya>á operación ra^^ípdiicé a aqv^eii niV^V -rtlayoí 
que puede en efto verí'íicarsew áí^^tíík) quanto 
se )ha:.í dicho póT los Fil¿s€)f05 fobíe ^tó incons- 
tancia , y variabilidad humana , y sin embargo 
de ella, se ve por experiencia , que no hay en 
d' ^afí4o mercadexía ,-poF abüitad^ que feaj.^"^ 

N 



_ j 



^ tan' cfifijcíl^e transportar de un il%ár i' "btrój 

como lo es'Uin hombre. ' Vemóis que un pkjbre 

trabajador aunque ,conieftreGhez mantiene- su fa-i 

> milia; eíi /aquíf lias opaftQs" del' Reyno en que eftá 

en un .grado . inHmo el precio del trabajo ; pueá 

>€Ow.quanta comodidad í)0 podrá 'hacerlo donde 

es fuhiído ,>y^^e paga íCOfn 'expkndidez? hí^ í3'*d 

En quarto lugar -las variaciones en él prei 

cío: del trabajo no solo no Correfponden en 

tiempo ni en lugar á las de las provisiones, sinQ 

/uefu'^Jien fer enteramente ópueftafs. 
<^E\ grano, comuñ fuftehto del pueblo, eftl 
ma^' caro en Escocia que eb Inglaterra , de 
donde recibe aquella todos los ai^os grandes 
r, cantidades. El trigo Inglés se .debe vender mas 

ear^'Cn Escocia j país donde es conducido qué 
erí \I-4igtatenra , ipaís de dondfe; se conduce : pero 
eon^^ropojci-rín i' soi^i calidad rio puede decirse 
que^ ^%f\ vende mas ¡i ^^^<^jS^ii^^^\^^g^ mismd 
j Escoces que viene al recreado en concurrencia 

f' con^^tl primero. La calidad del grano se acre- 

dita, principalmente por ja cantidad de flor, ó 
dejharina ^^^^^ri'Pide- en 'el niolino ; y corf res- 
phSá á eííb el Ingles' es tan -fuperioral/Esco-i 
|í , ees que afinque parezca muchas veces mas caro 

^ si"^Sfe atiende á la medida , es generalmente mas 

barato en realidad , atendido el peso. El pre-^ 
J oiO' del trabajo por' el' r-^/i^rario es rtias caro 
i^jjyjíjlgj^te^j-a? qvve qij^t^ao'cia r pues si 'en efta 
paf!t¿íi4<el K eynn^ pú^de un trabaj ado r ma nte-* 
^ ner buenaUíerrtjjrsu familia y^pódrá en ía otra 
foftenerla con abundancia. » El part de cebada 
, fuminiílra' e»^ Escociéi el principal alimento á lá 

^^^^ mayor parte dfe la gente conmn ; y por lo ge- 
jyT'-^'ltj^rál tu: ácidos aquéllos- Ii2¿áé5fc el fuítento'dé 



\ 



t^ Ri.Q:tjEZA DÉ LAS Naciones. , 

^aqlaííe inferior es mas escaso y r/ducido qu© ^ 
en Inglaterra. Pero eíla diferencia' en el moda 
de alimentarse no es causa , sino efeQo de la 
diferencia en los falarios, j aunque por una preo- 
cupación muy eftraña se oye decir comunmen- 
te que no es efedo , sino causa. No es un hom-*C 
bre rico y otro pobre por que el uno gaíle co- 
che , y el otro ande á pie i sino por el contra- 
rio el uno anda á pie , y el otro en coche por 
que efte es rico^y el otro pobre. ."> rí» ( a-^ it 
En todo el discurfo del siglo pafado, con-, 
tando un año con otro, eíluvo el grano en to-V 
dos los Reynos de la Gran Bretaña , mas caro 
qae en el prefente : y la prueba es mas con-» 
cluyente , si cabe, en Escocia que en Inglaterra. 
£.íta verdad se vé alli follenida con la eviden- 
cia de las ferias públicas, y de lao valuacio- 
nes anuales hechas bajo juramento IJegun el es-* 
tado de, fus m^:rc:ftdos en todas las especies 
diferentes de granos de ¿os terjritorios varios de 
la Escocia. Si una prueba tan direfta necesi- 
tase de confirmación por otro medio indire^do, 
diríamos que cílo mismo há fuc^qdido en Fran^ 
cía , y probablemente en las mas partes de 
Europa: aunque con respefto á Francia es mu- 
cho mas clara la prueba. Pero aunque es cier-r 
to que en Inglaterra y en Escocia eíluvo ^^ej 
grano algo mas ca^p.en todo el pasado siglq \^ 
que en el presente , Üv^s igualmente j^ginKi^ ♦ 
que los falarios del trabajo e^uvieron mas ba- 
ratos. Si los trabajadores entonóyís pudieron fus- 
tentar fus familias , podrán ahora con mas co- 
modidad. En el siglo próximo pasado los fala- * 
rios regulares del trabajo del campo eftuvftron 
éi.razon de fei^ peniques en verang ( 2 4: l^s. vi^i^'^^^y ^ 



, a-^LiBRoT. Cap. VII.t?Tr6j5I ^2fi- 

I jr cinco en'^nviernoen la mayor parte de Esco-- 
cia. Tres fhalines por femana, que es- muy cerca 
del inismo precio , se continúan pagando en al- 
gunas partes de aquellas Montañas., y de fus' s- 
Islas Occidentales. En casi todo el país llano los 
alarios mas comunes fon al presente ocho pe- 
niques al dia : diez, y á veces un fhelin en los 
contornos de Edimburgo hacia la parte que con--' 
fina con Inglaterra , probablemente por razón de 
cfta proximidad , y en algunos otros parages don-», 
jde en los últimos tiempos ha habido mucha es-J r 
/casez de trabajadores, como hacia Glasco\r,>í 
Carrón, Ayr-Shíre , Scc, En Inglaterra princi-' 
piaron mucho mas temprano los adelantamien- 
tos de la agricultura, manufacturas , y comer- 
cio : por consiguiente por ellos progresos ha de- 
bido crecer» la busca y necesidad de trabajado- 
res, y por Ip mismo el precio del trabajo. En 
conseo^iencia de efto los %¿4^s han sido , y* 
debido fer mas altos ejj rn'glateffí''que en Es- 
cocia en el siglo pasado y el presente. Desde 
aquel tiempo han ido levantando considerable- 
mepte r.nerjj ^Ijpr razón déla variedad grande» 
con que se han pagado en diftintas partes se 
hace muy dificil la indagación del quanto. (*)' 
En el año de 1614 ^" Inglaterra la paga de un 
Sp.ldado de ínfanteria era como ahora ocho pe- 
niques al dia. Quando se/^gftablecio ella qiiota 

.--■(*) En AiidaluciaJy en Castilla la Vieja puede considc- 
larsc el jornal de ,-¿1 Obrero , 4 rs. y ^ i $ hecha la com- 
putación media enífe los de verano é invierno : en esto vie- 
nen á estar casi iguales ambas Provincias , y sin embargo el 
precif) de los granos en Andalucia es siempre mucho mas 
alto (]ue en Castilla: cuyo hecho Confirma la opinión á«l 
aw^tor CQ csu parte. ' ' ^ »• " ' ^- - ' . ' ' 



\ 



i2;8t Riqueza de las Nacioííes. ( 

se arreglaría sin duda al falario repülar dé un' ^ 
trabajador del campo ,. que es la cl^íse de gentes 
de donde por lo común fale el mayor numero 
<i.e Soldados. Lor Hales ,. Jufticia de Inglaterra, 
q>ue escribia en tiempo del Rey Carlos II. áá 
Bretaña, computa en diez Shelines cada lema-í< 
na, ó veinte y feis libras al año ( 2340 rs. vn.) 
el gaño necesario de la familia de un trabajador, 
componiéndose cita de feis personas , Padre, 
Madre^ dos hijos hábiles ya para el trabajoj^jp 
dos todavía inútiles. Si con su trabajo no puew 
(Jen llegar á ganar efto , lo que les falte lo han-v 
de grangear ,-dicé aquel autor , ó pidiendo ó ro- 
bando : y no tenemos duda en que eíle escritor 
examinó con mucho esmero la materia. (*) En 
el año de 1688. Mr. Gregorio King, cuya peri- 
cia en la Arithmetica política es tar ponderada 
del Dr. Davenant, computó el ordii^ario haber 
de Jos trabajadoL^^^s,-^ ó criados na domf^fticos¿ 
en quince liblr^s al ario por familia , conftando 
efta de tres personas y lAedia , unas con otras* 
Eíte calculo aunque al parecer diferente coin- 
cide en la fuílanciá con el del' ^picicjsx^^Fyifs: 
por que ambos fiiponerv fer el gaíto femanal do 
aquellas familias unos veinte peniques; por ca-i 
beza. Pues tanto el haber pecuniario , confio el 
gafto de ellas se ha aumentado consideiabk:^ 
mente desde entonelasen todo aquel Reyno, erí" [ 
unos lugares mas , y ^vr^ggtros men<js,:^,:aJULrL2f^ * ^ 
a^so en pocas partes ; ó en niifíyuna, ¿on aque- 
lla exorbitancia qu-C' tanto sé prt^>idera en él pü-^ 
bfeo , qiiandü ié trátá/der aumentó de los íilai 
■ ^'-i. . .. rr,:./. |,rios 

¿ .(*):;Mp^^ ?^ ^^che.fie fpr.^^tíjí^jjKiitenence of the Xoor in. 
hutyti Htsíory of the porlaius ' ' j^j ^o| ^""^ 



\ 



/ 



^ Llbro I. Cap, VIIi¿'^ ' 129 

I ños del trabajo que al presente se verifica. Es 
necesario 'íuponer que en ninguna parte puede 
hacerse una regulación exafta del precio del tra- 
bajo , por pagarse á veces en un mismo lugar 
y una misma especie de él precios tnuy diferen- 
» tes, no folo fegun la deftreza de los operarios, 
sino fegun la franqueza ó desinterés de los amos. 
Donde eftos falarios no eftán regulados por ley 
positiva , lo mas que se puede asegurar es qual 
íea el precio regular ó corriente ; y la experien- 
^ cia ha enseñado que jamas pueden tasarse con 
/ exáftitud y propiedad fK)r ley , aunque se ha 
intentado, bien que en vano, muchas veces. 
( La recompensa real del trabajo , ó la canti- 
\^ dad real de víveres y utensilios que aquella pro- 

I cura á los trabajadores ha crecido en el presento 

wglo en muyor proporción que su precio pecu- 
niario. Nfj folo el grano ha baxado algo en aquel 
Reyp^ , sino otras mucb'-vfj^c^^as de que el po- 
bre induftrioso faca c^ert^variédad agradable de 
alimentos» Las patatas , por exemplo, no valen al 
\, pr/£sente en Inglaterra la mitad de lo que valian 

r treinta, ó Quajenta años hace. Lo mismo puede 

[ decirse dfe otros, mantenimientos comunes en» 

f aquel pais : producciones que antes folo se bene-^ 

ficiaban con la hazada , se labran ahora con el 
arado : todo genero de huerta , ó de legumbres 
; se ha puefto mucho mas ha,rato<. La mayor parte 
I ¿&Jag¿anzanas , y dgjiás ceDollas que se con- 
40 suinrart taTIa Grpin Bretaña en el siglo pasado se 
llevaban de F^des. Los progresos grandes en 
las manufacturas toscas tanto de lino, como de 
* lana fuminiftran á los trabajadores ropas mas ba-¿í 
ratá^s y mejores: y los adelantamientos en las' 
'j"^T^'*^X!?anufa6luras bailas <ie metales les furten de ins^ 
Tomo L ^7 



\ 



130 Riqueza DE LAS Naciones. ' 'f 

trunientos mas cómodos, y baratos pa:p sus res- 
petivos oficios ; como también de piezas mas 
acomodadas para el uso de fus cocinas. El ja- 
bón, la fal , las velas, las pieles, y los licores 
fermentados se han encarecido ciertamente en 
gran manera: por razón especialmente de las mu-a -C 
chas contribuciones que fobre eílos géneros se 
han impueílo. Pero la cantidad que de ellas 
puede necesitar un trabajador para su gallo , es 
tan corta, que el aumento de su precio no pue- 
de inutilizar la baja que se verifica en tantas r 
otras cosas raugho mas necesarias. El común S. 
lamento de que el luxo se introduce haíta en 
las Ínfimas clases del pueblo , y de que al pre- 
fente un pobre trabajador no se contenta con 
aquel alimento, aquel vellido , y aquella habi- - 
tacion que íati^sfacía en otros tiempfs íu^ de- 
seos, nos debe convencer de que no^folo se ha 
aumentado el £^erJ4^^cuniario , sino la recom- 
pensa real defíi abajo.' ; eíohteit^rii í>*4# 
Si eíle adelantamiento en las círcunftanciáís 
de las clases inferiores del pueblo debe mirante 
como ventajoso , ó como perjudicial á la fociciítí 
dad , es una qüeílion cuya respueíta y decTsiori 
á primera vifta parece muy clara y fencilla. Los 
criados , los trabajadores , y los operarios de es- 
pecies diferentes componen la mayor parte con 
mucho de toda fociedftd política, y culta : pues ' 
como se hade mirar c'h^g perjui'^io del^ípdQj^, < 
la ventaja conocida de la ma)(or parte r* fslin- 
guna fociedad feguramente puedetóflorecer ni fer 
feliz siendo la mayor parte de fus miembros po- 
bre y miserable. Fuera de efto es muy confor- 
nie á:;la equidad que aquellos que alimenían, 
viften:., y albergan á todo el cuerpo del puebh 



\ 



!> 



J 



'3 



en común , de tal modo participen del produ6lo 
del trabajoi^ropio que también ellos eílén razo- 
nablemente alimentados , vertidos , y albergados. 
La pobreza no hay duda que desanima los 
matrimonios, pero no los impide totalmente; y 
aun parece en cierto modo favorable para la ge- 
neración. Una Montañesa fana , aunque medio 
hambrienta, fuele tener veinte hijos: y una da- 
ma delicada , fina , y regalada apenas es capaz 
de dar uno á luz , y generalmente se este- 
riliza en pariendo tres ó quatro. La efterili- 
dad que vemos tan común entre las mugeres de 
calidad , es mui rara entre las de inferior gerar- 
quia. El ardor lascivo , quando el vicio inflama 
las pasiones íblo por recrearlas , debilita , y á 
veces deílruye enteramente la procreación. 

P^ro ,Ja misma pobreza' aunque no fea obs- 
táculo para la generación , lo es muy grande para 
la crianza* de los hijos. Prodúcese , y germina la 
tierna planta , pero si eíí^én u.;''xa*elo muy frió, 
h en un clima^^uy a^eftemplado , á poco tiempo 
se^ marchita y muere. Es muy común en las 
-Montañas de Escocia , fegun me han informado 
íSttcffós, "^fflr^Jner dos hijos vivos una Madre que 
ha folido parir veinte. Varios oficiales de grande 
experiencia me han asegurado, que lexos de ha- 
ber podida hacer reclutas para sus regimientos, 
• *^no han podido aun fuplir la falta de pífanos 
V tambores de los niñ^ qu-fe han nacido de fus 
*ÍÍÍfenos^')u3Í3aTros ; ?fl!ndo asi que con dificultad 
se hallarán meV^ criaturas infantes en otra parte 
<3ue en las bairacas de los foldados, y fus inme- 
diaciones : pero fon muy pocos los que llegan á 
la ^dad de trece ó catorce años. En algunas 
. yartes mueren por lo regular antes de la edad 



\ 



yj^ Riqueza de las Naciones. 

de quatro : en otras antes de los js'ietc ; y en 
las mas sin llegar á la de diez. Y ío^i eíla mor- 
tandad se advierte generalmente entre los hijos 
de aquella gente común que no puede cuidar- 
les con aquel esmero , y con aquellos medios de 
fubsistencia que lo hacen las de mejor condi- ( 
cion : por lo qual aunque los matrimonios de 
aquellas fon mas fecundos, en los de ellas se 
ven llegar mas hijos á su madurez. Comprué- 
base efta verdad advirtiendo que en los hospi- 
tales de expósitos, y entre los niños que se crian 
por caridad en las Feligresías se verifica ma^- I 
yor mortandad que aun entre los de la gente ^ 
pobre y común, pero de padres vivos,, y co- 
jiocidos. 

Todos los animales se multiplican á pro- 
porción de los medios de su lubsift^n^cias y no 
hay especie que pued^ multiplicarse mas allá de 
•aquella proporcion.^En una fociedaa civil folo 
^entrc las g^ii"*;:"'^ o?^ ^.^iferior ciase del pueblo 
puede la escasez de alimentos ^jner límites á 
¡a multiplicación de la especie humana : y efto 
üo puede verificarse de otro modo que deftru- 
yendo aquella escasez una gran *'J?£i fe'*'át:'^iat 
hijos que producen fus fecundos matrjmonios^í 

Siendo asi la abiwidante recompensa del tra* 
bajo, como que les habilita de medios para criar 
í fus hijos , y por consiguiente para criar ma- 
yor numero, tiene 61cfíw.,natural tendencia á ex- , 
tender , y ampliar aquellos limites, iljs <iq "ad- 
vertir también que produce prQy>;isamente eítc 
efedo á proporción de la falta qae hay , y bus- 
ca de trabajadores. Si la escasez de ellos vá 
siendo mas fucesivamente por fer mayores tlot 
fondos que van dándoles que trabajar , la mayí 



^ •« T .'Li B <^©' I. C AK VMfy S I ^ i§ J 

recbniperísa d<^l trabajo i ri tambieft fbfttehtandé 

* de tai modí^ los casamientos , y el numero át 
trabajadores por consiguiente , que llegarán es- 
tos á eftado de poder íatisfacer con su numero 
aquella sucesiva demanda de manos trabajado- 
iras con un aumento continuado de la pobla* 
cion. íSi se vqrifica en algún tiempo fer su nil-2. 
mero mehor que el que se necesita, muy prefto 
se verán fubir los falarios del trabajo ; y si ma-í. 
yor se verá bajar á proporción de aquella mul- 
tiplicación. £1 mercado se hallaría en el un Gas(> 
Aan falto de manos trabajadoras, y en él otro taii 

^ibbrado , que habria de íubir y bajar el precio al 
^rado que exigían las circunftancias de la focic-t 
dad.' Asi es como la escasez de hombres j al ma^ 
do que las mercaderías , regula necesariamente lá 
■produíicioi^^de la especie humanarla aviva cjuan- 
do vá> lenta ; y la contiene quando^se a^^Vá dé-, 
ynasiado. tíla misma demanda por hombtés , 6 
folicitucj y busca de manoá^traDajVuV^ras q-Ue ha- 
cen falta para e/^trabaji, es la que regula, y de^ 
termina el eftado de su propagación en el or-t 
den civil , en todos los países del mundo : en lá 
-Aiíicraca Scpt?ntTÍonal , en la Europa , y en la 
China : la que la ha hecho rápida en la primea 
ía ., lenta en la fegunda ^ y eíitHsramente efta- 
icionaria en la ultima* i.-)i t^btioU i^ñiShi 

"^ El gafto de un esclavo , se dice vulgármeftii 
fe, que es á cofta del ftiíor í*y el de un criado 

f iiDít, ticf ¿lCu^ creí amo, sino a ius propias 
expensas : percJel coíte y el gatto del libre vie* 
ne á fer en realidad tan á expensas del amo¿ 

► cx>mo el del e&clavo alas del feñor. Los falarioá 
que > se pagan á jornaleros, y criados de quaU 
4]^iera clase deben fer tales aue bailen para que 



\ 



134 RlQUE:2fA 1)E LAS NaCIONEST 

en general continué Ja raza de criados y jor-i 
naleros , á proporción de la demanda de eftos 
progresiva, eftacionaria, ó decadente. Pero aun- 
que el gaílo y coíle de un criado libre fea ea 
realidad á expensas de su amo , le cuefta sin 
.duda menos á efte que un esclavo. El fondQ 
íleftinado , si asi puede decirse > para reparar 
los menoscabos de un siervo , por lo comua 
eílá manejado por un dueño descuidado , ó wn 
mayordomo negligente , ó lo que es peor inte- 
resado contra el feñor : el deftinado á iguales . 
oficios para un criado libre fuele manejarse poA. 
el misnio criado, interesado en economizarlo.To-^ 
dos, los desordenes que generalmente se advier- 
ten en el gobierno económico del rico prevale- 
cen en el caudal primero : la parsimonia , fru- 
galidad y., y atención del pobre se en^uen^-an na- 
lur/a|miBnte en el fegundo: y en un modo tan di* 
fereji|€^'.iie manejarse , el mismo eftíido del ma- 
nejo , exige \,"*-'^^u"7icí*..uraleza para su expedición 
mayor ^ p menor gafto. Por ex{K riencia pues de 
todos Ips siglos y naciones creo ser evidente, 
qxie las labores' hechas por hombres libres falen 
jsienjpre mas baratas á los amos, Vffi^l'a^^tfS lia- 
cen los esclavos p^ra fus feñores. Y efto se vé 
a§i ^un ¡en Boftqa, en Nueva Yorck , y- en f i-i? ^ 
ladclíia donde fon " tan altos los falarios del 
tiíabaJQ.J:-^^ '^-h en ,c' : ^ ^^ ; 

obiM quantiosa rfí^Kjj^sa , el alto predo del ^ 
ty0bí\J!9r > ¡es jCfeBio de la ír^ueza pr'(jrg:cl"ry"á"*'ue 
l4;|¿aGÍo;ií í y es causa del aumojvto de la^pobla- 
|ijím> Qi^exarse de ella es lanvbntarse rde;.una 
c'd\}^a^ y de un efeftg'^ qUe conílituyea la pu^ 
blica prosperidad, ' ...^ \ ^-r. ^^ 



V, 



I -; Es' digno también de notarse , que él eftadó 
en que parean fer mas feliz y foportable la con- 
dición del pobre trabajador , y de la mayorpáf-* 
te del Coríiun ; pueblo^, f es'- aqrtel ' q%é 'se 'íiam^ 
progresivo , ó en' que la focledad no cíesá de ade-^ 
íantar ; siendo efte mas ^ventajoso que aquel- énr 
que ya ha adquirido toda la plenitud de fus r ti 
quezas. La condición del pobre es dura en el 
efliado eftacionario j ó en que ni adelanta ni atrai 
8a la nación; y es misér^bie^í éQ Mil deé^denttí 

JG la fociedad. El progresivo e^ en realiádd ef 
rospero , el alegre , el deseado de todas las da-, 
ses del pueblo: el eílacionario es trifte : el dé4 
cadente muftio y melancólico. ■ ■ P 

-> La recompenfa liberal y generofa' dg^l tí"á^ 
bajo fomenta la propagación , anima y aumenta 
el puel^o induftriofo. Loa falarios del trabajo 
fon los eílíijiulos de la induftria; la qual como 
qu al quiera otra qüalidad '^^'>.tv^'^ii\b|;e civil st 
perfecciona al pafo qup se foméhla. Un man-í 
t-enimiento abunaante aumenta las fuerzas cor- 
porales del trabajador, y la^ agradable e^^peráhza; 
de^]jíeiorjir^¿e^_j;ondicion, y de acabar acafo sus 
<áias en plenitud y; conveniencia fon circuns- 
tancias que le animan á p6net< en movimiento 
todos sus exfuerzos. En confequen(>ia de eílo 
hallamos que donde los falarios del trabajo fon' 
€recidas los operarios fon -•'^a^ a¿Uvos , mas <li-í 
ex^^ ^j i^m que donde fon cdr^' 
tos : rmas>fen Ingkterra , por exemplo, que en 
Escocia: mas ey las cercanías de las Ciudades' 
que en las Aldeas remotas. Es verdad que hay 
Ártefanos que quando pueden ganar en quatro 
dias lo que les baila para mantenerse toda la 
femana, se ellán villanamente ociofos io3 tres 



N 



reftantes : pero efto no se verifica en la ma- ^ 
yor parte de ellos. Por lo comu?^ todo opera- 
rio á quien se le paga liberalmente una pieza 
de , su obra se eftimula á trabajar tanto que á 
yeces pierde con el extremo la falud ^ ó gaña 
su robuftéz en pocos años. Un Carpintero erí 
Londres se da ya por fupueílo que no dura 
en su robufto vigor arriba de ocho años. Casi 
lo mismo fucede allí en otros muchos oficios 
en que se paga por piezas á los operarios^ co-* ; 
ino fucede generalujaente en las mas de las ma* 
nufaQuras: y aun en el trabajo del campo eiW 
las provincias en que los jornaks fon mas altos 
que lo regular. No hay artefano cuya clafe no 
cfté füjeta á cierta dolencia peculiar por la ex- 
cesiva aplicación á sus respetivas labores. Ra- 
Ipaa^inikigrark Médico Itajiano ^ esi^-ribio un U# 
b,ro particular fiebre eftas: enfermedades. Genei 
ralnfiente no tQp^jjip^ k nueítros foldadof por la 
clafe mas TnuiiíhiolíiL d^'el pueblo; y con todo 
en ocasiones en que han sido empleados en al-i 
gup^ cvbía particular/^ y Mn sido pagados, geu 
uerof^mente por piezas», sus oficiales se han villa 
a veces parecí f^dos a eítipular con. el que les ha 
empleado,, que no. les fea permitido ganar masi 
que. hafta, ciierta carMidad al dia, fegun elpre-» 
<íio de sus respetivas tareas. Hafta haberfe ve-í 
rificado eña eftipuJ.a^rion se ha folido experi^ 
miniar la deteriocacioissi^e su falud con_e}4j¿a^l 
l?aja excesivo, ó bien por eriulacioíi , ó "Biea* V 
por ti defep de mayor ganan^.'a. La excesiva, 
aplicación de los. quatro primeros días de lai 
femana fuele fer también la caufa real de la ^ 
ociosidad de los tres reftantes,. de que tanVo se 
<iy€^^n geaerjaim^me.., I0& empleantes. .A ut% 

traiíív^ 



J 






, LibrV) I;Cai^;VIII;oijí ^ 

bajo grande tanto de cuerpo, como de espí- 
ritu , contii^uadó varios dias confecutivos , se si- 
gue naturalmente en el hombre un defeo gran- 
de de descanfo ; el qüal es casi'irresiftible ano 
impedirlo ó la fuerza; ó una urgente necesidad. 
Es propensión de la naturaleza el defear que se 
la alivie con alguna indulgencia ; con el descanfo 
unas veces, y otras aun con la diversión, ó 
diftraccion de los negocios. La falta de efta 
condescendencia fuele traer peügrosisimas con-* 
feqüencias, y' en ciertas ocasiones tan fatales 
ique tarde ó temprano vienen á originar lá en- 
fermedad peculiar de aquel oficio, ó exercicioi 
^i los maeftros artefanos, los fabricantes, y los 
amos diefen gratos oidos á las voces de la ra- 
z^íí; y de la humanidad féíía én ellos mas frei 
qüentii mnderar mas bien que incitar al exce- 
sivo trabajo á los operarios , y criados aplicai 
dos yi expertos. Creo fer ^^Vri^^nt^e^en toda esi 
pecie de labor, que e| hombre qué trabaja corí 
ía moderación que debe para trabajar con cónsi 
tanx:iáV nd' 'folo conferva ínas tienipo- su fáíud, 
firjo o Lie (^ H^di'scurfo del ario hace más laboi*^ 
que el que se aplica imprudentemente á ella. V 
O! Quieren dedr algunos, que en lois anos baí 
íatoá los operarios fon generalmente mas ocio-- 
{p^ ^ y en los caros mas trabajadores que la 
que íoíí dtí oráiriária en -lo«^ años moderados: 
?> . -dcyi.dc ^ .cgf>r 1 ^j[Veguq '3e uñk fubstílénciá abun-^ 
ante reíSxa la i^duñriá, y lá cortedad del aliJ 
mentó la avivTw^y la fomenta. Que quando la- 
plenitud es extraordinaria puede hacer perezo- 
Ibs á algunos trabajadores, no puede con razón- 
éudárfé; -pero que produzca eíté efe6lo en el 
ijhíayó^r * liUHíer^ ,^ y '-qué - los hombres en generalí 
^ TOM. I. 18 



N 



t0 RiQU^EZA DE LAí Nación EsJ 

.trabajen mas quando eftán'mal alimentados que 
qiiando lo están bien; mas quan<ij:> eftán ex- 
tenuados que quando sus espíritus respiran ani- 
dólos ; quando eftán freqüenteraente enfermos^ 
que quando se sienten con fana falud , no mé 
parece lo raas probable. Los años de careftíá ( 
^e ba experimeníado fer por lo general años 
fie epidemias y mortandades entre la gente co* 
mun : cuya circun Rancia fola bafta para dis-» 
juinuir el produjo de su induftria. 
j , En los años de abundancia los criados;. de . 
todas clases dexan generalmente a sus amos , y v. 
fian su mantenimiento á lo que pueden gran-? 
g€ar con su propia induftria. Pero la mismáic 
baratura de provisiones, como que aumenta el 
fondo deftinado; á.n^^ntener á aquellos depen- 
dientes anima álqsíinfiQfi:; especialm^y^nte <4Í fon 
labradores, á emplear mayor número de ellos* 
Los labradores e.n pfte cafo se prometen raa3 
ytuidad de si/r granos manteniendo para el cul-^ 
tivo algunos obreros mas que \endiéndolos ert 
ei mercado al bajo precio que corre. Aumen- 
tase entonces la busca de jornaleros al mismo 
tiempo que se disminuye el numero ae los que 
fe ofrecen á efte fervicio: con lo que por lo 
ícgular en los años baratos fube el precio de 
lojs falarios del trabajo. í ii 

En lo* años de^escaféz la dificultad, é in-?' 
certidumbre de hallar nií>do de ganar s^U %l49^.y 
hace' á; toda aquella gente vol^-ef á porfía a*aa 
fervicio. Pero como entonces elKjfondo destina- 
do á mantenerles es menor por^caufa del alto 
precio de las provisiones, los amos mas bien 
tratan de disminuir que de aumentar aquef'nú-. 
mpxQ. Zn pftos años también el attefaftp iadc^ 



b . • ,ía Libro 1. Cap. VIII^^^í^ ^igg 

^ pendiente confume por lo general el corto fon- 
do con q\,\e se habia furtido de materiales , y 
•tiene que entrar en la clafe de jornalero para 
I ganar su fuílento. Son mas á los que falta tra- 

bajo , qne el trabajo que hay que poderles dar: 
) muchos eftán prontos á aceptarlo en términos 
-mas equitativos que de ordinario , con lo que 
los falarios de criados , y operarios bajan con^ 
siderablemente en los años caros. 
I Los amos pues, ó empleantes de toda espe- 

'' ^ -cié , Tacan generalmente mas ventajas de sus cria- 

i dos, operarios, ó empleados en lósanos caros 
I • /^ -que en los baratos : les encuentran mas humil- 
^ y des, fumifos, y aplicados en los primeros que 

y en los fegundos ; y por efto generalmente pon- 

deran ellos mas los años caros , como mas fa- 
;vorables % la induftria. Los feñores de tierrasi, 
y los labradores , dos clafes las mas dilatadas 
que hay entie los amos, jienen ademas de cfta 
^ otra razón para alegrarft^áe'^io5'*-t*A*os. Las ren- 

% tas de los unv/s, y lis gananciavS de los otros 

dependen en gran parte del precio de las pro- 
visiones. Imaginar que los hombres han de tía- 
bajar mas quando trabajan para otros, que quan- 
do lo hacen para sí mismos, es el penfamiento 
mas abfurdo y ridículo; Quien duda que un 
artefano independiente ha de fer mas laboriofq 
• ' que un jornalero , ó un, dependiente, aunque 
e le pasue por piezas,,su urbajo? El uno dis- 
Iruta d"¿ loüo (^ producio de su induítria, y el 
otro la .parte Jon el amo. El uno en su eftada 
feparado é independiente eílá menos expueílo á 
la tentación de las malas compañías : cuyas cos- 
tuiíbres vemos fer tan perjudiciales reciproca-' 
mente unos^i-.otjcos en la§ fát)ricas. de . maiiu- 



• 



%, 



V 



^14P RiQÜJEZA DE t\S NaCíQNES. • ^ 

fa6luras en que hay mucho número de oficia- 
les. Tampoco puede dexar de fer^mas venta- 
jofa la condición de un Artefano maeftro in- 
dependiente que la de aquellos operarios aía- 
lariadps por mefes , ó por años, y cuyos jor- 
nales ¿y mantenimiento fon los mismos traba- ( 
jen mucho ó poco. Los años baratos por su ten- 
jdencia natural caufan un aumento de propor- 
ción de los Artefcmos independientes fobre los 
jornaleros, y dependientes de todas clafes: y 
Jos caros disminuyen eíla proporción , y fupe*- 
.riprvdad. V 

.', Un Escritor Francés de grandes conocimien- ^ 
.Jos, y de un talento grande, Mr. Meffdnce, pre- 
tende demoílrar, que los pobres trabajan mas 
jcti ios años baratos que en los caros, compa- 
rando la cantidad y valuación de lo^,artdactos 
¿> mercaderías hechas en ellas dos diferentes si- 
jtuaciones en tres diílintas manufacturas: una la 
de los texidoPí^x. laii-tiyaíta conducidos á Elbeuf: 
otra la de los lienzos: y la lerceraKa de las de fe^ 
da: cuyas mercaderías circulan por todos los djs- 
iritos de Rúan. Por la relación que prefenta, fa- 
cada de los regiftros públicos, ?^V^,"*que' Ta 
c^íUtidad de eftas manufaQuras ha sido general- 
mente mayor en los años baratos que en los caros: 
y mas grande respectivamente en los mas baratos, 
y menos en los mas caros. Todas tres fegun 
parece fon manufa6Tufas eílacionarias » ó en que. , 
aunque su producto vane algo (^" Qn añw a otro, ^- 
fe mantienen en el pie de noVr ni adelaatc 
Iji atrás. • ^1 

Las manufa6luras de lienzos en Escocia , y 
las de lana bafta en el diílrito occidental*' de 
Yorck , fon de las que van adelantando coiuu ^ 



V 



« .2JK Libro I» Cap. VIIL ->]5! tit 

tiuamente , y su produfto por lo general aumerii. 
tando en ca'^tidad y valor, aunque con algunas 
variaciones. Pero habiendo examinado las cuen- 
tas que de su produdo anual se han publicado, 
no he podido de modo alguno percibir en ellas 
• que fus variaciones tengan connexíon alguna 
con la caíeñía ó baratura de ios tiempos. Ea 
el año de 1740, que lo fué de grande escasez, 
parece haber decaído ambas considerablemente; 
pero en el de 1756, que fué también año de 
jgran careRia, hizo la manufactura Escocesa pro- 
/^resos grandes y visibles. La manufactura de 
Yorck declinó, y su produdo no fué tanto co- 
mo habia sido en el año de 1755 hasta el de 1766. 
después de la revocación de la Atia del lello 
Americano. En efte ultimo año y en el siguiente 
excedió en mucho á quanto habia ascendido 
antes , y aji ha contifiuado^ hafta ahora desde 

El produBo de tór^s aquellas grandes ma- 
nufaduras que íe fabrican pririeipilmente para 
venderlas en tierras diñantes , no tanto ha de de- 
per^der de .^a^^l^ratura ó carcllia de los tiempos 
en los paises de donde se llevan, quanto délas 
cir^unílancias :,quei inflayent ea'íJ¿Ar demanda efec-^ 
tiva de ellas en los paises en qué se consu nen; 
d.e la paz ó de la guerra ; de la prosperidad ó 
decadencia de otras manu^>B»jras rivales ; y del 
/^rt:^-¿rv.*fl^^<V>t^'^'^or. dp Ris principales compra- 
dores , ó 'empleares. Ademas de efto fabemos, 
que nunca pue^ entrar en los- asientos de los 
regiflros públicos mucha parte de las obras que se 
trabajan en lo^ años baratos. Los criados que 
dexan á fus amos se conftituyen en \i clase de 
ihdepeadientes : y las raugere^ se vuelven á las 



\ 



Ht Riqueza de las Naciones/ 

casas de fus padres ó parientes , y se ocupan en 
:hilar V. g. para telas caseras para sí , ó para sus 
familias. Aun los artesanos mismos no siempre^ 
trabajan para vender, sino que fuelen emplear 
mucho tiempo en obras para su uso , y el de los 
fuyos. El produjo pues del trabajo de eftos porí 
ío regular no se cuenta , ni ocupa lugar en los 
regiílros públicos , que es de donde se facaa 
las memorias que fuelen publicarse con tanta 
obftentacion y bambolla : y por las que ni los 
comerciantes , ni los artesanos , ni los fabrican-» 
tes podrán nunca asegurar con certeza, ni me-N. 
nos anunciar con seguridad la prosperidad ni 
.decadencia de los grandes Imperios. 

Aunque las variaciones en el precio del tra- 
bajo no folo no siempre corresponden á las del 
precio de las provisiones, sino qu* fon^ias mas 
veces opueftas , no por eso debemos^ inferir que 
el precio de ^ h.s> ^^^visiones no tenga influen- 
cia alguna en eí del Vraljajo. El precio pecunia- 
rio de efte se regula por dos precisas circuns- 
tancias : la demanda,© busca de trabajadores^ 
y el precio de los . abaílos nece^r¿o§^ par§. la 
vida. La primera fegun que la población es pro- 
gresiva , eítacionaria ,; ó decadente , asi determi- 
na la cantidad de cosas de primera necesidad 
que deben , ó pueden darse al trabajador : y el 
precio pecuniario^jj^trabajo se contrae á lo que 
se r e q u i c r e para c o mp li-a r ^. a a u e 1 1 ^ .^r a nt^/}: '/i^ e, 
ptensilios. Y aunque efte pre^o pecuíiiario del 
trabajo es á veces .alto dondeV^ftá bajo el de 
bs;.'provisionc^,; debemos fuponer que eftaría 
mucho mas fubido, en fuposicion de continuar 
la misma demanda , si el precio de las .-pro.YÍ-», 
sioaes fuéé.e. atas alto también, .ibífé%vr¿Ví 






^ 



t 



- ' Sube pues á veces el precio pecuniario del 
-trabajo en tiempo de plenitud , y baxa en el de 
-escasez, por que en el primero se aumenta la 
-demanda por trabajadores , y en el fegundo se 
disminuye considerablemente. 3 

•-í.r:-E« un ano de una.' plenitud ext>raordínariai 
T imprevifta se encuentran en poder de los que 
deftinan fus caudales á la induftria fondos fu- 
ücientes para mantener, y emplear mayor nu- 
inero de .gentes induíiriosas , que el que se em-i 
pleó en el año anterior : y efte numero extraor-í 
«linario no siempfe puede fer habido. Aquello»' 
á quienes hacen falta operarios se empeñan k 
porfía en llevarles consigo , y eíta competencia 
jen los amos levanta á veces tanto el precio real 
como el pecuniario del trabajo. •' ^ - 

]:, íLcj cot^rario fucede en los años de imptc- 
vifta ^ y extraordinaria careftía , yiescaivéz : lo» 
fondos, deftinados á los emóleos de la induílria. 
fon menos que fueron en^l año 'kríterior. Que- 
da ísin deílino i/n número grande de gentes que 
felicitan á porfía emplearse en qualquiera ; con 
lo.que baia á veces el precio real , y el pecu- 
»iario. de SU, trabajo. JLn el ano de 1740 que 
fu"é en Inglaterra de mucha careftía hubo mu-< 
chisimas gentes que pedían que trabajar por folo 
c.l alimento diario : y en los siguientes de pletii- 
iud apenas se encontraban operarios jornaleros. 
^^J^^ .ejsca^éz de 'los años caros , disminuyen-) 
do la detñánda TvSr trabajadores- v^' mira por sil 
tendencia á baj^el precio del trabajo , asi como 
el alto precióle los comeftibles a levantarlo. 
La plenitud del año barato por el contrario, conM> 
que%umenta la demanda por trabajadores , hace 
que levante. el precio de .ellos, ai mismo» tiem^ 



N 



M4 Riqueza de las Naciones. 

pó qué la baratura de las provisiones tira á ba* 
jallo : con que vienen á contrabalancearse es- 
tas dos opueftas causas en las variaciones ordi- 
narias del precio de las provisiones : cuya cir- 
cunftancia es en parte la razón por qué los fa- 
krios del trabajo fon en todas partes mas eíta-< 
bles y fixos que el precio de las mercaderías y 
provisiones» i /st., MJiJ¿> 

La alza de los falarios del trabajo aumentii 
necesariamente el precio de muchas cosas , por 
razón de aquella parte que se resuelve en todaj 
en aquellos falarios ; y en otra tanta parte tirat\ 
por su tendencia á disminuir su consumo tanto ^ 
dentro , como fuera del reyno. Pero la misma 
tausa que hace levantar los falarios , que es el 
aumento del fondo ^ es por si aumentativa de las 
facultades produ6livas y y hace que Vfia odntidad 
mas pequeña de trabajo produzca niayor canti- 
dad dé obra.. Elchipño» del fondo que ^^mplea 
un numero "glande cít operarios, procura por 
su propia utilidad hacer una aivision y diílri- 
buoion de operacioaes que dispongan á los ape- 
ra rio<5 !á producir lar. iqaj'or cantidad, de obra 
posible.. Por la rais'ma ¿azori; cuma' de proveer^ 
les de los infíriimentas, y maquinas mas apro¿ 
pósito : y eftb que se verifica en un ramo par-* 
ticular de induftria , se extiende por la misma 
razón a quantos condonen en común la focie^ 
díid-v' (Quanto , mayor > es; sa numerajnas.Jjibdi-- 
Tiflones, ¿e hacen de empleos *j^ y de clases dis-* 
tintas. Quanto mayor fea el nuTkj^ero de las ca-¿ 
bczas que se empleen en inventar las maquina» 
mas propias para la execucion más fácil de una 
obra,, tanto mas ha de fer por loregulaV lo 
aaucboi, y 1q bAaqna.de la inveDcion. Hay pues 

mu-í 






y 



muchas cosas que en conseqüencia'de eílos ade- 
lantamientQ^ llegan á producirse con tanto me- 
nos trabajo que antes, que la diminución de la 
cantidad de eíle hace mucho mas que compen- 
-aar el aumento > de - swl precio en los ialaarios* . 

-t>i'd fcí,,<ín-iííi :^(tí3({it)?j\o:) 'M ^v-n yf^itío íkÍ ofa?«oÍ5 

•--To' ------ CABrrmi^íXí ^ '-- ;> £n 

•ipq^!. , Z)e las ganancias de los Fondos. 



J'jUjI fubii ó b^ar las' gatiancias déUos Fondos 
depende de las misrnas causas que diximos' en 
4gs falarios del trabajo ; del eftado , es á faber, 
progresivo, ó decadente de la riqueza de la 
'ibciedad : pero eftas causas producen ambos 
■jefe^GJ dejurt'modo moy diítinto.: tív > /:: 
i> 'Aqitel aumento del fondo qiie di^imos^ 'lé- 
at^ajiítajsa los íajarios es * po'r ^ nütura'k^a yteti^ 
dencia disminucnte de líií^gananxijtí. ■'Qtiando ste 
emplean en utiAnismo tra'fico los fondos de mu- 
-<íh¿s comerciantes ricos la reciproca competen- 
-éja entre ellos es por si diminutiva de la ga^ 
*íaíícia í con que qiiándo se verifica en -toda la 
-'focíedad en común igual aumento de fondos 
-é^ntre los varios ramos de tráficos que la conñ- 
^'onen , una igual competencia no podrá menos 

' ^e producir en todos ellos el mi.smo efedo. 
•^ NV:^ <^s facjl ;asesurar , como dex^imos insinúa- 
do, quafiea éjliVecio medio regular de los sa^ 
larios del traba.o^ aun en un foío lugar , y eíi 
-determinado tiAipo : lo único á que podremos 
arribar- fera á inferir quales fean les falarios que 
^ aroftumbran .pagar mas de ordinario : pues 
4icuñ^eító computación apenas puede hacegr^ coa. 
Tomo I, 19 



ft 






.146 RiQVztk DE iTas'NaciioIíes. 

-^respefilo alas ganancias ;de: los fondos. Lá ga- 
nancia es por su naturaleza tan "yária y fluc- 
tuante, que aun la persona misma del empleante 
- fuele á veces no poder asegurar qual íea el ren- 
dimiento anual que por lo regular le dexa. In- 
fluyen en ella no folo las variaciones de los pre-c 
cios de las cosas que se consumen , sino la bue- 
na ó mala fortuna para cori fus compradores; 
Í otros muchos accidentes á que eílá expueíla, 
ien en la conducción de las mercaderías por 
mar y tierra , bien en fus mismos almace^ies, 
ry' tiendas. Por lo qual tío fólo varía la ganan-l^ 
iCia de ano á año , sino de dia en dia , y ,aua ^ 
de hora en hora. Mas difícil ferá por consi- ' 
guíente asegurar qúal fea la ganancia regular , y 
üxa de los diferentes tráficos y empleos de. un 
reyno vafto :. y absolutamente impo.vble indagar 
.xon cierto grado de feguridad y precisión qual 
.haya podi do feri ^intiguatiiente , ó en tiempos 
-algo remotbis. ' ^n vr»/»^! .sb ^ir.-^v . 
-L Pero aunque fea imposible L'íle computo de 
►fegura precisión fobre las ganancias de los ípn- 
.¿os con la diferencia de tiempos pasados y pre- 
sentes , puede no obílante formarse alguna iaéa 
no mOy íalible por el interés del dinero , ó qUota 
►de la üsura^ Puede eítablecerse por máxima ge- 
neral que en qualquiera parte en que el uso de 
la moneda pueda rendir grandes utilidades , gran 
cantidad también Te habrá de paga r por efte usp^. 
.y que quanto menos se gana; ' menos se "^ra"^- 
;por usarla. Efto fupueílo quaiKÍ^o la qüota co- 
mún mercantil del interés varítt en qualquiera 
pais podemos asegurar también que varían en 
el las ganancias de los fondos, bajarán si^aquel 
tajav y subirán si aquel fube; luego la qiiot^ 







» .HHfíoi Libro Ti Cap. IX. H Fi^ 

del interés podrá guiarnos para formar alguna 
idea de los-^progresos de las ganancias. 

Por decreto de Enrique VIII. fué prohibida 
en Inglaterra, y declarada ilegal toda usura, ó 
interés que pasase de diez por ciento. En el rey- 
• nado de Eduardo VI. prohibió el celo religioso 
todo genero de ella , aun en calidad de interés 
mercantil ; pero efta prohibición , como otras 
muchas de su especie , se dice , no haber produ- 
;cido efe6lo alguno, y acaso haber aumentado mas 
j 'bien que disminuido el mal. La Reyna Isabel re- 
/ ^novó el eftatuto de Enrique VIII. en el Cap. 8. 
del 13. y prosiguió siendo el diez por ciento el 
precio legal de la usura hafta la Conftitucion 21 
de Jacobo I. que la reílringió al ocho por cien- 
to. Fué reducida al seis poco después de la res,^- 
tituciJn dje Carlos al Trono : y por la Cons- 
titución 5,' de la Reyna Ana se limitó al cinco. 
Todaj eftás diversas regulaciones parece haberse 
hecho con mucha juftici^y opoVtb'nidad. Todas 
ellas siguieron ^ y no precedieron de modo al- 
guíio al computo mercantil, ó precio del interés, 
^^o es , agüela qüota que pagan comunmente 
.los comerciantes de crédito por las cantidades 
preñadas , ó impueftas. Desde el Reynado de 
Ana parece haber sido en Inglaterra el cinco 
por ciento de interés mas bien fuperior que 
'inferior al precio común mercantil : por que an- 

t^É^l^'jtfi^z^^^^^^^^''^^^ el gobierno tomó pres- 
ttoiíós "af trp par ciento : y los particulares dp 
"jq rédito en Lon^íres ^ y en otras muchas partes 
de aquel Reyno á tres y medio , quatro, y qua- 
tro V medio lo mas. (1) 

V!.(ií)i?No* sé ífrafa'^átpít, vcotilo se''iívf?c!^díl' mismo cotiíííxí. 
=ib?¿ d^laí' usAiira lucPiltiv^ y » conodd» generalnicme ' por el ^^br*. 
'"* minft. 



*v 



t48 



RiQÜEZArDE^ liAS Naciones. 



Desde el tiempo de Enrique VIIT la riqúé^- 
za , y las rentas de la Gran Bretaña han ido 
continuí|rraente adelantando, y aun parece que 

••mino genérico 'íJé nsiira , prohibida como ilícita por todos de- 
^fechos , que es dar ^Igo mas de La suerte principal, por ra- ( 
zon del simple mutuo , sino de la usura que llamají compen- 
sativa , ó interés mercantil del dinero á ganancias. Efte interés 
'en España ha variado también en diversos tiempos , como en 
• Inglaierra , y las demás Naciones. En tiempo de los Godos, 
^€om^ manifiestan varias leyes ¿e\ Fuero Juzgo , en especial 
Ja 8. tit. 5.. del lib. 5^ se permitía esta usura en la,canuda,<l 
de tres siliquas , u o^aba' parte de un sueldo , el qual se di- f 
-Vidia en Veinte y quatro de ellas , -que er'an todas la sexta V 
parte de una onza , cantidad de plata que tenia el sueldo. 
Cuyo interés venia á equivaler á un doce y medio por ciento. 
Ella quota se aumento después á un catorce : pero en el 
año de 1534 los Revés Don Carlos y Doña Juana en Ma- 
drid á la petición 36 de las Cortes: en Toledo en el año 
^e 39 í la pst; 87 : y en Valladolid en el d?: 48 C' la pet. 
^8 cílablecieroH pSr ,ley , ,que eílá rccopilajdíi y es la 9. tit. 
18. lib. 5. que en los contratos en que por Lerecho eftaba 
permitida no s^,j¡^;j^^MMiU6''ar ' por ella masque i' i'uzon de 
10 por 100. . 'v^' r ;;.; > i •: ; 

Phelipe IV. en villa de los enoratei' excesos que come- 
Úim- los Cambiílas, y otras personas qn los trueques de la 
"^nioneda de calderilla por plata ú oro , llevando por razón áó 
*ín(¿rc3 hállá uñ veinte y cinco y treinta pÉáfi^ci^-ito , éfláb^s- 
'c?6 una ley en Pragmática 'fecha en Madrid á 8 de Marzo del 
51ÍÍ0 de 1625 , qtie es la 19. *tit. ^1. lib. 5. de la Recop. man- 
dando que los premios del cambio de las monedas de cobre 
or plata u oro no excediesen del mismo 10 por 100 baxo 
e severas penas. 
- Efte mismo Rey en atención á la mutación de los tiem* 
MOi.y de lasjcosas , por una Pragmática da da en Mad r id ep- 
,1 4 t|e Noviembre de , .1 65 2, , <jue _ :h ' ttStiS^ÁJ^Áuló ib. tit ¿u 
íib. 5,. derogando las leyes anteriores ,\yA qualesquiera eftatu- 
'tós y' coflumbres en contrarío, ftiartd^ ' q(i^ los intereses que 
•se hubiesen de pagar por qualesquiera confratos , obligaciones 
ó negocios , en que conforme á derecho se pudiesen llevar usu- 
ras , aunque fuesen tocantes á la Real Hacienda , no J„jdie- 
ítcn exceder j ni excediesen de un 5 pOr 100 al año, sin em? 
Í>argo de paQo 6 qonyencion cojiírví» ^ue. ^ntre U& . parteas. j,p 



I 



jen el curio de sus progrefos han dirigido fus pa^ 
sos con deniasiada aceleración. No folo se co- 
noce que han ido adelantando, sino que han 
;^elantado aceleradamente. Los falarios del tra- 
/bajo no han c e fació , de fu}>ir ep el nii^mo pc- 

t jÍp4óí: y en la ni?^ypr p^rtc de 1q$ infinitos ra- 
mos de sus tráficos y manufacturas no ha cefado 
de disminuirse la qüota de las ganancias de 
sus fondos. 

Mayor caudal se requiere por lo general 
para girar qualquiera especie de trato en un 

/ j)ueblo grande,, que en un lugar pequeño. Los 
caudales grandes empleados én qualquiera dé 
los ramos del tráfico, y el numero de los com^ 
petidores ricos en ellos reducen generalmente 
el produ6lo de las ganancias á un punto mas 
^. J , 1 ■ 

Interpusiese. Ya cfta qüota eílatan reducidas en el año de 1699, 
aunque en el de 170550 vé ya haber baxado al 3 por loo. 
Aolanic*te. .'•;?> - -;* ' 

En el de 1764. reynandoel ¡Tr, Carlóslli. á represeivtacipn 
de los Gremios ^Jayores de Madrid , y á consulta del Con- 
sejo , y de una junta expresamente formada para examinar lo 
juno de aquella solicitud , se expidió una Real Cédula fecha 
cé el Boei>^Re*ifo en 10 de Junio del año dicho en que se 
^andó. , que pudiesen celebrarse contratos de dar á merca- 
deres , y tratantes dinero ^ interés , no excediendo eñe del 
tres por ciento quando el ^sujeto que lo daba no era comer- 
ciante ; pero que siéndolo pudiese exigir el 5 considerada en 
/«ambos casos aquella usura como interés mercantil de un dinero 
íque se daba para negociar: á puya, qüota en el dia reciben 
^y . _ á ínteres todas las compañías , y negociantes particulares, de la 
_^i^^^Vorte eii'-Sas c\íiL.u..»a-.<?gulares y comunes de ella especie. 

No pertenece d^efta'mktéria aquel 6^ por 100 de ínter^ 
jDue es permitido jííevar> ai meneflral , 6 artesano por la demo- 
ja , 6 retardac !on de la paga de, su obra, entendiendo su per- 
cepción desde la interpelación judicial que se haga á sus deu- 
'do'íls , mandado asi por Cédula de 16 de Septiembre de 1734. 
, y 6 de Dicfembre de 85 pues éfta mas bien es una especre 
de ujura puniÜTa i -pero puede ^ct^dc importancia 5« noticia» 




* 



i 



% 



150 Riqueza de las Naciones, < 

bájo*^' en el primero que en el fegundo : pero 
los falarios del trabajo al contrari/o , mas altos 
fon siempre en una gran Ciudad, que en una pe- 
queña Aldea. En una Ciudad activa y traficante 
ÍOs que tienen caudales grandes que emplear, 
es lo mas co'ríiun no poder conseguir todos los^, 
operarios que quisieran, y empeñándose á por- 
fía en llevar cada uno quantos puede , efta com- 
petencia levanta los falarios, y rebaja las ga- 
nancias. En los paifes cantones, ó partes re- 
faotás de un país fueienó Haber tantos fondos f 
que emplear para poder foftener á todos los que ^ 
defean ocuparfe en algún trabajo ú oficio : y 
compiticndofe eftos por grangearlo rebajan los 
falarios , y ocasionan en las ganancias del fondo 
muchas ventajas. 

.En Escocia aunque la qüota legaí? deF inte- 
rés es la misma que en Inglaterra ,f, el precio 
mercantil d^ é\^li¿ por lo regular ma», alto. 
Rara vez los nombres <^e crédito toman allí 
preñado para sus giros á menoli de un cinco 
por ciento. Aun los banqueros particulares vie 
Edimburgo dan un quatro por ci^^o^-fobre si?.s 
Vales promiforros , cuyo pagamento puede pe- 
dirfe en parte, ó en todo al arbitrio del aeree- 
jdor. Los banqueros de Londres no dan interés 
por el dinero que en ellos se deposita. Hay po- 
cos tratos que no^ puedan girarfe con menos 
caudal en E,scocia ^que en T " 7^]^*i^ "^Tn ' . V ftfi 3 ^il^ 
qupta común de la ganancia ¿-^a de fer, algo 
-mayor. Ya hemos dicho que la<5 falarios del 
trabajo eftán mas bajos en Escocia que en In- 
glaterra: el país también es no folo mucho ^nas 
pobre , sino que los pafos con que camina 
4 mejor condición, por que no hay d^^^^ ^^ 







» 




i 



/ • ? a Vi o j Ll lí^ o ' I> Q^ P> I X> 9 1 S{ i^i 

.^ue 'va adelantando, fon mucho ínas lenlosv^ y 
^tardíos. ^ 

^nniLa. qüota legal del interés en Francia no se 
lia regulado en todas las épocas del presente 
, siglo por su precio mercantil. En el año de 1720 
f <quedó reducida desde el cinco al dos por ciento: 
en el dé 1724 se levantó al tres y medio: en 
el de 25 volvió á levantar hafta el cinco. Por 
los años de 1766 durante el Minifterio de Mr. 
.^^averdy , quedó reducida al quatro por ciento, 
jjgl Abate Terray la yolvió á levantar al cinco, 
/ El penfamiento que se propusieron en mucha^s 
de eftas violentad reducciones del interés fué 
preparar el camino para aminorar las deudas 
.publicas: proyedo que r>o fué aquella la prL- 
(inera vez que se ha piieílo en cxecucion. La 
.Fran-jia aj prefente no es país tan rico como 
Jínglaterra: y aunque la qiiota legal d^ la ufura 
Jas mas '^eces ha eftado mas baja en Francia 
;que en la Gran-Bretaí^/ía A,'>ei<fcantil ha se- 
.guido el rum¡?o coritrario : por qué, jCje^ aquel 
jReyno como en otros tienen mil caminos por 
jdond^ eludir la Ley. Las ganancias del comer- 
,¿íp, ,,mé* ha'ñ asegurado algunos comerciante* 
^Inglefes que han traficado en aquel país, fer 
mayores en Francia que en Inglaterra: y por 
eíla razón no hay duda en que muchos vafallos 
, ''ÚQ la Gran-Bretaña han preferido emplear fus 
.caudales en un país en que* i)o eílá en su ma- 
iyof auge^^el' cuajércio, q¡ue no donde aquella 
clafe eílá tan filspetada como en Inglaterra. Lqs 
falarios tamWen eílán mas altos en élta que e^ 
Francia. Si se pafa desde Escocia á Inglaterra 
se^ advierte que la diferencia de los trages, y 
el porte del cornua^pueljio dcj^uno y otrg pais 



X 



15^ Riqueza DH LAS Naciones. ^ 

cftá indicando la diferente condición de la ri- 
queza de unos y de otros. Mayo^ es el con- 
trafte quando se pafa desde Francia á la Gran- 
Bretaña , por que aunque Francia es mas rica 
que la Escocia, no parece que adelanta á tan 
acelerados pafos. Es opinión coniun del vulgo r 
que se va generalmente atrafando : opinión muy . 
mal fundada á mi parecer con respecto á Fran- 
•cia, y abfolutamente improbable con respeQo i 
Escocia, si se considera como eftá al piefente 
'6fté j)ats V y como eílaba unos veinte ó treinta . ' 
'áñoí'liacé.. ^ ^' ; . ^. ;,...,. . .:<>■: ' . ■'. l^ 

Las provincias de Holanda pbt 'Otra partea 
proporción de la extensión de sus territorios, 
y eiñuiliero desús habitantes, es un país mu- 
^cho' iViás' rico que Inglaterra. El Gobierno 
*a'l'H toma p^réftada ' al dos por ciento '^ y 1« ? par- 
ticulares de- tá'étíiío al tres. Los falariós del tra- 
bajb éftáii mas altos también en aquell^ Re- 
pública", y fe •Bien íltoido <|üe los Holandefes 
'comercian con menores ganancias que pueblo 
íalguno de Europa. No ha faltado quien diga 
"qilé fel'cbliletc'io H'ólUndés va deca¿;ehdo: y pu^'- 
'dé'tnay feieñ fer eító cierto de alguTi ramo par- 
Üitiílar de ^us ttáficós ; pero aquellos srntomas 
^■¿tecíeri inditar fuficientémente (Jue nó ^s ge- 
'neral 'su decadencia. Los comerciantes eftán 
acoftumbraidós ya á declamar la decadencia del 
""dóífoé'rcíóduando' sé disminuye la düota delafsL»^ 
g-atiancias: aunque la diminución de ella es el 
'cf^Qo más natural de áu prdsperioUd , ó de que sé 
'cmplcahén' él mayores fondos qae antes. Eh 
la ultima guerra que tuvo Inglaterra con Fran- 
cia, antes de la que rompió con España, ^a- 
^íiáróU' lofii Hahnde^es todo él cOmeíck> exírín-^ 







, .s^TíorLiBRO I. Cap. IXa.^^ 153 

^ fcco de transporte que tenia la Francia, deque 
aun retienen una gran parte. Las grandes fumas 
que tienen en los Bancos de Francia é Ingla- 
I j térra , que se decia ascender años pafados en 

la fegunda á quarenta millones de libras, aun- 
• que creamos que hay en ello algo de exage- 
ración : las cantidades grandes que preftan á los 
particulares de aquellos paifes en que el interés 
está mas alto que en sus provincias , fon cir- 
cunílancias que prueban demoítrativamente la re- 
- dundancia de sus fondos; ó que eftos han cre- 
' cido á mas de lo que ellos mismos pueden em- 
y"^ ^le^ar por sí con una ganancia regular en las 
., y^ 'negociaciones propias de su país : pero de nin- 

jr gyn modo prueban que ellas hayan decaido en 

él.' Pues asi' como el caudal de un particular 
puedt* auAéntarfe á mas de lo que él puede 
emplear f^n embargo de que continúe siempre 
xrecifndo el fondo efe8:ivar«jente^ ejnpleado, asi 

^ también puede fuceclf r ^1 caudal ó fondo de 

, ' üná nación erftera. 

• «En los Eftablecimientos Inglefes de la Amé- 
^rica Septf^tp^naí, y en las Colonias de las Indias 
"Occidentales , no folo fon mas altos que efi 
^ Inglaterra los falaiios del trabajo sillo la ufúrá, 

'ú interés del dinero , y por consiguiente las 
. ."ganancias de los fondos. En diferentes Cólo^ 
^ ' Tiia's í corría en -el año de rg tirito el precio 
'' ^ig^í^ri^S^Q^u^l rpj^rr^^^ del i'nterés desde feis 
y^' a odlio por ciffto. No obftante efto el alto 
JT -precio íJe losjfalarios, y el de las ganancias á 

f^-WTt ^^n tiempo mismo fondos cofas que muy rara 
Vez^ van juntas , ano verificarfe la particulari- 
dad de las circunitancias que concurren en las Co- 
,'• ^ ionias Americanas. Una nueva Colonia no puedc: 
Tomo 1» 20 






154 Riqueza DE LAS NAtüONEsV , 

menos de eftar excasa por algún discurfo de tiem- 
po de operarios , ó trabajadores, á prpporcion de 
la extensión de su territorio, con respefto á otros 
paifes grandes de mucho tiempo eílablecidos. 
Tiene aquella mas tierras que caudales para cul- 
tivarlas. El que tiene fondos se aplica al cul- ( 
tivo de las partes mas fértiles, y de mejor situa- 
ción , como fon las mas próximas al mar „ ó 
á las riberas de rios navegables. Eftas tierras 
se adquieren también á un precio mas bajo que , 
el que corresponde á su produÉlo natural. El , 
.fondo empleado en la adquisición , y mejora- ^ 
miento de ellas no puede menos de rendir una 
ganancia grande; y por consiguiente reditúan 
para pagar mavores intereses , ó ufuras. La rá- 
pida acumulación de fondos en \in empleo tan 
provechoso, y produÉiivo habilita ai plautador 
ó colono para aumentar el numero de manos 
con mas aceleración que el discurlo dq tiem- 
po que necesita para^'^encontrarlas en un efta- 
blecimiento todavia reciente : y*3por lo misino 
Jos operarios que encuentre han de fer abun- 
dantemente pagados , y aun 'grati¿cados. Según 
va creciendo la Colonia van gradualmente dis- 
pminuyéndose las ganancias de aquellos fondos. 
JLuego que se hallan ocupadas las tierras mas 
fértiles , y mejor situadas, es necefario que ha- 
ígan grangería los f olonos , aunque sea con me- 
i\os utilidad, con el cultivo ^de j as , i nfer^ores en 
fecundidad y situación, y po|^ consiguiente no 
SQ pueden dar tantos interefes iobre el cabdal 
que en ellas se emplea. Por cftk razón en la 
mayor parte de las Colonias Inglesas ha bajado 
-considerablemente el interés en el discurlt) de 
cíle siglo. Según que han i49 .aumqníaudofe su| 



K 




r 




• .; Libro I. Ca?. IX. 155 

riquezas , sus adelantamientos , y su población, 
se ha ido «Jisminuyendo aquella usura. Pero los 
falarios del trabajo no bajan con la diminu- 
ción de las ganancias de los fondos. 1.a deman- 
'da y escaíéz de trabajadores se aumenta al pafo 
' »que crece el caudal que los emplea, fean las 
-que fueren sus ganancias : y aun después que 
eftas se disminuyen no folo puede ir en au- 
mento el capital , sino aumentarfe con mucha 
* mas aceleración que antes: y eílo se verifica 
;tanto en las Naciones induílriofas que van siem- 
pre adelantando en riquezas , como en los par- 
iticulares individuos que las componen. Un fon-, 
-do grande aunque con ganancias cortas se au- 
-menta por lo general mas pronto, que un Ca- 
-pital corto con ganancias grandes. El dinero 
trae •dinA'O , dice un proverbio vulgar, perp 
verídico.^ Quando uno lleva poco por un géu 
'Hercí» que vende, vende TT^as,y^s su ganancia 
. jnayor : y la gran cyfiAltad del comercio solo 
'«ftriva en fac^r efta corta ganancia. La cone- 
xión entre el aumento de los fondos y el fo- 
ÍSiento (1^ la4uduftria , ó aumento de la deman^ 
^a por trabajo iUtil , queda ya' explicada en pai^ 
4é,, pero se expondrá con mas extensión quani- 
.do- tratemos de la acumulación de los fondos.' 
^.norLa adquisición de un nuevo territorio, ó 
, 'de un nuevo ramo de eom.^rcio, puede alguna 
¿.«vez; JfWjíüLH^r ^W,s. jganancia^ > de los fondos, y 
f;^on ^ellasi fubj^ el ; interés, aun en un país que 
fváya' gxaduaUnenté adelantando sien)pre en la 
adquvsicion í^e riquezas.. No siendo suficiente 
«l.^caudal del país para abrazar todo' et manejo 
de eftti nueva negociación que se ofrece poi 
las nuevas adquisiciones á las gentes entre quie- 



:i^6 Riqueza DE LAS Naciones. < 

nes se reparten ^ se aplica aquel fondo general 
á aquellos ramos folamente que pueden rendir 
mayores ganancias. Parte de lo que antes se 
emple^iba en otras negociaciones se retira de 
ellas, y se emplea en las nuevas, y mas ven~ 
tajofas. En todos los antiguos ramos del tráfico ^ 
de la nación queda reducida i menos la com- 
.petencia de los traficantes : por consiguiente el 
mercado publico queda mas excafo de aquellas 
mercaderías. Sube el precio de eftas mas ó me- 
.nos á proporción ; y rinde mayores ganancias 
.á los que en ellas comercian : los quales por 
lo mismo pueden tomar dinero á interés con 
mayor ufura para el que lo impone. Conclui- 
.da la guerra del año de 61 no folo los par- 
ticulares en Inglaterra sino muchas de las ma- 
yores compañías de Londres tomarc^.i pó^h al- 
.gun tiempo cantidades preñadas fobre,un cinco 
por ciento de interés, siendo asi que antrs no 
liabian pafaoo 'del qudtrcj. ó quatro y medio. 
La accesión grande de territorios y comercio 
que les traxeron á las manos las adquisicio- 
jies que hicieron en la América¿Sepí^entrion?l 
.V en las Indias Occidentales responderá muy 
,í)ien de efta verdad, sin necesidad de fuponer di- 
minución alguna en el fondo Capital de la Na- 
ción. Porque un nuevo ingrefo de negociación 
tan grande necefarjaraente hubo de disminuir 
al manejarla la cantidad qu^.^ Qíji^le^Jaa en 
un gran número de ciertos rangos particulares, 
,en que quedando menor la competencia las 
ganancias río pudieron menos de fer mayores. 
(Mas adelante se ofrecerá oportunidad de referir 
las razones que me han hecho creer , que' el 
fondo nacional de la Gran-Breta|ia no se dis* 




fñiinuyó con los enormes gaftóá de la guerra 
mencionada;» .';:;. 

La dínrifi-ucfon de los ^fondos capitales de lá 
fociedad, ó de aquellos que se deftinan á la 
conservación de la induftrfa , rebaja los falarios 
del trabajo, y levanta al mismo paso las ganan- 
cias de los fondos mismos ; por consiguiente los 
intereses , ó usuras. Bajando los falarios del tra- 
bajo los dueños de aquellos fondos que van que- 
dando en la fociedad pueden poner fUs genero^ 
en eftado de venta ton menas gaftos: y como 
que se emplean en ellos menos caudales que an- 
tes pueden también venderlos mas caros. Sus 
mercaderías cueftan menos al dueño , y las ven- 
de por nías ; con que aumentándose de dos mo- 
dos fus ganancias pueden tomar también dinero 
á mayor irfterés. Los exorbitantes caudales tari 
fácil y acebradamente adquiridos en Bengala , y 
en otr3s Eftablecimientós^rÍLánicos*de la India 
Oriental pueden fatisfaternos de que quando los 
falarios del trabajo eftán mas bajos , fon mas ál- 
taselas ganancias- de los fondos en aquellos casi 
arPuinados»paists. Lo mismo se verifica á pro-¿ 
porción en el interés. En Bengala se prefta regüi 
íarmente á los labradores á quarenta , cinquen- 
ta , y fesenta por ciento : y con la próxima co- 
- íecha se afianza su pagamento. Asi como una» 
ganancias que pueden foportíaí* tanta usura pue- 
^n absorver encr, ó comprender para ello to- 
áa la renta del ^Aeño de la tierra , asi también 
una usura tan j^normé piíede absorverse todas 
las ganancias. Antes de la ruina de la Repú- 
blicei de Roma parece haber sido muy comurt 
bna usura parecida á efta en las Provincias que 
¿emiaa baxo Ja viaknta admmiílracion derlos. 



i 



Í5? RiQjj'^ZA^ Jfn LAS Nación EsJ 

Procónsules. BrutD , que se tenia por moderado^ ( ^ 
preílaba dinero en Chipie á quarenta y cinquen- 
ta por cie^^t9 y^cf^aio lo dicen^las Cartas de 
Cicerón, • ,?, -.^^ ^,| .; ^ : J \ 

En un p^is que hubiese adquirido todo aquel 
complemento de .riquezas de que fuese capaz la* 
naturaleza de su fuelo , clima, y situación ; que 
no p-udiese adelantar ya mas , pero que tampoco 
fuese declinando á menos , tanto los falarios del 
trabajo, como las ganancias de los fondos feriaa 
probablemente p;i4?j!^aJQs que ei) otros países ep 
queno concufi-iese aquella icircunílancia. En una^ 
n^pion completamente poblada á proporción de \^ 
lo que Óaíu tj^rn^pq^^pu^d^ mantener , ó fus fon-* 
dos emplear, la competencia de los operarios por 
|en^r que trab^jai: t¡eri,a tan grande que bajarian 
]qs (alarios del trabjy^ hafta , un grávlp fen <)UQ 
apenas feria^ ya ,fufi:cie|ites para rnaníener el nú^ 
iñe;-o de ticbajad^f^^s ;>,yiConíO que el pacís efta^ 
l?a^ ya completamente poblado, no podría aur 
mentarse mas el nurpero.de aquéllos. En un país 
^^nriqvtecixja cpn ^q^plla ^pknitudf.de caudal pro- 
pgrqiopad^ -á l^Sj^n^gpciraíCJQpes^^ue ;^udiese <gi-. 
t^r^'.íjQ jbabría,r^|TíiQ. que ^no ^brazas^ toda la can- 
tjf^á^ d<?..que era fusc^p^iblelar n&i,ural¡eza y -ex-; 
ti.qnsiün del trafico nacional-. La. competencia fe-j 
][ia también proporcional , y la mayor que, podría 
yjex^iíiqarsp;,, y ¡pot^copsigiiiiente^ las ganancias do 
lo^j jr9ridp& .tod,o Jo pqsible*iiík}a$, , >^-r- . '\'f^, 
«^;,Ppr9 ique paisj^n !el;[fnLipdai^-ha:tírájl;leg^d.(l) ;^ 
V^m^eja^ve ,grVdp. de ; pj^r/eqcjpn ^^ nhÁ^í ppulíenft 
ciaP.La China , fcg.W s^ nps pinta', ha eílado mu,J 
^ho. tf^rnpo eftacionaria , y parfecieríhaber .a^J^quiri 
ridp tpdo; aquel; copplemento de riqueíZc^s. com-< 







á 



íucion; pero.; efte complemento puede fe r; muyt 
inferior á lo^ que pudiera acaso admitir la na- 
turaleza de su fuelo , clima , y situación con 
otra cpnitituqion , y otras leyes mas politicas, 
.Un pais que desprecia el comercio e)ítrar)gero, 

• y que folo en dos ó tres puertos de fus.yaílos 
dominios da abrigo á las embarcaciones de na^ 
ciónos extrañas, no puede girar la misma can- 
tidad de negocios , que si rigiesen diítintos re- 
glamentos fobre efte importante, punto. En un 
pais ademas de eítp donde aunque el rico , .y el 

Vque posee gruesos capitales goze de la mayor se^ 
guridad, apenas viye feguro el pobre , y ■ elqu^ 
folo ha podido grangear un caudal escaso , es- 
tando expueftos siempre á fer insultados , con 
^el pretexto de juílicia, por el pillage , el robo, 
y la Jftafc^í de los Mandarines fubalternos , la 
pautidad délos fondos empleados dentro de él en 
Jps diferentes ramos de trafico y co|nercio inte- 
rior no puede fer tan gráfide , ni proporcionada 
á lo que es ca^az de admitir la naturaleza , y 
extensión de aquellas negociaciones. En todos 
aquellos r^mos^ la opresión del pobre no puede 
jnenos de ; ocasionar ;el monopolio del rico, el 
^qual engrosándose con una especie de trafico 
exclusivo podrá hacer cada vez mayores fus ga- 
jiíancias. Dicese pues , que el doce por ciento 
es la qüota ordinaria del inte.j^és , ó usura en la 
í^hina ; donde por consiguiente las ganancias del 
afondo , habrán d^ fer ' Suficientes para foportar 
contra sí un interés tan desmedido. -^ 

* Un defería de la Ley podrá alguna vez íe'- 
jVantar la usura , ó qüota del interés á mas alto 
gradfo que el que corresponde al eftado a6iual de 
ua pais, ep quantp á, su íiquezajp^pobreza, Qucui- 






fíRj RlQUSZA b% LAS NÁClbNES. < 

do la ley no prescríbelos límites que deben ttí ( 
iier los contratos quedan los Banq^4eros casi en 
el mismo pie que un bancarrota, ó negociante 
de un crédito dudoso , aun en los paises mejoi^ r 

arreglados. La incertidumbre de cobrar el dine- 
ro preílado hace que el que preíla exija el mis-* 
xno interés de todos que el que exigiría de un 
bancarrota , ú hombre fospechoso en su crédito. 
Entre las Naciones baibaras que inundaron las 
Provincias Occidentales del Romano Imperioso 
dexó-por muchos siglos á la buena fé de los 
contrayentes la forlnacion , y formalidades de los*" . 
contratos. Apenas habia uno en que interviniei. \ ' ^ 
se la autoridad pública de la Ley , ni de Tri- ^\ 
bunal de juíticia ; á cuya causa puede en gran > 

parte atribuirse aquella exorbitancia á que llegó 
«n aquellos tiempos la qüóta de la tísurá'; 

El pi'ohibir enteramente *la usura ; ó interéá 
•mercantil d>l' dinero, 'no 'es tnodo de prtícavér- 
la. Muchos necesitan d(^ tomar para fus nego- 
ciaciones cantidades adelahtadas,^y ninguno 
preñaría sin prometerse 'la utilidad qué deliiso 
de su dinero piiede resultar come-es regular qué 
résuTíé ,^y fe^güfí^edfresponde -rlb Iblo a la ganan- 
cia íq'de con aqiíel dinero puede grahgearse , sino 
"al rieigo á que se expone el que tiene que evaí- 
^ir lina 'L'éy que se lo prohibe. A efta causa , y . 
a la dificultad de^recobrar el dinero preílado á 
-los mercaderes , y no á la pótreza del país et,^^^ 
^á'l^íj^e atribuye Mn ^de Motuesquieu el alto ^y * 
precio de la-tisüi^a 'ieritte los M^Sometanos. ^ i 

*^ -El precio mri« /bajo i que deben reducirse ^^m 
*lás ganancias de 'los fondos ha de íer algc^má's 
'que lo puramente bailante para cubrir las per- 
"didas íkccideritaks á que cftá expueílo todo C 



etnpleo de un capital. El reftp^^e todo jefto es 
lo que se llapa ganancia neta ^ ó pura. Lo que 
se entiende vulgarmente por ganancias no íolo 
comprende eñe reílo liquido, sino quanto se saca 
para reemplazar, las pérdidas extraordinarias : y 

• eJ iiikterés que el que.t,oma dinero puede y debe 
ptagar ha de fer proporcionado no á éftas , sinQ}- 
á aquella ganancia pura. ;^. 

^ Del mismo modo la qüota mas baja del in-j 
teres es necesario que fea algo mas que lo su- 
ficiente parsi compensar ks pérdidas ocasionales 

^á que eftá expueíto el que prefta fegun una re-, 
gukcion, prudei>ciaL Quando eílo no se verifica, 
^si, ja caridad ó la amiíl^d ferán los únicos mor^ 
tivosque tuvo el mutuante para preñar, en cuya 
caso no deberá llevar juftamente interés alguno. 

^El^u^ yaís que baya adquiriclo aquella pleni-^ 
tud,. de riauezas de que es capaz fegun fuscir-. 
cunft?ficias ; en que cada ramo .en particular ten-r 
ga. ya toda aquella cantiísift.d de., caudal qucpue^ 
dé emplearse e:i é| ,. asi como no piíede menos 
de.fer muy corta la qüota. de las ganancias del 
fopjdo , asj tanjbien habrá de fer baja á propor-» 
ciojí la del interés del dinero ¿y tanto que fer^ 
jíXiposible mantenerse con, fus cau.c|al^s Ip^ que lo^ 
(déllinan: á préftamos ,, ¡ ó ■imppsiclof^es ,en^ po^ 
der de negociantes, á no fer hombres fumamen-^ 
te poderosos.. Todos los de mediano caudal se 

vYerjan obligado.s á emplean ppTsí^í mismos fus 
fpndbs. Seria ÍAidispensable. quei-^^dos los hom- 
fcres de dinero tuesen negociantes-v 6 se deñina- 
een al tráfico, i^i.n.utp ;;i cuyo^eñado, parece estar 
muy próxima la Holanda i eni donde es una cosa 
jiíuy mal viña no íer comerciante un Ciudadano. 
i*a..nec:es.i4a4 ,bLa£^.que lo,J<ean,,t9d,QSi:y 119 h^ 
Tomo ll gx ^ ^ 



» 



i 



\ 



duda que lia *cokümBre*é's la que cónííitifye^el^ 
bien 6^ mal pareceren- el público. Tan ridículo^ 
como parece no veftir al uso del país , tanto lo 
es el no vivir como* los demás viven en las co- 
sas indiferentes. Asi comoenun campamento mi^i 
Ktar nó parece lo rrias propio^ ün* hombre de pro-'' 
fésibn civi4 ,^'y' aun se pone á rieisgo de verse 'do^í 
sairadp , asi y mucho mas parece mal un o€Íp§c>=» 
entre gentes embebidas; eít* negociaciones [ y 
tráficos. ^^^ 'í'P '^ ^' '■ " íi3í^J 

Puede llegar a 'fer -l^a qiitíta ^ée-^ la ganaiieW 
ntn baja'; que eT| preétó dfe' las mercaderías , 'áuñ ' 
él maV áhó V pero que -se ha hecho ya^ precio, 
oíf^d'íniíPtó , ^'sé' Vi^ééáíte' * 'cá^sí ■ -tóáo para 'pagar ^ -la^ 
^airlie '¿jlie se rfe^süeívd én'réntá de la tierra , y so- 
lo reíte lo que es puramente suficiente para pa- 
gar d trabajó '^'pi^^paraH^^i y .poner/las^ vini es- 
tado ét Ytiiú y aun 'págaíídb éi trabítjr) ál rirtenor 
préeiD en q\j\e 'f)üede llagarse, 'que es el ir^.áhte- 
nttñien^tí ,' ó c<5^i^a^ii>4*J>rába^adór. El operario 
por un medid ü^ otro ha de habei* sido mant^ni- 
do'mientras ha durado la oht'a 5 pero til feñoide 
la tií^rr^ ^uede no haber sido ^pag^dó.cNo eft^n 
muy 'lékds^'dé e;íle ínfimo^ ^reci^ las' ganancias 
^el -cortrértio C[Ufe'gii*an''€h Bengala los criados, 
ó depehdieñf es ■ ' de -la' - Compañía- d¿ la I ndia 
GriehtáV. ^ ■ , ^'--ní.i;i..i;ji: -i> -i:: ) 

La proporciot\ que la qüotá! mercantil del 
interés dice,' ó debe decir , eon la ordinaria do», 
la ganancia ^^úf^/>' vkría necesariamente fegun 
Hue baja 6^ ívíbeia ganancia 'mv^rna¿ El doble ^^ 

ífeí-^nter^s t^ io que en la- Graii-Üretaña llaman *^^ 

los cóínérciántes ¿ buena ^moderada , y raz<?na- 
ble ganancia : términosque no creo quieran de- 
cir otra xosa que ganancia, ordinaria , ó regular,, < 



>s> 



> 



% ^..^, ;. Llbro I. Cap. I}f., r. t 163 

En un país en que la pura ascienda i un ocho, 
ó un diez por ciento , puede fer cosa razona- 
ble llevar por interés la mitad de efta cantidad 
en los tratos en que se versen fumas , ó capita- 
les preñados. El capital eftá á riesgo del que lo; 
recibió de otro , asegurándoselo al que se lo 
preñó : un quatro , ó un cinco por ciento en la 
mayor parte de las negociaciones puede fer fu-^ 
íiciente para compensar el riesgo de la asegura-y 
cion , y bailante íecompen^a del cuidado y tra-i 
bajo de emplearlo. Pero no debe fer la misma 
eíla proporción éntrela usura y la ganancia pura. 
en los paises en que la qüota ordinaria de la ga- 
nancia fea ó mucho mas alta, ó con extremo mas 
baja. Siendo muy baja eíl$i ganancia no deberi^ 
llevarse por usura una mitad, por que feria in-í 
teres lexcciiyo ; y siendo mucho mas a](ia.^^o4iií% 
el interés ferio tarnbien á proporción, '-'-hrjfjv ^'i 
E\\ los paises que van siempre adelantando 
en riquezas el precio J^ajt) que fixa la opulencia 
<tn las gananclíis de las mas mercaderías viene i 
fer' como una'conipensacion de los altos valores 
¿9 los fal^rioSjdel trabajo para el, tfe6lo de atem- 
perar el precio de aquellas, y hacer que eftps pai-* 
ses puedan venderlas tan baratas como fus ve- 
cinos menos adelantados , ó que van á pasos mas 
Jentps , entre quienes ha de fer forzosamente 
^asrbajo el precio de los falarios dichos.; ^j j,,.j^ 
,.^'. En re^^lidad hs altas ganancias fon- por sí 
jívas aumentativa^, del precio de la^obra , que lo$ 
falarios altos. En .una manufactura de lienzos* 
por exemplo 7$! a todos fus diferentes operarios;^ 
«como raftrilladores del lino, hilanderos , texedo- 
res <&:c. se les pagase fiis. falarios con un aumen-|[. 



> 






i64 Riqueza DE Las Nación E^?. 

ttlentar el precio de la pieza de lienzo , pero en ( 
folo aquello que coftase de mas á tazón de los 
dos quartos por persona de las que se habian 
empleado en aquella pieza , multiplicado por el < 

numero de días en que habian trabajado los ope- 
rarios. Aquella parte pues de precio que en aque- ^ 
lia mercadería se resuelve en falarios del tra- 
bajo kvantaria en cada uno de los eftados de la 
dicha manüfa6lura folo con proporción arith- 
iriética á efté aumento de falarios. Pero si las 
ganancias de los diferentes empleantes del dicho 
¿enero de labor se levantasen un cinco por V 
ciento, V. gr. aquella parte del precio de la mer- 
cadería que se resuelve en ganancia del fondo, . 
levantaría en cada «no de los varios eílados de 
la manufa6ííura á proporción geométrica de efta 
alza de ganandiá. El enlpleante'.dn ra^lrilla*dores 
al vender su lino raftrrllado exigiría .^quel cin- 
to por cient(0 mas fobre el valor de los «íiate- 
riales y falarios que aaéla,ntó i fus oficiales. El 
que emplease á los hilanderos fácaria el mismo 
fobre-precio después de cobrar el valor del liiio 
raítrilládo que compró , y ^^s fal»rioSí¿ que ad«^ 
lantó á" fus operarios' peculiares : y el texedor, ó 
su empleante, otro cinco por ciento mas fobre el 
valor del hilado, y los falarios de los que texieron. 
Para el efe6lo de fubir el precio de las mercade- 
rías la alza de los ^^-ilarios obra del ini'smo rnodó 
Cfué influye la usura simple en ía acumulación dc»,,^ 
débitos ; y la *alza de la i ganando a como la usu- \^ 
ra compueíla ó usura de usuras: Xos mercade- n 
res y fabricantes se quexan comuhmente délos ^^^ 
malos efe6los de la fubida del precio de lo^ sa- 
larios del trabajo, -por ^ue.lés aumenta el de la 
ti^ercádéHa V y se disminuye en conseíiüencia de % 



, ->^-- Libro I. Cap. IX. 9íí^ ígg 

ello el despacho de su obra. Nada dicen del au- 
mento de las ganancias , ni de fus malos efeftos: 
guardan un profundo silencio en quanto á las 
conseqüencias de su propia utilidad, y se que- 
xan amargamente de las ganancias agenas. 



