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Full text of "La Literatura Espanola Resumen De Historia Critica Tomo III"

),9 S26L v.3 66-21107 

Salcedo y Ruiz 

esparlola. 



Sp-t:60.9 S26L v. 3 66-21107 

Salce^o y Ruiz 
la Jl J 



m/HW 





DATE DUE 



MAIDE 




La Literatura Espanola 

Resumen de Historia Critics 
(Segunda edicidn) 



ANGEL JJALCEDO Ruiz 

DE LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLiTICAS 



La Literatura Espanola 

RESUMEN DE HISTORIA 
= = =, CRfTICA ==== = 

Segunda edicion refundida y muy aumentada. Ilustrada coo 

profusion de retratos y de reproducciones de documentos, 

monumentos, etc., etc. 



TOMO III 

EL, CLASICISMO 




CASA EDITORIAL CALLEJA. MADRID 
MCMXVI 



ES PROPIEDAD 

Reservados todos los derechos 

hteranos y artisticos para todos 

los paises 

Copyright 1916 by 

Casa Editorial Calleja 



TIPOGRAFfA ARTiSTICA. - Cervantes, 28. - MADRID 



LA LITERATURA ESPANOLA. ~ EL CLA~ 



SIC1SMO 



I - REINADO DE FELIPE V, 



LO QUE SOBREV1VI6 DEL SIGLO DE ORO (1) 





Felipe V: Consideration sobre la influencia 
social y liter aria del cam bio de dinastia. 
Felipe V fue proclamado el 24 de Noviembre de 1700; 
entr6 en Espaiia el 28 de Enero del afio siguiente 
en Madrid el 18 de Febrero , y rein6 hasta su muer- 
te 9 de Julio de 1746 con la breve interrupci6n 
de 9 de Febrero a 31 de Agosto de 1724, que ocup6 el trono su hijo 
Luis I. El reinado del primer Borbon duro, pues, cuarenta y siete afios, 
siendo sesenta y tres el niimero de los de su vida. 

Atribiiyese generalmente al cambio de dinastia, o mejor dicho al en- 
tronizamiento de la francesa, el experimentado por nuestro modo de ser 
nacional en el siglo xvm, que trascendi6 a todas las esferas de la vida, y, 
por de contado, a la literaria, afrancesndolas mas o menos, pero siem- 
pre de un modo efectivo y sensible. Sin embargo, quizas fuese ms exacto 
decir que el cambio de casa real fu efecto politico del que, al concluir la 

OiiY (MO.) h'UbUl LlBKAKf 



(1) 1. Felipe V' Consideracidn sobre la influencia social y literaria del cambio 
de dinastia. 2. Clasicismo f ranees. El Arte poetica de Boileau. Conformidad de sus 
principles, por lo que se reftere al teatro, con la doctrina critica de Cervantes. Lo espa- 
nol y lo f ranees a prmcipios del siglo XVIII. 3. Abundancia de poetas culterano- 
conceptistas en el primer periodo del reinado de Felipe V. Su extrauagante mal gusto. 
4. Don Gabriel Alvarez de Toledo. 5. Gerardo Lobo. 6. Monjas poetisas: Sor Gre- 
goria de Santa Cruz. Sor Ana de San Jerdnimo. Sor Maria do Ceo. La Madre Casti- 
llo. 7. El teatro: A) Dances Candamo. B) Zamora. C) Caflizares. 8. Torres Vi7/a- 
rroel: A) Su vida. B) Su cardcter y obras. C) Juicio critico. 

0621107 



SALCEDO ~ LA L1TERATURA ESPANOLA - TOMO II 

centuria decimos6ptima, imponian las circunstancias generales de Europa 
y las relativas de Francia y Espana. Carlos II, muy afecto a su gloriosa es- 
tirpe, trasmiti6 la corona al nieto de Luis XIV, comprendiendo que, a la 
sazon, este monarca era el unico capaz de sostenerla, o sea que Espana 
unida con Francia podia subsistir; pero contra Francia exponiase a perecer 
y acabar del todo. 

De la tremenda lucha por la hegemonia europea habiamos salido, no 
s61o vencidos, sino deshechos. No teniamos ejercito, ni marina, ni hacien- 
da, ni nada de cuanto constituye la fuerza de las naciones. Cierto que 
nuestro espiritu nacional continuaba siendo en lo religioso, en lo social y 
en lo politico el mismo que nos habia inspirado en los iureos dias de 
nuestra grandeza, y que la cultura en sus variados 6rdenes y las bellas le- 
tras seguian corriendo por los cauces abiertos en el Siglo de oro; pero al 
espiritu nacional le faltaba cuerpo en que sustentarse, y la corriente cienti- 
fica y literaria se habia enflaquecido, enturbiado y corrompido, de suerte 
que ya no parecia ni era lo que antes habia sido. En cambio, Francia sali6 
de la tremenda contienda con grandeza politica s61o comparable a la que 
alcanzo en la epoca de Carlomagno, y a ella correspondia el esplendor de 
las letras. Mientras que nosotros caiamos vertiginosamente, corria en la 
nacion vecina el siglo de Luis XIV; es decir, el siglo de Corneille, de La 
Fontaine, de Moliere, de San Francisco de Sales, de Pascal, de Mme. de Se- 
vignfe, de Bourdaloue, de Bossuet, de Boileau, de Descartes, de Racine, 
de La Bruy^re, de Fenelon, de La Rochefoucauld, de Massill6n, del carde- 
nal de Retz, de Fontenelle, etc. La hegemonia francesa era un hecho en el 
mundo mucho antes de suceder Felipe V a Carlos II. Manifestebase y sen- 
tiase en todo, hasta en la manera de vestir. Tenemos un retrato de Feli- 
pe V, pintado por Juan Ranc (Museo del Prado, niimero 2.337), con el 
traje negro de golilla, es decir, a la espanola, hecho, sin duda, para corn- 
placer a los espanoles; y en el famoso Cuadro de la Sagrada Forma, orna- 
mento de la sacnstia del Escorial y el ultimo lienzo insigne de la escuela 
espanola, podemos ver a Carlos II y a los magnates de su corte vistiendo 
el traje de casaca o a la francesa. 

Conviene advertir tambten que lo denominado francos o afrancesado 
a principles del siglo xvm, lo era en cuanto Francia iba al frente de todas 
las naciones europeas; pero que ms propiamente debia llamarse europeo, 
ya que en Europa entera predominaba. Nosotros constituiamos la excep- 
ci6n a la regla general. La lucha, pues, que aqui se sostuvo durante el si* 
glo xvm, y que aiin continiia, no lo fu6 entre lo francos y lo indigena, sino 
de resistencia de lo indigena, o ms propiamente, de lo castizo formado 
en el Siglo de oro a la corriente universal o europea, y por cierto no es de 



/ - REIN ADO DE FELIPE V 







Felipe V. 

(1683-1746) 
(Retrato por Juan Ranc. Museo del Prado, num. 2.329.) 



(Fot. Lacoste.) 




SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 



admirar que esta corriente penetrara en nuestro suelo y amenazase des- 
truir lo que existia, sino que nuestro espiritu nacional mostrase tanta con- 
sistencia para constrarrestarlo y resistirlo. Ciftendonos al orden literario, 
el clasicismo no fu6 nunca senor y amo de Espafia. Domind en los circulos 
intelectuales; pero nunca llego a ser popular. De aqui la nota caracteristica 
de nuestro periodo clasicista: por una parte iban los literatos y por otra el 
piiblico; literatos y piiblico no vuelven a encontrarse hasta que aquellos se 
hicieron romanticos. 

2. Clasicismo francos. El Arte poetica de Boileau. 
Conform/dad de sus principles, por lo que se refiere al tea- 
fro, con la doctrina crftica de Cervantes. Lo espanol y lo 
f ranees a principios del siglo XVIII. Los literatos franceses ha- 
bianse mantenido siempre fieles a la imitaci6n de los clasicos greco-latinos, 
impulsora del Renacimiento, lo mismo en Francia que en Espafia. Nunca se 
apartaron de esta senda; estudiando la Epistola a los Pisones, de Horacio, 
y los fragmentos de la Poetica, de Arist6feles, e interpretando ambos tex- 
tos, con mis o menos acierto, formularon una doctrina literaria que tuvo 
su m&s acabada expresi6n en el Arte poetica, de Nicolds Boileau, nacido 
en Paris el 1. de Noviembre de 1636, y que vivio hasta el 13 de Abril 
de 1711. El Arte po&tica fue compuesta de 1669 a 1674. 

Esta obra sienta como principio fundamental que la raz6n y el buen 
sentido son las fuentes legitimas de la poesia; la 
fantasia no tiene ninguna importancia en la crea- 
don poetica. 

Aimez done la raison- que toujours vos Merits, 
Empruntent d'elle seule et leur lustre et leur prix. . . 

11 faut mme en chansons du bons sense de Fart. 

J'aime sur le theatre un agr^able auteur 
Qui, sans se diffamer aux yeux du spectateur 

Lejos de apreciar la espontaneidad, Boileau 
la consideraba como un mal funestisimo. El poeta 
no debia dejarse arrastrar por la inspiracidn, sino 
refrenarla y estudiar mucho, imitando a los escri- 
tores clsicos y ajustdndose escrupulosamente a los preceptos establecidos 
o deducidos de los mismos clisicos; aconsejaba que todo poeta tuviera un 




Nicol&s Boileau-Despraux. 

(1636-1711) 



8 



1- REIN ADO DE FELIPE V 

amigo de buenas condiciones criticas a quien leer su obr,a antes de darla 
a luz, somettendose a sus observaciones. El case es que nada se d6 al pii- 
blico sin haber sido profundamente meditado, sin que la raz6n lo haya 
dirigido y arreglado todo: 

II faut que chaque chose y soil mis en son heux, 
Que le debut, la fin repondent au milieu, 
Que d'un art delicat les pieces asorties 
N'y forment qu'un seul tout de diverses parties. 



El estilo debe ser la expresi6n exacta del pensamiento: nada de mu- 
sica en la dicci6n, nada de recrearse con las palabras; stas ban de subor- 
dinarse completamente a la idea. 

Avant done que d'ecrire apprenez a penser, 
Selon que votre idee est plus ou moms obscure, 
LVxpression la suit ou moins nette ou plus pure; 
Ce que Ton congoit Ton s'enonce clairement 
Et les mots pour le dire arrivent aisement, 
La rime est une esclave et ne doit qu'obeir. 



Aplicando estos principios generales a la tragedia y a la comedia, 
en el tercer canto del Arte poetica, Boijeaii exige al autor dramitico la 
observancia escrupulosa de(Tas tres unidadespesto es, que la acci6n del 
drama ha de ser una sola, sin eplsodlos~que la lleven fuera de su cauce, 
y que ha de desarrollarse en un mismo lugar y en tiempo relativamente 
breve. 

Es indiscutible que la dramatica espanola hubiera ido por esta misma 
senda, a no haberla sacado de ella Juan de la Cueva, y sobre todo el 
genio portentoso de Lope de Vega, que rompieron resueltamente con las 
tres unidades y con todas las reglas clsicas. En su Arte nueva de hacer 
comedias, Lope se Iament6 de verse obligado a olvidar las reglas y los cldsi- 
cos, anadiendo que guardaba los preceptos bajo seis Haves y que escribia 
para dar gusto al vulgo necio; seguramente que esta disculpa de Lope res- 
pondia a censuras que los clasicistas espanoles hacian de sus obras. En el 
Quijote tenemos el testimonio autorizadisimo de tales censuras, que de- 
bian de ser generales por parte de todas las personas ilustradas. 

Efectivamente, en el Quijote se lee que "losextranjeros, que con mu- 
cha puntualidad guardan las leyes de la comedia, nos tienen por bdrbaros 
e ignorantes, viendo los absurdos y disparates de las que hacemos". Y se 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

defendian las unidades y las reglas garantizadoras de la verosimilitud del 
siguiente modo: 

"iPor qu6 habiendo de ser la comedia, segiin le parece a Tulio, espejo 
de la vida humana, ejemplo de las costumbres e imagen de la verdad, las 
que ahora se representan son espejos de disparates, ejemplos de neceda- 
des e imdgenes de lascivia? Porque qu6 mayor disparate puede ser en el 
sujeto que tratamos que salir un nino en mantillas en la primera escena 
del primer acto, y en la segunda salir ya hecho un hombre barbado? Y 
ique mayor que pintarnos un viejo valiente y un mozo cobarde, un lacayo 
ret6rico, un paje consejero, un rey ganapan y una princesa fregona? iQu6 
dir6, pues, de la observancia que guardan en los tiempos en que pueden o 
podian suceder las acciones que representan, sino que hevisto comedia 
que la primera Jornada comenz6 en Europa, la segunda en Asia, la tercera 
en Africa, y aun si fuera de cuatro jornadas, la cuarta acabari en America, 
y aSf se hubiera hecho en to das las cuatro partes del mundo? Y si es que 
la imitaci6n es lo principal que ha de tener la comedia, c6mo es posible 
que satisfaga a ningiin mediano entendimiento que fingiendo una acci6n 
que pasa en tiempo del rey Felipe o Carlo Magno, al mismo que en ella 
hace la persona principal le atribuyan que fu6 el Emperador Heraclio, que 
entr6 con la cruz en Jerusalen y el que gan6 la causa santa, como Godofre- 
do de Bull6n, habiendo infinites afios de lo uno a lo otro, y fundandose la 
comedia sobre cosa fingida atribuirles verdades la historia, y mezclar pe- 
dazos de otras sucedidas a diferentes personas y tiempos, y esto no con 
trazas verosimiles, smo con patentes errores de todo punto inexcusables?" 
a Pues que si venimos a las comedias divinas? iQu6 de milagros fin- 
gen en ellas, que de cosas apocrifas y mal entendidas, atribuyendo a un 
santo los milagros de otros! Y aun en las humanas se atreven a hacer mi- 
lagros, sin mis respeto ni consideraci6n que parecerles que alii estard bien 
el tal milagro y apariencia, como ellos llaman, para que gente ignorante se 
admire y venga a la comedia" (1). 

A pesar de estas censuras, el sistema de Juan de la Cueva y de Lope 
de Vega prevaleci6; lo defiende Tirso de Molina en Los Cigarrales, donde, 
como dice Men6ndez Pelayo, "adelantendose dos siglos aManzoni, derro- 
c6 victoriosamente las viejas unidades ctesicas a nombre de la verosimili- 
tud moral y de la eterna unidad de interns*. Y tal fue el sistema del teatro 
espanol, trascendiendo este concepto a la epopeya, y aun a la misma poe- 



(1) Muchos erudites modernos, especialmente los bidgrafos de Cervantes y Lope de Vega, suelen 
presenter este texto del primero como un alfilerazo a Lope Dado el caracter del autor del Quijote no 
puede ser asf, sino expresi6n sincera de la que tenia el por buena doctrina. 

10 



/ - REIN ADO DE FELIPE V 
LIBROS DEL SIGLO XVII (1) 

EL INGENIOSO 

HI D ALCO 
DON <^V I XO TE 

J>E i.A MANCHft, 
CompttfKo per Mtfaei &e\*fru4fitti 

* J O 

Airil). ra -Scf5orclSig.Condc 

V ITA L I A N O 

VI Z C O N D E 




JS N M I L A N Por tl Hcrcdcro de Pcdro^nartu Locarn* 
Y luan Bautifta Bidcllo* Ano 

J 



Cervantes Don Quijote de la Mancha. Milan, 1610 Portada 



(1) Este grabado y algunos otros que van en este tomo corresponderian en realidad al tomo II, pero 
siendo ya muy nutrida su ilustraci6n, y en la disyuntiva de suprimirlos o mcluirlos aqui, hemos creido pre- 
f erible esto liltlmo. (N. del Editor) 

11 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

sia lirica. En todos los g6neros, el ingenio espanol se abandon6 a la es- 
pontaneidad, crey6 en la inspiraci6n, desden6 las reglas, puso belleza en 
las palabras independientemente de su valor representative de las ideas, y 
procur6 ante todo comunicar emociones, infundir sentimientos, impresio- 
nar al publico de todos los modos posibles, sin cuidarse de preceptivas ni 
de modelos cldsicos. 

A liltimos del siglo xvn estaban frente a frente este arte genuinamente 
espanol y el clasicismo frances; pero en posiciones respectivas muy diver- 
sas. Aparfe de que el arte frances era el de la naci6n predominate y el es- 
panol el de la naci6n decaida y casi deshecha, nuestro arte corria suerte and- 
loga a la del Estado: tambten la independencia de las reglas y de los mo- 
delos son, sin duda, buenas; pero a condici6n de que las manejen o em- 
pleen ingenios soberanos, como fueron Lope, Tirso, Calder6n y la pleyade 
que los acompan6 y sigui6: si faltan ingenios de esta calidad, mds valen 
las reglas, aunque sean rigidas y estrechas. Sujetindose a las reglas, qui- 
zs el capaz de una obra maestra unicamente logre hacerla mediana; mas 
el necio y el mediocre son mucho mas daninos y detestables en libertad 
que sujetos a una disciplina severa. iQu6 ban de hacer abandonados a su 
instinto? Disparates. Y esto es lo que sucedia al arte literario espanol cuando 
finalizaba el siglo xvn. Los autores no componian ya; disparataban. Impo- 
niase, pues, una reacci6n clasicista en literatura, como en politica y admi- 
nistraci6n un cambio de regimen. No hay que decir que estas mudanzas 
fueran determinadas por la de dinastia: aunque hubiese triunfado el Archi- 
duque, es seguro que se habrian efectuado, y con aplauso popular, si los 
iniciadores de la reforma hubiesen unido al buen gusto, a la discreci6n y 
a la observancia de las reglas racionalmente entendidas y prudentemente 
aplicadas, la verdadera inspiraci6n y el amor a las tradiciones patrias en lo 
que tenian de fundamental e insustituible. Por desgracia, no sucedi6 asi: 
los que se arrogaron el oportuno papel de reformadores de nuestra poesia 
eran unos senores muy sabios, muy entendidos en reglas, pero no eran poe- 
tas. iQue habia de acontecer? El publico no los siguiO. De aqui la lucha. 

3. Abundancia de poetas culteranos-conceptistas en el 
primer period o del rein ado de Felipe V: su extravagante mal 
gusto. Al empezar el reinado de Felipe V abuirdaban extraordinaria- 
mente los poetas, o los que presumian de serlo. Para una Justa po&tica 
celebrada en Murcia, el ano de 1727, en honor de San Luis Gonzaga y San 
Estanislao de Kostka, escribieron mds de ciento cincuenta poetas y cinco 
poetisas. "Brotaban como plaga en todas paries, dice Cueto, versificado- 

12 



I -REIN ADO DE FELIPE V 

res y copleros ...No faltaban poetas; lo que faltaba era poesia" (1). G6n- 
gora era el Homero de todos estos poetastros; un G6ngora complicado de 
conceptismo, y de nonez insulsa, que se hubiese muerto de vergiienza o de 
risa a considerar el copioso rastro que habian dejado sus extravagancias. 
El cordob6s Le6n y Mansilla compuso la Soledad Tercera (1718). Gongoris- 
mo y conceptismo, juntos en uno, y degeneradisimos ambos, lo llenaban 
todo. Queriendo el Cabildo de Salamanca celebrar po6ticamente la con- 
clusi6n de la Catedral nueva, encomend6 a Gerardo Lobo una composici6n, 
para la cual le di6 esta idea: "De la Catedral se pudiera decir que for- 
"ma con sus piedras un panegirico visible del Cabildo, imaginando las figu- 
tt ras del mdrmol como figuras de ret6rica, hiperboles de bulto, alegorias, 
"prosopopeyas, etc. a Lobo Ham6, en efecto, al templo orador de si mismo; 
a la ciipula, prosopopeya-, a la iglesia entera, sinecdoqae del arte y 

Catacresis marmdreo de la gloria 
viendo 

Un Demtistenes suyo en cada pefta. 

Don Juan Enciso habia calificado la muerte de Carlos II de inmaturo 
ocaso. Don Francisco Bernaldo de Quiros elogid a Felipe V por ser quinto, 
toda vez que, segiin el poeta, hubo Quinto Fuluio, Quinto Fabio, Quinto 
Metelo, Alfonso quinto de Espana, Enrique V de Inglaterra, Boleslao V de 
Polonia, etc., y este canto parecio tan bien, que D. Pedro Scoti de Argoz, 
cronista y autor dramatico, escribi6 un soneto en su alabanza. Por este ca- 
mino iban todos los poetas o versificadores liricos: asi, los tres poetas dra- 
mticos, Zamora, Bances Candamo y Canizares, de que hablaremos lue- 
go, asi D. Ignacio Alvarez de Toledo, Tafalla y Negrete, el Marques de La- 
z&n, D. Gonzalo Enriquez Arafia, D. Francisco Benagasi y Lujdn, Torres 
Villarroel, el P. Feijo6, etc. En Mejico, D. Miguel de Reyna Zeballosy D. Fran- 
cisco Ruiz de Le6n, que puso en afectados y pomposos endecasilabos la 
Conquista de Mejico, de Solis, titulando al engendro Hernandia, Triunfos 
de la Fe y gloria de las armas espanolas (2). En el Peru estuvo de virrey 
(7 -Julio-1707 a 22-Abril-1710 en que muri6) el Marques de Castell-Dos-Rfus 
D. Manuel de Orns y Santa Pau, aficionadisimo a la poesia, y tan mal poe- 
ta como pudiera serlo el peor de su tiempo; tradujo los himnos de Santo 



(1) Bosquejo histdrico-critico de la poesia castellana en el siglo XVHf, por D, Leopoldo Augusto 
de Cueto (Introducci6n a los tomos de la Biblioteca de Rivadeneyra Poetas liricos del siglo XVI H, e 
impresa aparte) Es uno de los me jo res trabajos de historia literaria que se ban hecho en Espafta, y guia 
segura para toda esta parte de nuestro libro 

(2) Para la literatura mejicana en este perfodo, vease Bibliografia mexicana del siglo XVIII, por el 
Dr. D. Nicolas Le6n Mexico, 1902 

13 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

Tomds, compuso loas y la tragedia El Perseo, y para representar estas pie- 
zas y otras de diversos autores hizo construir un teatrito en su palacio, asi 
como para leer poesias liricas, jugar a los discreteos de ingenio y tocar y 
oir miisica el mismo Virrey tocaba la guitarra celebribanse semanal- 
mente tertulias o academias literarias, a que concurrian cuantos peninsu- 
lares y criollos de fuste sabian componer coplas (1). 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 



ES OE LA BIBLIOTHECA 

DEL EXC" SEnOR 
CONDE DE FUENTES. 






Fuentes (Excmo Sr Conde de) Ex libris impreso, usado 
en la prlmera ml tad del siglo XVIII 



4. Don Gabriel Alvarez de Toledo. De los poetas liri- 
cos de este perfodo merecen menci6n: 

Don Gabriel Alvarez de Toledo, de noble familia, caballero de Alcanta- 
ra, " . . . del rey bibliotecario y del reino biblioteca", como dijo Torres refi- 
riendo su oficio y su erudition; nacio en Sevilla (!5-Marzo-1662). Segun el 
largo epitafio (doce d6cimas) que le compuso D. Jos6 de Villarroel, fue va- 
r6n docto, en slete lenguas perito, historiador ilustre y poeta insigne. Escri- 
bi6 una Historia de la iglesia y del mundo que contiene los sucesos desde 
su creacidn hasta el diluvio Historia antediluviana la llama Torres 
la cual suscitd controversias, y en que hallari el curioso largas y erudi- 
tisimas disertaciones sobre temas como El Sitio del Paraiso, Lengua Pri~ 



(1) De estas academias se conservan las actas y poesias en dos c6dices uno que fue de D. Pascual 
Gayangos, y esta en nuestra Biblioteca Nacional, otro, en la de Lima, publicado por D Ricardo Palma- Flor 
de Academias (edicidn oficial, Lima, 1899) El capitan D.Diego Rodriguez de Guzman public6 una Rela- 
cidn Mstdrica de la Academia (Mercurio Peruano, numeros 16 y 17. Febrero, 1791) Segun Mendiburu 
(Die Hist, del Peru, tomo VI, pag 153), en el Diano Erudito, de Lima, publicaronse, a fines del siglo XVIII, 
varias de lag poesias de la Academia. Menendez Pelayo (Poesia Hispano-Americana, tomo II. pag. 198 y 
siguientes) amplia las noticias de Cueto. 



14 



/ * REIN ADO DE FELIPE V 

mitiva, Estacidn en qae fu& creado el mundo, etc. En sus mocedades fu6 
alegre, y, sin llegar a licencioso, algo coquet6n, recreSndose su vanidad 
con el acogimiento de las damas de Sevilla a sus versos, donaires y corte- 
sanias; pero luego did un cambiazo, quizes movido por el mal 6xito de unos 
amores, o tal vez por el efecto que hicieron en su nimo unas misiones, y 
ya en Madrid, no se dedic6 mas que a la devoci6n y al estudio. Vivia en 
casa del Duque de Montellano, y no salia a la calle sino para ir a la iglesia. 
Muri6 como un santo el 6 de Julio de 1714; al pasar de este mundo tenia 
cincuenta anos. Torres public6 sus Poestas Pdstumas, y en la Biblioteca Na- 
tional hay otra coleccion manuscrita formada por D. Miguel Jos6 Vanhafit. 
Alvarez de Toledo versified en francos aunque muy mal y en cas- 
tellano, aunque gongorina y conceptuosamente, acreditando que habia en 
su alma inspiraci6n, ansia de ideal, sentimiento religiose y poetico, y con- 
diciones naturales, que en otro ambiente le hubieran hecho verdadero 
poeta Lo mejor que salio de su pluma parecen ser las endechas A mi pen- 
samiento. 

Errante pensamiento 
Que con ligeras alas, 
Hu6sped del orbe todo, 
Solo eres peregnno de tu patria: 
Suspende un poco el vuelo, 
Y alguna vez, de tantas, 
Escuchate a ti propio, 
Si cabe tu delirio en tus palabras. 



Conservanse fragmentos de un poema burlesco titulado La Burroma~ 
quid, dividido en rebuznos. He aqui la octava con que comienza el Rebuz- 

no primero: 

Si vizcainado mereci algiin dia 
Tu burramen, Garnica, pardicano, 
Conc6dele a mi cantabra poesia 
El ronco acento del mejor paisano, 
fimula del relincho tu armonia, 
Escuche alegre el espacioso llano, 
Y el valle que en sus parvas le alimenta 
Filomena cuadrupeda le sienta. 

5. Gerardo Lobo. Don Eugenio Gerardo Lobo naci6 en el 
pueblo deCuerva, cerca de Toledo (30 Sept. 1679). En 1713 era capitdn de 
caballos-corazas del Regimiento viejo de Granada; con este titulo se publi- 
caron en Sevilla algunas de sus poesias, y cuatro anos despu6s otras en CA- 

15 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TO MO III 

diz. Hizo la guerra de sucesidn en Espaiia y en Italia, y concurri6 a la con- 
quista de Ordn; de la batalla de Camposanto siendo ya brigadier (8 Febre- 
ro 1743) sali6, como 61 contaba en una carta, "con cuarenta granaderos me- 
nos y con cuatro agujeros mas en mi cuerpo". Lleg6 a teniente general, y, 
reinando ya Fernando VI, era capitdn de guardias de infanteria espanola y 
gobernador militar y politico de la plaza y ciudad de Barcelona; desempe- 
fiando este cargo sufri6 una caida de caballo, a consecuencia de la cual 
muri6 (Febrero 1750). Se cuenta que Felipe V le llamaba despectivamente 
el capitdn coplero, y aunque se enoj6 mucho contra 61 por una de sus co- 
plas que decia: 

Dos cochinos al entrar 

Me dieron la enhorabuena; 

Que el trato con los franceses 

Me hizo entenderles la lengua. 

Lo cierto es no hallarse ningiin rastro positivo de este enojo del Key, 
que, si existi6 realmente, debi6 de ser de poco momento. 

Tambi6n es cierto que pocos poetas habr^n disfrutado en vida del 
aplauso y alabanzas que Gerardo Lobo. Principe de los ingenios le apelli- 
d6 el Marqu6s de la Olmeda. {Solo en su nombre su alabanza cabe!, decia 
de 61 la poetisa dona Ana de Fuentes. Y el jesuita Losada: 

Roba a Homero la afluencia, 
Roba a Estacio la arrogancia, 
Roba a Horatio la elegancia, 
Y a Lucano la elocuencia. 
Roba a Claudiano cadencfa, 
A Terencio propiedad, 
A Plauto jocosidad, 
A Garcilaso dulzura, 
A Lope fecunda vena, 
Roba lo erudito a Mena, 
Y a Camoens heroica altura. 
Roba a Salazar cultura, 
Inventiva a Calderdn, 
Roba a Soils discreci6n, 
A Zarate gentileza, 
A Martial chiste y raz6n, 
A Ovidio imaginaci6n 
Y a Virgilio majestad. 
Roba a Quevedo agudeza, 
Y a G6ngora elevaci6n. 

iQu6 hay de verdad en todos estos encarecimientos? 

16 



. JEINADO DE FELIPE V 
LIBROS DEL SIGLO XVI 




Portada del llbro "La Numantina". 
(De la coleccidn de D. Caspar Diez de Rivera.) 



Gerardo Lobo era un versificador facilisimo: 

No busco los consonantes; 
Ellos son los que me eligen; 
Porque en la Natural eza 
Se ha de fundar lo sublime. 

Improvisaba, y no corregia: 

Muy pocas veces traslado, 
pues si mi pluma corrige, 
Adonde estaba una Venus 
Suelo poner una esfinge. 

17 

SALCEDO. La Literatura Espaflola. Tomo III. 



SALCEDO < LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

Arremetia con todos los g6neros y todos los estilos, y si rarisima vez 
acertaba con lo perfecto, casi nunca dejaba de hacerse agradable. Lo mis- 
mo escribia de asuntos religiosos que de los mis profanes. No daba nin- 
guna importancia a lo que salia de su pluma; pedianle unos versos o se 
le ocurria componerlos, y los hacia de prisa y corriendo, ora series, ora 
jocosos, segun el viento que a la saz6n soplaba. Decia de sus composi- 

clones: 

Pocas son producciones del cuidado, 
Muchas, si, de improvise devaneo. 

Si los candnigos de Salamanca le encargaban describir la Catedral 
gongorinamente, por 61 no habia dificultad; otras veces gongorizaba es- 
pontaneamente; pero si lo advertia, se retractaba: 



es esto? 
Yo llego a engongorizarme. 

De lo linico que parecia satisfecho es de su portentosa facilidad. 

Que escribo versos en prosa 
Muchos amigos me dicen, 
Como si el ponerlo facil 
No fuera empeflo dificil. 

Antes de cumplir catorce aiios compuso en loor de la Virgen su loa 
El Triunfo de las mujeres, y esta composici6n no es mejor ni peor que las 
que hizo despu6s, acreditdndose asi que Gerardo Lobo lo debi6 todo a la 
naturaleza, y nada al arte, a pesar de ser hombre instruidisimo. Y de esta 
suerte, aun en las peores de sus obras, que son los cantos Apices, hallanse 
trozos hermosos; v. gr., esta octava descriptiva de los canones con que fu6 
bombardeado Castromayor: 

Llegan a impulse de los tardos bueyes, 
Sobre fuertes cureflas sustentadas, 
Las ultimas razones de los reyes (1) 
En el seno del Etna fabricadas: 
Horroroso comento de las leyes, 
Tribunal de potencias agraviadas; 
Que en el orbe, teatro de malicia, 
Nada vale sin fuerza la justicia. 



(1) Esta frase, muy elogiada por Cueto, y que es realmente muy expresiva, no es, sin embargo, ori- 
ginal del poeta, sino en cuanto a la traducci6n castellana. Los caflones franceses del tiempo de Luis XIV 
llevaban en latin esa inscnpci6n Ultima ratio regum 

18 



I-RE1NADO DE FELIPE V 

Y son de actuatidad en estos mementos las que dedic6 a los que 
murmuraban de los premios y recompensas concedidos a los militares que 
llevaron a cabo la conquista de Ordn, como otros murmuran hoy de los 
otorgados a los que luchan en Marruecos: 

Y tu, grosero miserable urbano, 
Que murmuras, cual carga y desperdicio, 
Que dispense a la tropa el Soberano 
El socorro, el amor, el beneficio; 
Si en campafla le vieses ya ccrcano, 
Con sed, hambre y cansancio, al sacrificio, 
<j,Qu6 no cediera alii tu mano escasa 
For el dulce sosiego de tu casa? 



Pues hambre, sed, cansancio, cada instante 
En la hueste espanola es homicida; 
Siendo el hierro y el plomo fulminante 
El peligro menor contra su vida. 
Gozar tus bienes, disfrutar amante 
El amor de tu esposa tan querida, 
A esos debes que tanto vituperas. . . 
Tu los amaras como tu los vieras. 

Las composiciones mas agradables de Lobo son las festivas, y espe- 
cialmente aquellas en que pondera la ruindad de los lugares a que le 
llevaba la guerra, las incomodidades de los alojamientos, la fealdad de las 
patronas, etc. A veces tiene rasgos verdaderamente felices; v. gr.: 

De mi patrona el matiz 
Al alma causa vaiv6n; 
Trae por frente una sartn, 
Cuyo rabo es la nariz; 
Sus ojos dcosa infehz') 
Por ninas tienen dos viejos, 
Se descuelgan rapacejos 
De la boca a las pechugas, 
Y entre el vello y las arrugas 
Se pueden cazar conejos. 

La fama del capitdn coplero, que tan grande fue en vida, se empeque- 
neci6 hasta casi desaparecer cuando predomin6 la escuela neo-cldsica; 
pero no dej6 de ser leido en todo el siglo xvm y primer tercio del xix. Su 
lectura inici6 a BretOn de los Herreros en el culto de la poesia, y es indu- 
dtable su influencia en el autor de Marcela o cudl de los tres. 

19 



SALCEDO - LA UTERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 

6. Monjas poetisas: Sor Gregoria de Santa Cruz; Sor 
Ana de San Jeronimo; Sor Maria do Ceo; La Mad re Casti- 
llo. Algunas monjas poetisas continuaron la tradici6n de Santa Teresa 
y de Sor Juana In6s de la Cruz. Tales fueron: Sor Gregoria de Santa Tere- 
sa, que muri6 en 1737, franciscana de Sevilla, alma del siglo XVI, dice 

MARCAS DE IMPRESORES 




Mey (Juan y Pedro Patricio) Marca usada en Alcala y Valencia 
en la segunda mitad del siglo XVI. 



Men6ndez Pelayo, y en cuyo loor ban escrito el doctor Torres, Matute y 
Gaviria, Latour y Sanchez Moguel; el conceptismo de que adolecen sus 
composiciones mfsticas, no eclipsa su ingenuidad. He aqui dos leves mues- 
tras de su estilo: 

Jesus amoroso, 
Amante divino, 
Objeto del alma: 
No desprecies, Sefior, mis suspiros. 

2C 



I -REIN ADO DE FELIPE V 



Y esta otra: 



Pastor soberano, 
Mi duefio, rey mio, 
Esposo suave: 
No desprecies, Seftor, mis suspires. 

Vu&veme tu rostro 
Lleno de carifto, 
Que vivo muriendo: 
No desprecies, Sefior, mis suspiros. 

Adorada prenda, 
Vlda por quien vivo, 
Alma de mi alma: 
No desprecies, Seftor, mis suspiros. 



Quiero en el golfo de amar 
Anegarme, cual barquilla 
Que, apartada de la orilla, 
Se aventura en alta mar. 

En 61 me quiero perder, 
Que es lisonja de un amante 
Rendir la vida, constante, 
Sacrificando su s6r. 

Con dulce tranquilidad 
Mi pobre barca navega, 
Con una obediencia ciega, 
Sin temor de tempestad. 

Que aunque faltan vela y remo, 
Segura es la barca mia, 
Pues siendo Jesus mi guia, 
Nada falta y nada temo. 



En Granada hubo otra poetisa del mismo g6nero: Sor Ana de San Je- 
ronimo. Portuguesa fu6 Sor Maria do Ceo; pero, aparte de que sus versos 
aparecieron traducidos al castellano en 1744, ella los compuso, y tambten 
prosa, en nuestra lengua; notables son sus Autos alegdricos, especialmente 
el titulado Las Ldgrimas de Roma. En Nueva Granada hoy Colombia 
floreci6 Sor Francisca Josefa de la Concepcidn, conocida por la Madre 
Castillo muri6 en 1742 , autora de su Vida, escrita por mandate desu 
confesor, y del precioso librito Sentimientos espirituales; era religiosa del 
conventb de Santa Clara, en Tunja, y por el fondo mistico y la forma cld- 
sica, pertenece tambien a lo mejor de la centuria d6cimosexta, 

21 



SALCEDO - LA U7ERATURA ESPAfiOLA - TOMO HI 

7. El teatro: A) Bances Candamo. B) Zamora. C) Ca- 
fiizares. A) Don Francisco Antonio de Bances Candamo, que ademds 
de cultivar infelizmente la poesia lirica, y con menos infelicidad la epica 
(El Csar Africano-Guerra pdnica espanola, poema en que combati6 ruda- 
mente las corridas de toros, compardndolas con las luchas de fieras del an- 
fiteatro romano), fue aplaudidisimo como autor dram^tico en los liltimos 
aiios del siglo xvn, y aunque alguna de sus comedias El Esclavo en 
grilles de oro le acarre6 persecuciones, y aun la necesidad de defender 
su vida con la espada contra los asesinos pagados por aquellos a quien 
ofendiera con mortificantes e injuriosas alusiones, disfruto, sin embargo, 
del favor de Carlos II, de la nobleza y del pueblo, hasta el punto de que, 
herido en un desaiio, mand6 el Key a los medicos de camara para curarle, 
y se hizo atajar la calle de Alcala, donde vivia, para evitarle la molestia 
del ruido. Representante de la legitima escuela espanola, y especialmente 
famoso por sus dramas liricos o zarzuelas, murio en Septiembre de 1709, 
a los cuarenta y dos anos de edad, de una enfermedad repentina y violen- 
ta, que fue atribuida por muchos a envenenamiento (1). 

B) No poreso se interrumpio la tradition dramatica del Siglo de oro. 
Quedaban Zamora y Cafiizares. De don Antonio de Zamora no se sabe 
cundo nacio; s61o que era madrilefio, segiin declara el mismo en una de 
sus comedias; que fue gentilhombre de S. M., oficial del Consejo de In- 
dias, y que muno entre 1730 y 1740. Como poeta lirico fue una calamidad; 
asi lo acreditan su Funebre numerosa descripcidn de las exequias de Car- 
los //, su Romance de San Juan de Dios (1691) y sus poesias en loor de 
San Juan de la Mata (1722). Tomo por modelo en el teatro a Calderon de 
la Barca, y llego a imitarle tan bien, que habiendo concluido El Pleito del 
Matrimonio, auto que Calderon habia dejado a medio hacer, no es posible 
distinguir lo que es del autor de La Vida es sueno y lo que es de Zamora; 
pero faltandole por una parte el genio de su maestro y guia, y escribiendo, 
por otra, en epoca en que el g6nero calderoniano, si bien del gusto del pii- 
blico, era muy censurado por los profesionales, qued6 a cien leguas del 
modelo. Conservamos diez y siete piezas de Zamora, contenidas en dos to- 
mos publicados en 1744; del primero se habia hecho una edici6n viviendo 
el autor (1722). Escribid mucho mas; algunas de sus obras las hizo por en- 
cargo de la corte para el teatro del Buen Retiro. Lo que se conserva de 
Zamora demuestra la flexibilidad de su ingenio, o, mejor dicho, c6mo ex- 



(1) Sus obras dramaticas se publicaron coleccionadas en 1722 por el hbrero de Madrid Jose Antonio 
Pimenter. Corren sueltas algunas, v gr , La Inclinaci6n espafiola 

22 



I.REINADO DE FELIPE v 



LIBROS DEL SIGLO XVI 



HEROICOS HECHOS, 



YVIDASDEVARONES YLLVSTRES, 
afy Gncgos , como Romanes , Rciumidas en b'rcuc 
C6pcndio por cl muy R.P. Fray Thomas de Spinoia dclos 
TOpmcros dela ordcn del Scrapluco P i>. 



N P A a i s, 
PQI Fran V ifco de Prado,cn U Calk de M6torgucUo. 
Ano de i 5 7 




Espinosa.-Varoiies ilustres.- Paris, 1576. - Portada redudda. 

tendi6 su imitaci6n a todos los gSneros cultivados por los autores dramati- 
cos del Siglo de oro. Tiene comedias biblicas (La Honda de David, Judas 
Iscariote), de santos (San Isidro Labrador), hist6ricas (Quitar Espana con 
honra el feudo de den doncellas, El blasdn de los Guzmanes y defensa de 

23 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Tarifa), leyendarias (No hay plazo que no se cumpla o Convidado de pie- 
dra), teoldgicas, morales, de caricter, etc. Las comedias de figur6n son las 
mejores de su repertorio, y entre ellas sobresale El hechizado por fuerza, 
que es un verdadero acierto, fresca y lozana y exuberante de vis comica. 

C) Don Jos6 de Canizares, rival de Zamora, naci6 en Madrid (4 Julio 
1676) y vivi6 hasta el 4 de Septiembre de 1750. Fue militar: teniente de 
caballos y capiten de corazas. Precoz para el cultivo del arte, a los catorce 
afios compuso Las cuentas del Gran Capitdn, comedia que no desmerece 
de las muchas que hizo despu6s cerca de ciento ; se conservan vein- 
ticuatro coleccionadas en dos tomos, y 6stas mismas y las demds publica- 
das sueltas. Como lirico no aventaj6 a Zamora; pero si como dramdtico. 
Moratin califica su estilo en las comedias de costumbres y de figuron de 
"festive, epigramdtico y chisposo"; Lista le llama calderoniano, y el que 
mejor imit6 la elocuci6n, el arte de versificar y la disposici6n de la fibula, 
caracteristicas de Calder6n. Barcia elogia la fecundidad de su numen y la 
brillantez de su fantasia, advirtiendo que no fue Calder6n su modelo ex- 
clusivo, sino que tuvo tambien por guias a Lope, Tirso, Montalvn, V61ez 
de Guevara, Moreto y Solis. Don Leopoldo Augusto de Cueto dice que 
a fu6 Canizares el que mantuvo por mas tiempo y con mejor fortuna la pal- 
a ma de los inmortales creadores del teatro espafiol, y esto en una 6poca 
a en que estaba moribundo el espiritu antiguo que habia dado vida y pA- 
a bulo a aquel peregrino teatro "; reconociendo su falta de escriipulos para 
tomar sus argumentos de los autores del Siglo de oro, proclama que a era 
"poeta ingenioso, flexible, abundante y no escaso de inventiva, no vil 
"plagiario, sino imitador feliz, agudo y fcil en el diAlogo, teniendo algu- 
"nos de estos que son dechados de elocution dramtica, rpida, propia y 
"expresiva, digna, en fin, de la edad dorada del teatro espaiioP. 

CensurAronle duramente los neo-clisicos con las indicadas excep- 
ciones de Moratin y Lista algunas veces con raz6n, como Jorge Pitillas 
al decir de sus versos: 

El que pintaba al Rhin los aladares 
En versos tan malditos y endiablados 
Como pudiera el mismo Caflizares. 

Y otras sin ella, como Huarte refiriendose a sus comedias: 

Alii vi a Caftizares, remendando 
Las comedias de Lope manuscntas, 
Que despus fu6 a su nombre publicando 
Con mil faltas groseras y malditas. 

24 



I -REIN ADO DE FELIPE V 

El teatro de Canizares ofrece toda la variedad del de Zamora, es de- 
cir, la del Siglo de oro: su ms celebrada comedia de figur6n, El Domine 
Lucas, es superior, no s61o a El Hechizado par fuerza, sino en opini6n de 
lo mas, a lo mejor de Calder6n, Moreno y Rojas. Compuso muchas zarzue- 
las y varias comedias de magia (Asombro de la Francia, Marta la Roma- 
rantina, Anillo de Giges, Juan de la Espina, etc.), que hicieron las delicias 
de tres o cuatro generaciones (1). 

8. Torres Villarroel: A) Su vida. B) Su caracter y obras. 
C) Juicio crftico. A) La prosa literaria o artistica, derivada de la 
del Siglo de oro, tiene en este reinado un autorizadisimo representante: 
Don Diego de Torres Villarroel. La vida de este singular escritor, a quien 
llamaron sus contemporneos el Queuedo de este siglo, "puede conside- 
rarse dice Valera como una novela picaresca, sin maldad que manci- 
lle la honra del h6roe" (2), juicio exactisimo refiriendolo a la Vida que el 
mismo Torres escribi6 de si mismo, y en que es notorio el empeiio del 
autobi6grafo de dar a la relation el colorido de 
las novelas picarescas; pero quizes no tanto si 
se aplica a la vida real del doctor salmantino, 
que contada ms llanamente, o sin esa preocu- 
paci6n literaria, pierde mucho de tal caricter pin- 
toresco, aunque no falten en ella algunas aven- 
turas. 

Don Diego naci6 en Salamanca (1693). Su pa- 
dre aprendio en Madrid d oficio de librero, y en 
Salamanca tuvo tienda "que en aquel tiempo fu6 
de las ms surtidas y famosas". Arruin61e la gue- 
rra de sucesi6n. Torres empez6 a estudiar bajo la 
ferula del bachiller Gonzalez de Dios, a los quince 
anos gan6 por oposici6n una beca en el Colegio 
Trillngiie, donde permanecib hasta los veinte, y 
despu6s hizo por Portugal una escapatoria, que 

debi6 de durar poco, ya que el mismo cuenta que antes de marcharse pas6 
en su oasa algun tiempo, y entonces fue cuando con la lectura del Trata- 




Diego de Torres Villarroel. 

(1693-1770) 



(1) Aiin merecen citarse como autores de teatro, mspirados en la tradici6n espafiola, a Francisco de 
Castro, que escribid muchos entremeses, aplaudidfsimos en su tiempo, publicados en 1700, 1702 y 1742, y 
Tomas de Aflorbe, que muri6 en 1740, y del que el teatro, publicado de 1735 a 1740, sirvi6 de bianco a las 
invectivas de Luzan. 

(2) Coleccion de Escritores Castellanos Nueuos estudios cnhcos Poetas liricos espafioles del 

siglo XVIII. 



25 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPANOLA ~ TOMO HI 

do de la esfera del P. Clodto se inicid en el estudio de las Matemdticas, y 
en 1715 se orden6 de subdiicono, habiendo estado antes en su casa, de 
regreso de Portugal, otro espacio de tiempo que no determina, pero que no 
debi6 de ser breve. En 1721 empez6 a publicar almanaques, de los cuales 
a la saz6n era lo mis substancioso el prondstico, o sea la averiguaci6n de 
lo futuro por la Astrologia, necedad a que Torres daba la misma imrortan- 
cia que a la Astronomia y a las Matemiticas. El merito de D. Diego en este 
punto estuvo en nacionalizar, por decirlo asi, un negocio de imprenta que 
estaba usufructuado y monopolizado por los italianos. En efecto, los pro- 
ndsticos que corrian con ms acogida eran los de Piscator de Sarrabal (1), 
como se denominaban genericamente a los que venian de Italia (2). Algu- 
na tentativa se habia hecho en el siglo xvn para pronosticar en castellano, 
y son conocidas dos, una de 1643 y otra de 1680, ambas por autores de 
Zaragoza. Torres consigui6 aclimatar la cosa, y desde luego tuvo gran 
6xito, suscitando sus almanaques acaloradas controversias, y provocando, 
como sucede siempre que algo sale bien, multitud de imitadores. Antes no 
habia ms Piscatores ni ms Sarrabales que los milaneses, y despues que 
rompid la marcha el salmantino fueron apareciendo el Piscator volandero 
y Sarrabal de Madrid (1730 y 1734), el Gran Piscator de Aragdn (1735), el 
Complutense (1745), etc. 

Indudablemente, a los pron6sticos astro!6gicos debi6 Torres la parte 
principal de su popularidad. Se dijo, y el mismo lo asegura, que en el al- 
manaque de 1724 pronostic6 la muerte de Luis I; no se conserva el texto 
del prondstico, pero muy puntual debio de parecer, cuando arm6 tanto rui- 
do. "Qued6 dice Torres acreditado de astr61ogo de los que no me co- 
"nocian y de los que no creyeron y blasfemaron de mis almanaques. Pa- 
"deci6 esta prelaci6n la enemistad de muchos majaderos, ignorantes de las 
"licitas y prudentes conjeturas de estos practices y prodigiosos artificios y 
"observaciones de la filosofia, astrologia y medicina. Unos quisieron hacer 
"delincuente al pron6stico, e infame y mal educado al autor; otros vocea- 
"ban que fu6 casualidad lo que era ciencia, y antojo voluntario lo quefu6 
"sospecha juiciosa y temor amoroso y reverente; y el que mejor discurria, 
a dijo que la predicci6n se habia alcanzado por arte del demonio. Salieron 



(1) El Diccionario de la Academia Espaftola de 1726 dice Piscator Prondstico general que suele 
salir cada ano Tomd el nombre de un astrdlogo antiguo de Milan que sacaba a luz su prondstico bajo 
el nombre del Piscator de Sarrabal, y se distinguen hoy con el nombre de Piscator de Andalucia, Sala- 
manca, etc. 

(2) "Estaban, mucho antes que yo viniera al mundo, gober nan dose por las mentiras del gran Sarra- 
"bal, adosando sus juicios, y, puestos de rodillas, esperaban los cuatro phegos de embustes que se tejian en 
"Milan (con mas facilidad que los encajes), como si en ellos les viniera la salud de balde y las convemencias 
"regaladas". Torres Vida 

26 



I -REIN ADO DE FELIPE V 
LIBROS DEL SIGLO XVI 

R EL AC I ON 

DEL P ROGRESSO 

DELA ARMADA DE 

XA SANTA LIC A, 

Hcchacntrc el PapaPio Quinto, cl Rcy Cat holica 

Phelippe fcgundo f y Vcnetianos contra cj 

Turco debaxodel caudilloy gouierno 

.del Seremlfimo Don loan dc Aw 

ftria Capitan general 

della. 



Efiritta for JMarco 

Conirn breue difcurfo del mifino fibre cl 
crefeentamiento delos Turcos. 




n , Par Miguel Tin. 
I S 7 6. 



Arroyo Relacidn de la armada contra el turco, al man do 
de D. Juan de Austria. Milan, 1576 Portada 



"papelones contra mi, y entre la turba se entrometi6 el m6dico Martinez (1), 
"con su Juiclo final de la Astrologta . . . Yo respondi con las Condmio- 



(1) El c^lebre medico D. Martin Martinez, verdadero hombre de ciencia, gran ami go y partidario de 
Feijo6 Indica 6ste (Carta 23, tomo II) que los ataques contra Martinez de los partidarios de la rutina acele- 
raron la muerte del sabio, y aflade Si Martinez murid en el asalto, yo me mantengo sin herida alguna en 
la brecha 

27 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAtfOLA - TOMO III 

"nes a Martin . . . Seren6se la conspiraci6n; desprecib el vulgo las necias 
"e insolentes sdtiras, y sali de las unas de los maldicientes, sin el menor 
"arafio, en un asunto tan triste, reverente y expuesto a una tropelia rigo- 
"rosa. Quedamos asidos de las melenas Martin y yo; y desastendome de 
"sus garras, sali con la determinaci6n de visitar sus enfermos, y escribir, 
a cada semana, para las gacetas, la historia de sus difuntos. Vi6se perdido, 
"considerando mi desahogo, mi raz6n y la facilidad con que impresionaria 
"al piiblico de los errores de su prdctica, en lo que le iba la honra y la co- 
"mida. Ech6me empenos, pidib perdones; yo cedi, y quedamos amigos". 
Para que se vea la indole y hechura de los pron6sticos de Torres, he 
aqui el publicado en 1756, que adquiri6 celebridad muchos anos despu6s 
de su muerte, por verse en 61 un verdadero y puntual presagio de la revo- 
Iuci6n francesa: 

Cuando los mil contaras 
Con los trescientos doblados, 
Y cincuenta duplicados 
Con los nueve dieces mas, 
Entonces, tu lo veras, 
Misera Francia, te espera 
Tu calamidad postrera 
Con tu rey y tu delfin, 
Y tendra entonces su fill 
Tu mayor gloria primera 

Catedritico de Matemdticas en Salamanca (1726), licenciado y maestro 
en Artes (1732), desterrado este mismo ano por supon6rsele complicado 
en un delito cometido por su amigo D. Juan de Salazar, indultado a me- 
dias (1734), y por completo (1735), ordenado de presbitero (1745), jubila- 
do de su ctedra (1751), administrador del Duque de Alba en los liltimos 
anos de su vida, y viviendo, como tal, en el palacio de Monterrey (Sala- 
manca) la vida de Torres se prolong6 hasta el 19 de Julio de 1770 que fa- 
Ileci6 a los setenta y siete anos de su edad (1). 

B) Torres escribi6 mucho. Despu6s de contarnos en su Vida que "na- 
ci6 entre las cortaduras del papel y los rollos del pergamino", es decir, en 
la casa de su padre, que era librero, refiere c6mo siempre anduvo entre li- 
bros, ya Iey6ndolos ya compontendolos. "Yo soy dice autor de doce 
"libros, y todos los he escrito con el ansia de ganar dinero para mantener- 



(1) Cueto public6 una breve biografia en su Poesia del siglo XVIII, pero lo mejor sobre la materia 
es* Don Diego de Torres Villarroel. Ensayo biogrdfico, por D.Antonio Garcia Boiza (Tests doctoral) Sa- 
lamanca, 1911 Contiene datos nuevos y documentos meditos importantes. 

28 



I -REIN ADO DE FELIPE V 

"me. Esto nadie lo quiere confesar; pero atisbemos a todos los hipocritas, 
"melanc61icos embusteros, que suelen decir en sus prologos que por el 
"servicio de Dios, el bien del pr6jimo y redenci6n de las almas, dan a luz 
"aquella obra, y se hallarA que ninguno nos la da de balde, y que espiri- 
"tan de coraje contra los que no se la alaban e introducen . . . Yo confieso 
a que para mi perdieron el cr6dito y la estimaci6n los libros, despues que 
"vi que se vendian y apreciaban los mios siendo hechuras de un hombre 
"loco, absolutamente ignorante y relleno de desvarios y extrafias inquietu- 
des. La testima es, y la verdad, que hay muchos autores tan parecidos a 
"mi que s61o se diferencian del semblante de mis locuras en un poco de 
"moderation afetada; pero en cuanto a necios, vanos y defectuosos no nos 
"quitamos pinta". 

El carcter literario de Torres se refleja por entero en este pdrrafo. 
Torres era hombre de gran entendimiento, y, como tal, veia claramente las 
deficiencias de su cultura recuerdese que Menendez Pelayo sentia morir 
faltandole tanto por leer y la Iimitaci6n de su misma inteligencia: de 
aqui el tener en poco sus obras. "Solamente los necios escribi6 Tama- 
"yo se complacen en sus obras, y estan contentos de si". Torres no lo 
estaba, ni del valor de sus escritos, ni de la pureza de motivos porque los 
habia hecho; si 61 no hubiera sido atosigado por la necesidad de vivir, se- 
guramente que nada suyo hubiese visto la luz, porque figurdndose que es 
menester hacer obras perfectas, nunca lo hubiere conseguido; era 61 de 
aquellos a quien la luz del ideal, demasiado brillante, no ilumina, sino que 
deslumbra, imposibilitandoles dar un paso a gusto por la senda de la vida 
real. Mas no hay que atribuirlo todo a humildad; si veia sus obras inferio- 
risimas al ideal concebido, aun juzgaba peores las de la mayoria de sus 
contempordneos, y se irritaba del credito que conseguian, y de la impor- 
tancia que se daban por ellas, y esta irritaci6n provocaba su despiadada 
critica, y para autorizarla, o que no se dijese que se daba tono desprecin- 
dolas, empezaba por despreciarse a si mismo con una exagerada modes- 
tia, o, mejor dicho, con un alarde cinico de ingenuidad. Habia en ello mu- 
cho de nervios y ms de bills, prurito de insultar al pr6jimo, y mezcladas 
con tan malas partes otras buenas denunciadoras de un espiritu recto en el 
fondo y de superior inteligencia; el reflejo de estas hermosas cualidades 
ennoblece la scitira de Torres y hace tolerable su acrimonia. Antonio de 
Valbuena se hubiera hecho ms simpdtico en nuestro tiempo, si al llamar 
burros y otros feos motes a los malos poetas o prosistas zaheridos, hubie- 
se comenzado por llamrselo 61; con esta humildad, real o fingida, nada 
habria perdido, pues ahi estn su prosa y sus versos acreditendole de buen 
hablista y de no vulgar ingenio; pero habria dulcificado la virulencia de 

29 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

sus insultos, para cuantos estiman que el insulto daria mas al insultador 
que al insultado. 

Los principales libros de Torres son: Anatomia de lo visible e invisible 
de ambas esferas y viaje fantdstico; Suefios morales: visiones de don Fran- 
cisco Quevedo; Suefios morales: los desahuciados del mundo y de la glo~ 
ria; Tratados fisicos, medicos y morales: Vida natural y catdlica; El Ermi- 
tano y Torres en que se trata de la piedra filosofal; Castilla rustica, ecle- 
sidstica y astrologica; Vida de la venerable Madre Gregoria de Santa Te- 
resa (2 tomos); Vida del Padre don Jeronimo Abarrdtegui y Figueroa, 
fundador del Colegio de Padres Cayetanos de Salamanca; La Cdtedra de 
morir; y su Vida, de que public6, en 1743, los cuatro primeros trozos, ha- 
ciendose nada menos que cmco ediciones, en el mismo ano de su publica- 
ci6n, y en la edici6n de sus Obras completas (Salamanca, 1752) se reimpri- 
mieron, anadiendole el trozo quinto; finalmente, en 1758, dio a luz el trozo 
sexto, en opiisculo aparte. Hay muchas ediciones de la Vida; dos de las 
Obras completas (la 2. a , Valencia, 1794-99), y la ultima de aquella es la re- 
ciente de Lo Lectura (1). 

C) Algunos presentan a Torres como uno de los escritores que en la 
primera mitad del siglo xvm anuncian la edad contemporanea. Muy dudo- 
sa es esta tesis, aun referida unicamente al orden cientifico; pues si es cier- 
to que D. Diego reanim6 en la Universidad de Salamanca los decaidos y 
casi extintos estudios de Matematicas, y que a fuer de matemcitico fustigo 
a los ergotistas, hay que tener en cuenta las Matematicas que cultivaba el, 
mezcladas con la Astrologia judiciaria, y que de los hombres que realmen- 
te miraban a lo porvenir, uno de los m&s insignes el doctor Martinez 
fue, como ya se ha visto, su contradictor. Si en la esfera cientifica cabe dis- 
cutir el punto, es indiscutible que "su filiation literaria se encuentra cla- 
"ramente en la literatura anterior, debiendo considerirsele como uno de 
"los ultimos retonos del arte nacional, y que el modelo que siempre tuvo 
"presente fue D. Francisco de Quevedo, aunque el protestase de esta pa- 
"ternidad" (2), y aunque no siempre le siguiese con la misma fidelidad ni 
con igual fortuna. En efecto, hay en su copiosa production mn r la vane- 
dad; tiene libros en que se abandonaba enteramente a L f /isacion, 
siendo entonces como cualquier periodista de nuestros dia t ts veces 
esa misma improvisacidn denuncia, pero malamente, >o in. a de la 



(1) Clditcos Castellanos Torres Villarroel Vida Ediciones de La Lectura Madrid, 1912 Ueva 
una Introduccidn por Federico de Onis Articulo encormstico de esta edicion por Azorm, publicado en 
ABC, coleccionado en el tomo Cldsicos y modernos 

(2) En su Vida cuenta que, habiendo perdido la fe en los hbros, reparti6 su librena, y s61o se quedo 
con la tercera parte de Santo Tomas, el Kempis, el P Croset (debe de ser Croiset), D. Francisco de Quevedo 
y algunos devocionarios 

30 



DE FELIPE V 



GRABADOS DEL SIGLO XVI 



lectura de Quevedo; otras imita a Quevedo, v. gr., en Los Sueftos, y es pe- 
sadisimo; y otras, finalmente, s61o se cuida de escribir bien, y lo hace a 
maravilla, con estilo muy castizo y muy personal, que para los que no gus- 
tamos del conceptismo ni de lo excesivamente afiligranado, resulta mejor 
que el de Quevedo. En la Vida de la Madre Gregoria de Santa Teresa, y en 
los primeros trozos de su autobiografia, abundan gallardas muestras de 
este buen estilo de Torres. He aqui un 
pdrrafo del primer trozo de la Vida. Des- 
pues de hablar de sus abuelos y padres 
dice: 

"Ya he destapado los primeros en- 
"tresijos de mi descendencia; no dudo 

* que en registrando mas rincones se en- 
"contrara mas basura y mds limpieza; 
"pero ni lo mas sucio me dara bascas, 
"ni lo ms relamido me hara saborear 

* con gula reprehensible. Mis disgustos 
"y mis alegrias no estan en el arbitrio 
"de los que pasaron, ni en las eleccio- 
"nes de los que viven. Mi afrenta o mi 
"respeto estan colgados solamente de 
"mis obras y de mis palabras; los que se 
"murieron nada me ban dejado; a los 

* que viven no les pido nada, y en mi 
"fortuna o en mi desgracia no tienen 
"parte ni culpa los unos ni los otros. Lo 
"que aseguro es, que pongo lo mas hu- 
"milde, y que he entresacado lo ms 

"asqueroso de mi generaci6n, para que ningun soberbio presumido ima- 
"gine que me puede dar que sentir en callarme o descubrirme los panen- 
"tes. Algunos tendrian, o estarn ahora en empleos nobles, respetosos 
"y ricos, el que tenga noticia de ellos, cdllelos o descubralos, que a mi 
"s61o me importa retirarme de las persuasiones de la vanagloria y de los 
"engreimientos de la soberbia. Los hombres todos somos unos: a todos 
"nos rodea una misma came, nos cubren unos mismos elementos, nos 
"alienta una misma alma, nos afligen unas mismas enfermedades, nos 
"asaltan unos mismos apetitos y nos arranca del mundo la muerte. Aun 
"en las aprehensiones que producen nuestra locura, no nos diferencia- 
" mos cuasi nada. El pano que me cubre es un poco mis gordo de hila- 
a dura que el que engalana al principe; pero ni a 61 le desfigura de horn- 




Ausias March. 

Su retrato, de la edici6n impresa en Madrid 
en 1579 



31 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

"bre lo delgado, ni lo libra de achaques lo pulido, ni a mi me descarta 
"del premio de la racionalidad lo burdo del estambre. Nuestra raza no es 
"mis que una; todos nos derivamos de Adn. El Arbol m&s copetudo tiene 
"muchos pedazos en las zapaterias, algunos zoquetes en las cardas y mu- 
"chos estillones y mendrugos en las horcas y los tablados; y al reves, el 
"tronco mis rudo tiene muchas estatuas en los tronos, algunos oraculos en 
"los tribunales y muchas imagenes en los templos. Yo tengo de todo, y 
"en todas partes, como todos los dems hombres, y tengo el consuelo y 
"la vanidadde que no siendo hidalgo ni caballero, sino villanch6n redon- 
*do, segiin se conoce por los cuatro costados, que he descosido el sayo de 
"mi alcurnia, hasta ahora ni me ha desamparado la estimaci6n ni me ha 
"hecho dengues ni gestos la honra, ni me han escupido a la cara ni al na- 
"cimiento los que reparten en el mundo los honores, las abundancias y las 
"fortunas. Otros con tan malos y peores abuelos como los que me han toca- 
"do, viven triunfantes, poderosos y temidos; y muchos de los que tienen 
"sus raices en los tronos, andan infames, pobres y despreciados. Lo que 
"aprovecha es tener buenas costumbres, que 6stas valen m&s que las malas, 
a y el vulgo, aunque es ind6mito, hace justicia a lo que tiene delante. Los 
"abuelos ricos suelen valer mis que los nobles; pero ni de unos ni de otros 
"necesita el que se acostumbra a honrados pensamientos y virtuosas ha- 
"zanas. Un cristiano viejo, sano, robusto, lego y de buen humor, es el que 
"debe desear para abuelo el hombre desenganado de esas fantasmas de 
"la soberbia; que sea procurador, abujetero o boticario, todo es droga. Yo, 
"finalmente, estoy muy contento con el mio, y he sido tan dichoso con 
"mispicaros parientes, que a la hora que esto escribo, a ninguno han 
"ahorcado ni azotado, ni han advert! do los rigores de la justicia de modo 
"alguno, la obediencia al rey, a la ley y a las buenas costumbres. Todos 
"hemos sido hombres ruines, pero hombres de bien, y hemos ganado la 
"vida con oficios decentes, limpios de hurtos, petardos y picardias. Esta 
"descendencia me ha dado Dios, y sta es la que me conviene y me im- 
"porta. Y ya que he dicho de donde vengo, voy a decir lo que ha permiti- 
" do Dios que sea". 




32 



LA LITERATURA ESPANOLA. ~ EL CLA- 

SICISMO IIP II. - EL CAMBIO DE GUSTO (1) 





In flu end a extranjera. Liter a fur a f ranees a: 
Lesage, Voltaire, Montesquieu. Cuanto va 
dicho del reinado de Felipe V refierese al rastro del 
anterior periodo, a la continuaci6n del Siglo de oro 
oro ya de tan pocos quilates, que no era oro en el 
siglo xviii. Cumple ahora completar el cuadro tratan- 
do del movimiento literario que recibia su impulse de fuera de la patria; 
movimiento europeo en cuanto universal o de todo el mundo culto, y fran- 
ces por ser Francia su cabeza y por llegar el impulso a nosotros directa- 
mente de la naci6n vecina. 

Durante el siglo xvm, lejos de amenguar el brillo Hterario de Francia, 
fue siempre en aumento. En los cuarenta y cinco anos que rein6 aqui Fe- 
lipe V murieron en su tierra natal Bossuet y Bourdaloue (1704), Bay- 
le (1706), Boileau (1711), Fenelon (1715) y Masill6n (1743). Nacieron, en 
cambio, Buff6n, (1707), Juan Jacobo Rousseau (1712), Diderot (1713), 
d'Alambert (1717), Marmontel (1723), Mme. d'Epinay (1725), Beaumar- 
chais (1732), Bernardino de Saint-Pierre (1737) y Condorcet (1743). La in- 
fluencia de nuestro Siglo de oro sigui6 en la literatura francesa, gracias a 



(1) 9. Influencia extranjera. Literatura francesa. Lesage, Voltaire, Montesquieu* 
10. Comienzos de la transformaddn literaria. El buen gusto. Traducdones. Las Aca- 
demias en Francia. 111. La Academia Espanola. Sus fundadores: A) El Marqu6s de 
Villena. B) Ferreras.'C) Alvarez de Toledo. D) Iterian de Ayala. E) Gonzalez de Bar- 
da. F) Alcazar. G) CasanL H) Dongo. Otros acad6micos. El Marques de San Felipe. 
El Dicdonario de Autoridades. 12. Feijofi y el Teatro critico. Potemicas que pro* 
voc6. Influencia de Feijod. 13. Sarmiento. 



33 



SALCEDO. La Literatura Espaftolq.. Tomo I//. 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPANOLA * TOMO III 

Lesage, nacido en 1668, pero que vivi6 hasta el ano 47 de la centuria d6~ 
cimo-octava, y que, reinando en Espana Felipe V, produjo sus obras: 
en 1707, Crispin rival de son maitre y Le Diable boiteux, inspirado en El 
Diablo Cojuelo, de V61ez de Guevara; y de 1715 a 1735 el Gil Bias, de am- 
biente tan espanol, que habia de hacer creer a personas muy doctas que 
se trataba, no de imitacibn, ni siquiera de un plagio, sino de verdadero 
robo de un manuscrito de ignorado autor de nuestra patria (1). 

El escritor francos que en estos primeros cuarenta y cinco afios del si- 
glo xvm se aiz6 a la cumbre de la fama fue Voltaire. Francisco Maria 

Arouet, que asi eran su verdadero nombre y apelli- 
do, naci6 en Paris (21 Nov. 1694). De diez a diez y 
seis anos estudi6 con los Jesuitas (Clermont). A 
la salida del Colegio se abandonti a la disipa- 
ci6n y al libertinaje, y muy joven empez6 a escri- 
bir scitiras contra personas determinadas. Muerto 
Luis XIV (1715), compuso contra el Regente epi- 
gramas que le valieron un destierro, de que sali6 
merced a una humilde carta pidiendo perd6n al 
principe (1717); pero atribuy^ndosele otras stiras 
politicas, fue encerrado en la Bastilla, y de nuevo 
desterrado. En 1719 se estren6 su tragedia Edipo, 
que fu6 un magno acontecimiento teatral y se re- 
present6 cuarenta y cinco veces, cosa desusada, 
verdaderamente extraordinaria en aquel tiempo. 
En Inglaterra (1726 a 1729) fue donde Voltaire 
adquiri6 las ideas antirreligiosas y filosoficas que 

habian de darle su caracteristica reputation y donde publico la Henria- 
de (1728), dedicada a la Reina. De regreso a Paris estren6 Bruto (1730), 
public6 la Historia de Carlos XII y el Templo del gusto (1731), estreno 
Zaira (1732) y public6 las Cartas inglesas (1734), que ofendieron el senti- 
miento patri6tico frances y en que bajo el pretexto de censurar al clero an- 
glicano atacaba realmente al francos, es decir, a la Iglesia Cat61ica. Teme- 
roso de la persecuci6n del Qobierno, buy 6 de Paris y busc6 refugio en el 
Castillo de Cirey (Lorena), residencia de los marqueses de Chatelet, donde 
vivi6 amancebado con la Marquesa Emilia de Breteuil , mujer sabion- 




Bufi6n (Jorge Luis Leclerc de). 

(1707 - 1788) 



(1) Le Correspondant (10 Octubre 1915), en largo estudio an6nimo titulado L'Esprit public et la 
situation en Espagne Le Gtnese historique des sentiments et des idees, dice que los escntores franceses 
no ban comprcndido a Espafla, y aftade "Unicamente Lesage ha sabido traducir una Espafla verdadera, y 
*los espafioles quedaron tan asombrados que, durante mucho tiempo, ban estado persuadidos de que el 
original del Gil Bias tenia que ser de un espanol y encontrarse en Espafia. jEs un serio homenaje a Lesage!* 



34 



// * EL CAMBIO DE GUSTO 

da que consolid6 sus aficiones, adquiridas en Londres, por los estudios 
cientificos, y fruto de tal amistad fu6 su Ensayo sobre la filosofia de 
Newton. En 1736 el principe real de Prusia, luego Federico II, solicitd su 
amistad, y el embajador prusiano fue a Cirey a ofrecerle regales (1737), 
HevAndose en cambio el manuscrito de El Siglo de Luis XIV. Ya en el tro- 
no Federico (1740), anunci6 a Voltaire su exaltation, escribiendole aquella 
famosa carta en que le rogaba no le tratara sino "como a un hombre cual- 
"quiera y que no viera en el m&s que a un ciudadano celoso, un fi!6sofo 
"un poco esceptico y un amigo verdaderamente fiel tf . 

La vanidad francesa se sinti6 profundamente halagada con un escritor 
a quien asi trataban los reyes extranjeros, y la fama de Voltaire Ileg6 a su 
colmo. El cardenal Fleury, primer ministro de Luis XV, creyo hdbil y pro- 
vechoso utilizar para fines politicos aquella amistad del Key de Prusia 
con el poeta e historiador, ya convertido en filosofo, y Voltaire fu6 y vino 
de Berlin con secretas misiones diplomaticas. Hoy se sabe perfecta- 
mente que Federico II, lejos de dejarse manejar por Voltaire, fu6 quien lo 
manej6 y utiliz6 en el periodo a que nos referimos; las relaciones de 
Voltaire con Federico daban al primero mistenosa grandeza que agigan- 
taba su valor literario. En esta epoca, finalmente, dio a luz el escritor a 
la moda Alzira y El Hijo prodigo (1736), Mahomet (1742), sus primeras 
novelas (Babouc, Zadig, Microm&gas) y entr6 en la Academia France- 
sa (25 Abril 1746). Toda su production de estos afios estd inspirada por lo 
que 61 llamaba la filosofia, esto es, por el libre pensamiento y el odio a 
las rehgiones positivas, especialmente el Cristianismo; pero disimulando 
sus prop6sitos por el procedimiento ya empleado en las Cartas inglesas: 
combatia, v. gr., a los mahometanos, pero dando a los por el comba- 
tidos caracter cristiano para que resultara ndiculizado no el mohome- 
tismo, sino el cristianismo. A la conclusibn del reinado de Felipe V Vol- 
taire era muy conocido de todos los intelectuales espanoles, pero no 
parece, o al menos no consta, que ninguno se hubiese percatado de sus 
tendencias antirreligiosas; apreciabasele como historiador a la moderna, 
y, sobre todo, como gran poeta clasicista. 

Otro escritor francos alcanzo gran renombre, y habia de ejercer in- 
fluencia decisiva en el desenvolvimiento de las ideas y en el curso de los 
hechos que se preparaban en la primera mitad del siglo xvui: tal fu6 Mon- 
tesquieu. Nacido el 18 de Enero de 1689, ya en 1716 escribi6 su Diserta* 
cidn sobre la politica religiosa de los romanos, germen de sus futuras 
obras; en 1721 publico los trabajos cientificos (Discurso sobre las causas de 
la transparencia de los cuerpos: Observaciones sobre la Historla Natural) 
y las Cartas p&rsicas, que le dieron la celebridad, y es uno de los libros mis 

35 



SALCEDO - LA LI7ERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



genuinamente franceses que se ban escrito jamds. Mezcladas con aventuras 
galantes, rayanas en lo licencioso, y en el estilo mds ligero y ameno, sin can- 
sar nunca al lector, antes, por lo contrario, entreteniendole e interesdndole 
siempre, Montesquieu pinta caracteres a la manera de La Bruyfere (1) y trata 
de religi&n y de politica con libertad hasta entonces desusada, y con toda la 
prudencia necesaria para no alarmar a las gentes timoratas. En 1734 pu- 

blico las Consideraciones 

MARCAS DE IMPRESORES so bre las causas de la gran- 

deza y de la decadencia de 
los romanos, estudio de his- 
toria filos6fica que se dis- 
tingue de su precedente, el 
Discurso sobre la historia 
universal de Bossuet, por 
prescindir del elemento so- 
brenatural, teo!6gico o es- 
criturario que el Obispo de 
Meau habia senalado como 
causa principal de los aeon- 
tecimientos hist6ricos. Mon- 
tesquieu se fija linicamente 
en las causas segundas o 
humanas. 

10. Comfenzos de la 
transformation litera- 
Ha. El buen gusto. Tra~ 
ducciones. LasAcade- 
mi as en Francia. Des~ 

de los comienzos del siglo habia personas decididas al cambio de direccibn 
literaria, enderezando la cultura en general y la forma de escribir en verso 
y prosa por los cauces que seguian en Francia. Hasta los mismos que no 
acertaban a componer sino conceptuosa o gongorinamente, clamaban por 
la necesidad de reformar nuestras Letras y atemperarse al buen gusto, f ra- 
se que fu6 como lema o bandera innovadora con que se expresaba el de- 




Madrigal (Pedro) Marca, grabada en cobre, us a da 
en Madrid en 1592. 



(1) Juan de la Bruyere nacio en Caen (1645). Por recomendaci6n de Bossuet, !u6 maestro de Histona 
del nieto del gran Conde. En 1688 publicd los Caracteres, su primitive titulo es Les CaracUres tie Th6o- 
phraste, tradutts du grec, avec les caracteres on lea moeurs de ce siecle Hasta 1696 hicieronse nueve edi- 
clones de esta famosa obra, y desde la cuarta con adiciones del autor. Muri6 el 10 de Mayo de 1696. 



II -EL CAMBIO DE GUSTO 

seo de la correccidn cldsica o academica. En 1713 hay ya iriequivocos sig- 
nos hist6ricos del cambio que se preparaba. 

En dicho ano el marqu6s de San Juan, D. Francisco Pizarro, public6 
la traducci6n castellana de Cinna, una de las tragedias rigorosamente cld- 
sicas de Corneille (1); y en el mismo, o en los dos siguientes no se sabe 
de cierto, s61o que fu6 antes del 1716 hizo Cafiizares una imitaci6n de la 
Ifigenia, de Racine (2). Tambi6n es de 1713 el origen de la Academia Es- 
panola. 

Juntas o reuniones literarias hubo muchas en Espana durante el Siglo 
de oro, segiin queda dicho en el tomo II. En Francia ocurrid lo mismo; pero 
surgiendo una institucidn social de que no ofrece semejante la Espana con- 
temporanea: tales fueron los salones, tertulias de cardcter permanente, o, 
mejor dicho, peri6dico, en casa de una dama de talento, de esprit, como 
dicen los franceses, amiga de la sociedad, y, por tanto, de agradar y entre- 
tener a sus tertulianos. El primer sa!6n de esta clase fu6 el de la Marquesa 
de Rambouillet, que en la primera mitad del siglo xvn adquiri6 efectiva 
importancia: su nota caracteristica fue que alii alternaban los grandes se- 
nores con los literatos de nombradia sobre un pie de igualdad, antes des- 
conocido en el trato social. El poeta o escritor plebeyo, por insigne que 
f uera en su arte, hablaba siempre al gran senor con el sombrero en la mano, 
era su humilde criado, como aiin leemos en tantas dedicatorias de aquellos 
tiempos, y el grande amigo de las Letras era un mecenas que protegia al 
literato; pero que no alternaba con 61. Ahora, en este sa!6n de la Marquesa 
de Rambouillet y en los varios que a su imitaci6n surgieron, el grande tra- 
taba al escritor famoso como a su igual, respetando en 61 la aristocracia del 
talento, y el literato se sentia lisonjeado con aquel trato, que para 61 era 
como una consagraci6n social de su carrera y de su ingenio. El grande, 
alardeando de cultura, se sentia algo literato, y el literato, admitido en la 
distinguida sociedad que s61o abria sus puertas al talento eminente y re- 
conocido, sentiase a su vez algo optimate, y con ello creia bien recom- 
pensados sus m6ritos. 

Estos salones se multiplicaron, y los hubo menos aristocrdticos y m6s 
literarios que el de la Rambouillet, como los c61ebres sdbados de Mile, de 
Scudery, y otros en que los literatos predominaban casi en absolute, como 
el de Valentin Courart (3). Y el sa!6n de Courart fu6 el que Richelieu con- 



(1) Estrenada en 1640 

(2) Estrenada en 1674 

(3) Era este un literato que pasaba por eminente, a pesar de haber escrito muy poco, de aqui Boileau 
le satirizara, didendo: 

J'imite de Courart le silence prudent 

Vivib de 1603 a 1675. 
37 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



virti6 en Academia Francesa, ddndole carActer y privilegios oficiales 
(Enero-1635) y el especial encargo de componer el Diccionario (la primera 
edici6n es de 1694). No faltaron contradictores a la nueva institution. Hasta 
se intent6 ridiculizarla en el teatro; pero no tard6 en adquirir gran presti- 
tigio social. Los senores del mis rancio abolengo y de mayor poderio e 
influencia en el Estado ufanaronse de ser compafieros de los literates de 
renombre, y 6stos de codearse con los optimates. Y si dijo Voltaire que la 
Academia era una sociedad en que, por haber de todo, habia hasta es- 

critores, es lo cierto que si no hubiese habido en 
ella mis que escritores, 6stos no hubieran aprecia- 
do tanto la institution. 

11. La Academia Espanola. Sus fun- 
dad ores: A) El Marques de Villena. 
B) Ferrer as. C) Alvarez de Toledo. 
D) Iterian de Ay a la. E) Gonzalez de 
Bare/a. F) Alcazar. G) Casani. H) Don- 
go. Ofros academicos. El Marques de 
San Felipe. El Diccionario de Autori- 

dades. Ochenta anos despues iban a des- 
arrollarse las cosas en Espafia del mismo modo 
que en Francia. Un gran senor, de quien no se 
sabe que escribiera nada, pero si que era cultisi- 
mo, amigo de la literatura y los literatos, secuaz 

del buen gusto, reuni6 en su casa a siete personas distinguidas en el cul- 
tivo de las Letras, y constituyo con ellas la Academia Espanola (6 Julio 
1713). Fueron los ocho fundadores: 

A) Don Juan Manuel Fernandez Pacheco, Marques de Villena, Duque 
de Escalona, Grande de Espafia, Caballero del Toison de Oro, Virrey y Ca- 
pitdn General de Navarra, Arag6n, Catalufia, Sicilia y Napoles, Mayordomo 
Mayor del Key. 

B) Don Juan Ferreras. Uno de los hombres notables y representativos 
de este periodo. Naci6 en la Bafieza (1652). Ejemplar sacerdote y estudiosi- 
simo var6n, dedic6se por complete a las funciones de su ministerio y al 
cultivo de las letras; pirroco, en Madrid, de San Pedro y de San Andres y 
bibliotecario mayor del Key, renuncio tres mitras para las que sucesiva- 
mente fu6 nombrado. Muri6 el 8 de Junio de 1735. Su personalidad litera- 
ria es doble: como poeta, gongorizaba y conceptuaba como cualquier otro 
de su tiempo, a pesar de lo cual tenia por ideal el buen gusto, y procuraba 




Armando du PI ess is (Cardenal 
y Duque de Richelieu). 

(1585-1642) 



38 



II* EL CAMBIO DE GUSTO 

acomodarse a 61. Para imponerlo contribuy6 a la fundaci6n de la Acade- 
mia, y el 16 de Mayo de 1715 Iey6 en su seno una composici6n titulada 
El Principe nuestro Senor da vida y libertad a una paloma que volando 
cayo a los pies de la Reina nuestra senora, de cuyo estro y estilo puede 
formarse idea por esta muestra: 

Iluminaba la Farnesia aurora 
Aquella estancia con su luz flamante, 
Aclamandola todos vencedora 
De la luz halagtiefta del diamante; 
Y como de Filipo el sol adora, 
Gustosa fija la atenci6n constante, 
Embelesada de tan diestro ensayo, 
En el ardor de tan hermoso rayo. 

Declar6 la Real Academia que la poesia de Ferreras era conforme a su 
institute, y D. Bias Antonio Nasarre, en el Elogio hist6rico que compuso del 
acad^mico fallecido (1736), celebra las octavas, de que acabamos de ofre- 
cer una para que se juzgue de todas, como prueba del feliz ingenio de su 
autor. Dej6 este, ademis, un tomo de Poesias varias, La Paz de Augusto 
(auto del Nacimiento), Divertimiento de Pascua de Nauidad (Prosa y ver- 
so), etc. 

Como historiador tiene Ferreras verdadera importancia. De 1720 a 1727 
public6 La Sinopsis historica cronologica de Espana (16 tomos) que 
inaugura en nuestra patria los estudios historico-criticos a la moderna. 
Nada ya de la historia como arte, nada de presentar los cuadros hist6ricos 
a la manera poematica, como los grandes escritores del Siglo de oro. Para 
Ferreras la historia se reduce a la comprobacion documental de los acon- 
tecimientos; si no hay documento, no hay hecho, no hay verdad hist6rica. 
Su critica es severa, despiadada, un poco petulante y en un punto especial- 
mente choc6 con el comun sentir: neg6, en efecto, la antiguedad de la 
imagen de Nuestra Sefiora del Pilar, aventurandose a sostener que la ha- 
bian traido a Zaragoza unos monjes gascones al tiempo de la Reconquista; 
arm6se un alboroto nacional, llovieron las protestas y se trat6 al virtuoso 
sacerdote como si hubiese blasfemado; intervino el Gobierno, y por real 
orden de 13 de Marzo de 1720 se mand6 rasgar las tres hojas del libro que 
trataban de eso. Seguramente que en Roma no se hubiese procedido asi. 
A Ferreras le af Iigi6 muchisimo aquel escandalo, y protest6 de su devocifin 
a la Virgen Maria y de su reverencia a todas las advocaciones e imdgenes 
en que es venerada: para acreditarlo fund6 en su parroquia de San Andres 
una cofradia del Pilar, que todavia subsiste. 



LIBROS DEL SIGLO XVI 




RIMERA PARTE 

DELA ANGELICA DE LVYS 
Barahona dc Soco. 



AL EXCELENTIS.SIMO 
Scnor Duque dc Offuna, 
Virrcy dc Napoles. 

C<to aduertiffficntof a. lot fines de lof cantos, 
y breucs Summaries a losprincipios, for 
cl Prefentado Fray Pedro far- 
ting* deSarria. 



C Y con priuilcgio dc la Catholic* 
MagclUd Real. 

$* Iroprcflb en Granada en cafa dcHugo 

dc Mcna , a cofta dc loan Diaz 

mercadcr dc hbros. 

A node. 158(1. 



Barahona de Soto La Angelica. Granada, 1586. Portada. 

40 



// - EL CAMBIO DE GUSTO 

C) El tercero de los fundadores fu6 D. Gabriel Alvarez de Toledo que 
ya conocemos, y el primero de los acadmicos que pas6 de este mundo; 
falleci6 antes de constituirse oiicialmente la corporaci6n. 

D) El cuarto, el mercedario Fr. Juan Iterian de Ayala, insigne orador 
sagrado, traductor al castellano del Catecismo de Fleury, autor de El Pintor 
cristiano y erudite, y de poesias latinas y castellanas, unas y otras inspira- 
das en Marcial, Ausonio y Juvenal. He aqui un soneto como muestra de su 
estilo portico: 

Oh riqueza infernal, oh idolatrada 
Ruina de los mortales corazones, 
Cebo vil de apetitos y pasiones, 
Enemiga del hombre declarada. 

Tu la austera virtud, tii la reglada 
Modestia santa de inchtos varones 
Desterrastes a barbaras regiones, 
For quedar en la nuestra entronizada. 

For ti los vioios reinan, las costumbres, 
Manchadas de impresiones peregrinas, 
El lustre pierden del candor primero; 

Y a la perfida luz de tus vislumbres, 
El poseer las prendas mas divinas 
Importa menos que el tener dinero. 

Se ve que Fr. Juan no era gran poeta; pero tampoco conceptuoso ni 
gongorino, lo que no deja de ser raro en su tiempo. Menendez Pelayo le 
elogia como poeta latino e imitador de Horacio. Murio el 20 de Octubre 
de 1730. 

E) Don Andr&s Gonzalez de Barcia era abogado de mucho cr6dito en 
Madrid, y ms adelante fu6 consejero de Castilla. De literate no di6 m&s 
muestras que coleccionar algunas historias de Indias. Vivi6 hasta el 4 de 
Octubre de 1743. 

F) El padre jesuita Bartolom6 Alcazar, autor de la Chrono historia de 
la Compania de Jesus en la provincia de Toledo y de sus versiones ilus- 
tres. Muri6 el 14 de Enero de 1721. 

G) El tambten jesuita P. Jos6 Casani, que era matemitico, astrdnomo 
y tratadista militar. Escribi6 un Tratado de la naturaleza y otigen de los 
cometas con la historia de ellos, y Escuela militar de fortificacidn ofensi- 
va y defensiua, arte de fuegos y de escuadronar. Vivid hasta el 12 de No- 

viembre de 1750. 

H) Y D. Antonio Dongo Barnuevo, corregidor de Villanueva de la Jara 

41 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

y de Inhiesta, bibliotecario despu6s de la naciente corporaci6n, y del cual 
no se conserva mis obra literaria que una Pardfrasis del responsorio 
de San Antonio de Padua, en octavas reales. Falleci6 el 10 de Octubre 
de 1722. 

Tales fueron los primitives acad6micos: en el mismo ano de 1713 fue- 
ron admitidos el Marques de San Juan, ya citado, traductor de Cinna; el 
Duque de Montellano, gran sefior que Ieg6 a la posteridad un Romance 
endecasilabo, detestando la bdrbara politico, de Ptolomeo en la action de 
cortar la cabeza a Pompeyo; D. Vicencio Squarzafigo Centurion y Arriola, 
matemdtico y autor de una Disertacidn pretendiendo probar que para el 
mas conveniente uso de las voces es convenient^ arreglar la ortografia de 
ellas a sus origenes, y otros varios, entre los que s61o mencionaremos al 
Marques, de San Felipe, D. Vicente Bacallar, autor de los Comentarios de la 
guerra de Espana e historia de Felipe V, desde 1700 hasta 1725 (1), obra 
que si tiene importancia como fuente hist6rica, carece en absoluto de va- 
lor literario; el Marques era un sardo al servicio de Espana y Ileg6 a gran 
privanza con Felipe V, el cual le di6 el marquesado; muri6 en La Haya el 
7 de Junio de 1729. 

El 3 de Octubre de 1714 adquiri6 la Academia el cardcter oficial que 
acab6 de asimilarla a la francesa, tomando por lema el Limpia, fija y da 
esplendor, y de 1726 a 1739 public6 el Diccionario de Autoridades de la 
Lengua Castellana. Y para que nada de semejanza faltase con la de Paris, 
tambten hubo su chaparroncito de escritos ms o menos acerbos contra la 
Academia Espanola, que con intervalos ha seguido hasta nuestros dias. 
Pocos literatos espanoles no apetecen ingresar en esta corporaci6n; pocos 
tambten han dejado de murmurar de ella; pocos, asimismo, han dejado de 
censurar la concurrencia con los verdaderos insignes escritores de grandes 
titulos en el antiguo regimen y de personajes politicos en la epoca con- 
temporanea; y por ultimo, pocos apetecerian ser acadmicos si eso no He- 
vara consigo el codearse con tales personajes (2). 



(1) La primera edicibn es de Geneva (sin afto) Hay una traduccion latma (MDCCV) y otra francesa 
(Amsterdan, 1756) Ernesto Menmee (Precis d'histoire etc , pag 372) dice de este libro que es "la seule 
ceuvre en prose qui mente d'arreter I'attention", en los comienzos del siglo XVIII. Almirante la trata des- 
pectivamente (Bibliografia milltar), si bien confesando que su menosprecio proviene de "la repulsi6n que 
nos inspira cuanto concierne a la guerra de sucesidn, ridicula y vergonzosa ademds de funesta" Del 
Marques de San Felipe hay un articulo El arte de remar, en el Semanano erudito de Valladares (Tomo III, 
pag 270). Por este tlempo escnbia en castellano otro Bacallar (Monarquia hebrea, La Haya, 1727 y Ma- 
drid, 1761. Vida de los dos Tobias, en octavas, Madrid, 1746) que nada tiene que ver con el Marques 

(2) Sobre La fundaci6n de la Academia Espanola vease la eruditisima monografia de su actual 
secretario D Emilio Cotareio y Mori, en el Boletln de la Real Academia Espanola, numeros 1 v 2 (Febrero 
y Abnl de 1914) 



42 



// - EL CAMBIO DE GUSTO 



12. Fei/oo y el Teatro crftico. Polemicas que provoco* 
Influencia de Feijod. El 3 de Septiembre de 1726 sali6 a luz en Ma- 
drid el primer tomo del Teatro critico Universal; su autor, el benedictino 
Fray Benifo Jeronimo Feijod tenia a la saz6n cincuenta anos (n. 1676 en 
Casa de Mira, de la provincia de Orense), y era lector o catedratico del 
Monasterio o Colegio de San Vicente, en Oviedo. Hombre de mucho enten- 
dimiento, y extraordinaria afici6n a la lectura, habiase formado intelectual- 
mente leyendo cuanto cay6 en sus manos, sin ninguna prevenci6n contra 
las doctrinas y teorias nuevas, antes por lo con- 
trario, hallando en la novedad un sugestivo ali- 
ciente. La veneration a lo antiguo y traditional, 
llevada al colmo o al mayor exceso, era entonces 
cosa comun en los estudiosos. Feijo6 se apart6 de 
esta senda, y fu6, como se calificaba el mismo, un 
ciudadano libre de la repiiblica de las letras, dan- 
do el primer ejemplo de filosofar discursiva, libre, 
ligera y amenamente sobre todos los puntos que 
Dios ha dejado libres a las disputas de los horn- 
bres; es decir, acatando escrupulosa y fervorosa- 
mente los dogmas, pues nadie ms sincere y pia- 
doso cat61ico que el; pero sin someter su pensa- 
miento a ninguna tradition, escuela o autor, por 
acreditados que fuesen en el orden cientifico, di- 

ciendo sobre cada idea o sistema lo que le parecia, sin respetos humanos, 
y tomando por iuentes de conocimiento, no los venerables infolios de otras 
edades, sino cuanto se iba publicando en el extranjero, especialmente en 
Francia. Feijod estaba siempre atento a la ultima palabra de la ciencia. Le 
Journal o Memoires de Tr&uoux, publicaci6n peri6dica creada por los jesui- 
tas y que vi6 la luz de 1701 a 1775, y el Diccionario de Moreri Luis 
Moreri floreci6 de 1643 a 1680 eran los lugares a que acudia preferen- 
temente para informarse. 

Con tal complexi6n, su espiritu tenia que chocar con las doctrinas da- 
das a la saz6n por definitivas e invariables en nuestras universidades, con 
el metodo de las disputas escoldsticas establecido en ellas, y con las su- 
persticiones y errores acreditados en el vulgo: todo esto era para 61 el mons- 
truo de la ignorancia, nutrido por la rutina, y que se manif estaba de mil 
modos distintos, ya por los catedriticos que sistemiticamente rechazaban 
el m6todo experimental y el cartesianismo, ya por los campesinos que 
creian en duendes y brujas. Contra ese monstruo sali6 a librar campal ba- 




Fray Benito Jerdnimo Feijod. 

H676-1764) 



43 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

talla el docto benedictino de Oviedo, y esto fu6 el Teatro Crttico. De 1726 
a 1739 publico sus ocho voliimenes; en 1741 el toino de Suplementos y 
Correcciones; y en 1742 empezaron a ver la luz las Cartas eruditas, conti- 
nuaci6n de los Discursos del Teatro. 

Feijod escribia en Oviedo y mandaba los originales a Madrid, donde cui- 
daba de la impresidn su discipulo Fr. Martin Sarmiento. Tenia este veinti- 
ocho anos menos que Feijo6; aunque nacido en Villafranca del Bierzo, fu6 
por casualidad, y a los tres o cuatro meses llevironle sus padres a Ponte- 
vedra, de donde eran naturales, asi como toda su familia; puede, pues, con- 
siderdrsele tan gallego como Feijod, a quien aventaj6 en amor a su verda- 
dera patria regional. A saber y entusiasmo por la sana erudici6n limpia de 
rutinas y preocupaciones, alld se iban ambos, aventajando Feijod a su dis- 
cipulo en unas cosas, y Sarmiento a su maestro en otras. Sarmiento puede 
ser considerado como un colaborador del Teatro critico, pues "corregia y en- 
mendaba los manuscritos de su antiguo profesor, notando los mas insigni- 
ficantes lunares. . . El palacio bellisimo del Teatro critico edificdlo el genio 
inmortal de Feijo6; pero muchas de sus piedras fueron colocadas alii por la 
mano fuerte y segura de Sarmiento 44 (1). No estaban solos Feijo6 y Sarmien- 
to en aquella campafia, sino que tenian a su lado la flor de la intelectuali- 
dad espanola, hombres como el ya citado Dr. Martinez y otros del mismo 
iuste; pero, naturalmente, hubieron de tropezar con muchos adversaries. 
El segundo tomo del Teatro Critico no sali6 hasta 1728, y el tercero en 1729; 
en este tiempo desatdronse contra la obra y su autor y colaboradores y 
amigos censuras y diatnbas a porrillo. No se amilanaron los fejoistas, y fue 
aquella una de las polemicas ms largas, enfadosas y virulentas que regis- 
tra nuestra historia literaria. Baste apuntar aqui que Maner en sus tres to- 
mos del Antiteatro Critico saco a Feijod nada menos que 988 errores, y que 
Sarmiento escribio varias defensas del Maestro, siendo la mas fundamental 
el libro titulado Demostracidn del Teatro Crttico, unico que publico en toda 
su vida (2). 

No es de este lugar el estudio de la influencia filosdfica, social y 



(1) Antolin Ldpez Pelaez (Obispo de Jaca y actualmente Arzobispo de Tarragona) Los Escritos de 
Sarmiento y el Siglo de Feijo6 Biblioteca Gallega Cortina, 1902. Del mismo insigne autor es El Gran 
Gallego Fr Martin Sarmiento Coruna, 1895 

(2) Despues de su muerte publicaronse las Memorias para la historta de la poesta y poetas espa- 
floles, la Disertacion sobre la Casqueixa, Nacimiento y criama de San Fernando en Galicia, muchos otros 
tratados y opusculos en el Semanario erudtto (1787-1889), 24 cartas (Revista Galicia) (1860), etc. De sus ma- 
nuscritos hay una colecci6n de 1778 (17 tomos en folio), otra de 1785 (23 volilmenes); otra de 1787 un extracto 
<le 1843 (18 volumenes) y muchas coplas fragmentanas, Atribuyensele, ademas, en diversas biblioffrafias 
obras manuscritas que no son suyas. 

44 



// - EL CAMBJO DE OUSTO 



MARCAS DE IMPRESORES 



politica del movimiento fejoista (1). En el orden literario tambten la tuvo 

considerable. Feijo6 f u6 poeta, o mejor dicho, escribi6 versos, algunos, por 

cierto, conceptuosos, como las d6cimas A la conciencia, sin perjuicio de 

haber hecho otros contra el conceptismo y el culteranismo, como los que 

llevan por titulo Liras a una despedida, compuestas en este gtnero de me- 

tro para demostrar que en 

cuanto usa la poesla caste- 

liana cabe naturalidad y 

ternura. En la mente del 

maestro de Oviedo signifi- 

caba esto: "para demostrar 

que en castellano cabe es- 

cribir tan natural y sentida- 

mente como en francos" (2). 

Su prosa, que es la que hay 

que tener en cuenta, revela 

su formaci6n francesa: no 

solo este plagada de gali- 

cismos, v. gr., tabla por me- 

sa, ancianas opiniones por 

antiguas, ponerse en ~la pla- 

za de otro por ponerse en 

su lugar, sino (y esto es lo 

mas importante) construida 

a la francesa; es decir, pres- 

cindiendo absolutamente 

del gracioso y elegante hi- 

perbaton que los prosistas 

del Siglo de oro tomaron 

de los clsicos latinos y tan 

perfectamente acomodaron a la indole de nuestro idioma. Feijo6 construye 

las oraciones y las cldusulas por un orden rigoroso gramatical y 16gico: 

primero el sujeto, despu6s el verbo, y por ultimo el predicado; la miisica 

y gallardia del periodo est&n sacrifieadas a la claridad. Procuraba cautivar 

al lector por la amenidad resultante de la exactitud, la concisi6n, la lige- 

reza, el cambio de ideas y la originalidad del pensamiento; es decir, como 




Madrigal (Pedro). Marca, grabada en madera, 
usada en Madrid en 1592. 



(1) Vease Resumen critico de la Historic, de Espafia, por D. Angel Salcedo y Ruiz (pag. 523 y si- 
guientes). Publicacidn de la Casa Calleja. 

(2) Don Justo E. Areal ha encontrado dos poesias gallegas que, segun el manuscrito, son de Feijo6 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

despu6s de 61 ban hecho todos los escritores espanoles, menos los clasi- 
cistas, o scan los que deliberadamente se ban propuesto imitar a los auto- 
res de los siglos xvi y xvn. Feijo6 recomend6 el estudio del francos con 
preferencia al del griego; quizes lo dijo asi por no atreverse a decir que con 
preferencia al latin, pues en su tiempo, y aun antes, eran muchos mas los 
que, sin necesidad de ninguna recomendaci6n, estudiaban el francos me- 
jor que el griego. Men6ndez Pelayo se lamenta del consejo de Feijod; pero 
en el siglo xvm no era este consejo de la indole de aquellos de que hab!6 
Manzoni al decir: no hay autoridad mayor que la de un sabio cuando tra* 
ta de convencer a los demds de lo que ya estdn conuencidos? 



13. Sarmiento. Sarmiento, que, como dice Mengndez Pelayo, 
fu6 "hombre muy curioso de las costumbres populates " la verdad que 
lo era de todo tambien escribi6 versos gallegos y castellanos; de los pri- 
meros ban llegado hasta nosotros 1.200 coplas formando una extrana com- 
posici6n: los coloquios o comentarios de veinticuatro "gallegos y gallegas 
*que se juntaron en un campo y alii tuvieron sus coloquios sobre la muer- 
u te de Felipe V y el nuevo reinado de Fernando VI", parece que no tuvo 
al escribirla otro fin que coleccionar en un centon de prosa rimada multi- 
tud de vocables nisticos recogidos en sus excursiones por Qalicia. Para 
juzgar de sus versos castellanos, he aqui algunas estrofas de las 234 que 
componen su Romance a la caida de la torre de la Catedral de Ouiedo, 
ocasionada por un rayo: 



Sabe que por nuestras culpas 
fue la Cruz a quien primero 
cogi6 el rayo del azote, 
segunda vez verde lefto. 

Se vi6 volar por los aires, 
no se sabe si Iu6 huyendo 
por no cargar nuestras culpas 
quien las redimi6 primero. 

O porque sobraban cruces 
a vista de aquel portento, 
que hicieron manos de dngeles 
y que no admite aun remedo. 



La esfera que como mundo 
a la cruz era escabelo, 



46 



II -EL CAMBIO DE GUSTO 



tambi&i se vino rodando, 
y era rodado el despecho. 

El mundo crucificado 
asi se estanc6 en el techo; 
causa de tejas arriba 
sin duda obr6 este portento. 



Pues un santo var6n que asi poetizaba, era un terrible aristarco juz- 
gando versos, fijdndose para -sus censuras, como es 16gico, en todo g6nero 
de minucias, y se atrevi6 nada menos que con Os Lusiadas de Camoens, 
tratendole con el mayor desprecio por terminar con el casamiento de Vas- 
co de Gama y sus soldados con las Nereidas. "Raro modo, dice, de aca- 
"bar un poema heroico, en casamiento, como comedia" . La incapacidad de 
Sarmiento para la creaci6n po6tica y su arrogancia critica con los mayores 
poetas simbolizan perfectamente el caracter literario del siglo xvm. 

Por lo menos en teoria, Sarmiento era afecto a la tradici6n espanola, 
sin duda por ser tradition y popular, y opuesto al clasicismo francos, y hasta 
tronaba donosamente contra la mania de los franceses de "escribir de todas 
las cosas en poco papel"\ es decir, de ser concisos y breves para no asus- 
tar ni aburrir a los lectores. En sus escritos tampoco se hallan los galicismos 
que en Feijo6 v , y es notorio su afn por hacer expresivo, pintoresco y f uerte 
su lenguaje con la incorporaci6n de palabras y giros populares; pero, con 
todo y con eso, es escritor inferiorisimo a su maestro. Feijo6 imit6 a los au- 
tores transpirenaicos, plag6 la lengua de galicismos, le quit6 su artistica 
construcci6n; mas todo ello era un sistema, que cabe considerar muy de* 
plorable desde el punto de vista literario, pero no puede negarse que es 
un sistema, y acomodado a la indole de su propaganda doctrinal, y que 
dentro de sus limites, el autor del Tealro Critico fu6 claro, sencillo, florido 
y ameno. En cambio, como escritor, Sarmiento era hombre de talento, 
de harta mis erudici6n que talento, y que escribia a destajo; y lo mis sin- 
gular, no para el publico, sino para si mismo. "Lo principal porque escribo 
"tan difuso, declaraba, es porque s61o de esemodo me instruyo ab origi- 
"ne y a fundamentis de todo el asunto circunstanciado. Yo no escribo para 
"imprimir ni para contemplar gustos a la moda. Cada uno escriba lo que, 
"cuanto y como quiera, que yo no estoy privado de hacer lo mismo 11 . Y 
en otro pasaje dice: "Cuando escribo, mis atiendo a la conexidnque entre 
"si tienen las noticias en mi cabeza, que la que podian tener o no en las 
"cabezas de mis lectores". En suma, que no fu6 verdadero escritor publico 
como Feijo6, sino un sabio'que tomaba apuntes o comentaba en el retiro de 

47 



SAICEDO - LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 

su celda el resultado de sus lecturas, para 61 s61o. For eso, en los inmen* 
sos mamotretos que Ieg6 manuscritos a la posteridad hay noticias precio- 
sas y que s61o alii se encuentran, piginas que se leen con agrado, o pirrafos 
realmente bien escritos, pero tambien un farrago copiosisimo de prosa des- 
cuidada con cuantos defectos pueden afear una prosa. 




48 



LA LITERATURA ESPANOLA.-EL CLA~ 
SICISMO * 111. ~ LUZAN Y JORGE PlTILLAS (1 > 





El marques de Santa Cruz de Marcenado. 
En el reinado de Felipe V florecio un tratadista insig- 
ne, que por la indole de su labor se sale del cuadro 
de la 6poca. Tal fue D. Alvaro Navia Ossorio Vigil, 
marques de Santa Cruz de Marcenado, vizconde del 
Puerto. Naci6 en la Casa de la Atalaya, de Santa Ma- 
rina de Vega, concejo de Navia de Luarca (Asturias), 
el 19 de Diciembre de 1684. Tenia diez y ocho anos cuando estal!6 la gue- 
rra de Sucesi6n, y en Asturias se Ievant6 un tercio de voluntaries para 
defender la causa de Felipe V: alist6se el joven arist6crata, y fue elegido 
maestre de campo o coronet. Hizo toda la guerra, peleando en Espana y 
en Italia; fu6 luego embajador en Paris, y en 1732 gobernador de Grin. 
El 1 1 de Noviembre de este ano hizo una salida al frente de la guarnici6n 
contra los moros que bloqueaban la plaza: el encuentro fue, como tantos 
otros en el Norte de Africa, un triunfo gloriosisimo para nuestras armas, 
segiin los paries y las historias que se ban escrito despu6s; en realidad, 
un terrible desastre, ya que de unos 8.000 hombres que entraron en action, 



(1) 14. El Marques de Santa Cruz de Marcenado. 15 Fundacidn de la Acade- 
mia de la Historia. 16. El "Diario de los Literates de Espafia". - 17. Luzdn: Su bio- 
grafia hasta 1737. 18. La "Poetica": A) Diversidad dejuicios sobre su merito. B) En 
que se distinguen Boileau y Luzdn. C) Cdmo fue interpretada. 19. Jorge Pitillas. Su 
"Satira" contra los malos escritores. No es sino una traduccidn de Boileau. 20. Ini- 
ciacidn de la literatura cervantina. Mayans y Siscar. 



49 



SALCEDO. La Literatura espaftola. Tomo III. 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

tuvimos 1.600 bajas, y entre ellas el Marques, que cay6 muerto, quedando 
su cad&ver en poder de los moros ... [Si seria decisiva nuestra victoria! 
De 1724 a 1727 public6 en Turin su obra Reflexiones Militares (11 vo- 
lumenes), que fu6 traducida en el siglo xvm a las principales lenguas euro- 
peas (1), y de la cual dice Almirante, a pesar de sus prevenciones contra 
todo lo perteneciente a esta epoca: "fista es una de esas obras inmensas en 
"que no entra, o no debe entrar el escalpelo de la critica. Hay que acep- 
"tarlas y respetarlas tales como son, como su autor las hizo. La abrevia- 
"ci6n de Contreras es una punible irreverencia . . . Al Marques de Santa 
"Cruz hay que tomarle en serio, con sus once volumenes macizos, con su 
"pasmosa y exuberante erudition, con su buen instinto militar que tan to 
"contrasta con las pueriles ridiculeces de su tiempo. Clasico en el fondo, 
a no lo es tanto, sin embargo, en la forma y en el lenguaje: involuntaria- 
"mente se le escapan galicismos y giros incorrectos, sin duda por su larga 
"ausencia de la patria" (2). 

15. Foundation de la Academia de la Historia. A medi- 
da que avanzaba el siglo, el movimiento, que era entonces modernista, y 
tenia diversas manifestaciones, siendo las dos principales, una, hacia el cla- 
sicismo en poesia y, mas en general, en toda bella literatura, y otra, hacia 
el conocimiento positive de la historia y demas ciencias, acrecentcibase y 
se intensificaba ms. A principios de 1735 empezaron a reunirse varios li- 
teratos y aficionados en casa de D. Julian de Hermosilla, abogado en Ma- 
drid, y que mas adelante fu6 ministro togado del Consejo de Hacienda; 
eran los tertulianos de Hermosilla el brigadier Zabila, el abogado Rada y 
Berganza, el tambten abogado y futuro ministro de Gracia y Justicia D. Ma- 
nuel de Roda, el conde de Torrepalma, que habia sido ya embajador en 
Viena y habia de serlo de Turin, de que hablaremos luego, D. Agustin de 
Montiano y Luyando, que era entonces oficial de la Secretaria o Ministerio 
de Estado, D. Jer6nimo Escuer, secretario de la Real Mayordomia; D. Juan 
Martinez Salafranca, capelldn de San Isidro como D. Leopoldo Jer6nimo 
Puig, y adems bibliotecario de Palacio. Trataban estos senores de materias 



(1) Traduccidn itahana por Marino Frezza (Ndpoles, 1759) Francesa, por Vergy, con el titulo de 
Reflexions politiques et mditaires (1735-1738), de que se hicieron varias ediciones, en nuestra Bibhoteca 
Nacional hay dos. La traducci6n alemana es de Viena, 1753. En 1775 otro aleman, F W Zanthier, pubhco 
en Gottinga un extracto de la obra Lo mismo hizo en Espafia el general Contreras, defensor de Tarragona 
en la guerra de la Independencia, pubhcando en 1787 su Compendia de los veinte libros de reflexiones 
militares del Marques de Santa Cruz (2 voMmenes). En 1850 se reimpnmi6 toda la obra en Madrid En 1884, 
por iniciativa de D Luis Vidart, se celebro el segundo Centenario del nacimiento del Marques, escribiendose 
y publicandose con este motivo varias biografias del insigne tratadista militar muy notable la del inten- 
dente de division y academico de la Historia D. Angel de Altolaguirre y Duvale. 

(2) Bibliografia militar de Espana 

50 




/// - LUZAN Y JORGE PIT1LLA, 

de erudici6n y critica al gusto de la 6poca, y constituyeronse pronto en 
Academia Universal, indicando con semejante titulo la variedad de objetos 
a que gustaban consagrar sus talentos y aplicacibn; pero comprendiendo 
la necesidad de con- 
cretar, lo cambiaron 
por el de Academia de 
la Historia, acome- 
tiendo la empresa de 
componer un Diccio- 
nario historico-critico 
de Espana que habia 
de comprender trece 
tratados o secciones: 
historia general, geo- 
graiia antigua, idem 
moderna, historia na- 
tural, primer poblador 
de Espana, lengua pri- 
mitiva, religi6n y cos- 
turn bres, cronologia, 
genealogia, medallas, 
inscripciones y demas 
monumentos, falsos 
cronicones, autores 
que merecen fe y re- 
glas criticas. Era un 
programa complete, 
que en dos siglos no 
se ha podido todavia 
contestar satisfactoria- 
mente, aun trabajando 
siempre sobre 61. ( Fot "#*> Mundo). 

El Drimer favor MADRID. - Casa del Nuevo Rezado, hoy Academia de la Historia. 
. (Exterior). 

oficial que consiguio 

la naciente Academia 

fue el local de la Real Biblioteca para celebrar sus sesiones (14-Mayo-1736) 

Corporaci6n oficial fue declarada (18-AbriH738), "concediendo - dice la 

"Real concesi6n - a los individuos que la componen, y a los que la compu- 

"siesen en adelante, para que les sirva de ms estimulo, el honor de criados 

"de la Real Casa, con todos los privilegios, prerrogativas y exenciones que 



51 





III-LUZAN Y JORGE PITILLAS 



17. Luzan: Su biograffa has fa 1737. El mismo ano de 
1737 que sali6 el Dlario de los Literatos, fu6 publicada en Zaragoza la 
Po&tica de Luzdn. 

Don Ignacio de Luzdn, caballero de la m&s rancia nobleza, naci6 en 
Zaragoza (28-Marzo-1702). Huerfano de padre y madre a los cuatro afios, 
vivi6 diez y siete de su juventud en G6nova, MilAn, Palermo y NApoles, 
estudiando con los Jesuitas italianos, que le iniciaron en el saber enciclo- 
p6dico cientifico y literario propio de la 6poca. Se gradu6 de doctor 
en Jurisprudencia por la Universidad de Catana (1727), asisti6 como miem- 
bro activo a muchas de las academias que en la peninsula hermana, igual 
que en la nuestra, mantenian vivo el entusiasmo por las Letras y labora- 
ban por la causa del buen gusto, y escribi6 verso y prosa, en latin, en ita- 
liano y en nuestra lengua, y de las materias mSs diversas. Muy pronto se 
le ocurri6 la idea de componer una Po&tica, o sea un c6digo del buen gus- 
to que sirviese de guia segura a los poetas y a Jos lectores para componer 
y juzgar con arreglo a los principios inmutables de que fueron Arist6teles y 
Horacio los m^s autorizados interpretes, y poner coto a la corrupci6n o 
depravation en que habian venido a parar las bellas Letras. A liltimos 
de 1728, viviendo en Palermo y asistiendo a la Academia que se celebraba 
en casa del canonigo Pauto, leyo seis discursos o conferencias, formando 
un todo que tituld Ragionamenti sopra la poesia, y que f tie como el boceto 
de la Poetica. En 1729 Iey6 ante la misma tertulia otro discurso titulado 
Sogno d'il buon gusto, que puede considerarse un complemento critico 
de los anteriores. En NApoles, donde residio un par de aiios, insistiendo 
siempre en su idea predilecta, se dedico a estudiar los poetas espafio- 
les, y aun la lengua natal compuso un Tratado de ortografia caste- 
liana , quedandole tiempo, sin embargo, para escribir un libro de mo- 
ral De'i principi della morale , dedicado a la educaci6n de un sobrino 
suyo, una canci6n italiana en loor de Metastasio (1), y las dos canciones 
espanolas que, segiin Quintana, entre los desdichados versos que a la 
saz6n se componian en nuestra lengua, "son dos exhalaciones hermosas 
"en medio de una oscuridad muy profunda". Para que se forme idea del 
estro de Luzin en estas dos obras, consideradas como las superiores 



(1) El abate Pedro Buenaventura Metastasio - nacid en 1698 y vivid hasta 1782 -, el mas inslgne 
representante de la escuela poetica italiana, que por reaccidn contra el marmismo o gongorismo de Italia, 
extrem6 la sencillez en el decir y tuvo por norte el buen gusto. No hay que confundir esta escuela verdade- 
ramente neo - clasica, nacida en Italia, con la neo-clasica francesa que tambien se implantd en Italia, por 
Riccdbim Metastasio escribi6, a los vemtiseis afios, su tragedia Dido abandonada, la mas famosa e imitada 
de todas sus obras. 



53 



LAS 



III - LUZAN Y JORGE PITILL 

Francisca, y cuando estuvo plenamente convencido de que era una mu- 
chacha con todas las condiciones fisicas y morales para "servirle de con- 
"suelo en su poco pr6spera fortuna y que manejase la economia case- 
"ra (1)" se cas6, y fue felicisimo en su matrimonio. No es lo mismo el 
exito en la vida que en la poesia. 

18. La Poetica: A) Diversidad de juicios sobre su me- 
rito. B) En que se distinguen Boileauy Luzan. C) Como fue 
interpretada. A) Segiin Quintana, la Pottica de Luzdn es "un libro 
"muy bien hecho, el mejor de los de su epoca, sano y seguro en principios, 
"oportuno y sobrio.en erudition y doctrina, juicioso en el plan, claro en 
a el estilo, con ligerezas y omisiones censurables, excesivamente severo 
"con algunos poetas espafioles, v. gr., con Lope de Vega y Gongora, y lo 
"que mas la desluce es la poca amenidad con que esta escrita y el poco 
"interes que despierta. Fue poco leida entonces, por de pronto su influjo 
"corto, o mas bien nulo". Wolf calif ica a Luzcin de "poeta preceptista, for- 
"mado en paises extranjeros, que habia bebido la purisima agua del Parna- 
"so trances a las orillas del Sena; dogmatizador de 
"la escuela galo-hispana; su Pottica, harto conocida 
"y decantada por los clasicistas, es una mera copia 
"de las de Aristoteles, Horacio y Boileau, escrita 
"en un tono seco y desabrido". Gil de Zdrate dice: 
"... obra que al punto no produjo sensation alguna, 
"pero que anos despues llego a ser el c6digo litera- 
"rio de los mejores ingenios; libro compuesto con 
"buen juicio y sana critica, en que por primera vez 
"se proclamaban los principios del buen gusto, aun- 
u que se deprimia quizas demasiado a algunos de 
"nuestros poetas antiguos, entre ellos al inmortal 
"Lope de Vega". Alcala Galiano da tambten a la 
Poetica una directa filiaci6n francesa, presentindola 
como una copia de Arist6teles comentado por los preceptistas franc 
Ticknor la considera igualmente como la initiation en Espana del ne 

sicismo trances. r 

Mas quien la ha estudiado mejor es D. Leopoldo Augusto de Cueto. 
La Poetica es, naturalmente, clasicista, inspirada en Arist6teles y I 




Antonio AlcalA Oaliano. 

(1789-1865) 



(1) Wanse Memorial para la viaa ae D. Ignacio ae Luzan, escrita. por su Hljo D. Juan Ignacio c 
Luzan, candnigo de Segovia. (Biblioteca Rivadeneira. Tomo 61, pag. 97). 



55 






SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

suyas, he aqui algunas ligeras muestras. Titulase una A la conqaista de 
Ordn, y empieza: 

Ahora es tiempo, Euterpe, que templemos 
El arco y cuerda, y de nuestro canto 
Se oiga la voz por todo el hemisfero; 
Las vencedoras sienes coronemos 
Del sagrado laurel al que es espanto 
Del infiel mauritano, al Marte ibero. 



Por ti, de hoy mas, el barbaro numida 
El de Getulia y el feroz masilo 
Dejaran la impia secta y ritos vanos; 
Renaceran a mas felice vida 
Cuantos habitan entre Sixo y Nilo, 
Abrazando la ley de los cristianos, 
Con tratos mas humanos 
El togado espanol pondra sus leyes 
Entonces al morisco vasallaje, 
Y panas y homenaje 
Recibira de los venndos reyes. 



Todo es igual, y lo mismo la otra cancion, A la defensa de Ordn, que 
asi termina: 



Canci6n, si yo pudiese, bien querna 
Hacer de modo que tu voz oyese 
La zona ardiente, la templada y fna, 
Y que en tus alas fuese 
La fama de mi patria y sus trofeos 
A los pueblos del Indo, a los Sabeos, 
A los de Arauco, Tauro, Ida, Enmanto, 
Pero no son tus alas para tanto 



En 1733 regreso Luzan a Espafia a cuidar del patrimonio familiar, que 
con la prolongada ausencia de sus dueiios habiase quebrantado mucho. 
Residio de ordinario en Zaragoza; pero largas temporadas en Monz6n, con- 
sagrado siempre al estudio y al perfeccionamiento de la Poetica, que habia 
traido de Italia ya casi terminada. En 1736 se caso con dona Maria Fran- 
cisca Mincholet, hija de un hidalgo hacendado en el lugar de Aries, y pa- 
rece que en el escoger mujer aplic6 los mismos procedimientos de juicio, 
mesura y buen gusto que usaba en sus composiciones y queria que todos 
los poetas emplearan en las suyas: nada de arrebato pasional, nada de loco 
enamoramiento. Luzan estudio prolijamente las condiciones de dona Maria 

54 



ni-LUZAN Y JORGE PITILLAS 

Francisca, y cuando estuvo plenamente convencido de que era una mu- 
chacha con todas las condiciones fisicas y morales para "servirle de con- 
"suelo en su poco pr6spera fortuna y que manejase la economia case- 
"ra (l) a se cas6, y fu6 felicisimo en su matrimonio. No es lo mismo el 
exito en la vida que en la poesia. 

18. La Poetica: A) Diversidad de juicios sobre su me- 
rito. B) En que se distinguen Boileau y Luzan. C) Como fue 
interpretada. A) Segiin Quintana, la Poetica de Luz&n es "un libro 
"muy bien hecho, el mejor de los de su epoca, sano y seguro en prmcipios, 
"oportuno y sobrio.en erudici6n y doctrina, juicioso en el plan, claro en 
M el estilo, con ligerezas y omisiones censurables, excesivamente severo 
"con algunos poetas espafioles, v. gr., con Lope de Vega y G6ngora, y lo 
"que mas la desluce es la poca amenidad con que est escrita y el poco 
"interes que despierta. Fue poco leida entonces, por de pronto su influjo 
"corto, o mas bien nulo". Wolf califica a Luz&n de "poeta preceptista, for- 
"mado en paises extranjeros, que habia bebido la purisima agua del Parna- 
"so f ranees a las orillas del Sena; dogmatizador de 
"la escuela galo-hispana; su Po&tica, harto conocida 
"y decantada por los clasicistas, es una mera copia 
"de las de Arist6teles, Horacio y Boileau, escrita 
"en un tono seco y desabrido". Gil de ZArate dice: 
". . . obra que al punto no produjo sensaci6n alguna, 
"pero que afios despues llego a ser el c6digo litera- 
"rio de los mejores ingenios; libro compuesto con 
"buen juicio y sana critica, en que por primera vez 
"se proclamaban los principles del buen gusto, aun- 
"que se deprimia quizas demasiado a algunos de 
"nuestros poetas antiguos, entre ellos al inmortal Antonio Alcal * Oaliano - 
"Lope de Vega". Alcala Galiano da tambien a la ( 

Po&tica una directa filiaci6n francesa, presentendola 
como una copia de Arist6teles comentado por los preceptistas franceses. 
Ticknor la considera igualmente como la iniciacidn en Espana del neo-cla- 
sicismo francos. 

Mas quien la ha estudiado mejor es D. Leopoldo Augusto de Cueto. 
La Pottica es, naturalmente, clasicista, inspirada en Aristoteles y Horacio; 




(1) V6anse Memorias para la vida de D Ignacio de Luzan, escritas por su hijo D Juan Jgnacio de 
Luzdn, cantinigo de Segovia. (Bibhoteca Rivadeneira Tomo 61, pag 97). 



55 



SALCEDO - LA UTERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

pero no viene de aquellas fuentes remotas por el cauce de Boileau y de- 
mis preceptistas franceses, como apuntan Wolf, Alcate Galiano y Ticknor. 
Luz&n se form6 en Italia y no a orillas del Sena, en compania de los poe- 
tas que, como Metastasio, reaccionaron contra el marinismo, y fueron cla- 
sicistas; pero a su modo, que no era el modo de Boileau. Era el, ademds, 
aunque poeta de tan escaso numen, y tan prosaico que no alcanzaba a 
sentir otra belleza que la inferior a que llamamos elegancia y correcci6n, 
hombre del suficiente talento para formarse ideas propias, y no rutinario 
secuaz de nadie. De aqui dimana que, si bien a la primera mirada puedan 
parecer iguales Boileau y Luzan, y efectivamente hay entre ambos hasta 
semejanzas o aire de familia, el an&lisis no tarda en descubrir sustanciales 
diferencias. Para Boileau, por ejemplo, la poesia necesita de las ficciones 
mitoldgicas, y el Cristianismo no es fuente de inspiraci6n po6tica: 

L'fivangile 1'esprit n'offre de tous c6tes, 
Que penitence a faire et tourments m6rites. 

Luz6n, por lo contrario, exalta la belleza y poesia de la religion cris- 
tiana. Y asi en otros puntos difieren ambos preceptistas. Mas estas diferen- 
cias habian de tener poco influjo en el desenvolvimiento literario; porque 
en literatura, como en politica y en todo, las opiniones individuales, por 
respetables que sean, apenas si se hacen notar cuando se mueven y con- 
traponen corrientes de grandes grupos sociales. La lucha estaba planteada 
entre el clasicismo que venia de fuera, que no era frances propiamente di- 
cho, sino europeo, pero que en Francia tenia su representaci6n mis cum- 
plida y poderosa, y la tradici6n de nuestro Siglo de oro: entre ambos, nada 
podian valer las originalidades de Luzcin, el que con su talento e Hustraci6n 
tenia bastante fuerza para favorecer a uno de los dos partidos, pero no la 
necesaria para sobreponerse a los dos. 

C) A pesar de no ser francesa la Po&tica de LuzAn, fu6 interpretada 
como mera traducci6n espafiola de la de Boileau, y asi el festivo Villarroel, 
de que hablaremos en el capitulo siguiente, decia: 

Famosisimo Luzan 
Cuya comprensi6n sutil 
Pudo muy bien vender Francia 
Al mismisimo Paris. . . 

Confundtendose lo frances con lo clasicista, o llamando francos a todo 
lo clasicista. Por eso al afio siguiente de publicarse la Poetica, y refirtendo- 
se a ella, escribia Gerardo Lobo: 

56 



/// - LUZAN Y JORGE PITILLAS 

Tal o cual vez me divierto, 
Sin que me altere y fatigue 
Lo que Arist6teles clama 
O lo que Horatio prescribe. 

Quebrantar la ley divina 
Del Decalogo me aflige; 
Mas no romper los preceptos 
De los antojos gentiles. 

[No parece sino que el clasicismo no tuviera tambien hondas raices 
en la tradici6n national! Pero en la primera mitad del siglo xvni lo clasi- 
cista habia de ser frances, y no se concebia de otro modo. 



19. Jorge Pitillas. Su <Stf//ra contra los malos escrito- 
res. No es sino una traduccion de Boileau. Harto ms fiel se- 
guidor de Boileau que Luzdn, y lo pareci6 mucho menos, fu6 Jorge Piti- 
llas, o sea D. Jos& Gerardo Herods (1), de quien tenemos escasisimas no- 
ticias biogrificas. Menendez Pelayo le llama poeta montan&s, catedrdtico 
de Jurisprudencia en Salamanca (2). Murio en 1 744, e! siguiente afio al que 
escribi6 su c61ebre satira (3), y se sabe, al menos se cuenta, que fu6 
uno de los admiradores o enamorados de la c61ebre comedianta Petronila 
Jibaza (a) la Portuguesa (4). Us6 en el Diario de los Literatos el pseud6ni- 
mo de Don Hugo Herrera de Jaspedds, ademas del fan conocido de Jorge 
Pitillas. S61o se conservan de Hervds: 1., Una carta satirica contra el poe- 
ma de D. Pedro Nolasco Ocejo, titulado El Sol de los anacoretas, San An- 
tonio Abad. 2., Otra carta burlesca sobre el Rasgo tpico del doctor D. Joa- 
quin Casses; y 3., La Satira contra los malos escritores, titulada primera, 
por ser su proposito escribir otras vanas, y es la tan reproducida y cono- 
cida que comienza: 

,No mas, no mas callar, ya no es posible! 
Alia voy, no me tengan; fuera digo, 
Que se desata mi maldita horrible 



(1) Don Eugenio de Tapia, en su Histona de la Cwiltzacidn Espailola, dice que Pitillas fue D Jose 
Codes de la Torre Es una equivocaci6n, como puede verse comprobado por Cueto (Bosquejos Histoncos). 

(2) Horacio en Espafia. Tomo II, pag. 3 

(3) La carta que la encabeza, a los autores (as, decia) del Dmno de los Literatos, lleva por fecha 
29 de Abril de 1741, cuando ya no se pubhcaba el Diario, aunque si se hac.an reimpresiones de los tomos 
pubhcados. La Satira vid la luz en la segunda edici6n del tomo VII (1742) .,* 

(4) Pellicer: Tratado histdrico-practico sobre el ongen y progresos de la comedia y del histrio- 
nismo en Espafia (1804) 

57 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

No censures mi intento, oh Lelio amigo, 
Pues sabes cuanto tiempo he contrastado 
El fatal movimiento que ahora sigo. 



"La obra de Hervis ha escrito Men6ndez Pelayo , con carecer de 
"originalidad en los pensamientos y en la doctrina, pasa con raz6n por 
"una de las sdtiras mas animadas, valientes y legitimamente castellanas 
"que posee nuestra lengua. Esas reminiscencias se confunden de tal suerte 
"con la manera propia y peculiar del autor, y est&n remozadas por tal arte, 
"gracias a la indignaci6n verdadera de Pitillas contra los malos escritores 
"de aquella 6poca desdichada; y son tan castizos los giros y tan robustos y 
tt bien caldeados los tercetos, que de segruro no hubiera rechazado Bartolo- 
"m6 Leonardo a tal discipulo. Las alusiones contemporineas dan vida y 
"frescura a esta sdtira, llena de una vis acre y desenfadada que Boileau no 
"tuvo nunca". 

Estas condiciones literarias que avaloran el m6rito de la Sdtira de Pi- 
tillas ocultaron a sus contemporaneos que no era en el fondo mas que una 
traducci6n feliz, mejor dicho, una imitaci6n de Boileau. Por otra parte, Her- 
vds procur6 despistar al piiblico de cudl habia sido su modelo, y no cit6 ni 
una vez al preceptista francos, pero si a los autores latinos citados por 
aquel, como si lo hiciese directamente de sus originales. Cueto fu6 quien 
puso todo esto en claro. Como ejemplo, transcribimos los siguientes terce- 
tos correspondientes, no a la Po&tica, sino al Discurso sobre la sdtira, de 
Boileau: 

Dice Boileau: 

Et pour commencer par Lucihus, 
(jquelle licence ne s'est il point 
donn6 dans ses ouvrages? Ce 
n'etait pas seulement 
des auteurs qu'il attaquait, c'etait 
des gens de la premiere quality de Rome, 
c'etait des personnes consulates. Cepen^ 
dant, Scipion et Lelius ne jugerent 
pas ce poete indigne de leur amitie. 
11s ne s'aviserent point de prendre le 
parti de Lupus et de Metellus, qu'il 
avait joue dans ses satires. . . 

Dice Jorge Pitillas: 

En sus versos Lucilio no perdona 
Al c6nsul, al plebeyo, al caballero, 
Y hace patente el vicio y la persona. 

58 



/// ~ LUZAN Y JORGE PITILLAS 



Ni Lelio adusto, ni Scipi6n severe 
Del poeta se ofenden, aunque maje 
A Metelo y a Lupo en su mortero. 



Y este otro ejemplo: 



Boileau: 



Je ne puis nen nommer, si ce n'est par son nom; 
J'appele un chat un chat, et Rolet un fripon. 

Pitillas: 

Y asi a lo bianco siempre llame bianco 
Y a Matter le llame siempre ahmafia 



En ambos casos se ve, por una parte, lo fielmente que Hervas seguia 
a Boileau, y por otra, lo admirablemente que traducia; su pluma daba a los 
originates franceses todo el aire de nuestra tierra. 

20. Iniciacion de la literatura cervantina. Mayans y Sis- 
car. Al reinado de Felipe V pertenece, por ultimo, la iniciacion o prin- 
cipio del cervantismo. Durante todo el siglo xvn habianse multiplicado las 
ediciones del Quijote, tanto en Espafia como en el extranjero, cumpliendose 
al pie de la letra cuanto el mismo Cervantes habia escrito en el capitulo III 
de la Segunda Parte respecto de la Primera: "... no ha de haber naci6n ni 
"lengua donde no se traduzca. . . Los nifios la manosean, los mozos la leen, 
"los hombres la entienden y los viejos la celebran, y, finalmente, es tan 
"tnllada y tan leida y sabida de todo genero de gentes, que apenas han 
tt visto algiin rocin flaco, cuando dicen: alii va Rocinante. . ." Tal exito fue 
creciendo siempre, y nos parece ligereza de algunos criticos de nuestra 
edad el afirmar que fue un exito de risa. Los exitos meramente de risa 
duran poco; nada envejece tan pronto como la s&tira, cuando no es mis 
que satira. 

En Inglaterra, el exito del Quijote y de las Novelets ejemplares fue tan 
intense o mas que en Espafia. La primera traducci6n inglesa del Quijote es 
la de Tomzis Shelton (Primera Parte en 1612 y Segunda en 1620); pero como 
ha probado Fitzmaurice Kelly, en el admirable pr61ogo o estudio preliminar 
a su edici6n moderna de la traducci6n de Shelton (1896) y en su diserta- 
ci6n ante la Academia Britenica (1905), desde 1606 encuSntranse alusiones, 
referencias y citas de la incomparable novela en los autores dramaticos 
ingleses, las cuales ya no se interrumpen nunca. Los ingleses vieron en el 

59 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 

caballero de la Mancha un ejemplar tipico del caballero campesino, bueno, 
correctamente educado, instmido y exc6ntrico, con excentricidades bizarras 
a la vez graciosas y heroicas, c6micas y magninimas. 

Un noble ing!6s del primer tercio del siglo xvm, lord CArteret, conde 
de Grandville, entusiasta de Cervantes y deplorando la falta de una bio- 
grafia del gran escritor, dirigi6se al bibliotecario de Felipe V, D. Gregorio 
Mayans y Siscar, excitindole al remedio de tal necesidad. No podia haberse 
dirigido a mejor sujeto. Mayans, nacido en Valencia (1697) y que vivio 
hasta 1781, era un erudito insigne. "Continuador del gran bibliografo sevi- 
a llano Nicolis Antonio dice un escritor moderno , puso todo su empeno 
"en divulgar las vidas de los escritores espanoles, y a su diligencia debe- 
*mos el conocimiento de las biografias de Antonio de Solis, Saavedra 
"Fajardo, Francisco Sanchez de las Brozas, Antonio de Lebrija, D. Manuel 

* Marti, Ramos del Manzano y su esclarecido discipulo NicolAs Antonio, 
" Juan Puga y Feijo6, Jos6 Fernandez de Retes, Fray Luis de Le6n, Antonio 
"Agustin. Diego Hurtado de Mendoza, etc., y sobre todas ellas, la monu- 
a mental VI da de Luis Vives, que, escrita en correcto latin Ciceronian o, pre- 
44 cede a la edici6n completa de las obras del c61ebre pensador valentine, 
"publicada por Benito Monfort a expensas del sabio Arzobispo de Valencia, 
"Don Francisco Fabian y Fuero, en 1882" (1). 

La Vida de Miguel de Cervantes Saavedra, autor D. Gregorio Mayans 
y Siscar, bibliothecario del Key Catholico, sali6 a luz en Madrid (1737, en 8., 
204 piginas) y fu6 reimpresa en Londres por cabeza de la edici6n del 
Quijote por los hermanos Juan y Roberto Tonson. Esta dedicada a C&rteret, 
y en la dedicatoria dice Mayans que Cervantes "era dignisimo de mejor 

* siglo; porque aunque dicen que la edad en que vivi6 era de oro, yo s6 
41 que para el y algunos otros benemeritos fue de hierro. Los envidiosos de 
"su ingenio y elocuencia le murmuraron y le satirizaron. Los hombres de 
"escuela, incapaces de igualarle en la invention y arte, le desdenaron como 
"a escritor no cientifico. Muchos senores que si hoy se nombran es por 61, 
"desperdiciaron su poder y autoridad en aduladores y bufones, sin querer 
"favorecer al mayor ingenio de su tiempo. Los escritores de aquella edad 
"(habiendo sido tantos), o no hablaron de 61 o le alabaron tan friamente que 
"su silencio y sus mismas alabanzas son indicios ciertos o de su mucha 
"envidia o de su poco conocimiento". 

Claro es que la Vida de Cervantes por Mayans contiene muchas in- 
exactitudes y deficiencias. Supone, por ejemplo, a Cervantes nacido en 
Madrid, porque hasta 1752 asi fue creido, Fu6 Sarmiento quien repar6 en 



(1) J. Oil y Calpe: D. Gregorio Mayans y Siscar (Diario de Valencia, 3 de Mayo de 1916). 

60 



/// - LUZAN Y JORGE PITILLAS 



L1BROS DEL SIGLO XVI 



AVISO DE C A, 

^adores, y Ca^a. 

Ordcnado por el Dodor Pedro Nunez de Auenda- 

no : Letrado dc don Ynigo Lopez dc Mcndoja 

tercero defte n ombre, Duque 

del Infaatado. 

Con nueuas Adiciones. 




CON P R IV j L E c i o. 

EN MADRID. 

En cafa de Pedro Madrigal. 
Ano dc i 5 9 3. 

Avendafto. Aviso de Cazadores. Madrid, 1593 
Portada may reducida 



61 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

la Topografla e historia general de Argel por F. Diego de Haedo, donde se 
dice que era u un hidalgo principal de Alcald de Henares", dato que sirvio 
para buscar en esta ciudad su partida bautismal, publicada por primera vez 
por D. Agustin de Montiano en 1753 (1). Asi en todo. Pero a Mayans nadie 
puede disputarle la gloria de haber sido el iniciador de los estudios cervan- 
tinos, tan copiosos y brillantes desde su tiempo hasta nuestros dias. 

En cuanto a la critica, Mayans elogio el lenguaje de Cervantes, aun 
censurAndole las trasposiciones, de que adolece singularmente La Galatea, 
el del Quijote encontr61o exactisimo, y, por ende, uno de los mejores tex- 
tos de la lengua castellana. Censuro tambien algunas inverosimilitudes y 
el descuido en la cronologia. 



(1) Discurso segundo sobre las tragedias esparlolas 




62 



LA LITER ATURA ESPANOLA.- EL CLA~ 
S1CISMO * IV, ~ LA POESJA EN EL REINADO 

DE FERNANDO Vl (1) 





Fernando VL Literature francesa durante 
su reinado. Rousseau. Caracter tendencio- 
so anticristiano de toda la produce/on lite- 
raria de Franc/a en este periodo. Reino 
Fernando VI desde la muerte de su padre 9 Julio 
de 1746 hasta la suya 10 Agosto 1759 . En es- 
tos trece afios disfruto Espafia de un largo periodo de paz, largo para lo 
que se ha estilado en ese orden hasta la epoca contemporAnea, y paz sos- 
tenida por una administraci6n energica, prudente y progresiva y acompa- 
riada de gran respeto y prestigio en el mundo. Francia e Inglaterra, las 
dos naciones predominantes en Europa, se disputaban la amistad y alianza 
de Espafia, y Espafia se mantenia neutral con f uerza y decoro. A todas las 
esferas de la actividad social habian de trascender los beneficios de tal 



(1) 21. Fernando VL Literatura francesa durante su reinado. Rousseau. Carac- 
ter tendencioso anticristiano de toda la produccidn literaria de Francia en este 
periodo y su odio a Espafm. 22. Jnflujo de la literatura francesa en Espafia. 
23. Sigue la lucha entre la escuela espanola y la francesa. Benagasi. 24. Fray Juan 
de la Concepcidn. 25 Don Jose Villarroel 26. Otros poetas de la escuela espanola. 
Nieto Molina, Marujdn. - 27. Poetas eclecticos Porcel. - 28. El Conde de Torrepal- 
ma. 29. Los clasicistas. Luzan en este periodo. 30. Montiano. 31. Nasarre. 
32. Don Juan de Inarte. - 33. El Marques de Valdeflores. - 34. La Academia del 
Buen gusto. 

63 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 




Fernando VI. 

(1713-1759) 



(Fot. Lacoste.) 



(De un cuadro estilo Ranc, existente en el Museo del Prado.) 



64 



IV -LA POEStA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

situaci6n, y, por tanto, en la literaria aconteci6 lo mismo, siguiendo las 

cosas por los cauces abiertos en el reinado precedente. 

Continuaba Francia ejerciendo su hegemonia literaria, y con ella la de 

las ideas y costumbres en todos los ordenes de 

la vida. En 1748 vieron la luz piiblica la Semira- 

mis, de Voltaire, y El Espiritu de las Leyes, de 

Montesquieu. En 1749, Nanina, de Voltaire, las 

Cartas sobre los ciegos para uso de los que ven, 

de Diderot (1), y empez6 a publicarse la Historia 

Natural, de Buff on. En 1750 fu6 premiado por la 

Academia de Dijon el Discurso sobre las Cien- 

cias, de Juan Jacobo Rousseau. (2) En 1751 pu- 

blic6 Voltaire El Siglo de Luis XIV, y comenzo a 

salir la Enciclopedia, de que Diderot era el alina, 

para la cual el matemitico D'Alambert escribio 

el Discurso preliminar, y en que colaboraron Di- 
derot (Filosofia antigua 
y artes mecanicas), D* 
Alambert (Matematicas), 

Condillac, Helvecio y Holbach (Filosofia), Dau- 
benton (Historia Natural), Marmontel (Literatura), 
Rousseau (Musica), y Voltaire, Buff6n y Montes- 
quieu (varies articulos); este ano publicdronse dos 
tomos, y, muchas veces suspendida la obra por el 
Gobierno, no fue terminada hasta 1792. Contiene 
28 voliimenes en folio. En 1755 public6 Condillac 
el Tratado de las sensaciones; en 1756, Voltaire el 
Ensayo sobre las costumbres y el Espiritu de las 
naciones, y Rousseau, el Discurso sobre la des~ 
igualdad de las condiciones; en 1757, Diderot El 
Hijo natural; en 1758, finalmente, Diderot El Padre 





Condillac (Esteban Bonnot de). 

(1715 - 1780) 



Helvetius. 

(1715-1771) 



(1) Denis Diderot, naciclo en Langres (Octubre de 1713), comenzo sus estudios con los Jesuitas, y estaba 
dedicado por sus padres al estado eclesiabtico, yd en Pans, dejo esta direccidn y no vivi6 mas que de las 
Letras, o, mejor dicho, entretuvo muy mal su vida, pucs estuvo siernpre en la miseria o a sus puertas Antes 
que la obra citada en el texto habia publicado el Eni>ayo sobre el merito de la virtud (1745) y Pensamientos 
filostificos (1746) 

(2) Nacido en Gmebra (28 de Junio de 1712) Era su padre relojero, conocemos su vida por sus Confv- 
siones, las que nos lo presentan, o en las que el mismo se retrata, como digno heroe de la novela picaresca, 
ejercitando los mas mnobles ohcios, preso por robo, convirtiendose al catolicismo por unos cuantos luises, 
etcetera En 1741 llego a Paris con la ilusi6n de la fortuna que podia conseguir de un sistema de notaci6n de 
musica que habia mventado S61o consiguio ser copista de musica, que fu6 para el uno de los modos de 
vivir que no dan para vivir Al fin encontr6 el destmo de secretario del Conde de Montaigne, se relacion6 
con los hteratos, y el discurso de que se habia en el texto le di6 nombradia 



65 



SALCEDO. La Literatura Espanola - Tomo III 



IV" LA POESfA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

singulares a Espana, en que veian ellos el pueblo de la Inquisicidn, de las 
supersticiones, de la intolerancia y de la escoldstica, como nos Ilam6 Vol- 
taire repetidas veces, procurando pintarnos, a tenor de esa tendencia, de 
la manera ms antip^tica y repulsiva. En el Ensayo sobre las costumbres 
dice que en Espana a las prdcticas devotas ocupan el lugar de los queha- 
ceres para los ciudadanos que nada tienen que hacer", y segiin 61, todas 
las espanolas esten claustradas, contemplando por la reja a sus amantes 
que tocan la guitarra al pie de la ventana. El sesudo Montesquieu tampoco 
concibe al espanol sino tocando la guitarra junto a una ventana y larga 
sandeces tan hueras como que en Espana la primera condici6n para ser 
galante es no tener miedo a los constipados, sin duda por haber de pasar 
tanto tiempo al aire libre rasgando la guitarra; dice que somos en primer 
lugar devotos y en segundo envidiosos, adictos a la Inquisici6n y que no 
leemos mas que novelas y libros de escotesticos. En este ambiente fu6 es- 
crita la Enciclopedia, y no es de maravillar que Masson de Morvillers, en 
el articulo Espana, fulminase contra nuestra patria aquella tremenda sim- 
pleza tan repetida despues: que en diez siglos habia sido completamente 
mutil a Europa y a la cultura universal. 

No hay que alegar que Masson de Morvillers fuese un escritor obscuro 
en Francia; no lo era la Enciclopedia en que solto esa paparrucha con 
beneptecito de los dioses mayotes del filosofismo y de la literatura, y no 
hizo otra cosa sino repetir, como fiel discipulo o sectario, lo que ensenaban 
aquellos maestros. Era, segiin decimos, el ambiente, desconocido antes en 
la literatura francesa y que por odio a la Iglesia Cat61ica nos odiaba y me- 
nospreciaba a la vez. Asi nacian juntamente la leyenda de la Espana ne~ 
gra y la leyenda de la Espana de guitarra y pandereta, siendo la primera 
motivo para execrarnos y la segunda para reirse de nosotros. Lo peor del 
caso fue que los espanoles, a quien sedujo el movimiento enciclopedista, 
adoptaron tambien la tendencia antiespanola, comenzando de este modo 
las generaciones de liberates espanoles enemigos de Espana, y los que 
siguieron tales rumbos, aceptaron, como una verdad demostrada, la Es- 
pana de la guitarra que llevaba dentro de si la Espana de los toros, de 
los manolos y de los chulos. Por sugestion extranjera acabamos autolal- 
sificdndonos. 

22 Inf/u/o de la literatura francesa en Espana. Con unos 
diez o doce anos de rezago - dice MenSndez Pelayo - ibamos siguiendo 
todos los pasos y evoluciones de Francia- (1). Confrontando fechas, resulta 



(1) Historia de los Heterodoxos Tomo III 
67 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

mis largo el lapso de diferencia. For lo menos, en este periodo de Fernan- 
do VI es dificil hallar ningiin rastro, no ya de verdadera influencia, sino ni 
aun de conocimiento en Espafia del cardcter esencialmente antirreligioso y 
revolucionario que iban tomando o habian tornado ya las Letras en Fran- 
cia. Lo linico que cabe notar es la representaci6n del P. Rdbago a Fernan- 
do VI contra los francmasones, que di6 lugar al decreto (2 Julio 1751) pro- 
hibiendo la Francmasoneria, y al libro de Fr. Jose de Torrubia Contienda 
contra francmasones, 1752 . Herv&s y Panduro, en las Causas de la re- 
volution francesa, cuenta que en 1748 en Cadiz habia una logia con 800 afi- 
liados, y, si es cierta la noticia, cabe presumir que la mayoria fueran ex- 
tranjeros de los muchos que el comercio con America atraia a la ciudad 
meridional, entonces en el apogeo de su florecimiento mercantil. En 1757 
instruydse proceso inquisitorial en Madrid a un francos, comerciante de he- 
billas Mr. Tournon , por haber intentado catequizar para francmasones 
a tres de sus operarios, que le delataron. Es probable que las noticias de la 
Francmasoneria no llegasen al Padre RAbago de Paris, sino por la Bula In 
eminenti de Clemente XII (28 Abril 1738). El confesor de Fernando VI, sen- 

tando que los masones eran deistas, y calculan- 
do su mimero en medio mil!6n esparcidos por 
Europa, "la mayor parte gente noble, muchos de 
ellos militares", sospechaba que tenian por in- 
tento conquistar el mundo para el Rey de Prusia. 
El Padre Feijo6 di6 a la Sociedad por extingui- 
da. En cuanto a su relaci6n con la literatura cul- 
tivada en Paris, y que tanto se admiraba en Es- 
paiia, no hubo ni asomo de sospecha en nadie. 
En nuestro concepto, un hecho expresa muy bien 
la falta de noticias exactas del movimiento de 
las ideas ms alld de nuestras fronteras: en su 
Diderot. representaci6n contra los masones el Padre Rd- 

U713-1784) bago senalaba el deismo como el limite extremo 

de la irreligi6n, y aquel limite lo habian traspa- 

sado ya en Paris, cuando escribia el Padre Rdbago. Las Cartas sobre los 
cleg os, de Diderot, publicadas en 1749, no son deistas, sino ateas. 

