(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "La literatura portuguesa en el siglo XIX"

Google 



This is a digital copy of a book that was prcscrvod for gcncrations on library shclvcs bcforc it was carcfully scannod by Google as parí of a projcct 

to make the world's books discoverablc onlinc. 

It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject 

to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books 

are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that's often difficult to discover. 

Marks, notations and other maiginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long journcy from the 

publisher to a library and finally to you. 

Usage guidelines 

Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the 
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive, so in order to keep providing this resource, we have taken steps to 
prcvcnt abuse by commercial parties, including placing lechnical restrictions on automated querying. 
We also ask that you: 

+ Make non-commercial use of the files We designed Google Book Search for use by individuáis, and we request that you use these files for 
personal, non-commercial purposes. 

+ Refrainfivm automated querying Do nol send automated queries of any sort to Google's system: If you are conducting research on machine 
translation, optical character recognition or other áreas where access to a laige amount of text is helpful, picase contact us. We encouragc the 
use of public domain materials for these purposes and may be able to help. 

+ Maintain attributionTht GoogXt "watermark" you see on each file is essential for informingpcoplcabout this projcct and hclping them find 
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it. 

+ Keep it legal Whatever your use, remember that you are lesponsible for ensuring that what you are doing is legal. Do not assume that just 
because we believe a book is in the public domain for users in the United States, that the work is also in the public domain for users in other 
countries. Whether a book is still in copyright varies from country to country, and we can'l offer guidance on whether any specific use of 
any specific book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner 
anywhere in the world. Copyright infringement liabili^ can be quite severe. 

About Google Book Search 

Google's mission is to organizc the world's information and to make it univcrsally accessible and uscful. Google Book Search hclps rcadcrs 
discover the world's books while hclping authors and publishers rcach ncw audicnccs. You can search through the full icxi of this book on the web 

at |http: //books. google .com/l 



Google 



Acerca de este libro 

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido 

cscancarlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo. 

Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de 

dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es 

posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embaigo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras 

puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir. 

Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como 

tesümonio del laigo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted. 

Normas de uso 

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles 
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un 
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros 
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas. 
Asimismo, le pedimos que: 

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares: 
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales. 

+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a 
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar 
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos 
propósitos y seguro que podremos ayudarle. 

+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto 
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine. 

+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de 
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de 
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La l^islación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no 
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en 
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de 
autor puede ser muy grave. 

Acerca de la Búsqueda de libros de Google 



El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de 
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas 
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página |http : / /books . google . com| 






'^^mr ■ 















(LiC 

í ( cr 

<^< ce 



tf 






■ < 










f 



< c c 






«• < ' < 


*»-■«, 


«t < ' < 


<«c 


< C f < 


í <' 


ti r ^ / *■ 


m« ^ 1 < 




^1 € 1 


<■ f 


c< c < c 




<? C < C 




« C. •' C 


<^s C < C 




^^ C < < 


r 


'ec « < 


^ 


<« C c 


t^ 


<<1 c t 


IL. 


^<ic< < < 


<ÍL 


•**^< «. 


1 '4K' 


cc< c í 


^ 


^< * ^ 




^<-t ^ 


' < 


^'- < ^ 


( « 


J^ ^ ^ 


r X 


í;<^ C 


C 1 


^< «r ^ 


L^ C ^' 




^ \ 


f^_ X. 






, «^«L^. 


^ 




c' 


^ ^ «c 


^ 






<€: 



««aat: < 



.< c ,- , 



c < < * 
^< f 



A^ <: 



V<c;it«-,v 









2f <:<c 






^ < 

Ce 






í c < 



V « 



<^ 

* «: r 

Ct 

< < ve «5f 



^ c c«: 






C C 



« « 
<íV 



«re CíCc^ 

CC< CfCC 
«C C< c <C<Cc C 

-:. ^^ ce <:cxcc< Cv 



•«ce t 



ore 



C re ^ c . 



; 






< ;í 'í' 



t'(< ,, , 



<l 



S 



'"'?<' 



^' ce 4 


'■■■ % \ 






I ^ 



•^^,^^c 



^< 



C'C 



«1 



Ce 



LA LITERATURA PORTUGUESA EN EL SIGLO XIX 



LA 



LITERATURA PORTUGUESA 



EN 



EL SIGLO XIX 



ESTUDIO LITERARIO 



POR DON ANTONIO ROMERO ORTIZ 



MADRID 

TiPOGRAHA DI GREGORIO ESTRADA 
Hitídra, 7 

1869 

j^ ^ f — ff '< ( ■'—. — *- •'f — 



PRÓLOGO 



A minha léitora ja leu ó poema de Espron- 
ceda El Diablo Mundo ^ E de crer que siin, 
porque a litteratura espanhola é a chineza 
anda por maos de todos (1). 

Gastello Branco. — Onde está dfelu^dade? 



No hay actualmente en España quien se ocupe de la li- 
teratura portuguesa. Esto es notorio ; pero muchos sao duda 
ignoran que, en reciprocidad de nuestro desvío, Portugal 
mira con la misma indiferencia , por no decir con igual 
desden, la literatura española. ¡Fenómeno en verdad sin- 
gular y digno de estudio ! Los dos pueblos peninsulares se 
tocan: no se levanta entre ellos una frontera natural for- 
mada por la mano de Dios , como esos muros de montañas 
que se llaman los Pirineos 6 los Alpes : la línea irregular, 
caprichosa , imaginaria que los divide no se descubre en las 
antiguas cartas geográficas : hay necesidad de buscarla en 
el mapa oficial , facticio y variable de la diplomacia ; y no 



(1) En las palabras epigramáticas que ponemos por epígrafe de este prólogo, nada 
ha exagerado Castello Branco, pues más saben los Portugueses de las cosas de la China 
que de las cosas de España. Todavía no ha llegado á publicarse un Diccionario por- 
tugués-español completo mientras se han dado á luz recientemente, uno para traducir 
del chino vulgar mandarín al portugués, y otro para traducir del portugués al chino 
vulgar mandarín. Diccionario jíortuguez-china no stylo vulgar mandarim é clamco geralt 
por Joaquim Alfonso Gronzavez. Lisboa, 1831. — Diccionario cbma-portuguez fío stylo 
wXgar ma/ndarvm é cUmíco geral^ por idepi id* Iiisboa, 1*733, 



6 pRÓLoeo. 

obstante ese arroyo humilde , silencioso é ignorado que en 
parte los separa , viene á ser para las relaciones intelectua- 
les de los dos Estados un foso más ancho, más profundo y 
más difícil de atravesar que el Océano. Bajo este punto de 
vista bien puede afirmarse, sin hipérbole, que ni París, 
ni Londres , ni Washington distan tanto de Madrid como 
Lisboa. 

Hubo un tiempo en que los escritores lusitanos cultivaban 
con preferencia nuestro idioma. Nos lo recuerdan los Autos 
de Gil Vicente , La Diana de Jorge Montemayor, las églo- 
gas de Francisco Sa de Miranda , las comedias de Camóes, 
la batalla de Zepanto de Jerónimo Corte Real , la historia 
de las alteraciones de Cataluña de Francisco Manuel de 
Meló, y la Filis de Antonio da Fonseca Soares (1). Pero ese 
tiempo pasó , como pascaron nuestra dominación en el terri- 
torio de Alfonso Enriquez, nuestra preponderancia en las 
cancillerías del continente y nuestra supremacía en el 
mundo de Colon. Hoy no tendría más lectores que sus ca- 
jistas, el que osase arrostrar la mayor de las impopularídades 
dando á la estampa una sola página en castellano. 

No ya durante el gobierno de los tres Felipes , sino mu- 
cho antes de la batalla de Alcacer-Kevir y mucho después 
de la insurrección que no acertó á precaver la Duquesa de 
Mantua , ningún mgenio lusitano dejaba de pubUcar algu- 



(1) Era tan coman entre los antiguos poetas portugueses el uso del 
castellano, que hablando del Doctor Antonio Ferreira dice Costa e Silva 
lo siguiente: «Ferreira desempenhou fielmente aquelle honrado protesto 
»pois é ó único dos nossos poetas antigos que nunca escreveo senáo en 
«portuguez. Por isso ó seu amigo Diogo Bernardes no elogio em que de- 
«plorou á sua morte disse sem receio de ser desmentido : 

"Que dando á patria tantos versos raros 
"Um 80 nunca Ihe deo em lingoa alhea. n 

Ensaio Mográfico^ritico dos melhores poetas portuguezes , tomo II, 
págpna 79. Nosotros recordamos otro poeta antiguo que tampoco escribió 
en Castellano : Fraj Agustín de la Cruz. 



PRÓLOGO. 7 

ñas de sus elucubraciones en la lengua de Solís y de Cer- 
vantes. El siglo XV nos ha legado los versos del Infante 
D. Pedro: el XVI los de Sa de Miranda, Diego Bernardes y 
Pero da Costa Perestrello : el XVII los de Francisco Sa de Me- 
neses, Francisco Rodrigues Lobo, Antonio de Sonsa Macedo, 
Francisco Chil Rolim de Moura, Fray Bernardo de Brito, 
Jacinto Freiré de Andrade , Simón Machado , Baltasar Es- 
taco , Francisco de Portugal , Manuel de Faria y Sonsa, Ma- 
nuel de Galhegos , Paulo Gongalves de Andrade , Vasco 
Mousinho de Quevedo, Duarte Riveiro de Macedo, Fray 
Jerónimo Bahia , Antonio Villasboas é Sampaio , y Andrés 
Nunez da Silva; y el XVIII los de Manuel Botecho, Manuel 
de Sousa Moreira, Condesa da Ericeira y Cayetano José da 
Silva. Los compiladores de las Fénix renascida (1) y del 
Posidhao de Apolo (2) recogieron indistintamente composi- 
ciones en ambos idiomas. Desde entonces , ¡qué cambio tan 
radical ! Ahora suelen salir de las prensas de Lisboa volú- 
menes redactados en francés y en italiano , pero ninguno en 
español (3). 
¿Y qué hacemos nosotros mientras tanto? Seguimos con 



(1) A Fénix renascida , ou obras poéticas dos melhores engenhos 
portuguezes. Segunda vez impresso i aerescentado , por Mathias Pereira 
da Silva. Lisboa, 1766. Son cinco tomos. 

(2) Secos que o Clarim da fama da: Postilhao de Apolo , montado 
no Pegazo , girando o universo para divulgar ao orbe literario as pe- 
regrinas flores da poesia portugueza^ eom que vistosamente se esmaltao 
osjardins das musas do Pamazo. Academia universal em i qual se 
recolhem os crystaes mais puros que os famigerados engenhos lusita- 
nos beber ao ñas fontes deHipocrene, Helicona i Aganipe, por Joseph 
Maregelo de Osan. Lisboa, 1761. Son dos tomos. 

(3) La única excepción que conocemos es la de la Revista Peninsu- 
lar^ donde leimos algunos artículos en castellano suscritos por Latino 
Coelho , Carlos José Caldeira j Andrade Ferreira. En ol tomo XIV del 
Teatro de Miguel de Figueiredo , escritor que murió á principios de 
este siglo , haj una comedia en castellano titulada Bl engaño escar^ 
mentado. 



8 PHÓLOGK). 

ansia el movimiento científico de Europa y de América: 
traducimos ávida , presurosa ó indiscretamente todo cuanto 
producen los mercaderes literarios del Sena, desde las im- 
pudencias teatrales del joven Dumas hasta los delirios geo- 
lógicos de Julio Verne : procuramos con afán las revistas 
de Italia , de Inglaterra , de Alemania y de los Estados- 
Unidos, las poesías selectas de Monti y de Manzoni , los poe- 
mas escéntricos de Lord Byron , las novelas humorísticas de 
Dickens , las inspiraciones bíblicas de Klopstock , los dra- 
mas escépticos de Schiller y de Goethe , y los cuentos fan- 
tásticos de Edgard Poe ; y no nos apercibimos de que hay 
aquí, en el extremo de la Península ibérica, otra nación que, 
si no está al nivel de las más adelantadas, marcha, sin em- 
bargo, resuelta, desembarazada, perseverante y gloriosa- 
mente por los magníficos senderos de la civilización y del 
progreso. Más fácil es hallar en nuestros gabinetes de lec- 
tura las poesías rusas de Gogol , de Lermontof y de Pouc- 
kine, que una sola elegía ó un solo idilio en portugués. 

Contéstennos aquellos á quienes parezca exagerada esta 
aseveración. ¿Tienen noticia de las numerosas obras del en- 
ciclopédico Fray José Agustín de Macedo, que fioreció á 
principios de este siglo? ¿Han oído mencionar, por ventu- 
ra, al célebre improvisador Barbosa du Bocage, cuyos so- 
netos compiten en profundidad, en elegancia y en arte con 
los del primer metrificador de los tiempos antiguos y mo- 
dernos? ¿Han leído las ingeniosas sátiras de Nicolás Tolen- 
tino y de Antonio Piniz , las odas filosóficas de Filinto , á 
quien Lamartine apellidó divino, las metamorfosis y los 
fastos del nuevo Ovidio Antonio del Castillo, las poesías su- 
blimes del malogrado Soares de Pasos , las trovas populares 
de Palmeirin, los cantos religiosos de Juan de Lémus, el 
vate de lo pasado , las leyendas melancólicas de Serpa Pi- 
mentel , las composiciones maritimas de Gómez de Amorim, 
las estrofas patrióticas de Tomás Riveiro y los endecasílabos 
sonoros y armoniosos de Raimundo Buh^-o Pato? Cierta- 



PRÓLO0O. 9 

mente que no : nada de eso han leido , nada de eso han 
hojeado, nada de eso han oido mencionar. No debe, por lo 
tanto , causamos extrañeza que acontezca lo mismo en Por- 
tugal, donde apenas se encuentra un hombre de letras que 
conserve en su memoria los nombres ilustres de Quinta- 
na, de Menendez Valdes, de Moratin y de Mariano José de 
Larra (1). 

No vamos á exponer las causas complejas y tradicionales 
de esa incomunicación absoluta, ni nos detendremos á dis- 
currir sobre la conveniencia de fijar nuestra atención en esa 
antigua provincia, hoy emancipada, en la que, á pesar de 
los tratados y á despecho de las preocupaciones locales, todo 
es aún español ; españolas la raza , la historia y las costum- 
bres, español el carácter nacional, y españoles hasta los 
grandes ríos que riegan y fertilizan sus pintorescas campi- 
ñas: el Duero y el Tajo. Consignamos el hecho y seguimos 
adelante. 

Tampoco cumple á nuestro propósito sondear los orígenes 
de la lengua portuguesa; pero sea hija del Celta ó del la- 
tin (2), sea una derivación del castellano antiguo, sea el dia- 



(1) Los escritores brasileños se lamentan de ser mirados con igual in- 
diferencia por su antigua metrópoli. J. F. Lisboa ha comenzado asi una 
biografía de Manuel Odorico Mondes : «A litteratura brazileira contempo- 
ránea é quasi generalmente desconhecida em Portugal.» 

(2) Camoes dice de Venus en la octava 33 del canto primero de las 
Lusiadas , que cuando consideraba la lengua portuguesa creia que era 
la latina: 

"E na lingua, na qual quando ymagina 
Gom pouca comip^ao ere que he latina. " 

En efecto, Antonio de Sousa de Macedo publicó algunas oraciones en 
prosa j verso que son juntamente, como él decia , portuguesas cerradas 
j latinas perfectas. Copiamos como muestra las siguientes frases : «O 
»quam gloriosas memorias publico considerando quanto vales, nobilísima 
»liDg^a lusitana cum tua facundia excesivamente nos provocas , excitas, 
«inflamas , quam altas victorias procuras , quam célebres triumphos spe- 
»ras y quam excelentes fábricas fundas , quam perversas furias casti^aS| 



10 PRÓLOGO. 

lecto gallego perfeccionado (1), aquel dialecto en que cantó 
Maclas, nos basta, para no menospreciarla, que de ella se ha- 

»quam feroces insolencias rigorosamente domas , manifestando de prosa 

»é de verso tantas elegancias latinas.» 

"Alta resurge pío felix de príncipe térra, 
& renova palmas lysia clara tuas : 
Vive tríumpliando cliaríssiiua patria vive, 
QusB fama, imperio gloria maior eras: 
& toa de mundo certo celebérrima lingua 
(Extinguas voces lingua latina tuas), 
Prospera continuos dando fortuna favores 
Conserva gentes forte benigna suas." 

FloTiS de España^ Excelencias de Portugal , por Antonio de Sonsa 
de Macedo. Coimbra, 1737, p&g. 272, Después de trascribir Faria j 
Sonsa en sus Comentarios (tomo I, pág. 266) otros versos de Pedro de 
Magallanes, que pertenecen á ambas lenguas, recuerda que haj compo- 
siciones en términos, k la vez latinos j castellanos , en la Cosmografía ge- 
neral de Paulo Merula, parte segunda, libro II, cap. VIH, en las obras 
del maestro Fernán Pérez de Oliva , j en las notas de Juan de Guzman á 
las Geórgicas. De la misma época existe un libro bastante raro «Terce- 
tos en latin congruo j puro castellano. Al Serenísimo Principe de las Es- 
pañas D. Felipe III de este nombre nuestro señor, j la Serenísima Infanta 
Doña Isabel. El licenciado Diego de Aguilar, abogado en la Beal Chan- 
cillería de Valladolid. Madrid, 1621.» En un curioso opúsculo sobre la 
historia de las lenguas neo-latinas en España (cAper9U de rhistoire des 
Langues neo-latines en Espagne, par M. M. Ad Helfiferich, etc. G. de 
Clermont. » Madrid, 1857) se copian algunos versos también bilingües de 
una colección de papeles varios que se conservan en la Biblioteca de Ma- 
drid. El estudio comparativo de estos ejercicios arrojaría mucha luz sobre 
el origen j formación de ambos idiomas, si un filólogo se propusiera ha- 
cer con las literaturas de los pueblos peninsulares lo que intentó Adolfo 
Pttibusque con la española j la francesa en su «Histoire comparée des 
litteratures espagnole et fran9aise.» París, 1842. 

(1) Amador de los Ríos sostiene fundadamente esta opinión en su His^ 
toria critica: «El diligente Duarte Nuñez, que dio á luz en 1606 (Lis- 
»boa) sus Orígenes de la lengua portuguesa , asignó á ésta los mismos 
»que dio el doctor Bernardo de Alderete & la castellana ; 7 aunque es pal- 
vpable la semejanza de uno j otro idioma , debe advertirse que las dife- 
vrencias que entre ámbos se notan provienen sin duda de los distintos 
»elementos que los modificaron en su formación j desarrollo. Conquista- 
ndo Portugal j poblado por gallegos , natural fué que sembraran en 
vaquellas co arqas un niismo idioma, lo cual se comprueba por las eseri- 



PRÓLOGK). ir 

yan servido prosistas tan eminentes como Luiff de Bairros, 
Fray Luis de Sonsa y el P. Vieira (1), y que en ella hayan 

«turas j demás doeumentos diplomáticos de una j otra comarca, j aun 
«por las poesías debidas á la Edad Media. Cultivada no obstante la len- 
»gua portuguesa con major empeño durante el siglo XVI , consagrada 
»al estudio de letras j ciencias, j declarada nacional , fué acaudalándose 
»de dia en dia hasta llegar al estado de virilidad j riqueza en que la pu- 
»sieron los Sa de Miranda, Figueroa, j, sobre todo, el dxdareoido Ga*- 
»moens ; riqueza que ostenta hoy en ambos mundos. La gallega , que, 
»seguB advertiremos en su ^» fué un tiempo intérprete de las musatí, 
»qu6dó entre tanto reducida á la esfera de dialecto. Pero no por eso debe 
nperder la gloria de haber sido madre de la portuguesa , de que pareció 
«querer despojarla el entendido Duarte Nuñez.» Historia critica de la 
literatura española , por D. José Amador de los Büosi Madrid , 1862, 
tomo I, pág. 405. En otra parte se expresa asi el mismo escritor ; «Es- 
»trechamente unida á la poesía portuguesa, que hasta le debe el dialecto 
«especial que hablaba , muéstrase la gallega , que acreditada en Castilla 
» desde los tiempos del Rej Sabio, llegaba á ponerse de moda en la se- 
«gunda mitad del siglo XIV, según nos refiere el citado Marques de San- 
ntillana. «Non ha mucho tiempo (decia este magnate) cualesquier deci- 
»dores ó trovadores destas partes, agora fuessen castellanos, andaluces ó 
»de la Estremadura, todas sus obras componian en lengua gallega ó por- 
»tuguesa.i> Historia critica, tomo lY, pág. 148. A pesar de lo abando- 
nado que está el dialecto gallego, es todavía grande 8u semejanza con la 
lengua portuguesa. Don Alberto Camino publicó en A Porvenir de Cfali- 
cia^ revista literaria que hemos dado á luz á principios de 1846, teniendo 
por colaboradores á D. Ramón de la Sag^ra j á los malogrados j conoci- 
dos publicistas D. José Rúa Figueroa j D. Antolin Faraldo , una com- 
posición titulada O desconsoló , que después fué reproducida en el libro 
Das Cantigas do Conde de Barcelos , impreso en Madrid en 1849. Esa 
composición, escrita en gallego puro, comienza asi: 

"D'esta fontinha á beira froleada 
Sentado á sombra de um choron estou: 
Doido ó paito, á alma esconsolada 
Tiiste morrendo pouco á pouco vou, etc." 

Esta redondilla es perfectamente portuguesa, si se exceptúa el adjetivo 
esconsolada ^ que tampoco se puede usar en gallego sino como una licen- 
cia poética. La misma identidad de los dos dialectos se encuentra en los 
versos numerosos del Dr. D. Vicente Turnes, j en las sátiras del infor- 
tunado Antonio Benito Faldiño. 

(1) «Los maestros de la lengua portuguesa son nuestros escritores de 



12 PRÓLOGO. 

escrito Bernardin Eiveiro sus Savdades y Luis de CalnOes las 
Limadas. 

Portugal que se ha elevado á grande altura en Mstoria, 
en poesía y en elocuencia, carece por completo de crítica (1): 
de ese estímulo poderoso para todo talento sólido, de ese cor- 
rectivo eficaz para toda medianía presuntuosa. La crítica que 
aUí prevalece, eco alternativamente de la envidia, de la li- 
sonja y de la maledicencia, infecunda siempre y siempre 



»los años 1500 j 1600, de entre loa cuales Barros es aquel á quien núes- 
»tra lengua debe su principal firmeza , consistencia j majestad ; Yieira, 
«aquel k quien debe su último pulimento j esplendor. Barros es nuestro 
V Catón censorio: Vieira, nuestro Cicerón. El siglo del Rej D. Juan III 
»fué para nuestra lengua lo que para la de los Romanos el imperio de 
» Augusto... Los autores clásicos de la lengua portuguesa, considerados 
»en coni'unto, son los siguientes : Juan de Barros , Damián de Goes, Fran- 
»cisco de Andrade, Diego de Couto, Alfonso de Alburquerque, Francisco 
»de Sa de Miranda^ Luis de Gamóes , Diego Bemardes, Antonfb Ferreira, 
«Francisco Rodríguez Lobo, Duarte Nunez de Leao, Don Frai Amador 
«Arraiz, Don Frai Marcos de Lisboa, Jorge de Montemajor, Gaspar 
«Barreiros, Fernán Méndez Pinto, Fernán Alvarez de Oriente, Frai Hey- 
»tor Pinto, Frai Bernardo de Brito, Frai Luis de Sousa, el P. Juan de 
«Lucena , los dos Brandoes , cronistas mayores , Frai Manuel de la Espe- 
»ranza, Don Rodrigo da Cufia, Jacinto Freiré de Andrade, Duarte Riyero 
»de Macedo, el P. Antonio Vieira, el Venerable P. Bartolomé del Quen- 
»tal, el P. Manuel Rodríguez Leitao, el P. Manuel Bemardes.» Diser- 
tagao académica de Antonio Per eirá de Fi^ueiredo, escrita é recitada 
no anno 1781. Memorias de literatura portu^uiza, publicadas pela 
Academia dos Sciencias de Lisboa , 1793. 

(1) A critica em Portugal tem ainda grandes preven9oes contra si , é 
o motivo d'estas preYen9oes nasce todo do mau uso que se tem feito de 
uma das mais nobres e proveitosas fan9oes da razao illustrada. Andrade 
Ferreira, Bosquejos criticos. — «¿Que pensó eu da critica entre nos? 
pensó que nao existe. Ricos de poetas , de dramaturgos, de romancistas, 
de escríptores em todos os géneros, somos contudo pobrissimos de censo- 
res.» E. A. Vidal, Cartas oiscuras d Ernesto Biester, «Somos tal vez 
á única na^ao europea onde á critica litteraria, ainda nao nasceu a única 
que nao posue á historía da sua litteratura, nem mesmo da sua peesia. » 
Ensaio biográfico critico %obre os mellores poetas portugueses, por José 
María da Costil é Silva. Tomo I, pág. 6, 



PRÓLOGO. 13 

desautorizada, ora se denigra con su mordacidad sistemáti- 
ca, como la de Geofi5roi, ora se prostituye con sus venales y 
eternas complacencias, como la de los claqueurs de los tea- 
tros. Apasionada, extremosa y absoluta no divisa en der- 
redor de sí más que genios ó nulidades , ni reconoce en la 
iglesia de las letras más que espíritus perfectos ó reprobos : 
enemiga de los términos medios , cuando no entona panegí- 
ricos, fulmina diatribas: cuando no canoniza, excomulga. 
La crítica imparcial, grave, ilustrada, filosófica, que exa- 
mina el libro sin ver el nombre del autor, que profundiza 
sus conceptos y desentraña su espíritu sin exclusivismo de 
escuela y sin prevención de bandería , y que se inspira en 
monumentos clásicos de la antigüedad para crearse un tipo 
ideal de lo bello y de lo sublime , esa desgraciadamente se 
echa de monos todavía. Julio César Machado llegará á ser, 
por la rectitud de sus juicios y por su espíritu observador, 
un aventajado imitador de Julio Janin; pero hasta ahora no 
es más que un escritor ameno de viajes y de costumbres. 

La historia literaria de Portugal está todavía por hacer (1). 
Costa e Silva (2), siguiendo las huellas de Capmani (3), se 
limitó á coleccionar trozos escogidos de los poetas portugue- 
ses desde una época remota hasta principios del siglo XVII. 
Freiré de Carvalho (4) más modesto aun, se contentó con ha- 
cinar y resumir noticias curiosas sobre los establecimientos 



(1) A historia da litteratara portug^ueza está porfazer. Nunca a ver- 
dadeira philolog^a, nem á alta critica, apoiandose nod trabalhos d'aquella, 
Yolyeu para ahi aa suas vistas, a fin de formar un de ess vastos atheneos, 
como os possuem os alhemaes^ os francezes e os inglezes, onde os aman- 
tes das boas letras contemplan é estudan os seus escriptores mais emi- 
nentes é conhecem ao mesmo tempo a sua genealogia a pliisionomia litte- 
raria. Andrade Ferreira, O novo curso superior de letras. 

(2) Snsaio critico sobre os melhores poetas fortuffuezes^ por J. M. da 
Costa é Silva. Lisboa 1855. Son diez tomos. 

(3) Teatro critico de la elocuencia española^ por D. Antonio de Cap- 
mani j de Monte Palau, etc., Barcelona, 1848. 

(4) PrimHro ensaio sobre a historia litteraria de Portugal dssde 



14 PRÓLOGO. 

literarios y los ingenios más célebres de su f ak. José Oomes 
Monteiro, si hemos de dar crédito á CasteUo Baraoco y á Teó- 
filo Braga (1), reunió numerosos materiales; pero sólo ha 
impreso algunos opúsculos aislados como el Eamm sobre a 
vida é escriptos de Oil Vicente. Más estimables, aunque tam- 
ibieon incompletos, son los trabajos maduramente mediitados, 
que debemos á la clara inteligencia y á las asiduas investi- 
gaciones del alemán Fernando José Wolf (2) . 

Y por cierto que convendria estudiar los tres períodos en 
que naturalmente se divide esa historia : primero^ desdefines 
del siglo XV hasta principios del XVII; segundo, desde 1640 
hiasta lel estableoimienito de la Arcadia de Lisboa ; y tercero, 
desde la Aireadla hasta nuestros diajs. Eliminamos de esta 
clasifioajcion los trovadores que precedieron á los reinados de 
D. Maauel, porque su examen interesa igualmente á la crí- 
tica ospañola é incumbe más bien á la filología. Las coplas 
atribuidasáGuesto Ansurez,coetáneo de Mauregato, y anterior 
por consígsuiente á la fundación de la Monarquía lusitana, no 
tanto pertenecen á Portugal como á Galicia (3). Los versos 
oscuros, abetrusos é ininteligibles de Gonzalo Herminguez, 
d^l tiempo de Alfonso I ; los que se suponen de Egaz Moniz, 
y correspímden positivamente á una época posterior; las Can- 
tígas dd Rey D. Diniz, apócrifas también, en gran parte 
ai menos ; el Canícioo^po de su hijo el Conde de Barce- 



d ma moM /remota origem aUo prívente tempo , seguiio yda Aifferintes 
ofúamlM^ por Ejfancisco JFreire de Canralbo, Lisboa, 184S. 

(X) \Rm^ista cantémforineía. 

, (2) SMkn sur QúsehichU 4es SpmicAá» and poriufiíiui^cAeHMí^ 
tional itíer^iur. Berlín, 1859. 

(3) F'T»J JSei^nardo de Brito, ^e ingerta eaits copUs en su MofUbrtdiia 
lusitana f dice que las copió de un cancionero nuinuscrito del Conde de 
Maijalya, pero no que sean de Gnesto Ansurez : imprenta de Ccaas- 
beeck, 1690, parte 2/, libro 7.°, pág^.[419. José Gomes Monteiro, uno de 
los literatos mto eruditos de Oporto, se inclina á creer que «on gallegas, 
así las coplas como la tradieion popular que las Jia inspirado. Sevista 
pemnsulatf 1^-^Doncel, temo H, p&g. 401 • 



PRÓLOGO. 15 

los (1); las rimas del Infante D. Pedro, tan encomiado por Juan 
de Mena; y el fragmento, descubierto porFaria y Sonsa, del 
poema de la Cava, de autor desconocido, sirven únicamente 
para apreciar el origen y desenvolvimiento de la lengua. 

El primer período forma la edad de oro de la literatura 
portuguesa. En él figuran Gil Vicente > Antonio Ferreira y 
Luis de Camóes, que admiramos todavía en la [comedia, en 
la poesía lírica y en la epopeya. Vemos al terminar el «i- 
glo XV á Jorge Aguiar, el más ñorido ingenio de la corte 
de Alfonso II ; á Ayres Telles de Menezes , versifiíCador fácil, 
elegante y armonioso , y á Alvaro de Brito y Pestaña , tan 
puro, tan culto y tan correcto: en pleno siglo XVI al doctor 
Francisco Sa de Miranda , algo difuso en sus églogas , pero 
sentencioso y profundo en sus epístolas ; á Diego Bemardes, 
excelente bucólico , tan aplaudido por la sencilla naturalidad 
de sus tercetos; á Pero de Andrade Caminha, de escaso 
numen , pero superior en sus odas al mismo Ferreira y á 
Fernán Alvares de Oriente , émulo de Camoes por la bri- 
llantez de su estilo y la riqueza de su imaginación ; y en los 
últimos años de la Administración española á Francisco Sa de 
Menezes , feliz imitador del Tasso en su Malaca conquisiéuia; 
á Faria y Sonsa, renombrado por sus Comentarios, y á Gabriel 
Pereira de Castro, cuya famosa Odyssea han antepuesto á las 
Lusiadas algunos entendidos humanistas, como Manuel de 
Galhegos , Antonio dos Santos y el Padre Macedo. 

El segundo período es de decadencia , de mal gusto , de 
afectación y de esterilidad. En él no descuella un mediano 
autor dramático, ni un poeta lírico tolerable. Sobresalen tan 
sólo académicos engreídos , compositores de epitalamios y 
fraseólogos de la legua. Quizá nunca ha habido más esme- 
ro en las formas exteriores de la poesía, más pulcritud en la 
elocución, ni más sonoridad en las desinencias: quizá nnnca 



( 1) Trovas i cantares de un códice do XIV seeulo, ou antee muipro- 
vaielmente. O litro dae Cantigae do Conde de Bareelloe, Madrid, 1849. 



16 PRÓLOGO, 

han tenido manifestaciones más gallardas las galas seducto- 
ras y ostentosas del metro y de la rima ; pero en cambio se 
han exagerado , llevándolos al extremo, todos los defectos de 
la escuela de Góngora. Si se exceptúa á Fray Jerónimo 
Bahia, que en las mismas extravagancias de su estilo, en 
las sutilezas metafísicas], en los conceptos alambicados, en 
el artificio de los retruécanos y en la rebuscada simetría de 
las antítesis, demostró una capacidad no vulgar, y á Jacinto 
Freiré de Andrade, que en vez de dejarse contagiar por 
la moda dominante , la ridiculizó en sus sátiras , los demás 
no merecen la honra de ser citados. No parece sino que 
Portugal consumió todas sus fuerzas intelect uales en la lu- 
cha que sostuvo al recobrar su autonomía, y que necesitó 
140 años para reponerse. El Eusiachidos del jesuíta Fran- 
cisco de Sousa, y el Virginidos de Manuel Mondes de Bar- 
buda, encomiados con ardoroso entusiasmo en vida de sus 
autores , son dos poemas plagados de anacronismos tan ab- 
surdos como suponer tambores en las huestes de Tito y dar 
por descubierta la aguja de marear en tiempo de Jesucristo. 
La Destruigaú de Espanha de Andrés da Silva Mascarenhas 
ni aun tiene versos bien medidos. Es seguro que Antonio 
Barbosa Bacelar, Duarte Riveiro deMacedo y Antonio Ser- 
ráo de Castro , no ocuparán un lugar distinguido en el Par- 
naso , y que el estruendo de nuevos aplausos no ha de ir á 
turbar el perdurable silencio que rodea los manes olvidados 
de Alejandro Guzman, Antonio de Santa Catharina , Manuel 
de Sousa Moreira, Troilo de Vasconcellos y Cayetano José da 
Silva , glorificados en las primeras olimpiadas del siglo XVIII 
por los inconscientes críticos lisbonenses que prodigaban di- 
plomas de inmortalidad á sus enfatuados rimadores. 

Respecto al tercer período no anticiparemos nuestra opi- 
nión , porque ese es precisamente el objeto de este libro. Dire- 
mos tan sólo, que nadie hasta ahora ha emitido acerca de él 
un juicio sintético, ni ha analizado nadie sus producciones 
con criterio elevado y concienzudo. Dos escritores únicamen- 



PRÓLOGO. n 

te intentaron bosquejar el cuadro de la literatura actual, 
López de Mendon^a (1) y Femandes Pinheiro (2). El prime- 
ro, á semejanza de Mattew Arnold en su Essays in criU- 
cism no hizo más que agrupar en un tomo los artículos que 
sin plan y sin método habia improvisado para el folletin de 
la Revolucdo de Setembro ; y el segundo , por incensar á las 
reputaciones del Brasil , no consagró á las de la Península 
la atención preferente que reclamaban. Inocencio da Silva 
se redujo á continuar y completar la Biblioteca lusitana de 
Barbosa Machada , enriqueciendo la bibliografía con curio- 
sos é innumerables datos , adquiridos durante largos años de 
constante y no recompensada laboriosidad (3). 

De manera que, al emprender este viaje crítico por ma- 
res nunca d' antes navegados , hemos tenido que inquirir , 
escudriñar y leer todo cuanto se ha escrito desde el reinado 
de Doña María I. Tarea no escasa, pues en Portugal, se- 
gún dice gráficamente Latino Coelho, hay cuasi más poetas 
que electores de parroquia (4) : tarea improba y penosa, por- 
que no habiendo sido impresas muchas obras, y faltando otras 
de la circulación , nos hemos visto obligados á procurarlas 
en las übrerias particulares, contentándonos á veces con vie- 
jos y no siempre claros manuscritos. 

Es posible que ciertos antecedentes periodísticos y parla- 
mentarios den motivo á presumir que guia nuestra pluma un 
pensamiento ibérico. Se equivocarían, sin embargo, los que 
nos atribuyesen ese designio. Nos hemos propuesto exclusiva- 
mente dar á conocer en España los historiadores, los novelistas 
y los poetas épicos, líricos y dramáticos del pueblo vecino: sus 



(1) Memorias de literatura contemporánea ^ por A. López Mondonga, 
Lisboa, 1855. 

(2) Curso elementar de litter atura nacional^ pelo conego doutor J. 
C. Fernandas Pinheiro. Rio de Janeiro, 1862. 

(3) Diccionario bibliográfico portuffuez . Sstudos de Inocencio 
Francisco da Silva. Lisboa, 1862. Son ocho tomos. 

(4) Juizo critico das poesías de J. A* de Sanctana Vasconcellos, 

2 



18 PKÓLOGO. 

historias, sus novelas, sus poemas, sus sátiras, sus leyendas, 
sus discursos, sus sermones y su teatro, donde se reflejan, 
como en un espejo, las vicisitudes, los progresos , las creen- 
cias y las aspiraciones nacionales. Eso, y nada más que eso. 

La forma que hemos adoptado , no será probablemente del 
agrado de todos. Algunos hubieran querido que compusié- 
semos una disertación académica y didáctica. Nosotros he- 
mos preferido dibujar semblanzas ; hemos preferido el inte- 
rés y la variedad de la narración biográfica á la monotonía 
de una pesada serie de juicios estéticos. Opinamos que pue- 
de hacerse la análisis de la literatura de un país retratando 
sus literatos, como pudo Plutarco trazar la historia antigua 
de Grecia y Roma narrando los altos hechos de sus hombres 
ilustres: como pudo Suetonio describir el Imperio refiriendo 
la vida de los doce Césares: como pudo Timón dar lecciones 
de elocuencia pintando con los ricos colores de su paleta la 
fisonomía de los oradores modernos. 

No somos vanidosos hasta el punto de imaginar que presen- 
tamos un trabajo acabado: tampoco somos bastante modestos, 
á pesar de nuestra insuficiencia, para creer que este carece de 
utilidad, pues debe tenerla siempre, y forzosamente en Espa- 
ña, todo lo que se relaciona con Portugal : con Portugal, que 
en un pasado todavía próximo formó parte integrante de la 
Monarquía española: con Portugal, que en lo presente y por 
altas barreras que nos separen, continúa siendo para nosotros 
un pueblo hermano por los múltiples vínculos de la geogra- 
fía, de la historia, de la religión y del lenguaje: con Portugal, 
que en un porvenir más ó menos lejano, lejano sin duda, pero 
seguro , habrá de subordinarse sin abdicación de su impor- 
tancia, sin sacrificio de sus intereses legítimos, por su propio y 
espontáneo impulso, y por medios que la Providencia reserva, 
á esa tendencia universal, poderosa, irresistible, que conduce 
los pueblos hacia la unidad, á semejanza de esa otra fuerza 
también poderosa y también irresistible que lleva las aguas de 
los ríos á perderse y confundirse en la inmensa unidad del mar. 



EL PADRE MACEDO. 



Se a patria se def ende com uma espa da 
porque se nao lia de defender tambem con 
huma penna? Seja a espada, a arma para OA 
inimigos estranhos e a penna para osdomes- 
ticos. Tal vez, tal vez que a tinta entornada 
sobre hum papel, valha tanto, — ou váQia 
mais — como o sangue derraníado solare o 
campo da batalha. 

Fr. José AgDstin de Macedo. 
O Desapprovador, n. 10. 

Eu nao pinto virtudes: onde estáo ellas 
n'este seculo? Pinto o militar estou.vado é 
ridiculo, o jomalista venal e estupido, o tro- 
vista importuno, o ma^on venenoso, o rá- 
bula perjuro, o medico aéesino e... o vadio 
ladráo, o botequineiro maroto, o hipocríta 
falsario, o pedante emlabuzado em éazes e 
frioleras litterarias, o frade ociozo... Eu sou 
o cantor da peste publica. 

Fr. J* A . de Macedo. 
Prólogo a! poema Os Burros. 

Fr. José Agustin de Macedo llena la historia literaria de Portugal 
desde últimos del siglo pasado hasta el año de 1830. El fué durante 
su larga vida, y principalmente después de la muerte de Bocage, el 
censor único , el dispensador exclusivo de las reputaciones , el juez 
arbitro, el soberano absoluto en el campo de las letras lusitanas. Los 
escritores de aquel tiempo, asi religiosos como profanos, teólogos y 
matemáticos, filósofos y poetas, historiadores y publicistas, hubieron 
de someterse todos, de grado ó por fuerza, á su autoridad omnímoda 
y suprema. Su laboriosidad infatigable, su memoria prodigiosa, su 
erudición vastísima, su ingenio poético, su palabra elocuente, su 
voluntad de hierro, su carácter batallador y la inferioridad eviden- 
te de sus contemporáneos, eran los títulos que tenia á esa especie 
de dictadura. Pero allí donde tales títulos no pareciaB s«fiei€aites; 
allí donde se alzaba una inteligencia rebelde, ó un competidor ^^ve^ 
sumido, allí estaba él con las disciplinas de Juvenal , siempre le- 



20 LITBRATÜBA PORTUGUESA. 

yantadas , para no permitir ni tolerar que nadie se le sobrepusiera. 
Y no llegó ciertamente á esa elevada posición, sin haberla dispu- 
tado antes en reiüdisimas contiendas. Jamas escritor alguno fué 
objeto de tan destempladas criticas ni de tan rudas agresiones ; 
pero delante de sus adversarios, que, según él mismo confesaba, 
no tenían fin ni tenían número (1), se crecia y se multiplicaba. Las 
controversias que él provocó y sostuvo, ocuparon las prensas de Lis- 
boa por espacio de treinta años (2); y como no sabia defenderse sin 



(1) Carta primeira de J. A, de Macedo a seu amigo J. J, P, L, 1827, 

(2) Entre los innumerables libros ó folletos que se publicaron contra Ma* 
cedo, recordamos los siguientes: Exame critico de Motim litterario por Anto- 
nio de GotUo, Lisboa, 1811. Reglas da oratoria da cadeira aplicadas a urna 
oragao de José Agostinho de Macedo^ por A, M. de Couto. Lisboa, 1815. Ma- 
terialeira: discurso em que se desfia um dialogo com o grave titulo de Miseria 
que Macedo em um acto de frenético delirio compoz contra elle^ por A. M. de 
Couto, Lisboa, 1816. Surra no padre J, A, de Macedo e no seu apologista 
C. S, D, F. por Antonio Pinto da Fonseca Neves. Lisboa, 1822. Resposta ao 
manifestó que o pecador contrito J, A,de Macedo fez a nagao portugueza^ por 
Antonio P, da Fonseca* Lisboa, 1823. A m^riolada^ poerna heroi-comico, de- 
dicado a musa do reverendo J, A, de Macedo^ aformosa estanquera do Chia- 
dOy pelo seu autor o gigante voraz, Lisboa, 1813. Este poema, publicado sin 
nombre de autor, es de José Antonio Correa Henriquez. Refuta^ao analítica 
do folleto que escreveu o reverendo J, A* de Macedo e intituUm "Ossebastianis^ 
tas^^ por José Bernardo da Rocha Loureiro, Lisboa, 1810. Este folleto es atri- 
buido por algunos á PatoMoniz. Manifestó critico^ analítico e apologético em 
que se defende o insigne vate Cambes da mordacidade do discurso preliminar de 
poema ^^ Oriente» ese dem>ostram os infinitos erros do mism^poem^ por A, M. do 
Couto. Lisboa, 1815. Brebeanalise do novo poem^ que se intitula ^^Orienteu por 
A. M, do Couto, Lisboa, 1815. Con licema da Meza do desembargo do Pazo. 
Flmiro, saJtiraporNunoA, Pereira Pato Moniz, Londres, 1812. Agosteinbei- 
da^poemAiheroi-comicoem nove cantos por N, A, P, Pato Moniz, Londres, 1817. 
Fxame critico do novo poema épico que ascinzasemaTies de LuisdeCarnoes dedi' 
eamy etc,y porJ. Bernardo da Rocha Loureiro, Lisboa, 1812. Este folleto es 
también atribuido á Pato Moniz. Apologiade Camoes contra as r^xóes crití- 
caos do padre J, A, de Macedo ao canto quinto das Lusiadas, Santiago deCom^ 
postela, 1819. Este libro, que se publicó anónimamente, pertenece al Cardenal 
San Luis. Sova no padre A, de Macedo em resposta a sua ultimxi carta^ etc. Lis- 
boa, 1822. Este libro es de Pato Moniz. Como muestra del estilo que se em- 
pleaba ordinariamente en aquellas deplorables luchas, citaremos los versos 
(omitiendo por decencia alguna palabra) con que empieza ima sátira escrita 
por Juan da Matta Chapuzet, en contestación al folleto de Macedo, titulado: 
Ássiim o querem assim o tenkam. 

Se inútil Macedo mordaz nunca f ora, 
se ao bem consagrase a lingua traidora, 



EL Pi^DBB MACEDO. 21 

atacar ; como excedía á todos en audacia, en talento, en mordaci- 
dad y en tesón ; y como su alma vengativa y rencorosa estaba 
siempre cerrada á los sentimientos de delicadeza y de generosidad, 
cada vez era más temido y cada vez más odiado (1). 

Apóstol ardiente de partido realista y ultramontano , y eco fiel 
de las embrutecidas turbas en su ciego furor contra los hombres 
de las nuevas ideas , vivió apoyado , pero no querido, por sus cor- 
religionarios, que, si bien le aplaudían , no le estimaban. Aboga- 
do oficioso de todos los abusos , enemigo sistemático de todas las 
reformas , y mantenedor incansable de las viejas instituciones que 
se desplomaban (2), fué, sin embargo, por una contradicción que 



86 versos forjando— a medita^ac 
chamasse poema ao que confusáo, 
e se outro livrinho — o seu novo Grama— 
eu visse affogado na.... ou na lama..... 
En un tomo que se imprimió en Lisboa, aunque se supone impreso en C^ 
diz, en 1812, que se titula Poesías joviaes e satíricas de Antonio Lobo de Car- 
valho collígidas epela primeíra vez impresa^s, encontramos el siguiente soneto- 

Macedo e tempo de mudar de offício 
tu que eras pregador rijo, escelente 
a testa inclina, escuta paciente 
que eu tamben de pregar tomo o exercicio. 

No pulpito esplicaste contra o vicio 
doctrina santa e frasse irreverente, 
no teatro es a fábula da gente 
opprovio a religiao e a nos supplicio : 

Con fe quem te lia de ouvir pregar ja agora 
Oh deus d'Abraham, oh numem sempiterno ! 
se divina acclamaste á vil cantora? 

So podes ir pregar ao duro averno : 
que essa prophana voz impia e traidora 
nao e clarim do ceo e voz do inferno. 

(1) No perdonaba jamás á sus enemigos, ni aun después de muertos. A los 
ocho años de haber fallecido Bocage , publicó una censura violenta de sus 
obras ConsíderagÓes mansas sobre o quarto tomo das obras métricas de Manuel 
Boco/gCy acyrescentadas com a vida do m^smo^por J. Agostinhode Macedo. Lis- 
boa, 1813. 

(2) Merece ser conocido, por lo curioso y peregrino, el sistema electoral que 
inventó Macedo, y expuso en su libro : Parecer deJ, A. de Macedo sobre a 
maneira vaais facil^ simples^ e exequivel da convoca^ das cortes geraes do 
reino no actual sistema político da monarchia representativa e constitttcíonal, 
Lisboa, 1820. Cada cura párroco pregunta después de la misa á. sus feligreses 
si están conformes en que se nombren electores, y designa uno por cada 50 
vecinos. Estos electores, que en Portugal serian 16.200, escogen ocho diasmás 
tarde en las respectivas cabezas de partido dos elegibles por cada 10 electo- 



22 LITERATURA PORTUaUESA. 

nos explica su carácter excéntrico y atrabiliario , el precursor de 
la escuela romántica ; y puede asegurarse que él abrió el camino 
al Vizconde de Almeyda Garrett. Tan retrógrado en política, como 
revolucionario en literatura , si fulminaba anatemas desde el pul- 
pito contra las doctrinas liberales , decia valerosamente desde uno 
de sus periódicos á los críticos estacionarios, sostenedores de las 
reglas clásicas: «Vosotros, ¡oh turba inmensa! vosotros, críticos 
»pedantes, que queréis y pretendéis someter á reglas mecánicas 
ji>los vuelos del genio (que creó con sus producciones las reglas) , y 
»encerrar el talento dentro del estrecho círculo de los preceptos 
»impuestos por maestros que nada hicieron , nada podían hacer, 
»nada sabían hacer (1)» 

Portugal tiene tres hijos predilectos; decimos mal, tiene tres 
ídolos á que rinde constante y fervoroso culto : Juan I , Vasco de 
Gama y Luis de Camóes, 6 sea Aljubarrota, navegación á la In- 
dia, y las Lusiadas, Esa trinidad sagrada es su gloria histórica, 
es su Arca santa, es el símbolo perfecto de su nacionalidad ; y el 
que ose poner en él la atrevida mano , atrae sobre su cabeza una 
maldición universal. El indisciplinado P. Macedo, que no recono- 
cía superioridad en nadie , que era iconoclasta por orgullo y por 
temperamento, y que se creía con derecho plenísimo para juzgar á 
los poetas presentes y pasados , acometió la temeraria empresa de 
analizar, sin contemplación de ningún género , el inmortal poema 
del siglo XVT, ensañándose tan despiadadamente con Camóes como 
el jesuíta Betínelli con Dante (2) ; y este es un crimen de que no le 
absolvió la generación actual , ni le absolverán probablemente las 
venideras. 

Para él no era Camóes más que un simple copista de Virgilio, de 
Aríosto y del Tasso. Y al formular este severísimo juicio, explanó 

res. Los elegibles, en número de 3.040, nombran al cabo de quince días en la 
iglesia principal de la capital de la provincia cinco diputados por cada 100 
elegibles, y además un sustituto, es decir, 6 por 100. De manera, que habría 
152 Diputados y 30 sustitutos. La nobleza elegiría por sí sola 50 miembros 
de las Cortes: el patriarca y cada arzobispo, 2, y cada obispo, 1. En resu- 
men, las Cortes se compondrían de tres brazos, el del pueblo, el de la nobleza 
y el del clero: el prímero elegido por los párrocos, el segundo por la nobleza, 
y el último por el alto clero. 

(1) Desapprovador, núm. 22. 

(2) Nos referímos á las conocidas Cartas de los Elíseos^ en las que Betíne- 
lli hizo esfuerzos supremos para desacreditar la Divina Comedia del Dante. 



EL PADRB MACEDO 23 

con irreverente prolijidad los motivos en que lo fundaba , exami- 
nando, descomponiendo y triturando la obra del Homero lusitano. 
Señaló los puntos de semejanza que hay entre el Eneas del poeta 
latino, y el Gama del bardo portugués, y la igualdad de ciertos in- 
cidentes que se encuentran en la Eneida y en las Lusiadas, Ano- 
tó los pensamientos y las imágenes que CamSes, tomó de Ariosto; 
sosteniendo, por ejemplo , que el canto V de las Lusiadas no pasa 
de ser un trasunto de los cantos XL y XLI del Orlando furioso. 

«Comencé á contemplar los Lusiadas, j vi que la fábula no era original, 
DSino prestada, y que al poeta le faltaba el genio de la invención , y que 
» apenas se le podia clasificar entre los imitadores serviles : vi que la dispo- 
»sicion y simetría del edificio eran en extremo defectuosas por la despro- 
»porcion de sus partes constituyentes ó integrantes ; vi , finalmente, que la 
«locución era sobremanera desigual , y que en aquellos trozos del poema 
»en que no tomaba y copiaba de otros, caía desmadejadamente en temas 

»bajos, prosaicos y disonantes No hay una sola comparación entre 

»tantas que sea suya y no tomada de los escritores latinos é italianos que 
»le precedieron (1).» 

Hizo más todavía. No contento con las censuras de su propia 
cosecha, á las que consagró dos volúmenes, recopiló en un folle- 
to (2) todo lo que otros hablan escrito en el mismo sentido. Si Blair 
afirmó en sus Lecciones sobre la retórica y bellas letras que el ar- 
gumento de las Lusiadas es estra vagante (3) : si en el Diccionario 
de los Jiombres ilustres se indicó que esa obra no tiene enlace en- 
tre sus partes, y que es una mezcla monstruosa de lo ridículo con 
lo bello , y de los dioses del paganismo con las divinidades de la 
Iglesia católica (4) : si Savater de Castres en su Diccionario de la 
Literatura opinó que Cam5es habia incurrido en un absurdo al 
encomendar á Venus la propagación de la fé (5), de todo tomó 
nota Macedo, y todo lo reprodujo con deleitación manifiesta. 

Esta insistente maledicencia hirió, como era natural, en lo más 
vivo el amor propio de sus compatriotas , que no le perdonaron 
nunca. Hubo muchos literatos que salieron á la defensa del mal- 
tratado poeta , entre ellos Antonio do Couto , Pato Moniz , Araujo 



(1) Discurso preliminar del Oriente. 

(2) Carta de Manuel Méndez Fogaza, 

(3) Edición de 1809, tomo HI, pág. 265. 

(4) Artículo Camoes. 

(5) Edición de 1777, tomo líl, pág. 263. 



24 LITERATURA PORTUGÜRSA. 

de Azevedo ( 1 ) y el Patriarca de Lisboa Francisco de San Luis; 
pero esas apologías no han parecido , sin duda , suficientes para 
aplacar los irritados manes del ilustre vate del siglo XVI , porque 
los Portugueses todos se creen hoy aún en el deber patriótico de 
arrojar una piedra á la memoria de José Agustín de Macedo. 

Los años trascurridos, lejos de haber disminuido la impopulari- 
dad del buen padre, la han aumentado. No hay quien se atreva á 
hablar de él con encomio (2). Poseia, es verdad, cierto talento es- 
pecial de asimilación para apropiarse las ideas agenas, pero no 
puede desconocerse que su erudición era enciclopédica ; y no obs- 
tante, si damos crédito á sus detractores, no hizo más que plagiar 
al P. Maestro Feijóo. Dejó un poema que no eclipsa seguramente. 



(1) Antonio de Araujo de Azevedo, primer Conde da Barca, Gran Cruz de 
Isabel la Católica , Ministro que fué de Negocios extranjeros y socio de la 
Academia Beal de Ciencias, nació en Ponte de Lima en 14 de Marzo de 1754 
y murió en Kio Janeiro en 21 de Junio de 1817. Escribió una Memoria em 
defeza de Cambes contra Mr, de la Harpe, que se insertó en el tomo VII de 
las Memorias de la Keal Academia de Ciencias; y osmia tragedia coroada pe- 
la Academia Real das sciendas de Lisboa. Lisboa, 1788. Tradujo además una 
oda de Briden y una elegía de Gray. 

(2) Si en alguna ocasión se prodigaron elogios á Macedo, fué por un inte- 
rés político. Convino á Francisco Recreio, por ejemplo, durante la ruidosa po- 
lémica que sostuvo con Herculano sobre el milagro de Urique, apoyar su opi- 
nión en la de un escritor eminente, y puso en las nubes al autor del Motim 
litterario: " búsquese, dice, en este siglo, un hombre superior á toda excep- 
iicion, tanto por la grandeza de su talento como por su extraordinaria ciencia 
lien los diferentes ramos de la literatura y en la historia : un hombre de una 
H crítica superior átoda sospecha de credulidad, altamente justiciero y no po- 
iicas veces mordaz en sus juicios científicos; búsquese, digo, im genio fuera 
iide la esfera común é inaccesible por su ilustrada y trascendental filosofía á 
tilos embates del fanatismo. Sea en fin , un portento intelectual de tan extra- 
iiordinario calibre etc., etc. El escritor de quien hablamos es el bien conocido 
iiy por tantos títulos afamado P. José Agustín de Macedo. Y [quién podrá, 
n olvidar que fué en Lisboa el mayor orador portugués de los tiempos moder- 
II nos, y uno de los mayores de Europa? n A batalha de Ourique por Francisco 
Eecreio, parte 1.% pág. 66 y 60. El presbítero Francisco Recreio tenia bastan- 
tes puntos de semejanza con Macedo ; parecíase á él principalmente en su eru- 
dición, en sus ideas políticas y en la insolencia del lenguaje que usaba en sus 
polémicas. Además del libro citado, escribió otros dos folletos sobre el mismo 
tema, varios elogios necrológicos y discursos académicos , y una hoja política 
titulada O cácete, que comenzó á publicarse en 1831 y cesó en 1833. Recreio 
nació hacia el año 1798 en una aldea inmediata á la villa de Almada, y mu- 
rió en Lisboa el 12 de Diciembre de 1867. 



BL PADRB MACBDO. 25 

como él imaginaba en su loca vanidad, al poema de Camóes, pero 
que excede en la facilidad y belleza de la versificación, en los pri- 
mores del estilo y en las galas del ingenio á todos los que antes y 
después se han publicado en su patria : al Virginidos de Manuel 
Méndez de Barbuda (1), al Viriato trágico de Blas García Masca- 
renhas (2), al Naufragio de Sepúlveda de Jerónimo Corte Real (3), 
á la Elegiada de Luis Pereira Brandáo (4), al Condestable de 
Francisco Rodríguez Lobo (5) , al Ulyssipo de Antonio de Sonsa 
Macedo (6), al Affonso africano de Vasco Mousinho de Quebedo (7), 
á los Novissimos de Francisco Chil Rolim de Moura (8) , á la In- 
sulana y al Fénix da Lusitania de Manuel Thomas (9), al Eus- 
tachidos de Francisco de Sonsa (10), á la ülyssea de Gabriel Pe- 
reira de Castro (11), á la DestruiQoo de Hespanha de Andrés da 
Silva Mascarenhas (12) , al Espelho do invisivel de Troilo Vascon- 

(1) Virginidos ou vida da Virgein Senhora nossa. Poema heroico dedicado 
a Magestade da rainha D, Luisa nossa senhora. Lisboa, 1667. 

(2) Viriato trágico em poema lieroico, Lisboa, 1846. Hay otra edición de 
Coimbra 1699. 

(3) Naufragio e lastimoso siiceso da i)erdigao de Ma7ioel de Smtsa de ¡Se- 
púlveda etc, Lisboa, 1594. Hay una traducción castellana en octavas reales 
hecha por Francisco de Contreras, y publicada en Madrid en 1624. 

(4) Elegiada de Luis Pereira, Lisboa, 1588. Inocencio da Silva considera 
este poema como la más infeliz de las epopeyas portuguesas. Francisco Diaz 
Gómez dice que este libro más deshonra á la nación de lo que la acredita. 

(5) O Gondestábre de Portugal D. Nuno Alvares Pereira^ offerecido, etc. 
Lisboa, 1610. 

(6) ülyssipOy poema li^eróico. Lisboa, 1640. 

(7) Affonso africano : poema heroico da presa de A rzilla e Tanxjer, Lis- 
boa, 1787. Hay otras dos ediciones. 

(8) Dos novissimos, Quatro cantos^ com os argumentos de un amigo em cada 
canfo. Lisboa, 1623. 

(íi) A insulana. Anvers, 1636. O Phenix da Lusitania ou aclama<¡a>o do 
8. rei de Portugal D. Joao IV. Poema heroico. Rúan, 1649. 

(10) Bustachidos: poema sacro e tragicómico em que se contem a vida de sanc- 
to Eustachio mártir^ etc. Se duda quién sea el autor de este poema, que se pu- 
blicó anónimo. Costa e Silva lo atribuye al P. Francisco de Sousa, y el señor 
Varnhagen á Fr. Manuel de Sancta María. Inocencio da Silva no da gran cré- 
dito en esta parte á la opinión del autor del Ensaio biográfico. 

(11) Ulyssea ou Lisboa edificada: poema heroico. La edición que hemos 
visto es de 1827; pero hay además otras cuatro de 1636, 1642, 1745 y 1827, to- 
das de Lisboa. 

(12) A destruigao de Hespanha. Pestauragao summaria da mesma. Lis- 
boa, 1671. Inocencio da Silva ha señalado los plagios que se encuentran en este 
poema del Viriato trágico. 



26 LITERATURA PORTUGUESA. 

cellos da Cunha (1) , al cerco de Dio de Francisco Andrade (2) , á 
la Malaca conquistada de Francisco de Sa de Meneses (3) , al Ca- 
ramuru de Fr. José de Santa Rita Duráo (4), al Camdes de Al- 
meida Garrett, y á la Oonfederacdo dos Tamoyos de José Gon9alves 
Magalhaes (5) ; y no obstante se considera muy inferior su obra á 
todas estas que acabamos de enumerar. Fué el primer orador reli- 
gioso, el primer escritor satírico , el primer periodista y el primer 
poeta dramático de su época , y se le tiene por un rapsodista vul- 
gar y adocenado. Dicese, copiando una frase de nuestro D. Juan 
de Zabaleta, que escribir libros del modo que él los escribió, vale 
tanto como pasar tierra de una parte á otra. 

Si, á imitación de Faria y Sonsa, hubiese llenado cuatro volúme- 
nes en folio con un panegírico de Luis de Camóes, se le admirarla 
hoy como al más sabio de los literatos portugueses: lejos de esca- 
timarle las alabanzas, se le prodigarían elogios desmesurados é 
hiperbólicos, y cada discurso biográfico que los críticos le consa- 
grasen sería una apoteosis ; pero ha presentado de relieve y con 
apasionada exageración los lunares de las Lusiadas, y no hay 
para él más que denuestos y ultrajes y vituperios. Se aborrece en 
Portugal su recuerdo, como en Francia el de Jacobo Clemente. 

Hé ahí la causa de que no se haga justicia á sus dotes superio- 
res (6) , y hé ahí el motivo de no haberse publicado todavía una 

íl) Espelho do invisivel em que se expone a Deus^ um e trino no throno da 
eternidade etc. : poema sa,cro. Lisboa, 1714. 

(2) O primero cerco que os Turcos puzerao ha fortaleza de Din na^ partes 
dalndia^ defendida pollos portuguezes. Coimbra, 1589. 

(3) Malaca conquistada por o grande Affonso de A Ihurquerque, Poema he- 
roico, 1634. 

(4) Garamuru: poema épico do descobrimento do Brasil, Lisboa, 1781. 

(5) Nuestro amigo el Hmo. Sr. Antonio Feliciano de Castilho ha tenido la 
amabilidad de facilitarnos un ejemplar de este poema, elegante y lujosamen- 
te impreso en el Brasil. A confedera^cao dos Tamoyos, por Domingo José Gon- 
^alves de Magalhaes, Kiojaneiro, 1866. Es un poema esencialmente brasileño, 
no solamente por el autor, que se distin^cue entre los primeros poetas de aquel 
imperio, sino por el asunto y los personajes. El erudito bibliógrafo Inocencio 
da Silva ha publicado en la Revista contemporánea un curioso artículo sobre 
Domingo G. Magalhaes. 

(6) Entre los estudios que se han publicado sobre las obras de Macedo, 
cita Inocencio da Silva, en su notable Diccionario^ los siguientes : Catalogo 
alphabetico das obleas impresas de José A, de Macedo, etc., por A. M. de R. A. 
Lisboa, 1849. Bíngrafia do padre José Agostinho de Macedo, por Joaquim 



EL PADRE MACEUO. 27 

colección completa de sus numerosas obras, muchas de las cuales, 
por no estar impresas , van infelizmente desapareciendo, como el 
poema As horas da manM, la tragedia MaAomet II, y las dos co- 
medias Opaepor forca y O estalajadeiro. 

El mismo López de MendonQa, que estaba ordinariamente muy 
por encima de las preocupaciones vulgares , no tuvo el valor ne- 
cesario para ser imparcial ni siquiera benévolo con el padre 
Macedo. 

iiiQuién habla hoy de José Agustín de Macedo; del inmundo plagiario 
y detractor de Camoes; del atroz calumniador de sus colegas en los hur- 
rosl De ese hombre vacilante entre el salario vergonzoso del poder y la 
voz de la conciencia que lo llamaba al campo de las nuevas ideas*? ¡Cantó 
la religión, él, el hipócrita, el ateo moral: cantó la monarquía, él, el rap- 
sodista de las páginas de la enciclopedia , el sacrifícador de la masonería, 
el renegado de la libertad ! Observad; ese hombre escribió mucho , tuvo 
la ambición de la universalidad , intentó ser un Voltaire , en el orden de 

las ideas que habia escogido, y fué un histrión de sus contsmporáneos 

Poeta lírico, poeta heroi-cómico , poeta épico, poeta didáctico y no hay 
una oda, un poema, un libelo, un sermón que pueda pasar como modelo (X). 

Nosotros que hemos estudiado fríamente su carácter , sus hechos 
y su vida toda, y que hemos leido sin prevención sus obras lite- 
rarias, políticas, filosóficas y religiosas, nos encontramos en acti- 
tud de emitir un voto completamente desapasionado. No vamos á 
ser lisonjeros ni detractores: seremos justos. 

José Agustín de Macedo nació en Beja el 11 de Setiembre 
1761. Más bien por conveniencia mal calculada, que por impe- 
riosa vocación , se decidió á seguir la carrera sacerdotal , como 
otros muchos poetas contemporáneos: como Fr. Plácido de An- 



López Carreíra de Mello, seguido de um catalogo de todas as siias obras. 
Porto, 1854. — Vida de José Agostinho de Macedo e sua epocha, por A, Lopes 
deMendon^a. Se insertó en el tomo II délos "Anales de cienciasy letrasn. En 
una biografía de Castilhó se expresó así Latino Coelho : "Era José A. de 
"Macedo, a pesar de todos os seus defeitos, un vasto repositorio de erudigao. 
"Prosador negligente, plebeo, e desalinhado e frecuentes vezes escurril, mai: 
"insolente do que epigramático, e antes chocarreiro do que faceto, era com- 
iitudo mais castiqo e comedido nos seus poemas, n 

(1) Ensaios de critica e litteratura, -por Antonio Lopes de Mendonr , 
Lisboa, 1849. 



28 LITERATURA PORTUGUESA 

drade (1), Fr. Francisco Busse (2), Carvalho Moreira (3), Siiverio 
de Lima (4), Pereira de Sousa (5) , Sanctos de Pino (6), Nunes de 
Mello (7) y Joaquin de Foyos (8) . Asi que la edad se lo permitió, 
entró en el convento de Nuestra Señora de la Gracia de Lisboa, y 
alli hizo sus votos solemnes el dia 15 de Noviembre de 1778. Difí- 
cilmente hubiera podido elegir otra profesión que menos se aco- 
modase á su genio y á sus inclinaciones. Distaban tanto sus cos- 



(1) Fr. Plácido de Andrade Barroco, franciscano de la tercera Orden, 
nació en Lisboa en 5 de Octubre de 1750 y murió en 10 de Octubre de 1813. 
Fué elegido General de la Orden en 16 de Mayo de 1807. Escribió el Sacrifi- 
cio de Melchisedecky poema dramático em louvor do Sanctissimo Sacramento, 
Lisboa, 1799. — Sonetos no casamento do conde da Redinha, Lisboa, 1776. 

(2) Fr. Francisco Busse, franciscano de la Orden tercera, nació en Lisboa 
en 1756 y murió allí mismo en 1813. Escribió Rimas^ poesias liricas de um 
natural de Lisboa, 1789: son dos tomos. Églogas campestres, canto heroico a 
paz de Portugal con Uespanha e Franca, Lisboa, 1802. 

(3) Francisco Boque de Carvalho Moreira, presbítero y profesor de teolo- 
gía: nació en Trancos© en 1755 y murió en 1841. Se publicaron de él los 
siguientes libros: Braganceida, poema en doce cantos. Lisboa, 1816. — Patrio- 
tico onde em diversas composigdes se toca a espulsao dos francezes. Lisboa, 
1816. — Poesias varias. Lisboa, 1817. 

(4) Juan Siiverio de Lima, fraile franciscano, profesor de filosofía, socio 
de la Academia de Ciencias: nació en Lisboa en 5 de Agosto de 1751 y murió 
en 1829. Escribió Horas marianas em verso heroico, Lisboa, 1782. 

(5) Antonio Pereira de Sousa Caldas, presbítero: nació en Rio- Janeiro 
en 24 de Noviembre de 1762 y murió allí en 2 de Marzo de 1814. Es reputado 
como primer poeta lírico brasileño en el siglo actual. Escribió Obras poéticas 
do reverendo Antonio P. de Sousa Caldas. Paris, tomo 1, 1820: tomo II, 1821. 
Hay otra edición de Coimbra. 

(6) Antonio dos Sanctos Pino, presbítero: nació en una aldea llamada 
Revolaría, en Marzo de 1779 y murió en 8 de Marzo de 1849. Escribió un 
Cancioneiro patriótico ou o sistema das ideas liberaes examinado e refutado 
por um presbítero do bispado de Leiria, 1829. Le precede un juicio apologéti- 
co del padre Macedo. A Bedemp^ao, poema épico, por un eclesiástico do bis- 
pado de Leiria, Lisboa, 1842. 

(7) José Jacinto Nunes de Mello, canónigo de Evora: nació en Lisboa en 
1740 y murió en 1814. Publicó Collegao de varias poesias moraes. Lisboa, 
1823. Escribió además algunas odas. 

(8) Joaquin de Foyos, presbítero: nació en Peniche en 1773 y murió en 26 
de Diciembre de 1811. Escribió varias poesías sueltas y una Memoria sobre 
apoesia bucólica dos poetas portuguezes. Lisboa, 1792. — Octavas ao terremoto 
€ mais calamidades que padecen a cidade de Lisboa no i.® de Novembro de 
1755, Lisboa, 1766. — Hipólito de Eurípides, vertido de grego em portuguez. 
Lisboa, 1803. 



fiL PkDRE HACEDO. 29 

tumbres profanas de los estrechos deberes á cuyo cumplimiento se 
habia sometido, y con tal osadía y tan á menudo quebrantaba las 
reglas monásticas, que pasó los primeros doce años de su clausura 
sufriendo un continuo castigo , ya desterrado en diferentes con- 
ventos, ya preso en los calabozos de la Orden. Y no bastando estas 
duras y repetidas correcciones para domar su índole rebelde y 
poner freno á su vida disipada , hubo necesidad de aplicarle una 
pena extraordinaria, que es suficiente por sí sola para darnos á 
conocer la gravedad de sus faltas. En virtud de formal sentencia, 
confirmada por el definitorio , se procedió á su expulsión perpetua 
del claustro. El dia 18 de Febrero de 1792 se le despojó de su 
hábito con las humillantes y mortificadoras ceremonias, en tales 
casos usadas, y se le puso á la puerta del monasterio. 

Otro hombre de carácter menos resuelto y animoso hubiera des- 
fallecido al ver cortada para siempre su carrera de un modo tan 
denigrante ; pero el audaz Macedo , lejos de abatirse , adquirió 
nuevos brios con aquella afrenta, é hizo de su propia desgracia el 
cimiento de su reputación y la base de su porvenir. Apel¿ de la 
ejecutada sentencia á los tribunales y á la Santí(, Sede, y habiendo 
obtenido de ésta, dos años después, un breve de secularización 
para pasar al estado de presbítero , emprendió una lucha desespe- 
rada, titánica, sin protectores , sin amigos , sin crédito y sin otro 
auxilio que el de su capacidad , contra todo lo que podia entorpe- 
cer su marcha, ó presentar el menor obstáculo á sus pretensiones 
vanidosas y desmedidas. 

Entonces le vemos salir de la oscuridad, apoderarse de la im- 
prenta, subir á la tribuna periodística, escalar el pulpito, asaltar 
la escena é imponerse repentina y simultáneamente á su asombrado 
país, como filósofo, como crítico, como publicista, como orador re- 
ligioso, y como poeta lírico, épico y dramático. Sin hacer comen- 
tarios , que nos parecen inútiles , sobre su maravillosa trasforma- 
cion : sin paramos á medir la fuerza de ingenio que necesitó para 
comenzar su vida científica y literaria por donde tantos escritores 
laboriosos quisieran concluirla ; y sin detenernos á averiguar cuán- 
do y de qué manera adquirió el caudal inmenso de conocimientos 
que suponen tan variados ejercicios , vamos á considerarle separada 
y sucesivamente en cada uno de los ramos á que dedicó su alta y 
fecunda y clarísima inteligencia. 

Distinguióse al punto Macedo en la cátedra del Espíritu Santo por 



30 LITERATURA PORTUGUESA. 

SU erudición copiosa y extraordinaria : erudición que constituía, al 
mismo tiempo que su mérito principal, su mayor defecto, pues la 
empleaba siempre con abundancia pedantesca y empalagosa , pero 
que nadie ha poseido antes ni después de él en Portugal , como no 
haya sido el famoso é inverosimil Fr. Francisco de San Agustín de 
Macedo, de quien cuenta seriamente Freiré Carvalho que «tenia en 
»la memoria todas las obras de Cicerón, de Salustio, de Tito Livio, 
»de César, Quinto Curcio, Patérculo, Suetonio, Tácito, Virgilio, 
»Ovidio, Horacio, Cátulo, Tibulo, Propercio, Estacio, Silvio Itálico 
»y Claudiano : que sabia al pié de la letra las historias de todas 
»las naciones y todas las edades , las sucesiones de los imperios y 
»la historia eclesiástica ; y que no se hallaba cosa tan oscura é im- 
^penetrable en ningún escritor antiguo, griego ó hebreo, que pre- 
»guntado sobre el caso no respondiese prontamente (1).» 

Si alguno se ha semejado á ese tipo, real ó imaginario, ha sido 
José Agustin de Macedo, merced á la prodigiosa memoria con que 
le habia dotado la naturaleza, y que era tan feliz como se des- 
prendg del hecho singular que pasamos á referir. Debían predicarse 
en una misma iglesia y en día determinado dos sermones sobre 
temas distintos , uno durante la misa mayor y otro por la tarde; 
encomendóse el primero á Macedo , que descuidó hasta la última 
hora, según tenia por costumbre, la conveniente preparación, y el 
otro á cierto fraile tan pesado é impertinente como incapaz de im- 
provisar cuatro frases seguidas. Este último, que daba gran valor á 
la opinión de aquel , se le acercó en la sacristía precisamente cuan- 
do estaba meditando lo que habia de decir á los fieles, y cometió la 
imprudencia de obligarle á oíi en tan apurados momentos su me- 
ditada oración, toda entera, para que se la corrigiese y enmendase 
en lo que le pareciese digno de corrección y enmienda. Macedo es- 
cuchó en silencio y con atención escrupulosa al inoportuno consul- 
tor; y en vez de darle el consejo pedido, manifestándole lo que ha- 
bia de quitar ó añadir, le volvió la espalda calladamente, entró en 
la iglesia, subió con pausa las gradas del pulpito, y después de 
persignarse y hacer las debidas genuflexiones, repitió literalmente, 
sin omitir ni variar una silaba, el discurso que por primera y últi- 
ma vez le acababa de recitar su buen cofrade. Tal era la memoria 
de Fr. José Agustin. 

(1) Primeiro ensaio da historia da Htteratara> portuguem^ por ff)*eim de 
CarvaUío^ pág. 165. 



EL PADRE !tfACEDO. 31 

No le faltaban rivales en los templos portugueses. Gozaban por 
aquel tiempo merecida fama como predicadores , Fr. José de Santa 
Rita Durao (1), Francisco de Paula Figueiredo (2), y Fr. Alejan- 
dro del Espíritu Santo (3) ; pero no tan sólo consiguió sobreponerse 
á ellos, sino que oscureció la gloria que habian alcanzado en el si- 
glo XVII Fr. Jerónimo Vahia, Fr. Ensebio Mattos y Andrés Nu- 
nes da Silva. Desde que subió por primera vez al pulpito se le con- 
sideró como único imitador .del ilustre padre Vieira. Puede decirse 
de él que fué en la tribuna sagrada lo que llegó á ser más tarde 
José Esteban en la tribuna parlamentaria : el más grande orador de 
su época. Lo que prueba mejor que nada el encanto y la magia de 
su palabra es que . á pesar del descrédito que sobre él pesaba por 
sus malos antecedentes monásticos , por el desenfreno de^ sus cos- 
tumbres y por sus libelos escandalosos , vivió durante muchos años 
exclusivamente del producto de sus sermones , y alcanzó la hon- 
ra , muy codiciada entonces , de contarse entre los predicadores 
de S. M. (4). 

En sus oraciones hay espontaneidad, viveza, energía y elevación 
de estilo. No conmueven pero instruyen: no edifican pero ensenan. 
Nos abstendremos , sin embargo , de recomendarlas como modelos 
de elocuencia. Incorrectas por ser improvisadas , y menos evangé- 
licas que políticas , porque la política comenzaba á invadirlo todo, 
descubren más al hombre estudioso que al pastor de almas , y más 
al sabio que al moralista. Pero lo que principalmente se advierte 



(1) Durante la segunda mitad del siglo XVllI brilló en Lisboa como ora- 
dor religioso el poeta Fr. José de Santa Kita Durao. De él fué secretario par- 
ticular el padre Macedo en los dias de su destierro y á tiempo en que aquel 
desempeñaba una cátedra de teología en Coimbra y escribía su poema (7a- 
ramuru, 

(2) Francisco de Paula Figueiredo, presbítero: nació en Aveiro en 9 de No- 
viembre de 1768, y murió en el hospital de los clérigos de Lisboa en 23 de Se- 
tiembre de 1803. Fué uno de los predicadores más notables de su tiempo. Dejó 
dos tomos de sermones y la Santarenada, poema Jieroi-comico^ Coimbra, 1792. 

(3) Sermoes do padre mestre A lexandre do Espíritu Santo Falhares, copia^ 
dos de mami8C7*itosor{gina£s e dados a Ivz por José Louren^o Tahares da Paixao 
e Sottsa, hacharel formado em cañones e prior da villa de Per eirá. Tomo I. Lis- 
boa, 1856. Tomo II, Coimbra, 1856. Nació en Arcos de Valdeven en 1749, y 
murió en 2 de Junio de 1811. Fué fraile franciscano. 

(4) Era tan mala su reputación, que cierto cura se negó á permitir "que 
(«hombre tan escandaloso predicase en su templo, i» Ensaio dosmelhores poetas 
p(yrtuguezes^ por Gosta e Silva^ tomo IX, pág. 111. 



32 LITERATURA PORTUGUESA. 

en ellas es el deseo inmoderado que aquejaba á Macedo de ostentar 
y lucir su erudición. No se cuidaba tanto de que sus oyentes peca- 
dores se corrigieran como de que le admirasen, ni de guiarlos y di- 
rigirlos por el buen camino como de ganar sus aplausos. A seme- 
janza de Mousinho de Quebedo en su Alonso africano, no se con- 
tentaba con referir lo que convenia, sino todo lo que sabia. A cada 
una de sus pláticas , que es un centón histórico y bíblico , puede 
aplicarse lo que, según Plutarco , decia* Focion á los Atenienses de 
los hinchados discursos de Leóstenes : se asemejan á los cipreses, 
que siendo muy elevados no dan sombra. Oigámosle en el sermón 
dedicado á la memoria de D. Juan VI, que pronunció en la iglesia 
del Corazón de Jesús. No puede condensarse en más breves frases 
la historia de Portugal. 

«Los Sarracenos , que , después de extinguida la dominación goda , en 
el espacio de más de trescientos años habian poseido y conquistado á Por- 
tugal, dispersos, ahuyentados, vencidos de batalla en batalla y de vic- 
toria en victoria , desde las márgenes del Duero hasta las campiñas de 
TJríque , con vivos y furiosos asaltos tomadas sus plazas , entrados sus 
castillos , hasta que cinco potentados vencidos oyeron , en medio de su 
misma derrota, las voces de aquella aclamación que constituyó en el trono 
portugués al primero de sus Monarcas : los mismos Sarracenos , segunda 
vez vencidos y dispersos desde las márgenes del Tajo hasta las riberas 
del Guadalquivir: Portugal, ya todo portugués, desde la barra de Ca* 
miña hasta el cabo de San Vicente , sin la presencia de un Sarraceno 
armado : los reinos de León sin feudo y de A ragon sin dependencia, bus- 
cando su ahanza y participando de su gloria : creciendo su población, cer- 
cándose de murallas sus grandes ciudades , villas y fortalezas : dilatándose 
prodigiosamente su agricultura , apareciendo la luz de las ciencias y de 
las artes , concediéndose y publicándose prudentísimas leyes , sustentán- 
dose su independencia , fundándose su trono sobre trofeos de la más in-> 
signe victoria ; ahí tenéis el cuadro que á la contemplación del mundo 
ofrece Portugal en el primer período de su existencia política , desde la 
batalla de ürique hasta la sangrienta lid de Aljubarrota.» 

« Si desde este punto me voy extendiendo por los siglos que siguen, 
cuanto más voy avanzando mayores prodigios se me presentan. Comienza 
á rodearse , á romperse el intacto Océano , y veo ya tremolar el estandarte 
portugués en las altas torres y murallas ahlcanas , entrando por las puer- 
tas de Ceuta las armas y los guerreros de Europa, que después de los Sci^ 
piones , de los Marios y de los feroces Gensericos y vandálicas legiones, 
nunca alU habian aparecido. Mientras por el Atlántico se van descubriendo 
islas desconocidas , y por el lado occidental de África naciones bárbaras y 



BL PADBK MACEDO. 33 

extrañas, veo entrar victoriosamente los Portugueses por los arrasados mu- 
ros de Tánger, de Arcilla, de Safín j de Mazagan, hasta dar con los cuen- 
tos de sus lanzas en las puertas de Tetuanj de Marruecos. Veo á Portugal' 
no contento con enseñorearse de una tan grande parte de la Maurita- 
nia tangitana , ir rompiendo más j más el nunca de antes navegado Océa- 
no, j juntando í su corona, cuanto está probado desdé las bocas del Sene- 
gal hasta Angra , ó bahía de Santa Elena, agregando por conquista á sus 
títulos el señorío de Guinea j el vasto reino de Angola ; j como si juzgase 
estrechos los límites de tan vasto Imperio, ir, después de tantas j tan ar- 
riesgadas tentativas, á doblar el formidable j tormentoso cabo, que por el 
lado austral limita el África, levantando trofeos de gloría j de valor por 
aquellas abrasadas costas j ardientes regiones de la Etiopia oriental, hasta 
que finalmente pudo tocar por el Océano aquella vasta j poderosa y opu- 
lentísima Asia , de la que podemos decir que fué primero conquistada que 
vista, porque solamente con el terror del nombre portugués, j sin ver aun 
brillar sus espadas, se hicieron tributarios del reino lusitano tantos so- 
lios j tantas monarquías, etc. 

En la iglesia de Nuestra Señora de la Gracia improvisó otro ser- 
món el 27 de Noviembre de 1823, en acción de gracias al Ser Su- 
premo por el restablecimiento del gobierno absoluto. \ Con qué vi- 
vos colores y al mismo tiempo con qué rebuscada erudición pinta 
la sangrienta historia de los desastres y las calamidades de la 
guerra ! 

a La guerra : este es el mayor azote del mundo moral. Fijémonos en la 
época de la declinación de la República romana. Mario extermina en una 
batalla 200.000 Cimbrios. Mitrídates hace degollar de una sola vez 80.000 
Romanos. Sila degüella 90.000 hombres en otra batalla dada en la Beocia. 
Contemplad ahora la guerra civil y sus proscripciones. César hace morir 
un millón de hombres en sus campañas ; y Alejandro habia ganado 
antes de él esta funesta honra. Augusto cerró por un instante el templo 
de Jano; pero luego lo hizo abrir por siglos, estableciendo el desgraciado 
Imperio electivo. En el Imperio del que se llama óptimo y virtuoso Tito 
mueren un millón de hombres entre las ruinas de Jerusalen. La des- 
trucción de la especie humana, hecha por las armas de Roma, es verdade- 
ramente espantosa. En el bajo Imperio aún se descubren más horrores y 
mayores estragos déla guerra. Licinio mata 20.000 hombres en Cibalis, 
34.000 en Andrinópolis y lOO.OOOen Chrisápolis. Las naciones del Norte 
marchan: los Francos, los Hunos, los Godos, los Lombardos, los Vándalos 
atacan el Imperio y lo despedazan ; y A tila pone la Europa á fuego y san- 
gre: le matan más de 200.000 hombres junto á Chalons, y los Godos en 
la siguiente campaña le causan una pérdida mayor. En menos de un siglo 



34 LITERATÜBA. PORTÜGÜBgA. 

Roma fué entrada j destruida tres veces. Los Godos se enseñorean de 
Milán, 7 en esta ciudad matan 300.000 habitantes. Mahoma aparece j el 
alfange j el koran corren las dos terceras partes del globo. Los Sarracenos 
pasan desde el Eufrates al Guadalquivir, j arrasan hasta los cimientos de 
la inmensa ciudad de Siracusa. En las planicies de Tours, Cario Magno, 
en medio de 200.000 cadáveres junta á su nombre el epíteto de Terrible, 
por el que aun hoj es conocido. Yed las cruzadas : la Europa toda se pre- 
cipita en el Asia: son incalculables las victimas que perecieron. Gengis- 
kan j sus soldados despueblan el globo desde China hasta Berbería. Na- 
poleón sumerge la Europa en sangre....» 

Gomo crítico no ha imitado ni podido imitar á nadie el P. Ma- 
cedo, porque no ha existido nunca un carácter semejante al suyo. 
Se refiere de Alexino que era enemigo de todos sus contemporáneos 
esclarecidos, por ejemplo, de Aristóteles, de Zenon y de Ephoro; 
pero la historia no cuenta que haya afrentado nunca á los sabios 
que le precedieron. Lejos de guardar Macedo esas contemplacio- 
nes, maltrató á los muertos con el mismo desen&do y con igual 
encono que á los vivos. El Motim litterario es un modelo en su 
género ; es un verdadero motin contra todas las reputaciones cien- 
tíficas antiguas y modernas ; es el Tizón de la aristocracia del 
talento ; parece escrito para derribar de su pedestal de gloria á los 
filósofos, á los poetas, á los naturalistas , á los grandes ingenios, 
sin excepción, de todos los siglos y de todos los pueblos. Su lec- 
tura nos recuerda al jesuíta Hardouin, quien pretendió probar que 
las obras clásicas de Grecia y Roma eran aprócrifas , comenzando 
por sostener que la Eneida había sido compuesta por un benedic- 
tino del siglo XIIL 

Si diésemos crédito á las atrevidas aseveraciones del Motim lit- 
terario, tendríamos que arrojar del Parnaso á los vates reputados 
inmortales , y sepultar en el olvido los nombres de aquellos pre- 
claros talentos que hasta hoy han merecido el respeto y la admi- 
ración del orbe. Leibnitz ha plagiado á San Agustín; Descartes á 
Platón y áHeráclito, y Maleblanche á Demócrito. Lock es un 
sátrapa, un negociante ebrio, un filósofo de los sentidos; Galileo 
y Newton tomaron de Aristóteles sus supuestos descubrimientos. 
El sistema de Copérnico fué presentado con suma claridad por 
Aristarco de Sámos trescientos años antes de la era vulgar. Nada 
hay que deba admirarnos desde Homero hasta Voltaire. La lUada 
y la Odisea no valen los loores que la rutina y la ignorancia les 



EL PADEB MACEDO. 35 

han tributado : una acción ahogada en un aluvión de episodios y 
de digresiones; bajezas, trivialidades; comparaciones pesadas sin 
nobleza y sin hermosura : hé ahí en resumen las obras de Homero, 
de ese remedio portentoso contra los insomnios. ¿Qué son Garci- 
laso y Solis? Dos grandes mentirosos. ¿Qué es Lope de Vega? El 
más estérilmente fértil de los poetas. ¿Qué es Rousseau? El genio 
más sombrío, más furioso y más atrabiliario que ha existido en el 
mundo; el más dañoso y pestilencial entre todos los filósofos mo- 
dernos. Y ¿qué es, finalmente, Voltaire? Un hombre de mucha pe- 
reza ó de poca originalidad ; cabeza leve que nunca escogió asunto 
nuevo. La Enriada no tiene buenos versos, ni estilo levantado, ni 
riqueza de colorido ; es un pedazo de historia puesta en verso, como 
dice Rigoley de Jovigni. Sin alterar el sentido ni la construcción, 
y sin debilitar su interés , hay cantos que se pueden leer en orden 
inverso, comenzando por el último renglón y acabando por el pri- 
mero, como indica Clement. Es una galería de cuadros monótonos, 
cargados de antítesis. El Ensayo sobre las costumbres desordena 
las épocas, trunca y mutila los acontecimientos, lo embrolla todo. 
Las novelas 2adiff y Memnon son copias de mejores originales. 

Se nos figura que basta y sobra con lo expuesto para apreciar el 
criterio extraño y anárquico del Motim. Lo que no se comprende 
fácilmente es cómo se ha ocultado á la perspicacia de aquel abso- 
lutista tan fogoso y acérrimo , que , rebelándose contra toda autori- 
dad literaria y científica, sentaba un precedente déla emancipación 
asaz peligroso, y ofrecía un estímulo tentador á los pueblos para 
que hiciesen aplicaciones de su mismo procedimiento en el orden 
político. 

No aparece menos estravagante como filósofo. Su único sistema 
es la paradoja. En sus Cartas filosóficas á Ático sostiene , entre 
otras análogas, las siguientes proposiciones: «El hombre consti- 
»tuido en el estado de la menos posible reflexión está más próximo 
»de la tranquilidad del ánimo , y por ello más próximo también de 
»la felicidad natural. — La mayor ciencia de la vida está entre los 
»pocos versos del Éxodo ^ de la Sahidiiria y del Eclesiástico] y 
»todos estos divinos principios son contrarios al mucho saber, y 
»por consecuencia al mucho reflexionar.» 

Para conocer el mérito satírico de Fr. José Agustín no basta te- 
ner á la vista una sola de sus producciones jocosas y burlescas; 
hay necesidad de leerlas todas. Cuando se inspiraba en sí mismo. 



36 LITERATURA PORTVGUBSA. 

SU sátira era ingeniosa y delicada como la de Nicolás Tolentino y 
Antonio Diniz: á este género pertenecen el Desapprovador ^ las 
Pateadas y la Carta A Manuel Mendes de Fogaga ; pero cuando 
se sentia herido ó mortificado por los epigramas de sus adversa- 
rios, entonces la pasión le cegaba; su estilo era bajo, sus chistes 
groseros y su lenguaje insolente , y á veces torpe y obsceno, como 
en la parodia de cierto elogio compuesto por el poeta Antonio Ja- 
vier para el beneficio de la actriz Mariana Torres, y en el inmoral 
opúsculo Assim o querem assim o tenAam, 

Quisiéramos trascribir como muestra algunos versos de esa pa- 
rodia ; pero nos lo impiden la decencia y el respeto á nuestros lec- 
tores. En la Satyrapeh executor da alta Justina no hay alusiones 
embozadas, no hay frases ni palabras de doble y equivoco sentido; 
no hay más que injurias personales, dicterios desvergonzados y 
ultrajes del peor género posible (1) 

En los artículos del I>esappravador ha ridiculizado con ligereza 
festiva y sal ática los vicios , los abusos y las flaquezas de sus con- 
temporáneos. Ninguna obra mejor que esa para estudiar los usos 
y costumbres de aquel tiempo. Y por cierto que no harian mal en 
consultarla, de vez en cuando, esos panegiristas sistemáticos de lo 
pasado, esos censores rígidos que acusan de desmoralizadora á la 
civilización moderna , y que consideran , porque así conviene á sus 
miras políticas, como cosas inseparables la libertad y la licencia. A 
propósito, por ejemplo, de los trajes del bello sexo, dice el P. Macedo: 

Bien sé que las mujeres se visten de punta en blanco con 20 reales, por- 
que cubren tan escasamente su cuerpo gentil, que con poca tela les basta; 
pero lo que se ahorra en la bolsa se pierde en la honra (2).... ¿No podrá 
áecírelDesapproiador á muchas mujeres que se vistan ántesde salir de su 
casa, puesto que no todos los que andamos por esas calles y paseamos 



(1) Los versos que, después de un examen prolijo, hemos encontrado en 
esa composición más mesurados y menos ofensivos al buen gusto, son estos: 

Se falha á presen^ nao faUía a lembran^a 
do beata Bernardo que em Londres , a pan^ 
tal vez fofise encher, no Tejo vasia, 
que o bruto por letras de f orne morria ; 
' procede de avó que foL... porca : 
de avó que no Porto morrera na f orea : 
e o pay por oífício de pros e preoalsos 
morreo na Cartagem por doois signaos falsos. 

(2) DeMapprmcfdor^ Qúm. 22. 



BL PADRB MACBDO. 37 

portel Rocío somos piiit3res para estudiar lo desnudo^ j que dejen eso 
para las escuelas de Roma j para el museo de las artes de París? (1)» 

Verdad es que la moda de los corpinos escotados y de las sayas 
cortas tiene más antigua fecha. Un escritor portugués del si- 
glo XVII nos ha dejado sobre esto muy curiosos datos. 

«La que tiene buenas manos , está siempre dando manotadas ; la que 
tiene buen pelo j cuello^ echa á volar las tocas y finge que se le cae el 
manto; la que buen pecho, como si fuera ave en mano de regatona, se 
despluma en aquella parte para facilitar y encarecer la venta. Dama ro- 
mana hubo ya que por creer tenía bien formado lo que va de rodillas aba- 
jo, dio en usar vestido que no pasaba de ellas. Agora en España se usa 
esto de modo que por abajo se ve lo que va de rodillas arriba, y por arriba 
lo que va del cuello á las rodillas (2).» 

Respecto al color de los vestidos añade el mismo literato : 

«Fué muy preciado generalmente este color (el carmesí); y como él es 
el de la vergüenza , le estimaban m.¿s en tiempo en que la había: agora 
parece que hasta en los vestidos es embarazosa (3).» 

Finalmente , y cerrando esta digresión , que seria interminable 
si nos acomodase prolongarla, véase como se expresaba el austero 
y ascético D. Juan de Zabaleta en un libro místico dado á la estam- 
pa con las indispensables licencias. 

aCierto que las mujeres que se visten al uso, se visten de manera que 
estoy por decir que anduvieran más honestas desnudas. Los jubones se 
escotan de suerte que traen los hombros fuera de los jubones. Mucho debe 
de pesarles la honestidad, pues no la pueden traer al hombro. De los pe- 
chos les ven los hombres la parte que basta para no tener quietud en el 
pecho : de sus espaldas la parte que sobra para que dé la virtud de espal- 
das. A las mujeres que se visten al uso presente no les falta para andar 
desnudas del medio cuerpo arriba sino quitarse aquella pequeña parte de 
vestidura que les tapa el estómago. De los pechos se ve lo que hay en ellos 
más bien formado : de las espaldas descubre lo que no afean las costillas: 
de los brazos los hombros están patentes : lo restante en unas mangas 
abiertas en forma de barco , y en una camisa que se trasluce (4) . » 



(1) DesapprovadoVy núm. 23. 

(2) Ludadas de Luis de CaTiioes , principe de los poetas de España. A I 
Rey N, S, Felipe IV el Grande^ comentadas por Manuel de Faria y Sovsa, 
Madrid, 1639. Tomo III y IV, pág. 190. Este libro se publicó con las corres- 
pondientes licencias. 

(3) Lusiadas comentadas^ tomo I, pág. 530. 

(4) El dia de fiesta por la mañana en Madrid y sucesos que en U pasan. Su 
autor ^ D, Juan de Zahcdeta. 7.* impresión^ según laprimera, Madrid 1764, p, 27. 



38 LITERATUBA PORTUGUBSA. 

En las Pateadas pone Macedo al descubierto, con agudeza y do- 
naire , las intrigas y cabalas de los cómicos, las supercherías de los 
autores dramáticos, y hasta los caprichos y mudanzas del inexperto 
y no muy sufrido público, que en aquella época concurría ¿ los co- 
liseos de Lisboa. Es uno de los pocos documentos que debe hojear 
el que se proponga reseñar la historia, breve, y sin embargo no es- 
crita todavía, del teatro portugués. «La pateada es un movimiento 
espontáneo de pies, bastones, cachiporras, tablas y silbatos, hecho 
en la platea por los señores espectadores , de que resulta una aso- 
nada, gritería, alboroto y confusa algarabía en las barbas de los 
cómicos, para hacerles entender con la mayor civilidad que lo que 
están representando ó acaban de representar es una insigne tonte- 
ría, una manifiesta poca vergüenza ó un solemne despropósito.» 

Sus poesías líricas coleccionadas en un volumen, bajo el títulode 
lira anacreóntica, están todas dedicadas á Marcia, detrás de cuyo 
nombre pastoril leían los murmuradores de la corte el de cierta 
dama muy conocida del público lisbonense , y mucho más de Ma- 
cedo. Revelan menos inspiración que ingenio y menos sentimiento 
que arte. Descubren además claras reminiscencias de los versos de 
Melendez Valdés. Y como cada una de esas composiciones encierra 
siempre un elogio á la señora de sus pensamientos , hay en ellas 
cierta monotonía. No obstante, están escritas con facilidad y com- 
piten con las mejores que en ese género posee Portugal. 

A VINGANgA. 

De urna guardada colmea 
amor algum mel roubou 
e por vingar-se urna abelha 
na linda máo Ihe picou. 

Amor támbem quiz vingar-se 
daquella pungente dor; 
e quanto foram terribeis 
sempre as vingan9as d'amor ! 

O mel que tinha roubado 
— ¿quem tal podía esperar? - 
nos róseos labios de Marcia , 
foi logo depositar. 

Mimosos labios de Marcia, 
- amor vingativo diz — 
em vos guardai para sempre 
o amavel roubo que eu fiz. 



EL PADBE MACBDO. 39 

Em VOS preciosos labios, 
o mesmo efeito ha de ter : 
quem se atrever a tocar-vos 
a mesma pena ha de haver. 

S'Elmiro (1) quizer beijar-vos 
leve co mel o farpao : 
nos lavios leve a dogura 
e o golpe no coragao. 

O KETRATO D'AMOK. 

Deiza as vulgares ideas 
hábil e douto pintor : 
debes seguir outra marcha 
se queres pintar amor. 

Passa severo esa esponja 
no quadro que tens trazado ; 
nao pintes arcos, nem setas 
nao pintes f acho inflamado. 

Tira dos hombros as azas, 
dos olhos tira-lhe a venda 
nao pintes férreas cadeas 
e o quadro tao bello emenda. 

Nem elle tem esse rosto, 
d'um frágil, temo menino 
nem tem amor eses rasgos 
sobre seu rosto divino. 

Se desse numen celeste 
queres a idea melhor, 
retrata a divina Marcia 
entao pintaras amor. 

Entre las muchas odas que dio á luz, sobresalen las que dedicó 
á Pompeyo^ k las Ventajas de la pobreza y déla vida ignorada^ y 
kBelisario, No pudiendo trascribirlas por su extensión, nos limi- 
tamos á consignar que en ellas rivaliza su autor con Filinto en la 
pureza de la frase , y con el mismo Bocage , sino en la fluidez y 
sonoridad de la rima , por lo menos en la novedad de los conceptos 
y en la valentía de las imágenes. 

Dejó varios peemos épicos, cada uno de los cuales bastaria, á 
pesar de sus grandes defectos, para legitimar su gloria literaria; 
sin embargo, no ha sido detenida y concienzudamente analizados 
por ningún critico nacional ni extranjero. En la Viagem extática^ 
donde figuran los primeros sabios del mundo desde los siglos más 

(1) Elmiro es el nombre poético que habia adoptado Macedo como socio 
de la Academia de Bellas Letras, titulada la Nueva Arcadia, 



40 LITERATUBA PORTüGüEÍSA. 

remotos hasta nuestros días, hay pinceladas de mano maestra. Sus 
juicios, con frecuencia aventurados, porque Macedo estuvo cons- 
tantemente poseido de la monomanía de singularizarse , presentan 
en relieve la extensión y la profundidad de sus conocimientos. El 
estilo es sentencioso, noble y dignb de tan alto asunto, y la versi- 
ficación fácil y melodiosa. 

La Meditación es una obra más filosófica y trascendental, y de un 
mérito tan evidente , que el Vizconde de Almeida Garrett, á pesar 
de haber tratado siempre como enemigo á Macedo, no pudo dis- 
pensarse de elogiarla (1). Más bien que un poema es una diserta- 
ción en que el autor, contemplando las maravillas de la naturaleza 
y los prodigios del entendimiento humano, discurre y reflexiona 
sobre la pequenez de su propio ser, sobre la grandeza de los fenó- 
menos siderales , sobre los insondables misterios de lo eterno y de 
lo infinito, y sobre la majestuosa omnipotencia de la causa inmor- 
tal que todo lo ha creado. 

Quem sou eu? donde estouí de quem procedo í 

eis o brado que esciito , a voz que sea 

dentro em miliha ahna extática, si hnmerso 

na sombra augusta que me involve é fecha 

o veo altivo soltó á f antasia , 

o em estro divinal recorto o est)a9o 

da indefinita habita^ao dos seres, 

buscando ancioso ó artífice súpreíiió, 

que em suas producqóes se deixa impl^eso , 

sempre escondido e descovétto setíitíré ; 

se a musa emprego tem , se o savio estudo 

Natureza, es so tu, so tu Jehóva. 



Da poesía os ímpetus divinos 
em Déos principio tem , e em Déos emprego : 
he digno o dom d'hum Déos , das obras suas ; 
medito a natureza e um Déos eu canto. 

(1) "No puedo dejar de pedir la venia para mencionar, como un poema que 
hace suma honra á la nación portuguesa, la Meditación, del Sr. J. A. de Ma- 
cedo, que ha sido censurada por quien no era capaz de entenderla. No sé si 
tiene defectos : es obra humana, y de cierto no le faltarán : pero sublimidades, 
copia de doctrina, frase portuguesa y grandes ideas, sólo se las negará la cegue- 
ra ó la pasión. II Garrett, Bosquejo sobre a historia da lingua e da poesía por- 
tugueza, Garrett había maltratado en otras ocasiones á Macedo y había sido 
maltratado por él. Véanse las Cartas deJ.A, de M. aseu amigo J.J,P, L. 
Lisboa, 1827. En una de esas cartas censura Macedo severisímamente un libro 
de Garrett titulado O dia 24 de Agosto^ pelo cidadao J, B, S, L, A, Garrett 



EL PADRE MACBDO. 41 

Pero el libro predilecto de Mácedó es el Oriente. Con él pensó 
conquistar una fama imjiéíéóédéjpa, y á él debe cabalmente su des- 
crédito en Portugal. Entendió que su patria no tenia un poema 
digno de ella : creyó que él poseia el numen y el ingenio necesa- 
rios para llenar ese vacio, y compuso el Oriente, Y como los Por- 
tugueses, entonces lo mismo que ahora, no admitían nada superior 
á Cam5es , empezó por combatir esa que él juzgaba ridicula pre- 
ocupación, haciendo notar el espíritu rutinario, la falta de origina- 
lidad y la carencia de buen gusto del venerado vate. Antes de eri- 
girse un templo á sí misnlo, le era indispensable derribaí* por el 
suelo al índolo que consideraba único rival suyo ; y así lo hizo, en 
efecto, ó, por lo menos, así lo intentó. Y estaba tan lejos de temer 
la competencia con el príncipe de los poetas lusitanos, que tomó por 
tema de su obra el conocido tema de las Lusiadas, 

O magnánimo héroe que no Océano 
primeiro a estrada abriu do ignoto Oriente, 
fazendo ouvir o nome soberano 
de Deus a estranho clima e estranha gente 3 
acrescentando ao sceptro lusitano 
um vasto imperio n'Asia florescente : 
farei se me for dado em novre verso 
n'esta empresa, inmortal, pelo universo. 

No ocultaba nunca la alta idea (jue tenia de sü merecimiento. 
El encomiarse , parecíale justicia y no inmodestia. Por eso, en la 
dedicatoria 'del Oriente á la nación portuguesa, le vemos quemar 
incienso en sus propias aras : 

« Ilustre nación , me atrevo á consagrarte Ib que iál vez mantenga en la 
posteridad tu gloria, tu representación , tu noml)re: un poema épico, etc. 
No me atrevería , ¡ oh gran nación ! á hablarte de esta manera sin cono- 
certe y conocerme. Tú mereces lo que es grande , porque lo sabes apre- 
ciar: yo me resolví á componer, porque la conciencia de las propias fuerzas 
me decia que podía satisfacer el deseo, que siempre me animó, de engran- 
decer tu nombre y de unir un eco más á los gritos inmortales de tu fama. » 

Al fin de un dir curso preliminar que anda unido al mismo poe- 
ma, estampó esta frase arrogante. «Paréceme que es esta epopeya 
la menos defectuosa posible. » 

La novena octava real del priíner canto dice así 

E se outra lyra inmortaliza o Gama 
em mim seüs dons a natureza apura; 



42 LITERATURA PORTUGUESA. 

de seu sacrario liberal derrama 

luz que almo estudo me tomón mais pura: 

filosofía no men peito a cliamma 

despende que afujenta a sombra escura: 

do vil respeito os ídolos derruba, 

tira mais alto som de épica tuba. 

Y la estrofa siguiente contiene estos versos apologéticos en que 
el prurito de alabarse toca ya los limites de la necedad ó del de-« 
lirio. 

Veja o Tejo urna vez qual o Tamisa 
cisne que espatos nao trilhados pisa. 

Es, pues, el Oriente la expresión más viva de la vanidad de 
Macedo, si bien esto se descubre claramente en todas sus produc- 
ciones. En la Meditación j por ejemplo, se permitió dirigir á la 
posteridad este pretencioso apostrofe : 

« 

Posteridade, es tu quem sobre a campa 
que ha de fecharme um día as cinzas triste, 
o sello me has de por da gloria e honra, 
o gume has de embotar da Ynveja e odio 
que eu tranquillo filosofo desprezo. 
Tu sempre inmortal, tu sempre justa 
darás valor ao porfiado estudo 
« que a sombra deste seculo nao preza. 
Eu te saudo ja : se quaes nos días 
do décimo Leáo savios surgirem 
que as musas dem valor, que o douto escrito 
que outro tipo nao viu mas que averdade, 
nem mais modelo quiz que a natureza 
dentre as sombras e po desentranharem, 
o nome acclamaram do homem que soube 
as musas dar emprego á patria gloria. 

No mostró más orgullo Luis de CamOes cuan,do terminó su poe- 
ma comparándose con Homero. 

A minha ja estimada e leda musa 
fico que em todo o mundo de vos cante 
de sorte que Alexandre em vos se veja 
sem á dita de Achiles ter inveja. 

Ofreciendo Macedo su libro las Pateadas á Miguel de Cervantes 
Saavedra, le habla de igual á igual : « Te dedico este ensayo, tal 
vez no inferior á los prodigios de tu ingenio. » 

No obtante , si no falta motivo para acusar de fatuidad á Fray 



EL PADRB M ACEDO. 43 

José Agustín , hay todavía otros literatos portugueses que le exce- 
den en presunción. Tenemos sobre la mesa una poesía de Gómez 
de Amorin, la Mujer de mármol^ que justifica con exceso nuestro 
aserto : 

Sou rey ! sou deus ! a poesía 
brota do meu cora9ao 
en torrentes de harmonia 
ñas horas de inspira^áo ! 
O poeta e um rey, iim deus, 
tem de um deus toda a grandeza 
quando á sua mente acceza 
desde uma chamma dos ceos ! (1) 

El distinguido folletinista López de Mendoza arrojó con inusita- 
da franqueza la máscara de la modestia. «Las protestas de la mo- 
»destia las tengo hace mucho tiempo por documentos de hipocre- 
»sía. Yo no me haría escritor sino creyese como Andrés Chenier 
»en el J'ai quelque chose la>^ (2). 

El argumento de Orie7ite está expuesto con ingenio y los ca- 
racteres están bien delineados. Su estilo es generalmente épico, y 
su versificación correcta y vigorosa. Si no puede ponerse en paran 
gon con las Lusiadas, tampoco merecía ser saludado con esta chis- 
tosa décima de Cardoso. 

Au parnaso que suvir 
novo rival de Camóes ; 
e das loucas perten9oes 
as musas se poem a rir. 
ApoUo, sem se aflixir 
d'estaarte diz ao cazmurro: 
tipode entrar que nao o empurro: 
iiuao me vem causar abalo : 
"ja ca sustento um caballo , 
"sustentarei mais um burro (3)." 

Menos vale Macedo como escritor dramático que como poeta épi- 

(1) Versos de Francisco Gómez de Amorin, Dos volúmenes. Lisboa, 1865. 
Es cierto que el autor desaprueba en una nota los versos que arriba copiamos, 
pero no por eso deja de reproducirlos en la segunda edición de sus obras. 

(2) Memorias de literatura contemporánea. 

(3) José Francisco Cardoso, nació, según se cree , en Babia en 1761 : fué 
profesor de lengua latina. Escribió Joanni Augustissimo, Fiissimo^ de relms á 
lusitanis ad Tripolim viriliter gestis Carmen, Ulisipone, 1800. Este libro fué 
traducido por Bocage, asi como una epístola del mismo autor al Ministrp d^ 
Negocios ultramarinos, D. Eodrigo de Sousa Coutinbo, 



44 LITERATURA POBTÜGÜBSA. 

co ; pero algo vale si se atiende al estado lastimoso en que á prin- 
cipios del siglo se encontraba la escena lusitana. Sosteníase ésta 
casi exclusivamente con producciones francesas , italianas y espa- 
ñolas, no siempre bien traducidas. Del teatro antiguo no se conser- 
vaba nada que pudiera representarse , pues los autos de Gil Vi- 
cente se avenían ya muy mal con los adelantos de la época. Y si de 
tarde en tarde aparecia alguna farsa nueva y original , era tan es- 
casa de interés, que no llegaba á fijar la atención del público dos 
noches consecutivas. Se ha de juzgar, pues, á Macedo, no tanto 
con arreglo á los preceptos del arte , como con relación á la deca- 
dencia intelectual de los poetas cómicos que Portugal poseia en 
aquel tiempo : no comparándole con Voltairé, ni con Alfieri, ni con 
Moratin , sino con los pocos dramaturgos que por entonces lleva- 
ban á los coliseos de Lisboa los deformes abortos de su pobre inge- 
nio. Con este criterio deben ser analizadas las composiciones dra- 
máticas de Fr. José Agustín. Tomemos al acaso, y como muestra, 
una comedia y una trajedia de su repertorio : A impostura casti- 
ffodo y Branca de Hossi. 

La Impostura castigada es un cuadro de costumbres , de malas 
y detestables costumbres. Si refleja fielmente las de los reinados de 
Dona María I La Piadosa y de D. Juan VI , no se pierde gran cosa 
en que hayan desaparecido. El médico Reinóse, indocto, charlatán, 
pedante y libertino, es el protagonista de la comedia. Entre sus 
antiguas proezas se cuentan dos que le caracterizan. En una oca- 
sión prestó su complicidad facultativa á cierta joven desventurada 
para que salvase, con un crimen, su honra comprometida; y en otra 
empleó el veneno , de acuerdo con el hijo de uno de sus enfermos, 
para recoger pronto la herencia. Tales son sus antecedentes. Des- 
cuidando ahora sus deberes conyugales , intenta seducir simultá- 
neamente á la mujer de su amigo D. Romualdo, á su hija Aldonza 
y á la doncella. Figuran en el argumento como personajes princi- 
pales : D. Romualdo López , que no oree en la ciencia del doctor, y 
que á sabiendas Se deja engañar y robar por él ; su esposa Floren- 
cia , que está dispuesta, lo mismo que su hija, á huir con él amante 
de ambas ; y la doncella Lucinda , que finge ayudar á Reinóse 
en sus planes, con objeto de desbaratarlos , y que le prepara una 
celada para que le prendan en el momento de fugarse con Flo- 
rencia. 

Lucinda, que siendb la única inoci^nte, hace el sacrificio gene- 



BL PADEE MACBDO. 45 

roso de presentarse como la única culpable por librar del deshonor 
á sus amos , es un carácter noble y simpático : en los demás hay 
tal inmoralidad , tal corrupción y tal cinismo , que preferimos cali- 
ficarlos de inverosímiles, á suponer tan viciada y pervertida aque- 
lla sociedad. 

La intriga, sencillamente expuesta, carece de novedad, y el 
diálogo, más vivo que natural, está salpicado de chistes groseros; 
sin embargo, este ensayo, con todas sus faltas , abrió una nueva 
senda á la literatura portuguesa , pues no existia entonces , ni ha- 
bla existido antes, la verdadera comedia de costumbres. 

Branca de JBossij imitación desdichada de la Mérope del poeta 
veronés Maffei, no aventaja á la Impostura castigada. El Rey 
Ezelino , solicitando la mano de la mujer que ama, después de ase- 
sinar á su esposo y á su hijo, es un tipo tan repugnante y mons- 
truoso, que, aun suponiéndole posible , no convendría presentarle 
en escena. Ese monarca perverso y desalmado, que no ejerce sus 
venganzas por medio de un verdugo, sino por su propia mano, 
únicamente se concebirla habiendo sido elevado al trono desde la 
cuadra de un presidio. No haría más, ni tanto quizás, aquel Bar- 
dilis , que dejó el mando de una gavilla de ladrones para subir al 
trono de Iliria. La pasión de Ezelino es feroz y brutal. No obstan- 
te, compárese esa tragedia con las que por entonces se ejecutaban 
en el teatro de la calle de los Condes , y se verá que Macedo, con 
sus inverosimilitudes y sus horrores , manifiesta en el desenvolvi- 
miento de los argumentos y en la lozanía de la versificación , algo 
que le coloca sobre todos los autores dramáticos anteriores á Al- 
meida Garrett y á Méndez Leal. 

Escribió también varias loas , y entre ellas una que se recitó en 
el coliseo de San Carlos el dia 13 de Mayo de 1814 para celebrar 
el cumpleaños del Príncipe-regente. Esa pequeña pieza alegórica 
en que hablan Astrea, Marte, la Europa, Asia, África y Améri- 
ca , termina con los siguientes versos pronunciados por el Genio de 

Lusitania: 

E veréis que e melhor e mais jocundo 
ser rey de Portugal que rey do mundo; 

Versos que traen á nuestra memoria los que dirigió CamOes al Rey 
D. Sebastian en la estrofa décima del canto primero de Is^Lusiadas, 

E julgareis qual e mais escelente 
se ser do mundo rey ae de tal gente^ 



46 LITERATURA PORTUGUESA. 

Detengámonos aquí algunos instantes. El género hiperbólico se 
adapta un tanto á la idiosincrasia del carácter de nuestros vecinos. 
Y esta afirmación á nadie sorprenderá en España , donde se tiene 
generalmente, con un poco de injusticia sin duda, al tipo portu- 
gués por engreído, y presuntuoso, y finchado. Lo que no saben 
muchos, lo singular y curioso es, que en Portugal se llama á las 
exageraciones españoladas. A la arrogancia jactanciosa , á la ala- 
banza excesiva y ridicula del propio valer , á la narración de un 
hecho inverosímil é increíble , á la hinchazón de la frase , se le da 
el nombre especial de espafíolada. ¡Tan cierto es que los pueblos, 
como los individuos, rara vez se conocen á sí mismos! Los que de 
tal manera nos juzgan, no han pensado que basta entrar en una 
biblioteca lusitana, y abrir al acaso un volumen cualquiera , para 
encontrar ponderaciones tales , que no se hubiera atrevido á acep- 
tarlas como suyas el famoso Manolito Gazquez. 

Elogiando Manuel de Galhegos , poeta del siglo XVII , á Ga- 
briel Pereira , decía de su pluma : 



vossa penna canora 



os orves lisonjeia, el^va o día, 
abranda as feras, faz parar o vento, 
suspende a lúa, admira ó firmamento 
e faz que á térra des^am as estrellas 
para que a patria se coroe d'ellas. 



El mismo Galhegos , describiendo la batalla de Aljubarrota, en 
su poema O templo da memoria, se dejó arrebatar por el entusias- 
mo hasta el punto de ver. 

Langas , elmos , trombetas e tambores 
nadando pelo sangue, fluctuando. 

De brazos y piernas que nadaban en el mar después de separa- 
dos de sus cuerpos, ya nos había hablado Cam5es (1) ; pero esto de 
Galhegos nos parece demasiado fuerte. Mucha sangre se necesita 
para que floten en ella lanzas , y yelmos , y trompetas , y tambo- 
res! En la octava XXX Vin del canto IV de las Lusiadasse refie- 

(1) Mas de Mir Hocem , que abalroando 
a furia esperará dos vingadores 
verá brazos e pemas ir nadando 
sem corpos, pelo mar de seus senhores. 

( Lusiadas, canto X , octava XX XVI. ) 



EL padrb macbdo. 47 

re esta inaudita y portentosa hazaña del Rey D. Juan 1 en la mis- 
ma jomada de Aljubarrota. 

Isto disse o magnánimo guerreiro 
e sopesando a lan^a quatro veces , 
com for^a tira e d'este único tiro 
muito8 lan^aram o ultimo suspiro. 

El Conde de la Torre mató un toro de una cuchillada , y Anto- 
nio da Fonseca Suares celebró aquella heroicidad en un soneto cu 
yos tercetos finales merecen trascribirse. 

Em fím cahiu o bruto, e pareda 
que o son do golpe que nos vaUes dura 
em todo o ar exequias Ihe fazia ! 

Pois foi tal d'essa espada a forga dura 
que inda a térra párese que Ihe abría 
eos sovejos do golpe a sepultura (1). 

Vasco Mousinho de Quebedo se permitió anunciar en el canto 

primero de su Affonso africano, que viendo Dios la devoción que 

distingue á los Portugueses, quedó muy alegre y satisfecho de ser 

Dios de tal gente í 

Poz Déos os olhos no fervor ardente 
de um christáo zelo em lagrimas desfeito 
e de ser Déos de táo devota gente 
ficou consigo alegre e satisf eito. 

Jerónimo Bahia enunció con la mayor seriedad que más honra- 
ba á los Españoles el ser vencidos por los Portugueses que el ser 
vencedores del universo : 

Com desdouros nao aflijo 
mais antes lisongeo con louvores , 
aos principes , aos grandes, aos senhores 
castelhanos rendidos, 
porque mais he de Lysia ser vencidos 
do que ser do universo vencedores (2). 

El aplaudido Diego Bernardos exclamaba en la tercera de sus 
conocidas églogas : 

A viva chamma, aquelle intengo ardor 
que brando sinto ja pello costume , 
de noite de si da tal resplandor 
que mil pastores ven a pedir lume. 

(1) A Fénix renasgida ou obras poéticas dos melhoresengenhoípottuguezeí. 
Lisboa, ] 766, tom. IV, pág. 399. 

(2) A Fénix renas^ida^ tom. III, pág. 22. 



48 LITEttATURA PORTUGUESA 

Eu sempre choro e tanto ja chorei 
vencido da gram dor que n'alma tinha 
que mil vezes de lagrimas fartey 
meu gado quando com mais sede vinha (1). 

El grave y sesudo padre Vieyra lisonjeaba de este modo al Prin- 
cipe D. Teodosib : «De armas y sabiduría vemos adornado y forta- 
»lecido á V. A., asi porque tiene á su obedencia todas las de Por- 
»tugB\f que monta tanto como las del mundo, etc. (2). 

Antonio de Sousa nos ofrece en sus Excelencias de Portugal un 
tesoro inagotable de ponderación^^. 

«En el dicho cerco de Dio, un portugués, cuyo nombre no se sabe, aca- 
bándosele las balas y no tupiendo ya con qué tirnr á los Turcos, quitó un 
diente de la boca y metiéndole en la escopeta en lugar de bala , tiró y 
acertó en uno (3). » — «En una batalla que D. Francisco de Menezes de 
Bacaim tuvo con un grande ejército del Nisamusci , en que le venció un 
soldado llamado fulano Tricoso, persona principal , después de haber 
bien peleado, como era hombre ajigantado y de gn^ndes fuerzas, alcan- 
zó con la mano izquierda un moro y metiéndole el birazo por la pretina 
con que se apretava, le levantó en el aire haziendo del adarga, y reme- 
tiendo con los moros echóse en medio de ellos como un león , matando y 
derribando muchos, no osando los pioros á descargar en él sus golpes por 
no matar al compañero , com que el Trancoso sp reparava de los que le 
tiravan, y si algunos le dieron todos recibió en él ; y deste modo hizo 
grande destrucción en los moros muy á su salvo (4).» — «Un baluarte des- 
ta fortaleza minaron los enemigos, y reventando mató algunos portugue- 
ses; mas D. Diego Soto Mayor que estaba en él , volando por el aire con 
la fuerza del fuego cayó otra vez dentro de la foi*taleza con una lanza que 
tenia en la mano, por la cual se vino deslizando hasta el suelo donde que- 
dó sin lesión alguna (5).» 



(1) Olyma de Diego Bemardes em o qual se contem as sucls églogas e cartas. 
Lisboa, 1596, pág. 13. 

(2) Arte defurtar^ espelho de engaños, theatro de verdades, mostrador de 
hcyras minguadas, gama geral dos reinos de Portugal, etc. Amsterdam, 1744. 
Deprecac, mao Sereníssimo Senhor B, Theodoro Principe de Portugal. 

(3) Flores de España, excelencias de Portugal, en que brevemente se trata 
lo m^or de sus historias y de todas las del mundo desde su principio hasta 
nuestros tiempos, y se descubren muchas cosas nuevas de provecho y curiosidad) 
por Antonio de Sonsa de Macedo, Coimbra, 1737 pág. 216. 

(4) El mismo volumen, pág. 216. 
(6) ídem, pág. 1» 



BL PADRB M ACEBO. 49 

En las poesías de los contemporáneos tampoco faltan ejemplos 
de esta clase. Oigamos á Serpa Pimentel: 

Se quizeres um reino irei ganha-lo : 
se anhelas nm imperio sei vencel-o 
e se o mundo desejas , co esta espada 
ja parto a conquistólo e dou-te o mundo (1). 

En un canto , sublime por cierto y magnífico, de nuestro amigo 

el Sr. Méndez Leal, titulado Napoleón en el Kremlin ^ se lee esta 

redondilla : 

Olhae, conduzo unánimes 
mais fortes cada vez^ 
germanos, francos, ítalos 
o propio portugués. 

Esto de decir el Capitán de Jena y de Austerlitz, que no tan sólo 
conduce á los Alemanes, á los Franceses y á los Italianos, sino basta 
á los mismos Portugueses, es muy bueno. Tampoco se ha quedado 
corto el Vizconde de Almeida Garret eñ sus encomios al poeta lírico 
Francisco Manuel do Nascimento, más conocido por su nombre arcá- 
dico de Filinto : 

Creae, creae na minha patria, o densas, 
novo ingenho que hombre co'a alta empreza 
dae-lhe inda mais que a quantos bofejastes 

as paternas riquezas; 
dae-lhe altiloquo e puro stylo 
as cores, os pinceis da natureza: 
seja un Deus ovi—se tanto inda podeaeU^' 

seja un novo Filinto (2). 

Lo cual se traduce así en prosa castellana : <(Cread , oh diosas 
í>del Olimpo , cread en mi patria un genio que sea un dios ; y *si 
«tenéis poder para más , ¡ oh ! entonces no creéis un simple dios; 
»cread un nuevo Filinto.» 

Los que llenan sus libros con conceptos tan ampulosos como los 
que acabamos de citar, son justamente los que han dado en la 
ocurrencia donosísima de llamar españoladas á las exageraciones. 
Si nos despojásemos unos y otros de toda preocupación de naciona- 
lidad, concluiríamos por convenir en que los hijos de la Península 



(1) D, Simando , Conde de Coimbra^ drama por José Freiré de Serpa Pi- 
mentel. Cohnbra 1838. 

(2) Lyrica de Jodio Mínimo, Publicada pelo autor do resuTno da Historia 
da lingua portugueza, do poema Caijioes etc. Londres 1829. 



50 LITERATURA POUTUGÜESA. 

Ibérica , así de las regiones occidentales como de las orientales , 
pero muy principalmente de las que estuvieron más largo tiempo 
bajo la dominación de los Árabes, propenden un tanto á animar el 
lenguaje con los vivos reflejos de su imaginación poética. Luis de 
CamOes vino á reconocerlo así implícitamente, por lo que toca á 
su país, en aquel gracioso pasaje del marinero Fernán Veloso : 

Disse entam a Veloso hum companheiro 
( comen<^ndo-3e todos a sorrir ) 
oulá, Veloso amigo, aquelle outeiro 
he melhor de decer que de subir. 
Si he : ( responde o ousado aventoreiro ) 
mas cuando eu para ca vi tantos vir 
d'aquelles caes, de pressa hum pouco vim 
por me lembrar que estaveis ca sem mim (1). 

El único género de literatura que Macedo no cultivó fué el de la 
novela ; y para esto tuvo sus razones. El autor de la Impostura 
castigada, que ofrecía ejemplos nada edificantes al público de los 
teatros, el que como escritor carecía de títulos para que se le ca- 
lificase de moralista rígido, execraba las novelas porque, en su 
entender , producían todos los males y ningún Hen, estragaban el 
espíritu, corrompían el corazón^ pervertían la voluntad y habían 
tenido poder bastante para acabar con la lengua portuguesa. En 
esto último se referia probablemente al gusto , á la afición extre- 
mada , al frenesí por los libros de caballerías y por las novelas tra- 
ducidas que se había despertado en todas las clases sociales , y que 
nos ha pintado el mismo con sumo ingenio. 

«Entrando yo hace años en un convento de frailes de Santarem, el reve- 
rendo prior y los demás notables andaban en busca de un lego que todos 
les dias , puntualmente después del refectorio matutino , se eclipsaba y 
sumia á punto de no aparecer, siendo necesario para la cuerda de la cam • 
pana ó para el palo de la escoba. Llegaron á la puerta del donado, y por 
el agujero de la cerradura observaron que estaba de rodillas , bafiado en 
lágrimas, y con un libro delante. La actitud edificó y enterneció á todos, 
porque creyeron ver uno de los antiguos padres del desierto en altísima 
contemplación , y no imitado únicamente en el ayuno , porque el le^o co- 
mia á punto de dejar en lastre el viejo refectorio de la Alcobafa. El reve- 
rendo prior, que de hombro á hombro tenia un dia de jornada, ó por lo 
menos una legua de camino, arrimando á la puerta uno de sus hombros, 
más voluminoso que el monte Cáucaso y más sólido y más compacto que 
el cráneo de nuestro lego, la derribó de un golpe y preguntó al contem- 
plativo qué tenia. El lego, sin mudar la posición genuflexa en que estaba, 
no dio más que esta simple y categórica respuesta, más lacónica que la de 
.. — .— \. 

(1) Limadas, canto V, octava XXXV. 



BL PADRE MACBDO. 51 

los comisarios del cong^reso de Rastadt, Juan de Bri j compañía ¡^«l Mu- 
rió Oliveros!» — j continuó en la misma profusión ó efusión de lágrimas. 
Vióse entonces que el libro endiablado era Carlo-Magno , j que por amor 
de Carlo-Magno j no de su nieto y sucesor Bonaparte , el maldito lego 
faltaba de lleno á sus obligaciones religiosas ; porque si él ao daba el ton- 
que de vísperas, ningún fraile aparecia por allá.» 

José Agustín de Macedo, como todos los poetas portugueses contem- 
poráneos, como Bocage, Filinto, Alcipey Castilho, ha dejado varias 
traducciones: los cuatro íivros das odes de Horacio^ en verso; unpoe- 
ma deGermingham sobre O persegnimentoda guerra comaFrauQa^^ 
otras obras inglesas, entre ellas , la novela O arrependimento salva. 
Si en estas versiones se encuentran frases no muy correctas ni elegan- 
tes, en cambio son generalmente precisas y ajustadas á los originales. 

El 21 de Julio de 1830 le nombró D, Miguel cronista del reino. 
Pensó sin duda aquel desventurado Monarca que un talento tan es- 
clarecido sabría hallar disculpa, ya que la justificación estaba fuera 
de la posibilidad humana , para los desafueros y las iniquidades de 
su gobierno tiránico y desastroso. Pero ya era tarde: la salud de 
Macedo se había quebrantado , y faltábanle por completo las fuer- 
zas , como era natural , al cabo de cuarenta anos de desarr^lo, de 
disipación, de luchas incesantes y de un trabajo asiduo. No hay 
quien no se maraville al ver el catálogo de sus obras. Ha escrito 
más que el famoso Obispo de Avila, Alfonso de Madrigal. Apenas 
se comprende cómo ha podido ser suficiente la vida de un hombre 
para dejar tan considerable número de producciones filosóficas, 
literarias y religiosas , de poemas , de sermones , de sátiras , de poe- 
sías líricas , de comedias , de tragedias y de folletos , sobre todo si 
se recuerda que ese hombre sostuvo constantes lides en el periodis^ 
mo político y científico (1). Maravilla también esa capacidad enci- 
clopédica que le permitió brillar simultáneamente en materias dé 
tan distinta y opuesta Índole. No menos asombro causa la guerra 
sin tregua y sin interrupción que sostuvo casi solo, primero contra 
las ideas francesas y los afrancesados , después contra los defenso- 



(1) No habiendo podido reunir, á pesar de nuestras activas diligencias, 
todas las obras del padre Macedo, extractamos á continuación el catálogo 
formado por el erudito y diligente Inocencio da Costa y Silva.— "O Oriente, m 
poema. Lisboa, 1811. Se habia pubHcado antes con el título de "Gama.ii— 
"A Medita9ao," poema filosófico en cuatro cantos*. Lisboa, hay cuatro edi- 
ciones de 1813, 1818, 1837 y 1854— "A Natureza,ii poema en spis cantost 
Lisboa, 1846. Macedo no quiso publicarlo después de haberlo impreso, porque 



52 LITBRATUBA PORTUGUESA. 

res de la regeneración política , y antes y siempre , hasta la última 
hora de su tempestuosa existencia , contra todos los literatos más 
eminentes de su época , pues tuvo por enemigos irreconciliables, 
entre otros muchos , á Pato Moniz , á Filinto y á Bocage. 