OfMlÉ;:^ 



/ 



CAPITULO X. 

'De los salarios ^ y de las ganancias según' 
^ la variedad de empleos del trabajo , y 
^ ' los de fondos. 

JLios diferentes empleos del Jrabajo y de los 
fondos que necesariamente se verifican dentro de 
un mismo territorio en toda Sociedad, no pue- 
den menos de fer unos mas ventajosos que otros; 
pero tidas'ieílas ventajas y desventajas en gene- 
ral ó han de eílar perfectamente iguales, ó han 
de gravitar 'perpetuamente hacia cierto centro 
de igualdad. Si en un mitmo territdí-io se veri- 
ficase un empljo ó evidentemente mas , ó cier- 
tamente menos ventajoso que otro, naturalmen- 
te ^ en el \yi ca^o concurriria á empearse en él 
tanta gente ^ y en el ótró tan poca , que se ve- 
rian muy en breve volver á su nivel todas aque- 
llas ventajas , igualándose proporcionalmente con 
Jas de los demás empleos. Asi á lo menos fuce- 
deria en una fociedad en que se dexasen ir laá' 
vGosás por su curso natural , eS que hubiese en 
citas negociaciones una perfe6ta libertad civil, y 
en donde cada nombre fuese enteramente libre 
A^ ) para elegir l¿^ ocupación que tuviese por mas 
conveniente , y mudarla siempre que lo tuviese 
á- bien dentro de los limites de la juíticia , y de 

a^ra^oíl. El interés racional de cada uno haiia 

- . »" ■' ' . ■ ' 



¿ 



'i66 Riqueza de las Naciones.' 

r* 

eficazmente que buscase cada qual el deftíno 
ventajoso , y que huyese del que lo era menos. 
Los falarios pecuniarios , y las ganancias de 
la misma especie fon á la verdad en las diversas 
naciones de Europa extremamente diferentes en 
los empleos respetivos del trabajo y de los fon- ( 
dos. Eíla diferencia nace parte de ciertas circuns- 
tancias de los empleos mismos,que bien en la rea- 
lidad bien Én la aprehensión de los hombres, les 
recompensan á eílos á su fatisfaccion en unos con 
mas ganancia , y en otros con menos : y parte de 
los varios rumbos de la Política de Europa, que <^ 
en Nación ni«guna permiten aquella perfe6la li- 
bertad de empleos y deltinos arbitrarios» unas ve-^ 
ees con mas , y otras con menos fundamentos. 
La consideración y examen de aquellas cir- 
cunílancias variantes, y las de la f*oliti;s:a de 
la Europa fobre eíle punto dividirá en dos pai- 
tes eñe capítulo. • ^' 

PART'E J. <. 

.:..»:! >..llO aiU-^ <v.%0!- Jfi- . ..lÜMÍtül 

DE LAS DE:S IGUALDAD ES QUE 

dimanan de la ■. naturaleza de los empleos 
mismos. 



t 



Sección I. 



as cinco circufiílancias siguientes fon las que, 
principalmente influyeq para aue en unos em- 
pleos fea mayor que en otros la ganancia pe- 
cuniaria , fegun han llegado á alC^mzar mis me- 
ditaciones : la primera lo agradable ó desagrada- 
ble dej los erñpleos mismos : la fegunda^la ftici-^ 
Udad'y poco colle , ó la dificultad y ganos par%; 



«n 

(.r^ 



aprenderlo^ *.' la tercera la coníjtanciá ó íncons--) 
tancia del ímplco aftual en ellos: la quarta lai 
mayor ó menor confianza que hay que deposi- 
tar en los que los exercen : y la quinta la pro-f 
habilidad ó improba/bilidad del buen éxito ^ ó 

• fcliz ÍUCCSO^i i fW! :,.:.: ^ ; ,J /t^ ' ' Ü') V V 

En quanto á la primera , no habrá quien du-r 
de que los falarios del trabajo varían fegun la^ 
facilidad , ó dificultad , limpieza ó fuciedad, hon-; 
radez ó bajeza del empleo. Por eíla razón en 
ks-mas partes un oficial de Saítre gana menos,- 
un- año con otro, que uno de Texedor, porque, 
la -obra de aquel es mucho mas fácil : un oficial: 
Texedor gana menos que un Herrero, porqueí 
la ' obra de aquel aunque no fea mas fácil eS' 
siempre mas limpia. Un Herrero aunque es 
un ar^san^ no gana tanto en doce horas como 
un Carbor^ero en ocho en las minas de piedra^ 
de efe especie , no siendo efte ma'^i que un tra- 
bajador , ó mero jorní^lelíí , y no artífice como^ 
el otro: pero la'obra del Herrero no es tan fucia, 
és 'menos peligrosa, se hace con luz natural, y 
n/^ se trab-jjae,^ fubterraneos* El honor hace tam- 
bién una gran parte de recompensa en los era^ 
pieos mas bien mirados del mundo : y asi en la-, 
parte de pura ganancia pecuniaria apenas habrá 
una cosa completamente recompensada , sin que 
entre alguna otra circunílancj^ que califique de: 
vvarios modos aquella compensación, como pro- 
curaré ir explicjndq. Lo' agradable ó desagra- 
dable de un empleo produce el efe6lo contrario: 
el oficio de Carnicero es un exercicio odioso, y 
que^ se considera en parte como brutal, pero 
por lo mismo fuele fer de los mas provechosos. 
El oficio mas deteñable de todos los oficios )es 



/ 



) 



i68 Riqueza de las NAtio^NES. 

el del Verdugo , aunque fea el executor público 
de la Jufticia , y á proporción de la, cantidad de 
trabajo que pone en su obra acaso, no hay otro 
mas bien pagado. 

La caza y la pesca en aquel rudo y primiti- 
vo eftado de la fociedad humana fué el empleo 
mas importante del género humano : y quedan- 
do con el tiempo, y con la adelantada cultura 
de las gentes , en los términos de una de las di- 
versiones mas agradables, siguieron los hombres 
por gufto lo que habian principiado por nece- 
sidad. Por efto en el eílado culto , y adelan- 
tado de la fociedad fon por lo regular muy po- 
bres las pocas gentes que siguen por oficio lo 
que las mas por pasatiempo. Asi han sido los 
pescadores desde el tiempo de Theocrito: (*) ni 
eftá en mejor situación el cazador á¿ ofkio en 
las mas partes del mundo. La complacencia 
fencilla y na/ural que en eftos empleos se" en- 
cuentra hace que se óLu^en en ellos mas gen- 
tes que las que pueden arriesgaise á vivir de 
fus producios ; y el fruto de su trabajo viene al 
mercado tan barato á proporción (í^c su cantidad, 
que apenas puede rendir para alimentarse esca- 
samente los que trabajan en ello por oficio. 
¿K Lo desagradable , y, lo mal reputado de un 
empleo, influye también en las ganancias de los 
fondos del mismc^/nodo que en la qüota de los 
falarios del trabajo. ¿ Un Tabernero, jamas due-v 
ño de la casa en que trabaja , t¡' expuefto siem- 
pre al vergonzoso trato , y á lo^ insultos de los \ 
borrachos y de las gentes de la cíase Ínfima del /,,^ 
pueblo, como se hade decir que exerce^ un 

ofi^ 
\\*) YdiUium 21» iO i>i I 



\ 



r 



^ .p.í Mor Libro I. Cap. X^xM < 169 

oficio agradable, ni de crédito? piiés icón todo 
eso en Inglaterra, y en otras Naciones acaso 
no se encueiitra un oficio que rinda mas con 
menos fondos. 

En fegundo lugar varían los falarios del tra- 
fbajo por la facilidad ó dificultad , y mas ó me- 
nos cofte en el aprendizage de un oficio. 

Quando se confíruye una máquina muy cos- 
tosa debe esperarse que la obra extraordinaria 
que con ella haya de hacerse pueda reempla- 
zar , antes de gaftarse ó maltratarse, el capital 
linvertido en ella con las ganancias regulares íi 
ordinarias, por lo menos. Un hombre educado á 
expensas de mucho trabajo y tiempo en qual- 
quiera de aquellos oficios que requieren una des*- 
treza y pericia extraordinarias debe compararfe 
á una^ide jilas coftosas; niaquinas.^ La obra que 
aprende es necesaijioi qup le ¡reemplace ademas 
de los confunes falarios todas- las expensas de su 
educación ^ á lo menos ^^on unas g*anancias re- 
gulares y propc^cionaCicis á cierto^ capital que se 
gradué íer equivaleiite a aquellos cuñes y gas- 
tos : y es necesario también que eíto se verifique 
dentro de"*un j^eriodo de tiempo razonable, con 
respedo á la incierta duración de la- vida hu- 
mana , á fomejanza de la computación que se 
hace con respeto x la duración ^ aunque mas 
^erta , de la máquina. 

\; La diferencia entre los- lálarios de un tra- 
pajo de mucho talento y de otro mas común 
ella fundada enefte principio. La Politica de 
Europa considera trabaja de talento y pericia el 
de todos los fabricantes, y artesanos mecánicos^ 
y el-Me las gentes del campo lo tiene por tra^ 
bajo común. Parece que lupone fer el de loi 

Tomo I. 21 



/ 



I 



9^yO Rl(^'uEZA DE LAS NaCIONES. 

f 

'priincros de ^na especie mas fina y delicada j y 
lo ferá puede fer en muchos casos ; pero por * 
lo regalar es mviy.al contrario , coliio procurare 
ir demoftrando. Las Leyes y las coílumbres 
-de Europ'a para llegar á Calificar á una perfona 
para exercer una de las especies del trabajo dichb 
imponen la necesidad de uriaprcndizage, aun- 
que con diílintos grados de rigor en cada parte: 
y aquellas mismas leyes dexan libre el fegundo 
trabajo á qualquiera que en él quiera exercitarse 
sin mas circunílancia fcftridiva. En el discurfo 
del aprendizage todo el trabajo del aprendizt 
cede á beneficio del Maeftro : y aun en mucho* í:^ 
casos tienen que mantener al aprendiz todo aquei 
tiempo l'us padres , ó fus parientes. Aun se 
fuele dar dinero porque se les enseñe un ofi-^ 
ció. Los que no pueden dar dinero^^ dap; tiem^r 
po, eíloés, quedan ligados con la obligación 
de trabajar para los Maeítroíi algunos* d^ños .ma* 
que los del aprcndiza^^e regular: circunílancia 
que aunque no siempre* es ventjijofa al Maes- 
tro por razón de la holgazanería que motjva 
en el aprendiz , es siempre contraria y des4 
ventajosa á éílc. :En' eL traíbajo Sel campo pop 
el contrario mientras él trabajador eílá ooupadoí 
én los rannK>S' lilas fitiles'dfe'áu.exerrciciavar 
aprendiendo los mas díficiles , y su trabajo pro4 
pió es el que le mantiene en los diferentes efta-) 
dos' graduales de^ su profesión. Luego >cs' muy 
conforme á razón que lois falaríos dé los ofici-alesí^ 
rnecanicos , fabricantes f ó artesanos de Europa» 
fcan algo úias altos -que I Vos de tó obre ros • del 
campo. En conseqüencia de éfto eftan aquellos,/ 
y les conítituyen íus fupériores ganancias, eíi un 
cftado , ó gerarquia de mas consideración entrcí 

- ^ A U ÍA o i' 



-^^ 



^ .a.T/- Libero I. Capí X.u OÍ 5T lyir 

el común 'pueblo. Fero t fta fuperioridad es geü 
neralmente muy corta, por que los Talarlos dia-i 
tíos , ó femartales de los operarios en qualquiera 
deilas jnanufaBuras comunes , como las ordina- 
;-ias de lino ó lana , ion en las mas partes, por 
f un. cómputo regular', muy poco nnas que loá jor-¿> 
«ales de un obrero. El . emplcb de aquello*^ e^ 
ciertamente mas ertable y uniforme, y compu- 
iadt> el año en junto , pueden í'er algo mayoría 
fus, utilidades ; pero no parece exceder de aquc-^ 
Ulo quq:es bailante meramente para compensar los 
ifupcriores.^aftos; ^dci-su educación. . t»^p ¿;:bu3í 
. ^ jUa enfeñanza éji ks , Ajrtesrde ingenio- y prd^t 
foiones liberales ^un es maj^ prolixa y coftoía. 
Borl, tanto la recompenfa de Letrados y Medi- 
aros, de Pintores:^ Escultores, y Arquitedos debe» 
fer mfT^cho^jiía'^.fdíiberaby v^ntajoüi, como lo es 
jen eíectosi, hh lohHiBÓiyis l^b d,v¡í,(nc 
^<" Las gahaníciay ácV i\yú(íennaTi hs que me- 
nos impresión reciben d^la facilidiAl ó dificul- 
tad.iiieí aprendi|;age dd 'oficio. en -que aquel ca-- 
pital.efté empleado. Tcidos aquellos medios de 
emplear caudales ó rfdndosii qué con tanta va-^ 
riedad, '¿e: "prel^ntaa en las? Ciudades^populoGfcSiJ 
cu' realidad;^ vienen á/[fe-r la > igiiaímenter íácilev 
ó. j^íi alíñente difieilrs' de .aprender; No parece^ 
<íi4i2í p ueídl : áer i iii ue ho* . m ais. i n t r i nc ad o i u n r a mo i 
, de 'COíuercio 'interno^ 'ó externo que 'otro, en'' 
iftiposicio-a de apr<iuéido& losfí^rincipio^ queri-t 
gjéii ?.Q\líCQmQicio'vMQ'i^^viQtáhók flü.naíNbcic)En.. ío 
►'-1 EmUercer lugar :ííadati'-> loísi-íaiarios. di^l ira-l 
Jtej oo eo - ú 1 fp r t//i¡teis j o ci i p cib d qs «pío r ■ iki cu u íl aii^ 
cia. ó pí:ó|TÍtans*Ía.^:decé!mpt«o.ü , sidaiubij.D'jfii 
iíl empleo, ó el tener aHualmenC^'-t^ue tnau; 



s I 



;iüs 



\ 



r 



1^: RiQui^A DE l"as Nación ES. 

que en otros. En lát mayor parte de las ma-» 
i)ufa6luras puede un operario eílar casi feguro 
de que hallará todos los dias der año en, que 
ocuparfe. Un Albañil al contrario fuele no te- 
ner que trabajar en tiempos fumamente frios^ 
ó extremarnente calarofos, y en las 'cftacionesí 
templadas depende también su empleo efeBivo 
del capricho ageno, ó de la cafualidad: por con- 
siguiente eílá expueílo a no tener jamas en que 
emplearle : y en eíla fuposicion lo que gane 
quando. eílé ocupado en su exercicio no' íbló 
tendrá que mantenerle mientras eílé ociofo, si-<^ 
no compenfarle de algún modo aquellos angus- 
tiofos y defesf)erados momentos que le han dé 
eílar trayendo á su imaginación á cada paíb la 
iriíle idea .de su situación precaria. Por eíla 
r<azon ívemos que»en dondfe .coraputancas^í iguai 
les á \os jornales del trabajador del xampo la 
mayor parte de los falarios de'icys'S Ar^eíános, 
ios de los Albañilés f;iplen -fer>generál mente un 
doble mas que éftos. Ddnde lo*i Obreros ganan 
qiiatro no cinco pefetas á la femana los Albañiles 
ganan siete ü ocho;: donde los unos /eis, los otros 
i)ueve ó diez: y donde nueve ^ diez aquellos 
qoiaho 'én Londres y éJlos -quince ó/ diezy ocho: 
y sin embargo de eílo no creo que haya oficio 
ma3' fácil de aprender que el Albañilage •„ pueí 
vempS'.qaejren tiempos .desproporcionados para 
mejor de íli«o los ;*mas de slos que no tienen ofi-^ 
cio.ise- jdedican i' eíte exercicioj JLos altos fa<j 
larios ipues. de eftai clafe de t^i^es 'iío>:f(iMJl re- 
compenía jde la pericia en el alie , sino de lá 
incertidumbre , ó inconílancia de empleo, ó ac-* 
tual trabajo. K¿^ 

i Un Carpintero de obra gruefa excrec , .arl^pai 



'\ 



récer á lo ttienos, un oficio díí^ñíáii^^eí^cíáé^ 
ingenio que yn Albañil : y en las mas partei 
sus falarios forf algo mas bajos qué^ los de éfte, 
aunque eíto no es general. Su empleo, ó a6lual 
ocupácioii; aunque depende del capricho de los 
Iqtie quieran- llamarle i no fes^ tan depéhdierittt> 
como el del Albañil ; ni sü ' oficio- eftí tan ex-1 
pueílo á las continuas interrupciones de lo llo-i.^ 
viofo del tiempo , y de otras intemperie^/ "'^^ 
' Guando los oficios que por sü naturaleza 
dari que hacer <:o«fta'ntément^,'^ iSa'puedeír pot^ 
íilgilria ¿asrfa 45¿tYaoi€itiayia'^é'xe'étf^ '''düsi-'c^ 
cierto ; \ú^kr< pyrtiic^l^r^,^l'6s^ fáfót^iosí'de >t!i3 ófiü 
ciales leVanián siéiiipre^'iTi/iclifo 'rTt2Cá i]\\é' a laí 
píroporcion q^e debieran fobré los jíorríales deí 
los obreros del campo. En' Londres todos los 
Oficialas d;tefenóséllai'i fe^xpu'éftds á fer eínpíea^ 
(foís^'^ despedidos de^irs Maeftros' cada dia • ó 
carfa^ ^0rti afta , - del 'it\ ismo iti odb t^j^e en 'otra:- 
partes los jornalero !s. JLí? cíale inferióff de Ar^* 
téfanós, como íos' xificiales de Saílre ^ ganan al 
dia. media cotona (ii rs. y 8. mas. ) aunque ex 
jor^áíofdijiatif;^ d*e ü'h' trabajador' de!'. '^¿arüpo si 
rfe^tllá^ 0ÍX dié^ '^ btK(> peniqíiesv f6;'rsl y 25". 
rt>í^.'j Eú iás 'poblafciobés i tó rtáís I -cdiiió- Ltigai 
res , y 'Aldeas , los falátios de aqtiellbs^ b'pera- 
riós iallr^s apenas igualan á los jornales dá 
campo: pero en Londres fu^len los dé aquc4 
oíicio rio fc^ei^ que trabajar en. var'íás^tetrfpof- 
ríida^ tíeP año; ie\4^e^ía1'róénte' étí'dí^éMhly^ 
-'^^^liando á iá 1 n^ón;fta1i^iá^''dé;' dctipaélót) s^ 
agrbga> lo deí2|i^ad'aHe ^ flieib^ dé tlai>bta fuclb 
levaijtár el falario de lá labor mas ordinaria 
iDUcho mas que el de los Artefanós mas dies- 



r 



iros, ó de oficio de ma:yor pericia. Un Care- 
cí ;.d 



N 



^fét Riqueza ©vT^Li^sNAGipN ES. 

bpiier.o, ,<por.Gxemplo,' qu^ trabaja á destajo' en cl-^ 
qarbpn de piedra se í'uppne ganar en Newcastlef 
dcble, porjlo común , y en muchas partes de 
Ésí;oci^\triple, de un jornal del ca^lpq.:,Lo ^Uo,-; 
/ ^^/ sus f^iario$,jna<;e de Jo/íatigofo , de :Ío; d.ef^^o 
gfjadablp;,, )?) djC )0; fucio de su obr^. Sa¡pCiV-0 
pación ) puedq, fer , tan durable y > /toif)ftan|t.e . qq-^i^ 
mo él; quiera. Los Alzadores del carbón exer- ^ 
cen en Londres un oficio ú ocupación q>ue cq/ 
Ip penofo , fucÍQ , y defagradal?le igu^l^,, si no 
^xccde, al de los Carboneros: y por fa:^pn 4^') 
j^^inc vi temblé irregularidad del arribo. 4? los, bar- * 
Cf)^, g^ .conducen aqijiel. utensilio ,¡(00 [puede ;> ^K^ 
menos de fer muy inconítante el atlual empleo , 
de dlo^. Pues si el Carbonero ^ ó elu que iaca-r 
de los, fubterraneos ei carbón de piedra ,gai)a;[ 
por lo conaun doble, ó .triple de los jorralero^) 
|c)'vl rCani^p^,. npj ferá -extrañq quejp^ Alz<i<íor,^S[) 
gaijen ^ qua¡tr9 pf cinco yec^s mas. . EV¿ rl^^r^iní^^j 
gücion queVaños hace- se mandó hacer de lar 
CXJndicipn y eílado de ^ílSs trabar adores se baJ,l,Q¡ 
que.íeguii el p*ecio á que se les pagaba entoR;ir, 
¿es^ f^(^dian ^ganar desíde. íei§ 4; diez Shelines,-í^lf 
qí? ;/ y ,%i^sj S^elin?.s ^ran; cerca del qu^dfup^QT 
iífc, ^n j^r^^ ^^L 9^nnPP) . P^ ipiv4veií : y en to^^rx 
raína.d^, t^fijCJp., Oinegpcif<;íon lo mas bajo de jasi 
ganancias comunes se considera siempre aqueilar 
jqÜQí^a qpe,ie paga al mayor número. Por exór-'» 
J)k'aj.:itfs¿/:{y^e^ pare2ica'ii ; jas diqhas; ganancia^; .si> 
fuélepíjpígPj r^a>s df^ljO.ii^fki&ntf par^ cóíí)penj[4ri 
Jo íí|^f;^grad^];)l^[/lqifl¿s,jcir^uinftaníci^s, deJ: ieTcer- 
IcfijQjpj^^^Uc^f, /grí^mfi §r^4.^f.^ltón)erQ 4e, l<^o 
cpmpexjdores para a quiel -trabajo, como que. es ( 
'^un exercicio que no tipae .privilegio exclusivo, ♦ - 
]qu9 l^^sj reduciría m^y; ^^^ii;^ í)re^e, ,4 precio mas, ; 
bajo. 






t • ^ I • • • r 

70\ íl^a^fcbriftahciá Ó iricdhílárVciá-dé^ empíreo' na- 
da puede influir en las ganancias ordinarias del 
fonda, ó no* fon las circunftancias que por su 
naturaleza las menfuran : por que el que el fons- 
do eilé.ó no attualrtientc' empleado no ¿onsiste 
ten el corííérció'^cíh gériei^ál, siiiO' ^ -el Comei^- 
"cianteJ^l --;^ ''^'— ^^ ^' '''^'''- '^^^'-^ ^" ' -■ - 
En quarto lugar varían los falarios del tra- 
bajó fegun la mayor ó menor confianza que en 
los operarios se deposita. ; 

^'^ "Eos falarios de los oficiales ftáteYos ,• ó^ JóL 
yeros fon eñ todas partes ftipérimes á I6s dé 
^ ^tros' muchos operáridé'' no Tolo dfe igual ; slníá 
de fuperior ingenio, por razón de los precio- 
Tos metales , y piedras preciofas que manejan. * 
• ' Fiamos ñueftra falud á un Médico: nuesí- 
fte¿ bifhes.^ y á veces íjiueftra' vida 7y ntleílra 
Tié^^ütaciori' á uti Letrado ¡6' 4' ún Prbcuraddf 
ri'n^' nucirá ^ufencia. Eíía- cóiífiánzá i^b pued^ 
depositarfe en gentes de nj^diana, y líiucho m&4, 
nos de baja condición ; ])or tanto la rccompen^ 
sa d?be fertal que puedafaftenerles en el ran-i 
go qué réq'rtieré en Ta ^(iiedáfét^ una ^ééinfian'zá 
át efta e^pé^ie^'^EP dílatattó 'ti^n^-pó .^3u^ ^ 

cácibn de éftbs^ Fos ¿áíB^ díé" s\Pénfi?fi^n¿á,'¿b^a,; 
binados con ' las derfias tírcunílááeias-, lévanta^rí 
mucho mas el cómputo, qué Ib^qúe pardee quef 
merecía su mero trabajo. -^ | ' ' \ 

^'í ' ^^írándO' utio ertípléa su -éafu'tóp Idamente ^ii* 
; ^üt^^iéráf especié Ide traficó y ^tfb- *^ -i^erifilcá év? \ 

^y cFRí^gíííná cohfianla: el^crcííitóíÍ3Hié'í{)¿etfa ^54i^^ 
ir eftablecér ' «nlreJ^las gentes' hb^ depende^ 'tle-iW^ 

* naturaleza misma de aquella negqciácibri,sinó> 
de la\)pinion que ellas forjen del caudd del^ 
empleante , de su probida.d Vy de^ áí^prtídciidají''^ 



/- 



s 



• t j6 R I Q,OT Z A^ B E ;L A S N A C I O N E 8, 

.ppr )t> que.U diferencia de g^nanci^s.cp los 
^d'iverfos ramos que gira no p\iede provenir de ' 
los diftintos grados de confianza, que en él se 
.hayan depositado. , 

En quinto lugar varían los falario^ del tra- 
,bajo en ;Su^^ difjsrentes eippleos fegun la proba,- 
bilidad del éxito malo d bueno que puede te- 
jner et exercicio^,; r ^; • r-tiní 

La probabilidad que pueda. haber fobrc ${ 
uno que se aplica á aprender un oficio faldrá 
bien\ó mal (;alificddo para aquej deftinp en su 
^nfcñanza ^c^^ ^^Y varia fegun. la.Vfiriedad, mis, 
ma de los exercicios. sin número que se hallaá v 
en una fociedad,^ En la mayor parte de los ofi-, 
cios mecánicos es casi feguro el buen éxitp; 
pero en las profesiones liberales muy incierto. 
§i uno aplica áj^ su hijp 4 Zapaterg , Ig queda 
^üy .ppAa{ 4uída,\ fpbre^ii llegara ó; m),í apr^»^ 
der á bü^peí; un par de* zapatos ^ pe /o si le des^ 
tina al eR'adio del Derecho conocerá y que de 
yeinte, uno llegará á ve^fe capa^ de mantenerfe, 
después de muchos tiempos de dispendios, con 
folo c^qnel exercicio en virtud eje &u fuficiepcia, 
y: d^ m rpier<^ t^abajp. Ea qn ^jue¿Oj;def í^^rtc 
Qr:f\í^c\ que.,f;^c,a. cí, pr^iTni<> y gana^jto^ 

^^lo qtie perdieror^ los que facaron las cédurr 
hs en blanco. En iina profesión en que se de^r* 
gracian veinte para una que llega á maduré?:, 
^(le.juna debe ^^lleyar. respCiBivamente las. mas 
4a a.qucllas. ganapcias-que hubieran^ facado .Jos, 
\'einxej;^-httbii^r^i^ falidoaptói par<a., su ^xerci*^ 
^io^ Un J[uez> aun Abogado j^,^queacafo á lo% 
quarenta años de edad , y otras veces de pro-» 
fesíon j^ principia á ganar algo en su ctrrera, 
^ómq^^fí^, jh^ 4^. fefíjurto q[ue reciba alguna 



r' 



/ 

r 



.;i:i>íoil;iyR6 L Oa?. Xjot^I \^1 

retribución '"^no foio por los gaftos y' trabajo dé 
una educación tan prokxa y coílofa , sino en 
consideración á- fer tan penofa^la carrera, que 
para que uno gane es necefario que se des- 
gracien veinte que no pudieron arribar al eíla- 
^ó' de perfección. 'A' veceS' parecen demasiado 
extraordinarias las remuneraciones de algunos 
Letrados, y jueces,, pero por mucho que lo pa- 
rezcan nunca llega á. fer igual la recompensa. 
Hágase ua computo' en qualquiera pueblo de 
iquanto pueden anualmente ganar , y quanto ex- 
>p€nden .anualmente todos Ibs: oficiales u opera- 
^ rios de lo's diieréntes ©ficioa comunes \. como de 
-Texedores , Zapateros , Saftres, &c. y se hallará 
qAie la primera fuma excede con mucho á la 
fecunda': pero hagafe la misma computación con 
respe6i|) a ^ps P.rofeforiesí'^íí.lIDierecho ,6 Juris,- 
«ejonfuitos en) .todas, lasíxlafég^^Mifeientes, que se 
hallan en IM tribunales, y se* verá que sus ga- 
nancia:? anuales apenas í^canzan ásus anuales 
gallos., aun qu;^ndo las^ primeras se regulen por 
.un alto precio, y los fegundos por el mas bajo. 
/La* luerite ;ipues 'del; Letraflo eílá muy lejos de 
;fcp* un;á;.TÍ)tci pé\-fe6ta:: y btíüo éik. coma las dc- 
,n3as ípx^fedonesMiberales. y honorifieas eilán muy 
-d'iftaiues de fer bien i:ecompenfada& en punto de 
«ganancia, pecuniariaj^t w i^m^rjíno/Ky^i» ojíbi. j 
. V ¡ . Sin embargo eílás' ; - píDfeh*^otiés' -aguardan 
.«üi í debiida p/opprcioa ) con 1 1as dema s oc uu 
fia>ciónes^ >. fí-y íiol obítante? i • Ib poca véntajofo 
de ííus ganancia? fon muchas la& gentes de es- 
píritu geiitiroíc]-|que acuden á porfia á efta carre- 
» ra. Dos caulas hay que principalmente la re- 
coir.!tendan : la primera aquella reputación que 
acompaña generailmei^ite aii.qiue llega á.aventa- 
Tomo 1. 23 



s 



170 K rO UE Z. A DE L A S 'N A fc I O K E S . 

jarse en ella, y . reñalaríe por su fuperior pe:*^ 

ricia; y la fegur.da aquella confianza que todo 

hombre tiene en mas ó menos 'grado de su 

buena fortuna mas que de su propia habilidad, 

para ganar su fuftento. ; 

(■/í,iEl ¡aventajar fe en una profesión en que for^ 

pocos los que llegan á una medianía es la fe^ 

nal mas decisiva de un genio ó talento fuperior. 

Xa admiración pública que se concilian eítos 

genios diílinguidos hace siempre una gran par- 

46 de su recompenfa , mayor ó menor fegun 

-el' grado de sil diftincion : compone una grai? 

fiarte d)cl premio en un- Médico : algo mayor 

«cafo en un jurisconfulto : y el todo puede de- 

cirfe en la Poesía y y Filosofía. 

Hay también ciertas habilidades agradableíi, 
y entretenidas xuyfaíi^rofcsion exigc^^del núblico 
ijierto grado de ádmii^acion ', pero icuyo exercicio 

-por oficio de ganancia se . considera:' conftituidá 
en cierta cVase de pre^Htucion , fea por razones 

•juñas , ó fea por preocilpacione^s vulgares. Por 
.tanto la. recompensa pecuniaria de los que por 
oficio la exercen debe fer bíifí)ante no fplo para 
pagarles el trabajo;' el tiempo /y Idi? gallos que 

•jiecesita'ron para adquirir aquellas habilidades» 
sino para retribuir ó compensar aquel cieito des- 
crédito que acompaña á su exercicio, usándolo 

i como medio de ganar la vida. Las crecidas re- 
muneraciones dá'los Cómicos, Operiftas, Baila*- 

rrines, Jugadores de manos, y otras gentes de cita 

-clase, van fundadas fob re eito^ dos principios>en 

.-algunas partes; es á faber,la rarez^^y mérito de una 
habilidad fobresaliente: y el descrédito conque 
emplean íus talentos. A primera vifta paVecerá 

.^la cosa.mas absurda el que por una parte des- 



t' 



« 



Libro I; Cap. X;' ' ^ 179 



preciemos fus personas , y por otra remuneremos 
íüs habiiidades con una profusión tan liberal: 
pero bien mifado lo uno es consequencia nece- 
saria de lo otro. Siempre que la opinión , ó la 
preocupación publica dexe de fer la que es en 

teñe punto no podrá menos de disminuirse la re- 
compensa pecuniaria de tales exercicios. Se apl-i- 
cará a ellos mayor numero de gentes , y la con- 
currencia bará que baxe muy preíto el precio 
de su trabajo. Eftas habilidades , aunque nada 
comunes, no fon tan raras como vulgarmente se 

•imagina : las poseen muchas gentes con gran 
perfección , pero se desdeñan de hacer uso de 
ellas en publico : y se verían muchas mas perso- 
nas capaces de adquirirlas si su exercicio .se lle- 
gase á tener pox. ¿onoriíico ^ a 4 lo menos poc 
honrorp. ^ ííí¿ ; Bíndíí íiín. í>JHi*av .0 < :v'>>:o 'tun 
k.-: £1 relevante concepto que la mayor parte de 
iosf hombíís fuelen tener de si propios , y de 
lus talentos , es un mal^puy antigfio , y muy 
reprehendido e^ todos /os siglos por Filósofos, y 
MQralistas : pero generalmente no fe ha hecho 
tanto alto en la absurda presumpcion que tiene 
también el hombre de su propia fortuna , sin em- 
bargo de que, ^si cabe, es mas universa!. No hay 
hombre que en un eílado tolerable de falud y 
robustez no ' tenga alguna parte de aquella idea 

. presumptuosa. La casualidad de la ganancia es 

^siempre i mas ó menos ponderada de todos : perd 
la de la perdida-pocas veces advertida ; apé- 
ñás habrá uno que no la disculpe ; y niilgüttQ 
^ue la ponder^ en mas'de lo que és. » j'>'(í?^5 

»0 Que la fuerte, ó la casualidad de una ganan- 
cia %s por lo común muy recomendada por los 
mas y, nos lo acíedUa la concurrencia- general á 



/' 



Jb^G RlOU'Í^ZA DE L'A.S NaÓIONES. 

rifas , fuertes , y loterías : sin embargo de que en 
el mundo no se ha vifto lodavia , ni creo que se ' 
verá una lotería perfecta en su linea: ; efto es, en 
que la ganancia compense toda la perdida ; por 
^ue en efte.caso el Banquero nada podría pro-f 
meterse iiijfi.ningunQ^la entablaría^ En las lote^^í 
rias eílableqidas en Inglaterra los billetes , 6 pa- 
garés no fon en realidad dignos del precio que 
por ellos pagan los fubscriptores originales , y 
con todo se venden después por veinte , treinta^ 
y quarenta por ciento .adelantado : y ía causa 
4pí2fta negociación no es otra que una; vana es-c^ 
pe/a|iz.a de ganar, alguno de aquellos premios? \ 
grandes <jue se prometen en la fuerte. Los mas 
prudentes no tienen por insensatez pagar una 
pequeña fuma px\x la contingencia de poder ga- 
nar diez , ó veinte mil libras ; sin ^ímb^-'^go dq 
qt^e coníípen.fque aun aquella i:orta cantidad es 
un veii>te\^i3(,un'¡treinta por ciento, mái délo qw^ 
merece el j?rémio de ^la fuerte misma. En una 
lotería en que el premio *-no exceda de veinte li- 
bras, aunque por ptpos respectos se acerque rnas 
á las rifas que se llaman perfeQ;as que las lote- 
das comuíumente eftabiecidas j es' feguro que no 
l^abria 4 1?^ ii>isma folickud por ;biíle;es. Pqr tenet 
mas fuerte que esperar hay quien compre infi- 
nidad de págales , y quien tome parte en los de 
otros ; pero no hay una proposición mas ciertat 
en las Mathemafícas que la de que quantos mas 
billetes se aventúrenos mayor, la perdida que 
pppouna regla general ;:se<iebe razonablemente 
esperar : de cuya verdad es una tyrueba no pe- 
queña , el que sí uno tomase iodos los vales, ó ' 
pagarés del juego perdería ciertamente una<^aii? 
tidad determinada , que es la que ha de ganar 



r' 



, .? :'. V. Li B RO I. C'AK'iip o I 5r j^i^jí 

ncdesaHaniente el Banquero í lüegor quanto nfia- 
yor fea el número de billetes , no tocando la 
fuerte , mas sé ha de acercar el jugador á aque- 
lla fegura perdida , por mas que se pondere que 
en la multitud cabe mejor la casualidad. * ¡i;. ^^ 

S- (¿ue el caso de la perdida es por lo gcrieraí 
poco atendido, y nunca ponderado mas de lo' 
que merece, se ve claramente en la moderada 
ganancia de los aseguradores. Para conílituir un 
feguro bien del riesgo de fuego, bien de naufra- 
gio en todo genero de trafico es necesario que 
II premio fea fuficiente para compensar las per*^ 
didas comunes , pagar las expensas del martfeíí 
jo , y dexar una ganancia á lo menos como la 
que pudiera facarse «i hubiese empleado el ase- 
gurador aquel capital en qualquiera ramo del 
comercíp cf mun* El que no paga mas que eño 
raga únicamente lo que en realidad vale el ries- 
go regijladJ^ ó el menor precio en que puedeí 
creer se ha de otorgar pQf otro qualquiera urt 
feguro. Pero ai^nque algunos han folido hacer 
ganancias con los negocios de aseguración , son 
muy pocos los que habtán hecho grandes cau- 
dales : de cuya consideración se dexa inferir que 
no es mas ventajosa en eílá negociación la ba- 
lanza ordinaria de perdidas y ganancias que 
en las demás del comercio en que tantos 

' .hacen fortuna. Pues sin embargo de la moderada 
ganancia , ó xlel premio que regularmente se da 
por razón del fegulo^ los mas envilecen en su con- 
sideración el riesgo quando se trata de pagarlo. 
Por lo general tji un reyno, de veinte casas die¿ 
y nueve , ó noventa y nueve de ciento, no eftan 
aseguradas del riesgo del incendio : los mariti* 
mos fuelen llamar mas la atención de los comer- 



/^ 



i^ft: Riou.ÉZA DE LAS Naciones, 

ciantes , y es mucho mayor el numero de las i 
Naves que Talen aseguradas, que el de las que no 
lo van: pero sin embargo hay muchos que se ha- 
€,eA i A^ vela en las eñaciones mas peligrosas ^ 
y aun en tiempo de guerra sin feguro alguno:. 
ío qual puede hacerse á veces sin proceder con-i 
tra las reglas generales de la prudencia, espe-: 
cialniente , quando es una compañia comercian- 
te , ó un mercader poderoso que cuenta con 
veinte ó treinta baxeles en el mar á riesgo suyo, 
por que en eíle caso Ja fuerte de los unos pue- 
de fervir de íeguro equivalente al fracaso de aU 
guno de los otros; y el premio que se ahorra fo-^ ^, 
bre el cargamento de todos puede aun mas que 
compensar aquellas perdidas que pueden temer- 
se fucedan en el discurso de toda la navegación. 
Pero por lo común eíle menosprecio d^ la ase- 
guración para el embarco de mercaderías , del 
mismo modo que para el resguardo'de almace- 
nes , es un*efe6lo de p-pca calculación , y de un 
presumptuoso desprecioMel rie^cgo. 

Efta lisongera esperanza de buen fuceso desa- ^ 
tendiendo el riesgo mas imminente en ningún 
periodp de la vida eftá mas viva^'^ni es mas aten-^ 
dida,q;U,e al elegir un joven su profesión. Quan 
poco poderoso fea el miedo del infortunio para 
íibatir la esperanza de un lucro meditado, se 
yfencon evidencia en aquella disposición placen- 
tera con que fueíen las gentes mas comunes aiis,- 
tarse gencrofamente por l'old| dos , y marineros 
sin atender los riesgos de una campaña: dispo- 
sición que nunca es tan fervoros^) aun entre gen- 
tes de mejor clase para emprender la carrera de ^ 
las letras , ó de las Artes liberales. ' ^' ü 

ü noi:^fl^9^ A>i 9ÍÍÍU ^iüítiMÍ u^U^l cufii 



/ . 



■'€ 



.^^ ^^iL^^ó r. Cap. XV ; '• í^ 

- Biert fabído es lo que se expone á perder 
un foldado : no obílante los jóvenes voluntarios 
sin pararse éh el riesgo que les amenaza nunca 
se alistan rtias guílosos que á los principios de 
una nueva guerra en algunos paises marciales; 
^ aunque apenas pueden llegar á tener la fuerte 
de un ascenso se prometen no sin razón mil oca- 
siones de ganar honor, y adquirir diftinciones 
que á veces fuelen no verificarse: (t) la paga 
que se les da no puede menos de fer mas corta 

I (f) Que cl fin que se proponen los jóvenes' que se aliisi 
tan voluntarios para una nueva guerra sezl ur ascenso, y nuoú 
honores y distinciones que á veces suelen no verificarse ; |[ 
que estas lisongeras esperanzas sean bastantes para hacer des- 
atender el riesgo á que se exponen , es una proposición qu¿ 
con verificarse en algunos particulares basta para probar cl 
pensamiento del Autor , qual es hacer ver , que en las em- 
presas dJfortJha, y de negociación es muy común desaten- 
der el peligro y mal suceso de muchos , y ponderar la suerte 
feliz de pocos! pero habiendo de entenderse en toda su ge- 
neralidad'es enteramente falso , que el único Jnotivo de alisi 
tarse los jóvenes mas gustosos a^pTncipio de una nueva guerra 
ijue en otras ocasioifcs , y de no atender al riesgo que les 
amci^aza , sea el meditado fin de un ascenso, ó de una dis- 
tinción , que 6 no se verifica, ó no puede menos de reali- 
Kars% en muy'^pocoí: muy corto poder tcndria esta esperanza 
para el efefclo á no concurrir otros incentivos mucho mas fuer^ 
tés y eficaces ; de que bastará referir algunos por mas obvíbV 
y por mas comprobados por los sucesos de la historia. Una 
animosidad nacional , por exemplo , entre dos Estados de mu- 
cho tiempo enemigos , da mas soldados á una Corona que 
* ^uantos premios pudieran prometerse á jus Vasallos: no .toa 
^ocos los exemplares que tiene de esto la-Gran-Bretaiía , dorf- 
Ae hubo tiempo ch aiS para apaciguar suí inauietudes intest- 
-tinas observó el Gobierno k máxima de publicar la rrubrra 



/ 



-tinas observó el Liobrerno 4a máxima de publicar la guerra 
á Francia, en cuya caso se veiau acudir a sus vanderas vo- 
luntarios sin número: la diferencia en el Culto , y cl ver a]>- 
da su Religión por una contraria Setla ha sido en mucho's 
■casos , -y en casi todas las Naciones , un estímulo , y un rd- 
sortc que ha puesto en moviaiiento'é Jo$;atiimos mas'aaiiiíf- 



184 Riqueza DI .tAs Naciones. 

que el jornal de qualquiera trabajador , y fus fa- 
|iga<y mucho mayores que las de elle en el aftual ^ 
fervicio. •- oiz 

Los acafos de la fortuna en el mar no es-*, 
tan tan deílituidos de ventajas como los del 
éxercito. Se ve muchas veces , que se embarca^ 
con consentimiento y güilo, de fus Padres en la 
Gran Bretaña un hijo de un artesano ; pero alis-4 
tarse por foldado jamas. En exercer por si mis?^ 
mo algún oficia ó negociación no hay quien no 

ti^uados , aun de las gantes no sola agenas de aspirar , nij 
pretender recompensas y ascensos, sino las menos aproposito 
para la. profesión Militar : las exhortaciones benignas de uH ^x^ 
Sobera.'jo, amado de sus pueblos, á unos vasallos á quicne» 
pudiera tiablar mandando , y no pidiendo y han producido las 
mas veces un enihusiasmo tan generoso, y tan universal , que 
no ha habido clase,, estado., ni condición de ciudadanos que 
MO. haya acudido á ofrecer sus personas y suscbientí * sin otro 
objeto que el seifvicio de su patria: no siendo causa menos 
poderosa para, alistarse volpntariov aquella noblevemulacion que 
»c fomenta eif^'re los pueblos y sus honrados habitaf.Les al ver 
que sus parientes, sus ami^^.'is , sus paysanos se alistan para 
una camparía , en que cada uno parecr^. disputarse la gloria 
de ser primero : ¿ quántos exeipplos de este ardor marcial ▼ 
patriótico ijo nosi ofrece E^spaíia en las circunstanciaos de la • 
presente, guerra, con la Fr9.nci^?. En todo estes, casos, y en 
iqtroe rhachos , no obra un fin meditado, de ascensos y diuln- 
í^pnes , sino una disposición y generosidad de animo , avivada 
de la fermentación universal , que no tanto es causa de des- 
atender el riesgo ,. como de despreciar el peligro ; de posponerlo 
.á cierta especie de eroicidad genérica que caracteriza el p^.- 
.triptismo *, y de prescindir de las jn i ras .interesadas de ios pro- 
.m,ips , recompensas, y sálanos de un trabajó que no guard . 
.propíorcion con elios >, aunque sin estp no pueda verificarse. 
.Estos Sfilarios I pu^s , ; y ,es>os premios son siempre uaaos me- 
. dios de necesitdad , pera no siempre son el estímulo y el fin 
intencional de aquellos alistamientos : y*^ con esta limitación 
.¿cbe aplicarse la doftrina, del Autor á la materia de que 
^trata *, acreditando el mismo contexto ser esta la gení»ma inr 
-tói^encia de sus proposiciopes«.v-í^, xn oi^auf^ sU ou^ A'iqí 



4 



I se prometa alguna Fortuna ; pero ninguno que la 
espere de lo, que otro ha de hacer. Un Gran 
Almirante no es en tanto grado objeto de la ad- 
miración publica , como un Gran General , y los 
mayores lucesos en el fervicio de Marina pro- 
* meten una fortuna menos brillante en la opinión 
vulgar de las gentes que igual hazaña por tier- 
ra. Lo mismo se advierte en los grados respec- 
tivos de fus oficiales : por las reglas de gradua- 
ción un Capitán de Navio es un Coroner del 
Exercito,y con todo eso parece que no tiene 
entre los del pueblo aquella autoridad , mando^ 
y cara6ler , que el Coronel de un Regimiento; 
por que éfte luce mas su representación á la vis- 
ta de las gentes ; quando el otro la exerce á 
bordo de una nave en alta mar , y á la vifta üní- 
camei'fte ci% fus fubalternos. Los premios gran- 
des en qu^lquiera especie d€ fuerte' fonf los mew 
nos , y los mas numerosos fon l<:|s que meno» 
valen : por eílo los myHieros tienen por lo co- 
mún mas falaríbs , y mas grado que un foldado 

, tqlSo : y la esperanza de eííe mayor premio es* 
íe» que eftimu^a a abrazar aquel deftino. Aun-¿ 
€^\e la pericia y deftreza q^e en ellos se necei^^ 
sita es mucho mayor que la de casi todos los ar- 
tesanos, y aunque toda la vida de aquellos vie- 
• .fíe á fer una continuada escena de riesgos , e 
incomodidades, todo efto jupto, mientras eftán 
*en la clase de myos marineros, apenas tiene otra 
necortnpensa quc^ aquel vano placer de exceder^' 
y de preferirse* á otroa^ Sus pagas no fon ma- 

» yores que los^jornales comunes de un trabaja- 
doridel campo en aquel diftrito ó puerto ea 
4onde se regulan los falarios del marinero que 
se ha de embarcar. Como eítán continúame ale, 

>< Tonal» 24 



l8S RlQUEJZA DE LAS NAélOtf^.S." 

pasando de puerto á puerto la paga mensual de 
los que se hacen á la vela en los muchos de la 
Gran Bretaña eílá mas próxima á un nivel ge- 
neral que la de los diferentes operarios de dis- 
tintas provincias del reyno : y el precio ó qüo- 
ta que se arregla en el puerto principal de don- * 
de iale , y á donde entra el mayor numero de 
fus Marineros , que es Londres , es el que re- 
gula el de todos los demás puertos de aquella 
nación. En Londres los falarios de la mayor 
parte de operarios de todas claíves viene i fer 
un doble de los de Edimburgo ; pero los 
marineros que falen de aquel puerto rara vez 
ganan fohre tres ó quatro Shelines mas al mes que 
los que falen de Leith ; y por lo regular no es 
tan grande la diferencia. En tiempo de paz , y 
en el fervicio mercantil la paga de uíl>mahnero 
en Londres es de una Guinea halla veinte y sie- 
te Shelines ^l mes poco mas ó menos. (*) Un 
trabajador del campo err.ej mismo territorio pue- 
de ganar al mes quarenta á quÍ4renta y cinco 
Chelines , á razón de nueve , ó diez i la fema- 
na : es pierto que al marinero se l^ da^su raciom 
ademas de la paga ; pero el valor de eftas pro- 
visiones jamas acaso excederá de lo que mon- 
ta la diferencia que hay en los falarios de unos 
y otros : quando efto fuceda alguna vez no ferá. 
^1 exceso ganancia para el marinero , pues no 
pu^de participarla con su fami\va, muger , óhUj^ 
jos , 4 quienes fuele tener que nf;,ntener de to4í>i 
lo necesario con fola la paga pecuniaria. 



.; 



(*) Una Guinea equivale á 94. rs. y 17. mrs. vn. sc^ua* 
lá reducción regular , sin atender á la variación que suele'ha- 
ber en el giro del cambio : y contiene 21, Shelines ," i ra** 
/oa de ^. Ts, .y i/.-nirs, vn, C4cla uno, i • ^ . - '^'' ' - 



^ .23vro|KíLi'BRO I. Cap. X. ^ 187 

f'^ El haberse libertada de los peligras como 
por un cabello, fegun la expresión vulgar, en 
una vida tan aventurada, en vez de deí'animar 
á los jóvenes, parece que les hace mas reco- 
mendable aquel deftino. En la Gran-Bretaña 
fuele una tierna madre repugnar el que un hijo 
fuyo vaya á Escuela que efté en Puerto de Mar, 
por que la viíla de los baxeles , la converfa- 
cion y cuentos de las aventuras de los Mari- 
nos no les lleve embelefados á aquella carrera. 
El prospe6to diftante de los contratiempos é in- 
> fortunios , quando nos prometemos poder falir 
de ellos con el espíritu y la deílreza nunca nos 
es muy defagradable ; por consiguiente no hace 
levantar el precio de los falarios de efte tra- 
bajo. Lo contrario se verifica donde de nada 
puedrt vaVr la deílreza ni el valor: y asi en 
los tráficos en que se conoce aquella contin- 
gencia! forí siempre muy altos los^falarios, es- 
pecialmente quando el riesgo es lo expuefto de 
la l'alud: por io que conftituyendo éfte la cir- 
Cüjiftancia de defagradable no puede menos de 
tener inlh^encja en el valor, ó precio de los 
lalarios del trabajo ^ comprendiéndose en el ca-j 
pitulo general de qúc hemb^ habladoi. 

^x ¡Ak, Se c c 1 o N II. 

Eiéí í>í.r) 
n todos los ^mpleos que se hagan de íoy 
fondos varía lai|qüota ordinaria de fus ganan- 
cias mas ó menos fegun la certeza ó incer- 
tidumbre de JL reeompenfa , ó de lo que ert 
el comercio se llaman retornos. Eftos fon por 
lo general menos inciertos en el comercio in- 
tcruo que en el externo 5 y en unos racaos^d^^ 






^8^ RlQjTEZA J^XíI-A^^NjCIONES. . < 

cfte mas que en otros: menos inciertos eli la 
América Septentrional para la Gran-Bretaña, que 
en la Jamayca. La qüota ordinaria de sus ga- 
nancias levanta mas ó menos fegun el riesgo; 
pero fegun creo nunca á proporción igual, ó 
que lo compenfe plenamente. Las quiebras Ion 
mas íreqüentes en los tráficos mas arriesgados, 
íll mas a z aro fo de todos los comercios es el 
ilícito, ó el del contrabando, aunque también 
^s el mas lucratiya.quandofale felizmente la 
giventura; pero es el camÍRO veal de una quie- 
bra c^si fegura. La prefumptuofa esperanza del 
^ueur éxito obra en eíte como en todos los 
demás cafos, y es la que induce á tantos aven- 
tureros á emprender un trato tan arriesgado, 
que ,á veces la competencia del número reduce 
la ganancia i una ^üoia tan baja c^ie id al- 
canza á compenfiír de- modo alguno el riesga 
i que se exponen. Para que se compenfafe^-com- 
pletamente no folo dehfán sus» utilidades ren- 
dir las ordinarias ganancias del fondo, y reem- 
j>]c^zar las perdidas accidentakis. j> sina producir 
i|ní. ^jilfi4}iid; extraordinaria iCpue ^ afei^gicjafe» ej- 
tps>aVentureros á los a fegu redores. Yi quien du- 
da que §i. las utilidades: d-el contrabandifta fue- 
fen fuficientes para todo efto no podrían fer tan 
comunes como fon las quiebras de sus cauda- 
les , ó á lo menos no ferian mas que las de 
<^t):t)s í^ojíBjereibs-Jíoitps -y regLiJ^res. .. * » - ( 

_ De las cincO' circunílanciaj>que influyen' en' 
1^ variación de los falarios del tYabajo folas dos 
l)acen variar las ganancias del foido: eftas fon 
lo agradable ó defagradable de la negociación, 
y, el riesgo ó feguridad en su giro. En quánto 

¿Ja pA'imer.a se nota: muy poca difer^n^ia en-» 



/ 



tre ja mayor parte dé los empleos diílintos d¿ 
los fondos, y muy considerable en los del tra- 
bajo : y en ^uanto á la fegunda aunque fea 
cierto que con el riesgo levanta la ganancia, 
no siempre es en jnfta proporción con él. Pa- 
tíece feguirfe de todo eílo , que en una misma 
íbciédad, rey no, ó provincia las comunes ga- 
nancias de los fondos en general se aproximan 
mas á cierto nivel en los varios empleos de 
sus Capitales, que los falarios pecuniarios del 
trabajo : y asi es en realidad. La diferencia en- 
»tre el honorario de un buen Jurisconfulto, f 
de un Médico dicílro , y los falarios de un tra- 
bajador del campo, es evidentemente mayor que 
la que puede encontrarfe' entre las varias ga- 
nancias ordinarias de los ramos diferentes del 
comercio, ¿''uera de efto aquella aparente difo- 
nancia que fuele prefumirfe entre los diílintos 
ramos del^comercio mismo , es por lo general 
una preocupación naci^ de no paArnos á dis- 
tinguir lo que ^ebe cJnsiderarfe en ellos como 
fal¿irios del trabajo de lo que debemos reputar 
ganancia de un capital. 

En Inglaterra ha llegado á fer proverbio pa- 
ra denotar una utilidad exorbitante „ la ganan- 
cia de* Boticario.** En realidad fuele no ser es- 
ta mas que unos julios y razonables falarios 
. 'de su trabajo. La facultad del Boticario es una 
# materia mucho mas prolixa f delicada que la 
^e qualquiera aj*fefano, ó fabricante: y la con- 
lianza que erL el se deposita es sin compara- 
don de muc^ mayor importancia. Es el Mé- 
dico del pobre en los mas cafos , y en alguno* 
»'urPdel rico, quando el riesgo no es conside- 
rable: por tanto s\x recampenfa debe fer coft-í 



» 



. ^ 



igo Riqueza de las Naciones/ 

respondiente á aquella pericia, y á efta confian- 
za: y todo el precio de ella fale por lo regu- 
lar de la venta de sus drogas, aunque todas es- 
tas vengan, en quanto á su comercio, á costar- 
le muy poco dinero. Pues aunque las venda í 
trescientos, quatrocientos , ó á un mil por cien-t( 
to de ganancia , como no se exceda en. el to- 
do de eftas consideraciones, puede fer todo ello 
una recompenfa razonable de los falarios del 
trabajo que le cuefta; porque el único camino 
que tiene para cobrarles es cargarlos en el prev 
cío de la venta de fus drogas. Y así la mayort 
parte de aquellas utilidades parecen ganancias 
de un capital, y fon en realidad falarios de su, 
trabajo disfrazados en utilidades del fondo. 

En un pequeño puerto de mar un Especiero 
con una tienda de poca consideración ^^ranará 
un quarenta ó cinquenta por ciento fobre un 
caudal de cien libras folamente de fondo . y ua 
Comerciantr de todos géneros en el mismo lu- 
gar apenas podrá ganar* un ocl^p ó diez. fobre 
un fondo de diez mil. El tráfico' del Especiero 
puede fer necefario para el abaíto, y convenien- 
cia del pueblo, y lo reducido dtl despacho al 
mismo tiempo no permitir que se emplee ma- 
yor capital en ello. El hombre no folo debe 
vivir de su trato, sino vivir fegun las circuns- 
tancias que efte requiere: tiene un corto capi- 
tal ; no lo admite mayor su negociación; es ne- ^ 
cefario; para el pueblo; y el &\q lo maneja se 
ye en la precisión de emplear^poco , y íaber* 
mucho, por que ¿ lo menos eyf indispenfable 
que fepa leer, escribir, y contar; y eítar ins- 
truido en las calidades de cinquenta ó feféLta 
especies de.géaeros,y mercaderías, de sus pre-j 



^ .' -r^^i >.LiBRO I. Cap. X.' 191 

cios, de fus utilidades para el confumidor, y 
de los mercjdos en que pueden comprarfe mas 
baratos , y mejores. En una palabra tiene que 
pofeer todos los conocimientos de un gran co- 
merciante, pues para ferio no hay mas incon- 
veniente que el faltarle un fondo grande. Una 
corta ganancia al año no es bailante recom- 
penfa para un hombre adornado de tantas ca- 
lidades , y tan útil al publico de aquel pue-^ 
blo. Deducido pues por razón de falarios todo 
|aquello que al parecer es ganancia exorbitante 
de su fondo, vendrá á quedar efta en realidad 
en una regular utilidad de efta especie : luego 
en efte cafo también la mayor parte de eftas 
crecidas ganancias vienen á fer falarios del tra- 
bajo. 

La diferencia que se advierte entre las apa- 
rentes gan.wcias del comercio por menor y las 
del pc/í mayor , es mucha menos encuna capital 
que en las aldeas y lucres de corta población. 
Donde pueden emplearse diez mil pesos, por- 
exe'mplo , en un comercio de especería los fala-' 
ric^ del tilbajb del especiero componen una 
cantidad muy corta con respe8:o á la real ga- 
nancia del fondo empleado : y por tanto las 
ganancias que se ven en los tenderos ricos del 

• por menor eftan en efte caso mas próximas al'- 
" nivel de las que hacen los comerciantes por 

tnayor. Por efta j9zon los géneros que un ten- 
dero vende en iJk Ciudades grandes fuelen es- 

* t?ir mas barato/ que en los Pueblos pequeños 

I del contorno, ^a especeria , por excmplo , efta^ 
en acuellas generalmente mas barata : y tan ba- 
ratos como en los Lugares por lo menos los . 
ytensilios del pan y de la carne» no habiendo; 



ig* Riqueza BE LAS Naciones. ^ 

causas extraordinarias que los encarezcan. No ' 
cuesta mas la conducción del geneíro de espe- 
cería á una gran Ciudad , que á un Pueblo cor- 
to : aunque cuefta mucho mas conducir á ella 
los ganados ^ y los granos por llevarse por lo 
común de mayores diftancias. Como que el pri- 
mer cofte de la especería es el mismo en ambas 
partes , eftos géneros no pueden menos de fer 
mas baratos donde se le cargan menores ganan- 
cias. El cofte primero del pan y de la carne es 
mas caro en las Ciudades que en los Lugares^ 
cortos , con que aunque k ganancia fea menos 
iio quedan mas baratos ni mas caros en una 
parte que en otra , sino igualmente caros ó ba- 
ratos. En eftos últimos artículos de primera ne- 
cesidad las mismas causas que disnjinuyen la 
ganancia que en ellos aparece fon las qiie au- 
mentan su cofte primero* Lo extensiv/O del mer- 
cado , ó su* grande despacho , da empleóla ma- 
yores caudales > y dismíxiuye la ganancia ; pero 
como que por lo mismo que hay mas caudales 
empleados es necesario traer ya las provisio- 
nes de lugares mas diñantes, sí aifmenta cbn 
1q$ portes el cofte primero de la cosa. La dimi-' 
iiucion de la una por efta caufa y el aumento de 
eñe por la otra las mas veces vienen como á 
equilibrarse : de donde puede deducirse una ra- 
zv)n muy probable del por qué siendo tan dis- 
tintos k)s precios del grano yViel ganado en las 
varias Provincias de un Rcyno , hay eftado en 
que se adv ierten casi ' iguales lo^^ del pan y los 
de la carne. , ^ < 

Aunque par lo general fon mshs cortaí las 
ganancias del comercio mayor y menor en una 
Ciudad Capital que ea uj>a 4^ CQJta población^ 

en \ 



^,1 la prittiera fuelén hácéfs^^e' ^lucjias caudales 
gVaindes de pequeños principios ',' y apenas sé ve- 
rifica uno en la fegunda. En^ los lugares cortos 
por razón de lo limitado del mercado publico 
Tlunca puede extenderse tanto el trafico como 
^ él 'fondo. Pcírt^nto" aunque en eftos la qüota 
*de' las^ganahcias de un particular parezca muy 
-a'lta la fuma t<í)tal de ella no puede llegar á fer 
<1¿' mucha consideración, y por lo regular nun- 
ca'fon proporcionadas al empleo anual de fus 
caudales.' En las Ciudades grandes por el cot>- 
erario f)Uede ej<tértderfe el. tráfico gradualmente 
Á medida que van aumentandofe los fondos : y 
^l'crédi'^óíífe'íin ' tófrie'rciante fobr^io^fy equita- 
tivo stí aümetita aun mucho mas pronto que sa 
caudal. ^Extiendefe su trafico á pr^oporcion de 
•atríbGÍi atíhentGSr,' yH&l -futná tdtdl de- fus gai- 
^ihancyas ü^' prop0íGÍórt"^eí'ñi /fráfitoi^'y después 
de aflimühdo mayor foñdó se éTfieWdéft tiam- 
bieíi '" tti^'s ^ fas 'iganaricií#. Pero ^^sín ^ttiky^rgcy dfc 
eft6 ' r^Va vez *se hacen grandes c'audííles aun eñ 
la^' Ciudades pópulofas por un ramo Tolo de un 
regukr "j't bian manejado comerciOj sino; áfuer^ 
^a^-^fe' larga vida v^de.-indtiiftM'áíí de frugalidad, 
-y^'^e ^alerte JótiJ -E-^ >ici'ef to ¡que futlbn ^gran^eaf fe 
%íTás TortuhaHs^répentinas en 'a'q'U'éilfcs^^higares por 

..tendió de lo' que'lla'man comef¿io de especux 
fácion : pero tCs por que el comerciante especu- 
• látivo 'no exer<y un giro regu4ar , fixo , y es- 
table -de come f*fto : un año eifí|5lea en granos, 
♦ét¿^ 'tn vinpj^ el' ■ 'siguiente eri uno y otro , ó 
^'n azúcar ,''cwéa© , Síc\ Se arroja á qualquiet^a 
'iie3^)<;:iá^cÍNc:)n que á su parecer puede rendirle 
ganancias extraordinarias, y la dexa quando le 

^'farece qiíe y^i eftas se i:gua4ai> á las que pueden. 
Tomo X« 25 



^5^ RiQUErA.DE^As, Naciones.' / 

.'ftcarse de qualquiera otro <trato comurt. Por ¿es- ( 
.to ni fus ganancias, ni fus-perdidas pueden guar- 
dar una proporción regular con las de un ramo 
fixo y eftable de comercio. Con dos ó tres fe- 
lices especulaciones de eílas puede un emplean- 
te resuelto adquirir un caudal considerable; pero ^ 
tambie.n eílá cxpueíto á perderlo con fola una 
especulación desgraciada. Eíla especie de comer- 
cio no puede aventurarse sino en las Ciudades 
grandes : y folo en los lugares de un extensQ 
^iro y correspondencia es donde puede adqui- 
rirse la inteligencia y deftrc;iíi jque,ipara ellq.ftp ^ 
requieren. n - / - ro ^ 

Aunque las cinco circunftancias arriba dichas 
ocasionan desigualdades notables en los falarios 
del trabajo, y en las ganancias dé los fondos 
jdel lyiodp que,jv4, explipado , ningUi?^ frodu- 
cen en las v^ntaj^s ó, desventajas , bien reales, 
bien ¡magii\^rias de lo? di/erent^s empl^Js de 
uno y otro. La^riatura<=^.í^{d^. eft^&.cijCMnílanr 
cias es tal que en los primeros ^equivale á una 
corta ganancia pecuniaria , y en las fegun^as 
viene á contrapefar una ganancia gif:inde. 

Pero para que no haya desigualdad en eílai 
ventajas p desventajas de Jos empl^ps diferen- 
tes , no considerados cada uno deí,pQf;-Sii,.^no 
como en un globo , ó cuerpo en general , fon 
necesarias tres cofas, fupucíla una perfecta liber- 
tad en los individuos de un?v. foeiedad para^ 
abrazar cada uno el deftino qi,o mas le acomo- 
de. En primer lugar los empiea\que se hagan, 
ó á cuyo tráfico se dediquen , achtn fer bien ^ 
conocidos y manejados, y cftablecidos por mincho 
tiempo en el país : en fegundo deben eílar en su 
curfo ordinario, ó aquel que podemoij llamar 



{la( 



«j>- Libro I. Cap. X. x>f 195 

cíiado natural : y en tercero es necesario que 
sean los únicos empleos que hagan los que se 
ocupan en ellos. 

£n quanto á lo primero los empleos en que 
puede haber la igualdad de que se habla fon los 
bien conocidos , manejados , y eílablecidos de 
largos tiempos en el territorio. 

Supueílas iguales las demás circunstancias 
los falarios del trabajo fon generalmente mas 
¡altos en un tráfico nuevo que en los antiguos, 
guando un fabricante proye6liíla emprende 
una nueva manufactura es necefario que eíti- 
nmle á fus operarios , al fepararles de otros 
deltinos, consignándoles falarios mas crecidos 
que los que pueden ganar en los oficios qt\e 
antes tenian , y mas que aquellos que la natu- 
rale Ja dit la nueva fabrica exigiría en otro caso: 
^ no puede menos de pafar mucho tiempo an- 
tes d^ p(?der el fabricante aventurarse á igualar 
aquellos jornales con^^os comunes. Las manu- 
faduras cuya* demanda efctliva nace de la mo- 
da , odel capricho, eftán en una continuada 
Vicisitud j yarará vez duran en aprecio tanto 
liempo que puedan llegar al eílado de nianu- 
faáturas antiguas. Al contrario aquellas cuya de- 
manda- eftriva en la utilidad ó necesidad de los 
xonfumidores ; por que eftas eftán menos ex-^ 
^c4las á las mudanzas del capricho , y puedea 
eonlervar el r^rito y feguridad de buscadas 
por siglos enl'fos. Por cuya razón es muy re^ 
•guiar que enias de la primera especie fean mas 
«altos los fal#ios del trabajo que en las de la fe- 
■gujida. Birmingham , por exemplo , trata en las 
^nanufaüuras de moda , y ShefField en las d« 
^^tiiidad po^iúva; .y en coafequeucia de aque* 






•1 



196 RlOU:áZA:jft .ÍA5.íÍA¿5lONES.^ / 

■líos principios se ve , que los fs^larios del t¿a«r 
bajo en ambas ciudades correspoii,den exa¿t<»r 
mente i eíla diferencia. .-. ii^ f--. • -y^í-r-^ 

Eh eíláblecimienlo de una manufo&ur^i nue- 
va , de un nuevo ramo de- comercia , ó' de un 
^jroye^la. nuevo de agricultura es siempre una 
especulación en que ise promete el proyediíla 
ganancias extraordinarias. Eílas fon unas veces 
muy grandes /pero otras , que fon ia§ mas , muy 
Al.iüontrapid :iy ¿Qrnpie es -ei.ertQq.iae 09 dioca 
proporción con las de los tráficos. eílablecido* 
de antiguo; en el pais. Si .el proyecto fale bie^ 
al principio fon ciertanjente grandes : pero, -^ij 
paso que aquel tráfico se va haciendo coniur>, 
bien conocido, y. antiguo la, competencia mis- 
ma lasiredocc ya: al pjrepio ó, niv,el délas gar 
nancias comunes* . - ,}¡('ü a/jhu /i c» C/ An-i 

En qu a nto alo feg¡uiftío?'/la> igualdad en el 
todo de las ventajas ó desventajas de lo*^ en^soieos 
diferentes def trabajo ¿ y^lelos fondos , folo pue- 
ble tener lugar en el eftadÜ ordinírrio , que puCr 
de decirse natural délo* ^mpLeos ríliscnosi.^ ^ di 

La íblicitud ó buscia de operariors ^.de qualj* 
cjuiera espocie de trabajo es unas v«ces. mas. y 
otras menos que lo regular , ú ordinario. En el 
primer-cafo fuben mucho las veiuajas de un em- 
pleo respeto de otro , y en el fegundo bajan 
iguakHjeiatc de su regular eftado* La oece&idad 
tkj'xibrjaJros es" mayor eh tieonpcL^de.ooCechaqus 
«n Ipjdemas del año j y por Ío-\idfmo fube-n^lQ^ 
jornales^ proporción de iá demíy-ida. En tiém- 
«po de una guerra en que se facan^del fervicio 
mercantil para la Real Armada quarenta ó cin- 
squentk mil marineros , crece. necefariamente .can 
Jajpícafezí la. -demanda de ellos para d^s ; embacr 



V 



npnes 



^racipnes mei:cantes , y por consiguiente fuben 
Jus pagas á piroporcion haíta mas de una mitad. 
^p. coíUrapo,,^^^,yé,^n,; 1^1:0^ manufad^iirja que va 
decayendo^ pOir.T4Up;Tpw<í)^9s operarios por no 
dexar su antiguo exjercicio se coptentap con 

•liienores falarios que los que en otro cafo cor- 
responderían 4 la naturaleza misma, del trafico. 
Las ganancias de los fondos varían con las 
alteraciopes- .de Jo^j .precios .dq ia^;,nriprca.dería^ 
en qjüe &ei emplean* Quando íel precio de un? 
fube fobre sa qüota ordinaria , las ganancias del 
íondo , ó i lo menos í de algunc^ parte de él , pa^ 
fan de fus antiguos limites : y quando aquel ba- 
ja , bajan ellas también. Todas las mercaderías 
pilan expueftas 4 las variaciones del precio; pero 
i^nas mas que otaras.. En todas las que produce 
la i ndiálriaidel hombre la cantidad que de ella 
,€^plca anualmente se regula, de, necesi<lad ,pojr 
la dem^ndfefediva ariual ; de tal nyda que ^1 
produfto ordinario de l^pinduftria , ó la obra 
gu^, regularn)eKt.e ponga ep eftajdp , de , venta^ 
jdehe ea AodQ lo posible equilib-r^rfeiCon el ^o.^ 
fuipo anualf Ej alguposjjtraficps,^ }iQíT)QS;'dich9 
ya, que una misma cantiditj(4 idpíiíidu/liria. prpr 
,d u c i r á s i em p re f 1 a i9Íi;m>^> § S o ^ ^h\ ? 1^ ?P i sma de 
obra. En las manufa¿luras de lino , p lana , pof 
exemplo, un mismo número 4q ípapos fabricar^. 

• ¿nuaf;9[^en|:e. q^ú ui^a ¡i;nis«&a cap^i^íMít d.^';e<ftgfa*. 

^e jíienzo , ó p^ñ«w y las variaciones djC fus prer 
cios fplo pueden/jferificarse por alguna ajC^ident- 
tal alteración er^la demanda de aquellas merca^ 
derias. Un lut^^publico levanta el precio de la^ 
.telas negras ; pero en los lienzps y p^Áos qu^ 
(Comunmente .se confumen ,cpipp es ppr loregue 
íÍM Ciisi:, aaifprm§;,su 4einanc}a t',}oxAvWí^hi^ 



9 



igS Riqueza DE las Naciohes. 

por lo común su precio. Pero hay otros empleas ( 
en que no siempre una misma cantidad de in- 
dufiria produce idéntica cantidad de obra. La 
induftria ruftica, por exemplo, producirá en años 
diferentes muy d: (tintas cantidades de granos, 
vino , azúcar , tabaco Síc, Por lo qual el pre- 
cio de eftas mercaderias varía no folo con las 
variaciones de la demanda de ellas , fino con la 
de sus cantidades que fon mucho mayores y mas 
frequentes , fiendo de efte modo fumamcnte 
fluduante : y con la variación de los precios de 
las mercaderias varían también las ganancias de 
fus empleantes. Acerca de eftas mercaderías 
flu61uantes es en lo que se emplean principal- 
mente las operaciones de los comerciantes es- 
peculativos. Procuran comprarlas quando prefu- 
men prudentemente que ha de fubii su^ precio; 
y venderlas si recelan que puede l^ajar dentro 
de poco tiempo. < 

En quanto á lo téi;j;ero , folo puede verifi- 
carfe igualdad entre las ventajáis ó lo contraria 
de los diferentes empleos del trabajo y del fon- 
do, quando fon los únicos en quf sevtmpleandos 
^ue se ocupan en ellos. «í^^-* ^^^ 

(¿uando uno se ma^uflctie con un empleo so- 
lo , pero que no le ocupa todo su tiempo, suele 
en los intervalos- trabajar en otro qualquiera 
onci<f) cOfl menos falarío que lo que parece cor-^ 
responder á la naturaleza de^.quel tráfico mist 
moi En muchas partes <ie El>^ocia hay todavía 
cierta clafe de gentes, llamadas ^ttagers^ aunque 
al prefente es ya mucho menor \j numero, que 
vienen á fer .como unos Criados fueltos de ^eno- 
jes de tierras, ó de' Colono^ labradores^ El falario 
4jue reciben por lo regular de fu* Aaios es una 



lAa, nr 



.1 3Wí íj i L I « R O I. Ca p. X. o r ir 1 99 

Caía , un pequeño huerto para legumbres , yerba 
para mantener una baca , y á veces una por- 
ción de tierra de inferior calidad para fembra^ 
dio. Quando el Amo necesita del trabajo de 
,eílos les da ademas dos quartillas de havena á 
•.la femana, que valdrán unos diez y feis peni- 
ques efterlinos. En lo mas del año casi nin-;» 
^una necesidad tiene el amo del trabajo de es- 
tos criados ; y el cultivo de aquella pequeña 
posesión que les da tampoco es fuficiente para 
ocuparles todo el tiempo que queda á su dis- 
posición. Quando eftas gentes eran mas nume- 
rofas que al prefente , se dice , que se ofrecían 
á qualquiera para trabajar por mucho menor pa- 
,ga que los demás obreros. En toda Europa era 
muy común en tiempos antiguos efta clafe de 
hombres. Jin los paifes de mal cultivo y peor 
población no podian los Señores y Colonos pro- 
veerfetde otro modo de trabajadoras para sus 
labores, quando por r^on de la eüacion ne- 
cesitaban de u¿t número extraordinario. Aquel 
jor^ial diario que accidentalmente recibía el 
Obrero dcjsu ^mo , era ciertamente mucho me- 
^nos que el precio regular de su trabajo: pero 
aquella pequeña posesión de que hemos habla- 
do antes componia una gran parte de su juftp 
precio: y sin embargo de eíto ha habido escri- 
• tores que sin atender mas que á aquella recom- 
/«penfa diaria ó f'Wianal , haciéndola el todo de 
ios falarios de a''Jello8 trabajadores, se, han em- 
peñado en hacernos ver como cofa maravillofa 
lo bajo de lc# falarios del trabajo en los tiem- 
pos jintiguos, quando fe han dedicado á hacer 
el computo ó colección de precios de los pa* 
lados siglos. , ;i^.^^,,,püí^ij,, i.iyi.¿v..uiií3í) 







i 



% 



C 



*¿Ó6 Riqueza DE las Na'cion^es. / 

^' El produBo ae un trabajo corao eñe' no 
puede menos de efíar en el mercado á un pre- 
cio mas bajo que lo que de otro modo cor- 
respondería á su naturaleza. Las medias en mu- 
tbas partes de Escocia fon un' género de punto 
hecbo á mano, mas barato qué el que en otras 
partes pudiera bacerfe en telar. Son pródu8;ó 
de la labor de criados y trabajadores que ga- 
ñan la mayor parte de su alimento y fuílento 
diario con otros exercicios. Mas de mil pares 
de eftas medias se llevan anualntente de Esco4 
cia á l'eitb i precio de cinco á siete peniques 
él par, (de dos á tres realeo vellón poco mas 
6 menos.) í}rt'''Learwich , pequeña Capital de 
las Islas Escocefas el jornal regular dé un obrérb 
es como unos diez peniques al dia: y en las mis- 
inas Islas hacen medías de lana dá' prícib de 
tina Guinea cada par/ y"' de aquí aífiba, (jiie es 
íin precio i^xórbitante* •' ; -'■• 

El hilado de lino^ílá éti És(íoGiatcási en 
las mismas circunftañcia's que íi punto dé me- 
dia, porque lo exercen criados y trabajadores 
pagados para ótrds fines irías f riri^ipales. ^ó 
podriáH' 'mantenerfe lt>s qiie penfaíen ganar alli 
*5ii vidacdn fola éftbs' e^crcicids , ó cada uno de 
ellos TepáradaiTienté.' En 14s-'tíias^páí^tés 'dé Es- 
'cocia ha de fer muy búería hilandera la que 
llegue 2 ganar veinte peniques á la femana , ó 
siete reales , y diez y siete mat^ívedises de velloit 
CaftelliáVios.. ' ;■" ' ' V^^ 

• En \6s ^2Li{c!s'é}fuT€rAo$'^éi^6r \ó general 
tSn ex'térífó él'tnéf¿ate, ó él désf^^cbo tan gran- 
tle y 'próíito, ^ué <{ijái!qúiera tVáfico es f-^paz 
*de emplear toldo el trabajo , y tbdo el caudal 
de qualquiera que lo excrza. En los palies pobres 

es 



.tz^< Libro T. Cap. X. '^ üét 



es- ^or lo regular donde hay aquella fólicitud' 



» 



de los hombres vividores por tener que traba- 
jar; y por oííupar en alguna otra cofa el tiem- 
po que le dexa libre su principal trabajo: aun- 
que algo que a eftó se parece íuele haber tam4 
íbien en las Capitales de paiíes ricos. Creo qué 
ROÍ hay en Europa nación algurla en doiíde laá 
Tenías de las Cafas fean mas caras que en lá 
Coffte de Londres; y sin embargo no hay pue- 
bioien donde á proporción de su población sé 
encuentre un quarto , ó habita'ciori mas barata 
tíe alquiler. No lolo fonemas baríatas las vivieni 
>das! en Londres que en Parííj , y Madrid , sino 
mucho mas que en Edimburgo, fupuefto un 
mismo grado de conveniencias: y aunque pa- 
rezca á alguno una,paradoxa extraordinaria, no 
^dudcj-jquevjo caro de la renta de la cafia' por 
entero es caufa de lo ^barato de los fuba^rrilen- 
•dos de^sus '*p'aitic ulares habi^aciohés*.^ Lo^ Túrbido 
de efte ramo en Londre¿^no nace folamehte de 
-las caufas que-(>lo encarecen también en otras 
Capitales, que es lo cáro^ del trabajo, el alto 
^prjcio de Jos Rateriales de edificación, y re- 
paros , que es necefario conducir allí de mucha 
ídiftaíicia ,< y íbbré -todo dé lo éxÓ'rbitante de las 
•lentas de las tierras, como que cada hacendado 
''en Londres tiene todo el carador de un Mo- 

• ñopolifta, exigiendo freqüentemente mayor reñ- 
ía de una yuga^^ de mala 'tierra en una Ciu- 
*dad ,- que de cilíf to de la mejor calidad en las 

• Alde^« idift^rrtey sino ^tre dimianfa tarhbien en 
parte de los ur^y-eoftumbres pe^bli^res d^ aquel 
pueblo, en donde el arrendatario para tomar 
una cafa de habitación tiene que formalizar el 
arrendamiento de toda ella por el pie, siend® 

Tomo L 26 



í|@a RiQüXZA.iií^ tiA 8 Naciones. í 

^l;,^fiicó obligado y respoafable ai dueño /qu«. . 
se la arrienda; por que en Inglaterra por cafa 
de habitación se entiende quanto s'e coniprchen- 
de debajo de sus techos. En Francia, en Es-f 
paña, en Escocia, y en otras partes de Europa 
no se entiende por Cafa arrendada mas que elí 
departamento ó quarto que cada uno quifo pa- 
ra su familia con.confentimiento del dueño. Un 
Comerciante, Fabricante, ó Maeílro Artefano 
en Londres se ve obligado á ¡tomar en arren- 
daTiiiento toda una Cafa en aquella parte de Ja 
Ciudad que le acomoda para el despacho dé 
^us géneros: la^ tienda., la tiene en el portal, y 
,SU familia habita en la Guardilla; y como para 
sí no necesita de todo el reíto dé las habita- 
aciones, de la Cafa, procura fubarrendar las vi- 
^V^i^n^^f j i^jotjTí^s {^familias, que np h% pagAn sino 
^, j)|recia$ muy- cómodos , validas de la necesidad 
^e^r'qye. .el principal arrendatario eíVa d^*^ acep- 
.ts^rl^^s,, para ayudar alagar el .i exorbitante del 
.total de ella: haciendoi'e carg^ al mismo tiem- 
^po que él no ha de mantener su familia, con 
el p^roduclo del fubarriendo ;sino (^^on el dg.su 
oficio I ó comercio. En París y en Edimburgo 
hay gentes que no tienen mas rentas ni oficia 
, para mantenerfe que el negocio de eítos fub- 
arriendos, y asi el precio de eftas particulares 
viviendas fuele fer excesivo, como que su pro- 
ducto tiene que pagar no fi^Jo la renta de Ir 
Cafa que ellos toman en ar^.^ndamiento , sino 
las ganancias que de eíla nespciacion se prQ- 
Kieten ellos fubarrendadores. \, ;q 



.,<} I Desigualdades que froduéti la > Política ide ■ '■* 
Zii vAiu . ^-^^...w.^fiurQfa^^^d'Jkq m. ■• . J;^. ♦;:> 

^iMiriáüiUifJ ¿da:-' Sección 'Í^I ^-j{fcifn'j"v^^ «Bsnsn 

jLA demás délas desigualdades que ocasionan las 
cauías arriba dichas en las ventajas ó desven- 
tajas en general de los varios medios de cm- 
J)Íear el trabajo y los fondos , aun en donde 
se verifica una perfefta libertad mercantil , hay 
otras de mucha mas importancia que produce 
en ellos la Política de Europa , restringiendo 
aquellas libertades. - Ello lo hace de tres modos 
princip^^lmejite : el primero limitando la com- 
petencia de algunos empleos á un numero mas 
corto de Ufs que de lo contrario entrarian tri 
ellos : el fegundoatimenfandolo erí otros mas 
délo que íeria^^ por sí naturalmente : y el ter- 
cero reftringiendo la libertad de la cii'culacion 
del trabajo y de los fondos tailto de empleo 4- 
empleo como ^fle lugar á lugar; -'"'^ 

En quanto al primer modo de obrar aque^^ 
Ha desigualdad la Política de Europa', reftrííi-' 
giendo la competencia del numero de los que* 
, de lo contrario eítarian prontos á entrar en 
aquellos empleos,^ ocupan el primer lugar los 
privilegios excluí';'/'os de las incorporaciones , ó' 
gremios, que fqn los medios de que principalW^ 
mente se vale^^ara ello. ' \ ■ 

El privilegio exclusivo de un cuerpo , 6 de 
un trafico incorporado en gremio , reftringe ne-*j 
cefariamente la competencia , en el pueblo en 






I ^¡^ RiQiíX^^^í^^ lXsNaclones. . 

que llega á eílableccrfe» entre aquellos á qiaie- 
nes se les con.ccde privativamente la libertad 
de tratar en aquel ramo. El requisí^to mas efen- 
ciaL^,p%ra obtener eíta' libe rtatf es .haber férvido 
en el mismo pueblo un áprendizage baxo de 
un Maeítro aprobado en ti oficio. Las orde-( 
nanzas gremiales pjísfeTiben áTíveces halla el nu- 
mero de aprendices de que no puede exceder 
M:ae.ftro alguno ; y por lo común el de los años^ 
quq.el aprendiz eftá obligado á íervirle. El fin 
de cíl^s or-denanzas reílfidlivas (*) es reducir la 
coucu;'renci^ á un ntiraero' mucho: menor C[ú0 
ql que ;P;odria abrazar aquel tráficio , ú oficio. 
La limitación del numero de aprendices hace la 
reltriccion diretU ; y la indireda es el termino 
dilatado del áprendizage , que no obra con mc- 
ii<^Sr'^fi/p.acia, qweiilía direda , pues /^um^^nta las 
expenfas 4^ ¡Idn^duGacicrn, y el tiempo de la en*; 
ícñdí^zar. ;] ^j :'_'.; ■ ■ ■'■'' ^. ■ ' -^^y 

En iShtfField nin^in Maeílro Cuchillero 
puede tener mas que urpáprendi/. por ordenan- 
za de su Gremio. En Norfolk y Norwich , no 
jHiqd^.e?fceder de dos un Texedor , l¡)ajo la pena 
de cinco libras por cada mes que les tenga : y 
ea;t^4^TÍ.»gl4t<:^rra ningún Soiribrerero puede te- 
ner maíJ q-ue <ios del mismo modo ; cuyo exem- 
pío figuiicron los Ellablecimientos, ó Colonias In- 
glefas ; partiéndola pena de las mismas ciiíco 
libras, entre el fisco ,, y el ddíítor. Ambas or-r 
denanzas aunque autorizadas a :r una Ley publi- 
ca fueron indudablemente áittpia.^ del mismo, 
espíritu gremial que las introdu^^i^^^ en ShefField. 