23. Sigue la lucha entre la escuela espanola y la france- 
sa. Benagasi. La lucha entre la tradici6n del Sigh de oro y las ideas 
y formas europeas que nos venian de Francia continu6 durante todo este 
reinado. Como ya se ha dicho, Gerardo Lobo vivi6 hasta 1750; en este ano 
fallecid tambten Canizares: Zamora mds de diez anos antes, y Torres Villa- 

68 




IV "LA POES/A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

rroel alcanz6 once afios del reinado de Carlos III. Muchos poetas que en el 
de Felipe V empezaron su carrera, continudronla en el de Fernando VI, 
fieles a la que denominaban escuela espanola, para distinguirla de la cla- 
sicista, o como se decia generalmente, afrancesada. Merecen citarse: 

Benagasi y Lujdn, senor de los Terreros, que a pesar de su nobleza, 
f ustig6 a la aristocracia con sdtiras que se hicieron populates, ya sostenien- 
do que es el dinero el que la da: 



es Nobleza? Continuada 
Riqueza, y esto supwesto, 
La mas o menos nobleza 
Es mas o menos dinero. 



Ya diciendo de los arist6cratas: 



El que quiera ser marques, 
Conde, duque o caballero, 
Ha de observar lo primero 
Hacerlo todo al rev6s. . . 

No quede picaro a quien 
No alcance su protecci6n, 
Y no le d6 ni atenci6n 
A ningiin hombre de bien. 



Ya despreciando un titulo que le ofrecieron: 



i conde, senor? <jYo conde? 
jCosa que tanto aborrezco! 
Que es para mi un titulado 
Poco menos que un veneno. 

No hay monte, flor, apellido, 
Mar, ni rio, ni riachuelo, 
Que no haya servido para 
Los titulos que tenemos. . . 

ilra de Dios! Y jqu plaga! (1) 



(1) Benagasi cultivaba el trato de las mas ilustres familias, y es indiscutible que sus satiras contra la 
nobleza no dimanaban de teorias democraticas. Mas bien parece que su ojeriza tenia por hmdamento el 
enojo que le producia no tener caudal proporcionado a su alcurnia. En estas mismas coplas dice: Pues no 
hay mogiganga como = Un tttulo sin dinero. Sin embargo, es de notar, como lo hace Cueto, que a la vest 
bue en Paris se iba con plena deliberaci6n formando la tormenta revoludonaria, un poeta espaftol, y arist6- 
crata eooperase Inconscientemente al mismo fin, desacreditando entre el pueblo a los arist6cratas. En una 
carta po6tica al Marqu6s de Villena lamentabase Benagasi de la credente confusi6n de clases. 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 
Era tan rebelde a las reglas, que escribio: 

No quiero a Nebrija 
Ni jamas le quise. 
|De ingenios por arte 
Apolo me libre! 



Y escribi6 dos poemas, la Vida de San Ddmaso y la de San Benito; 
, en redondillas, y en seguidillas 6sta. Benagasi lo tomaba todo en 
broma. Un dia le embargaron la casa por no haber pagado el derecho o tri- 
buto de la dcima, y mientras se celebraba la siempre angustiosa diligen- 
cia judicial, escribi6 a un amigo: 

D6cima. 

Lleg6 la justicia, y 
Tambten mi susto llego, 
Ella la casa embarg6, 
Y el susto me embarg6 a mi 
D&cima piden; y asi 
Pues nuestro Key mteresa 
S61o en ella (y no me pesa 
Porque s6 su gran piedad) 
Digan a Su Majestad 
Que se contente con esa. 



Este mal coplero fue de los poetas ms populares en tiempo de Fer- 
nando VI. 

24. Fray Juan de la Conception. Aristocrata por su fami- 
lia, como Benagasi, era el carmelita Fr. Juan de la Concepcidn, el cual 
Heg6 a tener tal fama de sabio, de elocuente y de poeta, que Alvarez y 
Baena (1) le llama monstruo de sabiduria y de elocuencia. Villarroel escn- 
bi6 de 61: 

De repente una relacion decia, 
Y al mismo tiempo que la recitaba, 
La pluma en otro asunto ejercitaba, 
Y en diferente metro la escnbia. 



(1) Alvarez y Baena (Hijos de Madrid) y Ballesteros Robles (Diccionario Biografico Matritense, 1912) 
trazan su biograha naci6 el 13 de Febrero de 1702 Su padre, D Juan de Oviedo Monroy, era gentil-hombre y 
consejero de Hacienda Tomo el habito a los diez y siete anos de edad, y a los cmcuenta y dos, por disgustos 
que no se conocen, pas6 a la Orden de Tnnitanos Iba al Noviciado, y al sahr de Huelves muri6 repenti- 
namente (5 de Diciembre de 1753) 

70 



IV -LA POES/A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 
Don Diego Rejon de Silva: 

Aquel ingenio famoso, 
Con quien son, al compararse, 
Roncas urracas los cisnes 
Y pigmeos los gigantes. . . 



Y Benagasi: 



Doctisimo fray Juan, monstruo en la ciencia, 
Maravilla y asombro del Parnaso, 
Segundo Lope, nuevo Garcilaso, 
A quien el mismo Apolo reverencia. 



Permitiase el monstruo genialidades como la de componer en verso su 
liscurso de entrada en la Academia Espanola (1744). Y sin embargo. . . 
lumo. En el reinado de Carlos III nadie se acor- 
iaba ya de Fray Juan; o si alguno lo hacia era ^; ? 

para burlarse de su estilo conceptuoso. 

25. Don Jose Villarroel. El presbi- 
tero D. Jos Villarroel gozb de tal reputaci6n de 
poeta, sobre todo festive, que hasta los rigidos 
clasicistas transigian con el y le alababan. Poco 
se sabe de su biografia; de su romance A una 
dama prisionera de las armas del senor Archi- 
duque se deduce o conjetura que ya vivia en los 
tiempos de la guerra de sucesion, y que debia 
de ser muy viejo cuando brillaba en el reinado 
de Fernando VI. Conservanse dos colecciones 
de sus poesias: una impresa en Madrid (1761), 

y otra manuscrita, dedicada al Marques de Cuellar, que posey6 D. Pascual 
Gayangos. Villarroel era opuestisimo a la escuela clasicista y a cuanto ve- 
nia de Francia; casi popular, o por lo menos muy conocida se ha hecho en 
nuestra 6poca (1) una de sus protestas contra la moda francesa, en compo- 
sici6n dedicada al Marques de la Ensenada: 




Don Zen6n Soir.odevilla 
(Marques de la Ensenada). 

(1704-1781) 



fl) For haberla citado, no s61o Cueto sino MenSndez Pelayo y otros historiadores del siglo XVIH como 
documento del estado de las costumbres en aquella centuria. 



71 



SALCEDO - LA UTERATURA ESPAtfOLA - TO MO III 

Castellana es esta musa, 
Y mucho mas le valiera 
Que ser musa castellana 
Ser una musa francesa. 

Pues dicen que nada es bueno 
Como de Paris no sea, 
Y hasta la misma herejia, 
Si es de Paris, sera acepta. 

^Cuando ha de llegar el dia, 
Incauta Espafla, en que entiendas 
Que aun afilan contra ti 
Los cuchillos en tus piedras? 

^Cuando has de desengaftarte 
De que, astuta, Francia intenta 
Introducirte los usos 
Para ponerte las ruecas? 

Dos aspectos ofrece la personalidad literaria de Villarroel: el concep- 
tuoso y gongorino, llevado al mas ridicule extreme, y el f Acil y desenfada- 
do, en que caia en lo chocarrero y hasta en lo licencioso y obsceno, siendo, 
sin embargo, preferible al otro. De lo primero son muestra los versos que 
compuso a Santiago en Clavijo, y que merecen recordarse para poder apre- 
ciar hasta d6nde Heg6 la decadencia de la poesia castellana. He aqui algu- 
nas estrofas: 

Fiando a su diestra todo 
Su tren potente al Empireo, 
Desde la gola a la greva 
Robustamente guarnido. 

Topacio el arn6s lustroso, 
Diamante el yelmo bruftido, 
Y diluvios el estoque 
Reververando fulmineos; 

Al c6firo tremolando 
Luciente bandera, en que hizo 
Enigmatico misterio 
Rubro esmalte en campo niveo. 

En buc&alo volante, 
Que cuaj6 la esfera a armiftos, 
Fuego el alma, horror la vista, 
Rayo el pie, trueno el relincho; 

Estrellas por herraduras, 
Rienda el sol, jaez los signos, 
Alpe el labio, ahento el B6reas, 
Roca el cuerpo, fris el giro; 

72 



IV -LA POES/A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

Fogoso escaramuzando 
En escarceos y brincos, 
For las campanas del aire, 
El rutilante hipogrifo. . . 

Claro que para discurrir y ensartar todas estas sandeces, Villarroel ne- 
cesitaba tiempo; 61 mismo nos lo declara: 



A subitanea, difusa 
Et ab improuisa musa 
Liberanos, Domini. 

No admito velocidad 
En quien de Aganipe bebe; 
Que esto de despachar breve 
Le toca a Su Santidad. 
Rapidez- rapacidad, 
No madurez, me senala, 
Y a flor efimera iguala 
Que de duration se aleja, 
Porque muy poca alma deja 
Espiritu que se exhala. 
Para una cuarteta, ireis 
Advirtiendo en mis poesias, 
Que he menester cmco dias, 
Para una quintilla, seis; 
Para una octava, vereis, 
Aunque me punce y me pince, 
Que nueve, y cuando mas lince 
Pueda penetrar a un bronce, 
Para una decima, once, 
Y para un soneto, quince. 



Estos mismos versos sirven ademas de ejemplo de la otra manera de 
Villarroel, o sea de la fcil y espontanea que us6 para sus burlas y choca- 
rrerias. H&llanse en Villarroel, quizes por primera vez en nuestra historia 
literaria, dos vicios de dicci6n frecuentisimos en la 6poca presente: uno, el 
de los plurales abusivos, de que habla Mariano de C&via (1). Asi como 
se dice hoy abogado de extraordinarios talentos, pondre en la empresa to- 



(1) Limpia y Fy'a- Plurales abusivos, firmado por Un chico del Institute (El Imparctal, 10 de 
Mayo de 1914). 

73 



SALCEDO - LA LJTERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

das mis entusiasmos, o desplegarf todas mis energias, Villarroel, descri- 
biendo a Holofernes, seducido por Judit, escribia: 

For la boca y por los ojos 
N6ctar y veneno bebe, 
Y de licor y belleza 
S6 rinde a dos embriagueces. 

Bebe, y quiere beber mas, 
Agitado de dos fiebres, 
Que aun no apagaran, helados, 
Dos mares a sus dos series. 

Hay que convenir, sin embargo, en que, si bien embriaguez y sed no 
tienen plural en castellano, Villarroel pluralizaba en este caso con mas 
fundamento o disculpa que los que actualmente lo hacen con las palabras 
talento y energia, pues queria 61 expresar que Holofernes sentia una doble 
embriaguez y una doble sed: la producida por el vino y la causada por 
la hermosura de Judit. 

El otro vicio de dicci6n es el de sacar verbos de todos los nombres 
como suelen hacer hoy especialmente los hispano-americanos, que dicen 
independizarse por declararse independientes. Villarroel decia: 

Tu lengua tiene una punta 
Que pasar por encaje, 
Y en el mas sabio Congreso 
Puede plempotenciarse. 



Si en vez de poetastro de decadencia Villarroel hubiera sido un gran 
poeta, quizes hubiese conseguido romper el muro de bronce que el uso ha 
levantado y sostiene entre los nombres y los verbos castellanos, con lo 
cual seguramente habrian ganado nuestra prosa y nuestra poesia. El fran- 
c6s debe mucho a esa flexibilidad de que carece el castellano. 

26. Otros poetas de la escuela espanola: Nieto Molina, 
Marujan. Todavia merecen alguna menci6n entre los poetas del 
grupo tradicionalista el gaditano D. Francisco Nieto Molina, que, aunque 
clasificado por Moratin entre los poetas tabernarios, y gongorino y concep- 
tuoso como el que ms, ofrece, sin embargo, una riqueza de 16xico y es- 
pontaneidad de lenguaje que le asimilan a los autores del siglo xvii; y 
D. Juan Marujdn, traductor de la Dido, de Metastasio, muy mal poeta y 
agresivo en sus po!6micas con los mejores literatos de su 6poca hasta el 

74 



IV ~LA POEStA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

desenfreno; estas potemicas tienen importancia hist6rica, por revelarnos 
detalles de las costumbres literarias de entonces, e interesantes noticias 
sobre el estado de la critica. En este ultimo concepto son de notar las 
apreciaciones contenidas en su sdtira contra Nasarre a prop6sito de Cer- 
vantes. MarujSn supone que el Quijote fu6 una burla, no de la literatura 
caballeresca, sino de Espana, y 

Aplaudk) Espafta la obra, 
No advirtiendo, inadvertidos, 
Que era del honor de Espafla, 
Su autor, verdugo y cuchillo. 



El volumen remitiendo 
A los reinos convecinos, 
Hicieron de Espafla burla 
Sus amigos y enemigos. 

Y esta es la causa por que 
Fueron tan bien recibidos 
Estos libros en la Europa, 
Reimpresos y traducidos, 

Y en laminas dibujados 
Y en los tapices tejidos, 
En estatuas abultados 
Y en las piedras esculpidos 

Nos los vuelven a la cara, 
Como diciendo: Bobillos, 
Miraos en ese espejo: 
Eso sois y eso habeis sido. 

iDejese usted mutilar como Cervantes en Lepanto, y de a su patria con 
la pluma mayor y mas duradera gloria que ningun otro espanol, para que 
saiga un grajo con pretensiones de cisne a pretender manchar su gloriosa 
memorial Por fortuna, la de Cervantes est muy por encima de todos los 
Marujanes antiguos y modernos. Es de notar, por otra parte, que esta mala 
idea de Marujdn ha sido la de muy entonados criticos modernos, v. gr.: Bon- 
tervoeck, Sismondi y lord Byron, segiin qued6 anotado en el tomo II, p6- 
gina451. Decir como Marujin que Cervantes fu6 verdugo y cuchillo del 
honor de Espana, y, como lord Byron, que se burld de la caballerosidad 
espanola y que su carcajada derribd el brazo derecho de su nacidn, es 
igual. No parece probable que el gran poeta ingtes'y los dos autores cita- 
dos hayan seguido directamente al poetastro espanol de la primera mitad 
del siglo xvm; pero los versos de este atestiguan la existencia de una co- 

75 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

rriente critica sobre el Quijote, de origen espanol, a que se abandonaron 
estos extranjeros, quizes ignorando su procedencia, y creyendo cosa 
frecuentisima en las letras que se les ocurria por primera vez lo que ya 
se habia ocurrido a otros (1). 

27. Poetas eclecticos: Porcel. En el grupo de los ectecti- 
cos, o sea de los que procuraban armonizar el Buen Gusto, segiin la locu- 
ci6n de la 6poca, con la tradici6n del Siglo de oro, figuran Porcel y el Con- 
de de Torrepalma, ya citado como uno de los hmdadores de la Academia 
de la Historia. 

Don Jos6 Antonio Porcel nacio en Granada hacia 1720. Fue colegial 
del Sacro Monte, canonigo de la Colegiata del Salvador y de la Catedral 
en su ciudad natal, intimo amigo del Conde de Torrepalma y acad^mico 
de la Espanola. Empez6 a versificar en Granada, y era uno de los princi- 
pales miembros de la academia, que se reunia a los primeros de cada 
mes en casa del Conde, su amigo, y "que por haberse en su principle con- 
"gregado cedemos la palabra al mismo Porcel s61o tres individuos, 
*se Ham6, y aiin se llama, la Academia del Tripode; y para m&s chistoso 
"sainete de la decente diversi6n, al estilo de las caballerias antiguas, las 
"casas del seiior Conde donde nos congreg^bamos se llamaron el Castillo 
u de las Mutaciones, y dejd cada academico su nombre por uno al estilo de 
a los de aquellos caballeros andantes, por lo que a mi me dio la suerte el 
" de Caballero de la Floresta, que, en atenci6n a la presente obra, mude 
"por el de los Jabalies, bajo el cual soy autor de estas eglogas" (2), las 
cuales son El Adonis, poema distribuido en cuatro 6glogas y que consta de 
ms de 4.500 versos. No se ha impreso El Adonis hasta 1869, que salio 
el tomo correspondiente de la Biblioteca de Rivadeneira; pero conservado 
en varios c6dices manuscritos que nadie leia, proporcion6 a su autor du- 
rante largo tiempo vaga y algo misteriosa reputaci6n de gran poeta. "Las 
"figlogas venatorias del Adonis escribi6 D. Luis Jose Velazquez (Orige- 
u nes de la poesia castellana) tienen pedazos excelentes y tan buenos 
"como los mejores de Garcilaso"; anade en otro pasaje: "Son buenas, y 
"ademds las primeras 6glogas venatorias que se ban escrito en castellano". 
Quintana (Introduccidn a la poesia castellana del siglo XVIII) se duele de 
no haber hallado las glogas, diciendo: "Si son tales como se dice, hacen 
"mal los que las poseen en no enriquecer nuestra literatura con ellas". 



(1) Sus obras son La Perromaquia, El Fabulero y la Inventwa rara; defmici6n de la poesia, contra 
los poetas equiuoquistas, impresa ya en el octavo afio del reinado de Carlos III. 

(2) Prdlogo del Adonis. 

76 



IV -LA POESlA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 



LIBROS DEL SIGLO XVI 



QVE DELOS QVA 

TRO LIBROS DE AMADIS 

DE GAVJ-A SALE. 

LJtMJDO LAS K DEL 



A OR A NVEV A M ENT F ENMEN.JDADA' 
en^Aa jraprctsion, dc muchos crrorcs guc en U9 




CON LICENCIA 



linptcffocn Alcala dc Hcnvcs,por los 
^ucfcacn gloria, Ano M - D 

c Utt daStfjiameiadcr Je 



Las Sergas de Esplandian. Alcald, 1588 Portada may reducida 



Muchos anos despu6s pudo satisfacer su deseo, y declar6 que habia sido 
excesivo, porque no merecia tanto la obra. Cueto dice que alzado el velo, 
es decir, publicada la obra, se desvanece la ilusidn. 



77 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 

Para un lector de nuestros dias El Adonis es sencillamente insoporta- 
ble. He aqui una muestra de lo mejor que tiene; describe la persecuci6n 
de una zorra por un perro: 

Huye al monte, el la sigue, y ya la asiera, 
Si ella con giro incierto al prado verde 
Segunda vez no hiciese su carrera. 

Ya la erizada cola el can la muerde 
Tres veces; pero veces tres lo engafta, 
Y tres veces la alcanza, y tres la pierde. 

Ladra el can generoso, pues su safla 
Mai sufre que en las fuerzas no le iguale, 
Y burle la astutisima alimafta. 

A veces encuentranse felices pensamientos, como este de Venus ante 
el cadaver de Adonis: 

ilnfelices los dioses soberanos, 
A cuya dura suerte 
No pondra fin la amarga muerte' 

Ms frecuentemente hdllanse gongorismos tan ridicules como llamar 
a los olmos verdes jayanes del sofa; a los brazos de Venus pdmpanos de 
cristal, a los arrullos de la t6rtola Idstimas sonoras, y a una ninfa que canta 

Hermosa lira de marfil viviente 



Todo esto es lo de menos. Lo grave es no advertirse en el tan largo 
poema sentimiento natural, ni calor de verdadera poesia, ni originalidad, 
nada, en suma, de lo que da valor estetico a una composicidn rimada. Todo 
en El Adonis es convencional, imitado, hijo del empeno de componer un 
poema siguiendo las huellas de Garcilaso y de G6ngora, sin faltar a las 
prescripciones del Bmn Gusto. Nada mds ridiculo a este prop6sito que la 
disculpa de Porcel por usar frases figuradas y algunas elevaciones del 
numen, a pesar de ser las suyas unas eglogas donde todo ha de ser natural 
y sencillo. "Es, dice, porque sus personajes no son pastores, sino cazado- 
res, los cuales pueden ser reyes, principes y otras personas instruidas". 

Decididamente, se distrae uno mis leyendo a Benagasi o a Villarroel. 

28. El Conde de Torrepalma. Don Alfonso Verdugo y 
Castilla, Conde de Torrepalma, naci6 en Alcala la Real (3 Sep. 1706). Afi- 
cionado a la poesia desde su mocedad, fue mecenas y poeta, fundo en 

78 



IV "LA POESJA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

Granada la Academia del Tripode, de que ya se ha hablado, y en Madrid 
pertenecid a las tres Reales Academias (Espanola, de la Historia y de San 
Fernando). Mayordomo de semana y ministro plenipotenciario en Vie- 
na (13 Mayo 1755), desempenaba este cargo cuando pas6 de esta vida 
Fernando VI. Carlos III le envi6 a Turin como embajador (1760), y en aque- 
lla corte muri6 (1767). 

Asi como la nombradia de Porcel radica en El Adonis, la de su amigo, 
y probablemente protector Torrepalma, tiene por fundamento el Deucalidn, 
que segun Alcala Galiano no es m4s que la pardfrasis de un trozo de las 
Metamorfosis de Ovidio, en buenas octavas, algunas bellisimas por la ro- 
bustez de la expresion y sonoridad de los versos, y con pensamientos nue- 
vos que presentan im^genes hermosas. Cueto protesta contra el calificativo 
de parafrasis; pero en sustancia viene a decir lo mismo que AlcalA Galia- 
no, y elogia mucho las octavas del Deucalidn: Sirva de ejemplo: 

Las dulces venas de las claras fuentes, 
Que bebi6 en riego escaso el verde prado, 
Los peftascosos cauces impacientes 
Rompen, y el campo borran inundado. 
Los viejos rios las mojadas frentes 
Levantan con horrible cefto airado. 
Y las urnas volcando, aun juzgan poca 
La basta plenitud de su ancha boca. 

Se ban perdido la mayor parte de las poesias liricas de Torrepalma y 
su poema La Libertad del pueblo de Israel. Cueto ha publicado un esbozo 
o bosquejo de otro poema titulado El Juicio Final, que guardaban manus- 
cristo los descendientes del ilustre poeta. Tiene este bosquejo octavas se- 
mejantes a las del Deucalidn. He aqui una de ellas: 

;Oh, las que tiemblan, coronadas testas* 
jOh, las sacras tiaras que alii gimen! 
Las piirpuras al hombro son molestas, 
Las diademas no ajustan, sino oprimen. 
Ya, la soberbia y majestad depuestas, 
Los animos reales se comprimen; 
Ya siente Hostilio que su tosca lana 
Se viese en el imperio augusta grana. 

A pesar de todo, el Conde se distingui6 como poeta por el 6nfasis y 
el gongorismo, advertidos ya en su tiempo, y que en la generacidn si- 
guiente determinant, sin duda, no el descr6dito, sino el olvido de su nom- 

79 



SALCEDO - LA LITER ATURA ESPANOLA - TOMO HI 



bre. Hermana de Torrepalma fue la religiosa granadina Sor Ana de San 
Jeronimo, citada en el capitulo anterior. 

29. Los cfasicfstas. Luzan en este penodo* A I frente 
del grupo clasicista siguio figurando Luzn, para quien fue de fortuna y de 
suma actividad literaria el reinado de Fernando VI. En 1747, y sin haberlo 
pretendido, obtuvo el nombramiento de secretario de la Embajada espa- 
fiola en Paris, donde pennanecio hasta 1750; despues fue en Madrid del 

Consejo de Hacienda, 
de la Junta de Corner- 
cio, super intendeiste 
de la Casa de la Mo- 
neda y tesorero de la 
Real Biblioteca, hasta 
su muerte ( 19 -Mayo - 
1754), En este periodo 
tomo mucha parte en 
los trabajos de la Aca- 
demia de la Histo- 
ria (1), cornpuso ver- 
sos latinos y traduo 
clones de Horacio que 
no han 1 1 egad o hasta 
nosotros, el poema 
Juicio de Paris en loor 
de Fernando Vi unas 
Memoriae literarias de 
Paris, varias poesias 
cast el Ian as t a 1 g u n a s 
satiricas, como La Ga~ 
tomiomaquia, y El Ga- 
cetero quejoso de su 
fortuna; trad u jo una 
comedia francesa, y 
corrigio la Po&tiva, cu- 
ya segunda edicidn no 




Academla de Buenas Lelras de Barcelona. 



habia de 



(1) Suyas son las clisertacumcs ttobw vl orifftn // patria de fas nodus y demwtnwdv fine Ataulfo 
u et primer re// tiff Eftpaila, inclnitlas en el tomo 1 Ue lus MnnoriuM de la Attuieiiua, 



80 



IV -LA POESlA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

hasta 1789, llevando al frente las Memories escritas por su hijo D. Juan 
Antonio, que son la mejor biografia del famoso preceptista. 

30. Montiano. Ya hemos citado a D. Agustln de Montiano y 
Luyando como presidente de la Academia de la Historia; cumple ahora pre- 
sentar su personalidad literaria. Don Narciso Alonso Cortes, a quien tanto 







(Fot Rudt.) 



Academia de Buenas Letras de Sevilla (Interior). 



debe nuestra historia, es quien tambien ha esclarecido la biografia, y aun 
los antecedentes genea!6gicos de Montiano (1). Nacio en Valladolid (28-Fe- 
brero-1697), quedo a los siete afios huerfano de padre y madrc, y a los 
once perdio tambten a su abuelo con quien se criaba, trasladandose en- 
tonces a Zaragoza con un tio suyo. El ministro Patiiio le abrio la carrera 
administrativa, en que figur6 con lucimiento y provecho, no s61o para 6l 
sino para los negocios piiblicos, pues parece haber sido probo e inteli- 
gente funcionario; era hombre muy metodico para el trabajo, y en su trato 



(1) Misceldnea uallisoletana , y Don Agustin Montiano, en Revista Critica Hispano-Americ 
ultimo numero de 1915. 



81 



SALCEDO. La Literatura Espanola. Tomo III. 



SALCEDO * LA LITERA7URA ESPAftOLA - TOMO III 

afable. Protegi6 a los literates, imputed el estudio y contribuyd al 6xito 
de las tres reales academias de Madrid y a la fundaci6n de las de Buenas 
Letras de Barcelona y Sevilla (1). 

Desde muy joven despuntaron en 61 las aficiones literarias, y fu6 uno 
de los 150 poetas, m&s cinco poetisas, que concurrieron a la Justa po&ttca 
celebrada en Murcia 1727 en honor de San Luis Gonzaga y San Es- 
tanislao de Kostka. El romance endecasilabo que compuso entonces nos 
revela un Montiano diverso del que fu6 despu6s: conceptuoso como cual- 
quiera de sus contempor&neos y con un calor y armonia en la composici6n 
de que no hay ningiin rastro en las obras de su edad madura. Convirtten- 
dose al rigido clasicismo se cur6 Montiano del vicio conceptista; pero radi- 
calmente tambten de la poesia. Escritor insulso y helado entre los frigidt- 
simos que aquella era produjo, le llama Men6ndez Pelayo (2), y Cueto ha- 
bla de su falta completa de facultades esttticas. Como de lo mejor de Mon- 
tiano se cita su gloga Amorosa, publicada en la Bibliotem de Rivadenei- 
ra, y que empieza asi: 

For un monte poblado 
De robles y de encinas 
Que dan sombra apacible al fresco suelo, 
Baja precipitado, 
De unas quiebras vecinas, 
El ruidoso caudal de un arroyuelo; 
Bien que el rpido vuelo, 
Tal vez entretenido, 
Se extiende mansamente, 
Hasta que ya el pendiente 
Se vuelve a despedir del claro nido, 
Derramndose undoso 
For el valle que riega perezoso. 

iCabe cosa m&s insipida ni descolorida? A su amigo Nasarre le compu- 
so unas Liras y |oh Buen gusto, de que Montiano era secuaz fandtico! 
qu6 es lo que halla en Nasarre digno de ser cantado? Pues la gota que 
padecia: 

Tu, de humor engendrada 
Acido venenoso, 
La parte insultas menos defendida . . . 



(1) *6l hizo que la Academia de los Desconfiados, de Barcelona, se convirtiera en Academla d< 
Buenas Letras, y sent6 las bases de la sevillana del mismo titulo. En el extranjero le acogieron como indl 
vlduo la de San Petersburgo, la de Bahia de todos los Santos, la de los Arcades, mientras los literatos d< 
diferentes paises se honraban en sostener con el corespondencia', (Alonso Cortes, Miscel&nea.) 

(2) Horatio en Espafla. Tomo I. 



IV" LA POESfA EN EL REINADO DE FERNANDO VI 

Hasta los pies te abates 
Con mascara traidora 
Del que intentas poner en tus cadenas; 

Mas cuando le combates 
Con mano vencedora 
Los delicados nervios y las venas, 

Con tal rigor y penas 
Le ligas, que no atina 
A desatarlos, no, la medicina. 

"Esto es degradar la poesia", exclama Cueto. 

Y 6ste fue, anadimos nosotros, uno de los clasicistas harto ms afrance- 
sados que Luzin, y reconocido por cabeza de la secta, que en su aversi6n a 
nuestro Siglo de oro Ileg6 a sostener que el Quijote de Avellaneda es su- 
perior al de Cervantes (1). 

No contento Montiano con meterse a preceptista Notas para el uso 
de la sdtira , escribio dos tragedias de corte frances Virginia y Ataul- 
fo que ni llegaron a representarse, ni nadie, a nuestro juicio, ha lefdo 
nunca. Vivi6 Montiano hasta 1. de Noviembre de 1764, y disfrut6 en vida, 
y aun despues de su muerte, de gran reputacidn literaria dentro y fuera de 
Espana. jFiese usted de las reputacionesl 

31. Nasarre. Seria muy dificil decidir qui6n fu menos poeta, si 
Montiano o su intimo amigo y colega en clasicismo frances D. Bias Antonio 
Nasarre muri6 13-AbriM751 , persona de no comiin instruccidn: te6- 
logo, jurisconsulto y humanista. De su furor sectario contra el Siglo de oro, 
da cumplida idea su critica de las comedias de Cervantes. Segiin Nasarre, 
el Principe de los ingenios espanoles escribid con intenci6n deliberada 
malisimas comedias para poner en ridiculo las de Lope de Vega. Exponia 
ste y otros desprop6sitos en Una prosa estirada y sin vida que a sus con- 
temporineos les parecia excelente. Don Luis Jos6 Velazquez decia de la 
prosa de Nasarre: 

Que si llegan a oirla 

Querran hablar los dioses 

La lengua de Castilla. 

En verso lo que compuso de mds empeno fu6 una prolija glosa del 
Padre Nuestro en liras, romances, canciones, redondillas, octavas y d6ci- 
mas. Ahi va una de las d6cimas: 



(1) . "No creo que ningtin hombre de juicio pueda deelararse en favor de Cervantes, ai compare una 
parte con otra". (Aprobaci6n de la edicidn del Quijote, 1732). 



83 



LIBROS DEL SIQLO XVIII 

VIDA, Y HECHOS 

DEL INGENIOSO HIDALGO 

DON QUIXOTE 

DE LA MANCHA. 

QUE CONTIENE SU QUARTA SALIDA, 
Y ES LA QUINT A PARTE DE SUS AVENTURAS. 

COMPUBSTO POR EL LICENCIADO ALONSO FERNANDEZ 
4e Avettantda^ natural de la Wla de Tordejillai. 

PARTE II. TOMO III. 

KVEVAM ENT% AnADlDO, T CORREGIDO EN ESTA 
Imprefiio*,por tl Licencittdo Don If.dro PerdetyTorret. 

DEDICADA, AL ALCALDE, REGIDORF.S, HIDALGOS^ 
dcU Noble VitU del Argamefill* , P4tria feUz del Hulilgo Cavalleto 



de la Manclu. 



Ano 




17324 



EN MADRID. Acofla de JuanOlivciis, Me.cader drTibre*. HcictJ o 
Fraocifco Laffo. Se hallaw en fu uJa twheiue de Saa Phelifccl RCA! 

Fern&ndez de Avellaneda Don Quljote, (Quinta parte de sus aventuras) 
Madrid, 1732 Portada 



84 



IV -LA POES/A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

S61o aquel Doctor divino, 
Que viendo necesitado 
Al hombre, sin ser llamado,, 
Para redimirle vino, 
Las medicmas previno, 
Siendo de tanta virtud, 
Que sin temor o inquietud 
Del que viene a visitar, 
fil se sangra para dar 
Al enfermo la salud 



jNuestro Sefior Jesucristo viniendo sin ser llamado, y sangrdndose 
para darnos la salud, sin temor o inquietud por nuestra parte. iCabe nada 
mas feo? Tenia razon el maldiciente Marujcin en la satira que escribio con- 
tra Nasarre: 

El que no nacio poeta, 
Pensar en serlo es dehrio. 



32. Don Juan de Iriarte. De harto mas fuste que los anterio- 
res, D. Juan de Iriarte, nacido en la Orotava (Tenerife) el 15 de Diciembre 
de 1702, educado en Paris fue alumno del Colegio de Luis el Grande , 
residente tambiSn en Inglaterra durante su juventud, Ham6 la atenci6n en 
Madrid por su asidua concurrencia a la Real Biblioteca, donde le admitie- 
ron como escribiente (19-AbriM729), y nombraronle bibliotecario (4-Ene- 
ro-1732). Era un verdadero sabio; dominaba las lenguas antiguas y moder- 
nas, por lo cual el ministro, Marques de Villarias, le hizo espotineamente 
oficial traductor de la primera Secretaria del Estado (1742). Componia ver- 
sos latinos con mas facilidad que castellanos, y D. Vicente Garcia Huerta 
no se desden6 de traducir algunas de sus composiciones. Inmortalizan su 
nombre en el mundo de los humanistas y de los eruditos su Paleografia 
griega, su Catdlogo de los manuscritos griegos existentes en la Biblioteca, 
hoy Nacional, que no se ha impreso hasta 1869, y su Gramdtica latina en 
verso castellano. De su sentido critico, superiorisimo al de su escuela y al 
de todos sus contemporaneos nacionales y extranjeros, da testimonio su ar- 
ticulo en el Diario de los Literatos sobre la Pottica de Luzdn (1), en que, 
admitiendo las reglas del Buen Gusto, defiende, sin embargo, a Lope de 
Vega y a G6ngora, y sostiene la doctrina de la influencia decisiva en la 
dramatica, y en general en toda poesia, del genio de cada naci6n y de cada 



(1) Hasta la pagina 62, el articulo es de Salafranca, y de alh en adelante de Iriarte. 
85 



SALCEDO-LA LITERA7URA ESPAflOLA- TOMO Ih 

gpoca. Finalmente, fu6 hombre humilde, resignado, ferviente cristiano y 
bondadoso. 

Como poeta, o mejor dicho, versificador, pues a prosaismo alld se an- 
daba con Luzin, Montiano y Nasarre, no descendid nunca a las chabaca- 
nerias de los dos liltimos, y sus epigramas son generalmente buenos, y al- 
gunos felicisimos han quedado en el repertorio popular a modo de prover- 
bios, v. gr., aquel tan repetido: 

El seflor don Juan de Robres, 
Con caridad sin igual, 
Hizo este santo hospital, 
Y tambien hizo los pobres (1). 



Y son ingeniosos mucho otros: 

Quien se acicala y repule, 
Quien presume en el vestir, 
O quiere que gusten de el, 
O gusta mucho de si. 

Aunque al espejo se miran 
Las mujeres con frecuencia, 
En el vidrio nunca ven 
Que es de vidrio su belleza. 

Rica y muda es la doncella, 
Mil andan alrededor; 
Dos dotes a cual mejor 
Lleva quien case con ella. 

Los que al hombre definian: 
Ente que sabe reir, 
Mejor pudieron decir: 
Digno de que de el se Han. 

Las comedias de Terencio, 
Abril (2) en Espafla vierte; 
Mas con tal obscuridad, 
Que mas que Abril, es Diciembre. 



(1) AJejo Venegas, en su libro Agonia del trdnsito de la muerte (primera rnitad del siglo XVI, expresa 
este mismo pensamiento: "Atti se verd (al morir) la fdbrica de hospitales, si nactt del socorro de pobres 
o de habellos hecho pnmero*. 

(2) Don Pedro Sim6n Abril, insigne fi!6iogo. 

86 



IV -LA POEStA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

Ya tenemos una bula 
Que comer carne concede. 
Asi tuvteramos otra 
Que mandara que la hubiese. 



Dos son las enfermedades 
Que el hombre padece al aflo: 
Una que se llama invierno, 
Otra que llaman verano. 



Si Paris y Adan te viesen, 
Cintra, tan bella y humana, 
La manzana aqu61 te diera, 
fiste de ti la tomara. 

Al Viernes Santo. 

Campanas callan y coches, 
Todo esta quieto en Madrid, 
Que s61o hoy que muere Cristo 
Se puede en Madrid vivir. 

Epitafio de un borracho. 

No riegues, joh caminante!, 
Con lagrimas mi sepulcro, 
Que las lagrimas son agua, 
Y el agua no es de mi gusto. 

Epitafio de un perro. 

Si entraba un Iadr6n, ladraba; 
Mas si entraba un galan, no. 
Asi me estimaban tanto 
Mi seflora y mi seftor. 

Los golpes que el boticario 
Da en su almirez o mortero, 
Los dobles primeros son 
Que anuncian cualquier entierro. 

if or qu6 piensas que mis libros 
No te envio, Pontiliano? 
Porque temo que los tuyos 
Me has de remitir en cambio. 



87 



SALCEDO * LA LHERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Aunque tu elocuencia ves 
Loada por mucha gente, 
No eres, Pomponio, elocuente, 
Tu comida si que lo es. 

Vivi6 D. Juan de Iriarte hasta el 23 de Agosto de 1771. Tres anos des- 
pues publicironse sus Obras sueltas en dos elegantes tomos (4. mayor), 
con un retrato del autor dibujado por Maella y grabado por Carmona. Esta 
edici6n fue un homenaje de la aristocracia madrilena a la memoria del ilus- 
tre var6n . 

33. El Marques de Valdeflores. Mention merece, por ul- 
timo, el Marques de Valdeflores D. Luis Jos6 Velazquez. Nacio en Malaga 
(5-Nov.-1722). Estudi6 en Granada y en su ciudad natal Jurisprudencia y 
Teologia, llegando a tener el titulo de doctor-tedlogo, despachado en Roma. 
Sus aficiones le llevaron, sin embargo, por m6s amenos derroteros: se de- 
dic6 a la historia y literatura; fue en Granada de los academicos del Tripo- 
de, y protegido por el Marques de la Ensenada recibio la comisi6n oficial 
de viajar por Espafia para recoger antigiiedades, de lo que fue resultado un 
libro (1). En cuanto poeta, Valdeflores no difiere de sus companeros de 
escuela, dando las mismas vueltas que todos ellos a los temas ctesicos. 
Tenia realmente buen gusto, y algunas de sus vulgaridades son por lo 
menos elegantes; v. gr., este soneto: 

En tanto que el avaro codicioso 
Llora la suerte del caudal perdido, 
Y el cortesano vive sin sentido 
Por ganarse el favor del poderoso, 

Y mientras sin quietud y sin reposo 
El ciego enamorado, enfurecido, 
La vida acecha del rival temido, 
Arrebatado de furor celoso, 

Yo, lejos de tan misero desvelo, 
Amo el ocio, la paz, la independencia, 
Y s61o en mi quietud mis dichas fundo, 

Los ojos alzo libremente al cielo, 
Sin empacho los pongo en mi conciencia, 
Y no espero otro bien en este mundo. 



(1) No se public6 hasta 1765 con el titulo de "Nottcia del Viage de Espafia, hecho de or den del Rey, 
y de una nueva historia general de la naci6n, desde el tiempo mas remote hasta el ano de 1516, sacada 
unicamente de los escritorea y monumentos recogidos en este viage. Madrid" 



IV ~LA POEStA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 



LIBROS DEL SIGLO XVII 




HISTORIA GENE 

RALDELOSHECH 
f)ELOS CASTELLANOS 
ENLAS LSLAS ITIERRAFL 
RME DELMAR OCEAKO S $g 
R1TAPOR ANTON 10 DE jj 
HERRERACORONISTA, 
MAYOR DE SVM P DLAS 
IND1AS Y vWCORONIS 
>E CAVTTTM 




Herrera.- Dicadas de tadlu, I. -Madrid, 1601. - 



m 



89 



SALCEDO - LA, LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

Mas la importancia de Valdeflores en el clasicismo del siglo xvm le 
viene, no de sus poesias, sino del libro Origenes de la poesta castellana, 
que public6 en Malaga (1754). En este mismo aiio cay6 el Marques de la 
Ensenada victima de una de las m&s negras y antipatrioticas intrigas que 
se ban urdido en Espafia jamds, y este suceso politico di6 motivo a Valde- 
flores para acreditar la nobleza de su caricter. Montiano le aconsej6 que 
no dedicase los Ortgenes, como tenia resuelto, al caido y perseguido mi- 
nistro, sino al Duque de Hu&scar, que era de los vencedores en aquella in- 
triga. "Me avergonzaria yo contest6 Velazquez de que un ejemplar 
"llegase a manos del Marques (Ensenada). A mi no me queda hoy ya otro 
a modo de darle a entender mi buena ley sino 6ste, y cuanto me pudiere 
"dar la fortuna lo estimo en poco en comparaci6n de la satisfacci6n que a 
a mi me deberd resultar de saber que obro como debo, y que en cualquiera 
"acontecimiento de fortuna soy agradecido a los que me favorecen*. Esta 
carta (10 Septiembre 1754) vale seguramente ms que el soneto trascripto, 
e incomparablemente ms que Los Ortgenes de la poesla castellana, los 
cuales, a pesar del benevolo juicio de Cueto, estn juzgados con decir que 
llama rnaestra de todas las perfecciones a la soporifera Virginia de Mon- 
tiano. Como te6rico del clasicismo, Valdeflores era un fan&tico; en sus car- 
tas calificaba de canalla y de mamarrachos a los no clasicistas. u tQu$ 
quieren esos mamarrachos? escribia el 26 Febrero 1754 tQue guste- 
mos todavia de las tonterias del siglo pasado? u Tal es el espiritu de su 
libro, aunque con mas finura expresado. 

34. La Academia del Buen Gusto. Muchos de los poetas ci- 
tados formaron parte de la Academia del Buen Gusto, tertulia literaria que 
desde el 3 de Enero de 1749 al 15 de Septiembre de 1751 se reunio en la 
casa-palacio de Dona Josefa de Zuriiga y Castro, condesa viuda de Lemos, 
al comenzar las reuniones, y marquesa de Sarrid por su segundo matrimo- 
nio, al concluir. Estaba la casa en la calle del Turco, y, si hemos de creer 
a Porcel, era una maravilla de lujo. Tenia espaciosa galeria con doradas 
rejas que la separaban de los jardines, y las paredes con pinturas, unas 
mito!6gicas y otras simb61icas, que explicaban todos los generos de la poe- 
sia. En el testero principal del salon habia una estatua de Apolo coronado 
de rayos y pulsando la dorada lira. Para que no estuviera solo el dios, 
acompandbanle las musas, cada una con su respectiva insignia. Y desde 
esta sala se descubria la biblioteca, que era magnifica, y, segiin el autor 
del Adonis, con mis riqueza de manuscritos que de impresos; habia tarn- 
bin un teatro en que lucia la duena de la casa sus habilidades de actriz. 
La parte literaria o acad6mica propiamente dicha se llevaba con toda for- 

90 



IV* LA POESfA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 



LIBROS DEL SIGLO XVII 



malidad; los academicos eran elegidos y admitidos en sesi6n solemne, y 

se hacia constar cuanto se peroraba y leia en las actas, que se conservan, 

y son actualmente un excelente repertorio de la poesia de aquella &poca. 

Cada acad6mico tomaba un nombre o 

mote de guerra; y asf, Luz&n se llama- 

ba El Peregrino, aludiendo a sus via- 

jes; el Marqu6s de Valdeflores, El Ma- 

ritimo, por haber nacido en Malaga; 

Montiano, El Humilde; Torrepalma, El 

Dificil; etc. 

Se cree generalmente que la Aca- 
demia del Buen Gusto (1) fu6 clasicis- 
ta enrag&. Merim6e dice que alii pre- 
valecieron los principles teatrales de 
Montiano y Nasarre. Cierto es que Lu- 
zdn, Montiano, Nasarre, Valdeflores, 
etcetera, figuraron en ella, y que alii 
Iey6 Montiano sus tragedias. De Iriar- 
te no se sabe que concurriese, y s61o 
consta que se bur!6 de la reuni6n en 
uno de sus epigramas, diciendo que 
era un Parnaso al rev6s; esto es, que 
la musa presidia a los apolos; pero tam- 
bten fueron miembros principales de la 
tertulia Porcel y Torrepalma, ectecti- 
cos y no clasicistas, y Zamora y Villa- 
rroel que nada tenian de lo ultimo (2); 
la linica comedia que consta represen- 
tada es la de Zamora Castigando pre- 
mia amor, de pura cepa espanola. 

Todo induce a sospechar que la 
Condesa de Lemos en nada se parecia 
a la Marquesa de Rambouillet ni a ma- 
demoiselle de Scudery, sino que era 



D E CALTStO* V 

M E L I B E A , E N LA} 

qua! fe coocicncti (de mas dc fir 

agradable y dulce eftilo) mu<fht9 

ieatencias pliilof0faj<$,y nuifat 

muy ncceflario's pan jniRcebos^ 

moitrandolci los cnganos ^uc 

cJtaa encerrados ea fir* 

uieotes y alcahuc- 

us. 



tr.tr fs 

tenit* 




CON LICENCIA. 

n Madrid par Andres SSchel. 1 
jt t'f* Jit Mif*rl Martina* 

La Celesttaa. Madrid, 1601. Portoda. 



(1) -. . . *< prit, S a M Mete de modestie, le nom slgntficatlf de Academta 



poetas antidasicistas fonnaron un. Acadanta Potttca Matrix que no prosper* desu 
fracaso se buria Benagasi en dos sonetos. 



91 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO /// 

sencillamente una dama de buena sociedad amiga de divertirse, y que la 
academia, quizes mis seria y formal en las actas que se conservan manus- 
critas que en la realidad, no fu6 sino uno de tantos niimeros del programa 
de sus fiestas caseras. Asistian, aunque no constantemente, otras senoras, 
como la Duquesa de Santisteban, la Marquesa de Estepa, que escribia ver- 
sos, la Duquesa viuda de Arcos, etc.; quizes fuera una de 6stas la que tra- 
dujo tres tragedias francesas, una de ellas Andromaca, de Racine, que Mon- 
tiano corrigi6, segiin consta de una carta suya (16 Mayo 1759), aunque por 
el tiempo de la academia debia de ser una nifia, si es la misma que 
en 1779 public6 varias de sus obras bajo el seudonimo de Una dama de 
esta Corte. 

Villarroel, que tenia en la Academia el mote de El Zdngano, era pro- 
bablemente quien ms distraia a los acad6micos, cuando no los hacia bian- 
co de sus pesadas chanzas; venia a ser como el gracioso de aquella com- 
pania, con algo de buf6n, y es seguro que despues de aguantar la lectura 
de una tragedia de Montiano venian muy bien a la concurrencia sus gra- 
ciosas extravagancias. Porcel, que le compara nada menos que con Mar- 
cial y Quevedo, nos ha dejado en un soneto buen elemento para formarse 
idea de su cardcter indisciplinado e incorrecto. 

Didlogo entre Villarroel y la Marquesa de Sarrte, habiendo 6sta regre- 
sado del campo: 

V. Vuecelencia aqui sea bien venida 

M. Villarroel, usted sea bien hallado. 

V. ^C6mo en la Moraleda se ha pasado? 

M. Haciendo alii la solitaria vida. 

V. Ha estado vuecelencia divertida? 

M. __ Divertida no he estado, pero he estado. 

V. ^Para darse un buen verde alii hay un prado? 

M. La yerba, de un poeta halte pacida. 

V. Yo no pude ir a ver a vuecelencia. 

M. Pues (jtuvo usted algun impedimento? 

V. Un escriipulo fu6 de mi conciencia. 

M. ^Escrupulo? jJesus! Mucho lo siento. 

V. Temi no hallar cebada en conveniencia. 

M. Paja bastaba para tal jumento. 

Pero 61 se desquitaba ley en do en plena Academia versos como 6stos 

Aqui estoy en Madrid, que no en la Alcarria, 
Y en la casa tambten de la de Sarria, 
Marquesa hermosa, dulce presidenta, 
Que no s61o preside, mas sustenta, 

92 



IV -LA POESJA EN EL REINADO DE FERNANDO VI 

Con dulce y chocolate, 
Al caballero, al c!6rigo, al abate, 
Que traen papelillos tan bizarros, 
Que era mejor gastarlos en cigarros. 



El grave Nasarre leyo un dia la Fdbula del Genii, de Pedro de Espino- 
sa, y gust6 tanto, que Porcel escribi6 al Conde de Torrepalma: 

Tan dulcemente El Ansioso 
Cant6 del Genii las Aguas, 
Que lo pens6 Garcilaso, 
Viendo que en su vega canta. 



En El Juicio Lundtico que dej6 manuscrito dice: "LaFdbula del Genii 
"cuyo autor se disfraza llamdndose El Ansioso (nombre academico deNa- 
a sarre)... Tan bello poema solamente dictan las musas a sus enamorados . . . 
"El estilo de esta obra, el modo de manejar los pensamientos, la prodigio- 
a sa fecundidad y viveza en las expresiones y pinturas no me parecen de 
"este siglo, sino de los principios del pasado*. Y en un c6dice que perte- 
neci6 al mismo Porcel hay una nota marginal de su mano, que dice asi: 
"Con efecto, era obra de un autor del principio del siglo pasado u . Nasarre, 
pues, di6 con toda su seriedad a los academicos una broma mds pesada^e 
injustificable que las de Villarroel. 

Hacia 6ste bien en no tomar por lo serio la Academia. Despu6s de leer 
cuanto se ha escrito de esta tertulia, ociirrese por todoZcomentario la salida 
de aquel andaluz: la cuestidn es pasar el rato. 




93 



LA LITERATURA ESPANOLA. ~ EL CLA~ 
SICI5MO * V. ~ LA PROSA EN EL RE1NADO 

DE FERNANDO VI (1) 





El P. Isla: A) Biografia. B) Fr. Gerundio 
de Campazas*. C) El gerundianismo. 

D) Muestras del estilo de Fr. Gerundio. 

E) Juicio critico. Al f rente de los prosistas lite- 
rarios de este reinado, y quizas de todo el sigo xvni, 
hay que poner al P. Isla, autor de la linica novela de 

m6rito producida en aquella centuria. 

A) El P. Francisco de Isla era de familia noble; llamabanse sus padres 
D. Jose Isla de la Torre y Dona Ambrosia Rojo. For causa de una pere- 
grinaci6n que hicieron a un santuario cerca de Valderas (Le6n), nacio 
Francisco en el lugar de Vidanes (24 Abril 1703). Dedic6se al estudio de la 
Jurisprudencia, y se dice que a los once anos era ya bachiller en esta Fa- 
cultad, asi como tambten que, enamorado de una hermosa joven, tenia de- 
cidido casarse, cuando la pr^ctica de los Ejercicios espirituales de San Ig~ 
nacio le movi6 a entrar en la Compafiia. Si todo esto es cierto, precocisimo 
fu6 Isla, toda vez que a los diez y seis anos ingres6 como novicio en Villa- 
garcia. Tenia diez y nueve cuando tradujo del francos la Historia del gran 
Teodosio, de Flechier. El P. Luis de Losada le asocio en 1727 a la composi- 



(1) 35. El P. Isla: A) Biografia. B) "Fr. Gerundio de Campazas". C) El "gerun- 
dianismo". D) Muestras del estilo de Fr. Gerundio. E) Juicio critico. 36. Otros pro- 
sistas. Feijod. 37. Campomanes. 38. Los estudios histdricos. Trabajos de la Real 
Academia. Casiri. El P. Burriel. 39. El P. Fldrez: Su importancia. 

94 



V~LA PROSA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

ci6n de La Juventud triunfante, descripci6n en prosa y verso de las fiestas 
celebradas por los Jesuitas de Salamanca con motive de la canonizacidn de 
San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka. Posteriormente tradujo el 
Compendio de la Historia universal de Espana, del P. Duchesne, y en 1746, 
con el titulo de Dia grande de Nauarra, hizo la descripci6n de las fiestas 
celebradas en Pamplona por el advenimiento de Fernando VI, opuscule en 
que se reve!6 su genio, pues, no contentendose con relatar los festejos, se 
bur!6 agudamente de la pomposa y ridicula exageracibn con que era uso 
escribir semejantes relaciones. 

B) Doce aiios despu6s que el Dia grande de Navarra, o sea el 23 de 
Febrero de 1758, sali6 a luz en Madrid la Historia 
del famoso predicador Fr. Gerundio de Campa- 
zas. Este lapse de tiempo lo empleo el P. Isla en 
las ocupaciones propias de su institute, en ir tra- 
duciendo el Ano Cristiano, del P. Croisset, y en 
preparar su sitira contra los malos predicadores, 
que tenia iniciada de mucho atras con sus con- 
versaciones chispeantes, y a cuya realization lite- 
raria excitdbanle de continue personas graves y 
piadosas; quizes la que con ms insistencia el cita- 
do P. Luis de Losada, que en su catedra del Cole- P. jos Francisco deisia. 
gio de Salamanca clamaba constantemente contra 
esa plaga del pulpito y esforz^base por poner a los 

malos predicadores en ridiculo ante sus discipulos. El Marques de la Ense- 
nada y el Conde de Valparaiso, ministro de Hacienda, le animaban tambten 
a la empresa, y afios antes de que se publicara el libro, y quizes de que se 
escribiese, era un secreto a voces en ciertos circulos que el ingenioso y sala- 
disimo P. Isla habia de arremeter contra los sermones que, como decia un 
religiose de la 6poca, eran la mayor persecution que podia sufrir la Iglesia 
de Dios t a la manera que lo habia hecho Cervantes con los libros de caba- 
llerias. Hasta hubo de pedir a los superiores que le destinasen al Colegio de 
Villagarciapara dedicarse en lasoledad a componersu libro, y alii lo es- 
cribi6. Todo esto explica el rdpido exito de la obra, de que daba cuenta el 
mismo autor en carta a su cunado: "En menos de una hora de su publica- 
ci6n se vendieron 300 que estaban encuadernados; los compradores se 
echaron como leones sobre 50 ejemplares en papel que vieron en la tien- 
da; a las veinticuatro horas ya se habian despachado SCO, y empleados 
nueve libreros en trabajar dia y noche, no podian dar abasto; de manera 
que, segiin me escriben, hoy no habrA ya ni un solo libro de venta; consu- 
mida toda la impresi6n, y precisados a hacer prontamente otra para cum- 

95 




SALCEDO LA U7ERATURA ESPAftOLA - 7OMO III 

plir con los clamores de Madrid y con los alaridos que se esperan de fuera. 
Convienen todas las cartas en que no hay memoria de libro que haya lo- 
grado ni ms universal aplauso ni mis atropellado despacho". 

En efecto, el aplauso fu6 clamoroso. El Conde de Valparaiso escribi6 a 
Isla que habia leido el libro al Key, y que S. M. se habia regocijado por ex- 
tremo; que a la reina Dona Barbara le habia producido entusiasmo, hasta 
el punto de pedir todas las obras del autor, y que antes de los quince dias 
los dos regies esposos escuchaban juntos y con igual embeleso una segun- 
da lectura de Fray Gemndio. El Duque de Huescar, a la sazon en Valen- 
cia, sinti6 tanta impaciencia por leer el libro, que se gast6 mas de cien do- 

blones en que se lo remitiesen a toda la veloci- 
dad compatible con las comunicaciones de enton- 
ces. Aplaudieron muchos arzobispos y obispos, 
dignidades eclesiasticas, religiosos de todas las 
Ordenes, los padres Feijoo, Sarmiento, etc. Tam- 
bi6n suscito vivas protestas y acres censuras; sa- 
lieron muchos folletos contra el P. Isla, a quien al- 
guno Ilam6 nada menos que el bufon del Evange- 
lio. Replicaron los partidarios del libro, y armbse 
una contienda semejante a la provocada por el 
Teatro Critico. La cort6 la Inquisicion incoando 
B&rbara de Braganza. un proceso que se resolvio (10 Mayo 1760) prohi- 
(1711-1758) biendo la lectura del Fray Gerundio; pero con la 

singular cteusula de no coartar la facultad de con- 
ceder licencia para leer el libro a todo el que la pidiera. 

C) Para explicar un fallo tan extrafio y todo este negocio del Fray Ge- 
mndio es menester comprender bien lo que es el gerundianismo, o sea el 
vicio fustigado por el P. Isla en su famosa novela. Se cree generalmente 
que el gerundianismo no es sino el conceptismo y el culteranismo en la 
predicaci6n. Por ahi empez6, en efecto, y en este sentido fue Fr. Horten- 
sio de Paravicino el corruptor de la oratoria sagrada en la segunda mitad 
del siglo xvn, o sea el que predico al gusto hterario del auditono cortesano 
de su tiempo, y por eso se granjeo fama tan grande de elocuentisimo pre- 
dicador. Si Fr. Hortensio hubiese predicado con la magnifica pero clara y 
sencilla elocuencia de Fr. Luis de Granada, es posible que algunas perso- 
nas de gusto selecto, de las pocas que lo tienen acendrado y capaz de 
resistir al influjo exterior, lo hubiesen admirado y aplaudido; pero es segu- 
ro que la multitud no se hubiese agolpado en torno de su piilpito. Y es que 
la multitud no la plebe, sino la gente mis ilustrada de Madrid embe- 
lesdbase con los sermones de Fr. Hortensio porque tenian el mismo lengua- 

96 




V-LA PROS A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 



LIBROS DEL SIQLO XVIII 




EncuadernacIAn hecha hacta 1704, perteneclente al Marquis de ViUena. 



97 



SALCEDO. La Literatura Espaflola. Tomo III, 



SALCEDO SLA L1TERATURA ESPANOLA - TOMO III 

je que aplaudia en las comedias de Calderdn, en los libros de Ledesma y 
de Quevedo y en las poesias de la manera obscura de G6ngora. Si un ora- 
dor quiere hacerse oir, que es lo que debe querer un orador, no tiene mas 
remedio que acomodarse o transigir con el gusto literario del piiblico. Si 
asi no lo hace, podr ser un orador para andar por casa o para 'perorar en 
su despacho a un auditorio imaginario; pero el real no acudirA a oirle. Las 
mismas razones que obligan a predicar en lengua vulgar, fuerzan al orador 
a expresarse de un modo que les de sobre sus oyentes la autoridad perso- 
nal, sin la cual no son eficaces los mejores argumentos. Durante el imperio 
del culteranismo y del conceptismo en Espana todos los predicadores fue- 
ron mas o menos culteranos o conceptistas. 

Lo fu6 el mismo P. Isla. Ahi estan sus sermones, publicados en 1790, 
que lo acreditan, y por eso se ha dicho: C6mo este hombre se bur!6 
del gerundianismo, si el fue gerundiano? No, no fue gerundiano. El 
gerundianismo consisti6 en una violenta exageracidn del conceptismo y del 
culteranismo, llevado a cabo por predicadores ignorantes y pedantones en 
complicidad con auditorios rudos y vanidosos; no fue nunca un vicio gene- 
ral de la oratoria sagrada, sino de algunos medios, o campesinos o, en las 
ciudades, de ciertas cofradias y funciones de iglesia formadas por gentes 
buenas, pero en el orden intelectual de la mas infima plebe. 

El P. Coloma lo describe muy bien. "Creci6 mas y ms dice aque- 
"lla marea del mal gusto hasta llegar lo ridiculo a lo grotesco, lo dispa- 
"paratado a lo absurdo y la insustancialidad y ligereza, a la herejia, mate- 
"rial ciertamente, pero, al fin y al cabo, siempre herejia. Aquel silogismo 
"famoso con que probaba Fray Gerundio que el Santisimo Sacramento era 
"natural de Campazas no fue invenci6n del P. Isla, sino que se predic6 en- 
"tonces en un celebre panegirico; aquella salutaci6n en que aseguraba 
a el mismo Gerundio, que Santa Ana, como buena madre, ensenaria a la 
"Virgen Santisima a rezar el Ave Maria, se predico tambien en un piilpito 
44 muy autorizado, y aquelserm6n de rogativas pidiendo lluvias, costeado 
41 por la Cofradia de la Cruz, cuyo Mayordomo era Pascual Carnero, predi- 
*c6se efectivamente en un pueblecillo de Asturias y mand61o al P. Luis de 
"Losada, maestro de Isla, cierto Can6nigo de Oviedo, como prueba de ad6n- 
44 de llegaba ya lo depravado del gusto. Una ligera muestra nos dar& la me- 



"Desprendase el gran Baco desta b6veda celeste; ensefle'a los hombres a compun- 
"girse y a implorar las dementias del Tonante con una rogativa penitente Te rogamus 
"audi nos; ofrezcale cultos y sacrificios en futuras aras, y bajara el mismo Jupiter 
"Am6n, que es lo mismo que Carnero, y con una patada o debajo de la planta de su 
"pie, A planta pedis, hara que broten aguas que apaguen la sed y fertilicen los campos: 

98 



V- LA PROSA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

"Descendit Jesus in loco campestri. Para el docto no es menester explicaci6n: vaya 
"para el indocto. No es asi que ha siete meses que las nubes nos niegan sus salutiferos 
"sudores? ^No es asi que a esta denegaci6n se han seguido los sintomas de una tierra 
"empedernida? Pues instituyase una devota rogativa; vayan en ella los cofrades de la 
" Cruz de penitentes; vaya al f rente de ella su digno Mayordomo Jupiter Am6n, Pascual 
"Carnero, que debajo de sus pies, De sub cujus pede, brotaran aguas copiosas que fe- 
"cunden nuestros campos. 

"Horrida per campos ban, bin, bombarda sonabunt. 

"Mas, es muy celebrado en las Sagradas letras el Cordero Pascual: Agnus Pas- 
"chalis. Sabe el discrete que de los corderos se hacen los carneros. Luego nuestro 
"insigne mayordomo Pascual Carnero seria cuando nifto Cordero Pascual. La ilacion 
"es innegable. Pero aun no lo he dicho todo. . ." 

Ahora bien, siendo asi el gerundianismo, no habia algiin peligro en 
advertir a la masa inculta la calidad de los predicadores que ms estimaba, 
en desprestigiar para los ms la cdtedra sagrada, en provocar polemicas 
sobre si 6ste o el otro predicador o 6ste o el otro serm6n eran o no gerun- 
dianos, en someter a los predicadores al juicio popular? Los prudentes, los 
mAs aferrados al regimen de autoridad y de silencio, los opuestos a toda 
discusi6n y critica en los de abajo, juzgaron peligrosa la lectura del Fray 
Gerundio, y de ahi la prohibici6n, que no fu6 absoluta, sino s61o para los 
que no solicitaran licencia especial. No se declare que fuera malo el libro, 
sino que no era conveniente su divulgacidn. En su lecho de muerte, y ya 
recibidos los Sacramentos, el P. Isla "declar6 tranquilo jovial y sereno, 
a c6mo habia vividotoda su vida, que, fuera aparte de la misericordia de 
"Dios a Fray Gerundio deberia su salvacibn eterna; porque era la obra en 
"que con ms pureza de intention y mayor ahinco habia trabajado por la 
"gloria de Dios y de su Iglesia" (1). 

D) No hay comparaci6n posible entre Don Quijote y Fray Gerundio. 
La obra del P. Isla es una parodia caricaturesca de la novela de Cervantes; 
pero en su orden y linea tiene muchisimo m6rito. En primer lugar, el len- 
guaje y estilo no pueden ser aquel mds rico y 6ste m&s suelto, y uno y otro 
de la mejor cepa castellana, hijos legitimos del Siglo de oro y a la vez de 
su tiempo. He aqui unas leves muestras: 

"No esCampazas ciertamente de las poblaciones ms nombradas, ni 
"tampoco de las m&s numerosas de Castilla la Vieja, pero pudiera serlo; y 
"no es culpa suya que no sea tan grande como Madrid, Paris, Londres y 
"Constantinopla, siendo cosa averiguada que por cualquiera delas cuatro 
"partes pudiera extenderse hasta diez y doce leguas, sin embarazo alguno. 
"Y si como sus celeb&rimos fundadores (cuyo nombre no se sabe) se con- 



(1) P. Coloma- Discurso de recepcidn en la Academia Espaflola (6 de Diciembre de 1908). 
99 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPAfHOLA - TOMO III 



LIBROS DEL SIQLO XVII 



DESCRJPCIONB 

AJINDIASOCIDE: 
STALES DEANTONIO 
DE HERREBACORO 

NISTA MAYORDE 



DIAS \SVCOFONISTA 

3 

'r? S&iOCJ 




Herrera Descnpcl6n de las Indlas Madrid, 1601 
Portada muy reducida 



100 



V- LA PROS A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

"tentaron con levantar en ella veinte o treinta chozas que liamaron casas 
"por mal nombre, hubieran podido y hubieran querido edificar doscientos 
* mil suntuosos palacios, con sus torres y chapiteles, con plazas, fuentes, 
"obeliscos y otros edificios piiblicos, sin duda seria hoy la mayor ciudad del 
"mundo". 

"... en Campazas habia, a mediados del siglo pasado, un labrador 
"que llamaban el rico del lugar, porque tenia dos pares de bueyes de la- 
"branza, una yegua torda, dos carros, un pollino rucio, zancudo, de pujan- 
44 za y andador, para ir a los mercados; un hato de ovejas, la mitad paride- 
a ras y la otra mitad machorras; y se distinguia su casa entre todas las del 
"lugar, en ser la linica que tenia tejas. EntrAbase a ella por un gran co- 
"rral6n flanqueado de cobertizos, que llamaban tenados los naturales; y 
"antes de la primera puerta interior se elevaba otro cobertizo en figura de 
"pestana horizontal, muy jalbegueado de cal, con sus chafarrinadas a tre- 
" chos de almagre, a manera de fald6n de disciplinante en dia de Jueves 
"Santo. El zagucin o portal interior estaba barnizado con el mismo jalbegue, 
"a excepci6n cle las r&fagas de almagre, y todos los sdbados se tenia cui- 
"dado de lavarle la cara con un bano de agua-cal. En la pared del portal, 
"que hacia f rente a la puerta, habia una especie de aparador o estante, que 
"se llamaba vasar en el vocabulario del pais, donde se presentaba desde 
"luego a los que entraban toda la vajilla de la casa; doce platos, otras tan- 
"tas escudillas, tres fuentes grandes, todas de Talavera de la Reina, y en 
"medio dos jarras de vidrio con sus cenefas azules hacia el brocal y sus 
"asas a picos o a dentellones, como crestas de gallo. 

"A los dos lados del vasar se levantaban desde el suelo, con propor- 
"cionada elevaci6n, dos poyos de tierra, almagreados por el pie y caleados 
"por el piano, sobre cada uno de los cuales se habian abierto a manera de 
"hornillos para asentar otros tantos c&ntaros de barro, cuatro de agua zarca 
"parabeber, y los otros cuatro de agua del rio para los demis menesteres 
"de la casa. 

"Hacia la mano derecha del zaguAn, como entramos por la puerta del 
"corral, estaba la sala principal, que tendria sus cuatro buenas varas en 
"cuadro, con su alcoba de dos y media. Eran los muebles de la sala seis 
"cuadros, de los ms primorosos y mas finos de la famosa calle de Santia- 
go, de Valladolid, que representaban un San Jorge, una Santa Barbara, 
46 un Santiago a caballo, un San Roque, una Nuestra Sefiora del Carmen y 
"un San Antonio Abad, con su cochinillo al canto. Habia un bufete con su 
"sobremesa de jerga listoneada a flecos, un banco de Alamo, dos sillas de 
"tijera/de la usanza antigua, como las de ceremonia del colegio Viejo de 

101 



SALCEDO ~ LA LITERA7URA ESPANOLA - TOMO III 

"Salamanca; otra que al parecer habia sido de baqueta, como las que se 
"usan ahora, pero s61o tenia el respaldar y en el asiento no habia m&s que 
"la armaz6n; una area grande, y junto a ella un cofre sin pelo y sin cerra- 
"dura. En la entrada de la alcoba se dejaban ver una cortina de gasa con 
"sus listas de encajes de a seis maravedises la vara, cuya cenefa estaba 
"cuajada de escapularios con cintas coloradas, y Santas Teresas de barro 
"en sus urnicas de cart6n cubiertas de seda floja, todo distnbuido y colo- 
"cado con mucha gracia. Y es que el rico de Campazas era hermano de 
"muchas religiones, cuyas cartas de hermandad tenia pegadas en la pared, 
" unas con hostia y otras con pan mascado, entre cuadro y cuadro de los 
a de la calle de Santiago; y cuando se hospedaban en su casa algunos pa- 
"dres graves, u otros frailes que habian sido confesores de monjas, deja- 
"ban unos a la tia Catuja (asi se llamaba la mujer del rico), y los mas a 
"su hija Petrona, que era una moza rolhza y de no desgraciado parecer, 
"aquellas piadosas alhajuelas en reconocimiento del hospedaje, encargando 
"mucho la devocibn y ponderando las indulgencias". 

E) Y no son bellezas de lengua y estilo todas las que avaloran el Fray 
Gerundio. Los paisajes, tipos y costumbres de tierra de Campos estan co- 
piados del natural, y hoy mismo, viviendo algiin tiempo en aquellos luga- 
res, se respira el ambiente material y moral en que fue concebida la novela, 
y que refleja ella harto mejor que el Quijote el de la Mancha, tierra por 
donde Cervantes no hizo sino pasar en sus viajes de Andalucia a Castilla, 
y por eso unicamente las ventas y los molinos de viento, es decir, lo que 
se ve al paso, nos ofrece algo de verdadero color local. El P. Isla, por 
lo contrario, habiase impregnado, mejor dicho, saturado del espintu de 
tierra de Campos. En cuanto al mundo de los conventos, cofradias, ser- 
mones, disputas, ergotismos, etc., la pmtura es caricaturesca; pero de in- 
signe caricaturista que conserva fielmente los rasgos fundamentales del 
retratado, aunque exagerandolos un poco y combinandolos de suerte que 
hagan reir. Quien sepa leer encontrara en Fray Gerundio una imagen 
veridica de Espana en la primera mitad del siglo xvm. Finalmente, el 
contenido de lances, cuentos, chascarrillos y agudezas es riquisimo, como 
atesorado en largo tiempo de preparation, y la impresion causada por 
este libro es de las que no se borran; se olvidaran los pormenores, los 
nombres de los personajes, los episodios, pero la sensation de conjunto es 
indeleble. 

36. Otros prosistas. Feijoo, Los demas prosistas que escn- 
bieron en este reinado no pertenecen a la literatura propiamente dicha, o 
en cuanto arte de manifestar o expresar la belleza por medio de la pa- 

102 



SALCEDO ~ LA LHERATURA ESPAftOLA * TOMO III 

labra, sine m4s bien a la ciencia o doctrina, pues en ellas es m6s digno de 
aprecio el fondo que la forma. Sin embargo, merecen mencionarse. 

El P. Feijo6, que hasta 1760 fu6 publicando los tomos de sus Cartas 
eruditas, y obtuvo de Fernando VI, o, mejor dicho, de su ministro el Mar- 
quis de la Ensenada, especialisimas muestras de aprecio, como la conce- 
si6n de honores de consejero y la ms extraordinaria del decreto de 23 de 
Junio de 1750, por el cual se prohibi6 toda impugnaci6n de las obras de 
Feijo6; medida que seguramente no cabe aplaudir, pues coartaba la liber- 
tad de discutir en materias que, segiin la mis orlodoxa doctrina, ha dejado 
Dios libres a las disputas de los hombres, y que tampoco podia justificarse 
por razones de orden publico; pero que en la mente de quien la dict6 era 
progresiva y un modo de remover los obstaculos que la rutina y las preocu- 
clones oponian en Espafia al natural y razonable desenvolvimiento de las 
ideas. 

37. Campomanes. Bien conocia el Marques de la Ensenada 
la utilidad de dirigir la opini6n publica, y queria dirigirla en provecho de la 
naci6n procurando vulgarizar los mejores metodos de cultivo, el amor al 
trabajo agricola, industrial y mercantil; en suma, cuanto a su juicio era 
adecuado a la regeneration o florecimiento de Espafia. Para eso prohibio 
que fueran contradichas las tendencias sanas de Feijob, y hasta intento 
subvencionar decorosamente a cuatro escritores dedicados a completar y 
perfeccionar la obra social del maestro de Oviedo. Uno de sus elegidos 
para esta empresa, que no parece llegase a tener realization practica, fue 
D. Pedro Rodriguez de Campomanes, que seguramente no necesitaba de 
semejantes estimulos. 

Habia nacido Campomanes en Santa Eulalia de Sorribas, Concejo de 
Cangas de Tineo (1. Julio 1723). De familia hidalga, pero pobre, quedo 
hu^rfano muy nino, y le recogi6 un tio suyo, canonigo de la colegiata de 
Santillana, quien, inclindndole a la carrera eclesiastica, le hizo estudiar Hu- 
manidades con los Padres Dominicos quizas de esto proviniesen sus pre- 
venciones o preocupaciones contra los jesuitas (1) y luego Cdnones en 
la Universidad de Sevilla. Se ignora por qu6 dej6 la carrera eclesidstica; 
a los diez y nueve afios era en Madrid pasante de D. Juan Perez de Anaya, 
abogado de nota. Conviene advertir que en la Universidad habia sido estu- 
diante manteista, esto es, de los que no tenian beca en los Colegios Mayo- 
res. Los manteistas odiaban a los colegiales, y como quiera que estos 



(1) Los adversaries de la Compafiia eran entonces llamados vulgarmente tornistas, es decir, disci- 
pulos de los Dominicos, que segumn y ensefiaban la filosofia de Santo Tomas 

104 



V- LA PROS A EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

tenian a gala sostener la doctina ms favorable a la jurisdicci6n y autori- 
dad del Romano Pontifice, aqu&los se dieron a defender el regalismo. Son 
dos notas preciosas para la biografia de Campomanes. Educado por los 
dominicos, nunca fue afecto a la Compania de Jesus; estudiante manteista, 
como Monino y Roda, siempre se distingui6 por un extremado regalismo. 
En el reinado de Fernando VI vemos a Campomanes dedicado por una 
parte al ejercicio de la abogacia, y con tal exito que necesitando Carlos III, 
a la saz6n rey de NApoIes, nombrar un abogado en Madrid que le defen- 
diera en un pleito civil, preguntando al embajador de Espana, dijole que el 
de mas reputaci6n era Campomanes. Por otra parte consagrSbase a los es- 
tudios historicos. En 1747 publicb sus Disertaciones sobre el Orden y Ca- 
balleria de los Templarios, libro henchido de erudition a la usanza de la 
6poca y de lectura un poco indigesta, tambien a la usanza del tiempo, que 
le abrio las puertas de la Academia de la Historia, presidida por Montiano. 
Alii se encontr6 en su elemento, y trabaj6 con un ardor y perseverancia 
de que hay pocos ejemplos en la historia. 



38. Los estudios historicos. Trabajos de la Peal Acade- 
mia. Casiri. El P. Burriel. Los estudios historicos alcanzaron 
en esta epoca extraordinario desarrollo. La Real Academia iniciaba una la- 
bor muy seria sobre la cronologia espanola, en que trabajaron D. Manuel 
de la Huerta, D. Martin de Ulloa, D. Lorenzo Dieguez, Campomanes y otros 
(de 1747 a 1760); tambien se trato con gran empeno de nuestra geografia 
nacional, y fomentdronse los denominados viajes literarios. Ya hemos ha- 
blado de los de Velazquez. D. Lorenzo Dieguez y D. Ignacio Hermosilla 
reconocieron los archives del Priorato de Ucles y del Convento de Santa 
Teresa en Toledo (1754). Campomanes fue varias veces, o solo o con otros 
academicos, a compulsar documentos en la Biblioteca del Escorial. Traido 
a Espana el sabio orientahsta Miguel Casiri para la catalogacion de los 
manuscritos drabes conservados en esta biblioteca, Campomanes se hizo 
su discipulo de lengua ardbiga, y en 1751 puso en castellano, con su maes- 
tro, fragmentos del Tratado de Agricultura de Ebn-el-Aovan (1). En 1756 
el mismo Campomanes public6 su libro Antigiiedad de Cartago, traducci6n 
directa del Periplo de Hamnon. El jesuita Andr&s Marcos Burriel, invest!- 
gador y critico, entendidisimo en materias juridicas, quizas sea de aquella 
pleyade de historiadores a la moderna el de mayor merito personal; pero 



(1) En. 1760 se publico el primer volumen del Catalogo de manuscritos arabes del Escorial. (Bibliotheca 
ardbico-hispana . etc ) El segundo en 1770. Casiri vivid hasta 1791. 

105 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO /// 



GRABADOS DEL SIGLO XVIII 







*.l~ y yrtrtoD* f 



Fray Enrique F16rez. 

(1702-1773) 
(De un grabado de Carmona.) 



106 




V-LA I ROSA EN EL REIN ADO DE FERNANDO VI 

quedd eclipsado por el valor objetivo de la grande obra realizada por el 
P. F16rez. 

39. El P. F/drez: Su importancia. El P. Enrique Fldrez na~ 
ci6 en Villadiego (Burgos) el 17 de Octubre de 1702. Habiendo profesado 
muy joven en la Orden Agustiniana se dedic6 a la Filosofia y Teologia, y 
de 1732 a 1738 public6 una obra en cuatro tomos de esta ultima disciplina. 
En 1739 se decidi6 por los estudios hist6ricos, y en 1743 di6 aluz la Clave 
Historial. Don Juan Iriarte le aconsejo escribir la 
Espana Sagrada, o sea una obra semejante a la 
Gallia Chistiana que el P. Sarmiento habia echa- 
do de menos en Espana, y la Academia de la 
Historia acordado acometer, desistiendo luego 
ante las enormes dificultades de la empresa. No 
arredraron estas a F16rez, y en 1747 aparecieron 
los dos primeros tomos de su monumental libro 
Espana Sagrada. Teatro geogrdfico-histdrico 
de la Iglesia de Espana. Origen, divisiones y 
limites de todas sus provincias. Antiguedad, 
traslaciones y estado antiguo y presente de sus 
sillas, con varias dlsertaciones criticas. Fernan- Fra y Mar * in 
do VI tom6 la obra bajo su protecci6n, cuando (1005-1772) 

ya iban publicados tres voliimenes, sefialando al 

autor 600 ducados anuales como ayuda de costas, y durante todo este rei- 
nado fueron saliendo tomos. 

"No ha producido la historiografia espanola dice Menendez Pelayo 
monumento que pueda parangonarse con este, salvo los Anales de Zurita.. . 
Pero el carcter vasto y enciclopedico de la Espana Sagrada la deja fuera 
de toda comparacibn posible, scan cuales fueren las imperfecciones de de- 
talle que seguramente tiene y la falta de un plan claro y met6dico. No es 
una historia eclesiastica de Espana, pero sin ella no podria escribirse. No 
es tampoco una mera coleccidn de documentos, aunque en ninguna parte 
se haya recogido tanto caudal de ellos sobre la Edad Media espanola: cro- 
nicones, vidas de santos, actas conciliares, diplomas, privilegios, escrituras, 
epitafios y antigiiedades de todo genero. Es tambten una serie de lumino- 
sas disertaciones que tocan los puntos ms capitales y obscuros de nuestra 
liturgia, que resuelven arduas cuestiones geogrAficas, que fijan la fecha de 
importantes descubrimientos, que discuten la autenticidad de muchas fuen- 
tes, y condenan otras al descredito y al oprobio que debe acompanar a la 
obra de los falsarios. El merito de los discursos es tal, que dentro de nues- 

107 



SALCEDO ~ LA UJERATURA ESPAfJOLA - TOMO HI 

tra erudici6n peninsular no tienen mds rival que las Dissertationes del por- 
tugu6s Juan Pedro Ribeiro, y aun 6stas se contraen casi siempre a la cien- 
cia diplomdtica de que era maestro *. 

"...La Espana Sagrada no fu6 s61o un gran libro, sino un gran ejem- 
plo, una escuela prctica de critica audaz y respetuosa a un tiempo. El Pa- 
dre F16rez se adelantb a hacer con el criterio de la mAs pura ortodoxia, 
pero sin concesi6n ninguna al dolo pio ni a la indiscretacredulidad, aquella 
obra de depuracidn de nuestros fastos eclesiAsticos, que a no ser por 61 se 
hubiera hecho m&s tarde con el espiritu de negaci6n que hervia en las en- 
traiias del siglo xvm" (1). 

El mismo maestro anade que si se quisiera cifrar en una obra y en un 
autor la actividad erudita de Espana durante el siglo xvin, la obra repre- 
sentativa seria la Espana Sagrada, y el escritor, Fr. Enrique Florez, y dice: 
"Para llevar a cabo su labor herculea, el P. F16rez tuvo que educarse a si 
propio, improvis&ndose ge6grafo, cronologista, epigrafista numismdtico, 
pale6grafo, bibli6grafo, arque61ogo y hasta naturalista: no todo con igual 
perfecci6n, pero en algunos ramos con verdadera eminencia. Su estilo es 
pedestre y llano como el de Muratori y el de casi todos los grandes erudi- 
os de aquel siglo, pero compensa su falta de literatura con la serenidad de 
su juicio, la agudeza de su talento, la rectitud de su coraz6n sencillo y pia- 
doso, que rebosaba de amor a la verdad y a la ciencia". 



(1) Historia de los Heterodoxos, segunda edici6n, tomo I, Advertencias prehminares, pag 17 y 
siguientes Sobre el P F16rez veanse su Vida, esoritos y viajes por Fr Francisco M&ndez Madrid, I860, 
discurso pronunciado en la iglesia de Santa Maria de Villadiego por el P Conrado Muinos el 17 de Octubre 
de 1906, con motivo de la mauguraci6n de la estatua del P F16rez, y El Padre Fldrez y la Espafta Sagrada, 
discurso de recepcion en la Academia de la Historia del senor Obispo de Madrid-Alcala, doctor D Jos M. 
Salvador y Barrera (1 de Marzo de 1914) 




108 



LA LITERATURA ESPANOLA.-EL CLA~ 

SICISMO n VI - CARACTERES GENERA- 



LES DEL REINADO DE CARLOS III (1) 





Carlos Ill\La literatura francesa durante su 
reinado. El reinado de Carlos III es de los largos 
de nuestra historia: empieza en 1759 y dura hasta el 
14 de Diciembre de 1788. 

En este periodo de treinta anos la literatura fran- 
cesa siguio su movimiento, de que apuntaremos para 
orientation del lector las principales fechas. 1760: el Tancredo, de Voltaire 
y La nueva Eloisa, de Rousseau. 1762: El Contrato social y el Emilio, de 
Rousseau. 1763: la Historia de Pedro el Grande, de Voltaire. 1764: El Die- 
cionario filosdfico y el Comentario sobre Corneille, del mismo. 1765: Car- 
fas de la montana, de Rousseau. 1775: El Barbero de Sevilla, de Beaumar- 
chais. 1778: muerte de Voltaire y de Rousseau. 1782: publication de las 



(1) 40. Carlos III. La literatura francesa durante su reinado 41 Caracteres 
de esta literatura. Esplritu antirreligioso y revolucionario. 42. El sentimentalismo 
rousseauniano. 43. Teoria de Diderot sobre el drama. La comedia tendenciosa 
44. Literatura inglesa. Pope y Young. 45. Macpherson. Novelistas e historiadores 
mgleses: Swift. Foe, Richarson, Goldsmith, Stern y otros. Hume, Roberston, Gibdon. 
46. Caracteres generates del reinado de Carlos III: En el orden religioso, despreocu- 
pados, regalistas y economistas. 47. Campomanes. 48. Expulsidn de los Jesuitas. 
Su importancia literaria. El P. Isla desterrado. Traduccidn del Gil Bias. Sus cartas. 
49. Otros escritores expulsados. Los Padres Juan Andres, Lampillas, Arteaga, Hervas 
y Panduro. 50. Jesuitas expulsados que se dedicaron a la literatura amena: Los 
Padres Lasala, Colomer, Montengdn. 51. Jesuitas hispano-americanos. Los Padres 
Abad, Alegre, Castro, Landivar, Aguirre, Orozco, Viescas, Velasco, Andrade, Salvador, 
Juarez, Iturri, Millas. 52. Reforma de la enseftanza. 53. Creacidn de las Socieda- 
des econdmicas. 

109 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Confesiones, de Rousseau. 1784: muerte de Diderot, El Matrimonio de 
Figaro de Beaumarchais y Estudios de la naturaleza, de Bernardino de 
Saint Pierre. 1787: Pablo y Virginia, de Bernardino de Saint Pierre. 1788: 
Carta sobre los escritos y el cardcter de J. J. Rousseau, de Madame de 

staei. 

41. Caracteres de esta Hteratura. Espiritu antirreligio- 
so y revolucionario. Es de notar en esta Hteratura, en primer lu- 
gar, el creciente espiritu antirreligioso, combinado con la desmoralizaci6n 
de costumbres en la corte y en la aristocracia y con las ideas revoluciona- 
rias en politica. En sus libros Retratos de antano y El Marqu&s de Mora el 
Padre Coloma resume muy bien el cuadro de la sociedad de Paris en aque- 
llos aiios precursores de la revolution y completan su pintura dos estudios 
recientes muy interesantes (1). Los filbsofos pusieron de moda la impiedad 
y los bels esprits convirtteronse en esprits forts que se reian de Cristo y de 
su Iglesia, repitiendo en tono de madrigal las blasfemias que esparcian Vol- 
taire desde Ferney, y Diderot y D' Alambert desde los salones parisienses. 
Desde 1759 Voltaire no nombraba a Jesucristo sino llamandole El In fame, y 
tan abominable f6rmula la usaba en todas sus cartas, como un mote de guerra. 
La Harpe imperaba en el sa!6n de la mariscala de Luxembourg. Los duques 
de Choiseul y Grammont, la princesa de Beauvau, la condesa de Bonffleurs 
y otras muchas damas reunian en sus casas a los oraculos de la Filosofia. 
Habia salones f ilos6ficos, como el de la vieja marquesa Du Deffand, a quien 
llamaban la mujer-Voltaire, el de Mile, de Lespinasse, la amiga de D' Alam- 
bert, y el de Mme. Geoffrin, con recepci6n diaria y comidas para hom- 
bres solos, con la linica exception femenina de Mile, de Lespinasse, los 
lunes de artistas y los mtercoles de literates. Aiin se hablaba de libros pro- 
hibidos; pero se vendian hasta en el Palacio Real: el cahficativo de prohi- 
bido era un aliciente para que se vendiesen ms, y el comercio de este 
ramo de libreria era el ms floreciente y lucrativo. Hasta la muerte de 
Luis XV (1774) todo este movimiento parecia limitado a la mas elevada so- 
ciedad; pero desde entonces tomaron en 61 activisima parte los abogados, 
los medicos y hasta muchisimos clerigos, y rapidamente cundi6 por la cla- 
se media adinerada (burguesia). 

42. El sentimentalismo rousseauniano. Es de notar tarn- 
bi6n la creciente adulteraci6n del clasicismo por influjo del sentimentalismo 



(1) M. J. P. Belin- Mouvement phtlosophique de 1748 a 1789 Commerce des livres prohibtis a Pans 
de 1750 a 1789. Paris, 1914. 

110 



- CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 




3 



05 
< 
0. 



Ill 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO HI 





Carlos III. 

(1716-1788) 
(De un cuadro de Mcngs. Museo del Prado.) 



(Fot. Lacoste.) 



112 



VI - CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 




Bernardino de Saint Pierre. 

(1737-1814) 



rousseauniano, que al final del periodo tiene en Bernardino de Saint Pierre 

un 6rgano expresivo, menos energico y vigoroso, pero mas dulce y ms 

ingenuo que Juan Jacobo. Ese sentimentalismo 

no es el romanticismo, pero habia de ser uno de 

sus elementos constitutivos. A 61 se debe la pro- 

sa po6tica, melodica y afeminada, y 61 se infiltra 

en todos los generos de poesia, impregnAndolos 

de suave tristeza, y falseando mis y m&s el ca- 

rcter de la verdadera literatura clasica. Al lado 

de los esprits forts y a veces simultaneando am~ 

bos papeles la misma persona, aparecen los horn- 

bres sensibles que lloran, o dicen que lloran, al 

ver c6mo se pone el sol o al oir el murmullo de 

las hojas de los arboles movidas por la brisa, y 

llegan a concebirse asi, a traves de este velo de 

Icigrimas, hasta los heroes helenicos. Nuestro 

Martinez de la Rosa, por ejemplo, habia de pre- 

sentar a Edipo hablando de su sensible pecho. 

Varias causas contribuyeron eficazmente al 6xito y difusi6n del senti- 
mentalismo: una, la novedad, que siempre es grata cuando se trata de co- 

sas en realidad bellas, y que, aunque no respondan a la totalidad de nues- 

tra vida afectiva, reflejan algiin aspecto de ella; otra, la necesidad moral de 

algo m&s impresionante y emocional que las frus- 
lerias clasicistas. A nadie, o a muy pocos, podian 
interesar lo maravilloso pagano ni las hazanas y 
aventuras de los remotos heroes griegos y latinos, 
ni los idilios artificiales, por correctamente escritos 
que estuvieran. La literatura clasicista era libresca 
en su esencia y en sus accidentes, inspirada en 
poetas antiguos mejor o peor comprendidos, y el 
sentimentalismo era algo inspirado directamente 
en la naturaleza exterior y en la intima o espiri- 
tual del hombre; porque si la sensibilidad no es 
todo el espiritu, es parte integrante de 61; y a no 
tener el alma enferma no seremos ni deberemos 
ser tan sensibles como en la tendencia rousseau- 
niana aparecemos, pero sin sensibilidad, sin sen- 
timiento, sin cuerda para la ternura, iqu6 es el 

ser humano? La escuela de Rousseau y de Bernardino de Saint Pierre, por 

ultimo, huia del ateismo, del materialismo y de la burleta sistemitica de las 




Juan Jacobo Rousseau. 

(1712-1778) 



113 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAflOLA - TO MO III 

cosas divinas y espirituales, y en este sentido era como una protesta contra 
la tendencia de Diderot, D' Alambert y otros. No era cristiana, pero si deis- 
ta, y hablaba siempre del Ser supremo, del espiritu, de la religi6n natural, 
y asi atraia a las almas en que la burla de Voltaire y la critica enciclope- 
dista habian helado la verdadera fe religiosa; pero que no podian reducirse 
a morar en aquel desierto inhospitalario y repulsivo de las negaciones o 
de la duda perenne, de las sonrisitas volterianas y del antipdtico y corro- 
sivo sarcasmo. 

43. Teorfa de Diderot sobre el drama. La comedia ten- 

dendosa. En cosas de menos trascendencia, pero en el orden literario 
importantisimas, adulterabase tambten el clasicismo. En 1735, un autor me- 
diano La ChaussSe obtuvo un exito con su comedia Prejugt a la mode, 
en que a las escenas cdmicas se mezclan otras pateticas; y en 1741 otro, con 
M&lanide, tambten comedia, pero toda ella sentimental. Voltaire censur6, y 
aun se burlo de esta mezcla de elementos, tan opuesta a los principios clasi- 
cos; pero al fin el mismo compuso comedias del mismo g6nero que la pri- 
mera de La Chauss6e: El Hijo Prodigo, Nanina, La Escocesa. Lo que le 
pareci6 siempre insoportable aberration es que la comedia no tuviera ele- 
mentos c6micos; es decir, que f uera enteramente seria y emocionante, como 
Melanide. Diderot intento hacer piezas teatrales de este genero El padre 
de familia y El hijo natural que no tuvieron exito; pero si lo tuvo su 
teoria sobre el drama, como Ilam6 a tales obras intermedias entre la trage- 
dia y la comedia. Segiin Diderot, la esencia del drama esta en el conflicto 
entre la condici6n de los personajes, y principalmente del protagonista, 
con los acontecimientos que ocurren; v. gr., un juez que ha de castigar al 
reo con quien esta ligado por deberes intimos de gratitud, o de quien el 
mismo se cree coparticipe o instigador moral del crimen que ha cometido. 
En 1765, Sedaine se hizo aplaudir con el drama Philosophe sans lesauoir, 
escrito segiin los principios de Diderot. 

La comedia tambien sufri6 transformaciones. Marivaux (1688-1763) dio 
extraordinaria importancia al andlisis del amor, pintando apacibles y hon- 
rados interiores dom&sticos, perturbados por la pasi6n amorosa; y Beaumar- 
chais introdujo la satira social y politica. En El Barbero de Sevilla hay pen- 
samientos como 6stos: " Un grande nos hace todo el bien que puede hacer- 
nos, cuando no nos hace dafio". "Grandes uirtudes exige V. E. a los cria- 
dos. tConoce V. E. muchos senores que sean dignos de ser criados?" En El 
matrimonio de Figaro la tendencia es mucho m&s intensa. Figaro es lo que 
hoy llaman un rebelde: vive en una sociedad donde no se da a los horn- 
bres el puesto que les corresponde segiin sus m&itos; todos los favores son 

114 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

toda Europa, lo que quiere decir que lo fu6 en Francia, porque entonces a 
lo que Paris no ponia su sello de aprobacion no circulaba fuera del pais 
de origen. A Espafia debieron de llegar Las Noches por la traducci6n fran- 
cesa de Letourner (1769-70). 

45. Macpherson. Novelistas e historiadores ingleses: 
Swift, Foe, Richardson, Goldsmith, Stern y otros. Hume, 
Roberston, Gibbon. Aunque no tan inmediata, fu6 harto mis du- 
radera e intensa que la de Young la influencia del escocSs Jacobo Mao 
pherson. Cuantos hayan leido a Macaulay y los que no hayan leido a 
Macaulay no parecen dignos de leer cosa ninguna saben perfectamente 
lo que ban sido los habitantes de las tierras alias o montanas septentrio- 
nales de Escocia, resto de la primitiva poblaci6n c61tica de la Gran Bretafia 
que hasta mediados del siglo xvm conserv6, en gran parte, su peculiar 
organizaci6n en clanes dirigidos por jefes hereditarios, sus antiguas cos- 
tumbres buenas y malas y sus pintorescos trajes. Habiendo tornado partido 
aquella gente a favor de los Estuardos, y movido algunas guerras civiles 
contra Guillermo de Orange y la casa de Hannover, fu6 obligada por el 
Gobierno ing!6s a cambiar de r6gimen social, y las costumbres gaelicas 
fueron proscriptas como contrarias al orden piiblico y a la vida regular y 
pacifica de una naci6n civilizada; pero cuando se hubo consumado este 
cambio, no sin horribles matanzas en los campos de batalla y mis espan- 
tosas ejecuciones de los vencidos, se provoc6 en Inglaterra cosa muy 
propia del car&cter britdnico una reacci6n sentimental a favor de los do- 
minados higlhanders, y se puso de moda la admiraci6n por ellos. "Mien- 
"tras estuvo en uso el traje galaico escribe Macaulay los sajones lo 
"encontraban ridiculo, feo y hasta groseramente indecoroso; poco despues 
*de haber sido prohibido, descubrieron que no habia vestido mds airoso 
"en Europa. Los monumentos ga61icos, los usos ga61icos, las supersticio- 
"nes, los versos de que antes no se hacia ningun caso, llamaron la atenci6n 
"de los sabios desde el momento en que comenzaron a borrarse las particu- 
lar! dades de la raza ga&ica" (1). 

En esta reacci6n sentimental correspondi6 a Macpherson principalisi- 
ma parte. Era maestro de escuela, y su coraz6n de poeta, conmovido por 
la desventura de la vencida raza montaiiesa, se dedic6 a recoger sus tradi- 
ciones en las aldeas y a fantasearlas un poco para suplir la deficiencia de 



(1) Historic, de Guillermo IV, Capitulo III-XXXV. 

116 



SALCEDO ~ LA L1TERATURA ESPANOLA - TOMO III 

toda Europa, lo que quiere decir que lo fu6 en Francia, porque entonces a 
lo que Paris no ponia su sello de aprobacion no circulaba fuera del pais 
de origen. A Espaiia debieron de llegar Las Noches por la traducci6n fran- 
cesa de Letourner (1769-70). 

45. Macpherson. Novelistas e historiadores ingleses: 
Swift, Foe, Richardson, Goldsmith, Stern y otros. Hume, 
Roberston, Gibbon. Aunque no tan inmediata, fue harto ms du- 
radera e intensa que la de Young la influencia del escoc6s Jacobo Mao 
pherson. Cuantos hayan leido a Macaulay y los que no hayan leido a 
Macaulay no parecen dignos de leer cosa ninguna saben perfectamente 
lo que ban sido los habitantes de las tierras altas o montafias septentrio- 
nales de Escocia, resto de la primitiva poblacion c61tica de la Gran Bretana 
que hasta mediados del siglo xvm conserv6, en gran parte, su peculiar 
organization en clanes dirigidos por jefes hereditarios, sus antiguas cos- 
tumbres buenas y malas y sus pintorescos trajes. Habiendo tornado partido 
aquella gente a favor de los Estuardos, y movido algunas guerras civiles 
contra Guillermo de Orange y la casa de Hannover, fu6 obligada por el 
Gobierno ing!6s a cambiar de regimen social, y las costumbres ga&icas 
fueron proscriptas como contrarias al orden piiblico y a la vida regular y 
pacifica de una naci6n civilizada; pero cuando se hubo consumado este 
cambio, no sin horribles matanzas en los campos de batalla y ms espan- 
tosas ejecuciones de los vencidos, se provoc6 en Inglaterra cosa muy 
propia del carcter britdnico una reacci6n sentimental a favor de los do- 
minados higlhanders, y se puso de moda la admiraci6n por ellos. "Mien- 
"tras estuvo en uso el traje galaico escribe Macaulay los sajones lo 
"encontraban ridiculo, feo y hasta groseramente indecoroso; poco despues 
"de haber sido prohibido, descubrieron que no habia vestido mds airoso 
* en Europa. Los monumentos gaelicos, los usos ga61icos, las supersticio- 
"nes, los versos de que antes no se hacia ningiin caso, llamaron la atenci6n 
"de los sabios desde el momento en que comenzaron a borrarse las particu- 
laridades de la raza ga61ica" (1). 

En esta reaccidn sentimental correspondi6 a Macpherson principalisi- 
ma parte. Era maestro de escuela, y su coraz6n de poeta, conmovido por 
la desventura de la vencida raza montanesa, se dedic6 a recoger sus tradi- 
ciones en las aldeas y a fantasearlas un poco para suplir la deficiencia de 



(1) Historia de Gmllermo IV, Capitulo IH-XXXV. 

116 



VI- CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS HI 

los datos positives; tenia indiscutible talento (1). Public6 primero una no- 
vela The Hig lander que no tuvo resonancia, y en 1762 una colecci6n 
de cantares epicos que atribuyd al bardo Osiin, hijo de Fingal, el h6roe 
de todas aquellas po6ticas narraciones. Nada menos que al siglo in antes 
de Jesucristo hacia remontar Macpherson la existencia de Osiin, y decia 
muy serio que habia traducido penosamente sus cantos al ingles para que 
todos pudiesen leerlos. Asombra hoy que tal supercheria fuese creida, y no 
por gentes vulgares, sino por las mis ilustradas de Inglaterra, Francia y 
Alemania; la linica explicacidn racional es que Macpherson acertd con una 
manera de poesia realmente bella y original: la poesia de la niebla, de los 
fantasmas que crea la imaginacidn en la obscuridad, o a la luz de la Luna 
en los bosques y en las montanas, y que, probablemente sin darse cuenta 
de ello, Ilam6 la atenci6n sobre la poesia que encierra lo bdrbaro y primi- 
tive, por donde su obra llevaba el germen de la explicaci6n estetica de las 
epopeyas, como expresi6n espontanea del sentir de las razas en ciertos 
momentos de su existencia hist6rica, y tambien el del sentido transcenden- 
te de toda poesia verdaderamente popular. El falso Osidn, o sea el verda- 
dero Macpherson, inici6 una evoluci6n que habia de contribuir, no s61o al 
romanticismo, sino a la moderna estetica y critica alemanas. 

No menos notables que los poetas ingleses de este periodo son los 
novelistas y los historiadores. De los primeros deben mencionarse aqui: 
Jonatan Swift (1667-1745), autor de Los viajes de Gulliver. Daniel de Foe 
(1661-1731), que lo fue de las Auenturas de Robinsdn Crusoe, en que se 
inspir6 Bernardino de Saint-Pierre, pero dando a su fibula un sentido 
moral y est6tico muy distinto, porque Robins6n no es sentimental, sino 
la mds hermosa historia que se ha ideado para ponderar la fuerza indivi- 
dual del hombre, capaz de triunfar aun en el medio mis adverse y contra 
las circunstancias mis hostiles. Samuel Richardson (1689-1761), novelista 
sentimental, pero de sentimentalismo cristiano mis que el de Rousseau, 
que en Pamela o La Virtud recompensada contd la historia de una joven 
criada, hermosa y pobre, vencedora de todas las seducciones, y que al 
fin se casa con su amo; en Clarisa Harlowe novela en ocho volume- 
nes Heg6 al colmo de lo patetico, y en Sir Carlos Grandisson pre- 
sent6 un tipo de prendas caballerescas unidas con las virtudes cristianas, 
si bien entendidas de un modo algo racionalista, o influido por la filosofia 
de Holbac. Enrique Fildeing (1707-1754), que hizo la parodia de Pamela 
en Joseph Andrenos y satiriz6 la moral puritana en Tom Jones o la Histo- 



(1) "Leyendo yo en un libro acerca de la enganifa osidnica que el falsario Macpherson no tenia 
'talento, pense que haria si llega a tenerlo" (Emilia Pardo Bazan- La Literatura francesa moderna Bt 
Romanticismo. Obras completes, volumen 37, pag. 63). 

117 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

ria de un Expdsito. Tobias Smollet (1721-1771), pintor algo taboadesco de 
las costumbres de la clase media, el irland6s Oliverio Goldsmith (1729- 
1774), tipo de bohemio que recorri6 a pie toda Europa, con una flauta col- 
gada del cuello que tocaba por la calles, poeta cuyos versos todavia se ha- 
cen aprender a los ninos en las escuelas inglesas, historiador cuyas histo- 
rias de Inglaterra, Qrecia y Roma aun son consideradas como excelentes 
textos, y novelista que ha dejado en El Vicario de Wakefield un cuadro im~ 
perecedero de apacible interior domestico; y Lorenzo Sterne (1713-1768), 
el gran humorista, que en su Viaje sentimental escribio un modelo insu- 
perado hasta hoy de relaciones de viajes contados en broma. 

De los historiadores basta citar a David Hume (1711-1772), el precur- 
sor mis bien que el iniciador de la historia interna de los pueblos (cos- 
tumbres, ciencias, artes, letras, comercio, etc.); Guillermo Robertson (1721- 
1793), autor de la Historia de Escocia (1759), de la del Descubrimiento de 
America (1777), y de la de Carlos V (1769), que es su obra maestra, elo- 
giadisima por el abate Andr&s, y en que es notable sobre todo el largo ca- 
pitulo dedicado a exponer el desenvolvimiento de las instituciones politi- 
cas de los pueblos europeos desde la caida del Imperio romano hasta el 
reinado de nuestro Carlos I y V de Alemania; y Eduardo Gibbon (1737- 
1794), tan conocido por su Historia de la decadencia del Imperio roma- 
no (1776-1778). 

46. Caracteres generates del reinado de Carlos HI: En 
el orden religioso, despreocupados, regalistas y economis- 
fas. En el reinado de Carlos III sigui6 la corriente que venia de los an- 
teriores periodos, cada vez ms viva e impetuosa, llevando a todas las es- 
feras de la vida espanola cambios fundamentals en el modo de ser y de 
pensar, que pugnaban con las ideas arraigadas en la masa social. 

En el orden religioso, la incredulidad de los enciclopedistas sent6 aqui 
sus reales. Como, segiin la frase de la 6poca, no era persona de pro la que 
no hubiera escupido en Paris, y era ya costumbre la admiraci6n por la li- 
teratura francesa, de la capital de Francia, adonde hacian frecuentes viajes 
los grandes y los afanosos de ilustrarse, venian las ideas y los libros que 
alld se publicaban, unos como los regalistas, v. g., el Febronio, autorizados, 
o, mejor dicho, protegidos por el Gobierno, otros subrepticiamente o casi 
tolerados. Espana se inund6 de tales libros, y los hubo en las casas parti- 
culares, en las universidades y hasta en los conventos. En la Vida de Fray 
Diego de Cadiz por el P. Serafin de Hardales (1), se lee, refiriendose al de- 

(1) El Misionero Capuchino. Escrita en Cadiz <1811) Impresa en la Isla de Le6n por D Miguel Sego- 
via, impresor real de Mariana (MDCCCXI) 

118 



VI" CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 

cenio de 1760-70: Tor este tiempo se empezaron a hacer publicas las ideas 
"del siglo ilustrado, contra la santa Iglesia salid el Febronio y los demas 
"libros de este jaez; vefa nuestro Fr. Diego la afici6n con que todos los 
"leian, lo mucho que los celebraban; pero el por m4s que hicieron, y aun 
"lo estrecharon para que los leyese, no lo pudieron conseguir por el horror 
a que le causaban sus doctrinas, y este fu6 el motivo por qu6 nunca quiso 
"aprender a leer el francos, por el odio que concibi6 a los libros que de alii 
"venian de estos asuntos". Si a un novicio, dentro^de un convento de Ca- 
puchinos en Andalucia, lo estrechaban sin duda sus compafieros y profe- 
sores para que leyera los libros franceses, qu6 habia de suceder en otros 
medios sociales? No se ha de creer por esto que se prestase completo asen- 
so a las doctrinas racionalistas de los fildsofos. Los directores de la opinibn 
en el reinado de Carlos III eran creyentes, con pocas excepciones, pero en- 
tusiastas partidarios de las ideas modernas en cuanto favorecian al rega- 
lismo, al economismo y al criticismo hist6rico, y en cuanto se oponian al 
escolasticismo como sistema filos6fico y de ensenanza, y a los errores y su- 
persticiones populares. Por lo que se refiere a los dogmas, a la moral y a 
la liturgia, afectaban un rigorismo exagerado, y por eso se les llamabayan- 
senistas (1). 

Esta distinci6n, necesaria para comprender bien el caracter del periodo, 
resulta muy clara en el hecho siguiente: Campomanes favorecio la publica- 
ci6n de la obra de Fray Fernando de Ceballos y Mier, La Falsa Filosofto 
crimen de Estado (2), y aun fu6 quien excit6 al apologista para extender 
su argumento a las pruebas de la religi6n revelada, que no entraba en el 
plan primitivo; pero cuando despu^s de haber refutado a Spinosa, Hobbes, 
Bayle, etc., el P. Ceballos entr6 a combatir el regalismo, ya no se le di6 li- 
cencia para imprimir el tomo VII que trataba de estas materias, y habten- 
dolo impreso el autor en Lisboa y tratado de introducirlo de contrabando, 
se instruy6 un expediente y le persiguio el Gobierno. 

No faltaban, sin embargo, entre los directores de la opini6n, aunque 
pocos, algunos verdaderos incr6dulos, y otros que se las echaban de tales 
o que se creian ellos mismos, sin serlo. Ser despreocupado, tener amistad 
con los fildsofos, tronar contra las supersticiones, lamentarse del atraso de 
Espafia y de la necesidad de ser aqui hip6crita, etc., eran lugares comunes 
del supremo buen tono, en sociedad y en literatura. Los defensores del re- 



(1) Vease Resumen critico de la Historic, de Espafia, por D Angel Salcedo, publicaci6n de la Casa 
Calleja, Cap. XX. 

(2) Seis tomos (1774-75-76) El P. Ceballos naci6 en Espera (Cadiz) el 9 de Septiembre de 1732. Fue 
monje y prior de San Isidro del Cattipo (Sevilla). Murio el 1. de Marzo de 1802 Desde 1863 esta enterrado en 
a iglesia de a Universidad de Sevilla 

119 



SALCEDO - LA LIJERAJURA ESPAftOLA - TOMO ill 

LIBROS DEL SIGLO XVII 

SILVA CVRIOSA 

DE 1VLIAN DE ME 

RANO, CAVALLERO 
N~A V A R R O : 

En quc fe tratan diuerfas cofas fociliffmias , y 

curiofas>muyconuenientcs para Damas 

y Caualleros,en todaconuerlacion 

virtuofa y honcfta, 

Covregida en efla aucua edition, y rfdtftj&t a me/ov 
for C s A R. O v D i N. 




^/S", 

En cafadc M ARC O R a v, enUcalkdeSantiagu, 
a la mfignia del Lyon Rampant. 

M. D C V I 1 J. 

Medrano. Sll va curlosa. Paris, 1608 Portada 
(En este Hbro se contiene la novela de Cervantes El curioao impertlnente.) 



120 



VI" CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS 111 

galismo tenian por texto el libro de Statu Ecclesiae, de Febronio, publicado 
en 1763 y el titulado Tentativa teoldgica, del portugu6s Pereira, que vi6 la 
luz en 1766; los economistas pretendian regenerar a Espana por el desanro- 
llo de la riqueza, estableciendo y fomentando la industria y desamortizando 
el suelo para que el interns personal de los cultivadores centuplicase su es- 
fuerzo; tendiase a que las tierras salieran del dominio de las corporaciones 
eclesiasticas y civiles y de los mayorazgos (manos muertas) y fueran a pa- 
rar a las manos vivas de individuos activos y ganosos de explotarlas. 

47. Campomanes. Nadie representd este doble movimiento 
regal istico-economico como D. Pedro Rodriguez de Campomanes. Al adve- 
nir Carlos III era asesor general de Correos, y como tal, public6 el Itinera- 
rio de las carreras de Posta de dentro y fuera de Espana (1761) y Noticia 
geogrdfica del Reino y Caminos de Portugal (1762). En este mismo ano fu6 
nombrado Fiscal del Consejo de Castilla, cargo que desempen6 hasta 1782 
y a cuyo periodo corresponden sus famosos dict&menes fiscales, sin impor- 
tancia literaria, porque Campomanes no escribia bien, pero mucha histdrica 
en las esferas social y politica como documentos en que se condensan las 
ideas predominantes sobre relaciones entre la Iglesia y el Estado y fomen- 
to de los intereses piiblicos. En 1780 fue agraciado con el titulo de conde; 
en 1772 nombrado ministro o consejero; en 1783 Gobernador interino del 
Consejo, y en 1789 en propiedad. 

48. Expulsion de los Jesuitas. Su importancia literaria. 
El A Isla desterrado. Traduccion del Gil Bias. Sus cartas. 

La expulsion de los Jesuitas (27 Febrero 1767) tiene importancia en la his- 
toria literaria: primero, por su influjo en la ensenanza en Espana; segundo, 
por el m6rito como literatos de muchos de aquellos religiosos desterrados; 
y tercero, por sus trabajos literarios en Italia. 

Respecto de lo primero escribi6 Sampere (1): "Los jesuitas, que o por 
"las particulars constituciones de su gobierno, o porque estando encarga- 
"dos de la ensenanza de los jdvenes seglares, conocieron la necesidad de 
"conformarse en ella al m6todo que se seguia ya en los colegios mds acre- 
"ditados de Europa, al tiempo de su expulsi6n tenian ya en su Compania 
"buenos humanistas, anticuariosy matemdticos" . 

Los mis notables literatos entre los jesuitas expulsados fueron: 

El P. Isla: Tenia sesenta y cuatro afios, estaba en el apogeo de su 

(1) Sampere y Guarinos, autor de la Bibhoteca de los mejores escritores del reirtacto de Carlos III 
(sets voliimenes, 1785-1789). Es una obra que ha de estudlar quien quiera conocer bien el movimiento Inte- 
lectual de este periodo. 

121 



SALCEDO > LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

iama; y la sorpresa de la expulsi6n le produjo una gravisima enfermedad. 
Exceptu6sele del destierro con la condici6n de salir de la Compania, a lo 
que no quiso acceder, y apenas convaleciente corri6 a embarcarse con sus 
hermanos. Refugiado en Calvi (C6rcega), fu6 arrojado de alii cuando la isla 
pas6 al dominio de Francia y se estableci6 en Bolonia, donde tras algunas 
persecuciones y peripetias vivi6 hasta su muerte hospedado en la casa de 
los Condes de Tedesqui y agasajado por toda la nobleza; en sus cartas 
cita frecuentemente a su gran Marquesa, que era la marquesa Tanara, se- 
iiora de gran entendimiento y nobilisimo coraz6n. 

Un admirador del P. Isla que vivia en Madrid, llamado D. Lorenzo Ca- 
saus, y que le escribia frecuentemente manifestendole su admiration, aun- 
que no se conocian personalmente, habiendo caido en la mayor pobreza 
tuvo la singular ocurrencia de pedir al desterrado de Bolonia la limosna de 
un libro, o sea que escribiese uno que, dada su celebridad, habia de ven- 
derse como pan bendito, y daria para remedio de la necesidad del solici- 
tante; le indic6, ademds, que el tal libro podria ser una traduccion del Gil 
Bias de Santillana, y el cual, segun todas las trazas, debia ser un latrocinio 
hecho a Espana, es decir, una obra espanola publicada a nombre de Lesa- 
ge. Este es el origen del Gil Bias de Santillana uuelto a su patria por un 
amigo desu nacidn, concluido por el P. Isla en 1781, con la tesis, sostenida 
en el proemio, de ser efectivamente la obra de un espafiol que la compuso 
durante el ministerio del Conde Duque de Olivares y cuya impresion pro- 
hibi6 el Gobierno, apoderndose adem&s del manuscrito; el autor huyo de 
la persecution, refugidndose en Francia, adonde se Ilev6 una copia que fu6 
a manos de Lesage, y si no toda la novela que di6 este a luz, f ue su funda- 
mento y principal niicleo. Nada de esto puede sostenerse en serio, pues la 
novela de Lesage, aunque fruto, como ya se ha dicho, de la influencia es- 
panola en la literatura francesa, y reveladora del profundo estudio hecho 
por Lesage de nuestras novelas picarescas, tiene inconfundible aire frances; 
quiz&s, sin embargo, se sirviera Lesage para su estudio, no s61o de las 
obras picarescas publicadas, sino de alguna otra inedita, o de alguno de los 
muchos papeles an6nimos que se escribieron contra el Conde Duque, y aun 
entra en lo posible que este papel fuese a sus manos por conducto de al- 
gun emigrado espafiol perseguido por nuestro Qobierno; pero nada de esto, 
para cuyo establecimiento como hecho historico no hay fundamentos bas- 
tantes, quita nada de su merito al autor del Gil Bias, que documentalmen- 
te informado y reflejando con iidelidad un ciclo literario extranjero, hizo una 
obra originalisima. Lo que si se debe decir, con Ernesto M erimSe, es que la 
traducci6n del P. Isla tiene merito, y su estilo es digno del Fray Gerundio; 
"tiene, dice el insigne critico que firma con el seud6nimo de Andrenio, la 

122 



VI- CARACTERES GENERALES DEL REINADO DE CARLOS III 



LIBROS DEL SIGLO XVIII 



ECPVKG! 
TOBIVS HI5PANVS 

AB 

D DHMOOSAIttaiENTCJEr 
VALLABVRES INCEPTVS, 
ETABILITD! 19 



PERFECTVS 

>iNNO 
MDOCVll 




Index expurgatorlus hispanus. Madrid, 1707. Portada may reducida. 



123 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

"soltura y el calor de una obra original. En cierto modo, es verdad lo que 
"pretende el traductor de ser una obra devuelta a Espaiia, aunque no por 
"los motivos que 61 alega. Es una obra espanolizada". Y hace notar el 
mismo Andrenio en esta traduccion dos circunstancias: l. a El uso de las 
palabras ma/a, como traducci6n de la francesa coquette, y chulo como 
equivalente del francos drdle. 2* El llamar el traductor al Duque de Lerma 
duque de Melar y a D. Rodrigo Calder6n baron de Roncal, cuando Lesage 
los llamo por sus verdaderos titulos (1). 

El P. Isla muri6 el 2 de Noviembre de 1781, santamente como siempre 
habia vivido, pues su virtud fue constante y en muchas ocasiones Heg6 a 
lo heroico. Declard en su lecho de muerte que, fuera aparte de la miseri- 
cordia de Dios, a Fray Gerundio deberia su salvaci6n; porque era la obra 
en que con ms pureza y ahinco habia trabajado por la gloria de Dios y de 
su Iglesia. De 1785 a 1789 se publicaron sus Cartas familiares, que son de 
lo mejor que hay del g6nero epistolar en nuestra lengua. En 1791 vi6 la 
luz en Valencia el Gil Bias (siete tomos en 4.). Los tres ultimos contienen 
"Adicidn a las aventuras de Gil Bias, o historia galante del Joven sicilia- 
no, que suena traducida del f ranees en italiano, y de esta lengua la ha con- 
vertido en espanola el mismo viejo ocioso que restituyd las aventuras fran- 
cesas a su original lengua castellana". Monlau atribuye el original de esta 
novela al can6nigo italiano Monti; pero parece lo mas probable que sea del 
mismo P. Isla; de todas suertes, vale poquisimo. Por ultimo, en 1890 publi- 
c6 en Paris B. Gaudeau un Essai sur Fray Gerundio, y en el unos frag- 
mentos del poema satirico Cicerdn, compuesto por el P. Isla hacia 1775, y 
que es traducci6n libre de otro italiano, Cicerone por Giancarlo Passeroni, 
publicado en 1755. 

49. Otros escr/fores expu/sados. Los Padres Juan An- 
dres, Lampillas, Arteaga, HervasyPanduro. El P. Juan Andrte, 
nacido en Planes Alicante (1740), desarrollo su gusto y estilo en la tierra 
de la proscripci6n. Bettinelli, en su libro Resorgimento del V Italia (1773), y 
Bettinelli, en la Storia della letteratura italiana (1772-1783), atacaron a las 
letras castellanas atribuy6ndoles la corrupci6n culterana (gongorismo). Los 
jesuitas espanoles acudieron a la palestra en defensa de las glorias de su 
patria, y senalando a Marini como el verdadero iniciador del culteranismo. 
El P. Andres public6 la importante obra Dell'origine, progresso e statto 
attuale d'ogni letteratura (Parma, nueve voliimenes, 1782-1794), que su 
hermano Carlos tradujo al castellano (Madrid, 1784-1806). Escribi6 adem&s 

(1) Aspectos. Dos edtciones del Gil Bias - La Vanguardia (Barcelona) 2-Junio-1916 

124 



VI - CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 

una notable Carta sobre la corrupcidn del gusto italiano, sobre el Uso de 
la lengua griega en el reino de Ndpoles, El culto de Isls e inscripclones 
encontradas en un templo de esta diosa, De la musica de los drabes, Del 
descubrimiento de Pompeya y Herculano, De la figura de la tierra, Viaje 
a Viena, etc. Muri6 en Roma (1817). El P. Andr6s figura entre los insignes 
cervantistas por el brioso entusiasmo con que enalteci6 el Quijote y las 
Novelas ejemplares, "Los argumentos, dice, no tienen tanto interns como 
a los de algunos de los franceses modernos. . . pero es todo tan superior 
"en Cervantes que en 61 parece oirse siempre la voz de la naturaleza, y en 
"los modernos se ve casi por todas partes la afectaci6n y el estudio a . 

El P. Javier Lampillas (n. en 1731 y m. en 1810) contribuy6 tambten 
eficazmente a la defensa de nuestra literatura con su Saggio storico apolo- 
getico della letteratura spangnuola (seis voliimenes, 1778-1781), traducida 
al castellano en 1782. El P. Esteban Arteaga naci6 en 1747 y muri6 en 
1799 , con la Reuoluzioni del teatro musicale y otros estudios es uno de 
los fundadores de la Est6tica o Filosofia de la belleza aplicada a las artes. 
El P. Lorenzo Hervds y Panduro, nacido en Horcajo (1735), y que vivio has- 
ta 1809, habia estado ya en America como misionero cuando sobrevino la 
expulsion, y fu6 uno de los sabios de primer orden del siglo xvni: por su 
Catdlogo de las lenguas conocidas (1784), Origen, formation, mecanismo y 
armonia de los idiomas, Vocabulario poliglota, Ensayo prdctico de las len- 
guas, Historia dela escritura, Paleografia universal, etc., figura entre los mAs 
insignes fi!61ogos, entre los fundadores de la Linguistica moderna; en su 
Storia della vita delVuomo hizo el primer ensayo de Antropologia cienti- 
fica; como historiador y geografo acreditanle la Historia de la Tierra, Idea 
del Universo (<Je que es parte la citada historia de la vida del hombre), Des~ 
cripcidn del Archivo de la Corona de Aragdn en Barcelona, La moral de Con 
fucio, Historia de las primer as colonias de America, etc.; aiin le quedb tiem- 
po para trabajos teo!6gicos de la importancia del Andlisis filosdfico-teoldgi- 
co de la caridad, de apolog6tica y polemica como la JRevolucidn francesa, 
de propaganda como el Catecismo para los sordo-mudos, etc. La reputa- 
ci6n de Hervds es universal. Pio VII le nombr6 prefecto de la Biblioteca del 
Vaticano. 

50. Jesuftas expulsados que se dedicaron a la literatura 
amena: Los Padres Lasala, Colomer, Montengon. Otros 
expulsados dedicironse a la literatura amena; el P. Manuel Lasala (o La 
Sala), nacid en Valencia (1729-?) (1), habia ensenado en esta ciudad len- 

(1) No sabemos ni el lugar ni el aflo de su muerte, en unos lugares se lee que murid en Bolonia (1798), 
y en otros que en Valencia (1802). 

125 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfHOLA ~ TOMO III 

guas antiguas, poesia e historia, y en Bolonia se dedic6 a escribir para el 
teatro, manejando la lengua italiana como un cldsico de ella. Sus principal- 
les obras dramdticas, recibidas con gran aplauso, son las tragedias Giovani 
Blancas, Ormesinda, Sancho Garcia, Roberto, Iphigenia in Aulide, Lucia 
Miranda y Berenice, las comedias La uerginitd triunfante e // Fildsofo mo~ 
derno y las escenas liricas Agostino y Margherita di Cortona. Tambien era 
poeta lirico que ha tenido entusiastas encomiadores, si bien Cueto dice que 
como tal no ray6 nunca a grande altura. Nosotros no hemos alcanzado a 
ver ninguna poesia suya. Public6 adem&s un Ensayo sobre la historia ge- 
neral antigua y moderna y una Noticia sobre los poetas espanoles. 

Valenciano, como Lasala, el P. Juan Bautista Colomer (1740-1807) 
cosecho tambien laureles en la escena con sus tragedias italianas Corio- 
lano, In6s de Castro y Scipion en Cartago y la espanola Hermenegildo; 
escribi6 Poesias castellanas y Misceldneas. El P. Jose Diaz murio en 
Ferrara 1793 compuso unas Tragedias sagradas, y el P. Pedro Ceris y 
Gilabert se distinguib por su facilidad en la versificaci6n castellana e ita- 
liana y por su aficibn a peregnnas combinaciones metricas, como esta de 
su oda A la primavera: 

Oh, ninfas, venid al prado, 

Matizado 

De blancas y azules flores, 
Oh, ninfas, old los trinos 

Matutinos 
De los dulces ruiseftores 



El alicantino P. Pedro Montengon cultiv6 en Qenova y en Ferrara la 
poesia entonces en boga, diciendo, por ejemplo, o, mejor dicho, repitiendo 
de mil modos y formas: 

Un cayado y un hato de corderos, 
Con un sayo, aunque pobre, son bastantes 
Para unir los afectos mas sinceros, 
Y hacer asi dichosos dos amantes 



y componiendo innumerables odas en lenguaje muy vulgar y mon6tono y 
con inoportuno pedantismo de erudici6n. Conviene advertir que las tenden- 
cias de este jesuita desterrado y secularizado por el breve de extinci6n de la 
Compafiia, salvo en el dogma, eran xle las corrientes entre los fi!6sofos del 
siglo xviu. Muchas de sus odas son Al trabajo, A la navegacidn, Al pa- 
triotismo, etc. Condend severamente la esclavitud de los negros, las rique- 

126 



VI- CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 

zas de America que habian adormecido a los espanoles, el mal trato de los 
indios, etc. Como poeta intent6 remedar a Herrera y a Fr. Luis de Le6n, pero 
sin fortuna. Hasta se atrevi6 a escribir A la victoria de Lepanto, una oda 
que comienza: 

Sobre tu pueblo santo 
Tu ojo eterno, Sefior, no est dormido. . . 

Compuso dos poemas en prosa: Anterior (1788) y Rodrigo (1793). For 
lo que es mis conocido es por el Eusebio (1780), novela pedagdgica, imi- 
tada del Emilio, de Rousseau, y refutaci6n de 6sta, aunque con muchas 
concesiones a la tendencia de Juan Jacobo. 

Viene a ser como una adaptation catolica del Emilio o un Emilio cato- 
lizado. Su 6xito en Espafia fu6 grande y se prolongo mucho; al novelista 
contemporaneo D. Julio Nombela, nacido en 1836, hizo su padre leer en 
la ninez el Eusebio, y ha escrito en sus memorias: Tor aquel tiempo dis- 
cutian todavia acaloradamente los padres de familia sobre las excelencias 
de las teorias pedag6gicas de Rousseau y las de Monteng6n* (1). 

En 1793 publico otra del mismo genero: Eudoxia. For ultimo, Mon~ 
teng6n es el m&s antiguo de los traductores castellanos del falso Osidn. 

51. Jesuftas hispano-americanos. Los Padres Abad, Ale- 
gre, Castro, Landivar, Aguirre, Orozco, Viescas, Velasco, 
Andrade, Salvador, Juarez, Iturri, Mil las. Entre los jesuitas 
expulsos que tienen puesto de honor en la historia literaria figuran varios 
hispano-americanos. La proscription de la Compania tuvo mas funesto in- 
f lujo en America; porque la education clcisica de la juventud estaba en sus 
manos exclusivamente, o poco menos, en casi todas aquellas regiones, y 
en algunas no habia ms imprenta que la de los jesuitas (2). 

De M6jico salieron desterrados: el P. Diego Jose Abad, rector del Co- 
legio de Quertaro, nacido en una hacienda junto al pueblo de Xiquilpan 
(1727), y quemuri6 en Bolonia (SO Sep. 1779). Compuso el poema latino 
DeDeo, que comenz6 a publicarse en Cadiz (1769) sin nombre de autor; 
Musa americana, segunda edici6n aumentada con un nuevo canto, en 
Venecia (1773) bajo el pseuddnimo de Labbeo Selenopolitano, tercera en 
Ferrara (1775) y cuarta y quinta en Cesena (1780 y 1793). "Este poema, 



(1) Impresiones y recuerdos de Julio Nombela Madrid, 1909. Tomo I, p&g. 92 

(2) Verb! gracia, en Santa F6 de Bogota, donde la mtrodujeron los Jesuitas en 1738, y no la hubo 
desde la expulsidn hasta 1787, en que se fund6 la Imprenta Real, 

127 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO HI 

"dice Men6ndez Pelayo, es en su primera parte una Suma Teoldgica puesta 
"en exdmefros, y en la segunda una Cristiada o vida de Cristo". Tradujo al 

castellano varias eglogas 
LIBROS DEL SIGLO XVIII de Virgilio. 

^ El P. Abad seria el 

primer latinista mejicano, 
si tal primacia no corres- 
pondiese a otro expulso: 
el P. Francisco Javier Ale- 
gre, "ornamento grande 
"de la emigracibn jesuita 
"y uno de los varones 
a ms insignes que ha pro- 
"ducido Nueva Espana" 
(M. Pelayo). Naci6 en Ve- 
racruz (12 Sep. 1729) y 
murio en Bolonia (16 
Agosto 1788). Fue histo- 
riador de la Compania, 
tratadista te61ogo en tan 
elegante prosa latina, que 
s61o cabe comparar con la 
de Melchor Cano, y poeta 
en la misma lengua; sus 
obras principales: poema 
sobre la conquista de 
Tiro por Alejandro, obra 
de su juventud, publicada 
en Forli muy corregida 
(1775); traducci6n de la 
egloga Nysus, traducida 
hermosamente al castella- 
no por D. Joaquin Arca- 
dia Pagaza, obispo de Ve- 
racruz (1), y traducci6n 

latina de la Iliada (primera edicidn, Bolonia, 1776; segunda, Roma, 1788)- 
Censuran la traducci6n de la Iliada, aunque reconociendo su m6rito insig- 
ne, Hugo F6scolo y Men6ndez Pelayo, por haber interpretado el texto 



GUIA 

POLfttCA . ECLESlASTlCA Y 
MILltAR 

DEL 

VIRttBYNATO DHL PKRO 
PARA KL A&O DB 

OOMPUESTA 

D ORDSN DEL SUPXRIOK. 

Gobitrm 

POR 

El Doctor Don Joseph HipAHra tlna- 
AIM, Catedritico de Anatomia en la 
Univtrsidad d* Sao 
Aflarcos. 



Jmfreta tn It faprettt* Rtat it Ut 
Nifat Hufrfenot* 



Onia del Virreinato del Peru para 1796. - Portada. 



<1) Memorias de la Academia Mexicana, tomo HI, pag. 422 



128 



MARCAS DE IMPRESORES 



VI CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 

griego, no directamente, sino a travs de Virgilio, reproche que parecid 
sutil y hasta ofensivo para el poeta y para su patria, al critico mejicano 

Don Francisco Pimentel (1). En nuestro idioma tradujo algunas stiras de 

Horacio y los tres primeros cantos del Arte Poetica de Boileau. 

Tambien merece mention especial el P. Agustin de Castro, nacido en 

Cordoba, di6cesis de Puebla de los Angeles (24 Enero 1728) y fallecido en 

Bolonia (23 Nov. 1790). Don Bartolom6 Gallardo lo elogia como fi!61ogo. 

Escribio un poema, La Cortesaida (Her- 

ndn Cortes), unas Epistolas po&icas, 

que titulo Horacianas, y figura entre los 

primeros traductores castellanos de los 

poetas ingleses Young, Gessner y el fal- 

so Osidn. 

Tanta importancia literaria como el 

P. Alegre tiene el guatemalteco P. Ra- 
fael Landivar (naci6 21 Oct. 1731 y mu- 

ri6 en Bolonia 27 Sept. 1793), autor del 

poema latino Rusticatio mexicana (2), 

imitaci6n muy libre de las Ge6rgicas, en 

que mas que de re rustica propiamente 

dicha, trat6 de evocar el recuerdo de la 

portentosa naturaleza tropical, por que 

suspiraba en su destierro; s61o le falto 

escribir en castellano para figurar entre 

los mejores poetas de su raza, y aunque 

lo hizo en latin, su influencia es notoria en los poetas descriptivos de len- 

gua castellana que ban sido en America despues de el. 

De los Colegios de Quito y Guayaquil (Ecuador) salieron otros padres 

literates, aunque no tan notables como los citados: el P. Juan Bautista 

Aguirre, especie de Gerardo Lobo o de Benagasi ecuatoriano; el P. Jos6 

Orozco, autor del poema La conguista de Menorca, in6dito hasta 1866, 

pero en el cual se sefialan algunos versos como inspiradores de otros de 

los ms famosos de Heredia; el P. Ramdn Viescas, excelente humanista y 

el poeta de mejor gusto de este grupo; el P. Juan de Velasco, poeta desali- 




Artus Taberniel 
Marca tisada en Salamanca en 1606. 



(1) Histona cntica de la Literal ura y de las Ciencias en Mexico Mexico, primera edici6n, 1876; 
segunda edici6n, 1892 Sobre la potemica con M. Pelayo, cotejense las dos ediciones de la Historia de la 
Poesia Hispano-Americana En la segunda aduce M. Pelayo el texto de Hugo Fdscolo- "Ingiere todos los 
versos traducidos o imitados por Virgilio, a los que Virgilio dej6 intactos, les aplica modos virgilianos . 
'tiene algunos versos bellisimos, pero ningiin color hom&lco* 

(2) El poema de Landivar se imprimi6 en Bolonia (segunda edicidn en 1782) Tambien hizo una 
hermosa traduccidn de su primer canto el Sr. Pagaza. 



129 



SALCEDO. La Literatura EspaAola. Tomo III 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

nado y autor de la Historia de Quito, y el P. Mariano Andrade, que com- 
puso un tecil y sentido romance despidtendose de Quito: 

Esa ciudad donde el cielo 
Gast6 todos sus aliftos, 
Como si plantase alii 
El celeste paraiso. 



Esa ciudad donde todo 
Tiene en si tales hechizos, 
Que aun las piedras de las calles 
Parecen de iman active. 

Alii la gente que habita 
Tiene por lengua el carifto, 
For coraz6n la blandura, 
Y por alma el beneficio. 

La planta que se ha arrancado 
De su terrene native, 
Muere, perdiendo aquel suelo, 
Y a quien debio su cultivo. 

Asi tambten yo, arrancado 
Del propio suelo patricio, 
Dar6 la vida, perdiendo 
El terreno en que he nacido. 

Es el mismo pensamiento de los versos del P. Orozco que se suponen 
modelos de los de Heredia. 

En lo que es hoy Repiiblica Argentina, la expulsi6n de los jesuitas fue 
funestisima desde el punto de vista literario, ya que ellos representaban 
casi por completo el movimiento intelectual en todos los 6rdenes de la 
cultura. Cuatrocientos cincuenta y cinco religiosos salieron de alii expulsa- 
dos, muchos naturalistas, historiadores, te61ogos, etc., contendose entre 
ellos cuatro extranjeros (dos austriacos, un hiingaro y un ingtes), la mayor 
parte espanoles peninsulares, como el manchego P. Sanchez Salvador, 
autor de la Historia de las regiones del rio de la Plata (11 tomos), de que 
la Universidad Nacional del Plata ha publicado considerable fragmento 
con motivo del Congreso Internacional de Americanistas reunido en Bue- 
nos Aires (1910). Argentines figuran dos: el P. Caspar Juarez y el padre 
Francisco Iturri. Dentro del campo de nuestro libro, el mas importante es 
el aragon6s P. Joaquln Millas, que public6 en Mantua los tres voliimenes 
DeWunico principio sevegliatore della ragione del gusto e della virtu nella 

130 



VI ~ CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 

educazione tetteraia (1786-1788), y ademds Saggio sopra i tre generi dl 
poesia (1785), y Sopra // disegno e to stile poetico italiano (1786). El padre 
Millas tenia ideas originalisimas sobre Pedagogia y Estetica; de 61 trata 
Men6ndez Pelayo, no s61o al hacerlo de la literatura hispano-americana, 
sino en la Historia de las ideas est&ticas en Espana, y mds extensamente 
y con mayor encomio el profesor italiano Victor Cian en su magistral estu- 
dio sobre L'immigrazione dei gesuiti spagnoali letterari in Italia (1). 




(Fot. *Nuevo Mundo*.) 
MADRID, - Institute de San Isidro (exterior). 



52. Reforma de la ensenanza. Ademds de la expulsidn de 
los Jesuitas tienen importancia en el orden literario la reforma de la ense- 
nanza y la organizaci6n de las sociedades econdmicas. 

Reforma de la ensenanza: organizaci6n de la primaria a cargo de 



(1) Memoriaa de la Real Academta de Ciencias de Turin, 1895. Sobre el misino asunto publfcd el 
P. Alejandro Gallerani una serle de articulos en la Civiltd Cattolica (serie XVI, torao V), los cuales ban side 
traducidos y publicados, con apendices, por el P. Madariaga, formando un libro: Jesuitas expulsos dc 
Espafia literates en Italia. Salamanca, 1897. El P. Pablo Hernandez ha publicado, a su vez, El extrafta- 
miento de los Jesuitas del Rio de la Plata y de las misiones del Uruguay por decreto de Carlos III. 
Madrid, 1908 (tomo VII de la Coleccidn de Libros y Documentos referentes a America, Victoriano Sudrez). 

131 



SALCEDO ~ LA UTERATURA ESPAtiOLA - TOMO III 

maestros seglares (reales 6rdenes o provisiones de 1767 y 1771). Estableci- 
miento de los seminaries conciliates, prescritos por el Concilio de Trento, 
con profesorado del clero secular. Creaci6n de los Reales Estudios de San 
Isidro con quince c&tedras provistas por oposicion (1770); habia una de Re- 
t6rica y otra de Po6tica. Reforma de las universidades, que comenzaron 
entonces a depender directamente del Gobierno, representado en ellas por 
un director que habia de ser consejero de Castilla y no haber sido alumno 
de la universidad en que ejercia su cargo. El Gobierno marcaba las doctri- 
nas que no podian ser profesadas ni defendidas; v. g., las anti-regalistas, 
las de los doctores y maestros jesuitas, etc. Supresi6n de los privilegios 
de los colegios universitarios que vino a ser el triunfo de los mantelstas, 
a que habian pertenecido Campomanes, Roda, Floridablanca y otros per- 
sonajes de los que dirigian esta revolucidn desde arriba. Los manteistas de 
Salamanca celebraron la caida de los aborrecidos colegios con un gran 
entierro burlesco que recorri6 las calles de la ciudad, figurando que eran 
los difuntos los cuatro colegios mayores de aquella universidad. 

53. Creadon de !as Sociedades economfcas. La villa 
de Vergara celebr6 fiestas por haber logrado en pleito refiido con otra 
villa la posesi6n de unas reliquias, y para estas fiestas tradujo del francos 
el conde de Penaflorida D. Francisco J. de Munive e Idiaquez una 6pera 
c6mica que cant6 con varios amigos suyos en las casas consistoriales (11 
Septiembre 1764). Antes de separarse los cantantes y representantes de 
aficion, algunos de los cuales habian concurrido con el Conde a una aca- 
demia m&s bien cientifica que literaria, de las frecuentes en aquella 6poca, 
que se habia reunido en Azcoitia (1), acordaron fundar la Sociedad Vascon- 
gada de Amigos del Pals para mejorar la education popular y fomentar la 
agricultura, las artes y el comercio. En Abril de 1765 obtuvo la mis entu- 
siasta aprobaci6n del Gobierno, y obra suya, entre otras muchas, fu6 la 
fundaci6n del Real y patridtico Seminario de Vergara (4 Noviembre 1776). 
Campomanes promovi6 la constituci6n de sociedades an&logas a la Vas- 
congada, recomendSndolas en sus dos c&ebres discursos sobre el fomento 
de la industrial/ de la instruccidn populares, tan bien acogidos por el Con- 
sejo de Castilla que "mando imprimirlos a costa del piiblico y remitirlos a 
"todas las cancillerias, audiencias, corregidores, obispos y superiores regu- 

(1) Es detalle curioso de la epoca c6mo se distribute el tiempo en la tertulia o academia de Azcoitia 
limes, se hablaba de Matematicas, martes, de Fisica, miercoles, se leia historia y las traducciones hechaspor 
lostertulianos, jueves, concierto de mtisica, viernes, Qeografia, sabado, conversacidn sobre los asuntos del 
tiempo; domingo, miistca. Como se ve, a los tertulianos de Azcoitia no interesaban la poesia ni la bella 
Uteratura. (Constan estos y otros detalles en el Elogio del Conde de Peflaflorida, por Santibafiez, leido en la 
junta general de la Sociedad Vascongada, del ano 1785). 

132 



VI- CARACTERES GENERALES DEL REIN ADO DE CARLOS III 
LIBROS DEL SIQLO XVII 

MONSERRATE 

S E C If 9* D 0, 

DEL CAP1TAN CRISTOVAL 
D E V I R U E S, 

REI WfESTRO 




Imprefto en Mi Ian, per Gratiadio Ferioli 
Aao . i 6 o z * 

Viru6s (C) El Monserrate segundo. Milan, 1602 Portada 



"lares" (1). En Noviembre de 1775 se cre6 la Sociedad de Madrid, y a su 
ejemplo fueron establectendose en Valencia, Sevilla, Segovia, Mallorca, 
Zaragoza, Tudela y otras muchas poblaciones. 



(1) As! lo dice Sampere y Guarinos. Men6ndez Pelayo (Historia de los Heterodoxos); aftade, ignora- 
mos con que fundamento, que se mand6 fueran leidos en las iglesias, comodespues la Constitucidn de 1812 

133 



SALCEDQ - LA UTERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

En el orden literario no cabe considerar a estas sociedades como be- 
neficiosas, ya que atrajeron a los mejores talentos hacia las cuestiones 
econdmicas y administrativas, que son, sin duda, importantisimas para la 
nation; pero poco o nada po6ticas. Hubo ms: al fomentar la riqueza ge- 
neral por medio del acertado desarrollo de las artes litiles, las Sociedades 
de Amigos del Pals no prescindieron de las bellas Letras, sino que aspira- 
ron tambien a dirigirlas, enderezdndolas al logro del fin econ6mico, con- 
virttendolas en instrumento de progreso material. Los poetas debian cantar 
y los literatos escribir para estimular a las gentes a ser laboriosas, ordena- 
das, ahorrativas, limpias, observadoras de la higiene. . . Las odas y demas 
composiciones en loor del trabajo, del cultivo, de la industria, del comer- 
cio, de los adelantos de la Medicina, etc., eran leidas y celebradas en las 
Sociedades econdmicas, y las linicas celebradas por el elemento intelectual 
que a ellas concurria. Lo cual, unido al pseudo-clasicismo, cada vez mas 
pujante y ms intransigente con cuanto pareciese gongorismo y conceptis- 
mo, que no reconocia buen gusto sino en lo sencillo y llano, o, mejor di- 
cho, pedestre, engendr6 el prosaismo. La poesia fu6 un ramo de la Admi- 
nistraci6n; y los versos, articulos de fondo o capitulos de un tratado de 
Economia Politica puestos en rima. Qui6n hubiera podido suponer que el 
culto o imitaci6n de los grandes poetas de Grecia y Roma habia de caer 
hasta degenerar en esto? 




134 



LA L1TERATURA ESPANQLA.-EL CLA~ 



51CISMO * VII. - DON NICOLAS FERNAN- 



DE MORATfN 



(1) 





Estudios his for/cos y crfticos. Muerte de 
Feijoo y del P. Florez. El P. Pisco. Mas- 
deu. Perez Bayer, Mayans y Siscar. Los 
estudios hist6ricos y criticos siguieron su marcha pro- 
gresiva. Feijo6 no fu6 menos honrado de Carlos III 
que lo habia sido de Fernando VI; al regalarle el Key 
las Antiguedades de Herculano, le escribio una carta colmindole de elo- 
gios. Muri6 el sabio benedictino el 26 de Septiembre de 1764. Sarmiento 
vivi6 hasta 1772; no dej6 publicado m&s que la Demostracidn del Teatro 
Crltico; el Convento de San Martin donde t habia vivido acometio la im- 
presi6n de sus obras, pero no continu6 la empresa (2). El P. F16rez murid 



(1) 54. Estudios histdricos y criticos. Muerte de Feijod y del P. Fldrez. El P. Risco. 
Masdeu. Perez Bayer. Mayans y Siscar. 55. Estudios literarios. "El Parnaso Espa- 
nol" de Ldpez Sedano. "Historia literaria de Espana" de los Padres Mohedanos. El 
"Semanario erudite". Otros periddicos. 56. Reales Academias: la de la Historia. La 
Espanola. Publicado nes. Concursos poeticos. El concurso de "La Quema de las naves 
por Cortes u . Murmuraciones en los circulos literarios. Resistencia de Moratin, el pa- 
dre, a entrar en la Academia. 57. Sigue la contienda entre clasicistas y espafiolis- 
tas. Extrema decadencia del teatro nacionai EspafLolismo de los mas extremados 
clasicistas. 58. Poetas anodinos que florecen en este periodo. Los dos euros de 
Fruime. 59. Nifo y Trigueros. 60. Don Nicolas Ferndndez de Moratin: Su biogra- 
fla, cardcter moral e importancia literaria. La tertulia de la Fonda de San Sebastian. 
61. Primer periodo de la biografia de D. Leandro Ferndndez de Moratin. 62. Juicio 
critico de D. Nicolas. Ejemplos. 

(2) Vase note pAg. 44. 



135 



SALCEDO - LA LHERATURA ESPAfiOLA - TOMO HI 

el 5 de Mayo de 1773, afio en que termin6 el tomo XXIX de la Espana 
Sagrada, habiendo dejado, adems de esta obra monumental, Los Elo- 
gios de San Fernando (1755), Medallas de las Colonias, Municipios y 
pueblos antiguos de Espana (1757-1772) y Reinas catolicas de Espana 
(1771). For R. 0. de 8 de Junio de 1773, un mes despues del fallecimiento 
del P. F16rez, se encomend6 al P. Manuel Risco la continuaci6n de la Es- 
pana Sagrada; di6 a luz los tomos XXVIII y XXIX, que no habian que- 
dado del todo completos, y siguio pubhcando hasta el XLII. El P. Juan 
Francisco Masdeu, que tambten fu de los Jesuitas expulsados, naci6 en 
Palermo de padres espanoles (1744), y en 1783 empez6 a publicar su 
Htstoria critica de Espana y de la civilization espanola. El primer tomo 
sali6 en italiano; pero luego lo puso en nuestra lengua, y asi siguio la 
obra, que llego a constar de veinte voliimenes. Don Francisco Perez Ba- 
yer (1711-1794) es uno de los mayores eruditos de este periodo; intervino 
en la reforma universitaria, y sus dos obras ineditas, Por la libertad de la 
literatura espanola (memorial a Carlos III, dos tomos en folio) y Diario 
histdrico de la reforma de los seis Colegios mayores (tres tomos), son la fuen- 
te hist6rica de aquel cambio transcendental. Escribi6 muchas otras diserta- 
ciones, y en 1790 public6 (en latin) su Estudio sobre lasmonedasjudaicas. 
Don Gregorio Mayans y Siscar fue en estereinado alcalde de casa y corte, 
y concluyo su gloriosa carrera en 1781. 