¡ Tristes han debido ser los últimos dias de Macedo f i Cómo le 



de él sacó muchos trozos paja "A Medita9ao.11 — uViagem extática ao templo 
da savedoríarii se había publicado antes con el título de "Newton, n Hay tres 
ediciones, 1830, 1836 y 1854.— " Contemplaqáo da natureza,n poema en dos 
cantos. Lisboa, 1801. Hay en él muchas estrofas tomadas de "A Natureza.f. — 
"O novo argonauta, 11 poema. Lisboa, 1809. Hay otra edición de 1826. — "Poe- 
ma sobre ó perseguimento da guerra com a Franca, composto en inglez por 
M. Germingham, e traduzido em portuguez.» Lisboa, 1798.— "Os burros ou 
o reinado da sandice: poema heroi cómico satírico em seis cantos, u París, 1827. 
Es la más violenta de cuantas sátiras se han escrito hasta hoy.— "Obras de 
Horacio, traduzídas em verso portuguezifi tomo I. "Os quatro livrosdas odes 
e epodos. II Lisboa, 1806.— "A Ijrra anacreóntica. n Lisboa. Hay dos edicio- 
nes. Lisboa, 1819 y 1835. — ^Varias odas originales, impresas separadamente: 
"á la felicidad, á las armas portuguesas en su lucha con la Francia, á la am- 
bición de Napoleón, á Wellington, al Príncipe Kutusow, al Emperador Ale- 
jandro I, al Capitán Cook, al gran Pompeyo, á Belisario, á las ventajas de 
la pobreza, y á la paz general;M y algunas traducidas del latín y del italiano. — 
Diferentes epicedios, de los cuales el mejor es el que dedicó "á la muerte de 
M. M. Barbosa du Bocage ;ii y diversas epístolas, entre ellas la que lleva el 
seudónimo de "Manuel Mendes Foga9a.11 — "Obras poéticas italianas, &, autor 
EugenioBartholomeuetraduzidasemportuguez.il Lisboa, 1828. — Numero- 
sos "elogios II que han sido recitados en los teatros de San Carlos y de la 
calle de los Condes.— "Satyraá M. M. B. du Bocage. n Lisboa, 1838. Hay otra 
edición de 1848.— "Branca de Rossi,ii tragedia. Lisboa, 1819.— "D. Luis de 
Ataide ou a tomada de Dabul.n Drama heroico en prosa. Lisboa, 1823. Fué 
traducido al castellano en 1825 por Cristóbal María de los Santos. — "A im- 
postura castigada, II comedia en tres actos. Lisboa, 1822. Fué compuesta en 
1812. — "O sevastianista desengañado a sua custa.n Comedia representada oito 
vezes seguidas no theatro da Ruados Condes em 1810. n Lisboa, 1823. Es una 
sátira personal contra Juan Bernardo da Rocha y Ñuño Pato Moniz: los cuales 
escribieron por via de contestación otra titulada "O antiguo sevastianista des- 
mascarado,ii que era un ataque directo á Macedo y que no llegó á impri- 
mirse. — "Clotilde ou o triumpho do amor materno :ii drama heroico en tres 
actos, en prosa. Lisboa, 1841. — "O vicio sem mascara ou o philosopho da 
moda, pequeño drama, en prosa.., Lisboa, 1841. Todas estas producciones 
dramáticas fueron entregadas gratuitamente por Macedo al editor Ferreira da 
Costa.— "O preto sensivel,ii drama en prosa. Lisboa, 1836.— nO voto: elogio 
dramático nos faustissimos anuos do príncipe regente nosso senhor, represen- 
tado no theatro de San Carlos á 13 de Mayo de 1814. n— "A volta de Astrea: 
drama allegorico para se representar no theatro portuguez da Rúa dos Con- 



EL PADRE M ACEDO. 53 

habrán atonnentado los remordimientos al verse desamparado de 
toda afección sincera en aquellos instantes SHpremos en que la 
muerte llamaba al dintel de su morada solitaria ! Con su orgullo 
desmedido , con su pluma venenosa , se habia enajenado las simpa- 
tías de la sociedad, y la sociedad, indiferente, le dejó abandonado 
en su agonía. El 2 de Octubre de 1831 exhaló su postrer suspiro 

des, &., fausto anniversario natalicio do senhorD. Miguel I.n Lisboa, 1829.— 
"Apotheose de Hercules : elogio dramático representado no real teatro de San 
Carlos, &., natalicio do muito alto e muito poderoso senhor D. Miguel I.n 
Lisboa, 1830. — Se conservan algunos sermones suyos, lo menos veinticuatro. 
— "A verdade ou pensamentos filosóficos sobre os objectos mais importantes 
á religiao e ao estado. m Lisboa, 1814. — "O homem ou os límites da razao: 
tentativa pMlosophica. n Lisboa, 1815.— "A demostra^áo da existencia de 
Deus.ii Lisboa, 1816. Reimpresa en Rio-Janeiro en 1846. Hay quien pone en 
duda que sea suyo este libro. — "Carta de um vasallo nobre ao seu rey, e duas 
respostas a mesma, ñas quaes se proba quaes sao as clases mais uteis no 
estado. II Lisboa, 1820. — "Parecer sobre a maneira mais fácil simples e exe- 
quivel da convoca^áo das Cortes geraes do Reino no actual sistema político da 
monarcbia representativa e constitucional, n Lisboa : na topografía lacerdina, 
1820. — "O escudo ou jornal de instru<¿áo política, m Lisboa, 1823. — "RefutaQao 
das principios metapbisicos dos pedreiros libres iluminados, n Lisboa, 1816. — 
"Carta sobre as cortes em Portugal, em que se da uma idea da sua natureza 
e objecto, desde a fundaqao da monarchia. »i Lisboa, 1820. — "Consideragáes 
políticas sobre o estado de decadencia de Portugal, e absoluta necesídade do 
seu remedio, trazido pela nova ordem do presente gobernó supremo. n Lis- 
boa, 1820. — "A tripa virada, n periódico semanal. Lisboa, 1823. — "Tripa por 
uma vez : livro primeiro e ultimo, n Lisboa una of fie. da horrorosa conspiraQao, 
1823.11 — "Manía das constitu90es.11 Lisboa, 1823.— "Refuta9ao metódica das 
chamadas basses da constituÍ9ao política da monarchia portugueza, tradu- 
zidas do francés e castelhano por cem homens que se ajuntaram na livraría 
da casa das Necesidades, a cada um dos quaes a na^áo dava 4.800 reís diarios 
para a deitarem a perder. Dedica , off erece e consagra aos senhores f ranquei- 
ros e bacalhoeiros, capellistas, quinquilheiros de Lisboa e seus suburbios e 
termo um cura d'aldea.n Lisboa, 1824. — "Bases eternas da constituígáo polí- 
tica; achadas na cartilha do mestre Ignacio, pelo sacristáo do padre cura 
d'aldea. Dedicadas aos senhores catedráticos da universidade, seus opositores, 
doutores simplices, estudantes e bedeis ; assim como a todos os senhores 
officiaes e curiosos de cartas constitucionaes. h Lisboa, 1824. — "O pau da 
cruz dedicado e descarregado em todos os senhores da segunda legislatura 
pelo thesoureiro do padre cura d'aldea.n Lisboa, 1824. — "Carta do enxota- 
caes da se ao thesoureiro d'aldea ou amalgamento do pau do enxota com o pau 
da cruz. II Lisboa, 1824. — "Cartas de J. A. de Macedo a seu amigo J. C. Lo- 
pes. •• Lisboa, 1827. En estas cartas, que son 32, se ataca ferozmente á los 
liberales de España y Portugal: se censura á Almeida Garrett por el libro 
titiiilíuio II P di^ 24 de Agosto pelo cidadáo J. B. S. L. A» Garrett jn y se d^ 



54 LITER ATUTÍA. PORTUGUESA. 

en un desconsolador aislamiento. Mientras vivió le respetaron los 
que le temian , y 1q aplaudieron los que le necesitaban ; pero al caer 
la losa sobre su humilde sepultura , cayó también sobre su memo- 
ria el aborrecimiento de todos , de todos sin excepción , hasta de 
sus mismos cómplices políticos. En el momento en que murió , al 
apagarse la luz portentosa de aquel cerebro privilegiado , se alza- 

fiende el autor del cargo que se le dirigió suponiendo que le hablan comprado 
para que escribiese en favor de D. Pedro I y de las doctrinas constitucionales. 
Dábale el editor treinta duros por cada carta, y á propósito de esas cantida- 
des decia Macedo, que nunca habla visto tanto dinero junto. — "Refuta9ao do 
monstruoso e revolucionario escripto, impreso en Londres, intitulado^ ¿Quem 
e o legitimo rejr] Questáo portugueza submetida ao juizo dos homes impar- 
ciaes.ii Lisboa, 1828. — "A besta esfolada.ii Lisboa, 1828 y 1829.- "Os jesuítas 
ou o problema que resol veu e ao muyto alto e muyto poderoso senhor D. Mi- 
guel I consagrou, &.ii Lisboa, 1830. — "Os jesuítas e as letras ou a pergunta 
respondida. M Lisboa, 1830.— "Os frades ou reflexoes philosophicas sobre as 
corporagoes regulares.!. Lisboa, 1830.— "O Desengaño,» periódico político y 
moral. Lisboa, 1830 y 1831.— "Motim literario em soliloquios.» Son cuatro 
tomos en 8.° Lisboa, 1811.— "A Miseria,» diálogo. Lisboa, 1811. — "Os sevas- 
tianistas (reflexoes criticas sobre esta ridicula seita).» Lisboa, 1810.— Este 
folleto provocó la publicación de otros muchos para refutarle. — "Justa defeza 
do livro intitulado "Os sevastianistas. » Lisboa , 1810. — "Mais lógica ou nova 
apología da justa defeza dos sevastianistas.» Lisboa, 1810. — "A senhora María 
ou nova impertinencia.» Lisboa, 1810. — "Inventario da refuta^ao analytica.» 
Lisboa, 1810. — "Considera<joes políticas sobre a enormidade dos libellos in- 
famatorios.» Lisboa, 1811. — "Carta ao erudito autor da defeza dos papéis 
antisebasticos.»i Lisboa, 1810. — Reflexoes criticas sobre o episodio de Adam- 
mastor no canto 5.** das Ludadas^ en forma de carta.» Lisboa, 1811. — "Carta 
ao profesor A. M. do Couto em resposta a sua de 11 de Decembro de 1811.» 
Lisboa, 1811. — Otras muchas cartas impresas separadamente, en las que Ma- 
cedo critica varias comedias que vio representar en los teatros de la Corte. — 
"Consideraqoes mansas sobre o quarl^o tomo das obras métricas de M. Bocage, 
acrescentadas com a vida do mesmo.» Lisboa, 1813. — Estas consideraciones 
van precedidas de una larga y chistosa invectiva contra los periódicos. El 
autor dice de Bocage que no hacía más que traducir y que algunas de las 
poesías publicadas en el tomo IV de sus obras no son originales. Remover 
las cenizas de Bocage, ocho años después de muerto, para cubrirlas de cieno, 
y removerlas el mismo que como amigo reconciliado habia cerrado por última 
vez sus ojos, es una indignidad que caracteriza al padre Macedo. — "O Exame 
examinado.» Lisboa, 1812. — "A analyse analisada.» Lisboa, 1816. — ^[Es una 
defensa del "Oriente» en respuesta á una crítica de A. M. de Couto. — "Cartas 
filosóficas á Ático.» Lisboa, 1815. — Estas cartas son 27, y en cada una des- 
envuelve un tema, por ejemplo, sobre los bienes de fortuna, sobre el suicidio, 
sobre el genio, sobre la indiferencia, etc. En la segunda dice el autor con su 
habitual inmodestia: "Sabéis que poseo la historia de todas las sectas y de 



EL PADRB MACE DO. 55 

roQ irritadas las numerosas victima^ de su mordacidad, y se alzaron 
con un encarnizamiento, tanto más saQudo, cuanto más vergonzosa 
había sido su humillación. Los resentimientos oomprimidos estalla- 
ron con fiíria : fué una verdadera explosión de quejas, de maldicio- 
nes y de calumnias. Unos se vengaban del odio profundo que en vida 
les profesara: los otros ya no tenian interés en disculpar su vida 

todas las escuelas. n — "O Espectador portugaez, jornal de literatura e critica. u 
Lisboa, 1816 á 1818.— "O Desaprovador.u Lisboa, 1818 á 1819. Cada uno de 
sus 25 números Ueva á la cabeza por epígrafe esta cita de Juvenal: "Ridet et 
odit.li — "Censura das Lusiadas." Lisboa, 1820. Son dos tomos: en ellos ha 
pretendido demostrar su autor los errores y plagios de Camóes. — "Jornal 
enciclopédico de Lisboa, coordenado pelo P. J. de M.n Lisboa, 1820. Son dos 
volúmenes. — " Carta -primera escripta ao senhor Pedro Alexandre Cavroó, 
mestre examinado do offício de carpinteiro de Moréis. u Lisboa, 1821. — Su- 
cesivamente, y aguijoneado por las réplicas de Cavroé, publicó.hasta siete car- 
tas. — "Exorcismos contra periódicos e outros maleficios.» Lisboa, 1821. — 
"Cordao da peste ou medidas contra o contagio periodiqueiro.n Lisboa, 1821. — 
"Reforgo no cordáo da peste.» Lisboa, 1821. — "As pateadas dotheatro, inves- 
tigadas na sua origem e causas. n Lisboa, 1825. Hay otra edición de 1812. 
Macedo clasifica las pateadas en simples, mistas, redondas, reales, picadas 
y rivales ; y consagra un capítulo k cada una de estas clases. — "Manifiesto a 
nacáo ou últimas palabras impressas de J. A. de M.n Lisboa, 1822.— "Uma 
palabra sobre o padre por um homem que nunca Ihe falou.n Lisboa, 1822.— 
"Mas meia palabra sobre o padre.» Lisboa, 1822.— "üm quarto de palabra 
sobre o padre ou o vergalbo de maridas.» Lisboa, 1822. — "Ultimo quarto de 
palabra sobre o padre.» Lisboa, 1822. Estos cuatro últimos folletos se publi- 
caron con las iniciales C. S. D. T. F. —"Proposta dirigida a o reverendissi- 
mo C. M. dputor Fr. José de San Narciso, religioso eremita de San Paulo e 
actual encomendado na igreja de San Nicolau de Lisboa, com o auxilio do 
brazo secular.» Lisboa, 1822. — "Segunda gaitada no Anáo dos Assobios.» 
Lisboa, 1822. — "Gaitada terceira no padre Fr. José da Encomendaqao. Lis- 
boa. 1822. — "Gaitada quarta e última ao reverendissimo aenhor Fr. José da 
Encomendagáo.» Lisboa, 1822. — "Retomello de Pardal com que o Anáo dos 
Assobios da os parabens a rabbi Goibinhas nos seus desposorios com a uma. Doña 
Rachel da Palestina, <fe.» Lisboa, 1825.— "Dueto de laberco e taralhao com 
que o Anáo dos Assobios da os parabens a rabbi Goibinhas pelo nascimento 
de seus dos filbos gemeos, <fe.» Lisboa, 1825 —Carta ao senhor Anáo dos 
Assobios.» Lisboa, 1822.— "Symphonia de cachicho com corno ingléz obri- 
gado ou o Anáo dos Assobios ao padre Medroes teimoso.» 1822. Dio mo- 
tivo á estos folletos un hecho que por fortuna es poco común : Fr. José Nar- 
ciso, predicador en Lisboa, apostató solemnemente de la religión católica en 
Gibraltar, donde se circuncidó , abrazó el judaismo y contrajo matrimonio 
con una israelita. —"Sando val nu e cru.» Lisboa, 1823. Es respuesta á lo que 
de Macedo habia dicho Sandoval en el "Oráculo.»— "Resposta a os colabo- 
radores do infame papel intitulado "Córrelo interceptado.» Lisboa, 1826, — 



56 LITEHilTURA PORTUGUESA 

licenciosa; y los Portugueses todos, unánimemente indignados, 
recordaban, para execrarlo, el irreverente arrojo con que expuso á 
la faz del mundo los defectos y los plagios de las Lusiadas. En- 
tónces se le acusó de haberse vendido en secreto al gobierno liberal 
de D. Pedro IV, acusación que nunca llegó á justificarse plena- 
mente. Entonces se aseguró que no habia solicitado ningún empleo 

"Parecer sobre a obra do padre mestre doutor Pr. Fortunato de San Boaven- 
tura, intitulada "Historia chronológica e critica da real abadía da Alcoba9a.11 
Lisboa, 1827. - "A voz da justÍ9a ou o desaforo punido.» Lisboa, 1827. — "Car- 
ta única sobre um muito pequeño e pobre folheto que chama "Breves observa- 
9oes sobre o fundamento do projecto de ley para á estin^ao da juntado estado 
actual e melhoramento temporal das ordens regulares, <fe.u Lisboa, 1828.— 
"Carta avulsa ao seu amigo que por nome e sebrenomé nao perca: sobre o 
diluvio das respostab e respondoes aoantigo comunicado na Gaceta.» Lisboa, 
1828.— "Parecer que deu o padre J. A. de Macedo sobre o merecimento de 
Homero. &. Se publicó con la traducción de Homero, hecha por José María 
da Costa e Silva. -Critica e crónica da casa dos vinte e quatro.n Lisboa, 
1826. — "Historia de Portugal, composta por uma sociedade de literatos ingle- 
ses e traduzida por Antonio de Moraes Silva, e agora novamente acrescentada 
com varias notas, e con o resumo do reinado do rainha N. S. até o anno de 
1800,n tomo rV. Lisboa, 1822. En esta obra pertenece á Macedo un panegí- 
rico del reinado de Doña María I. — "O segredo revelado ou manifesta^ao do 
systema dos pedreiros livres e illuminados, e sua influencia na fatal revolu- 
9ao francesa : obra estraida das memorías para a historía do Jacobinismo do 
abbadeBarruel, e publicada em portuguez, <fe.M Parte 1.*, 1809. Parte 2.% 1809. 
Parte 3.% 1810. Parte 4.% 1810. Parte 6.% 1811. Parte 6.%1812.m— "Oarrépen- 
dimento premiado.» Lisboa, I8I8.— "Discurso para a apertura do seminario 
episcopal d'Elvas. II Lisboa, 1816.— "Landainha da paixao de uqsso bendito 
Salvador, traduzida litteralmente de um cathecismo ingléz.n Lisboa, 1821. — 
"Resposta aos dois do investigador portuguez em Londres que no cademinho 
7.® a página 610 atacao, segundo o costume, o poema "Gama.n Lisboa, 1812. 
Este folleto, más que una defensa del poema "Gaman, es una sátira mordaz 
contra los que se habian atrevido á criticarle.— "O Couto.n Lisboa, 1816. ~ 
Couto se habia permitido decir en su libro "Regras da oratoria de cadeiran, 
que Macedo predicaba mal y que el "Orienten era un mal poema ; y Macedo, 
para quien la elocuencia sagrada era su único medio de subsistencia , y cuya 
vanidad no sufria impugnaciones, acusó á Couto de no tener idea de la de- 
cencia ni de la probidad , quejándose de que le hubiese dirigido injurias que 
no se oyen ni aun en labios de prostitutas.— Elogio histórico do Hmo. e ex- 
celentissimo Ricardo Raimundo Nogueira, <fe.ii Lisboa, 1827. Macedo se 
muestra aquí tan extremoso en los encomios como lo fué siempre en las cen- 
suras. Lo menos que dice Nogueira es que se necesitaba un Plutarco para 
alabarle ; y á la verdad que el haber sido su héroe inquisidor en Coimbra y 
catedrático de Derecho patrio y miembro del Gobierno provisional en 1810 no 
daba motivo para tanto. — "Modo práctico de ^nar o sagrado jubileo do 



BL PADRE MACEDO. 57 

ni beneficio eclesiástico porque aspiraba al episcopado : aspiración 
que nos parece inverosímil en un hombre de costumbres tan cor- 
rompidas, en el autor de tantos libelos obscenos, por muy recientes 
que estuviesen ciertosejemplos, como el del Cardenal Luis de Roban, 
en el reinado de Luis XVL ¿Cómo podia aspirar á tan alta digni- 
dad quien reunia todos los vicios en que cayeron antiguamente 

anno santo conforme as disposigóes da bulla do Summo Pontifíce Leen XTT," 
Lisboa, 1826.— "Novena da Sanctissima Vírgem Mae de Deus e senhora nossa 
cuja sacrosanta imágem milagrosamente apparecida em una gruta junto a 
Camachide se venera na basilica de Sancta María. IHsposta e ordenada por 
J. A. de M." Lisboa, 1827. — "Relaqao das opera95es da expedi^ao que debaixo 
do commando do chefe d'esquadra da armada real, José Joaquín da Eosa 
Coelho foy mandado para bater os rebeldes dailha Terceira." Lisboa, 1829. — 
No mencionamos otros muchos folletos de Macedo, ni los numerosos artículos 
que dio á luz en el "Semanario de instrucQaoérecreio," en la "Gazeta vniver- 
sal," en el "Musen litterario," en la "Minerva," en el "Cbaveco liberal" y en 
otros periódicos. Dejó además diferentes obras manuscritas, y entre ellas las 
siguientes: "A Thebaida de Estacio, traduzida em portuguez."— Panegyrico ao 
Ezcmo. N. D. F. Manuel do Cenáculo, bispo de Reja." Contiene 3.000 ver- 
sos. — "Satjrra aN. A. P. Pato Moñiz."--"A crea9áo:" de este poema única- 
mente se conservan 108 octavas que forman el primer canto — "Satjn:» 2.* á 
M. M. B. du Bocage, escrita en 1801." — Satjrra contra os poetas contempo- 
ráneos," compuesta en 1807. El autógrafo, que está incompleto, compren- 
de 616 versos. — "Elogio dramático recitado en 1818."— "O voto satisfeito. 
Drama allegorico na eleÍ93,o da Excma. Sra. D. J. L. de Abreu Coutinho, 
para abbadesa do mosteiro'de Cos." — "Monólogo recitado no theatro da rúa 
dos Condes em uma representa98,o dada a beneficio do cirio de Nossa Senhora 
do Cubo." — "Loa para se recitar na festividade de Nossa Senhora das 
Dores em Faro." Julio de 1 827.-~"Sat3nra a Don Gast&o Fausto de Cámara." — 
"Epicedio a morte dos periódicos." Sátira escrita en 1827. — "Parodia do elo- 
gio que em a noute do seu beneficio recitou a primeira actriz, a Sra. Ma- 
rianna Torres, no theatro da rúa dos Condes." Es una composición obscena, 
con la que Macedo se propuso mortificar al poeta Antonio Javier. Se impri- 
mió clandestinamente. — "Resposta dos amaveis asignantes do Telégrafo a 
despedida que no último Ihes dirigiu o patarata Oliva." Escrita en 1815. — 
"Traducq&o da epístola a Priapo." Este folleto inmoral se imprimió también 
clandestinamente. — "Carta de Gk^n^alo Annes Bandarra escripta á Jo&o Bap- 
tista da Fundi^ao achada pelo poeta Susanna do Rosario na boca de um 
calhandro que ia vasar a praia." Fué escrita en 1809. — Assim o querem assim 
o tenham: satjnra pelo executor da alta justÍ9a." En esta sátira vomitó Macedo 
los méu3 soeces insultos, no sólo contra sus adversarios, sino contra los pa- 
rientes de éstos. Hay todavía inéditas innumerables décimas , sonetos y epi- 
gramas. — "Parecer acerca da situaQao e estado político de Portugal depois da 
sahida de S. A. R. para o Brazil, e invasao que neste reino fizeran as tropas 
france;s?M5." — "O boi no chao: obn^ ^s^aida dos manuscriptos do def\intQ 



58 LITEHATÜBA PORTUGUESA. 

otros miembros de su mismo estado, y que describieron y reproba- 
ron con pasmosa energía Fr. Jacobo Benavente en su ViridariOj 
el gran canciller de Castilla Pero López de Ayala en el Rimado 
del palacio y y D. Pedro de Albornoz en su Lidro de la Justicia de 
la vida espiritual. Entonces se dijo , finalmente, que si no militó 
en las legiones constitucionales, fué porque los electores se nega- 
ron á satisfacer sus pretensiones parlamentarias. Tampoco este 
cargo merece entero crédito. No obstante, reconocemos que era un 
realista indisciplinado, excéntrico, un realista con instintos revo- 
lucionarios. ¿A qué otro monárquico puro hubiera inspirado la 
muerte de César las mismas reflexiones que á Macedo? (1). 

Demasiado evidentes son los excesos que empañaron su gloria, y 
sobrados motivos hay para juzgarle con severidad , sin dar asenso 
á todas las suposiciones malévolas que contra él fulminó la enemis- 
tad, y que tal vez fueron inventadas por la envidia ó por la mal- 
querencia. Realista por raciocinio, por cálculo y por interés de 
clase, y demócrata por sentimiento, por orgullo y por espíritu de 
indisciplina , no ha servido bien á ninguna causa. Altivo con los 
fuertes, y rencoroso y violento con sus iguales, nunca acertó á es- 
cribir una frase de lisonja ni una palabra de generosidad: ni aduló 
ni perdonó. Únicamente dobló la rodilla ante las aras de la patria, 
cuya independencia sostuvo con exaltación , y cuyo engrandeci- 
miento fué su anhelo constante. Preciado de su saber, atrevido, 
provocador é intransigente, llevó al periodismo, al mismo tiempo 

enxQta caes da se de Lisboa." — "Collec<jáo das censuras feitas a varios libros 
e opúsculos que Ihe foram distribuidos para rever na qualidade de censor do 
ordinario desde 1824 á 1829. '•— Muchas composiciones manuscritas de este 
fecundo escritor se han perdido ya : por ejemplo : "As horas da manhá," la 
tragedia "Mahomet II" y las comedias "O pae por forcea" y "O estalajadeiro." 
(1) Cega ambicao Ihe diz que o ferro encrave 

no Uvre seio a patria : este o fantasma 

que Ihe mandou cortar vedadas ondas 

do fatal Kubicon. Ja corre o sangue 

do peito de Pompeo : Utica encerra 

as cinzas de Catáo ; ñas mesmas cinzas 

envolta jaz a patria, a libertade: 

do escravo da ambicao e Boma escrava 

entre escravos tao vis so Boma e livre: 

alza o punhal demócrata que vinga 

de Roma a escravidáo do mundo a injuria. 

A Meditagao. Lisboa, 1818. 



EL PADRE MACEDO. 59 

que un gran caudal de ciencia, todas sus malas cualidades, su pre- 
sunción soberbia, su audacia insolente, su espíritu batallador y 
su ciega intolerancia. Censor inconsiderado, hasta el punto de ul- 
trajar las más altas glorias históricas, tradicionalmente veneradas 
por el pueblo , careció de la resignación suficiente para escuchar 
con calma las criticas mesuradas y respetuosas. Poeta original, se 
rebeló contra las reglas impuestas por los maestros, creyéndose le- 
gislador en el arte, y cuidó menos de la forma que de los concep- 
tos, incurriendo por indolencia en frecuentes incorrecciones. En 
sus versos como en su prosa está vivamente determinada la tras- 
formacion que recibió la literatura lusitana bajo el poderoso impul- 
so que le imprimieron los socios de la Arcadia lisbonense. A los si- 
miles mitológicos, reflejo de una civilización y de un orden de ideas 
que pasaron para no volver, sustituyó las comparaciones tomadas 
de la naturaleza, que es imperecedera. A las antitesis, á los retrué- 
canos y á los pensamientos alambicados de la escuela de Góngora, 
sustituyó la elegancia, la sencillez y la claridad de los vates del 
siglo XVI. Sus tragedias, sus comedias y sus loas no bastaron para 
despertar á la escena portuguesa del letargo en que yacia desde 
el feliz reinado de D. Manuel , pero si le faltó genio para crear 
el teatro nacional, compartió con Antonio José, ^ judio ^ la honra 
de preparar el terreno para ese proyectado edificio , cuyas prime- 
ras piedras colocaron más tarde Almeida Garret y Méndez Leal. 
Elocuente , como pocos , en el pulpito , habria brillado sin rival 
en la tribuna, para la que, sin duda, le destinara la Providencia 
al dotarle con tan raras facultades de improvisador, con una 
inclinación irresistible á las luchas intelectuales , y con un enar- 
decimiento político que tocaba en los límites del fanatismo. Pen- 
sador profundo y escritor fácil y ameno, sacrificó el buen gusto y 
la conciencia literaria al deseo de distinguirse , el propio decoro á 
innobles deseos de venganza, y la fama futura á su intemperan- 
cia de erudición. Tal filé el Padre José Agustín de Macedo. Sus 
contemporáneos le infamaron : la generación actual le odia todavía; 
el porvenir le hará justicia. La posteridad desapasionada é impar- 
cial compadecerá las flaquezas de su .vanidad insensata y reprobará 
las violencias de su carácter indómito, pero rendirá homenajes in 
mortales á su esclarecido talento , á su ingenio fecundo y á su 
inspiración creadora. 



LA MARQUESA DE ALORNA. 



>rtr«/w>/v\«or>'wvwwvw» 



Á cantora inmortal densa da lyra 
que exprime em áureos sons, em metro augusto 
o que e digno de Jove ou digno de ella : 
a cantora inmortal de "LysÍA esmalte 
a mente e o cora^áo consagra Elmano. 

Bocage. — Epiatola a Áldpe, 

Alli tambem mulheres nao faltaváo, 
de ingenhos tao sublimes, e elevados, 
que ñas famosas obras que deiitaráo 
columnas a seus nomes levantarao. 

PostUhJao de Apollo, — IntrodiLcgcw poeUcAé 

Viene siendo , desde tiempos muy antiguos , asunto de duda y 
controversia la aptitud de las mujeres para los ejercicios intelec- 
tuales y cientificos. Este punto, como grave y delicado y arduo, 
filé amplia y solemnemente discutido en presencia del Papa Euge- 
nio in , con motivo de los escritos de Santa Hildegardis , y de- 
lante del Pontífice Bonifacio IX á propósito de las elucubraciones 
místicas de Santa Brígida. 

La altiva y pretenciosa veneciana Lucrecia Marinella compuso 
una obra que no hemos llegado á leer, pero que el sabio jesuíta 
Juan de Cartagena y el diligente Fr. Benito Jerónimo Feijóo ase- 
guran haber visto respectivamente en las Bibliotecas de Roma y 
de Madrid. Titúlase esa obra excelencias de las mujeres cateadas 
con los defectos y los vicios de los hombres , y tiene por objeto de- 
mostrar que el sexo masculino es inferior, muy inferior, al fe- 
menino. 



62 LITERATURA PORTUGUESA. 

Varones respetables y eminentes han sostenido, por el contrario, 
que las mujeres no' deben escribir libros, y que si los escriben no 
deben imprimirlos. Fr. Gabriel de Vulterra, Fr. Juan de Sena y 
Fr. Lazarino de Pisa impugnaron rudamente la doctrina de Santa 

Catalina , por ser de mujer , y hasta hubo prelados y cardenales 
que dieron en llamar por mofa caterinos á los que la aceptaban y 
aplaudían. 

Nosotros nos permitimos opinar con Fr. Jerónimo Gracian , que 
las mujeres son idóneas para discutir sobre temas profanos y reli- 
giosos « porque el alma del hombre y la dé la mujer no difieren 
»en otjra cosa más que en estar encerradas en prisiones de diversas 
^hechuras» (1). Y si quisiéramos ganar, sin gran trabajo, fama 
de eruditos , citaríamos á las santas Machrina , Melania , Angela 
de Fulgino é Isabel Escomugense , absteniéndonos en todo caso de 
mencionar á Santa Teresa de Jesús, porque recordamos que el 
libro de su vida estuvo detenido en la inquisición de Toledo desde 
el ano 1574 en que fué denunciado , hasta fines de 1592, y no nos 
place reñir por tan poco con los panegiristas que todavía tiene en 
España aquel santo tribunal. 

En cuanto al heroísmo de las mujeres , ya es otra cosa : confe- 
samos ingenuamente que nunca hemos sentido por las heroínas el 
arrebatado entusiasmo de Pereira da Cunha (2). Esas amazonas 



(1) De la excelencia y aprobación , certidumbre , estilo y provecho de la 
doctrina que contienen los libros de la madre Santa Teresa de Jesfus y del es- 
píritu verdadero y stts partes^ por el F. Fr, Jerónimo Gracian de Id Mead/re 
de Dios y carmelita. 

(2) Antonio Pereira da Cunha publicó un libro titulado Brios herUeos 
de Portv^uezasy al final de cuyo prólogo se leen las siguientes palalaras, que 
no por haber sido escritas en serio dejan de tener chiste : •• e de lembrar aos 
wesquecidos que em Portugal muitas vezes contra a so verba espanholaforam de 
tisobra as mulheres.n Eefíérese sin duda el autor á cierta Maritornes que, se- 
gún cuenta la tradición, hizo prodigios en Aljubarrota. Queriendo explicar 
Faria y Sousa, entusiasta portugués, el silencio que guardó Camoes respecto 
á la tal amazona , se expresa asi: "Nos hemos admirado muchas veces de 
II cómo el poeta no le imitó en esto, con introducir acá otra dama perrera, 
iitenieiido tanto á la mano aquella mujer de Aljubarrota, de qtie se cuenta 
itque miató algunos dé los ^lemigos. Mas en esto se descubre el sosiego, pru- 
hdencia, modestia, juicio y elección con que* escribió este gran hombre 
uno haciendo caso de vulgaridades, ni de que hubiesse de ser considerable 



LA MARQUESA DE ALORNA. 63 

que nuestra imaginación nos representa iconológicamente sobre un 
corcel no domado , con el ropaje y los cabellos descompuestos , el 
rostro ceñudo, la mirada enfurecida y torva, el ademan desen-^ 



naquel sugeto del vulgo para ser memorado; porque solo el vulgo vil es el 
iicronista de semejantes memorias en las grandes acciones, como en las come- 
iidias y otros actos de festejo no sabe acordarse más que de lo ridículo y hu- 
iimilde.ii — Ludadas comentadas por M, deFariay Sousa, Canto IV, pág. 280. 
Es tanto más imparcial la autoridad de Faria y Sonsa cuanto que no ha per- 
donado ocasión de encomiar el heroismo de sus compatricias, como lo de- 
muestran las frases que vamos á trascribir : ^^ se pinta á la pobreza presa de 
itpies y manos, desatando las ligaduras con los dientes, enseñada de la indus- 
iitria. Por dicha que las mujeres portuguesas fueron las maestras de esta imá- 
iigen en aquella ocasión que presas de los Romanos, desprendiendo una á otra 
iicon los dientes, fué motivo de que se fueran soltando todas una noche, y de 
iique dando sobre un escuadrón de los enemigos los degollaron á todos. Esto 
i»era en aquel siglo de Viriato en que á nuestras matronas no fueron más pe- 
nsadas las armas que las ruecas, n Lusiadas de Luis de Carrídes, principe de 
xdos poetas de España^ comerUadas por Manuel de Faria y Sousa. Tomo III 
iiy IV. Madrid, 1639, pág. 363. El crédito que desde muy antiguo se viene 
dando en Portugal á las hazañas de la valerosa mujer de Aljubarrota, lo ve- 
mos confirmado en las fiestas con que el pueblo de Lisboa obsequió al prior 
de Ocrato , cuando éste hizo allí su primera y solemne entrada como Rey. 
"No dejaré de decir haber sido una cosa muy notable, una compañía de mo- 
ngas de aquellas que revjsnden en la plaza, las quales como portuguesas Ama- 
tizonas se pusieron en ordenanga, á guisa de soldados con sus armas, la capi- 
ntana de estas en vez de alabarda llevaba una pala, queriendo hacer memoria 
iide la antigua batalla entre Castellanos y Portugueses, en Aljubarrota, adon- 
iide siendo los Portugueses vencedores, se glorian de que una hornera con la 
Mpala mató siete Castellanos, n Historia de la unión del reino de Portugal á la 
corona de Castilla: de Jertmimo de Franchi Gonestagioy caballero genoves. 
Traduzida de lengua italiana en nuestra vulgar castellana por el Dotor Luis 
de JSaccia, Capellán del rey nuestro señor y en su real Capilla de Granada, 
Barcelona, 1610, pág. 124 v.<* La heroína de Aljubarrota ha sido cantada en 
prosa y verso, en odas, en dramas y en autos. Entre estos últimos recorda- 
mos el Auto novo e curioso da Fomeira de Aljubarrota ^ en que se contem a 
vida e fa^anhas desta gloriosa matrona, Lisboa, 1794. Este libro aparece 
escrito por Diego da Costa, pero ^egun Costa e Silva no ha existido tal autor: 
es un seudónimo adoptado por Andrés da Luz. Si alguno desea conocer la 
bravura de las mujeres portuguesas, que lea Flores de España y excelencias de 
Portugal, por Antonio de Sousa de Macedo. Coimbra 1737, pág. 227. Hay 
todavía otro libro que puede consultarse, aunque está, escrito con tal descuido 
que sus noticias merecen escaso crédito. Theatro heroino, abecedario histórico 
e catalogo dxis mulheres illustres em armas, letras, acedes heroicas, e artes libe 
rales. Dos tomos. Lisboa, 1736 y 1740. Esta obra se publicó con el nombre 
de Damiáo de Flores Perim que. es un anagrama de F. Joao de San Pedro. 



64 LITBRATÜRA POBTÜGUESA. 

vuelto y la clava de Hércules en la mano encallecida, nos parecev 
que desentonan en donde quiera que se presenten como no sea en 
la arena de los circos ecuestres ó en las cantinas de los cuarteles. 
Pero si somos tan poco galantes con esas bellezas hombrunas j ba- 
talladoras, admiramos en cambio.de buen grado aquellas ilustres 
damas que han consagrado en todos tiempos su claro ingenio al 
cultivo de las letras. 

Las crónicas lusitanas de los siglos XVI y XVII nos han tras- 
mitido los nombres de varias notabilidades femeninas , preclaras 
por su numen ó por su saber. Juana de Vaz, Dama de la Reina 
Doña Catalina y maestra de la Infanta Doña María , escribió dife- 
rentes obras poéticas , ostentando además profundos conocimientos 
en los idiomas latino, griego y hebraico. De Paula Vicente, hija 
del afamado poeta Gil Vicente, cuentan que ayudó á su pa- 
dre en la composición de sus autos, y aunque concluyó ella 
sola diversas comedias , por más que ninguna de éstas haya lle- 
gado hasta nosotros, Publia Hortensia de Castro llevó su afición 
al estudio hasta el extremo de disfrazarse de hombre como la jo- 
ven ateniense Agnodice, y como la escritora andaluza Doña Felicia- 
na Enriquez de Guzman ( 1 ) , para asistir á las aulas de Coimbra, 

(1) La poetisa sevillana Doña Feliciana Enriquez de Guzman, autora de la 
tragi-comedia de Los Jardines y Campos sobeos , estudió en Salamanca en trage 
de hombre. Véase el tomo 45 de la Biblioteca de Autores Españoles ^ pág. 644. 
Este capricho en que han dado alguna mujeres de disfrazarse con vestidos de 
hombre para concurrir á las aulas y academias, nos trae á la memoria el si- 
guiente romance , titulado de La Papisa Jtmna : 

Juana habia por nombre 

Una varonil mujer, 

La cual en hábitos de hombre 

Se puso por más saber, 

Llamándose Juan : en letras 

Fué infinito trascender 

Porque en la ciudad de Atenas 

Estudió con su saber. 

Aprendió, y supo tanto, 

Que vino en Eoma á tener 

Cátedra donde enseñaba 

Muy contenta á su placer, 

Y en las públicas disputa 

A todos iba á vencer. 

Fué de tanta estimación, 

Que fué tenida á su ser 



LA MARQTTESA DB ALOENA. 65 

donde sustentó públicamente las más difíciles proposiciones teoló- 
gicas , con tal caudal de doctrina y tal copia de erudición, que 
el Rey Felipe II , que presenció uno de sus actos literarios , hubo 
de concederle una pensión vitalicia. Doña Bernarda Ferreira de la 
Cerda , á quien apellidaron sus admiradores, «Musa décima y cuar- 
ta Gracia» (1), recibió encarecidas alabanzas de Lope de Vega, 
después de haber dado á la estampa sus Saudades do Busaca^ 
donde se leen versos españoles , italianos y portugueses , y su as- 
paría libertada^ toda en castellano. Isabel Correa, además de otras 
poesías bilingües , dejó una regular traducción en nuestro idioma 
de la conocida tragi-comedia de Juan Bautista GxiBiiniy' TI pastor 
fido. Dona Isabel de Castro, debió merecerlos encomios que le pro- 
digaron sus contemporáneos, á juzgar por el soneto que dedicó al 
autor de la Araucana , única composición que de ella se conserva. 



Por el más sabio varón 
Que Eoma pudo tener. 

Fué elegida del Concilio 
Por Papa aquesta mujer. 

Y estando puesta en el Trono 
Sin castidad mantener, 
Con un esclavo se echaba 
Secreta á méts no poder , etc. 
Cancionero llamado Fl(yr de enamorados y sacado de diversos autores, agora 
nuevamente por muy lindo orden , y estilo compilado , por Juan de Linares. 
Barcelona, 1673. Este romancé se publicó con el núm. 1248 en la Colección de 
Romances Castellanos anteriores al siglo X VIII^ de D. Agustin de Duran. 

(1) Flores de España^ excelencias de Portugal y por Antonio de Sousa de 
Macedo, Coimbra, 1737, pág. 81 y 268. Musa décima fué también llamada por 
sus contemporáneos la distinguida poetisa Sor Juana Inés de la Cruz, cono- 
cida por la Monja de MeficOy que floreció á mediados del siglo XVII. De sus 
obras, que contienen poesías, comedias y autos, se han hecho varias edicio- 
nes: una en Zaragoza en 1682; dos en Madrid; la primera en 1690 y la 
Segunda en 1714; y la última en Zaragoza en 1725. Musa décima llamó igual- 
mente Lope de Vega á. Doña Oliva de Nántes. En su drama sacramental, 
titulado Representación moral del viaje del alma, dice así; 

Doña Isabel Esforcia fué ilustrísima 
En letras y virtud, y en Milán fénix: 
Doña Oliva de Nántes, Musa décima; 
Y Doña Valentina de Pinedo 
La cuarta Gracia, ó verso ó prosa escriba. 

6 



LÍTERi^TURA PORTUGUESA 

Elena de Silva es reputada hoy todavía como poetisa insigne : lo 
mismo que Mariana Alcoforado, cuyas cinco apasionadas cartas, á 
su pesar impresas y traducidas al francés , se asemejan en la vehe- 
mencia de la pasión , en el colorido del estilo y en la viveza del 
lenguaje, á las de Abelardo y Eloisa (1). La Condesa de Vimieiro 
alcanzó alto renombre con su tragedia Osmia, premiada por la 
Academia de Lisboa (2). La escuela de Góngora tuvo también sus 
discipulas allá en las orillas del Tajo , descollando Sor Violante do 
Ceo, por sus silvas y madrigales (3); Sor María de Mezquita Pi- 



(1) "Da segunda, mais conhecida entre osestrangeiros do que entre os seus 
nnacionaes pelo nome de D. Marianna Alcoforado ou Alcaforado, religiosa de 
.lum convento da cidade de Beja, e a quem um official francés dos que vieram 
1 1 militar em Portugal debaixo do comando do marechal Conde de Schomberg, 
iiinspirara os mais vivos transportes de paixao de amor, existem cinco cartas 
lino genero das de Eloisa a Abeilard, dirigidas ao seu amante, cada uma das 
iiquaes diz com toda a razáo um critico moderno, apresenta o carater e a es- 
iipresao d'esse senfcimento apaixonado que deixa gravada sempre uma impre- 
iisao, impossivel de ser contrafeita : podendo aseverar-se da sua autora ó mes- 
limo que escreveo Horacio da sensivilissima Sapho: 

Spirat adhuc amor^ 
Vivuntque commissi calores y 
A eolioe fidihus puellce» 
iiEstas cinco cartas, escriptas no idioma portuguez, e nunca de certo para 
iiverem a luz publica, foram segundo e fama communicadas pelo pouco deli- 
neado amante a um seu nacional para que as vertesse em francés; e desta 
iilingua depois de haverem pasado por perto de vinte edÍ95es, e lidas sempre 
II com estremos de sensivilidade, foram trasladadas para a portugueza, pelobem 
iiconhecido editor da nitidissima edÍ9ao dos Ludadas ^ feito en Faris em 1817, 
"e impresa como testo francés ao lado tambem em Paris, precedida de uma 
iimuito erudita noticia hihliographica^ no mesmo anno de 1826; as mesmas 
II cinco cartas , juntas com outras sete que tambem andam atribuidas, mas 
u erradamente, a autora mencionada, habia ja traducido para portuguez o 
unosso illustre poeta Filinto Elisio , e sao eUas as cinco ultimas das doce que 
i.se encontram ñas suas obras de prosa." — Freiré de Garvalho, — Frimeiro en- 
saio sobre historia litteraria de Fortugaly pág. 163. 

(2) Esta tragedia, que se publicó sin nombre de autor, es atribuida por 
algunos á la Vizcondesa de Balsemáo , y por otros á Antonio A. de Acevedo. 
Véase el Diccionario de Inocencio da Silva, artículos Antonio Araujo de 
Acevedo y Manuel Forjes de Faiba, y el Fosquejo da litteratura dramática 
em Fortugal, por José María de Andrade Ferreira. 

(3) Fytmas varias, Euan , 1646. Famoso lusitano de divinos e humanos 
versosy Lisboa, 1763. Sor Violante do Ceo, Eeligiosa dominicana en el con- 
vento de la Eosa de Lisboa, murió á los 92 años de edad en 1693. Sus poesías. 



LA MARQUESA Dfi ALOttKA. 67 

mentel, por sus cantos religiosos (1) ; Sor María do Baptista, por 
sus libros ascéticos (2); y Doña Juana de Menezes, Condesa da 
Ericeira, por sus numerosas obras, afortunadamente perdidas en 
su mayor parte , de las cuales existe como muestra un poema, que 
es lo más extravagante é incomprensible que en el género culte- 
rano salió de las prensas de Europa (3) . 

Desde los buenos tiempos de la Arcadia , hasta que la guerra de 
la independencia vino á trasformar las Academias literarias en 
cuerpos de guardia , ganaron celebridad merecida la Vizcondesa 



escritas casi todas en castellano, se distinguen por la corrección y pureza del 
lenguaje. 

(1) Memorial da infancia de Christo e triumpho do divino amor, Em dez 
cantos em octava rima. Lisboa, 1638. Sor María de Mezquita y Pimentel, Mon- 
ja en el convento de San Benito de Castris, en Evora, murió á los 80 años 
de edad en 1661. 

(2) Zivro dafunda^gao do mosteiro do Salvador da ddade de Lisboa e de 
alguna casos dignos de memoria que nelle acontecerao, dirigido ao divinissimo 
Sacramento da Eucaristía. Lisboa, 1818. — Modo de resar o rosario de N, S, 
comÁ) se resa na Minerva em Bom^a^ acrescentado o principio que teve 'para se 
resar a choros e a devogao dossanctos auMliadores. Lisboa, 1638. Sor María do 
Baptista, Priora del convento del Salvador , murió á los 89 años de edad 
en 1659. 

(3) Despertador del alma al sueño de la vida en voz de un advertido d-esen* 
gano. Dale á la estampa Apolinario de Ahnada^ en Lisboa^ en la imprenta 
de Manuel Lopez^ M.D.C.XCV. Este Apolinario de Almada era un criado de 
la Condesa. 

i.Ohl vida, que este día en el aéreo 
Theatro del discurso atención pide , 
Y no saber si infausto astro sidéreo 
O propicio á tu horóscopo preside : 
Dudoso examen del decreto etéreo 
Con que una estrella la influencia mide : 
Siendo á tanto mortal primer designio 
El idioma del llanto el vaticinio. 

Como esta octava real, que nadie entiende ni habrá entendido probable- 
mente la misma autora, tiene el poema otras doscientas noventa y nueve más. 
La Condesa da Ericeira murió á la edad de 68 años en 1709. 

Entre las escritoras del siglo XVI, debe mencionarse á Juana de Gama, 
que murió en 21 de Setiembre de 1686 , y dejó escrito : Ditos diversos^ pósitos 
por orden de Alfabeto com mais cUgumas trovas , villancicos ^ sonetos^ cantigas 
o romanees^ em que se contem serUengas e avisos notaveis» Evora, 1556. 



68 LltEllATtJEA PORTUGUESA. 

de Balsemao (1), María Cambiaxi (2), Mariana Pimentel (3), y la 
desventurada Teresa da Silva con sus poesías (4), Francisca de 
Paula PousoUo da Costa, con sus comedias y novelas (5), y Rita de 
Andrade , con su traducción del arte poética de Horacio , aunque 

(1) Catalina Micaela de Sousa Cesar e Lancastre, Vizcondesa de Balse- 
máo, nació en Gimaraes en 29 de Setiembre de 1749 y murió en Oporto en 
4 de Enero de 1824. De sus numerosas poesías únicamente llegaron á im- 
primirse dos odas, una al Marques de Pombal, Lisboa 1810, y otra Ca- 
rinthia á Mirtilo^ y un soneto. Dejó una colección de fábulas, de que ha- 
bla con elogio Francisco Freiré de Carvalho en suUnsaio sobre a Utteratura de 
Portugal, y un drama en tres actos, titulado: Cora e Alonso ou a Virgen do 

Sol 

(2) Poesías deD, María Margarida Pereira Camhiaod, Lisboa 1816. 
María Margarita, vivia en Lisboa á principio de este siglo. 

(3) Mariana Antonia Pimentel Maldonado, nació en Lisboa en 1772, y 
murió en 1815. Dejó varias odas y sonetos. 

(4) Teresa Margarita da Silva e Horta, nació en Lisboa en 1760. Escri- 
bió con ingenio en prosa y verso. Publicó Máximas da virtude eformosura 
com que Diophanes , Clymeno e HemirenOy príncipes de Thébas venceram os 
mais aperlados lances da desgraga. Lisboa. Se hicieron tres ediciones. Se 
conserva manuscrito un poema suyo con esta portada: Theresa Margarida 
da Silva e Horta encarcerada no mosteiro de Ferreira encaminha aos ceos 
08 seus justÍMmos prantos no seguinte poema épico. Teresa Margarita, que era 
viuda con un hijo, estuvo seis años reclusa, sin que sea conocido el motivo. 
La segunda octava dice así: 

Com rouca voz e Ijnra dissonante 
meus males contarei: que injusto fado 
contra mim suscitou com mao possante 
empenho vil, rigor precipitado ! 
Da fortuna mortal, sempre inconstante, 
darei um exemplar nunca cantado : 
pois que a da casa honra e liberdade 
me usurpou amaior fatalidade. 

(5) Francisca de Paula Pousollo da Costa nació en Lisboa en 4 de Octubre 
de 1783, y murió en, su quinta de Cartaxo en 19 de Julio de 1838. Su cadáver 
fué trasladado al cementerio de los Placeres, donde tiene un magnífico sepul- 
cro con un epitafio escrito por Antonio Feliciano de Castillo. Hé aquí una 
nota délos libros suyos que se publicaron: Francilia, pastora do Tejo, poesías 
de F, P, P,C. Lisboa, 1816. Henriquetade Orleans, ou o heroismo, novela por- 
tugueza, Lisboa, 1819. Son dos tomos. Sonetos recitados no Peal theatro de 
San Carlos por ocomoo do juramento da Carta constitucional. Lisboa , 1826. 
Hay además una Epístola á la Marquesa de A loma en el tomo II de las obras 
de ésta. Antonio Feliciano de Castillo dice que dejó manuscritas dos come- 
dias originales: Ricardo ou aforra de destino y O Duque de Chaves, 



LA WARQUESA DE ALORNA . 69 

no faltó quien opinase que se debia á la pluma de su marido Bar- 
tolomé Cardo vil , ni quien sostuviese que era obra de Antonio Isi- 
doro dos Santos, vedel de la Universidad (1). 

Y ahora en nuestros dias, vemos con frecuencia recomendadas por 
los periódicos de Lisboa, de Oporto y de Rio Janeiro , las rimas, las 
leyendas y las comedias de la inspirada Antonia Vaz (2) , de Benig- 
na da Cunha, ciega de nacimiento (3), de María Adelaida Prata (4), 
Julia Guzman (5), Felicidad Brown (6), Matilde Vasconcellos (7), 
Augusta Plácido (8), Peregrina Sonsa (9) Gertrudis Pussicli(lO), 

(1) Arte poética de Q. Horacio Flaco, traducida en verso rimado. Coim- 
bra, 1781. Kita Clara Freiré de Andrade nació en Bilrete en 1758. 

Han vivido en la misma época otras escritoras de menos nombradla, como 
Ana Bernardina Pinto Pereira de Sonsa e Noronha, que publicó Cangao fú- 
nebre as sentidísimas mortes do serenissímo s. d. Gabriel Antonio, infante de 
Hespanha e da senhora d, Marianna Victoria sua esposa e infanta de Portu- 
gal, Lisboa, 1788. Ana Josefa de Bivar, que tradujo O pastor de Falafox, Lis- 
boa, 1788. 

(2) Urna primavera de mulher : poema por Maria Antonia Vaz de Car- 
valho. Lisboa, 1867. Le precede un prólogo de Tomás Riveiro. No recuerdo 
fijamente la edad de María Vaz, pero de seguro no tenía diez y ocho años en 
1867, que fué cuando la oí recitar algunos trozos de su bellísimo poema en la 
casa de mi ilustre amigo Mendes Leal. 

(3) Delfina Benigna da Cunha, ciega de nacimiento, natural de la provin" 
cia de Rio Grande, en el Brasil. Publicó Poesías. Porto Alegre, 1834. Colíec- 
gao de varias poesías dedicadas a imperatriz viuva. Rio- Janeiro, 1846. 

(4) Poesías offerecidas as senkoras portuenses. Porto. María Adelaida, 
nació en Oporto en 1825. 

(6) Flores singelas, versos de Julia' de Guzmao, precedidas de um prologo 
de M, Pinheiro Chagas. Lisboa 1867. 

(6) María Felicidad de Couto Brown, publicó dos tomos de poesías bajo 
el seudónimo de sóror Dolores. 

(7) Matilde Santa Anna Vasconcellos, nació en la isla de la Madera. 
Escribió O cura de S. Louren(^o, Lisboa 1856. O soldado de Aljubarrota, ro- 
mance histórico. Lisboa 1857. 

(8) Ana Augusta Plácido, nació en Oporto en 27 de Setiembre de 1833. 
Publicó Luz coada por ferros: escriptos originaes. Lisboa 1862. O mez de Ma- 
ría da inmacidada concei<^íio. Porto 1865. Aurora^ drama. Porto 1865. 

(9) A. F. de Castilho, publicó en la Revüta contemporánea , una extensa 
biografía de María Peregrina Sonsa. Esta escribió más de treinta novelitas 
que vieron la luz en los periódicos Archivo Popular, Periódico dos Pobres, 
Pirata, Iris, etc. Nació en Oporto en 1809. 

(10) Antonia Gertrudis Pussich, nació en la isla de Cavo Verde en 1805. 
Publicó una elegía á m,orte das infelices victimas assoMnadas por Fran- 
cisco de Matos Lobo, na noute de 25 dé Julho de 1841. Lisboa 1841. Un 



70 LITERATURA PORTUGUESA. 

Concepción Velluti ( 1 ) , é üdefonsa Laura César ( 2 ). 
Pero la que, entre todas las escritoras antiguas y modernas^ se ha 
levantado á mayor altura en alas de su genio, ha sido dona Leonor 
áe Almeida, Marquesa de Aloma y Condesa de Oeynhausen, cono- 
cida en la república de las letras por el nombre arcádico de Alcipe. 

poema titulado: Olinda ou a abadesa de Cumnor Place, Son cinco cantos; 
y el drama original en tres actos: Cosíanla, Lisboa 1843. 

(1) María de la Concepción Velluti, actriz en Kio Janeiro, ha tradu- 
cido del francés y del italiano, treinta y cinco obras dramáticas. 

(2) JEnsaios poéticos, dedicados a svki irma por Ildefonsa Laura Cesar, 
Bahial844. 

Aun podrian citarse otras escritoras contemporáneas: por ejemplo, Juana 
Margarita María Kibeiro da Silva, que publicó varias poesías y tradujo un 
folleto sobre la campaña del ejército francés en Busia. Lisboa 1818. Mar- 
garita Iriarte é Ameirik, nacida en 25 de Abril de 1804, y casada en 1821 
con el oficial de ejército José de Barros, á quien se concedió más tarde el 
título de Conde do Casal: escribió poema épico dedicado a na^ao portu- 
gueza pela condesa do Casal, Porto 1842. Branca^ drama en cuatro actos. 
Porto 1847. Sus obras valen poco. — Violante Atabalipa Jiménez de Bivar é 
Vellasco, que nació en la ciudad de la Bahia en 1.^ de Diciembre de 1816, 
tradujo varios libros del francés, del italiano y del inglés. O chale de 
cachemira verde: comedia dos JSres, A lexandre Dumas, Bio de Janeiro. A Igu- 
rruis traduccbes das linguas franceza^ italiana é ingleza^ Bio de Janeiro 1869. 
i— Ana Amalia Moreira de Sá, publicó Murmurios do Vizella. Porto 1861.— 
Ana Bárbara de Losio é Seilbiz, nació en Bio Janeiro en 6 de Noviem- 
bre de 1830. Publicó O sagrado caminho da cruz etc., Bio Janeiro 1835. Dio 
á luz varios artículos en los periódicos A marmora fluminense. Semana illus- 
trada, Brasil histórico y Córrelo mercantil. — Ana Edeltrudes de Meneses, 
que nació en Bio Janeiro en 3 de Febrero de 1826, y escribió varias poesías 
en diversos periódicos del Brasil. — Beatriz Francisca de Asis Brandao, na- 
ció en 29 de Julio de 1779 en Villa Bica. Publicó Cantos da rnocidade, Bio 
Janeiro 1866. Cartas de Leandro a Hero, extrahidas de urna tradtcc^ao 
francesa, Bio de Janeiro 1869. Catdo, drama trágico pelo abade Metastasio, 
traduzido do italiano, Bio Janeiro 1860. Tradujo otras muchas obras del 
mismo autor. 

Debemos advertir que en Portugal se han dado á la estampa numerosas 
obras con nombres de mujeres, pero que éstos no son más que seudónimos 
adoptados por los autores. Por ejemplo; Eschola nova christan e politica es 
un libro que el conocido catedrático Francisco Luis Ameno, imprimió en 
Lisboa en 1766 bajo el nombre supuesto de Leonor Tomasa de Sousa e Sil- 
va. En cambio se han incluido las saudades de D. Ignes de Castro en la 
Fénix renascida y en el Postilh^ de Apollo, como obra de Manuel Acebedo 
Morato, cuando fué verdadera autora de estos cantos, según Costa é Silva, 
Doña María de Lara e Menezes, hija del Duque de Caminha, y esposa del 
infante D. Duarte, hermano de D. Juan IV. 



LA MARQUESA DE ALORNA. 71 

Por eso damos un lugar preferente á su retrato en nuestra Gale- 
ría : por eso, y porque la Marquesa de Aloma es la más preciada 
joya, y casi la única gloria de la aristocracia portuguesa en el 
siglo actual. ¡Hecho ciertamente extraño y digno de examen! En 
ese pais donde la clase noble debia tener considerable y legitima 
preponderancia, sobre todo después de haber iniciado y dirigido 
la revolución de 1640, aquel sacudimiento nacional que rasgó el 
mapa de España para formar otra monarquía independiente , que 
arrancó uno de los más bellos florones de la diadema de Castilla, 
fundiendo con él una corona para la familia de Braganza ; en ese 
país, repetimos, apenas hay nada grande, nada heroico, nada es- 
clarecido que no proceda directa , inmediata y constantemente del 
pueblo. Somos los primeros en reconocer los grandes merecimien- 
tos de algunos personajes de elevada estirpe como los Duques de 
Saldanha (1), de la Terceira y de Pálmela, y como los Vizcondes 
de Santarem (2) y de la Carreira; pero ¿quién recuerda esos nom- 
bres respetables sin que llame dolorosamente su atención lo exiguo 

(1) El Mariscal del ejército portugués D. Juan Carlos de Saldanha, primer 
Marques y primer Conde de Saldanha, es hijo del primer Conde de Eio Mayor 
y déla Condesa Doña María Carvalho, hija del primer Marques de Pombal. 
Además de sus servicios militares se ha dado á, conocer por varias obras cien- 
tíficas, entre las cuales debemos mencionar Concordancias das sciencias natu- 
raes e principalmente da gcologia com o Génesis [fundada sobre os opiniones 
dos Santos Padres^ t dos mais distintos teólogos. Extraida de un travalho do 
Marechal Marques de Saldanha sobre a philosophiade Schelling. Viena, 1845. 

(2) Manuel Francisco de Barros e Sonsa, segundo Vizconde de Santarem y 
socio de las Academias científicas de Lisboa y Berlín, del Instituto de Francia, 
y de las Sociedades de geografía de Berlín, Francfort, Londres, Paris y San 
Petersburgo, nació en 18 de Noviembre de 1791 y murió en 18 de Enero de 
1856. Fué Ministro con D. Miguel. Ha dejado numerosas obras, de las que 
citaremos algunas : noticia dos manuscriptos pertencentes ao direito publico 
diplomático de Portugal, e a historia e litteratura do mesmo paiz, que existem 
na biblioteca real de Paris, etc. Lisboa 1827. Memorias chronológicas authen- 
tica^ dos alcaides-mores da villa de Santarem, etc. Lisboa, 1825. Memorias 
para a historia e Theoría da^ Cortes geraes que em Portugal se celevraram pe- 
los tres estados do reino, etc. Lisboa, 1824. De Vintroduction des procedes rela- 
tifs á la fabrication des étoffes de soie dans la Peninsule hispanique sous la 
domination des Árabes. Paris, 1838. Quadro elementar das relagóes politicas e 
diplomáticas de Portugal com as diversas potencias do mundo desde o principio 
da mxmqrchia portugueza até aos nossos dias^ tomo I, Paris, 1842. Tomo II, 
id., 1843. Tomo ni, id. 1843. Tomo IV, id., 1843. Tomo V, id. 1845. Tomo VI, 
id., 1850. Tomo Vn, id. 1851. Tomo Vni, id., 1853. Tomo XIV, 1863. Tomq 



72 ¡LITERATURA PORTUGUESA. 

de su número? ¿Qué se hicieron los descendientes de aquellos es- 
forzados caudillos que á la cabeza de sus victoriosas mesnadas se 
extendían como un torrente asolador por las enemigas tierras aga- 
renas, clavando el santo estandarte de Urique sobre los alcázares 
y las mezquitas de los Infieles , y señalando con las puntas de sus 
lanzas más dilatados limites á la patria? ¿Qué se hicieron los hi- 
dalgos nietos de aquellos intrépidos navegantes que, cortando con 
las proas de sus naves olas nunca antes surcadas, descubrieron nue- 
vos derroteros para arribar á las lejanas playas de la India? ¿Qué 
se hicieron los herederos de aquellos sabios varones que ilustraron 
sus ejecutorias con los laureles ganados en el palenque de las letras 
ó en la alta gobernación del Estado ? La historia contesta con su 
elocuente silencio. Los títulos nobiliarios que hoy inspiran más 
consideración han sido conquistados, salvando honrosas excepcio- 
nes, por sus actuales poseedores en las líneas de Torres Yedras, en 
las baterías de Oporto, en la tribuna del Parlamento ó en el ancho 
y libre campo de la imprenta. 

Adonde quiera que dirijamos nuestras miradas, á la adminis- 
tración pública como á la literatura , á las armas como á las cien- 
cias, no descubrimos más que plebeyos (1). Mousinho da Silveira, 
la más fecunda inteligencia de la revolución , el genio de la refor- 

XV, 1854. Corpo diplomático portuguez contendo todos os tractados de paz, de 
alliariza, de neutralidades de tregua, de comercio, etc., entre a coroa de Portu- 
gal e as diversas potencian do mundo, tom. I, Portugal e Hespanha , París, 
1846. Ha publicado otros muchos libros diplomáticos y geográficos, cuyos 
títulos pueden verse en el Diccionario de Costa e Silva. 

(1) ¿Qué hizo la nobleza portuguesa durante la guerra peninsular? Oigamos 
aun escritor contemporáneo: nAs tropas francesas entraron en Novembro 
"de 1807 no territorio portugués, e o principe D. Joao, a familia real, e os 
"fidalgos principaes embarcaron para o Brasil, entregando, jcaso raro! os 
"subditos sem defesa a clemencia ou aos rigores da invasáo. Depois de táo 
"vergonhosa felonía os destinos da velha monarchia estavam consumados. O 
"povo desamparado pelo rei e pela nobreza combaten e repelliu o estrangeiro, 
"mas se perdoou, nunca esqueceu, e com motivo que na hora em que todos 
"deviam ser iguaes perante o infortunio , so elle ficara para supportar e com- 
"bater a escravidáo !ii O Duque de Pálmela, por L. A, Rehello da Silva, Re- 
vista contemporánea , tomo 5.**, pág. 405. 

Bernardo de sa Nogueira de Figueiredo, primer Vizconde y primer Barón 
de Sa da Bandeira , Ministro que fué de Marina y de Ultramar y Mariscal 
de Campo y socio de la Academia de Ciencias , nació en Santarem en 26 de 
Setiembre de 1795. Escribió algunos folletos sobce el tráfico negrero y sobre 
el derecho electoral, 



LA MARQUESA DE ALORNA. 73 

ma : José Esteban , el primero de los oradores contemporáneos , el 
soberano de la tribuna : Fortunato de San Buenaventura , el más 
sabio y más erudito representante de la escuela reaccionaria y ul- 
tramontana (i): Francisco de San Luis, el prelado más eminente 
de cuantos se han consagrado á la defensa y propagación de las 
nuevas ideas : Correa da Serra , el botánico ensalzado por Decan- 
doUe (2) : Rodríguez de Bastos , el filósofo cristiano (3) : Antonio 
de Oliveira Marreca, el profundo economista (4): Macedo, Bocage, 
Nascimento, Grarrett, Herculano, Castilho, Mendes Leal, Castello 
Branco , Soares de Passos , todos han salido de las oscuras filas de 
la muchedumbre. Esto nos explica hasta cierto punto el cambio 
radical que se ha operado en las instituciones y en las costumbres 
de la sociedad portuguesa. 

Leonor de Almeida ha debido los principios de su instrucción 
literaria, sus vastos conocimientos genográficos, y la revelación 
de su estro poético á un inmenso y no merecido infortunio de fa- 



(1) Fortunato de San Buenaventura, Arzobispo de Evora, nació en 1778 y 
murió en Diciepabre de 1844. Entre otras muchas obras dejó las siguientes: 
Memorias para a vida da beata Ma^alda rainha de Gastelha e reformadora 
do mosteiro de Aroiica. Coimbra 1814. Historia chronologica e critica da real 
ahadia de Alcohaga da congregagao cisterciense de Portugal, para servir de 
continua9ao a A Icoha^a, illustrada do chronista mx)r Fr, Manoel dos Sanctos, 
Lisboa 1827. Ensaio de urna dissertagao historico-critica ^ sobre^os /actos mais 
controversos da historia do conde Don Henrique , primeiro soberano de Por- 
tugal^ e trono da augustissima casa reinante, Lisboa 1833. Summarióda vida^ 
acgoes e gloriosa ^mortedo Sr. D, Femando chamado assim dentro como f ora de 
Portugal o infante sancto, que de um manuscrito latino e inédito da biblioteca 
vaticana trasladouemlinguagem Fr, Fortunato, Arzobispo de Evora, Módena 
1836. La Academia de Ciencias de Lisboa ha publicado varias Memorias sobre 
la vida y escritos de los cronistas Fr. Bernardo de Brito, Antonio Brandao, 
Francisco Brandao, etc. 

(2) Francisco Correa da Serra, publicó además de muchas obras notables 
sobre botánica: De VUat des sciences et lettres en Portugal á la fin du dix-hui- 
tieme siecle, 1804. Nació en Serpa, en el Alentejo en 1750, y murió en 1823. 
Fué presbítero, ministro Plenipotenciario de Portugal en los Estados-Unidos 
y miembro de las muchas sociedades científicas de Europa. 

(3) MeditO/^oes ou discursos religiosos pelo conselheiro José Joaquim Rodri- 
gues de Pastos, cuarta edigáo. Lisboa 1846. Esta obra, que ha sido traducida al 
francés , es la mejor que ha producido en el presente siglo la prensa católica 
de Portugal. 

(4) Antonio López de Mendoza ha publicado en sus Memorias de litera- 
tura un extenso juicio acerca de este distinguido proteccionista, 



74 LITERATURA PORTUGÜBSA. 

milia. Educada en la opulencia de su casa, en el bullicio de la 
corte y en la activa ociosidad de las tertulias y los saraos, hubiera 
pasado tranquila y gozosa , pero frivola y estérilmente , los dias 
fugaces de la inesperta y distraida juventud. Reclusa , desde muy 
tierna edad , entre las paredes de una celda estrecha y silenciosa, 
hubo de procurar , obligada por la necesidad , un recreo para su 
espiritu en la meditación y el estudio , labrando así con los pode- 
rosos esfuerzos de su entendimiento el ancho y firme pedestal de 
su gloria futura. No es la primera que por un áspero sendero de 
privaciones y de lágrimas se llega á la posesión de los más bri- 
llantes y más espléndidos destinos. 

Cuando el Marques de Aloma se disponía á salir para Francia 
como Embajador cerca de S. M. el Rey Luis XV, fué arrestado en 
su casa de orden del Soberano y conducido secretamente al castillo 
de la Junquera , al mismo tiempo que D. Manuel de Sousa , abue- 
lo del primer Duque de Pálmela, por sospechas de complicidad en 
el ruidoso atentado del 3 de Setiembre de 1758 (1). Á su hija Leo- 
nor , que contaba poco más de siete años , pues habia nacido en 31 
de Octubre de 1750, la encerraron con su madre y su hermana en 
el apartado convento de Chellas; y allí permaneció hasta que, 
muerto el Rey D. José I el Reformador^ é inaugurada una nueva 
política con la elevación al trono de Doña María I la Piadosa , se 
abrieron las puertas de las cárceles para las numerosas víctimas 
del Marques de Pombal. En aquellos diez y ocho anos de clausura 
se dedicó con perseverante ahinco á la lectura de los. clásicos por- 
tugueses y á la traducción de los griegos y latinos. Los certáme- 
nes poéticos , denominados outeiros , muy frecuentes por entonces, 
le facilitaron la ocasión de tratar personalmente á los más ilustres 



(1) Quien desee conocer los nombres de las personas arrestadas entonces y 
las particularidades de aquella prisión debe leer: As prisoes da Junqueira^ 
durante o ministerio do Marques de Pomhal, escriptas alli mesmo pelo Mar- 
ques de A loma ^ urna das síias victimas. Publicadas conforme o original y por 
José de Sousa Amado, presbítero secular. Lisboa 1857. El segundo Marques 
de Aloma y cuarto Conde de Assumar, capitán de caballería, nació en 7 de 
Noviembre de 1726, y murió en 9 de Junio de 1804. — Hay varias obras refe- 
rentes á los ilustres Marqueses de Aloma. Entre ellas recomendamos : Ins- 
truc^ao do exmo, vice-rei Marques de A loma ao seu sucessor o exmo. vice-rei^ 
Marques de Tavora^ por Fhilippe Nery Xavier, Lisboa 1866. O Marques de 
Aloma ema legiao portugíieza, publicado ^n la Sevicia Militar en 1856 , por 
Antonio Florencio de Sousa Pinto. 



LA MARQUESA DB ALOENA. 75 

ingenios de su tiempo , despertando en ella una afición decidida al 
arte lírico. 

Detengámonos un instante á recordar lo que eran los outeiros. 
El Vizconde de Almeida Garrett , en el prólogo á la Lyrica de 
Joao Mínimo , y Latino Coello en la Biografía de Antonio Felir- 
ciano de Castilho , los han descrito minuciosamente ; y es de notar 
que la última revolución política no los ha hecho desaparecer por 
completo , pues el laborioso Castello Branco refiere en las Aven- 
turas de Bazilio Fernandes Engertado que él mismo asistió á 
una de esas fiestas originales en Santa Clara de Oporto. 

Los outeiros^ que se celebraban en los atrios de los'con ventos de 
religiosas , comenzando después' de puesto el sol y terminando á 
altas horas de la noche, eran una especie de academias al aire li- 
bre ó meetings literarios, donde se juntaban los más distinguidos 
poetas , que , como actores principales , acudían presurosos de to- 
das las provincias del reino . Remedo imperfecto de los juegos flo- 
rales establecidos en Tolosa á mediados del siglo XIV, é introdu- 
cidos pocos anos después en sus Estados por los Reyes de Aragón. 
Allí no había Presidente que dirigiera , ni Secretario que tomara 
acta de la sesión , ni nada que fuese metódico y regular. Todo era 
espontáneo, imprevisto, contingente y desordenado. Las monjas, 
asomadas á las rejas, iban diciendo sucesiva y caprichosamente 
los versos que al efecto llevaban preparados ó que en el acto dis- 
currían ; y éstos daban pié á los favoritos de las musas para lucir 
su habilidad en el arte métrico. Y como coincidían siempre aque- 
llas fiestas singulares con algún acontecimiento fausto , se encen- 
dian simultáneamente hogueras y luminarias para solaz y entrete- 
nimiento del pueblo, que, con sus músicas y cantares , aumentaba 
la animación y la algazara del espectáculo. 

« Mote , venga mote , » gritaban en tumulto los complacientes 
vates : una voz atiplada , y á veces conmovida , recitaba el anhe- 
lado mote ; y sobre él se improvisaban quintillas , décimas y sone- 
tos, que, si agradaban al auditorio, ordinariamente benévolo, re- 
cibían en recompensa una abundante lluvia de dulces y una salva 
estruendosa de palmadas y risas y silbidos ; salva que hubiera re- 
sonado en nuestros oídos como señal inequívoca de enérgica des- 
aprobación, pero que en Portugal expresa el último grado del 
entusiasmo y del asombro. «Modo extraño entre nosotros, dice el 
« mismo Castello Branco en las Aventuras de Bazilio , perp usadg 



76 LITEEATÜBA PORTUGUESA. 

^en Grecia y Roma cuando el caso pedia las dos expresiones subli- 
)í>madas del contentamiento : la risa y el silbido.» Asi se asociaba 
la poesia á todas las manifestaciones de regocijo popular, y asi se 
ofrecia el seductor estimulo del aplauso á los improvisadores que 
desde muy antiguo existen (1) y que nunca han^escaseado en esta 
tierra de España (2) . 

En aquellas justas poéticas, más profanas que religiosas, y un 
tanto ocasionadas á lances y escenas nada edificantes (3), fué donde 



(1) Queriendo presentar Amador de los Kios (Hist, crit, de la lit esp.y to- 
mo II, pág. 641) un testimonio de la afición que siempre mostraron los inge- 
nios españoles á improvisar, copia los siguientes versos de Juan Lorenzo de 
Astorga. 

Se quería alguno | darme un estrimbote , 
Querría me dar enxemplo | de la muger de Lote: 
Assaz es para esso | contrario (qualquíer) mote; 
Mas podría determinarlo | qualquier mendigarote. 

(2) Los escritores portugueses han comprendido, bajo la denominación de 
España, á los dos pueblos peninsulares, aun en las épocas en que han estado 
separados. Camoes dijo en la octava 31 del canto I de las Ludadas \ 

Ouvido tinha aos fados que vina 

huma gente fortisima de Hespanha 

pelo mar alto, a qual sogeitaría 

da India tudo quanto Dorís banha, etc. 
Y comentando el segundo verso, añadió Faria y Sousa (Limadas comen- 
tadas^ tomo I, pág. 243) : "Perífrasis de la portuguesa usado con gran indus- 
tria, porque en todo este poema da el poeta á ésta el epíteto de fuerte, n 
• (3) El que quiera conocer las costumbres antiguas de los conventos de 
monjas de Portugal, que lea la tercera de las jornadas de Jerónimo Bahia 
en el tomo I del Postülao de Apollo^ pág. 344, libro publicado con las corres- 
pondientes licencias del Santo Oficio : las redondillas á las monjas de Villa 
de Conde, que están en la pág. 142 del tomo IV de la Fénix renascida , y la 
jomada cw cortes do Parnaso, por Diego Camacho, tomo V de la misma Fénix 
pág. 33. Respecto á época más anterior, dice Faria y Sousa : '• Cierto caba- 
iillero prometió que si salia victorioso desta batalla (Aljubarrota), habia de 
iiir á tener una novena con una monja de cierto convento, y dejarla en estado 
ifde pasar otra novena. Hallábase presente al voto un hermano della, y hizo 
II voto de que si él hiciere tales novenas, le daria de palos ; y ambos cumplie- 
uron stis votos,^* Lusiadas comentadas, etc., canto 4.°, pág. 280. Sobre las cos- 
tumbres antiguas de las monjas en España, debe consultarse el Diálogo que 
habla, de las condiciones de las mujeres y de Cristóbal de Castillejo, que está 
en el tomo XXXII de la Biblioteca de Autores españoles ; Poetas líricos de 
los siglos XVI y XVII, pág. 180, y particularmente lo que escribió Martin de 
Salinas al Infante D. Femando en 22 de Junio de 1524, acerca de la muerte 
4el licenciado Vargas : códice C. 71, de la Biblioteca de la Academia de la 



LA MARQUESA DB ALORNA. 77 

Leonor de Almeida adquirió amistad con Filinto, con Bocage, con 
Freiré de Carvalho y con todos los notables de la Arcadia , que la 



Historia. Los amoríos de las monjas eran tan públicos, y estaba tan generali- 
zado y admitido el galantearlas, como lo prueban numerosas composiciones de 
nuestros antiguos poetas. Citaremos dos. D. Francisco de Trillo y Figueroa, 
poeta coruñés del siglo XVII, escribió un romance satírico ná una monja ha- 
íibiendo dado á un poeta unos gaznates en un locutorio tf, que comienza así 

Marica, no te perdono 

Que, si no por las agallas, 

Me pesques por los gaznates, 

Toda la mitad de la alma. 

Y menos que entre las redes 
Me cojas, cuando á la playa 
Me conducen mal mis pasos 
A nadar sin calabazas. 

Es muy bueno que al principio 
Andemos á gaznatadas. 
Comenzando nuestro amor 
Por donde todos acaban ; 

Y que pendiente de un susto 
Mientras que me desgaznatan, 
Mariposee mi amor 

De esperanza en esperanza. 
Válgate Dios por Marica : 
Sin duda que amor estaba 
Con nosotros en las redes 
Mas á fe que no era rana. 

Al fin es niño y ciego, 
Y como entre bobos anda, 
Al fin de sus oraciones 
Cualquiera devoto baila. 
Bravos birotazos tira : 
Por tus ojos que me alcanza. 
Por tu boca, por tus manos 
Todo el vigor de tu aljaba. 
Poetas líricos de los siglos XVI y X VII^ colección ordenada por Adolfo de 
Castro, Del mismo autor y en el mismo volumen hay unas décimas '• á una 
iimonja que queria la galanteasen n, que empiezan así : 

Marica, yo soy carnal , 
Tú cuaresma, y no podemos 
Juntar estos dos extremos 
Sin pecado original ; 
No hallo medio natural 
Que pueda damos remedio; 
Sin duda es milagro el medio, 



78 LITBRATÜEA POBTÜCHTESA . 

tuvieron siempre en grande estima y que de ella hicieron apasio- 
nados elogios en sus epístolas. Durante las breves horas de aque- 



Y si müagro ha de ser, 
Marica, ver y creer, 

Y echaremos por enmedio. 

En la carta que Santa Teresa de Jesús escribió sobre el mal estado del con- 
vento de Malagon al padre Fr. Jerónimo Gracian en 15 de Julio de 1676, de- 
cía así : " Todas son mozas ; y créame, padre mió, que lo más siguro es que no 
iitraten con frailes." Respecto á las intrigas y á los escándalos á que daban 
lugar las elecciones de las prioras, nos ha dejado la misma ^anta noticias cu- 
riosísimas. Hé aquí un párrafo de la carta que en Octubre de 1677 escribió 
Santa Teresa desde Avila á la madre María de San José. Refiérese este nota- 
ble documento á los manejos de las calzadas contra las descalzas y algunas 
monjas de la Encamación, por haber elegido priora á Santa Teresa. " Yo digo 
•'á vuestra reverencia, que pasa aquí en la Encamación una cosa, que oreo 
i.que no se ha visto otra de la manera. Por orden del Tostado, vino aquí el 
n Provincial de los calzados, á hacer la elección, ha hoy quince dias y traía 
iigrandes censuras y descomuniones para las que me diesen á mí voto, y con 
fitodo esto á ellas no se les dio nada, sino como si no las digeren cosa, votaron 
iipor mí cincuenta y cinco monjas, y cada voto que daban al Provincial las 
iidescomulgaba y maldecía, y con el puño machucaba los votos y les daba gol- 
upes y los quemaba, y dejolas descomulgadas, ha hoy quince dias, y sin oir 
iimisa ni entrar en el coro aun cuando no se dice el oficio divino, y que no las 
ithable nadie, ni los confesores, ni sus mismos padres, y lo que más me cae 
lien gracia es que otro día después de esta elección machucada volvió el Pro- 
iivincíal á llamarlas que viniesen k hacer elección, y ellas respondieron que 
ituo tenían por qué hacer más elección, que ya la habían hecho, y de que esto 
II vio tomólas á descomulgar, y llamó á las que habían quedado, que eran cúa- 
nrenta y cuatro, y sacó otra priora y envió al Tostado por confirmación. Ya la 
iitíenen confirmada, y las demás están fuertes y dicen que no la quieren obe- 
♦idecer sino por vicaria, los letrados dicen que no están descomulgadas, y que 
♦líos frailes van contra el concilio en hacer la priora que han hecho con menos 
II votos. Ellos han enviado al Tostado á decirle, que están todos espantados 
iide ver una cosa, que á todos ofende, como esta: yo los perdonaria de buena 
"gana sí ellas quisieran dejarme en paz, que no tengo gaüa de verme en aque- 
iilla Babilonia, y más con la poca salud que tengo, y cuando estoy en aquella 
II casa menos. Dios lo haga como más se sirva y me libre de ellas." También se 
pueden citar monjas que han tenido participación en la política. Una hubo 
en tiempo de Felipe IV que llegó á ejercer grande influjo sobre el ánimo de 
aquel monarca. A ella acudía aquel príncipe desdichado en los momentos de 
tribulación y angustia para que le ayudase con sus oraciones y consejos. Lia» 
móse Sor María de Jesús, y fué abadesa en el convento de la Concepción de 
la villa de Agreda. Escribió una larga vida de la Virgen, titulada Mística cvur 
dad de Bios^ libro que dio lugar á un proceso formado por la Inquisición en 
el que se sobreseyó á instancia de la corte. 



tA ltfAR(^ÜEdA DB ALÓRNA. 79 

Has alegres veladas, olvidaba la infeliz prisionera los hondos pesa- 
res que acibaraban su existencia , y que ella misma agravaba á 
veces involuntariamente , con su aristocrática altivez y con la en- 
tereza de carácter que habia heredado de sus mayores. Denunciada 
en cierta ocasión á la autoridad eclesiástica por una leve transgre- 
sión de las reglas conventuales, el arzobispo de la diócesis le im- 
puso el duro y triple castigo de no salir de la celda en dos años, 
de vestir de color honesto^ y de cortarse el cabello. Pasados algu- 
nos dias , presentóse el prelado en el locutorio para cerciorarse de 
que sus órdenes habian sido cumplidas , y como viese que no era 
asi, reprendió en términos severos á la indócil colegiala. Esta ex- 
puso con sosegada firmeza que, no siendo religiosa , no recibía ór- 
denes semejantes, sino de sus padres. — Está bien, prosiguió el ar- 
zobispo, herido en su amor propio y en su autoridad con aquellas 
atrevidas palabras: daré cuenta de su desobediencia al Marques. — 
¿A qué Marques? ¿A mi padre? — No, señora, al Marques de Pom- 
bal. — Entonces la joven se puso en pié con una altanería que pudo 
muy bien empeorar la suerte aciaga de su familia , y se retiró de- 
jando caer desdeñosamente de sus labios estos dos versos de una 
trajedia de Corneille : 

11 Le coeur de Eleonore est trop noble et trop franc, 
Pour craindre cu respecter le bourreau de son sang." 

Agobiada con estas mortificadoras vejaciones, y huyendo de los 
rigores de su destino , se refugió Leonor en el santuario de la poe- 
sía como en el regazo de una madre cariñosa. No fué, por lo tanto, 
la ambición de gloria la que puso en sus manos el arpa de los 
bardos : fué la musa de la soledad y de la melancolía. Cantaba en- 
tonces como los ruiseñores en los bosques , sin artificio , sin vani- 
dad, sin saber si era escuchada y sin adivinar la magia de su voz: 
cantaba todo lo que hería vivamente su espíritu, los encantos de la 
naturaleza y los puros afectos del alma , trasportándose en los éx- 
tasis de su numen á otro mundo ilusorio, como el que todos hemos 
soñado alguna vez siendo niños, mundo de libertad, de amor y de 
ventura , donde ni el cielo tiene nubes , ni la flor espinas , ni hiél 
el corazón : cantaba sus dulces recuerdos, sus amargas cuitas y sus 
quiméricos deseos : cantaba , olvidando la realidad , risueños deli- 
rios de la fantasía ; y cuando se cerraban sus cansados párpados, 
y se apagaban los ecos de su lira melodiosa , creia ver al ángel de 



LITERATURA PORTUGUESA. 

la esperanza que velaba solícito á su lado, tendiendo sobre ella su 
manto de luz y sus alas de oro. 

Entre todas las poesías que dejó la Marquesa de Aloma, las que 
escribió en el convento de Chellas son quizá las más sentidas, las 
más espontáneas, y las que presentan un estilo menos afectado. 
No contenían aún su virgen y fogosa inspiración los modelos que 
más tarde se propuso imitar. En las formas exteriores de aquellas 
composiciones, se advierte cierta negligencia y falta de lima, pero 
abundan las galas de una imaginación rica y florida. 

Bem pode sobre o candido oriente 
soltar Febo os cabellos douradores, 
qne quem vive como eu ve sempre as flores 
tintas da negra cor do mal que senté, 
para min nao (l) ha prado florescente. 
tudo murchan mens ais, mens disabores, 
nem me tomam cantigas dos pastores 
jamáis serena a pensativa frente, 
se triste vou as dantas (2) triste venho 



(1) En el prólogo admitimos la posibilidad de que el idioma portugués 
sea una derivación del castellano. Es posible que algún día consagremos un 
trabajo especial á este punto. Mientras tanto, de paso y por vía de notas, ha- 
remos algunas observaciones en ese sentido. Nao en portugués se pronuncia 
n<my aunque la o participa algo del sonido de la a; y nos parece inútil recor- 
dar que antiguamente se escribía así en castellano. Véanse los siguientes ver- 
sos que tomamos del poema del Arcipreste de Hita , publicado por Amador 
de los Kios (Hüt de la lit esp.^ tomo IV, pág, 687). 

Quier lo vea o non^ saberlo ha algún día 
non será tan esquiva que non ayas mejoría ; 
non canses de seguirla, et vencerás su porfía. 

(2) La § escrita de esta manera, es decir, con una virgulilla debajo, fué 
muy usada por nuestros antiguos escritores. En su famosa canción A las rui- 
nas de Itálica y original de Rodrigo Caro y atribuida durante largo tiempo á— . 
D. Francisco de Rioja , encontramos los siguientes versos : 

Aquí de Cipion la veuQcdora 
Este llano fue pla^a, allí fué templo, 
Este despedazado amphiteatro 
Que ahora son gar^ales y lagunas 



LA MABQÜESA DE ALORNA. 81 

e qnando a noite estende húmido manto 
a asegurar o sonho en vao m*empenho. 
Nao toco a flauta, versos ja nao canto : 
cercada do pezar mais bem nao tenho 
que um triste desaf ogo em temo pranto. 



Sobre as margens de um rio que fugindo 
o seu centro procura velozmente, 
estou gozando o prazer mais innocente 
a vida mais feliz 'stou possuindo. 
Imagino que os echos 'stao sentindo 
armila nomear, finjo contente 
que cedendo uns aos outros brandamente 
seu nome me vam sempre repetindo , 
que os cephiros s'escutan susurrando 
que as aves desafíam com ternura 
com suspiros que a selva estáo magroando. 
Depois nao sei que afecto ou que do9ura 
se me vai dentro d'alma (1) derramando 
que adorme90 forzada da brandura. 

Hay algunas canciones suyas , cuya lectura hacen amena la 
fluidez del verso y la belleza de los conceptos : 

Claras aguas de que 0U90 o murmurio, 
calado bosque, ermo, que sombrío 
abrigas em teu centro o escuro medo, 

o mais terno segredo 
vem Alcipe fiar- vos no seu canto. 



Casas, jardines, (pesares murieron 

Hoi Qenizas, hoi vastas soledades 

Tal genio, ó religión fuerga la mente* 
Poesías de D, Francisco de Rioja^ corregidas con presencia de sus origina' 
les^ por D, Cayetano Alherto de la Barrera y Leirado, Publicólas la Sociedad 
de Bibliófilos e«pawoZe«.— Madrid, 1867, pág. 336. 

(1) Ualma, — Entre nuestros antiguos poetas se encuentran repetidos ejem- 
plos de estas contracciones, tan frecuentes y tan admitidas en la lengua por* 
tuguesa. Copiaremos como muestra algunos versos de D. Francisco de Eioja. 
Poesías de D, Frarvcisco de Eioja ^ etc. 

Quando entre luz y púrpura aparece 
Valba^ y despierto i ay triste ! y miro el dia (p4g. 192) 



Que es nueva admiración Valma belleza (pág. S20) 
Y miro üa/gua de piedad agena (pág. 231). 



6 



82 LITERATURA PORTUGUESA. 

Doei-vos selvas tristes, 
das magoas que me ouvistes, 
desde que a voz queixosa aos ceos levanto. 



Nao sao as minhas magoas, nao vulgares : 
inventou para mim novos pezares 
no seu furor a sorte mais adversa. 

• ¡ Aguas ! ¡ Quanto diversa 
junto das vossas mar^ens 'stive um dia! 

Um dia so contente, 

que o fado cruelmente 
alonga a dor e encurta urna alegria. 

Alli na fresca área destas praias 
repousando-me a sombra d' altas faías 
via pasar a placida corrente: 

versos alegremente 
dictava amor ao brando som da lyra: 

os genios namorados 

me contavam cuidados 
que escutam da Cythera a quem suspira. 

Ñas verduras meus olhos alongando, 
pasa va o tempo leda, um gesto brando 
enleava meus temos pensamentos ; 

jamáis os somnolentes 
filhos do Erebo, males deshumanos, 

o seu negro vapor 

espalharam ao redor 
do asylo em que passei meus largos anuos. 



Quantas vezes a musa me guiava 
ao lugar em que terno suspirava 
Petrarca Saudoso! que em Vaucluso 

suave fez o uso 
da citara cadente, repetindo 
aquella branda historia 
que Ihe poz na memoria, 
com as farpas do Amor um gesto lindo. 



Aonde os pensamentos me levaban ! 
par' ciame que as musas enla^avam 
con fios d'oiro as ramas do loureiro; 

depois que o deus flecheiro 
Verdes mirtos colhendo os ia imindo 
á famosa capella 
de que a musa mais bella 
c'roou Petrarca — ^Laura — ^repetindo. 



LA MARQUESA DE ALORNA. 83 

Sonhos vaos que forjava a fantasía!. . . 
prazemes que benigno amor fingía! . . • 
as Dryades me ouviram mil caneces 

que aos temos cora9oes 
excítaráo mil gratos sentimentos: 

hoje nos troncos duros 

de meus fados escuros 
escrevo os táos diversos movimentos. 



A minha antiga musa se desvia, 

so me inspira a cruel melancolía: 

outro Apollo nao tenho que o meu damno. 

As vezes d'amno a amno 
uma triste cantiga solitaria 

no centro do retiro, 

seguida de um suspiro 
arranca do meu peito a sorte varia. 

Porteriormente , abusó Alcipe hasta tal punto de la mitología, 
que para comprender sus cantigas , es indispensable tener siem- 
pre abierto un diccionario de la fábula. En una sola estrofa nos 
habla de las ninfas que vio en el magestuoso Xanto , de hi.fuente 
de Melpómene, de Teladla, Praxila é Hispasia que se despren- 
den del Elíseo , de la bella Egeria que enseñaba á Numa á* regir 
los imperios, y de otras altas y bajas deidades, Hehea, las Hidras j 
las Dríades y Orfeo, Euridice, etc. Llegó á metrificar, sino con 
corrección, al menos con facilidad, con conocimiento de la len- 
gua y con abundancia de epítetos adecuados ; pero cuando se ins- 
piraba en las odas de Filinto, ó lo que era mil veces peor, en las 
alambicadas agudezas de la escuela de Góngora , solía sacrificar á 
una afectada elevación la naturalidad y la armonía de sus versos 
y hasta la claridad de los pensamientos. 

No obstante , la critica debe ser en este punto muy benévola, 
porque al venir al mundo la Marquesa de Aloma , aún no había 
desaparecido por completo el culteranismo, aún encontraba lectores 
para sus lettres peruviewies Madama de Grafigni ; aún vivían algu- 
nas autoras portuguesas, cuyas obras hacían las delicias de los abo- 
nados á los locutorios , y cuyo estilo se puede apreciar por los si- 
guientes títulos gongóricos y retumbantes. 

Astro irilkante em novo mundo, fragranté Jlor do paraiso no jar- 
iim da America, Historia paneggirica de Sancta Rosa de Sancta 
María, Lisboa, 1733, 



84 LITERATtJBA PORTUGUESA. 

Erados de desengaño contra o profundo somno do esquecimento, 
em tres historias exemplares para melhor conhecer-se o pouco que 
duram as vaidades do mundo, Lisboa, 1742. 

Aguia real, Fénix abrasada. Pelicano amante. Historia pane g- 
girica e vida prodigiosa do Ínclito patriarca santo Aggostinío.Li^ 
boa, 1744. Fué autora de estas tres obras sor Magdalena da Gloria. 

Jardim do Ceo, plantado no convento de N. S. da Conceipfdo da 
cidads de Braga, em que se tracta, etc. Lisboa, 1776. Por sor Ma- 
ría Benita do Ceo, religiosa en un convento de Braga. 

Aves illustradas em avisos para as religiosas servirem os offi- 
cios dos seus mosteiros. Lisboa, 1738. 

Engaños do bosque, desengaños do rio. Lisboa, 1741. Publicó 
estos dos libros sor María do Ceo, abadesa en el convento de Nues- 
tra Señora de la Esperanza de Lisboa (1). 

No nos sorprenderla tanto que Alcipe se hubiese dejado contami- 
nar por el mal gusto de su época , como nos admira que haya te- 
nido ordinariamente el buen acierto de seguir á los arcades de Lis- 
boa, que por entonces inauguraban un período de regeneración 
para la literatura nacional. Pagaba, es verdad, su tributo á los de- 
fectos en que hablan incurrido durante más de cien anos los pri- 
mero^ poetas portugueses, pero con tal sobriedad, que revelaba ya 
un considerable adelanto. No supo prescindir enteramente, por 
ejemplo, de las antítesis y los retruécanos que estaban tan en bo- 
ga; pero hizo de ellos un uso más moderado y más contenido. 

Ora amor fagamos pazes 
com teu capricho exaspero: 
queres o que te parece 
e nao queres o que eu quero. 
Cheio d'illusoes brilhantes 
vens carinhoso e me afagas; 
e se o corazáo me accendes 



(1 ) Este mal gusto góngórico dominaba también entre ciertos escritores es- 
pañoles á fines del siglo pasado. El Coronel D. José Cadahalso nos ofrece en 
el núm. 77 de sus Cartas marruecas una curiosa lista de títulos de libros, pa 
peles y comedias que se habían publicado desde el año 1757. Entre estos títu- 
los recordamos el siguiente: Arco iris de paz, cuya cuerda es la contemplación 
y meditación para rezar el santísimo rosario de Nuestra Señora, Su aljaba 
ocupan ciento sesenta consideraciones que tira el amor divino á todxis síts almas. 
Con razón decía Cadahalso que "algunos ingenios morían todavía entonces de 
Illa misma peste de que pocos escaparan en el siglo XVII.»* 



LA MARQUESA DE ALORNA. 85 

logo n'outro a chamma apagaa 

Se aqueces em peito humano 

a meu favor simpathia, 

nao sei que amante me escolhes, 

o meu peito logo esfria. 

Queima a yenda, apaga os fachos; 

inuteis movéis sao estes, 

si accendes o que se gela 

si apagas o que accendestes. 

Los retruécanos son aquí menos violentos que en otras composi- 
ciones muy encomiadas á mediados del siglo pasado. Veamos, como 
término de comparación, un soneto de Antonio Barbosa Bacelar: 

Sinto-me, sem sentir, todo abrazado 
no rigoroso fogo que me alenta : 
o mal que me consomé , me sustenta , 
o bem que me entretem, me da cuidado. 

Ando sem me mover, fallo calado, 
o que mais perto vejo se me ausenta, 
e o que estou sem ver mais me atormenta, 
alegro-me de me ver atormentado : 

Choro no mesmo ponto em que me rio, 
no mor risco me anima a confíanqa 
do que menos se espera estou mais certo : 

Mas se de confiado desconfio , 
he porque entre os receyos da mundanqa 
ando perdido em mim como en deserto (1). 

Estos juegos de palabras datan de muy antiguo entre los tro- 
vadores del Tajo. Decia el aplaudido Cristóbal Falcon á principios 

del siglo XVI : 

Conmigo me desavim, 
vejo-me em grande perigo, 
nao posso viver conmigo 
nao posso f ugir de mim ! 



Vi o principio no cabo 
vi o cabo no comeqo 
de feii^áo que nao conhe^o 
se cometo nem se acabo. 

El célebre Antonio Fer reirá, que nació en 1519, exclamaba en 
uno de sus sonetos : 



(1) FostUKao de Apollo. Ecco 2.% pág. 116. 



86 LITERATURA PORTUGUESA. 

jQuem vio nevé queimarl ¿quem vio táo frió 
um fogo de que eu argol 



E amor que aqui esta save a verdade 
que nesta to fria esta accendendo 
o fogo de meus olhos destilado. 



La Marquesa de Eibeira Grande, hermana de Leonor, escribió 
en el mismo convento de Chellas varias poesías, que nos permiten 
congeturar sus privilegiadas disposiciones líricas. Puesto que no 
hemos de volver á mencionada , queremos copiar aqui un soneto 
suyo á los cabellos de Lize (Alcipe), que no hubieran ciertamente 
vacilado en suscribir muchos de los vates que hoy ocupan un lu- 
gar distinguido en el Parnaso lusitano. 

i Que encanto em verte, oh rio, estou provando, 
quando Cephiro as asas sacudindo 
te vai da flor das arbores cobrindo 
que estáo as tuas margena sombreando ! 

As argentinas ondas levantando 
como que estas do enfeite presumindo, 
murmurando suave vaes fugindo 
dos doces cheiros o ar embalsamando. 

Mas quanto maior bem, mais agradavel, 
e ver de Lize, soltó e negligente 
ondeando o cabello incomparavel ! 

Embora f oge o rápida comente 
que vendo-a táo formosa, tao amavel 
de nada tenho pena e estou contente. 

Había cumplido 25 años la Marquesa de Aloma, cuando el 
cambio político operado con la ascensión al trono de Doña María I, 
vino á quebrantar los hierros de su prisión monástica. Leonor era 
una mujer encantadora. 

"Táo formosa que nescia parecía 
Táo savia que ser feya merecía." (1) 



(1) FostiÜMU) de Apollo, — Introduc^ao poética, pág. 17.-4 Fénix renasci- 
da y tomo 1.**, pág. 17. Este pensamiento nos parece más bello que original. 
D. Kamon Mesonero Komanos, en su Colección de dramaturgos posteriores 
á Lope de Vega, publicó una comedia caballeresca y de magia, titulada M 
Conde de Partinuples, escrita por Doña Ana Caro, que es por cierto lo más 
fantástico y disparatado que en este género ha visto la luz pública. En la jor- 
nada segunda dice Gaulin, que es el gracioso ; 



LA MARQUESA DE ALORNA. 87 

No podía decirse de ella lo que de sí misma dijo graciosamente 
la poetisa Enriqueta Bourdic «que el arquitecto había descuidado 
la fachada.» Al contrario, parecía discurrido para ella aquel elogio 
que un cortesano dirigió á la Duquesa de Estampes, favorita de 
Francisco I « que era la más hermosa de las sabias y la más sabía 
de las hermosas.» Al presentarse en Lisboa eclipsó á todas las 
damas de la Corte , así por el talento sin rival en su sexo , como 
por su belleí^a deslumbradora (1). La esbeltez y la elegancia de 
su talle apenas dejaban observar cierto encogimiento que era na- 
tural al salir de un encierro de diez y ocho anos. Su cutis delicado 
tenía esa blancura mate que conservan únicamente las jóvenes 
que han permanecido largo tiempo, como las flores en una estufa, 
resguardadas de los rayos del sol y de los rigores de la intemperie. 
Su ancha frente revelaba una inteligencia superior , y sus rasga- 
dos ojos expresaban á la vez dulzura y melancolía. En la conver- 
sación era sencilla y afectuosa , espansiva sin locuacidad y dis- 
creta sin presunción. Y como á estos atractivos personales reunía 
el brillo del linaje, y el ínteres un tanto novelesco que despertaba 
su largo cautiverio , vióse al punto rodeada de numerosos admira- 
dores que aspiraban á su corazón y á su mano, ün joven extran- 
jero y protestante, el Conde de Oeynhausen Groemburg, primo 
del Conde reinante en Schoemburg Lippe , Príncipe soberano en 



Yo niego la consecuencia 
y refuto el argumento , 
pues jamás hay igual cosa , 
ni es posible que se vea : 
siempre la discreta es fea ' 

y siempre es necia la hermosa» 

En la misma Colección hay otra comedia titulada Los empeños de un acaso 
del "Fénix de la Nueva España," Sóror Inés de la Cruz, comedia en cuyo in- 
trincado enredo ha pretendido la autora imitará Calderón. En su jomada 2.* 
se lee esta redondilla que es una galantería dirigida por Doña Ana á Doña 
Leonor : 

Leonor , tu ingenio y tu cara 
uno al otro se malogra , 
que quien es tan entendida 
es lástima que sea hermosa. 

(1) "A marqueza de Aloma, celebrada pelos poetas da «pocha como un 
prodigio de engenho e de belleza. n — O Duque de Pálmela^ por L. Á, Rebello 
da Silva, Revista contemporánea de Portugal, Tomo V, pág. 402. 



88 LITERATURA PORTUGUESA. 

Alemania , fué el preferido entre todos. Hechas las capitulaciones 
matrimoniales, y convertido el Conde al catolicismo, se verifica- 
ron las bodas con la mayor pompa , siendo padrinos el Rey Don 
Pedro y la Reina Doña María I. Los nuevos desposados partieron 
inmediatamente para Viena, donde fijaron la residencia; pero ni 
los deberes y cuidados de su nuevo estado , ni la ausencia de la 
patria, fueron motivo bastante para que decayese en Alcipe el 
amor á las letras. Lejos de eso, su afición al estudio y su laborio- 
sidad tomaron incremento , como nos lo prueban las muchas y 
meditadas elucubraciones con que desde entonces extendió y afir- 
mó su ya crecida reputación literaria. 

Obsérvase en las poesías de Alcipe, aún en las más ligeras, 
como sus canciones y sus fábulas , que encierran siempre un pen- 
samiento profundo, i Con qué delicadeza enuncia en la composición 
Amor com frió , que el amor tan sólo se anida en los corazones 
castos ! 

Nuin bosque onde entrar so pode 
a seria melancolia 
entre urnas roseiras bravas 
encontrei amor imi día. 

— "Amor! o ceos e possivel 
iique adorado em Chipre, em Gnido 
ueste Déos que ama os festejos 
timore aqui triste e escondido?... •• 

la a dizer mais, e amor 
o lindo rosto voltando 
me conta em frases divinas 
o seu desastre chorando. 

—'•Fui abrigar-me diz elle 
"no seio amayel d'Aulisa ; 
"mas para estar sem sosobro 
"gaza e calor se precisa. 

"Fugl logo que a tiranna 
"tinha o peito descoverto : 
"nao achando onde esconder-me 
"preferí este deserto." 

Algunas de sus fábulas son lindísimas. La que se titula Ó Piri^ 
lampo é ó Sapo, y que nos trae á la memoria otra muy semejante 
de Bocage , O Corvo é ó Houxinolj seria un modelo en su género 
si no la afeasen los dos últimos versos, tan prosaicos y cacofónicos, 
de la segunda redondilla ; 



LA MARQUESA DE ALOHNA. 89 

Lustroso um astro volante 
rompeo das humildes relvas, 
com seu voo rutilante 
alegrava á noite as selvas. 

Mas de vizinho terreno 
saiu de urna cova um sapo 
e despediu-lhe un sopapo 
que o ensopou em veneno. 

Ao morrer esclama o triste 
¿que tens tu de que me acuses?... 
¿que crime em meu seio existe?... 
Bespondeu-lhe "¿por que luzesl" 

Más correcta , pero también menos ingeniosa , es esta otra : A 
Penna é ó Tinteiro : 

13 ma penna presumida 
d'escrever grandes senten^as 
f allava das suas obras 
táo sublimes como estensas. 
"Sem mim, diz ella ao tinteiro, 
"pouca figura f arias : 
"cheio de um licor immundo, 
"sem mim, triste, i que serias? 
O tinteiro injuriado 
vasou logo a tinta f ora 
e voltou-se para a penna 
dicendo-lhe "escreve agora." 
Assim responde aos ingratos 
multas veces a razáo : 
muita gente e como a penna, 
como o tinteiro outros sao. 

Los poemas botánicos venian estando en moda en Portugal , lo 
mismo que en Francia y en Alemania , desde que el poeta Rapin 
publicó, á últimos del siglo XVII , su famoso libro latino sobre los 
jardines (1). Y siguiendo xilcipe la corriente de su siglo, escribió 
las Recorda0es botánicas. El talento con que supo vencer las in- 



(1) No hago mención del poema de Gracian Selvas del año, citado por 
Quintana. "Este mismo Gracian es el que compuso un poema descriptivo so- 
•ibre las estaciones, con el título de Selvas del año: el primero según creo que 
iise ha escrito en Europa sobre este asunto y sin duda alguna el peor." Intro- 
ducción histáriea á una colección de poesías castellanas , por D. Manuel José 
Quintana. 



90 LITERATURA PORTUGUESA. 

mensas dificultades de esos seis cantos didácticos, en que no hay 
argumento, ni más personaje que la misma autora , nos permiten 
entrever la gloria que habria conquistado si hubiese elegido con 
mejor criterio los asuntos de sus obras poéticas. Para que pueda 
apreciarse el mérito de esa composición, vamos á trascribir la des- 
cripción que hace de la Rosa ; 



De um calix tubuloso vem nascendo 
este primor que na Icosandria reina : 
contem da adolescencia as gracias todas, 
rica de estames, rica de coroUa 
triumpha nos jardins das flores todas. 
A natureza concordando co'a arte 
variou de esta flor as formas bellas, 
e aumentou pelo engerto os seus primores. 
N'uma roseira mesma seis diversas 
filhas de Flora os ares embalsamara : 
simples, dobles, vermelhas, amarellas, 
carmesim, matizadas co a mistura 
das especies se cria a variedade. 
Como tributo a deosa da belleza 
a Grecia culta consagra va as rosas : 
a poesia as petalos Ihe tinge 
c'o puro sangue do gentil Adonis : 
seu grato aspeito em toda a parte inspira 
certo pensar que se refere ao culto. 
Até mesmo no altar, no templo augusto, 
dos hebreos o supremo sacerdote 
uma c'roa de rosas Ihe cingla 
no sacrificio a veneranda frente. 

Foram símbolo e premio da inocencia; 
e a prophana ambicjáo quiz por inveja , 
que servisse d'insignia a seus projectos. 
Ah ! se as flores sentissem como eu sinto, 
e essas lutas sanguíneas recordassem 
ñas quaes foram signal de morte as rosas 
murchariam de dor : tal vez murcharam. 
Falta-Uie á graqa, falta-lhe o perfume 
neste terreno que inundaba o sangue 
pela rosa vermelha ou pela branca. 

A silvestre roseira, a Cynorrhodon 
mais simples, mais formosa, 
na floresta e vallados tambem cresce. 
Seus serenos espinhos afugentam 
quem pretende tocar-lhé ; menos bella 



LA MASQUES A DE ALORNA. 91 

que a rosa dos jardins, quasi que a vemos 
em frutos de coral que o campo adornam. 

Prodiga Flora ñas especies varias 
mnas com pompa levantou da térra, 
outras humildes, mas gentis a enfeitam. 
Pouco e ser bella: a rosa esqueceria 
se despois de reinar sobre as latadas 
murchando-se cahise desfolbada. 
Mil propiedades juntas a belleza 
realzam a pompa do seu trage 
e os aplausos que atrahe com seus efluvios. 

Com seus dons renascer faz a saude ; 
a medecina, as artes Ihe consagram 
cultos por útil como os tem por bella. 

Sede assim formosuras negligentes ; 
uní virtude aos seductores gestos ; 
ou temei a esta^ao que as flores seca. 

Alcipe dejó numerosas traducciones, demasiadas quizá, porque 
su estilo es ordinariamente lánguido y prosaico. Tradujo en verso 
todos los ¡Salmos de David, la Primavera de Thompson , el Overan 
de Vieland , de ese poeta llamado por sus admiradores el Voltaire 
de la Alemania , el Bartula de Osian , el primer canto de otro 
poema de Kronegk, una balada de Goldmith, el Ensato sobre la 
critica de Pope, el Arte poética de Horacio, el Robo de Proserpi^ 
na de Claudiano, y algunos fragmentos de la lUada de Homero. 
Tradujo del inglés , del francés , del italiano , del alemán , del la- 
tín y del griego, y nada absolutamente del castellano, si se excep- 
túan algunos cuantos renglones de Santa Teresa de Jesús. La 
Marquesa de Alorna conocia el habla elegante de Melendez Valdés, 
de Iriarte y de Quintana , y no trasladó ni un solo romance de 
nuestra lengua á la suya. En un caso semejante se encuentran los 
primeros literatos contemporáneos , como Filinto , Bocage , Macedo 
y Castillo. Las únicas versiones , dignas de mencionarse, que del 
español al portugués se han hecho en el presente siglo son : la de 
varios Cuentos de Trueba por Bulháo Pato , y las de el Pirata y 
el Canto á Teresa de Espronceda , aquella por Mendos Leal y esta 
por Rousado. 

Muerto el Conde de Oeynhausen en 1793 se retiró la viuda á su 
quinta de Almeirim en Portugal. Su casa, en la que dio entonces 
generosa hospitalidad á varios emigrados franceses, llegó á ser el 
oentro de reuniou de todo lo que el país tenia de máa ilustre em 



92 LITERATURA PORTUGUESA. 

ciencias, en literatura y en artes (1). Allí fundó con sus propios 
recursos una escuela de ninas , y se encargó ella misma de su di- 
rección , imitando así á Mistris Sara Trimmer, tan conocida por 
sus Historias fabulosas , á la célebre Paulina de Meulan, premiada 
por la Academia francesa (2), y á la Duquesa de Duras, autora de 
OuriMy que en aquel tiempo se consagraban la primera en In- 
glaterra y las dos últimas en Francia , á la enseñanza y al me- 
joramiento moral de la juventud. Desgraciadamente tuvo que 
abandonar muy pronto aquellas benéficas tareas. El fundado temor 
de ver invadido el Portugal por los ejércitos franceses determinó 
su salida para la Gran Bretaña. 

En la biografía de la Marquesa de Aloma , que acompaña á sus 
obras, y que aparece escrita por sus hijas, hay escasas noticias 
relativamente á esta época de su vida. Refieren que volvió á la 
Península en 1809, y que el Gobierno de Lisboa la obligó á aban- 
donar el territorio portugués , ocasionándole esto cuantiosas pérdi- 
das , porque la nave en que habia embarcado sus muebles y sus 
joyas, fué apresada por un bergantín corsario; pero omiten los 
hechos que sirvieron de motivo ó de pretesto á tan grave determi- 
nación. En cambio han tenido especial cuidado de publicar el ár- 
bol genealógico del Conde de Oeynhausen , y de consignar que los 
progenitores de la Marquesa fueron coetáneos, ó, más bien, ante- 
riores á la fundación de la monarquía lusitana , y que su nobilísi- 
mo apellido comenzó en aquel Payo Gutiérrez que en el siglo XII, 
y durante el reinado de D, Sancho I , tomó á los moros el castillo 
de Almeida. Las aristocráticas sucesoras de la eminente poetisa no 
han comprendido que para el mundo literario y para la posteridad 
vale más el último soneto de Alcipe que el largo y enojoso catálogo 
de sus hidalgos antepasados. La república de las letras es un tanto 
democrática, y en ella se corona al genio sin pedirle ni un simple 
título de limpieza de sangre. Las puertas de oro del Parnaso se 



(1) "Pelos annos de 1800 a 1805 era a Sra. Condesa de Oeynhausen (aínda 
uha pouco nao so conhecida mas admirada, e hoje saudosamente lembra- 
II da com o titulo de marqueza de Aloma) o centro da sciencia e literatura 
itd'entao. As artes, a poesía, a erudÍ9ao, todas tinham seus representantes na 
«lucida sociedade da illustre poetisa. — MendesLealj Elogio do Conde de 

Sabugal, 

(2) Paulina de Meulan dejó varias obras, L^écolier cu Ravul et Víctor fué 
premiada por la Academia francesa. 



LA MARQUESA DE ALOBNA. 93 

abrieron de par en par para el hijo de un esclavo emancipado, 
para el inmortal Horacio. 

En 1814 regresó la Marquesa de Aloma á su patria, y en ella 
permaneció hasta el último dia de su vida , que fué el 17 de Octu- 
bre de 1839, alcanzando, por lo tanto, la respetable edad de ochen- 
ta y nueve anos. Sin embargo, ni un solo instante dejó de rendir 
culto á la poesía. Su sociedad, aunque reducida y modesta, debia 
de ser una de las más amenas de Lisboa. Se comprende bien el in- 
terés que ofreceria la conversación de aquella venerable anciana, 
de clarísima inteligencia , que era la representación viva de un 
grandioso periodo histórico , que habia conocido á los portugueses 
más notables , coetáneos del Marques de Pombal , y hablado á los 
personajes más eminentes del siglo XVIII, al Sumo Pontífice Pió 
VI, al Emperador José II, á la Emperatriz María Teresa, al Rey 
Carlos III, al esclarecido poeta Pedro Metastasio, al famoso hacen- 
dista Necker, y á su hija madama Staél ; y que habia presenciado 
de cerca dos autos de fe y una Revolución gigantesca , el auto de 
fe de 20 de Setiembre de 1761 en que fué ajusticiado el Jesuíta 
Malagrida, el de 11 de Octubre de 1778 en que el sabio matemá- 
tico y fecundo poeta José Anastasio da Cunha abjuró públicamente 
sus verdaderos ó supuestos errores (1), y la revolución de 1789 que 
arrojó desde lo alto de la guillotina, á la Europa coaligada, la ca- 
beza de Luis Capeto. 

Después de los azares y las vicisitudes de su vida, cúpole la rara 
fortuna de que sus obras completas hubiesen sido publicadas (2). 
Fortuna que no debió ciertamente á las academias, ni á los litera- 

(1) En la Biblioteca Racional de Lisboa se encuentra una preciosa colec- 
ción de documentos relativos k autos de fe portugueses, formada por Antonio 
Joaquín Moreira. En la Biblioteca de Evora se guardan tres volúmenes que 
contienen listas impresas y manuscritas de reos penitenciados y relajados por 
las inquisiciones de Lisboa, Coimbra y Evora. Desgraciadamente no existe 
ninguna colección completa de los sermones predicados en esas terribles so- 
lemnidades. Dice Inocencio da Silva, en la biografía de Fr. Accursio de San 
Pedro, que el bibliófilo Antonio Soares de Mendoza reunió á fines del siglo 
pasado setenta y dos de esos sermones, pero hoy se ignora su paradeto. El 
mismo Silva posee treinta, y presenta eii el tomo I de su obra, pág. 316, un ca- 
tálogo de todos los conocidos por él , con expresión del año y del pueblo en 
que se predicaron y con los nombres de los predicadores. 

(2) Obras poéticas de D, Leonor dAlmeida Portugal^ Lorena éLencastre^ 
Marquesa d* A loma. Condesa de Assumar éde Oeynhausen^ conhedda entre os 
portuguezes pelo nome de Alcipe. Lisboa, 1844. Son seis tomos. 



94 LITERATURA PORTUGUESA. 

tos, ni álos editores de su nación , sino al amor ó al Intimo orgu- 
llo de sus hijos, y que pocos autores alcanzaron en Portugal (1). 

Podria formarse una preciosa y riquísima biblioteca con los ma- 
nuscritos que desaparecieron de los archivos del Cardenal Sou- 
sa^ del Duque de Lafóes y del Palacio Real durante el terremoto 
de 1755, y con los que desde entonces acá se perdieron ó están ig- 
norados y oscurecidos en librerías particulares. 

De versificadores del siglo XVI no se han dado todavía á la es- 
tampa las poesías de Isabel de Castro, Femáo da Silvéíra (2), y 
doctor Antonio Castilho, de quien dijo Antonio Ferreira que eclip- 
saría la gloría de Ariosto (3) , ni muchas de las que dejó Diego 
Bemardes (4). Se han perdido dos poemas de Pero da Costa Peres- 
trello, Déscoirimento da Lidia y Batalha ausonia, y otro de Jeró- 
nimo Corte Real, Perdifáo del Rei D, Sevastiao, Y de D. Juan de 
Menezes, únicamente se conservan los versos recogidos por García 
de Resende en su cancionero. 

De escritores del siglo XVII se han extraviado las comedias y 
varias poesias de Blas García Mascarenhas ; la tragedia Daría Ma- 
ría TelUs de Francisco Sa de Menezes (5) : los versos de Manuel 
Quintano Vasconcellos, Fr. Simón de Santa Catarina, y Fr. Euse- 
bio de Mattos, con seis volúmenes de su hermano Gregorio Mattos 
Guerra : los de Manuel Mendes de Barbuda, de quien apenas existe 
más que su poema Virginidos ; los de Gabriel Pereira de Castro, 
autor de la Ulyssea^ que muchos críticos han considerado superior 
á las Lusiadas : los de Antonio Alvarez da Cunha , en su mayor 
parte: casi todos los de Bernarda Ferreira da Cerda: los que com- 
puso en italiano , español , portugués y francés Doña Juana Joseía 

(1) "Nao e novo nos portuguezes fazer pouca estimagáo de suas obras, com 
uque puderao adquirir novo crédito e mais crescida gloria." A Fénix renasci- 
dUf tomo I, prólogo. 

(2) Según dice Barbosa de Machado en su Biblioteca lusitana ^ se encon- 
traban en su tiempo en la Biblioteca del Duque de Laf oes, donde habia igual- 
mente algunas poesías manuscritas de Jorge Montemayor, y dos obras del 
Infante D. Luis, hijo del Rey D. Manuel. 

(3) Se conserva de él únicamente el auto da boa estrea, descubierto y pu- 
blicado por el Sr. L. T. Leite en su Revista universal lisbonense en 1848. 

(4) Se quemaron en la Biblioteca del Cardenal Sonsa en 1755. 

(6) El manuscrito estubo en la Biblioteca del Palacio Keal y ardió en 1765. 
Tampoco se imprimieron algunas 3átiras suyas q^ie existi^n en la Bibjioteca 
del Arzobispo de Lisboa. 



LA MARQUESA DE ALORNA. 95 

de Menezes , con un poema fúnebre sobre la muerte de la Reina 
Dona María Francisca de Saboya : las obras en prosa y verso de 
Andrés Nunes da Silva , de Troilo de Vasconcellos da Cunha, de 
Juan Fernandes Barretto (1), y de Francisco Eolim de Moura, co- 
nocido únicamente por su poema los Novissimos y por algunos 
sonetos: la Vida del Rey D. Sevastiao y un tratado da República 
antiga da Lusitania del historiador y poeta Fr. Bernardo de Brito: 
numerosos manuscritos de Diego de Sonsa , autor de la Jornada 
as cortes do Parnaso, que es una de las mejores composicions que 
posee Portugal en el género burlesco : la Amarilis pastoril y la 
Lusiplionsiada de Antonio Peixoto de Magalhaes ; y dos poemas 
de Miguel Cerqueira Doce , Vida de San QonMlo de Amarante y 
Victorias de Duarte Pacheco na India Oriental (2) . 

De literatos del siglo XVIII han desaparecido diferentes trabajos 
en prosa y verso del diplomático Alejandro de Guzman, de Manuel 
de Sonsa Moreira , de Teresa Margarita da Silva , y de Cayetano 
José da Silva Soutomayor, apellidado el Cambes do Roció. 

De autores contemporáneos están aún sin publicar muchas pro- 
ducciones pertenecientes al P. José Agustín de Macedo, á Domin- 
go Maximiliano Torres , al Mayorazgo de Assentis , á Francisco 
Furtado, á Araujo de Azebedo (3) y á otros. 

Mostróse siempre contraria la Marquesa de Aloma á los princi- 
pios del 89 , ¡ ella que gimió durante diez y ocho anos con toda su 
familia bajo el látig'o de la arbitrariedad ! Sin embargo , no tan 
sólo mantuvo cordiales y estrechas relaciones de amistad con va- 
rios compatriotas suyos, tan volterianos como Filinto, sino que en 
sus obras, cuidadosamente leidas, se encuentra algo que se aviene 
mal con el espíritu del antiguo régimen. Y es que al subir Don 
Juan VI á la regencia del Reino , la revolución se habia infiltrado 
ya en las clases ilustradas : es que la libertad del pensamiento, 
perseguida en las esferas oficiales , se abria paso con fuerza irresis- 

(1) Los manuscritos de Juan Franco Barretto , han estado mucho tiempo 
eu la Bibüoteca del Duque de Lafoes. 

(2) Según Barbosa de Machado, el primero de estos poemas se conservaba 
en la Biblioteca del convento de San Francisco da Silva, y el segundo en la 
del Marques de Abrantes. 

(3) Antonio Araujo de Azebedo ha dejado numerosos manuscritos, y se 
han extraviado, según Ignocencio da Silva, una tragedia titulada Ncyoa Ca%- 
tro^ varias poesías y la traducción de las Odds de Horacio. 



96 LITERATURA PORTUGUESA. 

tibie , y á veces con la cooperación de sus mismos adversarios, por 
entre las espesas mallas de la red de hierro que el absolutismo 
habia extendido sobre todas las inteligencias. 

Hay en las composiciones de Alcipe más espontaneidad que es- 
mero, y más talento que estro poético: cuidábase menos de la 
forma que de la idea , y menos también de adquirir celebridad 
que de expresar sus afectos. Inspirada 'constantemente por nobilí- 
simos sentimientos, pudo haber infringido las leyes del buen gusto, 
pero nunca las reglas de la urbanidad y del decoro , tan lastimo- 
samente desconocidas por los poco morigerados académicos de la 
nueva Arcadia. Habia estudiado profundamente el griego, el latin 
y los principales idiomas de Europa , y no le eran desconocidos los 
autores clásicos ni los modernos ; pero le faltó valor para imitarlos, 
desviándose de la senda que le trazaban los más aplaudidos inge- 
nios de la primera mitad del siglo XVIII. A pesar de sus defectos, 
ella es la primera entre todas las poetisas de su patria ; y si hu- 
biese nacido algunos años más tarde, si no dejase encadenar su 
genio por las trabas mitológicas, y no afeasen su estilo ciertos 
resabios de la escuela gongórica , tan preponderante aún al comen- 
zar el reinado de Doña María I, habria conquistado más alta 
reputación que sus contemporáneas la culta y elegante Condesa 
de Genlis en Francia, la ilustrada Montolieu en Suiza y la som- 
bría Ana Radcliffe en Inglaterra. La hidalguía , la independencia 
y la elevación de su carácter están perfectamente delineadas en 
este soneto, incorrecto como todas sus poesías, que pudiera servir 
de epitafio á su sepulcro: 

Nunca manchei com vil lisonja o plectro, 
nunca teci encomios á privan 9a : 
nem fiz punhal da lyra, que á vingan9a 
consagran! vates com ferino metro. 

Consagrei submisáo, respeito ao sceptro 
quando a paixáo dos homens f oí mudan9a : 
nada a meus olhos vale o que hoje alcanza 
quem sem virtudes opulencia impetra. 

Despojada de todo vim ao mundo ; 
emprestoume mil bens á natureza 
que me roubou meu fado furibundo. 

Bem futeis minha alma sa despreza: 
em transitorias glorias nao me fundo : 
volto á térra sem nada e sem tristeza. 



FILINTO 



Elles — e a patria por quem tanto háo f eitp 
que digno premio Ihes ha dado ?^a fome 
n'mn hospital galardoou Pacheco ; 
a Alburquerque a des^ionra ao pe da campa; 
Castro a pobreza que os socorros últimos 
sobre o leito da morte mendigaba. 

Garrett. — Canto III del poema Camoes. 

Tu, o patria , o rosto cobre 
que o teu Camoes morreu pobre 
da miseria ñas soidOes ! 

Palha. — A minJia patria. 

Corydon, Corydon que negro fado 
que frenesi te obriga a ser poeta? 
que esperas de teus versos?... 
nao saves que das musas portuguezas 
foi sempre hum hospital b capitolio? 

Gar^áo. — Sátira !.• 

Kogueilhe que X)edisse ao ceo me ñzesse cor- 
cunda, aleijado e mendicante como elle, que 
era único meio de ser feliz , e de rir como elle 
ría, que era cousa que ha muitos anuos me 
nao tinha acontecido. Com efeito e melhor ser 
aleijado e mendigo que escríptor. 

¥t, J. a de Macedo. — O Dempprovador, 
número 21. 

Los dos escritores más correctos de Portugal en el presente si- 
glo , los dos escritores que han acometido con más resolución y 
perseverancia, con más ilustrado criterio y mayor autoridad la 
ardua tarea de purificar su lengua de galicismos impertinentes y 
de locuciones exóticas, son un ciego y un proscrito. Antonio Fe- 
liciano de Castillo , que perdió la luz de sus ojos cuando comen- 
zaba á deletrear, y Filinto Elisio, que anduvo cuarenta años emi- 
grado y errante por Francia y por Holanda. Ambos han ejercido 
una influencia beneficiosa en la literatura -de su patria , y los bue- 
líos hablistas estudian en las obras de ambos los giros elegantes, 

7 



98 LITERATURA POllTÜGÜtíSÁ 

la estructura castiza de las frases y los modismos verdaderamente 
portugueses. 

Filinto era fenático por la pureza del lenguaje : era un léxico- 
mano. Puede decirse que esa fué su pasión dominante , fija , única. 
Empapado en la lectura de los clásicos , de Damián de Goes y Diego 
Bernardes , de Francisco Rodrigues Lobo y Duarte Nunea de Leáo, 
jamas veia con calma la^ novedades introducidas por los traduc- 
tores. Contra éstos agotó en prosa y verso todos los recursos de su 
peregrino ingenio. Unas veces los censuraba en discursos serios y 
graves , y otras se mofaba de ellos en sátiras intencionadas y pun- 
zantes. Los filólogos consideran hoy todavía como un modelo en 
su género aquella composición suya titulada O deiique , en la que 
se ridiculiza chistosamente á los que corrompen la lengua con 
extranjerismos innecesarios y bárbaros : 

JS leves meus charmans^ eu bou gostoso 
de ver quajito foüonna a nossa moda : 
grabas vos dou da contimiaz conduta 
com que este uosso affere interesante ^ etc., etc. 

Pero ese culto de la gramática , siempre digno de alabanza , y 
muy particularmente en una época en que , á fuerza de traducir, 
se iba adulterando y pervirtiendo el idioma, es doblemente de ad- 
mirar en FilintQ , si recordamos las amargas privaciones y las con- 
tinuas vicisitudes de su azarosa existencia. 

Francisco Manuel do Nascimento , más conocido hoy por su 
nombre arcádico de Filinto Elisio , nació en Lisboa el dia 23 de 
Diciembre de 1734. Siguió , no sabemos si por inclinación propia 
ó por complacer á sus padres , la carrera eclesiástica , y en edad 
temprana recibió las órdenes sagradas. Con las pingües rentas 
que habia heredado de sus mayores vivia tranquilamente dedicado 
al estudio y al cumplimiento de sus deberes sacerdotales, cuando 
un triste suceso vino á arrebatarle á un mismo tiempo y para siem- 
pre la fortuna y el reposo. Cierto clérigo llamado José Manuel de 
Lisboa le acusó en 1578 al Santo Oficio por haber proferido expre- 
siones heterodoxas. Advertido Filinto del peligro que corria , huyó 
por la barra del Tajo en un buque y con un disfraz que le propor- 
cionó su amigo y protector el Conde da Cunha. Residió en Pari^ 
hasta el ano 1792 en que volvió á Portugal como Secretario par- 
ticular del Conde da Barca , á la sazón Ministro de Hacienda; pero 
Innovadas con la caida de éste las severidades de la Inquisición^ 



TILINTO 99 

liulbo de emigrar nuevamente para no regresar ya nunca á la pe- 
nínsula (1). Desagradó á los que él llamaba osadamente bons^os, y 
le Ciupo 'Ujua suerte iguíil á la que por idénticos motivos habia su- 
frido algunos anos antes en Italia el historiador Giannone. 

Servindo ao rey, e a patria sesenta annos, 
deixou meu pae, com que Pilinto á larga 
vivesse independente, e ao ocio as musas 
cedesse mansos dias. 



R('uboume a inquisi^áo os bens herdados 
vedou-me patria: volvem ja seis lustros, 
que me arrojou em misero desterro 
infamado sem crime (2). 

Si lyibiese seguido la fácil senda trazada por nuestro prudentí- 
simo Afán de Ribera en su Virtud al uso y mística á la moda , es 
bien seguro que en vez de persecuciones habría recogido abun- 



(1) Lástima es que no se haya escrito la historia completa del Santo Ofi- 
cio en Portugal desde su fundación hasta su extinción. Sería un trabajo cu- 
rioso é instructivo. Como muestra de la inñexibilidad de principios que dis- 
tinguía á sus jueces y prohombres, citaremos al célebre Francisco Freiré de 
Mello, Diputado de la Inquisición de Lisboa en 1790, y Arcediano de la Ca- 
tedral de Leiría. Este celoso defensor de la fe , después de haber escrito dife- 
rentes obras latinas y portuguesas , en opuestos sentidos , publicó Supersti^ao 
desmascarada — París, 1828 — que es una obra atea. Juan María Soares de 
Castello Branco, Ministro del Tríbunal de la Inquisición, se distinguió en las 
Cortes Constituyentes de 1821 entre los Diputados liberales más ardientes. 
Algunos portugueses ilustres de fines del siglo pasado fueron víctimas del 
Santo Oficio. El distinguido académico Francisco de Mello Franco, médico 
de Cámara de D. Juan VI , estuvo preso largos años en las cárceles de la In- 
quisición por atríbuírsele ideas irreligiosas. Francisco de MeUo Franco nació 
el 17 de Setiembre de 1757 en Piracatu, pueblo del Brasil, y muríó en 22 de 
Julio de 1823. Dejó entre otros libros O reinado da estupidez: poema herot- 
cómico em quatro cantos. París, 1819. — Tractado de educa^ao physica dos me- 
ninos para uso da nagao portugyieza : publicado por ordem da Academia. Lis- 
boa, 1790. — Elementos de higiene, etc. Lisboa, 1813. Hay otra edición de 1823. 
Juan Manuel de Abreu, catedrático y socio de la Academia de Ciencias, fué 
penitenciado en el auto de fe de 1778: se le condenó á la confiscación de bie- 
nes y tres años de reclusión por leer libros prohibidos. Murió en 1815 después 
de haber dado á luz las siguientes obras : Supplement á la traduction de la 
geometrie cPEuclide, etc. Agen, 1809. Principes mathematiques defeu Joseph 
Anastaseda Gunka, etc. Bordeaux, 1811. Notas sobre varios logares da cen- 
sura dos redactores do "Edinburg Reviewn aos principios matliematicos de 
J, Anastasio da Cunha, etc. Lisboa, 1813. 

(2) Obras completas de Filinto Elisio y tomo IIL 



100 LITERATURA PORTUGUESA. 

dante cosecha de beneficios ; pero cometió la noble imprevisión de 
no fingirse beato y milagrero , y pagó su merecido. 

Ignoramos si en un principio hubo ó no motivo partf perse- 
guirle. ¡Y cómo averiguarlo! ¿Quién ha olvidado que el piadoso 
Fray Luis de León , catedrático de Teología de la universidad de 
Salamanca , estuvo preso cinco años en un calabozo del Santo Ofi- 
cio por haber traducido en lengua vulgar, según la aeusacion fis- 
cal del Licenciado Diego de Haedo , los Cantares de Salomón , y 
por haber dicho que eran carmen amatorium ad suam uxoremf Lo 
que nos consta es que el rigor empleado con Francisco Manuel do 
Nascimento lejos de corregirle lo exasperó , pues durante su largo 
extrañamiento compuso numerosas poesías volterianas , revolucio- 
narias y demagógicas contra los reyes, contra los sacerdotes y 
contra el Sumo Pontífice , entre ellas la célebre epístola que co- 
mienza asi : 

Em quanto punes pelos sacros foros 
da lesa humanidade , e te malquistas etc. 



Cuidaveis que eréis reis e escravos eréis 
dos Bonzos , por quem , stultos , perseguieis 
os mais puros, os mais fíeis vasallos, 
os sequazes da lucida verdade , 
ingrata ao falso celo, ao fanatismo etc. 

America feliz, nagáo briosa 
que rompeste os grilhoes de captiveiro ! 
Tu os fachos viste, viste as labaredas, 
que os libres pensamentos , que os da pluma 
rasgos mais nobres, linhas mais valentes 
com sofrega violencia consumiáo. 

Oh ditosos! ó bons americanos, 
porque o táo venturoso exemplo vosso, 
as protectoras azas despregando , 
nao visita e empenhado nao consola 
com seu voo os imperios desastrosos 
as miserandas gentes opprimidas 
da fradesca relé tyranna e nescia ! 

Oh FrauQa illustre das nacoes rainha, 
tu sacudiste o vergonhoso encargo, 
que a imprensa abafava o claro grito 
tu a remiste, ella hoje te liberta. 



FILINTO. 101 

Esta epístola dio lugar en 1803 á una orden famosa del Intén- 
tente de policía de Lisboa , según la cual toda persona en cuyo 
K)der sé encontrase un ejemplar de tan impía producción, debia 
er deportada á África por diez años. 

La oda a denuncia dará á conocer con suficiente claridad los 
entimientos políticos y religiosos del presbítero Francisco Manue 
lo Nascimento. 

Apagadas com cren9as, com chimeras 
as luzes da razáo, que a natureza 
cauta nos accendeo no intimo d'alma, 
veio supersti^ao , por em destrozo 
os dons preciosos, que os mortaes gozaváo : 
á sublime moral simples e pura 
sobrepoz devogoes, miudas rezas, 
romarias, alampadas, verónicas 
ritos risiveis , sumptuosas nada , 
baldáo e escame de homens savedores, 
baldao de protestantes ; que tomando 
o evangelho por norte, o acharáo mudo 
em rosarios, bentinhos, e irmandades, 
penitentes de a9oute, andores, bullas : 
obra de frades como e noto ao mundo. 

Se os reis tivessem tino houveráo roto 
em todas a tyrannicas clausuras 
seus votos imprudentes ou matreiros ; 
e dado a patria cidadaos — ^baldados 
em rezas vaas, ridículos tregeitos. 

Os reis tem toda a culpa que accolherao 
em seus reinos, ruins abelbarucos, 
que o mel da social colmeia comem , 
nao lidando no bem, mas na maldade , 
accurvando a cerviz do ignaro povo, 
e ainda as cerviz dos reis ao duro jugo ^ 

dos despotas de Boma e seus meirinhos, 
frades de toda a cor, de todo o lote. 
Que tinhao que dever os reis aos papas? 
que bem Ihes vinha á christiandade , aos reinos, 
de virem cardeaes , virem legados 
sorver thesouros, com que Roma engorde, 
por dispensas, annatas, indulgencias? 
quebrar da sociedade Íntimos lagos, 
erguer inquisigóes, armar fogueiras 
a quem Ibes conheceu o vicio a astucia, 
e poude descobri-lo ao povo simples? 



102 LITlíIíATCaA PORTUGUESA. 

Dos homens de valor e de alto senso 
escravos compozerao, delatores; 
ignorante relé que arrastra o peso 
dos grilhoes, que Ihe atou algoz fradesco. 
Vos reis tandas a culpa que estes lobos 
nao espancaes do maio das ovelhas : 
vos que o savais de infinda experiencia 
de tanto rei apunhalado ou morto 
com veneno subtil traidoramente 
por maos sagradas dado , em sacro rito ; 
quáo pouco vossas croas resguardaráo. 
esses facinorosos : quantos crimas 
a mui cruel sacerdotal vingan9a 
dessigna commeter, se Ihes daes tempo, 
e nao Ihes preparaes tao justo estrago 
que para commum mal nunca renas^ao. 

Sin embargo, este poeta , tan audaz como execrado por los po- 
deres públicos de su país, solia decir que no enunciaba ciertas ver" 
dades, porque el negligente pueblo carecía aún de ilustración bas- 
tante para comprenderlas ! 

Cerra, oh musa no peito impaciente 
intrépidos bolhoes de arduas verdades, 
que inda nao e maduro para ouvilas 
o negUgente povo. 

Llegó á inspirar un ódío profundo á los rencorosos ministros de 
dona María I. Alejado de su patria, le^ confiscaron todos sus bienes : 
presente le hubieran quemado vivo en el brasero de un auto de 
fe , como al infortunado autor dramático Antonio José da Silva : 
muerto , habrían hecho con su cadáver lo que hizo el Gobierno de 
Carlos II con el de Cromwel, que fué desenterrarlo siete años des- 
pues de ^ inhumación y colgarlo en una horca. 

Antes de él nadie había usado ni abusado tanto del verso suelto; y 
como éste, privado de la armoniosa sonoridad del consonante, exige 
mayor caudal de poesía y más riqueza de imaginación, y como Fi- 
línto posponía todas las galas literarias á la pulcritud de las for- 
mas, de ahí que en vez de elevarse al nivel de D. Juan de Jáure- 
guí (1) , aparezca ordinariamente como un versificador mediano, 
y en ocasiones duro y áspero y prosaico. 



(1) D. Juan de Jáuregui, que nació en 1570, tradujo admirablemente la 
Aminta del Tasso. Dedicó esta traducción 4 D. Fernando Enriquez de Ribera, 



FILINTO. 103 

Muchos poetas eruditos del siglo pasado , admiradores entusias- 
tas de los clásicos griegos y latinos , renunciaron sistemáticamente 
á la rima , sosteniendo que la cadencia del metro bastaba á la epo- 
peya y á la tragedia modernas , como habia bastado á la epopeya 
y á la tragedia antiguas. En apoyo de su opinión citaban la Amin- 
ta del Tasso , la Merope de Maffei , el Paraíso perdido de Milton, 
la Mesiada de Klopstock, y las poesías de Vieland, de Gesner y de 
Kleist. Tampoco faltaban por entonces en España despreciadores 
de la rima , contándose entre ellos el académico D. Agustin Mon- 
tiano y Luyando, que escribió en verso suelto sus tragedias Virgi- 
V'ia y Jaíel. 

Dominado Filinto más que ningún otro por esa preocupación, 
consiguió hacer de moda en Portugal el verso blanco , llegando 
éste después á generalizarse hasta tal punto , sin duda por su apa- 
rente facilidad, que los poetas más distinguidos apenas usan otro. 
No sucedía esto ciertamente en la edad de oro de las letras lusita- 
nas. Exceptuando á Jerónimo Corte Real que nos dejó tres poemas 
épicos en esa forma (1) , y á Pero de Andrade Caminha que com- 
puso en la misma su epístola á Luis Alvares Pereira, los demás poe- 
tas de aquel tiempo ó se abstuvieron de emplearla ó la reservaron 
exclusivamente para sus traducciones: como Leonel da Costa para 
la versión que hizo de las églogas de Virgilio (2) , y Francisco de 
Andrade para la de una obra latina de Diego Freiré (3). Las odas 



Duque de Alcalá ; y en la dedicatoria se leen las siguientes palabras : "Bien 
i.creo que algunos se agradarían poco de los veréos libres y desiguales, y só 
II que hay orejas que si no sienten á ciertas distancias el porrazo del conso- 
iiuante, pierden la paciencia y queda el lector con desabrido paladar, como si 
lien aquello consistiere la sustancia de la poesía.... y de los libres es menes- 
iiter saber que no van tan acaso como parece, porque al usarlos largos ó cor- 
utos se guarda también su cierta disposición ó decoro." 

(1) Segundo cercó de Dio. — Victoria de Lepanto-Nanfragio de Sepúlveda. 
A propósito de esto dice Faria y Sousa: "Desto escribió otro poema ó historia 
lien estilo algo poético Jerónimo Corte Real , tan acepto aunque con la pere- 
iiza cansadísima de verso suelto, etc." Ludadas comentadas y tomo I, página 
466 , y añade en otro lugar refiriéndose al poema que compuso el mismo Corte 
Real sobre el naufragio y muerte de Manuel de Sousa y de su esposa Leonor 
de Sa. "Escribió Jerónimo Corte Real un poema deste suceso lleno de erudi- 
iicion y no falto de lástima, pero cansado por la mayor parte á que ayuda la 
iidisonancia del verso suelto. n Ludadas comentadas^ tomo I y H, pág. 519. 

(2) Églogas e geórgicas de Virgilio^ traduzidas em verso soltó, Lisboa, 1624. 

(3) Epodonsive ¿ambicorum carmem, etc. Lisboa, 1665, 



104 LITERATURA PORTÜGÜBSA. 

atribuidas a Pero da Costa Perestrello se cree que sean posteriores 
á la Arcadia lisbonense (1) ; y la tragedia D(Ma Inés de Castro ^ á 
pesar del respetable voto de Martínez de la Rosa , nos parece un 
trasunto literal de la que con el titulo de Nise lastimosa habia 
impreso en Madrid veinte años antes Fr. Jerónimo Bermudez. Lo 
único que positivamente nos ha legado Ferreira en verso suelto, es 
su famosa epístola á D. Juan III; y el erudito Costa e Silva ha 
apreciado con exactitud el mérito de todas esas composiciones: 
«Antes de la época de la Arcadia no hay en portugués versos suel- 
»tos que pueden decirse buenos.» (2) «A decir verdad nuestros crí- 
pticos no sabian hacer versos sueltos , y los de Ferreira y Corte 
»Real poco mejores son que los de Leonel da Costa.» (3) 

Filinto prescindió al mismo tiempo del asonante ; y en esto filé 
tan escrupulosamente seguido por todos los poetas contemporáneos, 
que apenas conocemos más excepciones que tres comedias publi- 
cadas á principios de este siglo (4). Está tan deshabituado el oido 
portugués á la armonía del asonante , que sus primeros versifica- 
dores suelen repetirlos seguidamente en los finales de sus versos 
sueltos, produciendo un efecto desagradable. Transcribiremos como 
muestra algunos ejemplos tomados del segundo acto del Catdo de 
Almeida Garrett , tragedia compuesta mucho antes de haber éste 
dado á la estampa su precioso Romanceiro. 

Por defender da patria a sancta eaum^ 

de suas vidas acaso a mesma patria 

nao nos confion a nos cuidado e guardad (5). 



Vivem acaso em ferros os romanos? 

nao morre o homem quando vive o escravo? 

e quem te diz que o orgulho do tyranno, etc.1 (6) 



(1) "Suspeito muito que estas odes sejam do professor Antonio Lourengo 
irCaminha que quiz con ellas engrossar o numero das poucas poesias de Pe- 
urestrello." Ensato hiograf, crit, de Costa e Silva, tomo III, pág. 322. 

(2) Ensaio hiograñco critico tomo IV, pág. 249. 

(3) Ensaio biogr, crit , tomo VI, pág. 177. 

(4) Odio, valor e afecto ou Farnace em Ericlea, comedia anónima. Lis- 
boa, 1808. — Amor, traigao e ventura, por üd. T. de F., Lisboa, 1820. — Aspa 
sia naSyria, comedia anónima. Lisboa, 1822, 

(5) Edición de 1845, pág. 89, 

(6) Id., id./pág. 96, 



FILINTO. 105 

Do seu grande inimigo que estremece 
pela primeira vez e mal se atreve 
a seguir a fortuna que o precede (1). 

Entienden generalmente los Portugueses que su idioma no es á 
propósito para la versificación asonante , y nos están demostrando 
lo contrario machos y muy buenos romances serios , y principal- 
mente satírico^ del siglo XVII. Entre los poetas que cultivaron ese 
género en aquella época, debemos mencionar á Francisco Rodrigues 
Lobo, Fr. Jerónimo Vahia, Francisco Freiré ¿e A.ndrade, Duarte 
Rivéiro de Macedo , Gregorio de Mattos Guerra , Francisco de Por- 
tugal , Manuel de Sousa Moreira , Antonio Serráo de Castro, Ma- 
nuel Tavares Cavalheiro, Antonio Villasboas e Sampayo, Manuel 
Quintano de Vasconcellos , Antonio da Fonseca Suares , Fr. Simón 
de Santa Catarina y Francisco de Mello. 

Para conocer la belleza del asonante portugués nos bastaría este 
romance de Jerónimo Vahia a huma rosa. 

Como tens táo pouca vida] 
queüi táo de presa te mata, 
flor do mais iUustre sangue 
que deu de venas a planta? 

Huma aurora so que vives 
ñores te chamao monarcha: 
na mesma térra do imperio 
que f oi bergo tens a campa. 

Lastima da tarde chamao 
a ti doce mimo da alva, 
gentil perola nascida 
entre conchas de esmeralda. 

Aguia nos voos florentes 
estendes ao sol as azas 
mas quendo os rayos Ihe logras 
Fénix em rayos te abrazas. 

Em quanto em verde clausura 
te fecha o botáo as galas, 
para os logros que desejas 
te dáo vida as esperangas. 

Mas quando a purpura bella 
te serve ja de mortalha 
sentido o sol chora rayos 
buscando a morte ñas aguas. 



(1) Edición de 1845, pág. 109. 



106 LlTEBATUfiA POBTÜGUESA, 

De fermoaura t^o rica 
. nao sei quem foi o pirata 
táo atrevido que rouba 
a joya da madrugada (1), 

Lo más extraño es que un literato tan ilustrado como Castilho 
aconseja á la juventud que deseche el romance, añadiendo que el 
verso asonante fué introducido en Portugal por los Castellanos 
con el uso de su idioma, durante el gobierno de los Felipes; y que 
esa moda , poisío que mo*das mais guapas , sobrevivió á su domi- 
nio, pues existia aún en los tiempos de D. Juan V, pero que, por 
fortuna , no se encuentran ya vestigios de ella desde la época de la 
Arcadia, como no sea en los cantos de los aldeanos (2). 

Mucho nos sorprende que Castilho , cuyo corazón habrá palpitado 
tantas veces de entusiasmo al escuchar los antiguos cantares de 
Gesta no advierta que proscribiendo el romance rompe una de 
nuestras más bellas tradiciones literarias, y condena la forma más 
espontánea, más original, más popular y más característica de la 
poesía en la Península. 

Francisco Manuel do Nascimento celebraba periódica y constan- 
temente el aniversario del 4 de Julio , en que escapó de las garras 
de los inquisidores. No dejó pasar nunca ese dia sin consagrarle 
una oda, en la que lamentaba sus desventuras y fulminaba nuevas 
maldiciones sobre sus poderosos y crueles enemigos: 

Quatro de julho ! memoravel dia! 

que hei de notar con pedra branca e negra, 

branca porque salvei a honrada vida 

de algozes tonsurados: 
negra porque perdi os bens e amigos , 
perdi a patria e os meigos passatempós 
que nascidos comigo me deixarao 

saudades perennes. 

Estas jeremiadas y catilinarias , cuyo fondo es siempre idéntico: 
este cansado egotismo , cuyas variantes exteriores no bastan á evi- 
tar su monotonía , constituyen el tema eterno de Filinto en sus 

(1) Fénix renas^iday tomo II, pág. 322. 