{*) Se entiende la tendencia de ^«llas, no p,rí;cis^íní«te Jt, 
intención, íie quien las establece , 6 P^'''^i^* ^íit^rtjt-nK'iQ^ 



^23HO Libro I. CAt;Xi^^^ Í6¿; 

Los Fafamaneros de Londres no había un año 
que nabian formado gremio quando ellablecic- 
ron una ordenanza en que mandaban que nin- 
gún Maeftro tüviefe mas que un aprendiz , y 
en xaso de lieceíidad dos quando mas : eftatuto 
para cuya derogación se necesitó de una a6ta 
peculiar del Parlamento. 

En toda Europa parece haber sido antiguáíí 
mente el termiao común del aprendizage el cs- 
paeio de fíete años aplicados' á ía erífeñanzaí 
de qüalquiera de los oficios incorporados en' 
¿remiós. Todas eftas incorporaciones se IJama- 
lon andgu'áménte Universidades : qué es á iaí 
verdad el término latino mas propio pai"a figni- 
ficar unos cuerpos de efta especie. La Univer- 
sidad de Herreros, la Universidad de Saftres&c. 
fon exr^resiryí'yes que á cada pafo se encuentran 
eft -los antiguos cartapacios de las Ciudades. En 
los principios del eílablecimiento de los cuerpos 
de literatura que se llaman al prefcifte Vniver- 
sidades propiam^^nte , aqllella regulación de cier^ 
to numero de años de eftudio que dcbia, y def 
be preceder al grado de Maeftro en Artes '/pa- 
rece tomada d? igual eftatuto en el apreñdizagp 
de los oficios comunes , cuyos gremios , ó in- 
corporaciones fueronmíicho mas antiguas- Asi co- 
mo era requisito nccefario para hacerfe Maestro 
. y tomar aprendices en eftos oficios el haber es- 
jtúáo trabajando,. DO r espacio de ficte años baxo 
la poteftad y d\|eccion de un Maeftro aproba- 
do ; asi el habejr eftudiado fiete años en la es- 
cuela de unoMe Literatura lo era también para 
habilitar á un Eftudiante al grado de Maeftro, 
Catedrático , ó Doclor (palabras synónimas en 
aquel tiempo } en las Artes liberales , y para te- 



> 



) 



:é 



fto6 Riqueza de las Naciones. 

per escolares, ó aprendices ( términos igualMen- 
te íynonimos ) que eíludiaíen baxo su enfeñan- ^ 
za y dirección. r 

Por el Eftatuto, V. de la Reyna Ifabel de In- 
glaterra , llamado comunmente el del Aprendi- 
zage , fué decretado , que ninguna perlbna er^ 
adelante exerciese oficio alguno , trafico , ni mi- 
niílerio de los que entonces se conocían en 
aquel reyno á no haber férvido en el un apren- 
dizage de fiete años quando menos : y lo que 
antes no habia sido mas que un reglamento de 
algunas ordenanzas particulares de gremios s^ 
autorizó por una Ley positiva general , exten- 
siva á todos los oficios , y tráficos mercantiles 
de Inglaterra dentro de las Ciudades: por que 
sin atender á que la voz de eftatuto es muy ge- 
iieral , y parece comprender clararaente^^^ todo 
ti Reyno , ha sido limitada su extensión inter- 

f)retativamente á los mercados urbr;nos , ó de 
as CiudadfiS , teniendo prefente que en 'ios lu- 
gares cortos por lo rehilar se ve obligada una 
fola perfona á exercer varios oficios diferentes, 
ín la circunftancia de haberlos aprendido jpor 
espacio de fiete años: siendo tííto indispenta- 
ble por la conveniencia misma de los, pueblos, 
y no fiendo fuficiente las mas veces el numero 
de fus habitantes para dar á cada oficio perfo- 
nas que lo exerzan como único deftino. t - 

-,, Por otra interpretación del rigor de fus pa- . 
labras fué reftringido tambierí^'aquel eftatuto á 
aquellos oficios fulamente que habia entonces 
cftablecidos en Inglaterra , fin t tender su de- 
terminación á los que han ido introduciéndose 
'de nuevo. Efta limitación ha dado moti\í'j á 
varias diftincioaes ridiculas, que se han adop-. 



c 



C 



.£5;^oLiBRo I. Cap. X. C'^ Í07 

)r máximas generales de su policía , y 
fon tan fatuas como inútiles. Han llegado á la 



.1 



infenfatez de^afegurar, por exemplo , que un 
Maeftro de Coches no pueda hacer por sí , ni 
emplear oficialas en conítruir ruedas para elloí, 
Cino que las hayan de comprar de los Maeftros 
JRuederos ; por que eíle ultimo oficio lo habia ya 
antes del eftatuto de la Reyna Ifabel. Por el 
contrario un Ruedero aunque. jamas haya fer-^ 
,vido aprendizage con ningún Maeftro de Coches 
puede hacerlos por sí , ó emplear oficiales en 
¿lia obra: por que el oficio de hacer Coches no 
eftá: comprendido en aquel eftatuto , por no ha- 
b^rfe conocido entonces todavía en Inglaterra. 
X<as manufa6luras de Mancheíter > Birmingham, 
y Wolverhampton , tampoco se incluyen en 
aquella í Lt^jf por la misma razón. *'-^ 

En Francia la duración del aprendizag^Wái. 
riaba ^Spguií las Ciudades, y los ofic^s. En Pa- 
rís se requieren cinco .^>ños quando mas en ua 
♦ numero grandc'^de ellos; pero antes de repul 
tarse calificado para Maeftro es necesario que 
sii;ya cinco^m^^ en calidad de oficial afalariado 
en muchos de aquellos oficios : en cuyo tiem- 
.po se les Wsimdi Companeros del Maeftro , y cfta 
especie de fervidumbre de eftatuto Compañerage, 
término bárbaro, pero significativo de lo que se 
■ pretende explicar. 

> En Escocia r=;t hay Ley general que regule 

"tiniverfalmente ;) duración de los aprendizages: 

y asi efte térrrino es muy diferente en aquellas 

provincias en^íaiftintos oficios y gremios. (*) Eti 

(*/ En España se atienen á la costumbre , 6 i laí? orde- 
nanzas particulares de los Gremios respectivos para la dura- 

• cien del aprendizage ; y asi varía su reglamento según los oh* 

• cios , las Provincias , y aun lo» Pueblos, 



(^e re- 



-fio8 RiouEZA DE LAS Nacio;^es. 

los que es muy dilatado efte termino pue^J. 
dimjrse parte de él pagando una corta canti- 
dad : y aun el libertarfe de la '^ obligación de 
incorporarfe en gremio fuele dispenraríe «n mu- 
chas Ciudades de aquel Reyno^por muy poco 
dinero. Los lienzos y los cáñamos fon dos di 
las mas principales manufafturas de aquel pais, 
y tanto los Texedores de ellas , como los de 
aquellos oficios que les sirven de un modo subal- 
terno , como los que hacen tornos para hilar, 
pueden exercer sus oficios en qualquiera Ciu- 
dad Qremial sin pagar multa alguna. Tres años 
fon en Escocia los que se requieren de apren- 
dizage en los oficios mas delicados por regla 
general; y acafo no habrá en Europa una Na- 
ción en que fean menos opresivas las ordenan- 
zas gremiales en todos los oficios (jenetialmen- 
.te.(i) 

Cb . , ■■ ' "-' \1. ^ ■ - 

(i) Establecer un mismo Jiúmero de anos para el apren- 
dizaje en general sin distincioíi de oficias es un pensamiento 
mucho mas absurdo que establecerlo muy largo ; porque ni to- 
dos los oficios son igualmente fáciles ó difíciles de aprender; 
ni en todos se usa de iguales instrumentas ; H: para todo , se 
requiere igual grado de talento y destreza : tanta Variedad hay 
en estos artículos como en los oficios rnismos : luego no pue- 
de menos de ser un pensamiento absurdo hacer que iguale el 
.tiempo la desigualdad de los principios facultativos de la en- 
señanza. La mas ó menos dificultad en la materia technica, 
y en la delicadeza del manejo de los instrumentos respetivos, 
debe ser el principio regulante del tienjno que se prescriba ^' 
aprendizaje : y este mas debe ser objeívxde las ordenanzas par- 
ticulares de los peritos en los oficios vespeétivos , aunque las 
^autorice el Gobierno , que de una Ley# jeneral que esté pa- 
.deciendo a cada momento excepciones ind\, oensables. Estable- 
cer aprendizage con estas precauciones no solo será útil , sino 
necesario , por que solo una educación arreglada por ^»)rinci- 
píos , y la aplicación constante á cierto determinado oficio puc- 
oe ser^^c^usa ^d^ la perfección- f^^e. se desea ,pii cjada ,uno .áe 



'^ij^j X 



^^v-C' Libro T. Capí X/>*^ 209 

> "^^La propiedad que el hombre tiene en su 

propio trabajo es la bafa fundamental de todas 
las demás propiedades , y por lo mismo debe ser 
el derecho mas fagrado é inviolable en la fo- 
ciedad, 7'odo el patrimonio del pobre consiste 
* en la fuerza y deftreza de sus manos, y eftor- 
baile que emplee su deftreza y sus fuerzas del 
modo que le parezca mas aproposito sin inju-F 
fia del próximo es una violación manifiefta de 
un derecho tan incontextable. Es una real y ver- 
^ dadera ufurpacion de la jufta libertad del tra^ 
bajador, y del que tiene facultades baftantéi 
para emplearle : pues á uno y á otro se les im-? 
pide que busquen el modo de vivir mas conve-t 
niente á su genio, y á su conftitucion, y que 
el que da que trabajar á otro tenga á su 
arbiti /o lá^ elección: de la perfona. El juzgar si 
uno es ó,^ no apto para emplearfe en una cofa 
pued¿^ con mucha feguridad íiarfe/al que tiene 
el interés inmediata -^A ello. Aquel defeo que 
' tanto se pondera en un Legislador de evitar el 
que se emplee enr qualquiera deftino privado, 
ó* ctjyosi iíifefr£Ícs: fóní Üe los particulares, una' 
perfona que no fea aproposito para ello, es cier-!¿ 
tfimente importuno; y á veces optesivp, , ^ > 
r!ün'3TqG nu oraq^^ obrbn^d Í3 nor->ioqotq k f;3 
^ ellos- -Yespeítívíiüérar r lyorvitíe^tcfmdr'ifn 'órtT parte réflexíonáí 
' imestro autor (^ en el Cap. 1. de esia obra) el hombre quando 
P tienp toda su . ateiif i-'ín puesta en un solo objeto, sin dislpat, 
sü íinaginácíon, con^^^/aciedad de materias, ésta mucho mar 
apto para descubrir iSs medios de facilitar la mayor pérfec* 
CAon de :1a obra- e j^ que; se i emplea no spJo adiestrandosie en el ' 
manejo de sus i/i^rumentos, 'sino aun inventandof^ nuevas wd-r- 
quinas , y nuevos métodos para simplificar sus operaciones, sub* 
oívic-A- oportunamente su trabajo , y producir más oBray malí; 
bien, 'acabada en loenoa tiempo., y^ i- m? noy éostt^ » :> ) »: ^ q 

^k om^it^:)iírb 'zem ^ÍT^huéfíá *i«C[ ovi3*otti' A&íSki 
9 Tomo I,. ajr 



510 RIQUEZA DE LAS NACIONES 

El eftabJecimiento de un largo, y fixo apre 



•7 

prín- 



dizage no puede dar feguridad alo;una de que 
no faldrá á venta publica manufactura que no 
eíié bien fabricada: por que quando eílo se verifi- 
ca no es por lo regular por defecto de pericia, ó 
por falta de habilidad, sino por fobra de malicia: ^ 
y el dilatado término de un aprendizage nunca 
podrá evitar el fraude ni la mala fé : por lo qual 
para precaver efte abufo son necefarias otras 
Iqyes <del todo diferentes. Mucho mayor fegu- 
itdad.dan á un comprador la marca, y fellos . 
que fue) en ponerle en Jos metales, y \tt% los 
p^ño^s , que quatitos eftatutos pueden háberfe in- 
ventado en el rñundo fobre aprendizages. A qué 
comprador puede ocurrirle el, extravagante pea-^ 
tamiejito de si la obra que compra con las mari-> 
Castque acreditan su cítlid^d^ habrá Cido% rio: 
fabricada ipor uno -qW kA^Si ^jp:fíádQ', ^jiete años 
de ^kpr^nái^^TJ^' el bfixíio;?- Si jl^l ;obfan©§ tuena^ 
la compra, y si no,;la. iuff^nospfecia. ' >- ■? 

Lo dilátadd>delí aprendizage ^tampoco hace ' 
por sí que los jóvenes se .acoftambren; á Ja^ ^ 
induftria. TodjQ.^l op^rariojque tr^bAJi. por pie¿ 
Z4s;es ppri.Loi. ¡reguter- p>\?i^; induíkiqfp y apli- 
cado , ^.poA qy^) delLC^ceircif 10 :de/svi ináuíkiíi, f^-- 
ca á proporción el beneficio : pero un aprendiz 
es^cais i imposible que no fea propenfo á la ocio- ,. 
sidá^iVy lo es en efeQ;o casi siempre, por que^ '/ 
déj^ ílajíerlo. nd rbabe íiptérés a^vlin¿ií>niecd;iat(V^^ 
!^ivl,QS roficios; y deftinps de claíj infio^a y.^h^r-í; 
tida) püjede decirfe que folo pue^^í hacerlos foi*> 
poTté[!i\es \á recómpehfa:' los que eV*án más pro^' < 
ximós. 4 disfrutarla abrazan con mas gufto y C(^m-^ 
píacencia \pX t,rabajp ,j y por .consiguiente tienda : 
mas motivo para habituarfe mas dulcemente á^ 



,1 o:.:íjí 



, 2^n M o fcLi's RX> I. Cap r X.9"í ^ 211 

lá\^ induftria. Un joven parece miiy natural qué 
conciba cierta aversión al trabajo quando ve que 
en mucho "tiempo no puede facar fruto de su 
fatiga: y asi se .vé por experiencia que la ma- 
yor parte de los adultos que se deftinan á 
í aprendices de oficios desde la cafa de caridad 
,en que se criaron fon por lo común haraga.- 
^nes é inútiles ; por que como fon pobres , y 
cuefta mas al Maeílro mantenerles , es mayor el 
número de anos que se k& hace fervir el aprert- 
dizage. i ^^ ^ ^ '■■'.- i 

^-' Efte era enteramente descori^cido de los: an;- 
tiguos ; pero apenas se encuentra Código mo- 
^^erno donde no ocupen un articulo muy con- 
'siderable las obligaciones recíprocas de Maes^ 
<tros y Aprendices. Las Leyes Romanas guar- 
-dan len rfio un profundo silencio. No conozco 
i apalabra Griega ni Latina , ( y aun creo que.pue- 
^,de u^o isftreverfe á afegurar que íio la hay ) que 
exprefe la idea que rpfotros concebimos ahora 
j ^en efta y oz Aprendiz i un criado^ es á faber, 
Sí^obligado áíítrabajar:; en cierto .oficio particular 
¿9 heneficip de su amo y maeftro por el termino 
-fixo i de. cierto numero .de años , con la condi^ 
> .c i OH (de que efte le ha 'deieníeiíar aquel oficio 
I-mismo.» ■ . vJíi.:i ;>^ •<■:;:;.-: i,{\ {>-í:.2;;j,M VjI ..' . 
-5 Finalmente de 'moda ninguroé^fón necefarios 
' ' ilos largos aprendiz^iges :; aun ias artes que fon 
ytjtmji'S^^^iAGT^''^ lof ófidos' comunesí; como .pcisr 
' ^cxeniíplo, i lá de^^^aeer; reloxesí >db bolsillo ^ no; co^n- 
-^tiencn un mi^erio tañ(^'an^e ;< y,de liritejigemcia 
íitanc intrinc?^^^ « que necesiten í de muchoá años 
:Lde dnítj.ucx:jon..La invención primera de tan pre- 
^cios2ís máquinas., y las de algunos primorofos 
-iiiñrumentos que ¿e emplean en ¡su íkbrjca^a nO' 



* 



S^t^ RrQ,ÚEZA DE LAS N ACIÓN ES. f 

Aay' duda que fueron cfefto de una profujl'dá ^ 
meditación, y de mucho tiempo de trabajo ; y 
puede justamente contarfe entre Vos esfuerzos 
mas felices que se han viílo haber hecho el in- 
genio humano. Pero después de inventadas, y 
ibien eritendidas, el explicar á Un joven comple- f 
-tamente el modo de aplicar los inftrumentos, 
y de conftruirlas , folo necesita de las lecciones 
de muy pocas femanas , y acaso ferian muy su- 
ficientes las de pocos dias j á que podia añadir fe 
algún tiempo mas para adquirir algún manejo 
-aunque torpe de los inftrumentos; porque la* 
xieüieza de la mano aun después de fer oficia- 
les, no se adquiere sino á fuerza de practica y 
experiencia. El mismo tiempo y aun menos feria 
-tal vez baftante para aprender los demás oficios 
mecánicos. Quien/duda que un jovenete ep/erci- 
• taria con mas ahinco y atención , si desde muy 
•al principio trabajase, coma oficial "jorqalero, 
siendo pagado á proporción de su poca obra, 
poniendo en fus manos los articu»los mas grofe- , 
JOS y fáciles del oficio , y pagando él mismo los 
materiales que echase á perder pof^ impericia , q 
-pbca; deilreza. Su educación .entonces .feria mu* 
tchd niaíSfeficai , y . siempre -menos odjLofa y cos- 
tofa. El Maeftro no ganaria tanto , por que per- 
dería los falarios qtie ahorra del aprendiz mien- 
tras ¿c^ura el aprendizage , y acaso ?il fin vendria 
lafeDiiebaprendiz mismo él que .Pfír<iiefe,ípor que . 
•«ni' >^uiíí pficio' fai:£lbd©>apr'enderl^.:endria 'tufiuchos 
i¿i0ii«tii>g¿tidoros , y xjuan<íjo llegafe 4-, fer buen ofi- 
ccfil ftts'falariosí feriánJOTUcho meVjs que fon en ^ 
•la^rconftitucion aftuaL El mi^mo aurnento^^de - ^\ 
f^íompetencia reducirla las ganancias del Maes- 
^foval pafo que bajafen ios ialarios de.^^)ficia- ' ( 



) 



.?:n>jc Libro I. Cap. X, 1 /r ^^^ 

]cs;lTodos los oficios , toclos los tratos y todas 
las negociaciones ^perderían en interefes , pero 
el publico gá^naria mucho , como que por efte 
¡medio las obras «del artefano faidrian á venderfe 
á precios mas equitativos. 
# Para impedir eíla reducción de precios , y 
por consiguiente la moderación de falarios y ga- 
nancias , reílringiendo la competencia del nurae- 
ro que ciertamente ocasionarla, fue para lo que 
parece haberfe eftablecido los Gremios , y la 
mayor parte de fus ordenanzas. Para erigir un 
Gremio , ó Incorporación no se necesitaba aur- 
tiguamente mas autoridad en la mayor parte 
de Europa que la de la Ciudad en que se es- 
tablecia. En Inglaterra fué necefaria también una 
Cédula Real ; pero alli ella prerrogativa mas pa- 
rece b^berfjp refervado á la Corona para facar 
dinero , que para protección y defensa de la lí- 
ber tad^^conAin contra femejantes monopolios : por 
que con pagar al Rey cierta cantidafi se conce- 
, dia sin reparo ^Iguno ; y quando qualquiera cla- 
■ se ,de artefanos , ó tratantes se agregaban á gre- 
mio sin aquella cédula , eftos delitos , llamados 
alii adulterinos*, no se caíligaban fegregando el 
cuerpo ilegalmente formado , sino obligando á 
los contraventores á pagar cjerta multa por el 
permifo de ufar fus ufurpados privilegios. (*) La 
. Inmediata infpeccion del gremio , y de fus or- 
^denanzas para eL^obierno privativo de fu ecq- 
Knomia , era priv^jrv'a también de la Ciudad gre- 
:mial ; y todas las deliberaciones que fobre ello 
se tomaban p^cedian no del Rey sino de los 
individuos mifmos del gremio general. 
^.^■y V / . .bü-MUAííf . 

^biíi VeasC) i Madox , firma Burgi , p. 26. &c aoflfSMtfo 



«14 Riqueza de las Nacioiíes, í 

El gobierno económico de las Ciudades^gre- 
miales venia i eílar enteramente en poder de 
tratantes y de artefanos : y era /"nterés claro y 
manifieílo de cada clafe particular de ellos el 
que jamas abundafe el mercado publico de las 
especies respectivas de su induftria : que en rea-f 
lidad era mantenerlo siempre excafo. No había 
especie de gremio que no eftuviefe siempre peií- 
fando en eítablecer nuevos reglamentos propios 
para el intento , y con tal que fuefe efto permi- 
tido á su clafe , no hallaban inconveniente eti 
que las demás hiciefen lo mifmo. En confequent 
cia de eílos principios cada gremio venia á obli- 
garfe á tomar las materias que necesitaba com- 
prar dentro de la Ciudad en mas alto precio 
que las hubiera comprado de lo contrario : pero 
también por lo mismo quedaban cjautí^rizados 
para vender fus géneros igualmente caros ; de 
modo que en el trafico y negociacit>n (^.e unos 
con otros entre las diferentes clafes de gremios 
de una Ciudad ninguno perdia*con eftos regla-, 
mentos : y todos ellos ganaban en la negojcia- 
cion con los demás confumidores ^el pueblp y 
del país : siendo asi que el trafico que enrique- 
ce á una Ciudad no es el que se gira por los 
gremios entre sí , sino por ellos entre el coraua 
del pueblo. q 

Todo pueblo viene á derivar del campo ;^^' 5 

-dé'ilíi tierra, toda su fubsifte^cia , y todos lor 

materiales primeros de su i!)rjuftria : eftos los 

^|>aga después de dos maneras i ó volviéndolos 

^trabajados- ó manufacturados ; \», cuyo cafo se 

aumenta, el precio de eítos materiales con los 

falarios del trabajo , y con las ganancias de sus 

dueños , ó inmediatos empleantes ; q enviaada 



\ .^ >' Libro I. Cap. X. '^ i 15 

) aígivha parte tanto del produjo rudo , como 
manufa6iuradg que viene de otros paifes , ó de 
las partes mas remotas del mismo país en que 
se manufa6luran ; en cuyo caíb también se au- 
menta el precio original de los materiales di- 
chos con los falarios de los operarios , los por- 
tes de las mercaderías , y las ganancias de los 
negociantes que emplean en ellas. En lo que 
gana en el primer ramo consiílen las ventajas 
que faca una Ciudad de sus propias manufac- 

furas: y en las utilidades que laca del fegundo 
as de su comercio interno y externo : y los 
falarios del trabajo, y las ganancias de los fon- 
dos componen el total de lo que se adquiere 
en ambos. Qualquiéra reglamento pues que mi-, 
re á aumentar los jornales de los operarios, ó 
las ganancial de los empleantes mas de lo que 
sin tales rfjglamentos ferian, es un eftatuto, que 
habilitará una Ciudad para que comp?e con me- 
nor cantidad de trabajc^propio el produ61o dé 
'mayor cantidad de trabajo campeftre ó ruftico:* 

1 luego femej antes reglamentos dan á los negó-' 
cialues y áhefí.nos de la Ciudad una fuperio-^j 
ridad tan grande como perjudicial fobre los due-; 
ños de las tierras, fobre los labradores, y so- 
bre los trabajadores del campo; quebrantando 
aquella igualdad natural que se verificaría de 
lo contrario entre el comercio reciproco de la^ 
negociación urba^ y rúnica. El produBo en- 
tero anual de un? Ciudad, ó del trabajo de la^ 
fociedad en cojiun, se divide anualmente en- 

2 tre cílas folas 4ios clafes : y mediando aquellos 
regla lientos gremiales es mucho mayor porción 
la que se reparte entre los habitantes de la Ciu- 
dí\d que la que les corresponderia en otro cafoj. 



I 



i... 



216 Riqueza de las Nacioííes. 

y por consiguiente mucho menor la que^jus- 
lamente pertenecería á los del campo sin aque- 
llos eftatuíos. (2J El 



(2) Las incorporaciones gremiales , y sus peculiares esta- 
tutos fueron sin duda antiguamente una materia muy poco 
meditada en España según la facilidad de permitirse su aso- 
ciación , y según el excesivo número que se halla de estos 
Cuerpos en todis las Ciudades ; pues alguna cuya población 
acaso no llega á seis mil vecinos cuenta el numero de cinco 
Gremios Mayores, y veinte y cinco que llaman Menores: 
la experiencia ha ido diftando ideas muy distintas : se van re- 
mediando algunos perjuicios , aunque quedan muchos mas qná 
remediar ; y vemos que hace ya algún tiempo que el Go- 
bierno se desvela en el fomento de la Nación sin las preo- 
cupaciones que regían antes en una materia tan importante, ' 
Que todo género de Monopolio fu4 siempre la cosa que mas 
odiaron nuestras leyes antiguas y modernas, no creo que lo 
pueda poner en duda quien haya saludado el cuerpo de nues- 
tra legislación; y tampoco habrá quien dude, que la libertad 
en la negociación de todo género de mercaderias y manu- 
facturas del IfjCyno es la llave que franquea el tespro de la 
Nación. A todo, esto es'diametralmente opuesta la asociación en 
Gremios que por lo, regular ey.án cargados de privilegios ex- 
clusivos que traen consigo por necesidad el estanco y el mo- ' 
nopolio : sin que pueda haber leyes capaces de contenerles, . 
mientras por otra parte se franqueen unos me^lios tan fáciles 
de eludirlas. No obstante aunque no' pueden menos de ser 
perjudiciales aquella^i Incorporaciones gremiales de Mercaderes 
y. Tratantes cuyo objeto diredo es la compra y venta, pu- 
dieran considerarse útiles, aquellas que solo mirasen á la peri- 
cia y adelantamiento technico, no mercantil , de Artes , ó Ma- 
nufacturas , si pudieran hallarse tales condiciones que separa» 
«en en la práctica unos, objetos tan intimamante unidos. OÍ 
, Que esta sea la intención de nutóo Gobierno se dexí? 
muy bien discurrir por aquel desvele-' con que se mandan 
examinar en el Supremo Consejo de Castilla (odas las Or- 
denanzas que se hayan de establecer e^rjiualquiera Gremio 
particular: la intervención que en sus junias ha de tener la < 
autoridad pública del Juez territorial; la precisa inier^ ncion 
del Procurador Síndico general en la erección de qualquiera 
dé estas incorporaciones , para que haciendo las veces del pú- 
blico exponga lo* perjuicios que á- este puedea 6 no seguirst^-^ 



, •íwr^n^r Libro I. Cap* :je>^l í>i ##f 

^ j El precio real que la CiudacL paga por los 
abaítos, iiiensilios y materiales que anualmente 
introduce es la cantidad de manuía£luraíí, y gé-^ 
4!f:íi; uJ*!i>}Jp jHí/ iawiíiol 'tCí\jat ojniiJ j&biüM aOüií.'í 
y Otras precauciones prudentísimas , '^W^-ííffce .'TÍu*¿á-^p^ 
^ser suficientes para cjuitar radicalmente un mal t^n envejecido. 
Si estos Gremios , estas Incorporaciones no tuvlefen otro ob- 
jeto que el arreglar sU gobierno económico para el fomento 
del oficio ó arte, la enseñanza por exemplo de 'aprendices, 
cJ. tiempo que debian trabajar siís oficiales , las boras en que 
no hubieran de po^er faltar de su destino , eflablecer fondos co- 
munes para compra y fomento de máquinas é instrumentos; 
para remediar al pobre Artesano que se inhabilito trabajando, 
para los gastos de enseñanza de huérfanos menores hijos de 
pobres Artesanos , alivio de la viuda honesta y aplicada , y 
otros objeto?, tan loables como utilesj. n;0 habría ^ elegios que 
bastasen para' publicar el mérito , y 1^ ^utilidad de Asociacio-« 
nes y Órennos : pero qiiieA no, vé que .éste será siempre un 
sistema imaginario, y que al ponerse en práctica la mira del 
interés v de.^la negociación se llevaría cerno se lleva todas 
U$ atenciones , valiéndose de todos los privilegios; que las leyes 
les conceden con el fin únicamente del fonicpt.o, y de.^^reífccciori 
Áé Artrp y Manufacturas , para ésfj^ncár erítr'^»'sú^-Íiid;vjc'U(ís 
incorporados dé un modo ú otrtí rin ' ntbn >[ó'ío ó >réíivo V 
odiado por ks leyes mismas. "HLos Gremios pues ' tiencri pot 
SI una tendencia perjudicial ; y será un ca^o miiy rarc) que ¡se 

^ hallé uno que se contenga dentro de los, limitas Ilegales ,,,, y 
de» lo justo d/s las^ intenciones del ' Gobiii'rno. Éa cfe<:to' en 
nuestros días «e van quitando mu'cha^ ficfícnlas restricciones 
^ue los Miembros incorporados hahian ido autorizando i por 
ordenanzas inconsideradas, pero bien dirigidas al. propio i iu<?" 
rés : se adopta por los Ministros que nos gobiernan la má- 
xima de que no hay modo de fomentar las fábricas como 
. 'dfexarlas qile fabriquen libremente , sin mas restricción ¡qué las 
flue cuidará el comprador de poner naturalmeme al falricanté 
no comprándole el Rv^ero mal faLricado-: se abolieron, las. mari 
cas de los texidos , Jls calidades, y aíiímcro' de hilos que" del- 
bian contener, co»^ s,i no pudiera igualar esra diferehcia U 
desigualdad de lo'jprecios , finalmente se desterraron muchas de 

!^ . aquellas limitaciones que aniqu laban la industria nacional apro- 
vecb.ido^é (os Extrangerqs de la, (^íniíj-aria libertad que eiloi 
disfrutaban con ventaja en sus manufacturas, . -.¡' ¡jií-m^- 

* Tomo I. £« Tan 



\ 



218 RlOU.l^ZA DE LAS N ACIÓN ES. , 



ñeros que anualmente también se Tacan de (:11a. 
Cuanto mas caros se vencien eílos, mas baratos 
$e compran los otros; con lo que la induítria 
rúllica queda tanto menos fomentada quanto mas 
Yeniajola la urbana, ■^rvhjín'ihmc^ ^?.ioÍ3íjfi!)'nr ?.r.-iio ^( 
Que la induítria qüt* -se cülti^^a et1'1á^'-Giu- f 
dadcs de qualquiera parte de Europa es mas 
ventajofa qiíe la qup se exercita en los cam- 
pos, sin fer neceíario moleílarfe en una com-s^ 
putacioh mas prolixa , se ve patentemente en 
una observación muy obvia y fencilla. No hay 
país en Europa donde no se encuentren cicn< 
pcrfonas por lo menos que hayan grangeado 
grandes caudales de pequeños principios con el 
tranco y las manufa6íuras, que son los articu-^ 
los de la induílria urbana , por una que haya 
llegado á adquirirlo con las produc^f.ionfs ru- 
das de la tierra, beneficiada por el cultivo que 
es el objeto de la ruítica. Luego en la jnduílria 
de las Ciuíiades eílkn mejor compenfados los 
falarios del trabajo, y \bn mayores las ganan- 
cias de sus fondos que en la del campo: y co- 
mo el caudal y el. trabaio busca siempre corno 
ae propio movimiento el empleo mas ventajoio, 
acuden naturalmente á las Ciudades, v desierta» 
de las campiñas. ^^*' ^^^mn^yf^ 

■ ■ V 

Tan perjudiciales como son las imprudentes Ordenanzas de 
los Gremios 5 y Cuerpos cxclmlvamcntej,nrivilegiados, por tan, 
ventajosas se tienen por la experiencisS'ás Compañías volun- 
tarias , y libres , pero no exclusivas : fvír que estas encierran 
todas las ventajas que se ponderan en lar^'^ociacion en Gre- 
mios ; y la libre competencia de otros qii^* pueden mezclarse 
€n su mismo tráfico ó negociación precave los perjuicios del . 
monopolio^ y U sujeción del público ai arbitrio de \éJ pri'- 
vjlegiados, •" 



, .eaiKu Libro I. Gap. X. i' £19 

Los habitantes de una Ciudad como que vi- 
ven ^juntos pueden combinaría para qualquier 
proyedo con mucha facilidad. Ño hay tráíico 
j)i negociación por de. poca consideración que 
fea que no haya llegado á incorporarfe eagre-;- 

f mió en un lugar ó en otro: y aun donde no se 
ha verificado efta incorporación prevalece siem- 
pre el mismo espíritu gremial, la embidia de 
los progrefos del foraílero , la repugnancia en 
tomar aprendices^ y^ la avers^ion á comumcay 
los fecretos technicos de su trato , u oficio : y 
hnuchas veces en juntas libres y voluntarias sin 
la formalidad de gremios se adieftran para im- 
pedir las libres competencias de fus rivales que 
no pueden prohibir por ordenanzas: y entre 
aquellos oficios y tráficos los que ocupan ó em-r 
plean ^nen^r numero de manos fon los que con 
mas facilidad ó se congregan en gremios , ó for- 
man aquellas combinaciones. Media docena, por 
cxemplo de Cardadores de lana hdfta ^ara dar tra-r 

^ bajo á mil hihyíderos f texedores : concertan- 
<iofe>en no tomar aprendices no folo se apropian 
exclusivamente el oficio , sino que reducen toda 
Ja manufactura á cierto genero, de esclavitud y 
fujecion á ellos, y levantan el precio de su tra^ 
bajo á mas alto grado con mucho qu^,vl<(jik¿j(|;i^ 
merece la naturaleza de su labor. ;> - ;• - 

, *-.'í Los habitantes del Campo jdisperfos en lu- 

^-gares diftantes ,^0 pueden con facilidad com- 
binarfe : y no f(^o uo han formado gremio ei^ 
las mas! partes de turopa , (*)j§inó quC; jarnos ha 

^f>»|(*^) En la^Ciudad de Valladolíd dpnde esto se escribe , hay 
GreiJíos de Labradores , y de CosecHeros , <^ue son \o'^ due- 
ños de Viñas : y no duao que los habrá tanlbicn en otra^ 
partes de España, '^ •< -ü*X^¿^J4U4tpAííí•.-í■P**ífiífc:«íüi. 



1 



2 20 RiOuázA DE LAS'NiAlCIONES. ^ f 

prevakcido entre ellos el espíritu gremial. Nunca 
se ha tenido por necefaria el aprendiz age para 
calificar á un hombre de labrador, sin embargo 
délo extensiva , é intrincado de eíle ramo, si 
•ha de fer bien manejado , puies exceptuando las 
ciencias exatlas , y las profesiones de artes> libc-f 
rales , no hay exercicio que requiera tanta varie- 
dad de conocimientos , y experiencias. Los in^ 
numerables vohimenes que fobre él se han es- 
crito em todos idiomas pueden convencernos de 
que -ew'NaeioH ninguna culta ó barbara se ha 
mirado la materia como de fácil comprehensioní 
y de todos eílos volúmenes en vano pretenderá 
qualqmera faéar aquel conjunto de cónocimien- 
t^os de (tantas y tan diítintas- operaciones como 
p^)ree é\ Más ruílico labrador , sin embargo del 
dcspre<iio con' que les tratan algunos ^e el^^os dtiih 
tores poco considerados. No hay arte acafo , ni 
óRcio mecapieo cuyas operaciones toc^s ijo pue* 
d'an áttiplificarfe en el corto espacio de dos pa- 
ginas ', -"y e^tponerfe en ^muy pvcas láminas fu^ 
tiiecáñica : y en efecto asi se ven explicada'S mu- 
chas de ellas en la Hiíloria de las ^^rtes que^se 
publicó por la Academia de las Ciencias en Pa- 
m. La dirección de unas operaciones que á cada 
ItadcH^za-detiempo se varían , y que á cada ac- 
cidente de los muchos á que eltán expueftas, se 
tVrúdan , requiere mucho mas juicio , y discer- 
nimiento que las' que fon sie^npre las mismas 
%'- é^.^i= i'déntieaa las ciperacion^*. i^rd 

i'! -N^yíbio.el a^te'^ lab rantiil , ó dirección genei 
ral de las operaciones de la agricO^-fura, sino mu- 
chos ramos fubaítfetnbs de ella requieren rnucha 
¿as"p,ericit^^^ que la mayor parte de 

ios óñcios mecánicos. Los que labran el hjoi}2.t 



, ,^avíO Lialio L Cap. Xy^i^ •** 

I a el hierro trabajan en unos materiales y con 

iinos^inftrumentos cuyo temperamento, ó templo 

es siempre casi el mismo: pero el que ara la tier* 

jracon una yunta de bueyes, ó un par de mula$ 

^ trabaja ¡con- inftrumentos cuya fanidad , folidez, 

•fuerzas, y temperamento varia n infinito á cada 
pafo : y la nfíisraa variación padece la condición 
de los materiales de su labor ; por lo que amb«í 
cofas requieren para su manejo mucho juicio y 
discreción :yr sin embargo vemos qite rara ve? 
se halla en efto delc^luoíb un jornalero del cam*- 
|)o poreílupido que nos^ parezca. Eíte hombre 
4gnorantoieítárenterameiitC' negado al tr^toifoci^ 
ble í^ue se encuentra en las CjudadeSi;!}^ fus .vdv 
ees y y i lengüage ion por su ruilicidad. dificite 
út entender para el que no elté aeoílumbratlo á 
oirles viper^ su entendimiento hecho á conside- 
xar lagraFi variedad de objetos que se le prefen^- 
iahícsigentí^aimente mu>^ fuperioFí iallde otfjáis, 
cuya atenci'on eftá todo él dia ocupada: en una 

^6 dos simples Ojperaciones. Quan üjperior íea la 
claje Ínfima de los del campo á ks de iguai gd- 
-rafquiá' en J;as Ciudades-, es muy patente á qual- 
quiera que por precisión , ó por curiosidad ha?- 
ya iraí-ado con ambas. En la China , yén* JnJdos^ 
tan tanto la clafe ruftica, cdmo los jornales db 
fus trabajadores eílan colocados en un grado fu- 
■perior á los de todo genero de artefanos. Asi lo 

yferia en todas p^^tes si no prevaleciefe tanto el 

espiritu gremial j^ las ordenanzas de fus ;n.coir- 

po raciones. (,, ohiAsq ^Í^'\o fio ^'^wé^wr^s^ 

^ La fuperi^dad que la induftria urbana tie- 

>-""'— ^ne fobre la ruftica en todas partes de Europa 

no es enteramente efeélo die la incorporación. eJi 

I Gremios , y fus ordenanzas jiíay tamlDien otros 



222 Riqueza de las Naciones. í 

reglamentos generales que la apoyan. Los crecí- | 
dos impueftos fobre las manufaduras extrange- 
ras , y fobre todos los géneros introducidos por 
los extraños para fomentar los nacionales , cami- 
nari al mismo fin , y producen el mismo efefto. (*) 
Los eftatutos gremiales habilitan á los habitan-í 
tes de las Ciudades para levantar fus precios sin 
temor de que la competencia, que no hay, de ftís 
paifanos pueda hacer que no les compren fus gé- 
neros. Los otros reglamentos les afeguran con- 
tra los rivales extrangeros. Efta alza general de ' 
aquellos precios caufada por ambos capitulos viei 
-ne por ultimo análisis á pagarfe por los hacen- 
•dados , labradores , y trabajadores del campo, que 
rara vez se habrán opueíto al eftablecimiento 
de tales monopolios. Por lo general ni tienen in- 
chnacion ni agudeza , ó travefura pafa entrar en 
•combinaciones : y el clamor , y la fofiftería de 
.algunas dejas gentes de comercio y*- traficóles 
iperfuaden facihnente á que lo que es realmente 
interés de cierta clafe particular de la fociedad^ ^ 
-Iq crean igualmente del todo de ella. 
-ÍRí En la Gran-Bretaña parece hal^er sido ^n- 
tes mayor que en eftos. tiempos la fuperiondad 
"de la induftria urbana fobre la ruítica. Los fa- 
-larios del trabajo del campo se aproximan mu- 
-cho á los de los operarios de la ciudad , y las 
'ganancias de los fondos empleados en la agricuU 
itura á las de los defti nados á m^nufañuras , con, 
-mas (próxima proporción queja que habia , fe- 
gun se dice , en el figlo pafado -y principios del 

; , - ^ ■ ^ , • í^ _ ( 

^ (*) Estos ¿líos impuestos son indispensables por ot^. p~áHé" 
-para el fomente de la industria Nacional ; y para igualarla ba- 
<lapza con igaMes fft.^utps.á« Ja§., Naciones extrangeras, . 



. prefente. Eña mudanza puede mirarfecomo eon- 
íequchcia necefaria, aunque remota, de cierta es- 
pecie de fomento extraordinario que se ha dado 
ajli i, Jai misma induílfia urbana. Ll fondo que 
se acumula en efta fuele íer á veces tan gran-; 
ide que no puede ya emplearfe con las mismas 
ganancias que folia emplearfe en aquel ramo. 
Efta induílria tiene fus límites como qualquiera 
otra cofa , y el aumento del fondo , fomentando. 
la competencia, reduce:, ó rebaja las ganancias,; 
Reducidas eftas á menos, la induftria urbana sa^ 
J2L fus fondos al campo , si puede decirfc asi , en 
donde creando una nueva demanda , ó folicitud 
de trabajo rural aumenta necefariamente los fa- 
larios de efte. Derramase aquel caudal por toda; 
aquella campiña , y empleado en la. agricuUux^f 
aquel f/jndq^ÍQ Ip reftituye al campo , con cuya' 
fuítancia en mucha parte se habia acumulado ea 
la Ciudad. «iíMas adelante procuraré demoftrar 
que los mayores adelantamientos de fa agricul- 
tura se han debido en t^Sda Europa á la redun- 
dancia de los fondos acumulados primeramen^tc 
^ en Jas Ciudades : y haré ver al mismo tiempo, 
que aunque por eíle medio han llegado algu** 
nos paifes á un grado considerable de opulen-^ 
cia , es ñn embargo muy lento , muy incierto^ 
y expueílo á las interrupciones de innumerables 
accidentes: y contrario por todos respeños al 
9rden regular ó Ji^atural de las cofas. Los inte- 
refes, las preocupí^iones , las Leyes , y las cos- 
tumbres que dieron ocasión á ello, procuraré 
exponerlas con tí" claridad posible en los libros 
>A tprcero y quarto de efta Inveftigacion. 

-^"' R4lra vez se verán juntarfe los de una misma 
"j^í^ofesion^^U oficio , aunque fea con motivo de 



í>84 Riqueza be las Naciones. 

diversión , ó de otro accidente extraordinario,: 
que no concluyan fus juntas y fus converíacio- 
nes en alguna combinación 6 concierto contra; 
el beneficio común , conviniendofe en leva«ntar 
los precios de" fui artefaftos , ó mercaderías. Es 
casi imposible impedirlo por una Ley que féa( 
cxa6lamente obedecida , por que un rigor exce- 
sivo >qn prohibir que eftas gentes se juntafen con 
qualquiera motivo feria incompatible con la jus- 
ta libertad de los buenos ciudadanos. Pero ya que 
la Ley no pueda totalmente impedir eftas jun- 
tas á lo menos no facilite los medios de celebrar^ 
las y ni las autorice de útiles , ó necefarias. 
-X Una ordenanza gremial que mande, y obligue 
á todos lo* de lina profesión á fentar fus nom* 
bres , casas^ , y oficios en un libro de regiftrb pit-- 
blico facilita aquellas afambleas. Eí>rechi cierta- 
conexión entre gentes que acafo de otro modo 
ni aun se conocerían en una Pobladon .grande; 
y ofrece á cada individuo de aquel gremio una^ 
guia que le conduzca á donde encuentre con la^ 
mayor facilidad con su compañero. 

Un eftatuto que dé facultades ^ los indivi- 
duos de un mismo exercicio para imponerfe cier- 
tas contribuciones en beneficio del pobre, del 
enfermo, de la viuda, del huérfano, délos del 
mismo oficio precifamente , hace ya eftas juntas 
necefarias. (*) 

La afociacion de Gremios* no folo las hace 
necefarias, sino que se obligf; á muchos á con- 
descender en los conciertos aue forman eftas 

_ (> . 

fe (*) Quando estas juntas para p>iaáosos fines se considere;?, 
necesarias debe haber una suma vigilancia en que jam^- se for- 
men, ni aun con este pretexto, sin que en ella presidan sas Jucr 
«es privativoSj ó en su dcfefto las Justicias territoriales, ^ * 



I ,- ' Llbro I. Cap. X. 225 

juntas contra su voluntad, porque la mayor 
parte de los votos hace Ada decisiva y obli- 
gatoria aunque los demás individuos la residan. 
En un tráfico ó negociación libre, ó sin las 
trabas del gremio , nunca puede verificarse una 

• combinación efectiva sin unánime confentimien- 
to de todos y cada uno de sus individuos; y 
quando se haga no puede durar mas tiempo que 
el que tarde en mudar de penfamiento quaU 
quiera de ellos. La mayoría de votos puede en 
un Gremio autorizar una Ordenanza que im- 

^ ponga ciertas penas á los contraventores; y efta 
circunilancia.no puede menos de reftringir la 
libre competencia con mucha mas eficacia que 
qualquiera combinación, ó concierto voluntario. 
Aquel pretexto con que generalmente pre- 
tcndfyi al|icinarnos de que los gremios fon ne- 
cefarios para el mejor arreglo del trato ú ofi- 
cio , cariéíce abfolutamente de fundamento. No 
hay una disciplina mas ordenada ni mas eficaz 
para qualquiera arteícfno que la que fobre ellos 
tienen , no el gremio > sino fus compradores , á 
quienes Haman vulgarmente en unas Provin- 
cias fus marchantes , y en otras parroquianos. 
El temor dfei« perder fus géneros les contiene 
para el fraude, y corrige su negligencia , y una 
incorporación exclusiva debilita efta disciplina, 

• porque en efte cafo no puede menos de haber 

, operarios en qualquiera ramo , conduzcanfe bien 
ó mal : y efta ^ la razón por que en muy po- 
cas Ciudades Gremiales se halla un Artefano 
fobrefalientej^ni buenos oficiales por lo general 

^ aun en aquellos ramos de mayor necesidad y 
dej^acho. Si uno quiere tomar una obra bien 
acabad^ tiene que ..acudir i las poblaciones liares- 
' Tomo I- «g 



&26 Riqueza de las Nacione^^ 

én que no hay privilegios exclusivos ; y en d9n- 
de por lo mismo el Artefano no encuentra mag 
apoyo que el de su propia habilidad , deftreza^ 
y aplicación : en cuyo cafo es lo mas lamenta- 
ble que fuele fer necefario entrar el genero en 
la Ciudad gremial con todos los riesgos del 
contrabando. 

De efte modo la Política de Europa ha ii- 
mitado la competencia de algunos empleos á mew 
nor numero que el que en otro cafo se em- 
plearia en ellos , y por este medio ha ocasio- 
nado tn las mas partes impremeditadamente una 
desigualdad de mucha consideración en las ven- 
tajas ó desventajas en general de los diferentes 
empleos del trabajo y de los fondos de la fo- 
ciedad* > :>j v-^-^n? i^v;; n 

-iiO' M ,i^ii.\i l'}p Sección JIj bftTkq ai^iüba 



*^ . . * > 



n fégundo lugar la Política de Europa , au-¿ 
mentando la competencia en algupos ramos mu- 
cho mas de lo que ella feria por su tendencia na- 
tural, ha ocasionado otra desigualdad ^e especien 
opuefta en la general diílribucioni'de aquellas 
ventajas ó desventajas de los empleos diferen- 
tes del trabgijo y de los fondor tdelafociedad 
mi^ma. ^^ ''íf- viaiiln^i^í) fiai;?ií^wqio)rii 

Llegó á tenerse por punto de' tanta impor- 
tancia el que cierto número de, jóvenes fuese 
educado en algunas profeáione|„ que unasíveó 
tes el publico , y otras la piedad de varios fun- 
dadores particulares eftablecieron |^f^nsiones, Es- 
cuelas, y fondos perpetuos para efte plausible 
intentó; pero en algunas partes el número *cx- 
€€6ÍYO de aquella^ fundacioiics trsie 4 cierta pro- 



» .87> *'^ *>tiBRO I. Cap. X. 227 

lesión muchos mas que los que en otro caso 
penfarian en abrazaría. En algunos paifes de la 
Chriíliandad, fegun creo, la educación de mu- 
cha parte de los Eclesiaílicos se debe á eílos 
medios de enfeñanza. Muy pocos fon los que 
eligen aquella carrera á sus propias expenfas con 
respedo á los que , en confeqüencia de su vo- 
cación , fon educados con los fubsidios de aque- 
llas fundaciones. Lo penofo , lo dilatado y eos- 
tofo de aquella educación no puede procurar 
á eftos eftudiantes una recompenfa proporcio- 
^ nada á sus gaftos por razón del número ex- 
cesivo de los que por confeguir algún eftable- 
, cimiento se tienen que contentar con una 
recompenfa mucho menor que la que corres- 
pondería á tan respetable gerarquia: haciendo 
de eí^e abodoque la concurrencia de los pobres 
lleve á ellos el empleo que debia eílar en los que 
no lo sonnanto para que pudiefen foftener su ca- 
: ra6ler. No seria cofa decente comparar á un 
! párroco, ó § un Cabellan con un operario, 6 
i jornalero de un oficio común en quanto á las 
circunílancias de su eftado , y su perfona por 
razón de su carácter venerable : pero el eíli- 
- pendió de un Capellán ó un Párroco, en donde 
fon pagados á fueldo , puede muy bien equipa- 
; rarfe en cierto modo sin desdoro á los falarios 
•* de un jornalero que gana su vida con un hon- 
^ / rado trabajo. E:^ ciertas Naciones todos los Ecle- 
. siasticos fon recompenfados por las funciones de 
X fiu minifterio fegun el convenio que con sus res- 
: petiivos fupe/iores conciertan. Haña mediados 
del siglo catorce el eílipendio común de un 
c'Piúiíroco en Inglaterra eran cinco marcos de 
plata, que equivalen á diez libras de la ppe^ 



v228 " RIQ.lrEZ^A^'ÁKÍLAs Nacion^t.s. 

fente moneda Inglefa (900 rs. vn.) según regu- 
laron los Decretos de varios Concilios de aque- 
lla Nación : y en la misma época se regulaba 
la paga de un Maeílro Lapidario en quatro 
peniques diarios que contenian la misma can- 
tidad de plata que un Shelin de la moneda 
a6lual ( 4 rs. y 17 mrs. vn. ) y el jornal de un 
oficial del mismo Arte fué regulado en tres pe- 
niques, que equivalen á nueve de la moneda 
prefente , (3 rs. 12 j^ mrs. vn. ) (*) Los falarios 
pues de eftos dos Operarios, fuponiendoles to- 
do el año empleados , eran muy fuperiores al ^ 
eftipendio de un Párroco: y fuponiendo sin em- 
/ple > á aquel Maeílro la tercera parte del año, 
quedaban sus í'alarios perfe¿iamente iguales con 
los de un Cura empleado, y trabajando siem- 
pre. El Eftatuto XiL de la Reyna A/;ia , /decla- 
raba al Cap. 12. „que por quanto la falta del 
-„fuficiente fuftento de los Párrocos hibia hecho 
;i„que en vanas partes eíluviefen los Curas mal 
c\,dotados, se daba facultid al 0|;(ispo. para que 
''j,feñalare por escrito, bajoi su firma y fello , un 
„fuficiente eftipendio , ó ayuda de cpfta que ni 
.„excediefe de cinquenta libras al ario, ni ba- 
: „jafe de. veinte."' En el eftado prefente de In- 
-glaterra se tiene por un )eftipendio muy razona- 
¿ ble dé un Párroco el de quarenta libras al año; 
- y sin embargo de una Aáa del Parlamento que 
-asi lo dispone hay Curas que^ no gozan aun ^ 
: de veinte. Muchos oficiales g^nan en Londres 
#<hafta quarenta: y apenas se hallará en aquella 
fíMetropoli un Artefano aplicado^ ^en qualquiera 

5; (♦]rVeásé er Estatuto" de Trabajadores, que es él xjAt/ de 

t.. j£duario lil ;. . , . 



» .E3yí O Libro I. G ap4 'Xjj g i il «'229 

I -especie de oficio que no pafe de las veinte: 
.aunque efta fuma no excede de los jornales que 
.comunmente .ganan , los trabajadores del campo 
en muchas Feligresías rurales^ Siempre.. qu;e se 
.ha penlado en eftablécer X^ey para regtilaJr fa- 
_• iarios en los operarios , ha; sido por io común 
.para bajarlos , nunca para fubirlos: pero las que 
se han dirigido á losLEclesiasticos siempre han 
mirado, á fubirlos, .no á bajarlos ; y i obli^ 
-gar i los Redores de las Feligresias á dar algo 
mas que aquel escafo mantenimiento que al- 
^gunos de sus Curas se ven obligados á aceptar 
por su miferable situación, favoreciendo aqudlqis 
Eílatuíos la dignidad y decoro debido á l^i Igle-- 
sia, y á su eftado. (3) Pero en.ambos cafos.he^ 
mos vifto: quedar la Ley illifojia , pdr qije^^m 
se ha podido confeguir levantar a los Eclesiás- 
ticos el cítipendio, ni bajar los falarios al tra- 
bajador CGinforme á las intenciones del¡ Eñatuto: 
porque nunca ha podido efte impedir el que 
los unos acepí^en raenc/s de la qüota legal por 
razón de la indigencia de su situación , y ila 
^ multitud de sus competidores : ni i los otros el 

:w4i(3).Esta jGomjparacion entre los' ^estipendios de los-Parrocol, 

t,\o& salarios de. los í)pe^anoi , .comur^es. no tiene ¡lugar con 
uena proporción en la conjtiti^cion J^clesiastica de España: 
' pues es bien sabido que en nuestra Nación no están arreglá- 
■ * dos aquellos á cierta qüota estipendiarla en calidad de jorn'al 
^ coiño en Inglaterra 's, sino que consisten en la parte de Diez- 
,inos según su varia distribución j en donde se perciben ppr 
los Curas, 6 por estc^to , ó por costumbre, ó por privilegio: 
en las Primicias : .perechos Parroquiales : y en algunas paftfes 
en Beneficios an^yos a los Curatos : en piadosas fundaciones 
- en favor de Parroquias &c. Por lo qüa\ en ubos Obispado^ son 
muy 1J)ingues , y en otros muy excasos ios- subsidios de 1^ 
Guras, ó Párrocos, • ^ 



rz^ó Riqueza de las Naciones. • 

que reciban ma5 por razón de la contraria com- ( 
patencia de aquellos que se prometen mayores 
ganancias en darles que trabajar aunque fea á 
mas caro precio. 

-i : Los Beneficios quantiofos , y otras Dignida- 
•des Eclesiásticas foftienen con decoro el honor < 
de la Iglesia sin embargo de las abatidas cir- 
cunftancias de algunos de sus miembros indi- 
gentes. El respeto que todos tributan á aquella 
digna Profesión hace también parte de la re- 
-compenfa, fupliendo lo corto del eftipendio en 
los miembros necesitados. En algunos paifes dé 
la Iglesia Catholica se encuentran sin duda ven- 
tajas grandes en feguir la carrera Eclesiástica; 
pero la esperanza misma de sus grandes aco- 
modos hace que la abrázen tanto numero de 
gentes de todas clafes que acafo no^< la ííbraza- 
rian por fola su vocación , que excede con mu- 
cho al de^uantos empleos puede ffünquear en 
ella una* Nación; y quedando la mayor parte 
indigente, y reducida á aceptar^ qualquiera efti- ^ 
pendió por corto que fea, el abatimiento de su 
fortuna, y á vecesla mendicidad ,^ hacen que ^ 
no se trate con todo el respeto y decoro de- 
,bidos á unas perfonas que no pueden de eñe 
modo foftener sin desdoro su dignidad. Un nú- 
ii-iero mucho mas moderado de Beneficios Ecle- 
siaílicos, y de las perfonas que hubiefen de ob- 
tenerlos traeria á la carrera de los Sacros Or-^ 
denes hombres mas fabios , mas decentes, y mas 



j^m^'i^M): 



>í*ii«0. lu^i c 



¿31*ii;«0. lu i c ^ m iD 



(4) Ninguno que registre la antigua disciplina de la Iglc- 

. íia puede dexar de convencerse del desvelo con qu^^ todos^ 

los Concilios, y Prelados Santos se empeñaron en no acce- 

cent^F ifldiscretam^nie el número de Iqí liiiclesisisucos , por no 



» .' :> Libro I. Cap. X.v'^^ ^ «jf 

I Síj en las profesiones en qiic no hay bene- 
ficios como en la Jurifprudencia., y Medicina 
se educafe igual número de Jóvenes á expen- 
ías del Publico , ó de Fundaciones particular^sf 
feria tan grande la concurrencia que baxaria£ 
•un extremo laílimofo la recompenfa pecuniaria) 
de su trabajo como que en eftos deftinos compo-. 
nen la parte principal de la recompenfa los.lu-^ 
cros eventuales. Según el modo de penfar del 
mundo no tendria á bien un Padre rico educar 
á fus hijos en ellas á fus propias expenfas : y? 
quedarían aquellas carreras deftinadas para los 
desgraciados y pobres, cuyo número , y cuyas 
neccvsidades harian que se contentafeá con un 
eítipendio tan corto, que ocasionaria un abati- 
miento indecorofo enanas profesiones tan' (Jig- 
nament'> rer^petadas. /^l.? 

Aquella desgraciada clafe de hombres <, lia-* 
mados generalmente literatos , se< ' haljai al pre- 
Tente en algíinas partes en la situación qiie en/el 
^afo dicho efta^ian Jurfsconfultos y Medicóse 
Muphos de ellos fueron educados en sus prin^* 
cifyos paraje! Eftado Eclesiaílico/, y haflaodose 
:.' ■ " . ' • .;.; I ■ : ' i--', 'i''-'' ) :y ) : : ,.: 

tíekanrl^s iñcéngruoá i ení; píér}uício del decora del Estado» j y por 
no llenar ministerio ^i) importante y v.síígrado dcí, hombres 
ineptos. Secufidum meritum^ njel reditum Ecclesiarum numeras or-' 
ílwe¿ur, dice el Canon 62 del Concilio Niceno, lo repite el 
■ Basiliense , muchos Synodos Romanos , y quantás Añas Con^- 
'ciliares hablaron de b^ materia. La relaxacion de íesta; DisV. 
«ipiina ha traído perjuicios muy considerables, al mismo Estado 
Eclesiástico y Civil , píes no basta á reprimirlos t9fÍ.o el cela 
junto de los Obispcjs , y Prelados: y clamarán i'nutilment;e 
I contra ellos Escri'^jres Sagrados y profanos mientras no se 
^orte la causa del daño que es el numero exce^vo ,de. los 
Ordení^os, y la licencia ilimitada de fundar Cap?ll^njia$. )Vea- 



iji) 



2r3*^;! Riqueza DE LAS Nac^oh-í^s, « 

incongruos para las Ordenes tomaron difieren- | 
tes rumbos en la carrera de las letras para po- 
derfe foftener , y como fueron educados ó á ex- 
penfas del publico, ó de fundaciones pias, con- 
cluido el termino de fus curfos en que ya piin-- 
cipió á faltarles aquel f ubsidio , sin haber con-í 
feguido un decente eftablecimiento , la recom- 
penfa de su trabajo quedó reducida á una por- 
ción casi vergonzofa. 

Ames de la invención prodigiofa de la Im- 
prenta el único empleo en que podia adquirir 
algo por fus talentos y pericia un hombre dt 
letras era el de Maeftro , ó Preceptor , en que 
comunicaba á otros los conocimientos que ha- 
bia adquirido con su propio trabajo y experien- 
cia , y feguramente era un deftino mas útil para 
él , y mas provechofo para el publif o qfne el de 
escribir únicamente para que ganafe un Impre- 
for , Oiun^,Librero a cuyo trato dié motivo la 
invención :del Arte Typographico. El tiempo, el 
eftudio , el genio , los conocimientos , y la apli- 
cación que se requieren para calificar de emi- 
nente á un Maeftro de qualquiera ciencia fon 
mayores, ó por lo menos iguales á los que fon 
necefarios para acreditar de gran Pradico á un 
Jurisconfulto ó á un Medico ; pero la recompen- 
sa común de los Maeftros no dice proporción 
con la de eftos facultativos : por que el exercicio 
de los unos eñá lleno de genje pobre que debip 
<sb -educación á la caridad ag^na ; y en el de los 
btros fuerórt educados los mas á expenfas de fus 
Padres , ó parientes bien acomodados. Es corta 
la récompenfa de aiquellos Maeftros particulares^^ 
^e/o^ lo feria mucho mas, si de entre ehos nó 
.hubieran abjra^ado tantos la carrera de Escritores 

que 



^ .ímk:>Libro i. Cap. Xvuq'H 253 

que imprimen obras para comer. Los 'nombres de- 
¿scdlar y de mendigo han 'llegado 'á equivocarsef 
en muchos paifes de , Europa ; en donde hay» 
Vniversidades . en '(que^íi sí Redores defpachan- 
licencias por escrito á-íiis Escolares para pe** 
I dir limosna. / ' 'i 

O- En aquellos tiempos antiguos en que vno &c 
conocían tantos fpndos de lá especie <licha para; 
la educación de la juventud-indigente en las pro- 
fesiones liberales , y fácult'ades mayores .vemos 
que fueron mucho mas considerables las remu-» 
meraeiones , ú honorarios de los Profefores , ó 
Maeílros públicos. Yfocrates ^ en el que Itemart 
Discurfa contra los SopbiíliaSí arguye 'de incóni 
fequentes á los Maeílros de su tiempo : „ hacen 
„ dice , las promefas mas magnificas á fus Esco^ 
„ lares . y loman á su cargo la emprefa de enfe- 
M ñarles á íer fabios , á íer felices ,áfer juftos; 
fíy en recpmpenfa de ' un< fervicioaan impórtaiix 
'¿ te eftipulan la vil renluneracio'n ae qtiatfo 4 
Si' cinco Minas. (*)Lostfue enfeñan á faber , con^ 
* yy tinua el mismo ^ deben fer primero fabios ellos: 
p ¿pues si un hombre fuefe á vender una alha,^ 
^,^a que v^liefe tanto como la fabiduria , y la 
«if vendiefe por aquel precio , no le tendría»' pOf 
í^^f un loco ? ,j Efte Autor no exa^geró ciertartiente 
en elle pafage aquel eítipendip , pero es cierto 
.que no era menos que lo que es regularmente eh 
nueílros tiempos. Las quatro Minas no equiva»- 
' !len á menos que a cinquenta onzas de plata , q^ue 
-en mojiedé preilnte de España pafarían ^ » de 



(*) Una NU^ Attica , ó Griega, de que habla et Aa- 
r , , nesaba i«jo Dn ' 
contenían una Libra ae 1 2 

Tomo I, ' 30 



* tor , r)esaba i«jo Drachmas Atiicas , ^ú Ochas Castellanas , <juc 
contéiiian una Libra . de 12 ^ onzas de peso de plaa, \ ' 



*^4 Riqueza DE LAS Naciones. 

mil a'j^é-vn. ;y. no menos que eíla fuma se daba- 
pOT cada |i.sCQ)lar en Athenas i los maeítros ¿mi-, 
nentes de aquellos tiempos. Yfocrates mismO; 
pedia diez Minas por cada Discípulo: y quan-.^ 
do enfeñaba en Alhenas, se decía , que tenia! 
hafta cien Escolares : y yo entiendo que eíle fue- ^ 
se el núiiiero de los que atendian á un tiempo 
ái un mísniío GuítCo de JeSura ,■ numero que na 
debe parecer extraordinario en' una Ciudad tan 
populofa, y para un Maeftro tan famofo ; y que 
eníeñabailo que en aquel tiempo era mas apre- 
cia)3le;quertodas las ciencias , como era la Rhe-( 
lorica;: en> cuya;(uposicion por cada Curfo de 
ledurá debió percibir mil Mina^ :. las .mismas que 
se dice también por Plutarco haber :«ido su re- 
gular Didadroii^ ó eílipendio por la enfeñanza, 
i)e otros muchos Maeítros eminentes de aquella 
antigüedad sje fabe haber juntado caudales gran- 
des. Gorgias hizo un prefente de suj, propia esr 
tatua de oí'o macizo al Templo de Delphos ; jf 
jio hemos de fuponer qje galló en ella todo lo 
que habia adquirido en su vida. Su modo de • 
.pQrtarfe , cpmo el de Hippias , y Protagoias, 
iptros, dos maeítros famolos de aquel tiempo /se 
^íi-^tia por Platón como explendido baila el gra- 
fito de obftentofo y foberbio. De Platón misn^p 
• se cuenta haber gaílado un tren magnifico y fun- 
/tuofo. Ariítoteles defpues de haber sido Ayo de 
-un Alexandro , ,y liberalisimamente remunerado 
de efte Emperador , y de su 'Padre Philipo el 
Grande , no tuvo por cofa indtecorofa, ni menos 
digna de su elevación , volverá su escuela de en- 
feñanza publica en Athenas. EnQquellos tiem- 
pos debieron no fer tan comunes los mae{lí")s dcT*' 
¿as ciencias como en io^ líueítros , y aun como 

: . • _.0 -•' .i OWl-ü'í! o .. 



; Libro I. Cap. Xi'oin s^g 

llegaron á fer dos ó tres siglos después folamcnte, 
en que el numero, y la competencia rebajó las 
ganancias, y abatió el respeto y veneración que 
antes se les tenia. Pero sin embargo de efto los 
más eminentes de ellos gozaron siempre de un 
I grado muy elevado de consideración , íoiperior 
con mucho á qualquiera de igual Profesión en 
nueftros tiempos. Los Athenienfes enviaron á 
Carneades, el Académico, y á Diogenes el Eftoi- 
co, con una folemne Embajada á Roma; y aun- 
que Athenas no era ya como antes el folio de la 
^Grandeza, era no obftante todavía una Ciudad 
independiente, y una República respetable. Car- 
neades también era Babylonio de nacimiento, y 
como jamas hubo en el mundo un Pueblo mas 
amante del Extrangero que Athenas , no podria 
menosjde íjaber merecido por efta razón mayor 
consideración y aplaufo entre los Athenienfes. 

Pero dfta desigualdad puede fer. mas venta- 
jofa que perjudicial al publico : algo degrada- 
rá la profeí<ion.^de un Maeftro , pero el mode- 
rado cófte de la educación literaria es fegura- 
ménte una ventaja que compenfa fuperabundan- 
temente efte leve inconveniente. Mayores uti- 
lidades facaria también el publico si los Cole- 
gios y Escuelas publicas eftuviefen en una cons- 
titución mas razonable y ordenada que en la que 
•se hallan en la mayor parte, •?<]í<t-^/^ 't^^^f V^^^'^^^^ 

' ' ■ Sección IIL nnJi S t»^ 

E'b ó ,* 0^:^4-9 n OD ¡035X5r *¿10íf|pl£Up 
N tercer lugar Ta Fólf tica dé' Europa co- 
^ harta la libre circulación del trabajo , y de los 
fon(33s tanto de empleo á empleo, como de lu- 
gar á lugar , con lo que ocasiona en algunos ca- 



» 



^^ Riqueza de iías Nacion^es. 

|l^Sí>Gtr^í^ desigualdad entre las ventajas ó desven-.' ^ 
(ajas en general de fus diferentes empleos. '' , 

Los Eítatutos de Aprendizagc reílringen !a 
libre circulación del trabajo de empleo á empleo 
j^un en un mismo lugar : y los privilegios exclu-* 
&ÍVOS át los cuerpos U cohartan de un lugar á í 
otro aun en un mismo empleo. 

Sucede freqüentemente eílar ganando en un 
oficio los operarios falarios quantiofos mientras 
en otros tienen que contentarfe fus oficiales coa 
el mero alimento. El uno fuele eftar en un gra- 
do progresivo de adelantamiento , y por lo misJ 
mo aumeníandofe en él cada dia la necesidad de 
manos trabajadoras ; y el otra decayendo di-a-- 
riamente abunda cada vez mas de operarios* 
Arpbas maiuiíacturas fuelen hallarfe á un tiem- 
po en el mumo pueblo , ó en un rpjsm(j\ terrU 
torio á lo menos , sin que el un oncio pueda 
fervir de refugio al otro. En unos c^fos puede 
fer perjudicial el eftatuto de aprendizagc , y^^ví 
Otros elle eftatuto, y el ^privilegio esclusivo de 
los Cuerpos incorporados en gremio. Hay mu-?* 
chas manufatluras cuyas operaciones fon tan fe- ^ 
wejantes que los oficiales de qualquiéra de ellas 
pudieran con mUcha facilidad mudarfe á la otra, 
si no se lo impidiefen aquellas imprudentes orde- 
nanzas. El arte de texer lienzos , y telas lifas de 
fcda , por exemplo > es casi del todo igual. El 
de texer eftofas de lana es algo diferente , pero 
eíta diferencia es de tan corta consideración que 
qualquiéra texedor de lienzos", ó de fedas po- 
4na en muy poco tiempo hacerfe un razonable 
9ficial de ellas. Si qualquiéra pu/s de ellas ma- < 
nufa^turas experimentaba alguna decadencia^pp- 
dfiaa fus oiiciaies encontrar muy fácil recurfo 



j en las otras que eftuvi^fcn en mas -próspera sí^ 
tuaci^n :,y fus falarios ni fubirian tanto en eftas 
ni bajaran con tal extremo en la decadente. Por 
Urt eítatutp particular eítá franca para qualquie* 
ra pcrfona en Inglaterra la manufaQura de los 

^lienzos , pero corno no es oficio muy cultivado 
en aquella nación efte texido no puede fervir 
de recurfo general para los oficiales de las otras 
quando van á decadencia : losquales en las pro- 
l^incias en que se halla eilablccido el forzado 
aprendizage no encuentian mas asilo que la ca¿ 
..Hdad de fus feligresias ,ó trabajar eomojorna-* 
leros en el campo , en la albaiiilería , ó en otro» 
cxercicios duros y penofos á que no tienen acos^ 
lumbradas fus fuerzas , y por lo mismo fon me- 
nos aproposito para ellos que para otra qualquie- 
ra mani^adura que dixefe alguna femejanza con 
el oficio que antes exercian. 

Todo at¡[uello que impide la libre circula- 
ción del trabajo de un oficio á otro /la coharta 
también en las ventajas>de los fondos. La can-* 
\idad de Capital* que puede ó no emplearfe en 
un Vamo depende en mucha parte de la can- 
tidad de t?abajo que puede ocuparse en éL 
No obltante las ordenanzas gremiales cohartan 
menos la libre circulación de los fondos de lín 
lugar á otro que la del trabajo. Es mucho mas 
fácil á un rico mercader obtener en qualquiera 
parte el privilegio de contratar dentro de una 
Ciudad gremial /que i un pobre Artesano con¿. 
feguir trabajar en ella. j 

La cühartacion que las ordenanzas gremiales 
cftablecen en la circulación del trabajo es co- 
'niun7 fegun creo, á toda Europa : pero las res- 
iriccionei extraordinarias .que en efte articu^p 



» 



1238 Riqueza de las Nacio^íies. < 

imponen las Leyes relativas á los pobres fon pe* | 
culiarisimas á Inglaterra, fegun lo que alcan- 
zan mis noticias. Consiften aquellas en las difi- 
cultades que un pobre encuentra para confe- 
guir vecindad , ó domicilio , y obtener facultad 
para exercer su oficio en otra qualquiera parto 
que no fea su propia feligresía. En aquella Na- 
ción las ordenanzas gremiales folo cohartan el 
trabajo del artefano, ó artifta ; pero las Leyes 
domiciliares se extienden á cohartar haíla el de 
los trabajadores del campo. Es muy del cafo 
dar aqui alguna noticia del origen , progrefoá, 
y eftado a6lual de efte deforden, como que á 
mi modo de entender es uno de los mayores 
yerros que ha cometido la Política Económica 
de aquella Nación en efte ramo.03k<:»<|n vqfi ¿ufi 

Quando por la fupresion general de Jos Mo- 
nafterios quedaron los pobres privados de la ca- 
ridad y liíTiosnas de aquellas cafas religiofas, des- 
pués de algunas tentativas infruBuofas que para 
el alivio de ellos se hiV:ieron , fué mandado por 
el eftatuto 43 de la Reyna Ifabel , cap. 2. que 
toda Parroquia fuefe obligada á focorrer á fus 
pobres : y que fuefen nombrados cada año P'ro- 
te6tores propios que con los Redores de las 
Feligresías recogiefen por prorrateo Parroquial 
la fuma competente para el efefto. 

Como en virtud de efte Eftatuto quedó cada 
Parroquia obligada á mantener fus propios po- 
bres , vino á hacerfe una qüeftion de fuma im- 
portancia , quales fuefen los ^pobres propios de 
cada Parroquia :1a que después de muchos de- 
bates vino al cabo á decidirle pbr los Eftatutos^ 
13. y 14. de Carlos IL en que se mandi que 
cualquiera que residiefe de aisiento quarenta dias 



3 



^ , ?, ?^ ■■/. Libro I. G A p* Xi ó 7 fj 1 >í 239 

feguidos en una Feligresía ganafc vecindad en 
ella ; 'i)ero que dentro de eíle termino fuefe li^ 
cito á Us juílicias á quexa de los Redores , ó 
Protector de pobres , remover al recien llegado» 
á la Parroquia en qué ültimainente hubiefe resi-i 
^ido ; á menos que tubiefe ó renta de diez li-., 
oras al año , ó fianza que poder dar para des-i^ 
cargo de la Feligresía en que de nuevo entrafc, 
i fatisfaccion de los Jueces de ella. : , 

; En confcquencia deefta determinación se co-, 
metían tales fraudes , que á veces los oficiale*. 
^t fufticia de la Feligresía folian introducir clan-, 
deftinamente fus pobres en otra , donde tenién- 
doles ocultos los quarenta dias de la Ley ga- 
naban la vecindad en ella , libertando de la car- 
ga de matenerles á la Parroquia á que legítima- 
mente pertenecían. Para evitar eílo se mandó 
por el jtftatrfito L de Jacobo II, que los qua- 
renta días de^ pacifica residencia para ganar ve-, 
cindad se contafen desde el en que sc»diefé no^ 
ticia de ella por escrito ,jdel lugar de su mora- 
da , y del númtfro de su familia á qualquiera 
de los Celadores, ó Redores de la Parroquia 
adcíínde fuefen á vivir. 

Pero también parece que los Comisionados 
Feligrefes no eran mas comedidos con respeto 
á sus pobres, que con los de las demás Parro- 
quias : y muchas veces condescendían en eílas 
intrusiones , recibiendo las noticias , y no dan- 
Ao mas paso en cumplimiento de las Ordenes. 
.Y como se fuponi^que cada perfona de la Par- 
roquia eftaba particularmente interefada en pre- 
caver en lo fjpsible que se Ip cargafe con el 
iiume,ijo de los intrufos, se mandó por un Es- 
tatuto de Guiilelino II L. que los qjiarepta dic^s 



2f4.0^ R I o U E xX 0W- SaI N ACl á N E s. , 

óe" residencia pacifica no se contafen baila quc^^ 
se hiciese su publicación por proclama '-en la* 
Iglesia en el Doibrngo próximo después de dicho" 
dGfi CIO' Divino- : ' i : i 

V, P^^r ultima,' dice el Dr. Burn^, efta» espé-i' 
„ cié dé veciíndad ganada por quarenta dias á^ 
„ residencia contados desde la publicación por 
,;escrito, rara vez se podía coníeguir: y el intenw 
„to de eñas A6ta^ no ^nto era el que no isd 
,jpudiefen ganar vecindades , como el evitar que 
,3 se adquiriesen clandeílinamente: pues aquel daí 
y, la noticia no era otra cofa que dar poderío 
,,las juílicias para que les removiefen. Pero si 
„ las circunílancias de la perfona eran tales queí 
y,se pudieíe dudar si. era ó 'no removible , po^ 
^dria compeler á la Parroquia á que le diefe 
,VveGÍndad pacifica dexandole continuar los qua- 
„ renta dias de residencia ; ó remo^flen(íole, pro-? 
„ base aquella, qual fuese la juila faufa de eíla 
,>^iokntaí remocion.**^ '■ 

^ Efte Eftatuto hacía casi impra6licable para 
un pobre ganar vecindad nueva en Parroquia 
alguna por el antiguo medio de la quarentena k 
de habitación. Pero para que no pareciese ''que 
el Gobierno cerraba enteramente todos los ca- 
minos de mudar los pobres, de Feligresías, fran- 
queafon otros quatro por donde podia ganarfe 
vecindad sin dar noticia de la residencia ni 
publicarfe por proclamas. El primero era con- 
tribuir con las cargas é impueílos Parroquiales: 
el fegundo fer elegido en qil«lquiera de los'oíi- 
•cios añales de la Parroquia , y fervirlo el año 
entero: el tercero asiftir á uncaprendizage: y < 
el quarto entrar á fervir con falario de^^^riadó 
poi un año> continut^ndolo entero en el fervició 

Er 



^ Ninguno puede adquirir vecindad por qual- 

quieiTa de los dos primeros medios sin puÍDHco 
confentimiento de toda la Feligresía , la qual eftá 
siempre muy atenta á las confeqüencias que pue- 
den feguirfe de admitir á un recienvenido que 
^no tenga mas que su trabajo perfonal para man- 
tenerfe , bien haciéndole contribuir en los pror- 
rateos parroquiales, bien eligiéndole para quaU 
quiera Oficio publico. . > oiiucItíC if q 

Por los dos últimos medios ningún cafado 
podia regularmente ganar vecindad en Parro^ 
quia agena : raro aprendiz loes: y en quanto 
á los Criados eftá dispuefto , que ninguno que 
fea cafado pueda ganar la vecindad por el fer- 
vicio del año como la gana el foltero. El efe6lo 
principal que ha producido efte domiciliage de 
fervicio ha sido abolir en parte aquella anti- 
gua coílumbre tan ufada en Inglaterra de obli- 
garfe á fervir por un año qualquiera Criado: 
eoftumbre tan autorizada que aun >en el dia, 
si no se exprefa en el 3on trato el tiempo que 
#ha de fervir, st? entiende tácitamente la obliga- 

) GÍon legal del año. Pero ni los Amos quieren 
si<?mpre daar de efte modo el derecho de ve- 
cindad, ni siempre los Criados aceptarlo ; por 
que como efta larga residencia dexa libres dé 
la 'carga á las Feligresías en que anteriormente 
residieron, tienen que perder sus domicilios ori- 
ginarios en los lugares de su nacimiento. > el 
de sus padres, y el de sus parientes.) :¡s#qdl^ 
Es evidente, J[ue ningún operario indeperij- 
diente, bien fuefe Artefano, bien trabajador del 

I campo , habiajde querer ganar nuevo domicilio 
por .^prendizage, ni por fervicio : y el que de 
ellos se pafaba á otra Parroquia 4 ex^reer su 
^ToMo I, 31 



«42 RlOU.E^lA, ?i>E LA'S N ACIONES. 

oficio en ella por aplicado que fuefe siempre es- 
taba expuefto á que le eciiafe de su vecíiidad ' 
el capricho de un Párroco , ó de un celador , á 
no tener ó un fondo que le rindieíe diez libras 
de renta al año , cofa casi imposib]e á un pobre 
que no tuviefe mas caudal que su trabajo para^ 
mantenerfe: ó una fianza que dar de no lervir de 
-carga a la nueva Parroquia , que eftaba siem- 
pre al arbitrio de las JuJ3:iciasde paz el acep- 
(tárla, ó tenerla por fuficiente : para cuya fegu- 
ridad no querían admitir menor cantidad que 
la de treinta libras , no creyendofe fuficiente un^^ 
hacienda libre que coñafe menos , para desear-, 
gar á la Feligresia de las obligaciones de man- 
to nebélí s^u.cafo al nueyo domiciliado. Quien 
no vé que eíla es una fianza que apenas podrá 
darla uno entre mil de los que se mantienen 
<le su trabajo : y con todo efo en áiguifas par- 
tes aun se piden mayores feguridades. <:-.^ 
,;. Para^re^-riituir pues de algún modo aquella lí?» 
hrp cirpulaeidn del. tr a be jo que enteramente há^ 
bian arruinado femejantes Éítafdtos se introdu-( 
xo la invención nueva de los certificados. Por 
los Eílatutos 8. y 9. de Guillelmo KI. se mafíi- 
dó, que qualquiera Párroquiaeiluviefe obligada 
á recibir á todo aquel que Uevafe certificación 
de la en que habia vivido últimamente xonfor-í 
me á las Leyes , firmada del Rector , y del ce- 
lador de pobres , y confirmada de los Juíticias 
de paz ; q.ue ella perfona no pudiefe fer removi*^ 
da por fola la razoa de podtr fervir de carga 
á la nueva Feligresia , mientras no llegafe el cafo 
en que fuefe efectivamente onerttra , y que en- 
tonces la Parroquia que habia dado la cf^rtifi^ 
cacion quedafe obligada á fati¿facer i ^a otra los 

.1 owo i . 



I gados qne hubiefe ya hecho en la manutención 
de aíjuel pobre , y los que hiciefe para su re- 
moción. Para dar mayores feguridades á la Par- 
roquia á donde iba á vivir eñe hombre certi- 
ficado, ;fe mandaba' ademas por el mismo Efta- 

^ tuto , que para vivir en ella baílale lo dicho, 
pero para adquirir domicilio fuefe indispenfable 
ó pofeer la renta de diez libras anuales: ó fervir 
|)or sí - un oficio parroquial un año entero : por 
consiguiente qué tli por fervício de criado, ni 
por aprendizage, ni por pagar los'imputftos par- 
>roquiales se gánale vecindad. Por el Eííatuta 
12 de la Reyna Ana se mandó también que ni- 
eriados , ni aprendices de eftbs hombres certi- 
ficados ganaíen domicilio en la Feligresía en 
que residiefen con éíle motivo folamente. C5J* /^* 
Haítá que términos haya reftituido la libre" 
circulacioíT del fabajo efta invención de certi-^ 
ficados, mi'jorartdo lo qi¡e anteriormente habían 
arruinado los antiguas Eilatuto^ , p6^enios infe-i^ 

,^-'.::;':j ■ "'.. ; ;.: .TDcjI.>li: íiLtii'jno-) Oíí •■'.lí;p ^^ 

i '^*- (5) Ninp^uno (ft efíos ínnpT*uáenfe<? feglafmentos tenemos en* 
Esfpaña, en donde mas favorable el Gobierno á la justa líber-» 
tí^'del ciudadano, perní)it« -á lodo vasallo de qualquiera calidad 
y condición que sea. vivir 'en la. Provincia , Ciudad, Lugar,, 
oFeligresia c|ü¿"Tna"5 lé a<:omode para su mgdo de ganar el' 
«iistento propio ,' y ' de stí familia, lodo artesana pofcr» , ó fi-» 
00. puede . exercer sU oficio donde le parezca ^ y aan en los 
]f ueblüs gremiales se ven cada dia estas permisiones sin nec^- 
• sidad aun de incorporarse en sus gremios , como pudiera pro- 
Barse con muchos exemplares ; y para precaver los inconve- 
liiéntesr que dé aquí pueden resulrar en quanto á la fecilidad. 
4e. QGaltíírse de este ;fi\odo Ji\s .fíj^iiivoí por delitos , por desa-- 
]^i:cádos ^ y. hombres de malvivir, eístan con el nayor acierio 
arreglados los Estatutos que hablan subre pesquisa- y castiiro de 
vagos : y las mi^as leyes que tratati sobre merdigos , e'-pe- 
cialp^|;nfe desde la Ley 6, hasta la J'9; del" tiú 12, lib. 1. dc- 



244 Riqueza- DE las Naciones. 

rirlo de una juiciofa reflexión del Dr. Burn: 
„ es cofa muy obvia , dice , que hay algunasíbien 
yy fundadas razones para pedir eftos certificados 
„ á los que vienen ó eftablecerfe de nuevo en 
un lugar : es á faber , para que las perfonas 
que vivan baxo de ellos no puedan ganar el 
domicilio ni por fervicio , ni por aprendizage, 
ni por dar noticia de su residencia , ni por 
pagar las contribuciones parroquiales : para 
que los amos no puedan domiciliar criados, 
ni los Maeílros aprendices: para que si llegan 
al cafo de fer onerofos se fepa con certeza áo 
donde se les ha de enviar ; y que la Feligresia 
„ quede pagada de las expenfas de su remoción, 
,^ y coíle de su mantenimiento entretanto : y para 
„ que si caen enfermos y no pueden fer remo- 
„ vidos , la parroquia que les certificó prosiga . 
,^ en los gaftos de su manutención : sin^ cuy^s cer- 
„ tificaciones nada de eflo podria verificarfe. 
,, Y eftas miasmas razones harán que las Parro- 
„ quias no concedan indiscretamente fus certifi- 
„ cados: por que no hay duda en i(ue si asi no lo < 
„ hiciefen se verian cargadas ellas de otros cer- 
„ tiíicados ágenos acafo de peor condición. „ La 
moral de efta obfervacion parece fer , que toda 
Feligresia debe exigir con rigor los certificados 
de los que en ella entran , y no debe conceder- 
los con facilidad. „Es cierto , prosigue el misma 
5, autor en su Hiftoria de las Leyes de Mendi- 
» gí^s , que en efta materia de certificados se ha- 
„ lia una cofa la mas dura del efundo , qual es 
„ poner en manos de un oficial publico de la 
,, Parroquia la prisión vitalicia di: un hombre, 
„ sin reparar en el inconveniente que se le g>ue- 
„ de feguir de tener su domicilio precifaineatc 



j .«7. *!r Libro I. Cap; X»'J['S¡ 245 

^ „ donde le es perjudicial , y no poder con faci- 
„ lia-ttd adquirirlo donde le fea ventajofo/' 

Aunque eftos certificados no llevan consigo 
teílimonio alguno de su buena conduda, y aun- 
que nada mas contienen aquellas certificación 
^ nes , que el que la perfona á quien se dan es de 
la Parroquia certificante, pende no obílante el 
darlos ó no del arbitrio del Oficial público de la 
Pairoquia. En cierta ocasión se trató de obligar 
á los Re6lorcs de las Feligresias á conceder á 
todo el que los pidiefe aquellos certificados, 
dice el Dr. Burn, pero el Tribunal del Banco 
del Re/ se opufo á efta A8:a, calificándola de 
atentado. 