55. Estudios literarios. EI Parnaso Espanoh de Lopez 
Sedano. Historia Hteraria de Espana* de los Padres Mohe- 
danos. El ^Semanario erud/fo*. Otros period/cos. De 1768 
a 1778 publico D. Juan Jos$ Ldpez Sedano los nueve voliimenes de El 
Parnaso espanol, colecci6n de poesiashecha con poca discretion y poco gus- 
to, pero en que se hallan textos interesantes que serian desconocidos sin 
ella. De 1766 a 1791 salieron los diez tomos de la Historia literaria de Es- 
pana, de los Padres Mohedanos (Rafael y Pedro Rodriguez) obra escrita 
con critica, pero que s61o es una parte de los antecedentes de nuestra ver- 
dadera historia literaria. Por ultimo, debemos mencionar las publicaciones 
peri6dicas: el Semanario erudito (1787-1791) de D. Antonio Valladares 
(34 voliimenes), que contiene riquisimo tesoro de noticiasy trabajos intere- 
santes de erudici6n y critica; El Censor (1781), El Correo de los Ciegos 
(1786-1791), El Espiritu de los mejores diarios (1787-1793), El Memorial 
literario (1782-1808), etc. 

56. Reales Academias: la de la Historia. La Espanola. 
Publicaciones. Concursos poeticos. El concurso de La 



136 



VII - DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 



Quema cfe las naves por Cortes*. Murmuraciones en los 
cfrculos Hterarios. Resistencia de Moratfn, el padre, a en- 
trar en la Academia. Las Reales Academias tomaron activisima 
parte en el movimiento intelectual. Lade la Historia, presidida desde 1764 
por Campomanes (1), sigui6 con sus viajes literarios, inicib el Diccionario 
geogrdfico de Espana (1766), el Vocabulario de nombres geogrdficos de 
origen ardbigo, iniciativa de Casiri (1771), etc. 

Presidieron la Espanola el Duque de Alba y el Mdrqute de Santa 
Cruz. En 1780 hizo la Academia una edition mo- 
numental del Quijote, y en 1777 establecteronse 
los concursos bienales, a que concurrian los mejo- 
res poetas de la 6poca. El primer concurso fu6 de 
un canto heroico con el asunto de La Quema de 
las naves por Cortes, y a 61 se present6 D. Nico- 
las Fernandez de Moratin, que no obtuvo premio 
ni acc6sit. Se murmuro en los circulos literarios de 
que la Academia habia desairado a Moratin, a pe- 
sar de ser su poesia superior a la premiada, que 
era de D. Jose Vaca de Guzman, por el desaire 
de Moratin a la indicaci6n que poco antes le habia 
hecho D. Eugenio Llaguno, asegurindole a nom- 
bre de sus companeros que seria recibido inme- 
diatamente que lo solicitara. Contesto D. Nicolas 
a Llaguno con una carta que contiene cuanto ya 

se censuraba entonces en la orgamzaci6n de la Academia, y en este sen- 
tido es documento interesante de historia literaria. 

"Ninguno, decia Moratin a Llaguno, se mete monje de San Benito si la 
"regla de San Benito no le gusta. A mi no me agradan los reglamentos de 
"la Academia, y mientras no se hagan otros no sere yo miembro de aquel 
"cuerpo. El s61ido merito debe hallar abierto el paso a las sillas acad&mi- 
"cas, Sr. D. Eugenio; no ha de facilitarle el favor ni la siiplica. La Acade- 
"mia, si ha de valer algo, necesita de los sabios, y 6stos para nada necesi- 
"tan de la Academia. No puede concebirse absurdo ms torpe que el de 
"exigir un memorial de los aspirantes, como si se tratara de pretender un 
"estanquillo. Aunpor eso nuestras congregaciones literarias significan tan 
* poco en la Europa culta. Cualquiera que repase la lista de sus individuos, 




Nicolas Fernandez de Moratin. 

(1737 - 1780) 



(1) En 1 dc Noviembre muri6 el primer presidente Montiano y Luyando que lo era desde 1738, y lo 
fue hasta su rauerte con un breve mterregno en 1740, que ocup6 la presidencia el Conde de Torrepalma; diez 
dias despues de la muerte de Montiano fu6 elegido Campomanes y siguid hasta Diciembre de 1791. 

137 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO 111 



LIBROS DEL SIGLO XVIII 




. 




BREVE 

R I T V A L 

PARA ADMIN1S- 

TRAR LOS SANTOS 

SACRAMENTOS 

SACADO DEL 

ROMANO.YOTROS 

1ND1COS 

m 




PARA EL VSO DE 

LOS PADRESMINIS- 

TROS DE LAS DOCTRINAS 

<lcb Compafiu de.JESVS de 

eflas Iflas Philipinas. 

COW LJIS L1CECMS T*ECESjlI(Ijls 

fmpreflo cn MimilaiCnel Convcmo de Ntseflw Senot a 



los Ancles. Ano 



Ritual de los PP. Jesuitas. Manila, 1732 Portada bastante reducida 

"exceptuando unos pocos, creera que esti leyendo la de los Hermanos del 
"Refugio. Esta escasez de hombres de m6rito no se suple con bandas ni 
"toisones que alii no son del caso; tales dijes parecen muy bien al pie del 



138 



VI I ^ DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 

"trono; pero en una corporaci6n cientifica son cosa intempestiva, ridicula, 
"inc6moda. Tan injusto me pareceria ver a Ayala con la gran cruz de Car- 
"los III y la casaca de gentilhombre, por haber escrito la Numancia, como 
"me lo parece ver que a un ignorante le hagan acad6mico, porque se llama 
"Osorio, Manrique o T611ez Qir6n. Mientras estas equivocaciones no se re- 
"medien (vuelvo a repetirlo), mientras no se hagan nuevos estatutos, nues- 
"tras Academias servirAn solo de aparentar lo que no hay, y de afiadir una 
"hoja mis a la Guia de Forasteros" (1). 

57. Sigue la contienda entre clasicistas y espanolistas. 
Extrema decadencia del teatro national. Espanolismo de los 
mas extremados clasicistas. En la poesia (lirica y epica) y en la 
dramdtica contimia durante este periodo la lucha entre el clasicismo y la 
tradition de nuestro Siglo de oro; pero con tanta ventaja para el primero, 
que la resistencia de la segunda pierde toda importancia literaria. Ya no 
no son poetas, sino poetastros obscures, los fieles a la tradicidn de Lope, 
de Quevedo y de Ledesma. De los liricos y epicos no queda ni la memoria 
de los nombres. De los dram&ticos recuerdase a Francisco Cornelia, Anto- 
nio Valladares y Caspar Zauala y Zamora, aunque no sus obras, y aqu6- 
llos, ms que por otros monumentos, por la stira y desd6n de los clasi- 
cistas. Es cierto, sin embargo, que en el teatro eran aplaudidos, o, mejor di- 
cho, los linicos aplaudidos por el verdadero piiblico; las piezas clasicistas 
eran impuestas por los intelectuales de la epoca, apoyados por el Gobierno, 
especialmente cuando lo dirigio el Conde de Aranda, que consideraba el de- 
seado cambio de gusto en el piiblico como uno de los numeros obligados 
de su programa de regeneration nacional. 

En el reinado de Carlos III el clasicismo toma en ciertos escritores ca- 
racter exclusiva e intransigentemente francos, del matiz de Jorge Pitillas 
ms bien que del de Luzan; en otros los mejores de la <poca el espi- 
ritu es mds amplio que el del c61ebre tratadista aragones, porque son ver- 
daderos humanistas, y, como tales, han bebido la inspiraci6n dAsica en sus 
fuentes originarias, o por lo menos en nuestros buenos cldsicos del Siglo de 
oro; Fr. Luis de Le6n, por ejemplo. Lo que no puede afirmarse sin calum- 
niar a los ingenios de este periodo es que fuesen afrancesados, ni aun los 
mds serviles imitadores de la literatura francesa; por lo contrario, es de no- 
tar el espanolismo de todos ellos, su ardiente patriotismo, su deseo de que 



(1) V6ase la vida de Moratln (an6nima), escrita por su hijo D. Leandro en Obras pdstumas de D. Ni- 
colds Ferndndez de Moratin Barcelona. MDCCCXXL 

139 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA * TOMO III 

Espana no fuese a la zaga de Francia, sino que fuera tan sabia y tan culta 
como concebian ellos a la naci6n vecina. Imitdbase a los franceses creyen- 
do de buena fe que a quien se imitaba era a griegos y latinos, padres o 
maestros de la cultura universal; se queria cambiar el gusto por creer que 
en eso habia un progreso efectivo, un real mejoramiento de la patria. El 
reinado de Carlos III es una de las 6pocas en que se advierte ms ferviente 
patriotismo en las clases directoras, y es indudable que por patriotismo se 
trataba de emular a los extranjeros, haciendo cuanto ellos hacian para po- 
nernos a su nivel y ver si se podia sobrepujarlos. 

58. Poetas anodinos que florecen en este periodo. Los 
dos curas de Fruime. El horror al gongorismo, impuesto por la 
secta clasicista, produjo desde los principios del reinado una poesia que ni 
era gongorina ni cl&sica, sino unicamente prosaica e insignificante. Prototi- 
po de este g6nero de poetas fueron los dos curas de Fruime (1). El primero, 
Don Diego Antonio Cernadas de Castro, era un ejemplarisimo sacerdote y 
pdrroco apost61ico, tan bien avenido con la pobreza que jams quiso salir 
de su aldea, y eso que se carteaba con personajes de las ciudades y de la 
corte que le profesaban gran admiraci6n, pues su fama de poeta trascendia 
a toda Espana, cosa que es, no menos, sino mds de admirar que Cernadas, 
He aqui una muestra de los versos del primer Cura de Fruime. Un poe- 
tastro castellano compuso esta diatriba contra Galicia y los gallegos: 



Reino infeliz, pais desventurado, 
De Espafta muladar, rinc6n del mundo, 
Entre tinieblas siempre sepultado; 
Aspero, rudo chma, temple airado; 
Infiel, barbaro trato, sitio inmundo; 
Gente sin sociedad, campo infecundo. 

En el nombre de Dios santo y eterno, 
Con cuanta fuerza tiene el exorcismo, 
Te conjuro y apremio, triste averno, 
Para que me declares por ti mismo 
Si eres en realidad el propio infierno, 
O si eres el retrato del abismo. 



(1) Hay dos aldeas en Galicia de este nombre: una en la provincia de Corufta, que es feligresia de 
-San Martin de Fruime, y otra en Orense, feiigresia de Santa Maria de Poentes. Los curas que dieron, en la 
segunda mitad del siglo XVIII, renombre literario a tan corto lugar debian serlo no lo hemos podido com- 
probar de San Martin de Fruime. 

140 



VII - DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

I N G E N I O S O 

HIDALGO DON 

QJMX O T E D E LA 

M A N C H A. 



COMPVESTO FOR 

Miguel de Cc mantes Saaucdra. 



DIRICIDO AL 

de *Bejar , Marque^ de Gibraleon , Contk Jt 

ar 3 y ^Banares^i^onJe JeU 
Puebla de Aleozgr^ Senor de las 
Villfa de Capilla 
y 




EN BRVCELAS, 
PorK<erVclpmsy Huberto Antonio , fropreflb- 
dc ius Altczas.cn 1'Aguih de oro.cerca 
, Mo iii, ^ 



Cervantes Don Quljote de la Mancha. Bruselas, 1611 Portada. 



141 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

Y el cura de Fruime contestd asi: 

Es hermosa mi huerta y fertil; pero 
Viene la oruga, c6mela y la afea; 
For bien abastecido que lo vea, 
Viene el rat6n, y estragame el granero- 
Muy poblada mi vifia considero; 
Viene el marrano vil y la estropea: 
Gallinas y sustancia hay en mi aldea; 
Viene y las rapa el zorro trapacero 

Oruga el asturiano en su codicia, 
Raton el castellano desdichado, 
Marrano el andaluz en su inmundicia, 
Y zorro el montanes disimulado, 
Estos la comen, y hacen a Galicia 
Reino infeliz, pais desventurado. 

Muri6 Cernadas en 1777, y le sucedi6 en el curato D. Antonio Fran- 
cisco de Castro, como el, excelente pirroco, y, segiin los que ban leido sus 
Poesias, publicadas en Orense (1841), mejor poeta que su antecesor. 

59. Nifo y Trigueros. Don Francisco Mariano Nifo, hombre 
de muy buenas costumbres y apreciable como traductor y periodista fun- 
d6 y dirigio varios periodicos, entre ellos El Correo General de Espana , 
se empeno en ser poeta y autor dramatico contra la voluntad de Dios; mas 
por este camino no sac6 ms que burlas de Forner, que le designa con el 
nombre de Lupino en su satira contra los malos escritores, y de don Lean- 
dro Fernandez de Moratin, que le decia: 

Nifo, joh pestilente Nifo! 
Gran predicador de tiendas, 
Que desde el afio de seis 
Disparatando voceas. 
Tan s61o el diablo te pudo 
Turbar asi la cabeza, 
Y por divertirse, hacerte 
Escritor de callejuela. . . 

Anos despues de la muerte de Nifo un hermano suyo tuvo la infeliz 
ocurrencia de publicar sus principales obras liricas y dramiticas (1805), por 
donde se confirman y justifican las acritudes de Forner y Moratin. 

Tan mal poeta como Nifo fu6 el beneficiado de Carmona don Candida 
Maria Trigueros, tambten bonisimo sujeto, y aun en el orden literario dig- 

142 



VII" DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 

no de aprecio por su laboriosidad, ilustraci6n y deseo de contribuir a la 
cultura. Public6 (1774) El poeta fildsofo, colecci6n de poemas sobre El 
Hombre, La Esperanza, El Odlo, La Reflexidn, etc.; en 1776, Poesias de 
Melchor Diaz de Toledo, poeta del siglo XVII, hasta ahora no conocido, su- 
percheria literaria con que pretendi6 acreditar su maestria en remedar a los 
buenos vates del Siglo de oro; La Riada (1784), con motivo de una muy 
desastrosa del Guadalquivir; la comedia Los Menestrales, etc. Hall6 Trigue- 
ros, no s61o benSvolos encomiadores en literatos espanoles de tanta cuen- 
ta como Fr. Diego Gonzalez y Jovellanos, sino entusiastas en Francia: un 
militar aficionado a las bellas Letras apellidado Rautin d'Essars, le escribi6 
(1784) que su estilo era superior al de Lope y Quevedo, y, lo que es mds 
notable, el celebre Floridn (1) ensalz6 su gusto, su elegancia y su extrema- 
da sensibilidad, exhortandole a despreciar a sus criticos (carta de 15-Febre- 
ro-1785). En cambio, Forner se dedic6 a fustigar a Trigueros despiadada- 
mente, y con 6xito, pues a traves de muchas y entretenidas peripecias has- 
ta consigui6 que Florin se desdijera de sus elogios jFiese usted de ala- 
banzas ni de censuras! y que Jovellanos escribiese a Trigueros: "T6me- 
"lo usted con cachaza; d^jese de hacer poesias, y trabaje en las obras pro- 
"yectadas (Memorias para la historia del comercio de la Betica), en las 
"cuales tendr usted menos envidiosos . . . Esto si que ofrece una posesi6n 
"de gloria ms colmada y tranquila" (9-Nov.-1784) (2). 

60. Don Nicolas Fernandez de Moratin: Su biograffa, 
caracter moral e importancia literaria. La tertulia de la Fonda 
de San Sebastian. Don Nicolas Fernandez de Moratin, de hidalga 
familia asturiana, naci6 en Madrid (1737) el mismo afio de la publicaci6n de 
la Poetica, de Luzn. Era su padre jefe de Guardajoyas de la reina Isabel 
Farnesio; retirada esta sefiora en la Granja durante el reinado de Fernan- 
do VI, alii recibi6 don Nicolas su primera ensenanza, y de alii sali6 para 
estudiar en el colegio de Jesuitas de Calatayud, y despues Leyes en Valla- 
dolid; concluida su carrera regres6 al Real Sitio, la Reina le nombr6 Ayuda 



(1) El caballero de Florian florecio de 1755 a 1794, fue paje del Duque de Peulhievre, despues oficial 
de caballena Publicd Galatea (1783), Numa Pompitio (1786), Estrella (1788), Gonzalo de Cdrdoba (1791), 
Fabulas (1792) Sus Obras completas (1820-1824) comprenden vemte volumenes. Claretie lo clasifica entre 
los Cldsicos populares Doumic dice que ya no se leen sus novelas ni sus cuentos, pero si sus Fabulas, 
despues de las de La Fontaine Cuando Flonan elogiaba a Trigueros estaba en el apogeo de su celebridad. 

(2) Un desconocido public6 en el Diario de Madrid una feroz diatriba contra Trigueros, suscrlbien- 
dola con las iniciales de Forner, este se indignd y escribi6 a Trigueros protestando. La contestacidn de 
Trigueros (1 de Marzo de 1791) es un modelo de correcci6n y buen sentido -Nadie decia esta mas 
"descontento con mis escritos que yo mismo" Y aludiendo a las feroces criticas autenticas de Forner- Si 
somos literatos, buenos o malos, seamos hombres y cristianos 

143 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO If! 




Leandro Fernandez de Moratin. 

(1760-1828) 
(Retrato por Goya.) 



(Fot. Lacoste.) 



44 



VII -DON NICOLAS FERNANDEZ DE MOKAT/N 

de Guardajoyas, se cas6, y frecuentemente le llamaba dona Isabel a su 
cuarto para recrearse oyendole contar los lances y episodios de la vida es- 
tudiantil de entonces. Al advenimiento de Carlos III vino con la Reina a 
Madrid, y pronto se relacion6 con el musico Mison, el escultor Castro, el 
Padre Florez, Montiano, D. Luis Velazquez, y la c6mica Maria Lauenant 
y Quirante, la cual, a pesar de haber muerto y de un modo edificante, a la 
edad de veinticuatro anos (1. Abril-1767), durante bastante tiempo ejercid 
el cetro de la escena y mucho despues de su desaparici6n recordabanse su 
maestria y el sentimiento y gracia con que cantaba aquella copla famosa: 

Es en glorias pasadas 

El pensamiento, 
Unas veces verdugo 
Y otras ronsuelo. 



En 1762 dio Moratin a la imprenta La Petimetra, comedia de gusto 
frances, pero con algunas concesiones al nacional (tres actos y versificaci6n 
asonantada), que fue la primera de su genero escrita en Espafia, y que no 
llego a ser representada. El mismo ano public6 su primer discurso Desenga- 
nos al teatro espanol, en que juzgando el de nuestro Siglo de oro desde el 
punto de vista clasicista, claro que habia de condenarlo con la mayor seve- 
ridad. En otros dos discursos sobre el mismo tema que salieron en los anos 
siguientes concret6 su censura a los Autos Sacramentales de Calder6n, que 
eran los que todavia se representaban en las plazas piiblicas, y reforzo sus 
argumentos literarios con los de la irreverencia que resultaba de tales re- 
presentaciones; asi puso de su parte a los timoratos y escrupulosos, espe- 
cialmente a los tildados de jansenistas, que sostenedores del regalismo, del 
progreso material y de algo de libertad de pensamiento, afectaban un res- 
peto escrupuloso al dogma, a la moral y a la liturgia. A poco de publicarse 
el tercer discurso, el Qobierno prohibio por irreverentes e inmorales las re- 
presentaciones de los Autos (ll-Junio-1765). 

Con estos discursos, la tragedia Lucrecia que tampoco fue representa- 
da, pero si impresa, como La Petimetra, varias poesias sueltas que salie- 
ron en forma de periodico El Poeta - y un poema venatorio titulado 
La Diana, que dedic6 al infante D. Luis Jaime, Ileg6 a su colmo la reputa- 
ci6n de Moratin: los Arcades de Roma manddronle el diploma de academi- 
co, dandole el nombre de Flumisbo Termodonciaco; el Marques de Ossun, 
embajador de Francia, le relacion6 con lo mejor de Paris; varios erudites 
italianos que residian en Madrid eran sus intimos, contendose entre ellos 

145 Q 

SALCEDO La Literatura Espaftola. Tomo /// 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Signorelli (1) y Conti (2), y no menos D. Eugenic de Llaguno y otros espa- 
noles. El Conde de Aranda apreciaba extraordinariamente su merito yle dis- 
tinguia con su amistad, lo que origin6 un episodic que pone muy de relieve 
el caricter moral de Moratin, sobre todo teniendo en cuenta la estrechez eco- 
n6mica en que vivia. He aqui c6mo lo refiere su hijo D. Leandro: a . . . sa- 
"Heron expulsados los Religiosos de la Compania de Jesus, y mientras se 

"pedia en Roma con el mayor empeno la extin- 
"cion de la Orden, se imprimia en Madrid una 
"multitud de escritos, encaminados a desacredi- 
a tar los principios y la conducta moral y politica 
"de aquella corporaci6n. Ganbase dinero y favor 
"diciendo mal de los Jesuitas, y una turba de es- 
"critores famelicos, siempre dispuestos a vender 
"su pluma a quien se la quiera comprar, saci6 
"con esta clase de opiisculos la cunosidad comun, 
"si bien el mismo que los estimulaba y protegia 
a se halJaba poco satisfecho de que la causa del 
"Gobierno hubiera de encomendarse a tan mines 
"autores. Hablaba un dia el Conde de Aranda con 
"Moratin acerca de esto; hizole algunas insinua- 
"ciones, de las cuales no se daba por entendido; 

"pero vtendose apurado en demasia, respondi6 con aquellos dos versos 
"de la Jerusalen libertada: 

Nessuna a me col busto essangue e muto 
nman piu gueira. egli mori qual forte 




Conde de Aranda 

(1718 - 1796) 



"El Conde, sonriendose, dijo: excelente poeta era el Tasso, y siguio ha- 
"blando de otra materia con los demds que se hallaban presentes". 

En lo que sigui6, y bien a su gusto, la excitacion de Aranda fue en la 
implantaci6n del teatro clasicista. Ya el Conde habia dictado sus ordenan- 
zas mejorando las condiciones materiales de los teatros de la corte, reorga- 
nizando las companias, haciendo traducir piezas francesas, proscribiendo 
otras espanolas y reprimiendo los bandos de chorizos y polacos que divi- 
dian y soliviantaban al piiblico. Hacia falta que un literato de renombre 
completase la reforma tnunfando en la escena con una buena tragedia es- 
panola. Moratin acometi6 la empresa con su tragedia Hormesinda. Fu6 



(1) Pedro Signorelli, autor de Sfor/a critica dei Teatri. Npoles, 1777. 

(2) J. B. Conti publico, en 1882, Coleccidn de poesias castellanas traducidas en verso toscano 
(cuatro volumenes). 



146 



VII* DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 

necesaria toda la autoridad de Aranda para que los actores se resignasen a 
ensayar la obra. Maria Ignacia Ibdnez, la c61ebre actriz que enamord a 
Cadalso, ponia por objeci6n su ineptitud para representar un papel tan 
f uerte; el galdn Vicente Merino dijo lo mismo, y el barba Espejo, hablando 
a solas con D. Nicolas, hubo de decirle: 

La tragedia es excelente, Sr. Moratin, y digna del buen ingenio 
de usted. Yo por mi parte har6 lo que pueda; pero digame usted la verdad; 



GRABADOS DEL SIGLO XVII 





El rey y la muerte. Grabado macabro del siglo XVlf 



ia que viene ese empeno de componer a la francesa? Yo no digo que se 
quite de la pieza ni siquiera un verso; pero ique trabajo podia costarle 
a usted aiiadir un par de graciosos? 

Moratin lo cuenta su hijo "le apret6 la mano llorando de risa, y 
*le dijo: Es usted un buen hombre, tlo Espejo. Estudie usted su papel blen 
"estudiadito, que lo demds sobre mi conciencia lo tomo*. 

Hormesinda pas6, y fu6 representada seis veces, lo cual se tuvo por 
insigne triunfo, quedando muy animados los dasicistas para lanzar al tea- 
tro nuevas tragedias. *Ni el corrompido gusto del piiblico, escribib el hijo 
"de Moratin, ni los anuncios fatales que habian esparcido los poetas tona- 
*dilleros, ni las voces de sedici6n con que uno de los mds audaces pedan- 
"tes de aquej tiempo acaloraba, debajo de la cazuela, a la siempre temible 



147 



SALCEDO - LA LHERATURA ESPAfHOLA ~ TOMO III 

"turba de los chorizos, pudieron impedir que aquella pieza se recibiese 
u con aplauso en el primero y los siguientes dias en que serepitio. Impresa 
"despu6s, mereci6 a los inteligentes el concepto de ser lo mejor que en 
"aquel gSnero se habia visto, despu6s de dos siglos continues de ingenioso 
"desatinar". (Era pedanteria y sedition, segiin Moratin hijo, protestar contra 
la Hormesinda de Moratin padre, y no lo era, por lo visto, calificar de 
ingeniosos desatinos las obras de Lope, Tirso, Rojas, Moreto y Calder6n! 

Creados los Estudios de San Isidro, de que ya se ha hecho referencia, 
Moratin hizo oposiciones a la cdtedra de Poetica; pero se las gano D. Ig- 
nacio L6pez de Ayala. Cuenta su hijo D. Leandro: "Concluidos los ejerci- 
"cios, dijo Moratin un dia a D. Ignacio: No dude usted, Ayala, que la cte- 
rt dra de Po6tica serd para usted. En estos casos no basta el merito, si falta 
"la habihdad de recomendarle. Acabada la oposici6n me he metido en mi 
"casa, no he visto a nadie, y, por consiguiente, nadie se acordar de mi. 
"Usted, animado del deseo justisimo de lograr lo que solicita, no habrd di- 
"ligencia que no practique, y hara muy bien. Usted ha sido discipulo, pa- 
"sante y novicio de los Jesuitas: todos los apasionados que ellos tienen lo 
"serdn de usted, y yo el primero de todos aplaudire una elecci6n que va a 
"recaer en un sujeto de verdadero merito y amigo mio". Es de suponer que 
a D. Ignacio no le satisficiese esta ingenua expansi6n de D. Nicolas, por- 
que probablemente creeria que habia estado mas feliz en las oposiciones 
que su amigo y coopositor, y que no necesitaba el de los visiteos y dili- 
gencias que le imputaba D. Nicolas, ni mucho menos que pudieran valerle 
en aquella ocasi6n sus antiguas relaciones con la Compania de Jesus. El 
hecho es que gan6 la catedra, que no se entibi6 la amistad entre ambos 
opositores, lo cual a los dos honra, que Moratin manifest6 muchas veces 
el aprecio en que tenia el talento de su vencedor, y lo mismo este res- 
pecto de aqu61, pues a nadie quiso leer su tragedia Nurnancia destruida 
hasta que la hubo aprobado Moratin. Por este tiempo D. Nicolas debia de 
andar muy mal de recursos, pues al llegar a este punto de la biografia su 
hijo insiste mucho en su falta de condiciones para pretender, hacer la corte 
a los poderosos y utilizar las buenas amistades que tenia, lugares comunes, 
lo mismo en el siglo xvm que ahora, en la conversaci6n de cuantos no tie- 
nen dinero suficiente. Se acord6 de que era abogado, y aunque ya fnsaba 
en los treinta y cinco anos de su edad, se puso de pasante con un amigo 
suyo, y se incorpord al Colegio de Madrid (1772). 

Tampoco con esta profesion alcanzo la fortuna, y su hijo dice a propo- 
sito de la abogacia cuanto dicen los abogados sin pleitos y sus familias. Sin 
duda como compensacibn a la para el ingrata labor del bufete, por este 
tiempo ide6 Moratin la tertulia o academia privada de la Fonda de San Se- 

148 



VII -DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 

bastidn, donde se reunian Ayala, Cerd&, Rios, Cadalso, Pineda, Iriarte, los 
italianos Signorelli y Conti, etc. Al efecto, alquilaron una de las habitacio- 
nes de la fonda, y por \inico estatuto se dieron el de no hablar en aquellas 

EX LIBRRIS DEL SIQLO XVIII 




M de la Canada (D Guilten Terry) Ex Hbris usado hacte 1705. 

(Exist en otros dos diferentes, quizd hechos en los afios 1711 y 1715 ) 



tertulias sino de teatros, toros, amores y versos, lo cual tenia su busilis; 
acababa de caer el Conde de Aranda, y los tertulianos de San Sebastian, 
o habian sido sus protegidos o pasaban por amigos y parciales suyos; ne- 
cesitaban, pues, ponerse a cubierto de ser tachados de politicos en una 



149 



SALCEDO-LA LHERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

6poca en que bastaba una simple orden ministerial o del corregidor para 
el destierro de cualquier ciudadano. En la Fonda de San Sebastian se leye- 
ron las tragedias francesas, las satiras y la Po&ica de Boileau, las odas de 
Rousseau, etc. Cadalso Iey6 sus Cartas marmecas, Iriarte y Ayala algunas 
de sus obras, y fu6ronse leyendo conforme salian los tomos del Parnaso 
espanol de Sedano. Moratin excit6 a Conti (1) a traducir al italiano nues- 
tros versos, influyb en la composici6n de la Historia del teatro, de Signo- 
relli, ddndole noticias y senalindole bellezas de nuestros dramas del Siglo 
de oro que, a pesar de su clasicismo, reconocia muy gustoso. 

Las tertulias de la Fonda de San Sebastian decayeron por la disper- 
si6n de sus principales miembros: Conti se march6 a Italia; Cadalso a Sa- 
lamanca; Ayala, enfermo, hubo de retirarse a Grazalema, su lugar natal. 
Esto ultimo fue ventajoso para Moratin, pues qued6 de sustituto de la clase 
de Poetica con parte de la dotation, y dejando el bufete, que debia de darle 
muy poco, y al que por otra parte no tenia afici6n, se dedicb enteramente 
a la ensenanza, que profeso con entusismo y con espintu muy moderno: 
nada de aorender de memoria llamaba cotorras a los alumnos que reci- 
tan textos sin entenderlos , nada de pedantescas explicaciones; amena 
conversaci6n con sus discipulos, tratados como amigos, excitar su inteli- 
gencia, depurar su gusto. A un discipulo rico que le pregunto por los me- 
jores autores paraformarse su biblioteca le respondio: griegos y espanoles, 
latinos y espanoles, italianos y espanoles, franceses y espanoles, inglesesy 
espanoles, mdicdndole asi que a un literato espanol le es necesano el es- 
tudio de la literatura universal; pero siempre unido al de la nuestra. 

En 1777 pubhc6 su tragedia Guzman el Bueno, que no Ileg6 a repre- 
sentarse. El prosaismo de la epoca acabo por arrastrarle, aunque, por fortu- 
na para 61, cautiv6 su persona, pero no contamin6 su versos. Moratin ingre- 
s6 en la Sociedad economica matrltense, arrastrado por aquel torbellino de 
industrialismo o economismo patri6tico que movia Campomanes, y compu- 
so su Memoria sobre los medios de fomentar la agricultura en Espana, sin 
perjuicio de la cria de ganados. Indudablemente hubiera sido peor que a 
este asunto hubiese dedicado una oda. Concurriendo a las sesiones de la 
Sociedad, donde, como escribi6 su hijo, " creia poder ocuparse utilmente 
"y desahogar el deseo que siempre tuvo de ver menos atrasada a su na- 
"ci6n, ms industriosa, menos ignorante, menos satisfecha de su ignoran- 
"cia"; ensenando en los Estudios de San Isldro; en correspondencia litera- 
ria con sus amigos, y atento al movimiento intelectual y portico, parecten- 
dole que Metendez Vald6s era, sin disputa, el mejor de los poetas de la 



(1) Eran vecinos. Vivian en la calle de la Puebla, num 30, junto a las monjas de D. Juan de Alarcon 

150 



VII - DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORATJN 




Antonio Rafael Mengs. 

(1728-1779) 
(Autorretrato.-Museo del Prado). 



(Fot Lacoste.} 



nueva generac,6n ,ue crecia cuando dedinaba ,U 



151 






SALCEDO - LA LHERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

D. Nicolds, que no Heg6 ms que a los cuarenta y dos de su edad, pues 
fallecid en Madrid el 11 de Mayo de 1780, 

61. Primer perfodo de la biograffa de D. Leandro Per- 
ndndez de Moratfn. Dej6 a su viuda, Dona Isidora Cabo Conde, y 
a su hijo Leandro en la mayor pobreza: se conoce que no habia en la casa 
otros recursos que la parte de sueldo correspondiente a la sustituci6n de la 
clase de Po6tica, y que se perdieron con la rauerte del padre de familia. 
Leandro tenia ya veinte afios; habia nacido el 10 de Mayo de 1760. A los 
cuatro anos padeci6 unas horribles viruelas que pusieron su vida en grave 
riesgo, y le dejaron el rostro desfigurado para siempre, y el organismo en- 
fermo mucho tiempo. Desde niiio di6 muestras de su talento, y a los nue- 
ve anos ya componia versos. O por la estrechez con que vivi6 siempre, a 
pesar de su carrera, o por seguir las doctrinas del Emilio, no quiso D. Nico- 
Ids que Leandro se dedicase al estudio facultativo, y prefirio dedicarle a 
las artes utiles, proyectando enviarle a Roma para que se perfeccionara en 
el dibujo al lado de Mengs; pero Dona Isidora, por no separarse de su hijo, 
se opuso resueltamente, y el muchacho qued6 en Madrid aprendiendo el 
oficio de platero, y formindose literariamente en un medio tan a prop6sito 
para ello como su casa y el circulo de amistades de su padre. 

Sorprendi6 a 6ste en el peniiltimo ano de su vida un inesperado triun- 
fo literario de Leandro; tal fue el accesit ganado en el concurso de la Aca- 
demia Espanola por su poema Granada rendida, dando la coincidencia de 
haberse adjudicado el premio a Vaca de Guzmdn, el mismo que lo obtuvie- 
ra anos antes, por Las Naves de Cortes, en competencia con D. Nicolas. 
Dicese que la indignacidn de Moratin, padre, por verse postergado dos 
veces a Vaca de Guzman (1), una en su propia persona y otra en la de 
su hijo, no tuvo limites y fue muy superior a la alegria experimentada 
por el triunfo de su vastago. Fallecido D. Nicolas, Leandro, para atender a 
su subsistencia y a la de su madre, tuvo que ponerse a oficial de joyero 
con un jornal de diez y ocho reales; pero no por eso abandon6 las Le- 
tras, yen 1783 gan6 otro accesit en la Academia con una Scitira titulada 
Leccidn pottica, que presento bajo el pseudonimo de Meliton Fernandez. 



(1) De D Jose M Vaca de Guzman y Manrique, vencedor de los dos Moratfn, hay pocas noticias 
biograficas, y 6stas sacadas de sus rmsmas obras (tres tomos), 1789 Se sospecha que fuera natural de Sevilla, 
y se sabe que estudi6 en Alcala de Henares, f 116 doctor en Derecho y desempeft6 cargo judicial en Andalucia 
Sus poesias pueden verse en el tomo 61 de Rivadeneira (pagmas 277 a 353), entre ellas figura la Himnodia o 
Aflo cristiano en verso (meses de Enero, Febrero y Marzo) Vaca de Guzman era un poeta clasicista del 
patr6n obligado en su tfpoca, no malo, y en ocasiones con rasgos f el ices Las Naves de Cortes fueron tradu- 
cidas al francos por M. Mollieu y muy elogiadas por el Journal de la Literature En 1789 era Vaca de Guz- 
man ministro del cnmen en la Audiencia de Catalufia. Su seudbnimo podtico era Elf mo 

152 




Conde de Cabarriis. (Fot. Moreno.) 

(1752-1810) 
(Retrato por Goya, que se conserva en el Banco de Espafta.) 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 

Las excitaciones de sus amigos hicteronle dejar la joyeria y dedicarse ente- 
ramente a la literatura. Preparaba un Diccionario de hombres ilustres, 
cuando por recomendacidn de Jovellanos, Cabarrus se lo Ilev6 a Paris de 
secretario, y en la capital de Francia estuvo todo el ano de 1787, en intima 
amistad con el veneciano Carlos Qoldoni (nacio 1707 mun6 1793), refor- 
mador del teatro en Italia por los principles del neo-clasicismo francos, y 
autor de comedias, pobres de invenci6n y de caracteres, pero finas, bien 
observadas del natural y graciosas, algunas de las cuales se representan 
todavia de vez en cuando, con agrado del publico. Nada ms semejante, 
pues, que la indole y aficiones de Goldoni y las de Moratin, padre, en La 
Petimetra, y el trato del literato itahano con Moratin, hijo, debib contri- 
buir poderosamente, no a formar el gusto de Leandro, que ya lo estaba 
por la educaci6n recibida, pero si a consolidarlo y desarrollarlo. Leandro 
habia de ser el Goldoni espanol, y ya por este tiempo habia presentado 
en el Teatro del Principe su comedia El Viejo y la Nina. 

La desgracia de Cabarrus obligo a su secretario a volverse a Madrid, y 
aun al oficio de joyero para ganar el pan. Entonces lucho porque se re- 
presetara El Viejo y La Nina, que hacia dos afios yacia en el archivo del 
Principe; la retoc6 un poco, y ya estaban los c6micos dispuestos a ponerla 
en escena, cuando la Vicaria eclesiastica la prohibio. Exasperado D. Lean- 
dro por semejante contrariedad, lanzo al publico La derrota de lospedantes, 
que no es otra cosa sino la Lection poetica corregida y aumentada, y fu6 
un exito en cuanto que el nombre de Moratin resono en todas partes, y na- 
die dej6 de reconocer su talento; pero irnteronse contra el satinco los que se 
creian fustigados por el, y le hicieron sufrir muchos disgustos. Sin embar- 
go, lo peor para Moratin era su mala situation economics Estaba ya para 
cumplir los treinta afios y no se habia abierto camino en el mundo. Asi con- 
cluy6 para este celebre literato el reinado de Carlos III. 

62. Juicio crftico de D. Nicolas. Ejemplos. La figura lite- 
raria de D. Nicolas Fernandez de Moratin es de las que despiden luz pro- 
pia y descuellan sobre casi todas las de su poca. 

Eraclasicista, pero clasicista que no necesitaba de Boileau ni de nin- 
gun otro intermediario para comunicarse con los clasicos latinos. Traducia 
bien a Horacio, como lo demuestra su versi6n del Integer vitce: 

El de la vida, Fusco, religiosa 
m dardos usa, ni monscos arcos, 
ni de la aljaba llena de saetas 
envenenadas 



154 



VII "DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORATJN 

por las Syrtes c&lidas camina, 
o por el alto Cucaso desierto, 
o por la tierra donde fabuloso 

corre el Hydaspe. 
Mientras inerme la sabina selva 
cruzo, cantando a Lalage, distante 
ya de mi quinta, de mi vista lobo 

fiero se apart a. 

Monstruo, que nunca Daunia belicosa 
vi6 mas terrible en dilatados bosques, 
ni Mauritania, de leones bravos 

arida madre. 

Ponme en los campos frigidos, adonde 
ninguna planta goza el aura estiva, 
termino al mundo, que la niebla y vientos 

sufre malignos. 

Ponme debajo del vecino carro 
del sol, en tierra de habitar negada, 
seras mi amada, t oh, Lalage!, que dulce 
cantas y ries (1). 



No menos bien imitaba al inimitable poeta latino en su oda al Duque 
de Medina Sidonia, y con menos ventura en otras composiciones. Y hay 
nervio pindarico en su oda a Pedro Romero, torero insigne: 

Pasea la gran plaza el animoso 

Mancebo, que la vista 
Lleva de todos, su altivez mostrando; 
Ni hay coraz6n que esquivo la resista. 

Sereno el rostro hermoso, 
Desprecia el riesgo que le esta esperando. 

Se va apenas ornando 
El bozo el labio superior, y el brio 
Muestra y valor en aflos juveniles 

Del iracundo Aquiles. 
Va ufano al espantoso desafio; 

jCon cuanto seftorio! 
lQu6 adem&n varonil! jQu6 gentileza! 
Pides la venia, hispano atleta, y sales 

En medio con braveza, 
Que llaman ya las trompas y timbales. 



(1) Obras pdstumas, pag. 168. En la Revista de C/encias, Literatura y. Aries, de Sevilla (tomo HI, pa- 
glna 378) public6 D. Cayetano A. de la Barrera la traduccidn in^dita de otra oda de Horacio. *Tal vez dice 
"M. Pelayo (Horacio en Espafta, tomo I) por la flojedad y sobra de incorrecci6n de esta oda, no se dedic6 
"Inarco a incluirla entre las obras de su padre". 

J55 



SALCEDO - LA UTERATURA ESPANOLA - TOMO III 

L1BROS DEL SIGLO XVII 

DELA V1DA 

DEL FIGARO 

GVZMAN DE ALFARACHE. 
PR1MERA PARTE. 

Compuefta por Matheo Aletnan criado del 

Rey Don Felipe 1 1 1. nueftro Senor, y 

natural vczino deSeuilla. 



con 




Con licencia de Superiores 



ImpreflTocnMiJan por lerommo Bordon , 
dromartir, Locarno. Ano 



Alem^n - Guzmin de Alfarache. Milan, 1603 Portada 



No se mir6 Jason tan fieramente 

En Colcos embestido 

Por los toros de Marte, ardiendo en llama, 
Como precipitado y encendido 

Sale el bruto valiente 
Que en las mdrgenes corvas del Jarama 

Rumi6 la seca grama. 
Tu le esperas, a un numen semejante, 



156 



VII -DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 

LIBROS DEL SIGLO XVII 
DEFENSA 

DE LAS BAR- 

basdcSaccrdotcs. 



fimo GmfaMi Hypolito d* MnHcu,/Qbr*. 
no it Clement e yil.Tentific 
Tor I*n Tierio f* /m**t 



L A QJ/AL PMMERO SB 
imprimioeollonu, cltno. tjiy.con 
pritiilegto del dkho Papa Clcrocntc.Y 
defpues en Parts tl ana* i j 3 j. y junta- 
fiicotc con la Hieroglifica, y otraf 
obras dkl dtcdo Pitrio Lug* 
.if ox. 



r Ronuncc Caftctltno , for 
WtteotitKtfwOldl 

COV I ICSNCl^t JEN 



For Aloafo Rodriguez Gamarra* 



Rivas. Barbas de log Sacerdotes. Sevilla, 1609. 
Port ado. 



S61o con d^bil, aparente escudo, 
Que dar mas temor pudo: 

El pie siniestro y mano esta delante, 
Ofr^cesle arrogante, 

Tu coraz6n que hiera, el diestro brazo 

Tirado atras con alta gallardia; 
Deslumbra hasta el recazo 

La espada que Mavorte envidiaria. 



157 



SALCEDO - LA UTEKA7URA ESPAftOLA - TOMO III 

No menos bellas, en su orden, son las baquicas y anacretnticas de 
Moratin: 

Hernando, si la vida 
es circulo tan breve 
que apenas se comienza 
ya vemos que fenece 

Si el dia que se pasa 
jamas al mundo vuelve, 
o bien se llore tnste, 
o bien se goce alegre- 

Si los graves cuidados 
aceleran la muerte, 
y s61o sabe huirlos 
quien como tu es prudente 

Merezca tu desvelo 
lo que enmendarse puede, 
y de lo inevitable 
ni aun quiero que te acuerdes 

Brmdemos dulres vinos 
en placidos banquetes, 
y con laurel y yedra 
coronemos las sienes 

Despues de haber bebido, 
la citara se temple, 
y cantemos suaves 
amores y desdenes. 

Recibe a la fortuna 
si a tus umbrales viene, 
mas no para alcanzarla 
te afanes y desveles. 

Pues es virtud y fuerza 
mostrar ammo alegre 
en las adversidades 
que remediar no puedes 



Los epigramas de D. Nicolas son dignos companeros de los de D. Juan 
de Iriarte: 

De imposibles santa Rita 
es abogada y Filena, 
con devoci6n muy contrita, 
reza a la santa bendita 
a fin de que la haga buena. 

158 



VII -DON NICOLAS FERNANDEZ DE MORAT/N 



Anda, que con un indiano 
se casa Marica PGrez; 
pero es indiano que va, 
que no es indiano que viene. 

Ayer convicte a Torcuato* 
comi6 sopas y puchero, 
media pierna de carnero, 
dos gazapillos y un pato. 

Doile vino, y respondi6: 
tomadlo, por vuestra vida, 
que hasta mitad de comida 
no acostumbro a beber yo. 

La calavera de un burro 
miraba el doctor Pandolfo, 
y enternecido exclamaba: 
iValgame Dios lo que somos' 

Admir6se un portugues 
de ver que en su tierna infancia 
todos Jos niflos en Francia 
supiesen hablar frances- 
Arte diabblica es, 
dijo torciendo el mostacho, 
que para hablar en gabacho 
un fidalgo en Portugal 
llega a viejo y lo habla mal; 
y aqui lo parla un muchacho. 



Especialmente digno de mention es el espanolismo de Moratin. "Su 
ingenio, dice Menendez Pelayo, era espanol de veras", y en otro pasaje le 
llama "el mis castizo y espanol de todos los liricos del siglo xvm". No s61o 
acredit6 esto en la elecci6n de asuntos v. gr., el himno a Pedro Romero, 
de que ya se ha hecho referenda , sino en haber vuelto los ojos al Ro- 
mancero, fuente perenne de la poesia national, y haber bebido en ella la 
inspiracidn. Compuso bellos romances: Amory honor, que comienza: 



De la hermosa Balarifa 
era Benzaida el querido, 
moro discrete y galan, 
pocos aftos, mucho brio. 

159 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

El que en las fiestas y zambras, 
dando de su amor indicios, 
bord6 la verde marlota 
con ciiras de su apellido. 



El de Don Sancho en Zamora: 



For la ribera del Duero 
tres jinetes cabalgaban, 
caballeros castellanos 
de gran nombradia y fama. 



El de Abdelcader y Galiana: 



Ya cabalga Abdelcader 
cuando Febo se escondia: 
noche en que acuerda el cnstiano 
el natal de su Mesias. 



El Consuelo de una ausencia: 



Ausentabase Alboraya 
de los muros de Madrid 
la mora que mas hermosa 
plego almaizar tuneci. 



Y el mds conocido que es el de La fiesta de toros en Madrid: 



Madrid, castillo famoso 
Que al rey moro alivia el miedo, 
Arde en fiestas en su coso 
For ser el natal dichoso 
De Alimenon de Toledo 




160 



LA LITERATURA ESPAKOLA. ~ EL CLA~ 
SIC1SMO *fr VI IL - LA MEJOR POESfA PEL 
REIN ADO DE CARLOS 111. ~ SEGUNDA ES~ 



CUELA SALMANTINA 





^Existio la segunda escuela salmantina? 
Quintana, Ticknor y otros historiadores y criticos ban 
acreditado la locucion escuela salmantina, o segunda 
escuela salmantina, para designar al grupo de poetas 
que, reunido durante algun tiempo en Salamanca, o 
derivando su manera de los que alii se congregaron, 
ofrece ciertos caracteres comunes dificiles de precisar. Los mis salientes 
son los que senala Men6ndez Pelayo: anticulteranismo y antiprosaismo. En 
efecto; todos estos poetas procuran no ser gongorinos, y generalmente no 
caen en el prosatsmo; son clasicistas, y de la mejor factura del clasicismo 
espanol. For lo demds, difieren mucho entre si, y hay que dar la raz6n a 
los que, como Cueto, niegan la existencia positiva de tal escuela salman* 
Una, frase que no creemos que se usara hasta que la emple6 Quintana. 
Fray Diego Gonzalez hab!6 en una de sus cartas (11 Noviembre 1775) de 
Parnaso salmantino: "Este Parnaso salmantino se compone de cinco poe- 
"tas que se tratan con familiaridad y mutuamente se estiman. Los tres, 



(1) 63. tExistid la segunda escuela salmantina? 64. Cadateo. 65. Fray Diego 
Gonztdez. 66. Don Jos& Iglesias de la Casa. 67. Garcia de la Huertcu &Es prop/a- 
mente salmantino? Su car&cter como lirico y como dram&tico. La "Raquel". 68. Jo- 
vellanos. 69. Jovellanos: A) Como critico literario. B) Como prosista. C) Como autor 
dramdtico. D) Como poeta lirico. 70. Forner y Piquer. 71. Metendez ValdteA) Su 
importancia literaria. B) Su biografia en el reinado de Carlos Iff. D) Sus poestas. 



161 



SALCEDO La Literatura Espaftola. - Tomo ///. 



11 



SALCEDO-LA UTERATURA ESPAROLA TOMO III 



LIBROS DEL SIGLO XVII 
OS LVSUDAS 



DELVISDECAMOES 

PRl.NCIPE DA POESIA 
H E R O Y C A. 



X>m Rvdrip IA c*** 

55? 



S.ofjicte. 




imftt/ot 

EM X.1SBOA. Pr Vicente Atom*. Anno i6itl 
CMrftiri^'*-^ / * DMHi'WItintKdetKiirejtf, 

Camoens Os Lusladas. Lisboa, 1612 - Portada algo reducida 



162 



VI1I-LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS III 

"Liseno, Delio y Andronio son de casa... (1). Los otros dos poetas son 
*j6venes seglares, profesores de jurisprudencia, en que van haciendo sin- 
"gulares progresos. Uno y otro ban compuesto mucho, cada cual por su 
"termino. . ." (2). Sea como quiera, el grupo salmantino se divide en dos 
generaciones: la primera, que es la que nos interesa en este capitulo, tiene 
por figuras principales, segiin Men6ndez Pelayo, a Fr. Diego Gonzalez, Igle- 
sias, Forner, Melendez y Jovellanos. Cueto anade a Cadalso y a Garcia de 
la Huerta. 

64. Cadalso. Don Jos de Cadalso (3) naci6 en Cddiz (8 de Oo 
tubre 1741). Bien acomodada su familia, de origen montanes (4), pudo 
mandarle a educar en Paris y despu^s a viajar por Inglaterra, Italia y Ale- 
mania. A los veinte anos de su edad regres6 a Espana, y fue caballero de 
Santiago (Diciembre 1761) ycadete de Caballeria (4 Agosto 1762). Como 
militar Ileg6 siempre a lo heroico, y heroicamente murio: en la noche del 
27 al 28 de Febrero de 1782, ya coronel, y sitiando con su regimiento a 
Gibraltar, una granada enemiga corto sus dias. A sus prendas de guerrero 
unio Cadalso un extraordinario atractivo personal, hijo de su bondad de 
car^cter, de su generoso entusiasmo, de su don de gentes. En Madrid qui- 
sieronle de veras los tertulianos de la Fonda de San Sebastian; en Alcal 
de Henares se le aficiono Jovellanos; en Salamanca fu6 el amigo intimo y 
asiduo concurrente a la celda de Fr. Diego Gonzalez. Cadalso era de los 
que no tienen enemigos, y hombres de mas talento que el, como D. Nico- 
las Moratin, Fr. Diego, Jovellanos, Melendez Valdes, Huerta, etc., no solo 
le querian entrafiablemente, sino que acataban en el una superioridad que, 
al menos en el orden literario, no tenia. 

Episodio novelesco de su vida fueron sus amores con Maria Ignacia 
Ibanez. Despues de la guerra de Portugal Cadalso vino a Madrid de guar- 
nici6n, y prendbse de dicha joveri actriz. "No le fue dificultoso escribi6 
"un amigo suyo el logro de su pretensi6n, teniendo de su parte sus mu- 
" chos talentos, y sobre todo una buena prevencion de doblones, oposito- 
u res a la verdad insufribles". Como es uso, si los doblones le ayudaron en 
la empresa, la empresa consumi6 los doblones, y m&s que hubiese habido. 
Su amigo lo cuenta con gracia: "Al fin, dice, consiguio su deseo, y con su 



(1) Liseno era el P Juan Fernandez, Delia el mismo Fr Diego y Andronio no se sabe La expresidn 
son de casa significa que los tres eran agustinos 

(2) Estos dos deben de ser Mel6ndez y Forner 

(3) M Pelayo escribe Cadahalso, como se usaba en el siglo XVIII 

(4) En sus tercetos a la Fortuna dice Cadalso Al fiero de Cantabna, patna mia Reparese como 
Cadalso, en pleno siglo XVIII, llamaba su patria a la tierra de sus padres o ascendientes. No hay, pues, que 
maravillarse de que Cervantes se llamase natural de Cdrdoba siendo cordobesa su familia paterna. 

163 



SALCEDO - LA UTERATURA ESPAftOLA - TOMO HI 



LIBROS DEL SIGLO XVIII 



n 

<k> eo two arrrgWo al Htrho . y Dm*o <?! Aftopto confehfo par ffafeo Ctanteao Her- 
wfira Piovtncial , 4e aproharon r0do* vnJBimcmciite . dwido por proprto fntn Jc o^ mo 
d fr connene f por verd4 to firnoo tic fw propnw nombtfi . exccpeo ? u Padret 
ru * la FamiU de San loftpb afrib^ meoilo ( . <j*iK^p<k U wfma OTO r, 4e f o rf . 
fr"^ m f*** "' ni rcpn*ron, n ( frown: ftch r r fepr.^ Fry AJonfr <f c fa 2Sar 
r Vkt Jnglc* ,cs Fry Blai 4e Sana Mana a Fraf Fmou/W ^ la Fucor.e Fray pf. 

"" 




Junta de PP Franciscanos. Manila, 1738 
Ultima pdgina, algo reducida. 



deseo concluir su dinero, quedando reducido a harta estrechez". Pero en- 
tonces que, como parecia natural, debieron de ooncluir sus relaciones con la 
Ibinez, empezaron verdaderamente. Sucedi6 que al arminarse Cadalso, un 
conde y otros personajes, buitres de la concupiscencia, acudieron a cobrar 
el despojo de su caida; mas la Ibanez, que aunque corrompida por el me- 
dio en que florecia, era una mujer de corazdn, uni6se intimamente con el 



164 



LIBROS DEL SIGLO XVII 

NOVELAS 

EXEMPLARES 
DE MIC VEL DE 

Ccruanres Saaucdra. 



EiA^aote liberal. 



Laitluftre Frcgoot. 
tasdosDontcUaf. 



lockfa 
El Lc*ocjadoVi4riffl 
"La tiictc* dc la Cingcc 



Ef ciUmie'aio engtofil 
ta dc lo<i fcnos 



VIII - LA MEJOR POES/A DEL REIN ADO DE CARLOS III 

hombre que por ella habia cometido la simpleza de vaciar su bolsa, y de- 
clar6 que no seria mds que de Cadalso; en el espiritu romancesco del sol- 
dado-poeta produjo este rasgo de- 
licadamente pasional extraordina- 
rio efecto, transform6se su amor 
calaveresco en afecci6n pura, y 
resolvi6 casarse con la cdmica, co- 
sa que, a mediados del siglo xvm, 
significaba en la hidalguil socie- 
dad espanola mucho mds que 
ahora para un militar de clase no- 
ble. No pudo realizarla, por haber 
fallecido inopinadamente Maria 
Ignacia, tras una enfermedad de 
Ires dias que se present6 con apa- 
riencias de ligero resfriado. Ca- 
dalso enloqueci6 de dolor; pas- 
base los dias en la iglesia de San 
Sebastian, arrodillado sobre la 
losa que cubria el cadaver de su 
amada, y no tard6 en surgir en 
su cerebro una liigubre idea: la 
de volver a ver aquel cuerpo que- 
rido. Soborn6 al sepulturero de la 
parroquia, prest6se 6ste a corn- 
placerle, y cuando estaban am- 
bos en la macabra operacidn, los 
sorprendi6 la policia. El Conde 
de Aranda estaba sobre aviso y 
hacia espiar a Cadalso, a quien 
estimaba muchisimo desde la 
guerra de Portugal, donde se ha- 
bia portado admirablemente. Al 
sepulturero le costd el lance ir a 
presidio, y su familia fue ampa- 

rada por Cadalso; a 6ste la influencia de Aranda le redujo el castigo a des- 
tierro de la corte (1). 

Menendez Pelayo calif ica a Cadalso de "escritor en alto grado simpd- 




E N H 



Cervantes 



Baptifta Bidelo 
Librcro 
M.DC.XV- 

- Novelas ejemplares. Milan, 1615. 
Portada 



(1) V6ase Biblioteca de Rivadeneira, tomo 61, pag 247. 



165 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

tico y agradable". Segiin Cueto, "el talento poetico de Cadalso no carecta 
de facilidad y de halago; pero en ningun g&nero es eminente". Su primera 
obra, publicada con el pseud6nimo de Juan del Valle, fue la tragedia Don 
Sancho Garcia Conde de Castilla (1771), reimpresa con su nombre (1784). 
Fu6 muy aplaudida en la tertulia de la Fonda de San Sebastian, y Signore- 
lli la celebra; pero en el teatro, donde se represent6 (1771) al aiio siguiente 
de la Hormesinda de Moratin, no se puso ms que cinco veces una me- 
nos que Hormesinda , y eso sin piiblico. En 1772 public6 Los eruditos a 
la violeta. Todria decirse escribe Cueto que sin caer en ello se sati- 
*riz6 a si propio en esta obra, pues su erudici6n no era ni muy amplia ni 
"muy profunda, pero de buena ley". En 1773 dio a luz los Ocios de mi ju~ 
ventud. Las Cartas marruecas y las Noches lujubres, isi como sus Poesias 
liricas publicdronse despues de su muerte, u inqi <"- t in conocidas por 
copias y lecturas en las tertulias literarias. Ai rr I *r, b Cartas marrue- 
cas. "Son, dice, un anticipo de Larra de os \. . . mes de Cadalso 
"vendrci Larra. . . Todavia falta algo pai lleifai i 1 1 critica de Figa- 
"ro. En Cadalso vemos simplemente al obi y r\ ad ' * i '^ merced a la 
"revoluci6n romAntica contemplai s In pi iel artista, la in- 

"dividualidad, el yo f rente a la sonedau. r ia estriba lo drama- 

"tico, lo intense, lo emocional de LiArr. q >o falta" (1). Deplora- 

mos no ver en las Cartas marruet o >s rolecciones de los 

lugares comunes de la critica social e* t f nduuat iemente estdn 

inspiradas por las Cartas persas de Mcr i ^efo tambien en la lee- 
tura del Cosmopolita de Golldsmith, y son mieriorisimas a sus dos mode- 
los. Las Noches lugubres son una imitaci6n, tambien inieriorisima, de las 
de Young; su interes dimana de ser relaci6n desfigurada del lance, ya con- 
tado, del desentierro o conato de desentierro de Maria Ignacia en la parro- 
quia de San Sebastian. Las poesias liricas tienen el cardcter general de la 
6poca, sin nada saliente. He aqui, como muestra, una de las que compuso a 
la muerte de Filis; es decir, de Maria Ignacia: 

En lugubres cipreses 
He visto convertidos 
Los pampanos de Baco, 
Y de Venus los mirtos; 
Cual ronca voz del cuervo 
Hiere mi triste oido 
El siempre dulce tono 
Del tierno jilguerillo; 



(1) Lecturas espaftolas, p&g 79 

166 



VIII ~ LA MEJOR POES/A DEL REIN ADO DE CARLOS III 

Ni murmura el arroyo 
Con delicioso trino; 
Resuena cual penasco 
Con olas combatido. 
En vez de los corderos 
De los monies vecinos, 
Rebaftos de leones 
Bajar con furia he visto; 
Del sol y de la luna 
Los carros fugitivos 
Esparcen negras sombras 
Mientras dura su giro; 
Las pastoriles flautas, 
Que tanen mis amigos, 
Resuenan como truenos 
Del que reina en Olimpo; 
Pues Baco, Venus, aves, 
Arroyos, pastorcillos, 
Sol, luna, todos juntos, 
Miradme compasivos, 
Y a la ninfa que amaba 
El infeliz Narciso, 
Mandad que diga al orbe 
La pena de Dalmiro (1). 



65. Fray Diego Gonzalez. Mayor poeta que Cadalso y ver- 
dadero vate salmantino, no s61o por su nacimiento, sino por su deliberada 
imitaci6n de Fr. Luis, iue Fr. Diego Gonzalez, nacido en Ciudad Rodri- 
go (1733), y que a los diez y ocho anos profes6 en la Orden Agustina, 
donde vivi6 hasta el 10 de Septiembre de 1794. Su vida poetica ofrece un 
singular fen6meno psico!6gico y de costumbres de 6poca. Era Fr. Diego 
ejemplar sacerdote y observantisimo religioso, y, sin embargo, cant6 a dos 
mujeres, de las cuales se muestra enamorado, y no al modo trovadoresco, 
sino con el amor individual, intense, ardiente y a la vez puro de un novio. 
Su espiritu candoroso, su coraz6n amante, la arraigada costumbre de can- 
tar los poetas a sus damas, el ejemplo que daban en este punto los clasi- 
cistas, la tolerancia con las debilidades humanas que compensaba enton- 



(1) A Cadalso se debe una nueva combmacidn metrica 

Con dulce copa, al parecer sagrada, 
Al hombre brindas, de artificio lleno, 
Bebi, quem6se con su ardor mi seno, 
Con sed insana la deje apurada, 
Y vi que era veneno. 



167 




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168 



VIII - LA MEJOR POES/A DEL REIN ADO DE CARLOS III 

ces, en cierto modo, la intransigencia doctrinal, el no circular sus poesias 
mds que en copias manuscritas, son circunstancias que explican de algiin 
modo el hecho, y parece indudable la pureza de intencidn del poeta-sacer- 
dote y fraile. Quizes 61 compuso estas poesias amatorias figurindose inge- 
nuamente que rendia culto a una moda literaria, pero su misma sinceridad 
en el sentir y en el expresarse le hizo traici6n, no consinttendole cantar a 
Fills y Dorilas imaginarias. Cuando le asaltaron fuertes escnipulos fu6 en la 
hora de la muerte; entonces junt6 las poesias con otros papeles y cartas y 
entreg6 el paquete a su intimo amigo y hermano en religion y aficiones 
Fr. Juan Fernandez, encargdndole que lo quemase: "Yo sospeche el enga- 
u no, escribio Fr. Juan, y como su suma debilidad no le habia permitido 
"barajar bien los papeles, antes de aplicar la llama conoci que estaban alii 
"sus poesias; apartelas con cuidado y libre de un eterno olvido las felices 
"partes de este ingenio espanol; pero 61 qued6 muy satisfecho de que con 
"su muerte perecian tambten todos sus versos. Esto fu6 cuatro dias antes 
*de morir, y desde entonces me clavaba con mucha frecuencia la vista, y 
"me decla: Esto es morir... No temo a la muerte: solo temo mi vida pasa- 
"da; pero Jesucristo murio por mi". 

Tenia Fr. Diego Gonzalez un coraz6n afectivo, intensamente afectivo, 
y, como decia a Jovellanos, recordando los dias de su juventud: 

El amma rendida 
Amaba tiernamente, 
Amaba sin medida; 
Amaba, en fin, de modo, 
Que aun ahora, al recordarlo, tiernblo todo. 

En su lindisima poesia Suefios, a nuestro juicio una de las mas bellas 
que se ban escrito en nuestra lengua, expresa admirablemente la intima 
naturaleza de sus amores. Tres veces en una noche sono Delio que le ama- 
ba Melisa; pero las tres veces se rompe la magia del ensuefio ante el re- 
cuerdo positive de que Melisa no es ni nunca sera suya, sino de Antimio, 
y ante tan rudos golpes de la realidad, el poeta maldice la vigilia y alaba 
el sueno. He aqui el tercer sueno, en que todo se manifiesta con encanta- 
dora ingenuidad, y en que, para mayor hermosura, se refleja un lejano res- 
plandor del Cantar de los Cantares: 

Volvi la vez tercera 
A dormir, y soft6 que con gran prisa 
Tocabas con la aldaba a mi postigo, 
Diciendo desde afuera: 
w jAbre! No temas nada; soy Melisa, 

169 



SALCEDO* LA LITERATURA EBPAfHOLA ~ TOMO III 

Que me vengo a vivir siempre contigo. 
En lazo eterno amigo ' 
Tendremos ya los dos comiin el techo, 
El ajuar, el vivir, la mesa, el lecho. 
En uno juntaremos los ganados, , 
Que con bienes dob] ados, 
Y con paz juntamente, 
Pasaremos la vida dulcemente". 

Yo, de mi dicha cierto, 
Dejo el lecho, dormido, apresurado; 
Y destinando, ruedo la escalera, 
Y en el zaguan despierto, 
Baftado el rostro en sangre y maltratado; 
Y vi que esta ventura (job, suerte fiera!) 
Imposible me era, 

Pues el lazo que a mi me prometias, 
Tratado con Antimio lo tenias; 
Y aunque qued6 del suefto mal herido, 
M&s que de 61, ofendido 
De la verdad, con ceflo 
Maldije la vigiha, alab6 el suefto 

Estas dichas softaba 
En una misma noche, mterrumpida 
Tres veces; y aunque el bien fingido era, 
Ansioso deseaba 

Que, ya que s61o el suefto fu6 mi vida, 
Mi vida un continuado suefto fuera. 
|Oh, si siempre durmiera! 
S61o el suefto me hiciera venturoso, 
Mas, pues vivir velando me es forzoso, 
Sufrir sera precise tus rigores, 
Y al ver que en tus amores 
Vanamente me empefto, 
Maldigo la vigilia, alabo el suefto. 



En esta regi6n del ensueno vivio Delio en intima e inseparable com- 
pania con Fr. Diego Gonzalez, como dos buenos hermanos, fraile el uno 
casado el otro, ambos honestisimos y puros, viendo el uno a la Iglesia y a 
su Orden como a la mistica esposa de sus amores, y el otro a su esposa 
ideal como a simbolo de mds alta significaci6n. Fray Diego miraba en la 
esfera de la realidad, y Delio en la del ensueno. En 6sta, a Melisa sucedi6 
Mirta, que era una graciosa, discreta y honestisima senora, llamada dona 
Maria del Carmen Gonzalez Llorente; a Mirta dedic6 Fr. Diego su graciosa 
invectiva Al MurciGlago aleuoso, joya tambten de nuestro Parnaso. El poeta 

170 



VIII -LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS III 

nos presenta a Mirta en su aposento, escribiendo una canci6n a Delio, 
cuando 



Un murctelago fiero, isuerte insana!, 

Entr6 por la ventana, 

Mirta se asusta, grita, viene gente, 

Y al querer diligente 

Ocultar la canci6n, los versos bellos 

De borrones Ilen6 por recogellos. 

Sabedor Delio de tal catdstrofe, increpa al alevoso murctelago, y el 
tono de la increpaci6n es a la vez sentidisimo y c6mico; el sentimiento y la 
gratia estdn intimamente unidos, compenetrados el uno con la otra por 
una encantadora ingenuidad; parecen reproches de nino enamorado, eco 
de una voz idilica indignada: 

jOh, monstruo de ave y bruto, 
Que cifras lo peor de bruto y ave, 
Vision nocturna grave, 
Nuevo horror de las sombras, nuevo luto, 
De la luz enemigo declarado, 
Nuncio desventurado 
De la tiniebla y de la noche fria, 
^Qu6 tienes tu que hacer donde esta el dia? 



La duena melindrosa, 
Tres el tapiz do tienes tu manida, 
Te juzgue, inadvertida, 
Por telarafla sucia y asquerosa, 
Y con la escoba al suelo te derribe; 
Y al ver que bulle y vive 
Tan fiera y tan ridicula figura, 
Suelte la escoba y huya con presura. 



Desea luego que venga un gato que lo mate, y que a sus chillidos 
de moribundo acudan los muchachos. 

Que con los animales 

Suelen ser comunmente desabridos; 

Que a todos nos dot6 naturaleza 

De entranas de fiereza, 

Hasta que ya la edad o la cultura 

Nos dan humanidad y mas cordura. 



171 



MARCAS DE 1MPRESORES DEL SIGLO XVIII 

Con Ucencia en Madrid: A cofta de la Vi.uda 
de Alphohfo Vindcl 5 fe hallara en (u caf*\ 
Pucrta del Sol , f rente la Fueotc. 




Se ballar'a en la Libreria de Alfonfo 
Vindel, Pttert* del Sol t frente de la 



SeMlaratnULibrcrta dt Alfonfo Vindcl, 
Patrta del Sol , frentc de 




Alfonso Vindel Marcos de la primera mi tad del slglo XVI II. 

172 



VIII - LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS til 

Y todos bien armados 
De piedras, de navajas, de aguijones, 
De clavos, de punzones, 
De palos por los cabos afilados 
(De diversidn y fiesta ya rendidos), 
Te embistan atrevidos, 
Y te quiten la vida con presteza, 
Consumando en el modo su fiereza. 

Te pimcen y te sajen, 
Te tundan, te golpeen, te martillen, 
Te piquen, te acribillen, 
Te dividan, te corten y te rajen, 
Te desmiembren, te partan, te degtiellen, 
Te hiendan, te desuellen, 
Te estrujen, te aporreen, te magullen, 
Te deshagan, confundan y aturullen. 

Y las supersticiones 
De las viejas creyendo realidades, 
Por ver curiosidades 
En tu sangre humedezcan algodones 
Para encenderlos en la noche oscura, 
Creyendo sin cordura 
Que veran en el aire culebrinas 
Y otras tristes visiones peregrinas. 

Muerto ya, te dispongan 
El entierro, te lleven arrastrando, 
Gori, gori, cantando, 
Y en dos filas del ante se compongan, 
Y otros, fingiendo voces lastimeras, 
Sigan de plaftideras, 
Y dirijan entierro tan gracioso 
Al muladar mas sucio y asqueroso. 

Y en aquella basura 
Un hoyo Hondo y capaz te faciliten, 
Y en 61 te depositen, 
Y alii te den debida sepultura; 
Y para hacer eterna tu memoria, 
Compendiada tu historia 
Pongan en una losa duradera, 
Cuya letra dira de esta manera: 

EPITAFIO 

Aqui yace el murctelago alevoso 
Que al sol horroriz6 y ahuyent6 el dia. 
De pueril safla triunfo lastimoso, 
Con cruel muerte pag6 su alevosia. 



173 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

No sigas, caminante, presuroso, 
Hasta decir sobre esta losa fria- 
Acontezca tal fin y tal estrella 
A aquel que mal hiciera a Mirta bella. 



Fray Diego era ferviente admirador de Fr. Luis de Le6n, y este gran 
poeta fu6 su modelo. Segiin Quintana, sus versos se confunden a veces con 
los de Fr. Luis; lo mismo dice Ticknor, refiriendose especialmente a sus 
odas y a algunas de sus versiones de los salmos. A nuestro juicio, fray 
Diego quiso siempre imitar al sublime cantor de la Vida del campo; pero 
para llegar a imitarle perfectamente hasta el punto senalado por Quintana 
y Ticknor, le sobr6 una cosa: su calidad de verdadero poeta. Quien de veras 
es poeta, es original aunque no quiera serlo; eso le sucedi6 a Fr. Luis con 
Horacio y a Fr. Diego con Fr. Luis. Al reves de lo que acontece a los que 
no son poetas: pretendiendo y aun creyendose originales, no lo son nunca. 
La correccibn se aprende, el buen gusto se adquiere, la originalidad es na- 
tiva. Fray Luis y Fr Diego tienen casa propia, cada uno en distinta esfera 
del arte: aquel, en la esfera de lo grande y sublime; este, en la de lo bello 
y gracioso. Fray Luis es un ciguila; Fr. Diego un ruisenor; ambos acabados 
y perfectos en su genero. 

Infeliz ocurrencia de Jovellanos fue aconsejar a Fr. Diego, a su intimo 
amigo el P. Fernandez, a Melendez y otros poetas de Salamanca dejarse 
de cantar amores y dedicarse el primero a la filosofia moral y el segundo 
a la 6pica guerrera. Desdichado consejo. Y lo peor es que Fr. Diego, hu- 
mildisimo, lo tom6 en serio y lo sigui6, acometiendo la composition de 
Las Edades, poema didictico, planeado por el mismo Jovellanos. No pudo 
acabar mds que el primer canto: La ninez. Tambten por consejo de Jove- 
llanos, se puso a leer a Pope: "Recibo la de V. S. con el Pope, escribia fray 
"Diego a D. Caspar Melchor (3 Nov. 1776), que leere tantas veces hasten 
"para tomarlo de memoria, meditar mucho sus bellezas, seguirle el genio 
"y revestirme de su espiritu". [Pobre Fr. Diego, leyendo a Pope y compo- 
niendo un poema did^ctico! QuizAs Dios nuestro Senor se valio de Jovella- 
nos para que Fr. Diego purgase los pecadillos que hubiera podido cometer 
con sus encantadoras canciones amorosas, y ahorrarle purgatorio en la otra 
vida. 

66. Don Jose Iglesias de la Casa. La biografia de D. Jost 
Jglesias de la Casa es breve: nacid y muri6 en Salamanca (lo primero 
el 31 de Oct. 1748, lo segundo el 26 de Agosto 1791). Su padre era, proba- 
blemente, platero, y 61 aprendi6 este oficio, y ha dejado piezas de orfebre- 

174 



VIII " LA MEJOR POESlA DEL REIN ADO DE CARLOS III 

ria muy estimables. Tambien dominaba la musica; pero desde muy nino 
se dedicd al estudio de las ciencias eclesiisticas y de la poesia; sin embar- 
go, no parece que llegase a obtener ningun titulo acad6mico. A los treinta 
y cinco afios de su edad (1783) se orden6 de presbitero en Madrid, f y en su 
di6cesis de Salamanca desempeno los curatos de Larrodrigo y Carbajosa. 
Public6 La ninez laureada (Salamanca-1785) (1), La Teologia, poema apo- 
Iog6tico (Salamanca-1791), y alguna poesia suelta, como El llanto de Zara- 
goza (Salamanca-1779), elegia con motivo del incendio del teatro de aque- 
Ha ciudad el 12 de Noviembre de 1778. 

Nada de esto hubiese dado al modesto y ejemplarisimo pirroco ru- 
ral (2) titulo ninguno para figurar entre los buenos poetas de su siglo; pero 
dej6 muchos manuscritos, que sin duda no eran todos desconocidos de sus 
amigos, y en parte de ellos se cifra su gloria literaria. El Semanario de Sa- 
lamanca di6 a luz sus Himnos (De 24-Dic.-1795 a igual fecha de 1796, y 22 
Abril 1797) sacados del Rezo eclesidstico inedito de Iglesias. En 1795 pu- 
blicdronse en Salamanca las obras postumas de nuestro poeta, y sucedi6 
algo semejante a lo ocurrido muchos anos despues con Becquer y con Ga- 
briel y Galan: entonces fue cuando el piiblico se entero de que habia pasado 
por el mundo un insigne ingenio. La Inquisici6n prohibi6 la segunda edi- 
ci6n de las Poeslas postumas (1798) incluy6ndolas en el fndice de 1805, lo 
cual origino una viva polemica, en que intervino Gallardo. La cuestidn de 
siempre: si eran o no licenciosas algunas de aquellas composiciones, por 
tratar con libertad y picardia de las materias propias del sexto mandamien- 
to. Despu6s se ban hecho varias ediciones de las Poesias de Iglesias: Bar- 
celona (1820 y 1837), Paris (1821), Madrid (1840 y la de Rivadeneira 1869), 
etcetera. Con la ultima corre una breve pero substanciosa vida del poeta 
por D. Manuel Villar y Macias. 

Iglesias se parece a Fr. Diego Gonzalez en lo castizo de su dicci6n y 
de su formaci6n literaria. Ambos eran clasicistas, pero no Ileg6 a ellos el 



(1) El asunto de este poemita es un nifto prodigio, de tres aflos, seis meses y veiticuatro dias, que en 
la Universidad de Salamanca fu6 exammado (3 de Abril de 1785) y dado por sabio entre los aplausos de la 
concurrencia En honor de la memoria de Iglesias hay que suponer que seria intimo amigo de los padres 
del pobre chico, y que por compromise escribina el poemita que no hemos visto; no esta mcluido en nin- 
guna de las ediciones de las obras del poeta que hemos podido consultar. Cueto dice que es "harto prosaico 
"y palabrero y a veces versificado con notable descuido" 

(2) De la ej em plan dad de Iglesias como parroco da testimonio D. Pedro Estala en carta a Forner 
(12 de Agosto de 1799) "jDichoso Arcadio! Goza de una renta mas que sufidente, filosofa y poetlza a su 
"placer . goza del incomparable placer de hacer bien a los que lo merecen, que son los pueblos infelices 
'que estan a su cuidado. Su casa es el refugio de todos los pobres. Con ellos reparte su renta, les da con- 
"sejos . . Compone todos los pleitos, o toma a su cargo la defensa de la inocencia y de la justicia oprimida 
"Disipa los errores y preocupaciones perjudiciales . . Sabe gozar de la vida y estar contento con su suerte 
*Te aseguro que, a pesar de la corrupcidn de mi animo, efecto del trato cortesano y de la lectura, envidio 
*su suerte". 

175 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

LIBROS DEL SIGLO XVII 



L V S I A D AS 

DO GRANDE 

LVIS DE CAMOENS. 
PRINCIPE DA POESIA HEROICA. 

Coromenra'dos pclo Licenctado Mtnoel Correg, Eiaminadot iynodal 

"do Arccbilpado de f isbot, & (Jura, da, Igrcja dc S. Scballiao da 

Mourada,iututal da cidadedeEtpti, 



DoBir D.'Rodri 

At $*nl!o Of ; -io It Litlot. 
Pet.Domngos Fernandez-feu Uarejroj 




EM L I S B O A: 

Pot Pedro Crasbecck. Anno 16 15 

tjtc Huron* 



Os Lusladas, de Camoens. Lisboa, 1613 Portada algo reducida. 



176 



LA MEJOR POESfA DEL REIN ADO DE CARLOS III 

clasicismo por conducto trances, ingles ni italiano, sino por las buenas fuen- 
tes espanolas. Fray Diego bebid en la Fontana pura de Fr. Luis. Iglesias, en 
Quevedo, Valbuena, Francisco de la Torre, etc., depurando a Quevedo de su 
culteranismo, lo que denuncia una influencia difusa o indirecta del medio 
ambiente literario de su siglo. a Es el ultimo de los poetas espanoles dice 
"Cueto que habla, sin hacer alto en ello, la lengua pura y genuina del 
"pueblo de Castilla. Dicci6n, lenguaje, modismos, sabor peculiar, forma del 
"pensamiento, todo es exclusivamente castellano. Tiene seguridad com- 
"pleta en el manejo del idioma, y no la estudiada del fi!61ogo, sino la es- 
"pontenea de quien no ha alterado el lenguaje que oy6 desde la cuna, con 
"el cultivo de lenguas extranjeras". "Contribuy6, ariade Menndez Pelayo, 
"a conservar la ternura y limpieza del idioma, libre en 61, como en Gonzi- 
a lez, de todo resabio extranjero". 

Una singularidad digna de notar ofrecen las poesias de Iglesias. "En- 
"tre la confusion que dej6 al morir dice Quintana se encontraron cen- 
" tones de versos de diferentes poetas antiguos, unas veces descompuestos, 
"otras literates, pero siempre combinados de manera que formasen un todo 
"regular. De esta clase son algunas de sus odas, y la mayor parte de las vi- 
"llanescas de sus eglogas y de sus idilios. . . Ign6rase el uso que pensaba 
"hacer en adelante de estos estudios, y los editores los publicaron confor- 
"me vinieron a sus manos. Lo ms particular es que en ellos lo raro y ex- 
"trano de la ejecucion no perjudica a la sencillez del pensamiento princi- 
pal, ni a la regularidad del todo, ni a la gracia de las letrillas, ni al fuego 
"ni expresibn melancolica de las odas y de los idilios". Refiriendose a lo 
mismo, escribio Menendez Pelayo: "Fue Iglesias lirico horaciano, pero de 
4< una manera especial y singularisima, robando y saqueando sin escnipulo 
"a los del siglo xvi, especialmente al bachiller Francisco de la Torre y a 
"Valbuena, aprovechandose, no s61o de sus pensamientos, sino de sus fra- 
"ses y de versos enteros, trastrocAndolos de su lugar, haciendo de dos ter- 
"cetos un idilio, de dos octavas una oda, sin poner casi nada de su cose- 
"cha, pero con habilidad tan maravillosa que, a no estar en autos, es im- 
"posible sospechar tales transmutaciones. Buena parte del primer volumen 
"de sus obras estd trabajada por este raro procedimiento. Pero justo es ad- 
"vertir que no debemos culparde plagiario a Iglesias, puesto que 61 jamds 
"penso en publicar sus obras, por lo cual aparecieron confundidas en los 
"manuscritos que dej6 a su muerte, las propias con las ajenas. Tal vez ha- 
"cia esos ensayos como estudio de versificaci6n y de lengua, y hemos de 
"creer de su escrupulosa probidad que nunca intent6 apropiarse la hacienda 
"de otros, mucho m&s siendo fdcil de descubrirse el hurto, por no tratarse 
"de obras in6ditas o raras". 

177 

SALCEDO La Literatura espaftola. Tomo HI *2 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

iCdmo escribi6 Iglesias tantos versos epigramiticos, muchos crueles 
con el pr6]imo y otros sobradamente picarescos, y tambten poesias que a 
la Inquisici6n, no sin fundamento, le parecieron licenciosas, siendo 61 un 
vardn tan puro y caritativo, tan buen sacerdote y excelente pirroco? Expli- 
case por el tiempo y estado en que fueron compuestos. Iglesias no se or- 
den6 hasta 1783, teniendo treinta y cinco afios de edad: los de su juventud, 
anteriores a su ordenaci6n sacerdotal, son los de su poesia epigramitica y 
libre. De 1775 y 1776 son varias cartas de un obscuro poeta salmantino a 
Forner, en que nos presenta a Iglesias como un corre-ve-y-dile enredador, 
mala lengua, falso, descortes, etc. Quizas Caseda fuese de los satirizados 
por Iglesias; de todos modos, este resulta en constante e intima comunica- 
ci6n con los poetas de la ciudad, haciendo vida literaria con ellos y reco- 
nociendo 6stos su ingenio; el mismo Caseda dice de el que, aunque falso, 
es divertido. Es seguro que al abrazar el estado eclesidstico di6 de mano al 
g6nero que le habia hecho temible y famoso, y entonces fu6 cuando se de- 
dic6 a componer poemas bien intencionados y soporiferos, como La Teolo- 
gia, quedando sepultadas las desenvueltas composiciones de su mocedad 
hasta que despu6s de su muerte se sacaron de la confusidn de papeles que 
dice Quintana, para lanzarlas al piiblico. Seguramente no habia sido culpa 
del austero p&rroco que en las piadosas empresas literarias que acometi6 
no le acompanara la misma inspiraci6n que habia guiado al desenvuelto 
estudiante salmantino en las desenfadadas de su primera edad. 

Son muy celebrados los epigramas de Iglesias. Menendez Pelayo le 
llama el Martial espafiol. "Como escritor epigramitico dice Villar y Ma- 
"cias no tiene rival en nuestra lengua, y hechiza, no s61o por lo agudo 
"del pensamiento, sino por la inimitable facilidad y soltura en la expresi6n, 
"cualidades que tambten resaltan en las letrillas satiricas, donde cada 
"estrofa es un epigrama. Quintana le reconoce para estos generos un 
"m6rito eminente que no cede sino a Quevedo, de quien si no tiene el 
"raudal y la vivacidad, tampoco presenta el mal gusto y las extra vagan- 
*cias. Es cierto que tambien carece de la acerba profundidad de Quevedo 
*y la generosa abundancia de G6ngora; pero no por eso deja de ser en 
"ocasiones abundante y profundo a . A nuestro juicio, la mayor parte de los 
epigramas de Iglesias adolecen de intention deshonesta, y en pocos ve- 
mos la fina y penetrante agudeza de algunos de D. Juan de Iriarte y de don 
Nicol&s de Moratin. Ni uno ni otro defecto hay en 6ste: 

Yo vi en Paris un peinado 
De tanta sublimidad, 
Que Ileg6 a hacer vecindad 
Con el ala de un tejado. 

178 



VIII ~ LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS HI 

Dos gatos que alii reftian, 
Luego que el peinado vieron, 
A reftir sobre el se fueron, 
Y abajo no los sentfan. 



Ni en este otro de que se ha hecho proverbio el ultimo verso: 

Un marido se acost6 
Y con paternal carifio 
A su lado puso al mflo, 
Pero sucio amaneci6. 

Entonces, torciendo el gesto, 
Mir6se uno y otro lado, 
Y exclam6, desconsolado: 
|Ay, amor, c6mo me has puesto! 

Las letrillas de Iglesias son deliciosas, no s61o por la facilidad y ternu- 
ra de la expresion, sino por la dulce melancolia po^tica, que nada tiene que 
ver con el sentimentalismo rousseauniano, y que es rarisima en los poetas 
del siglo xvui. Ejemplo: 

Una paloma blanca 
Como la nieve 
Me ha picado en el alma, 
Macho me duele. 

Dulce paloma, 
<C6mo pretendes 
Herir el alma 
De quien te quiere? 

Tu pico hermoso 
Brind6 placeres; 
Pero en mi pecho 
Pic6 cual sierpe. 

Pues dime, ingrata: 
^Por que pretendes 
Volverme males 
Dandote bienes? 

jAyl jNadie fie 
De aves aleves; 
Que a aquel que halagan 
Mucho mas hieren. 

Una paloma blanca 
Como la nieve 
Me ha picado en el a/ma, 
Mucho me duele. 

179 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAtiOLA - TOMO III 
LIBROS DEL SIGLO XVIII 

HISTORIADORES 

p R I M I T I V O S 
DE LAS INDIAS OCCIDENTALES, 

QUE JUNTO , TRADUXO EN PARTE, 

y fac6 aluz , iluftrados con erudkas Notas, 

y copiofoslndices> 

EL ILUStRISSIMO SENOR 

D.ANDRES GONZALEZ BARCIA, 

DEL CONSEJO , Y CAMARA DE S. M. 

DIVIDIDOS EN TRES TOMOS, 

cuyo contenido fe vera en el folio figuiente. 

TOMO I. 




MADRID. AftO MDCCXLIX. 

Historiadores primitives de Indias. Madrid, 1749. 
Portada muy reducida. 



180 



VIII -LA MEJOR POESfA DEL REIN ADO DE CARLOS III 
Las hay con estribillo, como 6sta: 



Anda, mi zagal, anda; 
Traeme de Miranda flores 
Y an ramillo de amar amores. 

Galan de mis ojos, 
Si a Miranda vas, 
Seis claveles rojos 
De alia me traeras; 
Esto, y nada mas, 
Tu Elisa te manda; 
Anda, mi zagal. anda; 
Traeme de Miranda flores 
Y un ramillo de amar amores. 

Mucho hay que entender 
En esto de flores, 
Pues suele escoger 
Tal vez las peores 
Quien tras las mejores 
Audaz se desmanda; 
Anda, mi zagal, anda; 
Traeme de Miranda flores 
Y an ramillo de amar amores. 

En Miranda, dicen 
Que se aprende a amar, 
Y otros lo desdicen 
Con me replicar 
Que en cualquier lugar 
Amor trmnfa y manda: 
Anda, mi zagal, anda; 
Traeme de Miranda flores 
Y un ramillo de amar amores. 

La fuente y la flor, 
El bosque y el prado, 
Dicen que de amor 
Alii esta tocado; 
|Y a mi no me es dado 
El ir a Miranda! 
Anda, mi zagal, anda; 
Traeme de Miranda flores 
Y un ramillo de amar amores. 



181 



SALCEDO ~ LA L1TERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 
Las letrillas satlricas son preciosas. He aqui una muestra: 



Mi numen parlero, 
Al son del pandero, 
Produjo este tono 
De estilo asaz mono 
Que siempre repito: 
jMira que bomto! 

Amiga Quitena, 
Sabras que esta feria, 
Mi cortejo amado, 
De cristal dorado 
Me rega!6 un pito. 
iMira que bonito! 

Ayer don Mateo, 
Yendo de paseo, 
Me quit6 el bonete, 
Y me di6 un billete 
Con su sobrescnto. 
iMira que bonito! 

Estando en visita 
Con dona Pepita, 
Este alfiletero 
Me di6 el compafiero 
Del monje benito. 
iMira que bonito! 

Ya sabes que viejos 
Tuve seis cortejos; 
Mas de ellos cansada, 
S61o estoy prendada 
De don Agapito. 
iMira que bonito! 



Inferiores a las letrillas son las endechas, y aim ms los romances. En 
cambio, las cantinelas, donde imit6 e incrust6 versos antiguos a su antojo, 
resultan por regla general hechiceras. iQu6 bello comienzo el de la canti- 
nela tercera: 

Ahora que suave 
La primavera hermosa 
Al ano abre la Have 
De su cancel de rosa. . . 

182 



LIBROS DEL SIGLO XVII 

CORRECCION 



VICIQS. 

En que Boca de todas ver- 

dadcs foma las armas contrala malicia dc 

ios vicios, y defcubrc los caimnos quc 

guian a la yirtud. 

Por Alonfo Gcrbnimo dc Saljs Barbadillo 
vczmo, y natural dcfta villa dc * 
Madrid. 

tA Don* ^fM dc Zw^p de I A Camar* dc U 
n* nueftra Setter*. 




ConPriuitegiodc Caftilla,yAgon. 

EN MADR ID 

Per luan dc la Cucfta, Ano dc 1 6 1 5 . 

A co fit de 






Salas Barbadillo -Correccidn de vicios. - Madrid, 1615 
Portada 



el de la decima: 



Un colorin hermoso 
Que en torno revolaba 
De un array^n frondoso 
Donde mi amante estaba, 



183 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAftOLA - TOMO HI 

Dormida en dulce sueno, 
Luego que de mi duefto 
Sinti6 la compaftia, 
Un punto no querfa 
Partirse de su lado. . . 

De este mismo carActer participan las anacrednticas, aunque las haga 
desmerecer lo repetido del tema en la poesia clasicista. La lira de Medellin 
titu!6 Iglesias a una colecci6n de treinta y dos composiciones que llama 
odas, y realmente son epigramas largos, todas sobre el trilladisimo y poco 
interesante asunto de los maridos burlados. Califico el poeta de Idilios 
quince bellisimas composiciones que, como dice Menendez Pelayo, son 
verdaderas elegias de corte m6trico muy horaciano. Vulgares son las eglo- 
gas, aun la piscatoria, en que los heroes son marineros y Pescadores en 
vez de pastores. Tambien compuso Iglesias las Trovas, que son parodias 
de otras poesias, v. gr.: 

Profecia del Tajo, de Fr. Luis 

Folgaba el rey Rodngo, 
Con la hermosa Caba, en la ribera 
Del Tajo, sin testigo, 
El pecho sac6 fuera 
El rio, y le hab!6 de esta manera 



Troba. El borracho 

Folgaba un buen mendigo 
Con una bota hurtada en la ribera 
Del Tormes, sin testigo, 
El rio sac6 fuera 
Su gaznate diciendo con voz fiera. 



67. Garcia de la Huerta: Es propiamente salmantino? 
Su caracter como Ifrico y como dramatico. La Raquefa. 
Cueto incluye a D. Vicente Garcia de la Huerta entre los poetas salmanti- 
nos, por haber estudiado su carrera y form&dose literariamente en Sala- 
manca. Habia nacido en Zafra (9 Marzo 1734) y muy joven vino Madrid, 
donde cas6 con una senorita salmantina (10 Abril 1757). Le sonri6 la for- 
tuna en la primera etapa de su vida, y pronto fue bibliotecario de la Real, 
acad6mico de la Espanola, de la Historia y de San Fernando, nino mimado 

184 



VIII -LA MEJOR PQESlA DEL REIN ADO DE CARLOS III 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

SEGVNDA PARTE 

INGEN'IOSO 

CAVALLERO DON 

QJf IXOTE DE LA 

M A N C H A. 

T*or Miguel de Ceruantes Saaucdf a autor dc fit 
pnmcrapartc* 



ii dt 

TUQS , dc, Andradc 9 j dc ViU*lua ,'Mdrques dt 
itfrontbrt dc U Canwa dc fu MAgt$Ad ^mcndador' de 
U Encotnitnd* dc Ptiitficl j U Z*Tfa,dc it Ordcndc Al- 
tanurajftrrfj, Goncrrtador, j CapitawGjnejdldfl &ty* 
90 dc Hapelcsj Pitfdcntcdtlfuptcmo Cwfyo fa i;<*li tk 




EN BRVSEtAS, 
Pot Hubcrto Antonio,, rniprcflbr juwdo 



Cervantes. Don Quijote de la Mancha. - Bruselas, 1616 Portada 

de la corte, de los grandes y del pueblo. Bruscamente cambiaronse luego 
las cosas, y por lances dom6sticos, de que no hay puntual noticia, perdib 
sus empleos y estuvo algunos aiios confinado en Ordn. A su regreso a 



185 



SALCEDO - LA LJTERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

Madrid no consinti6 en solicitar la reintegraci6n en sus antiguos destines, 
por creerlo indigno de su honor e inocencia, y parece que ya no tuvo otro 
empleo que en casa de su amigo y protector el Duque de Alba. Muri6 
(12 Marzo 1787) en la calle del Lobo, num. 25; fu6 sepultado en la parro- 
quia de San Sebastian, y dej6 un hijo oficial de Artilleria. 

Distinguieron a Garcia de la Huerta con su hostilidad casi todos los 
escritores de la 6poca, y esto obedeci6 a dos causas: una su mal carcter, 
atrabiliario e intransigente, a que debia de contribuir el alto concepto que 
tenia de su valer. Un dia Iriarte se puso a leerle su poema La Masica; pero 
no bien solt6 el primer verso 

Las maravillas de aquel arte canto, 

Garcia de la Huerta no quiso oir ms, y descomponiendose grosera- 
mente, insult6 a D. Tomds, diciendo que era una injuria para su persona 
leerle un verso tan malo. Como todos los vanidosos, no cayo en la cuenta 
de que 61 los hacia peores. Todavia se leen las fabulas de Iriarte; pero 
iquten aguanta el poema Endimion, ni la gloga piscatoria leida en la 
distribuci6n de premios de la Academia de San Fernando (28 Agostol760), 
ni el Canto en el mismo sitio y ocasi6n (3 Junio 1763), ni Los Bereberes, 
6gloga africana, ni nada, en suma, de lo lirico que compuso el implacable 
Garcia de la Huerta? En su oda Al Bombardeo de Argel por Barcelo, es- 
cribia: 

Forma el ataque; distribuye, regla 
Con oportunidad la mas exacta, 
Sin sujeci6n a inciertas teorias, 
Movimientos, lugares y distancias 

En la Cancidn a las bodas del Principe de Asturias, dice: 

La vez primera 

Sera que hayais honrado aquesta villa 
Defiriendo a mis justas peticiones. 



Y en las Quejas de un ausente: 



Que cuantos veo, cuantos hablo y trato 
Me graduan de necio y de insensato. 

La segunda causa de la hostilidad de los literates contra Huerta es 
harto mds honrosa para la memoria de 6ste. Huerta Ievant6 bandera con- 

186 



VIII -LA MEJOR POESlA DEL REIN ADO DE CARLOS III 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

QV A T R O COMEDIAS 

FAMOSAS DE DON LVIS DE 

Gongora,y Lope de Voga Cafplo,rcco- 

piladas por Artt(Vfto Sanchez. 



dtttHurtado de\Me9JoM,MarHHts de 
At Its ' 




CON LICENCIA. 

En Madrid.por L.S. Ano 1617. 
A cofta dc luan Bcrrillo. 

Gdngora y Lope de Vega Cuatro comedlas. Madrid, 1617. 
Portada 



tra el clasicismo francos y se hizo paladin del teatro espanol del Siglo de 
oro. Sin embargo, conviene advertir dos cosas: una, que lo hizo con su 
acrimonia de costumbre; Racine y Corneille son en sus criticas dos imb6ci- 
les; el piiblico de Paris, un ignorante; Voltaire, un zascandil, etc. La otra, 

187 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

que Huerta era tan clasicista o m4s todavia que los franceses y espanoles 
a quien fustigaba: tradujo la Electra, de S6focles, y la Zaira, de Voltaire, 
dando con esta ultima ocasi6n a Maiquez para algunos de sus mayores 
triunfos (1). Respetaba escrupulosamente las tres unidades, etc. Se ve que 
la idea de Huerta fu6 infiltrar en la tragedia antigua, que consideraba justa- 
mente tan espanola como francesa, el espiritu espanol, y aun este espiritu 
no lo comprendia el en su plenitud, pero si en algunos de sus aspectos, 
siendo ademAs hombre de nativas condiciones para la literatura dramAtica. 
Antes de su confinamiento en Orn los clasicistas todavia tenian de cara 
al piiblico, y Huerta los fustig6 sin piedad; a su regreso habian variado al- 
gun tanto las circunstancias, y aunque seguian gustando en el teatro las 
piezas de corte calderoniano por disparatadas que fuesen, respetabase ya 
a los corifeos de la nueva escuela, y se veia en ellos a los representantes 
de la intelectualidad de la 6poca. Huerta no se arredr6, y reanudo sus po- 
lemicas con la virulencia de siempre. 

En 1778 di6 al teatro \aRaquel, obteniendo el mayor triunfo esc6nico 
que se habia alcanzado en cuanto iba de siglo. "Baste decir que todos los 
"teatros de Espana la pusieron simultAneamente en escena; que mientras el 
"autor preparaba su impresi6n, fueron sacadas a mano mas de dos mil co- 
a pias para las Americas, y que reproducida despues por la prensa hasta 
"once veces en vida de su autor, Ileg6 a poco tiempo a ser tan popular que, 
"desde el Key hasta el ultimo manolo de Lavaptes, repetian a coro aque- 
"llos magnificos versos de la exposition: 

Toda jiibilo es hoy la gran Toledo. . . (2) 

Raquel, que ha inmortalizado a Huerta, es la feliz expresi6n de sus 
teorias: una tragedia clAsica en que quiso infiltrar el espiritu castellano; 
asi lo declara en el proemio: 

Madrid ilustre, cuyo noble seno, 
Espana, al orbe siempre ha producido 
Admiraci6n y envidia en tantos heroes, 
Cuantos numera generosos hijos. . . 



(1) Cuenta Quintana que era maravilloso el efecto que hacia Maiquez recitando el final del acto 
tercero de la Jaira, como titu!6 Huerta su traducci6n 

El sexo que amenaza 
Con su blandura avasallar el mundo, 
Maude en Europa, y obedezca en Asia 

(2) Mesonero Romanes, Biografia de Huerta 

188 



VIII -LA MEJOR POESlA DEL REIN ADO DE CARLOS III 

Hoy a escuchar los tragicos acentos 
De espaflola Melp6mene os convido, 
No disfrazada en peregrines modos, 
Pues desdefla extranjeros atavios; 

Vestida, si, ropajes castellanos, 
Severa sencillez y austero estilo, 
Altas ideas, nobles pensamientos, 
Que inspira el clima donde habeas nacido. 

Escuchad de Raquel la desventura, 
Copiada mal en los afectos mios, 
Si bien llenos de obsequio y rendimiento 
Y de un constante empeno de serviros. 

Prestad oido grato a sus quebrantos; 
Mas ^que teme, que duda el conseguirlo, 
Siendo hermosa, y vosotros espanoles, 
Infeliz, y vosotros compasivos? 

Acert6 Huerta en infundir a la tragedia clsica el alma romancesca del 
teatro espanol por excelencia. No es un tipo del Romancero aquel Hernn 
Garcia que representa al rey Alfonso VIII con tanta libertad como respeto 
contra su torpe y funesto amancebamiento? 



Pero <Jc6mo ban de estar sino marchitos, 
Campos a quienes niega el sol sus rayos, 
Jardmes que descuida el jardinero, 
Flor que no nega diligente mano? 
Raquel. . . Permite, Alfonso que la nombre; 
Y si te pareciere desacato 
Que quejas de Raquel se te repitan, 
Pague mi cuello culpas de mi labio 



Ya no conquista Alfonso, ya no vence; 
Ya no es Alfonso rey; apnsionado 
Lo tiene entre sus brazos una hebrea; 
Pues como ha de ser rey el que es esclavo? 



Si el piiblico aplaudi6 la Raquel, los literates clasicistas la censuraron 
acremente, diciendo que ni era tragedia ni drama a la espanola, sino una 
composici6n hibrida, el engendro de un loco. La idea de que Huerta esta- 
ba enajenado corri6 por los cen&culos clasicistas, y D. Tomis Iriarte la 
formul6 en un epigrama: 

189 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAffOLA - TOMO III 

De juicio si, mas no de ingenio escaso, 
Aqui Huerta el audaz descanso goza; 
Deja un puesto vacante en el Parnaso, 
Y una jaula vacia en Zaragoza. 



Huerta no se amilan6, que no era hombre para eso, y en 1786 public6 
La escena espanola defendida y diez voliimenes de comedias del Teatro 
Espanol, coleccionadas, es cierto, con ningiin gusto: baste decir que pres- 
cindi6 de Lope de Vega y Tirso de Molina, y que di6 preferencia a las 
piezas de enredo. Del Teatro Espanol, de Huerta, s61o es aprovechable el 
Catilogo de mis de 6.000 titulos de comedias espanolas, inserto en el ulti- 
mo tomo. 

68. Jove/Ianos. Don Caspar Melchor de Jovellanos es, sin dis- 
puta, la mis completa y brillante figura espanola del siglo xvm y prime- 
ros anos del xix, y aun buscando ms atrAs de nuestra historia y m&s all 
de nuestras fronteras, pocas se hallardn que la eclipsen. Entendimiento su- 
periorisimo, aplicaci6n sin igual, extensa e intensa cultura, coraz6n grande, 
inmaculada virtud, espiritu a la vez conservador y progresivo, cuanto se 
diga en alabanza de aquel var6n ejemplar ser justo; pero no se deduce 
de aqui que en todos los campos en que brillo su inteligencia portentosa 
alcanzara el primer lugar. Azorin ha dicho que "ante todo era poeta", y que 
"cuando pasen todos sus escritos en prosa, quedarin sus versos" (1). No 
lo aceptamos. Segiin Quintana, la poesia de Jovellanos, ms que tal nom- 
bre merece el de prosa elegante, juicio tambten evidentemente exagerado, 
pues siempre habria que excluir sus dos stiras y algunas epistolas, sobre 
todo la escrita desde El Paular, que, al decir de Men6ndez Pelayo, son"mo- 
"delos en el g6nero filos6fico, ni antes ni despues igualadas en las litera- 
"turas peninsulares". Jovellanos tenia alma po6tica, en el sentido de que 
amaba y le causaba desinteresado y fervoroso entusiasmo cuanto le pare- 
cia bueno, y de esta poesia estan impregnados hasta sus discursos histori- 
cos y econ6micos; pero a la vez, por la indole de los objetos a que dedic6 
preferentemente su atenci6n y por el mismo con! undir en su mente lo bello 
con lo litil, era prosaico de suyo, y de este prosaismo, por decirlo asi, trans- 
cendental, participan en mayor o menor grado hasta sus poesias mas po&- 
ticas, y perd6nese la frase. 

"Si las ciencias esclarecen el espiritu, la literatura le adorna. Las 
"ciencias se emplean en adquinr y atesorar ideas, y la literatura .en enun- 



(1) Cldsicos y Modernos, p&g. 23. 

190 



VIII - LA MEJOR POEStA DEL REINADO DE CARLOS HI 




Don Caspar Melchor de Jovellanos. 

(1744-1811) 
(Retrato por Goya. Colecci6n Lazaro.) 



(Fot Lacoste.) 



"ciarlas. . . Por las ciencias alcanzamos el conocimiento. . . La literature lo 
"comunica y difunde de una en otra generaci6n". Estos apotegmas de Jo- 
vellanos bien claramente expresan que concebia la literatura como una 
servidora de la ciencia, esto es, la inspiraci6n y el gusto, como auxihares de 



191 



SALCEDO * LA LHERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

la raz6n; lo bello, como un mero atractivo de lo verdadero y de lo bueno. 
For eso aconsej6 a Fr. Diego Gonz&lez que se dejase de versos amatorios, 
y compusiera un poema moral, d&ndole el plan para que el fraile poeta 
no tuviese que hacer sino ir rellenando de versos los casilleros previa- 
mente trazados; por eso recomend6 a Melendez Valdes que diese tam- 
bten de mano a la poesia amatoria y se dedicase a la 6pico-heroica. Jove- 
llanos, hombre de raz6n y de estudio, creia que se podia hacer cuanto se 
quisiese con tal que se preparara con un estudio conveniente, que todo era 
querer y aplicarse, y que un poeta como Fr. Diego lo mismo podia con- 
vertirse de siibito en el Pope castellano que la meseta de Castilla en un 
bosque frondoso. 

De aqui su fe en las reglas, es decir, en el estudio. Un paisano suyo, 
D. Carlos Gonzdlez de Posada, le mando un romance. Jovellanos le con- 
test6: " Hallo en el romance mil gracias, muchos pensamientos sublimes 
"y brillantes, muchos versos correctos y armoniosos, algunas ideas origi- 
"nales. Seguramente, usted podra hacer grandes cosas en poesia si se aplica 
* parti cularmente a este ramo, estudi&ndolo por principios en Arist6teles, 
"Horacio, Scaligero, Cascales, el Pinciano, el Brocense, Marmontel,Boileau, 
"Castelvety otros maestros, entre cuyas obras creo que no desconocera 
" usted las hermosas Instituciones poeticas del P. Juvencio, que andan al fin 
41 de la Retdrica del P. Colonia, y son la cosa mejor que yo he leido". De 
un hombre de temperamento burlon podria creerse que esta carta era una 
zumba, por haberle parecido mal el romance, y que habia querido casti- 
gar a su paisano por haberlo compuesto, condenndole a la lectura de diez 
Poeticas. De Jovellanos no cabe tal sospecha, siendo, como era, la sinceri- 
dad misma. Sin duda creia de buena fe que leyendo todo eso saldria el se- 
nor Posada hecho un Homero. Y hay que fijarse en lo de si se aplica usted 
a este ramo. Para Jovellanos todos eran ramos del mismo tronco: por eso 
aconsejb a Trigueros que se dejara de versos y trabajara en las Memorias 
para la histona del comerclo de la Betica. \Y eso despues de haber elo- 
giado su Riada! Todo es igual con tal que se labore por la cultura. Repite- 
moslo: en este generoso entusiasmo por el trabajo y el progreso en todos 
los 6rdenes o en todos los ramos, hay poesia; pero no es la poesia literaria. 



69. Jovellanos: A) Como critico liter ario. B) Como pro- 
sista. C) Como autor dramatico. D) Como poeta Ifrico. 
Dentro de la esfera propia de este libro debe considerarse a Jovellanos: 

A) Como critico literario. Fue autor de una memoria Sobre la necesi- 
dad de unir el estudio de la literatura al de las ciencias, de otra Para el 

192 



VIII - LA MEJOR POES/A DEL REIN ADO DE CARLOS III 



GRABADOS DEL SIGLO XVIII 




Isabel 1 de Cast Ilia. 
(Retrato publicado en Las Reinas Catdlicas, del P. Fldrez.) 



arreglo de la policla de espectdculos y del Informe a la Academia de la 
Historia sobre la publicacidn de las poesias del Arcipreste de Hita. 

B) Como prosista. Mejor prosa que la de Campomanes; pero del mis- 
mo g6nero. Un poco estirada, acad6mica por lo grave y solemne, limpia, 



193 



SALCEDO. La Literatim Fspaflcla. Tomo ///. 



SALCEDO - LA LITERA7URA ESPAftOLA - TOMO III 

sin enojoso recargo de erudici6n; se deja leer mis por el interns del asunto 
que por la factura. 

C) Como autor dramdtico. Escribi6 una tragedia Pelayo ni mejor 
ni peor que las usuales de su tiempo; la compuso en 1769, y la publico 
despu6s corregida y con notas. fil mismo reconoci6 la filiaci6n francesa de 
su obra: "Confieso que antes, y al tiempo de escribirle, leia muchisimo en 
"los poetas franceses. Confieso mas: procur6 imitarlos. . . Yo no trate de 
"imitar en la formacidn de mi tragedia a los griegos ni a los latinos. Nues- 
"tros vecinos los imitaron, los copiaron, se aprovecharon de sus luces y 
"arreglaron el drama trdgico al gusto y a las costumbres de nuestros tiem- 
"pos; era mds natural que yo imitase a los poetas franceses que a los an- 
"tiguos". 

En el mismo aiio de 1769 escribi6 El Delincuente Honrado, que en 1777 
tradujo D'Eymar al francos, en 1778 lo fue al alemAn y en 1779 al ing!6s. 
Las ediciones se sucedieron rpidamente, tanto que en 1803 se hizo en 
Madrid la octava. En 1818 se public6 en Francia otra version. Tiene el me- 
rito relative de ser el primer drama espanol, por el estilo de los que reco- 
mend6 y no supo hacer Diderot; y el absolute de estar maduramente pen- 
sado y bien compuesto y escrito. Su defecto principal es que el conflicto 
estd dispuesto para deducir la consecuencia moral, propuesta por el autor, 
porque se trata de un drama de tesis; bien es verdad que ese conflicto 
pudo verlo en la realidad y deducir de el la tesis. Desde 1767 era Jovella- 
nos alcalde del crimen en Sevilla, y el drama debio de sugerirselo algiin 
caso judicial. La Iegislaci6n de entonces castigaba con pena de muerte a 
los que se desafiaban, a Jovellanos le pareci6 excesivo este rigor, y tal es 
el argumento de la obra, salpicada de pensamientos de Montesquieu y 
otros fi!6sofos juristas, y que concluye con una frase de Beccaria: "Dichoso 
"yo, si he logrado inspirar aquel dulce horror con que responden las almas 
"sensibles al que defiende los derechos de la humanidad". Mejor hubiera 
hecho el digno magistrado procurando combatir la funesta y ridicula pre- 
ocupaci6n del duelo, nunca popular en Espafia y solo arraigada, siempre 
menos que en Francia y en Italia, y a la saz6n en Inglaterra, en ciertos 
medios sociales. 

D) Como poeta Unco, ya queda indicado el juicio que nos merece 
Jovellanos. He aqui un fragmento de su celebrada stira A Armesto: 



Y que querra decir que en algun verso, 
Encrespada la bin's, tire un rasgo, 
Que el vulgo crea que seftala a Alcinda, 
La que olvidando su orgullosa suerte, 



194 



VIII - LA MEJOR POESfA DEL REIN ADO DE CARLOS III 



Baja vestida al Prado, cual pudiera 

Una maja con trueno y rascamoflo, 

Alta la ropa, erguida la caramba, 

Cubierta de un cendal mas transparente 

Que su intenci6n, y ojeadas y meneos 

La turba de los tontos concitando? 

<>,Podra sentir que un dedo malicioso, 

Apuntando este verso, la seflale? 

Ya la notoriedad es el mas noble 

Atributo del vicio, y nuestras Julias, 

Mas que ser malas, quieren parecerlo. 

Hubo un tiempo en que andaba la modestia 

Dorando los delitos; hubo un tiempo 

En que el recato timido cubria 

La fealdad del vicio; pero huy6se 

El pudor a vivir en las cabaflas. 

Con el huyeron los dichosos dias, 

Que ya no volveran; huy6 aquel siglo 

En que aun las necias burlas de un marido 

Las bascunanas credulas tragaban; 

Mas hoy Alcinda desayuna al suyo 

Con ruedas de molino, triunfa, gasta, 

Pasa saltando las eternas noches 

Del crudo Enero, y cuando el sol tardio 

Rompe el Oriente, admirala golpeando, 

Cual si fuese una extrana, al propio quicio. 

Entra barriendo con la undosa falda 

La alfombra, aqui y alii cintas y plumas 

Del enorme tocado, siembra y sigue 

Con debil paso soflolienta y mustia, 

Yendo aun Fabio de su mano asido 

Hasta la alcoba, donde a pierna suelta 

Ronca el cornudo y suefta que es dichoso. 

Ni el sudor frio, ni el hedor, ni el rancio 

Eructo le perturban. A su hora 

Despierta el necio, silencioso deja 

La profanada holanda, y guarda atento 

A su asesina el sueflo mal seguro. 

jCuantas, oh Alcinda, a la coyunda uncidas, 

Tu suerte envidian! iCuantas de himeneo 

Buscan el yugo por lograr tu suerte, 

Y sin que invoquen la raz6n, ni pese 

Su corazon los meritos del novio, 

El si pronuncian y la mano alargan 

Al primero que llega! jQu de males 

Esta maldita ceguedad no aborta! 

Veo apagadas las nupciales teas 

Por la discordia con infame soplo 



195 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAfHOU - TOMO HI 

Al pie del mismo altar, y en el tumulto, 
Brindis y vivas de la tornaboda, 
Una indiscreta lagrima predice 
Guerras y oprobios a los mal unidos. 
Veo por mano temeraria roto 
El velo conyugal y que corriendo 
Con la impudente frente levantada, 
Va el adulterio de una casa en otra, 
Zumba, festeja, rie y descarado 
Canta sus triunfos, que tal vez celebra 
Un necio esposo, y tal del hombre honrado 
Hieren con dardo penetrante el pecho, 
Su vida abrevian, y en la negra tumba 
Su error, su afrenta y su despecho esconde 



LIBROS DEL SIGLO XVII 
NVBV A A ETC, 

DONDE SE DESTIERRAM 

LASIGNORANCIAS Q VE H AST A 

OT HA AVIDO EN EflSENAB 

COMPVESTA POR EL MAESTRO PEDJLODIAZ 
Mocaie<lcbOrdcotttcaadclScraficoP.S.Fancifco. 

DIUCID4 4 CILT^EMIREZ T) E AKELLANV.C A? A \ 

Supremty l*nur* \ 



CON PRIVILEGIO, 

EnMadtid,p8r Lays Sa>ubt^imfrtffordtl r Rjjmttjirofmr. 



Afio M. DC. XVI. 



Diaz Morante. Artc dc escriblr. - Madrid, 1616. Portada tipogrdfica muy reducida. 

196 



VIII* LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS III 



70. Forner y Piquer. Don Juan Bautista Pablo Fornery Pi- 
quer naci6 en M6rida (23 Febrero 1756). Su padre era un buen aficionado 
a la historia y numismtica, autor de una Historia y Antigiiedades de M6~ 
rida, y por parte de madre era Forner sobrino del c^lebre medico y fi!6sofo 
Don Andr6s Piquer. Estudi6 Filosofia y Jurisprudencia en Salamanca, si- 
multanedndolas con las Humanidades, en que tuvo por condiscipulos a 
Iglesias, Metendez Valdes y otros distinguidos literates. 

Siendo todavia estudiante, obtuvo el premio de la Academia Espa- 
nola (1782) por su Sdtira contra los malos escritores. En Madrid se dedic6 
a ejercer la abogacia, y a la vez la critica literaria. Usando una porcibn de 
pseud6nimos (Tom& Cecial, Pablo Segarra, don Antonio Varas, Bartolo, 
Pablo Ignocausto, el bachiller Reganadientes, Silvio Liberio, el Tonto de la 
Duquesa de Alba, etc.), fustig6, siempre con fundamento, juicio y buen 
gusto, pero con sobra de acritud que nada justifica en ningiin g6nero de 
cuestiones, y menos en estas materias, a D. Tomas de Iriarte, Trigueros, 
Sampere, Huerta, etc., sin perdonar a la misma Academia Espanola (1). La 
virulencia de sus diatribas Ileg6 a punto que, sin duda por influencia de los 
mortificados, se dict6 nada menos que un real decreto (1785) prohibtendole 
publicar nada sin expresa autorizaci6n real y aconsejandole que se dedica- 
se a empresas mis dignas de su talento y de las bellas Letras. 

Forner fue docil al consejo gubernativo, y escribi6 entonces el Discur~ 
so sobre la Historia de Espana; Censura y notas a la Historia universal del 
Padre Borrego; Discursos filosdficos sobre el hombre, en verso, tomando 
en cuanto a la forma por modelos el Anti-Lucrecio del cardenal Polignac, 
el Ensayo sobre el hombre de Pope y la Ley Natural de Voltaire, y refu- 
tando muy bien las doctnnas de los enciclopedistas; y la Oracidn apolo- 
gtitica por la Espana y su m&rito literario, en que contest6 a la sandia pre- 
gunta de la Nueva Enciclopedia, tan ofensiva para nosotros: Que doit-on a 
la Espagne. . . Et depuis deux siecles, depuis quatre, depuis dix, qu'a~t-elle 
fait pour V Europe? El Gobierno, a su vez, recompens6 la docilidad de For- 
ner, concedtendole como recompensa de estas obras dos pensiones de a 
seis mil reales anuales cada una, y ya en el reinado de Carlos IV (1790), 
por influencia de Godoy, fue nombrado fiscal en la Audiencia de Sevilla. 



(1) Para burlarse de la Academia formd 61 otra privada, en cuyos estatutos se leen cosas como 6stas. 
"No serdn admitidos abogados ramplones, tedlogos de machamartillo ni fildsofos petimetres La acade- 
"mia ha de ser demasiado humilde para quepueda honrarse con tan ilustres indwiduos Bastard admitir 
"buenos poetas, buenos oradores, buenos crtticos, buenos humanistas". . . "Si, por desgracia de la acade- 
*mia, pretendiesen ser admitidos algunos Iriartes, Olmedas, Valladares, etc., de quienes consta que 
"tienen un gusto estrafalario y perverso, sin tener cuenta con la opinidn que ellos tienen de si, se tes 
*hard entender . . etc * 

197 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA TOMO /// 
GRABADOS DEI SIGLO XVIU 




Estampa filipina grabada en 1758, algo reducida. 



Aunque su estancia en esta ciudad y sucesos posteriores no corresponden 
a este periodo, completaremos aqui la biografia de Forner. En Sevilla se 



198 



VIII" LA MEJOR POES1A DEL REIN ADO DE CARLOS III 

caso, fue personaje principal, director de los Amigos del Pais, influy6 en 
la constituci6n de la Academia de Buenas Letras, y mas decisivamente en 
el establecimiento del teatro, haciendo ir de Cdiz a la compafiia de que 
era empresario Lzaro Calderi, y teniendo que luchar con la oposici6n de 
los que, siguiendo la senda trazada por el misionero capuchino Fr. Diego 
de Cadiz , el ap6stol de Andalucia, consideraban el teatro como diversi6n 
incompatible con la moral cristiana. La propaganda de Fr. Diego en este 
sentido fue tan viva y eficaz, que algunos ayuntamientos, despu^s de oir 
sus sermones, juraron no consentir nunca en sus pueblos las representa- 
ciones escenicas. Acusaron a Forner de irreligioso, y el, para justificarse, 
escribi6 el opiisculo Preservativo contra el ateismo. En Sevilla trat6 inti- 
mamente al caballero Flori^n, que fue alii a tomar datos para su Gonzalo 
de Cordoba, en que el literato francos rindio tribute de gratitud a "Don 
"Juan Pablo Forner, fiscal de su Mageste Catholique, etaussi distingue par 
"son erudition que par son talent pour la poesie u . Finalmente, en Sevilla 
escribi6 sus Exequias de la lengua castellana. Trasladado a Madrid por 
ascenso a Fiscal del Supremo Consejo (24 Julio 1796), disfruto de su eleva- 
da position judicial y de la presidencia de la Academia de Derecho espanol 
menos de un afio; murio a los cuarenta y uno de su edad (17 Marzo 1797). 
" Aunque inferior a Jovellanos dice Men6ndez Pelayo fue Forner 
"uno de los entendimientos ms claros y vigorosos del siglo xvm. Lista 
"juzgo de el que tenia el ingenio mas apto para comprender las verdades 
"que las bellezas, y, en efecto, no fue la poesia su vocation principal. For- 
"ner era, ante todo, critico y polemista; por eso brillo en la satira de todas 
"formas. El mismo dice que fu6 su destino empunar la clava critica y apo~ 
"rreara diestro y siniestro a cuantos espantajos literarios se le ponian por 
"delante. Su satira no punza ligeramente, sino que desuella y mata. . . Fl- 
"tale el colorido poetico, mas suplelo la indignaci6n verdadera y profunda 
"que es su musa. Conoce y emplea magistralmente la lengua, y, como ad- 
"mirador y panegirista de Vives, hace del sentido comun la palanca de su 
"poderosa critica". A pesar de su acritud y virulencia, di6 varias veces el 
noble ejemplo de retractarse espontdneamente de las f rases inferidas, y pe- 
dir perd6n a los injuriados. Menos noble fue su inconsecuencia moral, adu- 
lando a Godoy, si bien este pecado tiene la atenuante de la gratitud. fil, 
que habia escrito : 

<jYo adular al Poder? ^Yo su indigesto 
Ceflo sufrir, los dones humillando 
De la esencia inmortal que en mi se hospeda, 
A un necio venturoso, que burlando 
Puso en alto la perfida fortuna? 

199 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

Ilam6, sin embargo, a Godoy, que era algo peor que un necio venturoso, 
eleuado por la p6rfida fortuna, nada menos que bienhechor universal del 
g&nero humano. [Oh plaza de fiscal; a lo que obligas! 

Las poesias liricas de Forner no se ban publicado integras hasta que 
lo fueron por la Biblioteca de Rivadeneira. Dejo manuscntas muchas obras. 
Cultivo la literatura dramatica, escribiendo una tragedia Las Vestales, y las 
comedias Los Cautivos, Los falsos Fildsofos y El Filosofo enamorado; esta 
ultima es la linica pieza suya que fu6 representada, y con algiin aplauso, 
en Cadiz y en Madrid. La publico (1796) con un pr61ogo o Discurso sobre 
la poesia dramatica. Vale muy poco. Tambien hizo dos poemas, uno en 
serio El buen Gusto y otro burlesco La Pedantomaquia. 

Como muestra de su versificaci6n, he aqui uno de sus sonetos: 

Lleva, pastor, la mano mas ligera 
Cuando el bianco vellon a la ovejilla 
Cortas avaro, que en su sangre bnlla 
Teflida asperamente la tijera 

Ella en tiernos balidos de tu fiera 
Codicia se lamenta, y la sencilla 
Fe te recuerda con que a ti se humilla, 
Aunque el prado sin ti pacer pudiera 

Si dices que del lobo la dehendes 
Y que su lana en recompensa to mas, 
El vellon, no la oveja, se destruya 

Pues si a estilo de lobo tu la ofendes 
Y es menester que con su sangre comas, 
va a ganar en la defensa tuya t;) 



71. Melendez Valdes: A) Su importancia literaria. B) Su 
biograffa en el reinado de Carlos III. C) Sus poesias. 
A) "A todos sus amigos del primer periodo de da escuela salmantina dice 
"Men6ndez Pelayo excedi6 como lirico D. Juan Melendez Valdes, en 
tt quien vino a quedar finalmente el patriarcado de la escuela". Hablando 
de estos mismos poetas escribi6 D. Juan Valera: "El maestro de todos, el 
"mds egregio promovedor del nuevo florecimiento portico, apareci6 tarn- 
"bien en Salamanca, y fue D. Juan Melendez Valdes. . . Fue justa la extraor- 
"dinaria nombradia que obtuvo, y que pondera y recuerda Quintana. Sin 
Muda en el dia de hoy condenamos y hasta llegamos a encontrar ridiculos 
*cierto amaneramiento dulz6n y cierta voluptuosidad entonces de moda, 
"y en que Melendez se inspira a menudo y demasiado. Hoy nos cansan o 
*nos disgustan las gracias y lindezas de la palomita de Filis, las tortolillas 

200 



OE 




Dm Juan 

U754*1817) 

per 






SALCEDO - LA UTERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

"que se acarician con tremulos picos y ensenan a amar a los inocentes 
"Batilo y Dorila y las frecuentes travesuras de Cupidillo, quien para burlar 
"a las zagalas llega a convertirse en mariposa": 

Los bracitos en alas 
Y los pies ternezuelos 
En patitas doradas 

"Pero a pesar de todo esto, Melendez merece grandes elogios. . . Las 
"bellezas abundan en sus versos, y muy particularmente en los romancillos 
"cortos, en las letrillas y en los romances. Su talento descriptivo merece, 
"sin restricci6n, todo encomio. Y lo que mas encanta en este poeta es el 
"don misterioso con que su estllo enlaza la espontdnea y natural sencillez 
"a la refinada delicadeza que jams le abandona ni le deja caer en el pro- 
"saismo. No ha menester para esto de consonantes ni de asonantes difici- 

"les, de transposiciones violentas, de vocablos al- 
"tisonantes, ni de giros rebuscados. BAstenos citar 
"como modelos de tales primores el romance titu- 
"lado Kosana en los fuegos" (1). 

Don Antonio AlcalA Galiano afirma que "po- 
"cos poetas espanoles ban igualado, y poquisi- 
"moshan excedido en fama a Melendez, padre o 
"principe de la poesia castellana, restaurada a fi- 
"nes del siglo xvm". Apunta en seguida que fu6 
mas estimado en Espana que fuera, y que en Es~ 
pana creci6 su fama poco a poco, hasta llegar a 
ser tenido "en mas que su valor verdadero, si 
bien su valor no era corto". Analizando su valor 
positivo, Alcaia Galiano le niega desde luego la 
calidad de ingenio de primer orden, y le reconoce 
ideas comunes, aunque no de mal gusto, mero 
imitador, aunque acertado y de brios, sensibilidad, pero no profunda y en 
gran parte nacida de la lectura, y, como tal, algo pueril, algo violenta y con 
trazas de algo alectada. "Sus campos huelen a ciudad, y sus pastores son al 
"modo de D. Gaspar de Jovellanos, disfrazado por el poeta, no obstante sus 
"rizos y su toga, con el traje y nombre del mayoral Jovino. . . Aunque se 
"haya dicho con raz6n de una de sus 6glogas que olia a tomillo (2), el tomi- 

(1) Florilegio de Poesias castellanas del siglo XIX con introduccifin y notas bwgrdficas u criticas 
por D. Juan Valera. Tomo I (pdg. 12). Madrid, 1902" 

(2) Lo dijo el c61ebre obispo Tavira, de Salamanca 




Antonio Alcala Galiano. 

(1789 - 1865) 



202 



VIII "LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS III 

"Ho parecia como puesto ya en el biicaro, y cogido por mano ajena". Elogia 
las anacrednticas y los romances, y censura las odas por palabreras. Los 
poetas de su tiempo no hacian mis que imitar. a A todos eclips6 Metendez, 
"porque tenia mds fuego, aim para imitar, mas valentia, sino mds correc- 
"ci6n en el estilo, y a los mejores excedia en facilidad y abundancia". . . 
"Poseia la gran dote de la expresi6n, mas que para otras gentes, para los 
"espanoles, acostumbrados a estimar tanto como la satisfacci6n del enten- 
"dimiento, el regalo del oido. Por eso, Melendez traducido parece poco, y 
"leido en castellano todavia gusta y deleita, si bien por lo sobrado dulce 
"empalaga" (1). 

Don Leopoldo Augusto de Cueto juzga a Melendez Vald6s de este 
modo: "Carecia de fuerza creadora y de originalidad vigorosa; y sin embar- 
go, descuellan en sus versos espontaneidad y dulzura; pero no hay que 
"dejarse alucinar. . . Poseia en alto grado un instinto imitativo, no vulgar 
"ni rastrero que podriamos llamar facultad de asimilaci6n. . . Jovellanos le 
a present6 la poesia amorosa como un devaneo insubstantial, y acab6 por 
"hacerle arrojar con rubor el caramillo pastoril que era su verdadera lira.. . 
"El amor suave, alegre, casi siempre voluptuoso, es su campo natural 4 *. . . 
A veces en las descripciones de esa clase de amor se pasa de desenfadado, 
justificando lo escrito por una hermana de Jovellanos: 

Otras pinturas hace 
Que encienden el mas tibio, 
Ruboran al modesto 
Y auxilian al maligno 



"Sin sensibilidad verdadera y profunda, sin fantasia arrebatada y vi- 
"gorosa, sin espiritu de observation transcendental, sin alcance filosofico, 
"sin elevaci6n mistica, icu&l es, pues, el m6rito de Metendez, cuAl el secre- 
"to de su hechizo y de su influencia?. . . Varias son sus facultades seducto- 
"ras: la amenidad misma de su imagination movediza; la cultura de su len- 
"guaje; la facilidad de la versificaci6n; la soltura artistica que entretiene y 
"halaga, y ms que todo, el primor descriptive, donde todo es color, abun- 
"dancia y gentileza". 

B) La biografia del poeta asi juzgado, no pertenece a este periodo mis 
que en su primera parte. Mel6ndez Vald6s naci6 en Ribera del Fresno Ex- 
tremadura (1754), y estudid Jurisprudencia en Salamanca, donde se re- 



(1) Este juicio se contiene en un largo articulo critico, mserto en el tomo 63 de Rivadeneira (pag. 67 
y siguientes) 

203 



SALCEDO " LA LHERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

Iacion6 con los poetas, y desde luego fu6 el nino mimado de todos ellos. 

En Marzo de 1776 tenia entonces Melendez veintid6s aiios escribia 

Fray Diego Gonzdlez a su amigo el P. Miras (1), remittendole una canci6n 

del joven poeta: "Este Batilo es un joven extremeno, bachiller en Leyes, 

"muy aplicado a todo g6nero de estudios, muy dulce de condici6ri, y her- 

"moso de cuerpo y alma, a quien Dalmiro (Cadalso) ama mucho y aun ha 

"compuesto en su elogio una hermosa canci6n a . For aquellos dias enferm6 

Metendez. "Creo escribia Fr. Diego a Jovellanos que son resultas de 

"haber trasnochado en los liltimos dias del carnaval, en que este corregi- 

a dor permiti6 baile de mascaras en la casa de la Marquesa de Almarza, y 

"al buen Batilo se le ofreci6 el vestir de abate italiano y concurrir a sazo- 

"nar la funci6n con varias gracias que decia a cuantos le preguntaban 

"algo". En el otono estaba en convalecencia. "Batilo escribia el autor de 

"El Murci&lago alevoso al mismo Jovellanos (18 Octubre) esta muy 

"amonestado por mi para que no piense en otra cosa que en su perfecto 

"restablecimiento. Actualmente esta tomando leche de burras, y asi en su 

"juicio como en el mio, se halla notablemente mejorado. Con toda frecuen- 

"cia voy a sacarle de su posada y llevirmele a gozar del campo*. En cuan- 

to Jovellanos recibi6 esta carta en Sevilla, se apresur6 a remitirla a Fray 

Miguel de Miras con la siguiente esquela: a . . . Consuelese por las buenas 

"noticias que trae de Batilo, cuyasalud tanto nos interesa. Gracias a Dios, 

"el mal no es tanto como temiamos, y con algiin cuidado podr& repararse 

"la quebrantada salud de un joven en cuya conservaci6n tambien se inte- 

"resa la causa publica". 

Para que ms pronto se repusiera, un caballero salmantino le Ilev6 a 
una aldea durante la vendimia. Este caballero era el padre de la linda mu- 
chacha a quien Melendez cant6 bajo el portico nombre de CipAris. Por cau- 
sas que se ignoran, probablemente s61o la inconstancia del poeta, a Cipa- 
ris sustituyb Filis; pero este amor no fue correspondido. A Filis debi6 de 
sucederle como al autor de este Resumen histdnco-critico: que no le con- 
vencieron ni conmovieron las dulces canciones de Batilo; quizes le pareci6 
demasiado meloso. Mel6ndez se cas6 entonces con Dona Maria Andrea de 
Coca, de la noble familia de los Maldonados, mujer hermosa, deintachable 
virtud, enamoradisima de Batilo, a quien llamaba familiarmente su mon- 
siurito, y del cual decia que habia de ser primer ministro o ella podia poco; 
de elevaci6n de miras y fortaleza de carcter, como lo demostr6 hasta en 
la viudez, pensando s61o en la gloria de su difunto esposo y en traer su 
cadaver a Espana; instruidisima, pero de genio tan malo e insufrible, que 



(1) Fray Miguel de Miras, famoso predicador, prior del convento de Agustinos de Sevilla. 

204 



VIII" LA MEJOR POEStA DEL REIN ADO DE CARLOS III 
LIBROS DEL SIQLO XVII 

PLATICA 

O LEGION DE 

LAS MASCARAS , EN 

LA QJAL SE TRATA,SI 

c* pccado mortal , o no f f 1 

enmafcararfc; 

Y $E TONEN EN ELLA PR INC IP I OS. * 

reglas gem r *Je$,par*)ozgar *ic femejoiRes obras G fan po 

tidp mortal CPIDO fou y r a rcprcfcouciones, 6c0?2a {k 

faaf,|>affcos,baylc?,gaI^5,piDturas,jucgo$, tombitei , y 

toJas rccrcacioncs ; cn l.is qualcs fuclcfcr 

Dies offcndido, 



deta mar dtl* 

ciu^d de Barcelona dta de la Conucrfion de 9.P4 
bio a la tt*dt A lot 2 j.dtas dc Htntro f 5 8 l>por 
tl nwy ReHcrfn>topadreDi%o Tcn^dcPaMiitia 
$iinllano,foIor Tbeologoypredicaaor del Euan* 
gcho 9 y Catbedraticodc Tbeologia pofinuacncl 
Eftudio general dc I* mifma cmdad. 

Dingtda Jl roojr Ilbffrc yRcucrcndifsimo Sefior Don foio 
Dymas Loris Obifpo vteilamifsioio dc la didtt eta. 




o Barcelona, For Geronymo 
Ano.MJ>C.XVIH. 

PlAtica de las mascaras. - Barcelona, 1618 Portada 



su mismo padre D. Jos6 de Coca la llamaba demonio encarnado, y fu6 
cancerbero y tormento del dulce Batilo, a quien ponia en ridiculo constan- 
temente con sus celos y extravagancias, y llevaba y traia como un zaran- 
dillo, haci6ndole incurrir hasta en las inconsecuencias patri6ticas y politi- 

205 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO /// 

cas que anos adelante amargaron su vida y afean su memoria (1). Apunta 
Somoza como singularidad notable que Melendez viviese en Salamanca, 
en la calle de Sordolodo, donde tenian sus talleres los herreros de la ciu- 
dad. Dia y noche, dice, machacaban alii veinte mazos, y esa era la cam- 
pestre perspectiva y los melodiosos ecos de que gozaba el cuarto de estudio 
del amable poeta. Ms singular y notable nos parece a nosotros que quien 
tan melosamente cant6 las dulzuras del amor, fuese victima del amor fu~ 
rioso de una mujer hermosa, buena y lista; pero de genio insufrible. iQue 
6glogas las que se desarrollarian en casa del poeta! 

C) Cons6rvanse algunas de las primeras poesias que escribi6 Metendez 
cuatro anos antes de componer la 6gloga Batilo, y admira que en tan breve 
plazo adquiriese todas las cualidades que le dieron fama, siendo descuida- 
disimas y sin estilo ni ideas aquellas primicias de su ingenio. " Asi, Melen- 
"dez, dice un critico, es una prueba palpable de que el escritor no debe es- 
"perarlo todo de la Naturaleza, sino que pueden muho el arte y la aplica- 
*ci6n tt . iVaya si pueden! Hasta aparentar cualidades nativas de que se ca- 
rece, y quizes sea esto lo que demuestre el caso de Melendez. 

La primera edici6n de las Poesias de Melendez fue publicada por su 
autor en 1785. No sali6 mas que un tomo, y el segundo prometido no vio 
la luz hasta la novena edition, hecha tambten por el poeta, en 1797 (Valla- 
dolid). En este intermedio se reimprimi6 varias veces el primer volumen 
subrepticiamente, o sea sin consentimiento ni aun noticia de su autor. El 
tomo primero contiene las poesias de la juventud, las amatorias, las verda- 
deramente suyas, las compuestas siendo estudiante y catedrtico de Prima 
de Humanidades en Salamanca, las inspiradas, como el dice, "en Horacio, 
Ovidio, Tibulo, Propercio y el delicado Anacreonte*. Tales son las odas 
anacre6nticas, la Paloma de Filis (otra colecci6n de odas), la Galatea o 
Ilusi6n del Canto (otra colecci6n del mismo g6nero de composiciones), las 
letrillas, los idilios, los romances, las elegias, las silvas y las eglogas la 
primera fu6 premiada por la Academia Espanola en 1780. El segundo 
tomo comprende las composiciones de la segunda manera de Metendez; 
Jovellanos le incit6 a dedicarse a la poesia heroica, y despues a la filosofia 
social; "el estro de Melendez es llevado, dice Cueto, como a remolque por 
este campo". Aqui vienen las epistolas, las odas religiosas y sagradas, otra 



(1) Estos detalles y otros que se omiten son de D Jose Somoza Una mirada en redondo a /o& 
sesenta y dos anos (Salamanca, 1843). "Habfa yo tornado dice Somoza miedo y aversibn al matrimonio, 
"porque tenia presente el de mi maestro Melendez, enlazado con una mujer de las que el pubhco no puede 
juzgar malas, y son, a pesar de esto, intolerables*. Y cuenta lo que va extractado en el texto. Quintana 
(Noticia histtirica y literaria de Melendez Valdes) indica algo de lo referido por Somoza, al hablar de la 
flagueza de su cardcter y de las circunstancias intimas que la agravaban, con mengua de su prosperidad 
y de su sostego. 

206 



VIII - LA MEJOR POESlA DEL REIN ADO DE CARLOS III 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

LES TRAVAVX 

DE PERSILES, 

ET DE 

SI CIS MONDE, 

H1STQ1RE 



Ou, parmy les traucrfes amourcufes de ce Pna* 
ce dc Tule & dc eefte Princefle de Fnflandie, 
font concenucs piufieurs aucres Auantures 
de noftre temps, non moms rares & memora* 
blcs, que morales & deltcieufes. 

Compofet en Efl>*gnolf*r MlGVBtDECz R.V A M T I $ 

SAAVEDRA, <y trtJittfh en nbftn Ungtteptr 

FRANCOIS DB ROSSET.- 

EC dediee 
A MADAMB LA DVCHESSE D'YSES 




A PARIS* 

Chez IiAHRicHSR ,*rue fam& lean de Latran> 2 

1'Aibrc vcrdoyant: Eten fa boutiqueatl Palais 

(ur Ic Perron Royal. 

__ ^ ^ . .. ^.^ 

M DC. XVIII. 

siftes Pm&ff du fty 

Cervantes Les travaux de Persiles. Pans, 1618 Portada. 



207 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

coleccidn de elegias y los discursos en verso. Melendez entr6 en la magis- 
tratura en 1789, como alcalde del crimen, en la Audiencia de Zaragoza; 
en 1791 fu6 trasladado a Valladolid con ascenso a oidor de la Chancilleria, 
y en 1797 a Madrid como fiscal de la sala de alcaldes de casa y corte. La 
caida de Jovellanos produjo un interregno en su carrera, y su destierro a 
Medina del Campo (1798) y despu6s a Zamora y Salamanca. 

Como muestra del estilo y cualidades de Melendez ValdSs, insertamos 
el romance Rosona en los fuegos, tan elogiado por Valera, y que Men6n- 
dez Pelayo incluye entre Las Cien mejores poeslas de la lengua castellana: 

Rosana en los fuegos. 

Del sol llevaba la lumbre, 
Y la alegria del alba 
En sus celestiales ojos 
La hermosisima Rosana, 
Una noche que a los fuegos 
Sali6 la fiesta de Pascua 
Para abrasar todo el valle 
En mil amorosas ansias. 
Por do quiera que camma 
Lleva tras si la maftana, 
Y donde se vuelve rinde 
La libertad de mil almas. 
El c6firo la acaricia 
Y mansamente la halaga, 
Los Amores la rodean 
Y las Gracias la acompanan. 
Y ella, asi como en el valle 
Descuella la altiva palma 
Cuando sus verdes pimpollos 
Hasta las nubes levanta; 
cual vid de fruto llena 
Que con el olmo se abraza, 
Y sus vdstagos extiende 
Al arbitrio de las ramas; 
Asi entre sus compafleras 
El nevado cuello alza, 
Sobresaliendo entre todas 
Cual fresca rosa entre zarzas. 
Todos los ojos se lleva 
Tras sf, todo lo avasalla; 
De amor mata a los pastores 
Y de envidia a las zagalas. 
Ni las miisicas se atienden, 
Ni se gozan las lumbradas; 

208 



VIII -LA MEJOR POES/A DEL REIN ADO DE CARLOS HI 

Que todos corren por verla 

Y al verla todos se abrasan. 

iQu6 de suspiros se escuchan! 

jQu6 de vivas y de salvas! 

No hay zagal que no la admire 

Y no se esmere en loarla. 

Cual absorto la contempla 

Y a la aurora la compara 

Cuando mas alegre sale 

Y el cielo de su albor bana, 

Cual al fresco y verde ahso 

Que crece al margen del agua, 

Cuando mas pomposo en hojas 

En su cristal se retrata; 

Cual a la luna, si muestra 

Llena su esfera de plata, 

Y asoma por los collados 

De luceros coronada 

Otros pasmados la miran 

Y mudamente la alaban, 

Y cuanto mas la contemplan 

Muy mas hermosa la hallan. 

Que es como el cielo su rostro 

Cuando en la noche callada 

Bnlla con todas su luces 

Y los ojos embaraza. 

jAy, qu6 de envidias se encienden! 

jAy, qu6 de celos que causa 

En las serranas del Tormes 

Su perfecci6n sobrehumana 1 

Las mas hennosas la lemen, 

Mas sin osar murmurarla; 

Que como el oro mas puro 

No sufre una leve mancha. 

Bien haya tu gentileza, 

Una y mil veces bien haya, 

Y abrase la envidia al pueblo, 

Hermosisima aldeana. 

Toda, toda eres perfecta, 

Toda eres donaire y gracia, 

El amor vive en tus ojos 

Y la gloria esta en tu cara. 

La libertad me has robado, 

Yo la doy por bien robada, 

Mas recibe el don benigna 

Que mi humildad te consagra. 

Esto un zagal la decia 

Con razones mal formadas, 

209 

SALCEDO La Literatura Espaftola. Tomo ///. * 4 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAtiOLA - TOMO III 

Que sali6 libre a los fuegos 
Y volvi6 cautivo a casa 
Y desde entonces perdido 
El dia a sus puertas le halla, 
Ayer le cant6 esta letra 
Ech&ndole la alborada 

Linda zagaleja 
De cuerpo gentil, 

Muerome de amores 

Desde que te vi 
Tu talle, tu aseo, 

Tu gala y donaire, 

No tienen, serrana, 

Igual en el valle 

Del cielo son ellos 

Y tu un serafin: 

Muerome de amores 

Desde que te vi 
De amores me muero, 

Sin que nada baste 

A darme la vida 

Que alia te llevaste, 

Si ya no te dueles 

Benigna de mi, 

Que muero de amores 

Desde que te vi 




210 



LA LITERATURA ESPANOLA. ~ EL CLA~ 
SICISMO HP IX. ~ LOS PROSAfSTAS Y 



DON RAMON DE LA CRUZ (1) 





Que fue el prosaismo. Sus causas. Ya se 

ha dicho: en este periodo la literatura tiende al pro- 
saismo. Dos corrientes la impulsan en esta direcci6n: 
una, el deseo de huir del conceptismo y del cultera- 
nismo, de todo lo que fuese afectacion y artificio, de 
ser llanos y sencillos como lo habian sido los clsi- 
cos; otra, el movimiento politico-economic, patri6tica 
y noblemente utilitario, pero al fin y al cabo utilitario, que propendia a 
convertir la obra literaria, y aun la po6tica propiamente dicha, de mani- 
festaci6n de la belleza por medio de la palabra en seductora excitation 
para cultivar bien el terreno, montar fdbricas, abrir caminos, fomentar el 
comercio, introducir los inventos litiles, lo mismo la vacuna contra la vi- 
ruela que la fabricaci6n de quesos y mantecas. Habia que regenerar a Es- 
pana; tenia que hacerse esto por la buena e inteligente administraci6n, que 
es un Poder y una ciencia divididos en muchos ramos: uno de estos ramos 
es la poesia. Concebido asi el fondo de la literatura, y aspirndose a una 
forma sencilla, liana, vulgar, que todo el mundo entendiese, o, como decia 
Samaniego de Iriarte: 



(1) 72. Que fu& el prosaismo. Sus causas. 73. El Conde de Norona. 74. Iriar- 
te. Elpoema "La Mtisica". Otras poestas. Sus polemicas con Sedano y Forner. - 75. Sa~ 
maniego. 76. Las Fabulas de Samaniego e Iriarte. 77. Enemistad entre ambos 
fabulistas. 78. Juiclo de ambas colecciones de fdbulas. 79. Don Ram6n de la Cruz 
y sus sainetes. 

211 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

, . . For el llano, 

Cantandonos en verso castellano 
Cosas claras, sencillas, naturales, 
Y todas ellas tales, 

Que aun aquel que no entiende poesia, 
Dice: eso yo tambitn me lo dirla. 

iC6mo no habia de caerse en el prosaismo? Mas o menos, y si no en 
una ocasidn en otra, todos los poetas y literates del periodo tienden al pro- 
saismo; pero se llaman especialmente prosaicos los que Hegaron al colmo 
del prosaismo. 

73. El Conde de Norona. Hubo muchisimos en este remado 
y en los siguientes, y seria tan inutil como enojoso evocar sus nombrcs. 
Citemos, sin embargo, al ilustre Conde de Norona, benemerito de la patria 

EX L1BRIS DEL S1GLO XVIII 

SOY DE VICENTE MARIA DE VERA, 

Ladron de 'Guevara , Enriquez de Navarra , Ema- 

nucl de Saboya , Figueroa., Vargas , Syiva , y Zu- 

niga , Vizconde de Siena-Brava , Cavallero del 

Orden de Santiago , Academico de las Reales 

Academics ', Efpanola , Hiftovia , Buenas Letras 

de Sevilla , y de Honot , y de Merito , por la Pin- 

tura , de fa de San Fernando , Corooel de! Regi- 

micnto de Infaiuena de Milicias de Badajoz , Pri- 

mogenito de la lluftrifsima Cafa , y Edados dcU 

General Conde de laR.oca, vigefimoprimo 

nicto del Rcy Don Ramiro dc Aia- 

gon,&c.&c. 

