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Full text of "La orden de Predicadores, sus glorias en santidad, apostolado, ciencias, artes y gobierno de los pueblos, seguidas del ensayo de una biblioteca de Dominicos españoles"

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LA ORDEN 



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PREDICADORES 

sus GLORIAS 

EN SANTIDAD , APOSTOLADO , CIENCIAS , ARTES Y 

GOBIERNO DE LOS PUEBLOS, 

SEGLinAS DEL 

KNSAYO DE UNA BIBLIOTliCA 

DK 

DOMINICOS ESPAÑOLES 

por el 

PADRE RAMÓN MARTÍN EZ-VIGIL 

DK LA MISMA 01;1>1 N 

OBISPO DE OVIEDO 




MADRID 
librería de d. gregorio del amo, paz, 6 

parís 



MAN'ILA 
Librería del Colc^^'w de Sanio Tomás 



Lihriiia Je Pcmielgue. Caneíte, 27. 



1884 



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LA ORDEN DE PREDICADORES 




Es propiedad del Autor. 



Madrid; 1884. — Imprenta de Antonio Pérez Dubnill, Flor Baja, ?i, 



LA ORDEN 



DE 



PREDICADORES 

sus GLORIAS 

EN SANTIDAD . APOSTOLADO , CIENCIAS . ARTES Y 

GOBIERNO DE LOS PUEBLOS, 



SEGUinAS DEL 



KN&AVO DE UNA BIBLIOTECA 

UF. 

DOMINICOS ESPAÑOLES 

por el 

PADRE RAMÓN M ARTÍNEZ-VIGIL 



DE LA MISMA OUDEN 

OBISPO DE OVIEDO 




MADRID 

LIBRERÍA DE D. GREGORIO DEL AMO, PAZ. 6 



MANILA 
Librería dd Colegio de Santo Tomás, 



PARÍS 
Librería de Pousítlgue, Cassette, 27. 



1884 




índice 



rngiaas. 

Introducción • . i 

l'RIMEKA PARTE. 

I. — Santo Domingo y los Padres Predicadores 3 

1 1 . — Desarrollo sucesivo 13 

111. — Trabajos de los Dominicos como predicadores 19 

IV. — Misión de la Orden en las ciencias y las artes 29 

V. — Glorias dominicanas en el orden contemplativo -^ i 

VI. — Parte que tomó la Orden en la administración de la Iglesia y 

de la Sociedad 31 

Vil. — La santidad en la Orden de Santo Domingo 63 

SEGUNDA PARTE. 

1. — Fundación de la Orden en España y su extensión 75 

II. — Arquitectura de los Dominicos en España , 85 

111. — Apostolado de los primeros Dominicos en España 97 

IV. — Apostolado de los Dominicos españoles en América 103 

V. — Apostolado de los Dominicos españoles en África é India 117 

VI. — Apostolado de los Dominicos españoles en Filipinas 127 

Vil. — Apostolado de los Dominicos españoles en China 135 

VIH. — Apostolado délos Dominicos españoles en Japón 147 

IX. — Apostolado de los Dominicos españoles en Tonquin 159 

X. — Obispos y altos dignatarios españoles de la Orden de Predica- 
dores 173 

XI. — Dominicos españoles de sangre real, confesores y predicado- 
res de soberanos 187 



XII.— Casas de estudios generales, universidades, academias y escri- 
tos de los Dominicos españoles 197 

N.I1I. — La Cofradia del Dulcisimo Nombre de Jesús 209 

XIV. — Revolución, asesinato y exclaustración de los Dominicos en Es- 
paña. — Restauración 217 

TERCERA PARTE. 

Hnsayo Je una Biblioteca de Dominicos españoles 229 

Apéndice á dicho Ensayo 407 




LA ORDEN DE PREDICADORES 



INTRODUCCIÓN 




Ás que nunca son hoy las Órdenes religiosas 
objeto del ataque de unos, del menosprecio 
de otros y de la indiferencia de muchos. Sin 
hablar de la persecución oficial que en nuestra patria 
aventó esas instituciones seculares, y de las leyes 
exhumadas últimamente en la vecina república 
para sellar las iglesias y expulsar de sus viviendas 
á ciudadanos pacíficos en nombre de la libertad , la 
prensa sectaria las ataca diariamente por medio de la 
caricatura, de la anécdota y de la calumnia, escu- 
dada por la impunidad que la ley ó las prácticas le 
conceden , y alentada por la idea de que los frailes, 
ni pueden defenderse , ni tienen otras armas que la 
humildad y la paciencia. 

La mejor respuesta á esos ataques y á esos pas- 
quines de escaparate, es dar á conocer las personas 
que son objeto y víctimas de los mismos; y este co- 
nocimiento bastará también para despertar de su 
apatía á las clases conservadoras , amantes del orden 

I 



2 La Orden de Predicadores. 

y de las instituciones fundamentales de toda so- 
ciedad. 

Sacar á luz sus obras en el pasado y probar con 
hechos la importancia de los servicios que han pres- 
tado y prestan á la sociedad y á la Iglesia , es la más 
digna y la más victoriosa defensa. 

Hanos inspirado este trabajo el deseo de dar á 
conocer á una Orden á cuyas puertas llaman dia- 
riamente vocaciones heroicas, ganosas de tomar par- 
te en sus tareas apostólicas allende los mares, y de 
inmolarse para realizar lo que el mismo Renán llama 
el ideal del cristianismo. El esbozo ha ido poco á poco 
tomando proporciones imprevistas , merced á la abun- 
dancia de las fuentes consultadas, de las que con 
pena nos separamos. 

Nuestro estudio abraza tres partes: En Va priiuern, 
después de libar en un primer artículo los rasgos más 
característicos de la vida de Santo Domingo y de sus 
vanadas y múltiples obras, echaremos una rápida 
ojeada sobre la expansión y desarrollo de su Orden 
en general; hablaremos en seguida de los trabajos de 
los Padres Predicadores, ó Dominicos, y resumire- 
mos lo que han hecho por la sociedad y por la Igle- 
sia '. La segunda parte tendrá por objeto esa misma 
expansión y esos trabajos, no en su conjunto, sino 
circunscritos á los Dominicos de España. Y en la ter- 
cera daremos el Ensayo de una biblioteca de Dominicos 
espa fióles. 

' Esta primera parte está arreglada sobre un trabajo del P. Iweins. 



PRIMERA PARTE 




SANTO DOMINGO Y LOS PADRES PREDICADORES 

A Orden de Predicadores, como lo dice su 
mismo nombre, está consagrada principal- 
mente á la predicación, por voluntad de su 
santo fundador y por la misión que ha recibido de 
los Soberanos Pontífices. 

Nuestra Orden tiene ' por objeto principal la pre- 
dicación y la salud de las almas; y por ello ocupa un 
puesto de honor entre las demás Ordenes religiosas; 
pues por lo mismo que es más perfecto iluminar que 
brillar solamente, así también es más perfecta la vida 
del que comunica á otros los frutos de la contempla- 
ción, que la de aquel que no hace más que contem- 
plar \ 

Nació la Orden de Predicadores en medio de las 



I Const. Ord. Praed., Declaración primera. 

í Véase la explicación de esta doctrina en la Suiíu de Santo Tomás, 
segunda de la segunda parte, cuestión i88, art. 6. 



4 La Orden de Predicadores. 

agitaciones políticas y religiosas del siglo xiii : y al 
conjunto de circunstancias que mecieron su cuna 
debe el carácter militante que ha conservado siempre. 
Llamada, según el pensamiento de su fundador, 
para esgrimir contra el error la espada de la palabra, 
ha merecido el nombre de Orden de la Verdad. Para 
defender la verdad y para propagar su imperio legio- 
nes de apóstoles no han cesado de recorrer el mundo 
y de fecundizar su predicación con su sangre y sus su- 
dores; para defender la verdad y propagar su impe- 
rio un número sin número de Padres Predicadores 
han consagrado su vida al rudo y austero apostolado 
de la ciencia y de la enseñanza; y porque Santo Do- 
mingo había de fundar la Orden de la Verdad, hizo 
Dios de él, según el testimonio de la Iglesia ', un 
apóstol perfecto, el sostén de la fe, la antorcha de 
Cristo, un segundo precursor y el gran salvador de 
las almas. Un sueño misterioso hizo presagiar á la 
madre de Santo Domingo, aun antes del nacimiento 
de éste, lo que sería con el tiempo el hijo de sus en- 
trañas; pues parecióle ver que salía de su seno un 
hermoso cachorro que llevaba en la boca una encen- 
dida antorcha para abrasar con ella al mundo ; visión 
simbólica que le hizo comprender que su hijo ilumi- 
naría y abrasaría todos los corazones con el poder de 
su doctrina y de su palabra. 

No intentamos contar detalladamente la gran vida 
del fundador de la Orden de Predicadores, porque 

• Brev. Ord Praed. 



Santo Domingo y los Padres Predicadores. 5 

este trabajo hecho está de mano maestra por uno de 
los más ilustres hijos del Santo Patriarca ' ; permíta- 
senos demostrar solamente que la vida de tan escla- 
recido Santo está compendiada enteramente en estas 
palabras de las Constituciones de la Orden: Contem- 
plare.... et aliis contemplata iradere. Contemplar.... 
y hacer á otros participantes de los frutos de la con- 
templación. 

Contemplar fué durante algunos años la única 
ocupación del Santo Patriarca. Desde su infancia 
sintió atractivo singular por la oración y el estudio; 
atractivo que le sostuvo en inocencia de vida durante 
el tiempo de sus cursos universitarios, y le hizo reali- 
zar admirables progresos en las ciencias divinas y 
humanas; y atractivo que le llevó á los canónigos re- 
gulares de San Agustín, entre quienes se consagró á 
la contemplación, que hizo las delicias de su alma, 
por espacio de siete años. Y cuando más tarde le con- 
dujo la Providencia al campo del apostolado, consa- 
graba los días enteros á k predicación, y empleaba 
las noches en la contemplación, la oración y la peni- 
tencia -. 

Esto era, sin embargo, una preparación y nada 
más. Algunos rasgos heroicos habían hecho vislum- 
brar una parte de los tesoros de caridad que Dios 
había depositado en su corazón virginal. Citemos 
solamente dos. 

• Vida de Santo Demingo por el Rdo. P. Enrique Domingo Lacordaire, 
de la Orden de Predicadores, miembro de la Academia. 
2 Actas de Bolonia. 



6 La Orden de Predicadores. 

Para socorrer á los pobres vendió sus libros, ano- 
tados de su propia mano, y les distribuyó el precio. 

Para rescatar al hijo de una viuda , cautivo entre 
los moros, quiso venderse á sí mismo; aunque la di- 
vina Providencia, que le reservaba para rescatar otra 
clase de cautivos, no permitió que esa heroica oferta 
fuese aceptada. 

Condújole Dios como por la mano al teatro mejor 
preparado para un corazón de apóstol : al mediodía 
de Francia, desolado por una herejía que hería de un 
solo golpe al trono y al altar. 

Púsose, pues, á predicar, no sólo en Francia, sino 
en otras partes, con un celo y con un éxito que no han 
sido superados jamás. Recorrió el mediodía de Fran- 
cia, atravesó sucesivamente y varias veces los Alpes 
y los Pirineos, evangelizó en todos sentidos la Italia y 
la España, y obtuvo en todas partes, aun en Roma, 
el más brillante resultado. 

El cielo bendijo visiblemente la palabra de Do- 
mingo, y Dios sólo conoce- el número de almas que 
convirtió. 

Solamente en Lombardía trajo al seno de la igle- 
sia á más de cien mil herejes, sin que fuera esta pro- 
vincia el principal teatro de su apostolado. 

La historia , al contar los triunfos de su palabra,, 
dice que son increíbles , razón por la cual le han lla- 
mado los Soberanos Pontífices el maestro de la pre- 
dicación. Nada más natural : el Padre de la Orden de 
Predicadores debía ser el maestro de la predicación 

La grande obra de Santo Domingo era, pues, en- 



Santo Domingo y los Padres Predicadores. 7 

gendrar una Orden entera de predicadores, para legar 
su alma á otras almas, su vida á otras vidas; para so- 
brevivirse á sí mismo y perpetuar para siempre su 
apostolado. Empero el cumplimiento de este desig- 
nio exigía una especie de creación nueva; unir y ar- 
monizar dos cosas hasta entonces separadas, la vida 
monástica y la vida apostólica. Había tenido la Iglesia 
monjes y apóstoles; empero estas dos aureolas no 
habían brillado sobre la misma frente. 

Los religiosos no tenían por objeto el apostolado, 
sino que se santificaban en la soledad, la oración y el 
trabajo, saliendo raras veces de sus monasterios para 
visitar álos hombres; y si alguna vez se veían sepa- 
rados de las dulzuras de la contemplación, como se 
vio San Bernardo, era siempre por breve tiempo, 
apresurándose á ganar de nuevo su celda querida. 

Permítasenos citar una hermosa página del Padre 
Félix. 

«Crear una institución capaz de unir la austera 
disciplina del claustro á la actividad conquistadora 
del apostolado, llevar á cabo la fusión del monje y 
del apóstol, poner á uno y á otro en un mismo molde 
evangélico, pero sin que el apóstol fuese absorbido 
por el monje y sin borrar al monje en el apóstol, 
armar para las luchas de la virtud una falange nueva, 
tal fué el designio concebido por nuestro apóstol. Sor- 
prender el punto de enlace señalado por la Providen- 
cia entre un tiempo y una institución, entre una 
necesidady su remedio, tal fué el genio, y, para hablar 
un lenguaje menos humano y más digno del asunto» 



8 La Orden de Predicadores. 

debería decir, tal fué la inspiración de Domingo, por- 
que la idea le vino al alma bajo el soplo de Dios '.» 
El edificio construido por Santo Domingo era 
armonioso, pero atrevido, y hasta podríamos decir 
que su audacia rayaba en temeridad. ¿No era, en efec- 
to, exisrir demasiado el intento de levantar á la misma 
altura la vida del monje y la del apóstol? ¿Qué savia 
era capaz de alimentar, sin agotarse, esas dos pode- 
rosas ramas? 

Algunas reglas han tomado en cuenta la flaqueza 
humana, con laudable prudencia; la de Domingo pa- 
rece que la desafía, llamando al combate á todas las 
energías que se agotan y al ardor que languidece. 
Los siglos han justificado esas elevadas miras -. 
Conocía muv bien Santo Domingo que la bendi- 
ción del representante de Dios sobre la tierra, el Ro- 
mano Pontífice, es la única que puede dar á una obra 
la fecundidad y la vida, y partió para Roma á pedir la 
aprobación de su Orden. 

No se mostró el Papa Inocencio III del todo favora- 
ble en sus principios al proyecto de nuestro Santo. 
Era uno de los motivos de su repugnancia la con- 
sideración de que el oficio de predicar correspondía á 
los obispos por transmisión apostólica, y que el crear 
una orden, distinta de la orden de obispos , á la cual 
se le confiara aquella misión sublime, parecía algo 
contrario á la tradición de la Iglesia. Había además 
el Concilio de Letrán recomendado á la Santa Sede 

' Santo Demingo y el apostolado. 

= Danzas, Hist. des ieinps priwitives de l'Ordre de Sainl-Dominiqtie. 



Santo Domingo y los Padr&s Predicadores. 9 

que no aprobase nuevas órdenes religiosas. Empero 
una visión que tuvo el Papa alejó toda vacilación de 
su ánimo: parecióle ver en sueños que la basílica de 
San Juan de Letrán se venía á tierra, y que Santo 
Domino-o sostenía sus muros vacilantes. 

Al día siguiente, el Papa aprobó verbalmente la 
naciente Orden, recomendó al Santo que le presen- 
tase sin tardanza la Regla, y dio á la nueva institución 
el nombre de Orden de Predicadores . 

Honorio III, sucesor de Inocencio, al confirmar so- 
emnemente en 22 de Diciembre de I2i5 la Orden 
de Predicadores, llamó á sus hijos campeones de la 
fe, verdadera luz del mundo y atletas invencibles de 
Jesucristo '. 

Dióles el Papa el palacio que le pertenecía y esta- 
ba sobre el monte Aventino, para que hiciesen de él 
la cuna de la nueva Orden. 

Fué, pues, la creación de la Orden de Predicadores 
la obra principal del Santo Patriarca : Orden de após- 
toles, que tiene á la Santa Sede como punto de apo- 
yo y á todas las iglesias del mundo como campo de 
su actividad. «Es, dice un historiador \ esta Orden á 
manera de una espada, cuya empuñadura está en ma- 
nos del Pontífice Romano, y cuya punta deberá ha- 
cerse sentir en todas partes K» 

No se detuvo aún el celo del Santo Patriarca, sino 
que fundó además un convento de hermanas, á quie- 

• Buil. Ord. I. 4. ' 

- P. Danzas. 

3 Frase parodiada por el caballero Azara, embajador de España en 
Roma en tiempo de Carlos ill. 



lü La Orden de Predicadores. 

nes llamó predicadoras, destinadas á suplir con su 
vida de oración y penitencia lo que pudiera no cum- 
plir el religioso entregado con preferencia á las luchas 
del apostolado. El primer monasterio de hermanas lo 
estableció en la Prulla, cuna de la Segunda Orden de 
Santo Domingo, llamada comúnmente de Dominicas. 

La segunda Orden se extendió rápidamente, cu- 
briendo el mundo de monasterios. En 171 7 se conta- 
ban en Europa más de seiscientos. 

Como la Orden de Predicadores era en el pen- 
samiento del Santo una Orden monástica, no podían 
sus individuos dejarse llevar indiscretamente por el 
ardor de su celo á una vida exclusivamente activa; 
por cuya razón estableció Santo Domingo una mili- 
cia, que, desarrollada al calor de aquella, desplegase 
siempre y en todas partes la más enérgica actividad: 
tal fué el origen de la Tercera Orden, destinada á su- 
plir en la vida activa á la Grande Orden, como la 
segunda Orden debía suplirla y sostenerla en la con- 
templación. Mediante esta triple creación, el Patriarca 
de Guzmán hizo descender la vida religiosa hasta el 
fondo del hogar doméstico, y bástala intimidad del 
lecho nupcial. 

Como se ve, todo está admirablemente encade- 
nado en el plan concebido por Santo Domingo para 
perpetuar su apostolado en el mundo. Empero no se 
detuvieron ahí los ardores de sus deseos : aspiraba á 
conquistar el universo entero yá abarcarle con el celo 
de su apostolado. 

Dignóse la Santísima Virgen traerle del cielo el 



Santo Domingo y los Padres Predicadores. 1 1 

medio de realizar sus vehementes deseos, con- 
fiándole la propagación del Rosario. Esta devoción, 
tan elevada y tan simple á la vez, estaba predestina- 
da á ser la más popular de todas las devociones; y 
el deseo de Domingo llevado fué á término feliz por 
el celo de sus hijos, que han encadenado todos los 
corazones al corazón inmaculado de Maria, valién- 
dose de la más dulce y más amable de todas las ca- 
denas '. 

Tales son las obras que hacen de Santo Domin- 
go uno de los más grandes santos del cristianismo. 

Murió en el Señor, en el año de 1221. Mientras 
que sus religiosos recibian consternados el último 
aliento del santo fundador, uno de ellos, que residía 
en Brescia, y que fué elevado por la Iglesia á los al- 
tares, el Beato Guala, vio á su santo Padre subir al 
cielo, sentado sobre un trono sostenido por ángeles 
que ascendían por dos escalas cuya cima se perdía 
en la mansión de los santos. 

El emblema no carecía de significación. La Or- 
den de Predicadores no conduce á sus miembros al 
cielo por la sola escala de la vida contemplativa, ni 
tampoco por la única de la vida activa: los hace su- 
bir sirviéndose de una y de otra á la vez. 

' Sobre la fundación del Rosario por Santo Domingo, véase nuestra 
Introducción al Mes del Rosario en iSSj. — Madrid, librerías de Aguado y Del 
Amo. 




II 



DESARROLLO SUCESIVO 



i^^s^ r. INGÚN hombre, después de los Apóstoles, ha- 
wM. bía podido contemplar en tan breve espacio 
de tiempo una creación más bella y un fruto 
más hermoso para su autor y para su corazón '. El 
día de la Asunción de 12 17 había Santo Domingo 
dispersado sus diez y seis religiosos : y en 1221 ya se 
habían repartido la Europa. 

Reuniendo el Santo en un Capítulo general á los 
principales miembros de la Orden, cuatro años des- 
pués de aquella fecha memorable, pudo, al mirar 
en torno suyo, contar los representantes de ocho 
provincias, compuestas de sesenta conventos y de 
millares de religiosos, pues alguna de aquellas casas 
tenía entonces más de cien individuos. 

La impulsión había procedido de una mano po- 
derosa, porque era santa y bendita. El P. Jordán de 



• P. Félix. lugar citado. 



14 La Orden de Predicadores. 

Sajonia, segundo Maestro general de la Orden, dio 
por sí mismo el hábito á más de mil religiosos gana- 
dos por él á la causa de Santo Domingo, y fundó 
más de 400 conventos. 

Creáronse nuevas provincias, llegando al cabo de 
algunos años el número de ellas á 45, habiéndolas, 
como la de España, que tenían cerca de 50 con- 
ventos '. 

Ya no se contaban los conventos, que se multi- 
plicaban de día en día. Un siglo más tarde, dice un 
escritor, un pueblo entero, y tres siglos después una 
muchedumbre de pueblos, se habían cobijado bajo 
los anchos pliegues de la bandera blanca de Santo 
Domingo. 

Encargado un religioso por el Capítulo general ce- 
lebrado en París, en 1222, de irá Palestina, estable- 
ció 46 conventos en la isla de Chipre y 1 8 en Tierra 
Santa. 

En 1245 contaba la Orden más de 30,000 indi- 
viduos. 

Y en 1233 dirigióse el Papa Inocencio IV á la fa- 
milia de Santo Domingo, comenzando con estas pa- 
labras: — «A nuestros queridos hijos los Padres Predi- 
cadores, que predican en la tierra de los sarracenos, 
de los griegos, de los búlgaros, de los cumanos, de 
los etíopes, de los sirios, de los godos, de los jacobi- 
tas, de los armenios, de los indios, de los tártaros, 
de los húngaros, etc., salud y bendición apostóli- 

í Veremos más adelante lo que creció este número. 



Desarrollo sucesivo. 15 

Qi >.» — El Papa Urbano IV decia en 1262 que la Or- 
den de Predicadores ilustraba la Iglesia entera por sus 
méritos y sus buenos ejemplos. Apenas existía en la 
Edad Media ciudad ó villa de alguna importancia que 
no contase uno ó más conventos de Dominicos: y era 
tal el amor que les profesaban, que se dio el caso de 
levantarse pueblos enteros para retener por la fuerza 
á los Padres que tenían la misión de salir para fundar 
en otra parte. Así pasó en Lila, donde el magistrado 
cerró las puertas de la ciudad á fin de que no partiesen 
los religiosos destinados á la fundación de Gan':e. 

Esta propagación, que tiene mucho de prodigio- 
sa, no fué, como pudiera creerse, el fruto del primer 
momento de entusiasmo causado por la novedad; 
antes bien fué la consecuencia de la estimación de la 
Iglesia y de los pueblos cristianos hacia una Orden 
que respondía admirablemente á las necesidades del 
siglo XIII y de los que le han sucedido. 

Efectivamente: en el siglo xv contaba la Orden de 
Santo Domingo 400 conventos y más de 26, oooreli- 
giosos \ 

Transcurridos cinco siglos después de su funda- 
ción, había en esta Orden esclarecida por encima 
de 40.000 individuos K 

Muchas revoluciones han trastornado los pue- 
blos y acumulado inmensas ruinas desde que se ha 
fundado la Orden de Predicadores ; esta, sin embargo, 

' Bullarium, I, 8o. 

= Acta Capit. Gen. Ordinis. 

3 Censo hecho por el P. Cloche 57.' sucesor de Santo Domingo. 



i6 La Orden de Predicadores. 

permanece en pié, dominando aquellas ruinas, y re- 
naciendo al parecer de sus propias cenizas. Cuando la 
persecución la arroja violentamente de un país, esta- 
blece sus tiendas en otro, y florece en mil puntos 
distintos. Difícil seria, ciertamente, señalar sobre el 
mapa del globo un solo territorio, por inhospitalario 
que él sea, en el cual no hayan penetrado los hijos 
de Santo Domingo. 

Hay conventos hoy mismo, no sólo en España. 
Italia, Francia, Austria y Bélgica, sino en los países 
cismáticos y protestantes. 

Asia y América han visto y ven aún á millares de 
religiosos dominicos que trabajan con ardor infatiga- 
ble para propagar la fe en sus territorios. 

Gracias á Dios se les encuentra en todas partes, y, 
si hemos de dar fe á una profecía de Santa Teresa, — 
y no sería prudente negársela, — se les encontrará 
perpetuamente. La Orden de Santo Domingo, dice la 
Santa ', es una de las que subsistirán hasta el íln de 
los siglos para luchar contra el Antecristo. 

Cuanto se ha dicho de la propagación de la pri- 
mera Orden, ó sea de la Orden de Predicadores pro- 
piamente dicha, se puede aplicar igualmente á la 
segunda y tercera Orden. 

Para no multiplicar las citas, recordemos sola- 
mente que si en 1717 había en Europa más de 600 
monasterios de Dominicos, hay actualmente en la 
América más de 5,000 religiosas pertenecientes á 

' Cap. XXX de las actas de la canonización de la Santa. 



Desarrollo sucesivo. 1 7 

esta Orden. En cuanto á los terciarios, Dios sólo co- 
noce el número, pues los hay por todas partes y de 
todas las clases sociales. Cuenta varios en su seno el 
Sagrado Colegio de Cardenales, y entre las familias 
reales hay hoy mismo individuos que se glorían de 
llevar las humildes insignias del terciario domini- 
cano. 

Es digna de llamar la atención, y lo han notado 
ya algunos historiadores, la manera con que la Orden 
ha atravesado los siglos. La mayor parte de las Órde- 
nes antiguas, — podríamos decir todas, — han sufrido 
varias reformas y se han subdividido en diferentes 
ramas; la de Santo Domingo se ha extendido por toda 
la tierra sin que una sola rama se haya separado del 
tronco principal que le da la fecundidad y la vida. 

Después de seis siglos de combate y de gloria, 
marcha esta Orden á la conquista de las almas, no 
solamente bajo la misma bandera, sino al mando de 
un solo y único General. 





III. 



TRABAJOS DE LOS DOMINICOS COMO PREDICADORES. 




cuDiENDO á los orígenes de la Orden, se recor- 
dará que la predicación fué el objeto prin- 
cipal que le señaló su santo fundador. Habla 
intentado fundar una Orden de Predicadores, y la 
había en efecto fundado. 

Los Padres Predicadores, fieles al pensamiento 
de su Patriarca, pusieron su elocuencia, sus trabajos 
y su sangre al servicio de la verdad. 

Contar la historia de las misiones dominicanas, 
sería contar la historia de la propagación de la fe en 
los dos mundos, desde el siglo xiii hasta nuestros 
días. Desde sus comienzos se les encuentra en todos 
los países del viejo ■ mundo: al mediodía entre los 
moros y los árabes, al norte evangelizando en Irlan- 
da, Escocia, Suecia, Rusia y Groenlandia. Y en todas 
partes se ve inflamado el corazón de sus hijos por 
aquel fuego sagrado que abrasaba á Santo Domingo, 
solicitándole sin cesar para ir á predicar á los cu- 
manos. 



20 La Orden de Predicadores. 

En el Capítulo general de París, año 1222, el Bea- 
to Jordán de Sajonia, segundo Maestro General de la 
Orden , preguntó á sus hermanos , quiénes de entre 
ellos estaban dispuestos para marchar á las misiones 
extranjeras, y todos, sin excepción ninguna, se pu- 
sieron de rodillas, exclamando : «¡Padre , envíame!» 
Creóse un siglo más tarde , bajo el Pontificado de 
Juan Xll , una congregación particular de religiosos 
dominicos, viajeros' por Jesucristo entre los infieles, 
y fueron tantos los religiosos que se presentaron para 
ingresar en ella, que el Sumo Pontífice tuvo que in- 
tervenir, á fin de que los conventos de Europa no 
quedasen completamente desiertos. 

No se exija, pues, de nosotros que citemos aquí 
los nombres de los pueblos evangelizados por los Do- 
minicos, porque sería difícil encontrar uno sólo que 
no se halle en la gloriosa y larga lista de sus misio- 
nes. Y sería más difícil aún citar los nombres de estos 
apóstoles que dejaron cuanto poseían para lanzarse 
á la senda del apostolado ; muchos de estos nombres 
son conocidos únicamente de Dios y de sus ángeles. 
Citaremos algunos para ejemplo. 

San Jacinto , el apóstol del norte , que predicó á 
Jesucristo en Polonia, Bohemia, las dos Rusias, Sue- 
cia, en las orillas del mar Negro y en las costas del 
Asia menor '. 

El Beato Sadoc , después de haber trabajado en la 
conversión de los tártaros , cayó con sus cuarenta y 

■ Muchos historiadores afirman que penetró en la América por la 
Groenlandia. Floreció en el siglo xiii. 



Trabajos de los Doininicos como predicadores. 21 

ocho compañeros, víctima del furor de aquellos, de- 
rramando todos ellos su sangre mientras cantaban la 
Siilvt' Rt'oiiia con la cual se termina él oficio de Com- 
pletas. 

San Pedro de Verona, que fué admitido al hábito 
por Santo Domingo , é hizo innumerables conversio- 
nes con la eficacia de su predicación. Herido de muer- 
te por los sicarios herejes, murió escribiendo sobre la 
tierra con la sangre que brotaba'de sus heridas : Creo 
en un solo Dios. 

El Beato Juan de Vicenza, quien con el ascen- 
diente de la palabra reconciliaba á los pueblos ene- 
mistados, y lanzándose muchas veces á los campos 
de batalla, consiguió con su elocuencia avasalladora 
que los contendientes no viniesen á las manos. 

San Vicente Ferrer, el apóstol, no ya de una pro- 
vincia ó de una nación, sino de toda Europa. En casi 
todas las ciudades, villas y aldeas de España, Fran- 
cia, Italia, Inglaterra, Escocia, Flandes, en 29 reinos 
diferentes, predicó con un éxito del cual no presen- 
ta un solo ejemplo la historia. Una muchedumbre 
inmensa, ávida de oir su palabra, le seguía por todas 
partes, y todos los días, á una hora fija, curaba cuan- 
tos enfermos se le presentaban '. Jamás el mundo 
había visto á un hombre tan poderoso por la fuerza 
de la palabra, y que hubiese llevado á tantos pueblos 
las luces de la verdad. 

Jerónimo Savonarola, uno de los varones más 

' Bula de su canonización. 



22 La Orden de Predicadores. 

elocuentes que ha producido la Orden de Santo Do- 
mingo, y que ha alcanzado por la predicación triun- 
fos desconocidos. No intentamos canonizar á este 
hombre de genio, puesto que la Iglesia no lo ha he- 
cho; empero creemos poder afirmar con el P. Lacor- 
daire que su virtud y su gloria se alza mucho más 
que 1-as llamas de su hoguera. Habráse equivocado en 
algo, mas no se olvide que el Papa Paulo 111 declaró 
sospechoso de herejía á cualquiera que se atreviese 
á acusar á Savonarola, y que Benedicto XIV hizo ins- 
cribir su nombre en el catálogo de santos y bien- 
aventurados siervos de Dios. 

El descubrimiento del nuevo mundo abrió á fines 
del siglo XV nuevo é inmenso campo al celo de los 
religiosos de la Orden de Predicadores. 

Por de pronto, un religioso de esta Orden, el 
P. Diego de Deza, confesor de Fernando el Católico 
y amigo de Cristóbal Colón, fué quien obtuvo de los 
Reyes la flotilla de tres barcos con los cuales el ilus- 
tre Almirante llevó á cabo la grandiosa empresa. 

Gloríase la Orden de haber sido la primera en 
llevar la antorcha de la fe á los pueblos americanos, 
de lo cual es elocuente testimonio la Bula de Clemen- 
te X, por la cual canoniza á Santa Rosa de Lima, vir- 
gen de la tercera Orden de Santo Domingo'. Fué 
esta Santa la primera flor del nuevo mundo recogida 
por la Iglesia para colocarla en sus altares, por cuya 
razón la declaró el Sumo Pontífice patrona de la 

■ Bullar. ord. VI. 26S y 2S1. 



Trahíijos de los Dominicos como predicadores. 23 

América '; sin que haya sido la única flor que se 
abrió á las influencias de la gracia en aquellos ex- 
tensos países, porque el Papa Gregorio XVI beatificó 
también, hace pocos años, á dos religiosos domini- 
cos, los Beatos Martín de Forres yjuan Macías ^ 

Fueron verdaderamente prodigiosos los progresos 
de la Orden en la América. Solamente en las pro- 
vincias de Nueva España, Chile y Nueva Granada, se 
fundaron en pocos años 213 conventos. Allí floreció 
en tan buenos tiempos el que más tarde había de ser 
proclamado por la Iglesia apóstol y patrón de las In- 
dias Occidentales \ San Luis Beltrán, uno de los más 
ilustres Santos y más grandes taumaturgos que ha 
producido la Orden de Santo Domingo ■'. 

Empero, por desgracia, no fueron los Dominicos 
los únicos conquistadores de la América. Hubo á su 
lado gobernantes duros é inhumanos, aventureros 
que eran la hez del antiguo mundo, y que explota- 
ban á aquellos pueblos, cual si se tratase de verda- 
deros rebaños. Intentóse justificar tan bajo proceder, 
publicando una memoria encaminada á probar que 
los indios eran incapaces del bautismo; porque 
para ser cristiano se necesita ante todo ser hombre! 

Respondieron los Dominicos á tan odioso libelo 
con un escrito dirigido al Fapa Faulo III, quien de- 

I Es patrona, no sólo de América, sino de todas las Indias. 

- Todo el mundo conoce el panegírico del B. Martin, pronunciado por el 
P. Ventura de Ráulica; panegírico que era considerado por el ilustre Teati- 
no como su particular tesoro. 

5 Bull. Ord. VI. 274. 

4 Su cuerpo intacto é incorrupto se conserva en Valencia, su patria. 



24 La Orden de Predicadores. 

claró á los indios tan dignos como los demás hom- 
bres de los sacramentos de la Iglesia y de la libertad. 

El Dominico más célebre en esta contienda fué 
sin duda el inmortal Bartolomé de las Casas : ocho 
veces atravesó el Océano este intrépido hijo de Santo 
Domingo para defender la causa de los infortunados 
indios en la Corte de España. 

Los Reyes de España le enviaron nuevamente á 
las Américas, colmándole de honores y promesas y 
declarándole protector general de los indios....; y 
el infatigable misionero luchó hasta el último alienta 
contra la codicia y la crueldad de algunos españoles, 
muriendo á la edad de noventa y dos años, pocos 
días después de haber levantado su voz intrépida en 
el Consejo de Castilla para conjurar al Rey que pu- 
siera término á aquel estado de cosas. Murió escri- 
biendo aún con mano firme el famoso tratado sobre 
la Tiranía, y dejando para la historia uno de los ma- 
yores nombres con que se honra la humanidad, y 
una gloria de las más heroicas de la Orden de Pre- 
dicadores '. 

¡Cuántas cosas pudieran decirse sobre las misio- 
nes Dominicanas -\ 

■ Historia de los Dominicos en América, por el P. Agustín María Roze. 
París, Poussielgne, 1878. Contiene esta obra numerosos é interesantes de- 
talles. — La. Historia de las I ndias á'i\ P. Las Casas se imprimió en Madrid, 
1875-76, en cinco volúmenes en 4." El Sr. Fabié publicó una Vida de este 
Dominico, enriquecida con muchos documentos. También el Sr. D. Carlos 
Gutiérrez publicó otra Vida, escrita en muy buen sentido, á la cual puso 
un prólogo el Sr. Castelar, quien llama á los Dominicos Va. jauría de Dios. 
A mucha honra. 

^ En la segunda parte se amplian estas y otras indicaciones. 



Trabajos de los Doiiiinicos como predicadores. 25 

Según parecer constante de los historiadores, el 
primer misionero que penetró en China, en 1=555, 
fué el P. Gaspar de la Cruz, de la Orden de Predi- 
cadores, cuya Orden venía evangelizando el Asia 
desde el siglo xiii '. 

Extendióse la Orden en esta parte del mundo 
tan gloriosa y rápidamente como en América, 
siendo las misiones de Tonquin y Filipinas de las 
más fecundas y de las más perseguidas '. Los cua- 
tro últimos Obispos Dominicos de la primera de 
estas dos misiones, con otros muchos religiosos de 
la misma Orden, han conseguido la palma del mar- 
tirio K 

Es imposible entrar aquí en más detalles, que 
tendrán lugar más abajo, y lo es igualmente citar ni 
siquiera los países que han sido regados con la san- 
gre generosa de los hijos de Santo Domingo. Es un 
hecho averiguado que, desde el año 1216 hasta 
nuestros días, jamás ha transcurrido un espacio de 

■ Misiones Dominicanas en el extremo Oriente, por el P. Andrés María 
Mcynard, de la Orden de Predicadores, 2 vol. París, Bimez, 1863. 

2 No todo puede apunta rse, ni siquiera ligeramente, en esta noticia, que 
se íunplia en la segunda parte; empero no podemos hacer caso omiso de la 
Misión Dominicana de Japón, que recuerda las primeras persecuciones de 
la Iglesia. El Papa Pío IX beatificó á no mártires de esta Misión, que 
pertenecían á tan esclarecida Orden. Otros más sellaron con su sangre 
la fe de Cristo. 

3 Gregorio XVI declaró venerables al Sr. Delgado y á 71 mártires 
más de Tonquin, casi todos de la Orden de Predicadores. El Año Domi- 
nicano ha conservado las actas de muchos mártires más del siglo xix. — En 
el Novísimo Año cristiano y Santoral español, que publica actualmente en 
Madrid nuestro respetable amigo el Sr. Riera, se ha empezado á conmemo- 
rar el martirio de muchos confesores de estas apartadas misiones, que son 
ciertamente gloria de la patria. 



20 La Orden de Predicadores. 

diez años sin que la sangre de un Dominico no haya 
sido derramada por la Iglesia. Citemos solamente 
descifras que brillan por su elocuencia. 

En el Capítulo general celebrado en Valencia se 
hizo un catálogo de los mártires que la Orden había 
dado á la Iglesia desde 1234 a 1235, y su número 
llegó á 1 3 , 370. La historia testifica que en el siglo xvi 
fueron 26,000 los hijos de Santo Domingo que tiñe- 
ron con la púrpura de su sangre el blanco cendal 
del hábito dominicano. ¡Bien puede, pues, esta Or- 
den cantar con hacimiento de gracias las alabanzas 
del Señor, repitiendo diariamente: Te niarfyriim 
candidatiis laiidat exercitus! ¡Á ti te alaba, oh Dios 
mío, el blanco ejército de los mártires! 