Aquella grande desigualdad de precios en 
los falarios del trabajo que se encuentra co- 
munmente en Inglaterra entre lugares muy po- 
co diñantes entre sí , se atribuye con algún fun- 
damento á.^Ia prohibición legal fobre pafar sin 
certificaciones los pobres Artcfanos de un lugar 
á otro , y de una á oA"a Feligresía á exercer 
*sus oficios. Un hombre folo puede á veces pro- 

> portionar hacerlo sin la circunftancia de la cer- 
tificación, ^ero qualquiera que con familia lo 
intentafe podia eftar feguro de que le echarian 
de todas partes: y si aquel hombre folo des- 
pués de haber mudado de eíle modo de do- 
jnicilio se cafafe feria también ciertamente ex- 
pelido de la Feligresia. Por efta razón no siem- 
pre puede fuplirfe la falta de manos en un lu- 
gar ó Parroquia jJbr la abundancia de otra, co- 
mo fucede en Escocia, y en qualquiera parte en 

• que no haya ^fta ridicula invención para do- 
micil'urfe. En eftos paifes aunque fuban por al- 
gún, tiempo los falarios del trabajo dentro del 



«46 RiQUEÍZA de las NAdlONES. _, 

diftrito de una población grande , ó en donde ^ 
haya falta de trabajadores con respeQo áfilos- 
que se necesitan , van bajando gradualmente fe- 
giíin.van apartándose las diílancias de aquella 
Ciudad, hafta quedaren el nivel ordinario del 
país: pero aunque encontremos en todas par- f„ 
tes algunas diferencias en eílos precios, nunca 
las hallamos tan exorbitantes como en Ingla- 
terra, entre lugares próximos unos i otros, en al- 
guna otra Nación : pues en aquella es mas dificil 
á veces pafar la raya de una F'eligresía para 
otra, que un brazo de mar , ó la colina deo 
una áspera montajía que fuelen fer términos na- 
turales divilbrios, que ocasionan entre Nacio- 
»es diverfas inevitables diferencias en los fa- 
larios del trabajo de los paifes vecinos. '?í>i 
Hacer falir de una Feligresía á un hombre' 
que na ha cometido delito para ello, quanda 
ya la ha elegido para domicilio" escuna mani- 
fiefta viola^cion de la juila libertad de un buea 
Ciudadano. El populacho de Inglaterra, tan ce- 
l^fo de ; susí ponderadas libertaaes como jgno-^ 
rante de los derechos en que confiílen, coVna < 
la gente, común de qualquiera otro J^a^ís , ha és-^ 
Udoiifafriendo por mas de iOfi-> siglo sin clamar' 
pOTÓel 'remedio efta desmedida: opresión. Aun- 
que algunos hombres de juicio y fuposicion se^ 
han quexado varias veces de efte daño coniun, 
jamas :ha llegado á fí^r objeto del clamor po- 
pular cofno la ri^a'sirdó el decreto general de, 
prisÍ9ti^enL)hquiC 'sé^:aulorizabá? para ella. á> los 
Oficiales íde jufticia^'ipues 'aunque efta A6la es 
ifídiidabiemente opresiva no lo ei tanto , ni con < 
iBÍucba, como; la de la otía prohibición. Mertre- 
^o' á aíeguraa^, que'a^eaas A&é hailairá* en In^la-^- 



térra un pobre artefano de quarenta años de 
edai que no haya fuffido alguna vez las 
extorsiones de eíle eítatuto de domicilio. 

Concluiré pues efte largo discurfo con la ob- 
fervacion de que aunque antiguamente fe acos- 

^ tumbró tafar los precios de los falarios , prime- 
ro por leyes generales para todo el reyno , y 
después por ordenes particulares de las jufticias 
territoriales, ambas pra6licas han llegado á des- 
ufarfe enteramente. „Por experiencia de mas de 
^^ quatrocientos años, dice el Dv, Burn , parece 
>,> que era ya tiempo de abandonar la idea de fi- 
p xar determinados limites á lo que por su na- 
p turaleza no es capaz de una limitación tan 
„ prolixa : por que si todas las perfonas de un 
>, mismo oficio han de fer iguales en las pagas 
„ se acabará la emulación , y no fe dará fomepr 
„ to á^a illduílria ,,ni al ingenio.,, .rvif.- í >',Vv 
No obftante eílo en Inglaterra fuele todavía 
el Parlamento regular los (alarios "^de ciertos 
exercicios , y en determinados lugares. El efta- 

iluto VIIL de 5^^§^ ^^^' prohibe baxo feveras 
penas á todos los Saítres de Londres , y de cin- 
ca niillas. ^n contorno dar , y á los oficiales re- 
cibir mas de dos Shelines y siete peniques y me-. 
dio al dia, á no fer en un cafo extraordinario cq- 
DiOi^l .á^ (tí 51' luto, general/ §iqmpre, s^^V,e,{jq;HC en 
quantas partes se pienfan regular por la legis- 

• lacipn las diferencias entre maeílros y oficia- 
las /qíiJo^ primero^ijlqs,. principales promotores 
de aquellos, regla.lei)^os i: y, por lo. mismo quan- 
¿p el eílatutq -favoreice n^a^ a), oficial, es -por lo 
regular jufto )»equitativoj,perQ no esasi^quando 
es er^ favor de los maeftros que manejaron el re- 
gl^an[>ento.^ En confeqUen,cia ^e eJ).Q^ ag4ella§^l,e- 



248 Riqueza de Ía's Naciones. ^ 

yes que mandan que se pague al oficial en diñe- , 
ro,y no en géneros, es enteramente equitativa 
y juila , por que no impone carga alguna al 
maeftro , y favorece al oficial ; folo les precifa 
á que paguen en moneda aquel mifmo valor que 
querrian acafo pagar en mercaderías. Eíla Ley ^, 
es en favor de los oficiales : pero el eftatuto 
VIII. de Jorge III. es en beneficio de los Maes- 
tros. Quando eftos se conciertan en hacer re- 
baja en los falarios de fus oficiales vienen á con- 
venirfe en una especie de pafto de no pagarles 
mas que hafta tanta cantidad baxo de cierta pe-* 
na , y efto se les autoriza : pero quando los ofi- 
ciales se unen á no aceptar menos de cierta can- 
tidad por su trabajo imponiendo cierta pena al 
contraventor del pa6lo , les caftiga la Ley fe- 
veramente ; y quien duda qire para proceder im- 
parcialmente debería tratar á los maeftros con 
igual feveridad : pues el eftatuto diqho de Jor- 
ge I TI. nd' folo da fuerza de ley , sino que es- 
timula para aquella mifm-a regulación que pudie- 
ran hacer por combinación los ^naeftios contra < 
fus oficiales. Parece pues muy bien fundada la 
quexa de eftos contra un proye6to (J^ue pone 611 
igual situación al mas.induftriofo y aplicado que 
al mas holgazán é inepto. 

'*^ También era muy comilft:^én tiempos anti- 
guos fujetar á tafa las ganancias de los merca- 
deres y tratantes, fixando los precios de los abas- 
tos de primera necesidad del mismo modo que 
todás' las demás mercaderías.*^ La tasa del pan 
y el grano es, fegun creo , la reliquia que ha 
quedado mas notable de efta antií,<ua coftumbre. 
En donde hay cuerpos con privilegios erclu- 
sivos feria mas del cafo íixar los precios de 

las 



» i Liéfto I. Gapí X. 249 

las cofas de primera necesidad: pero en don- 
de* no los hay la competencia libre hará que 
se arreglen con mais equidad que la tafa misma. 
El método de fixar la tafa del pan en Inglaterra, 
eílablecido por el eftatuto 31 de Jorge II. no 
pudo introducirfe en Escocia por un defefto que 
contenia la misma ley ; pues fu execucion pen- 
día del oficio del Alguacil del mercado , y elle 
no le habia en aquel Reyno : cuyo defedo no 
se remedió hafta que lo hizo el eftatuto 3. de 
Jorge III. La falta de la tafa no produxo en 
aquel reyno perjuicio alguno conocido , ni el es- 
tablecimiento de ella .utilidad fensible. (*) No 
obílante en la mayor parte de las Ciudades de 
Escocia hay un gremio de panaderos que recla- 
man ciertos privilegios exclusivos , aunque no 
fe le^ gi^^rdan, exa^amente. 

La riqueza , ó pobreza pues de una Xacion, 
su eftad(> progresivo , eftacionario ^ ó decaden- 
te no tienen la mayor influencia en la propor- 
ción ó despryporcion que se halle entre los fa- 
lirios , y ganancias , ó fus qüotas , en los dife- 
grentes en^pleos del trabajo y de los fondos : por 
que las alteraciones que de aquellas caufas na- 
cen en las negociaciones publicas , vienen á in<# 
fluir al fin igualmente en todos los empleos , y 
oficios : por lo qual la proporción entre ellos 
siempre quedará la misma por mas que alterer^ ; 
el eftado general de la riqueza ó pobreza de 
la Nación su (jondicion .progresiva:, je;ftacÍQ>fta-f 
ria , ó decadente.r*v ¿'^ t jiüitíloqütíEi 1^^^ 

_•-;-«- *-.->^:? •■^^■- -'- ■•■i/'^y^ 'íí> j^^Vi-nW "■ -i-Oi-l 

J*V De está tasa en España liaVrá lugar ae hablar oes*- 

pues en lugar mas bportuno,. • ' ^' 

* Tomo |- 3* 



i^O Rrc^UEZA DE LAS NAcioifEr; * 

CAPITIÍLO XL * •* ' 

i)(r la Renta de la tierra. 



L. 



ía renta considerada como un precio que se ^*' 
paga por el uso de la tierra es por lo regular la 
ínayor que puede extenderfe á pagar , fegun 
las circunftancias del predio, el Colono que lo 
lleva en arrendamiento. Al ajuftar las'condicio-' 
nes del contrato procura siempre el . Señor no 
dexar al Colono mas parte de produ6lo que lo 
que es puramente bañante para que pueda fos-- 
t-ener el fondo de donde^se ha de furtir para la 
siembra , pagamento, de jornales , compra , y 
mantenimiento del ganado , y demás aperos de 
labranza , juntamente con aqAiellas regalara ga- 
nancias que en el respetivo diílrito fiielen pro- 
ducir los forados deílinados 4 la agricultura. Y 
efto es lo menos con que puede contentarfc un 
Colono para no perder; y lo ma^^que regular- ^ 
mente le quiere dexar el Propietario : y tod?i ^ 

aquella parte de produjo , ó el precie;^, de ella^, 
que es lo mismo , que exceda de lo que hemos 
dicho procura refervarlo el Señor para sí como 
renta de su tierra , que sin duda es la mayor que 
un Colono puede dar en las aftuales circunftan- 
cias del fuelo que cultiva. Ks cierto que á ve- 
ces la liberalidad , ó lo que es mas freqüente la^^ 
ignorancia del dueño, hace quff acepte menost 
de aquella proporción : y á veces también , aun- 
que es mas raro , la ignorancia del^arrendatario 
hace que ofrezca al Señor de ella mayor canti- 
dad , y se contente con menos aprovechamienios 
que los que fuelen facar los demás labradores 



, - .^i'/oiní-íBRo 1. Cap. XI. ' 451 

del diílrito : pero la porción arriba dicha es la 
que* puede considerarfe como renta natural de 
la tierra, ó la que re^ul4i;;inente debe rendiif 

aquel íuelo. ^¿-cI^_,h.ia^. q{v^^(í^;í . u it^'^ 

Acafo habrá quien imagine , que no es otrsi 
cofa la renta de la tierra que aquella moderada 
ganancia que el Señor de un predio puede fa-- 
car de un fondo empleado en la mejora que ha-- 
ga en fu fuelo : pero aunque eílo fea asi en alr^ 
gun caso particular no puede fer eíla la regla ge- 
neral que ha de regir en la materia. El Señor 
de un predio pide , y en efedo faca renta aun 
de la tierra no mejorada ; y quando se verifica 
que hace algún mejoramiento ó abono en ella, 
ja ganancia ó interés que de ello faque es una 
parte adicional á la antigua renta con que 
jefar^e Ic^s gallos , y percibe las regulares ga- 
nancias del fondo empleado en ellos. Fuera de 
eílo no siempre eftas mejoras se codean por el 
Señor , sino que se fuplen del fondo ó cauda] 
del Colono : v quandb llega el cafo de la re- 
novación del contrato exige el dueño por lo 
^comun alguna renta mas , abonando antes el ca- 
.pital invertido en las mejoras , como si las h ti- 
.biefe hecho desde luego con su propio caudaLtj 
También fuele exigirfe alguna renta por un 
terreno que por su naturaleza es incapaz de 
mejoramiento. La Alga es una especie de plan- 
ea marina que después de quemada dá de fus ce- 
•nizas, Sal Alkali,, muy útil para la barrilla, vi^ 
;drio, y jabón. Se cria en varias partes de ,]¿ 
Gran-Bretaña , particularmente en Escocia , y 
.únicamente *ntre aquellas piedras ó rocas que 
^e^ubren dos veces al dia con la marea :, y por 
^CQUiiguieatc donde ao puede aumeptaríe su gro^ 



252 Riqueza de las Nacion?>s. ^ 

tíufto por la induftria humana : sin embargo de © 
cfto el dueño del terreno , cuyo predio roaean 
ks orillas marítimas en donde se crian aquellas 
yerbas , faca renta de él del mismo modo que 
tíe las tierras de pan-llevar. 

En las inmediaciones á las Islas de Escocia <• 
es el mar extraordinariamente abundante de pes- 
ca , que hace una parte m\iy considerable del 
alimento de fus habitantes : pero para poderfe 
aprovechar del produfta de fus aguas es nece- 
fario tener propiedad en las tierras vecinas : en 
cuyo cafo las rentas de aquellos predios no fon 
á proporción folamente del produfto de su fue- 
lo , ó de lo que el Colono puede facar de la 
labor del terreno , sino también de lo que rin- 
de la pesca. Parte de efta renta se paga en aque- 
llos paifes en pescados : cuyo exempl^i ñor con- 
vence de que la renta de la tierra entra tam- 
bién como parte conponente del preci<y de aquel 
abafto. -^ - .,: mÍ 

La renta pues de la tierra cpnsiderada co^ ^ 
tno un precio que se paga por el ufo de ella, ^ 
es regularmente un precio monopolio.^No es tOr 
talmente proporcionado á lo que el Señor pue- 
de haber ganado en el mejoramiento de su ter- 
reno, ó alo que él pudiera facar por sí, sino 
á lo que el Colono puede extenderfe á dar sin 
perdida fuya. 

•-'^ Por un modo regular nunca podrá facarfe 
al mercado público mas parte, de produ6lo de 
la tierra, qu^ aquel cuyo precio ordinario fea 
^Suficiente para pagar, ó reemplazar los fondos ^ 
empleados en ponerlo en eftado de venta, iun- 
tamente con las ganancias regulares de eíle Ca- 
'pital. Si el precio corriente excede de efta pro- 



.. ' .«.^.^OiLÍBRo I. Cap; XX.í^ ^g| 

porción la parte excedente irá á buscar la renta 
de la tierra, ó á aumentar la qüota de ella. 
Si no excede, aunque pueda ponerse el fruto 
en citado de venta sin perdida del colono , n<?> 
podrá dexar renta al Señor del predio : y el 

• que el precio de aquellas producciones de la 
tierra fea mas ó menos que la dicha propor- 
ción depende del eftado de la demanda efectiva 
de las mismas producciones. 

Hay ciertas especies de frutos cuya deman- 
da, y despacho no puede menos de fer siem- 
pre de tal calidad , que haga que su venta rin- 
da siempre mayor precio que el que es sufi- 
ciente para pagar gallos y coítes de la prepa- 
ración de ellos hafta ponerlos en eftado de ven- 
ta : y hay otros frutos que unas veces dan , y 
otras «ipo pueden rendir efte precio fuficiente. 
Los primeros darán siempre renta al dueño del 
predio qui los produce: pero los fecundos va- 
riarán en efto íegun las circunftancias. 

Es necefar^ tener prefente que lo que lla- 
mamos renta de la tierra entra en la compo- 
sición del precio de los efeftós vendibles de dis- 
tinto modo que los falarios del trabajo, y las 
ganancias de los fondos. Lo alto ó lo bajo de 
falarios y ganancias es caufa de que baje ó fu- 
ba el precio : pero lo alto ó lo bajo de la renta 

. es efedo de las circunftancias del precio. El 
valor de las cofas es mas ó menos, fegun es 
menos ó mas el^de los falarios y ganancias: y 
fer efte precio bajo ó alto ; ó mas ó menos 
que lo fuficiente para pagar aquellos falarios , y 
las ganancias aquellas, es lo que hace que la 
renta de la tierra fea mas ó menos ; 6 que no 
haya abfolutamente renta. , ;'''V/J,^'^**Í *^"' \Yt^ 



^54 Riqueza de las Na^jioí/^es. t 

La consideración pues de aquellas especies i 
de frutos ó producciones de la tierra qué de- 
cían renta siempre: la de aquellas que unas ve- 
<ces la dexan , y otras no : y la invelligacion 
de las variaciones que se verifican en diílin- 
tos periodos de adelantamiento en el valor re- C« 
lativo de las dichas especies de ruda produc- 
ción , bien se comparen entre sí, bien con las 
ya manufatíuradas^ dividirán eíle Capítulo @a 
tres partes. m^'^M-^' íííoí Yfe^í 

PARTE I. ^ n^ 

De aquellas producciones, de la tierra que dexan 
siempre renta á^sudueño^ 

orno que el hombre multiplica ly^turf'lmcnte 
su especie á proporción de los medios de su 
fubsilíencia , como todos los demás aiimales, el 
alimento siempre ha de fer una cofa necefa- 
xiamente buscada , y anunciada con mas ó menos 
ahinco. Efte ahmento siempre ftra capaz de ad- 
quirir, ó de disponer de cierta cantidad de tr^- 
,bajo ageno , fea grande ó pequeña: y nunca 
faltarán , perfonas que eftén en aptitud , y quie- 
.ran .trabajar por adquirirlo. I. a cantidad del 
trabajo que el alimento pueda adquirir, ó de- 
mandar de otro no siempre ferá igual á la que 
.pudiera foílener, si se manejafe con economía, 
por razón de los altos precios á que íuelen 
,efta,r los falarips del trabajo : pero siempre po- 
dra disponer de tanta cantidad de trabajo quan^a 
.pueda mantener fegun la qüota ordinaria que 
.*e dé 4 cierta, , especie de trabajo ca ijü/'íes- 



> Libro I. Cap. XT/'í ' «55 

I Pero la tierra en qualquiera situación pro- 
duce por lo regular mayor cantidad de alimento 
que el puramente fuficiente para mantener to- 
do el trabajo que se necesita para ponerlo en 
citado de vienta , fofteniendolo del modo mas 

franco y liberal que fea proporcionalmente po- 
sible. El fobrante es siempre mas también que 
el que bafta para reemplazar el fondo emplea- 
do en aquel trabajo, con sus respectivas ganan- 
cias; luego el alimento necefario es una produc- 
ción de la tierra que dexa siempre renta al due- 
ño del terreno. 

Las malezas ó matorrales mas' desiertos de 
Norway y Escocia producen algunas especies ' 
de paRos para ganados , cuya leche y cuyos re- 
centales son siempre mas que fuíicientes para 
pagar y> foOiener todo el trabajo necefario de 
fus crias , fatisfacer las ordinarias ganancias del 
fondo que emplea el dueño del ganadp, y para 
rendir alguna renta al S^cñor de aquel terreno/ 
JEÍia es mayor c> menor á proporción de la bon- 

^ dad, del paito; por que una misma extensión de 
terreno no íplo mantiene mayor numero de ga-í 
nado, sino que reduciéndole eíte á menos es J - 
pació no es necefario tanto trabajo para cuiJ^*^^ 
darle , ni para coger su produ6io. El dueño de la 
tierra gana por dos caminos , por el aumento 
del producto natural , y por la diminución del 
trabajo que es necefario para coftearlo y man- 

. tenerlo. j 

La renta de la tierra no folo varía por ra- 

^ zon de la fertil^ad del terreno , fea el que fue- 
re su producto , ó producciones , sino por razón 
de su situación , fea la que fuere su fertilidad/ 
Un terreno que eíté próximo k una Ciudad da 



256 IllQ.T^EZA líE HAS NaCIO^ÍES. * 

mayor renta que otro igualmente fértil pero mas 41 
diftante de grande población. Aunque no cues- 
te mas el cultivo en uno que en otro, siempre 
ba de fer mas coftofa la conducción del pro- 
dudo al mercado , como que se trae de lugar 
mas remoto. Por lo mismo hay que mantener<^» 
de su fondo mayor cantidad de trabajo ; y no 
puede menos de disminuirfe aquel fobrante que 
refta después de las ganancias del labrador , y 
de la renta de su dueño. Fuera de efto en las 
partes mas retiradas de qualquiera pais la qüota 
de las ganancias , como antes hemos demoltra- 
do, es poi lo regular mas alta que en los con- 
tornos de las Ciudades grandes : luego habrá, 
siempre de tocar al Señor del terreno alguna par^* 
te aunque pequeña de eíla diminución de 
fobrante. , ot : j r r 

Los caminos reales, los ^sánales , y los ríos. 
Davcgable^, como disminuyen las oípenfas de la 
conducción , aproximan , puede decirle , las par^ 
tes mas remotas del país , hafta jsituarlas casi en^ 
un mismo nivel que las que eílán realmente ;mas . 
próximas á una población numeroft^. El mayor 
fomento que puede darfe al comercio y comu- 
nicación del hombre civil fon aquellos medios 
de facilitar la conducción : fomentan el cultivo 
de los territorios diítantes , que siempre han de 
componer necefarjamente la mayor parte de 1^ , 
extensión de,ü'n pa^i^ líon venlajofos á las^Ciu- 
dades , como que se oponen ^^ monopolio de los 
que ¡cultivan/ I0& *ma& vecinos predios ; y aun 
ion, útiles para ellos mismos ; penque aunque se ^ 
introducen al mercado algunas mercaderias ri- 
vales, también, franquean nuevo despacho para 
k$ .propias. El monopoliQ' es el mayor enemiga 



» , Libro I. Cap. XI. > 'í «57 

de la negociación jufta y moderada de las co:a 
fas áe la fociedad : y por regla general jamas 
debe fer permitido, sino quando en virtud de 
la libre competencia de otros en un mismo tra- 
fico se ve obligado cada uno á recurrir á él en 
defensa de fus propios caudales. Unos cinquenta 
años hace que los Condados de las proximida- 
des de Londres se quexaron al Parlamento de 
aquella libertad ilimitada que se permitia de 
abrir caminos reales para todos los Condados, 
y Provincias remotas de aquel Reyno; alegan- 
do por razón que los paifes mas remotos, como 
que pagaban el trabajo á un precio mucho ma* 
bajo que ellos, podrian vender tan baratos fus 
granos y fus forrages que no dexasen lugar a la 
venta de los fuyos , con conocida ruina de su 
cultivip , ;| perdida de fus rentas : pero sin em- 
bargo de eftas aparentes razones los caminos 
se abrierfcn , las rentas de les que ^se quexaban 
se han levantado , y se ha mejorado desde aquel 
tiempo en gr^n manera su cultivo. 

, Un campo de fementera , ó tierra de pan- 
llevar de j moderada fertilidad produce mucha 
mas cantidad de alimento para el hombre , que 
el mejor pafturage de igual extensión. Aunque 
el -cultivo del primero necesita de mas trabajo, 
el fobrante que queda después de pagada la si- 
-miente , y todo el laboreo, es también mucho 
tnayor. Si fuponemos, por exemplo,que una libra 
de carne no ha^merecido mas precio que una 
de pan, aquel maíyOr fobrante de producción 
en el grano co.n respecto al del paílo no po- 
drá menos oe fer en todas partes de mayor va- 
lor^ y constituir üw fendo mas grande tanto 
t^ra las ganancias del l*ibrador como para k». 
ToMQ L 33 



A 



258 Riqueza DE LAS NAciibNE;{jr 

rentas del dueño: y asi «n efe^lo parece ha-^ 
b-erfc verificado generalmente en 1(^ rudos pnn-4 
cipios de la agricultura. b^r^^wn: } 

Pero en el discurfo de varios periodos han 
sido muy varios también los valores relativos de 
estas dos diíliiitas especies de alimento, pan y 
carne. A los principios las tierras incultas, que 
ocupaban entonces los mayores diftritos, cita- 
ban abandonadas á las fieras, y á los ganados. 
Habia por consiguiente rnas carne que pan; y 
este por lo mismo era el alimento para cuya 
adquisición habia mas concurrencia, aumentán- 
dose de consiguiente su precio. Ulloa nos dice, 
que quarenta ó cinquenta años haCe valía re- 
gularmente en Buenos Ayres quatro reales de 
|)lata un buey escogido entre doscientos ó tres- 
cientos : nada dice del precio del pan,(Nacafo 
por no haber hallado en él cofa notable. Un 
¡b^iey , dice^^, coftaba alli njpy poca^nas que 
lo que valia el trabajo de paílarle. Pero el 
grano en parte ninguna \)uede cogerse sin mu- 
cho trabajo ; en un país próximo al rio de 
fia Plata, y en un tiempo en que tjdi aquell^ 
Ja ri^ta direda de Europa á las minas, del Potosí^ 
:IK) podiai eílar muy barato el precio del tra- 
bajo. De otra manera e» qyando el cultivo ex- 
*tiende su beneficio á la mayor parte del terreno 
:de un país. Entonces hay mas grafio que car- 
ine; muda la competencia su giro, y el precio 
iide; efta se hace mayor que el. de aquel. , j 
norjAdeiiías de efto quando el cultivp se ex^ 
wtiende demasiado , las tierras que quedan inculr- 
^tas^ son ya infuficientes para fatisfá'cer la deman;- 
.da^feftiya de carnes: es necefario entoneesfemH 
«idci^rri íllg^il^. p^rte de; Ig>, ti^rr.aS: cultivadas eit 



.8| íí Li B RO I. C AP. Xfy ' í ^ 259 

cria y pafto de ganados : cuyos precios por fó 
mismo deben fer capaces de pagar no folo ei 
trabajo necefario de criarles y paftarles, sino 
la renta del Señor del terreno, y las ganancias 
que el labrador podia baber Tacado de aquella 
misma tierra habiéndola empleado en el cultivo 
de siembra. El ganado que se cria en terrenos^ 
6 montes incultos se vende en el mercado por 
pefo y bondad al mismo precio que el que se 
cria en tierras de cultivo y labor. Los propie-i 
tarios de aquellos montes se aprovechan de la 
coyuntura , y levantan las rentas de sus terre-i 
nos á proporción del precio á que la carne se 
vende. No hace todavia un siglo que en mu-i 
chas partes de las Montañas de Escocia eílaba 
mas barata la carne que lo que en todo tiem- 
po h:^bra/|podido bajar el pan de centeno: la 
unión de efte Reyno con el de Inglaterra fran- 
queó untnuevo mercado á aquellos ganados: y 
se ve que al prefente su precio ordinario és 
tres veces ma^or que á principios de efte siglo: 
desde cuyo tiempo se han triplicado , y aun: 
quadruplijado las rentas de las tierras de aquellas 
Montañas. En casi toda la Gran- Bretaña una 
libra de la mejor- carne vale mas al prefente 
que dos del pan mas blanco y mejor : y en 
los años abundantes Uega á tres y quatro libras 
k diferenciaj£viii i_ (.niii'iUiOo','a\) i¿t;;:v .Atí/iv^fU 
Asi es comb en losr piíogrdíbs que van ha- 
ciendo los. adebntamientos^ de la fociedad la 
renta, y las ganancfas del pafto en tierras in- 
cultas vienen á regularfe en cierto modo por 
las ganancias y la renta de las tierras de cul- 
tiva; y ellas por la renta, y las ganancias de 
los grai\os. El trigo, como las demás simien* 



^6o RiQV'Eá^A DE LAS Naciones. < 

t^s fon de cofecha anual : la carne necesita para 
^ello quatro ó cinco años de cria hasta su^de- 
bida uiaduré^. Aunque una yugada de tierra no 
pueda pro dulcir igual cantidad de alimento en 
una especie y otra , la menor cantidad puede 
compenfarfe con la fuperioridad del precio. Si 
excede la ventaja de efta compenfacioq , muy 
preíto se convertirá en pafto mas tierra de pan 
llevar: y si no llega, ó no alcanza á aquella 
compeníacion , parte de la tierra que era de 
paílo se convertirá en pan llevar del mismo 
modo. 

•: Pero eíla igualdad que refulta entre la renta 
y las ganancias de yerbas, y granos: efto es, 
de la tierra cuyo produdo inmediato es el fus- 
tento del ganado, y la que arroja como inme- 
diata producción el alimento del hon>bre ^*fola- 
mente puede tener lugar quando se trata de la 
mayor parte de las tierras de un gan país; 
por que en algunas situaciones locales en par- 
ticular se verifica todo \t) contrario: y la renta 
del herbage es mucho mayor- que laque pue- 
de facarfe del cultivo de los granos^ 
; ííA&i pues en las inmediaciones 1 una pobla- 
cionir Jiumerofa la demanda efecliva {ior leche, 
ó lañicinios, y por forrages para caballerias, 
juntarnente con el alto precio de la carne, con- 
tribuyen casi de continuo á levantar el valor 
de las yerbas fobre la que puede Uaraarfe pro- 
porción natural de ellas con el prano. Eíla ven- 
taja locat es evidente que no puede comuní- 
carfe á las tierras mas diñantes. 

Ciertas circunílancias particulares han sido 
cauta, a veces de que algunos paifes se hagan 
4an populofos, que todo su territorio, á femé- 



» .íií^o.Llbro I. Cap.. Xlsi'^ñ %Bt 

I janza de las tierras próximas i una gran Cia-i 
dad / no ha sido ya bailante para producir ni 
las yerbas^ ni los granos que se necesitaban para 
el mantenimiento de sus habitantes. Sus tierras 
en eña situación se han empleado /regularmente 

• en la producción de paftos, por que como cofa 
de mas bulto y menos duración es) mas diticil 
de conducir de tierras remotas : y el grano que 
es el principal alimento del pueblo ha sido ne-i 
cefario ..introducirlo de paifes extraños. Holan^ 
da se halla al prefente en eíta situación : y en 
la misma parece haber eílado una parte muy 
considerable de la antigua Italia en tiempo de 
las prosperidades Romanas, Un buen paito, de^ 
qia. Catón,., nox^o Cicerón nos refiere , era la 
cofa mas 'Útil en que podia -cmplearfe : el ma-» 
nejo d-^.ur^ Jiacienda particular: un pallo me- 
diano lafegunda: uno malo la tercera ; y folo 
en quarto^llugar ch oxiltávo del aradp.i Y á U 
verdad. , que }a agricultura femé n tal de- ?iquella 
parte de la antigua Italia mas contigua á Ro-. 
ma,, no podia menos de eílar muy desmejora-. 
á^ por cau^^ de las contribuciones de trigo que 
se hacian freqüentemente al pueblo, ó del todo 
gratuitas, ó á precios demasiado bajos. Eíte tri-» 
go se llevaba de los paifes conquiftados , que 

' en lugar de otras contribuciones folian obli- 

. garfe á fuminiílrar la decima del produ6lo de 
sus tierras á razón de cierto precio eflablecida 
en favor de la Ripublica. El bajo precio á que 
se*aiílribuia eíle grano deprimía el dei que po^ 
dia conducirf^desde Lacio , antiguo territorio 
fuburbano de Koma , y por consiguiente habi^ 
de (lefanimar el cultivo de aquel país*' ií^ '** 



2^2 R I QV'i z AT d's l as N a d i o n-e s. * 

En una campiña abierta cuyo produ6lo prin** i 
cipal fea el grano un termino acotado para pas- 
to rentará por lo regalar mas con mucho que 
ninguna tierra de pan-llevar en el mismo terri- 
torio. Es muy neeefario para el mantenimiento 
del ganado que se emplea en el cultivo del gra- ^ 
no, y en eíle cafo la alza de su renta no se 
paga del precifo valor del propio producto, co- 
mo fucede en la renta de la tierra de grana 
del mismo terreno, cuyo cultivo depende de la 
producción de pafto. La renta de eílos cotos 
también decaería si alguna vez las tierras inme- 
diatas se acotafen igualmente para los palios di- 
chos. Las grandes rentas que rinden en Esco- 
cia las tierras asi acotadas rio dependen de otra 
cofa que de la escaíez de cotos > y su alto 
precio durará únicamente lo que cj^re rfta es- 
caféz. La ventaja de los* cotos también es ma- 
yor qu^nóp fe deílinan á paftos qiiai á femen- 
tera : por que en el pri^mer cafo *e ahorra mu- 
cho trabajo en la guarda del panado ; y ade- 
mas de efto paña mejor quando eftá libre de ^ 
las turbaciones de paítores y de pf rros. 

Pero donde no se verifica la ventaja local 
de la especie dicha, la renta y las ganancias 
délos granos, ó de quaíquiera otro vegetable 
que sea alimento común del pueblo , es lo que ' 
regula necefariamente la renta y ganancia de la 
tierra que sea apropa&ito para producirlos. 

El ufo de los paftos artihf iales , como na- 
vos , zanahorias , berzas , y otrOvS herbages, que 
«e dan como equivalentes , alimentan en muchas ^ 
partes mayor numero de ganados que los q\te 
• se fu Rentan de yerbajnatural 4 y eílo parece' que 
debia haber disminuido aquella fuperiondad que 



.5r>!0 Libro I. Cap. XI. 26j 

en todo país cultivado tiene fobre el pan el pre- 
cio de la carne. Asi en efedo parece haber su- 
cedido : yno faltan fundamentos para creer qué 
por efta razón fola el precio de la carne en el 
mercado de Londres es mucho mas bajo al pre- 

^ fente que á principios del ultimo siglo con res- 
pe6lo, ó proporción al precio del pan. 

En el apéndice á la vida del Principe En- 
rique dexó el Dr. Birch una relación de los 
precios á que regularmente había pagado aquel 
Principe la carne. Dice , que los quatro quar- 
tos de un Buey de feiscientas libras de pefo le 
coÜaban por lo común nueve libras y diez She- 
lines , ó poco mas : eílo es , treinta y un Sheli- 
nes y ocho peniques cada cien libras , ó cada 
quintal. El Principe Enrique murió en 6 de 
Novie.»3^bre^ del año de 1612. á los diez y nueve 
de su edad. 

(;. En el ^nes de Marzo del de 176,4 se trató 
en el Parlamento de indagar las caufas del alto 
precio de los b^ftimentos en aquel tiempo: y 

''entre otras prwebas que para el cafo se hicieron 
,s<\ dio teíliiponio por un comerciante de Virgi- 
nia de que en Marzo* del año anterior habia él 
mismo próvido su embarcación á veinte y qua- 
' tro , y veinte y cinco Shelines el quintal de car- 

• ne de baca, precio que fegun él creia era el 

, .mas corrien4:e entonces , y^^l prdinario y regu- 

Jar de eí^e comeftible;, puesi tn-el de 1764. que 

se tenia por añO| caro , habia comprado igual 

cridad y peso por veinte y siete Shelines. Sin 



embargo pues de eíle alto precio del año de 64. 

•rielii 
-que ffl ordinario que pagaba el: Principe Enriques 



era quatro Snélines y ocho peniques roas barato 

el ordii 
debiendofe advertir que U; carne de buey es la 



264 Riqueza de las Nacion^es. "^^ 

mas aproposito para las prevenciones de viages ' 
tan diílantes. En efta y otras inveftigaciones que 
fobre efte abado hizo el Parlamento de Ingla- 
terra se halló siempre , que en la anualidad 
citaba mucho mas barato que lo que de ordi- 
nario eftuvo en tiempo de aquel Príncipe. ^ 

En los doce primeros años del siglo pafado 
el precio medio del mejor trigo en el Merca- 
do de Windfor fué el de 1. lib. 18. Sh. 3 f din. 
la Quartera de nueve Busheles, ó fanegas de 
Winchefter. Luego en aquellos años eftuvo el 
trigo mucho mas barato , y la carne mucho mas 
cara que en los doce precedentes al de 1764. 
inciufo el ultimo. -1^ • < 

En todos los pai fes dfe grande extensión la 
mayor parte de las tierras eitá empleada en la 
producción de alimento para los hornbrrs , ó de 
paftos para las beftias* Las rentas y las ganan- 
cias de eft<*s regulan las ganancias y Fas rentas de 
qualquiera otra tierra c|e cultivo. Si otro terreno 
rindiefe menos utilidad muy preAo se vería fem*- 
brado de las primeras especies : y si alguno dc- 
xafe mas muchas de las tierras de glanos y prs- 
Kos se emplearían en el tal produSto. 
'Todas aquellas pioducciones que necesitan 
de mayores expenfas originales para el abono de 
fus tierras , ó mayor gafto para su cultivo anual ^ 
hafta preparar el fuelo de modo que las pro- 
duzca, dan por í|<x>cottí un las unas mayor ren- 
ta , y las otfas mayores gananr»ias que el grapoy 
pafto. Pero efta fuperioridad rara vez ascencre- 
rá á mas que á un razonable ig^erés , ó com- 
peniacion de aquel fupefior gaito. ^ 

En una huerta frutal 1, ó en una de legum^ 
• bre$ y verduras Unto la -rénu del Señor del 



.. :^ - Liékb I. Cap. XI. '^ ^6s 

^ predio , como las ganancias del hortelano fon 
generalmente mayores que las que se facan del 
grano , y de las yervas de pafto : pero también 
se necesitan mayores gaftos para poner la tierra 
que las ha de producir co eílado de hacerlo; por 

^ lo qual se debe al dueño mayor renta: requie- 
re también una atención mucho mas prolixa, y 
una pericia fuperior : las cofcchas fon mas pre^ 
carias , y por tanto el precio de ellas ademas 
de compeníar las perdidas ordinarias de qual- 
quiera otro fruto de la tierra debe dar de si algo 
mas que equivalga á aquel mayor riesgo, á feme- 
janza de los feguros mercantileis.El porte general- 
mente humilde, y siempre moderado de los hor- 
telanos puede fatisfacernos de que su mayor pe- 
ricia nunca es abundantemente recompenfada. 
En algunas partes de Europa el divertido y deli- 
ciofo exercicio de ellos es tan común á los ricos 
por diveríy>n , que fuele fer muy poca ó ningu- 
na la ventaja que queda á los que lo exercen 
^or oficio ; por que atfuellos que pudieran fer 
-^ los que mas despacho , ó gafto hiciefen de aque- 
llas producciones , se furten por lo regular dé 
fus propios huertos. ■ ' 

^s Las. utilidades que el Señor de un predio sa- 
Cáfcfe aquellos primitivos abonos de fus tierras, 

« ó preparación para que puedan fer útiles , nun- 

^' Ca parece haber sido mayores que las puramente 

fuficientes pata compenfar las- ex^enfaá "or-igina- 

/ les de tafes mejoramientos. En la^gricultufctan- 

— lí^a la parte que se fupopia rendir prpdu6io 

de mas valon después de los viñedos , era una 

* huerta de biren regadio. P^ip Democrito que 
«scríbió De re rvjlic a cttC3. de- dos miíl años ha- 
ce , y que habiál &ido rejytíta^éo'^dé Íos'^'^íiti|ií^S 
* Tomo I. 34 



266 Riqueza de las Naciones." 

por un gran maeftro del arte , opinaba que na 
hacía muy bien el que formaba de primera plan- 
ta una huerta de verduras y legumbres. Las 
ganancias, decia , nunca pueden remunerarlos 
coíles de una tapia , ó cerca de piedra ; y las que 
se ,forman de tierra , ó de otros materiales dé- 
biles se desmoronan con las lluvias y las intem- 
peries del invierno de modo que nec^itan de 
continuos reparos. Columela que refiere efta opi- 
.nion de Democrito no la contradice , pero pro- 
pone un método muy económico de cercarlas 
de cambrones , ó espinos que , decia, haber vU- 
to por experiencia fer de mas duración , y mas 
difíciles de penetrar; pero cuyo arbitrio no debia 
haber sido conocido en tiempo de Democrito. (*^ 
Paladio adopta la opinión de Columela , que ya 
habia sido recomendada por Varron. Según el 
juicio de eftos antiguos el produfto de una huer- 
ta no habia llegado ¿ exceder de l^^ fuficiente 
para pagar 'el cultivo, ó laboreo extraordina- 
rio , y gallos de regadio^¿ por que en paifes tar^ 
áridos y fecos se tenia por mas Conveniente , y 
aun necefario entonces y ahora , hacer conducir 
por cauces el agua para el riego de *la huerta. 
En toda Europa se tiene ya por cierto que una 
huerta no merece mas cerca ni tapia que laljüe 
insinúa Coluixiela : pero en la Gran-Bretaña , y 
en otros paifes mas Septentrionales no puede 
criarfe la fruta delicada sino a beneficio de cu- 
biertas , y paredes fuertes ; y por lo mismo su 

(*) En varias partes de E^p^na Jjc, visto la costumbre de 
hacer estas cercas con espinos , zarzas , y \ "jueras de las que 
llaman chumbas , que son aun mas difíciles de penetrar Dor 1% 
disposición de sus ojas , y sus agudas puntas , como asimis- 
jBoo de pi.tas j jr pjtrps su-bustos mu/ íiproposito para este £n« 



Libro I. Ca?. XI. 267 

jprecío en aquellos paifcs no puede menos de fer 
fufioiente para pagar gaftos de reedificación , y 
de todos aquellos artículos sin los que no pue- 
de llegar el fruto á madurez. Por lo común en 
la Gran-Bretaña cftas paredes defensivas de las 
intemperies paralas frutas sirven también á ^las 
huertas de vallados que las cercan , ahorrando de 
efte modo nuevos güilos que no podrian pagar 
los piodufíos de las legun^bres folas. 

Que una viña ya plantada , y cuidada baña 
«u debida madurez y perfección , era la parte 
mas preciofa de la negociación niftica, parece ha- 
ber sido indudable en la antigua agricultura, 
como lo es en la moderna en los paiíés de vi- 
ñedos. Pero si era ó no ventajofo el plantarla 
de 1 uevo fué una disputa muy reñida entre los 
antigaos agricultores Italianos , como nos insinúa 
Golumela. Efte autor , como amante verdadero 
de todo Éjultivo curiofo , decide en favor del 
viñedo , y procura demoftrar comparando gaftos 
con ganancias que es un adelantamiento muy 
util : pero cft/s comparaciones entre ganancias 
y'gaftos en los nuevos proye6los fon siempre 
muy falibles; y en ramo ninguno con mas ra- 
zón que en la agricultura. Si las ganancias qué 
-<é' hacian en femejantes plantaciones hubieran 
«ido tan grandes . como él quiere perfoadirnó'Si 

, nunca se hubiera movido disputa ft;bre ello; 
aun en el dia efte punto es materia de contro- 
versia en los paifes de viñas. Los Escritores 

—igjl^agricultura que hablaron en eftos paifes y. y 
fueron amantes y promovedores del mejor cuí'- 
tivo , por líi^geneTal se inclinan á favorecerla 
opiiüon de Columela por el viñedo. En Fran.- 
cia el desvelo con que los antiguos dueños de 



yi 



268 RiQürzA d"1 las 'Naciones. 

■viñas cuidan de que otros no las planten 'nue- ^ 
vas , parece que hace también á favor de aque- 
Jlos autojeij , y' que indica una cierta y general 
^erfuasion á ello en los que han tenido y de^ 
bido tener largas experiencias de que ella espe- 
cie de cultivo es al prefente mas útil en aquel ^ 
pais que otro. alguno. (*) No obftante hay opi* 
Ilion alJi que f foltiene que eíla fuperior ganan^- 
cia no puede durar mas que lo que permanez- 
jcá cierta ley que se publicó relativa á eíle cul- 
ítivo. En el año de 1731 se expidió una Orden 
del Consejo en que se prohibia la plantación 
,de nuevas viñas , y la renovación de las viejas 
cuyo cultivo se hubiefe interrumpido por espa- 
jcip de dos años, sin una licencia exprefa del 
Soberano en virtud de informe del Intendente 
de la Provincia respeQiva , certificanido (¡HjUe ha- 
biendo examinado el terreno habia iiallado no 
fer capaz de otra cultura con algun.i utilidad. 
El motivo de eíla orden fué la excafez de gra- 
nos y paños , y la abundancia viciofa de los vi^ 
nos. Pero si eíla fuperabundancía hubiera sido "" 
cierta , ella misma sin orden particular del Con- ^ 
fejo hubiera precavido la plantación* de nuevas 
viñas , reduciendo las ganancias de su cultivo 
á menor proporción con respeño á las que Vé" ' 
^axian en granos y paitos. Y en abanto á la fe. 

(*) Lo mismo se hace patente en muchas partes de Es- 
paña , en donde dexando muchos labradores el cutiivo de tier- \ 
ras de pan-llevar han inundado las carií' iñas y los mont^- d^ 
viñedos : y en efefto en muchos lugares les han hecho pode- 
rosos ; en otros aficionados al cultivo con reculares ganancias; 
y en ninguno han quedado perdidos ; cu^^s exemplares se ^ 
ven muy repetidos en infinitos pueblos de Castilla donL-3 no 
íq conocía antes mas cultivo que el del grano. 



Liñko I. Cap. xr. 269 

fupuefta excafez de eftos como ocasionada de 
^ la multitud de viñas , debe notarfe , que en par- 
te ninguna de Francia se halla mejor ni mas cul- 
tivado el grano que en las provincias de viñe- 
do por todos aquellos terrenos que fon capa- 
^ ees de producirlo , como en Borgoña , Guiena» 
y Languedoc. Las numerosas manos empleadas 
en una especie de cultivo animan necefariamen- 
te para la otra, afegurandola la venta y despacho 
de su propio produQo : y el disminuir el nú- 
iTiCro de los que fon capaces de pagarlos es cier- 
tamente el medio mas feguro de disminuir el 
cultivo de los granos : y eíla especie de polí- 
tica feria como la que se propusiefe promover 
la agricultura defanimando las manufacturas y 
las artes. 

La renta y las ganancias de aquellas pro- 
ducciones *^ue necesitan de un cofte extraor- 
dinario en.su origen para disponer la tierra para 
, ellas , ó de un gafto anual grande para su cul- 
tivo, aunque fean á vútes fuperiores á las que 
^^/üa de sí el terreno de grano y paito , no obs- 
^ taiite quando no hacen mas que compenfar aquel 
gáíto extra^órdinario , en realidad vienen á re- 
gularse por las ganancias , y la renta de aquellas 
- Cüteehas generales. 
^ Sucede á veces fer tan corta la cantidad de 

, tierra que fuele fer aproposito para cierta es- 
pecie dCi producción que no alcanza su fruto 
/ á fatisfacfer la efectiva demanda. Todo su pro- 
\-4í^^ puede des^charfe entre los que eítán dis- 
pueft )s á pagar mas de lo que es puramente 
> fuficiente pari compenfar rentas, falarios, y ga- 
nancias invertidas en su cultivo, y en prepa- 
rarlas haíta el eítddo dé su venta por sus pre- 



iyo Riqueza de las Nacignes-' 

cios comunes , ó conforme á aquellos qae fae- ^ 
len pagaiTe por qualquiera de las produccio- 
nes de otra especie de terrenos. El fobrante 
del precio aquel, después de fatisfecbas todas las 
expenfas de abono y cultivo, puede en eñe cafo, 
y folo en eíle, no guardar una proporcio^n re- ^ 
guiar con igual fobrante en el de granos y pas- 
tos , y aun puede excederle en cierto grado, de 
cuyo excefo perten^ecerá la mayoF parte á la 
renta del íeñor del terreno. 

Aquella proporción pues que regularmente 
se veribca entre las rentas y ganancias de las 
vinos con respeBo á las de los granos y pas- 
tos , debe eniendeife, que tiene lugar con re- 
lación á aquellas vinas que no producen otros 
vinos que los comunes: los que fe pueden bene- 
ficiar en qualquiera otro terreno,, aunque ligero 
o arenofo; y qoe no tienen una recomendación 
especial fobre una mediana calida^ y fabor. 
Eftas viña^^ fulamente fon las que pueden ad- 
jnitir en un país la competencia del numercv^ 
-pues no hay dada que efta no puede tener lu-'^ 
gar en terrenos de calidad especial. 

No hay fruto en que mas influya la varie- 
dad de terrenos que el vino. Saca de algunos 
un güilo que no hay cultivo, ni artificriT ca^" 
paces de darfelo al criado en otro. Kfte gufta b^ 
ó real ó imaginario se limita á veces á un cor-,, 
to numero de viñas ; otras se extiende i uá 
-diftrito entero aunque de poco territorio; y á "^x, 
-veces á una parte muy considerable de una 5rl:^^-r 
vincia. La cantidad que de ellos puede ponerse 
en eftado de venta nunca llega *4k« fatisfacer la ^ 
efeftiva demanda ;. ó la demanda de aquellos 
^que eftán dispuefios á pagaF la renta, las g^a- 






Libro I. Cap. XI. «71 

nancias y los falarios que fueron necefarios pa- 
ra prepararlos y ponerlos en eftado de venta. 
Según el precio ordinario, ó el que se da por 
los demás vinos comunes : por tanto toda la 
cantidad de los especiales puede dcspacharfe 
entre los que eftán prontos á dar mas de lo que 
monta aquel precio común; cuya circunílancia 
los alza fobre los demás vinos ordinarios. La 
diferencia es mas ó menos fegun que la cali- 
dad, la abundancia, ó escaféz hace que sea ma- 
yor ó menor la concurrencia de los comprado- 
res : y fea la que fuere efta diferencia siempre 
cede principalmente en beneficio del dueño del 
terreno, ó renta de la tierra. Pues aunque ge- 
neralmente femejantcs viñedos se cultivan con 
mas cuidado y esmero, el precio extraordinario 
de eíte vino no tanto paiece efedo como caufa 
de efia esmerada cultura. Qiialquiera perdida 
que por negligencia se verifique en un produtto 
tan preciofo es de tanta consideración que obli- 

aun á los mas descifidados á poner en ello 
toda su atención. Una pequeña parte de efte 
altó precio es bailante para pagar los falarios 
del trabajo"* extraordinario que pueda necesitar 
su cultivo ; y para fatisfacer las ganancias d^l 
fóndb que extraordinariamente se pone en mo- 
vimiento para sus labores. 

Las Colonias de azúcar que pofeen las Na- 
ciones Europeas en las Indias Occidentales pue- 
den compararse con las viñas exquisitas. Todo 
i>^produ6lo de alas no alcanza á fatisfacer la 
demanda efeQiva de Europa, y por consiguien- 
te puede despacharse entre los que eílán pron- 
tos 4 dar mas que lo fuficiente para pagar la 
renta , las ganancias , y los falarios que se in- 



272 RiouEZA DE LAS Naciones. 

vierten en preparar aquel produ6lo conforme ala ^ 
qüota á que fuelen pagarse las comunes pro- 
ducciones de su misma especie. En Cochinchina 
se vende por lo común la azúcar blanca y fina 
por tres Piaílras el quintal, que son como unos 
fefenta rs. de vn. Caílellanos, como nos dice en ^ 
fus viages Mr. Poivre , curiofo obfervador de 
la agricultura de aquel pais. Lo que alli se lla- 
ma un quintal vendrá á pefar desde ciento y 
cinquenta á doscientas libras de pefo de Paris, 
con que viene á reducirte el precio aquel á una 
quarta parte de lo que se paga comunmente por 
la azúcar morena que se trae á Europa de las 
Colonias Inglesas ; y no es ni aun la lexta par- 
te del precio de la blanca. La mayor parte de 
las tierras cultivadas de Cochinchina se emplean 
en trigo , y arroz, que es el alimento común 
del pueblo aquel : con lo que los respeftivos 
precios del trigo , del arroz , y dQ. la azúcar 
se ven alli en la balanza de una proporción 
natural ; ó aquella qucVcgularmente pueden ad^ 
mitir las diferentes cofechas áé'la. mayor parte*"^ 
de tierras cultivadas , y lo que compenfa al due- 
ño , y al labrador por un computo prudencial, 
de todo- quanto haya podido fer coíle original 
para la preparación del terreno, y gaílo' anual •" 
de su cultivo. Pero en las Colonias Inglefas ^ 
de azúcar no dice eñe produfto tan igual pro- 
porción con el del trigo , y el arroz ; ó aque- 
lla proporción que hay entre las otras produc- ^ 
ciones de los Campos en Europa , y en JÍÜ^-^ 
rica. Se dice generalmente , que un plantador 
de Cañas para azúcar se promelfc siempre que 
folo el Rom , y la miel le dexen el cofte de 
todo el cultivo, y que la azúcar fea una ganancia 

pu- _ 



> '.f.'^vfr Libro I. Cap. XI. ^^ syg 

1 pura. Si efto es cierto , que no se pretende ase*- 
gurar , viene á fer como si un labrador de gra- 
nos se prometiefe facar todas fus expenfas de la 
paja , y que todo el grano quedafe de ganancia 
neta. En efeQo vemos fer muy común com- 

• prar las Compañías de comerciantes de Londres 
y de otras Ciudades mercantiles vaftos territorios 
en las Colonias de azúcar , prometiendofe culti- 
varlos con ganancias grandes por medio de fae^ 
tores y agentes , sin embargo de la gran distan- 
cia del continente , y de la incertidumbre de su- 
cefo por la falta de adminifti ación de juílicia 

\ que se experimenta en aquellos t^rrUoriós : y 
no hemos viílo una que baya intentado cofa se- 
mejante aun en las fértiles y cercanas tierras de 
Escocia , y de Irlanda , ó en las Provincias de 
la Arrjeriq^ Septentrional tan aproposito para gra- 
nos ; sin embargo también de que por la mas 
exa6a adminiftracíon de jufticia de eftos paifes 
podia con mas feguridad esperarfe un fuceso 

^ • , En Virginia y Maryland es preferido por 
:^as útil t\ cultivo del tabaco al del trigo. El 
tabaco podia cultivarfe con ventaja en muchas 
partes de Europa ; pero en casi todas se ha he- 
cho uno de los principales ramos de contribu- 
^ €Íon publica, y era emprefa mas ardua recoger 
, ' cada uno de los particulares labradores eftos 
impueftos qué cargar el tributo en su impor- 
tación á las Adqjnas, ó Cafas de Adminiftracion. 
á^x efta razón eftá en la mayor parte de Eu- 
ropa prohibido el cultivo de efta planta : y efta 
prohibición concede, sin intentarlo,, cierta espe- 
í&ie de monopolio á aquellos paifes en que es 
permitido su cultivo r y como la Virginia jr 

^ • Tomo L 35, 



«74 Riqueza de las Na^ionps.' 

Maryland producen la mayor cantidad, aquellas 
Provincias fon las que sin embargo de algunos 
competidores facan las mayores ventajas de eftc 
monopolio. No obftante eílo el cultivo del ta- 
-bacQ no parece tan ventajofo como el de la 
azúcar. Nunca he oido decir que haya habido C 
en Inglaterra mercaderes ricos que hayan deíli- 
nado í'us capitales á las Colonias en que se cri* 
el tabaco, embiando á ella^ criados , ó factores 
tan ricos como los que embian á las plantado-. 
jies de la azúcar, ó como los que vienen pode- 
rofos de las Colonias donde efta se beneficia. 
Aunque fegun la preferencia que las Colonias 
-de tabaco dan al cultivo de ella planta fobre 
la labor del grano, debe creerfe , que la de- 
manda de tabaco en Europa no eílá plenamente 
fatisfecha , es no obílante muy probable puQ lo 
efté mucho mas que la de azúcar : y aunque el 
aQual precio del tabaco es mas de Iq funden- 
te para compenfar rentas de tierra , falarios de 
trabajo , y ganancias ¿t\ fondo empleado enV- 
prepararlo haíla el eftado de venta , si compa- "^ 
ramos eíle precio con el que tienen los granos^ 
nunca guarda tan alta proporción como el exor- 
bitante de la azúcar. Los plantadores Inglefes 
del tabaco han manifeftado ya el mismo temor 
del número que el que demoílraron los plan- 
tadores Francefes de las viñas. Por una aBa de 
la Afamblea han limitado eíle cultivo al nume- 
ro de seis mil plantas , que se regulan rendir ua 
millar de tabaco por cada Negro desde diez y Scí?:- 
á fesenta años de edad. Un negro que cuida de 
una cantidad como eíla de tabaco ,*se fupone po- 
der cuidar alii de quatro yugadas para maiz.^or 
precaver también la fuperabundancia de tabacc% 






-r >>^ij Libro T. Cap. XY.^Sl '275 

diCé el Dr. Douglas , (*) aunque creo que mal 
informado , que Tos mismos Colonos han que- 
mado en los años fértiles mucha cantidad de 
aquella planta, del mismo modo que fuelen ha- 
cer los Holandefes con la especeria. Si se nece- 
sitan eftos violentos medios para confervar la su- 
perioiidad de su precio fobre el de los granos 
no podran fer fus ventajas de mucha duración, 
Efte es el modo con que la renta de la tier- 
ra cultivada, cuya producción es el alimento del 
hombre, regula las rentas de la mayor parte de 
las demás de cultivo. Ninguna producción parti- 
cular podrá mucho tiempo rendir menos , por que 
inmediatamente se haria otro ufo de aquella tier- 
ra : y si daba algo mas, feria por que la canti- 
dad de tierra que fuefe aproposito para aquella 
prodicciíjn no feria bailante para latisfaeer la 
demanda efettiva de aquel genero. 

Eñ Ifuropa el trigo es la producción prin¡- 
-cipal de la tierra quf^ sirve para alimento del 
hombre: y a^si á excepción de algunos territo- 
rios particulares la renta de las tierras de pan- 
llevar es(jla que regula en lo mas de Europa 
la de las otras tierras cultivadas. Ni España ni 
)a Oran-Bretaña tienen que embidia-r ni los vi-t 
ñedos de Francia, ni los olivares de Italia, por 
que i excepción de algunos territorios partid 
Guiares las rentas de todas eftas eftán regula- 
das por las de la tierra de trigo, ó granos, en 
^f la fertilidad ád terreno de las dos Nacio- 
nes dichas de ningún modo es inferior al de 
Italia, ni al^de Francia. 

^ySi en algún país el alimento mas regular y; 

- (*) DouglaSjsSummary ,VoU 2. p*^2^ 'J^%Ul- 



^6 'Ri^\J.^zKü.E.l/<s>:H^íow2S. 

S'avorito del pueblo- es' up vegetable jdfe cuya ^ 
-planta una tierra común con la misma ó casi 
da misma lahor produce mayor cantidad que la 
i^iie rinde ia mas abundante de trigo, l^ renta 
-del Señor de.ella, 6 el fobrante de aquel au- 
gmento que debe quedarle después de fatisfecho ^ 
;el trabajo , y reemplazado el fondo del labra- 
dor con sus regulares ganancias , feria necefa- 
.Tiamente mas.cQnsiderable. Qualquiera que fue- 
se el precio • á que se pagafen en aquel paí^ 
los falarios del trabajo, eíle mayor fobrante 
-podria siempre mantener mayor cantidad de tra- 
«gO(^qy por consiguiente habilitar al dueño del 
-terreno para comprar , adquirir ó disponer dé 
-mayor canti4ad de él. El valor real de su ren- 
.lá, aquel ppdér ó facultad' para adquirir real- 
iáicnte las cofas necefarias y útiles p^ra V vida 
de que podia furtirle el trabajo ageiip .,. Ceri* 
4iidi>spenfablemente mucho mayor^r )'íj/3 'nS 
i )L Ün campo de arroz p^»-oducje mucha masí can.» 
4>Tdad de efte alimento que eL te.^-reno mas fer-\ 
•til de trigo. Dos cofechas al año de treinta á se,- 
jaenta Busheles, ó fanegas Inglefas, cada una, se 
idice, que es el produ6lo regular de una yur 
-gada de tierra. Aunque su cultivo necesite át 
•íiiias, trabajo queda no obílante mayor fobrante 
-después de pagados todos sus falarios. En aque- * 
41os paifes en que el arroz es el alimento mas 
ufado del pueblo, y donde se mantienen con él 
-principalmente los labradores, o^ fobrante que^^e 
señé produQo. corresponda de renta, al Señor ñtü 
^ puede menos de fer mayor que el fue queda del 
^cultivo del trigo. En la Carolina , ^y en casjpto- 
das las Colonias Británicas de América, en que 
sus Colonos fon por lo común dueños y labra-- 



n v>y, r Li p1< O I. Cap. XIw^ t 5^ 277 

* dores i ün tiempo de-sus tierras; y «ndondi^ 
por consiguiente, sic confunde la r^nta íGQh ^% 
gananciasi, st h<i i^xpL^rimett^do,! que^} ^^AiJNq 
riel arro? es. nja^'jutil qué^iel:; delj trig^p j.ffiíu^ 
.que- sus dampps cftftnprodueen mafc qu,e una c<^f 
. fecha al año , y aunque por la preyalencia de 
las coílumbfes Europeas no es e^n ellas el arrp;5 
¿I vegetable que ra4s.í>e;|eflinia paf^a alimento, d^ 
^us. habitantes, : f: :^-r.^:r- í,;,i »>» u. jv .0. , < id 
El c^mpo aprOppsUq para a;:roz i?s ej terr^»f 
^o de vega , ó llanuras abundantes de aguas. 
Eílos campos fuelen ser por su mucha hume- 
dad poco conducentes para el trigo ,;paftos, vi- 
^as, y dera^s. vegetableís que. sirven ¡de alimento 
al hombree : y las tierras utiUsí para- eftas pro- 
ducciones üielen. no ferio para Ja de arroz: y 
asi au^ ciclos paifes .donde efte fe cria con 
.abundancia , la renta de las tierras que lo prpr 
ducen no 'p^jeden regular .las de las otras, po^ 
np podcfie cofi,v;ertiriUa$s y. otras, en ufo reci- 
jprocp de sus kbores respetivas. - 

r ,. ,*,.E1 alimento 'que produce un terreno fem- 
brado de j^tatas no es inferior en cantidad al 
,produ^o <Je una tierra de a-rroz; y es muy fu.- 
perior, aj de una de p^n-^ll^yar. Cada yugad^ 
de tierra rendirá doce mil pefáp de patatas pqjr 
dos mil que rendiria de trigo. Es verdad que 
lo nutritivo de eftas dos diftintas especies de 
alimento .no es precifamente proporcionado á su 
p^>, por razón ode la naturaleza aqüofa de las 
jíitatas: pero concedido que la mitad del pefo 
de efta legumj^e fea agua, que es mucho coiv 
cede^j , una yugada de ellas producirá aun en eftja 
suposición seis mil pefas de fólido alimento, que 
e^ tres vece& mas que 1q, que puede dar !de= \^ Ú^ 



iyS RiQuiEZA'Di LAS Naciones. 

alimento fóH do el trigo por cada yugada. Una á& 
patatas también se cultiva con menos gaílo , por 
que el descanfo que se da á la hoja de tierra 
en donde se fembró trigo es mas que equiva- 
lente á la labor extraordinaria que tas patatas ^ 
necesitan. Si efte vegetable se hubiese extendi- 
do en Europa como el arroz en algunos paifes, 
y se llegase á hacer alimento común del pue* 
blo , ocuparia las mismas tierras de labor que 
ahora el trigo y otras especies de granos, con 
la ventaja de que una misma cantidad de tierra 
cultivada podria mantener mucho mayor numero 
de gentes : y suftentandose con ellas general- 
mente los trabajadores del campo quedaria para 
el dueña un Ibbrante mucho mayor que en las 
otras especies después de fatisfechos los falarios 
del trabajo, y las ganancias del foVído Implea- 
do en su cultivo: la población se aumentaría, 
y fubirian las rentas á mas alta proporción. 

La tierra que es bjena para patatas lo ^i 
también para qualquiera otra expecie de vegeV 
table útil : y si llegaban á ocupar otra tafita ^ ' 
cantidad de tierras como ahora el trigo, podrian 
también regular muy bien, como efte granólo 
hace al prefente , las rentas de la mayor parte 
de las demás tierras cultivadas. 

En algunas partes del Condado de Lanca.?^ tS.j., 
fegun se cuenta , es el pan de avena un alimen- 
to mas apetecido del pueblo común y trabaja- 
dores del campo que el de í.igo, y lo m¿?^o -; ^/ 
'he oido siempre decir de Escocia. No obftanie ^ 
dudo algo de su verdad. AqueU's gentes que C 
en Escocia se alimentan de ordinario cfn el 
pan de avena ni fon por lo regular tan fuer- 
tes, gallardas, ni robuitaü cqmo las que en In- ' 



> glaterra en igual clafe se mantienen con pan de 
trigo. Ni trabajan. cOnil^ntó exfuerzo, ni vea 
con tanta perspicacia : y como esta diferen- 
cia no la- y^inos entre [as gentes de otra ge- 
rarquia de uno y otro p^aí^, parece dexarfe in- 

• ferir demostrativamente , que el alimento de la 
gente común en Escocia no es tan conforme 
á la complexión humana como el de sus ve- 
cinos de igual clafe en Inglaterra. No fuced^ 
asi con las patatas. Los carniceros, los mozo^ 
de cordel, los porteadores de carbón, y aquellas 
infelices rameras que viven de su prostitución 
£n Londres , hombres aquellos los mas robus- 
tos, y raugeres eftas, aupque abatidas, las mas 
bellas que pueden hallarfe en todos los domi- 
nios de la Gran-Bretaña 'entre la gente común, 
hacen p componen la mayor porción de su ali- 
píiento de aquella raiz , y fon por lo regular 
del' rango* Ínfimo de la plebe de Irlanda. No 
hay alimento que pueda dar una prueba tan real 
J decisiva de su fubftancia nutritiva, y de su 

^ conformidad con la complexión natural del 
hambre. ^ . 

El inconveniente que tiene la. extensión del 
cultivo de eíle ranio es Ip dificil de confervay 
eíle fruto todo el año , y lo imposible de en^ 
silarle por espacio mas largo cpmo el trigo^ 
El miedo de no poderlo vender todo antes de 
que principie á malearfe , ó podrirfe es el prin- 
cipal obftaculo qye se ofrece para no adoptar- 
J^^como el pan de trigo, para alimento co- 
mún de todas las diferentes clafes del pueblo* 

' _ Id 

Of. ..i% 



^§© Riqueza t>É la's NAéiONr.s. 

'Dá aquellas producciones de lá tierra qU&^uHkt 

-íi ^i 'i^^^^- veces dan renta i y otra^ no. .ü;| -uíí 

I alimento del hombre parece fer la única 
producción de la tierra que siempre y necefa-^ 
riamente da alguna renta al dueño del terreno: 
todas las demás especies que el fuelo produce 
la reditúan unas veces ^ y otras no , fegun la va- 
riedad de circunftancias que para ello influyen. 
Después del alimento las dos mayores necesida. 
des del hombre eft el mundo fon el veftido y 
hi habitación^ -' ^ - v! 

4^1 La tiídrrái eri su eñado primitivo y grofero 
da de sí mas materiales para veftirl^o y^ alber- 
gue de mayor numero de hombres , que para 
alimento de ellos : pero en el eftadc aftual de 
ínejoramiento y cultiv<^], fuéle á veces tributar 
mas aliihento , y abaftecer de 4( á mayor nuV 
liiero,que de materiales para caía y veftido^ á s^ 
lo menos en los términos que ellos Jos quieren^ 
y €n la' disposición en que únicamente eílán 
idispueftos á pagarías. En 'eí un. eílado hay siem- 
pre abundancia <Íe los dichos materiales, y por 
coníiguiente fon generalmente de muy poco ó 
ningún valor: y en el otro siempre excaféz, 
y por lo mismo eftimados en altos precios. En 
el eftado primero se defechaii(;como inutile¿.^Ios 
irías, y los que fe ufan no se consideran d%^. 
lios de mas valor '<|úe el ú^ íf§it)ajo y coíte 
de prepararlos para el ufo, y por consiguiente 
no puede su precio dexar renta para el dueño 
del terreno que los produce; ea el fegundo eílado 



.í^-K^J- LiBno I.: Cap. XI; 281 



> 



«e ufa 3e todos , y por lo común es mayor la 
demanda efe^liva que la cantidad para (atisfa- 
cerla. Nunca falta quien dé alg^o mas por ellos 
que lo que es puramente fuftciente para pagar 
las expensas de su preparación haíla el eftado 
de venta ; por lo- qual su precio rinde alguna 
renta para el feñor. 

Los primeros materiales de que ufaron los 
hombres para cubrir su desnudez fueron las pie- 
les de animales corpulentos. Entre las Nacio- 
nes de cazadores ,. y paftores , cuyo alimento 
eonsiíle principalmente en las carnes de eftos 

. animales , al mismo tiempo que el hombre se 
fuñe de alimentóse provee de veftido' , aun con 
mas abundancia de materiales que los que por 
«i puede gallar : por consiguiente no habiendo 
en femejantes paifes un comercio extrmfeco para 
el fcfi!)raiTÍe , la mayor parte de ellos se ha de 
arrojar como cofa de ningún valor: y efta fué 
probablemente la caufa de que las Naciones 
^Am-ericanas tubi^fen. >por tari despreciables fus 

-^ cueros , ante$»de fer descubiertos aquellos paifes 
por los Europeos , con quienes al prefente cam- 
bian fus íbbrantes por mantas , armas de fuego, 
J aguardientes. E,n el aíluak eñado comercial 
deí mundo descubierto aun las. Naciones mas 
barbaras, eomd haya entrado en/ ellas k propie- 
dad y división de las tierras, conocen y prac- 
tican en cierto grado algún genero de comerá 
cío extrínfeco de eítos efedo^s;» y fuele haber en 
fc^ difüritos ms4 ricos de; entríe: /ellas tanta con- 
eurrenc^aá' :1a compra de aq'uelíos materiales <que 
fiís tierras ^#odücenipara vefiEr^e','yi.qu.e ni^pue-i 
de>) beneñciarfe ni confumirfe; dentro de ellas; 
q^ije Llega 4 fubir fu. precio, ¿n^asi dejo q-acwcue^ii 
. Tomo I.. 36 



282 RíQUEZA'DÍ: LASNACIdNES.^ 

ta el principal y conducción á los paifes mas , 
opulentos : cuyo fobrante precio , ó aquello que 
refia después de dichas expenfas , viene á cons- 
tituir alguna renta para el Señor del terreno. 
Cuando se confumía dentro de las Montañas la 

•Si/ 

mayor parte de fus ganados , la exportación de ^- 
fus cueros era el articulo mas considerable de4 
comercio de aquel país , y lo que por ellos se 
-daba en cambio conítituia cierta renta para los 
dueños de aquellas heredades en que los gana- 
dos pallaban. La lana de Inglaterra , que ea 
tiempos antiguos ni podia confumirfe , ni ma- 
nufathirarfe dentro del reyno , hallaba un des- 
pacho muy ventajofo en los paifes de Flandes, 
en' aquella época muy ricos, y muy induftrio-i. 
ios ; y el precio de ella anadia algo á la renta 
de la tierra que la producía. £n todos aquellos 
paifes que eílén tan mal cultivados c^hnoVo es- 
taban entonces Inglaterra y las Montañas de Es- 
cocia , y que no tengan algún comercio extrin- 
feco i eílaran necefariamv-nte tan de fobra Io3^ 
materiales para el ruílico veítidó que en talcg 
naciones se acoftumbra gaílar, que la mayor par^ 
te habrá que abandonarla por inútil ,^'y la que? 
se confuma nunca podrá Jlegar á rendir reata 
para el Señor. ' , 

- • ^Los materiales que se necesitan para fabri*í , 
car una habitación , ó formar un albergue para ^^- 
ei hombre no fon por lo común de tan fácil 
transportación á grandes diftancias como ios que 
sirven para el vellido ; por lo (^al no fon Qk(¿ 
jeto tan proporcionado para el comercio extra^.'^ 
ño, Quando el país que los produr j abunda de < 

ellos por lo común fon de ningún valor parf> el 
dueño del terreap, siya eu 9I atlual eltado del 

, üÍAO*X r' 



iÚ 



% comercio del mundo. Una buena cantera en las 
cercanías de una Corte daría á su dueño una 
renta grande ; pero eftando en un pais remoto 
y pobre feria de ningún aprecio. Las vigas para 
Cílihcios ion de un valor grande en un pais cul- 

^ to y populofo , y la tierra que las produce de- 
xa una renta considerable : pero en muchas par-* 
tes de la America Septentrional, por exemplo^ 
el dueño de femejantes terrenos se daria por muy 
bien férvido de que hubiefe quien quisiera fa- 
car de fus heredades la mayor parte de los cor- 
pulentos arboles que allí se crian* En las Mon- 
tañas de Escocia se cortan los arboles , y se dexa 
podrir la madera en el fuelo , sin aprovechar- 
se -nías que de füs^ cortezas ,^por finita de caminos 
reales , y de conducción por agua para fus vi- 

/ gas. Quando los mater'iales pues para edificar 
abunoin tíi un pais 'en eftos términos, la par"- 
ti que de ellos se usa apenas es digna del tra- 
bajo, y cofte de su corta y pulimento. Ninguna 
./etita dexa á su dueño ■», pues efte por lo gener- 

^ ^ral concede c'l ufo de ellos sin mas recompenfa 
Giie el rubor que cuefte al que se los pida. No 
obftante efto los mismos materiales podrán dfe-*! 
xar renta a-1 Señor de ellos si hay una naciort^ 
rica que folicite extraerlos de fus tierras. Las 
lííaderas de Norway , y de todas las Coftas del 
Báltico , que nunca podrian encontrar despa- 
cho dentro del terreno en que se crian , con el: 
comercio que se hace en ellas en varias partes 
^^^►Europa , especialmente en la Gran-Bretaña, 
duelen dexar crecidas rentas á fus propietarios. 
-"^ Los paif€i fon mas ó menos populofcs no á 
prO;>orGÍon del número de gentes que lu.s pro- 
ducciones pueden v^ftir , ó albergar, siiw) del qu» * 



284 Riqueza DR las Nac'iones. 

pueden mantener, puando hay furtido de ali-- ^ 
nieníos es muy fácil encontrar vellido y habi-j 
tacion ; pero aunque se tenga habitación y ves-c 
tido fuele no encontrarfe el alimento. En algunas,' 
partes aun de los Dominios mas opulentos., lo 
que precifamente sq llama albergue puede fa-i ^^ 
bricarfe con un dia de trabajo de un hombre 
folo ,: y los géneros de vellido fencilio , y los masi 
simples de todos que fon las piek§ de lo,^ anií^ 
males grandes , aunque cueften aígun ^trabajo y' 
tiempo el prepararlos para el. ufo, nunca.es mu-i 
cho el que se necesita. Entre las JKacipnes bar**? 
baras y falvages ferá indudablemente bailante! 
para proveer á fus habitantes de veftido y de aW 
bergue , una centesima parte, Amenos ^ del tra-. 
bajo anual de toda la jN ación ly todas las no-, 
venta y. nueve partes reftíintes , si es que alean- • \ 
zan j no excederán dql trabajo qiae sfc> ndcesita 
anualmente para fuñirles de- alimento. ^ :: 
Pero quando una familia puede proveer de^ 
alimento á dos, por rázcíi de los iliejoramien^ 
tos en el cultivo de las tierras , ni trabajo, de \ 
una mitad de la fociedad vendrá á fer fuficiente "^ 
para furtirla de alimento á toda : jao^-ifa mitad, 
ó á lo menos la mayor parte de ella , puede por 
consiguiente emplearfe en proveerla de las de- 
mas cofas , y fatisfacer las urgencias, necesida-. 
des, ó. caprichos de toda la nación. El vellido, 
la casa , y lo que entra en el nombre de tren y . 
equipage fon los objetos principales de las ne- 
cesidades , y de los caprichos ¿el hombre. 1¿íj 
rico no confume por sí mas alimento que üa"^ 
pobre ; en calidad puede fer muy <? itérente , j 
fu preparación mas delicada y fatigofa ., pero,, en 
lg^,^cantidad ferá muy corta la diferencia. PerQ^ 



, Jis^woNLiBRO I. Cap. XLpí.^l 285 

comparefe el espaciofo palacio , y el aparato 
grande del uno con la mifcra choza , y los har-í 
rapiezos del otro , y se hallará que la diferencia; 
de albergue y veftido en» quanto al furtido do: 
las partes de que se componen es casi tan gran-íj; 
de en calidad como en cantidad. El apetito deli 
comer v ¿el deG^o de alimento eílá ceñido en to^{ 
do hombre á la corta capacidad de su eíloma-tj 
go vry de su digellion ; pero el defeo de con-»; 
venienciasi, de .aparató , de edificios > de vesti-) 
dos, de trenes yde equipages ni tiene termíno^l 
ni conoce limites en la foberbia humana. Todos 
aquellos pues que tienen mas facultades para dis-í» 
ponetr de mas alimento ^ ó por mejor decir , to^i 
dos los que tienen ipas alimento de que dispo^j 
ner que el que para si mismos individualmente 
necesitan , ó que por si pueden confumir , eftáa 
djspijeliQs ií cambiar elfobr^nte ^ ó el precio át 
él,, que e^ lo mismo j-poi* conyeniencias tieJa 
. otra especie. Todo lo que refta después tie satis- 
f:/cbo aquel primer limitado defeo se invierte ,á| 
v^e deftina.i fatísfacei* los demás defeos que^ca-í* 
^ davez, parecen mas ilimitados en el honabre.-El 
pobre por bonfeguir su alimento se ejsercita é» 
lifongear, y fatisfacer, losicaprichos deljrico ;.y 
para afegurar mejor fus gaívancias se etnpeña;* 
porfía fcon otros en perfeccionar fus obras^yen 
proporcionarlas á pxecios mas equitativos. El núrt 
mero, de los operarios se aumenta al paso !qu.Q 
crece la tantidad de alimentos ,y eílosá. medida 
á^Uls adelantamílntbs del cultivo ; y ' como la 
naturaleza de fus exercicios y negocios admite 
cada vez ma^^ubdivisiones del trabajo , és in- 
dispe afable también que vayan aumentando fe en 
n^ayor proporción que I03 operarios los mace-i 



5c86 RiQif^A^ÍT' íÁs Naciones. j 

ríales que sirven para fus obras : y de todo efte ( 
conjunto de íprogreíos y operaciones proviene 
aquella efeftiva demanda q'ue se verifica en las 
naciones cultas de materiales de todas especies 
paralas obras bien necefarias, bien útiles de la ( 

invención humana , para erección de edificios^ ^r 
prevención de veftidos, equipages, y lucimientos 
domefticos ; paratuyas gratificaciones busca la 
aftfioia y la codicia del hombre en 'lai'mtsmas 
entrañas de la tierra los fósiles , los minerales, 
los metales , y las piedras mas preciofas. 

De cite modo pues el alimento es el prin- 
GÍpio , la fuente original de la renta; y qual- 
qaieraíHra parte de las producciones de la tierra 
q»3ereart^ capaces de: darla , deriva la porción 
de valor que conftituye renta de los adelan- 
tamientos que tengan las facultades üroduflivas 
del trabajo para la producción de alimento ,por/ 
razón de las mejoras en el cultivo de, las tierras^i 
- Las'demas producciones de la tierra no siem- 
pre dan renta, aunque^ por sí sean capaces dV 
darla. En los paifes mas adelantados en el cuU^v^ 
títo^Tjo es siempre la demanda de ellas tan 
efeéliv^ que las^-haga rendir mas precio, ó mas 
Valor q ule el fiíificien^e linicamentie para pagar 
el trabajo, -y reemplazar el fonda, con sus ga- 
jianci-a-s regulares, que es necefario emplear has- * ^ 
t-a ponerlas en citado de venta. Y el fer , ó no ^*^ ^ 
k deman'da de eíle modo efediva, depende de 
las circwiftaneias que en ella influyen. ^ s^'>^to 
i í Si* una mina /de carbón de piedra , por e^j^t^-^ 
pTo , es capaz ó no de producir renta á su due- 
ño, depende parte de su fertilidad , y parte de ' 
stt> situación. Una mina de qualqmera especie- 
ptKd^; d^cirfe qiie es eftQril, ó fecunda fegui» ^ 



. ^ :. ' cLi B kb L Gap. XI. c 1 51 aSy 

que es mas ó menos la cantidad de materia- mi- 
neral que puede facarfc de ella con cieita can- 
tidad de trabajo, con respetto á la que con 
igual trabajo puede facarfe» de las demás minas 
de su especie. ío:> ; ; «r 

Algunas minas carboneras, aunque eftén vemí 
tajofamente situadas, no pueden beneficiarse por 
razón de su efterilidad : y no alcanzando su 
produQo á fatisfaccr el gaílo , menos podráa 
dexar ganancia , ni producir renta para el due- 
ño. Otras hay cuyo produ6lo apenas es fufi- 
ciente para pagar el trabajo, y reemplazar coa 
las ganancias regulares el fondo empleado en 
sus labores: rinden alguna utilidad al que em^ 
prende su beneficio ; pero ninguna renta i. su 
dueño. Eftas por consiguiente Iblo; pifeden be*. ,^ 
neficiarfe por el dueño mismo, el qual en efte '^ 
cafo faíará^las ganancias ordinarias del capital 
que en ellas emplea. En Escocia hay muchas 
. minas que Tolo de efte modo pueden laborear*, 
sf/: el dueño no había de darlas ájOtáro que la» 
yeneficiafe sin que le pagase alguna renta por 

' elle/; y ninguno por otra parte las tomaría con 
un'k condicibn que no podría cumplir sin per^-^ 
dida fuya. , >^ 

Otras minas de eftas aunque baftantcEnení:c ** 
fecundas por sí , no pueden beneficiarse por 
caufa de su situación. Podría facarfe de ellas 
con el trabajo ordinario, y aun con menos, una 
cantidad de mineral fuficiente para fatisfacer los 
gaftci de su labok'; pero cfta cantidad no po^ ^ 
díía venderfe cómodamente s¡^ la, mina se halla ^ 

• émun^país tiirra adentro, apfenas! hábiíadoi 
y "sin icaminos , ni proporciones para una con- ' 
duccion marítima, ó de rios navegables. .^^^ 



-.iit;- 



f88 RiQukzA DE LAS Naciones. 

El carbón de piedra es el combustible mas / 
defagradable del mundo : lo es mucho mas que 
la leña, y el carbón que de ella se hace; y 
mucho menos faludable también :. y por lo mis- 
mo siempre es el confumo del de piedra mu- . 
cho, menor que el de efte carbón. ^; 

El precio de eíle ultimo varía también se- 
gún* el eílado. de la agricultura del país, casi 
del mismo modo , y por las miomas razones que 
el precio del ganado. Un terreno rudo,, ó sin 
cultivo: abunda por lo regular de leña , como 
que en eíle eílado se cubre la faz de la tierra 
de embarazofos bosques de tan poco valor para 
su dueño , que las mas veces daría graciofa- 
mente el produBo de su desmonte , al que em- 
prendiefe el coílofo trabajo de su corta. Según. 
va adelantando la agricultura los progrefos mis- 
mos de sus labores van aclarando^ los^DOsques 
y matorrales por una parte, y por otra va de- 
cayendo saespefura con el aumento, del ganado 
que en «us^ termines, se apacienta; Efte aunc^^e 
no se aumenta con la induftrÍA humana en 1^ 
misma proporción que con ella se aumenta el^ * 
grano, porque efte es casi enteramente efecto 
de efta induftria, se multiplica no obftante con 
el cuidado del hombre, el qual en tiempo oj[)or- 
tuno, á en el de plenitud se provee de lo que 4 
le ha de fervir de mantenimiento en el de es- ^^. 
cafez : le proporciona asimismo mayor cantidad 
de pafto que el que la tierra por si podria ofre- 
cerle sin cultura; y extcrmitfendo. también ^íjus^ 
contraicios les afegura la quieta fruición de qua'^íi- 
toLla^ fecundidad de la tierra oí ece prévida á « 
«U£ ganados. Quando se dexan correr libríRiiente 
por montes y bosques numerofos hatos de. ellos, 

ai:n- 



» j>g^t,j/TLiBllO I. Cap. XI.í>r T T' 289 

aunque no deftruyan los arboles viejos y cre- 
cidos , impiden el que crezcan sus renuevos; y 
de modo se aniquilan > que en el discurfo de 
un siglo puede quedar un monte enteramente 
arrafado. En llegando efte cafo levanta el pre- 
cio de la leña : el dueño que no facaba antes 
utilidad alguna de su terreno principia á per- 
cibir renta de sus cortas; y aveces halla que 
acafo no podría emplear sus mejores tierras con 
mas utilidad en otro cultivo que el plantío de 
arboles y bosques , en que la grandeza de las 
ganancias de sus cortas compenfafe lo tardo de 
sus utilidades. Tal parece fer el eftado a6tual 
de la Gran-Bretaña en efte ramo, en donde las 
ganancias de un plantio fuelen fer iguales , ó 
mayores que las del mejor cultivo de las tierras 
de g.^no^ y de paftos, aunque el dueño que 
planta los arboles tarde mucho tiempo en per- 
cibir sus» rentas: bien que en, efta materia de- 
be principalmente atenderfe á las ventajas de la 

/'situación del territorio; por que en un país de 
adelantado cultivo , que abunae , por exemplo^ 
de minas ,de carbón de piedra , ferá acafo mas 

,yentajofo que el ^plantío conducir á él la leña 

(yryjla madera de otrp terreno extraño , en que 
por su cultivo fea tan abundante como ba- 
rato efte utensilio: y asi se ve que en la nueva 
población de Edimburgo y pocos años hace efta- 
blecida , ó formada , no se encontrará acaso una 
astilla de made^ Escocefa 

j^ Quando el confumo del carbón de piedra, 
y del de palo es igual en los lugares que abun- 
dan indiferentemente de uno y otro, es íeguro, 
.que en femejantes diftritos, y en tales circuns- 
tancias , fea el que fuere el precio de amboí^ 
Tomo L 37 



^^90 Kr0UE25A DE LAS NÁCIONIS. 