(2) Tratado de metrifica^ao portngueza pcura em pouco tempo e até sem 
inestre se aprenderem afazer versos cíe todas as medidas e composigoes seguido 
de considerables sobre a declama^gao poética. Autor A, Feliciano de Castilho^ 
g.» edigoo. Porto, 1867, 



FILTNTO lOT 

, en sus epigramas y ea sus fiibulas. Faltóle la resignación 
i antecesor el sabio Esteban Rodríguez , que ni una sola vez 
lejó en sus numerosas producciones de los que le habian cer^ 
y para no abrírselas jamas, las puertas de la patria, 
is sonetos valen poco : hé aquí tres de los mejores que salieron 
I pluma, erótico el primero, volterianos los dos últimos; 

Que crueza meu bem, que tyrannieb 
a tua em ir a insipidos abramos, 
e desatad aquelles doces laQos 
que tanto nos prenderáo algún dia! 

Por que nao deiicas que eu da serte impia 
chore a f ereza em teus saudos bra90S 
e roto ó cora^áo em mil pedamos 
de campo a dor em tua companhial 

Lastimándonos ambos dos desgostos, 
com que em tal roubo nos aflige a sorte, 
juntem-se como os cora^oes os rostos. 

Será bem meigo alivio em dor táo forte, 
ou restaurar contigo antigos gostos 
ou nos teus bragos esperar a morte. 



Christo morreu ha mil e tantos anuos ; 
foi descido da cruz, logo enterrado : 
mas tequi de pedir nao tem cessado 
para o sepulchro delle os franciscanos. 

Tornou Crhisto a surgir entre os humanos, 
subiu da térra aos ceos, la esta sentado, 
e inda á saude delle sepultado, 
bebem (o sacco o paga) estes maganos. 

E cuida quem Ihes da a sua esmola, 
que elles a gastáo em fungao t§,o pia? ^ 
Quanto vos enganaes ¡ oh gente tola ! 

O altar mor com^dous cottos se allumia; 

e o frade co a p que o consola, 

gasta de noite o que Ihe daes de dia. 



Nasci — logo a meus paes custou dinheiro 
o baptismo, que Deus nos da de graga. 
Tive uso de razao—Perdi a graga — 
deime ao rol — chegou a paschoa — dei dinheiro. 

Quise cazar c'uma moga — ^mais dinheiro. 
Brinquei com ella— nao brinquei de graga: 
que aos nove meses me custou a graga 
para o Mergulhador cappa e dinheiro. 



10 LITERATURA PORTUGUESA. 

Morreu minha mulher,-' nao Ihe achei gra9a 
e menos graQa no arbitral dinheiro 
da oferta ; que o prior nao vai de graqa. 

Se o ser christao requer sempre dinheiro 
como cumpren com dar grabas de graga 
os que as grabas nos vendem por dinheiro? 

Pero el que no pudo competir con Bocage en la perfección de 
los sonetos, le imitó por desgracia más de una vez en las torpezas 
de su musa descocada y libertina. Triste prueba de ello son los 
versos que acabamos de trascribir. Su oda satírica al nacimiento 
del Delfín de Francia, su soneto de preconceitos maos desempoado^ 
y aquel himno que comienza asi: Dia alegre e folgazao! están pla- 
gados de expresiones lúbricas y de chistes groseros. Bocage tenía 
al fin la disculpa de haber pasado los primeros años de su juven- 
tud en los cuarteles. En FiUnto nada hay que atenúe la falta que 
cometió, olvidando hasta ese punto la austeridad de su estado sa- 
cerdotal. 

Abundaban en sus poesías, como en casi todas las'del siglo XVIÜ, 
los símiles mitológicos. Además ha incurrido trecuentemente en 
extravagancias semejantes á la de este acertijo, que trae á nuestra 
memoria aquellos intrincados enigmas tan aplaudidos por Rengi- 
fo (1), obscura sententiaper ocultam rerum éinUlitudinem: 

Nos sempre dez, leitor amigo, fomos: 

X 
mas se nos juntas um so nove somos. 

I IX 

No es menos estrambótico el siguiente soneto , cuyo mérito , si 



(1) "Hablan á veces los poetas en los Enigmas preguntando qual es la cos¿i 
II que proponen; y otras veces la misma cosa que en aquellos se contiene, como 
lien los dos ejemplos se verá. Pueden constar de cualquier género de poesías, 
singularmente de las más breves, como: 

ENIGMA. 

Qual es el uno que es tres, 
y estos tres, si los contares, 
aunque son nones son pares? 

II Lo que significa este enigma es Dios, porque en solo Dios se halla una 
«esencia divina y tres personas, las quales por ser tres se dicen nones, y por 
Illa igualdad que entre sí tienen se llaman pares. 



PILINTO. 109 

alg'uno tiene, consiste en estar formado con cuatro sustantivos, sin 
que haya en él dos versos iguales. 

Dores, ancias, suspiros e lamentos 
suspiros e lamentos, anclas, dores, 
ancias, suspiros e lamentos, dores, 
ancias, dores, suspiros e lamentos. 

Suspiros, ancias, dores e lamentos, 
lamentos e suspiros, ancias, dores, 
ancias, lamentos e suspiros, dores, 
dores, suspiros, ancias e lamentos. 

Lamentos e suspiros, dores, ancias, 
dores, ancias, lamentos e suspiros, 
suspiros, dores e lamentos, andas. 

Anclas, lamentos, dores e suspiros, 
dores, lamentos e suspiros, ancias, 
andas, dores, lamentos e suspiros. 

Es posible que al escribir Filinto esta caprichosa composición 
haya pretendido parodiar la descripción del Infierno hecha por el 
jesuíta Francisco de Sousa en el EuttaehidoSy de la cual recorda- 
mos esta octava real: 

Angustias, dores, pena e sentimento 
suspiros, ansias e penalidades, 
gemidos tristes e cruel tormento, 
furores, raivas, iras e crueldades, etc. 

Es posible también que se haya propuesto ridiculizar el canto 
gongórico á la Soledade da Virgem de Fr. Ensebio de Mattos , en 
la qile se lee otra octava que termina de este modo: 

Acompanhando-a em seus mortaes retiros 
ancias, penas, cuidados e suspiros. 

mEI siguiente es sacado del tesoro de la lengua española,. donde habla la 
tiDiisma cosa que el enigma significa: 

Todos sin ser ordenada 
órdenes decís que tengo: 
pero aunque soy erUonada 
y de tanta orden cercada, 
de ellas ni de iglesia vengo. 

II Por este enigma se significa la vigüela, porque ésta tiene muchas órdenes 
ttde cuerdas, es entonada por la consonancia y armonía, y no viene de las ór- 
tidenes ni de la iglesia. -^^r¿« poética española , con una fertilidma s¡/lva de 
ncansonantes comunes , propios , esdruxuhs y reflexos y un divino estímulo del 
fvnwr de Dios: su autor D^ Juan Diaz Rengifo^ n-aiural de Ávila^ etc. Barce- 
lona, 1769. 



lid LltBRATUBA t»01lTU<}UESÁ. 

Y es posible, últimamente , que haya querido burlarse del poe- 
ma de Manuel de Azebedo Pereira , Sentimentos de don Pedro e 
de Ignes de Castroy cuya octava 35 concluye asi: 

E sem pezar Ihe tem no peito unidos 
rigores, magoas, lágrimas, gemidos (1). 

Sea de ello lo que fuere , debe lamentarse el tiempo perdido por 
tan superior talento en esas insulsas fruslerías (2). 

Sus epigramas, aunque no le colocan á la altura de Nicolás To- 
lentino, no carecen enteramente de agudeza. Los siguientes nos 
parecen los más ingeniosos: 

Nesses dourados sáculos antigos 
o amor e o hymeneo eráo amigos: 
entre o hymeneo e o amor tal odio a hoje 
que mal entra hymeneo Cupido foge. 

Quando o cantor da Thracia, o Orpheo divino 
as pensadas desceo de reino escuro, 



(1) PostühSo de ApoUo.^Bcco I.*», pág. 183. 

(2) La aglomeración de sustantivos para expresar la ira ó el sentimiento, 
y aun para hacer descripciones es bastante frecuente en nuestros antiguos 
poetas dramáticos. Del auto sacramental que con el título de La amistad en 
el peligro publicó el maestro Josef de Valdivieso copiamos el siguiente diá 
logo: 

INVXDIA. 

Al turbado mar del mundo 
vuelve loa ojos, pereza, 
verás que el hombre se embarca 
en la fletada, galera 

Mártires son los soldados, 
todos con armas diversas, 
gárjios, navajas, parriUofi, 
aspas, dardos, fuegos, flechas. 

PEREZA. 

El deseo es el piloto 
que el timón rige y gobierna* 
BU patrón es la mentira, 
BU capitán la pobreza. 
Son los soldados pesares, 
céhs, desdenes, sospechas, - 
dolores, quesos, desvelos, 
lágrimas, iras, dolencias. 



^ILlíJtO . 111 

Plutao por Ihe pmiir o desatii^p 

Ihe entreigou a mulher. 
Depois por t^a decreto inai3 ipftduro 
quiz-lhe honrar o tajpnto melodioso 
que Ihe encheu qs olvidos de ampio goao 
e tirou-lhe a mulher. 

Filis n'um parto seu muito apertado 

irada prometía 
á mae de Déos, castíssima Maria 
de nao mais consentir que homem malvado 

Ihe tocasse c'um dedo. 
A criada k quem doe ve-la em tortura 

chora de magoa pura, 
mas da promessa vam ríe em segredo. 
Eis chega a felis hora desejada; 
passa a dor, toma a dama em seu sentido, 
ve que arde a vela benta bem f adada, 
que a tinha em seus apertos socorrído,x 
com provida intengáo avisa á mo^a: 

"guarda ese vico bento: 

iiporque em igual tormento 
II quem save o que viva — servimos possa." 

Bn otro auto sacramental de D. Pedro Calderón de la Barca , titulado Hl 
lie de la zarzuela encontramos estos versos : 

Que al ver al hombre dudoso 

entre mi y culpa fallezco; 

porque en nú desmayo vean 

aire, agua, tierra y juego, 

sol, luna, estrellas, montañas, 

aves, fieras, peces, puertos, 

golfos, troncos, plantas, flores, 

cumbres y valles, que en viendo 

afecto el hombre á la culpa, 

desmaya la gracia. 
En la escena XIV de la jornada segunda de Los Jueces de CastÜta, come- 
k de D. Agustín de Moreto, hay el siguiíente diálogo entre Gelvira y el In 
Lte Bomiro: 

OELVTBA. 

Qué es lo que he escuchado? Ay Dios ! 
— Mi bien, mi señor, mi Diego. 

EAMIBO. 

Inflemo, rabia, furot, 
iras, traiciones, injurias,., té 
Cielos, inspiradme vos, etc« 



112 umunnu PoiTueüniL. 

Um nobro— poTCTi cojo— desposado 
con tenhon de raía f ermonira 
"eaaeí eom Venus" tínlia por díttado; 

e a gente qne o onvia 
aseguraba SO' Terdade pora 

o qne o nobre dizia. 
lías tanto a i^yr^poa o tal esposo 

qne se fez enojoso ; 
e nm dos qne mnito o onvin, sonso e magano 
qne sem a dama Ter via o marido, 
a qnem mas perto achon disse ao onvido 
MVenns deve ella ser qne elle e Vnlcano.» 



AMIGO. 

Fez contra ti nma ode Fhilaminta. 

AUTOR. 

Qnem Iho pode impedir? tem penna e tinta : 
Facer odes e libre a toda a gente. 

AMIGO. 

Diz mnito mal de ti. 

AÜTOB. 

Eu Iho perdoo. 
MaUíou em ferro frió. Se ella mente 
do ardor com que rimou bem me condoo. 
Se yerdade fallón , tempo perdido, 
que 08 seus versos ninguem ( que eu saiva) ha lido. 



Sus fábulas no son mejores que sus epigramas. Copiamos á con 
tínuacion la que creemos menos mala : 

üm principe e seu ayo paseaváo 

n'um bosque, e como de uso se enfastiavío 

que e conSdo da grandeza. 
Ouvem um rouxinol , que alli seu pranto 

em doce canto 

pela deveza 

magoado despedía. 
O principe entre as folhas o descobre^ 

gava-lhe a melodía 

o garvo nobre* 
Como principe que e vem-lhe o desejo 

de apanha-lo 

e de encerra-lo 



PILINTO. 113 

em dourada prisáo-Eis com despejo 
laB9a a mo, faz ruido 

mas presentido 
o rouxinol abala e sua alteza 

embasbacado 

diz agastado 
"como ave de tal canto e gentileza 
"vive agreste no mato, e espantadiga 
II em qnanto o meu palacio digno de ella 

••ingado e de pardaes." 
— Tomai ligao, que exemplos taes 
veréis quando buscando da enviga 
(que em vos roubar so sonha e vela) 

vos cansem vos ofusquem 
enxames de ruins e d'ignorantes. 
Fonde ante os oUlos regios vigilantes 
que o mérito se esconde e quer que o busquem. 

Q los once volúmenes publicados por Filinto (1), durante los 
'euta años de su destierro, hay varias traducciones del alemán, 
írancei y del latín: treinta y ocho odas de Ramler; y el Oí>^- 
de Vieland : las Fábulas de Lafontaine, los Mártires de Cha- 



I Obras completas de Füinto Ulysío, Segunda edigao emendada con mUí- 

)hras inéditas e o retrato do autor, Paris, 1817 á 1819. Esta edición se 

% completa, pero no lo es. Hé aquí lo que contiene cada volumen. Tor 

!. Odas, sonetos y otras poesías líricas. Tomo 11. Traducción del Overon, 

la de Vieland. Tomo III. Poesías sueltas: traducción de 38 odas de Eamler. 

,0 rV. Poesías de diversos géneros. Tomo V. Varias poesías volterianas, la 

Qúal njo cvme do Gaueojso escarpado^ el soneto Nasd logo a meas paes costón^ 

\eiro\ el manifiesto, Ah frades! Jj^rades I ah relé maldita! el cuento Tra- 

\ de beata certa dona^ y finalmente, la célebre epístola em qtuinto punes 

í sacros foros. Tomo VI. Traducción en verso de las fábulas de Lafontaine. 

ios Vn yVin. Traducción de Los Mártires áe Chateaubriand. Tomo IX. 

las traducciones y un discurso original sobre Horacio y sus obras. TomoX. 

^elas traducidas. Tomo XI. Poesías originales y traducidas. Traducción de 

.ndr&m,aca de Racine. Uay muchas producciones de Francisco Manuel do 

cimento que no se encuentran en esta colección, como digimos antes: por 

apio, una oda á Alcipe, que comienza, Albano naopartiu mas breve po/r^ 

- Virginidos ou a doncella j traducción de la Foucelle de Voltaire y Vida 

Tesus Ghristo conforme os quatro evangelistas ^ posta em portuguezy que se' 

»rimió separadamente en 1819 Nascimento ha usado en algunas ocasiones 

sudónimo de Agostinho Soares de Vilhena e Silva^ como se ve en el tomo IV,^ 

;. 217, y en el tomo III, pág. 279. Con ese nombre publicó en Paris el pri- 

r canto del Virginidos, Inocencio da Silva posee una copia manuBorita de 

cantos 2.* y 3.® 

8 



114 LITERATURA POSTUGUBSA. 

teaubríand (1), y la oda áZis Fortuna de J. Rousseau, la Segunda 
guerra púnica de Silvio Itálico , una epístola de Horacio y trozos 
escogidos de Virgilio. Sin desconocer lo que hay de recomendable 
en estas versiones, nos abstendremos de citarlas como modelos. Las 
de los autores latinos son muy inferiores á las de Antonio Feliciano 
Castilho. Las del alemán están juzgadas con decir que Filinto no 
poseía ese idioma , según él mismo confiesa ingenuamente en el 
prólogo del OveroUy y respecto á las del francés , tenemos por más 
exacta y más fiel la que hizo Curvo Semmedo de las fábulas de 
Lafontaine (2). La de aquel está escrita en verso endecasílabo suel- 
to, y la de éste en redondillas, que son más gratas al oído y más 
fáciles de retener. La versificación de aquel es áspera y ruda , la 
de éste ñuida y cadenciosa. El lenguaje del primero es afectado y 
el del segundo Uano y natural. 

Hay en las obras de Filinto la extraña singularidad de que na- 
die acierta á distinguir y separar con precisión lo original de lo 
traducido : ni él se cuidaba mucho tampoco de que sus lectores lo 
distinguieran. Con tal que sus libros fuesen .<;omprados, lo demás 
le importaba poco (3). 

Francisco Manuel do Nascimento , pasó la mayor parte de su 
vida, y sobre todo, sus últimos anos, en la más extremada miseria. 
Confiscados por el Santo Oficio los bienes que heredara de sus pa- 
dres, hubo de sostenerse con el escaso producto de sus poesías y 
sus traducciones. Y ¿qué podían valer aquellos libros impresos en 
París, y cuya venta estaba rigorosamente prohibida en Portugal 
y en el Brasil? Por eso el desdichado poeta se cuidaba menos de la 
gloria que de su subsistencia. Decía en una nota: «tales cuales 
»son (sus poesías), valen bien las poesías que los ciegos venden, y 
;>con tal que me produzcan algunos maravedises , daré por bien 
^empleado el tiempo que gasté en escribirlas (4).» En otra parte 



(1) Hay otra traducción de los Mártires hecha por Benevenuto Antonio 
de Campos; Os Martyres ou triumpho da religiao christá, por F. A, de Cha- 
teavhriand^ traduzido em vulgar. Lisboa, 1816 y 1817. Son seis tomos. Esta 
traducción vale menos que la de Filinto. 

(2) Traduc^ libre das mellares fábulas de Lafontaine, Por Belchior Cur- 
tió Semmedoy Torres de Sequeira, Entre os arcades Belmiro transtagano. La 
últíma edición es de Lisboa 1843. 

(3) Obras completan de Filinto Elysio, — Tomo IV. 

(4) /á., td, id. — Tomo V. 



FILINTO. 115 

exclamaba doloridamente: «¿No habrá quien desteja el mal por 
^ruines tramado? Quién levante un destierro de treinta y ocho años? 
»Quién socorra la penuria de un viejo de ochenta y dos en tan in- 
»merecido desamparo? (1)» La indigencia llegó al extremo que re- 
velan estas tristes palabras : «verdad es que debia ir á comer con mi 
»amigo Matheron de Curmier , pero también es verdad , aunque 
»me cueste el decirlo , que no fui por no tener zapatos ni con qué 
»comprarlos (2).» 

En cierta ocasión registró cuidadosamente sus bolsillos, y no 
encontrando en ellos más que una moneda de cinco céntimos, dejó 
caer de sus labios estas sentidas frases : 

E vos, cre-lo heis, vindourosl 
eu que nao vira nunca da pobreza 

a magra catadura ; 
que á sombra dos herdados arboredos, 

descansado dormia, 
no regado da intacta providade : 

e que no altar da honra 
do rígido deber queimaba incensos : 

que a patría, aos meus sem termo 
dei quanto pude e dera o sangue, 

se o sangue meu poudera 

resgata-lo do ignaro captiveiro..... 

eu vivo desterrado 

roubados os bens , roubado aínda 

o premio da virtude. 
\ ■ 1 

Tal vive o savio, peregrina planta 

em terreno ignorante. ' 

Sus versos gustaban extraordinariamente en Portugal : corrían 
manuscritos de mano en mano por todas las clases sociales , desde 
la más elevada hasta la más humilde : eran tan encomiados por 
sus entusiastas admiradores, y, entre ellos, por el critico Pereira 
Moniz, como los inmortales de Camóes; pero nadie los compraba! 
y esta inconsecuencia llevaba una nueva mortificacioii al alma afli- 
gida del pobre proscrito. 



(1) Obras completas de Filinto Elysio, — Tomo III. 

(2) /(/., «¿., id. — Tomo IV. 



116 LITBRATÜBA. PORTUGUESA. 

Escrevo e nao mo compram ! 

Malditas muHas , mais maldito Apollo, 

se aoB rnens versos, maldosa 

a compra me negaes, negae que agradem, 

nao me sede importunas. 
Ja que a pouco prestaes, callai<vos, musas. 

No obstante, en medio de sus privaciones conservó siempre su 
entereza de carácter, su dignidad y la conciencia de su valer. 

En quanto o bom Filinto em seu desterro 
Gravado com punhaes de agudas penas 
geme so disavor, accurva ao peso 

da perdida ventura. 
Elle enfermo, elle pobre, arcando em lutta 
com frios, f omes, quebras de velhice, 
vendo so ñas carrancas do futuro 

ameagas de morte. 
Amigos que dos visos da desgraga 
vivrar nao vedes o celeste lume 
da virtude e da honra : e so quando arde 

em candelabros de ouro ; 
pois que entregaes as maos do desamparo 
um amigo fiel temei o golpe 
da morte irreparavel. Vede a prestes 
que vo-lo rouba e o vinga. 

En su orgullo excesivo , legitimado hasta cierto punto por su 
inmenso infortunio , llegó á compararse con el gran poeta épico 
de Portugal. 

Ja da memoria vos cahio Filinto 
aquelle a quem chamaveis caro amigo. 



acaso esperaes vos que venha a morte 
— que as tristezas Ihe apressao e aguilloáo— 
cortar-lhe com a fria f ouce o lago 
de maviosos dias malogrados, 
para acudir-lhe com tardio amparo, 
como ao vate Camoes, ja n'outras eras 
ingratos a deshoras accorrerao? 
Como tendes de o por sobre as estrellas 
quando morto de angustia e de miseria 
do peso do socorro vos descargue! 



PILINTO. 111 

Como haveis eatre os gavos da amísade 
mostrar na mao ufana a ode impressa 
com que decora o vosso ingrato nome ! 
e vivo — oh ingratidaó! — nao teve abrigo! 

El dia 25 de Febrero de 1819 dejó de existir el ilustre poeta, á 
la edad de ochenta y cinco años , en tierra extranjera , y sin que 
una mano amiga cerrase sus párpados. El Cónsul de Portugal en 
Paris procedió á la venta de los efectos que encontró en la casa 
mortuoria , y envió un anuncio oficial á la Gaceta de Lisboa para 
que se presentaran todos los que se considerasen con derecho á la 
herencia de Francisco Manuel do Nascimento. Esta herencia , in- 
cluyendo muebles y ropas y libros, importaba doscientos cuarenta 
reales ! 

¡Qué singular coincidencia! Pocos aSos más tarde, en 1826, fa- 
lleció Francisco Furtado (1) en Roma, después de un extraña- 
miento de sesenta años , á que habia sido condenado , como todos 
los miembros de la Compañía de Jesus^, por el Marques de Pom- 
bal. ¡Dos poetas lusitanos vivieron á un mismo tiempo desterrados 
de su patria, uno por volteriano, y otro por jesuíta ! 

¡ Pobre Filinto ! Versificaba en las puertas de las imprentas , co- 
mo cantan los ciegos en las calles , para ganarse el pan de cada 
dia ! Sus elucubraciones eran ardientemente aplaudidas , pero no 
compradas. ¡Pedia una limosna y sus apasionados panegiristas, tan 
avaros de donativos, como pródigos de encomios, le volvían la es- 
palda! 

¡Desdichado Filinto! Sus contemporáneos le dejaron abando- 
nado á las angustias de su infausto destino y á las crueles torturas 
del hambre. Menos infortunado, sin embargo, que sus esclarecidos 
compatriotas Duarte de Pacheco , Alfonso de Alburquerque y Juan 
de Castro (2), cúpole la suerte de que, á los trece años de haber 



(1) Francisco Furtado nació en ]a villa de Gouvea, provincia de la Beira, 
en 1746 : ingresó en la Compi^ia de Jesús en 1765, y murió en Roma en 1826. 
Se cree que se han perdido las siguientes obras suyas : Historia de Portugal 
en latin y ^n nueve hbros : A quinta ou casa de campo^ poema didáctico en 
36 cantos; y Olysipo libertada^ poema heroico en 20 cantos. 

(2) "Me dijo un condolido de estas afrentas que el cuerpo de Duarte de 
"Pacheco estaba hoy en una taberna, por cuanto en eso vino á parar el sitio 
"en que le enterraron.» Limadas comentadas^ Madrid, 1639, toíao ni y TV, 
página 342. "Agora modernamente arrojaron el grande Alonso de Alburquer* 



118 LITERATURA PORTÜGÜBSA 

fidlecido , fuesen trasladados sus restos mortales á un cementerio 
de Lisboa. Sobre su modesto sepulcro debieran grabarse en bronce 
estos versos del Vizconde de Almeida Garrett : 

Filinto e morto. As derradeiras vozes 
do vate, ja c'oa á lucta estrema, 
foram entre ais de amor, de saudade, 

o adeus á patria ingrata. 

Desamorada^mae o filho egregio 

um filho tal !.... Nao, musa, o veo do olvido 
— se e possivel corre-lo — á acgáo nefanda 

com dor sobreponhamos (1). 

¡ Oh Portugal , Portugal ! Tierra que , si no fuese española por 
la geografía y por la historia , lo sería por la ingratitud de sus 
hijos; ¡qué misera condición la de tus hombres de letras! ¡Qué 
negra estrella la de tus grandes poetas, desde CamOes (2), mal sos- 



"que desde su entierro en una viña, y el excelente D. Juan de Castro, que fué 
"traido de la India para darle sepulcro, tiene por urna un cesto de vendimia 
"en la iglesia de Bemfíca. De noianera que estos grandes esplendores de la 
"gloria portuguesa han venido á parar á la jurisdicción d^ Baco.M El mismo 
volumen, pág. 343. 

U) Lyriea de JoSo Mínimo, 

(2) "Aun hoy está manando sangre la calavera deste hombre grande (Ca- 
"moes), lastimado de las asperezas, ingratitudes y miserias con que fué tra- 
"tadotí Ludadas comentadas por Manuel de Faria y Sousa^ tomo I, pág. 22« 
Qué elocuentes son las octavas 81 y 82 del canto sétimo de las Lusiadas\ 

> E aínda ninfas minhas nam bastaba 

que tamanhas miserias me cercassem : 
se nao que aquelles que eu cantando andava 
tal premio de meus versos m'tomassem. 
A troco dos descansos que esperava, 
das capellas de louro que me honrassem, 
travalhos nunca usados me inventaran 
com que en tao duro estado me deitaran. 
Vede ninfas que engenhos de senhores 
o voso Tejo cria valerosos , 
que assi savem prezar com tais favores 
a quem os faz cantando gloriosos ! 
Qu'enxemplos a futuros escriptores 
para espertes engenhos curiosos , 

para porem as cousas em memoria 
que mereceren ter eterna gloria. 

Comentando esta octava, dice el mismo Faria : "Acaso un dia me hallé con 
^\xn señor que hablándome en el poeta le alababa. Entró en esto un curioso, 



PILINTO. 119 

tenido en sus últimos entristecidos días con el escaso pan que un 
esclavo mendigaba para él , hasta Francisco Manuel do Nasci- 
mentó , que anduvo cuarenta años recorriendo andrajoso las calles 
de París , con la mano extendida y el rostro vuelto hacia su pa- 
tria, sin que ésta le enviase un socorro ! (1)¡ Tales son las mercedes 
que dispensas á tus varones eminentes! ¡Tal es el estímulo que 
ofreces á los que te consagran su talento y su genio! Gil Vicente, 
el fundador del teatro portugués, pasó sus dias postreros en la 
pobreza. Diego Bemardes, redimido por Felipe II del cautiverio 
en que le tenian los vencedores del Rey D. Sebastian, vino á 
morir entre las más duras privaciones. Francisco Manuel de Meló, 
después de gemir nueve aSos en un calabozo, y á pesar de su re- 
conocida inculpabilidad, salió desterrado para el Brasil. Fran- 
cisco Bingre (2), uno de los socios que crearon la Arcadia, An- 
tonio de Carvalho (3) y el improvisador Manuel Antonio de Bar- 



"que traía consigo este poema, y aviendo entendido la plática, sacóle y enséñe- 
nsele. Abrióle y encontró luego con estos versos. Y turbándose un poco dijo: 
"podía abrirle en otra parte? os añrmo todavía que si el viviera oy^ o yo enton- 
"ceSy la mitad de mi hazienda hubiera de ser sfwya. El curioso que parece avia 
"aprendido la libertad, sino el ingenio, en la escuela del poeta propio, dixo: 
"«e^or, los pobres con los ricos porque no tienen^ y los ricos con los difuntos por- 
"que no viven ^ todos son muy liberales yprorneten maravillas, Ea , pues^ haya 
* "quien haga con algún principe qv£ de alguna cosa a Luis de Camoes resuci- 
"tado^ que yo hascar^ quien houga con Dios qTie lo resucite. Esto último me pa- 
"recia más fácil, que al fin, al fin aquel humor magnífico de hacer bien, y dar 
"honra solamente por hacerlo, y darla a los entendidos, a los ingeniosos, a 
"los doctos fuesse a la sepultura con los Mecenas y con los Augustos, h Lusia- 
das comentadas^ Vida de Luis de Gamoes^ tomo I, pág. 53. 

(1) Con razón añade en otro lugar Fariay Sousa: "Desto cuidarian poco 
"los portugueses , singularmente los mayores, que siempre tuvieron odio mor- 
"talisimo al saber y a los que lo profesan : en modo que hasta hoy no hay ca- 
"vallero ni señor portugués que hiciese bien alguno considerable a hombre de 
"ingenio. II Lusiadas comentadas^ tomo I y U, canto IV, pág. 426. 

(2) Francisco Joaquín Bingre, conocido éntrelos árcades por Francelio 
vouguense, nació en San Tome de Fraquelos en 1763 y murió mendigando 
el sustento en 1856, es decir, á los noventa y tres años. Dejó muchas poesías 
sueltas. 

(3) Antonio Joaquín de Carvalho, poeta, peluquero y maestro de baile. 
Murió octogenario en la más extremada miseria. Publicó las siguientes obras: 
Gálatea^ écloga^ Lisboa, 1786. Écloga deploratoria na lam^entavel morte do se- 
renidmo Sr, B, José^ príncipe do Brazil, Lisboa, 1788. Idilio ao nascimento da 
serenísima Sra. D. María, princesa da Beira, Jisboa, 1793. A gwrraeapae 



120 LITERATURA PORTUGUESA. 

ros (1) fallecieFon de inanición. Tomás Antonio dos Santos (2), au- 
tor de la Bras^íMada y de la Sepultura de Lesbia, pasó al descanso 
eterno desde la cama de un hospital, como Antonio Barbosa 
Bacelar, y como Bernardo da Rocha. Ñuño Pato Moniz (3), pe- 

de JEuropa^ écloga^ 1802. Obras poéticas jocosas e serias ^ tomo I, 1805; to- 
mo n, 1807. Bomba de Apollo apagando ofogo sebastico^ Sátira. Josefina 
abandonada^ Diálogo jocoso, 1811. Collecgao de obras dramáticas, 1813. Con- 
tiene una comedia a Ribeira do peixe ou a peíxeira virtuosa y tres farsas a 
velhdce namorada, a aura dos toureiros tolos, y o galego bruto e mo^o, todas en 
prosa. 

(1) Manuel Antonio de Barros nació en Braga en 1772 y murió de elefan 
cia y de hambre en una humilde casa de la calle dos Cannos de Lisboa. Hé 
aquí una nota de sus obras: Ulyssea libertada, drama alegórico, Lisboa, 1808. 
O triunpho, drama alegórico, 1814. — O templo de Marte, drama, Lisboa, 1811. 
Poesías off crecidas aos seus verdadeiros amigos, Lisboa, 1825. 

(2) Tomas Antonio dos Santos e Silva nació en Setubal en 1741. Care- 
ciendo de recursos para vivir fué dependiente de una botica, primero en 
Coimbra y después eñ Lisboa. Pobre y ciego entró en el ¿ospital de San José 
en 1798 y allí murió en 1816, dictando algunas de las poesías que hoy se con- 
servan impresas. Este fecundo poeta publicó estro de Thomas dos Santos jé 
Silva, setubriense, sodo da academia das bellas letras de Lisboa, tomo I (úni- 
co 1792.) En este volumen está el poema A sepultura de Lesbia — Poesías ori- 
gin>aes e traducgdes impresas debaixo dos auspicios de sua alteza real oprinxyipe 
regente nosso senhor, tomo I (único), Lisboa, 1806. Silveira, poema JierUco em 
quatroca/rUosofferecido ao ihno, Sr, D, Joao, marques ¿las Mina^,lÁa¡boB., 1809. 
—Braziliada ou PortugaZ immune e salvo, poema épico em doce cantos, com- - 
posto debaixo dos auspicios do Eamio. Sr. Francisco de A Imeida Mello e Castro 
enfermero mor do hospital real de San José, Lisboa, 1815. — El reí D. Sebas- 
tiao em África, tragedia en cinco actos, Lisboa, 1817. 

(3) Ñuño Alvarez Pereira Pato Moniz nació en Lisboa en 1781 y murió en 
una de las islas de Cabo Verde, deportado por liberal en 1827. Publicó A 
queda do despotism>o, drama para se representar no teatro da rúa dos Condes, 
etc., Lisboa, 1809. — A gloria do Océano, drama, Lisboa, 1809. — A estancia do 
fado, drama, Lisboa, 1810. — Elogio recitado no theatro nacional da rúa dos 
Condes, no dia do benejkio de Victorino José Leite, Lisboa, 1810. — Dos 
triunphos dos bretbesse apraz Diana, drama, Lisboa, 1811. — Omez das flores, 
drama, Lisboa, 1812. — O trhono, drama, Lisboa, 1812.— O nom£, elogio dra- 
matico que depois da batalha de Arapile, vindo a Li^oa 6 seu vencedor lord, 
marques de WelUngton, etc. — Elmiro, sátira, Londres, 1812.— A gostinheida, 
poema heroi-comico em 9 cantos, Londres, 1817.-r-á aparigao, poema elegiaco 
em 4 cantos consagrado a memoria da Sra. D. Carlota da Silva, Lisboa, 1818. 
'—fiefuta^o analítica dofolheto que escreveu 6 reverendo José Agostinho de 
Macedo e intitulou "os sebastianistas pelos redactores, etc.," 1810. — Justa 
impugna^aodo celebre syllogism^ que apoyou o libro "os sebastianistas," Lisboa, 
l^lO.-^Exam^ critico do twvo poema épico "O Gama," que ds oinzas e manet 



Í-ILINTO. 121 

piodista distinguido, acabó su trabajosa vida confinado en una 
de las islas de Cabo Verde. Garcao sucumbió bajo las bóvedas de 
una mazmorra. Tomás Antonio de Gonzaga (1) tan celebrado por 
su Marilia de Dirceu, fué á perecer en la cuadra de un presidio, 
como el insigne poeta lirico Domingo Maximiliano Torres (2) y 
como Medina é Vasconcellos (3). Últimamente Antonio José da 
Silva , el fecundo escritor dramático , tan querido del pueblo por- 



de Luiz de Camoes dedicam como em desagravo etc., Lisboa, 1812. — Exame 
(vnálitio e parallelo do poema Oriente do reverendo padre José A . de Mojcedo^ 
com a Ludada de Camoes^ Lisboa, 1815. — Sova no padre Agostinho de Macedo 
em r esposta á sua ultima carta, Lisboa, 1822. — O portuguez constitucional. 
Este periódico político se publicó de 1820 á 1823. 

(1) Tomás Antonio Gonzaga nació en Oporto en 1744. Fué preso en Rio 
Janeiro en 1789 por suponerle uno de los autores del alzamiento de Minas 
Geraes. En 1792 se le confiscaron sus bienes, condenándole á cadena perpe- 
tua en uno de los cuatro presidios de Angola, pena que después fué conmuta- 
da en diez años de destierro á Mozambique, con la cláusula de que seria ajus- 
ticiado si regresaba al Brasil. Agobiado por sus desgracias murió en Mozam- 
bique en 1807. Hay varias ediciones de la Marilia de Dirceu; la última es de 
Rio Janeiro, 1824. Es un libro ameno é ingenioso ; su originalidad indisputa- 
ble; su frase correcta y vigorosa. 

(2) Domingo Antonio Maximiliano Torres, conocido por Alfeno Cynthio, 
nació en Lisboa en 1748. Acusado de jacobino fué conducido al presidio de 
Trafaria, donde murió á principios del siglo actual. De lo mucho que escribió 
hé aquí lo único que Uegó á imprimirse : Versos do hacharel Domingos Ma- 
odmiliano Torres denominado Alfeno Cynthio^ Lisboa, 1791. — O alboroto, 
drama pastoril para se cantar em obsequio do nascimento do senkor D» Antonio 
principe da Beira. 

(3) Francisco de Paula Medina e Vasconcellos nació en la isla de la Ma- 
dera hacia 1790. En 1823 fué deportado por constitucional á Cabo Verde, y 
murió en 1824 al arribar á la isla de Santiago. Sobre su tumba se escribió 
este epitafio: 

Medina cuja voz alta e sonora 
Nlieroes cantou os feitos sublimados, 
Oumprindo as leis de carrancudos fados 
N'esta campa infelis se esconde agora. 

Dejó las siguientes obras : Poesias liricas^ Lisboa, Vl^Z.^Noute triste , etc., 
liisboa, 1792.— Pomas Úricas^ Lisboa, 1799. El segundo tomo estaba escrito 
pero no llegó á publicarse. Noites tristes de Fileno na ausencia de Marilia^ 
Lisboa, segunda edición, Y&í^, — Sextinas elegiacas^ Lisboa, 1806. ^Ulegia á 
deplorábel m^rte do desgraciado e incomparavel M. M. Barbosa du Bocage^ 
Lisboa, 1846. — Zarqueida^ descobrimento da ilha da Madeira, Poema heroi- 
comico, Lisboa, iSO^.—Georgeida^ poema, Londres, IQld.^-Collec^^o de algu- 
mas obras poéticas, Funchal, 1821. 

9 



122 LITERATURA PORTUGUESA. 

tugues tuvo un fin más desastroso aún. Después de haberle hecho 
encanecer en una lóbregpa prisión , después de haberle martirizado, 
atenaceándole y descoyuntándole , en la sala del tormento , le ar- 
rastraron sus implacables verdugos hasta la plaza del suplicio, y 
allí, cubierto con el sambenito y la coroza de los penitenciados y 
con una soga al cuello, fué quemado vivo sobre el brasero de un 

auto de fe. 

¡ Oh ! la gloria por esas ilustres victimas conquistada, no perte- 
nece, no puede pertenecer á la tierra desagradecida donde, por 
desdicha suya, nacieron. Y si algún dia Portugal pretende reivin- 
dicar esos laureles que no le corresponden , la posteridad justa y 
severa le contestará repitiendo desdeñosamente estas sentidas fra- 
ses inspiradas á Lamartine por el infortunio de Filinto: 

Rougis, plutót, rougis d'envierauvulgaire 
le sterile répos done ton coeur est jaloux : 
le ciel a fait pour lui les trésors de la terre 

mais le Pinde est k nous. 
Cest la qu'est ton sejour, c^eat la qu*€8t ta patrie 
c'est la, divin Manuel, que seront tes autels, 
c'est la que Tavenir prepare k ton genie 

des honneurs immortels. 

Están conformes todos los críticos en reconocer á Francisco Ma- 
nuel do Nascimento como uno de los maestros del idioma lusitano; 
pero ya no hay la misma uniformidad de opiniones respecto á su 
mérito poético. Unos le han llamado el Pindaro del Tajo, el Hora- 
cio portugués , y otros lo han equiparado con el último de los co- 
pleros. Acerca de sus traducciones hay la misma discordancia de 
pareceres. Estos le elevan hasta las nubes : aquellos le arrastran 
por el suelo. 

Consignaremos aquí los juicios encontrados de algunos literatos 
eminentes : 

«La traducción de las fábulas de Lafontaine es, tal vez el mayor es • 
I» fuerzo que ha hecho la lengua portuguesa. Francisco Manuel ostentó 
»en ella todos los inmensos tesoros del riquísimo idioma que tan bien 
«poseia* 

»Almeida Grarrett. — Lyrica de Joao Minimo.» 

«Asi se parecen esas fábulas traducidas por Filinto á las admirables de 
«Lafontaine, como se parece la estampa de Bertoldo al Apolo de Bel- 
»yedere. 

»A. F. de Castilho.— Notas á la Primarera.» 



PILINTO . 123 

«Filinto íaé un gran innovador, sobre todo en los Mártires y en el 
o Overon, j tenemos sus servicios hechos á la lengua como los que mejor 
»la salvaron de extranjerismos innecesarios j absurdos. 

vLopes de Mondonga. — Memorias de liUeratura contemporánea.» 

Quando os Mártires eu li 
de Filinto na versao 
tive do por ver que o eran 
outra vez na sua mao. 

Curvo Semmedo. 

Esta diversidad de apreciaciones nos revela que Filinto no ha 
sido juzgado aún. Está demasiado reciente la época en que vivió; 
y muchos de sus apologistas y de sus censores han militado en su 
escuela ó han formado en las filas opuestas de Bocage. Nosotros, 
exentos de toda prevención de afecto ó de antipatía , nos hallamos 
en actitud de emitir un voto desapasionado, y, por lo tanto, más 
imparcial y menos expuesto á error. 

Francisco Manuel do Nascimento, admirador concienzudo de los 
clásicos del siglo XVI, no tan sólo ha salvado su idioma de novedades 
impertinentes , sino que lo ha enriquecido con numerosas palabras 
latinas. El y CamSes cubren la falta de un diccionario que la Aca- 
demia de Lisboa no ha querido ó no ha podido hacer todavía ( 1 ) . 



(1) Hay, sin embargo, algunos diccionarios de la lengua portuguesa: Dtc- 
cionaHodalinguaportugiLeza^ por Antonio de Moraes Silva. Lisboa, 1789. De 
este libro, en que se nota falta de método y hasta falta de exactitud en ciertas 
definiciones, se han hecho otras cuatro ediciones en 1813, 1823, 1831 y 1844. 
El mismo autor ha publicado, además de algunas traducciones, un Epitome da 
gramática da lingua portugueza^ Lisboa, 1806. Antonio de Moraes Silva na- 
ció en Kio Janeiro hacia el año de 1756. Fué juez en Bahía, coronel de mi- 
licias de Moribeca, y miembro del Gobierno provisional en 1807. Murió en 
Pemambuco en 1825. — Diccionario geral da lingua portugueza , de algibeira, 
por tres literatos nacionaes. Itisho», 1818, 1821. Precede á este Diccionario un 
catálogo de los autores clásicos portugueses, del cual dice Inocencio da Sil- 
va, tomo II, pág. 130 iique es un monumento de vergüenza para su autor, n 
— N^ovo Diccionario da lingua portugueza, composto sobre todos os que até ao 
presente se tem dado ao prelo, Lisboa, 1806. — Diccionario da lingtia portu- 
gueza, publicado pela Academia Real das Sciencias de Lisboa ^ tomo I, Lis" 
boa, 1793. De este Diccionario, magistralmente redactado por Pedro José da 
Fonseca, Agustín José da Costa de Macedo y Bartolomé Ignacio Jorge , no 
se publicó márS que el primer volumen, que solamente comprende parte de 
la letra A. — Diccionario universal da lingua portugueza , no qucU se acham; 
i.°5 todus as voces da lingua ¡portugueza antigás emodemas acentuadas segundo 



l24 LITERATURA PORTUGUESA. 

El que desee conocer la lengua lusitana en toda su magnificencia, 
debe estudiarla en los libros de esos dos maestros. Filinto fué un 
escritor purista, pero con tal exageración, que á la pureza del len- 
guaje sacrificó frecuentemente la belleza del estilo, la claridad de 
la elocución y hasta las desinencias de la rima. Afanoso de em- 
plear voces antiguas, se hizo oscuro y amanerado. En sus perío- 
dos no se encuentran innovaciones gramaticales, pero abundan los 
arcaísmos, j Lástima es que quien tan limado, tan pulido, tan 
atildado se mostró siempre en su manera de decir, haya salpicado 
y ennegrecido algunas de sus mejores composiciones , con el cieno 
de la impudencia y de la obscenidad! En sus poemas revela me- 
nos inspiración que talento. Es fecundo, pero sin originalidad; 
amplificador, redundante y monótono. Cuando no plagia áotro, se 
plagia á si mismo. Por eso, y á pesar de haber dado á luz tantos 
volúmenes , no ha trasmitido á la posteridad un monumento lí- 
rico, una de esas obras que caracterizan una época é inmortali- 
zan á un autor. Sus traducciones no siempre fieles ni muy escru- 
pulosamente ajustadas á los originales, son modelos bajo el punto 
de vista filológico. Como versificador es desaliñado; sin embargo, 
antes de él ningún otro habia cantado en versos sueltos con más 
facilidad, ni con más vigor, ni con más elegancia. Filósofo escép- 
tico, literato materialista y sacerdote volteriano, no creía en la 



a melhor pronuncia^ com as suas diversas acepgoes ; 2.°, os nomes propioz da 
fábula^ historia e geograña antigás 5.°, todos os termos propios das artes, scien- 
cias, oficios, etc.; 4.*, aetymologia das palabras etc. y por urna sociedade de lite- 
ratos, tomo I, Lisboa 1810. Este Diccionario que no pasó de la letra D, fué 
redactado en gran parte por Inocencio da Rocha Galvao y Pedro Ciríaco da Sil- 
va. — Diccionario universal da lingua portugueza que abrange : i.°, todos os 
vocahulos da lingua portugueza a7itigos e modernos ; 2.^, os nomes propioz da 
geograña politica em geral e eclesiástica de Portugal ; 3.^, os termos de scien- 
ciaSy artes j oficios, etc.; 4.% os nomes de todas as plantas indigenas de Portu- 
gal; 5,% as etymologias d/is palabras etc. Por urna sociedade de literatos, 
Lisboa. Este libro que viene publicándose con largas interrupciones des- 
de 1844, no pasa de la letra L. — Diccionario da lingua portugueza de Eduar- 
do de F aria; quarta edigao para uso dos portuguezes e brasileiros, resumida 
correcta e aumentada con grande numero de termos antigos e modernos , por 
JoseMaria de AlmeidCx, e Araujo Coi rea de la Cerda, etc. Lisboa, 1858. La 
Cerda, canónigo de la patriarcal de Lisboa, miembro del Consejo general de 
instrucción pública y de la Academia de Ciencias , nació en Villa Real el 23 
de Mayo de 1803. Publicó, además de varios folletos políticos y religiosos, al- 
gunas obras de Tácito, traducidas y anotadas. 



PILINTO . 125 

amistad, ni en la gloria, ni en el Ser Supremo. En aquella alma 
helada por los desengaños y endurecida por el estudio de los enci- 
clopedistas , no habia otro sentimiento más que el amor de la len- 
gua y el amor de la patria; y no obstante era poeta. Dios, que todo 
lo puede, hacia brotar de su cerebro raudales de poesía, como hace 
brotar manantiales de agua pura y cristalina de una roca desnuda 
y árida y calcinada. Sus ideas eran las de su siglo, del siglo de Vol- 
tairey de Federico II. Sus instintos eran nobles y delicados y gene- 
rosos, pero la desgracia, extraviando su inteligencia, pervirtió su ca- 
rácter. En estos tiempos intranquilos, azarosos y turbulentos que la 
Europa atraviesa , en este movimiento incesante de sistemas , de 
escuelas , de doctrinas y de partidos ; en esta aparición y desapari- 
ción sucesivas de ministerios , de instituciones, de dinastías y hasta 
de nacionalidades , los hombres públicos pasamos alternativamente 
del banco de los acusados al escaño de los legisladores , y de la 
sima de la proscripción á la cumbre del poder. Sólo para el pobre 
Filinto la adversidad no tuvo límite ni término; sólo para él dejó 
de brillar una época de reposo, un año de prosperidad, una hora 
de reparación ; sólo para él suspendió por completo la rueda de la 
política su vertiginosa rotación. Por eso no debe olvidarse, para 
juzgarle con acierto, la irritación que naturalmente produce en el 
ánimo más calmoso, más prudente y más sufrido un ostracismo de 
cuarenta años. No debe olvidarse tampoco que Francisco Manuel 
do Nascimento escribió muchas de sus obras 'á últimos del siglo pa- 
sado y en París , es decir, al borde del inmenso cráter que abrió 
en medio de aquel gran pueblo el volcan revolucionario. 



BOCAGE. 



Káo cede á Italia, á Grecia 
a lusitana musa. — Tecei c'roas 
de hera e louro á Bocage. 

Filinto. — Epicedio á morte de Bocage, 

O vate Elmano e muy diff érente coisa do 
poeta Bocage. O excéntrico, ininteligivel, 
escatapafurdico Elmano dos cafes e dos ou- 
teiros nao pode ser o mesmo que o nobre poeta 
Bocage, o traductor de Ovidio, o autor de 
Leandro e Hero, do TriCo, de tanta epistola 
excellente, de tanta coisa boa e bella. 

Garrett. — Prólogo de Jciao Mínimo. 

Tenia razón Almeida Garrett : en Bocage , conocido por el nom- 
bre arc4dico de Elmano Sadino , hay dos personajes enteramente 
distintos , contradictorios , antitéticos ; y este dualismo , que cons- 
tituye la base de su carácter inconstante y desigual, no ha sido 
aún concienzudamente apreciado por nadie , ni aun por Rebollo da 
Silva , que es , entre todos sus biógrafos , el que mejor le ha com- 
prendido y el que ha desentrañado el espíritu de sus obras con 
más recto criterio y con más profundidad filosófica (1). 



(1) Memoria biográfica e literaria acerca de M, M. Barbosa du Bocage^ do 
carácter das suas obras e da influencia que exerceu no gosto e nos progresos da 
poesia po7i,ugv£za. Por Luis Augusto Eebello da Silva^sodo efectivo da Aca- 
demia das Sciencias. Lisboa, 1854.— Antonio M. do Couto escribió una. Memo- 
ria sobre a vida de M, M, B. du Bocage. Lisboa, 1806. — El mismo autor 
publicó Assim vai o mundo, novela : Os novelleiros do caes do sodré, 1811, y 
A barca dos banhos, Couto fué profesor de lengua griega. Nació en 1778 y 
murió en 1843. 



128 LITEBATURA PORTUGUESA. 

Bocage se presenta alteraativamente á nuestros ojos, devoto 
hasta el ascetismo é incrédulo hasta la herejía : rivaliza con Cha- 
teaubriand en ardor religioso y compite con Voltaire en impiedad: 
tiene dos cabezas como Jano , una para llorar la sociedad que se 
derrumba entre las nieblas de lo pasado, y otra para cantar hosavr 
nos á la sociedad que asoma en el horizonte del porvenir : si que- 
ma incienso ante los Ídolos del absolutismo que se hunde en los 
abismos de la historia , también saluda con himnos de regocijo á 
los dioses de la democracia que se levanta en el océano inmenso 
del progreso humano : unas veces moralista rígido y austero , y 
otras libertino, impudente y cínico: tan pronto resuelto, y audaz, y 
provocador, como indeciso , pusilánime y sufrido : ora insolente- 
mente orgulloso , ora adulador sumiso y humilde : inspirado en 
ocasiones por hidalgos sentimientos de abnegación y generosidad, 
y en ocasiones dominado por la ruin pasión de la envidia y por 
innobles deseos de venganza : ya dando altos ejemplos de pundonor 
y delicadeza, ya degradándose en las miserias de la ingratitud. 
Firme é invariable tan sólo en hacer magnífica ostentación de su 
peregrino y clarísimo talento, y en brillar por la originalidad de 
su raro ingenio sobre todos sus contemporáneos , como brilla el sol 
sobre todos los astros del firmamento. ¡Hé ahí Bocage ! ó, mejor 
dicho, ¡hé ahí los dos Bocage! 

Para descubrir las causas que han producido estas eternas va- 
riantes , necesitamos conocer las vicisitudes, las humillaciones, las 
angustias , los dolores de su tempestuosa existencia , y las hondas 
discordias que estallaron á fines del siglo pasado entre los prime- 
ros escritores de Portugal. 

Manuel María Barbosa du Bocage nació en Setubal el dia 17 de 
Setiembre de 1776, de una familia modesta, habiendo alcanzado, 
sin embargo, algunos de sus ascendientes merecida reputación en 
el mundo literario. Educado desde tierna edad por D. Juan de 
Medina, eclesiástico español , manifestó prematuramente su indo- 
lencia para el estudio, sus privilegiadas disposiciones poéticas , y 
su genio escéntrico, ligero y caprichoso. No bien habia cumplido 
catorce años, cuando se incorporó como cadete al regimiento de 
Setubal. Quizá abrazó la profesión de las armas por creer que, más 
que ninguna otra, estaba en armonía con su índole aventurera, y 
quizá por imitar á muchos antiguos portugueses , que fueron á un 
mismo tiempo poetas y soldados, como Luis de CamDes, Juan de 



BOCAGB. 129 

Menezes , Francisco da Silveira , Diego de Mello , Jerónimo Corte 
Real , Juan Francisco Barreto , Francisco Manuel de Mello y An- 
tonio de Fonseca Suares. Y aquí comienza la interminable serie de 
sus veleidades , pues cansado á los dos anos de su carrera apenas 
comenzada, pasó á la armada real en clase de guardia marina. No 
satisfecho tampoco con su nuevo estado , y ávido , sin duda , de 
emociones, salió en 1785 para la India con la graduación de te- 
niente de infantería. 

Habiendo<lesembarcado en Goa, después de una penosa navega- 
ción, tomó por blanco de sus sátiras á los enfatuados hidalgos de 
aquel país, y lanzó contra ellos numerosos sonetos más punzantes 
que urbanos. Este fué el origen de sus futuras desgracias. Los las- 
timados por su musa maldiciente , que eran muchos y poderosos, 
resolvieron vengarse, y efectivamente no tardaron en conseguir 
que se le diese de baja en el ejército. Libre asi de sus compromisos 
militares, emprendió un largo y misterioso viaje , que según unos 
tuvo por objeto visitar los más célebres lugares de la conquista, y 
según otros le fué impuesto por órdenes reservadas del Gobierno. 
Lo único que se sabe con certeza es que desde 1788 residió en Ma 
cao, aislado, desvalido, sin empleo y sin medios de subsistencia, 
y que á no suministrarle algunos recursos en Agosto de 1790 el 
Gobernador interino de aquella plaza , no hubiera podido volver á 
respirar las auras de su tierra natal. 

Tenía entonces veinticuatro años : era de estatura mediana y 
extremadamente delgado , ya por debilidad de complexión , y ya 
por el desarreglo de su vida disipada. Su frente pálida parecía 
estrecha bajo los desaliñados mechones que la cubrían como un 
zarzal. Sus ojos azules reflejaban simultáneamente la melancolía 
del alma y los padecimientos físicos, que iban minando precoz- 
mente su trabajada existencia. Encogido, meditabundo, tétrico y 
reconcentrado, amaba la soledad y huía el trato de las gentes. Tal 
era Bocage en su estado normal ; pero en el bullicio de las orgías, 
estimulado por las libaciones alcohólicas de que tanto abusaba, y 
por los encomios de la chusma de admiradores, que componían su 
cortejo, se trasformaba y se embellecia como Mirabeau en la tri- 
buna. Apartando maquinalmente con los dedos escuálidos , y por 
un movimiento habitual, los desordenados cabellos, dejaba ver 
una frente espaciosa é inteligente. Sus rasgados ojos adquirían 
nuevo brillo y una^ expresión fascinadora. Su aspecto, ordinaria- 



130 LITERATURA PORTUGUESA. 

mente vulgar, como el pueblo de donde había salido , tomábase 
noble y distinguido. Su tristeza se trocaba en alegría comunica- 
tiva y contagiosa : su conversación era animada, espansiva y chis" 
peante, y los versos brotaban de sus labios con espontánea y ma- 
ravillosa fecundidad. Diriase que la luz del genio iluminaba su 
fisonomía. La tripode de aquella Pitonisa era la mesa de los ban- 
quetes , y necesitaba subir á ella para conversar con las deidades 
del Olimpo. La estatua de piedra de Memnon producía sonidos 
humanos cuando la bañaban los rayos del sol : el cerebro adorme- 
cido de Bocage despertaba de su perenne sueño y derramaba tor- 
rentes de poesía cuando le hería el tirso de Baco. 

Y así pasó los descuidados días de su juventud perdida, arras- 
trando su numen y su dignidad por el suelo encenagado de los 
prostíbulos y consumiendo toda su energía vital en los excesos de 
la crápula y en las torpezas de la prostitución (1), como The venan, 



(1) No hubiéramos escrito esta frase, si no nos autorizasen para ello las 
confesiones que el mismo poeta hizo en sus versos. Véase cómo se expresaba 
en su composición O Desengaño. (Tomo II de sus obras.) 

Alma f erida e cega 

que em grilhoes vergonhosos 
adoras a mao impia que te entrega 
a males táo crueis e táo penosos , 
como os que senten no maldito averno 
os condenados entre o lume eterno; 

alma cega e perdida 

que a doce liberdade 
o gosto, as horas, o descanso a vida 
consagras a maligna divindade 
antes ao monstro que produz, que gera 
veneno inda peor que o de Megera: 

basta, faze em pedazos 

(porque a razáo te grita) 
faze, que e tempo^ esses indignos la^os 
essas cadeas vis : oh alma aflicta 
a virtude, a verdade o ceo te valha: 
vence a terrivel, infernal batalha. 

Conhece o baixo objecto 

que em triumpho te arrasta: 
cuidas que um meigo deleitoso asi)ecto 
para dorar os teus escesos basta? 
cuidas que um bello riso, um ar benigno 
filho da infamia , de ternura e digno? 



Contempla a desprezivel : 



BOCAQB. 131 

como Rodríguez Pimentel (1) , como Roberto Burns, y como Ed- 
gard Poé. Por lucir las brillantes dotes de improvisador, que el 
cielo le habia prodigado , amenguó su gloria futura, pues impro- 
visando no se adquieren títulos á la inmortalidad, aunque la Italia 
nos ofrezca, como extraordinarias excepciones, los nombres esclare* 
cidos de Gianni, de Sestini y de Sgricci; y por recoger los fáciles 
aplausos de la turba de jóvenes disolutos y relajados que formaban 
su sociedad, manchó indeleblemente su fama con esas composicio- 
nes, obscenas y groseras, que le han valido una inmensa pero tris- 
tísima y vergonzosa reputación. 

Voluble en sus afectos, violento en sus pasiones, frivolo, sen- 
sual é intemperante, cada dia cantaba á una nueva deidad, no ima- 
ginaria seguramente como la Laura de Petrarca ; y, extraviado 
por los celos ó por los antojos de su carácter versátil , solía derra- 
mar la hiél de un epigrama sobre los mismos labios que había 
besado la víspera con amoroso deliquio. Verdad es que las mujeres, 
á cuyos pies rendía momentáneamente su corazón y su musa , no 
se sentían inclinadas á repetir el sacrificio de Lucrecia , ni aspi- 
raban siquiera , como la dama de las Camelias , á purificar su 
alma en las llamas del amor. Y lejos de ocultar él su incontinen- 
cia á la justa censura de las gentes timoratas, agradábale el es- 
cándalo, hasta tal punto , que sí viviese en la antigua Atenas , se 



de affagos nunca escasa, 
sem pudor para todos e sensivel : 
este chama, outro anima, aquel abraca: 
eil-a com frouxos ais^ húmidos beijos 
matando n'um minuto á mil desejos. 

Olha onde te abrazas : 

em tomo d'ella o vicio 
bate as lodosas, pezonhentas azas: 
e qual submisa ovelha ao sacrificio, 
elle de Venus ao soltar nefando 
a leva pela máo de quando em quando. 

As lagrimas que viste 

na pérfida que adoras 
sao geraes : os suspiros que Ihe ouviste 
nao sao teus^ sao commims: alegres horas 
como contigo com mil outros passa: 
ve-lhe a baixeza, esquece-te da gra^a. 

(1) José Rodríguez Pimentel e Maia nació en Lisboa en 1790 y murió en 
el Brasil por el abuso de los licores ; siendo maestro de gramática sentó plaza 
de soldado y llegó á ayudante. Publicó obras poéticas: son tr^s folletos, Lis^ 
boa, 1805— 1806-1807. 



132 LITERATURA PORTUGUESA. 

hubiera hecho retratar como Alcibíades, sentado en el, regazo de 
la cortesana Nemea. 

Era pobre y caritativo : tan pobre , que cierta noche le regala- 
ron un traje para que pudiera presentarse en una reunión donde 
se deseaba oirle ; y tan caritativo , que habiéndole pedido limosna, 
al salir de su casa , un mendigo aterido de frió , le entregó todas 
las prendas que acababa de recibir, retirándose casi desnudo, 
pero satisfecho, á su desmantelada y solitaria bohardilla. 

Uno de los literatos que gozan más alto crédito en el vecino 
reino, nos va á prestar los colores de su paleta para dar la última 
mano al retrato que estamos delineando. 

«Vida mal preparada de educación, desnuda de los amorosos 
»hábitos domésticos, desalumbrada de doctrina y de estudio, 
»aturdida de aplausos continuos y encarecidos, amargada á me- 
»nudo por la pobreza , vagabunda entre amigos no amados y por 
»tierras no suyas : vida , por decirlo todo , corrida á la ventura y 
»sin norte conocido , desenfrenada de todas las leyes , suelta por 
»todos los vicios , cinica por timbre , y por índole silvestre y bra- 
»vía, ¿cómo podia dejar de desconocer en su origen todos los 
»afectos tiernos? (1)» 

Echemos ahora una ojeada sobre el estado en que encontró Bo- 
cage el campo literario. 

Portugal padeció en los dos últimos siglos, y principalmente 
en el XVIII, la monomanía de las asociaciones científicas y poéti- 
cas. Además de la Academia Real de Historia, creada en 1720 por 
D. Juan V, se instituyeron antes y después otras muchas en dis- 
tintos pueblos de la Monarquía. La Instantánea^ establecida por 
el Obispo de Oporto D. Fernando Correa de Lacerda : la de los 
Generosos y fundada en 1647 (2) por Antonio Alvares da Cunha; 
la de los Solitarios, constituida en Santarem en 1664 ; y las de los 
Ilustrados, de los Insignes , de los Singulares i^), de los Anóni- 

(1) Antonio Feliciano de Castilho. — Notas á la Primavera, 

(2) Se conservan algunas de las composiciones leídas en esa Academia. 
Recordamos Certamen epithalamico publicado na academia dos generosos no 
felicissimo casamemto do sempre augusto e invicto monarca D. Alfonso V. 
com a Frinceza D. Maria Francisca Isabel. Felo académico ambicioso e secre 
tarto da academia Antonio Alvares da Cunha. Lisboa, 1666. 

(3) Academias dos singulares de Lisboa, dedicadas a Apollo: Prime 
parte, Lisboa, 1665. Segunda parte, idem, 1668. 




éoCag^. 133 

r^s y de los Ocultos, abiertas en los siglos XVII y XVIII (1). 
Pero la primera entre todas , y la que más grandes servicios prestó 
á las letras, fué laque inauguraron en 1756 el ilustre Pedro An- 
tonio Correa Gar§ao , que adoptó el seudónimo de Corydon Eri- 
manteo , y el preclaro autor del Hissope, Antonio Diniz , llamado 
Elpino Nonacriense (2). Diéronle el nombre de Arcadia, no por 
conservar el recuerdo del primer poema heroico que compuso Lope 
de Vega Carpió, pues ya predominaba entonces entre los poetas 
portugueses un marcado espíritu anti-espanol , sino por honrarse 
con el titulo del Liceo Romano que habia erigido cuarenta anos 
antes el critico Vicente Gravina , menos célebre por sus tragedias 
y por sus obras latinas sobre el derecho civil , que por haber sido 
el maestro y protector de Metastasio. 

Desgraciadamente aquella sociedad se disolvió en 1776. Anima- 
dos algunos vates lisbonenses del mejor deseo, concibieron en mal 
hora el propósito de formar otra academia de bellas letras con la 
denominación de Nueva Arcadia (3), que á duras penas logró pro- 
longar su existencia desde 1790 hasta 1793, y cuyos individuos 
carecian de la iniciativa, del saber y de la autoridad indispensa- 
bles para dirigir el movimiento literario de la juventud en una 
época de transición entre el clasicismo que se eclipsaba , y la es- 
cuela nueva que aparecía del otro lado de los Pirineos. AUi fué, 
en las borrascosas, sesiones de aquella desavenida congregación, 



(1) En los Annaes das Sciencias e letras ^ vol. I.*, pág. 85, se afirma que 
existió en Lisboa una sociedad literaria denominada "Academia dos humil- 
des e ignorantes, n El diügente Inocencio da Silva sostiene que jamas exis- 
tió tai Academia ; y añade que lo que dio lugar á este error fué una obra de 
autor dudoso que comenzó á publicarse en lisboa, en 1768, bajo el siguiente 
título : A codemia dos humildes e ignorantes. Dialogo entre um teólogo , um 
philosophOf um ermitao e um soldado no sitio de JV. S. da Consola^ao. Obra 
utilissima para todas as pessoas eclesiásticas e seculares que nao téem livrarias 
suas, nem tempo para se aproveitar das publicas. Lisboa. Son seis tomos: el 
último se publicó en 1764, 

(2) O hissope , poema heroi-comico por Antonio Diniz da Cruz e Silva. 
Paris, 1817. Diniz, que es uno de los primeros poetas líricos de Portugal, na- 
ció en 1731 y murió en Kio Janeiro en 1799. Sus poesías se han publicado en 
seis tomos; pero su obra maestra es el Hissope, que ha merecido los honores 
de ser traducida en varios idiomas. 

(3) Muchas de las poesías leidas en las sesiones de la Nueva Arcadia vie- 
ron la luz pública en los cuatro tomos del Alm^nack das musas off crecido ao 
genio portuguez, Lisboa, 1793. 



134 LITERATURA PORTUGUESA. 

donde rompieron las hostilidades el rencoroso Bocage y el violento 
padre Macedo ; y alli donde tuvieron origen las famosas contro- 
versias entre sus principales socios, controversias apasionadas y 
sañudas, que pronto degeneraron en personales, que tanto contri- 
buyeron á rebajar la fama de los escritores de aquel doloroso pe- 
riodo, y que no cesaron sino con la muerte del último de los con- 
tendientes. 

En 1792 comenzó á circular de mano en mano un soneto ma- 
nuscrito, en que se denigraba y se escarnecia á los miembros más 
importantes de la Nueva Arcadia. Negóse entonces, y hay toda- 
vía quien niegue hoy, que Bocage hubiese sido su autor ; pero á 
él se le imputó , y esta imputación , fundada ó calumniosa , in- 
fluyó decisivamente en su porvenir j y tal vez en el juicio que de 
él ha comenzado á formar la posteridad. Reunidos los arcades 
bajo la presidencia del padre Caldas , en la casa del Conde de 
Pombeiro, donde celebraban sus sesiones, acordaron solemne- 
mente la expulsión de Bocage, por instigaciones del Abad de Al- 
moster, de Curvo Semmedo, del doctor Franga y del padre Mace- 
do» y ¿ pesar de los esfuerzos conciliadores de Severino Ferraz de 
Campos. 

La guerra desde entonces fué implacable , pero oscura y sin 
gloria : ella impidió que unos y otros remontasen su vuelo á más 
serenas y más elevadas regiones. Duele el ver á hombres de supe- 
rioridad evidente prodigar los tesoros de su ingenio en polémi- 
cas descorteses y en* lides de verduleras. Es viejo achaque entre 
los literatos lusitanos el dejarse arrastrar por la pasión en sus cen- 
suras , y de ello son lamentable testimonio los escritos de Alfonso 
Valente , Alvaro de Brito Pestaña y Francisco da Silveira ; pero no 
tenemos noticia de que ofrezca la historia de Portugal ni de pue- 
blo alguno de Europa un espectáculo tan bochornoso como el que 
dieron los nuevos arcades. Comparadas con aquellas luchas , son 
modelos de urbanidad y de comedimiento las que sostuvieron en 
el siglo XV Alfonso de Baena y Villasandino ( 1 ) , en el XVI 
tíóngora y Lope de Vega, y en el XVIII los poetas franceses Pra- 

(1) "Villasandino se sintió en tal manera de los denuestos de Baena , que 
"llegó á darle en uno de sus dezires el nombre de vegue (tuno, desalmado) 
"añadiendo que mordía peor que alacrán , y que si él y otra media docena 
"de su estofa cantaban, reventarían los sapos (número 203 del Canc, de Bae 
"/la), A Lando prodigó Juan Alfonso tales insultos, que al fin llegó éste á 



fiOCAGB. 135 

don y Gacon. En ellas se echó mano de todas las armas, desde el 
epigrama hasta la recriminación procaz, desde la sátira aguda 
hasta la infame calumnia. No se perdonaba medio alguno de he- 
rir y mortificar al adversario ; y cuando , agotados los dicterios, 
nada quedaba ya por decir en contra de él : cuando se habian ri- 
diculizado sus producciones y su persona , y entregado á la mor- 
dacidad del público las faltas , verdaderas ó supuestas , de su vida 
privada, entonces se atacaba la honra de la hermana, de la esposa 
ó de la hija, y se removian, para afrentarlas, las cenizas de los 
padres. 

Véase en qué términos acomete Bocage al más fuerte , al más 
inteligente , al más temible de sus enemigos , al padre Macedo: 

Que importa, descarnado e macilento 
nao ter meu rosto o que alicia os olhos 
em quanto nedio e rechonchado, a cusU 
de vao festeiro, estupida hirmandade 
repimpado nos pulpitos que aviltas 
afofas teus sermoes, venaes fazendas 



tu Je cerebro pingüe e pingüe face 

pharisaica ironía em váo rebufas 

com que a penuria ao desvalido exprobras. 

Poesrae de inútil, de vadio a tacha 
tu que vadio, errante, obesso, inútil 
as pra9as de Ulyssea á toa oprimes. 

Cultivo afectos á tua alma estranhos 
dando a virtude quanto das ao vicio. 

Braveja detractor, braveja insano ! 
arde, blasfema em váo, de algoz te sirva 
tenaz verdade que te roe por dentro. 

indómito, molosso, hardido ex-frade 

espoja-te a meus pes, baquea oh bruto. 



"atropellarle hasta en el fuero doméstico. Dolor causa leer, por ejemplo, (nú- 

"mero 32): 

Maguer vos andades | acá por la villa 

a vuestra muger | bien hay qiiien la ñique, etc. •• 

Hü. erit* de la lü, esp» por Amador, Tomo VI, pág. 145. 



136 LITERATURA PORTüGüBSA. 

e em actos burricaes o que es pregoa 
ou da matula vil onde patinhas 
iras á fama em satyras de Elmano 
que e peor para ti do que ir ao Lethes (1). 

Ofuscado en la exaltación de la pelea , y cediendo quizá á sus 
malos instintos, no tan sólo denostó con insistencia poco generosa 
á Curvo Semmedo, al Abad de Almoster y á cuantos directa ó indi- 
rectamente le molestaban , sino que maltrató á sus mejores amigos 
y hasta á aquellas personas á quienes era deudor de una protección 
decidida y de mercedes señaladas (2). Hubiera sobrepujado, de 
seguro, á todos los difamadores de su tiempo, sino le disputara 
esa triste primacía el descomedido autor del asqueroso poema Os 
burros. Jamas se vio unido un talento tan claro á un carácter tan 
despreciable , ni un espíritu tan distinguido á un corazón tan men- 
guado. Habia en su cerebro algo de lo que constituye el genio, y 
encerraba en su pecho algo que es peculiar del reptil. 

Preciado de si mismo , henchido de vanidad y envidioso de la 
gloria agena , ni sufria que se encomiase á otro, ni se escatimaba 
á si mismo las alabanzas. 

Que outr'hora esperto, accezo 

de sancta agitaqao, de ardor sagrado, 

no cerebro em tumulto 
— estancia entao de um deus — me borbulhaba. 

Kespiraíjáo divina 
entusiasmo augusto, alma do vate ! 

que rápidos portentos. 



(1) Poeúas de M. M. Barbosa du Bocage. Lisboa, 1853, tomo III. 

(2) El brasileño Domingo Caldas , llamado en la Arcadia Lereno Cely- 
nuntino, le echó en cara á Bocage su espíritu maldiciente , y al mismo tiem- 
po su ateismo, en esta chistosa redondilla : 

De todos sempre diz mal 
o impío Manuel María ; 
e si de Deus o nao diz 
foi porque o nao conhecia. 

A cuyo epigrama contestó Bocage con este otro, menos agudo y más des- 
vergonzado: 

Dicen que o Caldas glotáo 
ém Bocage afierra o dente.... 
ora e forte admira^áo 
ver un cao morder na gente« 



boCagk. 137 

po^iieíitos em tropel nao deste á fama, 

nao deste á natureza, 
á patria, ao mundo^ á amor na voz d'Elmano ! 

oh estasis, oh relámpago da gloria! 

faustos momentos de ouro 
com (lue meu grau comprei na eternidade ! (1). 

Bacage se sustentaba xjon el mezquino producto de sus obras. 
No tenia otro s^^ldo ni otras rentas. Escribía elogios para los tea- 
tros de la port^, co» n)Lo);ivo de cualquier suceso fausto, por ejem- 
plo el cumpleaños de la Reiija Fidelísima Dona María I , el del 
Príncipe Regente D. Juan, ó el de la Princesa Doña María Te- 
resa. En los diálogos de estas loas tomaban parte personajes alegó- 
ricos, como el Hado, .el Genio lusitano. Lisia, etc.; y se prodigaban 
desmesurados loor.^s á los infantes ó soberanos 4 quienes iban de- 
dicados. En un elogio recitado en el coliseo de la calle dos Con- 
des, en 35 de Abril de 1801, para celebrar el aniversario de la 
Princesa del Brasil, Pona Carlota , Bocage se atrevió á decir : 

Prole de um semideus, esposa de outro 
—de outro inferior, oh Jove, a ti somente — 
Carlota e de teus dons, de teus thesouros 
ñas grabas, no attractivo, a flor, o estremo. 

Hizo más aún ; compuso otros muchos elogios para beneficios de 
comediautes : tan pronto para Leocadia María da Serra y Claudia 
RosaBotelho, actrices del teatro del Salitre, ó para Antonio José de 
Paula, actor muy apla,i;idido en Oporto, como para cómicos de la 
legua oscuros y desconocidos. Alquilaba su musa íne^ceqariit ^ 
cambio de algunos reales. Su inspiración se vendía al primer com- 
prador eu la^ puertas de los cafes. Y si se cerraba, como sucedía 
con fre(Cuei;M?Íia > el ^lercado para sus producciones literarias , sí se 
agotaba la escasa caridad de sus favorecedores , y se veia reducido 
á la índig«i>cia, Wiz&base despechado á escribir versos máeS des- 
honestos que los del Conde de Rochester. Se vengaba de la socie^ 
dad hollando todo lo que en ella merecía respeto y veneración. En 
esos momentos de angustia suprema, de desfallecimiento, de ato- 
nía, fué , m^ d^a , cuando escandalizó á Portugal con l,a Rivei- 
Toda^ poema en que la torpeza de los pensamientos y la dfi^níyidez 
del lenguaje llegan al último límite, y cuando inaprovisó los ín- 



(1) Pqesicu de Bocage, Oda a Pato Moniz, tomo II. 

10 



I3á LlTERATüEA PORTUGUESA. 

morales sonetos que llenan una gran parte del tomo Vn de sus 
obras (I). 

Lo que acabamos de exponer no disculpa la impudencia de sus 
composiciones lúbricas; pero sino la disculpa la explica. No se debe 
tampoco juzgar á los escritores sin tener en cuenta la sociedad y la 
época en que vivieron. Y no fué Elmano el único que en su país 
cultivó ese repugnante género de literatura. Cayetano José da 
Silva (2), Lobo de Carbalho (3), Pedro José Constancio (4), Mon- 
teiro de Alburquerque (5) y Agustín de Macedo (6) nos legaron 
deplorables muestras de su numen lascivo y corrompido. Además 
conviene advertir que Bocage ha negado siempre la paternidad de 
muchos de los sonetos que aun hoy se le atribuyen, entre ellos, de 
aquel tan conocido Ndo lamentes, oK Nise, o teu estado (7) ; y que 
algunos de los que pasan por suyos son de Juan Vicente Manuel 
Maldonado, de Fr. José Botelho Torrezfto, de José Cayetano de 
Figueiredo, de Francisco Manuel do Nascimento, y del Abad de Ja- 
cente. Sucedióle lo mismo que al canónigo Villart de Grecourt, 



(1) Poesías eróticas f burlescas e satíricas de M, M, Barbosa du Bocage, 
nao comprendidas na edi^ao que das obras d!este poeta se jmblicou em Lisboa 
no anno pasado de 1853, Bruselas. 1854. Las poesías escandalosas que com- 
prende este volumen, habían sido, en gran parte, impresas ya anteriormente. 

(2) Cayetano José da Silva Sottomayor, llamado el Cambes do Bocio, mu- 
rió en 1739. Escribió un poema obsceno titulado A Martinhada, cuyo prota- 
gonista, Fr. Martín, era el confesor del Rey D. Juan V. No sepubhcaron más 
que los dos primeros tomos. 

(3) Poesías foviaes e satíricas de Antonio Lobo de Carbalho colligidas e 
pelaprimeira vez impresas. Cádiz, 1862. La impresión es de Lisboa, aimque 
aparece hecha en Cádiz. Entre los doscientos sonetos de este libro, hay algu- 
nos de gran mérito, literariamente considerados. Lobo Carvalho nació en 
Guimaraes en 1730, y murió en 1787. 

(4) Entre las composiciones de este poeta, fallecido en 1820, hay un i^o^ 
rña,ti%^ÁaÁQ, A fornica^ao dos caes dentro na>s igr^as, que fué denunciado por 
el intendente de policía, y que valió á su autor algunos meses de cárcel. Cons- 
tanoio era algo loco ; hubo ocasiones en que se asomó, completamente des- 
nudo, á las ventanas de su casa. 

(5) Domingo Monteiro de Alburquerque, nació en Mur^a, provincia de 
Tras os montes en 1744 , y murió en Lisboa en 1830. Publicó a Peidologia. 
Pcarto, 1836, y algunos sonetos. 

(6) Os burros ou o reinado da sandice, poema heroi-comico em 6 cantos» Pa- 
rís, 1827. — Traducgao da epístola á Priapo, 

(7) El autor de este soneto fué Juan Vicente Manuel Maldonado. 



boCAGte. 139 

á quien se supuso autor del poema Philotanus , únicamente por 
haberlo sido de varios cuentos licenciosos. 

Justo y lisonjero es consignar aquí, en desagravio de la civili- 
zación moderna, que para encontrar obras de esa clase hay necesi- 
dad de retroceder á épocas anteriores. En los tiempos presentes, 
en estos tiempos tan calumniados por los panegiristas de lo pasa- 
do , hay, afortunadamente y por honra nuestra , en los escritores 
más respeto á la moral y á las buenas costumbres. ¿Quién aütori- 
zaria hoy con su firma ciertos versos , en otra edad muy aplaudi- 
dos, de nuestros antiguos poetas, por ejemplo del Arcipreste de 
Hita? (1). ¿Quién se atrevería á dar á luz determinados libros que 
se conservan ocultos en nuestras bibliotecas y que fueron publica- 
dos con el correspondiente permiso del Santo Oficio? (2). ¿Quién 
osaría incluir en un poema suyo algunas de las octavas reales con- 
tenidas en todas las ediciones de los Lusiadas? (3). ¿Quién pondría 



(1) Véanse las composiciones que de este poeta ha reproducido el señor 
Amador de los Rios en el tomo IV de su erudita Historia crítica de la litera- 
tura española y y entre ellas la que se titula enxiemplo de lo qtie contescio a dmi 
Pitas Payas i pintor de Bretanna (pág. 583). Todos saben el cuento á que nos 
referimos con sólo recordar estos cuatro versos de él : 

Como en este fecho es siempre la mujer 
sotil e mal savida , diz : como monsenner 
en dos annos petit corder non se fasce camer? 
vos venesiedes templano et trovariedes cordier. 

(2) Sirva de ejemplo, entre infinitos que pudiéramos y no queremos citar, 
el Postilhao de Apollo en cuyo tomo II, pág. 154, se incluyó aquel romance 
que comienza así : 

Si vivo en tí transformada, 
Menandra, bien lo averiguas, 
pues cuando me tiras flechas 
haUas en ti las heridas. 

Este romance se comprendió también en el tomo I de la Fénix renascida^ 
pág. 418. Este libro se publicó con las licencias necesarias; y al fin del 
tomo V se lee la siguiente suscrita por el padre maestro Fr. Manuel Guilher- 
me, calificador del Santo Oficio: "Li as poesias que intentao compor c quinto 
••tomo da fénix renascida, e suposto traz algunas expressóes, demasiadamente 
'•fortes e encarecidas, com layvos de escandalosas a licen^a poética as faz 
•'desculpaveis. V. eminencia mandará o que for servido. Sao Domingos de 
••Lisboa occidental 20 de agosto de 1723.— Fr. Manuel Guilherme.M 

(3) Llamamos la atención sobre las tres que en este momento tenemos en 
la memoria : 

Huma de industria cae e ja releva, 

com mostras mais masías que indignadas 



140 LITERATURA PORTUGUESA. 

SU nombre al frente del tomo de poesías que imprimió Andrés Ro- 
dríguez de Mattos en 1654? Puede escribirse ahora con pasión, con 
violencia y hasta con mala fé, pues no somos impecables los hijos de 
este siglo, pero no se ofende ya el pudor de los lectores con pala- 
bras mal sonantes ni con descripciones que repugne la decencia. 
Eso , bajo el régimen de la libertad , sería considerado como una 
aberración del entendimiento humano, y hallaría su merecido cas- 
tigo en el desprecio universal. La libertad ha matado la licencia. 
La revolución de 1789 sorprendió á Bocage en los días en qu*e 
regresaba de la India. Ningún ánimo más bien dispuesto que el 
suyo para admitir como dogmas las ideas deslumbradoras que los 
profetas del pueblo arrojaban sobre la Europa asombrada desde el 
Sinaí de la tribuna francesa. Pobre , aguijoneado por la envidia, 
en medio de una corte hipócrita y pervertida, y de una sociedad 
ulcerada por odiosos privilegios y por irritantes desigualdades, se 
creyó llamado á ser en su país el apóstol de la nueva doctrina. 
¡ Como si en épocas de turbulencia pudiera cumplir la peligrosa 
misión de apóstol el que no siente en su alma la resignada voca- 
ción del mártir ! Sonó tal vez en su loco orgullo que había reci- 
bido de la Providencia el alto encargo de demoler el viejo edificio 
político y religioso , y dio principio á su arriesgada tarea , impri- 
miendo aquella célebre epístola á Mar Uta , epístola admirable, 
sublime, desdichada, anticatólica é inmoral, que le ha valido 
tantos aplausos , le ha atraído tantas maldiciones y le ha costado 
tantas lágrimas (1). 



que sobre ella empeoendo tambem caya 

quem a seguir por a arenosa praya. (LXXI del canto noveno) 

Cd hum delgado cendal as partes cobre 
de quem vergonha e natural reparo , 
porem nem tudo esconde nem descobre 
o veo dos roxos lirios pouco avaro. (XXXVIII del canto primero) 

As lagrimas Ihe alimpa e acendido 
na face a beija e abra^ o coló puro : 
de modo que dali se so se achara 

outro novo Cupido se gerara PCXXXII del canto primero) 
(1) Esta epístola determina con tal fidelidad el primer período, período 
que podiérainos llamar filosófico, de la vida de Bocage, que creemos oportuno 
trasladarla aquí toda entera, para que el lector juz/^e por sí mismo. Dice así z 

I 

Pavorosa illusáo da eternidade, 
terror dos vivos , carcere dos mortos t 



BOCAOE. 141 

El Gobierno de Doña María I , que había presenciado impasible 
los desórdenes de Bocage , entendió entonces que era llegada la 



d'almas vana sonho váo, chamado inferno 

systema da política opressora; 

freio, que a máo dos despotas , dos bonzos 

forjou para a bo^al eredulidade; 

dogma funesto, que o remorso arreigas 

nos temos cora^Oes , e a pcu Ihe arrancas; 

dogma funesto , detestavel cren^, 

que envenenas delicias innocentes , 

taes como aquellas que no ceo se fíngem : 

Furias , Cerastes , Dragos , Oentimaiios, 

perpetua escuridáo, perpetua chamma, 

incompativeis produc^des do engaño , 

do sempiterno hoiTor, terrivel quadro, 

( so terrivel aos olhos da ignorancia) 

nao , nao me assombram tuas negras cores , 

dos homens o pincel e a máo conhe^o : 

trema de ouvir sacril^o^amea^o 

quem d'um Deua quando quer faz um tyranno : 

trema a supersti^áo ; lagrimas , preces , 

votos , suspiros arquejando espalhe, 

coza as faces có a térra, os peitos fíra, 

vergonhosa piedade, inútil venia 

espere ás plantas de impostor sagrado, 

que ora os infernos abre, ora os ferrolha ; 

que ás leis , que as propensoes da natareza 

eternas , inmutaveis , necesarias , 

chama espantosos , voluntarios crinacs ; 

que as ávidas paixóes , que em si fomenta, 

abhorrece nos mais, nos mais fulmina : 

que molesto jejum, roaz cilicio 

com despótica voz a carne arbitra, 

e , nos ares lanzando a fútil ben^ao , 

vae do gran tribunal desenfadar-se 

em sórdido prazer, venaes delicias, 

escándalo de Amor que da, nao vende. 

II. 

Oh Deus , nao oppressor, nao vingativo , 
nao vibrando co'a dexfera o raio ardente 
contra o suave instinto que nos deste ; 
nao carrancudo , rispido arrojando 
sobre os mortaes a rígida senten^a . 
a puni^áo cruel , que excede o crime , 
até na opiniáo do cegó escravo, 
que te adora, te incensa e eré qu'es duro ! 
Monstros de vis paixoes, damnados peitos 
regidos pelo sofregó interesse 



142 LITERATURA POBTüGUESA. 

oportunidad ^e aplicarle un severo y enérgico correctivo. El dia 10 
de Agosto de 1797 despertó el infortunado poeta de sus dorados 



(alto^ impassivo numen !) te attríbuem 

a cholera , a vingan^a os vicios todos , 

negros enxames , que Ihe fervem n'alma! 

quer sanhudo ministro dos altares 

dourar o horror das barbaras cruezas , 

cobrir com veo compacto e venerando 

a atroz satisfac^áo de antigos odios, 

que a mira poem no estrago da innocencia, 

ou quer manter asperrímo dominio , 

que os vaivens da razáo franquea e nutre : 

eil-o , em sancto furor todo abrasado , 

hirto o cabello, os olhos cor de fogo , 

a maldicao na boca, o fel, a espuma, 

eil-o , cheio de um Deus tao mau como elle, 

eil-o, citando os hórridos exemplos 

em que aterrada observe a phantasia 

um Deus o algoz, a victima o sen povo : 

no sobr'olho o pavor, ñas máos a morte, 

envolto em nuvens, em trovóos, em raios 

de Israel o tsrranno omnipotente; 

lá brama do Sinay , lá treme a térra ! 

o torvo executor dos seus decretos, 

hypocrita feroz, Moyses astuto, 

ouve o terrivel Deus , que assim traveja : 

"Vae , ministro fiel , dos meus ñirores ! 

corre , voa a vingar-me : sega a raiva 

de esfaimados leoes menor que a tua : 

meu poder, minhas forjas te confío 

minha tocha invisivel te precede : 

dos impios, dos ingratos , que me offendem , 

na rebelde cerviz o ferro ensopa : 

extermina , destroe , reduz a cinzas 

as sacrilegas máos, que os meus incensos 

dáo a frageis metaos , a deuses surdos : 

sepulta as minhas victimas no inferno 

e treme , se a vingan^a me retardas !...!> 

Nao Iha retarda o rábido propheta; 

ja corre, ja vozea, jadiffunde 

pelos brutos , attonitos sequazes 

a peste do implacavel fanatismo : 

armam-se, investem, rugem, ferem, matam, 

que sanha ! que furor ! que atrocidade ! 

foge dos cora^oes anatureza; 

os consortes , os paes , as maes , os fílhos 

em honra de seu Deus consagram , tingem 

abominosas máos no parricidio : 

09 campos de cadáveres alastram , 



BOCAGB. 143 

íSosde regenerador en la oscura soledad de un calabozo. Sobre 
ar reducido á la indigencia , se encontró privado de su libertad 



susurra pela térra o sangue em ríos, 
troam no polo altissimos clamores. 
Ah ! bárbaro impostor, monstro sedento 
de crimes , de ais , de lagrimas , d'estragos , 
serena o phrenesi, reprime as garras, 
e a torrente de horrores, que derramas , 
para fundar o imperio dos tyrannos , 
para deixar-lhe o feio, o duro exemplo 
de opprimir seus eguaes com férreo jugo ; 
nao profanes , sacrilego , nao manches 
da eterna divindade o nome, augusto ! 
esse de quem te ostentas táo valido, 
e deus do teu furor , deus do teu genio 
Deus creado por ti, Deus necessario 
aos tsrrannos da térra, aos que te imitam , 
e áquelles que nao crém que Deus existe. 

III. 

Neste quadro fatal bem yes , Marilia, 

que em tenebrosos seculos envolta 

desde áquelles crueis , infandos tempos 

dolosa tradi^áo passou aos nossos. 

Do cora^áo , da idea , ah ! desarreiga 

de astutos mestres a fallaz doctrina , 

e de crédulos paes preoccupados 

as chimeras, visóos , phantasmas , sonhos : 

ha Deus , mas Deus de paz , Deus de piedade , 

Deus de amor , pae dos homens , nao flagello. 

Deus que ás nossas paixoes deu ser , deu fogo, 

que só nao leva a bem o abuso d'ellas , 

porque á nossa existencia nao se ajusta, 

porque inda encurta mais a curta vida: 

amor e lei do Eterno , e lei suave : 

as mais sao inventóos , sao quasi todas 

contrarías á razao , e á natureza : 

propias ao bem d'alguns , e ao mal de muitos. 

Natureza e razáo jamáis differem : 

natureza e razáo movem , conduzem 

a dar soccorro ao pallido indigente, 

a por limite ás lagrímas do afflicto, 

e a remir a innocencia consternada, 

quanto nos debéis , magoados pulsos 

Ihe roxea o vergáo de vis algemas; 

natureza e razáo jamáis approvam 

o abuso das paixóes, aquella insania, 

que pondo os homens ao nivel dos brutos. 

08 infama , os deslustra, os desacorda. 



144 LITERATURA PORTUGUESA. 

bajo la acusación tenHei'oBa de na cumplir lo9 }írecepto8 de la ígie^ 
sia. Mientras el intendente de policía , Diego de Pina y Manrique, 



Quando aos noesos eguae», qnaoido mis aos ontroe 

trabamos fero domno , injustos males 

em nossos cara^Oes , em nossas mentes, 

e's> oh remorso , o precursor do crhne , 

o castigo nos das antes da culpa , 

que so na exeoú^ko do críme existe , 

pois nao pode evitao'^se o pensamentó, 

e é innocente a máo , que se arrepeude. 

Nao vem só d'um principio aocoes oppostas : 

taes dimanam de um Deus , taes do exemple , 

ou do cegó furor , molestia d'alma. 

rv. 

Cré pois , meu doce bem, meu doce encanto , 

que te anceam phantastioos terrores, 

pregados pelo ardil , pelo interesse. 

Só de infestos mortaes na voz , na astucia 

a bem da tyrannia está o inferno. 

Esse que pintam barathro de angustias, 

seria o galardao , seria o gremio 

das suas vexa^oes , dos seüs embustes ^ 

e nao pena de amor , se inferno houvesse. 

Escuta o cora9áo , Marilia bella , 

escuta o cora9áo , que te nao mente ; 

mil vezes te dirá: "Se a rigorosa 

carrancuda oppressáo de um pae severo , 

te nao deixa chegar ao charo amante 

pelo perpetuo nó , que ehamam sacro , 

que o bonzo engañador teceu na idea 

para tamben no amor dar leis ao mundo : 

se obter nao podep a uniáo solemne , 

que hallucina os mortaes , porque te esquivas 

da natural prisáo , do terno la^o 

que com lagrimas e ais te estou pedindo? 

Keclama o teu poder , os teus direitos 

da ju8tÍ9a despótica extorquidos : 

nao chega aos cora^Oes o jus paterno , 

se a chamma da ternura os af foguea: 

de amor ha precisao , ha liberdade; 

eia pois, do temor sacode o jugo , 

acanhada doncella; e do teu pejo 

destra illudindo as vigilantes guardas , 

pelas sombras da noute, a amor propicias , 

demanda os bracos do ancioso Elmano, 

ao risonho prazer franquea oslares. 

Consista o la^o na uniáo das almas ; 

do ditoso hymeneo as venerandas 



BoGAai?. 145 

arcelaba á todas las pepsanaa en cuyo poder descubría su epís- 
i volteriana, él se entretenia en deáCríbir la historia de su 



3ion. 



Se em verso cantava d'antes 
o poder da formosura 
hoje vou chorar em verso 
inconstancias da ventura. 

Vou pintar os disfavores 
que sufre meu cora^áo 
desde que lei rigorosa 
me poz em dura prísáo. 

A dez de agosto, ese día, 
dia fatal para mim, 
teve principio o meu pranto, 
o meu socego deufim. 

Do funesto limoeiro 



caladas trevas testémtmhas éejam; 

seja ministro o Amor, e a térra temj^o 

pois que o templo do Eterno é todo a térra. 

Entrega-te depois aos seus transportes » 

os oppressos desejos desafoga. 

Mata o pejo importuno; incita, incita 

o que, só, de prazer merece o nome. 

Veras como, envolvendo-se as vontades, 

gostos eguaes se dáo, e se recebem: 

do jubüo hade a forJ?á xtnori&cet-te , 

do jubilo hítde á fot^H áviv'étitár^te: 

sentirás suspirar , morter o áiuaátef , 

com os BeoB coaíutíáit os teus suspiros , 

has de moireT e revi^er omn eUoé 

De tao alt» yestura» ah r na(> te prltfts 

Ah ! nao prives, insana, a quem te adora, n 

Eis o que has de escutar, oh doce amada, 

se á voz do corapáo nao f ores surda. 

De tuas períei^Oes edf eiti^ado 

a's preces que te envia, eu uno as minhas. 

Ahí faze-me ditoso e sé ditosá. 

Amar é um deveí^, além de um goáto; 

uma neeessidade, nao um crime, 

qual a impostura horrísona apregoa. 

Oéos ñáo existem, nao existe iiiféruó, 

o premio da virtudé e a virtude, 

é castigo do vicio o propio vicio. 

Dntra esta epístola anticrístiana y antisocial se han escrito por ingenios devotos 
¡has refutaciones. Dos de ellas han aparecido en el tomo último de las dbras de £lo- 
i-, la primera de Manuel Tomas Fereira de Aragao, y la áégunda anónima : ámb?^ 
ersOf 



146 LITERATURA PORTUGUESA. 

ja toco OS tristes degraus, 
por onde sovem e descem 
igualmente os bons e os maus. 

Correm-se das rijas portas 
os ferrolhos estridentes, 
feroz conductor me enterra 
no sepulcro dos viventes. 

Para a casa dos asentes 
caminho com pes for9ados: 
ali meu nome se ajunta 
a mil nomes desgranados. 

Para o volume odioso 
lanzando os olhos a medo 
vejo por — Manuel María — 
e logo á margem- Segredo. 

Eis que sou examinado 
da cabera ate aos pes, 
e vinte dedos me apalpam 
quando demais eram dez. 

Tiran-me chapeo, gravata, 
fivellas, e d'esta sorte 
por um guarda sou levado 
ao domicilio da morte. 

Estufa de trece palmos 
co'uma fresta que dizia 
para o lugar ascoroso 
denominado enxovia . 

Fechan-me, fico assombrado 
na medonha solidáo 
e sem cama en que me encosté 
descanso os membros no chao. 

Mil terriveis pensamentos 
da minha ahna se apoderam, 
gostos e bens d'este mundo 
entáo conheci o que eram. 

¿Qué pasó en el ánimo de Bocage durante las primeras horas de 
aquel encierro, que él debia esperar? Lo que pasó no tendría fócil 
explicación, si no nos fiíese conocida su debilidad característica. 
Quebrantándose repentinamente su arrogancia, apresuróse á sus- 
cribir ardientes protestas de fe católica y de amor á la monarquía. 
Algunos días de cárcel bastaron para que se trasformase por com — 
pleto aquel filósofo apocado y tornadizo. 

Vejo a copia de hum déos no soberano 
curvo-me as aras, em silencio adoro 



BOCAGE. 141 

d*alta religiao o eterno arcano, etc. (1) 

Desventurado son, nao sou perverso 
ao jugo de altas leis o eolio inclino, 
e no humano poder, contemplo, adoro 
augusta imagem do poder divino, etc. (2) 

Nao sou vil delator, vil assasino, 
impio, cruel, sacrilego, blasfemo, 
hum deus adoro, a eternidade temo, 
conhe^ que a vontade e nao destino (3). 

El enciclopedista audaz se echó á pregonar por todas partes su 
improvisado arrepentimiento. El masón de la víspera abandonó el 
culto secreto é impio del Supremo Arquitecto del Universo para 
prosternarse ante un Crucifijo; dejó la logia por el templo, y trocó 
el mandil del aprendiz por la hopalanda del acólito (4) . Desde en- 
tonces cada una de sus poesías fué una retractación. El que se ha- 
lla mostrado tan altivo, tan insolente, tan provocador en su cam- 
paña contra los socios de la nueva Arcadia, se arrastró servilmente 
á los pies de cuantas personas conceptuaba con influencia bastante 
para abrirle las puertas de su prisión. Después de haber sido agre- 
sivo con los débiles , lisonjeó á los poderosos con toda la inconse- 
cuencia de su contemporáneo Vincenzo Conti, que aduló y depri- 
mió en sus versos, alternativamente y según las circunstancias, al 
Emperador de Austria y á Napoleón I. Las súplicas por él escritas 
para recobrar su libertad llenan un volumen. A Doña Francisca 
Pereira Coutinho le envió esta lacrimosa epístola: 

Se casuaes erros fiz 
— socios da edade imprudente — 
meu desvario infeliz 
no coraQao innocente 
nao te ve infesta raiz 



Nao te interesse o valor 
— se algum tem — do vate afflicto, 
commova-te o dissabor, 
a desgrana, o pranto, o grito 



(1) Epístola dirigida al Marques de Ponte de Lima, 

(2) Epístola al Marqties de Ponte de Lima. 

(3) Epístola al Marques de Ahrantes, 

(4) Bocage fué masón en ima logia, de que era venerable Benito Pereira 
i o Carmo, y orador José Joaquín Ferreira, ambos Diputados en las Cortea 
ie 1821. Poesías eróticas de Bocage^ pág. 204. 



148 LITERATURA PORTUGUESA. 

que demandam teu favor: 

Exerce eficaz valia 
que me serene a fortuna, 
irosa fortuna impia: 
para guarida oportuna 
meus ais, minhas ansias guia. 

Feío misero intercede 
que á ti recorre em sena males, 
que pronto ausilio te pede: 
o que podes o que vales, 
por minhas angustias mede 

Que ainda que rota a lyra 
no chao desprezivel jaz, 
e a musa que ja delira 
sem harmonia, sem paz, 
em vez de cantar suspira: 

No meu estro aniquilado 
revivendo a morta chamma, 
te daría eterno brado 
se a muito o ^to da fama 
nao te houvera etemisado. 

Imploró la protección del Marques de Pombdl , hijo del céleb 
Ministro de José I. 

Héroe, fructo de héroe, protege, ampara 
este oppresso, infeliz que a ti recorre: 
lava-lhe as manchas da calumnia torpe; 
ao trono augusto da inmortal Maria 
com lamentosa voz dirige, altea 
do misero Bocage os ais e as preces, etc. 

Mendigó el amparo del Marques de Abraates, mayordomo hi- 
dalgo de la casa de la Misericordia, y cottio tal, encargado de v^- 
lar por los presos desvalidos: 

Protege a causa do infeliz que invoca 
teu nome, o teu favor, a tua piedade: 
guia os suspiros meus, e as preces minhas 
ao throno onde reluz a humanidade. 

Se conservan otras cartas suyas en que ya no solicitaba rec^3- 
mendaciones, sino que pedia una limosna. Decia á Gregorio FreiTe 
Cameiro : 

Prestante amigo! a minha dor perdoa; 
ja de usado a gemer cantar nao posso, 
sei versos de tristeza urdir somente. 



fiOCAGE. 149 



Pela voz da indigencia elles te imploram: 
tu que sempre maginanimo os ouviste, 
da-lhe a resposta que Ihe sempre bas dado, 
o socorro efficaz com que aligeire ' 

dos agros dias meus o férreo pezo. 

Y como si la petición no fuese bastante clara y explícita , ana- 
dió al pié las siguientes palabras: «Amigo, te pido que me socorras 
»con lo que puedas, como otras muchas veces ; y cree que soy tu 
»agradecido amigo — Bocage.» Esta modado implorar la caridad en 
verso no fué él quien la introdujo en Portugal , pues vemos figu- 
rar ya en el siglo XVII como poeta postulante á Antonio Serrfto 
de Castro: 

Senhor dom Francisco Menzas 
hum romance hoje vos fa90 
em que ser poeta mostró, 
em que ser pobre declaro, etc. 

Y hé ahí á Bocage, al gran Bocage, apellidado por sus compa- 
triotas CamOes segundo (1), debiendo el pau de cada dia á la hu- 
millante generosidad de sus amigos. Y ao ae busquen las causas 
de su penuria en las prodigalidades del vicio ni en falta de laborio- 
sidad. Mal podía despilfarrar caudales que nunca habia poseído; y 
los siete volúmenes que ha dejado nos están demostrando que no 
aborrecía el trabajo. El primer tomo contiene ciento ocho sonetos, 
siete odas, cuatro canciones, dos epístolas y cinco idilios; y hubo 
de malvender su propiedad por cuarenta y nueve duros, porque los 
editores portugueses de aquel tiempo se asemejaban bastante á los 
editores españoles de nuestros días. Sin embargo, ese desventurado 
escritor, que tan mal soportaba los desdenes die la fortuna, llegó á 
exclamar, incurriendo así "en una de sus infinitas contradicciones, 
que prefería los harapos de su pobreza á la púrpura de los Césares: 

Phrenetica ambi^ao devora Cesar; 

um amor sensual o ^ande Antonio; 

importuna cubica um Alaxandre; 
eis os teus favoritos. 

Foge, foge fortuna: deá^ca emborp. 
co'a misera indigencia ande lucta^ado; 
essas tuas vantagens nao as quero. 



(1) Cartas do exmo. Sr. Antonio Feliciano de CaMüho e da cámara mu* 
nicipal de Lisboa^ á reapeito do monumento á Bocage^ pág. 7. Setubal, 1867. 



)5Ó LITERATURA PORtUGüESA. 

nao quero teus favores. 
Procura adoradores: eu nao vendo 
a numens estrangeiros culto impuro 
á sancta providencia a cerviz curvo 
con humilde respeito. 
Se ella pobre me quer eu me conformo 
com o sancto querer que assim o manda: 
da amave] paciencia revestido 
os seus golpes recebo. 
Por isto nao trocara palmas, louros, 
que os campeoes adornam triumphantes: 
triumpho de mim mesmo: esta a victoria 
que a fama cantar deve. 

No ha sobresalido Elmano por su vena satírica. Entre sus epi- 
gramas, que pasan de ciento, hay algunos originales y agudos: 
los demás nos hacen recordar lo que dice Plutarco á propósito de 
un chiste de Hegesias: que hubiera bastado por su frialdad para 
apagar el incendio del templo de Diana. 

— Que vem do gef e dos Mattas 
sustenta o doctor Maleitas 
e con mil papéis o pro va. 
—¿Con que papéis? — Com receitas. 

Um velho caiu na cama: 
tinha um filho esculapino 
que para adivinha^oes 
campava de ter bom tino: 
o pulso paterno apalpa 
e receitar depois vai: 
diz-lhe o velho suspirando 
"Repara que sou teu pai." 

A morte foi sensual 
quando inda era menina: 
c'o pecado original 
teve copula camal 
e pariu a medicina. 

A morte se enfastiou 

de surgir do orco profundo 

esclamando — nao estou 

para tornar mais ao mundo — 

Diz um medico — eu la vou. 



boCAeÉ. 151 

Estando enfermo um poeta 
foi yisitallo um doutor, 
e em rigorosa dieta 
logo, logo o mandón por. 
— Regúlese, coma pouco, 
(diz-lhe o medico eminente) 
— ai senhor (acode ó lonco) 
por isto e que estou doente. 

Gorydon, 
Elmano, le-me os teus versos. 

Elmano. 

Melhor sorte me de Deus! 
tremo d'isso. 

Corydon, 
E por que tremes*) 

Elmano, 
porque podes ler-me os teus (1). 

)ste último epigrama es una imitación de otro que escribió en 
iglo XVI Pero de Andrade Caminha , y que copiamos á conti- 
Lcion : 

Multas veces meus versos me pediste 
que tos mostrasse , e nimca tos mostrei, 
em nao pedir-te os teus si bem sentiste 
entenderlas porque tos neguei : 
da paga me temí, si a nao temerá 
multas vezes meus versos ja te lera. 

ius odas y canciones se parecen á las de Filinto en el gusto y 
3I estilo ; pero son muy superiores á ellas en la facilidad y ar- 
lía del verso. ¡Qué suave resignación en estas estrofas ala 
una! 

8e a pobreza importuna me persegue 
desde o ber90 tal vez á sepultura 
se a feia emfermidade estende as azas 
e em mim o golpe acerta. 



) Dos socios de la Arcadia han tomado el seudóiiimo de Corydon, dis' 
uiéndose entre sí por su segundo nombre. Garqáo se llamó Corydon Eri- 
,theo y Joaquín Franco de Araujo Corydon Neptunino. A este último, que 
ibió muchas sátiras contra Bocage, es á quien se designa en el epigrama. 



152 LITERATURA PORTÜGÜBSA. 

Se a morte, 4 negf» mof^ vem roxibar-me 

a minha protec^Áo, <o fmu ^yto i 

ou arranca da térra Q3 p9Í3 vws temos 

primor da iaatoe»: 
a fome, a horpbandade, os maís tcavalhos 
reconheáo por dofts da divindadie 
beijo a sagrada inao que aasim me fere 

respelto aeus decretos. 
Impreca 9oes nao tenlio, nem queixumes 
contra quem como pae quando castiga 
deixa logo entrever terna bondade 

que o pnanto nos enxuga. 

Las mejores de sus cantatas sea íl Medea , á la muerte de Iffuez 
de Castro, Leandra y Bero y a eonfeigdo dq, Virgem, Comenzó 
varias tragedias, Vasco da Gama , Alfonso fffinriquei^ , Viriatoj 
Eulalia ou a vinganza de amor, pero no llegó á concluir ninguna: 
no dejó más que fragmentos. 

Leyendo sus composiciones ligeras, el retrato de Felisa, por 
ejemplo , sentimos vibrar las cii^rdas melodiosas de la lira de Me- 
nendez Valdés. 

Em quanto os gados 
pascem dispersos 
casem-se a lyra 
meus brandos versos. 

Tyrso que adoras 
Nize eagraaada 
ouve o retrato 
da minha amada. 

Em seus cabellos 
soltos e ondados 
mU eupidinhos 
estao pensados: 

La convertidos 
em virft5oes 
ordenan lagps 
armam traÍ95es, 

Os olhos d'ella 
sao como o ceo 
depois que a noute 
desdobra o veo. 

Tem tal virtude 
teimovimento 
que encolhe as a^^ 
do penaamento: 

Na linda face 



1 



1 



BOC AG B 1 53 

de nevé pura, 
onde entre as rosas 
brilha a candura, 
Ha certa graga 
certa viveza 
mais atractiva 
que a gentileza: 

Nos doces labios 
qualquer sorriso 
aviva ideas 
do paraíso. 

Ornam-lhe o seio 
de ebúrnea cor 
por f ora as gra9as 
por dentro amor: 

Alli asaltos 
de audaz desejo 
move a ternura 
rebate o pejo: 

Das melindrosas 
miios transparentes 
os alvedrios 
ficam pendentes 

Lisas columnas 
taes como as creio 
de obras divinas 
candido estelo, 

Guardam thesouro 
de alta valia 
que so se gosa 
na fantasía. 

Ah que atraído 
da imagem bella 
meu pensamento 
se absorve n'ella! 

Tyrso nao posso 
pintar o mais : 
meus brandos versos 
tornam-se ais. 

Ja tu conheces 
a formosura 
que foi objecto 
de esta pintura. 

Quem do retrato 
nao ajuiza 
que ou e de Venus 
ou de Felizal 

11 



154 LTTTÍR ATURA PORTUGUESA. 

En lo que aventajó Bocage á todos los poetas, anteriores y pos- 
teriores á él, fué en los sonetos. No se echan de menos en ellos ni 
la elegancia de las celebradas églogas escritas por Fernán Alvares 
de Oriente en el siglo XVI , ni la galanura de metrificación y lo- 
zanía de lenguaje del Cerco de I>io, compuesto por Francisco 
Andrade á principios del siglo XVII. No conocemos nada más 
apasionado , más vehemente , más sentido ni más bello en el gé- 
nero erótico. 

. Em quanto o savio arreiga ó pensamento 

nos phenomenos teus, oh natureza ! 

ou solta arduo problema, ou sobre a meza 

volve o subtil geométrico instrumento : 

em quanto aleando a mais o entendimento, 

estuda os vastos ceos, e com certeza 

reoonhece dos astros a grandeza, 

a distancia, o logar e o movimento: 

em quanto o savio, em íim, mais saviamente 

se remonta ñas azas do sentido 

á corte do senhor omnipotente: 

eu louco, eu cegó, eu misero, eu perdido 

de ti so trago cheia, oh Jonia, a mente ; 

do mais e de mim mesmo ando esquecido. 

Afflicto coraqao, que o teu tormento 
que os teus desejos tácito devoras, 
e ao doce obgecto, as perfeigoes que adoras 
so te vas esplicar c'o pensamento ; 
infeliz cora^ao recobra alentó, 
secca as inuteis lagrimas que choras : 
tu cevas o teu mal porque demoras 
os voos ao ditoso atrevimento. 
Inflamma surdos ais que o medo esfria: 
um bem tao suspirado e tao temido, 
como se ha de ganhar sem ousadia? 
ao vencedor affoute-se o vencido : 
longe o respeito, longe á cobardia: 
morres de fraco? morre de atrevido. 

Olha, Marilia, as flautas dos pastores 
que bem que soam, como estao cadentes! 
olha o Tejo a sorrir-se ! olha nao sentes 
os zephiros brincar por entre as flores? 
Ve como ali beijando-se os amores 
incitam nossos ósculos ardentes ! 



BOCAGB. 155 

eil-as de planta em planta as innocentes 
as vagas borboletas de mil cores ! 
N*aquelle arbusto o rouxinol suspira • 
ora ñas flores a avecinha para, 
ora nos ares susurrando gira : 
que alegre campo ! que manhan tao clara! 
mas ah! tudo o que ves se eu te nao vira, 
mais tristeza que a morte me causara. 

A teus mimosos pes meu bem, rendido, 
copfirmo os votos que a traiQao manchara ; • 

fumam de novo incensos sobre a ara, 
que a vil ingratidáo tinha abatido : 
de novo sobre as azas de um gemido 
te of fregó o coraí^ao que te aggravara: 
saudoso tomo a ti , qual toma a chara 
perdida patria o misero banido : 
renovemos o no por mim desfeito, 
que eu ja maldigo o tempo desgranado 
em que a teus olhos nao viví subjeito; 
concede-me outra vez o antigo íigrado; 
Iqne mais queres? eu choro e no meu peito 
o punhal do remorso está encravado. 

Devalde um veo cioso, oh Nize, encobre 
intactas perfeigóes ao meu desejo; 
tudo o que escondes, tudo o que nao vejo 
a mente audaz e aligera descobre: 
por mais e mais que as sentinellas dobre 
a sisuda modestia, o cauto pejo, 
teus bragos logro, teus incautos beijo , 
por milagre da idea affouta e nobre: 
inda que premio teu rigor me negué, 
do pensamento a indómita porña 
ao mais doce prazer me deixa entregue: 
que pode contra amor á tyrannia, 
se as delicias que a vista náo.consegue, 
consegue a temeraria fantasía^ 

¡ Qué melancolía y qué ternura hay en el siguiente soneto ! ¡Qué 
poético contraste entre el amor profano que Hora el bien perdido, 
y la creencia religiosa que nos le representa en otro mundo mejor, 
en otra vida de goces inefables y de gloria imperecedera ! 

Voaste, abna innocente, s¿ma, querida, 
foste ver outro sol de luz mais pura. 



156 LITRRATÜBA PORTüGUBSA. 

falsos bens d'esta vida que nao dura, 

trocas-te pelos bens da eterna vida : 

por Deus chamada , para Deus nascida 

ja de vans illussoes vives segura: 

felis a fe te eré : mas a ternura 

c'o punhal da saudade esta f erido. 

Desgra<¿ado o mortal, insano, insano 

em dar sen pranto aos fados de quem mora 

no palacio do eterno soberaní) ! 

Perdoa, Anarda, ao triste que te adora: 

tal e a condi^ao do peito humano : 

se a razao se esta rindo, Amor te chora. 

Véase ahora al misero poeta luchando desesperadamente y en 
vano para romper los vergonzosos lazos que le sujetan á los viles 
ídolos de la impureza. También los abismos morales tienen su 
atracción irresistible para el que se acerca á su peligrosa orilla. 

Nos torpes laQOS de belleza impura 
jazem meu coragao, meu pensamento: 
e f on^o ao servil abatimento 
contra os sentidos a razao murmura: 
eu que outr'hora incensava a formosura 
das que enfeita o pudor gentil e exempto, 
a ja corrupta idea hoje aposento 
nos falsos mimos de venal ternura: 
se a vejo repartir prazer é agrado 
áquelle, á este co'a fatal certeza 
fermenta o vil desejo envenenado: 
ceos ! quem me reduziu a tal baixeza? 
quem tao cegó me poz?... Ah! foi meu fado 
que tanto nao podia a natureza. 

Bocage no llegó á alcanzar, ni presintió quizá , esta época ven- 
turosa en que los legisladores de su país han licenciado al ver- 
dugo sin menoscabo de la justicia, sin detrimento de la moral 
pública y sin peligro de la sociedad. No adivinó que pudiera un 
dia ser también obligatorio para los jueces de la tierra este santo 
mandamiento del decálogo: No matarás. La inviolabilidad de la 
vida humana fué , sin duda , para él tan incomprensible como lo 
fué para Horacio la desaparición de la esclavitud. Veinticinco años 
hace que no se ha levantado el cadalso en territorio portugués ; y 
una ley reciente ha sancionado esa práctica humanitaria, bor- 
rando para siempre del Códig-o la pena de muerte. Allí ha desapa — 
recido de la plaza pública la horca , como desapareció de los tribu— 



BOCAGB. '157 

nales el potro del tormento; como desapareció de la palabra impresa 
la previa censura , ese potro de la inteligencia ; como desaparecie- 
ron todas las ruedas y todos los tornillos de la antigua máquina 
gubernamental del absolutismo. A fines del siglo pasado las eje- 
cuciones eran frecuentes en Lisboa, tan frecuentes como los cri- 
menes, que, al parecer, provocaban; y el dia 11 de Julio de 1797, 
viendo conducir un reo al patíbulo , improvisó Elmano este mag- 
nifico y onomatópico soneto : 

Ao crebro som do lúgubre instrumento 
com tardo pe caminha o delincuente ; 
hum Déos consolador, hum Déos clemente 
Ihe inspira, Ihe vigora o sofrimento: 

duro nó pelas maos de algoz cruento 
estreitar-se no coló o reo ja senté ; 
multiplicada a morte ancea a mente, 
bate horror sobre horror no pensamento. 

Olhos e ais dirigindo á divindade 
sobe, envolto ñas sombras da tristeza, 
ao termo expiador da iniquidade 

das leis se cumpre a salutar dureza, 
sahe a abna d'entre o veo da humanidade, 
folga a justií^ e geme a natureza. 

¡ Sensible es que un ingenio tan capaz de crear obras originales 
haya consumido una gran parte dé su tiempo , como otros muchos 
poetas portugueses, en trasladar á su idioma libros extraños! Tra- 
dujo tres poemas : Osjardins ou arte de aformosear as paisagens^ 
de M. Delille; As plantas, de Ricardo Castell; y \^ Agricnítúra, 
de M. Rosset: tres dramas, FupAemia ouo templada religido\ de 
M. Arnaud; EHcia ou a vestal, de M. D'Archet, y Attilio^ de 
Metastasio ; y diferentes obras de Virgilio (1), de Ovidio, del T^aso, 
de Argenson , de Parny , de Rousseau y de Vol taire. Esas traduc- 
ciones , algunas de las cuales fueron hechas en los calabozos del 
Santo Oficio, han merecido universales elogios por la propiedad 
del estilo y por su versificación tan fócil , sonora y armoniosa, que 
ni antes tuvo modelo , ni después imitación (2). De ellas ha dicho 
Castilho que siendo copias parecen originales (3); y Castilho es la 



(1) Leonel da Costa tradujo en el siglo XVII en verso suelto églogas y 
geórgicas de Virgilio ; pero su traducción es jnuy inferior á la de Bocage. 

(2) A. F. de Castilho. — Prólogo á las Metamorfosis de Ovidio, 

(3) A. F. de Castilho. — Juicio crítico del poema Da mocidade, de Pinheiro 
Chagas. 



158 LITERATURA PORTüGUFSA. 

autoridad más competente en la materia. No obstante, según afirma 
ese mismo escritor, apoyándose en una aseveración del mayorazgo 
de Assentis , Bocage conocía muy someramente la lengua latina, 
pero tenía el don raro y peregrino de adivinar aquellos conceptos 
de los clásicos , para cuya versión literal habrían sido insuficien- 
tes sus escasos conocimientos filológicos (1). 

En 7 de Noviembre del mismo año de 1797 se le trasladó de la 
cárcel pública á un encierro del Santo Oficio , y desde allí al mo- 
nasterio de San Benito , debiéndose la blandura de la pena á sus 
protestas de sincera enmienda y á la conmiseración de José Seabra 
da Silva, á la sazón Ministro de Estado. Pero sus explícitas y rui- 
dosas palinodias no bastaron para impedir que en 1802, acusado 
nuevamente por una beata de tener relaciones masónicas , volviese 
á verse envuelto en otro proceso inquisitorial. 

Bocage habia estado en una oficina calcogriica establecida por 
el Ministro Rodrigo de Sousa Coutinho , donde ganaba quinientos 
reales al mes, traduciendo obras y revisando pruebas. Perdido con 
su prisión aquel humildísimo d«stino , ya no le quedó otro recurso 
que la mendicidad. Pobre y achacoso pasó sus postreros dias sin 
más amparo que el de su cariñosa hermana María. ¡ Qué profunda 
melancolía , qué religiosa conformidad hay en sus versos de aque- 
lla época ! Ya no es el improvisador licencioso de los cafés ; es el 
vate cristiano que llora los extravíos de su juventud malograda. 
Ya no es el cantor impúdico de las orgías y las bacanales : es el 
pecador contrito que lava y purifica su alma en las aguas de la fe 
para pasar tranquilo los temerosos umbrales de la vida eterna. Los 
últimos sonetos , inspirados por la musa del arrepentimiento , nos 
recuerdan los que Antonio de Abreu, después de haber apurado el 
cáliz de los placeres con su amigo Luis de Camóes , escribió ascé- 
ticamente en el retiro de un claustro. 

Meu ser evapore! na lida insana 
do tropel de paixoes que me arrastrava; 
ah ! cegó eu cria, ah ! misero eu sonhava 
em mim quasi immortal a esencia humana: 
de que innúmeros soes a mente ufana 
existencia falaz me nao dourava ! 
mas eis socumbe natureza escrava 
ao mal que a vida em seu origem damna. 



(1) A. F. de Castilho. — Prólogo á las Metamorfosis de Ovidio. 



BOCAGE. 159 

Prazeres socios meus, e meus tyrannos ! 

esta alma que sedenta em si nao coube 

no abismo vos sumiu dos desengaños. 

üeus ! Oh, Deus !... quando a morte a luz me roube 

ganhe um momento o que perderam anuos, 

saiva morrer o que viyer nao soube. 



Oh! tu que tens no seio a eteniidade 
G em cujo resplandor o sol se accende , 
• grande immutavel ser de quem depende 
a harmonía da etherea immensidade ! 
amigo e bemfeitor da humanidade, 
do mesmo que te nega e que te offende , 
manda ao meu cora9áo que á dor se rende, 
manda o reforso de efficaz piedade. 
Oppresa, consternada a natureza 
em mim com vozes lánguidas te implora, 
orgaos do sentimento e da tristeza. 
A tua inteligencia nada ignora, 
saves que de alta fe minha alma acceza 
te ñas angustias o teu brazo adora. 

La muerte se iba acercando presurosa , y el poeta la invocaba 
con cierta voluptuosidad. La muerte era el remedio de todos sus 
dolores , el término de todas sus penalidades , el descanso : por eso 
la deseaba, sirviéndonos de una comparación del poema sublime 
de Job , como desea el jornalero el día de huelga. Encorvado, 
rendido bajo el peso de sus dolencias , de sus desengaños y de sus 
remordimientos, la llamaba en su auxilio, como Lamartine al 
declinar el astro de su existencia , para que le librase de aquella 
insoportable carga. Habia tocado con las alas de su genio la cum- 
bre de la gloria , esa cumbre que se pierde en las alturas del fir- 
mamento para el que la contempla á larga distancia , y que no se 
alza un milímetro de la tierra para el que penetra en sus desen- 
cantadores misterios; y desde allí, sondeando los abismos del co- 
razón del hombre , habia visto la exigua pequenez de todo lo que 
es humano , comparable tan sólo por antítesis á la grandeza in- 
mensurable del espacio , del tiempo , de lo eterno y de lo infinito. 

Dos ceos, oh morte ! es dadiva eminente 
E's precioso balsamo divino, 
que cerra as chagas do infeliz vivente. 

Morte, se padecer e seu destino 
se o torna a fevre ardente, a dor aguda 



160 LITERATURA PORTUGUESA. 

sem alentó, sem voz, sLm luz, sem tino, 

Se em saladar bafejo Ihe nao muda 
em manso alivio táo penoso estado 
dita nao e que tua m^o Ihe acuda H 

Habiendo cundido por Lisboa \a anticipada y felsa noticia de su 
fallecimiento , lamentábase de que le llorasen muerto los que no le 
lloraban vivo , y pedia al Cielo que fuese voz de agüero aquella 
voz de la fama. 

Oh vos que lamentáis de Elmano a sorte 
crendo na escura térra o corpo frío, 
e os manes ja sulcando o mudo rio, 
na barca inmensa do geral trasporte : 
savei que o doce, inevitavel corte 
Ihe foge da existencia ao tenue fio , 
e que seria em vos deber mais pió 
chorar-lhe a vida que chorar-lhe a morte. 
Existindo agonisa hum desgracio : 
quem lagrimas ñas cinzas Ihe derrama, 
parece que o queria atormentado ; 
vive mas pela morte Elmano chama, 
com suspiros Elmano implora ao fado : 
que seja voz de agoiro a voz da fama. 

Próximo al sepulcro , y volviendo los ojos á su estéril pasado, se 
dolia de no haber hecho más por la gloria. Razón tenia, en efecto, 
para dolerse , pues con los malgastados tesoros de su imaginación 
vivificadora pudo erigir un monumento imperecedero á su nom- 
bre y á su patria. Dios habia fundido su espíritu en el molde de 
los inmortales, pero él se reveló contra la magnificencia de su des- 
tino. Dicen sus panegiristas que pensó cantar el descubrimiento 
de América , esa grande epopeya que está esperando su Homero 
hace más de tres siglos; pero si concibió esa idea titánica, no llegó 
á realizarla. Lo único que legó á la posteridad fueron sonetos, can- 
ciones, epigramas, fábulas, odas, fragmentos. Hé ahi toda su he- 
rencia. No obstante , si la crítica imparcial reprueba en Bocage su 
apatía para el estudio, su repulsión para todos los trabajos serios, debe 
recordar también que murió en edad temprana , y debe reconocer 
que él ha hecho revivir en sus versos la grandilocuencia de los 
poetas del siglo XVI , que él ha operado una revolución profunda 
en el arte de metrificar, y que él es quien inició ese movimiento 
regenerador que se viene sintiendo en la literatura pogurtuesa 



BOCAGB'. 161 

desde la época de la Arcadia. Si la critica severa le condena por 
sus poesías livianas y por sus sátiras inmorales ,Mebe al mismo 
tiempo advertir que las discordias en cuyo seno vivió bastaban 
para extraviar los espíritus más nobles , y que la miseria, que fué 
su triste lote , suele prostituir y envilecer los caracteres más ele- 
vados. 

El dia 21 de Diciembre de 1805 fué el último de Bocage ; y por 
dicha, ó por mayor tormento suyo, la esplendorosa luz de su ima- 
ginación no se extinguió sino con la tenue llama de su existencia. 
Algunos momentos antes de espirar , y después de haber recibido 
los postrimeros auxilios de la iglesia , dictó con entonación repo- 
sada y con voz que parecia salir del fondo de la eternidad , un so- 
neto lleno de unción religiosa. En aquellos instantes supremos, 
reconciliáronse con él todos los escritores con quienes había vivido 
en perpetua guerra. Los más apasionados adversarios fueron á 
rendir, al pié del humilde lecho del moribundo, un tardío homenaje 
de afepto y consideración. ¡Poder maravilloso del talento 1 Aquel 
hombre á quien la gratitud fuera pesada , á quien los aplausos 
engrieran y el infortunio degradara: aquel hombre que se había 
asociado y familiarizado con todos los vicios , teniendo por com- 
pañeros inseparables la lascivia y la embriaguez : aquel hombre, 
incrédulo primero por libertinaje , y devoto después por temor, 
mal ciudadano, mal amigo y mal soldado : aquel hombre , que no 
había sido un santo, ni un héroe, ni un caballero, logró, sin em- 
bargo , inspirar á las gentes respeto y simpatía. La envidia y el 
ódío enmudecieron ante el vate ilustre para quien la inmortalidad 
comenzaba. Pero esa reacción benévola, hija quizá en gran parte 
del remordimiento , duró breves horas. El cadáver de Bocage fué 
conducido en silencio , sin ostentación , sin acompañajnipnto, al 
cementerio de las Mercedes. Al arrojar sus yertos mienvbros en la 
fosa común, se oyó la voz temblorosa de un desconocido, de Fray 
José Botelho, que murmuró algunos versos epicédicos; ¡y hé ahí 
todo ! A eso se redujeron los honores fúnebres que tributó Lisboa 
al más esclarecido de los poetas contemppráneos. No hubo, una 
inscripción para su olvidada tumba, y sus restos, como los de Ga- 
móes, se perdieron para siempre (1). ¡Cuántos puntos hay de se- 



(1). Se ha proyectado hace poco tiempo erigir un monumento en Setubal 
y al efecto se ha nombrado una comisión de la que es presidente Antonio 



162 LlTBRATüHA PORTUGUESA. 

mejanza entre el escritor de Leandro y Hero y el autor de las 
Lusiadas! AmBos atravesaron el Océano para ir á servir á su 
patria en los reinos de la aurora (1), ambos naufragaron salvando 
á nado sus poesías, ambos enriquecieron el Parnaso lusitano con 
las flores inmarcesibles de su peregrino ingenio , y ambos alcan- 
zaron por única recompensa el abandono y la miseria ! 

Cainoes, grande Camoes, quao similhante 
íicho ten fado ao meu quando os cotejo ! 



Ludibrio como tu da sorte dura, 
meu fim demando ao ceo pela certeza 
de que so terei paz na sepultura. 



Dividióse la juventud ilustrada de Portugal, á principios de este 
siglo, en dos bandos rivales : uno que se llamó elmanista por re- 
conocer á Elmano como guia y maestro, y otro que acataba á 
Pilinto como autoridad suprema en materias literarias. Natural era 
que aquellos dos ilustres escritores formasen escuelas distintas y 
opuestas, porque dotados ambos de talento superior y de poderosa 
iniciativa , no se diferenciaban menos por sus cualidades intelec- 

Feliciano de Castilho. Véanse las Cartas do Excmo, Sr, D, A. F, de CaHilho 
€ da Cámara mimicipal de Setuval a respeito do monumento a Bocece, Setn- 
bal, 1867. —En esto de conservar los restos de varones ilustres, siempre fue- 
ron los Portugueses en extremo descuidados. Dígala si nó lo que sucedió con 
el beato Lorenzo de Brindis, que murió en Lisboa en 22 de Julio de 1619, y 
cuyo cadáver sustrajo el Sr. D. Pedro de Toledo, y condujo secretamente al 
convento de la Anunciada de Villaf ranea del Bierzo. Y no fué leve la pérdida 
que con esto sufrieron los Lusitanos, pues los milagros repetidos que las sa- 
gradasl reliquias del beatificado capuchino hicieron en Villaf ranea, sanando 
enfermos y expeliendo espíritus infernales, según prueba el reverendo Fray 
Francisco de Ajofrin, y consta en los procesos de beatificación, los hubieran 
hecho del mismo modo en Iji corte de Portugal. — Vida^ virtudes y milagros 
del beato Lorenzo de Brindis^ general que fué de los Padres Capuchinos^ fun^ 
dador de esta santa provincia de Castilla , y ex-embajador dos veces d nuestro 
Católico Monarca Felipe III , Beatificado por nuestro Santísimo Padre 
Pió VI, Escrita por el reverendo P. Fr. Francisco de Ajofrin , ex-lector de 
sagrada teología ^ cronista de su provincia y antes comisario por la sagrada 
congregación de propaganda^ etc. Madrid, 1784. 

(1) Reinos de la aurora llama Camoes á la India, en la octava 14 del can- 
to 1.** de las Lusiadas. 

Nem deixaram meus versos esquecidos 
aqueUes que nos reynos 1^ da aurora, 
se fízeram por armas tao savidos, etc. 



BOCAGB. 163 

tuales que por sus condiciones de carácter. Elmano había nacido 
poeta, pero sus conocimientos no llegaron á ser extensos ni sólidos. 
Filinto, menos favorecido de las musas, con escaso numen, se ha- 
bía formado sobre los libros. Elmano no se detenía en limar y 
pulir la estructura de sus frases, cuidando sólo de expresar sus 
conceptos de un modo claro , sencillo y vigoroso. Filinto , esclavo 
siempre de las formas , prefería aparecer prosaico antes que usar 
una locución poco castiza. En resumen, Elmano era un ingenio 
clarísimo, improvisador espontáneo , fecundo y armonioso , pensa- 
dor frivolo, escritor incorrecto. Filinto era un filósofo concienzudo, 
literato erudito, versificador premioso y gramática consumado. En 
el primero no había más que inspiración : en el segundo no había 
más que arte. - 

Únicamente se asemejaban en las desventuras ; pero ¡ qué dife-- 
rencía en la manera de sobrellevarlas! Bocage, á las pocas horas 
de perder su libertad , se arrodilló sobre las losas de bu calabozo, 
implorando la clemencia de sus perseguidores, y demandando 
gracia á aquellos mismos á quienes había acometido la víspera con 
despiadada sana. Francisco Manuel do Nascimento, á los cuarenta 
años de destierro, provocaba á sus enemigos con más entereza que 
en los primeros instantes de su desgracia. Bocage vacilaba en sus 
creencias , en sus propósitos y en sus afectos al más leve contra- 
tiempo. Nascimento bajó al sepulcro con las mismas ideas y con 
los mismos sentimientos de su juventud, sin retractarse una sola 
Tez, y sin contradecirse nunca. 



EL VIZCONDE DE ALMEIDA GARRETT. 



uv/«MAAA/\A/W\A/U^/«MA/VA/« 



Um folhetinista espirituoso clisse do 
8r. Garrett que nao era um litterato, era 
urna litteratura; nos diremos mais, nao e 
um homem, e urna nacionalidade que re- 
suscita. 

López de Mendonv'a. — Mermmafí 
de litteratura contemporánea. 

De taes homens nao se diz /m'a/)n por- 
íiue nao deixaráo de ser; diz sam porque 
que a sua vida cometa na posteridade. 

Mendes Leal. — Elogio histórico do 
Vizconde de A bueida Oai'rett. 

Era urna cpisa que eu sinto melhor do 
que sei esplicar e que desde que me in- 
tendo me fez sempre olhar para a restau- 
raQao, ou melhor para a f unda^áo do nosso 
theatro como para um objecto sancto e 
sublime, uma questao de independencia 
nacional, um ponto de honra para este 
pais em que nasci. 

Garrét. — Nota B. a um auto de 
Gil Vicente. 

Juan Bautista de Almeida Garret, último vastago de una de 
aquellas familias irlandesas que, por motivos religiosos, emigraron 
á la península ibérica, nació en la ciudad de Oporto el dia 4 de Fe- 
brero de 1799 (1). Y en esto le favoreció su estrella, pues de él 
puede decirse que nació á tiempo, y donde más convenia á sus fu- 
turos y espléndidos destinos. No seremos nosotros ciertamente los 
que desconozcamos sus dotes privilegiadas, su alta capacidad, sü 



(1) Sus ascendientes pasaron de España á Portugal en el acompañamiento 
ele la Reina Doña Mariana, esposa del Rey D. José. Los padres de Juan 
bautista fueron Antonio Bernardo da Silva Garrett, Guarda mayor de la 
Aduana de Oporto, y Doña Ana Augusta de Almeida Leitao, oriunda del 
Boasil. 



166 LTTERATtmA POHTÜGÜESA. 

iniciativa vigorosa, su elocuencia seductora, su ingenio poético, 
ni su habilidad y maestría en el manejo de la lengua ; pero asi 
como no hemos de escatimarle los merecidos aplausos, tampoco he- 
mos de extremar el encomio hasta la lisonja , ni la benevolencia 
hasta la exageración de sus cualidades eminentes. Si hubiese ve- 
nido al mundo en otro país y en otra época, gozaria ahora repu- 
tación de poeta fecundo y de prosista correcto y elegante ; pero 
nada más. P^^ra ocupar un lugar preeminente en la historia de la 
literatura, necesitaba presentarse, como se presentó, cuando se 
estaba operando una revolución en las letras , y precisamente en 
Portugal , donde era completo y profundo el silencio en hs domi- 
nios del arte [\). 

Si hubiese aparecido en Francia, después de Moliere y de 
Racine, y al mismo tiempo que Víctor Hugo y Alejandro Du- 
mas, ó en Inglaterra en pos de Shakspeare y á la vez que lord 
Byron, ó en España con posterioridad á Calderón y Tirso de Mo-r 
lina y á la par que Espronceda y Martínez de la Rosa, brillaría 
hoy como un escritor ameno, como un vate de elevada inspira- 
ción ; y hé ahí todo. Pero cúpole la fortuna de aparecer en Por- 
tugal , cuando ese pueblo atrasado, perezoso, apático y rehacip 
marchaba todavía con los andadores de Gil Vicente y de Cam5es, 
y su fema y su gloria han tomado gigantescas é inmensas pro- 
porciones. Terencio, el gran autor cómico de Roma, no sería 
tan admirado, si hubiese vivido en el siglo y en la patria de Me- 
nandro. 

Al entrar Almeida Garrett con su primera producción en el pa- 
lenque literario, se encontró casi solo, con el vacío en su derredor, 
sin contendientes, sin rivales y hasta sin émulos. Garcáo, Diniz, 
Bocage, Nicolás Tolentino (2), Caldas Barbosa (3), Ferraz de Cam- 



(1) Estvdios litterarios. Escriptores corUemporaTieos p(yr L, A. Revello da 
Silva. Publicado en la Revista Peninsular. ^-Tomo I, pág. 323. 

(2) Obras completas de Nicolau Tolentino de Almeida.^'E^iQ poeta dis- 
tinguido nació en Lisboa en 1741 y murió en 1811. 

(3) Domingo Caldas Barbos», fundador y Presidente de la Academia de 
Bellas Letras de Lisboa, conocida con el título de Nueva Arcadia, nació en 
Rio Janeiro jr nmrióen 1800. Escribió A doen^a, poema offerecido a gratid'o. 
Lisboa, 1777. Escribió también una colección de poesías y un saínete titu- 
lado A saloya Tiamorada.. 



BL VIZCONDE DE ALMBIDA GABRHTT. 187 

pos (1), Antonio de Carvalho (2) y Vieira Fialho (3), habían de- 
jado de existir. El emigrado Filinto estaba al borde del sepulcro. 
Pato Moniz, el mayorazgo de Asentís, Curvo Semmedo (4) y Quín- 
tanilha (5), no podían competir con él. Gomes da Silveira (6), Fon- 
seca Rangel (7), Abren (8), Matta Chapuzet (9), José da Cáma- 
ra (10), Rebello de Carvalho (11), PaulinoLeitao (12),CorreaEnri- 



(1) Joaquín Severino Ferraz de Campos nació en Lisboa en 1760 y murió 
en 1813. Publicó «Rimas.» Lisboa, 1794. 

(2) Juan Antonio de Carvalho murió á principios de este siglo. Publicó 
«Annania, » diálogo pastoril, 1788. 

(3) Manuel Matías Vieira Fialho de Mendon^a nació en Cabanas de Torres 
en 1779 y murió en 1813. Escribió «Rimas poéticas.» Lisboa, 1805. Dos tomos. 
«Atheo e Thiestes,» tragedia traducida del francés. Lisboa, 1805. 

(4) Melchor Curvo Semmedo Torres de Sequeira nació en Montemor 
en 1766 y murió en 1838. Sus obras se han publicado en seis volúmenes con 
el título de Comjjosigoes poéticas de Belchior Curvo Semmedo ^ entre os arca- 
des Belmiro Transtagano. Lisboa, 1803-1817. 

(5) José Torres de Quintanilha vivia en 1834. Escribió varias poesías que 
fueron muy encomiadas por Filinto y Bocage. 

(6) Francisco Manuel Gromes da Silveira Malhao nació en Óvidos en 1757 
y murió en 1816. Se han publicado las siguientes obras suyas: "Vida e feitos 
de Francisco M. G. da Silveira Malháo, escogita por elle mesmo com as 
obras por elle compostas em prosa e verso ate o anno de 1789, ó solemne da 
sua formatura e com as postumas de seu irmáo.,, Lisboa, 1792. Son cuatro 
tomos. "Mondegueida, poema estrambótico. m 1788. "A vaidade ridicula, dia- 
logo en que sao interlocutores uma pulga, um persevejo , um carrapato e um 
piolho. — Poesías offerecidas aos seus amigos de toda a ordem.n Lisboa, 1802. 
"Elegía a morte de M. M. B. du Bocage. n Lisboa, 1806. 

(7) José Máximo Pinto da Fonseca Rangel fué Ministro de la Guerra 
en 1823. Escribió " Poesías, n parte primera. Lisboa, 1793. "Templo da me- 
moria, poema genethliaco, etc.M Lisboa, 1793. 

(8) José Antonio de Abren era Coronel de Ingenieros en 1854. Nació en 
Lisboa. Publicó "Produccoes poéticas de Josino Tagideo.u Lisboa, 1814. 

(9) Juan de Matta Chapuzet nació en Lisboa en 1777 y murió en la mis- 
ma ciudad en 1842. Publicó "Lysia libertada, drama allegorico en verso.» 
Lisboa, 1808. "Varias poesías avulsas.» Lisboa, 1812. '^Lyra constitucional.!. 
Lisboa, 1820. 

(10) José Manuel da Cámara era Capitán general de las Azdres en 1802. 
Publicó "Florestas de Cintra e passeios de Colares , poemas líricos em obse- 
quio da patria, fi Lisboa, 1809. Y algunas poesías sueltas. 