Deben figurar, sin embargo, al lado de estas pá- 
ginas brillantes de la historia del apostolado domini- 
cano otras que, sin serlo -tanto, merecen especial 
atención. 

La predicación entre los pueblos cristianos ofrece 
algunas veces las mismas dificultades que han ro- 
deado á los Dominicos en su apostolado entre infie- 
les: porque es empresa penosísima luchar cada día por 
medio de prodigios de elocuencia, que han de repe- 
tirse sin interrupción, contra enemigos que á su vez 
renacen sin cesar. 

Desde el siglo xiii hasta nuestros días, muchas 
herejías han erguido su cabeza altiva en el campo de 
la Iglesia, y siempre, y en todas partes, la Orden de 
Predicadores, lo decimos llenos de convicción, se ha 
mantenido á la altura de su misión providencial. Ha 



Trabajos de los Dominicos como predicadores. 27 

luchado con inílitigable ardor contra todos los ene- 
migos de la religión. No sin motivo, cuando Rafael 
intentó representar á la Orden de Santo Domingo 
en los frescos admirables del Vaticano, acudió á la 
figura simbólica con que Dios se había dignado reve- 
lar á la madre del gran Patriarca lo que algún día 
sería el hijo que llevaba en el seno : los representa 
ladrando y despedazando á todas las herejías '. 

■ Al lado de las luchas contra la herejía figuran dig- 
namente las luchas, más difíciles aún y más largas, 
contra la impiedad, las luchas contra la tibieza en la 
fe, y las luchas finalmente contra la plaga del indi- 
ferentismo. 

Pues,séanos lícito consignarlo una vez más, con- 
tra todos estos enemigos han combatido valiente- 
mente los religiosos de la Orden de Predicadores, 
esgrimiendo sin tregua ni descanso la espada de la 
palabra evangélica. Cuantas generaciones se han su- 
cedido en la serie de más de seis siglos, han reco- 
gido siempre y en todas partes la palabra de vida y 
de salud que brotaba abundante y fecunda de la boca 
de los Padres Predicadores. 

¡Cuántos nombres ilustres pudiéramos citar! ¡Qué 
gloriosa pléyade de Dominicos se ha consagrado á 
este apostolado! Recórranse los anales de la Iglesia, 
en la seguridad de tropezar á cada paso con sus nom- 
bres benditos, que la Iglesia pronuncia con recono- 
cimiento y veneración.... ¡Cuántos santos misioneros 

' Aquí tiene el Sr. Castelar ]a jauría con que nos designa. — Prólogo 
á la y ida de Las Casas, por Gutiérrez. 



28 La Orden de Predicadores. 

colocados por ella sobre los altares, por haber sido 
verdaderos y buenos Hermanos Predicadores! 

Uno solo para cerrar este capítulo, el del P. La- 
cordaire, á quien Mons. de Quelén llamaba un 
profeta nuevo, y «cuya voz fué la más elocuente de 
este sido '.» 



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' P. Félix, Conf. deNim. Sr.i. Je Pjris, 9 de Marzo de 1869. 




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IV. 



MISIÓN DE LA ORDEN EN LAS CIENCIAS Y LAS ARTES. 




NO de los más estimables privilegios otorga- 
dos por la Santa Sede á Santo Domingo y á 
su Orden es sin duda alguna el derecho de 
enseñar. 

Empero si la ciencia era el medio más seguro 
para rodear de consideración y respeto á una Orden 
naciente, el tomar asiento en las Universidades era 
á su vez el medio infalible para adquirir en la cien- 
cia el prestigio de un gran nombre. 

Santo Domingo se hallaba penetrado de esta ver- 
dad indiscutible, y por eso envió á sus primeros re- 
ligiosos á las grandes ciudades que eran asiento de 
las mejores Universidades del mundo: París y Bolo- 
nia. El santo murió en Bolonia, que custodia e! 
sepulcro del taumaturgo español con orgullo y vene- 
ración. 

No era, sin embargo, fácil á los religiosos tomar 
asiento en las universidades de la Edad Media; y la 



^O La Orden de Predicadores. 

historia nos ha transmitido las luchas sostenidas por 
los Dominicos antes de obtener las cátedras de la 
universidad de París. Mas como la Orden tenía por 
campeón á Santo Tomás de Aquino, muy pronto el 
papa y el rey San Luís aseguraron á los Dominicos 
dos cátedras doctorales en la célebre Universidad. 

Desde esa época memorable profundas cuestiones 
teológicas han agitado á los espíritus, y en todas 
ellas encontramos en primera fila á los Dominicos, 
sosteniendo con honor la doctrina de Santo Tomás; 
esa doctrina ortodoxa por excelencia, toda vez que el 
Papa Inocencio VI declara sospechoso de error á 
quien se atreva á contradecirla. 

Y esa enseñanza de la Orden de Predicadores se 
ha perpetuado en las grandes universidades del mun- 
do. Alcalá (hoy Madrid), Bolonia, Padua, Oxford, 
Lovaina, Salamanca y otras muchas se gloriaban de 
ver sus cátedras regentadas por los hijos de Santo 
Domingo. En Lovaina, por ejemplo, desde los orí- 
genes de la facultad de teología se adjudicaron tres 
cátedras á los Dominicos, y algunos años más tarde 
la universidad incorporó en su seno á la Orden misma. 

Las universidades de Lima, de Manila y otras del 
nuevo mundo, erigidas fueron por los hijos de la Or- 
den de Predicadores, y religiosos ilustres por su cien- 
cia y por sus virtudes ocuparon con gloria cátedras 
universitarias en ambos hemisferios. 

¿Quién no conoce al beato Alberto el Grande, 
uno de los mayores sabios que han ilustrado al mun- 
do, que escribió sobre todas las ciencias divinas y hu- 



Misión de la Orden cu la?, ciencias y en las artes. 31 

manas? Las ciencias naturales, la física, la química, 
la arquitectura, el arte militar, la agricultura, la filo- 
sofía en todas sus partes, la Sagrada Escritura, la pa- 
trística, la teología, la ascética...., todas las ciencias 
le deben trabajos y descubrimientos importantes'. 
Son tan voluminosos sus escritos, que se ha calcula- 
do ser necesaria la vida de un hombre sólo para co- 
piar las obras del gran doctor. ¿Y cómo dar justa 
idea de lo que fué su enseñanza? El beato Alberto 
veía mezclarse á obispos, prelados, príncipes, reyes 
y religiosos de todas las Ordenes con los demás 
alumnos de su numeroso auditorio, siendo tantos los 
que de todas partes acudían para oír sus lecciones, 
que ningún local era capaz de contenerlos, y se vio 
precisado á explicar en una plaza pública, que aún 
hoy conserva el nombre y está consagrada á la me- 
moria del siervo de Dios. 

Empero el gran título de San Alberto el Grande al 
reconocimiento y á la admiración de la Orden y de 
la Iglesia, es el de haber formado al Ángel de las Es- 
cuelas, Santo Tomás de Aquino. 

Todos conocen á Santo Tomás, ó cuando menos 
nadie hay que no haya oído hablar de la pureza, del 
esplendor y de la fecundidad de su doctrina. 

Hanle tributado los Romanos Pontífices elogios 
jamás oídos, diciendo de él que ilustró la Santa Igle- 
sia más que todos los doctores, y que se aprende 
más estudiando un año en sus libros, que empleando 

' La Revista Caíóltca de Lovaina publicó en 1873 un artículo intere- 
sante sóbrela ciencia del B. Alberto Masrno. 



32 La Orden de Predicadores. 

la vida entera en el estudio de otros (Juan XXII). 
Cualquiera, añade Inocencio VI, que combata la doc- 
trina de Santo Tomás se hace sospechoso de error, 

Santo Tomás es el sol de la Iglesia (Benedic- 
to XIII), el príncipe de los teólogos y la inteligencia 
que por su tranquilo brillo y celeste serenidad se 
aproxima más al Verbo de Dios (Rdo. P. Félix) '. 

Es uno de los mayores méritos de Santo Tomás, 
no sólo la extensión de sus obras, sino su profundi- 
dad pasmosa y su admirable simplicidad. La Edad 
Media y la Iglesia le saludan como á fundador de la 
teologia, porque nadie antes que él había expuesto 
de una manera completa y seguida el conjunto de 
los dogmas de la fe. 

Esto lo hizo Santo Tomás en la Suma Teológica, 
el libro más milagroso que haya salido de la mano 
del hombre , porque la Santa Escritura salió de la 
mano de Dios (P. Possevino). 

Inútil será que recordemos aquí la encíclica Acter- 
rd Patris de León XIII y el motu propn'o de 4 de Agos- 
to de 1880, por el cual proclama al Santo Doctor 
Patrono de todas las escuelas católicas. 

Lo que fué Santo Tomás en. teología lo fué San 
Raim.undo de Peñafort en derecho canónico. El Papa 
Gregorio IX , de quien era confesor , le encargó 
coleccionar en un solo código, ordenar y concor- 



' Pueden consultarse los artículos publicados por la Revista Católica 
de Lovaina en 1874 y 1875. — Muchos de los elogios tributados al Doc- 
tor Angélico fueron recopilados por Yurany, O. P. , Testimonia. Ma- 
drid, 187S. 



Misión de la Orden en las ciencias y en las artes. 33 

dar todas las leyes y decretos que se habían publicado 
hasta el siglo xiii. 

La empresa era inmensa y difícil; empero Dios 
concedió al santo español una vida bastante larga y 
la fuerza de voluntad necesaria para que pudiera lle- 
varla á cabo , reflejando sobre su Orden la gloria de 
que fuese un hijo suyo el compilador , y , casi pudiera 
decirse, el autor del código canónico por el cual se 
rige la Iglesia en nuestros días. 

A pesar de este trabajo hercúleo , San Raimundo 
escribió otras obras y gobernó , como Maestro Gene- 
ral , la Orden de Santo Domingo con sabiduría y pru- 
dencia consumada. 

Durante la misma época, hizo otro Dominico un 
trabajo tan gigantesco sobre la Sagrada Escritura, que 
algunos historiadores piensan que 500 religiosos de la 
Orden le auxiliaron para llevarle á feliz término. Ha- 
blamos de las Concordancias de la Biblia , índice gene- 
ral de todas las palabras del antiguo y nuevo Testa- 
mento , con expresión de los lugares de la Escritura 
en los cuales se encuentran citadas. Desde la apari- 
ción de este arsenal inmenso, los estudios escriturarios 
tomaron nuevo vuelo. 

San Antonino, llamado por sus coetáneos otro 
Santo Tomás, alter Aqniíms , compuso la primeaa 
Suma de Teología moral, ó sea la Suma de casos de 
conciencia y de confesores ' : fruto de muchos años 
de estudios , mereció á su autor el dictado de «Ángel 

• San Raimundo había escrito ya la Suma de la Penitencia y del Mu- 
ir iiiionio. 



34 La Orden de Predicadora. 

de los consejos,» Antoiiiiiiis coiisilioriuu] y ha servido 
de base y de norma á los mil tratados de moral que 
después se han escrito, acudiendo todos los moralistas 
á esa obra magistral como á una mina inagotable. 

Débese á Melchor Cano el primer tratado de teo- 
logía general titulado Lugares teológicos , «obra in- 
comparable por su forma y por su fondo, en la cual, 
hasta el buen sentido se eleva á inconmensurable 
altura en alas de la ciencia cristiana.» 

Escribió Vicente de Beauvais en el siglo xiii la 
Biblioteca del Mundo, «compilación gigantesca que 
ejecutó él solo , y que por la belleza del conjunto é 
interés de los detalles es superior á todas las enciclo- 
pedias modernas. En un solo libro reunió con talento 
superior cuanto los hombres habían aprendido hasta 
entonces sobre la naturaleza, las ciencias, las artes, 
y la historia de la humanidad '.» 

Se ve, pues, que los religiosos de la Orden de 
Predicadores han brillado á la cabeza de todas las 
ciencias sagradas : el beato Alberto Magno y Santo 
Tomás de Aquino, á la cabeza de la filosofía y de 
la teología. San Antonino es, en cierto sentido, el 
primer moralista, como San Raimundo de Peñafort 
el creador del derecho canónico. ¡Y cosa extraña! 
Los sabios de primera talla de esta grande Orden, 
son á la vez grandes santos. 

No se ha contentado la Orden de Santo Domin- 
go con poner por medio de sus hijos los asientos 
inmortales de muchas ciencias ; antes bien , en el es- 

• Estas dos citas están tomadas de Rohrbacher. 



Misión de la Orden en las ciencias y en las artes. 35 

pació de más de seis siglos, no ha cesado un solo mo- 
mento de suministrar numerosos materiales para ele- 
var y sostener el grandioso templo que la ciencia ver- 
dadera consagra sin descanso á la gloria de Dios vivo. 

La cita de los nombres es aquí imposible, porque 
se eleva á muchos millares: no hay ciencia, ni aun 
humana, en la cual los Dominicos no hayan adquiri- 
do nombre, si bien se han ilustrado con preferencia 
en las ciencias sagradas. 

Más de 700 escritores han dejado comentarios so- 
bre la Santa Escritura; por encima de 2,500 doctores 
se han distinguido por sus obras teológicas, y muchí- 
simos más hannos legado libros sobre filosofía, dere- 
cho canónico, historia, etc. 

¡Qué inmensa biblioteca pudiera formarse con los 
libros que brotaron de la pluma de los religiosos Pre- 
dicadores, enriqueciendo las ciencias y las artes en el 
período de seis siglos! Muchos de ellos son esclareci- 
dos, no sólo por la profundidad, sino por su pasmosa 
fecundidad, llegando á escribir alguno más de 25 vo- 
lúmenes en folio, y aun se cita quien ha escrito cerca 
de cien tomos ' . 

Hízose en el siglo último la lista de los escritores 
déla Orden ^; aunque es incompleta y llega sólo á 



■ Se calcula que los Dominicos han escrito más de 40,000 volúmenes. 

2 Quetify Echard, Scriptores Ordinis Pi-aedicatonim. París, 1721, 2vol. 
en folio de 1000 páginas cada uno. El religioso encargado de completar esta 
obra ha reunido ya más de mil papeletas que han de agregarse á esa lista 
gloriosa déla cual hablamos. 

En el Ensayo que damos en la tercera parte, hay también muchas obras 
desconocidas comúnmente. 



36 La Orden de Predicadores. 

1720, contiene más de 4,000 nombres. El que desee 
formarse una idea exacta de lo que ha hecho la Orden 
de Predicadores para justificar la gloria doctrinal que 
va unida á su nombre, no tiene más que repasar las 
tablas que van al fin de esa obra importantísima. 
Allí verá con sorpresa, no solamente nombres ilus- 
tres, sino la muchedumbre y variedad de las materias 
que han tratado. 

Con razón decía Pío IX en 1862, dirigiéndose á 
los religiosos del Capítulo general ' : «La Orden de 
Santo Domingo debe asistir á la Iglesia por la doctri- 
na, porque siempre ha sido la Orden de la doctrina y 
de grande socorro para la Iglesia. Esta Orden, que ha 
producido tantos santos y tantos hombres ilustres de 
todo género, se ha colocado siempre en primera fila 
para la defensa de la Iglesia.» 

Mas al lado de la ciencia que se perpetúa por la 
enseñanza hablada ó escrita, hay otro medio de ex- 
presar lo verdadero y lo bello: el arte. 

En la Edad Media las bellas artes apenas eran cul- 
tivadas más que por los eclesiásticos. 

Los claustros encerraban de ordinario arquitectos, 
escultores y artistas de todas clases, que elevaban su 
arte á la altura de una enseñanza moral y religiosa, 
á la altura de un verdadero apostolado. 

«Ninguna Orden, dice un escritor muy compe- 
tente \ cuenta tantos ilustres arquitectos, pintores 
sobre tela y sobre vidrio y taraceadores, como ¡a Or- 

' VAnnéc dominicainc (Julio de 1862) dio entero el discurso de Pío IX. 
2 Márchese, obra citada más abajo. 



Misión de la Orden en las ciencias y en las arfes. 37 

den de Predicadores. Nuestros padres fueron los que 
formaron á Rafael y á Bramante, Ellos trabajaron en 
las cúpulas de Milán, de Pisa y de San Pedro; echa- 
ron puentes sobre el Arno, el Sena, etc.; dirigieron 
dificilisimos trabajos hidráulicos, construcciones mili 
tares y sitios de plazas: ninguna arte les era extraña.» 

¿Quién no conoce á Sania María la Novella de 
Florencia, esa iglesia que Miguel Ángel visitaba todos 
los días, y de la cual decía que era hermosa y pura 
como una novia? Pues es una obra hecha exclusiva- 
mente por religiosos Dominicos, sin ningún auxilio 
secular. 

Empero la parte de las bellas artes en que más se 
distinguió esta Orden fué sin duda la pintura. 

Conocido en todo el mundo es Fra Angélico, así 
como las inimitables obras maestras que nos ha deja- 
do y que elevan el alma á un mundo ideal y radiante 
de belleza. Para pintar las imágenes del Salvador y 
de su Madre Inmaculada se ponía siempre de rodillas, 
y lo hacía con los ojos bañados en lágrimas de devota 
ternura. Por eso decía de él Miguel Ángel : «Esas 
figuras sólo puede pintarlas quien las haya visto en el 
cielo.» Son considerados sus cuadros como la obra 
maestra y la última palabra de la pintura mística. 

Había en su época en Italia, y sobre todo en Flo- 
rencia, toda una pléyade de artistas Dominicos. Cuan- 
tos se ocupan en el arte conocen á Fra Bartolomé, 
Fra Benedicto y á mil religiosos más de la Orden de 
Santo Domingo, de quienes se conservan en los con- 
ventos de Florencia y de Fiésoli, en el palacio del Va- 



3 8 La Orden de Predicadores. 

ticano y en gran número de iglesias, obras clásicas 
que son la admiración de los inteligentes. 

Y es de notar que todos estos artistas se hallaban 
penetrados del carácter sagrado del arte, que era para 
ellos cierto destello celestial, y al cual honraron sobre- 
manera con la santidad de su vida '. El Beato Juan 
Dominici recomendaba á sus religiosos que cultivasen 
la pintura, porque era un medio poderoso de elevar 
las almas á Dios y de dilatar las pasiones santas del 
corazón. 

Estas tradiciones artísticas se transmitieron de ge- 
neración en generación, pues en todos los siglos en- 
contramos religiosos consagrados, con tanto celo 
como éxito, al cultivo de las bellas artes. Aun hoy 
hay artistas dominicos que en las últimas exposicio- 
nes universales han recibido recompensas halagüeñas 
por los objetos de arte y de genio por ellos presen- 
tados. 

Cuantos han visitado á Roma han admirado los 
frescos del convento de San Sixto , pintados por 
el P. Besson, uno de los primeros discípulos del Pa- 
dre Lacordaire. «Si una muerte prematura, dice el 
marqués de Segur -, no hubiera arrebatado á la 
Orden y á las artes á este religioso, hubiese sido el 
Fra Angélico de nuestro tiempo. Su obra es una de 
las más perfectas que ha producido nuestro siglo bajo 
el punto de vista estético.» 

' El nombre de muchos artistas dominicos ha llegado hasta nosotros 
rodeado de la aureola de Beato. 

3 Recuerdos c impresiones de iiii viaje á Roma. París, 1S72. — El Padre 
Besson murió en las misiones de Oriente. 



Misión de la Orden en las ciencias y cu las artes. 39 

Pudiéramos citar centenares de nombres para pro- 
bar que ninguna Orden religiosa ha dado al arte cris- 
tiano tantos artistas como la Orden de Predicadores. 

A fin de que no se nos tache de exagerados, ro- 
gamos á nuestros lectores que consulten una obra 
publicada recientemente sobre los más célebres pin- 
tores, escultores y arquitectos dominicos '. «No ol- 
videmos jamás que la Orden de Santo Domingo ha 
vivificado las artes por medio de nobles y sublimes 
sentimientos; el que no ha podido hablar desdeloalto 
del pulpito ó de la cátedra en las iglesias ó en las es- 
cuelas, lo ha hecho por medio del buril ó del pincel; 
y podemos gloriarnos de haber salvado las artes el 
día en que iban á ser presa de una devastación bárba- 
ra; las hemos reanimado con el encendido calor de 
nuestros corazones; las hemos cultivado para que sir- 
van al honor de la Iglesia católica y á la gloria de 
Dios.» 

1 P. Marchesse, Aííí/wn'í dei pin insigni pittorij scultori et archüetti Do- 
menicani. Firenza, 2 vol., 4.' edición. 




V 



GLORIAS DOMINICANAS EN EL ORDEN CONTEMPLATIVO 




ESULTA evidentemente de cuanto se ha dicho 
hasta el presente , que la Orden de Santo 
Domingo ha permanecido siempre y en to- 
das partes fiel al pensamiento y á la impulsión de su 
fundador, y que por espacio de más de seis siglos ha 
trabajado con indefectible ardimiento en la salud de 
las almas. Sus doctores han iluminado la Iglesia: sus 
individuos han llevado la antorcha de la fe hasta los 
últimos aledaños del mundo. 

Empero estos trabajos admirables no han agotado 
la savia de tan esclarecida Orden. 

Sus claustros silenciosos han sido testigos de ma- 
ravillas más grandes aún, más extraordinarias, que 
se refieren al grado más elevado del orden sobrena- 
tural y divino: al orden contemplativo. 

Refiere San Antonino que el dominico de su tiem- 
po pasaba comúnmente el día entero en la iglesia, si 



42 La Orden de Predicadores. 

los deberes de la predicación no le llamaban á otra 
parte. Cuando el portero tenia necesidad de un reli- 
gioso, comenzaba siempre por buscarle ante los al- 
tares. 

¡Cuan suaves y encantadores cuadros pudiéramos 
poner aquí ante los ojos de nuestros lectores! ¡Cuán- 
tas flores abiertas en el huerto cerrado de Santo Do- 
mingo! ¡ Cucántos ilustres predicadores fueron ala 
vez grandes contemplativos! A la cabeza de todos 
ellos figura con justicia el mismo Santo Domingo, 
que pasaba las noches en oración, ó, mejor dicho, en 
dulcisimo éxtasis: como afirma el venerable Hum- 
berto, el Patriarca de Guzmán daba todo el día al 
prójimo y toda la noche á Dios. 

Ved á San Luís Beltrán , el grande apóstol de las 
Indias Occidentales, preparándose para su apostolado 
con el penoso cargo de maestro de novicios que des- 
empeñó largos años. 

San Vicente Ferrer , el gran taumaturgo, á pesar 
de sus inmensos trabajos apostólicos, nos ha dejado 
sólidas instrucciones sobre la vida ascética, y espe- 
cialmente un Tratado sobre la vida espiritual, que es 
ciertamente una obra maestra. 

Una de las figuras ascéticas más encantadoras y 
más amables de nuestra Orden, es, sin duda, el bien- 
aventurado Enrique Susón. 

Nada más poético que su vida, epopeya admirable 
de un alma que aspira á la unión con Dios. Su in- 
fancia espiritual se desliza en las dulzuras de la gra- 
cia. Cánticos de alegría , en compañía muchas wtces 



Glorias Dominicanas en el orden contemplativo. 43 

de los ángeles del Señor; devociones suavísimas, 
visiones cotidianas, éxtasis deliciosos. Después, cuan- 
do su corazón rebosaba de amor, vinieron sobre él 
rigores espantables, pruebas de todo género. Amó 
con ardor los sufrimientos, porque tenía un corazón 
rico en el amor de Jesucristo. 

El libro de la Eterna sabiduría, que es la principal 
de sus obras, se extendió en la Edad Media tanto 
como hoy la Iiuitacióii de Cristo. Sus escritos ilumi- 
nados, producto más bien de su corazón que de su 
pluma, han sido traducidos á todas las lenguas. San 
Enrique, mientras tanto, era uno de los más célebres 
predicadores de su época. Evangelizó muchos pue- 
blos, extendiendo sus correrías apostólicas hasta el 
territorio de Flandes. Se le llama el Doctor Extático. 

Taulero, el Doctor Iluminado, es también uno de 
los más grandes místicos de la Edad Media, versado 
particularmente en las vías secretas por las cuales 
conduce Dios á las almas á la más alta perfección. 
Taulero y Sauson, dice el vizconde de Buissiére, fue- 
ron dos genios poderosos, que hicieron progresar á 
la ciencia contemplativa y contribuyeron eficazmen- 
te á imprimirle un prodigioso impulso '. 

Las obras del venerable Luís de Granada andan en 
manos de todos, traducidas á catorce lenguas. San 
Francisco de Sales le llamaba el Bossuet de España, y 
recomendaba á todos los sacerdotes que hiciesen de 
estas obras su segundo breviario. San Carlos Borro- 

' Flores Dominicanas ó los místicos de Unterlindcn , Introducción. — El 
P. Denifle, O. P.^ publicó una excelente obra sobre la mística dominicana. 



44 La Orden de Predicadores. 

meo no se servía de otro libro para prepararse á la 
predicación, y el Papa Gregorio XIII afirmaba que 
Luís de Granada había hecho con sus escritos ma- 
yores milagros que dar vista á los ciegos y resuci- 
tar los muertos. 

¡Cuántos religiosos han corrido, ó, mejor dicho, 
han volado por caminos extraordinarios, hasta la 
cima de la más alta perfección! Los oficios del bre- 
viario dominicano cuentan los nombres y las virtu- 
des de esas almas escogidas que se han levantado en 
las alas de sublimes éxtasis hasta la contemplación 
más pura. Allí se narran las gracias extraordinarias 
de que Dios les ha colmado para recompensar sus 
virtudes. 

Santa Catalina de Sena ocupa seguramente el 
primer puesto de honor entre esas almas privilegia- 
das. Dios ha derramado sobre ella favores insignes 
y cada vez más admirables. Una vez la toma por es- 
posa en místico y verdadero matrimonio; más tarde 
cambia su Corazón Sacratísimo por el corazón de la 
Santa; y finalmente le imprime en su cuerpo virginal 
los estigmas de la pasión con sus dolores acerbos. 

Aún se venera en Ronia una de las manos de 
Santa Catalina , perfectamente conservada , y tras- 
pasada de parte á parte por ese dardo de amor 
divino. 

No ha sido Santa Catalina de Sena la única 
religiosa dominica que ha recibido tan insigne 
favor, puesto que nuestros anales hacen subir á se- 
senta el número de hijos de Santo Domingo , que 



Glorias Dominicanas en el orden contemplativo. 45 

han recibido la impresión de las llagas del Sal- 
vador '. 

La impresión de las llagas de Santa Catalina es 
objeto de una fiesta especial en la Orden, recono- 
ciendo además la Iglesia como auténticas otras estig- 
matizaciones ^ 

Empero volvamos á Santa Catalina de Sena, por- 
que esta virgen ilustre, llamada comúnmente la vir- 
gen Seráfica, ha dejado en pos de sí, no sólo nu- 
merosos escritos, sino toda una escuela. Sus obras 
espirituales han sido llamadas inspiradas por la Igle- 
sia ^ pueden sostener una comparación con las de 
Santa Teresa, y han merecido ala mística hija de 
Santo Domingo el título de Doctora del Amor, 

Si sus obras no son tan conocidas en nuestro país 
como las de la Doctora de Ávila, es por lo raras que 
se van haciendo las traducciones 4. 

¿Qiiién no conoce á Santa Catalina de Ricci , otra 
de las vírgenes más distinguidas de la Orden de San- 



■ Se admiten 140 casos de estigmatización bien probados en el curso 
de los siglos, y que han pertenecido con preferencia á las Ordenes religio- 
sas. La de Sanio Domingo marcha á la cabeza con sesenta casos, y la de 
San Francisco la sigue, con cuarent-i casos en todas sus ramas ó familias. 

- Véanse en e! Breviario de Dominicos los oficios de Santa Catalina de 
Ricci y de las Beatas Estefanía, Lucía y Catalina de Raconixio. 

5 Pío II y Urbano VI. 

4 Hemos viito dos ediciones españolas de los Diálogos de Santa Catali- 
na, hechas en Madrid en 1668 y en 1797; esta última, hecha por el con- 
vento de Atocha en la Imprenta Real, es excelente. — Sor Hipólita Roca- 
berti escribió 24 volúmenes sobre mística^ en tiempo posterior á Echard. 
Las obras de Susón, Taulero, Savonarola, Mausolíé, Armengol, Piny y otros, 
son de todos conocidas. Para más detalles, consúltense las vidas de los San- 
tos y escritores de la Orden de Predicadores. 



46 La Orden de Predicadores. 

to Domingo? A la edad de diez y nueve años, Jesu- 
cristo le mudó el corazón, para transformarla en cria- 
tura más perfecta, y más tarde le imprimió en el 
cuerpo las llagas de la pasión '. Durante muchos 
años sufría cada semana un éxtasis memorable de 
veintiocho horas, que ha producido grande admira- 
ción en todos los autores médicos. Desde el jueves 
á mediodía hasta el viernes por la tarde, asistía al 
drama doloroso de la pasión del Salvador. 

Y cuando volvía en sí de ese arrobamiento singu- 
lar , parecía un esforzado guerrero que vuelve del 
campo de batalla donde ha combatido con denuedo. 
Traía el cuerpo cubierto de heridas recibidas en aquel 
místico combate de amor y de sufrimientos. Cual- 
quiera hubiese podido sorprender los rasgos de seme- 
janza de la ilustre virgen con su Esposo crucificado, 
en las señales sensibles de su flagelación , de su 
coronación de espinas , de su crucifixión , y de las 
cuerdas con las cuales fuera atada , levantada y baja- 
da de la cruz. 

Santa Inés de Monte Pulciano, notable por las 
frecuentes é íntimas comunicaciones que tuvo con 
Nuestro Señor y su Santísima Madre, es otra de las 
almas místicas del claustro Dominicano. 

Gloria imperecedera de la misma Orden es Santa 
Rosa de Lima , la primera flor de santidad que la 



> Dicen algunos que Jesucristo le cambió el corazón por el suyo (lo 
que hizo ciertamente con Santa Catalina de Sena); mas no parece que la 
expresión sea acertada. Puede consultarse al P. Bayonne, Vie de Sainte 
Catherine de Ricci. Dos volúmenes. París, 1S73. 



Glorias Dominicanas en el orSen contemplativo. 47 

Iglesia ha recogido del nuevo mundo para colocarla 
en los altares. Hay en la vida de esta Santa páginas 
encantadoras que respiran la más deliciosa poesía. 
Á los cinco años de edad hizo voto de virginidad per- 
petua, y era su corazón jardín ameno en el cual se 
deleitaba el Esposo de las vírgenes. wRosa de mi co- 
razón , le dice : sé mi esposa.» 

Otro nombre, y nada más: el de la bienaventura- 
da Imelda Lambertini, de la flimilia del Papa Bene- 
dicto XIV. 

Acaso no pueda encontrarse ni vida más angeli- 
cal ni muerte más santa y más maravillosa que la 
suya. Apenas contaba diez años cuando vistió la can- 
dida túnica de Santo Domingo, y murió de gozo en 
un éxtasis dulcísimo de amor, en el día que recibió 
por vez primera la Santa Eucaristía. 

Hemos apuntado algunos nombres. ¡ Cuántos 
otros hemos pasado en silencio, que han , no obstan- 
te, embalsamado con los perfumes de su santidad 
los claustros de Santo Domingo ! 

Pudiéramos citar aún , no sólo centenas , sino mi- 
llares de místicos notables. Séanos permitido men- 
cionar de pasada á una comunidad entera , en la cual, 
durante siglos , el éxtasis y la visión eran cosas co- 
munes y cotidianas , y que parecía más semejante al 
cielo que á la tierra: es la comunidad de religiosas 
Dominicanas de Unterlinden, en Colmar. 

Si nuestros lectores se sienten tentados á tachar- 
nos de exageración , les rogamos encarecidamente 
que consulten la historia de este convento , único qui- 



48 La Orden de Predicadores. 

zas en la Iglesia, en la hermosa obra del señor de 
Buisiére que hemos citado '. 

La vida espiritual y mística de la Orden de Pre- 
dicadores no se ha concentrado en los conventos. Los 
religiosos han trabajado en dar á conocer y en hacer 
amar la piedad que formaba las delicias de su alma; 
y gran número de devociones han nacido al influjo 
de su soplo creador , mientras que otras han recibido 
de ellos nuevo impulso y expansión. 

De la Orden de Santo Domingo se sirvió la Vir- 
gen Santísima para fundar y propagar el Rosario, esa 
devoción incomparable que encierra el tesoro de la 
doctrina católica , y á la cual la Iglesia ha concedido 
los más singulares privilegios y las indulgencias más 
extraordinarias. La devoción del Rosario , gracias á 
la Orden de Predicadores , ha llegado á ser la más 
popular de todas las devociones '. 

Después de haber trabajado eficazmente para que 
se instituyera la fiesta del Corpus , aún se debe á esta 
Orden la creación de la primera cofradía del Santísi- 
mo Sacramento , á la cual se hallan afiliadas todas 
las demás cofradías eucarísticas establecidas en todo 
el mundo ^ Sabido es, además, que se debeá Santo 
Tomás de Aquino el oficio del Santísimo Sacramen- 



> Flores dominicanas ó ¡as inisticas de Unterlinden. — París, Poussiel- 
gne, 1S64. 

2 Véase el. devocionario titulado Rosa mística, que trae cuanto necesita 
un cristiano. — Madrid, Olamendi, y Barcelona, Subirana, 

5 El nombre de A'//(;fM'js que se les da en nuestra patria, alude á la 
'glesia de la Minerva de Roma, matriz de nuestra Orden, donde se esta- 
bleció la citada primera cofradía. 



Glorias Dominicanas en el orden contemplativo. 49 

to, y la gloria de las procesiones y honores que se 
tributan á la Santa Eucaristía. 

Los Padres delConcilio celebrado en Lyon en 1374 
encargaron á los religiosos de la Orden de Predicado- 
res que predicasen contra los blasfemos , con cuyo 
objeto instituyó la Orden la primera cofradía del San- 
to Nombre de Dios ó de Jesús, madre y señora de 
todas las demás que después se establecieron, y que 
tienen por fin alabar y adorar el nombre mil veces 
bendito de Nuestro Señor Jesucristo '. 

Cuando el beato Alvaro de Córdoba regresó de su 
peregrinación á Tierra Santa , colocó en su convento 
de Scala Coeli las estaciones todas de la vía dolorosa, 
y las recorría frecuentemente, derramando copiosas 
lágrimas de devoción ; por manera que este piadoso 
ejercicio del religioso dominico engendró la devo- 
ción tan bella y tan popular de las Estaciones ó del 
y ¡a Criicis. 

Afirma además Benedicto XIV que el P. Isolano, 
de nuestra Orden , fué el primero en fomentar y ex- 
tender por la Iglesia universal la devoción al Patriar- 
ca San José ; así se explica que el nombre del Santo 
Esposo de María figure en nuestras letanías, y que 
su fiesta se celebrase con rito de solemnidad excep- 
cional en nuestras iglesias, mucho antes que los So- 
beranos Pontífices le hubieran inscrito en las letanías 

> Esta cofradía, como la del Rosario, se funda por la autoridad del Maes- 
tro General de la Orden de Predicadores. En todas las iglesias de la 
Orden se hallan establecidas. En IVladrid en la iglesia de la Pasión, distrito 
de la Inclusa. Esta cofradía es una gloria de España, como se verá en la 
segunda parte. 



cQ La Orden de Predicadores. 

de los Santos, y hubieran extendido el mismo rito á 

toda la Iglesia ' . 

Podríamos multiplicar aún los ejemplos y demos- 
trar ampliamente la parte que tomó la Orden en la 
extensión de cuantas devociones se han establecido 
sucesivamente en el seno de la Iglesia y muy particu- 
larmente en las del Sagrado Corazón de Jesús, In- 
maculada Concepción de María Santísima, sus siete 
dolores, en la devoción á las almas del purgato- 
rio, etc., etc. 

Empero lo dicho baste para convencer á nuestros 
lectores de que el estudio y la predicación y la cultura 
de las artes y las ciencias, no han alterado el espí- 
ritu de piedad, y de que gran número de devociones 
se han desarrollado á la sombra de los claustros de 
Santo Domingo. 

! El P. Isolano escribió la obra Suma de Io!> dones de San José en 15 14, y 
la dedicó ai Papa Adriano VI, al corregirla en 1522^ y ponerle el oficio en- 
tero y la misa del Santo. Entonces se imprimió por vez primera en Papia. 




VI 



PARTE QUE TOMO LA ORDEN EN LA ADMINISTRACIÓN DE LA 
IGLESIA Y DE LA SOCIEDAD. 




A Orden de Predicadores no ha sólo ilustrado 
á la Iglesia y defendido la verdad por medio 
de sus apóstoles, sus doctores y sus místicos, 
sino que, en el espacio de más de seis siglos, ha to- 
mado una parte muy importante en la administra- 
ción de la misma Iglesia. 

Ha visto esta Orden á cuatro de sus hijos sentarse 
en la cátedra de San Pedro , como si Dios hubiera 
querido, dice un sabio escritor, acumular en una sola 
ñmiilia todas las ilustraciones. Todas las insignias de 
las más altas dignidades han resplandecido sobre el 
humilde hábito de Santo Domingo con un brillo que 
ha llenado de páginas de gloria una historia de seis 
centurias. 

El primer hijo de Santo Domingo llamado por el 
voto unánime del Sagrado Colegio á ceñir la tiara 
pontificia, fué Pedro de Tarentasia, que tomó el nom- 
bre de Inocencio V (1276). Su reino duró sólo cinco 



52 La Orden de Predicadores. 

meses, y dejó, no obstante, señales fecundas de su 
paso por el pontificado. A su celo y á su doctrina se 
atribuyó entonces la reunión de la Iglesia griega con 
la Iglesia latina, llevada á cabo en el Concilio de Lyon; 
y él hizo gloriosos esfuerzos para reconciliar á güelfos 
y gibelinos , cuyas luchas ensangrentaban á Italia 
desde muchos años antes. 

Fué también gloria inefable para la Orden ver á 
su Maestro General, el P. Nicolás Bocasini, subir al 
trono pontifical, por elección unánime hecha en 1703. 
Tomó el nombre de Benedicto XI, y la Iglesia le ha 
colocado en los altares : porque si la gobernó sola- 
mente por espacio de un año, dejóle en cambio el 
doble ejemplo de una invencible energia en la lucha 
y de una prudente moderación en el ejercicio del po- 
der espiritual, realzado por las más heroicas virtudes. 