Ano dc mil fccecicmob y fefenca. 

Ex librls de Vicente Maria de Vera Ladr6n de Guevara, Vizconde de Sierra Brava, 

Impreso en 1760 



212 



IX -*LOS PROSAfSTAS Y DON RAM6N DE LA CRUZ 

por haber ganado a los franceses en la guerra de la independencia la glo- 
riosa batalla del Puente de San Payo, y apreciable por sus aficiones litera- 
rias; pero que como poeta describia la frugalidad de los antiguos espanoles 
de este modo: 

Su est6mago robusto 
Con jugoso jamon se contentaba, 
El ajo daba el gusto, 
Y la sana cebolla lo excitaba. . 

. . . ignoradas 
Eran las celebradas 
Salsas, con que el dinero 
Y el cuerpo nos consume el extranjero 

"iEsto dice Menendez Pelayo se llamaba poesia lirica en el si- 
glo xvm! tt (1). 

74. Iriarte: El poema La Musica*. Otras poesias. Sus 
polemicas con Sedano y Forner. Dos principales prosaistas me- 
recen, sin embargo, especial menci6n: Iriarte y Samaniego. 

Don Tomds de Iriarte naci6 en Santa Cruz de Orotava (18 Septiem- 
bre 1750). Educado por sus tios el dominico Fr. TomAs y el celebre erudito 
Don Juan, hered6 a este en su destino del Ministerio de Estado, fu6 archi- 
vero del Supremo Consejo de Guerra, y muri6 el 17 de Septiembre de 1791. 
Era hombre estudiosisimo, y desde nino aficionado a las Letras. A los diez 
y ocho afios compuso la comedia Hacer que hacemos, impresa en 1770 con 
el anagrama de D. Tirso Imareta, siendo tambien obras suyas del mismo 
g^nero La senorita mat criada, El Senorito mimado y El Don de gentes, 
asi como las traducciones o arreglos El Filosofo casado, La Escocesa, El 
Malgastador, El Mai hombre, El Aprensiuo, La Pupila juiciosa, El Mer- 
cader de Smirna y la tragedia El Huerfano de la China. Todo esto lo hizo 
Iriarte para proveer a los teatros de los Sitios Reales, comision que tuvo 
durante algunos anos. 

Buen humanista, despues de haber preparado para publicarse la Gra- 
mdtica latina, que dej6 inedita su tio D. Juan, di6 a luz una traducci6n de 
la Poetica de Horacio (1777), apreciable por la fidelidad y lo muy estudia- 



il) Don Gaspar M de Nava Alvarez de Norofia, Conde de Norofla, militar y diplomaiico, naci6 en 
Castell6n de la Plana (6 de Mayo de 1760). Muri6 en Madrid a principles de 1815. En 1779 public6 Poesias 
(dos tomos) En 1816 se imprimi6 La Omniada, larguisimo poema (dos tomos) que tiene por asunto la consti- 
tucibn del emlrato independiente de Cbrdoba En 1833 publicaronse en Paris Poesias astattcas (traducciones 
depoetas-orientales). En la Biblioteca Rivadeneira (tomo 63) incluyense casi todas las poesias del Conde 
(paginas 426 a la 498) 



213 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOM& III 



da que fu6 y lo castizo del lenguaje, pero sin nervio ni poesia; leyendo el 
Arte po&tica, traducida por Iriarte, nadie puede sospechar que el original 
sea obra de un gran poeta. Don Javier de Burgos escribi6: "La traducci6n 
"de Iriarte vale tan poco como aquellas cuyos defectos censuro; sus ver- 
a sos malisimos, detestables, sin ritmo ni armonia, estdn atestados de lo- 
"cuciones propias de la prosa ms abyecta, siendo su lectura insoportable 
"por esta raz6n" (1). El Arte poetica fue causa de una enconada potemica. 
Segiin cuenta D. Leandro Fernandez de Moratin en la Vida de su padre 
Don Nicolds, los tertulianos o acad^micos de la Fonda de San Sebastidn, 

de que era Iriarte uno de los ms asiduos, exami- 
naron en sus juntas o reuniones el Parnaso espa- 
nol, de Sedano, encontrdndole mil defectos; pero 
se abstuvieron de hacerlos piibhcos en atenci6n 
al positive servicio prestado por Sedano a la cul- 
tura patria con su obra. Mas Sedano se revolvio 
contra Iriarte por su traducci6n de Horacio, y en- 
tonces el traductor pubhc6 contra el primero su 
folleto Donde las dan las toman, sacando a relu- 
cir lo que antes se habia callado, y origindndose 
la polemica, que disgusto mucho a D. Nicolds. 
Las cosas no sucedieron de este modo. Sedano, 
al publicar las poesias de Espinel, habia elogiado 
su version de Horacio, sin refenrse a Iriarte, que 
aiin no habia publicado la suya. Iriarte fue quien 
en el pr61ogo de su traducci6n rompi6 el fuego 

contra Sedano, censur^ndole con acritud por haber elogiado a Espinel, 
Sedano replico en el tomo IX del Parnaso, defendiendo a Espinel y ata- 
cando al nuevo traductor; para duplicar, y no en replica, dio a luz Iriarte 
su citado folleto, y dos anos despues (1785) volvio a la carga Sedano con 
sus Coloquios de la espina, impresos en Malaga. En esta contienda inter- 
vino a favor de Iriarte el docto academico D. Vicente de los Rios, y fu6 
brava reyerta en que, como es uso, se cruzaron mas insultos que razones. 
En 1780 public6 Iriarte, editado primorosamente, su poema La Musi- 
ca, celebrado en Espafia y en el extranjero, que valio a su autor una carta 
encomiastica de Metastasio; pero de cuyo valor poetico puede juzgarse 
poresto: 6 




Tom&s de Iriarte. 

(1750-1791) 



(1) Censurd espccmlmente a Espinel y al P Morell -Achaqne es comun- dice Men6ndez Pelavo 
"en cuantos traducen una obra clasica, dcsacreditar las traduccioncs anteriores En a y~ 

-censura, vino a ser Burgos . ven.ador de Esp.ne, y del P More,,, 



214 



- LOS PROSA/STAS Y DON RAM&N DE LA CRUZ 

Distribuida asi, la escala forma 
El modo que mayor se denomina; 
Pero para el menor se la destina 
Di versa progresion, diversa norma. 
Entonces ya es precise que aquel grado 
De un semitono, que al subir contaba, 
Entre tercera y cuarta colocado, 
Medie entre la segunda y la tercera, 
Y el otro de la septima a la octava, 
Entre la quinta y la sexta se transfiera. . . 



Que tal el poemita? 

Iriarte tocaba el violin y la viola, y nos dejo dicho que 

Y aun con bemgmdad los circunstantes 
Oyen mis sinfomas concertantes 

Y un hombre que asi poetizaba tambten se metio a cantar a sus Filis 
y Amarihs, y a componer seguidillas como estas, v. gr.: 

Las hermosuras graves 
Y sobrehumanas 
Son buenas para vistas 
Y no tocadas 

Las ninas alegres, 
Graciosas y irancas 
Son las que divierten 
Y llegan al alma, 

Que corren, 
Que saltan, 
Que nen, 
Que parlan, 
Que tocan, 
Que bailan, 
Que enredan, 
Que cantan; 

Pero aquellas deidades 



I VvIV/ l4Vf UV/AlUta VV/Vfc*VV 

Que apenas hablan, 
Son buenas para vistas 
Y no tocadas 



No mcluido en sus Obras completas (1805) pero si en la Biblioteca se- 
lecta, publicada por Silvela y Mendivil en Burdeos (1818), figura un ap61o- 



215 



SALCEDO ~ LA UTERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 

go de Iriarte que, segiin Men6ndez Pelayo (Hist, de los Heterod., Ill), es la 
m&s antigua poesia anti-clerical conocida en Espana: 

La barca de Slmdn. 

Tuvo Sim6n una barca 
No mas que de pescador, 
Y no mas que como barca 
A sus hijos la dej6. 

Mas ellos tanto pescaron 
E hicieron tanto doblbn, 
Que ya tuvieron a menos 
No mandar buque mayor. 

La barca pas6 a jabeque, 
Luego a fragata pas6, 
De aqui a navio de guerra 
Y asust6 con su cafi6n. 

Mas ya roto y viejo el casco, 
De tormentas que sufri6, 
Se va pudriendo en el puerto, 
jLo que va de ayer a hoy' 

Mil veces lo han carenado, 
Y al cabo sera mejor 
Desecharle, y contentarnos 
Con la barca de Simon 



Quizas en la mente de Iriarte no pasaria este apologo de regalista o 
contrario al Poder temporal del Papa, que parece simbolizar en el navio de 
guerra que asusta con su canon, al paso que el espintual esta representa- 
do por la barca que el apologista no rechaza, sino, por lo contrario, acon- 
seja que nos contentemos con ella. 

Iriarte, que menospreciaba orgullosamente a varies escritores de su 
tiempo que valian tanto o ms que 61, y que no tenia reparo en acometer 
a todo el que le parecia, doli6se mucho de los ataques de Forner, que es- 
cribi6 contra 61 un opusculo titulado El Asno erudito. En su lecho de muer- 
te tenia presente este folleto, y refiriendose a el, dos o tres dias antes de 
morir, dict6 el siguiente soneto: 



Lamiendo reconoce el beneficio, 
El can mas fiero, al hombre que le halaga, 
Yo, escritor, me desvelo por quien paga 
O tarde, o mal o nunca el buen servicio 

216 



IX -LOS PROSA/STAS Y DON RAMON DE LA CRUZ 

La envidia, la calumnia, el artificio, 
Cuya influencia vil todo lo estraga, 
Con mas rabiosos dientes abren llaga 
En quien abraza el literario oficio, 

Asi la fuerza corporal padece, 
Falta paciencia, el animo decae, 
Poca es la gloria, much a la molestia. 

jEl hbro vive y el autor perece' 
^Y amar la ciencia tal provecho trae? 
Pues doy gusto a Forner y hagome bestia. 



Lo mejor de Iriarte son las Fdbulas literarias, de que hablaremos en 
seguida. 

75. Samaniego. Don F&lix M. Samaniego nacio en La Guar- 
dia, de la Rioja (12-Oct.-1745). Era de la primera nobleza vascongada, se- 
fior de las cinco villas del valle de Arraya. Estudi6 dos cursos de Leyes en 
Valladolid, viaj6 por Francia, y con sus parientes el Conde de Penaflorida 
y el Marques de Narros contribuy6 a la fundaci6n de la Sociedad vascon- 
gada y del Semmario de Vergara, donde residi6 varias temporadas cuando 
le tocaba el turno de dirigir personalmente la instituci6n. Caso en Bilbao 
con dona Manuela Salcedo. Vino a Madrid (1782) a gestionar negocios de 
la provmcia de Alava, y de tal modo se capt6 la simpatia del Conde de 
Floridablanca, que este quiso darle un importante destino; lo rehus6 Sama- 
niego, asi como la vajilla de plata, valuada en 20.000 duros, que le ofrecid 
la Provincia por la comision verificada enteramente a su costa, sin admitir 
dietas ni ninguna clase de retribuci6n. Samaniego no era un literato profe- 
sional, sino un gran senor de talento y cultura, temperamento festivo, chis- 
tosisimo en su conversaci6n, que animaba las tertulias con su habilidad 
para tocar el violin y la vihuela y para improvisar versos. Murid en La 
Guardia (ll-Agosto-1801). 

Fil6sofo, en el sentido que se daba a esta palabra en la segunda mitad 
del siglo xvin, esto es, despreocupado, si no esc^ptico, en materias de reli- 
gi6n; burlon y sarcdstico, es decir, de la tendencia de Voltaire, y no de la de 
Rousseau; y tan profundamente licencioso hablando y escribiendo como 
Lafontaine, Samaniego escribib una porci6n de sitiras y cuentos alegres o 
verdes, que no solo no se publicaron durante su vida, sino que el mando 
quemar en la hora de la muerte, sin duda arrepentido de haberlos com- 
puesto. No se cumpli6 su encaigo, y vieron la luz algunos en el tomo IV de 
la Biblioteca selecta de la literatura espanola, de Mendivil y Silvela (Bur- 
deos-1819), y el resto en Vitoria (1866) bajo el titulo de Obras intditas o 

217 



SALCEDO LA LITERATURA ESPAftOLA TOMO III 

LIBROS DEL SIGLO XVII 

EL 

CAVALLERO 

P ERFE CTO 

EN CVYOS HECHOS,YDI- 

thos fe pioponealosojosvnexemplo 

moral y politico ,dignaifniycionde los 

Nobles, y neceffana para la perfcc- 

ciondcfus coftum- 

brcs. 

A ESTOS RETNOS 

\untosenCortes. 

FOR ALONSO GERONYMQ 

deSalas Barbadillo. 




CON PRIV1LEG10. 

JEn Madrid, For luan dc la Cucfla- 

Alonso J. Salas Barbadillo El Caballero perfecto. 
Madrid, 1620 Portuda 



poco conocidas de Samaniego. La Biblioteca de Rivadeneira (Tomo 61) 
s61o en parte los acogi6, rechazando por obscenos muchos fragmentos. Es 
muy conocida, al menos fragmentariamente, la sdtira contra los frailes, a los 

218 



IX -LOS PROSA/STAS Y DON RAM6N DE LA CRUZ 

cuales presenta como glotones que s61o piensan en atiborrarse de rices 
manjares, titulada Description del Convento de Carmelitas de Bilbao (1). 

76. Las Fabulas de Samaniego e Iriarte. Samaniego era 
tan prosaico o prosaista como Iriarte, y por prosaista admiraba profunda- 
mente a D. Toms, y procuraba imitarle: 

En mis versos, Iriarte, 
Yo no quiero mas arte 
Que poner a los tuyos por modelo. . . 



Esta uni6n y este afecto entre Samaniego e Iriarte rompteronse, y aim 
se cambiaron en animosidad y odio con motivo de la publicaci6n de las 
Fdbulas de ambos; es decir, de aquello a que los dos deben haber salvado 
su nombre del olvido y ser hoy. populares, harto mds conocidos que Fray 
Diego Gonzdlez e Iglesias, D. Nicolds Fernandez Moratin y Melendez Val- 
des. Fuera de los circulos literarios qui6n se acuerda de estos poetas? 
Pues Iriarte y Samaniego, merced a sus Fibulas, son familiares en todas 
partes. 

Enganado por los versos ultimamente trascritos, crey6 "Quintana que 
las Fdbulas de Iriarte fueron las primeras que se publicaron. No fue asi: Sa- 
maniego coordin6 sus Fabulas morales para enserianza de los alumnos del 
Seminario deVergara, por consejo de su tio el Conde de Penaflorida, y apro- 
vechando un viaje que hizo a Valencia con su cufiada la Marquesa de San 
Miguel, alii las imprimio (1781); al ano siguiente present6 en la junta de la 
Sociedad Vascongada el tomo II, que despu6s fu6 impreso en Madrid (1784). 
Las Fdbulas literarias de Iriarte vieron la luz en Madrid (1782). 

77. Enemistad entre ambos fabulistas. No conocemos 
bien las causas de la prof unda enemistad que, a poco de circular ambas co- 
lecciones de Fdbulas, brotd entre sus respectivos autores. Es probable que 
Samaniego se creyese aludido, o que realmente lo fuera, en alguna de las 
fibulas de Iriarte. Lo cierto es que el escritor vascongado, antes tan entu- 
siasta de D. Tomds, se revolvi6 furioso contra 61, y le persigui6 con epigra- 
mas y coplas. Dicese que en Bayona hizo imprimir una coleccidn de tales 
diatribas, y que Iriarte consiguid la jdesaparici6n de todos los ejemplares, 
no quedando mas que copias de algunas, v. gr.: 



<1) En la Historia de Espafla, de A. Salcedo Ruiz, (Madrid. Casa editorial Calleja), esta copiado un 
trozo (pagina 530). 

219 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfHOLA - TOMO III 

Tus obras, Tomas, no son 
Ni buscadas ni leidas, 
Ni tendran estimaci6n 
Aunque sean prohibidas 
For la santa Inquisici6n 

Grandes alaridos dan 
Horacio y el buen Virgilio; 
Del sumo Jove el auxilio 
Los dos implorando estan. 

jjupiter! do estan tus rayos? 
C6mo permites que Iriarte, 
Traductendonos sin arte, 
Nos ponga en disfraz de payos? 

Tonadilla para violin. 

Cantar la Musica Iriarte 

Se propuso en un poema- 

Y en lugar de smfonia, 

Toco la gaita gallega. 
Las maravillas de aquel arte canto . . (1) 
jDios guarde, oh mufieira, tu gracia, tu encanto' 
De Juan de Mena Ileg6 

A la berroquena oreja 

Aquel estupendo verso 

Con que el poema comienza, 
Y dijo asustado. Qu6 musica es esta? 
Jamas otra tal me rompio la mollera. 
Ni destemplados clarmes 

Ni la zampona perversa, 

Ni en vil mercado el molesto 

Gruflente animal de cerda, 
Que hasta los perros y gatos ahuyentan, 
Tan desapacible hin6 mis potencias 

iSeflor Iriarte, o don diablo' 

Si mas estilo y cadencia 

No dais al verso, dejad 

Vuestra profesion coplera, 
O al versificar, ved si os presta 
El Asno erudito sus tiesas orejas. 

78. Juicio de ambas colecciones de fabulas. En cuanto 
a las fabulas, es indiscutible la superioridad absoluta u objetiva, por lo que 



(1) El primer verso del poema La Musica que tanto mcomod6 a Huerta 

220 



IX -LOS PROSAtSTAS Y DON RAMdN DE LA CRUZ 

se refiere al fondo, de las de Samaniego. Como que sus fibulas, con algu- 
na excepcibn, como la de Eljouen fildsofo y sus companeros, no son mis 
que traducciones o adaptaciones, generalmente bien hechas, de las que co- 
rren por el mundo desde tiempo inmemorial, que de la India o de la Persia 
pasaron al Occidente en edades ya tambten remotas. Samaniego copi6 a 
Fedro, a Lafontaine, a Gay, a cuantos habian escrito fibulas antes que el. 
Seguramente las de Iriarte no pueden competir con estos modelos consa- 
grados y depurados por el aplauso y la critica de tantas generaciones; pero, 
por lo mismo, tienen el m6rito subjetivo de la originalidad. Respecto de la 
forma, Iriarte es mis atildado, y Samaniego mas espontineo. Uno y otro 
acertaron, y no hay en nuestra historia literaria quien en este g6nero les 
aventaje. De donde se deriva una ensefianza general; que asi como en el 
mundo no hay persona absolutamente incapaz de hacer algo litil, tambien 
en la repiiblica de las letras bastan algun talento y regular aplicaci6n para 
conseguir la creaci6n de una obra que en su orden y linea pueda conside- 
rarse perfecta y obtenga justo y duradero 6xito. jCuinto mis no valia For- 
ner, por ejemplo, que Iriarte y Samaniego! Y, sin embargo, Forner nada 
hizo que le haya sobrevivido, e Iriarte y Samaniego han dejado sus fibu- 
las a la posteridad. 

79. Don Ramon de la Cruz y sus sainetes. Personalidad 
literaria caracteristica y muy notable del reinado de Carlos III es la de don 
Ramdn de la CruzCano y Olmedilla, nacido en Madrid (1731), bautizado 
en la parroquia de San Sebastiin (28 Marzo), y que murio en la misma 
corte, donde siempre habia vivido (4 Nov. 1795). Fue oficial mayor de la 
Contaduria de Penas de Cimara, y se dice que en sus liltimos anos un 
grande le tenia pensionado; al morir vivia hospedado en casa de un arte- 
sano. Era hombre muy instruido desempen6 una citedra de Filosofia 
y de extraordinaria facilidad para la composici6n. No componia, improvi- 
saba. La Casa de Tocame-Roque, por ejemplo, la ide6 una noche pasean- 
do por el Prado; a la maiiana siguiente volvi6 al paseo, y sentado en uno 
de sus bancos la escribid; asi otras muchas obras. Solia suceder que ya 
estuviese anunciado un sainete de D. Ram6n y este aiin no lo hubiese es- 
crito; lo llevaba por la maiiana al teatro, ensayibase de prisa y corriendo, 
y por la tarde estaba representindose. Escribi6 algunas poesias liricas muy 
endebles, y para el teatro lo intent6 todo: tragedias, comedias, dramas, 
6peras, zarzuelas y sainetes. Sempere, en 1785, registraba ya 220 obras 
suyas; hoy el catilogo conocido, y que no debe de ser complete, pasa 
de 300 niimeros. 

Su fuerza estuvo donde radica. hoy su gloria: en los sainetes. Don 

221 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Agustin Durin los clasifica en tres grupos: verdaderas comedias reducidas, 
cuadros descriptivos de las costumbres populares y parodias de tragedias. 
Tenia D. Ram6n poca o ninguna inventiva; faltebanle tambten habilidad 
o calma de compositor para desarrollar ordenada y 16gicamente un argu- 
mento; pero su espiritu de observaci6n era muy agudo, sobre todo para 
sorprender el lado gracioso de las cosas y expresarlo con viveza^y color. 
Aplicando esta cualidad suya al estudio de la clase baja madrilena, traz6 
esos cuadritos de costumbres manolescas, tan vivos, tan coloreados, tan lle- 
nos de luz, tan chistosos, que agradan todavia, y que en su tiempo opera- 
ron una verdadera revoluci6n en la moda; asi como en la epoca de la no- 
vela picaresca hasta los grandes senores querian remedar algo del modo de 
ser de los picaros, ahora se puso de moda ser un poco manolo, y nada 
hacia tanta gracia como los dichos y desplantes de la gente artesana. Cuan- 
do la literatura refleja con exactitud, atractivo y algo de fantasia idealiza- 
dora, un aspecto de la vida social, toda esta vida se bana mds o menos del 
colorido de aquel aspecto. 

Hartzenbusch criticaba, hasta el punto de decir que no debiera haber- 
los escrito, aquellos famosos versos de La Tragedia del Manolo: 

Mi honor valia mas de cien ducados, 
jYa te contentaras con dos pesetas 1 

^Y por qu6 no debi6 haberlos escrito? No lo declara Hartzenbusch. Y 
hay algo mds sinteticamente c6mico, ni ms propio de una parodia de 
tragedia? 




222 



LA LITER ATURA ESPANOLA.-EL CLA~ 

SICISMO * X. - REINADO PE CARLOS IV. 

EL TEATRO EN ESTE PERfODO (1) 




Reinado de Carlos IV. Carlos IV rein6 desde 
el 14 de Diciembre de 1788 al 19 de Marzo de 1808. 
Los principales sucesos politicos del periodo son: mi- 
nisterio del Conde de Floridablanca, hasta Febrero 
de 1792; ministerio de Aranda, hasta Noviembre del 
mismo ano; elevaci6n al Gobierno de D. Manuel Go- 
do/, que rige al pais hasta el 28 de Marzo de 1798, 
en cuyo tiempo fueron la guerra con la Republica francesa (1792-1795) 
y nuestra alianza con ella; ministerios de Saavedra y Jovellanos, de Urquijo 
y Caballero, hasta la vuelta de Godoy al Poder con el altisonante titulo de 
generalisimo de los ej6rcitos (Marzo 1801), con que continiia hasta el motin 




(1) 80. Reinado de Carlos IV. 81. Literature* francesa en este periodo. Beau- 
marchais. Floridn. Madame de Stael. Chateaubriand. 82. Literatura inglesa. Southey. 
Walter Scott. S3. Literatura alemana. Herder. Goethe. Schiller. Los Schl&gel. 
84. Italia. Alfieri. 85. Cardcter general de este periodo en Espafia. 86. Godoy y 
las letras: A) El mecenazgo de Godoy. B) Godoy y la enseftanza. 87. Los teatros de 
Madrid en los primeros tiempos de este reinado. Organizacidn de las compafiias. 
Teatros en provincias. 88. Reforma clasicista de los teatros. Real orden de 29 de 
Noviembre de 1799. La Mesa Censoria: Su Indice expurgatorio. 89. Fracaso de la 
dictadura clasicista. 90. Isidoro Mdiquez: Aclimatd la tragedia cldsica en Espafla. 
91. Rita Luna. Representa el teatro espafiol del Siglo de oro. 92. Otros actores de 
esta epoca. 93. El tenor Manuel Garcia. 

223 




Conde de Floridablanca. (1733-1808) (Pot. Lacoste.) 

(Retrato por Goya. Colecci6n del Marques de Casa Torres.) 






X - REIN ADO DE CARLOS IV. - EL TEATRO EN ESTE PER/ODO 

de Aranjuez (19-Marzo-1808), que le derriba, asi como a los reyes que tan 
inconsideradamente le sostuvieron. 

81. Literature francesa en este per/odo. Beaumarchais* 
Florian, Madame de Stael, Chateaubriand. De las literatures 
extranjeras influyentes en la nuestra conviene recordar: 

Francia. Continiia el movimiento literario caracteristico del sigloxvin, 
pudiendo senalarse en esta direcci6n La Madre culpable, de Beaumar- 
chais (1791); las Fdbulas de Florian (1) y el Bos- 
quejo de un cuadro histdrico de los progresos del 
espiritu humano, obra postuma de Condorcet, pu- 
blicada el aiio de la muerte de su autor (1794). 
Madame de Stael, nacida el 22 de Abril de 1766, 
y cuyo primer libro, o, mejor dicho, ensayo la 
Carta sobre los escritos y el cardcter de J. J. Rous- 
seau aparecio en 1788, pertenecia tambien a la 
tradici6n filos6fico-sentimental de su siglo; pero 
era un espiritu que debia evolucionar. Conservan- 
do siempre la fe rousseauniana en la bondad na- 
tural del hombre, profesando, ademis, la creencia 
en la perfectibilidad indefinida del individuo y de 
las instituciones sociales, o sea el progreso, susti- 
tuy6 al pacto social y a la democracia directa, la 
idea de los gobiernos fundados en el principio 
de la representation nacional, fuertes para man- 
tener el orden piiblico, tolerantes con las mani- 

festaciones espontaneas de la vida colectiva, respetuosos con la libertad del 
pensamiento, es decir, el tipo del gobierno britinico, tan opuesto al anti- 
guo regimen como a la anarquia revolucionaria y al despotismo de la con- 
venci6n. Este pensamiento de Mme. de Stael, que tanto habia de influir en 
el siglo xix, no era en su mente un mero concepto politico, sino que abar- 




Beaumarchais. 

(1732-1799) 



(1) "Yo debo mucho dice Florian a un esi>anol Ilamado Inarte, poeta muy estimable para mi, y 
"de qiuen he tornado mis mejores apdlogos". Florian es, pues, como fabulista un imitadorde nuestro Iriarte 
En la revista francesa La D&cada filosdfica se pubhcd, sin embargo, un articulo examinando las Fab u las de 
Iriarte, o, mejor dicho, su traduccidn en prosa francesa por Lhomandie, siendo el propdsito del articulista 
ensalzar el merito de Florian a costa del de Iriarte, a tal efecto compara, entre otras, la fabula El volatin y 
su maestro segun Iriarte y segun Florian, concluyendo asi "jQu6 sequedad en Iriarte! |Qu6 gracia y qu6 
"facihdad en Florian! jQud poetica la descripci6n de los ejercicios del danzarm en el poeta frances! lA quien 
"no gustaria mas imitar como Florian que inventar como Iriarte?" Quintana contestd cumplidamente a esta 
sandez en las Variedades de Ciencias, Literatura y Aries (Tomo III, 1804). Puede verse tambien el articulo 
de Quintana en la Bibhoteca Rivadeneira, tomo 63, pag 2 El cntico frances no habia comparado la imita- 
ci6n francesa con el original castellano sino con su traduccidn francesa en prosa. 



225 



SALCEDO - La Literatura Espaftola. - Tomo 111. 



15 



SALCEDO-LA L1TERATURA ESPANOLA ~ TOMO HI 




Madame Stael. 

(1766-1817) 



caba sinteticamente toda la vida social, incluso la esfera literaria, y en esta 
lo manifest6 antes que en ninguna otra con su libro De la literatura const" 

derada en su relacidn con las instituciones so- 
dales, publicado en 1800, donde sostiene, contra 
los canones de Boileau y de todo el clasicismo 
de la centuna decimoctava, que las bellas Letras 
no pueden alcanzar pr6spera y fecunda vida sino 
cuando son expresi6n del modo de ser popular, 
es decir, de las costumbres, de las leyes y de la 
religion del pueblo, lo cual supone la relativi- 
dad del gusto y la diversidad de literaturas, se- 
giin el caracter de cada naci6n. Esta idea es la 
que mspira tambien sus novelas filosohcas: Del- 
fina (1802) y Corma (1807). 

M&s diverse, y aun opuesto a las doctrmas pre- 
dominantes en el siglo de la enciclopedia, es Cha- 
teaubriand. Nacido en Samt-Malo (4~Sep.~1768), 
criado en su pais bretbn bajo la influencia moral 
de una hermana suya entristecida, y la literana de 
las obras sentimentales de la epoca, fue a Paris 

en 1788, y empezo a ensayarse en escribir y a relacionarse conlos litera- 
tes. En 1791 hizo un viaje por America, y al saber la fuga de Luis XVI vol~ 

vi6 precipitadamente a Europa y se alisto con los 

emigrados para pelear contra la revolution; fue 

hendo en la expedition de Thionville. Refugiado 

en Inglaterra, publico alii (1797) el Ensayo sobre 

las reuoluciones antiguas, hbro muy mediano, ms- 

pirado en Montesquieu, expresion de sus opinio- 

nes favorables a la libertad politica y a un orde- 

nado regimen constitucional, de que no habia de 

renegar nunca. En 1800 di6 a luz Atala, novela 

que artisticamente viene de Bernardino de Saint 

Pierre, pero que por su fondo significa la restau- 

raci6n de la rehgi6n positiva, de la cristiana; como 

que es un avance o fragmento de El Genio del 

Cristiamsmo, que se pubhco en 1802. Hoy es co- 

rriente censurar esta obra; y, efectivamente, como 

apologia de la religion cristiana deja mucho que 

desear. Chateaubriand no era te61ogo, ni fi!6sofo, ni hombre de ciencia, ni 

siquiera historiador, sino un literato sentimental que quiso ensenar a sus 




Chateaubriand 

(17hH - 1848) 



226 



X- REIN ADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PERfODO 




Carlos IV. 

(1748-1819) 
(Retrato por Goya Colercion Lazaro ) 



(Fot Moreno) 



227 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPAtiOLA - TOMO III 



contempordneos c6mo nuestra religi6n es mds bella que la pagana, y por 
lo mismo se presta mejor que la mitologia para la poesia y las bellas artes. 
Si la apologia de Chateaubriand hubiera sido de otro modo, mas funda- 
mental, mis adecuada para satisfacer a los sabios, es seguro, sin embargo, 
que no hubiese tenido el &rito que alcanzo, ni la influencia que tuvo en el 
desenvolvimiento de las ideas y de la literatura en el siglo xix. A 1807 
corresponde la publicaci6n de Rent, la novela de la melancolia sin causa 
ni motivo, del profundo sentimentalismo sin objeto, de lo que se Ilam6 el 
mal del siglo; la vida vista por un cristal obscuro y oida como una melodia 
que llena de lagnmas los ojos y angustia el coraz6n, sin saberse por que. 
En Rene esta angustiosa tristeza que Rousseau habia expresado ya en Los 
ensuenos de un paseante solitario, y que en Werther tiene un caracter 
concretamente pasional, linese con el espiritu cristiano. Rene es catohco, 
apostolico, romano, aunque muy pecador y muy melancolico. 

82. Literatura inglesa. Sou f hey. Walter Scott. De los 
muchos escritores ingleses de este periodo, dos importan especialmente a 
la historia de nuestra Literatura' Roberto Southey y Walter Scott. El primero 
(1774-1843) viaj6 por la Peninsula ibenca, se enamoro de nuestro pasado 
heroico, concibiendolo de manera semejante a como el falso Osian y muy 

verdadero Macpherson habia concebido el pasado 
remoto de los escoceses septentnonales; tradujo 
al ingles el Amadis de Gaula, el Palmerin de Oh- 
va, la Cronica y el Poema o Gesta del Cid, de que 
se mam!est6 siempre fervorosamente entusiasma- 
do; reprochaba a los espanoles el desconocimien- 
to y menosprecio del m&s antiguo monumento de 
su literatura, y les anunciaba que no habian de 
producir ninguna obra de arte digna de tal nom- 
bre hasta que su gusto estuviese suficientemente 
depurado para apreciar en todo su valor el mento 
del poema. Southey escnbio tres poemas o leyen- 
das de argumento espanol: Card Fernandez, El 
rey Ramiro y Rodrigo el ultimo de los godos. 

Walter Scott pertenece a este periodo, no por 
el maravilloso ciclo de sus novelas, que no empe- 

z6 hasta 1814, sino por sus poemas, tambien inspirados en el romancesco 
recuerdo de los highlanders de Escocia, evocado por Macpherson, y en los 
paisajes tan bellamente melanc61icos de aquella regi6n septentrional. Uno 
de estos poemas, de asunto no escoces y escrito ya durante nuestra guerra 




Walter Scott. 

(1771-1832) 



228 



X- REIN ADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PER/ODO 



de la Independencia, es La vision de don Rodrigo, cuyas fuentes de inspi- 
raci6n son los romances espanoles, los recuerdos de los grandes descubri- 
mientos de los siglos xv y xvi y el entusiasmo causado en Inglarerra por la 
resistencia del pueblo espanol a Napoleon. 

83. Literatura alemana. Herder. Goethe. Schiller. Los 
Schlegel. El efecto del falso Osin en Alemania no fu6 menor que 
en Inglaterra; por lo contrario, puede afirmarse 
que fu6 mas intenso y trascendente, ya que el 
genio germanico, filosofico de suyo, en seguida 
transformo el contenido sentimental de aquellas 
leyendas ap6cnfas en una doctrina cierta, por lo 
menos en parte, y que tnunfante y dominadora ha 
sobrevivido al descr6dito de la obra literaria que 
fu6 su origen. 

El iniciador de esa transformaci6n es Juan 
Godofredo Herder (1744-1803), teologo y critico 
literario que vi6 en los cantos de Osian la voz es- 
ponteneamente poetica de la raza celtica. Todos 
los pueblos tienen esas voces (stimme der Vol- 
ker), expresion de su primitive y colectivo senti- 
miento de la belleza, y que es la fuente de la le~ 
gftima y autentica poesia popular, muy superior a 

la erudita. Con esta doctrina por criterio, Herder se dedico al estudio lite- 
rario de la Biblia, que como te61ogo protestante conocia admirablemente, 
y public6 el Espiritu de la poesia hebraica y Documentos mas antiguos del 
g&nero humano. Extendib luego su campo de estudio a la poesia popular 
de vanos pueblos, y su ultima obra fu6 El Cid, poema inspirado en setenta 
romances espanoles, que conocia por traducciones francesas. Claro es que 
en aquel tiempo aiin no se distinguia, como se ha hecho despu6s, entre los 
romances viejos y sus posteriores imitaciones literarias, a pesar de lo cual, 
como dice Ram6n Men6ndez Pidal (1), no se ha dado despu^s en Alemania 
una interpretaci6n tan artistica de la leyenda del Cid como la di6 Herder 
con sus imperfectos elementos. Por Herder nuestro Rodrigo Diaz de Vivar 
fue popularisimo en Alemania. 

Tambien fue Herder quien convirtio al osianismo, iniciaci6n de todo 
este movimiento hacia la poesia primitiva y popular, y, por tanto, anticla- 
sicista, al gran Goethe. Nacido este el 28 de Agosto de 1749, se educ6 lite- 




Goethe. 

(1749-1832) 



(1) L'Epopte castillane, p&g 250. 



229 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 




Shakespeare. 

(1563 - 1615) 



rariamente con la lectura de la Biblia y de Klopstock, y despues con el es- 

tudio del Laocoonte, de Lessing. Herder le familiarize con el falso Osi6n, 

Shakespeare y Goldsmith. Su entusiasmo por el 
primero no tuvo limites: "Osidn, decia, ha su- 
plantado a Homero en mi corazon". A su 6poca 
osianica pertenece Werther (1774). En 1786 hizo 
su viaje a Italia, que le convirtio de nuevo al 
clasicismo de Homero; pero nunca desapareci6 
de su espiritu el sedimento leyendario que Her- 
der habia puesto en el. El Fausto, que no se pu- 
blico hasta 1831, mas cuya composition abarca, 
puede decirse, su vida entera, nos ofrece los dos 
aspectos fundamentales de Goethe: la primera 
parte es una leyenda medioeval; la segunda es 
clasica, e inferiorisima a la primera. Desde 1775 
habitaba Goethe en Weimar, a expensas y es- 
plendidamente agasajado por el Principe, insig- 
ne protector de ciencias y letras; atraidos por el 

augusto mecenas, y en torno del gran poeta agrupronse los hombres 

mis ilustres de Alemania, mereciendo la ciudad el glorioso titulo de Ate- 

nas germdnica. Entre las lumbreras de aquella 

corte brillo Schiller, intimo * migo de Goethe des- 

de 1794. 

Juan Cristobal Federico Schiller vivio de 

1759 a 1805. Educado solidamente en el clasicis- 
mo greco-romano tradujo a Euripides y a Virgi- 

lio, compuso el poema Los dioses de Grecia y 

arreglo para el teatro de v/e, ..ar la Fedra, de 

Racine. Pero a este elemento mTOihe,^ dasico, 

juntose en su alma el sentimennh^' K> el si- 

glo xvin con la lectura de Rouss . y i Ho l Ver- 

ther, si bien transformado por "it* p i Mnento 

viril y batallador y muy poco m- I uv j. Fogo- 

so republicano en los principios, J uiiler exalt6 a 

los revolucionarios y abomino de los tiranos; para 

el eran tiranos cuantos gobernantes no se confor- 

man con abdicar ante la revoluci6n. La obra de 

Schiller es triple: como historiador escribi6 la Historia de la separacidn de 

los Paises Bajos (1799), tQu6 es la Historia Universal? y la Guerra de los 

treinta anos; distinguese Schiller en sus historias por la vehemencia y exal- 




Schiller 

(1759-1805) 



230 



X-REINADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PERtODO 

tacidn del estilo, las elocuentes y po&icas declamaciones contra los tiranos 
y su odio al catolicismo y a Espana. Describiendo, por ejemplo, la ejecucidn 
de los condes de Egmont y de Horn en la plaza de Bruselas, dice: *Rein6 
tal silencio en la anchurosa plaza que en todos sus dmbitos se oyd el golpe 
del hacha sobre elcuello de Egmont Ese golpe resuena todavia*. Como 
autor dramatico, son sus principales producciones: Los Bandidos, Fiesco, 
Intriga y amor, Don Carlos, la trilogia de Wallenstein, Maria Stuard, La 
Doncella de Orleans y Guillermo Jell, todas inspiradas en el mismo pensa- 
miento: la corrupci6n de las cortes, la pintura sombria del tirano, la apoteo 
sis de las victimas de la tirania y de cuantos se sublevan o conspiran. Como 
poeta lirico, Resignacidn, Ideal y uida, Dignidad 
de las mujeres, La Campana, etc.; por este ultimo 
aspecto es mucho menor su influencia en nuestra 
literatura que por los de historiador y autor dra- 
mdtico. 

Los hermanos Schlegel Augusto Guiller- 
mo (1767-1845) y Federico (1772-1829) - siguien- 
do la via trazada por Herder, sistematizaron los 
principles de la literatura que Mme. de Stael llamo 
despues romdntica en contraposition a la clasica, 
y que, como resulta de estos breves apuntes, ve- 
nia elabordndose en Inglaterra y en Alemania si- 
multaneamente. Augusto es el autor de las Lee- Federico Kiopstok. 

clones de Literatura dramdtica de que hablamos ( 

al tratar de Calder6n; Federico hizo representar 

en elteatro de Weimar, el 29 de Mayo de 1802, su tragedia Alarcos, inspi- 
rada en nuestros romances del Conde Alarcos, y que Ram6n Men6ndez 
Pidal califica de primer drama romdntico. El selecto piiblico de Weimar 
recibi6 la obra con sorpresa y hostilidad; pero Goehte se Ievant6 de su 
asiento, lleno de c61era, e impuso silencio a los espectadores. iTal era el 
prestigio del gran poeta! 

Asi, mientras nosotros seguiamos entregados al pseudo-clasicismo, 
nuestra literatura medioeval y del Siglo de oro revivia en Inglaterra y Ale- 
mania como bandera y modelo del naciente romanticismo. 

84. Italia. Alfieri. Italia. No es indispensable aqui otro re- 
cuerdo que el de Victor Alfieri (1749-1803), el insigne tragico cl&sico, o, 
mejor dicho, restaurador de la tragedia clasica, que quiso volver a su her- 
mosa sencillez antigua, aunque sin conseguirlo, porque tales resurrecciones 
del pasado son imposibles. Ms que por su forma, Alfieri influyo en la li- 

231 




SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

teratura espanola por el fondo doctrinal de sus argumentos, en que palpita 
el mismo entusiasmo fervoroso por la libertad y la misma sana contra el ti- 
rano, concebidos ambos conceptos libertad y tirania de un modo abs- 
tracto o gen6rico, como por Schiller. Schiller y Alfieri son en este sentido los 
iniciadores de la literatura de nuestra tierra que podemos llamar progresis- 
ta, ya que los vates, escritores y oradores de este partido la cultivaron 
siempre con sumo cariiio. Alfieri, como Schiller y como cuantos siguieron 
las huellas de ambos, sentia especialisima malquerencia contra Felipe II, 
protagonista de una de sus tragedias. Y que espanol, poeta, escritor u ora- 
dor progresista, inspirado directa o indirectamente en la tradici6n de Schi- 
ller y Alfieri, no los ha imitado en esto tambien? Lanzar contra Felipe II 
unos cuantos improperios en detonantes versos o fulminea prosa, parece 
ser la c6dula de inscripci6n en este grupo politico-literario. 

85. Caracter general de este periodo en Espana. Re- 
cordemos lo ya transcrito mas arriba de Menendez Pelayo: "Con diez o 
*doce afios de rezago ibamos siguiendo todos los pasos y evoluciones de 
11 de Francia". En el reinado de Carlos IV, el capitin de Caballeria D. Ber- 
nardo M. de Calzada tradujo la Logica de Condillac, D. Valentin Foronda 
puso el mismo libro en dialogos adecuados para que lo aprendiesen los 
ninos, D. Ram6n Campos expuso la doctrina de Desttut-Tracy en su obra 
El Don de la Palabra (1804). Los excesos de la revolution francesa asusta- 
ron a muchos al Conde de Floridablanca entre ellos , produciendose 
una reaccidn contra las nuevas ideas, pero fu6 momentanea, y Aranda, Go- 
doy y Urquijo llevaron el regalismo y el economismo mas alia que habian 
ido en el reinado anterior; Urquijo intent6 aprovechar la muerte de Pio VI 
para declarar independiente a la Iglesia espanola, y Godoy inicio la des- 
amortizacion. El mismo Godoy se las echaba de esceptico y hacia chistes 
volterianos; en plena audiencia, o, mejor dicho, corte, que asi eran sus au- 
diencias, dijo en alta voz a los frailes, refiriendose al destronamiento del 
Papa por los franceses: "tConque el Espiritu Santo se ha vuelto perdiz?. . . 
"Si, perdiz, con sus patitas coloradas" (1). Inquisidor general era una de 
sus hechuras: D. Ram6n Jose de Arce que, segiin Laforest, "debia su posi- 
ci6n a galanteos". "Hombre instruido escribi6 Alcala Galiano , de con- 
"dicion suave, y, mas que otra cosa, cortesano, al que la malicia popular 
"hasta achacaba estar casado; claro desatino, pero indicio de que no veian 
"en 61 las gentes a un sucesor de Torquemada" (2); y "altogrado en la 



(1) Alcal^ Galiano: Recuerdos de un anciano, pag. 59. 

(2) Idem, pag. 79. 



232 



X" REIN ADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PERJODO 

masoneria", al decir del Marques de Villa- Urrutia. Con tal inquisidor ya 
se comprende lo que seria la Inquisici6n en estereinado. *Se entreteniaen 
perseguir y castigara "falsas beatas inventoras de milagros (1), y dejaba 
circular casi libremente los libros racionalistas venidos de Francia. 

86. Godoy y las letras: A) El mecenazgo de Godoy. 
B) Godoy y la ensenanza. A) Godoy protegio a muchos literatos 
y hombres de ciencia. Desde antes de ser primer ministro siguid esta con- 
ducta, encaminada, sin duda, al logro de sus empresas politicas, o, quizes 
mejor, a la justificacidn posible de su injustificable valimiento. En su bio- 
grafia de D. Leandro Fernandez de Moratin (2) cuenta D. Manuel Silvela 
que, no atinando con la manera de abrirse camino, a lleg6 a saber Mora- 
tin que un musico de la Capilla Real, llamado Marolini, componia versos 
"ridicules y bufonescos que agradaban mucho al Conde de Floridablanca, y 
tt discurri6 que otros que no lo fuesen tanto, pero que siendo del mismo ge- 
"nero, se acomodasen al paladar de su Excelencia, deberian complacerle 
"mis. Compuso, pues, un romanz6n de aquellos que no le costaban sino el 
"precio del papel y el trabajo material de escribirlos, y se lo remiti6. jCudl 
"hie su sorpresa cuando supo que el ministro habia juzgado sus versos 
"harto mis benignamente que su autor, que los habia hecho leer a la 
"mesa, y que lo que es mas, que se los habia dado al oficial mayor de 
"Secretaria D. Sebastian Pinuela con orden que se le premiase con un 
"beneficio simple". No fue cosa mayor el beneficio, reducido a 300 duca- 
dos; sin embargo, Moratin se ordeno de primera tonsura (9-Oct.-1789), y 
copiemos otra vez a Silvela: 

"Ya por este tiempo empezaba a obtener favor D. Manuel Godoy, 
"guardia de corps, compafiero de cuartel y amigo de D. Francisco Berna- 
u beu, sujeto honradisimo y muy aficionado a los literatos. Conocianse ca- 
"sualmente Bernabeu, Moratin, Forner y Melon. . . El primero present6 a 
"los otros a D. Luis Godoy, guardia tambien, y prendado de ellos, los re- 
"comendb a su hermano que ya en el afio de 90 gozaba de la ms alta in- 
"f Juencia. Fueron Moratin y Forner presentados por Bernabeu a D. Manuel 
"Godoy, a quien no pudieron menos de parecer ambos lo que efectivamen- 
"te eran, y desde este momento se declar6 su protector. Forner fu6 nom- 
"brado fiscal de la Audiencia de Sevilla, y a Moratin se le confirib, el 3 de 
"Octubre del mismo ano, un beneficio en la iglesia parroquial de Montoro 
"que le ofrecia una subsistencia desahogada, unida a una pensi6n de 

(1) Alcala Galiano Recuerdos de un ancmno, pag 79 

(2) Inserta al frente de las Obras postumas de Moratin publicadas de orden y a cxpensas del Go- 
bierno de S M (tres tomos) Madrid, 1867 

233 



SALCEDO - LA UTERATUM ESPANOLA - TOMO It! 




Manuel Godoy, Principe de la Paz. 

(1764-1851) 

(Retrato por Goya. - Casa Real.) 



(Pot. Moreno.) 



234 



X - REINADO DE CARLOS IV - EL 'TEATRO EN ESTE PER/ODO 

" 600 ducados sobre la mitra de Oviedo". En 1793 Moratin dijo a Godoy 
que deseaba viajar por el extranjero, y el favorite se apresurd a concederle 
30.000 reales para los gastos del viaje. Durante este vac6 la plaza de se- 
cretario de la interpretaci6n de lenguas, y a una mera indication de Meldn, 
Godoy la confiri6 a su poeta predilecto, con honores de Secretario de Su 
Majestad (4-Octubre-1796). Andloga protecci6n recibieron otros escritores; 
los que trataban de materias sociales y politicas, con su cuenta y raz6n, ya 
que Servian al Gobierno, como el clerigo riojano D. Juan Antonio Llorente, 
que fue secretario del Consejo Supremo de la Inquisici6n y maestrescuela 
de la Catedral de Toledo, por sus Memorias historicas de las cuatro Pro- 
uincias Vascongadas, escritas para preparar la abolici6n de los fueros, en 
cuyo sentido tambien trabajd D. Joaquin Traggia, el cual como ya se 
dijo en el primer tomo de esta obra (pag. 7) Iieg6 a sostener en serio la 
ridicula paparrucha de que el vascuence habia sido inventado en el si- 
glo vni con el prop6sito de fingir una independencia que nunca tuvieron 
los vascones. 

El favor de Godoy formo un grupo de literatos especialmente afectos a 
su persona, representado en el campo de las Bellas Letras por Moratin, 
Don Pedro Estala, buen traductor de las obras clasicas griegas, y el abate 
Mel6n, a quien el Gobierno habia dado el cargo de juez de imprenta. El 
grupo vino a quedar reducido a este triunvirato, en parte por el caracter re- 
traido, o, mejor dicho, epiciireo de Moratin, poco a proposito para hacerse 
amigos y parciales, y en parte principal por la impopularidad creciente del 
Principe de la Paz. Adulbanle en piiblico hasta un extremo ultra- vergon- 
zoso; pero cuantos no disfrutaban directamente de su protection, y aun 
estos mismos cuando se creian fuera de la vigilancia de sus espias, execra- 
ban al Favorito como a ludibrio y deshonor de la corte que le habia exalta- 
do y de la naci6ri que le soportaba; era que el sentido moral se rebelaba 
enrgicamente contra el origen del Poder ejercido por Godoy, y contra la 
manera jactanciosa e inmoralisima con que lo ejercia. De esta impopulari- 
dad participaban, naturalmente, sus hechuras y protegidos. Formdse contra 
Godoy una formidable oposici6n que en el orden politico se Ham6 partido 
fernandino, en la esfera religiosa y moral se manifest6 por la protesta de 
cuantos s61o veian en el Favorito un pecador piiblico y escandaloso, y tam- 
bien se reflejo en la literatura, dando importancia a la tertulia de Quintana, 
donde se hacia guerra al triunvirato godoista. 

B) Los que a nombre y en defensa de Godoy escribieron las Memo- 
rias del Principe de la Paz, cuentan que merced a los esfuerzos del Valido 
la instruccibn primaria alcanz6 extraordinario desarrollo. Las escuelas de 
primeras letras, dicen, quedaron establecidas " hasta en los pueblos mis 

235 



SALCEDO ~ LA LITER AT UR A ESP Aft OLA - TOMO III 

pequenos y en las aldeas y cortijadas". Para tantas escuelas hacian falta 
muchos y buenos maestros, y a esta necesidad acudieron las reales drde- 
nes de 11 de Febrero y 19 de Marzo de 1804, por las que fu6 sacado el 
magisterio de su miseria y abyecci6n, constituido en carrera con excelente 
organizacion uniforme y decorosas dotaciones. En las Escuelas Pias exten- 
di6se la ensenanza elemental al Dibujo lineal, Geometria, Historia Natural 
y Fisica. Para mayor ilustracion de los alumnos, hacianse lecturas gradua- 
das, a cuyo fin publicdbanse traducciones de Blan chard, Campe, etc.; y "a 
nuestros literates hacen decir a Godoy los autores de sus Memorias 
les pedia yo tambien manuales y cartillas de higiene, de economia rural 
y dom^stica, de deberes religiosos y civiles y de enserianza religiosa que 
guardase armonia perfecta con los demAs estudios". 

Con raz6n observa el Sr. Gil y Zirate (1) que tal pintura contrasta con 
el estado lastimoso de la instruction primaria en los primeros aiios de Fer- 
nando VII. Verdad que habia pasado por Espana el terrible cic!6n de la 
guerra de la independencia; pero todo induce a creer que el cuadro trazado 
en las Memorias de Godoy es exageradisimo. Continu6, en efecto, durante 
el reinado de Carlos IV el movimiento iniciado en el de su padre, soste- 
nido por las Sociedades Econ6micas de Ainigos del Pais, o, mejor dicho, 
por los hombres que ansiaban y trabajaban en estas Corporaciones por la 
regeneraci6n de la patria, entendida al modo de Campomanes y Jovella 
nos, y el merito de Godoy estriba en haber dejado hacer, y aun en haber 
alimentado su vanidad de gobernante improvisado con infulas de genio, 
prestando su nombre y la protecci6n oficial de que disponia, en favor de 
todo aquello que sus contertulios y aduladores caseros ofrecianle como 
mejor ornamento de su pomposa gloria. 

La Congregacidn de San Casiano habia desaparecido en el reinado de 
Carlos III (1780), substituyendola un Colegio acad6mico del noble arte de 
primeras letras, que venia a ser la misma Congregacidn secularizada. En 
el reinado de Carlos IV reemplaz6 al Colegio una Academia de primera 
educacidn (25-Diciembre~1791), dependiente de la Secretaria de Estado, y 
en 1804 fu6 suprimida la Academia, declar&ndose libre la profesi6n de 
maestro, sin otro requisite que probar suficiencia ante la Junta de exdme* 
nes. Era esto un progreso; pero, por lo pronto, trajo la consecuencia de 
suprimirse casi absolutamente las escuelas gratuitas, pues las dotaciones 
de que hablan las Memorias de Godoy no existieron mis que en la imagi- 
naci6n de 6ste o de los que escribian a su nombre, y los maestros, para 



(1) De la instruccidn ptibtica en Espana Tomo I, p&g. 241 y siguientes 

236 



X- REINADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PERtODO 

vivir, habian de exigir honorarios a sus alumnos. Mis todavia: como en 
los pueblos pequenos no habia suficiente niimero de alumnos de pago, los 
maestros trasladironse a las poblaciones crecidas, y quedaron la mayor 
parte de aquellos sin ninguna escuela gratuita ni de pago. 

Los unicos establecimientos en que se daba gratuitamente la ense- 
fianza, no s61o primaria smo de gramatica y filosofia, con mis o menos ex- 
tensi6n f segiin las circunstancias de cada uno, eran los conventos, donde 
los habia, y en las ciudades las Escuelas Pias. En 1806, esto es, cuando 
concluia ya el periodo, ocupAbase el Consejo de Castilla en redactar un 
plan general de escuelas, de que no queda otro rastro sino una circular de 
5 de Abril de aquel afio, disponiendo que en todas las capitales de provin- 
cias se constituyan, interin se hacia el plan, una Junta de examen de maes- 
tros. A este proyecto, que no Heg6 a realizarse, refi&rense sin duda las 
Memorias de Godoy al hablar de la uniformidad que se dio que se pen- 
saba dar, debieron decir a todas las escuelas del reino. 

Jactase igualmente el Favorito en sus Memorias de la creaci6n de la 
Escuela de Veterinaria en Madrid (18~Octubre-1793); pero tambten esto 
venia del reinado de Carlos III, que fue cuando se mand6 pensionado a la 
Escuela de Alfort a D. Bernardo Rodriguez (1776) y a D. Segismundo Ma- 
lats y D. Hip61ito Esteve (1783), que fueron los verdaderos fundadores de 
la Escuela, y a pesar de su fundaci6n sigui6 en toda Espafia el sistema de 
aprender la profesidn de albeitar privada y practicamente; la misma Es- 
cuela arrastr6 una vida linguida y miserable; hubo periodos en que no se 
daba mds que una leccion semanal, y no fu6 cosa seria hasta las reformas 
de 1817 y 1828. 

Al escolapio P. Navarrete de Santa Barbara debese la restauracidn en 
Espafia de la ensefianza de sordo-mudos y ciegos (v6ase tomo II, psig. 145) 
con el establecimiento de una escuela en Madrid (1794), y, algunos anos 
despues, ef piadoso sacerdote D. Pedro Albert fund6 otra en Barcelona. 
De creer a las Memorias de Godoy, 6ste fue quien lo hizo todo; pero lo real 
es que la Sociedad Econ6mica Matritense fu6 quien tomo por su cuenta el 
desenvolvimiento de tan piadosa educaci6n de anormales, solicitando la 
creaci6n de un Colegio (1802), lo cual se hizo por el Gobierno en 1804, 
dotndolo con imposiciones sobre mitras. 

Finalmente, las Memorias de Godoy presentan a 6ste como el intro- 
ductor en Espafia del sistema de Pestalozzi (1). Lo que pas6 es lo siguiente: 



(1) El iamoso pedagogo suizo, Juan Enrique Pestalozzi, nacid en Zurich (12 de Enero de 1746) y 
mur.6 en Brugg (17 de Febrero de 1827) Fundd ei establecimiento agncola de Neuhof para educacttn de 
niflos pobres (1775) Escribib (1777) las cartas Sobre la education de la juuentud en los campos Es famosa 
su novela P edag6gica Leonardo y Gertrudis (1781-1787) Estuvo al frente de los Institutes de Burgdorfe 



237 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAffOLA ~ TOMO III 

Francisco Voltel, capit&n de tropas suizas al servicio de Espana, pas6 a su 
tierra como oficial reclutador en 1801, y de alii trajo el entusiasmo por 
Pestalozzi; a su vuelta establecio en Tarragona una escuela pestalozziana 
para los niiios de los militares de su regimiento con el oficial b&varo 
Schmeller y el cape!16n Dobely. De esta escuela se deriv6 la de Santan- 
der, de que fu maestro Dobely, fundada por la Sodedad Qantabrica, de 
que era presidente el Duque de Frias, cuyo secretario, el presbitero don 
Juan Andiijar, se hizo fervoroso pestalozziano, y tradujo los principales 
libros del maestro. Andiijar movio la influencia de Amor6s, el listo, tra- 
vieso e intrigante favorito del Favorito, y de aqui surgi6 la Escuela Pesta- 
lozziana de Madrid, instalada en la calle Ancha de San Bernardo (1. de 
Agosto 1806), que tomb el rimbombante titulo de Real Institute Pestaloz- 
ziano, y a poco Real Instituto Militar. Amoros se hizo director, empezaron 
los disgustos, y el 13 de Enero de 1808 el Principe de la Paz suprimi6 la 
instituci6n por una real orden en que se decia que "algunos padres de fa- 
"milia se ban manifestado descontentos del Instituto, y las actuates cir- 
"cunstancias no permiten continuar los gastos que ocasiona". 

87. Los teatros de Madrid en Jos primeros tiempos de 
este rein ado. Organization de las companias. Teatros en 
provincias (\). Al empezar el reinado de Carlos IV habia en Madrid 
tres teatros: Principe, Cruz y Cafios del Peral, los tres propiedad del Ayunta- 
miento, el cual tenia arrendado el tercero a una compania de opera italia- 
na, y administraba los otros dos por medio de una Junta, compuesta del 
Corregidor (presidente) y dos regidores (vocales), con algunos empleados 
(contador, secretario, revisor, escribano, etc.). El producto liquido de las 
funciones era para la Beneficencia (Hospital del Buen Suceso, Hospicio, 
Ninas de la Paz, etc.). Como en el Siglo de oro, el autor figuraba al frente 
de cada compania, si bien no ya con el caricter de empresario, sino de au- 
toridad intermedia entre los cbmicos y la Junta. Componianse las compa- 
nias de damas primera, segunda, terceras (que eran primeras en lo jocoso 



Iverdon.'Lo mas complete para conocer la obra de Pestalozzi en si misma y su reflejo en Espana es el largo 
articulo Pestalozzi en la Biblografia Pedag6gica de obras escritas en castellano o traducidas a este 
idioma por D. Rufino Blanco, premiada por la Biblioteca Nacional en 1904. Madrid, 1910. La monografia de 
Pestalozzi esta en el tomo HI, pag. 83 y siguientes. Se ha impreso tambien aparte. Esta expuesto y resumido 
todo en este trabajo magistral; citaremos, entre otros innumerables estudios alii resumidos, el opiisculo 
Pestalozzi in Spanien (Pestalozzi en Epana) de Morf (1876), adicionado por Dittes (1879) y traducido al 
castellano (Boletin de la Institucidn libre de enseflanza. Tomo XI). 

(l)\ Sobre la materia de este niimero y siguientes veanse Alcala Galiano: Recuerdos de un anciano, 
Revilla: Vida de Mdiquez, y, sobre todo, Cotarelo: Isidoro Maiquez y el teatro de su tiempo. Madrid, 1902. 

238 




La Tirana (Maria del Rosarlo Fernandez). 
(Retrato por Goya. Academia de San Fernando.) 



(Fot. Lacoste.) 



239 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

y una de ellas en el canto), cuartas, una sobresaliente para sustituir a la 
primera, y cuatro o cinco para los papeles inferiores. De hombres, galanes 
primero, segundo y tercero (6ste desempenaba el papel de traidor), siete u 
ocho galanes, denominados paries de par medio, un sobresaliente (susti- 
tuto del pimer galan), graciosos primero y segundo, barbas primero y se- 
gundo y un vejete. Cada compania tenia su personal de auxiliares y servi- 
dores (apuntadores, cobrador, guardarropa, compositor o musico, mancebos 
de aposento, cobradores de lunetas, mozos, traspunte, etc.). Cobraban los 
comicos: el partido, o sea un sueldo durante toda la temporada; v. gr., el 
primer galan y la primera dama, 30 reales diarios; la radon, s61o el dia que 
trabajaban, y que era, por ejemplo, para los que tenian 30 reales de parti- 
do, de ocho reales; y ayudas de costa, o gratificaciones, por navidad, car- 
naval y Corpus. 

Las companias alternaban en los dos teatros, haciendose los cambios 
al comienzo de la temporada de otono. Las dos companias con que se inau- 
gur6 el periodo eran las de Manuel Martinez, que contaba por primera 
dama a la Tirana, ya en el ocaso de su gloria escenica, y de segunda a 
Rita Luna, y en que ingreso Isidore Maiquez (1791); y la de Eusebio Ribe- 
ra, que tenia por principal ornamento a la graciosa Polonia Roche! , y don- 
de en breve habia de ser Rita Luna la primera dama. La parte material de 
los teatros, ya en lo relative a la instalaci6n de los espectadores, ya en el 
atavio esc6nico (decoraciones y vestuario), habia mejorado mucho con la 
reforma del Conde de Aranda en el anterior reinado; pero en 1791 aiin se- 
guian separados hombres y mujeres, excepto en los aposentos o palcos, y 
en el patio continuaban en pie muchos espectadores (la mosqueteria). Mis 
bellos y mejor acondicionados que los de Madrid, eran los teatritos de los 
Sitios Reales (Aranjuez, el Escorial y la Granja). En Provincias habia pocos 
teatros: el de Cadiz gozaba de reputation por sus condiciones y por el lujo 
con que presentaba las obras, cosa natural en una epoca en que, como 
escribe Ferndn Caballero, "era Cdiz el Rothschild de las ciudades y sus 
"comerciantes hacian vida de rumbo con la grandeza propia de embaja- 
"dores". Ya hemos dicho, al tratar de Forner, que de Cadiz saco este la 
compania y demas elementos para establecer el teatro en Seville. 

88. Reforma clasicista de los teatros. Real orden de 29 
de Noviembre de 1799. La Mesa Censor ia: Su fnd/ce expur- 

gatorio. Desde 1760 venian procurando los clasicistas la reforma del 
teatro, entendiendo por tal la prohibici6n de las obras del Siglo de oro y la 
organization y preparaci6n de autores, companias y locales para represen- 

240 



X-REINADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PERIODO 

^ wmmmm^mmmmmmi*mmmmmmmmmi^mmm*mmmmmmmammmmm*HHm 

tar tragedias y comedias a la francesa. Como al publico no le gustaba esto, 
se queria ejecutar autoritariamente. Al empezar este reinado, ya creian los 
intelectuales de la 6poca que las cosas estaban en saz6n para dar el golpe 
de Estado que impusiese al ignorante y depravado vulgo los cnones del 
buen gusto. Don Leandro Fernandez de Moratin elev6 a Godoy desde Lon- 
dres (1792) un memorial pidtendole la plaza de director absolute de los 
teatros para proceder a la reforma radical, y esta pretensi6n no fu6 atendi- 
da (1). El catedrdtico de Po6tica, de San Isidro, D. Santos Diez Gonzalez, 
buen humanista y tan estrecho y rigido en su pseudo-clasicismo que no ad- 
mitia otras obras teatrales que las que desarrollaran una ensenanza moral 
dentro de las tres imprescindibles unidades, desempen6 la censura de tea- 
tros durante once anos, y prepar6 un plan de reforma, que el ministro Ur- 
quijo, no menos clasicista que 61 y traductor de La muerte de Cesar, de 
Voltaire, impuso por Real ordende29 de Noviembre de 1799. 

En su virtud, se quit6 al Ayuntamiento la direction de los teatros, en- 
comendndola a una Junta presidida por el general Cuesta, el famoso cau- 
dillo de la guerra de la independencia, como gobernador del Consejo, Mo- 
ratin con titulo de director, Diez con el de Censor y un secretario. Esta Jun- 
ta, denominada Censoria o Mesa Censoria, hizo el fndice de las obras vi- 
tandas prohibidas, en que comprendio La vida es sueno, La prudencia en 
la mujer, El mdgico prodigioso, etc., y public6 seis tomos del Teatro nuevo 
espanol (2), es decir, de lo recomendado y permitido; quit6 a los actores 
toda intervenci6n en el elegir las obras, ordenandoles que ejecutaran sin 
rechistar cuanto la Junta dispusiese, bajo las ms graves amenazas; entre 
otras, la de no permitirles representar en ninguna parte de los dominios 
de S. M.; reform6 las companias, suprimiendo el autor, y reduciendo a 37 
los 59 artistas de que constaban ambas; aument6 los precios de las locali- 
dades, y para que no se perjudicasen los dos teatros, dispuso que uno ha- 
bia de empezar la funci6n a las cinco de la tarde y el otro a las siete y me- 
dia, alternando por semanas en estas horas. En suma, que la Junta todo lo 
tuvo en cuenta, menos una cosa: el publico. Y al publico le dio la real 
gana de retraerse, y en el primer semestre Heg6 el deficit a 200.000 reales. 
Salieron papeles satiricos contra la Junta: uno remedaba la confeccion del 
Diario de Madrid, y en la secci6n de P6rdidas ponia este gfacioso anun- 



(1) Vcase con que cuidado hay que manejar las fuentes, aim las que parecen mas autorizadas* Silvela 
en su biografia de Moratin, formada con los recuerdos personales de 6ste y las referencias de Mel6n, omite 
esta solicitud y cuenta en cambio que Godoy ofrecid esta direccidn absoluta a Moratin, despues del fracaso 
de la Junta Censora, y que Moratin no quiso aceptarla. 

(2) Madrid, Benito Garcia, 1800 y 1801 (seis volumenes en 8.). En los preliminares van publicadas las 
list as de las obras prohibidas jNada menos que 616! |Y no esta completa la lista! 

241 

SAJLCEDO. La Literature* Espaftola, Tomo 111 *6 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 

cio: "Quien hubiese encontrado toda la gente que iba a ver la comedia el 
*ano pasado, lapresentard en la Mesa Censoria, donde se le dard su ha- 
llazgo u . 

89. Fracaso de la dictadura clasicista. Como sucede siem- 
pre que sale mal un negocio, los de la Junta se desavinieron. Moratin no 
pudo sufrir el spero genio del general Cuesta, acostumbrado al ordeno y 
mando, y que, segiin cuenta Silvela, estuvo en una sesi6n a punto de tirar- 
le el tintero, y dimiti6. Para ver de atraer al piiblico," D. Santos Diez abri6 
la mano, e hizo representar las ms disparatadas obras de Cornelia, Zavala, 
etcetera; pero no pudo evitar que M&quez, al volver de Francia, organiza- 
se una compania para representar comedias en los Caiios del Peral, donde 
Melchor Ronzi habia conseguido imponer el espectaculo de 6pera espafio- 
la. Alternando con las operas, represent6 Mciiquez todo el repertorio de co- 
medias francesas contempordneas, prefiriendo las cortas, es decir, las que 
despu6s sellamaron piezas; pero el 1. de Enero de 1802 puso en escena 
Otelo, alcanzando gran 6xito, y desde aquel punto subio a la cumbre su 
reputation y Iogr6 aplausos el teatro extranjero, nada ms que por virtud 
de las condiciones escenicas de Mdiquez. El Gobierno hizo cesar la Junta 
de Reforma Censoria (R. 0. 24-Enero-1802), dejandola linicamente para la 
censura o revisi6n de piezas, y Ronzi fue empresario de los tres teatros. 
Quebr6, dejando a deber sus sueldos a los actores, y tras varias peripecias 
los mismos c6micos administraron los teatros desde la temporada de 1802 
a 1803. Ya no eran mds que dos, pues el del Principe se quemo por com- 
plete, terrible incendio que dur6 dos dias, y empezo en la noche del do- 
mingo 11 de Julio de 1802, a poco de acabar la funcion, que fue la comedia 
El Abate L'Epee. En 1805 estaba reedificado y ensanchado el teatro, gra- 
cias principalmente a Godoy, y en 1807 volvio el Ayuntamiento a dirigiry 
administrar los tres teatros. 



90. Isidoro Maiquez: Aclimato la tragedia clasica en Es- 
pafta. Isidoro Mdiquez nacio en Cartagena (17 Marzo 1768). Su padre 
era cordonero; pero abandono el oficio por el de actor en companias de 
segundo y tercer orden, de las que nunca representaban en Madrid, sino 
en las ciudades y villas de provincias, y tal fue la escuela del gran actor. 
M&quez entr& en las companias de la corte (1791) gracias a su mujer An- 
tonia Prado, actriz, si no de primer orden, muy celebrada en los papeles 
de graciosa. En 1798 trabajo ya Mciiquez como primer actor en los teatros 
de los Sitios Reales; en 1799 obtuvo licencia y una pequena subvencion 

242 



X- REIN ADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PERtODO 




Isidore Maiquez. 

(1768-1820) 

(Retrato por Goya. Colecci6n Marques de Casa Torres.) 



(Fot. Lacoste.) 



243 




SALCEDO " LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

(100 francos mensuales) para ir a Paris y estudiar a Talma (1), el gran actor 
de entonces, y alii estuvo hasta Marzo de 1801. En este afio hizo im segun- 
do viaje, y reapareci6 en Madrid como primer actor de la seccidn de verso 

de la compania, organizada por Ronzi, para dar 
en los Canos de Peral opera espafiola y obras dra- 
mdticas. Como ya se ha dicho, en esta tempora- 
da hizo muchas piezas francesas. El 1. de Enero 
de 1802 estrenb el Otelo, no el original, sino una 
tragedia francesa traducida, que provoc6 extraor- 
dinario entusiasmo, y ya sigui6 siempre desco- 
llando en primera linea, y acreditando en Espafia 
la tragedia cldsica, que no triunf6 aqui, como es- 
cribid Don Leandro F. de Moratin, por el 6xito de 
la Hormesinda, de su padre Don Nicolas, sino 
por las cualidades y condiciones escenicas de 
M&quez. 

Blanca y Moncasin o los malos venecianos, 
mala tragedia de Arnault estrenada en Paris 
(1799) le proporcion6 uno de sus may ores exi- 
tos, si bien la obra fue justamente censurada; 

pero MAiquez declamaba tan maravillosamente los romances endecasila- 
bos del traductor D. Teodoro de la Calle, que arrastraba al piiblico. Arriaza 
compuso una sAtira contra la tragedia titulada Reflexiones de entreactos, 
en que iba poniendo en solfa toda la pieza por este tenor: 

Y s61o a Moncasin le dan garrote? 
^Pues que, el autor no tiene su gaflote? 

Y no contento con esto, arremeti6 tambi6n con M&iquez, censurando 
su manera de declamar, que suponia imitaci6n servil y externa de Talma: 

Pero el pulm6n por mas que los anime, 
nunca en el coraz6n seran sentidos 
furores que desgarran los oidos. 
Senor, que aqui hemos visto muchos meses 
en Francia declamar. Y los franceses 
s61o saben gritar? Y que, ^esas gentes 
no hacen llorar un rato a sus oyentes? 



Francisco Jose Talma. 
(1763-1826) 



(1) Francisco J. de Talma naci6 en Paris el 15 de Enero de 1763 y murio el 19 de Octubre de 1826. 
Sali6 a las tablas en 1787, y su credito arranca del estreno de Carlos IX, de Chenier (7 de Diciembre de 1789). 



244 



X-REINADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PER/OOP 

<jY semejante zambra y griteria 
tal disonancia y confusi6n podria 
el tono ser jamas que inmortalice 
las lagrimas de Tito y Berenice? 
Talma el modelo fu6 job que ese Talma 
podra prestar su gesto y no su alma! 

La s&tira de Arriaza corrio por todo Madrid, y fu6 celebrada y reida 
aun por los m&s fervorosos admiradores de Mdiquez. He aqui la graciosa 
venganza que tom6 este: estren6 una comedia El gusto del dta por Don 
Andr6s Minano en que sale un Marques de Bombonera, poeta presumi- 
do, tonto y ridiculo, y Mdiquez caracteriz6 el papel de tal suerte, que todo 
el mundo vi6 en 61 la caricatura de Arriaza. Nadie se qued6 en Madrid sin 
ir a reirse de Arriaza, caricaturado por Mdiquez. 

Hasta la conclusi6n de este periodo, MAiquez siguio cosechando laure- 
les y aclimatando en Esparia la tragedia cldsica. jHasta el Cid fu6 represen- 
tado y aplaudido en la tragedia de Corneille mal traducida al castellano y 
no en la comedia de Guillen de Castro! Nunca faltaban contradictores a 
nombre del espanolismo, pero el talento de Miiquez prevalecia. Alcal& Ga* 
liano dice que era poco ilustrado, pero que tenia genio. "Su alta estatura, su 
"rostro expresivo, sus ojos llenos de fuego, su voz algo sorda, pero propia 
"para conmover, la suma naturalidad en su tono y en su acci6n, su vehe- 
"mencia, su emoci6n y aun lo intense, a falta de lo fogoso, de la pasi6n en 
"los lances ya terribles, ya de ternura profunda, constituian un todo digno 
"de ponerse a la par con los primeros de su clase de todas las nation es. . . 
"En los caracteres comicos no parecia MAiquez que representaba un papel, 
"sino que era el personaje representado; tal era la naturalidad de su ex- 
"presi6n y modos. Aunque poco aficionado a nuestro teatro antiguo, quiso 
"unavez representar el Pastelero de Madrigal, y admird alpiiblico... 
"Hasta aplausos con una mala comedia de Cornelia, aunque captendoselos 
"con bufonadas. . . Era de condicidn violenta, soberbio por estar ufano de 
"su merito, nada sufrido con los grandes y poderosos, altivo y dominador 
"con los pequefios e inferiores. . . Lo bueno y malo de su caricter le atrajo 
"frecuentes desventuras" (1). Fueron aventajados discipulos suyos Andres 
Prieto y Joaquin Caprasar, si bien nunca le llegaron, ni de lejos, y cuando 
trabajaron fuera de su direcci6n decayeron visiblemente. 

91. Pits Luna. Pepresenta el teatro espaftol del Sigh 
de oro. La gran actriz de este periodo fu6 Rita Luna apellido que 



<1) Recuerdos de un anciano. 
245 



SALCEDO-LA MTMATURA ESPAfiOLA - TQMQ I/l 



apeliidibase realmente Alfonso y Garcia (1), hija de un 
mal cdmico. Nad6 en MAlaga (28 Abril 1770). Anduvo por los teatros pro- 
vincianos 0a su padre y hennanas hasta 1788 que comenz6 a trabajar en 
|Jbld^^oiliA duodcima dama, sin sueldo, y con la raci6n de nueve rea- 
:$tt cuando irabajase, con obligacidn de salir en los acompafiamientos, y 
*haciendo m6ritos con los papeles que pueda desempenar y con su pronta 
*obediencia para su colocaci6n en caso de vacante*. Pronto se hizo notar 
representando la tragedia Hipermenestra, de Lamierre, traducida por Ola- 
vide (23 Abrif 1788). Fu6 un desastre, o, como luego se ha dicho, un pateo 
por los enemigos del clasicismo galicano; pero el Diario de Madrid (30 de 
Abril) public6 un articulo de D. Candido M. Trigueros haciendo especial 
menci6n de la joven Rita, que desempefi6 el papel de confidenta de modo 
tal que presagiaba una excelente actriz. En 1790 era segunda dama; enta- 
bldse una competencia entre Rita y la primera dama Juana Garcia Hugal- 
de (1791-1792), que concluyo con el triunfo indiscutido y complete de la 
primera; el papel de sultana en La esclaua del Negroponto, engendro dra- 
m<itico atribuido a Cornelia, fue para Rita (Febrero 1792) un inmenso triunfo. 
Rita sentia el teatro del Siglo de oro, y de 1795 a 98 hizo aplaudir con fre- 
nesi las principals obras del siglo xvn. Siempre se resistio a representar 
las seudo-clisicas, y cuando hacia una obra contemporanea como El FU6- 
sofo enamorado, de Forner, notabasele voluntaria frialdad (2). Tomo parte 
principal en la huelga de actores contra la reforma clasicista, y Moratin 
qued6 muy disgustado de su trabajo en El Baron. No desplegaba ella sus 
grandes facultades sino interpretando a los maestros del teatro espanol por 
antonomasia y por excelencia; porque su alma era intensa y fervorosamente 
espafiola, y pensaba y sentia como los espanoles de la centuria decimo- 
sptima. Por eso los clasicones de su tiempo la hicieron sufrir disgustos y 
humillaciones obhgdndola a representar sus obras, tan retbricas como in- 
sulsas, tratdndola a veces con rencoroso desden, y hasta para celebrar el 
triste triunfo que en 1799 obtuvieron proscribiendo el teatro nacional, la im- 
pusieron salir en una loa y con su propio nombre, a decir a unD. Hermdge- 
nes que criticaba la reforma clasicista: 

Esta bien, pero 
a nosotros no nos toca 
m&s que seguir con respeto 
las sendas que nos senala 
un ilustrado gobierno. 



(1) Rita Luna Apuntes biogrdfico& por Narciso Diaz de Escobar Malaga, 1900 

(2) *Lo ban hecho perfectamente escribia Estala a Forner los tres o cuatro que se sujetaron a 
mis advertencias, pero los padres maestros, Garcia y la Rita, que nada quisieron hacer en el ensayo, lo ban 
*hecho muy fnamente" 




Y al inaugurarse la temporada de 1801 (5 Abril) 
mente a declamar una arenga al piiblico, segun 
espanola era la loa, pero ni esto soportaban to 
arenga en versos campanudos y 

, , , iCWlteC*^^ 

al presentarme ante el ^w^.^-^** 'v*^>'^ '<^ 



tie gloria digno y de memoria eternal 
El dulce amor, el jtibilo, el respeto 
agitan nuestro pecho agradecido. . . 



Cotarelo hace notar que Rita y sus companeros no podian estar muy 
agradecidos a la Junta Censoria, que, ademas de tratarios como a quintos 
por el ordeno y mando, se habia incautado de los fondos del Montepio yju~ 
bilaciones y les adeudaba muchos meses de sueldo (1). Rita vi6 el derrum- 
bamiento de aquel Castillo levantado por la presunci6n intelectual aliada 
con el despotismo politico, y en la temporada de 1806-1807, ultima de su 
gloria esc6nica, di6 al piiblico lo mejor de su teatro favorito: La moza de 
cdntaro, La Estrella de Sevilla, El Desd&n con el Desdn> El Vergonzoso en 
Palacio, etc. Ella sola tremolaba la bandera del Siglo de oro contra Mi- 
quez, sostenedor del clasicismo francos. La lucha entre las dos tendencias 
literarias habia venido a cifrarse en dos actores insignes: Rita Luna y Mi- 
quez, y la mantenian, ella representando las obras de Lope, Calder6n, Mo- 
reto, etc., y 61, tragedias francesas traducidas. Nuestros literatos de la 6poca, 
aun contando los clasicistas con un Moratin, hacian un papel muy desaira- 
do; ni daban a Rita obras dignas de la tradici6n del Siglo de oro, ni a Mi- 
quez semejantes a las francesas que tanto admiraban. La escena se nutria 
del pasado espanol y del presente de extranjis; lo contempor&neo espanol 
s61o era un detalle insignificante entre aquella doble y encontrada corrien- 
te; y, sin embargo, en todas nuestras historias literarias se habia muy poco 
o nada de esto, que es la realidad historica, y mucho de los literatos es~ 
panoles de aquel tiempo, que apenas significaban en la contienda; es que 
se confunde la historia de la literatura espanola con el conjunto mas o 
menos orgnico de las biografias de los literatos espanoles. 

A fuer de espanola castiza, Rita Luna aborrecia su profesi6n, y s61o la 
consideraba como un modo de vivir. No quiso casarse con ninguno de sus 
companeros de oficio, y siempre dijo que s61o habia de contraer matrimo- 
nio con un hombre que la retirase de las tablas y pudiera mantenerla de- 



(1) Isidore Mdiquez, p*g. 119. 
247 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

corosamente. Vivi6 siempre con la obsesi6n de retirarse del teatro, y lo 
hizo a los treinta y seis aiios de edad, en la plenitud de su carrera y gloria 
eatral y no sin veneer una en6rgica y prolongadp csistencia del Ayunta- 
miento, que no queria desprenderse de la mujer que era el mejor orna- 
mento y el mayor atractivo de sus teatros, y ponia obstdculos a concederle 
la jubilaci6n a que tenia derecho. For fin hubo que concederle esta (11 de 
Mayo 1807), y vivid jubilada hasta el 6 de Marzo de 1832, que falleci6 en 
Madrid a consecuencia de una pulmonia. Los liltimos veinticinco aiios de 
su vida los pas6 consagrada enteramente a la devoci6n, siendo lo que se 
llama una beata. No fu6 hermosa; pero si de alta estatura, airoso cuerpo, 
gracia en los movimientos y ademanes, expresivos y parleros ojos y voz 
sonora y flexible. Cuantos la vieron y oyeron declamar decian que a pesar 
de sus defectos poco estudio a veces de los papeles, dirigirse frecuente- 
mente al piiblico y no a su interlocutor, etc. era inimitable en lo tierno 
y patetico, y que su voz llorosa, sus gemidos y sollozos en escena hacian 
derramar lagrimas a todos, y que no hubo mejor interprete de los afectos 
humanos, carino maternal, piedad filial, amor, celos y vanidad. Anadian 
que el puesto que dej6 vacante no se habia llenado jamds. 

92. Otros actores de esta epoca. Los limites de nuestra 
obra no permiten tratar de otros actores y actrices mas o menos notables 
del periodo. Citaremos unicamente a la mujer de Mdiquez Antonia Prado 
(naci6 en Cdiz 1765); Andrea Luna, hermana de Rita, y como ella primera 
actriz (naci6 en la Solana 1772); Antonio Robles, seud6nimo del hidalgo 
Don Manuel Bihuesca, que ocultaba su nombre por no chocar con sus pa- 
rientes; Juana Garcia Hugalde, ya citada como infeliz competidora de Rita 
Luna; Manuel Garcia Parra, que publico, en 1802, un libro sobre la histo- 
ria de su profesi6n; Rafael Prez, que hizo como soldado y sargento la gue- 
rra contra la repiiblica francesa, y no dej6 la profesi6n hasta 1829; Juan 
Carretero, galin con Rita Luna, que pasaba por ser el mejor galdn despues 
de Mdiquez, y que refundid varias obras de Tirso de Molina, representadas 
en 1826-28; Antonio Ponce, que rivalizaba con Carretero; Maria Garcia, 
hermana de Garcia Parra, a quien cant6 Moratin en el soneto A Clori, his- 
trionisa, en coche simdn 

Esa que v6is llegar, in^quina lenta, 
De fatigados brutos arrastada. . . 

Gertrudis Torre, aplaudida graciosa que trabajaba con MAiquez; Lorenza 
Correa t mujer de Garcia Parra, que se hizo cantante cuando se organiz6 la 

248 



X- REIN ADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PER/ODO 



LIBROS DEL SIGLO XVIII 



HISTORIA 

CORO - GRAPHICA 
' NATURAL Y EVANCELICA 

WLANUEVA ANDALUCIA PROmfCIASDE 



D.CARLOS HI 



dcAos otvervantef dtCranada 




Caulin Historia de Cutnand, Guayana y vertlentes del Orinoco. Madrid, 1779 

Portada reducida. 



249 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 

6pera espanola en Los Canos del Peral, y como tal cantante obtuvo luego 
grandes 6xitos en Italia; y Coleta Paz, que sustituy6 a Rita Luna en el pa- 
pel de primera dama. 

93. El tenor Manuel Garcfa. De todos estos actores y otros 
que por brevedad no se ban citado, merece recuerdo especial Manuel Gar- 
cia, que, como Lorenza Correa, dej6 la declamaci6n por el canto, y, aunque 
posteriormente a este periodo, fu6 el famoso tenor padre de la Malibrdn 
(Maria Felicia) y de Paulina Garcia, que cas6 con Mr. Luis Viardot Ma- 
nuel nacid en Sevilla (21 Enero 1775) y muri6 en Paris (9 Junio 1832). Estu- 
vo casado dos veces: la primera con Manuela de Morales, de quien no tuvo 
hijos, y la segunda con Joaquina Briones, ambas actrices y cantantes espa- 
nolas, madre la Joaquina de las dos celebres artistas citadas y del profesor 
de Miisica llamado tambten como su padre, fiste sali6 a escena por prime- 
ra vez el 16 de Mayo de 1798 a cantar una tonadilla, y pronto fu6 actor 
miisico de nombre en la compafiia de los Canos del Peral; para cantarlas el, 
compuso la letra y miisica de varias operas u operetas espanolas, o, mejor 
dicho, verdaderas zarzuelas; uno de sus grandes exitos la opereta Quien 
porfia, mucho alcanza (Noviembre 1802), lo fu6 principalmente por can- 
tar 61 mismo a la guitarra estas coplas, que se hicieron popularisimas: 

El navegante en el agua 
de continue esta votando; 
pero en cuanto llega al puerto 
se olvida de lo pasado. 

Tirana, mas que tirana, 
tirana, y andar, andar, 
que tengo mi coraz6n 
que no puedo suspirar. 

Tiranilla mia, tirana y andar 
que no puedo suspirar: jay, ay! 

Tambien tiene Cupido 

su calendano; 
para un dia de fiesta 

seis de trabaio. 

Vigilias muchas, 
pues si un dia se come, 

ciento se ayuna. 

Si los hombres tuvieran 

por labios sellps, 
se veria en las mujeres 

muchos impresos. 
Y aunque selladas, 

no por eso podrian 

liamarse esclavas. 

250 




X- REIN ADO DE CARLOS IV - EL TEATRO EN ESTE PER/ODO 

LIBROS DEL SIGLO XVII 

Senor. 



ERNANDO De !os Rlos OoroocL 
Procurador general*!* UsiflasFiljAmasi 
dize, Qoe por aucrle V.M.mandado ha- 
Harfc en las juntas que en ttieftro Real 
Confe;o de las iodias fe ban hecho,er* 
ca de laderroca quc ha de lleuar el foco- 
rroque V.MtCmbiaaaquellas partes,en quc fe le hama- 
dado dar fa parecor;? por razo de to q toca a fu oficio>di 
ra aqui las razooes qfo le ofrcce,como perfona^ ha mas 
de trey tita anos q nauega en aquetlas roares,y fc ha cxcr 
citado en eftajcicncia,y hechomuchas cartas de ma rear, 
y glouos,a cuya cauia tienc mocha noticia de todo lo q 
toca a cfta materta;y quiere prouar la conucncncia q ay 
para que fc configa lo que V.M.pretende,y lo quc puede 
icrcaufa deque el dichb focorro fc malogre : y juraio 
verbo facerdotis,que lo quc aqui dixere fera con coda fi- 
dclidadjconforroe fu U al enccnder^como conuiene al fer 
uicio de V.Magcftad. 

Eft c focorro conuiene a! feruicio deV.M.que tome fa 
derrota por el Cabo de Bueaatffperan^a, por las razonei 
figuientes. 

La primera,yprincipal,pof cftar elticpo tan adefante. 
La fegunda>por fer el tiempo el que conuicne,y mejor 
de! ano para hazer cfte viajc por e(te camino. 

Latcrccra,por fer cftanaucgacion tan vfada detantos 
anos,y conocida,y la mas breue de todas las que fe han 
dcfcubicrto. 

Laquarta,por yr en elarmadaPllotos praticos en elta. 
La quinca,porauer hecho en Manila vf o Goucrnado* 
D.lua dc Silua juta de Pilotos pratlcos,Caftcllanos,Por 
tugucfcs,y Olandefes,en quc todos conuinicron el hazer 
eftc viaje,y fer conueniete,y acertado, y porq tiempo fe 
a jia dc partir dc aqui. Vno de los quales cs lua Diaz Sol- 
tro,que efta prefirnte^ y efU aqui la carta que en razoo 
de/locfcriuioa V.M. yel dcrroteroenpoderde Martin 
Caftanoprocurador dc la cmdadde Manila. Y refpondie 



do 



Rios Coronel. Relacidn sobre la navegacldn a FlHpinas. 
Madrid, hacia 1620. Primera pagtna, reducida 



251 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 

Todo Madrid canto y se hart6 de oir cantar a todas horas y en todas 
paries estas coplas, que seguramente no acreditan a Garcia de poeta. 

Gfodoy, que concedia su protecci6n con el capricho caracteristico de su 
ignorancia y endiosamiento, en 1805 tenia por favorito al barbate la Cruz 
Antonio Pintos, y este favoritismo fue causa de la disoluci6n de la compa- 
nia de los Caiios, de que se apartase de su direcci6n a Maiquez y enco- 
mendddose al mismo Pintos, y, finalmente, de que se disgustase Garcia, 
el cual se march6 de Esparia en Febrero de 1807 con la Joaquina Briones, 
que todavia no era su mujer; al ano siguiente (24 Marzo) nacia en Turin 
la Malibrdn. 




252 



LA LITERATURA ESPANOLA. - EL CLA~ 
SIC1SMO n> XL ~ DlDACTICOa DON LEAN- 

DRO FERNANDEZ DE MORATIN (1) 





Estudios historicos y crfticos: Campoma- 
nes. Academia de la Historia. Los estudios 
hist6ricos, criticos y sociales siguieron desenvolvien- 
dose en la direcci6n que traian del anterior periodo. 
Don Pedro Rodriguez de Campomanes dej6 la direo 
ci6n de la Academia de la Historia en 1801 (27 No- 
viembre) y murio poco despues (3 Febrero de 1802); D. Vicente Gonzalez 
Arnao Iey6 su Elogio en la junta ordinaria de 27 de Mayo de 1803. La 
Academia, dirigida por el Duque de Almod6var (murid 14 Mayo 1794), 
por ! el Duque de la Roca, por el sabio D. Francisco Martinez Marina, a 
quien puede llamarse padre de la historia de nuestro Derecho, por Don 
Jos l e de Vargas Ponce y por D. Juan Perez Villamil, continu6 la serie de 
sus trabajos de investigaci6n y critica que estan al aicance de los estudio- 
sos : en los tomos IV y V de las Memories. 

95. Jovellanos en este periodo. Llaguno, Cean Ber~ 
mtidez. La vida de Jovellanos en este periodo tiene particular interns, 
y son sus principales efemSrides: 1794, apertura del Instituto Asturiano 



(1) 94. Estudios histdricos y criticos Campomanes. Academia de la Historia. 
95. Jovellanos en este periodo. Llaguno, Cedn Bermddez, 9&. Capmany. 97. Otros 
prosistas criticos: Sanchez, los Mohedanos, los Villanueua, el u Semanario erudito", 
Rodriguez de Castro, Garces, Capmany, Montengdn, Estala, Masdeu.98. Literatura 
religiosa El P. Ceballos, El P. Aluarado. 99. Fray Diego de Cadiz. 100. Don Lean- 
dro Fernandez de Moratin: A) Su biografia en este periodo. B) Critica. C) Moratin 
como poeta Unco. D) Moratin satirico. 

253 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 




Don Jos6 de Vargas Ponce. 

(1760-1831) 

(Retrato por Goya. Academia de la Historia.) 



(Fot. Moreno.) 



254 



XI -DID ACT/COS -DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORAT/N 

(6 Enero). Remisi6n a Madrid del Informs sobre la ley agraria (26 Abril). 
1795: recibe en Gijon el nombramiento de ministro de Gracia y Justicia 
(13 Noviembre). 1798: es exonerado del ministerio (15 Agosto), y regresa 
a Gijbn (27 Octubre). 1801: es preso en su casa (13 Marzo), y como reo de 
Estado fu6 conducido hasta Barcelona, donde le embarcaron para las Ba- 
leares; el 18 de Abril llego a la Cartuja de Jesus Nazareno, en Valldemosa, 
a treinta y seis leguas de Palma de Mallorca, donde permaneci6 hasta el 5 
de Mayo de 1802, que le trasladaron al Castillo de Bellver, en la bahia de 
Palma. Todavia no se saben concretamente las causas de este injusto des- 
tierro y prisidn de Jovellanos; lo ms probable, casi lo seguro, es que el 
austero soci61ogo y literato, no indignado, sino asqueado del espectculo 
ofrecido a la saz6n por nuestra corte, trat6 de ponerle remedio, y, natural- 
mente, choc6 con la reina Maria Luisa y con Godoy, viniendo de aqui su 
desgracia. No le abati6 esta: verdadero fildsofo y profundamente cristiano, 
en la hora de sus inmerecidas tribulaciones el insigne vardn se consold 
con el estudio; en Valldemosa aprendid Botdnica con el monje boticario, a 
quien habia conocido en el Paular, y fruto de aquellos anos fueron la tra- 
ducci6n de la Geometria de Raimundo Lulio, la Carta a Cedn Bermudez 
sobre arquitectura gotica de Inglaterra (5 Mayo 1805), la Descripcidn del 
Castillo de Bellver y de sus vistas y las Memorias sobre la Lonja de Palma 
y las fdbricas de los conventos de Santo Domingo y San Francisco de 
Paula de la misma ciudad. 

Uno de los aspectos m&s interesantes de la personalidad literaria de 
Jovellanos es el de historiador y critico de Bellas Artes, especialmente de 
arquitectura. El 19 de Enero de 1788 ley 6 ante la Sociedad Economica de 
Madrid su Elogio de D. Ventura Rodriguez, y en 1790 lo public6 con notas 
que, como dice Lamperez, son el primer esbozo de una historia de la arqui- 
tectura espanola (1). En una de las notas cita la obra que tenia escrita, y 
no publicada, D. Eugenio Llaguno y Amirola (2), Noticia de los arquitectos 
y arquitectura de Espafia desde su restauracion, la cual no habia de ver la 
luz hasta 1828 que la sac6 al piiblico el intimo amigo y bi6grafo de Jovella- 
nos D. Juan Agustin Cedn Bermudez con notas y adiciones. El mismo 
Cedn Bermudez public6, en 1800, el Diccionario historico de los mas ilus- 
tres profesores de Bellas Artes en Espana, obra que anticuada en muchas 
de sus partes e incompleta por haberse adelantado tanto despu6s en estos 
estudios, es hoy, sin embargo, de gran utilidad, y sigue constituyendo la 
base de investigaciones sobre la materia; es Idstima que no se haya reim- 



(1) Historia de la Arquitectura Cristiana Espaflola de la Edad Media. Tomo I, pag. 14 
<2) Consejero de Estado, ministro de Gracia y Justicia, elegido presidente de la Academia de la His- 
toria (13 de Junio de 1794), renuncid el cargo el dia 20 del mismo mes. Murid el 10 de Febrero de 1790. 

255 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

preso, y mas todavia que no se haya escrito el Nuevo Cedn Bermudez, o 
sea el Diccionario de artistas que reclaman actualmente los progresos de 
la erudici6n y de la critica, y mas, poseyendo elementos tan valiosos para 
esta empresa como las Adiciones al Cedn Bermudez, del Conde de la Vinaza 
(Madrid, 1894), Los Profesores de Bellas Artes murcianos, de D. Andr6s 
Baquero (Murcia, 1913), el Diccionario biogrdfico de artistas ualencianos, 
del Baron de Alcahali (Valencia, 1897), etc. etc. 

96. Capmany. Encuentranse tambien noticias preciosas de Be- 
llas Artes en los escritos de D. Antonio Capmany, nacido en Barcelona 
(24 Noviembre 1742), militar en sus mocedades se retiro en 1770 despues 
de haber hecho la guerra de Portugal en 1762 , fundador de una colonia 
de catalanes en Sierra Morena, humanista, critico, literato de positive y 
aun extraordinario m6rito, y, siendo Catalan, uno de los pocos escritores 
castellanos verdaderamente castizos que florecieron en esta epoca. Gran 
parte de su producci6n pertenece al reinado de Carlos III; pero en este de 
Carlos IV fue secretario de la Academia de la Historia, concurri6 a la ter- 
tulia de Quintana, y bri!16 en Madrid como principal ornamento de las bellas 
Letras (1). La Academia Espanola le tiene declarado, y con harta raz6n, 
autoridad de la lengua castellana; fue cristiano austero y patriota, tradicio- 
nalista mteligente, y, por este aspecto, precursor del romanticismo. Estaba 
enamorado de la Edad Media, y en plena moda clasicista, gustaba del 
arte gotico. 

97. Otros prosistas criticos: Sanchez, los Mohedanos, 
los Villanueva, el Semanario Erud/foy>, Rodriguez de Cas- 
tro, Garces, Capmany, Montengon, Estala, Masdeu. Ya en 
el primer tomo de este hbro se ha tratado de D. Tomds Antonio Sanchez, 
que de 1779 a 1790 pubhco su Coleccion de poesias castellanas anteriores 



(I) Las obras de Capmany son Memorias historicas sobre la marina, comercio y artes de la anti- 
qua ciudad de Barcelona, 1779 (cuatro tomos en 4. mayor), Historia critica de Espana, Arte de traducir 
el idioma francos al castellano (1776), Filosofia de la elocuencia (pnmera edicion, Madrid, 1777, segunda, 
Londres, 1812, tercera, Gerona, 1826), Discurso econdmico-polttico en defensa del trabajo mecdmco de los 
menestrales y de la influencia de sus gremios 1778, Discursos analiticos sobre la formacidn y perfec- 
cion de las lenguas y sobre la castellana en particular (1776), Algunos tratados entre antiguos reyes de 
Arag6n y principes infieles de Asia y Africa, 1786, Compendio hist6rico de la vida de Mahoma, 1792, Com- 
pendia hist6nco de la Academia de la Historia (Prefacio de las Memorias) Dejo ineditas Claue general 
de ortografia castellana, Ensayo de un dicctonano portdtil castellano y f ranees, Prases metafdricas y 
proverbiales de estilo comun y familiares en numero de 3G44, Ensayos poeticos, Obseruaciones sobre la 
arqmtectura g6tica f Extracto analitico de las leyes rodtas, Estado de la literatura en Espana a media- 
dos del siglo XVI, Idea de la cultura espanola y Catdlogo de autores clasicos gnegos y romanos traduci- 
dos en lenyua castellana desde el siglo XIV al XVIII 

256 



XI - DIDACTICOS ~ DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORAT/N 

al siglo XV, donde salieron a luz tesoros literarios como la Gesta de Mio 
Cid, el poema de Alejandro, las poesias de Berceo y las del Arcipreste de 
Hita. Los Mohedanos publicaron tomos de su Historia literaria hasta 1791; 
los hermanos Villanueva empezaron su Viaje literario a las iglesias de Es- 
pana en 1803; el Semanario Erudito se public6 hasta 1791; Rodriguez de 
Castro, hasta 1799 su Biblioteca Espafiola, continuation de la de Nicolas 
Antonio; Gregorio Garces dio a luz en 1791 su Fundamento del vigor y 
elegancia de la lengua castellana, en el mismo sentido espanolista o anti- 




SEV1LLA. Monasterio de San Isidro del Campo. 



(Fot. Rudt) 



frances que Capmany, el cual hasta 1794 fue publicando los cinco tomos 
empezo la obra en 1786 ; el Teatro historico-critico de la elocuencia es- 
panola, colecci6n de trozos de buena prosa en nuestra lengua. En este pe- 
riodo, y como ya queda apuntado en otro lugar, publicronse los seis to- 
mos de Sermones del P. Isla (1792-93) y terminaron de publicarse sus Car- 
tas familiares (1785-1790); de Montengon la novela Eudoxia y el poema 
Rodrigo (1793); D. Pedro Estala, con el pseudonimo de Ramdn Fernandez, 
empezo la Coleccidn de poetas espanoles (1789) que continu6 hasta 1820; 



257 



SALCEDO La Literatura Espaflola. - Tomo 111. 



17 



SALCEDO * LA LITERA7URA ESPANOLA - TO MO III 

Masdeu fu6 dando tomos de su Historia Crltica de Espana y de la civiliza~ 
cidn espanola hasta 1805. 

98. Literatura religiosa: El P. Ceballos. El P. Alvarado. 
Para la literature y poesia religiosas fueron el siglo xvm y, especialmente el 
periodo que estudiamos, de profunda y lamentabilisima decadencia. Ya he- 
mos citado, al tratar de Campomanes, al P. Ceballos. Fray Fernando de Ce- 
ballos y Mier nacib en Espeja, provincia de Cdiz (9 Septiembre 1732). 
Muri6 el 1. de Marzo de 1802 ; y desde 1863 este enterrado en la iglesia 
de la Universidad de Sevilla. Fu6 monje y prior del monasterio de San Isi- 
dro del Campo. De 1774 a 76 public6 los seis primeros tomos de su obra 
apolog6tica La falsa Filosofia crimen deEstado. El Consejo le nego )a li- 
cencia para imprimir el VII, por censurar en el las regalias de la Corona, y, 
segiin Men6ndez Pelayo (Het., Ill-pSg. 325), por criticar acremente ElEspi- 
rltu de las Leyes, de Montesquieu, y el libro De los Delitosy de las Penas, 
de Beccaria. Lo cierto es que Campomanes, admirador y protector de la 
obra, y por cuyo consejo la habia ampliado el P. Ceballos con las pruebas 
de la religi6n revelada, que no entraban en el plan primitive, en cuanto el 
autor se meti6 con las regalias, cambi6 de bisiesto. No se conform6 el P. Ce- 
ballos con la prohibici6n gubernativa, y fuese a Lisboa, donde hizo impri- 
mir el tomo VII (1800), intentando su pase de contrabando por la frontera. 
Instruyo un expediente sobre este caso el Regente de la Audiencia de Se- 
villa, y se dice que los disgustos sufridos por el P. Ceballos con tal motive 
aceleraron su muerte. 

El P. Ceballos fue un apologista de talento, de mucha erudici6n, ma- 
cizo en sus argumentaciones y de pluma fdcil, en ocasiones amena. Des- 
Iuci6 tan buenas prendas con sus violencias de estilo, extraordinarias y fe- 
roces, y a veces grotescas y depsimo gusto, como dice Men6ndez Pelayo. 
Y aiin es mis grave defecto comprender en una Apologia de la religidn 
catdllca la de instituciones que nada tienen que ver con la religidn, o que 
son a ella fundamentalmente contrarias, aunque hayan coexistido con la 
Iglesia en los pueblos cat61icos y sean combatidas o censuradas por los 
enemigos del Catolicismo. Pero ni es anticatdlico todo lo que combaten y 
censuran los enemigos de la Iglesia, m catdlico cuanto sostienen y profe- 
san los cat61icos. El P. Ceballos no lo entendia asi, y contra los fildsofos 
enciclopedistas defiende cosa tan de Derecho humano y orden civil, como 
que en el ej6rcito nacional haya mercenaries suizos, y barbaridad tan in- 
humana, y por ende tan anticristiana y anticat61ica, como el tormento en 
las causas criminales para hacer declarar a los reos. El autor de la Falsa 
Filosofia crimen de Estado concebia a los enemigos de la Iglesia como 

258 



XI- DIDACTICOS - DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATlN 
LIBROS DEL SIQLO XVII 

XAZARILLO 

DEMANZANfA- 

R E S,CON OT/A S 

cinco Nooclas. 



? OR 

tti ie Toitfa odturd it U >!//< dt 



PIRIGTDO A DON IVANYB/i- 
e.z de Segouia.cauallero del Or4en de 
Calatraua.y TjTorero general <Ie 
fu Mageftad. 

A no y 1620. 

CON PRIVILEGJO. 



U.VoT lariuda de Alon&Mortia 



Cort6s de Tolosa Lazarillo de Manzanares. 
Madrid, 1620. - Portada 



constituyendo un solo cuerpo u organismo, una especie de anti-Iglesia. To- 
dos los que se apartan de la ortodoxia son para 61 ateistas y demagogos, 
unos cinicos, otros solapados e hip6critas, pero unos y otros hermanos y 
perfectamente de acuerdo, como divisiones de un solo ej6rcito que se re- 
parten las posiciones para dar la batalla al enemigo comiin. For desgracia, 



259 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

el influjo del P. Ceballos en muchos de los apologistas que le ban seguido 
es considerable, y ms que por sus cualidades, por sus defectos. 

Tambten en este periodo empez6 su carrera de apologista el P. Fran- 
cisco Alvarado, despues tan famoso con el pseud6nimo de El Filosofo ran- 
do. Naci6 en Marchena (25 Abril 1756), a los diez y seis anos tomo el h- 
bito de dominico en el convento de Sevilla, y en 1788 empez6 a publicar 
sus Cartas de Aristdteles, que no se coleccionaron hasta 1829. Son una de- 
fensa del aristotelismo escotestico segiin la doctrina de Santo Tomis de 
Aquino. 

99. Fray Diego de Cadiz. El mis insigne representante de 
la literatura religiosa en esta epoca fu6 un orador maravilloso, o, mejor di- 
cho, un misionero apost61ico, Fr. Diego de Cadiz, que mereci6, como Juan 
de Avila, el dictado de apdstol de Andalucia. 

Naci6 en Cddiz (30-Marzo~1743) en una casa de la calle de la Bendi- 
ci6n de Dios, frente a la iglesia del Carmen (1). Empezo sus estudios en 
Grazalema, y despues con los dominicos en Ronda, que le deshecharon de 
la clase de Filosofia por incapaz. A los trece anos tom6 el habito de capu- 
chino en el convento de Ubrique, y tambten a los principios parecia inhci- 
bil para seguir carrera; pero luego se solt6 de tal modo, que se tuvo por 
milagroso, y fu6 el mejor de todos los discipulos. Dedicado a las misiones 
por pueblos y ciudades, perseverb en este ejercicio hasta su muerte, ocu- 
rrida en Ronda (24-Marzo-1800). Escribi6 mucho en verso y en prosa (2), y 
en el folklore piadoso ban quedado coplas suyas. No hay que acudir, sin 
embargo, a sus escritos ni a sus versos para justificar y darse cuenta del ex- 
traordinario efecto que produjo su predicac56n, sino a los testimonies de 
sus contemporneos. Basta uno: el de D. Jose Joaquin de Mora, volteriano 
recalcitrante, que en hermosos versos dijo: 

Yo vi aquel fervoroso capuchino, 
Timbre de Cadiz, que con voz sonora 
Al blasfemo, al ladron y al asesino 
Fulmmaba sentencia aterradora. 
Vi en sus miradas resplandor divino 
Con que angustiaba el alma pecadora, 



(1) A fines de 1914 se puso la primcra piedra de una iglesia sobre el solar de esta casa, respetando'la 
pleza en que, segi'm la tradici6n, naci6 el Venerable Y ya esta concluida. 

(2) Vida del ermitano perfecto, hermano Juan de Dios de San Antonmo, El Soldado Catdlico 
(dos cartas a D, Antonio Ximenez Caamano, distmguido del ftegimiento de Saboya), Poemas y Epitala- 
'm/os misticos, Dos cartas sobre Bailes, Comedias y otros espectdculos publicos, Carta sobre la vida y 
aanta muerte de D Miguel Caluo, Sobre los deberes de un corregidor (carta), Ocho arengas latinas, Ser- 
mones, etc. En la Revista de Archivos se ban publicado recientemente muchas de sus cartas familiares 

260 



" DIDACTICOS- DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATJN 

Y diez mil compungidos pemtentes 
Estallaron en lagrimas ardientes. 
Le vi clamar perd6n al trono augusto 
Gritando humilde: "No lo merecemos", 
Y temblaban cual leve flor de arbusto 
Ladrones, asesmos y blasfemos, 
Y no reinaba mas que horror y susto 
De la anchurosa plaza en los extremes, 
Y en la escena que fu6 de impuro gozo 
Solo se oia un tremulo sollozo 



Fray Diego ha sido beatificado por Leon XIII (10 Abril 1894). 

100. Don Leandro Fernandez de Moratfn: A) Su biogra- 
ffa en este perfodo. B) Crftica. C) Moratfn como poeta 
lirico. D) Moratfn satfrico. A) Ya quedan indicados algunos he- 
chos de la vida de D. Leandro Fernandez de Moratin en este periodo. 
For influjo de su protector Godoy fue representada su comedia El Viejo y 
la Nina (22 Mayo 1790). A poco de haber obtenido el beneficio de Monto- 
ro, se retir6 a pasar una temporada en la Alcarria, y alii, segun una carta 
de Signorelli (26 Marzo 1792), compuso La Comedia nueva o el Cafe, estre- 
nada el 7 de Febrero del mismo ano. Despues hizo el viaje por Europa. En 
Paris hubo de horronzarle el espantoso espectaculo del paseo por las ca- 
lles de la cabeza, coraz6n y pechos de la Princesa de Lamballe, lo cual le 
mfundi6 aversibn profunda, que nunca se atenub en el, a las expansiones 
brutales de la demagogia. De aqui su espiritu antipopular combinado con 
un liberalismo gubernamental, que hicieron de 61 un moderado, o, mejor 
dicho, un anticipado partidario de lo que anos despu6s se Ilam6 el despo- 
tismo ilustrado. 

Aterrorizado huy6 de la capital de Francia, y en Inglaterra admir6 ia to- 
lerancia religiosa, la libertad politica y la prosperidad material; no le agra- 
daron la religi6n protestante, ni la proscripci6n de la Iglesia Cat61ica, ni las 
discusiones violentas en tabernas y reuniones piiblicas, ni el orgullo de los 
ingleses, ni su intemperancia en el beber, ni el boxeo, ni el olor a carbdn de 
piedra. Alii tradujo el Hamlet, de Shakespeare, que publicd luego en Ma- 
drid (1798). En Agosto de 1793 sali6 de Inglaterra, y por Ostende, Bruse- 
las, Colonia, Francfort, Friburgo, Zurich y Lucerna, fue a Italia, donde per- 
maneci6 hasta Octubre de 1796. El 10 de Diciembre de este ano desembar- 
c6 en Algeciras, habiendo corrido en la travesia tan deshecha y larga tor- 
menta, que, segiin Silvela, "estuvo a punto de arrojarse al agua, prefiriendo 

261 



SALCEDO-LA LITER AT URA ESPANOLA* TOMO III 

"acortar los momentos de una vida que todos contaban por perdida, a pro- 
*longarla en medio de tantos lamentos, horror y espanto". Como se ve, Mo- 
ratin era, naturalmente, refractario a todas las violencias, a cuanto se sa- 
liese de la via ordinaria y pacifica del vivir: liberal por ideas, le hacen anti- 
democritico los excesos de la demagogia y repiignanle las potemicas ar- 
dientes en Inglaterra; en un naufragio se le ocurre suicidarse para no ver el 
espectdculo de horror que ofrece su barco. Este temperamento suyo, de 
epicure o prudente, que le presenta la vida como un goce correcto y suave, 
se refleja con intensidad en toda su producci6n literaria. 

En Enero de 1797 recorri6 Andalucia, y en Febrero Ileg6 al Real Sitio 
de Aranjuez. Tom6 posesi6n de su Secretaria y procuro encerrarse en ella, 




ARANJUEZ. - Palacio Real. (Fot Lacoste) 



frecuentando lo menos posible el trato de Godoy; porque tambten le eran 
antipAticos los excesos del Favorito, como todo lo que se saliese de la raya, 
y porque su epicureismo era muy a prop6sito para recibir el favor del po- 
deroso, pero no para molestarse, siquiera fuese adutendole, que es lo que 
a Godoy ms le gustaba, y asi redujo las lisonjas a lo indispensable para 
no chocar, y dedic6 su tiempo a las tareas de su oficio, que desempenaria 
muy bien, y a escribir muy despacio, limando y relimando lo que escribia 
para que todo fuese de intachable buen gusto, correctisimo en el fondo y 
en la forma. Por este tiempo tom6 tambten la parte activa en la reforma 
clasicista del teatro de que ya se ha tratado, y que, como es 16gico, produjo 
contra Moratin la animadversion de los opuestos a la reforma. Acrecentaban 
esta antipatia el caricter retraido de D. Leandro, encastillado en su torre 
de marfil con su Estala y su Mel6n y otros, muy pocos, amigos que se re- 
unian en casa del erudito D. Juan Tineo, a cuyas reuniones llamaba Mo- 
ratin sociedad de los acalofilos; su frialdad y aires de superioridad, traslu- 
ctendose el profundo convencimiento que tenia D. Leandro de ser 61 depo- 
sitario unico del buen gusto; la mala sombra que proyectaba sobre 61 la 

262 



XI- DID ACT/COS - DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATtN 

protecci6n de Godoy, cada vez ms aborrecido, aunque tambten cada vez 
mis adulado, y la envidia que inspiraba el autor de La Comedia nueva por 
su buena fortuna. Tenia casa propia su casita, dice Silvela, en la calle de 
Fuencarral, num. 6, entre las del Desengano y San Onofre , un jardin en 
la calle de San Juan, en el cual personalmente cultivaba flores, y una casa 
de campo en Pastrana, donde pasaba los veranos; era demasiado para que 
se lo perdonasen las gentes. Curioso episodic de esta oposici6n a Moratin 
fu6 el lance de El Baron. 

En 1780 habia compuesto D. Leandro una zarzuela asi titulada para 
representarla en una reuni6n particular. Aunque no fu6 impresa, circularon 
copias manuscritas, y era muy conocida por literates, cbmicos y aficiona- 
dos. En 1802 se le ocurri6 a Moratin convertir su zarzuela en comedia, y la 
di6 a la compafiia de la Cruz (Rita Luna). Debi6 de hacer esto por ene- 
mistad con Maiquez, pues Mdiquez era el indicado para la representacidn 
de obras de corte trances, ya tragedias, ya comedias, y no Rita, que s61o 
sentia el teatro espafiol del Siglo de oro. Miquez y sus c6micos (Canos 
del Peral) resintteronse de la elecci6n, segiin escribio el mismo Moratin, o 
los enemigos de 6ste, entre ellos D. Ddmaso de la Torre, que Moratin 
contaba entre sus mejores amigos, como refieren Mel6n y Silvela, urdieron 
la intriga fa raterla dicen los moratinianos . El hecho es que un tal don 
Andres Mendoza, capitan de Caballeria, compuso o tenia compuesta una 
refundici6n de la zarzuela El Bardn con el titulo de La Lugarena orgullosa, 
y Mdiquez la anunci6 en los carteles de Los Canos. En vano fu6 D. Leandro 
a ver a Mendoza y le rog6 que desistiese de la representaci6n; Mendoza 
decfa que su obra nada tenia que ver con El Bardn, aunque coincidiesen 
ambas en el pensamiento fundamental. El 8 de Enero de 1803 se estren6 
en los Canos del Peral La Lugarena orgullosa con extraordinario 6xito, 
distingutendose notablemente Maiquez y Antonia Prado; a los veinte 
dias (28 Enero) fue estrenado El Bardn en la Cruz y silbado estrepitosa- 
mente, con leve y apenas perceptible protesta de algunos espectadores. 
Moratin qued6 muy resentido de Rita Luna por la frialdad con que hizo 
su papel, y de D. Diego Godoy, hermano del Favorito, que no habia disi- 
mulado su entusiasmo por la obra de Mendoza. 

Este suceso provoc6 las polemicas que son de rigor. Para los moratinia- 
nos La Lugarena orgullosa no solo era un vil plagio, sino un esperpento; 
los que presumian de imparciales decian que no era mala, y en algunos 
puntos mejor que la de Moratin. Despu6s se vi6 que Mendoza, siguiendo el 
texto primitivo de El Bardn, o sea la zarzuela, habia acertado, inconscien- 
temente sin duda, cuanto habia errado don Leandro puliendo y repuliendo 
aqiiil al transformarlo en comedia; a fuerza de retoques y de buen gusto. 

263 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

CELEST IN A 

Tragicomcdia 

D E 
CALISTO Y MELIBEA" 



En la qnal fecontienen ,de mas de fu a 
ydtrteecftilo,muchasftnteDuasfilofofalcs t 
y atufcsnmy ncceflarios para cnanccbos. 



tot 



ScAor Condc Anronio 
VifcoiJte Conde ck Lonato Po^olo . 




EN MILAN. 



A rodadc JUJR Papnfta Bidelo I ibre^O. 
W Dt XX it. 

La Celestlna - Milan, 1622 Portada. 



Moratin habia desdibujado y empalidecido su obra, nunca muy vigorosa 
de dibujo ni de color, como todas las suyas. For otra parte, el incidente 
acreditaba que la opinion del publico no era favorable al autor de El 

Bardn. 

Al ano siguiente (1804) estren6 La Mojigata, que es el Tartufo de Mo- 
lifere, convertido en Dona Clara. Silvela se ufana de que no fu6 silbada, y 



264 



XI-DIDACTICOS-DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORAT/N 

todo se redujo, dice, a criticas ms o menos bien intencionadas o urbanas. 
No alcanz6 mis que tres representaciones: 19 Mayo, y 16 y 31 de Agosto. 
Ya no volvi6 a presentar al piiblico ninguna produccibn suya hasta el 24 de 
Enero de 1806, que fue el estreno de El Si de las Ninas. En batalla entre sus 
amigos y adversaries degener6 la representaci6n, pero triunfaron aqu611os, 
aunque efimeramente, porque la obra no volvi6 a ser representada, quizis 
por haber sido denunciada a la Inquisition. Decimos quizds, pues aunque 
los moratinianos lo tienen asi por inconcuso, el misrao Moratin dice que 
"la presencia del Principe de la Paz desvaneci6 la tempestad", que no de- 
bid de ser nunca muy violenta. Nosotros creemos que Moratin se retir6 del 
teatro porque sus obras, buenas o malas, inferiores o superiores al gusto 
comiin, no agradaban al publico. Habia traducido La Escuela de los man- 
dos y Le Mdecin malgrt lui con el graciosisimo titulo de El Medico a pa- 
los, y tenia pensadas cinco o seis comedias originales. Hasta 1808 ya no se 
ocupo sino en preparar su obra Origenes del teatro espanol y en componer 
algunas de sus poesias liricas. 

B) La personalidad literaria de Moratin, cuya importancia nadie puede 
negar, nos ofrece tres aspectos: el de historiador y critico deLiteratura, el de 
autor c6mico y el de poeta lirico. Los tres estdn intimamente unidos, como 
manifestaciones varias pero semejantes de un solo carActer personalisimo. 
Habr& pocos literatos de obra tan homogenea, tan igual, y cuya obra sea 
tan exacto reflejo de su temperamento. Todo lo de Moratin vida y pro- 
ducciones lleva un inconfundible sello: todo es sencillo a fuerza de refi- 
nado, correctisimo, pero frio. Segiin Alcal Qaliano, la obra de Moratin 
"pertenece a la poesia artistica, imitadora, elegante, correcta, no del todo 
"falta de fuego, pues cuando de el llega a carecer, ya es verdaderamente 
"mediana, pero cuyo fuego alumbra y recrea mis que abrasa, un calor gra* 
"to y tan templado que casi es tibio. La imagmaci6n es poca, el arte mu- 
"cho, el ingenio vivo, el conocimiento de la lengua grande. . . Para los ex- 
"tranjeros apenas inteligible". "Sin interes alguno para los extranjeros", 
afiade Azorin (1). 

Como filosofo y critico, Moratin es clasicista; el buen gusto, su principle 
fundamental. Pero, hombre de talento, n^ojaqcejiyi^ 
sin el cual no valen las rgglas; observa directamente la realidad, quiere ser 
es^Soir^^omo^l decia, que sus comedias vistan basquina y mantilla, y 
no rechaza por sistema el teatro del Siglo de oro ni el de Shakespeare, 
aunque por sistema los juzgue, y a su modo los depure de incorrecciones e 
inverosimilitudes. l se creia de buena fe en el justo medio. 



(1) V6ase Moratin por Alcald Galiano articulo de Azorin en La Vanguardia, de Barcelona (30 de 
Jumo de 1014) 

265 



SALCEDO - LA LI7ERATURA ESPANOLA - TOMO III 

Como autor c6mico, es generalmente considerado como imitador de 
Molifere, e inferiorisimo a su modelo. Sin embargo, Ernesto Merim6e ve en 
su obra total la imitaci6n directa de Terencio (1). Sea de esto lo que quiera, 
las comedias de Moratin serdn siempre leidas con deleite por la tersura y 
gracia del lenguaje, por la 16gica de su desarrollo y aun por la ingeniosi- 
dad de sus pormenores, y su estudio debe ser recomendado a todos los que 
quieran escribir para el teatro, sean cuales fueren su temperamento artisti- 
co y sus tendencias de escuela. Moratin es para todos un buen maestro. Su 
teatro sin embargo es mon6tono: se parecen sus argumentos, sus pesonajes 
y sus situaciones. Dicese que Moratin hizo triunfar entre nosotros el teatro 
francos, y nada ms inexacto. Aparte de que no se atrevid con la tragedia 
y se redujo a escnbir comedias de vida comiin y ordmaria de la clase me- 
dia, ni aun en este aspecto limitado impuso nada Moratin; por lo contrario, 
el piiblico hie quien le impuso a 61 la renuncia de la escena. El teatro 
franc6s, en su doble manifestaci6n tr^gica y c6mica, tom6 carta de natura- 
leza en Espana merced a Isidoro M^iquez, y no por las obras de Moratin, 
sino por las mismas irancesas, mejor o peor traducidas. 

C) Como poeta lirico, ban elogiado a Moratin Hermosilla y Menendez 
Pelayo. Este ultimo ve en Inarco Celenio mote arcadico de don Lean- 
dro jan eco fiel de las letras latinas, un gusto estrecho, pero sano, purisi- 
mo y acrisolado, poesia de dicci6n y estilo de buena ley, el manejcTdel 
verso suelto como nadie lo habia hecho en Espana, y tan arm6nicamente 
como los mds hermosos italianos de Pasini, Monti o Hugo F6scolo. Pone 
por ejemplo la Elegia a las Musas, que incluy6 tambien entre Las cien 
mejores poesias liricas de la lengua castellana, y dice asi: 

Esta corona, adorno de mi frente, 
Esta sonante lira y flautas de oro 
Y mascaras alegres, que algiin dia 
Me disteis, sacras Musas, de mis manos 
Tremulas recibid, y el canto acabe, 
Que fuera osado intento repetirle. 
He visto ya c6mo la edad ligera, 
Apresurando a no volver las horas, 
Rob6 con el las su vigor al numen. 
Se que negais vuestro favor divino 
A la cansada senectud, y en vano 
Fuera implorarle; pero en tanto, bellas 
Ninfas, del verde Pmdo habitadoras, 
No me negueis que os agradezca humilde 
Los bienes que os debi. Si pude un dia, 



(1) Precis d'Histoire, pAg. 382 

266 



XI - DIDACTICOS - DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATtN 

No indigno sucesor de nombre ilustre, 
Dilatarle famoso, a vos fue dado 
Llevar al fin mi atrevimiento. S61o 
Pudo bastar vuestro amoroso anhelo 
A prestarme constancia en los afanes 
Que turbaron mi paz, cuando insolente 
Vano saber, enconos y venganzas, 
Codicia y ambici6n, la patria mia 
Abandonaron a civil discordia. 

Yo vi del polvo levantarse audaces, 
A dominar y perecer, tiranos: 
Atropellarse efimeras las leyes, 
Y llamarse virtudes los delitos. 
Vi las fraternas armas nuestros muros 
Bafiar en sangre nuestra, combatirse, 
Vencido y vencedor hijos de Espafta, 
Y el trono desplomandose al vendido 
Impetu popular. De las arenas 
Que el mar sacude en la fenicia Gades, 
A las que el Tajo lusitano envuelve 
En oro y conchas, uno y otro imperio, 
Iras, desorden esparciendo y luto, 
Comunicarse el funeral estrago. 
Asi cuando en Sicilia el Etna ronco 
Revienta mcendios, su bifronte cima 
Cubre el Vesubio en humo denso y llamas, 
Turba el Averno sus calladas ondas; 
Y alia del Tiber en la riba etrusca 
Se estremece la ciipula soberbia 
Que al Vicario de Cristo da sepulcro. 

<jQui6n pudo en tanto horror mover el plectro? 
<Quien dar al verso acordes armonias, 
Oyendo resonar grito de muerte? 
Tron6 la tempestad: bramb iracundo 
El huracan, y arrebat6 a los campos 
Sus frutos, su matiz: la rica pompa 
Dostroz6 de los arboles sombrios: 
Todas huyeron timidas las aves 
Del blando nido, en el espanto mudas; 
No mas trinos de amor. Asi agitaron 
Los tardos aflos mi existencia, y pudo 
S61o en regi6n extrafia el oprimido 
Animo hallar dulce descanso y vida. 

Breve sera; que ya la tumba aguarda 
Y sus marmoles abre a recibirme; 
Ya los voy a ocupar. . . Si no es eterno 
El rigor de los hados, y reservan 



267 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

A mi patria infeliz mayor ventura, 
Densela presto, y mi postrer suspiro 
Sera por ella . . Prevenid en tanto 
Flebiles tonos, enlazad coronas 
De cipres funeral, Musas celestes, 
Y donde a las del mar sus aguas mezcla 
El Garona opulento, en silencioso 
Bosque de lauros y menudos mirtos, 
Ocultad entre flores mis cenizas. 



Tambten segiin Menendez Pelayo, el pensamiento de Moratin es 
siempre portico, aunque pocas veces nuevo. Tenia sentimiento religiose, 
aunque se diga otra cosa, y lo demostr6 en sus primorosos c&nticos La 
Anunciacidn y Los Padres del Limbo, y en la oda A la Virgen de Landi* 
nara, que ciertamente es bellisima en su g6nero: 



Madre piadosa, que el lamento humano 
Calma, y el brazo vengador suspende, 
Cuando el castigo se levanta, y tiembla 

De su amago el Ohmpo, 
Ella su pueblo carifloso guarda, 
Ella disipa los acerbos males 
Que al mundo cercan, y a su imperio prontos 

Los elementos ceden, 
Basta su voz a conturbar los senos 
Donde, cercado de timebla eterna, 
Reina el tirano aborrecido, origen 

De la primera culpa. 
Basta su voz a serenar del hondo 
Mar, que los vientos rapidos agitan, 
Las crespas olas, y romper las nubes 

Donde retumba el trueno. 
O ya la tierra, con rumor confuso, 
Suene, y el fuego que su centro oculta 
Haga los montes vacilar, cayendo 

Los alcazares altos; 
O ya, sus alas sacudiendo negras, 
El austro aliento venenoso esparza, 
Y a las naciones populosas lleve 

Desolaci6n horrible. 
Ella invocada, del sublime asiento 
Desde donde a sus pies ve las estrellas, 
Quietud impone al mundo, y los estragos 
Cesan, y huye la muerte. . . 



288 



XI DIDACTICOS - DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATlN 



LIBROS DEL SIGLO XVII 



ESPEDICION%- 

ELOS CATALANES YARAG0NESES 
CONTRA TVRGOSYGRIEGOS 



DJ&JGZDA A DON IVAN~DEMON( 
QO&ISPODE TARRAGONA 




Moncada. Exped!cl6n de catalanes y aragoneses. Barcelona, 1623. 
Portada reducida. 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

"Todos los razonamientos del mundo dice D. Marcelino no bas- 
"tar&n a persuadirme que esta es pobre y despreciable poesia, precisamen- 
"te por ser muy correcta, muy acabada en la estructura. . . Ningiin poeta 
"del siglo xvin hizo nada que se pareciera a esto. Son versos de una pu- 
"reza y una dulzura inimitables. Si Moratin fu6 volteriano, lo *cual dudo 
"mucho al leer estas y otras composiciones suyas, es fuerza confesar que 
"sus facultades de asimilaci6n eran portentosas". 

Elogia igualmente por su pureza clsica las odas A Nislda, que "pare- 
"ce, dice, traducida de Horatio" y A los Colegiales de Bolonia y la elegia 
A la Marquesa de Vdlafranca. Moratin crey6 haber inventado una nueva 
combinaci6n m&rica 

Id en las alas del raudo c6firo. . . 

y Hermosilla Ilam6 a estos versos asclepiadeos; pero D. Juan Nicasio Ga- 
llego advirti6 que s61o se trataba de la uni6n de dos de los usados por 
Iriarte en Ja fibula El naturalista y las lagartijas, reveldndolo chistosa- 
mente en esta Receta: 



Toma dos versos de a cinco silabas 
De aquellos mismos que el buen Iriarte 
Hizo en su fabula lagartijera. 
Forma de entrambos un solo verso, 
Y esto repitelo segun te plazca. 
Mezcla, si quieres, que es f acft cosa, 
Algun esdrujulo de cuando en cuando; 
Con esto s6Jo, sin mas fatiga, 
Haras a cientos versos magnificos, 
Como estos mios que estas leyendo. 
Asi algun dia los sabios todos, 
Los Hermosillas del siglo pr6ximo, 
Daran elogios al digno invento, 
Ora diciendo que son exametros 
O asclepiadeos, ora que aumentas 
Con nuevas cuerdas la patria lira, 
No hallando en C6rdoba laurel bastante 
Con que enramarte las doctas sienes. 



Las stiras de Moratin son mas populares que sus odas, aunque tarn- 
poco mucho. V6ase como ejemplo un corto fragmento de El Filosof astro = 
epistola a Claudio: 

270 



XI-DIDACTICOS-DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATJN 

Ayer don Ermeguncio, aquel pedante, 
Locuaz declamador, a verme vino 
En punto de las diez. Si de el te acuerdas, 
Sabras que no tan s61o es importune, 
Presumido, embroll6n, sino que a tantas 
Gracias aftade la de ser goloso, 
Mas que el perro de Filis. No te puedo 
Decir con cuantas indirectas frases, 
Y tropos elegantes y floridos, 
Me pidio de almorzar. Cedi al encanto 
De su elocuencia, y vieras conducida, 
Del nistico gallego que me sirve, 
Ancha bandeja con taz6n chinesco 
Rebosando de hirviente chocolate 
(A tres pajes hambrientos y golosos 
Raci6n cumplida), y en cristal luciente 
Agua que seren6 barro de Andujar; 
Tierno y sabroso pan, mucha abundancia 
De leves tortas y bizcochos duros, 
Que toda absorben la poci6n sflave 
De Soconusco, y su dureza pierden. 
No con tanto placer el lobo hambriento 
Mira la enferma res que en solitario 
Bosque perdi6 el pastor, como el ayuno 
Huesped el don que le presento opimo. 



Finalmente, Entre los epigramas de Moratin los hay verdaderamente 
ingeniosos: 

<?Veis esa repugnante criatura, 
Chato, pe!6n, sin dientes, estevado, 
Gangoso, y sucio, y tuerto, y jorobado? 
Pues lo mejor que tiene es la figura. 

En un carte!6n lei, 
Que tu obnlla baladi 
La vende Navamorcuende. . . 
No ha de decir que la vende, 
Sino que la tiene alii. 

Tu critica majadera 
De los dramas que escribi, 
Pedancio, poco me altera; 
Mas pesadumbre tuviera 
Si te gustaran a ti. 



271 



LA UTERATUPA FSP&ftOl A -Ft CLA- 

SICISMO 

. 

QUINTANA 



xil. - ESCUELA SALMANTINA. 





Segunda generation de la escuela salman- 
tina. Cienfuegos. La escuela salmantina, ade- 
mas de contar en todo este periodo con su patriarca 
o principe Melendez Valdes, ofrecid una nueva gene- 
racidn no menos ceJebre que la primera. Los princi- 
pales son Cienfuegos, Sanchez Barbero, Somoza, Ga- 
llego y Quintana. 

Don Nicasio Alvarez de Cienfuegos naci6 en Madrid (14-Dic-1764) Es- 
tudi6 en Salamanca, y alii tratd a Melendez, desarrollandose al calor de 
esta amistad su aficidn a la poesia. Era muy distinta, sin embargo, la com- 
plex.on espiritual de uno y de otro. Como hombre, Cienfuegos aventajaba 
a Melendez, y asi lo demostro en 1808, oponiendose resueltamente a los 
franceses, y eso que sus ideas filos6ficas y politicas parecian trazarle la 
senda de un afrancesamiento, explicable por doctrinal, y que admiraba a 
Napoledn en cuyo elogio habia compuesto una oda (2); pero a todo se so- 
brepuso el patriotismo viril del ciudadano, mientras que Melendez se afran- 
cesaba para disfrutar de un buen destino. Mas como poeta quedaba muy 



- - 102 - 

Uterana seg,in Mentndez Pelayo. BJSusnrimerosaan } lmportancia 

* ** (Co.ecc.6n 



272 



XI1-ESCUELA SALMANTINA QUINT ANA 
LIBROS DEL SIGLO XVII 



DESENGANO 

DEL ABVSO 0E LA 

SANGRIA,! 



FOR. EL VQTOA 
l*r*nf* Romeo 



Dikigi Jo ^1 Exccllen tifsimo SefiotrD.foan 
.Sen tisObiipode Barcelona Lugartioicft* 
ftf,:yCapJtan General cncl prijicip%ddde 
Ca^luna Con dado sdc Rofklloa, y 
por fu Magcrtad Catholic* 



A LOS SENORES THEQLOSOS, LI* 




CON 

4pre(To en Tarragona, en eafa 4e Gabriel 
to. 



Romeo Abuso de la sangrfa. Zaragoza, 1623. 
Portada a su tamaflo 



atrds de Melendez. "De Cienfuegos se ha dicho con donaire escribe Cue- 
w to que su indole estd definida en su nombre". Pero este calor, observd 
justamente AlcalA Galiano, era forzado (1). Lo cierto es que a impulsos del 



* (1) El Laberinto, 1844. 

273 

SALCEDO. La Ltteratura Espaflola. Tomo III. 18 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

ardor que parecia consumirle lo atropellaba todo, empezando por el cas- 
tellano, que, como dijo el abate Marchena: "mis se asemeja (en sus ver- 
*sos) a la lengua franca de los arraeces de Argel que al idioma de los Ar- 
"gensolas y Riojas". Dej6se influir, o, mejor dicho, saturar del filosofismo, 
a la saz6n de moda, y declamaba indigestamente sobre el amor universal o 
panfilismo, que decia Hermosilla, y de donde brotaba un sentimentalismo 
afectado, en apariencia muy intense, en realidad muy nono. Alguna vez 
acertaba, sin embargo, y de florecer en la 6poca romdntica, es probable 
que hubiese acertado ms veces; porque quizes sus defectos dimanaban en 
gran parte de querer ser poeta clasicista, de figurarse que lo era y no tener 
temperamento para serlo. 

Unos pocos ejemplos bastan para poner en evidencia lo extraviado del 
gusto de Cienfuegos, o, mejor dicho, su impotencia poetica, disfrazada de 
poderosa energia. Horacio, ensalzando a Octavio, dijo que sus triunfos 
acreditaban su imperio sobre la Tierra, asi como el trueno demuestra el 
poderio celeste de Jupiter: 

Coplo tonantem credidimus Jovern. 
Fray Luis de Le6n tradujo: 



Y Cienfuegos: 



Porque en el cielo truena, 
Remar alia el gran Jupiter creemos. 



Alzase Jove, y a su augusta planta 
Truena el Olimpo retemblante. El cielo 
Es el trono de Dios. Pronuncia Augusto; 
Y a Bretana y a Persia omnipotente 
En el imperio encierra. 
jC6sar, Cesar es Dios sobre la tierra! 



El Otono fu6 una de sus mis celebradas composiciones, y en ella, des- 
cribiendo la vendimia, dice: 

jMil veces evohe! que ya resuena 
Rechinando el lagar. jCual, ay, corriendo 
El padre Baco, en rios espumantes 
Se precipita, y de la cuba llena 
La ancha capacidad que tiembla hirviendo! 

274 



XII - ESCUELA SALMANTINA - QUINTANA 

Copa, copa, mis labios anhelantes 
Se banen en el nectar del Lieo. 



Tierra y cielo se mueven. Luego, luego 
Cien copas, jevohe! dad a mi fuego 
Otras ciento me dad. . . 

Con raz6n dice Alcala Galiano que por mucha sed bdquica que ator- 
mente a un hombre, pasa de la raya de lo posible y verosimil eso de pe- 
dir doscientas copas de una vez, y que para pedir vino nadie grita hoy 
levoM! Asi era en todo Cienfuegos: un bendito var6n, que seguramente no 
probaria el vino, y que, arrastrado por el estro, no se contentaba con me- 
nos de doscientas copas en una sola tarde de otofio. 

Disfrut6 en su epoca de mucha reputation. Quintana le dedic6 una 
poesia en que hablaba de su lira de oro, y de que la esfera, suspensa y em- 
belesada, atendia a su sublime canto; y si no la esfera, los buenos aficiona- 
dos de Madrid si que se suspendian y embelesaban hasta con las repeti- 
ciones de un verbo al terminar varios versos: 

Ah, llora, llora 
t Oh, cesa, cesaJ 

Compuso una comedia y dos tragedias Zoraida y Condesa de Cas- 
tiHa q U e se representaron en casas particulares. En 1798 public6 la co- 
Iecci6n de sus Obras poeticas, acreditadas ya por las copias que circulaban 
de mano en mano. El Gobierno le hizo redactor de la Gaceta y de El Mer~ 
curio, y oficial del Ministerio de Estado. Asi concluy6 el periodo para este 
hombre, que habia de dar, a los comienzos del siguiente, tan elevado ejem- 
plo de patriotismo. En 1816 reimprimieronse sus Poestas de orden de Fer- 
nando VII y a expensas del erario. La Biblioteca de Rivadeneira las inclu- 
yo entre las de los Poetas liricos del siglo XVIII. Alii esten. Nadie se atre- 
ve con ellas. 

102. Sanchez Barbero. El mismo afio de 1764, en que na- 
ci6 Cienfuegos vino tambien al mundo D. Francisco Sanchez Barbero, na- 
tural de Morifiigo (Salamanca). Estudi6 en la Universidad y en el Semina- 
rio salmantinos, y ya concluida la Facultad de Teologia, cambi6 de rumbo 
y curs6 Jurisprudencia, que ejerci6 luego en Madrid. Se di6 a conocer como 
poeta por una elegia a la muerte de la celebre Duquesa de Alba dona Ma- 
ria del Pilar Teresa Cayetana, ocurrida el 25 de Julio de 1802, y que Quin- 
tana analizo encomtesticamente en Variedades de Ciencias, Literatura 

275 



SALCEDO - LA U7ERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Artes (1803). Con motive del desastre de Trafalgar escribib nada menos 
que tres composiciones, y es curioso recordar lo que sobre ellas decia un 
peri6dico literario Minerva o El Reuisor muy acreditado en aquel 
tiempo: "Ha caido sobre todos nosotros tal lluvia de odas y canciones (a la 
"batalla de Trafalgar) que, por buenas que ellas sean, ya deben ir cau- 
"sando fastidio. . . Abri este cuadernito (las trespoesias de Barbero) por en- 
"tretenimiento, y felizmente me hal!6 con la siguiente estrofa no del todo 
"mala: 

Del pi&lago profundo 

El sol con majestad su hermosa frente 

Va poco a poco alzando. . . 

"Pero a poco vi unos caddveres que se andaban meciendo en una mar- 
"gen espumosa, y doce mil muertos dando el brazo a doce mil orfandades, 
"con lo cual bast6 para que, atemorizado yo de tantos endriagos y uestiglos, 
"dejase apresurado el libro". 

Seguramente Sanchez Barbero no era un buen poeta castellano, sino, 
como dice muy bien Menendez Pelayo, "el preceptista de la escuela de 
"Salamanca, en quien pareci6 nenacer el espiritu del Brocense. Ms bien 
a fi!61ogo que poeta, hacia excelentes versos latinos; pero no otro tanto con 
"sus poesias castellanas, en que los defectos de amplificaci6n ociosa y des- 
"leido estilo a cada paso ofenden". "Escribia, dice Cueto, versos latinos con 
"ms gusto, primor y ^abundancia que versos esparioles, y esto que era 
"objeto de justa admiraci6n en aquella epoca en que se estudiaba de ve- 
"ras, es al propio tiempo claro indicio de que en Sanchez Barbero el hu- 
"manista eclipsaba al poeta". En 1805 publicb unos Principios de Retorica 
y Po&tica que conservaron mucha reputaci6n en todo el reinado de Fer- 
nando VII; y en el mismo ano (6 Marzo) se estren6 con 6xito en Los Canos 
del Peral su melodrama sacro Saul, del que dijo 61 mismo: " Varios trozos 
"de las primeras escenas, fuera de las arias, estan sacados del Saul, trage- 
"dia de Alfieri, porque mi intento fue traducirla. Despues me retrajeron 
"de 61 algunas circunstancias, y me vi estrechado a continuar escribiendo 
"originalmente mi Saul, con la condici6n de haberle de componer en ocho 
"dias, para ser ejecutado por solas cinco personas". 

Siete tragedias, una comedia y un poema titulado Las cuatro edades 
del hombre compuso tambten Sanchez Barbero en este periodo, y todo lo 
perdid, segiin 61 mismo cuenta, en la guerra de la independencia. 

103. Somoza. Asi como Sanchez Barbero f u6 el preceptista de 
la escuela de Salamanca, D. Jos6 Somoza fue el humorista. Naci6 (29 Oc- 

276 



I 



XII-ESCUELA SALMANTINA - QUINTANA 




Dofta Maria Teresa de Silva, Duquesa de Alba. (Fot. Moreno.* 

(Retrato por Goya. - Propiedad de D. Rafael Barrio.) 



277 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO HI 

tubre 1780) y casi siempre vivi6 en Piedrahita, villa de la provincia de Avi- 
la, famosa por ser patria del gran duque de Alba. A este ducado este uni- 
do desde los liltimos tiempos de la Edad Media el senorio de Valdecorneja, 
de que Piedrahita es cabeza. El duodecimo duque de Alba, llamado Don 
Fernando como su insigne antepasado, fallecido en 1776, hizo construir en 
Piedrahita suntuosisimo palacio al gusto italiano de la epoca, es decir, se- 
mejante a los reales de Madrid, Aranjuez y La Granja, y circundado de 
vastos parques y jardines con estanques, estatuas y fuentes de marmol. 
Quien disfrut6 esta regia morada, destruida en la guerra de la indepen- 
dencia, fu6 la nieta de su fundador, la ya citada y famosa duquesa Dona 
Maria Teresa Cayetana, que alii pasaba los veranos con muchos huespe- 
des, bien escogidos entre sus tertulianos de Madrid. La Duquesa preferia a 
los artistas como Goya y Bayeu y a los literatos como Melendez Valdes, 
Quintana, Iglesias, etc. De tan amenas reuniones estivales fue Somoza el 
ms constante y uno de los principales ornamentos. Avecindado en la villa, 
poseedor de un mayorazgo a que pertenecia la linda heredad de la Pes- 
queruela, queriale mucho la Duquesa, y por su influjo se Iibr6 de ser com- 
plicado en el proceso inquisitorial formado a los hermanos Cuesta. 

Seguramente que habia dado motivo para que le persiguiera el Santo 
Oficio, porque desde sus mocedades fue o se las echaba de volteriano; y 
aun de espiritista o de precursor del espiritismo parece que tuvo algo, si 
ban de tomarse al pie de la letra estas estrofas de su oda Al sepulcro de 
mi hermano: 

<?Y es del hombre la cuna 
Y el feretro este punto hmitado 9 
e,Vivir en forma alguna, 
De globo en globo alzado, 
De perfecci6n en perfecci6n no es dado? 

Si, que alternando un dia 
Con cuantos tienen en la luz asiento 
La inmensa jerarquia 
Del bien recorrer cuento, 
Y eterna escala ve el entendimiento. , . 



Era hombre de caracter singularisimo. Segiin cuenta 61 mismo, fu6 
mozo calavera, y, quitando el del juego, probo todos los vicios, frecuentd 
el trato de gente perdida, vestia de torero, se escap6 de su casa varias ve- 
ces, etc. Despues sent6 la cabeza, no quiso salir de su pueblo, y se distin- 
gui6 por el desinteres y la beneficencia. "Cuando por muerte de mi herma- 
"no Juan escribi6 en una carta (aiio 1847) herede lo vinculado, re- 

278 



XII - ESCUELA SALMANT1NA - QUINTAN A 
LIBROS ITALIANOS DEL SIGLO XVII 

ISTORIA 

SETTENTRIONALE, 

Detrauaglidi Perfile,e Sigifmonda: 

*~Dtuifa. in Jjhtatfro Librt . 
DI M1CHELE DI CERVANTES 

SAAVEDRAj 

J^f l!<t quale fenz.a tnrerrompere tlfilo dell I ftonajtleggO' 

notnolti cafi d'tAtnore edt Porruna, infinitt cunofi 

Lufcorji , & ^fffo> ifmi digm d'effcr notatt 

DI NVOVO DALLA LINGVA CASTIGUANA 

nella noftra haliana tradoua , dal Signer 

FRANCESCO BLLIO MILANESE. 

Cos Liccn^a de' Superior! t e Tr'utilegio. 




INVENETIA, M DC XXVf* 
v Per Bartolomeo Fontana . 

Cervantes. TravagH dl Persile e Sigismonda. - Venetia, 1626 
Portada. 

" parti entre mis sobrinas la mayor parte de lo libre, que consistia en una 
"cabaiia lanar, diciendo a los que lo juzgaban imprudencia que el querer 

279 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 

"ser muy rico me parecia tan absurdo como el querer ser muy gordo el que 
"tiene unas carnes regulares. 

"Desde 1834, que sali de las cArceles y de las persecuciones, no s61o 
"he perdonado, sino protegido a todos mis delatores y danadores, no s61o 
" como alcalde cuando lo he sido, sino como vecino influyente de Piedra- 
"hita, y esto quisiera yo que se estampase para que ellos lo leyesen, que 
"a buen seguro que lo desmienta nadie a . 