•^^1 del carbón de piedra eftá en el mas alto á ^ 
"ijue puede regularmente llegar. Asi parece ve- 
'-tificarse en algunas partes de Inglaterra , espe- 
'^ialmente en el Condado de Oxford, donde es 
-muy común, aun en los hogares de los pobres, ^^ 
y gente común, mezclar para hacer lumbre ambos *^^^ 
carbones : y por lo mismo no puede alli fer 
inuy grande la diferencia <iel confumo de eftos 
»dos combuftibles.' ?i>^''i'jl^imH 
P'-^ En todos los páife^ en que se benefician las 
' iminas de efta especie, el precio del carbón de 
piedra jamas llega á aquel grado de altura ; por 
<|ue si no fuese barato eftc combuftible en ellos 
•no podría fufrir fobre su precio los coftes de 
<*ina conducción diílante por mar , ó por tierra. 
•Solo podria venderfe una cantidad muy corta, 
y tanto los operarios de efta maríiqbra ^como 
4os dueños de eíle combuftible conseguirían ma- 
•yor interés en vendeírrnucha cantidad á bajo 
precio que en vender poca al precio más alt( ^ 
'En efte fofil como en todos kj¡s demás quien\ 
jegula el precio- del mineral es la mina mas fe- 
cunda que fuccda hallarfe en el diftrto. Tanto 
el propietario del terreno , como el que toma 
la labon de él i su cargo consideran , el uno 
•que puede llevar mas renta, y el otro que debe 
facar mas ganancia de vender algo mas barato 
que sus vecinos : eftos entonces se ve/i obli- 
gados á darlo al mismo precio, aunque no lo 
puedan hacer tan comodamerVe , y aunqi^^ á 
íí^eces disminuyan , y otras pierdan abfolutamenfv^ 
-rentas y ganancias. Algunas min|« se abando- 
jian enteramente, y otras no pudiéndo furiynis- 
■trar renta folo pueden beneficiarfe por sus im$^ 
mos propietarios. i>rí>í^- -^-^ ^-^* * *^^''í^ o 



» r,j Libro I. Cap. XI. 291 

El precio mas bajo á que puede venderfe 
por espacio de algún tiempo el carbón de pie- 
dra , ü otro qualquiera foíil, es como en las 
demás m.€rcaderíá$ aquel que fea por lo menot 
Suficiente para reemplazar con las ganancias or- 
dinarias el fondo que es necefario emplear haíta 
ponerlo en eílado de venta. En una mina car- 
bonera que no pueda; por su naturaleza dexar 
renta al^ Señor del. terreno, sino que ó ba dq 
beneficiarse por él mismo, ó abandonarse en- 
teramente , se acercará mucho á efte precio Ín- 
fimo el del mineral que faque. 

La poTcion del valor que llamamos renta tie- 
ne generalmente en las minas , aun. las que fon 
capaces de rendirla , una parte mucho mas pe-; 
quena en el precio , que en las mas de las res- 
tantes (^producciones de la tierra. La renta de un 
predio fuperficial s^ computa generalmente por 
una tercej^ part^ -d|el todo de sUf,pFpdu6lo : y? 
eíia por lo regular es una renta cierta , e in- 
•/ependiente de las caíuales variaciones de las- 
cofechas. En las minas de carbón se tiene por 
lyi'a renta grande un quinto délo que produ- 
cen : la regular es un diezmo ; y es muy rara 
hk que eftá reducida á qüota íixa y eftable , pues 
en las mas eftá pendiente de las variaciones ac-^ 
cidentales de su produ6lo. Eña incertidumbre es 
tan grande , que en aquéllos, paifes en que se 
tiene por un precia moderado para la compra de 
la propiedad de jjna tierra el equivalente á la 
^nt!i de treinta años ; para la propiedad de una 
/mina se tiene por muy buen precio el de diez.. 

E5/^valor Tle una mina de Carbón para el 
propietario consiíle lí>nto en su situación coma 
cu su fecundidad ; pfrp^^el de una mina meti- 



¿92 Riqueza de las Nació ne>s. 

lica mas depende de la fecundidad que de su si- 
tuación. Los metales baftos , y con mucha mas 
razón los finos , después de feparados de la ma- 
üré tiferra , fon- dé tal' valor que pueden foportar 
los coíles de una conducción dilatada por mar y 
tierra. El despacho de los metales nunca eftá li- 
mitado á los lugares próximos a la mina que los 
E' roduce , sino que se extiende por todo el am- 
ito del mundo. El cobre' del Japón hace un 
articulo grande del comercio Europeo : el hier- 
ro de España lo hace en Chile y el Perú : la 
plata de eíle tiene franco pafo no folo para 
Eiíropa , sino d^sde eíla parala China. 
■ ^ El precio del Carbón de piedra en Weftmor- 
hnd puede tener muy poca influencia en el de' 
Newcaílle ; y el de igual mineral en el Lioncs 
ninguna : las producciones de minas t>in í'iílan- 
tesno fon capaces de originar competencia en-t 
tre linas y otras ; pero las' de las mir*^as metali-* 
cas la caufan efe6livamente por diftantes que es|f. 
tien entre si : por ella razón el pre/:io de los me\ 
iales baílos , y mucho mas el de los precioíbs 
en qualquiera de las minas mas fecundas dfl 
riiundo no puede menos de influir en el precio 
de los minerales de las otras aunque eflén en los 
páifes^mas diftantes del nniverfo. El precio del 
cobre en el Japón no puede dexar de influir en 
el que tenga eíle metal en las minas de Europa. 
El predio de' la plata en el Perú, ó la cantidad 
de trabajo y de los demás. bi^?nes que pueden 
comprarfe con ella alli , no puede menos de tév. 
ner una influencia grande en el ¿precio s(ie eftc^ 
mismo metal no íblo en las minas de Eiy-opa, 
sino en las de la China. EÍespues de descubier- 
tas las minas plateras del Perü quedaron aban- 



'^í ^ ^ Liáflo r.€Áp, ^XLH-P 1 ^í ±93 

^ donadas las mas' de las que se beneficiaban de 
efte metal en la Europa : por que el valor de 
él quedó tan baxo , ó reducido que el produ6to^ 
de eílas nó podia "j^a foportar los gados dé^ s\i 
laboreo , ni reemplazai: 'Coh ventaja el alimen- 

^ to , el vellido, y el albergue , utensilios que se 
confumian necefariamente en aquellas operacio-' 
ncs de beneficiarlas. Efto mismo fucedió á las* 
minas lie Cuba , y de Sto. Domingo ; y aun á 
las antiguas del Perú desde el descubrimiento 
de las del Potosí. 

Regulandofe pues en 'cierto modo el precio 
de los metales de qúalquiera mina por el que 
se verifica tener la materia mineral en la mas 
fecunda de su especie que haya en el mundo 
descubierto , lo mas que se podrá conseguir en 
la may|)r ^^rte de todas las otras minas menos 
fecundas ferá eompenfar muy poco mas de lo que 
importen fes expenfas necefarias, y ferá muy rara 
ia que fea capaz de rendir á su dueño una ren- 
/ca. de consideración. Luego lo que llamamos 

'''' repta de 1^ tierra en la mayor parte de las mi- 
ftas tiene njuy pequeña parte en la composición 
deT precio de los metales baílos , y mucho me- 
nor .en el de los finos y preciofos : el trabajó , j^ 
la ganancia fon las partes componentes mas esén^ 

^ ciales en éL /- 

. • • . Una fexta parte de todo el produdo es lo 
que se regula por un precio medio de la renta 
que^dexan las n^nas de eftaño de Cornwailles, 

/^ue fon las mas fértiles que se conocen en él 
mundo» de ^e metal, como nos afegura Mr. 
/ Borl^e, Vice-Intendente de ellas. Algunas rin- 
den mas, añade el mismo , pero otras no llegan 
> ár aquella fexta parte : y cfta misma qüota es íá' 



294 Riqueza DE las^Naci-oni^s. 

de la renta que dexan varias minas fecundisíw^ ( 
mas de plomo en la Escocia. r^ - 

En las minas de plata del Perú, nos dicen^ 
Frezier y Ulloa^queel propietario no exige re-, 
gularmcnte mas canon , condición , ó reconocí* 
miento del que fubscribe á la emprefa de bene- C 
íiciíirlas , que el de que el empresifta muela en 
el molino de aquel la tierra mineral, ú Ore me- 
tálico , pagándole la maquila , ó renta compe- 
tente por aquella operación. Hafla el año de 
1736 es cierto que ascendía el impueílo de Es- 
paña á una quinta parte de la plata de ley des- 
pués de beneficiada , cantidad que hafta aquel 
periodo podía considerarfe fer la qüota de la ren- 
ta efe 6li va (}e la, mayor parte de las minas de 
plata del Perü , que eran las mas ricas que se 
habían conocido hafta entonces en el mundo. Si 
»o hubiera habido efte impuefto efta quinta par- 
te naturalmente hubiera quedado á bepeficio del 
dueño del terreno; y se hubieran laboreado Qtraa 
muchas minas , que nq fe beneficiaban por n&. 
poder su produQo fóbrellevar efte impuefto. El^ 
del Duque de Cornwailles fobre el eftaño se 
fupone ascender á mas del cinco por ciento ; a 
upa vigésima parte del valor total ; y fea la que 
fuere su proporción cpn el producto no hay 
duda que perteneceria al Señor de la mina , si < 
el eftaño quédale libre de aquella contribución. 
Pero sí añadimos una vigésima parte á una fex-. 
ta halíarémas que el total de una renta' regular, 
de una mina de eftaño de Cornwailles era t(*rda. 
la regular renta de una mina de Plata del Peru, 
con la proporción de tiece á doce. Fl^ro en\^ dia v 
las del Períi no pueden fatisfacer aun efta vve 



*^ .''^:^*'"'- Llbro L Cap. XÍJ ^ ^'¿§5 

' <]iiedó reducida en el año <le 1736 de' una quinta 
á una decima parte : y aun efte inrpueílo último ¿s 
,fuficiente para tentar al contrabando mas que lo 
•es el de la vigésima fobre el eílaño: por que el 
\^ fraude no puede tnerios- de íer mucho mas fácil 
en los metales mas preciofos que en los que abul- 
tan mas y valen menos. El impuefto de España 
no se paga tan cxaftamente , Tegun se dicé^, coUj 
ino el de Cornwailles fobre el eftaño , por cbnj- 

• «iguiente el capitulo de renta hace mayor parte 
de precio en las minas mas fecundas de efte ul- 
timo metal , que en las mas fértiles de la plata. 
Después de reemplazado el fondo que se em- 
*plea en el beneficio de las minas , y las ordina- 
rias ganancias de efte capital , el residuo que 
•queda al propietario parece fer mayor en los 
metaleJ ba§os que en los finos".* ""'"'^j^ ^' ^ ^''' -^'^ 

Tampoco fon por lo comuniAuy gfánaéS láfe 
ganancias •de los empresiftas de minas de plata 
eip el Perú. Lds; autores mas respetables , y méi- 
jor informados,nos cuentan, que un hombre que 

• T emprende el laboreo de una nueva mina se tiél 
nt: por un especulativo muy proxi^mó á una quiéi- 
%ra , Ó acafo á una entera ruirla, y por efta ra- 
^on «e cxGufan todos á ligar con él fus intere- 
fes. El minar , fegun parece, se mira allá del moi. 

^¿^^ do mismo que acá , como una loteria en que la 

• fuerte de ganancia nunca puede compenfar lo ex^ 
. puefto á . facar cédulas en blaricó- , aunque lá 

exo'ibitancia de "lagunas aventuradas emprefa^s 

£el éxito feliz en ellas fuele teptar á muchos 
, ^/entiypw[i^i^aftar fus caudales en proyeftos 
( tan pfaro[us e inciertos. 

Pero como el eftado faca uíla parte thuy conii 
» ) sií^erable de ^us. rentas del prodviño dé las mi^ 



W^tCiG RlQl^EZA DE LAS Na^IONES. ► 

ñas de la Phta , las leyes Peruanas dan todos los ^ 
fomentos posibles al descubrimiento y beneficio 
de nuevas minas. Qualquiera quedescubre una, 
tiene facultad para medir doscientos quarenta 
¡y fcis pies de largo hacia donde se fupone ir ^ 
la veta del mineral , y casi otro tanto de ancho: ^^^ 
se l^e hace dueño de efta porción de mina, y la 
puede beneficiar sin dar renta alguna al Señor 
diQl .terreno. El interés del Duque de Cornv^^ailles 
Je^rha movido á un reglamento casi ádentico en . 
aquel antiguo territorio. En las tierras abiertas 
qualquiera perfona que descubre una mina de 
eñañp puede marcar fus límites haíta cierta ex- 
tensión, cuya operación se llama amojonar la 
mina. El que fixa eftos hitos se hace dueño leal 
de ella , y puede beneficiarla por sí mismo , ó 
darla en arrendamiento á otro sin crr«feir.imien- 
to del Señor del. terreno , á quien, no obftante 
debe pagárfele cierto canon , ó cortd" reconoció 
miento de su diretlo dominio, fobre el benqíl- 
.Cjio de la min^. En ambos cafos se fujeta el in-. 
^rés del particu,lár propietario al interés y be-N ( 
jpeficio. publicGH. / , : nn-r/ ., I,. c>... 
^i. El mismo eftimulo se verifica en el Perú para 
ci descubrimiento y beneficio de nuevas nlinas 
iJe oro ; y en.i^fte el impuefto no asciende á mas 
que á la vigésima parte del metal que de ellas ^^^ 
se faca purq^.-En otro tiempo fué la quinta , y 
desfxues la décima como en la plata ;. pero se 
vio por experiencia no podé^- foportar aqi^iella 
pbr^ ninguna dje eftas gabelas. Si es raro , aice^> 
Freziery Ulloa, el que ha heeJ>^^ Pi^fortuna ^ 
con las de plata , mas lo es el qué la ha^')dida 
jcpnfeguif con b^uscar minas de oro. Efta vigésima 
parte parece l^í:: toda la renta que puede pagarle 

al 



« r 



* W:í' nt Libró I . C a p . XIjjíx> : 5! 297 

al dueño en las mas de las itiinas de oro en Perú 
y Chile. File metal también es mas expueflo al 
contrabando que la plata , no Iblo por el mayor 
valor íuyo con i re^pefío á sn fo^üílto , sino por 
razón del modo peculiar de criarlo la natura- 
leza. La plata rara vez se encuentra virgen sino 
como los mas de los metales , mezclada con 
otras materias minerales de las que es impofihle 
repararla en tal cantidad que fatisfaga el coíte 
sino/, á fuerza de operaciones prolixas y labo^ 
riofas , que no pueden executarle bien no siendo 
en las Casas-fabricas deíli nadas á efte fin ; y por 
consiguiente 'sirr exponerle á fer descubierta la 
operación por los dependientes del Rey. El oro 
por el contrario se encuentra por lo regular vir- 
gen ; á veces en j)edazos de buen tamaño ; y 
aun í^ianíjo se halla con alguna mezcla de are- 
laa , tierra, ú otros cuerpos extraños , pueden 
fepararfosde éL con' una operación muy fenci- 
Jla , y pronta , que puede execut'arfe en una cafa 
particular por qualquiera que tenga y use de una 
corta cantidad de mercurio. Pues si tanto se de- 
fjaudan la^ rentas reales en los impueítos de la 
plata , quanto no se defraudarán en los del oro? 
y por tanto en el precio del oro no puede me- 
nos de tener una parte mucho mas pequeña la 
renta de la tierra que en la plata. 
i- El precio mas baxo á que pueden venderfe 
los metales preciofos , ó la cantidad mas peque- 
ña de otros bieijcs que con él pueden comprar- 
^«e , ó cambiarfe en un espacio de tiempobaftan-^ 
te con^i¿ft^hle , se regula por los mismos prin- 
cipiyTque gobiernan en quanto a fixar el pre- 
cio ordinario mas baxo de las demás mercade- 
rias , y efecio5*\£;i<>ibndoi.qaie se necesita em- 
TvMu L 38 



!r9.8 RiQUkZA DEOL^sMACrOKE.TV ^' 

plear ; el alimento, el venido, la habitación qub ^ 
es necefario ufar , y confumir en facar los me- 
tales de las minas , prepararlos , y ponerlos en 
eftado de cambio y venta , fon los articulos que 
determinan aquel precio : es necefario pues por J^ 

lo menos que el produdo reemplace aquel ca- ^ 
pital con fus regulares ganancias, ««^.^r^í < 

Pero en quanto al precio mas alto no pare- 
ce necefario fea determinado por otra circuns- 
tancia que la aclnjal escafez ó abundancia de 
los mismos metales. No se regula ni determina 
aquel por el precio de alguna. otra mercadería, 
al modo que diximos del Carbón de piedra por 
el precio del de- leña y en que ninguna escafez 
lo puede levantar á mas alto grado.. Aumentefe 
)a escafez del oro >halla cierto purkto , y la par-*, 
ticula mas pequeña podrá llegar á feVi.nia?:,pre-r. 
ciofa que un diamante , y por consiguiente á 
cambiarfe poi una cantidad' iinucho nrayor de 
Gtros efeQ:os. ., ; ;j < , ' . •, . ¡¿ 

. El anhelo que comunmente se iverifica porTv 
estos metales preciosos proviene parte de su ^\ < 
utilidad, y parte de su mifma belleza naturahc 
A e-xcepcion del hierro no hay acafo meU' 
t*l ' rmas útil que la \ plata y. el •■ oro. : como q ue 
están menos expuestos al orin y á la impure- 
za se pueden conservar limpios y tersos con mas S^. 
facilidad;; y por esta razón prescindiendo del 
articulo de su valor , es mucho mas apreciablc 
la batería de mesa , cocina , y otros utensilio* 
de estos ' jnetalesj Una cafetera de plata es (ma^^ 
e-^timable por lo limpia que una de,p^^^r^.^, co^^í \ ^ 
bre , ó estaño; y por la misma calidad do la \ 
Umpieza lo es mas una de oro^Uie una de plata. 
Ei-mérilo intrínseco de ambois parai el vusp deL 



» .?,v' LlÉRO I. Ca^. XI. H (!«f9 

.t)rc nace también de la hei^mosura de ellos, la 
qual les hace de un modo peculiar mas apio- 
pósito para el ornato de vestidos, y baxillas. 
No hay pintura:, tintura, ni colorido que igua- 
le á lo explendido del dorado. La escasez por 
otra parte recomienda mucho mas el mérito de 
,su belleza. Entre las gentes ricas el mayor pla- 
cer de un poderoso, y aun el goce de sus ri- 
quezas, suele consistir principalmente en la obs- 
. tentación de las riquezas mismas , las quales nun- 
ca parecen á su vista mas completas que quandb 
se ven demostradas por aquellas señales decisivas 
^4e, (Opulencia que ninguno puede: poseer sinoj el 
rico mismo. A Ips ojos de estos obstentosos se 
realza con la escasez el mérito, de qualquiera 
rCofa preciosa! , y^ se hace mas apreciable quan- 
\áo cyesta mucho trabajo juntar una cantidad 
considerable d^ ella : cuyo: trabajo ninguno 
.puede pigar sino él. Esta clase dé gentes^es- 
tán siempre dispuestas á pagar por cosas S€- 
.Wjantes un prescio superior al de las que son en 
.realidad de ínas valor intrínseco , pero mas 
/:*qmunes. ^Estas circunstancias pues de belleza, 
.utilidad, y escasez son el origen fundamental 
^dcl alto precio de aquellos metales, ó de ia 
gran cantidad de otros efectos con que pueden en 
todas partes cambiarse. Este valor del oro y de 
la plata /fué. antecedente, á. ila elección que de 
fcCjlos se hiz<<íx,p^.ra moneda , y aun su calidad 
Jffítníís^GcsL fué lo que les habilitó para darles 
^aqdcl d^$tino. No obstante el hecho de estar 
.ya emi^^ados en las funcione» de moneda pudo 
^con^buir áBpues á encarecer su valor , como 
ái}éAw9^iS^^^ ,c?iufa.principió á¿¿er itiayor sude- 
jí^m^^.».;>y :m^«Pl^ la i cantidad! que puedcd.cB^-» 
¿>lear5e ea otros usos. 



goo Riqueza DE IasNa^ciones^ 

La domanda, ó solicitud por piedras pre- 
-ciosas solo proviene de la hermosura de ellas. 
«De ninguna utilidad real son en sí mismas, y 
-salo pueden servir de ornato ; pero el mérito 
.loe su belleza se ha encarecido con la escasez, 
:ó bien por la dificultad de hallarlas, ó por lo cos- 
i-toso del beneficio de sus minas. Los salarias 
•del trabajo , y las ganancias del fondo constitu- 
-yen las mas veces el todo de este alto precio; por 
que la renta es por lo regular ninguna aun en 
xlas minas mas fecundas de aquellas preciosida- 
iides. Quando el celebre Diamantista Tavernier 
i visitó las mhías diarnantirías de Golconda ,-'Iy 
«íVisiapour , se iivformó de cfué el Soberano de 
^*aquel país, á cuya utilidad se beneficiaban , ha- 
bía mandado que las cegasen todas, á excep- 
iCion de las que daban las piedras „jna^, gran- 
(ídes y preciosas : porque según parece no con- 
Vaideraba el propietario las ^ otras digr^as de ser 
^^beneficiadas. ^ 

jr Como el precio tanto de los metales , c6- 
2ino de las ; piedras preciosas se regula en todo \ 
^el inundo por el que tienen en las^ minas res- 
ipectivas mas abundantes , la renta que de quaV- 
^quiéra -de^ ellas puede grangear el dueño d« la 
■rpropi^dad no se proporciona á su abfoluta , sino 
;á la que puede ílamarfe relativa fecundidad , ó V 
rfuperioridad fobrelas demás minas de su especié. 
tiSi se de&cubriefen o'tras nuevas: tan fuperiores ^ 
élas del Potosí , como ¡eíta-s lo ^ fon á las de Et^- 
-^ropa , el valor de la plata llegaría á baxar tarí*^ 
cloque no podrían ya beneficiarfe ?pv^:^'?.s. An^-^ 
ctes. del descubrimiento de las Indtías occTík^nta*- j 
•les Españolas las; minas fecundas de la - Europíi 
í*^adiaii. haber.de^í^do i los duéñé's (anta renta | 



^ 



^ 



» ..^3«G:.;LIBllO I. Cap. XI. I í^ot 

como al prefente las del Perú, Aunque fuese me- 
:nor la cantidad de plata podría haberfe cambia- 
,do por igual cantidad de otros efe6tos ; y la par- 
.-te correspondiente al propietario le hubiera ha- 
bilitado para comprar , ó disponer de igual can- 
^tidad de trabajo ageno , ó de otras mercaderias: 
¿bien entendido que el valor de su producto y 
de su renta , ó la renta real que rindieíen al pii- 
fblico , y al dueño pariictilar , viene á fer para 
el cafo una misma cofa. i-#g' £r¡JU, ,¿1 -*í> 
Las minas mas abundantes de preciofos me- 
tales , y de piedras preciofas añaden muy poco 
á la riqueza real del mundo, ün produ6lo cuyo 
alto valor depende principalmente de su esca- 
féz se habrá de degradar necefariamente con la 
abundancia: un fervicio de plata, y otros frivo- 
los orjiatoj de trenes y de equipages podrian 
comprarf^ entonces con muy poca canlidad de 
trabajo ,^ con menor de otros efe^los y mer- 
caderias : y acafo feria efta la única ventaja que 
ganaría el mundo con la abundancia de aquellos 
metales. o^fL i^iiaja ^ys. .; r^MíHiS í>í> jsi^^iíp 
^* De otr^ fuerte es !a utilidad de las predial, 
y fondos fuperficiales : el valor de sus produc*- 
ciones y de fus rentas es proporcionado no á 
«u relativa, sino á su abfoluta fertilidad. La 
tierra , ó el fuelo que produce cierta cantidad 
¿Q alimento j de vellido, ó de materiales para 
habitación siempre podrá mantener, veílir, y 
albergar cierto numero de perfonas , y fea la que 
^uese la porción que toque al dueño del terre- 
/ no, si e^ jjy pxe p rodnci rá en efte una demanda pro- 
nadaoc trabajadores, y de las demás co- 
jas que para foítener el trabajo necesiten. El 
;^alpr, 4e upa tierra por efteril que fea no se 



/ 



302 Rl<2tUEZA Í)E LAS NaCIOKES. 

►disminuye por tener al lado otra mas fecunda: ^ , 
antes bien fuele aumentarfe con el incremento 
del valor de efta. El numero grande de gen- 
tes que mantienen las tierras fértiles hace que 
se vendan muchas de las producciones de la ^^ 
efteril que no podrian haberfe vendido entre ^^ 
las perfonas solas que ella era capaz de haber 
fuftentado. 

Todo aquello que aumenta la fecimdidad 
de la tierra para la producción de alimentos 
no folo engrandece el valor de las heredades 
mismas en que se hacen aquellos mejoramierr- 
tos, sino el de otras muchas á que no alcarr- 
zan fus mejoras; porque crea una nueva de- 
manda por el produdo de eftas no mejora- 
das. La gran caufa de que haya h demanda 
que en el mundo vemos por met(,"»lescy pie- 
dras preciofas , asi como de otras comodida- 
des, y frivolas obñentaciones , coní^ ornatos, 
-veílidos , equipages , trenes , y otras vanidades 
orgullofas de la fobervia , no es otra que la abun"- 
dancia de alimento de que puede aisponerel pt?e- ^ ' 
,blo en confeqüencia del adelantamiento de V¿s 
tierras , fobre lo que para sí propio necesita cada 
•uno en su confumo. Efte alimento no folo cons^. 
tituye la parte principal de las riquezas deí mun- 
do , sino que la abundancia de él- es la que da 
valor á los demás ramos de la opulencia. Quati^ 
do fueron descubiertos por los Españoles ios po- 
bres habitantes de Cuba y Sto.^Domingo, s? vio 
que llevaban ellos por adorno pedacitos de orOv 
pendientes de fus cabellos ^ y de ft\*'r"r:^duras.^> 
.Valuábanles como pudiéramos nofotros un^pie*. ^ 
dras; de algún- mas ¡aprecio qué ^laá c6munbs.»'Jr 
los consideraban coino dignois ¡de cdgerfe ptet^-» 



famente , pero no de reufarfe i qualquiera que 
les pidiefe aquel metal. En efe6lo daban á fus 
huespedes á k primera foiicitud , ó insinuación 
mas leve , de aquellos pedacitos de su adorno^ 
sin penfar que en ello hici^fen un regalo consii; 
derable. Pasmados quedaban aquellos Isleños al 
ver el anhelo de los Españoles por una cofa que 
ellos consideraban tan frivola ; y no tenían no« 
ticia de que pudiefe haber país en el mundo en 
donde eftuviefe tan de fobra el alimento > que.; 
tan eseafo andaba entre ellos, que por una cor-i 
ta porción de aquellas bagatelas brillantes se die-| 
se guílofamente lo que podia bailar para man-;" 
tener acafo una familia muchos años. Si se les 
hubiera hecho entender ^ílo i aquellos Isleño$> 
no les hubiera admirado el anhelo de los Es^. ' 
pañoles .íí;^i;.'ír, ^!> v/hiíiul iii oi,.u,H;Jtii5«afi ^liui^icí 

Di LAS {variaciones E N LA> 

f'ioporcion eijutre los valores respetivos de aqiiC'^l 

, lias especies de producción de la tierra, que > 

i^h'.dcxan siempre renta al dueño del terreno,' j 

éií'í \^:y de las que no siempre la de xan¿[t iyr^i'> 

-h' ' . ; ' ' ;^ ; Kí ^ ojcib^fn'U 

íUfn íiírrir 5b jeÍJ?íi^JVrh"^^ 
íl aun^ento progresivo del alimeñíto en con-íl' 
fequepcia de los a<}clantamientos en el cultivo not 
yiede dexar de aumentar también riademanda^' 
^ Se las d^6P»£j;íIoducciones de la tierra , que nol 
/sirvieyño para el fuftento se aplican por el hom4 
I bre ó á ufos útiles , ó á mero ornatO' : por con^ * 
I siguiente parecía deber creerfe- que en todo eli 



E, 



^o^ Riqueza dé las NACíoNas. ' 

discurfo dé dichos adelantamientos folo pudie- 
se haber una variación en los valores conrjpa- 
rativos de aquellas dos diftintas especies de pro- 
ducciones. El valor es á faber de aquel pro- 
ducto que no siempre da renta debería Tubir 
conftantemente á proporción del que la dexa 
siempre. Según que fuefe adelantando el arte y 
la induítria ferian mas buscados , ó feria ma- 
yor la demanda de todo genero de materiales 
para vellido , y cafa, de los fósiles y minera- 
les útiles , de los preciofos metales , y de las 
piedras preciofas : se cambiarían eftos por ma- 
yor cantidad de alimento , y cada ^vez irian sien- 
do mas caros. Asi ha fucedido por lo regular 
en las mas cofas / y hubiera fucedido en todas 
« :á¿ veeesxiertos particulares accidentes no hu- 
biefen aumentado el furtido de algivias (ye ellas 
en mayor porción que la que exigía la deman- 
da efediva de las. mismas... ,. \^ ^ 

El valor por exemplo dé una Cantera ^e 
piedra franca no puede menos de encarecerle 
doff el añmétito de la población y mejoias ^el 
país vecino , ó comarcano, especialiBcnte quais- 
do no hay otras de su especie en los contornos; 
pero -el valor de una mina de plata no puede 
crecer con el aumento de los progrefos del pais 
inmediato , aunque no haya otra de su especie 
á diílancia de mil millas. La venta del produc-" 
to de una Cantera' rara vez podrá extenderfe á 
mas de un corto número de ropillas en con^rno, 
y asi-, su demanda ferá siempre á proporción d^ 
los progrefos de la población y culf'r'^^í; aqueí\ 
pequeño diftrito ; pero la venta del prodí^^o de ^ 
una niina.de plata se extiende por todo el es~ 
pacioCa aíobitü> djel .mundo . xonocido.- A menoa^ 

pu- 



c^ 



\ 



» .?.|;/r) Libro I. Cap. XI. 305 

pues que todo el univerfo en general eílé gra- 
dualmente caminando á mayor aumento y po- 
blación , con el mejoramiento folo de un pais 
próximo al sitio de una mina de plata , por es- 
paciofo que fea ^ no podemos fuponer que ha- 
ya de ir creciendo la demanda de aquel metal 
de modo que encarezca su varlor. Y aun quan- 
do al mundo en general le fupusieramos gra- 
dual é incefaniemente adelantando , si en el dis- 
curfo de fus mismos progrefos se descubrían 
nuevas minas mas fecundas que las hafta alli 
descubiertas, aunque se aumentafe la demanda 
de la plata , fuperabundaría de tal modo el fur- 
tido de ella , que no podria menos de decaer 
el precio real de efte metal : efto es , cierta can- 
tidad de plata , una libra por exemplo , iria 
gradualmente equivaliendo , ó comprando me- 
nor y menor cantidad de trabajo ageno : ó se- 
ria cambiada por menor porción de grano^ que 
es el principal fuftento del trabajador. 

* El gran mercado de la plata es la parte co- 
mercial , y civilizada del mundo. 
^^ Si con el adelantamiento y progrefos en co- 
mún : de las Naciones se aumentafe la demanda 
de efte metal en efte univerfal mercado, sin que 
creciefe al mismo tiempo y en la misma pro- 
porción el furtido de él , su valor iria enca- 
reciendofe á proporción del precio del grano: 
qualquiera cantidad de plata podria cambiarfe 
por mayor cantidad de efte producto : ó en otros 
tei minos , el prA:io medio , ó regular del grano 
i^^^ siendogradualmente mas barato. 

■^jrpor^ contrario por algún accidente se 
aur./cntafe el furtido en algunos años feguidos 
en mayor proporción que lo exigiefe la deman- 

' Tomo I» 39 



306 RlOl/EZA DE LAS NaCION^.S." 

da efe6liva de plata , eíle metal iría siendo cada 
v€z mas barato : ó en otras voces , el precio 
regular pecuniario del grano iria siendo mas 
caro gradualmente, sin embargo de todos los pro- 
grefos y adelantamientos que fupongamos en el 
cultivo de todas las Naciones. 

Pero si por otra parte fuefe al mismo tiem- 
po creciendo el íurtido de aquel metal hafla 
igualar la proporción con su demanda efe6tiva, 
continuaría cambiandofe conílantemente por ca- 
si la misma cantidad de grano , y el regular pre- 
cio de eíle feria siempre casi el mismo sin em- 
bargo de los progrefos mismos de las Nacio- 
nes cultas. 

Eftas tres combinaciones parecen contener 
en sí quantos eventos pueden acaecer en la ma- 
teria en todo el discurlo de los piogrefos v^ ade- 
lantamientos de las Naciones : y en el espacio 
de los quatro siglos precedentes al en que vi- 
vimos , si juzgamos por lo acaecido en Ingla- 
terra y Francia , parece haber tenido lugar cadsP 
una de las tres combinaciones eh el mercado 
univerfal , ó negociación mercantil de la Euro- 
pa en común , y casi por el mismo orden que 
se referirá en la digresión siguienté#v:ía» ó% /?'* 



^<- 



^ 




,e;íi:g Libro I. Cap. XLv'íí/í 307 



« 



" '^::í^'' D iGREsioN !.'rh;; ;"''! 

SOBRE LAS VARIACIONES DEL 

valor de la plata en el discurso de los quatro 
siglos precedentes en el mercado 

de Europa. '^ í;-í ,í- íK'^í! ": 

PRIMER PERIODO. 

iCLn el año de 1350. y algún tiempo antes , pa- 
rece no haberfe eítimado en menos el precio 
de una Quartera de trigo (^) en Inglaterra que 
en quatro onzas de plata , Twer-weight , ó Peío 
de la Torre , equivalentes á unos veinte Sheli- 
nes de la- prefente moneda Ingkfa , ó cerca de 
noventa rs. vn. Caftellanos. Desde efte precio 
parec%? haller ido decayendo hafta el de dos on- 
zas , igual al de cerca de diez Shelines de la 
aftual "^neda , precio en que hallamos eftima- 
ia aquella medida á principios del siglo deci* 
Hio fexto ,.y a'#que parece haber continuado has- 
ta por los años de 1570. 

- En el Me 1350. el veinte y cinco del Rey- 
nado de Eduardo III. de Inglaterra, fué efta-* 
blecido el que alli llaman Eíiatuto de trabaja- 
dores. En el preámbulo se qu'eja mucho de la 
iníolencia de los criados de fervicio que inten- 
taban levantar sus ialarios en perjuicio de fus 
amos : y por tanto ordena que todo criado , y 

^j'r^*) Hemos dicho ya en otra parte cjue cada Quartera se 
compojT^BiBü^jy) Busheles ,. 6 fanegas Inglesas , que viene 
á ser ,jífKda una T^elemincs y 3 T^ ciuartillos castellanos; pol- 
lo '^ue equivale la Quartera 35 í'aiiegas,*2 Celemines , y. 
J^^^ ^xx^ísúWq^ medida Castellana. • ' ' . í 



3,0$ Riqueza de las Naciones.' 

obrero j-e contentafe en adelante con los mis- 
mos falarios y víveres ( baxo cuya expresión se 
entendía en aquellos tiempos veílido y comida) 
que se les habia folido dar en el año 20 de su 
Reynado, y los quatro precedentes:, y que en vir- 
tud de €ÍÍe eftatuto el trigo que entrase en la 
porción á ellos correspondiente en parte nin- 
guna se estimafe en mas precio que 10 peni- 
ques quando mas cada JBufhel ; quedando siem- 
pre á elección de los amos el darlo en dinero 
ó en especie. Luego en el año 25 del Reynado 
de Eduardo III. diez peniques por Bushel se 
tuvo en Inglaterra por un precio muy modera- 
do del trigo , pues que se necesitó de un efta- 
tuto particular para obligar á los trabajadores y 
criados á aceptarlo en la provisión común , ó 
regular de fus viveres : y habia sido tenido, €s<- 
le precio por ,muy razonable diez aíUos ^antesy 
puefto que el eftatuto se refiere á efte periodo 
que era el año diez y seis de su Re)?i7adQ, En 
efte año mismo diez peniques, contenían cercw 
de media onza de plata , y era x? si igual á rae-* 
dia Corona de la prefente moneda Inglefa (ii¿ 
rs. 8^ ras. vn. Caftellano) Quatro onzas de pla- 
ta pues , Pefo de la Torre , iguales á feis Sheli- 
nes y ocho peniques de aquel tiempo , ó cerca 
de 20 Shelines del prefente ( 90. rs. vn. Caste- 
llanos ) se tuvieron por un precio moderado de 
cada Quartera de á ocho Busheles de trigo. 

Este estatuto es seguramente una guia mas. 
cierta para valuar el precio moderado, oX^.e- 
dio del trigo en Inglaterra en aquellos tiempos^ ^ 
que el computo de los precios dc^\^uitx^^ñó¿^ \^ 
particulares de que generalmente han li^^^ho 
mención algunos escritores con ocasión de aU 



^ 



s ^ 



Libro I. Cap, XI. 309 

^ guna extraordinaria careza ó baratura de los gra- 
nos , pues en estas circunstancias es muy diíi- 
cil formar un juicio cierto del precio ordina- 
rio de los granos por sus relaciones. Hay tam- 
bién otras razones que inducen á creer que i 

h^ principios del siglo catorce y algún tiempo an- 
tes no baxó el precio común del trigo de qua- 
tro onzas de plata por Quartera , ni el de otros 
granos á proporción. 

£n el año de 1309. Rodulpho de Born, 
Piior de S. Agustin de Cantorbery, dio un fun- 
tuoso festín por causa de su iaftallacion , de cu- 
yos gastos y regalos conservó Guillelmo Thorn 
no solo la lista material , sino los precios de al- 
gunas de sus especies particulares. Consumiéron- 
se en aquellas fiestas cinquenta y tres Quarteras 
jde trigo que costaron diez y nueve libras, ó siete 
Shelin J6 y ¿os Peniques cada Qjartera , equiva- 
lentes en cada una á veinte y un Shelines y seis 
penioutiP^e la presente moneda Inglesa , que 
r^ucidos á reales vn. Castellanos componen 96» 
y 25 ^ ras. ppr quartera. Consumiéronse tam- 

^ bifín cinquenta y ocho de cebada molida para 
c^írbeza , que costaron diez y siete libras, y diez 
Shelines; ó seis Shelines cada quartera , igua- 
les á la cantidad de unos diez y ocho de la 
actual moneda. En tercer lugar se gastaron vein- 
te Quarteras de avena , que tuvieron de coste 
quatro libras , ó quatro Shelines cada una; equi* 
. valentes á unos doce de la actual : de cuya cuen-. 
ta 5>>'Tnfiere lannfcien no haber guardado allí 
¿os precios de la cebada y avena la ordinaria pro-» 

> yporcio^1¡iKr?g|^ele guardar con los del trigor 
j Y/es de advertir que no se hace alli memo-^ 
j ria cíe eílos precios por razón de su cxtraor;^ 

J ' 



gio Riqueza de las Naciones.' 

diñaría careza ó baratura , sino incidentemente, . 
y como precios que se pagaron fencillamente 
por las excesivas cantidades de granos que se 
consumieron en unas fieftas tan famofas por su 
magnificencia. . r^ijo r 

En el año de 1262. el cinquenta y uno de ^^ 
Enrique III. de Inglaterra , fué renovado un an- 
tiguo eftatuto llamado Asiento, ó tasa del pan y 
de la Cabeza , que aquel Rey dice'en el preám- 
bulo haber sido arreglado en tiempo de fus pro- 
genitores. Es muy probable fuefe tan antiguo 
como de tiempo de Enrique II. lo menos ; y 
aun puede fer tanto como la Conquiíla de aquel 
Reyno por Guillelmo de Normandia. Efte efta- 
tuto arregla el precio del pan fegun todas las 
variaciones que podian acontecer en el del tri- 
go de^sde un Shelin hafta veinte de la moneda 
de aquel tiempo. Pero eftatutos de í/fta ♦especie 
no se fixan precifamente en el precio medio del 
grano, sino que prescriben el del pan^ 'c^i?. aten- 
ción á las alteraciones extremas de alza y ba^a 
de valores fegun los tiempos y,, circunftancias, 
y miran con igual cuidado lo mas y lo Tr^e- ^ * 
nos que pueden fubir y bajar fus f:recios. Eii 
confequencia de efto es menefter creer que el 
precio medio de una quartera de trigo quando 
se eftableció la vez primera aquel eftatuto que 
continuó hafta el año 51 de Enrique IIÍ. era el ' «< 
de diez Shelines de seis onzas de plata , Peso 
de la Torre , equivalentes a cerca de treinta de 
los anuales. No debemos puf^s tener diY>«^^ltad 
en fuponer , que el precio medio del trigo tici^^^^ 
fue menos de una tercera parte cj,*^ Xií'^.^Jto enV ( 
que aquel eftatuto reguló el precio del pv^ji : 6 
que no pudo fer menos de feis Shelines y ocho 



• 1 Libro I. Cap. XI. 311 

* peniques de la moneda de aquellos tiempos, 
que contenían quatro onzas de plata , Pefo de 
la Torre. 

De todos eílos hechos se puede con bas- 
tante razón inferir , que á mediados del siglo 
catorce , y algún tiempo antes se fuponia no 
fer menos de quatro onzas de plata, Pefo de 
la Torre , el precio medio y ordinario de cada 
Quartera de trigo en Inglaterra ; que reducido 
á medida , y moneda nueílra vendría á falir la 
fanega Caílellana á unos nueve rs. de vn. 

Desde mediados del siglo catorce baila prin- 
cipios del quince fué gradualmente bajando hasta 
una mitad el precio medio, ó regular dpi trigo en 
Inglaterra ; de modo que vino á valer la quar-^ 
tera de ocho Bufheles folas dos onzas de plata,- 
Pefo d^ laJTorre, ó diez Shelines de la pre^ 
fente moneda Inglefa ^ equivalente á 45 rs. vn* 
Caftella^>e*3i; y asi continuó eílimandofe haíla el 
aiiairá^ 1570. En el libro de cuentas domeíli- 
cas de Enrique V. Duque, ó Conde de Nor- 

f thuraberland , que se apuntó en el año 1512. 
se, liallan d9s precios diftintos de aquel grano; 
en uno efíi computado á razón de feis Sheli- 
nes , y ocho Peniques la Quartera ; y en el 
otro á cinco y ocho folamente : y en el mismo 
año feis Shelines y ocho peniques no eontenian 
mas -que dos onzas de plata , equivalentes á diez 
Shelines de la prefente moneda. 

De^ el año ^25 del Rey nado de Eduar^^ 
do In. hafta principios del de Ifabel , en que 
corrió e l gg >fe»¿^ o de mas de doscientos años, se 
consid J'o un píe ció muy razonable y modcra- 
Vdo dei trigo , ó lo que podemos .llamar un pre- 
jcio medio , el de feis Shelines y ocho Peniques 



^l^ Riqueza de las Nación r:s. 

antiguos , como se ve por varios eílatutos. Pera 
la cantidad de plata contenida en aquella fuma 
nominal fué siempre disminuyendo fucesiva-. 
mente en todo aquel período en fuerza de 
varias alteraciones que se fueron haciendo en 
las monedas : bien que fegun parece el aumen- 
to del valor de la plata habia compenfado de 
tal modo fu diminución en la cantidad conte- 
nida en la fuma nominal del cuño , que el go- 
bierno no tuvo por necefario eftablecer nuevos, 
reglamentos fobre el cafo. 

Asi pues en el año de 1436.se mandó , que 
se pudiefe extraer el trigo de aquel Reyno sia 
especial licencia siempre que su precio bajase 
al de feis Shelines , y ocho peniques la Quar- 
tera : y en el de 1463. que excediendo el mis- 
mo grano de dicho precio se pudi^^/e Lptrodu- 
cir el extrangero ; habiendo considerado muy 
razonable eíla qüota aquel gobiernXjíPara el 
reglamento de extracción , ó introduccVon^e 
aquel grano. Luego en aquella época se consi- 
deraba un precio moderado y regular para el 
trigo la cantidad de feis Shelines y, ocho peni- 
ques la Quartcra , cuyas monedas contenian de; 
plata lo que ahora trece Shelines y quatrp pe- 
niques que es una tercera parte menos que lo- 
que contenia la misma fuma, nominal ea tiem- 
po de Eduardo IIL >'>l<| 3Ú ií&i.nojiaii oi^p/Cif: 

Por los eílatutos I. y II. de Phelípe y Ma-. 
ria en el año de 1554. y p^Vs ^^ I- ^e^-\,Rey- 
na Ifabel en el de 1558 fué prohibida en cien- 
to modo la faca , ó extracción (]ffcf¿¿J? vsiem-í 
pre que el precio de la Quartera exceVrf íe de^ 
feis Shelines , y ocho peniques , que entonces^ 
folo contenian dos peniques mas de plata qu< 



y 



^ la que al pfefente contiene igual fuma nonmi nal. 
Pero se experimentó muy preílp que prohibir 
la extracción, del grano rquando, sm precio efta- 
ba tan bajo era lo mismo en .realidad que pro- 
^ hibirla abíblutamente : y por tanto en el año de 
^2^ 1562* por.el eftaiutoV. de I lab el fué. pérmitidat 
la exportación desde ciertos Puertos siempre que 
el precio de cada Quartera no excediefe de diez 
Shelines, que contenian, ^asi la rpisma cantidad 
de plata que igual fuma nominal al prefente. 
Luego eíle precio era el que se considerabá^enton- 
cés él mas moderado y razonable ; cuya com- 
putación coincide casi con el libro de cuentas del 
Conde de Xorthumberland en el aña eje 1512. 
-í" Que en Francia el precio medio del granó 
fué del mismo modo mudho mas bajo á fines del 
^iglo quince y principios del diez y feis , que 
^n las^ doi? Centurias precedentes, es cofa ave- 
tiguadapor Mr. Dupié de S. Mauro , y por 
el^^ífSlTte Autor del Enfayo fobre la policía 
rcgranos : y lo mismo es muy proI;)able haya 
fucedido en ia mayor parte de Europa (i) du- 
rante el mismo periodo. 

(1) Por lo que hace a España confieso Tiaber ¡encoríif^clo 
dificultades, para mi invencibles , en la investigación qjue inten- 
té hacer sobre los precios de los granos, en aquellos tiempos, 
unas por la naturaleza misma de la cosa , que es casi inave- 
riguable por razón de las turbulencias de ios negocios, en nues- 
tra Nación en aquella época de inquietudes , y desarreglos, 
que no pedieren dexar memorias bastante auténticas que faci- 
litase^jüquclla indagación ; y las otras porque aun quando ha- 
yan *quf dado éña^ han sido para mí inasequibles. Solo se me 

^ ofreció elrecurJ D de las tasas legales que en aquellos tiempos 
se pu;í¡í5SS553^i| granos ; pero éstas en primer lugar no fue- 
ron jpntinuadas , sino en largos periodos interrumpidas á que- 

' jas del Reyno , ya instancias de las Cortes; y en segundo 
lugar están ellas muy lexos de poder ofrecernos una. .balanza 



Efta fiibida del val'ór' de la plata con pro- '^ ( 
porción al' grano ha sido enteramente efecto del 
aMment<'>dé iá demanda de aquel metal en Gont-i 
feífuencm dé -ióisf íad^lañtámientoá ^én la;' cultura'^ 

ftíi para; iaf cbinpiitíicí<M:i de -los. taibre* niedids de los granes; €^ 
Cfl (jAie solo puede servir de rcaulanté el precio que hubierai 
daclo á ellos U cxcaséz 6 la abunuancia de las cosechas , y 
|a' alza ó baja que introduxese la competencia en suposición 
Aé uti- libre ctSwe^cio ; por ^ue' iiria ley positiva que íi.ka el 

Íireclo áiqucise hade pagar eri el mercado , quita al grano la 
ibcrtad,(je subir mas o menos en si^S' valores según su tenden- 
cia natural. No obstante si solo se trata de saber , como aquí 
"pretendemos , entre diftanics periodos en qual de ellos estuvie- 
re tnas caro ó mas barato el grano según un cómputo prudcn- 
i:iaj;j me:. parece que podrán servirnos las tasas para el efecto, 
^oir que auiique, estas nunca d<in ql precio medio natural, tam- 5. 
^)ocü es Kegular que se cjc^v.aicn exorbitantemente de su valoi^: 
cslo súpucsfó * J3k)drcrnós *t;imbíeñ decir , que en Espina, asi 
'como cív Inglaterra y Francia , cotuvo el granó á mucho nías 
bajo precio k Jincs del siglo quince y prlncipitíS del diez y 
seisi^ qí^c ep lai dos Centurias precedentes ; por que en el año 
de 1502.'^ el Rey Fcrníjndo, el Católico , examirf«.J«j¡^ los va- 
lores que los anos anteriores habian tenido el trigo , Y^^"^^' 
bada, puso- ia tasa dc''clíos d precio de 3 rs. y 8 mrs. cldel 
-jjrimero , y ú 60 mtí. el de la segunda ;í como consta del 
lib. 5. tit, ult. de la Rccop._ el Rey D. Alonso XI. habla *^ * 
publicado la suya en el año 1350. poniendo el ftrigo á 9. m.n-\ 
de plata la fanega , y la de cebada á 515. Henrique II. en las 
' Ciones'¿clcbradas en Toro en el año de 1371. habiendo pucs- 
'to lina' tasa general i todos los goneros , fix6 el precio del trl- 
'gdcnU^. mrs. y ef de la cebada en 10. Si por la expresión 
"general de mrs. se ha de entender en tiempo áz aquellos Re- , 

yCS , como io demuestran varios Escritores , los llamados Blan- 
cos Novenes , equivalente cada uno de ellos á 45 y de los 
de nuestra aílual moneda j el precio de la tasa del Jtrlgo de 
D. Alünáo XI. equivale á 12 rs. vrtí de nuestros tH)^pos: 
ir y el de la del Rey D. Enrique á 20 rs. ^^n. y aun quando^^ 
'^entendamos ahora por rs. de plata de los (14^x3^->''^ v[\xs, 
" los 3 rs. en que puso su tasa el Sr. Fernanda \/TsieiíW*-e la de 
■ D.Alonso XÍ. fue una mitad mas alta , y la de D. Enri^ e mas 
"^ de dos tercios mas cara qué la del Rey Católico : luego á 
f fines det siglo quince "y 'principios de) dieic y seis tuvo, el tri- 
''■■' ''' ' go 



s. 



• .-?Híi' Libro I. €ap. XI; '/ 3*i5s 

> de las Naciones, por que e\ furtido de efte en 
todo aquel tiempo fué regularmente el mismo 
que antes había sido : ó bien por que habien- 
d^ap^i"iTfi^"^cido -en ;el «lismó: grado la deman- 
da hubiele ido disminuyéndole eil fuñido , por 
haberfe ido apurando las minas que entonces se 
conocían, y por consiguiente aumentandofe los 
coíles de beneficiarlas : ó puede por^ último ha- 
ber sido, ^fedo en parte de una , y en parte 
de ptrá de ;,feftas; dos^ ieircunftancias, A ' fines' át\ 
siglo quince y principios del diez y feis la ma- 
yor parte de la Europa fué aproximandofe á me- 
j.o.r forma de gobierno -que; la !que habia regido 
eh tiempos anteriores. L.a mayor fegUridad del 
vafallo promovía naturalmente la induÜria , y los 
adelantamientos en todas materias ; y con el in- 
cremento de las riquezas no podía menos de au^ 
mentarfe también la demanda de metales precio- 
éi^y'':y¿¿áf otji{a4 materias deíluxo.'Como que ya 
;<^^iimayór el producto anual de las Naciones 
fíeee-sit.aba de mayor cantidad de moneda para 
circMlar : y e> mayor numero de pueblos ricos 
p[iaypr cantidad de eílc metal para fus particu- 
lares ufos. Es muy regular fuponer también, que 
Ja mayor parte de las minas, que ; entonces abas- 
lepian á Europa habían ido apurando mucho mas, 
y, siendo mas expensivo el coíle de beneficiarlas: 
ptjo , . >.>:.'- • ' J^b ü;^]/';? oxíJíu 'í3 

|g<> j qt^nclp ,;Híen^s toda aqne^ja baja [ ^fr TOí íjjrocló 'criíf re^k'd» 
' lo ájjas Centurias precedqutes ; .$i .e.sta no es demoílríicron, 
t)'or^"^>* ios' periodc'i qiie mediaron etit re aquellas tasas rcfq- 
^'Tldas fuevonlaf'^s ', y pudieron caber en ello*» mucbás varia- 
. cienes , ',^^£Á,=Áyi o filenos una probabilidad muy bieri''fundada, 
/ -süfici^R^ pará^eer , que las diferencias habrán estado sin dii- 
\ 4^ ejf los precios particulares de los años , pero no en el ^al- 
\ "culo íTéneral que, se forme de un siglo mas caro cqn gtro ii\as 



^i6? RiQfÜEZAD^ XAS Naciones. 

especialmente si advertimos que muchas de éllai^ ( 
se eltc^bao laboueaftdo.desdeei tiempo de Ips Ro^J 
manos-ff Mj'^^ laiy n^íd. ó : obiís wa..d ¿^:íia oup 
No obílante efto ha síidoopÍTÍíon de Isí niai' 
yor partó de los que han escrito fobre los pre-> / 
cios délas cofas en los antiguos tiempos , qué ^ 
desde los de Julio Cefar hasta el descubrimién-i 
to dC; lais minas de America'el valor de la pla^ 
ta íué ^ continuamente disminuyendo. ' Habiaií 
íibrazado eíla opinión parte por las^ obíerva-i 
ciones que habian hecho fobre los precios de 
los granos , y fobre el de las demás prodüc-r 
ciones rudas de la tierra; ¡-y p^r te por aqueJ 
lia idea vulgar de que asi como la cantidad de 
1^ plat2^ se va naturalmente aumentando al pasó 
inismoj.que' se adelanta la riqueza de un paisj 
asi su valor va disminuyendofe< á medjrfa que 
3e aumenta) su caiatidad. ir.uUu^T) !!-)'. -frt 

jIy .^p '<lUííót0)á ifus observaciones ¿¡2ihre \ck 
'PTecjo^ de Jos granos parece haber' sidoTl-^t-Jas 
jípifcmiíUncias que pudieran influir principal* 
•n^^nte; p^ja , que adoptafen aqueha opinionV'?^ ^^ 

., La primera es , que en tiempos antiguos tór 
.á^^s Ifis rentas se pagaban en especie , ó^eh' cierta 
^<;au ti da4.d)9. grano , de ganado y de'í'ayefe >dóti1esi- 
ticas ^ ;^c. pero i veces folia estipular -el due- 
ño, de las tierrasi, que habia de quedar á su 
arbitrio exigir del Colono ó en especie ^ ó ea 
una suma equivalente de dinero tá pagá-anuál 
<dc SU' renta: 'El precio en que de eñe in^^o se 
'cbmmutaba ciehá cantiáad, de cq^ja por, ,ciei-j:a^ 
"áé dVnero se llamó en Escocia pi'^lg--^.^^ Gon- ' . 
versión. Como la elección eftab^T^siemp^* de y 
parte dd Señoi*, ■ era neceisario para la feg\iri- / 
'diid^'^det Cdlbno que él precio de Conversión j 



i¿ Libro I. Cap. XI. Qí^ 31/ 

>ftieíe mas bierf ín?et\ófjq\it íuptrior al precio 
itiedio ó regular del jnércado publico ; y en 
Cónfequencia de eíla nlakinia folia fér poco mas' 
de la mitad de efté precílo fiiedio. En la ma-*»' 
%^ yor parte de Escocia continua tódavJa Ta mis- 
^ ma coftumbre con respedo á las rentas de aves 
domefticas , y en otras partes aun con respefto 
ai ganado, ^Acáfo hubiera fucedido lo^ mi^mo 
en quanto alas rentas dé granos , si rio h ubi e-^ 
ran derogado eíla coftumbre los eftablecimien- 
tos de las tafas publicas ; que fon unas valua- 
ciones anuales por él juitio dé una regulacior^ 
del precio medio de todas espiediíés dé' granosí 
y fegun las ^calidades 'diítintas de Cada tina, 
siguiendo por norma el precio a6lual corriente 
en los respetlivos diftritos. (*) Eftos eftableci* 
mientos^ dieron fuficlente • feguridad i los Colo- 
nos , y- m^jcna mas ' coiivéHiencia á los dlieños 
de las ti^^s para convé'rtir', fegun ell6s sé ex-, 
plip^^i^ lía* renta del trigo en el precio de la 
taía publica anual , mas bien que en el que pue- 
^^^ de preíixarfe pít>r claufula exprefa del contra^ 
to^ 'Pero los ^Escritores que formai-bn las colec- 
ciones' <ie 'los precios 'de los ;antiguos tiempos 
parece i haber equivocado mÍR has veces lo qué 
en Escocia llaman precio de Conversión con lo 
que era el a8:ual del mercado. Fleedwod con- 
fiefa- haber padecido alguna vez eña equivoca- 
ción ;; pero- como efte escribió su libro con otro 
'diftintíj^bjeto no (juifo hacer efta confesión has- 
ta dá;pues de haber eftampado quince veces un 
^ precio n^^f^. El precio que él fixa es el 

, •(*) *stas especies de tasas no son tan perjudiciales como 
^las generales que abrazan sin distinción , 6 con muy poca , to- 
adas l^is provincias de un Revrio; 



3i8 RiquEZA DE LAS. Naciones. 

de ocho Slielines cada . Cuartera de trigo : cuya, ( 
fuma en el año ,de 14^3. er) que principia sw 
(;uen\a , contenia la misma cantidad de plata 
q.ü,f;, dicz: y feis SKeline$ de la adual monedan 
pero en -e^^^de, 1562. en que la concluye, no y 
contenia ya mas que lo que contiene al pre- ^ 
fcnte la misma suma nominal. . -Mamoh 

La fegunda circunftancia que les induxo & ' 
aquel error fué el modo poco exafío con quj© 
algunos antiguos copiftas trasladaron algunos es- 
tatutos fobre la« tafas , y otros que aunque 
bien trasladados fueron muy mal reflexionados 
por el gobierno. . y ; feboj bb oíbom orj^t^} hb 
Los antiguos eftátutos de tafas pafece ha'ber 
principiado siempre determinando quai debiera 
'.í?r el precio del pan y de la cerbeza , quando 
el del trigo y el de la cebada eíluviefen en el 
grpdp )iíiü-mo , y procedido gradualmente feña^ 
lando los precios fegun que cuas ¿2i^especiéi 
de grano íuefen levantando los fuyosTurr^va^ 
mente fobre aquel mas bajo precio. Pero los 
que copiaron , eílos eftatutos tuvieron común- .„ 
mente por bailante copiar la regulación en qupn* 
,to á los tres ó quatro bajos precios primeros^ 
ahorrandofe el trabajo de. escribir los ulteriores; 
.por juzgar que aquello era fuficiente para de-^ 
moílrar qué propoiicion debia übfcrvarle. en los 
mas altos. \-yr k í.^'R <;b'>:>bfi(|;'ííidfifí M-.a 

Asi en la tasa que se bizó del pan y de la cefi- 
bcza en el año cinquenta y uno de Eni^i^ue IIIi 
de Inglaterra, se reguló el preciq del primero por 
' les diferentes del trigo desde U'V-T^Win basta 
veinte cada quartera , de la moíeda de'Sf quellos 
tiempos: y vemos que en los Manuscritos de qu^ 
fic sacaron las copias para imprimir todas las edi^ 



n 



aciones de los estatutos anteriores ;á la que pu- 
blicó Mr. RufFhead, nunca copiaron los Escri- 
tores esta regulación mas allá del precio de do- 
ce Shelines. Por lo qual varios autores inducidos 
y de esta defectuosa transcripción , concluyeron 

:"! eon algunos visos de razón que el precio ordi-^ 
nario y medio del trigo en aquel tiempo fué 
el de seis Shelines la quartera , iguales á diez y 
ocho de la moneda actual. '•;;> 

• En el Estatuto del Tambre (a) y el Pillo^y, (b) 
publicado ca^i por el mismo tiempo se regulo 
el precio de la Cerbeza sobre seis peniques de 
aumento al respectivo de la cebada en granoj 
contando desde dos Shelines hasta quatro la quar- 
tera : pero aquellos quatro Shelines no fueron 
considerados tomo el precio mas alto á que po- 
día ascender el valor de aquel grano en los di- 
chos tiempo/, sino que se pusieron por exem- 
plo de [¿proporción que debía observarse en 
tod;Qjgsy?í precios ulteriores; cuya verdad puede 
inf¿nrse de las ultimas palabras del Estatuto mis- 

^ mo : €¿ sic dcÍTtceps cresceiur vel díminitettír ¿eY 
sex^* denarios. La expresión es muy grosera, 
perq su iniefigencia muy clara ; á saber : „ el 
„ precio de la cerbeza debe de este modo dismi- 
„ nuirse ó aumentarse á razón de seis peniques 
„ ó dineros de aumento sobre el precio de la 
cebada. „ En la formación deefte Estatuto anduvo 
-el gobierno tan negligente como los copistas en 
'lá traslag¿dn de otros. 

Eñ^'un antijuo* manuscrito del Regiam Ma^ 
^Jfstaéein y^XÁ^f Codito legal Escoces , hay un 

':; (a) jí^pscie de asiento en que la Justicia ponía á las mu- 
«geres para castigarlas, 

Q)} Sitio de vcrgiieaza publica. ^ 



3Í20 Riqueza DE LAS Naciones. , 

Estatuto de tasa eti que se regula el precio át\ ( 
pan según todas las diferencias del trigo desde 
diez peniques á tres Shelines el Boíl Escocés, 
igual medida que una media quartera Inglesa, 
ó quatro Bufheles» Tres Shelines Escoceses, en ^ 
el tiempo en que se supone establecido este regla- ^^ 
mentó , eran equivalentes á unos nueve Esterli- 
nos de la presente moneda Inglesa , ó cerca de 
quarenta reales y medio Castellanos. Mr. Rud- 
diman en su prefacio al Diplómala Scotice de 
Anderson y parece inferir de aqui, que el precio 
mas alto á que podia llegar en aquel tiempo el 
trigo era el de tres Shelines ; y que diez pe- 
niques , un Shelin , ó quando mas dos, eran los 
precios regulares ú ordinarios. Pero consultados 
los manuscritos se ve con evidencia , que to- 
dos los precios dichos están allí puestos como 
exemplo solamente para la propon cioA que de- 
bia guardarse entre los respectivos _del trigo y 
del pan. Las ultimas palabras del fenk,;^.Q son; 
Reliquia judicabis secundum pr rescripta hafi-ndo 
respectum ad precium bladi: „ jiLzgarás de los de- 
„ mas casos según lo que queda dicho arriba 
„ en orden al precio del trigo.*** 

La tercera circunstancia que les induxo á 
aquel yerro fué el Ínfimo precio á que solia á 
veces comprarfe el trigo en aquellos tiempos remo- 
tos ; infiriendo de aqui, que asi como el pre- 
cio ínfimo estuvo entonces mas bajo que en tiem- 
pos posteriores , asi también lo deberií^star res- 
pectivamente el precio meliio. PerQ p^lan ha- 
ber advertido , que en la épocv^aue habiun 
los precios supremos eran tanc^upCTÍS^es con\6< 
los Ínfimos inferiores á quantos postenúrmcnte 
se conocieron, Y asi en el año de 1270. feñala 

» Fleedwod 



.^^ 'Libro I. Cap. XL T fgsi 

^ Fleedwod dos precios de la Quartera de trigo, 
el uno de quatro libras y diez y seis Shelines 
de la moneda de aquel tiempo , equivalentes 
i catorce libras y ocho Shelines de la presente: 

V^ e\ otro de seis libras y ocho Shelines , equiva- 
^^ lentes á diez y nueve , y quatro Shelines de la 
actual moneda. A fines del siglo quince y prin- 
cipios del diez y seis no puede hallarse un precio 
que aun se aproxime á la extravagancia de estos. 
Él precio del grano , que por su naturaleza está 
expuesto á las alteraciones de los tiempos , varía 
mucho mas en las fociedades turbulentas y desor- 
denadas, en que la interrupción del comercio, y 
de la libre comunicac^n impide que la pleni- 
tud, de un distrito remedie la excasez del otro. 
En la desordenada situación de Inglaterra bajo 
el majido^de los Plantagenetas , que la gober- 
naron desde mediados del siglo doce hasta fines 
del qi4*$e , pudo muy bien gozar de plenitud 
^íí^'Provincia , y otra á corta distancia sufrir 
todos los horrores de la hambre, ó por haber sido 

1 ^^^ destruidas sus* cosechas por algún accidente del 
|i¿mpo; ó PjjDr las irrupciones de algún Barón, mal 
vecino;ó porque mediando el territorio de algún 
magnate enemigo no pudiesen socorrerse reci- 
procamente los que estaban i ambos extremos. 
Bajo del vigoroso gobierno de los Tudores, que 
dominaron á Inglaterra el ultimo tercio del si- 
glo décimo quinto, y todo el décimo sexto com- 
• " pleto ¿^ iio se vio Barón alguno que fuese bas- 
tante poderosa para levantar inquietudes contra 
**la pub^ca^ilguridád. 
* * -^¡r tin a?tste Capitulo hallará el lector todos 

los aprecios del trigo que se han podido recoger 
de Fleedwod desde el año de 1202. hasta el 
Tomo L 41 



de 1597. reducidos por el Autora la moneda ^ 
actual Inglesa : los quales se hallan ordenados 
por particiones de á doce años , y al pie de ellas 
jel precio medio que se deduce de cada divi- 
sión. (2) En aquel dilatado periodo no pudo reco- J 
ger Ficedwod mas precios que los de ochenta 
años , de modo que faltaban quatro para comple- 
tar la ultima división de á dt)ce : los que hemos 
fuplido de las relaciones del Colegio de Eton por 
lo respectivo á los precios de los años de 1598, 
99, 6ao, y 601 ; que es la única adiccion que á 
ellos se ha hecho. Motará el Lector que desde 
principios del siglo trece hasta mediados del diez 
y seis vá gradualmente bajando el precio medio 
de cada año ; y que á mediados de esta ultima 
centuria principia á levantan otra vez. És cierto 
que los precios que recogió Fleedw^od fueron 
los mas notables por lo extraordinaria-nente ba- 
ratos, ó caros, por lo qual no pretendo ¿^nder, 
que haya de sacarse de ellos una consequ¿i';ii^ 
infalible; pero contal que prueben algo , aun- 
que sea remotamente , como lo 'aprueben con ^^^^ 

f («') A^ la tabla del Autor hemos añadido la reduc-cíon de 
lus valores á moneda Castellana : y después una de ios pre» 
cios de los granos en España desde el año de 1675 hasta cl 
líe 1792^ formando seis divisiones j las tres primeras de á 26. 
años cada una; y la (jaarta de á t2 ; deduciendo el precio 
medio por las relaciones bastante fidedignas que he recibido 
del corriente que tuvo en Burgos en todo aquel periodo. La 
quinta división se compone de los años que corrieron desde - , 
que se abolió la tasa en el de 1765 ha^ya el ultimo ^¡fín^tie- 
jiio : deduciendo los. precios délos que tu^.-) el grano en lo« 
principales mercados de Castilla : .y por ulif^m%;^._^i visión el 
qiiinquenio hasta el año de 1792. poniendo f*;-^l:^ó^\nfimo • t 
y supremo según los principales mercados de España. X^inal- 
inente para mayor ilustraciofí se añade una noticia de toda* 
las tasas de granos que hemos tenido ea nuestra Nación. •• •> . 



s. 



-* Ji3> Libró I. Cap. XI. 323 

seguridad , es bastante para confirmar la cuenta 
que aquí pretendemos ajustar. Fleedwod mismo, 
como los demás Escritores , se empeña en per- 
suadirnos á que en todo efte periodo ha ido con- 
tinuamente decayendo el valor de la plata en 
confeqiiencia de su progresiva abundancia ; pero 
los precios de los granos que el mismo nos ex- 
hibe no veo que puedan concordar con eíla 
opinión ; concuerdan si exactamente con la que 
Mr. Dupré , y con la que yo he procurado 
demoftrar. Eftos dos Autores han sido los que 
con mayor vigilancia , y exaftitud han formado 
la colección de los precios antiguos de las co- 
fas ; y es muy de notar , que sin embargo de 
fer ambos de opiniones tan contrarias , hayan 
concordado tanto en la relación de los hechos, 
con especialidad con respeSo á los precios de 
los gíanc^. u.^í^ii^,^ aÍi>d^t|.pS J>íí!>hHp £ii(o ' 
No tanto piies del bajo precio del trigo 
CQj^''^'Gel de Jas demás rudas producciones , ó 

"•producciones no manufaBuiadas de la tierra, 
es de dond^ han inferido los Escritores mas 
juiciofos el gran valor de la plata en aquellos 

* remotos ?iempos¿ El trigo como que participa 
¿ligo de las especies de induftria , eftaba en aque- 
llas groferas épocas algo , ó mucho mas caro que 
la mayor parte de las demás producciones pro- 
porcionalmcnte ; efto es, que los demás efec- 
t(ís , ó géneros no manufadurados , como fon 
ganados , aves domeílicas , yerbas , &g. cuya 
pi^^óposicion es «ico n evidencia cierta. Pero efta 
baratura re?ijfc6liva no era efe8o del alto valor 
de J^^tt&C, sino del bajo de eftas mercaderías. 
N^jfera por que la plata en aquellos tiempos 
pudiefe comprar , ó reprefentar mayor cantidad 






324 Riqueza de las NacTóne^í c 

:de trabajo , sino por que aquellas especies no ( 
.podian comprar , ó reprefentar tanta cantidad 
como en tiempos de mas opulencia , y adelan- 
tamiento. La plata no puede menos de eftar mas 
barata en America que en Europa ; en el pais j 

á donde se conduce á expenfas de largos via- 9r 
ges , coftofos fletes , y feguros de mar. Veinte 
y un peniques y medio Éíierlinos , dice Ulloa, 
que valia en Buenos-Ayres no mucho tiempo 
hace un Buey escogid) entre quatrocientos ó 
mas , cuyo valor equivale á quatro rs. de pla- 
ta Caftellanos. Mr. Byron dice , que el precio 
^dc un buen caballo en la Capital de Chile eran 
■diez y feis Shelines Efterlinos , ó fetenta y dos 
rs. de vn. En un pais naturalmente fértil , pero 
por la mayor parte inculto, asi como puede ad- 
quirirfe el ganado , y cofas fernejantes con muy 
corta cantidad de trabajo , eftas esp.d'cies^^tamr 
ípoco pueden disponer ni comprar mas que otra 
cantidad muy pequeña. El bajo precro^^^j^cu- 
niario en que fon vendibles no es una pruétt5 
real de que el valor de la plata ^'^ftá en aquel 
.pais muy alto , sino de que eftá muy. bajo ^I ^■* 
valor real de aquellas roercaderias. < om^K* 
.. Es necefario tener siempre prefente, que 
el trabajo , y no una mercadería particular, ó 
una especie de mercadería, es la menfura real 
del valor tanto de la plata , como de todas las 
demás Gof¿\_s- permutables.; 

., /.'i'jPeDO^í e;i^ >l^Sv paifes incultos , y apenas ha- 
bitados , como que los ganadtH', las ave?*rft^n- 
Jas , y otras especies como eftas V^pn esponta- c 
,neas producciones de la tierra , Ji^^;^i¿;^atu- c 
raleza, las cria efta por lo común en madres 
cantidades que las pueden confumir fus habí- 



.> 



» .•>§ Libro I. Cap. XL'>^;^ 325 

^ tantes ; en cuyo grofero eftado es mucho ma- 
yor la producción que la demanda. Luego fe- 
.gun los diferentes eílados de la fociedad ¿ y las 
épocas de fus adelantamientos equivaldrán es- 
tas cofas á muy diferentes cantidades de tra- 
> bajo. 

£n qualquiera eflado de la fociedad , y fean 
los que fuefen los progrefos de fus adelanta- 
mientos , el grano siempre es un producto que 
tiene mucha parte de la induftria humana. El 
produólo de toda especie de induftria es siem- 
pre correspondiente , con mas ó menos exátli- 
tud , á su regular confumo : efto es , el furti- 
do de femejanie producción se acomoda á la 
demanda regular de ella. Fuera de efto en ca-i 
da época , y en cada eftado de adelantamien- 
to en un mismo fícelo , y clima la colección 
de igual íantidad de grano necesitará por una 
compujü|(^ion media de igual cantidad de tra- 
. bají^^ó" del precio de igual cantidad, que es 
fif equivalente : por que el continuo aumento 
de ¡as facultajíes produ6livas del trabajo en un 
eftado progrefivo de cultivo va fiempre balan- 
ceandofe mas ó menos por el continuado in- 
cremento del precio del ganado, principal inftru- 
mento de la agricultura. Por todas eftas razo- 
nes debemos perfuadirnos á que en qualquiera 
eftado de la fociedad , y fean los que fuefen 
• los progrefos de su cultivo , iguales cantidades 
--• de gr^o irán siendo mas ó menos equivalen- 
tes -á*^ Iguales caiítidades de trabajo con mayor 
• proporcimí ^'^ife qualquiera otra especie de pro- 
• ducci^rniS^' de la tierra. Según efto én todos 
los diferentes eftados de riqueza y de adelan- 
tamiento es el grano a pomo tenemos notadgy 



r^ 



^^ 



326 RlOUIZA DE LAS NaCíONF.S. 

una menfura del valor mucho mas exáfla que- ^ 
qualquiera otra especie de mercadería : y por 
lo mismo debemos en todo cafo juzgar del va- 
lor de la plata , mas bien comparándolo con 
el del grano, que con el de otra qualquiera / 

producción. 9f 

Fuera de efto el trigo , ó qualquiera vege* 
table que fea alimento común y apetecido ge- 
neralmente por el pueblo , conftituye en todo 
pais civilizado la parte principal de la fubsis- 
tencia del trabajador. En confeqüencia de la ma^ 
yor extensión de la agricultura produce la tier- 
ra mayor cantidad de ellos que de las que fir- 
ven de paftos para el ganado ; y el trabajador 
se mantiene en todas partes con aquel alimen- 
to , fea el que fuere , que eftá mas barato y 
abundante. Las comidas de carnes , 4 no fer 
en unos paifes muy adelantados e^' donde fe 
paga con magnificencia el trabajo , ¿g^e una 
parte muy corta del alimenta de áquem^A^las 
aves doméílicas mucho menor ; y las demás cb- 
fas delicadas casi ninguna. En Francia , y aua 
en Escocia sin embargo de que en eñe páis 
eftá mucho mejor pagado el trabajo , rara vez 
un trabajador prueba manjares de carne , á no 
ítT en un dia feftivo , ó con algún motivo ex- 
traordinario: por lo qual el precio pecuniario del 
trabajo mas depende del precio medio , ó común 
del grano , que es el fuftento ordinario del tra- 
bajador , que del déla carne , 6 de qü^uiérá 
otra producción de la tierra. Vi-^or k> mismo el 
valor real del oro y de la plata^l^gal can-^ 
tidad de trabajo de que eftos nml^^^ieden ^ 
disponer ,> mas bien depende de la cantioVíd de 
grano qu^ pueden coQiprar , que de I* de las 



* .?•>< LisRo I. Cap. XL 327 

carnes , ó de otra producción qualquíera que 
puedan adquirir. » 

No hubieran sin duda deshimbrado á mu- 
•chos AutorCwS inteligentes las fuperficiales obser- 
V vaciooes que hicieron sobre los precios de los 

'^ granos i si no hubiera influido al mismo tiem- 
^ po para su preocupación aquella noción vulgar, 
de que i proporción del aumento que va to-¿^ 
mando la cantidad de la plata con el incremento 
de la riqueza en una nación va disminuyéndose 
su valor : idea destituida enteramente de fun- 
damento. 

Por dos distintas caufas puede aumentarse 
en un país la cantidad de los metales precio- 
sos; ó con el aumento de las minas que los pro- 
ducen : <> <ion el incremento de la riqueza del 
pueble^ por miiltiplicarfe su trabajo. La primera 
caufa va siempre feguida de una drminucion 
necefar/wí^ en el valor de los metales 5 pero la 
fi^'rv^a de ningún modo» 

Quando se descubren nuevas minas , mas 
^_^ abundantes qufe las anteriores , fale al mercado, 
^ 'hay en ^ftado de venta mayor cantidad de 
sus metales ; y como hafta entonces permanece 
todayiax la" misma la cantidad de todas las de- 
^ ' ' mas cofas que con ellos pueden comprarse, igual 
cantidad de metal tiene que cambiarse ya por 
lana porción mas pequeña de las otras merca- 
derías : y asi todo el aumento de metales que 
''^ieTulteJien un país de la mayor abundancia de 
nuevas minas .«va acompañado necefariamente de 
*otra taata.-^d;i^^ de su valor, 

PJfe qiíando es la riqueza de la nación la 

quejík aumenta; quando va siendo mayor cada 

. vez el produdlo anual de su trabajo.^ no puede 



328^ Riqueza de las Naciones. 

■menos de irse necesitando mayor cantidad de 
dinero que haga circular aquel incremento de 
producciones y mercaderías: y como el pueblo 
tiene mas especies, ó efeftos que dar por la 
moneda , puede naturalmente adquirir mayor j 
cantidad de plata con su trabajo. Aumentase por ^ 
l^ecesidad la cantidad de las monedas ; y se au- 
menta también la plata por utilidad , y por obs-» 
tentación : y á conseqüencia de efto no puede 
dexar de adelantarfe también la . finura, el gus- 
to, y la curiosidad en artes y en oficios: en 
cuyo cafo asi como las artes no han de fer peor 
recompenfadas en tiempos de opulencia que de 
necesidad, asi el oro y la plata no han de ser 
mas mal pagados por caufa de la riqueza. 
' Con la riqueza de una nacio^n levanta na- 
turalmente el precio del oro y de Ja plata, á 
no reducido á menos algún descubrimiento acci- 
dental de minas mas abundantes ; y q¿j¿lquiera 
que sea el eftado de eltas siempre esn^*í?^U 
mente mas alto en un país rico que en uno 
pobre. £1 oro y la plata buscaí. siempre, coa ^^ 
mo las demás mercaderias , aquel mercado en 
que se da por ellos mas precio j y este mayor 
precio no se da sino en los países qu'e-pue^ 
den soportarlo. Es neceíario recordar, que el 
trabajo es el precio analítico que se viene á 
pagar por qualquiera cofa; y en los paifes en 
que se paga bien y con igualdad su precio pe- 
cuniario ferá á proporción del modo '^ máñ^ 
tenerse , ó alimentarle el trabajador. El oro pues 
y la plata se; habrán de cambiar^jatuialmente ^ 
por mayor cantidad de alimento en™n pa^^ rico ^ 
que en uno pobre ; en un país que abuncfct de 
alimentos cjue en uno en que no se encuent^^ 

es» 



^^ 



Libro I. Cap. XI^ ' • ^«9 

I esta abundancia. Si estos dos paifes están entre 
sí muy diñantes , la diferencia puede ser muy 
grande ; por que aunque los metales huyen, di- 
gámoslo asi , del peor , y buscan el mejor merr 
cado , puede fer por la diftancia muy difícil 
t una transportación de modo quantiofa que fea 
capaz de equilibrar los precios en ambos. Si los 
paiíes dichos eílán por su situación contiguos 
puede fer casi imperceptible la diferencia ,por 
¿jiie en este cafo ferá muy fácil la transporta^ 
cion. La China es un país mas rico que nin- 
guno de quantos se encuentran en Europa ; y 
en eftas dos partes del mundo es muy grande 
la diferencia de precios en los alimentos. El 
arroz eñ la primera es mucho mas barato que 
lo es el trigo eñ la fegunda. Inglaterra es 
un paí^ mucho mas rico que Escocia : y con 
todo la diferencia de los precios pecuniarios de 
los gran^a% entre ambas es tan corta que ape- 
- nas^íí^ perceptible. Atendida- Va proporción dé 
la' cantidad ó medida del trigo , en És<íoci^a pal 
^ i^ece mucho míís barato que en Inglaterra, pero 
njirada su calidad es ciertamente algo mas caro. 
Escocia recibe de Inglaterra anualmente gran- 
jd^^ afccJpios ^de granos : y toda mercadería há 
'de_ueílar naturalmente mas cara en el país á que 
$^^lleva que en el de donde se faca ; pues' c*oá 
todo eso atendida la proporción dé calidad , 6 
cantjdad^de harina que puede facarse del trigo 
inglés í^o pued^^ venderfe ep Escocia á preció 
rhas caro qu^jélmíistnogí-áno Escoces que víel 
^ ne co^:¿¡;^jrcornpéten<íia'? ^í»"'-) ; tm^;?! v.irjLu'i 

^ IjT'diférencia éntrfe IbV '^retios' p^ectfn 4 r ios 
de^^bajo enlaChiha'y en Europa es todavía 
•nlSyor que la que ^lay^^ntré los del alimenta; 
Tomo I. 42 



830 Riqueza de las Nacion/Ís. 

porque en Europa está mas alta la recompen- ( 
?a real ^dql, trabajo. que» en la China , como que 
e\ste^.ai^.ítieqe un cMa4<^ de inacción, ó C5ta- 
cionario , y la Europa va progresivamente adc-5 
jantando. El precio pecuniario del trabajo es- 
tá mas bajo en Escocia que en Inglaterra, por ^ 
que lo está también la recompensa real de él; 
pu^:§ auqque la Escocia adelanta progresiva-, 
ineñte , es á pasos mas lentos que la Inglaterra:, 
ía freqüencia de emigraciones en la una , y lo 
raro de eUas en la otra convencen fuíiciente- 
mente , que la demanda por trabajo es muy dife- 
rente en ambos paises;y es necesario tener siem-^ 
pre presente , que la proporción en la recom- 
pensa real del trabajo entre diferentes paises no. 
se mide por la actual riqueza ó pobreza de ellos,, 
sino por su condición progresiva , estacionaria, 
ó decadente , como diximos en oí.a plirtc. 

El oro y , ja, .plata pues son de ma^r valor 
en los paises ricos, y de í>enoren los mas ][i*^res: 
por lo qual en las naciones salvages , comoq\ie[ 
son las mas miserables del munio , no tienen, _ 
aprecio ni valor alguno. ^*" 

£1 grano está siempre mas caro en las pobla- 
ciones , ó Ciudades grandes que eir los- lugares 
cortos , ó aldeas apartadas de ellos : pero esto 
pQ es efecto de la baratura real de la plata, sino 
de la real careza del grano mismo. El conducir 
la plata á una población grande no cuesta mas tra- 
bajo que conducirla á un lugar cortd^ie esté 
apartado de grandes poblaciones l xuero sí cuesta 
mucho' mas llevar el trigo. 
..Por la. misma razón que se encaTece e*,^<Jírano 
en las Ciudades grandes es su precio mas c^: ^ en 
algunos paises ricos y comerciantes como los tȒ^ 



_-> 



^ litónos de Holanda y Gén^vÉíéíEstas tierras no 
producen lo bastante para rriameher 9 sus babi-i 
tantes. Son ricos en industria , y diestros en su& 
artefactos y manufacturas: en* toda especie do 
maquinaria que facilita y abrevia el trabajo: en lai 
' navegación, y en los demás medios de* comercio 
y {fconduccion; pero son pobres de gi^a^ilo.4; y: to'tfld 
és' necesario llevarlos de otros paisés,? no' puede 
menos de añadirse al precio de ellos los costes 
de su conducción. El* mismo trabajo cüevVtá llevar 
la plata á Amfterdam que á Dantzick ; pero 
cuesta mucho mas llevar el trigo : y por tanto 
el costé real de la plata será casi el nrii^mo en:i*¿ 
lugar que en otro, pero el del 'trigo habrá de ser 
tniiy diferente. Disminuyase la riqueza real de 
Holanda y Genova quedando el mismo el nume- 
ro de ,ys l^bi tantes ; disminuyanse su« faicukades 
para abastecerse de distantes paises , y entoiíces 
el precio del triso en vez de bajar con aquella 
dj5>íí^íucion en la cantidad de sa plata , que no 
puede menos de acompañar á la dicha supuesta 
decadencia , ó^como causa, ó como efecto, subirá 
kasta el gr^do en que fuele encarecerse en uoa 
calamidad publica. Guando nos faltan las cosas 4e 
^'pfim^erá necesidad nos desprendemos de. las fu- 
perfluidadcs, cuyo valor asi como sube Cfv tiempo 
'de' opulencia y prosperidad , asi baja en tiempo 
. áe pobreza y de miseria : pero todo es al con- 
^\ti;Mcip.J§ní.^s cosas de primera necesidad : el pre- 
cio rtl^l de ést^^ , la cantidad de trabajo que 
^ pueden ellas^^quirir, levanta en tiempo de po- 
bre za.^":;:i2*i/tí a , y baja con la opulencia y pros- 
perad, tiempos siempre de abundancia que es la 
'^0^ constituye un estado próspero y opulento. 
>'í-l grano es de primera necesidad j, la plata' de 
fuperíluidad y luxo. 