Pero el gran Papa de la Orden de Dominicos es 
San Pío V. Grande, no sólo por su piedad, por.su 
austeridad y por el heroismo de sus virtudes, sinj 
por las obras que acometió durante su glorioso pon- 
tificado. Todos los países experimentaron los efectos 
de su paternal solicitud: luchó denodadamente con- 
tra los protestantes que invadían la Iglesia, contni 
los turcos que amenazaban anegar en fuego y sangre 
á Europa, y contra la relajación de costumbres, cuya 
reforma llevó á cabo con inflexible fortaleza. Ocupó- 
se en la rehabilitación cristiana de las artes, en la dis- 
ciplina eclesiástica y en establecer la unidad litúrgica, 
sin que nada se escapase á su vigilancia pastoral. Por 
eso un grande historiador ha podido llamarle el ma- 



La Orden en la administración. 53 

yor Papa que gobernó Li Iglesia desde Inocencio III 
á nuestros días. 

El Papa Benedicto XIII fué el último dominico que 
ocupó la silla de San Pedro. Fué su política de dulzu- 
ra y conciliación; consiguiendo poner fin á las inter- 
minables querellas con el emperador y los duques 
de Cerdeña. Aunque procedía de una familia de prín- 
cipes, fué su vida privada un modelo de cristiana sim- 
plicidad '. 

Está llamado el sagrado colegio de cardenales á 
ayudar con sus consejos al Romano Pontífice, y á 
compartir con él en las congregaciones romanas la 
administración de la Iglesia universal. 

Fué el primer dominico investido con la púrpura 
cardenalicia en 1243 el célebre cardenal Hugo de San 
Caro. Desde entonces la Orden ha estado constante- 
mente representada en el sagrado colegio por uno ó 
varios de sus hijos, de modo que 83 cardenales han 
salido de sus claustros. Mucho más considerable ha 
sido el número de patriarcas, arzobispos y obispos 
tomados de la misma familia, y aunque sería difícil 
contarlos, bien se puede asegurar que pasaron de 
3,000; habiendo desempeñado muchos de ellos pa- 
peles importantísimos en la Iglesia. Para citar un solo 
nombre, ¿no tenemos en San Antonino, arzobispo de 
Florencia, el tipo perfecto del celo, de la ciencia y de 
la santidad de un prelado? 

Muy lejos estos humildes religiosos de solicitar 

■ Gobernó la metropolitana de Benevento, que pertenecía á Espa ña 
Su vida, escrita por Touron, es un espejo de obispos. 



54 La Orden de Predicadores. 

las dignidades eclesiásticas, las consideraban como 
una carga pesadísima, de la cual se desprendían desde 
el momento en que les era lícito y permitido. Así lo 
hicieron, entre otros, el B. Alberto Magno y el vene- 
rable Bartolomé de los Mártires. 

Muchas cosas pudieran narrarse aquí, y mucho 
se podría decir acerca de los legados y embajadores 
que los Romanos Pontífices han tomado del claustro 
de la Orden de Predicadores para que fuesen, con pe- 
ligro muchas veces de su vida, á tratar en nombre 
de la Santa Sede los asuntos más delicados. ¿Qiiién no 
conoce á Santa Catalina de Sena, llamada muy justa- 
mente la Juana de Arco del Papado? Hase visto á esta 
humilde terciaria enviada por el Papa como represen- 
tante y embajador del mismo, para hacer entrar en 
la obediencia déla Silla Apostólica á ciudades y á pro- 
vincias rebeldes. Hásele visto ir á buscará los Papas, 
que residían en Aviñón, y conducirlos ella misma á 
Roma, poniendo término feliz al cisma de Occidente. 
Por eso no es de extrañar que Pío IX haya proclama- 
do á Santa Catalina de Sena patrona de Roma. El 
confesor de la Santa, Beato Raimundo de Capua, era 
llamado su lengua, su mano y su corazón por el papa 
Urbano VI, que no cesaba de enviarle de legado á 
cuantos puntos reclamaban esa medida. 

Ochenta religiosos de la Orden de Predicadores 
han desempeñado el cargo de nuncios apostólicos, 
y 25 el de legados a latere. 

Al lado, empero, de esta parte tan gloriosa, to- 
mada por la Orden en la administración déla Iglesia, 



La Orden en la administración. 55 

hay otra menos ruidosa, aunque fecunda en extremo: 
los diferentes cargos que la Silla Apostólica ha con- 
fiado á religiosos de la misma. El oficio, en primer 
lugar, de Maestro del Sagrado Palacio, que es el teó- 
logo del Papa, fué confiado á Santo Domingo, ó 
mejor dicho, creado para él por el gran papa Hono- 
rio III, y se ha conservado hasta hoy en los hijos del- 
Santo Patriarca. La importancia de este cargo se com- 
prende fácilmente, si se tiene en cuenta que hasta los 
mismos sucesos y conflictos políticos se reducen fre- 
cuentemente para la Iglesia á cuestiones canónicas ó 
á casos de conciencia. 

El teólogo del Papa ha sido y es el confidente de 
su poder y el arbitro de las grandes cuestiones que 
afectan á la cristiandad; y es un timbre de gloria 
para la Orden de Predicadores el que sus hijos hayan 
sido juzgados dignos de ser teólogos del Sumo Pontí- 
fice desde hace más de seis siglos, y de ocupar ese 
cargo, uno de los más importantes de la corte ro- 
mana. 

Otra de las dignidades que se confieren siempre á 
un religioso dominico es la de Secretario de la Con- 
gregación del índice. Fundada por San Pío V, tiene 
esta Congregación la misión difícil é importante de 
examinar los libros sospechosos de error contra la fe ó 
las buenas costumbres, cualesquiera que sea su autor. 
Debiendo, pues, ocuparse en el examen de libros so- 
bre todas las materias, y escritos en todas las lenguas, 
han creído los Soberanos Pontífices que ninguna or- 
den mejor que la de Santo Domingo podía ser, en 



56 La Orden de Predicadores. 

la persona de su Secretario, el alma de esa importan- 
te Congregación. 

También el Santo Oficio, ola inquisición romana, 
está en gran parte confiada á la Orden de Predicado- 
res; pues siendo el papa mismo el prefecto de esta 
Congregación, desempeña siempre el cargo de Co- 
misario general un religioso dominico, á quien 
asisten dos ó más secretarios de su Orden. 

Este sería el lugar propio para decir algo de la In- 
quisición; porque si hay alguna cosa manoseada y so- 
bre la cual se hayan escrito horrores, es ciertamente 
el Santo Tribunal de la Fe. No nos ocuoaremos, sin 
embargo, en averiguar si la Inquisición ha cometido 
ó no algún exceso: ningún tribunal humano es infa- 
lible , y los excesos de los hombres no han de atri- 
buirse á las instituciones, cuando éstas son justas, ni 
á la Iglesia que las informa, ni á la Orden religiosa que 
les ha suministrado los más esforzados ministros. 
Para juzgar con equidad á la Inquisición , han de te- 
nerse en cuenta las leyes , el derecho y hasta las cos- 
tumbres de la época á la cual se refieren los hechos 
objeto de la controversia. 

Hay una distinción importante, que los enemigos 
de la Iglesia afectan ignorar, por más que se haya 
repetido hasta la saciedad: es lo que media entre la 
Inquisición religiosa y la Inquisición, por decirlo así, 
mixta. 

La Inquisición romana es un tribunal religioso, 
que ha conservado hasta hoy su carácter primitivo, 
y no creo que haya nadie que se atreva á censurar 



La Orden cu Li administración. ^j 

ese tribunMl augusto que sigue fdncionando en la 
Iglesia, y en cuyas decisiones se glorian de tomar 
una parte muy activa los hijos de Santo Domingo. 

La Iglesia tiene el derecho de legítima defensa 
contra los que intentan atacarla en lo que es para 
ella de precio inestimable ; en el tesoro de la fe. Pues 
este derecho explica y justifica perfectamente la exis- 
tencia de la Inquisición romana. 

La Inquisición española era en cierto modo mix- 
ta , porque los delitos en que entendía eran á la vez 
contra la religión y contra el estado. ;Qué eran en 
esta institución grandiosa los religiosos dominicos y 
los demás eclesiásticos queejercian el cargo de inqui- 
sidores y componían el Santo Tribunal ? Eran sim- 
plemente un jurado, lleno de ilustración y de virtud, 
que conocía del hecho, es decir, si el acusado era ó 
no hereje, y que, pronunciado el veredicto, se re- 
tiraban, para que los jueces civiles, ó de derecho, 
aplicaran la pena al tenor de las leyes vigentes. 

Podían además los inquisidores librar al reo de la 
pena , si se arrepentía , y para ello no perdonaban me- 
dios, como ejercicios, meditaciones, concurso de 
sacerdotes virtuosísimos é ilustrados, conferencias re- 
petidas , pronunciando solamente el veredicto aclara- 
torio del crimen cuando resultaban estériles tales 
esfuerzos. 

Claro es, por tanto, que los inquisidores no son 
responsables de las hogueras con que el poder civil 
castigaba á los apóstatas. Aparte de que nada hay 
más fácil de justificar ante una razón serena y libre 



5 8 La Orden de Predicadores. 

de preocupaciones que esos mismos castigos, esas 
ejecuciones, esos autos de fe con que se asusta á un 
público que desconoce la historia. 

Felipe II reinó cuarenta y tres años, y mantuvo 
en paz sus estados — mientras que toda Europa ardía 
en discordias civiles y religiosas — con sólo cuarenta 
ejecuciones, es decir, con menos de una cada año. 
Pues en Alemania, gracias á las- predicaciones de Lu- 
tero, fueron degolladas, sólo en iS2s, más de cien 
mil personas, saqueadas siete ciudades, y llevados á 
cabo mil crímenes más. Los mismos excesos hubo 
en Inglaterra, Francia, Suiza, Dinamarca, etc. 

La Orden de Predicadores prestó también servi- 
cios importantes á la Iglesia en los diferentes concilios 
que se han reunido después del siglo xiii. Cuatro con- 
cilios ecuménicos fueron presididos por religiosos do- 
minicos, y en todos los demás brillaron admirable- 
mente los hijos del gran taumaturgo español por su 
ciencia y por su doctrina. 

Pocos años habían transcurrido después de la 
fundación de la Orden, y ya la encontramos en el 
concilio de Lyon representada por tres cardenales, 
treinta y tres obispos y gran número de doctores 
dominicos. Hallábanse entre ellos el Beato Alberto 
Magno, el Beato Bartolomé de Braganza y Pedro 
de Tarentasia, que poco después fué Papa con el 
nombre de Inocencio V; y debiera haber concurrido 
al mismo concilio Santo Tomás de Aquino, que fué 
detenido en Fosa-Nova por la enfermedad que puso 
fin á sus días. Como más arriba se dijo, este fué el 



La Orden cu ¡a administración. 59 

concilio que confió á los Dominicos la propagación 
de la devoción al dulcísimo nombre de Jesús y la 
erección de su cofradía en el mundo entero; mien- 
tras que el papa Gregorio X, en el momento de salir 
de Roma para presidir personalmente la augustaasam- 
blea, encargó al P. Allobrandini, dominico y obispo 
de Orbieto, que le reemplazase en el gobierno de la 
Ciudad Eterna, comunicándole al efecto poderes am- 
plísimos. 

Fácil nos sería poner de manifiesto la poderosa 
influencia que ha ejercido la Orden de Predicadores 
en cuantas reuniones conciliares ha celebrado la Igle- 
sia católica desde el siglo xiii hasta nuestros días. 
Contentémonos con citar los concilios de Trento y 
del Vaticano. 

Tomaron parte en los trabajos del concilio de 
Trento 145 religiosos de todas las órdenes; de ellos 
pertenecían 54 á la Orden de Predicadores. Fué uno 
de los más célebres el venerable Bartolomé de los 
Mártires , arzobispo de Braga , á quien llamaban los 
Padres el primer obispo de la cristiandad, y cuya in- 
fluencia fué tan decisiva, que casi todas sus proposi- 
ciones fueron elevadas á leyes de la Iglesia. A los 
Padres Dominicos confió el concilio la misión difici- 
lísima de componer el catálogo de libros que .habían 
de ponerse en el índice de prohibidos, y de redactar 
las actas y cánones del concilio. El mismo concilio 
designó á tres religiosos de la misma Orden para es- 
cribir el Catecismo, llamado de San Pío V, que esuna 
obra maestra, según parecer unánime délos doctores. 



6ü La Orden de Predicadores. 

Es vulgarmente conocida la alta estimación en que 
tuvo el Tridentino al angélico Doctor Santo Tomás, 
cuya Siiuia teológica colocó sobre el altar al lado de la 
Biblia; y cuando en una sesión solemne se iba á pro- 
ceder á la votación de un canon de importancia, obser- 
vó el arzobispo de Granada que tal vez la decisión 
proyectada no sería conforme á la doctrina del Santo 
Doctor, bastando esta indicación para que los padres 
aplazasen la votación, y dispusieran la compulsa del 
texto de la Suma, que era en todo conforme al canon 
propuesto. 

Aunque la Orden haya pasado últimamente por 
terribles pruebas, y la herejía y la revolución le hayan 
inferido heridas profundas, ha podido, sin embargo, 
brillar en el concilio Vaticano con tanto esplendor 
como en Trente. 

Ninguna otra Orden religiosa ha presentado tan 
numerosa falanje de obispos entre los padres del Con- 
cilio. Cinco de esos obispos dominicos formaron par- 
te de las comisiones conciliares, figurando á su cabe- 
el Excmo. Sr. D. Fr. Manuel García Gil, arzobispo de 
Zaragoza, y poco después cardenal de la Santa Igle- 
sia Romana. Su nombre fué el primero que salió de 
las urnas para formar la comisión de la fe, de la cual 
fué presidente y luz esplendorosísima. Se decía de él 
en el concilio : es como Santo Tomás cuando habla '. 

Llamados los religiosos de la Orden de Predicado- 
res al apostolado por su vocación principal, hanse 

' Hubo en el concilio Vaticano 2 cardenales y 25 obispos de la Or- 
den, sin hablar de gran número de teólogos. 



La Orden en ¡a administración. 6i 

puesto en contacto con las personas más distinguidas 
de la sociedad y de la Iglesia. 

Su ciencia, su virtud v su abnegación les alcan- 
zaron, durante siglos, verdadero ascendiente sobre 
sus contemporáneos. Consejeros de los revés, traba- 
jaron poderosamente para imprimir al siglo xiii ese 
sello cristiano que constituye el rasgo más caracte- 
rístico de su historia. 

¿Dónde encontrar modelos más acabados de un 
rey cristiano que en San Luís, rey de Francia, San 
Fernando, rey de España, y D. Jaime, rey de Ara- 
gón, soberanos que han tenido por confesores y con- 
sejeros á religiosos dominicos? 

Los beatos Bartolomé de Braganza y Geofredo de 
Banlieu fueron los confesores de San Luís, conti- 
nuando los dominicos en la dirección de la concien- 
cia de la mayor parte de los sucesores del santo rey, 
habiendo salido de solo el convento de Santiago de 
París 1 8 confesores de los reyes de Francia. San Fer- 
nando tenia por directores de su conciencia á San Pe- 
dro González Telmo y á San Raimundo de Peñafort, 
quien desempeñó igual honorífico cargo con el Rey 
de Aragón. Entre otros confesores eminentes de los 
reyes de España, baste citar aquí á los PP. Antonio 
Cáceres y Sotomayor, Antonio de Peña , Bartolomé 
Carranza, Diego Deza, Domingo de Soto, Fernando 
del Castillo, Juan Martínez, Juan de Santo Tomás, 
Luis de Granada, Pedro de Soto, Tomás de Torque- 
mada, etc., etc. 

Con dejar consignado que los duques de Borgoña 



62 La Orden de Predicadores. 

tomaron siempre sus confesores de la Orden de Pre- 
dicadores, y que cuando gobernaba la Orden el reve- 
rendísimo P. Juan Teutónico eran constantemente 
los Dominicos confesores de los reyes de Francia, 
Inglaterra, Castilla, Aragón, Portugal y Hungría, 
nos creemos dispensados de entrar en otras digresio- 
nes, impropias de esta ligera noticia. 

Una Orden que tan universalmente mereció la 
confianza de los soberanos , en aquellos siglos de fe 
en los cuales el confesor era en cierto modo el rey de 
la conciencia de los reyes, claro es que ha ejercido 
necesariamente grande influencia en los destinos de 
los pueblos. 

Ha prestado también la Orden de Predicadores 
otro servicio importante á la Iglesia, influyendo eficaz- 
mente en la fundación de la mayor parte de las Or- 
denes religiosas que han nacido en su seno desde el 
siglo XIII en adelante. 

El Cardenal Hugo de San Caro fué encargado por 
el Papa Inocencio IV de dar á la orden del Carmen 
la regla que aprobó la Iglesia. En los escritos de San- 
ta Teresa de Jesús, y en los documentos que acom- 
pañan á la edición de sus obras hecha en Madrid 
en 1881 , puede verse la parte de gloria que en la 
restauración de la regla primitiva de dicha orden cabe 
á los Dominicos, ya como confesores y directores de 
la Santa Fundadora, ya como visitadores de los con- 
ventos. 

En la fundación de la Orden de la Merced para la 
redención de cautivos, tuvo muchísima parte San 



La Orden en la administración. 63 

Raimundo de Peñafort, tercer Maestro General de 
nuestra Orden. 

Los Servitas consideran á San Pedro, mártir, como 
á su segundo fundador. 

La congregación de San Sulpicio y la de la So- 
ciedad de María é Hijas de la Sabiduría, tienen por 
fundadores á dos terciarios de Santo Domingo: al ve- 
nerable Ollier y á Grignon de Monfort. 

Pudiéramos aún multiplicar los ejemplos; pero 
coronemos estos apuntes, indicando solamente la 
Compañía de Jesús. Según el P. Sebastián Walfé, 
han prestado los Dominicos un apoyo tan desintere- 
sado y tan eficaz á esa orden naciente, que el Padre 
Massée, en la historia de la Compañía, da calurosa- 
mente gracias á la Orden de Predicadores , por la 
asistencia activa y oportuna que ha dado al nuevo 
instituto. 

Tanto y más pudiera decirse de los pasionistas, 
redentoristas y otros. 





VIL 



LA SANTIDAD EN LA ORDEN DE SANTO DOMINGO. 




A verdadera gloria y la verdadera grandeza de 
una Orden religiosa constituyela, á no dudar- 
lo, la santidad de sus miembros. Siempre será 
verdad que el árbol se conoce por sus frutos. 

Hemos visto con qué ardor y con qué feliz éxito 
se han ocupado los religiosos de la Orden de Predi- 
cadores en la salud espiritual del pueblo cristiano. El 
estudio, la enseñanza, la predicación, y las artes, bajo 
sus diferentes fases, han sido en todo tiempo los me- 
dios de que se han valido para hacer bien á las almas, 
pero sin olvidar jamás que Santo Domingo les ha- 
bía recomendado especialmente la propia santifica- 
ción, como precisa condición para trabajar con fruto 
en la santificación de los demás. Debían de producir 
santos y más santos, y multiplicarlos en cada siglo, y 
aún en cada año, á la manera de esos árboles fecun- 
dos que dejan caer anualmente á sus pies los frutos 

5 



66 La Orden de Predicadores. 

producidos por la abundancia de su savia y madura- 
dos por el calor del sol. 

Bajo este punto de vista, la Orden de Santo Do- 
mingo, produciendo santos sin cesar, por espacio de 
más de seiscientos años, es un espectáculo bellísimo, 
que contemplan enajenados los mismos espíritus ce- 
lestiales. Desde su fundación, decía en él siglo pasado 
Clemente XIV en la Bula de canonización de San 
Pío V, fué esta Orden religiosa como un fértil cam- 
po que dio constantemente á la Iglesia hombres 
eminentes en doctrina y santidad. 

Y Pío IX afirmaba: De la familia de los religiosos 
Predicadores, como de una mina riquísima, no cesan 
de salir hombres ilustres por su santidad. El Omni- 
potente ha hecho ciertamente cosas grandes en favor 
de esta Orden, y la ha enriquecido de santos. 

No me preguntéis, decía Clemente X, cuántos san- 
tos dio al cielo la Orden de Santo Domingo: contad, 
si podéis, las estrellas que brillan en el firmamento, 
y entonces conoceréis el número de santos que cons- 
tituyen la familia del patriarca de Guzmán. 

Es el cielo dominicano un firmamento inmenso 
tachonado de innumerables astros, donde resplande- 
cen con brillo deslumbrador los apóstoles, los doc- 
tores , las vírgenes y los mártires. Desgraciada- 
mente la memoria de un número infinito de estos 
santos personajes ha perecido para la historia, por- 
que nuestros padres han pecado por exceso de mo- 
destia en la materia. San Francisco de Asís , muerto 
cinco años más tarde que Santo Domingo, fué cano- 



La santidad en Ja Orden de Santo Domingo. 67 

nizado en seguida,, y los religiosos menores, poseídos 
de una santa emulación, llenaron el mundo con el 
nombre de su santo fundador. 

Los Dominicos, por el contrario, apartaban de la 
tumba de su padre á las turbas que venían á vene- 
rarle, y ocultaban los milagros que allí se obraban. 
Fué preciso que interviniese en el asunto el papa 
Gregorio IX, dirigiendo á los religiosos de Bolonia 
severas reprimendas por su negligencia y por su len- 
titud en pedir la canonización de su glorioso funda- 
dor: el mismo Papa tuvo que tomar cartas en la pro- 
moción del proceso. 

Puede decirse que la Orden entera mereció, hasta 
cierto punto, los cargos que el Soberano Pontífice di- 
rigió al convento de Bolonia '. ¡Cuántos santos reli- 
giosos hubo, cuyas virtudes heroicas, cuyos mila- 
gros, y hasta cuyos nombres, se han perdido para 
nosotros! 

Dice un historiador del Beato Alberto Magno, ha- 
blando de los milagros de este ilustre hijo de Santo 
Domingo, que se ha perdido la memoria de ellos por 
la negligencia de los religiosos contemporáneos en 
escribir las actas. Es verdad, — añade para disculpar- 
los, — que los religiosos de aquel tiempo apenas pa- 
raban mientes en esas cosas, por la sencilla razón de 
que hacer milagros era entre ellos cosa común, y en 
medio del número casi incontable de santos persona- 



' En el siglo xvii dirigió un cargo análogo el General Galamino á los 
Dominicos españoles de Filipinas. 



68 La Orden de Predicadores. 

jes en que abundaba la Orden, los milagros de tal ó 
cuál santo pasaban casi inadvertidos. 

Un religioso teatino, el P. Savonari, afirma que 
en el espacio de veinte años murieron 3,000 do- 
minicos en olor de santidad; y el Papa Clemente X, 
al instituir una fiesta especial para honrar á todos los 
santos de la Orden de Predicadores, decía que si se 
hubiese de asignar un día para cada uno de ellos, 
• sería preciso hacer un nuevo calendario. La Orden 
celebra, en efecto, el oficio de más de doscientos 
santos y beatos, cuyo culto ha sido confirmado solem- 
nemente por la Iglesia. De estos particularmente di- 
remos alguna cosa en este capítulo. 

A la cabeza de esta pléyade de santos y santas 
figura naturalmente Santo Domingo, de quien dijo 
el Papa Honorio III: — Tanto dudo de la santidad de 
Domingo de Guzmán como de la de los apóstoles San 
Pedro y San Pablo. — Ya se dijo alguna cosa de las 
obras ilustres que llevó á cabo y de las virtudes heroi- 
cas que practicó. 

Domingo había mamado en cierto modo la santi- 
dad con la leche, puesto que su madre, la condesa 
Juana de Aza, ha sido beatificada por la Iglesia. La 
Orden celebra su festividad la antevigilia de la de su 
hijo, mientras que el 31 de Julio hace el oficio del 
hermano mayor del Santo Patriarca, el Beato Manes 
de Guzmán. Pocos fundadores de órdenes religiosas 
están puestos en los altares, teniendo al lado á su 
madre y á su hermano. 

Entre los primeros compañeros de Santo Domín- 



La santidad en la Orden de Santo Domingo. 69 

go encontramos dos santos y nueve beatos , cuyo 
culto ha sido aprobado explícitamente por la Iglesia, 
sin hablar de muchos otros que nos presenta la tradi- 
ción popular y la devoción , orlados con la aureola 
de la santidad. 

Los santos dominicos ofrecen admirable variedad. 
Se halla la santidad en todas partes; no sólo en la 
vida oculta y retirada del claustro, sino en la pública 
y agitada del apóstol y del misionero. La cátedra de 
San Pedro, el palacio episcopal y hasta las gradas 
del trono, han sido santificados por hijos de Santo 
Domingo. 

Ya hemos visto que la Orden tuvo cuatro hijos 
que llevaron la tiara. De ellos uno es santo, San 
Pió V, otro beato , Benedicto XI , el tercero venera- 
ble, Benedicto XIII , y se trata actualmente de beati- 
ficar al cuarto, que fué Inocencio V. 

El Colegio de Cardenales celebra anualmente la 
fiesta del beato Juan Dominici , que honró la púrpura 
romana, no sólo por las diferentes dignidades y car- 
gos de que se vio revestido, sino por su ciencia, y 
más que todo por sus heroicas virtudes. 

El Orden episcopal cita con orgullo á San Anto- 
nino de Florencia , modelo de obispos, que recibió 
el hábito religioso de manos del beato Dominici , y 
tuvo por Maestro de Novicios al beato Lorenzo de 
Ripafracta. Brillan á su lado los beatos Alberto Mag- 
no y Jacobo de Vorágine, el venerable Bartolomé de 
los Mártires, y tantos otros obispos dominicos. 

;Quién no conoce á Santo Tomás de Aquino, el 



JO La Orden de Predicadores. 

sol de la teología, hacia el cual gravitan tantos doc- 
tores ilustres por su santidad y por su ciencia ? 

La mayor parte de los doctores dominicos de 
quienes hemos hablado anteriormente , fueron ins- 
critos por la Iglesia en el martirologio de la Orden: 
el Beato Alberto Magno, San Raimundo de Peñafort, 
San Antonino, el Beato Enrique Susón , Santa Catali- 
na de Sena y otros más. 

Siguen los santos que han encontrado entre los 
trabajos del apostolado la gloria con que la Iglesia 
orla sus nombres y su memoria , sin que sea preciso 
recordar de nuevo y bajo este aspecto á Santo Do- 
mingo , á San Raimundo y á otros que han sobresa- 
lido á la vez por su ciencia y por su celo. San Jacinto 
y San Vicente Ferrer serán eternamente modelos de 
apostolado cristiano, figurando dignamente al lado 
suyo San Luís Beltrán, el Beato Jordán, el Beato Cons- 
tancio, San Pedro Telmo, el beato Ceslao, etc. 

Los mártires de la Orden de Predicadores consti- 
tuyen una verdadera legión, de la cual es el jefe San 
Pedro de Verona. En esta legión numerosa se desta- 
can cuerpos de ejército como el beato Sadoc y sus 48 
compañeros, Pablo de Hungría y 90 hermanos de 
profesión, y el Beato Alfonso Navarrete y 200 márti- 
res de Japón, de los cuales pertenecen 1 loá la Orden 
de Predicadores, según afirma Pío IX en la Bula de 
beatificación. ¿Qiiién no ha oído hablar de San Juan de 
Colonia, el caudillo de los mártires de Gorcum? In- 
útil es que recordemos aquí á otros muchosque pue- 
den verse en el calendario de la Orden, ni á los 13,000 



La santidad en la Orden de Santo Dcniingo. 71 

mártires del siglo xiii, ó á los 26,000 del siglo xvi, 
según el testimonio de notables escritores. 

Los religiosos conversos ó legos levantáronse asi- 
mismo á la más heroica santidad por el cumplimien- 
to de sus humildes obligaciones. El Beato Martin de 
Forres, el Beato Juan Maclas, el Beato Alberto de Bér- 
gamc , etc., mientras que algunos artistas dominicos, 
notables en la pintura, subieron también á los al- 
tares. 

Gomóse ve, la santidad ha penetrado por todos 
los poros de la Orden esclarecida, sin dejar á una sola 
categoría de religiosos sin patrón, como no ha dejado 
á ningún pais. ni á ninguna época, sin darle santos. 
La segunda y la tercera Orden de Santo Domingo 
gozan de la misma fecundidad y ofrecen también 
santos á la veneración de los fieles. 

¿Quién no ha oido hablar, dice el P. Lacordai- 
re, de Santa Catalina de Sena y de Sanüi Rosa de 
Lima, esas dos estrellas dominicanas que han ilumi- 
nado los dos mundos? 

Cinco hijas de Santo Domingo, colocadas por la 
Iglesia en los altares, han recibido en su carne virgi- 
nal laimpresión de las llagas de su esposo jesús; Santa 
Catalina de Sena, Santa Catalina de Ricci, la Beata 
Catalina de Racconnigi, la Beata Lucia de Narni y la 
Beata Estefimia de Quinzanis. 

¡Cuántas otras santas célebres en los fastos de la 
Orden! Santa Inés de Montepulciano, la Beata Osan- 
na, la Beata Margarita de Castello, la Beata Juana, 
infanta de Portugal, la Beata Margarita, infanta de 



7 2 La Orden de Predicadores. 

Saboya, la Beata Colomba de Rieti, la Beata María 
Mancini, la Beata Emilia, la Beata Imelda, etc.; tal 
es, en resumen, el cuadro de la santidad en la Orden 
de Santo Domingo desde su origen hasta nuestros 
días, en que tiene pendientes en la corte de Roma 
numerosas causas de canonización y de beatifi- 
cación. 

Una elevada autoridad eclesiástica, muy al co- 
rriente del curso que llevan estos asuntos, nos ase- 
gura que hay en Roma pendientes de resolución 
noventa y siete causas de beatificación que pertene- 
cen á nuestra Orden. Figuran entre ellas la de la ve- 
nerable Adelaida de Borbón, de la dinastía legitima 
de Francia, la del venerable Griñón de Monfort y la 
del venerable Benito de Laus. 

¡Qiié espléndida corona formarán estos santos y 
estos bienaventurados en torno de Santo Domingo, y 
mejor dicho, en torno de la Santísima Virgen María, 
quien se dignó manifestar al Santo Patriarca que ella 
protegía ú ocultaba bajo los hermosos pliegues de su 
manto virginal á todos los religiosos de su Orden! 
Porque María ha recibido á la Orden de Santo Domin- 
go bajo su protección especial; la ha llamado frecuen- 
temente su Orden: — Entra en mi Orden, le dijo al 
Beato Alberto Magno; — y ha obtenido de su Hijo la 
fundación de tan santo instituto. María Santísima dio 
al beato Reginaldo el escapulario blanco que llevan 
los Dominicos, y á Santo Domingo el Rosario, con el 
cual la honra hoy todo el pueblo cristiano: y ella fué, 
finalmente, quien, llena de la más tierna solicitud, veló 



La santidad en ¡a Orden de Santo Domingo. 73 

sobre la cuna de esta naciente Orden. Inquieto uno de 
los primeros compañeros de Santo Domingo acerca 
de los futuros destinos de la Orden, tuvo una visión, 
y oyó una voz celestial, que le dijo: — Nada temas 
por tu Orden; Nuestra Señora tiene cuidado de vos- 
otros. — La misma Señora dijo á otro religioso: — La 
familia dominicana es mi fomilia; todos vosotros sois 
mis hijos. — Los hijos de Santo Domingo, en recono- 
cimiento de favores tan multiplicados, hacen su pro- 
fesión prometiendo obediencia á la Santísima Virgen 
Maria; la honran y veneran con ayunos y plegarias ; y 
en todos los conventos terminan diariamente el oficio 
del dia haciendo una procesión en honor de la excelsa 
Señora, con el canto solemne de la Salve. ¿Y quién 
dirá cuánto han hecho los religiosos de la Orden de 
Predicadores para»propagar el Santo Rosario? Si des- 
pués de seis siglos de existencia el Rosario está aún 
más floreciente que nunca; si todos los cristianos, ver- 
daderamente dignos de este nombre, honran á nues- 
tra Señora rezándole; si hace seiscientos setenta y 
seis años que esta hermosa plegaria se eleva no- 
che y dia hacia el trono de la Madre de Dios, Maria 
Santísima debe esos homenajes y ese culto al celo y 
á la piedad de la Orden de Predicadores. No se enga- 
ñaba al pueblo cristiano, que en el comienzo de la 
Orden llamaba á los Dominicos los hijos de María. 

Terminemos este capítulo haciendo una relación 
sucinta del misterioso y consolador suceso, al cual 
hemos aludido hace un momento. Copiaremos para 
el objeto una página del que fué el mejor y el más 



74 La Orden de Predicadores. 

elocuente historiador de Santo Domingo, y una de las 
mayores glorias de su Orden en el siglo xix, el reve- 
rendo P. Lacordaire. 

«Cierto día que Santo Domingo estaba en oración, 
>vfué arrebatado hasta Dios. Vio al Señor, que tenía 
y-á. su diestra á la Beatísima Virgen, y parecióle que 
»Nuestra Señora vestía una capa de color de zafir. 
»Mirando al derredor vio á religiosos de todas las Or- 
»denes. pero á ninguno de lasuva; circunstancia que 
»le sumió en profunda pena, sin osar acercarse al Se- 
»ñor ni á su Madre benditísima. Hizole la Señora se- 
Ȗal con la mano para que se aproximase, pero ni 
»así se atrevió, hasta que el mismo Señor le hizo 
»igual señal. Acercóse entonces llorando, v el Señor, 
»levantándole, le preguntó: ¿Porqué lloras tan amar- 
»gamente? — Y respondió: Lloro porque veo aquí re- 
»ligiosos de todas las Ordenes, y á ninguno de la 
»mia. — El Señor dijo: ¿QLiieres ver á tu Orden? — Sí, 
»Señor, respondió temblando. — El Señor puso la 
»mano sobre la espalda de la Santísima Virgen, y 
»dijo al bienaventurado Santo Domingo: He confiado 
»tu Orden á mi Madre: ¿quieres absolutamente ver tu 
»Orden? — Sí, Señor, replica aún el Santo. — En este 
»momento la Santísima Virgen desplegó ante los 
»ojos de Domingo el ancho manto con que parecía 
»revestida, y Domingo vio debajo de él á muchos de 
>^sus hermanos. Prosternóse el Santo Patriarca, dando 
»gracias á Dios y á su Madre Beatísima, y desapare- 
»ció la visión. >^ 




SEGUxNDA PARTE 



I. 



FUNDACIÓN DE LA ORDEN EN ESPAÑA Y SU EXTENSIÓN. 




A vocación de los religiosos de la Orden de 
Predicadores á una vida activa , apostólica y 
doctrinal, y las cualidades inherentes á la 
ilustre familia del santo fundador, eran una garantía 
anticipada del éxito de! Instituto en la península Ibé- 
rica, quebrantada por la lucha incesante de su recons- 
titución, y sedienta de nuevos elementos de vida. No 
hacemos mérito del linaje de Santo Domingo, porque 
la nobleza de la sangre sea capaz de realzar el lustre 
de la virtud, sino porque al despreciarla por Cristo, 
dice San Jerónimo , aparecen los santos dotados de 
mayor fortaleza. Domingo de Guzmán nació en Ca- 
leruega, en 1 170 , siendo sus padres D. Félix y doña 
Juana, condesde Aza. Natnm virum Dei splendidissima 
Gii^mariím familia auctores omnes, et cunda vetera mo- 
numenia testantur, escribía Malvenda en el siglo xvi. 
Encuéntrase por vez primera este apellido en el 



^6 La Orden de Predicadores. 

año 1042, atribuido á un abuelo de Santo Domingo, 
D. Rodrigo, poblador de Castilla hacia el año 950 in 
villa Giuiáemani soceri sui. Quieren algunos que este 
Gudeman (Good-man , hombre bueno) fuese her- 
mano del duque de Bretaña , pariente del duque de 
Normandia , y casado en León con una señora de la 
familia del conde D. Ramiro, y aducen, como una de 
las pruebas , las calderas orladas de armiños , que, 
con un castillo ahumado, constituyen las armas de la 
casa; pretenden otros que desciende esta familia de 
un hermano de D. Ordoño 1. 

Sin meternos en estas divagaciones oscuras, es lo 
cierto que los marqueses de Toral ' fundaron en 1261 
el convento de León , en memoria de su parentesco 
con Santo Domingo , muerto cuarenta años antes ; y 
que esta fundación confirmada fué más tarde (1649 
y 1697) por los duques de Medina-Sidonia y Medina 
de las Torres, alegando el mismo motivo. D. Enri- 
que II vístese el hábito de Santo Domingo en su últi- 
ma enfermedad , por devoción al Santo su pariente; 
el duque de Lerma (1S08) se apoya en la misma 
razón para 'fundar el patronato de San Pablo de Va- 
lladolid; el duque de Medina-Sidonia , conde de Nie- 
bla, hace varias mercedes á la Orden en 1544 , y las 
confirma en 161 5 D. Alonso Pérez de Guzmán, am- 
bos por idéntico motivo de parentesco ; mientras que 
el conde-duque de Olivares (1628) no tiene otra 
razón para añadir á sus blasones la cruz flor-lisada de 

■ Alvar Ruizde Guzmán, señor de Toral, era hermano de D. Félix, pa- 
dre de Santo Domingo. 



Fundación de la Orden en España y su extensión. jj 

Santo Domingo. Finalmente , los marqueses de Mon- 
tealegre y de Quintana , los condes de Miranda , los 
duques de Peñaranda , señores de Aza y Bazán , tie- 
nen igualmente á honra señalada el pertenecer á la 
familia del fundador de la Orden de Predicadores. Ya 
durante la vida de Santo Domingo lo habia declarado 
así la ciudad de Bolonia en acta pública y solemne, y 
son testimonio de esta tradición las memorias de las 
iglesias de Osma, León y Burgos, y los monasterios 
de Silos y de la Vid. 

Confirmada la Orden de Predicadores por el papa 
Honorio 111, en 22 de Diciembre de 121Ó, é instituido 
Maestro General de ella el santo fundador , que tan- 
tas relaciones tenía en España, era de esperar que 
fueran sus primeros cuidados los de focilitar á su pa- 
tria los beneficios de la nueva fundación. En efecto : 
el día de la Asunción de 121 7 , Domingo reúne en la 
iglesia de Nuestra Señora de la Prulla á los diez y seis 
profesos que constituían con él toda la Orden , y al 
dispersarlos por el mundo, destma cuatro á las pro- 
vincias y reinos de España. Eran estos: el P. Suero 
Gómez, provincial , el P. Pedro de Madrid , el P. Mi- 
guel de Ucero, y el P. Domingo de Segovia. 

Al mismo tiempo que estos enviados de Dios pe- 
netraban por Cataluña, subia al trono de Castilla el 
rey San Fernando , ligado más tarde con Santo Do- 
mingo por la amistad más sincera, y poderosamente 
auxiliado por sus hijos en la reconstitución de la pa- 
tria. ¡Secretos de la Providencia! ¿Quién pudiera adi- 
vinar entonces el germen de vida que llevaban en su 



y 8 La Orden de Predicadores. 

seno, aquel príncipe de diez y ocho años de edad y 
aquellos cuatro pobres de Cristo, que pisaban de nue- 
vo el suelo de su patria? ¿Quién abarcar de una mi- 
rada la dilatación que iban á recibir las fronteras 
de Castilla, y las glorias y el poder y las conquis- 
tas que habla de proporcionar á este reino una Orden 
de tan humildes comienzos? 