(11) José Pinto Rebello de Carvalho nació en la villa de Barcos en 1792, 
Escribió "Wellington ou a batalha daTormes, canto heroico.» Lisboa, 1820» 

(12) Paulino Joaquín Leitao nació en Almeida en 1799 y murió en Lisboa 
en 1831. Publicó "A queda de Bonaparte, canto epico.n Lisboa, 1814. 



168 LITBRATTTRA PORTUGUESA. 

ques (1), Antonio Campelo (2), Olíveira Pombinho (3), Nolasco da 
Cunha (4) y Rodrigues das Chagas (5), eran medianías sin auto- 
ridad, sin crédito y sin nombre. Pereira Maréeos (6), Lopes de Li- 
ma (7), Ñuño da Costa (8), Almeida Coutinho (9), Januario Cor- 



(1) José Antonio CoiTea Enriques nació en Lisboa en 1831. De él se con- 
servan estas obras : "A padeira de Aljubarrota , poema heroi-comico en cinco 
cantos. 11 Hamburgo, 1806. "Perodana ou o conciliábulo dos periódicos, poe- 
ma heroi-comico. n Venecia, 1819. "O charlatanismo ou o congreso aba/tído, 
poema héroe em verso soltó. n Paris, 1824. «A revolu^ao de Portugal, trage- 
dia." Londres, 1809. "Obras poéticas,» tomo L Hamburgo, 1819. "A mario- 
lada, poema heroi-comico dedicado a musa do reverendo F. A. de Macedo, a 
famosa estanqueira do Chiado. Pelo seu autor o gigante voraz, n 1813. "Mez- 
quita, tragedia portugueza.n 

(2) Antonio José María Campelo nació en Braga en 1780. Fué Ministro 
de Marina y de Ultramar en 1842. Murió en 1851. Escribió "Canqao patrio- 
tica aoExmo. Sr. Obisiío do Porto, n 1808. "Ode pindarica off crecida ao 
Corpo Académico da Universidade de Coimbra.n 1808. "Poesías de Antonio 
José María Campelo. n Lisboa, 1853. 

(3) Bernarcjino Justiniano da Oliveira Pombinho, murió en 1826. Publicó 
" Poesías II, Lisboa, 1812. " Poesías m, Lisboa, 1820.— Estas poesías son de es- 
caso mérito. 

(4) Vicente Nolasco da Cunha nació en Caldas da Rainha en 1773 y mu- 
rió en 1824. Escribió "O incendio de Moscow, poema exametricon, Lón. 
dres, 1812. "Jeremiadas ou prantos pelos revezes de Lysia : poema elegiaco", 
Lisboa, 1834. "O templo de Hygia ou a saude publica influida pelos gober- 
nos, poema n, Lisboa, 1832. " Teleologia ou finalidade do homem, poema phi- 
sico moral em 4 cantos m, Lisboa, 1838. 

(6) Cipriano José Rodrigues das Chagas nació en 1788. Escribió " A cons- 
tancia, égloga feita nos tristes dias da horrivel traigo francesa»», Lisboa, 1808. 
"Ode ao ilmo Sr. Sevastiao Pereira Godinho m, Lisboa, 1812. 

(6) José Federico Pereira Maréeos, nació en Santarem en 1802 y murió 
en Lisboa en 1844. Escribió "Poesías diversas de J. F. de Pereira Marecosi», 
Coimbra, 1833. 

(7) José Joaquín Lopes de Lima, nació en Oporto en 1798 y murió en 1851 
á bordo de un buque que mandabii como capitán de fragata. Publicó nCollec- 
^ao de poesías recitadas em diversos teatros da capital n. Lisboa, 1826. Dejó 
además muchas obras sobre estadística, de las posesiones portuguesas. 

(8) Ñuño Cayetano da Costa murió en 1829. Escribió " Poema á paixáo 
de Jesu Christo, composto e off crecido as dores de Nossa Senhora. n Lisboa, 
1829, y algunas odas. 

(9) Enrique Ernesto de Almeida Coutinho, nació en Barcellos en 1788- 
Publicó "Algumas poesías de H. E. de Almeida Coutinho t». Porto, 1836. "A 
noute ou o enterro de Carlota, poema, n Porto, 1841. "As saudades, canto ele- 
giacoii. Porto. "O monge convertido ou as 24 horas»», poema, 1857. 



EL VIZCONDB DS ALMEfDA OARETT. 169 

deiro (1), Guillermo Centazzi (2), Silvestre de Sousa (3) y Ribeiro 
Soares (4) apenas habían comenzado á darse á conocer. El único 
que estaba á su altura, era el padre José Agustín de Macedo; pero 
había entre ambos tal antinomia de caracteres , de sentimientos, 
de ideas, de aspiraciones y de estudios , que podían muy bien ca- 
minar juntos sin estorbarse. Respecto al atraso intelectual en que 
yacía la generalidad del pueblo lusitano, diremos tan sólo, y nos 
parece suficiente , que la secta candida , extravagante , fanática 
y estúpida de los sebastianistas , contaba numerosos prosélitos en 
todas las clases sociales , y tenia apóstoles exaltados en el pulpito 
y en la imprenta (5). 



(1) Filiberto Ignacio Januario Cordeiro, nació en Lisboa en 1774 y murió 
en 1855. Publicó "Poesías n, Lisboa, 1840, son ocho tomos. 

(2) Quillermo Centazzi nació en Lisboa en los primeros años de este siglo. 
Escribió "Poesías diversasn, Coimbra, 1828. "As sete pennadasn, colección de 
poesías joco-serias. Lisboa, 1852. 

(3) Joaquín Silvestre de Sousa, nació en Ponte de Lima en 1803. Publicó 
"Tentativas poéticas, contendo odes e outras varias pe^as originaes ou imita- 
das, etc. II Braga, 1839. 

(4) Pedro Ignacio Ribeiro de Soares, nació en Lisboa en 1789 y murió 
en 1848. Publicó "A descida de dom Miguel aos infernos 'a pedir ausilio.n 
Poema heroi-comico en dous cantos. Lisboa, 1833. "A chamorreída,ii poema 
heroi-comíco. Lisboa. 

(5) Los sebastianistas esperaban entonces, y esperan hoy todavía, la veni- 
da del Bey D. Sebastian, que murió en la desastrosa jomada de Alcacer kevir 
en 1578. Según las profecías populares, debe entrar en la corte de Portugal 
por el Tajo, en un día de niebla. Acerca de esta ridicula creencia, se dieron á 
luz infinitos folletos. El padre Macedo publicó uno titulado Os sebastianütas 
que fué refutado por varios escritores de la época. La opinión de que D. Sebas- 
tian no había muerto en África, fué fomentada por algunos partidarios de don 
Antonio, prior de Ocrato en Angra, según nos refiere Franchi: h estando aquella 
iigente con pensamientos fáciles para imprimir qualquiera cosa que quisieran, 
" salió de entre el bajo vulgo, un carpintero, el qual seguido de la turba, ha- 
" qíendose adevino dezia: que á diez de marzo infaliblemente, verian al rey don 
" Sebastian en aquella isla , y habiendo llegado aquel día con grandes espe- 
" randas del pueblo, pareció en alta mar un grande navio, la vista del qual al- 
" tero á aquella gente de manera, que gritando el carpintero, que aquella era la 
» nave que traya á. D. Sebastian: todos corrieron á verlo, esperando que había 
" de desembarcar D. Sebastian. Mas no obstante que el navio síguiesse otro 
" camino, sin acercarse nada á la isla, no por esto quedó el pueblo fuera de su 
" vana creencia, antes no faltó quien dixesse que la nave en el esquife había 
" enviado fuera tres hombres, los quales habían entrado en el monesterio de 
" San Francisco. Y querian que fuessen el rey D. Sebastian, D. Cristóbal de 



170 LITERATURA PORTUGUESA. 

Para exponer el estado en que se encontraba la escena portu- 
guesa cuando Almeida Garrett hizo representar su primera trage- 
dia, no necesitamos hacer profundas investigaciones: nos basta 
trascribir el juicio imparcial de algunos literatos contemporáneos. 

Decia Manuel de Figueiredo, uno de los primeros poetas dramá- 
ticos que tuvo Portugal á fines del siglo XVIII: «Hallé Portugue- 
»ses que compiten con Virgilio y Homero, con Píndaro y con Ho- 
»racio; pero ninguno que imite á Sófocles ni á Eurípides. Hallé el 
»campo libre á la poesía dramática ; y hallé en qué ejercitar , no 
»sólo mi ingenio, sino mi ambición, seguro de que, sin que mis 
»dramas tengan gran merecimiento, siempre me quedará la segu- 
»ridad de que son los primeros que ha visto Portugal (1).» 

*Almeida Garret fué todavía más explícito. «En Portugal nunca 
»llegó á haber teatro: lo que se llama teatro nacional, nunca (2).» 

En el mismo sentido se expresó Braamcamp: «En el arte dra- 



II Tavora y el Xarife; y aunque esta mentira podría fácilmente aclararse, mas 
II no lo consintieron los pecados de aquella gente , antes entrando de una en 
II otra duda, parece que fuessen destinados á estar sospechosos, porque los 
II frailes de San Francisco, contra la sacerdotal verdad, sentida la opinión del 
II pueblo, de que en su Monesterio estubiesse el rey, la afirmaron mas, y die- 
II ron á entender que era verdadera, y por hacerla mas creer, fingiendo por 
II una parte gran secreto, y por otra mostrando que tenían huésped de impor- 
II tancía, pedian escondídamente, mas con modo que se supíesse, prestadas ca- 
li mas de seda, vasos de plata y otras cosas para el servicio real. Mandaban 
II también hacer vestidos, y tenían la puerta cerrada mas de lo acostumbrado 
II dizíendo en los sermones que ellos darían no solamente uno, mas dos reyes 
II naturales : ni faltaban de aquellos que oyendo en las misas rogar por D. Se- 
II bastían y por D. Antonio, creyan que D. Sebastian estuviese en el Mones- 
II terío, porque desde la partida que hizo de Víana no se supo del nueva cier- 
•I ta. Era cabe<^a en aquella isla, sobre todos los demás, Cebrian de Figueiredo, 
II un tiempo criado del conde de Vimioso, el qual había sido enviado allí por 
II juez. Este, contrario á los castellanos, de acuerdo con los frailes, ayudaba á 
II estos pensamientos estando en el Monesterio desde la mañana hasta la tarde, 
II confirmaba en el bajo vulgo la creencia de que estuvíesse allí el rey. m "His- 
toria de la unión del Reino de Portugal, á la corona de Castilla: de Gerónimo 
de Franchí-Conestagio, caballero gínoves. Traduzida de lengua italiana eiik— 
nuestra vulgar castellana, por el Dotor Luys de Babia, capellán del Rey núes — 
tro señor en su real capilla de Granada, m Barcelona, 1610, pág. 17o. 

(1) Teatro de Manuel de Figueiredo. Lisboa, 1805. Tomo XIII, Prólogo 
al Edipo. 

(2) Introducción á un Auto de Gil Vicente, Lisboa, 1841. Tomo III de la^ 
obras de Garrett, pág. 131. 



BL VIZCONDE BB ALMBIDA OARRETT. 171 

»mática nunca pudo Portugal hombrear con los demás países (1).» 

El ilustrado López de Mendon5a emitió un voto análogo, aunque 
en términos distintos : «Después de Gil Vicente y de las informes 
»tentativas de Camóes, nada produjimos en el drama. Digamos la 
»verdad : el drama se creó en nuestro siglo y en nuestro tiem- 
»po (2).» 

Oigamos, por último, á Fernandez Pinheiro , que ha enunciado 
su parecer con más enérgica concisión: «Con Gil Vicente se acabó 
»la originalidad del teatro portugués (3).» 

En efecto, el teatro portugués no tiene historia: nació y murió 
con Gil Vicente, entre cuyos autos hay algunos escritos en caste- 
llano, y otros mitad en castellano y mitad en portugués. 

Todos los críticos lusitanos que de esto se han ocupado , ó se 
ocupan hoy , atribuyen unánimemente la falta de teatro nacional 
á la usurpación de los Felipes y á las persecuciones d<il Santo Ofi- 
cio; pero este es un aserto tan inexacto, tan infundado y tan ca- 
prichoso, que apenas merece seria refutación. |Que la dominación 
española hizo caer en olvido el idioma del país! Entre los dramáticos 
portugueses que han escrito en la lengua de Cervantes, ¿hay acaso 
alguno digno de mención, como no sean Juan Matos Fragoso (4) 



(1) Crónica lüteraria de Coimhra^ núm. 2.°, 1840. 

(2) Memorias de litteratura contemporánea, pág. 180. 

(3/ Curso elementar de litteratura n,acional, por Femandes Pinheiro y pá- 
gina 436. 

(4) "Otro de los más infatigables dramáticos de aquel fecundísimo si- 
nglo XVII, y uno de los que alcanzaron mayor celebridad, que ha llegado 
iihasta nosotros con sus apreciables y numerosas obras, fué el caballero Don 
nJuan Matos Fragoso, nacido en Albito, en Portugal , cuando este reino for- 
iimaba parte de la Monarquía española de aquel siglo. Cursó en la universi- 
iidad de Évora, y fué caballero profeso de la Orden de Cristo; pero avecindado 
iiluego en Madrid, se dedicó exclusivamente al cultivo de las musas, y espe- 
iiciahnente la dramática, para la cual no pueden negársele grandes dotes; 
(•hasta que en 1692, y de edad muy avanzada, falleció en esta misma capi- 

„tal " Imitó, ó más bien plagió varias obras de Tirso de Molina; "pero á 

II vuelta de estos justos cargos que pueden dirigirse á Matos, hay que recono- 
iicer en él una gran dosis de ingenio y de invención propia que le permitió 
iiproducir por sí solo medio centenar de comedias, en las cuales brilló su ta- 
i'lento despejado, su rica imaginación y su vena poética. Muchas, es verdad, 
Illa mayor parte de aquellas producciones están ofuscadas por aquel mal re- 
n sabio del gusto gongórico, contra el que todos los poetas clamaban, y á que 
„ todos, y Matos muy principalmente, rendian tributo, sin duda por compla- 



172 LITERATURA PORTUGUESA. 

y Antonio Enrique Gómez (1)? ¿Y fué, por ventura, la domi- 
nación española la causa de que compusiesen poesías castellanas 
el Duque de Coimbra en el siglo XIV, Gil Vicente bajo el reinado 
de D. Manuel, Sa de Miranda y Jorge Montemaior en tiempo de 
D. Juan III, Camóes en vida de D. Sebastian, Fr. Jerónimo Babia 
en la época de Alfonso VI, y Manuel Botello de Oliveira en los dias 
de Pedro II? ¿Fué, tal vez, la dominación española el motivo de 
que continuasen dando á luz poesias castellanas , después de subir 



iicer al público, que debía saberle bien lo que no entendia: muchos de sus 
iiargumentos son en extremo disparatados y extravagantes, muchos de sus ca- 
iiractéres inverosímiles , muchos de sus razonamientos alambicados ó imposi- 
iibles de comprender. Pero en cambio de estos achaques, comunes á todos los 
if escritores de aquella época é hijos del mal ejemplo de Lope y de su arte 
iinuevo de hacer comedias, pueden escogerse hasta una docena de las de Ma- 
ntos, en que campea su despejado ingenio con más regularidad, en que brillan 
iisus dotes poéticas en toda su lozanía y vigor. Estas comedias son las titula- 
iidas "El sabio en su retiro y villano en su rincón," "Lorenzo me llamo y 
iicarbonero de Toledo , » " El yerro del entendimiento , n " Con amor no hay 
iiamistad,!! "Ver y creer,ii "El galán de su mujer,» "Poco aprovechan avisos,.i 
iiLa dicha por el desprecio, n y alguna otra. En especial la primera de "El 
iisábio en su retiroii es una bellísima producción, que bastaría por sí sola á 

ti enaltecer el nombre de su autor Baste decir que muchas de sus halagüe- 

iiñas escenas no desdicen de las más celebradas de 'Kjarcía del Castañarn y 
iide "Rico hombre de Alcalá, m con las cuales tienen mucha semejanza. •• — 
II Apuntes biográficos y críticos de los autores dramáticos posteriores á Lope 
de Vega, por D. Ramón Mesonero Romanos, n 

(1) "Antonio Enriquez Qomez fué portugués, según D. Nicolás Antonio, 
y residente muchos años en Francia, imprimiendo casi todas sus obras en 
nBuan y en París, como "La culpa del primer peregrino, h "La política angé- 
HUca,ii "La torre de Babilonia, n "El siglo pitagóricon y "La vida de Qregorio 
II Guadaña, II "Las academias morales de las musas h y otras varias. Compuso 
además varias comedías hasta el número que él dice en el prólogo del poema 
iiSanson nazareno. n [Roan 1652.) — "Las mías comedias fueron "veinte y dos,ii 
iicuyos títulos pondré aquí para que se conozcan por mías, pues todas ellas ó 
Illas más que se impriman en Sevilla, las dan los impresores el título que 
iiquieren y el dueño que se les antoja : "El cardenal Albomoz,ii dos partes, 
iiEngañar para reinar,» "Diego de Camus,ii "El capitán Chinchilla,ii "Ferran 
Méndez Pinto, n "Celos no ofenden al sol,ii "El rayo de Palestina,» "La so- 
berbia de Nembrot,ii "A lo que obligan los celos,» "Lo que pasa en medi& 
noche, II "El caballero de Gracia,» "La prudente Abigail,» "A lo que obliga» 
el honor,» "Contra el honor no hay engaño,» "Amor con vista y cordura, iv 
"La fuerza del heredero,» "La casa de Austria en España,» "El sol parado y 
el trono de SalcHínon. » — '* Apuntes biográficos y críticos de los autores dramáti- 
eos» etc., por D. Ramón Mesonero Romanos. » 



EL VIZCONDE BE ALMEIDA OARRETT. 178 

al trono la familia de Bragatiza, algunos que pelearon contra no- 
sotros en los campos de batalla, como Antonio da Fonseca Sóarfes, 
y otros que celebraron en sus versos los triunfos de sus armas so- 
bre las nuestras, como Manuel Tavares Cavalleiro (1)? ¿Impidió la 
dinastía de los Felipes que imprimiesen en portugués Ferreiía de 
Vasconcellos la Eufrosina (2) , y Fr. Agustin de la Cruz aquella 
magnifica colección de églogas, que es siü duda lo tnás correcto, 
lo más elegante y más armonioso que en su género ha producido 
la musa lusitana (3)? ¡Que el Santo Oficio ahogaba los itígéttios! 

(1) Eecordamos un romance dirigido por Jerónimo Bahía á Alfotiso Ví : éú 
él se leen estos versos : 

Vos que al león castellano 
hicisteis siempre lo mesmo 
que Sansón al Palestino 
y Alcides al Ñemeo / 



si quisieres más victorias 
del castellano ó gaUego, 
antes que nuestro valor 
los mate su ]:»ropio miedo. 



Fénix renascida^ tomo III, pág. 146. 

f2) Tiénese por autor de la comedia "Eufrosinan al portugués Jofgé Fer- 
reira de Vasconcellos. Esta comedia se imprimió por primera vez en Lisiboa 
en 1566; pero fueron secuestrados todos los ejemplares. Se reimprimió, corre- 
gida y aumentada, por Francisco RuizLobo en 1616. La "Eufrosinan fué tía- 
ducida del portugués al castellano por el capitán D. Femando de Ballesteros 
y Saavedra, é impresa en 1631. Al frente de esta traducción e&cribió D. Fran- 
cisco de Quevedo un elogio que comienza así: nEsta comedia "Eufrosina, n 
»ique, escrita en portugués, se lee sin nombre de autor , es tan elegante , tan 
iidocta, tan ejemplar, que hace lisonja la duda, que la atribuye á cualquiera 
II de los más doctos escritores de aquella nación. Muestra igualmente el talento 
iiy la modestia del que la compuso, pues se calló tanta gloria, que hoy ápénás 
Illa congetura halla sujeto á quien poder atribuirla. Mañosamente, debajo del 
ti nombre de comedia, enseña á vivir bien moral y políticamente, acreditando 
Illas virtudes y difamando los vicios con tanto deleite como utilidad; eñttete- 
ituiendo igualmente al que reprende y al que alienta; extraña habilidad de plu- 
iima, que sabe sin escándalo ser apacible y provechosa , condición que deben 
iitener estas composiciones, n — "Obras de D. Francisco de Quevedo y Ville- 
gas, coleccionadas por D. Aureliano í'ernandez-Querra y Orbe,íi tomo 11, í)á- 
gina 493. 

(1) "Nada mais vulgar que di¿er-se é escrever-se no nosso teinpo que os 
tisesenta annos da domina^ao espanhola introduziram entre íios ü maliia de 
itescrever na lingua dos oppressores: nada mais mal fundado que está asséi^- 
119^0: aquella mauia data dos primeiros tempds da monarchiá: é( íingtia (^- 



174 LITERATüfiA POBTUGUSSA. 

Esto es inconcuso, si se aduce como tesis general ; pero el tribunal 
de la Fe, ese tribunal instituido en España por consejo de una por- 
tuguesa piadosa, según afirma Antonio de Sonsa Macedo (1), ¿aho- 
gaba los ingenios con más rigor en esaparte de la Península que en 
esta? Ciertamente que nó. Pues aquí han coexistido con él nuestros 
primeros autores dramáticos, y conquistado á pesar de él su inmor- 
tal renombre. Bajo el imperio de la Inquisición vivieron Gabriel Pe- 

iitelhana sempre foi corrente e usada entre nos como a lingua do paiz: ella era 
II fallada pelas pesoas de ambos os sexos no paso, no tracto familiar, ñas es- 
iicholas; e o que e ainda mais vergonhoso, a maior parte dos portuguezes ti- 
iinham a sua lingua por menos bella e harmoniosa, e por consequenciaporme- 
•inos perfeita e propia para a escripta, poesia exento que a castelhana.ii En. 
sato hiograñco-critico dos melhores poetas portuguezes, por José Maria da 
Costa e Silva, tomo II, pág. 268. La razón de la preferencia que los antiguos 
escritores portugueses daban á la lengua castellana, la explica Faria y Sousa 
del modo siguiente al comentar estos dos versos de la octava 25 del Canto sé- 
timo de los Lusiadas: 

Em verdade o mensageiro com jocundo 
rosto, como quem save a lingua hispana, etc. 

" Es acusado el poeta de que dixesse lengua hispana, como si en España no 
iihuviese mas de una habiendo muchas y pretendiendo cada qual no hazerle 

II ventaja cada una de las otras Esta lengua se tiene levantado con el título 

II de española por antonomasia y por ventura le quiso el poeta también hazer 
II esta honra assi porque ella la merece como por ser de las que hay en España 
Illa mas conocida. » Lusiadas de Luis de CamoeSy comentadas por Manuel de 
Faria y Sovsa, Madrid 1639, tomo III y IV, pág. 253. Antonio de Sousa Ma- 
cedo se expresó en el mismo sentido. "Y perdonad si dexada la exelente len- 
iigua portugueza, escrivo en la castellana, porque como mi intento es prego- 
iiuaros por todo el mundo, he usado desta por mas universal. m Flores de Es- 
paña, excelencias de Portugal, por Antonio de Sousa Macedo. Coimbra, 1737. 
Dedicatoria al reino de Portugal. 

(1) II Y es excelencia grande de Portugal en esta parte lo que cuenta el pa- 
iidre Fr. Francisco Qonzaga (en la Fundación del monasterio de la Concepción 
ude Toledo J, autor gravissimo, que doña Beatriz de Sylva, ilustre Portuguesa» 
iique fundó el Orden de la Concepción en Castilla, fué quien hizo instituir en 
•taquel reino el tribunal de la inquisición por divina revelación que tuvo , de 
Illa qual avisó al rey D. Fernando el Católico , que por amonestación desta 
••ilustre Portuguesa hizo instituir este santo tribunal tan provechoso á la fe 
«católica como todos sabemos. •• "Flores de España, excelencias de Portu- 
gal, en que brevemente se trata lo mejor de sus historias y de todas las del 
mimdo desde su principio hasta nuestros tiempos, y se descubren muchas 
cosas nuevas de provecho y curiosidad. Primera parte. P. Antonio de Sousa de 
Macedo, I. Coimbra, 1737, pág. 91. 



BL VIZCONDE DE ALMEIDA GARRKTT. 175 

reirá de Castro, Fr. Jerónimo Vahia, Alejandro Guzman y Anto- 
nio da Fonseca Soares; y en la Ulyssea del primero, en las sátiras 
del segundo, en los sonetos del tercero, y en los romances del úl- 
timo se ve demostrado que si careció Lisboa durante dos siglos de 
teatro nacional, no debió de ser únicamente por la represión de los 
inquisidores. 

Digimos más arriba, apoyándonos en autoridades respetables, 
que el teatro portugués no tenia historia, ó la tenia muy breve: 
añora añadimos que tampoco ha habido quien intentase escribirla, 
aunque para ello no se necesitaba ciertamente la copiosa erudición 
de Pellicer, de Villanueva, ni de Moratin (1). Y como el trabajo 
ofrece escasa dificultad, vamos á llenar aquí ese vacio. 

Los autos de Gil Vicente (2) , á pesar de haber sido compuestos 

(1) Nos referimos al Tratado histórico sobre el origen y progresos de la 
comedia y del histrionismo en España^ por D. Casiano Pellicer; al Origen, 
época^s y progreso del teatro español, por D. Manuel García de Villanueva, 
y á los Orígenes del teatro español, por D. Leandro Fernandez Moratin. 

(2) Nos parece inútil discutir aquí la gloria que pretenden tener los Por- 
tugueses de haber sido Gil Vicente el fundador del teatro en la Península 
ibérica. Cuando no conociéramos el poema de los Beyes Magos, monumento 
antiquísimo del arte escénico en España (este poema fué descubierto en la 
biblioteca toletana por Amador de los Rios, y publicado por el mismo en su 
Historia critica de la Literatura española, tomo III, pág. 658), nos bastaría 
recordar las leyes que á mediados del siglo XIII se dictaron para poner coto 
á los escándalos de las representaciones, prohibiendo á los clérigos que fue- 
sen actores en los juegos de escarnio, y que éstos se ejecutaran en las iglesias; 
pero permitiendo aquellos que tomasen parte en las representaciones de los 
misterios. "Los clérigos.... non deben ser facedores de juegos de escarnios, 
II porque los vengan á verlas gentes como los fazen, et si otros homes lo fecie- 
iisen non deben los clérigos hi venir, porque se facen hi muchas villanías et 
udesaposturas ; nin deben otrosi estas cosas facer en las eglesias : antes deci- 
itmos que los deben ende echar desonradamente , etc.... Representaciones hi 
itha que pueden faser, así como de la "Naszencia de Nuestro Señor Jesu- 
iichristo," en que muestra como el ángel vino á los pastores et dixoles como 
fiera nascido, et otrosi de su "Aparecimiento, n como le vinieron los tres Re- 
iiyes adorar et de la " Resurrección h que muestra que fue crucificado et resur- 
iigió al tercer dia. Tales cosas como estas, que mueven a los homes a facer 
iibien et haver devoción en la fee, facerlas pueden , et demás porque los ho- 
II mes hayan remembrauQa, que segund aquello fueron fechas de verdad ; mas 
II esto deven fazer apuestamiento et con grant devoción et en las cibdades 
II grandes, donde oviere Arzobispos u Obispos et con su mandado dellos et de 
II los otros que tovieren sus veces, et non lo deven fazer en las aldeas nin en 
1 1 los lugares viles, nin por ganar dineros con ellos.— Part. I, tít. VI, ley 34, 
..(véase el tomo IV de Amador de los Rios, ]^Ág. 560)." 



176 LITBBATUBA PORTUGUESA. 

para reprebeatarse en los palacios y en las iglesias , con el objeto 
de celebrar los aniversarios y matrimonios de Principes eminente- 
mente cristianos, no se recomiendan por su religiosidad ni por su 
decencia. Mucho nos placería conocer el juicio que forman de al- 
gunas de sus escenas esos misticones plañideros y jeremiacos que 
están siempre echando de menos la severa moralidad de los tiem- 
pos pasados. Encuéntranse además en todos los ensayos del mismo 
poeta reminiscencias demasiado claras de las églogas de Juan de 
la Encina; no obstante, con decir que el primero de ellos data del 
año 1502 se sobreentiende que reconocemos y admiramos su ma- 
ravillosa originalidad. 

Gil Vicente fué autor y actor á la vez , como lo fué dos siglos 
más tarde el gran Moliere , que murió de un vómito de sangre 
producido por los esfuerzos que hizo ejecutando El Enfefmo de 
aprensión. Esto suele verse constantemente en los orígenes del 
teatro. Andronico Livio, el más antiguo de los poetas latinos, des- 
empeñó un papel importante de su primer comedia en el año 514 
de Roma. No se crea, sin embargo, que la profesión de los cómicos 
haya estado ennoblecida en Portugal , como tampoco lo estuvo en 
Francia, donde hubo igualmente, en distintas épocas, escritores 
que fiíeron comediantes ; entre ellos Poison y Boyron á fines del 
siglo XVII, Le Grand , Desforges Dumaniant y el célebre cuanto 
infortunado Fabre d'Eglantine en el XVIII , y Hauteroche y 



Sobre la existencia del teatro litúrgico en el siglo XTV, dice Amador de los 
Ríos lo siguiente : "Pero que en el siglo XIV tuvo incremento, y grande , el 
iiteatro litúrgico^ lo prueba un documento de suma importancia, hallado por 
«el docto académico de la Historia, el R. P. Mtro. La-Canal en el Archivo de 
Illa catedral de Gerona. Es este un códice escrito en 1360 con el título de 
vGonsiíeta, en el cual se describen las ceremonias de aquella iglesia, entre 
II cuyo ritual se encuentran las representaciones de Navidad y con ellas las del 
iiMartirio de San Esteban" (representatio martyrii Sancti Stephani), las "Tres 
I Marías" y otros asuntos sagrados.... Existe un códice que fué del archivo de 
iiRipoll, y se custodia en el de la Corona de Aragón, en el cual se lee un frag- 
nmento de cierto drama litúrgico con título de "Mascaron, m cuyo final se ha 
iiencontrado en otro MS. de San Cucufate del Valles. Mascaron, apoderado 
iiy representante de los demonios, pleitea ante el tribunal de Dios contra las 
iialmas, tomando parte en la acción la Virgen María, como abogada del gene- 
uro humano. Lástima es que no se haya dado á luz este precioso documento 
fique D. José Sol y Padris supone de fines del siglo XIII ó principios del XIV 
tifHis, crit. de la Lit. esp., tom. IV, pág. 563)." 



BL VIZCONDE DE ALMEIDA GARRBTT. I*?*? 

Picard á principios del actual (1). Lejos de eso eran tan poco 
estimados los que divertían al público por un estipendio , que el 
ilustre Padre Vieira llegó á compararlos, en la época de D. Juan IV, 
con las meretrices : «Hay, como dice el proverbio, males necesarios 
»que se toleran en las repúblicas , para evitar males mayores. Tal 
»es el de las mujeres públicas, comediantes y volatines que se 
»sufren para divertir las malas inclinaciones y evitar mayores 
vicios (2).» 

El Dr. Antonio de Castilho hizo representar delante del Rey 
D. Sebastian un auto Da boa estrea , cuyo objeto era predecir á 
aquel infortunado Monarca la segura y esplendente victoria que 
iba á alcanzar en esa ingrata tierra de África , donde encontró su 
temprana y misteriosa sepultura. En el desenvolvimiento de la 
acción nótanse los mismos defectos que no habia acertado á evitar 
Gil Vicente ; pero los versos son más fluidos, más pulidos y caden- 
ciosos. Estaban por entonces tan en boga los autos , que los perso- 
najes de más elevada alcurnia no se desdeñaban de componerlos. El 
Infante D. Luis, hijo del Rey D. Manuel, concluyó uno denominado 
Dos Captivos, del cual, por haber sido prohibido, no se conserva 
desgraciadamente ningún ejemplar (3). 

(1) Existe hoy en Portugal un autor dramático que es al mismo tiempo 
actor y empresario de teatros en Rio Janeiro. Llámase Luis Cándido Cordei- 
ro. Nació en Lisboa en 1831. Escribió "O Agiota, »» drama en cinco actos, re- 
presentado en el teatro de María II, 1855. "Amor da arte,(i comedia-drama en 
cuatro actos, "üm episodio da yida,ii comedia drama en tres actos. "Nem por 
muito madrugar amanhece mais cedo,» proverbio en un acto. "Procure-me 
depois d'amanha,it comedia en cinco actos. 

(2) "Arte de furtar, pelo Padre Antonio Vieira, m Amsterdan, 1744, pá- 
gina 341. 

(3) Eecomendamos las siguientes obras al que quiera estudiar lo historia 
del teatro portugués : "Primeira parte dos autos e comedias portuguezas feitas 
por Antonio Prestes e por Luis de Camoes e outros autores portuguezes, cu- 
jos nomes rao no principio de suas obras. Agora novamente juntas e enmen- 
dadas n'esta primeira impresiao por Alfonso Lopes, mo^o da capella de S. M., 
e a sua custa impressas com licenga e privilegio real por Andrés Lobato^ im- 
presor de libros, Lisboa, 1587." De este libro rarísimo no se sabe que exista 
más que un solo ejemplar en Lisboa en poder de los herederos del Dr. Anto- 
nio María de Sousa Lobo. Inocencio da Silva dice que esta colección se 
compone de doce autos, de los cuales pertenecen dos á Camoes, "Enfatrioes i 
Filodema,»» uno á Enrique López " Cena policiana,ii otro á Jorge Brito, " Bo- 
drigo e Mendo,»» otro á Jerónimo Eibeiro, "Fysico^., y siete á Antonio Pres- 
tes : "Auto da Ave María ^ do Ptocurador^ do des^nbargader dos do^» hir- 



178 LITlfRATÜBA PORTUGUESA. 

En aquella época de infancia del arte representan un progreso 
notable el Rey Seleuco , el Amphitrmo y el Fihdemo de Camóes. 
Hay más pureza en la frase, más armonía en la versificación y más 
naturalidad en el diálogo. Los argumentos están también expues- 
tos con más pericia que los de Gil Vicente , sobre todo en el 
AmpAitriaOy discreta imitación de Plauto. No es, sin embargo, en 
esas producciones donde mejor se descubre el talento privilegiado 
del grande épico del Tajo. 

No exigen muy detenido examen las dos comedias en prosa tan 
pesadas, tan poco originales, tan italianas de Sa de Miranda, pues- 
tas en escena en el palacio del Cardenal D. Enrique , ni las tragi- 
comedias sagradas , introducidas por los Jesuitas á fines del si- 
glo XVI, la primera de las cuales se representó delante del Rey 
D. Sebastian en 1570. 

El exclarecido Antonio Ferreira dejó otras dos piezas Bristo y 
O cioso, imitadas igualmente del italiano , en lenguaje correcto y 
estilo cómico, aunque un tanto licencioso. Su tragedia/W^y de Cas- 
tro, á pesar de sus coros tan poco adaptables á la escena moderna, 
honrarla en extremo á Portugal, si no fuese, como es en nuestro 
concepto, una traducción ó un plagio de la que imprimió veintiún 
años antes en Madrid F. Jerónimo Bermudez con el título de ^ise 
Lastimosa (1). 

maos, da ciosa, do mouro emantado, i dos cantarinhos." Se conserva un auto 
de F. Antonio de Lisboa : "Auto dos dous Ladrees que foran crucificados jun- 
tamente com Christo senhor nos8o,ii Lisboa 1603. Hay varios autos de Anto- 
nio Ribeiro Chiado "Auto de Gon9alo Chambao, n Lisboa, 1613; "Auto da 
natural inven9ao,ir representado, según Barbosa, en presencia del Rey Don 
Juan IIÍ; "Auto das regateirasi pratica dos compadres:»! estos dos últimos se 
encuentran, según Inocencio da Silva, en la Biblioteca nacional de Lisboa. 
Baltasar Dias compuso : "Auto d'el Rey Salomáo,» Evora, 1612; "Auto da 
paixáo de Cristo, rr Lisboa, 1613; "Auto de Santo Aleixo, m Lisboa, 1613; 
"Auto de Santa Catharina,M Evora, 1616; "Auto da feira da Ladra, n Lis- 
boa, 1613; "Auto da malicia das mullieres,M Lisboa, 1640; nAuto do nasci — 
mentó de Cristo,.» Lisboa, 1666. 
(1) Ha sucedido con la "Nise lastimosau lo mismo que con el "Amadís de^ 

Gaula,!! libro que se atribuyó durante largo tiempo al caballero Vasco de Lo 

beira, no tan sólo por los escritores portugueses, sino por críticos extranjeros^ 
tan entendidos y diligentes como Bouterwech, Sismonde de Sismondi y Ticfc— 
ñor; y que, sin embargo, es "galardón propio de la literatura castellana, • r 
como lo ha demostrado con razones, en nuestro concepto incontestables, ^1 
Sr. Amador de los Rios en su "Hist. Crít. de la lit. esp.n Tomo V, p4g. 70. 



BL VIZCONDE DB ALMBIDA GARRETT. 179 

Más tarde, y no tan sólo durante el gobierno de los Felipes, sino 
después de la separación, el teatro portugués se alimentaba con 
las obras de los ingenios españoles. Compañías de comediantes 
castellanos representaban en los corrales de Lisboa las comedias 
de Lope y Calderón. ¡Qué tremenda responsabilidad la de aquellos 
que en circunstancias tan propicias pudieron y no supieron engar- 
zar para siempre en la corona de Castilla la preciosa joya , en mal 
hora de ella desprendida por Alfonso Enriquez! 

Es un hecho indudable que á principios del siglo XVII fué calo- 
rosamente aplaudida la tragedia Dofía María Tellez, de Francisco 
Sa de Meneses, tan conocido por su poema Malaca conquistada^ 
pero de ella no ha quedado más que el titulo. Tampoco llegaron á 
nosotros las comedias de Blas García Mascarenhas, autor del Ve- 
riaúo trágico^ ni la Santa Eugenia de sor Violante do Ceo, que 
mereció la distinción de ser ejecutada en presencia de Felipe III, 
cuando este soberano visitó á Lisboa en 1619. 

Simón Machado compuso dos dramas históricos sobre el Oerco 
de Dio , y dos comedias de magia de la Pastora Alphea. Así los 
dramas como las comedias están escritas parte en castellano y 
parte en portugués (1). Hay en los primeros escenas de grande 
efecto , y en las últimas diálogos llenos de chiste. El poeta pensó 
añadir una tercera parte á Ih Pastora Alpkea,ipevo al fin abandonó 
su propósito, sin duda por haber tomado el hábito de fraile fi'an- 



(1) Hubo un largo período durante el cual Portugueses y Españoles escri- 
"bieron poesías líricas y dramáticas, no tan sólo en portugués y castellano, sino 
en otras lenguas, lo cual nos revela la cultura del público que entonces leia y 
frecuentaba los teatros. En las obras de D. Luis de Góngora encontramos el 
siguiente soneto cuatrilingüe, castellano, latino, toscano y 'portugués. 

Las tablas del bagel despedazadas, 
signum naufragü pium et crudele 
del templo sacro con le rote vele 
fícaraon na^ paredes penduradas. 

Del tiempo las injurias perdonadas 
et orionis vi nimbosoe steUe, 
racoglio l'smarrite pecorelle 
ñas ribeiras do Betis espalbadas. 

Volveré á ser pastor pues marinero 
que dio non vuo suo strale sprona, 
do austro o sopro e do Océano as agoas; 

Haciendo al triste son aunque grosero, 
di questa canna, gia selvaggia donna, ^ 
saudade as feras e aos penedos magoas. 



180 LITERATURA PORTUGUESA. 

ciscano en un convento de Barcelona, donde profesó y donde ter- 
minó sus dias. 

Sigamos el estandarte 
del que todo senhorea, 
porque fenecida sea 
aqui la segunda parte 
de los encantos de Alphea; 
y en la tercera hallareis 
quien es el nuevo zagal 
y en él la origen veréis 
del nombre de Portugal 
que al presente poseéis. 

Al comenzar el siglo XVIII escribió Manuel de Sonsa Moreira 
algunas comedias y loas , cuyo mérito nos es imposible apreciar 
porque no se imprimieron (1). No le cupo igual suerte, y es de 
sentir, á la tragedia Veriacia^ original de D. Juan Javier de 
Mattos, niásu Penelope traducida del francés. Esas dos elucu- 
braciones cansadas, monótonas y soporíferas nos revelan que 
Mattos , tan feliz en las églogas , desconocía enteramente la ma- 
nera de dar interés á los argumentos y de exponer los caracteres 
con sencillez y verdad. 

Pocos años después apareció en Lisboa un autor cómico , Anto- 
nio José da Silva , que sobresalió por la agudeza de sus diálogos 
animados y chispeantes, principalmente en Don Quijote de la 
Mancha y en la Esopaida. EJl pueblo preferia sus comedias á las 
de todos los ingenios nacionales y extranjeros. Era el poeta de la 
muchedumbre, porque sentia como ella y hablaba como ella. 
Pero siendo joven aún, y cuando debian esperarse más sazonados 
frutos de su peregrino talento , la Inquisición lo arrojó en la ho- 
guera de un auto de fé. Su espantosa muerte, inicuamente de- 
cretada, fué una pérdida sensible é irreparable para la literatura; 
sin embargo, exageran con exceso la importancia del infortunado 
Antonio José los que sostienen que él hubiera creado el teatro 
nacional. Es llevar demasiado lejos el entusiasmo y la admiración. 



(1) Costa e Silva dice que poseia entre los manuscritos de Manuel d 
Sousa Moreira dos comedias "París e Enonen y "París y Helena;» y cuatr 
loas, la prímera al nacimiento de la Condesa de Atouguia, la segunda aTI 
cumpleaños del Rey D. Pedro II, la tercera al nacimiento de la Príncesa Do- 
ña Isabel y la última á los años de la misma.— "Ensaio biográfico crítico dos 
iimelhores poetas portuguezes.fi tomo X, pág. 175. 



BL VIZCOKDB DB ALMBIDA GA^BETT. 181 

Su frase era portuguesa , y no siempre decorosa ni decente por 
cierto; pero ahí concluía su originalidad. ¿Qué hay de lusitano, 
por ejemplo, en los argumentos, en los cuadros, en los persona- 
jes y en el fin moral de As variedades de Protheo^ Os encantos de 
Medea^ y O precipicio de Phaetonte'i (1). 

Al subir al trono Doña María I la Piadosa ordenó , siguiendo 
la funesta senda trazada en dos reales provisiones nuestras de 1598 
y 1644 (2), que se cerrasen todos los teatros como focos de irreli- 
gión y de inmoralidad. Y si permitió más tarde que se abriesen 
de nuevo , fué con la condición extraña de que en ningún caso 
saldrían mujeres al foro ni penetrarían entre bastidores (3). • Y á fé 

(1) Antonio José da Silva nació en Rio Janeiro en 8 de Mayo de 1705 y 
murió quemado en Lisboa en el auto de fé que tuvo lugar el 13 de Octubre 
de 1739. Era cristiano nuevo, y se le condenó por sospechas de judaismo. La 
mayor parte de sus obras está en el "theatro cómico portuguez ou coUe^ao 
das operas portuguezas que se representaron na casa do theatro publico do 
bairroaltode Lisboa, off crecidas a multo nobre senhora Pecunia Argentina, n 
Lisboa off. de Simao Ferrelra. Tomo I y II, 1787; tomos III y IV, 1792. El 
poeta brasileño Domingo José GouQalves Magalhaes escribió una tragedla 
titulada "Antonio José ou o poeta e a inquislQaon que fué estrenada con buen 
éxito en 1838 en el teatro de la plaza de la Constitución de Elo Janeiro. 

(2) II Las personas de rígidas opiniones llevaron siempre á mal esta clase 

ifde espectáculos, viéndolos cond0nados por los Santos Padres ; pero confun- 

iidian la índole de las modernas representaciones con las antiguas griegas y 

t«romanas. Suspensas en Madrid por muerte de la Duquesa de Saboya, hija 

»ide Felipe II, en 1697, los teólogos no malograron tamaña coyuntura para 

••alcanzar la Keal provisión de 2 de Mayo de 1698, que mandó no hubiese co- 

•imedlas de allí adelante. Hasta 1600, y por provisión del nuevo Key no vol- 

II vieron á abrirse los teatros." m Comedias de D. Agustín Moreto y Cabana, 

II coleccionadas por D. Luis Fernandez-Guerra y Orbe." Nota al prólogo. — 

D. José Pellicer y Tovar "avisos de 1.° de Marzo de 1644. nEn lo mas que 

•lahora se habla en Madrid es en las leyes que se han puesto á comedias y á 

II comediantes. Hánse hecho á instancia de D. Antonio de Contreras, del Con- 

nsejo Real de Castilla y Cámara. En primer lugar que no se pueden repre- 

iisentar de aquí adelante de Inventiva propia de los que las hacen, sino de 

iihistoria ó vida de santos. Que farsantes ni farsantas no puedan salir al tea- 

iitro con vestidos de oro, ni de telas. Que no puedan representar soltera, viu- 

iida ni doncella, sino que todas sean casadas. Que los señores no puedan vi- 

iisitar comedianta ninguna arriba de dos veces. Que no se hagan particulares 

lien casa de nadie, sino es con licencia firmada del señor Presidente de Cas- 

iitilla y de los Consejeros. Y que los representantes no reciban en sus comj^a* 

uñías otras actoras que aquellas que tengan acreditada s)i honestidad y buen 

«proceder." — Otra nota al citado prólogo. 

(3) Acerca de esta orden singular se conserva un precioso documento que 



182 LITERATURA PORTUGUESA. 

que haría grande y singular efecto una tragedia de Eurípides 
ejecutada por hombres solos! Representábanse entonces exclusiva- 
mente arreglos, no muy esmerados, del italiano y del francés. 



vamos á dar aquí traducido, porque pinta con vivos colores aquella época de 
reacción clerical. Es el informe del Intendente de policía de Lisboa sobre una 
exposición en que el empresario del teatro de la Hua dos Condes pedia auto- 
rización para representar comedias con hombres solos. Dice así: "Señora: 
•I Paulino José da Silva, empresario, y Enrique da Silva Quintana, dueño del 
iiteatro de la Rúa dos Condes, pretenden que V. M. les conceda facultad para^^ 
tipoder exponer al público algunas piezas cómicas y trágicas representada^^ 
iipor hombres solos , alegando para este fin los cuantiosos gastos que han h^ ^ 
i.cho en el referido teatro, del cual están pagando la décima á V. M. y alo_ 
ligando igualmente que los gloriosos descendientes de V. M. el Sr. D. Juan V 
iiy el Sr. D. José I frecuentaban y asistían muchas veces á aquellas repre- 
iisentaciones, aprobando con su presencia aquel acto que en nada se opone i 
Illas buenas costumbres. — Pasé á examinar el contenido de dicha exposición, 
iiy hallé verdad que el empresario suplicante, en la inteligencia de que le bas- 
iitaba la licencia del Senado de la Cámara, gastó en aquel teatro un contó y 
iidoscientos mil reis, poco más ó menos, cuya suma pierde sino alcanza el 
iipermiso que solicita; y lo mismo el suplicante dueño que es un traficante de 
nmuy limitados caudales. — En cuanto ala representación, es cierto que los 
II Santos Padres de los primeros siglos de la Iglesia prohibieron á los católicos 
Illa asistencia á los teatros, escomulgando y anatematizando á aquellos que 
iiolvidados de las amonestaciones^ se presentaban en los espectáculos; pero 
ueste rigor, entonces muy fundado, ya no tiene hoy lugar. Los Griegos de 
II aquel tiempo eran sumamente obscenos. No eran más que unas sátiras mo^ 
tidaces representadas con gesticulaciones tan desenvueltas y libidinosas, que 
lien lugar de excitar el amor de la virtud hacían, por el contrario, el vicio 
limas apetitoso. Clamaban los Santos Padres, y con justa razón, porque tales 
II espectáculos, no tan sólo eran contrarios á los dogmas de la fe católica, sino 
ifhasta á las leyes de la razón y de la naturaleza. Fuéronse modificando estas 
••representaciones , y fueron disminuyendo al mismo tiempo las quejas de los 
II Santos Padres, y hoy vemos que enmudecidas del todo las declamaciones 
II que se hacían, desde que se ve la modestia y decencia con que se adorna 
II el teatro, por lo que toca al escenario y vestuario, desde que los dramas no 
•itíenen otro fin más que escarnecer el vicio, inculcando en los ánimos con 
iisuavidad y alegría el amor de la virtud, desde que se ven en ellas pintadas 
II con los colores más ridículos la ambición , la avaricia, la pereza, la gula y 
ittodas las maldades, es alabada y engrandecida la misericordia, la humani- 
iidad, el amor del prógimo y todo lo que compone un varón perfecto: desde 
II que finalmente se ha conocido que el teatro es la escuela de la moral repren- 
iidiendo el vicio. — Los políticos más célebres de Europa llegan á considerar 
iihasta precisa y necesaria en las Cortes esa diversión, para entretener agra- 
iidablemente á aquellos individuos, que, careciendo de ella, emplearian el 
iitiempo de su ociosidad en cometer grandes crímenes en perjuicio de la tran- 



EL VIZCONDE DE ALMBTDIi OARRETT. 183 

después de haber sido corregidos con escrupulosidad por el Inten- 
dente de policía y por un tribunal de censura (1) , y ciertas piezas 
religiosas llamadas oratorias^ tomadas de pasajes de la Sagrada 
Escritura. Corneille, Moliere, Metastasio y Voltaire eran los 
autores favorecidos del público; y el traductor que más fama 
alcanzó por aquel tiempo fué un pobre maestro de escuela , Nico- 
lás Luis , á cuyas comedias se dio el nombre de comedias de cordel, 



nquilidad pública, y con desprecio de la santa y respetable Religión Católica 
iiEomana. Sirvan de ejemplo la Corte de Madrid que tiene actualmente dos 
iiteatros, la de París que tiene tres, la de Venecia siete, la de Parma dos, y 
tiy hasta el emporío del mundo, la cabeza de toda la Iglesia, la respetable Eo- 
lima tiene cinco ; y aunque el Sumo Sacerdote al conceder el permiso á aque- 
iillos teatros no lo hace como Príncipe y cabeza de la Iglesia, sino como poten- 
II tado secular, es cierto que no lo otorgaría si se encontrase con la autorídad de 
iilos Santos Padres, ó destruyese asilas buenas costumbres. Hasta en las pro- 
«pias religiones donde los hombres están todos dedicados al servicio de Dios 
«poderoso omnipotente, se permite para divertimiento, en tiempo que llaman 
M Carnaval, que representen algunas piezas eruditas, que, solazando á los es. 
upectadores, les enseñen buena moral. Por todos estos motivos me parecen 
iilos suplicantes dignos de la gracia que pretenden, príncipalmente siendo 
Illas representaciones ejecutadas todas por hombres, por lo que no puede ha- 
iiber recelo de que acontezcan aquellos disturbios que son inevitables cuando 
1 1 se reúnen muchas personas de ambos sexos. Y para evitar cualquier abuso 
iique se quiera introducir, será preciso que bajo cualquier pretexto que se 
iialegue, no se consienta mujer alguna dentro de las puertas del teatro de la 
II representación, bastidores, cuartos de escenario y vestuarios, y que en los 
iipalcos no haya cortinas, ni se consientan mujeres meretrices, que van á 
II servir de escollo á la virtud, y que las piezas cómicas y las demás de la re- 
II presentación sean primero vistas y examinadas en el tribunal de la Meza 
ysceTisariay para ser juzgadas en lo que toca á la religión y á las buenas cos- 
iitumbres. Con estas precauciones que haré observar con toda exactitud por 
tiser los teatros y su economía uno de los objetos de policía, me parecen los 
II suplicantes dignos de la gracia que pretenden. V. M. no obstante mandará 
iilo que fuere servido. Lisboa 15 de Diciembre de 1780. — Diego Ignacio de 
II Pina Manrique." 

(1) Estos arreglos son tan malos, por defectos de la impresión ó quizá de 
los mismos traductores, que ni aun tienen bien escritos los nombres de los 
autores. Como muestra copiaremos los títulos de algunas para que se vea de 
cuántas maneras se puso en ellos el Nombre de Metastasio : n Comedia nova 
intitulada Vencerse he maior valor ou Alexandre na India do abbade Mates- 
tacio." Lisboa, 1789. — nMais vale amor do que um reino, composta na lingua 
italiana pelo abbade Pedro Matastacio." Lisboa, 1743. — n Comedia famosa em 
dois actos. Emira em Suiza e fugir a tirannia. Para imitar á Clemencia, com- 
posta em italiano pelo abbade Pedro Matestacio. — A generosa Judith ou Be- 



184 LITERATURA PORTUGUHSA. 

porque los libreros ambulantes las exponían á U venta colgándolas 
de cordeles clavados en las paredes de las plazas públicas (1). 

Joaquín Gonzaga Neves vertió al portugués la tragi-comedia de 
Juan Bautista Guarini , II Pastor fido ; pero esa versión , muy 
superior á la que habia hecho anteriormente en metro castellano 
Isabel Correa (2) , fué prohibida , recogiendo la autoridad todos los 
ejemplares impresos, por considerarla licenciosa. En efecto, se 
notan en el original algunos versos atrevidos (3), aunque no tanto 
como otros que se leen en el poema de Santa María Egipciaca, 
dado á luz por Leonel da Costa, y cuya circulación no ^e impidió 
nunca (4). 



tulia libertada, drama composto ne idioma italiano pelo insigne abbade Pedro 
Metaztazio.fi Lisboa, 1791.— Esto nos recuerda aquel cuento de cierta bachi- 
llera necia y presumida que censurando á un amigo suyo porque no acertaba 
á pronunciar la palabra procurador^ dijo que no comprendía tanta torpeza 
cuando ella sabia expresar ese sustantivo de tres maneras j9(>rci¿ra(¿or, percu- 
rador y precv/rador, 

(1) Difícil es entresacar de las numerosas comedias de cordel que hoy se 
encuentran en Lisboa, las que escribió Nicolás Luis, porque se publicaron en 
su mayor parte sin nombre de autor. Sin embargo, Costa e Silva refiriéndose 
á lo que le aseguraron algunos actores de aquel tiempo , presenta la siguiente 
lista de comedias como originales de Nicolás Luis: "Dona Ignez de Castro.— 
Amor e obrigaQao.— rAspasia na Syria. — Don Joao de Alvarado.— Mario em 
Roma. — O escrayo em grilhoes de ouro.— Cordova restaurada.— O conde 
Alarcos.— A restauradlo de Granada.— A bella salvagem y a ilha deshabi- 
tada. — Ensaio bibliográfico-crítico dos melhores poetas portuguezes,M tomo X, 

pág. 298. 

(2) II Pastor fidoj traducido del italiano en metro español é ilustrado con 
reflexiones. Amsterdan, en la imprenta de Juan Bautista Ravenstein, 1694. 

(3) O fortúnate voi f ere selvagge , 

a cui la alma natura 

non die legge in amar se non d'amore ! 

legge humana inhumana, 

che dai per penna deFamor la morte! 

se'l peccar e si dolce 

el non peccar si neccesario; o tropo 

imperfeta natura 

che repugni a la legge; 

o tropo dura legge 

que la natura off ende. 

(Acto 5.®, escena 4^) 

(4) Oonversao miraoulosa da felice Egipcicica penitente santa Majtia. Lis- 
boa, 1627. De este poema se han hecho otras dos ediciones en 1674 y en 1721. 



EL VIZCONDE DE ALMBIDA GARRETT. 185 

El ilustre Correa Gar<jáo , con sus dos comedian? satíricas O Thea- 
tro y A Asemblea ou a partida ^ Diniz con O falso heroísmo ^ Luis 
de Franga con su tragedia Dofía Maria TelUs , el padre Enrique 
de Castro con Priamo e Zauso, y Leonardo José Pimenta con sus 
saínetes , nos han demostrado que los académicos de la Arcadia 



Hé aquí dos quintillas que el autor se permitió poner en boca de la prota- 
gonista : 

Que me dessen nao me dava 
e de gra^a me entregava 
a quem gozar me quería, 
e sempre me parecía 
que perdendo assim ganhava. 

üsaya diversos modos 
porque contentase á todos, 
e assim todos quantos via 
ñas minhas redes prendia 
con meiguices, con engenho, etc. 

Sin duda es condición del asunto, pues no nos parece menos libre el poema 

que nosotros poseemos del siglo XII, titulado Vida de Madona santa Maria 

egipciaca. Aunque ese documento antiquísimo no sea tan torpe y obsceno 

como supone M. George Ticknor en su Historia de la literatura española^ 

siempre se le encontrará demasiado atrevido en ciertas descripciones. El mis* 

mo Amador de los Ríos, que combate la opinión de Ticknor, se ha expresado 

«si: "Cierto es que no se pintan y cohonestan los pasajes relativos á la pros- 

"titucion de María con aquel arte y colorido que podian acaso recibir en épo- 

"ca más adelantada; pero en esa falta ostensible de habilidad, en esa inge- 

"nuidad, sin duda pueril, con que están bosquejados los estragos del vicio, 

"hallamos el sello sencillo de las costumbres de aquella edad lejana, no sin 

"que el poeta nos advierta de que obraba la pecadora de Egipto comprisa 

"del diablo , bien que por otra parte descubramos cierto deseo artístico de 

"producir en la exposición del poema el mismo contraste que nos presenta la 

"Historia en la vida de la santa. n Hist. crit. de la lit, esp., tomo III, pág. 30. 

Y así á todos se entregaba 
y aun de suerte les buscaba 
para pagarles su fe, 
que la que rogada fue 
ya era sugeta y rogaba. 

La vida de Santa Maria Egipciaca^ mvjer pecadora en Egipto^ y la con* 
versión y penitencia que tuvo : con un villancico á Nuestra Señora. Este ro- 
mance, de Carlos Muñoz, publicado en un pliego suelto en Madrid, sin año de 
impresión, está incluido, con el núm. 911, en el Eomancero y Cancionero sa- 
grados , de D. Justo de Sancha, que forma el toiho XXXV de la Biblioteca de 
autores españoles. Hay sobre el mismo tema otro romance anónimo que lleva 
el núm. 1307 en la Colección de romances castellanos anteriores al siglo XVIII, 
formada por D. Agustín Duran , pero es más decoroso en el lenguaje. 

13 



186 LITERATURA PORTUGUESA. 

estaban muy por bajo del nivel de las demás naciones europeas en 
punto á literatura dramática. 

Manuel de Figueiredo produjo innumerables comedias, pero tan 
desdichadamente, que no habiendo quien se las comprase, ni quien 
asistiera á sus representaciones, tuvo necesidad de venderlas al 
peso, como papel viejo. A pesar de sus jactanciosos alardes de ori- 
ginalidad, y de sus inmodestas pretensiones á figurar como el 
creador de la poesía dramática en su país, hay en los catorce vo- 
lúmenes que nos dejó, más plagios que bellezas (1). 

En los primeros anos de este siglo, obtuvieron un éxito me- 
diano varios dramas de circunstancias , como A queda do despo- 
tismo^ de Pato Moniz , las piezas originales y traducidas del Ma- 
yorazgo de Assentis (2), los entremeses de Rodrigues da Cos- 

(1) Manuel de Figueiredo, nació en Lisboa en 1725 y murió en 1801.— 
Teatro de Manuel de Figueiredo, Lisboa 1804 á 1806. Son 14 tomos. Tomo l.o 
"A escholadamocidade,!! comedia; "Perigos da educagao,!! id. "O dramático 
affinado,M id. en un acto,— Tomo 2.** "Os paes de familia,» comedia : "Apolo- 
gia das damas, .t id. : "Osmia ou a lusitana, m tragedia. — Tomo 3.** "Fastos de 
amor e amisade,ii comedia: "Mappa de Serra Morena com itinerario e cruces. 
Poroutraojogo,ii comedia: "O fatuinho," id. — Tomo 4.'' "A mulher que o nao 
parece, II comedia : "Poeta em anuos de prosa, n id. : "Ignez,ii tragedia. To- 
mo 5.° "A Grifaría, epopea cómico-dramático-lieróica. n "Alberto Virola,» 
comedia. —Tomo 6. "Os censores do teatro,» comedia: "O ensayo cómico,» id. 
"As irmas,ii tragedia. — Tomo 7.° "A velha garrida,» comedia traducida y otras 
dos traducciones. — Tomo 8.® Tres tragedias traducidas.— Tomo 9.*Comediasy 
tragedias traducidas. ~ Tomo 10. Comedias traducidas.— Tomo 11. "O homem 
que o nao quer ser,» comedia : » Lucía ou a espanhola," tragedia : "Fragmen- 
tos de uma comedia.» -Tomo 12. "O avaro disipador,» farsa: "O indolente 
miseravel,» id. "Os fidalgos da suapropia casa,» id. —Tomo 13. "Edipo,« tra- 
gedia : "ArtaxerxeSjii id. "Viriato,» id. " Joao Fernandes feito homem,» co- 
media : "A fardóla,» id "O paisano bisnao,» id. — Tomo 14. Una comedia en 
castellano, "El engaño escarmentado."— 06ra«joo«<í¿ma« de. Manuel de Figuei- 
redo. Lisboa. Son dos volúmenes que contienen poesías diversas y discursos 
pronunciados en la Arcadia. 

(2) Francisco de Paula Cardoso de Almeida e Vasconcellos, conocido por 
el Mor gado de Assentis^ nació en 1769 y murió en 1847. Inocencio da Silva 
publicó su biografía en el tomo I del Archivo pittoresco en Marzo de 1858. 
Los trabajos dramáticos del Mayorazgo de Assentis, unos originales y otros 
traducidos, existen en poder de su amigo íntimo el Coronel Leoni, y son los 
siguientes: Tomo 1.* "As astucias de Merlin," comedia en cinco actos: "O 
affricano generoso,» drama en dos actos : "Os necios da mesma laia,» entre- 
mes de visualidades : "A heroína de Vienna,» comedia de J. Casavi, tradu- 
cida : "Nova farsa intitulada o doutor Patusco: o qui pro quo,» farsa en un 



BL VIZCONDE DE ALMEIDA GARBETT. 187 

ta (1), algunos elogios de Macedo, de Bocage, de José de San 
Bernardíno (2) y de Costa é Silva (3), y los arreglos del francés 
hechos por Antonio Suares de Acevedo, Antonio Eicardo, Fernando 
José de Queiroz, Vicente Pedro Nolasco y Araujo Velhoso (4). 

Antonio Javier Ferreira; carecia de originalidad y urdia mal 
los argumentos, pero dialogaba con viveza y facilidad, y poseia el 
secreto de conmover á los espectadores y de arrancar aplausos con 
pinceladas de brocha gorda. Esto explica el crédito inmenso, aun- 
que transitorio , que alcanzaron sus imitaciones del francés y del 
castellano (5). Juan Bautista Gómez conquistó con su tragedia A 

acto.— Tomo 2.** "A pro va a militar," comedia en tres actos : u Julia ou o per- 
feito amigo, II drama en tres actos: "O convite,» comedia en cuatro actos: "O 
alcaide de Zarago^ h pieza mágica en tres actos : "Aurora ou a filha do pres- 
tigio,» drama en cuatro actos. — Tomo 3.** "O castelho do diablo,» drama en 
cuatro actos : "A ida a Jockemburgo,» comedia traducida de J Casavi : "O 
naufragio venturoso,» pieza en un acto : "O derviche por amor,» farsa: "O 
casamento dito e feito, farsa.— Tomo 4 ® "O barbeiro de Sevilha,» comedia 
traducida de Beaumarchais : "O direito de hospitalidade. » comedia traducida 
de J. Casavi: "As minas de Delacarlia,» drama traducido de Camilo Frede- 
denia : "Conrado ou o tomeio de Kromberg,» comedia traducida de Holvein: 
"O conde des castelhos,» escena traducida de Picherecourt Tomo 5.® "O 
assasinio por amor filial,» comedia traducida de Casavi : "A creada ama,» 
pieza mágica : "A leva da ñau da India,» pieza de magia: "O exterminio do 
fanatismo,» elogio dramático: "O filho do alcouce.» 

(1) José Daniel Rodrigues da Costa , nació en Leiria en 1757 y murió en 
1822. Publicó Teatro cómico de pequeñas pegas : contiene quince entremeses. 
1797. Escribió además, Binuis, 1797, y O bal' o aos habitantes da lúa, poema 
heroi-cómico en un canto. Lisboa, 1819. 

(2) José de San Bernardino Botelho, nació en Lisboa en 1742 y murió en 
1827. Escribió "O templo da gloria,» composiqao dramática para odia do nata- 
licio de S. A . R. Augusto Frederico, Principe da Gran Bretanha. Lisboa, 
1802.— "O templo de himeneo,» composi^ao dramática para se cantar, &. Lis- 
boa, 1807. 

(3) José María da Costa e Silva, nació en Lisboa en 1788 y murió en la 
misma ciudad en 1864. Compuso "Elysa e Luso ou o templo de Venus,» elo- 
gio dramático, etc. Lisboa, 1821. "O juramento de Marte,» elogio dramático, 
etc. Lisboa 1821. "O alcaíjar do genio,» drama alegórico, etc. Lisboa, 1821, 
Publicó además "O paseio,» poema descriptivo. Lisboa, 1816. "Isabel ou a he- 
roína de Aragao,» poema. Lisboa, 1832. "Emilio e Leonida ouos amantes sue- 
vos,» poema. Lisboa, 1836, son diez cantos. "O espectro ou a baroneza de 
Gaia,» poema. Paris, 1838. Poesías, tres tomos. 

(4) José Antonio de Araujo Velhoso , nació en Barcelhos en 1778 y murió 
en 1824. Tradujo algunos dramas franceses y escribió varias odas. 

(5) Antonio Javier Ferreira de Acévedo, nació en Barcelhos en 1778 y 



188 LÍTERATÜSA PORTÜGÜBSA. 

wyoa Castro una reputación, sino tan brillante y tan popular, más 
legitima , más sólida y más duradera. El estudio que habia hecho 
de los mejores modelos de la antigüedad , su conocimiento de los 
adelantos en el arte, y la riqueza de su imaginación, le prometian 
inmarcesibles laureles en la carrera con tanta gloria emprendida, 
pero la muerte le arrebató en edad muy temprana. 

Figuraron además en esa época de que nos estamos ocupando, 
otros poetas dramáticos cuyas obras de escaso mérito nadie lee hoy, 
comoVermuel (l),Soares Franco (2), José de Castro (3), Freiré Bar- 
bosa (4), Savino (5), JoaquinLeal (6), Rodrigues de Campos (7), 
Maximiliano Araujo (8), Alejandro Cavroé (9) y Camilo Guedes{10). 



murió tísico á consecuencia de excesos amorosos en 1814. Dejó publicados, 
••Palafox em Zara^o^a,!! drama en tres actos. Lisboa, 1820. "Pedro Grande 
ou a escrava de Mariemburgo,it drama. Lisboa, 1830. "Roberto, gefe de la- 
drees, drama. "O marido mandriao, drama. "Santo Antonio librando o pae do 
pativíüo,!» drama sacro. "Zulmira,» drama en dos actos y en verso. Porto, 1843. 
"Manuel Mendes, farsa. 1818. "Os doudos ou o doudo por amor,» farsa. 1839. 
"A parteira anatómica,» farsa. "O frenesí das senhoras,» farsa. Además escribió 
diez y siete dramas y varios saínetes que no han llegado á imprimirse. 

(1) Femando Antonio Vermuel nació en 1777 y murió en 1823. Escribió 
" peqiiena pega ou enredador representado nos teatros de San Carlos, Salitre, 
lie rúa dos Condes no anno de 1812. » Lisboa, 1830. 

(2) Francisco Soares Franco, catedrático de medicina en Coimbra, nació 
en Loures en 1772 y murió en 1844. Publicó una tragedia titulada " Hermi- 
II nía II, Lisboa, 1793, "Obras poéticas», Lisboa, 1793. 

(3) Enrique José de Castro, presbítero, nació en Beja en 1764 y murió en 
Lisboa en 18i?9. Escribió "Priamo» tragedia, Lisboa, 1790. " Lusitania trium- 
phante» drama, Lisboa, 1790. "A inconstancia triumphante», tragedia. 

(4) El presbítero Joaquín Franco de Araujo Freiré Barbosa, conocido en la 
Nueva Arcadia por Córydon Neptunino, nació en Cascaes, murió en 1 810. Es- 
cribió en 1791unatragedíatítulada"Sesostris», que fué cruelmente censurada 
por Bocage. Freiré Barbosa había compuesto muchas sátiras contra Bocage. 

(6) Joaquín José Savino murió en Lisboa en 1843. Escribió dos tragedias; 
"Polícena», Lisboa, 1791 y " Nova Castro», Lisboa, 1818. 

(6) José Joaquín Leal nació en Lisboa en 1744 y murió en 1846. Compuso 
"Don Quíxote na cova de Montesinos». Lisboa, 1813. 

(7) José Paulo Kodriguez de Campos, familiar del Santo Oficio, murió á 
principios de este siglo. Publicó " O auspicio feliz », drama, 1792. 

(8) Maximiliano Pedro de Araujo, profesor de retórica, nació en 1791. 
Compuso dos tragedias en verso " Motezuma, rey de México », en cinco actos 
y II Constantino ou a ambígao castigada por sí mesma», en cinco actos, 1846. 

(9) Pedro Alejandro Cavroé nació en Lisboa en 1776 y murió en 1844. Es- 
cribió " O Zeloso de mil oítocentos e dez », comedía. Lisboa, 1810. 

(10) Camilo José do Kosarío Guedes marchó al Brasil en 1822 y all ímurió. 
Escribió " Nova farsa intitulada a pateada». Lisboa, 1816, y tma oda ñ 
Beresford. 



EL VIZCONDIS DE ALMBIDA GARflTT. 189 

Más tarde, al comenzar las discordias civiles, vinieron á ser las 
casas de comedias un campo de escaramuzas , donde se azotaban 
reciproca y sañudamente con mazas y zurriagos, realistas y libe- 
rales. Aquellas farsas en que se zahería, se escarnecía y se vili- 
pendiaba alternativamente y según los tiempos, á los masones ó á 
los frailes, desaparecieron para siempre con los tristes y pasajeros 
sucesos que las hablan originado (1). 

Tal era el estado del teatro lusitano , cuando Almeida Garrett 
llevó á la escena las primicias de su precoz talento ; estado de com- 
pleta decadencia y de abatimiento profundo , ó hablando con mas 
propiedad, de negación absoluta, de agenesia. AUi no se conocía 
entonces y ni se habia conocido antes la comedia que copia las cos- 
tumbres y los tipos del país, ni la tragedia que pinta los arrebatos 
de una pasión con tintas tomadas de la naturaleza, ni el saínete que 
ridiculiza los vicios y las preocupaciones de las ínfimas clases socia- 
les. En tanto que los demás pueblos del continente obedecían al 
impulso regenerador del siglo, Portugal permanecía estacionario, 
renuente, inmóvil y silencioso. En tanto que España, Francia, Ita- 
lia, Inglaterra y Alemania presentaban un numeroso y magnifico 
catálogo de celebridades dramáticas , Portugal no poseía inas que 
un solo nombre, cubierto con el polvo de tres siglos, el nombre de 
Gil Vicente. Esa era la primera y la última palabra de su biblio- 
grafía cómica : ese era el único oasis que se descubría en el in- 
menso desierto de su historia teatral. 

No debe, por lo tanto, causarnos estrañeza que ñiese saludada 
con exagerado y febril entusiasmo la aparición de aquel astro que 
asomaba en el horizonte, prediciendo á la patria una nueva y glo- 
riosa vida literaria. El amor á las novedades, el orgullo nacional 



(1) Debemos hacer aquí mención de un opúsculo, que ha desaparecido 
casi por completo de la circulación, y cuyo autor fué en opinión de algunos 
Almeida Qarrett, aunque los bibliógrafos de más crédito se lo atribuyen á 
José Joaquín Ferreira de Moura. Titúlase " O bota-fora do catavento, ou a 
cabezada bacalhau fresco, burletta em dous actos, off crecida aos originaes que 
ella representa, por um dos seuis admiradores n. Lisboa, 1827. Esos originales 
que representa y á quieneis se ridiculiza sin piedad, bajo los seudónimos de 
JoBe Gasea y Juan Carranza eran dos personas muy conocidas por aquel 
tiempo José Ferreira Borges, que se pasó del campo Constitucional al realis- 
ta, y el doctor Juan Bernardo da Bocha Loureiro, que es reputado como uno 
de los escritores más puros y correctos de este siglo, y que murió en la mise- 
ria después de haber emigrado tres veces por sus ideas liberales. 



190 LITERATURA PORTUGUESA. 

y hasta el espíritu político que se reflejaba en los ensayos de Gar- 
rett, y que á la sazón encendía los ánimos de la impresionable ju- 
ventud, todo servia de estimulo á los Portugueses para sembrar de 
flores el no trillado camino del venturoso poeta. 

Habia éste comenzado sus estudios en la isla de la Madera, bajo 
la inteligente dirección de su ilustrado tio el Obispo Fray Alejan- 
dro déla Sagrada Familia (1); y la maledicencia, que se ceba 
siempre en la reputación de los hombres públicos, atribuyó al tio, 
sin fundamento bastante, en nuestro concepto, muchas de las obras 
que llevan el nombre del sobrino. Un autor imparcial y concien- 
zudo consigna, aunque desmintiéndola , esta grave murmuración: 
«A personas respetables por su saber y que además se dicen bien 
» informados, he oido afirmar y sostener diferentes veces con la 
» mayor tenacidad, que los poemas Carmes , Dona Branca y Re- 
» trato de Venus, y los dramas Oaíao y Merope eran obras ente- 
emente de D. Alejandro, las cuales se apropió su sobrino, dándo- 
»las á luz en su nombre, y titulándose autor de ellas, cuando no 
» pasaba de mero editor de los trabajos ágenos (2) ». Estas acusa- 
ciones de plagio son, por desgracia, muy antiguas en el vecino rei- 
no. Faria y Sousa acusó á Diego Bernardes de haber copiado ocho 
églogas originales del autor de los Lusiadas, y á Francisco Rodri- 
gues Lobo de haber incluido en su libro La Primavera numero- 
sos versos del mismo Cam5es. En nuestros dias se ha dirigido un 
cargo semejante á Ricardo Fortuna (3). 

A la edad de doce años , y merced á las lecciones de Fray Ale- 
jandro , ya traducía Garret suficientemente el italiano , para estu- 
diar el teatro de Goldoni y Metastasio, y era bastante buen hele- 
nista para leer con aprovechamiento las tragedias de Eurípides. 
Trasladado á Coimbra con el objeto de asistir á las aulas universi- 
tarias, dióse pronto á conocer con diferentes improvisaciones , que 
fueron representadas por aficionados, y que se perdieron en poder 



(1) Almeida Garrett tuvo otro tio poeta, Juan Carlos Leitao que escribi(^ 
•' O verdadeiro grande n, poema heroico. Lisboa, 1806, y algunas odas. 

(2) •• Diccionario bibliographico portuguez, por Inocencio da Silva, n Ar- 
tículo "Alexandro da Silva n. 

(3) Ricardo José Fortuna, nació en 1776 y murió en 1860. Dícese de él que 
daba su nombre á obras dramáticas agenas. Compuso "Astucias de Zangui 
aarraii, farsa. Lisboa, 1819. "O velho perseguido «i, farsa. Lisboa, 1832. "Pa- 
gar o mal que nao fez ^u 



EL VIZCONDB DE ALMEIDA OARRETT. 191 

de los copistas ; contándose entre estas QergeSj que era un arreglo 
de los Persas de Eschilo y Lucrecia, 

De todas las tragedias suyas que se conservan , la más antigua 
es la Merope , acerca de la cual debemos hacer algunas observa- 
ciones. Discutióse larga y escrupulosamente entre los literatos eru- 
ditos, sobre si estaba ó no tomada de otra que, con el mismo título, 
escribió á principios del siglo pasado el poeta veronés Maffei; pero 
nadie hasta ahora ha señalado los puntos de semejanza que hay 
entre ella y la Branca de Rossi del padre Macedo. Y no obstante 
el parecido es tal, que no acertamos á explicarnos cómo pudo pasar 
desapercibido para los críticos portugueses. En la obra de Garrett, 
el protagonista es un rey, Poliphonte , que después de matar á 
Cresphonte se apasiona de su viuda Merope, y pretende enlazarse 
con ella. En la obra de Macedo es el protagonista otro rey, Ezeli- 
no, que después de decapitar al jefe de los rebeldes de Pádua, se 
enamora de su viuda Blanca , ofreciéndole su tálamo y su trono. 
Poliphonte, para realizar sus designios, amenaza inmolar á Egisto, 
hijo de Merope; y Ezelino, movido por un sentimiento análogo, 
amaga con sacrificar y sacrifica por fin á Alberto, hijo de Blanca. 
En uno como en otro cuadro se ve el sepulcro del esposo sacrifi- 
cado, y ante él juran las dos viudas que permanecerán eterna- 
mente fieles á su memoria. Sobre esos hechos que en nada discre- 
pan, descansan ambos argumentos, y en ambos es uno mismo el 
resorte dramático. Varian los nombres de los personajes y el lugar 
de la acción, pero los caracteres son idénticos y es igual la pasión 
que los domina. 

Merope , sin embargo , vale infinitamente mas que Branca de 
Rossi, La exposición está hecha con más sencillez y con más arte; 
la entonación es más elevada, y en la expresión de los afectos hay 
tintas más suaves , y un conocimiento más profundo del corazón 
humano. El cuarto acto, sobre todo , ostenta una superioridad in- 
contestable. 

Distamos mucho de suponer que Garrett copió al padre Macedo; 
preferimos creer que para diseñar sus dos lienzos, han tenido á la 
vista un original determinado. De otro modo, no se hubiera atre- 
vido aquel á burlarse, como se burló de Branca de Rossi en el si- 
guiente soneto que faé impreso en 1819, es decir, cuando vivia 
aún el mordaz y vengativo Fray José Agustín : 



192 LITERATURA PORTUGUESA. 

Mil parabens á musa portugueza 
que do padre José fulgiu na penna ! 
cai a velha Melpomene da scena 
foi-se a tragedia grega e a franceza. 

Sophocles poz-se a dar voltas d'Andreza, 
Euripides está de quarentena, 
Comeille endoideceu de inveja e pena, 
Crevilhon foi queimar o Atreu e a meza; 

Eacine profesou nos Mariannos 
Voltaire está a leite de jumenta 
Alfieri val fazer sonetos de annos. 

Victorioso o xiadre a Branca ostenta : 
80 por vencer Ihe faltan dois maganos 
mas terri veis rivaes — Paiva(l) e Pimenta (2). 

A la Merope siguió el Gataoj que más parece una tea revolucio- 
naria arrojada en medio de los patriotas de Oporto, que una tra- 
gedia. Su espíritu es el que dictó á Martínez de la Rosa la Viuda 
de Padilla , aquella fogosa imitación de Alfieri , representada en 
el teatro de Cádiz durante el sitio de 1812. Almeida Garrett jura 
y protesta que su Caldo fué improvisado , y que mientras se ensa- 
yaba un acto , él versificaba el siguiente. Lo creemos sin vaci- 
lar. Eso se advierte en su falta de unidad. Es una larga serie de 
diálogos y monólogos , no bien enlazados entre si , y natural y có- 
modamente divisibles en tres partes distintas. Los dos primeros 
actos se reducen á acalorados debates entre Catón , Manlio , Sem- 
pronio y Bruto sobre la conveniencia de transigir con Julio César, 
ó de rechazar su dictadura liberticida : el tercero y cuarto tienen 
por argumento la traición que prepara Sempronio para abrir las 
puertas de Utica al vencedor de Farsalia ; y el quinto , cuyo final 
es tan lánguido y soñoliento, lo llena todo el suicidio de Catón. No 
hay dificultad en que cada una de estas tres partes se ponga en es- 
cena aisladamente , porque no se echarán de menos las otras dos; 
lo cual nos hace recordar las novelas pastoriles de Francisco Rodri- 
gues Lobo, que pueden darse por terminadas al fin de cualquiera 
de sus capítulos. 



(1) Manuel Joaquín Borges de Paiva nació en Aveiro, y murió, siendo jo- 
ven, en 1824. Publicó ^ova Osmia^ tragedia original. Coimbra, 1818. Ade- 
mas dejó otras dos tragedias inéditas : Lucinda^ Polidoro y Joñas. 

(2) Antonio Eduardo Pimenta, Mayor de ejército, nació en Oporto, en 
1793, y murió en 1843 : escribió un poema bastante malo titulado Emilia ou 
o mérito exaltado. 



EL VIZCONDE DE ALMEIDA GARRETT. 193 

Después de estas dos obras , enteramente clásicas, se advierte un 
cambio radical en Almeida Garrett. No diremos que se pasó á los 
reales de la escuela romántica; pero si que dejó de considerarse 
esclavo de las reglas que habia aprendido en los modelos griegos. 
Y al emanciparse, se hizo ecléptico. Entonces ha debido ser cuan- 
do concibió el alto propósito de crear el teatro nacional, deli- 
neando exclusivamente personajes y caracteres y sucesos lusita-. 
nos, como Gil Vicente , Bernardin Ribeiro , Fr. Luis de Sousa , el 
Maestre de Avis, el Marques de Pombal, y la Revolución de 1640. 
Desde entonces también renunció á versificar sus comedias. Y es este 
un hecho que ha llamado vivamente nuestra atención , pues ape- 
nas se concibe como poseyendo el Portugal una lengua tan flexi- 
ble y tan abundante y eufónica , los autores contemporáneos , con 
muy contadas excepciones , escriben todos en prosa sus mejores 
dramas. 

No era posible que eligiese Almeida Garrett, para iniciar su 
tarea patriótica y reformadora, un asunto más adecuado que el de 
Um auto de Qil Vicente, Asi le era dado sentar sobre los únicos lau- 
reles cómicos de su país la primera piedra del magnífico edificio que 
se habia propuesto erigir. Así lograba asociar á su nombre en tan 
ardua y gigantesca empresa los nombres de los poetas antiguos 
más venerados y más populares. ¡ Lástima es que el innovador Gil 
Vicente aparezca oscurecido por el apasionado y melancólico Ber- 
nardin Ribeiro, que merecía ser expuesto en otro cuadro con com- 
pleta separación ! Los amores de éste con lá Infanta Doña Beatriz, 
amores tal vez quiméricos, pero acreditados por la tradición, cons- 
tituyen el fondo del argumento (1). El auto de las Cortes de Jür- 
piter^ que tan alta fama dio á Gil Vicente , figura como un episo- 
dio, en cierto modo indispensable, para el desenvolvimiento de la 
acción. En él está la epítasis de la trama. Lo que debiera ser prin- 
cipal , es lo accesorio : lo que debiera ser accesorio , es lo princi- 
pal. Sin embargo, el éxito excedió á las esperanzas del autor. Y 



(1) Antiguos romanees españoles han popularizado también entre noso- 
tros los amores del caballero portugués Bemaldin Ribeiro, autor de la novela 
intitulada Menina e Mo^a, Uno de ellos, anónimo, escrito á fines del si- 
glo XV, comprendido por D. Agustín Duran con el núm. 293 en su Roman- 
cero generaly comienza así : 

Ya piensa doñ Bemaldinó 

ir BU amiga visitar, etc. 



194 LITERATURA PORTUGUESA. 

se explica fócilmente. El pueblo que asistió á aquella apoteosis 
de uno de sus poetas más preclaros , á aquella fiesta de la restau- 
raion del arte, se sintió engreído con la conciencia de su propio va- 
ler , entrevio un risueño y fastuoso porvenir para su literatura dra- 
mática, y aplaudió con ardoroso y frenético entusiasmo. Al termi- 
nar el último acto , estaba ya formada la reputación de Almeida 
Garret. 

Cobrando nuevos bríos con aquella ovación nacional , ardiente 
y espontánea , compuso el Fray Luis de Soma , del que no pueden 
hacerse encomios exagerados. Um auto de OH Vicente es el pri- 
mer paso, siempre inseguro , del que avanza con pié vacilante por 
un derrotero desconocido. Fray Luis de Sousa es la meta coro- 
nada de rosas de eterna fragancia , adonde únicamente arriban los 
primogénitos de la inteligencia. La altura del personaje colocado 
en primer término , la maestría en el desenvolvimiento del plan, 
la sencillez en la manifestación de los afectos , y el conocimiento 
profundo del arte y del idioma , todo se auna para señalar y dis- 
tinguir al Fray Luis de Sousa como una de las más originales y 
más bellas creaciones del teatro moderno. Portugal , que hasta en- 
tonces habia permanecido extraño al movimiento dramático de 
Europa, se elevó de pronto al nivel de esas otras naciones, justa- 
mente enorgullecidas con glorias tan ostentosas como el Tartuffe^ 
el Fausto y La vida es sueño. 

Manuel de Sousa Coutinho (1), reputado como uno de los maes- 
tros de la lengua lusitana, nació en Santarem en 1555. Después 

(1) Fr. Luis de Sonsa dejó las siguientes obras: uVida de Fr. Bertolomeu 
dos martyres, de orden dos pregadores, arcebispo e senhor de Braga, primaz 
das Hespanhas, repartida en seis livros, com a solemnidade da sua traslada- 
záo por Fr. Luiz de Cacegas, etc, reformada no estylo e ordem e ampliada 
em sucesos e particularidades." Yianna 1619. Hay cinco ediciones de este li- 
bro. "Primeira parte da historia de San Domingos, particular do reino e con- 
quistas do Portugal, por Fr. Luiz de Cacegas, da mesma ordem e provincia e 
chronista d^ella. Reformada em estylo e ordem e ampliada em sucesos e par- 
ticularidades, etc. Impresa no convento de Benfica, 1623. -~ Segunda parte da 
historia de San Domingos, particular do reino e conquistas de Portugal, etc." 
Lisboa, 1678. A estas tres partes de Fr. Luiz de Sousa se agregó después la 
cuarta escrita por Fr. Lúeas de Santa Catalina, de la que se han hecho dife- 
rentes ediciones. "Consideracoes das lagrimas que a virgem nossa senhora 
derrama na sagrada paixao, repartidas em dez passos, para a devo§ao dos dez 
sábados. Lisboa, 1625. Annaes d'el rey don Joao terceiro. Lisboa, 1846." Esta 
publicación se debe á Alejandro Herculano. 



EX VIZCONDE DE ALMBIDA 0ARRBTT. 195 

de terminados sus estudios abrazó la noble profesión de las armas. 
Hallándose en 1575 á bordo de una galera perteneciente á la Orden 
de Malta, fué hecho prisionero por los Moros, que le condugeron á 
Argel, donde conoció á Miguel de Cervantes Saavedra. Rescatado 
dos años después , regresó á su patria , y se enlazó en 1584 con 
dona Magdalena de Villena, viuda de D. Juan de Portugal, á 
quien se suponía muerto en la aciaga rota de Alcacer-kevir. Los 
dos esposos se separaron para siempre en 1613, entrando él, con el 
nombre de Fr. Luis, en el monasterio de Santo Domingo de Ben • 
fica, donde murió á principios del año 1632, y. ella en el convento 
del Sacramento de Lisboa. Este es el hecho histórico : hagamos 
ahora la disquisición del drama. 

Manuel de Sonsa tiene ya una hija de 13 años, la inocente y 
angelical María, cuando se alza el telón. Al saber que los odiados 
gobernadores de Portugal hablan salido de Lisboa huyendo de la 
peste, para ir á alojarse y guarecerse en su casa de la Almada, la 
entrega á las llamas como entregó la suya el Conde de Benavente, 
después de haberla ocupado por mandato de Carlos V, el Duque de 
Borbon, y se traslada á la antigua vivienda del primer marido de 
su mujer. «Ilumino mi casa para recibir á los muy poderosos y ex- 
»celentes señores gobernadores de estos reinos. Sus excelencias 
»pueden venir cuando gusten» (1), Instalado Sonsa con su familia 

(1) Esta escena, que es la de más efecto que tiene el drama, carece por 
completo de originalidad. Está tomada del bello romance que, con el título 
de "Un castellano lealn, dio á luz el Duque de Rivas. Obligado el Conde de 
Benavente á recibir en su palacio al Duque de Borbon, dirige al Emperador 
estas nobles y orguUosas frases: 

"Soy, señor, vueertro vasallo 
vos sois mi rey en la tierra, 
á vos ordenar os cumple 
de mi vida y de mi hacienda. 

nVuestro soy, vuestra mi casa, 
de mí disponed y de ella, 
pero no toquéis mi honra 
y respetad mi conciencia. 

"Mi casa Borbon ocupe, 
puesto que es voluntad vuestra, 
contamine sus paredes, 
sus blasones envilezca; 

"Que á mí me sobra en Toledo 
donde vivir, sin que tenga 
que rozarme con traidores 



196 LITBR ATUSA POBTüGUBSA. 

en aquella morada, muy á disgusto de su esposa Magdalena, que, 
á pesar de las repetidas averiguaciones hechas para asegurarse de 
la muerte de D. Juan de Portugal , abriga dudas que la aterran, 



cayo solo aliento infesta. 

"Y en cuanto él deje mi casa, 
antes de tomar yo á ella, 
purificaré con fuego 
sus paredes y sus puertas." 

En efecto, la misma noche en que el Duque abandonó á Toledo, se cumplió 
lo que el altivo Conde habia ofrecido, y que con sin igual maestría describe 
nuestro poeta. 

"Muy pocos dias el Duque 
hizo mansión en Toledo, 
del noble Conde ocupando 
los honrados aposentos. 

"Y la noche en que el palacio 
dejó vacio, x>!U^6ndo , 

con t{U séquito y sus pages 
orguUoso y satisfecho, 

"Turbó la apacible luna 
un vapor blanco y espeso, 
que de las altas techumbres 
se iba elevando y creciendo. 

"A poco rato tomóse 
en humo confuso y denso, 
que en nubarrones oscuros 
ofuscaba el claro cielo: 

"Despwés en ardientes chispas, 
y en ta resplandor horrendo 
que iluminaba los valles, 
dando en el T2Ú0 refinos, 

"Y al fin su furor mostrando 
en embravecido incendio; 
que devoraba altas torras 
y derrumbaba altos teohol." 



El Emperador confuso 
corre á procurar remedio, 
en atajar tanto daño 
mostrando tenaz empefio. 

En vano todo: tragóse 
tantas riquezas el fuego, 
á la lealtad castellana 
levantando un monumento. 

Aun hoy unos v̀Jos muros 
del humo y las llamas negros, 
recuerdan acción tan grande 
en la famosa Toledo. 



EL VIZCONDS 1>B ALMEIOA GARRETT. 197 

se presenta un misterioso peregrino anunciando que D. Juan vi- 
ve todavía, y que gime prisionero de los Moros kace veinte anos. 
Advertido Manuel de Sonsa de que el peregrino y D. Juan son 
una misma persona , y reflexionando con honda amargura que su 
matrimonio consagrado por la iglesia, respetado hasta entonces 
por los hombres, y bendecido por el cielo, no tan sólo es ilegitimo 
sino criminal, decide tomar el hábito en el convento de Santo Do- 
mingo, al mismo tiempo que la angustiada Magdalena lo tomarla 
en el del Sacramento. En vano el peregrino , con abnegación ge- 
nerosa, se dispone á denunciarse como impostor, asegurando que 
D. Juan habla fallecido en la sangrienta jornada de Alcacer-kevir. 
Los dos infortunados esposos cumplen su triste y santa resolución, 
y la pobre Marta, herida por la tisis que venia minando lentamen- 
te su débil existencia, y viéndose abandonada á una orfandad hu- 
millante y oprobiosa en vida de sus padres, cae muerta á sus pies 
de vergüenza y de terror. Tal es el argumento de esta tragedia 
con suma habilidad expuesto, desenvuelto y terminado (1). No se 



(1) El argumento de este drama puede ser original, pero puede también 
ser tomado del hecho histórico que hallamos referido en el manuscrito de la 
Biblioteca Nacional que lleva el siguiente titulo : n Genealogía, origen y noti- 
cias de los comediantes de España, n y que vemos extractado en el "Ensayo de 
•lUna biblioteca española de libros raros y curiosos, formado con los apunta, 
fimientos de D. Bartolomé José Gallardo, coordinado y aumentado por don 
ffM. R. Zarco del Valle y D. J. Sancho Rayón'»— tomo 1.*, pág. 673. —Dice 
así el manuscrito : "Alonso Olmedo Tofíño y Agüero, nació en Talavera déla 
II Reina; su padre fué mayordomo del Conde de Oropesa, de quien él fué tam- 
il bien paje, otro hermano caballerizo, y una hermana camarera de la Conde- 
nsa. Pasando por Talavera una compañía de representantes, se enamoró 01- 
iimedo de la dama, que era tan hermosa cuan honrada, mujer del cobrador 
iide la compañía; y cebado en su hermosura, se fué con la compañía y se puso 
iiá comediante en un pueblo de Andalucía. El marido de su dama pasó por 
limar á Yelez Málaga, á ajustar que pasase la compañía y saliendo una fra- 

I gata de moros echaron á pique el barco en que él y otros cristianos iban, y 
iilos llevaron cautivos á Berbería. Ella se llamaba Luisa de Robles. Pasado 
n tiempo corrió. voz de haber el cautivo muerto, y aun no faltó quien depuso 
fide ser difunto; y entonces el enamorado Olmedo alcanzó la suspirada mano 
II de su querida, con quien estuvo sobre unos tres años casado. Olmedo llegó á 
II ser autor, y hallándose con su compañía en Granada, se entró im dia por sus 
npuertas uno preguntando por el autor. El que preguntaba era el cautivo, 
iiCon su vista, Olmedo dijo á su mujer:— amiga, esto es hecho, acabóse nuestro 
II matrimonio; tome Y. la mitad de mi ropa para su primer esposo, la mitad 

II del dinero y ropa blanca para Y. , y adiós, n— En el mismo extracto del citado 



198 LITERATURA PORTUGUESA. 

encuentran en él uno de esos enredos artificiosos que traspasan con 
frecuencia los limites de lo verosimil , fatigando nuestra atención 
estérilmente, ni tampoco uno de esos tipos excepcionales y mons- 
truosos que los dramaturgos , rebuscadores de excentricidades y 
aberraciones, suelen presentarnos en escena contra todas las reglas 
de la estética, y á veces contra los preceptos de la moral . Fray Luis 
de Sonsa es lo que debe ser el drama histórico : un hecho verda- 
dero, ornado con los atavíos de la imaginación; un suceso real em- 
bellecido con las galas de la poesía. 

No hay un personaje que no sea simpático , lo cual ha debido 
aumentar las dificultades de la obra por falta de contrastes. Ma- 
nuel de Sonsa, incendiando su casa en un arranque de patriotismo 
bárbaro, pero noble, por no recibir en ella á los dominadores ex- 
tranjeros : amando ciegamente á su mujer y á su hija , y apartán- 
dose para siempre de ellas con resignación cristiana : Magdalena, 
luchando con el temor de tornar á ver á D. Juan , que la separe 
de su marido idolatrado, del padre de su hija , y aceptando, al fin, 
el temido divorcio, y el rompimiento de sus más caras afecciones 
con religiosa conformidad : D. Juan haciendo el sacrificio supremo 
de su amor á Magdalena, que le sostuvo como su única esperanza 
durante veinte años de cautiverio : y Telmo, ayo fiel en otro tiem- 
po de D. Juan, y fiel servidor de su nuevo amo, tan desconfiado y 
suspicaz como honrado y leal , son los caracteres admirablemente 
descritos en ese magnífico cuadro, que no tiene rival en la galería 
dramática del vecino reino, y que alcanzaría fama inmortal si hu- 
biese presidido á su concepción un pensamiento filosófico más tras- 
cendental. 

Las dos comedias históricas PMlipa de Vilhena y A sohrinha do 
marqueZy están muy lejos de corresponder á lo que debía esperarse 
del autor de Fr. Luis de Sousa. Almeida Garret se durmió sobre 
sus laureles. 

La acción de PMlipa de Vilhena pasa á fines de 1640, cuando 
los mal reprimidos disturbios de Evora y de Braga , la administra- 
ción torpe é imprevisora del Gobierno de Madrid , las graves re- 



iimanuscrito , pág. 276, se lee lo que á continuación copiamos:^-" Damián de 
I. Castro, hijo de Matías de Castro y de Juana Gutiérrez, nació en Madrid. 
II Casó con María de Reina, de quien se hubo de apartar por haberse sabido 
iifué incierta la noticia de que había muerto su primer marido. '• 



EL VIZCONDE DE ALMBIDa GARRETT. 199 

vueltas de Cataluña , el escaso número de soldados que guarnecía 
las poblaciones portuguesas, y la debilidad de la Duquesa regente, 
estaban anunciando la inminencia de un sacudimiento lusitano, de 
aquella revolución popular tan fatalmente necesaria como fácil- 
mente hacedera, que elevó al trono la familia de Braganza , y di- 
vidió la Península Ibérica en dos Monarquías separadas. Rui Gal- 
váo, partidario interesado del Rey de Castilla, habia resuelto casar 
á su sobrina Leonor con Luis Correa, hermano del secretario de la 
Duquesa, Miguel de Vasconcellos : pero Leonor, que ama á Jeró- 
nimo de Athaide, se resiste con ánimo esforzado y varonil. Feliz- 
mente, los proyectos matrimoniales de Rui Galváo, fracasan, por- 
que en el momento mismo en que debian llevarse á cabo , estalla 
y triunfa la insurrección contra los Españoles, capitaneándola 
como caudillo, á pesar de sus pocos anos, el apasionado Jerónimo 
de Athaide. 

Es una comedia buena tan sólo para ser representada en Lisboa, 
donde nunca faltan espectadores que se dejan entusiasmar con es- 
cenas de grande aparato, sin cuidarse para nada del arte, y hasta 
sin percibir la inverosimilitud de actos como aquel — por más que 
Garrett lo suponga histórico — en que la Condesa de Atoug*uia, doña 
Felipa de Vilhena , arma caballeros á sus dos hijos , menores de 
edad, al pié de un altar, teniendo por testigos damas ^ caballeros , 
ciudadanos , hombres del pueblo y pageSj y todo en secreto y por 
via de conspiración. ¿Hay nada más increible ni más absurdo, que 
el decreto de Felipe IV disponiendo el enlace de Leonor con Luis 
de Correa, y eximiendo al tutor de la obligación de rendir cuentas 
de su tutela, para librarle del justo castigo que las leyes imponen 
al que malversa la fortuna de los menores confiados á su custo- 
dia? ¿Se concibe que haya podido llegar la parcialidad de aquel 
Monarca, cuya política imprevisora y torpe no aplaudimos ni dis- 
culpamos, hasta el extremo criminal de declararse pública y ofi- 
cialmente cómplice y encubridor de las dilapidaciones particula- 
res de uno de sus subditos? [Pero nada importa! se dan vivas 
ardientes á Portugal y mueras nutridos á los traidores, y esto 
siempre gusta y conmueve , y exalta á la impresionable multitud 
que llena las galerías. 

A sobrinha do marquez es una comedia más meditada y de más 
altas pretensiones que Philipa de Vilhena. Retrata un período 
importante de la historia de Portugal : período de lucha empeñada 



200 LITBRATUBA POBTÜGÜSSA. 

y decisiva entre la clase media y la aristocracia: periodo en que 
el estado llano, reducido hasta aitónces á la condición úiisera^ tra- 
dicional y obligada de espectador pasivo , comienza á adivinar su 
fuerza y su derecho, y á entrever la posibilidad de mediar en 
aquella gran contienda como juea arbitro y soberano: período, en 
que la Compañía de Jesús, despojada de sua cuantiosos bienes, 
perseguida y proscrita, espera impaciente la última hora de José I 
el Reformador , para que , subiendo al trono Doña María I, la Pia- 
dosUy se inaugure una política enérgica de franca y completa 
restauración. 

El Marques de Pombal , que tan eminentes servicios prestó á su 
patria, aunque los medios no hayan sido siempre legítimos , y que 
después de abatir el orgullo de la nobleza pretendió apoyarse en 
ella para conservar su preponderancia personal; el padre Ignacio, 
jesuíta astuto , sagaz , flexible y perseverante , para quien ningún 
camino era malo si conduela al fin deseado; Manuel Simóes, mer- 
cader, instrumento á la vez, por indecisión y por egoísmo, del há- 
bil Ministro y de la temida (Rómpanla; Luis Tabora, hidalgo anti- 
guo, cuyo padre estaba sepultado hacia quince años en los calabo- 
zos de la Junquera; Mariana de Meló, sobrina del Marques, viva y 
frivola, pero sumisa siempre á las órdenes de su tio, y los dos de- 
pendientes de Manuel SimOes, indecisos y vacilantes, inclinando 
tan pronto sus simpatías á la vieja sociedad, que desaparece, como 
á la sociedad que empieza á delinearse, tales son los personajes de 
esta comedia. Cada uno de ellos representa una institución histó- 
rica, ó encarna un Ínteres social. 

El hecho que los lleva á intervenir en una misma acción es el 
enlace de Mariana con Luis Tabora, proyectado por el Marques de 
Pombal de acuerdo con el padre Ignacio. Si el matrimonio se efec- 
túa, el anciano Tabora recobrará su libwtad; pero Luis, ciega- 
mente apasionado de Mariana , é ignorando que es ella la mujer 
que se le destina, renuncia á su amor par salvar al autor de sus 
dias. Sobre esta creencia errónea descansa todo el enredo del ar- 
gumento. 

Hay todavía otras dos comedias, cada una en un acto, Tio Sim- 
plicio j fallar verdade a mentir ^ tomadas ambas del repertorio de 
Francia. Nada se encuentra en ellas verdaderamente portugués, 
exceptuando el lenguaje, el lugar de la acción, y alguna que otra 
pincelada de costumbres locales. Son dos juguetes de puro éntrete- 



EL VIZCONDE DB ALMBIOA GARRBTT. 201 

nimiento, cuyo único mérito consiste en tomar equivocada y gra- 
ciosamente unas personas por otras, y en interpretar de cierta ma- 
nera cómica palabras y frases de doble sentido. 

Hemos dado á conocer los trabajos dramáticos de Almeida Gar- 
ret muy breve y sucintamente ; pero creemos haber dicbo lo bas- 
tante para que se comprenda que el autor de Fray Luis de Sonsa 
está muy por encima de todos los poetas que cultivaron anterior- 
mente en su patria ese género de literatura. 

Sus tragedias, versificadas correcta y elegantemente y con ento- 
nación vigorosa y elevada , se resienten , tal vez con exceso , del 
espíritu político á la sazón dominante. Sus comedias, escritas con 
arte y con profundo conocimiento del corazón humano, no tanto 
copian la época á que se refieren, cómo las ideas de nuestro tiem- 
po. Sencillo siempre en sus argumentos, se ha ocupado menos de 
buscar efectos que de fotografiar caracteres, y menos también de 
procurar el interés en la trama sutil de una intriga, que de popu- 
larizar el recuerdo de grandes sucesos históricos. Sin embargo, 
para hacer comedias esencialmente nacionales no basta presentar 
en escena personajes y tipos del país , ni basta tampoco halagar 
con exageraciones de relumbrón los sentimientos y las preocupa- 
ciones de la muchedumbre, como en un Awto de Gil Vicente, don- 
de por el afán de ensalzar á Vasco de Gama se repiten todas las 
torpes calumnias y todas las groseras patrañas que inventaron la 
maledicencia y la envidia contra el inmortal Cristóbal Colon. En 
resumen: Almeida Garret ha demostrado que Portugal es suscep- 
tible de producir poetas dramáticos de primer orden ; y si no ha 
creado el teatro nacional, gloria que tan noblemente ambicionó, 
no puede negarse que ha sentado su primera piedra. 

En sus tres breves poemas O retrato de Venus y Dona Branca 
y Gamóes se advierte el mismo espíritu de nacionalidad. 

Al juzgar O retrato de Venus, no debe olvidarse que su autor 
tenía diez y siete años cuando lo compuso Quizá esto disculpe hasta 
cierto punto la desnudez pagana con que describe á Venus en de- 
terminadas estrofas, principalmente en el canto primero y al final 
del cuarto. Es un poema inspirado por la musa sensual y materia- 
lista del siglo XVIII. Más hay en él de Voltaire que de Chateau- 
briand , y más de La Doncella de Orleans que de El genio del 
cristianismo, 

u 



202 LITERATURA PORTUGUESA. 

Ñas lánguidas pupillas Ihe transluce 
o prazer divinal que a opprime e anceia, 
nos inflamados bajos, ñas caricias, 
no palpitar do seio voluptuoso, 
no lascivo apertar dos bra^s niveos, 
nos olhos em que a luz quasi se estingue, 
na interrumpida voz que balbucia, 

''nos derradeiros ais que desfalecen 

quem do prazer nao reconhece á deusa 
no excesso do prazer quasi espirando? 
Ah! se o gosto supremo a um deus nao peja, 
porque mesquinhas leis nos ved^o barbaras 
t¿o suave pecar, doce delicto, 
antes virtude que natura ensina. 

AUi, olhos no quadro, os teus formosos 

estragada rasgou ; allí as faces 

de nevé e rosas colorín divinas : 

alli risonha boca onde contino 

foi aninhar-se amor, te abríu mimosa; 

alli o eolio d'alabastro puro; 

os lácteos pomos, que devoráo bejos 

do faminto amador, lisas columnas, 

que sustentáo avaras mil segredos, 

segredos que.... perdoa: eis-me calado. 

Retirada Venus en una isla pintoresca y amena manda al Amor 
que , recorriendo la culta Europa , congregue á todos los pintores 
inmortales; y cuando los tiene en su presencia, les ruega que hagan 
su retrato. Viene á ser, por lo tanto, esa ficción mitológica un pre- 
texto ingenioso para enumerar los primeros pintores del mundo, y 
especialmente los portugueses. Mientras el poeta se ocupa de Italia, 
de Flándes y de España; mientras ensalza á Rafael, á Ticiano, á 
Rubens, á Ribera y á Murillo, nada nuevo dice ; pero cuando ha- 
bla de los artistas nacionales nos quedamos casi á oscuras. Por 
eso anduvo acertado y previsor al acompañar sus cantos de un en- 
sayo en prosa sobre la pintura lusitana. 

Sucédele á Portugal con su pintura lo mismo que con el teatro: 
carece de historia. Si este nació y murió con Gil Vicente , aquella 
nació y murió con Coelho, cuya obra maestra está en la sacristía 
del Escorial, y cuya gloria pertenece á los Portugueses como la de 
Cristóbal Colon á los Italianos. 

Ofrece por otra parte suma dificultad en el páis vecino el ad- 



EL VIZCONDB DE ALMEIDA OARRETT. 203 

quirir un conocimiento exacto y completo de sus escasas preciosi- 
dades artísticas. AUi no existe un museo. Los pocos cuadros 
anteriores al siglo actual, que aún no desaparecieron, están dise- 
minados por la mano de la casualidad en templos antiguos, en 
edificios del Estado y en casas particulares. Bajo las bóvedas de la 
magnifica iglesia de Belem, por ejemplo, y tras de aquellas colum- 
nas ligeras, sutiles, tenues, aéreas que se alzan del pavimento 
como fantásticas estalactitas , hemos visto algunas obras de Ma- 
nuel de Campelo que floreció á mediados del siglo XVI , y el San 
Jerónimo de Avelar de Rebello ; en la casa de Castres hemos ad- 
mirado el Bautismo de San Agustin , que es el trabajo más bien 
concluido de Francisco de Holanda ; en el convento de Jesús se 
guardan preciosas miniaturas de Esteban González Neto ; en Ma- 
fra hay varios lienzos de Ignacio de Oliveira, notable por la rique- 
za del colorido; y no llegan á descubrirse sino después de prolijas 
investigaciones los muy contados originales que, por fortuna, han 
quedado de Gran Vasco, Diego Pereira, Francisco Vieira Lusitano 
y Luis González Senna. De otros como Juan Annes y Gonzalo Gó- 
mez no se conserva más que el nombre. 

Dona Branca es un cuento fantástico. La infanta Doña Blanca, 
hija de Alfonso III de Portugal y nieta por su madre Doña Beatriz 
de Alfonso X de Castilla, sepultó su juventud y su hermosura en 
el retiro de un claustro. Elevada á la dignidad de Abadesa de las 
Huelgas sale para España con una lucida escolta de cincuenta 
lanzas castellanas ; pero quiere su mala estrella que pernoctando 
en un convento del tránsito salga á robarla Aben- Afán, Rey del 
Algarve, y la lleve á un palacio encantado , reluciente de oro y 
pedrería, mansión maravillosa de la hechicera Alida. Si el rey 
moro está prendado de la Infanta Abadesa , no lo está ella menos 
del infiel. Y, ¡cómo extrañarlo! Él, joven, gallardo y valiente, y 
ellan tan candorosa y tan linda, 

que o propheta se a vira n'esse instante 
emendara o Koram , e nao vedara 
a mn anjo tal do paraizo a entrada. 

La felicidad que allí gozan los ciegos amantes tiene un peligro 

y un límite: 

no orbe que habitas 

felicidade inteira os fados negam. 

Alida entrega dos ramos á Aben-Afan , uno de arrayan y otro 



204 LITERATURA PORTUGUESA. 

de laurel. Si florece el uno se marchitará simultáneamente el otro. 
Si florece el arrayan poseerá Aben- Afen etemam«ite el corazón 
de blanca , pero perderá su trono ; si florece el laurel alcanzará 
nuevos y deslumbradores triunfos en los campos de batalla , pero 
perderá á su amada. Y sucederá lo primero ó lo segfundo, á medida 
de su voluntad y según los deseos que agiten su espiritu . El apa- 
sionado mancebo novadla : brotan las flores en el rsmio de arrayan 
al calot* de su pasión , y le espera una vida inmortal de dicha ine- 
fable y suprema. Pero ¡ay de él, si un dia echa de menos las ten- 
tadoras emociones de la guerra ó los dulces atractivos de la gloria! 
Entonces se agostarán las flores de murta y se desvanecerá su ven- 
tura. En efecto, una noche, al sonar la última campanada de las 
dofefe, momento fatal en que los encantos se quiebran , el arrayan 
se seca y los desventurados amantes despiertan tristemente de su 
mágico sueño, él al pié de los muros de su incendiado castillo, con- 
templando la victoria de los caballeros de Santiago , y ella entre 
los adustos castellanos que la conducen silenciosamente al con- 
vento de las Huelgas. Nada hay más bello, ni que más se preste á 
admitir todas las galas de la imaginación y todos los primores del 
estilo poético. 

Complican el enredo dos episodios de índole distinta : el de Oria- 
na , hermana de Aben-Afan , encerrada enteramente desnuda en 
un subterráneo por el padre Soeiro, y salvada por los cristianos; y 
el de los frailes Bernardos , que celebran la Tremenda comiendo 
con grotesca solemnidad enormes tasajos de suculenta carne. Era 
la Tremenda , según Almeida Garret, una cena suplementaria, que 
se repartía de celda en celda á los monjes Bernardos después de 
media noche : 

E ora de cruz alzada e ceruf ranos 
em procissáo coristas se encaminham 
com ingente marmita ao dormitorio 
onde jazem os hospedes bernardos. 
Supinos jazem, ejazendo roncan, 
mas ao devoto cheiro da tremenda 
e ao conhecido canto acordam presto. 

Este poema , inspirado por el mismo orden de ideas que el ü/bro 
expósito^ ha sido escrito con el laudable designio de sustituir á la 
mitología antigua la mitología nacional; á las divinidades de 
Grecia y Roma, los poderes sobrenaturales creados por la fantasía 



EL VIZCON^B DE ALMSiDA (s^AERBTT. 205 

del vulgo; de ese vulga imparesionable y preocupado, que cree en 
moras encantadas, en brujas, en paotoscon el diablo, en duendes, 
en trasgos y en hechizos. 

Vivam as fadas, seu^ ÍBcantos vivam i 

nossas lindas fíccoes, no^sa. ingenhosa 

mytologia naeional e propk 

tome em fim o lu^r que. Ih'usurparam 

na lusitana antiga poesía 

de suas vivas feieoes, d^e am, ingenua 

natural fonaosura despoja 

por gregos deuses, por eapectipos drüúdicos, 

e com postÍ9as emprestadas gal9.s 

arreada sem primor, rica sem arte. 

El Camdes es el mejor de estos tres poemas. Cam5es entra por 
el Tajo, tan rico de magníficos versos, como pobre de recursos, y 
sin más protección que la de su fiel esclavo Antonio. Al desembar- 
car , acepta el asilo que le ofrece un misionero castellano en su 
convento, á cuyas puertas ve el fúnebre cortejo de un entierco , y 
cae desmayado. Allí está sobre un túmulo enlutado el cadáver de 
Natercia, nombre poético con que ha designado en su9 melancó" 
licas endechas á 1^ señora de sus pensamientos , Doña Catalina de 
Athaide. Cuando vuelve en si, se encuentra en la celda del misio- 
nero, á quien refiere abreviadamer^te sug empresas militares y li- 
terarias, la historia de su poema y la batalla naval del Estrecho, 
donde, por salvar la vida al autor de sus dias, ganó la gloriosa ci- 
catriz que caracteriza su noble rostro. Compadecido el generoso 
monje de tan grandes é inmerecidos infortunios, y utilizando el po- 
deroso valimiento de Alejo de Menezes, consigue que el Rey don 
Sebastian se digne recibir al infortunado vate y escuchar la lec- 
tura de los Lusiadas. El joven Monarca ofrece su amparo al ilus- 
tre cantor de las hazañas portuguesas ; pero pocos dias después se 
embarca para las playas de África, sin concederle otra gracia que 
una pensión modestísima y nunca bien cobrada. Camdes pasa sus 
postreros entristecidos dias en la miseria, debiendo el mezquino 
sustento á las limosnas que pide para él su pobre esclavo , su único 
amigo, en las calles de Lisboa. Garrett termina con estos enérgi- 
cos y valientes versos, que condensan el pensamiento del poema: 

Onde jaz, portuguezes, o mqimento 
que do inmortal cantor as cinzas guarda? 
Homenagem tardía Ihe pagastes 



206 LITERATURA PORTUCmBSA. 

no sepulcro siquer... Ra^a d'ingratOB! 

Nem isso, nem um túmulo, urna pedra^ 

nina letra singela ! — A vos meu canto, 

canto de indigna<^vo, ultimo acento 

que jamáis sahirá da minha lyra, 

a vos, o povos do imiverso o invio. 

Ergome a delatar tamanho crime, 

e eterna a voz me gelará nos labios. 

Lyra da minlia patria, onde hei cantado 

o lusitano I invelecido ! nome, 

antes que n'este escolho, em praia estranha 

quebrada te abandone, este só brado 

sdevanta final e derradeiro : 

Nem o humilde lugar mide repoisam 

as cimas de Camóes conhece o luso. 

A pesar de la violenta é inusitada rudeza con que apostrofó á 
sus compatriotas, tuvieron éstos bastante buen sentido para conti- 
nuar prodigándole sus encomios. Entre los escritores extranjeros 
halló también apologistas extremosos. Paulina de Flaugerges llegó 
á predecirle que recibiria el incienso de la posteridad en el altar 
erigido á CamOes. 

Astres d'un méme ciel, vos harpes immortelles 
eclairent ees beaux lieux comme un phare eclatant ; 
des f abuleux gemeaux tels les astres fidéles 

brillent o firmement. 
Vos fronts couronnés de palmes fratemeUes, 
méme encens vous est du, méme autel vous atend ! 

Las poesías líricas de Almeida Garrett forman tres volúmenes, 
y corresponden á tres periodos distintos de su vida ; la Lyrica de 
Joao Mínimo comprende las que escribió desde los doce hasta los 
veintiún años: Flores sem fructo contiene las que compuso desde 
aquella edad hasta los cuarenta y tres ; y Folhas caídas son los 
postrimeros, y ya débiles sonidos, de su arpa melodiosa. En todas 
ellas, pero muy principalmente en las primeras, se ve al discípulo 
é imitador de Gargao y de Filinto. Sus versos sueltos, como los del 
traductor del Overon, aunque más ricos de imágenes , carecen de 
aquella grata armonía que tanto realza la odas admirables de Bo- 
cage. 

En la Lyrica de Jodo Mínimo ha cantado la emancipación de- 
seada de su querida patria. Es un álbum revolucionario, donde el 
trovador proscrito iba diariamente consignando sus sentimientos 



BL VIZCONDE DB ALMEIDA GARRBTT. 207 

patrióticos, su odio ¿ la tiranía y su veneración á los regeradores 
de los pueblos. 

En las Flores semfructo hay todavía algunas producciones polí- 
ticas, aunque en menor número. Entre ellas recordamos, como 
las más notables por la sublimidad del estilo , por la elevación de 
los conceptos y por el nervio de la forma, A victoria da Praia, O 
juramento , O natal de Christo y O Redemptor. \ Con qué poética 
melancolía, con qué pudorosa delicadeza está expresado el pensa- 
miento de la primera calda en As azas brancas! 

En tinha urnas azas brancas , 
azas que um aojo me deu, 
que em me eu cansando da térra 
batia-as, voava ao ceu. 

Eran brancas, brancas, brancas 
como as do anjo que mas deu : 
eu innocente como eUas 
por isso voava ao ceu. 

Veio a cubi<^ da térra, 
vinha para me tentar : 
por seus montes de thesouros 
minhas azas nao qniz dar. 

Veio a ambigao co'as grandezas, 
vinham para mas cortar, 
davam-me poder e gloria, 
por nenhum prezo as quiz dar. 

Porque as minhas azas brancas 
azas que um anjo me deu, 
em me eu cansando da térra 
batia-as, voava ao ceu. 

Mas uma noite sem lúa 
que eu contemplaba as estrellas , 
e ja suspenso da térra 
ia volar para ellas, 

Deixei descahir os olhos 

do ceu alto e das estreUas 

vi entre a nevoa da térra 
outra luz mais bella que ellas. 

E as minhas azas brancas 
azas que um anjo me deu 
para a térra me pesavam 
ja nao se erguiam ao ceu. 

Cegou-me essa luz funesta 

de infeitigados amores 

fatal amor, negra hora 



208 LITBBATÜRA PORTüGüBSA. 

f oi aquella hora de dores ! 

Tudo perdí n'essa hora 
que proveí nos seus amores 
o doce f el do deleite 
o acre prazer das dores. 

E as minhas azas brancas 
azas que um ai\jo me deu, 
penna a penna me cahiram, 
nunca mais voei ao ceu. 

Otra composición [bellísima es O pharol i o iaiael , á pesar de 
estar afeada alguna de sus estrofas con un símil prosaico: 

Como está segura a torre 
no meio d'agua ! nao vesl 
no cimo a luz da esperanqa 

o escolho da inerte aos pes 

Assim luz amor na vida 
que e^barol de salva^ao, 
assim tem aos pes traidores 
o escolho da t)ef di^ao. 

E bonanqa e juncto á torre 
dorme tranquillo o baixelí 
mas quem póz firmeza em ventos 
' quem teve^o.mar por fiel ! 

Na torre ardía o pharol 
a onda morta se espelhava; 
e o baixel ja fatigado 
pela brisa suspírava. 

O baixel e novo e lindo, 
velha a torre e desdentada: 
ouviras o que ella diz 
com a voz cava e rachada: 
— Baixelínho tao ligeiro 
que essa calma impacienta, 
ai, nao chames tanto a brisa 
que pode vir a tormenta. 

— Tu es uma torre velha 
ahí presa nese escolho; 
cega todo o día, apenas 
te accendem de noite um olho. 

Que saves tu do que vai 
no immenso campo do marl 
eu tenho mais fe na vida, 
quero ver, viver e andar. 

— Solta, pois, no mar da vida 
lindo baixel, solta as velas; 



BL VIZCONDB DE ALMEIDA GARRBTT. 209 

ventura te assopre os ventos, 
guie-te amor das estrellas ! 

Mas se ao voltar — na viagem 
da vida o p'rigo e voltar — 

^ te vires perdido oh vem, 

vem a mim que me has de achar. 

Folhas caídas es la historia intima y lastimosa de una pasión 
malhadada. Cada verso es una lágrima que brota del fondo del al- 
ma; es una herida del corazón que está manando sangre. El poeta, 
aunque asaz quebrantado por los a5os, rindió culto á cierta deidad 
muy conocida en los circuios aristocráticos de Lisboa. Ningún se- 
creto revelaríamos si estampásemos aquí su nombre ; pero no que- 
remos que lo lea en este desaliñado estudio crítico , si por acaso 
llega á sus manos. Nos limitaremos á reproducir su retrato , deli- 
neado y entregado á las curiosas y profanadoras miradas del pú- 
blico por el mismo Almeida Garret. 

Anjo es. Mas que anjo es tu? 
em tua frente annuviada 
nao vejo a c'roa nevada 
das alvas rosas do ceu. 

Em teu seio ardente e nu 
nao vejo ondear o veo 
com que o sofregó pudor 
vela os misterios d'amor. 

Teus olhos tem negra a cor 
cor de noite sem estrella: 
a chamma e vivaz e bella 
mas luz nao tem. — Que anjo es tu? 
paz ou guerra me trouxeste 
de Jehovat ou Belzebul 

Nao respondes— em teus bracos 
com frenéticos abramos 
me tens apertado, estreito!.... 
isto que me cai no peito 

¿que foil.... lagrima?— escaldou-me 

queima, abraza, ulcera dou-me 

dou-me a ti, anjo maldito, 
que este ardor que me devora 
e ja fogo de precito, 
f ogo eterno que em ma hora 

trouxeste de la de donde? 

Em que misterios se esconde 
teu fatal estranho ser! 
Es tu anjo ou es muiher? 



210 LITERATURA PORTUGUESA. 

El amor que esa mujer, ángel ó demonio , le inspiró , está des- 
crito con caracteres de fuego en su breve composición Vivora. 

Como vivera gerado 
no cora9ao se fonnou 
este amor amaldÍ9oado 
que á nascen^a o espeda^ou. 
Para elle nascer morri 
e em meu cadáver nutrido 
foi a vida que perdí 
a vida que tem vivido. 

Era aquel un afecto que nada tenia de platónico ni de espiritual. 

Para amanhan o prazer 
deixe o que amanhan viver. 
Hoje Delia e nossa a vida; 
amanhan.... o que ha de ser? 
a hora de amor perdida 
quem save se ha de volver? 
Nao desperdicies querida 
a duvidar e a soffrer 
o que e mal gasto da vida 
quando o nao gasta o prazer. 

El enamorado poeta llegó por entonces á un grado tal de abati- 
miento, de degradación moral , de extravio, de delirio, que fué 
capaz de sentir, de escribir y de dar á luz los siguientes versos. 
donde además el mal gusto excede % toda exageración. 

Perdoar-me tu?.... nao mereqo. 

A inmundo cerdo voraz 

essas perolas de pre^o 

nao as deites : e capaz 

de as desprezar na torpeza 

da sua bruta natureza. 

Yrada te ha de admirar, 

despeitosa, respeitar 

mas indulgente.... oh ! o perdáo 

e perdido no viUáo 

que de ti ha de zombar. 

No prosigamos en tan triste análisis. Garrett consideraba/oZA^í 
cahidas como el más preciado y excelente de sus libros , cuando 
hubiera hecho más por su propia gloria arrojándole á aquella 
hoguera que consumió sus ensayos dramáticos de Coimbra. 



BL VIZCONDB DB ALMBIDA GARBETT. 211 

Se ha impreso una parodia de folAas cáhidas (1), qué es un li- 
belo in&matorio menos ingenioso que desvergonzado, en (][üe se 
rasga imprudentemente el velo de la vida privada. ¡ Triste con- 
dición la deloB hombres públicos de todos los países, pero muy 
particularmente de Portugal , donde la critica literaria descietide 
con frecuencia hasta el ajamiento procaz , hasta el vituperio Cí- 
nico y escandaloso 1 Los miembros de la Nueva Arcadia se cubrie- 
ron recíprocamente de cieno : Herculano, el historiador eminente, 
ha sido vilipendiado por sus ruines detractores en la polémica sos 
tenida sobre la aparición milagrosa de Ourique : Castilho , el Ho- 
mero lusitano, ha tenido que repeler ataques injuriosos y calum- 
nias denigrantes en su totquia de um camello y en ou eu ou elles; 
y el ínclito autor de Merope y Fr. Lv,is de Sousa ha bajado á la 
sepultura escarnecido, humillado y avergonzado con los ultrajes 
de que fué blanco en una sátira torpe y grosera. 

Sus fábulas, ordinariamente pesadas y difusas , nos parecen más 
lánguidas que las de Pimentel Maldonado (2). Algunas como o 
gallego e o diaio se resienten de falta de cultura en el lenguaje, y 
otras, os amantes generosos, por ejemplo, son delicadas en la ex- 
presión, pero sobradamente atrevidas en el fondo (3). Comprende- 
mos la dificultad de exponer con formas severamente decorosas 



(1) Asfolhas apanhadas a deivte e pvhlicadás em nome da moralidade por 
Amaro Mendea Gaveta. Lisboa, 1854. El nombre de Amaro Mendes Gaveta 
es un seudónimo. ♦ 

(2) Juan Vicente Manuel Maldonado, nació en Lisboa en 1/73. Estuvo 
preso por liberal desde 1828 á 1833. Publicó Apólogos, Lisboa, 1820. Es una 
colección de cien fábulas de bastante mérito. 

(3) Deixa, en t'o rogo, deiza Annalia minha 
duros preceitos de moral sombría : 
fíngiu-03 a traidora hiprocrisia 

que detras d'eUes a zombar se aninha. 
Leis de Tartufos, inven9áo damninha 
que protege a impostura e o vicio cria, 
o egoísmo as dictou , funesta harpía 
que as horas do gozar nos amesquinha. 
A mao da natureza , a mao sublime 
o gran sello forjou na eterna íncude 
com que o sígnal de falsas Ihes imprime. 
O cora9ao m'o diz que nao ilude : 
críme sem dor Annalia nao e crime 
virtude sem prazer nao e virtude, 



212 LITEBATÜRA PORTUGÜBSA. 

ciertos asuntos , pero el talento salva esos escollos como los salvó 
Iriarte en su poema El apretón , donde no hay una palabra que 
lastime los oidos ( 1 ). Los vates mas ilustres , y entre ellos el mismo 
Dante (2), han cometido alguna vez deslices de esta clase; pero lo 
que en otros es excepción, viene siendo, desde muy antiguo, acha- 
que habitual en los escritores portugueses , principalmente en los 
burlescos. Véanse sino las sátiras de Gregorio Mattos Guerra, ver- 
sifieador del siglo XVII, las de Manuel Sonsa Moreira del XVin(3) 
y la Jamada as cortes do Parnaso, de Diego Gamacho (4). 

Abrimos á la ventura el libro de las ftbulas de Garrett y el azar 
nos depara una, O menino e a caira, que no es ciertamente la me- 
nos filosófica. 

C ama cobra domestica folgaba 

crian^ inocentinha 
e-iiMeu bicho, dizia a criancinha, 
contigo tao seguro eu nao brincaba 
se primeiro o veneno refalsado 

nao te houvessem tirado : 
que vos sois muito mas , muito ingratonas 

minhas serpentezonas. 
Oh! nunca a tal historia me eequeceu 
d' aquelle hgpaem que a cobn^ %chou na rúa 

— ^tal vez fosse avo tua— 

e tanto se doeu 
de a ver toda de frió retransida 

que no seio a metteu 

e consigo a aqueceíÉ. 
i Que fez a bicha mas agradecida? 

Apenas se recobra 

a traidora da cobra 

vai e zas i e mordeu 
o pobre homem que logo da f erida 

venenosa morreu. n 
— iiBem parciaes. respondelhe a serpmite 

sao as voasas historias ; 
Recontam-nos o caso muy diff rente 

la as nossas memorias. 



(1) Colección de obras en prosa y verso de D. Tomás de Iriarte. Madrid, 
1787. Tomo IL 

(2) Nos referimos á su poema el Infierno , al final de cuyo canto 21 se lee 
el siguiente ver«o : ed egli havean del cul fatto trombetta. 

(3) JSnsaio biográñco^ por José María da Costa e Silva. Tomo X, pág. 190. 

(4) Fénix rendscida. Tomo V, pág. 1.* 



BL VIZCONDE DE ALMBIDA 0ARRBTT. 213 

O teu homem que tena por carídoso, 
creu realmente a cobra ja finada 

e foi por CUVÍ90S0 
da pelle que era linda e líiosqueada, 
que o teu santinho d' home a quiz salvar: 

era para a esíolhar. u 
— " Vai-te responde em cholera o menino 

vai-te bicho mofíno : 

todo o ingrato e ladino 

para se desculpar 

e do seu bemfeitor calumniar, n 
O pae da crianqinha, mui contente 
toda esta conversa ouvindo esteve. 
E — "pois, meu filho, disse, honradamente 

julgaste como debe 

todo homem de bem : 
mas e preciso en todo ser prudente, 

e injusto com ninguem. 
Ha casos de táo feia ingratidao 

que a razáo 

nao se atreve 
a cré-los sim exame assim de leve. 
Raras veces a ingratos abrigaram 
os que sao verdadeiros bemf eitorea; 
mas o mundo , meu filho, por desgrana 
harto esta cheio de ruins Mecenas, 

de falsos protectores 

que a detestavel raga 
de ingratos no mundo propagaram. 

Arrastados favores, 

inda menos baratos 
que intereseiras sórdidas onzenas 
o que háo de producir senao ingratos 1 

Hemos dicho antes que á principios de este siglo vivía Portugal 
literariamente, dramáticamente sobre todo, de riquezas agenas, de 
traducciones y de copias: seguía á considerable distancia, con paso 
tardo y difícil , la luminosa estela de los otros pueblos latinos, y 
muy en particular de Francia y de Italia. El ilustre autor de Fray 
Luiz de Sousay que había acometido la titánica empresa de dar á 
la literatura de su país una vida independiente, peculiar^ original 
y sin mezcla de extranjerismo, consagró sus largas]vígílias á colec- 
cionar en un romanceiro e cancianeiro geral los menospreciados é 
inestimables tesoros de la poesía popular. 

No hay palabras bastante expresivas para encomiar el empeño 



214 LITERATURA PORTUGUESA. 

laborioso, la perseverancia tenaz de aquellos modestos eruditos, 
como Duran, Ochoa, Fontanals y Caveda, que gastan su vida es- 
cudriñando archivos, desempolvando viejos manuscritos y descen- 
diendo afanosos é infatigables á las últimas capas sociales para re- 
coger los cantares de gesta, las letrillas pro vénzales, y las canti- 
gas en iaile, creaciones bizarras de la fisintasia del vulgo, vestigios 
de antiguas creencias é inveteradas supersticiones, preciosas reli- 
quias de épocas fenecidas que guardan en su simplicidad pintoresca^ 
el sello primitivo de los bardos aborigénes , y el tipo verdadero^ 
genuino, puro y castizo del genio nacional. 

Las trobas de los juglares, en la forma incorrecta, tosca, insonora 
y semibárbara, pero sencilla, lozana, vigorosa y risueña de ante- 
riores edades, nos revelan, más bien que las crónicas y los anales, 
el carácter especial de cada sociedad, sus virtudes y sus vicios, su 
fe y sus preocupaciones, sus progresos y su ignorancia, sus proe- 
zas y sus infortunios. En los cuentos de palacios encantados, de ha- 
das maravillosas, de enanos ruines y de princesas desvalidas, re- 
miniscencias de los libros de caballería, con que nuestras madres 
nos han adormecido en la cuna: en las leyendas y consejas referi- 
das al amor de la lumbre durante las tristes noches del invierno; y 
en las jácaras y baladas con que nuestros campesinos alegran y en- 
tretienen las apacibles veladas del estío, aprendemos á admirar las 
portentosas hazañas de nuestros antepasados, nos encariñamos con 
sus ficciones poéticas y formamos un juicio de nuestro país, que nos 
lleva á amarle sobre los demás, y nos predispone á sacrificarlo todo 
por él, por su integridad y su engrandecimiento y su fama. La^^ 
patria, esa abstracción querida, esa entidad ideal, generadoras, 
eterna de grandes hechos y de supremas abnegaciones, esa divini — 
dad múltiple y universal, anterior y posterior á todas las teogonia», 
no es una mezquina extensión de territorio que sólo en pequeña 
parte conocemos, no es un estrecho perímetro geográfico, deter- 
minado, sin intervención de nuestra voluntad, porlaalturade una 
cordillera, ó por la profundidad de un rio, por un enlace regio ó por 
unainvasion victoriosa, nó. Cuando las águilas imperiales de Napo- 
león posaron su vuelo en las torres del Kremlin, en la cúpula de San 
Pedro y en lo alto de las Pirámides, no era Rusia, ni era Roma, 
ni era el Egipto la patria de los Galos, nó. La patria es algo más: 
es ese agregado de recuerdos, de afectos y de aspiraciones que, 
condensando los tiempos, nos identifica con sucesos ya pasados: 



EL VIZCONDE DE ALMEIDA aARRETT. 215 

que establece cierta solidaridad instintiva, poderosa, inquebranta- 
ble entre los miembros de una familia social; y que aquí, en Es- 
paña, en esta tierra sagrada de España nos hace mirar como 
gloria nuestra, propia nuestra, la resolución homérica de Pelayo, 
la soberbia epopeya del Cid, la fiera entereza de Guzman el Bue- 
no, los laureles de San Quintín y de Lepanto , el talento creador 
de Cervantes , el estro satírico de Quevedo, la vena fecunda de Lope 
de Vega, la inspiración mística de Santa Teresa de Jesús , y el nu- 
men y la ciencia y el denuedo de esa interminable serie de poetas, 
de sabios y de héroes, cuya memoria nos enorgullece, cuya alta 
celebridad llena los ámbitos del mundo, y sobre cuyos nombres 
augustos tiende solícito sus alas protectoras el ángel de la inmor- 
talidad. ¡Esa es la patria! 

Visitad los campos amenos que baña el caudaloso Tajo al aproxi- 
marse al Océano: escuchad las cantigas en que los aldeanos con- 
memoran la desaparición misteriosa del Rey D. Sebastian, la leal- 
tad sublime de Egaz Moniz y la intrepipez aventurera de Vasco 
de Gama, y advertiréis que todo eso constituye allí en el hombre 
una segunda naturaleza moral, que todo eso es allí la patria. No 
vacilamos en afirmar que más debe la nacionalidad portuguesa á 
los Lusiadas de Camóes, y á los versos tradicionales de Rezende 
y de Garrett, que á la batalla de Aljubarrota y á la entronización 
de la casa de Braganza. 

¡Qué observaciones profundas nos sugiere el cancionero de Al- 
meida Garrett! Esos romances anónimos, conservados y trasmiti- 
dos hasta nosotros por la memoria de la muchedumbre, ya rebus- 
cados con diligencia, ya restaurados ó imitados con habilidad filo- 
lógica, resumen toda la historia lusitana en su desenvolvimiento 
filosófico. Basta hojearlos para reconocer la semejanza, la herman- 
dad de ambas naciones peninsulares en los variados y heterogé- 
neos elementos que han entrado á componer su civilización y sus 
costumbres. El mismo espíritu caballeresco poniendo un correctivo 
á las arbitrariedades del feudalismo: el mismo culto ala fuerza in- 
dividual modificado por el sentimiento religioso: la misma pompa 
oriental en las imágenes, debida á nuestras relaciones guerreras 
con los Árabes. Sin embargo, las literaturas de las dos comarcas 
no se confunden: son dos ramas de un tronco coman. En las crea- 
ciones romancescas que señalan aquellas analogías se ve surgir, 
crecer y desenvolverse el carácter singular y privativo del pueblo 



216 LITBRATUBA POBTüGUESA. 

portugués 9 á un tiempo dócil y presuntuoso, aventurero é hidalgo , 
batallador y afietble, supersticioso y culto. 

Sentimos que sus grandes proporciones nos impidan trasladar 
aqui el romance de Adozindaj cuyo asunto difícil y peligroso está 
expuesto con admirable delicadeza: asi como el Bemat-Frimcez 
que , según el voto competente del poeta é historiador inglés 
Mr. Southey, es uno de los monumentos más antiguos de la poe- 
sía popular del Oeste de Europa. ¡Qué cuadro tan dramático el de^ 
la jácara o ekapim d'elreyl ¡Qué riqueza de ternura y de lirismc:^ 
en la leyenda o anjo e aprincezal Algunas de estas composiciones 
no son enteramente nuevas para los aficionados á este género d.^ 
estudios: el bellísimo final de Rosalindaj por ejemplo, nos recuerda 
el poema de Tristan e Isolda: 

Inda nao é meio dia, 
cometa a campa a dobrar; 
inda nao é meia noite 
váo ambos a degollar: 

Ao toque de ave-marias 
foram ambos a interrar: 
a infanta no altar mor, 
elle á porta principal. 

Na cova de Rosalinda 
nasce urna árvore real, 
na cova do abnirante 
nasceu mn lindo rosal: 

El rey, assim que tal soube, 
mandaos logo cortar, 
que os fizessem em lenha 
para no lume queimar. 

Cortados e recortados, 
tomabam a reventar; 
e o vento que os incostaba, 
e eUes iamnse abracar. 

Elrey, quando tal ouviu, 
nunca mais pode fallar; 
a rainha que tal soube, 
cahia logo mortal: 

"Nao me chamen mais rainha 

rainha de Portugal 

Apartei dous innocentes 
que Deus quería juntar! n 

Garrett adolecía de un defecto que es común á la mayor parte 
de los escritores portugueses contemporáneos. Pensó que le era 



EL VIZCONDE DE ALMBIDA GARRETT. 217 

dado cultivar á un tiempo los diversos ramos de la literatura , sin 
considerar que exigen aptitudes distintas y que rara vez se pre- 
senta uno de esos talentos extraordinarios y enciclopédicos, á quie- 
nes Dios concede el don maravilloso de la universalidad. No con- 
tento con sobresalir entre los poetas líricos y dramáticos, preten- 
dió también distinguirse entre los novelistas ; y este fué el error 
de su entendimiento ó de su amor propio. O arco de sanfAnna, es 
una novela no desprovista de interés si se la examina únicamente 
como fibula; pero como episodio histórico, como estudio de las 
costumbres y de la vida íntima del pueblo lusitano en el siglo XV, 
la juzgamos muy inferior, no tan sólo al Monasticon de Herculano, 
sino á todas las obras que en ese género han producido Rebello da 
Silva, Méndez Leal y Andrade Corvo. A su estilo flexible y varia- 
do, ora ligero y festivo y satírico, ora grave y profundo, se le pue- 
den aplicar estos conocidos versos de Boileau : 

Hereus qui dans ees vers, sait d'une voix legére 
passer du grave au doux, du plaissant au severa (1). 

Garrett suele olvidar que la acción pasa durante el reinado de 
D. Pedro el Justiciero, pues sus personajes discurren como noso- ' 
tros y hablan el lenguaje de nuestros tiempos, trasluciéndose en 
todas las escenas en que intervienen el espíritu de la época actual 
y las opiniones políticas del autor. 

Viagens na minha térra, aunque participa de historia y de no- 
vela, no la calificaremos de novela histórica. A una página en que 
se refieren antiguos acontecimientos, sucede otra en que se descri- 
ben costumbres contemporáneas. Después de un capítulo consa- 
grado á memorar las tradiciones del palacio de Alfonso Henriquez, 
fundador de la monarquía portuguesa, viene el cuento pesadísimo 
de hi joven de los ruiseñores. Es un libro humorístico de crítica 
literaria, política y filosófica, escrito sin plan y sin método, en estilo 
semejante al de Pablo Luis Oout*ier, fiicil , jovial y epig^ramático. 