En sus ultimos arios vivi6 hasta el 4 de Octubre de 1852 era muy 
aficionado a los recuerdos auto-biogrificos retrospectives, y escribi6 de 
ellos varios articulos y fragmentos curiosos, no solo para formarse idea de 
su caracter, sino del medio social en que vivio. For 61 sabemos, v. gr., se- 
giin ya qued6 apuntado, interesantes pormenores intimos de la vida de 
Mel6ndez Valdes. Como muestra de su estilo en prosa, y por su interns de 
historia anecd6tica, he aqui un parrafo dedicado a la celebre Duquesa 
de Alba: 

" ... en Maria Teresa de Silva la Naturaleza habia personificado her- 
a mosamente la beneficencia, y digo la Naturaleza, porque el arte nada 

* habia hecho en su favor. No habia recibido educaci6n alguna, ni hahia 
"oido buenos preceptos, ni habia leido buenos libros, ni habia visto sino 
a malos ejemplos. Mas la naturaleza de este ser era respecto del bien lo 
a que la de los metales respecto del iman". 

"La primera vez que despues de casada vino a Piedrahita, distingui6 
Centre las gentes que la v{sitaban a un Fr. Basilio, viejo, cojo, tartamudo 
"mal criado, y tan ignorante, que no habia podido hacer carrera alguna en 
"la Comunidad, y le habian enviado de procuradoral convento de monjas 
"de este pueblo. El buen religioso era tal, que la ms refinada malicia y la 
"calumnia, que ya se aprovechaba de las imprudencias de aquella amable 
a joven, no pudo atribuir su familiaridad con aquel fraile sino al extrano 
"capricho de reirse de sus simplezas, y todos le miraban como al Sancho 

* de esta nueva Duquesa, de cuyas faldas era inseparable, y que, para que 
"la acompanase en sus paseos a caballo, le habia regalado unamula muy 
"mansa y andariega. 

"En una de estas cabalgatas ech6 de ver la Duquesa que Fr. Basilio 
"se habia quedado atris y aun perdidose de vista, por lo cual se par6 
"y mand6 a algunos criados que corriesen a saber qu6 le habia sucedido, y 
"aun a poco rato, viendo que no parecia, marchb ella misma a galope en 
"su busca, seguida del resto de la comitiva. Era el caso que el buen fray 
"Basilio habia visto, no lejos del camino, un ternerillo atollado en una 
"zanja, a quien la madre no podia socorrer, y bramaba alrededor suyo. El 
"caritativo fraile habia dado voces a los lacayos para que volviesen a sacar 

280 



XII-ESCUELA SALMANTINA- QUINTAN A 

"el animal, que perecia; pero o no le habian oido o no habian hecho 
"caso, y Fr. Basilio habia tenido la bondad de apearse y meterse en la 
"zanja y sacar al becerro en brazos con harto trabajo, porque ya he dicho 
u que era cojo, que gastaba muleta. No le habia costado menos fatiga des- 



LIBROS DEL SIGLO XVII 

)(*)( 

DOTRINA CRISTIANEA. 

D. EARTOLOME OLAECHEA 

Bilboco Ofpitale Sancuco Erretonac t 

Laucanzjo Cura Banian , Jat Domcquc- 

tan efplKfueran fVana 



GRAIN IRUGARRENEZ 

imprimidu da 

VITORIAN BIARDIRIAN LICENCIA 

guztiacaz Tomas Robles , eta 

Navarroen etfian. 



MDCCLXXX. 

Olaechea Dotrina cristlanea. Vitona, 1780 Portada 



el volverse a subir al borde de la zanja, y lo peor de todo fu6 que 
cuando ya estaba arriba, la vaca, que le vi6 asido al ternero, corri6 a qui- 
tdrsele, y a testeradas volvi6 a arrojar al fraile de cabeza a la zanja. 

"A esta escena del drama habian llegado los criados, y aun la estaban 
celebrando con carcajadas matevolas, que resonaban por el valle del Cor- 
neja mientras el fraile perneaba en el fango, cuando Heg6 la Duquesa. Un 
grito de 6sta hizo cesar la algazara de aquella gente soez, y entraron y ori- 



281 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



LIBROS DEL SIGLO XVII 




Caricatura de un monarca. Estampa del siglo XVII. 



282 



XII-ESCUELA SALMANTINA - QUINTAN A 

"llaron y pescaron al caritativo padre, que en estando fuera cont6 el caso, 
"anadiendo: "jCuerno, senora Duquesa, y lo que cuesta hacer un bene* 
"ficio"! La Duquesa estaba frenetica contra todos, y a un bello esptritu ma- 
"drileiio, que en hora menguada le ocurri6 glosar el lance chocarreramen- 
"te, le hizo enmudecer dictendole a que el lodo del semblante de aquel fraile 
"valia mds que sus epigramas y que su persona", y comenz6 a llorar, y 
a abraz6 a Fr. Basilio y le daba mil besos, y replied al Duque porque la ro- 
a gaba que se serenase: "Cuidado, Duque, con ponerse de parte de los ma- 
"los, que sere capaz de creer que no hay aqui ms buenos que Fr. Basilio 
y yo . _ NO nos entienden, Fr. Basilio. Yo si le conoci a usted desde el 
-primer dia, y vi un alma a la manera de esta con que Dios me ha dotado 
"y de que le doy gracias". Se empen6 en volverse con el fraile a casa, y no 
-bubo remedio, aunque el Duque proponia seguir el paseo y que al padre 
"se le llevase al pueblo por los domesticos. "De tales domesticos, replica- 
" ba la Duquesa, ni mi marido, ni el fraile, ni yo debemos servirnos: jcana- 
"lla, que es capaz de persuadirnos de que somos mejores que ellos!" 

Somoza compuso muchas poesias. En 1842 public6 una coleccion de 
ellas. Mas completa es la de la Biblioteca de Rivadeneira. Cueto dej6 de 
insertar algunas por su familiar desenuoltura. Imit6 a Fr. Luis de Le6n en 
algunas odas, "bien pensadas y escritas - dice Men6ndez Pelayo - pero 
"faltas de nervio y de audacia lirica". Se leen con gusto sus canciones A 
la cascada de la Pesqueruela y A la laguna de Gredos; pero lo mas carac- 
teristico suyo son los cuadros de costumbres, genero nada cultivado por 
los poetas de su tiempo. V6ase, por ejemplo, el siguiente Romance gita- 
nesco: 

iCon que, es fijo, chaira mia, 
Que tu gracia he camelado, 
Que al cielo subi en presona 
Y al sol detuve en mis brazos' 

^A que ahora, fortumlla, 
Te burlas de un desdichado? 
Si no puedes sostenerme, 
^Por que me subes tan alto? 

El triunfo de las morenas, 
De los cuerpos el dechado, 
Y un alma. . . que Dios en prueba 
De su poder ha formado. 

Todo fue de este ganchoso: 
Yo amarinaba aquel barco, 
Entre borrascas de dichas, 
Un mar de gracias surcando. 

283 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO HI 

A escuras las tres potencias, 
Y todo el juicio murciado, 
Suspiro lo venidero, 
Y no gozo lo pasado. 

jQu6 estrella tan desdichada 
Lucira sobre tu chairo, 
Si le faltan las camfias 
Y el columpio de ese garbo 1 

No hay mas muerte que una muerte, 
El churl de tus agravios; 
Mi condenaci6n eterna, 
Chaira mfa, esta en tus manos. 



En Somoza ms que la obra literaria valen lo pintoresco de su vida y 
caricter y las noticias anecd6ticas que nos ha dejado de la sociedad de su 
tiempo. Azorin ha escrito recientemente una semblanza suya (1). 



104* Gallego. Don Juan Nicasio Gallego nacio en Zamora (14- 
Diciembre-1777). En este periodo su biografia se reduce a sus estudios 
y ordenaci6n sacerdotal en Salamanca, sus oposiciones en Madrid a una 

capellania de honor de Palacio, su nombramiento 
de director eclesiastico de caballeros pajes (Mayo 
1805) y su concurrencia a la tertuha de Quintana. 
Don Juan Nicasio, enamorado de la perfecci6n de 
la forma, escribi6 o publico siempre muy poco: 
su ejemplo lo es para probar que ningiin poeta, y 
en general ningiin escntor, necesita fatigar a las 
prensas para alcanzar de la inmortalidad el alto 
asiento. \Y cucinto hubiesen ganado muchos con 
dar a luz harto menos de lo que dieronl La hoja- 
rasca y vegetaci6n viciosa suele ocultar las flores 
en muchos jardmes. 

Nicasio Gaiiego. Lo poco que publico en el reinado de Car- 

(1777-1853) i os iv hacialo Gallego en El Memorial literario t o 

lo leia en la tertulia de Quintana. Todo del mis 

acendrado clasicismo. Pertenecen a este periodo El Rizo de Corina, A 
Corina ausente, A Corina en sus dlas (soneto), A la ausencia de Corina, 
La dulce venganza, El Vaticinio, las epistolas A Pradina y Al Conde de 




(I) Publicada en La Vanguardia, de Barcelona (Mayo de 1914) 

284 



XII-ESCUELA SALMANTINA- QUINTAN A 

Haro, etc. La mds famosa es la Oda a la defensa de Buenos Aires, en 1807, 
que comienza: 

Tii, de virtudes mil, de ilustres hechos 
Fecundo manantial, a quien consagran 
Su vida alegre los heroicos pechos; 
Patria, deidad augusta, 
Mi numen es tu amor. Su hermoso fuego, 
Que aun hoy las piedras de Sagunto inflama; 
El que arroj6 la chispa abrasadora, 
Bald6n y estrago de la gente mora, 
Que aiin brilla desde el Cantabro hasta Alhama, 
Da que pase a mi voz; sublime el eco 
Del eter vago los espacios llene, 
Sus glorias celebrando, 
Y atras el mar Atlantico dejando, 
Hasta el remoto Patag6n resuene. 

De alii no lejos las britanas proras 
Viera el indio pacifico asombrado 
Sus costas invadir, y funbundo 
Al hijo de Albion, que fatigado 
Tiene en su audacia y su soberbia al mundo, 
Cual lobo hambriento en indefenso aprisco, 
Entrar, correr, talar. Montevideo, 
Que ya amarrado a su cadena gime, 
Con espanto en sus muros orgulloso 
Ve tremolar su pabel!6n, ansiando 
Lanzar del cuello el yugo que le oprime, 
Mientras la rienda a su ambici6n soltando 
El anglo codicioso, 
La nca poblaci6n domar anhela, 
Que de Soils el rio 
En su ribera occidental retrata 
Cuando a la mar con noble seftorio 
Rinde anchuroso su raudal de plata. 



105. Quintana: A) Su importancia Hteraria segiin Me~ 
nendez Pelayo. B) Sus primeros afios y sus primeras poe- 
sfas. C) Quintana en 1802. A) "Pr6xima a morir la escuela de 
"Salamanca, concentr6 sus fuerzas todas para dar a la Esparia del si** 
"glo xvin su gran poeta, el unico que sin desdoro pudo oponer aquella 
"edad a las dos anteriores, el segundo despu6s de Fr. Luis de Le6n entre 
"los liricos castellanos, D. Manuel Jos6 Quintana. Compendio vivo de su 

285 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

"siglo, particip6 Quintana en grado eminente de sus grandezas y de sus 
"errores,y f en tal concepto, fu6 cantor admirable y grandilocuente de la 
"ciencia, de la humanidad y de la patria. Faltdronle otras cuerdas en su 
"lira, las mismas que faltaban en el alma de sus contemporAneos. Falt61e 
"de todo punto la emoci6n religiosa; no acerto a expresar el amor como 
"sentimiento, pero si como admiraci6n contemplativa a la belleza pldstica; 
"y cuando quiso cantar las grandezas naturales y la inmensidad del Ocea- 
"no, no hizo otra cosa que entonar un himno a los progresos de la nave- 

*gaci6n y a la audacia de los hombres. Falt61e, 
"como a su siglo, la concision y la sobriedad cl- 
"sicas; fue, como el, amplificador, ret6rico, difuso, 
"abundante en declamaciones y en ap6strofes, 
"enamorado de quimeras, aborrecedor de fantas- 
"mas" (1). Ariadiriamos nosotros que fue Quinta- 
na lo que quiso ser Cienfuegos, y no pudo serlo 
por falta de genio. Quintana lo tenia, y el filoso- 
fismo del siglo xvm encontro en Espana su poeta. 
B) Quintana naci6 en Madrid (ll-Abril-1772); 
estudi6 latin en Cordoba con un preceptor extre- 
meno llamado D. Manuel Salas, y la carrera de 

Manuel Jos* Quintana. Leyes en Salamanca; fu6 co l eg ial de la Magdale- 

u/72-1857) na ^ y al j, se re i acion6 con Melendez Valdes, Esta- 

la, Jovellanos y otros poetas. Cienfuegos, aunque 

muy inferior a Quintana, influy6 mucho en la formaci6n de ste marcandole 
rumbo y objetivo; de aqui procedi6, sin duda, la admiracidn de Quintana 
por Cienfuegos, que disminuyo considerablemente cuando aquel, ya con 
plena conciencia de su valer, comprendi6 el escaso de su iniciador. Tarn- 
bi6n mfluyo en Quintana la lectura de Herrera; y aqui se presenta un he- 
cho curioso de historia literaria: en las primeras ediciones de las odas de 
Quintana hay estrofas con clarisimas reminiscencias del insigne represen- 
tante de la escuela sevillana, que fueron suprimidas en las posteriores. El 
hecho fue notado por D. Adolfo de Castro (2). 

En 1791 present6 Quintana un poema didictico Las Reg las del Dra- 
ma al concurso abierto por la Academia Espanola, sin obtener premio. 
En 1791 se recibid de abogado, y Iogr6 el empleo de agente fiscal de la 
Junta de Comercio y Moneda. En 1800 cas6 con Dona Maria Antonia Flo- 
rencia, natural de Zaragoza, "reputada por una de las prmcipales beldades 




(1) Menendez Pelayo Horacio en Espafia, tomo II, p&g 141 

(2) Carto a D. Angel Lasso de la Vega (Ilustraci6n Espanola y Americana, 1877, vol I, num 4.<>) 

286 



XII - ESCUELA SALMANTINA - QUINTANA 



LIBROS DEL SIGLO XVII 

EL VIAGE 

ENTRETENIDO Dfi 

Aguftia de l^ojas , natural de 
la villa de Madrid. 

CON V&4 XTOSJC*ON OB 

lot non&ret ffijtortcoij Pf)t(ot t yu no 



ADO 




CON 



_viaje entretenldo. Barcelona, 1624 Portada 



a de Madrid" (1). Al ano siguiente estren6 en el Teatro del Principe (19 de 
Mayo) El Duque de Viseo, tragedia inspirada en otra inglesa de Mateo 
Lewis, que no debi6 de gustar, pues se represent6 una sola vez, y despu6s 



(1) Alcala Galiano Recuerdos . . , pag 80 



287 



SALCEDO-LA UTERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 



tolerada, aunque no con frecuencia oida", segiin AlcalA Galiano (1). 

C) Ei ano de 1802 es senalado en la biografia de Quintana: 1. For 
haber comenzado la revista Variedades de ciencias, literatura y artes, de 
que fu6 principal redactor con D. Jos6 Rebollo, D. Eugenio de la Pena, 
Don Juan Alvarez Guerra, D. Juan Blasco Negrillo, D. Jose Miguel Alea, 
Don Jos6 Folch, D. Tomds Garcia Suelto y algiin otro. Este peri6dico dur6 
hasta 1805. 2. For la publicaci6n de la primera edicidn de sus poesias, un 
tomito en 8. de 170 pdginas. Comprende una dedicatoria A mi amigo Don 
Toribio Ntinez, y las siguientes composiciones: Fragmentos de una traduc* 
cidn del Pastor Fido, con ocasidn de la paz entre Espana y Francia (1795), 
Ariadna, En la publicacidn de las poesias de Metendez, A D. Nicasio Cien~ 
fuegos, A. D. F. B. consoldndole en una ausencia, A una negrita protegida 
por una senora, Al mar, La Danza (a Cintia), A D. Ramon Moreno sobre 
el estudio de la poesia, A la hermosura, Al sueno, Despedida de lajuventud, 
A Elvira, En la muerte de un amigo, A Guzman el Bueno, A la invencidn de 
la imprenta y A una senora. 

Men6ndez Pelayo elogia la poesia A la Danza como una de las pocas 
en que Quintana se muestra fiel a la directa tradici6n cMsica; pero de 
esta primitiva coleccidn s6Io las odas A Guzman el Bueno, Al mar y Ala 
invencidn de la imprenta pertenecen a las obras mis c61ebres del poeta. 
iQuten olvidard las rotundas estrofas de estas odas? Quien no sabe de me- 
moria aquellos versos de la tercera : 



Levntase Coprnico hasta el cielo 
Que un velo impenetrable antes cubria, 
Y alii contempla el eternal reposo 
Del astro luminoso 

Que da a torrentes su esplendor al dia. 
Siente bajo su planta Galileo 
Nuestro globo rodar: la Italia ciega 
Le da por premio un calabozo impio, 
Y el globo en tanto sin cesar navega 
Por el ptelago inmenso del vacio. 



Posteriores a la colecci6n son las odas A Juan de Padilla, A la expedi- 
cidn espanola para propagar la vacuna en America, El Pantedn del Escorlal 
y Al combate de Trafalgar. 



(1) Recuerdos. . . P6g. 70. 

288 



X1I-ESCUELA SALMANTINA- QUINTAN A 

106. Quintana poeta al modo de Schiller y Alfieri: sus 
odas. El PeIayo: Contradiction de su tendencia poetica 
con $u conducta como censor de teatros. En estasodas Quin- 
tana concibe la historia y el patriotismo al modo de Schiller y Alfieri, que 
tambien le sugieren el odio a Felipe II, considerindole como el tipo cum- 
plido del Tirano, y este odio lo extiende a todos los personajes cat61icos y 
conquistadores del siglo xvi, que en sus versos son u un odioso tropel de 
hombres fences, colosos para el mal"; disciilpase con la inocente America 
de haberla conquistado los espanoles, dictendole muy en serio: 

. . . Ya en estos dias 

No somos, no, los que a la faz del mundo 
Las alas de la audacia se vistieron 
Y por el ponto Atlantico volaron; 
Aquellos que, al silencio en que yacias, 
Sangnenta, encadenada te arrancaron. 

Alcanz6 Quintana un 6xito teatral con la tragedia Pelayo, estrenada 
por Mdiquez en Los Canos delPeral (19 Enero 1805). Consecuente con su 
sistema, en nada se parece Don Pelayo al h6roe de nuestras tradiciones y 
leyendas; es un revolucionario sin sentimiento religioso, que por puro pa- 
triotismo se alza contra los tiranos, que son aqui los rabes. Por eso dice 
a Veremundo: 

jNo hay ya patria! 

d Y vos me lo decis? ... Sin duda el hielo 
De vuestra anciana edad que ya os abate, 
Inspira esos humildes sentimientos, 
Y os hace hablar cual los cobardes hablan. 
jNo hay patria! Para aquellos que el sosiego 
Compran con servidumbre y con oprobios; 
Para los que, en su infame abatimiento, 
Mas vilmente a los arabes la venden 
Que los que en Guadalete se rindieron. 
iNo hay patria, Veremundo! No la lleva 
Todo buen espaflol dentro del pecho? 

Segiin el mismo Quintana declard en la Advertencia preliminar de la 
edici6n de sus tragedias (1821), todo esto era: a ti te lo digo suegra; entitn* 
delo tu ml nuera, o sea que el Veremundo a quien se dirigen los anacrdni- 
cos ap6strofes del poeta es el pueblo espanol, que sufria resignado el yuyo 
del ignominioso triunvirato Godoy-Marfa Luisa-Carlos IV. Ya hemos dicho 

280 g 

SALCEDO. La Uteratura EspaAola. Tomo III. l ^ 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPANOLA - TOM III 

que la tertulia de Quintana era en cierto modo como un foco de oposici6n 
contra el Qobierno, aunque esto debe entenderse en el limitadisimo sentido 
que consentia el antiguo regimen, y Godoy no debi6 de enterarse de seme- 
jante carActer oposicionista de Quintana, cuando en 1806 le nombro o con- 
sintid que fuera nombrado Censor de teatros. Ejerci6 este cargo hasta el final 
del periodo, y no, ciertamente, con exceso de liberalismo. No consinti6, por 
ejemplo, la representaci6n de El Fiscal de su delitojuez sordo y testigo 
ciego, drama en cinco actos, en que se sostenia la tesis de que no debe cas- 
tigarse al delincuente cuando ban pasado ya muchos anos de su crimen y 
61 mismo ha contribuido al tardio descubrimiento del hecho. Hoy esto es le- 
gal, y aun sin la ultima circunstancia, basta con el lapso de tiempo de impu- 
nidad marcado en el C6digo para que prescriban los delitos y las penas; 
pero en aquella epoca Quintana, reconociendo que el citado drama nada te- 
nia contra nuestra religion, leyes y costumbres, afiadia: a Es conveniente no 
"familiarizar al piiblico con esta clase de delitos enormes cuya representa- 
"ci6n, siendo continuada, es opuesta a la misma moralidad que se preten- 
"de en estas comedias. Pareceme que se suspenda hasta otro tiempo la re- 
"presentaci6n de la del Fiscal de su delito. . . u (1) 

107. Moratinistas y quintanistas. La tertulia de Quintana. 

En 1807 public6 Quintana el primer tomo de su Vida de espanoles celebres. 

Y ya solo resta hablar del celebre poeta como cabeza de bando literario y 

de su tertulia. "La literatura madnlena dice Alcald Galiano estaba 

"en 1806 casi dividida en dos bandos. Era uno el de los moratinistas (Mo- 

"ratin, Estala y Melon, otro, el de los quintanistas. El hbro de los morati- 

"nistas era los Principios de Literatura, de Bateux; el de los quintanistas las 

"Lecciones de Retoricay Poetica, del escoces Hugo Blair, ambas obras p6- 

"simamente traducidas. . . El campo de batalla de las opuestas huestes es- 

"taba en los apndices, puestos por los traductores o por amigos de los 

"traductores a los origmales, destinados a juzgar las obras de nuestra lite- 

"ratura antigua y moderna Para los moratinistas la primera era preferible; 

"para los quintanistas la segunda; aquellos se mostraban, sibien con reser- 

*va o timidez, antifranceses, y 6stos, sin dejar de ser buenos patricios, pre- 

"ferian los autores extranjeros a los de su patria. Los moratinistas admira- 

"ban nuestro teatro antiguo, si bien confesando que habia pecado en no 

a conformarse con las doctrinas aristotehcas. Para los quintanistas, si habia 

"en nuestra poesia dramatica algo bueno, lo malo predominaba, siendo el 

"conjunto monstruoso. Al rev6s, o poco menos, salvo al tratar de las come- 



(1) Cotarelo Isidoro Mdtiquez, pdg 246 

290 




Maria Luisa Teresa de Parma. 

(1751 - 1819) 

(Retrato por .Goya. Palacio Real.) 



(Fot. Lacoste.) 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

"dias dc Moratin, acontecia tratandose de los contemporAneos, pues en los 
*ap6ndices a Blair llega a decirse que el primero de nuestros poetas trdgi- 
"cos de todas 6pocas es Cienfuegos" (1). No todos los literates de la epoca 
habian tornado partido en uno o en otro grupo; pero todos los no morati- 
nistas, incluso Arriaza que, como Moratin, era protegido y amigo del Prin- 
cipe de la Paz, concurrian a la tertulia de Quintana. Eran tertulianos ms 
o menos asiduos D. Juan Nicasio Gallego, el abate Alea, Arjona, Blanco 
White, D. Eugenio de Tapia, Somoza, Arriaza, Capmany, el abate Marche- 
na, etc. Alcal Galiano, que a la edad de diez y siete anos concurri6, ha- 
biendo sido presentado en Noviembre de 1807, dice: "Era una sociedad 
"culta y decorosa, cuadrando bien al duefio de la casa, hombre grave y 
"severo". Anade que se hablaba de literatura y que Quintana leia sus V7- 
das de hombres clebres: de politica se hacian comentarios sobre las cam- 
panas de Napoleon, "llegando el atrevimiento s61o a punto ser licito ma- 
"nifestar, ya afecto, ya desafecto, al conquistador glorioso". 

Es de presumir que en aquellos tiempos, si a ms se atrevian Quin- 
tana y sus tertulianos, y seguramente se atreverian a mucho mas, no ha- 
bian de hacerlo delante de un nmo de diez y siete anos. Capmany cuenta 
que alii se leyeron poemas escandalosos y nefandos, si bien deja tambten a 
salvo la gravedad y buenas costumbres del amo de la casa. Y lo de los 
poemas es muy verosimil, dada la gente que alii se juntaba. 

(1) Recuerdos , p&gmas 63 y siguientes 




292 



LA LITERATURA ESPANOLA.-EL CLA~ 

SICISMO HP XIIL ~ OTROS LITERATOS 

DEL REINADO DE CARLOS IV (1) 





Escuela sevillana: sus antecedentes y pri- 
mer as manifestaciones. otro grupo de poe- 
tas y escritores que comenzo a florecer en este perio- 
do y dilat6 su acci6n en el siguiente, es el que forma 
la escuela sevillana o poetas de Sevilla, que dice Me- 
rimee, o poetas andaluces, que quizas podria decirse 
con ms generalidad y exactitud. 

Nunca han dejado de ser cultivadas las bellas letras en Andalucia, ni 
de producir poetas esta region, siendo la indole de sus naturales tan id6nea 
para este noble esparcimiento del espiritu. Ya hemos citado a Trigueros y a 
Vaca de Guzman; con ellos alternaron otros muchos durante el siglo xvin, 
como D. Luis Munoz de Leon y Ocana, D. Antonio Lopez de Palma, don 
Antonio Gonzalez de Le6n, D. Francisco Buendia y Ponce, D. Luis Repiso 
Hurtado, el gaditano Marqu&s de la Victoria, etc., casi todos descendientes 
degenerados del Siglo de oro. El buen gusto, o sea el clasicismo carac- 
teristico de la centuria d^cimoctava, iba prevaleciendo con suma dificul- 
tad, a pesar del establecimiento de la Academia Sevillana de Buenas Le- 



tt) 108. Escuela sevillana Sus antecedentes y primeras mamfestaciones. 
109. Arjona. A) Su aficidn a las academias literarias y sus extrauagancias en este 
orden B) Arjona como poeta. 110. Reinoso. 111. Blanco White: A) Su biografia en 
este periodo. B) Blanco White como poeta. 1 12. Lista. 1 1 3. Otros poetas seuillanos. 
Roldan, Nunez, Gonzdlez Caruajal, Huarte t la "Hija del Sol", Castro, Befla. 1 14. Poe- 
tas no aftliados a grupo: Arnaza. Su biografia y obras en este periodo. 1 15. Maury. 
116. Soils. 117. Salas. La poesla de su vida y el prosaismo de sus versos. 118. Los 
hermanos Villanueua. Noticia de Puigblanc. 119. Vargas Ponce. La "Proclama de 
un solterdn". 120. El Abate Marchena. 121. Gonzdlez del Castillo. 

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SALCEDO-LA UTERATURA ESPAftOLA - TOMO HI 



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XIII - OTROS LI7ERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

tras (1751) y de los esfuerzos del Asistente D. Pablo de Olavide, de Jo- 
vellanos, del agustino Fr. Miguel de Miras, amigo de Fr. Diego Gonzd- 
lez, tambten poeta, y el primero que di6 a conocer en Sevilla las poesias de 
su hermano de hdbito y de los otros vates salmantinos. Algunos trataban 
de establecer academias a la moda del tiempo; pero tropezaban con mil di- 
ficultades, hasta con el temperamento bur!6n de sus paisanos; Blanco Whi- 
te cuenta que en su juventud se habia fundado una Academla de Poesia 
en la biblioteca de San Acacio, y que esto "di6 motive de diversi6n y bur- 
"la a Sevilla entera, y atrajo bandadas de estudiantes que con silbas y al- 
"borotos impedian la lectura, y aun seguian a los acad&nicos por la calle 
"con insultos". 

Claro que esto no arredraba a los aficionados a las academias, que los 
habia tan furiosos como a los toros, y enteramente dispuestos a inmolarse 
por su dama dona Poesia en las aras del chungueo universal. [Buenos son 
los andaluces ni para dejar de divertirse a costa del pr6jimo, ni para renun- 
ciar a sus gustos por burla mds o burla menos! El fundador de la Academia 
a que se refiere Blanco fue Arjona; y v6ase si no habia motive para las 
chanzas de los sevillanos, y si no se acreditaba la aficion a las academias 
sobre todo linaje de guasas. 

109. Arjona: A) Su aficion a las academias literanas y 
sus extravagancias en este orden. B) Arjona como poeta. 

A) Don Manuel Maria de Arjona naci6 en Osuna (12-Junio-1771). Pronto, 
muy joven, estudiando Filosofia en su pueblo, despunto su academofilia, y 
fund6 una, llamada del Site, que celebraba sesi6n en la finca del Cipr6s, a 
una legua de la villa; en el tronco de un ilamo habia grabado el misterioso 
nombre de Site, y delante de la inscripci6n cantaban en coro los acade- 
micos: 

Prospera, arbol dichoso, 
Del cielo tan amado, 
Que del Site en ti ha puesto 
El nombre sacrosanto; 

Aquel dichoso nombre 
Que durara entre tanto 
Que el sol saiga en oriente 
Y espire en el ocaso. 

Del Sena, el P6 y el Betis 
Del Tamesis nublado, 
Vendran en gruesas tropas 
Los moradores sabios. 

295 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

Dejara sus arenas 
El arabe tostado, 
For quemar a tu trono 
Sus aromas preciados. . . (1). 

Fue luego Arjona a Sevilla a estudiar Leyes, y en seguida establecio 
alii la Academia de San Acacio, de que se burlaban los sevillanos. El dia 
de San Juan Cris6stomo, patr6n de la zarandeada academia, y en otros se- 
nalados, reunianse los acad6micos a tomar una empanada y una taza de 
ponche, cantando, tambten en coro, este otro himno: 

De densa y oscura niebla 
Cubre a Espafta infausto velo. 
Y a su sombra la ignorancia 
Extiende su horndo cetro 

Mas las luces trmnfadoras 
Bnllan ya del claro Febo, 
Y la turba desdichada 
Se precipita al Averno 

Barbarie augusta 
Tu trono excetso 
En vil escoria 
Va a ser deshecho. 

Timido el coro sagrado 
Pas6 el alto Pirmeo, 
Y s61o la dura egida 
Di6 Minerva a nuestro imperio 

Mas volved, amables musas, 
Que ya el sileciano (2) esfuerzo 
Las cadenas quebrantando, 
Triunfo os prepara soberbio 

Barbarie augusta 
Tu trono excelso 
En oil escoria 
Va a ser deshecho 



La barbarie augusta era, sin duda, la de los que se burlaban de los 
acad6micos, y la de los estudiantes que los seguian por la calle insultan- 
dolos. 



(1) Este ridicule himno hie luego algo arreglado por Arjona, y f igura entre sus cantmelas (Rivadeneira 
tomo63, pag. 531). 

(2) Esta palabra indica que la Academia se consideraba continuadora de la del SlU 

296 



' OTROS LITERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 



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SALCEDO-LA LITERATURA ESPAtiOLA - TOMO III 



LIBROS DEL SIQLO XVII 

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tE DEDICA 
A L4S MEMORANDA^ 
dc I A AvdUntc 
tdcsfaedv r Ac tue rttj 



nanca 



No escarmentado Arjona, fund6 
con D. Justino Matute y Gaviria (1) 
la Academia Horaciana. Pero la ten- 
tativa mds seria y provechosa en este 
orden fu6 la de D. Felix Jos6 Reino- 
so, D. Jos6 Maria Rolddn y D. Alber- 
to Lista, fundadores de la Academia 
de Letras Humanas, que dur6 de 1793 
a 1801. Alii, bajo la protecci6n o por 
el estimulo de Forner, fiscal de la Au~ 
diencia, a la saz6n, con el ejemplo de 
los poetas de Salamanca, y el prop6- 
sito deliberado de que existiera una 
escuela sevillana continuadora de la 
gloriosa de los Herrera y Rioja, naci6 
o tom6 cardcter dicha escuela. He aqui 
sus principales representantes y lo que 
hicieron en este periodo: 

B) Arjona fu6 en Sevilla rector 
del Colegio de Santa Maria Jesus. 
En 1797 doctoral de la Capilla Real 
de San Fernando, y acompan6 al Ar~ 
zobispo en su viaje a Roma. En 1801 
gan6 por oposicibn la Penitenciaria de 
C6rdoba. Era erudito, y son interesan- 
tes sus monografias hist6ricas, can6- 
nicas y politicas. 

En cuanto poeta, dice Men6ndez 
Pelayo que fue "entre todos sus com- 
"paneros de la Academia sevillana, 
"quien mis veces acert6 con el clasi- 

"cismo puro, y quien menos lleg& a amanerarse en el estilo". De todas 
suertes, & quien pueden deleitar hoy Las ruinas de Roma, poema lirico 
diddctico, publicado en 1808, ni cantinelas como 6sta?: 



PROTOCA V ALLER O 

DON QUIXOTE DE 

LA MANCHA, 

TVTOR DEPVPILOS, 
y arnparo de meneflcrofos. 

CON LICENCIA 
En Barcelona , ai Call. 



cofla dtl Do&tr Muri\io 9 



El Nlgromantico. A la memorla de 
Don Quljote. Barcelona, 1670. Portada. 



(1) M6dico sevlllano, muy aficionado a la historia y a la poesia Dej6 in^ditos varios hbros Bosauefo 
de IlAUca, Historia de Tnana, continuaci6n y comentarios de los Anales de Sevilla, de Ziifhga e Hifo d 
Sevilla sefialados en santidad, armas y letras (cinco volumenes en 4 ) Sus versos son menos que media 6 
nos. El servicio que prestd a las Letras fue la fundaci6n y sostemmiento del Correo Ltterario de Sevilla 
que colaboraron los mejores escritores. ' 



298 



XIII" OTROS LITERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 

A Liclno. 

Ansioso a un ciervo herido 
Yo vi buscar la fuente; 
jMisero! y en sus aguas 

Hall6 la muerte. 
Teme, Licino amigo, 
Sediento de placeres, 
Que imite la del ciervo 
Tu triste suerte. 

Sin embargo, D. Marcelino incluy6 una de sus composiciones. La Dio~ 
sa del Basque, entre las Cien mejores castellanas (1): 

jOh, si bajo estos arboles frondosos 
Se mostrase la celica hermosura 
Que vi algun dia en inmortal dulzura 

Este bosque baflar f 
Del cielo tu benefico descenso 
Sin duda ha sido, liicida belleza: 
Deja, pues, diosa que mi grato incienso 

Arda sobre tu altar. 
Que no es amor mi timido alborozo, 
Y me acobarda el rigido escarmiento, 
Que job PiritGo! condenti tu intento 

Y tu intento, Ix\6n. 
Lejos de mi sacrilega osadia: 
Bastame que con placido sembiante 
Aceptes, diosa, a mis anhelos pia, 

Mi ardiente adoraci6n. 
Mi adoraci6n y el cantico de gloria 
Que de mi el Pindo attinito ya espera: 
Baja tu a oirme de la sacra esfera 

jOh radiante deidad! 
Y tu mirar mas nitido y suave, 
He de cantar, que fulgido lucero; 
Y el limpio encanto que infundirnos sabe 

Tu dulce majestad. 
De pureza jactandose natura, 
Te ha formado del candido rocio 
Que sobre el nardo al apuntar de estio 
La aurora derram6; 



(1) Hermosilla la calificd de 'magnified y sin el menor descuido en el estilo ni en la veraiflcacton*. 
299 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAtfOLA - TOMO /// 

Y excelsamente languida retrata 
El rosicler pacifico de Mayo 
Tu alma: Favonio su frescura grata 
A tu hablar traslad6. 

|Oh imagen perfectisima del orden 
Que liga en lazos faciles el mundo, 
S61o en los brazos de la paz fecundo, 
S61o amable en la paz' 

En vano con esp!6ndido aparato 
Finge el arte solicito grandezas: 
Natura vence con sencillo ornato 
Tan altivo disfraz 

Monarcas, que los p6rsicos tesoros 
Ostentais con magnifica porfia, 
Copiad el brillo de un sereno dia 
Sobre el azul del mar: 

O copie estudio de 6mula hermosura 
De mi deidad el magico descuido; 
Antes veremos la estrellada altura 
Los hombres escalar. 

Tu, mi verso, en magnanimo ardimiento 
Ya las alas del ceiiro recibe, 
Y al pecho ilustre en que tu numen vive 
Vuela, vuela veloz, 

Y en los erguidos alamos ufana 
Penda siempre esta citara, aunque nueva, 
Que ya a sus ecos hermosura humana 
No ha de ensalzar mi voz 



110. Reinoso. Don Ftlix M. Reinoso naci6 en Sevilla (20 No- 
viembre 1772). De 1801 a 1811 fue pdrroco de Santa Cruz y se distinguio 
por su celo caritativo lo que ahora se llama acci6n cat61ico-social, como 
si fuese cosa nueva que necesitase nombre peregrine . Reinoso fund6 
una Junta de Caridad, por medio de la cual establecieronse en la feligresia 
muchas obras: la hospitalidad domestica, lactancia y escuela, vacunacidn 
piiblica y gratuita, etc. Como poeta hizo sus correspondientes anacre6nticas 
con Fills por arriba y Filis por abajo, sus epistolas, sus silvas, sus elegias, sus 
himnos y cuanto era de rigor en su escuela. Reinoso tenia mucho entendi- 
miento y estudiaba bien antes de ponerse a escribir: de aqui que sus ideas 
scan elevadas y correctos su lenguaje y su versificacibn; pero no era poeta, 
y por eso resultan sus composiciones afectadas y de ingrata lectura. Que- 
ria ser cl&sico, y hasta horaciano; pero le vendia su temperamento andaluz 

300 



XIII-OTROS L1TERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 

propenso a la ret6rica y ampulosa oratoria y a la abundancia de adornos 
de estilo. 

El mayor exito de Reinoso fu6 su triunfo en el certamen celebrado 
por la Academia de Letras humanas el 8 de Diciembre de 1799, obtenido 
con el poema en dos cantos La Inocencia perdida, de que se hizo inmedia- 
tamente una edici6n furtiva en Madrid y otra ms tarde por el autor en la 
misma corte (1804). Quintana lo elogi6 en Variedades de Ciencias, Litera- 
tura y Artes, si bien declarando la superioridad de las descripciones sobre 
la parte dramAtica. El argumento es el mismo del Paraiso Perdido, aunque 
muy reducido en su desarrollo. He aqui una de sus octavas que Quintana 
pone como modelo de estilo gracioso y fcil: 

En tanto la ovejuela en la llanura 
Al verse que de presto goza vida, 
Celebra a par del lobo su ventura 
Y a triscar con halagos le convida; 
Tal vez mirando acaso hacia la altura 
Ve las aves vagar embebecida, 
Y a sus cantares, de ella no sabidos, 
Responde simplecilla con balidos. 

111. Blanco White: A) Su biograffa en este perfodo. 
B) Blanco White como poeta. A) Blanco White, como 61 se firm6 
y es conocido por la historia, era hijo de un comerciante irlands estableci- 
do en Sevilla,llamado D. Guillermo White; esto es, Blanco, y asi usaba 61 su 
apellido. Estaba casado D. Guillermo con una espanola, de apellido Cres- 
po, y asi los verdaderos de sus hijos fueron White y Crespo o Blanco y 
Crespo, segiin se adopten la forma inglesa o la castellana. Naci6 Jose Ma- 
ria el 11 de Julio de 1775. Su familia era fervorosamente cat61ica y muy 
piadosa: en este ambiente de piedad se cri6 el nino, que fue listisimo y 
muy aplicado, mds para el cultivo de las Letras que para el ejercicio del 
comercio, a que su padre queria aplicarle, y de inquieto y aventurero espi- 
ritu. Aprendi6 tecilmente las lenguas inglesa, latina, francesa e italiana, con 
algo tambten de griego, se hizo buen violinista, y sobresali6 a la vez en el 
estudio de la Teologia y en el de la bella Literatura. Al frisar en los veinte 
anos, Jose Maria Blanco era en Sevilla uno de esos mozos que pasman a las 
gentes por sabios y por buenos, ambas cosas realzadas por la riqueza, que 
no era pequefia la que habia ya ganado su padre en los negocios mercan- 
tiles. Aquel joven, admirado y envidiado universalmente, llevaba dentro, 
sin embargo, el demonio de la contradicci6n que habia de perderle: sen- 
tiase.cat61ico ferviente como sus padres y hermanos sus dos hermanas 

301 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



L1BROS DEL SIQLO XVIII 




Salas Barbadillo Nuestra Sefiora de Atocha. 
Madrid, 1750 Portada grabada 



abrazaron el estado religiose , y al mismo tiempo, partiendo de la lectu- 
ra de Feijo6, su pensamiento inclinabase a la critica racionalista o libre- 
pensadora; creiase con vocaci6n al estado eclesiastico, y a la vez adquirian 



302 



XIII ~ OTROS LITERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 




SEVILLA. Portada de San Telmo. 



(Fot. 



sobre 61 las mujeres decidido influjo; tenia resuelto recibir las sagradas 
6rdenes, y era novio de una sefiorita de Sanlucar de Barrameda. En estas 
fluctuaciones vivia, y en una de las alternativas de ellas en que predomind 
el fervor, orden6se in sacris; pero para ser un mal sacerdote, pues muy 
pronto perdi6 la fe por complete, y siempre anduvo en relaciones veda- 
das a su estado. 

303 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TO MO III 

Durante todo este periodo disimul6, sin embargo, y obtuvo, por opo- 
sicion, primero la canongia magistral de Cadiz y despues la de la Capilla 
de los Reyes en Sevilla. Pero cual seria la situaci6n de su conciencia, 
cuando, habiendo venido a Madrid en los ultimos anos del reinado de 
Carlos IV, declar6 que no habia visto ninguno de los buenos cuadros con- 
servados en las iglesias, porque, aunque gustaba mucho de la pintura, no 
habia podido veneer la repugnancia que sentia a entrar en los temples? 

B) Don Manuel Maria de Arjona fu6 quien inici6 a Blanco en la poe- 
sia, y Blanco fu6 uno de tantos poetas sevillanos, distinguido por el talento 
y el estudio, demasiado clasicista para ser esponteneo y demasiado ampu- 
loso y ret6rico para ser clcisico; posteriormente mejoro de estilo. Como 
ejemplo del que tenia en esta su primera 6poca he aqui la breve elegia que 
compuso a la muerte de Forner (1797): 

Lloras, Fileno (1), y bana el llanto ardiente 
Tu rostro al despuntar la nueva aurora, 
Y lloras cuando Febo ya colora 
Las nubes de occidente 
Tu rostro do moraba la alegria, 
Pahdo ahora se mira y macilento, 
Y de llorar tus ojos sin aliento 

Huyen la luz del dia 
<jY quien, Fileno, de tu amarga pena 
Libre mira su pecho? ^Quien no gime? 

, cuando asi la Parca el hierro esgnme, 
Lo ve con faz serena? 

de Norfeno en 1$ infelice suerte 
No llorarci el rigor del fiero hado, 
Y de Hespena el honor arrebatado 

Por la envidiosa muerte? 
Gime la patna, gime el almo coro, 
El mismo Apolo gime, y su gemido 
Repite el sacro Pindo, que movido 

Se ablanda al triste lloro 
^Mas piensas tu, bafiado en llanto eterno, 
El paso detener al alma cara, 
O conmover a la deidad avara 
Con tu lamento tierno? 
jQuien al hombre podra romper el velo 
Que su vista perturba y oscurece! 
Se ve mortal, y mas su orgullo crece, 
Y clama contra el cielo. 



(1) Los poetas de Sevilla, como los de Salamanca, adoptaban motes poeticos- Albino era Blanco 
Fileno, Reinoso, Norferio, Forner, etc 

304 



XIII" OJROS LITER ATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

El mundo de ruYnas ve cubierto; 
Laureles, armas, cetros destrozados 
Entre escombros jay! yacen olvidados 

En aspero desierto. 
<jPor qu6, si todo acaba, el orgulloso 
Mortal pretende, en llanto consumido, 
El decreto en si solo ver rompido 
Del cielo riguroso? 

112. Lists. Don Alberto Lista naci6 en el barrio de Triana, de 
Sevilla (15-Octubre-1775). Sigui6 su carrera con tantos trabajos, que a la 
par que estudiaba habia de ganarse su vida con el oficio de tejedor de 
seda, de que tenian sus padres un taller, y con 
tanto aprovechamiento, que a los trece afios de 
edad era sustituto de la citedra de Matematicas, 
sostenida por la Sociedad Economica. A los vein- 
tiuno obtuvo en propiedad la del Colegio de San 
Telmo. Orden6se a los veintiocho, y ya se ha di~ 
cho c6mo fue de los fundadores de la Academia 
de Letras Humanas. 

"El mis influyente de los miembros de la es- 
a cuela sevillana dice Menendez Pelayo fu6 
14 sin contradicci6n D. Alberto Lista, nobilisima 
"figura como maestro y como critico. En la poe- 
"sia lirica excedio a todos sus compafieros, fuera 
"de Arjona. Los versos de Lista son en ndmero Don Alberto 

"quizd excesivo, porque carecen de variedad en (ira-iMS) 

el estilo y en los afectos". Los primeros versos 

de Lista fueron publicados en Poesias de una academia de letras huma- 
nas de*Sevilla (Sevilla, 1797), y los mismos muy corregidos por su autor, 
con otros muchos, en edici6n aparte (Madrid, 1822). Una de las antiguas 
corregidas es la siguiente, que puede servir bien de ejemplo o muestra de 
su estilo: 

Al nacimiento de Nuestro Senor. 

Huy6 del polo el Aquilon sombrio, 
Y el cielo, ya sereno, 
Piadoso vierte el candido rocfo, 
Que ocultaba en su seno. 

En tus entrafias, tierra, agradecida 
Recibe el don fecundo, 
Y la salud producele y la vida 
Al angustiado mundo. 

305 

SALCEDO. La Literatura Espaftola. Tomo III. 20 




SALCEDO * LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Florece, oh Terebinto, y de tus flores 
Brille la pompa ufana 
Al desatar sus claros esplendores 
La placida maftana. 

Y de ellas el Aurora refulgente 
Orne sus manos puras, 
Cuando hoy anuncie a la oprimida gente 
El sol de las alturas. 

Corre alegre, oh Jordan, y en tus riberas, 
De Jeric6 las rosas 
Embalsamen del aura lisonjera 
Las alas vagorosas. 

El cedro inmenso la cerviz erguida 
Levante al alto cielo, 
Y su aroma dulcisimo despida 
La cumbre del Carmelo. 

Pas6 la nieve del invierno triste, 
Y del Herm6n la falda 
Depone el hielo rigido, y se viste 
De carmin y esmeralda. 

Albricias, Israel; ya compadece 
El cielo tu gemido, 

Vuelve al benigno sol, que te amanece, 
El semblante afligido. 

Mira el libertador, que de tu mano 
Y del cuello doliente 
Rompera las cadenas, y al tirano 
Quebrantara la frente. 

Alza del polvo; ya empez6 tu Santo 
La lid y la victoria, 
Y ciflete, oh SY6n, el regio manto 
De tu esplendor y gloria. 

Y convertida en gozo la amargura, 
Con festivas canciones 
Convoca el universo, y su ventura 
Anuncia a las naciones. 

Considerase como su obra maestra la oda A la Muerte de Jesus que 
empieza: 

Y eres tu el que velando 
La excelsa majestad en nube ardiente, 
Fulminaste en Sina? Y el impio bando, 
Que eleva contra ti la osada frente, 
Es el que oy6 medroso 
De tu rayo el estruendo fragoroso? 

306 



XIII" OTROS LITERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

Mas ahora abandonado 
jAy! pendes sobre el G61gota, y al cielo 
Alzas gimiendo el rostro lastimado. 
Cubre tus bellos ojos mortal velo, 
Y su luz extinguida, 
En amargo suspiro das la vida. 

Asi el amor lo ordena; 
Amor mas poderoso que la muerte. 
For 61 de la maldad sobre la pena 
El dios de las virtudes, y el Ie6n fuerte 
Se ofrece al golpe fiero 
Bajo el vel!6n de candido cordero. 

lOh victima preciosa, 
Ante siglos de siglos degollada! 
Aun no ahuyent6 la noche pavorosa 
For vez primera el alba nacarada, 
Y hostia del amor tierno, 
Moriste en los decretos del Eterno. 

jAy 1 ,qui6n podra mirarte, 
Oh paz, oh gloria del culpado mundo! 
Qu6 pecho empedernido no se parte 
Al golpe acerbo del dolor profundo, 
Viendo que en la delicia 
Del gran Jehovd descarga su justicia? . . 



Sin embargo, en sentir de Men6ndez Pelayo, las bellezas de esta cele- 
brada y conocidisima composici6n son ms oratorias que liricas, y no la in- 
cluyo en su Coleccion de las Cien mejores poesias castellanas, dando este 
puesto preferente Al Sueno = El Himno del desgraciado. 

113. Otros poetas sevi llanos: ftoldan, Nunez, Gonzalez 
Carvajal, Huarte, la Hija del Soh, Castro, Bena. Otros 
muchos poetas sevillanos merecen menci6n. Don Jos& Maria Rolddn (naci6 
24-Agosto-1771 y muri6 22-May 0-1828), pirroco de Jerez de la Frontera y 
de San Andres, en Sevilla, atildadisimo y elegante prosista, como lo acre- 
dita un Serm6n del Corpus publicado en 1857, fu6 buen poeta biblico, au- 
tor de El Angel del Apocalipsis y de otras composiciones sagradas y pro- 
fanas; se ha perdido su poema Danilo, celebradisimo por Lista. Don Fran- 
cisco de P. Nunez, tambi6n sacerdote (naci6 1766 y muri6 1832), ha dejado 
varias odas muy enaltecidas por sus contempordneos. Aunque nacido en 
Sevilla (27-Dic.-1753), no fu6 de la escuela sevillana, sino su contradictor, 
y resuelto partidario e imitador de Fr. Luis de Le6n, a quien los poetas sus 
paisanos, incluso Lista, tachaban jpobres hombres! de desalinado. Don 

307 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 



Tomds Jos6 Gonzalez Caruajal: era excelente hablista, autor del Elogio de 
Arias Montana (Tomo VII de las Memorias de la Acad. de la Hist.), tra- 
ductor de los Salmos y libros po&ticos de la Biblia, perseguido por patrio- 
ta en la guerra de la Independence y por liberal en las 6pocas abso^tis- 
tas, llego a personaje: academico de la Espanola y de la His*orlr umse- 
jero de Guerra y Marina y de Indias, minirtro, e-,., y murio (9-Nuv.-1834) a 
los ochenta afios cumplidos; de su oda Al Espi/ du Santo dice Menerdez Pe- 
layo que "vale mas que cast todas las produ* c*oies de la escuela sev'llana" . 
El canonigo gaditano D Cayetano Maria Hu fe (npci6 21 -Julio- 1741 y mu- 
ri6 5-Enero-1806) autor de muchas eglo^es dnacrcdnticae, sAtiras, odas y 
de un poema festivo. La poetisa Dona Mu 11 Grrtrudis de Hor< (nacio 
7-Dic.-1742 y muri6 9-Agosto-1801), llamau' por su hermosura La b ja del 
Sol, casada con el opulento D. Esteban Flemirg, y que, vi' r iendo un su 
marido, profeso en el Convento de Santa Maria, de Cadiz. Ferndn Caballe- 
ro escribi6 una preciosa narracion, no sabemos si veridica o leyendana, so- 
bre este singular suceso; al dejar el mundo La hija del Sol rompio muchas 
de sus poesias; las que se conservan estan publicadas en la Biblioteca de 
Rivadeneira (Tomo LXVII). Don Francisco de P. Castro (nacio 2-AbriM771; 
muri6 16-Marzo-1827) figuro entre los siete poetas principales de la escue- 
la sevillana. De D. Cristobal de Bena se conserva una graciosa epistola 
burlesca contra Sanchez Barbero (1806) por haber escrito este un soneto 

msultante contra el Conde de Haro, despues Du- 
que de Frias; en el periodo siguiente escribio Bena 
muchas poesias medianas (La lira de la libertad, 
Londres-1831), y tambien cultivo el genero de las 
Mbulas politicas. 

114. Poetas no afiliados a grupo: 
Arriaza. Su biografia y obras en este 
periodo. Quedan por resenar los poetas que 
por no tener cabida en los grupos resenados pue- 
den llamarse independientes. 

Don Juan Bautista Arriaza nacio en Madrid 
(27-Febrero-1770), estudio con los Escolapios (Co- 
legio de San Fernando) y en el Seminario de No- 
bles; a los doce afios era cadete de Artilleria, y 
pas6 a guardia marina en 1787, siguiendo esta 

carrera hasta 1798; en 1803 ingres6 en la diplomtica, que le di6 ocasion 
para pasar una temporada en Londres y otra en Paris. 

Desde nino despunt6 en el la portentosa facilidad para versificar. 




Juan Bautista Arriaza. 

(1770-1837) 



308 



XIII- OTROS L1TERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

S VE N O S f 

Y DISCVRSOS 

DE VERDADES DESCV- 

BRIDORAS DE ABVSOS, 
Vicios, y Enganos, en codos los 
Oficios> y Eftadosdel 
Mundot 

Tor Don Francifco de Queuedo PtltegM, 

Cauallero del Or den de Santiago, 

y Senor de I nan ^tlad. 

Corrrfgidos y cmcndados en efla imprefcion, y 
anadida la cafa de los Locos de Amor. 




LICENCIA, 

luan Bautifla Mar 
artin. 1628. 

v*wjl* de ClaudtoMace ntenader dc libra* , 



En Valencia f Por luan Bautifla Marcal , junto 
a San Martin. 1628. 



Quevedo Villcgas Suenos y discursos. Valencia, Ib28 
Portada 



Arriaza era maravilloso repentista; venianle los versos espontdneamente a 
la punta de la pluma, y casi siempre felices y adecuados para el canto, si 
bien a veces esta misma improvisation continua le hizo caer en tremendos 
disparates que dieron fuerte asidero a la censura y burla de sus contempo- 

309 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAROLA - TOMO III 

rdneos. Tenia viva fantasia y entusiasmo; carecia de verdadero sentimien- 
to. Lo primero que public6 (1796) fu6 La Compasidn: Canto funebre a la 
muerte del Duque de Alba, de cuyo escaso m6rito puede juzgarse por la 
primera de sus octavas: 

Triste llanto de amor, que las mejillas 
De amantes olvidados humedeces, 
Y cuando en sus turbados ojos brillas 
Los elocuentes labios enmudeces, 
Tu, que del coraz6n las mas sencillas 
Penas pintar supistes tantas veces, 
La presente aflicci6n que me devora, 
Triste llanto de amor publica y llora. . . 



En 1797 public6 Las primicias o coleccidn de los primeros frutos poc- 
ticos de D. J. B.; y es detalle que pinta su cardcter el hecho de que para 
imprimir estas poesias hubo de pedirlas desde Paris a D. Martin Fernandez 
Navarrete, companero de sus navegaciones, que habia tenido la curiosidad 
de ir copindolas segiin 61 las recitaba a bordo. En Londres escribi6 el poe- 
ma Emilia, publicado en Madrid (1803). Como casi todos los poetas de su 
tiempo cant6 al desastre de Trafalgar: 

Cantar victorias mi ambici6n seria, 
Pero sabed que el dios de la armonia, 
Dispensador de gloria, 
El volver de fortuna en poco estima, 
Y s61o el valor inchto sublima 
Con inmortal memona. 

El Memorial Literario elogi6 esta cancion, que, a la verdad, vale muy 
poco. 

En 1807 public6 una edition completa de sus Poesias y una traduo 
ci6n del Arte Po6tica de Boileau para los alumnos del Seminario de Nobles. 
Jiizguese de su estilo por el comienzo: 

Del Pindo en vano en la superna cumbre 
Aspira a merecer metncos lauros 
Temerario escntor. Si no le mflama 
Estro divino, o ya no plugo al cielo 
Que naciese poeta, en corta esfera 
Su escaso ingenio arrastrase cautivo; 
Y su infeliz clamor encuentra siempre 
A Febo sordo, indticil al Pegaso. 

310 



XIII - OTJROS L1TERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

\Oh tu, que sigues del talento ameno, 
Con peligroso ardor, la aspera senda! 
Guarda no consumirte en pobres versos, 
Ni, atribulando a fugitiva musa, 
Al ansia de rimar ingenio llames; 
Teme de tu afici6n el falso halago, 
Y antes que escribas tu aptitud sondea. . . 

Pero lo que mas reputacidn di6 a Arriaza en este periodo fueron sus 
festivas satiras teatrales, de que hemos hecho m&rito. V6ase como muestra 
de ellas el siguiente Cartel de comedias, publicado en 1803 con motive de 
haber coincidido en la Cruz y en los Canos la representaci6n de dos dra- 
mas liigubres (Duque de Pentievre y Muerte de Abel) y una opereta titula- 
da Due/o, con la circunstancia ademds de haber suplido a Rita Luna una 
muchachuela: 

Hoy lunes, fiesta pascual, 
En obsequio al nombre real, 
Se iluminara el corral 
Con esperma de sarten, 
Que hara a los ojos muy bien, 
Y a los vestidos muy mal. 
Habra gente hasta el portal, 
Empuj6n, grita y vaivn; 
Y en un drama colegial, 
Que tradujo no s6 quten, 
Una nifta de reten, 
En papel sentimental, 
Se las tendra ten con ten 
A la dama inmemonal 
Del Desd&n con el desd&n. 

$Y en los Caftos del Peral, 
Que es teatro principal? 
La orquesta sonara bien 
Si zurran bien al timbal; 
Mas para lo sustancial, 
Que es festejar a aquel sol 
Que un dia al orbe espaflol 
Ha de dar lustre cabal, 
Habra auto sacramental 
Sacro-mistico-moral, 
Que en tono lacrimonial 
Recordara al pecador 
El pecado sucesor 
Del pecado original. 

311 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

La atencibn ser mortal 
Mientras la versidn se estrena 
De un retazo de misal, 
No la de la Magdalena, 
Sino de un buen oficial. 
Habra fervor y atrici6n 
Por terror y compasi6n; 
Y al dar el golpe fatal 
De la mandibula asnal 
Sobre el craneo fraternal, 
Pondra el seflor director 
Junto a cada espectador 
Un buen vaso lagrimal. 
Lo que es pompa tatral, 
Esa si, no tendr igual. 
Traje, el que del padre Adan 
Hered6 San Sebastian, 
Que no arruinar el caudal, 
Porque no es mas que un pafial. 
La comparsa pastoral, 
Tan vestida al natural, 
Que yo apostar no me atrevo 
Que si pasare casual 
La ronda de pan y huevo, 
No los lleve al hospital. 
La escena hacia Palestina, 
Como quien vuelve la esquina, 
Del paraiso terrenal; 
Decoraci6n celestial 
Con nube negra y mohina, 
Viento, trueno y culebrina. 
Voz del cielo, y no divina, 
Sino un poco catarral, 
Que con su arenga eternal 
Prueba sin anacronismo 
Que en tiempo antediluvial 
No se invent6 el laconismo 
En la corte celestial. 

Y con una 6pera igual, 
Que emigro de un funeral, 
Se fijar estacional 
En cada esquina un cartel; 
Y nadie leer& en el 
Sino Abel y mas Abel. 
Y el primer odio mortal 
De los primeros humanos, 
Hasta el primer besamanos 
Que se de el Juicio final. 



312 



XIH-QTROS LITERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 



LIBROS INGLESES DEL SIGLO XVII 



THE 

SPANISH BAWD 



CELESTINA 



The Tragicke-Comedy of 

CALISTOandMELIBEA. 

Wtereinu contained, kefiJet the pfaftntntfft and fmectcnefle 

of the ftilc, many rhltoibphiull Sentences, and profiubii 

Inftruaions neccfliry for the younger fort : 



fifniiotf , and Cuony<atduag Bamis. 




Printed by f. 2. And arc to be fold by 
ROBERT ALLOT 4^53** o/tkcBe*re 

if) Pauls Church yard. i6j; 



Celestina. London, 1631 - Portada, muy reducida. 



313 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 



115. Maury. Don Juan Maria Maury es conocido principalmen- 
te por sus traducciones de versos espanoles al francos, en que ray6 a gran- 
de altura, y con lo que prest6 insigne servicio a nuestras Letras. Sus tra- 
ducciones forman L'Espagne Pottique, publicada en Paris (1826-27). Maury, 
nacido en Malaga (1772), se afrancesd en la guerra de la Independencia; 
emigr6 a Paris, alii vivid siempre, y Heg6 a dominar la lengua francesa y a 
componer en ella perfectamente, lo mismo en prosa que en verso. Le Jour- 
naldesDebats escribi6 a prop6sito de L'Espagm Po&tique que si don 
Juan Maury "est espagnol par la naissance, on le prendrait pour un fran- 
"fals par le talent avec lequel II &crit en fran$als, soit en prose, soit en vers; 
"et pour cosmopolite, par la manikre dont il connait et apprecie toutes 
"les tongues del' Europe" (16-Julio-1827). No por eso perdio nunca Maury 
su amor a Espafia, ni dej6 de cultivar la poesia castellana hasta su muerte 
(2-Oct-1845). Cinco afios antes de su fallecimiento public6, tambten en Pa- 
ris, su poema castellano Esvero y Almedora. 

Durante el reinado de Carlos IV y en los anos que estuvo aqui Jose 
Bonaparte, Maury era uno de tantos poetas clasicistas no afiliado a ningiin 
grupo Hterario, y que se distinguia por la perfection del estilo. "Apenas 
"puede imaginarse dice D. Juan Valera nada mds atildado y pulcro 
* por la forma. Los versos bien medidos, los consonantes mis dificiles, los 
"apropiados epitetos, las elegantes y rebuscadas perifrasis para designar 
"describtendolos algunos objetos que no se quieren nombrar por sus nom- 
"bres, todo ello presta a las composiciones de Maury una nitidez preciosa, 
*y hace de ellas muy acabado modelo de un culteranismo de buen gus- 
"to" (1). En 1806 imprimi6 en Madrid el canto epico Agresion britdnica, en 
octavas reales que el mismo Valera califica de hermosisimas, asi como dice 
de su romance La Tlmldez que es "el mds lindo acaso de cuantos amato- 
"rios se ban compuesto en nuestro idioma". Por su extension no lo trans- 
cribimos aqui, haci6ndolo de esta otra composici6n, que da tambten cum- 
plida idea del buen estilo de Maury: 

La ramilletera ciega. 

Caballero, aqui vendo rosas; 
Frescas son y fragantes a fe; 
Oigo mucho alabarlas de hermosas: 
Eso yo, pobre ciega, no s6. 



(1) Ftonlegio de poesias castellanas del siglo XIX, tomo I, pdg. 68 

314 



XII I- OTROS UTERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

Para mi ni belleza ni gala 
Tiene el mundo, ni luz ni color; 
Mas la rosa del caliz exhala 
Dulce un halito, aroma de amor. 

Cierra, cierra tu cerco Oloroso, 
Tierna flor, y te duele de mi: 
No en quitarme tasado reposo 
Seas Candida cdmplice asi. 

Me revelas el bien de quien ama, 
Otra dicha negada a mi ser: 
Debe el pecho apagar una llama 
Que no puede en los ojos arder. 

Tu, que dicen la flor de las flores, 
Sin igual en fragancia y matiz, 
Tu, la vida has vivido de amores, 
Del Favonio halagada feliz. 

Caballeros, compradle a la ciega 
Esa flor que podeis admirar: 
La infeliz con su llanto la riega: 
Ojos hay para s61o llorar. 



116. Soil's. La vida de D. Dionisio Soils, o de D. Dlonisio Villa- 
nueva y Ochoa que tales eran sus verdaderos apellidos, es mis interesante 
que sus obras. Nacido en C6rdoba (1774) de una familia modesta, s61o 
pudo estudiar Latin y Ret6rica con D. Justino Matute; pero dando muestras 
de tal precocidad, que antes de los quince afios traducia odas de Horacio, y 
era admirado por Forner hasta el punto de que comparaba sus traducciones 
con las de Fr. Luis de Le6n, y llamaba familiarmente al muchacho el Leon 
moderno. Pusieronle sus padres al aprendizaje de la musica con el maes- 
tro Ripa, de la Catedral de Sevilla, y al ano se juzgo 61 suficientemente ins- 
truido en el manejo del violin, y aun en la composici6n; y deseando no ser 
gravoso a su familia, segiin informaron sus descendientes a D. Juan Euge- 
nio Hartzenbusch, o quizes uniendo a tan noble prop6sito algo de espiritu 
aventurero, o de bohemia como se hubiese dicho despuSs, se acomod6 con 
una compania de c6micos, y fuese a correr mundo. En Valencia fu6 muy 
aplaudida una tonadilla de letra y musica suyas. 

En 1799 estaba Solis de primer apuntador en el Teatro de la Cruz, y 
era hombre cultisimo, que sabia las principales lenguas modernas, el grie- 
go (1) y cuanto constituye el haber intelectual de un profundo literato. Ei 



(1) Cuenta Hartzenbuch, en su biografia de Sohs, que a los cuarenta y siete dias de haber empezado 
el estudio de este idioma se puso a traducir en verso la Batracomiomaquia 

315 



SALCEDO - LA LITER AT URA ESPANOLA - TOMO III 





I 
I 



U 




316 



XIII" OTROS LITERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 



desnivel entre la grandeza de sus co- 
nocimientos y de su talento con la mo- 
destia de su profesi6n y vida explican- 
lo sus bi6grafos por el influjo de esa 
misteriosa y terrible deidad denomina- 
da la suerte, y que no es otra cosa 
sino el Hado o Destino de los anti- 
guos. Realmente, hay algo superior a 
la voluntad humana en estos aparentes 
contrasentidos de la fortuna; pero es 
porque caracteres como el de Solis son 
para saber mucho, mas no para sacar 
partido mundano de lo que saben. 

El 30 de Octubre de 1800 estren6- 
se en La Cruz el drama de Kotzebue 
Misantropia y arrepentimiento, uno de 
los mayores exitos teatrales de Rita 
Luna; Solis lo habia traducido, no de 
su original aleman, sino de un arreglo 
francos. Con esta obra inici6 la serie 
de sus traducciones y refundiciones en 
que no ha tenido rival. Las de Abufar 
o la familia drabe, de Ducis, bautizada 
por 61 en castellano con el eufbnico ti- 
tulo de Zeidar (21-Enero-1803); de Ju- 
lia y Romeo, del mismo autor frances; 
del Orestes de Alfieri, sobre todo, fue- 
ron triunfos extraordinarios. . . para los 
autores traducidos y para los actores 
que los representaron, no para el pobre 
Solis, cuyo apellido apenas sonaba de 
telon afuera. Hartzenbusch hizo un cu- 
rioso anlisis comparative del texto ori- 
ginal del Orestes y de la traducci6n de 

Solis, resultando que los personajes de Alfieri hablan en castellano ms 
sonoramente que en su lengua nativa. He aqui una ligera muestra de este 
curioso paralelismo literario. Uno de los mas celebrados parlamentos de 
Orestes es el de Electra, que comienza: 

Notte jhmesta, atroce, orribil notte, 
Presente ognora al mio pensiero! . . . 



LIBROS DEL SIGLO XVII 
TRAGICQMEDIA 

DE C ALISTO, 

Y MELIBE A,VVLGAR. 

tneore llamadaCelcflma : en la 1 

qual fe contierven ( dcmas de fu 

agradable y duke efitlo ) am- 

chas fentcnaa$Filofefalej,y DUI- 

fo$ muy neceffynos para mancc- 

bos,moftrandoles los enganos 

que eftan cncc rrados en 

firuientes , yalca- 

huetas. 

POR BL BACH I LLER 
fcrntndo d< Rojaj. 

AORA N VEV/1MENTE 

corregjda yenjendada.y impref 
fdconformeal Expuryalo 
nonucuode 1631. 



Ano 



1632. 



* CON LICENCIA. 

En Madnd;Por la viuda de A16- 
~* fo Marnn. 

te<jtA4t Doming* Gonffiltz* 

La Celestina. - Madrid, 1632 - Portada. 



317 



SALCEDO - LA UTERATURA ESPAftOLA - TOMO III 
Solis tradujo: 

jOh, nochet jHorrenda, pavorosa noche, 
Eterna en mi memorial . . . 

iNo es mds rotundo y ms hermoso el verso de Solis que el de Alfieri? 

Tambten compuso dos tragedias originates Tello de Neira y Dona 
Blanca d$ Bor&cta ,dos comedias La Pupila y Las Liberatas ,sin 
llegar a ver representada ninguna de ellas, y muchas poesias liricas, ni me- 
jores ni peores que las de los buenos poetas de su tiempo. He aqui una de 
sus letrillas: 

Amor mendigo. 

Una limosna le dad 
Al amor en caridad 

Niflo y solo,-triste y pobre, 
Ando errante en bosque umbroso 
Sin el arco poderoso 
De que se arma mi deidad 
Caminantes, si os asiste 
Compasi6n de mi quebranto, 
Lastimaos de mi llanto, 
Socorredme por piedad. 
Una limosna, etc. 

Mis adornos y mis armas 
Es Anarda quien me quita, 
Que usurparme solicita 
Mi celeste potestad. 
De rodillas y llorando 
A sus pies pedi clemencia; 
Mas ni pudo mi inocencia 
Ablandarla, ni mi edad. 
Una limosna, etc. 

Los que f u6reis sus amantes, 
Si pudtereis encontrarla, 
Sin oirla ni mirarla, 
Arco y flechas le quitad. 
Teman todos el estrago 
Que en las almas cause horrible, 
Si a mi dardo irresistible 
Acompafla su beldad. 
Una limosna, etc 



318 



XM-OTROS LITERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

LIBRODE'INDICIOS 

YTORMENTOSjQVECONTlENE 

TODA LAPRACT1CA CRIMINAL, Y MODO 

dcfuftanciar cl proccflb mdicaciuanente^afta 

defcubrir el dclitoy dclinqucnrc,y poncrlc 

en cflado de condenatle , 6 

abfoluerlc. 

AL SENOR D.IVAN CHVMACEW 

Sotomayor , Caitallero del Or den d* Santiago* 

del Supremo Confcjoy Camara del mm CatqTico 

y mayor Monarch FELIPE QVAR TO* 

Ret de la* jp4na*y Nueuo- 

mundo. 

FOR EL LtCENCIADO D.ANTONIO 

DE QvEvEDO Y HoYOS, ABOGAQo DELOt 

ReaJcs Confcjos y Corte, natural de la villa 
<Je ReiDofa^en las MontaSaidc 
Caftilla-Vieja, 




ConPriutlcgio, W MADRID. 



En la impiema dc FRANCISCO MARTINEZ. 
AnodcM. DC . 



Quevedo y Hoyos. Ubro de indicios y tormentos. Madrid, 1632. 

117. Sa/as. La poesfa de su vida y el prosafsmo de sus 
versos. Don Francisco Gregorio de Salas fu6 capellin de la casa de 
Recogidas en Madrid; habia nacido en Jaraciego (Extremadura), y durante 
su vida di6 seiialado ejemplo de todas las virtudes sacerdotales y cristianas 
y de aquel amor a la modestia tan ensalzado Dor los horacianos. Tenia 

319 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

un hermano exento de guardias que Ileg6 a general. Una tarde iba este 
hermano al estribo del coche de Carlos IV, que subla por la calle de Alca- 
14, y al descubrir a D. Francisco entrelagente que presenciaba el paso del 
Monarca dijo a S. M.: *Sefior, aquel cterigo que se quita el sombrero es mi 
hermano Paco*. Mandd el Key parar el carruaje y que se llamase al cape- 
116n, al cual dijo carinosamente que le gustaban mucho sus versos, que_se 
los leia a la Reina, y que no dejase de mandarle cuanto escribiera. "El con- 
"curso que presenci6 esta escena escribid Moratin ya suponia al buen 
"sacerdote maestresala de Sevilla, arcediano de Alcira o abad de Santa 
"Leocadia; pero ignoraban todos hasta d6nde llegaba su moderaci6n filos6- 
fica. Las mdximas de honesta pobreza con que otros versificadores de su 
" tiempo (devorados de envidia y ambici6n) rebatian fastidiosamente sus 
"escnipulos 6ticos, 61 las practicaba sin hipocresia, sin afectaci6n ni sober- 
"bia. Los ninos corrian a buscarle cuando le veian de lejos, le rodeaban y 
"acariciaban como a un amigo de toda su confianza. . . " 

Este hombre, todo poesia en su vida, escribiendo versos era el tipo del 
prosaismo m&s flojo y desmadejado. Y sin embargo, gozo de gran reputa- 
ci6n de poeta. Eran muchos los que le admiraban como Carlos IV. Antes 
de 1797 se habian hecho nada menos que cinco ediciones del Observatorio 
riisttco; en 1773 public6 Elogios potticos, y en el ano citado de 97 la co- 
Iecci6n completa de sus obras, comprendiendo una en prosa: Compendio 
prdctico delpulpito. Para que se admire, no a Salas como poeta, sino a la 
admiracibn que le tenian en su tiempo, he aqui una muestra: 



A la tinaja de Di6genes. 

En la tinaja y dueno 
Veo juntarse 
La casa mas pequena 
Y hombre mas grande; 

Siendo un palacio, 
Que es todo cuanto cabe, 
Cabiendo el amo 

Su elecci6n fu6 oportuna 
Para el descanso; 
Que en casa chica caben 
Pocos cuidados; 

Siendo constante 
Que casi todo sobra 
Como ellos fatten. 



320 



XIII - OTROS L1TERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 

118. Los hermanos Villanueva: Noticia de Puigblanc. 

Los hermanos Villanueva D. Joaquin Lorenzo y el dominico P. Jai- 
me (1) acreditdronse de controversistas erudites, buenos escritores y el 
primero hasta de poeta, en el reinado de Carlos IV. 

Don Joaquin Lorenzo naci6 en Jtiva (10-Agosto-1757), y public6 en 
este periodo: Ano cristiano de Espana (13 tomos, 1791-1799). De la obllga- 
cidn de celebrar el santo Sacrificio de la Misa con circunspeccidn y pausa 
y de la reverencia con que se debe asistir a la Misa (1791). De la leccldn de 
la Sagrada Escritura en lenguas vulgares (1791). Catecismo deEstado se~ 
gun los principios de la rellgidn (1793). Cartas de un obispo espanol sobre 
la carta del ciudadano Gregoire por don Lorenzo Astengo (seud6nimo). 
En 1783 di6 a luz una traducci6n en verso del Carmen de Ingrafts, de San 
Prdspero, con el titulo de Poema de San Prdspero contra los ingratos, que 
tuvo mucho 6xito, hactendose de 61 varias ediciones en pocos anos. "El jui- 
"cio favorable que debi6 la versi6n de San Pr6spero a los poetas de aquel 
"ttempo escribid Villanueva casi me Hev6 al resbaladero de seguir 
"esta vocaci6n. Mas hicele frente y le cerr6 la puerta". En los liltimosanos 
de su vida, estando desterrado en Irlanda, escribi6 muchos versos, que se 
hallan en la Biblioteca de Rivadeneira (Tomo LXVII). Era D. Joaquin de los 
eclesiasticos apodados de jansenistas, es decir, regalistas, enemigos de los 
jesuitas y muy severos en la moral, en la liturgia y en las apariencias de- 
votas, severidad que el comiin de las gentes tomaba por hipocresia, y al- 
gunos por antifaz de un efectivo racionalismo. El libelista cataldn D. Anto- 
nio Puigblanch (2), su enemigo encarnizado, autor de los Opiisculos gramd- 
tico-satiricos contra Villanueva (3) en que llega a decir que en el corazdn 
de D. Joaquin estaba todo el infierno junto, traza de 61 esta semblanza: 
". . . Sacerdote calificado. . . Su semblante es compungido y como de me- 
mento mori. Su habla es a media voz y como de quien se recela de al- 
"guien. . . Es implacable enemigo de los jesuitas, en quienes no halla nada 
"bueno o que deba imitarse por nadie, y mucho menos por 61, excepto el 
"semblante compungido, el habla a media voz y la mdnita. . . Su aspecto 



(1) Peor escritor y de menos variada lectura que su hermano, pero mas erudito e investlgador que el* 
Escribi6 el Viaje literario a las iglesias de Espafia, aunque los cinco pnmeros tomos salieron a nombre 
de D. Joaquin. 

(2) Nacib en Matar6 (3 de Febrero de 1775). Su apellido paterno era Puig y el materno Blanch; de 
ambos formd uno solo. Fue novicio en la Cartuja de Montealegre, y despues profesor de Hebreo en Alcala; 
public6 una Gramatica hebrea en 1808. Era hombre de muchas letras, escritor castizo, desenfadado y gra- 
cioso, pero mordaz hasta el delirio. 

(3) Se publicaron sueltos en Londres, una primera coleccidn en 1828; despues la deflnltlva y complete 
en d6s tomos (1832). 

321 

SALCEDO. La Ltteratura espaftola. Tomo UL ** 



HI 



LIBROS DEL SIQLO XVII 



ESTION 

Si el Chocolate quebrantac 
ayuno EcleJia/lico 

aCe Jr ciraj btbulfo :vnecc: 



en 'vanas 

. Garcia de ,4^> ft lait/da v ll&ro Lor, 
r ,* r .-r^ r f ^ ^ f,r \i ' 
df t of in UP ar I a, Laniard dfju MJ<; 

fa for Li Oiirena ft fif 
ton fa of M E /?.';/. 'c 
.Y Ca^^rn.\ 



el Lii. 
\flatordelm 



^^^~^Jf Juan (jcnsalez.Anc 




A. de Le6n Pinelo. Cuestl6n del chocolate. - Madrid, 1636. 



322 



"venerable parecia de un San Juan Cris6stomo o un San Atanasio". Arjo- 
na le decia: 

Toda Espafta de ti siente 
Ser tu piedad tan sublime, 
Que es cuanto por ti se imprime 
Catecismo solamente. 

De tus obras afirm6 
Que eran catecismo puro; 
Lo confirmo, aunque aseguro 
Que hay mucho que no es de fe. 



Como escritor, era D. Joaquin Lorenzo un prosista, si no elegante y 
pintoresco, claro, met6dico, bastante puro para lo que se estilaba en su 
tiempo y de los que no dejan de leerse con agrado. Versificando, un hom- 
bre de talento y buen gusto que no era poeta. 

119. Vargas Ponce. La Proclama de un solferon*. 
El insigne marino gaditano D. Jos& de Vargas Ponce (naci6 10-Junio-1760) 
fu6 autor de muchos y buenos libros de su profesi6n, y ademas hist6ricos 
y de critica literaria que le llevaron justamente a las Academias Espanola 
y de la Historia; presidi6 esta ultima en 1804. Como poeta debe su fama 
a la conocida Prodama de un solterdn A las que aspiren a su mano 
que comienza: 

Frescas viuditas, Candidas doncellas, 
Al veneno de amor busco tnaca; 
Ya mas no quiero ser Penco entre ellas; 
A la que guste ofrezco mi casaca. 
Hoy, si hacen migas nuestras dos estrellas, 
Mano por mano, juego a toma y daca. 
Ninas, ojo avizor; hoy me remato. 
^Cual es la que echa el cascabel al gato? 

<;Estan ustedes muchas? jJesus cuantas! 
Y alii viene un tropel. . jVaya! jesto es hecho! 
Ser& posible con tan lindas plantas 
Que yo me quede ogafto de barbecho? 
iQue coro celestial! Como unas santas 
No miran si soy tuerto o contrahecho. 
^A flor tan ruin acude tal enjambre? 
;Y diran que hay mal pan si es buena el hambre! 

Pues callen, si es posible, breve rato, 
En cuanto aplico mi cabal medida. 
Con la que al justo venga me contrato 
Y maridito cuente de por vida. 

323 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TO MO III 

Si me aprieta, renuncio a tal zapato; 
Suelto me Iamer6. La despedida 
Disimule el desaire y no se ofenda, 
Que no es para envidiada tal prebenda. . . 



No la trascribimos por su mucha extensi6n: puede verse en cualquier 
Antologia; entre ellas, en el tomito XXII de la Biblioteca Universal (Teso- 
ro de la Poesia castellana, siglo xix). Contra esta c^lebre Proclama ban 
escrito algunos poetas; v. gr., la senorita dona Micaela de Silvela, en 1863, 
Un novio a pedir de boca, de que son las siguientes octavas: 

Yo no puedo sufnr la extravagancia 
Del hombre desdenoso y altanero 
Que a la mujer prescribe la ignorancia, 
Como si fuera en la familia un cero 
Con tal de que a sus hijos d lactancia, 
Que le cuide la ropa y el puchero, 
Si a lo demas no atiende su carifio, 
Catedras hay en donde aprenda el niflo. 

Esto es hacer a nuestro sexo agravio 
Podra muy bien el preceptor ajeno 
Harer al hombre un emmente sabio, 
Pero a su madre atane hacerle bueno; 
Que los consejos de su amante labio 
El mfio guarda en su mocente seno, 
Y rara vez el hombre, por fortuna, 
Olvida el bien, si lo aprendi6 en la cuna 

Vargas no public6 ms versos que la Proclama (1808) (1), una oda al 
nacimiento de los infantes gemelos (1783), la tragedia Egilona, y posterior- 
mente a este periodo el poema burlesco El Peso-dura (1813) y otro contra 
los mayorazgos (1820). Todo, excepto la Proclama, vale muy poco. Y no 
ms las poesias que dej6 in6ditas, y conservaron su amigo D. Martin Per- 
nndez Navarrete, el Duque de Rivas y la familia de Ferndn Caballero. 
De la madre de Cecilia B61h fue amigo Vargas Ponce, a pesar de la opo- 
sicibn de ideas Vargas era muy liberal , y con ella sostuvo correspon- 
dencia que guardaba su hija la novelista, la cual transcribi6 al Marques de 
Valmar algo de aquellas cartas y de los versos festivos, incluidos en ellas, 
"escritos a veces con sobrada llaneza, como no destinados a la publicidad"! 



(1) El texto corriente es el de la edici6n de Valencia (1830), nueve aftos despues de la muerte del autor 
3 de Febrero de 1821), en que aparece distinta y mcjorada la pnmitiva de Madrid (G6mez Fuentenebro) ^La 
:orrig!6 el mismo Vargas u otro poeta? 

324 



XIII" OTROS LITERATOS DEL REINADO DE CARLOS IV 



En una de sus cartas decia Vargas: "So*/ bromoso, y siempre lo fui u . Es 
curioso recordar que Vargas solia aconsonantar las palabras us^ndolas no 
segiin su forma castellana, sino conforme las pronunciaria el; es decir, con 
arreglo a la fonetica anda- 
luza. For ejemplo, en el Al- 
bum de la madre de Fernin 
Caballero escribia: 

El sol, radiante topacio, 
De luz y fuego REBOZA 
Para la pajiza choza, 
Para el marmoreo palacio. 



Lo mas singular es que 
no se sabe donde aprende- 
ria Vargas Ponce a decir re- 
boza por rebosa, ya que en 
Cddiz, de donde 61 era, ape- 
nas si se usa la zeta y todo 
se pronuncia con ese. 

\2Q. El Abate Mar- 




Cecilia Bohl de FAber (Ferndn Caballero). 

(1797-1877) 
(Retrato por F. de Madrazo.) 



Por su nacimien- 
to en Utrera (18-Noviembre 
1768), por su educaci6n en 
Sevilla, y aun por algo de 
su personalidad literaria, el 
Abate Marchena (Jos6 Mar- 
chena Ruiz de Cueto) pudie- 

ra ser incluido en el grupo de los literates sevillanos; pero las circunstan- 
cias de su vida y las condiciones mas importantes de su ingenio le ponen 
fuera, no ya de los sevillanos, sino de todos los espanoles de su epoca. 

Marchena estudi6 para la Iglesia en Sevilla, si bien limito sus estudios 
al latin, no pudiendosele reducir, segiin refiere su biografo D. Caspar Bono, 
a que cursase Filosofia. Invirti6 el tiempo en aprender la lengua francesa 
con tal perfection que Ileg6 a dominarla como Maury, a pesar de lo cual 
fu6 ordenado de Menores no de diacono, como se dijo luego , y desde 
su primera juventud se hizo librepensador y demagogo. De estudiante es- 
cribi6 una Carta contra el celibato eclesidstico, tradujo el poema de Lucre- 
cio, .entrb en una conspiracion republicana, emigro a Gibraltar, y de alii a 



325 



UBROS DEL SIGLO XVII 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPAfHOLA - TO MO III 

Francia. Fu6 redactor de LAmi du Peuple, de Marat. Se pas6 a los girondi- 
nos, fu6 encerrado en la Conserjeria (Thiers le llama joven espanol que 
habia ido a buscar la libertad en Francia), y desde alii insult6 a Rosbes- 
pierre (sublimes insolencias, dice Letour, Le Correspondant 25-Febrero 
de 1867), y no aceptd la libertad, ni aun la protection que le ofrecia. Liber- 
tado por el Thermidor, ocup6 un puesto en el Co mite de salvacidn piiblica, 
y redact6 El Amigo de las Leyes; hizo la oposicion a Tallien y al Directo- 
rio; fu6 ms adelante oficial de Estado Mayor del ej^rcito de Moreau, y en 

este destino no s61o se distingui6 como 
funcionario experto de Administraci6n 
militar, sino que compuso un supuesto 
trozo de Petronio tan magistralmente, 
que engafio a los mas eruditos (1). Sa~ 
bio inmundo y aborto lleno de talento 
le Ilam6 Chateaubriand. Capmany, im- 
pio y apdstata Marchena, renegado de 
su Dios, de su patna y de su ley. Un 
D. Jos6 Lira escnbi6 desde Paris a Cue- 
to, en carta mcluida en la Coleccion de 
Rivadeneira (LXVII, pdg. 620): "Fisica- 
"mente era chico, casi contrahecho y 
"feo. Su conversation era animada y 
"graciosa, aunque mordaz en sumo 
tt grado, "y habia recibido tales dones 
"de la naturaleza que habria dejado 
"obras tan duraderas como nuestra len- 

"gua, si su juicio no hubiera estado en raz6n inversa de su muchisimo 
"talento. Esta misma opmi6n tenian de el Silvela y Moratin". Y D. Caspar 
Bono llega a decir que de ser religioso y dedicarse de lleno a la poesia 
religiosa, hubiese emulado a Milton, Klopstock y Tasso. 

Cueto no participa de este ultimo juicio, que supone dictado por el 
entusiasmo. Suscribimos la opim6n del Marques del Valmar. Marchena, 
cuyo entendimiento e ingenio no pueden ponerse en duda, debe, sin em- 
bargo, en gran parte su celebridad a la falta de juicio de que habia Lista, a 
su espiritu contradictorio, extravagante, inquieto y rebelde. Los jovenes es- 




Capuchinos de la Paciencia (P P ). 
Ex libris usado en Madrid en el siglo XVII 



(1) Marchena public6 en francos nna canci6n nnpudica Moreau le reprendid, y el, para disculparse, 
dijo que no era suya sino traduccion de un fragmcnto de Petronio que habia tenido la suerte de descubnr 
en la biblioteca de San Gall Para robustecer su aserto, a los dos dias present6 al general el supuesto frag- 
mento Todo el mundo creyo en la supercheria. Alentado Marchena por tal exito, sali6 al poco tiempo con 
que habia descubierto en un papiro de Herculano cuarenta versos de Catulo, Eichstaedt, profesor de Jena, 
hizo patente esta segunda supercheria, desacreditandose con ello la otra tambien 



326 



XIII ~ OTROS LITERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

critores que tienen la desgracia de confundir las rarezas de caricter con la 
noble singularidad del genio, deben meditar sobre la esteril y ajetreada 
vida de Marchena. Tenia Marchena un jabali domesticado, con el cual 
compartia su alcoba; un dia se escapd el jabali por la escalera y se perni- 
quebr6; hizo su amo los mayores extremes de dolor, y por fin le mat6, 
ofreciendo su came a sus intimos amigos en un banquete solemne, a cu- 
yos postres Iey6 emocionadisimo una elegia llorando la p6rdida del animal 
querido. Atiborr6 sus primeros escritos de galicismos, y luego subitamente 
paso al otro extreme del purismo o casticismo intransigente. Puso sobre la 
puerta de su habitaci6n en Paris este letrero: Aqui se ensena por principles 
el ateismo, y en el pr61ogo de sus Lecciones de filosofia moral y elocuencia 
(Burdeos, 1820) amonton6 sAtiras contra la religi6n catdlica y contra Es- 
pafia, dando luego por modelos de elocuencia bien escogidos trozos de 
los grandes literatos espanoles y cat61icos del Siglo de oro, y llevaba siem- 
pre consigo la Gula de Pecadores, de Fr. Luis de Granada, que diariamente 
leia. Decia que mientras lo estaba leyendo se sentia tan cat61ico como las 
monjas y misioneros que van a morir por la fe en China y en el Jap6n. 

De las poesias castellanas de Marchena es notable su oda A Cristo 
Crucificado, tan disonante por su fervor con el caracter e ideas de quien 
la escribib. He aqui un fragmento: 

Canto el Verbo divino, 
No cuando inmenso en pielago de gloria 
Mas alia de mil mundos resplandece, 
Y los celestes coros de contino 
Dios le aclaman, y el Padre se embebece 
En la perfecta forma no criada; 
Ni cuando de victoria 
La sien cenida, el rayo fulmmaba, 
Y de Luzbel la altiva frente hollaba, 
Lanzando al hondo infierno, 
Entre humo pestilente y fuego eterno, 
La hueste contra el padre levantada. 

No le canto tremendo, 
En nube envuelto horrisono-tonante, 
Severas leyes a Israel dictando, 
Del Fara6n el pecho endureciendo, 
Sus fuertes en las olas sepultando, 
Que en los abismos de la mar se hundieron 
Porque en brazo pujante 
Tii, Seftor, los tocaste, y al momento, 
Cual humo que disipa el raudo viento, 
No fueron: la mar vino 

327 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 

Y los trag6 en inmenso remolino, 
Y Am6n y Canaan se estremecieron. 

Ni en el postrero dia, 
Acrisolando el or be con su fuego, 
Le cantar6, su soplo penetrando 
Los vastos reinos de la muerte fria, 
Que arrancarse su presa ve bramando. 
Truena el Verbo, los mundos se estremecen, 
Al voraz tiempo luego 
La eternidad en sus abismos sume, 
Y lo que es, fu6 y sera, todo consume, 
Empero eterno vive 
El malo, eterna pena le recibe, 
Los justos gloria eterna se merecen 

Seflor, cantarte quiero 
For los humanos en la cruz clavado, 
El almo cielo uniendo al bajo mundo 
Libre ya el hombre y el tirano hero 
For siempre encadenado en el profundo 
Infierno con coyundas de diamante, 
Do cl pendon del pecado 
Tremolaba, bnllando la cruz santa, 
Tu cruz, que al rey del hondo abismo espanta, 
Cuando al escuro impeno 
Descendiste del duro cautiverio 
Tus escogidos a librar tnunfante. 

^Qu6 es de tu antigua gloria, 
Fiero enemigo del mortal hnaje? 
D6 los blasones que te envanecian, 
D6 esta de Adan la culpa y su memona, 
D6 los que rey del siglo te decian? 
jComo el hijo del hombre tu cabeza 
Quebranto con ultraje! 
Tu, que en tu fuerza ufano te gozabas 
Tu, que la erguida frente levantabas 
Mas que de Horeb la cumbre, 
jOh coloso de mmensa pesadumbre! 
Yaces postrada al suelo ya tu alteza. 

Del onente al ocaso 

En alas de mil angeles pasea 
Tu vencedora cruz, Verbo divino, 
Ni es de hoy mas Israel unico vaso 
De eleccion, que al altisimo destine 
De hijos de Dios nos elev6 tu muerte: 
Con tu sangre la fea 
Mancilla de la culpa en nos lavaste, 
Y cual los querubines nos tornaste. 



328 



XIII" OTROS UTERATOS DEL REIN ADO DE CARLOS IV 

j Oh, gloria sin segundo 

Al Redentor, al Salvador del mundo, 

For quien nos cabe tan felice suerte! 

Ya miro el venturoso 
Dia que tu cruz santa el orbe hejmana 
Con vinculo de amor indisoluble: 
Placida caridad, almo reposo 
Y paz perpetua reinan; la voluble 
Fraude trag6 el infierno en su honda sima; 
La libertad cristiana 
Para siempre ahuyent6 la tirania, 
Y los tiranos bajo quien gemia, 
Tnste el linaje humano 
Derrueca el Cnsto con potente mano, 
Que no quiere que al hombre el hombre oprima. 



121. Gonzalez del Castillo. Como D. Dionisio Solis, don 
Juan Ignacio Gonzalez del Castillo fue apuntador del teatro, oficio que 
desempeno en el de Cadiz, su ciudad natal (naci6 16-Febrero~1763), y tam- 
bien, como Solis, fu6 literate y poeta de gran m6rito. Escribi6 una tragedia, 
El Numa, una comedia, La Madre Hipocrita, una elegia. A la maerte de Ma- 
ria Antonieta, y un discurso excitando a los espanoles a pelear con los fran- 
ceses en la guerra de 1793. Pero su titulo principal al aprecio de la poste- 
ridad son sus sainetes, o quizes mejor, comeditas o piezas de costumbres 
gaditanas, en este concepto superiores a los sainetes de D. Ram6n de la 
Cruz, que suelen reducirse a una escena sencilla. En los de Gonzalez del 
Castillo, "la vida popular dice Merimee esta tomada del natural 
"(prise sur le vif), como lo habia sido en los pasos de Rueda, como lo ser 
"despues en las escenas valencianas de Eduardo Escalante, y, en nuestros 
"dias, en las fantasias andaluzas de los hermanos Alvarez Quintero" (1). 
Ademds todos tienen su argumento perfectamente desarrollado. Las obras 
de Gonzalez del Castillo no fueron representadas s61o en Cadiz; en Ma* 
drid hicteronse varias veces, y dos de sus sainetes, La inocente Dorotea 
y Los palos deseados, eran de repertorio muchos anos despu6s de la 
muerte de su autor, ocurrida en 1800. 



(1) Precis de Litterature Espagnole 




329 



LA LITERATURA ESPAftOLA. - EL 

SIC1SMO * XIV. - AMERICA ESPANOLA 





Literature mejicana. Los prosafstas meji- 
canos. Larranaga. Sartor io. Fernandez Li- 
zardi. Algo se ha dicho ya de la decadencia o 
corrupci6n gongorina y conceptuosa en America es- 
pafiola, y de los jesuitas hispano-americanos expul- 
sados en el reinado de Carlos III. Cumple ahora com- 
pletar estas noticias con otras que den idea del movimiento literario en el 
Nuevo Mundo hasta 1808. 

La literature mejicana es en este periodo un reflejo o, mejor dicho, 
prolongacidn de la espanola peninsular. El prosaismo de Iriarte tiene alii 
su representaci6n en D. Jos6 Rafael Larranaga, traductor de Virgi- 
lio (1787-1788), en el predicador D. Jos& Manuel Sartorio, autor de siete 
tomos de versos sagrados y profanos, y en D. Jos6 Joaquin Fernandez 
Lizardi, que compuso unas Fdbulas, texto de lectura en las escuelas meji- 
canas casi hasta nuestros dias. Adems de prosaistas, Sartorio y Lizardi 
fueron de muy mal gusto. Lizardi anadi6 una segunda parte a El Negro 



(1) 122. Literatura mejicana. Los prosaistas mejicanos. Larranaga. Sartorio, 
Fernandez Lizardi. 123. Nauarrete. 124. Guatemala. Landwar. C6rdoba.l25. Ve- 
nezuela. Cultura de Caracas en las postrimerias del periodo colonial. 126. Primer 
periodo de la vida de Andres Bello. 127. Nueva Granada. Movimiento cientiflco y 
politico. 128. El teatro en Bogota. Manuel del Socorro Rodriguez. Gruesso. Mon- 
taluo. Manrique. Caro. 129. Presidencia de Quito (Ecuador). Santa Cruz. Espejo. 
130. Primer periodo de la uida de Olmedo. 131. El Peru. Olavlde: Su novelesca vida 
en America, en Espana y en Francia. 

330 



- AMERICA ESPAftOLA 



sensible de Cunelle, escribid varias novelas (Periquillo Sarmiento, La Qui- 
jotita y su prima, Dona Catrin de Id Fflchenda, etc.), y se distinguid per 
sus ideas heterodoxas, radicales y revolutionaries, que no expuso franca- 
mente hasta el siguiente periodo, en que fu6 active periodista. Usaba el 
seud6nimo de El Pensador mexicano. 

123. Navarrete. Superior a los citados, y uno de los buenos 
poetas de Nueva Espana, es Fr. Manuel de Navarrete, nacido en Zamora 




(Fot E. del Moral) 
Plaza de Armas y la Catedral. 



de Michoacan (16-Junio-1768), y que muri6 (19Julio-1809) siendo guar- 
din del convento de Halpujahua. Fu6 mayoral, es decir, director o presi- 
dente de la academia poetica Arcadia mexicana, y empezb a publicar sus 
versos en el Diario de Mexico (1805). Coleccionronse despu^s de su muer- 
te con el titulo de Entretenimientos Potticos (M6xico-1823: 2. a ed., Pa- 
ris-1835). El patriotismo de algiin critico mejicano ha llegado a decir que 
Navarrete rivaliza con Fr. Luis de Le6n en elevaci6n y candor; quizes se- 
ria mejor compararle con Fr. Diego Gonzalez por su castiza y abundante 
lengua y por su espanolismo literario. Sus modelos fueron Garcilaso, Lope 
de Vega, Gil Polo, Melendez Vald6s, etc. Siendo ejemplarisimo religiose, 
por convencionalismo de escuela compuso muchas poesias erdticas; las re- 
ligiosas y morales las aventajan, aunque no sea mas que por la sinceridad 

331 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

con que esten escritas, y son celebradas entre todas las tituladas Rates 
tristes, en que despunta el lirismo romantico. 

124. Guatemala. Landivar. Cordoba. De la capitania ge- 
neral de Guatemala (repiiblicas de Guatemala, Salvador, Honduras, Nica- 
ragua y Costa Rica) debe ser citado, ademds del P. Landivar que ya lo fu6 
entre los jesuitas expulsos, el dominioo guatemalteco D. Cdrdoba, nacido 




(Pot E. del Moral) 
SAN JUAN DE TEOTIHUACAN (Mejico). - Piramide del Sol. 



en Ciudad Real de Chiapa hacia 1750, autor de una larga fAbula moral 
La tentativa del leon y el &xito de su empresa, que figura como primera 
pieza en la Galeria po&tica Centro-americana: Coleccidn de poeslas de la 
America del Centra. (Guatemala - 1888 - 3 voliimenes) 

125. Venezuela. Cultura de Caracas en las postrimerfas 
del perfodo colonial. En Venezuela no hubo imprenta hasta que 
la Ilev6 el general Miranda (1806) para imprimir sus prodamas separatis- 
tas (1), ni periodicos hasta la Gaceta de Caracas, que comenz6 en 1808; 

(1) Medina (La Imprenta en Caracas) dta el hbro Descnpct6n exacta de la proutncia de Venezuela 
por D. Jose Luis de Cisneros, impreso en Valencia (1764) For el asunto del libro parece que esta Valencia 
deba ser Nueva Valencia de Costa Firme, pero no es punto esclarecido suficientemente. 

332 



XIV ~ AM&R1CA ESPAftQi<A 

pero no se ha de deducir de aqui el estado de ignorancia que pintan algu- 
nos criticos del periodo colonial. Desde los primeros tiempos habia clases 
de Gramdtica y otras ensenanzas en los conventos; segiin unos en 1682 (1), 
o en 1696 segiin otros, se fund6 el Colegio-Seminario de Santa Rosa, y 
ms tarde el Seminario conciliar, convertido en Universidad Real y Ponti- 
ficta (1721-1722). Estos centres de ensenanza bastaron para que, sin salir 
de Caracas, adquiriese su inmenso saber D. Andres Bello. En 1799 era la 
capital de Venezuela una de las ciudades mis 
cultas de America; entonces la visit6 Humboldt, 
que alii se crey6 ms cerca de Cdiz y de los Es- 
tados Unidos que en ningiin otro punto de la Es- 
parto americana, y not6 aficiones literarias y mu- 
sicales en las principales familias, y conocimiento 
de libros franceses e italianos; circulaban, en efec- 
to, aun los incluidos en el Indice, y preparaban el 
movimiento separatista. En casa de los hermanos 
Istiiriz (Luis y Javier) funcionaba una academia 
privada, y alii se leyeron traducciones de Racine 
y de Horacio; el m6dico Salias, el poema burlesco 
La Medicomaquia; Bello, sus primeras poesias, et- Humboidt. 

cetera (2). Fuera de este circulo componia concep- 
tuosos versos misticos la monja Sor Maria Josefa 
de los Angeles. Arriaza estuvo en Caracas, como oficial de Marina (3), y 
su manera tan fdcil dej6 huellas profundas en el Parnaso venezolano; hasta 
en el cldsico y severo Bello. 

126. Primer perfodo de la vida de Andres Bello. Don 
Andres Bello, figura colosal de la literatura hispano-americana, naci6 en 
Caracas (29-Noviembre-1781). Estudib Humanidades en el convento de la 
Merced con Fr. Cristdbal de Quesada, Filosofia en el Seminario de Santa 
Rosa, de que era rector "el bueno, el afectuoso, el sabio Dr. Montenegro", 
como le llama Baralt, y Matemdticas y Fisica en la Universidad con el doc- 
tor Escalera. Concluidos sus estudios, se dedic6 a la ensenanza privadat 




(1) Quesada: La vida intelectual en la America espanola durante los siglos XVI, XVII y XVIII (fle 
vista de la Universidad de Buenos Aires, tomo XI. Tirada aparte. Buenos Aires, 1910). 

(2) V6anse: Parnaso venezolano (Desde mediados del siglo XVIII hasta nuestros dias). Introduc- 
ci6n por D. Julio Calcano. Caracas, 1892. "Biblioteca de escritores venezolanos contempordneos por don 
Jose M. Rojas. Paris, 1870 (?). Parnaso venezolano, de la Casa Maucci, dc Barcelona (1906), con un prdlogo 
de Pedro Arisme ndi Bito. 

(3) Men6ndez Pelayo, en su Historta de la poesla Hispano- Americana (edicidn de las Obras com- 
pletas), que nos va sirviendo de principal guia en esta parte, dice que estuvo en 1806, Debe de ser errata 
de imprenta, pues, como queda dicho, Arriaza se retirb de la Marina en 1798. 

333 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 



UTEmTHRA ESPAftOLA > TOMO HI 

contando entre sus disdpulos a Bolivar (1); tratd a Humbolt y le acompan6 
en algunas de sus excursiones cientificas; concurri6 a la academia o tertu- 
lia de los Istiiriz; y por recomendaci6n de estos senores obtuvo el destine 
de Oficial de la Secretaria del Gobierno, y luego el de Secretario de la 
Junta Central de la Vacuna. Tal era su situation al concluir este periodo. 
A 61 corresponden las poesias de Bello de su primera 6poca, que "segura- 

"mente dice Menendez Pelayo no 
"hubiera 61 publicado nunca, y apenas 
"tienen interes ms que como tanteos y 
"ensayos que nos dan la clave de la for- 
*maci6n de su gusto y de la vacilacion 
"que forzosamente habia de acompanar 
"los primeros pasos de su musa. . . Unas 
"veces se le ve arrastrado por el prosais- 
"mo del siglo xvm como en dos Idngui- 
"dos, fastidiosos y adulatorios poemas 
a en acci6n de gracias a Carlos IV (por 
"la propagaci6n de la vacuna). . . Cuan- 
a do traduce o imita aparece facil, ameno 
"y gracioso (Traducciones de Virgilio, 
"imitaciones de Horacio). Los primeros 
"origenes literarios de Bello quedan pa- 
"tentes con esto: Horacio y Virgilio y la 
"escuela italo-espafiola del siglo xvi, con 
"algunos toques, aunque poco y sobria- 
"mente aphcados, de la manera del si- 

"glo xvn, mds independiente y fogosa. No en vano habia sido Bello lector 
* asiduo de Calder6n antes de someterse a la disciplina de Horacio" (2). 

127. Nucva Granada. Movimiento cientifico y politico. 
El siglo xvm, o, mejor dicho, su segunda mitad fu6 de grande actividad 




M Godoy 

Ex llbrls de fines del siglo XVIII, 
grabado por M 8. Carmona. 



(1) V6asc Resumen cntico de la Historia de Espafta, por el autor de este libro, pag 474 (Publicaci6n 
de la Casa editorial Calleja) 

(2) Historia citada, tomo I, pag 374 Sobre Bello pueden verse Vida de D Andrte Bello, por D Mi- 
guel Luis Amunategui, Santiago de Chile, 1882 Recuerdos literarios, de D J V Lastarna, Santiago de 
Chile, 1878 Pr61ogo de D Miguel A Caro a las Poesta* de Bello, publicadas en la Coleccidn de escritores 
castellanos, etc *Acerca de Bello y sus obras dice Menendez Pelayo empieza a formarse lo que los 
alemanes llaman una literatura". Los trabajos antenores a 1881 e,stan resumidos en el Homenaje del Reper- 
torio colombiano a la memoria de Bello en su centenario Bolivia, 1881 En este mismo centenano Iey6 
D. Manuel Caftete en la Academia Espaftola un excelente discurso sobre Bello Andres Bello y su epoca, por 
D. Antonio Balbin de Unquera. Homenaje de la Union Ibero-americana a las rapublicas latinas de Ame- 
rica en el primer centenario de su independencia Madrid, 1910 



334 



XIV - AMERICA 



intelectual en el orden cientifico y en el politico el virreinato de Nueva 
Granada (hoy republica de Colombia). La promovid en la esfera cientifica 
el sabio gaditano D. Jos6 Celestino Mutis (naci6 21-Julio-1741 y muri6 
5-Enero-1806), quien abri6 cdtedra de Matem&ticas y Astronomia en el Co- 
legio del Rosario, de Santa Fe de Bogota (hoy Bogota), y form6 una p!6- 
yade de sabios como el (1): Don Francisco Antonio Zea, D. Jos6 Domin- 
go Duquesne, D. Jos6 Manuel Restrepo, D. Francisco Ulloa, D. Jorge Ta- 
deo Lozano, D. Eloy Valenzuela, D. Joaquin Camacho, etc. Don Francisco 
Jos de Caldas merece menci6n muy especial por la profundidad y varie- 
dad de su saber y por la forma literaria de sus escritos. fil dirigi6 el Sema~ 
nario de la Nueva Granada (1808-1812), memorable revista cientifioa que 
se reimprimi6 en Paris (1849) no completa, y adicionada con algunos es- 
critos in6ditos de Caldas y notas del general Acosta. 

En la esfera politica, un grupo de j6venes criollos trabajaba desde 
1790 y tantos, por introducir en el pais los principios de la revolucibn fran- 
cesa y constituir sobre ello la independencia del virreinato. El principal, o 
mcis osado y ardiente de estos j6venes era D. Antonio Narino, que en 1793 
intent6 establecer, a titulo de academia o junta literaria o de sociedad eco- 
ndmica, cosas tan en la moda de la epoca, un circulo consagrado a la li~ 
bertad, la razon y la filosofia, al dwino Platon y a Franklin, y que en 1794 
publico, traducida al castellano, la Declaracidn de los derechos del hombre. 
Reuniones pura e inofensivamente literarias las habia tambten, como la 
Tertulia Eutropelica en casa del bibliotecario Rodriguez y la Academia del 
Buen Gusto, remedo de la de Madrid del mismo titulo en que hacia el pa- 
pel de Condesa de Lemos Dona Manuela Santamaria de Manrique. 

128. El teatro en Bogota. Manuel del Socorro Rodri- 
guez. Gruesso. Montalvo. Manrique. Caro. En 1794secons- 
truy6 el primer teatro de Bogota, a expensas del comerciante espanol don 
Tontas Ramirez. Un cubano, mulato de raza y hombre de muchisimo m&i- 
to que, siendo carpintero en Bayamo, se hizo literate y artista sin maes- 
tros, D. Manuel del Socorro Rodriguez, public6 en la capital de Nueva Gra- 
nada el Papel periodico de Santa Fe (de 1791 a 1797), primero de su clase 
en la ciudad y en el virreinato; en 1806 el Redactor Americano y despu6s 
otras publicaciones peri6dicas. Tambten tuvo Rodriguez la honra de ser el 



(1) En 1909 ha publicado el editor Suarez la Expedici6n de Mutis y Memorias m&ditas de Caldas 
por el colombiano Diego Mendoza, y en 1911, Fortanet, la Biografia de Mutis, por A. Fedenco Oredllla, ca- 
tedratico de nuestra Universidad Central y director del Jardm Botanico de Madrid. 

335 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAflOLA - TOMO III 
LIBROS FRANCESES DEL SIGLO XVII 

LA CELBSTINE 

HISTOIRE 

TRAGICOMIQVE 

DE CALISTE ET 

DE MEL1BEE. 

Compofcc en Efpanol, par le Bacliehcr 
Fcrnam Rojas. 

Ee trtdmte de ncKueau en 




R O V E AT, 

Chez CHARLES OsMONT,cnb 
grandc rue dcs Carmcs. 

M. DC. x x x i i f. 
Y t c PRIVILEGE 

La Celestine. Rouen, 1633 Portada 



336 



XI\ ~ AMERICA ESPAfHOLA 

primer bibliotecario de Bogota, y fu6 poeta, o, mejor dicho, versificador 
fecundisimo; de su calidad puede juzgarse sabiendo que tenia por modelo 
a nuestro Iriarte, y que se quedaba a cien leguas de su modelo. No le 
aventajaban los que competian con 61 por el laurel de Apolo, como don 
Jos6 M. Gruesso, autor de unas Noches en romance endecasilabo, imita- 
ci6n de las de Cadalso; D. Jos6 M. Salazar, que compuso El Soliloquio 
de Eneas y El Sacrificio de Idomeneo, de las primeras piezas estrenadas 
en el Teatro de Bogota, y mal traductor de la Po&tica, de Boileau; D. Jos6 
Miguel Montalvo, que compuso El Zagal de Bogota, desdichada pieza 
teatral; el poeta festivo D. Jos& Angel Manrique, a quien se atribuye un 
poema sucio y mal oliente y que hacia faciles y agradables versos; y don 
Francisco Javier Caro, tambten poeta festivo, aunque mas pulcro que Mon- 
talvo, tronco de la familia de los Caro, de tanto renombre en las letras co- 
lombianas. 



129. Presidencia de Quito (Ecuador). Santa Cruz Es- 
pejo. S61o dos hechos importantes hay que registrar en la historia li- 
teraria de la Presidencia de Quito, hoy republica del Ecuador, durante este 
periodo. Uno es, no la publicaci6n, sino la divulgacibn manuscrita (1779) 
del Nuevo Luciano o despertador de ingenios, obra del medico D. Francis- 
co Eugenio de Santa Cruz Espejo, en que se censura y satiriza el sistema 
de estudios seguido en nuestras colonias americanas, y fu& la ntas antigua 
critica de esta clase escrita en la America del Sur; otra de la misma indole, 
pero mas directamente politica, pues iba contra el regimen gubernativo co- 
lonial, le costo al Dr. Espejo un ano de crcel y el destierro a Bogota, don- 
de se entendi6 con Narino y otros revolucionarios, trabajando juntos por la 
separaci6n. Espejo no alcanzo estos tiempos, pues muri6 preso en 1796; 
pero contribuyo eficazmente a prepararlos, y fu6 el primero que agit6 en 
este sentido los espiritus en el Ecuador. 

130. Primer periodo de la vida de Olmedo. El otro hecho 
es el nacimiento y formaci6n del gran poeta que mereci6 el titulo de Quin- 
tana americano. Tal fue D. Jose Joaquin de Olmedo, nacido en Guaya- 
quil (1) (20-Mayo-1780). Su padre era malaguefio, y americana su madre. 
Estudio Gramdtica en Quito, y Filosofia y Derecho en la Universidad de 
Lima que Iegradu6 de doctor en 1805, y donde desempen6 hasta 1810 la 



(1) Cuando nacio Olmedo pertenecia Guayaquil al virrcinato del Peru, pero en la constitucidn de las 
modernas republicas pas6 al Ecuador, y, por tanto, ecuatoriano debe ser considerado el gran poeta 

337 

SALCEDO La Literatura Espaflola. Tomo ///. 22 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

cdtedra de Derecho Romano. Olmedo nos ha dejado su semblanza fisica 
y moral en una composici6n dedicada a su hermana Magdalena, escrita 
en 1808: 

Imagmate, hermana, 
Un joven cuyo cuerpo 
Tiene de alto dos varas, 
Si las quitas un dedo. 
Mi cabello no es rubio, 
Pero tampoco es negro, 
Ni como cerda hso 
Ni como pasa crespo. 
La frente es espaciosa, 
Cual de hombre de provecho 

Las cejas bien pobladas 
Y algo obscuro su pelo, 
Y debajo unos ojos 
Que es lo mejor que tengo. 
Ni muy grandes, ni chicos, 
Ni azules, ni muy negros, 
Ni dormidos, ni alegres, 
Ni vivos, ni muy muertos 
Son grandes las nances, 
Y a mucho honor lo tengo, 
Pues nangones siempre 
Los hombres grandes fueron 

La boca no es pequefla, 
Ni muy grande en extremo, 
El labio no es delgado, 
Ni palido o de fuego, 
Los dientes son muy blancos, 
Cabales y parejos, 
Y de todo me rio 
Para que puedan verlos 
La barba es algo aguda, 
Pero con poco pelo. 

El color no es muy bianco, 
Pero tampoco es prieto 

No es largo ni encogido 
Ni gordo mi pescuezo; 
Tengo algo anchos los hombros 
Y no muy alto el pecho. 



338 



XIV - AMERICA ESPAftOLA 



Aire de petimetre 

Ni tengo ni lo quiero; 

La pierna no es delgada, 

El muslo no muy grueso, 

Y el pie que Dios me ha dado 

Ni es grande ni es pequeno. 

Una banda celeste 
Me cruza por el pecho, 
Que suele ser insignia 
De honor en mi Colegio (1) 
En vicios, en virtudes, 
Pasiones y talentos, 
En todo jvida mia f 
En todo, guardo un medio. 

Mi trato y mis modales 
Van a par con mi genio: 
Blandos, dulces, sin arte, 
Lo mismo que mis versos 

Junto a mi pocos libros, 
Muy pocos pero buenos- 
Virgilio, Horacio, Ovidio, 
A Plutarco, al de Teyo, 
A Richardson, a Pope, 
Y a ti, joh Valdes! 4 oh tierno 
Amigo de las Musas, 
Mi amor y mi embeleso! 



De este primer periodo de la vida de Olmedo es su Elegla en la muer~ 
te de la princesa Dona Maria Antonia de Borbdn, en que ensalza a Espana 
con el mismo entusiasmo que habia de poner luego en denigrarla: 

Desplegando su alas vagarosa, 
Por el aire sutil tendera el vuelo; 
Ya cual fugaz y bella manposa, 
Por la selva flonda 

Ira en pos de un clavel o de una rosa; 
Ya, cual paloma blanda y lastimera, 
Ira a Chipre a buscar su compaftera; 
Ya, cual garza atrevida, 



(1) El Colegio de San Carlos, en la Universidad de Lima, a que perteneci6 Oimedo de estudiante, y 
de que seguia siendo colegial, aunque ya doctor y catedratico, conforme al uso de las antlguas univer- 
sidades. 

339 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfHOLA - TO MO III 

Traspasar& los mares, 

Vera todos los reinos y lugares: 

O, cual aguila audaz, alzara el vuelo 

Hasta el remote y estrellado cielo (1). 

131. El Peru. Olavide: Su novelesca vida en America, en 
Espana y en Francia. Prescindiendo de los mil copleros que in- 
festaban y entretenian al Peru, debemos fijarnos en una figura, principal, 
si no por el merito, por la resonancia. Tal es la de D. Pablo de Olavi- 
de. Naci6 en Lima (1725), y brillo en aquella culta capital como doctor 
en CAnones a los diez y siete afios, oidor de la Audiencia, auditor de gue- 
rra y hombre gallardo, atildado y elegante, de amenisima conversacion. 
En 1746 hubo un terrible terremoto, y Olavide, a pesar de su juventud, fue 
designado para recoger y distribuir los fondos donados por suscripcion pu- 
blica para remediar las consecuencias del simestro. Nadie dudo de su pro- 
bidad; pero censuro la opini6n el haber destinado parte de aquellas canti- 
dades a construir un teatro, y tal se armo, que tuvo que venir a Madrid a 
rendir cuentas. 

Aqui le aguardaba la fortuna. A poco de llegar se caso con una viuda 
riquisima, y tuvo magnifica casa en Madrid, otra de campo en Leganes, un 
teatro casero, todo el Madrid de tono en su tertulia, y fue el hombre de 
moda, tenido por sabio, admirado por elegante y decider, con influencia 
politica y prestigio social. El Conde de Aranda le nombr6 sindico del Ayun- 
tamiento de Madrid y director del Hospicio de San Fernando. En 1767 era 
Asistente de Sevilla, cosa semejante a virrey, y en su palacio reanudaronse 
las tertulias de Madrid, siendo su intimo amigo Jovellanos. A Olavide d- 
bale tambten por literato: en Madrid tradujo una porci6n de piezas france- 
sas: Zelmim, de Du Belloy; Hipermenestra, de Lemierre; El desertor fran- 
c&s, de Sedaine; Zayre, de Voltaire (2); Fedra, de Racine; El Jugador de 
Requard; Casandro y Olimpia, de Voltaire; Una, de Lemierre; Merope del 
italiano Maifei. . . etc. (3), las cuales fueron representadas o en su teatro ca- 



(1) La bibhografia de Olmedo, si no tan copiosa como la de Bello, es tambien considerable America 
poetica, Coleccion escouida de composiciones escritas por americanos en el presente siglo Valparai- 
so, 1840 (Contiene la primera colecci6n de sus poesias con una breve biografia an6mma pero que es de don 
Juan M Guti6rrez ) Despu^s se han publicado vanas mas completas Biograhas y estudios Pombo (1872}, 
Caro (1879), Kerrera (1887), Pifteiro (1906), etc De escntores pemnsulares, ademas de la de Menendez Pelayo 
en su citada Histona, la mas extensa de Caftete, en su hbro Escntores espafioles e hispano-americanos 
(Madrid, 1884), recientemente reimpresa por la Casa editorial hispano-amencana en el tomo Autores ame- 
ncanos juzgados por espafioles (Paris-Buenos Aires) 

(2) Traduccidn anterior a la de Garcia Huerta, y que sirvi6 a 6stc, segun Alcala Galiano (Lecciones 
de literatura del siglo XVIII Madrid, 1843), de texto para la stiya, convirtiendo dice M Pelayo los des- 
mayados y rastreros versos de Olavide en rotundo y bizarro romance endecasilabo 

(3) V6ase Cotarelo. Iriarte y su epoca, pag 183. 

343 



XIV ~ AMERICA ESPAftOLA 

sero, o en los de los Sitios Reales antes de 1771, y algunas en la Cruz y en 
el Principe. En su tertulia de Sevilla surgi6 el prop6sito de Jovellanos de 
escribir El delincuente honrado, con motive de una discusi6n sobre las in- 
novaciones dramdticas de Diderot. No solo se trataba en casa de Olavide 
de bellas letras, sino tambten de filosofia y ciencias sociales al uso de la 
epoca; el joven americano, mimado por la suerte, imaginativo y un poco 
fatuo, echabaselas de fildsofo, y lo hacia sin la cautela indispensable en 
un pais tan cat61ico como Espafia. 
Dos grandes proyectos acome- 
ti6 en Sevilla: uno, la reforma de la 
Universidad, y otro, la repoblaci6n 
de Sierra Morena por colonos ale- 
manes y belgas. Nombrado super- 
intendente de las nuevas colomas, 
en su conducta referente a la reli- 
gion dej6 que se trasluciese dema- 
siado su incredulidad: "La lectura de 
"los libros filos6ficos escribi6 mu- 
"cho mis tarde habia pervertido 
"enteramente mis ideas. Yo habia 
"concebido, no s61o el mas alto des- 
"precio, sino tambin la aversi6n 



Monasterio de Sahagiin (Le6n). 




activa contra todo lo que per- 
"tenecia a la Iglesia. Creyendo que 
"el Cristianismo era una invenci6n 

"humana como todas las religiones, no podia mirar en la Iglesia sino el 
"hogar o centro de sus principales ministros, que abusaban de la creduli- 
"dad en favor de sus intereses. Todas sus sociedades me parecian caver- 
"nas de impostores; sus creencias, ridiculas; sus ritos, irrisorios. . . * De- 
nunciado a la Inquisition, fue condenado a reclusi6n en un convento por 
ocho anos y destierro de la corte, con degradaci6n y confiscaci6n de bie- 
nes, todo lo cual se le comunicb en un autillo (auto privado) que se celebr6 
el 24 de Noviembre de 1778. Recluido en el Monasterio de Sahagiin, huy6 
a Francia, donde los enciclopedistas le tributaron un recibimiento triunfal, 
como a victima ilustre de la intolerancia religiosa. Marmontel le salud6 en 
sesibn piiblica de la Academia con estos versos: 

Le citoyen flStri par 1'absurde fureur 
D'un zle mille fois plus affreux que 1'erreur, 
Au pied d'un tribunal que la lumtere offense, 
ACCUS& sans temoins, condamn6 sans defense, 



341 



SALCEDO - LA LITER ATURA ESPAfHOLA - TOMO III 

Pour avoir m6pris d'infames dlateurs, 
En peuplant les deserts d'hereuse cultivateurs; 
Qu'il regarde ces monts ou fleurit 1'industrie, 
Et fier de ses bienfaits, qu'il plaigne sa patrie, 
Le temps le changera, comm'il tout changed 
D'une indigne prison Galilee est veng. 



Diderot escribid una noticia de la vida de Olavide, y engreido por es- 
tos aplausos, y por el homenaje que ms tarde le tributo la Convenci6n, 
llamAndole a su barra para entregarle una corona civica y el titulo de ciu- 
dano adoptive de la Repiiblica, 61, que ya en Sahagiin, se habia manifesta- 
do contrito y compuesto poesias de arrepentimiento, volvi6 a las andadas 
de la incredulidad y f ilosofismo, o al menos asi lo aseguran algunos de sus 
bidgrafos. Lo positive es que, preso (16-AbriM794) por los revolucionarios 
que tanto le habian agasajado, cambi6 radicalmente el curso de sus ideas, 
y escribi6 El Euangelio en Triunfo. Publicada esta obra (1798) en Valen- 
cia, divulg6se rpidamente por Espana, provocando una reacci6n a favor 
de Olavide, el cual fu6 indultado, y vino a Espana, donde di6 pruebas in- 
equivocas de la sinceridad de su conversi6n. Muri6 en Baeza (1804) des- 
pu6s de haber publicado una traducci6n de los Salmos. 

Como escritor y poeta valia muy poco este singular peruano, que co- 
mb aventuras tan extraordinarias. Como muestra de lo mejor de su estilo, 
he aqui el comienzo de la poesia que compuso en Sahagiin, a que arriba 
queda hecha referenda: 

jSeftor, misericordia! A tus pies llega 
El mayor pecador, mas ya contnto, 
Que a tu mfimta paternal clemencia 
Pide humilde perd6n de sus delitos. 

}Perd6nalos, Senor' jOye piadoso 
El dohente clamor de mis gemidos' 
Segiin la multitud de tus piedades 
Lava las manchas de mis muchos vicios. 

jLavalas mas, Seflor! Haz que tu sangre 
Borre, y no deje mas de mis delirios, 
Que tu gloria de haberlos perdonado, 
Y mi dolor de haberlos cometido 

Conozco mi maldad; veo que es grande, 
Que no puedo ocultarmela a mi mismo, 
Y se que si tu sangre no la borra, 
Ha de ser para siempre mi suplicio. 

342 



XIV - AMERICA ESPAftOLA 



jPeque, peque, Seftor, en tu presencia! 
Osado te insulte, fui tu enemigo. 
Mas perd6n; justifica tus promesas, 
Y venza la piedad en tus juYcios. 

Se que soy delincuente; mas qu6 mucho, 
Si vengo de un origen tan indigno, 
Si naci de mi madre en el pecado, 
Y en un mundo tan torpe y corrompido 9 

Mas tu, que la verdad amas piadoso, 
Te has dignado mostrarme, compasivo, 
De tu sabiduria los secretos 
Y de la confesion el beneficio. 

Alii me rociaras con el hisopo, 
Con la sangre preciosa de tu Hijo 
Me lavaras, y quedar6 con ella 
Mas bianco que la nieve y el armino 




343 



LA LITERATURA ESPANOLA. - EL CLA~ 



SIC1SMO 



XV. - REINADO DE FERNAN- 



DO VII. RESUMEN DE HISTORIA GENERAL 



Y LITERATURAS EXTRANJERAS 





Pesumen politico del reinado de Fernan- 
do VII: A) Guerra de la independencia. 
B) De 1814 a 1820. C) El trienio liberal. 
D) De 1814 a 1833. E) La Instruction pu- 
blica en esta epoca. El reinado de Fernan- 
do VII comprende desde la abdicacion de*Carlos IV, a 
consecuencia del motin de Aranjuez (19-Marzo-1808), hasta la muerte del 
Rey (22~Septiembre-1833). Este periodo de poco ms de veinticinco afios 
se descompone o divide en cuatro, que son: 

A) Primero. Guerra de la Independencia (1808 a 1814). Invadida 
y en gran parte ocupada la Peninsula por los ej^rcitos del emperador Na- 
poleon, y atraido el Rey con engafios a Francia, donde permanecio cautivo 



(1) 132. Resumen politico del reinado de Fernando VII A) Guerra de la inde- 
pendencia B) De 1814 a 1820 C) El tnemo liberal D) De 1814 a 1833 E) La Instruccidn 
publica en esta epoca 133. America Espafiola A) Virremato del Rio de la Plata 
Argentina. Uruguay Paraguay. Bolivia. B) Virremato del Peru Peru Chile C) Virrei- 
nato de Santa Fe La Gran Colombia D) Virremato de Nueva Espana. Mejico. E) Ame- 
rica Central F) Antillas 134. Literatura extianjera El clasicismo -135. El Ro- 
manticismo. Su concepto general. 136. Sentimentahsmo rousseaumano Lirismo 
exaltado Indwidualismo y glorificacion de las pasiones 137. Culto por la hteratura 
popular. Nuestro JRomancero. 138. Madame de Stael y el Romanticismo. Su influjo 
en Francia. 139. Lamartine, Victor Hugo. 140. Alfredo de Vigny, Stendhal, Musset, 
Gautier, Delavigne. 141. El teatro de Scribe 

344 



XV - REIN ADO DE FERNANDO VII 




Fernando VII. 

(1784-1833) 

(Retrato por Goya.) 



(Pot Lacoste) 



desde el 20 de Abril de 1808 hasta el 23 de Febrero de 1814, instaldse un 
Goblerno intruso, impuesto por Napoleon, de que fu6 cabeza con titulo de 
rey Jose Bonaparte, hermano del Emperador. Algunos espanoles los 



345 



SALCEDO - LA LITERATURE ESPANOLA - TOMO III 



menos por afecci6n y los mas de ellos por juzgar imposible la resistencia 
al invasor acataron este orden de cosas, y fueron los afrancesados. La 
mayoria de la nacibn resisti6, y para dirigir este movimiento national, re- 
presentando al Key cautivo, constituy^ronse Juntas locales y provinciates 
de armamento y defensa; despu6s la Junta Central (25-Sep.-1808), la cual 
estuvo primero en Aranjuez, y en Diciembre del mismo ano de 1808 fij6 su 
residencia en Sevilla. Senaldronse en el seno de la Junta Central los dos 
partidos o tendencias que habia ya en Espana: el de los afectos, al menos 

en lo fundamental, al regimen politico existente, 
y el de los que deseaban cambiarlo por un siste- 
ma monrquico-constitucional con las libertades 
civiles y politicas proclamadas en la revoluci6n 
francesa. Disuelta la Junta, y reemplazada por un 
Consejo de Regencia (31-Enero-1811), convoc- 
ronse Cortes Generates y Extraordinarias, reuni- 
das en la ciudad de San Fernando (24-Sep.-1810) 
y trasladadas a Cadiz (20-Febrero-1811); en las 
Cortes predominaron los innovadores o liberates, 
a pesar de no ser sus ideas las de la mayoria de 
la naci6n, y asi, por varios decretos y por la Cons- 
tituci6n promulgada el 19 de Marzo de 1812 pro- 
clamaron el principio de la soberania national 
como base doctrinal del gobierno, el regimen mo- 
ncirquico constitucional con separacidn de Pode- 

res, reservando al Key la direction del Ejecutivo, libertad de imprenta* 
uniformidad de plan de ensefianza en todo el reino, etc. Con estas inno- 
vaciones y la severidad de las Cortes contra los que no las admitieron de 
buen grado, comenzo la implacable lucha entre los liberates, a los que el 
otro bando calificaba de revolucionarios, jacobinos y aun herejes o ateis- 
tas t y los realistas, apodados serviles por aqu611os. 

B) Segundo. Libertado el Key de su cautiverio, y apoy^ndose en 
los realistas, que contaban con la mayoria del pueblo y del ejSrcito, o ex- 
citado por ellos, derog6 toda la obra de las Cortes, declarando nulos sus 
actos, como si no hubiesen pasado jamas y se quitasen de en medio del 
tiempo (decreto de Valencia, 4-Mayo-1814). No fu6 aplicado este principio 
al orden penal, o sea que los actos realizados por los liberates en el ante- 
rior periodo no fueron quitados de en medio del tiempo, ni se les conside- 
r6 como no pasados, sino que, por lo contrario, se les castig6 severamente 
por ellos, sucediendo a la persecuci6n de los serviles por los liberates, la de 
liberates o negros, que asi tambten los apodaban, por los realistas o blan- 




Jos6 Bonaparte. 

(1768-1844) 



346 



XV 'REIN ADO DE FERNANDO VII 

LIBROS DEL SIQLO XVII 
HISTORIA 

DE MARCO ANTONIO, 

Y CLEOPATRA, 

VLtlMA REYNA DE EGIPTO. 



J. DON JJS^N DE 

de la Qrden de Santiago, Gentitbombre dt U BQ 
deju Magcfttd , y Succefor tnel Efttfo del 

dc Sant Fcitcc*>cuci 
Reyno de Dragon. 

For Don Alonfode Gaftillo SalorzanoJ 



Ano 




Con Pi iuilcg5(j,cn (Jago$ai poi Pcdf Vtf rgesl 

Castillo Sol6rzano. - Marco Antonio y Cleopatra. Zaragoza, 1639. 
Portada. 



cos. Los liberates, a su vez, urdieron constantemente conspiraciones, ya 
para restablecer la Constiiuci6n por un pronunciamiento militar (Mina, 

347 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO Ih 

Porlier, Lacy, Milans, Vidal), ya para matar al Key (Richard). Para organi- 
zar sus conspiraciones sirvteronse de la Francmasoneria, y utilizaron la re- 
pugnancia de los militares a la guerra de America con los separatistas y el 
dinero facilitado por los mismos separatistas americanos para que no fue- 
ran expediciones a combatirlos. 

C) Tercero. El 1. de Enero de 1820 se sublev6, en las Cabezas de 
San Juan, el comandante D. Rafael del Riego al frente del 2. batallon del 
regimiento de Asturias ejercito preparado para una expedition al Rio 
de la Plata , y generalizada la insurrecci6n, tuvo Fernando VII que alia- 
narse a publicar un Manifesto (7 de Marzo) en que dijo: marchemos, fran- 
camente, y yo el primero, por la senda constitutional. Restablecida la 
Constitucibn de 1812, dividieronse los liberates en exaltados y moderados 
que los primeros apodaban pasteleros. Esta divisi6n tenia su raiz oculta en 
las sociedades secretas (comuneros y masones), y en este periodo liberal 
funcionaban dos gobiernos: uno secreto ejercido por las logias, y otro pii- 
blico u oficial desempenado por las Cortes y el Ministerio. Las logias tenian 
una manifestaci6n popular y tumultuaria en las sociedades patrioticas, que 
eran unos clubs semejantes a los que habian funcionado en la Revoluci6n 
francesa; y brazo armado o guardia del liberalismo triunfante era la Mili- 
cia nacional. La lucha entre liberates y realistas fue mas viva y atroz que 
en los periodos anteriores, cometiendose por unos y otros horribles exce- 
sos. Los realistas sostuvieron la guerra civil que dur6 con varias vicisitu- 
des hasta el fin del periodo. 

D) Cuarto. El Congreso de Verona acordo intervenir en Espafia, y 
por un tratado entre Rusia, Prusia, Austria y Francia (22-Nov.~1822) enco- 
mend6se la intervention a la ultima de las citadas potencias, y, en su vir- 
tud, entr6 un ejercito frances (los cien mil hijos de San Luis) en Espa- 
na (7~AbriM823), el cual, ayudado por los realistas, disolvi6 facilmente los 
cuerpos del ejercito liberal e hizo que se disolvieran tambien el gobierno 
y las cortes, que se habian refugiado en Cdiz. Fernando VII, por su de- 
creto del Puerto de Santa Maria (1. Oct.-23), declar6 nulos todos los actos 
politicos del trienio constitutional, y siguio a este cambio otra era de vio- 
lentas persecuciones contra los negros (liberates) y de conjuras de los li- 
berates contra el regimen constituido. Una numerosa emigration liberal, en 
que se contaban muchos literatos, algunos de los mas distinguidos, espar- 
ci6se por Europa, siendo sus principales centres de reuni6n Inglaterra y 
Francia. Como los liberates, del 20 al 23, habianse dividido en exaltados y 
moderados, ahora se dibujaron en el partido realista dos tendencias seme- 
jantes: la ultrarrealista o apost61ica y la templada que originb el denomina- 
do despotismo ilustrado que predomina en los liltimos anos del pe- 

348 



XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 

riodo. El 15 de Octubre de 1832 se concedi6 una amnistia a los liberates, 
ampliada en 29 de Marzo de 1833. Antes habian sido amnistiados muchos 



LIBROS DEL SIGLO XVII 




Portada del libro de los Velos. 
(De la coleccion de D Caspar Dicz de Rivero ) 



particularmente. La politica de Fernando VII, en la ultima epoca de su rei- 
nado, reftejase bien en el siguiente caso: con motivo de su boda con Maria 
Cristma de Npoles (21 -Die. -1829), todos los poetas afamados y casi to- 
dos eran liberales cantaron a la nueva Reina. Advirti6 el Key la falta de 
Qumtana, y dijo a Ballesteros, ministro de Hacienda: &Y Quintana? tComo 
no dice nada en esta ocasidn? Senor, contest6 el ministro, Quintana estd 

349 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

obscurecido y en desgracia, y no es de creer que rompa el silencio que se 
ha impuesto. Repuso Fernando VII: tComo, qu& Arregla tu eso de cual- 
quier modo y dile que yo deseo que haga escuchar su voz en obsequio de 
la Reina. Quintana canto a Maria Cristina (1). 

Estas indicaciones de historia politica son indispensables para com- 
prender la historia literana del periodo (2), porque una de las notas carao 
teristicas de ambas en esta epoca es su intima union. Enlazaronse tan es- 
trechamente las bellas Letras con la politica, que la poesia, la dramatica y 
todos los generos literarios tuvieron en las guerras nacionales y civiles, 
asi como en las ideas y controversia de los partidos, la fuente mas copiosa 
de inspiraci6n, y sirvieron a las causas politicas, especialmente a la liberal 
que fu6 la predilecta de poetas y literatos, con todos sus medios y recur- 
sos. Pocos politicos liberales dejaron de ser algo literatos, por lo menos en 
cuanto periodistas y oradores, y los meritos literarios empezaron a ser co- 
tizados en politica como valores positives que abrian el camino para los 
buenos empleos y elevadas posiciones. 

E) La Instruction publica en esta epoca. Las Cortes de Cadiz nom- 
braron una comisi6n compuesta por D. Martin Gonzalez de Navas, D. Jose 
Vargas Ponce, D. Eugenio de Tapia, D. Diego Clemencin, D. Ramon Gil 
de la Cuadra y D. Manuel Jos6 Quintana para redactar un proyecto de ley 
general de Instruccion publica. Asi lo hizo, o, mejor dicho, parece que 
Quintana fu6 casi el linico autor del proyecto, o, por lo menos, de su re- 
daction, asi como del bien escnto preambulo o discurso prehminar (3). El 
plan de Quintana era la absoluta destruction del regimen auton6mico de 
las antiguas universidades espanolas, sustituyendolo por el sistema napo- 
leonico de la Universidad unica dependiente del Gobierno, dirigida y cos- 
teada por este y dividida en varios establecimientos convementemente 
distribuidos por el territorio; debia haber una Universidad Central en Ma- 
drid, Universidades mayores para la ensenanza facultativa y menores para 
la segunda, que eran los que despues se ban denominado Institutes. 

La reacci6n de 1814 impidio que se planteara el plan de Quintana. 
En el periodo de 1814-1820 funciono una Junta creada (l.-Febrero~1815) 
para la reforma de la ensenanza. Por la R. 0. de 27 de Octubre de 1818 
suspendiose la centralization relativa establecida en 1807, volviendose a 



(1) Mesonero Romanos Memonas de un setent6n 

(2) Para conocer bien la historia general del reinado de Fernando VII, vease Historia de Espana 
Resumen cniico, por A Salcedo e Historia grafica de la cwilizacidn espanola (publication de la Casa 
editorial Calleja), paginas de la 439 a la 658 

(3) Sobre Quintana y su plan de ensefianza vease el completisimo arhculo Quintana, de D. Rufmo 
Blanco, en la citada Bibhografia Pedagdgica de Espana, pubhcado tambien, como el dc Pestalozzi, en 
tomito aparte 



350 




351 



SALCEDO " LA LITERATURA ESPAfiOLA - TO MO III 

la mds restringida de 1771. Restablecidos y favorecidos los jesuitas, resta- 
blecieron y ampliaron sus catedras con un sentido progresivo y en armonia 
con el predominate en Europa que reconoce y proclama el mismo Sr. Gil 
de Zdrate, a pesar de sus preocupaciones contra la Compafiia: ensenaron, 
con esmero y gusto dice Gil de Zcirate , el latin y las humanidades; 
dieron bastante extension a las matemdticas; y aleccionados por el sabio 
D. Antonio Gutierrez, explicaron la fisica experimental; su Logica era me- 
nos absurda que la de las universidades; y al que deseaba instruirse en la 
lengua de Homero, no le faltaban tampoco profesores idoneos. Anade que 
contrastaban estos estudios con los rutinariamente escoldsticos de otras 
6rdenes religiosas (1). 

A esta 6poca corresponden tambien la organizaci6n de los colegios 
hoy f acultades de Farmacia; la del Museo de Ciencias Naturales (1815), 
reformando el Gabinete de Historia Natural, el Jardin Botdnico y el Ob- 
seruatorio Astronomico, creaciones del tiempo de Carlos III, a la sazon 
rauy decaidas, y anadiendoles catedras de Mineralogia, Zoologia, Botnica, 
Fisica y Astronomia, y si no Ileg6 a establecerse la decretada de Quimica, 
el infante D. Antonio abri6 en el mismo Palacio Real una escuela de dicha 
ciencia dirigida por el profesor suizo Juan Mieg; la reforma de los colegios 
militares de Artilleria e Ingenieros, en que se dio gran extension al es- 
tudio de las Matemticas, asi como en la Academia de San Fernando tuvo 
un excelente profesor de dicha 'ciencia, D. Antonio Veas, el cual form6 
infinidad de profesores que esparcieron sus conocirmentos por todo el remo; 
la creaci6n por la Junta de Comercio de Barcelona de escuelas de Bellas 
Artes, de Fisica y de Quimica; por la Sociedad Economica Matritense de 
seis ctedras de Agricultura y del estudio de la Economia Politica; el esta- 
blecimiento en Madrid de sesenta y dos escuelas gratuitas, una por cada 
barrio (R. O. de 30-Enero~1816); el encargo a las 6rdenes religiosas de 
crear escuelas de caridad (circulares de 15 de Noviembre de 1815 y 10 de 
Junio de 1817) (2); y, por ultimo, la introduction del sistema educativo de 
ensenanza mutua o lancasteriana, hecha por algunos grandes de Espana, 
amigos de la cultura, que fundaron en Madrid una escuela de dicho sistema 
dirigida por el maestro ingles Kearney, la cual fue declarada central y mo~ 
delo para otras de provincias (R. 0. de 30-Marzo-1819). 



(1) De la Instrucci6n Publica en Espafla Tomo I, pag 90 

(2) El despues cardenal Romo, arzobispo de Sevilla, entonces candnigo de Guadalajara, dingi6 al 
Rey (1816) una exposicidn, con motivo de la pnmera de las circulares citadas, proponiendo un plan general 
de primera ensefianza, segun el cual debia ser esta costeada con rentas eclesiasticas y dada por el clero Estos 
y otros datos prueban cumplidamente que la pa16n politica ha pintado con colores exageradamente obscu- 
ros las epocas absolutistas de Fernando VII Aun sin ser apologistas de ellas, ni mucho menos, el histonador 
imparcial debe reconocerlo 

352 



XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 




Infante don Antonio Pascual de Borbdn. (Fot. Lacoste.) 

(1755-1817) 



Triunfantes los liberates (1820), pusieron en vigor (29~Junio-1821) el 
plan de Quintana con ligeras modificaciones. Se instalo la Direcci6n Gene- 



353 



SALCEDO. La Literatura Espafiola. - Tomo ///. 



23 



SALCEDO-LA LITERATURA ESP A ft OLA - TO MO HI 



LIBROS FRANCESES 
DEL SIGLO XVII 

LA VI DA 

DELLAZARILLO 

DE TORMES. 

y <fc fusfortunas y aducrfubdcs. 
' LA VIE 

DE LAZARILLE 

DE TORMES, 
E de fcs inforcunes&aduetticcz* 



ral de Estudios e inaugur6se solemnemente en Madrid la Universidad 
Central. Toda ensenanza debia ser gratuita; en cada pueblo que llegase a 

cien vecinos habia de haber una 
escuela, y en las poblaciones ma- 
yores una por cada quinientos. 
Restringi6se el estudio de la Teo- 
logia, Filosofia y Jurisprudencia, 
dcindose suma extensi6n a las 
Matematicas y ciencias naturales. 
Los estudiantes pudieron no asis- 
tir a las clases, siendo admitidos 
a examen de lo que privadamen- 
te aprendian. Pudieron simulta- 
nearse asignaturas y afios esco- 
lares. Por falta de recursos y por 
las agitaciones y brevedad del 
periodo nada Heg6 a implantarse 
seriamente. Al torbellino de pro- 
yectos y declamaciones no res- 
pondio la reahdad de las cosas. 
Otra vez en el Poder los ab- 
solutistas (1823). Y sucedi6 enton- 
ces lo que despu6s se ha repetido 
muchas veces: los liberales con- 
sideraban la organizaci6n centra- 
lizada de las universidades como 
el desideratum de su provechosa 
A PARIS, reforma, y a eso tendi6 el plan de 

Chc2 I. HANOCQJ & I. LAISNE' , fur \p Quintana; los reahstas que destru- 
Quay di Augu(tiiis_, a U Fleut do ye ron este plan en 1814, en 1823 

vinieron a consolidar la centrali- 
zaci6n y destruir definitivamente, 
o por mucho tiempo, la autono- 
mia universitaria que era la tra- 
dici6n espanola. Asi lo hizo el 

Plan de Estudios (14 de Octubre de 1814) refrendado por Calomarde, y 
obra del mercedario P. Martinez, obispo de Malaga. A la Direction General 
de Estudios, de los liberales, sucedi6 la Inspeccidn General de Instruction 
Publica. La ensenanza y la organizaci6n fu uniforme en todas las univer- 
sidades, las cuales no conservaron m<is autonomia que la del regimen inte- 



Jtcueuc* & corri^dcpar H. BE 
uacif dcCaftiilc/rntsrprcte dc U 

iatrgue fpagnoil&. 
4 tr*tbt#* in Fr**fOrf 
far L. S. D. 



Lys , ptoche ic Pone neuf. 
- M. OC/LX 

Lazarillo de Tormes. Paris, 1660 Portada 



354 



XV-REINADO DE FERNANDO VII 

rior y manejo de fondos. Se prescindio de la Iglesia, como lamenta D. Fran- 
cisco Aguilar, obispo de Segorbe, en su Historia Eclesidstica, para la redao 
ci6n del plan y para la vigilancia en las escuelas. El fin que se propusieron 
sus autores era, sin embargo, desterrar las ideas liberales del mundo inte- 
lectual espanol, dando una instruccibn sblida y tradicionalmente cat61ica. 

No lo pudieron conseguir a pesar de haber fijado los textos ms orto- 
doxos, de la persecuci6n de libros prohibidos, de las cdtedras de religi6n 
en todas las Facultades y de las comuniones generales los dias de la Con- 
cepci6n y de San Fernando. El espiritu revolucionario se refugi6 en el 
cuerpo escolar, y, como dice D. Vicente Lafuente que lo vi6, el liberalismo 
y la corrupci6n de costumbres predominaron en los claustros universitarios; 
las comuniones generales eran un semillero de sacrilegios, no se leian mis 
libros que los prohibidos, y de aquellas generaciones de estudiantes, for- 
mados por el plan de Calomarde, salieron los exaltados y progresistas del 
periodo siguiente. Por dos veces tuvo Calomarde que suspender los cursos, 
"muestra dice Menendez Pelayo -mds de flaqueza que de intolerancia", 
y esta suspensi6n, unida al establecimiento de la escuela de Tauromaquia 
en Sevilla que nada tuvo que ver con ella, y que obedeci6 al sentimiento 
humanitario de evitar desgracias en las corridas de toros, ha servido admi- 
rablemente a los enemigos del antiguo Regimen para presentarlo como 
sistematico, saiiudo y odioso enemigo de la cultura. 