Madrid, futura capital de la monarquía española, 
fué la primera población de España donde se estable- 
cieron los hijos de Santo Domingo. Habiendo el 
P. Suero seguido á Portugal, se instalaron los otros 
tres en la ya noble villa, y redujeron á convento de 
observancia la casa que les dieron los piadosos hijos 
de Madrid, donde fué superior el citado P. Pedro. Al 
año siguiente (121 8) llegó Santo Domingo con su 
hermano el Beato Manes, fundó el convento de Sego- 
via, y dio á las religiosas el primero de Madrid, con 
sus viñas y demás bienes, dejando además religiosos, 
y confiando el cuidado de las nuevas monjas á su 
hermano el P. Manes. Este Monasterio, dedicado 
primeramente á Santo Domingo de Silos, y llamado 
más tarde de Santo Domingo el Real, en honor del 
santo fundador, fué el primer convento de Domini- 
cas del mundo, toda vez que el de la Prulla siguió la 
regla del Císter hasta el año de 1220. La fama de su 
observancia fué generalmente reconocida, y en las 
fundaciones sucesivas de monjas en España era pro- 
puesto como modelo. En él vivieron las religiosas 
hasta que el edificio fué demolido por la revolución 
de 1868. Desde 1882 ocupan un nuevo convento, en 



¡fundación de la Orden en E^aña y su extensión. 79 

la calle de Claudio Coello, debido á la liberalidad de 
D. Francisco Maroto. 

Nada puede dar mejor idea de la aceptación de 
los Dominicos en España, que la rapidez con que 
surgían conventos por todas partes. El P. Suero fun- 
dó el convento de Montejunto , y lo trasladó más tar- 
de á Santarén. Santo Domingo, en su breve excur- 
sión por la Península, fundó en Segovia , Palencia, 
Zamora, Santiago, Burgos y Zaragoza, visitando en 
estas dos ciudades á los ínclitos reyes D. Fernando y 
D.Jaime. En Barcelona encontró ya establecidos á 
sus hijos, traídos de Bolonia por el obispo D. Beren- 
guer, y el convento de Toledo disputaba la antelación 
al de Burgos, ni más ni menos que los procuradores 
de estas dos ciudades en las Cortes de Castilla. Poco 
después de la muerte del santo patriarca ( 1221 ) , la 
Orden contaba doce provincias á cual más florecien- 
tes, y en España se levantaron los siguientes conven- 
tos: Coimbra (1227), Salamanca (1228), Lérida y 
Mallorca (1230), Córdoba, por el santo rey D. Fer- 
nando (1236), Oporto (1237), Valencia (1238), 
Lisboa (1242) , Pamplona (1228 ó 1242), Sevilla y 
Tarragona (i2So) , Murcia y Gerona (1253) , Calata- 
yud y Huesca (1254), Guimarás ( 1 2 56) y León ( 1 26 1 ) , 
celebrándose este año en Barcelona el primer Capí- 
tulo General que tuvo lugar en España. De manera 
que en cuarenta y dos años, la Orden de Predicadores 
fundó en la Península veintisiete conventos, que fue- 
ron otros tantos planteles de virtud , de ciencia y de 
arranques patrióticos en la reconstitución de la mo- 



So La Orden de Predicadores. 

narquía, mirados todos ellos y protegidos algunos de 
una manera espléndida por los reyes San Fernando, 

» 

D. Jaime el Conquistador, D. Alfonso el Sabio y don 
Alonso de Aragón , quienes tomaron por confesores, 
é hicieron que los siguieran en sus conquistas, á los 
hijos de Santo Domingo : á fines del siglo xui ascen- 
día á cuarenta el número de conventos españoles, y 
todos ellos numerosos. 

Más tarde se dividió la Península en cuatro pro- 
vincias : la de España, primera de toda la Orden, 
que comprendía desde el Cantábrico hasta cerca de 
Sierra Morena, Aragón (con Cataluña, Valencia é 
islas Baleares), Portugal y Andalucía. Las islas Cana- 
rias constituyeron provincia aparte , y además contaba 
España las siguientes provincias en sus dominios, 
poblados por hijos de la península : Santa Cruz de las 
Indias, isla de Santo Domingo, Méjico, Perú, Nue- 
vo-Reino, Chiapa, Quito, Chile, Filipinas y Oajaca, 
es decir, quince provincias de las cincuenta y dos en 
que se dividía la Orden. La provincia llamada de Es- 
paña era la mayor del Instituto , por el número de 
conventos , por la regularidad de la vida, por el vigor 
de los estudios, y por los religiosos, que, llenos de 
abnegación, salieron á evangelizar en los países de 
idólatras. Las provincias de Santa Cruz de las Indias, 
y del Rosario de Filipinas, prestaron servicios inmen- 
sos á la causa de la civilización, y la segunda, lla- 
mada justamente fecunda madre de mártires , conti- 
núa hoy sus tareas, no sólo en Filipinas, sino en 
China, Tonquin y Formosa. 



Fundación de la Orden en ESpaña y su extensión. 8i 

Las provincias españolas tenían en Europa el si- 
guiente número de conventos : 

Conventos suprimidos Conventos actuales 
de varones. de mujeres. 

Provincia de España 88 49 

» de Aragón 67 25 

» de Portugal 26 13 

» de Andalucía 54 31 

» de Canarias 9 00 

Total 244 118 



Seguramente habrá quien toque el cielo con las 
manos al solo recuerdo de que la Orden de los In- 
quisidores de la fe católica tuviese en España 244 
conventos de varones, y se acudirá á los argumentos 
consabidos de vagos , fanáticos y demás frases calum- 
niosas, aunque de efecto muchas veces entre las clases 
ignaras. La cuestión, sin embargo, ha de examinarse, 
no al calor de la pasión de secta , sino á las luces 
de una razón serena. De esos 244 conventos de 
Dominicos, correspondían cuatro á la capital de la 
Monarquía : Atocha , Santo Tomás , el Rosario y la 
Pasión. Han desaparecido esos centros de moralidad, 
instrucción y virtud, y hoy se alzan en la coronada 
villa más de cien cafés, donde á todas horas se mata 
el tiempo, se gasta el dinero, se pierde la salud en 
una atmósfera de aire viciado , se fomenta la va- 
gancia, y se contraen hábitos y necesidades que más 

6 



82 La Orden de Predicadores. 

valiera desconocer. Y cuéntese que hacemos caso 
omiso de las mil trescientas tabernas y de otros focos 
de general perturbación, para los cuales no hay, 
ni medidas coercitivas , ni siquiera censuras pú- 
blicas '. 

1 No entran en el número de tabernas, que eran i 272 en el año de 1882, 
las 722 tiendas de ultramarinos, donde también se venden licores por 
copas. 




II. 



ARQUITECTURA DE LOS DOMINICOS EN ESPAÑA. 




ucHos de los conventos enumerados, aparte 
de su objeto principal, eran monumentos in- 
signes del arte cristiano. No intentamos repe- 
tir la apología ya hecha de los hijos del gran Guzmán 
como artistas consumados; antes hemos de manifestar 
con imparcialidad, que bajo este punto de vista no 
pueden los Dominicos españoles entrar en parangón 
con sus hermanos los extranjeros, y sobre todo con 
los italianos '. Mas si no han sido artistas, ó si se han 
consagrado con preferente atención al estudio y al 
ministerio de las almas, débeles España, sin embargo, 
muchos de los monumentos que hermosean su suelo. 
Dícese, no obstante, que los beatos Gonzalo de 
Amarante y Pedro González Telmo eran arquitectos 
notables, y que levantaron dos arriesgados puentes, 
uno sobre el Timaga y otro sobre el Miño '. Como 

1 Véase la interesante obra del P. 1\\ irchzse, Memorie dci piii insigni 
Pitlori, Scnltori é Archiletti Domeuicani. — Bolonia, 1879: 2 vol. 

2 Mili/.ia, Memorie degli Arcbüdli anfichi e modani, vol. 1. lib. i. 
cap. n. 



84 La Orden de Predicadores. 

pintor de mérito, y digno de figurar al lado de los 
más notables, por el ingenio de sus invenciones, inte- 
ligencia en el claro oscuro , corrección del diseño y fa- 
cilidad en manejar la paleta ' , debe citarse al Padre 
Maynó, apreciado y consultado por Felipe IV, y de 
quien se conservan los siguientes cuadros: la tabla 
del altar mayor de San Marcos, otra en San Bartolomé 
y otra en San Pedro (Toledo), donde también pintó 
la historia de San Ildefonso en la sacristía de la 
catedral, y la de la Circuncisión en un claustro; un 
Cristo muerto en los brazos del Padre Eterno, en los 
Carmelitas de Talavera; un Santo Domingo, en el 
convento de San Esteban de Salamanca; cuatro tablas 
y dos ángeles, en unos sepulcros de San Pedro Már- 
tir de Toledo; y una historia de la conquista del 
Brasil por D. Fabrique de Toledo, que estaba en el 
palacio del Buen Retiro. En el Museo Nacional se con- 
serva de este Padre la alegoría de una empresa mi- 
litar de D. Gaspar de Guzmán, conde de Olivares,, 
de la cual dice Viardot que «es una composición 
grandiosa, de mucha vivacidad, unida á fácil y natu- 
ral imitación de lo verdadero '.» También pintaron 
cuadros de mérito los PP. Figueroa y Pasados, dis- 
tinguiéndose el primero por el colorito frescbissinio, 
dice Ticozzi en su Diccionario. 

Como arquitecto del infante D. Enrique, señalóse 
en Portugal el P. Resendio, anticuario, orador, filó- 
logo, matemático, traductor de los diez libros De 

' Montecucoli, Storiacidla Piltura in hpagiia. Módena, 1S41, pág, 79. 
= Les Miisccsd'Espagnc, d'Aiigletirrc et d¿ Bt'lgiqíi:. París, 1843. 



ArqiiitCilnra de los Dominicos en ESpaña. 85 

/re aedificatorla de Alhevü, y autor de una obra de 
construcción. 

El insigne Morales terminó tres cuadros de la 
Virgen, el Bautista y la Transfiguración, que había 
dejado empezados el P. Enrique Tavora al pasar á 
-ocupar la silla arzobispal de Goa; el P. Fernando, 
hermano del anterior y Obispo en la isla de la Made- 
ra, pintó seis historias al fresco en el convento de 
Benfica. Aún pudiéramos citar á los arquitectos Pa- 
dres Borges y Romero, de ideas magníficas y gran- 
diosas, ante las cuales se estremecía el venerable 
Bartolomé de los Mártires, hallándose en Trento, y 
escribía teniéndolos por sospechosos para la simplici- 
dad que él apetecía. 

La arquitectura predilecta de los Dominicos ha 
sido la ojival ó gótica, característica, más que nin- 
guna otra, del pensamiento cristiano, y concebida 
en el mismo siglo en que se fundó la Orden de Pre- 
dicadores. En Roma no hay más iglesia gótica que 
la de los Dominicos, y cualquiera que conozca me- 
dianamente la Europa, habrá observado la misma 
predilección en todas partes. La mayor iglesia cató- 
lica de Londres es la de Santo Domingo, inaugurada 
en Mayo de 1883, de purísimo estilo gótico, como 
lo es la terminada en Manila en 1808, y que lleva la 
misma advocación. 

España poseía á Santa Catalina de Barcelona y 
á Santo Tomás de Madrid, devoradas ambas por el 
fuego. Era la primera grandiosa y antigua joya del 
arte cristiano, con esbelta torre y con un rosetón gi- 



86 L^ Orden de Predicadores. 

gantesco en su fachada; nada respetó el furor de- 
aquellos ebrios, que arrimaron la tea incendiaria al 
monumento de D. Jaime el Conquistador. Menor 
disculpa merecen aún los que á sangre fría demolie- 
ron el convento é iglesia de San Pablo de Burgos, 
para hacer alli un cuartel. ¡Siempre la fuerza opri- 
miendo al derecho en este siglo de libertad! 

Entre los monumentos dominicanos que prodi- 
giosamente se han salvado de la fiebre demoledora 
de las sectas, descuellan el convento é iglesia de 
San Esteban de Salamanca, obra debida á la magniíl- 
cencia de D. Juan Alvarez de Toledo y del P. Deza, 
tutor del príncipe D. Juan, gran patrono de las 
artes, protector de Colón y arzobispo de Sevilla. El 
pórtico del convento y la fachada del templo des- 
lumhran la vista por su grandiosidad y por la filigra- 
na de santos, apóstoles, candelabros y hermosísi- 
mos caprichos tallados en piedra, descollando en el 
centro el martirio de San Esteban, obra de Ceroni, 
cuyo nombre se halla esculpido en la mano del Pro- 
tomártir. La iglesia tiene la forma de una cruz latina 
de admirables proporciones y" de estilo gótico mo- 
derno. La bóveda que sostiene el coro alto es tan 
atrevida como la del Escorial; la cúpula alta y gran- 
diosa; la bóveda de la nave está pintada por Palomino, 
y representa el triunfo de la Religión. El retablo del 
altar mayor está demasiado recargado, pero tiene un 
precioso cuadro de Claudio Coello representando el 
martirio de San Esteban. Es notable en el mismo la 
estatua de la yirgen de la Vega, de bronce dorado^ 



Arquitcftnra de los Dominicos cu ESpaña. 87 

con un trono adornado de esmaltes del siglo xu. Al- 
gunas estatuas de este retablo son de Carmona] y 
llama también la atención el entrepaño de la capilla 
de San Pedro Mártir, que representa el martirio de 
Santa Úrsula, En el relicario se conservan las sanda- 
lias de San Pío V y los restos de los duques de Alba, 
patronos del templo. La sala capitular es obra de 
Juan Moreno, y bellísima, lo mismo que la grandiosa 
sacristía, obra ya del renacimiento. El claustro, res- 
taurado hace poco, es una joya de estilo gótico, con 
hermosos capiteles y bajo-relieves esculpidos por 
Sardina. En la inmensa sala De profundis , que ocupa 
la parte sur del claustro, explanó Colón su teo- 
ría delante de la comunidad y alcanzó la protección 
delP. Deza, durante el tiempo que vivió en este con- 
vento (1484 á 148Ó). El conjunto de la iglesia y del 
claustro es grandioso, digno del primer convento de 
Dominicos en España, y contrasta sobremanera con 
la pobreza y estrechez de las celdas. La escalera 
principal es debida á Domingo Soto, que está ente- 
rrado junto á ella. 

San Pablo y San Gregorio de Valladolid. — El gran- 
dioso convento de San Pablo , fundado por doña Vio- 
lante, esposa de Alfonso el Sabio, vino á tierra, 
porque se sacó piedra de sus muros para construir el 
presidio: el templo es de grandes dimensiones, sóli- 
do, bien construido , y en él se celebraron cortes, 
concilios y otros actos memorables en la historia. 
Su hermosa fachada es de estilo gótico-florido , riquí- 
sima en estatuas, follajes, adornos y blasones; es 



88 La Orden de Predicadores. 

obra, en parte alo menos, de Juan y de Simón de 
Coloma, y débese á la munificencia del inquisidor 
Torquemada, del cardenal duque de Lerma y del 
obispo Fr. Alonso de Burgos. Consta de dos cuerpos 
de distinta época, coronados por un ático triangular 
con un soberbio escudo, y guarnecidos de dos torre- 
cillas de construcción moderna. 

La fachada del Colegio de San Gregorio es lo más 
notable que encierra, no sólo Valladolid,sino España. 
Su caprichosa invención y la regularidad de su dibujo 
hacen de ella una obra de mérito rarísimo dentro del 
estilo gótico. Troncos entrelazados entre sí, descri- 
ben diversos arcos, que forman la puerta principal, 
sobre la cual se ostenta un granado en su tiesto, cu- 
yas ramas, esparcidas á uno y otro lado , sirven de 
adorno á un escudo sostenido por leones. Un cesto 
de mimbres sirve de fondo á otros árboles, cuyos ra- 
majes forman en sus costados los cubos , en los que 
se hallan varios guerreros y salvajes de tamaño na- 
tural, armados unos y cubiertos de pieles otros, 
terminando esta bellísima portada varios adornos 
heráldicos. El claustro , con galerías altas y bajas y 
columnatas, ofrece el espécimen de una ventana ele- 
gante, con decoraciones en estuco de estilo morisco. 
En la parte superior hay lindísimos artesonados, per- 
tenecientes á la antigua capilla, biblioteca, etc. ' 

Santo Tomás de Avila. — Edificio suntuoso, am- 
pliado por los Reyes Católicos en 1 482 , que hicieron 

I Un gobernador destrozó algunas obras de arte para hacer un salón de 
baile. 



ArquiteBiira de los Dominicos cu ESpaña. 89 

en él habitaciones para su residencia. Consta de atrio, 
iglesia, convento y palacio, con cuatro patios, llama- 
dos de Reyes , de la Universidad , del Noviciado y de 
la Galena, todo de piedra granito. La iglesia es esbel- 
ta y grande, de estilo gótico, muy parecida en sus 
proporciones á la de San Jerónimo de Madrid, con la 
diferencia de ser toda de hermosos sillares y de tener 
el presbiterio sobre un arco. La sillería del coro alto 
es obra de Cornielis, toda de nogal tallado de mu- 
chísimo mérito, lo mismo que las dos sillas separadas 
que ocupaban los Reyes. La obra maestra del templo 
es el sepulcro del principe D.Juan, esperanza de los 
Reyes Católicos y de la patria , cuya educación había 
sido confiada al P. Deza, y que murió en Salamanca 
en 1497, á la edad de diez y nueve años : ocupa el 
monumento el centro del crucero, y es todo de 
mármol blanco. Son también notables las efigies de 
los intendentes del principe, D. Juan de Ávila y doña 
Juana Velázquez , que ocupan una capilla lateral. 
Ambos sepulcros son obra del florentino Micer Do- 
ménico, y fueron levantados por D. Juan Velázquez, 
tesorero del príncipe y autor de los epitafios. Las 
pinturas de la iglesia, obra de Gallegos, fueron tras- 
ladadas al Museo Arqueológico de Madrid, excep- 
tuando las del retablo del altar mayor, que se con- 
servan en su parte principal, y son notables. El 
claustro contiguo á la iglesia es de dos hermosas 
galerías cerradas , de muy bello estilo gótico ; el de 
Reyes es grandioso y también de piedra , aunque 
xibierto, pero no es tan bello. Son notables además 



Qü La Orden de Predicadores. 

el techo del refectorio, de piedra y estuco antiguo, la 
sacristía , sala capitular y biblioteca , más por su 
capacidad que por su mérito artístico. En la prime- 
ra de estas últimas piezas está enterrado el primer 
Inquisidor General, Torquemada. 

Sevilla. — Cuatro casas de religiosos tenía la 
Orden de Predicadores en Sevilla. San Pablo, edifi- 
cio grandioso, debido á San Fernando, á Alfonso el 
Sabio y á D. Pedro 1, que respiraba suntuosidad en 
todas sus piezas. La iglesia, hoy parroquia de la 
Magdalena, es de tres elevadas y espaciosas naves, 
con frescos de ¡baldés y cuadros de Arteaga. Conser- 
vaba grandes y preciosos cuadros de Ziirbarán, y 
aún posee imágenes de Torrigliano, Herrera, Roldan 
y Montañés. El retablo de la iglesia de Saido Domin- 
go de Porta Coeli, hoy en ruinas, era el mejor que 
poseía Sevilla, tanto por su arquitectura como por 
los bellísimos bajo-relieves y esculturas que lo ava- 
loraban. Aquí estaba la estatua de Santo Domingo, 
de rodillas y azotándose, creación sublime del inmor- 
tal Montañés, y que hoy ocupa sitio distinguido en 
el Museo Sevillano. En el Colegio de Santo Tomás, 
fundación del P. Deza para el estudio de la Sagrada 
Escritura y Santos Padres, hoy fábrica de fusiles, se 
hallaba el incomparable cuadro de Zurbarán, la apo- 
teosis de Santo Tomás de Aquino, que ocupa actual- 
mente el testero del primer salón del citado Museo. 
Conocido es el mérito artístico de la iglesia áe Regina 
Coeloriim, de valiente nave, altar sobresaliente, be- 
llísima arquitectura, estatuas de Pedro Delgado y 



Arqnitecliira de los Dominicos en España. 91 

preciosa capilla del Rosario. El templo de Sania Ma- 
ría de Monte Sión , cuyos religiosos eran los peni- 
tenciarios ó confesores de Sevilla, creíase de los más 
bellos de la ciudad. Su altar mayor era corintio, y 
tenía excelentes pinturas de Francisco Castillo y del 
racionero C7//0.. Finalmente, la iglesia de San Jacin- 
to es de tres grandes y espaciosas naves , separadas 
por pilastras de orden corintio , y toda ella de gusto 
romano, con varios sepulcros notables, especialmen- 
te el del fundador. El convento fué convertido en 
teatro del barrio de Triana. Aún pudiéramos citar 
algunas bellezas propias de las casas de religiosas, 
como la iglesia de la Pasión , de tres naves separa- 
das por columnas de mármol , el gran medallón 
representando á Santo Domingo recibiendo de la 
Virgen el Rosario , y los lienzos de Pacheco. En el 
convento de Santa María la Real había ocho lienzos, 
originales de Znrharán , y en el de Madre de Dios 
hay esculturas de Jerónimo Hernández, de Delgado 
y Montañés , con buenas pinturas de l^aldés y de 
l^argas. 

San Pablo de Córdoba. — Este edificio, fundado 
en 1 24 1, es uno de los más notables de la ciudad. 
El templo, perteneciente al estilo gótico, consta de 
tres naves de grandes dimensiones-, y contiene, en- 
tre otras preciosidades, el altar de la Beata Juana de 
Aza, madre de Santo Domingo, el del Beato Francis- 
co de Posadas, y la antigua y hermosa capilla del 
Rosario, con un camarín moderno muy suntuoso y 
rico de exquisitos jaspes. La portada principal, que 



92 La Orden de Predicadores. 

da á la plaza del Salvador , es un portento del gusto 
de Chu Triguera. 

Mas donde el arte despliega sus galas es en los 
claustros y escalera del convento : en las galerías de 
aquellos hay más de ochenta columnas de mármol, 
con muchas pilastras que decoran la parte interior; 
la caja de la escalera es magnífica, de soberbios es- 
calones, sostenida por columnas de mármol y pin- 
tada por Antonio del Castillo. Hay dos grandes cua- 
dros de Lucas Jordán, representando á Betsabé y á 
Curcio en actitud de arrojarse á las llamas por la sa- 
lud de Roma. Debajo del refectorio está la antigua 
cárcel romana, de donde salieron muchos mártires: 
tiene veintiuna varas de largo y seis de ancho, bó- 
veda de fábrica romana, con dos grandes quiciales de 
almendrilla en los arcos que la sostienen. 

Santo Domingo de Cádi{. — En su espaciosa iglesia, 
de una elevada nave en forma de cruz latina, hay 
tres retablos de ricos mármoles, y las dos galerías 
del claustro están sostenidas por columnas de la mis- 
ma materia. 

Santa Crní de Granada. — Fundación de los Re- 
yes Católicos , á instancias del P. Torquemada , en 
un sitio de recreo de Alhamar, del cual se conser- 
van vestigios en un jardín con calles de laureles, y 
en un cenador muy parecido á los del Generalife, 
con estucos y adornos primorosos. El templo es sun- 
tuoso , con un pórtico elegante y una capilla mayor 
gallarda y espaciosa : hay en él pinturas del Chava- 
rito y del P. Figneroa, y estatuas de Mora. La capilla 



Arquiteñura de los Dominicos en Espiñ.i. 93 

del Rosario es primorosa, y cuajada de exquisitos 
mármoles y de variados adornos. Los espaciosos sa- 
lones del convento son hoy Museo Provincial y Aca- 
demia de Bellas Artes, y la iglesia, parroquia de la 
Magdalena. 

Sa?ito Domingo de Málaga. — Fundación de los 
Reyes Católicos : tres hermosas naves, cinco capi- 
llas, veintidós altares, dos coros y dos órganos. Es 
parroquia, y el convento casa de Beneficencia. 

Colegio Patriarcal de Orihiiela. — Edificio magní- 
fico, que semeja una montaña enorme de piedras 
sillares, á la altura de cuatro pisos , con multitud de 
ventanas cuadradas, adornadas de cornisas y relie- 
ves. El claustro principal, de 68 pasos de largo, tiene 
siete grandes arcos en cada una de sus cuatro ga- 
lerías, sostenidos por ocho columnas áticas. El claus- 
tro de la Universidad está sostenido por veinticuatro 
columnas corintias, coronadas por una galería de las 
más exquisitas labores sobre piedra, formando el con- 
junto más completo que puede soñarse: en ambos 
claustros están las aulas, que sirvieron para la ense- 
ñanza de las ciencias. Los techos son artesonados, 
todos bellos y de admirable solidez, descollando el 
del aula general y el de la escalera; es ésta toda de 
piedra y reputada como una lección perenne para los 
arquitectos. La biblioteca, tan grande como el claus- 
tro principal, se hallaba enriquecida con las más 
preciosas obras antiguas y modernas: aún hoy mere- 
cen consultarse. La iglesia tiene cuatro arcos torales, 
y cinco de medio punto en la nave, todo de primoro- 



94 i(i Orden de Predicadores. 

sn arquitectura, con columnas- corintias acanaladas y 
doradas cornisas. La cúpula y bóvedas están pintadas 
al fresco. Las demás piezas de este edificio colosal, 
colegio principal de la provincia de Aragón, son pro- 
porcionadas á las descritas. Es hoy colegio de Jesuitas. 

Santo Domingo de Valencia. — Era una soberbia 
iglesia, toda de piedra y de estilo gótico, con dos gran- 
des capillas en su pié, una del Rosario y otra de San 
Vicente Ferrer, en comunicación ésta con la llamada 
de Reyes, que es hoy Panteón Provincial. En la igle- 
sia se puso un parque de artillería. El amor de los 
valencianos á las artes y á San Vicente Ferrer salvó 
dos de estas capillas del vandalismo gubernamental 
de los últimos tiempos. La de San Vicente es corin- 
tia, luminosa como un templo griego, adornada 
con columnas, pilastras de mármoles y elegantes 
estatuas; el altar del mismo orden, bellisimo gusto, 
mármoles exquisitos y cuadros colosales de Vicente 
Salvador y de José Ver gara. La talla es de lo más de- 
licado, dorada con primor en donde corresponde; el 
cimborio perfecto, con grandes ventanas, lindos 
escudos y hermosa linterna; el pavimento capricho- 
so, de mármoles con un vistoso mosaico, y el todo 
de la capilla y de la contigua de Reyes y la escalera 
de doble caracol y el terrado de piedra y los mau- 
soleos, sorprendente, fantástico, incomprensible, 
para cuantos con atención lo examinan. 

En el convento merece estudiarse el claustro de 
estructura gótica , rodeado de anchas capillas y de 
urnas sepulcrales, y la gran pieza del Capitulo , de 



Arquiletlura de los Dominicos cu E^aíia. 95 

gigantesca arquitectura , con columnas sumamente 
elevadas, que sostienen la bóveda de cantería. En la 
parte nueva del edificio, que presenta un frontis 
de 180 pies de tres cuerpos, se halla la Capitanía ge- 
neral. En el monasterio de Santa Catalina hay pintu- 
ras de los discípulos áe Juanes y RihaJta. 

Santo Domingo de Zarago:{a. — Data de 12 19. La 
iglesia es suntuosa, de tres naves , y un soberbio re- 
tablo ejecutado en nicármoles, y adornado con exce- 
lentes obras de esculturas de la misma materia : es 
dórico , con cuatro columnas en el primer cuerpo y 
dos en el segundo. El claustro tiene techo de cruce- 
ría y arcos subdivididos en tres menores por del- 
gadas columnitas de género plateresco. Hay en él 
un panteón del Cardenal Javierre, con pirámides, 
calados y colgadizos góticos. El Capítulo tiene bóveda 
de esbelta ojiva. El Cardenal García Gil, virtuoso y 
sabio hijo de Santo Domingo, restauró en parte este 
hermoso edificio , cuna de tantos héroes, teatro de 
Cortes aragonesas, presidio en los últimos años, y hoy 
en lamentable abandono. La iglesia de San Ildefonso 
tiene una cúpula de extraordinaria dimensión, quizás 
la mayor de las iglesias de España. Su biblioteca de 
20,000 volúmenes , entre impresos y manuscritos, 
desapareció en la época aciaga de la invasión francesa. 

Por estas ligeras indicaciones sobre algunos de 
los monumentos de España, se infiere cuánto haya 
fomentado las artes la Orden de Predicadores. 



líl. 



APOSTOLADO DE LOS PRLMEROS DOMINICOS EN ESPAÑA. 




ministerio principal de la Iglesia es enseñar, 
porque la fe. principio de todas las virtudes 
cristianas, entra por el oído. Para el objeto, la 
Iglesia ha menester de apóstoles, de pastores y de 
doctores : el apóstol lleva la verdad á los que no la 
conocen : el pastor apacienta el rebaño formado . y 
el doctor se consagra al desarrollo de las ciencias y 
á la formación del sacerdote y del letrado. Hasta la 
época de Santo Domingo, esas tres funciones eran 
por lo común inseparables ; al Patriarca de Guzmán 
se debe la gloria de haber establecido el primero en 
el seno de la Iglesia una Orden apostólica destinada 
á su defensa y propagación , por medio de la predi- 
cación y de la eiiseñafi{a, por el apostolado y la cien- 
cia. Cuando el gran taumaturgo del siglo xiii dis- 
persó á sus primeros discípulos por el mundo, dióles 
esta consigna admirable : fundar conventos, estiuiiar 
y predicar. El papa Inocencio III les da el nombre de 

7 



tjS La Orden de Predicadores. 

Predicadores, y los llama campeones de la íe y luz 
del mundo el papa Honorio lli, al confirmar el na- 
ciente Instituto. Treinta años más tarde escribía el 
papa Inocencio IV á los nuevos Predicadores que re- 
sidían en las tierras de los sarracenos, de los griegos, 
de los búlgaros, de los cu manos . de los etiopes , de 
los sirios, de los godos, de los jacobitas, de los ar- 
menios, de los indios, de los tártaros, de los húnga- 
ros y de otras naciones infieles del Oriente ; en el 
Capitulo general de Valencia (m^7) se hizo un regis- 
tro de 11,370 mártires , que la Orden habia tenido 
en el primer siglo de su existencia (1234 ^ MiS); 
en el siglo xv! este número se elevó á 25, 000. — 
Asi respondió la Orden de Predicadores al pensa- 
miento de su santo fundador y á su misión celestial. 
Santo Domingo de Guzmán fué tipo de predica- 
dores evangélicos : era un hombre apasionado por la 
causa de Dios . que supo apasionar á sus hijos por la 
misma causa, y crear en poco tiempo un ejército de 
varones elocuentes. El P. Suero GóiiiCy, primer pro- 
vincial de España, vióse á !a vez amado de la Corte de 
Portugal, que le hizo arbitro de sus diferencias de fa- 
milia, recomendado calurosamente por San Fernando 
de Castilla á todo el reino (decreto fechado en Madrid 
á 28 de Enero de 1222), solicitado á porfía por los 
obispos para que predicase y fundase en sus diócesis, 
y apellidado santísimo por San Raimundo de Peñafort 
y D. Lucas de Tuy, que le dedican la Simia de Casos 
de Conciencia y la y ida de San Isidoro, compuestas á 
instancias de! mismo. El Beato Manes de Gii^nián, 



Apostolado de Jos primeros Dominicos en España. 99 

hermano del santo fundador , predicador predi- 
lecto de la villa de iMadrid, apaiece en todo imi- 
tador de su santo hermano, v muere en Gumiel de 
izan, adonde le lleva su celo para propagar el culto 
del patriarca ya difunto. Miguel lie fabra, primer lec- 
tor de la Orden, confesor del rey D. Jaime el Con- 
t]UÍstador, predicador elocuentisimo, acompaña á su 
penitente en las campañas, y siembra conventos en 
cuantas plazas arranca la espada del rey cristiano á 
la cimitarra musulmana. 

San Rainiiíiido de Peñafort. distinguido catedráti- 
co de Bolonia y dignidad en la catedral de Barcelona, 
entra en la Orden, arrastrando á muchos con su noble 
ejemplo, vse convierte en apóstol de los cristianos, de 
los judios, de los moros, de los herejes, y en segundo 
fundador de la Orden de la Merced para la redención 
de cautivos. Si acepta el mandato de asociarse al car- 
denal legado Juan de Abbeville, es para hacer de la 
legación un continuo apostolado á través de todas las 
provincias de España. Nómbrale el papa Gregorio IX 
su confesor y su penitenciario mayor: confíale D. Jai- 
me i la dirección de su conciencia, llámale á las Cortes 
de Monzón y de Tarragona, presen tanle para la igle- 
sia primada de esta última metrópoli, y el celoso Do- 
minico de todo abdica para llevar libremente á todas 
partes el nombre de Jesucristo. Elevado á la suprema 
magistratura de su Orden, es su primer cuidado soli- 
citar de! Romano Pontífice que no le distraigaá los re- 
ligiosos de la predicación confiándoles obispados ni 
comisiones eclesiásticas; establece en los conventosde 



lOO Id Orden de Predicadores. 

España el estudio del árabe y del hebreo, de necesidad 
suprema en aquellos tiempos; envía misioneros, no 
sólo á los pueblos conquistados en España, sino á las 
costas de África, y consigue con los ardores de su ca- 
ridad la sincera conversión del rey D. Jaime, que le 
nombra su testamentario. En su última enfermedad, 
ve á la cabecera de su lecho á los reyes de Castilla v 
de Aragón, que le tributaron además los honores de 
asistir á sus funerales. 

Humilla Dios al arrogante mancebo Pedro Gonzá- 
lez, natural de Astorga, y bajo el hábito de Santo 
Domingo le convierte en San Teliuo y en elocuente 
predicador y taumaturgo, que arrastra á los pueblos 
en pos de sí. que conmueve á los ejércitos de San 
Fernando y los lleva con el ardor de su fe á la conquis- 
ta de Córdoba. Director de la conciencia del Santo 
Rey, y compañero suyo queridísimo, abandona la 
corte para encerrarse como predicador y arquitecto 
entre las breñas de Asturias y Galicia, y morir alli 
( 1 24Ó) en compañía del P. Miguel Go/iJ(á/ei, gozando 
uno y otro de culto público. Modelo de párrocos, de 
peregrinos, de anacoretas y de misioneros fué San 
Gou^^alo de Ai¡¡araiitt\ que recibió el hábito de manos 
de San Telmo, y convirtió el desierto que le da nom- 
bre en un paraíso de virtudes cristianas. 

Entre los que se dedicaron en el primer siglo al es- 
tudio de las lenguas, según el mandato de San Rai- 
mundo, para ocuparse en la conversión de judíos y 
mahometanos, resplandecen por su ciencia, sus vir- 
tudes y su elocuencia infatigables: Ama Ido Je Sega- 



Apüstolado de los primeros Dominicos en Hspaña. io£ 

rra, doce años provincial, predicador infatigable, fun- 
dador de varios conventos y de pecho apostólico para 
decir á su penitente el esforzado D. Jaime iionlicettibi, 
refiriéndose á la famosa Berengaria; Pedro de Cendra, 
imitador de San Raimundo en la renuncia del mundo 
y apóstol de Cataluña, y su hermano Freiiicisco de 
Cendra, que después de recorrer á España y parte de 
África, pasa á Francia, y recibe del rey San Luis una 
espina de la corona del Señor como premio de sus 
predicaciones incomparables: Pablo Cristiano, sabio, 
santo V hebreista consumado, triunfador de los rabi- 
nos en certámenes públicos, amadísimo de D. Jaime I 
y misionero de Cataluña, Aragón y Valencia: Pedro 
Candeía, hmmuturgo, hebreista. arabista v glorioso 
mártirde Cristo; y. finalmente, Raimitndo Martín, pre- 
dicador en Túnez, y de quien se dice que hablaba el 
griego y el hebreo con más facilidad que el latin. 

Al Beato Gi/ de Saníarén, cuyajuventudfué borras- 
cosa en extremo, le presenta la leyenda instruido en las 
ciencias médicas por medio de artes nigrománticas, 
que le dieron fama, honores y placeres en la capital de 
Francia. Hecho hijo de Santo Domingo, rayó á gran 
altura por su santidad; fué dos veces provincial de 
España, y no contento con consagrarse en cuerpo y 
alma á la predicación de la divina palabra, envió mi- 
sioneros á Mallorca, á Túnez y á otros puntos de 
África. Era tal el olor de su santidad, que le venera- 
ban en vida las Santas Reinas doña Sancha y doña 
Teresa, y bastó su prestigio para afianzar el trono 
vacilante de D. Sancho II de Portugal. El Beato Dal- 



102 Ld Orden de Predicadores. 

maño Moiicr. inaccesible á las dignidades ¿ infatiga- 
ble en sus misiones por España y Francia, mereció 
ser colocado en los altares. Domingo de Segovia, con- 
fesor de San Fernando, es el predicador predilecto de 
su corte, y triunfa por el fuego de los ardores im- 
puros; el prior de Lérida Poiice ác Plauedis vierte su 
sangre por la fe: influye Rodrigo de León en la con- 
quista de Niebla: y Pedro Ferihhide{. varón de santi- 
dad heroica, reposa de sus predicaciones . para con- 
quistarse el honor de ser el primer hagiógrafo de Santo 
Domingo de Guzmán. Tales son las espigas, toma- 
das al acaso en la mies inmensa pieparada por la 
predicación de la Orden de Predicadores en la pri- 
mera centuria de sus trabajos en Hspaña. 

Hacemos aquí alto para tender una mirada á los 
enjambres de Misioneros que con rumbo á Occidente 
y á Oriente han salido de los conventos de la Pe- 
ninsula. sometiéndose al furor de las olas, á las in- 
clemencias de climas desconocidos, á las privaciones 
más penosas para el humano corazón, y al rigor de 
las persecuciones. Y lo hacemos con pena, porque 
algo quisiéramos decir de San Vicente Ferrer. ángel 
anunciado en el Apocalipsis y misionero incompa- 
rable, del P. Granada, de Juan Micón, de Ildefonso 
Henríquez, de Hernando del Castillo, de José Tejeira. 
de Pedro de Alcalá, de Juan de Lanuza. de Diego 
Vitoria, de Vicente de Lisboa, y de otros, otros y 
otros, que enaltecieron en la Península la cátedra y 
la oratoria sagradas. De alguno de ellos se hará 
mención de pasada en los artículos siguientes. 