Hemos emitido nuestro juicio imparcial acerca de las obras de 
Almeida Garrett (2) , con la rapidez exigida por la índole especial 

(1) Boileau. L^art poetique, Gha/ní premier, 

(2) Ohrm deJ,B,deA, Garret, Son 17 tomos. Tomo I. Camóes 1839. — 
Este poema se había impreso antes en 1625 y se reimprimió después en 1844 
y 1857. También se hizo alguna edición en Rio Janeiro. — Tomo II (1.* del 
Teatro) Catuo 1840. Esta tragedia se había publicado en 3822 con la farsa O 
carcuncUí por amor que aparece omitido en iesta colección general. — Tomo III 

15 



218 LITERATURA PORTUGUESA. 

de estos estudios; pero deteniéndonos lo suficiente para que se com* 
prenda la honda y universal sensación que su muerte, acaecida en 
Lisboa el 10 de Diciembre de 1854, ha debido producir en Portu- 
gal y en el Brasil, en todos los pueblos donde se habla el bello 
idioma de Barros y de Cam6es. 

De intento hemos guardado silencio sobre las vicisitudes de su 
vida pública. Y ¿para qué referirlas ? ¿Quién, entre nuestros lee— 
tores , si es español y ha militado veinte aiíos en un partido cual — 
quiera, conservador ó radical, republicano ó legitimista, no hat 
sido alguna vez conspirador y rebelde , no ha llevado un fusil so- 
bre el hombro, y no ha ejercido actos de soberanía como vocal de 
una junta de gobierno? ¿Quién no ha estada perseguido, y oculto 
y preso y emigrado? ¿Quién no registra en su hoja de servicios una 
orden de destierro y una sentencia de muerte dictada en rebeldía? 
Pues habiendo sido Almeida Grarrett ciudadano de la nación por- 
tuguesa , cuya historia contemporánea se asemeja tanto á la nues- 

(2.' del Teatro) 1841. "Merope y um auto de Gil Vicente. n— Tomo IV (!.• del 
Romancero) 1843. "Adozinda, Berna! Francez Noite de San Joáo, o anjo e a 
princeza, ó chapín d'el rei, y Rosalinda." El romance Adozinda salió á luz 
por primera vez en Londres en 1828, y fué después traducido al inglés por 
J. Adamson.— Tomo V. (3.** del Teatro) 1841. "Fr. Luizde Sousa." Hay la si- 
guiente traducción italiana "Fr. Luigi di Souza, dramma di G. B. Almeida 
Garret, tradotto dal portughese colVassenso del autore da Giovenale Vegezzi 
Rüsenllo.iiTorino 1852.-— Tomo VI (2.* parte de las obras líricas) "Flores sem 
fructo... 1846.— Tomo VII (4.* del Teatro) 1846. "Philippa de Vilhena, otio 
Simplicio, Falar verdade a mentir.» —Tomos VIII y IX. "Vií^ens na minha 
terra.ii 1846.— Tomos X, XI y XII (5.* del Teatro). "A sobrinha do Márquez 
1848. — Hay una traducción francesa de esta comedia en el tomo I déla "Re- 
vue lusitanienne. O arco de Sanct'Anna, chronica portuense. Manuscrípto 
áchado no convento dos Grillos do Eorto." Son dos volúmenes, 1845. — Tomo 
XIII, 1860.— "Dona Branca. 1850. La primera edición de este poema se pu- 
blicó en París en 1825 con las iniciales de F. E. que corresponden á Filinto 
Elisio.— Tomo XIV (2.** del romancero). "Romances cabalherescos antigos. 
18^1.— Tomo XV (3.' del Romancero) 1851.— Tomo XVI. "Lyrica de Joao 
Minimo." La primera edición salió en Londres en 1829. Cuando Garrett es- 
cribió la "Primavera," que es una de las composiciones contenidas en este vo- 
lumen, tenia diez y seis años de edad.— Tomo XVII. "Fábulas. Folhas cabi- 
das, 1866.» Hay además otras producciones del mismo autor no comprendidas 
en esta colección; citaremos las principales. En la "CoUeccáo das poesias re 
citadas na salla dos actos grandes da universidade.» Coimbra 1821. Hay una 
composición suya titulada " Versos ao corpo académico. — O Retrato de Venus. 
Coimbra, 1821. Este poema fué prohibido en una pastoral por el patriarca de 
Lisboa, bajo pena de excomuni6u mayor.— "Tratado de educiií^au, Londres. 



líL VIZCONDE DK ALMKIDA GAURlíTT. 219 

tra , y pertenecido á la comunión liberal , se sobreentiende que ha 
ido dejando girones ensangrentados de sus vestiduras en esa dolo- 
rosa via crucis. Y como estaba dotado de una capacidad superior, 
flexible y adaptable á todas las manifestaciones del entendimiento, 
al mismo tiempo que alcanzó merecida reputación en la repúbli- 
blica de las letras , ganó alto renombre en el estadio de las luchas 
civiles. Y no tan sólo fué simultáneamente , como Lamartine y co- 
mo Goethe , literato y hombre de Estado , sino que estos dos carac- 
teres se mezclan y confunden en él. En Garrett poeta se revela 
siempre el político: en Garrett político se descubre siempre al poeta. 
Sus dramas , sus poemas , sus romances , y sus novelas están dela- 
tando al partidario ardiente de D. Pedro, al enemigo acérrimo de 
D. Miguel. Leed los dos primeros actos del Oatdo y las odas de 
Joáo Mínimo, y creeréis escuchar al orador exaltado de los clubs 
patrióticos. Vedle después en las filas délos voluntarios, en los es- 
caños de los representantes del pueblo, ó en el gabinete ministe- 
rial; y bajo su uniforme de legionario, como bajo su frac de procer, 
oiréis latir el corazón del vate. Se embarca para las Azores, en 



Tomo 1, 1829. El tomo Uno llegó á publicarse.— "Portugal na balanga da Eu- 
ropa : do que tem sido e do que ora Ihe convém ser na nova prdem de cousas 
do mundo civilizado." Londres, 1830. — O Alfageme de Santarem, ou a espada 
do condestavel. Lisboa, 1842. — "Memoria histórica do conselheiro Antonio 
Manuel Lopes Vieira de Castro." Lisboa, 1843. — "Elogio histórico do Barao 
da Ribeira de Sabrosa, 1843." — Carta em resposta a que Ihe dirigiram os au- 
tores do Opúsculo acerca da lingua portugueza."— "Memoria histórica da 
exma. duquesa de Palmella Dona Eugenia F. X. TeUes da Gama." Lisboa, 
1848. —"Memoria histórica de José Xavier Mousinho da Silveira." Lisboa 
1849. — As prophecias do Bandarra, drama representado en 1859.— Escribió 
además artículos políticos y literarios en los periódicos Popular, Chaveco li- 
b€7'alf Illíistragao Jornal universal, o tronador, o chronista^ o portugiiez. 
Remata universal, etc. En un buque procedente de la isla de San Miguel, que 
fuó echado á pique por una bala enemiga al pasar la barra deOporto en 1834, 
perdió Almeida, según nos refiere en el prólogo de su Romancero, las siguien- 
tes obras: una tragedia cuyo asunto era el Infante santo en Fez: treinta y cinco 
cantos de un poema sobre el Ma^gri^o; el segundo volumen del tratado daedu- 
€04^00: cuatro cantos de una leyenda sobre la fundación de la casa de Mene- 
zes ; y algunos trabajos sobre administración pública. A propósito de la pér- 
dida de estas eculubraciones dice humorísticai&ente el autor. "Descansen en 
paz en el amigo lodo de mi patrio rio. En otros lodazales peores hubieran cai- 
do tal vez si escapasen: el de la indiferencia pública, que quizá merecían, y el 
de muchos odios y envidias locas que no merecían de cierto, porque eran de 
ánimo bueno ó inocente, como siempre han sido los mios." 



220 LITERATURA PORTUGUESA. 

Enero de 1832 , como soldado de Doña María de la Gloria , y ape- 
nas lleva otro ajuar en su mochila que las tragedias de Eurípides 
y de Alfieri y sus propias rimas. En la sesión de 8 de Febrero de 
1840 impugna como Diputado de la isla Tercera el discurso de la 
corona , y su palabra académica y su entonación lírica están re- 
cordando al cantor de DafLa Branca y de Adozinda . Con sus afi- 
ciones poéticas se procura un grato solaz en la ociosa inactividad de 
loB campamentos , un bálsamo consolador para las heridas del alma 
en las interminables horas de sus prisiones, y un suave descanso 
para el espíritu preocupado en las inquietas vigilias de la diplomacia. 
Como hombre público no fué ciertamente un Catón : no ha so- 
bresalido por la energía de su carácter, por la fijeza de sus propó- 
sitos, ni por la austeridad de sus costumbres. No supo resistir como 
Fonseca Magallaes (1), y como Silva Carvalho (2) á la pueril 
tentación de disfrazarse con el falso oropel de un título nobiliario. 
Se hizo llamar Vizconde. En sus últimos dias tuvo la debilidad de 
preferir las apariencias mentidas de la juventud á la severa respe- 
tabilidad délas canas. Pensó vanamente que podia aún representar 
el papel de galán en una edad en que no hay específicos ni elixi- 
res que devuelvan el perdido brillo á la tez marchita y surcada 
por las arrugas del tiempo. Al pasar por el ministerio no ha dejado 
en él un testimonio imperecedero de su acción regeneradora, como 
Mousinho da Silveira (3), elMendizábal lusitano; pero rindió culto 
sincero á la libertad , y por ella sufrió amargas privaciones y vio 
su nombre incluido en las listas de los proscriptos. El cansancio de 
los años , el ejemplo de otros países , las lecciones de la historia y 
su propia experiencia lo condugeron , sin apostasía y por móviles 
levantados, desde el campo revolucionario al terreno conservador: 
¡ Que no se escandalicen nuestros radicales! ¡No vayan á equiparar 
los conservadores lusitanos con los moderados españoles! Aquellos 
aceptan como dogmas indiscutibles la emisión sin trabas del pensa- 
miento escrito, el derecho de reunión , el jurado para todos los de- 
litos , la supresión práctica de la pena de muerte y la libertad re- 
ligiosa; y estos. . . • 

(1) Rodrigo da Fonseca Magallaes ^ por José M. d^Andrade Ferreira. 
Lisboa, 1861. 

(2) José da Suva Garbalho, por L. Á, Rehello da Silva. Lisboa, 1866. 

(3) José Xavier Mottsinho da Silveira, j^or L. A . Rehello da Suva. Lis- 
boa 1844. 



EL VIZCONDE DE ALMRIDA GAHRETT. 221 

No perteneció Garrett al escaso número de oradores que arrastran 
tras de sí la muchedumbre subyugada, que dan su nombre á una 
época, que dominan una asamblea, y que imperan desde la tribuna 
como verdaderos Césares; pero fué el único entre sus contemporáneos 
que con su palabra elegante y su frase incisiva y su imaginación des- 
lumbradora pudo luchar sin deslucimiento enfrente del 0*Connell 
del Tajo, del inspirado y elocuente y arrebatador José Esteban (1). 

Si quisiéramos definir á Almeida Garrett , como ingenio litera- 
rio , comparándole con uno de los escritores españoles de nuestros 
dias , le denominaríamos el Duque de Rivas portugués. Discípulo é 
imitador de Manuel do Nascimento, le igualó en la pureza de la 
frase y le superó en invención y en buen gusto. Sus obras histó- 
ricas , así tragedias como novelas y romances , están empapadas 
en el espíritu de la época presente. Considerando el teatro como el 
termómetro que mejor señala los grados de cultura de un pueblo, 
continuó la ardua tarea comenzada por Gil Vicente, y suspendida 
durante dos siglos de silenciosa postración. Sin embargo, no llegó 
á fundar escuela. Indeciso é irresoluto por carácter, vaciló cons- 
tantemente entre el respeto á los preceptos clásicos, y sus simpa- 
tías por las tentadoras innovaciones románticas. Tampoco creó el 
teatro nacional, que era su sueño de oro, si bien dejó preparado el 
terreno donde debían levantarle, andando el tiempo, otros ingenios 
más afortunados . Aplicando su vasta inteligencia y su fecunda y 
poderosa iniciativa al drama histórico, al poema de actualidad y 
al romance -popular, abrió nuevos senderos á esa brillante genera- 
ción de poetas, formada por su impulso y vigorizada con su ejem- 
plo. Amando apasionadamente su patria cantó las grandes glorias 
portuguesas con el arpa de sus antiguos trovadores , y sustituyó 
á la mitología griega, reñejo de una civilización exótica , la mito- 
logía nacional , tan rica de creaciones originales y de fantasías bi- 
zarras. Todas sus composiciones llevan el sello de su país. En sus 
versos, ora pastoriles, ora épicos, se aspira el ambiente perfumado de 
las florestas de Cintra; se percibe el ruidoso oleaje del Océano al es- 
trellarse en las costas lusitanas. Con razón ha podido afirmar López 
de Mendonga que Almeida Garrett «no es un literato sino una litera- 
tura, que no es un hombre sino una nacionalidad que resucita.» 

(1) Véanse las memorables sesiones de 13 Febrero y 11 Agosto de 1840. 



I N 



MENDES LEAL. 



O Sr. Mendes Leal é um talento de larga 
esphera: é um dos nossos primeiros poetas ly- 
ricos, é a primeira reputa^ao dramática da 
mocidade, é iim romancista, as vezes feliz. O 
carácter do sen talento , é ser intermitente. . . 
Prodigiosamente fecundo , quando se inspira 
do natural, é muito superior ao que apparece. 
quando tenta forjar , ayudando a sua imagi- 
naoáo pelo estudo demasiadaniente próximo, 
e por tezes pouco digerido , do8m(MÍelo8 es- 
trangeiros. 

A LoPKs DE Mendonv'A. -Memonas de lUte- 
ratura contemporánea, 

O carácter distintivo do talento , da ins^i- 
ra^ao de Mendes Leal, é a nacionalidade, nao 
tanto pela linguagem coino pelo assumpto 
das suas obras. 

A DA Silva Tvmo.-iSeinblanza de Méndez 
Leal, ^ 

Diligencie] quanto pude, que tudo->lingoa, 
caracteres , costumes e aspectos- -flcasse hem 
de agora e bem portuguez-a consa que menos 
ha e que menos se save n'esta térra. 

Mendes Leal. -Prologo al Tio And/ré que 
vem do Brazil. 

El emiaente literato Silva Tulio , ha comenzado á publicar en la 
Revista Contemporánea una sucinta biografía de Mendes Leal (1), 
diciendo de él que ha ejercitado su clara y vasta inteligencia en 
la poesía lírica , en el drama , en la comedia , en la novela , en la 
filología , en la critica , en la elocuencia académica y parlamenta- 
ria , en los estudios históricos y biográficos , en la política doctri- 

(l) Además de este no coucluidc trabajo biográñco de Silva Tulio sobre 
Mendes Leal, se han publicado otros dos: uno de Bebello da Silva en ol 
tomo II de la Revista Pemmulai\ bajo el título de Poetas ly ricos da gera^ao 
nova , y otro de Francisco D. de Almeida Araujo en el núm. 10 de la antigua 
Revista contemporánea. Han escrito tamV)ien semblanzas literarias del misnií) 
poeta, Antonio Lopes de Mendouí^a en sus Memorias de litteratnra y Ernesto 
Biester en urna magem pela litteratura contempora.nea. 



224 LITERATURA PORTUGUESA. 

nal y en la polémica periodística ; y es verdad todo esto , y nada 
exageró. Mendos Leal ha sida y continúa siendo poeta lineo, poe- 
ta trágico, poeta cómico, novelista, filólogo, crítico, orador aca- 
démico y parlamentario, historiador, biógrafo y publicista. Faltó- 
le, empero , á Silva Tulio examinar si esa multiplicidad de apli- 
caciones del talento se deriva de su universalidad ingénita , ó de 
las condiciones efpeciales de Porlug?fcl. Sjin emitir juicio alguno 
sobre este arduo problema , debemos consignar aquí que al mism(v 
galardón ó á la misma censura se han hecho igualmente acreedo - 
ras otras notabilidades contemporáneas , como Macedo , Garrett y 
Herci^li^no, La razón de tan prodigiosa fecundidad puede hallarse 
en la esencia del carácter intelectual del escritor , pero puede ha- 
llarse también en otras causas de un orden muy subalterno , por 
ejemplo en la falta de mercado literario , que obliga á producir 
mucho para obtener escasos resultados positivos. Lo que eso prue- 
ba siempre es laboriosidad extraordinaria , y la de Mondes Leal 
nos la están revelando los quiuce gruesos volúmenes que forma- 
rían sus obras si se coleccionasen. Se explica perfectamente que un 
exceso tal de actividad deteriorase su salud ; y así , en efecto , ha 
sucedido. José da Silva Mendos Leal nació en Lisboa el 18 de Oc- 
tubre de 1820; no cuenta, ppr lo tanto, sino cuarenta y nueve 
años; y sin embargo, cualquiera que fije los ojos en su constitu- 
ción delicada, en su cabeza encanecida y en su aparente senectud, 
le supone de edad provecta. 

Encerrado entre libroa y papeles , días y semanas y meses ente- 
ros, respirando la atmósfera viciada y malsana de un estrecho ga- 
binete , privando al cuerpo enflaquecido y esténuado de su natural 
y necesario descanso , dictando frecuentemente, porque su vista 
cansada no le permite siempre escribir , y estrujando y exprimien- 
do su cerebro , como estruja y exprime un fabricante codicioso á 
esa máquina viviente que se llama hombre , para alcanzar los ma- 
yores productos en el más breve tiempo ; así es como ha podido 
alimentar los teatros de Maria II y del Principe Heal con cua- 
dros dramáticos , que el público , ávido de obras originales , reci- 
bía gozoso; dar á luz gran número de poesías líricas, que la juven- 
tud literaria devoraba con febril entusiasmo , y llenar las colum- 
nas de La Ley y de otros periódicos con intencionados artículos de 
política palpitante, que, en más de una ocasión, han provocado 
crisis profundas, derribado sólidos Ministerios, y minado por su 



MENDBS LEAL. 225 

base situaciones profundamente arraigadas. Y todo esto sin inter- 
rupción y casi simultáneamente , como si se hubiesen reunido en 
él por un extraño fenómeno moral la facilidad de creación de La- 
martine , el genio improvisador de Sgricci , y la vena inagotable 
de Lope de Vega. 

Asi se comprende que todo cuanto ha llegado á ser se lo deba á 
si propio , y nada más que á si propio. Les sucede á los hombres lo 
mismo que á los rios : los más caudalosos suelen tener su origen en 
pequeños manantiales. Hijo Mendes Leal de un humilde maestro 
de música, sin medios para instruirse , sin padrinos ni protectores, 
y sin más elementos que su amor al trabajo y su perseverancia en 
el estudio , ha conseguido salir de la oscuridad de su origen , im- 
ponerse como autor dramático á la admiración de un público des- 
contentadizo , entrar por derecho propio , por el derecho de su sa- 
ber , en la Academia de Ciencias , colocarse al frente de la Biblio- 
teca Nacional, distinguirse en las empeñadas luchas del Parla- 
mento, y ganar como hombre de administración y de gobierno 
alta y merecida reputación en los consejos de la Corona. 

Todas las grandes cualidades morales llevan en si mismas el ger- 
men de un vicio peculiar , que se desarrolla exagerándolas ; y las 
de Mendes Leal no salen de esa regla. El que ha conquistado lison- 
jera nombradia en la república de las letras á costa de continuos 
afanes y de largas vigilias, nada teme tanto %omo perderla. La 
avaricia no se encuentra de ordinario en los opulentos herederos 
ni en los advenedizos de la fortuna , sino en los que , maravedí á 
mará vedi, y con copiosas gotas de sudor, han ido amasando lenta- 
mente un capital. José da Silva es avaro de su crédito literario. Si 
alguno desconoce, ó pone en duda, ó rebaja su merecimiento , no 
se irrita, no se encoleriza, ostensiblemente al menos: se recoge en 
si mismo, se envuelve en el manto de su orgullo, y evita todo con- 
tacto con el ofensor. Pero como su Índole es noble y bondadosa, 
olvida fácilmente el agravio, si le dan explicaciones satisfactorias, 
é. semejanza del avaro de dinero, que perdona el fraude con él co- 
metido si le devuelven la suma defraudada con sus correspondien- 
tes intereses. 

La. literatura en Portugal no es un medio de vivir; es á lo sumo, 
y no siempre , una buena escala para tomar por asalto los grados 
superiores de otras carreras más lucrativas. El literato de profesión 
única y exclusivamente literato , si por otro lado no le sonrie la 



226 LITERATURA KRTUaUESA. 

suerte, tiene noventa y nueve probabilidades contra una de ir á 
morir como Camóes en la cama de un hospital. ¡Cuántos ejemplos 
podríamos aducir en confirmación de esta triste verdad ! Inocencio 
da Silva, bibliófilo no menos activo y diligente que D. Bartolomé 
José Gallardo, dio á la estampa un extenso y rico Diccionario hio- 
gráfico-bibliogr&fico'portug'uss , que no tiene igual en Francia, ni 
en Inglaterra, ni en Italia, ni en Alemania; y á pesar del inestima- 
ble servicio prestado á su patria con ese erudito y concienzudo tra- 
bajo, que representa una vida entera de asiduas, difíciles y costo- 
sas investigaciones, no ha pasado d6 la categoría de amanuense en 
el Gobierno civil con el sueldo mezquino de 5.000 reales. Allá por 
el ano de 1867 nos encontramos él y yo en una librería de Lisboa, 
que cuantos han visitado esa capital recordarán haber visto en lo 
alto de la calle de San Nicolao, cerca de la ciudad baja, tan sober- 
biamente reedificada por la iniciativa poderosa del ilustre Marques 
de Pombal, después del espantoso y memorable terremoto de 1755. 
Trabamos conversación sobre su Diccionario; y lamentándome yo 
de que no hubiese incluido en él todos los artículos de la Biblio- 
teca lusitana de Barbosa Machado , ¡wrque asi se encontraría re- 
unida y completa en una sola obra la bibliografía portuguesa , se 
levantó irritado de su asiento. Me parece que le estoy viendo toda- 
vía enfrente de mi; alto, seco de carnes, el color bilioso, largo y 
espeso el bigote, y los ojos encendidos por la cólera. «Harto hice, 
prorumpió en tono desabrido y con ademan descompuesto, por este 
ingrato país; hartó hice en sacrificarle mis economías de treinta 
años, mis desvelos y mi salud , para recibir por única é irrisoria 
recompensa algunos ejemplares de mi libro y el hábito de caballero 
de Santiago de la Espada, cuyas insignias quizá no podría adquirir 
hoy sin desprenderme de lo necesario para mi sustento.» Y dando 
rienda suelta á su ira, se desató en denuestos é improperios contra, 
los malhadados gobernantes de todas las banderías, que posponen 
las inteligencias útiles y modestas á las medianías estériles y auda- 
ces: bien ageno de presumir que el interlocutor desconocido á quien 
se dirigía era un escritor extranjero que tomaba nota de sus sen- 
tidas quejas para entregarlas un dia á la publicidad, vengándole 
así ante Ja Europa, y que habia de tributarle en las páginas de 
este libro un homenaje de sincera consideración (1). Raimundo 

(l) Tnnocencio Francisco da Silva nació en Lisboa el 28 de Setiembre de 
1810. Publicó.- Dicdonarir^ hihlifKi7^nphi(*o pnrfU'guez, Ef^t/iidos de Tnnocenm 



MENDES LEAL. 227 

Bulhao Pato, feliz imitador de Lord Byron y de Espronceda, tan 
celebrado por sus valientes y armoniosos versos , por sus ingenio- 
sas novelas y por su no concluido poema Paquita^ no es más afor- 
tunado que Inocencio da Silva. Hace por ahora dos anos, poco más 
c5 menos, le he oido leer una de sus mejores composiciones en el sa- 
len de la Trinidad. Las damas de la aristocracia, los personajes 
más ilustres por su linaje y por su ciencia, los altos'dignatarios de 
la Corona, y el mismo joven Rey D. Luis le obligaron á repetir la 
lectura con nutridos y prolongados aplausos. Y cuando, después 
de aquella espontánea y ardiente y general ovación, vino á estre- 
char mi mano, me pareció leer en su semblante pálido la amarga 
ironía del pobre poeta, que debia despertar ál dia siguiente de 
aquel sueno de gloria en una prosaica oficina del Estado , donde 
ganaba la miserable asignación de quinientos escudos. 

Concebido por Mendes Leal el previsor deseo de salvar estos 
escollos, no se limitó, como hemos dicho antes, á sobresalir entre 
los colaboradores de las Revistas literarias universal, lusitana , pe- 
ninsular, contemporánea i de Lisboa, illustragdo luso-brazüeira, 
Archivo pittoresco, Mosaico, O osmor aína, Aurora, lUustragaoy 
Panorama. Llamó á las puertas del periodismo político para 
abrirse paso y conquistar un puesto preferente en las regiones ad- 
ministrativas. Y anduvo en esto acertado. El crédito que hoy goza 
y los honores que ha alcanzado , más que á su fama de literato se 
los debe á los artículos de doctrina y de polémica que insertó en 
los diarios O tempo, A ley, A opinido, O teUgrafo, O estandarte, 
A patria, O jornal mercantil, y O jornal do commercio. Si esos 
artículos no le han colocado al nivel de Antonio Rodrigues Sam- 
payo (1), que es el Girardiq de Portugal, le han abierto las puer" 
tas de la Cámara popular. 



Frmictsco da Silva applicaveis a Portugal e ao Brazil. Lisboa, 1862. Se han 
publicado ocho tomos.-^Belatorio lulo na sess'o solemne do anniversario dci 
sociedade Pairiotica Lisbonense en O de Mar^o de 1837. Lisboa, 1837.— Ha co- 
leccionado en 1839 las poesías del doctor José Anastasio da Cuuha, y en 1853 
las de Manuel María Barbosa du Bocage. — Carta ao senhor Miguel J. Mar- 
ques Torres, autor de um impresso que se intitula " Vida de J. A. de Macedo," 
servindo de resposta a outra que o mesmo senhor fez inserir 7W jornal "O futu 
ro," Lisboa, 1859. —Ha escrito además en algunos periódicos, como Verda- 
detro amigo dopovo, Verdadeiro patriota, Revolutfo de Septemhro, Panora- 
ma, etc., etc. 
(1) Antonio Rodrigues Sampaio nació en San Bartolomé do mar, distrito 



228 LITERATURA PORTUGUESA. 

No siendo nuestro intento hacer apreciaciones politicas, nos abs- 
tendremos de examinar si su resolución tiene precedentes en otros 
paises , y hasta de traer á la memoria el hábil y mal encubierto 
cálculo de aquellos repúblicos que en ciertas Asambleas levantaron 
bandera, declarándose jefes de fracción para aumentar su clien- 
tela de jurisconsultos. No nos incumbe tampoco recordar si per- 
maneció constantemente afiliado en un partido, mientras que 
estos se modificaban y descomponian , ó si , por el contrario , se 
pasó de un campo á otro , aunque dentro siempre de los limites 
monárquico-constitucionales. De nada de eso hablaremos. Lo único 
que nos cumple anotar aquí , es que asi como comprendió que ne- 
cesitaba de la fuerza motriz del periodismo político para fran- 
quearse la entrada en el augusto recinto de la representación na- 
cional, comprendió igualmente que necesitaba las alas de la ora- 
toria para remontar su vuelo hasta la cumbre de las posiciones 
oficiales. En los sistemas representativos el poder pertenece de 
hecho y casi de derecho á los que hablan mejor : esto quizá sea 
un mal; no lo discutimos, pero es evidente. 

La realización de sus arrogantes propósitos le ofrecía grandes y 
casi insuperables dificultades , pues con darle la naturaleza una 
complexión débil y voz escasa le negó las dotes indispensables 
para brillar en las ardientes lides de la palabra. Por otra parte, 
los oscuros cristales de sus anteojos encubren mal en su fisonomía 
la gloriosa imperfección de Camoes. Es posible que, mirándose en 
los espejos del Palacio de las Necesidades , haya repetido más de 
una vez humorísticamente estos versos de Fray Simón de Santa 
Catarina, poeta del siglo XVII: 

que eu tenho a meu eD^ender 
muito menos com que ver 
que teuho cora que escutar (1). 

Sin embargo, desplegó tan tenaz perseverancia, que ha llegado 
á distinguirse entre los discutidores correctos y elegantes. Su elu- 



de Braga, el 25 de Julio de 1806. Viene siendo redactor principal de la Rtvo- 
Iv/fo de septembro desde 1844. Publicó también el famoso periódico clandes- 
tino titulado O espectro^ que comenzó* en Diciembre de 1844 y terminó en 
Julio de 1847. Ha recibido varias veces la investidura de Diputado á Cortes, 
habiendo tenido lugar su primera elección en 1851. 

(1) A propósito de la cortedad de su vista, hemos oido referir en Lísho 
Ja siguiente chistosa anécdota. El y Antonio da Seqm entraron una noche ei 



MENDES LEAL. 229 

cuencia es pulcra y acicalada, como su manera de vestir. Lógico 
en el raciocinio , certero en los ataques y pronto y feliz en la ré- 
plica, suele salir victorioso de los debates. Cuando sube á la tri- 
buna del Congreso , desde la que ordinariamente perora por exi- 
girlo asi la debilidad de su pulmón y las malas condiciones acús- 
ticas de aquella sala , los Diputados le rodean en silencio para no 
perder uno solo de sus conceptos profundos , ni una sola de sus 
frases limadas. El Monarca, de acuerdo con la opinión pública, le 
ha llamado más de una vez á su Consejo responsable. Hoy mismo 
está dirigiendo , con más talento que fortuna , el difícil departa- 
mento de los Negocios extranjeros. Y si bien el Ministro deja en- 
trever con frecuencia al poeta, pocos, muy pocos han hecho más 
en el desempeño de su cargo. Concluiremos con una observación 
para no volver á ocuparnos del personaje político. Ha pasado por 
los primeros destinos del país sin enriquecerse. A pesar de haber 
militado en las filas del Conde de Thomar , apellidado justa ó in- 
justamente el Walpole portugués, nadie ha dudado nunca de su 
probidad integérrima. El ha podido decir con D. Joaquín María 
López, refiriéndose á aquella época desventurada, que no se fué 
el fondo en el naufragio universal de su partido, porque no llevaba 
peso en los bolsillos. 

No vamos á considerarle como historiador. La Historia de la 
Guerra de Oriente, aunque curiosa por sus datos y recomendable 
por sus apreciaciones, es muy inferior á lo que en ese género han 
escrito Herculano, Rebello da Silva, y el Patriarca de Lisboa San 
Luis. Tampoco le consideraremos como biógrafo. No funda él cier- 
tamente su orgullo literario en la biografía de Pedro V, inspirada 
por la musa complaciente de la Monarquía, ni en la del General 
Loureiro, veterano de la guerra de la Independencia, ni en la del 
exclarecido jurisconsulto y ex-carlista Bruschy, tan plagada de 
juicios apasionados y erróneos, ni en los meditados elogios del 
Duque de Lafóes y del Vizconde de Almeida Garrett, leídos en la 



el casino llamado Gremio literario :go\oq2íxoxí los sombreros en el suelo, cdrca 
de sí, y estuvieron escupiendo en el de Mendes Leal hasta que, al cabo de 
dos horas, arrojando dentro de él un cigarro encendido, y sintiendo oloí á 
quemado, comprendieron que aquello no era una escupidera sino un som- 
brero. El hecho fué de todos creído por la idea que generalmente se tiene de 
la ceguera de Mendes Leal y de la distracción característica de Antonio 
Serpa. 



230 LITERATURA PORTüGUKSA. 

Academia Real de Ciencias de Lisboa, ni en las semblanzas de 
Costa Cabral y del Mariscal Saldanha, en las que ha dicho del 
primero que simboliza un sistema activo, decidido y fecundo, y 
del último que representa una política dudosa, vacilante é Jdbrida, 
absurda en teoría é imposible en la práctica, pues tiende á amal- 
gamar los partidos. 

Más títulos presenta á las alabanzas de la crítica imparcial 
como novelista. En los folletines de diversos periódicos aparecen 
diseminados los capítulos de: AJlor do mar, ó Infante santo-. Por 
bem querer mal haver; iNdo vale á licdo mil dohrañ Os irindos- 
Carvajales; O queforam portuguezes; Ignes de Castro; Memorias 
insulares; Aventuras do mestre Marsal, y ie A menina do Val de 
Mil. Pero sus novelas selectas son: Calavar y um sonho da vida. 

Abundan en el Brasil, lo mismo que en la Península Ibérica, 
traducciones pésimas del francés, que bastardean y corrompen el 
idioma patrio ; y esta es quizá la causa eficiente de no haberse 
generado allí la novela nacional. Quiso Silva Mendes llenar ese 
vacío siguiendo el ejemplo de Herculano, que tanto trabajó para 
despertar y generalizar la afición á los estudios históricos, y com- 
puso el Calavar. El asunto, original y fecundo, tomado de la guer- 
ra que la antigua colonia de Portugal sostuvo en el siglo XVII 
contra los invasores holandeses, está expuesto tan concienzuda- 
mente, que mejor se estudia el espíritu de aquella sangrienta lucha 
en esa historia fingida, que en las detalladas Memorias de Albur- 
querque Coelho (1). Los diálogos son vivos, como los de Alejandro 
Dumas, aunque un tanto afectados; las costumbres están descritas 
con la exactitud de Walter Scott, y los caracteres bosquejados con 



(1) Es posible, sin embargo, que Mendes Leal no haya tenido ocasión d^ 
leer este libro bastante raro: Memorias diarias de la Guerra del Brasil, por — 

discurso de nueve anos, empegando desde el de MDCXXX, escritas iior Duai 

te de Albvrqverqii^e Coellw, Marques de Basto, Coiide y Señor de Fernamhuc^z^ 
if de las villas de Olindo, San Francisco, Magdalena, B^ien Suceso, Villaliew^ — 
mosa' y Igarax^u; Gentil-lvomhre de la Cámara de Su Majestad y de su ConM;/^^^^ 

de Estado, en el de Portiufol. A la Católica M ai estad del Rey D. Felijie I V, 

Madrid, IGhJ^. — Hay todavía otra obra anónima, también curiosa, sobre mi :k. 
8Uceso importante do la misma guerra: Relación de la iornada que la Arnvct — 
da de Su Majestad, cuyo Capitán (jeneral e.s D. A ntonio de Oquendo, hizo rr ^ 
Brasil para socorrer las 2jla<¡os de aquella promncia, y batalla que entre ellct 
y la de los FstOfJofi de Holanda se dieron en doze de Setiembre deste presenta 
aiío de 1631. Madrid, 1632. 



MENDES LEAL. 231 

la viveza de colorido de Eugenio Sué. Diferenciase principalmente 
esta novela de las que han dado tan alto renombre al autor de 
JíuricOj en que tiene más movimiento y más enredo. 

Um sonho da vida, es un cuento que ofrece poca novedad, pero 
magistralmente referido: es una balada alemana en prosa portu- 
guesa. Diego, joven pintor, cuyo raro talento le augura grandes 
triunfos, se apasiona de la hermosa y angelical María, nieta de un 
anciano venerable, que, lejos de oponerse á su deseado enlace, lo 
aprueba y lo bendice. Sin embargo, éste se aplaza, porque no po- 
seyendo Diego otro caudal que su paleta y sus pinceles, mientras 
que su prometida está llamada á recibir una rica herencia, pide 
el plazo de veinticuatro meses para perfeccionar sus estudios en 
Roma. En sus dorados sueños de artista imagina que le basta ese 
tiempo para ornar sus sienes con la corona de laurel que ciñe la 
frente de Ingres, de Delacroix, de Troyony de Meissonier. Al cabo 
de los dos años, el inspirado discípulo dé Correggio y de Ticiano, 
célebre ya en Europa, regresa cubierto de gloria, y todo anuncia 
que van á realizarse próximamente las dulces ilusiones de los dos 
enamorados. Pero el destino se muestra con ellos cruel é inexora- 
ble. Cuando María le aguarda impaciente, con la alegría en el 
corazón y la diadema nupcial sobre sus cabellos de oro, recibe la 
nueva fatal de que ha sucumbido en el camino. ¡Todo ha conclui- 
do en el mundo para la desventurada doncella! Trascurridos al- 
g'unos dias la ven dirigirse lenta y silenciosamente al cementerio, 
y arrodillarse al pié de la tosca cruz que se alza solitaria sobre los 
restos inanimados de Diego. Al caer el sol van á separarla de aquel 
triste lugar, y la hallan muerta. El anciano fallece también bajo 
el peso de su inmenso dolor. Hé ahí toda la acción que, como acaba 
de verse, es de una sencillez primitiva. 

Hay un episodio interesante, digno del escalpelo filosófico de Bal- 

zac, como estudio de anatomía moral. Un capitalista especulador, 

que quiere comprar á poca costa el título de Mecenas, protegiendo 

las artes con menos esplendidez que publicidad, es despreciado por 

Diego, á quien ofende y humilla aquel insolente protectorado. 

Ciertas descripciones parecerán tal vez prolijas al que sólo busca 

en la novela el interés de la intriga, pero nunca pesadas al que se 

deleita en la belleza de los paisajes hábilmente delineados, y en la 

exposición de los afectos pintados con naturalidad. El mérito 

principal de este libro consiste en haber evitado su autor, sin ad- 

t 



232 LITERATURA PORTUGÜRSA. 

vertirlo él mismo, lo que constituye su defecto habitual: la exce- 
siva complicación de los argumentos. 

Mendes Leal ocupa un lugar eminente entre los poetas contem- 
poráneos.* No exageraríamos si lo comparásemos, por el vigor de 
los conceptos, con Espronceda, y por la soltura y facilidad del me- 
tro con Bretón de los Herreros. Bien sabemos que estas compara- 
ciones sorprenderían á nuestro vulgo literario, que tiene cierta 
fatua propensión á mofarse de todas las poesías portuguesas, sin 
exceptuar el poema inmortal de los Lusiadas^ tan superior á la 
Araucana, al mismo tiempo que está predispuesto á acoger con 
loores inconscientes cuanto procede de las orillas del Sena. Esos 
pobres y presumidos Aristarcos serian capaces de encomiar la 
Frottfrou de MM. Meilhac y Alevy, sin conocerla, solamente por- 
que se está ejecutando con buen éxito en el Gimnasio de Paris; y 
serian capaces de ridiculizar la Escala social de Silva Mendes, sin 
conocerla también, únicamente porque se ha estrenado en el Prin- 
cipe Real de Lisboa. No hay belleza ni sublimidad que sea invul- 
nerable al ridiculo. La Transfiguración es el primer cuadro de la 
magnifica galería del Vaticano, la obra maestra de Ra&el, el más 
extraordinario esfuerzo del genio; y sin embargo, el viajero fran- 
cés, M. Taine, examinando ese milagro del arte bajo un punto de 
vista grotesco, ha dicho de aquel Moisés y de aquel Elias, tan ma- 
ravillosa, tan pura, tan idealmente delineados, que parecen dos 
nadadores que desplegan sus robustas formas en el océano inmen- 
so del espacio (1). Afortunadamente un gracejo no es una razón, y 
sobre la caricatura chocarrera está la critica seria ^ noble 
elevada. 

Mendes Leal ha cantado en versos espontáneos y ñu idos I 
glorias, las tradiciones y las creencias de su país nataL Sen ti — 
mientos , imágenes , giros y modismos , todo en él es portugués . 
La lira lusitana no había producido sonidos más dulces y armo- 
niosos desde el siglo de oro de Camóes. Entre sus composiciones 
ligeras ¡qué bella, qué candorosa y qué sentida es la que ha titu- 
lado Um quarto de hora! 

Ha no valle ao pe da encosta 
urna fonte chocalheira , 
junto á fonte um prado verde , 
e no prado urna rozeira. 



(1) Voy age en Italie^ par H. Taine. Tomo I, pág. 219. 



MBNDBS LBAL. 233 

YamoSy anjo, ali sentar-nos? 
teremos... teras comigo 
branda relva por alfombra 
e a rozeira por abrigo. 

Vamos— sim—chegados somos... 
Que inlevo este ! — Senhor 
que mais posso ja pedir-voeí 
—que seja eterno este amor. 

—FeFo deus em nossas almas 
táo santamente nascer! 
—Onde vais ? ja partes? — Parto. 
— Mas o amor!— Mas o dever! 

— Amor que eterno pediste 
brebes instantes durou ! 
Nao morreu no cora^ao. 
— Nos labios porem fíndou. 
— Amanhá. — Viras í — Virei. 
— Como o tempo nos corren. 
— ^Nem f oi bem um quarto de hora. 
— Se fora mais fora o ceu ! 

Ceu de amor, um ceu aberto 
de certo que elle seria, 
se tal quarto de hora houvesse.... 
e pena ser fantasía. 

Apenas se acierta á comprender cómo el gusto lírico español 
tiene tan pocos imitadores entre los vates del Tajo. Ellos no pue- 
den abrir sus clásicos sin encontrar en cada página un soneto , un 
madrigal ó un idilio en lengua castellana. El castellano fué el 
idioma literario , el idioma científico de sus antepasados durante 
los siglos XVI , XVII y parte del XVIII ; y no obstante es raro 
descubrir hoy en su parnaso alguna joya como A Infanta de Gra- 
nada , que nos recuerde nuestros antiguos romances moriscos. 

El-rey moro de Granada 
passou pelo prado um día , 
era mo§o , gentil era 
e gentilmente sorna. 

Cavallo que elle levava 
a^ rijo mal soffria : 
era todo pedras finas 
duro alfange que trazia. 

Bordado albornoz trajava, 
lucentes armas vestía : 
do senhoril regio porte 
captivaba a soVrania. 

16 



234 LtTERATüIlA PORTUGUESA. 

Tambem la era no prado 
linda moga que gemía , 
colhendo penas e flores 
n'aquelle chao a porfía : 

eram flores de saudade 
as flores que ella colhia : 
eram penas de ser pobre 
as penas que ella carpía. 

Olhos negros cómodos d^ella 
ñas Hispanhas nao havía : 
nem nos pagos de Sevílha 
nem por toda a Andaluzía. 

Dos nobres modos que tinha 
namorava a galhardía : 
se nao fora ser vaídosa 
mais do que um anjo sería. 

Como el-rey tao triste a visse 
para o pe d*ella corría ; 
e desmontando apressado 
estos ditos Ihe dizia. 

— Por que choraes vos , menina 
com táo grande tyrannia? 
a magoa que vos magoa 
muíta mayor magoa cría, etc., etc. 

Descuellan entre las mejores rimas de Mendes Leal A alca- 
chqfra (1), escrita sobre una vieja tradición del vulgo, y No alto 
da Ajuda , que es un modelo en el género descriptivo (2) ; per 



(1) Hay en Portugal , y príncipaliüente entre los habitantes de los cam — _- 
pos, una vieja j)reocupacion muy generalizada. El joven ó la joven que tien^^ e 
amores quema una alcachofa en la noche de San Juan, á las doce en punto, 1=: __a 
deja quedar al rocío, y al rayar la aurora va á consultarla: si ha reverdecid_-^o 
es señal de buen agüero ; si está toda negra y quemada ¡adiós esperanza I 

(2) A pesar de sus grandes dimensiones, y para que nuestros lectores pu e. 

dan apreciar por sí mismos la facilidad con que versifica Mendes Leal, vara -^>5 
á trascribir íntegro el precioso cuento titulado Recordat^oes : 

Quando os meus quince contei 
um tio velho que eu tinha — 
que inda choro e chorarei 
toda inteira a vida minha ! — 
disse-me um dia — Olhe ca : 
esta quasi um homem ja : 
para que por tal o tomem 
quero fazer-lhe um presente, 

com que um homem 

com que um homem se aprésente. 



1 



MENDES LEAL. 235 

aií popularidad como poeta se la debeá O pavilhao negro. El 
a negrero Charles et Oeorge fué apresado cerca de Angola por 
Tgantin portugués y conducido á Lisboa. Allí estaba al abrigo 



Julguei n'esta oracáo toda 
que o tal quasi sovejava, 
e sondei o bei^o em roda 
a ver se o bu^o apontava. 
Estranhava o tractamento ! 
e o programma que um portento 
no tom me estava a indicar, 
fez-me logo a introducido 

palpitar 
palpitar o cora9áo. 

Fiquei-me desvanecido 
e aprumando-me vaidoso , 
ouvi meio distraido , 
entre ufano e curioso , 
o longo fím do sermáo. 
O bom do meu tio entao 
ac^oes juntando a promessas, 
deu-me para meu tesouro 

duas pe^as , 
duas pe^as novas de ouro. 

£squecendo a gravidade 
e o valor que este incidente 
outorgara a minha edade 
dei dous pulos de contente. 
As pe^as mirei de perto , 
e nao trocara de certo 
desdenhando regias simas, 
o meu erario infantil 

pelas minas, 
pelas minas do BraziL 

A soismar no que faria 
de tao grosso cavedal 
passei o resto do dia , 
e de noite dormi mal. 
No meu somno a cada instante 
via um grupo fulgurante 
de effígeis taes que nao sei 
quem as tivera inventado 

e sonheL.... 
e sonhei que era morgado. 

Apenas rompen a aurora, 
posto ape antes do sol , 



236 LITERATURA PORTUGUESA. 

de los castillos que guardan la entrada del puerto, y de allí mismo 
filé arrebatado por una escuadra francesa, exigiendo simultánea- 
mente Napoleón UI una indemnización pecuniaria. Este acto de in- 



quiz tomar por ali fora 
os meas desejos a roL 
Ai que diversos e qnantos ! 
eram tantos , tantos , tantos, 
que Ihes nao achava o fim. 
O mundo tinha um deleito 

para mim: 
para mim era inda estreito. 

Meditava seriamente 
se f aria a acquisi^áo 
d'um reloj o com corrente 
ou d'um cabaUo rabáo. 
Como escolhesse um cabaUo , 
entrei logo a ajaezal-o 

mas mas o relojo! aqui 

pensando com mais estudo 

resol vi, 
resolvi a comprar tudo ! 

Era no campo. Ao sol posto — 
la fresca , autonica aragem 
de um dia depois de agosto 
ciciava entre a folbagem — 
fui ao moinho do oiteiro 
onde o Domingos Moleiro , 
porque as vezes me deixara 
trotar do seu macho encima 

conquistara , 
conquistara a minha estima. 

De o deslumhrar de ax)aratos 
a pia inten9ao levaba , 
mas fui achal-o nos tratos 
d'uma ter^am que o postrava. 
Cessara o motim festivo : 
solitario e semi-vivo , 
jazia o triste no chao, 
com as faces amarellas 

n'um montáo 
n'um montáo das rotas velas. 

Chamei-o nem respondía I 
busquei : tudo Ihe f altava ! 
quando eu aflicto saia 
a pobre moleira entrava. 
Vinha de lidar chorando 



MEKDBS LEAL. 237 

tificada violencia arrancó un gemido doloroso, un grito unánime 
indignación profunda y de angustia suprema á la nación 
tuguesa. Sin embargo , ni una sola voz se alzó entonces para 



negro pao de dois penando !... 
em tal desarrimo e dor, 
tirando a pe^a primeira 

fui-Uia por 
fui-lha por á cabeceira. 

Que nunca ninguem se esqueja 
da alheia tribulapao ! 
tínha saudades na pe9a 
mas tínha orgulho na ac^áo! 
ficara aos sonlios metade 
entre os bracos da piedade 
pago e ufano como um rey — 
bem que no caso a scimar 

caminhei 
caminhei para o logar. 

Um pardieiro entre rosas 
havia do povo á entrada, 
junto as ruinas musgossas 
d'uma ermida derrocada. 
Vivía n'esta casinha 
a tía Anna — uma velhinlia 
que savia muita historia , 
e m'as contava ao seráo, 

co'a memoria 
co'a memoria da affeÍ9áo. 

Em versos um tanto baldos 
modulavame ella ainda 
as trovas de don Reinaldos 
e o romance de Florinda, 
Fugia a noite apressada 
ao savor d'essa toada, 
en tao suspenso escutar 
que o meu sentido ,primeiro 

foi chegar..... 
f oi chegar a cavalheiro. 

üma vaquinha leiteira 
almas malhas pelo nedio 
era asua com panheira 
e tambem o seu remedio. 
Oonhecia-lhe a can^áo 
e vinha comer-lhe a mao^ 
quando nao paíseia a porta. 
Ohego e a falla me abandona 



238 LITBRATüBA PORTÜ0ÜBSA. 

advertir á la hermosa Lisboa , á la altiva reina del Tajo , que 
tales agravios serian imposibles si tremolase la bandera penin- 
sular sobre las desartilladas baterías de sus antiguos baluar- 
tes. Aquel pueblo , orgulloso y susceptible como es , prefiere 
sufrir humillaciones más mortificadoras aún j más depresivas, 
antes que deshacer la obra de 1640. |Eso jamas! Sobre la con- 
servación de la nacionalidad no hay allí divergencia de opinio- 
nes. Aristocracia , clase media y plebe, legitimistas y liberales, 
ancianos y niños, hombres y mujeres, todos quieren, todos pien^ 
san, todos sienten lo mismo. Hay en la capital, en Oporto y en 
Coimbra algunos admiradores escéntricos, aislados y platónicos 
de la república ibérica , organizada de manera que sus flojos 

vejo-a morta..... 
vejo-a morta ao pe da dona ! 

Dera-lhe o mal de repente; 
para morrer ali f ora ! 
meigo o olhar inteligente 
inda carinhos implora! 
A pobre velha — ¡ coitada ! — 
sem voz, trémula e parada 
olhava, olhava tambem 
como quem na dor que encerra 

mais nao tem 
mais nao tem que ver na térra. 

Nada disse. Que diría ? 
ha desgranas tao completas 
que da propia sympathia 
sao as vozes indiscretas. 
A velha nao se moveu.... 
e chorava , e chorei eu !... 
que havia determinar 
en miseria tao expressa 

senao dar 
senáo dar a ultima pe^a. 

Puz-lha mudo no regado : 
e volví a passos lentos , 
apagando n'um so tra90 
desejos com sentimentos ! 
sentí o fausto perdido : 
mais nao foi de arrependido ! 
Dissipada ja deixava 
a phantastica opulencia : 

mas levava..^.. 
ma9 levava a conciencia. 



MENDES LEAL. 239 

lazos federales no limiten ni embaracen la acción soberana de 
cada Estado ; pero la verdadera anexión á España , que es la 
fusión, no tiene un solo partidario conocido desde el Duero hasta 
el Guadiana. No seria más detestada aqui la unión á la Francia: 
no fué más aborrecida en Venecia la sujeción al Austria : no es 
más odiada en Polonia la dominación moscovita. A esto han con- 
tribuido diferentes concausas : la natural desconfianza que abriga 
siempre el débil respecto al fuerte: el amor de la patria, ciego, 
egoista y suspicaz, que nos impele á rechazar irreflexiblemente 
toda solidaridad con los que viven más allá de nuestras viejas 
fronteras : el recuerdo de la opresión empobrecedora de los sesenta 
años , y el contraste de su libertad tranquila y ordenada, y de sus 
costumbres pacíficas y suaves, con nuestros largos periodos de des- 
gobierno , con la dureza de nuestro carácter , con nuestras depor- 
taciones gubernativas y nuestros fusilamientos sin formación de 
causa. Los estadistas obcecados que creen poder llegar á la unidad 
ibérica por una combinación dinástica ó por la fuerza de las ar- 
mas , desconocen lastimosamente el espíritu anti-español que se 
respira en la atmósfera del vecino reino. Esa soñada combinación 
dinástica ocasionaría la caida inevitable é inmediata de la familia 
de Braganza ; y la intrusión armada, cuando la Europa la consin- 
tiera, terminaría para el ejército invasor como la campaña de Mé- 
jico para los Franceses, por una retirada vergonzosa. Los Portu- 
gueses, inferiores en número y en medios de guerra , comprenden 
bien que se ha puesto en su horizonte, para no reaparecer, el sol 
de Aljubarrota; pero sabrían resistir en sus desfiladeros y en sus 
montañas, como resistieron nuestros abuelos á los conquistadores 
de 1808, dejando reducida la autoridad de Castilla al territorio que 
ocupasen materialmente nuestros regimientos y nuestros escua- 
drones. Mendes Leal se hizo eco fiel de este sentimiento de indepen- 
dencia en su enérgico y sublime canto O pabilhao negro. El poeta 
se dirige en estos términos á la torre de Belem : 

Brada-lhe mais ~ "vinte frotas 
•'impelli com fim diverso 
"sobre os confins do universo 
••tra9ando novas derrotas. 
"Quando voltavam cad'anno 
•'vinham dos feudos, do Occeano — 
"mais ricos de cada vez — 
"vergando os baixeis profundos; 



240 LITERATURA POBTÜGÜESA. 

"e armas e dons de dois mundos 
"trazía o mar a meus pes. 

"Os meus nautas, pondo os lares 
"no convez das caravellas , 
"cruzavan, rindo, as procellas, 
"quer dos homens, quer dos mares. 
"D'essa illustre e forte ra^a 
"contó o destino a quem passa. 
"Vedeta de um povo rey 
II eu sou a torre princesa : 
"excedi Tyro e Veneza 
"Carthago e Eoma egualei. 

"Hoje pálida memoria 
"como o gesto de um proscripto 
"cinjo aos hombros de granito 
"O manto da minha gloria. 
"Eestame so, e verdade, 
"esta heranga, e a da saudade; 
"mas na fronte marcial 
"d'outros tempos pregoeira 
"conservo a libre bandeira 
"como uma flor virginal. 

"Os fortes ves da cidade 
"fendidos te as raices? 
"sam da guerra as cicatrizes 
"nao sam as rugas da edade. 
"Nao os asusta a violencia : 
"podem pela independencia 
"reventar como um volcao, 
"podem bem que amartellados 
"desavar como animados 
"sobre o opressor e a opressao. 

"E se algum estranho ousara 
"por a máo~ desventurado ! 
"'n'esta do heroico legado 
"joia única e mais rara 
"vería abrirem-se, pensó, 
"como as de um sepulchro inmenso 
"estas pedras ; e depois 
"surgirem d'ellas terríveis 
"é como outr'ora invenciveis 
"as sombras dos meus héroes, m 



Mendes Leal, lo mismo que Barbosa du Bocage, aunque por mo- 
tivos distintos, no ha hecho ostentación de su estro poético sino en 
breves composiciones liricas , cuando la riqueza de su imaginación, 



MBNDES LEAL. 241 

SU fecunda vena , el dominio de la rima y el conocimiento pro- 
fundo de la lengua le estaban invitando á emprender una obra 
épica de más altas aspiraciones. Las odas á Vasco da O ama y á 
Carlos Alberto revelan en él las dotes necesarias para concebir y 
dar cima gloriosa á un poema que inmortalizase su nombre. Des- 
graciadamente , y en vez de s^uir el esplendoroso derrotero que 
le marcaba su estrella, malgastó gran parte de su tiempo en esté- 
riles traducciones. Tradujo el episodio de Diómedes y Héctor de la 
lUada^ el sueño de Eneas de Virgilio, canciones escogidas de Be- 
ranger y de Corneille, los libretos de las óperas italianas el Pelayo 
y Un baiU de máscaras ^ y, lo que es más extraño, varias poesías 
españolas , entre ellas , el Pirata^ de Espronceda , de la que , por 
ser tan conocida , copiaremos algunas estancias para que el lector 
pueda apreciar la fidelidad de la versión (1). 

(1) Poquísimas son las poesías castellanas traducidas al portugués. Debe- 
mos citar como una de las mejores versiones, la que hizo del canto A Teresa^ 
de Espronceda , Manuel Rousado, el feliz imitador de Nicolás Tolentino. 
Noites de Lisboa, por Manuel Bousado. Lisboa, 1866. Palmeirim ha dado á la 
estampa O árabe, de Bermudez de Castro. Poesías por Luiz Augusto Palmei- 
rim. Lisboa, 1861. En cambio , tampoco conocemos más poesías portuguesas 
vertidas modernamente á nuestro idioma que algunas de Augusto de Lima 
{Murmurios, por A. Lima; Lisboa, 1851), cuyo trabajo se debe á Doña Ger- 
trudis Gómez de Avellaneda. Revista peninsular, tomo I, pág. 185. Este des- 
vío recíproco no ha comenzado en este siglo : data de tiempos anteriores. Te- 
nemos una traducción muy antigua de LasLuidadas, LasLuisiadas de Luis 
de Camoes, traducidas en octava rima por Benito Caldera, residente en corte. 
Alcalá de Henares, 1580. Si nuestras ocupaciones nos lo permitieran, forma- 
riamos un catálogo de los libros castellanos vertidos al portugués y vice- 
versa. Entre los menos conocidos de los bibliófilos recordamos ahora los dos 
siguientes : Historia de las cosas de Bthiopia, en la quál se cuenta muy copio- 
samente el estado y potécia de emperador della (qv^ es el que muchos han pen- 
sado ser el preste Juan) con otras infinitas particularidades, así de la religio 
€Íe aquellas gétes, como de sus cerimonias, según que d-e todo ello fue testigo de 
-vista Francisco Alvares, capitán del rey de Portugal, Carago^a, 1566. En 
otra traducción hecha en Toledo se dice que el traductor fué Miguel de Sel- 
Tes. La Asia de Joan de Barros; de los hechos que los portugueses hicieron en 
el descubrimiento y conquista de los mares y tierras del Oriente: impresa en 
lengua portuguesa en Lisboa por Germán Gallarde en 28 de Julio de 1582; y 
agora nuevamente tradV'Cida en nuestra lengua castellana por Luis Alvar ez de 
la Torre, natural de la villa de Valderas, — Como muestra elocuente de la 
•indiferencia con que aquí se miran las cosas de Portugal, vamos á insertar 
íntegro el breve catálogo de las obras portuguesas que posee la Biblioteca de 
nuestro Congreso. Actas das sesoe^ da cambra dos senhores deputados. Lis- 



242 LITBRATORA PORTUGUESA. 

Com doce canhoes por banda 
vento em popa a todo o panno, 
voa, nao corre, no océano 
um belleiro bergantín. 
Baixel pirata que chamam 
por seus feitos "o temidon 
em todo o mar conhecido 
de Marsella a Bombaim. 

Treme a lúa sobre as aguas 
nos riuzes suspira o vento 
e ergue em brando movimento 
orlas de prata e azuL 
Eil-o o capitao pirata 
que vai cantando na popa 
Asia a um bordo, a outro a Europa 
e pela proa Stambul. 

Voga, meu barco navega 
sem temor : 
nem forte ñau na ref rega 
nem procella ou calmaria, 
do teu rumo te desvia 
ou subjeita o teu valor. 
Vinte prezas 

boa, 1846 á 1848. Son dos volúmenes. Comentarios de Alfonso de AUmrquer- 
que, Lisboa, 1676. Diálogos dt Fr, Amador Arraiz, Coimbra, \Q0^,— Becadas 
de Asia, Dos feitos que os portuguezes fizeruo no descóbrimento e conquista áw 
mares e térras de Oriente por Jo" o de Barros. Lisboa, 1628. — Estatutos da 
universidade de Goimhra. Lisboa, 1772. Diario da cambra dos deputados. Lis- 
boa, 1848. Seis tomos. Gollec^ao dos tratados celebrados eMre a coroa de Por- 
tugal e as m>ais potencias, por José Ferreira Borges de Castro, Lisboa, 1856. 
Son ocho tomos. Ima^ens conceittMsas dos epigramas por R, P, M, Animo 
dos Beis, Tiisboa, 1731. Corte na aldea e obras pastoris^ de Francisco Rodri- 
gues Lobo, Lisboa, 1722. Uno de los efectos de esta incomunicación éntrelos 
dos países, es que en ambos pasan reciprocamente por originales composiciones 
que son verdaderos plagios. En el tomo de Poesías eróticas de Bocage aparece 
con el número 32 aquel famoso y no muy delicado soneto , atribuido en otras 
Colecciones al Abad de Jazente, que comienza asi : 

Piollios cria o cabello mais dourado, etc. 

Sin embargo este soneto no es más que una traducción literal de otro que es- 
cribió en el siglo XVII el poeta jocoso Cepeda y Guzman, que empieza: 

Piojos cria el cabello más dorado, etc. 

Poesías dcD, Carlos Alberto de Cepeda y Guzman, caballero del hábito d^ 
San Jorge y comendador de Balaguer. Manuscrito original citado por Zarco 
del Valle y Sánchez Kayon en su "Ensayo de una biblioteca española de libros 
raros y curiosos. n Tomo I, pág, 363, 



MENDBS LEAL. 243 

tenho f eito 

a despeito 

te do inglez : 

e abateram 

pendoes varios 

cem contrarios 

a meus pes. 
O meu barco e meu thesouro 
a liberdade o meu deus, 
e-me o pego única patria 
lei a forqa, o vento e os ceus. 
A voz "d'avante urna vela ! n 

e de ver 
como tudo se acautela 
pannos chelos a escapar; 
que eu so despota do mar 
minha furia e de temer. 

Nos despojos 

eu divido 

o colhido 

por egual : 

e so guardo 

d'essa preza 

a belleza 

sem rival , etc. 

Aunque posee dotes más privilegiadas para la poesía lírica que 
para la dramática, se ha dedicado preferentemente al arte de Cal- 
derón y de Tirso de Molina. Por eso hemos dejado para lo último 
la disquisición de sus dramas y sus comedias. 

Manuel de Figueiredo pretendió continuar la difícil tarea ini- 
ciada por Gil Vicente , pero sus escasas fuerzas intelectuales no 
han correspondido á sus levantados deseos. Por otra parte, si bien 
asomaban ya los primeros albores de la libertad en el teatro, como 
en el horizonte de todas las instituciones sociales , aun sostenían 
entonces los teólogos, discípulos de Bisbe, de Camargo y de Cres- 
pi, que no tan sólo era pecado mortal el representar comedias, 
sino el componerlas, el consentirlas y el concurrir á ellas (1). El 



(1) La Inquisición prohibió numerosas comedias, así de escritores españo- 
les, como de portugueses. Solamente en el índice expurgatorio (1583) del 
Cardenal Arzobispo de Toledo é Inquisidor general, han sido comprendidas 
las siguientes, según aparece en la Historia de los protestantes españoles, por 
Adolfo de Castro, pág. 426, —Auto hecho nuevamente, por Gil Vicente, sobre 
los muy altos y muy dulces amores de ÁTíiadisde Gaulacon la Princesa uriana 



244 LITERATUBA PORTUGUESA. 

Vizconde de Almeida Garrett, más dichoso que Figueiredo, se co- 
locó con el Ft, Luis de Sonsa al nivel de Martínez de la Rosa, 
pero no acertó á formar escuela. Ofrecíase, pues, á los literatos 
lusitanos una grande y magnífica y deslumbradora misión que 
cumplir, la misión de crear el teatro nacional. ¿Lo han creado? 
Antes de contestar á esta pregunta conviene que hagamos desfilar, 
siquiera sea rápidamente, por delante de nuestros lectores, esa nu- 
merosa cohorte de ingenios á que debe su repertorio el Portugal 
de nuestros días , 

Principiemos por Ernesto Biester, con quien se ha mostrado or- 
dinariamente más benévola la crítica iliterata , espontánea é im- 



hija del Rey Limarte, — Comedia llamada Aquilana^ hecha por Bartolomé de 
Torres Naharro, no siendo de las enmendadas, corregidas é impresas del año 
1573 á esta parte. —Comedia llamada */acm¿a.— Comedia llamada Josefina,— 
Comedia o acaescimiento llamada Orfea^ dirigida al muy ilustre i assi magni- 
fico senhor D. Pedro de Arellano, Conde de Aguilar.— Comedia la Sanctüy 
impresa en Venecia. — Comedia llamada Tesorina^ hecha nuevamente por 
Jaime Huete.— Comedia llamada Tidea^ compuesta por Francisco de las Na- 
tas.— Com^cíicw, tragedias, farsas 6 autos, donde se reprende y dice mal de las 
personas que frecuentan los sacramentos ó templos, ó se hace injuria á algu- 
na Orden ó estado aprobado por la iglesia. —Farsa de Dos enamorados.-- 
Farsa llamada CJWocíta.— Farsa llamada Josefina, — Pero estas prohibiciones 
parecieron todavía insuficientes , y se pensó en suprimir completamente las 
representaciones cómicas. Con ese espíritu se han escrito las obras de los tres 
autores que citamos en el texto: obras que debe consultar quien desee cono- 
cer á fondo la historia de nuestro teatro. —Tratado de las comedias, en el 
cual se declara si son lícitas, y sí, hablando con todo rigor, será pecado mo^ 
tal el representarlas, el verlas y el consentirlas, por Fructuoso Bisbe y Vidal,' 
doctor en ambos derechos. Barcelona 1618. — Discurso teológico sobre los tea- 
tros y comedias de este siglo, en que por todo género de autoridades , en espe- 
cial de Santos Padres de la Iglesia y Doctores escolásticos, y por principios 
sólidos de la Teología, se resuelve con claridad la cuestión de si es ó no pe- 
cado grave el ver comedias como se representan hoy en los teatros de España. 
Conságrala á la Emperatriz de los cielos María Santísima , Madre de Dios 
concebida en plena gracia y justicia original, al instante primero de su ser, el 
Padre Ignacio de Camargo , Lector de Teología en su Real colegio de Sala- 
manca. Salamanca, \Q%^,^Bespuesta á una consulta sobre si son licitas las 
comedias que se usan en España, Dala á luz, con un sermón que predicó de la 
materia, el Doctor D. Luis Crespi de Borja, Presbítero de la congregación del 
oratorio de San Felipe Neri, Arcediano en Murviedro y Pavordre en la Santa 
Iglesia metropolitana de Valencia. Catedrático de prima de Teología y exa- 
minador de ella en la Universidad de la misma ciudad, Calificador del Santo 
Oficio y Examinador sinod»lt V?^le^cia, 1649, 



MENDES LEAL, 245 

parcial de las plateas , que la censura pedagógica , engreída y 
apasionada de los folletines. Asi como se ha dicho de Regnard que 
era inferior á Moliere y superior á los otros poetas cómicos de su 
siglo , así debe decirse de Biester que es inferior á Almeida Gar- 
rett y á Mendes Leal , pero superior á los demás dramáticos de la 
época presente. Sus comedias, recomendables por la sencillez del 
artificio y por la moralidad del fin , propenden siempre á hacer 
abominable un vicio ó á ensalzar una virtud. En ellas tienen se- 
vero correctivo la avaricia, la maledicencia y la hipocresía, y es- 
tímulo y recompensa la abnegación , el amor al trabajo y la ca- 
ridad. 

Nunca ha sido guardador escrupuloso de las tres unidades clá- 
sicas, particularmente de la unidad de acción , lo cual implica el 
decaimiento del ínteres. En Os operarios, por ejemplo, hay dos 
asuntos íntima y estrechamente ligados entre sí, pero distintos. 
Francisco Simóos, que después de cometer un crimen en Lisboa, 
emigra al Brasil, donde trabaja honradamente veinte años, al cabo 
de los cuales regresa á la Península para reparar en lo posible el 
mal causado, sacrificando arrepentido su fortuna y su vida ; y 
Mauricio, que arrojado de una oficina por sospechas de defrauda- 
ción, recobra tardíamente su honor perdido. La acción primera 
concluye en el acto cuarto con la muerte de Francisco Simóos, 
y la segunda en el quinto con el descubrimiento del verdadero 
criminal y la rehabilitación de Mauricio. En Os difamadores con- 
tamos hasta nueve amoríos: la Vizcondesa, Paulina y Dolores 
aman á Enrique : Roberto , Rui de Figueiredo , Luis de Sonsa y 
Cayetano, á Paulina; y Enrique y Fernando á Dolores. El espec- 
tador necesita llevar á la butaca un libro de memorias para apun 
tar y retener esta enredada madeja de afectos. 

Hay un recurso escénico de que Biester abusa con deplorable 
frecuencia, y consiste en introducir un personaje á tiempo para 
escuchar las palabras que otro pronuncia y sorprender asi un se- 
creto, ó penetrar en el misterio de una intriga. En pobreza de al- 
ma entra Luis Bacelar, precisamente cuando Enrique está enamo- 
rando á su mujer: lo mismo que Jaime en Primavera eterna 
cuando Aviles intenta seducir á su prometida: lo mismo que la 
Condesa en Os homens serios, cuando el Médico Garcez declara á 
Amelia su pasión. En A caridade na sombra^ presencia Miguel el 
acto de entregar su esposa una reliquia á Francisco : cree equivo- 



246 LITERATURA PORTUGUESA. 

cadamente que es una prueba de su amor criminal, y sobre éste 
error descansa todo el argumento. En Oshomens ricos ^ el Vizcon- 
de aparece con la indispensable oportunidad para enterarse de que 
su amigo Juan da Cunha niega á Cecilia cierto retrato que ésta le 
reclama; y presume que ambos le hacen traición. En Os difama- 
dores , Paulino oye de los labios de Dolores la revelación de las 
calumnias que la misma ha propalado , y que está refiriendo á En- 
rique. Finalmente, y omitiendo, por abreviar, otras escenas análo- 
gas, en Os operarios se acerca Miguel á Francisco Sim5es, que á 
los pies de Genoveva, y hablando consigo mismo, declara que sus 
manos están tenidas en sangre., Estos lunares son tanto menos 
disculpables, cuanto que no proceden de esterilidad de imagina- 
ción sino de negligencia. Otro defecto advertimos en Ernesto 
Biester, y es el estilo sentencioso , cortado y lapidario : sus perso- 
najes emplean inalterablemente esa forma, sin que la melancolía, 
ni la ira, ni la ternura les obliguen á variarla. Los caracteres, ge- 
neralmente bien bosquejados, carecen de colorido local: son tipos 
que se encuentran en Lisboa como en Madrid , y en Londres como 
en Viena (1). 



(1) Ernesto Biester, nació en 1829. Publicó las siguientes obras : "Os ope- 



rariosii drama en cinco actos y seis cuadros. Lisboa, 1865.— "Abnega^aon dra- 
ma en cuatro actos, premiado en el concurso dramático de 1861. Lisboa, 1861 

— "Primavera eterna, m comedia-drama en tres actos. Lisboa, 1860. - "Aben^oa — 
da resignaíjáo,!! drama en tres actos. Lisboa, 1862. — "Nobreza d'alma,ii drsu— 
raa en dos actos. Lisboa, 1818. ~"A caridade na sombra.» drama en tres actos. 
Lisboa, 1868. —"Oshomens ricos, n comedia-drama en cinco actos. Lisboa, 1864. 
— "Os homens serios, fi comedia-drama en cuatro actos. Lisboa, 1858. — "Os difa- 
madores, n comedia en cinco actos. Lisboa, 1866. Es el único autor dramático 
portugués , de quien no sabemos que haya dado á la estampa un solo verso. 
Debe á sus dramas una pluma y una medalla de oro, regaladas por la ciudad 
de Oporto y el haber sido nombrado Socio de la Academia Keal de Ciencias 
y Miembro de la Comisión de censura dramática, etc . Ha fundado y dirigido 
durante cinco años la Revista contemporánea de Portugal e Brazil, que es una 
de las primeras publicaciones de Europa en su género, y pertenecido además 
á la redacción de otros periódicos literarios, como el Panorama y la Illustra- 
(fio luso-hradleira. Publicó numerosos artículos de crítica en su Revista) pero 
tiene, como crítico, el defecto de prodigar demasiado los elogios. Es verdad 
que la crítica en Portugal no debe presentarse demasiado adusta. Decia con 
razón Lopes de Mendon^a, "la crítica no puede ser severa, bajo pena^de ata- 
"car por la raiz la poesía naciente y hacer desanimar las vocaciones que más 
"prometen. Su papel es aconsejarlo y revelarlo al público en un país tan poco 
"dado á las letras, y no siempre buen juez de los esfuerzos concienzudos del 



MENDES LEAL. 247 

En pos de Biester sigue una pléyada de autores dignos de men- 
ción, aunque tampoco hayan creado el teatro nacional. Nadie re- 
cuerda hoy seguramente al ilustre y malogrado Lopes de Mendon- 
ca por su Affronta por affronta , cuadro del siglo XVII tan bien 
dialogado como lleno de impropiedades, sino por sus artículos de 
critica profunda y erudita publicados en la RetolnQoo de Setem- 
hro (1): ni pregona la fama el nombre esclarecido de Juan de Le- 
mus, el poeta de la legitimidad, el místico cantor de lo pasado, 
por su Maria Paes Ribeiro sino por sus endechas, ricas de liris- 
mo ; ni se ha hecho célebre Gomes de Amorin con su Odio de raga, 
á pesar del éxito alcanzado en el coliseo de María II, sino con sus 
Tersos marítimos, tan sentidos. Arrependimento salva de Ricardo 
Cordeiro es un poema mejor para leido que para representado : el 
. argumento de su Amor e arte está tomado de una novela de Emi- 
lio Souvestre (2). Lopo de Figueiredo y Diogo Tinoco de Ignacio 
Pizarro son dos errores históricos, y no por falta de estudio sino por 
preocupación de escuela (3). De los varios dramas de Francisco Bor- 



"poeta.ii Esto es evidente, pero derrama tan á manos llenas las alabanzas, 
que no hay manera de distinguir lo bueno de lo mediano, ni lo mediano de lo 
malo. No queremos poner fin á esta nota sin consignar aquí nuestro recono- 
cimiento al Sr. Biester, que ha tenido la amabilidad de obsequiarnos en Lis- 
boa con una colección de todas sus obras. 

(1) Antonio Lopes de Mendün9a nació en Lisboa en 1826, y murió en la 
casa de dementes de Bilhafoles en 1865, después de haber estado allí dos 
años. Fué socio y bibliotecario de la Real Academia de Ciencias de Lisboa. 
Escribió «Affronta por affronta,» drama en cuatro actos y en prosa. Lisboa, 1849. 
—«Ja e tarde,» proverbio. Lisboa, 1850.— <* Como se perdeumnoivo,» proverbio 
en un acto. Lisboa, \^^.— Scenas da vida contemporánea. Primera serie. Lis- 
boa, 1843. —Memorias de um doudo^ Lisboa, 1849. — JSnsaio de critica e littera- 
tura. Lisboa, 1849. Esta como otras obras del mismo autor, se publicó en el 
folletin de la Revoluqao de Setemhro,— Memorias de litteratura contemporá- 
nea, Lisboa, IS56, — üecordacoes de Italia. Son dos tomos. Lisboa, 1852 y 
1853. — Apontamentos para a historia da conquista de Portugal por Felipe II. 
Fué redactor de muchos diarios, entre otros de A Semana^ A Revista penin- 
sular^ A Patria^ etc. 

(2) José Ricardo Cordeiro nació en Lisboa en 1836. Son suyas las siguien- 
tes producciones dramáticas: «Femando,» comedia-drama, 1857. — «O arrepen- 
dimento salva,» drama en un acto. Lisboa, 1858. — «Amor e arte, » drama en 
tres actos, — «A sociedade elegante,» comedia-drama en cinco actos. 

(3) Ignacio Pizarro de Moraes Sarmentó nació en Bóbeda en 1807. Pu- 
blicó «Lopo de Figuereido ou a corte de D. Joao II,» drama histórico en tres 
actos. Porto, 1839. «Diogo Tinoco,» drama histórico en tres actos. Porto, 1839. 



248 LITBRATtTRA PORTUGUESA. 

dalo no sabemos que se haya impreso más que Rei ou impostor; y 
la muestra es leve estímulo para procurar la lectura de los restan — 
tes. Don Sisnando y Aben Afán de José Freiré de Serpa están va — ^ 
ciados en el molde del romanticismo. Almeida é Alencastre, qu^^ 
murió hace pocos años, además de O casamento singular y A as^^ 
sodagdo na familia, nos dejó PropAecia, cuya acción pasa á prin^-^ 
cipios de la era cristiana. A pedra das carapugas de Cascaes, cc::::;:^ 
media basada sobre una tradición popular, abunda en decir-^ 
agudos, pero sus caracteres aparecen mal delineados. Moraes ^^^ 
Cesar ou Jodo Fernandes, Lacerda en A fábula do Ledo y Anfco^ 
nio da Serpa en Casamento e despacho, han cultivado el género 
cómico sin damos á conocer la sociedad portuguesa. 

Hay todavía otros muchos escritores dramáticos que han adqui- 
rido nombradía en épocas determinadas, como Andrade Corvo, 
Silva Abranches (1), Sousa Lobo (2), Alpuim e Menezes (3), Ra- 
poso de Almeida (4), Fausto da Cámara (5), Feijoo (6), Aguiar de 



De este mismo autor se han impreso "Henriquetaou o proscripto, n drama en 
tres actos, Porto, 1839. "A filhado sapateiro,f! farsa. Porto,il850. O romanceiro 
ou collec^ao de romances da historia portugueza, y o engeitado romance chris" 
too. Porto, 1846. 

(1) Antonio Joaquín da Silva Abranches, miembro de varias corporacio- 
nes científicas, nació en la villa de Avó en 1807. Escribió "O captivoii, drama 
en tres actos y en prosa. Lisboa, 1841. 

(2) Antonio María de Sousa Lobo, miembro del conservatorio dramático, 
nació en la villa de Cuba provincia del Minho y murió en 1844. Dejó obras 
dramáticas conteniendo: "O emparedado», drama en tres actos y en prosa, pre- 
miado por el Conservatorio Real de Lisboa. — " Acigana, n drama en tres actos — 
"A moura,!! drama en tres actos. Porto, 1842. — Belatorio e parecer acercados 
dramas submetidos aprova publica na cidade do Porto, Lisboa, 1843. 

(3) Francisco Alpuim e Menezes, nació en San Pedro de Colvello en 1790. 
Se publicaron dos tragedias suyas, "O fructo da ambigao,» Lisboa, 1823, y "En- 
cimia ou a conquista de Jerusalen pelos cruzados, n Lisboa, 1852. 

(4) Francisco Manuel Raposo de Almeida, nació en la isla de San Migael 
en 1817. Fué impresor en el Brasil. Leitura académica de GamJóes, drama. Bio 
Janeiro, 1847. — Martin de Freitas, 1847, y Camoes, 1861. 

(6) Gastón Fausto da Cámara, poeta elegante y versificador correcto y ar- 
monioso, nació en Lisboa en 1772 y murió en 1862. Publicó "O juramento dos 
NumeSyff drama alegórico. Rio Janeiro, 1813. — "Leónides,.! comedia en tres ac- 
tos y en prosa. — "O estalajadeiro de Milán,» drama jocoso en tres actos. Lis- 
boa, 1824.— "O chale,! drama en dos actos. Lisboa, 1824.— Además escribió una 
Élegia na seiUida Tnorte de i>.* María I, Lisboa, 1816. 

(6) Ignacio María Feijoo murió hace poco en Lisboa. Dejó dos dramas "O 



• \ 

A.- , , ■ ; . ■ 



MENDBB LEAL. 249 

Loureiro (í) Martin de Almeida (2), Silva Leal (3), Braz Mar- 
tins (4), Fausto L/^ardoso (5), Juan Antonio Dias (6), José de Tor- 
res (7), Silva Azebedo (8), Alcántara Chayes (9), Luis de Vascon- 



camoes do Recio,» en cinco actos. Lisboa, 1850, y «A torre do Üorvo,n en cua- 
tro actos. Lisboa, 1857. 

(1) Jacinto Eliodoro de Faria Aguiar Loureiro, nació en Lisboa en 160€>: 
publicó «Alvaro Gk)mes o magrigo ou os doEes de Inglaterra,» drama histórico. 
Lisboa, 1846. Además se han representado diferentes obras soyas, todati» 
inéditas y .son : «Ó traga mouros,n 1847.~-«Zoroastro.» — aO triumpho do 
Mardocheo.t) — «D.» Mencia.» — c*0 impostor da Ericeira y O heredeiro de si 
mesmo,» comedia en un acto. 

(2), Juan Martin de Almeida^ actor en Oporto, murió en 1855. Escribió el 
drama en cuatro actos «Migu^ Morando,» Porto^ 1844. 

(3> José María da Silva Leal publicó «Dom Joao I,» diama hifitóvico en 
cinco actos. Lisboa, 184L-— (*0 intriguite de Veneza,^» draim en cinco actos. 
Lisboa, 1842. — aO beijo,» farsa lírica en un acto, 1846. 

(4) José Braz Martins escribió «A engeteida », drama en dos actos, repre- 
sentado en Lisboa en 1845.«— «Gabriel e Lusbel ou o taumaturgo,» HÚsteno 
en tres actos. 

(5) Licinio Fausto Gardoso de Oarvalho nació en Ovar en 1827, y murió 
en 1854. Imprimió dos dramas «Os dous proscriptos ou o jugo de Oastella,» 
Porto, 1854, y «O Rajah de Bousoló, precedido de una historia da orígem da 
arte dramatica,H 1855. 

(6) Juan Antonio Dias nació en Oovilha en 1818. Escribió «O Tartufo,» 
Comedia. Porto, 1839. «Ernesto ou Elisa,» drama en cinco actos. Lisboa, 1845. 

(7) José de Torres nació en la isla de 8an Miguel en 1827. Compuso «Todo 
no mundo e comedia,» comedia en tres actos. Lisboa, 1860.— «Ja viu o co- 
meta?» comedia en un acto. Lisboa, 1860. Además publicó «Bento de Gbes, 
pequeños cuadros románticos.» Lisboa, 1849. — «Lendas peninsulares.» Lisr 
boa, 1861. Son dos temos. 

(8) José Victorino da Silva Azebedo, actor dramático^ nació en Qpovto 
en 1831. Escribió las siguientes obras: «Adoii^o,» drama or^^inai en tres 
actos. Rio Janeiro, 1851.*-«A gond(^ira de Veneza,» drama original en cin- 
co actos. Kio Janeiro, ]651. — « Uma aposta no hotel de Verona,» comedia en 
un acto. Rio Janeiro, 1866. — «A Tulipa,» comedia en un aQto.-^íiTe«fcro 
cómico.» Rio Janeiro, 1 d57.-~Comprende las siguientes pieaas: isO cómico im- 
portuno,» un acto ; «A muiher ciumenta^n un acto ; «O espelho da vida,» dos 
actos; «A metamorphose,» un acto; «O sapateiro e o cambeta^» un acto; 
(cDousde Deeembf o,» elogio dramático. Ademlis escribió «EnsaioiS {>otstico3,D 
cuartro tomos. Rio Janeiro, 1853 á 1856.'<-aLibro intimo,)» Rio Janeiro, 18d8. 
— Misceláneas reereeUiíHis, Tomo i. Rio Janeiro, 1860. Contiene poesias se- 
rias, jocosas y epigramáticas y traducciones. 

(9) Pedro Carlos de Alcántara dhaviea^ na^sió en Lisboa en 18S9; lié aquí 
iHiJi nota de sus obvas: c«A visittha 'Marganda,» eomedási en un acto; «Maxtír 
rios e rosas,» en un aeto; Garibaldi,» drama en cuatro actos; (iCul|ka epeidao^ 

17 



250 LITERATURA PORTUGUESA. 

cellos (1), Borges Pacheco (2), los dos Midosi (3) y los dos Arau 
jos (4). 

Los poetas que acabamos de enumerar , prescindiendo de mu 
contadas excepciones^ no aspiran más que á excitar el interés d^ 
la curiosidad con sucesos imprevistos y lances sorprendentes. ^^ 

drama en dos actos; nQuerem ser artistas»), entremés; «O milagre de N.^ S.'^ 
Naeareth,» leyenda religiosa en dos actos; «Mudanzas de posi^,» entren^^ 
«Deacascamilho, >> entremés ; <i O poeta casado, n comedia en un acto. Además c^^»^;. 
bió estas escenas : "Um actor pasando o beneficio. — O passarinho. — O Br. JT ^ 
Fernandes em procura de urna posicáo social.— CJ mestre Gaspar Caveira,^ 
O Manuel d' Aballada. — Revista do anno de 1859.— Revista do anno de IB60. 
•^Lusinha a leiteira.-^Um como tantos.— A arte nao tem paiz. — Aventuras 
do Sr. Bemave da EsperanQa.— Provas políticas. — O homem das fatalidades- 
•«-Tomada de Tetuao.--Uma acttiz pasando o beneficio.^ Por causa dos sen- 
horios. Urna vietima dos kilogrammos.u Escribió también poesías sueltas. 

(1) Luis de Vasconcellos de Azebedo nació en 1858. Compuso "A Cru2"^ 
drama en cinco actos. Lisboa, 1855.— "Anjo da reconciliacáo", comedia en 
tres actos. Tradujo varias obras dramáticas. • 

(2) José Borges Pacheco Pereira, nació en Braga en 1810. Publicó "A es- 
crava de Sigismundo, drama en tres actos y siete cuadros. Porto, 1850.— "O 
castello em ruinas'% poesías, 1842. — "A recorda^áo", poesía inserta en la Re 
pista peninsular. 

(3) Paulo Midosi nació en Lisboa en 1790. Compuso "O noivado em Fric- 
ólas ou os dous patacoes", farsa en un acto. — "Os logros n'uma hospedería", 
farsa en un acto. Lisboa, 1840. — "Uma scena dos nossos dias'*, farsa en un 
aotoy Lisboa, 1843. — '*0 magnetismo animal", farsa en dos actos. Lisboa, 1857. 
—Paulo Midosi, hijo del anterior, nació en Lisboa en 1822. Publicó "Entre a 
bigorna e o martello", farsa en xm acto. — "O Sr. José do Capote assistindoa 
^epresentaqao do Trovador", 1856. — "As tribula(^oes de uma padeira", escena 
cómica. Lisboa, 1856. Además tiene inéditas las siguientes obras : "Os advo- 
gados"^ comedia en tres actos ; *>0s dous papalves", farsa en un aeto; "Os 
dous anuncios", comedia en tres actos; "A tia María", comedia en dos actos; 
"A certidáo do baptismo, comedia en un acto; "O marido de duas mulheres, 
farsa en un acto; "A espera do ómnibus", farsa en un acto, y varias traduc- 
ciones del francés. 

(4) Luis Antonio de Araujo era juez en 1833. Compuso "O diabo á quatro 
n'uma hospedarla", comedia en un acto; "Afflicgoes de um perdigoto", come- 
dia en un acto; "O tio Bamave vindo do Brazil", comedia en dos actos; "O 
juú& electp", escena de costumbres, Lisboa, 1854. — Luis Antonio Anuyo, 
hijo del anterior, escribió "Por causa de um algarismo", comedia en un acto- 
Lisboa, 1855.-- "As felicidades" calembourg cómico. Lisboa, 1855. — "Mestre 
Farrouca Caurlos Magro", escena con seus calembourgs, 1860.^"Quem conta 
um contó acrescenta um ponto", proverbio en un acto. — "O galego e o cau- 
teleiro", entremés. — "O gallo e o corvo, feitos. por causa de um ¡mito", come- 
dia en un acto.— "O guizo do tio Felipe", comedia en dos actos. 



MENDBS LEAL. 251 

vano tienen para interpretar sus pensamientos á dos artistas emi- 
nentes: á Emilia das Neves, que es la Ristori portuguesa, Jr á Ta- 
borda, que es el Romea de Lisboa. Como sus piezas originales no 
llevan el sello de la nacionalidad , el público qué asiste á los tea- 
tros y que no se ve allí retratado , exige que se le propinen efec- 
tos extraordinarios y fuertes emociones. A faltado un Moratin pide 
un Bouchardy. De ahí el que esa& comedias de intriga, en las que 
se antepone el enredo al diseño de los caracteres, entretengan pero 
no enseñen, conmuevan pero no corrijan. Al caer el telón, des- 
pués del último acto , salimos satisfechos por haber pasado agra- 
dablemente algunas horas , pero no conservamos una lección en 
la memoria, ni el recuerdo de nobles ejemplos que seguir, ó íte 
serios peligros que evitar. Allí la escena es un espectáculo, no 
una cátedra. Allí el arte no imita del natural ni de la sociedad en 
que vive, porque eso seria inventar, sino de modelos extranjeros. 
Terminada esta breve digresión, volvamos á nuestro amigo 
Mondes Leal , de quien esperamos que no se enojará si en vez de 
lisonjearle con encomios desmesurados, nos permitimos darle un 
consejo franco y sincero. Aimez qu'on vous conseille et non pas 
qu'an vous loue (1). Para que un drama sea portugués, no basta 
que el lugar de la acción , los personajes y la lengua que estos ha- 
blan sean portugueses: se necesita algo más. No basta tampoco 
halagar los sentimientos movedizos de la ignorante muchedumbre, 
haciendo discursos violentos contra España, como los que pronun- 
cian D. Fernando y Leonor en el acto segundo de la Poire das 
ruinas. A pesar de esas arengas patrióticas, A poire das ruinas 
será siempre en su conjunto , en su espíritu y en su extructura un 
drama francés. 

Arreglad para un auditorio extranjero Bl pelo de la dehesa , de 
Blreton de los Herreros: trasplantad el sitio de la escena al país 
adonde destinéis la versión ; traducid, si os es posible , esas ftciles 
redondillas en cuyas sílabas todas resalta el colorido especial de 
nuestra nacionalidad, y siempre dejareis una copiedia española. 
Presentad , por él contrario , en el foro de María 11 ó del Gimna- 
sio uno de esos dramas que forman el repertorio lusitano , y los 
espectadores inteligentes creerán ver una traducción , si el poeta 
no ha cuidado de advertir anticipadamente que es pprtugues, como 



(1) Boileau.— X*arí poetique, chant premier. 



252 LITERATURA PORTUGUESA. 

cuentan de cierto pintor desdichado que , para evitar equivocacio- 
nes, puso al pié de un cuadro «uyo: «este es un gallo. ;^ Ved O 
homem i^ mascara negra : pues aun cuando en él figura el prior 
do Grato, todos dirán que es una producción extranjera. El tipo 
de Antonio Baracho , su protagonista , le buscaríamos inútilmente 
en las vegas bañadas por el Tajo y el Duero : más £&cil seria ha- 
llarle entre los celosos y veng.ativos amantes de la isla de Córcega, 
ó entre los feroces bandidos de la Calabria (1). En Lisboa hay ava- 
ros^ hay hombres de corazón metalizado , y también hay mujeres 
para las que el matrimonio es una especulación ; pero el Don Sim- 
pljiqip de os homens de marmore y la Hortensia de Pobreza enver- 
fifmAada no existen en aquella corte , y si existen son aberracio- 
nes, no son tipos locales. 

Mendes Leal ha expue^o en el teatro hechos históricos y tradi- 
ciones populares (2). A ese género pertenecen O tributo das cem 



(í) Suponemos que este Baracho es sin embargo un personaje histórico, ^^ 
el mismo que Franchi menciona, aunque incidentalmente, como uno de lo^^ 

más resueltos palrtidarios y más Íntimos amigos de D. Antonio, Prior do Cra 

to. "Mas no tan presto comenzó la fortaleza, quando Antonio Baracho, honL — 
libre audaz, al^o en la punta de la espada un pañizuelo, y aleándola en alti«> 
ngrító Don Antonio Rey , y fue seguido con gran rumor y con gran grito de 
iicási toda la turba, la qual, o por asegurarse de aquellos que no eran de 
iiaquel parecer, o por una cierta braveza, sacaron fuera las espadas. En este 
iitÍBlapo Don Antonio, o disimulando con modestia, o quiza forzado de su 
iiinresoluciQE, dio vozes diciendo , no, no, y se hizo un paso atrás como para 
iihazer callar la gente , y Pedro Coutino, capitán del lugar, con colera quería 
M excitar al ruydo, diziendo que el Prior no queria que le llamasen Rey, mas 
..importo poco, porque el Baracho, con Schioppo, que tenia le hizo callar y 
nasl sé {vLé.**"Hütorta de la unión d^l Rey no de Portugal a la corona de Cas- 
tilla de Gerónimo Franchi Gonestagio Cavallero ginoves. Traducida de leTvgna 
italiOfna en nv4stro vulgar castellano por el DocUrr Luys^ de Bavia^ capellán 
del rey muestro señor en su real c(xpilla de Granada, Barcelona, 1710, pági« 
na 113, El mismo autor refiere así la muerte de Baracho en la pág. 205, "por — 

iiqüe ái bien él Castro (D. Duarte de) prometió á los ¡ministros del Rey mu 

iicfaas cosas quando le libraron de la cárcel, donde fue puesto quando 1^^ 
iiptendieron hluyei^do de Portugal , pero no supo hazer efeto alguno, y s-u 
iiYiHifirt;e fue por algunas tramas comen9adas deanes de rota» y por hav^sr 
fimuerto a Antonio Baracho, estrecho amigo del prior , y de aquellos que le 
iiayuáaron a lebantár por Rey.n 

{^) Recordamos ahora otro dramático portugués que ha cultivado, aunque 
con dotes muy ihieriores á MeildéS Le«Ü ell género histórico: Manuel Leite 
Machado: nació en Chacin en 1831. Compuso Surpreza de Evora^ drama histó- 
rico en tres actos, seguido das inspiro/goes da ju/ventude e do poema heroi- 



MBNDBS LEAL. 253 

doncellas del siglo IX : Alva Estrella y Mgaz Moniz del XII: A 
heranga do ckanceller, as dous renegados y O pagj^m d'AlJuiarrgtii 
del XV: O komem da mascara negra, del XVI; y A madre Siha, 
Maria de Alencastro y A podre das rumas, del XVII. E^to e» pro 
pagar el conocimiento de la historia peninsular : es hacer revivir 
en la memoria del pueblo sucesos y héroes que pasaron y que im- 
porta recordar como alta enseñanza para la generación presente y 
las venideras : es describir instituciones y costumbres que han con- 
tribuido á formar la autonomía del Estado : es perpetuar tradicio- 
nes que vigorizan el sentimiento nacional, aunque sean fruta de 
la imaginación ardiente de la Edad Media, como la fábula dé Egaz 
Moniz , de la que no se encuentran vestigios en ningún documen- 
to anterior al siglo XVI (1). Y todo esto es algo ^ pero no basta. 
Las composiciones que acabamos de enume¡rar, entre las que so^ 
bresale Egaz Moniz , á pesar de la buena intencioia del autor , itie- 
nen muy poco de portuguesas. Y no se crea que aceptamos la opi- 
nión de algunos críticos superficiales que le acusaron de plagiario, 
porque al escribir Alba Estrella tuvo presente les amants de Mur- 
cie de Federico Soulié , porque en Os homens de ma^mpris deja eur 
trever claras reminiscencias de les Fules de marbre, ó porque se- 
gún él mismo confiesa hidalgamente , se ins]úró para bosquejar Os 
dous renegados en las escenas de Dumas , en las ideas de Víctor 
Hugo y en las sublimidades de Casimiro Delavigne. río es eso. 



cómico 08 «cecripatUeé, Rio Janeiro, 1855. — Os ítmtcmm^ tragedia histórica en 
cinoo actos. Rio Janeiro', \%b^,-^AhM/ro de AbnoMohes^ drama en ciaatiV) aotos: 
Bio Jskn&LrOilS&J,-^ Amor eor^ftgal^ poema*ea>tres eantos, Rio Janairoy l£6a^^ 
Os pretenden^, comedia en un acto. Bao Janeiro, 1860it?*ii* Lyra gemedora^ 
poesías, Rio Janeiro, 1858^ — OsmülbriosdeJosepbdim^TommñCñ, 1861. Machado 
es mi mal poeta. 

(1 ) Alfonso Vil , Rey de León , después de haberse apoderado de nonos 
castillos y poblaciones de Po!rt¡ugaÍ, puso Censo á Guimaraes. Apuindos y sin 
medios de defensa los caJballeros que guarnecían stis muros , deolaranm ¡en 
nombre del joven Alftmso Henriquiez que éste se reconóceriá vasallo 'de la 
c(M*ona leonesa, aaliendo fiador Egaz Monis. Creyendo en la lealtad de «ste 
juramento, el Rey de León levantó el siláo y se retiró A Galicia. Pasado el 
peligro, Alfonso Henriquez olvidó sus promesías; pero Egaz Moniz, fiel á 
aqud solemne compromiso , se presentó al Monarca de León, deásalzo^ * con 
una soga al cuello, y acompañado de su mujer y sus hijos para salvar ¿on el 
sacrificio de la vida el honor de la palabra eiiHPcñada-w Según Camoesy fueron 
todos descalzos y desnudos , lo cuál nos parece . algo fuerte, sObre todo en la 
esposa de Egaz Moniz. > , , 



354 LITERATURA PORTUGUBSA. 

Tampoco nos cuidamos de que O eap^dor, juguete, en verdi 
lindisimo, esté sacado de un episodio del Quijote, pues José, apa- 
rentemente herido para obtener por este ardid la mano de María 
es aquel Basilio que, presentándose en las bodas de Camacho, fin- 
gió atravesarse el corazón con un estoque para que le diesen po^. ^ 

E com seuB fílhoB e mulher se parte 
a leviuitar com eUes a fíanQa : 
descal^oa e despidos de tal arte 
que mais move a piedade que a vingan^a. (Canto 3.^ oct. dS.) 

Alonso VII, noble y generoso, los dejó partir libremente. TiU es el asunto 
que motiva el drama* 

••Si esta poética tradición es una fábula, dice Herculano, servirá al méno» 
para probar las elevadas ideas que de la grandeza moral del hombre tenia hu 
generación que la inventó" Hist, de Porty tomo I, pág. 288. Y nosotros aña- 
dimos, que si esta tradición no es una fábula, servirá para apreciar la caballe- 
rosidad del fundador de la Monarquía portuguesa. Si calificamos de leal el 
proceder de Egas Moniz, que se hizo voluntariamente prisionero por perma- 
necer fiel á su juramento, i qué nombre daremos á la conducta de Alfom 
Henriquez que faltó á éll Pero ¡ qué extraño es que rompiese los lazos que 1< 
ligaban á León , su patria, el que rompió los vinculos sagrados que le unis 
á Doña Teresa, su madre, encerrándola en el castillo de Lanhoso, y destei- — 
rándola para siempre de su nueva monarquía! **Y lo cierto es que Doña Ter^^- 
ftsafué una de las religiosas princesas que tuvo esta corona, n Lusiadas comer^^ 
todas par Furia y Sousa, tomo II, pág. 48. Según algunos, D. Alfonso pu&K> 
grillos á su madre : Camóes asi lo creia. 

Porem vencido de ira o intendimento 
a may em ferros ásperos atava. (Canto 3.*, octava 33.) 
A propósito de este acto de D. Alfonso, dice Faria y Sonsa en su comen- 
tario á la octava 34 del canto 3.*: "De manera que levantar el hijo la mano y 
"aun los ojos airados contra su madre • es inferencia de que no es su h^o, y 
"es crimen totalmente bestial, aunque el hiio sea bueno y malo el padre.» 
Mendes Leal supone que cuando Egaz Moniz hizo su promesa al Rey de 
León, sabia ya que no la{habia de cumplir Alfonso Heriquez; de esta opinión 
participó Faría y Sonsa, quien comentando la oetava 14 del canto 8."", dice 
asi : "porque quando fue á prometer al castellano sujeción para obligarle á 
"desampararse ya llevaba pensado que eso no se habia de cumplir ; y á esta 
"mancha en el crédito se condenó por salvar á su señor, creyendo que después 
"salvaría su honra con aquella acción de irse á poner en manos de su enemigo 
«con tal hábito, ti Lunadas comerUadas^ tomos III y IV, pág. 399. A propó- 
sito de la hazaña de £!gaz Moniz leemos en la obra de José da Costa da Sil- 
va lo siguiente: "Esta entremesada pode interessar e fazer derramar lagrimas 
'•de do^e admira9ao revestida do colorido poético e estylo mágico de Carnees 
"no canto 3/ das Lusiadas; mas nao resiste ao exame de crítica severa nem a 
"convinacáo das datas de uma boa chronologia.i< Ensato biográfico critico ám 
melJiores poetas portugmzes. Tomo I, pág. 46. 



HBNBBSLEAL. 255 

esposa á Quiteña. La originalidad es mucho menos de lo que exi*" 
gen unos, y mucho más de lo que entienden otros. Considerada e|i 
absoluto, no existe en ninguna manifestación del entendimiento 
humano. Moliere no ha perdido su carácter original por tomar de 
Plauto la idea del Avaro y del AmpkitrwHr ni por deber á Teren- 
cío el pensamiento de La Escuela de los maridos; asi como tam- 
poco lo han perdido Plauto y Terencio por imitar el primero las 
comedias de Philemon, y el segundo las de Menandro. Nadie 
acusó de plagiario á Virgilio por trasladar á la Eneida versos en- 
teros de Ennio, ni por inspirarse en las obras de Hexiodo para 
componer sus OeárgicaSy y en los idilios de Teócrito para escribir 
sus Églogas, No se ha calificado, finalmente, de rapsodia al poema 
de Petrarca, por más que el Doctor Pero Beuter haya pretendido 
descubrir en él algunas trovas del caballero valenciano Mossen 
Lordi (1). La originalidad que nosotros pedimos á los dramáticos 
del Tajo, se reduce á presentar en acción, con formas nuevas, ti- 
pos, costumbres, preocupaciones, virtudes y vicios portugueses. Es 
indudable que para pintar esos cuadros locales, cuando no se des- 

(1) ^» Piles quiero que sepan que como el Virgiho hurtó en Homero y Hexio* 
do y otros griegos, según Aulo Jelio y Macrovio largamente tratan, así el 
Petrarca se aprovechó y hurtó de las trovas de nuestro caballero valenciano, 
que fué casi cien años primero que el Petrarca escribiese, y usó sonetos y 
sextiles y terceroles en nuestra lengua valenciana limosina, y aunque pudie- 
se poner aquí muchas pruebas desto que escrivo, tengo que abastará lo que 
aquí quiero poner, porque se sepa la verdad del negocio, con este ejeiüplo. 
••Dice Petrarca: 

Face non trovo e non ho da far guerra: 
E voló sopra 1 cielo, e <giaccio in térra: 
E nula stringo, e tutto il mondo abbraccio: 
Ed ho in odio me stesso, ed amo altnii : 
S'amor non é, che diinqiie é qiiel ch'i sentó? 

II Dice Mossen Lordi, caballero: 

E non e pau, e no tinc quim guarreig. 
Vol sobrel cel, e non moví de térra 
E no strenc res, e tot lo mon abras. 
Hoy he de mí, e viill altri gran l^e 
Si nos amor, dons a^o que será. 

Primera parte de la coronica general de toda España^ y especialmente del 

reyno de Valencia. Donde se tratan los extraños aca^scimientos qtte del diluvio 

de Noe hasta, los tiempos del Rey Don Jaime de Aragón^ que ganó Valencia^ 

en España se seguieron éc^ compuesta por el Dolor Pero Antón Beuter. — Va- 

encia 1546. 



256 LITERATURA PORTUGUESA. 

ciende á las últiiñas capas de la sociedad, se requiere uu g^ran ta- 
Icfnto de observación, pues á medida que subimos, va siendo más^ 
difícil apreciar las diferencias. Y como Mondes Leal posee es^ 
talento, debe acometer con fé la empresa, seguro de que el éxitc:^ 
coronará sus esfuerzos. Si las comedias de Arístó&nes han Uegfadc^^ 
al Waves de tantos siglos, hasta nosotros, es porque en ellas se r^^ 
fleja, como en titl espejo, la Greciist de Sócrates y de Feríeles. 

¿Qué género es el de Mondes Leal, como poeta dramático? Todos 
y ninguno. ¿A qué escuela pertenece? A todas y á ninguna. Ha 
cultivado todos los géneros, pues tenemos de él dramas como 
A pobre dM ruinas, comedias como O tio Anétré que vem do Bra- 
zil, zarzuelas como Heceitw para curar saudades, y Iiasta piezas 
de magia, como As tres cidras do amor. Pertenece á todas las 
escuelas, pues de su pluma han salido producciones románticas, 
como Os dous renegados, y cláácas, como A ajílhada do barao. 
Para juzgarle, no basta examinar uno de sus dramas: hay nec&si- 
dad áe leer desde el primero hasta el último. 

Seamos justos, aunque aparezcamos severos. Mondes Leal co- 
menzó á escribir para el teatro hace veintiocho años, y mal podia 
mantenerse constantemente á igual altura eíi tan largo trascurso 
de tiempo. Además, su genio, sus tendendas y su objeto m«ra 
han recibido modificaciones trascendentales. Hay inmensa distan- 
cia desde Os dous ren&gados, que es una exageración romántica, 
hasta Pedro, drama de argumento sencillo^ y sin la hojarasca de 
episodios inútiles que entorpecen la acción de sus primeros ensa- 
yos; desde O homem da mascara negra, con sus inverosiiliilitudes 
y sus escenas horripilantes y sus efectos rebuscados, hasta O tri- 
buto das cem doncellas y arreglo t][ue vale por uaa buena obra ori- 
ginal; desde Madre Siiba, donde se hace representar un papel 
impropio al Infante D. Pedro, hasta Egaz Mbniz^ donde está há- 
bilmente narrada la más bella de las tradiciones lusitanas, y desde 
Maria de Alencastro, en que todo se sacrifica al éxito escéiíico, y 
en que no faltan remembranaas de Lucrecia B orgia, hasta La 
Escala social, que es el más filosófico y el más concienzudamente 
meditado de todos sus trabajos dramáticos. No obstante, la menos 
esmerada de esas composiciones supone un considerable progreso 
en el teatro portugués. Y aun cuando otra cosa fuera, no por eso 
aparecería^ rebajado á nuestros ojos el alto crédito literario de 
Mondes Leal. Melite y L' ilusión comique, son dos comedias de es- 



MBNDBS I/EAL . 257 

cadísimo mérito, si alguno tienen, y no por eso han: oscurecido la 
gloria del autor de Oinna y Polyeucte. Con haber escrito Moliere 
La Princesa de Elide, no ha perdido sus títulos á la inmortalidad 
el creador del Misántropo y del Tartwfe. Bástanle á Mendes Leal 
Os Aomens de marmore , Pedro y A Escala social , para que la 
historia del teatro perpetúe su memoria como la de Gil Vicente y 
la de Garrett. 

Os homens de marmore es un cuadro ingeniosamente concebido 
y perfectamente ejecutado. Lopes de Mondonga y Rebollo da Silva 
han hecho su elogio más bien que su censura; y no nos extraña, 
porque ante sus innumerables bellezas pasan desapercibidos sus es- 
casos lunares. Sin embargo, algunos podria descubrir el ojo pers- 
picaz de la critica. Y ¡en qué obra no se encuentran, si se le aplica 
con rigor el escalpelo del análisis! Clemencin señaló un defecto en 
cada frase del QuifotCé Uno de los caracteres principales de Os ho- 
mens de marmore no está quizá bien sostenido. Don Luis, calcula- 
dor en un principio hasta el punto de ser cruel con su hija , con- 
cluye por mostrarse desdnteresado y generoso hasta el extremo de 
no consentir que Femando, artista sin recursos, deje de casarse con 
la misma por haber ésta heredado una pingüe fortuna En el pri- 
mer acto sacrifica el sentimiento al interés: en el quinto sacrifica 
el ínteres al sentimiento . La aparición en la escena de Diego Tra- 
vasos, político corrompido y ministro corruptor, es innecesaria y 
está tan poco justificada como la del médico , que únicamente se 
presenta para exponer, con repugnante desnudez, sus ideas mate-* 
rialistas* 

A los Húmms de marmore ha seguido como segunda parte Os 
komfcns de ouro, cuyo personaje principal es el mismo, trasformado 
por el amor de padre. Concebímos esa trasformacion moral; pero 
no hay lógica ni verosimilitud en el hecho de jugar y perder toda 
su fortuna, por un mero capricho, el que había abandonado la pasión 
avasalladora de la avaricia por cariSo á su hija 

Pedre es otro drama de actualidad. £1 poeta pobre, aislado, des- 
conocido, que lucha largos años en la oscuridad , que lucha con 
editores sin entrañas y con la apatía del público hasta hacerse un 
nombre, con los envidiosos hasta procurarse un lugar en la alta 
administración del Estado , con su propia adversidad y con el es- 
píritu positivo de una época calculadora , hasta hacer brotar oro 
de las cuartillas aplicando sobre ellas la vara mágica del talento; 



258 LITERATURA PORTUaUBSA. 

que lucha , en fin , día y noche , sin descanso, hasta vencer en to- 
das las esferas, en la esfera de la política, en la esfera de la litera- 
tura y en la esfera del interés , hé ahi el tipo que personifica Pe- 
dro. Y ese tipo tiene un original en el autor. Mondes Leal se ha 
retratado á si mismo. 

La discusión filosófico-política entre Ataide y Pedro sobre el pe- 
riodismo y la gloria, excelente para un folletín, pudo haberse su* 
primido en el tercer acto. 

La Escala social es la obra maestra de Mondes Leal i Benito Al- 
vos, ambicioso sin reparar en los medios; demócrata mientras per- 
tenece á la humilde clase de hortera; panegirista de la clase medía 
al heredar, á favor de un crimen misterioso, ochenta mil duros, y 
aristócrata cuando encubre su origen plebeyo con un títolo de Viz- 
conde. Emilia cometiendo un desliz , en parte por vanidad , y ea 
parte por exigencias de su felsa posición, pero conservando su dig- - 
na altivez. La Baronesa procurando un matrimonio de convenien — 
cia, y olvidando las faltas del hombre ante el brillo de su condi — 
cion social. José siempre noble y siempre rico de abnegación. Lui^ 
das Meroes, pretendiente eterno en todos los Ministerios para sí — ' 
para sus infinitos parientes y allegados. Y el Conde, que guarid ^ 
un afecto intimo y sincero para sus amigos, á quienes dice la vexr^^ 
dad desnuda; que hiere con el sarcasmo para correr ^ sin que is^ 
anuble la pureza de su alma; y que pone al descubierto las llag^a^ 
de la sociedad , deseoso de curarlas , son retratos de nuestra éfocn 
admirablemente fotografiados. 

Sin rebajar el mérito indisputable de la Escala socialy opinaaos 
que su autor haria bien en consagrarse preferentemente al género 
cómico, que se adapta mejor á la Índole de su ingenio. Seceik 
para curar saudades no es más que un juguete improvisado ^ un 
entremés; y sin embargo, hay en él chistes de tan buena ley y una 
dicacidad tan aguda y delicada, que el público inteligente no se 
cansa de asistir á sus representacicmes. O íio Aridré que vm é 
Brasil j & pesar del equivoco inverosímil sobre que descansan los 
dos últimos actos , es una comedia excelente por la novedad del 
asunto, por la viveza del diálogo, por el ínteres de las situaciones 
y por la verdad de los caracteres. No hay en el repertorio dramá^ 
tico del país vecino otra producción tan esencialmente nacional co- 
mo ésta. Todo en ella es portugués; sus escenas de costumbres, el 
argumento, las ideas, las alusiones, los símiles, los personajes con 



MBNDBS LEAL. 259 

SUS genialidades y háWtos privativos, y el idioma con sus modis- 
mos y locuciones peculiares. Pero ¿cuál es su fin moral? ¿Condenar 
la emigración al Brasil, esa emigración que los economistas de 
Lisboa han dado en llamar esclavitud blanca, y que deja huérfana 
de numerosos y robustos operarios á la descuidada agricultura? 
Quién sabe ! Quizá Portugal , perdidas sus antiguas y magnificas 
posesiones de ultramar, vive hoy con el oro de los Brasileños. Los 
que de allá regresan opulentos , son muy pocos indudablemente; 
pero los capitales de esos pocos aumentan de un modo considera- 
ble la fortuna pública. Si ponéis en un platillo de la balanza la 
riqueza acumulada de los que vuelven poderosos, y los brazos que 
esa riqueza emplea, y la tierra que fecunda, y en el otro la suma 
que representaría el trabajo material de los que emigran y mueren 
en la emigración, quizá dejaréis las cosas como están. 

La cómoda rutina de dialogar en prosa todos los dramas y co- 
medias , se ha generalizado tanto entre los literatos lusitanos que 
Lopes de Mondonga llegó á aconsejarles que ensayasen el verso en 
el teatro (1). A heranga do chanceller^ donde se describe con pro- 
piedad el estado del pueblo peninsular en el siglo XV, es uno de 
esos ensayos ; y si no ha alcanzado un grande éxito , no se debe 
ciertamente á la rima , sino á que el autor parece haberse pro- 
puesto como fin principal el efecto escénico. 

Hemos hecho caso omiso de algunas concepciones dramáticas 
de Mendes Leal, escritas únicamente para ser leidas. Os primeiras 
amores de Bocage, por ejemplo, no se podrá representar nunca, 
sin que su acción aparezca excesivamente lánguida á pesar de 
las grandes mutilaciones que ha sufrido ya. Además el carácter 
del Comendador está recargado hasta la inverosimilitud, pues no 
hay erudito que menudee y prodigóle tanto las citas, po rfiieH:e 
que sea su monomanía. Respecto al protagonista no hubo acierto 
en presentarle como cadete del regimiento de Setubal á la edad de 
diez y siete años. Para dar á conocer al gran competidor del padre 
Macedo, convenia elegir una época posterior, cuando victima del 
Santo Oficio y de sus propios excesos y desórdenes se trasformó 
por completo. Dícese que el autor proyecta otros dos dramas para 
terminar el retrato de Bocage : haría mal en llevar á cabo tal pro- 
pósito , porque ni Elmano se presta á ese triple trabajo ni según- 



(J) Véanse sus Estudios crUicos^ pág. 165, 



260 LITEBATÜRA POBTüGUESA. 

das partes son uunca buenas, como lo coafirma Os k»mem4e (mro. 
Suspendemos aqui esta semblanza, que otros vendrán á cooclnir 
cuando Mendes Leal y nosotros hayamos dejado de existir. Le he- 
mos juzgpado con la severidad de la critica y no con la benevolen- 
cia de la amistad , por las numerosas obras que hasta hoy ha pu- 
blicado (1). El porvenir le juzg*ará quizá de distinto modo por ellas 



(1) Hé aquí la nota de esas obras que el Sr. Mendes Leal ha tenido k 
amabilidad de facilitamos en Lisboa.-^"Os dous renegados, "drama en cinco 
actos, premiado por e) jurado dramático. Lisboa, 1839. Hay otra edición de 
Kio-Ja^eiro, J.847.— "O homem da mascara negra," drama en cinco actos. 
Lisboa, 1843. Hay otras dos ediciones, una de Pemambuco, 1845, y otra de 
Eio-Janeiro, 1847. — "O caí^ador,'^ entremés lírico en un acto, música del se- 
ñor FrondonL Lisboa, 1845.— "A pobre das ruinas," drama en tres actos coa 
prólogo, premiado por el Conservatorio Real de Lisboa, 1846.^ Hay otra 
edición de Bio- Janeiro, con-un juidio crítico del Sr. A. F. del Castelho, 1843.— 
"Dona Mana de Alencastro.," dra,ma en tres actos, igi^almente premiado por 
el Conservatorio Real. Lisboa, 1846.— "O pagem de Aljubarrota," drama en 
tres actos. Lisboa, 1846. — "Madre Silva, " drama en cinco actos. Lis« 
boa, 1847.— "Theatro de José da Silva. Mendes Leal júnior," tomo I, com- 
prende: "A afílhada do baráo," comedia en dos actos.-^"0 tributo das cem 
diHieellas," drama en canco actos. Lisboa, 1851. Tomo II« contiene: "As tres 
cidras de amor," comedia en cuatro actos, 1852. Se suspendió esta publicación. 
"Quem porfía mata ca^,ii comedia en dos actos. Rio- Janeiro, 1850. — "Os 
homens de marmore," drama en cinco actos. Lisboa, 1854. — "Os homens de 
ouro," drama en tres actos. Lisboa, 1855. —"A heranga do chanceller," co- 
media en tres actos y en verso, Lisboa, 1865. "Pedro," drama en cinco actos. 
Lisboa, 1857.— "A pobreza en vergonhada, drama en cinco actos y prólogo. 
Lisboa, 1858.— "Alva Estrella," drama en cinco actos.* Lisboa,^ 1859.— "O tio 
And^-e que vem do Brazil," comedia en tres actos. Lisboa, 1855.— "Receita _j 
para curar saudades," comedia en un acto. Lisboa, 1857. — "A escala social," -• ' 
drama en tres actos. Lisboa, 1868.— "Obrado de Ñero," estudio trágico.— "0^ '^s 
últimos momentos de Caniíoes," poema dramático originalme^^ escrito enj^eo 
verso italiano.— "Marino Faliero," tragedia de Casimiro Delavigne, traduce ^j. 
da en verso. - "Manhá d'um bello dia, ode cantata allegorica," dedicada ^ aj 
rey don Fernando, 1845. Es una especie de opereta en dos pequeños act( 
en la que figuran la Mañana, las doce Horas del dia, los doce Meses del ai 
y los genios de las artes.— "Egaz Moniz," drama en cinco actos, premiado c^^n 

el primer premio por el Conservatorio dramático en 1861. Rio-Janeiro, 1862 ^ 

.'•Os primeiros amores de Bocage, comedia en cinco actos. Lisboa, 186^ .— 
"Pelayo, tragedia lírica en cuatro actos, traducida. Lisboa, 1858.— "Un b^^7e 
de mascaras," melodrama en tres actos. Lisboa, 1860.— Escribió también o tra^ 
piezas originales y traducidas, que no hemos visto impresas y son: "Auséncfe, 
Don Antonio de Portugal, Pae e ministro, O templo de Saloma© , SaaZ, O 
capitao ürgel," dramas: "Quem tudo quer tudo perde, um romance por 




I 



MElfBBS LEAL. 261 

y por las más perfecoioxkadas que deben esperarse todavía de su 
fecunda inteligencia. Comenzó su vida literaria cuando dominaba 
en toda Europa el romanticismo j sus primeros ensayos se resien- 



cartas, o bombardeatnento de Odessa, o epilaphio e epitidamlo, flores e 
fructos, as cinco épocas/* comedias, y "Viriato,^ tragedia.*^ " Um sonho da 
vida," Lisboa, 1844. -^"A estatua de Nabuco." Lisboa, 1846. No se ha pu- 
blicado más que el primer tomo. — "Calavar, historia brazileira do seculo XVII. 
Rio-Janeiro, 1863. — "Infaustas aventuras de mestre Mar9al Estouro, victima 
de ulna paixáo," 1859.— "Scenas da guerra peninsular. A menina do Val de 
Mil." Lisboa, 1860.— "A raostra de un grande dia," 1862.— -"A flor do mar.— 
O infante sancto. — Por ben querer mal haver. — Nao vale a lic»o mil do- 
bras?— Oshirmaos Carvajales.— Oque íoranportuguezes.— Ignez de Castro. - 
Memorias insulamas. — Historia da guerra do Oriente. u Lisboa, 1856. ISe han 
publicado dos tomos y parte del tercero. - "Biografía da Pedro V. — "Id. de 
Manuel María da Silva Bruschy," oficial del ejército carlista á las órdenes de 
Cabrera, 185^. *-"Necrologia de Duarbe Cardoso de Sa.— O conde de Tho- 
mar e o duque de Saldauha." Lisboa^ IdSO.*-* "Elogio historíco do conde de 
Sabugal." Lisboa, 1843. — Id. do socio effectivo da Academia real das Sciencias 
e seu primeiro presidente don Joáo Carlos de Bragan^a, duque de Lafoes.** 
Lisboa, 1859.— "Esbozos e perfis." Porto, 1854.— "As hirmas da charidade." 
Lisboa, 1848. - "Elogio do socio effectivo visconde de Aimeida Garrett." 
Lisboa, 1856t.-M.«»Jo8e Jorge Loureiro." Lisboa, 1859.— "Episodio a morte 
de Francisco Manuel Trigoso de Aragao Morato," 18S9.--"Id. á morte do 
Sr. Joáo da Silva Braga," 1839.— "Id. a morte de José Francisco j^amcamp," 
1839. — "Gloria e saudade, ao principe dos poetas portuguezes d'este seculo o 
visconde de Aimeida Garrett," 1854.— "Diomedes e Heitor," episodio del 
libró dctavo de la Ilíada, traducido en octavas portuguesas , 1867.— "A cruz 
e o crescente.— Visoens. — Recontros funeraes. — ^A briosa na^ao espanhola na 
pesoa do seu representante em Lisboa o senhor D. Nicomedes Paerlor Díaz." 
Es un lindo romance morisco muy bien versificado.— "Ascendit aurora^ a 
OeSar Ribcrtro con motivo de la muerte de su madre.— '•Cánticos por José da 
Silva.** Lisboa, 1858; Es una colección de poesías dedicada al Rey D. Fer- 
nando. -^"Gtitenberg , monologo em verso offerecido a assoda^ao typogra- 
pbica lisbonense para ser recitado pelo actor Joao Anasrtiasio Rosa.^ Lis^ 
boa, 1866. — "Os fastos de Ovidio." Es un estudio dei poema latino y un 
a^KisiOBado elogio de su traductor A. F. del Gastilho. Además ha publicado 
separadamente en los periódicos "Mosaico, Panorama, Estandarte, Revista 
universal, Imprensa e ley, Annaes das sciencias. Revista contemporánea i 
Architopittoresco," entre otras composiciones, ias siguientes: "A historia 
do menB&trel.*-''A vira^ao da tarde, A Rosa branca. Ave cesar> Flebilis iliel 
A minha musa, ^spiros de abril, A vaca peidida, Medita^ «obre a pnbño 
de Christo, A alcacliofra. Tristeza entre alegrias.-*Romanoe da Infanta 4e 
Granada. O meu segredo de primavelra, descjos, christus ^t sepultus, A 
ca»9áo do pkata, Ohristus rex, O pavilháo negro, Indianas; Abdel kttáet, 
Vasco da Gama, Napoleón no Kremlim, A visao de Ezequiel, O poeta no 



262 LITBRATOBA PORTUOUBSA. 

ten del entusiasmo que dispertaron en su alma las ereaeiones de 
Víctor Hugo 7 Alejandro Dumas ; pero su capacidad supmor ha 
ido desviándole gradualmente de aquellas exageraciones. Si se le 
somete á un examen detenido, recorriendo una á una las múltiples 
y variadas fases de su ingenio, se le encuentra sucesivamente ora- 
dor correcto y elegante , biógrafo minucioso y apasionado^ nove- 
lista sentimental , versificador fácil y galano , y autor dramático 
tan original , cuanto puede serlo un escritor portugués , discípulo 
de la escuela francesa. En la mayor parte de sus (lucubraciones ba 
contrariado su vocación. ¿Quién no advierte en ellas esa extni^ 
desigualdad que Lopes de Mendon^a llamó intermitencias de su ta- 
lento? Poeta lírico más que dramático, se ha dedicado con prefe- 
rencia al teatro: más cómico que trágico , ha dado á luz diez dra- 
mas por cada comedia : literato por inclinación y por estudio , ha 
consumido sus fuerzas en los rudos combates de la Imprenta y del 
Parlamento. Estas contradicciones tienen una explicación prosaica 
como la realidad, pero innegable como la evidencia. La literatura, 
para el que vive de su trabajo , no es un recreo del espíritu , sino 
un oficio y y como tal, hay que ejercerlo por el procedimiento más 
lucrativo. Pulcro y acicalado en su traje como en su frase, no pasa 
las alfombras del Palacio legislativo un zapato más lustroso que el 
suyo, ni reflejan los espejos del gabinete ministerial ninguna cor- 
bata más artísticamente plegada. Afectuoso y llano en su trato, 
susceptible hasta la cavilosidad, modesto en la forma y orgulloso 

seculo.'— Relatónos do ministro e secretario d'Estado dos negocios da mari- 
nha e ultramar, apresentado a cámara dos senhores deputados na sesáo de 12 
de Janeiro de 1863." Lisboa, 1863. Es una Memoria en que expone los actos 
de su administración durante diez meses.— "Kelatorío do ministro e secreta- 
rio d'Estado dos negocios da marinha e ultramar, apresentado a cámara dos 
senhores deputados ñas sesoes de 13 e 23 de Janeiro de 1864.'* Son curiosas 
estas Memorias para quien desee estudiar el estado de la marina de Portugal 
y de sus posesiones de ultramar. Acerca de estas últimas se hallan noticias, 
interesantes en "Apontamentos d'una viagem de Lisboa a China e da Chin^^- 
a Lisboa,'* por Carlos José Caideira. Lisboa, 1852.— Mendes Leal fué primesr- 
redactor de los periódicos políticos *'A Ley, a Imprensa i a Opiniao" y coki. — 
borador de *' A Restaura^, O Telegrapho, O Estandarte, A Patria, O Jorn»X 
mercantil i o Jornal do Commercio.n Escribió como periodista literario en ^1 
"Mosaico, Cosmorama literario, Hevista universal, Aurora, Ilhistra^, Pa- 
norama, Epocha, Semana, Revista lusitana, Illustra^áo luso-brasáleira. Re- 
vista peninsular. Revista de Lisboa, Archivo pittoresoo. Revista contem- 
poránea, etc. 



M6NDKS LEAL. 263 

eu el fondo, no hay entre los obreros del pensamiento ninguno que 
le iguale en laboriosidad. Su aspecto débil y enfermizo encubre 
una naturaleza de hierro. Su cerebro es una máquina de hacer 
versos y comedias y novelas y discursos , que está en movimiento 
incesante. Algunas veces se detiene como para tomar aliento; pero 
entonces no busca el descanso en la inacción , sino en la variedad 
del trabajo. Cuando le agobian las fatigas ministeriales, se distrae 
escribiendo una zarzuela ó un entremés: cuando le abruman las ta- 
reas del periodismo , improvisa un romance ó un idilio. Los mo- 
mentos que él considera de verdadero ocio son los que consagra á 
la música en el seno de su honrada familia y de sus Íntimos ami- 
gos. Cierta noche en su casa le hemos oido leer al piano , acompa- 
ñándose él mismo , una linda composición suya dedicada á Pastor 
Diaz. Como hombre público, brilla menos por su consecuencia que 
por su integridad. En la nación portuguesa, donde nadie es ibéri- 
co, él debe gran parte de su popularidad á su intransigencia anti- 
española. Arrastrado por la fatalidad de las circunstancias á la 
revuelta arena de la política, su inquieta fantasía le llama constan 
temente á la poesía lírica, en la que nadie compite con él, si se ex- 
ceptúa Castillo , y á la poesía dramática , en la que no tiene hoy 
rival. La literatura es su destino, y en ella se oculta su gloria fu- 
tura. Cuando suene su última hora , nada quedará de las estériles 
luchas de partido en que ha tomado una parte tan activa; nada 
quedará tampoco de sus largas vigilias ministeriales ni de sus rui- 
dosos y efímeros triunfos parlamentarios. La posteridad no recor- 
dará de Mendes Leal sino sus inspiradas rimas , sus bellos dramas 
históricos y sus excelentes comedias de costumbres. 



CASTILHO. 



Com as metamorphoses ha dezoito annos, 
com os fastos agora encheu, acogulou a lacu- 
na est'outro grande i)oeta, est'outro poeta 
opulentísimo, que bem poderemos cognomizar 
Ovidio-Castilíio, com mais razáo e verdade do 
que Voltaire teve em chamar ao traductor das 
Cfeorgicas Virgilio-Delille. 

Mendes IjeaL—^s fastos de Ovidio. 

Fique intendido, que quando dizermos "O 
principe dos poetas contemporáneos," nos re- 
ferimos sem lisonja nem affei^ao ao Sr. A. F. 
de Oastilho. Os que dáo este principado ao 
grande poeta Almeida Garret, commetem 
usurpa9áo. 

A. da Silva Tulio. — Biograjia de 
Mendes LeaL 

Entre vos o reí da lyra 
bem vedes que vos inspira 
brandindo um facho de luz, 
bem vedes o immenso brilho 
com que o nome de Oastilho 
em nossas glorias reluz. 

Joao de Lemos. — A Coimbra,^- 
Cancionero^ tomo III. 

De Achilles, dos Jardins, do Edem os vates, 
e dos bardos o bardo, Ossiam o altivo, 
— pelo seu estro o juro, immensa jura ! — 
taes nao subiram, se as geladas trevas 
desde a infancia atro genio os condenara. 

Oastilho. — A chave do enigma. 

Los literatos lusitanos, con muy contadas excepciones, acatan y 
veneran hoy al anciano Castilho, ciego desde su niñez, como prin- 
cipe de los poetas contemporáneos, quizá porque ha logrado unir 
en deleitoso consorcio al sentimiento el estudio, y á la inspiración 
el arte; tal vez porque ha cantado en versos galanos, castizos, fá- 
ciles y melodiosos, el amor, la naturaleza, la soledad y la melanco- 
lía; y positivamente porque nadie ha vertido al flexible y elegante 
y abundoso idioma de Camóes, con formas tan adecuadas, ni con 

18 



266 LITBRATÜBA PORTUGUESA. 

tan fiel exactitud, las odas, verdaderas ó supuestas, de Anacreon- 
te, las Geórgicas de Virgilio, y los fastos de Ovidio. 

Es lo cierto que Castilho ha nacido para la poesía, como el 
águila para elevarse majestuosamente sobre las nubes, como el rui- 
señor para alegrar las selvas con sus armonías sonoras, como el li- 
rio de los valles para perfumar la brisa con su fragante aroma. La 
poesía, más que dulce y ameno pasatiempo, es para él su pasión 
avasalladora, su destino, su Providencia. Ella fué la risueña espe- 
ranza que le alentó en sus años juveniles : ella ha sido más tarde 
la única luz que alumbró su triste y lóbrega vida; ella es ahora el 
plácido consuelo y el amoroso sosten de su ancianidad cansada. 

Nuestros lectores desearán, con natural impaciencia, que les di* 
gamos cómo y por qué raro prodigio el infortunado Castilho, sien- 
do ciego, ha podido producir tan considerable número de lucubra- 
ciones originales y traducidas, que suponen lectura prolija y me- 
ditada; y vamos á satisfacer su legítima curiosidad. 

Antonio Feliciano de Castilho nació en Lisboa el dia 26 del pri- 
mer Enero de este siglo (1), y á la edad de seis años, cuando ape- 
nas comenzaba á deletrear, perdió casi enteramente y para siem- 
pre la vista , á consecuencia de una caída desgraciada , que , ha- 
ciéndole arrojar copiosa sangre por la boca, puso en grave é inmi- 
nente peligro su débil existencia. El amargo recuerdo de aquel 
duro y terrible trance está indeleblemente grabado en su alma 
dolorida. ccEs imposible, dice, que yo recuerde aquella época, apo- 
rca de no sé cuantas eternidades, sin que el corazón se me opri- 
»ma. Imaginad un hombre en el momento mismo en que fuese á 
^embarcarse en un bergantín dorado , sobre un mar de plata , en 

»busca de un mundo de delicias y lanzado de improviso en el 

»más hondo subterráneo de una torre! Ese hombre desdichado , y 
»desdichado tan sin culpa, he sido yo! (2).» En otra parte consi- 
dera su irreparable desventura bajo un punto de vista más sereno 
y filosófico. «Mi espíritu era la lámina fotográfica, aún no inven- 
»tada: había recibido las imágenes , cerrándose después la cámara 



(1) Luis Felipe Leite comenzó á publicar una biografía de Castilho en el 
Archivo PittorescOy tomo I, pág. 9. Otra muy breve se ha impreso en castella- 
no por T. G. bajo el título de Litteratura portuguesa, Cádiz, 1837. En el ar- 
tículo Antonio Castilho del diccionario de I. da Silva no encontramos más 
datos biográficos que las fechas de su nacimiento y de su salida para el Brasil. 

(2) A chave do enigma. 



CASTILHO. 267 

¡cura, y las estaba fijando en sí misma por una química natu- 
1. Habia sido espejo: era estampa.» Posteriormente hubo de en- 
itrap alivio para su hoado infortunio , y hasta goces inefables 
•a su espíritu en los secretos tesoros de, su imaginación fecunda, 
vado eternamente de los encantos del mundo visible, creó en su 
% fantasía otro mundo más bello, para el que le prestaron su luz 
US colores los poetas de todos los países y de todos los tiempos, 
'gilio y Cam5es y Garcilaso matizaron las flores de sus vergeles 
^méricos ; y Ovidio y Bocage y Víctor Hugo dieron formas de 
uptuosa esbelteza á sus mujeres soñadas. 

Se a natureza me negou seus quadros; 
se os fracos clhos mena nio descortináo 
o sublime espectáculo dos campos; 
se de uma roclia no elevado cume 
nao me é dado sentir, gozar prazeres, 
vendo um rio, que ao longe os prados corta, 
vendo um rebanho que no valle gira, 
vendo um bosque extensísimo e frondoso, 
cujas cimas lun cephiro meneia, 
vendo as aves voar de um ramo em outro 
por entre as flores táo gentis como ellas, 
vendo como um pastor de murta e rosas 
coroa as trangas da pastora bella, 
e lun beijo em premio docemente furta; 
se nao me he dado contemplando ó mundo 
ver iah! ver quanto e grande a natureza; 
co'as musas meditando eu sinto e gozo 
novas scenas fantásticas, risonhas, 
finjo mil valles, que violetas ornáo 
planto florestas onde ajunto as ninfas, 
f a90 um rio correr por entre um bosque , 
que cm si retrata a abobada f róndente, 
que o tolda e guarda e donde chovem flores; 
mando mil faunos habitar as grutas, 
dou rebanhos ao campo, aves á selva, 
e gra9a á todo o mundo e luz as sombras (1). 

3in embargo, pasados estos breves y fugaces instantes de exalta- 
n lírica, en que se deja engañar por el deseo, vuelve desmayado 
ibatido á echar de menos la luz : la luz, alma de la creación, 
ncipio eterno de la vida universal , revelación perenne de la 



1) Cartas de Echo e Narciso, 



268 LITERATURA PORTUGUESA. 

belleza: la luz tan necesaria para desvanecer las densas tinieblas 
del espiritu , como para disipar las negras sombras de la noche. 

Nao assim eu: eu busco-a.... ella se oculta ; 

chamo-a invoco.... ou nao vem, ou so de longe 

fugaz, esquiva «e entremostra e passa, 

como visáo por sonhos vaporosos ; 

como scena confusa e uamorada 

de ja perdido libro: como idea 

da muy longincua infancia, que inda a medo 

por sob as cas revoa ao pe das urnas; 

ou como o astro da noite em selva umbrosa; 

ou como as vozes de imi seráo do estio, 

quando da aldeia as viracoes as levam 

soltas e vagas ao curioso ouvido 

de erradio viandante : ou como o vulto 

de ingrata amada em váo, que evita encontros , 

leve atravez das arbores refoge, 

sem deixar mais de si que a viva imagem 

d'alva roupa esvoa^adá e gostos idos ! 

Por isso ninguem peija inteiro canto 
na harpa quebrada ! 

Minha harpa incerta em solidoes por noite , 
nao apontados sons pendente exhala 
a capricho de um zephiro que adeja (1). 

Cuando llegó la edad de los estudios, alcanzó de sus padres, 
como merced señalada y con júbilo precursor de sus futuros triun- 
fos académicos, que le permitiesen asistir á las aulas. En ellas co- 
menzó para el pobre ciego una nueva vida intelectual, de lumi- 
nosos y dilatados horizontes. Solitario entre sus jóvenes y bullicio- 
sos companeros, callado, inmóvil, la frente inclinada y el oido 
atento, escuchaba con ansiosa espectacion las lecciones que su 
hermano Augusto leia. Después, en sus largas horas de aislamien- 
to, mientras los otros niños se entregaban á los juegos propios de 
la infancia, y sin que nada le distrajese, meditaba sobre lo que 
habia oido leer. Su alma, retraida y concentrada, iba abriéndose 
asi al calor de las ideas, como se abre el capullo de una flor á la 
luz vivificadora del sol. De esta manera, con esta aplicación no 
interrumpida y con esta fijeza, de pensamiento, se concibe que al 



(1) A chave do enigma» 



CASTILHO. 269 

recibir el grado de bachiller, fuese ya, más bien que condiscípulo 
aventajado, maestro cariñoso de sus hermanos. 

Admirando los rápidos y maravillosos progresos que hacia en la 
traducción de los clásicos latinos, pronto observó su preceptor que 
mostraba singulares disposiciones para la poesía , y que á ella le 
llamaba su decidida vocación. En efecto, á los diez y seis años 
compuso un sentido epicedio á la muerte de la reina fidelísima 
dona María I , de cuyo valor literario son elocuente testimonio los 
calurosos elogios que mereció á Fr. José Agustín de Macedo, á 
aquel severísimo padre, tan avaro siempre de alabanzas para todos 
los escritores antiguos y modernos. Y la amistad entre ambos fué 
desde entonces constante é inalterable , á pesar de las diferencias 
de edad , de estado, de carácter, de inclinaciones y de costumbres. 
Al mismo tiempo frecuentaba Castilho el trato de dos académicos 
eruditos, que le distinguían en extremo, Antonio Ribeiro dos San- 
tos, bibliotecario mayor, y Fr. Joaquin de Santa Clara, Arzobispo 
de Evora. Poco después celebró, en el menos justo y más esplén- 
didamente recompensado de sus elogios , la exaltación al trono de 
D. Juan VI. Pero su primera obra digna de mención, obra que 
ha influido por diversos y extraños modos en su porvenir, ha sido 
las cartas de Echo e Narciso^ en las que no tan sólo ha vertido 
copiosos raudales de imaginación y de ternura, ostentando un raro 
talento descriptivo, si no que ha hecho renacer á Filinto y á Boca- 
ge: al primero por la corrección, pureza y nitidez del lenguaje, 
y al segundo por la sonoridad , la frescura y la gallardía de la ver- 
sificación. Habia aprendido á cantar la naturaleza en los idilios de 
Gesner, el sublime cantor de la muerte de Abel. 

La ninfa Eco, ciegamente apasionada de Narciso, escribe cartas 
para él, tiernas y vehementes, en los troncos de los árboles. Nar- 
ciso contesta á aquellos gemidos de un pecho enamorado con frases 
desdeñosas ; pero tiene la desgracia de perder á Melampo, su perro 
de caza , al que quiere sobre todas las cosas ; y en su vivo anhelo 
de recobrarlo, promete, á quien se lo entregue, su ebúrnea aljaba, 
la copa de cristal en que liba el néctar, y su propio corazón. Eco, 
que oculta á Melampo en su misteriosa y encantadora gruta , se lo 
ofrece al esquivo dueño, exigiéndole en recompensa el corazón 
ofrecido, mas ni aun así consigue ser amada. Al fin el ingrato 
mancebo se prenda de una náyade que ve en las linfas del rio, y 
que es su propia imagen. Narciso se ha enamorado de sí mismo, 



27o LITERATÜBA PORTUGUESA. 

Hay de extraño é inopinado en las Cartas de Echo e Narciso^ 
que al dedicarlas su autor al cuerpo escolar de Coimbra, le dirigia 
este sano y cuerdo consejo : «Dejad 4 Jove y los rayos, á Eolo y 
»los vientos, á Neptuno y las tempestades ; olvidaos de Acheronte^ 
»y de las furias ; cantad la ternura, el amor, los campos y la feli— 
»cidad.» iQué anomalia y qué inconsecuencia! El arcadepóstu — 
mo , como le ha llamado Luciano Cordeiro en su Libro de crüi — 
ca (1), el arcado didáctico para quien estaban habitados los riospc^ 
Náyades , los bosques por Sátiros, las grutas por Faunos y el ci^^ 
lo por los antiguos dioses de Homero, pretendía subir á la cumb^^^ 
del Parnaso en alas de la fábula griega , y al mismo tiempo reao- 
mondaba á la nueva generación que rompiese las trabas mitológi- 
cas. Esta manifiesta contradicción determina su carácter literario, 
carácter indeciso, vacilante y acomodaticio, sin la fe necesaria en 
una idea para imponerla á los demás, y con la ductilidad suficiente 
de convicciones para irse amoldando á las veleidades del gusto do- 
minante. Unas veces guardador escrupuloso y nimio de la tradi- 
ción clásica , y otras secuaz entusiasta y extremoso de los delirios 
románticos. Dividíase á principios de este siglo la juventud uni- 
versitaria en dos bandos, uno que tomaba por modelo á Filinto, y 
otro que no reconocía genio superior al de Bocage ; y ambos sus- 
tentaban sus opiniones con un celo y un ardor iguales, cuando 
menos , á la indiferencia con que el país habia dejado morir de 
hambre á los dos maestros. Oastilho no tan sólo se abstuvo de que- 
mar incienso en las aras de esos ídolos, sino que los juzgó con se- 
veridad excesiva y en él inusitada (2). 