332, RiQUJÍZA DE LAS NaCIOI^^S. 

; Qualquierai que haya sido el aumento dcr ^ 
U cantidad de metales preciosos erv el periodo, 
que corrió entre mediados del siglo catorce y» 
todo el discurso del quince, dimanado del aumen- 
to de la riqueza, y adelantamientos de las nacio- 
nej^ np puede por su naturaleza y. tendencia ha-; 
ber sido caufa de diminución en sus valores, ni 
en la Gran-Bretaña, ni en las demás partes de., 
Europa. Si los que formaron las. colecciones de 
los precios de las cosas en tiempos antiguos con 
respecto al dicho periodo , no tuvieron razón 
(bastante p^ra inferir la diminución del valor de 
ia plata de las observaciones que hicieron sobre 
los precios tanto del grano, como de las dema$ 
mercaderías, mucho menos fundamento tuvieron 
para inferirla de quantos aumentos podian supo- 
jierse.jea Uxid^u^j^a» )r .^ArU^.ciiiiur^ de las^nacicv 

c-ii PERIODO SECUNDO. ^m^f> 

S>in embargo de la gran variedad de opiniones 
en que se han dividido los eruditos acerca de iqs 
progresos del valor de la plata en el periodo pri- 
-.iriero, ;<ie que hemos hablado, todos van' ifna^^fii-- 
memente conformes en quanto al segundo. 

Des:de el año de 1570 hasta el de 1640, por 
espacio de ce^cade setenta, tomó un rumbo er>- 
teramente opuesto la variación en .la^ propor- 
ción entre los valores de la Dlata y dé&'.grano. 
.Aquel metal ; baxó en su valor (^eal , ó debia^ 
. cambiaríé poruña cantidad mas pe\^j¿¿¿¿*. de tra- 
bajo que antes; y el trigo subió en su prec'^'^ no- 
minal ; y en vez de ser su precio comun'^ dos 
onzas de plata por quartera en Inglaterra, ó unSjs 



Libro L Cap. XI. ^33 

I diez Shelines de su actual moneda , llegó i subir 
hasta el de seis, y ocho onzas de aquel metal. 

El descubrimiento de las abundantes minas ^ 
(de América parece haber sido la única causa 
de semejante diminución en el valor de la plata' 

> con proporción al del trigo. Asi fe supone por . 
quantos discurrieron sobre esta materia ; y río ha. 
habido jamas disputa ni sobre la verdad del he-.^ 
cho, ni sóbrela certeza de la causa. La mayor, 
parte de la Europa adelantaba en este periodo, 
en todo genero de industria , y por consiguiente, 
crecia la demanda efectiva de la plata: pero el au-; 
mentó de su surtido parece haber excedido tanto 
al de su demanda , que no pudo esta impedir 
que bajase considerablemente su valor. Debe 
advertirfe no obílante , que el descubrimiento' 
de las ,yin^ de la América no tuvo influen- 
cia sensible en los precios de las cosas en el 
reyno fWk Gran Bretaña hasta los años de 

' i5¡^?"í^^unque las del Potosí , habian sido des-; 
cubiertas mas de veinte antes ; y aunque su in- 

, fluxo produxo 4odo su efecto en España > y ea 
ofcras partes tíie Europa. 

Desde el año de 1595 hasta el de 1620,^ 
p3yrece^ha1)er sido el precio medio de cada Quar-.' 
tersL-' de á nueve Busheles del mejor trigo en 
el,^jmercado de Windsor , fegun los libros de 
asiento del Colegio de Eton , dos libras, un She- 
JÍP_,-^y.. ssií*.* y nueve de trece avos de peni- 
que.^ Dc^cuya sut^ia omitiendo el quebrado, y 
¿leduciendo xxy.Jt novena parte , viene á salir el 

,1 precio fe:¿:!:i>'.jiíi artera de ocho Busheles á razom 

de 1 ,jíb. 16 Sh. y 10 5- pen. y deducida des- 

pue^tambien de esta suma la novena parte coa 

jwnision del quebrado , para igualar la diferen- 



• 



334 Riqueza de las Nacione^s. 

cíá^^'ená'e 5^ Hrigo superior y el mediado, viené^, ^ 
á reducirse el precio mediü á i lib. 12 Shel,' 
V*"8 S pe n. P- unas seis onzas y un tercio de . 
plata. ^^^'-^^^"^ felV^^bí^ l.r? ¡oh5í¿;A ->b - 

Desde 1621 parece haber sido el precio me- / 
dio de la misma medida de trigo , y fegun las 
relaciones mismas , 2 lib. y 10 Sh. de que ha- 
cieido las mismas deducciones que en la cuenta 
anterior , vino á ftr el precio medio de cada 
quartera de ocho Busheles 1 lib, 19 Sh. y 6. 
pen. ó como unas siete onzas y dos tercios 
de otra de plata. (3) • . .. .^ . . ^. , . . 

'iíLií'iíiiii i,í. o t??. sb í« 

- (g*!! En 'él tiempo en que el Autor habla éómpt''éndll5 ett 
España la tasa de los granos las principales épocas , con muy 
cortas intermisiones; y en todas ellas se advierte que su precio 
sfempre va subiendo , nunca bajando. El Rey í'.ietipí: II. en el 
alio de 1550 estableció la del trigo á razón de 310 ms. la 
fanega , y la de cebada á 140. Este mismo Priü-^e en Se- 
govia en 1566. dex6 la de trigo en aquel precio , y^i^J^ió la 
de cebada hasta 187 mrs, y después en Madrid en 8 de Oc- 
tubre de 1571 , no altero la de cebada , (^v subió la del trigo 
al precio de 11 rs. vn. El mismo Rey en Lisboa año de ^s"i 
Í582 la puso á 14 rs. y la de cebada á 6. cVuelto á £sprña 
repitió la tasa del trigo en el año de 1598 á 14 rs. vn. y la de 
cepadaá 7. El Sr. Phelipe III. alteró estos - precios eti el-^año 
¿e 1600 y les subió á i8 rs. la fanega de trigo , y la de üe- - 
bada á 9. Según esto puede decirse que en todo el discurs*© 
del siglo diez y seis fué subiendo sucesivamente el presio de ^. 
ios granos , puesto que tantas alteraciones se vio precisado á 
h^cer en sus precios el Rey Phelipe II, nunca para mode- 
rarlo , y siempre para encarecerlo. Si las tasís p^itráfTscr se- 
gura regla para estas computaciones fie los valores de las co- 
sas podía lormarse aqui un criterio muy C'^xafto de los que ti* - 
vieron I05. granos en di¿ho tiempo, peraL|r¿^|h£^í?s insinuaao 



flUip^ no pueden ser balanza fiel para el intento , y q^<^^solo pué- 
aeríj^' dar una idea muy vaga de si bajan 6 si subexj' algo las 
eos V cntr^ distantes y dilatados periodos. :'-\ ^s^- i 



^iVjil.:]^ ^.\ ■u.,:a'.^^. .. :>--.^ , • . .3B 



Libro I. Cap. XI. 335 






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1,- :;/;t,í7f?7^0?'!f ¿Í;[> , nVf'3 i?'ilbí;*g 


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JtLntre los anos de 1631 yf 1640- , ó liácia, 
^636 > parece haber sido la época en que en In-/ 
glaterra Üegaron á completarfe los efectos del 
descubrimiento de las minas de América en 
quanto á la baja que padecia en todas partes 
el valor de la plata : y parece también que nun-^ 
ca llegó á bajar mas que lo que bajó en aquely 
tiempo con proporción al precio del grano. Tam-^ 
bien se cree haber levantado algo en el dis-^ 
curfo del prefente siglo ; y aun es verisimil que ; 
hubiefe'^priícipiado ya á verihcarfe asi á fine»[ 
del pafado. 

^I^^iíé el año. de 1637 baila el de 1700. 
quéf'tueron los sesenta y quatro últimos del» 
pafado siglo , ^é el precio medio de la quar- 
tera de trigo en el mercado de Windfor, por 
lo que dem3eftran aquellas memorias, 2 ¡ib. 
ii.^SKelinjSá' y -j de penique, que fon 1 Shelin 
y I" dé penique mas caro que en los diez y seis 
años anteriores. Pero en el discurfo de eftos 
feSenta y quatro años parece haber ocurrido 
' dos "accidentes que no pudieron menos de pro- 
duciré h¿j[iYg I a térra una careítía grande de trigo; *^^> 
mayor que la Gué'^ regularmente pudiera haber f' 
ocasionado la /desigualdad de la intemperie; los , • 
quales .|3or^'nto fon muy fuficientes para dar» 
álgunjjr razón de la mayor altura del precio' 
dj^wTs granos ún ftipon^r^^^^i^íenoi: á^gv^rd 

f 




336. Riqueza Dit 'lAs Nacionj^ . 

dación en el valor de la plata. (4) ( 

El primero de eftos acontecimientos fué la 
guerra civil , que interrumpiendo el cultivo y 
la labor de los campos , y de fanimando el co^ 
mercio, no pudo -menos de levantar el trigo á 
mas alto precio que el que pudieran haber oca- «i* 
sionado las intemperies de las eñaciones rigo- 
rofas del año. Efta influencia se extendió ne- 
eefariamente mas ó menos por todos los mer- 
cados de aquel reyno ; pero especialmente por' 
los contornos de Londres que tenian que pro-' 
veerfe de mayores diftancias. En el año de 1648 
parece haber sido el precio del mejor trigo en 
el mercado de Windfor 4 lib. y 5 Shelines la 
quartefa de nueve Busheles : y en el de 1649. 
quatro libras folamente. El excefo de eftos dos 
años fobre 2 lib. y 10 Shel. ( precio medio de 
los diez y feis anteriores] fon tres Wib. y cinco 

(4) Desde el año de i%r fia<tá' el de 1699 'Iks 4jj>|icia8 
^ue se hallan de las tasas de los granos no nos dan motivo 
para creer que subiese notablemente el precio de ellos , pues 
en el dicho año de 631 se confirmo por el Key D. Phelipc IV, 
la tasa de 18 rs. la fanega de trigo , y 9 la^de cebada , <^ic 
fué la misma que su predecesor habia establecido en 1600. Pero 
no nos pueden servir de regla estas tasas parar la-4;o.rfippt?teipn,t 

Í)ues por las relaciones del mercado de Burgos se ve ,' queden,- _ 
os veinte y seis anos últimos del siglo pasado, por cónsigiiien- 
te* en tiempo en que corría la tasa de a ,iB rs. la fahcg?i_de 
trigo j sale por ptecio medio común á aquel periodo pl de 
20 rs. y 23 ms, y dentro de él hubo años en que se vendió 
á 20. 4,28. á 36. á 40. y aun 4 48. sin embw;§o^<kr-rur xasa. 
Confirma esto mismo,, el que en el a^o de iógqV^ en vez de 
bajar la ta'^a de los granos subió desde 1^^ á 28. rs. vn.'en 
que se fixó el precio de la fanega de trigo •,\^eFt£^ajó en ve¿^ 
de^ subir ; pues en los dos periodos de á veinrf'y^fTS^ años cad?^ 
«no de los cincuenta y dos primeros de este siglo fi^ .^ mucho, 
menos su valor que en los 26 últimos del siglo pasado*. Véase 
la'tabla al fin del capitulo. >^^'«-S:, ^ .^^ 



Libro I. Cap. XL 



337 



Shelines , que repartidos entre los fefenta y 
quatro últimos años del siglo pafado vendían 
á ctrr poner aquella pequeña alza que parece 
haberfe verificado en ellos. Pero eftos no fue- 
ron los únicos altos precios que ocasionaron 
aquellas diíensiones civiles, aunque fueron sin 
duda los mas altos. 

El fegundo fiicefo fué el premio ó gratifi-^ 
cacion que se concedió por la extracción de 
granos en el año de 1688. Muchos han creido, 
que este premio fobre la extracción , animando 
y dando mayor fomento á la siembra, puede 
haber ocasionado , y podrá siempre ocasionar 
con el discurfo de algún tiempo mas abundan- 
cia de grano, y por consiguiente mayor baja 
en sus precios re.spetlivos en el mercado interno 
del fieyr^, que la que sin aquellas gratifica- 
ciones se hubiera verificado^ ó puede verificarse. 
Pero quan lexos efié efte premio de extracción 
¿t'^^poder producir femejante efe6lo en tiempo 
alguno, lo examinaremos después de intento; y 
c^l prefente fo'to diré, que entre los años de 168S 

•y 1700 rao pudo haber bailante espacio para 
€|ue.^aquel arbitrio pudiese haber producido ba- 
i*at«'ra in abiindancia.. En efte corto periodo no 
piído producir otro efe£lo que el de levantar 

,-€,\ precio de los granos del Reyno, fomentan- 
jdo la extracción del fobrante de cada año, y 
eftorvando por tanto que la abundancia de uno 
pudiele fuplir h escaféz del otro^ Efta , que 
prevaleció ?>,Jk duda en Inglaterra desde el año 
de i6^-^^Aai el de 1699, aunque efefto de la 
deftjmplanza de las estaciones, y que fe verificó 
la mayor parte de la Europa, no púdome- 
»s de encarecer ei grano; haciendo mayor la 
Tomo 1., 43 



33^ Riqueza de las Nacioneí; 

careRía el premio de exportación. En confe^ 
¡qüencia de efto fué neccfario prohibirfe ulte* 
rrior extracción de granos por espacio de nue- 
ve mefes en la Gran-Bretaña en el año de 1699. 

Otro acontecimiento ocurrió en el mismo 
.periodo que aunque no pudiese pioducir escaíéz 
de granos, ni acafo aumento alguno en la can* 
lidad real de plata que por ellos se pagase, no 
pudo menos de ocasionar algún aumento en la 
fuma nominal. Efte fué el desmejoramiento gran- 
de en la moneda de plata, cercenada, ó ami- 
norada en la parte intrinfeca del metal de ley 
que antes contenía. Eíle mal habia principia- 
jdo en el Rey nado de Carlos II. de Inglaterra^ 
y habia ido fucesivamente agravándose hafta el 
año de 1695: en cuyo tiempo la moneda cor- 
riente de plata, como vemos en Mr.^Loy,"ndes, 
pilaba por una computación media cerca de vein^ 
te y cinco por ciento mas baja de su ley. Pero 
la fuma nominal que conftituye el precio nttf- 
cantil de toda cofa vendible, se regula nece- 
fariamente no tanto por la cantiiiad de plata 
que fegun ley debe contener la moneda, quan-"- 
to por la que contiene efedivamente segjgín xe- 
fulte del enfayo que de ella fe Haga.^Por, lo 
qual efta fuma nominal es necefariamente ma«¿ 
yor quando la moneda eílá degradada de su 
ley , que quando eílá mas próxima á su talla 
legal. ^ .... . 

Por lo que hace á todo ^1 siglo pVefente 
en Inglaterra, nunca ha eftado elC^'iño de plata , 
de aquella Nación mas degradacr i b>i^ 'f 3U ley 
que lo, que se baila anualmente. Pero auV^^quc 
desmejorado -se ha ido foíleniendo su valor^^jr 
el de la moneda de oro con que se ha idb^ 



Libro T. Cap. XI. 



339 



cairibiando : pues aunque efta moneda de oro 
eftaba también degradada antes de su última re- 
fundición , no lo eítaba tanto como la de plata. 
Pero en el año de 1695 ya no pudo íofteners« 
el valor de la de plata por el de la de oro, 
por que entonces se cambiaba una Guinea por 
treinta fhelines de la moneda degradada. Antes 
de la reforma de la de oro el precio de la 
plata en barra rara vez excedió de cinco fhe- 
jines y siete peniques la onza , que no viene 
á fer mas que cinco peniques fobre el valor 
de la misma onza acuñada. Pero en el año de 
1695 valia cada onza de plata pura en paftá 
seis shelines y cinco peniques, que son quince 
peniques fobre el valor del cuño. (*j Aun an- 
tes de la refundición de la moneda de oro se 
fuporía, ^ue la moneda de oro ó plata com- 
parada con efte metal en pafta no eftaba mas 
de un ocho por ciento inferior á su ley : pe- 
ro'^n el año de 1695 se fupone haberfe de- 
gradado de aquel valor halia mas de veinte y 
cinco por c/bnto : no obftante efto á princf- 

ipios del ajElual siglo, ello es, inmediatamente 
despulas de la refundición mandada hacer por 
el Rey Guilltlmo, quedó la mayor parte de la 
moneda corriente de plata mucho mas proxi- 

^ma á su hy, ó su legítimo pefo, que lo eftá 
aj/ prefeiite. Tampoco ha habido en todo efte 
«iglo,en U Gran-Bretaña calamidad alguna pu- 
blica ^i mayor .consideración , como lo es una 
guerra civil ..-Ijue pudiera ó haber interrumpido 
el cult^-^:c:-j(5'i/ las tierras, ó defanimado el co- 
fnerjio interno del país. Y aunque las gratiíU 



X. 



(♦} Véase el Ensayo de Lowbde» , p, 68, 



jgj4p Riqueza de las Naciones. 

naciones fobre la extracción de granos, que tan- 
Xo lugar han tenido en todo el discuríb del siglo 
.prefente, no hayan dexado de levantar algo el 
precio del trigo fobre lo que de lo contrario 
hubiera citado fegun las a61uales circunftancias 
del cultivo de sus campos , como el premio de 
exportación ha tenido ya bailante tiempo para 
haber podido producir todo su efe cío , fegun 
Jas ventajas que se le fueieii atribuir, como es 
fomentar la agricultura, y aumentar la cantidad 
de granos en el mercado interno, puede fupo- 
nerfé fegun eñe siltema ( cuyo error manifesta- 
ré en otro lugar) que ha hecho bajar por una 
parte el precio ^del trigo tanto como pudiera 
haber fubido por otra: y aun hay quien fupon- 
ga que las gratificaciones por la extracción han 
hecho todavía mucho mas. En confe(jjJenf,ia de 
iodo eílo en los fefenta y quatro anos prime- 
ros del prefente siglo parece haber sido el pre-* 
ció. regular, ó medio, de cada quartera d^ á 
nueve Busheles del mejor trigo en el mercado 
de Windfor, por lo que arrojan laS cuentas del 
Colegio deEton, 2 libras, ló Sheline?);y 6||- di- 
leeros ^ ó peniques, que viene á. fer cerca do 
¿jez;: Sbelines , ó feis peniques^ ó ma*s de un 
V^intej y cinco por ciento mas barato que la 
que.- b^bia eí):ado en los fefenta y quatro años 
Viltimos del siglo pafado: (t) y cerca de nueve 
Sbelines y feis peniques menos que lo que ha^ 
feiaj sidQ: eaír loí íiiezi y ím a^os anterhires,. al 

i.;:;.?-;;.!! :- -i t.- .í ó ;.i^if^> / '; Vi. i:'' ' '^'^ ' 1 
^,(+j,Por lo que resulta en España en el me!^¿¿¡|^^ Burgos, 
ctv ios 26 años primeros del siglo presente estuvo el .ntecia 
ííiéáíó de !a fanega (}e'tri,^o unos -seis reales "mas baraCT que 
en los 26 últimos del pasado : pero en las épocas posten^-"* 
ha ido siempre ^subipndo, Vcas.e 1 a Tabla al fin del Cajgit| 



V 



'^ 



\ 



X 



Libro I. Cap. XI;^^^ 34I 

^ de 1636; época en qne puede fuponerfe haber^ 
producido todo su efedo en Inglaterra eldes- 
cubrimiento de las abundanles minas de Amé- 
rica: y cerca de un Shelin mas barato que en 
los veinte y feis precedentes al de 1620, en 

* que no podia íuponerie todavía que hubiese 
producido su efedo completamente aquel des- 
cubrimiento. Según eíia cuenta pues el precij 
regular del trigo mediado en los fefenta y qua- 
tro años primeros de eíle siglo en Inglaterra 
viene á fer coi»o unos treinta y dos Shelines 
la quartera de ocho Busheles , ó fanegas Ingle- 
fas, cuya fuma equivale i unos 144 rs* vellón 
Candíanos. '-.^^un, jí£>.>*wv^íuso > -' .^ ^i-' 

Comparados pues los valores del tri'go y i& 
la plata parece haber subido algo el de este me- 
tal enfl dj^curso del siglo presente ; y acaso ha- 
ber principiado á subir á fines del anterior. 

En el año de» 1687 el precio de la quarte- 
ra del mejor trigo en Windfor' fué 1 lib* 5 Sheli 
y 2. pen. mas bajo que lo que habia eftadci 
desde el año^de 1595. En el de 16B8, Gi'egorio 
^ing , farrjofo por sus conocimientos en eítas 
majeri^s ^ estimó el precio medio del trigo en 
. los./^ñós de moderada plenitud en tres Shelit 
wes y seis peniques la fanega Inglesa; ó veirvjé 
.te-, y^ocho Shelines la q^iartera para el labrai 

7 dür. Por precio del labrador , creo deber en-i 
xitenderfe Id mismo que precio de contrata , ó 

'^ aquel íf que fueje el labrador contratar su ven- 
^ ta por ciert;^ nutnero de años con ¡algún em- 

> pleante:,c-;-'/<^anos. Como un contrato de efta 
cspé^ier excufa al labrador de las incomodidá-». 
y gastos de facarlos al mercado , su preció 
or Jlo general es mas bajo que el que se sur 




J^ 



34,8 Riqueza de las Nacionls. 

pone medio en el mercado público. : y según 
esta computación fué como Mr.King^ juzgó haber 
sido en aquel tiempo el precio medio del tri- 
go en Inglaterra los veinte y ocho Shelines 
por quartera : y yo eftoy muy feguro de que 
este fué su precio ordinario en los años regu- 
lares antes de la escasez general que se veriti- 
có en aquel Reyno por un continuado destem* 
pie délas eílaciones que ocasionó.uiia ruina con* 
siderable en sus cofechas. b ?.nír''í)iír.!-í.; - 

En el año de 1688 fueron publicadas por 
el Parlamento las gratificaciones sobre la ex- 
traccit)r) de granos. Los labradores ricos, que 
entonces componian mayor numero de vocales 
en ^1 cuerpo legislativo que al presente , sostu- 
vieron la opinión de que el valor de los gra- 
nos iba padeciendo notable decad ncií*. L'^s gra- 
tificaciones , ó premio por la extracción, era 
Un expediente para levantarlo artificiosamente 
á mas alto grado que el que habij tenido em 
tiempo de los Reyes Cajilos 1. y í 1. cuyo premio 
debia tener lugar hasta que el trigo llegase á valer 
á quarenta y ocho Shelines la quarttra ; e.sto ej 
ao Shelines , -^ mas caro que en lo que^ Mr. 
Kiiig habia eit mado aquel mismo ano fer el 
precio, para el labrador en tiempos de mode- 
rada plenitud. Si fus cálculos merecen algo de 
aquella alta reputación con que han sida unive^r- 
falmente recibidos , quarenta y ocbx> Shelines 
cada quartera de trigo era un precio qué*na po- 
dia en aquel tiemj)p c>perarie sL una escalé;^ 
jC^xtraordini^ria , ó ^in uií^a cirQunfta%i*íiii^omo 1^ 
de lasf gratifiraqioihes fqbre s^u extracción, nero 
jio eftaba todavía perfectamente efiibiecidos-e^ 
Ijobiemo dei iiey Guiüeiino eu atiueik épocaí 



t^ 



\ 






* LtBRO I. Cap. XL ' 343 

^ñ se hallaba en eftáda <dé reufar cofa alguna 
á los ricos labradores , de quienes eílaba á la 
fazon folicitando el, primer eítablecimiento de 
la anual contribución fobre las tierras. 

El valor de la plata pues con proporción 
al del trigo habia levantado algo antes de aca- 
bar el siglo pafado ; y asi parece haber conti- 
nuado la mayor parte del prefente ; aunque la 
violenta operación de las gratificaciones fobre la 
extracción de granos no pudo menos de impe- 
dir que fuefe tan conocía y palpable aquella 
alza como lo hubiera sido sin ella en el eílado 
a6tual del cultivo de los campos de Inglaterra. 

Como que aquel premio ocasionaba en los 
años abundantes una faca extraordinaria , levan- 
taba necefariamente el precio del trigo á mas de 
lo quetpo?^ sí hubiera fubido en aquellos años 
^in aquel fomento para su extracción : por que 
el meditado fin de femejante eftablecimiento 
fué adelantar el cultivo manteniendo alto el p reí* 
cío del grano, 

. Es cierto que en los año5 de grande esca- 
í^z se fuspeiídia generalmente la extracción; pero 
la que se habia hecho en los abundantes no podiá 
menos d^ confervar su influencia en los eftéri- 
les ; pues por caufa de ella no podía fuplirfe la 
esCaféz de los unos con la plenitud de los otros. 
I-u'ego tanto en unos como en otros las grati- 
ficaciones {x)bre la exportación levantan el pre^ 
cío del trigo á m'Ayor altura que la que tendría 
• naturalmente^vatendido el aüual eftado de la 
agricultura i y asi si en los fesenta y quatro años 
prirp^os del siglo prefente eíiuvo en Inglaterra 

'í^arato el grano que en igual numero de años 
Uímos del pafado^ lo hubiera eíladq mas á n0 



^ 



344 Riqueza de las Naciones. 

haber mediado la violenta operación de las gra-« 
tificaciones. 

Pero dirá acafo alguno, que sin ellas no hu- 
biera llegado el cultivo al citado en que eftá al 
prefente. (guales hayan podido fer los efetlos 
de femejante eftablecimiento , y quál fu influen- 
cia íbbre la agricultura del país , se maniíefta- 
rá después quando se trate direBaniente de 
las gratificaciones , ó premios fobre la extrac- 
ción de granos : folo diré por ahora , que efta 
fubida del valor de |Ja plata con proporción al 
trigo no ha sido un hecho peculiar á Inglaterra; 
pues es cofa ya obfervada haber tenido lugar 
en Francia en el mismo periodo , y casi en la 
misma proporción , como lo notaron los tres 
fidelisimos , diligentes , y laboriofos ColeBoref 
de los precios del trigo, Mr. Dupré d-" Saf?j-Mau- 
ro ^ Mr, MeíTance , y el Autor del Enfayo fo- 
bre la policía de granos. Pero en Francia eftu- 
Yo prohibida por Ley la extracción de ellos 
hafta el año de 1764 ; y es algo dificil de creer, 
que casi una misma diminución de precio que 
tuvo lugar en efta nación sin embargo de la pro- 
hibición , fuefe ea la otra efefto del ex^raoidi- 
jiario fomento, ó eftimuio atribuido á la, ex- 
portación, (4) "a'Db iESfíi."-) nocir «aiííff^r 

(4) Si en España hubiésemos de juzgar de la propo^ío.i» 
entre los valores del grano y de la plata por^lo^qu^ arrojatt 
las ttisas. legales, parece que debíamos decir que el \á!t)r de eíí js 
Énetal''lexoi dé liaHer^i^ib'dcv éh el" dist'nrs't' de effé Mglo y fi- 
jnes del Jiíiterior,. haí bajada; cówsideráblem ite^ J)»es come' 
he]nQ05,,y^ not^d^ h»j'jidí> siemjprje ,pfop<)r'^ü)1feffl(Pr]te lubierdo 
el del trigo:, y.ann cpo^ un e;ices(> grande dé unos añ'J(?(3 otro» 
en un corto período :, pueílo que de^de el año de \t<x\h\^\ 
el de «699 coffio el priecio del tn<;a seirun la ti^^a á iV.-- ; 
4a &ng^4i; ^idesde ^tíe^id6iiuio<^qoaadeiai|te Mbia ai vak>^ 

dft 



N 




Mas propio ferá considerar efta variación ení 
el precio pecuniario del trigo como eft:8:o de 
alguna gradual en el valor real de la plata en 
el mercado de Europa , que de baja en el va-; 
lor real del grano. Ya hemos dicho , que á lar^ 
go discurfo de tiempo es efte una menfura ma& 
exacta de los valores que la plata, y que quaU 
quiera otra mercaderia. Quando descubiertas las 
abundantes minas de América subió el precio 
pecuniario del trigo tres y quatro veces mas que 

Ac 28 la misma medida. Fuera de esto por la proporción qu^- 
te advierte entre ia plaia y el oro parece confirmarse la mis- 
ma opinión de la baja en el valor del primer metal; porque 
á mediados del siglo pasado estaba la proporción entre aquellos 
metales , 'íegun la ley de nuestras monedas, de 1 á 14 ^- siguió 
deiái5YB'y ^^ ^l año de 1728 ya Íes taba de i á 16; y 
aunque volvió á estar de 1. á 14 -g- y de i ¿15 j- ascendió 
muy pronto otra vez de 1 á-16. No obstante puede ser cierta 
la opimon df que haya ido subiendo algo el valor de la plata 
en el discurso del siglo presente y tines del pasada , porque 
estas variaciones en la proporción de ella con el 'oro puede, 
muy bien atribuirse no á la baja de la plata, sino á algtina 
subida del valor del oro, como pretende demostrarlo Anos- 
pide en su Propio al Tomo IV. de la Biblioteca de Co-' 
njerciantes, Y en quanto á los valores que en dicho tiempa 
•han tenido Lfcs granos , especialnaente en Castilla , dexando, 
aparte las Tasas como insuficientes para probar tanto esta opi* 
mon como la.- contraria , por que el precio de ellas no es eí 
que ha tenido ni debido tener el grano , sino del que nd 
debia pasar , es cierto que por lo que resulta del valor que 
^tavo el trigo en el mercado de Burgos, (y acaso seria lo 
xn mo pruporcionalmente en las demás partes de; España» ) en 
os cinquenta y dos años primeros de este siglo fué bastante 
mas bára;,o qde en igual periodo de los últimos del siglo pa- 
sado : y esto, sin ewbargo de que el abandono de la labor 
y cultivo del c^^^po que no pudo menos d^ verificarse en las 
guerras de suc(/ion con la Casa de Austria , y varios años 
epidémÍGos y calamitosos, no dexarían de ocasionar excaseces 
estias que debieron, levantar el precio de los granos jOfu- 
mas que Ip que.de otro modo hubieran valido, ■> i¡^\t 

Tomo I. _ 44 



3^4^ RiQilÉZA' DF^ l!as>Niaciones 

, habia eftádo antes, se atribuyó generalmente es- ( 
ta mudanza no á la alza del valor real del gra- 
no , sino á baja del valor ;real de la plata. Si 
en los fefenta y quatro años primeros de eíle. 
wglo baxó algo el precio nominal del trigo con\ 
respe6lo i como^eítaba en los fefenta y quatro ( 
últimos del pafado, deberemos del mismo mo- 
do atribuir eíla mudanza no á la baja del va- 
lor real del grano, sino á la alza del de la plata 
en el mercado de Europa. ,í 

El alto precio del trigo en los doce ó diez 
y ocho años próximos ha hecho ciertamente 

- fospcchar , que en Europa continúa bajando 
todavía el valor real de aquel metal j pero en 
Inglaterra parece haber sido aquel fucefo un 
efe61o palpable de la extraordinaria adversidad 
de intemperies en las citaciones del año; y por 
tanto no debe mirarfe como un efeft^ pévma- 
nente, sino como un evento tranfeunte y acci- 
dental. Las fazones de* los tiempos fueron en 
los años pafados muy poco favorables en la má^] 
yor parte de Europa ; y los defordenes de Po- 
lonia aumentaron mucho la escafez en todos 
aquellos paifes que en los años eílér'des folian* ' 
furtirfe de fus mercados. Un periodo tan dila- 
tado como el de doce años para malos tempo- 
rales casi corttinuados, no es cofa muy común, 
pero tampoco tan singular, que qualquiera que 
examine ja Hiítoria de los precios de los gra- ^ • 
¿os en los pafados tiempo^i^nQ encuentre^ á ca^fet ^ ^ 
da pafo exemplos de la misma especie. Ño fon- 
mas -raros diez años de extraordinaria escaféz; <. 
que otros tantos de plenitud extraorohinaria. Sia|^ < 
duda el bajo precio del trigo, desde el añt^de^* 
1 741 al de 1 750 puede ponerfe en 'Contrapo>^ 
f ' .. t ,1 qugJl 



• 9 



\^ f Libro. Iw Cap. XI%., 1 '^ 347 

f cion del alto que tuvo- ea los diez,-siguientes> 
En aquellos el precio medio de cada quaitera 
de nueve busheles del mejor -trigo en el mer- 
cado de Windfor, í'egun I4S cuentas del C(>r 
legio de Eton , no fué mas que, 1 lib* 13. Shel. 

» y 9 f Peniques : que viene á fer cerca de 6 
Shel. y 3 Pen. mas bajo que el de los fesenta 
y quatro años primeros de efte ^iglo en I$r 
glaterra. 

Fuera de eílo las gratificaciones fobre la ex- 
tracción no pudieron menos de impedir que ba- 
xafen los granos todo lo que debieran haber ba- 
xado naturalmente en los años que corrieron 
desde el de 1741 hafta elde 1.75Q :Liet>rlo§ qualjes 
la cantidad de granos de todas especies , que se 
cuenta extraida de la Gran-Bretaña , ascendió, 
por lo que demueftran los .asientos de las adua- 
nas ,:#na(^ menos que á ocho millones veinte y 
nueve mil ciento cinquenta y seis quarteras , y 
' un bushel. Las gratificaciones pagadas por su ex- 
tracción compusieron la cantidad de 1,514,962. 
lib. 17. Shel. 4^ Peniques : y en conseqüencia 
de ello Mr."* Palman , primer Miniílro en, aquel 
• tiempo , lÁzo pnefente á la Cámara de los Co- 
munes en el año de 1749. que en los tres an^ 
teriores se habian expendido e.n gratificaciones 
cantidades exorbitantes y escandalofas. Mucha 
razón tuvo entonces efte Miniílro para hacer 

. * efta reprefentacion , pero enl el año siguiente 

/ la tuvo mucho mayor ; por que en él folp as- 
cendió el premio de exportación a 324,1^76. lib. 

• 10 Shel. yvf6 Pen. No. es .n^ecefario pararfe a 
probar químto baria levaritar el precio de los 
gr^os fobre su eílado natural en el mercadp 
^rno de la Gran-Bretaña , aquella violenta , y 



^ 



348 RlQ-ÜEZA DE LAS NaCIONEO. 

como forzada extracción de ellos fuera del 
íeyno." '-¿ i^.¿^^ht^'.t^± 

-^ En las liilas que se colocan al fin de efte 
capíta lo podrá ver ei letlor los diez úliimos 
años de que hablamos feparados de los demás: 
y podrá también advertir que en los diez an- 
teriores eftá mas bajo, aunque no tanto, que 
el 'pr<éGÍc^' común de los fefenta y quatro años 
primeros de eíbe siglo, el del trigo en aquel 
corto periodo: sin embargo de que el año de 1740 
fué de una escaféz extraordinaria. Los veinte 
años éílos ,^ anteriores al de 1750 pueden muy 
bien colocarfe en contraposición de los anteriores 
al de 1770: pues asi como en aquellos veinte fue- 
ron mas baratos los precios de los granos con 
•rcspe8:o al que comunmente ha sido en todo 
el siglo en junto, sin embargo de la interven- 
ción de uno ó dos años muy caros : f si ká úl- 
timos veinte han sido mucho mas caros sin em- 
targo de que también se hayan verificado en 
el intermedio algunos años muy baratos , como 
lo fué el de 1759. Que los veinte años prime- 
ros de que hemos hablado no eftiiviefen mas 
diílantes en lo barato del precio geneíal del si- 
glo , como lo eftuvieron en lo caro los últimos 
veinte, no puede atribuirfe á otra cofa que al 
premio de la extracción. Aquella mudanza fué 
demasiado pronta para poderíe aplicar á la del 
valor de la plata, que siempre es lenta y gra- 
dual, l.o repentino de un efecto folo pwede atri- 
buirfe a una caufa que obra con la misma pron-. 
titud; y en el cafo prefente folo puí^tC fer aque- 
lla , ó una variación accidental de Vos tiempos^ 
^ faít^j^s^ 



.?4"i v: , Libro I. Cap. XI, 349 

En lá Gran-Bretaña ha subido también en el 
dncurfo de eñe siglo el precio pecuniario del 
trabajo ; pero íio tanto parece haber sido efecf 
to de la diminución en el valor real de la pla- 
ta en el mercado de Europa , como del incre- 
f mentó que ha tomado en aquel reyno la de- 
manda por trabajadores , ó busea de operarios 
que trabajen, ocasionada de la prosperidad gran- 
^e.y casi univerfal del país. En Francia j que 
no ha prosperado tanto , se ha notado haber ido 
bajandp gradualmente el precio pecuniario del 
trabajo con el nominal del grana desde media- 
dos del siglo pafado. Tanto en eílos años como 
en el prefeote siglo , se diee , haber sido los jor- 
nales del trabajo Türal como una vigésima parte 
del precio medio de un Septier de trigo ^ medi- 
da que contiene poco, mas de quatro Busheles 
de Wifidl<ar ., y que, apenas compondrán dos fa- 
negas Caílellanas. En la Gran-Bretaña , la paga 
G recampenía real del trabajo , que eomo he- 
mos dicho en otra parte confifte en las cantir 
dades reales de las cofas de necesidad y con- 
veniencia que se dan al trabajador por él , ha 
Crecido coifsiderable mente en el di.^curfp del si- 
glo prefente. La fubida pues de fu precio pe- 

• ciiniario no ha sido , fegun creo , efctlo de di- 
minución en el valor real de la plata en Euro- 
pa , sino de una alza considerable que se ha ve- 

■^riíicado en la Gran-Bretaña del precio real. del 
/^ trabajo;^ particularidad que dimana de Jas cir-r 
cunílancias prosperas de aqqel pais. - 

• Por algur^espacio de tiempo después del 
• primer descun3rimiento de las minas de América 

la pl;^a continuaría sin duda vendicpdofe á su 
anterior , ó poco menos. Las ganancias 

.107 , otunolod (*^ ' 




% ' 



5So RrotíÉ^A DE LAS Nación S'S. « 

de los mineros ferian algún tiempo también muy t 
grandes , y mucho mas altas que su qiiota regu- 
lar : pero los que traian aquel metal á Europa 
hallarían muy preño que no podian fixar á tan 
alto precio lo que conducían ya anualmente á 
ella. La plata iría cambiandofe gradualmente por « 
menor cantidad de otras mercaderías : su precio 
por consiguiente iría bajando al mismo pafo has- 
ta equilibrarfe 'Con el natural , efto es , aquel que 
fuefe j unamente fuficiente para pagar fegun fus 
regulares qüotas los falarios del trabajo , las ga- 
nancias del fondo empleado , y la renta de la 
tierra, coftes que eran necefarios haíla poner 
aquel metal en eftado de venta. En la mayor 
parte de las minas de plata dd Pefü el impuefto 
del Rey de España, que ascendia á la decima 
paite del produ6lo enteró de ellas , venia á abfor- 
ver en si lo que podia fer rema de la^iierf^. Efta 
contribución, ó impuefto fué á los principios 
ia mitad de todo el producto mineral : poco des- 
pués báxó á una tercera parte^ después á la quin- 
ta ,^ por ultimo á la decima; Eft^ parte parece 
fer en la mayor de aquellas minas todo el rema- 
nente después dé reemplazado el fondo del em- 
presiíla de ^a obra, éon fus ordinarias ganancias; 
y se tiene generalmente por -cierto, que aun- 
que eítas ganancias fueron algún tiempo exor- 
bitantes , al prefente fon todo lo menos que pue- 
den fer compatibles conloa coftes del benehcia<* • 
dé las^ rnínas. rhsii^^Hmitm^^^^ ^Izik-ii \. 

En el año de 1504. quarenm y uno antes 
que se descubriefen las minas dqLPotosí , que- c 
dó reducida la imposición de íLspana á la quinta 
parte 'de la plata regiílrada. (^) En el diVurfa 

(*) Solorzano, voL 2, 



• r .> • LicKo L Cap. XI. i SI 3^? 

de noventa años , ó antes del de 1636., tuvieron 
tiempo íuficiente eílas minas , que fon las mas 
fecundas de America , para producir todo su 
efedo , ó para reducir elvalor real de la plata 
en Europa á todo lo que podía bajar , mientras 
I continuaban pagando al Rey de España aquel. 
impueíto mismo. Noventa años es un periodo 
muy bailante para reducir qualquiera mercade- 
ría a su precio natural quaridO no interviene mo- 
nopolio : ó bien al precio mas bajo a que pue- 
de venderfe sin pérdida por un espacio consi- 
derable de tiempo mientras se pague una misma 
contribución. 

Acafo ha podido reducirfe mas todavía en 
Europa el valor de aquel .metal , y hacerfe in- 
dispenfable también bajar la imposición fobre él 
á una decima parte , como fucedió en el año de 
1736 : f pisirjde fcr asimismo que hubiera sido 
necefario baxarlo haíla una vigésima como fu- 
cedió con el impueílo fobre el oro ; ó bien 
dexar de beneficiar las minas que a6lualmente 
se laborean en America. Lo que ha impedido 
que efto fucecla asi ha sido probablemente el 
aumento gráfdual de Ja demanda por plata , ó la 
progresiva extensión del' mercado de Europa 
• para el produfto de las minas Americanas : y es- 
ta misma demanda no folo ha confervadcalto 
el valor de la plata , sino que ha hecho que suba 
ytiXgo mas de lo que .eftaba . 4 mediajdos 4^1 si- , 
f glo pafa^o/vnors'Tip ickj vmfla n^ omj^í^ciííTmoaa¿¿ 

, -^. ■ f • ■ ^-^ ,^*'^-^^ «i -'-^^ ^^i-f.^f. .-!■■ 




352 RiQÜXZA DE las:Na.cion4S# 

SECCIÓN II. 

JLJ^esde el descubrimiento primero de la Amé- 
rica ha ido tomando una extensión gradual , ó 
siendo cada vez mas extenfo el mercado y des- < 
pacho del produ61o de sus minas de plata. 

Desde la época de aquel descubrimiento la 
Europa en general ha ido fucesivamente ade- 
lantando. Inglaterra, Holanda, Francia, Alema- 
nia, aun Suecia , Dinamarca^ y Rusia , han ida 
perfeccionándose progresivamente en agricultu- 
ra, artes, y manufa6luras : Italia no ha camina- 
do por lo menos hacia atrás ; por que la deca- 
dencia de eíte Reyno precedió i la conquiíl» 
del Perú ; y aun parece que desde entonces se 
ha ido recuperando en gran manera: España 
y Portugal es una parte muy pcquCña^e Eu- 
ropa ; y España no ha decaido tanto como vul- 
garmente se fupone. (*) A principios del siglo 
diez y feis era España un país empobrecido aun 
con respe6lo á Francia , la qual (Jesde entonces 
ha adelantado considerablemente. Fué adve-i--. 
tencia muy plausible, aunque no tan bien fun-, 
dada coma se fupone, la que el Emperador Car-[ 
los V. hizo en los freqüentes viages que con' * 
su .espíritu marcial emprendió por los paifes de^ 
Flandes, y otras partes de Francia: efte Rey^ 
decia,que quando pasaba á estas Provincias lot!^ 
encontraba todo en ellas, por qife todvx allí abun-:; \ 
daba, y quando volvia á España advertia, que 

(*) El motivo de la decadencia de España en mariufac- 
juras despLies del jiescubrimicnto de la América se e 
éOn individualidad en otra parte de esta Obra» 



c 




c 



* ) 



,v. /Libró' L Cap. XL ::iíf 355 

^ le faltaba todo. (*) Eíle mayor produQo progre-J 
sivo de la agricultura , y manufafturas de £u-* 
ropa ha necesitado indispení'ableinente de urf 
aumento gradual de la: cantidad de plata para? 
facilitar , y foftener su general circulación: y. 

^ ademas de eíto el mayor número de ricos na 
puede menos de haber necesitado de un pro*¿ 
porcionado incremento del mismo metal para* 
los demás • ufps ,^e „de ¡él. se : haíieix .por lo3^ 
poderofosifl 'ih ^-liliixiñ" ipcy^ 'ét/f) kVijjigtib rtlcll 
. Fuera de efto la America misma es un nue-^' 
vo mercado para el produjo de fus propias mi- 
nas : y como „ fus adelantamientos en iagricul-» 
tura, induftria , y población fon mucho mas> 
rapidosque los de : los paifes mas aftivos de 1^ 
Europa, su demanda también .no puede menoar 
de fe remucho mayor. >Las Colonias Inglefas fo-.: 
lamente abrieron á la plata un nuevo mercada' 
que antes no §e conocía , en que se necesitar 
un progresivo aumento muy considerable de' 
aquel metal para fus ufos particularési, y paral 
la circulación de sif gran comercio. Nuevost 
»oercados fon también la mayor parte de los es-í 
tablecimientos Es'pañoles , y Portuguefes. Nueva* 
, _Granada, Yucatán, Paraguaya y el Brasil , an¿.> 

^.^i^:^ ■'- ■• ' ^'^ f .-n:,. . ^ ! • '■''-■ '.^-\ ^ I 

'{*!) El ej(piritu de conquista cpn que se clist¡ngui6 la C^saí 

¿e Austria , no pudo menos de causar estos tristes efeftos ; sa<^- 

/taba las gentes de España despoblando sus campiñas , y ¿ecá»' 
y6 la agricultura : sacaba su dinero y sus riquezas , las qualey' 
circulaban en las provincias extraña."? en que la? prodigaban' 
iijs expediciques ,,'^Gn lo que España quedó pobre , y ellas, 
ricas. El EmperJ^or Carlos V. dixo bien ; pero en su mane* 
* estuvo el i-emedio de esté daño. Sucedieron, tiempos mas felí-»* 
CCS, Vi'prüspéráron'las cosas* " '^' '""" '^"^-^ •' - "^ 

■•^hú/i % bbí?éÍr?t^fr^V>'> <í^ÍRtt 




les de su descubrimiento por los Europeos, nct * 
conocían mas habitantes, que unos falvages en- 
tre quienes no eran conocidas las artes , ni la- 
agricultura: y al prefente florecen en aquellas 
regiones ambos ramos. México y Perú , aunque 
Bu pueden reputarfe enteramente por mercados ^ 
nuevos para la plata , fon á lo menos ahora mu- 
cho nías, extensivos que eran antes. Siíi embar-- 
go! de, íquanto^se:ha.>pondera.do :: en lo» maravi-' 
llofos cuentos que con nombre de hlftorias se' 
han publicado fi.)bre el eftádo brillante y esplen- 
dido de aquellos paifes en los antiguos tiempos, 
qualquiera que lea- con un poco de juicio y dis- 
cernimiento, distinguirá evidentemente , que ea 
quanto álá finura de ; las. artes , del comercio/ 
y. de la agricultura eftaban sus habitant/ss todos 
poco menos ignorantes que. al presente lo|;) Tár- 
taros de la Lkrania. Los Peruanos , que era la 
nación mas'. civiHzada, de ambas , aunque ufa-' 
ban el oró y la plata para algunos adornos, no 
habian acuñado moneda "de especie alguna. Toda» 
511 cQnvércia se Tedxicia ' á puro cafnbio j ó per-* 
niuta<:ión , y apenas se eónocia entro ellos una» 
cómoda división del trabajo^ Los mismos que 
cultivaban jJa&i tierras ¿^^tenikn, que fabricar fu»/ . 
propias cafas , hacer fus vellidos , fus calzados, 
les utensilios para fus necesidades domeftiqas, 
jr' los'- ihUrüme'ntds para Is^ agricultura. Los po-V , 
eos artifices que folia haber entre ellas , se dice, >^^ 
que eran mantenidos poj- el Soberano , por fus» ; 
Nobles, y por fus SaceVdotes • y Ses muy regu-' ^ 
lar qué fdeíeh Tus , siervos 4 Ó 'quando mas fus c 
criados. Ulia íola manuray.ura np; yernos qlie se^ 
liaya comunicado á Europa de las antiguas ^^-^ 
%Q& de México , y d^^ Fer u,. El exercito E*^ 



C 



^ pañol ,)qüe folia iso -exceder de quiiríentos homtJ 
bres , y á veces ..no llegqba á la^mitad de eftc 
numero, hallaba en todas partes muchas difi- 
cultades para subsiftir por falta de alimento. Las 
hambres mismas que se dice haber ocasionado 
^ cftas tropas en qualquiera país que ocupaban, 
ó por donde pafaban ,*maniíieftan que aquellas 
hiííorias que pintan fus territorios como popu- 
lo fos , cultivados, y abundantes, foh entera- 
mente fabulosas. Digan lo que quieran los que 
afirman que el gobierno de los Españoles en la 
America no es tan faborable á la agricultura, y 
fomento de la población , como el dé las Coa 
lonias Inglefas , siempre es cierto, que van ade*. 
lantando nueílras poblaciones con mucha mas ra- 
pidez que pais ninguno de Europa. Un fuelo 
fecundo ,^ un clima feliz, la abundancia , y 
baratura ce terrenos , circunftancia común á to- 
ldas las Colonias, fon unas ventajas tan grandes 
que bailan para compenfar muchos de los defec- 
tos que no puede menos de tener un gobierno 
que eftá tan^diftante de la Cabeza de la juílicia. 
•írezier, que visitó el Perü en el año de 1713 des- 
cribe a Lima como de veinte y cinco á veinte y 
._jDcho mil vecinos. Ulloa, que residió en el misma 
país entre los años de 1740 y 46 la pinta ya de mas 
de cinquenta mil : y la misma diferencia se ad- 
j vierte en fus relaciones fobre la población de 

, Jr j^arias otra^ Ciudades principales de Chile y del 

íerúi : y como que no se hallan fundamentos 

"^ "baftaníe folidvjfes para dudar de su verdad , tam^ 

9 poco hay rJzon <le dudar que' fu5 progresivos 

aum<fntos han sido mayores que en las Colonias 

Ip^esas. America pues es un nuevo mercado 

>>^ra d producto de fus propias minas , cuya de* 



^S^ RiqVeZA Dfe LAS NAélONEÍj; 

-manda tío puede menos de aumentarfe con mas * 
rrapidéz que en los palfes mas aÉiivos jde la 
-Europa, jsü ?'}¡irq^»tfOt:,ms^át{t£á ^vim^iín 
En tercer luga^ hs Ifidiai Orientales fon 
*otro mercado nuevo para el produ6lo de plata 
^de la America : y un mercado que desde el ^ 
;prin>er descubrimiento d¿ aquellas minas ha es-i 
tado coniumiendo mayores cantidades cada vez 
<ie aquel metal. Desde aquella época fué au-ii 
mentandofe continuamente el comercio dire6lo 
entre la Aniérica y las Indias Orientales que se 
íb^cía por medio de los Galeones de Acapulco; 
y el indiredo que se hacía por la via de Eu- 
Topa ha ido creciendo aun en mayor proporción. 
JEn el siglo diez y íeis eran los Portuguefes la 
única Nación Europea que foftenia un comer- 
cio arreglado con las Indias Onent^.es :^^n los 
Ailtimos anos del mismo ^siglo principiaron los 
Holandefes á intrufarfe algo en efte monopolio, 
y en pocos aiios expelieron á los otros de fus 
principales eftablecimientos en la India. En casi 
todo el discurfo del siglo diez y^xsiete dividie- 
ron entre sí eftas dos Naciones lac parte mas< 
principal del comercio Oriental : aumentandofo 
el trafico del Holandés aun en mayor propor-_, 
cion que décaia el de los Portuguefes. Los In- 
glefes y Francefes giraban algo en la India en 
el siglo pafado , pero efte comercio se ha au- ^ ^ 
ínentado considerablemente en el prefente. El >i 
trafico déla India. Oriental de Subcos y üin.a- 
«larkíífes ^principidijen Wubftro sigSc9 i y aun los ^ 
Moscovitas comercian ahbra con va China eri ( 
una especie de Carabanas que hacen fusUrán- 
sitos por tierra , cruzando la S iberia , y la i^**^ 
éaria hali^ Pekín. El comeíciode la indiji Orierit" 



.-* Libro I. Caí». XI. * ^ 357^ 

larde todas eftas Naciones, i excepción de !á 
Francia que quedó en efte ramo muy arruina- 
da en las pafadas guerras del siglo , ha ido sin 
Cefar en un continuo aumento. El confumo pro- 
gresivo de los géneros de la India en Europa, 
es fegun parece tan grande , que motiva un con- 
tinuado incremento de empleo de caudales en 
ellos. El Té , por exémplo , era una cofa muy 
poco ufada en Eurdpa antes de mediados del 
pafado siglo : y al prefente el valor del que se 
conduce á fola Inglaterra por la Compañía Orien- 
tal para el confumo de aquellos nacionales , as- 
ciende al año á mas de millón y medió de li-* 
bras Efterlinas : y aun efta cantidad no es su- 
ficiente , puedo que se eílá introduciendo con- 
tinuamente de contrabando por los puertos de 
la Híian^ , de Gotemburgo, y de la Francia, 
el tiempo en que en ella prosperaba la Com- 
pañía de la India, Ele confumo de la porcelana 
de China , y de la especería de las Molucas^ 
de la Mufelina de Bengala , y de otros innu- 
ii^erables artiíulos , se ha aumentado casi en la 
^isma pro^rcion : acafo puede afcgurarfc , que 
en todo eí siglo pafado la Compañía Inglefa de 

- la India (oriental , por sí fola , antes de la re- 
ducción del numero de fus Navios , ocupaba 
tantas toneladas ó mas en aquel comercio, que 

/ ^todas las de los demás Baxeles Europeos jun- 
^¿^ tos de los «que giraban el mismo trafico. 

- Pero en las Indias Orientales^ particularmente 

# en Yndostanf y en la China /'estaba níiucha 
» mas alto que en Europa el valor de los meta- 
les 4'»eciofos, quando principiaron este comer- 
^^¿/ios Europeos ; y aun continúa todavía del 

, -^ismo modo. En aquellos países de arroz i^t 



K7 4% 



'358 RiorizA p% í-AS Nacione^íí' 

dan genéiralment^: dos y tres cosechas al 'añ;a¿ 
mas .abundante cada una de ellas que todas la$ 
de trigo , no puede menos de extenderse mas 
la abundancia del alimento que en qualquiera 
país de trigo de igual extensión de territo- 
rio : femejantes países han de estar por consi-^ 
guiente mas poblados: en «líos también los ricos^ 
como que tienen mas' sobrante alimento de que 
disponer después de lo qwe para sí necesitan^ 
tienen con que comprar mayor cantidad de tra^ 
bajo ageno. Por esto el tren , y el séquito de 
un Grande de la China, 6 de índostan es por 
lodos respectos mas numeroso y. esplendido que 
el de los Vasallos mas poderosos de la Europa. 
La misma superabundancia de alimento que tie- 
nen á su disposición les habilita para dar ma- 
yores cantidades de él por todas aqueU^js pr-oduc- 
^iones raras y singulares que la naturaleza tri- 
buta en cortas cantidades , como son las piedras, 
y los metales preciosos , objeto grande de la 
competencia de los ricos. Aunque las minas pues 
<]uc abastecen á las Indias Orienfeles sean taa 
abundantes, ó las mismas que surten á la Europa,* 
no podían menos de ser cambiadas aquellas mer- 
caderías por mayor cantidad de alimento allí. _ 
que en Europa : pero ademas de esto es cierto, 
que las minas que surtían de aquellos metales é 
la India eran mucho menos fecundas, y aun con- 
mas extremo las que la proveían de preciosas 
piedras, que las que surtían el mercado de Euui- 
P^ • y por consiguiente se habríái^ri de cambiar, 
los metales mismos en el Oriente^' por mucho 
mayor cantidad de piedras preciosas , y eorUjmas 
razón por mayores cantidades de alimento 
eu Europa, tstaria sin duda muqho laas bajSf 



• i 



* *» Libro I. Cap. XT. 359 

en aquellos países que en eftos el precio pecunia- 
rio de los diamantes, que es la mayor de quan- 
tas superfluidades gasta el hombre , y de los 
alimentos , que es entre todas las cosas de la que 
mas necesita: pero el precio real del trabajo; 
ta cantidad real de las cosas necesarias para la 
subsistencia de la vida que se paga al trabajador, 
estará mucho mas bajo , como hemos dicho ya, 
en la China é Indostan, que son los dos grandes 
mercados de la India , que en parte alguna de 
la Europa. Por consiguiente los salarios del tra- 
bajo no podrían allí comprar tanta cantidad de 
alimento , y como el precio pecuniario de este 
es mucho mas bajo en la India que en Europa, el 
pecuniario también del trabajo está allí al doble 
menos , por razón de la corta cantidad de ali- 
mento^ue^n él puede comprarfe, por una parte, 
y por otra por causa del bajo precio del ali- 
mento mismo. Esto supuesto en todos los países 
que se supongan de igual estado en artes y ma- 
nufacturas ó industria, el precio pecuniario de la 
mayor parte (ite sus artefactos y producciones ha 
^e estar á iproporcion del pecuniario del traba- 
jo: y en manufacturas, artes, é industria en 
_ general la China y el Indostan aunque i n fe-»' 
riores á la Europa , no lo son mucho con res-¿* 
pecio á algunas naciones de ella. Es consiguien- 
^ jl€ pues que el precio pecuniario de la mayor 

^:J/' parte de las manufacturas efté en aquellos gran- 
des Imperios mucho mas bajo que lo que se- 
^ vé en qualqu^fera parte de nuestro continente. 

9 En lo mas de 'la Europa también los coftes de las 

condicciones por tierra aumentan en gran ma- 

^ tanto el precio real como el nominal de sus 

Tanufacturas* Cuesta mas trabajo , y por con* 



:Sa 



g6o Riqueza de las Naciones. 

«iguiente nías dinero, conducirlos materiales , y • 
reconducir del mismo modo la obra maniifac-» 
turada á sus mercados. En Indostan y en China 
la extensiorí , y variedad de su navegación Ínter-» 
na ejccusa de mucho trabajo de éste, y por con- 
siguiente de muchas expensas; por cuya razón * 
ha de bajar mucho mas tanto el precio real como, 
el nominal de la mayor parte de sus manufactu-, 
l^asi Por todas estas caufas es , y ha sido síem-^ 
pre un comercio muy ventajoso el de los me- 
tales preciosos conduciéndolos desde Europa 
41a.ln.di^i apenas habrá mercadería que llegue 
Bi con mucho á la estimación de ellos en aque-- 
lia parte del mundo : ni efecto de quantos tie-j 
pe Europa ,, que á proporción del trabajo y de 
las demás cosas que cuestan , pueda conducida 
allí comprar , y disponer de mayor cantidad de 
trabajo^ y de mercaderías Indianas. O mas ven^ 
gajosa también llevar á aquellas regiones la plata 
que el oro , por que en la China , y en los^ 
mas de los mercados de la India la propor-^ 
cion entre aquellos dos metales puiá>s está coma 
de t á lo. ó quando mas de i á f 2: quandaí 
en Europa guarda la de 1 á 14: 1 á 15:. y 1 á 
16,. Esta es^ en? la China diez onzas de plata,^ ,^ 
dquandot ma& doce pueden cambiar una de oro;; 
y en* Europa se necesitan lo menos catorce der 
la primera para verificar este cambio : asi se hav 
•visto que el principal articulo^ del ?argamenta'Nyi| 
4e los baxeles Europeos que se fletan para Ja. 
^ndia es la plata.; y lo era tamli¿en el de lós~~Y 
(Jaíleones de .AíCapulca que salian fijara Manila» ^ 
Segun^ e5to. la. plata del nuevo mundo piíiece 
«.er una de las principales ímércaderias en Wpj 
^- eingl^a v€l^ corner,cÍQ dQ los dps ^;xtreina5 

ó. 




\ > V* J^^^^^ í- Cap; XI? - ^ ^ |6i 

'ó cabos del continente opuesto: y por medio 
de este metal , ó comercio de plata se han lle- 
gado á ver tan intimamente unidas estas dos 
distantes regiones del globo. 

Para surtir mercados tan distantes es necc- 
> sario que la cantidad de plata que se traiga anu- 
almente de las minas no solo sea suficiente para 
el continuo incremento de la moneda, y demás 
usos que de este metal hacen los paises activos, y 
que van progresivamente adelantando , sino para 
reparar aquella continuada consumpcion , per- 
didas y descraste que ocasiona indispensablemeníQ 

su uso. ';^.^n;I'o -¿ Pt>fs,-^r^'f^^^ *-' ^*'^ 

Me parece' séf óosa nlny palpable la consump- 
,. cion continua de los metales preciosos en el des- 
gaste de las monedas y piezas de fervicio, tanto 
con el^uíqde unas , como con el ufo' y lim- 
piaduras de las otras i y éíle foío deteriQrQ.y, 
pérdida, como que es de' una mercaderia cuyo 
confumo es tan extensivo , no puede menos de 
necesitar de cantidades grandes para su reern- 
plazo. La co^sumpciop 'de eft'os. met^lqs mis- 

' ^ i»(5s en iílgánas eíípécí'és tfe mánúfacluras', aun- 
que > en el todo no fea tan grande acafo conciQ: 
su gradual desgafte,és no obftante mucho mas 

... '' obvia y palpable , como que es mas rápida , y 
necesita de menos tienipo para no.tarfe, Eü la& 
ya a n u fa 61 ú ¿a s ' dfe ' B i i^tíi iYi gha ni ' fot ame nt;^^ s e,^ di c^^ 

,/ ^ V^^üé ásciéhc!(?-^á:tótóíM'é.'cmquép'ta^ libras Eíi-* 

7 . ^ tferliñas- ía" CaHtidad dé oro y plata que sé con- 
fume en dor2^ y platear , y por consiguiente 

" '* U^^ se descalinca^ como que se eílima ya para 
siempie -como parte de los falsos metales fobr& 
que¿¿c pone. Pfr -^qüí pó^ehVós ~fotWár á^gii'ní 

^ :wa-de qu^n*exferbltáhfé*"|íuéde'^'fer' ía'cüñfump- 

TüMO 1. 46 



, j52 Riqueza de las Nacioves. * / 

cion anual en todas las demás partes del mun- I* 
do juntas , tanto en las manufaóluras de la es- 
pecie de las de Birmingham , como en cintas, 
bordados , eílofas de oro y plata , fobredora- 
dos , y otras infinitas buxerías de ufo común. ^ 
Tampoco puede dexar de desgaílarfe , y perderfc I 
enteramente mucha cantidad en los transportes 
¿¿"tina parte á otra por mar y tierra : especial- 
mente si paramos al mismo tiempo la atención 
en aquellos Gobiernos del Asia, en que es una 
coílumbre casi univerfal esconder teforos en las 
entrañas de la tierra, cuya noticia fuele pere- 
cer con la perfona que los ocultó : coílumbre 
que no puede menos de ocasionar perdidas de 
fumas considerables de aquellos metales. 

Las cantidades de oro y plata que entran en 
Cádiz y Lisboa ( incluyendo no folo las regis- 
tradas , sino las que pueden introd'cJoirfe anual- 
mente por contrabando ) ascienden fegun los 
computos mas exa6los á mas de feis millones 
Efterlinos al año , ó mas de veinte y siete mi-» 
llones de pefos fuertes. ^ 

Siguiendo la cuenta de Mr. Mejrgcns , f*)^l 
ingrefo anual , ó importación de metales pre- 
ciofos á España , hecha la regulación media de 
íeis años desde el de 1747 á 1753 , ascendió^ ^ ^ 
en plata á un millón , ciento y un mil , ciento 
y siete libras de pefo : y en oro á quarenta y. 
nueve mil , novecientas , y quarenta : que á rais^^ \ 
zon de fesenta y dos Shelines, pefo de Troya, la« ^ 

(*) El Apéndice al Mercader Universal p. 15. y í6. c( * _. 
ijual no se imprimió hasta el año de 1756, tres después de **" 
la publicación de aquel libro , q«e nunca tuvo segufXJa edi* 
cion : por cuya razón el Apéndice se encuentra en nii^po-» 
eos e xemplares ; j ^ ^orri^e . XiÚQ^vQj^ffíJt .Jgl , i^f í^ , 4^^í^^* ^^*^sl ' 



r 



, » 3 Libro í. Cap. }¿1. 363 

^ piala asciende en moneda Inglefa a 3,413,431. 
lib. y 10 Shel. Efterlinos ; 015,360,441 -^ Pelbs 
fuertes : y el oro á razón de quareiita y qiiatro 
Guineas y media la libra de Troya , compone 
la cantidad de 2,333,446. lib. y 14. Shel. Efter- 

> linos; o unos 10,500,510. Pefos : y juntas am- 
bas cantidades fon en moneda Inglefa 5,746,878. 
lib. y 4 Shel. Efterlinos ; y en moneda Cas- 
tellana 25,860,951 -^ Pefos fuertes. De cuya cuen- 
ta y regiltros da efte Autor una relación tan 
exacta y circunftanciada , que exprefa los parti- 
culares sitios de donde se extraxo el oro y la 
plata , y la cantidad que cada particular traia 
conforme á regiftro. líace después el computo 

^ del metal que podria haber entrado de contra- 
bando ; y fobre todo vsu opinión queda eftable- 
cida como de un pefo considerable en virtud 
de la exp^encia grande de efte juiciofo Co- 
merciante. 3.J 
Según el eloq líente Autor , á veces bien in¿ 
formado , de la Hiftoria Filofofica y Politica de 
los Eftablecir^ientos t uropeos en las dos Indias 
Ja^ conducción anual de los metales de oro y 
plata regiftrados para España , por una regula- 
ción media de once años desde el de 1754, has- 
ta el de 1764. ascendió i 13,984,185 | de piezas 
de á diez rs. de plata , ó pefos fuertes mexica- 
iios por año ; pero por razón de lo que podia 
V 4iaber entrado por alto fupone haber podido Ue- 

^ gar el total anual de su conducción á 17 mi- 
llones de pefc>;. También hace efte una rela- 

^ cion individual de los sitios de donde se extra- 
xo el^oro y la plata , y de las cantidades parti- 
cul^es de cada metal que traía regiftradas cada 
rjftai de aquellas fumas. Añade después que si 



^§4 Riqueza de las Naciones. « ^ 

hemos de juzgar de la cantidad de los qiie^ f 
anualmente se conduce del Brasil á Lisboa por 
lo que monta el impueílo del Rey de Portu-j 
gal , á razón de un quinto de, aquel metal , s^ 
podrá valuar en diez y feis millones de Cru-í \ 
zádos , (*) ó quarenta y cinco millones de lí- < 
bras Francefas , equivalentes á unos dos millo- 
nes Eílerlinos , ó cerca, de nueve ; millgnes dq 
péfos fuertes Mexicanos : pero por razón de loj 
que puede haberfe introducido de contrabandoi 
se 'puede añadir muy bien la fuma de ocho, 
mas. (5) 

'' (*^ El Cruzado Velho de á 400 Reis Portugueses, de que' 
parece hablar aquella cuenta , importa 10 Rs. y 26. mrs. vn. 
Castellanos: aunque desde el año de 1750 hay otro Cruzado 
de á 480 Reís, que llaman. Qruzado de oro, que equlvalo / 
4; 13 Rs. de nuestra moneda. 

(5) Como no es déla mayor importancia ,^í. la í> fin que 
el Escritor se propone en este lugar , la averiguación exáft* 
de estas cuentas , de modo que llegue á saberse con indivi-* 
dualidad las cantidades precisas de oro , y plata, que han en- 
trado hasta aqui , y que entran anualmente en España, fuera^; 
át que es impracticable una cuenta exá£la en esta materia por, 
infinitas razones , bastará sin duda el que S,igamos la misma, 
computación media , que hizo el Autor de la Historia de lo»~ 
Establecimientos Europeos en las dos Indias, citado por el núes-; 
tro , regulando el ingreso anual en unos diez y siete millones, 
de pesos fuertes ; por que esta misma computación es la qu«*: — c , 
hacen nuestros políticos Regnicolas desde tiempos muy anti- 

fuos. En cuya suposición desde el año de 1764 en que aca- 
a su cuenta el Autor de aquella Historia, hasta el de 179*1 
en que esto escribíamos, podemos añadir á la suma total los i/X^ 
ifíillones de pesos por año , sin pararse en cortas diferencias:^ ^■ 
para cuya confirmación , ó mas bien para curiosidad podré* 
mos insinuar aqui las- computaciones que t^rman en la mate-' ^ 
ría los políticos Navarrete, y Z abala. 

Este ultimo Escritor hace mención de un Memorial prc-^ 
sentado: por Don Luis de Castilla al Rey Felipe II. ep que 
demuestra á este Monarca, que desde el año de i4cfí^'"a 
que se descubrieron las Indias hasta el de 1595, que eratf 

cien« 



» ^ Libro I. Cap, XI. 365 

^ Otras muchas cuentas autenticas , aunque ma- 
nuscritas , confirman la dicha computación del 
ingrefo anual de millones en España , con muy 
poca diferencia en sus relaciones. 

> ciento y tres años cabales , habian entrado en España en oro 
y plata registrados mas de dos mil millones de Pesos fuertes. 

Navarrete haciendo después la misma computación en su 
Libro de Conservación de Mbnarnuias, dice , que desde eJ año 
de 1519 hasta el de 1617 , habían entrado mil quinientos 
treinta y seis millones de pesos , por cuya cuenta corresponde 
¿ cada año quince millones de aquella moneda. Zabala dedu- 
ciendo de la cuenta de Navarrete aquel numero de años que 
se incluian ya en la de Don Luis de Castilla, viene á juntar 
en todo lo conducido de Indias á España desde el descubri- 
miento de aquel nuevo Mundo hasta el año de 1617 , doi 
mil trescientos treinta millones de pesos fuertes. Sobre 
la cuenta misma de Navarrete forma Zabala la que corres- 
ponde desde el año de 1617 hasta 1731 ; y regula su com- 
putación 4 quince millones por año ; añadiendo , ser esta una 
regulación mJ^^^^xioáerdíáz , por que según el cómputo de al* 

tunas flotas del siglo pasado y del presente ha debido ascen- 
er á mucho mas : cuya advertencia concuerda muy bien con 
los 1 7 millones de pesos que computa el Autor de aquelli^. 
Historia. No obstante ajustada la cuenta á razón solamente 
de quince millone^ por año viene á componer toda la canti- 
dad de oro y plata que ha entrado en España por registro 
lífesde el descubr'ímiento de las Indias en el año de 1492 hasta 
el de 1731 , por la computación del citado Zabala , quatrO* 
mil , y quarenta millones de pesos fuertes. 

* Esto supuesto contando ahora nosotros desde el año dicho' 
de 1731 hasta el presente de 1792, á razón de diez y siete 
millones por año . que es el cómputo de aquel exáfto Autor 
yriba citado , y cuyo exceso de los dos millones que van 
r^desde diez y siete á los quince que adopta Zabala para su 
Jr regulación, dice él mismo, que pueden muy bien añadirse 
por causa de lo ciue ha excedido en muchos años aquella 
cantidad , hallarémi^ que este periodo de 61 años comprende 
^ mil , treinta y siete millones de pesos fuertes los entrados por 
registro;j^ y junta esta cantidad á la de los quatro mil y qua- 
renta ^^nteriores vendrá á componer la de cinco mil, setenta 
y 0<vé millones de pesos lo menos lo que según el cómputo' 
délos Políticos habrá entrado por registro en España desde* 

el 



366 Riqueza de las Nacioncíis, c 

YtxQ todo efto que se conduce anualmente í 
á Cádiz y á Lisboa , eílá muy lexos de íer la 
del produ6io total de las minas de la America: 
desde su continente mismo se envia todos los 
años direílamente á Manila en los Galeones de '^ 
Acapulco mucha parte de aquellos metales : otra < 
gira en el contrabando entre los Españoles y las 
demás Naciones Europeas ; y sin duda otra par- 
te ha de quedar dentro del pais que los produ- 
ce. Fuera de eílo las minas de America no fon 
las únicas de oro y plata del mundo ; aunque 
fean con mucha diferencia mas fecundas que to- 
das. El produfto de quantas se conocen fuera 
de ellas es de ninguna consideración en com- 
paración de las Americanas ; y es muy fabido 
también que la mayor parte de fu produfto se 
conduce del mismo modo anualmente á Cádiz 
y Lisboa. Efto fupuefto la confum^¿on fola de 
las manufaíluras de Birmingham que gaftan de 
eftos metales , computada á razón de cinquen- 
ta mil libras Efterlinas al año , es igual á la cen- 
tesima vigésima parte de aquel ^nual ingrefo á 
razón de feis millones Efterlinos 2^puales : kre^ 
go por un computo regular la confumpcion anual 

el descubrimiento de las Indias hasta el presente año de 179^5 '" * 
importando muy poco para el caso un yerro computativo de 
algunos millones. 

Z abala por ultimo , y otros con él aseguran que lo intror 
ducido por alto ascendería quizas á otro tanto : después con- 
desciende en que se computase la mitad de esta ultima can- 
tidad , la que une á la primera suma , y deduciendo su total 
produQo , asegura , que puede muy bien Á^eerse que la mitad 
de lo que monta todo él es lo que puede regularse de ex- 
tracción por los Extrangeros de nuestras Indias ; cmas dos 
sumas unidas componen el lotal de la extracción de plata.y oro 
^e aquellas minas para nuestro Continente : sin contar lolt^c 
,tp lleva direftamente al Oriente por las naves de Acapulco. 



' * Libro I. Cap. XL 367 

^ de plata y oro en todos los paifes del mundo 
que ufan eftos metales puede acafo fer casi igual 
á todo el produtlo anual de fus minas : y el so- 
brante ferá lo escafamente bailante para fatis- 
facer y furtir la demanda progresiva de ellos 

^ fegun que van adelantando cada vez mas los 
paifes ; y á veces también puede no haber al- 
canzado el furtido á la demanda, baila los tér- 
minos de hacer que haya levantado el precio 
de ellos en Europa. 

La cantidad de bronce y de hierro que se 
extrae anualmente de fus minas , y se confume 
en el mercado , es sin duda , y sin comparación 
mayor que la del oro y de la plata : pero no 
por efto se ha de creer , que van á multiplicar- 
fe eftos metales de modo que exceda fu abun- 
danci^|á l^demanda efectiva, y que por con- 
siguiente nan de ir á bajar de precio notable- 
mente : pues qué razón puede autorizar que lo 
imaginemos asi del oro , ni de la plata ? Los 
metales baftos , aunque mas duros se deftinan 
también á u&s mas fuertes , y como que fon 
^sfmbien dei>menos valor no se pone tanto cui- 
dado en su económica confervacion. No por efto 
habremos de afegurar que los metales preciofos 
fon efencialmente ingaítables , ó que no puedan 
perecer ; antes bien eftán expueftos á perderfc, 
A desgaftarfe , á deteriorarfe , y á confumirfe 
V por mucho.*? caminos. 

^ Pero el precio de los metales iodos , aun- 

que expuello^ variaciones lentas y graduales, 

^ varía menos de año á año que el de casi todas 
las djmas especies de producciones rudas de la 
tie-i^ : y el del oro y la plata es aun menos 
cícpueílo á repentinas variaciones que el de los 



368 Riqueza de las Nacio<nes. • 

otros metales. La duración misma de ellos es ' 
el fundamento de su extraordinaria conftancia 
en el precio. El trigo que en efte año , por 
cxempio , se faca al mercado , eílará casi todo 
confumido ya en el que viene : y mucha parte ^ 
del hierro que se facó de la mina doscientos ó ^ 
trescientos años hace ; y el oro que acafo ha- 
brá dos ó tres mil que falió de la fuya , se es- 
tará , puede fer , ufando cómodamente todavía. 
Las cantidades diferentes de trigo que en dis- 
tintos años puedan haber furtido el confumo del 
mundo siempre habrán sido á proporción muy 
próxima del produ6lo de cada uno de los años 
respetivos; pero la proporción entre las dife- 
rentes mafas de hierro que puedan ufarfe en dos 
años, apenas recibirá influencia alguna de la di- 
ferencia accidental en el produ8.o de fus minas 
en aquellos dos anos mismos : y la proporción 
dicha en el oro recibirá mucho menos influxo 
de la accidental variación en el produfto de las 
fuyas : y asi aunque el produ6lo , ó cantidad de 
producción de las minas metalicasvpueda variar, 
y con efecto varíe mas de un año i otro , qíií 
el produB-O de la mayor parte de las tierras 
de labor , eíla variación no produce el mismo 
efeQo en el precio de los metales , que el que 
caufa en el fuyo la variedad en la producción 
del grano. , 

VARIACIONES EN LA PROPORCIÓN^ 

entre los respetivos valores d^J oro y de [: 

la fíala, ^ 

ntes del descubrimiento de las abundá^jtes 
minas de la America eftaba regulado el vaíSí" 

del 



' / "- Libro I. Cap. XL "sffg 

oro fino con respeño al de la plata de ley , en 
diferentes cafas de moneda de Europa entré 
ías proporciones de uno á diez, y de uno 2 doce: 
«fío es , que una onza de oro fino se fuponia 
valer de diez á doce de plata. A mediados del 
pafatio siglo fubió á la proporción de uno á 
catorce , y de uno á quince. £1 oro levantó en 
5U valor nominal, ó en la cantidad de plata con 
■que debia cambiarfe; pero ambos metales ba- 
xaron en su valor real , ó en la cantidad de 
trabajo ageno de que podian disponer ; bien que 
la plata baxó en efte valor mucho mas que el 
oro ; por que sin embargo de que las minas de 
ambos en la America excedian en lo fecundas 
á quantas hafta allí se habían conocido , debió 
de fer mucho mas la fertilidad de las de la pla- 
ta quf la^el otro metal. (6) 

(6) Por los valores que se han áaJo á la^ moneJas intrín- 
secamente en Jas Casas de Moneda de España resulta una va- 
riación grande entre las proporciones del oro á la plata sc- 
fun las distintas épocas de antes y después del descubrimiento 
, e la América : pero su proporción en general confirma fa que 
• establece nuesíro Autor como común á toda jla Europa. Em 
tiempo del Rey D. Alonso X. por los años de 1253 estaba 
la proporción como de 1 á lo', 6 que una onza, de oro fino 
valía diez de plata fina ; y asi permaneció hasta el Reynado de 
Fernando V. en el que desde el año de 1474 se alteró la 
J>roporcion, y quedó en la de 1 á 10 |. Como desde aquel 
j tiempo principiaron ya á descubrirse las abundantes minas de 
* y^ la América, se advierte que fué sucesivamente baxando el va- 
^r )or de la plata , y subiendo el nominal del oro en todos los 
periodos siguientes. Por los años pues de «537 , reinando 
P Carlos I. fué la proporción de 1 á 10 |. En tiempo de Fe- 
^ lipe II. en el de i¿66 subió de 1 á ip -jg" ; en el de Felipe 

111. yr los años de 1599 ^"^ ya de 1 á 13 \: Felipe IV, en 
el de, 1652 estableció la proporción de 1 á 14 ^ : Carlos II, 
^<V686 la de 1 á 15-5^ ." el Sr. Felipe V. desde el año de 172^ 
«nsayó la moneda cüii U de 1 á 16 : en tiempo del Sr, Callos 1II« 
TOMO 1^ 47 4tt- 



¡JO Riqueza de las NacioneíJ * 

Laj grandes cantidades de plata que se en- ^ 
-vian anualmente de Europa i las Indias Orien- 
tales han ido reduciendo gradualmente el valor 
de aquel trietal con proporción al oro en algu- 
nos Eí.tablecimientos Ingleses. En la Casa de ' 
Moneda de Calicutta se supone digna una on- * 
za de oro fino de quince de fina plata del 
mismo modo que en Europa ; graduándolo se- 
gún parece por el valor que tienen aquellos me- 
tales en el mercado de Bengala. En la China 
está la propor<:ion entre el oro y la plata en ra- 
zón de uno á diez , y de uno á doce como en 
Europa antiguamente ; pero en el Japón se dice 
que está siempre como de uno á ocho, 
'í La proporción entre las cantidades de oro 
y plata conducidas anualmente á Europa, se- 
gún el cómputo de Mr. Meggen , es Cj^o ^e uno 
á veinte y dos : ó que por una onza de oro 
que entre en nuestro continente entrarán unas 
veinte y dos de plata. La gran cantidad que 
anualmente sé extrae de este ultimo metal para 
la India Oriental, supone aquel A«:tor, que re- 
duce la cantidad hasta quedar en Europa en \k* 
proporción de uno á catorce , ó de uno á quin- 
ce , que es la misma que tiene en sus valo- 
res : por que según piensa este Autor parece 
que la proporción de los valores del oro y de 
la plata debia ser la misma que la que se ha- * 
lia entre sus cantidades : y asi estadía necesa- >¿ 
riamente de uno á veinte y dos á no exiraer- 
sie tanta cantidad. Pero no hay kal necesidad 



tuvieron las monedas , segun las diferentes circunstancf s, laí 
proporciones de i á 14 |- de i á 15 *; y últimamente de 1 ^6: 
en que permanece en el feliz Rey nado de nuestro Monaí<>^ 
D. Carlos IV. que Dios guarde. 



C 



* i 



' ,t3t: Llbro I. Cap. XI. 371 

de qtic lá ordinaria proporción entre los respec- 
tivos valores de dos mercaderías se equipare 
con las de sus cantidades. El precio de un Buey 
que valga por exemplo diez doblones es ciento 
cinquenta veces mas que el de un corderillo 
* que valga una peseta ; y por esto no habla- 
mos de inferir el absurdo de que por cada 
buey que entrase en el mercado hablan de en- 
trar ciento y cinquenta corderos: y el mismo 
absurdo sería asegurar , que por que en un 
lugar se cambiafe un doblón de 4 ocho escudos 
por diez y seis pesos fuertes , solo se hallaría 
en el mercado , feria , ó lugar diez y seis on- 
zas de plata por cada una de oro que hubiese 
entrado en él. 

Por lo regular en el mercado universal del: 
inun(^ h^t ser mayor la cantidad de plata cor» 
respe&o aia cantidad de oro , que el valor de 
cierta cantidad de oro lo es al de una igual 
carjtidad de plata. Toda la cantidad de qual- 
quiera mercadería que se lleva al 'mercado mas 
barata , es ápor lo común no solo mayor ea 
« ia cantidaJ misma, sino aun en el conjunto 
de su. valor, con respeHo al valor y cantidad 
en común de otra mercadería mas cara : toda 
la cantidad de grano^ por exemplo, que se con-^ 
duce anualmente al mercado no solo es mayor, 
isiíio demás valor total que la de carnes: és- 
V tas que la ..cantidad de gallinería: y la de galli-^ 

rrería mas que la de otras aves especiales. Siem- 
^ pre hay mayl)r numero de compradores para 
» lo ma.s barato que paia lo mas caro ; por lo 
quaíl no .solo puede despacharse mayor canti- 
¿i^ de ello, sino* mas valor. Es decir , que la 
cantidad de una mercadería barata excede más 4 > 



^ 



3715 Riqueza üe las Naciome§7 

la cantidad de una cara , que excede el valor de 
esta al valor de aquella. Quando comparamos 
el oro y la plata , la mercadería barata es la 
plata , y la cara es el oro : por tanto debe- 
mos inferir, que en el mercado general del 
mundo no solo habrá mayor cantidad de plata, 
sino que el valor de ella montará mas que el 
de las cantidades del oro. Cotege un hotnbre 
rico , 6 pobre, las cantidades que tenga de am- 
bos metales , y hallará que por lo regular no 
solo excede en cantidad su plata a su oro , si- 
no que tiene mas .valor en aquella que en este, 
especialmente si se comparan todos los hon- 
bres unos con otros. Suelen tener también mu- 
chas porciones grandes de plata , no solo en 
moneda, sino en alhajas de servicio, sin te- 
ner una sola pieza en oro, y aun Jgs q^^e las 
tienen de este metal porfío común son de tal 
especie que nunca ascienden á un valor con- 
siderable , como son hebillas , caxas , reloxes, 
y otras vagatelas de este genero. En la Gran- 
Bretaña la moneda de oro preponde^\a conside- 
rablemente sobre la de plata en sUíá valores,' * 
pero esto no sucede en todos los demás paises: 
pues por lo común piepondera siempre el de. 
la moneda de plata al de la de oro. En Fran- 
cia las sumas grandes se pagan siempre en aquel 
metal , y es muy difícil sacar mas oro que el ^ 
que cómodamente puede llevarfe en .un bolsi- ^\ 
lip. Pero sea la que fuere la cantidad y valor 
de las monedas de oro , siempre es^cierto , que , 
en todos los paises el superior valor de las • 

baxillas de plata compensara , y aun sobrepuja- 
rá con mucho exceso preponderancia q^^ 
pueda haber en ellos en el cuño del otro 



/ .^3 :o Libro I. Cap: XL^^ ^ 

metal, pues esta solo se verifica en algún paí¿ 

particular, y con resp6to a la moneda solamente* 

Aunque en cierto sentido ha sido siempre, 

y es muy probable sea en adelante , mas bara- 

y ta la plata que el oro, por otros respetos puede 
decirse todo lo contrario , í lo menos en quantcí 
al estado actual del mercado de España. Qual- 
quiera cosa puede llamarse mas cara, ó mas ba- 
rata, no solo en orden á su absoluto alto ó 
bajo precio , sino en quanto á la graduación 
respe€liva de aquel precio mismo según que se 
aproxima mas ó menos , ó eftá mas ó menos 
cerca del mas bajo que puede tener en cier4 
to largo periodo. Este mas bajo precio se en- 
tiende aquel que á lo que alcanza única- 
mente es á reemplazar con una ganancia mode- 
rada el fv^o que es necesario emplear hasta 
poner la mercadería en estado de venta. En el 
estado pues del mercado Español el oro esta 
ciertamente mas próximo á su mas bajo precia 
posible que la plata ; esto es en aquel precio 
que nada déíca de renta para el dueño del 
terreno, y {)or consiguiente ñó' *entra. en su va-' 
lor como parte componente de modo alguno, 
sino que se resuelve enteramente en salarios y' 
ganancias. El impuesto de España sobre las mi-^ 
jias del oro no es mas que una vigésima par-, 
Xt de este metal, ó un cinco por cifento: pero/ 

^ el de la plata asciende á una <lecima, ó m\ 
diez por ciento lo menos. Estos impuestos, co-' 
• mo ya hemos dicho, vienen á embeber todo lo 

• que habia de ser renta de la tierra en la ma- 
yor parte de las minas de oro y de plata de la* 
^[^eriea Española : y la carga impuesta sobre* 
si oro no se paga con tanta C3¿ácti4.ud coíríolk 






§74 Riqueza de las Naciones. 

déla plata. Las ganancias también de los empresis* 
tas que benefician las minas de oro> como que en 
estas es mas raro hacer fortuna, no pueden me- 
nos de ser en general mas moderadas que las 
de los que benefician las de plata : y por tanto 
como que el oro Español dexa menos renta al 
dueño del terreno , y menos ganancias al em- 
presifta, no puede dexar de eílar en España mas 
próximo al mas bajo precio á que es posible 
traerfe i ella , que la plata al fuyo en efta mis- 
roa nación : y asi. computados todos los gaftos 
de cada uno de eftos metales, parece muy re- 
gular , que la total cantidad del uno no pueda^ 
venderfe con tanta comodidad en el mercado 
Español , como la total del otro. El impuefto 
del Rey de Portugal fobre el oro del Brasil es 
el mismo que el que tenia antiguaíjjjnteccarga- 
do España fobre la plata de México >~es á faber, 
una quinta parte de aquel puro metal. Asi pues 
es cofa muy dudofa , si con respetlo al mer- 
cado general de Europa la mafa total del oro 
Americano que á ella se conduce ^^^üviene , ó no, 
al precio mas próximo al mas bajo [K)NÍble, con» 
rcNpeíto al en que viene la plata : ó si. el oro 
eftá mas, cerca de su precio mas bajo , que l^t 
plata del fuyo. 