En cuanto al plan de Calomarde conviene tener en cuenta que D. Mo- 
desto Lafuente y D. Antonio Gil de Zrate lo elogian como un progreso 
relative, y que Menendez Pelayo dice de el que "no deshonra a su autor, 
"aunque peque de raquitico, como todo lo que hacian entonces los espa- 
"fioles de una y otra cuerda". Subsistio este plan, aunque modificado, 
hasta 1845. 

Mayores alabanzas ha merecido a los liberales el Reglamento general 
de Escuelas, de 1825; "examinado con imparcialidad escribe Gil de Z- 
"rate no puede menos de merecer grandes elogios, no existiendo a la 
a saz6n otro en la mayor parte de las naciones de Europa que le aventajase 
"en bondad para igual objeto" (1). 

133. America Espanola: A) Virreinato del Rio de la Plata. 
Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia. B) Virreinato del 
Peru. Perti, Chile. C) Virreinato de Santa Fe. La Gran Co- 
lombia. D) Virreinato de Nueva Espana. Mejico. E) America 
Central. F) Antillas. Por las mismas razones conviene conocer, 



.(1) De la Instruccidn publica en Eapana. Tomo I, p&g. 245. 
355 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO 111 



GRABADOS DEL SJGLO XVII 




Martirio del P. MastrllH, en el Jap6n. Lisboa, 1639. 
Un grabado del libra. 



356 



XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 

siquiera sea sumariamente, la historia politica de las repiiblicas hispano- 
americanas que, al comenzar este periodo, eran provincias espanolas con 
titulo de virreinatos, capitanias generates o presidencias, y que, al concluir, 
habianse constituido en naciones independientes; pero sin trascender tan 
importante cambio a la esfera literaria. En este orden, aun a despecho de 
insignes literates y obcecados politicos ultramarines, la unidad de lengua 
y hteratura continue, y fue tal unidad mas esplendida y rica que antes, 
pues a una sola naci6n espanola sucedieron muchas, procurando todas 
ellas cultivar esmeradamente las bellas Letras en el idioma comiin, y sin 
poder prescindir, por mas que lo hayan querido a veces, de las anchas y 
majestuosas vias abiertas por el temperamento de la raza y la tradici6n 
metropohtana que es la linica de las naciones nuevas. 

He aqui, en brevisima sintesis, el cuadro del desenvolvimiento hist6- 
rico de Hispano-Amenca. 

A) Virremato del Rio de la Plata. Comprendia, en 1808, el territorio 
de las actuates repiiblicas Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. 

Repiiblica Argentina. La invasion de la Peninsula por los franceses 
provoco en Buenos Aires el m&s energico movimiento de protesta y un en- 
tusiasmo indescriptible por Fernando VII; pero la rivalidad entre cnollos y 
pemnsulares y el temor de que los franceses, duefios ya de Andalucia, do- 
minaran enteramente a la metropoli, explotados con habilidad por la mi- 
noria separatista, determinaron en Buenos Aires la revolucidn del 25 de 
Mayo de 1810, en que fue depuesto el virrey Cisneros e instalada una Jun- 
ta patriotica para gobernar el pais a nombre de Fernando VII. Realmente 
data de entonces la independencia de la repiiblica, proclamada mcis tarde 
por el Congreso de Tucumdn (9~Julio-18l6), dandose a la naci6n el titulo de 
Provincias Unidas de la America del Sur. Sostuvo la naciente repiiblica su 
guerra con las autoridades metropolitanas que duro desde 1810 hasta 1822, 
y en que no s61o defendio victoriosamente su autonomia sino que llevo su 
ejercito a Chile, Perii y el Ecuador, coadyuvando de un modo decisive a la 
independencia de estas regiones. 

Por desgracia, esta lucha, glonosa desde el punto de vista argentine, 
y la mantenida en el Brasil (1825-1828), tambien de triunfo para las armas 
de la repiiblica, fueron simultaneadas y seguidas por una sene inacabable 
de contiendas civiles, pronunciamientos y cambios violentos de gobierno, 
en que, sin duda, tuvieron parte principal la ambition de los caudillos y el 
hibito adquirido de guerrear; pero a que dieron calor las tres grandes 
cuestiones planteadas por la independencia: forma de gobierno ms con- 
veniente para la nueva naci6n; caracter y grado de liberalismo que debia 
ser aplicado, especialmente por lo que se refiere a las relaciones del Esta- 

357 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 



GRABADOS DEL SIQLO XVII 




Cervantes. - Don Quijote. Madrid, 1674. - Portada grabada, 
bastante reducida. 



358 



XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 

do con la Iglesia y ensefianza religiosa, y organizaci6n unitaria o federal de 
la repiiblica. El unitarismo en la Argentina significaba, no admmistracidn 
centralizada, sino predominio o dominaci6n de Buenos Aires; la lucha en- 
tre unitarios y federates fue vivisima, y en ocasiones horrible. La constitu- 
ci6n de 25 de Mayo de 1820 era unitaria, pero los federates la derrocaron 
por las armas en 1829; uno de los jefes vencedores, D. Juan Manuel de Ro- 
sas, se apodero del Poder supremo, y asi acabo este periodo para la hoy 
tan floreciente repiiblica del Plata. 

Uruguay. En la epoca de la Espana grande se denominaba Banda 
oriental del rio de la Plata, y era territorio poco 
poblado de raza europea y muy disputado entre 
Portugueses o brasilefios y espanoles o argentinos. 
En Montevideo hicieronse fuertes las autoridades 
metropolitanas para resistir a los separatistas bo- 
naerenses. Jose Artigas fue el hbertador o funda- 
dor de esta republica, consiguiendo, tras una larga 
lucha, dominar en Montevideo (23-Junio~1814). 
En 1815 invadieron el pais los brasilefios y se lo 
anexionaron. Los patriotas, capitaneados por La- 
valleja, desembarcaron en Soriano (19-Abril-1825) 
y reanudaron la guerra con la bandera de anexion 
a la Argentina. Intervino esta, y en 1830 ella y el j s6 Artigas. 

Brasil reconocieron la independencia del Uruguay, (1746-1826) 

cuyo primer presidente fue Ribera. Al punto bro- 

taron los dos partidos que han ensangrentado y agitado esta naci6n: el 
Colorado o de Ribera, y el bianco o de Lavalleja. Interesa para la historia 
literaria recordar que en el Uruguay es numeroso el elemento indio, ha- 
biendo varias tribus o naciones notables, y entre ellas los valientes cha- 
rruas que hasta 1830 no fueron domados por la poblacion europea. 

Paraguay. Proclamada la independencia (14-Mayo-1811) sin efusi6n 
de sangre, por un pronunciamiento a que nadie resisti6, s61o hubo que ver- 
ter alguna en lucha con los argentinos que intentaron someter esta regi6n a 
la suya. El Paraguay cayo bajo la dictadura del famoso doctor Francia (don 
Caspar Rodriguez de Francia) que gobernb como sefior absoluto desde 1813 
hasta su muerte (20-Sept.-1840). En lo politico, en lo militar, y hasta en lo 
religioso, pues se proclam6 jefe de la iglesia paraguaya, Francia lo fu6 todo 
en el pais, fusilando, atormentando o apaleando a cuantos se oponian a su 
dictadura. Tuvo a la republica completamente aislada del resto del conti- 
nente, prohibiendo la emigraci6n e inmigraci6n, y cometio un sinmimero de 
extravagancias de tirano que parecen inverosimiles; a pesar de todo, alabase 

359 




SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

su moralidad y cierto espiritu de gobernante a la espartana que vigorizo al 
pueblo. 

En el Paraguay abundan mucho los indios, sobre todo la gran tribu o 
naci6n guarani cuya lengua es predilecto asunto de estudio para los fi!61o- 
gos americanos, y de que se pondera la belleza de la poesia popular o indi- 
gena. Los guaranies, especialmente los que habitan en las cmdades, po- 
seen el castellano a la par que su idioma nacional o tribal. 

Bolivia. Su territorio denommado Alto Peru, y que formaba la Pre- 
sidencia o Audiencia de Charcas, fue teatro de la mayor parte de laguerra 
entre los separatistas argentmos y los realistas que tenian su principal cen- 
tro en el Peru. En 1824 dominaron el pais los mdependientes colom- 
bianos y argentinos , mandados por Bolivar. El teniente de este, Sucre, 
decret6 la independencia del alto Peru (9-Febrero~1825), que tomo el nom- 
bre de Bolivia y cuyo primer presidente fue Sucre. La histona de Bolivia 
en este periodo no es sino una horrible sene de pronunciamientos y gue- 
rras civiles o con el Peru. 

B) Virreinato del Peru - Comprendia la actual repiibhca del Peru, y 
como dependencia autdnoma, la de Chile. 

Peril. Aunque hubo tentativas separatistas desde 1808, el Peru se 




(Fot Urteaga) 
BOLIVIA - Escalinata del palacio de Kalasasaya, de las ruinas de Tiahuanacu. 



360 



XV- REIN ADO DE FERNANDO VII 




BOLIVIA. - Puerta monolitica de las ruinas de Tlahuanacu 



Fot Urteaga 



mantuvo fiel a la metropoli, y fue baluarte firmisimo de la unidad de la Es- 
pana grande hasta 1821 "De los cnollos ilustrados, de las altas clases 
"sociales de la capital escribe D. Jose de la Riva Aguero , solouna 
"escasa aunque ardiente mmoria se plego a la idea separatista, y por su 
"corto numero se vio reducida, a pesar de su entusiasmo, a la impotencia 
tf de conspiraciones siempre abortadas" (1). "Muchos americanos anade 
"Paz Soldan pensaban de buena fe que el bienestar de su pais estribaba 
"en la dependencia de Espana" (2). En todo el contmente sucedio lo mismo. 
"Fue guerra civil la emancipacion dice Blanco Fombona porque las 
"opimones se dividieron en las colonias, y grupos conservadores perma- 
"necieron adictos al Rey y gran porcion de masas populares se ahst6 bajo 
"las banderas de Fernando VII contra las banderas de la Revoluci6n. . . 
"De 1810 a 1814 las ideas de emancipacion no mu^ven sino a una mino- 
"ria. . . Los pueblos no quieren ser libertados", escribia Bolivar en 1816 (3). 
"En el Peru la tendencia espanolista fue dingida y organizada por el virrey 



(1) La Historia en el Peru Lima, 1910 

(2) Historia del Peru mdependiente Lima, 1869 

(3) La evolucion polltica y social de Hispano-Amenca Madrid, 1911 



361 




*SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

don Jos6 Fernando de Abascal (1), y no s61o contuvo completamente a los 

separatistas en el pais, sino que los contrarrest6 en el Rio de la Plata y en 

Chile. "Las guerras y las victorias de los ejSrcitos que Ievant6 el Virrey, com- 

"puestos en maxima parte por peruanos, senalan una de las 6pocas en que 

"el Peru obtuvo el predominio militar en casi toda 
"la America del Sur" (2). 

La emancipaci6n del Peru fu6 consecuencia 
de la expedici6n militar argentino-chilena , 
dirigida por San Martin; tomada Lima por los ex- 
pedicionarios, declar6se la independencia (29- Ju- 
lio-1821); pero la guerra con los realistas dur6 
hasta la batalla y capitulaci6n de Ayacucho (9-Di- 
ciembre-1824). El Peru independiente ofrecio, du- 
rante todo este periodo, el ms horrible cuadro de 
anarquia interior: guerra civil permanente, y algu- 
nas con las vecinas repiiblicas, ensangrentaron el 
protectorado de San Martin y la dictadura de Bo- 
livar, asi como las presidencias de Riva Agiiero, 
Tagle, Santa Cruz, Mar, Gutierrez de la Fuente y 
Gamarra que era presidente al morir en Espana 

Fernando VII. Para formarse idea del estado del Peru en esta epoca baste 

apuntar que Gamarra, presidente del 19 de Diciembre de 1829 a igual 

fecha de 1833, tuvo que sofocar en estos cuatro 

anos catorce revoluciones, muchas de las cuales 

fueron verdaderas y sangrientas guerras civiles. 
Chile. Presidencia aut6noma, aunque su- 

bordinada gerrquicamente al Peru, esta regi6n se 

emancip6 el 18 de Septiembre de 1812, constitu- 

yendo un gobierno libre y manejado por los crio- 

llos, si bien reconociendo de nombre la soberania 

de Fernando VII, y asi permaneci6 hasta 1814, en 

que fue sometida nuevamente al Poder de la me- 

trdpoli por el ej^rcito hispano-peruano del virrey 

Abascal; a este primer periodo de independencia 

llaman los historiadores chilenos la patria uieja. 

El general argentine San Martin con una columna 



Jos de la Riva y Agfiero. 
Presidente del Peril 

(1783 - 1858) 




(1) Desempefid el cargo desde el 26 de Julio de 1806 hasta el 7 de Julio de 1816 "Cuando parti6 para 
"Espafla escribid Stevenson -~ acompaftaronle al Callao los vecinos mas respetables, y el dia de su partida 
"fue de duelo en la ciudad* 

(2) Riva Agiiero: Obra citada. 



362 



XV. - REIN ADO DE FERNANDO VII 




Jos Fernando de Abascal. 

(1743- 1821) 



compuesta de soldados de su naci6n y los emigra- 

dos chilenos, establecidos en la Argentina desde 

la caida de la patria uieja, emprendi6 la Iiberaci6n 

de Chile (Enero-1817), atraves6 los Andes, acto 

militar que los suramericanos consideran como 

de los ms atrevidos y meritorios realizados en el 

mundo, y consigui6 su proposito por la batalla de 

Maipo (5-Abril-1818); la guerra con los realistas 

sigui6, sin embargo, hasta 1826. O'Higgins fu6 

Director supremo hasta 1823, sucedi&ndole revo- 

lucionariamente Freire. De 1826 a 1830 enseno- 

re6se la anarquia del pais, disputandose el gobier- 

no conservadores y libe- 
rales, unitarios y federa- 

listas. En 1833 fu6 promulgada la constitution que 
todavia rige, y desde 1831 gobernaba el partido 
conservador (presidente D. Joaquin Prieto), en 
cuya administration concluy6 este periodo. 

C) Virreinato de Santa Fe o de Nueva Gra- 
nada. Comprendia las tres repiiblicas de Co- 
lombia, Venezuela y el Ecuador. 

Venezuela que, como Chile respecto del Peru, 
formaba un gobierno autdnomo (capitania general 
de Caracas), fu6 la primera regi6n del continente 
donde se manifesto armado el separatismo ten- 
tativas de Miranda, auxi- 
liadaspor Inglaterraylos 
EstadosUnidos(1806) . 

El 19 de Abnl de 1810 fu6 depuesto por el pueblo 

de Caracas el capit&n general, y nombrada una 

Junta de gobierno que, aunque reconocia nomi- 

nalmente a Fernando VII, inaugura la indepen- 

dencia. Lo mismo se hizo en Bogota, capital del 

virreinato, el 20 de Julio. De aqui una guerra larga 

y cruentisima entre realistas e independientes con 

varias alternativas de triunfos y reveses para los 

dos bandos, y durante la cual, Venezuela y Nueva 

Granada constituy6ronse varias veces en repiibli- 
cas independientes y variaron anirquicamente de Bernardo 

constitution y de magistrados supremos. Por fin, (i?48 - 1842) 




Jos& de San Martin. 

(1778 - 1855) 




363 



SALCEDO * LA LHERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 

Bolivar consiguid juntar a las dos, y anexionarse la regi6n que hoy es el 
Ecuador, y se denominaba, dentro de la Espafia grande, reino o presidencia 
de Quito; con esto se formo la republica de Colombia, comprensiva de todo 
el destruido virreinato de Santa Fe. Mas, por una parte la tendencia regio- 
nalista o de disgregaci6n de las tres regiones, que ya en el regimen colonial 
eran distintas, y aspiraban ahora a constituir cada una su Estado soberano; 
por otra, el recelo inspirado a los democratas por Bolivar, al cual trataron 
sus partidarios de hacer presidente vitahcio con derecho a elegir sucesor, en 
lo que vieron aqu611os el prop6sito de establecer la monarquia en provecho 
del Libertador; y, por otra parte quizas la principal las ambiciones des- 
pertadas y los h^bitos de caudillaje y guerra creados por la de la indepen- 

dencia, determmaron la revolution de 1828-1830 
que rompio la gran Colombia, y ongino las tres 
repiiblicas actuates. 

Nueva Granada conserve el nombre de Co- 
lombia, y hasta 1837 fue teatro de constante gue- 
rra civil entre federalistas y unitarios, conservado- 
res y liberates y los bandos personalisimos de los 
aspirantes a la presidencia. Venezuela disfruto de 
alguna mayor tranquilidad con el gobierno del 
general Paez que duro hasta Febrero de 1835. Y 
lo mismo el Ecuador regido por el general Florez 
(1830-1835). 

Miguel Hidaigo. ^ Virreinato de Nueva Espafia. El 15 de 

(1747-18H) Septiembre de 1810, el cura Hidalgo se levanto 

al gnto de {Viva la Virgen de Guadalupe* jVwa 

Fernando VII! iMueran los gachupines* (espanoles peninsulares). El alza- 
miento era de caracter criollo; pero la mayor parte de los criollos, y todos 
los elementos conservadores del pais, se pusieron al lado de Espana. 
La guerra de la independencia mejicana que duro hasta 1820, fu6 una lucha 
civil entre mejicanos realistas y mejicanos separatistas. En 1820, los prime- 
ros, por aversi6n al liberalismo triunfante en la Peninsula, unieronse a los 
segundos, y con la bandera de Religion, Union, Independencia (Plan de 
Iguala) proclamaron la ultima (18-Septiembre-1821). Fue ofrecido el trono 
de Mejico a Fernando VII, y habiendolo rehusado, hizose emperador (21- 
Mayo- 1822) al general Iturbide (Agustin I). No pudo sostenerse ni un ano; 
el 20 de Marzo de 1823 partio para el destierro: en Octubre de 1824 se di6 
una constituci6n federal, y, como en toda America, el sistema unitario y el 
federal y la cuestion politico-religiosa fueron causa de disensiones continuas 
y pretexto para que los ambiciosos perturbaran horriblemente a la republica. 

364 




XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 

Desde la indicada fecha a 1833, M6jico fue un campo de Agramante en que 
vertiginosamente se sucedieron en el Poder supremo D. Guadalupe Victo- 
ria, D. Vicente Guerrero, D. Jos6 M. Bocanegra, V&ez, Alamdn y Quintanar 
(gobierno provisional en 1829), D. Anastasio Bustamante, D. Melchor Muz- 




Fot E del Moral 
PUEBLA (Mejlco). Fachada de la Catedral. 



quiz, D. Manuel Gomez Pedraza y D. Valentin G6mez Farias que inaugura la 

politica anticlerical , y ocupaba el Poder al morir en Espana Fernando VII. 

E) America Central. Las cinco republicas de Centro- America las 

republiquetas como suelen decir en Buenos Aires (1) constituian en 1808 



(1) " hay su buena dosis de falta de justicia cuando en el Rio de la Plata, pongo por caso, se llama 
"a aquellos paises las republiquetas. Ante todo, esas cinco patnas pequeftas que tienen por nombre Gua- 
temala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Honduras han sido y tienen necesariamente que volver a ser 
"una sola patria grande" Ruben Dario El viaje a Nicaragua, VIII. 

365 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

la capitania general o presidencia de Guatemala que se consideraba como 
dependencia aut6noma del Virreinato de M6jico. Cada una de ellas era una 
provincia, a que la extensi6n del territorio, la diferencia de poblaci6n indi- 
gena, los distintos hdbitos de la europea y la dificultad de comunicaciones 
daban, desde antiguo, carActer regional. Hasta 1821 hubo en estas comar- 
cas tentativas separatistas, pero no se rompieron los lazos politicos con la 
metropoli. Independiente M6jico, Guatemala propuso a Nicaragua, Hondu- 




Fot E del Moral 
PUEBLA (M6jico) Santuario de los Remedies en la p : ramide de Cholula. 



ras, Costa Rica y el Salvador unirse al imperio de Iturbide, lo que fue oca- 
si6n de luchas en la misma Guatemala y de disputas con sus hermanas y 
vecinas; a la caida de Agustin I, y tras enojosas convulsiones, formaron las 
cinco la Repiiblica federal de Centro -America (1828), y en tal situaci6n se- 
guian en 1833, si bien las disensiones entre el gobierno central y los de 
los Estados federados, y de estos entre si, hacian presagiar una pr6xima 
ruptura. 

F) Antillas. Cuba permanecib fiel a la metr6poli; pero no Sin que 
laboraran ya muchos cubanos por la independencia, ni sin que se marcara 
la hostilidad entre peninsulares y criollos, base y raiz de la separation en 
todas las regiones de America. El 16 de Marzo de 1826 fueron ajusticiados 
en Puerto Principe Francisco de Agttero y Andres Manuel Sanchez, prime- 

366 



XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 

ras victimas de la causa separatists La parte espanola de Santo Domingo, 
cedida por Espana a Francia (1795), sublevada contra los negros de Haiti 
que se habian alzado contra los franceses, y constituidose en repiiblica in- 
dependiente, se unio a Espana (1808); pero no hallando en la metr6poli el 
apoyo que buscaba, proclam6 su independencia (1821), cayendo al ano 
siguiente bajo el yugo de los negros haitianos. Puerto Rico es en este pe- 
riodo cuando empez6 a tomar importancia. 

134. Literatura extranjera. El clasicismo. Ya conocido, 
siquiera en sus lineas ms generates, el cuadro hist6rico-politico en que se 
desenvolvio la literatura espanola durante los veinticinco anos del reinado 
de Fernando VII, es menester indicar, tambten 

muy sumariamente, el movimiento literario euro- 
peo del mismo periodo. 

En estos veinticinco anos las bellas Letras 
siguen una doble direccibn: el clasicismo persiste, 
por una parte; y, por otra, surge y se desarrolla el 
romanticismo. 

El clasicismo no s61o persevera en todas las 
naciones, sino que se perfecciona, ya por el mejor 
conocimiento de los modelos antiguos, merced a 
los progresos de la historia y de la critica literaria, 
ya por el cambio de temas sugerido por la influen- 
cia de la misma escuela romantica. Disminuyen 
las poesias dedicadas a Cloris y Felisa, a la ven- 
dimia y a la primavera, y se multiplican las inspi- 
radas en el patriotismo, en el filosofismo y en el li- 

beralismo, y aun algunos de estos poetas, fidelisimos a la forma cldsica, im- 
pregnan sus composiciones de un apasionamiento que parece ms propio 
de los rominticos. Llgase por este camino a una poesia de dificil clasifi- 
cation, o tan romdntica en el fondo como clasicista en la forma. Bien es 
cierto que desde el siglo xvm, segiin se ha notado en anteriores capitulos, 
corrian diluidos en la corriente clasicista uno o varies elementos romdnti- 
cos, o de los que despues entraron a componer el romanticismo; mas para 
darse cuenta de esto, es indispensable formarse idea de lo que es el ro- 
manticismo. 

135. El romanticismo. Su concepto general. No es fdcil 
formular un concepto sintetico o definici6n del romanticismo. Ren6 Dou- 
mic lo reduce a Francia y lo define negativamente. "Designase, dice, con 




Agustin de Iturblde. 

(1783 - 1824) 



367 



SALCEDO - LA LITER AT UR A ESPANOLA - TOMO Hi 

"el nombre de romintico un periodo de nuestra literatura que comienza 
"hacia 1820, fecha de la publicaci6n de las Meditaciones, de Lamartine, y 
"se prolonga hasta cerca de 1850, epoca en que se manifestaron tenden- 
"cias opuestas. La escuela romantica Iabor6 especialmente en la poesia y 
"en el teatro; pero extendi6 su iniluencia a todos los generos literarios 
"y al arte en general. Conto en sus filas a todos los escritores jovenes que 
"fueron los grandes escritores del siglo. Chateaubriand habia sido el inicia- 




SANTO DOMINGO. - La Catedral 



Fot Abelardo 



"dor; Victor Hugo fue el jefe reconocido. . . Cabe reducir a formulas posi- 
"tivas la teoria clasica; no asi las teorias de los romanticos, que se conten- 
"taban con Hevar la contra a Boileau, a quien calihcaban burlescamente 
a de Pelucdn, y a Racine, que trataban de pillastre" (1). 

Ni el romanticismo es un movimiento literario exclusivamertte fran- 
c6s a Francia llego en gran parte de reflejo, y una de sus notas caracte- 
risticas fu6 alii la influencia extranjera, como el mismo Doumic recono- 



(1) Histoire de la literature franqaise, XXVI edici6n, pag 489 



368 



XV -REIN ADO DE FERNANDO VII 

ce (1) ni las teorias rom&nticas son exclusivamente negativas. MAs exacto 
y filos6fico Gustavo Lanson, escribe: "iQue es el romanticismo? A esta pre- 
"gunta dificil cabe responder, fijandose en el rasgo aparente y comiin de 
"todas las obras rominticas: el romanticismo es una literatura en que pre- 
"domina el lirismo". No ha de entenderse este lirismo en el sentido etimo- 
16gico de poesia para el canto acompanado de la miisica (lira), sino de la 
poesia expresiva del sentimiento o estado de alma del poeta; a el lirismo 
anade Lanson es "la expansi6n del individualismo", lo que no se 
opone a que la propia individualidad reflejada por el poeta lirico en sus 
cantos tenga un valor universal, colectivo o humano. Ya dijo Hegel que 
"las pasiones del alma y los afectos del coraz6n unicamente son materia 
"po6tica en cuanto tienen de general, de permanente y eterno". Esto es, 
que el poeta lirico, cantando lo que siente el, canta lo que sienten todos. 
Indudablemente que las obras romanticas, aun las narrativas y dra- 
mciticas, llevan, como un sello de escuela, el lirismo exaltado y casi siem- 
pre calenturiento. El romantico, hasta cuando cuenta una historia en prosa 
o en verso, lo mismo cuando se dirige directamente al publico que cuando 
le habla por medio de personajes inventados, ostenta su persona, y de un 
modo o de otro la pone en primer termino, y hace ver claramente que las 
cosas no tienen valor por si, sino por apasionarle a 61. Mas tampoco basta 
esta nota unica para comprender el romanticismo, demasiado complejo 
para sintesis tan sencilla. No surgi6 la escuela romdntica de una vez, sino 
por factores o elementos sueltos que afluyeron a un cauce y formaron su 
corriente, combinindose y mezclandose unos con otros. He aqui la serie. 

136. Sentimentalismo rousseauniano. Lirismo exaltado. 
Individualismo y glorificacion de las pasiones. El sentimen- 
talismo de J. J. Rousseau, psico!6gico y naturalista, de que ya se ha tratado, 
es la fuente de donde mana el lirismo exaltado, tan importante en el ro- 
manticismo que Lanson puede considerarlo como su caracter principal. De 
Rousseau precede directamente Bernardino de Saint-Pierre, que vivi6 has- 
ta 1814, aunque sin publicar nada notable despu6s de 1792. En Chateau- 
briand se combina la tradici6n rousseauniana con el sentimiento religioso 
y cristiano; en este periodo di6 a luz Los Mdrtires (1809) e Itinerario de Pa- 
ris a Jerusaten (1811). Pero muchisimo antes que Chateaubriand publicase 



(1) Asi dice "Los clasicos buscan en la antigiiedad los modelos de su arte y la fuente de su inspira- 
"ci6n, los romanticos franceses se mspiran en las literatures extranjeras modernas, en Goethe, Schiller y 
Byron juraban sobre los ejemplos de Shakespeare, como se juraba en el siglo XVII sobre la palabra de 
"Anst6teles" En plena expansi6n romantics, escribia el Mercure du XIX stecle (1826) ensalzando los versos 
de Vigny y Victor Hugo */ Viuan los mgleses y los alemanesf/Viva la naturaleza bruta y salvajef* 

369 

SALCEDO. Ia Literatura Espaflola - Tomo III 24 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Atala (1801) y Ren& (1805), viviendo todavia Rousseau, di6 Goethe, en el 
Verifier (1774), el insuperable modelo del sentimentalismo psico!6gico y 
pasional: Verther hace de su pasibn por Carlota como una verdadera reli- 
gi6n, toda su alma se concentra en aquel amor, analiza sus impresiones 
con delectaci6n intima y concluye por suicidarse; era esto, por una parte, 
la resurrecci6n de ciertos aspectos de la poesia trovadoresca medioeval, 
volver a la corriente de los amores sacrilegos y de la exaltaci6n de la mu~ 
jer, que habian inspirado al autor de nuestra Celestina, y seguir, por otra, 
la direction de Rousseau, aunque modificandola a lo germ&nico, es decir, 
filosofdndola o profundizandola. 

La exaltation del individuo, la glorificacion de sus pasiones, el predo- 
minio de su modo de ver sobre la realidad de las cosas, el tratar de impo- 
ner a todos el culto de sus vicios y hasta de sus caprichos, y todo ello pro- 
vocando reacciones psicologicas, unas veces de dolor semejante al remor- 
dimiento y otras de burla y sarcasmo, en ningun poeta ban llegado a la 
expresion intensa, mortificadora y deslumbrante que en Byron (1788-1824). 
Con los protagonistas de sus obras (Childe Harold, El Corsario, Lara, 
Manfredo, Marino Faliero, Sardandpalo, Don Juan, etc.) y con su biogra- 
fia, de que supo hacer una leyenda, Byron cre6 el tipo del calavera tras- 
cendental y poetico, del demonio humano sin ningun respeto a las leyes 
divinas y sociales, que hace cuanto le da la gana y porque le da la gana, 
sistemAtico atropellador de la moral y de las conveniencias, ingemoso y 
elegante siempre, con un fondo de honda amargura que ora se exhala en 
lamentos, ora en blasfemias, ora en sarcasmos. Este tipo, mas viril, por ser 
mas activo y energico que el trazado por Rousseau, Saint-Pierre, Chateau- 
briand y el mismo Goethe, y tan falso como estos, enloquecio a gran parte 
de la juventud europea en este periodo y en el siguiente. En todas partes 
hubo muchachos de talento, y algunos grandisimos poetas, como Puchkine, 
Musset y Espronceda, que aspiraron a remedar en el arte y en la vida la 
fisonomia de Byron. 

137. Culto por la literatura popular. Nuestro Pomancero. 
Otra fuente directa del romanticismo es la ya expuesta en este libro, de la 
literatura inspirada en las primitivas tradiciones heroicas de los pueblos 
que inici6 en Inglaterra Macpherson con el falso Osian, que Herder intro* 
dujo en Alemania, y que allA se depuro por la critica y universalizo cons- 
cientemente, determinando la creation de una nueva estetica y de un nue- 
vo ideal artistico. He aqui sus principios fundamentales: la literatura po- 
pular es superior a la erudita o clasica, porque brota esponteneamente 
del coraz6n del pueblo o de la raza y es como la voz inconsciente de su 

370 



XV. -REIN ADO DE FERNANDO VII 



alma; de ahi que se confunda con las instituciones sociales propias de 
cada nation y que cada nation tenga la suya. Los poetas s61o serin gran- 
des cuando acierten a expresar bien esa voz de su pueblo, o sea inspirin- 
dose en la poesia national. Este punto de vista excluia la imitaci6n de los 
modelos greco-romanos, y 

LIBROS DEL SIGLO XVII 



como las naciones moder- 
nas tienen su origen histori- 
co, sus tiempos heroicos y 
la iniciaci6n de su lengua 
y de su literatura en la Edad 
Media, esta sera la epoca a 
que debamos volver los ojos 
para inspirarnos. EnlAzase 
todo ello con la rehgi6n. Las 
letras clasicas brotaron en 
pueblos id61atras y tuvieron 
su edad de oro antes que 
griegos y latinos se convir- 
tieran al cristianismo; en 
cambio, las literaturas popu- 
lares modernas surgieron en 
naciones que habian abra- 
zado ya la fe de Cristo, y na- 
cieron impregnadas de espi- 
ritu cristiano. La literatura 
antigua es, por consiguien- 
te, idolatra o pagana, y la 
moderna debe ser cristiana, 
expresando el espiritualis- 
mo de esta religion, su pro- 
f unda fe en el vivir perdura- 
ble de ultratumba y su an- 
helo de llegar a ella, estando 

como desterrada el alma en este mundo. Y por este punto jiintase, o por lo 
menos se acerca mucho, la corriente hist6nca a la sentimental: propio es 
del espiritu peregrinante y desterrado de su verdadera patria, que es el 
cielo, el gemir y el no hallarse bien en la tierra, y hasta la desesperacidn 
a lo Byron cuadra a las almas r6probas que, al perder con la fe y con la 
virtud el camino de la patria, se sienten extraviadas definitivamente, dcso- 
ladas sin reraedio. Tales son las etapas de esta direcci6n que se aparta 



ARTE 

t>E INGENIO, 

TRATADO DE LA 

AGVDEZA. 

En que fe explican todos los 

modo$> y diferencias dc 

Conceptos. 

POR 

Lorenzo Gracian. 
p s p / c ** i ** 

Ji\ Principe Ntt(fl>o Stnor. 

Con Privilepio en Madrid , For luaft 
Sanchez, A no 1,642. 

Lorenzo , Merca- 
derdeLibros. 

Gracl&n. - Arte de ingcnio Madrid, 1642 Portada. 



371 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

del clasicismo, buscando una poesia nacional, popular, heroica, cristiana, 
en que predominen el pensar y el sentir sobre la forma: poesia de leyen- 
das, baladas, cantares, dramas y novelas de historia, resurreccidn idealista 
de los tiempos pasados, especialmente de la Edad Media. 

Walter Scott dej6 de escribir en este periodo sus poemas en verso 
para componer novelas hist6ricas: la primera fue Wauerley, publicada 
en 1814; la mejor, indudablemente, Ivanhoe. Muri6 en 1832. En toda Europa 
hicteronse multiples ediciones de estas novelas, y en todas partes tambten 
surgieron imitaciones m&s o menos felices. Y no s61o inspiraron novelas, 
cuentos y leyendas, sino un genero nuevo de escribir la historia: el de 
Agustin Thierry, que aspira a dar a la narraci6n de los hechos pasados co- 
lorido y encanto de poesia Historia de la conquista de Inglaterra par los 
normandos (1826). Cartas sobre la historia de Francia (1827). En Thierry 
influyeron tambten los pasajes de Los Mdrtires, de Chateaubriand, descrip- 
tivos de la Roma decadente del siglo iv. 

La vulgarizaci6n de las literaturas populares seguia entre tanto crecien- 
do siempre, y nuestro Romancero alcanzaba en este movimiento lugar pre- 
ferente: en 1815 public6 Grimm la Selva de Romances uiejos; en 1817, Dep- 
ping otro Romancero; otro, Bohl de Faber en 1821; en 1822, D. Antonio 
Durn su Romancero general, y Abel Hugo, hermano de Victor, la traduc- 
ci6n francesa en prosa de muchos de nuestros romances (Romances histo- 
riques). Y con el Romancero vulgarizose y admir6se tambten el teatro es- 
pariol del Siglo de oro, que Ileg6 a Alemania por Calder6n de la Barca, en 
quien lo cifraron los criticos, esteticos y filosofos germnicos, viendo en el 
todo nuestro teatro cuando no era sino una de sus cumbres, y no la ms 
alta. 

138. Madame de Stael y el romanticismo. Su influjo en 
Francia. En 1810 publicb Mme. de Stael su libro De Alemania (1). Al- 
gunas de sus ideas estaban ya en La Literatura considerada en su relacidn 
con las instituciones sociales que vi6 la luz en 1800; pero lo que en La Li- 
teratura era vaga y algo confusa iniciaci6n, en De Alemania manifesto- 
base claro, preciso y perfectamente desenvuelto. La literatura, segiin Ma- 
dame de Stael, sigue dos direcciones fundamentals: en los pueblos del 
norte manifiestase melanc61ica, sofiadora, expresa con exaltada tristeza el 
sentimiento doloroso de nuestro destierro en este bajo mundo que no es 

(1) El libro De I'Allemagne se divide en cuatro partes Primera De Alemania y de las costumbres de 
los alemanes. Segunda. De la literatura y de las artes Tercera. La filosofia y la moral. Cuarta. La re- 
Iigi6n del entusiasmo Las dos primeras refierense concretamente a Alemania, la tercera y cuarta contie- 
nen las deducciones generates del estudio precedente Para nuestro objeto la importante es la segunda 

372 



XV. ~ REIN ADO DE FERNANDO VII 

la patria de las almas, y donde las verdaderas y supremas realidades no 
aparecen sino como angustiosos problemas metafisicos; en el mediodia, 
por lo contrario, muestrase satisfecha del vivir presente, no suspira por m&s 
alias regiones, y de ahi su alegria y superficialidad. Ahondando en el 
examen de esta diversidad, no tarda en descubrirse que la literatura meri- 
dional, trabajada por griegos y romanos, y por los que en la imitaci6n de 
estos cifraron su ideal literario, responde al concepto pagano de la vida, 
mientras que la del norte es manifestaci6n espontanea del sentir inspirado 
por el Cristianismo. Siendo pagana la una y cristiana la otra, aqu611a es una 
literatura muerta, que fu6 y ya no es, porque nada dice al hombre moder- 
no, ni puede apasionarle ni entusiasmarle, a no ser por su perfeccion tec- 
nica, que es lo de menos en la obra de arte. La septentrional, o, mejor di- 
cho, cristiana, es suceptible de todos los perfeccionamientos, y de vivir 
vida lozana, no en las estrofas acad&micas, sino en pleno aire, o sea en el 
corazon de la muchedumbre. 

Madame de Stael Ilam6 a esa literatura espiritual hija del Cristianis- 
mo, romdntica, y a la otra cldsica, sonando asi por primera vez el nombre 
romanticismo, como se tradujo en Espafia el romantisme frances (1). Y 
determinando sus caracteres, ve la perfeccion de la obra literaria en la pro- 
fundidad y complexidad del pensamiento lo que hace pensar, lo que 
sugiere ideas , y de aqui su admiration por el simbolismo, en el senti- 
miento impregnado de filosofia, en la verosimilitud que para nada necesita 
de las tres famosas unidades dramaticas, en la mezcla de lo lirico y de lo 
dramatico y en la elevation e interns de los argumentos; ella preferia los 
hist6ricos. Las reglas clasicas para nada sirven, como no sea de obstaculo 
y embarazo al genio creador. El literato debe prescindir de ellas. 

El hbro de Mme. de Stael hizo todo su efecto en Francia despues de la 
caida de Napole6n. Coinciden entonces con su exito: primero, el renacimien- 
to religioso con su reacci6n contra el volterianismo y la enciclopedia, ini- 
ciados ya por Chateaubriand y Bonald(2) en laepoca napole6nica; pero que 
durante la Restauracibn alcanzan todo su desarrollo con el Ensayo sobre la 
indiferencia religiosa (1817-1823) de Lamennais, El Papa (1819) y las Vela- 
das de San Petersburgo (1821), de Jos6 De Maistre, y con grandes orado- 
res sagrados de que Lacordaire es el punto mas alto. Segundo. Las traduc- 
ciones francesas y los estudios originales sobre las hteraturas populares ex- 
tranjeras y la estetica alemana. Yase ha indicado que Abel Hugo tradujo 



(1) Mas directamente tradujeron los itahanos Romantismo 

(2) Bonald nacio en Milan (1754) Muno en Pans (1840) En 1796 pubhc6 Teona del Poder politico y 
religioso En el reinado de Napole6n escribio en Los Debates y en Mercuno, y pubhco La legislation pn- 
mitwa Era mas polemista que literato 

373 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - 7OMO III 
LIBROS DEL SIGLO XVII 

EL CONDE LVCANOR, 

COMPVESTO POR EL EXCELENTISSIMO 
Principe don luan Manuel , lujo del Infante 
don Manuel, y nieco del Santo Key 
don Fernando, 

ADVMKTENCIAS T NOT AS DE GOtfZALO DE 
Ar*tf y de Mohna t txplicadas en el Prolo&o. 

D'-E D I C A D O 

GENERAL DON, L vis DE ACVILAR Y MAN 
Cauallcro de la Sacra Religion dc San luan, Comendador 
y Schor de la villa dc Badtllo. 




COM L i c N c i A 
En Madrid, Por DIEGO DIAZ DE LA 
AhoM.DC.XLIK 

D. Juan Manuel. El Conde Lucanor Madrid, 1642 Portada reducida 

en prosa nuestros romances. En verso lo hizo Creuze de Lesser de los ro- 
mances del Cid (1814-1823) Villemain expuso elocuentemente la Literatura 
de la Edad media en la Sorbona (1828). Quinet, en un libro, la filosofia de 

374 



XV.' REIN ADO DE FERNANDO VII 

la historia de Herder (1827). Loeve-Veimars publicd las Baladas, leyendas 
y cantos populares de Inglaterra y Escocia (1825). Madame Necker de 
Saussure tradujo el Curso de Literatura dramdtica de Schtegel (1814), etc. 
En este ambiente, y por estos estimulos, naci6 la escuela rom&ntica 
francesa, que es para nosotros la mds importante, por ser la que directa- 
mente influyd en la nuestra. Nos limitaremos a indicar sus principales au- 
tores y obras de este periodo. 

139. Lamartine, Victor Hugo. Alfonso de Lamartine, nacido 
en Mac6n (21~0ctubre-1790) publico, en 1820, Meditaciones potticas, con- 
sideradas como la primera colecci6n de poesias liricas genuinamente ro- 
mdnticas. En 1823, Nuevas Meditaciones. En 1829, Armonias. Lamartine es 
un escritor sencillo, sin pretensiones literarias, pletorico de sentimiento, a 
veces quizes un poco afectado, profundamente deista, optimista, vagamente 
cristiano; canto a Dios y el amor honesto y en cierto modo plat6nico. 

Victor Hugo nacio en Besangon (26-Febrero-1802). Con su padre el 
general Hugo vino a Espana durante la guerra de la Independencia (1). 
En 1822 public6 Odas y Baladas, influido por Chateaubriand y Lamartine, 
y en que se manifiesta tan ferviente cat61ico como realista. En 1823, la 
novela el Han de Islanda. En 1825, Bug-Jargal. En 1826, el segundo vo- 
lumen de Odas y Baladas. En 1827, Cronwell. En 1828, las Orientales. 
En 1829, El ultimo dia de un condenado. En 1830, Hernani. En 1831, Ma- 
rion Delorme, Nuestra Senora de Paris y Las Hojas de otono. En 1832, El 
Key se divierte. Y en 1833, Lucrecia Borgia y Maria Tudor. 

Virtor Hugo siempre se movio en la tendencia romdntica, por mis que 
algunos vean en sus primerasOrfas y Baladas a un clasicista rousseauniano; 
pero ya sabemos que en Rousseau radica uno de los g6rmenes del roman- 
ticismo, y a las Odas y Baladas de Victor Hugo Heg6 ademAs esta influen- 
cia por Chateaubriand y Lamartine. Lo que no fue Hugo en sus principios 
es tan romdntico como en la plenitud de su carrera. Hacia 1823 empezaron 
a reunirse en casa de Carlos Nodier (2) los literates que alardeaban ya de 



(1) Vivi6 en Madrid, en la casa que fu6 del Principe Maserano y que tenia el numero 8 de la calle de 
la Reina, derribada recientemente con todas las de su acera para la Gran Via Despues de la guerra de la 
independencia, estuvo en aquella casa la Fonda de Genyes, y alii par6 Rossini en 1831 El niflo Victor Hugo 
habit6 tambi6n en el Semmario de Nobles, como pa]e del rey Jos6 Victor Hugo conserve siempre bellos 
recuerdos de Espana, especial mente de la Catedral de Burgos, del Esconal, del Seminario de Nobles, del 
acueducto de Segovia, de los palacios de Valladohd, etc., y gustaba de hacer creer, o de creer el mismo, que 
sabia el castellano, lo que no era cierto, habiendo incurrldo en multitud de disparates al hablar y escribirde 
Espafta, que seftald Fatio Tenia de Espana una idea encantadora pero confusa e inexacta, como es natural 
habiendola adquirido en la infancia, y sm rectificarla luego. 

(2) Nodier fu6 nombrado (1 de Enero de 1824) bibliotecario del pnncipe que fu6 luego Carlos X. La 
bibiioteca y la habitaci6n del bibliotecario estaban en el Arsenal, y asi estas reuniones son conocidas en la 
historia literaria con el nombre de saldn del Arsenal 

375 



SALCEDO - LA LITER AT UR A ESPANOLA ~ TOMO I/I 

romanticos; ese f ue el primer cendculo de la secta. Victor Hugo tenia buenos 
amigos en el cendculo, y era perfectamente recibido alii, pero no queria 
ser calif icado de romntico ni de cldsico. En 1824 escribi6 un pr61ogo 
snsalzando a Boileau y sosteniendo la necesidad de las reglas; lo linico 
que admitia de la nueva escuela es el principio de que la literatura debe 
ser reflejo de la sociedad en que se produce. Dos afios despu6s (1826) se 
ieclar6 rom&ntico, atacando la distincidn de generos y la imitaci6n de los 
modelos cldsicos; el arte debe ser ante todo inspiration, y su formula es la 

libertad del artista (la liberte dans Hart). Pasa 
otro ano, y en el prologo de Cronwell extrema la 
teoria, especialmente para el teatro: nada de ge- 
neros ni estilos distintos, nada de unidades; lo 
sublime debe ir junto con lo grotesco, lo feo con 
lo bello, acci6n, pasiones, evocaci6n del pasado 
hist6rico, personajes que sean simbolos de algiin 
elemento social, v. gr., el pueblo, la monarquia, 
etcetera, mucho color y mucho lirismo. Alejandro 
Dumas (1), reci6n salido este prologo famoso, es- 
trena Enrique III, primer drama de la intermina- 
ble serie de los historicos. Victor Hugo, ya reco- 
de vigny. nocido por jefe indiscutible de los romanticos, 

(1797-1863) cabeza de cuantos seguian reunindose en casa 

de Nodier (2), escribi6 Marion Delorme, que no 

permitio la previa censura, y estren6 Hernani, acontecimiento memorable 
por la lucha entre los dos bandos de clasicos y romanticos, dispuestos 
aqu611os a silbar, y al aplauso estos, que triunfaron (3). 

140. Alfredo de Vigny, Stendhal Musset, Gauffer, Dela- 
vigne. Alfredo de Vigny nacido en 1797 es, segiin algunos criti- 
cos modernos, el linico pensador de los romanticos; su pensamiento era el 
ateismo y el mas desconsolador escepticismo y pesimismo. jMal haya de 

(1) Naci6 en Villers-Cotterets (1803) Su padre, como el de Hugo, f u general Era nieto de una negra 
Este periodo es el de sus dramas Cristina (1830), Antony, Carlos VII y Ricardo Darlington (1831), La Torre, 
de Nesle (1832) Los modernos historiadores de la Literatura francesa solo a este periodo conceden valor 
literario; las novelas consideranlas como engendros folletmescos, libros puramente editonales destmados a 
explotar el mal gusto del pubhco, algo como ahora las cmtas cinematograficas Nos parece exagerado 

(2) Las reuniones de esta epoca son llamadas el segundo cenaculo 

(3) Los clasicistas se afeitaban, y los que eran calvos lucian su calvicie, los romanticos gastaban 
barba y melenas. "La contienda de Hernani puede reducirse a un altercado de peluqueria La injuria de los 
-romanticos a los clasicos era llamarles pelucones y tambien rodillas, aludiendo al parecido de una calva 
-con una rodilla desnuda Los clasicos replicaban mofandose de los melenudos y amenazando trasquilarles 
"comoaborregosinocentes" (Emilia Pardo Bazan- La Itteratura francesa moderna El Romanticismo). 

376 




XV. REIN ADO DE FERNANDO VII 




Alfredo de Musset. 

(1810 - 1857) 



la profundidad del pensamiento si a esto ha de 
llevar! (1). Perversa filosofia es tambien la de 
Stendhal (2), el primero que lanzo un manifies- 
to romintico en su estudio Racine y Shakespea- 
re (1822), si bien sus obras novelas, cuentos, 
relates de viaje e impresiones artisticas mejor 
que de rominticas pueden ser clasificadas como 
andlisis psico!6gicos o de gSnero realista; era un 
discipulo de Condillac, un enciclopedista, y para 
61 la m&s excelsa cualidad humana es la energia 
o fuerza de voluntad, por virtud de la cual el hom- 
bre se abre camino y se impone. Napoleon realizd 
este ideal de Stendhal, que parece el mismo de 
Nietzsche; en este periodo public6 Roma, Ndpo- 
les y Florencia o Historia de la pintura en Italia (1817), Ensayo sobre el 
amor y el estudio arriba citado (1822, la novela Armance (1827), El Rojo y 
el Negro (1831, novela considerada como una de sus dos obras maestras; 
la otra es La Cartuja de Pavia (1839). Muri6 en 1842, y en vida fue de no- 
toriedad escasa. Taine lo sac6 del olvido y puso de moda, y en el ultimo 
decenio del siglo xix se ban publicado sus obras ineditas (3). En 1828 fu6 
presentado en el cendculo romantico un joven de diez y ocho anos, ner- 
viosisimo y entusiasta de todas las cosas, que confundia en su espiritu apa- 
sionado el ideal del arte con el de la vida, desgraciadamente sin frenos 
morales, y por tanto vicioso y corrompido, aunque con cierta elevaci6n 
poetica y exquisita elegancia en sus mismos vicios; era Alfredo de Musset, 

ya medianamente c61ebre por las Poesias que 
habia publicado, y al que la admiration por Vic- 
tor Hugo inspir6 los Cuentos de Espana y de Ita- 
lia (1830 1831); su obra principal pertenece, sin 
embargo, al siguiente periodo. Lo mismo Te6filo 
Gautier nacido en Tarbes (1811) , que des- 
de 1814 estaba en Paris, aprendiendo el arte de la 
pintura con Riolt, que se distinguib en el estreno 
de Hernani por su extrana indumentaria de pan- 




Tedfilo Gautier. 

(1811 - 1872) 



(1) Obras de Vigny en este periodo Poemas antiguos y moder- 
nos (1822), El moro de Venecia, drama (1829), Mariscala d'Ancre (1830) 

(2) Seuddnimo. Llamabase Enrique Bayle, y naci6 en Greno- 
ble (1783). 

(3) Sus obras completas (22 volumenes). Las ineditas* Corres- 
pondence, Cartas inhmas, Diano, Vida de Enrique Brulard, Luciano 
Lenwen, Lamiel y Napoleon, que es la que se ha hecho mas popular. 



377 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 



talones verdemar y jub6n rojo entre los romnticos m3s exaltados, y pu- 
blic6, en 1830, un tomo de Poestas. Casimiro Delavigne, finalmente 
naci6 en 1793 y muri6 en 1843 , ctesico en sus mocedades, cultiv6 lue- 
go el drama hist6rico~rom&ntico, compitiendo en el favor del piiblico con 
Hugo y Dumas; sus obras teatrales mas celebradas fueron: Marino Fa~ 
Hero (1829), Luis XI (1832) y Los Hijos de Eduardo (1833). 

141. El teatro de Scribe For su influencia en nuestro teatro 
debemos citar a Scribe, parisiense, hijo de un comerciante de la calle de 
Saint Denis, nacido en 1791, y que vivi6 hasta 1861. Scribe no era romin- 

tico ni clAsico, y cultivo un genero de teatro que 
pudieramos llamar teatral, como se ha denomi- 
nado nouelesca a la novela sin otro fin que el de 
entretener al lector. Entretener a los espectado- 
res, tal es el objeto de las piezas de Scribe. Nada 
de filosofia, nada de querer convencer al piiblico 
de la bondad de esta o de la otra doctrina, de 
arrastrarlo por uno u otro camino, nada de aspirar 
a conmoverlo; como dicen en Cadiz, la cuesti6n 
es pasar el rato, viendo una pieza decente, discre- 
ta, graciosa, y que no excite los nervios ni calien- 
te la cabeza. Para llegar a este resultado es nece- 
sario, en primer lugar, proponrselo formalmente 
el autor, estando bien convencido de que el teatro 
no es catedra, ni tribuna revolucionaria, ni monte 
Parnaso sino simplemente un espectciculo piibli- 
co, un lugar a que acuden los ciudadanos, cansa- 

dos y aburridos de su labor cotidiana, a solazarse honestamente un rato; en 
segundo lugar, es menester que el autor tenga talento y conozca perfecta- 
mente el arte de interesar a las gentes por medio de la composici6n teatral. 
Con principios tan poco elevados, pero cuya eficacia practica es impo- 
sible desconocer, y que si suelen indignar a los aficionados a las bellas 
letras que no han pasado de los treinta anos, no parecen tan absurdos 
despues de cumplir los cuarenta, sobre todo si se ha alejado uno algo de 
cenaculos, ateneos, parnasos y parnasillos, Scribe estren6 innumerables 
piezas desde 1815 a 1850. Su colecci6n dramitica consta de 76 volume- 
nes (1874-85). Algunas veces intento apartarse de su genero y escribir co- 
medias sentimentales, en todas las cuales fracas6. Pero fuera de estas ten- 
tativas, camino de triunfo en triunfo, siempre despreciado por los grandes 
poetas y por los que presumen de serlo; siempre aplaudido por el piiblico. 




Eugenlo Scribe. 

(1791 - 1861) 



378 



LA LITERATURA ESPAflQLA. ~ EL CLA~ 

SIC1SMO * XVI. - REINADO DE FERNAN- 



DO VII - POLITICA Y CIENCIA 





Caracter general de nuestra literatura en el 
Reinado de Fernando VII. Clasicismo y ro- 
manticismo en Espafia. Nuestra Literatura en 
el reinado de Fernando VII es un reflejo de la euro- 
pea: el clasicismo continiia, se inicia el romanticismo, 
y se producen obras que no son clasicas ni romanticas. 
La diferencia est en que la revoluci6n romdntica s61o se manifiesta entre 
nosotros por tentativas aisladas y sin xito inmediato; la tradition clasicista, 
sostenida por los literates de renombre, resiste vigorosamente al impulso 
que venia de fuera, y ahoga los conatos de cambiar de rumbo. Sin embar- 
go, aun en los escritores clisicos adviertese, m&s o menos, cierta influencia 
romantica, directamente francesa, y al piiblico llega el romanticismo euro- 
peo a pesar de los literatos espanoles que lo rechazan o se resisten a el: 



(1) 142. Cardcter general de nuestra literatura en el reinado de Fernando VII. 
Clasicismo y romanticismo en Espafia. 143. Poesia de la guerra de la independen- 
cia. 144. Poesia popular. 145. El penodismo. Los periddicos politicos durante la 
guerra. 146. Folletos de controuersia. "Las Cartas del Fildsofo Rancio", U EI Tomista 
en las Cortes", etc. Puigblanch. Gallardo. 147. Los periddicos de 1814 a 1820. Cdmo 
se manifestaba la opini6n en este periodo. 148. La prensa en el trienio liberal. 
a Cartas del Pobrecito Holgazdn". De 1823 a 1833. 149. La oratoria politica. Argue- 
lies. Mejta Lequerica. Martinez de la Rosa. Alcala Galiano. Oratoria sagrada. El Pa- 
dre Santander. 150. Diddcticos, naturalistas; historiadores criticos. Llorente. 
151. Martinez Marina, Fernandez Navarrete. "Clemencin" y su u Comentario al Qui- 
*ote". 152. Fildsofos y controversistas. Movimiento intelectual. 

379 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

son leidas las novelas y aplaudidos los dramas rom&nticos traducidos al 
castellano. El estreno del Don Alvaro, que corresponde al periodo siguiente, 
no fu6, ni mucho menos, la revelaci6n del romanticismo en Espafia, sino 
el primer drama espaiiol que aparecia adaptado a la nueva escuela. Todo 
el mundo conocia ya la escuela, y hasta su influencia en las costumbres era 
notoria. Los literatos no fueron a la vanguardia del movimiento romntico 
en nuestra patria, sino arrastrados por 61; no ensenaron ni impusieron al 
piiblico la nueva manera de hacer poesias, comedias y novelas, sino que 
se acomodaron a ella como a una moda o corriente irresistible, cual suelen 
ser aqui todas las que vienen por los Pirineos. 

143. Poesia de la guerra de la independencia. La inva- 
si6n francesa, con que se inaugura este periodo, determine la aparici6n de la 
que D. Manuel Canete calific6 justamente de poesia de la guerra de la in- 
dependencia (1). Los poetas del anterior periodo que se mantuvieron fieles 
a la causa nacional Quintana, Gallego, Arriaza, Sanchez Barbero y 
los nuevos que surgieron Duque de Rivas, Martinez de la Rosa, etc. 
pulsaron la lira de Tirteo para excitar con sus odas cMsicas de patri6tica y 
guerrera inspiraci6n el entusiasmo de nuestros abuelos. El clasicismo no 
habia llegado en todo el siglo xviu a ms alta cima, ni jams consigui6 
compenetrarse, como en esta ocasibn, con el sentir popular. Err6 grave- 
mente Ferrer del Rio (2), comparando a estos insignes poetas de la guerra 
de la independencia, o, mejor dicho, a Quintana con Beranger, que no fu6 
poeta nacional sino de partido (3) y no clasico sino chansonnier popular, 
de una filosofia y de una sensibilidad de cafe cantante, irremediablemente 
vulgar, como dice Gustavo Lanson (4). La de Quintana y los que con el 
cantaron los horrores de la invasion francesa y el heroismo de los que la 
resistieron, es "una poesia vigorosa, admirable por la verdad, sublime en 
"ocasiones por la ctesica belleza de la expresion, eterna en la historia de 
u nuestra patria por el calor en cierto modo rom^ntico de sus libres y eleva- 
tes pensamientos" (5). 



(1) Prologo a las Obras completaa del Duque de Rwas 

(2) Galeria de la literatura espafiola Madrid (Mellado), 1846 Aunque Ferrer del Rio hace el paralelo 
entre Beranger y Quintana, es aphcable a todos los poetas, sus companeros, en el canto heroico-patri6tico 
de la poca 

(3) * de alguna de las ideas de la burguesia liberal durante la Restauracibn* . (Ren6 Doumic) 

(4) Beranger naci6 en 1780 y murid en 1857 "Ninguno de los romanticos, ni el mismo Victor Hugo, 
podian rivalizar, hacia 1830, con la gloria de Beranger' (Lanson) Era el coplero de la oposici6n liberal 
al gobierno de los Borbones, por eso fu6 condenado, en 1821, a tres meses de carcel y 500 francos de multa, 
y en 1828 a nueve meses de prisldn y 10.000 francos de multa, lo que contnbuy6 poderosamente a su po- 
pularidad 

(5) Canete' Lugar citado 

380 



XVI. -REIN ADO DE FERNANDO VII-POL/TICA Y CIENCIA 



LIBROS DEL SIQLO XVII 

Los pccadot mortafcs Ton Rete; 

PLtprimero. Soberuii) 
1 fegundo Aaarioa. 
Eltercero.Luxuria. 
El quarto. Ira. 
Etqainto.GuUv 
Elfcxto.Imbidia: 
Elfcptiino.Pcrcia. 

Contra eftos fictc vick) ay ficte 

virtudes. 

Ootra Soberaia Homildad . 
Contra Auaricia> Largucsij 
Contra Lazuria , Caftidad. 
Contra Ira ,Pacicncia. 
Contra Gala yTemplan^a. 
Contra Imbidu , Car id ad. 
Contra Pereza , Diligencii. 

Valencia, junto al moHaodc 
Rottella. Aao 




Cartllla para apreoder a leer. Valencia, 1645. Ultima pdgina. 



144. Poesfa popular. Con esta poesia concurrid otra genui- 
namente popular, copiosisima, y mis estimable como documento hist6rico 
demostrativo de la unanimidad y noble ardimiento de la nacidn contra sus 
injustos agresores que por su valor estetico. Algunas de sus coplas se ban 

381 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

incorporado al folklore national, y Ilegado a nosotros por tradicidn oraL 
Otras composiciones an6nimas o de autores que consignaron sus nombres, 
pero que son tan obscures como si los hubieran omitido, constan en los 
innumerables pliegos sueltos y folletos publicados entonces, y de que se 
reuni6 abundante colecci6n en la Exposicidn Histdrica y Artistica del Cen~ 
tenario del 2 de Mayo de 1808 (1). Seria estudio interesante el de toda esta 
literatura, mejor que poesia, ya que contiene mucho en prosa, aunque no 
fuese m&s que para conocer por analogia como se formaron las gestas en 
edades remotas, y cuanto suele apartarse la inventiva popular de la verdad 
hist6rica. Los documentos hist6ricos, por ejemplo, nos revelan que Jose 
Bonaparte tenia defectos garrafales y cometi6 intolerables abusos; la musa 
popular no le descubrio ninguno, y le acuso, en cambio, insistentemente de 
dos que no tenia: ser tuerto y borracho: 



Pepe Botellas, 
baja al despacho. 
No puedo ahora 
que estoy borracho. 



Algunas coplas son de un mal gusto intolerable, como la que em- 
pieza: 

Ya vienen las provmcias 
arrempujando 



Y otras indecorosas e indecentes, denunciando las de estas dos clases, 
que fueron compuestas o por los ciegos callejeros que las cantaban en la 
via publica, o por poetastros del infimo vulgo. Las hay, en cambio, que 
son f6rmula muy expresiva del sentir nacional o regional, v. gr., la tan co- 
nocida: 

La Virgen del Pilar dice 
que no quiere ser francesa; 
pero si la capitana 
de la tropa aragonesa. 

(1) Vease cl Catdlogo por D Francisco Alvarez Ossorio y D Juan Pio Garcia Perez bajo la dirge- 
cidn de D Juan Pe/ez de Guzman Madrid, Imprenta Alemana, 1908* El P Luis ViJlalba, en su erudito y 
ameno estudio sobre La Musica y los musicos de la independencta (La Ciudad de Dios, Mayo, 1908) trae 
muchas coplas y mas largas composiciones de la epoca 

382 



XVI. - REINADO DE FERNANDO VII - POL/TICA Y CIENCIA 

Que fu6 imitada en otras regiones, acomodndola a las circunstancias loca- 
les, aun a costa de su sentido religioso-patri6tico, y asi, por ejemplo, se 
cantaba en Sevilla: 

Que no quiere a dos tirones 
ser francesa la Giralda; 
que dice que es espaflola 
y andaluza y sevillana. 

Otras coplas cuya inspiration u origen conocemos, nos descubren por 
qu6 no podemos desentranar el sentido de trozos literarios antiguos. Por 
ejemplo, la cantada en Cdiz durante el sitio: 

Con las bombas que tiran 
los fanfarrones, 
hacen las gaditanas 
tirabuzones 

Seria para nosotros indescifrable si no supieramos que estos tirabuzo- 
nes eran los nzos que se hacian las mujeres, sujetcindose para ello el pelo 
con unas laminitas de plomo que muy bien podian ser fabricadas con las 
bombas que caian en Cdiz. Tiene esa copla una variante: 



Con las bombas que lira 
el manscal Sul, 
se hacen las gaditanas 
mantillas de tul. 



Ya esto no tiene sentido; es que una noche, en el teatro de Cdiz, pe- 
dia el piiblico al actor Navarro coplas y mas coplas, y el, no sabiendo ya 
qu6 cantar, invent6 ese disparate (1). 

Escribi6ronse, ademis, y fueron representadas en los teatros de las 
ciudades libres de invasores, especialmente en Madrid desde Mayo hasta 
Diciembre de 1808, muchas piezas de circunstancias que, a juzgar por los 
titulos, debian de ser tan patridticas como antiliterarias. He aqui algunos de 
sus titulos: Los patriotas de Aragdn, La alianza de Espana con Inglaterra* 
El bombeo de Zaragoza, El sermon sin fruto o Pepe Botellas, etc. 



(1) V6anse Adolfo de Castro, Cadiz en la guerra de la independencia Alcald Gahano, Recuerdos de 
un anciano P. Coloma, Recuerdos de Ferndn Caballero. 

383 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAflOLA - TOMO I/I 



LIBROS DEL SIGLO XVII 



OBRAS 

DF DON LVIS 



D 



G O N G O R A. 

PEDICADA'S 

AL EXCELLENT** SENOR DON LUIS 
DE BENAVIDES.CAIMUO, Y TOLEDO, Sec. 
MARQUES DE CARACENA.Jcc 




EN BRUSSELAS, 

DC h Imprenca de Fa AKCISCO P OPPEKS , Imprcflbr 

y Mcrcader dc Bibro*. M. c c. 1 1 x. 

Gdngora Obras Bruselas, 1659 Portada reducida. 



384 



XVI ~ REIN ADO DE FERNANDO VII ~ POL/TICA Y CIENCIA 

145. El periodismo. Los period/cos polfticos durante la 
guerra. Con el nuevo regimen politico aparecen en este periodo dos 
generos literarios, de que antes sdlo se habian conocido timidos ensayos: 
el periodismo y la oratoria politica. 

De Mayo a Diciembre de 1808, esto es, mientras estuvo Madrid libre 
de franceses, public6 Quintana El Semanario Patriotico. Trasladada la ca- 
pital del reino a Sevilla, Blanco White y D. Isidoro Antill6n lo resucitaron 
alia. Enojado Blanco por algunos reparos que le puso la censura, lo supri- 
mi6; pero no tardaron en aparecer El Espectador Sevillano y El Voto de la 
Nacidn, ambos, como su antecesor, de tendencias innovadoras o liberales. 
Refugiado el Gobierno en Cddiz, reunidas alii las Cortes y concedida la li- 
bertad de imprenta (10-Dic.-1812), hubo en la ciudad sitiada una verdade- 
ra explosion de periodismo. Concedian aquellos periddicos muy poco lugar 
a la informaci6n, y la que daban era exclusivamente militar y politica: acon- 
tecimientos de la vida social que ahora ocupan largas columnas de los dia- 
rios, eran entonces despachados con una gacetilla de cuatro lineas. Aun de 
lo militar y politico se informaba poco: una batalla que decidia de la suer- 
te de toda una campana se contaba en un par de parrafos; lo usual era li- 
mitarse a trascribir el parte oficial, tambien muy breve. 

A lo que atendian los periodicos era a la propaganda de ideas, a la 
polemica religiosa y politica. Hacianlo con violencia suma, usando de la 
injuria personal como del mejor argumento; no se reconocia, ni por cumpli- 
miento, que el adversario profesase de buena fe sus ideas, ni que fuera listo 
o instruido, ni que dejara de ser un malvado lo mismo en la vida publica 
que en la privada. El estilo, solemne, hinchado y aparatoso en su pesima 
prosa. Publicibanse algunos, muy pocos, apartados de la lucha candente de 
los partidos, como el Periodico militar del Estado Mayor, o que s61o aten- 
dian a informar, v. gr., el Diario de las Cortes, redactado por Fr. Jaime de 
Villanueva; los ms eran o liberales o serviles. De los primeros citemos a 
El Conciso con su cotidiano suplemento El Concisin; La Abeja, de Mejia 
Lequerica; El Robespierre Espanol que tenia por principal redactor a la mu- 
jer de su propietario y director, modesto empleado en el Hospital Militar de 
Marina, y la cual firmaba con el seud6nimo de Carmen Silva, usado en nues- 
tros dias por la poetisa reina de Rumania; El Semanario Patridtico, de Quin- 
tana, que reapareci6 en CAdiz; El Tribuno Espanol, El Revistdn Politico, El 
Diario Mercantil, El Diario de la Tarde, El Duende de los Cafes, El Amiga 
de las Leyes, El Redactor General, etc. Eran absolutistas o serviles: El Pro- 
curador General de la Nacidn y del Rey, El Centinela de la Patria, El Cen- 
sor General, El Observador, La Gaceta del Comercio, etc. El Tel&grafo 

385 

SALCEDO. La Literatura Espaflola. Tomo ///. 25 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 

Americano alardeaba de un ardiente liberalismo, pero estaba inspirado por 
los hispano-americanos residentes en Espaiia, y que laboraban por la inde- 
pendencia de las regiones de Ultramar. Rarisimamente se halla en las co- 
lecciones de estos diarios ningiin dato referente a bella Literatura, a no 
ser anuncios de las funciones teatrales y tal o cual noticia de fiestas patri6- 
ticas, en que se leian versos de D. Juan Nicasio Gallego, o de algunos otros 
ingenios de que ya se ha perdido hasta la memoria. 

146. Folletos de controversia: Las cart as del Filosofo 
Rancio*, EI Tomista en las Corfes*, etc. Puigblanch. Ga~ 

Ilardo. Mis literatura, por lo menos en la forma, encuentrase en algu- 
nos de los innumerables opiisculos de controversia religiosa y politica pu- 
blicados en aquella 6poca, y que constituyen el genero intermedio entre el 
peri6dico y el libro. Casi periodicos, pues se publicaban en pliegos sueltos 
(41 en CAdiz, de la 42 a la 45 en Sevilla y las 46 y 47 no vieron la luz has- 
ta despu6s de muerto su autor, 31~Agosto-1814), las Cartas Crificas delFi- 
Idsofo Rancio, o sea del P. Alvarado. El Filosofo Rancio escribia maciza- 
mente en cuanto al fondo, a veces con mas ingenio y travesura que sin- 
ceridad, v. gr., cuando decia que ya San Agustin habia escrito contra los 
liberates, por haberlo hecho contra el estudio o profesion de las artes libe- 
rates; su forma es castiza para lo que se estilaba en su tiempo, y muy es- 
pafiola por la difusi6n de sus conceptos y por la gracia popular, en ocasio- 
nes excesiva y chocarrera, de que esta repleta su obra. Dirigia sus Cartas a 
unos diputados antiliberales, amigos suyos, y stos las hacian imprimir y 
vender en Cadiz o Sevilla; pero, o tales diputados no eran tan antiliberales 
como el P. Alvarado, o temian las represalias y persecuciones de los adep- 
tos del liberalismo, o no juzgaban bien de algunos conceptos del Padre, 
es el hecho que enmendaban, cortaban y anadian a su sabor en el tex- 
to manuscrito, y que la Colecci6n tal como la poseemos hoy (Madrid-Im- 
prenta de Aguado, cuatro tomos, 1824-25) no es tal como la escribi6 su 
autor (1). 

De D. Joaquin Lorenzo Villanueva es El Jansenismo y las Angelicas 
Fuentes o el Tomista en las Cortes (2), en Cartas a D. Rogue Leal, que trata 
de probar que la Constitution de 1812 estaba inspirada en la doctrina de 
Santo Tomas, a lo que contest6 el P. Puigcerver con el opiisculo, inferior 
desde el punto de vista literario, El Tedlogo democrdtico ahogado en las 



(1) P Jose M Mach, El Fildsofo Rancio segun nuevos documentor (Razdn y Fe, tomo XXXIV) 

(2) Cadiz, 1813. Reeditado por Baralt y Fernandez Cuesta 



366 



XVI- REIN ADO DE FERNANDO VII - POLlTICA Y CIENCIA 



LIBROS DEL SIGLO XVII 




Quevedo. - Las nueve musas. Madrid, 1660. Portada grabada. 



387 



SALCEDO - LA LHERATURA ESPAffOLA - TOMO I/I 

Angelicas Fuentes (Mallorca-1815). Tambten escribi6 Villanueva Miviajea 
las Cortes que es un diario en que fu6 apuntando todos los hechos notables 
de que tuvo noticia desde que sali6 de Jdtiva elegido diputado (26- Julio* 
1810) hasta el dia 16 de Sept. de 1813; lo publico el Congreso en 1860 
como monumento precioso de nuestra historia parlamentaria. 

El feroz libelista Puigblanc distinguidse por varios opuscules satiricos, 
y aiin mds por La Inquisition sin mascara, coleccidn de veinte folletos; pero 
en el g6nero satirico, o, mejor dicho, sarcstico, quien mds descol!6 fu& 
D. Bartolom6 Jose Qallardo: naci6 en Campanario, pueblo de Extremadura 
(13-Agosto-1776), y desde mozo se distingui6 por su afici6n a los libros 
viejos, por el sabor castizo y arcaico de su prosa y por el prurito de zahe- 
rir e insultar al pr6jimo, haciendole bianco de satiras despiadadas; Gallar- 
do no sabia discutir sin injuriar. Nombr&ronle las Cortes su bibliotecario. 
Un teniente coronel di6 en las calles de Cadiz descomunal paliza a Calvo 
de Rosas; Gallardo, aprovechando la actualidad del suceso, public6 su des- 
vergonzado y gracioso folleto Apologia de los palos por el bachiller Palo- 
meque. Dos diputados realistas se cree que Freire Castrill6n y Perez 
Pastor dieron a luz, con el seud6nimo de Un escritor antiliberal, el Dic- 
cionario razonado manual para inteligencia de ciertos escritores que por 
equivocacidn han nacido en Espana. Gallardo les sali6 al encuentro con el 
Diccionorio critico-burlesco,'que origin6 ruidosos incidentes politicos, y que 
es de lo mas volteriano, desenfadado y bufonesco que se ha escrito en 
Espana. 



147. Los periodicos de 1814 a 1820. Como se manifes- 
taba la opinion en esfe perfodo. La reacci6n de 1814 suprimio 
todos los peri6dicos, aun los furibundamente realistas, como La Atalaya de 
la Mancha que tenia por programa el exterminio de los liberales; no habia 
de leerse ms que la Gaceta (R. 0. 4-Mayo-1815). Consintieronse tambien 
los diarios de Avisos, como el de Madrid y el de Barcelona, y a titulo de 
literarios La Minerva y La Crdnica Cientlfica y Literaria. Los ciegos, 
cantores y vendedores callejeros de romances asumieron la funcibn de 
censurar a las autoridades: asi, por ejemplo, cuando se murmuraba en Ma- 
drid de las relaciones del corregidor Conde de Motezuma con la bailarina 
Antonia Molina, los ciegos cantaban el romance El Corregidor y la Moli- 
nera, de que tantos anos despues sac6 Alarc6n El sombrero de tres picos, 
ammctendolo de este modo: A dos cuartos el famoso romance del Corregi- 
dor y de la Molin. . . era. Contra el ministro de Hacienda D. Martin Garay 
esgrimi6se la stira politica en composiciones como aquella: 

388 



XVI - REIN ADO DE FERNANDO VII ~ POL/TICA Y CIENCIA 

Sefior don Martin Garay 
listed nos esta engaftando, 
usted nos esta sacando 
el poco dinero que hay; 
ni Smith ni Bautista Say 
enseflaron tal doctrina; 
y desde que usted domina 
la naci6n con su maniobra 
el que ha de cobrar no cobra, 
y el que paga se arruina. 



Los liberates no se conformaban con esto, y echaban al Key la culpa: 

No es el honrado Garay 
el que nos est engaftando, 
ni quien nos esta sacando 
el poco dinero que hay. 



El Key s61o es el que cobra, 
y el Estado se arruina 



148. La prensa en el trienio liberal. Cartas del Pobre- 
cito Holgazan*. De 1823 a 1833. En el trienio liberal desbor- 
d6se otra vez la prensa, siendo de notar que no se publicaron periodicos 
realistas, a no ser gacetas o boletines en los puntos, como Seo de Urgel, 
donde se levantaron en armas. Los diarios eran todos liberates, unos exal- 
tados y moderados los otros, y dependiendo, como toda la politica de la 
poca, de las sociedades secretas. Organo del Gran Oriente, y dirigido o 
inspirado por D. Evaristo San Miguel, era El Espectador que, segiin Meso- 
nero Romanos, fue el que alcanz6 m&s circulaci6n. Los Comuneros inspira- 
ron El Tribuno, El Eco de Padllla y El Conservador. Burgos, Hermosilla, 
Mifiano y Lista dirigieron y redactaron hi Imparcial y El Universal que lla- 
maban las gentes El Sabandn por sus proporciones desmesuradas: las de 
La Correspondencia hace veintitantos afios; pero esto que hoy parece mez- 
quino, era extraordinario del 20 al 23 del siglo pasado. Como insultador y 
satirico se distinguib El Zurriago, calificado de inmundo por Mesonero Ro- 
manos. Martinez de la Rosa, a que puso el mote de Rosita lapastelera, era 
bianco predilecto de sus ataques. 

Tambten se publicaron hojas peri6dicas, sin ser periddicos propia- 
mente dichos: las mis famosas son las Cartas del pobrecito holgazdn, de 
Minano, con cardcter satirico anti-religioso, alguna de las cuales alcanzd 

389 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 



LIBROS HOLANDESES DEL SIGLO XVII 




Cervantes. Don Quijote, en holand^s. Amsterdan, 1691. Portada. 



390 



XVI - REIN ADO DE FERNANDO VII - POL/TICA Y CIENCIA 

una tirada de 60.000 ejemplares, enorme para 1820. Y, finalmente, en este 
periodo nace la revista politico-literaria: en Madrid el grupo de los afrance- 
sados public6 El Censor, de que la colecci6n es de 17 tomos, y por donde 
entraron en Espana las ideas doctrinarias francesas; y en Barcelona salid 
El Europeo, de D. Buenaventura C. Aribau y D. Ram6n L6pez Soler, de 
cuya importancia literaria habrd que hablar mds adelante. 

La reaction de 1824 no fue tan implacable con la prensa como la 
de 1814. Quedaron varios peri6dicos en Madrid y en provincias, verbi gracia, 
El Diario Mercantil, de Cadiz. De 1828 a 1833 vio la luz piiblica en la cor- 
te El Correo Literario y Mercantil; de Julio a Noviembre de 1832 las Car- 
fas espanolas;y de Noviembre del mismo aiio hasta Agosto de 1836, la 
Revista Espanola. Estos periodicos de la decada ominosa, por lo mismo 
que tenian cerrado el campo de la politica, dedicaban preferente atenci6n 
a las bellas letras, y tienen verdadera importancia en la historia de nuestra 
Literatura. 

149. La oratoria politica. Argiielles. Mejfa Lequerica. 
Martinez de la Rosa. Alcala Galiano. Oratoria sagrada. El 
Padre Santander. Es generalmente muy celebrada la elocuencia 
politica en este periodo; si hemos de creer a las 
relaciones contemporaneas, en las cortes de Cadiz 
abundaron los Demostenes y Cicerones. No se 
conservan los discursos integros, sino simples ex- 
tractos o referencias. D. Agustin Argiielles (naci6 
en Rivadesella 28-Agosto-1776), educado por un 
sacerdote frances emigrado que le hizo verdadero 
poliglota, pues Ileg6 a saber latin, griego, francos, 
ingles y alemdn; abogado, que fue en el anterior 
reinado, paje del obispo de Barcelona, empleado 
en la Caja de Amortizaci6n, y que desempeno 
una comision secreta de Godoy en Londres, 
donde frecuento el trato de lord Holland, Enrique Agustin 

Bronghan y otros personajes, Ilam6 tanto la aten- < 1775 - 1844 > 

ci6n en aquellas Cortes, que sus admiradores pu- 

sieronle el mote de diuino. Los discursos que pronuncio del 20 al 23 y 
posteriormente, asi como su libro sobre la intervenci6n francesa que puso 
t6rmino al segundo periodo constitutional, no justifican el epiteto, siendo 
precise deducir que la elocuencia de Argiielles no estaba en lo que decia 
sino en la manera como lo decia. 

391 




SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Compitid con Argiielles el hispano-americano D. Jos6 Mejia y Leque- 
rica, nacido en Quito (1777). Vino a Espaiia muy niiio, se hizo abogado en 
Alcald de Henares, y era oficial de la Secretaria de Gracia y Justicia cuan- 
do le eligieron en Cddiz diputado por Santa Fe de Bogota. A pesar de que 
no habia vuelto nunca a su tierra natal, conservaba el acento americano, 
y se hizo pronto lugar por la exaltaci6n de sus ideas enciclopedistas, por el 
sentimentalismo rousseauniano, por sus habilidades periodisticas en La 

Abeja (1), que fund6 y dirigi6, por las tertulias 
que tenia en su casa (calle de Ahumada, 18, 
hoy 2), a que concurrian los elementos mds avan- 
zados, y por la fogosidad y grandilocuencia de 
sus discursos. No contando sino treinta y seis 
afios de edad, muri6 victima de la fiebre amari- 
Ha que aso!6 a Cadiz en 1813. 

En las ultimas cortes del periodo constitu- 
tional, y en todas las del segundo, distingui6se 
Martinez de la Rosa, de quien se cuenta que en 
conversaci6n familiar apenas acertaba a enfilar 
las palabras con alguna soltura; pero que se ere- 
cia por modo extraordinario al tomar la forma so- 
lemne de la oratoria. Del 20 al 23 compitio con 
la elocuencia parlamentaria la de las Sociedades 
patrioticas o clubs, que es la que ahora llamamos 
de mitin. En este g6nero y en el parlamentario 

descol!6 D. Antonio Alcald Galiano, nacido en Cdiz (1800) y que fue 
alma de la conjuration de Riego. 

La elocuencia politica de esta 6poca no merecera los encomios que se 
le ban tributado, pero es muy explicable el efecto que causaba: "Por la pri- 
"mera vez se oia en Espaiia hablar en piiblico a otros que a los predicado- 
"res y abogados; encantaba y arrebataba tal novedad" (2). Tampoco la 
oratoria sagrada dej6 de cultivarse f elizmente, segun puede comprobarse, 
no s61o por la fama de algunos oradores sino por sermones que se conser- 
van impresos. El P. Santander, asi llamado por haber nacido en esta ciudad 
y ser capuchino su nombre era Fr. Miguel Su6rez , austero religioso 
cuya evangelica fama resisti6 la prueba de haberse hecho afrancegado, fu6 




Francisco Martinez de la Rosa. 

(1789-1862) 



(1) Una de sus tretas que luego se ha repetido tanto, era publicar en La Abeja cartas o comunicados 
supuestos de imagmarios partidarios de la Inqmsicion, especialmente sacerdotes, el les contestaba cumpli- 
damente, y los comunicantes acababan, como es natural, por darle la raz6n en otras cartas, vencidos por 
la fuerza de sus argumentos 

(2) Alcald Galiano. Recuerdos de un anciano 



392 



XVI "REIN ADO DE FERNANDO VII - POLITIC A Y CIENCIA 

digno sucesor de Fr. Diego de Cidiz, y dej6 once tomos de sermones "que 
"por mucho tiempo dice Menendez Pelayo fueron arsenal de predica- 
"dores espanoles". Tambten nacio en este periodo el g6nero de oratoria 
acad6mica que mis adelante fu6 denominado, al uso francos, de conferen- 
cias. Don Alberto Lista di6 en el Ateneo de Madrid lecciones, como se decia 
entonces, de Literatura Espanola, y no fu6 61 s61o. 

150. Didacticos; naturalistas; historiadores crfticos. Llo- 

rente. Para completar el cuadro sintetico del reinado de Fernando VII 
conviene recordar, siquiera de pasada, el movimiento cientifico de la 6po- 
ca, representado prmcipalmente por el matemitico Ciscar, y los naturalis- 
tas D. Mariano La Gasca (1776-1839), D. Sim6n Rojas Clemente (1777-1827), 
Don Antonio Cabrera (1763- 1827), D. Jos6 Demetrio Rodriguez (1780-1846), 
Don Carlos Gimbernat (1765-1834), D. Juan Francisco Batri (1775-1841) 
y D. Agustin Yiiiez (1789-1857). Florecieron tambien los estudios histori- 
cos, en su doble direcci6n de eruditos y criticos, aunque no seria justo bus- 
car en los investigadores de bibliotecas y archives que por entonces brilla- 
ron, la severidad de los metodos de hoy, y debe tenerse, ademds, en cuen- 
ta que la viveza y apasionamiento de las controversias religiosas y politicas 
habian necesariamente de inficionar la critica. No se investigaba en aquel 
tiempo, por regla general, para descubrir la verdad, sino con el prejuicio 
de probar la tesis preconcebida del investigador. 

A este genero de critica y erudicion pertenecen los trabajos de D. Juan 
Antonio Llorente que, despu&s de haber sido el canonista aulico de Godoy, 
y dadose a conocer, en el reinado de Carlos IV, por sus Memorias histdri- 
cas de las cuatro Prouincias Vascongadas, escritas de orden del gobierno 
para preparar la abolicion de los Fueros, en el periodo actual fu6 canonista 
Aulico de Jos, a quien aconsejo la abolicion de las reservas pontificias y 
que nombrase obispos sin contar con la Santa Sede. Dio a luz varios 
opuscules de propaganda afrancesada, llegando en uno de ellos a calificar 
a los espanoles que resistian a los franceses de plebe y canalla vil pagada 
por el oro ingl&s. El general Thiebault, gobernador francos de Castilla la 
Vieja, tuvo la ocurrencia de trasladar solemnemente los restos del Cid de 
San Pedro de Cardena a un monumento que hizo erigir en Burgos, y cuan- 
do mis entusiasmado estaba con su obra, un espafiol homme erudit et 
d' esprit vino a decide que el Cid no habia existido; perplejo Thiebault, 
acudib a Llorente, uno des hommes les plus savants de VEspagne en matte- 
re d'histoire, y Llorente le dijo que toda la celebridad del Cid, personaje 
imaginario, procedia de la avaricia de los monjes de Cardena, inventores 
de la fibula para lucrarse con ella. En la Academia de la Historia, de que 

393 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

fu6 alma durante la ocupaci6n francesa, Iey6 su Memoria sobre cudl ha 
sido la opinidn en Espana sobre la Inquisicidn (1812), base de su Historia 
critica de la Inquisicidn, de que public6 dos tomos en Madrid, y luego toda 




(Fot Lacoste) 



MADRID. San Isidro el Real. 



la obra (cuatro tomos) en Paris, y en lengua francesa. La primera edici6n 
castellana es de 1822. La tesis de Llorente es que la Inquisicion no fu es- 
tablecida para conservar la pureza de la fe, ni siquiera por fanatismo reli- 
gioso, sino para enriquecerse el gobierno con las confiscaciones. En Fran- 
cia tambten did a luz los Retratos politicos de los Papas. El gobierno fran- 

394 



XVI - REIN ADO DE FERNANDO VII - POL/TICA Y CIENCIA 

c6s le expulsd de su territorio, con orden de trasponer la frontera en el pla- 
zo de tres dias (Die. 1822); vinose a Madrid y a los dos meses muri6. En su 
copiosa producci6n figuran las Obseruaciones criticas sobre el romance de 
Gil Bias de Santillana, notable por el galicismo de llamar romance a lo que 
siempre se ha llamado novela en castellano, y por sostener la insostenible 
opini6n de que la obra de Lesage lo es realmente de un autor espafiol. 



151. Martinez Marina, Fernandez Navarrete. ^Clemen- 
c/n y su Comentario al Quijote*. Mejor recuerdo merecen: el 
asturiano D. Francisco Martinez Marina, canonigo de San Isidro en Madrid, 
autor del Ensayo critico sobre la antigua legislation castellana, escrito en 
el reinado de Carlos IV para que sirviese de introduction a las Partidas, 
publicadas por la Academia de la Historia, que esta no admitio, y que dio 
a luz en tomo suelto (1808), y de la Teorla de las cortes o grandes juntas 
nacionales. El pensamiento fundamental de la Teoria es que el sistema re- 
presentativo-constitucional que confundia Marina con el parlamentario-libe- 
ral, es en Espaiia el verdaderamente tradicional, siendo la monarquia pura 
o absoluta una novedad introducida por la Casa de Austria. Aparte de sus 
opiniones, no pueden negarse a Martinez Marina el honroso titulo de 
patriarca de los estudios hist6ricos del Derecho espafiol, ni la buena fe que 
resplandece hasta en sus mayores equivocaciones. Don Martin Fernandez 
Navarrete debe ser mencionado con elogio por su Disertacion sobre la parte 
que tuvieron los espanoles en las Cruzadas. Ms importancia en la historia 
literaria alcanza D. Diego Clemencin naci6 en Murcia (27-Sep.-1765) y 
murio del c61era en Madrid (30-Julio-1834), que era academico de la Historia 
desde 1800, y se distingui6 como traductor del griego y con libros de diver- 
sas materias, hasta de Geografia e Historia Natural. Su Disertacion critica 
sobre las historias antiguas del Cid nada vale hoy; pero aiin se lee con pro- 
vecho su Elogio de la Rema Catdlica Dona Isabel, y es conocido por su 
Comentario al Quijote (1833), muy apreciado en su tiempo, y que hoy 
acredita, por una parte la infatigable laboriosidad de Clemencin, y por otra 
la futilidad de su critica. Veanse unas ligeras muestras: el titulo de El Inge- 
nioso Hidalgo pareciale a Clemencin obscuro y poco feliz. Donde dice Cer- 
vantes que Don Quijote se hizo de cart6n media celada, y para probar si 
era fuerte le di6 dos golpes con la espada, y con el primero y en un punto 
deshizo lo quehabia hecho en una semana, observa Clemencin: "Si con el 
"primer golpe deshizo lo hecho, en d6nde di6 el segundo?" La pregunta, 
escribio Hartzenbusch, hace reir. De tal fuste son los reparos que va po- 
niendo a la novela inmortal. iY se quedaria tan orondo y satisfecho! 

395 



LIBROS DEL SIGLO XVII 

L A ZARILLO 

DE 

TO R M E S 

CASTIGADQ. 
Aora nucuamcntc !mprcffo,f 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA ~ TOMO III 

152. Filosofos y controversistas. Movimiento intelectual. 
Las obras filos6ficas y de controversia que vieron la luz en este reinado no 
deben figurar en una Historia de la Literatura, sino acaso como modelos 

de mala prosa; la tela es buena, el bor~ 
dado es malo, esto es, el fondo no estd 
mal, pero la forma es detestable, dijo 
Fr. Atilano Dehaxo modestamente de su 
libro El hombre en su estado natural, 
Cartas filosdfico-politicas, impreso en 
Valladolid (1819), y ello se puede apli- 
car a mucho de lo publicado en este g6- 
nero, tanto por liberales como por rea- 
listas, abundando tambi6n lo que ofrece 
bordado tan malo como la tela. Las ms 
dichosas excepciones en lo uno y en lo 
otro son la del sabio agustino cordob6s 
Fr. Jose de Jesus Mufioz Capilla (1771- 
1840), hombre de cultura enciclop6dica 
y castizo para su 6poca, autor de La Flo- 
rida Extracto de conuersaciones en 
una casita de campo inmediata a Se- 
gura de la Sierra por los anos de 1811 
y 1812 (no se imprimi6 hasta 1836) y 
del Tratado de la uerdadera Religidn 
(1828); y el arzobispo D. Felix Amat 
que lo fue de las Observaciones pacifi- 
cas sobre la potestad eclesidstica dadas 
a luz por D. Macario Padua Malato 
(Barcelona-1817), puesto en el fndice 
romano de libros prohibidos (1825), del 
Diseno de la Iglesia militante (obra p6s- 
tuma, 1830), tambten prohibida por la 
Sagrada Congregaci6n, y de Las seis 
cartas a Irenio. 

Don F61ix Amat era opuestisimo a los apologistas cat61icos franceses 
de la Restauracidn; al Conde de Maistre, por ejemplo, calificaba de iluso y 
fandtico. A pesar de su oposicidn, y de la de otros que consideraban a esa 
literatura como propia de un catolicismo a la francesa tal era la f rase , 
distinto del maclzo y sin trampas de la genuina y pura cepa espanola, los 




CON LSCENCiA. 

Por Andres GKCI* 
1064. 



Lazarillo de Tonnes. Madrid, 1664, 
Portada. 



396 



XVI -REIN ADO DE FERNANDO VII - POL/TICA Y C/ENCIA 

libros franceses se abrieron pronto camino entre nosotros. En 1823 fu6 tra- 
ducido el Ensayo de Bonald; en 1826 (Valladolid), La Religidn considerada 
en sus relations con el orden politico y civil de Lamennais. El cardenal 
Don Pedro Inguanzo y Rivero, que fu6 arzobispo de Toledo de 1823 a 1836, 
protegi6 la Biblioteca de Religidn en que vieron la luz todas las obras de 
De Maistre, las de Lamennais anteriores a su apostasia, templando con al- 
gunas notas las crudezas del Ensayo sobre la indiferencia religiosa, las 
Conferencias de Fraysinous, etc. Ni El Genio del Cristianismo, ni Los Mdr- 
tires aparecieron en nuestra lengua hasta el reinado de Isabel II, quizas 
porque su extensi6n amilanb a los editores; pero su influencia directa es 
notoria en libros, opiisculos y sermones de este periodo. Como en Francia, 
esta apologStica brillante y de exaltado estilo contribuyd al desarrollo del 
gusto rom4ntico. 

El elemento liberal, a su vez, en el trienio del 20 al 23, hizo traducir o 
publicar traducciones anteriores que permanecian in6ditas, de los fi!6sofos 
y literates enciclopedistas del siglo xvm. Don Marcial Antonio L6pez vertid 
al castellano y public6 (1820) el Curso de politico constitutional de Benja- 
min Constans. En 1821, los profesores de Salamanca Salas y Nunez dieron 
a luz los Principios de legislation civil y criminal, que es traducci6n y co- 
mentario de las obras de Benthan; Benthan es tambten el inspirador de las 
Lecciones de Derecho Publico Constitutional, de Salas (cuatro voliimenes). 
El sensualismo, mis o menos mitigado, o con mis o menos acierto conci- 
liado con el espiritualismo cristiano, inspird las Lecciones de Reinoso en la 
Sociedad econ6mica sevillana (1816), los Principios de Gramdtica general 
de Hermosilla (1823, 2. a Ed.-1837) texto de filosofia del lenguaje aceptado 
como linico por liberales y realistas, los Elementos de verdadera Idgica, de 
Don Juan Justo Garcia (1821), el Arte depensary obrar bien o Filosofia ra- 
tional y moral de D. Prudencio M. Pascual (1820) y los Elementos de Filo- 
sofia moral del P. Miguel Martel (la S. a edici6n es de 1843; la l. a de este 
periodo). 




397 



LA L1TERATURA ESPAftOLA - EL CLA~ 

SIC1SMO g XVIL ~ LOS LITERATOS VIEJOS 
EN EL REINADO DE FERNANDO VII (1) 





Literatos del anterior periodo que conclu- 
yeron su carrera en el reinado de Fernan- 
do VII. Cientuegos. Dificil es clasificar por 
grupos a los poetas y literates de este periodo: en cl- 
sicos y rom&nticos no puede ser r porque la casi totals 
dad es clasicista, y el romanticismo, o se manifiesta 
en meras tendencias, o representa una modalidad de los mismos escrito- 
res que figuraron como clasicistas. Por generos literarios tampoco, pues 
muchos cultivaron varios. Y ni aun cabe hacerlo por sus opiniones politicas, 
pues con ligreras excepciones en poesia Arriaza es la linica , todos son 
liberates. Empecemos nosotros por presentar a los escritores del anterior 
periodo que terminaron en este su carrera. 

El primero de stos que acabo sus dias, y gloriosamente por cierto, en 
el reinado de Fernando VII, fue D. Nicasio Alvarez de Cienfuegos. Era, en 
Mayo de 1808, oficial de la Secretaria de Estado y director o redactor de la 
Gaceta. Indignado por los sucesos del dia 2, escribi6, segiin Alcali Galia- 



(1) 153. Literatos del anterior periodo que concluyeron su carrera en el reinado 
de Fernando VII. Cienfuegos. 154. Sanchez Barbero. 155. Melendez Valdes. No era 
enemigo de su patrta. 156. Arjona. 157. El Abate Marchena. 158, Las u Lecciones 
de Filosofta y elocuencia" y discurso prelimmar de Marchena. Temeridades de Mar- 
chena. 159. Don Leandro Fernandez de Moratln. Sus desgracias. Su vida y muerte 
en Francia. &En que consistid el afrancesamiento de Moratin? 



XVII -LOS LITERATOS VIEJOS EN EL REIN ADO DE FERNANDO VII 



no, un articulo en el diario oficial narrando encomidsticamente, con f6r- 
vido entusiasmo, la proclamaci6n de Fernando VII en Le6n, por lo que le 
Ham6 Murat para reprenderle y amenazarle de muerte. Segiin el Marques 
de Valmar, el 4 de Mayo dimitio su destino en Estado por un oficio dirigido 
a la Junta de Gobierno, en que declar6 que "no continuaria sirviendo aun- 
que hubiera de costarle la vida". Es probable que ambos hechos sean cier- 
tos, y uno y otro expresi6n sucesiva o simultenea de la actitud de noble 
rebeldia en que se coloc6 Cienfuegos contra los injustos agresores de su 
patria. Lo positive es que corri6 gravisimo peligro 
de ser fusilado; sus amigos le libraron de esta 
muerte, mas no de la deportation a Francia; con- 
ducido a Ortez muri6 a los pocos dias de su llegada 
(Julio-1809). iQu6 poesia escribi6 nunca Cienfue- 
gos, comparable a este bello sacrificio por la pa- 
tria? Con 61 demostr6 que, si fu6 hinchado y afec- 
tadamente clido en sus versos, en su alma habia 
verdadero calor de afectos y que era sincere al ex- 
presarse con tanta vehemencia, aunque por mala 
retorica no acertase a expresarla con sencillez. 

154. Sanchez Barbero. Victima, si 
no de la patria como Cienfuegos, de sus opinio- 
nes politicas y de las discordias civiles, fue el hu- 
manista D. Francisco Sanchez Barbero. Los fran- 
ceses se lo llevaban prisionero, no sabemos por 

que, y el escapo a Pamplona, aunque perdiendo en la fuga el bagaje lite- 
rario que llevaba: siete tragedias, una comedia, un poema, varias poesias 
liricas y algunos escritos en prosa. Peregrinando seis meses por atajos y 
vericuetos, consigui6 llegar a Ccidiz, donde figuro entre los mis exaltados 
liberales y fue redactor de El Conciso. En Madrid (1813) empez6 a publi- 
car otro diario, El Ciudadano Constitutional, y nombrironle bibliotecario 
de San Isidro y censor de teatros; pero la reacci6n de 1814 le llevo a Me- 
lilla (diez afios con retention). Vivio en aquella plaza desde el 4 de Enero 
de 1816 hasta el 24 de Octubre de 1819 que falleci6. 

Compuso en la epoca de la guerra de la independencia odas patri6ti- 
cas (La invasidn francesa, Victoria de los espanoles sobre los franceses, 
Entrada de nuestras tropas en Madrid,etc.) y otras politicas, como A la nue~ 
va Constitution, leida en la apertura de la cdtedra de Constituci6n Politica 
en los Estudios de San Isidro (25-Febrero-1814), todas de lo peor del g6- 
nero clasicista. V6ase c6mo se arranca en La invasidn francesa: 




Murat. 

(1771-1815) 



399 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

El espanol sop!6: rasg6se el velo 
De la maldad hip6crita, las nieblas 
Que su solio fantestico ceftian, 
Ahuyentcironse. . . 



lQu6 bien para Espana, o para el espanol de la guerra de la indepen- 
dencia, hubiera sido no tener ms que soplar! 

En Melilla la facilidad de Sanchez Barbero para versificar en latin y 
castellano explayose por modo extraordinario. Dej6 escrito muchisimo. 
"Son pocas, a mi parecer, las poesias castellanas decia D. Jos6 M. Cala- 
"trava, su companero de infortunio, poco despu^s de su muerte que co- 
"rresponden a lo que se podia esperar del autor, y hay algunas que le des- 
"favorecen y que nunca deben ver la luz. . . Las latinas, en la mayor parte 
"son excelentes; pero hay muchas muy liibricas y algunas peligrosas en las 
"circunstancias actuates". (l)La posteridad docta ha confirmado este fallo: 
"Hacia dice Menendez Pelayo excelentes versos latinos. . . ; pero no 
"acontece otro tanto con sus poesias castellanas, en que los defectos de 
"amplification ociosa y desleido estilo a cada paso ofenden. . . Era m&s 
"bien fi!61ogo que poeta" (2). 

155. Melendez Valdes. No era enemigo de su patria. 
Desventurado fu tambten el termino de D. Juan Metendez Valdes. Se afran- 
ces6, desde luego, aceptando la odiosa comision de hacer desistir a los as- 
turianos de su glorioso alzamiento, lo cual estuvo a punto de costarle la 
vida, pues ya le tenian atado a un arbol del campo de San Francisco, en 
Oviedo, para fusilarle. Escapo del tremendo peligro, y a poco de llegar 
a Madrid, la batalla de Bailen le convenci6 de no ser tan imposible como 
se habia imaginado que Espana pudiese resistir a Napole6n; abandonb, en 
su virtud, el partido de los franceses y se incorpor6 al de los patriotas; pero 
Napole6n vino con 300.000 soldados y todo parecio ceder a su empuje. 
Tambien cedio el coraz6n del dulce poeta de flauta y caramillo, reforzado 
adem&s su nuevo convencimiento en la invencibilidad de los invasores con 
una plaza de consejero de Estado que le di6 Jose. Realmente esto ultimo 
era lo linico que apetecia Metendez, hombre bueno y debil, amigo de la 
tranquilidad individual y domSstica, que aceptaba resignado y hasta con 
alegria el yugo, a la vez durisimo y carifiosisimo, de su mujer, y que del 

(1) Carta de Calatrava a Dofta Maria Manuela Prieto, dandole cuenta de la muerte de Sanchez Bar- 
bero, escrita en Mehlla (10 de Noviembre de 1819) y publicada por Hartzenbusch en la Revista de Espafla 
de Indias y del Extranjero (1848). P*U, 

(2) Horacio en Espana Tomo II, pagina 144. 

400 



XVII -LOS LITERATOS VIEJOS EN EL REINADO DE FERNANDO VII 



LIBROS DEL SIGLO XVII 
NVEV A 

CIENCIA,YFILOSOFIADE 

LADESTREZADELASARMAS.SV 

TEOAICA , Y PRACTICA. 

ALA 

MACESTAD DE FELIPE 

QVARTO,REY,YSEnORNVEST&0 

DE LAS ESPAnAS, Y DE LA MAYOR 
parte del Mundo. 

fOR DON LVIS PACHECO DE NARVAEZ sir 
Muftroj/ Mayir tn todosfui Reyaos y Senortot. 




CON PIUVILEGFO. 



EnMadiid. Par Mtlcbor Sincbtz. Anorfc 

A co/la di Mi wl de Sojf t , A/cntiJia de fu Mage/lad, 



Pacheco. Nueva Clencla. . . a la Majestad de Felipe IV. 

Portada, reduclda 



401 



SALCEDO. La LUeratura Espaftola - Torao 111. 



26 



SALCEDO - LA, L1TERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

mundo y sus monarquias no se cuidaba mas que para que le dieran un buen 
destine y aplaudieran sus versos. A una y otra cosa tenia derecho por el 
celo con que desempenaba sus empleos y por su calidad de gran poeta. fil 
estaba dispuesto, en cambio, a no regatear versos a quienquiera que fuese 
el amo de la situacibn. Asi, en la breve temporada que figurb entre los pa- 
triotas, compuso dos romances titulados Al arma, espanoles, impresos en 
Valencia, y que comienzan: 

Al arma, al arma, espaftoles 
Que nuestro buen rey Fernando, 
Victima de una perfidia, 
En Francia suspira esclavo. 

Seguia suspirando el buen rey; Jos6 dominaba en Madrid, y Melendez 
era su consejero de Estado. El poeta entonces dice al Intruso: 

Mas os ame, y mas juro 
Amaros cada dia, 
Que en ternura comun el ama mia 
Se estrecha a vos con el amor mas puro (1). 

Mas Fernando VII entra en Madrid (1814), y Melendez canta con este 
motive: 

Cay6 el loco bando, 
Ya fausto en Madrid 
Gobierna Fernando 
jQue viva decid' 

Quien realmente cay6 entonces para no levantarse mas, fue el cantor 
de Filis y de Ciparis. Tuvo que emigrar, y murio en Montpeller (1817), 
habiendo pasado en esta ultima temporada de su vida amargas privaciones 
y hondos disgustos. 

Melendez era patriota a su modo. En la tremenda convulsi6n de la 
guerra de la independencia solo veia la discordia de los espanoles: 

iCuando el cielo piadoso 
Te dara fausta paz, job patria mia 1 
Y roto el cetro odioso 
De la discordia impia, 
Reira en tu augusto seno la alegria? 



(1) Gaceta de Madrid (3 de Mayo de 1810) 

402 



XVII -LOS LITERATOS VIEJOS EN EL REIN ADO DE FERNANDO VII 

Tus hijos despiadados 
Alzaronse en tu mal por destrozarte. 
^Cuando en uno acordados, 
Correran a abrazarte 
Y en tu acerbo dolor a confortarte?. . . (1). 



Se hizo la ilusion de que, concluida la guerra, esta concordia seria un 
hecho. Recordaba c6mo habia vivido gozoso en su amada Espana: 

Pero jay! jqu6 de dolores 
Me has causado a la par! jCuanto he gemido 
Viendo entre mil horrores 
Tu suelo destruido, 
Tu yermo suelo en soledad sumidof 

iDel extranjero odioso 
Hollada tu beldad. . . 

Espafloles, hermanos, 
jSus 1 a acorrerla rapidos volemos. . . 

Vuelva la agricultura 
Sus campos a animar, tome el ganado 
A holgarse en la verdura 
Del ya seguro prado, 
Y su hogar sea al labrador sagrado. 

La industria destruida 
De esta guerra letal al soplo ardiente, 
Descollando flonda, 
El comercio alimente 
Y alee el saber su desmayada frente. 

Nuevos cultos reciba 
La olvidada justicia, de las canas 
La majestad re viva, 
Reinando soberanas 
Por su pudor las fembras castellanas. 

Reparados los templos, 
Ferviente al cielo la piedad se eleve; 
Mil sublimes ejemplos 
La moral nos renueve, 
Y el patriotismo a la virtud nos lleve. 



(1) Oda XXIX, A mi patria 

403 



~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

Tras su largo camino 
El patrio suelo hollando, asi decia 
Mfsero un peregrine, 
Y el jubilo en que hervia, 
Para seguir su lengua enmudecia (1). 



El sentimiento que inspiraba estas ilusiones podemos comprenderlo 
hoy mejor, no s61o que los contempordneos de Metendez, sino que el mis- 
mo poeta. Melendez era un pacifista, inconsciente por anticipado. 

156. Arjona Al entrar los franceses en Madrid hallabase D. Ma- 
nuel M. de Arjona en la corte, y por la posta fuese a Cordoba; hasta 1810 
tom6 activa parte por la causa nacional, ya escribiendo una "Memoria sobre 
la mejor manera de celebrar Cortes con arreglo a nuestro derecho antiguo", 
ya enardeciendo con su lira el entusiasmo patriotico. De este genero se 
conserva el primer acto de una tragedia en tres, titulada Cordoba generosa 
y en que va incluido un Himno 'guerrero de lo mas ardoroso que cabe, y 
tan desmayado, incorrecto y vulgar como todo lo de Arjona: 

Saene, suene la trompa guerrera, 
Cuyos ecos alegran la Espafla, 
El Ie6n ya recobra su sana 
Y amedrenta al tirano opresor. 



Si eres, Espafla, el suelo 
De la feroz Numancia, 
No sufras, no, de Francia 
Al perfido opresor. . . 



iQuien habia de decir al Penitenciario de C6rdoba, cuando esto escri- 
bia, que como poeta afrancesado habia de pasar a la posteridad? Pero los 
franceses entraron en la ciudad y Arjona se qued6 alii. Segiin su biografo 
panegirista Ramirez y de las Casas Deza (2), fue la suya mera aquiescen- 
cia pasiva al partido del Intruso, prestada con el solo intento de favorecer 
a los espanoles. Reinoso, que debia saberlo mejor, escribia, sin embargo, a 
Blanco (7~Nov.-1812): "Arjona est mas loco cada dfa; ha sido decididisi- 
a mo (en el partido josefino o afrancesado); ha tenido incesantemente pre- 



(1) Oda XXVIII. 

(2) V6ase Biblioteca Rivadeneira. Tomo 63, pag. 499 



404 



XVII -LOS L1TERATOS VIEJOS EN EL REINADO DE FERNANDO VII 

"tensiones. Sin embargo, nada ha obtenido mis que la Orden de la Espa- 
41 da, creada por Jose. A la entrada de este publico una oda, y no s6 que 
*haya hecho m&s que bullir" (1). De la oda cuenta Ramirez: "Llego a noli- 
"cia del rey Jose que Arjona habia compuesto una oda celebrando a los 
"vencedores de Bailen, y el ministro de Policia le exigi6 otra, para indem- 
"nizaci6n de aquella, en obsequio del Intruso. No se hallaba en disposi- 
4< ci6n de ejecutar este trabajo, a causa de su debilidad, consecuencia de la 
"enfermedad pasada, y asi le ocurrio el pensamiento de rehmdir como le 
"fuese posible otra oda que habia compuesto con motive de la venida de 
"Carlos III a Andalucia en 1796, y aun este ligero trabajo tuvo que encar- 
"garlo al abate D. Jose Marchena, a quien cabalmente tenia alojado en su 
"casa". Compusierase como fuera, en la oda hay conceptos s61o aplicables 
a Jose por un mal espanol, v. gr.: 

Vencio de Alecto la infernal caterva 
Y de Pirene hasta el herculeo estrecho 
Ardi6 en su llama el espanol deshecho. 
Nada a la muerte su furor reserva- 
Yaces, misera Espana, 
Desolada al combate 
De la propia expresion y de la extrafia, 
Mas de la doble muerte que te abate, 
Tu rey, astro de vida, te rescata 
Y bien por tu ancho termmo dilata. 



Dirigi6 tambten en C6rdoba un penodico josefino: El Correo Politico 
y Militar, y ejerci6 la comisi6n de suprimir el Santo Oficio. En su abono se 
debe contar que salvo con su influjo a cerca de sesenta patriotas que los 
franceses iban a fusilar, que hizo un buen plan o proyecto de hospital lini- 
co, y evit6 la clausura de la Sociedad Econdmica, de que era presidente, y 
que se habia empenado el general Godinot en cerrar; bien es cierto que 
para evitar esto tuvo que disponer una sesi6n solemne en honor del rey 
Jos6, donde Iey6 el un elogio del Intruso. En son de elogio apunta igual- 
mente su pan egirista Ramirez, que "por su conducto recibian losgenerales 
"que defendian la causa nacional datos muy seguros de las operaciones 
"de los franceses". Si esto es asi, hay que formar muy mal concepto del ca- 
rdcter moral de Arjona. 

Expulsados los franceses, el Penitenciario-poeta quiso sumarse desde 
luego a los patriotas vencedores, y admirdse mucho de que se le formara 



(1) MSndez Bejarano: Historia politico de los afrancesados. Madrid, 1912. Pag 381. 
405 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVII 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

proceso y encarcelase. Creiase transportado a la edad media, a uno de 
aquellos castillos decia 61 , cuyos feroces dueiios no reconocian otra 
ley que su capricho. Public6 un manifiesto justificative (1814), y empez6 a 
soltar odas A Espana restaurada en Cadiz, Al rey nuestro sefior Don Fer- 
nando VII con motivo del laborioso primer alumbramiento de la reina 
nuestra senora Dona Isabel de Braganza y Al rey nuestro sefior yasu her- 
mano el infante D. Carlos con motivo del nacimiento del hijo primog^nito 

de S. A. Arjona fu6 absuelto, y 
en 1818 vino a Madrid, Iey6 en 
la Academia latina un Elogio fii- 
nebre, en latin, de Dona Isabel 
de Braganza, y se introdujo en 
la intimidad del Rey. Cuentase 
que Fernando VII lo llamaba con 
frecuencia para charlar con el, y 
que en uno de estos coloquios in- 
timos se puso a murmurar de Lo- 
zano Torres, el ministro de Gra- 
cia y Justicia, lo que no agrad6 
al soberano, y motiv6 su destie- 
rro a cincuenta leguas de Madrid 
y Sitios Reales. Sorprendi61e la 
cosa, y enfermo. Pronto hie indul- 
tado, por influjo de su hermano 
D. Jose Manuel, que fue despues 
Asistente de Sevilla. Triunfante la 
revolution del 20, public6 Arjona 

una memoria sobre las Necesidades de Espana que deben remediarse en 
las proxirnas Cortes, y murio edificantemente en Madrid (25-Julio-1820). 
Fue de muy sensible coraz6n; lloraba al oir llorar a un nifio, y socorria las 
desgracias del pr6jimo con verdadera prodigalidad, no solo con su dinero 
que pareci6 no apreciar mas que cuando le permitia ser generoso sino 
con su persona. Esta exquisita sensibilidad suya se reflej6 en cuanto hizo 
menos en sus versos. La preocupacidn clasicista debio de impedirselo. 

157. El abate Marchena. El abate Marchena apareci6 en Es- 
pana en 1808, como secretario de Murat. Prendi61e la Inquisici6n en cuan- 
to Heg6 a Madrid, y Murat envid una compania de granaderos, que le sac6 
violentamente de la crcel del Santo Oficio. Marchena, en venganza, escri- 
bi6 un virulento epigrama contra la Inquisition, y, por aquellos mismos 




Molhnedo i Vail Ex librls de fines del slglo XVII. 



406 







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407 



SALCEDO < LA LITERATURE ESPAftOLA - TOMO III 

dias, otro ridiculizando la traduccion de La muerte de Ctisar por Urquijo. 
El rey Jos6 le nombr6 redactor de la Gaceta de Madrid y archivero mayor 
del Ministerio del Interior, subvenciondndole, ademds, para publicar sus 
traducciones del frances. 

. Tradujo varias obras para el teatro; se sabe que lo hizo de Filinte, de 
Fabre d'Englantine; pero no debe de ser suya la que hoy se conserva, 
pues, como dice Cotarelo, "no lo parece por el mal lenguaje, falta en que 
"Marchena, excelente hablista, no incurria* (1). Con gran 6xito estren6 
Mdiquez en el Principe (14-Nov.-1810) su traduccion de El Hipocrita, de 
Moliere, que anu!6 por complete la de Vall6s y Codes, que venia siendo 
de repertorio desde 1802 (2). Marchena tenia en mucho a Maiquez, de 
quien decia ser el linico actor espafiol con instrucci6n tragica. Al ano si- 
guiente en el mismo teatro (9-Febrero), aunque no por Mdiquez, hizo repre- 
sentar La escuela de las mujeres. Y el 16 de Agosto de la misma tempora- 
da, Los dos yernos, de Etienne, que no debio de tener exito, pues solo se 
represento una noche, ademds de la del estreno. Dicese que tambien tra- 
dujo El Misdntropo. 

Siguiendo a la corte del Intruso, despues de la batalla de los Arapi- 
les, estuvo en Valencia. Alii se reunia en la tienda de libros de D. Salva- 
dor Fauli con varios literatos afrancesados, y hacia gala de su incredulidad, 
o, mejor dicho, impiedad, hasta el punto de que el hbrero, o escandalizado 
de las procacidades volterianas de Marchena o celoso de la educaci6n 
cristiana de sus propios hijos, que oian despotricar al supuesto abate, fue a 
casa del impio a rogarle que moderase su conversacibn en la libreria. 
iCul no seria el asombro de Fauli al encontrar al descreido tertuliano de 
su tienda embebido en la lectura de la Guia de Pecadores, de Fray Luis de 
Granada, y al oirle decir que diariamente, y desde hacia veinte anos, lo leia 
con arrobamiento, sinttendose al leerlo profundamente cristiano. 

Asi era Marchena, y asi fueron, con mas o menos estr6pito, algunos a 
la callada, muchos hombres de talento del siglo xix, que alternativamente 
blasfemaban u oraban, espiritus sin consistencia ni orientaci6n doctrinal, 
abiertos a todos los vientos de fuera, y cuyo intelecto era un torbellino de 
ideas contradictorias. Hubo tambien muchos que, por observar en algunos 
inteligentes y famosos esas fluctuaciones, las fingieron sin padecerlas, ere- 
yendo ponerse con simulaciones tales a la moda de los ms listos. Parece 
que en Marchena la cosa no era afectada sino positiva. Emigr6 en 1814, 
vivio en Mimes, en Montpeller y en Burdeos, y al triunfar la revoluci6n 



(1) IsidoroMdiquez.PAg.3Q7. 

(2) La traduccldn de Marchena esta impresa en Madrid (MDCCCXI), reimpresa en Barcelona (1836), 
y en las Obras de Marchena, coleccionadas por Menendez Pelayo. Seville, 1894. 

408 



XVI I -LOS LITER 'ATOS VIEJOS EN EL REIN ADO DE FERNANDO VII 




Mariano Luis de Urquijo. 

(1768-1817) 

(Retrato por Goya. Academia de la Historia.) 



(Fot. Moreno.) 



409 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

de 1820, se present6 de nuevo en Madrid, esperando, sin duda, encontrar 
calor en los liberates avanzados. No lo hal!6; habia el ido muy lejos, y los 
partidos, mis que a sus mismos adversaries, suelen temer a los que des- 
acreditan y comprometen sus doctrinas extremdndolas. Los liberates del 
Trienio alardeaban de muy patriotas, y Marchena habia sido secretario de 
Murat el 2 de Mayo; no querian tampoco pasar por anticat61icos ni por irre- 
ligiosos, y Marchena no era, como ellos, enemigo de la Inquisici6n, de los 
frailes y de los que calificaban abuses de la Curia y del Clero, sino de- 
claradamente anticristiano. No les agrad6 el huesped y le dieron de lado. 
Cay6 en la miseria. Muri6 a principios de 1821. Enterrdronle en Santa Cruz, 
costedndole un amigo el funeral. Algunos afrancesados se acordaron de el, 
despu6s que habia muerto, y pronunciaron varios discursos en su loor. 

158. Las Leccfones de Filosoffa y e/ocuencfa ydiscur- 
so preliminar de Marchena. Temeridades de Marchena. 
En Burdeos public6 Marchena Lecciones de filosofia moral y elocuencia 
(1820), "antologia de escritores castellanos, acompanada de un enfatico dis- 
"curso preliminar en que se refleja el atrasado volterianismo de Morellet, 
"Ginguene, J. M. Chenier y los dems encarnizados enemigos de Chateau- 
"briand" (1). "Menendez Pelayo escribe Azorin hacalificado detemeri- 
"dades criticas estos juicios de Marchena. Temeridades o, por lo menos, 
"intrepideces son, en efecto, para el tiempo en que fueron escritas, y 
a aun para hoy las opiniones de Marchena" (2). El texto del gran critico, 
a que se refiere Azorin, dice: "Las Lecciones . . . notables mds que por la 
"elecci6n de los trozos, por el excentrico prblogo que los encabeza, lleno de 
"temeridades criticas no todas infelices" (3). 

Las temeridades o intrepideces de Marchena en este Prologo refieren- 
se, a nuestro juicio, al orden religioso y politico, y no al literario; aun aqu6- 
llas pueden ser calificadas asi por escritas en castellano, y por un espanol, 
en 1820. En absolute qu6 dice Marchena fuera de lo ya repetido hasta la 
saciedad en Francia, durante el siglo xvm? Su impiedad, su doctrina del 
indefinido progreso humano que hacia consistir en la mayor libertad de 
pensar o de expresar lo pensado, su critica hist6rica, sus injurias a la me- 
moria de Isabel la Cat61ica, todo, en suma, lleva la marca de fabrica enci- 
clopedista. En literatura era un rigido clasicista, como la generaci6n a que 



(1) Blanco Garcia La Literatura espaflola en el siglo XIX. Tomo I, pag 395 

(2) Las temeridades de Marchena Artfculo coleccionado en Los Valores hterarios, paginas 266 
y siguientes. 

(3) Antologia Tomo I, pag. XXIX 

410 



XVII -LOS LITERATOS VIEJOS EN EL RE1NADO DE FERNANDO VII 

pertenecia, como todos los liberales espanoles de su tiempo (1). Neg6 el 
valor estetico de la religi6n cristiana; pero esto ya lo habia hecho Boileau 
en el siglo xvn: 

De la foi cTun Chretien les mysteres terribles 
D'ornements egayes ne sont point susceptibles. 



L'Evangile a 1'esprit n'offre de tous c6tes 
Que penitence h faire et tourments merites. 



Como ya se ha dicho, nuestro Luzan se apart6 en este punto de Boi- 
leau. Lo que anade Marchena a la vieja tesis clasicista, fuera de su viru- 
lenta impiedad, es la refutaci6n de Chateaubriand que, en El Genio del 
Cristianismo, habia proclamado el valor estetico de la religi6n cristiana; 
por eso dice horrores contra Chateaubriand. Del romanticismo romantis~ 
mo noveleria dice el , s61o admite el cardcter nacional de las literaturas, 
aunque dando a esto quizes un sentido menos transcendental que los ale- 
manes y Madame Stael (2). Las obras inspiradas por la nueva obscurisima 
escoldstica con nombre de estetica, es decir, por el movimiento critico 
alemdn, parecenle desatinos de un orate y monstruos comparados, con los 
cuales fuera un dechado de arreglo el que en su Arte poetica nos describe 
Horacio. iC6mo habia de agradarle nuestro teatro del siglo xvn? No faltan, 
sin embargo, algunas contradicciones con estos principios clasicistas, y aca- 
so en ellas pueden hacerse consistir las intrepideces o temeridades de Mar- 
chena; v. gr.: a pesar de negar el valor portico del Cristianismo, sostiene 
que de la poesia lirica es el alma la sublimidad, y que "por eso ningun 
a sistema religiose tanto como* el del Cristianismo con ella se aviene", y 
denigrando implacablemente a los misticos espanoles, ensalza por modo 
extraordinario a los Luises. "Granada dice arrastra con su elocuencia, 



(1) Azonn presenta la contradiccidn entre el caracter revolucionario de Marchena y su oposici6n al 
romanticismo, y dice que se explica por haberse formado intelectualmente en Francia, donde *el romanti- 
cismo de primera hora fu tradicionalista, conservador, al reves de lo que sucedia en Espana. . " Aqui 
debe de haber una errata, y lo escrito por Azonn debe de ser *. al revts de lo que habia de suceder en 
u Espana" t porque lo que sucedia en 1820, es que todos los hteratos liberales eran tan clasicistas como Mar- 
chena Los unicos que trataban entonces de introducir el romanticismo aleman directamente y no por el 
intermedio de Madame de Stael eran los esposos BOhl de Faber (architradicionalistas). Y quien les salia 
al encuentro, defendiendo el clasicismo, Alcaia Galiano, a la saz6n liberal exaltado 

(2) En 6stos, en efecto, el genio de cada pueblo crea una poesia propia, expresi6n de su concepcibn 
peculiar de la belleza. Por eso la poesia septentrional es metafisica, sofiadora, vaga, y la meridional es posi- 
tiva, sensitive, de contornos fijos Marchena lo interpreta como que cada pueblo pinte sus costumbres, ador- 
nando la pmtura con arreos adaptados a la indole de su idioma, inclmaciones, estilo y costumbres. Nos pa- 
recen conceptos muy diversos. No esta el quid romantico en pintar las costumbres nacionales, sino en can- 
tar o narrar, o, mejor dicho, en sentir como el pueblo, y lo mismo se siente de lo propio que de lo ajeno. 

411 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

LIBROS DEL SIGLO XVIII 

V ID A, 

Y HE C H O S 

DEL' 

INGENIOSO CAVALLERO 

DON QVIXOTE 

DE LA MANCHA. 

COMVVESTU 
Tor Miguel de Cervtntet SaaveJr*. 

TOMO I. Y IJ. 



)( ,jj| )( SS.yrocd. 

CON LICENCIAi 

.E* | a I mprcnta adminlftradapor Martin Cchbcih 
dcU 



la Rcroria <lc N.S. del Pino. 

Ano 170^. 

A cofl* de RtynunJo Bout* MercaJtr de MroA 
ftvtenfe en fu C*f. 

Cervantes. - Don Quljote. - Barcelona, 1704. - Portada, reducida. 



412 



XVII" LOS LITERATOS VIEJOS EN EL RE1NADO DE FERNANDO VII 

"cual desatado raudal sin m&rgenes ni vallas. Le6n, semejante a un puri- 
"simo y caudaloso rio que por amenos prados se deliza, pldcidamente 
"nos lleva adonde van sus corrientes". 



159. Don Leandro Fernandez de Moratin. Sus desgra- 
cias. Su vida y muerte en Francia. &En que consistio el 
afrancesamiento de Moratin? Si habia un hombre dichoso en Ma- 
drid, al concluir desastrosamente 19-Marzo-1808 el reinado de Car- 
los IV, era D. Leandro Fernandez de Moratin. Despues de El Si de las 
Ninas no habia vuelto a tentar la incierta fortuna de las tablas. "Frugal en 
"su mesa, sobrio en los placeres, no atormentado de la codicia ni de la 
"ambition, cansado, ms bien que ansioso de celebridad, habia decidido 
"no ofrecer a la envidia nuevo alimento ni pretextos. Su casita de la calle 
"de Fuencarral, num. 6, entre la del Desengano y la de San Onofre; su 
"jardin de la calle de San Juan, en donde cultivaba sus flores por sus ma- 
"nos; pocos pero buenos amigos; su secretaria y sus libros; sus investiga- 
"ciones literarias acerca de las obscures y primeros tiempos de nuestro 
"teatro, con que iba recogiendo los materiales para los Origenes del Tea- 
u tro espanol, he aqui las ocupaciones litiles e inocentes en que pasaba su 
"tiempo este insigne literato" (1). 

Estalld el motin de Aranjuez, reproducido en Madrid aquella misma 
noche. Las turbas recorrian las calles buscando a los parciales y hechuras 
de Godoy, con el propdsito de arrastrarlos. Encerrose Moratin en su casa, 
y desde alii oy6 varias veces el rugido popular que le senalaba como uno 
de los enemigos del bien piiblico que debian ser sacrificados. Para 61, la 
entrada del ej^rcito francos fue una liberation. Restablecida materialmente 
la tranquilidad, sigui6 su apacible vida ordinaria. Pero a consecuencia de 
la batalla de Bailen, los invasores se retiraron a Vitoria; y Moratin, no 
queriendo sin duda pasar otra noche como la del 19 de Marzo, se fu6 con 
ellos, y con ellos volvi6 a su Secretaria de la Interpretaci6n de Lenguas, a 
su casita, a su jardin, a su tertulia de pocos amigos, a sus investigaciones 
sobre el Teatro. Entr6 entonces en el reducido circulo de sus intimos un 
joven de veintisiete anos que, a pesar de su corta edad y de la modestia 
de su familia, y que, habiendo venido de Valladolid, su ciudad natal, a so- 
licitar en la corte de Carlos IV la gracia de ser admitido en el Colegio de 
Abogados, cosa entonces dificil, pues era limitado el mimero de colegia- 
l es _ en Valladolid no pasaba de cuarenta , desempenaba el empleo de 



(1) SHvela: Vida de Moratin. 
413 



SALCEDO - LA LITERAJURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

Alcalde de casa y corte e individuo de la Junta Criminal, creada por los 
franceses para perseguir a los patriotas, cargos que el Gobierno intruso le 
habia ofrecido, y 61 habia tenido la debilidad de aceptar; era este joven 
D. Manuel Silvela (1), tronco y raiz de la familia de los Silvela de tanta 
importancia en nuestra historia contempordnea. Silvela caliiic6 mas tarde 
de monstruoso el tribunal de que formaba parte, y adujo como disculpa la 
suavidad bien intencionada y siempre favorable a los patriotas conque el 
intervino. "Con este motivo, cuenta, Moratin, que no fue nunca a pedirle 
"nada, vino a mi casa varias veces para interesarse por los comprome- 
"tidos. . . Yo lei en su coraz6n, el leyo en el mio, y fuimos amigos. iCuin- 
*tas veces, en nuestras conversaciones, deplorando juntos la suerte de los 
"pueblos, vi sus ojos arrasados de ligrimasl Los que me conocen creerdn 
"sin violencia que no lloraba solo. . ." (2). 

Todo esto es tan verosimil que debe admitirse por cierto. Ni Moratin 
ni Silvela eran afrancesados de coraz6n, pero no eran heroes, y Moratin 
no queria sacrificar su destino, su casita, su tertulia, etc., ni Silvela el des- 
lino, superior a su edad y merecimientos, que le habian dado. En 1811, el 
Gobierno intruso nombr6 a Moratin bibliotecario mayor de la Biblioteca 
Real, lo que le agrado mucho, porque a la Biblioteca le atraian sus aficio- 
nes crecientes de investigador, y porque asi dejaba su destino en la Secre- 
taria de Estado que le obligaba a tratar con los ministros de una situaci6n 
a que por epicureismo se sometia, pero sm hallarse a gusto con ella. Supo- 
ne Cotarelo (3) que no seria extrano D. Leandro al arreglo del Teatro del 
Principe en 1809; volvieronse a representar con exito El Si de las Ninas 
(Marzo-1809), La Mojigata y La Comedia nueua (Febrero y Marzo-1810), 
lo cual indica que Moratin y Mdiquez, antes enemigos, se habian reconci- 
liado. El gran actor tom6 parte personal en la representation de El Viejo 
y la Nina, y el 17 de Marzo de 1812 en el estreno de La Escuela de los 
maridos, traducci6n que mejora en tercio y quinto el original de Molifere, 
donde en punto a correction, a pureza de lenguaje y a cuanto puede dar 
de si la estrechez del criterio ultra-clasicista, no se puede pedir ms, y que 
fue el ultimo triunfo teatral de Moratin. 

La batalla de los Arapiles (10-Agosto-1812) oblig6 a los franceses a 
evacuar a Madrid y retirarse a Valencia. Moratin, segiin Silvela, se vi6 pre- 
cisado a huir con ellos. Cotarelo opina que un miedo infundado, y no verda- 
dera necesidad, le impulso, y es lo cierto que si Goya, pintor de Palacio, 



(1) Naci6 en Valladolid (1781) Sus padres eran mod esto s comerciantes valhsoletanos, y un tio suyo, 
hacendado en Avila, le di6 la carrera de Leyes 

(2) Silvela* Vida de Moratin 

(3) Istdoro M&iquez y el teatro de su tiempo 

414 



XVII- LOS LITER ATOS VIEJOS EN EL REIN ADO DE FKRNAMnn VII 




Francisco de Goya. 

(1746-1828) 
(Autorretrato. Museo del Prado.) 



(Fot . Lacoste.) 



415 



SALCEDO -LA UTERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

no se movi6, y nada tuvo que sufrir de los aliados, es probable que a Mo- 
ratin, bibliotecario mayor de la Real, tampoco hubiera pasado ningiin con- 
tratierapo qued&ndose. Con huir se comprometi6 ms. Estaba enfermo, no 
teriia en la faltriquera mis que seis duros, y no encontrando carruaje ech6 
a correr a pie por la carretera. Tuvo la suerte de hallar en el camino aque- 
lla Clori que habia cantado varias veces, y que iba en un coche con Don 
Manuel de la Prada: lo' recogieron y llevaron hasta Valencia, donde empe- 
z6 a recorrer una via de penalidades sin cuento. Alii quiso emancipate 
de los franceses, lo que debia haber hecho en Madrid: " . . . tan hostigado 
"estaba ya con aquel rey de farsa, con sus embusteros ministros, con tanta 
"rqlajacibn, tantas imposturas y picardias, que renuncte de todo coraz6n a 
*lai corte, al empleo, al sueldo nominal y al trato y comunicaci6n con tan 
"picara gente. Se fu6 de Valencia a Madrid el rey Pepe, y yo me que- 
41 d6" (1). En otra carta a su intimo Mel6n, lo cuenta de distinto modo y es 
mds expresivo: " , . . Fu6ronse todos, y yo me quede. . . El gran Pepe hizo 
* una de las suyas: la gabachina evacu6 Valencia, y cdtame otra vez ex- 
"puesto a las iras del pueblo soberano y a las venganzas de la turba lite- 
"raria y sentimental". Se ve que Moratin temia a Quintana y a los de su 
bando o tertulia, sus enemigos literarios (2). 

Pero que aborrecia de muerte a los franceses en aquellos dias, quizes 
por el pecado de no haber vencido en la guerra, es indudable. Cuando 
Murat jMurat que con su entrada en Madrid, en 1808, le habia devuelto 
la tranquilidad! fu6 fusilado en Nipoles, Moratin escribi6 este soneto: 

Ese, que yace en la sangrienta arena, 
Espantoso cadaver destrozado, 
Fue siervo obscuro, intr6pido soldado, 
Caudillo de las aguilas del Sena. 

Por el la gran Madrid, de horrores llena, 
Su celo y su valor vi6 castigado, 
Cuando ministro de un feroz malvado, 
Los nudos de amistad troc6 en cadena. 

Rey se Ilam6 en Partenope; su intento 
Fu6 del Ap6stol trastornar la silla, 
Y alcanzar de los C6sares victoria: 

Vedle atladir al mundo un escarmiento; 
Ved ;c6mo el cielo su soberbia humilla 
Y confunde en oprobio su memorial (3). 



(1) Carta de Moratin (18 de Julio de 1814). Obras p6stumas. Tomo II, pag. 204. 

(2) Carta de Moratin (18 de Julio de 1814). Obras pdatumas. Tomo II, pag. 211. 

(3) Obras postumas. Tomo III, pag. 226. 



416 



XVII -LOS LITER ATOS VIEJOS EN EL REIN ADO DE FERNANDO Vll 
LIBROS DEL SIGLO XVIII 

COMEDIAS, 

ENTREMESES 

DE MIGUEL DE CERVANTES 

Saavedra, 

EL AUTOR DEL DON QJUIXOT& 
DIVIDIDAS EN DOS TOMOS, 

CON UNA DISSERT ACION , p PROUDGO 

(bbrc las Comedias de Efpana. 



TOMO L 




174P. 



CON LICENCIAv 



ii MadriJ ,ert la Imprenca de Antonio Mario. 



UUbrcri* 
junto * I* Mvwag 



Cervantes. Comedias y entremeses. Madrid, 1749. 
Portada del primer tomo, reducida. 

417 

SALCEDO. La Literatura espafiola. Tomo III. 27 



SALCEDO " LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Las persecuciones y pobreza que padeci6 hasta que, por real orden 
de 12 de Mayo de 1815, se alz6 el secuestro de sus bienes, fueron gran- 
des, y singularmente sensibles para un temperamento epiciireo como el 
suyo que no podia avenirse sino con la comodidad de una dorada media- 
nia. A veces lo tomaba a broma, como cuando escribia a Conde: ". . . no bas- 
"tando un destierro de cien leguas, se han empefiado en que sea de cien 
"leguas y media. Le aseguro a usted que aquel hermano, a quien encue- 
"raron en Fez los paganos, no se vi6 ms aburrido ni ms encuerado que 
" yo. No obstante, si esto puede contribuir en algo a la felicidad piiblica 
"y a los intereses politicos de Europa, me resigno, victima voluntaria, a 
"cuantas zurribundas me tengan prevenidas, y sea todo por Dios, y iviva 
"la Pepa!" (1). Pero lo frecuente era dejarse abatir, y hasta intent6 suici- 
darse. Un detalle de esta epoca de su vida es interesante para la historia 
literaria: en 1814, residiendo el en Barcelona, fu6 representado El M&dico 
a palos, y, queriendo los actores dar a Moratin una senalada muestra de 
aprecio que le consolara en su desgracia, acordaron concederle. . . jentrada 
gratuita en el teatro para que viera su obra sin costarle dinero! 

Moratin no permanecio en Espafia, sino hasta mediados de 1817, en 
que habiendo empezado la Inquisition a perseguirle (2), emigr6, residien- 
do en Montpellier y Paris, y despu&s en Bolonia. En 1820 volvio a la pa- 
tria, pero no a Madrid, adonde no quiso venir, a pesar del carifio que pro- 
fesaba a la villa y corte, por serle repulsiva la politica; se quedo en Barce- 
lona, y habiendo estallado la peste, aceptd la hospitalidad brindada por 
su amigo D. Manuel Silvela, en el colegio espanol, o, mejor dicho, hispano- 
americano que habia este fundado en Burdeos. Alii vivi6 hasta el 21 de 
Julio de 1828. Iba todas las noches al teatro, y solia discutir con Silvela 
acerca de las novedades romnticas que se introducian rapidamente. Silve- 
la, aunque clasicista, encontraba demasiado seca la comedia ultra-clasica; 
Moratin fue fiel a los principios de su escuela hasta el fin de su vida (3). 



(1) Obras p6stumas Tomo II, pag 214 

(2) Ya en 17 de Enero de 1816 escnbia a Meldn " de las seis consabidas comedias ya tengo dos 
"prohibidas, una por el protector de los teatros y otra por el tribunal de la fe" En esta misma carta propone 
a su intimo amigo irse los dos a vivir en Provenza, en Aix, y deciale jQu6 viajecitos a Nimes, a Marsella, 
"a Montpelher, a Avifldn y Valclusa, donde los penascos rcpiten todavia el nombre de la divma Laura!" 

(3) En este grupo de literates del penodo anterior acabados en el reinado de Fernando VII, compren- 
dese tambien a Jovellanos, que murio en Vega (Asturias) el 29 de No viembre de 1811, pero su vidaidesde 1808 
es politica y no literaria 



418 



LA LITERATURA ESPANOLA. ~ EL CLA~ 



SIC1SMO 



XV1IL - LlTERATOS DEL RE1~ 



NADO DE FERNANDO VII (1) 





Quintana como poeta de la guerra de la 
Independencia. Su vida hasta 1833. Pase- 
mos ahora rapida revjsta a los literates que habiendo 
comenzado en el anterior periodo, no la terminaron 
en este. 

Don Manuel Jose de Quintana abraz6 ardorosa- 

mente la causa nacional, y quiso ser el Tirteo de la guerra de la indepen- 

dencia: 

Desenterrad la lira de Tirteo, 
Y el aire abierto a la radiante lumbre 
Del sol, en la alta cumbre 
Del riscoso y pinifero Fuenfna, 
Alh volar& yo, y alii, cantando 
Con voz que atruene en derredor la sierra, 
Lanzare por los campos castellanos 
Los ecos de la gloria y de la guerra. 



Sus odas Al armamento de las provincias espanolas y A Espana des- 
pues de la revolution de Marzo no son ni mejores ni peores que las com- 



(1) 160. Quintana como poeta de la guerra de la Independencia. Su vida 
hasta 1833. 161. Gallego. Sus obras en este periodo. 162. Arriaza: A) Poeta pa- 
tridtico. B) Poeta realista. 163. Don Alberto Lista: La Casa de Educaci6n o Colegio 
de la calle de San Mateo. Sus alumnos famosos, especialmente Espronceda. La Aca- 
demia del Mirto. 164. Reinoso. 165. Solis. 166. Somoza. 167. Blanco White. 
168. Maury. 169. El Duque de Frias. 170. Los literatos que florecieron en este 
rqinado. Burgos. 171. Cabanyes. Su fama pdstuma. Elogios de Men&ndez Pelayo. 
172. Martinez de la Rosa. 173. Mora. 

419 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

LIBROS DEL SIGLO XVII 

LAS TARASCAS 

D E MADRID 

Y TRIBVNAL ESPANTOSO. 

fASSOS DEL HOMBRS 

perdido, y rcUcion del elpi- 
ritumalo, 



A O. MANVEL BALVIN Y V-ERRIZ4 

Oficialde Eftadoenel<leGuctra,yQfl 

c ill Mayor dc Ctuxada. 



dd~&ey 
CON LICENCIA. 

tii ', For francifco AntooiO 



Santos Tarascas de Madrid Valencia, 1694 
Poriada. 



puestas antes de 1808. Sus proclamas como secretario de la Junta Central 
pueden ser consideradas semi-odas, asi como las odas son discursos tribu- 
nicios en verso. Ya nemos visto que Moratin le temia en 1814, pero si Mo- 
ratin tuvo entonces que padecer persecuciones por afrancesado, Quintana 
las padeci6 por liberal: desterrado en Logrono, hubo de hab6rselas con la 
Inquisici6n, por aquello del Capitolio. En el trienio (20 al 23) figurd como 

420 



XVIII- LITERATOS DEL REINADO DE FERNANDO VII 

presidente de la Junta Suprema de Censura, vocal de la Junta protectora 
de la libertad de imprenta y presidente de la Direction de Estudios, po- 
niendo en vigor con este ultimo car&cter el Plan de Ensenanza que habia 
ideado y escrito en Cdiz (Informe, 9-Sept 1813), y leyendo el discurso 
inaugural de la Universidad Central (7-Nov. 1822). En 1823, retirado en 
Cabeza de Buey (Extremadura), escribib sus Cartas a lord Holland, sobre 
la situaci6n politica de Espafia, que son de la mejor prosa que sali6 de su 
pluma. En 1830 reanud6 la publication de las Vidas de Espanoles cttebres, 
dando a luz el segundo tomo, y reimprimi6 y adicion6 con notas la Coleo 
cidn de Poesias castellanas. Reintegrado en la gratia real, cant6 a Maria 
Cristina, segiin queda dicho mas atrs. 

161. Gallego. Sus obras en este perfodo. Don Juan Ni- 
casio Gallego sigui6 la misma senda patriotica que Quintana. El Dos de 
Mayo es una prueba de c6mo con pensamientos vulgares puede un lirico, 
cincelador de la forma y duefio de todos los recursos de la ret6rica, erigir 
un monumento magnifico y m&s duradero que si fuera de mSrmol y bron- 
ce. iQu6 visi6n la de Espana!: 

. . . Junto al sepulcro frio, 
Al palido lucir de opaca luna, 
Entre cipreses funebres la veo: 
Tremula, yerta y desceflido el manto, 
Los ojos moribundos 
Al cielo vuelve que le oculta el llanto; 
Roto y sin brillo el cetro de dos mundos 
Yace entre el polvo, y el Ie6n guerrero 
Lanza a sus pies rugido lastimero. 



Ms popular, pero no menos bella, es la Cancidn que tiene por coro: 

En este infausto dia (1) 
Recuerdo a tanto agravio 
Suspiros brote el labio, 
Venganza el coraz6n. 

Y suban nuestros ayes 
Del cefiro en las alas, 
Al silbo de las balas 
Y al trueno del cafl6n. 



(1) HI aniversario del 2 de Mayo 
421 



SALCEDO - LA LITERA7URA ESPANOLA ~ TOMO III 

Del mismo ano que la elegia El Dos de Mayo es la Oda a la influen- 
cia del entusiasmo publico en las artes, en que hay una breve, pero her- 
mosa pintura del Sitio de Zaragoza. De 1816, la elegia A la muerte del 
Duque de Fernandina. De 1818, la dedicada A la muerte de la reina Isabel 
de Braganza (en tercetos), de que dijo Ventura de la Vega: "basta por si 
"sola para hacer la reputation de un gran poeta". De 1830, la incluida en 
la Corona funebre de la Duquesa de Frias, tejida por los mejores poetas 
de la 6poca, y la oda Al nacimiento de Isabel II. Qallego no prodigaba es- 
tas solemnes composiciones que escribia con sumo cuidado y procurando 
que fuesen obras maestras en su genero. El gusto por este ha pasado, y 
pocos son hoy los que resisten la lectura de una oda o de una elegia cla- 
sicas, por buenas que sean; pero de lo poco que aiin se lee con agrado, y 
a trozos con entusiasmo, es lo de Gallego. 

La biografia del poeta es semejante a la de muchos de sus contempo- 
rcineos. Diputado liberal en las Cortes de Cadiz; de 1814 al 20, diez y ocho 
meses de carcel y confinado en conventos hasta que el triunfo de los libe- 
rales le puso otra vez en candelero; emigrado en 1 824 y vuelto a la gra- 
cia real en 1830. La Academia Espanola le Ilam6 a su seno en 1832. 

162. Arriaza. A) Poeta patriotico. B) Poeta realista. 
A) Cantor patri6tico de la guerra de la independencia fue tambien don 
Juan Bautista de Arnaza. "Era escribio Alcala Galiano lo que lla- 
u man los franceses poete de societ; pero muy perfeccionado, muy supe- 
"rior a los de su clase". Inferiosisimo a Quintana y Gallego, sus versos sin 
embargo llegaban a la masa social mas que los de aqu611os. Las poesias 
de Arriaza son verdaderamente liricas, en el sentido de cantables por mu- 
chos. Cant6 el sentir de Espana en el momento de partir su rey, el 2 de 
Mayo, a Daoiz y Velarde, el hogar patnbtico, las victorias de Bailen y los 
Arapiles, etc. Su estilo fdcil lo mismo se prestaba al canto guerrero que 
a la sdtira contra Jose y los invasores. De lo primero son muestra el canto 
incluido en la loa titulada Dos de Mayo, que empieza: 

Este es el dia que con voz tirana 
Ya sois esclavos la ambici6n gnto, 
Y el noble pueblo que lo oy6 indignado, 
Muertos s/, dijo, pero esclauos no 

El hueco bronce asolador del mundo, 
Al vil decreto se escuch6 tronar, 
Mas el punal que a los tiranos turba, 
Aun mas tremendo comenzo a brillar 



422 



XVIII - LITER ATOS DEL REIN ADO DE FERNANDO VII 



Y en que canta el coro: 



iNoche terrible, llena de gloria, 
Llena de sangre, llena de horror, 
Nunca te ocultes a la memona 
De los que tengan patria y honor' 



Y la ligera cancion civica: 



Vivir en cadenas 
jCuan tnste vivir! 
Monr por la patria 
iQue bello morir' 

Partamos al campo, 
Que es gloria el partir, 
La trompa guerrera 
Nos llama a la lid. . . 



B) Durante la guerra de la independencia sirvio Arriaza a la naci6n 
en importantes comisiones diplomaticas, y fue el linico poeta de nombra- 
dia que no figur6 entre los liberates, sino siempre al lado del Key, siendo 
el cantor obligado de todos los triunfos y sucesos faustos o amargos para 
Fernando VII. Parece que hubo una veleidad en el vate cortesano, y fue 
en un banquete dado en Madrid al embajador que enviaba a Napoles el 
primer gobierno liberal del Trienio; tan liberal se mostro, hasta excitando 
al presunto embajador a que fuera en Napoles un Tirteo que moviese a los 
napolitanos a romper sus cadenas, que aquel gobierno se nego a admitir 
al diplomatico. ^Haria esto Arriaza de acuerdo con Fernando VII, y con el 
objeto de suscitar dificultades al gobierno constitucional? Los liberales no 
llegaron a odiar al cantor de los triunfos de su enemigo, aunque si se bur- 
laron de el con motivo de un lapsus que se le escap6 en la composici6n 
con que celebro la vuelta del Key a Madrid y el restablecimiento del abso- 
lutismo en 1824. Decia: 

Ya llega el que de reyes descendiendo, 
De rodilla en rodilla, 
Naci6 a ser soberano de Castilla. 



/Descender de rodilla en rodilla es verdaderamente inaudito! 

423 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO /// 



LIBROS DEL SIGLO XVII 



EL PORQVE 

IDE LA MVSICA.I 

3 EN QVE SE CONTIENE | 

5 LOS QVATRO ARTES DE ELLA, IS 

^ CANTO LLANO. CANTO DE ORGAN O,CONT*AYtfT0. Mfr 
S YCOMPOSICION. 