Mientras tanto las Cartas de Echo e Narciso iban extendiendo 

su fama. Qué descripciones tan animadas ! ¡ Qué bien pinta Nar~ 

ciso los tranquilos é inocentes placeres de la apacible vida del 

campo 1 

Quando depois de allumiar o mundo 
vai Febo arremeqar-se aos verdes mares, 
da luz a despedida e deleitosa. 
E doce ver entao como os pastores 
para o seguro aprisco os gados leváo : 
ver como os toiros de lavrar cansados , 
leváo suspenso o arado, e váo tardios 
esperar no curral, que asome a aurora. 

(1) Libro de critica por Luciano Cordeiro^ Porto, 1869, pág. 254. 

(2) Véase la Primavera, 



CASTILHO. 271 

Chega a noite: em sen manto os astros brilhao, 
a lúa vem nascendo, os ventos dormem^ 
e o suave claráo desterra as sombras. 
Junto da f onte o rouxinol gorgeia , 
brilha tremendo docemente o rio : 
onde quer que me apraz entao descanso. 
Se me aborrece o las durmo nos valles 
entre a murcha cheirosa e sobre as hervas, 
durmo se quero ñas musgosas penhas 
donde antes de dormir, descubro o rio, 
que o oiro e a prata em seu fulgor me ostenta ; 
sonó innocente vem cerrar-me os olhos : 
durmo e nao sonho em miseros cuidados, 
restauro co socego as forgas minbas. 
Vem a aurora acordarme e volto á caíja : 
vivo sempre feliz e sempre alegre. 

No es menos bello el cuadro de las tres Gracias bañándose en 
rio : 

Eráo d'Amor as tres irmas, as Grabas, 
da impura Venus as singelas filbas, 
que ali no banho os membros refrescaba©, 
sem se temer de temerarios olhos. 
Na undosa solidao ledas e afoitas, 
sem pejo da nudez brincaváo livres. 
Agora perseguindo-se lidavao 
rindo e clamando : agora se escondiao 
ate ao eolio ñas serenas agoas. 
Alguma vez nadando descobriao 
hombros e bra90s e as nevadas costas : 
outras veces o seio, outras as plantas. 
Do bello corpo seu nenhum thesouro 
era a vista vedado. Aglaia atira 
ondas ao rostro de Eufrosina bella : 
Eufrosina e Thalia o crime punem, 
seguem-na afoitas, colhem-na, segurao 
uma o eolio, outra os pes, assim a leváo 
fora d'agoa, e por fim n'agoa a sepultao. 
Gracejáo, cantao ; colhe sobre a margem 
cada qual muitas rosas, que arremessa 
a fronte das irmas. Retine a selva, 
o rio espuma e em circuios se espraia : 
soltas as trancas, perolas gotejáo. 

De nada estaba Castilho tan ajeno , al dar á la imprenta este 
liz ensayo , como del cambio que habia de operar en su estado 



272 LITEBATÜBA PORTUGUESA. 

social y en sus relaciones domésticas. Contaba con el juicio bené 
voló de los amigos y con la mordacidad venenosa de los zoilos» 
que así era moda llamar en los prólogos de todos los libros á los 
críticos adustos, inconsiderados y atrevidos; pero no esperaba 
ciertamente una esquela como la que recibió el 27 de Abril de 1824, 
en la que se le hacía esta pregunta insólita y sorprendente: «Si se 
os apareciese una Eco ¿imitaríais á vuestro Narciso?» conocién- 
dose á las claras que era de mujer la letra, y supuesto el nombre 
que se leia al pié , María da Espectagao, Mucho vaciló Castilho 
antes de contestar ; pero al fin se resolvió , aunque con prudentes 
precauciones, por si el tal anónimo era ardid de algún émulo 
sagaz y malicioso que buscaba ocasión de ridiculizarle. Y no debió 
de arrepentirse , porque después de afanosas investigaciones, llegó 
á descubrir que su Eco se llamaba Doña María Isabel de Baena, y 
que vivia retirada en un convento de monjas de la Orden benedic- 
tina, en el pequeño pueblo de Vairao. Siguió durante algunos 
anos aquella correspondencia misteriosa y romancesca, al cabo de 
los cuales los dos jóvenes se desposaron. Era la apasionada don- 
cella sobrina del célebre poeta satírico , Nicolás Tolentino , y des- 
cendiente del no menos esclarecido Antonio Ferreira , de quienes 
había heredado , como única fortuna , numerosos libros italianos, 
franceses y portugueses, libros que ella hojeaba con frecuencia, 
si bien prefiriendo señaladamente sus dos autores fevoritos, ej 
Petrarca y Santa Teresa de Jesús (1). 

Allá por el año de 1828 , y mientras continuaba la mencionada 
correspondencia, publicó Castilho, una excelente colección de 
poesías , bajo el título de Amor e melancolía , en las que expresó 
con los más vivos colores , en versos fluidos y cadenciosos , los en- 
contrados sentimientos que agitaban su alma enamorada. Sin A 
chave do enigma > que él mismo dio á luz más tarde , y que es el 
B%sca pie de Amor e melancolía , nadie hubiera adivinado que en 
aquellas elegías dirigidas á una mujer que veía en sueños y que 
se desvanecía al despertar , se encerraba una historia de amores 
real y verdadera , cuyo protagonista era el mismo poeta. ¡ Con qué 

(1) Doña María de Baena habia nacido en 2 de Julio de 1796. Se celebró 
su matrimonio en 1834. Habiendo enviudado Castilho en 1837 se casó de se- 
gundas nupcias con Doña Carlota Vidal. Esta señora, de excelentes cualida- 
des morales, habla el francés, el inglés, el sueco y el dinamarqués, y traduce 
el español y el italiano. 



CASTILHO. 273 

ígo está expuesto el desep que encendía su ánimo , en O perisa- 
nto temerario! 

Se eu pudesse agora mesmo, 
agora.... n'este momento.... 
ir ter com ella , encontral-a 
qual me esta no pensamento!... 

Com que prazer abriría 
a porta do quarto seu! 
porta que aos olhos profanos 
esconde o interior do ceo! 

Inda agora e madrugada: 
havia de ir a achar dormindo ; 
chegara ao leito onde poisa 
de meus ais o obgecto lindo; 

Junto d'elle achara as vestes 
de forma e cor engragada, 
e as flores que ind'hontem mesmo 
se omaram co a minha amada. 

Sobre a meza e junto a penna 
vería deixáda em meio 
branda carta, amavel cofre 
de rara ternura cheio. 

Entáo mais audaz aínda, 
porem nao mais abrazado 
erguera manso as cortinas 
do seu leito perfumado. 

Eil-a e Venus que repousa 
entre os brazos de Morpheul 
ou a risonha innocencia 
que tranquilla adormecen! 

Candido linho Ihe encobre 
sua angélica figura ; 
dir-se ia que senté inveja 
de táo estremada alvura! 

Mas o rosto, o eolio e um pouco 
do seio se ve patente, 
e numa das maos repousa 
sua face brandamente; 

A outra tal vez se aninha 
entre dois globos de nevé.... 
volta ousado pensamento ; 
onde o teu voo se atreve! 

Mas devo esperar que acorde] 
ou fartando os meus desejos, 
roubal-a ao seio do nada 
com mil dilubios de beijos?... 



274 LITERATURA PORTUGUESA. 

Sim , quero beijar-lhe a face 
depois a boca entre aberta 
e depois.... do seio incauto 
esa poríjáo descoberta. 

Mas que é istol que tiranno 
destroe a minha illusáo? 
quem me desperta] ah ! das auras 
f oi ligeira viragao 

Alguns dos pendentes ramos 
dar-me no rosto vieram, 
e destruindo o apozento 
no campo me repuzeram. 

¡ Qué dulce ternura en las estancias de Urna noite do estio ! 

Salve , o noite socegada, 
fagueira noite do estio ; 
quanto es bella entre estes cedros 
sobre a margem d'este rio! 

N'estas aguas que murmuram 
se reflectem tremulantes 
de teus ceus os numerosos 
os estrellados diamantes. 

D'entre as sombras do oriente 
vem crescendo incerta aurora, 
la rompem raios de prata.... 
a lúa la nasce agora. 

Cor de perola derrama 
sobre os campos seu clarao ; 
melancólica ternura 
me embriaga o cora^ao. 

Correi lagrimas suaves 
correi lagrimas em fio ; 
salve o lúa, salve o noite , 
fagueira noite do estio! 

O teu ar sombrío e puro 
amoroso e perfumado : 
este silencio que envolve 
rio e monte , e bosque e prado : 

estas auras, este leve 
rumor que de quando em quando 
se ouve apenas pela relva 
e pelas folhas girando, 

tudo convida a ternura, 
tudo alimenta a saudade : 
agora o velho suspira 
os tempos da mocidade. 

Pa sua cabana á porta 



CASTILHO. 275 

sentado entre os fílhos seus, 

os olhos ñta na esposa 

e da esposa os volve aos ceos. 

Lembram-lhe os tempos antigos 
os seus antigos cuidados , 
e os logares por mil bellas 
recordagóes consagrados. 

Vem-lhe á mente os seus amores , 
suas noites nao dormidas , 
e as juras nascidas d'alma 
e dentro d'alma alcolhidas. 

Noite amorosa do estio, 
tua doce escuridade 
derrama por toda a térra 
amor , prazer e saudade. 



Salve o noite amiga áo genio , 
noite amorosa do estio, 
quanto es bella entre estos cedros 
sobre a margem d'este rio ! 

Se podesse o teü reinado 
no imiverso eterno ser, 
se nunca mais do oriente 
tornase o dia a romper , 

se esta doce escuridade 
se este estado encantador 
de nao sei que interno gosto 
e melancólico amor, 

ah ! se estas horas durassem 
sem nimca^ nunca fíndar , 
neste mundo de quimeras , 
quáo bello fora havitar ! 

Mas logo a brilhante lúa 
correndo o ceo brandamente, 

iva do estremo horizonte 
arrojar-se no occidente. 

As estrellas em cardumes 
silenciosas vao passando , 
ir-se háo no celeste occeano 
a nova luz derramando. 



k las Cartas de BcAo e Narciso siguió otra colección de rimas A 
ímavera. En sus improvisadas estancias, donde resaltan á porfía 
irismo de las imágenes , el esmero de la frase y la nobleza del 
ílo, es de admirar la verdad con que describe las pintorescas y 
enas orillas del Mondego , él que no ha podido conocerlas sino 



276 LITBRATUBA PORTUGUESA. 

por referencia. Con razón ha dicho el afligido ciego que Osian no 
hubiera subido á tanta altura si, como él, hubiese sido condenado, 
por un genio adverso, á vivir en perpetuas tinieblas. 

Retirado al campo, por exigirlo así circunstancias particulares, 
permaneció en él siete años con uno de sus hermanos. Allí ha en- 
contrado un venero inagotable de inspiración en los encantos de 
la naturaleza, que es el tipo eterno de lo bello , en el dulce suspi- 
rar del aura primaveral , en el suave murmullo de las fuentes , y 
en el tierno canto de las aves. Allí, lejos del bullicio, de la envidia 
y las intrigas de la corte, fué donde hizo estudios más serios, y 
donde enriqueció su inteligencia con más sólidos, y más profundos, 
y más generales conocimientos Allí dio felice cima á su primorosa 
traducción de las Metamorfosis de Ovidio, y comenzó á discurrir, 
sin descanso ni vagar, sobre los medios de difundir la instruccioQ 
primaria. Para las almas elegidas, la soledad es el más sabio de 
los maestros. Decía nuestro doctor Juan Bernal , á mediados del 
siglo XVI: «Oh bendita soledad, que de sólo lo dañoso y superfino 
»estás desamparada ! Oh, ociosidad santa , de gran valor y esti- 
»ma... (l)))«En el retiro, ha exclamado recientemente Tissandier, 
»y con la más constante meditación , se han elaborado todas las 
»grandes ideas, todas las elevadas concepciones del genio. Miguel 
» Ángel , Milton , Newton , Descartes , Malebranche , Corneille y 
»Montesquieu vivieron solitarios y retirados (2).» «La soledad, 
»añadió Lamartine , concentra y fortifica las facultades del alma. 
»Los profetas, los santos, los grandes hombres y los poetas lo han 
»comprendido muy bien , y por instinto buscan todos el desierto ó 
»el aislamiento (3).» Castilho, que quizá no había leído á Bernal, 
ni á Tissandier , ni á Lamartine , pero dotado de una asombrosa 
percepción intuitiva , dirigió esta sentida invocación á la soledad: 
«Bonísima soledad ! Tú eres para la sociedad lo que tus montanas 
»son parjt los valles : en tus entrañas se filtran , de tus concavida- 
»des surgen los genios poderosos y profundos que van á derramar 



(1) Soliloquio^ suma breve y muy compendiosa, con la cual se puede dis- 
pertar el ánima cristiana á contemplar consideraciones muy altas. Compuesto 
por el magnífico y muy reverendo doctor Juan Bernal Díaz de Luco. Bur- 
gos, 1541. 

(2) Espíritu de la poesía y de Las bellas artes, 6 teoría de la belleza, por 
J. R. Tissandier. Valencia, 1837, pág. 317. 

(3) Viaje á Oriente, 



CASTILHO. 277 

»á lo lejos la fertilidad. Pero tú no eres madre tan sólo para los 
» torrentes caudalosos: una pequeña fuente, entre piedras descono- 
»cidas, no goza menos de tu favor. Sobre lo poco, liberalizas dó- 
»nes como sobre lo mucho. ¡Próvida para lo inmenso, próvida para 
»lo limitadol Soledad, Egeria de las almas elegidas! ¡Soledad, bus- 
»cada por Cristo, abrazada por Jocelyn, adorada por Petrarca, ex- 
»plorada en tus minas de oro por Zimmerman : inspiradora de Vol- 
»ney, de Rousseau, del Infante de Sagres, de todos los iluminados, 
»de todos los inventores, de todos los Bautistas! ¡Soledad, nido de 
»las tórtolas como de las águilas, perdona si no sabia apreciarte!» 
Hé ahí revelado en gran parte el secreto de las obras literarias de 
Castilho ; y hé ahi por qué los sonidos de su arpa solitaria iban 
á herir todos los corazones en sus fibras más delicadas y sensibles. 
Mayor popularidad ganó todavía con A noite do castelloy os Hu- 
mes do bardo. Estos dos poemas pertenecen á la época de Bug- 
Jargal, es decir , al período álgido del romanticismo. La poesía no 
es en ellos una luz que ilumina, sino un rayo que abrasa. No es el 
manso arroyo que , serpenteando entre flores , baña nuestra alma 
de melancolía con su dulce susurro : es la catarata que pone es- 
panto en el ánimo con el temeroso estruendo de su rápida caida. 
Desde las Cartas de Echo e Narciso hasta los Ciumes do tardo hay 
mucha más distancia que desde Melendez Valdés hasta García Gu- 
tiérrez. Propúsose el poeta pintar los celos «con todas sus tempes- 
»tades, delirios, incertidumbres , contradicciones, sensualidades, 
»crímenes y remordimientos;» y para persuadirnos de que lo ha 
conseguido nos basta notar la feroz energía , la salvaje rudeza con 
que se expresa Enrique en á noite do castelh : 

Este meu cora9ao ¿que me murmura? 
que quer elle? que querl murmure em bora: 
hoje tinha eu constancia para vel-a 
entre os bragos de barbara quadrilha 
sofrer-lhe o amor brutal : vel-a amarrada 
depois a um tronco : provocar-lhe nua 
riso feroz e insultos ! vira tudo 
vira-o sem descravar da térra a lan^a. 

En los conceptos que vamos á copiar del Bardo, aún estalla con 
más fuerza una violenta explosión de ira, de odio y de venganza: 

Fe, bom velho, amor, constancia 
fugirao d'este globo indigno d'elles : 
mulher pura e fiel nao ha nem houve : 



278 LITERATüBA PORTUGUESA. 

eres tu que a tua o seja? Aos lares corre, 
entra imptevisto e la veras se eu erro. 
Todos nos somos victimas incautas, 
todas ellas... verdugos. As melhores 
com flores o punhal disfarcáo rindo. 
Credulidade em nos, astucia n'ellas 
ao pudor femenil algaráo templos. 
Em váo celoso amante as fecharla 
do mar no fundo ou no amago da térra : 
adultera la mesmo arderá a mente. 
E táo celeste a voz, o olhar táo puro, 
táo meigo o riso, as lagrimas tao prontas ! 
Ra a infame de víboras dolosas ! 
Podesse uma so ñau contel-as todas 
e o piloto f osse eu ; triunfo eterno ! 
livre era o mundo e os seculos vingados ! 

A noite do casUllo es uua leyenda de la época de las cruzadas. 
Inés , la hermosa hija del Conde Orlando , ha jurado á su primo 
Enrique, al partir éste á pelear contra los infieles, que, vivo ó 
muerto, será siempre suya, guardándole fidelidad eterna. Elena- 
morado paladín regresa seis anos después , pero ¡ en qué momento 1 
cuando , por creerle sepultado en Tierra Santa, se habían celebrado 
ya sus exequias, cuando Inés, olvidando sus juramentos, iba á 
enlazarse con Adolfo. Despechado y ardiendo en saña , mata á su 
aborrecido^rival y atraviesa el corazón de la ingrata. Herculano 
ha publicado un articulo , más erudito qne necesario , para probar 
que este manoseado cuento caballeresco no es plagio de la balada 
que en inglés escribió Lewis con el titulo de Alfonso e Isolina. 

Mas sencillo aun es el argumento de 0^ ciumes do bardo. Se 
acerca éste á la orilla de un lago , cuyas aguas están agitadas por 
la tempestad. Entra en la barquilla de un anciano pescador, y se 
lanzan juntos en medio de las olas Pero el alma del bardo se en- 
cuentra más intranquila que el mismo lago. Al rayar la aurora, 
el pescador vuelve á tierra sin su compañero, que ha desaparecido 
para siempre. 

A propósito de esta leyenda, ha dicho el canónigo Fernandez 
Knheiro en su Curso de Literatura: «no creemos que pueda jamás 
»el Sr. Castilho subir tan alto como lo hizo en este poema , porque 
»sólo una vez en la vida se pueden sentir tan fuertes emociones: 
»sólo una vez se puede hallar el verbo que exprese con verdad las 
»grandes ideas que en el alma tumultúan.» Presumimos que el en- 



CASTILHO. 279 

comiado vate no se habrá desvanecido al verse envuelto en esta 
nube de incienso. Se nos figura , por el contrario , que en vez de 
un elogio tan exagerado é hiperbólico, hubiera preferido que le 
señalasen los pequeños lunares de sus dos cuentos romancescos. 
Pongamos un ejemplo. El burlado Enrique entra con el rostro cu- 
bierto en la sala donde se celebran las fiestas nupciales ; arroja su 
guante en medio de los gozosos convidados , y después de procla- 
mar á la señora de sus pensamientos como envidia y flor de las 
damas 9 prorumpe en esta arrogante y jactanciosa provocación: 

Haja no miiudo 
um cavalleiro cu mil que ousem negal-o ; 
na estacada , no campo, a langa, a espada, 
no sarqio, de pe Ihe provarei que mente. 

¿ No es verdad que Castilho debería quedar obligado al critico 
brasileño , si en lugar de lisonjearle con tan escasa discreción , le 
hubiese advertido franca y cortesmente que ese reto parece más 
propio del paso honroso de D. Suero de Quiñones, que de la alegre 
solemnidad de una boda? ¿No es verdad que el narrador de A noite 
do castelh se ha dejado contaminar por cierto espiritu reñidor y 
pendenciero , tradicional en la poesía popular portuguesa , espíritu 
de que ya nos ha dado cuenta Gil Vicente en el auto da Luzi- 
tania^ 

Se a cantiga nao falar 
em guerra de entiladas, 
e de espadas desnudadas 
e coisas de pelejar 
nao n'as quero ver cantar, 
nem n'as quero ouvir cantadas (1). 

En medio de sus triunfos literarios y de su popularidad crecien- 
te, vióse Antonio Feliciano desatendido y olvidado por los que te- 
nían el deber de ampararle y protegerle. La revolución política, 
tan fecundamente beneficiosa para todas las clases, vino á lastimar 
sus intereses particulares, con revertir á la corona la propiedad de 
uno de los más pingües oficios de Coimbra , que le había sido ge- 
nerosamente concedido en 1819 por D. Juan VI. Dos veces tuvo 
necesidad de abandonar el suelo natal , é ir, como el ciego de Es- 
mirna, á mendigar en tierras apartadas el óbolo del trabajo. En 



(1) Obras de Gil Vicente^ tomo III, pág. 271. 



280 LITERATURA PORTUGUESA. 

1845 emprendió un viaje á la isla de San Miguel, y nueve anos 
después se embarcó con dirección al Imperio del Brasil. 

Al partir para Ponta Delgada , llevaba una protección irrisoria 
del Gobierno de Lisboa, que le habia nombrado comisario de estu- 
dios con el mezquino sueldo de trescientos escudos anuales. En re- 
compensa de tamaña ingratitud , introdujo allí el grabado y la 
iitografia, creó una sociedad de amigos de las letras y las artes, 
estableció veinte escuelas , publicó numerosos artículos en un dia- 
rio de agricultura, dio á la estampa un tratado de Mnemónica^ otrc^i. 
de versificación, y la versión casi completa de los fastos de Ovidio. 
AUi escribió también el Oamóes , que es su única obra dramática 
original, y que , si bien como Os primeiros amores de Boca ge de 
Mendes Leal, no se compuso para representarse, ha sido puesta en 
escena con gran aparato y éxito extraordinario en Rio Janeiro. Si 
merece aplauso , es por la admirable propiedad con que están ca- 
racterizados los primeros personajes del siglo en que vivió el autor 
de los Lusiadas. A semejanza del Catao de Almeida Garrett , co- 
mienza por una loa en que un caballero de capa y espada hace el 
elogio de la poesía, pide atención para la musa que va á hablar, y 
procura interesar al auditorio, exponiendo á grandes rasgos la his- 
toria del tiempo en que pasa la acción. El argumento está basado 
sobre un drama francés de Víctor Perrott y Armando du Mes- 
nil (1). 

Al saberse en 1854 que el ilustre cantor de Echo e Narciso y de 
La Primavera , salia para el Brasil , se oyó un grito unánime de 
indignación profunda en todas las academias y en todos los liceos. 
Aquella emigración , vergonzosa para la patria , fué lamentada 
por los poetas de mayor crédito . pero sus sentidas quejas no ha- 
llaron eco en los altos poderes del Estado ni en el país. En vano 
exclamaba enérgicamente Mendes Leal : 

Vaes demandar, poeta, outro hemispheríoí 
vae, que braQOs e palmas te aguardavam!.... 
das santas quinas o perdido imperio 
os filhos perde que seu berqo honravam ! 

Portugal permaneció impasible é indiferente. El desventurado 

(1) Con el mismo título se ha publicado otro drama de Alejandro Montei- 
ro. CamoeSy drama en cuatro actos; Porto, 1868. Monteiro, que ha dado ade- 
más á la estampa Obras poéticas, Porto, 1848, es un escritor de medianas for- 
mas, frío, prosaico y sin inspiración. 



CASTILHO. 281 , 

trovador, á bordo del buque que, alejándole de la península le con- 
ducia á remotas playas, recordaba quizá con melancólica amargura 
aquel viejo y triste romance Do cegó andante que canta hoy toda- 
vía el pueblo de la Beira baja. 

Abri-me vos a porta, 
ao menos o postigo : 
venham dar esmola 
ao pobre ceguinho. 
—"Acorde minhamae, 
acorde de dormir : ^ 

ande ouvir o cegó 
cantar e pedir (1). n 

Al volver de las regiones americanas, publicó en Lisboa una 
nueva colección de poesías , O outono ; título que parece elegido 
para formar contraste con el de Primavera que habia dado, siendo 
joven, á las primicias de su estro poético. En O outono, jfriíto de la 
edad madura, es el leng-uaje más pulido y atildado, y la Versifi- 
cación más gallarda y suelta y armoniosa. Sobresale entre estas 
composiciones, como un modelo onomatópico, la leyenda A senko- 
ra de Nazareth, En las estrofas que vamos á trascribií, se ve un 
impetuoso caballo próximo á hundirse con su ginete en el abismo; 
y nuestro corazón se siente angustiosamente oprimido hasta el ins- 
tante en que, por un inesperado milagro de la Virgen, ha des- 
aparecido el peligro. 

Surgeme alem mn veado : 
traz elle parto a correr. 
Mas nem sabujos o alcan^am 
nem lan^a o pode romper. 

Quanto o mais sigo mais voa ! 
Satanaz deven de ser, 
que por caqar caladores 
se quiz veado facer. 



Elle corría, en corría 
e a nevoa sempre a crescer ; 
en a apupar aos monteiros 
e ninguem a apparecer. 
Vinhamos como dois raios 1 



(1 ) Ganciondró e ^tmanéeWo gerat portuguez, 0(mfeó<¿ao e estudospor Theo- 
philo Braga. Pótto, 1^67, tomo III, pág. 147. 



282 LITERATURA PORTUGUESA. 

vejo-0 desaparecer 

ouvi-llie o buque ñas ondas 

quiz o caballo reter 

Pendo-me atraz, puxo as redeas.... 
mas co*a furia do correr 
ja tinha as maos sobre o abismo 
a arquejar e a se torcer, 

e ja os pes resvalavam, 
e estrayujava a se erguer 
e ia baquear... — ^Virgem-brado, 
valha-me o vosso poder ! 
• O mais vistes vos que o sol 
acavava de romper : 
nem maravilha mais certa 
nao creio que a X)ossa haver. 

Los escritores portugueses de hoy, se asemejan bastante á los 
españoles del siglo XV en su generalizada afición á desenterrar 
las obras de la antigüedad. No reprobamos esa tarea en absoluto, 
ni ignoramos que á ella se han consagradlo en diversas ¿pocas 
grandes eminencias científicas y literarias. Anguilara, célebre 
vate del siglo XVI, puso en octavas italiana las Metamorfosis de 
Ovidio.^ Macpherson, que en la opinión de críticos eruditos es el 
verdadero Ossiam, nos dejó una traslación de la Ilíada. Pope dio 
á conocer en Inglaterra la Odissea. El poeta y filósofo Gottsched, 
no se desdeñó de presentar en versos alemanes el arte poética de 
Horacio, ni se creyó rebajado Greset, el autor de Vert-vert y de la 
Chartreusse con reproducir en francés las églogas de Virgilio ; y 
lord Derby ha dado recientemente á la estampa una versión de 
Homero. Pero es lo cierto que los poetas de la edad de oro de la 
literatura lusitana nada han traducido. Sólo nos han dejado Pero 
de Andrade Caminha, algunos trozos de Teócrito y de Moscho, y 
Pero da Costa Perest'reilo, varios conceptos en tercetos del libro de 
Job. Por el contrario en tiempos posteriores, tiempos de decaden- 
cia, se ha traducido mucho y casi siempre muy mal. Del siglo 
XVII tenemos en octavas reales la «Eneida de Virgilio» por Juan 
Fragoso Barrete, la«Jerusalem del Tasso», por Andrés Rodriguesde 
Matos, y las «églogas y geórgicas de Virgilio» en versos sueltos, 
prosaicos y detestables, por Leonel da Costa (1). Del siglo XVIII 



(1) '<As églogas e geórgicas de Virgilio. Primeira parte das suas obras, tra^ 
duzidas do latim em verso soltó portugués. Con a ezplica^ao de todos os luga- 



CASTILHO. 283 

existen diferentes composiciones de Metastasio por Alejandro Guz- 
man, los primeros libros del ^Telémaco» en octavas reales por el 
jesuíta Francisco Furtado (1) é innumerables comedias francesas é 
italianas por diversos escritores. 

Mucho tradujeron Manuel do Nascii^ento, Bocage y Odorico 
Mendes (2) ; pero Castilho , sin esperar ciertamente la recompensa 
de Isaac de Benserede , á quien Luis XIV regaló mil libras por la 
traslación de las Metamorfosis, los ha excedido y aventajado á to- 
dos. La lyrica de Anacreonte es digna del original. Cualquiera que 
haya leido las odas del anciano poeta de Teos, popularizadas en 
Francia á principios del siglo pasado por Lafosse, el célebre autor 
de Manlius^ convendrá en que son inferiores á las que comprende 
la lyrica^ después de leer una sola de éstas, el Retrato da sua na- 
inorada > 

Ya la meu pintor de fama , 
primoroso meu pintor ! 
Rey — que assim chamarte podes — 
d'esse arte que la em Rodas 
tem ganho tanto esplendor. 

Ya ! retrata a minha dama ! 
pouco importa longe estar, 
como ella é posso eu dizel-o: 
negro, macio cabello 
poe-lhe em primeiro logar. 

Olhal se cera o consente 
face-o tambem rescender: 
quaea duas brilhantes ondas 
por sobre as faces redondas 
da ebúrnea fronte a pender. 

Separar inteiramente 
nao convem nem confundir 
os arquinhos dos sobrolhos; 
negro cilio, erguidos olhos , 



res escaros, historias, fábulas que o poeta tocou e otras curiosidades muito 
dignas de se saverem. Por Leonel da Costa, n Lisboa 1826. El mismo tradujo 
varias comedias de Terencio. 

(1) Según Costa é Silva, esa traducción manuscrita la trajo el Vizconde da 
Carreira hace algunos años de Roma, donde vivió mucho tiempo Furtado 
después de la expulsión de la compañía de Jesús. Tomo VI, pág. 330. 

(2) Manuel Odorico Méndez, poeta brasileño, ha publicado una traducción 
de la Eneida de Virgilio, de la que hace elogios extraordinarios el profesor de 
literatura José Víale. 



284 LITERATURA PORTUGUESA. 

alma tímida a exprimir. 
Oihos como 08 de Minerva 

no azulado ceu volver; 

como os da mae dos cupidos ^ 

levemente humedecidos 

de ternura e de prazer. 
A face, ao nariz conserva 

o encarnado e fresco alvor ; 

nao ha tínta assim mimosa ; 

mistura o Ijrio co'a rosa, 

e tens-lhe acertado a cor. 
Pinta os labios e escondida 

entre elles a persuassao, 

da boquinha o geito imite 

fazer aos beijos convite 

co' o suave da espresSo. 
A barba que a amor incita, 

ao eolio que em candidez 

vence alabastros e nevé, 
um enxame vago e leve 
de gragas convem que des. 

Urna veste purpurina 
che lanca agora a final: 
mas dispoe-lha por tal arte 
que deixe sonhar-se em parte 
o seu corpo divinal. 

Concluíste... obra divina! 
concluíste... e ella! e ella! 
— Quero-te, amigo, abra9ar. 
Minha amada!,., eh! como es bella! 
falla-me, debes fallar! (1) 

Si Castilho no es más que un mediano helenista, según afiíjman 
algunos, ó si ignora completamente el alfabeto griego, según han 
supuesto otros (2), en cambio conoce el idioma del Lacio tan pro- 
fundamente como Nicolás Funch. Las Geórgicas de Virgilio (3) y 



(1) Hay otra traducción portuguesa de las odas de Anacreonte: Odes de 
Anacreontej tr admidas do grego em verso portugtíez pw ÁTUomo Teixeira 
Ma^alhaes, Lisboa, 1819. 

(2) "He oído decir á un amigo de Castilho que no conoda todo el alfabeto 
iigriego cuando tradujo la lyrica. Ignoro lo que hay en esto de verdad, n Libro 
de critica. Arte e literatura portugueza'dhqje ^ 1868-1869 ^ por Luciano Cor* 
deiro. Porto, 1869, pág. 258. 

(3) Antonio José de Pina Leitao ha traducido también las "Geórgicas:ti tra* 
duccion que fué diversamente apreciada. La Academia de Ciencias de Lisboa 



CASTILHO. 285 

los fastos de Ovidio (1) bastarían para formar su reputación. Pa- 
rodiando el elogio tributado por Lope de Vega al licenciado Juan 
de Arjona, podríamos llamarte «Alma de Virgilio (2).» Opinamos 
con Rebello da Silva que Castilho es el primoroso traductor , el 
más exacto y más feliz competidor de Ovidio , tan su pariente en 
las cualidades del ingenio y en la maestría del metro (3) ; pero la 
mejor de las traducciones , como decia Cervantes, no es más que 
un tapiz flamenco mirado por el revés. Finalmente, y ya que Cas- 
tilho hubiese de traducir, ¿no ha encontrado nada digno de ese ho- 
nor en la literatura castellana? ¿No interesaría más directamente 
al público portugués la Araucana de Ercilla, que el Qenio del 



la premió en 1792, y José María da Costa e Silva, en la Revista universal lis- 
bonense, tomo VI, pág. 425, la calificó de obra de mediano merecimiento. Pina 
Leitáo nació en Pinhel en 1762, y murió después de 1840. Publicó también 
una "Elegía na morte do Serenissimo Sr. D. José, Principe do Brazil," Lis- 
boa, y "Alphonsiada, poema heroico da fundaQáo da monarchia portugueza 
pelo Sr. Key Alfonso Henriquez." Bahía, 1818. Nosotros tenemos "Églogas 
de Virgilio traducidas de ktin en español por Juan Fernandez de Idiaquez," 
Barcelona, 1574, y "Traducción poética castellana de los doce libros de la 
Eneida de V. M., príncipe délos poetas latinos." Cádiz, 1698. 

( 1) En el prólogo de las "Metamorfosis, " traducción literal en verso endeca- 
sílabo libre, nos dice Castilho que ha consultado otras traducciones; las fran- 
cesas de Malfilatre y Villenave y F. Desaintange, esta última admirable , la 
de Massac, de estilo rudo é incorrecto; la de Eenouard, fria; la de Banier, re. 
comendable por sus comentarios; las italianas de Anguilara y Fabio Moreti; 
las españolas del licenciado Yiana en tercetos y octavas, y la de Antonio Pé- 
rez Sigler, que considera pésimas; y las portuguesas, todas incompletas , de 
Bocage, de Fr. José do Cora§ao de Jesús, y del padre Francisco José Freiré» 

(2) Nuevo Apolo granadino, 

pluma heroica, soberana, 

alma de Estacio latino, 

que con tu voz castellana 

haces su canto divino: 
Luz y gloria del Parnaso, 

que con ser diñcil caso 

que antiguas hazanhas loes, 

has de exceder á Camoes 

y poner silencio al Tasso. 
"La Tebaida de Publio Estacio Papinio, que traducía el licenciado Juan de 
Arjona, beneficiado de la Puente de Pinos, continuada por el licenciado Gre- 
gorio Morillo, con anotaciones del mismo." 

(3) KebeUo da Silva. Prólogo ák nCoroa poética" publicada para celebrar 
el matrimonio del Eey D. Luis con Doña Luisa María de Saboya. 



286 LITERATURA PCRTUGUBSA. 

eristianismo de Chateaubriand , y más La vida es sueño de Cal- 
derón, que el Tartuffe de Moliere? 

Sin dejar de cultivar las bellas letras , ha dedicado generosa y 
patrióticamente gran parte de su vida á extender y mejorar la ins- 
trucción primaria, esa despertadora del entendimiento , origen de 
todas las ciencias, base de todas las virtudes, y único cimiento só- 
lido sobre el que se afirman establemente las instituciones politicaa 
y sociales. Quizá lo ha hecho con más escasos medios que Emilio 
de Laveleye , Julio Simón y Víctor Cousin ; pero no seguramente 
con menos desinterés ni con miras menos elevadas. Establecer para 
el pueblo un sistema de enseñanza tan completo, tan perfecto y tan 
fecundo como el de la Union americana, ha sido y es su preocupa- 
ción constante (1). En este concepto se ha colocado á la altura del 
ilustre diputado belga, ciego también, M. de Rodenbach (2). La 
intervención del Estado en la instrucción pública es para él un 
axioma. A la opinión de los clericales de Francia y de Bélgica 
opone el ejemplo elocuente de Suiza, de Escocia y de los Estados- 
Unidos. Ha recomendado con insistencia en numerosos opúsculos 
la enseñanza obligatoria , llegando hasta pedir penas pecuniarias 
para los padres que, pudiendo, no llevan sus hijos á las escuelas; 
lo cual se practica hoy en el Massachusets, donde esa multa se 
eleva á veinte dollars. Ha comprendido que si la ilustración no se 
ha generalizado en Francia, Bélgica é Inglaterra, como en la Re- 
pública Helvética, en Prusia y en los Estados-Unidos, débese á que 
en estas naciones no está abandonada, como en aquellas, la educa- 
ción de los niños á la acción perezosa é indolente de los particula- 
res. Ha propuesto que se complete y se mejore la clase de maes- 



(1) Debemos citar aquí á otro escritor contemporáneo que ha publicado 
numerosas obras con destino á la instrucción de la juventud; Adrián Pereira 
Forgaz de Sampaio, catedrático de Derecho en la universidad de Coimbra , y 
socio de la Academia de Ciencias de Lisboa Recordamos las siguientes pro- 
ducciones suyas: "Elementos de economía política," Coimbra, 1839. "Primei- 
ros elementos da sciencia estadistica," Coimbra, 1841. "Geographia da infan- 
cia para uso das escholas," Coimbra, 1850. "Grammaticada infancia," Coim- 
bra, 1861. Arithmetica da infancia," Coimbra, 1850. "Brebissimo resumo da 
historia sagrada," Coimbra 1863. "Grammatica francesa da infancia," Coim- 
bra, 1856. Adrián Pereira nació en Coimbra en 1810. 

(2) "Relación de los viajes hechos en Europa», por D. Ramón de la Sa- 
gra. Madrid, 1844, tomo I, pág. 16. 



CASTILHO. 287 

tros (1), aumentando sus dotaciones, y exigiendo de ellos mayor 
caudal de conocimientos: que se multipliquen las escuelas, dotán- 
dolas suficientemente, y que se cree un Ministerio especial de Ins- 
trucción pública, en vez del Consejo superior que se conserva to- 
davía en el Ministerio del reino. Últimamente, ha aconsejado que 
se recompensen los servicios prestados al frente de las escuelas con 
las condecoraciones y los grados de una Orden fundada al efecto; 
y que se construya un panteón para los que fallezcan habiéndose 
distinguido en el profesorado. Estas peticiones revelan más al poeta 
que al hombre práctico; pero siempre merecerán respeto los senti- 
mientos que las han inspirado. Bien se pueden perdonar esos pro- 
pósitos utópicos al que ha trabajado con tan ardiente celo para po- 
pularizar los estudios rudimentarios, sin los que no hay orden só • 
lido ni libertad verdadera. 

La legislación más sabia y más previsora , deja de producir sus 
efectos saludables cuando se aplica á un pueblo atrasado y embru- 
tecido. En presencia de los luminosos datos que ofrece la estadís- 
tica, nadie se atreve á negar ni á poner en duda que la ilustración 
disipa la criminalidad, como la luz disipa las tinieblas. Sírvannos 
de ejemplo dos estados. Ñapóles y Suiza. En la Calabria, en los 
Abruzos y en Sicilia, de cada mil habitantes, los novecientos no 
saben leer. En Ginebra se buscó hace años un hombre que no tu- 
viese la menor idea del alfabeto , para ensayar un nuevo método 
de lectura ; y después de recorrer toda la comarca, se encontró uno 
solo ; pero examinados sus documentos , resultó que era extranje- 
ro (2). Véanse ahora las consecuencias. En Sicilia, los caminos es- 
tán cubiertos de bandidos , y la Suiza se distingue por la mori- 
geración de sus costumbres. Lo mismo sucede en Prusia, donde 
aumentando el número de los discípulos se ha minorado el de los 
delitos. Las cárceles de Vaud, de Neufchatel y de Zurick están con 
frecuencia habitadas exclusivamente por los alcaides y sus depen- 
dientes. El Portugal nos ofrece una lección que conviene recordar. 
En 1772 abrió el Marqués de Pombal cuatrocientas escuelas , que 



(1) «Los profesores de instrucción primaria y de bellas letras constituyen la 
>» clase más desgraciada que conozco, pue» que lo trabajoso de su cargo no les 
»da consideraciones ni medios de subsistencia honesta.» Ensaio hiographico 
aritico sobre os melhores poetas porttcguezeSy por José María da Costa e Silva, 
tomo I, pág. 7 . 

(2) " Laveleye de Tinstruction du peuple au dix-neuviéme siécle.?» 



288 LITERATÜBA POBTÜGUESA. 

se cerraron al mismo tiempo que los teatros , después de subir al 
trono Doña María I Impiadosa. Y asi continuó el país, con ligeras 
alteraciones, hasta que el Gobierno constitucional promulgó la ley 
de 1836. Los escolares que á principios de este siglo no pasaban 
de ocho mil, llegaron en 1855 á treinta y seis mil cuatrocientos. 
Antes era el verdugo el primer encargado de reprimir los críme- 
nes, que no por eso disminuían. Ahora está abolida la pena de 
muerte : veinticinco años hace ya que no se levanta el cadalso en 
ningún pueblo de la monarquía; y hay menos criminalidad. 

Pero no se limitó Castilho á dar consejos, ha hecho más, ha in- 
ventado un método ingenioso para aprender simultáneamente á 
hablar, á leer y á escribir ; se ha constituido él mismo durante al- 
gún tiempo en maestro de niños pobres para redimir y dar el iau-^ 
tismo de la luz á esos cautivos de la ignorancia , y ha publicado 
varios libros para las olases más necesitadas de alimento inte- 
lectual; Felicidade pela instrucfao; Nogoes rudimentaes; Guia 
practica de mestres; Curso de lingua latina; Felicidade pela agri- 
cuUt^ra ; Tratado de metriicafoo ; Tratado de mnemónica y Tenta- 
tivas gramaticaes. Consagrado en su patria, como Van-Nereum en 
Bélgica á la enseñanza de la juventud, puede decirse que jamas ha 
tenido la ignorancia un enemigo más terrible. Desgraciadamente 
no ha encontrado en los Ministros de María II, de Pedro V y de 
Luis I, un hombre de estado tan celoso protector del magisterio, 
como lo fué en Inglaterra sir John Paquington, Su método portu- 
gués mereció la aprobación del Consejo superior de Instrucción 
pública; el Mariscal Duque de Saldanha y Fonseca Magalhaes, se- 
cretario de la Guerra el primero , y de Gobernación el segundo, 
dispusieron hace muchos años que se le ensayase en las dependen- 
cias de sus respectivos departamentos; pero no pasó de ahí la pro- 
tección oficial. Hoy es el dia en que ese método, á pesar de su re- 
conooi^iLa utilidad % no ha sido declarado obligatorio , ni aun para 
los nuevos maestros (I). 

EJ filólogo Antonio de Macedo, sostuvo á fines del siglo pasado, 
que el portugués debia escribirse como se pronuncia. Castilho, 
movido por igual deseo , ha procurado , con tenaz perseverancia, 
dar á su idioma la ortografía de que carece, regularizándola y 



(1) Luis Felipe Leite ha dado á luz un curioso artículo sobre el "Método 
Castilho ó lectura repentina» en la "Revista peninsulari», tomo II, pág. 132. 



f OASTILHO. 289 

simplificándola: prefiriendo la fónica, tan fácil, sencilla, natural é 
inalterable, á la etimológica, tan ocasionada á dudas y contradice 
cienes, que tanto embaraza la escritura y que inunda de letras 
superfinas é inútiles el Diccionario lusitano ; pero sus laudables 
esfuerzos se han estrellado en la incuria, en la inmobilidad y en 
el espíritu rutinario de la mayoría de los escritores (1). Sucede 
ordinariamente que cuando se formula una nueva doctrina , los 
discípulos van más allá que el maestro, Y esto aconteció con Ro- 
dríguez de Castro, que intentando secundar en su Gramática por- 
tugheza (2) las reformas propuestas por Castilho , ha caído en las 

(1) Sin embargo, se ha escrito macho sobre la ortografía portuguesa. 
Recordamos las siguientes obras: «Regras da oratoria orthographica 
»da lingua portugueza, recopiladas por Amaro de Revoredo, expostas em 
»forma de dialogo , novamente correctas con a Tabeada exactissima de 
«Andre de Avellar; lente de Mathematicas na universidade de Ooimbra: 
«ampliada con algunas curiosidades, pelo P. Bentoda Victoria.» Inocencio 
da Silva posee un ejemplar de este hbro sin la fecha de la impresión. — 
»Dous artigos sobre o sjstema preíeriyel na orthographia portugueza, 
«defendendo a opiniao de que o escripto deve ser em tudo comforme a 
^pronuncia.» Estos artículos, redactados por Antonio de Almeida, apare - 

eieron en el Jornal enciclopédico en 1789 y 1790. — «Orthographia por- 

^stugueza, ou regras para escrevir certo , ordenadas para uso de quem se 

»quizer aplicar, por Francisco Félix Carreiro Souto Maior. Lisboa, 1783. 

» — Ensaio sobre a orthographia portugueza, por Carlos Augusto de Fi« 

»gueiredo Yieira. Porto, 1844. — Orthographia filosófica da linguagem 

«portugueza, par Joáo Chrjsostomo do Gouto e Mello. Lisboa, 1818. — 

ttOrthografia da lingua portugueza, ensalada emquinze ligoes pelo systema 

»de Madureira, rectificado pelos principios de grammatica philosophica de 

)>Jeronymo Soares Barbosa, acompanhada das principaes regras de boa 

i>pronuncia9ao, etc., por Joao da Cunha Neves e Carvalho Portugal. Pa- 

»ris, 1837. — Elementos de orthographia portugueza. Lisboa 1834. Este 

»llbro , que se publicó sin nombre de autor , es de José Tavares de Ma- 

ucedo.» 

(2) En 1869 se publicó esa gramática que ha llamado vivamente nues- 
tra atención , porque en ella no tan sólo se acomoda su autor al sistema 
de Castilho , sino que introduce variaciones profundas en el lenguaje, 
adoptando muchas palabras castellanas. Copiaremos como muestra un 
párrafo do 9u prólogo. «Eizigir pois do povo portughes que escreva con- 
»forme a itimologia de sua lingua e qerer qe ele nunca perseba o qe es-* 
«creve. ¿Qem sera o savio qe tem perfecto conhesimento de todas as lin- 
vguas vivas i mortas? Páreseme qe so este ente privilegiado podera saver 
•portughes.» Gramática füT tu ffie^a (conforme a nova ortografia autori- 
zada pela Academia das sciencias á^ Lisboa) . Por Julio Augusto Rodrí* 
guez de Caetro. Lisboa, 1869« 



290 LITERATUBA PORTUGüBSA 

exageraciones lamentables de nuestro catedrático de Salamanca 
Gonzalo Correas (1). 

En compensación de las obras que ha producido el claro y fe- ^ 
cundo ingenio del ilustre poeta y que acabamos de enumerar rá — . 
pidamente (2), Portugal le ha dado lo que en su pobreza notorij 



(1) «Ortografía kastellana, nueva y perfeta, dirixida al Prinzipe D. 
«tasar N. S. i el Manual de Epikteto } la tabla de Kebes, fílosofos Estoikc^ 
» Al ilustrisimo señor konde duque. Traduzidos de griego en kastellano ]^cr 
»el Maestro Gonzalo Rorreas, katedratico de propiedad de lenguas xu- 
»bilado i de Maiores de Griego en la Universidad de Salamanca, konforiDd 
•al original Greco latino korreto i traduzido por el mesmo. Uno i otro lo 
«primero ke se a impreso kon perfeta ortografía. Eon privilegio Rreal en 
«Salamanca en casa de Xacinto Tabernier, impresor de la Universidad. 
«Año 1630.» 

(2) Hó aquí el catálogo de los libros que Castilho ha publicado y que 
ha tenido la amabilidad de facilitarnos en Lisboa. «Epicedio na sentida 
«morte da augustísima senhora D/ María I rainha fídelisima.» Lisboa, 
1816. — « A faustísima exalta^ao de sua Magestade o Sr. D. Joao 6.* ao 
trhono. Poema en tres cantos. «Lisboa 1818. — cCartas de Echo e Narciso, 
«dedicadas a mocidade académica de Goimbra , seguidas de differentes 
«pegas relativas ao mesmo objeto.» 3.* edición. Goimbra 1836. La primera 
edición de la primera parte se publicó en 1821 , y la segunda completa 
ya, 1825. — «A primavera, cQlle^ao de poemetos.» Lisboa, 1822. Hay otra 
edición corregida y aumentada de 1837. — «Amor e melancolía oua no- 
«vissima Eloísa.» Goimbra 1828. Hay otra edición de 1861. — «Escava^oes 
poéticas.» Lisboa, 1844. — «Quadros históricos de Portugal.» Lisboa, 1839. 
Se han publicado ocho cuadros, de los cuales es atribuido el último por 
Inocencio de Silva al Sr. Herculano. — aGamoes, estudo histórico poético, 
«Ubérrimamente fundado sobre un drama francés des autores Víctor Per- 
»rott e Armanddi|Mesníl.» 2.* edición. Lisboa, 1864. Son tres tomos. 
La primera edición, más reducida, es de Ponta Delgada, 1849. — «Es- 
«treias poético musicaes para o anno de 1853.» Lisboa, 1852. — c Tributo 
»portuguez a memoria do libertador. » Lisboa, 1836. — «A noite do castello 
»e os ciumes do bardo, poemas seguidos da confissao de Amelia. Trada- 
«cida de MUe. Delfíne Gtiy.» Lisboa 1836. Hay otra edición de Rio Janei- 
ro. — «O Tejo, elogio dramático nos annos do serenissimo Sr. D. Pedro 
«de Alcántara Principe real, etc. «Lisboa, 1820. — «Elogio histórico de Au- 
»gusto Frederico de GastiUo.« Lisboa, 1843.— «Tratado de metrifíca^ao 
«portugueza para em pouco tempo e ate sem mestre se aprenderem a fazer 
«versos de todas as medidas e composi^oes seguido de con8id6ra9óes 
«sobre a declama^ao e poética.» 3.* edición. Porto 1867. La primera edi- 
ción es de 1861. — «A liberdade, elogio dramático para se representar no 
«theatro prrticular da rúa dircita de San Paulo.^ Lisboa, 1820. — A 
«Lyrica de Anacreonte vertida por etc.» París, 1866. — «Palabras de um 



CASTILHO. 291 

y en su ingratitud tradicional puede dar á un hombre de letras. 
Lo ha hecho Socio de la Academia de Ciencias, Consejero de 
Instrucción pública y Comisario regio de Estudios; y ¡hé ahí 
todo! (1). Pero si la patriaba sido con él avara de merjcedes, en 
cambio sus enemigos, que nunca faltan al hombre de inteligencia 
superior , le han colmado de injurias y denuestos, como nos lo 
están ^revelando sus dos folletos A tosquia de um camello y ou eu 
ou elles. 



«erante, escriptas em francés pelo Sr. padre Lamennais.» Lisboa, 1836. — 
«Carta de Eloísa a Abeillard, traducida do francés. » Lisboa, 1820. — «Os 
)>amores de P. Ovidio Nasao.» Rio Janeiro, 1858. — «O genio do Christia- 
«nismo,» por Mr. Chateaubriand. Lisboa, 1854. -«Ou eu ou elles.» San 
Miguel, 1843. — «Tosquia de um camello, carta a todos os mestres das al- 
adease das cidades.» Lisboa, 1853.—- «FeUcidade pela agricultura.» Ponta 
Delgada, 1849. — «Felicidade pela instruc^ao.» Lisboa, 1854.— «Asmeta- 
»morphoses de Publio Ovidio Nasao.» Lisboa, 1841.— «O outono collec^ao 
»de poesias. » Lisboa, 1863. — «Método portuguez Castilho paraoensino de 
»ler e escrever.» Lisboa, 1853.— «Nogoes rudimentaes parauso das escho- 
»las.» Ponta Delgada, 1849.— «Tratado de Mnemónica.» Lisboa, 1851. — 
«Chronica certa e muito verdadeira de Maria daFonte, escrevida por 
»mim, que sou seu tio, o mestre Manuel da Fonte sapateiro no pezo da 
»Regoa,» etc. Lisboa, 1846. — «Leitura repentina método experimentado e 
»efficacissimo para em poucas ligoes e com muito recreio se aprenderem 
»a ler impresos e numeraQoes.» Lisboa, 1850. — «Cantata.» Lisboa, 1821. — 
«Directorio para os senhores profesores das escholas primarias pelo me- 
»todo portuguez.» Coimbra, 1854. — «Fpistola ásua magostado a impera- 
»triz do Brasil. » Coimbra. — «Tartufo . » comedia vertida libremente. Licboa, 
1870. — «Ajuste de contas cora os adversarios do método portuguez.» 
Coimbra, í 854.— Fué fundador de la Revista universal lisbonense en 
1840, y colaborador de muchos periódicos políticos y literarios, entre 
ellos de « A aguia do occidente, a guarda avanQada, o jornal dos amigos das 
letras, o nacional o patriota, a revolucao de setembro, o independente, 
a restauracao, o jornal de bellas artes, o panorama, o diario de gobernó^ 
a civilizaijao, o archivo pittoresco i a revista de instrucgao pública.» 

(1) Por las portadas de algunos libros de Castilho , sabemos que es 
caballeiro da antiga e muito nobre ordem da Torre e Espada, do valor, 
lealdade e mérito , bacharel formado em direito , commisario dos estados 
de Ponta Delgada : presidente da sociedade dos amigos das letras em San 
Miguel : na Arcadia de Roma Memnide Eginense : membro do instituto 
histórico e geographico brazilenho : da sociedade de leitura de Gibraltar: 
da das sciencias e artes dos ardentes de Yiterbo : da sociedade litteraria 
do Porto : da sociedade scholastica philomatica de Lisboa : da philomati* 
ca de Rio Janeiro : da promotora da agricultura michaelense. 



292 LITERATURA PORTUGUESA. 

Hoy vive consagrado á las musas en un modesto cuarto bajo de 
la calle nueva de San Francisco de Paula, cerca de la habitación 
que ocupó Lord Byron, el sublime detractor de la reina del Tajo. 
Alli todo, respira poesía. En un extremo de la modesta sala está el 
busto de Cam5es: sobre el piano un retrato de Victor Hugo; y en- 
cima de un pjequeño velador el Infierno del Dante. Alli recibe 
cariñosamente á los escritores portugueses, que le respetan como 
maestro y le quieren como amigo. Allí lo hemos visitado, con el 
popular autor de Don Jaime, en una noche de la primavera da 
1867. Fué una recepción de confianza que conservaremos siem- 
pre en la memoria. Sus hijos Ida y Ensebio leyeron sucesivamen- 
te, la primera un canto español de Trueba, que la mancha de h 
mora con otra verde se quita; y el segundo algunas estrofas de 
las Geórgicas de Virgilio, última traducción del anciano poeta: 
éste recitó con entonación vigorosa y con propiedad ortológica 
una linda composición vertida del dinamarqués , o natal do po- 
bresinho. 

Empresa es difícil en extremo el definir y avalorar su ingenio, 
pues nunca los contemporáneos son jueces enteramente imparcia- 
les y desapasionados. Sucede con las bellas letras lo mismo que 
con la música, que es menester colocarse á cierta distancia de los 
nstrumentistas para percibir clara y distintamente las notas: lo 
mismo que con la pintura, que es menester alejarse un tanto del 
cuadro para apreciar los efectos de luz y de sombra. ] Quién sahel 
Quizá el desenvolvimiento prodigioso de las facultades intelectuales 
de Castilho es consecuencia de la desgracia que, al parecer, cortd 
las alas de su numen. Alejado eternamente del mundo visible, ha 
debido, por una concentración poderosa del espíritu, aumentar en 
intensidad la llama de su inspiración. Cerrados sus ojos á la luz de 
este sol que desde las alturas ilumina toda la materia creada, han 
debido avivarse los fulgores de ese otro sol más puro y más res- 
plandeciente que Dios ha encendido en el cerebro del hombre, y 
que alumbra las regiones inmensurables del pensamiento, y los 
espacios infinitos de lo pasado y lo porvenir. Aunque ha entrado 
alternativamente en los opuestos campos del clasicismo y del ro- 
manticismo, no ha llegado á afiliarse en una ni en otra escuela. 
El mismo hace gala dé esta actitud independiente en el prólogo 
de los Humes do bardo: <?He pasado como explorador y no como 
«tránsfuga de los reales de la vieja escuela á los de la nueva. 



CASTILHO. 293 

«Verdaderamente, yo no soy ni de unos ni de otros. j& Discípulo 
de los poetas griegos y latinos, é hijo de la edad presente , mez- 
cla abigarrada de paganismo y catolicismo, tan pronto descubre 
el signo de la redención bajo los pliegues de su clámide romana, 
como viste sus plegarias religiosas con formas mitológicas. Vive 
á un tiempo con las deidades del Olimpo , con los penates del 
antiguo Bacio, con los cruzados de la Edad Media y con los lite- 
ratos del siglo XVin. No obstante su musa es ordinariamente la 
de Ovidio. 

No pidáis enredo ni argumentos intrincados á sus poemas, por- 
que en ellos la trama es siempre sencilla como en una tragedia de 
Sófocles. No le pidáis tampoco poesía docta, erudita, filosófica y 
trascendental, porque es extraño todo eso á la esencia de su inge- 
nio. En cambio hallaréis en sus estro&s ternura, sensibilidad, pa- 
sión y lirismo, y sobre todo raudales de armonía. Sus dotes emi- 
nentes brillan más en la pompa de la dicción y en la gallardía 
del metro que en la profundidad del concepto, y más en el ritmo 
de la frase que en la novedad de la idea. En su expresión grandilo- 
cuente y en su palabra pintoresca hay algo que conmueve y que 
feíscina, porque posee el raro talento de engalanar su estilo noble 
y abundante con floridos atavíos , sin aparecer artificioso : de 
rendir culto á la forma sin caer en la afectación. Sus versos de- 
leitables sirven de modelo, como los de Filinto, á los que desean 
conocer los giros peregrinos y los modismos elegantes de la rica 
habla lusitana. 

Como traductor es inimitable. No hay manera de trasladar al 
portugués los cantos de Virgilio con más sobriedad, ni con más 
precisión. No debe decirse que ha traducido los «fastos,» sino que los 
ha nacionalizado. ¡Lástima es que en su tenaz afición al estudio de 
lenguas extrañas no haya intentado explotar los tesoros nunca 
agotados del Parnaso español ! Si el dulce idioma de Juan de Bar- 
ros necesita aumentar su caudal, tendrá que acudir á nosotros. 
Aquí es únicamente donde, sin contrariar su índole nativa, podrá 
enriquecerse con vocablos nuevos que den á sus locuciones más 
robustez y energía y fuerza y majestad. 

Todo joven que aparece, como una esperanza para las letras, eü 
el palenque de la imprenta, cuenta de antemano con la benevo- 
lencia y el aplauso de Castilho. Sus labios, cerrados para la mor- 
dacidad, se abren instintivamente para el elogio. En sus criticas 



294 LITERATURA PORTUGUESA. 

literarias escasea la severidad de los juicios, y rebosan los enco- 
mios y las lisonjas. Predispuesto á la admiración, cuando quiere 
ser censor rígido se trasforma por hábito en panegirista. A esto 
contribuyen simultáneamente la bondad del ánimo y la codicia de 
alabanzas unánimes. Y esto explica el que, sin propósito de adu- 
lación, haya prodigado sucesivamente loores á María I, á Juan VI, 
á Pedro IV, á Pedro V y á Luis I. Sólo se ha mostradb riguroso 
y acre — y se arrepintió más tarde— con Manuel do Nascimento 
con Bocage. 

Animado de sentimientos hidalgos y generosos ha tenido siem-^ 
pre simpatías para los débiles y lágrimas para los desgraciados. 
Conserva como uno de sus más gratos recuerdos, la pluma de oro 
que le ofrecieron los Portugueses residentes en Porto Alegre, en 
recompensa de haber salvado la vida á un reo de muerte, por me- 
dio de una epístola en verso que dirigió á la Emperatriz del Bra- 
sil. Su carácter es abierto, llano y afable, pero impetuoso. Maltra- 
tado en las columnas del Cartista, periódico de la isla de San Mi- 
guel, acudió personalmente á la redacción, dispuesto á sostener 
con las armas su dignidad y su buen nombre. Al fin de siete déca- 
das, no escasas en infortunios, ni se ha enervado su estro, ni se 
ha quebrantado la viril energía de su juventud. La nieve de los 
cabellos no ha enfriado su corazón. 

Ecléctico en literatura, innovador en ortografía, docto en lati- 
nidad, é inexperto en el arte dramática; hablista consumado, poeta 
de sentimiento, versificador afluente, correcto y armonioso, y 
apóstol activo y propagador infittigable de la instrucción primaría, 
hé ahí, en resumen, el personaje cuya semblanza acabamos de 
bosquejar. 

No disfruta ninguna de las mercedes que en Portugal, como en 
todas partes, suelen prodigar los Gobiernos á sus ahijados. Ajeno 
á las intrigas de las facciones y parcialidades, vive tranquilo en el 
seno de su familia, con sus recuerdos y sus versos. ¡Dichoso él, que 
se ha mantenido apartado de la política, en cuya abrasada y mo- 
vediza arena mayor cosecha recoge de ingratitudes y desengaños 
quien más alto sube y más mimado parece por la veleidosa fortu- 
na! En su honrosa y apacible medianía ha alcanzado lo que vale 
más que todos los tesoros bursátiles: lo que no pueden dar los par- 
tidos, ni las asambleas, ni los monarcas: lo que está reservado ex- 
clusivamente para los ingenios esclarecidos, la admiración de los 



CASTILHO. 295 

contemporáneos y una fama perdurable. Cuando hayan desapare- 
cido del mundo y de la memoria de las gentes esos enorgullecidos 
capitalistas y esos improvisados barones que hoy deslumhran al 
vulgo con su efímera grandeza, los poemas del ilustre ciego con- 
tinuarán viviendo para no morir nunca. Así como la generación 
actual apellida en el vecino reino al siglo XVI, siglo de CamOes, 
porque el autor de los Lusiadas es la más brillante representación 
de aquel magnifico periodo histórico, asi las generaciones venide- 
ras denominarán al siglo XIX, siglo de Castilho, porque el autor 
de Primavera y de Outono, el traductor de Ovidio y de Virgilio 
personifica y sintetiza las más altas y más esplendorosas glorias 
literarias de la época presente. 



HERCULANO. 



Inteligencia vigorosa, indómita e vasta, estreme- 
cida no desabrochar pelo estrondo d'uma lucta gigan- 
tea, banhada na atiimospliera do exilio poUtíca... 
Alexandre Herculano tem alguma cousa de selva- 
gem e de épico que Ihe da cunho oposto á elegante 
galantería e refinado lyrismo de Garrett. 

Luciano Cordeiko. — Libro de criticay pág. 188. 

Alexandre Herculano, omodelo e exemplo dos mel- 
hores, e um d'estes homens de tempera rija e altos 
sentimentos, que nao savem nem querem dobrar-se 
as conveniencias, quando estas destoam dos princi- 
pios que profesam. 

Ernesto Biesteb. — Revista contemporánea. 
Anno 1.® 

Bello ermo! eu ei de amarte em quanto est'alma 
aspirando o futuro alem da vida 
e um alito dos ceus, gemer , atada 
á columna do exilio, a que se chama 
em lingua vil e mentirosa o mundo. 



Tal es cidade, licenciosa ou serva ! 
outros louvem teus pa^os sumptuosos, 
ten ouro, teu poder— sentina impura 
de corrupcoes, teus nao seráo meus hymnos. 
A. Herculano. — A harpa do crente. 



Herculano es el poeta más filosófico, el novelista más erudito, el 
historiador más concienzudo, el pensador más profundo que ha teni- 
do la nación portuguesa en el presente siglo. Y decimos que ka te- 
nido, viviendo aún y contando apenas 60 años de edad, porque hace 
tiempo que ha dejado de ser para las letras. El homhre existe to- 
davía, pero el escritor ha muerto. Y ese hombre podia ser Diputa- 
do , Par , Embajador , Ministro , sin pretenderlo , sin el menor es- 
fuerzo , tan sólo con prestar su asentimiento , y no es más que 

90 



298 LITERATURA PORTUGUESA. 

elector y jurado. Podía engalanar su apellido, como Almeida 
Garret, con un título nobiliario , y denominarse Barón , Vizconde, 
Marques ó Duque, y se llama simplemente Herculano. Podía ador- 
nar su pecho con la Gran Cruz de la Orden de la Torre y Espada, 
ó con el Gran Cordón de Santiago, de Cristo y déla Concepción (1), 
y no lleva una sola cinta en el ojal de su levita. Podía ser recono- 
cido, y considerado , y buscado como primera autoridad científica 
de su país, y cerró bajo llave, sí es que no los echó al fuego, sus 
preciosos manuscritos, fift!^» ie largp^ %ñjDqi de meditación y dft 
vigilias, arrojando al mismo tiempo la pluma lejos de sí. Nadie ha 
estado como él en actitud de rehusar honores, empleos y dignida- 
des, y nadie, por lo tanto, ha podido ostentar más ruidosamente el 
orgullo de la modestia y la vanidad de la abnegación. Desenga- 
ñado de^ presente, sin confianza en I09 hombres de su época, y sin 
fé, tal vez, en el porvenir de su querida nacionalidad, ha renun- 
ciado espontájiea, enérgica y definitivamente al poder y á la ce- 
lebridad, cerrando su alma á los alicientes de la ambición y á los 
estímulos de la gloria. Desdeñó, como Cincinato , el mando y las 
distinciorxes, para, disfrutar oscura y reposadamente los tranquilos 
placeres de la vida campestre. Cuéntase del Doctor Sa de Miran- 
da, que enemistado con algunos palaciegos por haber censurado 
rudamente sus livianas cos^tambres , tuvo que abandonar la corte 
del Rey D. Juan III y retirarse á la quinta de la Tapada, en las 
cercanías de Brj^a. Herculano, malquistado por la independencia 
de su carácter, y por la severidad de sus juicios, con cierta clase 
siempre influyente y preponderante, dejó igualmente la corte y se 
ha hecho cultivador de olivos en una posesión inmediata á Santa- 
rem. A uno y otro son muy aplicables los conocidos versos del 
primero : 

Homem de um so parecer , 
d'um so rosto, huma so fe 
d'antes quebrar que torcéis, 
elle tudo pode ser 
mas de corte homem nao e. 



(1) El origen, la historia y el objeto de las Ordenes militares portuguesas 
pueden verse en las dos obras siguientes : Les contemporains porttcgais es- 
pagnol et hradliena^ por A. A. Teixeira de Vasconcellos. París. 1859. Tomo I, 
))<ig. 183. — Compendio geográfico ettadisiico de Portugal y sus posesionen ni" 
tiramarináSf por D. Joaf de AI4ama Ayala. — Madmd, 1855, pág. 503. 



HBROÜLANO 399' 

Alejandró Herculano de Gaoryalhó ndoió en Líatioa el 28 de Mar- 
zo de 1810. Si escribiésemos biografista; cbUsígnariamos aqui las 
esperanzas que su precoz talento hizo cotíceliir d!ésde la niñez, las 
vicisitudes de su juventud, los servicios señalados que prestó á la 
causa liberal, las amarguras y privaciones %ue sufrió en la emi- 
gración, las injuriasv eo fin, y lo» f«iv(Mf<els de su ^erte. Pero sien- 
do otro, y muy distinto, nuestro pf opósi^, pAsamos en silencio 
todos los sucesos de su vida anteriores al ano Je ÍÉ3S, en que dio 
á luz su admirable libro de poesías,, A Harpa do érente. La lison- 
jera reputación que habia comenzado á adquirir dos años antes 
con otro pequeño volámen ^üie se sdpuáO' inaprc^b en el Ferrol, 
creció entonces considerablemente. La virilidtid? de los conceptos, 
la elevación del estilo, la robustez de la fortíia y te valentía de las 
imágenes, le han hecho sobresalir entre la inmensa turba de ver* 
sificadores que por aquel tiempo ^ como ahora, tenian en movi- 
miento incesante las prensas toda® de Coimbara, de Oporto y de 
Lisboa. Sus severas melodías, én las* (jue hay algo de semejante al 
rugido de la mar y al estampido del trueno, ófréCen un carácter 
tal de originalidad > que no es posible confundirlas con las de nin- 
gún otro vate lusitano antiguo ni moderno. Dejando el trillado 
sendero de los afectos amorosos, de los idilios á la belleza y al can- 
dor, y de las endechas á la ausencia y á los celos, se remontó en 
alas de su imaginación vigorosa á las rdás altas regiones del pen- 
samiento. Por eso hay en sus cantos más sublimidad que ternura 
y más profundidad de ideas que lirismo sentimental. Esta colección 
de poesías revela ya su tendencia al aislamiento, su misantropía y 
su excentricidad. En A tempestadej hay cierta rudeza que pinta 
bien la fisonomía moral del poeta: 

Quena me dera ser tu, por balou^ar-me 

das uuvons nos castellos, 
e ver dos ferros meus, em £m quebrados 

os rebatidos éloa! 
Eu rodeara, entao, o globo mteiro: 

eti sublevara as aguas; 
eudos vulcoes com raios aceendera 

amortecádas fraguas; 
do robusto carvalho e sobro antigo 

acuivaria as frontes; 
com furacoes, os areaes da Lybia 

convertiria em montes; 



300 LITRBATUBA PORTUGUESA. 

pelo fulgor da lúa, la do norte 

no polo me assentara, 
e vira prolongar>se o gelo eterno, 

que o tempo amontoara. 
Allí eu solitario, eu rei da .morte, 

erguera meu clamor, 
e dissera: — "Sou livre, e tenho imperio; 

aqui, sou eu senhor!" 
Quem se podera erguer, como estas vagas, 

em turbilhoes incertos, 
e correr e correr, troando ao longe, 

nos líquidos desertos! 
Mas entre membros de lodoso barro 

a mente presa está!... 
ergue-se em vao aos ceus: precipitada, 

rápida em baixo da. 
O morte, amiga morte! é sobre as vagas, 

entre escarceus erguidos, 
que eu te invoco, pedindo-te fene^am 

meus dias aborridos: 
quebra duras prisoes, que a naturesa 

lanQOU a esta alma ardente; 
que ella possa voar, por entre os orbes, 

aos pes do Omnipotente. 
Sobre a ñau, que me estreita a prenhe nuvem 

des9a e estourando a esmague, 
e a grossa proa, dos tufóes ludibrio, 

solta sem rumo vague! 
Porem nao!... Dormir deixa os que me cercam 

o somno do existir; 
deixa-os, vaos sonhadores de esperanqas 

ñas trevas do porvir. 
Doce mae do repouso, extremo abrigo 

de um coragáo oppresso, 
que ao ligeiro prazer, á dor can9ada 

negas no seio accesso, 
nao despertes, oh nao! os que abominam 

teu amoroso aspeito; 
febricitantes, que se abrazam, loncos, 

com seu dorido leito! 
tu, que ao misero ris com rir tao meigo, 

calumniada morte; 
tu, que entre os bragos teus Ihe das asylo 

contra o furor da sorte; 
tu, que esperas ás portas dos senhores, 

do servo ao limiar, 
e eterna corres, peregrina a térra 



HEUCüLANO. 301 

e as solidóes do mar, 
deixa, deixa sonhar ventura os homens; 

ja filhos teus nasceram: 
nm día acordarao desses delirios, 

que tao gratos Ihes eram. 
E eu que velo na vida, e ja nao sonho 

nem gloria, nem ventura; 
eu que esgotei tao cedo, ate as fezes, 

o calix da amargura; 
eu vagabundo e pobre, e aos pes calcado 

de quanto ha vil no mundo, 
sanctas inspira^oes morrer sentindo, 

do cora^ao no fundo, 
sem achar no desterro uma harmonía 

de alma que a minha entenda, 
porque sequir curvado ante a desgraQa 

esta espinhosa sendal 

3u amor á la soledad comienza á dibujarse en las amargas es- 
fas de la ArraHda, que nos recuerdan aquellos conocidos ende- 
ílabos de Ruven en la Raqml de García de la Huerta. 

Oh cortes, oh palacios, centro infame 
de engaños, falsedades y cautelas ! 

Herculano es más severo todavía : 

E eu comparei o solitario obscuro 

ao inquieto £lho das cidades; 

comparei o deserto silencioso 

ao perpetuo ruido que susurra 

pelos palacios do abastado é nobre, 

pelos pagos dos reis : e condoi-me 

do cortezáo soverbo, que so cura 

de honras, haberes, gloría, que se compram 

com maldigoes e perenal remorso. 



Oh cidade, cidade que trasbordas 

de vicios, de paixoes, e de amarguras! 

tu la estas, na tua pompa involta, 

soverba prostituta alardeando 

os theatros, e os pagos, é o ruido 

das carrosas dos nobres, recamadas 

de ouro é prata, e os prazeres de uma vida 

tempestuosa e o tropezar continuo 

dos férvidos ginetes, que alevautam 

o po e o lodo cortezáo das prazas : 

e as geracoes corruptas de teus fílhos 

la se revolrem, qual montao de vermes 



302 LITBBATüaA POBTUGUBSA. 

sobre um cadáver pntiidoí—^daMle, 

brattqueado septda^ra, que nústum? 

a opulencia, i mÍBeria, a ddr e o goap, 

honra, infaooia, pudor e iropudicáa^ 

cea e inferno, que es tu / Escwneo ou gloria 

da humamdade? 

Su espíritu independiante , allívp y q,tistftro, esti reflejado en es- 
tos versos : 

Eu nunca fiz soar m^s pobres cantos 

nos paQOs dos senhores : 
eu jamáis consagrei bymno mentidp 

da térra aos opressoreis. 
Mal baja o trovador que vae sentar-se 

a porta do abastado, 
o qual com ourp paga a propia infamia 

louvor que f oi comprado. 
Deshonra áquieEe que iuo poder e ao ouro 

prpstLt\ie o alaude ! 
Deus e a poesia ide\i por alvo a patria 

deu a gloria e a virtude : 
feliz ou infeliz, triste ou contente 

livre o poeta sej» 
e em hymno isento a inspinbgao trasforme 

que j^ m ^Un4 ^^% 

El numen poético eleva gjj^pre el ftlm^ ^ \^ <y)iitemplacion del 
Ser Supremo. La llama de k inspiraba , eomo toda llama , sube 
al cielo. Por eso Herculano es proftinda^iente religioso. La intole- 
rancia clerical, puesta al servicio de los poderes absolutos y cóm- 
plice de sus crímenes ; ha ena^^nado m,ás simpatías á la Iglesia 
que todas las propagai^ii^ herétio^. Al siji^ftcip l^^rbaramente im- 
puesto por las mordazas de Isi, teocracia, ha contestado el liberalismo 
del siglo XVín con la filosofía descreída de la enciclopedia: en pos 
de los braseros de los autos de fé han venido como consecuencia na- 
tural y lógica los altares eri^i^os á la Diosa !^azon. Es la historia 
eterna de todas las reacoiojaes y de todft3 Ifts revoluciones. Ha ha- 
bido una época, que is^ijljq r^AQrdamos nosotros, época de lucha y 
de exaltación y en que los ¡reformadores políticos, confundiendo el 
sacerdote con el inquisidor, confundían también las santas creen- 
cias de nuestros mayores con las iniquidades que en su nombre se 
habían cometido. Necesitabas^ entonces un criterio superior y rara 
energía de voluntad para rj^ippAOCW ^ue i^ oatoügismo se concilia 



HÉkCÜLANO. !3()3 

sabiamente con todoá Ibá adelantos dfe la ciVíliiation , con todos 
los progresos sociales. Herculano, alma de acero, lejos de doblarse 
ante aquellas preocupaciones revolucionarias , procuró constante- 
mente hermanar la religión con la libertad. 

Eu rujo escravo, eu creio e espero 

no Deus das almas generosas, puras ; 

e os despotas maldigo. — Entre tanto 

bronco, lanzado em seculo fundido 

na servidao de goso ataviada 

creio que Deus e Deus e os homens livres ! 

Temiendo por los destinos ftitüfos dé su pátlHá , pide al Eterno 
que si está llamada ésta á perecer, le borre antes de la lista de los 
mortales : 

se em Ibrebe 
qual jaz Siáo, jazer debe TJlisséa : 
se ó anjo do exterminio lia de risca-Íá 
do meio das na§oes, que d'entre os viVos 
risque tambem meu lióme, é nao me deixe 
na térra vaguear orpháo da patria. 

Uocidade e m&rte es una desctípt^iüñ itiittiitftbl^ de esa dolencia 
cruel que se asienta en los pulmones y que pitedice siempre , des- 
pués de una agonia lenta, una muerte segura. Leyendo sus melan- 
cólicas rimas, nos parece asistir á la dolorosa agonia de Soares de 
Passos, de aquel esclarecido ingenio herido por lá tisis eü la aúltra 
áe ^ü vida intelectual: 

Solevantado o borpo^ &8 olhos filos 
as ma^as maos cruzadas sobre o peito, 
vede-o táo mo<¿o, velador de angustias, 
pela alta noite em solitario leito. 

Por essas fases pállidas, éavadá^, 
olkáCj em fío ás lá<grimas deslisam i 
e oom o pulso que apressado bate 
do cora9ao os éstos harmonifisam. 

E'que ñas veias Ihe circula a f ebre ; 
é que a fronte Ihe alaga ó suor frió: 
é que la dentro á dor^ *[ue o Vai roéndíó, 
responde horrivel, intimo cicio. 

Encestando na máo o rosto áoceáo^ 
fitou os olhos huriiidos de pranto 
na lampada mortal allí pendente, 
e la consigo modulou um canto 



304 LITEBATÜRA POBTUQÜBSA. 

£ um hymno de amor e de esperan^al 
e oragao de angustia e de saudade! 
resignado na dor sauda á morte, 
ou vibra áos ceus blasphemia d'impiedadel 

itMorto ! mortol " — ^me clama a conscienda: 
diz-mo este respirar ronco e profundo. 
Ai ! porque tremes cora^ao de f ogo, 
dentro de um seio corrompido e inmundo! 

Beber um ar diaphano e suave, 
que renovou da tarde o brando vento, 
e converte-lo no aspirar continuo, 
em baf o apodregido e pe^onhento ! 

Estender para o amigo a máo mirrada, 
e elle negar a máo ao pobre amigo; 
querer uni4o ao seio descamado, 
e elle fugir, tremendo o seu perigo ! 



Dos que me cercam no turbado aspecto, 
na voz que preude desusado enleio, 
no pranto a furto, no fingido riso 
fatal sentenga de morrer eu leio. 

Vem : aperta-me a dextra... Oh foge, foge ! 
um beijo ardente aos labios teus voara: 
e neste beijo venenoso a morte 
talvez este infeliz so te entregara. 

La Semana sancta^ la Ar rábida, Deus y la Cruz mutilada 
bastarían para colocar á Herculano entre loa primeros vates con- 
temporáneos. Termina esta serie de producciones poéticas un dra- 
ma lírico, Os infantes em Ceuta, Anica obra que ha escrito para 
el teatro. La acción sencilla, y desenvuelta con naturalidad pasa 
i principios del siglo XV eñ la ciudad que el título indica. Los In- 
fantes D. Pedro y D. Enrique se apasionan ciegamente de Lobna 
y Haleva , esclavas de Guiñar , hija del vencido Walí , á despecho 
del Infante D. Duarte, que reprobando estos amores livianos, les 
exige palabra de que no atravesarán las puertas de Ceuta para 
ver de nuevo á las dos infieles : 

Senhor, do sceptro herdeiro 
vossoshirmiosmandaes.... 
De Ceuta as férreas portas 
nao cruzaremos mais ! 

Los enamorados mancebos, salvando el honor de la palabra em* 



HEBCüLANO. 305 

peñada , no salen por las puertas , sino por un camino subterrá- 
neo , y llegan al palacio del Walí Bensalá , donde les esperan la 
traición y la muerte. Guiñar, ardiendo en deseos de venganza, les 
habia preparado una celada ; pero Lobna y Haieva , que , si bien 
comenzaron por ser sus instrumentos, concluyeron por pren- 
darse de los incautos galanes, les advirtieron, aunque tardíamen- 
te, el peligro que les amenazaba. En el momento en que los sica- 
rios de Guiñar van á cumplir sus órdenes sanguinarias , se pre- 
senta D. Duarte con numerosos hombres de armas, salva á sus 
hermanos , y perdona generosamente á la rencorosa sucesora del 
Walí. Este juguete, tan sencillo y ligero como es, nos revela que 
su ingenioso autor no carecía de invención dramática , y que po- 
seía el conocimiento suficiente de los recursos escénicos para com- 
petir, sin desventaja, con los más aplaudidos émulos del funda- 
dor del teatro portugués, de Almeida Garrett, si tal hubiera sido su 
propósito. 

Herculano ha pagado también su tributo á la manía de traducir 
que padecen hoy sus compatriotas , trasladando al portugués en 
versos fáciles y armoniosos, leyendas, canciones y cuentos de Mil- 
levoye, de Beranger, de Burger y de Delavigne. 

No satisfecho con los triunfos que alcanzó como poeta, é incli- 
nado por naturaleza á estudios más serios y trascendentales, se 
consagró á la ciencia histórica , donde se le presentaban grandes 
dificultades que allanar. La tarea era digna de su privilegiada ca- 
pacidad, porque la historia no existia en Portugal (1). Crónicas 
bárbaras y parciales, ensayos incompletos y plagados de errores, 
eso es cuanto pudo aprovechar de los que le precedieron en tan di- 
fícil ramo del saber. Hasta principios del siglo pasado nadie pensó 
seriamente en utilizar los numerosos é informes materiales que 
existían diseminados en las bibliotecas de los monasterios y en 
los archivos de los particulares. Entonces fué, en 1720, cuando 
D. Juan V fundó la Academia de la Historia, abriendo sus puer- 
tas á los hombres más eminentes de la época. Esa ilustre corpora- 



(1) "Entre todas las naciones que padecen en esta parte, es la portuguesa 
■'tan pobre de chronicas antigás quan sobrada de insignes virtudes, y glorio- 
"sas hazañas de que muchos libros pudieran estar llenos; cosa que díó motivo 
"al grande historiador Juan de Barros a hazer una esclamacion muy larga, n 
Flores de España y excelencias de Portugal, por ArUonio de Sousa de Maoer 
do. Coimbra, 1737. Prólogo al leptpr. 



306 LITBRATÜBA l>ORTUGUESA. 

cion ha publicado trabajos curiosos del Obispo Ae Evora, Fr. For- 
tunato de San Buenaventura (1), del bibliotecario Francisco José 
Ferreira (2), y del catedrático de diplomática Pedro Ribeiro (3). 
Entre los que se han dedicado con más celo á las investigaciones 
históricas , merece especial mención el Cardenal San Luis , Pa- 
triarca de Lisboa (4) ; pero no siguió un sistema uniforme y pre- 



(1) Fr. Fortunato de San Buenaventura nació en 1778. Profesó en la re- 
gla de San Bernardo en 1796. Fué catedrático de teología y Arzobispo de 
Eror», y murió en Diciembre de 1844. Escribió Ensato de umadts&ttcufohü- 
tortco-crttica sobre os /actos mais controversoe da historia do tx>nde Z). Hen/- 
riqtiey primeiro soberano de Fortíigal^ e tronco da augustissima casa reiwm- 
te. Lisboa, 1833. La Academia ha publicado varias Memorias suyas sobre la 
vida y escritos de los coronistas Fr. Bernardo de Brito, Antonio Brandao y 
otros. 

(2) Francisco José Ferreira Gordo nació en Alhandra en 19 de Marzo 
de 1758, y murió en Lisboa en 27 de Abril de 1838. Escribió Áp(yr^- 
mentos para a historia civil e literaria de Portugal e seus dominios^ colli- 
gidos de mamiscriptos^ asim nadonaes como estrangeiros que eristem na biblio- 
teca real de Madrid, na do Escorial, e mis de alguns senhores e letrados da 
corte de Madrid. Está en el tomo III de las Memorias de literatura de la Aca- 
demia. Memoria sobre osjudeus em Portugal. Está en el tomo VIII de las ci- 
tadas Memorias. 

(3) Juan Pedro Bibeiro, canónigo en Faro, nació en Oporto en 1768, y mu- 
rió en 1839. Escribió Disertacoes chronologicas e criticas sobre a historia e ju- 
risprudencia eclesiástica e civil ele Porttcgal. Estas disertaciones se han ido 
publicando sucesivamente por la Academia desde 1810 basta 1836. 

(4) El eminentísimo y reverendísimo D. Francisco de San Luis nació en la 
villa de Ponte de Lima en 26 de Enero de 1766. Hizo sus votos religiosos en 
la congregación benedictina, profesando ea 27 de Enero de 1782. Pasó á la 
universidad de Coimbra, donde recibió el grado de doctor en 1791, y donde 
desempeñó el magisterio durante muchos años. En 1808 fué elegido miembro 
de la Junta formada en la provincia del Minho para organizar y dirigir la re- 
sidencia contra los Franceses. En 24 de Agosto de 1820 se le nombró indivi- 
duo de la Junta constituida en Oporto por el partido liberal Desde aquella 
época sufrió todas las vidsitudes da 1» política de su país» Fué sucesiva- 
mente miembro del Gobierno provisional, coadjutor del Obispado de 
Coimbra, Kector mayor del Archivo déla Torre do Tombo, Ministro de Es- 
tado, Par del Keino, Patriarca de Lisboa, Cardenal de la Santa Iglesia roma- 
na, y Consejero de Estado. Desterrado en 1823 al monasterio de Santa María 
da Victoria, llamado vulgarmente da hatalha, escribió allí su eruditísima 
Memoria acerca do convento da batalha, impresa en el tomo I de las Memo- 
rias de la Real Academia de Ciencias de Lisboa. Desterrado nuevamente, en 
1828, al convento da Serra da Osda, continuó consagrándose á trabajos 
históricos. En 1830 dimitió todos sus cargos políticos, encontrándose tan po- 



mitCüLA'No. 307 

ooncebido. Una Tea fieoeupó, por ejemplo, dfe la batalla de las 
Navas, que tuvo lugar en 1212 , y otra de la expedición de Tán- 
ger, verificada en 1437. Tampoco hay unidad en el objeto de sus 
Memorias , pues trata materias tan inconexas como las siguien- 
tes: si el Rey D. Fernando siguió en algtín tiempo el partido de 
Clemente Vil en el gran cisma de ía Iglesia, y manera de conside- 
rar la colonieacion del Brasil por el Monarca D. Juan III . Todo lo 
que «e ha hecho en este siglo es bien poco. Apenas deben ser ot- 
tadoB aquí los Apnntes de Mendoza Falcao {1) , el Compendio de 
Jgmacio de Sousa (2), la Revista de José da Oliveim (9), el Eíi- 

br9 como al principiar su carrera. Para recompensar sm virtudes y ^eryiiciog 
las Cortes le concedieron una pensión vitalicia en 1839. Murió en 7 de Mayo 
de 1835. Obras completas de D, Francisco San Luis, cardeal patriar cha de 
Lisboa^ pubíieajdjas por o dontor Antonio Correa. Lisboa, 1865. En esta publi- 
cací<ni » que desgraciadameníte se ha suspendido , debían insertarse las si* 
guientes obras, «utrQ otras muchas; Golleofo de tetítemmnhQs kdei»rie^ que 
provan a tdnda d^alguns povos antigos ás J^spanhas.—jSobre a vinda4^ anti- 
gos gregos as regioes ]occidentg,es da Hespaaiha. Gollec'^o de testemunkos que 
o provam, — Limites daLusitania antiga, — liéis araves de Gordova. — Reisde 
Asturias, Oviedo, Leao, etc, — Curioso estraeto de dois mil trezentos é tantos 
d^wfíhfínijos dos annos de 161S a 16M, decorpo cronologióo do real archivo da 
torre do*T<imho. — Te^ia^ynhos que mo^tram habáremr^e conservado n>as Hes" 
panhas por alguns seculos restos da gentilidad e idolatria, — Divinidades gen- 
tilicas que pelos monumentos existentes consta terem sido veneradas ñas Hes- 
panhas. Testemunhos da existencia de seminarios ou esclwlas , nos catedraes e 
mosteirós das ffespanhas para instruc^^o da mocidade destinada ao estado 
edestoMiico.'^'^^OtiUec^^o de testemimhos históricos que mostnssn, que os hespa- 
nhoes continuaram a /alar os seus idiorn/is naturaes no tempo dos roTiui'mos.-^ 
MeTnoria en que se pretende mostrar que a lingua portugueza n^o e filha da 
latina nem estafoi em tempo edgum a lingua vulgar dos lusitanos.— Glosario 
das palabras e frases da Imguafranieesa, que por descuido, igno?nncia mi ne- 
cesidade se tem introducido na locugo portugueza moderna com o jtdzo critico 
das que adoptaveis n'ella. — Glosario dos voeabnlos portuguezes derivados das 
linguas orientaes e africanas esoeptQ o arave.-— Glosario dos voóablos da lingua 
portwgu&sa derivados do grego.^-^Apologia de Gamoes contra as reflexoes cri- 
tieas do padre J. A, de M accedo, ao canto 5.* dasLusiadas. Esta apología apa- 
rece impresa en Santiago de Compostela, sin nombre de autor, el año de 1819. 

(1) Agustín de Mendoza, Falcáo Sampaio CJoutinho e Povoas, de ia Aca- 
demia áe Ciencias. Nació en Souto Maior en 23 de Agosto de 1783. Murió en 
Giravalha en 34 de Marzo de 1824. Escribió Memoria histórica sobre a villa 
de Cea. 

(2) üronohgia lusitema, ou ^^esumo da historia de Portugal desde a sua 
origem, ate o anno de 18S0, por Ftamdsco Ignacio de Sousa. Angra, 1880. 

(3) José da Olivriía, presbítero y rector del lieeo de Viseu, nació en Piíi" 



308 LITERATURA PORTÜGÜBSA. 

sayo de López de Mendon9a (1), ni la Historia de Duarte de Al- 
meida (2). 

Los obstáculos que intes hemos indicado, lejos de arredrar á Her- 
culano, le sirvieron de estimulo. Comenzó por dar á luz Lendas e 
narrativaSy que es una colección de cuentos y leyendas. O alcaide 
de Santarem del siglo X : A dama pe de cabra , del XI : O Hspo 
negro , y A morte do lidador , del XII : Arrhas por foro de Espa- 
nha y O castelío de Faria , del XIV : A aioiada del XV : y O pa- 
rocho da aldeia y De Jersey a Oranville , de principios del actual. 
Cree generalmente el vulgo ignorante y superficial que los tra- 
bajos literarios de esta índole son lucubraciones frivolas de la ima- 
ginación, obras efímeras de recreo y pasatiempo; no obstante, 
cuando el autor está á la altura de su tarea , tienen tanto de ins- 
tructivas como de amenas. El historiador y el novelista histórico 
caminan á un mismo fin por distintos senderos : se auxilian reci- 
procamente y se completan. El primero, sintético y generalizador, 
da á conocer los grandes sucesos , las causas que determinan el 
desenvolvimiento de la civilización, y la marcha de los poderes 
públicos : examina las vicisitudes de la Hacienda , refiere los mo- 
tivos y los efectos de las guerras , y consigna las negociaciones de 
la diplomacia. El segundo, analítico y minucioso, describa deta- 
lladamente cuadros de costumbres , obras de arte , tipos y trajes 
locales. Aquel para trazar á grandes rasgos el boceto de la socie- 
dad , apenas se digna pisar los umbrales de los salones regios y de 
los palacios legislativos. Este para pintar la vida íntima, la vida 
de la femilia , penetra curiosamente en todas partes , en el taller 

heiro en 3 de Julio de 1805. Escribió Revista histórica de Portugal desde a 
morte do senhor D, Jo" o TI ate ofáledmento do emperador don Pedro. Coim- 

bra, 1840. 

(1) Apon;tamentos para a historia da conquista de Portttgal, por Felipe II, 
seguidos de provas e documentos por A . Lopes ele Jlíendonga. 

(2) Historia de Portugal desde os lempos primitivos ate afundagao damo- 
narchia , e desta epocha ate a infausta morte da senhora D, Maria II, por 
Francisco Duarte A Impida e Araujo. Lisboa, 186.... Crónica da rainha a se- 
nhora D, Maria II, Lisboa, 185.... Sólo se ha publicado el primer tomo. 

Aprovechainos esta ocasión para llamar toda la atención de nuestros lecto- 
res sobre los notables trabajos prehistóricos del Sr. Pereira da Costa.— Jfo- 
numentos prehistóricos. Descrip^^o de álguns dolmens ou antas de Portugal, 
por F. A. Pereira da Costa. Lisboa, 1868. Del mismo autor se han publicado 
dos cuadernos en folio. Moluscos fosseis. Gasteropodes dos depósitos tercia-^ 
tíos dfC Portugal, friiper ci^íwi^nio, 1866. ¡Segundo cuaderno, 1867, 



HERCULANO. 309 

del artesano como en el santuario del sacerdote , en la cabaSa del 
pastor como en el laboratorio del químico. Por eso clasificamos 
sin vacilar , entre los historiadores , á Walter Scott y á Víctor 
Hugo. 

O alcaide de Santarem es la relación de una venganza morisca 
contra el califa de Córdoba . A dama pe de cabra ofrece más inte 
res dramático. Yendo de caza D. Diego López, señor de Vizcaya, 
descubre en el monte una misteriosa y hechicera dama , cuyo amor 
no logra sino después de prometer sacrilegamente que jamas vol- 
verá á persignarse. Andanco el tiempo tiene de ella dos hijos, 
Doña Sol y D. Iñigo ; pero llega un dia en que arrepentido se per- 
signa , y al ver su endiablada esposa la señal de la cruz huye por 
los aires con Doña Sol . Desconsolado el señor de Vizcaya , parte á 
la guerra contra los Moros , que le hacen cautivo , y permanece 
encerrado en una lóbrega torre de Toledo, hasta que su hijo Iñigo 
acude á salvarle , cabalgando por via de encantamento en un fiero 
y fantástico onagro. La leyenda O bispo negro está basada en la 
prisión de la Infanta Doña Teresa , ordenada por ^1 fundador de la 
monarquía lusitana. Enojado éste con el Obispo de Coimbra, que 
le excomulgara por no querer dar libertad á su madre, le destituye 
de su alta dignidad , nombrando en su lugar al negro Zoleima. 
El cardenal , legado de Su Santidad , manda en el acto cerrar los 
templos, pero al fin alza el entredicho y aprueba lo hecho por 
Alfonso Enriquez para que no le corte la cabeza, como habia ofre- 
cido. A mor te do Udador es la descripción de una escaramuza entre 
musulmanesy cristianos. El viejo Gonzalo MendesdaMaya, frontero 
del castillo de Beja , sale á pelear contra los Sarracenos , y después 
de derrotarlos, á pesar de ser superiores en número, perece denodada 
y heroicamente en la refriega. Arrhas por foro é^Hespanha figura 
con justo título entre los más preciados monumentos de la literatura 
portuguesa de nuestros dias. Don Fernando de Portugal se casa con 
Doña Leonor Tellez , sobrina del Conde de Barcellos , viviendo el 
marido de ésta , Juan Lorenzo da Cunha. El pueblo de Lisboa se 
alborota con tal motivo, y el Rey amedrentado huye á Santarem , 
Doña Leonor, astuta, osada, hipócrita, rencorosa y cruel, pide 
á su segundo esposo , como arras matrimoniales , el suplicio de sus 
enemigos; y aquel monarca, débil é irresoluto, se lo concede. El 
carácter de Fr. Roy Zambrana, venal, traidor y espía, está ma- 
g*istralmente delineado. O casteUo de Faria es un episodio de la 



310^ LITERATURA PORTUGUESA. 

guerra injusta que sostuvo el mismo Re; B. Fernando coatra loa 
Castellanos. Versa la abobada, sobre uiiK) de 1o& hechos Tt¡A& popula- 
res ; máa gloriosos de la historia de Portugal : la joiniáda de 
Aljubarrota. En conmemoración de aquella inolvidable victoria 
mandó erigir D. Juan I el monasterio dominieaiio/^ que hoy es co- 
nocido con el nombre de Tempío da batalia. El arquitecto* portu^ 
gués Alfonao Domingues ,. que habia formado el plano j levantado 
el edificio ^ tuvo la desgracia de perder la vista en los* momentos 
en que se disponía á aJzar la bóveda de ku sala capitular.. Para 
comprendier la dificultad que en época taat atrasada debia ofrecer 
una obra de esa clase , basta recordaor las precauciones que tomó 
el cabildo de Sevilla^ uia siglo* más tarde ^ ea l&ll , cuando se hun- 
dió el cimborio de aquella magnifica basílica. Antes de proceder i 
su reconstrucción y acordó oir, en junta donvocada al efecto>el 
parecer de Pedro López, Juan Álava, Enrique tígas, JuanBada^ 
jozy Juan Gil Hontaíion, maestros mayores respectivamente de las 
catedrales de Jaén, Plasencia> Toledo, León y Salamanca (1). Me- 
nos experimentada D. Juan I que los canónigos sevillanos, enco- 
mendó la dirección de loa trabajos arquitectónicos al irlandés David 
Ouguet, quien desempeñó con tal torpeza su cometido ^ que al se- 
parar los andamies la cúpula vino á tierra. Hubo entonces necesi* 
dad de llamar otra vez al ciego Alfonso , que, más perito- y más 
afortunado, cerró sólidamente la bóveda. Dos incidentes distraen 
la atención del lector , la representación de un auto sacramental y 
la presencia de Brites de Almeida, la famosa panadera que, según 
cuenta la tradición y cree el vulgo , mató con la pala de su oficio 
nada menos que siete Españoles (2). El argumento de O par ocho 



(1) Descripción artística de Ic^ cated/ml de Semüa^, por J)[ Jtum Ag^bmUíí 
Gean Bermvdez. Sevilla^ 1804, pág, 22. 

(2) Vamos á traducir lo que dice un escritor portugués sobre Brites de Air 
meida : « Coíria sin el nombré del bautismo en la pobreza de nuestras histo- 

»> ri as y solamente conocida por el* esfuerzo varonil, que ilustró su memoria 
>x en la bataUa de ÁJjíuibarrota, Brites de ALsdleida^ panadera de oficio y pesca- 
» dora por mote. Era natural de AJjuba^CMta , y viTia en Ib callea dereioba de la 
H parte del naciente, noticia que se verificó en el año 1^4^ enunsuiAariod^Q' 
)) testimonios en que juraron personas de 90 y de 100 años de edad, viviendo 
„ aran algunos de sus ascendientes que conservaban en la tradición las accio* 
), nes de esta heroin» portuguesa, que, naciendo htimilde, murió como pro- 
r getiitota de sus. accionss! ilustres. 
» Reinaba en Portugal D. Juan, al primero dte este nombt^; que, venciendo 



^TOQ^LANQ. 311 

da aldeia se pierde en uu golfo 4e, digPQsáones patrióticjB,», hujoaor- 
rísticas, filoiséficas y religiosaa^ Aquí el autor presejjta eu relieve 
los vicios todos de las creencias , las leyes y las costumbres i^gle-^ 
sa^,. QoiuQ si quisiera veugarse de la iusol^nte audacia cem que 
Lord Byron ae permitió denostar á la bQrmoea reina d»l Tíiio. JD& 
Jersey i QtanvUUif más bien que nasa, novelar et^ la reaena de xm 
breve viaje^ 

Antes de íanda^ e w^rruúiva^ habia visto ya. la luz pública el 
Monásticos j que con^preude dos estadios históricos: ^tkrieo y O 
moTijffi do Güter, No acertamio^ ¿ clasificar el Eurioay, pues tiene 
algoi de novela , ajg^, de leyenda y ^Igo^ de poema. La acción se 
desenvuelve dorante una de lasrépocas más. memorables de nuestra 
historia: época en que la razahisipano-^romana, fundida eou la 
germánica ^ á la que impusiera su religión y su cultura intelectual 
y de la que aceptara basta cierto punto su ruda sencillez , habia, 
degenerado visiblemente con la molicie de las costumbres y la 
corrupción social : época en que la España goda se desploma bajo 
el alfange de los Árabes , que , saliendo de los despeñaderos del 
Atlas y de los valles de la Mauritania, atraviesan el Estrecho para 
lanzarse sobre las jfértiles campiñas de la Península, al grito guer- 
rero de Allak-hu-AcbaTy sólo Dios es grande: época del inmenso 
desastre de Guadalete, causa y origen de la grandiosa epopeya de 
siete siglos que empezó en Covadonga y concluyó en Granada, que 



» la. memorable batalla de Aljubarrota contra un ejército poderosísimo, de 
» Castilla, nos aseguró la libertad en su real ascendencia á la c irona. Los cas- 
» tellanos que sobrevivieron al estrago de la victoria, procurando salvarse en 
))la retirada, como en ajeno país, errando muchos dias por montes y sierras, 
» huyendo al segundo estrago de los villanos, que mataban apuestos y rendi- 
»dos; y muchos ya cansados de huir, despreciiundo la libertad, bascaban en 
«poblado remedio al ham,bre y ijefugio á la vida* 

)) Incitando las mujeres las fierezas de los hombres, tomaron las armas con* 
» tra los vagabundos que entraban en los lugares á robar, algunos por oficio, 
» todos por necesidad. Señalóse en ánimo y valor Brites de Almeida, que tra- 
» bajando en su oficio, oyó en la calle voces de pelea , y saliendo con su pala 
» del hoimo contra muchos casteUatQos, quedaros siete nüinertos, por despoja 
») de su heroicidM. Con otras muchas acciones ae hUo digna de estamemoria^ 
» conservada en el instrumento de su oficio, que aún existe; y extin^das 
» muchas hazañas con que entonces ilustró su nombre , ahora hacen perdura- 
Dble su fama.» Theatro heroico , dbcedario histórico e catalogo das mulheres 
iU/ustresem armobs^ letras ^ oóooe» húroioa» e artés> liheraes\¡ por Danriáo de 
Froes Ferim. Tomo I, pág. 131. 



312 LITBRATUBA POBTüaüBSA. 

inició Pelayo y terminó Isabel la Católica. ¡ Cuadro magnifico que 
nos presenta á la vez la patria que espira y la patria que re- 
sucita ! 

La descripción de este periodo diñcil y poco conocido es el tra- 
bajo admirablemente llevado á cabo por Herculano. Eurico y des- 
cendiente de una antigua familia bárbara, noble y poderosa, edu- 
cado en medio de los deleites de la opulenta Toledo, se enamora de 
la bella Hermengarda, hija del Duque Favila y hermana de Pela- 
yo. Favila niega la mano de ésta á Eurico porque no le considera, 
con títulos bastantes para poner tan altas sus miras; y el desairado 
joven, cediendo á la ^lesia sus tierras heredadas , entra en el sa- 
cerdocio y llega á ser pastor espiritual de la pobre parroquia de 
Carteya, en la Bética. Pero, mal cerrada la honda herida de su al- 
ma, lleva al pié de los altares himnos inspirados por la musa me- 
lancólica de la soledad. El amor de la patria, en los supremos ins- 
tantes en que ésta sucumbe bajo el peso de los ejércitos agarenos, 
el amor de la religión que le impone estrechísimos deberes , y el 
amor imposible, pero nunca extinguido , á Hermengarda , hé ahi 
el triple aspecto del infortunado y poético Eurico. La guerra santa 
le llama: se desnuda de sus vestiduras sacerdotales, se arroja arma- 
do á la pelea , y tiene la fortuna de salvar á Hermengarda , que 
está cautiva del emir Abdelaziz. Pero ¡ay ! cuando ella descubre 
en su libertador á Eurico, y en éste al presbítero, pierde la razón. 
No hay otro destino para el infeliz pastor de Carteya que buscar 
una muerte gloriosa en los campos de batalla. ¡ Dios lo ha queri- 
do asi! 

El autor ha condensado el pensamiento filosófico del Eurico en 
estas enérgicas frases, que trascribimos sin comentarlas: «La his- 
;^toria de las agonías íntimas , generadas por la lucha de esta sí- 
»tuacion excepcional del clero con las tendencias naturales del 
;!>hombre, seria bien dolorosa y variada, si las fases del corazón tu- 
»viesen sus anales como los tienen las generaciones y los pueblos. 
»La obra de la lógica potente de la imaginación que produce la 
^novela , sería bien grosera, comparada con la terrible realidad 
;»histórica de un alma devorada por la soledad del sacerdocio. x> 

Si Herculano eligió una época de grande interés histórico para 
su B úrico y tampoco anduvo desacertado al escoger la de D. Juan I 
para el Mongc do Ciiíer. Don Juan I , décimo Rey de Portugal, 
derrota cerca de Leiria al monarca de Castilla, alcanzando la vic- 



HERCULANO. 313 

toria de Alj abarrota, que afirmó la corona en sus sienes. Uno de 
los caballeros que allí se distinguieron por su bizarría fue Vasco 
da Silva. ¡Qué tristes novedades le esperaban al regresar á la casa 
paterna ! Su prometida Leonor se habia casado con Lope Mendos 
por ser éste más rico y más noble: su hermana Beatriz habia huido 
con D. Femando Alfonso, que después de seducirla la abandonara 
á los horrores de la miseria; y su padre Vasqueannes habia muerto 
de dolor y de vergüenza. Vasco sintió en su desgarrado corazón 
un deseo infinito de venganza. Asesinó primero fríamente á Lope 
Mendes, y tomando más tarde el hábito del Cister , continuó per- 
siguiendo con implacable sana á D. Fernando Alfonso. 

Al delinear el carácter de alguno de los personajes de esta com- 
plicada novela, dejóse guiar Herculano, contra su costumbre, más 
bien por un propósito filosófico que por la verdad histórica. D. Juan 
d'Ornellas , poderoso abad de Alcobaga , muestra un escepticismo 
algo inverosímil en aquel siglo. «Otra vida, otra vida! dice don 
» Juana Fr. Vasco. ¿Quién sabe nada de la otra vida? ¿Has visto 
»tú al demonio ? No ; ni yo. Los teólogos os dirán : Dios hizo al 
»hombre á su imagen y semejanza. Después os recordarán cómo 
avenga él las injurias que le hacemos; y concluirán, por fin, reco- 
»mendándoos el perdón de las que recibís. Buena dialéctica será 
»esa, pero no para D. Juan d'Ornellas.» El abad de Alcobaga, se- 
ñor de quince villas y de dos castillos , y frontero de cuatro puer- 
tos, acompañado ordinariamente de caballeros y de hombres de ar- 
mas, y tomando una parte activa en las revueltas de su tiempo; 
D. Juan d'Ornellas , ambicioso , altivo, y aborrecido por sus vasa- 
llos, es un personaje histórico ; pero su incredulidad religiosa nos 
parece un tanto anacrónica. 

Por lo demás, ¡qué conocimiento tan profundo de la sociedad por- 
tuguesa bajo el reinado de D. Juan I; de aquella sociedad en que 
coexistían el cristianismo, el islamismo y el judaismo, y en que 
los pecheros comenzaban á luchar contra los abusos , losprivilejgios 
y las dilapidaciones de los nobles ! ¡ Qué cuadros de costumbres tan 
bien acabados ! La descripción déla procesión del Corpus es una fo- 
4x)grafia: nos recuerda las escenas populares pintadas por el inimi- 
table autor de Nuestra Señora de París. Se nos figura que nos ha- 
llamos entre los espectadores de aquel drama litúrgico, de aquel 
grandioso espectáculo , á que asistían los moradores de todos los 
barrios de Lisboa y de las villas inmediatas, excepción hecha de los 

21 



314 LITERATURA PORTUGUESA. 

moriscos y judíos , cuyas vestiduras especiales, dándoles á conocer, 
podian comprometer su seguridad. Vemos pasar en largas filas y 
sucesivamente representaciones peregrinas de todos los gremios: 
doce hortelanos que llevan sobre sus hombros una pesada arma- 
zón de madera, figurando una granja con sus plantas y sus valla- 
dos y su Qoria : los vendedores de las calles , los albarderos y los 
arrieros : veintidós carniceros con dos máscaras que imitan á un 
emperador y un rey : igual número de tejedores y peleteros, os- 
tentando por insignias un gato montes, llamado gato Paul: dos 
diablos haciendo piruetas y contorsiones en medio de veinte olle- 
ros , fabricantes de tejas y vidrieros : los boticarios con un gi- 
gante precedido de un ángel que parece dirigirlo: los correeros y 
cortadores con dos enormes torres : los zapateros con un dragón 
infernal , vigilado por diablos que seducen á dos frailes novicios 
para que vuelvan á los deleites del mundo : veinte sastres condu- 
ciendo la serpiente tentadora de nuestra madre Eva : treinta y ocho 
carpinteros y calafates, con una galera armada y empavesada, 
cuyos mástiles se elevan á la altura de los mayores edificios : los 
armeros con su sagitario', los monederos, corredores, escribanos 
y mercaderes: detrás de todos estos grupos abigarrados, capri- 
chosos, truhanescos, fantásticos y estra vagantes , las comunidades 
monásticas, frailes negros, blancos, grises y pardos, Agustinos, 
Bernardos, Dominicos, Benedictinos y Franciscanos, los magis- 
trados de la corte , los oficiales de la corona y los caballeros de 
Avis, de Santiago, del Hospital, y de Cristo, y cerrando la comi- 
tiva el Monarca, al pié del Obispo de Lisboa, que lleva la hostia 
bajo un riquísimo palio. Nuestra ilusión es completa, Al resplan- 
dor de las hachas vemos brillar los trajes de los cortesanos , los 
ornamentos sacerdotales, y los tapices que cubren las fachadas 
de las casas. Sentimos en nuestro oído el monótono rumor del pue- 
blo apiñado, semejante al bramido lejano del Océano; y aspiramos 
el aroma del tomillo que con los mirtos y las espadañas alfombra 
el pavimento de las calles (1). 



(1) Esta manera de solemnizar la procesión del Corpus con figuras y represen- 
taciones, es antigua en España. Oigamos á Amador de los Ríos en su Historia 
critica de la literatura española^ tom. IV, pág. 563. ((Pero que en el siglo XIV 
))tuvo incremento y grande el teatro litúrgico, lo prueba un documento de su- 
»ma importancia, hallado por el docto académico de la historia el R. P. M. La 
«Canal en el archivo de la catedral de Gerona. Es este un códice escrito en 1360 



HBBCULANO. 315 

"^ Él Mimasticon ha creado en Portugal un nuevo género de lite- 
ratura que ha tenido muchos imitadores, entre los que merecen 
citarse como los más notables, Almeida Garrett, Mendes Leal, An- 
drade Corvo, Rebello da Silva, Oliveira Marreca y Silva Gayo. 

Almeida Garrett en el Arco de SanfAnna es más elegante y más 
artista , pero menos profundo y menos concienzudo que Hercula- 
no. Acerca de Mendes Leal , talento superior asi para la novela 
como para la poesía lírica, y para el drama ccmo para el periodis- 
mo político, hemos emitido ya en otra ocasión nuestro juicio des- 
apasionado. Andrade Corvo debe en gran parte su justa celebridad á 
íim anno na cortea cuya acción tiene lugar á fines del siglo XVII, 
en los últimos tiempos del matrimonio de Alfonso VI con Doña Isa- 
bel de Saboya. Los caracteres están hábilmente expuestos, princi- 
palmente los del padre Vieira y de Margarita la Calcan hares. El 
dialogo es natural y fácil (1). Rebello da Silva ha dado á luz gran 
número de novelas históricas , descollando entre ellas a casa dos 
fantasmas, y a mocidade de B. Joao V, En la primera, que es un 
episodio de la guerra de la independencia, no sabemos si el autor 
ha escrito historia para explicar ciertos incidentes de la novela , ó 
ha escrito una novela como pretexto para hacer historia. Hay ca- 
pítulos enteros que parecen arrancados de una crónica de la cam- 
paña peninsular, y trasladados á este libro para llenar huecos. 



»con el título de Conmefa^ wi el cual se describen, etc.... Del mismo docu- 
Mmento consta que la fiesta del Corpus, instituida por Urbano IV en 1264, 
»era solemnizada con gigantones y otras ridiculas figuras ejecutándose en las 
«plazas de San Pedro y del Vino, por los beneficiados de la catedral el sacríji- 
íicio de Isaac y el sueño y venta de José. Otras fiestas y procesiones habia tam- 
»bien tales como la de las vísperas de San Juan Evangelista, en que se hacia 
»la fiesta del Obispillo^ y la del dia del Ángel, en que se cantaba y rezaba en 
wla procesión, etc.» 

(1) Juan d' Andrade Corvo, actual Ministro plenipotenciario de Portugal 
en Madrid, catedrático de la Escuela politécnica y socio de la Academia de 
Ciencias, nació en Torres Novas el 30 de Enero de 1824. Escribió "Don GiL», 
poema. "Um anno na corte, n Lisboa, 1850. Son cuatro tomos. "Nem tudo o 
que luz e ouron, proverbio en un acto. Lisboa, 1849. — "O Alliciadorn , dra- 
ma en tres actos. Lisboa, 1859.—" O astrólogo n, drama en tres actos.— "Me- 
morias sobre a Mangra ou doenqa das vinhas , ñas ilhas da Madeira e Porto- 
Sancton. Lisboa, 1865. — " Relatorio sobre a exposigáo universal de Paris..i 
Lisboa, 1857.— " Dona Maria Tellesn, drama premiado por el Conservatorio 
dramático. — "XJm contó ao seráon, comedia. Fué colaborador de "O jornal 
do comercioii, "O cosmoraman, "O lusitano», "O civilizagaon, etc. 



316 LITBRATTJBA POBTUGUESA. 

El capítulo III del primer tomo , duas paginas da historia de este 
secuto y el noveno del mismo volumen que tal vez podesse servir de 
prologo j y el sétimo y décimo de la segunda parte , ciar oes de um 
grande dia y antes de se levantar o panno ^ están menos justifica- 
dos en este cuento, que la descripción de la batalla de Waterloo en 
los Miserables de Víctor Hugo. La casa negra que sus dueños 
abandonaron , después de grandes crímenes en ella cometidos por 
celos, y que el vulgo consideraba cómo habitación de fantasmas, 
nos da á conocer la sociedad portuguesa de aquellos dias en una 
de sus fases más curiosas. Leonor, tan varonil y tan resuelta por 
la integridad de la patria , y el gapo tan villano y tan aleve , son 
tipos en que hay más consecuencia que verdad. Cualquiera diría 
al leer las notas finales, que el autor habia recogido datos para re- 
dactar la historia lusitana de los primeros años de este siglo, para 
hacer un trabajo análogo al del Conde de Toreno ; y que desalen- 
tado después por la magnitud misma del intento , ó por falta de 
estímulos de otra índole , resolvió aprovechar en una novela los 
materiales hacinados. Si Herculano, nunca pródigo de alabanzas, 
ha dicho de Rebello da Silva en el prólogo de leudas e narrativas 
que prometía rivalizar con Walter Scott, fué después de haber 
leído a mocidade de don Joao V. Y no hay hipérbole en ese elogio 
de una novela que con tanta riqueza de colorido, en estilo tan poé- 
tico y deslumbrador, con tal armonía en el conjunto y tal esmero 
en los detalles, presenta á nuestros ojos el Portugal del siglo XVIII, 
durante los últimos años de Pedro II y los primeros del reinado 
de D. Juan V. El padre Ventura condensa magistralmente el espí- 
ritu invasor, los medios temibles, el poder absorbente y la fuerza 
peligrosa de la compañía de Jesús , siempre sagaz , acomodaticia, 
misteriosa , perseverante y avasalladora. Teresa , Cecilia y Doña 
Catalina de Athaide , que aparecen en segundo término , son mo- 
delos de arte (1). 

(1) Luis Augusto Rebello da Silva, nació en Lisboa en 2 de Abril de 1821. 
Escritor espontáneo, fecundo y de una facilidad maravillosa. En el plan de 
sus obras se advierte algún descuido, efecto sin duda de.haber sido redactadas 
para ver la luz pública en los folletines de los periódicos. No obstante, hay 
siempre en ellas conocimiento profundo de la época que describe, caracteres 
bien dibujados y un estilo á veces afectado y ampuloso, y á veces festivo y li- 
gero, pero siempre elegante. Respecto á sus primeros trabajos Uterarios, lia 
emitido el autor un juicio severísimo: ti Tenemos de esas culpas también y no 
it vacilamos en confesarlas. Hay dos novelas infantiles , absurdas y deplora- 



HEROULANO. 317 

Reputado Oliveira Marreca, según López de Mendonga, como uno 



nbles A tmnada de Ceuta y Gonzalo Herminguez, que nos acusan desde el seno 
irdel olvido en que yacen, gracias á Dios ; y que sin embargo hicieron latir 
II con alborozo nuestro corazón de autor, la primera vez que salieron á luz, 
iiengalanados con tipos nuevos en las columnas de un semanario, n (Estudio crí- 
tico de las memorias de literatura contemporánea.) A la edad de diez y siete años, 
comenzó á ensayar sus brillantes facultades oratorias en la sociedad escolas- 
tico-filomática. Entró en el Parlamento en 1848. Al discutirse el acta adicio- 
nal en 1852, consiguió uno de sus mayores triunfos parlamentarios. Pertene» 
cia entonces á la oposición : eran Ministros Fonseca Magalhaes, el Duque de 
Saldanha y Almeida Garrett , y se encargó de contestar á este último. Tres 
años después pronunció un elocuente discurso necrológico sobre la tumba del 
autor de Fr. Luiz de Sousa. Publicó Á tomada de Ceuta^ Lisboa, 1840. Contos 
do ser^o, novelas africanas. ^Rauso por homi^ioy 1842 y 1843.— Odio velho n'o 
cansa^ novela histórica, 1849. — A m^cidade de D. Jo" o V, novela histórica. 
Son cuatro tomos, 1852 y 1863. — Apena de Tali^o, novela histórica, 1865. 
— Oontos e lendas. — ÍTrna aventura del rey Z). Pedro, 1860. — "O Infante sanc- 
toii, drama en tres actos : sólo se ha publicado un fragmento. — Fastos da 
igreja : historia da vida dos sanctos, ornamentos do chistianismo : com autorisag o 
e censura do patriar chado. Dos tomos, 1855. — Don Jo' o II eanohresa: Este 
trabajo histórico se ha publicado en los Annaes das sdendas e letras. — AuU 
tim<i corrida de touros reaes em Salvaterra. Episodio del reinado de D. José I. 
Es un modelo en el género descriptivo. — O rnosteiro da hatalJia. — A torre 
de Belem. — A Arcadia portugueza. — Memoria hiographica e litteraria acerca de 

Manuel Maria Barbosa du Bocage. Lisboa, 1856. Ha publicado sucesivamente 
estudios sobre los siguientes poetas de la Arcadia : Pedro Antonio Correa 
Gargao, Domingo dos Reis Quita, Antonio Diniz da Costa e Silva , etc. His- 
toria de Portugal nos seculos XVII e XVIII, tomo I. Lisboa, 1859. Hé aquí el 
juicio que Castilho ha formado de Rebello da Silva como historiador. "Quién 
limas propio para representar viva y magnífica toda nuestra historia, que el 
II Sr. Rebello da Silva, hombre ya de ella, y cuya palabra inspirada y solem- 
tine, es un soplo de vida en el cementerio de las edades m. (Juicio crítico del 
poema da moddade de Pinheiro Chagas). Memoria sobre apopvXafo e a agricul- 
tura de Portugal, desde a funda,gao da Tnonarchia ate 1865. Parte i.* (de 1097 a 1640). 
Redigida por ordem da commis^o de estadística rural. Lisboa, 1868. — Mem^oria so- 
bre la vida política y literaria de Z>. Francisco Martínez de la Rosa. Lisboa, 1863. 
Es uno de los pocos libros escritos en castellano , y en castellano puro y cas- 
tizo, durante el siglo actual, por escritores portugueses. — Corpo diplomático 
portuguez contendo os actos e relaqoes politicas e diplom>aticas de Portugal com as di- 
versa^ potencias áx) mundo desde o secuto XVI ate os nossos dios, publicado de orden 
da Academia real dassciendas de Lisboa, tomo I. Lisboa, 1862. Ha sido colabo- 
rador del Diario do gobernó, del Boletín do ministerio das obras publicas, Revista 
universal lisbonense, Época, Panorama, Revista peninsular, Annaes de sdencias e le- 
tras, Archivo pittoresco. Archivo universal y Revista contemporánea. Además ha sido 
periodista político , y aun se leen con interés los artículos que insertó en la 
Jmprensa sobre administración, hacienda y derecho público. 



318 LITERATUBA POBTÜGURSA. 

de los primeros economistas de Europa (1), compite en su Fermo 
Oongahes con los más aventajados novelistas de la escuela de 
Herculano (2). 

El Mario del catedrático de medicina Silva Gayo, completa la 
crónica portuguesa del primer tercio de este siglo, empezada por 
Rebello da Silva en A casa dos fantasmas No nos da Soriano una 
idea más exacta del sitio de Oporto en la reseña que ha hecho de 
aquella gloriosa campana; ni presenta Sonsa Monteiro mejor ca- 
racterizadas en su historia las eminencias políticas de la época. En 
esa galería de personajes notables, descuellan el Príncipe D. Mi- 
guel, débil, ininteligente, sin educación, instrumento de una ca- 
marilla ruin , envilecido por su intimidad con hombres de baja 
ralea, más aficionado á las carreras de caballos y á las corridas de 
toros, que al despacho de los negocios gubernamentales, y nunca 
bastantemente justificado del asesinato del Marqués de Loulé: el 
Conde de Basto , anciano Ministro , reflejo de Calomarde , pero 
más intransigente, más ignorante, más fanático y más cruel; y el 
popular José Esteban, tan bizarro en el campo de batalla como 
elocuente en la tribuna parlamentaria. El Vicario, modelo de sacer- 
dotes; la apasionada Teresa; el jovial Fernando García, y el pusi- 
lánime doctor José Marqués , son tipos originales , por más que 
algún crítico caviloso haya pretendido descubrir en ellos reminis- 
cencias del Alfageme de Santarem (3). Siguiendo el desenvolvi- 
miento de la novela en sus diálogos espontáneos, fáciles y chis- 
peantes, nuestra alma se indigna al recordar aquella política 
inicua y vergonzosa, que está gráficamente reflejada en esta frase 
torpe y grosera de un Diario absolutista coetáneo, A defeza de 

(1) Memorias de litteratura contemporánea, por A. López de Mendonga, pági- 
na 369. 

(2) Antonio de Oliveira Marreca, profesor de economía política, y cate- 
drático del Instituto Industrial de Lisboa, nació en Santarem en 25 de Marzo 
de 1805. Publicó Noyóes elementares de economía política, para servir de compendio 
áspessoas que freqwentain, o cwrso d^esta scienda, fundado pela Associag'o mercantil 
de Lisboa, e dirigido pelo auctor, Lisboa, 1838. — Sodedade protectora da indus- 
tria nacional. Esposig^o da industria, de 1849. Lisboa, 1850. — Parecer e memo- 
ria sobre um provecto de estatistica. Lisboa , 1854. — Además insertó en el 
PaworaTTia diferentes trabajos, por ejemplo: Consideragoes sobre o curso de econo- 
mía política , publicado em París en 184^ pelo Sr. Miquel Chevalier. — Mamuel de 
Sonsa de Sepulveda. — O conde soberado de Gastelha Férreo Gongalves, etc. 

(3) O Aristarco portugvez. CJoimbra, 1868, pág. 12. 



HEBCüLANO. 319 

Portugal (1): «Todas las mujeres pertenecientes á familias cons- 
»titucionales, deben de ser furias ó prostitutas; y asi, tanto por 
»sus abominables opiniones, como por sus pasiones y prostitución, 
»merecen la muerte (2).» 

Volvamos á Herculano. 

La Historia da origem e do establecimento da inquisifdo em 
Portugal, debiera ser más conocida en España, sobre todo sus 
primeros capítulos, en los que se determinan las relaciones entre 
los Judíos y el Estado desde que los Reyes Católicos dictaron la 
ley de 31 de Marzo de 1492, por la cual fueron aquellos expulsa- 
dos de nuestro territorio. Herculano ha llamado á juicio lo pasado 
para demostrar que las tendencias reaccionarias y las ideas ultra- 
montanas pueden conducirnos á excesos más odiosos aún que los 
de las modernas revoluciones, tantas veces repetidos y exagerados 
por los farisaicos mantenedores del absolutismo. Existen todavía 
cerca de cuarenta mil expedientes, que le ofrecían copiosos mate- 
riales para presentar en relieve los atentados cometidos en el es- 
pacio de dos siglos por la Inquisición portuguesa; pero ha preferi- 
do reseñar la empeñada lucha que sostuvieron durante veinte años 



(2) ••Historia de Portugal, por Sousa Monteiro'^. Tomo VI, pág. 489. 

(3) Antonio d'Oliveira Silva Gayo, nació en Vizeu en 14 de Agosto de 
1830. Algunos meses después entraba su padre en la cárcel de Almeida, víc- 
tima de la tiranía miguelista, y se le confiscaban los bienes, dejando su fami- 
lia reducida á la miseria. En 1834, y hallándose enfermo el pobre preso, fué 
condenado á recibir cincuenta palos, como desobediente á la autoridad cons- 
tituida . Esta autoridad era un antiguo condiscípulo suyo. A consecuencia de 
tan bárbaras persecuciones. Silva Gayo quedó huérfano á la edad de cuatro 
años, sin más amparo que el de su bondadosa tia materna Doña María d'Oli- 
veira e Almeida. En 1849 comenzó su carrera en Coimbra, y en 1868 recibió 
el grado de Doctor gratuitamente. Hoy es catedrático de higiene pública y 
medicina legal, socio del Instituto, de la Asociación de Artistas y de la Aca- 
demia dramática de Coimbra, Comendador de Santiago, de la Espada y Ca- 
ballero de la Orden de Carlos III. Ha publicado : Mario, Episodios das luías 
civis portuguesas de 1820 á 18S4' Lisboa, 1868. — D. Frei Castaño JBrand^o, dra- 
ma en cinco actos, com um escorgo hiographico. Coimbra, 1 869. — Este drama, 
esencialmente portugués por su argumento, por sus escenas y por su lengua- 
je, ha alcanzado un grande éxito en los teatros de Lisboa, Coimbra, Oporto 
y Braga. En una polémica reciente sobre esta obra, Herculano ha emitido 
un juicio lisonjero para el autor. Magdalena, último trabajo literario de Silva 
Gayo, es una alegoría en que Magdalena sintetiza el Portugal de hoy con sus 
defectos y sus cualidades, entre el pasado, personificado por el Infante Don 
Enrique, y el pcyrvenir, ó la democracia, representado por Pablo, 



320 LITBBATUBA POBTüGüBSA. 

el Bey D. Juan III y sus subditos de raza hebrea, el primero para 
introducir en sus dominios el aborrecido Tribunal de la Fé, y és- 
tos para impedir que se estableciera , y en último término para 
templar sus rigores. 

Fué aquella una guerra desesperada, cuyos tenaces combatien- 
tes tuvieron por teatro la corte de Roma, y por armas la astucia, 
la hipocresía y el dinero. 

Los que creen ó aparentan creer que con el advenimiento de la 
libertad ha bajado el nivel de la moralidad política y administra- 
tiva, que lean ese libro de Herculano. Impetró D. Juan III una 
bula para instituir el Santo Oficio, y dio el encargo de obtenerla 
á su Embajador en Roma, el Arzobispo D. Martin de Portugal. Los 
cristianos nuevos nombraron á su vez procurador para que gestio- 
nase en opuesto sentido á Duarte de Paz. Uno y otro desempeña- 
ron sus respectivas misiones con dudosa fidelidad. El Arzobispo 
D. Martin, hijo de una tal Briolanja de Freitas y del Obispo de 
Evora, ocupábase preferentemente en hacer desaparecer su nota de 
bastardía, para conseguir la púrpura cardenalicia, que era su as- 
piración suprema. Conveníale además prolongar las negociaciones, 
que le aseguraban un venero de secretos y cuantiosos ingresos. 
Duarte de Paz, aparentando servir á los cristianos nuevos, de quie- 
nes percibia gruesas sumas, los delataba calladamente al Rey. 
Cierto dia, después de hablar con el Pontífice Pablo III, recibió ca- 
torce puñaladas , que le hubieran dejado muerto si, como hombre 
precavido, no llevase disimuladamente una finísima armadura. 
Condenado más tarde por el Duque de Ferrara al suplicio de la 
horca, emigró á Turquía y se hizo mahometano. 

La suerte de la familia judaica estuvo pendiente largos años de 
una licitación tenebrosa. ¡Qué tristes tiempos aquellos! La regla 
que tenía Pedro Mascarenhas, sucesor del Arzobispo D. Martín de 
Portugal, para pronosticar la solución de los negocios en la ciudad 
santa, era saber quién daba más Creíase entonces que la curia 
romana no se movia sino por dinero, que cada breve tenía su ta- 
sa, y que los Cardenales recibían crecidas cantidades simultánea- 
mente del Rey y de los Judíos . Respecto á lo que del Papa se mur- 
muraba, preferimos guardar el respetuoso silencio del Dante: 

E se non fosse ch'ancor lo mi vieta 
la reverenza delle somme chiavi 
che tu tenesti nella vjta lleta, 



HBRCULANO. 321 

io userei parole ancor pin gravi; 
che la vostra avarizia 11 mondo attrista, 
calcando i buoni, e sollevando i pravi (1). 

Los representantes de Roma en Lisboa distaban mucho de ser 
incorruptibles. Clemente VII tuvo necesidad de prohibir á su Nun- 
cio en Portugal, el Obispo de Sinigaglia, bajo pena de suspensión 
y excomunión, que admitiese dádiva alguna de los cristianos nue- 
vos. Sinigaglia fué remplazado por Capodiferro , pero no por eso 
se puso remedio al daño. El Rey escribió al Santo Padre manifes- 
tándole que su delegado apostólico Capodiferro era por su corrup- 
ción y su inmoralidad oprobio de la corte romana. 

La nación presentaba un espectáculo más repugnante aún. La 
Hacienda estaba agobiada con una inmensa deuda. El populacho 
de Lisboa, ascendiente legitimo de esas turbas que en nombre de 
un socialismo bárbaro piden hoy el reparto de bienes , entraba á 
saco en las casas ricas de los cristianos nuevos. Don Juan III, Mo- 
narca inepto, fanático, licencioso y dominado por los frailes , an- 
siaba vivamente la apertura del Santo Oficio como medio cómodo 
y eficaz de confiscar en provecho de la Corona los bienes que po- 
seían sus vasallos de procedencia hebrea. Los Magistrados embar- 
gaban y simulaban sacar á la venta los bienes de estos desgraciados 
para comprarlos á bajo precio. Los amos de esclavos, favorecían y 
fomentaban las relaciones ilícitas de los hombres libres con sus 
siervas, asegurando asi la reproducción, que les ofrecía un aumento 
de capital. Miembros de la nobleza, como el Conde de Villa Nova, 
pedian el privilegio exclusivo de establecer lupanares ó mancebías 
en determinados puntos , y de percibir perpetuamente sus rendi- 
mientos (2). Los confesores revelaban los secretos sorprendidos en 
el tribunal de la penitencia. Los opulentos Abades del Cister 
mantenían sus caballos, sus perros de caza, sus halcones, sus man- 
cebas y sus hijos, á costa del monasterio. De las 160 monjas de 
Lorvao, muchas hablan nacido en el mismo claustro. Obligada la 
policía á registrar las habitaciones de cierto clérigo de Coimbra, 
encontró en un estado, que no podemos referir , á Doña Felipa 
d'Ega, abadesa de Lorvao y á otra monja.... Terminemos esta in- 
grata relación , y bendigamos á Dios que no ha querido que vinié- 
ramos al mundo en aquella época menguada. 

(1) Inñemo del Dante , Canto 19. 

(2) Damfo de Goes, por A. Lopes de Mendou9a, pág. 29, notas. 



322 LITERATURA PORTUGUESA. 

Relatando los primeros procedimientos del Santo Oficio en Lis- 
boa, Coimbra y Oporto, Herculano nos da á conocer el prólogo de 
la interminable serie de autos de fé que han trasformado el terri- 
torio portugués en un inmenso quemadero de victimas huma- 
nas (1). Pone espanto en el ánimo el recuerdo de todo lo que se 
refiere á aquel tribunal tan deseado por D. Juan III : tribunal que 
hubiera sido imposible en los primeros siglos de la Iglesia, cuando 
los Obispos eran los únicos encargados de velar por la pureza de la 
doctrina católica : tribunal que se anunció en la Constitución de 
Lucio III de 1184, y que apareció eu el siglo XIII con el nombre 
de Inquisición : tribunal que persiguió á los hombres más ilus- 
tres del vecino reino, desde Damián de Goes (2) hasta Manuel do 
Nascimento: tribunal sanguinario, implacable, cruel, que fun- 
cionando en las tinieblas, atmósfera natural de todos los crímenes, 
ha cubierto el suelo peninsular de delatores, de verdugos, de ho- 
gueras, de luto y de infamia ! (3) 

Pero la obra maestra de Herculano, es su comenzada y no con- 
cluida historia de Portugal. Entre todos los libros publicados en 



(1) A propósito de los autos de fé celebrados en Lisboa, merecen vérselos 
siguientes documentos : "Relación verdadera del auto general de la fé que 
celebró el Santo Oficio de la Inquisición de Lisboa en el terrero de Palacio 
de la dicha ciudad, el domingo 10 de Mayo deste presente año de 1682. Re- 
fiérense por extenso todos los reos que oyeron sus sentencias aquel dia, así 
difuntos como en persona, y los que fueron quemados vivos por impenitentes 
y otros dado garrote : y con otras particularidades que verá el curioso. Ma- 
drid, 1682." II Relación verdadera del auto general de la fé, que celebró el 
Santo Oficio de la Inquisición de la ciudad de Lisboa, en el terrero de Pala- 
cio de dicha ciudad, el die 8 de Agosto de este presente año de 1683. Refiére- 
se por extenso todos los reos que oyeron sus sentencias aquel dia, asi difun- 
tos como en persona, y de los que fueron quemados vivos por impenitentes, 
con otras curiosidades que verá el curioso lector. Sevilla, 1863. 

(2) BamCo de Goes e a inquisi^^o de Portugal. Estvdo hiogra4co , por A. 
P. Lopes de Mendonga. Lisboa, 1859. 

(3) A propósito de esta historia de Herculano ha publicado el Marqués de 
Labradlo el siguiente Ubro. — nAlgumas observagoes sobre a Inquisigáo, sobre 
"os cruzados e outros objectos análogos.... em resposta á obra intitulada: Da 
"origem e establecimento da Inquisigao em Portugal por A. Herculano. " Lisboa, 
1856. Antonio de Almeida Portugal, quinto Conde de Labradío, nació en 11 de 
Febrero de 1794. Escribió además .i Historia abreviada das sociedades secre- 
tas." Lisboa, 1854. — II Discurso pelo marques de Labradlo, procurador electo 
"pelos povos de Torres Yedras, na primeira conferencia que o brago dos povos 
"celebram em San Francisco da Cidade." Lisboa, 1828. 



HEBCULANO. 323 

Lisboa desde el origen de la imprenta , ninguno ha tenido tantos 
lectores españoles. ¿Quién ignora aqui que después de una intro- 
ducción extensa, elegante y erudita, cuyos juicios luminosos y pro- 
fundos son comunes á los dos Estados ibéricos, comienza esa histo- 
ria en el siglo XII y continúa hasta mediados del XIII, abrazando 
el importante periodo comprendido entre Alfonso Enriquez y Al- 
fonso III? ¡ Magnifico cuadro en que vemos surgir de las nieblas 
de la Edad Media la individualidad lusitana ! Alfonso I funda so- 
bre el campo de Ourique una nueva monarquía , convirtiendo en 
cetro su espada vencedora. Sancho I, capitaneando una expedi- 
ción de cruzados extranjeros , agrega el florón de Silves á su dia- 
dema real. Alonso II sitúa sus avanzadas en Alcacer, que es la 
llave del Al-Gharb. Sancho II clava el estandarte de las cinco qui- 
nas en las almenas de los castillos de Mertola , Aljafar de Pena y 
Ay amonte. Alfonso III se adelanta hasta Santa Maria de Faro, ar- 
roja los Moros del otro lado del Guadiana, y pone así término en 
el Occidente de la península á la guerra secular entre Cristianos 
y Mahometanos. Estos cinco principes, han erigido y afirmado el 
solio que hoy ocupa la dinastía de Braganza. Alfonso Enriquez, 
hijo del Conde francés Enrique, y nieto, por su madre la bastarda 
doña Teresa, de Alfonso VI de León, vence en los llanos de San 
Mamed á la infortunada princesa que le habia dado el ser, y olvi- 
dando la promesa hecha por Egaz Moniz en el apretado asedio de 
Guimaraes, se proclama rey. Sancho I, ignorante, crédulo, irasci- 
ble y galanteador, trae colonos del norte para poblar sus deshabi- 
tadas tierras, y ayudado por los concejos, da comienzo á la empe- 
ñada lucha que ha durado siglos contra el clero y la nobleza. 
Alfonso II, tímido para la guerra extranjera y audaz con sus vasa- 
llos, ensancha y fortifica el poder real. Sancho II, tan blando en 
la paz como violento á la cabeza de sus huestes, rechaza enérgi- 
camente las pretensiones invasoras del clero, y concluye por ser 
víctima de él, perdiendo la corona y espirando en el destierro. 
Alfonso III , astuto , tenaz y diligente, cede en un principio á la 
teoacracia que le ha allanado el camino del trono, y al querer re- 
conquistar su independencia, recibe la excomunión del Papa. Du- 
rante su azaroso reinado son llamados por primera vez á las Cortes 
los Procuradores de los Municipios. Hé ahí el período más intere- 
sante de la historia portuguesa. Las guerras se suceden sin inter- 
rupción en el interior y en el exterior ; en el interior, de los peche- 



824 LITERATURA PORTUGUESA. 

POS con los señores, de estos entre sí, y de los reyes con el sacer- 
docio : en el exterior, por motivos religiosos y dinásticos, con los 
infieles sarracenos, con los turbulentos gallegos y con los podero- 
sos leoneses. La monarquía lusitana, desprendida de la corona de 
León , libre de Iqs Árabes y emancipada del vasallaje á la tiara 
pontificia , ostenta orguUosa á la faz de Europa el triple signo ca- 
racterístico de todas las nacionalidades : la unidad de raza, de len- 
gua y de territorio. 

Lejos de ser Herculano un mero genealogista de reyes, y un 
simple cronista de sucesos militares , abarca con su mirada de 
águila la vida moral de cada época bajo todos sus aspectos y en 
todas sus relaciones: expone las procedencias, la marcha y las vi- 
cisitudes de las diferentes razas que en el trascurso de los siglos 
han venido á constituir la familia lusitana; y examina la organi- 
aacion económica, política y social de ese pueblo, determinando el 
principio y el desarrollo progresivo de los concejos, que han dado 
por consecuencia definitiva la libertad personal. Lejos de concre- 
tarse á referir los hechos, investiga sus causas, y señala sus efec- 
tos con sano espíritu filosófico, con entendimiento libre de preocu- 
paciones y con criterio elevadísimo. La narración brota espontá- 
neamente de su fecunda pluma, y se va desenvolviendo, como ar- 
royo límpido y sereno, sin declamaciones, sin amontonar detalles 
inútiles, y sin omitir nada que sea digno de mencionarse. 