El precio de los diamantes y de otras pie- 
dras preciofas está acaso mas cerca del preciajL 
mas bajo qiié puede tener en Europa >.que¿je^v >. 
oro del suyo^ : '? 

^ Aunque np^.cis probable pueda^'dexar de im- ^ 
ponerse contribución sobie las materias de me- t 
ra superfluidad y luxo , por ser tan prfjpias . 
para ello, .como las piedras .ppeci'-í'^a'^ » y <^-^^. 
m> ifi^ qtfi y 1^^^^ que. *^^ cunAÍ4€r,abkit:, 



^ # 



..^ Libro I. Cap. XI ^ %fs 

rentas traen al estado, la imposibilidad misma 
de pagar hasta cierta suma hace que se modere 
la cantidad del impuesto; y por esta causa fué 
indispensable , que en el año de 1736 se baxa- 
se aquella contribución en España desde una 

* quinta parte que se pagaba en la plata i una 
décima: y con el tiempo acaso sería necesario 
baxarld algo mas, como lo fué en el oro hasta 
«na vigésima. Que en las minas de plata en la 
América Española, como todas las demás , van 
siendo cada vez mas costosas en su laboreo , por 
razón de la mayor profundidad á que es nece- 
sario penetrar las obras, y por causa del mayor 
trabajo para sacar el agua , con otras circuns- 
tancias que hacen mas difícil el beneficiarlas^ 
es cosa muy cabida de quantos han examinado 
el estado j^e aquellas minas. 

Eftas caufas , que equivalen á una escaféz 
gradual de los metales ( porque una mercade- 
ría puede con razón llamarfe mas escafa quan- 
do es mas difícil , y mas coftofo juntar hafta 
cierta cantidsíd de ella ) no pueden menos de 
^hticer que >fuceda con el tiempo alguno de es- 
tos tres cafos : el primero , que un aumento pro- 
porcionado del valor del metal compenfe el ma- 
yor cofte de su beneficio : el fegundo , que una 
reducción proporcional del impuefto reíarza en- 
teramente el aumento del dicho cofte : y el ter- 
V cero , que .ambos medios juntos la compensen 

'^ por partes proporcionadas : cuyo tercer even- 
^ lo es , á mi parecer , el mas probable. Asi co- 

» mo el oro alza en su precio con proporción 
al del la plata sin embargo de la reducción del 
impuefto que fobre él se exigía : asi la plata 
Kvanta su precio con proporción al trabajo, y. 



>37^ Ri^VE^A ¿E.tAs Naciones, ' 

á las demás mercaderías ,! no obílante la re» 
duccion considerable del fuyo. 

Eftas fucesivas rebaxas, ó reducciones del im- 
puefto fobre la plata , aunque no podrian pre- 
caver del todo el aumento del valor de ella en 
Europa , lo podrian ciertamente retardar mas ^ 
ó menos. En su confeqüencia se trabajarían 
otras muchas minas que sin aquella rebaxa del 
impuefto no podrian beneficiarfe por caufa de 
no poder dar de si para fatisfacerlc : y la canti- 
dad de plata vendible feria entonces algo mayor, 
y algo menos su valor por consiguiente. Y asi 
en virtud de la reducción del impuefto del año 
de 1736, aunque en el dia no pueda afegurar- 
se que el valor de la plata fea en realidad mas 
bajo que lo que eftaba antes de la rebaxa misma^ 
es muy probable que efté por lo m¿nps ^n diez 
por ciento mas bajo que lo que hubiera eftado 
si la Corte de España hubiera continuado exi^^ 
giendo la contribución antigua. í 

0>' Los hechos que hemos fejitado , y los argu- 
mentos que hemos propuefto me inducen á creer 
por cofa muy cierta , ó á conjeturar^-á lo menos,* 
que sin embargo de aquella reducción de los im- 
pueftos ha principiado á levantar algo el valor 
de la plata en el mercado de Europa en el dis- 
curfo del siglo prefente : bien que la opinión 
mas fegura que fobie materia tan dudofa puede* 
formarle nunca debe llegar á perfua^ion de una A^ 
ürme creencia. El aumento , ó alza de eñe va- ^ 
lor , en fuposicion de que fea cierto", ha sido ^ 
tan corto , que sin embargo de quanto queda ^ 
expuefto aun puede fer muy dudofo paráj mu- 
chos, no folo si se ha verificado ya , sino si ha 
podido verificarfe ; ó si por el contrario ha id^ 

efec-^ 



^ # 



> , üí Libro I. Cap. XI. ^- ^ 3^7 

^cFeílivamente bajando en el mercado de Europa 
el valor de la plata ; y continua todavía descen- 
diendo mas. ^^ vis ^)^, : p^^^m-^^vv^ 

Es necefario advertir que fea la que fuefe 
la importación, ó introducción anual del oro 
> y. de, la pl^ta , no puede menos de llegar un pé^^ 
riodo en que la confumpcion de ellos metalen 
fea igual á aquel anual ingrefo. La confump-^. 
cion , ó desgane ha de crecer al pafo que se 
aumente la mafa general de él , ó acafo en ma- 
yor proporción. Según que s,e aumenta la mafa^, 
ó la cantidad total, disminuye su valor :fon aque- 
llos metales mas ufados, se cuidan menos, y 
por consiguiente va su desgaíle á mas pafos 
largos que el aumento de fu cantidad en gene- 
ral : y por tanto después de cierto periodo ha 
de quedar igual con efta operación á la janual 
importacioíiflle ellos , coaptaL-qtie: eít a:; i ntr ob- 
ducción no vaya gradualmente creciendo ; cofa 
que no puede fuponerfc .exK ioSj^tiempos y cír- 
cunílancias prefentes. lO. 13 .íijio,? oíií/íOí-'f' jb 
Si despue^ de quedar igual con la i.itrof- 
¿uccion ani'^r ia anual consumpcion , fuese disu 
minuyendofe su (ángtcsa, llegaría íqÍ .desgaste á 
icxcederpor a-lguri!: tiempo á la:- introducción. 
Lá masa de >eíioS: metales puede ir disminu- 
s yendüfe gradual é infensibleménte- , y su valor 
ir levantando con lá misma graduación , hafta 
'^ que volviendo á quedar estacionaria so iiiipoi)- 
9^ 'g^km^n/^)W)ii:on[umpoíioh,ó défgaxte qouabse/ aco- 
i^íHiode! gvcKiualJé, infenfiblemente;ta,mbien á lo 
^^j.flfJ)^. pju¿ede soílener aquella aniíaürntroduccion. 

«? iii'. ji. ,}íP^/ij , üubi>ííi*^íiMíí.í(í:x ., B'(T3ÍJ y>\ ab í4jííí> 

Tomo L 48 



k: \-i^ 

s.^ 



.FUNDAMENTOS PARA C O N^ ^ 

geturar que el valor de la plata con^ '^^ 
tinúa todavía laxando. 

IR . . '^ 

J^\ incremento de la riqueza general de Euno-» ^ 
pa , y aquella idea popular de que asi comO 
con eíle aumento crece Ja cantidad de los metales 
preciofos, asi su valor se disminuye á medida que 
crece su cantidad , pueden acaso inducir á 
muchos á creer , que el valor de aquellos 
metales continua todavia baxando en el mer- 
cado general de Europa : en cuya opinión pue- 
de confirmarles aquel gradual aumento de pre- 
cio que se vé en muchas especies de las rudas 
producciones de la tierra. 

Que aquel incremento de cantidad en log 
metales preciosos que refulta en ús naciones 
del de su riqueza, no es por su tendencia 
diminutivo del valor de ellos, he procurado 
demoftrarlo antes. El oro y la plata buscan el 
pais rico por la misma razón c\\\q todas las de- 
mas cosas de finura y luxo : no »^or que er^ f^X 
sean mas baratas que en los paifes pobres, si- 
no por que se da mas por ellas , que es lo 
mismo , que por ser mas caras : la superioridad 
del precio es lo que las atrae , y en quanto 
cesa esta superioridad dexan ellas de acud^ 
también. ^v 

- A excepción del trigo , los granos de todas^^ 
cefpecies , y. otros vegetables , Luya producción^ 
depende de la induftria humana en la mayor < 
parte , todos los demás géneros de rudí pro- 
dudo de la tierra , como ganados , aves, fósiles, 
y minerales naturalmente se encarecen tiías 



• 



' Libro I. Cap. XI. 91^ 379 

& medida que la sociedad va adelantando en 
riqueza y perfección , como también hemos 
probado en otro lugar: y asi aunque estas mer- 
caderías lleguen á cambiarse por mayor can- 
tidad de plata que antes , no se seguirá de aqui, 
que la plata se haya abaratado realmente , ó 
que no pueda este metal disponer de tanta can- 
tidad de trabajo como antes , sino que aquellas 
mercaderías realmente se han encarecido , ó pue- 
den disponer, o comprar mas trabajo ageno quean-»' 
tes podian. No foto pues se aumenta con los pro- 
greíos y adelantamientos de una nación el pre-w 
ció nominal de las cofas , sino el real. La alza 
en el precio nominal no es fola mente efc6lo de 
la degradación del valor de la plata , sino de 
la alza del precio real de las demás merca*f 
derías.'^ ^^ -::;:-^ '■ 

DE LOS DIFERENTES EFECTOS^ 

que causan los progresivos adelantamientos-^' ''>< 

de las tres e:^p^cies de producciones ^'^^^^ 

j0rudas de la tierraJ^i^y\^i» fij ^''^Í^'Í 

stas especies diferentes de radas produceiOi* 
nes pueden dividirfe en tres clafes. La primera» 
que comprende aquellas que apenas pueden muU> 
tiplicarfe á fuerza de induüria humana. La fe-> 
5unda las que pueden recibir multiplicación á 
proporción de la demanda : y la tercera aque- 
llas en que lo eficaz y efetlivo de la induíiria 
ella ceñido a Aertos limites ; ó bien es incierta^ 
su eficacia. En el discurfo de los adelantamien-> 
tos gilduales de la riqueza puede fubir el pre-i 
cío de las primeras hafta un grado de extra-r 
vagancia que no conozca limites ni reílriccio- 



380 Riqueza DE LAS Naciones. * • 

fies. El de las fegundas aunque puede alzar mu- 
^ho reconoce no obftante .cierto termino de que 
no pu^de paíkr á lo menos e« un periodo gran-* 
de de tiempo. Y el tercero, ó el precio real de' 
las terceras , aunque su tendencia natural es ir 
levantando siempre con los adelantamientos mis- 
mos , puede sin embargo fuceder que en fupo- 
$Ícion de un mismo grado de >eftos progrefos, 
continúe inalterable. ^;'^y:.<á'jívecds >levante mas ó 
menos al pafo que la variedad de accidentes hace 
que fean mas ó menos felices en la multipli- 
cación de eftas especies de producciones rudas 
lo^, esfuerzas de la induílria humana. > «^>i-^ 

j,; -.:..;. . ■ y bj^9 

sb oíiií , tPRlMERA ESPECIEii )/>Wi^^^ó bI 



•jíj [i,yi iAj.'ii' - {•->') f^^í« »'í 



1 primer genero de ruda pro(LjjCciq»n ^ cu-^ 
yo precio real levanta en el difcurso'dc los ade- 
l^n^axtüentüs de la fociedad , es el de aquell» 
cuyat multiplicación apenas puede decirse que 
está en.,.pQder de la induftria del hombre. Con- 
siste en aquellas cofas que la n»*uraleza pro- 
duce en ciertas cantidades limitadas , y qüe^ 
siendo de naturaleza perecedera es imposible 
acp^piarlas para su confervacton. Tales son las 
aves raras y singulares, los peces, los animales' 
de caza y monteria , y otras de eíle genero. 
Quando se aumenta la riqueza , y con ella eL 
luxo que siempre la acompaña , no puede me- x^ 
nos de tomar también incremento la demanda 
de eílas especies; y no hay esfuei*2o en la indus-» ^ 
tria humana que sea capaz de multiplicar el < 
surtido que habia antes del aumento de ^í'a de- 
manda : y» como permanece la misma, ó cí|si 
la misma la cantidad de estas mercaderías al mis- 



Libro I. Cap. XL 



38 i 



mo tiempo que se auínenta el pedido de ellas, 
puede llegar su precio á un grado de estrava- 
gancia , que no parece reconocer limite ni res- 
tricción. Aunque se quisiese dar por una galli- 
na chocha, ó por un faisán v. g. cien doblo- 
nes, no seria capaz la induftria humana de ade- 
lantar muchos pasos para su multiplicación. A 
esta causa pueden generalmente atribuirse aque- 
llos exorbitantes precios que solian pagar los Ro- 
manos por algunas aves raras, y peces extraor- 
dinarios. No fueron estos precios conseqüen- 
cia de lo bajo de la plata en aquellos tiem- 
pos, sino del alto valor de aquellos géneros raros 
que no podia multiplicar i su arbitrio la hu- 
mana induftria. El valor real de la plata estaba 
mas alto en Roma algún tiempo antes y después 
de la t"ui.^B de la República , que lo está al 
presente en la mayor parte de Europa. Tres 
fexterc'ios , iguales á seis peniques esterlinos, 
era el precio que pagaba la República por el 
modio de trigo del diezmo de Sicilia : bien qué 
efte precio j^odría ser algo inferior al mercantil 
^^omun , por fer una especie de carga que se 
impufo á los Sicilianos el tener que vender a 
Roma su trigo á aquel bajo precio. Quando 
tenían necesidad de mas tiigo que el que mon- 
taba el diezmo de Sicilia , eftaban obligados por 
'pació á pagar lo demás que á él excediefe á ra- 
zón de quatro fextercios , ó tres rs. de vn. cada 
celemin : cuyo precio era probablemente el que 
se tenia por moderado y razonable en aquel 
tiemoo , efto es , el* precio medio , íi ordinario. 
El valor pues de la plata debió fer en aquellos 
^tiguos tiempos con respecto á los prefentes 
como de una proporción de tres á quatro á la 



382 Riqueza DE LAS Naciones. * 

inverfa ; eño es, que tres onzas de plata podrían ' 
entonces haber comprado igual cantidad de tra- 
bajo y mercaderías que quatro ahora. Cuando 
leemos en Plinio (*) que Seyo compró un rui- , 
feñor blanco para regalar á la Emperatriz Agri- ^; 

f)ina, en feismil fextercios , equivalentes á unas ^ 
esenta y feis libras , trece Shelines , y quatro 
peniques Efterlinos , ó unos cinco mil , nove- 
cientos , cinquenta y cinco rs. vn. moneda Cas- 
tellana : y Asinio Celer (t) compró un Mugil 
en ocho mil fextercios , puede muy bien for- 
prendernos la extravagancia de eftos precios por 
una avecilla , y por un pescado ; pero bien con- 
siderado puede por otra parte parecemos con ra- 
zón no tan exorbitante su cantidad. El precio real 
de aquellas piezas de regalo , la cantidad de tra- 
bajo , y los alimentos que se gafta^n h^fla al- 
canzarlas , feria acafo una tercera 'parte mas 
que lo que fuena ahora aquella extravagante 
fuma nominal. Seyo dio por el Ruifeñor la fa- 
cultad de disponer de una cantidad de trabajo 
igual á la que pudieran al prefe<^ue los cinco 
mil , novecientos , cinquenta y cin(!o rs. vn. y«^ 
Asinio Celer dio por el Mugil la facultad de x' 
disponer de una cantidad igual á la que pudie- ^ 
lan ahora ochenta ^y ocho libras Efterlinas, 
ó mas. La exorbitancia pues de estos precios 
ro tanto fué efe tío de la abundancia de plata, co-^ 
mo de las facultades que aquellos Romanos te- 
nian para disponer de mucho mas trabajo 
ageno, y de muchos mas alimentas que los que ^ 
para si m smos necesitaban. La cantidad de pía- < 
la que te.iian á su disposición era rauchdk'me- 

(*) JLib, 10, cap. 29. (+) Lib. 9. cap. 17. 



^ $ 



Libro I. Cap. XL 383 



* Libro L Cap. Ai. 3^3 

nor , que la que en los tiempos prefentes hubie- 
ran necesitado para disponer de igual cantidad 
de trabajo ageno , y de mantenimientos , ó es- 
pecies de alimentos , y viveres. 



SEGUNDA ESPECIE^, 



L. 



la segunda suerte de producciones rudas, cu- 
yos precios se encarecen con el discurso de los 
adelantamientos de la sociedad , es la de aque- 
llas que la induftria humana puede multiplicar 
á proporción de la demanda. Consifte en aque- 
llas plantas , y animales útiles , que en los 
paiíes cultivados produce la naturaleza con 
tal abundancia que son de muy poco ó nin- 
gún j'alor . y que según va adelantando el 
cultivo eí' necesario que se vaya esforzando 
su producción , ó cria. En el discurfo de los 
progresos del cultivo dicho , por espacio de un 
largo periodo , va disminuyendo su cantidad al 
miTmo ticmao que se aumenta la demanda de 
^,^íiquellas especies : entonces su valor real , la 
cantidad de trabajo que para su compra se nece- 
sita , y la de que ellas mismas podrán dispo- 
ner con respe tto á otras efpecies , va levan- 
tando gradualmente, haíla llegar á tan alto gra- 

^ ,do que ya su precio las hace tan ventajosas 

y útiles como qualquicra otra cosa de las que 
• la induftria humana pudiera criar en la tierra 
mas fértil y Cultivada. En llegando á este punto 
^ no puede ya pafar su careza mas adelante ; por 
que imuy en breve se verá aplicar á su produc- 
ción mas tierra , y mas induftria que antes, de 

' IfTodo que vuelva otra vez á baratarfe. 



384 Riqueza de las Naciones. « 

Quando ^^í precio del ganado , por exemplo, 
llega á tan alto grado , que es tan ventajoso 
cultivar las tierras para pastos artificiales , co- 
mo para coger alimento para el hornbre , no 
•puede ya pasar de allí : por que si asi suce- 
diefe -se reduciria á pafto la mayor parte de la 
tierra de labor. Según se va extendiendo por 
las tierras el arado va difminuyendofe la can- 
tidad de paitos silveftres : disminuyese la de 
carnes para comer, que antes producía el cam- 
po naturalmente sin trabajo ni cultivo; y au- 
mentandoíe el numero de los que tienen en su 
poder trigo , ó granos , ó lo que viene á ser lo 
jnísmo , el precio de estas especies para dar á 
^cambio por la carne, se aumenta la demanda 
del ganado : entonces sube el precio de ella, y 
'por consiguiente irá también íubiendo gradual- 
mente el del ganado , baila llegar If^-jn aprecio 
tan alto , que pueda fer mas provechofo em- 
^plear las tierras fértiles en paitos , que en la 
siembra de alimento para el hombre. Pero no 
puede verificarfe que la agricultura eíté tan ade- 
lantada que llegue a alzar el preciS^del ganado ^ 
baila un extremo tal por mucho tiempo: y hasta . 
haber llegado á eíta altura no puede menos de 
"'ir fubiendo continuamente , como el país eilé 
del todo adelantado en fus posibles prpgrefos. En 
Europa hay muchas tierras en que no ha llega- 
do todavia a eña altura el precio del ganado^ 
En ¡Escocia no habia fu ced i do jii;iíes^,de la unión 
de aquel reyno con Inglaterra : ¿,; si el ganado 
Escoces hubiera citado siempre ceñido á folo el 
mercado de Escocia , siendo eñe un pj^^s en 
* que es tan grande la cantidad de tierras que 
no pueden aplicajrfq i ^otrps ufos que atde pas^ 



\ 



v^. 






> 



' Libro I. Cap. XI. >> >^ 3S5 

' para ganados , nunca podria haber llegado á 
eftar tan alto su precio que hubiera sido útil 
cultivar las tierras para paftarles. En Inglater- 
ra , con especialidad en los contornos de Lon- 
dres , llegó á efta altura el ganado á principios 

^ del siglo pafado ; pero se verificó asi mucho an- 
tes de que fucediefe lo mismo en las provin- 
cias mas remotas de aquel reynó , en donde 
aun al prefente hay territorios en que no ha 
tocado á tal extremo aquel precio. Pero de 
quantas fubftancias diferentes componen efta se- 
gunda especie de ruda producción la que pri- 
mero fube su precio con los progrefos del cuU 
tivo de un pais es indudablemente er ganado: 
y hafta que efte ha llegado á la altura de que 
hemos hablado , no es posible por lo regular 
que 1^1 tierras del país , por aproposito que fean 
para el cíltivo , hayan tocado al grado de su 
perfección en las labores de la' agricultura, (i) 

^'' (1) En el estado rudo de una sociedad la abundancia de 
ganados <]ue se mantienen de sus pastos silvestres hace des- 
preciable su va¿or , SI es que teñen alguno : fomentada la 
^r^^ricultura entra la labor y el cultivo en muchas de aquellas 

' ..' tierras que ocupaban antes los pastos ; y al paso que va ex- 
tendiéndose por ellas ej ^rado va réducjendose el numero de 
los ganados, cuyo valor se aumerita, con la .reducción misma 
de su numero. V los progresos de la agricultura aumentan la 
población ^ ésta' reciprocamente hace que sea mayor el numero 
¿e las tierras de labor , y este aumemo mismo disminuye ca- 
da vez mas el de los ganados que de otra suerte se apacen^ 

^ itarlan en jelUs V de -.inoao, .que el fonjento y la. perfec<;.ion .cJe 
Jaf agricultura puede ser en cierto modo incompatible con. ja 

_ cria excesiva de ^los , si se han de apacentar de, y.eibas sll- 

_ vestres , ó en .campiñas, y dehesas incultas: este parece ser 
el cas';| de nuestro Autor , y cuya certeza es á mi parecer 
demostrativa. En un país en que las crecidas ganancias , y 
í^l^cidos intereses que se prometen los ganaderos hacen qije 
se multipliquen sin numero l^s. hatos de ganados, que suelen 

,,„TOMOI. ' 49 '^ ■ ínuh- 

» > 



* 



c • 



j8tS. Riqueza de las Naciones, 



Fuera de efto en todos aquellos predio^quc ^ 
éftan diíkntes de las Ciudades grandes , eílo es, 
en la mayor parte de los campos de un país, 
feria muy coíloíb conducir el eíliercol ó las 

\ 

inundar las campliias mas fértiles , no puede menos de ir de- < 
cayendo visiblemente la labor y el cultivo del campo, al paso 
que vayan aumentandcse los caudales que se adquieren coa 
aquella especie de industria, porque enriqueciéndose el gana^- 

' clero , y empobreciéndose el labrador va el primero apoderán- 
dose de las tierras que hablan de ser de labor , y reduelen», 
dolas á pastos ; cuya operación es como una especie de re- ^ 

troaccion al estado rudo de la sociedad contra los progresos 
'de la agricultura, y contra la población por consiguiente ; ha- 
•ciendo que un corto numero de ganaderos poderosos reduzca ^ 

^ .á un estado mui próximo de miseria á la muliitud de labra- 
dores que podían de lo contrario ser felices en muchas de 
las provincias en que se verifica aquel desorden. Asi ha sido 
en efedo en algunos territorios de España , en que las ga- 
nancias de la cria de ganados por el comercio de lanas han 
jsolido producir muchos perjuicios para la agrl^m-ára, íio tanto 
por el uso , como por el abuso irresistible de algunos pode- 
rosos ganaderos. Los repetidos recursos de los pueblos contra 
ellos , y las sabias providencias que para moderar aquellos ex- 
cesos se han expedido por el Supremo Consejo de Castilla, 
han remediado muchos daños , experimentados desde muchos 
años á esta parte: siendo una prueba bastanuí convincente de 
la verdad de estos hechos el Expediente cotisultivo que dcs?!'^^ 
el año de 1766 y 67 pende en el citado Real y Supremo v **». 
Consejo, sobre la decadencia de la agricultura en estos Rey- ^ 
nos , y medios de repararla. \ 

Encargóse por la via de Estado á este superior Tribunal 
que examinase sus causas , y remediase los daños de que tanto 
se quexaban los pueblos ; y en efefto se mandó por orde|^ 
circular á las Justicias, Intendentes, y Corregidores de los 
distritos, que Informasen respeftivamente con certeza y con ^ 
libertad sobre el estado de sus territorios^ y causas déla de- 
cadencia en ellos ; y cumpliendo con tan acertada orden , se ^ 
advierte en dichos informes , ir todos acordes , por lo rcspcc- ^ 
tivo á tierras de ganados , en que el abuso de los p^-^tos , y 
el poder de los ganaderos era la causa inmediata , é incon- 
testable de la decadencia de la agricultura en ellas , y aiín^v'e 

^ podia ser de su total ruina. Entre otros el Marques de Males- 

pina, 
t 1 



^ I 



LiBHO I. Cap. XI.í .^ 387 

materias pútridas para el abono de fus tierras, 
y asi la cantidad que de ellas se hallarán bien 
cultivada ferá á proporción del abono que ellas 
mismas den de sí : y eñe habrá de fer propor- 

^ pina , Intendente de Ciudad-Rodrigo , informa estar quatro 
Se los principales Campos de aquel distrito , de?ipoblados , y 
rediAcidos á vaqueriles con abandono de la labranza , por ha- 
berse apoderado de todas sus tierras los ganaderos para pas- 
tos , y que las pocas que se labraban era por que el infeliz 
vecino las volvia á tomar á estos en subarriendo á tan caro 
precio que apenas podían sacar prcdufto de sus labores ; sin 
que por esta razón se infiriesen mayores ventajas en la cria 
oe los ganados que si les criasen los mismos labradores en 
sus tierras de pasto y labor alternativamente , y sí solo una 
prepotencia en el poderoso íjanadcro que dlsifiinuia la pobla- 
ción , y arruinaba enteramente la agricultura ; aiíadiendo : 
j, los que tienen por primer objeto la cria de ganados , como 
„ que con ello solo consiguen hacerse poderosos , y no tocan 
j, la m'^ria d,e los otros con la experiencia , aparentan siem- 
9, pre la necesidad de pastos , sin llegar á conocer, que loi 
j, labradores y ganaderos, siendo unos mssmos, y mas en 
9, numefo , promueven la abundancia de uno y otro ; lo que 
,j no puede negarse, y se conocerá teniendo presente, que 
,, aquella Ciudad en el siglo pasadt) y principios del corriente 
„ era de mas de ijuadruplicada población ; ios pueblos de su par- 
)^ tido la tenia^mayor ; y la lograban casi lodos los despo- 
^',, blados con Iglesias abiertas.., A lo mismo conspiran en 
/' «ustancia los informes de los Sexmeros Procuradores Ge'jjcra- 

^ les de tierra de Salamanca , y Ledesma. 

El Procurador Síndico de la Ciudad de Sevilla después 

de haber expuesto -á aquella ■ Audiencia varias causas sóbrela 

decadencia en las tierras de labor , dice : ,, y siendo la causa 

i^, de disminuirse cada dia estas tierras el exceso del ganado 

j, merino trashumante , sus privilegios , y^ el abuso , y demasiada 

» „ extensión que hace de ellos el poder de sus dueños , á esta 

' „ se" debe atribu j principal y únicamente la escasez de las 

t („ tierras de labor , su excesivo precio , y la decadencia de la 

» „ agricultura.., Y prosigue diciendo, que si antes se labra- 
ban, jior exemplo , en el Reyno de Sevilla un millón y seis- 
cientas mil fanegas de tierra , en el dia no se cultivan mas 
^B# ochocientas mil ; porque el labrador ocupaba cierías de- 
hesas alternativamente en pa^to y labor, y pastaba ganados 
^ es- 



388 Riqueza de las Naciones. 

Clonado al número de ganados que fobre ellas 
se apacenten. La tierra se abona principalmente 
xie dos maneras ; ó. paftanda; en ellas los ga^ 
jiados , ó manteniendo á eílos: tn el eftabio , y 

^ estantes ; y después los trashumantes s» apoderaron de las tierras 
que nunca volvían á la labranza ; de modo que estos excesos, 
prosigue, ,, ocasionarán en Andalucia la ultima ruina de U 
.,, Agricultura , al modo que está muy cerca de verificarse en 
:^, la Extremadura : cuya desgraciada Provincia que en tiempos 
.,, mas felices era el granero de Andalucía , apenas coge hoy 
j, en años abundantes el trigo necesario para su sustento: de 
,j modo que sí la cosecha es solo mediana necesita de los 
.,, auxilios de Andalucia, como ya se^ verifico en el año de 
,.,,1765, con admiración de los que saben . la «fertilidad de 
^„ aquel terreno.,, 

. Finalmente á estas reflexiones , y otrai á ellas alusivas, 
í.están reducidas c^si todas las que en dicho expediente se 
exponen como causas de la decadencia de nuestra Agricultura 
en las provincias en que se crian ganados en nasios ¿Ivestres; 
estos mismos daños exforzo siempre la Provinaa de Extre- 
madura , poniéndolos repetidas vf ees en la consideración de 
S. M. hasta que movido su Real Animo de las justas causas 
que motivaban sus quexas proveyó de remedio expidiendo su 
'.Real Cédula de 24 de Mayo de este año de 1793. Habías^ 
mandado ya en el pasado de 83 por el difunto Monarca 
Carlos III. que se formase una Junta de\vIinlstros de su 
Consejo , para que atendida la necesidad de combinar loi*^ 
. intereses del Concejo de la Mesta y los de la Provincia di- 
cha , con los generales del Estado en su legislación agraria, 
•/ComO, fundamento que ha de ser siempre de su felicidad, 
,, examínase los daños que se . padecían , viese el modo de cor- 
, tallos, radicalmente erv, los puntos referidos con respefto á la 
Cabana Real, y ganados privilegiados, y. con el menor per\ 
juicio posible de los particulares , y consultase los medios 
que juzgase mas oportunos para beneficio general de todos, 
-Cumpliólo así dicha Junta haciendo pres^.nte su parecer en 
Consultas de 8 de Febrero, 21 de Marzo, y 26 de Mayo 
del año pasado, de 1786: las quales y los seguros informe* 
que por varias otras partes se digno tomar S. M. ( ql"i Dios 
guarde ) motivaron en el presente de 93, la Real Cédula ci- 
tada ; en la qual después de tomar vanas providencias a(«Éí^ ' 
de la conservación de Montes, y el usufrucb de su Arbo- 
lado 



\ 



,^ Libro I. Cap. XL 389 

conduciendo después el eftiercol i las tierras. 
Pero mientras el precio del ganado no fea su- 
ficiente para pagar tanto la renta , como las 
ganancias ordinarias , que debe dexar una tierra 

lado para ciertas especie* de ganados; del aprovechamiento de 
terrenos incultos (jiie pueden limpiarse y cultivarse con qual- 
«uiera genero de labor , 6 especie de frutos que mas aco- 
nu^den al cultivador ;y del repartimiento de tierras Concejiles 
legun la Circular del año de 1770; pa^^a á remediar ciertos 
abusos introducidos en el uso de los pastos para cria de ga- 
nados , y que sirven de obstáculo á los progresos de la labor, 
6 de la Agricultura ; y para ello ,, declara por de pasto y 
j, labor todas las Dehesas de Extremadura , á excepción de 
„ aquellas que los Dueños ó los Ganaderos probasen uistru- 
,, mentalmente , y no de otra manera , ser de puro pasto, y 
5, como tales autenticas , y comprendidas en la Ley 23.tit. 7. 
„ lib. 7. de la Recopilación , por el Sr. D. Felipe II. expe- 
,, dida en la Ciudad de Badajoz , entendiéndose solo de piiro 
„ pasto<)las <n>e^ no se hubiesen labrado veinte años antes, 6 
„ después de la publicación de la expresada Ley, entrando 
,, por consiguiente á labrarlas en la parte que corresponda á 
„ los vecinos por el precio del arrendamiento.,, 

Esta Ley del Sr. Felipe IL de que aqui se hace men- 
ción , y que fué expedida en 14 de Octubre del año de 1580,- 
suponia otra piiblicada en Madrid en el de 1552 por el Em- 
perador Carlo^V, Doña Juana , y el Príncipe Don Felipe, 
, '"^^-^ Gobernador en ausencia, en que se mandaba ,, que todas las 
/ 5j Dehesas que se habian rompido de ocho años á aquella 
X ,j parte en el ganado obejuno, y de doce en el bacuno , s¿ 

, ,, reduxesen á pauo.,, El empeño que habia por tierras de 

labor en aquel tiempo , época de mayor población , hizo que 
abandonándose enteramente la cria de los ganados , fuese aquella' 
'^. ^ Ley muy poco obedecida ; y que repetidas las quexas al Rey 

Felipe publicase la citada, en que se expresa, que ,, viendo- 
• • -,, que muchos dueños de dehesas las habian rompido para; 
,, labrar en frauc'j de aquella Ley y en perjuicio , y con no^^ 
t -„ table carestía de carnes , de lanas , paños , ó¿c. mandaba 
• ^y para su remedio , que todas las Dehesas que se averiguase 
-,^, habir estado á pasto por 20 años continuos , tanto antes 
„ como después de la fecha de aquella Ley de Don Carlos, 
^ 4Pí"^uedasen reducidas á pallo, y no se pudiesen romper bajo 

;,, la pena de mil maravedis por cada hanega la primera vez,' 



39^ Riqueza de las Naciones. 

cultivada , ni podrá el labrador ufar de ellas 
para paílar el ganado , ni menos lo podrá man- 
tener en el eftablo para conducir después al 
campo el abono. En el eítablo folo puede man- 



5, y doble por la segunda: y permitia que lo que estuviese ' 
5,joinpido antes del tiempo señalado en la Ley de D. Carlos, 
,, pudiera usarse para labor.,, Cuyo contexto entendido queda 
bien clara la determinación de la Real Cédula de que al 
presente hablábamos. 

En ella se manda también ,, que en las Dehesas de pasto 
„ y labor , sea la parle que se señale para esta , la mas in- 
„ mediata á los pueblos , haciéndose los repartimientos con 
5, proporción á las yuntas , y siendo comprendidos en pequc- 
5, ñas porciones los Pegujaleros: y que ademas de la parte 
5, destinada á la labor se separe la necesaria para el pasto 
5, de cien cabezas de ganado lanar por cada yunta , cuyo. 
5, numero se considera preciso. Por ultimo debe disponer la 
5, Justicia que entre las tierras que se cultiven de las Dehe- 
j, sas destinadas á la labor no se dexen huecc^^ó clf^ros al- 
j, gunos : y que en cada dehesa de labor qué" tenga una 
5, extensión competente haya precisamente Casa abierta con 
5j los aperos necesarios en la parte que se labre, observándose 
5, lo mismo en los despoblados que se repartan , desquagcn, 
5, y limpien quando en una ó mas suertes de las que se re- 
5, partan , ó reúnan por titulos legítimos haya, tal extensión de 
5, termino que asi lo exija: bien que todas -^vstas providen- 
„ cías no se entiendan por ahora mas que con las Dehesas , 

5, que se arriendan , quedando excluidas las que los dueños N. 
5, disfrutan por sí mismos , ó con ganados propios.,, 

Eíla determinación remedia gran parte de los daños que 
la prepotencia de los ganaderos causaban al estado de la agri- 
cultura , y que dexamos expresados arriba : y seria de desear 
que iguales providencias se extendiesen por los términos de^ 
otras provincias que padecen iguales extorsiones , en quanto 
lo permitiese la variedad de circwnstancias , y el ellado res- < 

pecilvo de su población , labores , y palios 5i.>por ultimo la al- 
ternativa de paílo y labor seria un medio muy condúceme i 
para conseguir las ventajas de la agricultura sin perjuicio de i 

la cria de los ganados : cuyo método está aprobado po^''"quan- 
tos han reflexionado con acierto sobre el punto. 

No hay duda en que también en muchas partes los la^KT 
dores han roto con sus labores lai dehesas que pertenecian 

^, * COB 

i 



* Libro I. Cap. XI. 391 

' tener ál ganado el produ6lo de la tierra culti- 
vada , por que coger el paílo silveftre de las 
incultas , y conducirlo para apacentarle , ade- 
mas de fer muy dificil , feria mas coílofo , y 
menos provechofo á la falud de los animales: 

* luego si el precio del ganado no es fuficiente 
para refarcir , y pagar el produ6lo de la tierra 
cultivada que íes sirve de alimento quando se 
les fuelta á que ellos ríiismos la paften, mucho 
menos podrá fer bailante para fatisfacerlo quan- 
do por mantenerle en ei eítablo hay que aña- 
dir el nuevo^coíle y trabajo de cogerlo , y con- 
ducirlo. Supueílas eítas circunílancias ferá im- 
posible mantener mas ganado domefticamcnte 
que el que fea indispenfable para las labranzas. 
Éíle no puede fuminiftrar abono fuficiente para 
todas ias tierras de fu labor ; y asi el poco que 
produce Jb^habrá de refervar para el terreno 
que mas lo necesite , como la tierra mas efteril/ 
ó la que se halle mas próxima al eftercolero: 
eftas por lo mismo eftarán siempre en' mejor 
condición , y mas dispueítas para la labor : las 
, demás > ó M mavor parte de ellas . ferá nece- 

t /^ ^' 

'' con legitima causa á los Ganaderos para paílos : lo qual ha 

dado motivo á infinidad de quexas y expedientes en nueftros 
Tribunales ; y sin duda alguna á la publicación repetida de 
ias dos citadas Leyes de D.Carlos I, y de D.Felipe II. <juc 
json la 22, y 23 del libro 7. tit. 7. Recop. pero si se dexascn 
animosidades de una y otra parte , creo que podnan prospc- 

• rar ambos ramos en nuestra peninsula sin perjuicio reciproco; 

por' que la abundancia de terrenos felices para uno y otro ofre- 

f ce quantas proporciones se pudieran desear : no siendo el nu- 

t mero de haDitantcs en España , ni tan corto que mire des^ 

pobla>Ji la mayor parte de sus fértiles campos , abandonan- 
dolos para pastos , ni tan grande que necesite de incomodar 
.^fcjganadcro para extender y fomentar su agricultura. 



»-,. 
•> 



^ 



392 Riqueza de las Naciones. * 

fario acafo abandonarlas al fin , por que ven- ^ 
drán á producir un miferable fruto , apenas su- 
ficiente para mantener un ganado ruin y ham- 
briento. Pero si fuponemos qualquiera de eftas 
tierras , por miferable que fea , paftada por es- \ 
pació de cinco ó feis años del ganado mas ruin, i 
podrá al cabo de ellos fer arada , y aplicada al 
produfto de qualquiera grano con grandes ven- 
tajas y utilidades, dexandola descanfar luego que 
eíté exhaufta de fubftancia , y volviéndola á re- 
ducir á paílo por otro periodo de tiempo ; cuyo 
método se experimentará fer el mas lucrativo si 
alternativamente se disponen eílas operaciones en. 
diítintas ojas de las tierras mas eíleriles que ten- 
ga el labrador. Efte era el siílema general de 
las tierras de Escocia antes de la unión con In- 
glaterra. Rara vez exceden de una tercera ó 
quarta parte de las heredades de ufMabíador, 
y aun á veces no pafan de una quinta , las tier-r, 
ras que se mantienen siempre abonadas , y en 
buen eftado de cultivo: el reílo jamas se abo- 
na, y lo único que se hace es dexar descan- 
far por algún tiempo la oja. En ewsiftema,ó ^ 
modo de cultivar , es evidente , que aquellas tier- 
ras capaces por sí del mejor cultivo , apenas 
producen una mitad de lo que pudieran pro- 
ducir : pero por poco ventajofo que se crea efte 
método , lo fuele hacer indispenfable el bajo 
precio del ganado : y si sin embargo de haber 
en algunos paifes tomado bañante altura efte 
precio , se nota todavia en su fuf^rza aquel sis^ 
tema , es sin duda un efeflo de ignorancia , y 
de aquel bárbaro apego á las cofíumbreS(.^cie- 
gas de fus antepa fados : pero en las mas par- 
tes es á mi parecer confeqüencia de los eñ(JIL^ 



\ 



.í*v V' Libro I. Gaf¿ Xhií' 593 

vos inevitables que el curfo natural de las g6-^ 
fas opone al eílableciníiento de qualquiera nue-r 
vo siíleraa , aunque fea mejor , y mas ventajoso* 
que el antiguo. Entre eílos obftaculos puede 
contarfe la pobreza de los Colonos , que fue- 

* len no haber tenido tiempo para adquirir un 
repuefto de ganada fuficiente para cultivar comn 
pletamente, y abonar con esmero fus campiñas: 
y la misma altura del precio del ganado , que 
por otra parte feria útil para poder mantener 
mucho para el cultivo de las tierras , hace mas 
difícil su adquisición : asimismo el no haber te- 
nido tiempo todavía para poner fus tierras efi 
citado de mantener eíte mayor repuefto , es otra 
dificultad , en fuposicion de que ya hayan sido 
capaces de adquirirlo» El aumento del caudal 
del Iffbradqr , y el mejoramiento de las tierras 
fon dos eventos que ocurren siempre infepara^^ 
bles : ó á lo menos no puede fuceder el uno mu- 
cho antes que el otro. Sin algún aumento del 
fondo no puede por los medios regulares haber 
mejoramieo^ en las tierras : y sin adelantamien-i 

^.^ tos visibles en eftas es imposible que haya in-» 
ereme-nto considerable en el fondo ; por que de 
Qtro modo no feria la tierra la que le fomen- 
ta fe , sino otra caufa extraña , ó extrinfeca. Es- 
/ tos obftaculos ,, que naturalmente resiften el efta-» 

> ,j blecimiento de mejor siftema , folo pueden re- 

mo verfe con largo tiempo de frugalidad , y d^ 
induftria en el labrador ; y acafo necesitará mas^ 
I de un siglo la abolición total del siftema anti- 

• guo. Muchas ventajas facó la Escocia en su co- 
mercio con la unión con la Inglaterra , pero- 

^k mayor acafo fué la del aumento del precios 
«e: fus ganados ; por que efta alza no folo ha* 
Tomo I. ¿O' 



^94 Riqueza ive las Naciones.' 

•Jado valor á las tierras montuofas , sino que 
•acafo ha sido la caufa de los adelantamientos 
que ha tenido en los paifes bajos , y llanuras 
•de fus territorios. (2) a 

- En todas las nuevas Colonias en que la canti- 
xdad grande de tierras incultas hace que por 
-muchos años no puedan aplicarse i otros usos 
que i palio de ganados , se ve que en breve 
tiempo las hacen eílos abundantisimas : y en 
todas las cosas la abundancia es una premisa 
cierta de la baratura. Aunque supongamos que 
todo el ganado que se halla en las Colonias 
lEuropeas de la America , fué originalmente 
conducido desde nueftro continente , es cierto 
que se multiplicó alli tan presto, y de modo 
que llegaron al despreciable valor de que de- 
xasen á los Caballos hacerse silvestre^, n^nta- ^ 
races, apacentandofe por los bosques sin dueño 
que les pastorease , ni quien pensase en traer- 
les ni usarles como animales domefticos. Hafta 
haber pasado mucho tiempo después del esta- 
blecimiento de las Colonias no p^XÁo ser útil 
mantener ganado con el produ6lo de las tierras * 
cultivadas. Las mismas caufas pues , la faka de^ ^, 
-nafáJl ■: \í^' ~ 

' (2) El sistema de agricultura alternativo de pafto y labor 
en tierras tanto particulares como comunes , es bien conocido 
en España , como lo demuestran las ordenanzas de los pueblos ^ 
relativas á lo que debe observarse acerca de los pastos de los 
ganados estantes , y de ios cotos que se señaiañ para simple; j 

pasto de los trashumantes : lo indican los expedientes conti--' 
i3,uados que se suscitan • por los labradores contra lo» privile-? 
giados de la Mesta sobre usurpar estos para pasto solo , I» 
flue está destinado á pasto y labor : y últimamente la |;.xpe- 
riencia de varias provincias en qae se executa asi , especial- 
mente por alguno* labradores de caudal , y número de lierm > 
«iift^ci^aitesí p^ra aquella , ¡alternativa, >^uw^ cüí-:,^ 

.1 ÜMttT 






i 



9 



Llbro i. Cap. XI. 395 

Stbonos y y la de proporción entre el fondo em- 
pleado en el cultivo y la tierra destinada á 
cultivarfe^ habian de introducir allí un sistema 
de agricultura muy semejante al que dexamos 
arriba insinuado. Mr. Kalm, viagero Sue.co, 
haciendo relación de la agricultura de algu- 
nas de las Colonias Ingleías , según las halló 
en el año de 1749 , hace la obfervacion de 
que apenas pudo encontrar en ellas el carác- 
ter de la Nación matriz , tan diestra en los 
ramos de agricultura. Apenas dan á sus tier- 
ras , dice aquel viajante , abono alguno pa- 
.ra la preparación de sus siembras , sino que 
quando queda cxhauílo un pedazo de tierra, 
rompen y cultivan otro que ha eftado defcan- 
sado , y apurada lai suftancia de cíle paían á 
otrc^i, y .^si sucesivamente. Al ganado le de- 
xan vagar por lus bofques , y tierras incultas^ 
donde casi perecen de hanibre ; por que en al- 
gunas de ellas ha quedado extinguida hasta la 
.yerba por haberla cogif'o sus naturales antes 
de sazón ,^y por coníiguiente íínteí^ que hubie-. 
ra poaido dexar por su natural operación fus 
femiUas. Estas fon unas yerbas que acafo se- 
.rian las mejores que se criarian en :aquella par- 
te de la América Septentrional ; y quando se 
-eftablecieriín alh los Europeos la vez piime- 
> ra , solían criarfe muy espeTas , y tan fuertes 
.que levaníaban tres y quatro pies en alto. Un 
.peda/o de tierra que en el tiempo en que aquel 
i^scribia , ,apínas podría mantener una .baeuv.eiái 
¿tiempos mas antiguos podta , según se asegu- 
:rab>} entonces , njar.tejier quatro ; y cada una 
^uiber dado quatro vece« masrilechefquií la que 
tCiUonces eia capaís de dar. La escaíía :dc pUílor 



395 RlQtJKZA DI LAS NACIONES* 

-habia ocasionado, fegun su opinión , la desme- 
gora de los ganados, los quales no podían menos 
ic ir decayendo fenfiblemente de una a otra 
generación. 

. Aunque quando el alto precio del ganado 
llega á hacer que fea útil cultivar las tierras ^ 

para paitarle, es ya quando ha pafjdo mucho 
tiempo d.spues de haber principiado los pro- 
-grefos , y los adelantamientos de la focíedad, 
no obílante de quantas especies componen eíte 
fegundo genero de rudas producciones de la 
tierra , la del ganado es la primera que con 
los adela^ntamientos de un país principió á le- 
iVantar su precio: y asi hafta que éíte llega al 
grado á que puede llegar no parece posible 
^ue se haya verificado todo aquel adelanta- 
miento y perfección que puede ve¿6caríe en 
Ja agricultura en algunas partes de Europa. 

Entre las primeras especies de rudas pro- 
ducciones que llegan i tener un alto precio se 
coloca generalmente el ganado ; pero en al- 
gunas partes de Europa no debe e\;trar en eíle 
«üniero el venado , ó gamería. El precio de eíte • . 
en la Gran-Bretaña, aunque en su linea parece 
extraordinario:, apenas es fuficiente para com^ 
penfar los gaftos de un coto para apacentarle.^, 
como lo faben todos los que tienen alguna ex- 
periencia fobre los paitos délos ciervos. Si de < 
otra fuerte fuera muy pronto se hubiera he- 
cho efte paito un articulo común', é intere- 
sante en la labranza' de los campos ,, al modo ^ 
-que lo fué el ma<n*ener aquellas pequeñas aves t 
llams^das ' Tordos' íéntre los ' antiguos • Romlnos: 
cuyo producto', nos afeguran Varron y Colun^fe 
4a>i|'íjiabe^r sido de grande utilidad, Ei cebar ^^ 



Libro I. Cap. XI : 397 

•engordar í los Hortulanos, aves de pafo que 
llegan flacas á aquellos paifes , se dice , que lo 
es también en algunas partes de Francia : y en 
España en varios lugares cebar delicadamente 
pollos Capones , Pavos, y otras aves domeílicas 
de feguro despacho. Si el Venado continúa con 
el crédito que tiene en la Gran-Bretaña , y la. 
riqueza y el luxo de aquella nación sigue au- 
inentandofe como de muy pocos años á efta 
parte , es muy probable , que llegue el precio de 
aquella carne á un grado extraordinario con res- 
pecto al que ahora tiene. 

Entre aquel periodo de tiempo en que por 
razón de los adelantamientos de la fociedad lle- 
ga á su mas alto precio un articulo tan nece-- 
fario como el ganado común , y el en que llega 
al fifyo uno de tanta fuperfluidad y luxo co- 
mo el Venado, hay cierto espaciólo interva- 
4o en que van arrivando gradualmente á fus 
;nias altos valores otros muchos artículos de ruda 
producción , mas ó menos pronto respeBiva*- 
.mente kgvn las diferentes circunílancias^ íi 
En minchas cafas de campo , ó haciendas de 
Jabor puede mantenerfe cierto número de ga- 
llinas , ó de otras aves de especie doméftica, con 
Jas barreduras de graneros , y de eítablos. Ellas 
-como que se crian con lo que de otro modo se 

9 babia de perder, en vez de carga y coíle , vie- 
nen á fer .un ahorro económico ; y por lo poco 
que al labrador le cueftan , puede también ven- 
derlas por muy poco. Lo mas de lo que de ellas 
M fie faca es pura ganancia, y por bajo que fea 

• su ()recio apenas podrá veriíicarfe que lo fea 

^í^nto que defanime la cria , y mantenimiento de 
'aquellas que folo con ld& iobras se fuítenicui* 



I 



S9^ Rl(ib¿Z>A D^k LAS NXciOÑEff.' 

'En los paifes defaliñadamenle cultivados , y 
que apenas se ven en fus campiñas habitantes, 
la gallinería que del modo dicho se mantie- 
ne y cria es por lo regular mas que fuhciente y 
para fatisfacer su efefcliva demanda : y en elle 
eftado fuele fer un manjar tan barato como la 
carne común ; pero toda la cantidad de eíla es- 
pecie de aves , que de eíla íu<írte puede mante^ 
iier el labrador , es muy corta con respefío á la 
que fuftenia el campo de las carnes comunes;/ 
Jo que bufca el luxo y la riqueza es lo mas raro, 
y efto es lo que tiene por mas apreciable: por tani- 
to fegun van tomando incremento la riqueza y el 
luxo de un país en confeqüencia de los adelan- 
' tamientos del cultivo , el precio de la gallinería, 
y de otras aves domefticas no puede menos de 
ir ascendiendo fobre el de las cari^ps comunes 
hafta que por ultimo llegue á grado' tan alto 
que fea ventajofo y lucrativo cultivar de in- 
tento la tierra para íblo alimentar aquellas aves: 
•en llegando á efte eftado ya no puede pafar de 
aquí , por que si pafafe se veria mujuprefto apli- 
cada tanta tierra á aquel produjo que bajaría v 
otra vez su precio , y por consiguiente la utili- 
dad de efta labor. > '>h ^*^^/fí ^í^|9 i^b p , ei5.m 

En algunas Provincias de Fi^aneíai y en' val 
ríos lugares de España se tiene por un artí- 
culo de mucha economía rural la cria y sus-i 
tentó de gallinas y pavos; y baftantemente utÉl 
para animar al labrador á criar en sus tierras 
^cantidad considerable de maiz , y ^)tros géneros < 
de íimientes para el intento. En Inglaterra no < 
i se coníidera por de tanta importancia ; pero tier- 
tamente eftán allí mas caras eftas aves que (^^ 
España, y que en Francia, y aun recibe aqueíul 



Libro I. Cap, XT. 599 

Nación grandes fuñidos de ellas del extrangero* 
En el dis^urfo de los adelantamientos de un 
país , aquel periodo en que llega al precio mas 
alto qualquiera mantenimiento de ciertos anima- 
les , es el que eftá mas próximo á la pra6lica 
general de cultivar tierras para el intento. Al- 
^un tiempo antes de extenderfe generalmente 
«íta praftica, la escaféz no puede menos de le- 
vantar los precios ; luego que se hace general 
se inventan también nuevos modos de mante- 
nerles que habilitan al labrador para que de ua 
mismo pedazo de tierra faque mayor cantidad 
de aquellos alimentos: y entonces la abundan- 
cia no folo les obliga á venderlos mas bara- 
tos, sino que en realidad pueden hacerlo asi 
cómodamente en confeqüencia de los mismos 
adelaiitan^entos ; porque si no lo pudiera ha- 
cer con utilidad feria aquella abundancia de 
muy poca duración. Por efta caufa la introduc- 
ción que en muchas partes se ha verificado de^ 
algunos vegetables y raices , como navos , za- 
nahorias , y^tras de efta especie, ha hecho que 
baxe algún tanto el precio de la carne común, 
como se ve en los contornos de Londres^ y en 
varias partes de Galicia en España. '^''"'^^ ^"-P , 
El cerdo , que encuentra su alimento entré 
la inmundicia , y el eftiercol, y que devora gus- 
:>tofamente muchas de las cofas que abominan 
aun los demás animales , es una especie que se 
ciria generalniente como ahorro al modo que la- 
gallinería. Toao el tiempo en que pudiera criarfe 
, j y mantenerfe de efte modo económico hafta un 
líumiE^ro de ellos fuficiente para fatisfacer la\ 
^^Q:iva demanda , se verificaría falir efte genero 
S^ mercado 4 . un precio mucho mas bajo que 

^^ > > 



p 



» 

\ 



400 RiQ^üEZA DE LAS Naciones, 

qualquiera otro de carne común. Pero quan db^ 
la demanda excede al aballo que puede dar 
aquel numero, quando se hace ya necefario criar 
de intento vegetables que mantengan aquella 
especie de animales, del mismo modo que para 
apacentar el demás ganado ,. no puede menos de 
ir levantando su precia , buscando la propor- 
ción ó mas alta ó mas baja con el de la de- 
mas carne común , fegun que la naturaleza del 
país, ó el eftado da su agricultura, y de sus 
montes hacen, masa menos coftofo el paílo , y 
cebo de los cerdos que el de los otros anima- 
les. En Francia, fegun Mr. Buífbn , el precio 
de la carne de puerco es casi igual al de la 
de baca : en algunas partes de la Gran-Bretaña 
eílá algo mas fubido ; y en casi toda España 
es indudablemente mas alto que el>i^e laficarnc 
de baca,, ó de buey. 

"^ El gran precio que tienen los cerdos en la 
Gran-Bretaña, asi como el de la gallinería, se 
atribuye generalmente á la diminución del nu- 
mero de cotarreros , ó gentes pobres que los 
fuelen criar: cofa que en todas las naciones % 
de Europa ha sido siempre un indicante feguro 
del adelantamiento, y mejora del cultivo, pero 
que al mismo tiempo ha contribuido á levan- 
tar aquellos precios , mas ó menos tarde fegun - 
las cjrcunílancias. Asi como las familias pobres,* 
por infelices que fean , pueden sin perjuicio 
fuyo mantener un perro , asi los habitantes del 
campo , por pobres que generalmente se repu- ( 
ten, pueden ir foíteniendo , ó un cerdo , ó un < 
corto numero de aves domefticas sin destdlco> 
fuyo. Las escafas fobras de su pobre mefa , ^! 
üxQto ,^ la iQche , y la ^lanteca, que en. algunos* 

pai— 



V. 






• Libro I. Cap. XI. 401 

-paifes abundan aun en las chozas miferables del 
pobre trabajador, ofrece proporciones para alU 
nieniar á aquellos animales, y lo que les pue- 
da faltar faben ellos mismos -buscarlo por los 
campos vecinos sia daño de sus dueños. Dis- 
minuyendofe el numero de las pobres gentes 
que fuelen ufar de ellas economías, aquella cierta 
cantidad de eftas provisiones que nada folian 
coftar á sus criadores ,^ no puede menos de dis- 
minuirfe también en mucha parte , y levantar 
proporcionalmente el precio de ellas ^ si se han 
de buscar por otros caminos los medios de man- 
itenerlos y criarlos : y asi mas tarde ó mas tem- 
.prano , verificandofe progrefos grandes en los 
-adelantamientos de un país , habrán de llegar 
aquellas especies al mas alto precio : ó á aquel 
valor que fea capaz de pagar el trabajo, y el 
-coíie d>.?l cultivo de la tierra que ha de dar pa- 
la el fuílento de ellas, como fucede en efedo. 
La queíería, ó negociación en quefos,y otras 
'Cspecies de laílicinios, fué también en su origen 
iin genero de ahorro , como el de los cerdos, y 
gallinería/ El ganado que se cria en las cam- 
piñas produce mas leche que la que necesita la 

• misma madre para alimentar fus cachorros , y 
el dueño de ellos para el confumo de su fami- 

tlia : y en ciertas eftaciones del año da mas que 
en otras. Al mismo tiempo puede afegurarfe, que 
acafo no hay .en el mundo una producción mas 

-^facil vde corromperfe , y; pejfeGer)qi}^>,la lecjie; 

•/pues en la .iítácion calurpfa , .que es quando mas 

iabunda , apenas podrá cpafcryíiríe un dia ente;rp. 
£:> dueño de aquel ganajdjp acopia mucha pai- 
te para una femaría, por exemplo , convirtien- 

fdola. en¡^nianug.a , icesca : puniéndola,, laiaria- 
Tomo L 51 



^402 Riqueza dIb tAs NAÍjíONEsr ' 

la conferva un año; y haciéndola quefo lá ¿óni¿ ^ 
ferva muchos. Parte de eíle fuñido guard^ 
'para su propia familia : y •eF-reíld lo vende al 
'mejor precio que le 'es dabte ; el qual pocas 
veces ferá tan bajo que le defanime á continuar 
'en aquellas operaciones. Si el precio es en rea- < 

lidad Ínfimo manejará sin duda eíla negoci^i. 
^cion pefezofamente , y aperias tendrá por conve- 
"niente,. ni útil disponer una cafa , ó ilamcfc 
fabrica , para' el intento , sino que. executará fus 
/maniobrasen su mismo hogar , acafo entre la 
inmundicia, el humo , y k fetidez de su po- 
'bre' choza, y defaliñada édcina, como fucede 
■^cn los mas de los lugares de provincias de que-u 
^jfería. Las mismas caufas que encarecen el pre- 
cio de la carne común , que fon el aumento de 
la demanda , y la diminución al mismo tiepipo 
del^ numero de los ganados que puedei'» mante- 
•rerfe á tan coftofas expenfas , en eonfetj^ierí- 
^cia de los adelantamientos de un pais , enca- 
^ recen también el de los quefos , cuyo precio 
cftá necefariamente dependiente , y anexo al de 
las carnes , y á los coftes de paftos pKa los ga- 
~ nados. El aumento mismo del precio puede ya "^ 
pagar mayor cuidado, mas trabajo, y mas lim- 
pieza. Hacefe el trato del quefo digno ya de 
la atención del que lo dispone, y el mismo 
aumenta y mejora la cantidad , y la calidad ^ 
gradualmente : haíla que por ultimo llega i 
íubir tanto que se i tiene por ventajofo em- ' 

plear parte dé last t-iérras mas fértkes, y mejor 
cultivadas en paitar, y engrafar los ganí^dos para , 

el fin folo de la quefería; ^y en llegando í,^ á 
efte punto ya no puede pafar de allí ; por que 
5Í pafafe se destinarían mas tierras alv intento^ 



> 



» Libro I. Cap. XI. - 403 

y baxarían otra vez sus precios. En la mayor 
parte de la Gran-Bretaña parece haber tocado 
ya i aquel grado de altura , pues se emplea en 
efto mucha porción de las tierras mas fecundas. 
£n Escocia no se ha verificado todavía eíle cafo 
á no fer en las cercanías de algunas poblacio- 
nes grandes, pues no se han deílinado tantas 
tierras á eíla e^specie de cultivo , aunque por 
otras caufa^ ha aumentado el valor de aquellos 
géneros algunos años hace , por no haberfe re- 
putado todavía su alza fuhciente para adoptar 
aquel siftema : no obítante tampoco se tiene por 
mas ventajofo en la mayor parte de Inglaterra 
emplear las tierras en efto, que en el cultivo 
de los principales granos ; y en apacentar los 
ganados como objeto principal de^ la<;^ agricul- 
tura. (*) 

jÍ.s evidente, que TÍO hay país en el mundo 
cuyas tierras pu¿dan eftar tan completamente 
cultivadas , ni mejoradas todas hafta tal grado», 
que el precio de cada una 4e las produccio- 
nes en que tiene parte la induílria humana , ha- 
ya llegado/ á un grado tan alto que fea capaz 
ie pagar ó refarcir todo ef cjofte qu^.habrigc 
-de. tener su completo y ultimot mejaramiento, 
'Para que .efto; se. verificafe er^a neceifario que 
el precio de cada producciorí particubr, fue^e 
.^ íuficiente en primer lugar para pagar la renta q^a^ 

~f^(*yEn España jeU treitptile' liq? ganadúpjio- tóato (¡jC^e ^'po* 
¿I^Jeto la quesryía: ,. ¡^omp él>^ comercio^ de la$, hn$s ;■ y asi se 
;paira acjaella como una opíeracian subsidiaria ; no ob^aoté bíáy 
'iñücb'ós lugares que se ' mantirnen con cotivémencias' considc - 
lab t/s con la negociación de los quesos ; y manteca; porque 
no dexan de consumirse íuuchas gantid^des de este geaeto 
^Ik ntío del Reyag, 



Riqueza DE LAS Naciones. ' 

:''uha tierra fecunda de trigo, ó pan-llevar, 
com'o cjue efta es la que regula la mayor parte 
de las demás cultivadas: y en fégundo para sa- 
tisfacer ios fal arios del trabajo, los gallos y ks 
ganancias del labrador fegun que comunmente 
se pagan, en las tierras regulantes, ó de pan-llevars 
ó en otros términos, que fuefe fuficiente para 
reemplazar ,con las ganancias ordinarias ,el fon* 
do empleado en ello , como si se empleafe en 
el mas ventajo cultivo. Es asimismo necefari© 
«que efta alza de precio de cada una de aque- 
llas producciones particulares fuese previa al 
xnejbramiento y cultivo de la tierra para ellas. 
La ganancia es el fin de todas las mejoras que 
en qualqqiera cosa se irítentan executar : y no 
puede merecer nombre de ganancia un interés 
que trae por consequencia necesaria una per- 
dida. Sería sin duda esta una consequeT^iv:ia infa- 
lible del mejoramiento que se hiciese en una 
tierra para que produxefe una cofa cuyo p're- 
"^cio no podia compenfar los nuevos gaftos y los 
antiguos. Si el cultivo pues, y el completo ade- 
lantamiento de las tierras de un paVj es la ma- 
yor de quantas ventajas puede grangear una fo- 
ciedad , efta alzéí de precio en todas las espe- 
cies tle rudas producciones , en vez de con- 
siderarfe una publica calamidad, es á mi modo 
de entender , el precurfor, y el indicante mas , 
feguro de la mayor prosperidad. 

Asi pues cfta altura que ha llegado á to- 
mar el precio nominal ó pecunia^*^o de todas 
las diferentes especies de producciones rudas de 
la tierra , ha sido un efeño no tanto de det^ra- 
dacion en el valor de la plata, como de en- 
carecimiento del valor real de ellas mismas. E% 






» Libro I. Cap. XI. 405 

tas producciones han llegado á valer, ó fcr dig- 
nas no folo de mayor cantidad de plata , sino 
de mas cantidad de trabajo y de alimentos que 
antes ; artículo en que diximos consistía el va- 
lor real de toda mercadería. Y como que cues- 
tan mas trabajo y mas alimento el ponerlas eri 
eftado de venta, quando llegan en efe6lo i ven- 
derfe reprefentan, ó son equivalentes á mayor 
cantidad de plata, que es su precio nominal» 



TERCERA ESPECIE. 

it-'l tercero y ultimo genero de producciones 
rudas , cuyos precios levantan necefariamentc 
con los adelantamientos de la fociedad , es aquel 
en que la eficacia de la induílria humana para 
el auíiier;io de su cantidad, ó es incierta en su 
logro , ó eñá fujeta á ciertas restricciones. Aun- 
que la tendencia natural del precio real de es- 
tas producciones fea levantar en el discurfo de 
los progrefos del país, no obftante como hay 
varios accidentes que hacen mas ó menos feli- 
ces los exfuerzos de la induílria para el aumen- 
to de la cantidad de femejantes especies , fuce- 
de á veces que en lugar de fubir baja, otras 
continúa siendo el mismo en diferentes perio^ 

.^dos de aquellos mismos adelantamientos, y otras 
levanta en efe£iü,pero con variedad fegun los 
tiempos. '-rr»-i^j_^y;i 3»> í í ii^íij^ibcíio? :>U ,^a 

Hay algunas tudas ^t^óduccíories qtte lá'^na- 
turaleza misma las ha hecho como una especie 
de .'"ipendice á otras, ó adherentes necefaría^. 
mente á ellas; en cuyo cafo la cantidad que un 

-^fets puede producir de una de estas especies 



4o6 Riqueza de las Naciones.' - * 

ha de fer limitada por necesidad por la canrti- ^ 
dad de. la otra á que se adhiere. La de lana, 
ó de cueros al pelo, por exemplo , eftá fujeta 
al numero mayor ó menor de ganados que pue- 
da apacentarfe en el país. El citado de los ade- ^ V 
lantamientos en sus paitos , y la naturaleza de ( 
su agricultura fon también otros regulantes que 
habrán de determinar el numero de los gana- 
dos mismos. 

Por tanto parecía deber prefumirfe , que 
aquellas mismas cauías que en el discurfo de 
los progteíos de una fociedad hacen encare- 
cerfe los precios de las comidas de carne , ha- 
brian de producir el mismo efe6lo fobre los 
precios de las lanas, y de los cueros, y los ha- 
brían de ir alzando á una misma proporción. 
Asi es probable que fuese , si á los principios 
de los adelantamientos de la fociedad eft^ viese 
reducido á tan eílrechos limites el mercado de ' 
la primera especie como lo eflá el de la fegun- 
da: pero la exten&ion de sus mercados respec- 
tivos es extremamente diftinta.. ■ 

El mercado para el despacho á\y carnes por 
lo regular se ciñe al pais mismo en que el ga- ^ ^ 
nado se cria. Es cierto que Irlanda , y parte de 
la Amprica Británica gira un. comercio consi- 
derable de carnes faladas; per» ffegun creo han 
de fer Ips únicos páifes del mundo comercial^ 
que conduzcan a los extrangeros una parte dig- 
na de consideración de fus carnes comunes. ^ 
- EV mercado para el defpacho di lanas y cue- 
ros al pelo por el contrario , rara vez se limita 
al pais que los produce ^aun en los principios 
de fus adelantamientos. Pueden con facilidad 
transportarfe á difta^ntes paifes , la lana sin pft-^^ 



( 
1 






Libro L Gap. XI. 407 

paracion alguna, y los cueros al pelo con muy 
poca : y como Ion materiales para infinitas ma- 
nuf'afturas, la induílria de otros paifes puede mo- 
tivar una demanda grande de eftas produccio- 
nes aunque en el pais que las produce no se 
despachafe una. 

/.' En los paifes mal cultivados, y por consiguien- 
te de excafo numero de habitantes , el precio 
de la lana y de los cueros guarda una propor- 
ción mucho mas alta con respeto á todas las 
demás refes ; que en aquellos paifes en que 
Ja población y los adelantamientos hacen que fea 
mayor la demanda de las carnes. Obferva Mr. 
Hume , que en tiempo de los Saxones en In- 
glaterra el vellón de lana era eílimado en do» 
quintas partes del valor de toda la res , y que 
eíta eüimacion decia una proporción mu- 
cho mas í?lta que la que tiene al prefente. En 
.algunas Provincias: de España , hay quien ase- 
.gure , que á vecíes se matan las refes folo por 
el provecho del febo y de la lana: lo demás 
del cuerpo ípele arrojarfe , se le dexa podrir, 
ó quando vtÁs se fala para el ufo domeílico. Si 
es cierto que efto fucede á veces en España, 
mucho mas lo ferá , que fuceda en Buenos Ay- 
^es , en Chile, y en otras muchas partes de la 
America Española , en donde se mata el gana- 
/Jo de háfta folo por la utilidad del cuero, y 
ífebo. Efto se. verificaba conílantemente en la Es*- 
.pañola mientras eftuvo infeftada de losBuckanie- 
.tts , ó Piratas-^Mexicanos , y antes del eftable- 
cimiento y progrefos de los Francefes en ella, 
cuya •|)oblacion se extiende ahora por la mitad 
de las coftas occidentales de la Isla; época en 
¿i^fTe principió á daríe algún valor al ganado de 



^j|b8 Riqueza de las Naciones. 

los Españoles que aun continúan en la pose- 
sión no fulo de la parte oriental de las coilas, 
sino de la interior de la Isla , y de todos los 
diftritos rnontuofos del pais. 

Aunque con los progrefos de la población 
de un pais necefariamente fube el precio de to- * 
das las partes del animal , no obítante influyen 
mas aquellas circunftancias en el precio de la 
carne , que en el de la lana ni el cuero. Como 
que el mercado para las carnes se limita al pais 
mismo, en el rudo eílado de la fociedad no pue- 
de menos de extenderfe á proporción que se 
aumente su población , ó el número de fus con^ 
sumidores. Pero el mercado para la lana y el 
cuero en los paifes mas barbaros que los crien 
se extiende las mas veces por todo el mundo 
comercial , y asi no se limita su exten^^on por 
la proporción misma. El eftado genefál del mun- 
do mercantil apenas puede recibir una leve im- 
presión del aumento , ó perfección de un folo 
pais particular : y el mercado para aquellos efec- 
tos puede permanecer el mismo, ó.casi el mismo, 
después de verificados mayores adelantamientos:^ 
aunque se conceda, que fegun el curfo natural de ^ 
las cofas habrá de extenderfe algo.Silas manufactu- 
ras de que fon materiales , ó primeras materias, 
aquellas mercaderias llegafen á florecer alguna vez 
en aquel pais que las cria , podrá aunque no ex- 
tender mucho , á Id menos franquear un poco 
mas el mercado de ellas dentro de la nación mis- ^ 
ma : y entonces podrá aumentaVíe el precio de ^ 
ellas á lo menos en aquella parte que coftaba i 
el gaílo de conducirUs á otros paifes discantes: - 
y asi aunque no se encarecieíe su precio^on 
k proporción misma que fe encarece el de las 

car- 



) 



Libro I. Caí». XT/^'S^^ ^09 

carnes quando se aumepta la población , y aun 
en cafo en que nada se encaicciefe no baxaria 
por lo menos. 

En Inglaterra sin embargo del eftado flore- 
ciente de fus manufacturas de lanas el precio de 
la Inglefa ha decaído considerablemente desde 
el tiempo de Eduardo III. Muchas memoriaál 
autenticas se' encuentran en- aquella nación* de 
que durante el Reynado de aquel Principe i por 
los años de 1339 , ó mediados del siglo catorce, 
diez Shelines de la moneda de aquel tiempo se 
tenia por un precio muy razonable y moderado 
de cada veinte y ocho libras de lana Inglefa; 
(*) y los diez Shelines de la moneda del tiem- 
po de aquel Rey contenian á razón de veinte 
Peniques la onza feis onzas de plata , Pefo 
de la JTorre, iguales á unos 30 Shelines de la 
moneaa pfefente. En nueftros tiempos se tiene 
por muy buen precio párá' la lana Inglefa el de 
veinte y un Shelines el Tod , ó Pefo de veinte 
y ocho libras : luego el precio pecuniario de 
cfte genero en tiempo de Eduardo III. era para 
el que tiene^al prefente como diez á siete : pero 
la fuperioridad , ó el excefo en su precio real 
era todavia mayor. A razón de feis Shelines y 
ocho Peniques la Quartera de trigo , diez She- 
lines eran en aquel tiempo el precio de doce 
fanegas ó Busheles : y á razón de veinte y ocho 
Shelines la, misma Ouartera , veinte y un Sheli- 
nes es en nueftros dias el precio de feis Bushe- 
les folamente .-^ luego la proporción entre los pre- 
cios reales de las cofas en los tiempos anti- 
■j 

*^7*) Vcase á Siiiith , Memorias sobre la lana , cap. S' ^*y 7* 



.^,^32^ 



^'l^ RiQUÍZA DE LAS Na-CIOÑEsV 

guos y modernos e^ como de 12 á 6; ó como 
de 2 á 1.: En aquella época pues un Tod de 
lana podia comprar la mitad mas de alimentos 
que al presente , y por consiguiente dos veces 
raas caiitidad de trabajo , si la recompenfa , ó 
falario de eíle hubiera sido una misma en ambos 
periodos. ' . 

íiíla. degradación tanto en el precio real como 
en ¡el nominal de la lana Inglefa no debia ha- 
berFe verificado por el curíb natural de las co-. 
fas en Inglaterra ; ha sido pues efe6lo de las 
violentas operaciones del artificio : en primer 
lugar de Ja prohibición de extr^aerfe de aqueL 
rey no : re.íJ fegundo del permifo de introducir 
1^8 de España libres de cargas, y de impuieftos:» 
y en tercero de la prohibición de extraerlas de. 
Irlanda para otra parte que para Inglaterra. En 
virtud de eíios reglamentos en lugar dt haberfe 
extendido el niercadp para la lana Inglefa en; 
confeqüencia de los adelantamientos de aquel r 
reyno ha quedado redu<:ido su despacho al do-- 
mefticOj ó interno, .en donde se permite que 
entj-en á competencia las de otro\ paiíes , y 
donde par neces.idad, se obliga á la Iriandefai 
á la misma operación. Como las m anuí aciu ras- 
de lañase han desmcjprjado también en-Irlandá; 
110 pueden aquellos na,cionales mauufdclurarden- 
tro del reyno mas que una corta porción de la^, 
fuya ; y por consiguiente se ven obligados con 
aqueUas reftricciones á v,ender la mavor paite ái 
1^ IngUterra , que ef,€í|ím)ÍGO iini>rgado quejesi 
c.ñá permitido para éíle gene-rp. ^,¡) 13 

No he podido hafta ahora hallar unatme- 
rnpria autentica del jntiguo precio^: que tenian 
los cueros al pelo en aquellos paiíes, t.a laiiia'fe^ 



• 



pagaba comunmente al Rey en calidad de fub- 
sidio , y su valuación para efte fin afegura á lo 
menos en algún grado su ordinario precio: pero 
efto no fuccdia en los cueros. No obílante 
Fleedwod , por una cuenta que hubo en el añor 
de 1425 entre el' Prior de Burcefter-Oxford y 
uno de íus Canónigos, nos' mucftra su preciq 
á lo menos fcgun eílaba entonces / ó cort res-i 
peBo á aquella cuenta particular : i faber , cinco 
cueros de Buey f por doce Shelines : ci-nco de 
Baca por siete y tres Peniques : treinta y feis 
pellejos de Obeja de dos años de edad por nue- 
ve Shelines: drez y feis de Becerro por dos; 
En aquel año doce Shelines contenían casi la 
misma cantidad de plata que veinte y quatro 
al prefente: con que un cuero de Buey , feguii 
aqueja cuenta, se valuaba en la misma cantidad 
de plata que 4 She. y f de la prefente moneda 
I^iglefa : luego su precio nominal eílaba mucho 
Jnas bajo que en nueilros dias se verifica. PerO 
ú razón de feis Shelines y ocho Peniques la 
Quartera de trigo , doce Shelines podrian en 
aquel tiempo haber comprado catorce Busheles 
y qualro quintos de otro , que á tres Sheline$ 
y feis Peniques cada Bushel , hubiera coíladp 
en los tiempos prefentes 51 Shel. y 4 pen. Luego 
un cuero de Buey podria en aquellos haber com- 
prado tanto trigo como diez Shelines y tres 
Peniqties e.n los nueftros : su valor real pues fué 
igual á diez Shelines y tres Peniques de la mo-t 
neda -prefenti^. En aqueHos antiguos tiempos tam- 
bién , en que el ganado eftaba por lo común 
flac<i, maltratado , y hambriento la mayor parte 
del invierno , no podemos fuponer que fuefe de 
Maíllo tamaño como al prefente. Un cuero da 



412 RiQ0E2A DE LAS Naciones.' 

Buey que pefe quatro piedras á diez y feis li- 
bras averdupois , no se tiene por malo en el 
dia ; y en aquellos tiempos no podría menos de 
eítimarfe por muy bueno. A media Corona por 
piedra , que ahora ( en Febrero de 1773) lo ten- 
go por el precio corriente, un Cuero de aquel 
pefo valdría diez Shelinesfolamente. Con que 
aunque üu precio nominal es mas alto en los 
prefentes tiempos , vsu precio real , la cantidad 
de alimento que puede comprar , ó de que puede 
con su valor disponer, es mucho mas bajo que 
era. £1 precio del Cuero de Baca, fegun el com- 
puto de aquella cuenta , eftá en, casi la misma 
proporción que el de Buey : el del pellejo de 
Obeja en mas alta , por que ac.afo se venderia 
i:on la lana ; pero el de los becerrillos eílá en 
mucho mas baja proporción. En los paires en 
<]ue es muy barato el precio del ganaio, todas 
ítquellas trias,, ó. recentales, que ex.ce4en- del 
íiúmero que se necesita para el reemplazo del 
total, se matan por lo general muy tiernas; por 
que por efte medio ahorran la leche que no 
pudiera pagar el precio de ellas ; y^fus cueros 
por consiguiente. jSj^e venden, tanihica por...i;iiu)^ 
poco. > RW\émii \'^ihkM-(^é.'>- fhisir^'iH AéV "^ 
o : ,E1 precio de los cueros al pelo eflaba quan- 
do eílo se escribia mucho mas bajo que algu- 
lios años antes en Inglaterra : acalb por razón 4 
de haberfe quitado temporalmente ^\ impuefto 
fobre el íello , y haberfe concedido la entra- 
da libre de derechos de ios Ctleros de Ir- 
landa, y de los eftablecimientos Americanos : lo 
qual se hizo en el ano de 1769, /romadé en 
un computo medio todo el discuríb del pref-nte 
siglo el precio, real de cíle genero ha eíldoo 



c 



Libro I. Cap. XI "^ 41J 

algo mas alto que en los pafados tiempos. La - 
naturaleza misma de efta metcaderia la hace me- 
nos aproposito para las trasportaciones que la 
de la lana , por que padece mas en su confer- 
vacion. Un cuero muy feco se tiene por inferior 
á otro mas reciente , y se vende por menor pre- 
cio. Efta circunftancia es por su tendencia dis- 
minuente del valor de los cueros al pelo pro-fc 
ducidos en un pais que no los manufactura , y 
que se ve obligado á trasportarlos á remotos cli- 
mas : y por lo mismo aumentativa de los- que se 
crian en paifes que los adoban , y manufa8.uran. 
Efta misma razón debió por su naturaleza haber 
influido en la baja de su precio en los antiguos 
tiempos, y en -ia alza de él en los prefentes. 
Los curtidores Inglefes no han tenido la dicha 
quel'^js pañeros para convencerá aquella Nación 
4e que la prosperidad de Ja república depende 
en gran parte de su manufaftura ; y asi se ven 
muchos menos protegidos. Es verdad que eiftá 
prohibida , y se tiene por perjudicial la extrac- 
ción de los cueros al pelo ; pero la introducción 
de paifes extrangeros eftá fujeta i/ contribacio^ 
nes ¿ y aunque eftos impueílos se han quitado 
con respeüa á lo que entra de cfte genero de 
Irlanda , y las Colonias , ( por espacio de cinco 
años fulamente) efta Provincia no eftá fujeta al 
:) mercado de Inglaterra para el fobrante de 
fus cueros, ó de los que no s6 manufaQuran 
* dentro. Ld« cueros del ganado icomun se coloi- 

, carón de pocos años á efta parte! en las^ merca*- 
i derias cuyas remefas no podiart : rríéesde las 

CoAnias á otra parte que á la Nación matriz: 
v.el comercio de Irlanda no se ha opuefto hafta 
ihora á ello por foftener >las manufadaras de>l& 
Gran-Bretaña, 



414 RlQUlEZA*D|^' LAS NaÓIONES.' 

j;. I Todo reglamento que mire á baxar el preeíb 
de las lanas , y de los cueros al pelo mas allá 
de su tendencia natural , en fuposicion de fer en 
un país culto y adelantado , no paed^e menos de 
i-tifluir en la alza. del precio de la carne. El del 
ganado mayor y menor que s£ apacenta , y. 
mantiene en campos cultivados, es necefario que 
fea fuficiente para pagar la renta de la tierra 
y las ganancias que el. labrador debe prometerfe 
de una tierra bien cultivada ; por que nó siendo 
así ,muy prello dexarian de criarfe en ellas los 
ganados. Pues to,da aquella parte de precio que 
no sel pague en las lanas , ó en los cueros se ha 
de pagar en las carnes : quanto menos se faquc 
de uno , tanto mas se ha de lacar de otro. De 
que modo se haya de hacer efta división de pre- 
cios en las partes del animal importa niuyf poco 
al feñor del terreno , ni al labrador de la tierra^ 
como se haga de fuerte que les fea pagado su 
total. luego en un país cultivado ni los dueños de 
las tierras, ni los labradores de ellas podrán re- 
cibir , como tales , la mayor impresión de feme- 
jantes reglamentos , aunque sientan alguna in-i 
fluencia en fus intercfes como confumidores de 
aquellas provisiones. Todo lo. contrario se ve-., 
rificaria en un pais incuko , y sin adelantamien- 
tos , en que la mayor parte de las tierras no pue- 
den deftinarfe á otro ufo que al de pallar ga- t 
nados , y donde la. lana y el cuero componen la 
parte principal del valor de ellos. En eñe cafo 
-el interés de los dueños de las tiefbs , y labra- 
dores como tales recibirá una impresión profun» 
da de femejantes reglamentos, y muy pocTi en 
calidad de confumidores. La baja en el prec¿g^ 
.de Jas lanas y de. los cueros, no hará que se eiica^ 



5 



LiiíRO I. Cap. XI. '^ *Í15 

rezca el de las demás partes de la res ; porque 
siendo aplicable al paito de ganados la mayor 
porción de las tierras del pais , siempre conti- 
nuará criandofeel mismo, ó mayor numero: con 
lo que acudirá al mercado la misma ó mayor 
cantidad de carnes : su demanda no ferá mayor 
por efto : y su precio por lo mismo permanece- 
ría el mismo , ó menor. El precio total del ga- 
nado baxaria sin duda , y con él tanto la renta 
de la tierra , como las ganancias de todos aque- 
llos terrenos ocupados en apacentarles , que se- 
rian sin duda la mayor porción de todo el país. 
Aquella perpetua prohibición de la extracción, 
de lanas de Inglaterra , falfamente atribuida al 
Rey Eduardo IJI. feria en las circunñancias de 
aquel tiempo la determinación mas ruinoía que 
pudo haberfe penfado jamas. No fulamente hu- 
biera bizcado el valor aHual de la mayor parte 
de las tierras del Rey no , sino qiie reduciendo 
el precio déla mayor porción del ganado me-.. 
Bor , hubiera retardado considerablemente los 
adelantamientos que se han hecho fucesivamentc 
después. '* 

Las lanas de Escocia baxaron consitlerable- 
mente de • precio desde la union.de' aquel Reyr*[ 
no con el de Inglaterra, pues por ella fué ex- 
cluida del gran mercado de Europa, y limitada 
al de la Gran-Bretaña. De efte fuceso recibiria 
sin duda una influencia muy grande el valor 
de la mayor parte de las tierras Meridionales 
de Escocia ;-:• que generalmente fon terrenos de 
ganado menor, y hubiera sido mayor si no hu- 
bieife recompenfadó aquella gran baja de pre- 
cio en la lana la -altura que tomó el de la- 






4i6 RiQutz'A DE LAS Naciones, 

La industria del hombre tiene cohartada su 
eficacia para el aumento de la cantidad de la- 
nas y cueros : por lo que mira al producto 
de los paífes extraños es limitada y es incierta'. 
No tanto pues depende aquella eficacia de la 
cantidad que estos producen como de la que 
no manufaéluran ; y de lasTcstricciones que se 
tienen ó no por convenientes sobre la extrac- 
ción , é introducción de estas producciones. Co- 
mo estas circilnftancias son abfolutamente inde-» 
pendientes de la induftria domestica, neceTariamen- 
te hacen mas inciertos los exfuerzos de su eficacia: 
luego esta no solo eftá cohartada á ciertos limites, 
sino que es dudofa éincierta en quanto al efec-* 
to de multiplicar la especie do. producción. 