EN CADA VNO DE ELLOS 

ABREV1ADA.EN VOILES 



CLARA INTELICEHCU. 



antci del Prologo. 

DEDICADO 

j A MARIA SANTISSIMA.NVESTB.A ABOGAa\ y 

Copceblda fin manchadepccado On jlnil^ii el Primer 

Inftiurc oc iu'Scr. 
Df XOS Ml;0^$ CANTOKtg.QT* FAT 



Hr 



POR SV AVTOR, 
R EL MAESTRO ANDRES LORENTE, 

KNATVRAL DB LA VILLA DE ANCHVELO, 

K Arcobilpado de Toledo .Gwduado en la Facukad de Artc* DOT It voi- 
K ucrtidad dc Alcald, Cominarlo del Santo Oficiodc Ull*tf<!}ondc To. 
BC Udo JUdoucro.y Orgtoifra dc la Iglcfia Majittrtl ac S4ufto 

$ y Pallor dc h Villa dc Alcalt 

j dc Hcnarcs. 

*$ CON LtCENCiA. 

% tn AlcaUdc Hcnarcs. n la Imprcnta dc Nicblii dc lamarcs, 

Mcrcadcr dc LIbroi.Anodc 1671. 



Lorente El por qu6 de la raiislca. Alcal&, 1672. 
Portada, reducida 



424 



XVIII LITERATOS DEL REINADO DE FERNANDO VII 

Tenia Arriaza la costumbre de ir a tomar por las tardes caf6 o choco- 
late con varios amigos en el Cafe del Principe, saloncito que ocupa hoy la 
Contaduria del Teatro Espanol. Aquella tertulia f u6 creciendo poco a poco, 
y en los liltimos afios de este periodo era tan numerosa, que puede decir- 
se concurrian a ella todos los literatos de Madrid, especialmente los j6ve- 
nes. Era el Parnasillo. 



163. Don Alberto Lista: La Casa de Education o Cole- 
gio de la ca/Ie de San Mateo. Sus alumnos famosos, espe- 
cialmente Espronceda. La Academia del Mirto. Don Alber- 
to Lista cant6 la victoria de Bailen, poco felizmente por cierto; pero al apo- 
derarse los franceses de Sevilla se acomodo al yugo, figurando entre los 
afrancesados. Menndez Pelayo (Historia de los Heterod.; T. Ill, pAg. 334) 
insinu6 que por entonces fu6 tambten francmason, y que la Sociedad de 
Beneficencia, en que Iey6 su oda El triunfo de la tolerancia, no era sino 
una de las dos logias establecidas en Sevilia durante la dominaci6n france- 
sa, siendo la citada composition y la que titulo La Beneficencia de ideas y 
sabor mas6nicos. El obispo de Cadiz Calvo y Valero consulto sobre este 
punto a los discipulos de Lista que sobrevivian en 1888 entre ellos el 
obispo de Tuy Sr. Hue , y contestaron que s61o habian notado en D. Al- 
berto una fe cat61ica tan profunda como su piedad y virtudes sacerdotales; 
a la vista de estos testimonios, Men6ndez Pelayo se ratified en lo que habia 
escrito, manifestando que el Lista que fu6 a Cadiz en 1837 a dirigir el 
Colegio de San Felipe distaba mucho del Lista de 1812, y que se habia 
retractado de sus ideas de entonces (1). 

Emigrado en Francia (1814), volvi6 a Espana muy pronto (1817), y fu6, 
previa oposicion, profesor de Matematicas en el Consulado de Bilbao. Del 
20 al 23 vemos a D. Alberto Lista moverse en tres direcciones distintas; 
de dos de ellas ya hemos hablado: el periodismo y la cdtedra del Ate- 
neo (2). Nos queda otra muy importante para la historia literaria: su profe- 
sorado en el colegio particular de la calle de San Mateo, de Madrid, y que 
suele ser llamado por los bi6grafos de Espronceda Colegio de San Mateo, 



(1) Vease Le6n y Dominguez. Recuerdos gaditanos Cadiz, 1897. 

(2) El Ateneo que funciono de 1820 a 1823 no es el actual. El primitive, a que nos referimos ahora, 
fug fundado (14 de Mayo de 1820), como Sociedad Patrtdtiea y Liter ana, "para discutir tranquila y amisto- 
"samente cuestiones de Legislaci6n, de Politica, de Economia, y en general de toda materia que se recono- 
ciera de publica utilidad, a fin de rectificar sus ideas los individuos que lo compongan, ejercitandose al 
"mismo tiempo en el dificil arte de la oratoria, llamar la atencibn de las Cortes o del Key con representa- 
ciones legales en que la franqueza brillase a la par del decoro, y, por ultimo, propagar por todos los medios 
"los conocimlentos littles*. Sostuvo doce catedras publicas, en sus secciones se discutia de todo, especial- 
mente de politica, fu6 consultado por las comisiones de las Cortes sobre algunos puntos, v. g., el C6digo 

425 



SALCEDO ~ LA L1TERATURA ESPAftOLA - TOMO HI 

aunque su titulo era Casa de educacidn (1). Dirigia el Colegio el presbite- 
ro D. Juan Manuel Calleja; los partes trimestrales que daba del alumno 
Espronceda acreditanle de sagaz conocedor de las condiciones de los ni- 
nos puestos bajo su direcci6n y de sincere en cuanto decia de ellas a los 
padres; siendo el gran poeta de catorce afios, Diaz Caneja escribia de 61: 
"En cuanto a aplicaci6n es flojo, y sin embargo aprovecha, por tener un 
"talento muy despejado". "Estudia poco . . . Est malogrando el talento 
"delicado que debe a la naturaleza". . ., etc. Muchos anos despu6s de la 

muerte de Espronceda escribia Valera: "Su enten- 
dimiento era grande, pero le falt6 colegio". Parece 
como que el pedagogo se justificaba por anticipa- 
do de la inculpation del critico; no le falt6 cole- 
gio, sino aplicaci6n en el mismo, lo que para el 
resultado es igual. Don Jose Gomez Hermosilla 
y Don Alberto Lista eran profesores en la Casa 
de educacidn (2). Ademas de Espronceda fueron 
alumnos Ventura de la Vega, Patricio de la Esco- 
sura, el Marques de Molins, el Conde de Cheste. 
etcetera. Todos conservaron siempre el sello cla- 
sico impreso por el c61ebre colegio; aun siendo 
algunos romanticos, y aun corifeos del romanti- 
cismo, no dejaron por eso de ser cl&sicos. 

De 1823 hasta 1826 (?) funcion6 la Academia 
del Mirto, a que concurrian varios alumnos del 

Colegio entre otros Espronceda, que alii Iey6 sus primeros ensayos , 
y que dirigia D. Alberto Lista; su espiritu era enteramente ctesico, y, aun 
ms concretamente, horaciano (3). De esta Academia conserve los papeles 




Espronceda 

(1810-1842) 



Penal, tomo a su cargo la enseftanza de la Musica y dio algunos magmficos conciertos vocales e mstrumen- 
tales. En 1823, siendo su presidente el general Castanos, fu6 clausurado de orden del Gobierno, y recogi- 
dos sus papeles en el Archive de Palacio, donde se hallaron algunos en 1880 (Vease "Rafael M de Labra, 
El Ateneo, A/ofas hist6ricas Madrid, 1906") Este libro resume cuanto importante se habia escrito antes 
sobre el Ateneo de Madrid 

(1) Los recibos y partes trimestrales que se conservan, referentes a Espronceda, rezan Casa de edu- 
cacibn, establecida en la calle de San Mateo, bajo la direccidn del presbttero D Juan Manuel Calleja 

(2) Segiin D. Eugemo de Ochoa, Lista regenteaba las catedras de Matematicas, Histona y Humani- 
dades La Preceptiva literaria debia de estar a cargo de Hermosilla. 

(3) De las cuatro poesias que se conservan de Espronceda en las actas de la Academia, todas clasicas 
por su fondo y por su forma, hay una imitaci6n directa de Horacio, por cierto muy mala 

Feliz el que apartado 
De los cuidados, cual la antigua gente, 
Labra el campo heredado, 
Y en el pecho nmgun cuidado siente, 
Ni la trompa guerrera 
Ni el mar airado el corazdn le altera. 



426 



XVIII ~ LITERATOS DEL REIN ADO DE FERNANDO VII 

D. Alberto Lista, y hoy los posee el Marqu6s de Jerez de los Caballeros, 
quien di6 cuenta de su contenido en su discurso de recepci6n en la Sevi- 
llana de Buenas Letras (3"Enero-1897), a que contest6 Rodriguez Marin, 
ilustrando, como 61 sabe hacerlo, el interesante tema (1). Segiin D. Patri- 
cio de la Escosura (2), la Casa de education de la calle de San Mateo fu6 
cerrada de real orden a fines de 1823. No es inverosimil en tales dias; pero 
la persecuci6n no debi6 de ser muy violenta cuando en el mismo ano 
de 1823 abria Lista otro colegio, este bajo su direction, en la calle de Val- 
verde, a que tambten concurri6 Espronceda, y.que duro hasta 1826. Para 
terminar lo referente a Lista diremos que en este periodo public6 Colec- 
cidn de hablistas, sus Poeslas (1822), suplemento a la Historia de Ma- 
riana (1828), traduccibn de la Historia Universal del Conde de Segur (1829), 
y compuso nuevas poesias, algunas de las cuales aparecieron en la se- 
gunda edicidn de las mismas (1837). 

164. Reinoso. Reinoso public6 en 1816 el Examen de los deli- 
tos de infidelidad a la patria imputados a los espanoles sometidos bajo la 
domination francesa. Menendez Pelayo censura duramente esta obra 
(Heterod. y lII), viendo en ella un colmo de servilismo. En realidad no es sino 
una def ensa de los espanoles que, sin ser realmente afrancesados, no aban- 
donaron sus pueblos al ocuparlos los franceses, habiendo de prestarles los 
servicios imprescindibles para no ser fusilados por los invasores. En 1815 
la Sociedad Econ6mica de Sevilla le confi6 la catedra de Humanidades; a 
este profesorado corresponden el discurso sobre la Influencia de las Be- 
llas Letras en la mejora del entendirniento y rectification de las pasiones, 
y un curso filosbfico de Literatura que dejo inedito. A esto y algunas poe- 
sias rediicese su labor literaria en este periodo; dedic6se principalmente a 
estudios administrativos, mereciendo justo aprecio lo mismo del gobierno 
liberal que del realista de la d&cada ominosa. En 1827 le nombr6 el Rey 
primer redactor de la Gaceta, y poco despuSs presidente de la Comisi6n de 
estadistica general del Reino. 

165. Soil's. El modestisimo D. Dionisio Solis sigui6 en su oficio 
de apuntador, traduciendo excelentemente tragedias y comedias francesas, 
refundiendo obras de nuestro teatro cldsico y componiendo algunas origi- 



(1) Impresos ambos discursos en Sevilla (1697) Los extracta Cascales: Don Jos6 de Espronceda, Su 
vida y sus obras Madrid, 1814 Pag. 130 y siguientes. 

(2) Recuerdos literarios, Remimscencias literarias. Articulos en La Hustraci6n Espaftola y Ameri- 
cana (8 y 22 de Febrero de 1876), Refi6rense a Espronceda. 

427 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 



LIBROS DEL SIGLO XVII 



s* 



VERDADERA S! 

RELACIONI 

Y MANIFIESTO | 

APOLOGETiCO,DE LA ANTiGVEDAD *{ 
DE LAS BATV*E,CAS, | 

Y SV DESCVBRlMttNTO. I-** 

% 

QOMFVESTO *PQR EL BACHILLEK THOMAS f& 

Gonzalez rfr tAannel^CUrigd Prett>yteroMti*o del Lugar ^ 
^ /^ ^ttcrca. ' -^f 

DED1CASE c. 

? 

AL EXCELENTISSIMO SENOR DON ANTONIO j* 
Toit((o,Duqi:c dc A '- tf '- ^ 




5^ 

^,S 



COM PRIVILEGIO, 



En Madud: Por Antonio de Zafra > Cnado dc fu MageOad: |JJ 



Gonz&lez Relacidn. . . de las Batuecas - Madrid, 1693 
Portada, reducicla 



428 



XVIII - LITERATOS DEL REINADO DE FERNANDO VII 

nales que no llegaron a representarse. De su honradez y modestia ejem- 
plares da testimonio este hecho: compuso una tragedia, Dona Blanco, de 
Borbdn, y Gil de Zcirate le Iey6 otra del mismo argumento que habia es- 
crito sin tener noticia de la de Solis. fete proclamo en seguida que la suya 
no valia nada en comparaci6n de la Zdrate.Zarate dijo muchas veces a Hart- 
zenbusch que la Blanca de Solis era acaso la tragedia espanola mejor ver- 
sificada. Y Hartzenbusch se preguntaba: "Por qu6 este modo de hacerse 
"justicia reciprocamente no ha de ser general entre las personasde talento?" 
Solis tom6 las armas por la patria en la guerra de la independencia, y fue 
prisionero en la batalla de Ucles; debi6 la libertad a su mujer la actriz Ma- 
ria Rivera. En 1823 acompanb a Cdiz al gobierno liberal, lo que le valid 
un confinamiento en Segovia. Aunque traspuso el limite de este periodo, 
s61o vivi6 del siguiente hasta Agosto de 1834, que muri6 en Madrid obscu- 
ramente. Su carrera es demostracidn de que no bastan el talento y el traba- 
jo unidos para brillar en el mundo. Quizes sucedio a Solis lo que decia Va- 
lentin Gomez: "Si no empiezas por apreciarte y tenerte en mucho, no es- 
peres que los dems te aprecien y tengan en algo". 

166. SOTUOZQ. Don Jose Somoza tuvo que sufrir de los franceses, 
que le hirieron de un bayonetazo, y de los realistas, en 1814, que le proce- 
saron por haber recibido una carta del arcediano Cuesta, emigrado en Pa- 
ris, y en 1824 por haber sido jefe politico de Avila durante el Trienio. Por 
cierto que esta ultima vez le metieron en la carcel que habia el mejorado 
durante su jefatura; pero con tan mala fortuna para el, que estando la cr- 
eel abarrotada de presos, hubieron de encerrarle con su hermano en la car- 
bonera. 

167. Blanco White. Ya quedo apuntado c6mo Blanco White 
resucito en Sevilla el Semanario Patriotico, de Quintana, y que, enojado 
con el Gobierno, lo suprimio. En Cadiz, acosado por la dificultad de bus- 
carse medios de subsistencia, y, ademas, impulsado por el deseo de legiti- 
mar los hijos que tenia, cosa imposible en Espana dado su caricter sacer- 
dotal, resolvi6 trasladarse a Inglaterra. Asi lo hizo, fundando en Londres El 
Espanol que, si en sus primeros mimeros pareci6 continuation del Semana- 
rio Patridtico por sus tendencias liberates, convirtiose pronto en el m&s fu- 
ribundo enemigo de Espana defendiendo la causa de los separatistas ame- 
ricanos. "Su aversion a todo lo espanol escribio Alcald Galiano Heg6 
a a ser verdadera mania. Siendo sacerdote y canonigo confes6 que habia 
"sido incredulo y ateista, o poco menos, y declarandose convertido al cris- 
"tianismo, lo fu6 a la secta protestante, llamada iglesia anglioana, mos- 

429 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

"trdndose de la fe catblica violento contrario. En varias de sus obras dej6 
"senates de su odio a su patria y religi6n antiguas. En punto a literatura, 
"neg6 que hubiese en Espafia poesia digna de llamarse tal, y aun pas6 al 
"desvario de decir que, por varias razones, ni podia haberla". Fue tan 
enemigo del Catolicismo que, cuando en 1829 se concedi6 a los catdlicos 
la tolerancia de culto y los derechos civiles, Blanco White, entonces ya 
pastor y beneficiado anglicano, se distingui6 entre los mds sanudos adver- 
saries de aquella emancipaci6n. Las cuestiones religioso-politicas deriva- 

das de la emancipaci6n de los cat61icos le 
hicieron abandonar el anglicanismo y abra- 
zar la secta de los unitarios, que no admite 
la Santisima Trinidad. Blanco White conser- 
v6 amistad y sostuvo correspondencia con 
varies de sus amigos espanoles, entre ellos 
D. Alberto Lista. 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 




Ex libris de la Condesa de Campo 
de Alange. 



168. Maury. De muy distinto ca~ 
rcter moral que Blanco White fu6 D. Juan 
Maria Maury, a pesar de tener con el la se- 
mejanza de su perpetua emigraci6n. Diputa- 
do en las cortes de Bayona, Maury se afran- 
ces6, y hubo de emigrar a Francia, donde 
residio ya toda su vida; pero lejos de odiar 
a Espafia como Blanco, amola siempre como 
a su madre perdida, y su alegria en Paris era 
tratar con espanoles, vivir entre espanoles, 

y, cuando podia, hacer a Espana una escapada. En 1810 public6 en Madrid 
Eloisa y Abelardo, epistola heroica, imitation de Pope. En 1826-27 dio a 
luz en Paris L Espagm Poetique, coleccibn de poesias castellanas con 
disertaciones criticas y articulos biograficos que contribuy6 poderosamente 
al conocimiento y estima de nuestros poetas en Francia, y, por tanto, en 
Europa. 

169. El Duque de Frias. Don Bernardino Fernandez de Ve- 
lasco, Conde de Haro, primero, y despu6s Duque de Frias y de f Uceda, 
Marques de Villena, nacido en Madrid (20Julio~1783), debi6 a su rango in- 
gresar en la Academia Espanola (1. Abril-1803), pues su primera poesia 
publicada lo fu6 en 1807: la oda a Enrique Pestalozzi, que habia leido ma- 
nuscrita, en el cafe de la Fontana de Oro, a Moratin, Arriaza, Gallego y 
otros poetas que sin duda se maravillaron profundamente de que aquel 



430 



XVIII - LILERATOS DEL RE1NADO DE FERNANDO VII 

academico supiera escribir bien (1). Era entonces el Conde de Haro oficial 
de Caballeria, y, como tal, se bati6 por la causa nacional en laguerra con- 
tra los franceses, desoyendo los consejos de su padre, que fu6 de los pocos 
grandes que se afrancesaron, y de su preceptor Andiijar, a quien estimaba 
mucho. El future Duque les contestaba, como dijo en una de sus odas: 

Cuando ocupa la patria el extranjero, 
La causa nacional s61o es la justa. 

Tuvo que sufrir luego del gobierno absolutista, por ser liberal, aunque 
muy templado, y durante el sitio de Cadiz comenzd la serie de odas, de 
epistolas, sonetos, etc., todo de corte cldsico; pero no con los fiitiles argu- 
mentos que trataban los clasicistas del siglo xvm. 

Nadie puede leer hoy todas las poesias del Duque, pero hay trozos de 
ellas que no se borrarSn de la memoria, siquiera sea por su importancia 
hist6rica. Tal sucede con el p&rrafo dedicado a la emancipaci6n de Ame- 
rica en la oda leida en la Academia de San Fernando, y que hizo llorar a 
Fernando VII, ya moribundo: 

jGentes que alzais incognita bandera 
Contra la madre patria' En vano el mundo 
De Colon, de Cortes y de Pizarro 
A Espafta intenta arrebatar la gloria 
De haber sido espaftol, jamas las leyes, 
Los ntos y costumbres que guardaron 
Entre oro y plata, y fntre aroma y pluma, 
Los pueblos de Atahualpa y Motezuma, 
Y vuestros mismos padres derribaron, 
Restablecer podr6is odio, venganza, 
Nos jurar6is cual prfidos hermanos, 
Y ya del indio esclavos o seflores, 
Espafloles ser6is, no americanos. 
Mas ahora y siempre el argonauta osado 
Que del mar arrostrase los furores, 
Al arrojar el ancora pesada 
En las playas antipodas distantes 
Ver& la Cruz del G61gota plantada, 
Y escuchard la lengua de Cervantes. 



(1) El Marques de Molins (Nottcias sobre la inda y obras del Duque de Frias Tomo III, pag. 365 y 
slguientes de las Obras del Marques de Molins) habla de una elegia compuesta con motlvo de la muerte de 
su primera esposa, ocunida el 17 de Enero de 1803, y de unos ensayos dramaticos, pero afiade. de esto se 
ha perdido hasta el rastro. 



431 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

El 17 de Enero de 1828enviud6 el Duque de Frias por segunda vez, 
y este triste suceso fue venturoso para las Bellas Letras, pues la Corona 
fiinebre que se hizo a la Duquesa es la mejor colecci6n de poesias publi- 
cada en el reinado de Fernando VII. 



170. Los literates que florecieron en este reinado. Bur- 
gos. El clasicismo manifestdbase, no s61o por la inspiration de la poe- 
sia castellana, sino por las numerosas traducciones e imitaciones directas 
de los autores antiguos. El grupo de traductores es copioso y selector Her- 
mosilla tradujo La Iliada, Perez del Camino las poesias de Virgilio, Catu- 
lo y Tibulo, etc. Merece mencion especial, como traductor, D. Javier de 
Burgos, nacido en Motril (22 Oct.-1778), afrancesado, influyente funciona- 
rio en este periodo, mediano poeta original, y que en 1819-21 public6 una 
versi6n completa de Horacio, distribuida en cuatro tomos (I y II Odas, 
III Stiras y IV Epistolas) (1). El sarcastico Gallardo dijo de Burgos que 
"habia hecho de Horacio flaco un Horacio gordo, y D. Andres Bello le 
"calific6 de d&bil traductor y excelente comentarista (Repertorio ameri- 
cano (1827), Menendez Pelayo, sin embargo, elogia la traduccion "En con- 
"junto dice este Horacio (aparte de alguna que otra interpretaci6n 
"mcis o menos discutible y de tal cual version no igual en m^nto a las res- 
"tantes) es el libro que ms honra a nuestros latimstas, la mejor traducci6n 
"de clisicos que poseemos, quizes la mejor de cuantas se ban hecho de 
"Horacio en lenguas neolatinas, una de las joyas mas preciadas y envi- 
"diables de nuestra moderna literatura" (2). 



171. Cabanyes. Su fama postuma. Elogios de Menendez 
Pelayo. Inadvertido pas6 en su tiempo, a pesar de que Quintana dije- 
se de el que superaba a cuantos versificaban a la saz6n en Espana, el 
poeta de Viilanueva y Geltrii D. Manuel Cabanyes; nacio 1808, fallecido 
el 16 de Agosto de 1833 , sin haber hecho en estos veinticinco anos, sino 
estudiar en Cervera y Zaragoza y publicar, pocos meses antes de morir 
Preludios de mi lira, colecci6n de composiciones clisicas (Barcelona, 1832) 
tituladas: La independencia de la poesia, Al oro, Al colera morbo, Fe~ 
licitacidn, A Cintio, La Misa nueua, A mi estrella, A Marcio, Al estio, Mi 



(U La segunda edition es de 1834 (edicion poliglota de Montfalcon, Lyon, por Luis Perm) La tercera 
de 1841 (Pans, Salva) La cuarta, de 1844, que puede considerarse como obra distmta por sus enmiendas y 
adiciones, es del mismo Burgos (Madrid, Cuesta) 

(2) Horacio en Espafta Tomo I, pag 154 

432 



XVIII - LITER ATOS DEL REIN ADO DE FERNANDO VII 

navegacidn, Colombo. Muy posteriormente se ban encontrado tres episto- 
las, dos odas, varias poesias sueltas y dos traducciones: una, de Mirra de Al- 
fieri, y otra de una homilia de San Juan Cris6stomo. La fama o gloria 
ha llegado tardia para Cabanyes. Hermosilla le trat6 como a un principian- 
te de buenas disposiciones, y puso a sus versos reparos gramaticales. El 
Diario de Barcelona (13-Mayo-1833) le dedico un articulo. Torres Amat 
otro en el Diccionario de escritores catalanes. En 1840, El Panorama, pe- 
ri6dico de Madrid, public6 dos poesias suyas, aunque sin su firma. La nom- 
bradia de Cabanyes empieza en 1858, con la publicaci6n de sus Produc- 
clones escogldas, a que precede Una pdglna de historla literaria, magistral 
estudio de Mil y Fontanals en que se analizan una por una sus odas, 
como si se iratase de un clasico. Menendez Pelayo le consagr6 otro estu- 
dio semejante en el Horacio en Espana. Don Victor Balaguer un discurso 
ante la Academia Espanola; monografias, el P. Eduardo Lianas y el poeta 
argentine Calixto Oyuelas. En 1890 se le ha erigido una estatua en su pue- 
blo natal. 

Todo lo merece Cabanyes: "... tenia lo que le falto a Moratin: ideas, 
"sentimientos y vida poetica propia. Imitaba los modelos antiguos con la 
"libertad del verdadero genio lirico. Su educaci6n literaria fue rica, fecun- 
"da, y para aquel tiempo muy variada. Conocia y admiraba las obras de 
"los corifeos del romanticismo, especialmente de Byron; pero eligi6 por 
"modelos a Horacio, Luis de Le6n, Alfieri, Francisco Manoel, y quiza Hugo 
"F6scolo, al cual en muchas cosas se parece". Fue ei Andres Chenier Cata- 
lan. Todas las odas de Preludios de mi lira son horacianas, excepto Colom- 
bo, que es un canto lirico o carme por el estilo de Los Sepulcros de Fosco- 
lo. En todas, a exception de una, prescindio de la rima, "anheloso de acer- 
a carse a la pureza helenica". "En general puro y correcto, es, a veces, atre- 
"vido, pero con felices atrevimientos en el lenguaje". "Sus odas ofrecen 
"gran variedad de tonos y argumentos, dignos y elevados siempre". "Los 
"endecasilabos A Cintio son una "composici6n admirable y amarguisima, 
"del genero de Leopardi, cuyos cantos de seguro no conocia el poeta de 
"Villanueva y Geltni. La penosa impresi6n que tales versos dejan en el 
"mmo disipase con La Misa nueua, verdadero himno sacro digno de Man- 
"zoni, aunque compuesto en forma horaciana". "iQue hombre y qu6 poe- 
"ta . . . ! |Un estudiante muerto a los veinticinco anos, que pas6 olvidado y 
"desconocido, sin que ninguna voz viniese a alentarle . . . capaz de rejuve- 
"necer la antigiiedad y de infundirla un aliento nuevo, como Chenier, 
"como Foscolo, como Leopardi, como Shelley! Y en una 6poca que se jac- 
" taba de clasicismo, muchas veces falso y de segunda mano . . . Las belle- 
"zas de Cabanyes no son de las que hieren y deslumbran a ojos profanos. 

433 

SALCEDO La Ltteratura Espaflola. - Tomo tlL * 



SALCEDO-LA LHERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 



"Su patria olvid6 a ese purisi- 
"mo ingenio que Roma y Ate* 
*nas hubieran adoptado por 
"hijo suyo" (1). 

172. Martinez de la 
Rosa. Don Francisco Mar- 
tinez de la Rosa naci6 en Gra- 
nada (10-Marzo-1787). Muy jo- 
ven regente6 catedras en la 
Universidad granadina, donde 
habia estudiado, y disfrut6 de 
gloria literaria local con jugue- 
tes como El Cement erio de 
Momo. La guerra de la inde- 
pendencia lo Ianz6 a las agita- 
ciones politicas y puso de re- 
lieve sus aptitudes literarias. 
Alcanz6 la popularidad con 
sus solemnes y exaltadas aren- 
gas en las Cortes; quiso emu- 
lar a Quintana con su canto 
Al segundo sitio de Zaragoza; 
di6 al teatro La viuda de Pa- 
dilla (1814), tragedia de argu- 
mento hist6rico y politico, de 
un ardiente liberalismo, nada 
semejante a las ideas y al sen- 
tir popular que impulsaron el 
levantamiento de los comune- 
ros, y que acaba suicidindose 
la protagonista; compuso tarn- 
bien, y fue recibido con agra- 

do por el piiblico de Cadiz un juguete c6mico en prosa, corte moratiniano, 
titulado Lo que puede un empleo. La reaction de 1814 llevo a Martinez de 
la Rosa al Penon de la Gomera, lo que aumento con aureola de martirio 
su popularidad, ya grande entre los liberales, y que vino a perder, como 
Castelar en 1873, cuando triunfante su partido en 1820, honradamente 



LIBROS DEL SIGLO XVIII 
ENSAY O 

DEUNABIBLIOTECA 

ESPAfiOLA 

DE LOS MEJORES ESCRITORES 
DEL REYNADO 

DE CARLOS IIIo 

POR D.JVAN SEMPERE r GVARWOS, 

o rfe foj Rtatct Constp* , Socio de Mertto 
b Rtal Socudad Economic* de M&drid > 
y 3*n*im A i* Cam j Ettad* <W 
Ex*.** Scnor Marques de VilUna. 

TOMO PRIMERO. 



CON LICENCtA 
EN MADRID EW LA IMPRENTA REAL. 

MDCCtXXXV. 

Sempere y Guarmos Ensayo de una Blblioteca,t. I. 

Madrid, 1785 - Portada 



(1) Este parrafo es extracto del citado estudio de Menendez Pelayo. 



434 



XVIII" LITER ATOS DEL REIN ADO DE FERNANDO VII 

asustado de los excesos revolucionarios, quiso poner freno a la m&quina, 
o conciliar la libertad en el orden, resultando asi el primer moderado, o 
Rosita la pastelera como le apodaron los exaltados. For sus ocupaciones 
politicas no dej6 de cultivar las letras, y en 1821 fu6 aplaudido por su co- 
media La nina en casa y la madre en la mascara, en romance octosilabo 
como El viejo y la nina y La Mojigata. Esta comedia quedo de repertorio 
mucho tiempo. , 

La nueva reacci6n de 1824 impuso a Martinez de la Rosa una emigra- 
ci6n de ocho anos en Paris. Alii se mantuvo alejado de sus correligionarios, 
sin tomar ninguna parte en sus conspiraciones, confiando en que las exage- 
raciones contrapuestas de realistas y liberates impondrian al cabo el justo 
medio en politica. La semejanza de su actitud con la de Castelar, en nues- 
tros dias, salta a la vista. En Francia se consagrd enteramente a las letras; 
alii escribio al Duque de Frias, para la corona funebre de la Duquesa, la 
Epistola que comienza: 

jDesde las tnstes margenes del Sena, 
Cubierto el cielo de apinadas nubes, 
De nieve el suelo y de tristeza el alma, 
Salud te envia tu mfehz amigo, 
A ti mas infeliz' . . 



Alii publico (1827) sus Obras Literarias, casi completes; dos de sus tomos 
contienen la Pottica, poema didActico por el estilo del de Boileau, que de- 
bid de escribir anos atrs, pues no se advierte rastro ninguno de la lectura 
de Schlegel y de Manzoni, que tanto influy6 poco despues, o quizes ya es- 
taba influyendo, en la modificaci6n de sus ideas. La Po&tica es una copia 
de Boileau la de Luzn es de harto mas amplio espiritu , bien escri- 
ta, con naturalidad y elegancia. Alii, finalmente, fu6 aplaudido en el teatro 
de la Porte-Saint Martin (1829), su drama hist6rico Aben-Humeya, de que 
habr que tratar en el periodo siguiente, cuando vertido al castellano se 
represent6 en Madrid. En Paris escribi6 tambten y publicb La Conjuracidn 
de Venecia (1830). 

Ya residiendo en Madrid, y en la noche del 3 de Febrero de 1832, es- 
tren6 el Edipo, su tragedia clisica tan discutida. Don Manuel Tamayo Ileg6 
a decir que el Edipo de Martinez de la Rosa acaso sea superior al de S6fo- 
cles. Men6ndez Pelayo que tanto puede compararse aquel con 6ste, como 
una estatuita de Pradier con la Minerva de Fidias. El P. Blanco quiere 
adoptar una posici6n intermedia, diciendo que con el Edipo se puso de gol- 
pe Martinez de la Rosa sobre cuantos escribieron tragedias cldsicas antes 

435 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

que 61. El verdadero justo medio este, a nuestro entender, en Menendez 
Pelayo, que dice: 

"Cuanto puede hacer el buen gusto y el entendimiento de un hombre 
docto, laborioso, perspicaz y correcto, otro tanto se admira (o digimoslo 
mejor, se estima) en el Edipo de Martinez de la Rosa. De todas las imita- 
ciones modernas, es la menos infiel a la letra, ya que no al espiritu de S6~ 
focles, la mis descargada de accesorios extranos, la mds sencilla, y por lo 
tanto la mejor. Fue gran triunfo conmover a un piiblico como el nuestro, 
con el eco de las tumbas de Tebas. Los dos ultimos actos de Voltaire sacan, 
a mi entender, ventaja a los de Martinez de la Rosa; pero en el conjunto 
lleva 6ste la palma. AMdase que no hay obra alguna de Martinez de la 
Rosa en que 6ste pusiera mis esmero de diction que en Edipo, ni volvi6 
en su vida a hacer versos tan llenos y numerosos como aquellos que co~ 
mienzan: 

"Respired, job Tebanosl, ya los dioses . * 

O bien aquellos otros: 

*. . . Ya tocaba 
Del pante6n el ultimo recmto. 

Todo esto y cuanto se diga en elogio del arte exquisite con que el poe- 
ta alcanzb a dar interns de drama moderno a un tema tan vetusto, flor mar- 
chitada por tantas manos; todo esto digo, me parece justo, y aun se me 
antoja pequefia loa. jPero entrar en comparaciones con S6focles! Dios me 
libre de tal profanaci6n. No conozco intento ms absurdo que el refundir 
una obra perfecta. La tragedia griega es admirable, no imitable . . . 

Martinez de la Rosa creia de buena fe que su tragedia era clsica; pero 
c6mo ha de ser griega una tragedia llena de rasgos sentimentales? iQu6 
Edipo es ese que nos habla de su sensible pecho, como si fuera un pisaver- 
de educado en un colegio de Paris? Y el coro, expresi6n del sentido moral 
en la tragedia lirica, eco de la voz de Dios en la voz de las muchedumbres, 
eiusi6n del sentimiento religioso del poeta, personaje impersonal (si vale 
la frase) y que, sin embargo, tiene un alma tan individual como cualquier 
otro de la tragedia, a que se queda reducido en Martinez de la Rosa sino 
a un accesorio de ornato, a unas coplillas mis o menos dignas de la grave- 
dad trgica? Y a aquel divino Tiresias, tan sobrenatural y de tan misterioso 
y portico destino, iquten le reconocera bajo los pomposos arreos y las no 
menos pomposas tiradas de versos del Sumo Sacerdote de Martinez de la 
Rosa? <JY quten diri que 6ste Heg6 a entender la obra que imitaba, cuando 

436 



XVIII - LITERATOS DEL REINADO DE FERNANDO VII 



le vea arrancar de cuajo todo el 
episodic de Cre6n, una de-las vio- 
lencias que m&s justifican la fata- 
lidaddeEdipo?" 

173. Mora. Don Jose 
Joaquin de Mora naci6 en Cddiz 
(10-Enero-1783). De muy nifio 
aprendi6 el francos y el ingles, y 
se distingui6 por su amor al es- 
tudio de la bellas Letras. Curs6 
leyes en Granada, y en 1806 re- 
genteaba en esta Universidad la 
ctedra de L6gica, contando en- 
tre sus discipulos a Martinez de 
la Rosa. La guerra de la indepen- 
dencia convirti6 a Mora en sol- 
dado de Dragones de Pa via, y 
ya siendo alferez cay6 prisionero 
(Marzo-1810); como tal estuvo en 
el Dep6sito de Autiin hasta la 
conclusi6n de la guerra, y alii 
cas6 (19-Enero-1814) con Fran- 
cisca Delanneux, hija de un hujier 
del Juzgado, nacida el 10-Agos- 
to-1791, y mujer ilustrada con ap- 
titud para la ensefianza, como 
acredit6 coadyuvando eficazmen- 
te a las empresas pedag6gicas de 
su marido en America (1). 

En el mismo ano de su ma- 
trimonio recobr6 la libertad, y en 
Cidiz tradujo y public6 el opiiscu- 



LIBROS ALEMANES DEL SIGLO XVIII 



a I a t f) e c . 



*4 Cervantes POO $Urlaa, 




IS o r I t ft, 



ici 



Cervantes La Galatea (en alem&n). 
Berlin, 1787. Portada. 



(1) Sobre este matrimonio vease El casamiento de D. Jo&6 Joaquin de Mora en Autun, en 1814, 
segtin las actas originates, por Camilo Pitollet, en la Revista de Archwos, Septiembre y Octubre de 1908. 
La poca (25 de Febrero de 1887) di6 cuenta del fallecimiento de Fany Delanneux, viuda de Mora, ocunida 
en Madrid el dia anterior La mejor biografia de Mora es Don Jost Joaquin de Mora. Apuntes biograficos 
por Miguel Luis Amundtegui. Santiago de Chile, 1888 En la parte relativa a sus primeros aflos el erudito 
chileno sigue a Ferrer del Rio Necrologia de Mora, en La America, de Asquenno (niim.21,tomo VIII, 1864) 
El Diccionario Universal, de Mellado (1848), tomo V, pag. 280, trae tambien una breve noticia biografica. 



437 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO HI 

lo de Chateaubriand Bonaparte y los Borbones. En Madrid fund6 la Cro~ 
nica cientifica y literaria, revista bimensual donde Gil y Zarate y otros mu- 
chos hicieron sus primeras armas, y el con Alcala Galiano sostuvo, contra 
los esposos Bohl de Faber la celebre po!6mica en defensa del clasicismo. 
A instancias de Maiquez tradujo la tragedia Nino II, de Carlos Brifaut (1), 
estrenada en el Principe (4-Junio-1818) (2). Arregl6 tambten la comedia de 
N6ricault Destouches, Le tambour nocturne o Le Marin deuin con el titulo 
de La Aparicion y el Marido, y Los Huespedes o el barco de vapor, igual- 

mente de una comedia francesa de Ricard. Con la 
revolucion de 1820, hizo Mora poHtica y liberal 
su revista, y la substituyo, en el mismo ano, por 
El Constitutional, escribiendo asimismo en El 
Eco de Padilla. Tradujo Las Jouenes, de Boni- 
lly (3) y el Ensayo sobre las preocupaciones, del 
Baron de Holbach. Emigrado en 1824, encontro 
en Londres a Blanco White, y colaboro con el en 
sus publicaciones contra Espafia y a favor de los 
separatistas de America. Llamado por Rivadavia 
a Buenos Aires, residio en la Argentina desde 
Febrero de 1827 hasta el mismo mes del siguien- 
te ano, defendiendo al citado presidente en la 
Cromca politica y literaria, mientras su mujer di- 
rigia el Colegio Argentine, casa de educaci6n para 
sefioritas (4). Caido Rivadavia, paso a Chile; alii 

dirigio El Mercurio Chileno; redact6 la constitution de 1828; estreno El 
marido ambicioso (18-Septiembre-1828), arreglo hbernmo de Le mart am- 
bitieux, de Ricard; fund6 otro colegio de senoritas, como el de Buenos 
Aires, dirigido por su mujer, y el Liceo de Chile, subvencionado por el Go- 
bierno, y uno de cuyos objetos, ademas de la difusi6n de la cultura, era 
restaurar, o, mejor dicho, instaurar en Chile el uso correcto del castellano. 
Granje6se Mora muchos y fervorosos partidarios y la protecci6n decidida 
del partido dominante; pero, por lo mismo, los otros partidos (conserva- 




Bernardino Rivadavia. 

(1780 - 1845) 



(1) Es cunosa la histona de esta tragedia Brifaut la escribio, haciendo a Felipe II su protagomsta, y 
poniendo la acci6n, naturalmente, en Espana Napoleon no quiso que se representase asi, temeroso de mo- 
lestar mas a los espaftoles que tenia tan irritados, y entonces Bnfaut convirti6 a Felipe II en Nino II y a 
Espana en Asiria. 

(2) "La obra dice Cotarelo tuvo exito fabuloso con grandes entradas, pero duro pocos dias, por- 
que la dehcada salud del mtrprete no le permitiu un trabajo muy seguido" 

(3) Juan Nicolas Bonilly gozaba entonces de gran predicarnento Aftos despues decia Federico Souhe 
". . fastidioso como una novela de Bonilly" 

(4) Con Mora colaboraba en la Cromca el napohtano Pedro de Angehs, y la mujer de Angells con 
}a de Mora en la direccion del colegio. 



438 



XV 111" LITER ATOS DEL REIN ADO DE FERNANDO VII 



GRABADOS DEL SIGLO XVIII 




Don Nicolas Antonio, aittor de la "Biblioteca Hispana". 

(De^un grabado de Selma, hecho en Madrid en 1788) 



439 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

dor y federal) se le pusieron enfrente. En el conservador habia, ademis, la 
prevention contra las ideas y doctrinas ensenadas en el Liceo, sospecho- 
sas por lo menos para la religi6n cat61ica. Murmurdbase de que mientras 
el Gobierno daba 18.400 pesos anuales a un colegio particular, usufruo 
tuado por su principal periodista, tenia desatendido el Institute National. 
Mora se defendia de estos ataques, no s61o con violencia, sino satirizando 
cruelmente a sus adversaries. 

Para contrabalancear la creciente influencia de nuestro gaditano, lie- 
varon los conservadores a Chile al francos Pedro Chapuis, quien fund6 un 
peri6dico, El Verdadero Liberal, y el Colegio de Santiago dirigido por una 
sociedad de profesores de Paris; ni se olvid6 el establecimiento de otro 
colegio de sefioritas enfrente del de la mujer de Mora, fiste se desbord6 
entonces: sus articulos pintaban a los profesores parisienses la colonia 
de sabios, decia el como una comunidad de jesuitas, enviada por Car- 
los X, para acabar con la libertad chilena. No bastandole la prosa, fustigaba 
a sus contrarios con versos como 6ste: 

Me dicen que un franchute pedantesco 
me ha lanzado un brulote de inmundicias, 
y como soy cristiano, lo agradezco 

Dicen a mas que el tal es un iachenda 
amasijo de orgullo y de ignorancia, 
que vende educaci6n en una tienda. 



Triunfaron, para desgracia de Mora, los conservadores (1830), acaban- 
do con eso la subvenci6n de los 18.400 pesos. Pero el director del Liceo 
no di6 su brazo a torcer, y sigui6 atacando sanudamente a los franceses, 
acus&ndoles en un discurso inaugural de corruptores del castellano, lo que 
origin6 una acre potemica de Mora con D. Andres Bello; y no contento, 
hizo al Qobierno furibunda oposici6n politica, llegando a excitar a los 
militares a sublevarse. El 13 de Febrero de 1831 fu6 Mora preso; los peri6- 
dicos ministeriales le llamaban el infame Mora, espia del gobierno espa- 
nol y otras lindezas. Desterrdronle a Lima, donde hal!6 excelente acogida, 
fund6 el Ateneo del Peru, ejerci6 la abogacia y no ces6 de escribir sdtiras 
y de conspirar contra el gobierno de Chile. Asi estaba este hombre singular, 
cuando muri6 en Espana Fernando VII. 

Mora, como literato, pertenece al siglo xvm. Sabia mucho. Secuaz de 
los enciclopedistas en cuanto a la doctrina, era espanolista, no castizo, sino 
nimio en el leguaje. Buen gramitico, aunque inferior a Bello. Versificador 

440 



XVIII" LITER ATOS DEL REIN ADO DE FERNANDO VII 

excelente; un grande artesano de versos le llama Men6ndez Pelayo. Tenia 
gracia en el narrar y en el describir, y no le faltaba verdadero gracejo que 
recordaba el ms fino humorismo ingles, cuando no le cegaba la pasion 
personal, como en sus referidas polemicas con los franceses que iueron a 
Chile, a quitarle el momio del Liceo. For lo demas, carecia de inventiva y 
de sentimiento portico. Al tratar de Fr. Diego de CAdiz, trascribimos el her- 
moso soneto de Mora describiendo la predicaci6n de aquel venerable. He 
aqui el titulado ElEstio, incluido, no muy justificadamente a nuestro juicio, 
en Las Cien mejores poesias de nuestra lengua: 

Hermosa fuente que al vecino rio 
Sonora envias tu cristal undoso, 
Y tu, blanda cual suefto venturoso, 
Hierba empapada en matmal rocio: 

Augusta soledad del bosque umbrio 
Que da y protege el alamo frondoso, 
Amparad de verano nguroso 
Al inocente y fiel rebaflo mio. 

Que ya el suelo feraz de la campifla 
Sell6 Julio con planta abrasadora 
Y su verdura a marchitar empieza; 

Y alegre ve la pampanosa vifia 
En sus yemas la savia bienhechora 
Nuncio feliz de la otoftal riqueza. 




441 



LA LITERATURA ESPANOLA - EL CLA~ 

SICISMO. * XIX, - ALBORES DEL ROMAN- 

TICISMO EN ESPA1SIA (1) 




El Duquc de Rivas: A) Su primera epoca. 
Poeta clasicista. B) Su emigration y con- 
version al romanticismo. 7 Moro Expo- 
sitor y su prologo por Alcala Galiano. 
A) Don Angel de Saavedra, conocido en nuestra his- 
toria literaria por su titulo de Duque de Rivas, nacib 
en Cdrdoba (10-Marzo-1791). No fue duque hasta la muerte de su hermano 
mayor (15-Mayo-1834). Desde la ninez despunto en el la doble afici6n a 
pintar (2) y escribir versos; su ambiente domestico era literario, aunque no 




(1) 174. El Duque de Rwas A) Su primera epoca Poeta clasicista. B) Su emigra- 
cidn y conversidn al romanticismo. "El Moro Exposito" y su prdlogo por Alcald Ga- 
hano. 175. Espronceda- A) La biografia y la leyenda de Espronceda. Sus primeros 
aftos. B) Los numantinos. Emigracidn. C) Sus relaciones con Teresa. Necesidad de 
tratar aqui del "Canto a Teresa", como fuente histdrica D) Quien era Teresa y cdmo 
empezaron sus relaciones con el poeta. 176. El romanticismo en Espafia durante 
el reinado de Fernando VII. Bohl de Fdber: A) Su biografia. B) La tertulia de su casa 
en Cadiz y otras en la misma ciudad. C) Su propaganda romdntica. 177. Primer 
periodo de la uida de Ferndn Caballero. 178. La "Floresta de Rlmas Antlguas". 
179. El romanticismo en Cataluna. Cdmo se alid con el regionalismo. Aribau. Ldpez 
Soler. "El Europeo". La celebre oda de Aribau. 180. Trueba y Cossio. B) Durdn. 
C) La Emigracidn liberal. 

(2) El Duque de Rivas Ileg6, segun cuentan, a ser muy notable pintor, sobre lodo rdtratista Refiere 
Pastor Diaz que de nifto el castigo que solian imponerle en casa, o que mas sentia el, era quitarle los lapices 
y privarle de la Iecci6n de dibujo, que en Malta hizo grandes progresos en el arte bajo la direcci6n del profe- 
sor Hyrler, y que en Orleans, careciendo de recursos, estableci6 una escuela de pintura, a que no faltaron 
discipulos, pint6 varies retratos, y el Museo de la ciudad le compr6 en alto precio un cuadrito de naturaleza 
muerta. En 1831 concurri6 a la Exposici6n de Paris Azorm Cldsicos y Modernos, pag 71 - dice que no se 
ha insistido bastante en esta circunstancia para explicar la manera literaria del Duque, el cual era pintor 
con la pluma como con el pmcel 

442 



XIX-ALBORESDELROMANT1CISMO EN ESP Aft A 

excelente: su padre, que perdi6 a la edad de once anos, componia en el 
g6nero de Gerardo Lobo, y habia en la casa-palacio un mayordomo viejo, 
verdadera notabilidad en poetizar con retruecanos y equivocos todas las 
solemnidades familiares. Estudi6 en el Seminario de Nobles, y a los diez 
y seis anos empez6 a servir en el Ejercito. Herido en la batalla de Ocana, 
estuvo luego agregado al Estado Mayor, utilizando en bien de la patria su 
maestria en el dibujo y su facilidad para redactar proclamas, partes y me- 
morias militares. Desempen6 las ms importantes comisiones, y al concluir 
la guerra era coronel. A pesar de que en Cadiz se habia relacionado y 
bullido con los liberates y aun alardeado de serlo, no fu6 perseguido en 
el periodo de 1814 a 1820; vivi6 aquellos anos en Sevilla, y entonces fu6 
cuando se aficion6 a torear, mereciendo por ello una reprimenda en ro- 
mance de Vargas Ponce, que comienza: 

Barbaro que asi desluces 
Los presentes de natura, 
Y en demomo siendo Angel 
Tu torpe sandez te muda. 

Antes que tus nobles prendas, 
Empane tanta locura, 
La plebeya y vil garrocha 
Niega a tus manos, y escucha. . . 



En los primeros meses del Trienio hizo un viaje por Europa, en comi- 
sidn del servicio, y a su regreso, arrastrado por sus intimos amigos, Alcal 
Qaliano e Istiiriz se Ianz6 a la politica, fue diputado y secretario en las 
cortes de 1820 y figur6 entre los exaltados, He- 
gando a ser de los que en Sevilla votaron la de- 
mentia del Key, cosa que nunca perdono Fer- 
nando VII. 

Durante toda esta 6poca de su vida, el Du- 
que fue un poeta clasicista, fcil y abundante, y 
con la propensibn a las formas populares y a los 
argumentos medioevales que consentian la rigida 
y amanerada escuela en que le habian encerrado. 
De 1806 son sus versos ms antiguos conocidos: 
tres romances, siendo de notar el primero de asun- 
to morisco, en lo que vio Caiiete un presagio de 
su porvenir romdntico. En 1808 Ianz6 sus obliga- Du<jite dc Riyag 

das odas Al armamento de las prouincias espano- (1791 -is) 




443 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

las contra los franceses y A la victoria de Bail&n. En 1809, curindose la 
herida de Ocaiia, en el hospital de Baza, compuso este romance: 



Con once heridas mortales, 
Hecha pedazos la espada, 
El caballo sin aliento 
Y perdida la batalla, 

Manchado de sangre y polvo, 
En noche obscura y nublada, 
En Antigola vencido 
Y deshecha mi esperanza, 

Casi en brazos de la muerte 
El laso potro aguijaba 
Sobre cadaveres yertos 
Y armaduras destrozadas. 

Y por una oculta senda 
Que el cielo me deparara, 
Entre sustos y congojas 
Llegar logre a Villacaflas. 

La hermosisima Filena, 
De mi desastre apiadada, 
Me ofreciti su hogar, su lecho 
Y consuelo a mis desgracias. 

Registr6me las heridas, 
Y con manos delicadas 
Me Iimpi6 el polvo y la sangre, 
Que en negro raudal manaban. 

Curabame las heridas 
Y mayores me las daba, 
Curabame las del cuerpo, 
Me las causaba en el alma. 

Yo, no pudiendo sufrir 
El fuego en que me abrasaba, 
Dijele: hermosa Filena 
Basta de curarme, basta. 

Mas crueles son tus ojos 
Que las polonesas lanzas; 
Ellas hirieron mi cuerpo, 
Y ellos el alma me abrasari. 

Tuve contra Marte aliento 
En las sangrientas batallas, 
Y contra el rapaz Cupido 
El aliento ahora me falta. 

Deja esa cura, Filena: 
Dejala, que mas me agravas; 
Deja la cura del cuerpo, 
Atiende a curarme el alma. 

444 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPANA 

De 1812 es El Paso honroso, poema en cuatro cantos y octavas reales, 
.niniatura de epopeya caballeresca cuyo h6roe es el famoso Suero de 
Quifiones" (1), y una oda A la victoria de Arapiles. De 1814 tres odas: Na- 
poleon desterrado, y dos tituladas Espana triunfante. Seis tragedias cl&si- 
cas: Ataulfo (1814), que fu6 prohibida por la censura; Aliatar, muy aplau- 
dida en Sevilla; Dona Blanca, que tuvo menos exito; El Duque de Aquita- 
nia, imitaci6n del Orestes de Alfieri; Malech-Hadel; y Lanuza, compuesta 
en pocos dias y estrenada en 1822, la cual por su color politico, ms que 
por su m6rito literario, di6 la vuelta por todos los teatros de Espana, y fu6 
la obra de circunstancias en las fiestas liberales, completan con algunas 
satiras y articulos politicos publicados en el Redactor General, de Cdiz, 
la labor de Angel Saavedra en esta primera 6poca de su vida. 

B) La segunda, de harto ms interns, es su destierro que dur6 desde 
Octubre de 1823 hasta 1834, es decir, reinando ya Isabel II. En una barca 
huyo de C6diz a Gibraltar; de aqui pas6 a Londres, donde residi6 hasta 
Diciembre de 1824, en que volvi6 a Gibraltar; alii fu6 su novia y se 
casaron; su idea era establecerse en Roma o Florencia, no se lo peraii- 
tieron aquellos gobiernos excitados por el nuestro, y hubo de emprender 
el regreso a Inglaterra, en un bergantin que iba a Malta, pensando tomar 
pasaje para Londres; sufrio en la travesia una horrorosa tempestad, y 
la excelente acogida que hal!6 en la isla y su hermoso clima hici6ronle 
detenerse alii hasta 1830. Este ano pas6 a Francia residiendo en Orleans, 
Tours y Paris. Sus primeras composiciones en este periodo Florin- 
da (1826), poema en cinco cantos (octavas reales), la tragedia Arias Gon- 
zalo, y la comedia Tanto vales cuanto tienes, ms varias poesias liricas , 
son clasicistas. La conversibn del Duque al romanticismo fue obra de John 
Hoskam Frere, anciano politico que habia sido embajador en Espana du- 
rante la guerra de la independencia, entusiasta de nuestra literatura, tra* 
ductor al ingl&s de Mio Cid. Frere inici6 a Saavedra en las novedades 
literarias que corrian por el mundo y que ya iban dejando de serlo en 
todas partes, a pesar de lo cual no tenia de ellas el proscripto espanol la 
menor noticia; le hizo leer a Shakespeare, a Byron y a Walter Scott, y, lo 
que es ms notable, le regal 6 la edition de Lope de Vega y una coleccibn 
de antiguas crdnicas castellanas. iSiempre o casi siempre lo mismo! iLos 
extranjeros descubriendo Espana a los espanoles! Sin duda que el futuro 
Duque era tierra bien dispuesta para recibir esta semilla; porque incons- 
cientemente habia tendido a los argumentos hist6rico-nacionales, prefirien- 
do los de la edad media concebida a la manera romancesca, y siempre 

(1) Caflete. 
445 



SALCEDO-LA LITER AT UR A ESPAfiOLA- TOMO III 

hubo en 61 un sentido popular pugnando por salir del ferreo molde clasicis- 
ta. Ya en El Faro de Malta (1828), en La sombra del Trovador (1830), 
composicibn inserta en la Corona funebre de la Duquesa de Frias, y en A 
mi hijo Gonzalo (1832), es notoria la influencia romintica; pero donde esta 
triunfa por complete es en El Moro Expdsito o Cdrdoba y Burgos en el 
siglo x. 

Empez6 a componer esta leyenda en doce romances, como la titulo 61, 
y que es realmente una novela en verso por el estilo de las de la primera 
epoca de Walter Scott, el ultimo afio de su residencia en Malta, y la termi- 
n6 en Tours (1833). Prec6dela una dedicatoria a Fr6re, en ing!6s, y un 
prologo de AlcaM Galiano, en que este antiguo contradictor de Bohl de 
Faber hace calurosa profesi6n de romanticismo. "Este pr61ogo dice Me- 
n6ndez Pidal es al romanticismo espafiol lo que el de Cronwell al ro- 
manticismo trances" (1). El Moro Expdsito ofrece todas las cualidades y 
todos los defectos del Duque de Rivas y aun de la escuela que habia 
abrazado. No esta bien compuesto, es desigual, desciende a veces a into- 
lerables prosaismos, es languido, mon6tono y prolijo, pero circula por todo 
61 un aire de poesia ingenua y popular, muy espanola, que atrae y fasci- 
na. Tambten en Tours escribi6 en prosa el Don Alvaro, y Alcalci Galiano 
lo tradujo al frances, para ser representado en Paris, como lo habia sido 
ya el Ab&n Humeya, de Martinez de la Rosa. 

175. Espronceda: A) La biografia y la leyenda de Es- 
pronceda. Sus primeros anos. B) Los numantinos. Emigra- 
tion. C) Sus relaciones con Teresa. Necesidad de tratar aquf 
del Canto a Teresa^, como fuente historica. D) Quien era 
Teresa y como empezaron sus relaciones con el poeta. 
A) iComo maravillarse de que se formen leyendas en las lejanias del tiempo, 
al modo de las fantesticas perspectives que finge el horizonte remote, cuan- 
do lo ms proximo a nosotros, lo que casi tocamos con la mano, se altera 
y descompone por la fantasia de los narradores, y a veces el mismo perso- 
naje desfigurado es quien contribuye principalmente a convertir su biogra- 
fia en cuento? Ahi est D. Jose de Espronceda, casi nuestro contempor&neo; 
hemos conocido a quien lo trat6 intimamente, ha llegado a nosotcos su tra- 
dici6n oral por labios de los primeros testigos, de los que lo fueron oculares 
de sus hechos; poseemos casi lo que los alemanes llaman una literatura re- 
ferente a 61, y, en su mayor parte, obra de sus amigos y companeros. Es- 



(1) L'fcpop&e Castillane, p&g. 256. 

446 



XIX ~ ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

cribieron de Espronceda, Mesonero Romanos, Ferrer del Rio, Ros de Olano, 
Hartzenbusch, Valera, D. Patricio de la Escosura y cuantos h?n tratado de 
las bellas letras en la Espaiia moderna. Rodriguez Solis public6, en 1883, el 
libro Espronceda: su tiempo, su vida y sus obras. Y sin embargo, no cono- 
ciamos de Espronceda ni las m&s importantes circunstancias de su bio- 
grafia, ni aun lo m&s interesante su verdadero retrato moral, elemento 
indispensable para juzgar acertadamente de la sinceridad de su producci6n 
literaria. No comenzamos a descorrer este velo hasta que Antonio Cort6n, 
public6, en 1906, su libro Espronceda, y la Revue Hispanique, en 1910, los 
Apuntes y materiales para la biografia de don Jose de Espronceda, obra 
del joven y modesto investigador D. Jose Cascales y Munoz. Ahora, el 
mismo senor Cascales acaba de publicar un libro Don Jos6 de Espron- 
ceda: su 6poca, su vida y sus obras (350 pginas en 8.), ilustrado con 
los retratos autenticos del poeta y de Teresa (Dona Teresa Mancha y 
Arrallal), autorizado con lisonjeros mformes de las Academias Espanola y 
la de la Historia, que es lastima no tenga la forma de biografia orgdnica y 
completa como las de Rodriguez Solis y Cort6n, pues seria de ms fdcil 
lectura para el gran piiblico; pero que realmente la contiene integra en sus 
diferentes articulos, o estudios fragmentarios y en sus once apendices, y, 
de todas suertes, es la mejor documentada y sin prejuicios que se ha 
escrito hasta hoy del cantor de El Diablo Mundo. 

Don Nicolas Diaz Perez (La verdadera patria de Espronceda. Bol. de 
la Union ibero-americana, 6-Febrero-1894) y Gorton habian publicado ya la 
partida de bautismo del poeta, segiin la cual fu6 bautizado en la parroquia 
de Almendralejo el 25 de Marzo de 1808, y nacido el mismo dia, a las seis 
y media, sin duda de la manana. Rodriguez Solis conto que el nacimiento 
habia sido en el coche donde iban los padres de Espronceda desde Villa- 
franca de los Barros al citado pueblo (dos leguas). Cascales puntualiza, 
aunque sin documentar la referencia, que se verified el parto en una cho- 
za de pastores, detalles que facilmente se armonizan, y que suponemos 
sin otro fundamento que la tradicibn local. Lo que si funda documental- 
mente Cascales, y por primera vez, son las circunstancias de la familia 
de Espronceda: su padre, D. Juan, ingres6 en el ejercito como soldado 
distinguido (l.-Agosto~1768), y cuando naci6 el poeta era teniente coro- 
nel graduado; en 1809 ascendi6 a brigadier. Cas6 dos veces, y de su pri- 
mera mujer tuvo a Jos6 Vicente, nacido en Granada (16-Marzo-1772), ca- 
dete en 1789, abanderado del regimiento de Borb6n, guardia de Corps, y 
fallecido en Madrid (16-Mayo-1793). Ya de cincuenta y tres anos de edad, 
contra jo segundo matrimonio con dona Maria del Carmen Delgado, que 
s61o tenia veintiocho y tambten era viuda: de estas segundas nupcias pro- 

447 



SALCEDO - LA LITER AT UR A ESP Aft PL A - TOMO III 
GRABADOS DEL SIGLO XVIII 




Retrato de Crlstdbal Coldn, grabado por Selma, segiin dlbujo de Maclla, en 1793. 

448 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAfiA 

ceden Francisco Javier, que naci6 en Reus (13-Mayo-1805); Carmen, natu- 
ral de Barcelona (12-Febren>1807), y el poeta, linico que sobrevivib, y que, 
en 1820, de edad de doce anos, vivia con sus padres en Madrid, en una 
casa de la calle del Lobo. 

Consta que el brigadier Espronceda solicit6 en este afio una plaza de 
cadete de artilleria para su hijo Pepe y que le fue concedida en Junio 
de 1721, pero no debi6 de ocuparla; donde ingres6 es en el colegio de la 
calle de San Mateo, de que se ha tratado al hacerlo de Lista. Bajo la feru- 
la de 6ste y de Hermosilla se form6 en el clasicismo literario, y en el am- 
biente de la epoca, que no contrariaba ciertamente aquel centro literario, 
en el liberalismo politico. Su primera composici6n conocida es un canto 
al 7 de Julio, muy elogiado por D. Alberto. Cuentan los bi6grafos de Es- 
pronceda que Lista decia de su discipulo: "su talento es como una plaza 
de toros; muy grande y muy lleno de canalla". Probablemente, si asi dijo, 
no seria en la 6poca del colegio, sino mucho m&s adelante. 

B) La primera calaverada ruidosa de Espronceda fu6 contribuir con 
Patricio de la Escosura y otros muchachos de viva fantasia y ardiente co- 
raz6n a fundar la sociedad secreta Los Numantinos, que se reunia a des- 
potricar contra los tiranos, primero al aire libre, en medio del campo, y 
despues en el s6tano de una botica, de que eran mancebos dos de sus afi- 
liados. El brigadier, que estaba de cuartel en Guadalajara, solicit6 (30-Ene- 
ro-1822) el traslado a Madrid para poder cuidar a su hijo; no debia tener 
de su conducta los mejores informes. Sobrevino la reacci6n, ahorcaron a 
Riego (7-Noviembre~1823), Los Numantinos juraron vengar al h6roe, los 
descubrib la policia, a liltimos ya de 1824 o principios del 25, y Espronce- 
da fu6 condenado a cinco anos de reclusibn en el Convento de San Fran- 
cisco, de Guadalajara, es decir, de la ciudad en que residia su padre, que 
pretendia, desde 1822, tenerle a su lado. Puede sospecharse que la apara- 
tosa condena fue de mero aparato, y que para Espronceda no hubo otro 
convento que la misma casa paterna; Escosura escribid que a las pocas 
semanas de estar en el Convento le di6 certificado el prior de haber cum- 
plido la condena y ni aun esas semanas debi6 estar alii; asi induce a creerlo 
el hecho probado de haber sido el poeta miembro activo de la Academia 
del Mirto, de que tambien queda hecha referencia. 

Lo positive es que el viaje de Espronceda a Gibraltar y de Gibraltar a 
Lisboa no fu6 por destierro, ni porque nadie le persiguiera, sino, probable- 
mente, por espiritu aventurero y sin consentimiento de sus padres. En 1841 
public6 un articulo en El Pensamiento, y alii es donde escribi6 que al He- 
gar a Lisboa: ". . . nos pidieron no s6 que dinero; yo saqu6 un duro, unico 
"que tenia, y me devolvieron dos pesetas que arrojfe al Tajo, porque no 



449 



SALCEDO. La Literatura Espafiola.- To/no ///. 29 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfHOLA - TOMO III 

queria entrar en tan gran capital con tan poco dinero", rasgo que perte- 
nece a la pose byroniana de Espronceda, y que, engafiando a sus bi6gra- 
fos, cre6 la leyenda del Espronceda bohemio y miserable. Nada ms falso: 
sus padres, que al casarse poseian un capital de 30.000 duros, y que en 
20 de Abril de 1823 adquirian por 33.000 una hermosa casa en la calle titu- 
lada despues de Espoz y Mina, met6dicos y guardadores, sin otro hijo que 
Pepe, al que entranablemente querian, atendieron a las necesidades del 
emigrado voluntario con largueza, y en la emigracibn fu6 Pepe tipo del jo- 
ven bien acomodado que concurre a sociedad, pasa los veranos en el cam- 
po, se hace un frac por valor de 17 libras, etc. En Inglaterra se matricul6 
con la profesi6n de "maestro de esgrima", arte aprendido en el Colegio de 
San Mateo; pero debi6 de ser para poner alguna en los registros de la poli- 
cia y no pasar por vago; no tiene nada que hacer, y asi pide los manuscri- 
tos del poema Pelayo que habia empezado en Guadalajara, por haber alii 
mucha proporci6n para terminarlo. Escribe a sus padres cartas muy carino- 
sas; pero siempre o pidiendo dinero, o que paguen las deudas que ha con- 
traido, o quejndose del comerciante que le abona la mesada porque no 
ha querido adelantarle fondos, y lo ha insultado, es decir, reprendido. Que 
su conducta es viciosa se transparenta en todas las cartas, asi como que 
ya lo fu6 en Espana; a su madre escribe: "yo no soy un hijo degenerado", 
prueba de que la bonisima sefiora se lo decia; repite con frecuencia: a ya 
no soy el "calavera de antes. . . He cambiado". . . Pero no deja de pedir 
dinero, y cuando no lo necesita, o se lo mandan sin pedirlo, no escribe a 
sus padres, sumtendolos en intranquilidad y zozobra extraordinarias. Los 
pobres viejos hacen gestiones, indagan, para saber del querido ingrato 
ausente. Sigue tan bueno, indudablemente haciendo el calavera. 

Unido intimamente con los emigrados en Portugal, en Inglaterra y en 
Francia, se da tono con sus padres de que no por calavera, sino por adhe- 
si6n a una gran causa politica, est en el destierro. fii debe creerlo asi 
tambten, y conspira. Cascales ha encontrado uno de los expedientes ins- 
truidos por la policia en 1829, que acusa idas y venidas de Espronceda 
con ocasi6n de la entrada de Mina por Navarra y desembarco de Torrijos 
en Malaga, y se transparenta que debi6 llamar la atenci6n por el osten- 
toso ruido con que hacia aquellas cosas, y, sobre todo, por ser hijo de 
un brigadier. La policia vigila a su padre, un pobre sefior que no se 
metia en nada y que era ms victima que el Gobierno de l&s andan- 
zas de aquel emigrado; pero, como es natural, sospecha la policia que 
Pepe, agitdndose tanto, este en connivencia con el brigadier D. Juan. 

C) Tales son las lineas generates del cuadro de la emigraci6n de 
Espronceda; pero aun falta lo ms interesante: sus relaciones con Teresa. 

450 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAfiA 

Narrarlas nos obliga a prescindir del metodo que venimos siguiendo, y 
hablar del Canto a Teresa, que no corresponde a este periodo, sino al 
siguiente, y completar el relate de estos c&ebres amores con hechos co- 
rrespondientes tambten a tiempos posteriores a Septiembre de 1833. 

El Canto a Teresa es, indudablemente, una de las mejores poesias es~ 
critas en castellano, y aun en todas las lenguas. Ya se mire al fondo de la 
composition, o a su forma externa, nada le falta en su gnero y especie, 
siendo, por lo mismo, perfecta. Basta ese canto para ver a Espronceda en 
la cumbre a que todos quieren subir y llegan tan pocos: la cinia excelsa de 
Jos grandes poetas . 

Cuenta Cascales en su libro que un dia le sorprendio D. Miguel Mir 
con el curioso descubrimiento de que el Canto a Teresa no habia sido 
compuesto de un tir6n, sino en dos veces, en ocasiones distintas corres- 
pondientes a diversos estados de nimo del poeta. Su primera serie de oo 
tavas reales son melanc61icas y sentimentales y responden al triste recuer- 
do del bien perdido, del amor de Teresa; la segunda serie respira des- 
pecho, saria, desden. De aqui dedujo D. Miguel Mir que la primera parte 
se compuso cuando acababa el poeta de ser abandonado por Teresa, y 
la segunda cuando ya se habia calmado aquella impresion o convertido- 
se el amor en odio o desprecio. Cascales anade que despues de haber 
oido a Mir repas6 el canto, y no le cupo duda de que el sabio y castizo 
escritor estaba en lo cierto; hasta fija que la primera parte "debi6 estar 
"escrita algunos afios antes de 1840, quizas en el mismo de la separa- 
"ci6n, bajo la impresi6n de su reciente desventura, para desahogar su co- 
"raz6n en aquellos momentos y sin cinimo tal vez de darle publicidad*; 
y "la segunda cuando, rencoroso aiin, pero mas indiferente, se decidi6 
"a intercalar el canto en El Diablo Mundo. 

Lo que yo deduzco es que D. Miguel Mir, sabio y castizo escritor, sin 
duda, no era perspicaz para la interpretaci6n critica. Si Espronceda hu- 
biese compuesto, no uno, sino dos cantos a Teresa de lo que no hay 
ningiin fundamento documental es lo natural y 16gico, y por tanto lo 
verosimil, que el segundo hubiera sido el primero; porque un hombre al 
que acaba de abandonar la mujer que ama, no esti para recuerdos me- 
Ianc61icos del amor perdido, siendo entonces la ocasi6n apropiada para la 
rabia y el coraje y los desprecios, aunque sean de labios afuera, y para 
disimular el despecho; cuando el tiempo ha cicatrizado esa herida, que 
lo es en el amor propio, siempre mis fuerte que el profesado a los de- 
mds, puede venir el recordar con delectaci6n, aunque mezclada con honda 
tristeza, la pasada dicha. Claro que en este caso no puede ser asi; porque 
la segunda parte se refiere a la muerte de Teresa, o, mejor dicho, es pos- 

451 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 



Ex Libm Fr. Auguttfn! Arottes& 
over Rc & i!,Militor!ique Ordi. 
im de Metctde Left. JnbihiL 






EX LIBRIS 



PATRiS LECTORIS 



8 

f Fr. AUGUSriNlfi 

< ARQUES , ET JOVER. 

ORDIN1S B. 






. D B 

I MERCEDE. | 

$ REDEMPTIONS Sj 

s l4 

| CAPTlVORUM.'a 



Ex Hbris de Fr. Agustin Arquet y Jover. 

(Siglo XVIIL) 



terior a ella; pero lo que 
se deduce es que no bubo 
ni pudo haber tal solu- 
ci6n de continuidad en la 
composici6n del canto. 
jSi de lo mas admirable 
de 61 es su 6rginica uni- 
dad! El Canto a Teresa es 
un verdadero poema liri- 
co: una historia de amor 
poetizada que recuerda y 
evoca el poeta, contem- 
plindola, no en su reali- 
dad objetiva, sino en si 
mismo, en su alma; la es- 
piritual autobiografia del 
lirico en cuanto fu6 de- 
cisivamente influida por 
Teresa; si hemos de creer 
al poeta, Teresa lo fu 
todo en su vida. 

l marchaba por el 
mundo con su coraz6n 
desierto y herido, ator- 
mentado por la ansiedad 
y por la agonia, cuando 
los tristes recuerdos del 
placer perdido volvieron 
inesperadamente a su 
memoria. Tal es el moti- 
vo de la meditacidn que 
se desarrolla en las mag- 
nificas octavas reales del 
poema, y en que va evo- 
cando el vate to,da su 
intima historia. Se nos 
presenta primero en su 
juventud, cuando las i 
genes de la vida 
ban a su alrededor can- 



452 



XIX" ALBORE& DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

tando, y 61 lo amaba todo: la libertad, la historia, la naturaleza. . . Todo 
menos Dios y lo sobrenatural, piies en aquella hermosa evocacidn de sus 
ilusiones juveniles falta, {ayl, la religi6n. . . Como es natural, en el magico 
resplandor que circuia e inundaba su alma de adolescente, no tard6 en 
surgir la imagen de una mujer, y es de lo ms hermoso del Canto la va- 
guedad misteriosa con que cuenta el poeta c6mo esa mujer vivid para 61, 
de un modo inefable, confundida con la belleza del mundo, en el rayo de 
la luna, en el sol poniente, entre las nubes del ocaso, sobre las cumbres 
que florece Mayo, en el despuntar de la aurora, en el bosque umbrio, en 
las estrellas que brillan en el cielo, hasta que de incomprensible manera se 
concret6 en Teresa. El poeta se vi6 ante Teresa, y vi6 en Teresa la mujer 
fantcistica y soriada, la que antes habia visto en la naturaleza, aquella cuya 
voz habia oido en el suspirar del uiento. Y no s6 yo de ningun poeta que 
haya expresado mejor que Espronceda esta migica transfiguraci6n de la 
mujer ideal que surge en el alma con la adolescencia en la mujer real que 
se ofrece a nuestro primer amor. Este amor que creemos inspirado por la 
mujer que ha sido su causa ocasional, no lo es asi: 

Es el amor que al mismo amor adora. . . , 



Es el amor que recordando llora 
Las arboledas del eden divinas, 
Amor de alii arrancado, alii nacido, 
Que busca en vano aqui su bien perdido. 

Este sublime pensamiento, el unico cnstiano del poema, es la tran- 
sici6n del idilio al drama, originado porque la mujer que amd el poeta 
no s61o era insuficiente para realizar el ideal sofiado, cosa comun a todas 
las mujeres y a todos los hombres, y a todas las cosas reales, siempre al 
ideal inferiores, sino notoriamente indigna. El poeta escribe, mejor dicho 
esculpe en el mirmol pentelico la triste biografia de aquella mujer: 



Tu fuiste un tiempo cristalino no, 
Manantial de purisima limpieza; 
Despues torrente de color sombrio, 
Rompiendo entre peflascos y maleza, 
Y estanque, en fin, de aguas corrompidas 
Entre fetido fango detenidas. 

Viene en seguida la meditacibn amarguisima sobre la caida de Teresa 
y sobre los terribles dolores que fueron su castigo. De esos dolores partiti- 

453 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

pa el poeta, pero procura ocultarlos; "esconde con vergiienza su quebran- 
to, insulta su pena con su risa, se divierte en arrancarse a pedazos su co~ 
raz6n", y concluye con una mueca de despecho, no contra Teresa ni con- 
tra si mismo, sino contra todos. Al mundo no importa nada que haya 
muerto Teresa. Y si al mundo no le importa, tampoco debe importar a su 
amante, el cual, como no tuvo entre sus ilusiones juveniles la de Dios, 
tampoco se acuerda de Dios en la hora del desengano y de la tribulation. 
Para el no hay mas que el mundo. 

D) Tal es el Canto a Teresa, del que no cabe arrancar una sola estro- 
fa, sin que deje de ser lo que es. Concebido, es decir, escrito en la mente 
del poeta, lo fue sin duda en un solo momento de mspiraci6n, y este mo- 
mento unico no pudo ser otro que el indicado en el mismo poema lirico, 
o sea despues de muerta Teresa. Ahora bien, ique relaci6n hay entre la 
poesia y los hechos reales que la inspiraron? 

Cascales es el primer biografo de Espronceda que descorre por com- 
pleto el velo con que los anteriores cubrian en parte la figura de Teresa, y 
el pnmero tambien que examina documentalmente, sin fiarse de las leyen- 
das tradicionales, la historia de sus amores con el poeta. Teresa fue dona 
Teresa Mancha y Arrayal. Su retrato nos da la imagen de una mujer gra- 
ciosa, sugestiva y elegante, pero no bella. Debia de hablar y de moverse 
mucho, de gesticular, de decir mil tonterias que en sus movibles labios no 
parecerian tales, sino ingenuidades de nina mimosa, inocentemente coque- 
tuela. Explicase, contemplando el retrato, que fuese cristalino rio y des- 
pues estanque de aguas corrompidas, lo que cuesta trabajo creer es que 
alguna vez fuera torrente de color sombrio rornpiendo entre penascos, 
porque falta en aquel semblante todo rasgo energico, toda huella de 
fuerza espmtual para el bien como para el mal; sugierenos la idea de una 
de esas mujeres vulgarisimas, en que la virtud es habito y la pasion vicio, 
que se casan para asegurar la vida y se prostituyen o para tener coche, o 
por inconsciencia y ligereza. 

Teresa era hija del coronel D. Epifanio Mancha, un ardiente liberal 
que en 1823 emigr6 a Portugal. Segiin Ferrer del Rio, Rodriguez Solis y 
Cort6n, en Portugal Teresa y Espronceda fueron novios, bordando aqu^lla 
para este una gorra de cadete de artilleria; cortaronse las relaciones por 
haber sido expulsados de aquel remo el coronel y su familia, que hubieron 
de buscar refugio en Inglaterra; cuando despues llego a Londres Espronce- 
da en contr6se a su novia casada, y reviviendo el amor, no raptd el poeta 
a Teresa sino que, como cuenta Cort6n, Teresa se fug6 de casa de su ma- 
ndo viscose de hombre, saliendo al jardin, escalando el muro y yendo 
en busca de un cnado de Espronceda que la condujo en un coche hasta el 

454 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPANA 

sitio donde la esperaba 6ste. Saltan a la vista las inverosimilitudes del re- 
lato. iNi que Teresa hubiera sido la odalisca de un turco o la mujer de El 
celoso extremeno! ^No tenia ocasi6n de salir de su casa con su traje y por 
la puerta? Y si la esperaba Espronceda, ic6mo hubo de ir ella en busca de 
un criado que la llevase a donde la esperaba 61? 

Todo es falso. Espronceda Ileg6 a Londres a fines de 1827; en Febrero 
de 1828 Teresa seguia soltera. Segiin referenda autorizada del coronel don 
Balbino Cortes, testigo ocular y aun c6mplice de la fuga de Teresa, esta se 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 

ffi\3^NAA&A&\^^ pg 



BIBLIOTECA 



DEL 



SU1ZO N.I. 



Hi suot Magistrigui noa mstruunt, siae 
iiae cholera, smpecunia; si ac- 
cedis, ooo dormiuni , si inquiris, non se 
abscoodum j ooo obmurmuram, si obcr- 
ras;cacbmaos aesciiun, gi ignores. 



Ex libris del Regimlento Suizo num. 1, usado 
en el siglo XVH1. 



venfico en Paris, en el Hotel Favart, en una noche del otofio de 1831. En 
el Hotel estaba Teresa con su marido, y, aprovechando la ausencia de este, 
se marcho la mujer con Espronceda, a quien auxiliaron tres amigos, entre 
ellos el citado Cortes. Del noviazgo de ambos en Portugal no hay rastro 
documental; antes por lo contrario, indicios de que sea una leyenda: Cor- 
t6n lo supone en el Castillo de San Jorge, de Lisboa, donde estuvieron pre- 
sos el coronel Mancha y Espronceda, y de las investigaciones de Cascales 
en los archivos Portugueses no consta que el poeta estuviese alii, sino de- 
tenido en el dep6sito de emigrados espanoles de Santaren. Lo mds anti- 
guo de Teresa que consta de cierto es una gacetilla de El Emigrado obser- 
vador (Febrero-1828), peri6dico que publicaban en Londres los liberales 
espanoles, y en que se lee: "Las hijas del coronel Mancha bordan con el 
mayor primor brazaletes, sacando de esta industria auxilios para socorrer 



455 



~TOMOII 



su Indlgencia honrada u . Detal miseria sac6 a toda la familia el rico nego- 
clante D. Gregorio Bayo, cas&ndose con Teresa, de la que two un MJo f 
que abandono ella, juntamente con su marido, al fugarse con Espronceda. 

El retrato moral de la heroina del famoso Canto queda, por desgracia, 
perfectamente dibujado con este hecho. Recia cosa es que una recien casa- 
da, ligada con su marido, adem&s de por el sagrado e indestructible vincu- 
lo religiose y legal, por el de la gratitud que debla Inspirarle el hombre que, 
por amor a ella, la sac6 y a toda su familia de la indigencia, cometa tal fe- 
lonla; pero aiin puede haber circunstancias que si no disculpen, expliquen 
el pecado; mas que tircunstancia puede explicar que una madre abando- 
ne asi al primer fruto de sus entranas? Hay que repetir con Espronceda: 
fPobre Teresa! Y que pensar de Espronceda, el joven que lo amaba todo, 
pure y entusiasta, como el se pinta, como el se crela, sin duda, al escribir 
el canto, que tomo por ideal de sus sueiios a una muchachuela capaz de 
irse con el, abandonando, no solo a su marido, sino a su faijo? Esto solo 
revela que el corazon del poeta estaba profundamente corrompido, que su 
idealismo juvenil estaba gangrenado por los vicios. La falta de sentimiento 
religioso que se nota en el canto, expllcase por este pasaje de la biografia; 
el hombre que no levantaba el corazon a Dios, al que unicamente enamo- 
raban las formas bellas de la naturaleza y los tumultos de la plaza publica, 
en cuyo ideal no entraba la virtud, estaba predestinado a caer en las redes 
de una mozuela inconsciente y caprichosa, para la cual tampoco la virtud 
significaba nada. Que habia de resultar? Lo que tenia que suceder, sucedio. 
Espronceda se trajo a Teresa a Madrid, le puso casa, tuvo de ella una hija 
que nacid el 11 de Mayo de 1834, y fue bautizada en la parroquia de San 
Luis el dia 15, y, poco antes de 1837, hizo Teresa con el lo que en 1831 
habia hecho con su marido: hiur de la casa dejandole tambien a la nifia. 
iPobre Teresa! A Espronceda cost6 el abandono una enfermedad, segiin 
refiere Zorrilla en sus Recuerdos deltiempo Vlejo. Teresa murio el 18 de 
Septiembre de 1839, en el piso bajo de una casa de la calle de Santa Isabel, 
y en la sala que daba a la calle estuvo de cuerpo presente su cadaver. 
Espronceda la vi6 por la ventana, y alii, sin duda, broto la inspiration del 
famoso canto. 

El episodic de Teresa, tan importante en la carrera literaria de Espron- 
ceda, es, como otros de su vida y de sus obras, prueba o expresi6n de la 
pose byroniana que adopto aquel poeta, y que se ha solido confundir con 
la imitaci6n del vate ingles. No hay tal. Cascales trascribe fielmente las cri- 
ticas de Ferrer del Rio, Escosura, Roque Barcia, Ros de Olano, Zorrilla, Ro- 
driguez Soils, Menendez Pelayo, Valera, Fitzmaurice Kelly, Cort6n, dona 
Emilia Pardo Bazdn, Bonilla San Martin, Philip H, Churchman y Foulch6 

456 



XIX - ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPANA 



Delbosq, de cuya comparacion deduce, o, mejor dicho, salta la deducci6n 
espontanearaente en el entendiraienio del lector, que Espronceda no plag!6 
a Byron ni a Goethe, aunque colncldiese con ellos algunas veces, y estas en 
la tendencia filosdiico-social caracterlstica de la epoca y del romantidsmo, 
nunca en su manera poetica, que fue siempre originalisima, y por ciertos 
aspectos superior a la de los mayores poetas de su tlempo, y aun de todos 1 
los tiempos; una sola imitacion poetica encuentrase en las obras de Espron- 
ceda: el fairano At Sol lo es, sin duda, del canto final del Carthon de Mao 
pherson (falso Osi&n); pero, a pesar de eso, la ori- 
ginalidad de nuestro poeta brilla en esta poesla, 
como en todas las suyas, y en grado eminente, por 
la hermosura clsica de los versos y por el arreba- 
to y exaltacion del estro que mejora en tercio y 
quinto el original del seudo-bardo escoc<s. 

Atribuye tambi^n importancia decisiva en la 
formaci6n y divulgacidn de la idea de haber pla- 
giado Espronceda a Byron a una frase del Conde 
de Toreno. Preguntado 6ste si le gustaban los ver- 
sos de Espronceda, respondid: me gustan mas los 
originates, es decir, los de Byron. Hasta supone 
que Ferrer del Rio, al sentar como hecho inconcu- 
so esa imitacidn, lo hizo sugestionado por el dicho 
del Conde. Par6cenos excesivo: frases, como esa 
s61o tienen fortuna cuando reflejan el sentir de mu- 
chos, ya diluido en el ambiente, aunque no est< todavia precisamente 
formulado. En nuestro tiempo hemos oido muchas veces frases andlogas 
a la de Toreno, aplicadas a Benavente, cuando empenironse tantos en 
que no era sino un imitador de Laved^n. En el caso de Espronceda es 
indudable, a nuestro juicio, que fu6 el misrao poeta quien principalmente 
contribuy6 a divulgar la idea: Espronceda tenia la pose de Byron, tan 
acreditada en su 6poca, y que era comun a muchos poetas de entonces. Es 
ms: creemos que Espronceda se tenia por un imitador de Byron, o por 
un Byron espaftol; aqui de to inconsciencla del genio: el que de veras, 
naturalmente, es original, lo es aunque no quiera serlo, aunque le ena- 
more otro, aunque le arrastre la admiracidn hacia otro poeta, Asi sucedi6 
a Espronceda: queria ser como Byron, pero su poderosa e inconsciente 
espontaneidad se desbordaba, se imponia, y no era como Byron, sino como 
Espronceda. En El Diablo Mundo &cdmo desconoccr que quiso hacer otro 
Fausto? Pero resultd lo mismo: un Adin ; mejor o peor que Fausto; pero 
que no es Fausto. 




Conde de Toreno. 

(1786-1843) 



457 



SALCEDO-LA LITER AT UR A ESPANOL A - TUMO III 

176. El romanticismo en Espafia durante el reinado de 
Fernando VII. Bohl de Faber: A) Su biograffa. B) La tertulia 
de su casa en Cadiz y otras en la misma ciudad. C) Su pro- 
paganda romantica. El Duque de Rivas y Espronceda representan 
las dos tendencias fundamentales del romanticismo espanol: el primero la 
histdrica national o leyendaria, y el segundo la byromana o filosofica de 
rebeldia que tambten se puede calificar de subjetwa o andrquica. Convie- 
ne, al llegar aqui, exponer sinteticamente el desenvolvimiento del roman- 
ticismo en Espafia durante el reinado de Fernando VIL 

A) Juan Nicolas B6hl, que andando el tiempo anadi6 a su apellido el 
de Fiber que era el de su padrastro, naci6 en Hamburgo, y en 1790 vino a 
C6diz con su hermano Gottlieb a fundar una casa de comercio. Pertenecia 
a la nobleza germanica. Habia sido educado perfectamente, siendo su pre- 
ceptor el sabio Campe (1) que lo retrat6 en el Juanito de su Robinson, y 
tenia talento, exquisita sensibilidad y extraordinano amor al estudio. Quien 
conozca las novelas de Fernin Caballero, hija predilecta de este ejemplar 
caballero, podri recrearse con los hermosos rasgos de su fisonomia moral 
en algunos de los personajes de dichas novelas, especialmente el Abad que 
figura en Clemencia y algo tambien en el dulce y sonador aleman que por 
su mala ventura se caso con La Gaviota. Vino Bohl a Espafia imbuido en 
las nuevas doctrinas esteticas y literanas que predommaban ya en su pais, 
y se aplic6 desde luego al estudio de nuestra literatura popular y antigua, 
encontrando en ella la realization cumplida de las teorias que traia en su 
mente; reuni6 una biblioteca copiosisima de autores espafioles y de poe- 
sias an6nimas, y Ileg6 con su perseverancia germanica a ser en estas ma- 
terias un erudito formidable. Ni el c&ustico Gallardo, para el que nadie 
sabia nada bien, se atrevi6 a poner en duda la erudition de Bohl, ni le 
zahiri6 jamds; por lo contrario, solo tuvo para el palabras de alabanza. 

Cas6 Bohl, al que llamaban en Cadiz familiarmente don Juanito, con 
dona Francisca Larrea, hija de un espanol y una irlandesa, educada en In- 
glaterra y de instruccidn muy superior a la usual entonces en las senoras 
espanolas m&s instruidas. Era dona Frasquita, a pesar de su ilustracibn y 
de su semiextranjerismo, muy espanola y ferventisima catolica, por lo que 
hubo que veneer grandes dificultades para que se aviniese a casarse con 
BOhl, que profesaba la rehgi6n protestante; parece que su cardcter moral no 



(1) Joaquin de Campe (1746-1818), morahsta y pedagogo aleman, autor del Robms6n de Hamburgo 

458 



XIX'ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

era tan dulce ni tan idealmente elevado como el de su marido (1). Se verified 
el matrimonio en Marzo de 1796, y a poco emprendieron los esposos un 
viaje por Alemania; al pasar por Morgues, aldea de Suiza, naci6 su primera 
hija, que fu6 Cecilia (Fernin Caballero), el 25 de Diciembre de 1796. Re- 
gresaron a CAdiz en el otofio del siguiente ano; f ueron otra vez a Alemania 
en 1805, permaneciendo alia B6hl de Fber con su hija Cecilia hasta 1812, 
y regresando muy pronto dona Frasquita. Cuando se reunian todos en Cd- 
diz, la ciudad estaba sitiada por los franceses, y era capital de la Espana 
libre, y centro tambten de la discordia entre liberales y serviles. 

B) La lucha no se contenia en el recinto de las cortes y en las colum- 
nas de los periodicos, sino que se manifestaba en todas las esferas de la 
vida social. Habia varios salones, o, como se decia entonces a la espanola, 
tertulias, en que se congregaba la numerosa y brillante sociedad refugiada 
en Cadiz: el embajador de Inglaterra sir Enrique Weldesley daba magnifi- 
cos saraos; la Marquesa de Pontejos reunia en su casa a la Grandeza; y 
dona Margarita L6pez de Morla, hermana del Marques de Villacreces, dama 
ilustrada y filosofa amiga de Mme. de Stael, a la que se parecia y procura- 
ba imitar (2), tenia lo que a la francesa se llama un sa!6n politico y de co- 
lor liberalisimo, a que concurrian Quintana, Gallego, Argiielles, Toreno, Ga- 
llardo, Martinez de la Rosa, Alcaia Galiano, el future Duque de Rivas, etc. 

Enfrente de esta tertulia liberal ofreciase otra netamente realista: la de 
la senora de Bohl. Era esta, segiin Alcaia Galiano, "literata y patriota ac6- 
"rrima; pero de las que consideraban el levantamiento de Espana contra el 
"poder trances como empresa destinadaa mantener a la naci6n espanola 
"en su antigua situaci6n y leyes, asi en lo politico como en lo religioso, y 
tt aun volviendo algo atras de los dias de Carlos III, linicos principios y sis- 
"tema, en su sentir, justos y saludables. . . Me acuerdo de que la senora de 



(1) En el primer numero de 1916 de la Revista Cnhca Hispano Americana, ha empezado a ver la 
luz un estudio de Dona Blanra de los Rios de Lamperez, titulado Dofla Francisca de Larrea Bohl de Faber. 
Notas para la historia del romanticismo en Espana, que, aparte del extraordmano merito mherente al 
estilo de Dona Blanca de los Rios, es ya, y ha de ser seguramente todavia mucho mas, uno de los mas inte- 
resantes de historia literana contemporanea Su base documental son un Dmno (incomplete) de viaje de 
Inglaterra a Alemania escnto por Dofla Francisca, y una Miscelanea de cartas y opusculos literanos perte- 
necientes a la misma seflora (1807 a 1817) En la primera pagina de la ultima expresase ya el ardiente entu- 
siasmo de la Sra. de Larrea por Chateaubriand "Me tuuiste por atrevida, amiga mia, en la comparacidn 
que nice de Chactas con Jesucnsio Pero te repito he de admirar con entusiasmo o de sumergirme en la 
indiferencia " Esto se escribfa en Chiclang (Abril-1807). 

Dofla Blanca de los Rios se propone rehabilitar la fisonomia moral de la seflora de B8hl que resulta, 
como se apunta en el texto, de las cartas de su marido de que da cuenta Morel Fatio y de ciertos significa- 
tivos silencios de Fernan Caballero, advertidos por el P. Coloma (Recuerdos). En lo ya publicado hace notar 
que mientras a D Antonio Alcala Galiano se hizo antipatica Dofla Frasquita por espanola neta o servi- 
lona, a su marido D Nicolas lo era por femimsta progresiva jOjala que antes de concluir nuestra obra, 
podamos disponer de este interesantisimo trabajo para comunicar su subtancia a nuestros lectores' 

(2) Dofla Margarita abrazo posteriormente las doctnnas de Fourier con tal vehemencia que se volvi6 
loca, y muri6 en el Nuncio de Toledo (1849*. 

459 




Marquesa de Pontejos. 
(Retrato por Goya.) 



(Fot. Lacoste.) 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESP Aft A 

"B5hl repetia con entusiasmo, mirindola como emblema de nuestro alza- 
"miento la siguiente d6cima, no por cierto falta de brio en la expresi6n y 
"en el pensamiento, aunque incorrecta: 

Nuestra espaftola arrogancia 
Siempre ha tenido por punto 
Acordarse de Sagunto 
Y no olvidar a Numancia. 
Franceses, idos a Francia, 
Y dejadnos nuestra ley, 
Que en tocando a Dios y al Key 
Y a nuestros patrios hogares, 
Todos somos militares, 
Y formamos una grey. 

"Aqui esta compendiado el modo general de ser el levantamiento del 
"pueblo espanol por un aspecto de los varios que presentaba, considerdn- 
"dole el linico. . . Fui yo presentado en casa de la senora de B6hl, pero por 
"mil razones no hube de agradarle, ni ella por su parte, a pesar de su m6- 
"rito, se capto mi pobre voluntad. Lo cierto es que la vi una vez" (1). 

Estas tertulias de la Morla y de la Bohl no eran s61o antag6nicas en 
politica sino tambten en literatura. La de dona Margarita era un baluarte 
del clasicismo frances del siglo xvni; por la de Bohl despuntaba en Espana 
el sentido de la estetica alemana, contrario a ese clasicismo, es decir, albo- 
reaba el romanticismo germnico o anglo-germ&nico, ya que del falso Osidn 
traia su origen aquel movimiento, revolucionario si se le considera con 
relaci6n al orden de cosas establecido, profundamente conservador o tradi- 
cionalista si se atiende a su empefio de reclamar un orden de cosas ms 
antiguo (2). La senora de B6hl era realista, pero de un realismo que, como 
dice AlcaM Galiano, no se contentaba con lo hecho desde los tiempos de 
Carlos III, sino que pretendia ir ms alld. De anlogo modo, los romnticos 
alemanes, de cuyo gremio era Bohl, renegaban de cuanto procedia de Boi* 



(1) Recuerdos de un anciano, VIII, Cdmo se pasaba bien el tiempo en una ciudad sitiada 

(2) En lia, no vela en que quiso pintar Fernan Caballero el estado social de Espana en 1814, hay 
una disputa entre el racionalista D Narciso y la Asistenta, seflora muy cat61ica, sobre la reacci6n rehgiosa 
en Francia y en todas paries notada entonces Decia D Narciso que las gentes iban a las iglesias por motivos 
no religiosos, y entre otros aducia este "Otros van porque el romanticismo alemdn ha puesto de moda el 
misticismo, con sus catedrales con vidrieras pintadas, con opacas luces .* Conviene recordar aqui que 
Martinez de la Rosa, el Duque de Rivas y AlcalA Gahano inclinaronse al romanticismo, cuando dejaron o 
despues de dejar de ser liberales exaltados, como lo eran en Cadiz por esta epoca y se hicieron moderados 
en pohtica Los exaltados o progresistas mantuvieronse siempre fieles al clasicismo, o fueron romanticos a 
la manera de Espronceda, que nada tlene que ver con la manera germanica de B6hl de Faber, a que nos 
teferimos en el texto 

461 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA ~ TOMO III 

leau, o, mejor dicho, del Renacimiento, y subian atrevidamente por el rio 
de la historia hasta buscar su inspiraci6n en la Edad media; s61o acataban 
de la moderna lo que, si cronol6gicamente pertenecia a ella, no asi por el 
espiritu, v. gr., el teatro espanol del siglo XVIL El espiritu tradicional en po- 
litica alibase sistemticamente con el romantico en literatura. Bohl de Fi- 
ber y su mujer llegaron a una perfecta inteligencia, tanto mis cuanto que 
el primero abraz6 la religi6n cat61ica, y juntos emprendieron la tarea de 
restaurar las tradiciones espanolas en su triple aspecto religioso, politico y 
literario. 

(C) Bohl empezo su campaiia anticlasicista en los periodicos de Ca- 
diz, en el Diario Mercantil especialmente, que siguio publicandose durante 
la reaction de 1814-20, y en la del 22-33, e hizo representar en el teatro 
algunos dramas de Calderon de la Barca, que obtuvieron el exito mas li- 
sonjero. En 1818, Mora sali6, como se ha dicho ya, a la defensa del clasicis- 
mo en su revista madrilena Cronica Cientifica y Literaria, atacando sanu- 
damente a los esposos Bohl, en lo que le ayudo Alcalci Galiano. La po!6- 
mica fu6 muy acerba, y, como suelen serlo todas, degener6 en disputa per- 
sonal. Alcalci Qaliano cuenta que los Bohl le acusaron de jansenista; omite 
lo que 61 dijese a sus adversaries, aunque no que en uno de sus articulos 
tild6 de ignorante al publico gaditano por hacer caso del germano-gaditano, 
como en son de burla apodaba a Bohl. Escribteronse hasta folletos aparte. 
Los Bohl no cejaron nunca en su campaiia; el 30 de Noviembre de 1828 
publicaba el Diario Mercantil una epistola anonima en que, refiriendose a 
Shakespeare, decia: 

Y a pesar de Boileau bnlla en la escena 

177. Primer penodo de la vida de Fernan Caballero. 
Por este tiempo notables mudanzas habian ocurndo en la familia Bohl. El 
germano-gaditano habia perdido su gran fortuna. En cambio su hija Cecilia, 
despuSs de un desgraciado,peroafortunadamente breve matnmonio con el 
joven capitan D. Antonio Planells y Bardaxi, cas6 el 26 deMarzo de 1822 
con el Marques de Arco-Hermoso, y era en Sevilla la joven opulenta, her- 
mosa e inteligente marquesa, en cuya magnifica casa con lindo patio y 
vasto jardin reuniase la mejor sociedad sevillana, y se hacian presentar los 
extranjeros mas distinguidos, v. gr., el insigne literato norteamericario Was- 
hington Irving (1), que vino a nuestra patria en 1827 buscando materialese 
inspiraci6n para sus Cuentos de la Alhambra, su Historia de la conqulsta 



(1) Naci6 en Nueva York en 1783 y murio en 1859 

462 



XIX - ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESP Aft A 



GRABADOS DEL SIGLO XVIII 




Retrato de Cervantes en una edicidn portuguesa. 

Lisboa, 1794. 



de Granada y suVida de Cristobal Colon, todo impregnado del encantador 
romanticismo hist6rico de Walter Scott. Nadie, a no ser sus padres, o qui- 
zas, segiin dijo, su padre s61o, sospechaba entonces que la discreta y hon- 
ra.damente mundana Marquesa de Arco-Hermoso era una escritora; ella lo 

463 



SALCEDO - LA LITERA7URA ESPAfiOLA - TOMO I/I 

callaba y ocultaba como un secreto vergonzoso, se lo procuraba ocultar a 
si misma, pues lo que hacia, segiin ella lo interpretaba, era ejercitarse en el 
idioma alemdn para no olvidarlo; asi, a modo de tema de colegio, escribid 
en la lengua paterna el relato de un trdjico sucedido en Dos Hermanas, 
donde los Marqueses tenian una posesi6n, y este relato fue, muchos anos 
despues, traducido al castellano por su misma autora, La Familla de Alua~ 
reda. Por cierto que al contarle el lancte sucedido a Washington Irving, y pe- 
dir 6ste mds detalles para que le sirviesen de argumento a un cuento, Ce- 
cilia le ensend el cuaderno que habia compuesto, e Irving, despu6s de 
leerlo, declar6 entusiasmado que ya estaba hecha admirablemente la nove- 
la, y la pidi6 a su autora para traducirla al ing!6s, y enviarla a Walter Scott; 
la Marquesa se neg6 terminantemente. 

Por el mismo procedimiento escribid varias otras cosas que no llega- 
ban a ser verdaderas novelas, sino esbozos, estudios, apuntes tornados del 
natural que mds adelante incorpordronse mis o menos modificados a 
las narraciones y a los cuadros de costumbres de Ferndn Caballero. No ha- 
cia con eso Cecilia sino ejercitarse en los idiomas extranjeros que sabia 
y temia olvidar, y en cuanto al fondo, seguir a su modo la tendencia popu- 
lar folklorista en que consistia el romanticismo de sus padres. Por ex- 
cepci6n, compuso una breve pero completa novela en estilo folletinesco y 
en idioma espanol, titulada Sola. Cay6 el manuscrito en manos de su madre 
dona Frasquita, y 6sta, quenendo sorprender a su hija y marido, lo tradujo 
al alemdn y envi6 a una revista de Hamburgo (Sept.-1833). No consigui6 
su prop6sito de sorpresa, pues no la public6 la revista hasta el 15 de Agos- 
to de 1840, fecha en que habian ya muerto BShl de F6ber y su mujer. Per- 
n&n Caballero no quiso reconocer nunca la paternidad o maternidad de 
Sola. 

178. La FIoresta de Bimas Antiguas*. De 1821 a 1825 
hizo BShl de Fber imprimir en Hamburgo la Floresta de Rimas Antiguas, 
en tres tomos. Son sus principales defectos: l.Contener composiciones mis 
raras que bellas, omitiendo en cambio otras de gran valor estetico, pero que 
B5hl desdeii6 considerando que eran ya generalmente conocidas. 2. Falta 
de m6todo hist6rico, y hasta de disposici6n tipografica conveniente para 
buscar con facilidad cualquier composici6n; no se pone al principio de nin- 
guna el nombre de su autor, y cada tomo lleva indice aparte (!). 3. Falta 



(1) En la enumeraci6n de esios defectos seguimos a Men6nde2 Pelayo (Antologta Tomo I Pr61ogo I 
y parece oportuno advertir que este defecto justamente atribuido por D. Marcelino a BOhl de Faber es uno 
de los graves defectos de Menendez Pelayo. j Cuanto trabajo cuesta a veces buscar en los mismos admirables 

464 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

de notas criticas, pues s61o da un pequeno indice biogrdfico para uso de los 
alemanes. Y 4. "Que B5hl de Fdber abusd todavia mis que Quintana del 
"funesto sistema de enmendar y rejuvenecer los textos, extremando esta 
"licencia hasta el punto de omitir, sin decirlo, versos y aun estrofas enteras 
a que le parecian d6biles o de mal gusto". Defecto es ste indudable, sobre 
todo para los que como Men6ndez Pelayo, de quien son las palabras entre- 
comadas, profesan el estudio hist6rico-critico de la literatura; para el gran 
piiblico que aprecia y debe apreciar en las obras literarias su valor estetico 
sobre la exactitud hist6rica, no lo es tanto, y si las enmiendas son acerta- 
das quizes no lo scan, sino cualidad y ventaja. Hoy se abusa de la exquisita 
correcci6n en el transcribir, se pretende que el gran piiblico lea al Arci- 
preste de Hita y el poema del Cid, como estdn en los c6dices ms antiguos, 
y el resultado es que no son leidos de ninguna manera. A pesar de los 
defectos apuntados, la Floresta es superior a todas las colecciones simi- 
lares posteriores y el servicio prestado por B6hl de Fber a nuestras letras 
no pudo ser mayor. 

179. El romanticismo en Cataluna. Como se alio con el 
regionalismo. Aribau. Lopez Soler. ElEuropeo. La celebre 
oda de Aribau. A la vez que por Andalucia, entraba el romanticismo 
por Cataluna. En Andalucia era un aleman quien lo importaba; en Cata- 
lufia brotaba espontaneamente, o, mejor dicho, la inevitable influencia 
extranjera sentida por literatos catalanes, desarrollcibase al calor de las cir~ 
cunstancias locales del Principado. No se habia extinguido en este la len- 
gua de Lull y de Ausias March; no s61o la hablaba el pueblo sino las clases 
ilustradas en el hogar, y se usaba en el pulpito y en las escuelas (1), no fal- 
tando tampoco copleros que compusiesen en ella. Estaba, sin embargo, 
reducida al papel de sermo vulgaris; los literatos catalanes tenian a gala 
escribir correcta y castizamente el castellano, como todas las personas cul- 
tas y de clase hablarlo a la perfection. El ms purista de los escritores 
castellanos que florecid en este periodo, fue quizes un ilustre Catalan, don 
Antonio Capmany de que ya hemos hablado. 

La preferencia de lo popular sobre lo erudito, el amor a lo tradicional 
y al modo de ser histdrico de cada pueblo, la aficion a la Edad media, en 

pr61ogos de la Antologia cualquier noticia ya leida! Faltan epigrafes, indices y en ocasiones hasta separa- 
ciones de materia Para el tomo I de la nueva edicibn de los Heterodoxos, ultima obra publicada por el 
insigne maestro, hubo que hacer un indice especial, y darlo en pliego suelto, despues de estar ya en la 
calle la edicidn 

(1) "... los que hemos vivido mas de medio siglo todavia podriamos citar los titulos de algunos de 
"los hbros en que nuestros abuelos aprendieron a leer* Rubi6 y Ors. Breve resefta del actual renacimiento 
de la lengua y literatura catalanas Barcelona, 1877 

465 

SALCEDO. La Literatura Espuftola. Tomo ///. 30 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 

que Cataluna jug6 papel tan principal en lo politico yen lo literario, la reac- 
ci6n contra el clasicismo, la exaltaci6n del sentimiento como linica fuente 
de inspiraci6n poetica, cuanto, en suma, caracterizo el romanticismo anglo- 
alemdn, tenia que influir en el Principado para despertar el adormecido, 
pero no extinto ni muerto espiritu regional, y asi vemos alii que la tenden- 
cia romantica y la tendencia regionalista nacen juntas, y juntas se van des- 
arrollando. En Cataluna lo Catalan era lo popular, la tradition histbrico-me- 
dio-evica, el amor al terruno, la poesia que habla al coraz6n, la leyenda 
que ofrece la perspectiva magica del tiempo pasado. Era el romanticismo. 
Desde los primeros anos del periodo empez6 a iniciarse este doble 
movimiento romantico y regionalista. Don Buenaventura Carlos Aribau na- 
ci6 en Barcelona (4-Nov.-1798). Antes de 1817 publico un tomito de poesias 
castellanas que merecio o tuvo la suerte de ser traducido al italiano, y 
concurri6 a una Aoademia filosofica, formada por varios j6venes (Sam- 
pons, Cortada, Marti, L6pez Soler, Muns, etc.) para cultivar todas las cien- 
cias, pero en que se trataba especialmente de poesia y de remembrar las 
glorias medioevales de Barcelona y del Principado. Del citado ano de 17 
conservase una carta de Aribau a Muns (12-Febrero), en que dice que ha 
empezado a componer una poesia catalana. 

Plorant la vergonyosa decadencia 
En que vuy jau la catalana faula (1). 

Aribau, que habia colaborado ya en varios periodicos de Barcelona, 
fundo con D. Ramon Lopez Soler (1823) la revista El Europeo, en que cola- 
boraban el ingles Ernesto Cook y los itahanos Luis Monteggia y Florencio 
Galh. El Europeo era una revista romdntica, y en el mas complejo sentido 
del romanticismo; porque aunque predominantemente sostuviera y propa- 
gara el historico o leyendario, no desdeno a Byron, de que publico una 
traduccion de El Giaur. Es seguro que los redactores no distinguian bien 
estas dos maneras diversas de ser rom&ntico. 

L6pez Soler fue el primero que escribio en Espafia novelas imita- 
das de Walter Scott: la mas antigua, por lo menos publicada aparte (2), es 



(1) Publicada esta carta por D Francisco Muns (Conco Catalan, 14 de Agosto de 1892, y Keuista de 
Gerona, 9 de Septiembre de 1892) 

(2) Valencia, Ih30, (tres tomitos) Coleccitin de novelets, de Cabrenzo, que conien?o eo'1818 Publico 
varias de madame Genlis, madame Cottm, Chateaubriand, Arlincourt, etc , y espanolas otras, como El horn- 
bre invisible o las rumas de Munsterhall, El pantetin de Scianella o la urna sangnenta, del escolapio Pas- 
cual P6re?, etc La coleccion contmuo hasta 1840 Es la mas antigua en Espana, pues la de Bergues de las 
Casas, de Barcelona (Biblioteca selecta, portdtil y econtimica) no empez6 hasta 1831, y en 1833 cambio su 
titulo por el de Biblioteca de damas, y hasta 1833 no comenzo la madnlena de Repulles (Coleccidn de 
novelas historicas originates espanolas) 

466 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

Los bandos de Castilla o el Caballero del Cisne, a que siguieron otras da- 
das a luz con el pseud6nimo de Gregorio Perez de Miranda: Kaz~Os- 
man, Jaime el Barbudo, El primogenito de Alburquerque y La Catedral de 
Sevilla (1). Aribau sigui6 camino m^selevado y transcendente; secreta- 
rio de la Diputacion provincial de Lerida, funcionario de la Junta de Co- 
mercio barcelonesa, y, por ultimo, empleado en el escritorio del banquero 
Remisa, dirigio a 6ste la c61ebre oda que public6 El Vapor, diario de Bar- 
celona (24-Agosto-1833), de que no se sabe bien el titulo que le pusiera 
61, pues unos la llaman A la patria y otros A Don Caspar Remisa; pero 
lo que se sabe es que la oda, de sana inspiration romntica, en que se 
nota mucho la influencia de Manzoni sin mengua de la originalidad, devol- 
vio a la lengua catalana el valor poetico de sus dias Sureos. Tiene, por tan- 
to, la importancia historica capital, aparte de su absoluto valor artistico, 
de ser la primera piedra del renacimiento literario Catalan. No es de mara- 
villar que todos los catalanes amantes de su lengua y de su literatura la 
sepan de memoria, ni que se la venere en el Principado como un monu- 
mento glonoso. He aqui la hermosa, fecunda y c61ebre composition: 

Adeussiau, turonS, per sempre adeussiau, 
oh serres desiguals, que alii en la patria inia 
dels nuvols y del eel de lluny vos distmgia 
per lo repos etern, per lo color mes blau' 
Adeu, tu, veil Montseny, que des ton alt palau 
com guarda vigilant, cubert de boyra y neu, 
guaytes per un forat la tomba del Juheu 
y al mitj del mar mmens la mayorquma nau f 

Jo ton superbo front conexia llavors 
com coneixer pogues lo front de mos parents, 
toneixia tambe lo s6 de tos torrents, 
com la veil de ma mare o de mon fill los plors 
Mes, arrencat despres per fats perseguidors, 
]a no conech ni sent com en millors vegades, 
aixis d'arbre migrat a terres apartades 
son gust perden los fruyts y son perfum les flors. 

jQue val que m'haja tret una enganyosa s6rt 
a veure de mes prop les torres de Castella, 
si 1 cant dels trovadors no sent la mia orella 
ni desperta en mon pit un generos recort? 

(1) Todavm dentro de este penodo Imito tambin a Walter Scott D Estanislao de Cosca y Vayo, 
Grecia o la doncella de Mtsolonghi (Valencia, 1830) y La conquista de Valencia por el Cid (Valencia, 1831) 
Cosca ensayo igualmente la novela de costumbres Aventuras de un elegante o las costumbres de ogaflo 
(Valencia, 1832) 

467 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

En va a mon dols pais en alas jo m transport, 
y veig del Llobregat la platja serpentina, 
que, fora de cantar en llengua llemosina 
no m queda mes plaher, no tinch altre conhort 

Plaume encara parlar la llengua d'aquells sabis 
qu'ompliren 1'umvers de llurs costums y lleys, 
la llengua d'aquells forts que acataren los reys, 
defengueren llurs drets, venjaren llurs agravis 
Muyra, muyra 1'ingrat que, al sonar en sos llabis 
per estranya regi6 1'accent nadiu, no plora, 
que, al pensar en ses liars, no s consum ni s'anyora 
ni cull del mur sagrat la lira dels seus avis 

En llemosi sona lo meu primer vagit 
quan del mugr6 matern la dolga llet bevia, 
en llemosi al senyor pregava cada dia 
y cantichs llemosms sommava cada nit. 
Si, quan me trobo sol, parl'ab mon espent, 
en llemosi h parl', que llengua altra no sent, 
y ma boca llavors no sab mentir ni ment, 
puig surten mes rahons del centre de rnon pit 

Ix, donchs, per expressar 1'afecte mes sagrat 
que puga d'home en cor gravar la m& del eel, 
oh llengua a mos sentits mes dol<;a que la mel, 
que m tomes les virtuts de ma ignoscenta edat 
Ix, y cnda pel mon que may mon cor mgrat 
cessara de cantar de mon patr6 la gloria, 
y passi per ta veu son nom y sa memoria 
als propis, als estranys, a la posteritat' 



180. A) Trueba y Cossfo. B) Duran. C) La emigration li- 
beral. A) Otros hechos, aunque no de la importancia de los dos senala- 
dos, pueden citarse como manifestaciones del romanticismo en este perio- 
do. Recordaremos algunos. 

El santanderino D. Telesforo Trueba y Cossio, nacido en 1798, y que 
vivid hasta 1835, emigro a Inglaterra en 1823, y alii cultiv6 en idioma in- 
gles las bellas letras, emulando a Walter Scott; del mismo ano 23 es su 
drama Elvira; de 1829, la no vela El Castellano o el Principe Negro en Es- 
pana, y de 1830, The romance of History of Spain (colecci6n de veinte le- 
yendas espanolas de la Edad Media). Su intluencia en nuestra literatura fu6 
muy escasa, y en esta epoca s61o hay que registrar la traducci6n de su no- 
vela Gomez Arias o los moriscos de las Alpujarras, por D. Mariano Torren- 
te (Madrid-1831). La de la coleccidn de veinte leyendas, por D. A. G. no 

468 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

vi6 la luz en castellano, y traducida de una traduccidn francesa, hasta 1840; 
tambten del frances fu6 traducida El Principe Negro, en 1845 (1). 

B) Incomparablemente mayor influjo en la evolution Hteraria tuvo 
Don Agustin Duran. Naci6 en Madrid (1793). Su padre, ilustrado medico 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 



J. M. j. 

Nihil prodsst multa legisse, nisi igtelttgas ipse- 
quce legeris. D. Ambros. sup. Beati immacuJ. 

Surne librum, lege, disce ? stude % dcia redde Joanar, 
Nam petit hunc 4omino bibliotheca suo. 

Nil mullum legisse prodest f bene ni bonus ipse 
Quac bona ec apta legas, qua^que bonum faciaaiL 



Toma, lee/estudia, aprende, 

Y A j^uah Caraval/o y Vcra 

Vuelve el libro; pues d^l era, 

Su librerfa lo pretcnde; N? 

Y que no aprovectia, entiende, 

Mucho y muy mucho leer, 

Sino leer y eniender 

De bOndad y virtud Heao 

Lo que es convenience y bueao 

Y bueuo te puqda hacer. 

Juan Caravallo y Vera - Ex Hbris del siglo XVIH, con preceptos en latin 
y en castellano. 



de la real camara, le procure una instruccidn excelente y muy variada: es- 
tudi6 en el Seminario de Vergara y en la Universidad de Sevilla, recibten- 
dose de abogado en 1817. Despues, todavia fu6 alumno de Humanidades 
durante varios afios, bajo la direccion de D. Alberto Lista. En 1826 empez6 



(1) De Trueba y Cossio escribio un estudio Men^ndez Pelayo, publicado como tomo I de Estudios 
crtticos sobre escntores montafteses Santander, 1876 

469 



SALCEDO r LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

a publicar con Garcia Suelto y Gorostiza la Coleccidn general de comedias 
escogidas del teatro antiguo espanol, con el examen crltico de cada ana 
de ellas (Madrid-1826-1834), en que se di6 cabida, no s61o a las piezas de 
nuestro teatro antiguo, gratas a los clasicistas y que habian excluido 6stos 
de sus indices expurgatorios, sino a las incluidas, a las que crispaban los 
nervios de Moratin. En 1828 di6 a la luz su Discurso sobre el influjo que 
ha tenido la crltica moderna en la decadencia del teatro antiguo espanol, 
y sobre el modo como debe ser considerado para juzgar conuenientemente 
de su m&rito peculiar. Este opiisculo que, segiin Lista, estaba lleno de ideas 
nuevas y luminosas, y cuya substancia doctrinal paso a las lecciones, da- 
das por el mismo Lista en el Ateneo en el periodo siguiente al que vamos 
estudiando, debe ser considerado como un manifiesto de romanticismo 
moderado; las ideas fundamentales son las de Mme. de Stael con su distin- 
ci6n entre romantismo (asi lo escribia Duran) y clasicismo, fundada en 
ser aqu61 cristiano y pagano 6ste. El arte clasico, decia Duran, no veia m&s 
que al hombre abstracto y exterior; el cristiano o rom^ntico ve al hombre 
interior, la lucha de las pasiones con el libre albedrio. Nuestro teatro anti- 
guo es esencialmente romantico y genuinamente espanol, como lo es tam- 
bien, en el siglo XVIIT, el teatro popular de D. Ram6n de la Cruz, 

Comprendi6 Dur&n la intima conexion del teatro antiguo con el ro- 
mancero castellano, y a fines del mismo afio de 1828 publico el Romance- 
ro de romances moriscos; en 1830, el Romancero de romances doctrinales, 
amatorios, festivos, jocosos, satiricos y burlescos, y en 1832, el Romance- 
ro y Cancionero (coplas, letnllas, romances cortos y glosas anteriores al si- 
glo xvin) (1). "El Romancero de Durn escribi6 Menendez Pelayo es 
el monumento mas grandioso levantado a la poesia nacional de ningiin 
pueblo. Fue Durn hombre eruditisimo, pero no es su eru Mcio -i *o que 
principalmente realza su incomparable libro, sino el anit-r "to a la 
poesia del pueblo, la ardiente caridad de la patria * ^ MC!, v qu<> 
el amor engendra en la critica como en todos los estuer/os hurhanos"- 
Dice luego que en 1832 fueron los primeros conatos de resurrection de la 
epopeya francesa, y, por tanto, Duran no tuvo la guia de los trabajos 
criticos y eruditos de la nueva escuela; pero 61 adivin6 mucho de lo que 



(1) Ramon Menendez Pidal (L'Epopte castillane, pag 256) dice que el m6vil de Duran al reimprimir 
los romances era rivalizar con los ingleses que, a peso de oro, exportaban de Espana las colecciones mas 
raras de cantarcs y romances antiguos, pero que en 1832, en el momento de concluir la publicaci6n, habia 
adquirido conciencia del influjo que podia tener en el desarrollo de la literatura, y hacia una timida profe- 
si6n de fe, saludando en Lope de Vega y Gongora los fundadores del romanticismo espanol No sabemos 
en qu funda tl insigne maestro su juicio sobre el caracter mercantil de la empresa de Duran en sus princi- 
ples; lo que desde luego no puede admitirse es qne el autor del Discurso, citado en el texto, no tuviera en 1828 
conciencia literaria del influjo e importancia de los romances 

470 



XIX-ALBORES DEL ROMANTICISMO EN ESPAftA 

no podia saber, "por la fuerza de su maravilloso instinto, luchando contra 
todas las preocupaciones seudocl&sicas, alentado solamente, y esto de 
un modo tibio, por las voces amigas de Lista y de Quintana, en quienes la 
doctrina academica no Heg6 a sofocar la voz del patriotismo. Por el triun- 
f6 Durdn: su Romancero es el monumento de una vida entera consagrada 
a recoger y congregar las reliquias del alma poetica de su raza" (1). 

Del influjo de la emigraci6n liberal ya queda hecho merito: la emigra- 
cion hizo romanticos al Duque de Rivas y a su intimo amigo Alcald Qa- 
liano, y determind en Espronceda, y mis o menos en muchos de los emi- 
grados en Londres, la tendencia byroniana. Como muchos de los emigra- 
dos volvieron a Espafia, en virtud de la amnistia de 15 de Octubre 
de 1832, ampliada el 29 de Marzo de 1833, el Parnasillo, o sea la tertulia 
de Arriaza en el cafe del Principe, Ileg6 a su auge, y las discusiones entre 
clasicos y romanticos estuvieron alii a la orden del dia. Al publico transcen- 
dia la novedad literaria por la representaci6n de dramas franceses traduci- 
dos y por los periodicos hterarios. No s61o como direcci6n literaria, sino 
en la vida social, atenta siempre a la ultima novedad de Paris, el roman- 
ticismo era la moda cuando murio Fernando VII. 

(1) Antologia Tomo I, Prtilogo, pag XXXIV y siguicntes 




471 



LA LITERATURA ESPANOLA. - EL CLA- 
SIC1SMO n> XX. ~ EL TEATRO Y LOS AR~ 



TfCULOS DE COSTUMBRES (1) ** 





E I teatro durante la guerra de la indepen- 
dencia. Maiquez en Madrid y Carnerero en 
Cadiz. Hasta 1819 la influencia de Maiquez, y 
con ella el predommio de la tragedia clasica, fueron 
omnfmodos en nuestro teatro. Cuentan Mesonero Ro- 
manos y Revilla (2) que Isidoro se bati6 contra los 
franceses el 2 de Mayo, y que huyo a Granada, pasando luego a Malaga, 
donde tomaronle por afrancesado y le metieron en la cdrcel, demostrando 
1 su inocencia, o, mejor dicho, que por patnota andaba fugitivo. Cuentase 
tambien que habiendo vuelto a Madrid, le prendieron los franceses y man- 
ddronle a Francia. Lo positive es que el gobierno de Jose, queriendo ani- 
mar los teatros, de que se habia abstenido el piibhco (3), dispuso funciones 
gratuitas, con asistencia del rey intruso, y acabo por subvencionar el teatro 
del Principe, d^ndole un plan o reglamento, quizas redactado por Moratin, 



(1) 181. El teatro durante la guerra de la independence. Maiquez en Madrid y 
Carnerero en Cadiz. 182. La reaccidn de 1814 Periodo de los melodramas 183. Con- 
cluye la carrera de Maiquez. ~ 184. Carnbio del gusto Credito de Tirso de Molina 
"El Furor filarm6nico a . 185. Grimaldi y Carnerero. El conseroatorio de Musica y 
Declamacidn. 186. Gorostiza. - 187. Bretdn de los Herreros. 188. Ventura de la 
Vega. - 189. Gil y Zdrate. Otros traductores y arregladores del teatro frances e ita- 
liano. 190. Los articulos de costumbres. Estebanez Calderdn. ~ 191. Mesonero Ro- 
manos. 192. Larra A) Biografia. B) Sus obras en este periodo. 

(2) Vida artistica de Isidoro Maiquez, por D Jos& de la Remlla Madrid, 1845 Este D Jos6 fue 
padre del c6Iebre cntico D Manuel, quien reimprimio la Vida de Maiquez en 1876 

(3) El 7 de Diciembre de 1808, en que obligaron los franceses a abrir los teatros, la taquilla del Prin- 
cipe recaudd 332 reales, y la de la Cruz 292 El dia 18, la pnmera 162, y la segunda 176 

472 



XX- EL TEATRO Y LOS ART/CULOS DE COSTUMBRES 

y formando una buena compania bajo la direcci6n de MAiquez; inaugu- 
r6se la temporada el 26 de Mayo de 1809. El 1. de Noviembre abri6 el 
teatro de la Cruz la actnz Manuela Carmona, como empresaria, para culti- 
var el genero nacional. Maiquez se dedic6 al suyo, luctendose en Orestes, 
Los Templarios, El Cid, Raquel, Otelo, La Muerte de Agamendn, etc., si 
bien alternando con comedias y piezas francesas, con las obras de Moratin 
y algo de lo antiguo espafiol; Lope y Tirso eran los autores espanoles pre- 
feridos. Empez6 a distinguirse como primera dama Antera Baus (1). El 
hambre de 1812 y las vicisitudes de la campana pusieron termino a las 
representaciones esc6nicas de Madrid durante la dominaci6n francesa. 

Mientras que Maiquez trabajaba en Madrid, en Cadiz Juan Carnerero, el 
gal&n mas afamado despu6s de aquel, y que lo habia sido con Rita Luna, 
ponia en escena piezas del teatro antiguo con otras del moderno y algunas 
de circunstancias, v. gr.: Las Visperas sicilianas, de Enciso, de ningiin va- 
lor literano, pero que entusiasmaba al publico cuando al son de la campa- 
na de rebato, lanzdbanse los sicihanos a degollar franceses.En la compania 
de Carnerero empez6 a cobrar fama Antonio Guzman, el celebre gracioso 
del reinado de Fernando VII. 

182. La reaccion de 1814. Periodo de los melodramas. 
Refiere Alcala Galiano que en la reacci6n de 1814 sufri6 Maiquez grandes 
persecuciones. Los documentos dicen, sin embargo, que represent6 el Otelo 
para solemnizar los dias de Fernando VII en 1813, que sufrio un mes de pri- 
si6n por liberal en 1814, que reorganiz6 inmediatamente su compania, y que 
los primeros anos de la reaccion fueron el zenit de su carrera. Fernando VII 
asistia frecuentemente al teatro y mostraba predilecci6n por las obras de 
Tirso de Molina. Seguian, sin embargo, en auge las tragedias clisicas. 

Hacia 1815 empezaron a privar en Paris y en Espafia aqui general- 
mente mal traducidos o peor arreglados del francos espantosos melo- 
dramas, como El Viejo de la montana o los drabes del Libano, que fue un 
exitazo en la CTuz,yElHuerfano y elAsesino o elValle deltorrente, que no 
lo alcanz6 menor. "En este emporio cataldunico escribia Moratin desde 
Barcelona t (2) asoman la cabeza bastante a menudo tres o cuatro poetas 
ropavejeros muy amigos de sepulcros, paletillas, cr&neos rotos y tierra 
hiimeda, con cadenita, jarra de agua, media morena y pobrecita mujer 
embovedada que llora y gime hasta que en el quinto acto bajan con hachas 



(1) Nacio en Cartagena el 2 de Enero de 1797 y murio en Madnd en 1855 Hermana mayor de Joaquina 
Baus, y madrastra de D Antonio Gil y Zarate, fu tambien madre de otro autor dramatico, D Isidoro 
Oil y Baus 

(2) Carta a D Dionisio Soils, de 12 de Septiembre de 1815. Obras postumas, III, pag 348 

473 



SALCEDO * LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

y estr6pito y el crudo marido la abraza tierna y carinosamente, y la consuela 
dictendola que todo aquello no ha sido ms que una equivocaci6n. . . Ma- 
nana echan una, nuevecita, de cirtco ahorcados". Don Eugenio de Tapia (1) 
fustig6 tambien aque! mal gusto hornpilante con su sdtira: 

Mas no solo el que adula bien entiende 
el gusto de Madrid. Fabio el sensible, 
una comedia lagrimosa emprende. 

Ya es tierno en las escenas, ya irascible, 
ora baja a las tumbas horrorosas, 
y alii ve un figur6n magro y terrible, 

Ora pinta mujeres angustiosas 
del hambre traspilladas clamorea 
tal vez en las pnsiones tenebrosas 

La plebe llora, el c6mico vocea 
cae el telon, se aplaude la ensalada 
y luego por Madrid se cacarea (2) 



183. Concluye la carrera de Maiquez. Con este genero 
abominable coincidia el desenvolvimiento de la comedia de costumbres, 
sostenida por los continuadores de Moratin, de que hablaremos pronto; 
pero M&quez siguio tnunfando con su genero favonto hasta que desapare- 
ci6 de la escena. Nino //, la tragedia traducida por Mora, de que ya queda 
hecha mencion, fue para el un doble extraordmario exito: uno, en el estre- 
no y representaciones que siguieron; otro, cuando despues de haber sufn- 
do grave enfermedad reaparecio en escena representdndola, y al decir los 
versos: 

jSi, guerreros, el cielo me ha salvado! 
jNuevo don es el aire que respiro 
De su inmensa bondad' 

Se vino abajo el teatro a vitores, aclamaciones, parabienes y enhora- 
buenas al actor predilecto. Era su postrer victoria en las tablas. En aquel 
mismo ano (1818) se enredb en disputas con el corregidor Arjona, sobre si 
ponia o no en escena una comedia de Burgos. MAiquez tenia mal genio y 

(1) Naci6 en Avila <I8 de Julio de 1776) Estudio Teologm y Leyes Siendo mozo residib afto y medio 
en Londres Fu6 redactor del Semanano Patrtdtico en Madrid, y en Cadiz director de la Gaceta, en 1814 le 
proces6 la Inquisition, sahcndo absuelto En 1821 publicd sus Poesias, de que hizo segunda edici6n en dos 
tomos(1832) Diputado y director de la Imprenta Nacional durante el trienio, estuvo emigrado en Franeia 
de 1823 a 1831. Tradujo Agamentin, de Lemercier, que representd Maiquez con gran exito. Lo mejor de la 
carrera de Tapia pertenece al periodo siguiente. 

(2) Poesias, Edicion de 1821. 

474 



XX -EL TEATRO Y LOS ARTICULOS DE COSTUMBRES 

estaba muy poseido de su m&ito; el corregidor tom6 a desacato su altivez y 
el actor fu6 excluido de la compania y desterrado a Ciudad Real. El publico 
madrileno, a pesar de la draconiana severidad del antiguo regimen con las 
protestas y algaradas populates, protest6 contra este atropello inaudito; 
compacta muchedumbre se junt6 en la calle de Santa Catalina, donde vivia 
el artista, el dia 19 de Junio de 1819, fecha de su partida, y al verle subir 
al coche prorrumpi6 en un alarido de indignaci6n; tuvo que intervenir la 
tropa. El 30 de Agosto se le concedi6 licencia para trabajar en Andalu- 
cia (1). Salio de Ciudad Real el 25 de Septiembre y llegd a Granada el 29 
de Noviembre. No pudo realizar sus prop6sitos de trabajo porque se habia 
vuelto loco. No recobr6 la raz6n, y acabo su vida en la noche del 17 de 
Marzo de 1820. 



184. Cambio del gusto. Credito de Tirso de Molina. 
Furor fi/armdn/co.La desaparicion de este coloso,de la escenatra- 
jo varias consecuencias: con 61 se fueron las tragedias ctesicas, cobr6 ms 
cr6dito Tirso de Molina, favorecido por el Rey, a quien se dedicaron a re- 
fundir o acomodar a las condiciones escenicas de la 6poca, no s61o poetas 
como Solis, sino el actor Carnerero, que sucedi6 a Maiquez en la categoria 
de primer actor, aunque no con el grado de esti- 
maci6n, ni mucho menos, que se habia profesado 
a Maiquez. Preferia el publico al gracioso Guzman, 
y compartian con Carnerero y Guzman las glorias 
teatrales la Antera Baus, la Josefa Virg, la Concep- 
ci6n Rodriguez, Pedro Cubas, Lombia, etc. Los es- 
fuerzos de todos estrellaronse, sin embargo, ante el 
furor filarmdnico que se apoder6 de Madrid, y a 
su ejemplo, de Espana entera. Una conspiraci6n 
urdida por musicos y cantantes espanoles habia 
conseguido en 1799 proscribir la 6pera italiana de 
nuestros teatros que, durante todo el siglo xvin, 
llegara en Madrid al mayor auge y esplendor; ConccpcWn Rodriguez . 
en 1808, a la sombra de los francescs, volvieron a 




(1) Es curiosisima la cortapisa de esta licencia: no habia de ir mas alia de Sevilla. "O lo que es igual 
~ dice Cotarelo que no fuese a Cadiz, no sabemos por que raz6n". Parece probable que se le prohibiese 
ir a Cadiz porque esta ciudad era la que entonces mas temia el gobierno realista por su opinion liberal, y 
en cuyas inmediaciones estaban acantonadas las tropas destinadas a America que se sublevaron el aflo 
siguiente. Tributar una ovaci6n a Maiquez, tan estiipidamente perseguido, hubiera sido para los liberaies dc 
Cadiz un excelente pretexto para protester contra el Gobierno. 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfJOLA - TOMO III 

cantarse operas en italiano; pero desde 1812 a 1820 torno el cantar en cas- 
tellano. En 1822 vino a Madrid una gran compania italiana, y, segiin cuenta 
Mesonero Romanos, "el merito de los cantantes, la nueva pompa con que 
"se orn6 el espectaculo, lo escogido de las funciones que se representaron 
"fueron cosa de trastornar todas las cabezas. . . u (1). El gusto por la mii- 
sica no se Iimit6 a la 6pera, sino que produjo constantes conciertos en tea- 
tros y casas particulars, y hasta las de la clase media tuvieron su piano y 
sus tertulias filarm6nicas. El teatro literario hubiera sucumbido, tal vez, 
arrollado por la filarmonia, a no hallar dos sostenedores de verdadero em- 
puje. Tales fueron Grimaldi y Carnerero. 

185. Grimaldi y Carnerero. El Conservatorio de Musica 
y Declamation. Antonio Grimaldi era frances, y vino a Espafia con 
el ejercito de Angulema como comisario de guerra. Espafiolizose por com- 
pleto, y teniendo talento, tanto para apreciar el merito literario, como para 
conocer el gusto del piiblico y saber donde hay negocio y d6nde no, fue un 
empresario modelo. Mejor6 las condiciones materiales del teatro, contribu- 
y6 a formar a los actores de su tiempo, empezando por su mujer Concep- 
ci6n Rodriguez (2), y supo atraer a la gente con traducciones muy bien he- 
chas de obras escogidas con sumo acierto, v. gr., La Huerfana de Bruselas; 
pero su 6xito colosal fue La Pata de Cabra. Los que han leido Pied de mou- 
ton> insipida comedia de magia de Martenville, de que se dice es traducci6n 
La Pata de Cabra, aseguran que nada vale comparada con la espanola (3). 
Don Jos6 M. de Carnerero habia sido de los cortesanos de Godoy, despues 
de los intimos de Jose I, de 1818 a 1820 protegido en Paris por el Duque 
de Orleans, que le coloc6 en su biblioteca con Casimiro Delavigne, en el 
trienio liberal redactor de El Patriota Espanol, y al terminar aquel periodo 
ingiri6se con Angulema, a cuya mesa se sent6 muchas veces, hizo repre- 
sentar La Noticia feliz, comedia de circunstancias de ultrarrealismo extraor- 
dinario, con todo lo cual result6 protegido de Fernando VII, que le autori- 
z6 para publicar la revista Cartas espanolas. Carnerero era tan hdbil como 



(1) La Filarmonia, articulo citado por Carmena en la Cronica de la opera italiana en Madrid 
(Madrid, 1878) 

(2) El Marques de Molins cuenta la manera como conocio Grimaldi a la que fue su mujer Vivia 
Qrlmaldi en una casa de huespedes, calle del Principe, 11, tercero, y un dm se hundio el piso de su cuarto* 
cayendo por escotil!6n, mal herido, en la alcoba de Concha Rodriguez que vivia en el segundo De tan sin- 
gular episodio nacieron las relaciones que terminaron en boda, en la parroquia de San Sebastian (11 de Enero 
de 1825) Despugs vivi6 Grimaldi en el piso alto del cafe del Principe, esto es, encima del Parnasillo 

(3) Estrendse La Pata de Cabra en 1828, y duraron las representaciones afios enteros casi sin 
interrupcidn 

476 



XX "EL TEATRO Y LOS ARTJCULOS DE COSTUMBRES 

Grimaldi para traducir y arreglar piezas francesas. Uno y otro fueron la pro- 
videncia de los autores, tan necesaria cuando la mejor comedia de Bret6n 
de los Herreros o de Gil y Zdrate era pagada con 1.500 a 2.000 reales por 
una sola vez, mis 500 por la impresibn. 

For Real orden de 15 de Julio de 1830 fu6 creado el Conseruatorio de 
Musica y Declamation, bajo el patrocinio de la reina dona Cristina, de que 
tom6 el nombre; en 1831 (R. O. de 6 de Mayo) se le anadi6 una Escuela de 
Declamacidn Espanola, es dear, de verso. De esta escuela fueron alumnos 
actores famosos, v. gr., Julian Romea, nacido en 
Murcia (16 Febrero-1815). En una fiesta del Con- 
servatorio le vi6 Fernando VII representar El Tes- 
tamento, pieza de poquisimo valor literario, y dijo: 
este muchacho empieza por donde otros acaban. 
Grimaldi le contrat6 para el Principe, ya casi al 
finalizar este periodo. 




186. Gorostiza. Don Manuel Eduardo 
de Gorostiza nacio en Veracruz (13-Oct. 1789), hijo 
del general Fernandez de Gorostiza, gobernador 
de aquella plaza, y de dona Maria Rosario Cepe- 
da, sefiora gaditana de extraordinario saber (1). A 
los cuatro afios vino a Espana, fue capit&n en la 
guerra de la independencia, redactor de la Crdnica J ul!4n Romea - 

de Mora, en que public6 poesias realistas y una (isis-iwo) 

contra los separatistas americanos, y del 20 al 23 

liberal exaltado, periodista y orador de club. Obligado a emigrar recab6 su 
nacionalidad mejicana, e hizo un brillante papel en aquella repiiblica como 
gobernante, diplomdtico y militar. 

Para el teatro empez6 a escribir en 1818: Indulgencia para todos, y 
siguio con Las costumbres de antano (2) (1819), Tal para cual o las muje- 
res y los hombres, Don Dieguito y El Jugador (1820), Una noche de alar- 
ma en Madrid y El Cocinero y el Secretario (1821), El amante probadoy 
Las cuatro guirnaldas (antes de 1825), etc. La ultima es Contigo pan y ce- 



(1) En Cadiz se le ha dedicado una calle Cuenta Cambiaso (Memonas para la bwgrafia y biblto- 
fjrafia df Cadiz Madrid, 1829) que siendo de edad de doce afios y medio se hizo un acto publico en el 
teatro, en que peroro en griego, latin, italiano, frances y castellano, respondio a 300 preguntas de historia, 
recit6 una oda de Anacreonte, tradujo una fabula de Esopo y explic6 los elementos dehuclides Impnmi6se 
un homenaje al talento y saber de la mfta, en que colaboraron 18 sujetos (Cadiz, 1768), y el Ayuntamiento 
la nombr6 regidora honoraria 

(2) Refundida por su autor en Mejico (1833) con el titulo de La Pesadilla para quitarle las alusiones 
a la boda de Fernando VII 

477 



SALCEDO - LA LITER AT UR A ESPAfiOLA - TOMO III 

bolla (1833), critica caricaturesca del romanticismo, que el autor envi6 
desde Bruselas para ser representada en Madrid. En Mejico s61o di6 a es- 
cena traducciones y arreglos: uno de la tragedia de Lessing Emilia Galof- 
fi (1). Algunas de las comedias o piezas de Gorostiza son absolutamente 
originates; otras arregladas del frances. En todas resplandecen la facilidad 
de versificar, instintoteatral para interesar al espectador, cierta vis cdmica 
no muy honda y exactitud, aunque superficial, en la pintura de las costum- 
bres; faltan caracteres, acci6n, y, muchas veces, buen gusto. Gorostiza era 
un moratiniano degenerado; un autor de piezas de entretenimiento m&s 
que un verdadero autor c6mico. Como versificador de piezas teatrales es 
un precursor del romanticismo, toda vez que usaba en el dialogo, no s61o 
redondillas, quintillas y ctecimas, sino sonetos y estancias de arte mayor en 
castellano antiguo, como hizo luego Larra en Maclas. He aqui una mues- 
tra de c6mo las us6 Gorostiza en Las costumbres de antano: 

Catorce vegadas he visto con fJores 
Ornarse los campos, e a la mariposa 
Mecerse en su caliz, robando envidiosa, 
A par de la abeja, sustancia e colores. 
Catorce vegadas oi ruiseftores 
En suaves concentos cantar sus querellas; 
E tambien catorce burlamabe de ellas; 
Ca non conoscia que cosa era amores. 

Mas jay, sin ventural la paz que yo habia 
Huy6se del pecho, cual sombra ligera, 
E lo muy tranquila que entonces viviera, 
Castigame el cielo con gran tirania; 
Sin sueno de noche, sin gusto de dia, 
Sollozo, suspiro, fenecer me siento; 
E como la rosa por calido viento, 
Ansi se marchilla la mi lozania. 

Si encuentran mis ojos los ojos que admiran, 
Al punto se bajan como avergonzados, 
E luego al soslayo, sin ser levantados, 
Curiosos indagan, e tiernos se miran, 
Los pechos entonces a la par respiran; 
Las manos se enlazan, los labios se mueven, 
E amantes se juran, e finos se atreven; 
Ca dos que se adoran muy pronto deliran. . . (2). 



(1) Teatro original de M. Eduardo de Gorostiza (Paris, 1822). Teatro escogido de Gorostiza (Bru- 
selas, 1825). Apendice al teatro escogido de Gorostiza (Paris, 1826) que contiene dos refundiciones, una de 
Calderon y otra de Rojas. La Biblioteca de Autores Mexicanos, de Agtieros (1899-1902) contiene ademas las 
piezas que compuso, o mejor dicho arreg!6, en Mejico. 

(2) Acertadamente observa Menendez Pelayo (Historia de la Poesia Hispano-Americana, Tomo I, 

478 



XX- EL TEATRO Y LOS ARTlCULOS DE COSTUMBRES 



187. Breton de los Herreros. El 19 de Diciembre de 1796 
naci6 en Quel (Logrono) D. Manuel Bret6n de los Herreros. Desde muy nifio 
di6 muestras de su afici6n y facilidad para versificar. Sus primeros mode- 
los fueron Gerardo Lobo (1) y Torres Villarroel. Qued6 hu^rfano de padre 
en Madrid (1811), y al afio siguiente sali6se de la corte, dominada por los 
franceses y sent6 plaza en la partida o division del Empecinado (24-Mayo- 
1810), sirviendo en el Ej6rcito hasta el 8 de Marzo 1822. En este periodo 
Iey6 a Moratin, y por su consejo escribio en pro- 
sa A la vejez viruelas (1817). Obtuvo un modesto 
empleo en la Intendencia de Jdtiva, y cesante al 
caer el regimen constitucional, encontr6 en Gri- 
maldi la puerta que necesitaba para huir del ham- 
bre; a la sombra del famoso empresario fu6 re- 
presentando sus comedias: A la vejez viruelas 
(14-Oct.-1824), Los dos sobrinos (30-Mayo-1825), 
A Madrid me vuelvo (25~Enero-1828), Achaques 
a los views (24-Julio-1830) y Marcela o tcudl de 
los tres? (30-Diol831). Con estas y otras obras 
originales di6 a la escena multitud de traduccio- 
nes y arreglos: Andromaca (20-Junio-1825), Mi- 
tndates (en el mismo afio), Valeria o la ciegueci* 
ta de Olbun, Ifigenia y Orestes, Los Tellos de 
Meneses, Dona In6s de Castro, La carcelera de si 
misma, Dido (todo esto en 1826) y otra portion 

en los afios siguientes. Bret6n era el mejor proveedor de Grimaldi, y de 
eso comia. Componia tambien poesias liricas, que coleccion6 en 1831, co- 
laboraba en los peri6dicos de Carnerero, y era concurrente asiduo al Par- 
nasillo y a otras tertulias hterarias, como la de Aristiz&bal* en que habia 
teatro, donde representaron Ventura de la Vega, el futuro Conde de Ches- 




Manuel Breton de los Herreros. 

(1796-1873) 



pagina 120) que Gorostiza tuvo presente sm duda para componer en este metro, los versos de su modelo 
Moratin al Principe de la Paz que comienzan 

A vos el apuesto curnplido garzdn 

Gorostiza tuvo un hermano, Pedro de Gorostiza y Cepeda, nacido en Espafta y que nunca renuncio 
a su nacionalidad espanola, tambien autor dramatico Compuso Pedranas DAvila (drama), El desconflado 
(comedia), y es mas conocido por su traduccidn en verso del Luis XI, de Caslmlro Delavigne en que tanto, 
se lucia D. Jose Valero. 

(1) Ndtese c6mo este poeta, hoy tan olvidado, era todavia popular a prlncipios de siglo XIX. El padre 
del Duque de Rlvas componia imitando a Lobo. Bretdn en su mocedad lo segufa tambien 



479 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 

te y D. Carlos O'Donnell (1); la del Doctor Rives, en una casa o quinta de 
Hortaleza, a que iban semanalmente los j6venes del Parnasillo, y cuyas 
tres hijas Laura, Silvia y Rosaura eran cortejadas respectivamente por 
Ventura de la Vega, el mismo Bret6n y Pezuela, honestos amores de que 
ban quedado rastros en las poesias de estos tres enamorados; y la incipien- 
te, a la saz6n, del futuro Marques de Molins, entonces el joven D. Mariano 
Roca de Togores (2). 

188. Ventura de la Vega. El mismo dia que se estren6 la 
primera obra de Bret6n lo fue la primera traducci6n de Ventura de la Vega, 
a quien tambten Ianz6 Grimaldi por el camino del teatro. Habia nacido en 
Buenos Aires (14~Julio-1807). Vino a Espana antes de cumplir los doce 
anos; pero siempre se ufan6 de su origen americano: 

La madre Espana en su seno 
Me di6 acogida amorosa: 
Suyo fui; mas siempre yo 
Recorde con noble orgullo 
Que alia mi cuna al arrullo 
De las auras se meci6. 
Mientras rencor fratncida 
Ardi6 en uno y otro bando, 
Mis lagrimas devorando 
Callo mi musa afligida. 
Hoy que a coyunda tirana 
Suceden fraternos lazos, 
Y Espana tiende los brazos 
A la America su hermana; 
BaAado en jubilo santo, 
Yo, americano espaflol 
A la clara luz del sol 
La uni6n venturosa canto. 