A falta de colecciones completas, ha necesitado ser paleógrafo, 
anticuario y bibliógrafo: escudriñar las bibliotecas de los monas- 
terios, los archivos de los municipios y los manuscritos de las ca- 
tedrales; traducir documentos extranjeros, descifrar inscripciones 
antiguas y leer viejos códices. Si hay errores en su trabajo, son 
involuntarios. Ninguna consideración le ha detenido, porque no 
adula á los pueblos ni á los reyes, y porque los asuntos históricos 
no son para él cuestiones de amor propio, ni de partido, ni de pa- 
triotismo, sino de ciencia y de verdad. 

Lástima es que se haya suspendido indefinidamente la publica- 
ción de tan importante obra. ¿Cuál ha sido el motivo de esta sus- 
pensión? No ciertamente la falta de mercado literario, pues se han 
agotado sucesivamente cuatro ediciones. Se ha dicho que Hercu- 
lano interrumpió su tarea por no acercarse al Director de la Torre 
do Tombo, que es el Simancas de Portugal; pero no queremos 
dar crédito á esa suposición, aunque haya llegado á nosotros como 



HERCULANO. 325 

un hecho indubitable. Otra ha debido ser la causa, y vamos á ver 
si la señalamos. . 

El dia 25 de Julio del año 1139, ganó D. Alfonso Enriquez una 
reñida batalla, en el campo de Ourique , contra Ismar, Rey de los 
Sarracenos (1). La tradición cuenta que, antes de empezar la jor- 
nada, se apareció nuestro Señor Crucificado á D. Alfonso, y, pro- 
nosticándole una victoria segura, le ordenó que se intitulase Rey, 
como lo hizo al dia siguiente (2). Tiene por único apoyo el tal 
milagro un papel tan mal forjado como el famoso pergamino de la 

(1) De ningún monarca se cuentan tantas patrañas como de Alfonso En- 
riquez. Faria y Sonsa dice que "venció treinta reyes con algunos cincuenta mil 
hombres cada uno," lo que da un total de un millón y quinientos mil vencidos. 
Limadas comentadas por FaHa y Sousa^ tomo III, y IV, — Madrid, 1639, — 
pág. 391.— Y en otra parte asegura i.que el Rey D.Alonso Enriquez, con diez 
mil hombres, venció más de cien mil en Ourique, y con sesenta caballos, sesen- 
ta y cuatro mil en Pálmela." El mismo volumen, pág. 431. 

Sendo estes que fízeram tanto aballo 
nao mais que so sesenta de cavaUo. 

(Lusiadas de Carríoesy Canto III, oct. 67.) 

El mismo Camoes se asustó de esta cifra de sesenta mil hombres, pues pri- 
meramente se expresó así, según Faria y Sonsa: 

O Key de Badajoz era alto monro 
con quatro mil cavallos furiosos, 
sesenta mil pedes, de armas e de ouro, 
^ guarnecidos, guerreiros e lustrosos. 

Y más tarde, enmendó el mismo original de esta manera: 

Innúmeros pioes, de armas e de ouro, etc. 

(2) De aquí arranca el origen del escudo de armas de Portugal. Camoes 
nos lo dijo ya en la octava VII del canto I de las Limadas: 

Ve¿eo no vosso escudo que presente 
vos amostra a victoria ja pasada; 
na qual vos deu por armas e deixou 
as que elle para si na cruz tomou. 

Lo singular del caso es que, á propósito de Alfonso Enriquez, se cuentan 
milagros en opuestos sentidos. Entre los manuscritos de AlcobaQa (códice 133) 
existe ima Vida de San Bernardo, escrita en el siglo XII, en la que se atri- 
buyen todas las desventuras de aquel Monarca á milagros hechos por el San- 
to. Este nunca perdonó á Alfonso I, el que, en sus correrías por Galicia, no 
hubiera respetado las tierras del Monasterio de Celanova (Bu e o clerOf pági- 
na 12\ 



326 LITERATURA PORTUGUESA. 

torre Tuppiana , como los libros plúmbeos de Granada y como los 
documentos falsificados más tarde en Braga, de que nos habla Go- 
doy y Alcántara en su Historia critica de hs falsos cronicones (1). 



(1) "Braga se habia hecho otro centro de falsificaciones ; allí se forjaron el 
II concilio bracarense primero, que con contestable buena fe ingirió Brito en 
mSU Segunda parte de la monarquia IvMtana^ como hallado en un códice del mo- 
iinasterio de Alcoba^a ; la crónica de Laymundo, capellán del Rey D. Rodri- 
ugo, libro de la familia de Annio, esto es, dirigido á dar noticia de los prime- 
uros pobladores de España, y especialmente de Portugal ; y la carta de Hugo, 
II Obispo de Oporto, imo de los tres autores de la Historia compostelami^ á un 
II Mauricio, arzobispo de Braga. Esta carta fué forjada á consecuencia de la 
npublicacion de Dextro , para contrarestar ó desvirtuar su afirmación de pri- 
iimacia en favor de la iglesia de Toledo; en ella refiere Hugo, extractando 
II una vida de San Pedro de Rades que dice tener en su poder, escrita por Ca- 
•iiledonio, fabuloso prelado que los cronicones asignan á Braga en el siglo III, 
II que este San Pedro fué consagrado obispo de aquella metrópoli por Santia- 
iigo, y cita los lugares en que predicó é instituyó sedes ; que Santiago, des- 
npués de erigir en Zaragoza templo á la Virgen y dejar por prelado á Atana- 
iisio, vino á Braga, donde la dedicó otro templo con Pió hispalense y Elpidio 
«toledano ; que de aquí se dirigió á Brigancio donde se embarcó para Ingla- 
II térra, quedando en Braga San Pedro de Rades, constituido por vicario suyo 
«y de los demás obispos españoles ; indica la venida de legados del Papa, 
II apoyándose en la autoridad de Dextro y de Máximo. Este documento dies- 
iitramente elaborado para contentar á todo el mundo, menos á Toledo, á quien 
narrebataba la primicia, si bien procuraba indemnizarle corroborando el orí- 
iigen apostólico de su silla ; que confirmaba la tradición del Pilar y la prela- 
iitura de Atanasio y de Pió ; que enaltecía al nivel de aquel santuario, otro 
iitambien venerado de la población bracarense ; que revelaba la remota insti- 
iitucion de muchas sedes y que autorizaba la legitimidad de los cronicones 
iirecien publicados , no podia encontrar oposición más que en Toledo, y esta 
H sería poco temible por evidentemente interesada. Caledonio, obispo y santo 
iidel siglo III, afirmando con tan minuciosas circunstancias la constitución 
lien primada de la iglesia de Braga, dejaba en muy segundo término la auto- 
uridad de Dextro, que carecía de aquel doble y sagrado carácter, y era muy 
M posterior. Fué autor de esta maniobra, un Gaspar Alvarez de Lousada , se- 
ucretario del Arzobispo, notario apostólico y archivero de la corona de Por- 
ntugal; hombre erudito, aficionado á antigüedades á la manera de Román de 
Illa Higuera, con quien se correspondía y á quien habia servido de interme- 
lidiarlo para hacer llegar al prelado bracarense los fragmentos de Dextro, in- 
iivestigador de los tiempos primitivos de aquella iglesia, y que habia tomado 
uparte en la cuestión de San Tirso. Mientras que los fragmentos de Dextro 
lino llevaron á Braga nada más que noticias de sus prelados y santos, fueron 
iibien acogidas ; pero en cuanto se vio que resolvían en favor de Toledo la 
II cuestión de primacía, comprendieron que á esta parte habia que poner un 
nenérgico correctivo. Hasta en la manera de lanzar el falsificado documento, 



HEBCULANO. 327 

Herculano se permitió considerar como fábula aquella aparición, 
de la que no se encuentra ningún testimonio , ni vestigio alguno 
que sea anterior á la última mitad del siglo XV, y esto bastó para 
que una gran parte del clero se desatase contra él en injurias y 
denuestos (1). Dar crédito á esa fábula era conceder un origen di- 

II mostró grande habilidad Lousada; quiso que lo fuera por mano de un escri- 
ntor español , en quien no cupiera sospecha de ficción ; proponiéndose, sin 
ududa, hacerlo tragar hasta al mismo Higuera, y lo encontró en Bivar, que 
utrabajaba su comentario de Dextro ; pero habiendo muerto Higuera antes de 
iique éste se publicara, no se le logró que viera la carta de Hugo, ante la cual 
litan triste figura hacía aquel cronicón , y su mismo autor lo hubiera hecho 
II envuelto en sus propias redes, y arrepentido de haber tan liberalmente re- 
iigalado á los bracarenses el sancto Obispo Caledonio.n — Historia critica de los 
falsos croniconesy por D. José Godoy Alcántara. Madrid, 1868, pág. 177. 

(1) Trascribiremos á continuación las palabras textuales de Herculano: 
"Discutir todas as favulas que se prendem a jornada de Ourique, fora pro- 
iicesso infinito. A da apariqao ao principe antes da batalha, estriva-se em um 
II documento táo mal forjado, que o menos instruido aliunno de diplomática 
II o reijeitaria como falso ao primeiro aspecto (o que fácilmente podera cual- 
iiquer verificar no archivo nacional onde se acha). Parece na verdade impo- 
iisivel que tao groseira falsidade servisse de assumpto a discussóes graves. 
iiQuem todavia desejar conhecer a impostura desse documento famoso, con- 
iisulte a memoria de Fr. Joaquim de Santo Agostinho {Memorias de lUteratura 
„da Academia, tomo V, pág. 336), as Disertagoes chronologicas, (tomo I, Disert. 2, 
iip. 60, e segg. e t. 3, P. 1 , n.° 187), e as Memorias da Academia (t. 12, P. 1, 
iip. 75, e segg.) o aínda mais celebre auto das cortes de Lamego, único pela sua 
iiforma e circunstancias, no meio de tantas actas que nos restam dos concilios 
lie cortes de Hespanha e Portugal desde o tempo dos godos ate o fim do secu- 
iilo XV, tambem se refere a batalha de Ourique , como o fundamento da acla- 
iimaqao de Alfonso I naquellas cortes. Taremos a debida justiga a esta inven- 
ii9¿o de alguns falsarios do seculo XVI quando tractarmos da historia das 
iiinstituQOes e legislagao do herqo da monarchia. n — Historia de Portugal, por 
A. Herculano, tomo I, nota 16. Achaque antiguo es de algunos Portugueses, 
el buscaren soñados milagros la sanción de ciertos actos políticos. Hubo quien 
sostuvo que al ser aclamado el Rey D. Juan IV, un Cristo desclavó la mano 
de la cruz, manifestando de aquel modo su aprobación. Véase el soneto de 
Antonio Barbosa Bacelar, que está en el tomo II de la Fénix renascida, pág. 98, 
y que termina así : 

Vede os portentos com que Beos vos chama 
que se Joáo mostrou na térra a Christo 
Christo por vos mostrar, a máo desprega. 

Los que sean incrédulos respecto á este particular, que lean las Lusiadas co- 
Tnmtadas por Faria y Sousa, en cuyo tomo I , pág. 290, sostiene este escritor 
que nada hay más natural que esos desenclavos : " siendo tan propio de las 
1 1 imágenes de Cristo esa seña, o modo de consentimiento ;ii y al efecto cita un 



328 UTBRiiTUaA POBTüGUBSA. 

vino á la monarquía lusitana, y dudar de ella era desconocerlo. 
La ruidosa polémica que suscitó este incidente, se asemeja bastan- 
te, por su acritud , por su destemplanza y por sus personalidades, 
á las contiendas que en los primeros años de este siglo estallaron 
en la nueva Arcadia, y que han ejercido tan deplorable influencia 
en la literatura de aquel tiempo (1). 



Cristo que está en el monasterio de monges benitos de Santarem^ otro de Segó- 
via y otro de Civita Vieja , que desprendieron milagrosamente sus manos de 
la cruz. Si alguno quiere conocer los milagros con que fueron favorecidos por 
el cielo los ejércitos portugueses en distintas épocas , que consulte Flores de 
España y excelencias de Portvbgal. Coimbra, 1737, pág. 105. También en Castilla 
se ha atribuidD á la intervención de los santos el triunfo alcanzado por los 
cristianos en algunas batallas. Gonzalo de Berceo, que floreció en la primera 
mitad del siglo XIII, atribuye en la Vida de San Mülan de la Cogulla á la mila- 
grosa aparición del apóstol Santiago, la victoria conseguida en la batalla de 
Simancas. Véanse los siguientes versos que ha copiado Amador de los Bios 
en su Historia critica de la literatura espa/ñola^ tomo IV, pág. 266. 

Mientre en esta dubda | se dien las buenas gentes 
asuso contra el cielo | fueron parando mientes : 
vieron dues personas | feímosas et lucientes; 
mucho eran mas blancas | que las nieves recientes. 

Vinien en cavallos | plus blancos que cristal, 
armas qual non vio | nunca ome mortal; 
e uno tenia croza | mitra pontifical, 
el otro una cruz | ome non vio tah 

Avien caras angélicas | celestial figura; 
descendían por el aer | a una gran presura, 
espadas sobre mano | un signo de pavura 
los cristianos con esto | fueron mas esforzados : 



A vuelta de estos ambos | que del cielo vinieron 
aforzaron chistianos, | al ferir se metieron , 
juraban los moniellos | por la ley que prisieron, 
que nunqua en sos dias | tal priesa non ovieron. 

(1) Sobre *el milagro de Ourique se han publicado los siguientes folletos, 
unos en pro y otros en contra : "Demostraqáo histórica e documentada dasqp- 
parÍ9ao de Christo, nos campos de Ourique contra a opiniáo do Sr. A. Hercu- 
lano, por Antonio L. Maggesi Tavares.i. Lisboa, 1846.— "O primeiro tomo da 
historia de Portugal, por A. Herculano, considerado em rela<jao ao juramento 
de Alfonso Henriquez, por José Diogo de Fonseca Pereira. Em Peniche.» 
Lisboa, 1847. — "Eu e o clero. Carta ao eminentisimo cardeal patriarca, n Lis- 
boa, 1850.— "O clero e o Sr. Alexandre Herculano. n Lisboa, 1850. — "Consi- 
deragóes pacificas sobre o opúsculo, eu e o clero; carta ao redactor do perió- 
dico a Na^ao, por Alexandre Herculano.» Lisboa, 1850.— "Ao Sr. Alexandre 
Herculano em referencia a sua carta dirigida ao eminentísimo cMrdeal par 






HERCüLANO. 329 

No faltó quien se permitiera indicar que el eminente historiador 
iba demoliendo las glorias portuguesas para vender la independen- 
cia de la patria ; y hasta ha habido quien le ha denunciado desde 
el pulpito á los fieles como implo y hereje y ateo. ¡ Ay de su per- 

triarca de Lisboa com a data de 30 de Junio de 1850. » Lisboa, 1850. — "Re- 
flexoes sobre os considera9oes pacificas do Sr. Alexandre Herculano, carta 
dirigida ao mesmo senhor pelo padre Caetano Francisco de Faria.» Lis- 
boa, 1850. -"Justa desafronta em defensa do clero ou refutagio analytica do 
impreso, eu e o clero, seu autor Francisco Recreio.» Lisboa, 1860.— "Carta ao 
muito reverendo em Christo P. Francisco Recreio, socio effectivo da Acade- 
mia real das Sciencias de Lisboa, bibliotecario da mesma academia, etc., por 
um moribundo.il (Por Herculano). "Nova insistencia pela conservagao e uti- 
lidade da tradiqáo de Ourique, etc., por Antonio Luis Maggesi Tavares.u Lis- 
boa, 1850. — "Solemnia verva. Cartas ao A. L. Maggesi Tavares sobre a ques- 
tao actual, por A. Herculano. n Lisboa, 1810. — "Carta em resposta a outras do 
Sr. Herculano que tem por titulo solemnia verva, por A. L. Maggessi Tava- 
res.» Lisboa, 1850.— "A questáo do clero. Cartas de um aldeano ao Sr. Padre 
Francisco Recreio, 1.* carta, n Lisboa, 1850. — Esta escrita por Tomas de Car 
valho. — "Observa^oes diplomáticas sobre o falso documento da apparigao de 
Ourique por um paleograpbo. » Lisboa, 1850.— "Cartas ao senhor ministro da 
justiga sobre o uso que faz do pulpito e da imprensa uma parte do clero poi> 
tuguez, por Luis Augusto Rebello da Silva, n Lisboa, 1850.— "Conselhosami- 
gaveis. Tentativas de conciliacao epaz pelo padre Antonio de Almeida.n Lis- 
boa, 1850. — "Cartas sobre o estado actual da religiao católica em Inglaterra, 
traducida do francés, seguida de algumas observacoes contra A. Herculano e 
O Padre Rodrigo Antonio de Almeida, por José de Sousa Amado, n Lis- 
boa, 1851. — "Sem exemplo. Primeira e ultima resposta a todos os detracto- 
res dos conselhos amigaveis, etc., pelo padre Rodrigo Antonio de Almeida.n 
Lisboa, 1851. — "Examen histórico em que se refuta a opiniao do Sr. Alexan- 
dro Herculano sobre a batalha de Ourique a que elle chama ou correria el 
af firma que de um tal facto nao existe vestigio algum nos historiadores araves, 
por Antonio Caetano Pereira.n Lisboa, 1851. — "A batalha de Ourique ea 
sciencia arabico-academica. Carta ao redactor da Semana, por Alexandre 
Herculano.il Lisboa, 1850. — "A confirmacao do exame histórico sobre a ba 
talha de Ourique ou a refutacao de todos os artículos do Sr. Alexandre Her- 
culano, por Antonio Caetano Pereira.ii Lisboa, 1851. — "Comentario critico 
sobre a advertencia do quarto volume da Historia de Portugal de Alexandre 
Herculano, e carta anexa de Pascual Gayangos, por Antonio Caetano Perei- 
ra.ii Lisboa, 1853.— "A batalha de Ourique e a Historia de Alexandre Hercu- 
lano, contraposición critico-historica. Autor, Francisco Recreio. n Lisboa, 1814 
a 1816. — "A resposta ou analyse critica ao comunicado de A. Herculano, in- 
serto no Portuguez por Antonio Caetano Pereira.» Lisboa, 1857. — Esta rui- 
dosa polémica ha sido extractada por D. Sinibaldo de Mas en los números 2, 
3y 4de la "Revista peninsularn en várioo artículos titulados "Contienda 
histórico-polltico-religiosa. h 



330 LITBRATÜRA POBTüQüBSÍl. 

sona si hubiese vivido en los tiempos de Antonio José da Silva! 
Contra él se esgrimieron sin piedad todas las armas vedadas, desde 
el sarcasmo y la calumnia , hasta el insulto y la amenaza ; pero se 
defendió valerosamente. A los que osaron amenazarle , les contestó 
con estas arrogantes y al mismo tiempo desdeñosas frases : « Si al 
» poder público le faltase la fuerza para mantener ilesa la seguridad 
» de los ciudadanos, se devolvia á éstos el derecho de propia defensa. 
» Pero los Jacobo-Clementes únicamente aparecen donde la since- 
» ridad de las convicciones degeneró en delirio , y no donde las 
» creencias son especulación. Para ser Jacobo-Clementes se re- 
y> quiere algo más que saber asesinar: es necesario saber morir (1).» 

Distinguióse en estas acaloradas controversias , por la extensión 
de los conocimientos , el padre Francisco Recreio ; pero ¡ qué ma- 
ñera tan lamentable de discutir ! qué cínica procacidad ! Dijo de 
la historia de Portugal que es el producto de la ignorancia y de la 
aluciftacion , una congestión de disparates , un monstruo que niega 
la verdad unánimemente reconocida , un maremagnum de inepcias 
históricas , un embeleso roTnántico , un libelo de infamias digno de 
ser lanzado á las llamas por la mano del verdugo. 

Ante estos ataques brutales , dirigidos no tan sólo á su inteligen- 
cia clarísima , sino también á su probidad indisputable , y pre- 
viendo las nuevas y más violentas polémicas en que iba á empe- 
ñarle la continuación de su espinosa tarea , rompió Herculano la 
pluma y se refugió en la soledad del campo. Tal vez exclamó co- 
mo Carlos Duelos, al explicar su silencio sobre el reinado de 
Luis XV, que no gueria perderse por la verdad ni envilecerse por 
la adulación. Prefirió enmudecer antes que pasar á los ojos de la 
posteridad por uno de esos historiógrafos que han venido á susti- 
tuir, cerca de los poderes que los subvencionan, á los actuarii de 
los antiguos potentados. 

Tito Livio ha contado lo que no creia , admitiendo como innega- 
bles las tradiciones populares más absurdas de los primeros tiem- 
pos de Roma. Si Herculano hubiese seguido su ejemplo , la tem- 
pestad no hubiera estallado sobre su cabeza; pero incapaz de fel- 
sificar un hecho en favor de un principio , de una institución ó de 



(1) Solemnia verva. Cartas ao senhúr A, L, Magged Tavares sobre a qiies' 
iao entre a verdade e urna parte do clero, por A. Herculano. Lisboa, 1850, 
pág. 6. 



HERCULANO. 331 

un intereB de bandería , no ha rendido culto más que á la verdad, 
haciéndose superior á todas las preocupaciones. En su juicio siem- 
pre recto , y en su imparcialidad siempre severa , no ha tenido 
apoyo para ningún error , como no ha tenido disculpa para ningún 
desafuero ; y esto es lo que el fanatismo no le ha perdonado hasta 
aquí , ni le perdonará jamás. 

Comparando á Herculano con los demás escritores contempo- 
ráneos de Portugal , pronto se observa que descuella por encima 
de todos su personalidad científica. El es el único que ha llegado 
á fundar escuela ; y cuenta hoy entre sus discípulos ingenios tan 
preclaros como Rebello da Silva , Andrade Corvo y Silva Gayo. 
Aun cuando compite como poeta, en armonía métrica con Bocage, 
en pureza con Filinto, en profundidad con Soares de Passos, y en 
buen gusto con Garrett ; y aun cuando nadie le ha igualado como 
novelista , si se exceptúa á Castello Branco , es , sobre todo , histo- 
riador, siempre historiador. Sus poesías, sus leyendas y sus nove- 
las, la Harpa do crentCj el Monasticm y Lendas e narrativas ^ son 
sillares que parecen labrados para el edificio , no erigido aún en 
sus debidas proporciones , de la historia peninsular. 

En Herculano el estilo es el hombre : llano , grave y dogmático. 
Su dialéctica es de hierro , invulnerable á los tiros de sus conten- 
dores. Expone claramente y con sobriedad de frase. Sienta pri- 
mero un teorema, y después, por una serie lógica de raciocinios, 
parte á su objeto derecho como una bala. Si discutis con él no 
aceptéis una sola de sus premisas , ó rendios á discreción. 

De él no podemos decir, como de Almeida Garrett , que nació 
dónde y cuando debió nacer. Antes al contrario es un tipo escén- 
trico que desentona en la época actual. Su austeridad intransi- 
gente, su ruda franqueza, la rigidez de su carácter y la inflexibi» 
lidad de sus principios se avienen mal con las medias tintas y las 
condescendencias de nuestros dias , con el espíritu ecléctico , dúc- 
til y acomodaticio del período transitorio que atravesamos. El or- 
gullo es su gran cualidad y su gran defecto. Se revela en todas 
sus acciones y hasta en la portada de alguno de sus libros (1). Du- 



(1) Herculano ha publicado las siguientes obras: "A voz do propheta.n 
Ferrol, 1836. La edición es de Lisboa , aunque se supuso hecha en el Ferrol.— 
•» A harpa docrente: tentativas poéticas pelo auctor da voz do propheta.ii 
Lisboa, 1838. -"Omonasticon,!! tomo I. — "Eurico o presbítero, n Lisboa, 1844, 



332 LITEBATUBA POBTUGÜESA. 

rante la acalorada controversia sobre el milagro de Ourique inti- 
tuló asi su primer opúsculo j eu e o clero : es decir yo y toda la 
clase sacerdotal : de potencia á potencia. En vano el Rey D.Pe- 
dro V , su cariñoso amigo , entró en su modesta vivienda á rogarle 
que aceptara de sus manos una alta distinción honorífica. Desairó 
al Rey (1). En vano le franquearon los electores en 1841 las puer- 



tomo II. — "O monge do cister ou a epoclia de D. Joáo I.n Lisboa, 1848.— 
"Lendas e narrativas. n Lisboa, 1851. El tomo I comprende "O alcaide de 
Santarem. — Arrhas por foro de Hespanha. — O castello de Faria. — A abo- 
bada, n — El tomo II contiene: "A dama pe de cabra.— O bispo negro. — A morte 
do lidador.— O parocho da aldea. — De Jersey a Granville.» -n Poesías.» Lis- 
boa, 1850.— En este volumen está incluida "A harpa do crente.n -"Historia 
de Portugal. II Tomo I, 1846, llega hasta Alfonso I: tomo II, 1847, llega hasta 
Sancho II: tomo III, 1849, hasta Alfonso III: tomo IV, 1863.— Eu e o clero. 
Cartas ao eminentisimo cardeal patriarcha.n Lisboa, 1850. — "Da origem e 
establecimento da inquisi<^o em Portugal, n Lisboa, 1854. Son dos tomos.— 
"A reacgáo ultramontana em Portugal ou a concordata de 21 de febreiro.n 
Lisboa, 1867. — "Da propiedade literaria e da recente conveuQao com Franca. 
Carta ao Sr. Vizconde de Almeida Garrett.n Lisboa, 1851. — "Roteiro da via- 
jem de Vasco da Gama en 1497. Segunda edÍ9ao correcta e augmentada de 
algumas observaqoes principalmente philologicas, por A. Herculano e o barao 
do castello de Paiva.n Lisboa, 1861. Este manuscrito perteneció al monas- 
terio de Sancta Cruz de Cpimbra, y está hoy en la biblioteca de Oporto. Es 
el primer libro que se imprime sobre el descubrimiento de la India , escrito 
por un testigo ocular. — "Estudos sobre o casamento civil por occasion do 
opúsculo do Sr. Vizconde de Seabra sobre este asumpto.n Lisboa, 1866. 
Herculano fué uno de los autores del proyecto de código civil que establecia 
el matrimonio civil, por lo cual se le increpó duramente. El Vizconde de 
Seabra, jurisconsulto distinguido , le acusó de haber violado los preceptos de 
la carta, derramado á manos llenas la inmoralidad sobre el país, favorecido 
el concubinato público , producido la disolución de la familia y dado , en fin, 
un nuevo testimonio de su odio á la religión. Herculano refuta estos cargos, 
considerando principalmente la cuestión bajo su aspecto histórico y teológico, 
y demostrando primero, que el matrimonio civil no era una innovación, 
sino la reforma saludable de ima institución existente , y segundo que el ca- 
samiento ha existido como contrato independiente del sacramento desde el 
tiempo de los Romanos. Es un trabajo que merece ser estudiado. Escribió 
además Herculano en muchos periódicos políticos y científicos como "Diario 
do gobernó, Panorama, Eevista imiversal lisbonense, Semana, Fais, Portu- 
gués, u etc., etc., etc. 

(1) La Ilustración española americana ha publicado recientemente dos 
artículos sobre Herculano, suscritos por Rosi, que en nuestra opinión es un 
anagrama de Ríos, adoptado por el entendido y laborioso representante de 
España en Portugal, D. Ángel Fernandez de los Ríos. En el segundo de esos 



HBBCüLANO. 333 

tas de la representación nacional. Desairó á los electores. Y quizá 
ha hecho bien. En las aras de la verdad sería capaz de sacrificar 
partidos, Gobiernos y Asambleas. Mas teórico que práctico, poco 
amigo de los ejércitos permanentes , enamorado del régimen mu- 
nicipal, del que espera la regeneración de las sociedades, sin fé 
en la monarquía constitucional ni en la democracia, que no son, 
en su concepto, mas que fórmulas distintas de la tiranía, haría un 
político mediano y un Ministro peligroso. 

Basta verle una sola vez , observar aquella dureza en las líneas 
de su fisonomía , aquella expresión concentrada de sus ojos, aque- 
lla frente espaciosa y sombría, que parece inclinarse bajo el peso 
de las ideas que su cerebro elabora : basta escuchar una de las 
frases aceradas que brotan de sus labios cuando alguno se atreve 
á contradecir sus afirmaciones , para comprender cómo ese rey de 
la poesía , de la literatura y de la historia ha hecho pedazos el 
cetro de su autoridad científica, relegándose voluntariamente á la 
oscuridad y al olvido. El dia en que el clamoreo de la imprenta 
lleva á sus oidos un aplauso ó una censura , se desazona y se irrita 
como aquel á quien despiertan bruscamente de un sueno dulce y 
apacible. Dejemos que hable él mismo. «Hace mucho tiempo que 
»mi suprema aspiración era llegar á firmar con una cruz. No es- 



curiosos artículos se copia la siguiente carta que el Sr. Herculano dirigió al 
Jornal do commercio explicando su resistencia á admitir la cruz ofrecida por 
el Rey. Dice así: "Pertenezco por la cuna á una clase oscura y modesta; 
1 1 quiero morir como nací. Hay en esto una gran ambición solapada. En medio 
iidel inmenso consumo que se está haciendo, que se ha hecho treinta años 
1 1 hace, de distinciones, de cintas, de insignias, de uniformes bordados, de 
I f títulos, de grados, de tratamientos, de rótulos nobiliarios, el hombre del 
fipueblo que quiera y pueda morir con esta clasificación, debe adquirir en 
límenos de medio siglo una celebridad extraordinaria.... No soy comendador 
1 1 de la Torre y Espada. El Rey, el Sr. D. Pedro V, me buscó un diapara pedir- 
II me un favor, según él decia. Era que aceptara la condecoración. Me negué, 
iiy con la sinceridad que siempre encontró en mí , le expuse ampliamente los 
iimotivos de mi negativa. Aquel gran espíritu, mezcla de extrema dulzura, 
II de alta comprensión y de profundo sentimiento, discutió sin irritarse las 
1 1 razones, tal vez demasiado rudas, que le expuse, concluyendo por decirme 
II que cada uno de los dos podia proceder en aquel asunto en armonía con sus 
II convicciones. Que él cumplia con lo que consideraba un deber de rey, y que 
i,yo hiciese lo que la conciencia me dictara. Como los demás hombres, los 
nreyes, aunque se llamen D. Pedro V, están sujetos á apreciar mal las perso- 
iinas y las cosas. Ni yo valia lo que él suponia , ni la cruz valia nada, etc.n 



334 LITBEATÜRA PORTUGUESA. 

»pero alcanzar mi desiderátum porque he comenzado demasiado 
»tarde ; sin embargo , confio en que he de aproximarme á una 
»distancia razonable del blanco. Hace años que estoy convertido 
»en una especie de obispo — de los nuestros; — en una especie de 
7>canis mutus» Las letras apenas son para mi lejanas y vagas re- 
»miniscencias, como lo son para gran parte de ellos los augustos 
»y santos deberes del episcopado. Mi codicia insaciable es hoy la 
^oscuridad. El dia en que me consta que mi nombre se repitió en 
»la imprenta y es para mi un dia nefasto: es como si una tijera in- 
»visible viniese á cortarme alguno ó muchos hilos de esa tela de 
»olvido que vengo tejiendo en la soledad (1).» 

Asi perdió Portugal uno de sus más ilustres literatos , historia- 
dor y poeta á un mismo tiempo , como Schiller , como Lamartine 
y como Fr. Bernardo de Brito. Asi perdió la Península ibérica, 
su primero , su grande , su único historiador , de quien puede de- 
cirse sin lisonja que reunia la elegancia de Xenofonte á la energía 
de Salustio, y la concisión de Tácito á la imparcialidad de 
Polibio. 



(1) Carta de Herculano al Sr. Silva Gayo. "Kevolugáo de setembron 27 de 
Marzo de 1870. N.° 8338. 



CASTELLO BRA^CO. 



O observador penetrante da sociedade portngueza 
contemporánea, o pintor tantas vezes inspirado das 
virtudes modestas, que a ennobrecem, ou dos vicios 
e ruins paixoes, de que ella adóece no meio das pom- 
pas luxosas do seu cortejo, o auctor de tantos qua- 
dros notaveis pela correc^áo e verdade das figuras, 
paineis que podiam ser firmados por grandes mestres 
estrangeiros, nao deve a sua realesa, senáo á si mes- 
mo» senáo á Beus, que o prendou de dotes privile- 
giados, senáo á perse veranda, mae de todos os pro- 
digios. 

L. A. Eebello da Silva.— iícvisía contem- 
poránea, — Anno 4.° 

E Camilo Castello Branco urna das mais fecundas 
e originaes inteligencias da nossa litteratura contem- 
poránea. 

Luciano Cordéibo. — Livro de criticaf pá- 
gina 224. 

Camilo Castello Branco nada pede ao estrangeiro, 
e reduz-se únicamente a copiar os typos, os costumes 
e o viver da sua térra. 

Ekne&to Biésteb. — Crónica litteraria de la 
Eevista. — 31 de Diciembre de 1861. 

En un libro de crítica literaria, que se titula O Aristarco por- 
úuffuez, hemos leido hace tiempo las siguientes palabras: 

«¿Quién no conoce á Camilo Castello Branco, al hombre de los 
;s>setenta y tantos libros, al escritor de admirable estilo, al drama- 
»turgo, al poeta, al teólogo, al político, al novelista y hacedor de 
í>sátiras? Nadie: lo aseguramos.» (1) 

Este párrafo laudatorio podría muy bien servir de epígrafe para 
el presente artículo, sin más variantes que la supresión de un ad- 
verbio y la adición de otro: bastaría suprimir el adverbio no , y 
adicionar el adverbio aquí, en esta forma: 



(1) o Aristarco portuguez, Coimbra, 1868, pág. 15. 



336 LITERATURA PORTUGUESA. 

<3f¿Quién.... conoce aqu{ á Camilo Castello Branco, al hombre de 
>/los setenta y tantos libros, al escritor de admirable estilo, al dra- 
«maturgo, al poeta, al teólogo, al político, al novelista y hacedor 
»áe sátiras? Nadie: lo aseguramos.» 

En efecto; aquí nadie conoce á Castello Branco como dramatur- 
go, ni como poeta, ni como teólogo, ni como político, ni como no- 
velista, ni como nada. Y sin embargo, ese literato, inferior por sus 
versos á Zorrilla, por sus comedias á Bretón de los Herreros y por 
su ingenio satírico á Mariano José de Larra, es el primer novelista 
contemporáneo de la Península ibérica. ¡Ahí Si tuviese por patria 
á la Francia, á la Inglaterra ó á la Alemania, sería tan celebrado, 
de seguro, y con tan justos títulos^ cuando menos, como Balzac, 
como Carlos Dickens y como Roberto Auerbach; pero ha nacido 
allá donde el Tajo confunde sus aguas con las del Océano, y sus 
excelentes obras no traspasan las reducidas fronteras de la Monar- 
quía de Alfonso Enriquez, como no sea para circular por el atra- 
sado Imperio del Brasil. ¡Triste condición la de los escritores lusi- 
tanos, condenados desde la estéril segregación de 1640 á perma- 
necer más oscurecidos é ignorados en medio del continente, que si 
habitasen una apartada región del Asia! (1) ¡Triste condición la de 
los pueblos español y portugués, tan unidos por la voluntad de la 
Providencia, y tan separados por las preocupaciones tradicionales 
de sus indolentes moradores! 

¿Quién es responsable de este aislamiento absoluto? Ellos y no- 
sotros: ellos, que, vertiendo al idioma lusitano, con afanosa dili- 
gencia, todas las producciones selectas que ven la luz en Francia, 
en Inglaterra y en Italia, rechazan sistemáticamente, con pueril 
tenacidad y como peligroso contrabando, todo lo que procede de 
las imprentas de España: nosotros, que, aun prescindiendo de las 
razones históricas, geográficas, políticas, económicas y sociales que 
nos aconsejan la más estrecha alianza con el vecino reino, debié- 
ramos estudiarle detenida y concienzudamente por su importancia 
intrínseca; y que, sin embargo, mientras damos un lugar prefe- 



(1) En los tiempos de Cervantes era tan popular en España e] idioma 
portugués, que se representaban en nuestros teatros comedias portuguesas. 
II Traemos estudiadas dos églogas, una del famoso poeta Garcilaso, y otra del 
II excelentísimo Camoes en su misma lengua portuguesa, los cuales hasta ahora 
uno hemos representado." — Ul Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 
Edición de Argamasilla de Alba, tomo IV, pág. 174. 



CASTELLO BRANCO. 337 

rente en nuestras bibliotecas particulares á Ipramessi spossiy del 
italiano Manzoni; á nuestra SeñorUy del francés Víctor Hugo; á 
Pickhevick, del inglés Dickens; y á las Historias extraordinarias ^ 
del norte- americano Edgard Poe, no tenemos la menor noticia del 
primoroso libro Onde esta a felicidades del portugués Castello 
Branco. ¿Hay algo que justifique, ó que disculpe siquiera, esta la- 
mentable indiferencia? ¿Presenta, acaso, ninguna nación europea 
un número mayor de inteligencias superiores, atendida la propor- 
ción estadística de los habitantes? ¿Conocéis algún Estado que, re- 
lativamente á su población, ofrezca una suma más respetable de 
eminencias científicas y literarias? Ese pueblo, extraño para no- 
sotros, tiene sus historiadores, sus poetas, sus novelistas, sus filó- 
sofos, sus oradores y sus artistas de primer orden: Fr. Luis dos 
Anjos (1), Manuel Ayres de Azebedo (2), Antonio Macedo (3) y 
Fr. Juan de San Pedro, bajo el seudónimo de Froes Perim (4), han 
recopilado curiosas noticias sobre las portuguesas ilustres (5); pero 
aquí no nos acomodamos á considerar el Portugal como nación 



(1) Jardim dePorttiga^ de mulheres illuatres em santidade, — Coimbra, 1626. 

(2) PortugaHUustradopelosexofemmino.— Breve catalogo de muchas heroí- 
nas portuguesas que florecieron en santidad, letras y armas.— Lisboa, 1734. 

(3) Tratado das aenhoraa mais devotas e nomeadas em Portugal. — Este tratado 
no se ha impreso, y se halla entre las obras de este jesuíta en la biblioteca 
lusitana del Padre Francisco da Cruz, según leemos en Damiam Froes Perim. 

(4) Theatro heroinOt ábcedario histórico e catalogo das mulheres iUustres em armas, 
letras, a^cgoes heroicas, e artes liberaos, por Damiami de Froes Perim, — Lisboa, 1736. 

(5) Entre las heroínas citadas por Froes Perim, figuran Antonia Kodriguez , 
Catania, Deonadeo Martins, Elena Peres, Jerónima de Moraes, Isabel de 
Castro, Juana da Silva, Jerónima de Mendes, Leonor Lopes de Fonseca, 
Brites de Almeida, con otras tres que se hicieron célebres en Alj libar rota; Isabel 
da Veiga, y otras varias que se distinguieron en el famoso cerco de Dio: como 
poetisas menciona á Margarita de Castro, Isabel Correa, Sor María de Jesús, 
Mónica Joaquina, María de Mezquita Pimentel, Paula Vicente, Paula de Sá, 
Kosa Soares, Violan te de Ceo, Elena de Tavares, Angela de Azebedo, Guiomar 
do Deserto, é Isabel Senhorinha da Silva: como escritoras en prosa y verso, 
enumera á Antonia de San Caetano, Bernarda Ferreira, Condesa de Ericeira, 
Condesa de Atouguia, y Sor María do Ceo: como escritoras religiosas y ascé- 
ticas, designa á Beatriz da Silva, Duquesa de Aveiro, Brites de Sonsa, Sor 
María Magdalena, la Infanta Doña Catalina: conmemora como prosistas, á 
Mariana de Abren y Mariana de Luna. Habla además de Arcángela Josefa 
de Sonsa, que tradujo al portugués las obras de Góngora; de Ana de Noro- 
nha, cronista, de la Condesa de Vidigueira, que escribió un libro de caballe- 
rías, y de las pintoras María da Cruz y Teodora María, 



338 LITERATURA PORTUGUESA. 

independiente y con existencia propia, sino como provincia rebel- 
de, desprendida de nuestra Monarquía por la inhabilidad y la im- 
previsión de los Ministros de Felipe IV. ¡Qué error! Un país que 
posee su literatura, su historia, sus tradiciones, sus recuerdos de 
gloria y sus genios populares, puede vivir por si mismo. La lengua 
es el signo más característico de toda nacionalidad; y la lengua 
flexible, dulce, clara, precisa, onomatópica y abundante de Juan 
de Barros, de Fr. Luis de Sonsa y de CamOes, no perecerá. 

Se ha pretendido también rebajar á los ingenios portugueses dfe 
nuestros dias , comparándolos con los de épocas anteriores. El Viz- 
conde de Juromenha , legitimista fogoso , ha publicado reciente- 
mente y con motivo de la apertura del itsmo de Suez, un erudito 
opúsculo en el que, suponiendo que su nación ha caido en la más 
lastimosa decadencia por efecto del liberalismo, afirma que la lite- 
ratura lusitana del siglo pasado y del primer tercio del actual aven- 
taja á la presente (1). Para refutar esta aseveración equivocada 
bastan dos palabras. En Portugal no existia el teatro antes de Al- 
meida Garrett , ni existia la historia antes de Herculano, ni exis- 
tia la novela de costumbres antes de Castello Branco. 

Se nota ahora, es verdad, en los escritores lisbonenses, general- 
mente hablando, cierto espíritu enciclopedista, un tanto atrevido y 
libre. Apenas se habria dado á la estampa uno solo de los tomos de 
poesías posteriores á 1820, si hubieran sido sometidos á la censura 
de aquellos teólogos que comenzaban asi sus informes : «No he- 
mos hallado nada contra nuestra fe y buenas costumbres.» Pero 
¿ es este un vicio peculiar y exclusivo del periodo que atravesa- 
mos ? No hay para qué recordar la torpe licencia de aquellos anti- 
guos tiempos que echan de menos los tradicionalistas (2) ; y en 



(1) iiNo puede dejar de confesarse que hay mucha literatura de lente- 
"juela, y que en duelo el siglo presente será vencido por el pasado y por el 
"primer tercio del actual." O isthmo de Suez e os portuguezes, pelo Vizconde de 
Juromenha, Lisboa, 1870, pág. 6. 

(2) As freirás de Santa Clara 

qiiando nao resam no coro 
dizem urnas para as outras 

ah^ se me nao caso morro. 

As freirás de Santa Clara 
quando nao rezam o ter^o 
dizem umas para as outras 
^f se nao caso endoide^o. 



CASTBLLO BRANCO. 339 

cuanto á los poemas de los nuevos Arcades, donde abundan las fra- 
ses de mal gusto y las expresiones obscenas , no diremos que deba 
hacerse con ellos lo que hicieron el cura, el ama y Maese Nicolás 
en el aposento del Ingenioso Hidalgo de la Mancha con las ¡Serbas 
de Esplandian , con Amadis de Grecia , con Florismarte de Éir- 
cania y con otros libros de caballerías ; pero si que, antes de leer- 
los , conviene rociar sus páginas con cloruro de cal, para fumigar 
la atmósfera. Es lo cierto, que el Vizconde de Juromenha no se 
atrevería á emitir una opinión tan errónea si hubiese critica en 

Canción popular comprendida en el Gancioneiro e romanceiro geral portu- 

guez^ de Teófilo Braga. Tomo II, pág. 170. 

A freirá arrependida» 

Nao sel para que nascl 
de tao bello parecer; 
f ormosa e gentil mullier 

e táo bonita. 
Metteram-me a capuchinha 
cá n' este pobre mosteiro 

meus pecados 



La jtmcto ao dormitorio 
onde dormen as mais madres 
suspiram por seculares 
ca entre nos. 
Em ver que que dormimos sos 
me causa grande agonia, 
pois la pela noite fría 
ja me alevanto. 



Rezando as horas devinas 

la por esos corredores 

me lembram os meus amores 

por quem morro. 
Toda a minba ceUa corro 
indo-me ver ao espelho, 
meu rosto ja vexo velho, 

sem que eu queira. 
e a abadesa ligeira 
como malvada leOa 
manda que tanjam a nda 

e a disciplina 
Triste, coitada, mofína 
que estas metida entre redes 
entre tao fortes paredes 
em casa escura, etc. 

Gancioneiro e romanceiro geral^ por Theophilo Braga, Tomo III, pá- 
gina 161. 



340 LITERATURA PORTUGUESA. 

Portugal : pero ni la ha habido ni la hay , salvando excepciones 
muy contadas , como Lopes de Mondonga y Revello da Silva ; y lo 
vamos á comprobar con algunas autoridades nada sospechosas. 

«Falta , sobre tudo em Portugal , una apreciaciao recta e uma 
critica severa.» 

Men^des Leal. — Prólogo a um sonho da vida, 

«Se O apresentasse em publico. . . saltavam-me todos os críticos de 
»folego curto e letras rabudas, que ha n'esta bemaventurada térra. 
»de Portugal, e eu pello-me dos sobredictos críticos; porque de mais 
»sciencia, tacto e agudesa nao creio que se achem em todo o mun- 
»de sem exceptuar o reino do Pegú, a Polignesia e a Cafraria,» 

Hercülano. — o monge do Cister, tomo I, pág. 188 

«Tratase de critica. Tratase de una coisa muito fallada e pouco 
»3abida, muito pedida e pouco aceita. Todos Ihe lamentam a falta, 
»todos Ihe reconhecema necesidade, todos a apedrejam na appa- 
»rifao. » 

Luciano Cobdeibo. — Livro de critica arte e litteratura d'hoje pág. 21. 

«Os nossos críticos nao saven elogiar sem favor, nem censurar 
»sem paixao.» 

o Aristarco portiLguez. '-^oimhrsk, 1868, pág. 8. 

Y he aqui expuesto incidentalmente el pensamiento que ha ins- 
pirado estos estudios. Hemos adoptado la forma que más convenia 
á nuestro propósito. Si en vez de redactar una obra didáctica de- 
lineamos semblanzas, es porque asi como se puede enseñar fisiolo- 
gía á la cabecera de los enfermos , así pueden darse lecciones de 
crítica, ejerciendo al lado de cada escritor esta especie de clínica 
literaria. 

Terminada esta digresión, sigamos nuestra tarea. 

Camilo Castello Branco nació en Lisboa el 10 de Marzo de 1826. 
Su juventud ha sido poco venturosa. Fruto desgraciado de un en- 
lace semejante al que unió á los padres de Emilio Girardin, vióse 
privado en sus primeros años de las tiernas afecciones que forman 
y suavizan el carácter del hombre. 

Minha mae quando creanqa 
jiao te vi ja sobre a térra, 



CASTBLLO BRANCO. 341 

procurava-te amor e esperanza 
ñas estrellas d'outro ceo. 
Com que fe eu te pedia 
ton carinho maternal 
pois na térra eu nao sabia 
quanto um doce af ago val ! 
E eram mudas as estrellas 
mudo o altar e a solidao» 
mas eu tinha imagens bellas 
tao formosas .. mais que ellas 
no meu ceo do cora^áo (1). 

Este incidente doloroso, que tan aciaga influencia ha debido 
ejercer en su vida moral, explica tal vez el triste origen de la pri- 
sión de ano y medio que ha sufrido más tarde en la cárcel de Opor- 
to, en el mismo calabozo donde pasó el consejero Gravito sus últi- 
mas horas antes de salir para la horca, y donde estuvo detenido 
por la junta revolucionaria el ilustre Duque da Terceira. No reve- 
laremos nosotros el motivo inmediato de tamaña desventura, pero 
nos cumple consignar aquí, para evitar suposiciones malévolas, 
que no le ha hecho perder la estimación pública , pues fué enton- 
ces visitado por Julio César Machado, el foUetinista de alma no- 
bilísima, por Antonio Rodriguez Sampayo, el publicista eminente, 
y por José Estebao, el Demóstenes portugués. 

Siendo estos artículos puramente literarios, no hemos de juzgar- 
le bajo el punto de vista político. ¿Qué nos importa que haya te- 
nido en sus mocedades, como Víctor Hugo y como Lamartine, cier- 
tas inclinaciones legitimistas? Además, desde que se ha retirado 
del Nacional^ donde sostuvo una campaña poco venturosa, no per- 
tenece á ningún partido militante. Si perteneciese, si en vez de 
confeccionar libros amenos hubiese confeccionado una mayoría se- 
gura en cualquier círculo electoral del reino, no habrían recibido 
sus oficiosos amigos tan repetidos desaires cuando, al verle ago- 
biado con un trabajo incesante y mal retribuido, solicitaron plaza 
para él en una oficina del Estado. 

Tampoco le hemos de juzgar como teólogo. Ni lo permite la ín- 
dole de este libro, ni nos place enredarnos en cuestiones tan hon- 
das é intrincadas. Por otra parte, confesamos nuestra insuficiencia 
para escribir á la usanza teológica ; y no es que no conozcamos las 



(1) Um libro, 2.' edición. Porto, 1868. 



342 LITERATURA PORTUGUESA. 

obras de los maestros, es que no sabemos imitarlas. Sobre la mesa 
tenemos el juicio de Voltaire por el R. P. Fr. Fernando de Ceballos, 
que es un modelo en su clase, Hé aquí cómo refiere el nacimiento 
del filósofo de Ferney : 

« Este Voltaire ha sido hombre de dos bautismos : el primero, 
;^luego que nació en 20 de Febrero de 1694, y el segundo, cuando 
»marca el cura. Parece que nació tan débil, lacio y flojo como las 
» víboras y las lombrices (1).» 

Ni el mismo Nordberg ha sido tan perspicaz. Trasladaremos 
ahora su retrato, y digan las personas imparciales, los que hayan 
estudiado la vida y las lucubraciones del autor del Edipo^ si han 
visto nada más parecido, más acabado, ni más perfecto. Imagina 
el reverendo biógrafo que se le presenta el espectro de Voltaire y 
lo describe de esta manera delicada, imparcial, elegante y bíblica: 

«Era un sátiro grande, todo nervioso y cubierto de una piel sudo- 
»sa; pero sudaba una tinta hedionda y corrosiva, de modo que 
»hervia y deshacía las piedras sobre que caía alguna gota. La ca- 
)s>beza era de una serpiente con orejas, y por ellas respiraba humo 
»como por las narices y por la boca, que tenia armada de dos hi- 
»leras de colmillos. La negra piel no impedia conocer las comisu- 
»ras del duro cráneo. En su frente tenia dos cuernos de color y tes- 
»tura de hierro, y entre sus arrugas se entre vían impresas con una 
»marca de fuego estas palabras abreviadas, Ecrassez Hn/ame, 
»De buitre le quedaron las corvas garras, llenas de sangre y car- 
>me repodrida. Desde el vientre hasta las rodillas se cubría de lá- 
;^mínas ó escamas de lepra entre las cuales hervía un prurito que 
»le hacia despedazarse. Desde la nuca hasta el fin de un largo ra- 
»bo, con que daba vueltas á su cuerpo, estaba armado con una hi- 
)>lera de espinas corvas o de agudas uñas. De las espaldillas le na- 
)>cían unas aletas de membrana ó de costillas y cuero que le daban 
»un vuelo torpe y trémulo como el de un dragón. Agitaban su 
»cuerpo cuatro demonios que le habían sido siempre familiares, y 
»eran la impiedad, la lujuria, la calumnia y la avaricia (2). » 



(1) Juidojmat de Voltaire con sv. historia dvÜ y literaria y él resultado de su fi(h 
éofUi en la funesta revolución de Europa. Escrito por el viajero de Lemnos {el R. P. 
Fr. Femando GébaMos). La daáluz D. León Carbonero y JSolt antiguo director de la 

Cruz. SeviUa 1856.— Tomo l.<> pág. 53* 

(2) El mismo tomo, pág. 37. 



CASTBLLO BRA.NCO. 343 

¿Habrá alguno tan ignorante que desconozca en estas soberbias 
pinceladas á Voltaire? Esto es retratar. Después de haber exami- 
nado esa fotografía, se nos caen de las manos todas las biografías 
y semblanzas que han sido lanzadas á los cuatro vientos de la pu- 
blicidad desde Plutarco hasta Cormenin. 

Careciendo de fuerzas para seguir el alto ejemplo de Fr. Fer- 
nando de Ceballos, nos limitaremos á fijar hechos, sin comentario 
alguno. Campeón Castello Brancoen su edad juvenil del catolicis- 
mo, ha reprobado más tarde con desusada severidad en a hruxa 
do monte Córdoba^ los abusos de la confesión y los excesos del fa- 
natismo. Después de haber vertido al portugués varios libros reli- 
giosos extranjeros, pintó con irreverente franqueza en Amof de 
perdifdo las costumbres livianas de las órdenes monásticas. Para 
que nuestros lectores puedan apreciar su ortodoxia , transcribire- 
mos algunos pensamientos, entresacados de sus novelas, advirtien- 
do, sin embargo, porque asi lo exije la buena fé, que no todos los 
ha expresado por cuenta propia, pues los hay entre ellos que están 
puestos en boca de personajes de sü invención. 

« ¡Como has sido ultrajado, mártir del Gólgota, por los que sir- 
» ven el aceite de la lámpara de tu templo hace diecinueve si- 
»glos (1)!» 

«Quise ser sacerdote y lo sería, si hubiese nacido en la escuela 
» luterana, donde el sacerdote no sufre la cruelísima amputación 
» de la vida del alma en el comercio del mundo (2) . » 

«Las hermanas del general hablaban mucho de virtud y de hon- 
»ra. Quien no las conociese, añadiría dos mártires á las once mil 
» vírgenes conocidas , de las que dudó Byron y en las que no me 
» siento propenso á creer (3).» 

«Como saciaban la sed de sangre con el fervor beatífico de sus 
» creencias, lo explican mejor millares de hechos semejantes que 
» acompañan siempre la edificante historia de la integridad reli- 
;>giosay tanto en Roma como en Constantinopla (4).» 

(1) Onde esta afelicidade? Trólogo. 

(2) Scenas contemporáneas , pág. 142. 

(3) M, pág. 36. 

(4) Id,, p4g. 146* 



344 LITERATURA PORTUGUESA. 

«Era una de estas desgraciadas que la gente ve caer, caer, caer 
»á despecho de todos los estorbos. ¿Qué dios ó qué demonio im- 
» prime el movimiento en estas máquinas sin corazón ni cabeza? 
»No se sabe. La verdad es que yo siento voluntad de llorar esas 
»víctimas ciegas de un destino bárbaro , y tengo furias de blas- 
)>femo cuando me dicen que Dios se entromete en las cosas de este 
»mundo (1).» 

Escasa reputación ha alcanzado Castello Branco con sus pro- 
ducciones dramáticas. Llevan todas ellas el sello de la nacionali- 
dad lusitana , y este es el mérito principal del Mor gado de Fafe 
em Lisboa, cuyo protagonista está descrito con maestría. Eespecto 
á su fin moral , no nos permitiremos grandes elogios. Sirva de 
ejemplo el drama Pathologia do casamento. Julia y Leocadia aman 
á Jorge , que corresponde simultáneamente al cariño de ambas, 
aunque prefiere á la primera, solicitada también por Alvaro. Des- 
pués de algunas escenas de celos y desconfianzas se casan, en parte 
por amor y en parte por despecho , Leocadia con Jorge y Julia con 
Alvaro. Pasada la luna de miel, y cansados los dos maridos de sus 
caras mitades, hacen un cambio amistoso, cediéndoselas recipro- 
camente. Oigamos los términos del contrato. 

«Jorge. — No prolonguemos esta situación. Usted va á pedirme 
»una satisfacción. 

»Aharo.-- Está V. engañado. No tengo por qué pedir á V. sa- 
»tisf acción.... Hace V. bien.... No le disgustan los ojos de aquella 
»señora y pone V. sus medios. Todo es natural.,.. ¿Qué satisfac- 
))CÍon le he de pedir? 

» Jorge. — Acabemos, D. Alvaro.... 

7>Aharo. — Tranquilícese V., caballero. Aún no he dicho más que 
»la mitad. Visto que á V. le gustan los ojos de mi mujer, yo apro- 
»vecho la ocasión para decirle que no me disgustan los ojos de la 
»suya.... Visto que nos encontramos en el mercado, permutaremos 
»los ojos de nuestras caras mujeres. Usted se queda con los ojos de 
»la mía y yo con los ojos de la suya. Me parece que va V. á pedir- 
hme una satisfacción.... 

» Jorge. — No sé con qué intención me hace V, ésa propuesta ... 



(1) Scenas contemporáneas, pág. 37. 



CAStBLLO BRANCO. 345 

»Alvaro. — Con la mejor intención del mundo. ... Es un contrato 
»bilateral . . . . sin testigos. Yo consiento que V.. frecuente mi casa 
»para que estudie bien los ojos de mi mujer y V. me proporciona 
)i>ocasion de estudiar los ojos de la suya. 

y>Jorffe. — Y si la sociedad sospecha este convenio? 

»Aharo.^l)éje&e V. de eso. La sociedad nos ha dado diplomas 
»de hombres de bien. Creo que ambos tenemos la discreción nece- 
»saria para desempeñar nuestros papeles sin ruido. Ahora voy á 
»tomar el baño. Esta noche lo espero á V. con su señora, en mi 
»casa, á tomar una taza de té. (Estrechándole la mano.) Au revoir, 
»mi caro amigo.» 

Líbrenos Dios de asegurar que este pacto repugnante es invero- 
símil : lo que afirmamos es que lastima con demasiada impudencia 
todos los sentimientos de honra y de dignidad para que pueda re- 
presentarse ante un público culto y noble. 

La musa de Castello Branco es monótonamente sentimental, la- 
crimosa y tétrica. 

Melancolía, bem hajas! 
Desee, desee sobre a lyra 
o teu crepé luctuoso. 

Sus rimas lánguidas é incorrectas, no merecen encomio. Han 
sido, no obstante , excesivamente severos con él los que han dicho 
que carece por completo de dotes poéticas, y que ni aun sabe me- 
dir los versos. Para contradecir este apasionado aserto., copiaremos 
A mensageira do ceo que es una balada, rica de ternura y de li- 
rismo. 

Estavam sobre reivas matizadas 
de candidas boninas, 
tres f ormosas meninas 
brincando com as flores. 
A mais nova das tres^ inda creaneinha, 
batía as palmas f ítando 
o ceo, onde ia voejando 
e ehílreando a próvida andorinha. 
"Ai ! quem me dera ir assim voando 
»como aquella avecinhaiit 
Fíeou suspirando, 
as nuvens olhando, 

23 



346 LITBR ATURA PORTüeUESA. 

onde ia voejando 
a leve andorinha. 
Tao alta voejava, 
táo longe a avesinlia ! 
e a linda creancinha 
pof ella «hamava 
« ella nao vinha ! 
£ desde aquella hora urna tristeza 
impropia de tao branda natureza, 
as faces desmaiou da creancinha. 
De vez em quando á mae com voz maviosa 
á mae qne a tinha em brazos lagrimosa, 
pergunta se voltara a avecinha. 
—Todas voltaram-— Ihe dizia a mae — "A minha 
iináo e nenhuma ! a andorinha 
fique eu vi tao alta ir nio torno a vel-a !m 
E a mae quantas passavam Ihe mostrava, 
dizendo : la vem ella ! — e a créanla olhava 
e duda a chorar : " nao e aquella !h 
Assim n'este ancear se foi finando 
em quatro primaveras, esperando, 

a avecinha I 
Morreu ao quinto abril, esperando aínda. 
Ja perto de morrer f ez-se tao linda 
como flor a quem Deus dissese : "es minlia !•• 

O que isto foi quem save?! 

em vida e morte a veus 
que á máo do homen nao cabe 
erguer tentando a Deus. 
Mas ver a creancinha 
morrer d'aquelle amor!...* 
eu creio que a andorinha 
foi anjo do senhor. 

En sus novelas encontramos algunas composiciones satíricas que 
no le colocan ciertamente á la altura de Nicolás Tolentino ni de 
Antonio üiniz. 

Eti ja f«i rapa¿ dó tom 
e com pesar de o ter sido, 
resolví fazer-me bom ; 
e ao tn-todo que hei offendido, 
lem pa^ fa^o-lhe um do«a. 

Dos íüketis colleg&s, e «erto, 
que os arttddos ttraiddfés 
heide mostrar bem dú 'perto. 



CASTELLO BRANCO. 34-7 

Quero por áo descoberto 
seus planos seductores. 

Quaado á victima incauta, 
( quero dizer a doncella ) 
chilreando em tom de flauta., 
Ian9a á lioite da janella 
cartinha escripta por pauta. 

O poetastro entra em casa^ 
devora, sof fregó, a empada-, 
e senao é mare vasa 
de inspiragao desgrenhada , 
vate do estro a negra aza. 

O que primeiro Ihe acode 
nao é o ardente dizer, 
que pintal-o mielhor pode; 
primeiro cumppe saver 
se ha de ser caagao ou ode, 

Vae, depois^ pondo em fíleira 
asregrinhasdesazadas; 
arrepeUa a cabelleira, 
roe as unhas mal lavadas» 
e, por ñn, rebeiita asneira» 

Borra a pintura que fez, 
e versos novos maquina; 
recorda d'outros que, ha um mez, 
mandara a certa menina, 
que com elle, amava trez. 

Nova edigáo incorrecta 
da cataplasma damninha 
impinge ó vésgo poeta 
á analphabeta visinha 
que engole os versos « a peta. 

Engole digo, pois quando 
ella, com custo, os soletra, 
parece estal-os mascando; 
e admira nao ver setra 
com dois coragoes sangrando! 

Eepete os versos a amiga 
que diz numca os vira biguaes; 
mas nao savendo o que diga 
em resposta a mimos taes, 
manda-lhe veUia cantiga. 

Os diques da inspiraba© 
rompem-se al fím em tonientes 
de f nietos de maldigao; 
nao sao trovas, sao candentes 
jorros de acceso vulcáo^ 



348 



LITKRATÜRA PORTUGÜRSA. 

Ja come9a a dar gemidos 
a imprensa pouco honesta 
com os versos nunca lidos, 
que o lejtor grave detesta 
porque os fins ja sao savidos. 

E nao leva a velha a mal 
que o mundo diga que e ella 
quem figura no jornal, 
disfar^ada em nivea estrella 
com promessas de immortal.. 

A inveja de certa amiga 
nem isto quer que se esconda ; 
e, soverba, se impertiga, 
vendo-se em letra redonda, 
do pae cruel inimiga. 

Ja o vate eximio abarca 
um pensamento profundo, 
vem-lhe á memoria Petrarcha, 
que deixóu cá n'este mundo 
Laura zombando da parca. 

E est'outra Laura táo sua, 
quer f azel-a eterna em verso ; 
e , quando pensa que actúa 
na admira^ao d(^ universo, 
nao no conhecem na rúa. 

Trinta cadernos aprompta ' 
de pavorosa escriptura, 
tira prospectos por conta 
de equivoca assignatura , 
que por um ter^o desconta. 

Sae a lume e em trovas morre. 
filho da asneira e do amor 
livro que insomnias socorre : 
mas quem risco amargo corre 
é decerto o impressor. 

Entretanto, a virgem meiga, 
os versinhos, doce prenda , 
cada vez mais n' alma arreiga, 
a tempo la que na tenda 
se embrulha n'elles manteiga. 

Vive na fe, todavía, 
que do amante a loquaz fama, 
que até aos astros a envia, 
ja seu talento proclama 
muito alem da f reguezia. 

E convicto d'isto assim, 
teudo-se em conta de eterna 



I 



CAStELLO BRANCO. 349 

julga ser mister niim, 
coser ceroula paterna 
ou remendar o carpim. 
Infeliz pae ! que afflicgoes ^ 

nao tens tu de amargurar 
ao tirar dos gavetoes 
a pinga sem calcanhar^ 
e a camissa sem botoes ! 
Em velhice desditosa 
doe-meao verte submerso! 
em quanto a filha radiosa 
se fez immortal en verso, 
morres tu em chura prosa. 



Mas^ o patusca poesia, 
es varinha de cond¿o, 
es no deserto agua fría, 
es taboa de salvaQáo, 
es phanal que á patria guia ! 

Sem ti, doce companheira, 
amiga, socia fíel, 
a fabrica da Abelheira 
nao venderia o papel, 
iiem teria premio a asneira. 

Nem seria a mulher r61a, 
nem celeste o seü sorriso, 
tal vez fosse menos t61a, 
e tivesse mais juiso ; 
mas isto de que consola? 



No compararemos el siguiente soneto con los admirables de 
Barbosa Ju Bocage; sin embargo, es indudable que su autor lo ha 
rebajado en demasía al decir, con modestia excesiva, que tiene un 
gran merecimiento , el de ser el último. 

Abrí meu cora^ao ás mil chimeras ; 
encheram-m' o de f el , e tedio e lama, 
tive, em paga do amor, riso que imfama..,, 
ai ! pobre coraqao ! quáo tolo eras ! 
Dobrei-me da rasao ás leis austeras ; 
quiz moldar-me ao viver que o mundo ama ; 
X o escarneo, a detracQao me suja a fama , 

e a lei me pune as inten^oes severas. 
Cabe9a e cora^áo senti sem vida. 
No estomago busquei uma alma nova 



3b0 LITERATURA PORTUGUESA. 

e encontral-a pensei.... Crénga x)erdida! 
Mulher aos pes o cora<^ me soya ; 
f oge ao mundo a rasáo espavorida ; 
e por muito comer en des^o á cova 1 

Hay una novela histórica de Castello Branco, O Judeu ; pero no 
es en ese género, teniendo por rival poderoso á Herculano, al in- 
mortal cantor del Eurico^ donde se ha distinguido, sino en sus cua- 
dros de actualidad. El ha sido para la novela de costumbres, cuando 
menos, lo que ha sido el Vizconde de Almeida Garrett para el dra- 
ma. No tan sólo supera en ese ramo de la literatura á todos los que 
le precedieron, sino á sus contemporáneos. Anteriormente no hubo 
novela de costunjbres en Portugal, á no ser que se tenga por tal el 
libro de Fernandes Trancoso, titulado Contos e Historias de pro- 
veito e exemph (1), ó la historia dos tres corcovados de Setuval (2). 
Inútil nos parece citar las novelas pastoriles, parte en prosa y parte 
en verso, que á principios del siglo XVI escribió Francisco Ro- 
drigues Lobo, en las que la acción tiene tal falta de unidad, 
que asi pueden darse por terminadas al fin del primer capitulo, 
como al concluir el último. Tampoco necesitamos mencionar las 
que nadie recuerda ya de Pereira Aragao (3), Elias Fonse- 

(1) Entre os contos populares cita-se tambem o libro de Gonzalo Fernan- 
des Trancoso, intitulado Contos e historias deproveito e egemplo: n¿o se pode 
aceitar o que diz Manuel de Faria e Sousa (Europa portiigueza , tomo III,' 
parte 4.% cap. VIII, núm. 87.) ser este o primeiro libro de novellas que saiu 
a luz em Hespanha, porque muitos contos sao tirados das collec^oes primiti- 
,vas, e alguns' até das mais conhecidas como do Decameron de Bocado^ etc. 
Cdnóíondro e romctftceiro geral portuguez, por Theophiló Braga. Lisboa, 1867 
tomo I j pág-. 196, 

(2) A historia dos tres corcovados de Setuval e una imitagao do contó po- 
pular francés, Histoire des trois bossus de Besan^on, ja variante dos que vem 
nos contos tártaros de Gueullete, e derivado da Notte piaccevoli de Strepa- 
vole. Gancioneiro de Tlieophilo Braga^ tomo I, pág. 197. 

(3) Antonio Pereira Aragáo nació en la provincia de Tras os Montes, en 
1801, y murió en 11 de Octubre de 1857. Fué doctor en matemáticas por la 
Universidad de París, profesor de humanidades, director de varios colegios 
de educación en Lisboa, y escribano del Tribunal de la Relación en la misma 
corte. Escribió Elisa ou d jjortugueza virtuosa ^ novela original. Lisboa, 
1844. —A orph portugueza e o seu tutor ou as duas ultimas venerandas vic- 
timan da íisurpagao dos Filipes , novela original. Lisboa, 1847. — Virginia, 
Alfonso e Gorinna, ou o mais nobre sacrificio do cora9áo de duas virgens, 
novela. Lisboa, 1853. — Se han publicado además del mismo autor "O cegó 
da fonte da Santa Catharinaii , drama original. Lisboa, 1842.— "Don Pedro,^ 



CASTELLO BBANCO. 351 

ca (1), Moraes Sarmentó (2), y Botello de Lacerda (3), CaateUa 
Branco está hoy al frente de esa pleyada de novelistas , en que 
figuran, con más óménosmerecimientos,Teixeira Vasconcellos(4), 

daqne de Coimbratt, drama original. Lisboa, 1853. — "A rainluí Santa Isabe 
e d-Dinizii, drama original. Lisboa, 1854. — "Alfonso e Virginian, drama ori' 
ginal. Lisboa, ) 854. — "As duas orphans portugueaasn , drama original. Lis- 
boa, IS67, ^^JSpisodio pela cJiorada falta do Exma, Sr, Antonia Lopes VieirOi 
de Castro. Lisboa, 1842.— Ocfc dedicada a Sua Santidade Pió JX, Lisboa» 
1848.— 0(¿6 dedicada a el Rei o Sr. D. Femando II. Lisboa, 1850, '^ Qde de^ 
dicada á sua mageétode a Rainha. Lisboa, 1852.-*-^^ mediia^oes^ poema di- 
dascalico. Lisboa, 1851. — Arte latina ^ mnemotechniea pare^ aprender a deóliy 
nar e conjugar rápidamente e a traducir com facilidades Lisboa, 1852.- Qde 
ao senhor D, Pedro F, \9tbA.'^StatutoB do Instituto litterario e seienti/icQ, 
Lisboa, 1856. Fué colaborador de los periódicos Diario do gohernoy Vigilia 
do Capitolio^ Diario cío Povo, Pevoliígao de Septemhro, Ntbcionaly PatrioUkf 
Portuguez^ etc. 

(1) EUas Antonio de Fonseca nació en 1779, y mtirió en 1838. Fué 
maestro de primeras letras en Lisboa. Publicó "Lizarda ou a dama in{eli&^ 
novela. Lisboa, 1806. — "Dorotean, novela. Lisboa, 1816. — "Jaqueliuan, nove- 
la. Lisboa, 1817.— "Guillerme ou a esposa encontradau , novela. Lisboa, 
1818.— "Sofía ou o consorcio violentado »i . Lisboa, 1818.— «Armindo e Theo* 
tonio ou a consorte fiel.» Lisboa, 1819. — "A for9a de urna paizáo, historia 
verdadeiraii. Lisboa, 1840. Escribió además Versos de Eliano Aonio, Lisboa» 
1806.^ Obras poéticas de Beliza, publicadas por Eliano Aoni6. Lisboa^ 
1825. — Blegia a morte de sua magestade o senhor D. Jo'' o VI. Lisboa, 1826. 
Dice de este escritor Inocencio da Silva que fué menos que mediano, y que 
sólo escribió para ganar algunos maravedises. 

(2) Alejandro Tomas de Moraes Sarmentó, primer Vizconde del Baño, Oo^ 
mendador de la Concepción, Gran Cruz de Isabel la Católica, Par del reino^ 
Consejero del Supremo Tribunal de Justicia, Diputado á Cortes, etc. Nació 
en Babia en 11 de Abril de 1876, y murió en 16 de Abril de 1840. Escribió 
"Russell de Alburquerque, contó moral por um portuguez». Cintra, Isas. 
Publicó además Apontamento% geraes para um systema provisional de ptiblica 
administran^ o y logo que seja restaurada a legitima autoridade da rainha 
D. Maria II. Lisboa^ 1833. 

(3) Joaquín Maria Botelho de Lacerda Villana Bacellar, abogado, naeió 
en Villa Real , y murió en Oporto en 1858. Publicó una novela en dos to- 
mos, "Merlinda, duquesa de Arnaun. Porto, 1848. 

(4) Antonio- Augusto Teixeira de Vasconcellcs, Comendadcnr de Carlos III 
y de Isabel la Católica, y Diputado á Cortes, nació en Loura. Publicó "Ro^ 
berto Valen^aif, novela. Lisboa, 1816. Escribió además Sucinta nwrra^ao das 
circunstancias que preceder am e seguiram a uniao dos realistas insurgentes 
com a junta do Porto. Lisboa, 1848. — Ora^ao fúnebre recitada nos exequias 
do I. e E. Sr. Pedro Alejandrino de Cunlia. Loanda, 1851.— (7aría«c€rca(io 
trafico dos escravos na provincia d Angolas. Lisboa, 1853.— Ze« contemporains 



352 LITERATUBA POBTÜGUBSA 

Cpelho Lousada (1), Couto Monteiro (2),' Eduardo de Faria (3), 
Eduardo Tavares (4), Sousa Telles (5), Bórdalo, Nogeirade Bar- 



porticgais-espagnol e brasiliens. Paris, 1859. Fué redactor principal doZ*/¿¿t«- 
traglo y del AratUo, y colaborador de la Chroni^a lüteraria da nova Acode' 
mia dramática de Goimbra, 

(1) Antonio Coelho Lousada, nació en Oporto en 4 de Noviembre de 1828. 
Escribió A rúa escura^ tradigao portttense. Porto, 1867. — I^a consciencíaj no- 
vela. Porto, 1867. — A caldeira de Pedro Botelho, novela. Fué colaborador de 
la Península y del Clamor piShlico^ diarios de Oporto. 

(2) Antonio María de Couto Monteiío , juez de derecho , nació en Goim- 
bra en 1821. Publicó Gonzalo Hermin^aes o Traga-mouros , novela. Lisboa, 
1842. — Goimbra, trecho descriptivo, Lisboa, IS4S, -^Satidades da minha in- 
fancia, — Ode ax> Sr, Antonio Feliciano de Gastilho. Lisboa, 1840.— Maniial 
do processo eleitoral, ou exposi^^o systematica, da legisla^' o em vigor sobre as 
operagoes de recenseame7ito e eleiqoes de deputados. Lisboa, 1844. — A ponte 
monumental, sátira política. Porto, 1847. 

(3) Eduardo de Faria, hidalgo de la Casa Eeal, nació en Lisboa en 1823. 
Publicó A estrella brilliante, novela. Lisboa, 1845.— -á feiticeira do Douro, 
novela. Lisboa, 1847. Escribió además Novo diccionario da lingua portugiie- 
za o mms exacto e mais completo de todos os diccionarios ate hoje publicados^ 
contendo todas as vozes da lingiuz portugiieza, antigás ou modernas, com as 
stms varias acep^oes accentuaOas conforme a melhor pronuncia, etc. , seguido 
deum diccionario de syvxmimos. Tercera edición. Lisboa, 1867. Ha traducido 
los siguien£es libros : Ruy Braz, drama de Víctor Hugo. Lisboa, 1840. — Nos- 
sa Senhora de Paris, Lisboa, 1841. — O libro azul o a correspondencia relativa 
a os negocios de Portugal» Lisboa, 1847. — O Gonde de Monte-Gristo, Lisboa, 
1850. —As duas Dianas. Lisboa, 1860. — Biblioteca económica. Comprende 
veintisiete novelas de varios autores. — Debates do Parlamento británico só- 
breos negocios de Portugal. Lisboa, 1847.— rJ/«momw do povo ou historia 
d!um^ familia de propietarios. Lisboa, 1850. 

(4) Eduardo Tavares, nació en Almada en 1832. Escribió ¿Tma noute de 
San Jo' o em Almada^ novela. Lisboa, 1848. — Enrique e Leonor, novela. 
Lisboa, 1865.— Oííro e crime. Misterios (Turna fortuna ganha no Brazil. Lia- 
boa, 1855. Escribió también Qual dóciles e m^is ¿a(fr*o ^ Comedia Lisboa, 
1856. — A inda os ha^ comedia.— 6ra¿6r¿a pittoresca da Gamara dos Pares, 

'contendo urna aprecia^' o imparcial de cada um dos memhros da Gamara he- 
reditaria. JA^b, , lS68.—Galeria parlamentar ou para lamentar de 1858. 
Lisboa, 1858.— ^a¿«mt burocrática portugueza. Fué redactor délos diarios 
AlmadensCf Esperanza, Ecco litterario, Gampe'o do Vouga, Aurora^ Revista 
de teatros, etc. 

(6) Juan de Sousa Telles, nació en Lisboa en 16 de Julio de 1826. Publicó 

AjilKada caridade, novela. Lisboa, 1845. — A a^^u^ena, novela. Lisboa, 

1849. — Escribió también Visitas ao horto botánico da schola medico-cirurgica 

de Lisboa. Lisboa, 1846. — Reftexoes acerca da Farmacopea do doutor Agosti- 

nho Albaro da Suva. Lisboa, 1856.— O cicero da Mouraria, etc. Lisboa, 



CASTELLO BRANCO. 353 

ros (1), Santos Lima (2), Arnaldo de Sousa (8), Pinheiro Chagas, 
Andrade Ferreira (4), César Machado, Ernesto Maréeos, Eugenio 
de Castilho, A. Vidal, Bulhao Pato, Eduardo Coelho, Carlos 
Borges (5), Climaco dos Reis (6), Simoes Diaz y Julio Diniz (7). 
Si hay en el país vecino un escritor que no se haya formado en 
ninguna escuela exótica, que no copie ni imite modelos extraños, 
que comunique á todas sus obras el espíritu de su nacionalidad, ese 
escritor es Castello Branco. Quien desee conocer á fondo.el pueblo 
lusitano, su modo de ser peculiar, su estado social, sus adelanta- 
mientos, sus preocupaciones, sus hábitos y sus vicios, que lea las 



1856. — Compendio elementar de botánica. Lisboa, 1859. Fué colaborador do 
los periódicos Esculapio^ Boletín de rjiedicina, Jornal de farmacia, etc. 

(1 ) José Antonio Nogueira de Barros , doctor en medicina y cirugía , ex- 
vicecónsul de Portugal en Angra, nació en Oeiras el 3 de Enero de 1811. • 
A 8ua mulhery episodio de 1828 á 1830, novela. Rio Janeiro, 1847. — Mathilde 
ouo erro reparado. Rio Janeiro, 1849. — O sebastianista. Lisboa, 1856.— iía- 
chel Baezo, episodio de I84O. Lisboa, 1857. — O monge deOlinda, novela. 
Pernambuco, 1859. — Ca7*ícw de Manuel Tagarella. Pernambuco, J859. Se 
han representado los siguientes dramas suyos : "O pirata negron.— "Agonia e 
.confortoii. — ••Urna entrevista a meia nouteii. — "Oa encantos que o fado tem", 
y "O caixeiro physionomistan. 

(2) José Guillermo dos Santos Lima, nació en Lisboa en 22 de Mayo de 
1828. 'Escribió O renegado, novela. 1858. — Oermiiao, novela. Lisboa, 1858.— 
Pa2ilina, noYela,, — nEra una vez un rey!» comedia. Lisboa, 1854. — '•Modes- 
tan, drama. Lisboa, 1868. — "Uma mulber por duas horasn, saínete. Lis- 
boa, 1854. 

(3) Arnaldo de Sousa Dantas da Gama, nació en 1.* de Agosto de 1828. 
Publicó O genio do maU novela. Porto, 1857. Publicó además Foedas e con- 
tos. Porto, i 857. 

(4) De este autor hemos leido Santa Catharina de Ribamar y a noite de 
Santo Antonio en lá colección de novelas titulada "Brinde aos senhores assig- 
nantes do Diario de noticias. Esa colección comprende además Pero Usteves, 
por Eduardo Coelho; Agonias obscuras y A feiticeira de Smolensko, por M. Pi- 
nheiro Chagas; O Arraial y Galhardo, por J. C. Machado ; O retrato da in- 
gleza, por E. A. Vidal; O párente de cincoenta e tres monarchas^ por Cas- 
tello Branco ; O amor de um operario y O casamento de Manuel Torquato, 
por E. Maréeos; O casal da Encosta, por Bulhao Pato ; As columnas da rúa 
nova, por Coelho, y Sinos ao luar, por Eugenio Castilho, 

(6) Eulalia, novela original. Lisboa, 1868. 

(6) Os J^omens de bem, novela. Ponta Delgada, 1848. 

(7) As pupilas do Sr, Rector; Chronica d! aldea. Porto, 1868. Julio Diniz 
es sinónimo de Gomes Coelho. — Urna familia inglesa y A morgadinha dos 
canaviaes. 



i 



354 LITERATURA PORTUGUESA. 

novela» de Castello Branco. En los cuadros que salen de su pincel 
nada hay que no sea portugués: el asunto, la expresión de los 
personajes, el dibujo, el colorido, el conjunto, los detalles, todo. Es 
el más portugués entre los literatos portugueses , asemejándosele 
únicamente, bajo este punto de vista, el poeta popular Luis Au- 
gusto Palmeirim, 

Ha examinado con diligente y escrupulosa atención las diversas 
capas de la sociedad en que vive, principalmente las inferiores. Ha 
subido á los salones aristoci^átícos de Lisboa; ha bajado á los cala- 
bozos infectos de las cárceles; ha penetrado en los escritorios de los 
improvisados capitalistas de Oporto, en los viejos castillos de los 
engreidos hidalgos de provincia, en las humildes chozas de los 
campesinos, en los dorados gabinetes de los ministros, en las soli- 
tarias bohardillas de los cesantes, en las cofradías, en los locuto- 
rios y en los talleres; y sus lienzos lo han reflejado todo con la 
fidelidad de una lámina fotográfica. 

Se le ha acusado, por algún critico superficial, de esterilidad y 
monotonía en la creación de los tipos: de que siempre figuran en 
sus composiciones romancescas el rico brasileño, tosco y cínico; el 
petimetre disipado, ridiculamente jactancioso y poetastro; la mu- 
jer, hipócrita é inmoral; y el mayorazgo, labriego ^ y valentón. 
Cuando esto fuera exacto, que no lo es, no tendría él la culpa de 
que ao ofreciese más variedades la sociedad portuguesa. No nega- 
mos qué toma frecuentemente por blanco de sus epigramas á los 
habitantes de Oporto, y con especialidad á los nuevos barones, 
aristócratas de ayer, que han trocado su humilde condición de hor- 
teras por una categoría nobiliaria; pero esto, si hemos de dar cré- 
dito á ciertas noticias que privadamente se nos han comunicado, no 
es más que la compensación de desaires sufridos por el autor en la 
ciudad invicta. El más ardiente de sus apologistas no se atrevería 
á compararlo con Antinóo, ni por la gallardía de su aspecto, débil 
y enfermizo, ni por la belleza de su semblante, que desfiguran 
hondos hoyos de viruelas. Cuéntase', no obstante, que, siendo jo- 
ven, habia llegado á adquirir, entre los padres y los maridos, re- 
putación universal de galanteador peligroso. Hay en su drama 
Pathologia do casamento un Eduardo que todos creen Mbertino, y 
á quien, sin embargo, otros calaveras más cautos exceden en ver- 
satiliíiad y en cinismo. Sin haber hecho una sola víctima entre las 
mujeres cuyo trato frecuenta, la opinioi? le señala como seductor 



CASTELtO BRANCO, 355 

inmoral y corrompido. Se nos antoja que Castello Branco se ha 
retratado en Eduardo. Por esa prevención, ó por otra análoga, se 
habian despertado contra él grandes odios, que sólo aguardabais 
ocasión para manifestarse, y ésta no se ha hecho esperar, üícese 
que, habiendo pretendido ingresar en un casino de Oporto, los so- 
cios depositaron en la urna tan crecido número de bolas negras, 
que le cerraron la entrada. fOb! Si el hecho ha sido cierto, los 
portuenses deben estar arrepentidos de haber provocado al impla- 
cable epigramático, pues éste se ha lanzado con fria y perseverante 
saña sobre ellos, los ha desnudado de sus oropeles, y los ha expuesto 
en la picota de sus novelas al desprecio de los hombres honrados, 
^ á la befa, al escarnio y á los silbidos de la maldiciente muche- 
dumbre. Si el hecho ha sido cierto, Castello Branco ha debido sabo- 
rear hasta saciarse el placer de la venganza. Dejando por un mo- 
mento su habitual tono irónico, exchimei en Scenas contemporáneas: 

«Me he cansado de oir decir que la segunda ciudad de Portugal 
»es un enjambre de monederos falsos, de contrabandistas, de mer- 
»caderes de negros, de exportadores de esclavos, y de magistrados 
^de alquiler. Venalidad, crueldad y latrocinio son los tres ejes 
»capitales sobre que rueda, en el entender de la critica mordaz, el 
»maquinismo social de cien mil almas.» 

Novelistas hay que fian el éxito de sus novelas, como Bouchardy 
el de sus dramas, á la complicación de los argumentos. Por el con- 
trario, Castello Branco elige un tipo, lo diseña, lo perfila, lo ex- 
pone bajo todas sus fases, y termina su tarea. En vez de pintar 
cuadros de grandes dimensiones, dibuja rápidamente bocetos. No 
se busque en él eso que hemos dado en llamar caracteres bien sos- 
tenidos. Ha estudiado el corazón humano, y lo presenta tal cual 
es, con sus inconsecuencias, con sus continuas trasformaciones y 
con sus eternas metamorfosis. 

Su estilo es espontáneo, fácil, lijero y ordinariamente jovial: 
y decimos ordinariamente , porque si sus Aventuras d' um botica- 
rio d'aldea nos recuerdan el Decameron de Giovanni Boccaccio, 
en cambio A engeitada y Romance de um homem rico no pueden 
leerse con ojos enjutos. 

¡ Qué fondo de melancólia hay en toda la acción de A ene/eitñdal 
A fines de 1809 sostuvieron los guerrilleros portugueses una em- 
peñada refriega con las tropas napoleónicas, desde un convento de 



356 LITBBATUBA POBTUQUESA. 

monges benedictinos, situado á corta distancia de Guimaraes. 
AUi fué herido y ocultado luego por un fraile, en su celda, el co- 
ronel francés Alfredo Gassiot, joven de treinta anos, de noble 
presencia, que hablaba correctamente el castellano, como hijo de 
una madrileña. Si consintió que le amputaran el brazo izquierdo 
fué acordándose de dos niños que dejara en Francia , habidos de 
una prima suya, con la que le impidieron casarse. Restablecido de 
la herida visitó á la viuda de un oidor, muerto á manos de las 
turbas por afrancesado. Vivían con ella dos hijos suyos, Miquelina^ 
poco inclinada á 1^ vida monástica, y Boberta, que se preparaba 
con la lectura de Santa Teresa á cumplir su vocación de monja. 
Alfredo procuró caballerosamente dominar la pasión que le inspiraba 
la belleza de Miquelina, por respeto á los vínculos que dejara en 
su país natal ; pero pudo más el amor que la prudencia, á despecho 
de los amigos y parientes de la joven, que veían con espanto la po- 
sibilidad de casarse una portuguesa católica con un jacobino. Este 
odio de familia y de pueblo tomó un carácter tan amenazador, que 
Alfredo tuvo necesidad de huir á España para evitar que los pa- 
triotas le asesinaran. Incorporado nuevamente al grande ejército 
ganó con su espada en los campos de batalla la faja de Mariscal 
del Imperio, y se casó con su prima. Cuando Napoleón, vencido 
por la coalición europea, partió para Santa Elena, Alfredo se re- 
tiró á Madrid, enviando dos de sus hijos á la Coruña. Mientras 
tanto la abandonada Miquelina había descendido al sepulcro, de- 
jando en poder de una pobre mujer á la recien nacida Flavía, fru- 
to ilícito de sus desventurados amores. 

La huérfana infeliz llegó á un extremo tal de miseria que se vio 
obligada á implorar la caridad de los transeúntes. A la edad de 
siete años se fiigó con una compañía de titiriteros, fascinada por 
la brillantez de sus pintados trajes. Estando en la Coruña se es- 
capó otra vez para entrar como criada en un colegio de niñas, 
donde una educanda, llamada Carlota, no tan sólo exigió que la tra- 
tasen como compañera suya, sino que más tarde se la llevó consigo 
á Madrid. Nuestros lectores habrán adivinado ya que Carlota era 
una de las hijas del geneíal, y que así vino á encontrarse Flavia 
al lado dé su padre, aunque ignorando ambos el estrecho paren- 
tesco que los unía. Aquellos días de felicidad fueron breves. La es- 
posa de Alfredo, por haber descubierto que su hijo Ernesto galan- 
teaba á Flavia, la arrojó á la cara la nota de engeitada^ expósita. 



CASTELLO BRANCO. 351 

Esto produjo la tercera fuga de la desdichada huér&na: había hui-^ 
do primero de la choza de su nodriza; huyó después de la compa- 
ñía de los titiriteros, y huyó últimamente de la morada de sus pro- 
tectores, á pesar de las lágrimas de su amiga Carlota y de la bon- 
dadosa resistencia del general. 

Ernesto, después de pelear denodadamente en África vino á mo-* 
rir delante de Oporto, como soldado de aquella heroica legión or- 
ganizada por el Emperador D. Pedro en la isla Tercera. Exhaló 
su último aliento en los amorosos brazos de Flavia, que habia ido 
de Francia con el propósito de encontrarle. Retirada á Guimaraes 
compró por casualidad la casa donde fedleciera su m&dre, y ha- 
llando en un mueble viejo los papeles que ésta dejara, descubrió 
que era hija de Alfredo, y hermana del hombre á quien tanto ha- 
bia amado. En esta novela,, que se diferencia de las otras del mis- 
mo autor por la seriedad de su entonación y por el enredo de la 
trama, hay escenas de la guerra peninsular, que compiten en exac- 
titud con las del Mario de Silva Gaio. 

Se ha censurado á Castello Branco, lo mismo que á Dickens> 
por seguir con persistente y cansada uniformidad la escuela hu- 
morística, que fundaron en el siglo XVIII Smollet, Sterne y Eied- 
ling. ¡Como si el estilo de cada escritor, cuando éste renuncia á 
la afectación y al artificio, no fuera el reflejo de su inteligencia, 
de su idiosincrasia, de su manera de ser! Todo literato debe á Dios 
su estilo, como todo hombre debe á Dios su fisonomía. 

Castello Branco retrata tipos y no personas; sin embargo en 
la Queda d'um anjo aparece de una manera asaz transparente el 
ex-ministro Ayres de Gouveia. El interés de esta fingida historia 
se sostiene más por su lenguaje festivo y por su diálogo vivo y 
chispeante, que por las peripecias del argumento. Calixto Eloy de 
Siles , ihayorazgo de Agrá de Freimas , de 49 años de edad , ca- 
sado con Doña Teodora Barbuda , mayorozga de Travancos , es el 
protagonista. Hidalgo rico , preciado de la antigüedad y nobleza 
de su casa, apegado á los antiguos usos y á las leyes antiguas, 
dado á la lectura de los clásicos griegos y latinos , censor perpetuo 
desde la oscura aldea en que vive , de todas las innovaciones de la 
civilización , legitimista de pura sangre y católico á macha marti- 
llo, tal es en un principio Calixto Eloy. Elegido diputado por su 
distrito se exhibe en el Congreso, como verdadero procer rural, pe- 
rorando contra el lujo , contra la perversión de las costumbres y 



358 LITERATURA POBTUGÜBSA. 

contra el despil&rro de veinte mil duros con que el Estado sub- 
veaciona anualmeate á la empresa del Teatro de San Carlos. En- 
cuéntrase en las discusiones frente á frente de otro representante 
de Oporto llamado Liborio , que ha viajado por el extranjero , y 
que después de haber impreso algunos libros ruines, pretende 
darse importancia haciendo discursos pedantescos, altisonoros j 
soporíferos. Este Liborio es Ayres de Gouveia, diputado y ministro 
en varías ocasiones^ y autor de A reforma d<Ls pristes. Las alu- 
siones son tan desembozadas , que muichas de las frases que pro- 
nuncia están copiadas literalmente de ese volumen. El legití mista 
Calixto, es^cie de D. Quijote, que ha tomado sobre sus hombros 
la audaz empresa de desfacer entuertos y amparar donoellas , no 
tan sólo clama en la tribuna parlamentaria contra las instituciones 
modernas^ sino que interviene oficiosamente en la vida doméstica 
de íamíUas determinadas , para corregir y moralizar sus costum- 
bres. Aconseja sucesivamente á Dona Catalina, esposa de Duarte 
Malafaca y á su amante Bruno Mascarenhas que rompan sus reía, 
ciones criminales. En efecto , Bruno se aparta de Catalina. Pero 
¡oh fragilidad humana! Calixto, el católico severo, comienza por 
sentir en su corason la necesidad de amar y ser amado, y concluye 
por apasionarse de Ifigenia de Teive , por regalarle una casa en 
Cintra y por marcharse con ella al extranjero , olvidándose com- 
pletamente de sa prosaica mujer , la buena Doña Teodcwa. Hay 
más aún : el ardiente legitimista se trasforma en ministerial , y 
acepta del Gobierno revolucionario el titulo de Barón de Ágra de 
Freimas para si , y numerosas condecorafeiones para ciertas influen- 
cias electorales. A su vez Teodora , Antes hacendosa y consagrada 
á los quehaceres de su casa , se deja seducir por su primo Lope 
de (jamboa. Marido y mujer siguen hasta el fin una senda de per- 
dición : fl tuvo dos hijos de Ifigenia , y ella uno de Lope. Completa 
Unetamorfósis : el legitimista se haoe constitucional , el inflexible 
Catón se hace adúltero. Esto es lo que motiva el titulo de A queda 
d* Mm upfo , aunque á semejanza de Aventuras de Bazilio debiera 
denominarse más bien Avewturíís de Oalixto. Esta novela correría 
peligro de ser denunciada en España , porque hay en ella perso- 
najes qwe parecen lomados daprés nature de nuestra galería par- 
lamentaria. 

Originalidad en la invención > soltura en el estilo , elegancia en 
la finase , primorpsoB cuadros de costumbres , ironía delicada , diá- 



CASTBLLO BRA.NCO. 359 

logos fáciles y pcantes, y descripciones bellisimas, todo esto abun- 
da y resalta en las novelas de Castello Branco y pero nada más. No 
se busque en ellas un propósito trascendental^ porque no lo tienen; 
no se busque tampoco una tendencia fija y determinada , pues po- 
dríamos copiar máximas opuestas y sentencias contradictorias. No 
vamos á demostrar si esto es un mal ó es un bien : problema difí- 
cil que exigirla de nosotros extensas consideraciones. Diremos tan 
sólo que el novelista llena su cometido mientras se concreta á cor- 
regir deleitando , á reproducir tipos y usos , á hacer simpática la 
virtud y odioso el vicio, y á exponer, para condenarlos, errores 
del entendimiento , extravíos de la pasión y abusos de las institu- 
ciones humanas; y que extralimita, la esfera de su acción si pre- 
tende definir y sostener y propagar sistemas políticos , filosóficos 
y sociales. Miguel de Cervantes Saavedra ha conquisttwio la in- 
mortalidad ridiculieando en su Quijote los libros de caballerías , y 
Enriqueta Beccher Sto ve ha llamado profundamente k atención 
de ambos mundos denunciando las iniquidáxles de la esclavitud en 
su O^bafía del Tio Tomis ; pero no sobrevivirán á nuestra época 
de escentricidades aquellos escritores franceses y alemanes que se 
han propuesto convertir la novela en cátedra de ciencias físicas y 
morales : como Julio Verne que enseña geología en su viaje al cen- 
tro de ta tierra : como Gutzkow que pinta en su Miiffo de Boma 
el estado general de Euifopa: como Roberto Byr que desenvuelve 
en su Lucha por la existencia las teorías de Darwin sobre la trans^ 
formación de los seres : como Federico Spielhagen que amplifica 
en sus Naturalezas problemáticas las doctrinas filosófico-pesimis- 
tas de Schopenhauer. 

Tomad al acaso un libro de Castello Branco , y contestadnos k 
esta pregunta: ¿cuál es su espíritu? Sea ese libro As memorias 
do carcere. El autor no habrá presumido ai redactarlo que llegaria 
á ser tan leido como las memorias de Silvio Pellico , ni como les 
priso>ís de VEurope por Alboise y Maqueten, en las que se relatan 
las sangrientas y célebres tragedias de que fueron teatro los encierros 
de Bicetre, de Fort Tevéque, del Temple, de la Conserjería, de 
Santa Pelagia , de TAbbaye y de San Lázaro. ¿Qué intento ha 
guiado su pluma ? ¿ Dar á conocer el sistema carcelario de Portu- 
gal , presentar en relieve sus defectos y aconsejar sus reformas? 
Ciertamente que nó ; pues si bien se ocupa de esto , es de una ma- 
nera rápida^ incidental y secundaria; ¿ revekr leift irregularidades 



360 LITEKATURA POBTUGITESA. 

de la legislación penal ó los vicios del procedimiento ? Tampoco: 
hacer observaciones sobre la estadística de la delincuencia? Me- 
nos aún. No ha remontado tan alto su vuelo. No ta tenido otro 
propósito que el de entretener agradablemente á sus lectores. Lo 
mismo exactamente acontece en íoáúñ sus novelas. De ellas vamos 
á entresacar algunosí pensamientos , que quizás nos descubrirán las 
ideas filosóficas y sociales del autor^ 

« Creo en Dios como creo en la vida. Creo en la vida como creo 
» en el dolor. En lo que no creo es en la muerte. La muerte es una 
» palabra convencional con que los hombres expresan el tránsito 
» sobre la tierra hacia el seno de una nueva existencia. La inmór- 
»talidad es una idea abstracta de todo lo que es comprensible á 
»los hombres. El hombre no explica la inmortalidad en cuanto no 
»súhe un grado en la escala de los seres inteligentes. Hay una es- 
»cala de seres que principia en la materia bruta y termina en los 
» espíritus . Las funciones del espíritu sin formas corpóreas , perte- 
»necen á la criatura superior al hombre. El hombre no explica 
» esas funciones , que deben ser su existencia futura , por la misma 
» razón que el animal , inferior al hombre , no comprende las fun- 
» cienes del pensamiento perfeccionadas, pero no perfectas en el hom- 
»bré. Todos los seres, por lo tanto, van subiendo en la escala de 
»la inteligencia. Todos se transfiguran de forma en forma hasta 
» dejar la envoltura de la materia , y vagar en los espacios incóg- 
»nitos como vagan los espíritus. Es allá en las ruinas . en las pro- 
» ximidades del gran misterio , á la claridad de la eterna luz , don- 
»de se lee el libro de Dios. Es en las regiones que mi alma adi- 
» vina , que yo debo sentir por el órgano espiritual en que recibí 
» la interminable impresión de agonía que fué en la tierra mi len- 
» ta peregrinación ( 1 ). ^ 

«No caigo en el absurdo de reprobar el castigo, pues seria tanto 
como pregonar la impunidad del latrocinio. Hasta ignoro si Dios 
»dejó remedio para los defectos de sus obras : confieso solamente 
»que es un blasfemo atrevimiento el querer corregirlas. Si los crí- 
(cmenes son involuntarios, ¿cómo se ha de penitenciar al delincuen- 
»te? ¿Con qué derecho racional se le escálpela, fibra á fibra, la vi- 



( 1 ) Scenas contemporáneas^ pág. 152, 



CáSTSLLO BBAl^OO. 861 

;>da? ¿Cómo se ha de ccmsiderair soqial, humana y justa la ley que 
;»abre un túmulo entre cuatro paredes á Margarita, que es ladrona, 
»por la misma razón por la qufc el tigre es feroz, y la víbora vene- 
»nosa^ y el poeta poeta? Abundo en las ideas de un filósofo que di^ 
»ce; el Creador ccmserva al hombre ^ a la mujer y al mundo tales 
^cuales sony por honra de la 4rma (1).^ 

«Tomar por lo serio la sociedad , es enloquecer. Vivir con ella 
»en buena paz, es escarnecerla. O íoco,,ó cínico (2j.» 

«La sociedad, la faínilia y el hombre expian incesantemente la 
»culpa del hombre , de la familia y de la sociedad. Se opera una 
»contínua redención del género humano. El hombre es desde su 
x^principio la víctima de la culpa, con el labio colocado en el cáliz 
»de la agonía. La vida sobre la tierra es una interminable expía- 
»ciün. Yo pago los crímenes de mi padre, mis hijos expiarán mis 
»crímenes, y el último ser vivo de la animalidad inteligente será 
»el holocausto del primer hombre criminal (3).» 

«Digno de estos tiempos D. Juan (hijo de un herrero) , sería hoy 
^afablemente recibido por la vieja nobleza , con tal que las dife- 
»rencias en lo azul de la sangre fuesen saldadas con lo amarillo 
»deloro(4).» 

«El hombre de talento es siempre un mal hombre. Algunos co- 
»nozco yo que el mundo proclama virtuosos y sabios. Dejadlos 
»proclamar. El talento no es lá sabiduría. Sabiduría es el trabajo 
^incesante del espíritu sobre la ciencia. El talento es la vibración 
»convulsiva del espíritu , la originalidad inventiva y rebeldjB á la 
j^autoridad, el viaje extático por las regiones de la idea. San Agus- 
^tin, Fenelon , madama de Stael y Benthan son sabidurías. Lute- 
»ro, Ninon de Lépelos, Vol taire y Byron son talentos. Comparad 
»los servicios prestados á la hu manidad por esos hombres , y ha- 
»breis encontrado el antagonismo social en que luchan el talento 
»con la sabiduría (5).» 

(1) Memorias do carcere, 

(2) M,p4g. 168. 

(3) Semas contemporáneas, pág. 168. 

(4) Id, , pág. 139. 

(5) Id. , pág. 97. 

U 



362 LITBBATUEA POftTUQUBSA. 

La moralidad de sus novelas es la de la sociedad que reflejan. El 
iK> tiene la culpa de que Portugal sea lo que es, como no la tiene 
el fotógrafo que os retrata de que vuestras &cciones sean imper- 
fectas. ¡Es de ver ^1 donoso fervor con que algún académico neo- 
católico lamenta la inverisimilitud y la licencia en que han caido 
la novela y la comedia, echando de menos la sencillez , la verdad 
y el candor de nuestros antiguos escritores I ¡ Como si fuera más 
inverisímil el Conde de Montecr^sto con su fuga del castillo y con 
su arribo á la ínsula desconocida, que el Primaleon de Grecia con 
su gigante Baledon , vencido por el fiero Palmendos , y con sus 
doncellas encantadas bajo la forma de serpientes ! ¡ Cómo si fue- 
ran más edificantes los versos del Arcipreste de Hita que las can- 
ciones de Beranger , ni más licenciosa la comedia El Rey se di- 
vierte que la Celestina ! 

Entre cuantos escriben para el público de la Península no hay 
uno más laborioso ni más fecundo que Castello Branco. Tiene cua- 
renta y cuatro años , y ha dado á luz ochenta tomos ( 1 ) , tradu- 



(1) Hé aquí una nota de las producciones literarias de CasteUo Branco: 
«Amor de perdi^ao (Memorias d'uma familia).» Porto, 1862. —«Onde está a 
felicidades») Porto, 1860. — «Estrellas funestas.» Porto, 1862.— «Um homemde 
bríos.» Segunda edición. Porto, 1864.— «Aventuras de Bazilio Femandes en- 
xertado.» Lisboa, 1863.— «Memorias do carcere.» Porto, 1862. Son dos volú- 
menes.— «A queda d'umanjo.» Lisboa, 1866. — «O párente de cincoenta e tres 
monarchas.» Lisboa, 1867. • «Um libro.» Segunda edición. Porto, 1868.— 
aVinta horas de liteira.» Porto, 1864. • «Aengeitada.))Porto, 1866. — «Agulha 
ém pallieiro.» Porto, 1866.— «Amor de salva9ao.»-«Annos de prosa. »— «O bem 
e o mal.»— «Carlota Angela.» — «Coisas espantosas.»— «CoraQao, cabeza e es- 

t 

tomago.» Lisboa, 1^62. ~ «Doze casamentos felices.» Los seis primeros capítu- 
los se han publicado en el tomo I de la Revüta contemporánea de Portugal e 
Brazil,» Lisboa, 1861. — «Divindade de Jesús.— Duas horas de leitura. — Esbo- 
90S de apreciagióes htterarias. »— uO esqueleto. «—«Estrellas propicias.» —«A 
filha do arcediago.» - «A filha do doctor negro.» —«Horas de paz » — «Lagri- 
mas aben^oadas.»— «O libro negro.»— «O marquez de Torres Novas.»— «Me- 
morias de Guilherme de Amaral.» — «O mundo elegante.»— «Mysterios de 
Lisboa.»— «A neta do arcediago.»— «No bom Jesús do monte.»— «Noites de 
Lamego.»— «O que fazen mulheres.»— «Romance d*um homem rico.»— «Sce- 
nas contemporáneas.» Segunda edición. Porto, 1862.— (íScenas da foz.»— 
«Scenas innocentes da comedia humana.»— «A sereia.» — «As tres irmás.»— 
«Vingan9a.»— «A Bruxa do monte Cordova.» — «Cavar em ruinas.» — «Coisas 
leves e pezadas.» —«A doida do caudal.»— «O jüdeu.»— «Luta de gigantes.»— 
«Mosaico.»— «O olho de vidro.»— «O retrato de Ricardina.» — «O sangue.»— 
«O santo da montanha.»— «Virtudes antigás.» — «Duas épocas da vida(poe- 



OASTBLLO BRANOO. 363 

ciendo además varias obras del francés, tan volaminosas como El 
genio del cristianismo y Los mártires^ y habiendo i^do colabora- 
dor de diferentes periódicos de Oporto y de Lisboa « 

Esta fecundidad es su defecto, y no ciertamente porque se repita 
ó sé plagie á si mismo. Lejos de eso^ hay en su imaginación un 
venero tan abundante de argumentos que no se agota jamas; y él, 
que lo sabe, lé^s de escasearlos los prodiga. Otro ingenio de mér 
nos recursos encontraría en sus Memorias do carcere. en sus viíUe 
Jioras de lileira^ en corafooj cabeza e estomago^ y en seenas con- 
temporáneas asuntos suficientes para dar interés y novedad á cin- 
cuenta novelas. La fecundidades su defecto, porque á veces se ha- 
ce lánguido y difuso como en Estrellas funestas y en las Aventu-- 
ras de Basilio. Pero no le culpemos por esa falta, que harto la co- 
noce él y la deplora. El arte del novelista, taii filosófica y tan poé- 
tica, es ordinariamente un oficio, un modo de vivir como otro cual- 
quiera. Un novelista hace novelas como un alfarero hace vasijas, 
para ganarse la vida y sustentar á su familia. Es un obrero que 
labra la piedra arrancada de su propio cerebro. Esas^ escenas tan 
ricas de sentimiento, de ternura y de esplritualismo que conmue- 
ven dulcemente vuestra alma, son monedas que el autor hd fundi- 
do en el crisol dé su inteligencia para saldar prosaicamente las 
cuentas del sastre y del casero. Vende al editor, que lo explota, una 
obra de tantos pliegos, y queda obligado á entregárselos sin que 
falte uno sólo, y si al efecto es necesario alargar y extender el ar- 
gumento, lo alarga y lo extiende hasta llenar esa cláusula esen- 
cial del contrato. La acción terminaba quizá naturalmente en el 
casamiento, en el divorcio ó en la muerte del protagonista: ese era 
su desenlace verdadero ó su. fin; pero faltan cuarenta ó sesenta pá- 
ginas, que el calculista editor no perdona, y es forzoso inventar 
un incidente, un episodio, un aditamento, un epilogo y emborro- 
nar del mejor modo las hojas estipuladas. Si se q^uiere la prueba 



sías).»— «Preceitos do cora^áo (poesías).»— ((Misterios de Fafe.»-*«Brilhantes 
' do Brazileiro.»— «A mulher fatal.»- «Preceitos de consciencia (poesías)» Ha 
escrito también los siguientes dramas y comedias : « Abengoadas lagrimas. » 
«Agostinho de Ceuta.»— «Espinhos e flores;»— «Justica.»—(( O morgado de 
Fafe em Lisboa.»— «O morgado de Fafe amoroso.» — «Poesia ou dinheiro?» 
«Purgatorio e paraizo.»— «O ultimo acto.» Ha traducido «Fanny,» «Genio do 
christianismo,» «Inmortalidade, a morte e a vida,» «Os mártires,» y «Eoman- 
ee d*um rapaz pobre.» 



364 LITl^ATü&Á PORTtTGÜBSA. 

de esto léase el último capitulo de Virtudes antigás j titulado um 
poeta portuffuez....: rico. / 

El mercado literario es en Portugal reducido y escaso, como no 
puede menos de serlo en un pais de tres ¿ cuatro millones de habi- 
tantes. Lo que no se gana en calidad hay que ganarlo en cantidad. 
No basta que los libros que el autor produzca sean buenos: es me- 
nester además que sean muchos. El dia en que dej€ de producir se 
encuentra en la triste alternativa de pedir limosna, como Camóes, 
ó de reunir sus escuálidos hijos é irse con ellos en procesión silen- 
ciosa á llamar á las puertas de un asilo de beneficencia. 

Castello Branco es hombre escéntrico, de una franqueza increí- 
ble. Cuenta al público, es decir, á amigos y á enemigos, á la ge- 
neración presente y á las venideras, lo que muy pocos osarían de- 
positar én el seno de la más estrecha intimidad. Piensa en alta voz 
y ha elegido por confidentes de sus secretos á sus numerosos suscri- 
tores. ¿Habéis leido los de Sokenstein de Spielhagen? ¿Recordáis 
el raro valor y la ausencia de aprensión con que el demagogo Ca- 
yus comienza su lamentable historia, profiriendo esta frase horri- 
ble que debía quemar sus labios y que la pluma se resiste á copiar: 
«mi padre ^ra un borracho y mi madre una mujer pública?» Pues 
si nuestro novelista se viese en tan desdichadas y humillantes cir- 
cunstancias seria capaz de imitar á Cayus. En Amor de perdifdo 
refiere las debilidades, los deslices y los crímenes de una familia 
desventurada. Domingo Botelho, hidalgo de una antigua casa de 
Villa Real, se sostiene enCíoimbra como flautista, porque sus mer- 
madas rentas apenas llegan para salvar de manos de la justicia á 
su hermano Luis, perseguido como asesino. A pesar de su inteli- 
gencia limitada, y merced á la compasiva tolerancia de los exami- 
nadores, recibe el titulo de abogado. La cualidad que más sobre- 
sale en él, y que le dá cierta nombradla poco envidiable, es su 
tacañería proverbial. Se casa con Doña Teresa Castello Branco, y 
nacen de este matrimonio, entre otros hijos, Manuel y Simón: Ma- 
nuel que deserta del regimiento de infantería de Numancia para 
huir á España con una mujer casada, y Simón que, después de 
haber sido condenado á morir en la horca por homicidio premedi- 
tado, consigue la conmutación de su pena en la de presidio por 
diez años. Al fin de la novela, y como por via de epilogo se halla 
esta nota inverisímil: 

De la familia de Simm Botelho vive aun en VülaRealde Tras- 



CASTBLLO BBANCO. 365 

OS montes la señora Dc/!ía Rita Emilia Oasíello JBrancOy su her- 
mana predilecta. La última persona fallecida hace veinticinco 
afíoSy fué Manuel BotelhOj padre del autor de este libro, 

Camilo Castello Branco, joven aún por su edad, pero anciano 
por sus achaques, triste herencia de una juventud nada austera: 
joven porque acaba de cumplir cuarenta y cuatro años, pero an- 
ciano porque, cómo José de Espronceda, «siempre juguete fué de sus 
pasiones,» vive en la soledad del campo, consagrado á la literatura, 
queessumás fiel amiga, que es su únicopatrimonio,queessu gloria. 
Después de producir ochenta volúmenes, con los que ha enriqueci- 
do á sus avaros editores, permanece pobre. ¡Dichoso él, teólogo de 
ortodoxia dudosa, si encuentra en los consuelos die la religión el bál- 
samo que há menester para alivio de sus amarguras! Político ver- 
sátil, que ha caminado desde las regiones heladas de Bonald hasta 
las cumbres volcánicas de Víctor Hugo, termina su peregrinación 
fatigosa, como Carlos Dickens, sin haber recibido auxilio, ni fa- 
vor, ni amparo de la corte. Poeta sentimental y jeremiaco, y me- 
nos buen rimador qué poeta, es, como decia Cervantes de sí mis- 
mo, más versado en desdichas que en versos. Su talento superior 
no le ha revelado el secreto de agradar y conmover en el teatro, 
de interesar la atención de los espectadores con el dominio de los 
recursos dramáticos y de los efectos escénicos. Su popularidad, 
que es grande, se la debe toda á la novela, en la que descuella por 
su espíritu observador sin pretensiones filosóficas, por su fecunda 
invectiva y por su estilo humorístico, que le permite mezclar es- 
cépticamente lo sublime con lo prosaico y lo jovial con lo patético, 
como anda siempre mezclado en este dichoso mundo que habi- 
tamos. Reputaciones que presumen de inmortales , se desvanece- 
rán sin duda bajo la acción deletérea del tiempo; pero el siglo XIX 
trasmitirá á los venideros los nombres de tres literatos ilustres: el 
de Herculano que ha fundado la historia; el de Almeida Garret 
que ha fundado el teatro, y el de Castello Branco que ha fundado 
la novela de actualidad: aventajando este último á los dos prime- 
ros en que Herculano fué precedido por Juan de Barros, y Almeida 
Garret fué precedido por Gil Vicente, mientras que él no ha teni- 
do un solo predecesor como novelista de costumbres. 



■" ' " ■ ?s=^=^^^^^^^^ ^^^™^T^^^ 



TOMAS RIBEIRO. 



Em todas as especies e variedades de me- 
tros, Thomas Ribeiro apresenta a maior na- 
turalidade e melodia. sendo ' difícil decidir 
qual seja o verso mais congenito á Índole 
musical do seu ouvido: Depois , que cheio e 
recheio em todos elles ! Como a idea Ihes en- 
tra voluntaria e fácil! Como fácil e rica, 
riquissima quasi sempre, Uies acode a rima ! 
Sao todos estes uns primores de que em váo 
se procuraria ó mínimo vestigio em toda a 
nossa antiga poesia ; e bem poucos se encon- 
traram mesmo na moderna. 

A. P. DE Castilho. — ConversagTo pream- 
hiUar. Prologo a D, Jaime, 

A pesar de tudo» é um verdadeiro poeta o 
aactpr de soruí qtie passam, 

O Aristarco portíiguez, pág. 182. 

£xigir symetria nos meiis cantos 
é condenar-me ao leito de Procu^tes. 

Tomas Ribeiro.—^ Delfina do mal 
Canto VIL 

Nuestra tarea toca á su fin; tarea ímproba y prolija, pues pode- 
mos decir con Pedro Espinosa en sus Flores de poetas ilustres de 
JEspafUi que, «para sacar esta ñor de harina, hemos cernido dos- 
»cientos cahíces de poesia, que es la que ordinariamente corre (1).» 

Hemos bosquejado , entre otras semblanzas de poetas portugue- 
ses contemporáneos, la de Francisco Manuel do Nascimento, el sa- 
cerdote volteriano, el emigrado purista; la de José Agustin de Ma- 



(1) Primera parte de las flores de poetas ilustres de España , dividida en dos libros, 
ordenada por Pedro Espinosa. Valladolid, 1805. Debemos pagar aquí un tributo de 
gratitud á dos diligentes bibliógrafos que han puesto á nuestra disposición sus biblio- 
tecas particulares, el portugués D, Domingo García Pérez y el español D. Benigno 
J. Martínez. 



368 LITEEATÜBA PORTUGUESA. 

cedo, el fraile díscolo, turbulento y libertino, el critico erudito, el 
émulo arrogante de Cám5es ; la de Barbosa du Bocage, el filósofo 
tornadizo, el improvisador fecundo, el vate licencioso; la de Al- 
meida Garrett, el eminente autor dramático, y la de Antonio Fe- 
liciano de Castilho, el nuevo Ovidio- 
Réstanos tan sólo, para completar esta galería de trovadores es- 
clarecidos , delinear el retrato del aplaudido y popular autor de 
Sons que passamy de D. Jame y de J Delfina do mal. 

Pero antes queremos dar á conocer, siquiera sea rápida y some- 
ramente, otros rimadores del siglo actual, que sino han ganado 
tan alta nombradía en la república de las letras , merecen que se 
haga de ellos especial mención. Los expondremos por orden crono- 
lógico. 

Ñuño Pato Moniz nació en Lisboa el 18 de Setiembre de 1781. 
Discípulo de Bocage, pobre como él y como él desventurado, vivió 
del escaso producto de sus dramas , de sus loas y de sus trabajos 
periodísticos. Rencoroso, tenaz y violento enemigo del Padre Ma- 
cedo, ha debido en gran parte su celebridad al Portuguez consti- 
tucionaly diario político que fundó en 1820 y que le abrió dos años 
después las puertas de la Cámara popular. Sus artículos, redacta- 
dos con espontánea facilidad, se distinguen por la pureza de la dic- 
ción y principalmente por la elegancia del estilo, que su entusiasta 
admirador Costa e Silva comparó hiperbólicamente al de Lamar- 
tine. Poeta lírico de fecunda vena , ha brillado más por el estudio 
que por el ingenio. Su poema heroi-cómico la Agostinheida es uno 
de los mejores que en su género nos ofrece el Parnaso lusitano, 
quizá el primero después del Hyssope de Antonio Diniz, ahora 
imitado por Simoes Díaz en A hostia de otro. Los esbirros del ab- 
solutismo le arrancarron de la secretaría del Grande Orienté Lusi- 
tano, para deportarle á una de las islas de Cabo Verde, donde fa- 
lleció en el más triste abandono, en Enes de 1827 (1). 



(1) Hé aqui una nota de las obras que ha dejado Nudo Alvarez Pereiro Pato Mo- 
niz. De las cuarenta composiciones dramáticas que ha dado al teatro, según él mismo 
ha consignado en la pág. 345 del exame analytico e paraüelo do Oriente sólo han lle- 
gado á imprimirse las siguientes citadas por Inocencio da Silva : "A queda do despo- 
tismo, n Lisboa, 1809. — Hay una edición de Bio Janeiro, 1810. — *'A gloria do Océano, ir 
Lisboa, 1809. — "A estancia do fado.n Lisboa, 1810.— "Dos triumphos bretoes se apraz 
Diana. II Lisboa, 1811. — "O mez das flores, h Lisboa, 1822. — '•Othrono.n Lisboa, 1812.— 
•t Elogio recitado no theatro nacional da rúa dos Condes, etc. n Lisboa, 1810. — "O nome, 
elogio dramático que depois da batalha dos Arapiles, vindo á Lisboa 6 seu vencedor. 



TOMAS RIBBIRO. 369 

SoARBs DB Passos , pocta de talento profundo y de imaginación 
espléndida, murió cuando comenzaba á vivir, y su muerte ha sido 
una pérdida irreparable para la literatura portuguesa. Si hubiese 
alcanzado más larga existencia, su gloria eclipsarla la de todos 
los trovadores antiguos y modernos, desde los comprendido^ en el 
Cancioneirinho de trotas antigás (1) , que acaba de salir á luz en 
Viena, hasta los coleccionados en el Parnaso lusitano por el Viz- 
conde de Almeida Garrett (2). La tisis pulmonar que le aquejaba, 
haciéndole presentir su próximo fin , dio un tinte de amargura 
melancólica á sus armoniosos versos. Siendo excelentes todas las 



lord, marquez de WellingtoQ, etc. n Lisboa, 1813. — Inocencio da Silva posee los si* 
guientes dramas suyos inéditos: "Thennacia,ti tragedia en cinco actos: "Os captivos 
portuguezes em Argel, n drama en tres actos; y "O anti-sebastianista desmascarado,ii 
drama en tres actos. Con sus composiciones líricas podrían formarse ocho volúmenes: 
"Congratulai^áo a patria, n Lisboa, 1808. — "Versos que a memoria e aos amigos de 
Victorino José Leite, etcn Lisboa, 1811.— "Elriiiro.» Sátira. Lóíidres, 1812.— "Ver- 
sos gratulatorios, etcn Lisboa, 1816.~*-"Apoteose da augustísima rainha B.* María Lm 
Lisboa, 1816. — "Agostinheidá, poemaen nuevecantos. m Londres, 1817. — "A apparí9ao, '* 
poema elegiaco en cuatro cantos. Lisboa, 1818. Ha insertado numeroáas odas en dife- 
rentes publicaciones. Entre sus escrítos en prosa merecen citarse Correio da Penin^ 
sula. Lisboa, 1809 á 1810. — Refuta/fo analytica dofolheto que escreven o Sr. J, A. de 
Macedo e intitulou Os Sébastianistas. Lisboa, 1810. — Exame critico do novo poema 
épico intitulado O Gama. Lisboa, 1812. — Justa imptignag^o do celebré syUogismo que 
apoiou o libro os seborStianistOfS, Lisboa, 1810. — Exame anallytico é^parallelo do poema 
Oriente. Lisboa, 1815. — Sovano padre J» A. deMa>cfido, Lisboa, 1822. — O portuguez 
oonstitudonal. Lisboa, 1820 y 1822. Son trep volúmenes.— «/bmaZ da aociedade patrió- 
tica literaria de Lisboa^ etc, ^ 

(1) Cancioneirinho de trovas antigás colligidas de um grande cancioneiro da bi- 
blioteca do Vaticano, precedido de uma noticia critica do mesmo grande cancioneiro, 
com a lista de todos os trovadores que comprende, pela maior parte portuguezes e 
gaUegos. Viena, 1870. El prólogo de este curioso libro que acabamos de recibir y que 
contiene poesías inéditas de D. Alfonso XI, el vencedor de Tarifa, del rey D. Denis y 
de su hijo Alfonso Sanches, está suscrito por P. A. de V. 

(2) Parnaso lusitano ou poesías selectas dos autores portuguezes antigos e modemost 
Uhistradobs com notas: precedido de uma historia abreviada da lingua e poesía portu- 
gueza. Paris, 1826 y 1827. En esta composición dirigida por Almeida Garrett se leen 
composiciones de los grandes poetas lusitanos, desde Sa de Miranda, Bernardes y Ca< 
moes, hasta Curvo Semmedo, Tolentino y Gar^ao. El primer tomo se ocupa de los 
poetas épicos, él segundo de los descriptivos, didácticos y bucóUcos; el tercero y 
cuarto de los epigramátiaos,, satíricos y líricos, y el quinto de los dramáticos. — Hay 
todavía otra colección de poesías de autores contemporáneos, publicada en el Brasil: 
2ÍOV0 Parnaso lusitano ou poesías selectas dos mais afamados autores portuguezes mo- 
dernos, £io Janeiro 18.... Son cuatro tomos. Hay también una colección puramiente 
brasileña: Parnaso brasileiro ou coUeg o da>s melltores poesías dos poeUis do Brazily 
tanto inéditas como ya impresas. Eio Janeiro, 1829. Se ha pubücado tamlnien otra 
colección de poesías de cincuenta y dos autores de la provincia de Muration. Parnaso 
m^aranhense, * 



31Ó LITERATURA PORTUGUESA. 

poesías del inmortal Soares de Passos, abrimos á la ventura el único 
volumen que ha dejado (1), y trascribimos Ofirmai/iMnto. 

Oloria a Deus ! eis aberto o libro immenso 

o libro do infinito, 
oúde em mil letras de fulgor intenso 

sen nome adoro escripto. 
Eis de sen tabernáculo corrida 
urna porta do veo mysterioso: 
desprende as azas, remontando a vida 
alma que anecias pelo eterno goso ! 
Estrellas que brilhaes n'essas moradas, 

quaes sao vossos destinost 
vos sois, vos sois as lampadas sagradas 

de seus umbraes divinos. 
Pullulando do seio omnipotente 
e sumidos por fim na etemidade 
sois as faiscas de seu carro ardente 
ao volar a travez da immensidade. 
£ cada qual de vos um astro encerra, 

um sol que apenas vejo 
monarcha d'outros mundos como a térra 

que formam seu cortejo. 
Ninguem pode contar-vos : quem podera 
esses mundos contar a que daes vida, 
esQuros para nos, qual nossa esphera 
vos es ñas trev^ da amplidao sumida? 



E tudo outr'ora na mudez jazia 

nos veus do frió nada, : 
reinava a noite escura: a luz do día 

era em Deus concentrada. 
Elle f allou ! e as sombras n'um momento 
se dissiparam na amplidao distante ! 
elle fallou! e o vasto firmamento 
seu veu de mundos desfraldou ovante ! 
E tudo despertou, e tudo gyra 

immenso, em seus fulgores; 
e cada mundo e sonorosa lyra 

cantando os seus louvores: 



(1) Poesías por A. Soares de Passos. Porto, 1856. Passos nació en Oporto en 1826, 

# 

y murió hace ya bastantes años. A los que encuentren dificultad en la traducción del 
portugués les recomendamos el Diccionario espafiol-portugueíj y portugués -español 
que acaba de ver la luz pública. Es incompleto, pero no hay otro. Lexicón portuguez 
eastelhano e castelhano portuguez das palabras mais usadas na (xmveréa^ o, por Car- 
los Barroso. Lisboa, 1870. 



TOMAS RIBBIRO. 371 

cantae o mundos que sen braqo impelle, 
harpas da crea9ao, fachos do día, 
cantae louvor universal Aquello 
que nos sustenta e nos espacios gola! 
Terra, glcvo que geras ñas entranhas, 

meu ser, o ser humano 
que es tu com teus vulcoes, com tuas montanhas, 

e com teu vasto occeano? 
Tu es um grao d'areia arrebatado, 
por esse immenso turbilhao dos mundos, 
em volta do sen trono levantado 
do universo nos seios mais profundos. 
E tu homem, que es tu, ente mesquinho 

que sovervo te elevas, 
buscando sem cessar abrir caminho 

por tuas densas trevas? 
que es tu com teus imperios e colossos? 
um átomo subtil de froizo alentó: 
tu vives um instante e de teus ossos 
so restam ciuQas que sacode o vento. 
Mas ah! tu pensas e o gyrar dos orbes 

á razáo encadeias; 
ta pensas, e inspirado em Deus te absorves 

na chamma das ideias: 
allegrate immortal que esse alto lume 
nao morre em trevas d'um jazigo escasso) 
gloria a Deus que n'um átomo resume 
o pensamento que trascende o espado! 
Caminha, o rey da térra, se inda es pobre 

conquista áureo destino, 
E de seculo em seculo mais nobre 

eleva a Deus teu hymno! 
E tu, o térra, nos floridos mantos 
abriga os filhos que em teu seio geras, 
e teu canto d'amor reúne aos cantos, 
que a Deus se elevam de milhoes d'es|diera8 ! 
Dizem que ja sem forgas, moribunda 

tu vergas decadente : 
oh! nao de tanto sol que té circunda 

teu sol inda e fulgente. 
Tu es jovem aínda, a cada passo 
tu assistes d'um mundo as agonías, 
e tu rolas em tanto n'esse espado 
coberta de perfumes e armonías. 
Mas ai! tu Andarás! alem scintilla, 

hoje um astro brilhante ; 
amanha ei-lo treme, ei-lo vacilla. 



372 LITERATURA PORTUGUESA. 

e fenece arquejante, 
¿que f oi? quem o apagón? f oi sen alentó 
que soprdu essa luz ja fatigada: 
foram seculos mil, foi um momento 
que a etemidade fez Tolver ao nada. 
Um día, quem o save? um dia ao peso 

dos anuos e ruinas, 
tu cahiras n'esse vulcao accesso 

que teu sol denominas ; 
e teus hirmaos tambem, esses planetas 
que a mesma vida, a mesma luz iTnflannTn«^ 
attrahidos em fim quaes borboletas 
cahiram como tu na mesma chamma. 
/ Entáo, o sol, entao n'esse áureo throno 

que f aras tu ainda 
monarcha solitario e em abandono 

com^ tua gloria finda) 
tu findaraB tambem, a fria morte 
alcanzara teu carro chammegante : 
ella te segué, e prophetisa a sorte , 
n'essas manchas que toldam teu semblante. 
¿Que sao ellas? tal vez os restos frios 

d'algum antigo mundo, 
que inda ref erve em borbotoes sombríos 

no teu seio profundo , 
tal vez envolta pouco a pouco a frente 
ñas cinzas sepulchraés de cada fílho, 
debaixo d'elles todos de repente 
apagaras ten vacilante brilho. 
E as sombras poisarao no vasto imperio 

que teu facho aUumia ; 
mas que vale de menos um psalterio 

dos orbes na armonia ) 
Outro sol como tu, outras espheras 
virao no espado descantar ,seu hymno 
renovando nos sitios onde imperas 
do sol dos soes resplandor divino. 
Gloria a sen nome ! um dia meditando 

outro ceo mais perf eito, 
o ceu d'agora a seu altivo mando 

tal vez caia desf eito. 
Entáo mundos , estreias, soes brilhantes, 
qual bando d'aguias, na amplidao disperso , 
chocando-se em destro<^ fumej antes 
dessabarao no fundo do universo, 
f ptap a vida reñuindo ao seio 

do foco soberado ; 



iroMAs RiBEifio. 373 

pa«««.concentrando-8enomeio 

d'esse infinito occeano: 
e acabado por fin quanto falgura, 
apenas restarao na inmensidade 
o silencio aguardando á voz futura, 
o throno de Jehovah e a etemidade ! 

Juan de Lemos, hijo del Vizconde del Real Agrado, vino al 
mundo el dia 6 de Mayo de 1819. Es el representante más ilustre 
que tiene en su país la causa legitimista , el cantor más inspirado 
del antiguo Portugal. Desde 1848 viene combatiendo en primera 
fila, como redactor del periódico a Nagdo, por su Dios, por su Pa- 
tria y por su Rey. Ha dedicado numerosas composiciones al exmo- 
narca D. Miguel, á encomiar sus virtudes, á llorar sus desdichas, 
y á fortalecer el ánimo abatido de sus dispersos secuaces. Los si- 
guientes versos nos revelan todo lo que hay de noble en esta tarea. 

Ai ! triste, que triste coisa 
viver assim!.. Pois nao eí 
Hdar sempre n'uma loisa 
pondo um cadáver de pe ! 

Cuando leemos sus odas Henas de unción religiosa , en las que 
se rinde ferviente culto á tiempos que no han de volver: cuando 
observamos la hidalga abnegación con que en ellas se acata y se 
venera á una dinastía proscrita de la que nada se debe esperar ya, 
sentimos vivas simpatías hacia el autor, cortesano generoso del 
infortunio. Pero cuando. recordamos que esos cantos se entonan en 
alabanza de un Príncipe aborrecido , sacrificador cruel é implaca- 
ble de millares de víctimas inocentes, nuestro encanto se quiebra, 
nuestra ilusión se desvanece^ y exclamamos con el mismo Juan 
de Lemos en su ^óüe do Ooliseu : 

Das mil figuras ja nao resta a imagem, 
coino apagada essa visáo la vae, 
qual um retrato de gentil paisagem 
n'um lago em rugas se urna pedra cabe ! 

La más celebrada de sus rimas es a lúa de Londres. Todos sa- 
bemos que se aviva el amor de la patria cuando vivimos en país 
extraño, lejos del suelo querido donde se meció nuestra cuna, 
lejos de la tierra sagrada donde reposan los huesos de nuestros 
padres ; pero nadie habia acertado á expresar este sentimiento con 
tan dulce melancolía. 



374 LITERATURA PORTUGUESA. 

E noite : o astro saudoeo 
romx>e,a custo om plombeo cea, 
tolda-lhe o rosto f ormoso 
alvacentOy húmido veu : 
traz perdida á cor de prata, 
nas agoas nao se retrata, 
nao beija no campo a flor, 
nao traz cortejo de estrellas, 
nao falla de amor as bellas, 
nao falla aos homens de amor. 

Meiga Ina os teus segredos 
onde os deixaste fícar? 
deizas-te-os nos arboredos 
das praias d'alem do mar? 
f oi na térra toa amada 
n'essa térra táo banhada 
por ten límpido clarao ? 
f oi na térra dos verdores , 
na patria dos meus amores, 
patria do meu coraqao. 

Oh ! que foi !... deixaste o brüho 
nos montes de Portugal, 
la onde nasce o tomilho, 
onde a fontes de crystal, 
1a onde veceja a rosa, 
onde a leve mariposa 
. se espaneja a luz do sol, 
la onde Deus concederá 
que em noites de primavera 
se escuta-se o rouxinol. 



Quem vio as margena do Lima, 
do Mondego os salgueiraes 
quem andou por Tejo ácima 
por cima dos seus crystaes, 
quem foi ao meu patrio Douro 
sobre fina areia d'ouro 
ralos de prata esparzir , 
nao pode amar outra térra, 
nem sob o ceu de Inglaterra 
doces sorrisos sorrir. 

Eu e tu, casta deidade 
padecemos iguaJ dor, 
temos a mesma saudade, 
sentimos o mesmo amor : 
em Portugal o teu rosto 



TOMAS ElBEIRO. 375 

de riso e luz e composto 
aqui triste e sem clarao ; 
en la me siato contente, 
aqni lembra-me pungente 
^ fazHne negro o cora^ao. 

Ei-a ppis, o astro amigo, 
voltemos aos puros ceus, 
leva-me, lúa, contigo 
preso n'um ralo dos teus ; 
voltemos ambos, voltemos 
que nem eu nem tu podemos 
aqui ser quaes deus nos fez : 
teras brilho, eu terei vida 
eu ja libre e tu despida 
das nuvens do ceu inglez (1). 

J. Palea, realista como Juan de Lemos y como Pereira da Cu- 
nha, debe principalmente su nombradla ala oásL A minha patria, 
resumen un tanto apasionado de la historia lusitana, que tomamos 
^el único volumen que ha dado á la estampa (2): 

Vou erguer singello canto 
á minha térra natal, 
patria que inspire tanto 
nao houve, nao ha igual! 
Quem nao treme ouvindo a fama 
que os altos feitos proclama 
d' este nobre Portugal? 
quem nao sonha com amores, 
vendo o ceo e vendo as flores 
vendo o Tejo de crystal? 

Quem ñas margens do Mondego 
pode um suspiro abafar? 
quem alli sera tao cegó 
que de ver nao fique a amar? 
o que for Mondego ácima 
dilo-ha rival do Lima 
no seu temo murmurar, 
ñas suaves brandas queixas 
que aos poetas mil endeizas 



(1) Juan de Lemos Seixas Oastelho Branco, ha dado á luz: CancioneirOi primer 
tomo: Flores e amores, Lisboa, 1858: segundo tomo ReligCo e patria. Lisboa, 1859. — 
Tercer tomo Impreaoea e recordagoes, Lisboa, 1867. Hay otra edición brasileña menos 
completaé PoésUts de Jo^o de Lemos Seixas Cq^stello Branco. Kio Janeiro, 1847. — O 
Ui>ro d^Mpsa : írágmentoB (en prosa y verso). Lisboa, 1845.— O christianismo, Coim- 
bra, 1843. Ma/ria Paes Biveiro, Drama. 

(2) Poesías por J, PaXIwb (segunda edición). Lisboa, 1858. 



376 LITERATURA PORTUGUESA. 

fízeram ambos soltar! 

Tu es, o patria f ormosa 
o mais fonnoso jardim! 
caíste aqni linda rosa 
da fronte de nm cherubiml 
Nem a Alhambra, nem Granada, 
nem Yeneza festejada 
tiveram beUeza assim! 
Nao te escedeu em jriqueza 
nem na rara fortaleza 
a decantada Peokiml 

y eio aqui soberba Boma 
a quebrar sua altivez: 
que com ferro e fogo a doma 
Viriat(M) montanhezl — 
ao braqo do lusitano 
verga e cae o audaz romano 
em sangue banhada a tez ! 
ainda as cinzas do imperio 
rex>etem no cimeterio 
Viriato o portuguez\ 

Hoje aínda os mouros tremem 
de Giraldo sein pavor; 
de raiva convulsos f remem 
recordando o seu valorl 
Em Ourique Affdnso talha 
com sua espada a mortalha 
dos descrentes do senhor: 
ao som dos hymnos da guerra 
Joáo segundo os enterra 
em Arcilla en Azancorl 

Hespanha, vaidosa Hespanha, 
gemendo curva a cerviz, 
que quasi a c'roa Ihe apanha 
D. Joao-Mestre d'Aviz — 
Portugal, bem fez teu povo 
quando em seu esforzó novo 
dom Joao por seurei quiz; 
foi entao que a Hespanha escrava 
tremendo seus olios crava 
na patria d'Egaz Moniz. 

Aljvharrotal Válverdel 
repete do mundo a voz: 
ao longe o ecco se perde 
onde os gelos vivem sosl 
era a espada f ormidavel 
de dom Nuno o condestavel, 



TOMAS BIBEIRO. 3^77 

O sol dos nossos avos! 
todos os loiros da gloría 
das batalhas a victoria 
tudo era entáo por nos. 

Onde vao essas galeras ' 

cortando as aguas do maá 
onde váo— que novas eras 
Portugal ha de marcar? 
Ñas ondas que nao conhecem 
que nunca, nunca adormecem ' 

que tentam ellas buscad 
Oh! quem e esse valente 

que olhando p'rao oriente , 

vae o caminho a apontar? 

Oh! quem el como se chama 
esse guerreiro da cruz) 
e portuguez, e o Gama 
que a patria da nova luz! 
la brada - "nao temo a morte 
"que a vida confio á sorte 
"por meu rei e por Jesús! 
"da patria o nome nao finde 
"que Mozambique e Melinde 
"ná 81^1 historia eu ja puz. " 

O vasco, teu alto f eito 
e grande mas tem rival, 
que os brios ardem no peito 
d'Alburquerque e de CavraU 
Tambem em térra estrangeira 
pregaram nossa bandeira 
sem medo do vendaval: 
descobriram — conquistaram 
como tu tambem bradaram 
por Jesús e Portugal! 

Se o bra<^o dos portuguezes 
era como o de Sansio, 
táo forte como os amezes 
tambem era o coragao! 

Nem vis promesas, nem medo ^ 

nem oiro dado em segredo, 
Ihes comprava uma traÍ9ao, 
que la*sta— e d'esso timbra 
o castello de Coimbra 
a langar esse pregáo! 

Mas nao foi somante a guerra - 

quem tanto nome Ihe deu; ' 

que imporlam coisas da térra 

^ Í5 



378 



LITBBATÜRA PÓKTüGUBSA. 

a qnem as teve do ceul 
o oiro trocar-se em rosas 
n'essas eras milagrosas 
urna rainha mer'ceuü 
virtude na monarchia, 
meigo amor, doce poesía 
tudo dens nos conceden! 

Ohl que amor temo e constante 
foi esse da pobre Ignez! 
qne o diga o cedro gigante 
que a escutou tanta vez, 
quando, triste e pensativa, 
vinha ao f osque fugitiva 
quebrar da noite a nudez, 
ai! que o repita, que o conté 
o murmurio d'essa f onte 
que vinha be\¡ar-lhe os pes! 

E que amor-e que poesia 
teve Luiz de Camoesü 
foi o senhor da harmonía 
foi o reí dos cora^óesü 
Curvae-vos genios do mundo 
que o Camoes nao tem segundo 
em táo sublimes cangoes! 
tu, o patria o rosto cobre 
que o teu Camoes monseu pobre 
da miseria ñas soidoes! 