Igualmente incierta y limitada es la indus- 
tria para el aumento de otra ruda produc^cion 
que se saca muy freqüentemente al fnercado 
publico ^. qual es. la cantidad de pefca , ó pe-"-' 
ge. La situación particular del pais limita su 
eficacia ; la reílringe también la proximidad ó 
distancia que tengan sus provincias de las Cos-^^ 
tas maritimas : el numero de lago*s y rios; 
y lo que puede llamarse fecundidad ó esteri- 
lidad de ellos mifinos rios , lagos , y mares del 
pais. Según se aumenta la población , según que 
se multiplica el produdo anual de la tierra, y 
el trabajo de la nación , va aumentándole tam- « 
bien el numero de los consumidores de este 
genero ; y eílos mifmos tienen mayor cantidad ^ 

y variedad de cofas , ó el precio *de ellas que ^ 
es lo mifmo ,. con que comprar los pescados. ^ 

Pero seria imposible abastecer un mercado ijas 
extenfo ya sin emplear -mayor cantidad de tra^ 
bajo á proporción. Un mercado que deso?^ 



* Libro T. Gáp. Xr*í>i^^ ^ly 

cesitar mil toneladas' Áé pescados pasa á nece-^^ 
sitar ya diez mil , nunca podrá estar surtido^ 
si á proporción no se emplean nueve veces mas 
cantidad de trabajo que antes se empleaba: sue- 
le ser necesario también ir á buscar la pesca 
á" mas distancia; haber de usar de buques de 
mas tamaño ; y gastar maquinas mas costosas 
para este mayor trafico. Luego naturalmente ha' 
de levantar el precio de eíla mercaderia con 
los adelantamientos de la sociedad ; y asi. su- 
cede ^ efedo , á mi parecer , en todos los 
paiíes del mundo. * • ' ¿v = 

Aunque el suceso de ciertol dia en la pes-^ 
ca sea una cofa la mas incierta, y dudosa, no 
obftante supuefta-ya la proporcionada situación del 
Jugar ,' puede tenerfe por bastantemente seguro 
ciertr^ gi^do de eficacia en eñe ram.o de par-*^ 
te de la induftria humana , para sacar á ven-'^ 
ta cierta regulada cantidad de pege, tomados 
varios años en una computación media. Pero 
como todo esto depende mas de la situación 
local del pais que del estado de su industria, 
ni de su riqueza ; y como por esta razón pue-' 
de ser efio igual en diferentes paifes , y crt' 
periodos diferentes por distintos que sean sus 
adelantamientos , su conexión , ó concernencia^ 
con los progreíbs de la sociedad viene á ser' 
) siempre muy cierta: y de aquella efpeciede incer-^ 
tidumbre es de la que hasta aqui hemos hablado.*-^ 
En quanto al aumento de la cantidad para 
> venta de diferentes minerales que se sacan de 
3 las entrañas de la tierra no padece cohartacion^í- 
la industria, pero su eficacia efectiva es en*^ 
tecamente dudosa, é incierta. ^^ " '^''' '''^'**-^í í 

Jomo I. 53 



4^ ¡J R r Q V E « A p B^ LA 8 N A C 1 N E S . 

^ La cantidad de metales preciosos 'que piíe-i\. 
de ó no .hiilljir^se en un, pais no. se limita por 
su situaciort local , como sucede con. la este^ 
rilidad ó abundancia natural de las minas: por \ 

que donde jio [)ay de ellas ¿uelen abundar mas 
l^s. metales, ül que haya mas ó menos canti-; * 
dad de ellos en qualquiéra pais parece depe;n- ; 
der de dos circunftancia¿ : la primera de la 
fjicultad que tenga de comprarlos en virtud del 
estado de su industria, y. en fuerza del pro- 

^utlo anual ;^^e sus tierras , y del trabajo na-> 

> cional ; en cuya consequencia da de ,si el paja ; 

' ipayi)r. poder , ó ma,y o r, facultad de emplear' 
ijfiayor cantidad de trabajo, y de^mantenimi-x 
entos en la adquificion de las, s^iperfluidades de, 
Qro y de plata, ó. de sus pr-ppjas rpinas , ó. del 
las de otros países :, y^,J5i,>s^egun,;da de. la ficun-i-r 
didad , ó escasez de ,IafS,piinas misf^fiS que á Uj 
sazón estén ab^aíleciendo al mundo -froi^iei-cial: 
qn cierto periodo. La cantidad de eftos metad- 
les , es indispensable , que reciba mas ó meno»? 
influencia de la, fe9undidad ,..ó .eíjLfrilida/i ^¿¡^ , 
cha^ de las minas , en los paif^'s qué eften mas í 
diftantes de ellas ;> por rázop de la mayor ó^ 
ipenor facilidad qvie pueda haber en su trans^-j 
portación, aunque son cofas de poco bulto y mu- 
cho valor : y en eíle sentido la plata en la 
China puede recibir mas, ■ ó; mc^ps ^^tisnAuenciía, t 
de la abundancia' de las minas de la América- 

En qualquiera pais particular el precio real ^ 

íde aquellos metales, como el de^Mas demás ^ 
cofas de luxo y superfluidad, deberá subir con ^ 

la .riqueza y adelantamieritos del pais mi Ano, 
y baxar con la pobreza > y dsp)*?í^i^í^ > ^^^. 
^uanto aquella cantidad depende de la prft ^ 



( , 



) 

3 



mera de las dichas circunñancias , que es \aí 
facultad de comprar. 'Los paites en que sb-^ 
bra alguna cantidad' de trabajo y de mantenP 
mientos que expender , pueden comprar qualJ 
quiera porción de eftos metales á expenías 
de mayor cantidad de trabajo y de aJimentos 
que los que no pueden expender ninguna; ó 
despreciar , digámoslo asi , cantidad de trabaje 
alguno ni otro medio de adquirir el mero sustento. 
Pero en quanto aquella cantidad depende 
de la segunda circunftancia , que es la efteri- 
lidad ó abundancia de las minas que abastez- 
can al mundo mercantil á la sazón , su precio 
reaí , la cantidad real de trabajo y ^subfisten- 
claf de que podrán difponer aquellos metales, 
nada tendrá que ver con los adelantamientos 
del Dais, y baxará , ó subirá á proporción de 
la esterilidad , ó fecundidad de dichas minas* 
ir]X.o eñeril , ó fecundo délas que acontezca 
eñar surtiendo al mundo de sus metales en cier- 
to periodo , es una circunftancia que puede evi- 
dentemente no tener conexión la mas leve 
con el eft^do de la induftria de qualquiera 
pais : y aun parece que no dice conexión 
necefaria con la del mundo en general. Como 
que el comercio y las artes van ocupando mas' 
extensión de terrenos en el mundo , y abrazan- 
do gradualmente cada vez mas diñritos en la' 
tierra , y como que por lo mismo se ofrece á 
fe induftria mas amplia superficie en que po- 
der principiciV fus excavaciones para profundi- 
zar después en busca de los minerales , puede 
eftt'^ramo tener mejor fuerte en fus operacio- 
nes , que quando eftas eftan cohartadas á limites 
n& eftre(;hüs. Pero- el^ descubrimiento dc; nue^ 



1. 



^jtí^ Riqueza DE LAS Naciones; 

vas minas quando las conocidas van fensible-^ 
iXiente apiirandofe > es una emprefa de tanta in- 
certidumbre , que no hay induftria en el hom- 
bre que fea capaz de alegurar su buen éxito. y 
Es íabido , que lodos h)s indicantes fon dudo- ^ 
fyé i y asi folo el verificado descubrimiento , y • 
el beneficio efedivo de una mina es lo que 
puedií afegurar la realidad de su valor , y 
aun su existencia. No parece pues que haya 
ícñalados limites en la materia ni para el fucel'o, 
ni para la fruílracion de la induílria. En el dis- 
curíb de un siglo, 6 dos es muy posible que se 
descubran nuevas minaSmas abundantes que las 
hafla ahora conocidas : y es igualmente posible, 
que las que se descubran í'ean ipucho mas efte- 
riles : ó que fean tan fértiles folamente como 
las que habia descubiertas antes de las nuevas 
que se hallaron en la America. Que se aerifique, 
Ó no , qualquiera de eftos eafos, todos ellos fon 
de poquisima importancia para la riqueza real, 
n'\ la prosperidad civil del mundo : efto es , para 
el valor real del produ6lo anual de la tierra, 
y del trabajo de todo el genero hlimano. Sa 
valor nominal , la cantidad de plata, ú oro con 
que el produ8.o anual podría exprefarfe , ó re- 
prefentarfe , feria sin duda muy diferente : pero 
su valor real , la cantidad real de trabajo de 
que podria disponer aquel produdo anual feria ^ 
precifamente la misma. Una pefeta en el un cafo 
no reprefentaria mas cantidad de trabajo que < 
dos quartos al prefente : y dos (f jartos en el 
otro podrian reprefentar tanto como ahora una 
pefeta : pero también el que en el primer iaí^o 
tuviera en su bolsillo una pefeta no feria mas 
íico que el que ahora tuviera dos quartos :^ ^ 






..= Llbro L Cap. XI. 421 

en el fegundo el que tuviera dos quartos feria 
tan rico como el que al prefente tiene una pe- 
fcta. Lo barato > y lo abundante del oro y de 
la plata feria la única ventaja que lografe el 
nuindo en el un cafo : y lo caro y excafo de 
ellos el único inconveniente que pudiera pade- 
cer en el otro. aA .<H»¿iVfíi 

CONC LUSION D'ELÁDIGRESlOíf 
sobre las Variaciones del valor de la tíiK 

plata. u>„i..; ,'i/^i.iip'(¿^a 

JL/os mas de los Escritores que se dedicaron 
á formar colecciones de los precios nominales, 
ó pecuniarios de^ las cofas en los antiguos tiem- 
pos , parece haber considerado el bajo del tri- 
go y de las demás especies en general , ó en otro» 
términos*, el alto valor del oro y de la plata, 
como una prueba evidente no folo de la exea- 
fez de eftos metales en aquellos tiempos , sino 
de la barbarie y la pobreza del pais en que? asi 
fucedia. Efta idea va siempre junta con aquel 
siftema de^ economia política que pinta la ri- 
queza de una Nación como un efecto de la abun- 
dancia del oro y de la plata ; y la pobrezaicomo 
consiftente en la excafez de eftos metales : sis- 
tema que se examinará ampliamente en el libro 
quarto de efta inveftigacion. Solo advertiré en 
efte lugar , que el alto valor de los metales pre- 
ciofos no puede fer prueba de la pobreza ni bar- 
barie de ni^ígun^ais en el periodo en que asi 
se verifique : es prueba únicamente de la efte- 
rili^ad de las minas que en aquel tiempo su- 
ceda abaftecer al mundo comercial. Un pais 
^ pobre asi como no puede comprar mas oro^ 



422 Riq^jIza^dI: Ias Naciones. 

ni mas plata que uno rico', asi tampoco lo pue^ 
^de pagar mas caro : y asi el> valor de eftos me- 
tales no podrá fer mas alto en el pais pobre 
-í^ue en el rico. En la China , nación mas rica 
"que qualquiera de las de Europa, eílá mas caro 
todo metal preciofo que en parte alguna del 
mundo. Es cierto que la Europa ha ido aumen- 
tando considerablemente fus riquezas desde la 
'Tlpocá en que se descubrieron las minas de la 
(America y que desde la misma ha ido dismi- 
nuyendofe gradualmente el valor del oro y de 
la plata : pero efta diminución de valor no hat 
sido efefto del aumento real de la riqueza de 
Europa , del produ6to anual de fus tierras , y^ 
de su trabajo , srno del accidentí^l descubrimi^n-í 
to de minas mas abundantes que las que antes 
se conocian. El aumento de la cantidad óf orck 
Y plata en Europa , y los progrefos de^su culti- 
vo:,, y manufa6luras , fon dos fucefos , q.ue aufi-¿ 
que hayan ocurrido casi en un mismo periodo* 
han nacido de caufas tan diferentes que apenas 
tienen entre sí conexión alguna. Launa fué efec- 
to de una mera cafualidad , en que*' ni ha po- 
dido tener parte la politica , ni la prudencia deV 
hombre: la otra debió^ su prificipio á la exter- 
minación del siftema feudal, y al eftablecimien- 
to de unos gobiernos que dieron á la induftriá 
el único fomento de que necesita j que es una < 
feguridad razonable de que cada uno gozara 
del fruto de su. trabajo; y que no hade tra- 
bajar siempre como un esclavo püra su feñor. 
Polonia , en donde puede afegurarfe que aun 
continua el siftema feudal , es en el dia un ^ais 
tan pobre y mi fe rabie como lo era antes del des- 
€utLí¡micjQtQ de la Americíi. No obftaní^ el pr%* 






^ .- : ' c ^ ^ fcf Bac! i. Gap. XI. ^ j[^y . 

tío pecuniaria del tri^d ha levantado en Pülb-I> 
nia del mismo modo que en todas las demás 
partes de Europa : y por consiguiente ha baja-r 
do el valor real de los metales : luego la canti-.í 
dad dé eftos debe haberfet aumentado allí casit 
en la misma proporción al produ6lo anual de' 
sus tierras., y de su trabajo que en los demás 
paifes. Efíe aumento de cantidad en .los metai^f 
íes no creo qye haya aumentado alli la deii 
produ6lo anual , ni que haya adelantado la agri-l 
cultura pi manufaüuras ; de aquella Nación. Est-f 
paña y Portugal , paifes que pofeen las mina»< 
upas ricas del mundo , fon acafo después de Po- 
lonia las dos Naciones en jealidad menos rica^ 
^e todas las c>emas' de Europa ; por mas que 
CXI, las, circnnftanciás dichas feap fus habitan- 
te^ d'ieSQS; del oyo.y denla íplafea:: . no* obstaoMa 
te , e 1 vSdr dé eftos preciofos metales no puei*(> 
de dexar de fer mas bajo en Espaíia y Pori^> 
tugal que en qualquiera otra Nación Européáíí 
Qomo que d.e aquellos paifes se llevan á los de-; 
rnas , recargados no folo con fletes y feguros, 
smQ ó; con los coftes d^l contrabando, ó con- 
1^ imposición cargada fobre su extracción. Con 
proporción pues al produjo anual de las tÍGr-^ 
ras y del trabajo de España y Portugal no pue--j 
den menos de abundar en eftas dos Naciones^ 
«axjuellos metales. mas que en los dichos paises 
djC Europa : y sin embargo, fegun los principios 

* de nueftro siftema , fon naciones mas pobres en 
j realidad qué la mayor parte de las demás Eu- 

% rppeas : luego la riqueza no depende de la 
lUatcVial abundancia de eftos metales. 
„^^Afi como el poco valor del oro y de la 
aplata no es una prueba real de la riqueza,. ni* 



i' ■■^ 

4Jti\ Ri¿i/eZA DE- LAS NACIONES, - 

del eftado floreciente del pais en donde se ve^ 
rifica eílar aquellos metales baratos , asi el alto 
valor de ellos ^ ó el bajo precio pecuniario de 
las otras efpecies, efpecialmente del grano, tam-i 
poco esprueba de la pobreza^ ni de la bar-^ ^ 
barie de la nación. 

Pero aunque efte bajo precio pecuniario de 
las cosas en general , y en particular del tr^g^* 
no sea una prueba real de la barbarie ni po- 
breza de un pais , lo es muy decisiva el bajo 
precio de algunas efpecies particulares , cortio-^ 
las de gallinería , ganado domestico , &c. toma-' 
da la proporción con refpefto al trigo. Esta _ 
demueftra con evidencia lo primero una abun- 
dancia grande de aquellos generCs con respeftd 
á la del trigo, y por consiguiente la exten- 
sión de terreno que ocupan con resp^ftof a Isf^ 
que ocupa el grano: y lo segundo el bajo pre- 
cio de eftas tierras con respeáo también á la del 
trigo ; y por consiguiente el eftado inculto y 
abandonado de la mayor parte de los terrenos' _ 
del pais. Demuestra claramente, q^u^ el fondo^ 
y láí población no dice proporción con Ib e*-í- 
tensivo del territorio, como la guardan en los' 
paifes de cultivo y adelantados ; y que en\. 
ellos la sociedad está todavia como en é\i in*' 
fancia. Del alto ó bajo precio pecuniano át' 
las cosas en general , ó del trigo en particu-** 
lar , solo podremos inferir que las minas que á 
la sazón surten de plata y oro al mundo mer- 
cantil , &on fecundas , ó efteriles , pero no que < 
el pais es pobre ó rico: pero del alto ó.ba- < 

jo precio pecuniario de algunas efpecies ' en 
particular con proporción al de otras , pod%'- ^ 
mos. inferir^ con alguna probabilidad que se: 

acer-- 



\ 






• Libro I. Cap. XI. 425 

acerque mucho al grado de certeza , que es 
pobre, ó que es rico ; que la mayor parte de sus 
tierras están ó no cultivadas ; y que está en un 
estado demás ó menos barbarie , ó cultura. 

Qualquiera alza del precio pecuniario de 
las cofas, que proviniese enteramente de una 
degradación en el valor de la plata , influiría 
igualmente en todo genero de mercaderías , y 
levantaría sus precios una tercera , quarta» 
ó quinta parte según que k plata perdiese una 
quinta , quarta , ó tercera parte de su valor. 
Pero la alza del precio de aquellos géneros de 
que hemos tratado en nuestros discuríbs , na 
ha iíífluido en todas las efpecies igualmente. 
Tomado por un cómputo medio todo el pre- 
cio del trigo , es bien sabido aun de aquellos 
que atribuyen su alza á la degradación del va- 
lor d^ ic» plata , que ha levantado mu"ho me- 
nos que el de otras especies de mercaderías, 
ó provisiones :. luego el precio de eftas no ha 
podido ser únicamente efe¿io de aquella de- 
gradación. Es necesario pues contar para ello 
con otras c«usas , y las que dexamos ya asig- 
nadas acaso manifestarán suficientemente , sin 
recurrir 2 la supuesta depresión del valor del 
metal , la subida de aquellas efpecies particula- 
res , cuyo precio ha levantado al prefente con 
proporción al del trigo. 

Por lo que hace á eíle precio del grano, 
no hay duda en que en los sesenta y quatro 
años primerea del siglo prefente ha estado algo 
mas bajo en Inglaterra, que en los sesenta y 
quafno últimos del pasado : cuyo hecho está 
tesiiiicado no solo por las cuentas del merca- 
^do-^de Windfor, sino por las tasas publicas de 
Tomo I. ¿4 



426 Riqueza de'"la's Naciones. 

toáoslos Condados de Escocia : y por las cucn- . 
tas de varios mercados de Francia , qac han 
recogido con la mayor diligencia y felicidad 
Mr. Meííance , y Dupré de St. Mauro. La \ 
evidencia es mas completa que lo que pudié- 
ramos prometernos en una materia de tan dificil • 
averiguación. (*) 

En quanto al alto precio que tomó en Ingla- 
terra el trigo en los doce años últimos, ante- 
riores' al en que efto escribió el autor, pue- 
de sin duda atribuirse á lo destemplado de las 
estaciones , sin necesidad de suponer degrada- 
ción alguna en el valor de la plata. 

La opinión pues de que la plata continua 
baxando en su valor , no parece fundada en 
buenas obfervaciones , bien foDre el precio de 
los granos , bien sobre el de las demás racrca- 
derias. «'^ ^' 

Podrá acaso objetarfe , que una misma can-»' 
tidad de plata en los tiempos presentes , por 
las cuentas que aqui hemos examinado, no 
puede comprar tanta cantidad de qualquiera 
otra de las demás efpecies , como podria en 
qualquiera de los periodos del siglo pasado : y 
que el empeñarfe en probar si eíto depende 
de la alza del valor de las efpecies mifmas, 
ó de la baja del de la plata , no es masque 
alucinar con una distinción vana é infundada,^ 

/ ; (*) Lo mismo se manifiesta en España por las relaciones C 

que he podido recoger del mercado de la ^^^.iudad de Burgos; 
pues como dexo dicho en otra parte , en los 26 años primeros i 
de este siglo estuvo el trigo mas barato , por un computo me- á 
dio , que en los 26 últimos del pasado ; aunque las tl'^as ma- 
nifiesten lo contrario : y lo mismo ha- sucedido en los 26 si- 
guientes , que todos componen la mitad del siglo presenta ,\ 



Libro I. Cap. XI. 427 

y de muy poca utilidad para el que tenga cier-; 
ta cantidad de plata con que ir al mercado 
á hacer sus compras , ó cierta renta en dinero 
con que mantenerse. Yo no pretendo decir, 
q<ie el conocimiento de eíla distinción haga 
al que lo tenga mas rico , ni le habilite para 
comprar mas barato ; pero no por eso pienfo,' 
que ha de ser mi trabajo enteramente inútil. 
Puede ser efta diílincion de alguna utili- 
dad para el publico , dándole alguna regla con 
que pruebe la condición profpera ó adverfa de 
su país. Si la alza del precio de algunas efpecies 
de provifiones fuese enteramente efecto de la 
baja del valor de la plata , lo será de una cir- 
cunftancia que jónicamente prueba la fecundi- 
dad de las minas de aquel metal ; pero la ri- 
queza real del pais, el producto anual desús 
tierras , f de su trabajo , sin embaigo de aque- 
lla circunstancia, puede ir gradualmente decli- 
nando , como en Portugal y Polonia : ó adelan- 
tando gradualmente como en España, Ingla- 
terra , y Francia , y las mas de las Naciones 
de Europa*. Pero si la subida del precio de 
ciertas mercaderias depende del aumento en el 
valor real de la tierra que las produce , su proa 
grefiva fertilidad , ó sus continuados adelanta- 
mientos en el cultivo, adquiriendo cada vez 
^ mejor disposición para producirla, será efeéló 
de una circunílancia que indica del modo mas 
autentico y seguro lo prospero y lo progresi- 
vo del eftad» de la nación. La tierra es la 
que constituye la parte mas considerable , mas 
impl>rtante y mas permanente de la riqueza de 
un pais vasto. Luego seguramente puede ser dfe 
^al^na utilidad, y servir de mucha satisfa^ccioá 



428 Riqueza de lasNaciones. 

al publico tener una prueba tan decisiva del va- 
lor progresivo de la parte principal de su ri-^ 
queza, y de su profperidad. 

Puede ser también de algún provecho efte 
conocimiento para regular la recompenfa ó sa- 
larios de los que sirven al publico con sus 
trabajos, ó destino: por que si la alza del 
precio en las provisiones necefarias nace de 
alguna diminución en el valor de la plata, de- 
berá ciertamente aumentarfe i proporción la 
recompensa pecuniaria de aquellos , con tal 
que antes no sea ya excesiva su eftablecida^ 
qüota : por que si efta recompenfa rio se au-/ 
menta quedará injuílamente disminuida la satis- 
facción del trabajo. Pero si aqueU.a fubida de pre- 
cio es efe6lo de un aumento en el valor in- 
trinfeco , en conseqüencia de los mejoramientos 
que hayan hecho mas fecAinda la tierra que pro- 
duce aquellas provisiones, vendrá á fer una ma- 
teria de muy delicado examen , en que propor- 
ción deba aumentarfe qualquiera recompenfa pe- . 
cuniaria ; ó si abfolutamente se deba , ó no, 
^i^mentar. ' 

$9 r 51 adelantamiento en el cultivo levanta ne- 
cefariamente mas ó menos, con proporción al 
del trigo , el precio de qualquiera especie que 
sirve de alimento i los aaimales , pero hace ba- 
xar al mismo tiempo qualquiera otro vegetable* ( 
Levanta .el, precio de loque sirve para alimen- 
to del ganado , por que una ^ran parte de las 
tierras que lo producen ^ como qt:\i también es 
apta para dar trigo , tiene que pagar al dueño 
la renta que podria rendir , y la ganancia quW po-. 
dria dej^ar.al labrador , si se empleafe en pan- 
llevar. Baxa el precio de los demás alimentos' 



Libro I. Cap. XI. 4(^9! 

de vegetables , ó legumbres , por que mejoran- 
do la fertilidad déla tierra es mayor su abun- 
dancia. Fuera de efto los mismos adelantamien- 
tos en la agricultura introducen muchas espe- 
cies de ellos , que necesitando de menos ter- 
reno , y no de mas trabajo que el trigo , Ta- 
len al mercado publico mas baratos que efte 
grano. De eíle genero fon las patatas y el maiz, 
dos especies de las mas importantes que acafo 
ha adelantado la agricultura de Europa con la 
mayor extensión de su comercio y navegación.' 
Otras muchas producciones de vegetales ali- 
mentos que en el grofero eftádó de la agricul-i 
tura se ciñen al corto recinto de una huerta, 
y se cogen folafnente con la azada , con los 
adelantamientos de la induftria rural fuelen fem- 
brarfi^ en campos abiertos* , y á ' beneficio del 
arado ; como infinidad de raices , y verzas de 
t^os géneros en muchas partes de Europa. 
Si en eldiscurfo pues de los progrefos agricul- 
tores levanta el preció real en unas especies, 
en otras es necefario que baxe ; y vendrá i fer 
' una materia* de mucha nimiedad pararfe á exa- 
minar en que proporción deberá compenfarfe 
la baja de las tinas ¿on la alza de las otras. 
Quando el precio de la carne común llega á 
toda la altura á que puede ascender , no puc- 
• de influir mucho en las circunílancias de la cla- 
se inferior .del pueblo qualquiera alza que se 
verifique en el de las cofas que íüelen fer- 
vir de alim¿íito para el ganado' : y fea la que 
fuere la altura que tome el precio , por exem- 
plo ? de la gallinería , muy poca ó ninguna al- 
teración podrá caufar efta novedad en las cla- 
fes inferiores , como puedan abaratarfe los co- 



430 Riqueza de las Naciones, 

meftibles comunes que les sirven de principal 
alimento, 

. En todo cafo de excafez el alto precio del 
trigo irfiuye en gran manera en la condición 
aun de los pobres mas miferables : pero como 
los tiempos fean de una moderada plenitud, con 
que el trigo quede á un precio regular, la alza 
natural del precio de qualquiera otro genero de 
ruda producción de la tierra no puede hacer- 
le la mayor impresión : de las alzas artificiales, 
como fon las indispenfables cargas que á veces 
se imponen á los géneros de necesario consumo, 
suelen recibir muchos mas perjuicios, ij^^:, y.oki'^fil 

V 

£FECTOS QUE PRO J^IUCEN LOS 

progresos y adelantamientos sobre el precio real 
Ub < ^^ l^^ manu/añuras. .^^, ^,,^ ^h£,vii 



c. 



JlLs un efeño muy natural de los adelantamien- 
tos de una sociedad , sean los que fuesen sus 
progresos , ir disminuyendo gradualmente el pre- 
cio real de toda manufaQura» En conseqüencia 
de las mejores maquinas ^ de la m^yor deílre- 
za, y de la mas amplia y cómoda diílribucion 
y divifion de la obra , que todo es efeño del 
adelantamiento en ella, se necesita de mucho 
menos cantidad de trabajo para executar qual- 
quiera pieza separada de su artefacto : y aun*^ 
que en virtud de las circunílancias mas flore- 
cientes de la sociedad el precio de los salarios 
del trabajo habría de levantar coiv.^iderablemen- 
te , la diminución grande de la cantidad que de él 
se necesitaría ya, seria mas con mucho que k que 
podria aumentar aquella alza en el salario del 
trabajo mismo, ¡t^amjttxioii^ mm.n^.^i'^- 



C 



Libro I. Cap. XI. 43t 

Hay i la verdad algunas manufa6luras en 
que la alza del precio real que es indifpen- 
sable entonces en las primeras materias vendrá 
á importar mas que quantas mejoras y venta- 
jas, pueda introducir en sus operaciones el ade- 
• lantamiento en el artefacto. En la obra, por 
exemplo , de un Enfamblador , Carpintero , ó 
Ebaniíla , la subida de precio en la madera 
seca , que no puede menos de originarfe de los 
progrefos en la agricultura , podrá acaso equi-^ 
valer á quantas ventajas pudieran prometerse 
de la mejor maquinaria , la mayor deftreza, y 
„\ai mas cómoda diftribucion y división de la 
obra. 

Pero en to(^s aquellos casos en que nada le- 
vanta , ó es muy poco lo que fube el precio real 
de los rudos materiales, ó de sus primeras ma- 
teriíR, e^de las mercaderías manufacturadas baxa 
considerablemente. .4 

Efta reducción de precio ha sido mas no* 
table en el discurso de los siglos pasado y pre- 
sente en aquellas manufa6luras cuyas materias 
son los metales mas duros. Un relox de arre- 
^ glado movimiento que en el siglo pasado valdria 
/ acaso veinte doblones , puede comprarse en 
/ el dia por veinte Shelines en Inglaterra. En 
I las, obras de cuchilleria , y cerrajeria , en to- 

. / - ^ dos los inftrumentos que se forman de metales 
/ durifimos,^ y en quantas manufafturas de quin- 

/ • - quilleria son conocidas con el nombre de efec- 
tos de Biiviiiugham y SheíField , se ha verifi- 
* cado en el mifmo periodo una baja considera- 1 
-bleí) de precio , aunque en ninguna tan notable 
« como en la de los reloxes. Esta por lo menos 

"^hií.sijdo bailante para admirar á todo* los 
9u;> 



43^ Riqueza DE LA3 Naciones. 

operarios de Europa , los quales confiesan en 
muchos calos que no pueden producir obras de 
igual bondad y calidad que las Inglesas , á no 
llevar por ellas un precio duplo , ó triplo que el 
que cueftan en la Gran-Bretaña. Y no hay acaso 
manufaftura capaz de admitir mayor división 
de trabajo , ó en que pueda haber mayor va- 
riedad de maquinas para sus adelantamientos» 
que aquellas que tienen por primera materia me- 
tales duros. 

En las manufafturas de ropería no se ha vifto 
en el dicho periodo tanta rebaja de precios. El 
del paño Ingles superfino , se me ha a&egura-v 
^ do por el contraria, que en eftos veinte y cin- 

co , ó treinta años paíados ha^ levantado algo 
según la proporción de su calidad ; originado 
cfto , según se dice , de la alza considerable 
del precio de las lanas , que son la^ á¿ Es- 
paña únicamente. El del paño de Yorck.que 
te fabrica con sola la lana Inglefa , ha baxa- 
do en el discurfo del siglo prefente en un ex- 
tremo grande con respedo á su calidad : pero 
la de esta calidad es una materia tan dudo- 
sa y disputable , que he llegado á tener por 
cofa muy poco fegura qualquiera averigua- 
ción de esta efpecie. En la manufatlura de los 
paños es casi la misma ahora que un siglo hace 
la división del trabajo , y las maquinas que en , 
ella se ufan no son muy diferentes. Puede no 
obíldiue habex en ambos artículos algunos ade- 
lantamientos capaces de ocasionar nlguna reduc- 
ción en los precios. 

Pero la baja de estos la veremos mas pj Ipa- 
blemente si comparamos el precio que tienen 
cftas manufaftums en nuestros tiempos con ^ el* 

que 



4 



' Libro I. Cap. XI. 433 

que tenían en mucho mas rerpoto periodo, como 
hacia fines del siglo decimoquarto, en que es 
muy regular que el trabajo estuviese mucho me- 
nos dividido, y la maquinaria mucho mas im- 
perfeña. 
• i En el año de 1487 , el quarto de Enrique 
yil. de Inglaterra , fué mapdado „ que todo el 
„ que vendiese por menor una vara en quadro 
,, de la mas fina escarlata de grana, ó de qual- 
yy quiera otro paño de la hechura mas fina , á 
„ mas precio que el.de diez y seis Shelines, 
„ pagafe en pena quarenta por cada vara 
„ que asi vendiefe.,. Diez y seis Shelines de 
^quel tiempo, que contienen casi la mifma can-^ 
tidad de plata aue veinte y quatro de la mo-, 
neda aftual , se tenia entonces por un precio 
razonable de Lvia vara de paño fino de grana; 
y c(iílBo ^ue aquella era una ley fumptuaria el 
IJicho paño es -regular que se vendiese por Ip 
íE^ur^ á mas alto precio ; pues de lo con-p 
trari^ para nada era oportuna la pena de la pro- 
hibición. Aun quando supongamos igual la 
<>«f1idad ,de aquellos paños á los del tiempo 
\ /prefenteen que el mas^alto precio es una Gui- 
/ feeaj, si I) embargo de qw'e cea. mucho mejor que 
Ja de los pa fados , aun en eíla suposición se 
í^Pyq\ie ha baxado confid^rablemente el .precio 
^pecuniario de los paños finos desde fines del 
siglo quince: pero su precio real ha bajado mu- 
^cho mas. Seis Shelines j ocho peniques eran 
^entonces , ,yf^muQho tienipb después , el precio 
angular de una quartera ^e trigo en Inglaterra: 
y -alA diez y. seis SJielines feria preicio para dos 
quarteras y mas de tres Bufheles de aquel grano. 
^A'áíuando eíla quartera al prefentc á veinte y 
Tomo !• 55 

3 ) 



-:C. 



42i RiquEZA Dz LAS Naciones. 

ocho Shelines,el precio real de una vaFa de^ 
paño del mas fino de aquel tiempo equivaldría 
por lo menos á tres libras , seis Shelines y sei* 
peniques de la moneda prelente : y el que com- 
prafe aquella vara de paño daiia por ella una 
parte igual á la facultad de disponer de una 
cantidad de trabajo y de alimento que podia pro-¿ 
curarle la misma suma al prefente. ? 

La reducción de los precios en las manu« 
facluras baftas , aunque grande, no ha sido tan 
considerable como la del precio real de las Bnas. 

En el año de 1463 , tercero de Eduardo 
IV. de Inglaterra , se mandó,, que ningún tra- 
„ bajador en el exercicio del campo , jornalero^ 
j, criado ni oficial artefano qwí habitafe fuera 
I, de la Ciudad, ó en los arrabales de ella, pu« 
„ diese ufar en sus vellidos de paños que cos- 
„ tasen á mas de dos Shelines la vaia erf'qua- 
„ dro. „ En, aquel año dos Shelines conteniaa 
casi la misma cantidad de plata que al prefeme 
quatro : pero los paños del Condado de Yorck, 
que se venden ahora por ellos quatro Shelines, 
fon probablemente fuperiores con mucho á quan- 
tos podrian fabricarfe entonces para el ufo de 
la gente común , ó pobres trabajadores. Aun el 
precio pecuniario de eílas ropas con proporción 
á su calidad puede fer ahora mucho mas barato 
que entonces : pero el precio real lo es indls¿^ 
dablemente mas. Diez Peniques eran en aquel 
tiempo un precio muy razonable de un Bushel, 
ió fanega de trigo. Dos Shelines püt tanto ferian 
el de dos Busheles y cerca de dos celeminea 
de aquel grano , que en el tiempo prefeilte i 
.razón de tres Shelines y medio cada Bushel, 
vendría á valer la vara de paño ocho Shehíiet 



^\/ 



Libro J. Cap. XL 435 

j nueve Peniques. Por cada vara de efte paño 
que comprafe el pobre tendría que desprenderfe 
del píxier de comprar una cantidad de alia^cnio 
igual á la que podía adquirirle en nucftros dias 
d valor de ocho Sbelines y nueve Peniques. Es 

* también aqueila una Ley fumpiuaria que con- 
tenia el luxo y la extravagancia del pobre ; lúe* 
go su venido le feria algo mas coílofo. 

Por la misma ley se prohibía tau^bien i aque« 
Ha clafe de gentes ganar medias cuyo precio 
cxcediefe de catorce Peniques cada par , igual 
á unos veinte y ocho de la preíente moneda* 
Catorce Peniques eran en aquel tiempo el precio 
de dos Bu>heles y cerca de dos celemines de 
trigo : que i r^on de tres Shelines y feis Pe- 
niques cada Bu>hel en la anualidad , cuilarian 
ahora cinco Sbelines y tres Peniques. "Eñe pre- 
cio^! píefente se consideraria exorbitante para 
vy par de medias de las que gallan las gentes 
yobre^ en aquel pais : no obftante en aquellos 
tiem^jo.N tendrian que pagar f>ur ellas lo que real- 
m^te equivalia á (emejante precio. 
/ En tiempo de Eduardo IV. acafo no se co- 

\ ^ nocia en Europa el arte de hacer el punto de 
media ; se f^irmaban por consiguiente del paño 
común , ó eran como una especie de botines , y 
pQf eíla caufa feria su precio i nuellrt) pare- 
mjtér tan alto. La primera perfona de quien se 
dice , habetfe calzado medias de punto en In- 
glaterra , fué la Reyna Isabel ; i quien fueron 
regaladas cdftio cola muy exquisita por un Em- 
bajador de España. 

íanto en la manufactura , y fabrica de pa- 
ños &nos , como en la de los baftos la maquis 
Baria era en aquellos tiempos muy imperfeta» 



►• >^ 



43^ RlQuk^A ñé LAS NAfciÓNES, 

éiniuC-ho thás qué en^ Ifjís' prefétités. Desdé- -'éní 
tótices'por lo menos há^ réérbíad tré"^ priñfcí^á^ 
les adeíantamiehtos , sih cbritat ótrdi de mehof 
consideración , cuyo tí&mtré , é iüipórlíailciá fe-^ 
rik muy difícil afegufar. El priíViefb haber con- 
vertido la rueca y el bufo en ¿orno de hilaza, 
"él t^úat éón iá mi<;ríiá fcatítidad de ttáhajó puei 
de foriiíár la mitad más dé labor. El Tegúnüó 
el lifo de \¿arias maquinad ingeniosas qiie ¡Paci- 
litan y ábrétiañ el trabajo de devanar el hilado 
de la lana , y el colocar con mas propiedad el 
lirdido , y que prepafcín la tela con mas faci- 
lidad que anteis j!)ará el telai* : cuyas operacio- 
nes no pudieron' menos de fer muy enreddfas y 
prolixas antts de la invención c^: las nuevas ma¿ 
quinas. El tercer adelantamiento fué el oficio del 
batanero , ó molino para labar Ids paños, fn lu- 
gar de hacerlo á mano en el agua. Ni los mo- 
linos de viento ni loi> de agua fe conocieron "^ti 
Inglaterra hafta principios del siglo diez'y feí^, 
y íegun mis noticias en parte ninguna de\Eii- 
ropa hacia el Norte de los Alpes: y aun en Ita- 
lia habian sido introducido muy poco tiemp6 
antes. 

La reflexión fobre eftas circuníftancias noi 
ofrece el modo de explicar las caufas por que 
el precio real de manufafturas baftás y finas\**s- 
taba entonces mucho mas alto que al prcfenté;' 
Coílaba mucho mayor cantidad de trabajo po- 
nerlas en eftado de venta : y asi quando se ven- 
dian no podían menos de cambiarle por ipaypjT 
cantidad de trabajo ageno. ^'>i|;í-í!* 

Las manufafturas bailas y ordinarias se tra- 
bajarian regularmente en aquellos antiguos tir^^rj-, 
pos en Inglaterra del mismo modo que se fabri- 






^á'il'énv'{^d9*''!4o^ ¡^ífcs 'etí qoé íai- artes y las 
lTif2miífá8:uYá$ 'v<fe-h&Mrt^^c:0íilO ^41 :su:infancia. Se-fe 
rian unas manufaíluras domeílicas en que cada 
una de las partes que comprende su labor iria 
^ formandofe'píór difeVentes individuos de la fa- 
milia misma ; pero trat)ajando en fus operacio- 
nes^ los yatbs" qtife íes dejíáfé defocupados el ne^ 
gé^icí pffritípiár Gxlh qué' >^atiaban áu futtento4í 
Lá labdr qiíe de cíle modo -se hade y corrió de-^ 
Kamoé dicho en otro liígar, síe verfde siempre 
tnuchó mas Barata que la que coñüituye el fon- 
do principal , ó tínico para la fabsiílencia de un 
ope'rartó. T'uéiia de efto las niaíndfarélur'as finasj 
nb W irábájábíáñ' brttoYic^s é¥i Jííglaterra^ sino 
qu(é sé conducirt% alli déádé los ticoá y comerá 
ciantes paifes de Flandes : y aqui se manejaban 
eílas^bc^j^es por operarios, que como al prefen-» 
te lucedie no se mahtenian con otro oficio que 
él/de fab-ricarlas. E/a una mahufáüüra extran- 
é^ra y éébia pá^br 'algün trib'üto'^pa^^^ I^eat 
Erarío , á ló menos áq ti ctta a^nágu^ contribución 
d^ias toneladas , y del tanto por libia. Efta 
^ /iin d^iáa "nóf feria muy grande ; porque enton- 
ces rio trktábá^ la Ptílitícá dé Europa de reílrin-* 
¿ir la introducción^ de lás'niániifafelurasextran-* 
geras por Hiédió ídé l4^ i^posídoii dé altos di2«c 
^ tófio's dfe entrada i^ éórft^ fiJelé cofivenir ahorái 
•áíno de animar el coínérclo , y fomentar a loa 
^ mercaderes Ví>ára iqu^ ábafl:ééiefen con toda 4» 
^ equidad posit¿^e a los pueblos 'dé ló que lesi faka-i» 
^ ba , y tío podía fum-inifti-árlés lia 'piropi'a ihduilria< 
^ "^'í^dL consideraícíon pties de toda.^ eftas círcunsif 
iÜricias piiede con faéilidad-^ conventíernos por 
^N^quJen aquellos tiempos antiguos el precio real de 
las manufaÉluras baftas citaba mucho mas bajo 



438 Riqueza de las Naciones, 

con respeño á las finas que lo que eftá ahora» 
atendida la misma proporción comparativa en* 
tre ambas. 

CONCLÚsioN DEL CAPITULO. 



€-' 



loncluiré efte dilatado discurfo diciendo , qu^ 
todo adelantamiento en las circunñancias de una 
fociedad civil tiene cierta direda , ó indireda 
tendencia á aumentar la renta real de la tierra, 
la riqueza real del dueño de ella , ó aquella 
facultad ó poder que con ella adquiere de dis- 
poner del trabajo ageno, ó de fu producto. 

La extenfion en los adelantamientos del cul- 
tivo de las tierras aumenta aquellf - riqueza ó aque-^ 
Ha renta direQamente ; por que aquella parte de; 
produClo que al Señor toca crect necesariamen- 
te con el aumento del produjo mifmb. *'^ 
-í> Aquella subida, ó alza del precio real ^t, 
las producciones rudas de la tierra ,^ que ^s urta 
de los primeros efeclos del adelantamiento , y 
cultivo, es después caufa de que se extieoda 
mas la producción misma ; el precio del gana- 
do , por exeraplo , es por sí diretlamente au*, 
Hientativo de la renta de la tierra, y aun eni 
mayor proporción que, é\ mifmo se aumenta* 
£1 valor real de la parte que toca al duc^q 
de aquellas tierras viene a ser una facultad, ó mi} 
p6der; de <iiíponer ; reailmente del- trabajo agenoj 
Cuyo poder no solo se aumenta con el valoE, 
*€ái ddl pr0duj%> que la , tierra y .el^trab¿y 9 ^rro^' 
ja*i^:iiiioQ¿ j^^e r'ádemas d^ ^ÍJ^^ .sí^b^V^^ ^ i)br- 
cion -4e -SU: parte en mayor proporción que se^ 
aumenta el producio miímo ; por que eíte cI^'as- . 
pues de._ba.ber subido qn su precio real ñoñeces: 



( 



f 



Libro I. Cap. XK^-91^1 439 

sita de mas "trabajo^ qué antes para producirse? 
y asi para- reemplazar con las ganancias ordi- 
narias el fondo empleado en su cultivo , ó en 
el trabajo de su prodliccion, bailará una porción 
lYias pequeña de aquél produélo;y por con- 
siguiente habrá de quedar mayor porción de éi 
al dueño de la tierra , cuyo* produjo se aii4 
menta sin más trabajo.' ' * 

Todos aquellos adelantamientos en^ás facuW 
tades productivas del trabajo , -cuya tendencia 
direéla es disminuir ó bajar el precio real de 
las manufa0:uras, son por sí aumentativos del 
valor real de lá rema 'dé' la tierra. El íDuéñi 
áe ella cambia las rudas próducciórteá qué so- 
bran de su consumo, ó el precio de eíte so^ 
brante , que es lo mifrho , por el producto 
ya manufadurido. Todo lo que baxe el pre¿ 
cioTOe "ífte ultimo levantará realmente el del 
pymero. Una cantidad de ruda producción eqúi^- 
'^Idráá mayor cantidad de las producciones 
manufa6lurad^s 5 y el dueño dé la tierra qu^ 
produce la primera quedará poi* tanto habilif 
liado para comprar mayor cantidad de merca- 
dérias útiles, ó neeefarias á io{ menos para sil 
xomodidad." ^-^^S^"^^ ^^'****'^^^^ nog-gDlJ ^rild .¿ííí:> 
-■- Toda áuníento 'én^la riqueza iréal 'de lW ' éa^ 
•clon, tddo incremento en la cantidad' dé tratíáj^ 

.«imlmenté empleado dentro de ella , tiene por 

$1 cierta tendencia direBa á aumentar la renta 

-féal de" la tierra. Cierta porción 'de éílé traba-. 

I* -jo va á pa)lir naturalmente á 'la tierra' misma: 

se emplea mayor numero de gentés^^ y de ga- 

^ádfts en su cultiv'ó; el prodúfto és ittas con A 

^avjnento del fondo que se emplea en criarle 
f la renta por ultimo aumenu con el produtla» 






440 Riqueza 91: ^/^s Naciones. * 

Lí^s cjíxuí^lJar)ejfii$;Co^|[^tf^naj5 , el menospre- 
cio 4^\ culj-iv-jO y d? .I9S, .afJeUntarpientqs , la 
^j^..d4 p^e;cio re^l d^ai^a^íiuie 3:121 4e l^s prq^^ 
^ucciüíxes fudas dp lí^ tierr^i , la alza del va- 
iqr re^l de l,as m^j^ijfa^iluras procedicla de 1^ 

Iiy^a|fr^^tp-,j 1^. d^xjllnaciqn de Ja r^u,^za rei^l 
de la nación, todo ppr pira , p^^rtp, caininai 
Ó!;BP'r ; í§M/ 4^4/?0.cií^ n^aiviral .^prmii^^a a redu- 
€Író fej^ajar la repta de la tierr*^ , 4 minora^ 
la riqueza real del dueño de ella , á dismi- 
puir^^H facultad 4<e difpoper del ^r^fe^jp. agenq, 
éiA?f\\VyP^}i^^ft A^ estp trabajo, ,(, í^ví..» ,7 
-;■? 'í(y^9j^í>:PJP.4>Pfto aupal áe latj^íra ;y, del 
ir^í^^q^d^j Uíi^ J3;ac;ipn,, 9., lo, ^u^e rviene, 4; sef 
Jq .piiíipp j^.j todo ' el valor cjel anual produfto 
íle:,:upj pais^í se .divida ^ ó se refpflve , coípo he- 
Bg¿i4'i^hRoiñlk'MV^O; iMgar, .^^:\ies,p^n&:í)rU 

^i.n^^^ii)j$§ilfj^4f ;^^iM^m },.W(arip$;f^9l tt^biajp^ 
y^,,g,4papí2ÍaA|4Q^^bs.: fondos : y pqy cqngigjuien>3 
§f>i¡iñkt{\Y^^ fpnt^ *>;5qbe;iqipn^s , p[; jíi;gr^sd:3 de 
utilidad, a. .,jtr^^ diferentes cl^feg. de. gení:ies'\: i 
los que viven 'de rentas, á los que" se mamipnb^ 

1^?^ íM^mk.iiiyiÁ lps^^ue.se,su%ntai)s4e gWmr \^/ 
cias. Eílas tres son las clases origina rr§^;,jy pjipy '^ 
iíi^al?|5 5.Barí9§ g9ií}pqnQntgs,d?^ia4aí?pqif^dad ci- 

f übali^jcfia^ d^riv%si^..n)pdp ^t yimra y^ í'P^mteí:.^ 
^ifDÍento...j, jj,..^^ ¿ i.::iyub- ¿.fj- ':.:íi^í í!i:m.: ¡a 

:feft^;rW^rJ^l:^íi.rfí^eF^^.^4^,^l^. pri^^^^^ íle,.;eftas ^^ 
jy^fs..;cl^fes.^§fa,i/íCepar^{^^ ^ 

ígeriei:al: ,^^,]^ . f q^i^t}?i,d^^ Qu^](q^iera fiqí^fq^jip 
.jromuevji o Reprima al uno , deprim^ ó rD^cu 
,>nueye al gtrjó, Qiíando el gobierno difpqnf ^n* 



ret. 



t 



. ? - T< Ll B RO L C A P.' XI ■} : '' 44 1 

reglamento de .comercio, ó polijoía , nunca po- 
drán incurrir en error los dueños d^e predia.% 
tierras, ó heredades mirando por el interés par- 
ticular de su clafe , 6 nunca errarán en lle>- 
var eftas miras ; á lo menos teniendo buenos 
conocimientos sobre los fundamentos en que 
pueden eftrivar eftos intereíes. Pero las ma« ;ve^ 
ees pecan por falta de principios ; por que de 
las tres clafes dichas los dueños de tierras sue- 
len ser los únicos á quienes ni cueña trabajo, 
cuidado, ni defvelo la adquificion de sus rentas; 
vienen estas á ellos como de propio movi- 
miento ; y con unaabfolutaindependencia.de- 
fatiga, de proyefto, y de solicitud propia. Aque- 
lla indolencia,*que es un efeÜo muy común 
de la conveniencia y seguridad de su ivituacion, 
les hace las #nas veces no soló ignorantes, sino 
iuí^l^a^s de aquella aplicación de entendimi- 
ito, y de imaginación que se necefita para pre-^ 
^aver, y premeditar las consequencias diCviqualr 
quiera reglamento publico. 3.;p '-^ :>! ouíy 
i'. El interés de la segunda clafe , que es la 
que se mantiene con los salarios del trabajo^ 
está tan intimamente unido con el de la sacie- 
dad en común como el de la clafe primera* 
Nunca están tan altos los salarios del trabajo, 
como hemos demostrado antes, como, quando 

. ^^^^ vá en un aumento progresivo, ó continuado 
la demanda por operarios , ó quando el nume^ 

# ro que de ellos se emplea va; -siien do gradual- 

^ mente may^r cada vez. Quando la riqueza real 

f^ de la i nación queda eftacionaria , ó .sini paüir 

ad#lante , ni venir á decadencia ^.Jos i'alario^ 
del trabajo se reducen muy preíio á foio lo que 

^^^ e! bailante para mantener ,sin de:smej.ora_j.uu^ 
Tomo i. 56 



Jca^ 



! 



1" 



442 Riqueza dé las Naciones. 

-familia, ó para >qu€ cointiníie i lo menos lárar- 
^íza í de los operariGs : pero quando la Ibciedald 
-declina no pueden alcanzar los {alarios aun á eít- 
ta coiifei vacian; El -orden de propietarios de ti er- 
ras. podrán acafo ganar mas con la prosperidad 
de una nación que el de los simples trabaia- 
dore«^ pero no hay claíe que padezca mas que eíla 
con su declinación. El interés del trabajador es el 
mismo que el de toda la fociedad , pero el es inca- 
paz de comprehender los interefes públicos , ni la 
conexión que el íuyo tiene con ellos. Su condi- 
ción no le dexa el tienipo fuficiente para im- 
buirieicn la^ -ideas, y conocimientos nccefarios 
para ello; y su educación , y i'us hábitos fon ta- 
les por lo general que aun le inhabilitan para 
juzgar de ellos , aun después de conocidos. Por 
tanto en los gobiernos populares f es muy poco 
-atendida la voz. de. fernej antes gentes /a ifcder 
-en. aquellas ocafíones en que el clamor publi(^ • 
-va ¡animado i de otros secretos resortes, y mo^ 
vido de los que se. valen de sus exclamacio- 
nes^ no.) por ¡el interés publico, sino por el 
particular! refpeólivo de aquellos incitadores;: p a 
, Eos que constituyen la ; tercera clase scmf 
aquello^ que^viven con las ganancias. Todo caaS^?' 
dal , capital , ó fondo &e emplea para ganar; y 
Ja ganancia es el reforte que pone en movi-*- 
miento, ila mayor parte del trabajo útil de toi*:^ j^, 
•da! sociedad. Los /proye.6los y efpeculaciones de 
los que emplean sus: fondos , ó los ágenos, re- 
guian y. dirigen, las ' operaciones mat importan- ^ 
tes.del trabajo ; y la ganancia es el finque se 
proponen cu todos sus provenios Pero la qio- 
ta,ó el tanto de la oranancia no se aumenta con la 
prüfpcridaddel pais, como sucede.en la renta y e»^?»'^ 



C' 



\í »f» \» 



( 



# 



^ LiBko/I¿ Gap. XI/;^^í 443 

los falaHoá ; pero decae co \ la declinación' dé 
la riq^ueza de él. En los paifes mas ricos es laga- 
jiancia , ó .su qüota , mas moderada , y va siend ) 
mas excefiva conforme va aproximándose el país 
á su ruina. Por tanto el interés de esta terce^ 
ra clase no tiene la mifma conexión con el' pu- 
blico de r Id sociedad que el délas otr; s do<7. 
Los mercaderes , y los fabricantes son las dos 
efpecies de ciudadanos que emplean caudales 
mas confiderables, y quienes con sus riqu^ezas 
atraen la ma)or parte de la' consideración pu- 
blica hacia sí. Como toda su vida la ocupan 
en .proye8:os , y efpeculaciones tienen mayor 
agudeza y talento que la mayor parte de sus 
paifanos , ó c^^m patrio tas. Pero como también 
sus. i(}eas se ^ercitan pODio comían .mas » há- 
ci a¿is pa rticjjBares interefes en el ramo í respec- 
tJjj^lP^cle sus oficios , y negociaciones , que 
erca del publico de la fociedad ,; el diélamen 
e estos, aun quando lo den, con el mayor can- 
dor , (que no siempre sucede ) es mas adi^o 
al primer objeto que al segundo; i. La: ^superio- 
ridad de ellos sobre los dueños de predios, ó 
ba^ciendas campestres, no tanto coníiste en el 
í^íonocimiento ..que puedan tener dd los intere- 
fes públicos, como en el praftico de su pro- 
pio interés. Con este superior conocimiento 
pii^fiico suelen alucinar al publico induciéndole 
á creer que muan mas por el interés cí mu n, 
que por el particular de cada uno de ellos. Los 
f interefes á^ los que trafican en ciertas negocia- 
ciones particulares , ó en ciertas manufafluras, 
en^ ciertos respetos , no folo son diferentes, 
mío enteramente opuestos al beneficio común. 
Ampliar la venta de sus efeftos , y cohartar 



/= 



T 



RlQ^ÜIZA DE LÍAS; N-A(ílONES. 

tí) Qompetencferj^es' siempre interés deijob^trail 
•tan tes : y en efeéto el ampliar el mercado poi^ 
li> , regular es muy conforme al interés publi-i 
co también; pero el limitar la competencia no 
puede menos de ser siempre contrario al bene- 
ficio ícomun ; y sola es capaz de producir el 
.efeño de habilitar al co)miQrciante para J^ue'k-í 
ventando sus ganan¿ias á mas de ló que debie- 
ran ser imponga , en beneficio particular suyo; 
aína efpecie de interpretativa contribución, ó 
carga fobre el resto de sus conciudadanos. Qual- 
quiera.proyefto pues que venga, de parte de 
€sta claiíc de gentes./es neoessirio que se mire 
con la mayor precaución, y que jamas se adop- 
te antes de ser prolixa y eícrupHofamente eka- 
niinado , no solo con la mayor * atención j siiio 
aun con4a defconfianza de sofpecKoso : por 'qiic 
lestos. proye€lo3 se proponen por una clase ^^ic 
gentes , tuyos interefes suelen rio ser exaftá » 
mente conformes á los del publico : gentes que 
tienen las mas veces interés en deslumbrar á 
la nacioii ; que suelen oprimir al publico con 
sus monopolios ; y quienes en efe8:o le han opri- 
mido en muchas ocasiones. Hablamos asi eri 
quanto á la tendencia de la cl^se en general, 
no con respecto ¿aquellos particulares que aman- 
tes de la patria , y del beneficio común mane- 
jan sus negociaciones con utilidad propia,'*^*! 
/sin perjuicio del publico interési ^^í'> ^ 



11) 



N^71 u i 



Ffif- íirtj^vuqo; >tfio otó 

iíafíi/v 






t 



.?,:iHO^IBRO I, 



>n 



M; 



Cap. XL '^^' 



P R E C I o S . 



445 

dÍ'^ XA '""^UARTERA ;dE • OCtlO BUSHÉLES 

de trigo ek Inglaterra : advirtiendofe que ca>ds^ 

* Quartera . Inglefa equivale á 5 Fanegas, ^.^ 

2 Cétejriinés/y 4 í|. ^ua,rtillos de nie-.^.¿,'^ 

di^^ Castel.lána.' ' " ^ ' ^^.í 



^o- 



Pwiesé poriu" ^rd«i «1 precio qi 



irc media «ntrc el infiríi6í y 
ie de cada. V división de i 
<ípcc años ,se deduce el precio medíp <]ue de estps duodecenios 
resulta corresponder á cada uno de los años que comprende. 
•En la'fflisma linfca*de nuifteí'os" se coloca " la reducción £ 
jTioneda Castellana despreciados lo*' avos por impertinente» 
»^paca e«ta- c«€ftta. * — 




^4^ RiQüETZA^Di L;^Aír Naciones: 
Años. Libras. Shelin. Peniq. Rs.vn. Mrs. 

1287. . . .^ \io, .„;. ¿i jí j; 45. . 

i:g:'-'.;-rt'qte':'#r ■.$;■■'$■' 

1290. . ^. i . ^ Q¡. * • ... 210. . ;^ 

1294.. L j"- ^. 'k^}"^-;' "i^r ■2ÍQ. .. -^, 
1309. . l:.^;^m'?'¿^'i . 56. . 25. 

1316. .:;i¿4.bíi^ ¿;h lí^.>..,'¿:;«Ote .4?¿'J,í^r¿^.^ "Sft 

1317.-. ''^^^^^^^¿^•^'^Ji«:r:;^vi^'^a^^i^;vU^ r v'«; 



Total. . 23. . ^. 4:~r-7-i,i4.1i 2T)Q2. . 5. 

^'349- u^t • • r 5- • : ^- • • .23- •, r^-s/ 

^353- :¿idí3- • : / 2. , , 2, . .. ¿79. , .i^ij 

I3^i» :-i|,o • • t . 4« : r ^f • .• . ,21. . .rr. » 

^3^3- -v'oi- • • !^5- : t .;> • .• , Í57' "i .5y-.r 

^3^9- vxHo2- • : , 9 \ % .;4- • / . 222. . .^^,^¿ 

^3^7- •.ü8c • • •. . 4- •, •. .8. . . ^ i2i. .. . , . 

139?- -.i^.^i^- • •: .13- •. % .7i • .• . U^' •. .ríi, 

1401. ♦,:,c^. • •. .17. -. -. .it . . , 168. .. .¿7iíi,£ 

^416. .^^s^. . ., .12. ./.. ,3 . . ^ 1^4. , .,,,,._, 



\ 



Total.. 15. . . 9. . . 2. . i®39i. . 8^- 

; - _; _^ — —— ./„: ■ J - .l-i:.. ^ — ^~ 

Precioinedio.^ 1. . . l ; 5. .. . <9ii-..-. juS^if. u oHi^ I 



( 



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/ 



^ * .5 ^ w-yi JLii R I. ' G A p . I X . 
Años»; Libras. : SheliiK Peniq. 




447 


Rs.vn 


. Mrs. 


1423. % *^^ . .'. 16. ^ - .0 ' ...* 


. 72. . 


•tíCi.1 


.1^25. r.^- .\...D^-8lCi^'^'.;.í 


.36.. 


•l'C-c,t 


1434. -. 2. . . 13 4 


240. . 


•i -i I 


^ 1435- - • ••• ^0. , .. 8. .... 
1439. .. ^2. ... 6. .. .. .8 


. 48. . 


•'c*t 


.210. .. 


■bc^í 


1440. .. 'ó'^2. .-. 8. . ., .8 . .. •• 


.216. . 


•^8<F 


# M44- ' -^-^B • •*• S 'a 


• 37- ' 


tJFií 


1445. . .0^ . ... 9' ' -•• 


40. .. 


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1447. * .PC . ..i 16 \Jt ... .. 


72. . 


■.^c&t 


1448. . -'^3.. ... 13 '<i 


. 60. .. 


.'{;,. I 


1449. , ^^:¿ .... 10. .. . • 


■ 45- •• 


-..•^í* 


1451. ,. .bg . .. . 16 'i 


. 72. .. 


.ou>t 


.J.Tp.taL..ri2. .^ 15 4.. . 1 


#149. 


» • 


fieclo^inedlo, i.jf . 1., ., .. 13 X, . 


■ 95- • 


25 í- 


1J53. . cg. . .. . io. , . .3 8 


.48. . 


■íí^i» 


Á55' . .08- • — 2. , . .8 4. .. . 


. 10. , 


•=%yt 


I457. ..cyi . - . 15. . . . 4... 


69. . 


•i\jt 


1459. . .88s .... 10. . . 1 . .. . 


;45- « 


•V**í 


1460. • .ki'i . .. . 16. ^ . .ji . ,. . 


72. . 


i(:>i 


14^3. • .8gíi .... 3. . . .¿íB. ., . 


16. . 


•r*st!í 


1464. * .cog . .. . 10. . . . ,<^.*. 


45- • 


•83 cr* 


1486. » .L% . ,. . 17. • . .ÍX * .. . 


166. . 


•1*^t 


1491. . .: 1'. . .. .: 2. • . .01 ♦ .. . 


99- ' 


•^'ijí?' 


^^^|^^^J||^% « .(^" ^ • .. .^ 6% « r .Q 1 • .• . 


27. , 


•(:^«írt 


1495- «^ •'•H$i .^.8 f. . *• \k , .. , 


.22. , 


Jfi£ 


• 1497- - -¿é* • .• oíi. . . ,ií ... , 


139- 1 


A5fc(i 



. Total 
o - 

Procio medio» 



:?^8C 



760. 



1.7. 



14. 



63. 



l^f. 



■ i 



Añ<t)s. 

1499- 
1^04. 
1521. 

1553- 
1554- 

^555' - 

1556. .. 

1557. . 

1558. ^ 

1559- - 
1560. « 



Riq\jeza de las Naciones. 



Libran. 



Oí i^ 

.o,\ . 
' C • 



.£T^. rf. d* 



Shelin 
6. . 
8. . . .:; 

.10. c. . .< 

.?«. .. .] 
8. - . .8 

.n8 .8 

8..... o 

17., 
8. 
8. , 
8.. 



Peniq. 



Rs.vn. Mvs, 

• 27' 



..ht 8^ 



di^ 



38 

9 
36 

.^e 
36 

^36 
79 

.3^ 

-36 
36 



23. 



'TotaL.; 6. . . 


. . . . 2|. 540. . 31^. 


Pirccío ínedio, ... 


10. . . . 


í^ 45- •,■.2^; 


1561. • ... 

1562. . .... 


8. . . > . 

8. . . , 


- '3^ - -aLí 

- 36. • Bm 


1574. . t. . -. 
1687- • 3. . '. 


4. . . ^0. 


. 180. .. -.^^i 

, . 288. . -Qx'^- 


1694- • 2 


16. • • >- , 


, .. . 252. . -..^^^í: 


1595- • ^ 

1696- • ^^ 


13- * • 4; < 


. •. . 238. . .^^r 
. - . 360. . 40^ i 


i59^7- ' ''-'"^ '- 


12. . • -\i 


. - . 414. * .68^ t 


1598. . '*j. ... . 

1599. . ~-'^. .... 


16. . • 2 8 

19. * . ' 2 


;.. ^ 255. . .' 
. .. . 176. • ^4-^ 


1600. . ^ 


17. * • 8 


. .. . i^^. . ,17, 


i6qi. i -v! V. . ', " 


14. . . '10.-. . 156. .. 25 f. 


Total. . 28; •.•• 


. 7. . . 5- 


. 2(2)562. iiUo.r . 


Precio medio. 2. . . 


h 213. . 17. ' 



\ 



s 



t 



.5 i:LiBRó:l*;.CAiri XI¿iypí>? 449; 

Prcf 10' m^Iq -át la Quartera , ¡dé ' trí^ (^^ - , nuqyi B.ushele^ 
árreo-laáo por el <jue^ tuvo en e) Mercado He Windsor^^ 
* V entre los días dé Nra. Señora, y de' S.'Miguel. * "-, 




Tomo I. 



67 



Riqueza db las^Nacioííes. 
Peniq. Rs.vn. 




.íi-MOi:' 


LilRO I. Cap^ XL 


''I 


m 


Anos.. Libras, 


Shclin, Peniq. 


Rs.vn. 


Mr^; 


1637. •.p ^2. . 


. 13.. .^ . . 


.238. 


17. C 


1638- • 2. . 


. 17.. . 4— 


258.. 


• 


1639. .. 2. * 


4.. . 10. . 


201. 


25 i- 


1640. .. 2. . 


4. • 8. . 


201. 


• i 


1641. .. -2. . 


. 8.. ,:. . . 


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1642. .. :¿¿2 




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1645- V 12^ S 2 


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1646. •.: o::2. ^ 


8. .ñ . . 


216.. 


• 1^ 


1647- • ''S- • 


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331.. 


17^. 


1648. •. ' :4- • 


. . 5.. .i- . . 


382. 


•*7- 


1649- •. ^4* • 


• •• •. . •' 


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1650- • 3- i 


1 . i6.. . 8. , 


345-. 


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1651. V 3-J 


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-330- 


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17. 


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17. 


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297. 


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^6g. - 2. 


4- • 4- . 


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17- 


1670. .- í a^ i 


» .¡,0 1.. ., .8. . 


. 187. 


■ íJ* ' 



Í5> RiQUEZAiJE. ¿AS Naciones. 


( 


Anos.. Libras^ Shelin. Peniq. Rsivn. 


. Mrs. 


167a. ..<'/ :^2. / . 2. ..f r . « 189. 


• V^'U ' 


1^72; ..í: -2. -. K 1, ..r. . ^ -184. 


^^7. 


1B73. . 2. - 6, . 8. . 210., 


' - H * 


1674. . 3. • 8. . 8. . 309.. 


'0*:«¿1 ( 


1675. .• .3. . . 4f .:6 8. ^ .291.. 


•ílwíit 


1676. . 1. . 18. . . .. 1^71.. 


.Slí^í^ü 


1677. . ^. . 2. . . .1 ;£89.. 


•f;'tcií 


1678. . 2. . 19. . . '/ '265.. 


17. 


1679. .. 3- • . • . .^ 270,. 




1680. ,.la5?2. % , 5. ..8 . , 202.- 


•^7- 


1681. ..^é^. ^ .8 6, ..j: t 8, ^ ^2lO.- 


•\í^¿i 


168:2. ..'.Hp.2. ^ • 4* -ci, • ^ ^198/ 


.?^tdi 


i£83- ..odp»; ^\^ ■ , .. . ^ .m8o.' 


•Ql-aí 


1684- .^ 2' ^ C 4^..<:í . / 198/ 


.O^gx 


1685. . 2* N 1 6.. .- L 8. \. :;2io/ 


•i?,9í 


1686. . .1. •. 'ó 14/ ..^ í ^viii4^'. 


-£™^di 


i687^ .1. •. -d 5.\--^.t2. .• 113.' 


^% 


1688. • : 12- •. • 6/ ..?3 , / )207.* 


■hl^ 


1589. . !• ^ «ii lO.» ••^;i . .- *i35.' 


'i<A 


1690. . 1. •' • 14.. . < 8. .. ' is^'* 


.dc^ ( 


1691. . 1. •. 14.- . . .« 153,. 


^^ ' 


1692. , 2. •• • 6/., 8. .- v^io.» 


.8^¿x 


1693- . 3- '• * 7-* '"^^ 8- •' 304- • 


•ayí^f 


1694.,,?^. •• '> 4.'--)í . .' .J288.- 


.Oi)^!^ 


1695. . " 82- •• • 13-^ -'^ • •• 238-' 


1 7» I 


1696. .' r 3- •• • 11- • : ^ • -• 319- • 
1697- • 3« •• .•..•• 270... 


. Sk^ni-íti;-: 


1698. . " ^3. •. 8.. •. 4. .i . 307.. 


.i7-)t 


1699- •' -S- •- -i 4- '-l . .^ .i288.. 


fȒ5^r 


1700. , 2 • .-br . .. Al 80. * 


.í^^iií 








t '^ 


Total. .-0153. . . 1.... 8. i3®777- = 


'7- 


Pí^ipraedip. 2. » .. 11.. *.. Oj. * ^229., 


^^ jii 



I 



vA-ños. 
17VI. 

17P2. 
17Q3. 
.1704. 
,1705. 
17Q6. 
170.7. 
170.8. 
,1709. 
.1710. 
17 11. 
1712. 

1714. 

i7i 

"í8. 

720. 

1721. 
1722. 
1723. 
1724. 

1725. 
J726. 

7- 
1728. 

1729. 

1730. 

'^'* 
J732. 

¿734- 



Lj 


BRO I. ( 


:ap. XI 


^3 


Libra^. 


Shelin. 


: Péniq. 


Rsivn.r Mrs. 


i 1 


17.... 


.. 8... 


169. .. ,17. 


1. ... . 


9- — 


.. 6.... 


132. •. . 25Í, 


1. . .. 


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RlQÜÍZ.A.'¿t XAS NaC 


lONES.^ 




Años. 


Li1>raa. Sheliji. 


Peniq. 


RS.vn 


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1735- - 


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1. . .. . 


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1737- - 


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1-739. ^ 


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1744- • 


1. ... 4 




10. . 


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123. 


1.7416. . 


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1-748. . 


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17. 


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.166, 


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1.750- • 


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1751. . 


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1753- • 


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1754. . 


1. .... 14, 




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152. 


2l|. 


1756. • 


2. .... 5, 




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,1203. 


^757' • 


3. ... .8 . 




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1760. * 


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6. . 


.^1644 


1761. » 


1. . .. ^0. 




3^ . 


:^136, 


%i^ 


1762. ^ 


iiv . , ^19. 




•^t. *^ 


■ #175- 


17. 


1763. . 


. 2. . . .0: . 




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,r.i83. 


12f» 


1764. . 


2. . . 6. 




.9. . 


^ 210. 


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[64 añ . 


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TotaU 


129. . ,. 13. . . 


6. . 


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. .182.. 


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I 



Libro I. Cap* IX, 



Í5-* 





arabos ^de %s años mismos 




jDos Decenios sep 


com^ 


,0D1>* prendidos 


■en ía Tabíá' anierion - ^ 


a'iía 


• Años. Libras. 


Shelin. Peniq. Rs.vn. 


Mrs, 


1731. . 4.' .í • 


12. ^-¿ -ib/>-¿- i-i7¿''^^ 


f5i> 


>.73^ ■• ' i^'^í'^" 


' 6. /• • >"8vV^^^5i^6."; 


• 


1733- • *• • • 


8. . . 4. . 127. . 


17. ■ 


Í734. . 1. . .- 


18. . . 10.. 174. . 


25T- 


1735. . 1. . .- 


''3. .... 103. . 


*7- , 


1736. . 2. . . 


... 4. . 181. . 


*7S^ 


1737. . 1. . . 


: 18.^*,. '- -vü ^iji: -y 




1738. . 1. . . 


15. -P .r'i 6^'^l3^ t¿9t^r 


1739. . 1. . . 


18. . . ' 6.' . ■ 1737. 


8f . 


1740. . 2. .| 


10. . . 8. . 228. . 


íf 




i;l2,i . . 8. íBs^jP.; 




BRció medio, j. . , 


15' • • 3t- 158- • 




¿741. . 8. . • 


6. .'•..- 8.'^.'^'í-áib.^>'-^ 


rV'^" 


1742. . 1. . • 


14..V- -í ■■\Í^..^'Í£Í3.^L 


Oi ísHlG 


1743. . 1. . . 


4. . . 10. . ;iii. ¿^ 




1744. , 1. . . 


4. '¿-^¿'í ao^. .'-í^ii.'^í 


1745. . 1. . • 


7. flln¿í>q5.-.p. i^^; -n^> 
19, orr^dífi Itt^-tlr^^.rln' 


1746. . 1. . • 


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14. . . ioJ^'^ ^tg6'.''; 


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17. . . . . . ' í66. . 


>7. ' 


1749. . 1. . • 


^l7.-í£íi.r.tJít!0.) .oiq^eS. b 


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12. .. 6; .^ Í46; •. 




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*^l^ Pf^o medio. 1. , . 


i3.-^vV^t/ 9^.-^i5¿.^^' 


5|-;; 










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í 



<: 



45^ Riqueza, de las Naciones. 

^ TABLA ^^ 

DÉLOS PRECIOS DE LA FANEGA DE TRIGO, 

y de la de Cebada en Tierra de Castilla^ 

^Ljomponefe efta de feis PeriadQs comprensU 
vos de ciento diez y ocho años desde el de 1^75 
hafta el de 1792. El Periodo primero confta do; 
los veinte y seis años últimos del siglo pafado; 
el fegundo de otros tantos de Ips primeros del 
preíente : y el tercero de los veinte y seis qucí 
siguen á eílos: pero el quarto , que se compone 
de doce, concluye en el de 1764, uno antes, 
que fuese abolida la TaTa de los granos 4 para* 
que desde efía época principie s/ periodo com-* 
puefto de veinte y tres año^. ha^Va el de 1787, 
que es el que precede al ultim^'^^.j^n a AjM r Jiio'^ 
eL.qual compondrá el periodo fexto* 

? La computación de^ los precios medios de^W 
fanega de granos, que fe ña la mos aquí á cadas 
año, eftá tomada hafta el de 1765 , en que-|s( 
abolió la Tasa ^ del proejo á que. corrieron en 
el Marcado de Burgos. -..desde dijcho añQ hafta 
el de 1787, del que tuvieron eji Jos prijicipa-i 
les -Mercados de Castilla > tomarxdo el ^^recio 
que media entre el infioio del Mercado en. que 
valió á meno^ y.e\ fup remo, del mercado en oue 
valió a mas: y al pie de cada .periodo deoti !* 
cimo5 el p!re,cio^ común. mediQ qxie corres^^onde, 
á cada airo porjo que.refulta del total, ^n eh 
periodo del ultimo quinquenio feíialamos los 
precios Ínfimo y fupren\o,dé^ t cada, año ,. deci^^- .. 
cidos de la razón de los Mercados principales 
de las dos Caftillas,, Andajucia,y Extremaduir»^ 
fegiin ^e -ha publicado en los planes remitidos 
«I Real y Suprenio Confejo, por orden circular 



I 



Libro 1. Cap. XI. 457 

de 14 de Agoílo y 18 de Septiembre del año 
pafado de 1787. No se ha buscado en todo ello 
una,, escrupulosidad importuna, é impracticable 
en la materia , sino una regulación prudencial 
fuficientemente fundada. 

Trigo. Cebada, 

Rs.vn. Rs.vn. 

36. >. . . 17, 
30. 



Arioí?. 
1675. 
1676. 
1677. 
1678. 
1679. 
1680. 
16S1. 
1682, 



1682. . ^ •^^^- 

1683. . ^ ^21. 
i68^^^^B^^ 20. 




48. 
40, 

34- 
21. 
21. 






10 
18 

13 
12 

14 

i4 

14 

8 

5 

6 
6 

6 

9 
8 

8 

8 



8 
11 

13 

09 



256 



,q 1 o 




Total . • • . . 388. 



19^. . ..^^r. 



PrccÍ9 medio, , , . 14 . . 31 ^1— • • 7' '^ "Ai. 



■^d-' 



m u i n t ■ ! ■ 



&¿mji 



^é 



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I 



Libro I. Cap. XL 



Trigo. 
Rs.vn, 




Toial .^^ . . 459. 



¿Jí^ccio, medio. . 17 . . 



Celada, 
Rs. vn. 

8. 

8. 

9- 

7- 

5- 
8. , 

12. 

10.* 

6. 

7- 

10. 

9- 

9- 

13- 

7- 

- 5- 

7- 
8. 

8. 

8. 

8. 

9' 
. 8, 

' 9- 
13- 



459 



224. 






, .. 8..2041..J 



■ • -tvx' 



46o Ri< 


2UEZA DE 


LAS NaCIONEÍ. 






Trigo. 


Cebada. 




Años. 


Rs.vn. 


Rs. vn. 


* : •» 


Í753- •• • . 


33- 


, . . 22. . ,. 




1754. '. . . 


ly. 


. . t.-.' ÍSt. . ., 




1755. . . . 


12. 


. . . 7. 




1756. . . . 


13- 


, . . 7. . 




»75T- '• • • 


14. 


. . .,Ví 9. 


» • '■ 


»758- 


16. .. 


, . . IjO. , 


_ v 


1759. .. . . 


i8. 


. . 9- 


• m ^ 


1760. . . . 


22. 


. . 10. . • 




1764. . . . 


34. 


. . . 11. 




176a. . . . 


24. 


> . . 10. 




1763. . . . 


• 30- . 


. • . 13- 




1764. . . , 
(12 años.) 
Total . . . . 


29.. . , 


. . . 13. 




252. 


• • V^3- 




Precio medio 


. 21. 


. . . 11... « 1 




Í7S5.- . .' 


. «6. 


. . . ■ 12.' 


l".'^ 


1766. . . , 


• 25. 


• . • 13- 




1767. . . 


. 25- 


. . . 14. 




1768. . . 


. -30, • , 


. . . 14. 


. . 7' 


1769. . . 


. .30, . 


• . . »5- 


1 


1770. . . 


• 37- 


. . ■. • »8. 


1771. . . 


. 26» 


. .'-, ;, 11.' 


• C! 


1772. . . 


. 27. 


. .■ •. • *3.- 


' •>• 


1773. • • 


• 26. 


. . . 17. . 


1 • 


1774. •-. « 


. 25. . 


. »:■,>.. ,'.5. 




1775. ^— r-^ 


• 27. - 


> • . 10. < 




1776. • • 'i 


• 22. ■ 


» • . 15. «M 


'-.t¿r^ 


1777. . • 


• 25- 


.-^ -»- 16. • 




1778. . . 


. 24. 


. . . 14. • 


. í 


1779. . . 


. 26. 


. ... xz. ' 





y 



^ 



i 



i 



I 





,.. 


Libro I. 


C 


AP. . 


XI. 


46* 






Trigo. 






Cebada. 




Años. 


' r. :: ■■ 


Rs.vn. 






Rs. vn. 




1780, 


• < 




29- 




• 


i6. 




1781. 


• 




26. 




• « 


15. , 




1782. 


• 




19. 




• * 


11. 




»783- 


• 




22. 




• 4 


ti. 




1784. 


• . • 




21. 




• 


14. 




»785' 


1» . < 




24. 




• i 


ao. 




1786. 


• . « 




29. 




• 


. 20. 




1787. 


¿ 


■) ' 


35- 




• 


• 19- 




^2^ clllU2>. 

Total. . 


606. 




• 


• 336. 


• 


"Precio 


medio. 


26. . 1 1 


I 9 


• • 


14. .so i!-. 




imo y supremo dt la Fanega de Triga, 
y 4e> Cebada en el ultimo quinquenio. 



Casth'llá la Vieja. 



Trigo. Cebada. 
iftños. Rs.vn. . . Rs.vn. . 
1^. .24 a 59.. 13 a 28. 
178^. .22 a 58.. 14 a 29. 
n^ -39 a 109.. 17 a 48. 
1. .22 a 66,. 10 a 38. 
1792. .16 a 35.. 9 a 18. 

Precio ^ 

medio ' 



Cast. la Nueva. 



Trigo. 


Cebada. 


Rs 


.vn. . . 


Rs.vn. 


36 


a 64. . 


18 a 26. 


44 


a 60. . 


17 a 24. 


36 


a85. . 


17 a 42. 


22 


a78. . 


9 ^ 42* 


23 


a 40. • 


11 a 26. 




.. 22..l3f. 1 48. ..«7 f. .23.. 6^. 

[.-, , . 



46a Riqueza de las Naciones, 





^ 


ANtfxVyCiA. 
• • ■ í 


EkXREMAD U'R A« A 


' Trigo: Cebada.' 


! i 

Trigo^ ' Cebada* i 


Años. Rs.vn... Rs.vn. . 


Rs.vn.. . Rs.vn. 


1788. .26 a 68.. 16 338. 


37 a 60.. . 20 a 3Q. 


178$. .'26 a fo.. 17 340. 


37 a-50.'. . 49 a <¿6. 


1796. .'34 a 70.. ái 2f 36. 


38 a 66.'. . 46 a 3$; 


1791. .'25 364.. Í5 á 36. 


•19 3-57... ..lia 39; 


1792.. 25 a 65.. 14 a 35. 


19 a 42^. . 14 a 28. 


Precio 




común.. 47 • '^^ f- 3^- ^T* 


42.. 17. . 23.. 30 f. 




N O T I C I 

DE LAS TASAS DEL TRIGO Y DE'ÍA^^CHBÁ 
que ha habido en España desde elRevnadO 
de D. Aloníb, el Sabio. -^^-^V 

Se advierte, que no debe confundirse el valor de los Ma« 
ravedises de que aqui hablaremos con el que tienen V ' 
.. \ presente, sino referirse al valor de los tiempoi-<{j * j^, 
» .^w .. ..^ respeftivos.^ t ..{{Uk 



1 dicho Rey D. Alonfo, y en tiempos pos- 
teriores 1). Juan L establecieroi|,. la Tasa de 
Jos granos entre la de los demás géneros mer- 
cantiles: pero tanto éíla como las que jl^ ¿^ 
gucn fueion en varias épocas interrumpidas. 



t 



'91!^ 



r^t 



/ 



I 



• 




Libro í. Cap. XI. 463 

D.Alonfo XI. por los años TASA .^^ 

de 1350 , ó poco antes, re- de , 

pitió aquel reglamento, po- Trigo y Cebada, p 
niendo dichos granos á pre- •> <, . . 

cío de . . 9 mrs. ... 5 mrs. 

D.Enrique II. en las Cor- i, . ; ., 

tes celebradas en Tojo en crv.jq ¡j- <>bno¡^i(-q 
d año de. 1371 , la. renoyó :. ,. 

fixandola á . . . , . ... 15 ini:$.,^ ..^(^mrsj 

D. Fernando V. en Ma- , '; u..u r- ,.., 

drid en 23 de Dicienibre de 
1502 la alteró , y puso á . , 3 ,^^.^§ ,girs. .^ 69 jnr*. 

D. Felipe XI'. en Valladoír^ ^j^ oro - j-f::)) c - 1 
en 9 de Marzo de 1558^ á .,! 3i9,mrs. . 140 ¿rs# 

El mismo Re;;^enSegovia \ tJrj -: ^'^' .'';¿^ 
en 29 de Agos» de 1566. . ^ . . ...^JJ.**, 
sin aitei^^^^pl trigo, pu- 

á > ká¡^ mr& 

1 mismo en Madrid en 
de 06lubre de 1571 , sin 
terar la de Cebada, subió ,' 

la del Trigo á 11 rs. 

El mismo en Lisboa en -í ?n L— ^ 
2 de Septiembre de 1582, 
^Ivió á renovarla, y la 

íi^ en 14 rs. ..... . 6 rs* 

U mismo en S. Lorenzo 

1598- á 7 rs. 

D. Felipe III. en 15 de 

Octubre dj 1600 18 rs. • 9 rs. 

D. Felipe IV. en Madrid 
.■^9 de Agosto del año 

de 1631. á 18 rs. • , . . . 9 rs. 

♦ Este Rey en 27 de Julio 
de 1631 permitió el libre 









I 



4^4 Riqueza de las Naciones, 

comercio á los labradores, .<Í 

perp dexó en su fuerza y 
vrgor la Tasa para los em- 
pleantes en granos. 
• Por ultimo se repitió la 
Tasa en el año de 1699. , , . , 

poniendo el precio á ra- <^ 2-:í^^^'íd^í^j ^>:ct 

zon de . . 28 rs. • . . . . 13 rs. 

Por Pragmática del Sr. Carlos III. fecha 
en Madrid en ii de Junio de 1765: que eftá 
recopilada en el Tit. ult. del Lib. 5. fué 
^ absolutamente derogada , y permitido el li^ 
bre comercio de los Granos con las res- 
'^^títiccioncs que allí se expresan , y las que 
después se eftablecieron porr Cédulas pos- 
teriores, dq que se hará nié^ cion en otro 
lugar. ^g^^^ 

v.'^ bíibüM no orneiVo , 



FIN DEL TOMO PRIMERO. 

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