IV. 



APOSTOLADO DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES EN AMERICA. 




L descubrimiento del Nuevo Mundo abierto 
por la divina misericordia al celo de nuestros 
revés y á la activa caridad de nuestros misio- 
neros, tuvo lugar en la noche del i i al 12 de Octubre 
de 1492. cantándose al ravar el dia un Te- Demu, re- 
zando Colón de rodillas devotísima plegaria, y to- 
mando posesión de la tierra en nombre del rey de 
España. En este suceso, que ilustró sobremanera el 
reinado de Fernando é Isabel, y coronó dignamente 
sus esfuerzos para libertar la patria del yugo sarrace- 
no (14Q1). cupo una gran parte á la Orden de Pre- 
dicadores, porque Colón recibió en el Convento de 
San Esteban de Salamanca aposento, comida, dinero 
para sus viajes, v apovo decidido á favor de su pen- 
samiento. Distinguióse en esta empresa el P. Diego 
Deza, preceptor del príncipe D. Juan y luego arzo- 
bispo de Sevilla, que puso á disposición del Almiran- 
te su gran valimiento en la Corte. Con justicia escribía 



104 ^-'^ Orden de Predicadores. 

Colón á los Reyes: «Que desde que vino á Castilla le 
había favorecido aquel Prelado y deseado su honra, 
y que el fué causa que SS. AA. tuvieran ¡as ludias^y 
La expedición habia zarpado del Cabo de Palos la vis- 
pera de Santo Domingo, y este nombre dio el Almi- 
rante á una de las primeras islas descubiertas. 

En 1495 los Dominicos ejercían activo apostolado 
en la isla de Santo Domingo, donde Colón les levantó 
más tarde el convento de la misma advocación: se 
habían familiarizado con el idioma local y plantado el 
estandarte de la cruz sobre los ídolos arrojados por 
tierra. En i ^lo llegan en calidad de comisarios apos- 
tólicos los PP. Pedro de Córdoba y Tomás Ber langa: 
el P. Las Casas, primer sacerdote ordenado en el 
Nuevo Mundo, canta su misa nueva, y andan en 
todas las manos los primeros catecismos en lengua 
vulgar escritos por nuestros religiosos. Poco des- 
pués el P. Montesinos, henchido, como sus hermanos, 
de vigor y de celo apostólico, truena desde lo alto 
del pulpito contra la tiranía que ya se ejercía en los 
indios, y precursor del P. Las Casas, pasa el Océano 
á fin de sostener ante el Rey la causa de la libertad. 
Dióle el soberano la razón, y protegió sus gestio- 
nes D. Fernando Colón en Santo Domingo; pero los 
religiosos, ganosos de un apostolado independiente, 
y prefiriendo la compañía de los salvajes á la de 
aventureros llenos de codicia, destacaron á los 
PP. Montesinos, Córdoba y Carees, que fueron los 
primeros evangelizadores de Venezuela, recibiendo 
todos ellos la corona del martirio (i S2o). En i=,if>, 



Apostolado de los Dominicos emanóles en América. 105 

la reoencia del reino nombró al P. Lis Qisüs Protec- 
tor tnüvcrsat Je tos ¡luiios, en testimonio del agrado 
con que la corte habia escuchado la defensa que de 
ellos hizo el intrépido misionero. Las tareas del 
P. Las Casas, su valor apostólico para sostener en la 
corte V en todas partes la libertad de los indios, su 
viaje, sus réplicas al obispo de Darién, que concep- 
tuaba á los indígenas nacidos para la servidumbre, no 
han menester de comentario, por ser hoy de domi- 
nio público. 

A principios del siglo xvi . doce religiosos de la 
Orden, capitaneados por el P. Domingo de Befanios, 
varón de austeridad ejemplar, de pobreza suma 
(aunque de ilustre v rica familia) v de profunda 
ciencia, adquirida en la universidad y convento de 
Salamanca, penetran en Méjico y levantan, en vida 
del citado apóstol, cien iglesias y otros tantos con- 
ventos en el imperio mejicano, creando una provincia 
que ha sido semillero de varones apostólicos y plantel 
de santos. Los hijos de las principales familias esta- 
blecidas en Nueva España abandonaban á porfía el 
porvenir y las riquezas, y tomaban el hábito de Santo 
Domingo, poniéndose bajo la dirección de aquel va- 
rón extraordinario, que les procuraba los verdaderos 
tesoros del cielo, en vez de los fíilsos que dejaban en 
la tierra : y al mismo tiempo, nuevas colonias de 
operarios evangélicos abandonaban el reposo relativo 
de los conventos de España, para saciar su sed de 
padecimientos, y compartir con sus hermanos las 
fatigas v las coronas de aquella riquísima mies. El 



Iü6 Aí7 Orden de Predicadores. 

inquebrantable aragonés P. juüán Garcés toma, á la 
edad de setenta años (1S27). posesión de la nueva 
silla de Tláscala. y en veinte años de fatigas y de 
pastoral solicitud, que le conquistan el corazón de los 
indígenas, continúa la tradición dominicana, iniciada 
por los PP. Montesinos y Las Casas, de proteger con 
pecho firme las libertades de los indígenas. 

Antes de continuar el brevísimo bosquejo que 
venimos haciendo de los trabajos evangélicos de los 
Dominicos en la América del Norte, creemos opor- 
tuno indicar el peso grande, decisivo, que el dicta- 
men de los PP. Las Casas. Julián Garcés y Betanzos 
tuvo en la célebre controversia suscitada en tiempo 
del virey de Méjico D. Antonio de Mendoza, sobre 
la aptitud de los indígenas para recibir los sacramen- 
tos. El P. Minava fué el encargado de llevar á Roma 
la defensa que de los indios hacían sus hermanos, v 
de ampliar de viva voz la racioiíaluliiii de los ameri- 
canos. Un decreto de Paulo 111 (2 de junio de IS17) 
puso íín al debate. 

Debióse á los poderes de que estaba revestido el 
P. Las Casas, y á sus cordiales relaciones con Men- 
doza, el sistema tan magnífico como fecundo en re- 
sultados, que se inauguró después de i S40, de reducir 
á los indios por la persuasión evangélica, sin inter- 
vención alguna déla espada. Mientras tanto, Las Casas 
penetraba en el Yucatán con tres Dominicos en i 539, 
pasa á España por e! motjvo susodicho, y vuelto á 
América, continuó sus tareas con el ardimiento que 
le era propio. 



Apostolado de los Dominicos español es en America. 107 
El P. Domingo de Betanzos. auxiliado de oíros 
Dominicos, había evangelizado el territorio de Gua- 
temala y fundado en la ciudad de este nombre un 
convento é iglesia de su Orden, que los religiosos ce- 
dieron generosamente al primer obispo D. Francisco 
Marroquin. Este santo prelado cifraba sus glorias en 
ser fiel imitador del P. Betanzos, á quien llamaba en 
sus cartas persona de eminente santidad v de ciencia 
profunda. 

Hallábase en el norte de Guatemala , un pueblo 
que habia sido siempre victorioso de los españoles, 
quienes le denominaban Tierra de Guerra. Si estáis 
convencidos, decian los caudillos españoles á los Do- 
minicos, de la eficacia del Ujiíco medio de Coircersíón 
del P. Las Casas, ensayad ese sistema en esa tierra 
maldita : convertid á esos caribes sin el auxilio de 
nuestras armas. Los religiosos de la Orden de Predi- 
cadores aceptaron el reto. El P. Pedro Angula en 
primer término, y á su lado los PP. Luis Cáncer y José 
Ladrada, convirtieron al poco tiempo en la l^era 
Pai á la Tierra de Guerra. Lloraba de gozo el obispo 
Marroquin ante transformación tan prodigiosa, y el 
emperador Carlos V v su hijo el príncipe D. Felipe, 
escribieron al P. Ángulo bendiciendo tan fructífero 
celo, elevando a leyes muchas de las ordenaciones 
de los san.tos misioneros, v nombrando al citado 
Padre primer obispo de la yera Pa:^. que él habia 
conquistado para la religión y la patria. El P. Ángulo 
pretirió las tareas apostólicas al cayado de pastor. Sa- 
bido es, además, que Carlos V publicó en Ma- 



io8 La Orden de Predicadores. 

drid (1543) como órdenes reales administrativas de 
América muchos de los Remedios para los males que 
se han hecho en Jas Indias, que le presentó el P. Las 
Casas. 

Menos afortunado este i^adre que el P. Ángulo, 
hubo de doblar su cerviz al yugo del obispado de 
Chiapa, que le impuso Paulo III al crear la silla. A la 
edad de setenta años se embarcó por sétima vez 
para las Indias el nuevo Pontífice, llevando consigo á 
cuarenta y ocho Dominicos, ávido de acometer la 
obra más grande y más sublime que puede ocupar al 
hombre en la tierra. En 1344 fué calurosamente re- 
cibida esta colonia apostólica por los Dominicos y 
Franciscanos residentes en Santo Domingo, y privada 
deagua y fuego por las autoridades, que veían en ella 
un obstáculo insuperable para la satisfacción de sus 
concupiscencias. ¡A cuántos de ellos alimentó la ca- 
ridad ardiente de una negra cristiana ! El superior de 
la falange, Tomás de Casi //as. fundó un convento en 
Campeche (Yucatán), y pasaron otros á Chiapa, 
Cinacatlán, Tierra de Guerra, ó /Verdadera Pa^, So- 
conusco, país de los Zacatecas, de Zacatula y de Cu- 
nen, '¿n todas partes se levantaron iglesias y se fun- 
daron conventos, y á esos esforzados campeones se 
unían ó les sucedían otros procedentes de los con- 
ventos de la Península, y millones de indios entraban 
por sus esfuerzos á formar provincias de la gran na- 
ción española, y diócesis florecientes de la verdadera 
Iglesia de Cristo. El P. Las Casas, después de atrave- 
sar catorce veces el Océano, murió en Madrid, como 



Apostolado de los Dominicos chañóles en America. 109 

mueren los santos, y con el consuelo de haber cam- 
biado por completo la faz de la América en sesenta 
años de apostolado: los españoles y los indígenas eran 
ya iguales ante la ley. 

Hasta la fecha nada se ha dicho de la América 
Meridional, descubierta en gran parte por Pizarro, Al- 
magro y el presbítero Luque. Con Pizarro SíUieron de 
Sanlúcar de Barrameda en 1530 los primeros religio- 
sos de la Orden de Predicadores que habían de culti- 
var aquella viña. Iban en esa expedición el P. Tomás 
Berlciiiga, pñmev obispo de Panamá, y el P. Vicente 
Vnlverde, que le sucedió en la misma silla, y después 
fué trasladado á Cuzco, y de quien han contado ca- 
lumniosas falsedades Juan de Luca y Robertson; pues 
sabido es cuánto trabajó este Padre, en unión del cita- 
do Las Casas, para que se extendieran al Perú las le- 
yes protectoras de los indios, dictadas primeramente 
para la América del Norte. Sus continuas amonesta- 
ciones inspiraron sentimientos de humanidad á mu- 
chos españoles, hicieron bajar de los montes á los pe- 
ruanos fugados, y le merecieron, comoá su hermano 
de hábito, el título de Protector de ¡os indios, otorga- 
do por imperial rescripto. 

Al mismo tiempo que los mencionados religiosos 
de la Orden de Predicadores, con otros de diferentes 
institutos mendicantes, propagaban la fe en Perú, era 
nombrado el P. Ortii primer obispo de Santa Marta, 
y fundaba el P. Ménde:;^, sucesor del anterior en la 
silla, un convento en la propia ciudad, del cual salie- 
ron apóstoles celosos, que evangelizaron en Vene- 



¡lo La Orden de Predicadores. 

zLiela, Santa Martiu Cartagena y Bogotá. Nada más 
rápido que los progresos de la fe en esta colonia, de- 
bidos al incansable afán de los hijos de Santo Domin- 
go. En la imposibilidad de apuntar todos los nombres, 
plácenos consignar los siguientes: el del ?.Loaisa, ar- 
diente misionero, obispo más tarde de Cartagena v 
primer arzobispo de Lima: el P. Beteta, sucesor del 
anterior en Cartagena, y el P. Saladar, primer obis- 
po de Filipinas. Permanecieron muchos de ellos más 
de sesenta años (desde i ^iq á i =)9o). sin que deca- 
yese un momento su celo, formando la provincia de 
San Antonino, que tan fecunda llegó á ser en buenos 
ministros del Evangelio, y estableciendo por doquier 
colegios, conventos y universidades, baluartes de la 
civilización verdadera entre las tribus bárbaras. 

El P. Tomás de Toro implanta la fe en Cartagena, 
de donde es nombrado obispo, y se opone con pecho 
de apóstol á la sórdida codicia de los aventureros, 
muriendo como bueno en la brecha. Sucédele el Pa- 
dre Loaisa , que levanta la catedral, reparte misione- 
ros por todos los territorios, ve felizmente acabada la 
organización jerárquica de su gran diócesis, reúne si- 
nodo, y contempla á los V\^. Jim n de Avila. Chaves 
y Cea al frente del convento de Dominicos de San 
lose, plantel glorioso de un sin tin de apóstoles, que 
llevaron !a antorcha de la fe de imo á otro ángulo del 
nuevo reino de Granada, y hasta mucho más allá de 
sus extensos limites. Al conocimiento que tenia el 
P. Loaisa de los usos, costumbres, carácter é idioma 
de los americanos; á su ciencia, á su celo y á sus do- 



Apostolado lÍc' ¡os Dominicos cs]:'Ljño¡í-s cu Anii-rica. i 1 1 

tes administrativas, se deben, no sólo la tundación de 
la iglesia de Cartagena, sino los opimos frutos con- 
cedidos por el cielo á su apostolado en casi todos los 
paises conquistados por los españoles. 

De Cartagena partieron los Dominicos para Bogo- 
tá, en la exploración dirigida por Gonzalo Jiménez de 
Qiiesada. El P. Domingo de Las Casas fué el funda- 
dor de esta misión, en la cual el celo de su caridad 
prendió como chispa de fuego que intlamó el corazón 
de los naturales. Continuaron los PP. Lescaues, 
Duran. Moiiteinaycr. /iiirrcs. Peña, Aciiíia, etc. 

Hemos visto más arriLxi al P. Loaisa, primer me- 
tropolitano de Lima. Desde este elevado puesto, no 
solamente reparó en el nuevo mundo las pérdidas 
que Lutero y Calvino causaban á la Iglesia en el anti- 
guo, sino que cooperó eficazmente al éxito feliz de la 
campaña pacificadora de Perú, confiada por Carlos V 
al presbítero D. Pedro de Gasea. A este últimoacom- 
pañó en su vuelta á España el P. Tomás tic San Mar- 
tin, fundador de la provincia y de muchos conventos 
de Perú, versado cual ninguno en el conocimiento de 
las supersticiones indígenas, ejecutor del gran pensa- 
miento de Loaisa, la erección de la universidad de 
Lima, y, por fin, obispo de la Plata, para donde par- 
tió con veinte Dominicos, sucediéndole en el puesto 
el P. Domingo de Santo Tomas. Mientras tanto coro- 
naba Loaisa su pontificado, dejando en Lima, al mo- 
rir, las siguientes fundaciones: la catedral, una de las 
mayores de América; las parroquiales de Santa Ana, 
San Sebastián y SaniMarcelo; el convento del Rosario, 



112 La Orden de Prcdiccidoyca. 

del cual salieron pronto dos santos; el célebre hospital 
de Santa Ana. con 16,000 duros de renta; varias ca- 
sas de retiro, y 1;> Tercera Orden de Santo Domingo, 
que produjo en Santa Rosa de Lima la primera flor 
del nuevo mundo. 

El ardor por las misiones americanas se enarde- 
ció más desde que el bárbaro Aguirre martirizó á 
cuantos dominicos le salieron al encuentro en su ca- 
mino de depredación y de ruinas. El P. Miranda se 
embarca con treinta y tres compañeros para su pro- 
vincia de San Antonino, y el F. Arbola, que le su- 
cede en el provincialato. sale de España con vein- 
ticinco. Ninguna barcada, empero, más fecunda para 
el nuevo mundo que la que condujo á 5(7// Luis Bel- 
trán en i S62. Dotado del don de lenguas, de profecía 
y de milagros, con dominio sobre los demonios, in- 
vulnerable ante el veneno y las serpientes, investido 
de la gracia de curar, padeciendo hambre, sed y po- 
breza, recorrió el istmo de Panamá, la isla de Tabago. 
la provincia de Cartagena y otras regiones, con tal as- 
cendiente entre indios y españoles, que el religioso 
de Dios, como era llamado, redujo y bautizó en tres 
años á más de diez mil idólatras en Tubara. Pasó 
luego á la Guyana, tierra de caribes, cuyo nombre 
solo causaba horror y espanto; luego á los montes de 
Santa Marta, al país de Mompox, á la isla de Santo 
Tomás y á la provijicia de Cartagena, consiguiendo 
por doquier nuevos y gloriosos triunfos para la Igle- 
sia, y convirtiendo los infieles á millares. Los sacerdo- 
tes de los ídolos le sentenciaron repetidas veces á 



Apostolado de los Dominicos españoles en América. 1 13 

muerte; pero el cielo le protegía visiblemente, au- 
mentando con esto el crédito del Apóstol del nuevo 
II ¡nudo. 

Como este trabajo no es una historia, forzoso será 
concluir, enumerando, y nada más, los campeones 
notabilísimos de posteriores edades. Helos aquí: 

Méjico y Florida. — Los Padres Tomás de Cárde- 
nas y Tomás de la Torre evangelizaron el país de 
Zacatula (Guatemala); el P. Jerónimo de San Vicente 
y su numerosa cohorte (i 554) convirtieron á los zo- 
gues; la misión conducida al siguiente año por el Pa- 
dre Azona, y alentada por los ejemplos del P. Vicente 
Ferrer, deudo del Santo, fundó los dos hospitales de 
Guatemala, aparte de sus fecundas tareas evangéli- 
cas; Luis de Saavedra, que cambia el rectorado de la 
universidad de Alcalá por el hábito de dominico, y 
su cordial amigo Pedro Delgado, misionan, escriben, 
forman apóstoles y doctores, rigen la provincia y se 
niegan á recibir pingües obispados. Distínguense por 
su santidad heroica y fecundo apostolado el P. Tomás 
de San Juan y el P. Cristóbal de Lugo, y reciben la 
corona del martirio Domingo de Vich y Andrés Ló- 
pez. Nueva España presenta ya tan lisonjero estado 
en 1355, que el P. Alfonso de Montúfar reúne seis- 
cientos miembros del clero en el concilio mejicano, 
mientras que elP. Pedro de Pravia, inaccesible ágran- 
dezas humanas, continúa formando misioneros, escri- 
tores y obispos desde su cátedra afamada en la univer- 
sidad de Méjico, y amansa á los bárbaros de Zacatula 
el P. Juan de San Lstéban, y brilla por sus milagros, 

8 



114 La Orden de Predicadores. 

SUS profecías y sus escritos luminosos el pacificador 
de los bandos encarnizados de Cocim, P. Domingo 
de la Anunciación. Finalmente, Méjico ve con orgullo 
á un hijo de aquel suelo hermoso, al P. Monroy, ce- 
losísimo misionero, subir al supremo Magisterio de 
toda la Orden de Predicadores, fomentar desde tan 
elevado puesto las misiones de Nueva España, impri- 
mir la historia de sus conquistas evangélicas y morir 
en olor de santidad en la silla Compostelana. 

Tiiciimáii. — El P. Gaspar Carbajal acompaña á Pi- 
zarro en su atrevida expedición hasta el río de las 
Amazonas, convierte á millares los infieles de Tu- 
cumán, donde es reconocido como el primer apóstol, 
y funda el convento de la ciudad de San Miguel, en 
cuya silla se sienta, como primer prelado, otro hijo 
de Santo Domingo, el P. Francisco de Vitoria. 

Perú. — Francisco de San Miguel, protector real 
de los indios] Antonio de Figueroa, incansable evan- 
gelizador y superior discretisimo, y Alfonso de la 
Cerda, apóstol, provincial y obispo de Honduras y de 
la Plata. EIP. García de Toledo, después de dirigir 
algún tiempo á Santa Teresa de Jesús, vuelve al 
Perú, su patria, para dirigir á los pobres indios, ol- 
vidándose de los laureles ganados en la Península, y 
siembra conventos é iglesias que señalan sus benéfi- 
cas correrías. El P. Sanabria, compañero y émulo de 
San Luís Beltrán, arrebata á los indígenas de Panamá 
con su palabra de fuego; resplandece con el don de 
profecía y predica con inquebrantable constancia por 
espacio de treinta y tres años el P. Juan de Villalo- 



Apostolado de los Dominicos españole i en América. 1 1 5 

bos; y al lado de los PP. Domingo Montenegro y 
Bartolomé de Vargas se distingue por la facilidad en 
apoderarse de los corazones el P, Juan Ocampo. Con- 
tinúa la obra del P. Sanabria en el Panamá el Padre 
Adriano Ufeldre, fundador del pueblo de San Loren- 
zo con el fruto de sus conquistas; y lleva la palabra 
de vida hasta la cima de los Andes de Acobamba, 
donde construye caminos, puentes é iglesias el Pa- 
dre Francisco de la Cruz, escritor notabilísimo, antes 
catedrático de la universidad de Lima y de varios con- 
ventos de la Orden, y después obispo de Santa Mar- 
ta y pacificador del Potosí. Digna corona y remate 
de los trabajos de los dominicos en Perú fueron los 
PP. Antonio Gómez , Miguel Panligoso , Nicolás 
González y Juan Dávila, que allí alcanzaron la palma 
del martirio. 

Nueva Granada. — Hermosos, extensos y poblados 
valles de este reino fueron engarzados á la corona 
de España, sin haber sido hollados por un solo solda- 
do , merced á la predicación admirable del P, Andrés 
de Santo Tomás, que había reducido á los moxos, 
panchas y otros caribes, antes que allí penetrase el 
apóstol de América San Luís Beltrán. En Pamplona, 
Mariquita y regiones colindantes trabajaron los Pa- 
dres Chaves, Méndez y Osio, bautizando y reducien- 
do en setenta años de apostolado á más de 200,000 
infieles; y losPP. Tordesillas, Andrés de la Asunción, 
Coronel y Osuna, que alcanzaron la longevidad de 
un siglo, evangelizaron setenta años cada uno en Ha- 
gua y sus contornos. E\? . Cristóbal Torres, primer 



1 1 6 La Orden de Predicadores . 

arzobispo de Santa Fe, profundo teólogo, director 
ilustrado, prudente superior, y llamado en la corte de 
España el Crisóstomo del siglo por su grande elo- 
cuencia, funda la universidad de Santa María del Ro- 
sario, en su capital, y dota en ella quince cátedras. 
El P. Garaita es considerado como taumaturgo, cris- 
tiana Pí^mr^z tribus incontables, y erigen los Padres 
Valderas y Saldaña la ciudad Ecce-Homo con las re- 
ducciones de su predicación. 




V. 



APOSTOLADO DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES EN ÁFRICA 

É INDIA. 




LÚltimo nombre que brotó de nuestra pluma, 
al reseñar ligeramente las misiones de los 
Dominicos en la península española, durante 
el primer siglo de la Orden de Predicadores, fué el 
del P. Vicente de Lisboa. Á este celoso sacerdote, á 
D. Juan I de Portugal, penitente suyo, y al infante 
D. Enrique, débese el primer impulso del apostolado 
y de las conquistas de esa pequeña nación que se le- 
vantó en poco tiempo á grande altura, cubriéndose 
con la gloria de sus intrépidos navegantes. 

Á mediados- del siglo xv habían ya los hijos de 
Santo Domingo plantado sus tiendas en Ceuta, Ca- 
narias é islas de la Madera. En 1486 comparecieron 
ante el Rey de Benín (Guinea), y el año siguiente, 
después de explorar el reino de los Welofes, bautizan 
en Portugal á su rey Bemoí, que penetra en sus esta- 
dos acompañado del P. Alvare:^ , su confesor, y de 
otros Dominicos, arrojados poco después de aquellas 



ii8 La Orden de Predicadores. 

costas, dominadas por el fetiquismo más abyecto. 
Otra cohorte de Dominicos, presidida por el P. Juan- 
de Santa María, penetra en el Congo, inaugura sus 
trabajos con el bautismo del príncipe Songo, tío del 
rey (3 de Abril de 1491); lo continúan con el del rey 
y familia real, se esparcen por todo el estado, y 
en 1Ó03 el P. Aiitoiiino de San Esteban es designado 
por Ciemente VIH primer obispo de la nueva cristian- 
dad. Otros reinos de las costas de Guinea imitaron la 
conducta del Congo y recibieron el Evangelio de ma- 
nos de nuestros misioneros. La trata de negros, arran- 
cando de las costas africanas á catorce millones de 
almas, arruinó la obra civilizadora de los hijos del 
gran Guzmán, mientras que éstos sucumbían en gran 
número bajo aquel cielo motífero y al hierro homici- 
da de las tribus, exasperadas por la codicia y rapaci- 
dad de los comerciantes europeos- 
Descubre Díaz el Cabo de Buena Esperanza, 
dóblale Vasco de Gama, afianza esas conquistas el 
incomparable Alfonso de Alburquerque, y cinco do- 
minicos, bajo la dirección del P. Domingo de Soii^a, 
confesor del caudillo, evangelizan esas regiones, me- 
dio siglo antes que San Francisco Javier zarpara de 
Lisboa. 

Extendida la fe por Cochín (Malabar), Meliapur 
(Coromandel) y por cuantos puntos recorrían las ar- 
mas portuguesas, Alejandro VI nombró al P. Eduar- 
do Núñe{ administrador apostólico de aquellas nu- 
merosas cristiandades, con el título de Obispo de 
Laodicea. 



Apostohdo de los Dominicos en África é India . 119 

Domingo de Souza , siempre amigo y confesor de 
Alburquerque, aparece de nuevo en la escena (1505) 
con doce religiosos, que, continuando la evangeliza- 
ción anterior, la extienden hasta Ormuz (golfo Pér- 
sico), Goa, Ceilán, islas de la Sonda, península de 
Malaca y reino de Etiopía ( i í 13) , recibiendo el últi- 
mo aliento del g^-ande Alburquerque (1^13), mayor 
venciendo la suerte adversa que sometiendo reinos 
al cetro de su soberano. Los dominicos continuaron 
su obra de paz, no sólo entre los indios, sino entre 
los portugueses de Goa, que los nombraron arbitros 
de sus sangrientas contiendas en 1S27; y abandona- 
dos de todo humano socorro, después de la muerte 
de Alburquerque. vieron premiadas sus fatigas al 
nombrar Paulo 111 al P. Bernardo de la Cru{ obispo 
y vicario de las Indias , con residencia en Meliapur. 

La unificación de los reinos de la península, pre- 
ludiada por la concordia de los misioneros, llevó 
nuevos refuerzos á los trabajos apostólicos de los 
primeros apóstoles de la India. El P. Diego Bennít- 
de^, hijo del convento de Salamanca, concibe el pen- 
samiento de crear la Congregación de Santa Cni^ de 
las Indias, plantel incomparable de apóstoles, cuya 
pasión más ardiente diríase que era la de soportar 
las fatigas, el destierro, la prisión, los suplicios y la 
muerte por la gloria de Jesús. Corría el año de 1548 
cuando el intrépido dominico dejaba las risueñas 
orillas de la patria, para lanzarse al Océano con doce 
compañeros, animados de su propio espíritu. Que- 
dando dos para asistir á los apestados portugueses 



120 La Orden de Predicadores. 

de Mozambique , llegaron los demás á Goa , sin en- 
contrar donde reposar su cabeza. En el convento de 
estrechísima observancia que en esta capital funda- 
ron, abrió el célebre doctor P. Macedo un curso de 
teología, y los numerosos estudiantes que acorrían á 
beber la doctrina de Santo Tomás, caían á los pies de 
aquellos varones de Dios , pidiendo el hábito , como 
caen las espigas maduras bajo la hoz del segador , y 
cual se había verificado en Roma en tiempo de Santo 
Domingo. La Orden contó en poco tiempo diez y 
ocho conventos é iglesias en la península de Malaca 
y sus cercanías , y sesenta mil cristianos bajo su di- 
rección paternal. El P. Bermúdez construyó además 
cuatro iglesias para los arrabales de Goa , y entre los 
conventos descollaban los de Malaca, Cochín y Chaul. 
Era tanto el fruto , que el P. Setíival solo bautizó á 
siete mil personas en tres años, muriendo el P. Cos- 
ta en el ejercicio de este santo ministerio, después de 
haber bautizado á setecientos en un día. 

Tan abundante mies llamó la atención de Pau- 
lo IV, y al erigir en 1557 tres sillas episcopales, 
nombró al P. Jorge de Santa Lucia para Cochin, y 
para Malaca al P. Gregorio T^w/Zí/o, que pasó después 
á la metropolitana y primacial de Goa, sucediéndole 
en Malaca el P. Enrique de Brito de Tavora, compa- 
ñero del venerable Bartolomé de los Mártires en el 
concilio de Trento y varón de altas prendas, envene- 
nado en 1583 por haber intimado á un magnate el 
non iicet tibi. Otros dos dominicos gobernaron la 
iglesia de Goa: Vicente de Fonseca en 158"?, y Manuel 



Apostolado di los Dominicos en África c India. 121 

Ti'liei en 1631. Antes de esta fecha, todos los isleños 
de GDa eran cristianos. 

Los dos Padres que quedaron en Mozambique, 
con otros que se les juntaron en i ^87, recorrieron la 
Cafrería, la Monomotapa, el centro de África, Zan- 
zíbar, Madagascar y otros reinos y otras tribus, le- 
vantando iglesias, bautizando millares de infieles, su- 
friendo el hambre, la sed, la desnudez, y expuestos 
constantemente al peligro de ser devorados por las 
fieras ó despedazados por los bárbaros de aquellas cos- 
tas inhospitalarias. Así sucedió á los invictos mártires 
siguientes: y?/í7« <i^ /tz P/>.f¿7í/, asesinado á las orillas 
del Zambeza; Juan de Santo Tomás, envenenado en 
Madagascar; Nicolás del Rosario, que padeció asae- 
tado en el interior del África; y Simón de la Piedad 
y Pedro de Usurmaris, destrozados bárbaramente en 
Malabar. Luis del Espíritu Santo, que había conver- 
tido al emperador y emperatriz de Monomatopa y á 
otros magnates, muere como San Sebastián, atado á 
un árbol y asaetado, y el P. Juan de la Trinidad 
precipitado por una escarpada roca. Los consuelos 
eran á proporción de las persecuciones : al recibir el 
bautismo toda la familia imperial de Cafrería, el he- 
redero presunto abdica de sus derechos, y viste el 
blanco cendal de Santo Domingo para convertirse en 
apóstol de sus compatriotas. 

En la imposibilidad de seguir paso á paso la inte- 
resante epopeya de las misiones Dominicanas de la 
India, haremos brevísima enumeración de sus con- 
quistas y de sus mártires invictísimos. La ciudad de 



122 La Orden de Predicadores. 

Ormuz, ambicionada inútilmente por Alburquerque 
para centro del comercio portugués, fué el corazón 
de las excursiones evangélicas de los Dominicos, De 
allí se irradiaron hasta Persia, Arabia, Abisinia. In- 
dostán. Malabar. Ceilán, Malaca (centro del Indo- 
china), Coromandel, Bengala, Pegú, China, donde 
penetró en isss el P. Gaspar de la Cruz, continua- 
dor del apóstol del Indo-China, P. Souza, islas de 
Solory de Flores, de Timor, de la Sonda y de Molu- 
cas. En todos estos puntos hizo rápidos progresos la 
predicación del Evangelio, se levantaron conventos é 
iglesias de Dominicos, y vertieron éstos la sangre por 
Jesucristo para regar la viña que habían plantado. 

Después de tributar un homenaje á la memoria 
del P. José de Santa María, que alimentaba y servia 
á doscientos pobres y enterraba los muertos como 
otro Tobías; del P. Héctor de Jesús, fundador del 
hospicio de Malabar, y del P. Simón de las Llagas, 
profeta y taumaturgo, citemos los nombres de los 
mártires más conocidos. 

López de Agüero, mártir de la castidad (iSQo); 
Jerónimo de la Pasión, alanceado en Malabar; Fran- 
cisco Donato, que hablaba todas las lenguas, y curaba 
á los enfermos con la lectura del Evangelio de San 
Juan, decapitado por los malabares, que asesinaron 
además al P. Gaspar de la Asunción. — En Solor se- 
llaron la fe con su sangre los siguientes: Antonio de 
Pastrana, arrastrado y atormentado con púas en las 
uñas (i 565); Simonde Montes, de un lanzazo(i s8i); 
Francisco Galasa. á flechazos (i S98) ; Juan Trabazón 



Apostolado de los Dominicos en África c India. 123 

yFr. Melchor, conversos, asesinados(i 599); Santiago 
del Rosario, Andrés de Portugal, Diego de la Asun- 
ción, Cristóbal de Buisa. Manuel Ferreira, F. González 
y Agustín de la Magdalena, todos martirizados en la 
misma isla. Manuel de Lambuano, en Sumatra; Jeró- 
nimo de Mascareñas, en Pagna; Alvaro de Costa, en 
Flores; Luís Pajar, en Timor; Manuel de la Resurrec- 
ción, en Molucas, y Juan B. Delaforteza y Simón 
de la Madre de Dios, en Maquera. 

La primera compañía holandesa de las Indias y el 
odio de estos sectarios hacia el catolicismo, inauguró 
en el siglo xvii nueva era de persecución contra los 
misioneros; en adelante, además de los idólatras, con- 
tarán á ingleses y á holandeses entre los enemigos 
del nombre cristiano '. 

Continuó, sin embargo, la misión luchando con 
heroísmo por espacio de más de dos siglos. El último 
capítulo de la Congregación de las Indias se celebró 
en 1 81 4, y algunos años más tarde aún se encontraba 
en aquellos países algún resto venerando de tan 
grandiosa Congregación. De las convulsiones de Eu- 
ropa procedió el golpe postrero que paralizó la civili- 
zación de Oriente. 

El P. Jorge de Santa Lucía, misionero infatigable 
y obispo de Malaca, continuó con denuedo la obra 
de los PP. Domingo de Souza y Gaspar de Santa 
Cruz, para morir en olor de santidad y pobre en un 
convento. Siguióle el P. Miguel Rangel, que enarde- 

' Hoy los ingleses protegen á los misioneros católicos en sus vastas po- 
sesiones; los holandeses los toleran. 



174 ^^ Orden de Predicadores. 

ció con su celo á todos los misioneros. El P. Antonio 
Macedo, cual otro San Jacinto, sale del sitio de La- 
rantuca (isla de Flores) con la imagen de María, para 
ser preso y desterrado por los holandeses; y el P. Lu- 
cas de la Cruz, que recorre el archipiélago bautizan- 
do reyes, príncipes y pueblos enteros, forma una coa- 
lición de estados cristianos, que sostienen por mucho 
tiempo los intereses católicos contra la rapacidad y la 
persecución de los sectarios holandeses. El P. Rafael 
de la Vega bautiza al rey de Timor y funda en esta 
isla floreciente cristiandad. 

A todo esto la misión de los dominicos habíase 
dilatado prodigiosamente. A las islas y reinos enume- 
rados más arriba, hay que añadir los siguientes, 
evangelizados á fines del siglo xvi y en el siglo xvii: 
Brima, Java, Madura, Macasar y demás puntos de las 
Islas Célebes, reino de Mena, Lisán, Larantuca, en la 
isla deplores, Amanuban, reinode Amavi, Siam, re- 
gado con la sangre de tantos hijos de Santo Domingo, 
Camboja, Cochinchina y Tonquín. Las cohortes de 
dominicos peninsulares, que habían seguido la vía de 
Oriente, dábanse la mano en este último reino y en 
el imperio de China con las que habían marchado 
por las aguas de Occidente. Los misioneros, con el 
fuego de su caridad, habían abrasado y abrazado el 
mundo entero, y puesto sitio al paganismo, á la bar- 
barie y á los antropófagos, persiguiéndolos hasta en 
los últimos aledaños de la tierra. 

De entre las víctimas inmoladas por el fanatismo 
de los herejes de Holanda, infieles á su Dios y á su 



Apostolado de ¡os Dominicos en África é India. 125 

rey, sólo citaremos al P. Pablo Mezquita, degollado, 
á tres dominicos más sumergidos á vista de Goa, y al 
P. Felipe de Santo Tomás, que, huyendo de la saña 
con que le perseguían, vióse reducido á nutrirse tres 
meses de raices y defrutas silvestres en una isla inhos- 
pitalaria, muriendo extenuado de debilidad y de fati- 
ga. Délos misioneros dominicos de Filipinas, tam- 
bién fueron presos por los holandeses y conducidos 
á Balsera los de Abucay y Formosa. 

Mártires de los mahometanos y de los idólatras 
fueron aún : Andrés del Rosario, asesinado mientras 
oraba ante una imagen de María Santísima, la que 
convirtió después á un chino, diciéndole que la con- 
dujera adonde estaban sus hijos queridos, los reli- 
giosos Predicadores; Jerónimo de la CrUz, proto- 
mártir de Siam, donde fueron asimismo inmolados 
Sebastián del Canto, Luís Fonseca, y poco después, en 
una revolución popular, todo un Calvario de márti- 
res Dominicos. El P. Cristóbal Rangel murió á conse- 
cuencia de los tormentos inferidos en odio de la fe; 
Gaspar de Santa María, de fatigas; Fduardo Traba- 
zos, asesinado, y jorge de la Mota vertió también su 
sangre por Cristo en Malaca. 





VI. 



APOSTOLADO DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES EN FILIPINAS. 




EMOS visto destilar ante nuestra vista, evocán- 
dolas de los archivos de la historia, á las her- 
mosas figuras de los PP. Suero Gómez y Do- 
mingo de Segovia, fundadores de la provincia de 
España: de los PP. Ortiz y Betanzos,de la de Méjico: 
de Tomás de San Martín y de Vicente de Valverde, 
primer obispo y protomártir del Perú, que fundan la 
provincia de este nombre : de Bartolomé de las Casas 
y de Tomás Casillas, que establecen la de Chiapa: de 
Luís Vero y Diego Mancera, fundador de la de Nueva 
Granada (San Antonino del Nuevo Reino): de Alfon- 
so de Montenegro, en la de Quito: de Reginaldo de 
Lizarraga y Gil González, que crean la de Chile: de 
los PP. Souza y Bermúdez, alma y vida de la Con- 
gregación de Santa Cruz de las Indias; y de otros 
ilustres varones que establecieron á su vez las pro- 
vincias deOajaca y de Santa Inés (las dos en Méjico), 
creándose también en la península y sus aguas las de 



128 La Orden de Predicadores. 

Anigón, Portugal, Andalucía y Canarias '. Aunque no 
hayamos hecho otra cosa que espigar en la abundante 
mies presentada á nuestra santa codicia, hase visto 
que los'hijos de Santo Domingo justificaron el título 
de Hermanos Predicadores , con el que quiso que se 
distinguieran la Santidad de Inocencio 111, y que, fieles 
á la empresa del santo fundador, edificaron conventos, 
enseñaron y predicaron. Millones de almas han entra- 
do en el seno de la Iglesia y en el concierto de la civi- 
lización cristiana, merced á su abnegación, á sus 
trabajos, á su caridad. Réstanos aún reseñar un apos- 
tolado que cuenta tres siglos de glorias para la religión 
y la patria. 