Eu bem sei: sendo teu fílho 
nao deberá assim fallar; 
mas desde entáo o teu brilho 
come^qp de se apagar! 
na batalha que perdeste 
tu — candada adormeceste 
do teu sceptro procurar! 
Camoes a patria desculpa, 
que a patria nao teve a culpa 
nao pode a tempo acordar I 

Tanto sangue derramado ^ 
la nesse Alcacer-Kivir 
f ez-lhe o .'somno táo pesado 
que teus ais nao poude ouvir, 
que so deu signaes de viva 
quando da Hespanha captiva 
quiz o jugo sacudir! 
desde entáo ate agora 
n'esse somno que a devora 
tomou de novo a caír! 



TOMAS RIBÍSIB6. 370 

Acorda ! que o tempo con^» 
que o dormir nao e viyer 1 
urna nacáo tambem morre 
tambem a tumba a de ter 1 
patria,^patria ouve este oftuto 
de um £lho que te quer tauto 
qual nenhum te pode qu'rer ! 
erguete desse teu leito 
que inda teufi dentro no paito 
um coragao a bater ! 
' Se 08 íoiros murchairam tanto 

que se precisem regar^ 
todo o meu sangue, o meu pronto 
aquí te venlio off ertar. 
£u darei a minha yida 
por nao ver mais abatida 
a minha torra aem par! 
Ohl deiza de ser espectro 
patria toma o teu aoeptro 

e tomaras a reinar. 

» 

Raimundo Bülhao Pato nació en Bilbao en 1830; y no es español 
únicamente por el lugar del nacimiento, lo es también por su as- 
pecto, por su ademan y por la entonación vigorosa de sus versos. 
Sus novelas, en las que figura siempre como protagonista, pudie- 
ran más bien llamarse memorias. Abundan en todas ellas las des- 
cripciones exactas, y los diálogos naturales, fáciles, vivos y chis^ 
peantes; pero excede en mérito á las otras la que se titula Pallüa 
estrella* Como poeta se propuso marchar por un nuevo sendero, 
distinto del romántico, en aquellos lúgubres tiempos en que la do- 
lorida musa portuguesa , pálida y llorosa , no osaba exhibirse sin 
una corona de eipres en las sienes y un puñal ensangrentado en la 
di6(3tra. No queremos juzgar su poema i^af'ttí^^, porque de él, como 
de Fl diábh mundo, solamente han salido á luz los primeros cantos. 
La versificación es fluida, robusta y anooníofia. Bulhao Pato que ha 
tomado por modelos á Byron y á Espronqeda, abusa de los defectos 
de ambos , sembrando de episodios sus narraciones , y pasando re-- 
pentinamente del estilo poético y sublime al más llano y familiar (1). 



(1) Este abuso de los episodios tiene también sus precedentes en la poesía antigua 
de Portugal, oomo nos lo prueba la siguiente octava del poema burlesco de Jacinto 
Freiré da Andrade, fábula de Polifemo e Galatea, 

Ai de mim quantos críticos agora 
diráo que me esqueci de poUfemo , 



380 LITEBATUBA PORTUGUESA. 

üm erro apenas, urna falta leve, 
um pensamento rápido que seja 
á fonte pura te desbota em breve. 
Es como o lyrio que no prado alveja, 
que ao sol abrirá vecejante e bello, 
masque um so dia d'existencia teve! 

Pobre innocencia e pobre sobre tudo 
de ti, leitor, que vendo de repente - 
arrojar-se ao estilo campanudo 
minha musa, cuidas cortamente 
que entrando nos dominios da elegia 
comeqa a declamar em tom pungente! 

Se o prisma engañador da juventude 
que aos olhos d'alma nos reflecte o mundo 
como um edem d,amor e de virtude 
nao trouzesse depois descrer profundo 
quando se rompe desfazendo o enlevo 
que a razao por instantes nos illude. ^ 

A vida entáo £m fim seja cortada 

esta verva de ideas mal seguras: . 
quebram-se os lances, fica a ac^áo parada 
destroe— se a mise en scene das figuras 
quando na parte principal do drama 
se demora o autor em conjeturas (1). 

Francisco Gómez de Amorim nació en Avelomar el dia 13 de 
Agosto de 1827. Siendo niño , pidió limosna en los caminos para 
sustentarse y sustentar á su madre. Cuando tuvo fuerzas para le^ 
vantar del suelo una azada, le dedicaron á los duros trabajos de la 
agricultura; y asi pasó de mendigo á jornalero. Rendido por el 
trabajo material y ávido de fortuna, emigró al Brasil. Merece ser 
conocida la relación, hecha por él mismo, de sus aventuras, ó me- 
jor dicho de sus desventuras en aquel apartado Imperio. ¡Qué 



e ^ue me culpa Apollo esta demora 

pois tanto ao largo mar ei feito remo , 

de poeta enfermey ja n'algum hora, 

e ainda hoje os epizodios temo : 

colhi mínimo esta desventura 

curey-me com Camoes, errey-me a cura. 

(Fénix renascida, tomo III, pág, 313). 
(1) ^Raimundo Bulliao Pato, escribiente en el Ministerio de Obras públicas, ha dado 
áluz Poesiaa, lis'boa, 1850. — Versos, Lisboa, 1862. — Paquita, seis cantos com urna 
carta do Sr. Alexandre Herculano. Lisboa, 1806,— Digressoesenovelkis, Lisboa, 1844.— 
Kebello da Silva ha publicado un estudio biblíográfíco-critico de Bulhao Pato en la 
Revista contempora/neaf tomo 1, pág. 539. 



TOMAS BIBBIRO. 381 

senda de abrojos ha recorrido para llegar á la modesta posición que 
hoy ocupa en el Ministerio de Marina , como teniente de la Arma- 
dal — «Me vendieron para el Brasil; y esa segunda patria, á la que 
»tanto amo y tanto debo , me vio muchas veces esconder mi des- 
■ »nudez y mi miseria en sus bosques, y me sustentó con los frutos 
»áe sus florestas vírgenes. Rasgué muchas veces no solamente los 
»piés, sino el cuerpo todo en los espinos de las llanuras ; he regado 
»con mi sangre sus campos, sus rios y sus lagos, trabajando como 
»los negros en las rocas, remando en las canoas dias y noches en- 
»teros, como los forzados de las antiguas, galeras. Mis señores me 
xhacian ya carpintero, ya plantador, ya remero, según las conve- 
»niencias de su servicio ; no me daban siempre de comer, y se son- 
}s>reian con desdeñosa ironía cuando veían caer la piel de mi cuerpo 
í>como sucede á las culebras , porque yo andaba casi siempre sin 
»camisa — por no tenerla— expuesto al sol de los trópicos, a 

Encorvado sobre la abrasada tierra brasileña ha sabido endere- 
zarse y erguirse, á fuerza de inteligencia y de perseverancia, hasta 
la intimidad de un hombre eminente, del Vizconde de Álmeida 
Garrett. Pobre, humilde y oscuro bracero, ha arribado al alto ho- 
nor, envidiado y no conseguido por otros que habían nacido gran- 
des, de recoger como amigo el último suspiro y la postrer sonrisa, 
del autor de F. Luis de Sousa! Maravilloso poder del talento! Sólo 
él explica los prodigios líricos y dramáticos de Gomes de Amorim. 
Entre sus poesías marítimas hay algunas de mérito superior, si 
bien se abusa en ellas del tecnicismo de la marina. Son bellísimas 
estas décimas de O deserto: 

Andae caminho de leste: 
vede-corno o sol discorre! 
se vos perdéis para oeste 
e mais uin que por la morre. 
A galope como o vento 
quasi como o pensamento, 
vosso cavallo arrancón! 
os lagos, o monte, a selva, 
08 prados de verde reí va 
ja tudo ao longe fícou! 

Livre sois em novo mundo 
um mundo de immensidade! * 

Neste silencio profundo 
reina eterna a libertade. 
Mas o horisonte nao morre! 



382 



LITBRATüBA PORTUaUBSA. 

maÍ8 vosAo cayallo corre, 
mais elle íoge de vosl 
e na distancia uniforme 
dorme o ceo e a térra dorme, 
devastada, mnda, atroz. 

Vendo cansar o cavallo 
cedéis tambem fatigado, 
nao sentis o mesmo abalo 
que vos tinha enthnsiasmado; 

queréis voltar Para onde! 

todo o vestigio se esconde! 
nada vos pode guiar! 
Nem o sol! do dia em meio, 
como vai ou donde veiu, 
ja nao podéis affírmar. 

Silencioso, frió e morto 
o deserto vos suspende: 
vossa vista sem conforto 
debalde ao longo se estende. 
Nem urna nascente pura! 
nem um ramo de verdura 
que vos libre do calor! 
o at parece uma chamnia 
que vossos pulmoes indamma 
sob um ceo abrasador! 

O cavallo triste, inquieto 
sem alentó, afrouxa os passos: 
do paiz ao nudo aspecto 
como vos mede os espa90d. 
Interroga o solo irdente; 
ve com magoa o chao candente^ 
queimando a vegetacáo: 
ve so térras calcinadas 
e ñas plantas abrazadas 
refrigerio busca em Váo. 

Busca em váo nos hori^soüte^ 
os bosques dos óftcaveiros, 
o lago, a crista doS montes, 
as urnas dos cajueiros. 
De repente erguendo 4 crina 
co' a vista mede a catnpiná 
e parte e corre veloz! 
larga-e a redea ao cavallo! 
nao curéis de gobemal-o 
que save mais do que Vos! 



TOMAS RÍBBIRO. 383 

Su composición al Minho termina con esta sentida octava , que 
no se desdeñaría ciertamente de firmar ningún gran poeta: 

Se a fortuna que me odeia tanto, 
abrandar algum dia seus rigores, 
permitindo que eu tome a ver o manto 
com que te vestes de perpetuas flores, 
entáo me pagaras o pobre canto 
dando-me quando findem minhas dores 
la ende se ouve o rouxinol e a onda, 
um lengol de verdura que me esconda (1). 

Luis Augusto Palmbibim , empleado en e! Ministerio de Obras 
púbKcas é individuo de la Academia Real de Ciencias , nació en 
Lisboa el 9 de Agosto de 1825. Tenía hace anos inmensa popula- 
ridad en Portugal, sin duda porque su musa es esencial y exclusi- 
vamente lusitana. Ha cantado al Tajo y á Camdes; ha cantado las 
glorias y las tradiciones de su patria ; ha cantado esas leyendas 
romancescas que el pueblo refiere al amor de la lumbre en las lar- 
gas noches del invierno. 

Contra la costumbre de sus compatriotas lee á Espronceda , á 
Larra y á Zorrilla; y alguna de sus composiciones, como A cafada 
real, nos hace creer que lee también nuestros antiguos romanceros. 
Ha tomado versos españoles por epígrafes de sus letrillas, y hasta 
ha traducido en verso portugués una poesía de Bermudez de Cas- 
tro, bajo el título de O arave. O seiastianista nos va á dar una 
clara muestra de la especialidad de su talento: 

Que lindas barbas nevadas 
aquelle belho nao tem ! 
f oram nascidas creadas 
como nao pensa ninguem ! 
Corta-las! nao corta o velho 
sao-lhe as barbas um espelho 



(1) Amorim ha dado áluz las siguientes obras: "Ghigui,ii drama original en cinco 
actos. Lisboa, 1827. ^"Versos :»i primer tomo n Cantos matutinos, n 1858: segundo tomo 
"Ephemeros.n Lisboa, 1866. — "Urna viagem ao Minho. »» Artículos publicados desde 
1853 á 1866 en el Pcmorama, — »'A viuda, n comedia en dos actos representada 
en 1852. — «'O casamento e a mortalha,» comedia proverbio en dos actos, id. en 1853. — 
iiO melodrama dos melodramas, 11 disparate carnavalesco en cuatro actos, id. en 1857. — 
"A escravatura branea,ii en cinco actos. — "A comedia da vida,ii en cinc« actos. — ^Don 
Sancho II, n en cinco actos y un prólogo. Fué colaborador de los diarios políticos O 
Patriota, i Begeneragi^o, y á Reforma, 



381 LITERATÜBA PORTUaUESX. 

da sna cren^a leal: 
días e noites á barra 
consulta no seu Bandarra (l) 
a sorte de Portugal.. 

Consulta, tem fe n'aquillo, 
poz no libro p cora^^o ; 
interpreta-lhe o si¿llo, 
lé n'elle sebaistíáo ! 
conhece, soletra o día 
em que a velba monarcMa 
do sepulchro surgirá. 
£ propheta ! ate nos marca 
as horas a que o monarca 
d'alem mundo voltará. 

D'alem mundo ? da batalha 
por milagre s'escapou. 
Renegando da mortalha 
da croa ník) renegón 
Ha de vir. Ñas prophecias 
dos modernos Isaias, 
ha uma que diz assim : 
iise conservarem a finco 
lino anno de um tres e um cinco 
iiespere o povo por mi^i." 

Quem se atreve a 1er as sinas 
d'este meu condáo real 
soletre ñas cinco quinas 
os fados de Portugal. 
Traducidas, convinadas 
trazem as eras marcadas, 
as eras da redemp^ao ; 
nao n'as leiam os profanos 
qu'inda tem de passar anuos 
antes d'essa traduc(^ao 

Portugal nunca vencido. 



(1) Bandarra era un zapatero portugués. En nuestra Biblioteca Nacional existe 
una colección manuscrita de sus profecías. Eran tan numerosos los profetas á fines del 
siglo XVI en España, como puede verse en el Tratado de la verdadera y falsa profeóa. 
Hecho por D. Juan de Orozco y Covarrubias, Arcediano de Cuellar en la Santa iglesia 
de Segovia. Con privilegio. £o Segovia por Juan de la Cuesta, 1588. No debe por lo 
tanto extrañarse que hayan ganado tal popularidad en Portugal las profecías de 
Bandarra. En el Cancianeiro e rortuiHceiro geral portuguez, por Theophilo Braga. 
Porto, 1867. tomo I, pág. 203, hallamos citadas las siguientes obras de Bandarra: Pa- 
raphrase a concordancia de algunias proplitcias de Bandarra. Pavií^ 1603. — Trova« 
do Bandarra^ apuradas e impressas por ordemde um grande sei^or. de PortugaL Nan- 
te8,164i. 



TOMAS BIBBIBO. 

antes sempre vencedor; 
pelo meu brazo remido 
cobrará noYO vigor. 
Mais vera quem tiver vista, 
seguirem do rey a pista 
estranhos novos pendSes 
das térras d'alem do Ganges. 
avanQarem as phalanges 
dos portuguezes leoes ! 

Ai! quem me dera no peito 
ter a fe que muitos tem ! 
ás prophecias aff eito 
nao n'as cederá a ninguem ! 
Fora-me o peito sacrario 
onde como em relicario 
guardara fe ao meu rei : 
em propheta me elevara 
como os mais interpretara 
altos segredos da leí. 

Fora-me á ilha encoverta 
iique muita gente ja viu'* 
deijara la por oferta 
o que meu peito sentiu. 
Aos que julgam o rei morto 
dizendo como o la vi; 
d*olhos pregados na barra, 
buscara no meu Bandarra 
a crenga que ja perdi. 

Montado no seu cavallo 
n'um dia de cerra^ao 
quem quizer pode ir espera-lo 
el-rei don Sevastiáo. 
N'ista térra que e tao minha 
haverá entao rainha 
governando Portugal! 
Mas quer Deus que baja en Lisboa 
quem do reino se condoa, 
dandolhe a voz doEeal. 

Se alguem duvida do dia 
aqui Ihe ponho os signaes 
coíno rasa a prophecia 
como ella resa nao mais. 
Como sagrada vedeta 
veras no ceu um cometa 
de graudesa colosal ; 
o corpo de um grande santo 
em térras de Portugal! 



385 



386 LITERATURA PORTUGUESA. 

Andaram todos em guerra 
por OBsas térras d'alem, 
nem ñas cayanas da serra 
vivirá em paz ningaem. 
Por tres noites e tres diaa 
haveráo mil agonías 
que eu aquí Ihes nao direi: 
andará tudo de lucto , « 

sem os campos darem fructo 
sem nemguem seguir a lei ! 

As arvores pendendo curvas 
seccarao pela raiz: 
as f ontes correraa turvas 
como o propheta nos diz : 
os peixes íugindo a sorte 
ñas turvas ondas do mar; 
nem o sol sera brilhante 
nem na serra mais distante . 
brilhará luz do luar. 

Mas pasados sete dias 
e sete noites tambem 
la dizem as prophecias 
nao deve temer ninguem. 
Nao deve. Que do nascente 
segundo ere muita gente 
vira vindo a cerra^ao: 
e depois d'ella desf eita 
surgirá a velha seita 
d'el rei don Sebastiao. 

E depois por muitos annos 
vivirá o bom do rei 
ensinando a nos prophanos 
a crermos na sua lei. 
Tudo entao sera festejo 
parece que ja o vejo 
mogo ainda govemar 
sem d' Alcacer ter saudade 
nem mesmo sequervontade 
de novo por la voltar. 

Ate la tem muita gente 
de espf eitar occasiao, 
em que volte diligente 
el rei don Sebastiao 
os signaes ja tem chegado 
em que o mogo desejado 
cumpra a palavra real : 
em que se apresse de novo 



TOMAS BIBBIBO. 387 

a festejaír o sen povo 
em térras de Portugal (1) 

José Fbbíbb db Sbbpa Pimbntbl, Vizconde de Gouvéa y Par del 
reino, nació en Coimbra en 1808. Se ha supuesto, ignoramos con 
qué fundamento, que él ha inventado los Solaos (2) como Cam- 



(1) Luis Augusto Palmeirim ha publicado Poesías, Lisboa, 185L Hay otras dos 
ediciones, una de 1853 y otra de 1859. Divídese este volumen en tres libros que se 
titulan así: h^PoesicLs lyricas; 2.** Poesías populares; 3.** Recorda^oes da PeninsiUa, 
Ha dado á luz las siguientes comedias: "O Sapateiro d*e8cada,ii en un acto, 1856: 
"Como se s<5ve ao poder^n en tres actos. Lisboa, 1856.-^' A Domadora de feras,ii en 
un acto. Lisboa, 1857. — "Dous casamentos de conveniencia, n en tres actos. Lis- 
boa, 1857. — "A familia do Sr. CSapitáo mor,ii cuadros de la vida de provincia. Lis- 
boa, 1854 — "Geórgica, fragmento de um poema, n Lisboa, 1859. — "Fadario domestico 
de Joao Grainha. — ^Joáo de Andrade Corvo, n estudio biográfico. Lisboa, 1860. 

(2) "O solao era um canto de amor, de origpm puramente próvenzal, e tanto que 
iiso o achamos citado por Bemardim Ribeiro e Sa de Miranda, poetas cultos e palacia- 
iinos, em que e mais sensivel a influencia dos trovadores. Era pois o solao canto de 
üamor, pelo que vemos dos versos de Bonifacio Calvo, cantando Alfonso X pela pro* 
ntec^áo a Gfaia Sdencia. 

£u quef cab sai chaz e solatz, etc, 

iiDo solao nos fala Bemardim Bibeiro. — "mas recolhidas que ellas foram aquella 
iicamara da fresta, onde dormiam e pondosse a ama a pensar á menina, sua criada, 
ffcomo sabia, como pesoa agastada de algum novador, se quin tomar as cortegos e oo- 
itme^ou ella entam contrata menina, que estaba pensando , cantar-lhe um cantar a 
iimaneira de solao que era o que ñas cousas tristes se acostumaba n'estas partes, n 

f iD'aqui procuraron deducir o carácter plangente e lyrico do solao : affírmava-o o 
Garrett — sem conhecer o seu origen proven^al. Bluteau e Moraes derívavam — o do la- 
fitim solaüum^ consola9áo, allivio de uma pesoa so. Meras Mpoteses. Na lingua d^oe 
iisolau quer dizer o sol; e assim como a alvorada e a serefítada eram canjees que tira- 
ti vam a sua denomina9ao da hora a que eram cantadas, o solao era um canto de amor, 
ti sem outra diff érenla mais do que ser cantado de dia. — £ tal vez a redondilla que da 
nao solao üm tanto do carácter narrativo do romance, que se nota do que d'elle afíir- 
tima Sa de Miranda: 

Que se os velhos solaos falam verdade 
. bem save ella por prova, como s^mor 
magoa, e havera de mim piedade. 

itSublinbamos estas palavras , para observarmos que nem sempre era o solao para 
ticanto ainda que Sa de Miranda em outro lugar diga: ' 

Contando dos seus soluos 

que me fa^am merecer.., 

11 A opiniáo de Garrett, a quem um senso esthetico profundo, uma intuÍ9ao viva de 
iitodos os sentimentos fazia tocar a verdade mesmo ñas questoes mais controversas ó 
nn'este punto infundada: — "o solao era sempre cantar triste, como indica Bemardim 
iiBibeiró. Narrativo e elle tambem , pelo que tao claro nos diz Sa de Miranda. Mas 
iiuma cousa nao exclue a outra. Eu inclino-me a ver que o sol o e um canto épico or- 
iinado, em que as effusoes lyricas acompanliam ^ narrativa tb tristes sucessos, mais 



388 LITBBATÜBA POBTüGüBSA. 

poamor ha inventado las Doloras. El Solao, que tiene su origen en 
el provenzal, es una leyenda breve, aunque no tanto como la Do- 
lora , y expresa ordinariamente un pensamiento triste. Traslada- 
mos aqui O Cid, que es uno de los más cortos. 

Está sentado em seu throno 
o senhor rei de Leáo, 
D. Fernando o poderoso 
o valente capitáo, 
a fazer Justina aos povos 
c'os maiores da na^áo. 

Porta dentro espada ao cinto 
pesado lucto arrastando , 

trinta novres escudeiros 
cavisbaizos vem entrando: 
váo-se apoz elles de damas 
duas alas avistando. 

Eis no cavo a mais f ormosa, 
e tambem a maioral 
esparta a negra madeixa 
pelo seio angelical 
estendendo a máo de nevé 
para a diadema real. 
Á dama, — Eu sou orphá, senhor rei 
orphá tua e da na^áo 
porque de espada na mao 
Ihe guardón meu pae a lei : 
que meu pae e moi^to, rei 
vos o saveis i negra dor! 

E a cávela do traidor 
que sobre elle a mao al^ou 
que no chao morte o deixou... 
essa cávela senhor... 

Donna Ximena me chamam 
filha do conde Sousao 
cujas memorias em váo 
todos presam, todos amam ; 
vingan<^ as cinzas reclamam; 
ninguem ousa de o vingar, 
que o matador f oi Vivar 

upara chemer e chorar sobre elles do que para os contar ponto por ponto. — "Em outro 
irlogar acrescenta "o aolao e mais plangente e lyrico . lamenta mais do que raconta o 
iifaeto: tem menos dialogo e mais carpir: as vezes como no aolao da Anna em Bernar- 
iidim Ribeiro nao ha senáo o lamento de uma so pessoa que vae alludindo a certos 
iisucessos, mas que os nao conta. " Historia da poesía popular portugueza , por Theo- 
pMLo Braga. Lisboa, 1S67, pág. 79. 



\ 



TOMAS RÍBEIRO. Sg9 

foi O Cid aventureiro... 

se foras rei justicieÍFa 

o Cid havias matar. 

Mas es man rei, meu senhor, 

que apadrinhas um vilháo, 

que nao ques dar-me razao 

a razao da minlia dor. 

Es mau rei que ao Mador 

que tem pendón e castello 

que tem caldeira e cutello 

deixas impune viver; 

e que a urna iraca mulher 

negas justiga por elle (1). 
El m.— Dom Eodrigo de Bivar 

esta dama ves aqui, 

filha do conde Sousáo, 

orpháo por amor de ti. 

Por Ihe dar satisfaccao 
' cedes-lhe um castello?— Nao. 

— Em yinganga de teu pae, 

mui bom ñlho e mau vasallo, 

mataste o conde 3ousáo: 

a mim cumpre resgata-lo 

e dar a filha razao: 

das-lhe a tua espada? — Nao. 

— Kei sou, eu fago Justina; 

tu juraste-me o teu preito 

se estender a minha mao 

muito rei me cai subjeito: 

quatro villas campero 

a Ximena cedes? — ^Nao. 

— Como monarcha na guerra 

tributarios ja ficeste; 

todos te deráo razáo 

vida a todos concedeste 

e negas satisfacgáo 

a tao bella dama?'-Náo. . 
O C«¿^.— Bei senhor, nao arreceio 

tua senha e poderio: 

dentro do meu alvedrio 



(1) Encontramos muy naturales estos sentimientos de Jimena, pero difieren bas« 
tante de los que la misma expresa en la crcmica e leyenda de loa mocedades de Eodrigo^ 
citada por Amador de los Bios en su ffist crit, de la lit, esp., tomo III, pág. 89. 
' 355.— Quand l'vio Ximena Gomes | la mano I' fue a besar: 
Mercet, dixo, sennor | non lo tengades a mal ; 
Mostrarvos he assosegar Gastiella | e a los regnos otro tal : 
Datme a Rodrigo por marido | aquel que mato a mió padre. ' 



390 LITERATURA PORTUGUESA. 

SO en tenho senhorior 
alguem que o negué, matei-o. 

Rei, cobarde nao sou en 
qjie ferisse cual vilao, 
cravei ao conde Sous^o 
mn punlial no oor&^o 
porque traidor me offondeu. 

E que seja rei ou papa 
ou de Roma imperador 
ou de deu mundos senhor 
saiva eu que o vil traidor 
d'este ferro nao me escapa. 

Filha do conde Sousáo 
^ nao te dou castello ingente 
nem minha espada valente 
nem nma villa somonte 
pois nao te devo rasao. 

Mas roubei-te a protec^áo 
o carinho do páe teu, 
e dom Rodriga aou ea; 
por nao ser devedor teu 
de esposo te off erto a^mao. 

E ñas faces da doncella 
despontou meigo rubor... 
el-rei descendo do throno, 
abragou o campeador : 
dou-te mais oito castellos, 
generoso lidador. 

E a mourisma n'esse dia 
durante as bodas i^aes 
sem temor de dom Rodrigo 
as correrías f ataes , 
a vez prímeira d'um jacto 
dormeu em seu^ arraiaes (1). 



(1) Serpa Pimentel ha publicado : ^Solóos, Ooimbra , 1839.— Cancumeiro, Coim- 
bra^ 1849. — Tradicoes cabaMeirosas da minha patria. Ooimbra, 1860. — A moura de 
Montema/r, Novela, 1840.— '2>.* Lucinda Momz , aol^o en trea partes. 1842. — S. Tiago 
e Bdzebnihy solao en seis partes. Lisboa, 1844.— Jl^ solidoeSt poema do baráo de Cro- 
nogk, trad. da esoolha de poesías alemanas de Huber § algumas poesías portuguezas 
íeitas ao Busaco en 1835. Coímbra, 1835. — ''Dom Sísnando, conde de Coímbra,» dra- 
ma en trea aoto«. Coimbm, 1838.««^^0 Almansor Abw-Afai^ uUráu) reí do Algarve,ii 
drama en tres actos, premiado yor el jurado de Opcnta 184Q.^-t^'D^ Sancho II, h drama 
histórico en prosa. 1846. -«^' A boda «m tragos de frasqueira,ii farsa representada en el 
teatro da rúa dos Condes. "A actriz^ n drama en tres actos i en prosa, representado en 
el mismo teatro. "Uma judia na corte d'el rei P. Joao XII, u drama en cinco actos y 
nueve cuadres. 1845.—"^ morte da Infamia J}.^ Marid TeUeSi episodio. Coimbra, 
1841.— O infamg^ das trovas : fragmentos de uma historia. Goimbra, 1843» 



TOMAS RIBBIRO. 391 

Tbófilo Braga es un escritor de vasta y profunda erudición^ 
de excesiva erudición, porque en ocasiones aglomera de tal modo 
las citas y se remonta tanto en el estilo, que apenas puede se- 
guirle el lector. Si moderase sus altas y trascendentales aspirado* 
nes filosóficas, y se expresase en lenguaje más llano é inteligible, 

gozaría mayor crédito. Oigamos estos versos suyos á Grecia: 

• 

Oh Helado ! irmiíin gemea da harmonia, 
lindo sonho d'amor Virginio seio, 
alva concha do mar, densa engranada 
tens por nsrmphas as cicladas dispersas 
e ten dosel esplendido nm ceo pnro 
qnando te ergues risonha e deslumbrante 
do azul da vaga ionia ! 

Oh musa mitiga, 
sio tena soltos cabellos fluctuando, 
sonoras cordas de maviosa lyra ; 
tua fama nm gemido d'haipa eolia, 
tua alma e o riso, a infancia Anacreonte 
o beijo da poesía. Es áureo cinto 
que em mimoso tropel confunde as graQas ! 

Oh lyrio sobre a lapide nascido 
dos seculos pretéritos floresce , 
abre o cálice as lagrimas da aurora, 
deiza aspirar-te o matinal efluvio ; 
Grecia, lirio singelo, inmarcesivel ! 

En otro de sus volúmenes leemos estos endecasílabos; 

^ A longingua soídáo d'ignotas plagas 
aonde a testemunha da escriptura, 
em meio d'atras ponteagudas fragas 
dorme ha longa paz 4^ sepultura , 
* ao pió d'aves negras aziagto 

que ali revoam pela noite escura, 
chega a campa o leao robusto e velho, 
a dura garra asenta no evangelho: 
a ra^a de Enobarbo em Gandió estua, 
ebria ao som de improperios maís devassos ! 
So a proterva paz com que reflua 
resto da vida para os membros lassos ! 
ella oculta essa ulcera atroz, nua 
nos retalhos da purpura , pedagos 
arrancados da purpura do Christo. 

Sentiu se entao na funda sepultura 
um ruido, como o d'ardida phalange! 
que viu sahir da horribil espesura 



392 LITER/^TüHA PORTUGUESA. 

mao ignota brandindo igiyBO alphange ! 
nao altera o vidente a impia loucura 
de Boma : mas a ossada fría range 
ao pensar que essé vervo que elle adora 
Mollock um dia os fílhos seus devora (1). 

Todavía existen otros muchos poetas portugueses, entre los que 
recordamos á SimOte Dias, sencillo, no siempre correcto y un tanto 
libre en sus cuentps satíricos (2): á Augusto Lima, en cuyos can- 



il) Teófilo Braga ha publicado: vial o dos lempos: antigüedade homérica : harpa de 
férasl: Rosa mística. Porto, 1864. — Tempestades sonoras : segunda parte da vis^o doa 
tempos. Porto, 1864.— Poe«ia do direito (en prosa). 1865. — Historia do direito portu» 
guez : osforaes., Goimbra, 1868. — Theses sobre os diversos ramos do direito^ as quaes na 
universidade de Coimbra em 1668 defenderá Joaquín Theophilo.Braga. Coimbra, 186& 
Contos pjiantasticoá (prosa). Lisboa, 1865.— Cawcíoneiro e romanceiro geral portúguez» 
Coimbra, I8ff7, -^FolJias verdea. Versos dos quinze annos^ segunda edición. JPorto, 1869. 
En este libro de poesías hay cierta tristeza afectada , tristeza que el mismo autor 
confiesa en la composición e ti^te a rmnha irmsa : 

é triste a minha musa 
como o correr da fonte 
como o gemer do mar ! 
trjste como o horisonte 
como a visao confusa 
das noites de luar. 

Pero en cambio, hay sencillez y naturalidad en la forma. ¡ Qué ñuidez en la bar- 
carola \ 

Minha barca porfiosa 
sobre as ondas voluptuosa 

ai, sempre a soSj 
corre ñas azas do vento 
como corre o pensamcnto . 

mais veloz. 

(2) J. Simoes Dias, nació en 1841. Publicó O mundo interior, poesía lírica. Segun- 
da edición. Coimbra, IS&J.-^Coroa de ambares ^ un volumen.— ^« pen¿7i«wZar6«, can- 
eces meridionaes. Elvas. 1870. — Una de las mejores poesías de as pen'natUaires es a 
Barcarola. 

Mea amor e marinheiro; 
anda n^s aguas do mar 
quando elle a térra voltar 

ai, que prazer ! 
Meu amor que anda no mar 
quem mo dera agora ver! 

£u venho todas as tardes 
sentar-me a beira do mar 
constantemente a pensar 

que o vejo vir ; 
ai 1 nevoas que andam no mar, 



TOMAS RIBEIRO. 393 

tos hay cierta melancolía monótona (1): á Pinto Eibeiro, versifi- 
cador elegante (2): á Alejandro José da Silva Braga, uno de los 
más ingeniosos discípulos de la escuela romántica (3): á Faustino 
Novaes, rimador satírico de claro talento y encasa instrucción (4): 



nao m'odeixam descobrir. 

Assoma ao long^e urna vela 
quem vira no alto mar? 
Remos traz, vem á remar , 

i barca táo linda 1 
ai ! barca, íazes-te ao mar ; 
meu amor nao es ainda. 

Gaivotas que estaes pousando 
ñas rivas da praia-mar 
dlzei-me se ha de voltar 

quem tanto adoro 
Ah ! se o virdes no alto mar 
dizei-lhe se eu canto ou choro, 

Dizei-lhe que o seu amante 
com os olhos fitos no mar 
passa 06 días a chorar: 

erma e sosinha. 
Dizei-lhe que junto ao mar 
sua triste amante defínha. 
Mas alem cometa agora 

perdido no azul do mar * 

um pouto branco a alvejar,., 

¡ ai como o anhelo ! 
la vem, la vem no alto mar ; 
grabas, meus Deus, torno a vel-o ! 

Publicó además Simoes Blas A hostia de oiro, poema heroi-oómico. Elvas, 1869.— 
El diálogo del canto III entre Paulino y el canónigo D. Mateo, no se distingue cierta- 
mente por su austeridad. 

(1) Augusto José González lima, nació en Odivelas en 21 de Diciembre de 1823* 
Publicó Murmurios, 1851. Estas poesías fueron muy elogiadas por Lopes de Mendon- 
9a, pág. 242. 

(2) Joaquim Pinto Ribeiro, nació en Oporto el 16 de Mayo de 1830. Vivió largo 
tiempo en Rio Janeiro. Dio a luz Lagrimas e flores. Porto , 1854 Hay otra edición 
posterior. O veterano e mendigo , publicado en Lysia poética, magnifica colección im- 
presa en Rio Janeiro por Manuel da Silva Mello Guimaráes. — Coróos flíictuantes, Lis- 
boa, 1854. — Este tomo de poesias ha merecido grandes encomios de Camilo Oastello 
Branco en Prosistas e prosadores. Cartas a Ernesto Biester, 1864. 

(3) Alejandro José da Silva Braga, n^ió en Oporto en 14 de Marzo de 1829. Es- 
cribió Votes da alma. Hay dos ediciones de este libro^ ambas de Oporto, una de 1,849 
y otra en 1857. * 

(4) Faustino Javier de' Novaes, platero, nadó en Oporto en 1822. Ko ganando lo 
Isastante &\, su oficio, emigró al Brasil en 1858. Publicó Poesías. Porto, 18^ Además 
dio á luz el mismo año, y también en Oporto, con Antonio Pinheiro Caldas^ O BaurdOy 
diario de poesías inéditas. 



f 



394 LITEHATURA PORTUGUESA. 

á Luso da Silva, mediano poeta bucólico (1), y á otros que nom- 
braremos sin comentarios: Fonseca Neves (2),Pompilio Pompeu (3), 
Augusto E. Zuluar (4), Juan Bernardo da Rocha Loureiro (5), Car- 
dóse de Menezes (6), Pinheiro Caldas (7), Silva Ferraz (8), Pereira 



(1) Augusto Luso da Silva, pTofesor de historia y geografía, nació en Oporto en 22 
de Febrero de 1827. Vnhlicó Rimas, Porto, 1852. v 

(2) Antonio Pinto de Fonseca Neves, nació en Oporto en 1784, y murió en 1836. 
Publicó Obras poéticas. Lisboa, 1822. — Dialogo entre dous qorcundas. Ribeiro no seu 
Casal, e Casal no seu Ribeiro, Lisboa. lS2h—'Resposta ao manifestó que o peccador 
convertido José Agostinho de Macedo fez a nag^o portugueza. Lisboa, 1824. — Surra 
no padre J, A, de Macedo e no seu apologista C, S. D, F. Lisboa, 1822, — O santifo 
xoé. Lisboa, 1835. 

•^(3) Arsenio Pompilio Pompen de Carpo, nació en Funchal en la isla de la Madera, 
en 20 de Diciembre de 1792. Escribió Dedo de Pigmeu , colección de poesías. Lisboa, 
1853. — Áo tribunal dd opinia>o publica, Lisboa, 1846. — Exposic o das circunstancia^ 
que acompanbaran a vinda a Portugal de Arsenio P. P. de C. e sua prisáo e processo 
em Lisboa. Lisboa, 1846. Resposta as duas palabras por despedida do Sr. Joáo Maria 
Ferreira do Amaral á A. P. P. Lisboa, 1846. — Contra ól se ha publicado el libelo Bio- 
grafía ou vida publica de A. P. P.Rio Janeiro, 1846. 

(4) Augusto £. Zuluar, nació eñ Lisboa en 1825. Escribió Poesías, Lisboa-, 1846.— 
Doves e flores, poesias./Elio Janeiro, 1851. 

(5). Juan Bernardo da Rocha Loureiro, nació en Guarda en 1778. Publicó con Pato 
Moniz en 1809 el periódico político Correio da. península ou novo telegrapho. Emigró 
en 1812 á luglaterra, donde fué colaborador hasta 1821 del diario O espelho. En 1822 
fué nombrado Cronista mayor del reino y agregado á la legación portuguesa de Ma- 
drid y elegido Diputado á Cortes. Emigrado por segunda vez, permaneció en Ingla* 
térra hasta 1836, en que fué investido de nuevo con el • cargo de Diputado. Murió en 
Lisboa en 1835, y sin la caridad de algunos amigos hubiera concluido sus dias en un 
hospital. Agustin de Macedo , su implacable enemigo , hizo de él su protagonista en 
sU poema Os burros. Escribió " Refuta^áo analytica do f olheto que escreven o R. P. 
J. A. de Macedo e intitulou Os sebastianistas. " lisboa, 1810.— "Exame critico do 
novo poema épico intitulado "O Gama.ii Lisboa, 1812. — "Justa impugnando do celebre 
syllogismo, que apoiou o libro intitulado Os sebastianistas." Lisboa 1810. — " O por- 
tuguez ou Mercurio commercial e litterario, " Londres 1814 á 1821. — " Exame 
critico do parecer que den a cómmisáo especial das cortes sobre os negocios do BraziL" 
Lisboa 1822. ^* "Apostillas a enormísima senten^a comdennatoria, que sobre o 
supposto crime de rebeliao, sedicáo e motín f oí proferida em Lisboa aos 26 de Febreiro 
de 1829 e ahí executada em 6 de Marpo seguinte. i» Londres, 1829. — " Ode pyndarica 
ao nobre feito dos leaes portuguezes ñas praias da ilha Terceira aos 11 de Agosto de 
1829." Lisboa, 1852. — Letter to the editor ofthe Olobe, Londres, 1829. — Apología do 
chronista do reino Joáo Bernardo da Rocha, n Coimbrsv, 1838. 5-" O portuguez em Ca- 
dix.ii Cádiz, 1842..— "Revista de I^ortugaLn 1851. — "Amostras poéticas.» 1852. 

(6) José Cardoso de Menezes e Sonsa, nació en Sanctos en 1829. Escribió "HafpA 
gemedora,ii poesía. Lisboa, 1849. 

(7) Antonio Pinheiro Caldas , nació en Oporto en 12 de Noviembre de 1824. Pu- 
blicó "Poesías. II Porto 1854, un tomo con el retrato del autoro 

(8) Joaquín Símoes da Silva Ferraz. profesor en el liceo de Lisboa, nació en Opor- 
to en 1834. Escribió "Harmonías da natureza.ii Porto , 1852.— "Cantos e lamentos, n 
poesías. Porto, 1856. — " Varias' poesías n originales y traducidas, publicadas en el 



TOMAS BIBBIRO. 395 

de Chavy (1), Martins de Gouvea (2), Santa Anna de Vasconce- 
Uos (3), Lara de Carvalho (4), Correa de Aboin (5), Oliveira Gui- 
maraes (6), Ramos Coelho (7), Saraiva da Silva (8), Justino Pi- 
res (9), Pereira de Carvalho (10) y Sonsa de Macodo (11). 

Archivo, - En el mismo periódico insertó "instru^ao publica. -Tentativa philosophica. 
O eclectismo e a philosophia allemá i o ensino das linguas.ii Ha traducido "o verme- 
roedor das sociedades ou o paganismo na educa^aoju por F, Gaume. Porto, 1856. 

(1) Claudio Bernardo Pereira de Chavy, capitán de cazadores, nació en Lisboa 
en 1818. Publicó: "Magoas e flores," por C. Chaves e Joáo Antonio de Sousa. 1855. — 
"So Déos ! poemeto ao quadro original da jnesma denomina^áo do Sr. Francisco Au- 
gusto Metras, n 1856. — " Almanak militar ou livro dos quarteis para 1858. n Lisboa, 
1857. — Para 185í>. Lisboa , 1858. — Hay dos traducciones suyas del castellano : uma 
tarde em Magdalum : íenda Christa.ii Lisboa, 1854. — y "Do Porto a Lisboa. Fragmen- 
tos de uma viagem de Hespanha a PortugaL n Lisboa, 1856. — En los teatros de Lisboa 
se han representado algunos dramas traducidos por el mismo. 

(2) Francisco Martins de Gouvea Moraes Sarmentó nació en Guimaraes en 8 de 
Marzo de 1833. Publicó: Poesías, Porto, 1855. 

(3) Jacinto Augusto de Santa Anna e Vasconcellos nació en la isla de la Madera* 
Ha sido Diputado en diferentes legislaturas. Publicó un tomo de poesías titulado Pa* 
tria e amor, Lisboa, 1852. — O grito do pfíiz, Lisboa, 1850. — Os talismanSf novela 'tra- 
ducida del francés. Kio Janeiro, 1848. 

(4) Juan Carlos Lara de Carvalho nació en Lisboa en 1.** de Octubre de 1792, Sir- 
vió como voluntario en la guerra de la Independencia. Llegó á adquirir una fortuna 
mediana como abogado; pero las persecuciones políticas lo arruinaron. Murió pobre y 
ciego en 2 de Abril de 1850. Publicó "Versos escriptos na torré de San Juliáo da Ba* 
rra en 1831 y 1832.' Lisboa, 1840. Hay otra edición de ^841.' — "Ariadne e Theseos." 
Lisboa, 1822. — "Traduc^áo verso a verso da Elegia 4.* do livro 2.° dos Amores de 
Ovidio. " Escribió en 1836 en el Diario do Gobernó. 

(5) Juan Correa Manuel de Aboin publicó ' ' Devaneios poéticos. ' ' Lisboa, .18^2. — " O 
livro da minha alma." Poesías. Rio Janeiro, 184 — "A tarde entre a murta," come- 
dia. Lisboa , 1858. Fué redactor del Peneireiro , del Portuguez y d^l Semanario de re- 
creio, etc. ^ 

(6) Juan Francisco de Oliveira Guimaraes publicó "Collec^ao de poesías lyricas e 
heroicas." Lisboa, 1851. 

(7) José Ramos Coelho nació en 1834. Publicó "Preludios poéticos." 1857.— "Jeru- 
salem libertada," traducción del Taso. 

(8) Leopoldo Francisco Saraiva da Silva Caldeira nació en 1832. Publicó "Uma 
corda da lyra." Poesías. Lisboa, 1850.— "Uma para tres." Farsa en im acto. Lis- 
boa, 1854. 

(9) Manuel Justino Pires nació en Elvas en 12 de Octubre de 1813. Escribió "A 
morte, poema christiao e philosophico." Coimbra, 1856. — "Collec^áo de poesías. Lis- 
boa, 1857.— "Colleccáo de cem charadas." Lisboa, 1858.— "Compendio de gramática 
portugueza, exposta em verso para se decorar com mais facilidade." Lisboa, 1856. — 
••Principios de moral coordenados para uso dos seus discípulos." Badajoz, 1858.— "Ru* 

dimentos da leitura portugueza. Lisboa, 18 —"Formulario aritmético. "—"Epitome 

ortographico. " — "Entretenimiento devoto." Coimbra. 

(10) . Valentín Pereira de Carvalho Guimaraes nació en Oporto en 12 de Mayo 
de 1820. Publicó "Álbum poético." Rio Janeiro, 1842.— "Romanceiro brasilico" (to- 
mo I) único. Rio Janeiro, 1844. 

(11) Antonio da Costa e Sousa de Macedo, ex-DipUtado, nació en Lisboa en 4 di 



396 "^ LITERATURA PORTÜGÜRSA. 

Pero el que gfoía de más alto crédito, y el más popular entre 
^odós, es Tomás Ribeiro. Antes de marchar á [la India, donde de- 
sempeña hace pocos meses un elevado cargo oficial, era diariamen- 
te solicitado para concurrir á los circuios más escogidos de Lisboa, 
que deseaban admirarle de cerca y aplaudirle. Los aficionados re- 
citan de memoria sus cadenciosos versos. Las ediciones de sus obras 
se agotan una tras otra con celeridad inverosímil. ' 

Tomás Ribeiro nació el 1.° de Agosto de 1831. Siguió la carrera 
de jurisprudencia, como otros muchos poetas lusitanos, como Gil 
Vicente y Francisco Sa de Miranda, en el siglo XVI, y como An- 
tonio Sonsa de Macedo, Gabriel Pereira de Castro, Gregorio de 
Mattos Guerra, Manuel Mendes de Barbuda, Antonio Barbosa Ba- 
celar, Duarte Ribeiro de Macedo, Andrés da Silva Mascar enhas y 
Antonio Villasboas, en el siglo XVII. Si hemos de creer lo que 
Silva Gayo (1) nos cuenta en el prólogo de su drama D. Fr. Oae- 
taño Éranddo, los recursos metálicos de Ribeiro eran asaz escasos 
cuando ambos ifrecuentaban las aul&s de Vizeu. 

Castizo como Filinto, pero más original (2); vigoroso como el 

Noviembre de 1824. Escribió "As minhas saudades.» Coimbra» 1844.— "Moliere," dra- 
ma original en cinco actos. Lisboa, 1857. — "Adolpho e Virginia ou a festa pastoril" 
Lisboa,. 1842. — "Estatistica do distrito administrativo de Leiria." Leiria, 1855. Fué 
fundador del periódico O Leirense. 

(1) Silva Gayo, cuya biografía hemos publicado eb uno de los anteriores capítulos, 
acaba de fallecer en Coimbra. Agosto de 1870. 

(2) Én la página 110 hemos copiado como original de Filinto el siguiente epigrama: 

Quando o cantor da Thracia, o Orpheo divino, 
as pousadas desceo do reino escuro, 
Plutáo por Ihe punir o desatino 

Ihe entregou a mulhor. f 

Depois por um decreto mais maduro 
qoiz-lhe honrar o talento melodioso 
que Ihe encheu os ouvidos de ampio goso, 
e tirou-lhe a mulher, 

Este epigrama es im plagio casi literal del romance de QueVedo, que tomamos del 
Tesoro de loa rmnanceros y cancioneros españoles, por D. Eugenio de Ochoa, pág." 449. 

Al infierno el tracio Orfeo 
su mujer bajó á buscar, 
que no pudo á peor lugar 
llevarle su mal deseo. 

Cantó, y al mayor tormento 
puso suspensión y espanto, ' 

más que lo dulce del canto, 
la novedad del intento. 



TOMAS RIBEIRO. 397 

Padre Macedo, pero menos fecundo y menos erudito; lírico como 
Garrett, pero más modesto; eco vigoroso de antiguas glorias, como 
Mondes LíCg,!, pero de talento menos flexible, reúne la pureza de 
la frase y Ift corrección del lenguaje á la sencilla naturalidad de 
las imágenes y á la llaneza del estilo Dos son las únicas fuentes 
de su inspiración: la huuaanidad j la patria. Dos son los sagrados 
objetos á que ripde culto: la caridad y la independencia. Si nos 
exigiesen que describiéramos su musa icnológicamentp, la com- 
pararíamos á una zagala candida y pudorosa, ingenua en sus co- 
loquios, y más ataviada con las dotes -de su natural hermosura que 
con el artificio de extrañas galas. 

Difícil es para nosotros dibujar la semblanza de este literato, y 
no, ciertamente, porque le desconozcamos, sino, al contrario, por 
las afectuosas relaciones que con él nos unen. Juntos liemos vivi- 
do en Lisboa durante los largos meses de nuestra última emigra- 
ción; y deseando evitar que se repute lisopja lo que es elogio n^*e- 
recido , recelamos que el afán de aparecer imparciales nos haga 
ser injustos. 

Para salvar estos inconvenientes, nos limitaremos á copiar lo 
que acerca de él ha escrito en su estilo siempre galano y pintores- 
co el respetable Antonio Feliciano de Castilho. Dice asi : 

«Tomás Antonio Ribeiro Ferreira es un varón hecho ya en jui- 
^cio y en madurez. Abrió los ojos en la desahogada n^edianía que 
»Horacio llamó áurea: 

..... tutus cdret óbioleti 
sordUm» tecti^ caret mvidenda 
sohrius aula, 

»Hall6se al nacer heredero de honrada fama, acumulada de padres 
;&á hijos, y mantenida como tesoro: generación limpia, sana y digna 
»de que se. pongan en ella los ojos, como se diria en la buena habla 
»de nuestra tierra; apuntándose ya en la parentela algunos talentos 
«poéticos de más ó menos brillo En su aldea natal de Parada 



£1 dios astuto ofendido, 
con un extraño rigor 
la pena que halló mayor 
fué volverle á hacer marido. 

Y aunque su mujer le dio 
por pena de su pecado, 
en premio de lo cantado 
perderla fadlito. 



398 . LITERATURA PORTUGUESA. 

»de Gonta, ea las frescas márgenes del Pavía, pasaron sus prime- 
»ros'anos Tomás y su hermano Enrique, hoy abad y también poe- 
»ta. Están los campos del Pavía entre el ameno valle de Besteiros, 
»al pié del Caramulo y la magestuosa sierra de la Estrella, distan- 
»te apenas cinco leguas. Región más deliciosamente campestre no 
»la posee Portugal; y si á la hermosura se quiere unir la nobleza, 
»ni aun ese brillante accidente le falta. Del monte Herminio fué 
»aquel Viriato, que al frente de sus pastores escarmentó la omni- 
»potencia romana. El real de ese Annibal rustico, aún sirve hoy 
»dia de blasón á Vizeu,- manteniendo el nombre de Oava de Vi- 
»riato. De Vizeu, sino fué del rio. de Loba en su vecindad, salió el 
»pintor Gran Vasco, y de Av5, en las riberas del Alba, el poeta 
»Blas Garqia de Mascarenhas, cantor del mismo Viriato. 

^Terminados en Vizeu, con gran crédito para sus maestros, los 
^estudios de las humanidades, pasó á Coimbra á cultivar la juris- 
»prudencia. El más constante compañero de Tomás fué ya, desde 
»la escuela de latin en Vizeu, nuestro Virgilio. Con Virgilio ador- 
»mecia y amanecía; con Virgilio rusticaba; con Virgilio iba á pes- 
»car en el Pavía y á cazar en los bosques: 



Flumina amem^ dlvaeqtie inglorias. 



»Con el tiempo vinieron otros á visitarle más ó menos asiduamente 
»en su ermita virgiliana. Caíale en gracia Cam5es por dos prendas 
»ó dotes: queria mucho, quería tanto como él á Portugal; y ha- 
»blaba en Portugués de ley como todavía se usa hoy en las aldeas 
»de la Beira. El habla castellana es medio portuguesa cuando 
amenos: Camóes y otros poetas de su tiempo la cultivaron tanto á 
ÚB. par de la lengua pátría, que hasta en ella fueron clásicos. Con 
»la lectura del castellano, si hoy dia la frecuentásemos como cum- 
»plia, muy fácil y muy agradablemente podríamos volver á nues- 
»tro hablar castizo que se va perdiendo, Bajo la influenqia de las 
;>musa^ castellanas, compuso nuestro poeta un drama titulado 

»A mae doengeitado Los negocios de la república no siempre 

»matan el estro, aunque sea esa la regla infelizmente. Véase á 
»Soares de Passos, que enterró la musa bajo los autos forenses, y 
»murió: véase á Alejandro Braga, que está mudo: á Juan de Le- 
amos, á Pereira da Cunha, á Palmeirim; en fin, á tantos y tantos 
»que están mudos. Tomás Ribeiro fué administrador de Concejo, 
»fué Abogado, es Diputado, y poeta siempre. Este poeta, que por 



TOMAS RIBBIRO. 899 

»sus maneras corteses y sin artificio no desentonaría en la sociedad 
»literaria de Luis el Grande de Francia: este poeta, que la natura- 
í>leza y la suerte han dotado de todo lo necesario para serlo, ha 
^recibido además un don de presencia y una suavidad de voz tan 
^insinuante, que la buena poesía por él recitada adquiere nuevo 
))lustre.» (1) 

Sin poner nada de nuestra parte podemos añadir á estos datos 
biográficos el retrato moral de Ribeiro, hecho por él mismo, que 
nos le presenta bajo todas sus fases, como religioso, como juris- 
consulto, como filósofo y como político. Hé aquí su profesión de fé. 

«Soy cristiano, soy abogado, y dicen que soy poeta. Cómo cris- 
»tiano, creo en Dios, en las tradiciones, en los preceptos y en la 
»poesía del Nuevo y Viejo Testamento : venero los cánones de la . 
»Iglesia , y respeto la intención de todos los moralistas y Santos 
>^Padres. Como jurisconsulto, creo en la justicia, de que soy sacer- 
;>dote humildísimo, reverencio las leyes civiles y me sujeto á las 
;^penales. Como poeta, desprecio ó deploro todos los absurdos dog- 
. »matizados en los libros de moral y en los códigos; y deserté del 
»foro. Reclamo todas las franquicias que me son concedidas en la 
»carta constitucional otorgada por Horacio, y no concedo á nadie 
»el derecho de disputármelas ó cercenármelas r Ahí tenéis mi pro- 
^fesion de fé. Leed ahora esos fragmentos sueltos, extractaiios del 
jE>código intimo de mis doctrinas. — Las virtudes sociales, son actos 
^conformes á la ley: los vicios se llaman crímenes. —La fortuna, 
»es casi siempre hija de circunstancias accidentales.^De un héroe 
»á un bandido, apenas hay más distinción que la de La fortuna. 
» — Todo lo que en el hombre es natural, debe ser legítimo. — Gon- 
»denar al hombre por un sentimiento y al ciudadano por un acto 
^natural, es condenar á Dios. — La sociedad es la balanza en que 
»se mantienen en equilibrio los^ fuertes y los débileg. — El derecho 
»es el fiel de la balanza. — Las leyes son los pesos y los contrape- 
»sos: remedios para el doliente, amparos para el débil, respetos 
»para el fuerte, óbolos para el necesitado. Sólo tiene derechos el 
»ente que tiene necesidades, sea racional ó irracional. — El salvaje 
»defendiendo su vida contra las fieras, usa del mismo derecho que 
»la leona defendiendo sus hijos contra el hombre. — Así como la 
»fiebre es síntoma de dolor en las facultades físicas, el crimen es 



(1) CanversagiopreairibiUarf por A. Feliciano del Cwtilho. Prólogo al D. Jaime, 



400 LITERATURA PORTUGUESA. 

;&sintoma de dolor en las facultades morales. — £1 código penal debe 
»trasformarse «n farmacopea, y el calabozo en hospital. El presidio 
»de hoy es la universidad del crimen, en vez de serlo de la virtud. 
»La ley criminal en vez de ser el compendio de la higiene moral, 
»es, bajo mejores formas, la consagración de la antigua vin- 
»dicta social —Cuando la sociedad se pone fuera de la justicia, en 
»nombre de la conveniencia ó de la ley, el perseguido tiene el de- 
wrecho y el deber de salir de la ley, en nombre de la justicia, rei- 
»víndicando de la caja social todos sus derechos de salvaje. — Ahi 
»me tenéis revolucionario y utopista. Me presento tal cual soy. 
» — Nuestras leyes en su mayor parte, me parecen insuficientes y 
^absurdas: el Código penal, sobre todo, me parece el primer crimi- 
:>nal del Estado. -r-Nuestr a organización política, que pasa por una 
>de las mejores de Europa, descansa exclusivamente sobre fórmu- 
»las: fórmulas que ni siquiera se cumplen. Dicen que es transito- 
»rio este estado : Dios le acorte la jornada. Podrán decir que tengo 
,»una moral depravada y que profeso funestos principios de política 
»y de derecho : digan lo que quieran. Llegué á la edad en que 
«pueden y deben tenerse convicciones, y estoy emancipado. » 

Ya conocen nuestros lectores á Tomás Ribeiro como revolucio- 
nario y socialista. Considerémosle ahora como poeta. 

Las composiciones con que ha inaugurado su vida pública hace 
dieciseis años, están coleccionadas en un volumen titulado sons 
quepassam. En ellas se descubre un fondo de bondad y un senti- 
miento de dulzura, que contrastan con la exaltación de su radica- 
lismo político. Ribeiro tiene siempre apoyo para el débil y lágri- 
mas para el desgraciado : propende constantemente á celebrar todo 
acto de caridad, todo rasgo de abnegación. El marinero oscuro que 
salva la vida de un náufrago con riesgo de la suya : el prelado que 
se despoja de su cruz de diamantes para socorrer á los pobres, 
esos son los purísimos manantiales de su inspiración. 

Como versificador, no reconoce más regla que la onomatopeya; 
pero hay ocasiones en que la medida de sus versos, variada y ca- 
prichosa, no obedece á ninguna razón de armonía imitativa. Cita- 
remos como ejemplo el canto VIII de Don Jame, copiando única- 
mente para que sirva de muestra, la primera mitad de cada es- 
trofa. 

Dentro no centro escaro, ¿a habita^ao do vicio, 

a uoit^ inda maís ne£^ que as iiuvcns da tormenta &. 



TOMAS BIBEIRO 401 

Era a suprema orgia em sua imagem sórdida 
a fuma arremedando ó templo das bacchantes &. 
Que sonhos, que a mente sonhara tao placidos^ 
que risos tao cheios d'amor e ternura (fc, 
E que amores encontra no prostibulo 
o peito juvenil d'amor sedento <fc. 
£ que rosas postilas! e que ancias 
de carinhos que esoondem bocetos k^ 
A vida e o mar: luzes fosfóricas 
a tona d'agua: mil bandeiras <fe. 
Ai! que profundos misterios 
envolvem a negra vida á?. ' 

Quem save que martirios 
o rosto mais sereno éo, 
Quem julga os indómitos 
motejos da sorte <&;. 
Ao nauta placido 
pode um momento k. 
Almas impias 
risos tredos! &. 
Os reprobos 
do inferno &. 
Mártires 
taes 
sao. 

En el canto III de la Delfina do mal hay otra pirámide de ver- 
sos, cuyo vértice está en sentido opuesto. 

Morta ! 

De repente 

um grao clamor ! 
tumulto recrescente ! 
brada a voz do gefe em grita 1 
erguem-se os perros das davinas ! 
e eu sosinha a tremer ! a tremer ! 
a procurar meu filbo e sem o ver 
e um brado horrendo, atroz, vein gelar-me toda ! 

Aqui se ha atendido solamente á colocar las lineas de mayor á 
menor, y de menor á mayor, formando figuras geométricas, como 
hacian en tiempos antiguos los editores de mal gusto con los títu- 
los muy largos en las portadas de los libros. Estos esfuerzos esté- 
riles nos traen á la memoria la ^poca de los acrósticos y la escen- 
trjcidad de José Joaquin Bórdalo, que tuvo la paciencia 4q escribir 



I 

\ 



402 LITERATURA PORTUGUESA. | 

cinco novelas, omitiendo una vocal en cada una de ellas (1), á se- 
mejanza de Triphiodpro, poeta griego que compuso un poema so- 
bre la destrucción de Troya, en veinticuatro cantos, suprimiendo 
una letra del alfabeto en cada uno . 

Tomás Ribeiro sobresale entre todos los versificadores contem- 
poráneos por su talento descriptivo. No conocemos nada tan bello 
en ese género como las primeras estrofas de A judia: 

Corría branda a noite : o Tejo era sereno, 
a riva silenciosa, a vira^ao sabtil ; 
a lúa, em pleno azul, erguía o rosto ameno ; 
no ceo ínteira a paz, na tierra pleno abrü. 

Tardo rumor longinquo; airoso barco ao largo 
bordava aipreo lístrao do Tejo ao manto azul; 
cedía a natureza ao celestial lethargo; 
trazíam meígos sons as víragoes do sul. 

O noítes de Lisboa! o noites de poesía! 
auras chelas de aroma! esplendido luar! 
vastos jardins em flor! suavíssíma harmonía! 
transparente, profundo, ínfíndo o ceo e o mar!.... 

Se a triste da judía ousse ter desejo 
de patria sobre a térra, aquí prendera o seu; 
um bosque sobre a praía, mn barco sobre o Tejo, 
e eleíto da mínha alma um coragao so meu . 

¡Qué ternura en el siguiente pasaje de la misma poesía ! 

Crescí : meu pae urna noíte 
disse-me— "E ja tempo agora 
"erguete ao romper da aurora 
••vamos part¿ amanhá: 
"vamos ver as térras santas, 
"sepulchros de teus monarchas 
"a patria dos patríarchas 
"desde o Egipto á Canaam.ii 



(1) CoUecgño de cinco novellas, em cada urna da>s quaes se n^o admite una letra vo 
gal. Se reimprimió varias veces en Lisboa. En este trabajo de Bórdalo no hay origina- 
lidad. Alfonso de Alcalá y Herrera, poeta de principios del siglo XVII, portugués 
aunque oriundo de Castilla, publicó el siguiente libro: Varios effectos de amor en cinco 
noveUjs exemplares, y nuevo artiücio de escrevir prosa y versos sin una de las cinco vo- 
cales, l^isboa, 1641. Dio á luz también D. Alfonso de Alcalá este otro libro: I^ovo mo- 
do curioso trOrCtado e artificio de escrever.,,.. com una vogal somentCy excluindo as outras 
quxitro. Lisboa, 1674. Bórdalo, que nació en Elvas en .1773, y murió en Lisboa en 1856, 
escribió además las siguientes piezas para el teatro: Jesualdo^ tragedia, 1798. — Amisa- 
de, rectidao e constancia, comedia. Lisboa, 1822.. — A protecg^o de Venus, fasto histó- 
rico dedicado a anniversar o juviloso dia da restauradlo de Portugal em 15 de Set^mhro 
de 1808, Lisboa, 1851, 



TOMAS RlBElRO. 403 

Fui : corrí o mapa inmenso 
das montanhas da Judea ; 
ai ! patría da raga hebrea 
ai ! desditosa Siáo! 
que extensos montes em relva ! 
que paragens sem conforto ! 
onde se estende o mar morto 
e onde serpeia o Jordao ! 

Aqui de Hemor os vestigios ; 
de Zife alem o deserto; 
longe o Sinai encoberto; 
d'Horeb o morro, inda alem; 
d'este lado o mar vermellio ; 
d'aquelle.... nada! uns destrogos, 
ruinas, campas sem ossos ; 
e ao fundo Jerusalem ! 

Meu pae chorava, e eu chorava 
vendo morta e sem prestigio 
térra de tanto prodigio, 
maldita agora de Deus. 
Tudo silencioso, estéril! 
tudo vastos cemiteríos 
onde ruinas de imperios 
ficavam por mausoleus! 
— "Meu pae— disse eu— tenho seden 
--"Ye fílha ar aridez do monte 
so deus dava ao ermo a f onte 
em que vivia Ismael. 
— "Pae cancel; mostra-me a patria 
quero dormir sem receio. 
— "FiUia, enco8ta-te ao meu seio 
que nao tem patria IsraeLí 



' Em todo o mundo estrangeira ! 
toda a vida peregrina! 
vede-se a mais triste sina! 
ser rica e nao ter um lar! 
sempre a lenda de Ahesvero! 
sempre ó decreto divino! 
sempre a espulsar-me o destino 
como Abráo a pobre Agar ! 
Que pode valer á hebrea 
sentir n'alma chamma infínda? 
como a linda Esther ser linda, 
e amada con^o Rachel % 
se o coragao da judia 
se entr'abre de amor aos lumes. 



404 LITERATURA PORTUGUESA. 

nao Ihe da tempo aos perfumes 
O seu destino cruel. 

Tomas Ribeiro ha enriquecido la Kteratura portuguesa con dos 
poemas, A Delfina do mal y D, Jaime (1). En el primero ha 
cantado la caridad, y en eL segundo la patria. Dejemos que hable 
el mismo. * 

«La Delfina do mal es un poema que yo consagro á la humani- 
»d*ad afligida , un libro que me he esforzado en rociar de bálsamos 
»para muchas heridas , de filosofía para muchos errores , de virtu- 
»des para muchos crímenes , de cauterios para muchas llagas gan- 
»grenosas y hasta de ridiculo para muchas aberraciones socia- 
»les; un libro, en fin, que yo quise hacer de enseñanza y de pie- 
»dad (2).» 

La heroina, anciana desvalida , cubierta de andrajos y de lepra, 
vive en una choza aislada con la hermosa María, su hija única y 
sü único amparo. Pobre Delfina ! El frió penetra por las anchas 
grietas de su desmantelada vivienda , y no tiene lumbre en su ho- 
gar, ni harapos suficientes para abrigar su llagado cuerpo. María 
se apasiona de Antonio, desertor del ejército : por él abandona á su 
madre infortunada , y con él huye al África, donde su infame se- 
ductor la vende como esclava á un traficante de carne humana. 

Pero la Providencia es insta ! Marlá entra en él barco del com- 
prador, llevando en brazos el fruto de su amor criminal ; y cuando 
Antonio, que ha vendido á su amante, pero no a su hijo, se aper- 
cibe de que se los arrebatan juntos, es ya tarde. A sus gritos de 
desesperación contestan los desalmados marineros, desde la nave, 
que se va alejando de la orilla, con alegres cantigas. El infeliz se 
arroja al mar, desapareciendo para siempre debajo de las olas, des- 
pués de haber lanzado en ellas con satánica rabia el puñado de 
oro que fué el precio de su bárbaro delito. 

Dos niños, Serafín y Rosalina, recogen leña en el monte. Sera- 
fin es fuerte, atrevido y jactancioso: Rosaliúa débil, tímida y bue- 
na. Ella desea ofrecer un haz á la pobre Delfina , y él se niega, 
porque ha oido decir que Delfina es bruja. En esta disputa les sor- 
prende Josefina , el ángel de la aldea , la madre de los pobres , la 



(1) Hó aquí las obras publicadas por Tomás Ribeiro : Som que pasmm , versos. 
Porto, 1868. — p. Jaime, poema. Segunda edición. Lisboa, 1863, — Á Delfina do mal, 
poema. Lisboa, 1868. 

(2) A Deldna do mal, pág. VIL 



TOMAS RIBEIRO. 405 

reina de la hermosura : reprende á Serafín por la dureza de su co- 
razón , bendice á Rosalina , y los lleva consigo á áocorrer á la le- 
prosa. 

Albano es un poeta pobre, sin más familia que la negra Domin- 
ga, que le quiere con el afecto de una madre. Se enamora de Jo- 
sefina; pero el padre de ésta, don Gastón , le cierra las puertas de 
su casa. Albano huye á América, desamparando á Dominga como 
María desamparó á Delfina. Cuando regresa , al cabo de algunos 
años, Josefína ha perdido la razón. Entonces quiere suicidarse; 
pero la Providencia le detiene al borde del abismo. Ve pasar de- 
lante de si á la africana Dominga, ciega, y á Delfina la leprosa, 
apoyándose recíprocamente: compara dolor con dolor y miseria con 
miseria,^ y deja caer de su mano el arína fatal. Este es todo el 
poema , cuyos defectos ha reconocido el autor. Si se os ocurre , por 
ejemplo, que el estilo desciende á veces demasiado, antes se le ha 
ocurrido al poeta: 

O canto meu nao recusa 

nada por plebeu. 

Si observáis que la acción languidece, dividiéndose , y que el 
personaje principal viene á ocupar un lugar secundario , antes lo 
ha observado Tomas Riveiro : 

o entrecho 
corre diffusamente : e frouxo o enredo; 
a acqao, partida aqui e alem ; e as vezes 
cometa um novo assumpto e esquece o antigol.... 
de um poema surdiram dois poemajs : 
a miseria e o amor I ( verdade seja 
que nem sempre este motes sao diversos) 
Ha duas heroínas em vez de urna : 
Josefina e a leprosa!.... fins diversos 
se propoe cada aegáo.... os personagens , 
María e o desertor despareceraml.... 
A Delfina do mal protagonista 
quasi em olvido e já: absurdo! absurdo I— 
A critica fallou e eu curvo a fronte 
porque os preceitos da arte me f ulminam ! 

Aun á riesgo de extendernos demasiado, queremos trascribir el 
último diálogo de Albano con Josefina. 

*— "Quem e? quem foi que chamou 
a pobrinha que morrea ? 

— "Eulii 



406 LITERATURA PORTUGÜBSA. 

— •• ÓHia o echo responden I . . . . 

donne, coitado, acordou ! 
E a louca adoravel de rosto sereno 
ao longe atravessa na florea clareira; 
phantastica Yirgem das lendas do Eheno, 
deixando entre as brumas luzente rastreira ! 
sito brancas, aereas as vestes que arrasta 
a fada nocturna, que a luz se evapora ! 
esquiva, saudosa visáo meiga e casta 
que foge ante 09 beijos da aragem da aurora ! 

A lúa, o silencio do quadro, a distancia 
do coro das aves tao meigo e tao vagó, 
das húmidas flores a etherea fragancia, 
08 prantos da fonte chorando no lago, 
e o inmenso mysterío das horas tao mortas 
nos mostram no vulto que vaga despertó, 
um anjo que espera que Deus Ihe abra as jportas 
do lucido templo do eterno >concerto, 

Recobra-se Albano ao vel-ál 

percorre a alameda inteira, 

e chega a vasta clareira 

onde a luz da sua estrella 

surgirá e se Ihe mostrara! 

Albano para, e ella para!.... 

Olhan-se de frente a frente ! 

no centro espreita a desgrana: 

de cima a esp'ranza vigial 

Vae travar^se a estrema luta.... 
de repente 

compacta nuvem sombría 

de fronte da lúa passa, 

e mais o quadro se enluta ! 

Nenhum se move, nem falla : 

ella hirta : elle tremente : 

elle commovido a olhal-a 

ella, pasmada e contente ; 

nelle a borbulhar o pranto, 

nella um riso a despontar; 

nelle o amor devoto e santo, 

nella o templo sem altar, 

sem luz, sem cantos, sem Deus 

Eram éxtasis de um crente 

que toma por divindade 

fugitiva sombra fatua ! 



*—" Josefina! II esclama.... 
Ninguem Ihe responde ! 



TOMAS 'RIBEIRO. 407 

Ninguem Ihe ensoga os prantos que derrama 
na mesta face que ñas máos esconde!.... 

—"Triste! donde vens tu?.... Nao sei quem es! 
eu ja nao sou mulher j sou uína estrella, • 
e des^o a meia noute a meu jardim, 
quando nao ve ninguem, 
a chamar as fiorinhas para mim, 
e a entretecer a nupcial capella 
. de laranjeira , e myrtos e jazmim... . 

e o noivo nunca vem!. ... 
Olha tao linda a minha c'roa, res? 
juntei-lhe oje este ramo de cecem, 
^ e mais o amor perf eito. . . . 

ipas amanha veras tudo e desfeito! 
e eu volto a meia noute inda outra vez 

tecer outra capella 

um mimo de singela...« 

e o noivo nunca vem!.... 

se elle amanha vier, 
vem ca se queres ver felizes noivos 

em divinaes deliriosl.... 

eu tomo a ser mulher! 
Nao e linda a capella).... u 

Era de goivos, 

de cipreste e martyrios! 
— "O noivo o teu amor que tanto esperas, 

repara bem, sou eu ! 
Ai flor das malogradas primaveras ! 
Olha-me bem!....» 

— "Nao es.... nao es.... morreu! 

Hontem um passarinho 

ch3,mou-me do seu ñinho , 
e disse-me c—Yem ca senhora bella ! 

eu sei do teu amor.... 
vive longel mais alto inda que o solí 
que Ihe queres mandar) — Toma esta flor! 
e diz^-lhe que venha, rouxinol ! 
subiu, subiu, subiu e entrou no ceu ! 
Eu subi atrás d'elle e fíz-me estrella, i. 
— "Oh deus! oh providencia! 
tu queres que eu blasfeme? 
vaso de etherea esencia, 
minh'alma se «vapora ! 
a fe vacilla e treme I 



tu nao te lembras de Albano % 



i 



408 LITERATURA PORTUGUESA. 

— "Albano I tu es Albano? 
— "O teu amante !n 

— "O poeta ?.... 
era um pintor que pintava 
retratos ó,e Julieta. . . . n 
— "Junto a senhora do amparo.... n 
— "Sim! siml quando eu soluqava.... 
Mas inda agora reparo I 
no ceu a íestas e eu falto I 
Moro táo alto, tao altol 

Ves? alem, 
mesmo ao pe d'aquella estrella 

minha irmá I / 

Queres a minha capella?.... 
O meu noivQ inda nao vem.... 
tecerei outra amiuiha. . . . n 
E fugiu 

lucente meteoro ! 
a que o abysmo ethereo o seio abriu I 

D. Jaime debe ser examinado bajo dos puntos de vista, litera- 
ria y politicamente. Literariamente encontramos en él, entre al- 
gunos lunares , bellezas de primer orden. El carácter principal y 
el más bien dibujado es el de D. Martin , que conserva como una 
reliquia sagrada el acero con que peleó á las órdenes del prior do 
Grato. Nadie más intransigente con los enemigos de la patria, y 
nadie tampoco más generoso con los pobres y desvalidos. De sus 
dos hijos, Jaime y Germán, el segundo es un poeta candoroso, y 
el primero , de carácter resuelto y audaz , se prenda de Estela de 
Aragón , perteneciente á una familia española. Pide su mano y se 
la niegan. Al saber esta triste nueva la apasionada doncella, supli- 
ca á D. Jaime que la deshonre, para que al verla deshonrada no 
se opongan sus padres á su anhelado enlace ; y no tan sólo le diri- 
ge este ruego impudente , sino que lo consigna en una carta ver- 
gonzosa : 

Antes DeuB me fulminara 
na hora amaldi^oada 
em que pedi a deshonra 
que nao querías ! fui eu ! 
^ juro-o a face do ceu I 
para ver se deshonrada 
me davam ao teu amor, 
ou me deixavaiu na rúa: 



TOMAS BIBBIRO. 409 

que antes quería morrer 
de que de^sar de ser tua. 

A propósito de este acto inmoral , torpe y cínico sobre que des- 
cansa todo el poema , dice el autor que quien no comprenda su su- 
blimidad, es un eunuco del sentimiento. ¡Asi se extravian á veces 
las más claras inteligencias ! 

Estela llega á ser madre , y sus dos hermanos le hacen pagar 
con la vida su torpe fragilidad. Aparece en aquel supremo instante 
D. Jaime , se arroja sobre el cadáver de su infortunada amante , y 
los asesinos le cubren traidora y cobardemente de puñaladas. Res- 
tablecido de sus heridas por un milagro del. cielo, huye á España, 
toma diferentes disfraces, recoge en una cueva á dos bandoleros, ,y 
sirviéndose- de ellos como instrumentos de su venganza , los lleva 
á Madrid vestidos de hidalgos. En medio de una orgia , y en el v 
momento en que va á castigar á los matadores de su amada, éstos 
le aseguran que su hijo vive. Al oir tan inesperada revelación , su 
ira se aplaca, perdona á los que debia sacrificar, y vuelve á Por- 
tugal, donde es ajusticiado. Don Martin de AguHar, cuyos cuan- 
tiosos bienes hablan sido confiscados por el Gobierno castellano, 
pierde la razón. 

Tal es el argumento del poema. En la familia de Aragón, orgu- 
Uosa, cobarde y fementida , se propuso el poeta representar á Es- 
pana. Y ¿en quién ha representado al Portugal? En D. Jaime, jo- 
ven irreflexivo, violento, licencioso, que comienza por infamar á 
una doncella y concluye por hacerse salteador de caminos. 

El carácter político de la obra ha sido perfectamente expresado 
por dos literatos lusitanos. Ha dicho Castilho en su conversafoo 
preambular : «es una proclama á los hijos generosos de la tierra 
^portuguesa, para que mantengan su independencia, y cuando 
»alguno se la dispute , mueran por ella , si tanto fuese necesa- 
»rio» (1); y ha añadido Reinaldo Carlos Montero en un estudio cri- 
tico: «Lo juzgaron muerto al Portugal de las viejas eras, le die- 
»ron un lugar en el mapa de las grandes nacionalidades : le escri- 
»bieron el epitafio en la glorificación del poema que señalaron 
»como único remedio de su vitalidad ! De lo alto de las sierras del 
»monte , descendió un enviado del pueblo , un mancebo cuasi des- 
^conocido , con la aureola de los libertadores en la frente inspira- 



(1) Prólogo á D, Jaime, por Antonio Feliciano de Gastillio. 

ti 



410 • LITERATURA PORTUGUESA 

»da, y su mano trazó sobre cien páginas de estrofas patrióticas esta 
»aegativa: — Mentís, extranjero! Portugal vive y quiere vivir!» 

Nada hay tan impopular en el país vecino como la idea de su 
anexión á España. De las prensas de Oporto y de Lisboa salen dia- 
riamente libros y opúsculos en contra de la unidad ibérica. Desde 
el dia en que bajó del trono Doña Isabel de Borbon han visto la luz 
pública numerosos folletos anti-peninsulares. Sobre la mesa tenemos 
los siguientes : Ponaos negros y por J. G, Barros e Cunha; A revo- 
lufdo de HespanAa e a questao iJkerica, por José Pinheiro de Mello; 
A independencia nacional e a Iberia^ por Á. Biveiro Gon^alves; 
As victorias dos portuguezes em defeza de sua independencia^ por 
Miguel Sotto Maior; Forjas defensivas de Portugal ^ hoje e 
amanMy por José Dionisio de Mello e Faro; JEccos de Aljubarrota, 
por Guillermo Braga; Discurso pronunciado na noute de \.^ de 
Decembro de 1868, por F. L. Coutinho de Miranda; Questoes de 
actualidade , por Juan Bonanza ; A Iberia , por Campos Júnior; 
Portugal e Hespanha , por Costa Goodolphim ; A república e a 
Iberia^ por J. Dubraz; Lyra civica, por Alberto Pimentel; Patria 
contra a Iberia, por Eugenio de Castilho. Además se han impreso 
anónimamente Os contrabandistas officiaes e particulares j atri- 
buido á Figueiredo Guimaraes; O almanak patriótico e anti- 
ibérico da dominafoo de Oastella em Portugal e da famosa insur- 
reigdo de 1640 (1); ^ restaurafáo de 1640; A revolufdo em Ees- 
panha e a independencia de Portugal y Surge Luzitania (2). 

En las fiestas de las últimas clases sociales se cantan desde muy 
antiguo canciones contra España (3). Los Portugueses aprenden en 



(1) Este folleto está traducido de la obra de M. de Bessieres titulada Histoire des 
revolutions politiquea. 

(2) Be fecha anterior hay infinitos opúsculos anti-ibéricos: por ejemplo, A política 
de Napoleón ///, a Inglaterra e a uniaó ibérica, Lisboa, 1861. — Propaganda patriótica 
liberal contra a pretendida uniao ibérica. Lisboa, 1867. —^q/c, por J. Gr. de Hamos e 
Cunha. Segunda edición. Lisboa, 1868. Entre los folletos políticos posteriores á nues- 
tra Revolución de Setiembre , no recordamos más que uno favorable á la anexión: 
Iberismo ou o paiz e a situagao deante dos tUtimos acontecirnientos de HespanTux, por 
Alvaro Coutinho. Lisboa, 1868. En 1854 se publicó en Lisboa un periódico titulado O 
progreso^ que sostuvo las mismas ideas; y posteriormente circuló un opúsculo escrito 
en igual sentido: -4 uniao ibérica ou reítexoes sobre a unijo dos dois povojs dape* 
ninsfula, por Joaquín José Ribeiro. Lisboa, 1867. 

(3) Seguidilhas que as mulheres de Lisboa cantam pela paschoa na sepultura do 
Condestavel: 

Na Aljubarrota 
Icvou a vanguarda 



TOMAS RIBEIRO. 411 

la escuela á aborrecernos. Tenemos á la vista un Compendio de la 
historia lusitana , libro de texto en las aulas del reino , aprobado 
por el Consejo de Instrucción pública, y de él tomamos, al pié de 
la letra, las siguientes preguntas y respuestas: • 

«P. ¿Quién filé el décimo octavo rey de Portugal? — R. D. Feli- 
»pe I (1), el Prudente, aclamado y jurado en 1581, después que el 
»Prior do Crato D. Antonio fué derrotado por el Duque de Alba> 
;^en 26 de Agosto del mismo año, junto al puente de Alcántara. — 
»P. ¿Qué hubo de notable en su tiempo? — R. La venta que Don 
;»Juan de Mascarenhas, y otros, hicieron á Castilla de la patria en 
j^l580. — P. ¿Qué carácter y cualidades tuvo Felipe I? — R. Fué 
^monarca astuto, soberbio, inquieto, cruel y de poca habilidad 
í>para gobernar el vasto imperio que su padre le dejó. Era de es- 
»tatura pequeña, presencia grave, ojos azules y labios gruesos. — 
»P. ¿Quién fué el decimonono rey de Portugal? — R. Don Felipe II, 
»el Pío, aclamado en 1588. — P. ¿Qué hubo de notable en su reina- 
»do ? — R. La entrada y desembarque del Rey de Fez , Muley Xe- 
»que, en Villanueva de Portimao en 1609, y la expulsión de los 
»Moros en 1610; medida imbécil, que privó al reino de más de 



com bra^ e cota 
08 castelhanos mata 
e toma o pendone , etc. 

Cantigas que os moradores de BesteUo (Belem) cantavam na segunda octava do Es- 
píritu Santo nd sepultura do Gondestavel: 

Todos. — Santo condestabre 

bone portugrues, etc. 
Urna voz. — Por faison da patria 

todo esto lo fez 

mata castelhanos 

salva a nosa grey. 
^ Todos.— E mais otra vez 

k e mais otra vez. 

Uma voz, — No me lo digades 

quabondo lo sey 

librou as avelhinhas 

do leo de CasteL 

CancUmeiro e romanceiro geral portuguez por T. Braga, tomo 11, pág. 9. "Assim se 
iiia formando insensivelmente o romanceiro do Condestavel, como se formou o do Cid 
ne de Bernardo del Carpió na Hespanha: o sentimiento popular que se nao estinguia 
Itera o odio a Castella, que inspira a maior parte das prophecias nacionáes." El mismo 
tomo, pág. 203. 

(1) Sabido es que Felipe II, Felipe III y Felipe IV de España se denominaron res- 
pectivamente en Portugal Felipe I, Felipe II y Felipe IIL 



412 LITERATURA PORTUGUESA. 

»400.000 brazos, y de caudales inmensos; y el terremoto de la 
»isla Tercera. — P. ¿Qué carácter y cualidades tuvo Felipe 11? — 
»R. Fué monarca supersticioso, débil, negligente, disimulado, in- 
^grato, cruel y sin habilidad. Era de estatura proporcionada, pre- 
»sencia agradable, cabello rubio, ojos azules y boca gruesa. — 
»P. ¿Quién fué el vigésimo rey de Portugal? — R. D. Felipe lU 
^el Grande, aclamado en 1621. — P. ¿Cuándo perdió la Corona de 
»Portugal? — R. En 1.** de Diciembre de 1640, en la gloriosa revo- 
»lucion que hizo el pueblo. — P. ¿Quién gobernaba entonces elrei- 
*no? — R. La Duquesa de Mantua, como Regente. — P, ¿Qué hubo 
»áe notable durante su gobernación? — R. La reconquista de Vahia 
»en 1625, que los primeros Felipes hablan dejado perder con otras 
»posesiones de valia; la horrible erupción volcánica de San Miguel, 
»en 1630; los famosos disturbios de Evora, en 1637^ y la muerte, 
»en 1640, del traidor D. Miguel de Vasooncellos, que era Ministro 
»de Felipe en Portugal. — P. ¿Qué carácter y cualidades tuvo Fe- 
»lipe III? — R. Fué monarca perezoso, déspota, fanático y orgu- 
»lloso. Era de estatura ordinaria, ojos azules y boca gruesa. — 
^P. ¿Quién fué el vigésimo primera rey de Portugal? — R. Don 
»Juan IV el Restaurador y aclamado en 1.° de Diciembre de 1640, 
j^dia glorioso, en que Portugal se libertó del yugo castellano. — 
»P. ¿Quiénes fueron los gloriosos actores de la gloriosa aclamación 
»de D. Juan IV? — R. Juan Pinto Ribeiro y otros 39 caballeros, ^ 
»entre los que ninguno descendia de las familias de los que ven-J 
í>dieron la patria á Castilla.» (1) ^f 

Otra historia de Portugal, en verso, aprobada también por 
Consejo de Instrucción pública, anda igualmente en manos de l¡j 
niños. Juzgúese lo que será el tal libro por estas dos estrofas: 

Tres Felipes em ordem sucesiva, 
contra lei dictam leis no imperio luso: i 

novas iras inflama, odios aviva, | 

do poder usurpado o fero abuso. 1^ 

Lysia outr*ora na9áo potente e altiva * 

geme ao verse sujeita ao mando intruso, ' 

qual o hebreu quando exhala as temas queixas f 

na térra Assyria em lúgubres endeixas. J 

Por sesenta annos negregar medonbo j 



(1) Compendio de historia de Portugal para instmo^ao da mocidade e uso I 
la8> por Luiz Francisco Midosi; adoptado pelo Consellio de Inatruo^ao publif 
cima edÍ9ao. Imprenta nacional, 1866. J 



'f 



TOMAS RlBEIBO. 413 

viram os lusos tarado horisonte : 
eis de repeate amostra o sol rísonho, 
dissipado o negrume a leda fronte. 
Qual quem desperta de terribel sonho 
em que viva o Cocjrto o Phlegetonte , 
ou tetra imagem de infernal verdugo 
P(»rtagal ve quebrado o férreo jugo (1) 

En otra obra semi-oficial, pues está escrita por un profesor de 
literatura de Lisboa (2), se lee el siguiente curioso párrafo: 

«Sobrevino después la invasión de Felipe II, y con ella recibie- 
»ron nuevos golpes de muerte las letras nacionales, por el odio que 
»todo dominador ilegitimo tiene siempre á los espíritus esclarecí- 
;;dos, que conocen y saben apreciar la iniquidad de la usurpación 
»y de la tiranía, así como sus detestables efectos: uno de éátos, el 
;^más atroz y funesto fué el asesinato de más de 2.000 sabios y 
^virtuosos portugueses (3).» 

Así se explica en todas las cátedras del vecino reino la historia 
de la administración española: así se educa á la juventud portu- 
guesa ; y así se forma el espíritu de la nueva generación. 

Tomás Ribeiro es demasiado experto para dar crédito á las ab- 
surdas exajeraciones de los autores que atribuyen á nuestros an- 



( ^ 



(1) Boaquejo métrico da historia de Portugal^ por Antonio José Víale, socio efectivo 
da Academia Keal das Sciencias de Lisboa. Opúsculo aprobado pelo Oonselho geral 
de Instruc^áo publica. 4.* edi^áo. Lisboa, 1866. 

(2) Primeiro ensaio sobre a historia litteraria de Portugal desde a sua mais remota 
origem ate o presente tempo, seguido de differentes opúsculos , que servem para sua 
maior illustra^ao, e offerecido aos amadores da litteratura portugueza em todas as na- 
^oes, por Francisco Freiré de Carvalho, conego da se patriarcal metropolitana de Lis- 
boa, professor de oratoria, poética e litteratura clasica particularmente a portugueza 
no Lyceo nacional, socio da Academia real das sciencias, etc. Lisboa, 1845. 

(3) Exageraciones como ésta son las que han dado lugar al juicio equivocado que 
algunos Españoles forman del carácter portugués. Después de leer esas palabras no 
falta quien tenga por verídico el siguiente cuento referido en un libro del siglo XVII, 
que tenemos á la vista. "Cuando el duque de Alba fué á tomar posesión del reino de 
iiPortugal por Felipe 11, Uegó á la puente de Yelbes con aquel celebrado ejército de 
1 1 veteranos invictos.... para que pasasen desfílándose con orden y disciplina militar, 
iihicieron allí alto los escuadrones. Acertó á verlo un portuguesillo , que reclinado so- 
ubre la acitara de la puente entretenia la ociosidad en estar mirando al rio, y haciendo 
tireparo en la detención del duque y de su ejército, pensó tan magníficamente de su 
iipersona que le pareció que aquella demostración se hacia por su respeto; y acercán- 
itdose un poco á la cabeza del puente, puestos los brazos en jarras, encarándose con 
iiel duque y su comitiva, con grande autoridad dijo : — "Passai , passai que naon vos 
iif^rei mal. n — Arbitraje político mUitar: sentencia definitiva del Sr. de la Garena, in- 
geniero ingenioso de las máquinas bélicas de España, pronunciado en el fantástico 
congreso, etc. Salamanca, 1683, pág. 13. 



414 LITERATURA PORTOeUESA. 

tepasados el asesinato de más de dos mil sabios portugueses ; pero 
conoce el sentimiento anti-español de su país, y no tan sólo se deja 
inspirar por él, sino que se coloca á su vanguardia. 

El Vulgo es necio, y pues lo paga es justo 
hablarle en necio para darle gusto. 

No seremos nosotros los que hagamos la apologfia de la detesta- 
ble política que siguieron los tres Felipes en Portugal, mientras 
esa provincia formó parte integrante de la monarquía espafiola. 
A aquella política imprevisora, inquisitorial y ruinosa ; á aquella 
política de favoritismo y de concusión, se ha debido precisamente 
la ruptura. En el alzamiento de 1640 entra por más la torpeza del 
Conde-Duque de Olivares, que el denuedo de Pinto Ribeiro. Pero 
no se juzga imparcialmente á los gobiernos prescindiendo de la 
época en que gobernaron , ni tendrían razón los Portugueses para 
quejarse de haber estado sometidos á un sistema distinto del que 
pesaba entonces por igual sobre los vastos dominios españoles. Ca- 
taluña y Aragón pudieran alegar agravios iguales, cuando menos, 
para separarse de Castilla. El despotismo de la casa de Austria co- 
menzó por comprometernos en sangrientas y estériles luchas exte- 
riores, y concluyó perdiendo sus conquistas de Ñapóles y de Sicilia, 
y el Rosellon y la Cerdaña y el Portugal; y si conservó á Cataluña 
fué porque Dios se apiadó de nuestros infortunios. No pretendemos 
recobrar una pulgada de la tierra que está más allá de nuestras fron- 
teras naturales ; pero tenemos profunda fé en que por medios pací- 
ficos, por la tendencia irresistible de las razas á su unificación, por 
las leyes de la geografía y de la historia , por el progreso de las 
ideas, y por la armonía de los intereses sociales, habrá de comple- 
tarse, más ó menos tarde, nuestra nacionalidad. El despotismo rom- 
pió los vínculos fraternales de España y Portugal : la libertad los 
reanudará. 

No queremos reseñar la historia lastimosa de las discordias pe- 
ninsulares (1). No queremos acordarnos de Alfonso Enriquez, sal- 



(1) Véase cómo describe un escritor portugués el origen de Portugal. — "En el rei- 
iinado de Alfonso VI de Castilla y de León, habiendo venido á la Península un fran- 
iices llamado Enrique, nieto de Roberto, Duque de Borgoña, aquel monarca le dio la 
rtmano de su hija bastarda doña Teresa, y lo nombró gobernador de la provincia de 
iiPortugal, con el título de Conde. Dominado éste por la ambición se reveló contra sn 
iisuegro, declarándole la guerra para hacerse independiente ; pero muriendo antes de 
iiconseguir su fín^ su mujer la continuó. Llegando su hijo Alfonso Enriquez á la edad 
iide 16 afios, y llamando á sí el grueso del ejército, se rebeló contra su madre, y des- 



.TOMAS RIBEIRO. 415 

vado en Guimaraes por el sacrificio de su ayo Egaz Moniz , y he- 
cho prisionero (1) y perdonado en Badajoz por Fernando II de León. 
Nada diremos de la guerra injusta emprendida por D. Juan I de 
Portugttl (2), guerra en que no se disputaba una nacionalidad, 
sino una corona: lo cual ha sucedido frecuentemente en nuestras 
luchas con los Lusitanos. No fué el uno ni el otro estado, cuyo voto 
jamás se consultaba, quien se lanzó en guerras injustificadas. 
Fueron sus monarcas los que, movidos por interés de familia ó por 
ambición persoiial , llevando sus ejércitos al combate, recogieron 
el fruto de las victorias*ó sintieron más vivamente la humillación 
de las derrotas . 

Tampoco comentaremos los desastres producidos por actos ema- 
nados exclusivamente de la iniciativa de los Reyes portugueses. 
Don Manuel ordenó en 1496 la expulsión de todos los Judies en 
un breve plazo ; y no satisfecho con esta medida cruel ,. dispuso al 
año siguiente que los hijos menores de los proscritos fuesen arre- 
batados á sus padres , bautizados y distribuidos en las ciudades y 
villas del reino, para que allí recibieran educación religiosa á eos- 



tibaratando la parte de ejército que la permanecía fiel, tomó el poder y continuó la 
iiguerra iniciada por su padre y se aclamó independiente en 1139. De aqui data la com- 
iipleta separación de Portugal , pero no la separación de las razas, n A uniao ibérica, 
<m r^xoea sobre a unicio dos dois povos da peninsular por Joaquin José Bibeiro. Lis- 
boa, 1867, pág. 14L 

(1) A pertinacia aqui Ihe custa cara 

assí como acontece' muitas vezes , 

que em ferros quebra as pemas, inda aceso 
a bataiha onde foi vencido e preso. 

(Lusiadas. Canto III, octava 70) 

(2) iiLa reina dofía Leonor instigada del sentimiento de la muerte de su valido, ó 
iibien de los malos tratamientos que recibió de sus enemigos, ó de l^o, incitó al rey 
iide Castilla B. Juan I á que viniese sobre Portugal, por el derecho que tenía á suce- 
líder en esta corona , como marido de doña Beatriz , hija única de Leonor y de Fer- 
i.nando : además que las capitulaciones ñieron que no habiendo hijo de ellos sucedería 
iiella, y B. Femando en su testamentóla dejó nombrada en la sucesión. "Tan nuestro 
iifuera todo lo que deseamos, como Portugal entón(!es era de Castilla^ y como Castilla 
iihizo una guerra justísima, n Lusiadas comentadas por Faria y Sonsa. Canto IV, pá- 
tigina 246. B. Juan no era rey ni de justicia le tooaba el serlo: él mismo se llamaba de- 
rifensor, y cuando finalmente le eligieron en Coimbra esos pocos que le seguian, fué 
iicon poca fortuna y contra el derecho notorio de Castilla, y los que siguieron la voz 
iiqastellana caminaban más seguros y más cristianos.» El mismo tomo, pág. 57.— "Si 
iiálgunos juraron rey á B. Juan, y tenianpor esto obligación de seguirle, los hermanos 
iiy todos los otros que no le juraron , no cometieron traición contra él, assi por esso, 
iicomo porque el derecho verdadero era el rey de Castilla por todos caminos^ n El mis- 
limo, pág. 293. 



416 LITBBATUEA POATUGUESA. 

ta de sus propios bienes. En 19 de Abril de 15(36 hubo en Lisboa 
una horrible matanza de cristianos nuevos (1), Entonces no domi- 
naban ciertamente los Españoles en Portugal , asi como tampoco 
dominaban cuando D. Juan II daba de puñaladas al Duque de Vi- 
zeu , y mandaba envendar al Obispo de Evora , y asesinar á don 
Gutiérrez en el fondo de un calabozo, y degollar y descuartizar 
en la plaza á otros hidalgos (2) : cuando se dejó morir al ilustre 
CamOes en un hospital ; cuando se hizo perecer en una hoguera al 
infortunado Antonio José ; ni cuando se encerró en una lóbrega 
mazmorra al esclarecido Gargao. Mejor trató el Gobierno de Ma- 
driíi que el de Lisboa á los literatos lusitanos. Digalo sino Fran- 
cisco Manuel de Mello , que ocupando un puesto importante en el 
ejército de Cataluña, lo abandonó en 1640, al tener noticia de 
aquella revolución , para marchar á su pais natal , y alli fué se- 
pultado en una cárcel, de la que salió, al cabo de diez años , des- 
terrado para el Brasil. Otra y muy distinta era la suerte de los 
poetas del pais vecino, cuando Mousinho de Que vedo componía su 
poema castellano en loor de Felipe III. 

Detengámonos un instante y oigamos únicamente. á escritores 
lusitanos. 

¿Era unánime entre los Portugueses, en 1385, año de la batalla 
de Aljubarrota, el odio á Castilla? Va á contestar Herculano. 

«El papel de una gran parte de las más nobles familias en la 
;^grave cuestión de independencia que la muerte de D. Fernando 
»resucitara, no fuera por cierto, como el lector sabe, ni el del pa- 
»triotismo , ni el de la lealtad ; y los cálculos interesados ó las li- 
»gas de linaje se hablan sobrepuesto entre esas fajmilias á todas 
»las demás consideraciones. Muchos hidalgos siguieron la parcia- 
»lidad de Castilla , porque la fortuna parecía deber inclinarse de 
í>aquel lado : muchos esperaban el desenlace de la contienda , con- 
»servándose en una situación ambigua: muchos, en fin, auli ¿es- 



(1) Damiáo de Goes : Ohronica do Sr, Rey B. Manuel. — Osorio de reb. Eman.^ 
"Las casas de los cristianos nuevos fueron acometidas y entradas. Pasaban á hierro, 
iihombres, mujeres y viejos: arrancaban los niños de los pechos de sus madres, los' 
iicogian por los pies y rompian sus cráneos en las piedras de los aposentos. Después 
iisaqueaban todo.... Doncellas y mujeres casadas, arrojadas del santuario, donde ha- 
iibian ido á refugiarse, eran prostituidas y después arrojadas á las llamas, n ílistoria 
da origem e do estabelecimento dainquiaig'o era Portugal i por A. Herculano. Tomo I, 
pág. 143. 

(2) Solemnia verva. Segunda carta por Herculano. Lisboa, 1850, pág. 60. 



TOMAS RIBBÍRO. 417 

;^pués de las victorias del Maestre de Aviz , al primer capricho no 
»satisfecho, á la primera pretensión despreciada, no dudaban en 
^desertar de los estandartes sacrosantos de la patria para combatir 
»contra ella, á la sombra de los pendones extranjeros, y envolver 
»después , por disgustos con el Principe castellano, al servicio del 
»Rey natural que habían abandonado (1).» 

¿Rechazaban unánimemente los Portugueses en 1580 la anexión 
de su patria á España (2) ? Va á respondernos Sonsa de Macedo. 



(1) o TTKmge do Cister, por A. Herculano. Tomo II, pág. 76. 
" (2) A propósito de aqueljos sucesos debe leerse el "Discurso y sommario de la 
iiguerra de Portugal y socessos deUa. Agora nuevamente ordenado por Francisco Diaz 
iide Vargas, natural de la ciudad de Trugillo. En Qarago^a, 1581. Epitome de la vida 
ny hechos de D. Sevastian XVI rey de Portugal y único deste nombre. Jomadas que 
iihizo á las conquistas de África y su muerte desgraciada. Con discursos escolásticos, 
iipoliticos, historiales y morales , deducidos de la mesma historia. Dirigido a la sere- 
tinissima reina de los Angeles, Maria santísima Nuestra senhora con titulo de la Sole- 
iidad, por el licenciado D. Juan de Baena Parada, presbítero natural de la coronada 
iivilla de Madrid. 1682." No era tan impopular en Portugal como después ha querido 
suponerse la dominación española. Véanse las descripciones de las fiestas con que fué 
recibido en aquella corte el Rey Felipe, y se observará que aquellas ovaciones no fue- 
ron exclusivamente oficiales. "Certissima relación de la entrada que ihizo su Magestad 
iiy sus Altezas en Lisboa y de la jornada que hicieron las galeras de España y de Por- 
iitngal desde el puerto de Santa Maria hasta la famosa ciudad de Lisboa. Donde se 
iirefíere las prevenciones, fiestas y grandezas que se hicieron en ellas y otras muchas 
II cosas notables sucedidas en esta f ación. Compuesta por D. Jacinto de Aguilar y Pra- 
iido, que en esta jornada se halló. Dirigida al conde de Saldaña, etc. Lisboa, 1619." 
"Fiestas reales de Lisboa, desde que el rey nuestro señor entró' hasta que salió : por 
iiFrancisco de Arce escrivano de S. M. Lisboa, 619. " "Recevimiento que la ciudad de 
iilisboa hizo a la entrada de la católica majestad del rey D. Felipe III en dia de San 
II Pedro y los dias siguientes. Dase quenta de todos los arcos^ Pirámides, Gerogtifícos, 
•lin venciones, gastos de las naciones y modo de acompañamiento con los fuegos, cañas 
iiy fiestas que en esta ocasión se hicieron, etc. Lisboa, 1619. "Tercera relación de las 
it^andiosas fiestas que la ciudad de Lisboa tiene prevenidas para recibir a la católica 
iimagestad del rey don Felipe III nuestro señor en la insigne, noble y leal ciudad de 
iilisboa, a veinte y nueve de junio, dia de los bien aventurados apostóles San Pedro 
iiy San Pablo, á las cuatro de la tarde. Dase quenta del grandioso acompañamiento ^q 
iigaleras, navios, barcos y otros vasos, que desde Belem á Lisboa fueron con S. M., y 
iiestraordinarias invenciones de pescados artificiales en la mar, muelles, arcos, hiero- 
iiglíficos y pinturas en el lugar donde desembarcaron y en palacio. Ceremonias que 
liantes de entrar en Lisboa se hicieron. Entrada debajo de palio , paseo por la ciu- 
iidad, etc. Sevilla, 1619." "Maravilloso, insigne y costoso arco ó puente, que los ingle- 
iises han hecho en el Pelourinho viejo por donde ha de entrar S. M. en Lisboa. Refie- 
iirese el modo, tra^a y árchitectura del, quadros de pintura, etc. Dase asimismo quenta 
iidel grandioso presente que á S. M. hizo el duque de Bergan9a, y el número de cria- 
iidos que le acompañaron hasta donde lo fué á recibir y de las muchas provisiones y 
iibastimétos que tiene prevenidos para los grandes señores y criados, etc. Sevi- 
iiUa, 1619." "Coronación de la magestad del rey don Felipe III nuestro señor, Jura- 
iimento del serenisimo principe de España, su hijo, Celebr^o todo en el real saloü d^ 



418 LITERATURA PORTUGUESA. 

«Tampoco puede decirse que cuando por muerte del Rey D. En- 
»rique sucedió en Portugal el Rey D. Felipe II, de Castilla, ven- 
xcieron los Castellanos á los Portugueses, porque aquellas fueron 
^guerras civiles , que unos Portugueses eran por uiía parte , otros 
»por otra ; antes los más de los nobles de Portugal eran por el Rey 
»Felipe, y asi los mismos Portugueses se hacian la guerra , y unos 
»de otros, y no de extranjeros, eran vencidos (1).» 

¿Fué tan mala la administración española de los secuta años 
como pretende el apasionado y parcial historiador francés M. de 
la Clede? (2). Escuchemos á Rebello da Silva. 

«La administración de la Casa de Austria , acusada con tanto 
»motivo de ruinosa y de poco fiel á los intereses políticos del país, 
»no justificó bajo muchos aspectos, según ya observamos , la cen- 
^sura absoluta de adormecida y de indiferente que le hicieron 
»nuestros escritores. Basta un examen imparcial para convencer- 
»nos de que Felipe III y Felipe IV no cuidaron menos de los me- 
»joramientos agrícolas que los reyes portugueses que más miraron 
»por ellos (3). Acerca de la producción pecuaria también el Go- 
»bierno de Felipe III probó sinceras intencionas de auxiliar sus 
^progresos (4). Dados los obstáculos y la situación que indicamos, 
»y que documentos contemporáneos nada sospechosos confirman. 



fipalacio de la ciudad de I4sboa. Dase quenta dé la forma y ceremonia con qne se ce- 
iilebraron estos solemnes actos, asistiédo su magestad y alteza, acompañados de los 
iigrandes, títulos, sefiores, prelados y procuradores de las ciudades de aquel reino. 
nQuien tomo el jura^lento á S. M. ^y la forma y palabras del,^ etc. Y asimismo se dice 
itque dia se comentaron las Cortes , quien hizo por S. M. la proposición dellas donde 
rise hacen al presente, y quantos dias han de durar. Y la grandeza que su magestad 
iihizo con la duquesa de Avero, etc. Sevilla, 1619." 

(1) "Flores de España y excelencias de Portugal , por Andrés Sousa de Macedo. 
iiCoimbra, 1737, pág. 197. — Despreció la Señora Doña Catalina la corona de Cas^a, 
licuando la de Portugal que le pertenecia estaba sujeta menos al imperio de las armas 
iicastellanas, que á la envidia y emulación de sus grandes, que Uamandoal Bey Felipe 
itse hicieron parciales de la tiranía, instrumentos de la ambición, n Theatro heroico, 
abcedario histórico e catallogo das mulheres illustres en armas, letras, ac^oes heroinas 
e artes liberaes. Por Damiao de Froes Perym. Lisboa 1736. Tomo I, pág. 284. 

(2) Histoire genérale de Portugal, par M. de la Clede. Tomé premier ; contenant 
Torigine, les moeurs et les guerrea des anciens lusitaniens ; leür etat sous la domina- 
tion des Romains: 1' invasión des Gots et cellos des Maores : 1' erectíon du Portugal eií 
Eoyaume; et les regnes de Henry et d' Alfonso, jusqu'á celui de D. Juan III inclusi- 
vemente. — Tome II, contenant les regnes de D. Sebastien, de Felipe II, etc. , jusqu'á 
celui du Eoi Jean, á present regnant. Paris, 1735. 

(3) Memorias sobre a popula^ao e agricultura de Portugal desde a funda^so da 
monarquía a te 1865, por E. da S. Lisboa^ 1868. Pág. 300, 

(4) El mismo volumen, pág. 305, 



TOMAS BI6BIB0. 419 

»¿merece la administración de Felipe IV la nota de remisa ó de ma- 
»li(iiosamente negligente en relación á los intereses de la agricul* 
»tiira? Entendemos que nó (1).» 

¿Disminuyó la población de Portugal durante esa administra- 
ción? Continúa hablando el mismo Rebello da Silva: 

«No admira, por lo tanto, que en el alistamiento ordenado por 
»los Gobernadores del reino en 1580 sólo diesen 180.000, propor- 
»cion corrtspondiente á poco más de un millón de habitantes (2) . 
»No admira que la población correspondiese á estas condiciones 
^deplorables , no pasando de 1.100.000, ó cuando más 200.000 
j&habitantes, como lo prueba el censo de 1636 (3).» 

Por qué se separó el Portugal en 1640? Demos la palabra á An- 
drade Corro, antiguo Ministro de Luis I y Embajador no ha mu- 
cho tiempo de. S. M. Fidelísima en Madrid: 

, «La revolución que separó á Portugal de España tuvo lugar en 
»tiempo de Felipe IV, esto es, cuando las fuerzas de aquel reino 
»se hallaban quebrantadas del todo, cuando el Tesoro se hallaba 
^^exhausto y la industria y el comercio paralizado. No fué el amor 
í>de la patria y de la libertad — es triste decirlo pero es verdad, — 
»no fueron esos nobles sentimientos los que llevaron los nobles 
^portugueses á conspirar contra España: una causa menos noble, 
mI interés personal fué lo qiie les llevó á emprender aquel grande 
»hecho. El Conde-Duque de Olivares los habia privado de muchas 
»de sus regalías, y queria obligarles á partir para Cataluña, donde 
j^estallaba una terriblie revoluqjion: los hidalgos prefirieron conspi- 
»rar á ir á hacer la guerra por cuenta de España (4).» 

Qué fué de la literatura portuguesa después de 1640? Consul- 
temos el voto del distinguido escritor Lopes de Mendouca: 

«Nuestros abuelos no hicieron cosa de provecho desde 1640: 



(1) El mismo volumen, pág. 315. 

(2) El mismo volumen, pág. 279. 

(3) Memorias sobre a popula^ao, etc., por Rebello da Silva, pág 313. 

(4) Joáo de Andradé Corvo. — üm anno na corte , pág. 58. Son curiosos los dos 
libros siguientes sóbrela rebelión de 1640. "ApoÜgótico contra el tirano y rebelde 
iiBerganza y conjurados , y Arzobispo de Lisboa y sus parciales ; en respuesta á los 
•'doce fundamentos del Padre Mascarefías. Zaragoza , 1642. — Defensiva contra el 
iifrenesi que le ha dado á Portugal en las últimas boqueadas del año admirable de 
m1640. y desengaño de la vanidad lusitana. Recetado por Marcelino de Campo Claro, 
iidoctor de medicina política y dieta de buen gobierno. Dedicado á todo humano lector, 
iicomo no sea portugués , á los rebelados al descubierto, ni á los obedientes al disimu- 
tilo. II Impreso en Alcalá de Henares. 1641, 



420 LITERATURA PORTUGUESA. 

^empedraron nuestras bibliotecas con volúmenes de teología, pe- 
»sados como su espíritu (1). La esterilidad que nos acompaña 
»desde 1640, que condenó las letras adormeciéndonos el ingenio, 
»se produjo del mismo modo y con idénticos resultados en la len- 
»gua (2) . 

Efectivamente , en la patria de Cam6es y de Barros no ha apa- 
recido desde 1640 hasta fines del siglo pasado, un solo poeta, ni 
un historiador , ni un filósofo. 

¿Cuál era el estado político y económico del vecino reino en esta 
última época? Prestemos atención á un publicista eminente. 

«El Portugal, este antiguo conquistador de las playas del África 
»y del Asia, este colonizador de una parte de la América, se habia 
»convertido en una colonia singular en su género. Económicamente 
»hablando, éramos colonos del Brasil, en donde los Ministros cor- 
)>rompidos de Juan VI, especie de rey Rene, sepultado bajo el som- 
»brero grasicnto de Luis XI, gastaban neciamente los impuestos, 
>>Ó los robaban para enriquecerse ó para enriquecer á favoritos sin 
»mérito ó á nobles degenerados. Políticamente hablando , éramos 
»colonos ingleses; nuestro ejército era una división inglesa , de la 
»cual casi únicamente los soldados habían nacido en este país. Un 
»general inglés nos gobernaba mediante una Regencia servil, que 
»nominalmente representaba en Portugal al Rey, el cual continua- 
»ba en Rio Janeiro. Y aun se habia llevado la impudencia hasta 
»el punto de imprimir descaradamente en la frente de nuestros pa- 
»dres el sello de la servidumbre, colocando á un diplomático inglés 
»en el número de esos Regentes de teatro. Un tratado fatal habia 
í>colocado nuestro comercio á remolque del comercio inglés, y 
»nuestra industria habia sido completamente sacrificada á la in- 
»dustria inglesa. No era esta la acción, ó si se quiere, la presión 
»que ejerce una nación grande , rica y poderosa sobre un pueblo 
»pobre, pequeño y débil, cuando la marcha de los siglos ha esta- 
»blecido entre las dos sociedades relaciones íntimas. La presión se 
»sufi'e porque es inevitable y obra del destino. Pero no era eso; era 
»una dominación insolent# y brutal; era la mengua, la miseria y 
»el envilecimiento del esclavo (3).-» 



(1) López de Mendou^a. '«Memorias de literatura contemporánea, n pág. 185. 

(2) ídem id., pág. 226. 

(3) Alejandro Herculano.— "Carta sobre MousinliQ da Silveira.» N.® 1.° de la Be- 
vwta peninsular, - 



TOMAS RIBEIRO. 421 

Tal era la situación de Portugal al cabo de ciento sesenta años 
de separación. Sí al menos hubiese ganado en independencia^ lo 
que habia perdido en grandeza y en cultura literaria! Pero ni e^o! 

Examinemos ahora la opinión de algunos escritores contempo- 
ráneos sobre el Portugal de nuestros dias. 

«La tempestad fatal que está asolando este país es la inepcia y 
»la perversidad de sus hombres de Estado. Ved lo que han hecho: 
»una deuda enorme, al lado de la cual campea un déficit asombro- 
»so; un ejército en miniatura, convertido en un bando de esclavos 
»con librea, con el que* hacen cabalgatas y lisonjean la vanidad de 
»los reyes, en nombre del cual devoran anualmente cinco mil con- 
»tos de reis: una infinidad de instituciones parásitas, á cuya vora- 
»cidad no basta todo el sudor de los hombres que trabajan : leyes 
»que embarazan la vida de la imprenta y coartan la libertad del 
»pensamiento: la triste sujeción del municipio y la concentraqion 
»despótica de todos los poderes: la venalidad pública: la desigual- 
»dad social, la esclavitud y la miseria en el pueblo, oprimido por 
»la multiplicidad de pesados tributos; eu suma, la independencia 
»amenazada, cuasi perdida (1).» 

»E1 hecho es que bajo el punto de vista militar, el país se halla 
»hoy en un completo estado de desorganización (2). 

»No soy yo quien lo dice: es el Sr. Paulino José de Sa Carneiro, 
^coronel de un regimiento y miembro de la Cámara de los Dipu- 
»tados, quien confiesa que no tenemos ejército. Es mi amigo el 
»Sr, D. Luis da Cámara Leme en su libro Oonsideragoes geraes 
^acerca da organisagao militar de Portugal , quien indicando el 
»modesto cuadro de que carecemos , demuestra que nos falta todo 
»para tener una fuerza militar con la que pueda contarse.... He- 
;^mos roto todos los lazos de la subordinación y de respeto de los 
^gobernados para con los gobernantes , transformando las autori- 
»dades administrativas en galopines electorales. Hemos prestado 
7>k la reacción religiosa , en nombre de la tolerancia , auxilio po- 
»deroso para minar la libertad. Llegan las elecciones generales, 



(1) »'Questáó de aotualidade, por Joao Bonanza. 2.* edición. Porto, 1868, págr. 6. 

(2) "A política de Napoleón lU. Inglaterra e a uniao ibérica, n Lisboa, 1861, pá- 
gina 16. 



422 LITEEATÜRA PORTUGUESA. 

»y los influyentes de la localidad van á pedir al Gobierno candi- 
»dato, como las ranas pedian á Júpiter rey que las devorase. Ab- 
»dicacion completa de toda iniciativa individual. Abdicación com- 
>>pieta de los derechos politices inenagenables del ciudadano á los 
»pies del poder ejecutivo (1). 

í>Tenemos un déficit igual á la mitad del presupuesto cobrable; 
»y una deuda publica que absorbe más de la mitad de ese presu- 
»puesto. El pueblo se niega á pagar los tributos. No tenemos 
aplazas de guerra , ni artilleria , ni caballeria que pueda' dar una 
»carga , ni infantería que pueda marchar , ni armas del sistema 
»moderno, ni soldados que sepan tirar con las que tienen, ni mili- 
cia nacional, ni marina, ni colonias, ni aliados (2). 

^Salvas muy raras excepciones , el periodismo portugués es el 
)>periodismo de las facciones; y organizado de esta manera ¿para 
»qué sirve? En vez de moralizar corrompe. A la sombra de la 
»libertad arruina la civilización. En vez de la idea buena tiene la 
^insinuación malévola . En vez de la frase honesta, tiene el insulto 
^grosero; la argumentación banal, sustituye al buen racio- 
»cinio (3). 

j^Somos nosotros más felices ó mejores que nuestros abuelosf 
í>y tanto que si esos buenos y honrados viejos hubieran adivinado 

, (1) "Pontos negros^ por J. G. de Barros e Ciuilia.ii Lisboa, 1868. pág. 19 y 22. 

(2) "Hoje, por J. G. de Barras e Cuiilia.i; 2.* edición. Lisboa, 1868, pág. 9. A este 

opúsctdo contestó D. Federico Guaridon Gallardo con este otro : " Cuestión de ac^a- 
tilidad. Breves consideraciones sobre el folleto Hoje , ofensivo á España, m Lisboa, 21 
de Agosto de 1868. 

(3) Portugal e Hespanlina. Duas palabras enérgicas sobre Portugal etc., por Cos- 
ta Goodolphim. Lisboa, 1869, pág. 6. En un folleto anónimo nada sospechoso , puesto 
que es decididamente anti-ibérico, titulado : Surge Lusitania. Protesta solemníasima 
contra a uniao ibérica. Lisboa, 1869, pág. 26, leemos lo siguiente : "Una deuda flotan- 
iite interior y exterior considerable : un déficit monstruoso : una centralización que 
iitodo lo embaraza, y gran desigualdad de impuestos. !No tenemos más que un simu- 
tilacro de ejército : una armada imufíciente para el servicio de guerra : nuestras coló- 
iinias entregadas á manos especuladoras extranjeras ó á régulos que se revelan: nues- 
iitra industria muerta: nuestro comercio oprimido por una fiscalización: absurda^ 
iinuestra agricultura enteramente olvidada de los poderes del Estado. En el fondo de 
ueste pavoroso cuadro millares de familias que mueren de penuria, pidiendo su sub- 
iisistencia á la caridad pública ; y son operarios sin trabajo, litiérfánois y viudas de ser- 
tividores del Estado: viejos soldados, cubiertos de cieatríces que no tienen con que 
iicubrir su desnudez, ni con que matar el hambre. " 



TOMAS RIBBIRO. 423 

»lo que llegamos á ser nosotros , nosotros herederos de sus nom- 
x>bres, escarnecedores de sus ejemplos, y deshonradores de sus 
;&castas y buenas costumbres, se habrían horrorizado como de una 
»abominacion del pensamiento de engendrar» (1). 

Los poetas que han pintado este cuadro de actualidad, no lo han 
hecho seguramente con tintas menos sombrías. 

"Ese reino que em praias distantes 
o estamdarte da cruz arborou; 
que depois n'essas luctas gigantes 
nunca o rosto ñas luctas voltou, 
ei4o pobre, tao pobre que o mundo 
nem se lembra do seu existir. 
Dae-lhe esmola de um brado profundo 
tal vez possa da campa surgir. 

Ese reino que teve subidos 
táo lustrosos e eternos padrdes : 
q'inda falla noss cantos sentidos 
do seu vate — do grande Camoes : 
boje fraco, sem vida, sem brilho 
nem se lembra sequer do porvir 
dae-lhe esmola que debe um bom ñlho 
tal vez possa da campa surgir. 



Hoje que pouco valemos 
pecado nao sei de quem : 
que das quinas tao temidas 
ja de nao lembra ninguem (2). n 

II Ai noble térra ! oh deus ! tudo has perdido: 
largo gemido eu soltó sobre ti I 
pozeste a esphera n'um callar profundo 
e agora o mundo encara-te e^ sorrL 

Ai sim fíndaste I que e morrer se a fronte 
croada inda honte de inmmortal fulgor 
curvas ao mundo humilde e envilecida 
sem n'essa vida se espertar a dor. 

Sim f oste grande mas em ñm caíste ! 
em fim sentiste n'alma a corrupqao 
eis-te luctando em adversa sorte 
sentindo a morte no imo coraqao I 

(1) Antonio f'eliciaüó de Castilho* Ante prólogo de la Primavera 

(2) Luis Augusto Palmeirím. 



424 LITERATURA PORTUGUESA. 

Ai I sim que sentes esvair-se a vida 
o térra qu'rída, o doce meu paiz! 
de ti que resta? a sombra do pasado I 
teu negro fado e o ceu assim o quiz (1). m 

"No mar q'Europa d'Af rica divide, 
entra como a esplorar o seio as ondas 
o sáxeo promontorio que de Sagres 

tem hoje nome 

Alli o ber^o f oi da lusa gloría 

crera-lo hoje sepulchral moimento ^ 

d'essa gloria defuncto— Oh vergonha ! 

sao as torres d'Henrríque. Afasta os olhos, 

viandante nao vejas esse oprovio 

de a nagáo que a príme^ foi no mundo 

em grandezas — outrora — ...hoje em miseria (2).ii 

"Nao bem como um cadáver ja corrupto 
a na^ao se disolve : e em seu letargo 
o povo involto na miseria dorme (3).ii 

Y ¿cuál es el porvenir que con su decantada independencia está 
reservado á Portugal? Escuchemos los pronósticos desconsoladores 
enunciados por un tradicionalista, por un monárquico reformador 
y por un demócrata republicano. 

Dice el Vizconde de Juromenta, tradicionalista: 
<? Tienen odio á los conventos , é hicieron de Portugal un vasto 
^convento de Trapénses: se encuentran dos portugueses y ¿de qué 
í>manera se dan los buenos dias? Como aquellos frailes: las expre- 
»siones que salen espontánea y simultáneamente de los labios de 
»uno y otro son estas: — il faut mourir. Esto está perdido, no 
»tiene cura (4).» 

Dice el Vizconde de Almeida Garret, monárquico reformador: 
»Una nación grande podia ir viviendo y esperar mejores tiem- 
»pos, á pesar de esta parálisis que le detiene la vida del alma en 
»la más noble parte de su cuerpo. Pero una nación pequeña, es 



(1) Luis Ribeiro de Sotomayor, Poesías, 

(2) Almeida Garret. D(ma Branca, Canto IIL 

(3) A. Herculano. A Harpado crente, 

(4) O Istmo de Suez e os portuguemea, pelo vizconde de Juromenlia. Lisboa» 1870. 
pág. 3. 



) 



TOMAS BIBBIRO. 425 

;»ímpo8Íble : ha de morir. Diez aSos más de baronesi, y del régimen 
)>de la materia, y huye infaliblemente de este cuerpo agoni- 
»zante de Portugal , el último suspiro del espíritu. Creo esto fir- 
»memente (1).* 

Y dice Antero de Quental, demócrata republicano; 

<r Portugal es una nación enferma , y del peor género de enfer- 
:»medad, la languidez, el enflaquecimiento gradual que, sin fiebre, 
»sin delirio , consume con tanta más seguridad , cuanto que no se 
»ve el órgano especialmente atacado , ni se atina con el nombre 
»de la misteriosa dolencia. La dolencia, sin embargo, existe. El 
j^mundo portugués agoniza, afectado de atonía, tanto en la^cons- 
»titucion íntima de la sociedad , como en el movimiento en la cir- 
»culacion de la vida política.... Yo, por lo que á mí toca, dejando 
»á un lado la poesía y el sentimentalismo, me contentaré con afír- 
x>mar á los patriotas portugueses esta verdad de simple buen sen- 
)»tido : que en nuestras actuales circunstancias , el único acto po- 
l>sible y lógico de verdadero patriotismo, consiste en renegar de la 
:»nacionalidad {2).s> 

Teófilo Braga, va más allá todavía : no cree en la existencia de 
la patria. 

«Eras más feliz que yp, porque creías en la existencia de la 
>>pátria, á la que te has sacrificado (3).» 

Tales son, la historia, el presente y el porvenir de Portugal, 
según el dictamen de sus más ilustres escritores. Después de haber 
descendido hasta la nulidad en el orden científico y literario, des- 
pués de haber sufrido el yugo bochornoso de Inglaterra, se en- 
cuentra hoy sin ejército, sin armada, sin plazas fuertes, sin colo- 
nias , sin agricultura , sin comercio , sin artes , sin hacienda , sin 
costumbres parlamentarias y sin garantías de instabilidad para su 
mentida independencia* Pues si esto es evidente, si el pueblo del 



(1) Almeida GairoL—Vioffens na minhxt, ierra^ cap. XLIL 

(2) "Portugal perante a revolu^ao de Hespanha. Considera^áeí Uohte o faiuro da 
iipolitica portugueza no ponto de vista da democracia ibérica , por Anthero de Quen- 
tal.'» Lisboa, 1868, pág. 29 y 39. 

(3) "Historia do direioto portugués, por Theofilo Braga." Coimbra, 1868. En la 
dedicatoria á su hermano, asesinado en los desiertos de África. 

S8 



426 X LITEBATÜRA PORTUGUESA. 

Marques de Pombal corroído por la inmoralidad administrativa, 
tiene una deuda enorme y un déficit creciente , si se halla en el 
periodo de la agonía, sí sus horas están contadas, ¿qué ha ganado 
con separarse de Castilla ? ¿ Hubiera sido más lánguida su exis- 
tencia, ni más temeroso su futuro, permaneciendo unido á este 
otro estado peninsular? 

Y en presencia de este pasado humillante, de esta actualidad 
decadente y dé este porvenir azaroso, ¿qué se propone nuestro 
querido amigo Tomás Ribeiro al lanzar un grito de guerra contra 
sus hermanos de España? Esa exaltación anti-ibérica, siempre es- 
téril para el bien, y siempre lamentable, se comprendía allá en 
los atrasados tiempos en que Mondes de Foyos Pereira celebraba 
la victoria de Montes Claros (1), y en que Jerónimo Bahía redac- 
taba su Lampadario de Chrystal (2) ; pero hoy es contraprodu- 
cente y anacrónico. Si Portugal ha de perder su preciada autono- 
mía, no será ciertamente por invasión de las armas castellanas. De 
otro lado está surgiendo su inminente peligro. En sus discordias 
intestinas, en la escasez progresiva de sus mermados recursos 
financieros, en la pérdida más ó menos próxima, pero inevitable, 
de las pocas y mal administradas colonias que le restan, ahí es 
donde está el Alcacer -Kevir de la nacionalidad lusitana. Esto 
pensaba el Duque de Pálmela, primer diplomático portugués en el 
presente siglo, cuando decía que, después de la separación del 
Brasil, no quedaba otro medio de salvación para su patria que la 
unidad peninsular. 

Deje , pues , Tomás Ribeiro su ingrata tarea ; no malgaste los 
talentos que Dios le ha concedido en detrimento de un pueblo ami* 
go. Sí volvemos la vista atrás, sea para recordar nuestros comunes 
orígenes y no para hacer revivir nuestras recientes discordias. La 
homogeneidad de la Iberia es antigua, como es antigua la libertad; 
su fraccionamiento es moderno , como es moderno el absolutismo. 
En la remota época goda, la España entera estaba ya reunida bajo 
el cetro poderoso de Suintíla. A mediados del siglo XVII fué 
cuando se constituyó definitivamente 'el Portugal , « esa enmienda 
ahecha por los hombres á las leyes naturales de la geografía (3).» 



(1) Fénix renasciday tomo "V, pág. 258. 

(2) Fénix renctscida^ tomo III, pág". 1. 

(3) Historia gemral de España, por D. Modesto Lañiente. Madrid, 1860. — Tomo í, 
pág. 91. 



TOMAS RIBEIRO. 



427 



Para apropiarnos la gloria de los que en tiempos lejanos engran- 
decieron la Península, no admitimos sutiles distinciones de locali- 
dad ; no preguntamos los Españoles cuál fué la cuna del inmortal 
Viriato, ni preguntan los Portugueses dónde nacieron Trajano el 
Magnifico y Teodosio el Grande. Españoles y Portugueses hemos 
sucumbido en Guadalete ; Portugueses y Españoles hemos peleado 
durante siglos para reparar aquel inmenso desastre. Seamos supe- 
riores á las preocupaciones sinceras pero mezquinas del vulgo in- 
consciente. Ya que no podemos devolver hoy á nuestra patria co- 
mún la anidad que no supieron conservar nuestros abuelos, no 
agrandemos con odios inmotivados la distancia que nos separa ; no 
dirijamos nuestras miradas á los campos de Aljubarruta, ni al 
puente de Alcántara. Fijemos los ojos en el porvenir,, y marche- 
mos serena, resuelta y confiadamente hacia él, fortaleciendo nues- 
tro corazón con nobles y levantados sentimientos de patriotismo, 
de progreso y de fraternidad . 



ÍNDICE. 



Páginas 



A brea (José Antonio) 167 

Academias científicas y literarias. ..'.... , ... 132 

Aguiar Loureiro (Jacinto de Faria) 249 

Aicoforado (Mariana) 66 

Almeida (Brites de) 3i0 

Almeida Coutinho (Enrique). i68 

Almeida Garrett (Vizconde de) 165 

Almeida (Juan de) 249 

Aloma (Marquesa de) 61 

Alpuin é Menezes (Francisco). 248 

Andrade Barroco (Fr. Plácido). ' 28 

Andrade (Francisco) 103 

Andrade (Rita de). .•••..•• 68 

Araujo de Azebedo (Antonio) 24 

Araujo (Luis Antonio) 250 

Araujo (Maximiliano) 188 

Araujo Yelhoso (José Antonio de). ^ 187 

Asonante (verso). • • 104 

Assentis (Morgado de) :...-... 186 

Autos de fe 93 

Balsemao (Vizcondesa de), 28 

Bandarra., 384 

Baptista (Sor María do) ,.....' 67 

Barros (Manuel Antonio de) 120 

Bemardes (Diego) H® 

Bocage (Manuel María Barbosa du) , 1^ 

Borges de Paiva (Manuel Joaquín) • 1^2 

Borges Pacheco (José) « 250 

Blester (Ernesto) 246 

Blngre (Francisco). *^9 

Botelho de Laeerda (Joaquin María) '^1 

Braga (Teófilo) j ^i 



430 ÍNDICB, 

Páginas. 

Brown (Felicidad). . 69 

Bulháo Pato (Raimundo) . 379 

Busse (Fr. Francisco) 28 

Caldas Barbosa (Domingo) 166 

Cámara (José da) ,..,.. 167 

Cámara (Gastón Fausto da) . 248 

Cambiaxi (María). 68 

(3ampeio (Antonio José)* i68 

Cardoso de Carvalho (Licinlo Fausto). . . 249 

Cardoso de Menezes (José). t ^^^ 

Carvalho (Antonio de) 167 119 

Carvalho Moreira (Francisco Roque de) 28 

Castello Branco (Camilo). . 335 

Castilho (Antonio Feliciano de) 265 

Castro (Enrique de). 188 

Castro (Publia Hortensia).. 64 

Castro (Isabel de) 65 

CsLYToe (Pedro Alejandro) 1 188 

Centazzi (Guillermo). 169 

(3eo (María do) 84 

Ceo (María Benita do) 84 

Ceo (Sor Violante do) 66 

CJésar (Ildefonsa Laura) 70 

Chaves (Pedro Carlos de Alcántara) 249 

(3oelho Lousada (Antonio). .352 

(Constancio (Pedro José) 138 

Ck)rdeiro(Filiberto) 169 

(Cordeiro (José Ricardo) 247 

Ck>rrea da Serra (Francisco) 73 

Ck>rrea (Isabel) 65 

0>rrea M. de Aboin (Juan) 395 

(forrea £ni1quez (José Antonio) i68 

Corte Real (Jerónimo). , , 168 

Costa (Leonel da) 103 

Costa (Ñuño (Cayetano da) 168 

Costa e Silva (José María da) 187 

Costa e Sousa (Antonio) 395 

(üouto Monteiro (Antonio María). • • • 39i ) 

Crítica literaria • • 340 

Cunha (Benigna da) ; • ^^ 

Cupha (Vicente Nolasco da). . • • • • . 168 



ÍNDICB. 431 

Páginas. 



Curvo Semmedo (Melchor) ,.•••. 114 167 

Dias (Juan Antonio) • •.,.••..,,... 249 

Diccionario portugués-español. . ^ 5 i23 

Diniz da Cruz e Silva (Antonio). 133 

Espíritu Santo (Fr. Alejandro del) 3i 

Estudios históricos. . 305 

Faria (Eduardo de) 352 

Feijóo (Ignacio María)* . 248 

Ferraz de Campos (Joaquín), ,;....,..,..,,... 167 

Ferreira (Antonio Javier). . , , 187 

Ferreira de la Cerda (Bernarda) 65 

Ferreira (Francisco José). 306 

" Figueiredo (Francisco de Paula) 31 

Figueiredo (Manuel de). 186 

Filinto 98 

Fonseca (Elias Antonio de) 35i 

Fonseca Rangel (José Máximo) . 167 

Foyos (Joaquín de) 28 

jFgrtuna (Ricardo José). .................. 19o 

Freiré Barbosa (Joaquín). . • . is8 

Furtado( Francisco). 117 

Gloria (Magdalena da) 84 

Gromes de Amorim (Francisco). 380 

Gomes (Antonio Enrique). ........... \ 172 

Gonzaga ( Tomás Antonio). .•....'.. 121 

Gonzalos Lima (Augusto José) \ ....... 393 

Guedes (Camilo José do Rosario), 188 

Guzman (Julia) . • 69 

Herculano (Alejandro). . . 297 

Historia liteíairia. 14 

Instrucción primaria. . ..*«.. . 286 

Lara de Carvalho (Juan Carlos) 395 

Leal (José Joaquín) 188 

Leitáo (Paulino Joaquín). . • . . 167 

Leitáo (Juan Carlos). . 190 

Leite Machado (Manuel) \ 252 

Lemos(Juan de). .......••.••• .373 

Lengua portuguesa (Orígenes de la). , 9 

Lima (Juan Sílverío da). . . '. 28 

Literatos portugueses que han escrito en castellano. • 6 

Lobo de Carvalho (Antonio). • . 138 



432 ímdiob. 

Páginas. 



Lopes de Lima (Joséj. .... 16S 

Lopes de Mendon^a (Antonio). .... ••..••..... 247 

Luso da Silva (Aug^to) 394 

Macedo ( Fr. José Agustín de ) 19 

Maldonado (Juan Vicente). . 211 

Martins (José). ..••.. 249 

Matta Chapuzet (Juan de) •....* 167 

Matos Fragoso (Juan). . 171 

Medina de Vaseoncellos (Francisco de Paala). . .' 121 

MendesLeal 223 

Mendoza (Agustin de) 307 

Menezes (doña Juana de) 67 

Mezquita Pimentel (sor María de). ... ^ 66 

Midosi (Pablo) 250 

Monteiro de Alburquerque (Domingo) .... 138 

Moraes Sarmentó (Ignacio Pizarro de) 247 

Moracs Sarmentó (Alejandro Tomas) 351 

Moraes Sarmentó (Francisco Martins). .,'....«.... i ., 395 

Nogueira de Barros (José Antonio) .353 

Novaes (Francisco Javier de) 393' 

Novelistas portugueses 350 

Nunes de Meló (José Jacinto) 2S 

Oliveira Guimaraes (Juan Francisco) • 395 

Oliveira (José da), *••••. 307 

Oliveira Marreca (Antonio de) ••••.••... 73 318 

Oliveira Pombinlio ^(Bernardina). .••...••...,.., 168 

Ortografía portuguesa. . . • .289 

Ourique (Milagro de). ...» • . . 326 

Outeiros. .••..«. 75 

Palha(J.). • . . .^ . . 375 

Palmeirim (Luis Augusto). . ..••••... ^. ...... 333 

Pato Moniz (Ñuño) . 368 

Pereira A ragáo (Antonio). • 350 

Pereira da Cunha (Antonio) 62 

Pereira de C^arvalho (Valentín) 395 

Pereira de Chavy (Claudio) 395 

Pereira Maréeos (José) Igg 

Pereira Forgaz (Adriano) •••'•.•... 286 

Pimenta (Antonio Eduardo) •••••... 192 

Pimentel (Mariana). • • . . 68 

Pinheiro (baldas (Antonio) .394 



ÍNDICE. 433 

* 



Pinto de Fonseea rVe ves (Antonio). ..-••... .394 

JPinto Ribeiro (Joaquín) . . . 3Q3 

Pintura (historia de la) 202 

Pires (Manuel Justino). ....•..•....».,.,, 395 

Placido (Augusta). 69 

Poemas portugueses. . . . ... . , .•.-*.... , . 25 

Pompilio Pompen (Arser' o), . . ..... , • , . . . . . . , . 394 

Portuguesas ilustres. • .••••.•.•..••... • 337 

PousoUo da Costa (Franeisco de Paula). . / 68 

Práta (María Adelaida) 69 

Pussich (Gertrudis). . . ................ 6^ 

Quintanil ha (José de Torres). V . . , . , ,,. , . . , . . .167 

Ramos Coelho (José) . . ... ^ ......... 4 •,., . 395 

Rebello da Silva (Luis Augusto). . **.*.......«. 3l6 

Rebello de Carvalho (José Pinto). . , . . ... . ... . . . Id7 

Hibeira Grande (Marquesa de). * .•••«. S6 

Ribeiro (Juan Pedro). ..*.,.. • ,. 306 

Ribeiro Soares (Pedro Ignacio)* . . . ; . . . , • • . , • . 169 

Ribeiro (Tomás). 367 

Rocha Loureiro (Juan Bernardo de). . - • - . •. 393 

Rodrigues Bastos (José y Joaquin). . ,. ^ • . . . . . . . . . 73 

Rodrigues das Chagas (Cipriano Jo":é ). .. . ... . . . , ¿ , , .168 

Rodrigues da Costa (José Daniel). . - ... ..... . , .,. 187 

Rodrigues de Campos (José). 188 

Rodrigues Pimentel é Maia (José). . . . ., . . 131 

Saldanha (Duque de). . . . . . ^ . .• . . . . , . , . . . 71 

Sampayo (Antonio Rodríguez). . , , : , . . . . 227 

San Bemardino (José de). . . - . 187 

San Buenaventura (Fr. Fortunato de) . . . . . . . . 306 

San Luis (Francisco de). .,...• . ^ . . . 306 

Santa A nna eVasconcellos (Jacinto Augusto). . . ........ 395 

Santa Rita Duráo (Fr. José de)« ...*•*. 31 

Santarem (Vizconde de). 71 

Santo Oficio. 99 173 243 322 

Santos Lima (José Guilhermo dos). . 353 

Santos Pino (Antonio dos) 22 

Saraiva da Silva (Leopoldo) 395 

Savíno (Joaquin José). .................. 188 

Sevastianístas. 169 

Serpa Pimentel (José Freiré) 387 

Silva Abranches (Antonio Joaquin) .^ . . . 248 



434 ÍMOIOB. 

Páginas. 

Silva A'cevedo (José Victorino) 249 

Silva Praga ( Alejandro Jo»ó). ....'.. 393 

Silva (Cayetano José da). . • ...... 138 

Suva (Elena de) 66 

Snva Gayo ( Antonio). ....*... ....... 319 396 

l^ilva (Inocencio Francisco da). 226 

Silva (Teresa de). . .^ 68 

Simoes Días (J.) .^ 392 

Simoes da Silva (Joaquín) \ ....... 394 

Soares Franco (Francisco). 188 

Soares de Passos. '. 369 

Solao. 387 . 

Soasa Caldas (Antonio Pereira de). . . • « 28 

Soasa Dantas (Amaldo) 353 

Sousa (Peregrin) 69 

Sousa (Joaquín Silvestre) . ¿ . 169 

Sousa (Fr. Luis de) , . . 1Q4 

Sousa Telles (Juan de) 352 

Tavares (Eduardo) .352 

Teatro (Historia del). 170 243 

Teixeira de Vasconcellos (Antonio Augusto) 351 

Tolentino de Almeida (Nicolás). 166 

Torres (Domingo Maximiliano) . . . . « . . I2l 

Torres (José de) *..* V. ...;... 249 

Union ibérica. . 18,238 410 

Vasconcellos (Luis de) 250 

Vasconcellos (Matilde) . . r . . 69 

Vaz (Antonia). . 69 

Vaz (Juana) ; * . . • 64 

Velluti (Concepción). 70 

Vicira Fialho (Manuel Matías). . . . ' . , . . ... . . . . . . 167 

Vimieiro (Condesa de). 66 

Zuluar (Augusto) , 394 



< 



L 



J