(1) Hermano de D. Leopoldo En la guerra civil milit6 con los carlistas, y round en el campo de 
bat all a, junto a Pamplona. Segun el Marques de Molins (Bretdn de los Herreros Recuerdos de su vtda y 
de sus obras, 1883), compuso, corno Pezuela, tragedias que se ban perdido 

(2) Naci6 en Albacete (17 de Agosto de 1812) Hijo tercero de los Condes de Pinohermoso, fue alumno 
del colegio de la calle de San Mateo, y a los diez y siete afios habiase ya lanzado a escribir verso y prosa 
En 1831 compuso un drama romantico, titulado El Duque de Alba, que no se llego a representar hasta 1846, 
rcfundido y con el titulo de La espada de un caballero, a la verdad muy flojo Lo Iey6 Ventura de la Vega 
en la reunidn de su casa, y al llegar a un pasaje en que la hija del Duque, burlada por su amante y obligada 
por su padre a dar a otro su mano, cae desmayada en el momento en que suena una campana^ di6 la casua- 
lidad de que dieron las doce en el reloj Larra se Ievant6 y dijo ,Que oportumdad! Es la hora de almorzar. 
Que sea enhorabuena "Soltaron los oyentes la carcajada dice el Marqu6s , enfad6me yo, y trabada 
*di sputa, Gallego, con voz estentdrea, nos impuso silencio, diciendo Adelante, que calle la cazuela , . Bre- 
"t6n dijo: En lo de las campanadas y el reloj no me meto, pero ya es hora de que dejemos la prosa y los 
'romanzones y voluamos a la versificacion g a Ian a de nuestros padres" De este proposito de Bret6n fu6 
hija Marcela. (Libro citado, pag 84). 

480 



XX -EL TEATRO Y LOS ART/GULPS DE COS7UMBRES 

Ven, inspiraci6n divina; 
Que ya a mi laud sonoro 
Aftado una cuerda de oro 
Para la gloria argentina. 



Ventura de la Vega era un altisimo poeta cl&sico, aunque de mds pu- 
reza, elegancia y buen gusto que fuerza o nervio; por miedo a desentonar 
cantaba siempre a media voz. Acreditan sus excelsas cualidades las Pard- 
frasis de los Salmos y del Cantar de los cantares (1825-1826), la traduc- 
ci6n del primer libro de la Eneida (1) y las odas que escribi6 en este perio- 
do, v. gr., la titulada A mis amigos (1830), de sabor revolutionaries como 
La Agitation lo es romantica, cosas ambas insolitas en el. Para el teatro 
no hizo en esta 6poca mcis que traducciones de Scribe y de Duval, todas 
perfectas en su linea, si bien Vega las despreciaba como trabajos de pane 
lucrando, y no quiso nunca incluirlas en la colecci6n de sus obras (2); 
su mismo prurito de perfecci6n le ved6 escribir comedias originales. Era 
Ventura de la Vega, ademds, un actor de cuerpo 
entero, como lo demostr6 en los teatros particu- 
lares; en 1830, Grimaldi, en reyerta con el ayun- 
tamiento de Madrid, abandon6 el Principe y se 
fue a Sevilla con una excelente compania, contra- 
tando a Vega de primer galan; estaba ya dispues- 
to el viaje cuando el corregidor, D. Tadeo Ignacio 
Gil, creyendo hacer con ello una obra de miseri- 
cordia, desbarat6 la contrata. 

189. GilyZarate. Otros traductores 
y arregladores del teatro f ranees e ita- 
liano. Con Breton de los Herreros compitie- Ventura de ia vega. 
ron Don Antonio Gil y Zarate, nacido en El Esco- 




(1) Hay quien ha escrito que esta traducci6n es la mejor que de Virgilio existe en^engua alguna, y 
la mejor en verso castellano de poesia latma, desde que hay en Espana literatura. Ventura A Caro, tambien 
traductor de Virgilio, rebaja mucho este concepto, y Menendez Pelayo dice "El arte de Virgilio es cosa muy 
Sstmta de aquel ideal de correcci6n academica con que Vega soflaba. Lo que mas falta en esta eleganti- 
sima traduc6n es sabor virgiliano, si se prescinde del texto, se la puede leer con encanto* (Poesta hispano- 
americana Tomo II, pag 436) 

(2) Obras porticos de D Ventura de la Vega, Paris, 1866. Faltan muchas obras suyas en esta co- 
Iecci6n Algunas composiciones de su primera epoca estan en Rimas americanas, pubhcadas por D Ignacio 
Herrera Davila, Habana, 1833 Sobre Vega, veanse Conde de Cheste, Elogio funebre, en la Academia Espa- 
flola (Memorias de la Academia, 1871). Patncio de la Escosura (Discurso inaugural de la Academia Espano- 
la, 1870) Valera Estudto biogrdfico-crttico (En la colecci6n de Autores dramdticos contempordneos y 
en tomito aparte) 

481 31 

SALCEDO. La Literatura Fspaftola. Tomo III. " 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 




Antonio Oily Zarate 

(1796-1861) 



rial (l.-Dic.-1796), educado en Francia, profesor de frances en el Consu- 
lado de Madrid (desde 1828), y autor de El Entrometldo, jCuidado con las 

novias!, Un afio despues de la boda y otras piezas 
semejantes a las bretonianas, y el ya citado don 
Javier de Burgos, que tambien aspir6 a los laure- 
les de Terencio con El Baile de Mascaras, La 
Dama del uerde gabdn y Los Tres Iguales. La re- 
sistencia de Maiquez a representar la ultima, con- 
trariando al corregidor Arjona, origin6 la desgra- 
cia del gran actor. Y seria copiosisima la lista de 
los traductores y arregladores del teatro frances y 
algo del italiano en esta 6poca, y que son, en ge- 
neral, de ms fuste literario que los que posterior- 
mente han ejercido el oficio, pues ponian mucho 
de su cosecha, por lo menos el verso, y esmeri- 
banse como si se tratase de obra propia, siendo 
de notar que la mayoria de ellos usaban de varie- 
dad de metres (tradici6n del Siglo de oro) en el 

didlogo escenico, lo que les hace de algiin modo precursores del teatro 
romAntico. Figuran en esa lista D, Juan Nicasio Gallego, por su traducci6n 
de Oscar hijo de Osidn (1818); D. Teodoro de la Calle; D. Antonio Savi- 
n6n, traductor de Roma libre, Los Hijos de Edi- 
po, Alejandro en la India y La muerte de Abel 
(todas hacia 1820); D. Felix Enciso y Castnllon 
que aiin escribia en 1808, etc. 

190. Los articulos de costumbres. 
Estebanez Calderon. Un genero iiterano 
de prosapia en nuestra tierra (1), pero rejuveneci- 
do por Jouy, escritor frances de la epoca napoleo- 
nica y principles de la Restauracibn (2), tom6 a fi- 
nes de este periodo carta de naturaleza entre nos- 
otros, y aiin alcanz6 mayor brillo que en Francia, 
gracias a los tres insignes escritores de que se tra- 

, ,. .rmi i j.' i j AI Serafin Estgbanez Calderdn. 

ta a contmuacion. Tal es el articulo de costumbres. (1799-186?) 




(1) De ultimos del siglo XVIII es, por ejemplo, el Dia de fiesta por la maftana y por la tarde, de 
D. Juan de Zavaleta, coleccion de articulos de costumbres madrileflas. 

(2) La obra en que publico Jouy sus articulos se titula L'Hermite de la Chausste d'Annttn. Citan a 
Jouy Mesonero en el articulo El Agumaldo, y Larra, traduciendo ademas un parrafo en El Album 



482 



XX ~EL 7EATRO Y LOS ART/CULOS DE COSTUMBRES 

Don Serafin Estebanez Calder6n naci6 en Malaga (27-Dic.-1799). Estu- 
di6 Leyes en Granada, donde tambien se hizo tan docto humanista que, 
en 1819, era catedritico de Griego, y en 1822 de Ret6rica. Ejerci6 la aboga- 
cia en Malaga; pero con poco fruto, pues desde la juventud despuntaron en 
el con brios las dos grandes aficiones de su vida: la erudici6n y el estudio 
de las costumbres populates. Hacia 1830 vino a Madrid, publicando en 1831 
un tomo de Poesias con el seud6nimo de El Solitaries en Malaga habia usa- 
do el de Safinio. Fund6 Carnerero las Cartas Espanolas (Julio-1831), y Est6- 
banez fue el alma literaria de la publicaci6n; ya el prospecto es obra suya, 
y acabada muestra de su prosa estrafalariamente castiza, semejante, por 
varies conceptos, a la de ciertos modernistas actuates. Titiilase, en efecto, 
dicho prospecto: Frontis en papel que sale de paranlnfo o viene de antefe- 
cha a ciertos discursos que con lema de CARTAS ESPANOLAS verd el be- 
neuolo publico andando los dias (1). 

De los mas variados generos public6 Estebanez articulos en aquella 
revista; lo que cumple ahora sefialar, es que alii public6 sus primeras Esce- 
nas andaluzas. Pulpete y Balbeja, Los fildsofos en el figdn y las Excelen* 
cias de Madrid, antes que a nadie se ocurriese tomar por este sendero. Los 
articulos de El Solitario son, ciertamente, joyas literarias por la exactitud 
de la observaci6n, la gracia intensa del estilo, y hasta por lo afiligranado 
de este mismo estilo, si bien tuvo mucha raz6n Mesonero al decir que a el 
extremado sabor cMsico y arcaico los perjudic6 para adquirir popularidad 
entre los lectores del dia". Los amantes de la sencillez que es elegancia, 
aunque admiren la prosa de Estebanez, como todas sus similares de diver- 
sos tonos, ban de hallar en ella algo desagradable. Llaneza, llaneza, como 
decia Cervantes (2). 

191. Mesonero Romanos. En Madrid vino a este mundo El Cu~ 
rioso Parlante, o sea Mesonero Romanes (19-Julio~1803). Hijo de un agen- 
te de negocios, que le lego regular fortuna, pudo dedicarse al cultivo de las 
Letras y a la investigaci6n del pasado madrileno, asi como a la prepara- 
ci6n de su porvenir, sin el desasosiego de las necesidades apremiantes de 
la vida. fil mismo nos ha narrado la suya con singular gracejo en las inte- 
resantes Memorias de un setentdn. En 1831 public6 el Manual de Madrid, 
libro que hoy parece vulgarisimo por haberse multiplicado los de la misma 
especie, no s61o referentes a nuestra villa y corte sino a todas las poblacio- 
nes algo importantes del mundo; pero que a su aparicidn supo a cosa nue- 

(1) Colaboraron en Cartas Espafiolas D Bartolome Jos6 Gallardo, Bretdn de los Herreros, Gil y 
Zarate, Aniaza, Ventura de la Vega, Espronceda, a pesar de su emigracibn, Mesonero Romanes, etc. 

\2) Canovas del Castillo El Solitario y su tiernpo. Madrid, 1883. (Coleccitn de escntores castetlanos). 

483 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TUMO III 

va, y, realmente, pudo decirse de el con verdad que vino a llenar un vaclo. 
Se hicieron despus multiples ediciones, siempre mejorando el texto y aco- 
modindolo a los cambios de los tiempos. Hoy guias mejor hechas lo han 
arrumbado, pero siempre queda la parte histtirica y anecd6tica en que Me- 
sonero era maestro, y que muchos anos despues separ6 del Manual y con- 
densd en El Antiguo Madrid: Paseos por las calles y casas de esta villa. 
Mesonero escribia con suma sencillez, no exenta de galanura, y es leido 
siempre con agrado. 

El 12 de Enero de 1832 publico en las Cartas espanolas su primer 
articulo de costumbres El Retrato, al que siguieron otros en el mismo pe- 
ri6dico y en la Revista espanola que le sucedi6. A fines del citado afio vi6 
la luz el Panorama Matritense, que es la primera serie de las Escenas ma- 
tritenses por el Curioso Parlante. Estos cuadros de Mesonero son todos 
agradables, y muchos preciosos por la ligereza de su factura, exactitud, 
sinceridad, gracia y suave intenci6n satirica que no llega nunca al sarcas- 
mo. El pintor carece de prop6sito moralizador, y, mucho menos, del deseo 
de fustigar a sus semejantes o divertirse y divertir al publico a su costa; 
es un hombre benevolo que solo aspira a retratar bien a sus modelos. Es 
superior a Jouy, y onginalisimo imitndolo. fichase de ver esta superiori- 
dad y originalidad de El Curioso Parlante en muchos articulos que corres- 
ponden a otros del escritor francos, v. gr.: en El Aguinaldo, donde cita a 
Jouy, "para facilitar quiza dice Canovas del Castillo la comparacion, 
"haciendo asi patente la originalidad del suyo, aun tratando de asunto 
"identico". 

192. Larra: A) Biografta. B) Sus obras en este perfodo. 
A) Don Mariano Jose de Larra naci6 en Madrid (1809) (1), en la Casa de la 
Moneda que, a la saz6n, estaba en la calle de Segovia, donde su abuelo pa- 
terno desempenaba el destino de Fiel Administrador. Su padre D. Ma- 
riano de Larra y Langelot era medico, hombre inteligentisimo y de vasta 
cultura, pero caprichoso y excentrico. Contra la opini6n de su familia que 
era muy patriota, se afrances6, ingresando en la Sanidad militar del rey Jos6, 
por lo que hubo de emigrar en 1813; puso a su hijo interno en un colegio 
de Burdeos, "donde permaneci6 mis de cinco anos y alii aprendi6 ahablar 
"y a pensar en f ranees. Cuentan que Ileg6 a olvidarse de la legua caste- 



(1) Don Narciso Alonso Cortes Un dctto para la biografia de Larra, articulo coleccionado en el 
libro We/o y nuevo, publica la partida bautismal de Larra, sacada del expediente universitario de Valla- 
dohd segiin este decumento naci6 y fue bautizado el 24 de Marzo de 1809. Padres D Mariano de Larra y 
DC ft a Maria de los Dolores Sanchez de Castro Los abuelos paternos eran Portugueses. 

484 



XX -EL TEATRO Y LOS ART/GULPS DE COSTUMBRES 

"liana" (1). En 1818 acogi6se el medico Larra a una amnistia, y volvi6 a 
Madrid, alcanzando a poco el cargo de medico del infante D. Francisco; 
su hijo ingres6 en las Escuelas Pias de San Ant6n, y aqui como en Bur- 
deos distingui6se por su precocidad en inteligencia y amor al estudio, asi 
como por una prematura seriedad y ensimismamiento, acompanados de su 
correspondiente pedanteria. l se bur!6 con gracia de estos ninos pre- 
coces y sabihondos "los muchachos que llegan a viejos sin haber sido 
nunca j6venes" (2) , a cuya clase pertenecid, y deseaba que sus hijos no 
se le pareciesen: "sobre todo me contento con que 
mi hijo sea hombre grande; no necesito que sea 
un gran nmo, ni pienso ensenarle por dinero" (3). 
La inquietud o mal asiento de su padre im- 
pidio a Larra seguir una carrera. De las Escuelas 
Pias pas6 al pueblo de Covella, cuya titular habia 
aceptado el andariego medico, y alii, no habien- 
do establecimiento de ensenanza, dedic6se a leer 
sin tino cuanto caia en sus manos, que era mucho, 
pues su padre era hombre que no viajaba sin su 
copiosa biblioteca. En Octubre de 1823 estaba de 
nuevo en Madrid, donde siguio un curso de Ma- 
tematicas con los Jesuitas del Colegio Imperial, y, 

,. , _ . .. 5, *\ ' _y Mariano) de Larra (Figaro) 

a la vez, estudiaba Taquigrafia y Economia poll- 




tica en las clases de la Sociedad Econ6mica de 

Amigos del Pais. En 1824, Larra padre ejercia la medicina en Valladolid (4) 

y Larra hijo cursaba primer ano de Filosofia en aquella Universidad (5). 



(1) Julio Nombela y Campos Larra (Figaro) Madrid, 1906 Los datos de familia de este interesante 
y precioso libro fueron facilitados al Sr Nombela, tan prematuramente arrebatado a las Letras, por el malo- 
grado medico mllitar, acadmico y escritor D Angel de Larra y Cerezo 

(2) Descnbiendo a Tomasito, el hijo de D Candido Buenafe, dice " . dijome que no tenia sino 
catorce aftos, pero que 61 conocia el mundo y el coraz6n hum ano comme ma poche, que todas las mujeres 
eran iguales, que estaba muy escarmentado y que a 61 no le enganaba nadie, que Voltaire era mucho hom- 
bre, y que con nadie se habia reido mas que con el compare Mathieu En cuanto a pohtica, afiadid. Yo y 
Chateaubriand pensamos de un mismo modo Y a reng!6n seguido me hab!6 de los pueblos y revoluciones 
como pudlera de los amigos de la escuela" 

(3) Carta de Larra a sus padres (Septiembre, 1835), publicada por Roman Salancero Revue Hispa- 
mque, num 20, 1899. 

(4) Segun el expediente universitano publicado por D Narciso Alonso Cortes, en 1825 el padre de 
Larra era medico titular de Aranda de Duero, y su hijo estudiaba en Valladolid Quizas a la estancia y des- 
tino en Aranda del pnmero refieranse equivocadamente los bi6grafos del segundo al decir que ejercid la 
Medicina en aquella capital. 

(5) Del expediente universitano resulta en 19 de Junlo de 1825 figura entre los alumnos no exami- 
nados de la cdtedra de Matemdticas El 9 de Noviembre del mismo aflo, en solicitud ai Rector, hare constar 
que el curso pasado (1824-25) aprobo L6gica y Matematicas En la lista de aprobados de L6gica y Ontologia 
en los primeros de Noviembre, figura entre los aprobados Si el 9 de Noviembre de 1825 estaba en Valiadolid, 
parece dudoso que fuera a Valencia y lo llamase su padre a Madrid en el mismo afto 

485 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

De Valladolid pas6 a Valencia por causas que se ignoran; su padre qued6 
en Madrid, y le Ham6 en 1825 ? (1). Grecian siempre su talento y afici6n a la 
lectura, y tambten, por desgracia, su orgullo, su misantropia y su voluntad 
ind6mita de nino consentido que no toleraba ley fuera de sus caprichos. 
Tenia doce o trece anos cuando tradujo del frances El Mentor de la juven- 
tud y un trozo de una versidn francesa, de la Iliada; poco despu6s traba- 
jaba en componer una Gramdtica castellana. A los quince anos, es decir, 
en 1825, ocurri61e un suceso que, segiin su mis antiguo bi6grafo don 
Cayetano Cortes , fue un acontecimiento misterioso del que se derivaron 
todas las desgracias que le afligieron durante su corta existencia; se ha 
presumido que seria un desengano amoroso, una pasidn a lo Werther, 
quizes seguida de su correspondiente intentona de suicidio. Cuando regre- 
s6 de Valencia el aiio del acontecimiento misterioso dej6 los estudios; 
fu6 calavera de los de la partida del trueno, que se entretenian en dis- 
parar con cervatana contra los transeuntes, embadurnar los coches apro- 
vechando el sueno de los cocheros, etc. ; desempen6 un destino que 
dej6 para dedicarse profesionalmente a escribir para el piiblico; concurri6 a 
la tertulia literaria del Duque de Frias y al Parnasillo, donde era mis admi- 
rado por su talento y temido por su mordacidad que apreciado, y a nadie 
agradaban su displicencia y pedantesco y agresivo pesimismo; enamor6se 
perdidamente de una senorita Josefa Wetoret, conocida por Pepita Mar- 
tinez , y a los veinte anos se caso con ella contra la voluntad de su 
padre, el doctor Larra. Poco tiempo despu^s, hastiabale su mujer, y enre- 
debase con una oasada. 

B) Las producciones literarias de Larra en este periodo son: Geografia 
historial espanola (en verso). Oda a la Exposicidn primera de las Artes es- 
panolas (1820), que clasific6 61, mis adelante, de mala oda. Oda con motivo 
de los terremotos de Valencia y Marcia (1829). Varias anacre6nticas a C6- 
lida, Filis y Silvia. (Esta ultima era su novia Pepita Martinez). Varies sone- 
tos y epigramas en el estilo de Moratin. Oda al casamiento de Fernan- 
do VII y Maria Cristina. (No Ileg6 a publicarse y se ha perdido). Romance 
al c61ebre comisario de Cruzada D. Manuel Fernandez Varela, protector 
esplendido de literates y artistas, y, quizes, escrito en agradecimiento a 
favores recibidos. Una octava y soneto Con motivo de hallarse encinta 
nuestra may amada reina dofia Maria Cristina de Borbdn. Elegia inserta 
en la Corona fanebre de la Duquesa de Frias. Poesia en elogio de Rossini, 
cuando 6ste vino a Madrid (1831), que be ha perdido. En este mismo ano 
cantd a Cintia, requirtendola de amores. Record6 el 1. de Mayo el aniver- 



(1) V6ase D. Mariano Jose de Larra. Su tiempo, su vida y sus obras S evil la, 1899. 

486 



XX -EL TEATRO Y LOS ARTtCULOS DE COSTUMBRES 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 



sario de la ingratitud de una bella; y estren6 en el Principe un sainet6n o 
vaudeville, No mas mostrador, arreglado del francos. A principles de 1832 
di6 a la escena otro arreglo: el del drama de Ducange, Roberto Dilldn o 
El Catdlico de Irlanda, esperpento romintico con mucho enredo y continua 
explosion de sentimentalismo. Era obra que no se podia ver sin provisi6n 
de tres o cuatro pafiuelos; porque no 
se dejaba de llorar. 

En nada de esto se halla el La- 
rra que ha pasado, agigantandose, a la 
posteridad. Ese Larra hay que buscar- 
le en El duende satirico del dia, pu- 
blicaci6n peri6dica de folletos, de que 
s61o vieron la luz cinco el ultimo 
en Agosto de 1829, pues fu6 prohi- 
bida por el Gobierno; en El Pobrecito 
Hablador revista satirica de costum- 
bres, por el bachlller D. Juan Prez 
de Munguia, que comenz6 a salir en 
Agosto de 1832, y en la Revista de 
Espafia, continuadora de Cartas Es- 
panolas, en que entro Larra, a me- 
diados de 1833, por recomendacion y 
para substituir a Mesonero Romanes 
que emprendi6 entonces un viaje al 
extranjero; al pasar a esta revista, 
adoptb el seud6nimo de Figaro, por 
consejo de varios concurrentes al Par- 

nasillo, y contra el parecer de Mesonero, a quien pareci6 tan impropio 
como el de Sancho Panza para un periodista frances. Quizes por su sabor 
transpirenaico agrado a Larra; porque, ademas de haber en el siempre 
aquel sedimento frances que le dej6 su educaci6n, aquella 6poca de su 
vida en que hablaba y pensaba en lengua francesa, el g6nero que cultivaba 
habiale sido inspirado por Jouy, y la manera de tratarlo por otro escritor 
francos de m&s fuste, Pablo Luis Courier, traductor e imitador de Luciano, 
y maestro en el arte de la ironia mansa en la forma y terriblemente corro- 
siva en el fondo, ducho, como ninguno, "para decir las cosas sin decirlas 
"y desahogarse sin faltar a las conveniencias", segiin escribe Nombela con 
justa y acerada frase. 

Tal genero de sdtira convenia perfectamente al temperamento de 
Larra y a la posici6n que, por virtud de su mismo temperamento y de las 




Ex libris de la segunda mitad del siglo XVIII. 



487 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAflOLA - TOMO III 

circunstancias de su vida, habia tornado. Larra era un descontento, o, como 
se dice ahora, un rebelde respecto del medio social en que vivia. En torno 
suyo, esto es, en Espana, no acertaba a ver sino atraso, ignorancia, pere- 
za, rutina, mala educaci6n, psimo gusto en todo. Ms all& de las fronteras, 
en Francia especialmente, divisaba un movimiento fecundo, una bienhe- 
chora actividad en el pensar, en el sentir, en el trabajar, en la politica y 
en las letras, que le atraia y enamoraba. En esta doble vision suya radica 
el fundamento de su critica. Es un acierto de Azorin presenter a Larra junto 
a Mesonero Romanes: "Los dos dice se completan; los dos son 
aspectos distintos, pero solidarios, de una misma 6poca, de un mismo es- 
piritu" (1). Los dos miraron las costumbres, el modo de ser de su tiempo, 
el uno con benevolencia, el otro con acritud; Mesonero, contemplando 
apaciblemente, como un especticulo entretenido, la transformaci6n moral 
y politica que se realizaba en Espana, y Larra, enfurecido al considerar 
que no era esa transformaci6n tan rdpida ni tan honda como 61 creia que 
debia ser. Ambos eran liberates, ambos querian una Espana nueva; pero 
Mesonero era un conservador y Larra un radical. En Mesonero estin todas 
las aspiraciones de la burguesia o acomodada clase media moderna: mucha 
y buena policia urbana, que se rezase menos que en el antiguo regimen, 
aunque sin dejar de ser cat61icos, que se pagase puntualmente a los caseros 
61 lo era , y no menos a los acreedores de toda especie (2). A Larra 
todo esto importaba poco; era un revolucionario transcendental, o, por lo 
menos, asi lo parece visto desde nuestro tiempo, y relacionando sus acri- 
tudes con las de los que ban alardeado de ser acres posteriormente. 



(1) Lecturas espanolas, pag. 121. 

(2) En las Memorias de un setenttin hace severos cargos al gobierno realista por la facilidad con que 
obtenian moratorias los deudores y la dificultad que ofrecian las leyes para hacer desalojar las fincas a los 
nquilinos morosos en el pago. Predominaba entonces, dice con amargura, el principle: al que no tiene, el 
Rey lo hace tibre. 




488 



LA L1TERATURA ESPANOLA - EL CLA~ 



SIC1SMO # XXL ~ LITERATURA HISPANO- 



AMERICANA 





Don Andres Be/Io: A) Su biograffa y obras 
en este perfodo. B) Su Silva A la agricul- 
tura en la zona forriday>. A) La literatura his- 
pano-americana ofr^cenos en este periodo tres figuras 
principales y de primera magnitud: Bello, Olmedo y 
Heredia. 

Los sucesos de 1808 sorprendieron a D. Andres Bello desempenando 
su destine de oficial en la Secretaria del Gobierno y Capitania General de 
Venezuela; por haberlo leido Bello en el Times, de Londres, se supo en Ca- 
racas la invasi6n de Espana y cautiverio de la real familia; nadie podia 
creerlo, pero, al fin, constituybse una Junta, de la que se quiso nombrar 
secretano al mismo Bello, y se hubiese hecho a no ser por la oposici6n del 
Regente de la Audiencia, que le recusb por criollo. Bello celebr6 la vic- 
toria de Bailen con un soneto (2). Al estallar la insurrecci6n de 1810, ya 
de cardcter separatista, fu6 a Londres con Bolivar encargado de una misi6n 
diplomAtica, y alii permanecio hasta 1829. Estos diez y nueve aiios de re- 
sidencia en Inglaterra fueron brillantes y fecundisimos en la carrera lite- 
raria del gran escritor. En Londres trato intimamente a James Mill, lord 
Holland, Blanco White y D. Bartolom6 Jos6 Gallardo; fundb (1823) la Bi* 



(1) 193. Don Andres Bello A) Su biografia y obras en este periodo. B) Su Stlva 
"A la agncultura en la zona t6rrida a . 194. Olmedo- "El Canto de Juntn", su gesta- 
ci6n, argumento y crttica. 195. Heredia: A) Su uida y obras. B) "/ Niagara" y "En 
el teocoli de Cholula". 196. Argentina. Los poetas de la guerra de la independence. 
197. Miralla, Cruz Varela. Echeuarrla. "Elvira o la novia del Plata". 198. Uruguay, 
Bolivia y Mejico. - 199. Venezuela, Ecuador, Colombia. 200. Peru y Chile. 

(2) V6ase en la Historia de Espafia por D Angel Salcedo (edici6n de la Casa Calleja), pag 477 



489 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAfHOLA - TOMO III 

blioteca Americana o Misceldnea de Artes y Letras, en 1825 el ftepertorio 
Americano; en estas revistas aparecieron algunos de sus mejores trabajos, 
como las Indicaciones sobre la conveniencia de reformar la ortografta y 
Del uso antiguo de la rima asonante en lapoesia latina de la Edad Media 
y en la francesa, con otros de andloga indole, de que ya se hizo mSrito al 
tratar de la literatura medio-evica; igualmente alii salieron algunas de sus 
mis celebradas poesias. En 1829 renuncio el cargo de secretario de la Le- 
gacidn de Colombia en Inglaterra y su nacionalidad colombiana, adqui- 
riendo la chilena y el destino de oJicial mayor del Ministerio de Negocios 
Extranjeros en Chile, que fu6 su segunda patria. En Chile, en efecto, ejer- 
cio un magisterio de saber enciclop6dico, siendo como el mentor de la 
joven repiiblica, o a modo de aquellos sabios de Grecia que adoctrinaban 
oficialmente a las democracias helenicas, comprendiendo en ello la misma 
legislation. En el Colegio de Santiago y en su propia casa daba cursos de 
humanidades, de filosofia moral, de derecho internacional y romano. En 
El Araucano publicaba articulos criticos. En 1832 di6 a la luz el libro Prin- 
cipios de Derecho Internacional, que ha sido cldsico en la America del Sur 
hasta nuestros dias. 

B) En cuanto a la poesia, son de este periodo de la vida de Bello 
dos de las mas famosas de la lira americana: las silvas que llevan los 
titulos de Alocucidn a la Poesia y A la agricultura en la zona tdrrida. Si 
el autor de este libro creyera licito usar en el de la critica subjetiva, o, me- 
jor dicho, impresionista, declararia sin ambajes ni rodeos que no le sa~ 
tisfacen ni entusiasman estas dos celebradas composiciones; pero no se 
debe omitir que los maestros y apasionados del g6nero clSsico, aunque 
conociendo defectos en ambas larguisimas tiradas de versos toda obra 
del ingenio humano los tiene, dice Men&idez Pelayo, por breve que sea su 
extensibn , encuentran en ellas, especialmente en la segunda, extraordi- 
narias perfecciones. La silva A la agricultura ha sido muy comentada, 
senaldndose en ella reminiscencias de Virgilio, Columela, de los humanis- 
tas del Renacimiento, de muchos poetas jesuitas, o educados por estos, 
franceses y americanos, de BuH6n, Juan Jacobo Rousseau, Diderot, Alejan- 
dro Humboldt, de Bernardo de Valbuena, de Arriaza y de Maury. El ar- 
gumento es una descripci6n de la fertilidad del campo en la zona t6rrida, 
enumerando los frutos que alii se recogen, v. g.: 

Tii das la cafta hermosa, 
de do la miel se acendra, 
por quien desdefta el mundo los panales; 
tu en urnas de coral cuajas la almendra 
que en la espumante jicara rebosa: 

490 



XXI - LITERATURA H1SPANO- AMERICAN A 

bulle carmin viviente en tus nopales, 
que afrenta fuera, al murice de Tiro (1); 
y de tu afiil la tinta generosa 
emula es de la lumbre del zafiro. . . 



Viene luego el predicar a los americanos que vivan en el campo y se 
dediquen a las faenas agricolas: 

El aura respirad de la montana 
que vuelve al cuerpo laso 
el perdido vigor, que a la enojosa 
vejez retarda el paso, 
y el rostro a la beldad tine de rosa. 



Y concluye: 



jOh j6venes naciones que cenida 
alzais sobre el at6nito Occidente 
de tempranos laureles la cabeza! 
Honrad el campo, honrad la simple vida 
del labrador, y su frugal llaneza. 
Asi tendran en vos perpetuamente 
la libertad morada, 
y freno la ambicion, y la ley templo. 
Las gentes a la senda 
de la inmortahdad, ardua y fragosa, 
se animaran, citando nuestro ejemplo. 
Lo estimarci celosa 

vuestra postendad, y nuevos nombres 
afladiendo la fama 
a los que ahora aclama, 
"Hijos son estos, hijos 
(pregonar& a los hombres) 
de los que vencedores superaron 
de los Andes la cima. 
de los que en Boyaca, los que en la arena 
de Maipo, y en Junin, y en la campana 
gloriosa de Apurina, 
postrar supieron al Le6n de Espana. 



(1) Este verso, y sirva de ejemplo, es una de las reminlscencias de Maury, el cual, en su poema 
Agresidn brittimca (1806), escribio 

Mientras purpiireo el insectillo indiano 
Ya del sidonio munce desdoro. 

491 



EX LIBRIS DEL SIGLO XVIII 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAROLA - TOMO III 

194. Olmedo: /:/ canto de Junfay>, su gestacion, argu- 
menfo y crftica. Don Jos6 de Olmedo vino de diputado a las Cortes 
de Cidiz (1810). Pronunci6 un discurso sobre la abolition de las mitas o 
servicio personal de los indios, y firm6 la Constituci6n de 1812. No regresd 
a su pais hasta 1814, y en 1820 figura ya en el campo separatista como 
miembro de la Junta de gobierno de Guayaquil. Bolivar lo envi6 de minis- 
tro plenipotenciario a Londres (principios de 1826), donde permaneci6 

hasta 1828, y contrajo intima 
amistad con Bello. En 1830 asis- 
ti6 a la convenci6n de Riobam- 
ba que separ6 al Ecuador de Co- 
lombia. 

La composici6n de Olmedo 
en este periodo, que le ha dado 
su mayor celebridad y que ha 
si do tan comentada como un 
poema clisico, es el Canto de 
Junin. Con un ejercito de co- 
lombianos, argentinos y perua- 
nos separatistas invadi6 Bolivar 
el virreinato del Peru y el 6 de 
Agosto de 1824 gan6 la batalla 
de Junin, que fu6 un combate 
de caballeria (1). El 9 de Di- 

ciembre del mismo ano, Sucre, uno de los tenientes de Bolivar, ganaba a 
su vez la batalla de Ayacucho, obligando a capitular al ejercito realista. 
Entusiasmaron a Olmedo estas victorias y se decidi6 a cantarlas; lo unico 
que le desagrado es el nombre poco eufonico de Ayacucho; el 6 de Enero 
de 1825, antes de partir para Inglaterra, escribia Al libertador, al siempre 
uencedor Simdn Bolivar: u . . . no quiero perder la ocasion defelicitar a us- 
ted por la memorable victoria de Ayaxcuco. Con mi licencia po6tica trans- 
formo asi el nombre de Ayacucho, porque suena desagradablemente, y 
ninguna cosa fea merece la inmortalidad". Es un rasgo que retrata de 
cuerpo entero al poeta y a la escuela seudoclisica que seguia. La ges- 
taci6n fu6 muy larga, y muy largo result6 el canto: "todo lo que voy 
produciendo, escribia el poeta (2), me parece malo y profundisimamente 

(1) Por eso escribia Bolivar a Olmedo (27-Junio-1825) V. dispara. donde no se ha dispa- 
rado un tiro". H 

(2) 31 de Enero de 1825 




Tarjeta usada como ex libris en el slglo XVIII. 



492 



XXI - LITERATURA HISPANO- AMERICAN A 

inferior al objeto. Borro, rompo, enmiendo, y siempre malo. He llegado 
a persuadirme de que no puede mi musa medir sus fuerzas con ese gi- 
gante". Dos meses y medio despu6s (1) decia: "Mi canto se ha prolongado 
mis de lo que pens6. Crei hacer una cosa como de 300 versos, y segu- 
ramente pasardde 600. Ya estamos en el 520". Sali6 con mds de 800 ver- 
sos, que en la segunda edici6n fueron 909 y en la tercera 906. iEs una oda, 
a pesar de su extensi6n? Segiin Men6ndez Pelayo, es lo que los italianos 
llaman un carme, un poema corto, mixto aqui de lirico y de 6pico, como 
las Silvas de Bello son mezcla de lirico y didactico. 

El argumento es el siguiente: arrebatada la Musa, emprende un vuelo 
y divisa el campo de batalla de Junin, describe la pelea y celebra el triunfo 
con los vencedores. En esto una voz terrible anuncia que aparece un inca, 
emperador, sacerdote y profeta. El inca se lamenta de los horrores de la 
conquista en el siglo xvi, diciendo mil improperios de los espanoles, de que 
era Olmedo uno de tantos: 

Guerra al usurpador. Qu le debemos? 
^Luces, costumbres, religitin o leyes? 
iSi ellos fueron estupidos, viciosos, 
Feroces, y por fin supersticiosos! 
iQu& religi6n? ^La de Jesus?. . . iBlasfemos! 
Sangre, plomo veloz, cadenas fueron 
Los sacramentos santos que trajeron. 
jOh religi6nl jOh fuente pura y santa 
De amor y de consuelo para el hombre! 
jCuantos males se hicieron en tu nombre! 
<>,Y qu6 lazos de amor?. . Por los oficios 
De la hospitalidad mas generosa 
Hierro nos dan: por gratitud, suplicios. 
Todos, si, todos: menos uno s61o; 
El m^rtir del amor americano, 
De paz, de caridad ap6stol santo, 
Divino Casas, de otra patria digno. 



El inca, despu6s de soltar tantas tonterias, acaba por consolarse con* 
siderando la victoria conseguida en Junin, y mis aiin porque lee en lo por 
venir la decisiva de Ayacucho. Recomienda a los americanos que sean 
juiciosos, que no dejen la forma republicana de gobierno ni se entreguen 

(1) 15 de Abril de 1825. Toda esta interesante correspondencia ha sido publicada en el Repertorio 
Americano S61o faltaban, en 1879, las dos cartas de Bolivar criticando la obra, y las encontrd en copias don 
F. P. Icaza en el archive de D. Martin de Icaza, suegro que fue de Olmedo Publlcadas en Los Andes, de 
Guayaquil, lo iueron luego por Caro en el Repertorio. 

493 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

a ningiin emperador, cosa que quizas no agrado a Bolivar; en cambio del 
imperio promete a este un lugar en el empireo, al lado de Fr. Bartolome 
de las Casas. 

Es notabilisima la critica que hizo Bolivar de todo esto; demuestra su 
talento, su buen sentido y su solida ilustracion hterana."Si yo no fuese tan 
"bueno, escnbia a Olmedo (27-Jumo~1825), y usted no fuese tan poeta, me 
"avanzaria a creer que usted habia quendo hacer una parodia de la Iliada 
"con los heroes de nuestra pobre farsa . Usted es poeta y sabe bien, tanto 
"como Bonaparte, que de lo heroico a lo ndiculo no hay mas que un paso, 
"y que Manolo y el Cid son hermanos, aunque hijos de distintos padres. Un 
"americano leera el poema de usted como un canto de Homero, y un es- 
"panol lo leera como un canto de facistol de Boileau (1). Le censuro mu- 
chos versos prosaicos y vulgares que o yo no tengo oldo musical . . . o 
son renglones oratorios, y por no haber dejado reposar el canto como el 
vino en fermentacion, para encontrarlo fno, gustarlo y apreciarlo. "La pre- 
"cipitacion es un gran delito en los poetas. Racine gastaba dos anos en 
"hacer menos versos que usted" Tildo la mtroduccion- 

El triu'iio horrendo que en Ira^or revientci 
Y sordo retumbando se dilata 
Por la mtlamada esfera 
Al dios anunua que en el ( itlo unpera 



de rimbombante, recordando a Olmedo la modestia con que comienza la 
Iliada, tan alabada por Boileau. Sin embargo, no hizo el poeta amencano 
sino imitar a Horacio (Oda V del Libro III) 

Ccplo tonantern ( redidimus Jovem 



Lo mas notable y justo de la critica de Bolivar es lo que dice respecto 
del Inca: "... no parece propio dice que alabe a la religion cristiana, 
"y menos que no quiera el restablecimiento de su trono, para dar preferen- 
"cia aextranjeros mtrusos que, aunque vengadores de su sangre, siempre 
"son descendientes de los que aniquilaron su imperio." Bolivar, en efecto, 
descendia directamente, sin ninguna mezcla de sangre india, de los con- 
quistadores espanoles; lo mismo el poeta y la casi totahdad de los caudillos 
criollos, y si habia mdios en el ejercito libertador, no menos en el realista. 

(1) Lo que sigue es de la carta dc 12 de Julio de 1825 

494 



XXI - LITERATURA H ISP ANO- AM ERIC AN A 

La separacion de America se justifica por lo extenso y lejano del terntono, 
y por la mala politica metropohtana de querer gobernar el vasto contmente 
desde Madrid, y por medio de espanoles peninsulares, prescindiendo de los 
criollos; nada tuvieron que ver con ella los mcas. Don Andres Bello, pre- 
terido para ser secretano de la Junta de Caracas, por cnollo, es un argu- 
mento en favor de la independencia americana, real y positivo, y, por 
tanto, superiorisimo a todas las supuestas e inverosimiles peroratas del 
mca, fingido por Olmedo. 

Mora y Bello elogiaron sin reservas el Canto de Junin. Los hermanos 
Amunategui cnticaron su falta de tmidad dos episodios distintos: Junin y 
Ayacucho (1) , y dijeron de la apancion del Inca que "es una fantasmago- 
"ria ridicula que no pudo conmover al poeta, y que con mas razon no con- 
"mueve a los lectores" (2). Para Torres Caicedo, en cambio, la apancion es 
de un efecto admirable (3). Don Miguel Antonio Caro sostiene con gran 
copia de razones la opinion de los Amunategui (4). Don Rafael Pombo 
defiende, a su vez, la de Torres Caicedo, haciendo del Inca el genio de 
America (5) Los criticos ban senalado, ademas, la infimdad de remmis- 
cencias e imitaciones que hay en el Canto de Junin de Horacio, de Virgi- 
ho, de Homero, de Pindaro, de Lucrecio y de poetas modernos espanoles. 
Menendez Pelayo transcribe los cuatro trozos poeticos, en que respectiva- 
mente describieron: Quintana el aparecer del espectro de Carlos V, en el 
Panteon del Escorial (1805), Gallego el alzarse, cual rnatrona augusta, la 
America del Sur, en la oda A la defensa de Buenos Aires (1807); Martinez 
de la Rosa la apancion de Rebolledo el grande a Palafox en el poema 
Zaragoza (1809) (6), y Olmedo la del Inca, y concluye- "Ningiin hombre 
"de buen gusto negara la palma, entre estas cuatro apariciones, a la de 
"Carlos V. En Quintana parece natural y grandioso lo que en sus imita- 
"dores tiene ya visos de artificio" (7). 

Olmedo ha sido llamado el Quintana amencano, y tiene las cualida- 
des y defectos del espanol. Es un buen poeta, menos puro de diccion que 
Bello, mas frio y artificioso que Heredia, grandilocuente, muchas veces ora- 
dor tnbumcio y no cantor lirico, de fascinadoras imagenes y versos reso- 



(1) Esta lalta de unidad segun ohserxa Menende/ PC lavo, diniana simplemente del tittilo Si en ve/ 
de llamarse ( unto dc Junin se hubiera titnlado Canto de Bolivar, las dos batallas resultannn enlazadas en 
una unidad po^tica perforta 

(2) ,fui(io critico, preiniado por la Universidad de Chile, 1H5M 

(3) Ensai/o** bioqrafico^ Toino 1, pag 124 

(4) Rcpejtorio iolombia.no, tonio II De Enero a lunio de 1870 patinas 444 > 415 

(5) En un aiticulo, tirmado con el seiidoiiiino de florencio (Nuevo \Iundo de Nue\ a \ ork, 1872> v en 
disdiiso ante la Academia Colombiana (6-A^osto-1882) 

(()) Caro prueba que Olmedo tenia nuiv estudiado este poem i 
(7) PoeMO hit>pano-atncncana Tomo II, pag 124 

495 



SALCEDO - LA- UTERA7URA ESPAftOLA - TOMO HI 

nantes, majestuoso, lleno de lugares comunes (lira sonorosa, Hondo valle, 
negro averno, inflamada esfera, trueno horrendo, dguila caudal, corcel im- 
petuoso, alazdn fogoso, mar undoso, etc.), si bien ostentando un lenguaje 
abundante, sin arcaismos ni neologismos, desigual (1), y a quien, como a 
Bello en sus Silvas, abrumaba lo mucho que habia leido y se sabia de me- 
moria. En suma: tan artificial como la concepci6n historica de suponer la 
independencia de America en el siglo xix una restauracibn de la indepen- 
dencia perdida en el xvi, es la poesia dedicada a cantarla; pero por esacon- 
cepcidn absurda hicieron los criollos americanos proezas dignas de las rea- 
lizadas por sus ascendientes para sojuzgar a los indios, y para celebrarla 
hizo versos Olmedo dignos de Quintana y Gallego. 

195. Heredia: A) Su viday obras. B) EI Niagara* y En 
el feocolf de Cholulav. (A) Don Jose M. Heredia naci6 en Santiago 
de Cuba (31-Dic.-1803) (2). Tan precoz o todavia m&s que Larra, cu6ntase 
que componia versos a los diez afios; a los diez y siete ya era bachiller en 
Jurisprudencia, y abrio bufete en Matanzas; antes de cumplir los veinte ha- 
biase mezclado en una conspiracibn separatista y desterrdronle perpetua- 
mente de la Isla. Estuvo tres anosen los Estados Unidos, pas6 luego a Me- 
jico, donde se naturalize, y fue oficial del Ministerio de Estado, fiscal, juez y 
magistrado. El espectaculo de anarquia que contemplaba en Mejico tern- 
p!6 su ardor separatista (3), que le Ilev6 en la juventud a preconizar el ase- 
sinato politico (4). En 1836 estuvo menos de tres meses en Cuba, y fu6 tor- 



(1) En el trozo copiado contra los espaftoles tiene nchculas aleluyas 

jSi ellos fueron estupidos, viciosos, 
Feroces, y, por fin, supersticiosos. 

De la casa editonal de aleluyas y romances, calle de Juanelo, ban salido muchisimas mejores 

(2) Era hijo de un magistrado, del que se ban pubhcado unas Memorias sobre las reuoluciones de 
Venezuela (Pans Gamier, 1895), con un prdlogo de D Enrique Pifieyro El celebre poeta frances Jose M He- 
redia era primo hermano del poeta espaflol, y, como este, nacio en Santiago de Cuba (1842). 

(3) "Es verdad escnbi6 al general Tac6n (l-Abril-1836) que ha doce aftos la independencia de 
Cuba era el mas fervientc de mis votos, y que por conseguirla habria sacnficado gustoso toda mi sangre, 
pero las calamidades y miserias que estoy presenciando hace ocho aftos ban modiflcado mucho mis opi- 
niones, y veria como un crimen cualquiera tentativa para trasplantar a la feliz y opulenta Cuba los males 
que afligen al continente americano" 

(4) Asi lo dijo M Pelayo en la pnmera edicion de Poesia hispano-americana, acreditandolo con 
unos versos de Heredia, de 1823, en que se dice 

De traidores y viles tiranos 
Respetamos clementes la vida 
Cuando un poco de sangre vertida 
Libertad nos bnndaba y honor 

Protesto contra la inculpacidn D Enrique Pifteyro Hombres y glorias de America (Paris, Qar- 

496 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

1839) le decia: Torque s6 que le ser& de mucho consuelo, si no volvemos 
"a vernos, dir6 a usted que me he preparado a lo que el Senor disponga, 
"con una confesidn general, y que he de vivir y morir en el seno de la 
"Iglesia*. 

Heredia es un poeta clasicista, aunque tradujese, imitase y admirase a 
Byron; pero era el Byron rebelde, el Byron de los nobles piratas el que le 
enamoraba. Su sentimentalismo es rousseauniano, y, por tanto, lleva la 
marca de Chateaubriand, cuya descripci6n de la catarata del Niagara ha 
dejado su huella en la mds famosa oda del vate cubano. Cienfuegos fu6 para 
Heredia un autor predilecto. Le imit6 hasta en sus ms ridicules defectos. 
Cienfuegos, por ejemplo, habia inventado la palabra desquerido; Heredia la 
emplea varias veces en sus amatorias. Pero con esto, e infinidad de reminis- 
cencias de otros muchos poetas Quintana, Gallego y Lista entre los espa- 
noles , Heredia era original por la potencia de su numen, su fuerza des- 
criptiva y el calor de alma que acompaiiaba a su inspiraci6n. Ms poeta 
que Olmedo, mis poeta que Bello. Si el romanticismo le hubiese arrastrado 
en su corriente, ni Espronceda quizas le hubiera igualado. Sus versos amo- 
rosos son sensuales en demasia y f altos, por lo comun, de primor artistico, 
aunque su misma sinceridad y vehemencia los haga sugestivos. Sus versos 
politicos o patri6ticos adolecen del tono declamatorio y de la hinchada 
vulgaridad, de que rarisima vez se libran los de su genero; comparados, 
sin embargo, con los innumerables que la musa politica produjo en la 
Peninsula y en America, no son de los peores. Ejemplo: 

iCuba! al fin te veras hbre y pura 
Como el aire de luz que respiras, 
Cual las olas hirvientes que miras 
De tus playas la arena besar. 

Aunque viles traidores le sirvan, 
Del tirano es inutil la safla, 
Que no en vano entre Cuba y Espana 
Tiende inmenso sus olas el mar. 

Algunas veces aparecen estrofas y descripciones en estos cantos poli- 
ticos que descubren al gran poeta, v. gr.: 

Mis ojos doloridos 
No veran ya mecerse de la palma 
La copa gallardisima, dorada 
Por los rayos del sol en occidente; 
Ni a la sombra del platano sonante 
El ardor buscarS del mediodia, 

498 



XXI - LITERATURA HISPANO- AMERICAN A 

Inundando mi faz en la frescura 
Que aspira el blando cfiro. Mi oido, 
En lugar de tu acento regalado, 



Tan solo escucha de extra njero idioma 
Los barbaros sonidos. . . 



Otras veces decae lastimosamente y parece vulgarisimo coplero. 
Ejemplo: 

Cualquier espanol es im tirano 
Que orgulloso y feroz, sin mas derecho 
Que nacer en Canarias o en Europa, 
Lleno de orgulio su indolente pecho, 
Y al d6bil indio con soberbia mano 
Maltrata, insulta, oprime. . . 



B) Las dos obras maestras de Heredia son El Niagara y En el Teoco- 
li de Cholala (1). La primera es ms conocida y famosa. La segunda es la 
preferida por Menendez Pelayo. La compuso el poeta cubano en 1820, es 
decir, cuando tenia diez y ocho anos, prueba, entre otras mil, de que para 
la poesia, como para el amor, mas bien sobran que hacen falta los anos. 
He aqui un fragmento: 

Era la tarde: su ligera brisa 
Las alas en silencio ya plegaba 
Y entre la hierba y arboles dormia, 
Mientras el ancho sol su disco hundia 
Detras de Iztaccihual. La nieve eterna 
Cual disuelta en mar de oro, semejaba 
Temblar en torno de 61; un arco inmenso 
Que del empireo en el cenit finaba 
Como esptendido p6rtico del cielo 
De luz vestido y centelleante gloria, 
De sus ultimos rayos recibia 
Los colores nquisimos. Su brillo 
Desfalleciendo fu6: la blanca luna 
Y de Venus la estrella solitaria 
En el cielo desierto se veian. 
iCrepiisculo feliz! Hora mas bella 



(1) Es una piramide del tiempo de los aztecas, al oeste de la Puebla de los Angeles. Teocoli signified 
que aquella piramide era un lugar consagrado al culto. 

499 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPAfiOLA > TOMO III 

Que la alma noche o el brillante dia. 
jCuanto es dulce tu paz al alma miai 



Baj6 la noche en tanto. De la esfera 
El leve azul, obscuro y mas obscuro 
Se fue tornando: la movible sombra 
De las nubes serenas, que volaban 
For el espacio en alas de la brisa, 
Era visible en el tendido llano. 
Iztaccihual purisimo volvia 
Del argentado rayo de la luna 
El placido fulgor, y en el Oriente 
Bien como puntos de oro centellaban 
Mil estrellas y mil. . . jOh! yo os saludo, 
Fuentes de luz, que de la noche umbria 
Iluminais el velo, 
Y sois del firmamento poesia. 
Al paso que la luna declinaba, 
Y al ocaso fulgente descendia 
Con lentitud, la sombra se extendia 
Del Popocatepec, y semejaba 
Fantasma colosal El arco obscuro 
A mi Ileg6, cubri6me, y su grandeza 
Fu6 mayor y mayor, hasta que al cabo 
En sombra universal velo la tierra. 



En tal contemplaci6n embebecido 
Sorprendiome el sopor. Un largo sueflo 
De glorias engolfadas y perdidas 
En la profunda noche de los tiempos, 
Descendi6 sobre mi. La agreste pompa 
De los reyes aztecas despleg6se 
A mis ojos at6nitos. Veia 
Entre la muchedumbre silenciosa 
De emplumados caudillos levantarse 
El d6spota selvaje en rico trono, 
De oro, perlas y plumas recamado, 
Y al son de caracoles belicosos 
Ir lentamente caminando al templo 
La vasta procesi6n, do la aguardaban 
Sacerdotes horribles, salpicados 
Con sangre humana rostros y vestidos. 
Con profundo estupor el pueblo esclavo 
Las bajas frentes en el polvo hundia, 
Y ni mirar a su seftor osaba, 
De cuyos ojos fervidos brotaba 
La safia del poder. . . 



500 



XXI-LITERATURA HISPANO- AMERICANA 

Toda la composici6n este a la misma altura, y llega a lo sublime en 
rasgos como 6ste: 

Todo perece 

For ley universal. Aim este mundo 
Tan belio y tan brillante que habitamos, 
Es el cadaver palido y deforme 
De otro mundo que fue. . . (1). 

196. Argentina. Los poetas de la guerra de la indepen- 
dencia. Tributado el homenaje debido a estas tres grandes liguras 
pasemos rapida revista del movimiento general de las bellas Letras en 
America espanola durante este periodo. 

La guerra de emancipaci6n no produjo grandes poetas en la Argenti- 
na. Merecen citarse: Don Vicente L6pez Planes, que habia compuesto El 
triunfo argentine para celebrar el de Liniers contra 
los ingleses (1806), fue autor del Himno nacional 
de la nueva repiiblica, de varias poesias de cir- 
cunstancias y de una oda a la batalla de Maipo, 
cuyo merito puede juzgarse por estas dos estrofas: 

Y la crueldad ibera 
tambien diria que en criienta lucha 
arrebatar a todo el orbe espera 
este terreno amigo 
donde todo extranjero tiene abngo. 

Y votos muy ardientes 
por doquier hasta el cielo subirian, 
deseando gloria a los independientes, 

y paz pronta y durable Santiago Liniers. 

que a la Espafla- negar no sea dable. (1753 - i 




Sin duda, Lopez Planes tenia mds habilidad para la politica que para 
los versos, pues Heg6 a ministro en 1816, y a presidente de las Provincias 
Unidas del Rio de la Plata en 1827. 



(1) De las poesias de Heredia, mas o menos completas, hay muchas ediciones: el autor dirigi6 las de 
Nueva York (1825) y Toluca (1832). La mejor parece ser la de Nueva York (1875). La mas divulgada en 
Europa es la de Gamier (Paris, 1893) Espaftola, la de Piferrer (Barcelona, 1840) Heredia escnbid varias trage- 
dias, unas originales y otras arregladas o traducidas del frances, una pieza en prosa y en un acto, titulada 
Eduardo IV o el usurpador clemente, un sainete. El campesino espantado, que se estrend en Matanzas 
(Febrero, 1819), cuatro tomitos de Lecclones de Histona Universal (Toluca, 1831), muchos discursos y articu- 
los periodisticos. Sus criticos, paneglrlstas y comentadores son legidn; entre ellos Villemain y el ingles Ken- 
nedy (Modern Poets and Poetry of Spain. Londres, 18S2). 



501 



SALCEDO ~ LA L1TERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

El sargento mayor de Artilleria D. Esteban Luca era un poeta quinta- 
nesco, idealizado en la memoria de la posteridad por su tragico fin en un 
naufragio, cuando regresaba de Rio Janeiro a Buenos Aires (Marzo de 
1824) (1). Su poesia mis conocida es el Canto lirico a la libertad deLima, 
que comienza: 

No es dado a los tiranos 
eterno hacer su tenebroso imperio 
sobre el golfo infeliz, llevando insanos 
a doquier el terror, el llanto, el duelo, 
la viudez y orfandad. . . 



197. Mir alia. Cruz Varela. Echeverria Elvira o la novia 
del Plata*. Don Juan Antonio Miralla muri6 en 1825 fue un buen 
traductor de Hugo F6scolo y de la elegia inglesa de Gay En el cementerio 
de una aldea. Don Juan Cruz Varela naci6 en Buenos Aires (24-Nov.-1794), 
y es el mejor literato de esta primera 6poca argentina. Imito a Melendez, a 
Cienfuegos, Quintana y Arriaza, tradujo a Ovidio, Horacio y Virgilio, com- 
puso tragedias cldsicas, cantos patri6ticos, y durante la administraci6n de 
Rivadavia, odas a todas las reformas gubernativas, v. gr.: A la ereccidn de 
la Universidad, A los trabajos hidrdulicos ordenados por el Gobierno, etc. 
Su poema lirico Triunfo de Ituzaingo (2) es una imitation del Canto de Ju- 
n//2, y famosa por sus exageraciones patrioticas; baste decir que, segiin el 
poeta, despu6s de la batalla de Ituzaingo ya no habia de hablarse ms de 
Maratdn, Platea, Salamina y las Term6pilas, ni de Le6nidas y Temistocles: 

Esos nombres ilustres se eclipsaron, 
Los de Alvear y Brovon los reemplazaron. . . 



(1) Este hecho es el argumento de El Arpa perdida, de Olegario Andrade, que concluye asi: 

Desde entonces el viajero 
Oye en la noche placida y serena, 
O entre el rumor de la tormenta brava, 
Como el eco de dulce cantinela 
Que de lejos lo llama; 
Es el arpa perdida, 
El arpa del poeta peregrino, 
Casi olvidado de la patria ingrata, 
Que duerme entre los juncos de la orilla 
Dei turbulento y caudaloso Plata. 

(2) Batalla ganada por argentinos y uruguayos, mandados por Alvear y Brovdn, a los brasi- 
ieftos en 1827. 

502 



XXI - LITERATURA HISPANO~ AMERICAN A 

Con la caida del partido unitario, de que Cruz Varela era el poeta du- 
lico, llovieron las desgracias sobre 61. Muri6 en la emigracidn (24-Enero- 
1839), y todavia corri6 peor suerte su hermano Florencio, tambi6n poeta, 
aunque inferior a Juan, sacrificado inhumanamente por las gentes de Ro- 
sas, el caudillo y tirano federalista. 

Cruz Varela cierra en la Argentina el ciclo clasicista, e inaugura el ro- 
mdntico D. Esteban Echeverria nacid en Buenos Aires, 2-Sep.-1805 , 
el cual, habiendo residido en Paris de 1825 a 1830 afrancesb absolu- 
tamente su pensamiento y su jnanera de sentir y expresarse, hasta el pun- 
to de que cuando intent6 escribir para sus compatriotas, hubo de ponerse 
a estudiar en Capmany y Quintana el modo de hacerlo en castellano. 
Aunque de pura raza espanola e hijo de Vizcaino, a Echeverria repugnaba 
todo lo espanol, y el empezb y llevo a cabo en la literatura de su patria lo 
que Manuel Ugarte llama la segunda conquista, o sea la obra de los nove- 
listas, poetas, pintores, miisicos y socidlogos que ban intentado hacer de la 
Argentina independiente una colonia espiritual de Francia (1). Por eso se le 
ha considerado por muchos como el patriarca de la poesia en el Rio de la 
Plata. Obligado supone que antes de aparecer Echeverria, estaba la pampa: 

Sin mas palabra que la voz vibrante 
Del buitre carnicero, 
El alando de la tribu errante 
Y el soplo del pampero. 



Y que: 

Lleg6 por fin el memorable dia 
En que la patria despert6 a los sones 
De magica armonia; 
En que todos sus himnos se juntaron, 
Y subito estallaron. 



Los que vayan leyendo este libro saben cuin equivocado es este con- 
cepto. Antes de Echeverria habia literatura po6tica en la Argentina, si bien 
Echeverria representa en ella una nueva modalidad o corriente. La obra de 
Echeverria pertenece al periodo siguiente; en 6ste s61o public6 el poemita 
Elvira o la novia del Plata (1832), el mismo ano que salib a la luz ElMoro 



(1) "Hay aqui dos fuerzas. . . : el origen espaflol que nos hace ser hostiles a todo acercamiento con la 
raza enemiga (sajona) y los gustos, las ambiciones, las repugnandas, el ideal que Francia nos ha sugerido 
desde nuestros primeros pasos en el camino de la indcpendencia". Manuel Ugarte: El Porvenir de la Ame- 
rica latina, pag. 78. 

503 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA ~ TOMO III 

Expdsito del Duque de Rivas. Nacieron, pues, a la vez el romanticismo es- 
panol y el argentine. 

198. Uruguay, Bolivia y Mejico. Del Uruguay en este pe- 
riodo baste citar a D. Francisco Acufia de Figueroa naci6 en Montevi- 
deo (29-Sep.-1790), muri6 (6-Oct.-1862) , imitador de Arriaza, a quien 
tambien se pareci6 en escribir muchos versos de circunstancias. En Bolivia 
s61o se apuntard que alii naci6 (14Julio-1782) el clasicista D. Ventura Blan- 
co Encalada, intimo amigo de Mora; pero su vida y carrera desarrollironse 
en Espana, donde fue afrancesado, y, desde 1820, en Chile, donde Ileg6 a 
ministro de Hacienda. 

M6jico no tuvo cantores de su guerra de la independencia comparables 
a Olmedo; pero si dignos de alguna estimation, como D. Andres Quintana 
Roo (1787-1851), imitador del Quintana espanol y amigo de D. Alberto Lis- 
ta; D. Wenceslao Alpuche (1804-1841); D. Francisco Ortega (1793-1849), 
que adem&s de poeta politico, lo fue religioso, imitando a Lista, Reinoso y 
Rolddn; y D. Joaquin del Castillo y Lanzas (1781-1878), desmayado imita- 
dor del Canto de Junin en el suyo A la victoria de Tamaulipas. Con estos 
y otros mas obscuros altern6 el presbitero human ista D. Anastasio de 
Ochoay Acufia (1783-1833), feliz traductor de las Gedrgicas de Virgilio y 
poeta festivo que algunos criticos mejicanos comparan nada menos que 
con G6ngora y Quevedo. El romanticismo se inicia en M6jico con D. Fer- 
nando Calder6n y D. Ignacio Rodriguez Galvn, de que trataremos en el 
periodo siguiente. 

199. Venezuela, Ecuador, Colombia. Venezuela, que di6 a 
la raza una gloria tan grande como la de Bello, hizo con tan rico presente 
bastante para la suya. Lo mismo debe decirse del Ecuador respecto de Ol- 
medo. En Colombia (Nueva Granada) se pueden citar: el can6nigo D. Jose 
M. Gruesso muri6 en 1835 , celebre orador sagrado y poeta elegiaco. 
imitador de Young y Cadalso, traductor de Los Sepulcros de Hervey y au- 
autor de un poema titulado Lamentaciones de Pub&n, am6n de cuatro him- 
nos escolares. Don Jos6 M. Salazar, que en 1804 pulsaba la lira cantando 
la entrada del virrey Amar (Placer publico en Santa Fe), cant6 luego los 
triunfos separatistas y compuso el himno nacional colombiano; tradujo 
tambten la Pottica, de Boileau. Don Jos6 Angel Manrique escribi6 dos 
poemas jocosos: La Tocaimada y La Tunjanada. Don Juan Manuel Gar- 
cia Tejada fu6 tan adicto a la causa de la metropoli, que, triunfante la 
separatista, se vino a Espana, muriendo muy anciano en Madrid (1845); se 
atribuye a este sefior el pestifero poema Los perfumes de Barcelona. Que 

504 



XXI-LITERATURA HISPANO- AMERICAN A 

era poeta digno de mas limpios argumentos acreditalo el principio de un 
soneto suyo al Arzobispo de Bogota, que le mandd una limosna cuando 
era viejo y pobre: 

Escucha Dios en su encumbrado cielo 
De humildes golondrinas el gemido, 
Cuando, lejanas del paterno nido, 
Vagan desamparadas en su vuelo. . . (1). 



Poeta satirico fue tambten el gaditano D. Francisco J. Caro, estableci- 
do en Bogota, y tronco de la familia de los Caro, tan ilustre en la li- 
teratura colombiana. El doctor Fernandez Madrid, que decia de si mismo: 

jFeliz el que ha nacido 
Al mismo tiempo medico y poeta! 
Dos veces laureado 
For Minerva y Apolo. 



fue, realmente, un pobre hombre que cant6 al son que le tocaban los su- 
cesos. Arrastrado en el movimiento separatista, Ileg6 a presidente de la 
Republica cuando nadie queria serlo, porque las bayonetas de Morillo 
la tenian a punto de morir (1816), y, en efecto, muri6 en sus manos. No 
s61o se rindi6, sino que escribi6 una representaci6n al vencedor retrac- 



(1) Atnbuyese tambien a Tejada uno de los mas hermosos sonetos de devocidn que se ban escrito 
n castellan o 

A Jesus Crucificado. 

A vos cornendo voy, brazos sagrados, 
En la cruz sacrosanta descubiertos, 
Que para recibirme estais abiertos, 
Y por no castigarme estais clavados 

A vos, ojos divinos eclipsados, 
De tanta sangre y lagrimas cubiertos, 
Que para perdonarme estais despiertos, 
Y por no confundirme estais cerrados 

A vos, clavados pies, para no hiurme, 
A vos, cabeza baja por llamarme, 
A vos, sangre vertida para ungirme, 

A vos, costado abierto, quiero unirme, 
A vos, clavos preciosos, quiero atarme 
Con Ugadura dulce, estable y firme 

Menendez Pelayo (Historia de la Literatura Hispano- Americana. Tomo II, pag 37) dice tener la 
casi seguridad de haber leido este soneto en obra muy anterior a Tejada, pero sin poder recordar cual sea. 
y que en el Investigador Catdlico, periodico catblico de Bogata (1838) se publicd el soneto con las ini- 
ciales P. de V. y P. 

505 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

tdndose de cuanto habia hecho y dicho, y afirmando que s61o por evitar 
mayores males se puso al frente de la insurrecci6n; en la Habana, a la 
sombra del pabelkm espanol, ejerci6 su profesidn y compuso poesias er6- 
ticas. Triunfante Bolivar, le confiri6 la embajada en Londres, y alii muri6 
en 1830. Fuera del alcance de los espafioles, a quienes debi6 la vida y la 
libertad en 1816, ningiin hispano-americano de su 6poca le excedi6 en in- 
suites contra la madre patria y sus hijos, y a pesar de haber dicho: 

Sangre espaftola corre por mis venas; 
Mio es su hablar, su rehgi6n la mia, 
Todo, menos su horrible tirania. . . 

los soldados espafioles son en sus versos bandidos, profugos, salteadores 
infames de caminos, cieruos, tigres, etc. (1), Luis Vargas Tejada, finalmen- 
te, era un joven naci6 en Bogota (1802) y muri6 (1829) al que las 
pasiones politicas llevaron a ser uno de los que en 1828 asaltaron la 
casa de Bolivar y estuvieron a punto de asesinarle por tirano. Se salvo del 
patibulo, escondido catorce meses en una caverna, y fugitive luego se 
ahog6 al cruzar un rio. Tenia talento, vasta ilustraci6n y pensaba mucho; 
su taigico fin aument6 su fama, y se le llamo el Chenier colombiano. No 
tenia de comiin con Chenier sino ser clasicista. 

200. Peru y Chile. Otro poeta joven, malogrado y victima de 
las guerras civiles encontramos en el Peru: tal es D. Mariano Melgar, de 
quien ya se hab!6 en el capitulo I del tomo II, fusilado por los rea- 
listas en 1814. Aparte o a pesar de sus traducciones de Ovidio y de sus 
odas prosaicas y desalinadas escuela de Iriarte , Melgar debe su fama 
literaria a ser el poeta de los yarauies, o sea el primero que hizo en cas- 
tellano estas composiciones, que se dice son de origen quichiia y que en 
esta lengua tienen sus mas bellos modelos; la miisica con que se cantan o 
pueden cantar asegiirase tambien que es autenticamente india. En caste- 
llano se componen en cuartetas o quintillas de versos octosilabos, o de 
menos silabas, y a veces se interpolan de cinco entre los de ocho (yarn- 
vi de pie quebrado). 

Ricardo Palma, en sus preciosas Tradiciones peruanas, nos .presenta 



(1) Gran suerte para la memoria de Fernandez Madrid fue dejar un hijo, D. Pedro Fernandez Madrid, 
insigne hombre piiblico querido y respetado de todos en Colombia. Por consideration y afecto al hijo se ha 
rehabilitado aquella: en 1889 se celebrd el centenario de su nacimiento, erigiendosele una estatua en Carta- 
gena de Indias, su ciudad natal, pubhcandose sus Obras completas (habia ya ediciones de la Habana, 1822 
y de Londres, 1828 , y escribiendo D Carlos Martinez Silva una documentada Biografia vindicativa 



506 



XXI " LITERATURA H1SPANO- AMERICAN A 

el tipo del doctor D. Jose Joaquin de Larriva, catedrdtico de Prima de 
Filosofia en la Universidad de Lima, y que fu6 tipo gen&ico o comiin de 
muchos literates peruanos de esta 6poca: era ctesico, de costumbres no 
ejemplares, gran latino, poeta chistoso e improvisador de cafe y tertulia; 
compuso La Angulada, poema burlesco, y muchos versos de circunstancias; 
en 1812 pronuncio un elocuente sermdn contra los picaros separatistas, en 
1816 un elogio del virrey Abascal por haber triunfado de aquellos infames, 
en 1819 oracidn funebre por los espanoles y realistas que habian fusilado 
los insurgentes, en 1824 otra oracidn funebre, pero 
ya no por los espanoles y realistas, sino por los 
insurgentes, que ahora llamaba patriotas muertos 
en Junin, y en 1826 otro elogio acad&nico de Bo- 
livar, pontendolo en los cuernos de la luna. Des- 
pu6s se incomodo con Bolivar, soltdndole coplas 
como esta: 

Mudamos de condition, 
Pero fu6 s61o pasando 
Del poder de don Fernando 
Al poder de don Sim6n. 

Como literatos clasicistas merecen tambien 
un recuerdo: D. Jos6 M. Pando, por sus traduc- 
ciones de clasicos, algunas elegantes odas y su 
Epistola a Prospero, o sea a Bolivar (1826) (1), y 

D. Felipe Pardo y Aliaga, discipulo de Lista en lo lirico, y autor c6mico 
del g6nero de Moratin, o, mejor dicho, de Gorostiza. 

La republica de Chile s61o nos ofrece en este periodo, digno de la his- 
toria, el magisterio de Mora y Bello, que prepararon a la sociedad chilena 
para ser una de las espaiiolas mis cultas y literarias del continente ameri- 
cano, si no la mis culta de todas, y dos escritores de la independencia, que 
mis bien pertenecen a la politica que a las bellas Letras. Uno es Camilo 
Enriquez, el fraile de la buena muerte, que lo fu6, en efecto, y renegd, 
no s61o del habito, sino de la fe cat61ica. fil fu6 el primero que Ianz6 al 
piiblico la idea de la independencia (proclama manuscrita de 6-Enero-1810); 
el primero tambten que public6 peri6dicos en Chile (La Aurora de Chile, 




Ricardo Palma. 

(1830-1897) 



(1) Pando es otro tipo de los espafloles, peninsulares y americanos, que lo mismo hacian de separa- 
tistas que de unionistas o metropolitanos. Naci6 en Lima (1787), se educ6 en Madrid, en Espafta sirvi6 en la 
dlplomacia, y Ileg6 a ministro de Estado en los ultimos dias del trienio. En 1824 se hie al Peru, dandose alia 
tan buena matta que llegd igualmente a ministro de Hacienda y jefe del partido conservador. En 1835 volvio 
a Espafta, y volvi6 a figurar en politica hasta su muerte (1840), Cuando Mora fue a Lima (1831), Pando fue 
de los que mejor le acogieron. 



507 



SALCEDO ~ LA LITERATURA ESPANOLA - TOMO III 

1812, y despu6s el Semanario Republicano y El Mercurio de Chile); el 
fogoso propagandista que organiz6 misiones por los pueblos y compuso 
el Catecismo de los patriotas para llevar a todas partes el separatismo y 
el m&s ardiente liberalismo; el que redact6 la primera Constituci6n chilena 

(27-Oct.-1812) (1), y el que, por ultimo, con sus 
alardes de volterianismo llego a malquistarse 
con la opinion cat6Hca de la repiiblica, y muri6 en 
posici6n subalterna y obscura, relativamente, a sus 
servicios a la causa nacional (16-Marzo-1825). 
Como poeta, baste decir que sus modelos fueron 
Iriarte y Trigueros. He aqui dos muestras: 

Los talentos de Chile yo te vi que aplaudias; 
Pero su suefto y ocio sempiterno sentias. 




Camllo Enriquez. 

(1767-1825) 



^Hasta cuando en papeles miserables 
Se buscan los derechos? La suprema 
Mano los escribi6 en los corazones: 
Esta es la voz de la naturaleza. . . 



El otro escritor es el abogadoD. Bernardo de Vera y Pintado (1780- 
1827, que debe su celebridad a ser autor del Himno nacional de la Re- 
piiblica, que, aunque sustituido en 1847 por otro de mejor factura literaria, 
obra de D. Eusebio Lillo, no se ha olvidado todavia. 



(1) Asi lo dice Menendez Pelayo, que no solia soltar tales especies sino bebidas en buena fuente y 
comprobadas. Sin embargo, Eduardo Poirier, en su obra Chile en 1910, atribuye la redaccion del Codigo 
constitucional a D. Juan Egafia. 



FIN DEL TOMO TERCERO 



508 



fndice de los grabad6s contenidos en estc tomo. 



Paginas 

Felipe V. (Cuadro de Juan Ranc. 
Museo del Prado) 7 

Nicolas Boileau-Despreaux . . 8 

Libros del siglo xvn. Cervantes. 
Don Quijote de la Mancha. Mi- 
Ian, 1610. Portada 11 

Ex libris del Sr. Conde de Fuentes, 
usado en la primera mitad del si- 
glo xviii 14 

Libros del siglo xvi. Portada del 
libro La Numantma. (De la coleo 
ci6n de D. Caspar Diez de Rivera) . 17 

Marca de los impresores Juan y Pe- 
dro Patricio Mey, usada en Alca- 
la y Valencia en la segunda mi- 
tad del siglo xvi 20 

Libros del siglo xvi . Espmosa. 
Varones ilustres. Paris, 1576. Por- 
tada reducida 23 

Diego de Torres Viliarroel .... 25 

Libros del siglo "xvi. Arroyo. Re- 
Iaci6n de la armada contra el tur- 
co al mando de D. Juan de Aus- 
tria. Milan, 1576. Portada ... 27 

Grabados del siglo xvi. - Ausias 
March. Su retrato, de la edici6n 
impresa en Madrid en 1579 ... 31 

Jorge Luis Leclerc de Buff6n ... 34 

Marca del impresor Pedro Madrigal, 



Paginas 

grabada en cobre, usada en Ma- 
drid en 1592 36 

Armando du Plessis (Cardenal y Du- 

que de Richelieu) 38 

Libros del siglo xvi. Barahona de 
Soto. La Angelica, Granada, 1586. 

Portada 40 

Fray Benito Jer6nimo Feij6o . . 43 
Marca del impresor Pedro Madrigal, 
grabada en madera, usada en Ma- 
drid en 1592 45 

Madrid. Casa del Nuevo Rezado, 
hoy Academia de la Historia. (Ex- 
terior) 51 

Antonio Alcaia Galiano 55 

Libros del siglo xvi. Avendaflo. 
Aviso de cazadores. Madrid, 1593. 

Portada muy reducida 61 

Fernando VI. (Cuadro de estilo Juan 
Ranc, existente en el Museo del 

Prado) 64 

Esteban Bonnot de Condillac ... 65 

Helvetius 65 

Diderot 68 

Zen6n Somodevilla (Marques de la 

Ensenada) 71 

Libros del siglo XVH. Las Sergas 
de Esplandian. Alcala, 1588. Por- 
tada muy reducida 77 



509 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



Paginas 

Barcelona. Academia de Buenas 
Letras .... 80 

Sevilla. Academia de Buenas Le- 
tras. (Interior) 81 

Libros del siglo XVHI. Fernandez 
de Avellaneda. Don Quijote. 
(Quinta parte de sus aventuras). 
Madrid, 1732. Portada 84 

Libros del siglo xvn. Herrera. D6- 
cadas de Indias, I. Madrid, 1601, 
Portada muy reducida . . . 89 

Libros del siglo XVH. La Celesti- 
na. Madrid, 1601. Portada . . 91 

Padre Jos6 Francisco de Isla . . 95 

Dofla Barbara de Braganza .... 96 

Libros del siglo XVHI. Encuader- 
naci6n hecha hacia 1704, pertene- 
ciente al Marques de Villena . . 97 

Libros del siglo xvn. Herrera. 
Descripci6n de las Indias. Ma- 
drid, 1601. Portada muy redu- 
cida . 100 

Santillana (Santander). Claustro 
de la Colegiata (Galeria de Le- 
vante). . . . . . 103 

Fray Enrique F16rez. (De un graba- 
do de Carmona) . . 106 

Fray Martin Sarmiento 107 

Paris. El Louvre . ... . Ill 

Carlos HI (De un cuadro de Meng. 
Museo del Prado) 112 

Bernardino de Saint Pierre . .113 

Juan Jacobo Rousseau . . . . 113 

Libros del siglo xvn. Medrano. 
Silva curiosa. Paris, 1608. Porta- 
da. (En este libro se contiene la 
novela de Cervantes El curioso 
impertinente) 120 

Libros del siglo XVHI. Index ex- 
purgatorius hispanus. Madrid, 
1707. Portada muy reducida ... 123 

Libros del siglo XVHI. Guia del 
Virreinato del Peru para 1796. 
Portada 128 

Marca del impresor Artus Taber- 
niel, usada en Salamanca en 1606. 129 



Paginas 

Madrid. Institute de San Isidro. 
(Exterior) 131 

Libros del siglo xvn. C. ViruSs. 
El Monserrate segundo. Milan, 
1602. Portada 133 

Nicolas Fernandez de Moratin . . . 137 

Libros del siglo xvm. Ritual de 
los PP. Jesuitas. Manila, 1732. 
Portada bastante reducida . . . 138 

Libros del siglo xvn. Cervantes. 
Don Quijote de la Mancha. Bru- 
selas, 1611. Portada. . . 141 

Leandro Fernandez de Moratin. 
(Retrato por Goya) . . 144 

Conde de Aranda 146 

El Rey y la muerte. (Grabado ma- 
cabro del siglo xvn) 147 

Ex libris de D. Guillen Terry M. de 
la Canada, usado hacia 1705. 149 

Antonio Rafael Mengs. (Autorretra- 
to. Museo del Prado) ... . 151 

Conde de Cabarrus, (Retrato por 
Goya, que se conserva en el Ban- 
co de Espana) 152 

Libros del siglo XVH . Aleman . 
Guzman de Alfarache. Milan, 1603. 
Portada . . 156 

Libros del siglo xvn. Rivas. Bar- 
bas de los sacerdotes. Sevilla, 
1609. Portada . . .157 

Libros del siglo xvn. Camoens. 
Os Lusiadas. Lisboa, 1612. Porta- 
da algo reducida 162 

Libros del siglo xvm. Junta de 
PP. Franciscanos. Manila, 1738. 
Ultima pagina, algo reducida . 164 

Libros del siglo xvn. Cervantes. 
Novelas ejemplares. Milan, 1615. 
Portada . ... 165 

Ciudad Rodrigo (Salamanca). La 
Catedral '. . 168 

Marca del impresor Alfonso Vindel, 
de la primera mitad del siglo xvm. 172 

Libros del siglo XVH. Camoens. 
Os Lusiadas. Lisboa, 1613. Porta- 
da algo reducida 176 



510 



/NDICE DE GRABADOS 



P&ginas 

Libros del siglo xvni. Historiado* 
res primitives de Indias. Madrid, 
1749. Portada muy reducida. . . 180 

Libros del siglo XVIL Salas Bar- 
badillo. Correction de vicios. Ma- 
drid, 1615. Portada 183 

Libros del siglo xvn. Cervantes. 
Don Quijote de la Mancha. Bru- 
selas, 1616. Portada. . . 185 

Libros del siglo xvn. G6ngora y , 
Lope de Vega. Cuatro comedias. 
Madrid, 1617. Portada. . . . 187 

Caspar Melchor de Jovellanos. (Re- 
trato por Goya. Colecci6n La- 
zaro) 191 

Isabel I de Castilla. (Grabado publi- 
cado en Las Remas Catdticas, 
del P. Florez) 193 

Libros del siglo xvn. Diaz Mo- 
rante. Arte de escribir. Madrid, 
1616. Portada tipografica muy re- 
ducida 196 

Libros del siglo xvni. Estampa 
filipina grabada en 1758, algo re- 
ducida 198 

Juan Melendez Valdes. (Retrato por 
Goya) 201 

Antonio Alcala Galiano . . . . 202 

Libros del siglo XVIL Platica de 
las mascaras. Barcelona, 1618. 
Portada 205 

Libros del siglo xvn. Cervantes. 
Les travaux de Persiles Paris, 
1618. Portada . . ... 207 

Tomas de Iriarte . . 214 

Libros del siglo xvn. Alonso de 
Salas Barbadillo. El Caballero per- 
fecto. Madrid, 1620 Portada. . . 218 

Conde de Floridablanca. (Retrato 
por Goya. Colecci6n del Marques 
de Casa Torres) 224 

Beaumarchais . ... 225 

Madame Stael . . ... 226 

Chateaubriand .... . 226 

Carlos IV (Retrato por Goya. Co- 
leccibn Lazaro) 227 



P&ginas 

Walter Scott 228 

Goethe 229 

Shakespeare 230 

Schiller 230 

Federico Klopstok 231 

Manuel Godoy, Principe de la Paz 

(Retrato por Goya. Casa Real). . 234 
La Tirana (Maria del Rosario Fer- 
nandez). (Retrato por Goya. Aca- 
demia de San Fernando) . . . 239 
Isidore M&iquez. (Retrato por Goya. 
Coleccion Marques de Casa To- 
rres) 243 

Francisco Jos6 Talma 244 

Libros del siglo xvni. Caulin. His- 
toria de Cumana, Guayana y ver- 
tientes del Orinoco Madrid, 1779. 
Portada reducida . . . . . 249 

Libros del siglo xvu. Rios Coro- 
nel. Relaci6n sobre la navegaci6ix 
a Filipinas. Madrid, hacia 1620. 
Primera pgina, reducida ... 251 
Jos6 Vargas Ponce. (Retrato por 

Goya. Academia de la Historia) . 254 
Sevilla. Monasterio de San Isidro 

del Campo . 257 

Libros del siglo XVIL Cortes de 
Tolosa. Lazarillo de Manzanares. 

Madrid, 1620. Portada 259 

Aranjuez. Palacio Real . . . 262 
Libros del siglo XVIL La Celesti- 

na. Milan, 1622 Portada . . 264 

Libros del siglo xvn. Moncada. 
Expedicion de catalanes y arago- 
neses. Barcelona, 1623. Portada 

reducida 269 

Libros del siglo xvn. Romeo. Abu- 
so de la sangria. Zaragoza, 1623. 

Portada a su tamano 273 

Maria Teresa de Silva, Duquesa de 
Alba. (Retrato por Goya. Propie- 
dad de D. Rafael Barrio) .... 277 
Libros italianos del siglo xvn. 
Cervantes. Travagli di Persiie e 
Segismonda. Venecia, 1626. Por- 
tada 279 



511 



SALCEDO LA LITER AT UR A ESPAftOLA - TOMO III 



Paginas 

Libros del siglo xvm. Olaechea. 
Dotrina Cristianea. Vitoria, 1780. 
Portada 281 

Libros del siglo xvn. Cancatura 
de un monarca. (Estampa del si- 
glo xvii 282 

Juan Nicasio Gallego. . 284 

Manuel Jos6 Quintana . . 286 

Libros del siglo xvii. Rojas. Viaje 
entretenido. Barcelona, 1624. Por- 
tada 287 

Maria Luisa Teresa de Parma (Re- 
trato por Goya. Palacio Real) . . 291 

Diaz Morante. Muestra caligrafica, 
muy reducida (1627) 294 

Diaz Morante. Muestra caligrafica, 
muy reducida . . . . 297 

Libros del siglo xvm. Sal as Bar- 
badillo. Nuestra Seflora de Ato- 
cha. Madrid, 1750. Portada gra- 
bada - .302 

Sevilla. Portada de San Telmo . 303 

Alberto Lista 305 

Juan Bautista Arnaza . . 308 

Libros del siglo xvn. Quevedo 
Villegas. Sueflos y discursos. Va- 
lencia, 1628. Portada ... .309 

Libros ingleses del siglo xvii. Ce- 
lestina. London, 1631. Portada 
muy reducida . . ... .313 

Sevilla. La Catedral . . .316 

Libros del siglo xvii. La Celesti- 
na. Madrid, 1632. Portada .... 317 

Libros del siglo xvn. Quevedo y 
Hoyos. Libro de indicios y tor- 
mentos. Madrid, 1632 319 

Libros del siglo xvii A. de Le6n 
Pinedo. Cuesti6n del chocolate. 
Madrid, 1636 322 

Cecilia BOhl de Faber (Ferndn Ca- 
ballero) . 325 

Ex libris de los PP. Capuchinos de 
la Paciencia, usado en Madrid en 
el siglo xvii 326 

M6jico. Plaza de Armas y la Ca- 
tedral 331 



Paginas 

San Juan de Teotihuacan (M6jico). 

Piramide del Sol 332 

Humboldt 333 

Ex libris de M. Godoy, a fines del 
siglo xvm, grabado por M. S. Car- 

mona . 334 

Libros franceses del siglo xvii. 
La Celestina. Rouen, 1633. Por- 
tada. . . 336 
Monasterio de Sahagiin (Le6n) . . 341 
Fernando VII. (Retrato por Goya) . 345 

Jos6 Bonaparte . 346 

Libros del siglo xvn. Castillo So- 
16rzano. Marco Antonio y Cleo- 
patra. Zaragoza, 1639. Portada. . 347 
Libros del siglo xvii. Portada del 
libro de los Velos. (De la colec- 
ci6n de D. Caspar Diez de Ri- 
vero) . . . . 349 

Madrid. Observatono Astron6- 
mico . . . ... 351 

Infante D. Antonio Pascual de Bor- 
bon, (Retrato por Goya. Museo 
del Prado) . .... 353 

Libros franceses del siglo xvn. 
Lazarillo de Tormes. Paris, 1660. 

Portada . 354 

Martirio del P. Maestrilli, en el Ja- 
p6n. Lisboa, 1639 Un grabado del 

libro 356 

Libros del siglo xvn. Cervan- 
tes Don Quijote. Madrid, 1674. 
Portada grabada, bastante redu- 
cida 358 

Jos6 Artigas . . . 359 

Bolivia. Escalinata del Palacio de 
Kalasasaya, de las ruinas de Tia- 

huanacu 360 

Bolivia. Puerta monohtica de las 

ruinas de Tiahuanacu 361 

Jos6 de la Riva y Agttero . . . 362 

Sim6n Bolivar 362 

Jos6 Fernando de Abascal .... 363 

Jos6 de San Martin 363 

Bernardo O'Higgins 363 

Miguel Hidalgo 364 



512 



/NDICE DE GRABADOS 



Pdginas 

Puebla (Mejico). Fachada de la 

Catedral 365 

Puebla (Mejico). Santuario de los 
Remedies en la piramide de Cho- 

lula 366 

Agustin de Iturbide 367 

Santo Domingo. La Catedral . . 368 
Libros del siglo XVH . Gracian . 
Arte de ingenio. Madrid, 1642. 

Portada \ 371 

Libros del siglo XVH. Don Juan 
Manuel. El Conde Lucanor. Ma- 
drid, 1642. Portada reducida . . . 374 

Alfredo de Vigny 376 

Alfredo de Musset 377 

Te6filo Gautier 377 

Eugenio Scribe . 378 

Libros del siglo xvn. Cartilla para 
aprender a leer. Valencia, 1645. 

Ultima pagina 381 

Libros del siglo XVH. Gongora. 
Obras. Bruselas, 1650. Portada re- 
ducida 384 

Libros del siglo xvn. Quevedo. 
Las nueve musas. Madrid, 1660. 

Portada grabada 387 

Libros holandeses del siglo xvn. 
Cervantes. Don Quijote en holan- 
des. Amsterdan, 1691. Portada. . 390 
Agustin Argttelles . . . . 391 

Francisco Martinez de la Rosa . 392 
Madrid. San Isidro el Real ... 394 
Libros del siglo xvn. Lazarillo de 
Tormes. Madrid, 1664. Portada 396 

Murat 399 

Libros del siglo XVH. Pacheco. 
Nueva Ciencia ... a la Majestad 
de Felipe IV. Portada reducida . 401 
Ex libris de Mollinedo i Vail, usado 

a fines del siglo xvn 406 

El Tribunal de la Inquisition. (Cua- 
dro por Goya. Academia de San 

Fernando) 407 

Mariano Luis de Urquijo. (Retrato 
por Goya. Academia de la His- 
toria) 409 



Paginas 

Libros del siglo xvm. Cervantes. 
Don Quijote. Barcelona, 1704. Por- 
tada reducida 412 

Francisco de Goya. (Autorretrato. 
Museo del Prado) 415 

Libros del siglo xvm. Cervantes. 
Comedias y entremeses. Madrid, 
1749. Portada del primer tomo, 
reducida 417 

Libros del siglo xvn. Santo. Ta- 
rascas de Madrid. Valencia, 1694. 
Portada 420 

Libros del siglo xvn. Lorente. El 
por qu6 de la musica. Alcal, 
1672. Portada reducida . . .424 

Espronceda 426 

Libros del siglo xvn. Gonzalez. 
Relaci6n. . . de las Batuecas. Ma- 
drid, 1693. Portada reducida ... 428 

Ex libris de la Condesa del Campo 
de Alange 430 

Libros del siglo xvm. Sempere 
y Guarinos. Ensayo de una Bi- 
blioteca, t. 1. Madrid, 1785. Por- 
tada 434 

Libros alemanes del siglo xvm. 
Cervantes. La Galatea (en ale- 
man). Berlin, 1787. Portada ... 437 

Bernardino Rivadavia 438 

Don Nicolas Antonio, autor de la 
w Biblioteca Hispana". (De un gra- 
bado de Selma, hecho en Madrid 
en 1788) 439 

Duque de Rivas 443 

Retrato de Crist6bal Colon, grabado 
por Selma, segun dibujo de Mae- 
lla, en 1793 448 

Dos ex libris de Fr. Agustin Arques 
y Jover, siglo xvm 452 

Ex libris del Regimiento Suizo, mi- 
mero 1, usado en el siglo XVHI. . 455 

Conde de Toreno 457 

Marquesa de Pontejos. (Retrato por 

Goya) 460 

Retrato de Cervantes en una edici6n 
portuguesa. Lisboa, 1794 .... 463 



513 



SALCEDO La Literatura Espafiola. Tomo ///. 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 

Paginas Paglnas 

Ex libris de Juan Caravallo y Vera, Ex libris usado en la segunda mitad 

con preceptos en latin y castella- del siglo xvm 487 

no, usado en el siglo xvm. . . . 469 Tarjeta usada como ex libris en el 

Conception Rodriguez . . 475 siglo xvm 492 

Julian Romea 477 Retrato del Duque de Almod6var, 

Manuel Bret6n de los Herreros . 479 segiin un grabado de 1795 . . . 497 

Ventura de la Vega ... .481 Santiago Liniers 501 

Antonio Gil y Zarate . . . 482 Ricardo Palma. - ... 507 

Serahn Estebanez Calderon . 482 Camilo Enriquez . . . 508 
Mariano J. de Larra (Figaro) . . 485 



514 



fndice de retratos por orden alfabetico. 



Abascal (Jose Fernando de) 
Agustin Argiielles . 
Agustin de Iturbide 
Alba (Duquesa de) 
Alberto Lista. 
Alcala Galiano (Antonio) 
Alfredo de Musset 
Alfredo de Vigny 
Almod6var (Duque de) . 
Antonio Alcala Galiano 



Paginas 

. . 363 
391 
367 
277 

. . 305 

55 y 202 
377 
376 
497 

55 y 202 



Antonio Gil y Zarate 482 

Antonio Pascual de Borb6n (Infan- 
te Don) . . 353 
Antonio Rafael de Mengs . . .151 
Aranda (Conde de) . . . 146 
Argiielles (Agustin). . .391 
Armando de Plessis, Cardenal y 

Duque de Richelieu 38 

Arriaza (Juan Bautista) . . 308 
Artigas (Jose) .... .359 
Ausias March 31 

Barbara de Braganza . . 96 

Beaumarchais . . . . ... 225 

Benito Jer6nimo Feij6o (Fr.) . . 43 

Bernardino de Saint Pierre . . . 113 

Bernardino Rivadavia . . 438 

Boileau-Despreaux (Nicolas) . . 8 
Bflhl de Faber (Cecilia) . , .325 



Paginas 

Bolivar (Sim6n) 362 

Bonaparte (Jose) 346 

Borbbn (Infante Don Antonio Pas- 
cual de) 353 

Braganza (Barbara de) . . 96 

Bret6n de los Herreros (Manuel) . . 479 

Buff6n (Jorge Luis Leclerc de) . . 34 

Cabarriis (Conde de) . . 153 

Camilo Enriquez . - . 508 
Carlos III ... .112 
Carlos IV . . . .227 

Cecilia BShl de Faber . 325 

Cervantes (retrato moral) . . . 463 

Colon (retrato moral) . . 448 

Concepci6n Rodriguez . . 475 

Conde de Aranda . .... 146 

Conde de Cabarriis . . . 153 

Conde de Floridablanca . . 224 

Conde de Toreno 457 

Condillac (Esteban Bonnot de) . . 65 

Chateaubriand . . . . . . 226 

Denis Diderot 68 

Diderot (Denis) 68 

Diego de Torres Villarroel. . . 25 

Duque de Almod6var. . . . 497 

Duque de Rivas 443 

Duquesa de Alba 277 



515 



SALCEDO-LA LITER AT UR A ESPAftOLA - TOMO III 



Paginas 

Enrique F16rez(Fr.) 106 

Enriquez (Camilo) 508 

Ensenada (Marqu&s de la) ... 71 

Espronceda 426 

Esteban Bonnot de Condillac ... 65 

EstebanezCalder6n(Serafin). ... 482 

Eugenio Scribe 378 

Federico Klopstok 231 

Feijoo (Fr. Benito Jer6mmo) ... 43 

Felipe V 7 

Ferndn Caballero 325 

Fernandez (Maria del Rosano) . . . 239 

Fernando VI 64 

Fernando VII 345 

F16rez (Fr. Enrique) . . 106 

Floridablanca (Conde de) 224 

Francisco de Goya 415 

Francisco Jos6 Talma 244 

Francisco Martinez de la Rosa . . . 392 

Gallego (Juan Nicasio) 284 

Caspar Melchor de Jovellanos . . 191 

Gautier (Te6filo) 377 

Gil y Zarate (Antonio) 482 

Godoy (Manuel) 234 

Goethe 229 

Goya (Francisco de) 415 

Helvetius ... . 65 

Hidalgo (Miguel) 364 

Humboldt 333 

Iriarte (Tomds de) 214 

Isidoro Maiquez 243 

Isla (P, Jos6 Francisco de) ... 95 

Iturbide (Agustin de) 367 

Jorge Luis Leclerc de Buff on ... 34 

Jos6 Artigas 359 

Jos Bonaparte 346 

Jos6 Fernando de Abascai .... 363 

Jos6 Francisco de Isla 95 

Jos6 de Espronceda 426 

Jos6 de la Riva Aguero 362 

Jos6 de San Martin 363 



Jos6 de Vargas Ponce .... 
Jovellanos (Caspar Melchor de) 
Juan Bautista Arriaza .... 
Juan Crist6bal Federico Schiller 
Juan Jacobo Rousseau . . 
Juan Metendez Vald6s . . . 
Juan Nicasio Gallego . 
Julian Romea 

Klopstok (Federico) . . 



Larra (Mariano J. de) 

Leandro Fernandez de Moratin 

Liniers (Santiago) 

Lista (Alberto) ... 



Miquez (Isidoro) 

Manuel Bret6n de los Herreros . 

Manuel Godoy 

Manuel Jos Qumtana . . . . 

Maria del Rosario Fernandez . 
Maria Luisa Teresa de Parma 
Maria Teresa deSilva. . . . 

Mariano J. de Larra . 
Mariano Luis de Urquijo . . 
Marques de la Ensenada 
Marquesa de Pontejos 
Martin Sarmiento (Fr.) 
Martinez de la Rosa (Francisco) . 
Metendez Valds (Juan) 
Meng (Antonio Rafael de) 
Miguel Hidalgo . 
Moratin (Leandro Fernandez de) 
Moratin (Nicolas Fernandez de) 
Murat . . . . . . . . 

Musset (Alfredo de) . . . . 



Paginas 

. 254 

. 191 

. 308 

. 230 

. 113 

. 201 

. 284 

. 477 

. 231 

. 485 

. 144 

501 

. 305 

. 243 

479 

. 234 

286 

. 239 

291 

277 

. 485 

. 409 

71 

460 

107 

. 392 

. 201 

151 

. 364 
144 
. 137 
. 399 
. 377 



Nicolas Antonio 

Nicolas Boileau-Despr6aux 
Nicolas Fernandez de Moratin . 



Palma (Ricardo) . . ... 
Parma (Maria Luisa Teresa de) 
Pontejos (Marquesa de) .... 



Quintana (Manuel Jos6) 



439 

8 

137 

507 
291 
460 

286 



516 



fndice de nombres citados por orden alfabetico. 



P^ginas 

Abad (P. Diego Jose) . . 109, 127 y 128 
Abarrategui y Figueroa (P. Jer6nimo) 30 
Abascal (Jose Fernando de) 362, 363 y 507 

Abel Hugo 372 y 373 

Abril (Pedro Simon) 86 

Acosta (General) 335 

Acufta de Figueroa (Francisco) . . 504 

Adolfo de Castro 286 y 383 

Aguado 386 

Agtiero (Francisco de) 366 

Agtteros 478 

Aguilar (Francisco) 355 

Aguirre (P. Juan Bautista) 109, 127 y 129 
Agustiu Argtielles . . 379, 391, 392 y 459 
Agustin Arques y Jover (Fray) . . . 452 
Agustin Duran . . . 222, 442, 468 a 471 

Agustin Iturbide 364, 366 y 367 

Agustin Thierry 372 

Agustin Yaflez 393 

Agustin de Castro. Vase Castro. 
Agustin de Montiano y Luyando. 

V6ase Montiano. 
Agustin de Rojas. V6ase Rojas. 

Alaman y Quintanar 365 

Alambert (D') . . . . 33, 65, 66, 110 y 114 

Alarc6n 388 

Alarcon (Juan de) 150 

Alba (Duque de) . 28, 137, 186, 278 y 310 
Alba (Duquesa de) . . 275, 277, 278, 280 

281 y 283 
Albert (Pedro) 237 



Paginas 

Alberto Lista. Vease Lista. 
Albino. Vease Blanco White. 

Alcahali (Baron de) 256 

Alcate Galiano (Antonio). . 55, 56, 79, 202 
232, 233, 238, 245, 265, 273, 275 
287 a 290, 292, 340, 379, 383, 391 
392, 398, 411, 422, 429, 438, 442 
443, 446, 459, 461, 462, 471 y 473 

Alcazar (Bartolome) 33, 38 y 41 

Alea (Jose Miguel) 288 y 292 

Alegre (P. Francisco Javier) 109, 127 y 128 

Alejandro Dumas 376 y 378 

Alejandro Gallerani (P.) 131 

Alejandro Humboldt . . 333, 334 y 490 
Alejandro Pope. Vease Pope. 

Alejandro el Grande 128 

Alejo Venegas. Vease Venegas. 

Aleman (Mateo) 156 

Alfieri (Victor) 223, 231, 232, 272, 276, 289 
317, 318, 433 y 445 

Alfonso V 13 

Alfonso VIII 189 

Alfonso Verdugo y Castilla. Vease 

Torrepalma (Conde de). 

Alfonso Vindel 172 

Alfonso de Lamartine. Vease La- 

martine. 
Alfonso y Garcia (Rita). V6ase Luna, 

Rita. 

Alfredo de Musset . . 344, 370, 376 y 377 
Alfredo de Vigny . 344, 369, 376 y 377 



518 



fNDICE DE NOMBRES CITADOS 



Pdgmas 

Almarza (Marquesa de) . 204 

Almirante . 42y50 

Almod6var (Duque de) 253 y 497 

Alonso Cortes (Narciso) 81, 82, 484, 485 
Alonso Ger6nimo de Salas Barba- 

dillo 183 y 218 

Alonso de Castillo Solbrzano . 347 

Alpuche (Wenceslao) ... .504 

Altolaguirre y Duvale (Angel de) . . 50 
Alvarado (P. Francisco) . . 25$ 260, 379 

y386 

Alvarez Guerra (Juan) . 288 

Alvarez Quintero(Joaquin). . 329 

Alvarez Quintero (Serafin) . 329 

Alvarez de Toledo (Gabriel) . 5, 14, 15 

33y41 

Alvarez de Toledo (Ignacio) 13 

Alvarez y Baena . 70 

Alvaro Navia Ossorio Vigil. Vease 
Marques de Santa Cruz de Marce- 
nado 

Alvear . . 502 

Amar (Virrey) . 504 

Amat (Felix) 396 

Ambrosia Rojo Vease Rojo 
Amor6s . 238 

Amunategui (Hermanos) . 495 

Amunategui (Miguel Luis) 334, 437 y 495 
Ana deFuentes . .16 

Ana de San Jerbmmo (Sor) 5, 20, 21 y 80 
Anacreonte . 206 y 477 

Anastasio Bustamante 365 

Anastasio de Ochoa y Acuna . . 504 
Anaya (Juan Perez de) 104 

Andrade (Olegano) . . 502 

Andrade (P. Mariano) . 109, 127 y 130 
Andrea Luna ... ... 248 

Andremo. Vase Gomez de Baquero. 
Andres (Abate) .... . 118 

Andres Baquero . . 256 

Andres Bello. Vease Bello. 
Andres Chemier . . 244, 433 y 506 
Andres Gonzalez de Barcia. Vease 

Gonzalez de Barcia. 

Andres Lorente . . . -424 

Andres Manuel Sanchez . . .366 



Paginas 

Andres Marcos Burriel (P.). Vease 
Burriel. 

Andres Mendoza . 263 

Andres Miflano .... 245 y 389 

Andres Piquer 197 

Andres Pneto 245 

Andres Quintana Ro6 . 504 

Andronio . . .163 

Andiijar (Juan) ... 238 y 431 

Angel Lasso de la Vega . . 286 

Angel de Altolaguirre y Duvale. Vea- 
se Altolaguirre. 

Angel de Larra y Cerezo . . 485 

Angel de Saavedra. Vease Duque de 
Rivas. 

Angelis (Pedro de) 438 

Angulema . . 476 

Ansioso (El). Vease Nasarre. 
AnteraBaus . . . 473 y 475 

Antilldn (Isidore) .... 385 

Antonia Molina . . 388 

AntoniaPrado . 242, 248 y 263 

Antonio Agustin 60 

Antonio Alcala Gahano. Vease Alca- 

la Gahano 

Antonio Balbin de Unquera . . .334 
Antonio Cabrera . .393 

Antonio Capmany 253, 256, 257, 292 

326, 465 y 503 
Antonio Caulin . . .... 249 

Antonio Cort6n . 447, 454 a 456 

Antonio Dongo Barnuevo . 33, 38 y 41 

Antonio Duran ... 372 

Antonio Francisco de Castro . . 135 y 142 

Antonio Garcia Boiza 2g 

Antonio Gil y Zarate. Vease Zarate, 

Antonio Gil. 

Antonio Gonzalez de Le6n . 293 

Antonio Crimaldi . . 472, 476, 477 y 479 

a 481 
Antonio Gutierrez ... .... 352 

Antonio Guzman . 473 y 475 

Antonio L6pez Pelaez (Obispo). Vea- 
se L6pez Pelaez. 
Antonio L6pez de Palma .... 293 

Antonio Nariflo 335 y 337 



519 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAftOLA TOMO III 



Paginas 

Antonio Pascual de Borb6n (Infante) 352 

y353 

Antonio Pintos 252 

Antonio Planells y Bardaxi . ... 462 

Antonio Ponce 248 

Antonio Puigblanch . . . 293,321,379 

336 y 388 

Antonio Quevedo y Hoyos 319 

Antonio Rafael de Mengs. V6ase 
Mengs. 

Antonio Robles 248 

Antonio Sarifi6n 482 

Antonio Valladares 136 

Antonio Varas (Don). Vease Forner 

y Piquer 

Antonio Veas . . . . , . . 312 
Antonio Ximenez Caamano . 260 

Antonio de Herrera. Vease Herrera. 
Antonio de Lebrija. Vease Lebrija. 
Antonio de Soils. Vease Solis. 
Antonio de Valbuena ... 29 y 177 

Antonio de Zamora . . 5, 13, 22, 24 y 25 
Aflorbe (Tom&s de) . . . 25 

Arand'a (Conde de) 139, 146, 147, 149, 165 
223, 232, 240 y 340 

Arcadia Pagaza (Joaquin) . . . 128 y 129 
Arce (Ramon Jose de) . . 232 

Arcipreste de Hita . . . 257 y 465 
Arco Hermoso (Marques de) . . 462 y 464 
Arco Hermoso (Marquesa de). Vease 

FernAn Caballero. 
Arcos (Duquesa de) . . . . . 92 

Areal (Justo E.) 45 

Argensola (Bartolome Leonardo) . . 58 
Arguelles (Agustin) . 379, 391, 392 y 459 

Arias Montano 308 

Aribau (Buenaventura Carlos) . 391, 442 

465 a 467 

Arismendi Bito (Pedro) 333 

Aristizbal 479 

Arist6teles .... 8, 53, 55, 57, 192 y 359 

Arjona 474 y 482 

Arjona (Jose Manuel) 406 

Arjona (Manuel Maria) 292, 293, 295, 296 

298, 299, 304, 305, 323 

398y404a406 



Paginas 

Arlincourt 466 

Arnault 244 

Arouet (Francisco Maria). V6ase Vol- 
taire. 

Arques y Jover (Fr. Agustin) ... 452 

Arriaza (Juan Bautista) 244, 245, 292, 293 

308, 309 a 311, 333, 380, 398 

419, 422, 423, 425, 430, 471 

483, 490, 502 y 504 

Arroyo (Marco Antonio) 27 

Arteaga (P. Esteban) . . 109, 124 y 125 

Artigas (Jose) 359 

Asquerino ... 437 

Ataulfo . 80 

AtilanoDehaxo(Fray). . . 396 

Augusto Guillermo Schlegel . 223, 229 

231y435 

Ausias March . ... 31 y 465 

Ausonio ... . 41 

Avellaneda (Fernandez de) 83 y 84 

Avendaflo (Pedro Niiftez de) . . 61 
Avila (Juan de) . . 260 

Ayala (Ignacio L6pez de) 139, 148 a 150 

Ayala (Iterian de) 33, 38 y 41 

Azortn. Vease Martinez Ruiz (Jose). 

Bacallar . . . . . ... 42 

Bacallar (Vicente) . . .42 

Bachilter Regattadientes (El). Vease 

Forner y Piquer. 

Balbin de Unquera (Antonio) . . . 334 

Balbino Cortes 455 

Ballesteros . . 349 

Ballesteros Robles 70 

Bances Candamo (Francisco Antonio 

de) 5, 13 y 22 

Baquero (Andres) .... . . 256 

Barahona de Soto (Luis) 40 

Baralt 333 y 386 

Barbara de Braganza (Reina dofla). 

Vease Braganza. 

Barcia (Roque) 456 

Bar6n de Alcahali 256 

Bai6n de Holbach. Vease Holbach. 

Barrera (Cayetano A. de la) .... 155 

Barrio (Rafael) 277 



520 



tNDICE DE NOMBRES CITADOS 



PAginas 

Bartolo. V6ase Forner y Piquer. 
Bartolome Alcazar. V6ase Alcazar. 
Bartolome Jose Gallardo. . 129, 175, 379 
386, 388, 432, 458, 459, 482 y 489 
Bartolome Leonardo de Argensola. 
Vease Argensola. 

Bartolome Olaechea 281 

Bartolome de las Casas ... 493 y 494 
Batilo. Vease Melendez Valdes. 

Bateux * 290 

Batri (Juan Francisco) 393 

Baus(Antera) 473 y 475 

Baus (Joaquina) 473 

Bayeu 278 

Bayle 33 y 119 

Bayle (Enrique). Vease Stendhal. 

Bayo (Gregorio) 456 

Beaumarchais. . . . 33,109,110,114 

223 y 225 

Beauvau (Princesa de) 110 

Beccaria 194 y 258 

Becquer (Gustavo Adolfo) . . 175 

Belin (M. J. P.) 110 

Bello (Andres). . 330, 333, 334, 340, 432 
440, 489, 490, 492, 493, 495 
496, 498, 504 y 507 

Belloy(Du) 340 

Benagasi y Lujan (Francisco) . 13, 63, 68 
a 71, 78, 91 y 129 

Benavente (Jacinto) 457 

Benito Garcia 241 

Benito Jer6nimo Feij6o. Vease Feij6o. 
Benito Monfort. Vease Monfort. 

Benjamin Constants 397 

Benthan 397 

Bena (Crist6bal de) ... 293, 307 y 308 

Beranger 380 

Berceo 257 

Bergues de las Casas 466 

Bernabeu (Francisco) 233 

Bernardino Fernandez de Velasco. 

Vease Frias (Duque de). 
Bernardino Rivadavia .... 438 y 502 
Bernardino de Saint Pierre. Vease 

Saint Pierre. 
Bernardo M. de Calzada 232 



P&ginas 

Bernardo O'Higgins 363 

Bernardo Rodriguez 237 

Bernardo de Valbuena 490 

Bernardo de Vera y Pintado .... 508 

Bettinelli 124 

Bihuesca (Manuel). Vease Robles 

(Antonio). 

Blair (Hugo) 290 y 292 

Blanca de los Rios de Lamperez . . 459 
Blanco Encalada (Ventura) . . . 504 

Blanco Fombona 361 

Blanco Garcia 410 

Blanco (Rufino) 238 y 350 

Blanco White (Jose Maria). 292, 293, 295 

301, 304, 385, 404, 419, 429 

430, 435, 438 y 489 

Blanchard 236 

Bias Antonio Nasarre. Vease Nasa- 

rre. 

Blasco Negrillo (Juan) 288 

Bocanegra (Jose M.) 365 

B6hl de FAber (Cecilia). Vease Fer- 

nan Caballero. 
B8hl de Faber (Francisca de Larrea). 

Vease Larrea. 

BOhl (Gottlieb) 458 

Bflhl de Faber ( Juan Nicolas). . 411,438 

442, 446, 458, 459, 461, 462, 464 y 465 

Boileau-Despreaux (Nicolas) . . 5, 6, 8, 9 

33, 37, 49, 55, 56 a 59, 114, 129, 150 

154, 192, 226, 310, 337, 368, 376, 411 

435, 461, 462, 494 y 504 

Boleslao V. de Polonia 13 

Bolivar (Sim6n) . . . 334, 360, 361 a 364 
489, 492 a 494, 506 y 507 

Bonald 373 y 397 

Bonaparte (Jose) . . . 314,345,346,875 

382, 393, 400, 402, 405, 408, 416 

422, 472, 476 y 484 

Bonffleurs (Condesa de) 110 

Bonilla San Martin 456 

Bonilly (Juan Nicolas) 438 

Bono(Gaspar) . . . . 325 y 326 

Bontervoeck 75 

Borb6n (Infante D. Antonio Pascual 

de) 352 y 353 



521 



SALCEDO-LA LITER AT URA ESPANOLA - TOMO III 



Pdginas 

Borrego (P.) 197 

Bossuet 6, 33 y 36 

Bourdalone . . . . . 6 y 33 

Braganza (Barbara de) . . . .96 
Braganza (Isabel de) 406 y 422 

Breteuil (Emilia). . 34 

Bret6n de los Herreros (Manuel) 19 

472,477,478,480,481 y483 

Brifaut (Carlos) 438 

Briones (Joaquin) . . .250 

Brocense (El) . . . 192 y 276 

Bronghan (Enrique) . ... 391 

Brov6n . .502 

Bruyfcre (Juan de la) . . 6 y 36 

Buenaventura Carlos Aribau . 391, 442 

465 a 467 

Buendia y Ponce (Francisco) . . . 293 
Buff6n (Jorge Luis de Leclerc de) 33, 34 

65 y 490 
Burgos (Javier de) . . 214,389,419,432 

474 y 482 

Burriel (P. Andres Marcos) . 94 y 105 

Bustamante (Anastasio) 365 

Byron (Lord) . 75, 369 a 371, 433, 445 

457, 466 y 498 



Caballero . . 
Cabanyes (Manuel) 
Cabarrus (Conde de) 
Cabo Conde (Isidora) 
Cabrera (Antonio) . 
Cabrerizo ... 
Cadalso (Jos& de) 



223 

419, 432 y 433 

. 153 y 154 

. . 152 

393 

466 

147, 149, 150, 161 



163 a 167, 204, 337 y 504 

Cadiz (Fray Diego de) 1 18, 1 19, 199 

250, 260, 261, 393 y 441 

Calatrava (Jos6 Maria) 400 

Calcano (Julio) . . .333 

Caldas (Francisco Jos de) . . 335 

Calderi (Lazaro) 199 

Calder6n (Fernando) . . .504 

Calder6n (Rodrigo) . . 124 

Calder6n de la Barca . . . 12,16,22,24 

25, 98, 145, 148, 231, 247 

334, 372, 462 y 478 

Calixto Oyuelas 433 



P&ginas 

Calomarde 354 y 355 

Calvo (Miguel) 260 

Calvo de Rosas . . . 388 

Calvo y Valero ... 425 

Calzada (Bernardo M. de) . 232 

Calle (Teodoro de la) . . 244 y 482 
Calleja (Juan Manuel) . . 426 

Camacho (Joaquin) . . . 335 

Cambiaso ... . 477 

Camilo Enriquez 507 y 508 

Camilo Pitollet . . 437 

Camoens 16, 47, 162, y 176 

Campe (Joaquin de) ... 236 y 458 
Campillo (Jos6 del) ... 52 
Campo de Alange (Condesa de) . 430 
Campomanes (Pedro Rodriguez de) 94 
104, 105, 109, 119, 121, 132, 137 
150, 193, 236, 253 y 258 
Campos (Ram6n) . 232 

Candido Maria Tngueros 135, 142 

143, 192, 197, 246, 293 y 508 
Cano (Melchor) . . .128 

Canovas del Castillo 483 y 484 

Caflete (Manuel) . . 334,340 

380, 443 y 445 

Canizares (Jos6 de) 5, 13, 24, 25, 37 y 68 

Capilla (Fray Jos de Jesus Mufioz). 396 

Capmany (Antonio) . . . 253, 256, 257 

292, 326, 465 y 503 

Caprasar (Joaquin) . . . . 245 

Caravallo y Vera (Juan) . . 469 

Cardenal Fleury . 35 y 41 

Cardenal Pohgnac . 197 

Cardenal de Retz 6 

Cardenal de Richelieu . . 37 y 38 

Carlomagno . . . 6 y 10 

Carlos I . . . 118y495 

Carlos II 6, 13 y 22 

Carlos III . 69, 71, 76, 79 

105, 109, 112, 118, 119, 121, 131, 135 
136, 139, 140, 145, 154, 161, 200, 221 
236, 237, 256, 330, 352, 405, 459 y 461 

Carlos IV . 197, 223 

227, 232, 236, 238, 256, 284, 289, 304 

314, 320, 321, 334, 344, 393, 395 y 413 

Carlos X de Francia .... 375 y 440 



522 



INDICE DE NOMBRES C1TADOS 



Carlos Brifaut. . . 
Carlos Gimbernat . . . 
Carlos Goldoni . . 
Carlos Gonzalez de Posada 
Carlos Martinez Silva 
Carlos Nodier . . 
Carlos O'Donnell . . 
Carmen de Espronceda 
Carmena ... 
Carmona . . . 
Carmona (Manuela) 
Carnerero (Jose M. de) 



P&ginas 

438 
393 
154 
192 
508 

375 y 376 

480 

449 

. 476 

88 y 106 

473 

476, 479 y 483 



Carnerero (Juan) . . 472, 473, 475 y 476 
Carnero (Pascual) . . 98 y 99 
Caro (Francisco Javier) . . 330, 335, 337 

y505 

Caro (Miguel A.) . . 334, 493 y 495 

Caro (Ventura A.) . 481 

Carretero (Juan) 248 

Carteret (Lord) ... 60 

Carvajal (Tomas Jose Gonzalez) 293 

307 y 308 
Casa Torres (Marques de) . 243 

Casani (P. Jose) 33, 38 y 41 

Casaus (Lorenzo) . . 122 

Casas (Bartolome de las) . 493 y 494 

Casas Deza . . 404 

Cascales . . . . . 192 

Cascales y Mufloz (Jose) 427, 447, 450 

451, 454 a 456 

Caseda ... . . 178 

Casimiro Delavigne 344, 376, 378, 476 

y479 
Casiri (Miguel) . . . . 94, 105 y 137 

Casses (Joaquin) 57 

Castanos (General) . 426 

Castelar 434 y 435 

Castelvet 192 

Castell-Dos-Rius (Marques de) . . 13 
Castillo (Madre). Vease Sor Francisca 

Josefa de la Concepcibn. 
Castillo Sol6rzano (Alonso de) . . 347 
Castillo y Lanzas (Joaquin del) . . 504 

Castro (escultor) 145 

Castro (Adolfo de) 286 y 383 

Castro (Antonio Francisco de). . 135 y 142 



PAginas 

Castro (Francisco de P.) . 293, 307 y 308 
Castro (P. Agustin de) 109, 127 y 129 

Castro (Francisco de) . . 25 

Castro (Guillen de) . . .245 

Catulo 326 y 432 

Caulin (Fr. Antonio) . 249 

Cavia (Mariano de) . . 73 

Cayetano A. de la Barrera . 155 

Cayetano Cortes ... 486 

Cayetano Maria Huarte 24, 293, 307 y 308 
Cean Bermudez (Juan Agustin) 253 y 255 
Ceballos y Mier (Fr. Fernando de) 119, 253 

258 y 260 
Cecilia Bo" hi de Faber. Vease Ferndn 

Caballero. 

Ceo (Sor Maria de) . . . 5, 20 y 21 
Cepeda (Maria Rosario) . . 477 

Cerd& .... ... 149 

Ceris y Gilabert (P. Pedro) . . 126 

Cernadas de Castro (Diego Antonio) 135 

140 y 142 

Cervantes Saavedra (Miguel de) 5, 8, 10 

11,59,60,62,75,83,95,99 

102, 120, 125, 141, 163, 165 

185, 207, 279, 358, 390, 395 

412, 417, 437, 463 y 483 

Cian (Victor) 131 

Cid(El). . 228, 229, 245, 374, 393 y 463 
Cienfuegos (Nicasio Alvarez de) 272 a 275 
286, 288, 292, 398, 399, 498 y 502 
Ciscar . . . . 393 

Cisneros (Jose Luis de), . . 332 y 357 

Ciaretie 143 

Claudiano . . . .16 

Clemencin (Diego) 350, 379 y 395 

Clemente XII 68 

Cobos de la Torre (Jose) . . 57 

Coca (Jose de) 205 

Coca (Maria Andrea de) . . . . 204 

ColetaPaz 250 

Coloma(P.) .... 98 a 110, 383 y 459 
Colomer (P. Juan Bautista) 109, 125 y 126 

Col6n (Crist6bal) 448 

Colonia(R) 192 

Columela 490 

Cornelia (Francisco) . 139, 242, 245 y 246 



523 



SALCEDO - LA LITERATURA ESPAfiOLA - TOMO III 



Pdginas 

Concepci6n Rodriguez ... . 475 y 476 

Conde 418 

Conde 36 

Conde Duque de Olivares. Vease Oli- 

vares. 

Conde de Aranda 139, 146, 147, 149, 165 
223, 232, 240 y 340 

Conde de Cabarnis 153 y 154 

Conde de Cheste . . 426, 479, 480 y 481 

Conde de Egmont 231 

Conde de Floridablanca. Vease Flo- 
ridablanca. 

Conde de Fuentes 14 

Conde de Grandville. Vease Grand- 

ville. 

Conde de Haro. Vease Duque de 
Frias. 

Conde de Horn 231 

Conde de Maistre . . . . 396 y 397 

Conde de Montaigne. Vease Mon- 
taigne. 
Conde de Moctezuma . . . . 388 

Conde de Norefta 21 la 213 

Conde de Segur 427 

Conde de Peftaflorida . 132, 217 y 219 

Conde de Toreno 457 y 459 

Conde de Torrepalma. Vease Torre- 

palma. 

Conde de Valparaiso. Vease Valpa- 
raiso. 

Conde de la Vifiaza 256 

Condesa de Bonffleurs. Vease Bonf- 

fleurs. 
Condesa de Campo de Alange . . 430 

Condes de Pinohermoso 480 

Condes de Tedesqui. Vease Tedes- 

qui. 

Condesa de Lemos. Vease Lemos. 
Condesa de Pardo Bazan. Vease Par- 
do Bazan. 

Condillac (Esteban Bonnet de) . . . 65 

232 y 377 

Condorcet 33 y 225 

Conrado Muiflos (P.). Vease Muinos. 
Constans (Benjamin) .... 397 

Conti(J. B.) 146, 149 y 150 



Paginas 

Contreras (General) 50 

Cook (Ernesto) 466 

C6rdoba(P.) 330 y 332 

Corneille .... 6, 37, 66, 109, 187 y 245 

Correa (Lorenza) 248 y 250 

Cortada 466 

Cortes (Balbino) 455 

Cortes (Cayetano) 486 

Cortes de Tolosa. 259 

Cort6n (Antonio) . . . 447, 454 a 456 
Cosca y Vayo (Estanislao) . . . . 467 

Costa . . . 166 

Cotarelo y Mori (Emilio) . 42, 238, 247 
290, 340, 408, 414, 438 y 475 

Cottin (Madame) 466 

Courart (Valentin). 37 

Courier (Pablo Luis) . . 487 

Cowper (Guillermo) . . . ... 115 

Crabbe (Jorge) 115 

Creuz6 de Lesser 374 

Cristobal Col6n 448 

Crist6bal de Befta .... 293, 307 y 308 
Crist6bal de Quesada (Fray) . . 333 

Crist6bal de Virues 133 

Croiset (P.) 30 y 95 

Cronwell 376 

Cruz Cano y Olmedilla (Ram6n de 

la) 211, 221, 222, 329 y 470 

Cruz Varela (Florencio) 503 

Cruz Varela (Juan) . . 489, 502, y 503 

Cubas (Pedro) 475 

Cuellar (Marques de) ... 71 

Cuesta . ... .429 

Cuesta (General) . 241 y 242 

Cuesta (Hermanos) .... . . 278 

Cueto (Leopoldo Augusto de) 12 a 14, 18 
24, 28, 55, 57, 58, 69, 71, 77, 79, 82 
83, 90, 126, 161, 166, 175, 177, 203 

206, 273, 276, 283 y 326 
Cueva (Juan de la) ..... 9 y 10 

Cunelle 331 

Chapuis (Pedro) 440 

Chateaubriand 223, 225, 226, 228, 326, 368 
369, 370, 372, 373, 375,^410, 411 

437, 459, 466, 485 y 498 
Chatelet (Marqueses de) 34 



524 



/ND1CE DE NOMBRES CITADOS 



Paginas 

Chaussee(La) 114 

Chenier (Andres) .... 244, 433 y 506 

Chenier (J. M.) 410 

Cheste(Condede). . . 426, 479 a 481 

Choiseul (Duques de) 110 

Churchman (Philip H.) 456 

Dalmiro. V6ase Cadalso. 

Damaso de la Torre 263 

Daniel de Foe. Vease Foe. 

Daoiz 422 

Daubent6n ... . . 65 

David Hume. V6ase Hume. 

Deffand (Marquesa du) 110 

Dehaxo (Fr. Atilano) 396 

Delanneux (Francisca) . . 437 

Delavigne (Casimiro) . . . 344, 376, 378 

476 y 479 

Delgado (Maria del Carmen) . . 447 
Delio. Vease Gonzalez (Fr. Diego). 
Denis Diderot. Vase Diderot. 

Depping 372 

Descartes 6 

Destouches (Nencault) 438 

Desttut-Tracy 232 

Diaz Caneja ... . 426 

Diaz Morante (Pedro) . . 196, 294 y 297 

Diaz (P. Jose) 126 

Diaz Perez (Nicolas) . . . . 447 

Diaz de Escobar (Narciso) . . 246 

Diderot (Denis) . 33, 65, 66, 68, 109, 110 
114, 194, 341, 342 y 490 
Diego Antonio Cernadas de Castro . 135 

y!40 
Diego Clemencin .... 350, 379 y 395 

Diego Godoy .263 

Diego Gonzalez (Fray). 143, 161, 163, 167 
169, 170, 174, 175, 177, 192 
204, 219, 295 y 331 
Diego Hurtado de Mendoza. Vease 

Hurtado de Mendoza. 
Diego Jos6 Abad (P.). Vease Abad. 

Diego Mendoza 335 

Diego Rej6n de Silva. Vease Rej6n 

de Silva. 
Diego Rodriguez de Guzman. . . 14 



Paginas 

Diego de Cadiz (Fray) 118, 119, 199, 253 
260, 261, 393 y 441 
Diego de Haedo. Vease Haedo. 
Diego de Torres Villarroel. Vease To- 
rres Villarroel. 

Dieguez (Lorenzo) 105 

Diez Gonzalez (Santos) . . 241 y 242 
Diez de Rivero (Caspar) . . 17 y 349 
Dificil (El). Vease Torrepalma (Con- 

de de). 

Dionisio Solis. . 293, 315 a 318, 329, 419 
427, 429, 473 y 475 

Dionisio Villanueva y Ochoa. V6ase 
Solis (Dionisio). 

Dittes 238 

Dflbely . . . 238 

Dongo Barnuevo (Antonio) . 33, 38 y 41 

Doumic(Rene) 143, 367 y 368 

Ducange 487 

Ducis 317 

Duchesne (P.) 92 

Dumas (Alejandro) . . . 376 y 378 
Duque de Alba . 28, 137, 186, 278 y 310 
Duque de Almod6var .... 253 y 497 
Duque de Escalona. Vease Marques 
de Villena. 

Duque de Fernandina 422 

Duque de Frias . . . . 238,308,419,430 
a 432, 435 y 486 

Duque de Huescar. Vease Huescar. 
Duque de Lerma. Vease Lerma. 
Duque de Montellano .... 15y42 

Duque de Orleans 476 

Duque de Peulhievre 143 

Duque de Rivas . . . 324, 380, 442 a 446 
458 a 461, 471, 479 y 504 
Duque de Uceda. Vease Frias (Du- 
que de). 
Duques de Choiseul. Vease Choiseul. 

Duque de la Roca 253 

Duques de Grammont. V6ase Gram- 

mont. 

Duquesa de Alba . . 275, 277, 278 y 280 

a 283 

Duquesa de Arcos. V6ase Arcos. 
Duquesa de Frias 422, 431, 432, 435 y 486 



525 



SALCEDO - LA LITERATURE ESPAfiOLA - TOMO III 



Paginas 

Duquesa de Santisteban . 92 

Duquesne (Jose Domingo) . . 335 

Duran (Agustin) . 222, 442 y 468 a 471 
Duran (Antonio). . . . 372 

Duval . . 481 

Ebn-el-Aovan . ... .105 

Echeverria (Esteban) 489, 502 y 503 

Edipo*. . 113, 435 a 437 

Eduardo Escalante . . 329 

Eduardo Gibbon. Vease Gibbon. 
Eduardo Lianas (P.) . 433 

Eduardo Poirier 508 

Eduardo Young. Vease Young. 

Egafla (Juan) .... .508 

Egmont (Conde de) 231 

Eichstaedt . . . 326 

Elfino. V6ase Vaca de Guzman. 

Eloy Valenzuela . 333 

Emilia Pardo Bazan. Vease Pardo 

Bazan. 
Emilio Cotarelo y Mori. Vease Co- 

tarelo. 

Empecinado (El) . . .479 

Enciso y Castrill6n (Felix) 473 y 482 

Enciso (Juan) . 13 

Enrique Broghan .... . 391 

Enrique Fildemg. Vease Fildemg. 
Enrique F16rez (P.). Vease Florez. 
Enrique Pifleyro. . 496 

Enrique V de Inglaterra 13 

Enrique Waldesley . . 459 

Enriquez Arafla (Gonzalo) . 13 

Enriquez (Camilo) . 507 y 508 

Ensenada (Marques de la) . 71, 88, 90 

95 y 104 

Epifanio Mancha 454 y 455 

Epinay (Mme. d') . . 33 

Ernesto Cook 466 

Ernesto Merimee 42, 91, 122, 266, 293 y 329 

Escalante (Eduardo) 329 

Escalera (Dr.) . . ... 333 

Escosura (Patricio de la) . . 426, 427, 447 

449, 456 y 481 

Escuer (Jer6nimo) . . . 50 
Esopo 477 



Paginas 

Espejo . . . . ... 147 

Espinel . . 214 

Espinosa (Pedro de) .... 93 

Espinosa de los Monteros (Fray To- 
mas) . ... .22 

Espoz y Mma . . 347 y 450 

Espronceda (Carmen de) . 449 

Espronceda (Francisco Javier) . 449 

Espronceda (Jose de) 370, 419, 425 a 427 
442, 446 a 458, 461, 471, 483 y 498 
Espronceda (Jose Vicente de) . 447 y 449 
Espronceda (Juan de) 447, 449 y 450 

Essars (Rautin d') . . 143 

Estacio . .16 

Estala (Pedro) 175, 235, 253, 256 

257, 286 y 290 
Estanislao Cosca y Vayo . ... 467 

Esteban Arteaga (P ). Vease Arteaga. 
Esteban Bonnot de Condillac. V6ase 

Condillac. 

Esteban Echeverria 489, 502 y 503 

Esteban Fleming 308 

Esteban Luca 502 

Estebanez Calder6n (Serafin). 472 

482 y 483 

Esteve (Hip61ito) 237 

Estepa (Marquesa de) 92 

Estuardos (Los) 116 

Etienne. 408 

Euchdes . . 477 

Eugemo Llaguno y Amirola 137, 146 

253 y 255 

Eugemo Scribe . . 344, 378 y 481 

Eugenio de Ochoa. 426 

Eugenio de la Pefta 288 

Eugenio de Santa Cruz Espejo . 330 y 337 
Eugenio de Tapia. Vease Tapia. 
Euripides ... . . 230 

Eusebio Lillo . . 508 

Eusebio Ribera ... . . 240 

Evaristo San Miguel .. . 389 
Eymar (D') 194 

Fabian y Fuero (Francisco) 60 

Fabre d'Englantine 408 

Farias (Valentin G6mez) 365 



526 



INDICE DE NOMBRES CITADOS 



P&ginas 



Farnesio (Isabel de) . . 
Fauli (Salvador) . 
Febronio . . . 
Federico II .... 
Federico Klopstock . . 
Federico Schlegel . . 



. 143 y 145 
. . 408 
118 y 121 
... 35 
230, 231 y 326 
223, 229, 231 
y375 

Federico Soulie . . . 438 

Federico de Onis . 30 

Fedro ... * 221 

Feij6o (Fr. Benito Jer6nimo) . 13, 27, 33 

43 a 47, 68, 94, 96, 102, 104 

135 y 302 

Felipe II 232, 289 y 438 

Felipe V 5 a 7, 12, 13, 16, 33 a 35, 42 

46, 49, 52, 59, 60 y 69 

Felipe Pardo y Aliaga . 507 

Felix Amat 396 

Felix Enciso y Castrill6n . . 473 y 482 
Felix Lope de Vega Vease Lope de 

Vega. 

Felix M. Reinoso . 293, 298, 300, 301, 304 
404, 419, 427 y 504 

Felix Maria Samamego Vease Sa- 
maniego. 

Fenel6n 6 y 33 

Ferntin Caballero 240, 308, 324, 325 

372, 383, 411, 438, 442, 458, 459 

y 461 a 464 

Fernandez Cuesta . . . 386 

Fernandez Madrid. ... 505 y 506 

Fernandez Madrid (Pedro) ... .506 
Fernandez (Maria del Rosario) 239 y 240 
Fernandez (P. Juan) . . 163, 169 y 174 
Fernandez Pacheco (Juan Manuel) 

Vease Marques de Viliena. 
Fernandez Varela (Manuel) . . . 486 
Fernandez de Avellaneda. Vease 

Avellaneda. 

Fernandez de Gorostiza . . .477 

Fernandez de Retes (Jose) . . 60 

Fernandez de Velasco (Bernardino). 
Vease Frias (Duque de). 

Fernandina (Duque de) 422 

Fernando VI. . 16, 46, 63, 64, 68 a 71, 79 
80, 95, 104, 105, 107, 135 y 143 



Pdginas 

Fernando VII . . 236, 275, 276, 344, 345 

348, 349, 350, 352, 357, 361 a 365 

367, 379, 393, 398, 399, 402, 406 

418, 423, 431, 432, 440, 442, 443 

458, 471, 473, 476 y 477 

Fernando Calder6n 504 

Fernando de Ceballos y Mier (Fray). 

Vease Ceballos. 

Fernando de Herrera 127, 286 y 298 

Ferrer del Rio. . . . 380,437,447,454 

456y457 
Ferreras (Juan) . . . 33, 38 y 39 

Fidias . 435 

Figaro. Vease Larra (Mariano de). 
Fildeing (Enrique). , . . .117 
Fileno. Vease Reinoso (Manuel Ma- 
ria). 
Fil6sofo Rancio (El). Vease Alvara- 

do (P. Francisco). 
Fitzmaurice Kelly. Vease Kelly. 
Flechier . .94 

Fleming (Esteban) . 308 

Fleury (Cardenal) . . . . 35y41 

Florencia (Maria Antonia) . 286 

Florencio Cruz Varela . . 503 

Florencio Galli . . . 466 

Florez (General) 364 

F16rez (P. Enrique) . . 94, 106 a 108, 135 

136, 145 y 193 

Florian (Caballero de) . . 143, 199, 223 

y225 

Floridablanca (Conde de) . 132, 217, 223 

224, 232 y 233 
Flumisbo Termodonciaco. Vease Mo- 

ratin (Nicolas F. de). 

Foe (Daniel de) . . . 109, 116 y 117 
Folch(Jose). . ... 288 

Fontaine (La) . 6 

Fontenelle 6 

Forner y Piquer (Juan Bautista Pa- 
blo) . 142,143,161,163,175,178,196 
198 a 200, 211, 216, 217, 221, 233 
240, 246, 298, 304 y 315 
Foronda (Valentin) ... .232 

Fortanet 335 

F6scolo (Hugo) . 128, 129, 266, 433 y 502 



527 



SALCEDO-LA LITERATURA ESPAftOLA - TOMO III 



Pdginas 



Paginas 



Fouiche Delbosc 456 Francisco Pizarro 37 

Fourier - . - 459 Francisco Rodriguez Marin, V6ase 

Francia (Caspar Rodriguez de) . . 359 Rodriguez Marin. 

Francisca Delanneux 437 Francisco Ruiz de Le6n 13 

Francisca Larrea . . . 458,459,461,462 Francisco Sanchez Barbero . . 272,275 

y464 276, 308, 380 y 398 a 400 

Francisco Acuna de Figueroa . . 504 Francisco Sanchez de las Brozas. 

Francisco Aguilar 355 V6ase Sanchez de las Brozas. 

Francisco Alvarado (P.) . 253, 260 y 386 Francisco Santos 420 

Francisco Alvarez Ossorio .... 382 Francisco Ulloa . . 335 

Francisco Antonio de Banc^s Canda- Francisco Voltel 238 

mo. Vase Bancs Candamo. Francisco de Agiiero . ... 366 

Francisco Antonio Zea ... 335 Francisco de Castro . . ... 25 

Francisco Benagasi y Lujan. V6ase Francisco de Goya. V6ase Goya. 

Benagasi. Francisco de P. Castro . 293, 307 y 308 

Francisco Bernabeu 233 Francisco de P. Nunez . . 293 y 307 

Francisco Bernaldo de Quir6s 13 Francisco de Quevedo. V6ase Que- 

Francisco Buendia y Ponce . . .293 vedo. 

Francisco Cornelia. . 139, 242, 245 y 246 Francisco de la Torre 177 

Francisco Fabian y Fuero. V6ase Fa- Franklin 335 

bian. Fray Basilio . . . . 280, 281 y 283 

Francisco Gregorio de Saias . . 293, 319 Fray Tomas Espinosa de los Monte- 

y320 ros 23 

Francisco Iturri (P.). V6ase Iturri Fraysinous 397 

Francisco J. de Munive e Idiaquer. Freire . ... 363 

V6ase Peflaflorida (Conde de). Freire Castrill6n 388 

Francisco Javier Caro . . . 330,335,337 Frezza (Marino) 50 

y 505 Frias (Duque de) . 238, 308, 419, 430 a 432 

Francisco Javier de Espronceda . 449 435 y 486 

Francisco Jos6 Talma .... 244 y 245 Frias (Duquesa de) . 422,431,432,435 

Francisco Jos6 de Caldas . 335 y 486 

Francisco Manoel ... ... 433 Fuentes (Ana de) 16 

Francisco Maria Arouet. V6ase Vol- Fuentes (Conde de) 14 

taire. 

Francisco Mariano Nifo ... 135 y 142 Gabriel Alvarez de Toledo. V6ase 

Francisco Martinez Marina . . 253, 379 Alvarez de Toledo. 

y395 Cabriel y Galan 175 

Francisco Martinez de la Rosa. Va- Galileo 288 

se Martinez de la Rosa. Gallardo (BartolomS Jos6) . 129, 175, 379 

Francisco M6ndez (Fray). V6ase M6n- 386, 388, 432, 458, 459, 483 y 489 

dez. Gallego (Juan Nicasio) 270, 272, 284, 292 

Francisco Muns 466 380,386,419,421,422,430,459 

Francisco Nieto Molina. V6ase Nieto 480, 482, 495, 496 y 498 

Molina. Gallerani (P. Alejandro) 131 

Francisco P^rez Bayer 135 Galli (Florencio) 466 

Francisco Pimentel. V6ase Pimentel. Gamarra 362 



528 



INDICE DE NOMBRES CITADOS 



Garay (Martin) 
Oarers (Gregorio) . 
Garcia (Benito) . . . 
Garcia Boiza (Antonio) 
Garcia (Juan Justo) 
Garcia (Manuel), hijo 
Garcia (Maria) 



P&gmas 

. 388 y 389 

253, 256 y 257 

. . 241 

. . . 28 

. . 397 

250 

. . .248 



Godinot (General) . . 
Godofredo de Bull6n 
Godoy (Diego) 
Godoy (Luis) 
Godoy (Manuel). . 



Garcia (Maria Felicia) V6ase La Ma- 

hbran. 

Garcia Parra (Manuel) 223, 248, 250 y 251 
Garcia (Paulina) . . 250 

Garcia P6rez (Juan Pio) 382 

Garcia Suelto ... . 470 

Garcia Tejada (Juan Manuel) 504 y 505 
Garcilaso . 16, 71, 76, 78, 93 y 331 

Gamier . . 496 y 501 

Caspar Bono . . 325 y 326 

Caspar Diez de Rivero 17 y 349 

Caspar Juarez (P ) V6ase Juarez 
Caspar M. de Nava Alvarez de No- 

rofla V6ase Norona (Conde de) 
Gaspar Melchor de Jovellanos. V6a- 

se Jovellanos. 

Gaspar Remisa ... 467 

Gaspar Rodriguez de Francia . . 359 
Gaspar Zavala y Zamora . . 139 y 242 
Gay (Juan) . . 115, 221 y 502 

Gayangos (Pascual) 14 v 71 

Gaudeau (B ) 124 

Gautier (Teohlo) . 344, 376 y 377 

Genlis (Madame) . . 466 

Geoff nn (Mme.) .... .110 

Gerardo Lobo(Eugenio). V6ase Lobo. 

Gertrudis (Torre) 248 

Gessner ... 129 

Giancarlo Passeroni. V6ase Passe- 

roni. 
Gibbon (Eduardo) . ... 109, 116 y 118 

Gil Polo 3 31 
Gil y Zarate (Antonio). V6ase Zarate. 

Gil de la Cuadra (Ram6n) - 350 
Gil y Baus (Isidoro) . .473 

Gil y Calpe (J.) . - 6 

Gil (Tadeo Ignacio) . 481 

Gimbernat (Carlos) 393 

Ginguene ... 41 



Paginas 

405 
. 10 
. . 263 
. 233 y 242 
197, 199, 200, 223 



232 a 238, 241,251,255 
261 a 265, 289, 290, 292 
391,393, 413, 476 y 479 
Goethe . 223, 229 a 231, 369, 370 y 457 
Goldoni (Carlos) . 151 

Goldsmith (Oliveno) 109, 116, 118 

166 y 230 

G6mez Fuentenebro 324 

G6mez (Valentin) 429 

G6mez de Baquero (E.) 122 y 124 

Gongora . . 13,16,55,78,85,98,178 
187, 384, 470 y 504 

Gonzalez (Fr. Diego) 143, 161, 163, 167 

169, 170, 174, 175, 177, 192 

204, 219, 295 y 331 

Gonzalez Arnao (Vicente) . 253 
Gonzalez Llorente (Maria del Carmen) 170 
Gonzalez de Barcia (Andr6s) 24, 33 

38y41 

Gonzalez de Dios ... 25 

Gonzalez de Le6n (Antonio) . 293 
Gonzalez de Manuel (Tomas) . 428 

Gonzalez de Navas (Martin) 350 

Gonzalez del Castillo (Juan Ignacio) 293 

y329 

Gonzalo Enriquez Arana . . 13 
Gorostiza (General Fernandez de) . 477 
Gorostiza y Cepeda (Manuel Eduar- 
do) 470, 472, 477 a 479 y 507 
Gorostiza y Cepeda (Pedro de) . . . 479 

Gottlieb BOhl 458 

Goya (Francisco de) . . 144, 153, 191, 201 

227, 234, 239, 243, 254 

277, 278, 290, 345, 353 

407, 409, 414 y 415 

Gracian (Lorenzo) . . 371 

Grammont (Duques de) HO 

Granada (Fr. Luis de) 96, 327, 408 y 41 1 

Grandville (Conde de) 6 

Gredilla (A. Fedenco) . . ^ 
Gregorio Bayo 456 



529 



SALCEDO -La Literatura Espaflola - Tomo ///. 



SALCEDO - LA L1TERATURA ESPAfiOLA TOMO III 



Paginas 

Gregorio Carets .... 253, 256 y 257 
Gregorio Mayans y Siscar. V6ase Ma- 
yans y Siscar. 
Gregorio P&rez de Miranda. V6ase 

L6pez Soler. 
Grimaldi (Antonio) 472, 476, 477, 479 a 481 

Grimm ... 372 

Gruesso (Jose M.) 330, 335, 337 y 504 

Guadalupe Victoria . . 365 

Guilten Terry M. de la Canada . 149 
Guillen de Castro . 245 

Guillermo Cowper. V6ase Cowper. 
Guillermo Roberts6n. Vease Robert- 
s6n. 

Guillermo White 301 

Guillermo de Orange. Vase Orange. 
Gustavo Adolf o Becquer . 175 

Gustavo Lanson. V6ase Lanson. 
Gutierrez (Antonio) . 352 

Gutterrez (Juan M ) . . 340 

Gutierrez de la Fuente . 562 

Guzman (Antonio) . . . 473 y 475 

Haedo (Diego de) . 62 

Hardales (P. Serafm de) . 1 18 

Haro (Conde de). Vase Duque de 

Frias. 
Hartzenbusch (Juan Eugenio) 222, 315 

317, 395, 400, 429 y 447 

Hegel .369 

Helvecio . . 65y66 

Heraclio (Emperador) . . 10 

Herculano .... . 326 

Herder (Juan Godofredo) . . .223 
229 a 231, 370 y 375 

Heredia (Jose M.) (Frances). . . .496 
Heredia (Jose Maria) . 129 

130, 489, 495, 496 a 501 

Hermosilla (Jose Giner) . . 266, 270 

274, 299, 389, 397, 426, 432, 433 y 449 

Hermosilla (Ignacio) 105 

Hermosilla (Julian de) ... . 50 

Hern^n Cortes 129 y 137 

Hernan Garcia ... . . 189 

Hernandez (P. Pablo) 131 

Herrera (Antonio de) . . . . 89 y 100 



Paginas 



Herrera (Fernando de). . 127, 286 y 298 
Herrera de Jasped6s (Hugo). V6ase 
Pitillas. 

Herrera Dvila (Ignacio) 481 

Hervas (Jose Gerardo de). Vase Pi- 
tillas. 

Hervas y Panduro (P. Lorenzo) ... 68 

109, 124 y 125 

Hidalgo (Miguel) . . . . 364 
Hija del Sol (La). V6ase Hore (Maria 

Gertrudis de) 

Hip61ito Esteve . . 237 

Hita (Arcipreste de) . 257 y 465 

Hobbes . . 119 

Holbach (Bar6n de) 65, 117 y 438 

Holofernes ... 74 

Holland (Lord) . 391,421 y489 

Homero . 13, 16, 192 

230, 352, 494 y 495 

Horacio . . 8, 16, 41, 53 

55, 57, 80, 82, 115, 154, 155, 174 
192, 206, 213, 214, 220, 270, 274, 315 
333, 334, 411, 432, 433, 494, 495 y 502 
Hore (Maria Gertrudis de) 293, 307 y 308 
Horn (Conde de) . . . 231 

Hortensio de Paravicmo (Fray) Vea- 
se Paravicino . 

Hoskam Frere (John) . . 445 y 446 
Huarte (Cayetano Maria) . 24 

293, 307 y 308 

Hue . 425 

Huerta (Manuel de la) . . . . 105 

Huerta (Vicente Garcia de la) 85, 161 

163, 184, 186, 188 a 190, 197, 220 y 340 

Huescar (Duque de) 90 y 96 

Hugalde (Juana Garcia) . . 246 y 248 

Hugo (General) 375 

Hugo (Abel) 372 y 373 

Hugo (Blair) . . . 290 y 292 

Hugo (Victor). . . 344,368,369,372 

375 a 378 y 380 

Hugo F6scolo. V6ase F6scolo. 
Humboldt (Alejandro) . . 333, 334 y 490 

Hume (David) 109, 116 y 118 

Humilde(El).V&ase Montiano (Agus- 
tin). 



530 



INDICE DE NOMBRES C