Descubiertas las islas Filipinas por el intrépido 
Magallanes, y posesionada España de tan rica joya por 
el ardor y la pericia del adelantado Legazpi, fué su 
primer obispo el P. Domingo Salazar, de la Orden de 
Predicadores, que edificó la catedral y consiguió la 
creación de su silla en Metropolitana, y la formación 
de tres sedes sufragáneas. Aunque había salido de 
España (i 579) con veinte religiosos de su Orden, mu- 
rieron diez y ocho entre sus brazos en la penosa tra- 
vesía, quedóse otro en Méjico, y sólo llegó á Filipinas 
el P. Cristóbal de Salvatierra, primer misionero de la 
Orden de Santo Domingo en el hermoso archipiélago. 

Los Padres de Méjico habían prometido al santo 
-Prelado realizar su primer propósito. En i 387 llega- 
ron efectivamente á las islas los primeros dominicos 

' No mencionamos la provincia del Nombre de Jesús de las Antillas, por- 
que es de origen francés. 



Apostolado de los Dominicos españoles en Filipinas. 129 

reunidos en España por el P. Jiuiii Crisóstoino de 
Araceua y conducidos por el P. Juan de Castro, pri- 
mer provincial del Santisimo Rosario de Filipinas. Con 
el pensamiento fijo en la gran China, algunos de los 
religiosos se dirigieron á Macao, sin tocar siquiera en 
Filipinas., 

Apenas instalados en la ciudad de Legazpi , y vi- 
viendo aún de limosna en el convento de San Fran- 
cisco, el P. Castro divide á sus religiosos en tres gru- 
pos. Pasa uno á la región de los bataanes, otro á la 
de los pangasinanes, y el que se queda en la capital, 
para dedicarse al ministerio de españoles , indios y 
chinos, inaugura sus tareas sosteniendo en público 
certamen tesis teológicas, á los diez días de su llega- 
da, y tomando á los veinte dias posesión del terreno 
fangoso do se alza severo y majestuoso el convento 
de Santo Domingo, con su iglesia gótica, baluarte 
hasta hoy inexpugnable de cristiana abnegación , de 
caridad evangélica y de regular observancia. 

De ese centro de actividad apostólica, de ese 
foco de luz y de amor, han salido cuantos religiosos 
dominicos han recorrido en el espacio de tres siglos 
los valles, los ríos, las montañas y los mares de Ma- 
nila, de Bataán, de Pangasinán, deCagayán, de Ituy, 
de Irraya, de Abra, deZambales, de la Laguna, de 
llocos, de Difún, de Paniqui y de Bujay, en la gran- 
de isla de Luzón , y rebasando sus costas y atrave- 
sando sus mares, llevaron aún la antorcha de la civi- 
lización y de la fe á las islas Visayas, Batanes y Ba- 
buyanes. El archipiélago filipino era estrecho para 

9 



ijo La Orden de Predicadores. 

contener el ardor de esos cruzados de Cristo , y ven- 
ciendo obstáculos, que atemorizan á los más esfor- 
zados de nuestros días , aparecen sucesivamente en 
Camboja, en Churdamué , en Japón, en Corea, en 
Formosa, en China, en los reinos de los Lequios y 
de los Laos y en el Tonquín, para encontrarse final- 
mente, ¡ellos que llevaban la vía de Occidente!, con 
sus hermanos de hábito de Santa Crní de las Indias, 
que habían caminado hacia Levante. Así las dos pro- 
vincias del Rosario de Filipinas y de Santa Cru:{ de 
las Indias, representan en el extremo Oriente el es- 
píritu expansivo, propagandista, cristiano y civiliza- 
dor de los dos reinos hermanos, España y Portugal, 
con la circunstancia digna de tomarse en cuenta por 
cuantos creemos en la acción de la Providencia en 
el gobierno de los pueblos, de que la primera de es- 
tas congregaciones permanece floreciente y vigoro- 
sa, prestando cada día nuevos servicios á la religión 
y ala patria, mientras que para la segunda, como 
para las conquistas de Portugal, ha empezado la de- 
cadencia al separarse éste de España, sin que le que- 
de hoy ni un templo, ni un municipio que recuerde 
al navegante los nombres inmortales de Alburquer- 
que, de Souza y del castellano Bermúdez, 

Empero, tornando á nuestras misiones de Filipi- 
nas, y como no intentamos historiar, porque esto 
ya está hecho ' , consignaremos de pasada que los 

' Además de las hermosas crónicas, que llegan á fines del siglo pa- 
sado, puede consultarse la Historia de los Doiiiiiiicos cu Filipinas, etc. — 
Madrid, 1872. Seis tomos. 



/apostolado de los Dominicos españoles en Filipinas. 131 

mil ochocientos religiosos Dominicos que desde 1587 
hasta la fecha han pasado á la provincia del Santísi- 
mo Rosario, y muerto allí víctimas de su celo ó de 
las astucias de los caliiigas (enemigos salvajes), han 
reducido á vida culta , cristiana y social á los bataa- 
nes, pangasinanes, cagayanes, babuyanes, itaveses, 
irrayas , ibanás , silipanes , gaddanes , ibilaos , mayó- 
yaos, ifugaos, igorrotes, panoipoyes, ilongotes, itu- 
yes, isinais y á los habitantes todos de las islas Ba- 
tanes; concurriendo además, con los miembros de 
otras corporaciones, á la conversión de los visayas, 
zambales, ilocanos y de las razas tagalas de las cer- 
canías de Manila, y ocupándose solos, desde que 
aportaron á las islas , en la conversión de los sangle- 
jVíJS, ó comerciantes chinos, déla capital y sus ba- 
rriadas. 

Fruto de esas pacíficas conquistas son noventa 
hermosos pueblos de la isla de Ltizón, con una po- 
blación de 666,093 almas, procedentes todos de las 
razas anteriormente citadas, y formados, sostenidos 
y administrados hasta el día por los religiosos de la 
Orden de Predicadores. 

Además de estos trabajos de acción apostólica, 
que acusan una actividad y una fecundidad pasmosa, 
los Dominicos de Filipinas han fundado y sostenido, 
por espacio de más de dos siglos, un hospital para 
chinos, donde, al lado de la asistenciacorporal, recibían 
los hijos del Celeste Imperio la instrucción religiosa 
y se adiestraban los ministros para las misiones del 
Catay. A los mismos Padres se debe la fundación de 



132 La Orden de Predicadores. 

la Universidad de Manila, con enseñanza secundaria 
y superior y cuarenta y ocho becas de gracia para los 
hijos de españoles; el colegio de San Juan de Leirán, 
para la educación de indígenas, donde se reserva por 
tradición constante un 10 por ciento, ó más, de las 
plazas de internos para huérfanos de nuestra raza; y 
el beaterío y Colegio de Santa Catalina, plantel de 
virtudes cristianas, asilo de inocencia é institución 
admirable de enseñanza superior para niñas y don- 
cellas. 

La redención no se hace sin sangre. Los hijos de 
Santo Domingo la vertieron en abundancia para re- 
gar aquellas playas, salvajes en otro tiempo, gloria 
hoy de España y envidia de las naciones. De los 
112 mártires que cuenta la provincia del Santí- 
simo Rosario, y de los cuales están ya 46 colocados 
por la Iglesia en sus altares ', 25 padecieron en la isla 
de Luzón, inmolados por los calingas ó por los chi- 
nos : los primeros en 162^, los últimos en 1867 y 
1869. Entre los varones ilustres por sus virtudes, la 
historia registra los nombres de iio religiosos que 
murieron en olor de santidad, dejando señales ine- 
quívocas de favores divinos recibidos. Finalmente, los 
arzobispos y obispos tomados de la misma provincia, 
llegan al número de 80; los embajadores que España 
tomó de su seno para que llevaran su representa- 
ción en Japón, China y otros puntos del Asia, en 

> Están tan adelantadas las causas de beatificación de otros muchos, 
que muy pronto esperamos darles culto público. La Iglesia llama á nuestra 
provincia fecunda martyrum pnreiis. 



Apostolado de los Dominicos eSpañohs en Filipinas. 133 

circunstancias sumamentecríticas, s6; y los escritores 
que sobre diferentes materias ilustraron las ciencias 
y las letras en medio de las fatigas del apostolado ó 
de la enseñanza, llegan á i 50. 

Hacemos gracia, en obsequio de la brevedad, de 
otros servicios extraordinarios é importantes presta- 
dos por los Misioneros Dominicos á la patria en las 
insurrecciones interiores, en las guerras contra 
holandeses é ingleses, que invadieron el territorio ó 
las aguas del Archipiélago, en la azarosa lucha de la 
independencia de la patria hollada por Napoleón, y en 
los terribles azotes del cólera morbo en i82iy 1882. 

Las Islas Filipinas, con una población de más de 
cinco millones y medio de habitantes inscritos en las 
parroquias ', ofrece hoy el espectáculo singular de 
una colonización llevada á cabo y sostenida por el 
espíritu cristiano. La historia no puede negar á Es- 
paña la gloria de ser la primera nación del mundo 

' He aquí el resumen del censo de población de 1876, en cuyo traba- 
jo tuvimos alguna parte. 

/ Arzobispado de Manila 1.707.4441 

1 Obispado de Nueva-Cáceres. 570.412 1 
Tributantes..,.' Id. de Nueva Segovia. 965.213) 5.501 356 

Id. de Cebú 1.238.2381 

Id. de Jaro 1.022.049) 

Clero secular y regular y re- ^ 

ligiosas 1 . 962 

Empleados de administración 

civil y hacienda 5 . 552 

No tributantes.. /Ejército 14-545 . g . 

Armada 2.924/ «jy-.^/o 

Particulares españoles 13.263 

Id. extranjeros 378 

Id. chinos 30-7^7 

Infieles no reducidos aún. . . , 602. 855 

Total ó. 173. 632 



\ 



134 ^^ Orden de Predicadores. 

para la conquista y la civilización; y esta verdad, que 
con viva satisfacción hemos oído repetir en Amsterdam 
durante la Exposición Colonial de 1883, encuentra 
su sanción suprema en el Archipiélago de Magallanes. 
No se diga, pues, que los tiempos de coloniza- 
ción han pasado : el Evangelio no envejece; lo que 
faltan son estadistas de fe robusta que lleven á las co- 
lonias el espíritu cristiano para que la civilización sea 
paternal, amorosa, de acendrado patriotismo, que, 
como la de Filipinas, sienta crecer su amor á España, 
cuando otras colonias se emancipan y se lanzan á 
temerarias aventuras. 




VII. 



APOSTOLADO DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES EN CHINA. 




RESCINDIENDO de Li predicación de algunos 
apóstoles en el antiguo Catay y de las ex- 
cursiones más ó menos fecundas de Do- 
minicos y Franciscanos en los siglos xiii y xiv, de 
cuyos trabajos ningún vestigio quedaba en el Celeste 
Imperio, el actual apostolado de la China comenzó 
indudablemente en 1555 á impulsos del celo ardien- 
te del P. Gaspar de la Cruz y demás Dominicos de 
la Congregación de las Indias, que cedieron pronto el 
campo á sus hermanos de Filipinas. 

Los fundadores de esta gran provincia tenían fijo 
el pensamiento en ese vasto imperio, y al partir de 
Méjico ya se destacaron los PP. Arcediano, Delgado 
y López para sentar sus tiendas en Macao é inaugu- 
rar las tareas que desde 1587 hasta la fecha han sido 
continuadas con valor. Mientras tanto, los Padres es- 
tablecidos en Manila preparábanse para esa empresa 
gigantesca, aleccionándose en la lengua y ensayan- 



136 La Orden de Predicadores. 

do el ministerio entre los chinos del Parián. Sonó 
por fin la hora de acometer con denuedo la grande 
obra, y en 1690 se embarcan para China el primer 
provincial de Filipinas, P. Castro, y el P. Benavides, 
práctico como ninguno de su tiempo en los caracte- 
res sínicos, que él había metodizado y reducido á 
cuatro claves que facilitaban su estudio. La primera 
semilla, arrojada en aquel terreno inculto, prometía 
fruto abundante; pero los obstáculos tradicionales de 
aquella sociedad estacionaria, orguUosa y enemiga de 
toda importación doctrinal eran tales, que los hijos 
de Santo Domingo hubieron de cambiar de táctica 
para sitiar á la gran China por la isla Tay-Waii (Jar- 
dín regado), llamada Formosa por los españoles que 
la dominaban. 

El P. Bartolomé Martínez, que aportó á Tay- 
Wan-Fú con otros cinco Dominicos (1625), fundó 
una iglesia; el P. Esquivel (1630) un seminario para 
la formación de operarios chinos; el P. Francisco de 
Santo Domingo (163^) y el P. Luis Muro (1616) rie- 
gan con su sangre generosa aquella viña nueva y 
hermosa destrozada completamente por los holande- 
ses, que en 1643 arrojaron de ella á los españoles y 
llevaron presos á Batavia á los hijos de Santo Do- 
mingo para que allí comiesen el pan amargo de un 
destierro á todas luces más penoso que la idolátrica 
persecución '. 

' A petición de la Congregación de Propaganda, los Dominicos de Filipi- 
nas se han hecho cargo nuevamente (1860) de la peligrosa misión de For- 
mosa. Duras fueron las primeras pruebas en aquellas costas inhospitala- 



Apostolado de los Dominicos emanóles en China. 137 

Por fin, el apostolado dominicano inicióse ya de 
una manera permanente en 1631 por el P. Cocchi, 
y más que todo, en 1633, por el celo infatigable del 
inmortal P. Juan Bautista de Morales, quien en trein- 
ta y un años de un trabajo inexplicable, sin auxilio 
particular de la gracia, echó para siempre los cimien- 
tos de aquella iglesia. Ante veintidós tribunales com- 
pareció con el P. D'iai] en ellos fueron uno y otro 
cruelmente azotados, cargados de pesada canga y 
condenados á otros suplicios bárbaros; pero nada fué 
capaz de contener el ardor de aquellos inflamados 
misioneros. A la muerte del P. Morales la era de las 
persecuciones se había abierto, y el P. Francisco Fer- 
nández de Capillas fué la primera víctima (1648) y el 
protomártir de la China, cuya sangre, no sólo había 
de fecundizar aquella viña, antes estéril, sino renovar 
en todo el mundo el entusiasmo por el Imperio Celes- 
te, y suscitar en toda España vocaciones heroicas que 
continuaran la obra bajo tales auspicios comenzada. 

Nada más interesante ni más heroico que las ac- 
tas de su confesión. 



rías; mas hoy poseen en ellas cinco conventitos con sus iglesias; i.°, en 
Cheng-Kin, iglesia y casa de manipostería, cabeza y procuración de la Mi- 
sión, con otra capilla en Soa-Ka: 2.°. Ban-Kin-Crteng, muy bonita iglesia, 
casa y dos capillas anejas en Kau-A-Ki y en Lau-Pi: 3.°, Tay-Wan-Fú, ca- 
pital de la isla, casa y capilla; 4.", Co-Chu-Cheng, casa con linda iglesia; 
5.°, Soa-Lun, casa y capilla, con otra aneja en Kin-Lun. El número de cris- 
tianos pasa ya de seiscientos. Cuando entraron nuestros Padres no había 
rtinguno. El superior de esta misión, P. Chinchón, varón lleno del espíritu 
de Dios, acaba de ser promovido aun Vicariato Apostólico de Cihna. — 
Véase el Correo Sino-AniiMnita^ colección de cartas de nuestros Misioneros, 
tomo XVII, Manila, 1883. 



138 La Orden de Predicadores. 

— ¿QLiién te alimentó, dónde has vivido durante 
tus correrías apostólicas? 

— Tengo por casa el mundo, por techo el firma- 
mento, por cama la tierra, la Providencia me sumi- 
nistra el pan de cada dia, y mi único objeto en China 
es trabajar y padecer por la gloria de Jesucristo y por 
la dicha eterna de los que crean en su nombre. 

Mácenle diversos cargos, y el P. Capillas los re- 
chaza con entereza. 

— Bien sabes que no dices la verdad. No vinimos 
aquí en busca de vuestro oro, ni de vuestra plata, sino 
de vuestras almas. Animados por la caridad de Cris- 
to, vinimos á disipar vuestros errores, y á presentar 
á vuestra vista la luz de la verdad; cuanto en contra- 
rio se diga es falso. Cualquiera cosa que nos suceda, 
nosotros miramos siempre las penas de la presente 
vida y los suplicios que podáis infligirnos, como un 
beneficio y como una prenda de la eterna felicidad. 

Azotado, cargado de cadenas, arrastrado de tri- 
bunal en tribunal, y sometido á toda clase de tortu- 
ras, el confesor de Cristo anuncia por doquier las 
verdades eternas á los verdugos y á los jueces. Inten- 
tan éstos quebrantar su ánimo con promesas : 

— Guarda, responde el mártir, tus honores, tus 
riquezasy tus placeres; nada ambiciono en el mundo, 
si no es la gloria de morir para dar testimonio de la 
fe que predico : tus crueles tormentos serán para mí 
apetecidas delicias. No vine de España á China para 
enriquecerme con tus tesoros, sino para predicar la 
divinidad de Jesucristo, á costa de mi sangre. Puedes 



Apostolado de Jos Dominicos españoles en China. 139 

quitarme la vida y reducir mi cuerpo á cenizas, pero 
la caridad de Jesucristo que abrasa mi corazón triun- 
fará del ardor de tus llamas ; puedes desgarrar mis 
miembros y hacer de ellos mil pedazos, pero toda tu 
rabia no será capaz de separarme de Jesucristo , con 
cuya gracia espero triunfar de los tormentos. ¿Qué 
esperas? ¿Por qué aplazas mi muerte? Me arrancarás 
el corazón del pecho, mas nunca podrás arrancarme 
del corazón de mi Dios, á quien estoy consagrado por 
el santo bautismo y por la profesión religiosa. 

En la prisión misma instruyó y bautizó á muchos 
prisioneros, y el i í de Enero de 1Ó48 consumó su 
sacrificio en Fogán, ante un pueblo innumerable, que 
celebraba á porfía el valor del mártir y el triunfo es- 
plendente de la religión, que así eleva á las almas. 

Falanges de apóstoles penetraron en China al re- 
crudecerse la persecución. Séanos permitido contem- 
plarun momento la hermosafígura del P. Víctor Ricciy 
misionero, controversista, embajador, é iniciador del 
pensamiento de la Obra de la Santa Infancia. El áni- 
mo se conmueve al contemplar á ese varón de Dios, 
que había abandonado las comodidades del siglo y 
convertidose en nodriza de numerosa legión de niños, 
abandonados por sus padres, recogidos por la caridad 
del misionero, alojados en su pobre estancia, sucios, 
asquerosos, cubiertos unos de sarna, llenos todos de 
miseria, y que no saben otra cosa que papar y llorar. 
Él mismo les cocía el alimento, hecho de harina y de 
azúcar, los vestía, los lavaba, los fajaba, los aseaba: 
velaba por ellos con solicitud de madre, y noche y 



i^o La Orden de Predicadores. 

día hacia de esta ocupación el descanso de sus fati- 
gas. El número de niños aumentaba de día en día, 
el misionero carecía de recursos, de influencia y de 
protección, y al implorar la caridad del superior de 
Manila, anunciaba el temor de que él y sus niños 
sucumbieran al hambre que los atormentaba. 

De repente cambia la decoración. Los chinos nom- 
bran al P. Ricci.su embajador en Manila. Ocurre 
una revuelta en esta capital, y los sangleyes asesinan 
al dominico José de Madrid, que había permanecido 
con ellos en rehenes contra la justa indignación del 
gobierno. Siguióse un castigo terrible, y el goberna- 
dor de Filipinas, sabiendo que en China se va á de- 
cretar la muerte de todos los españoles, nombra al 
P. Ricci'su embajador ante la corte del Celeste Impe- 
rio, en la seguridad de que sólo él puede disipar la 
tempestad. El éxito fué completo: magnífico y pom- 
poso cortejo chino acompaña al P. Ricci á su regreso 
á Manila, donde es recibido en triunfo por el capitán 
general, clero, españoles, indios y chinos. 

La religión, á todo esto, había hecho grandes 
progresos en la Misión dominicana de China, que 
abrazaba las provincias de Fo-Kien, Che-Kiang y 
Cantón, pues al estallar la nueva persecución de 1662, 
hacen constar los misioneros que, á causa de las ba- 
jas causadas por los martirios, se vieron precisados 
á abandonar por algún tiempo setenta y cinco igle- 
sias, que fueron derruidas, once residencias, veinte 
capillas y algunos oratorios. 

La entrada del chino Gregorio Lópe^ en la Orden 



Apostolado de los Dominicos chañóles cu Cl.iiiia. 141 

de Santo Domingo fué un socorro providencial du- 
rante la época de la persecución. López había estu- 
diado en Manila, y allí se había formado su espíritu. 
Conocedor de las costumbres de su pais, lleno de celo, 
dotado de una actividad prodigiosa, y siéndole más 
fácil pasar inadvertido entre los de su propia raza, fué 
durante algunos años el sostén y el guardián de aque- 
lla grey atribulada. Inocencio XI le obligó á recibir 
el obispado que ya le había ofrecido Clemente X, 
siendo hasta la fecha el único hijo del Celeste Imperio 
que ha recibido la consagración episcopal. 

Desde el comienzo de la persecución distinguióse 
sobremanera el P. Juan García, llamado de la CriLi, 
que, en veintinueve años de apostolado continuo, 
bien puede decirse que padeció no interrumpido 
martirio. Viajaba descalzo y casi desnudo ; vivía 
como las alimañas, escondido por el día en las ca- 
vernas, entre ruinas, ó en las oquedades de una 
peña, para acudir de noche al catecismo de los idóla- 
tras, al ministerio de los cristianos y á la asistencia 
de los apestados. Siempre errante, sin seguridad en 
los caminos, ni en los ríos, ni en los esteros, ni en 
las montañas, una vez le sorprenden durante la ce- 
lebración de los divinos misterios, le arrastran, le 
apedrean, le azotan y le abandonan como muerto; 
otras veces, guarecido en las montañas y en los bos- 
ques más inaccesibles, vese reducido al extremo de 
defenderse de las emboscadas de los tigres; y en me- 
dio de angustias tantas, pedía al Señor que pusiera 
coto á los favores celestiales en que rebosaba su co- 



142 La Orden de Predicadores. 

razón: — «Basta, Señor, basta; no me deis tan pronto 
la recompensa de mis pequeños servicios.» Oyó su 
oración el buen Dios, y á las exteriores persecucio- 
nes añadió las desolaciones del espíritu: Foris piignae 
intus timores ; hasta que exhaló su alma acrisolada á 
consecuencia de los tormentos en la gran persecución. 
Durante los años que hemos recorrido suscitóse 
en Chínala cuestión de los ritos, que preocupó todos 
los espíritus por espacio de muchos años, y causó 
un mal inmenso á las misiones, trabajadas ya por 
la persecución. Tratábase de saber si había supersti- 
ción é idolatría en los honores que los chinos tribu- 
taban á Confucio y á los antepasados, honores que 
iban acompañados de oblaciones, hechas solemne- 
mente en los equinoccios y en la luna nueva y llena, 
ó privadamente en las casas y en los templos. Defen- 
dían los Jesuítas la licitud de los citados ritos, y sos- 
tenían los Dominicos, apoyados por algunos Francis- 
canos, que eran supersticiosos é idolátricos. Clemen- 
te XI, á cuyo tribunal se llevó el debate, condenó 
en 1704 los ritos chinos, y encargó al patriarca de 
Antioquía, después cardenal de Tournón, que fuese 
personalmente á China para ejecutar lo mandado. El 
General de la Orden, el Capítulo Provincial de Fili- 
pinas y todos los Dominicos de China, obedecieron 
sin reservas al legado del Papa, mereciendo de Cle- 
mente XI una hermosísima carta, fecha 22 de Abril 
de 1773, encomiando debidamente la prontitud y el 
mérito de su obediencia. No imitaron esta conducta 
los sostenedores de la doctrina reprobada, causando 



Apostolado de los Dominicos chañóles en China. 143 

al legado amargos sinsabores. Por fin, Benedicto XIV, 
en su bula dogmática Ex qiio singulari, publicada en 
1712, confirmó el decreto clemeníino; mandó que el 
nombre de Dios se expresase en chino por Tien-Chii, 
señor del cielo, prohibiendo las palabras Tien, cielo, 
y Xang-Ti, supremo moderador, que indican el dios 
de los idólatras, y la inscripción Kiug-Tíen, adora al 
cielo. Finalmente, prescribió que nadie pudiera ad- 
ministrar sacramentos ni predicar en la China sin 
prestar previamente juramento de obediencia á la 
citada bula pontificia. Así se practica en la actuali- 
dad, habiéndose sometido todos á las decisi mes de 
la Santa Sede, que sancionó la doctrina, que á costa 
de tantas persecuciones habían defendido los Domi- 
nicos españoles '. 

La persecución promovida principalmente por el 
odio de esos parásitos é hipócritas conventuales lla- 
mados en China bonzos, arreció más aún después de 
la muerte del P. Morales (1664). Este intrépido mi- 
sionero, aparte de su expedición á Camboja, su mi- 
nisterio en Filipinas y su largo apostolado en Chi- 
na, hizo un viaje fabuloso desde este país hasta 
Roma (1640), recorriendo, pobre y á pié, la India, la 

I Aunque Rohrbacher, en la segunda y tercera edición de su Historia 
de la Iglesia, rectificase los juicios favorables á los ritos emitidos en edicio- 
nes anteriores, todavía se equivoca al afirmar que los decretos apostólicos 
son «resoluciones á cuestiones propuestas, reglamentos prohibitivos ó pres- 
cripciones impuestas á los predicadores, Jamáis des condamnations, des cen- 
sures!» Tomo XXVI, pág. 6^}. Pues, con perdón del historiador fi-ancés,hay, 
además de lo anterior, decisiones, condenaciones y censuras, que se refieren 
á las doctrinas, no á las personas que con buena fe las sustentaron con an- 
terioridad á los Decretos. 



144 ^^ Orden de Predicadores. 

Arabia, la Mesopotamia y la Siria, para penetrar en 
Europa y defender en la capital del mundo cristiano 
la doctrina de sus hermanos de hábito en la cuestión 
de los ritos. Siguióse á esta pérdida la del P. Timoteo 
de San Antouino, muerto exhausto de fatigas, yla del 
P. Coronado, que sucumbió en la prisión. 

El P. Domingo Navarrete, historiador incompa- 
rable y víctima de predilección en la persecución que 
arreciaba, pasó á Roma para informar del estado de 
la cristiandad en China. El papa Alejandro VIII, sin- 
tiendo la necesidad de unificar la acción de los misio- 
neros, pone los ojos en el P. Navarrete, para hacerle 
Obispo y Vicario apostólico de todo el Celeste Impe- 
rio. No se ocultó al ilustre Dominico ni el pensa- 
miento del Papa, ni el alcance de esa preferencia , en 
tiempo de vivas discusiones religiosas, y para elu- 
dirla, huyó á ocupar su procuración de Madrid, hasta 
que fué destinado al arzobispado de Santo Domingo. 

Dignos son también de honorífica mención los 
terciarios dominicos de uno y otro sexo , cuyo valor 
heroico les mereció la palma del martirio: Pedro 
Chiu, Joaquín Ko, con su hijo Felipe, y algunas don- 
cellas, precursoras dignas de la venerable Ana Tein, 
que en nuestros días edificó la misión con sus virtu- 
des y con sus milagros. El acta más notable es, sin 
embargo, la del venerable P. Pedro Mártir San^, vi- 
cario apostólico de la misión ' . Ya tres de sus com- 

' El P. Ventallol fué el primer Vicario apostólico de Fo-Kien, tomado 
de la Orden de Predicadores. Desde entonces no se ha interrumpido la 
tradición. 



Apostolado de los Dominicos españoles en China. 145 

pañeros habían caído en manos de los esbirros y su- 
frido el bárbaro tormento de las bofetadas , cuando el 
venerable Obispo y su compañero se presentaron al 
mandarín, orgulloso cual ninguno con la presa de 
un obispo, cuatro misioneros y muchos terciarios. 
De éstos, cinco doncellas y una viuda se mostraron 
en los tormentos dignas hijas de Santo Domingo. 

El P. Sanz recibió de primera intención 85 bofe- 
tones, propinados con cuatro suelas cosidas ; y los 
PP. Serrano, Alcover, Royo y Díaz, bofetones y 
azotes; después fueron uno y otros condenados á la 
última pena, por predicar la religión cristiana. Hl Vi- 
cario apostólico padeció en 2b de Mayo de 1747, 
y los cuatro misioneros en 28 de Octubre de 1748, 
después de veintiocho meses de prisión espantable. 
El júbilo de los cristianos fué inmenso ante el triunfo 
de sus pastores ; la misión quedó reducida al minis- 
terio del P. Juan de Santa María, único que sobre- 
vivió al naufragio. Al ím del siglo xviii bajaron las 
aguas de tanta tribulación, y los Dominicos filipinos 
corrieron á levantar los muros de aquella jerusalén 
en ruinas. 

No han faltado después molestias, ni faltarán en 
mucho tiempo á los cristianos de China; han servido 
para acrisolar la fe y para realzar las figuras venera- 
bles de los dos Vicarios apostólicos que han dirigido 
aquella cristiandad, en casi todo lo que va del siglo 
actual : el Sr. Carpeua y el Sr. Calderón. Cuanto se 
diga de la profunda ciencia, de la sólida virtud, de la 
pobreza y del celo evangélico de estos dos Pontífices, 

10 



146 La Orden de Predicadores. 

será pálido comparado con la realidad. El Sr. Carpe- 
na, consagrado Obispo en 1796, gobernó el Vicariato 
desde 1812a 1845, y el Sr. Calderón desde 184^ 
á 1883. 

A consecuencia de la escasez de personal, debida 
á las revueltas de España y á la supresión de comu- 
nidades religiosas, la Orden de Predicadores vióse 
obligada á ceder á otras corporaciones la parte que 
tenía en las provincias de Cantón y de Che-Kiang, 
limitando su acción á la provincia de Fo-Kien, que, 
como la isla Formosa, le está encomendada exclusi- 
vamente. La conversión de los chinos es más difícil 
que la de otras razas, á causa de su positivismo tra- 
dicional; quizás no haya nación que haya costado á 
la Iglesia tantos sacrificios, con tan escasos resulta- 
dos, ni donde necesite el misionero estar dotado de 
tan completa abnegación. Hoy se halla la provincia 
dividida en dos Vicariatos apostólicos, Norte y Sur 
de Fo-Kien; cuenta cerca de 40,000 cristianos des- 
parramados en muchas cristiandades, con sus capi- 
llas ó iglesias, casas para los misioneros, orfanotro- 
fios para los niños de la Santa Infancia, dirigidos por 
dominicas españolas y por canosianas de Italia, se- 
minario y demás dependencias necesarias. Estas cris- 
tiandades se hallan agrupadas en 21 distritos, á cuyo 
frente se encuentran 24 Dominicos españoles , auxi- 
liados en sus faenas por presbíteros y catequistas in- 
dígenas. Las ciudades principales son Fo-Cheu y 
Emuy ( Amoy de los ingleses, y Hian-Men de los 
chinos). 



VIÍÍ. 



APOSTOLADO DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES EN JAPÓN. 




A Iglesia de Japón ofrece una de las páginas 
más hermosas de la historia de la Iglesia uni- 
versal ; comprende apenas el periodo de un 
siglo; pero tan lleno de combates y de victorias, de 
mártires y de santos, que parece haberse complacido 
el Señor en hacer de esa región del extremo Oriente 
un espectáculo digno de la admiración de los ánge- 
les y de los hombres. 

A creer á Mons. Leturdu, Vicario apostólico 
de Malaca, un Dominico español fué el primero en 
llevar la antorcha de la fe á las islas de japón, siendo 
anegado por los insulares de Lin-Kiú en 1530 '. Sea 
lo que se quiera de esta primera tentativa, el verda- 
dero apóstol de Japón fué San Francisco Javier ( 1 349), 
cuya predicación continuaron desde entonces con el 



• Anales de la Propagación de ¡a Fe, tomo xxi,p. 255. — Mor.s. Le- 
turdu murió en Singapore en 1877. El año anterior habia tenido el gusto 
de tratarle muy de cerca el autor de estos apuntes. 



148 La Orden de Predicadores. 

celo que les es propio los PP. Jesuítas, auxiliados 
desde 1593 por los PP. Franciscanos. Sabido es que 
el martirio coronó sus esfuerzos (1S97). Desde 1384 
habían los PP. Jesuítas invitado á los Dominicos de 
Filipinas á tomar parte en aquel apostolado, que ofre- 
cía ancho campo á numerosos operarios. En i =¡92 el 
dominico P. Juan de Cobo llega al Japón en calidad 
de embajador de la nación española, y en 1601 cinco 
Dominicos españoles, á cuya cabeza estaba el Padre 
Francisco.de Morales, hijo de Madrid, abordan la isla 
deCogiqui, levantan un santuario en honor de la 
Virgen del Rosario, y bajo la égida de tan amorosa 
protectora se extienden por Meaco, Omura, Nanga- 
saqui, V particularmente por el reino de Figen. que 
será el teatro predilecto de sus conquistas y de sus 
combates. 

Nuevas cohortes de Dominicos llegan de Filipinas, 
animados todos del mismo pensamiento : predicar a 
Cristo y morir por él. La ocasión no se hizo esperar. 
Un capitán inglés, llamado Guillermo Adams, inspi- 
ra al emperador Taico-Sama sospechas sobre los pla- 
nes de los misioneros católicos, y un edicto imperial 
arrasa en 161 4 las iglesias, tortura á los cristianos y 
destierra á los misioneros. En 16171a persecución 
era general, los esbirros llenaban el imperio, los cris- 
tianos sufrían embargos, persecuciones y tormentos, 
y los misioneros, ocultos y errantes y fugitivos se 
multiplicaban para acudir á todas las necesidades y 
sostener la fe de sus neófitos. Un jesuíta portugués y 
un franciscano español caen en manos de los satélites 



Apostolado de los Dominicos chañóles en Japón. 149 

del rey de Omura, y su martirio es la señal de una 
matanza general. 

Entonces presentó la Misión Dominicana un es- 
pectáculo que rayó á la mayor altura á que puede 
llegar el heroismo cristiano llevado por el espíritu de 
Dios. Era vicario provincial el P. Mionso Navarrete , 
varón intrépido é infatigable, celoso déla salud de 
las almas, sediento siempre de padecimientos y de 
cruz. Como el P. Víctor Ricci en China, había él ini- 
ciado en Japón la obra de la Santa Infancia. Recogía 
los niños, los alimentaba, les buscaba nodrizas y fo- 
mentaba suscriciones entre los europeos para subve- 
nir á las necesidades de esos seres queridos de su 
corazón. Nada más tierno que la carta escrita por este 
Padre en el momento de padecer el martirio, y diri- 
gida al capitán español D. Pablo Carrucho, primer 
socio conocido de la Obra de la Santa Infancia. «Le 
conjuro á V. desde esta isla, donde espero la muerte, 
á que continúe la obra del rescate de niños: es una 
obra muy agradable á Dios.» Otro de los cuidados de 
este corazón ardiente era la asistencia de los pobres: 
la Cofradía de la Misericordia, en la cual entraron los 
Franciscanos y Agustinos, y la del Nombre de Jesús. 
por él fueron establecidas en aquel imperio. El Padre 
Navarrete tenía además el privilegio de comunicar á 
las almas que le rodeaban la pasión que á él le devo- 
raba, y de hacerlos participantes de su heroismo. Asi 
el cristiano Pablo, á una insinuación del misionero, 
se lanzó en medio de la persecución para rescatar las 
reliquias del jesuíta y del franciscano; así el agustino 



150 La Orden de Predicadores. 

Fernando de San José se arroja en sus brazos, y le dice: 
«,No tengo aquí superior ; V. lo será en adelante; le 
prometo obediencia, y áciegas haré cuanto me ordene.» 

Navarrete habia orado mucho, é inflamado á sus 
religiosos en deseos de morir por Cristo : el partido 
estaba tomado. Acompañado del P. Fernando, y ves- 
tidos uno y otro con el hábito de su Orden respectiva, 
aparecen en público, predican, confiesan, adminis- 
tran la comunión y se embarcan para Nangayá, con 
el íln de arrostrar la persecución en su mismo foco, y 
dar á los cristianos perseguidos el ejemplo de su mar- 
tirio, más eíkaz siempre que las exhortaciones más 
patéticas. Enardecidos los fieles, todos desean morir 
y todos se preparan para un evento que ya considera- 
ban seguro; y mientras cantaban las Letanías de la 
Virgen y la Salve, el rey de Omura prende á los dos 
confesores de Cristo, no sin que los soldados cayeran 
á sus pies, pidiéndoles perdón del acto que llevaban 
á cabo, forzados por la ordenanza. ¡Qué escena! To- 
dos los asistentes querían morir con sus pastores; 
confesaban públicamente la fe, ponderaban sus cuida- 
dos en esconder y sostener á los misioneros, lloraban 
y suspiraban para que se les concediera esa suprema 
dicha. — ¡Adiós, santos mártires! ¡Adiós, bienaventu- 
rados, que vais á gozar de Dios en el cielo! ¿Qiié 
será de nosotros, que quedamos entre estos lobos, 
abandonados de nuestros Padres? 

Era tal el entusiasmo cristiano y tanta la confusión 
de los idólatras, que los soldados llevaron largo tiem- 
po á los confesores de isla en isla, de día y de noche, 



Apostolado de los Dominicos cSpañolcs en Japón. 151 

para burlar la atención de los fieles y ejecutar la cruel 
sentencia sin que nadie lo presenciara. Por fin el i .° 
de Junio de 161 7 los dos religiosos y el joven León, 
sirviente de nuestras casas, fueron decapitados en la 
isla Tocaxina ó de las Espinas ' . 

El martirio del P. Navarrete aumentó el celo de 
los dominicos de Filipinas por el apostolado de Japón. 
Cinco años de constantes combates prepararon la 
grande hecatombe que había de ilustrar para siempre 
á la Orden de Predicadores y á la floreciente iglesia 
de japón. Las prisiones se sucedían unas á otras, mos- 
trando el emperador tanto escandecimientoy tanto afán 
por exterminar de Japón el nombre y la memoria de 
Cristo, que había amenazado con pena capital á los 
gobernadores si esto no se conseguía en un plazo 
dado. Los confesores de la fe, después de varios in- 
terrogatorios, y de viajes, que hacían maniatados y 
sujetos á todas las privaciones, eran hacinados en las 
cárceles de Firando, Omura y Nangasaqui. Nada 
más horrible que estas mazmorras, convertidas en 
casas de oración y penitencia por los soldados de Cris- 
to. De la Omura, dice el P. Aduarte que tenía 
tres brazas de largo, dos de ancho y poco más de 
una de alto. Dentro de ese pequeño recinto hallábase 
el lugar de las necesidades más comunes. Tenía una 
sola puerta, que sólo se abría cuando entraba algún 

' Crétineau Joly, apasionado historiador de los Jesuítas, llama al beato 
Alfonso Navarrete /í7Ha/íí:o y aventurero, cuyo celo indiscrelo mereció el\dcs- 
precioy la burla de iodos. — La Iglesia le ha decretado solemnemente los ho- 
nores de Beato , le ha puesto en los altares ; luego el fanático, aventurero, 
indiscreto, calitmmador y hasta blasfemo, es Crétineau Joly. 



1^2 La Orden de Predicadores. 

preso, saludado con alegres cánticos: la comida, que 
era una escudilla de arroz cocido con agua salada, y 
una taza de agua tibia, se les daba por una gatera. 
Algunos días les anadian una sardina. No se les per- 
mitía ni el aseo de la ropa, ni de las personas, ni si- 
quiera cortarse las uñas, barba ó pelo. Los prisione- 
ros, tanto en esta cárcel como en otras que después 
se construyeron algo mayores, estaban tan estrechos, 
que no podían acostarse. 

Pues en esta mansión de dolor permanecieron al- 
gunos de nuestros mártires cinco años, otros cuatro 
años, tres ó menos, según la fecha de su prisión. La 
forma de vida que en ella se observaba era tan regular 
como la de un convento: misa, oficio en común, con 
maitines, oración mental y disciplina á media noche, 
ayunos, maceraciones. Salve Regina cantada y rosa- 
rio. La monotonia de aquel lugar hediondo y reduci- 
do era interrumpida frecuentemente por la entrada 
de un nuevo atleta. Consérvanse cartas escritas al ca- 
lor de tantas privaciones, que traen voluntariamente 
á la memoria las del santo mártir San Ignacio de An- 
tioquía. 

Hubo, sin embargo, un confesor para quien el cáliz 
de la pasión careció de los consuelos espirituales en 
que rebosaban los demás mártires: el Beato Juan 
Martínez de Santo Domingo cayó en tristeza profun- 
da, por temor de ceder algún día á los tormentos que 
le esperaban, creyéndose indigno de la divina asis- 
tencia. Y este pensamiento labró tan profundamente 
su alma, que, á los tres meses cumplidos de arresto,. 



Aposiohdo de los Dominicos cSpañolcí en Japón. i 5 3 

se durmió santamente en el Señor, el día del patriar- 
ca San José de 1619. Treinta carros de leña no fueron 
bastantes para quemar su cuerpo, y la Iglesia le co- 
locó en los altares 

Mientras tanto los misioneros Dominicos que aún 
no se hallaban en las cárceles, organizaron por todo 
el Japón una asociación del Rosario, que señaló nueva 
era de fervor en aquellos cristianos. Divididos los aso- 
ciados en cuarteles, tenían sus divisas, sus priores, 
sus horas para rezar el rosario entero y para otros 
ejercicios de piedad. Eran Dominicos en medio del 
siglo. De los numerosos mártires de todas las edades, 
condiciones y sexos que tuvo esta asociación singu- 
lar, sesenta y cuatro fueron ya Beatificados ' . 

La situación se agravó más por la denuncia que 
hizo un capitán holandés de la llegada de los PP. Zú- 
ñiga y Flores, el primero agustino y dominico el se- 
gundo, que se hallaban en el barco del traidor. Los 
dos confesores y un japonés, vecino de Manila, fue- 
ron quemados á fuego lento por no querer abjurar 
de la fe cristiana; un terciario dominico y doce cofra- 
des del Rosario padecieron á su vista, al filo de la 
espada (1622). Los gobernadores quisieron entonces 
hacer alarde de su celo en cumplir las órdenes del 
emperador, y prepararon el Gran Martirio. 

Treinta confesores escogidos salieron de la cárcel 
de Nangasaqui para ser decapitados : de la de Omu- 
ra se tomaron veintidós religiosos y seis seglares , 

' Puede verse el curioso libro Triunfo del Rosario en el Japón, del cual 
hicimos segunda edición, Manila^ 1667. 



154 ^^ Orden de Predicadores. 

condenados á morir á fuego lento. Nada más impo- 
nente y conmovedor que ese cortejo de cincuenta y 
ocho víctimas que iban, henchido de gozo el corazón, 
á teñir sus blancas estolas en la sangre del cordero. 
Intimada la sentencia de muerte, las dos falanges se 
declararon dispuestas á la ejecución. Conducidos los 
de Omura por agua á Nangayé, y luego á caballo 
hasta una colina cerca de Nangasaqui, regada ya por 
la sangre que veinticinco años antes habían vertido 
en ella veintiséis mártires, crucificados y canonizados, 
se reunieron allí con los treinta confesores proceden- 
tes de la otra cárcel. Había niños y niñas de quince, 
siete, tres y dos años, madres con sus hijos, tercia- 
rios y terciarias de la Orden, que habían cambiado 
los elegantes trajes de la distinguida sociedad japo- 
nesa por el humilde y candido cendal de Santo Do- 
mingo, con el cual se habían engalanado para com- 
parecer en el campo del honor. La grande Orden de 
Predicadores contaba allí á los beatos Alonso de Me- 
na. Ángel Orsucci, Francisco de Morales, jacinto 
Orfanel, José de San jacii^to, Alejo. Domingo y To- 
más del Rosario. El momento solemne se aproxima- 
ba. María Tocuam. ilustre terciaria, viuda de un 
mártir, pide al P. Morales la bendición y se apresta 
al martirio para unirse con su esposo; otras presen- 
tan á sus hijos, y el heroísmo raya en lo increíble. 

La ejecución comenzó por los treinta y tres már- 
tires que habían de ser decapitados. Todos, hasta 
los más niños, fueron constantes en confesar la fe, y 
treinta y tres cabezas rodaron por el suelo para ser 



Apostolado de los Dominicos chañóles en Japón. 155 

levantadas enfrente de los confesores condenados á 
fuego lento. Distaba éste 2S pies de los postes á los 
cuales estaban atados los mártires; la leña era verde, 
el humo, la llama, el suplicio prolongado é insoporta- 
ble. Dos jóvenes japoneses se desatan de sus postes, 
salen del recinto, y piden á los soldados una muerte 
más dulce; un terciario dominico se lanza tras ellos; 
los exhorta, y los tres regresan llenos de ardor á 
abrazarse con el abrasado instrumento del suplicio. 
El P. Morales se paseaba por entre las llamas infun- 
diendo á todos valor; el P. .4ngel Orsucci se elevaba 
de la tierra en dulcísimo éxtasis, y el P. Jacinto Or- 
ñmel saludaba á los circunstantes y sufría lleno de 
santo júbilo un suplicio de diez y seis horas, mien- 
tras que los demás sucumbían á una, dos ó tres horas 
de padecer, ¡l^iva Jesús! ¡l^iva María!, fueron las últi- 
mas palabras de todos ellos ' . 

Asi se consumó el Gran Martirio de la Iglesia de 
Japón, y se cumplió la profecía de Santa Teresa de 
Jesús: Esta Orden Jiorecerá y tendrá ¡¡nichos mártires. 
Al día siguiente fueron decapitados en Nangasaqui 
once terciarios de la misma, y á los dos días fueron 
quemados e-n Omura el P. Tomás de Ziimárraga y 
Fr. Mando, también dominicos. 

La constancia de los mártires escandeció más el 
odio de los paganos, que se dieron á inventar gé- 
neros de tormentos desconocidos y que las leyes 

1 1£1 Beato Orfanel escribió una hermosísima Relación de la persecu- 
ción y de la cárcel de Omura, que se imprimió, y cuyo MS. se con- 
serva en nuestro Archivo de Manila. 



156 La Orden de Predicadora. 

del pudor nos impiden describir. Hubo confesor que 
padeció diez y siete martirios diferentes antes de ser 
quemado : el suplicio del agua, de las tenazas, del 
potro, de los garfios de hierro, del plomo derretido, 
de las cuerdas, de las lesnas.... y de ver morir en su 
presencia á toda su familia. El P. Pedro Kíiqiie^, 
después de prolongada prisión, precedida de un apos- 
tolado á la altura de las circunstancias, recibióla coro- 
na del martirio en 2S de Agosto de 1624, y en 29 de 
Julio de 1627 eran asimismo quemados vivos el Pa- 
dre Luís Beltráii, Fr. Mando de la Crui, Fr. Pedro de 
Santa María y algunos terciarios. Fl P. Domingo 
Castellet padeció el 8 de Setiembre de 1628 con dos 
religiosos conversos. 

A tanto heroismo tributó la Iglesia los honores 
merecidos. El 6 de julio de 1867, el bondadoso y 
santo Pío IX, rodeado de brillante cortejo de todo el 
orbe cristiano , beatificó solemnemente á doscientos 
seis mártires de la persecución que ligeramente he- 
mos bosquejado: de ellos pertenecían ciento die{ á la 
Orden de Predicadores y á sn Cofradía del Rosario. 
¡Gloria á Dios, que triunfa en sus Santos! 

Los Dominicos continuaron aún por algunos años 
cultivando la viña del Japón, que contaba con muchos 
millares de cristianos ' . En 1630 recibe la corona del 
martirio el P. Jacinto £i-^///tr/, y siete años después 
los PP. Antonio Goniáleí, Guillermo Conrtet, Migue! 
Oiarata y Vicente de la Cru^. En 1640 fueron dego- 

' En 1638 todavía tomaron las armas , en solo el reino de Arimas, 
37,000 católicos. 



Apostolado de los Dominicos empatióles cu Japón. 157 

Hados los embajadores de España, y se fijó en Nan- 
gasaqui el siguiente edicto: «Mientras que el so/ alum- 
bre la tierra, ningún cristiano se atreva á venir a Japón: 
y sepan todos, que si el rey de España en persona, 
si el Dios de los cristianos, si el gran Xaca mismo, 
uno de los primeros dioses de Japón, violan esta ley, 
serán castigados con la muer te. ■» 

Sin embargo, los PP. Dominicos aún intentaron 
varias veces penetrar en aquella misión que humea- 
ba con la sangre de sus hermanos. En 1647 'iiriba- 
ron cinco á sus puertos : la entrada era imposible : los 
embarcaderos tenían el suelo cubierto de cruces, que 
debian ser holladas al pasar. Los protestantes, dice 
Koempfer, se han sometido á todas estas debilidades 
en interés del comercio. El Japón se cerró hermética- 
mente por espacio de dos siglos á la luz del Evange- 
lio, sin que tan tenaz persecución pudiera concluir 
con los adoradores de Cristo. En 1856 se han dero- 
gado las leyes que obligaban a los europeos á pisar 
la cruz: algunos misioneros han penetrado en aquel 
país, y no olvidaremos jamás la impresión que en 
nuestro ánimo produjo la presencia de un domésti- 
co indígena de Mons. Petitjean , primer Vicario 
Apostólico de la nueva Misión, que se llamaba Do- 
mingo desde su nacimiento, y que nos refirió cómo 
toda su fomilia permanecía católica, careciendo de sa- 
cerdotes en tan largo lapso de tiempo. 



IX. 



APOSTOLADO DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES EN TONKIN. 




ANSE visto los trabajos de la Orden de Pre- 
dicadores á través de las pampas de Amé- 
rica, de los desiertos de África y de ios 
caudalosos rios y seculares bosques de Oriente. E! 
relato, aunque incompleto, ha revelado las señales 
del verdadero apostolado : de la debilidad, locura y 
poder de la Cruz puestos de realce en todos sus pa- 
decimientos. Réstanos aún un punto aislado de esa 
gloriosa arena, el reino de Tonkin, al cual llegamos 
henchido el pecho de secreto júbilo. En esa tierra, fe- 
cunda en mártires, la Orden de Predicadores ha re- 
cogido numerosas é inmarcesibles palmas : seis Obis- 
pos, gran número de religiosos, asi españoles como 
indígenas, muchos individuos de la Tercera Orden, y 
otros más del clero secular y de catequistas afiliados 
á las Casas de Dios, han confesado el nombre de Je- 
sucristo en generoso martirio. Nada más heroico, aun 
en los primeros siglos de la Iglesia; nada más digno 



1 6o La Orden de Predicadores . 

de llamar nuestra atención, y de excitar en los cora- 
zones de lajuventud levitica una santa emulación. 

Las primeras excursiones de los Dominicos espa- 
ñoles en el país que constituye hoy el imperio de 
Annán (Tonkin, Cochinchina y parte del Laos y de 
la Camboja antigua), están rodeadas de nebulosida- 
des históricas. Más atentos á convertir pueblos que á 
registrar sus heroicos trabajos, fué preciso que el Pa- 
dre Galamini, General de la Orden, les intimase un 
precepto formal que pusiera término á tan excesivo 
silencio. En i s88, el P. Pedro de la Bastida muere 
en Camboja, asaeteado porlos infieles; su compañero, 
el P. Juan de Maldonado, herido por una bala, se 
salva á nado, llega á Sián, y escribe lleno de júbilo 
á sus hermanos de Filipinas, porque muere á la vista 
de Cochinchina. El P. Diego Adiiarte penetra en Co-' 
chinchina en 1S96, y su misión, inaugurada bajo los 
mejores auspicios, fracasa por las sospechas que in- 
funde al soberano la presencia de soldados españoles, 
que se batieron como leones, quedando herido en la 
refriega, y en la asistencia desús compatriotas, el 
futuro Obispo de Nueva-Segovia. Por eso exclamaba 
el P. Navarrete: «Nada de protección armada en las 
incursiones evangélicas; mueran los misioneros como 
murió Cristo y los apóstoles; la tierra no produce al- 
mas si no está regada con sangre ' .» 

Cualquiera que haya sido el resultado de esas 
primeras tentativas, los Dominicos españoles no 

I Tratado histórico de la Monan¡uía China. 



Apostolado de los Dominicos emanóles en Toiikin. i6i 

se establecieron definitivamente en Tonkín sino 
en 1876, llamados por el Sr. Pallú, obispo de Helió- 
polis, y primer Vicario apostólico de aquella misión, 
ya floreciente entonces y proscrita por las leyes civi- 
les. El éxito de los trabajos iniciados por los PP. Juan 
de la Cnii, Juan de Arjona y Dionisio Morales, y 
continuados hasta nuestros dias en medio de perse- 
cuciones sangrientas, fué verdaderamente prodigioso. 
No permitiendo los límites de este estudio seguir la 
historia gloriosa de ese apostolado, contentémonos 
con presentar un cuadro del estado de la misión do- 
minicana, que creemos sea hoy la más floreciente de 
la Iglesia. 

El reino de Tonkin cuenta más de 10,000 mu- 
nicipios y de 18.000,000 de habitantes. Está dividido 
por un gran río, que tiene al Occidente los dos Vica- 
riatos apostólicos, servidos por la Congregación de 
Misiones extranjeras, y al Oriente los tres Vicariatos 
apostólicos de Dominicos españoles. No hay actual- 
mente más misioneros que los citados en el reino de 
Tonkín. Los tres Vicariatos formados y confiados á 
la Orden de Predicadores se llaman Central, Oriental 
y Septentrional, y cuentan con el siguiente personal: 

Obispos Vicarios apostólicos 3 

Obispos Coadjutores 3 

Misioneros Dominicos 28 

Presbíteros seculares indígenas 74 

Clérigos no Presbíteros 30 

Catequistas 291 

II 



1 62 La Orden de Predicadores. 

Colegios Seminarios 6 

Estudiantes en dichos colegios 980 

Beateríos de religiosas (después de la 

persecución) 21 

Religiosas (lacasi totalidad Dominicas). 497 

Hospicios de la Santa Infancia 7 

Niños recogidos, óbautizados /// articulo 

uiortis (último año) 70.168 

Como se ve, la Misión de Tonkín constituye un 
verdadero ejército puesto en orden de batalla, y nadie 
sospecharía, al enterarse del cuadro anterior, que hu- 
bieran soplado sobre ella en los últimos años los 
vientos de una persecución que no conoce apenas 
semejante en la historia. Para completar el cuadro, 
añadiremos los siguientes datos, tomados de 1882: 

Número de católicos 220,000 

Cristiandades 940 

Distritos, agrupación de cristianda- 
des con misionero 56 

Iglesias ó capillas 796 

Comuniones administradas en nueve 

meses 227,786 

Población infiel de los tres Vicaria- 
tos, unos 9.000,000 

Aunque mucho se ha adelantado, mucho más es 
lo que resta aún por hacer. La población cristiana es 
el 2,44 por 100 de la población infiel. Sin embargo, 



Apostolado de los Dominicos emanóles cu Tonkin. 163 

es tal la índole de aquel pueblo y tan grande el ascen- 
diente de nuestra religión y de nuestros misioneros, 
y hasta de nuestra patria para con sus autoridades, 
que con pocos años de paz, y á ser posible aumentar 
los recursos materiales y el número de misioneros, 
la cruz dominaría por completo en el reino de Ton- 
kin. ¡Cuántas vocaciones se malogran, que, bien di- 
rigidas, pudieran ir á ese reino á tejerse inmarcesible 
corona de merecimientos! ¡Cuántos capitales se em- 
plean en nuestra patria en obras de escaso interés, 
que, colocados en Tonkin, darian á sus donantes el 
-ciento por uno en esta vida y después la gloria eterna! 
Non fecit taJiter oiiiiü nationi. No hay nación que 
pueda gloriarse de un apostolado como el que Espa- 
ña tiene en el imperio de Annán; pero quizás no la 
haya tampoco que viva más olvidada de esas verda- 
deras grandezas. Completando el anterior pensamien- 
to del Salmista, pudiéramos aplicarle en sentido in- 
verso: Jiidicia siia non manifestavit ei. 

Todo allí es admirable: el número de catequis- 
tas, de seminaristas, de sacerdotes indígenas y de 
religiosas , que , girando en torno del misionero 
europeo y obedeciendo á sus indicaciones , constitu- 
yen la fuerza de propaganda de aquella misión, y la 
han hecho invencible en las persecuciones; pero es 
admirable sobre toda ponderación lo que allí se llama 
la Casa de Dios, secreto misterioso del vigor y de la 
savia que circula por las venas de aquella cristiandad. 
En la Casa de Dios st recibe á los niños, muchas ve- 
-ces desde la edad de cuatro años, para enseñarles 



164 La Orden de Predicadores. 

desde los caracteres sínicos y las matemáticas hasta 
el latín y la teología moral. El obispo, el misionero, 
el presbítero secular, los catequistas y los estudiantes 
y sirvientes, forman una comunidad numerosa, donde 
se vive en perfecta vida común, se guarda el celiba- 
to, se practican las virtudes^ cristianas y se acude á 
la oración, lectura, examen y oficio canónico con la 
regularidad de un convento de estricta observancia. 
Allí se cultivan las hermosas plantas que después 
se convierten en seminaristas, catequistas, presbíte- 
ros seculares ó religiosos dominicos, según la voca- 
ción, talento y virtudes de cada cuál. Los catequis- 
tas son de tres clases : v icecate quistas, , catequistas y 
maestros catequistas : al último grado, en el cual se les 
permite predicar, sólo se llega pasando por los ante- 
riores, mereciéndolo con obras distinguidas y á la 
edad de cuarenta años. 

Sin hablar de los Terciarios Dominicos, que de 
tanto auxilio son para los misioneros y tan gloriosa- 
mente han sabido morir por la fe, las religiosas, ya 
Dominicas, ya amatrices de la Cruz, desempeñan en 
la misión un papel de suma importancia. Viven con 
austeridad, pobreza y mortificación; sus casas son po- 
brisimas, su alimento frugal, los ayunos y las disci- 
plinas muy frecuentes. Estos ángeles de caridad, 
además de asistir á los niños de la Santa Infancia, re- 
corren el país de dos en dos, y con el pretexto de 
vender pildoras y otros remedios caseros, y preva- 
liéndose de la libertad concedida á la mujer por las 
costumbres, visitan á los enfermos, les hablan del 



Apostolado de los Dominicos emanóles eh Tonkín 1 6 5 

reino de Dios, preparan el camino al catequista y al 
misionero, y, sobre todo, bautiz¿m á los niños mori- 
bundos, hijos de infieles, que, sin esa ingeniosa cari- 
dad, no verían jamás lucir para ellos el día de la 
bienaventuranza. En tiempo de persecución, esas qui- 
nientas mujeres (antes de la última persecución eran 
más) son la providencia visible del misionero. 

Tanto los catequistas, como las religiosas, se ocu- 
pan en preparar á los niños para la primera comu- 
nión y en ayudar á los adultos á examinar su con- 
ciencia y á excitarse á dolor; buscan á la oveja des- 
carriada, exhortan á los morosos, é instruyen á los 
catecúmenos. Así la acción del misionero es más ex- 
pedita y más rápida, pudiendo en una noche confesar 
á muchísimas personas. El penitente, instruido y pre- 
parado por el catequista, recibe una contraseña, por 
la cual conoce el confesor el grado de instrucción y 
demás circunstancias exteriores que puedan facilitar 
la pronta y acertada administración del sacramento. 
Generalmente un sacerdote indígena da el último to- 
que á esa labor de preparación. 

No se ordenan , por punto general , estos presbí- 
teros sino á la edad de cuarenta años. Los tonquinos, 
educados en la ignorancia y la superstición, son muy 
tardos para el estudio de las ciencias abstractas y 
de la lengua latina, y sus facultades intelectuales ape- 
nas se desarrollan hasta los veinte años de edad. En- 
tonces comienzan el estudio del latín, largo y penoso 
por la escasa relación que tiene esta lengua con la 
.annamita; pasan á uno de los grados de catequistas; 



1 66 La Orden de Predicadores. 

comienzan á los treinta años el estudio de la teolo- 
gía moral, que dura cuatro años; y en la edad ma- 
dura, y bien probados, son elevados al sacerdocio. 
Luego veremos que han honrado al estado con nu- 
merosos martirios. 

Estos presbíteros, sean seculares ó regulares, visi- 
tan periódicamente el distrito que les está señalado, 
permaneciendo en cada cristiandad el tiempo necesa- 
rio para juzgar las diferencias de los fíeles, instruir- 
los, reconciliarlos con los enemigos, organizar las 
cofradías y arreglar los asuntos todos del minis- 
terio: es la ocupación del día. Por la noche vienen los 
fieles á confesarse. El sacerdote ocupa una choza (ó 
una barquilla en el centro de un río, si hay persecu- 
ción), y á la parte exterior están los penitentes, que 
se acercan pdr turno á una ventanilla con celosías. 
Así permanecen muchas veces toda la noche, sin que- 
jarse de las inclemencias del tiempo. 

Aunque los obispos y los misioneros europeos no 
puedan siempre descender á todos los detalles rese- 
ñados, ocúpanse en la dirección de los seminarios, 
enseñanza de la moral, oír confesiones y mantener 
ese organismo prodigioso, característico de la misión 
de Tonkín. Residen en los centros más populosos, 
donde la afluencia es mayor y las ceremonias del cul- 
to más solemnes. Cuando el Vicario apostólico hace 
la visita pastoral, lleva consigo catequistas ysacerdo- 
tes europeos ó indígenas, y un gran movimiento se 
efectúa por todas partes. Y si, como ahora sucede, 
los mandarines son propicios, ó al menos tolerantes,. 



Apostolado de los Dominicos españoles en Tonkín. 167 

la mies es inmensa, y ios operarios sucumben, ex- 
tenuadas sus fuerzas bajo el peso del ministerio. Los 
paganos se mezclan con los neófitos para asistir á las 
funciones religiosas, y al ver la caridad de los fieles 
y la dicha en que rebosan, piden muchos el bautismo, 
exclamando, como en los primeros siglos de la Igle- 
sia : ¡Cómo se aman! 

Sólo hemos apuntado una parte del ministerio en 
esa misión incomparable. El misionero católico abra- 
za allí, en la universalidad de su caridad, todas las 
miserias humanas, y se hace, como el Apóstol, todo 
para todos, á fin de ganarlos á todos para Cristo. La 
religión no olvida á nadie en su pobreza y en sus 
aflicciones, y encuentra recursos para los niños aban- 
donados, para los huérfanos, para los ancianos, para 
los ciegos, para los leprosos, para las viudas desti- 
tuidas de todo amparo, y para cuantas indigencias 
que de uno y otro sexo constituyen los tesoros de la 
Iglesia de Jesucristo. 

Una reseña de las persecuciones padecidas por la 
Iglesia de Tonkin completará este cuadro maravilloso. 
Cuando en 1676 llegaron á las playas annamitas 
los PP. Juan de la Cruz y Arjona, sólo había en la mi- 
sión un Vicario apostólico y dos PP. Jesuítas. La re- 
ligión estaba proscrita; pero el fruto de los citados 
PP. y del P. Morales, que llegó dos meses más tarde, 
fueron inmensos. Presos éste y el P. Arjona, fueron 
conducidos á Batavia y luego á Am.sterdam, pade- 
ciendo más del furor de los sectarios holandeses que 
de los mismos paganos. Nuevo refuerzo de Domini- 



1 68 La Orden de Predicadores. 

eos vino á robustecer la misión, á p3s:ir de la perse- 
cución sangrienta que se le hacía. En 1701 habla ya 
20 iglesias y habían recibido el bautisniD más de 
20,000 tonquinos. El papa Inocencio XII, conmovidD 
por tan rápidos progresos, nombró Vicario apostóli- 
co al P. Raimundo Lezzoli, y desde entonces la parte 
oriental del gran río que divide á Tonkín, está go- 
bernada por Vicarios apostólicos tomados de la Or- 
den de Predicadores. Desde 1676 hasta lysi entra- 
ron en Tonkin 98 Dominicos españoles: de ellos, 87 
habían muerto en la brecha, después de consagrar su 
vida al apostolado, 2 habían recogido la palma del 
martirio, y los once restantes tenían ya una Iglesia 
de 60,000 almas. La persecución de esta misión pue- 
de decirse que fué continuada, pero empezó á arreciar 
desde 171Q. De los 164 templos que tenían los Do- 
minicos, sólo uno se salvó, por su apariencia de casa 
particular: 31 s cristianos fueron atormentados y 
marcados con la señal de hombres de Cristo. 

Creció la persecución en 1722 y 1732, muriendo 
mártires un jesuíta y once annamitas, y animándose 
tanto los fieles, antes tímidos y cobardes, que desde 
entonces viene confirmándose en Tonkín el dicho de 
Tertuliano: <^La sangre de los mártires es semilla de 
cristianos.» En 1743 el P. Gil de Federich cayó en 
manos de los esbirros, y en dos años de prisión y de 
torturas, oyó en la cárcel 8,123 confesiones, y bauti- 
zó á Ó3 adultos y á 41 párvulos. Otro Dominico, el 
P. Mateo Alonso de Liciniana, después de once años 
de ruda persecución, fué también preso; y los dos 



Apostolado de los Dominicos chañóles en Tonkín. i6g 
venerables, habiendo sufrido interrogatorios y moles- 
tias sin cuento, fueron decapitados por la fe el 2} de 
Enero de 174=). Otros dos hijos de Santo Domingo, 
el P. Jacinto Castañeda y el P. Vicente Liem de Pa^, 
sufrieron en 1773 la misma pena con heroica costan- 
cia. Los procesos de estos cuatro mártires están apro- 
bados por la Sagrada Congregación de Ritos. 

Después de algunos años de paz relativa, subió al 
trono imperial el sanguinario Minh-Manh, que decla- 
ró odio y guerra mortal á la religión y á sus minis- 
tros, acentuándose más su furor desde 1838. En dos 
años solamente la Orden de Santo Domingo envió al 
cielo once mártires esforzados, entre ellos al limo. Se- 
ñor D. Fr. Ignacio Delgado, anciano lleno de dias, 
que contaba sesenta y un años de edad y cuarenta y 
cuatro de obispo; al limo. Sr. D. Fr. Domingo He- 
nares, también de setenta y un años, y de treinta y 
siete de pontificado; al P. José Fernández, Vicario 
provincial, de sesenta y cuatro años de edad, y á 
otros ocho sacerdotes, todos ellos decapitados. Mu- 
chos sacerdotes indígenas, catequistas y simples fie- 
les, sufrieron la misma pena. La cristiandad, sin em- 
bargo, iba en aumento : al decrecer la persecución 
promovida por Minh-Manh, había 169,252 cristia- 
nos, y el nuevo Vicario apostólico, P. Herinosilla, 
creó el vicariato llamado Central , á fin de prepararse 
para nuevas lides. 

No tardaron éstas en presentarse. La vista de 
unas naves francesas en las aguas de Tonkín excitó 
los recelos del emperador Tu-Duc (muerto en 1883), 



I JO La Orden de Predicadores. 

quien renovó en 1854 los decretos de exterminio de 
su abuelo Minh-Manh, poniendo por todas partes 
cruces para descubrir á los cristianos, que habían de 
negarse á hollarlas. Saqueó y arrasó las cristiandades, 
dispersó y desterró á los fieles , autorizó á los paga- 
nos para que tomasen por mujeres á las doncellas 
cristianas, sin contar con la voluntad de éstas, é 
inventó tantos géneros de tormentos , que su saña 
provocó una protesta sorda, pero profunda, de parte 
de los mismos infieles, espantados de tanta crueldad. 
A cuantos neófitos se negaban á apostatar de la fe 
de Cristo se atormentaba inhumanamente antes de 
condenarles á la última pena : azotes sangrientos con 
puntas de metal; tenazas candentes y frías; descuar- 
tización; estrangulación; potro; puntas de caña in- 
troducidas entre las uñas y las yemas de los dedos, 
y exposición al sol tropical con el tormento de la 
canga. Eran unos atados de dos en dos y arrojados á 
los ríos; otros enterrados vivos en grandes y profun- 
das fosas; otros abrasados dentro de las prisiones, á 
las cuales se prendía fuego , y los restantes degolla- 
dos. Las doncellas eran además entregadas á la las- 
civia de los paganos. Pasaron de 10,000 las víctimas 
de esta matanza formidable. 

Duró esta persecución desde i8s6 hasta 1862, 
mereciendo la palma del martirio 39 religiosos de 
Santo Domingo ; más de 2.000 causas de catequis- 
tas, alumnos de la Casa de Dios y cristianos, fueron 
remitidas á Roma para la beatificación. En la imposi- 
bilidad de reseñar las actas de estos atletas esforza- 



Apostolado de los Dominicos emanóles en Tonkin . 171 

dos, séanos lícito nombrar al limo. Sr. D. Fr. José 
Díni Sanjnrjo, Vicario apostólico, decapitado; al 
limo. Sr. D. Fr. Melchor García Sampedro , Vicario 
apostólico, horriblemente descuartizado; al ilustrísi- 
mo Sr. D. Fr. Jerónimo Hermosilla , Vicario apostó- 
lico, decapitado, y á los angelicales PP. Valentín 
Berrio-Ochoa y Pedro Aliuatú, también decapitados. 
El tratado concluido entre el imperio de Annán y las 
dos naciones que llevaron á cabo la expedición fran- 
co-española, garantizó para en adelante la libertad de 
la religión cristiana, regada con la sangre de tantos 
mártires. ¡QLiiera el cielo que las tentativas de Fran- 
cia no traigan sobre Tonkin nuevos días de luto! 




X. 



OBISPOS Y ALTOS DIGNATARIOS ESPAÑOLES DE LA ORDEN DE 

PREDICADORES 




I Santo Domingo de Guzmán se propusoque 
su Orden fuese plantel de obispos, sino de 
apóstoles y doctores, ni hemos de tejer aquí 
la historia de doscientos beneméritos prelados y de 
ocho cardenales que las iglesias de España tomaron 
de la Orden de Predicadores ' . La frecuencia con que 
los romanos pontífices y los reyes echaban mano de 
los Dominicos para regir las diócesis, alarmó profun- 
damente á los Maestros Generales de la Orden, te- 
merosos por una parte de que foltasen las vocacio- 
nes si el claustro no amparaba á sus adeptos contra 
las grandezas humanas , y apenados por otra de 
que se privara al instituto de sus legítimas glorias. 
Así San Raimundo de Peñafort, apenas elevado al 
supremo jerarcado de la Orden, pide al Papa que no 

' Nos referimos únicamente á las iglesias Jilológicamcnte españolas, 
no á las que en Italia y Flandes radicaban en dominios de la Monarquía. 
En este caso, el solo cardenal arzobispo de Benavente (después Benedic- 
to XIII) merecía un libro. 



1^4 La Orden de Predicadores. 

ocupe á sus religiosos en prelacias ni en comisiones 
especiales que los aparten de la predicación y la en- 
señanza; y el venerable Humberto de Romanos, al 
saber la promoción de San Alberto Magno á la silla 
de Ratisbona, se aflige profundamente, le conjura á 
que no deje caer semejante mancha en las glorias de 
una Orden que tanto le ama, y le asegura que sería 
menor su pena si le viera en la tumba que sentado 
en la cátedra episcopal. Todo en vano. Santo Tomás 
había enseñado que el estado religioso se compara al 
estado episcopal, como el estudio al magisterio, como 
la disposición de los materiales á la perfección de la 
obra; de tal manera, que el voto mismo de no acep- 
tar esa dignidad puede ser hasta ilícito, si implica el 
propósito de sustraerse finalmente á los deberes de 
justicia y caridad que á todo individuo ligar pueden 
en ciertos casos respecto al bien general de la muche- 
dumbre '. Así lo comprendieron los romanos pontí- 
fices y reyes católicos, y fuerza es confesar que los 
religiosos Dominicos no defraudaron sus esperanzas. 
La primera figura que se ofrece á nuestra consi- 
deración en la gloriosa galería de prelados Dominicos 
es la de Nicolás Rosell, primer cardenal de la corona 
de Aragón, creado en n^ó. Aparte de los servicios 
inapreciables ciertamente que prestó á la patria, arre- 
glando las diferencias del Rey con el Papa, la historia 
nos le presenta como uno de los más notables pro- 
vinciales que gobernaron los conventos de España, 

I 5íí)Wíi Teológica, Sec. Sec. Part., c. clxxxv, art. 2 y 8. 



Óbitos y altos dignatarios españoles de la Orden. 175 

dotado de erudición pasmosa , espléndido en sus dá- 
divas á los pobres, y adornado de todas las virtudes. 
Fué inquisidor general de Aragón, fundó el monaste- 
rio de Monte Sión en Barcelona, y trabajó con celo y 
acierto para extirpar los errores de los begardos. — 
Sigue cronológicamente el cardenal Juan de Casanova 
(1430), no menos benemérito de la patria por sus 
gestiones en Roma, adonde le envió como emba- 
jador el rey D. Alfonso de Aragón. Maestro del Sacro 
Palacio, Penitenciario apostólico y Teólogo del conci- 
lio de Basilea, fué siempre firme sostén del Pontifi- 
cado. — El cardenal Juan de ro/'^//í'/wíz¿fí7 (1439), ^'o 
del primer Inquisidor General de España, fué una de 
las glorias más puras del siglo xv, por sus virtudes, 
por su actividad, por su ciencia y por sus escritos. 
Maestro del Sacro Palacio, astro luminoso de los con- 
cilios de Basilea y de Florencia, embajador del papa 
Eugenio IV ante los príncipes de Alemania reunidos 
en las asambleas de Nurembergy de Majenza, y ante 
los reyes de España, Francia é Inglaterra, presidente 
de la asamblea de Burges, pacificador de las revueltas 
promovidas por los judíos de Toledo, y brazo dere- 
cho del citado Pontífice y del sucesor Nicolás V, bien 
puede decirse que ninguna cuestión de carácter in- 
ternacional se resolvió en su tiempo, sin que en ella 
le cupiera grande gloria, y que lleva con justicia el 
título de defensor de la fe que se le diera.. Como sabio 
redacta la profesión de fe para los griegos, defiende 
la verdadera doctrina de la forma de la consagración, 
escrita contra sirios, caldeos, maronitas y mani- 



176 La Orden de Predicadores. 

queos, que se confiesan vencidos por la fuerza de 
su lógica; mide sus fuerzas intelectuales con el céle- 
bre Tostado y le vence, y nos deja casi una biblioteca 
de escritos interesantísimos. Las pobres doncellas 
bendecirán siempre la memoria del piadoso y mag- 
nánimo fundador de la Cofradía de ¡a Anunciación de 
Roma, que sostiene su virtud y las libra déla mise- 
ria. — Un siglo más tarde (1530) aparece la hermosa 
figura del cardenal García de ¿oúíwa (1530), reputa- 
do de bastante talla para suceder al cardenal Cayeta- 
no en el supremo Magisterio de la Orden de Predi- 
cadores. Pastor vigilantísimo, adunólas fuerzas de 
todas las Ordenes de vida activa para emprender va- 
liente cruzada contra las herejías que desolaban el 
Norte de Europa, gobernó con singular prudencia las 
iglesias de Osma y de Sevilla, desempeñó el impor- 
tantísimo cargo de Inquisidor General, y presidió los 
Consejos de Indias y de Cruzada. Veintidós años diri- 
gió la conciencia del emperador Carlos V, luchando 
no pocas veces solo, como consejero íntimo del sobe- 
rano, contra las impetuosidades de éste y las adula- 
ciones de los cortesanos, hasta hacerse dueño de 
aquel corazón ardiente, que le amó entrañablemente 
y le llevó á su coronación, última de los emperado- 
res de Alemania en la cual tomaron parte los Papas. 
No sólo los conventos de la Orden, sino las doncellas 
de Talavera c^e la Reina, deben á este virtuoso prela- 
do cuantiosísimas limosnas. — Contemporáneo del an- 
terior (1538) era el cardenal Juan Aívarez de Toledo, 
hijo del duque de Alba, y tan ilustre por sus campa- 



Obispos V LiJfos dignatarios cspaíiolcs de la Orden. 177 

ñas evangélicas contra los herejes, como su sobrino 
el afamado General de Flandes. Fué muy penitente, 
distinguido catedrático de la universidad de Salaman- 
ca, obispo deCórdoba álos treinta y seis añosde edad, 
arzobispo más tarde de Burgos y de Santiago, con- 
sejero intimo y confesor del papa Pablo IV. — Distin- 
guióse como catedrático y orador el cardenal Jeró- 
nimo Javierre (1607). Dos grandes pensamientos le 
preocuparon mientras desempeñó el generalato de la 
Orden: las misiones extranjeras, con cuyo objeto 
envió operarios á Inglaterra, América, Armenia, Fi- 
lipinas. China, japón. Abisinia y Congo, y el mante- 
ner pura y sin mancha la doctrina de Santo Tomás 
ante las innovaciones peligrosas de Molina y sus 
adeptos. Erigió en universidades los conventos de 
Valladolid , Zaragoza y Lérida; y Felipe 11, que le 
había tomado por confesor y consejero, obtuvo el 
capeloparaese ilustre Grande de España '. — También 
pertenecía á ilustre prosapia el cardenal Domingo 
Pimentel (10^2), hijo de los condes de Benavente. 
Religioso de oración, piedad y ciencia, brilló en la 
corte al pronunciar la oración fúnebre de Felipe III, 
y en su afán de ensanchar el reino de Jesucristo, res- 
pondía á las persecuciones de los idólatras enviando 
nuevos operarios en reemplazo de los que habían su- 
cumbido á la fuerza de los tormentos. Gobernó con 
dulzura, celo y discreta severidad las sillas de Osma, 
Córdoba y Sevilla, y fue embajador de Felipe IV en 

• Lo eran todos los Maestros Generales por concesión de nuestros 
Reyes. 

12 



1^8 La Orden de Predicadores. 

Roma. — Cierra dignamente esta reseña el cardenal 
Manuel García Gil (1878), dignísimo arzobispo de 
Zaragoza, padre de los pobres y restaurador de la ca- 
tedral del Pilar. Las virtudes de este varón de Dios 
están aún presentes en la memoria de los vivos, como 
su fervoroso apostolado en las provincias de Galicia, 
y el heroismo de su caridad durante la epidemia del 
cólera morbo, cuando el célebre Dominico ocupaba la 
silla de Badajoz. La reputación de sus conocimientos 
teológicos le llevó á la presidencia de la sección de 
fide en el concilio Vaticano '. 

Como modelos de obispos, sobre todo en épocas 
en que los buenos ejemplos eran raros, baste recor- 
dar los nombres de algunos insignes Dominicos, to- 
mados al acaso de entre su coro de pontífices. Andrés 
de Alhalate. fundador de la gran cartuja de Porta- 
Coeli, embajador de D. Jaime 1 en Roma y tercer 
obispo de Valencia. — Manió de Zamora, el acrisolado 
Maestro General, obispo de Falencia. — Raimundo de 
la Puente, gobernador pontificio déla Marca de Anco- 
na, distinguido jurisconsulto, canciller delrey de Ara- 
gón y obispo de Valencia (1288) . — Guillen de Mon- 
eada, legado del Papa Bonifacio VIH, obispo de Lérida 
(1294). — Alfonso de Burgos , capellán mayor de la 
reina Isabel, obispo de Córdoba, Cuenca y Palencia, 
cuyas sedes ilustró con su santidad y con sus libera- 
lidades, en un siglo de guerras, codicia, lascivia y 
simonía. Dejó monumentos de su ciencia y de su 

» También hubo en España algunos Legados apostólicos de la Orden 
de Predicadores. 



Obispos y altos digiiaíarios españoles de la Orden. 179 

virtud. — Pascual de Fontecasto, obispo de Burgos 
(14^']), prelado de eminente santidad, dice Mariana, 
é ilustre por sus milagros. — Lope 'de Barrientos, pre- 
ceptor del infante D. Juan, gran canciller de Cas- 
tilla, obispo de Segovia, Ávila y Cuenca, vasallo 
íidelisimo, libertador de su rey de la opresión ara- 
gonesa, salv¿idor de la ciudad efe Cuenca del asedio de 
los navarros, y el patricio más grande de su siglo, 
sin que por eso desatendiera los deberes pastoral es. — 
El P. Beranguer de Landora, XIII General de la Orden, 
Padre del concilio de Viena, arzobispo de Compos- 
tela, legado de Juan XXII en Francia, España y Por- 
tugal, restaurador de la Universidad de Salamanca, 
á la cual asignó rentas de su diócesis, y de influencia 
poderosa en la ruidosa cuestión de los Infantes de la 
Cerda. — Digno remate de esta edad fué Diego De:{a, 
arzobispo de las dos mayores iglesias de España, Se- 
villa y Toledo, en la que se distinguió por su amor á 
los pobres y su diligencia en promover el decoro del 
clero. Ensayó su talento y su ciencia teológica, con- 
fundiendo al heresiarca Pedro de Osma : los Reyes 
Católicos le confiaron la formación religiosa y litera- 
ria del príncipe D. Juan; él fué el protector decidido 
y eficaz de Colón, y á sus gestiones atribuye el grande 
almirante el descubrimiento del nuevo mundo : gran 
canciller de Castilla, testamentario de la reina Isabel, 
capellán mayor y consejero fidelísimo de D. Fernando. 
Por respeto á la memoria del cardenal Jiménez de 
Cisneros no diremos que el P. Deza fué el mayor, el 
más sabio y el más santo prelado de su tiempo. 



1 8o ¡M Orden de Prcáicadorcs. 

En el siglo de oro de nuestras glorias marcha á la 
cabeza de los obispos españoles el Venerable Barto- 
lomé de los Mártires, arzobispo y señor de Braga, 
lumbrera del conciliodeTrento.gran restaurador déla 
disciplina eclesiástica, y tipo acabado de obispos. — 
Melchor Cano, obispo de Canarias, de carácter infle- 
xible cuando el deber ío exigía, de corazón magnáni- 
mo, oráculo de su tiempo y descubridor de un nuevo 
mundo intelectual en su inmortal obra De Locis Theo- 
logicis. — El atribulado Bartolon-,é Carmina, arzobispo 
de Toledo, tan amante de los pobres como celoso de 
la restauración del catolicismo en Inglaterra. — Diego 
Alvare:{, elevado por Pablo V á la silla de Trani, en 
Ñapóles, por su brillante defensa de la doctrina de 
Santo Tomás contra los ataques de los molinistas, en 
lascélebres coniroversvAsdeauxilUs. — Pedrode Tapia, 
que recoge iguales triunfos predicando pobremente 
en las aldeas que derramando torrentes de luz en las 
Universidades de Alcalá, Coimbra y Salamanca, ó 
que gobernando las iglesias de Segovia, Sigüenza, 
Córdoba y Sevilla. —Jerónimo de ¿a/w/^tz, orador lleno 
del espíritu de Dios, según el testimonio de su maes- 
tro San Luís Beltrán, pozo insondable de ciencia, mo- 
delo de predicadores, á quienes deja en herencia sus 
incomparables Homilías, y obispo de Barbastro y de 
Albarracín. — Juan Lópe;(, historiador, obispo de Cor- 
tona y de Monópoli (Ñapóles). — Juan de Poriiigal, de 
la familia de Braganza, obispo de Viseo. — Pedrode 
Herrera, en genio, erudición y elocuencia primer 
tomista de su tiempo en la academia salmantina, 



Obispos V altos dignatarios españoles de la Orden. i8i 

obispo de Tuy, y Monroy, Nava r rete y Rocaberti, de 
quienes ya se hizo mérito. 

También se hizo mención en este estudio de ios 
PP. Agustín Dávila, ^M'XoXoxwé .Ledesiiia y Bernardo 
de Albiirqiierqiie. no menos notables como prelados 
de Santo Domingo y de Oaxaca, que como apóstoles 
de las Indias. Julián Garcés, de Tláscala; Vicente yal- 
verde, de Cuzco; Bartolomé de Las Casas, áe Chiapa; 
Fernando y Enrique de Tavora, de Madera y de Goa; 
y Tomás y Cristóbal Torres, de Tucumana y de 
Santa Fe, han sido igualmente mencionados. 

En el reinado de Carlos III destácase la figura del 
P. Francisco Izquierdo y Tavira, obispo de Lugo, co- 
mo la más interesante tal vez de su época. Mereció 
en vida los más encomiásticos elogios de los Papas 
Benedicto XIV y Clemente Xlll. y murió en una cama 
del hospital, que le costaba once reales al mes. Cuan- 
to tenía le parecía poco para los pobres. 

Cual apéndice á este articulo, insertaremos el 
catálogo de los Procuradores Generales que la provin- 
cia de Filipinas ha tenido acreditados desde su funda- 
ción hasta la fecha en las cortes de Madrid v Roma, 
con indicación de los cargos que se les han confiado, 
como premio de sus virtudes. 

I . — Miguel de Beiiavides, uno de los fundadores de 
la misión y provincia dominicana de Filipinas, varón 
de rara ciencia y virtud, misionero de chinos, primer 
obispo de Nueva Segovia , arzobispo de Manila y 
fundador del Real Colegio y Pontificia Universidad de 
Santo Tomás de aquellas islas. Nombrado en 1591. 



1 82 La Orden de Predicadores. 

2. — Diego de Soria, fundó el Hospicio de Nuestra 
Señora de Guia, llamado vulgarmente de San Jacin- 
to, en Méjico, para que en él esperaran los misione- 
ros la nao para Manila. Fué obispo de Nueva Cáceres. 
Nombrado en i 597. 

3. — Diego Adiiarte, una de las figuras más inte- 
resantes de la historia de Filipinas. Misionero de 
Camboja, donde con un puñado de valientes españo- 
les se batió en honrosa retirada contra un ejército de 
traidores. También evangelizó en Malaca, Goa y Cei- 
lán. Hizo diferentes viajes á Filipinas y á Méjico en 
interés de las misiones, escribió un gran tomo en 
folio de Historia de las mismas, y murió de obispo 
de Nueva Segovia, en grande opinión de santidad. 
Nombrado en i5o^, 

4. — Mateo de yUla, ferviente misionero, de gran- 
de actividad y abnegación. Nombrado sucesor del 
P. Aduarte en el obispado de Nueva Segovia. se negó 
á aceptarlo. En 1623. 

3. — Francisco Carrero, religioso observantísimo, 
misionero de tagalos, chinos y cagayanes, cuyas len- 
guas hablaba perfectísimamente. Débesele, entre 
otras obras. El Triunfo del Rosario en el Japón. 
En 1637. 

6. — -Juan Bautista de Morales, intrépido misionero 
del Celeste Imperio, que en beneficio de sus neófitos 
hizo á pié el viaje desde China á España. Brilló en la 
enseñanza, en el pulpito, en la observancia regular, 
en su celo por !a conversión de infieles en Filipinas, 
Camboja y China, en la corte romana explanando los 



Obispos y altos dignatarios españoles de Ja Orden. 183 

intereses de las misiones, y en las prelacias de la Or- 
den. No tomó posesión del obispado de Nueva Cáce- 
res, para el que fué nombrado. En 1644. 

7. — Francisco de la Trinidad. Después de desem- 
peñar algunos años la procuración, envióle S. M. al 
obispado de Santa Marta, en la América. En ibsi. 

8. — ^Juan Lópe:{, distinguido catedrático en la 
universidad de Manila, y más notable aún por la pru- 
dencia con que gobernó las sedes de Cebú y de Ma- 
nila, y las tribulaciones que acibararon los últimos 
años de su existencia. En 16^7. 

9. — Juan Polanco, llamado por su grande ilustra- 
ción «la luz de las misiones de Fo-Kien en China,» 
donde fué azotado por la fe. Hizo dos viajes á Méjico 
con misioneros, y cuando se aprestaba para el tercero, 
asaltóle la muerte en Sevilla. Varón de gran santidad, 
obispo electo de Nueva Cáceres. Llámanle algunos 
autores modelo de procuradores. Nombrado en 1663. 
10. — Domingo Navarrete, catedrático distinguido, 
misionero infatigable, y autor de la Historia de la Mo- 
narquía China. Sostuvo brillantemente en Roma la 
tesis de su corporación en la debatida cuestión de los 
ritos, que fué por fm resuelta según su manera de 
apreciarla. Fué arzobispo de Santo Domingo. Nom- 
brado procurador en 1673. 

1 1 . — Ildefonso Sand'in. Consiguió la erección en 
Universidad del Colegio de Santo Tomás de Mani- 
la. En 1678. 

12. — Francisco K/7/(7/¿?¿z. En 1690. 

13. — Antonio D'tai. Después de largos trabajos 



184 ^'íí Orden de Predicadores. 

soportados valerosamente en las misiones de China, 
fué de ellas desterrado. En 1697. 

14. — Francisco González Saiiipeífrn. Fn 1708. 

is. — Bernardino Membrire, predicador de S. M., 
asistente del General de la Orden, v varón de rarísi- 
mas prendas. En 1714. 

16. — ^Juan Mateos. Fn 1720. 

17. — Pedro de la Peña. Fn 1722. 

18. — Salvador Co////m75. Fn 1728. 

19. — ¥\-'Anásco Serrano, distinguido comohombre 
de administración; fué el primer vicario de la casa de 
Puerto Real. Fn 174^. 

20. — ^^luan Bautista de los R'ios. En 1770. 

21. — Sebastián í^alverde. Fn 1771. 

22. — Pedro Miiñoi, que pasó á la Procuración 
general de la Orden. Fué nombrado en 1806. 

23. — Francisco M////70.V. Distinguióse por sus raras 
cualidades para el desempeño del cargo. En 1814. 

24. — Rafael Serra. Teólogo muy profundo, y 
catedrático distinguido. Fn 182S. 

2S. — Francisco Mí7/7í75. Fundó el Real Colegio de 
Ocaña para plantel de misioneros. Fn 1829. 

26. — Juan Alvarez del Manzano. Varón de raras 
prendas para los negocios v el trato social, v muy 
asiduo en la observancia. Restituyóla Procuración á 
la casa que hoy ocupa. En 18^9. 

27. — Antonio Orge. Profundo teólogo y buen ora- 
dor. Después de haber sido Rector de Ocaña y Pro- 
vincial de España, le nombró Su Santidad Comisario 
Apostólico. Fn 184^. 



Obispos V altos digiialarios cSpañoks de la Orden. 185 

28. — Jesualdo Miñauo. En 1849. 
2Q. — Vicente Avala, en i8si, murió en seguida 
de haber tomado posesión. Había sido Rector de la 
Universidad de Manila. 

30. — -José María Moran. Una de las glorias más 
legítimas de la Orden en el presente siglo, como ca- 
tedrático, misionero y escritor. Su obra de Teología 
Moral en tres tomos en folio acabará de imprimirse 
en este mes. Varón de singular virtud. Elegido 
en i8s2. 

31 . — Mariano Ciiartero, en 18S7 (véase abajo). 
32 — ^^iosé Fernández CZ'í'íJ. En 1860. 
3^. — Mariano Citartero, segunda vez en 1874, 
después que terminó el rectorado del Colegio de Oca- 
ña. Sacerdote de vasta erudición, que desempeñó 
brillantemente en la Orden cátedras y otros cargos. 
Primer obispo de jaro (Filipinas), donde sigue. En 
cinco años solamente (1868 á 187S) edificó la catedral, 
el palacio, el seminario, el cementerio, la casa para los 
párrocos, y escribió en lengua visaya una especie de 
Enciclopedia para sus diocesanos. Es además autor 
de una Gramática y de un Diccionario visaya. Incan- 
sable en el pulpito, en las visitas y en todo trabajo. 
Varón pobrisimo y notable en todas las demás vir- 
tudes. 

^A. — Antonio Xavet. en 186S. Se volvió á sus 
misiones de infieles de Nueva Vizcaya, donde sigue. 
Muy piadoso é instruido. 

1^. — Francisco /?/m75, Rector quefué de la Univer- 
sidad de Manila, de singular erudición, muy versado 



I 86 La Orden de Predicadores. 

en las lenguas, y autor de un Curso de Historia Ecle- 
siástica en tres tomos. Nombrado en 1869. Murió 
hace poco en Vergara, lleno de méritos. 

36. — Pedro Payo. Nombrado en 1871. Actual 
arzobispo de Manila , donde terminó la catedral , edi- 
ficó un seminario, y llevó á cabo la primera exposi- 
ción que hubo en Filipinas. 

37. — Ramón Martille:; y igil. En 187Ó. 

38. — ?eáro Péreí, En 1877. Distinguido catedrá- 
tico de filosofía y teología, y varón de mucha virtud. 

39. — Ramón Marthíe; l^igil, nombrado segunda 
vez en 1878, y que desempeña actualmente el cargo. 




Ib ^^l;^-">^^ 


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^i^-^^r-r^'Z^i^'^^^r^^- : 



XI. 



DOMINICOS ESPAÑOLES DE SANGRE REAL Y CONFESORES 
Y PREDICADORES DE SOBERANOS. 




ROCEDENTE Santo Domiiigo de Guzmán de la 
familia délos primeros reyes de España recon- 
quistada, la descendencia de nuestros Reyes 
ha tenido marcada predilección hacia la descendencia 
espiritual del Patriarca de los Predicadores: predilección 
que se ha significado por numerosas vocaciones á la 
Orden de Santo Domingo en las dinastías de Castilla, 
Aragón, Navarray Portugal, He aquí algunos ejemplos. 
Doña Urraca (ó sea Aurora) , esposa de Fernan- 
do 1 de Aragón, fundó el monasterio de Medina del 
Campo, en el cual tomó el hábito con el nombre de 
Leonor, y vivió ejemplarmente hasta la muerte, es 
decir, catorce años. Siguió el ejemplo su hermana 
doña Leonor, hija, como ella, de D. Sancho de Cas- 
tilla, y se encerró en el monasterio de Benavente, y 
luego en el de Toro. 

Doña Blanca, nieta de San Fernando, fué religio- 
sa en Zamora; doña Constanza, nieta del rey D. Pe- 



1 88 La Orden de Predicadora. 

dro, por su hijo legítimo D. Juan, fué ejemplarísima 
priora de Santo Domingo el Real de Madrid, adonde 
trajo los restos de su abuelo, que descansaron en di- 
cho monasterio hasta la revolución de 1868; una so- 
brina de la anterior, llamada, como ella, Constanza, 
é hija de su hermano D. Pedro, fué priora en Medi- 
na del Campo. En Caleruega entró doña Margarita, 
hija de D. Fernando de la Cerda y nieta de Alfonso 
el Sabio, fundador del monasterio que ocupa la casa 
solariega de Santo Domingo. Doña Berenguela. hija 
del citado rey Sabio, yacía incorrupta en Santo Do- 
mingo el Real de Madrid cuando se demolió el mo- 
nasterio é iglesia. 

D. Jerónimo de Aragón, hijo del Rey Católico don 
Fernando, fué religioso en Santa Cruz de Segovia; v 
su hermana doña María en Santo Domingo el Real de 
Toledo, donde profesó también otra religiosa del 
mismo nombre, hija del rey D. Pedro. 

D. Ramón Berenguer, hijo de D. Jaime 11 de Ara- 
gón, entró religioso en Castellón; y su hermana doña 
María en el monasterio de Monte Sión de Barcelona, 
del cual es considerada como una de las fundadoras; 
siguióla al mismo retiro su hermana doña Blanca, 
con autoridad pontificia que obtuvo de Clemente VI 
para dejar el hábito de San Juan. Una hija del citado 
D. Ramón Berenguer. llamada doña Juana de Espi- 
nosa, entró monja en Santo Domingo de Toledo 

Ya se habló de San Raimundo de Peñafort, que 
era oriundo de la casa de los condes de Barcelona, y 
del P. Albalate, obispo de Valencia y embajador del 



Dominicos emanóles, de sangre real, 189 

rey de Aragón, su pariente. En el mismo siglo dis- 
tinguióse en la Orden D. García, hijo del rey de Na- 
varra. El cardenal*de Toledo, hijo de los duques de 
Alba, de quien también se hizo mérito, era primo 
del Rey Católico. 

A familias más ó menos emparentadas con los 
reyes pertenecieron el P. Bernardino (antes Antonio) 
de Toledo, hijo de los condes de Villoría y marque- 
ses de Aguilar. y los PP. Pedro y Juan Manrique, 
hijos del segundo conde de Osorio. 

Honró asimismo á la Orden de Santo Domingo 
por sus virtudes, por sus escritos y por su predica- 
ción, el P. Ildefonso Enrique de Santo Tomás, hijo 
de Felipe IV, y más tarde obispo de Osma y de Má- 
laga. Los reyes se han mostrado siempre benévolos 
á esta Orden esclarecida, asistiendo á sus capitulos, 
promoviendo las fundaciones, fovoreciendo los es- 
tudios y dándole otras pruebas de estimación. Don 
Enrique 11 vistió el hábito de Dominico en su úl- 
tima enfermedad; con el mismo quiso ser ente- 
rrado el Rey Católico ; mientras que su esposa 
doña Isabel rezaba las horas canónicas según el 
rito de la Orden de Predicadores. Finalmente, Fe- 
lipe III llevó el hábito por devoción, y estableció la 
costumbre, hoy en práctica, deque todos los vasta- 
gos de los reyes sean bautizados en la misma pila 
bautismal en que lo fué Santo Domingo de Guzmán, 
su pariente. 

No es menos significativa esta predilección en la 
dinastía de Portugal. 



i()0 La Orden de Predicadores. 

Ocupa con justicia el primer puesto Santa Juana, 
hija del rey AlfonsD V, princesa jurad:i del reino, y 
regente gobernadora durante la expedición de su 
católico padre al África. Desde su niñez se consagró 
á Dios, y después de vencer los obstáculos que pueden 
suponerse, tratándose de una princesa joven, hermo- 
sa, honesta, solicitada por las cortes de Francia y 
Alemania para matrimonios ventajosísimos y herede- 
ra presunta del trono, se retiró al monasterio de 
Santo Domingo de Avero, donde hizo tales progre- 
sos en santidad, que, muerta á la edad de treinta y 
nueve años, fué beatificada por Inocencio XII. 

Los dos infantes D. Sancho y D. Garda dieron 
también días de gloria á la Orden de Predicadores, 
en la cual profesaron, lo mismo que tres hijos del 
conde de Coimbra, nieto de D. Juan II, y otros tres 
hijos del conde de Portugalete. 

D. Fr. Juan de Portugal, hijo del conde de Vi- 
mioso, y de la familia reinante, no sólo se distinguió 
por su ciencia y por su piedad, sino que sirvió de 
ejemplo eficaz para atraer á la misma Orden á su 
hermano D. Luis (en el claustro Domingo del Rosa- 
rio) y á doña A4aria, doña Beatriz y doña Felipa, que 
fueron monjas Dominicas. El P. Antonio de Portugal, 
nieto de los primeros duques de Veragua; el P. Alon- 
so Alencastre, hijo de los duques de Aveiro, y el Pa- 
dre Dionisio de Alencastre, hermano de los condesde 
Obidos, también eran de sangre real, como San Gon- 
zalo de Amarante, que pertenecía á la dinastía Pe- 
reira. 



Dominicos cspaíioic's coii/esoirs de soberanos. 191 

Confesores de reyes. — Otro blasón de la Orden de 
Predicadores es la constancia con que los reyes de 
España han confiado la dirección de sus conciencias á 
religiosos de la misma. Hemos visto á San Fernando 
llevando consigo á las campañas á su confesor San 
Pedro González Telmo, patrón de los marineros; 
hemos asistido á las victorias de D. Jaime el Conquis- 
tador, que llevaba por confesores á Dominicos de 
primera talla, á San Raimundo de Peñafort, primer 
auditor de la Rota romana por la corona de Aragón, 
y á los PP. Segarra y Fabra; D. Juan I de Portugal 
tenía por moderador de su conciencia, consejero y 
predicador al venerable P. Vicente de Lisboa, y al 
P. Lamprei, por manera que anduvo acertado el 
P. Mariana, refiriéndose al rey D. Enrique II de Cas- 
tilla y á la Orden de Predicadores, cuando escribió: — 
«De cuya Orden tenian otrosí la costumbre los reyes 
de tomar confesor.» — Costumbre atestiguada por his 
leyes del Instituto y por la historia, que, desde San 
Fernando hasta Felipe IV, registra cincuenta nom- 
bres de Dominicos confesores de reyes, sólo en la 
corona de Castilla. Al beato Alvaro de Córdoba, con- 
fesor de doña Catalina, viuda del citado Enrique II, 
debió esta infortunada Reina el acierto con que se 
condujo para afianzar la corona de España en las sienes 
de D.Juan II. 

Los nombres de los PP. Lope Barrientos y Luis 
de Valladolid, confesores de este Rey, están íntima- 
mente enlazados con la historia patria, siquiera se 
considere solamente la parte que tomó el primero en 



192 La Orden de Predicadores. 

la formación del principe y en el ruidoso suceso del 
marqués de Villena, y no se olvide que el segundo 
desempeñó embajadas difíciles. 

Anduvieron siempre los Reyes Católicos rodeados 
de hijos de Santo Domingo, que dirigían su cpncien- 
cia y educaban ai principe en sus conventos. Alfonso 
de Burgos, virtuosísimo obispo y fundador, como se 
dijo, de San Gregorio de Valladolid; Tomás Matienza, 
Tomás Carbonel, predicador singularísimo y obispo 
de Sigüenza; el inolvidable Tomás de Torquemada, 
y sobre todo Diego Deza, que asistió á D. Fernando 
hasta el último suspiro, gozaron de ese favor, y res- 
pondieron con acierto á la responsabilidad inherente 
á tan delicado cargo. El emperador Carlos V, grande 
en todo, lo era también en la elección de las personas 
que ejercen poder y jurisdicción sobre la conciencia 
de los cesares: el P. Juan Manuel, el esclarecido car- 
denal de Loaisa y Pedro Soto, la gloria del concilio 
de Trento, el organizador de las universidades ex- 
tranjeras (Dellingen y Oxford) , le alentaron en sus 
empresas, y contuvieron no pocas veces los ímpetus 
ardorosos del que, dueño de los destinos del mundo, 
murió voluntariamente en una celda, asistido y for- 
talecido por el Dominico Carranza. 

Modelo de confesores de reyes, por su ciencia que 
brilló en Trento y en las cátedras universitarias, por 
su elocuencia arrebatador^i, por su prudencia y de- 
más virtudes cristianas, fué el P. Diego Chaves, 
maestro del insigne Báñez, confesor de D. Felipe 11 
y de su esposa doña Isabel de Valois, y ayo y pre- 



Dcmiiv'ccs españoles confesores de soberanos. 193 

ceptor del infortunado príncipe D. Carlos. También 
dirigieron la conciencia de este monarca incompara- 
ble el expectable cardenal Javierre, y el historiador, 
predicador y consejero íntimo del rey, P. Fernando 
del Castillo. — Tenía Felipe III verdadera pasión por 
los hijos de Santo Domingo; consolábale la protec- 
ción decidida que les dispensó en universidades y con- 
ventos, y tuvo por confesores al P. Gaspar de Cór- 
doba y al P. Luís Aliaga, consejero é inquisidor ge- 
neral. Su hijo Felipe IV llamó á su lado con el mismo 
fin al P. Juan de Santo Tomás, religioso de Atocha, 
conocido en todo el mundo por sus inmortales obras, 
y más inmortal él mismo por sus virtudes que por 
su ciencia; al P. Antonio de Sotomayor, consejero de 
Estado y presidente del Consejo de Cruzada, y á los 
PP. Juan Martínez y José González. — De Carlos II 
fueron confesores el P. Juan Martínez, que lo fuera 
también de su padre, los PP. Matilla, Relus, Bayona, 
Torres y el perseguido P. Froilán Díaz. 

En Portugal dirigió la conciencia del infente don 
Enrique y de la Reina, el rey de la elocuencia espa- 
ñola, el venerable P. Fr. Luis de Granada, escritor, 
famasuperaetera iiotus, como dice Nicolás Antonio. — 
D. Fernando de Aragón tuvo la dicha envidiable de 
tener por confesor al taumaturgo San Vicente Fe- 
rrer, de quien muy bien puede afirmarse que agotó 
el tipo del misionero cristiano, siendo á la vez polí- 
tico de pensamientos altísimos. Otros se distinguie- 
ron en este cometido, que no caben en los límites de 
este estudio. 

13 



194 ¡ (^ Orden de Predicadores. 

Desde el advenimiento de la casa de Borbón puede 
decirse que los Dominicos dejaron de ser los confe- 
sores de los reyes. ¿Y qué podrían hacer al lado de 
los covachuelistas que tanto privaron entonces, y 
cómo hubieran podido contrarestar el enciclopedismo 
déla corte, ni las intrigas de Alberoni y de Jiudice? 
Ya durante la minoría de Carlos II había conseguido 
suplantarlos la reina viuda doña María de Austria, 
exaltando al jesuíta alemán P. Nithard, luterano con- 
verso, á quien hizo inquisidor general. La caída del 
extranjero fué tan ruidosa como su inmerecida ele- 
vación. 

Predicadores. — Se ha visto que San Vicente Fe- 
rrer fué predicador de D. Fernando de Castilla, rey 
de Aragón, y el venerable Vicente de Lisboa, de don 
Juan I de Portugal. Para no repetir la memoria de los 
PP. Herrera, Resende, Fonseca, Avila, Padilla, Forei- 
ro, Godoy y Portocarrero, notables todos ellos en las 
ciencias y en las letras, y predicadores de los reyes, 
habremos de ceñirnos á tributar un recuerdo á algu- 
nos otros que merecieron igual distinción. D. Juan II 
tuvo por predicador, consejero y confesor al P. Luís 
de Valladolid, inquisidor, teólogo del concilio de 
Constanza, á quien se debe la capitulación de Narbo- 
na, reformador infatigable de las costumbres públicas 
y depositario de la confianza del papa Martín V, como 
así se lo testifica Su Santidad en un afectuoso breve que 
ledirigió. El emperador Carlos V, además del P. Juan 
de Salamanca, nombró predicador suyo al P. Diego 
de Vitoria, hombre lleno del espíritu de Dios, inac- 



Dominicos españoles predicadores de soberanos. 195 

cesible á las dignidades eclesiásticas, de profunda 
ciencia, acreditada en las cátedras, y de celo ardiente 
por la salud de las almas. Después de haber tronado 
en la corte contra la ambición y la lisonja, que per- 
vierten las inteligencias, dedicóse á recorrer las pro- 
vincias, con el fin de desterrar del pueblo el vicio feo 
y degradante del perjurio y la blasfemia, valiéndose 
para el objeto de la asociación ó cofradía del Nombre 
de jesús. 

No fueron menos notables el predicador predilecto 
de Felipe II, Fernando del Castillo, y el P. Agustín 
Saluces, que conmovía los pueblos, haciendo en to- 
das partes ruidosas conversiones, y con pecho apos- 
tólico increpaba al severo monarca y le pedia cuenta 
estrecha de la mayordomía de la nación, que la Pro- 
videncia le había confiado '. 

El Rey, conocedor de sus talentos, le confió la 
visita de las Ordenes de la Trinidad y la Merced, que 
llevó á cabo felizmente, muriendo después en olor 
de santidad. Fué el P. Alonso de Cabrera el primer 
orador de su tiempo, solicitado á porfía por los obis- 
pos para las misiones de sus diócesis, y predicador 
de Felipe II y Felipe III. Este último soberano nombró 
á diferentes Dominicos predicadores suyos; á Cristó- 
bal de Torres, Jerónimo de Tiedra, José González y 
Agustín Dávila en Castilla y Aragón, á Pedro Calvo 
en Portugal. Los reyes Felipe IV y Felipe V ^ tuvie- 

' Alúdese al hecho ya apuntado más arriba, cuando, quejándose de lo 
exorbitante de los tributos, le dijo: PhiUppe, ande eiminus panes iit mandu- 
cent hli? 

- Este monarca se posesionó de Madrid el dia de Santo Domingo (1706). 



i^ó La Orden de Predicadores. 

ron por predicadores á los PP. Francisco de Vivero, 
Domingo de los Reyes y Bernardino Membrisa. 

En muchos pueblos de Aragón se conserva aún 
grata memoria del V. P. Antonio Garcés, misionero 
apostólico, predicador de Carlos 111, reformador de las 
costumbres y fervoroso propagador del Rosario. El 
compuso las oraciones ú ofrecimientos que se dicen 
en este ejercicio santo. Inspiraba tanta venera- 
ción, que su sola presencia calmó el tumulto de 
Pamplona, cuando el Virey intentó prender al Obispo 
y expatriarlo (1745). Su muerte, á la edad de setenta 
y dos años, fué un duelo general, corriendo todo Za- 
ragoza, con las autoridades á la cabeza, á tributarle 
los últimos honores (1773). 

José Tejera, predicador de Enrique 111 de Francia 
y de la reina Catalina de Médicis y escritor notable, 
era Dominico español. 





XII. 



CASAS DE ESTUDIOS GENERALES, UNIVERSIDADES, ACADEMIAS 
Y ESCRITOS DE LOS DOMINICOS ESPAÑOLES. 




UNDAR convenios, predicar y enseñar fué la divi- 
sa, como hemos dicho, dada por Santo Domin- 
go á los religiosos de su Orden de Predicado- 
res. Hanse visto sus fundaciones en España, y hemos 
acompañado á sus intrépidos hijos á través de los 
mares, para anunciar á las tribus bárbaras el nombre 
de Jesús. De pasada hemos contemplado á no pocos 
Dominicos dirigiendo la conciencia de nuestros reyes, 
y distribuyéndoles el pan de la divina palabra. En la 
vida monacal se forman los robustos caracteres, co- 
mo se formó el Precursor en el desierto para derra- 
mar luego sobre las muchedumbres, agostadas por 
el ardor délas pasiones, la benéfica lluvia de las gra- 
cias celestiales. Contemplata aliis tradere, repetiremos 
con Santo Tomás de Aquino. Una rápida ojeada so- 
bre las casas de estudios generales, universidades y 
escritores de la Orden, completará esa mirada en 
conjunto. 



198 La Orden de Predicadores. 

Sin el estudio no es posible l:i predicación, por- 
que la gracia, que eleva á la naturaleza y la perfec- 
ciona, presupone el cultivo de ésta. Por esovemos 
que los estudios florecen desde el siglo xiii en mu- 
chos conventos de la Península, sobre todo en Sa- 
lamanca y en Palencia. Seis siglos acudió el clero 
palentino todo á las aulas teológicas del convento de 
San Pablo, y ciertamente que los religiosos pueden 
darse por satisfechos con ese plantel de operarios que 
no se han olvidado aún de sus maestros. En Murcia 
y Valencia había en el mismo siglo, además de la 
filosofía y la teología, el estudio del árabe y del 
hebreo. En los doce conventos de Sangüesa, Estella, 
Pamplona, Zaragoza, Calatayud, Barcelona, Lérida, 
Tarragona, Urgel, Valencia, Játiva y Mallorca, estu- 
diaban en la misma época, según las actas de un Ca- 
pítulo provincial de España, doscientos religiosos de 
la Orden. Para cuantos conozcan las costumbres del 
siglo XIII, es evidente el progreso intelectual llevado á 
cabo en pocos años por los hijos de Santo Domingo. 
Aumentáronse los estudios generales en el si- 
glo XIV, creándose, entre otros, los de Valladolid, 
Córdoba y Tortosa, y en el siglo inmediato ya tenían 
los Dominicos cátedras en algunas universidades y ca- 
tedrales. En el Capitulo general celebrado en Sala- 
manca en 1 55 1, se señalan las universidades propias 
para los estudios superiores, alas cuales era preciso 
asistir para optar á los grados de la Orden, sin que 
bastara haber cursado en otras casas y con otros lec- 
tores. Las de España se hallaban instaladas en los 



Casas Je estudios, universidades y escritos. 199 

conventos siguientes : Salamanca, Valladolid, Sego- 
via, Tríanos, Alcalá, Toledo, Barcelona, Valencia, 
Zaragoza, Luchente, Lérida, Mallorca, Calatayud, 
Tortosa, Orihuela, Lisboa, Evora, Coimbra, Bello, 
Córdoba, Sevilla, Jaén, isla de Santo Domingo, Ciu- 
dad de los Angeles, Perú, Cuzco, Plata, Santa Fe, 
Junia, Santiago de Chile y Oajaca; total, treinta y tres 
universidades, porque Valladodid y Zaragoza tenían 
dos cada una. 

La universidad de Valencia debe su fundación á 
los esfuerzos de San Vicente Ferrer, que, acabando 
con el libertinaje de la enseñanza, que no producía 
masque charlatanes, reunió él en cuerpo docente y 
oficial á los catedráticos dispersos. San Luís Beltrán 
la levantó más tarde al apogeo de su esplendor. Los 
Dominicos regentaron constantemente en ella dos 
cátedras de teología, con tanto aplauso y fruto, que 
al morir el P. Marona, que había enseñado cuarenta 
años, sin querer aceptar ni la cátedra de Salamanca, 
ni la mitra de Orihuela, mandó el Ayuntamiento por 
público pregón que no hubiera aulas y todos asistie- 
sen al entierro. Allí enseñó el P. Rocaberti, después 
arzobispo y virey de Valencia y autor de una pro- 
funda obra sobre la infalibilidad pontificia. En la 
misma enseñó física el P. Castro, y matemáticas el 
lego Fr. Antonio Roldan, que las había enseñado 
igualmente á Felipe IV y á muchos grandes de la 
corte. 

La universidad de Santo Tomás de Avila, con 
grados de maestro y doctor en artes (filosofía), teo- 



2)o La Orden de Predicadores. 

logia, cánones, leyes y medicina, fundada por los 
Reyes Católicos, estaba dirigida exclusivamente por 
los Padres, aunque tenian catedráticos seculares para 
las asignaturas impropias de su carácter. El bellísimo 
colegio de San Gregorio de yalladolid fPinciamim), 
fundación del P. Alonso de Burgos, como ya se repi- 
tió, era universidad para veinte religiosos de la Orden 
y doce capellanes, y sus estatutos tan sabios, que 
sirvieron de norma á Felipe II para los del Escorial, 
yá D.Juan III de Portugal para Coimbra. Análogo á 
la universidad de Avila era el colegio-universidad de 
Santo Tomás de Sevilla, fundado por el P. Deza para 
doce religiosos de la Orden, que permanecían allí diez 
años, y para los externos que quisieran concurrir. 
Como los grados que en él se conferían tenían efectos 
canónicos, y la universidad de Sevilla, llamada Cole- 
gio del Maese Rodrigo, sólo tenía dos cátedras mal 
regentadas, mientras que la de Dominicos tenía seis 
con mejores catedráticos, eran éstas mucho más con- 
curridas y pujantes, aun á fines del siglo xvii. 

En el colegio-universidad del Rosario de Almagro 
se conferían grados públicos en artes, teología y 
cánones, y lo mismo en el Patriarcal de Orihiela, don- 
de por algún tiempo hubo además facultad de medi- 
cina. También en Pamplona estableció la Orden una 
universidad en el convento de Santiago (hoy cuartel), 
realizando un pensamiento que no supieron llevar á 
cabo las cortes de Navarra. Allí enseñó el célebre Padre 
Lárraga,cuyo Prontuario de Teología Moral ha sido por 
espacio de un siglo el vade mecum de todos los semí- 



Casas de estudios, universidades y escritos . 201 

naristas españoles, hasta que dominó la moda de 
cursar por textos extranjeros en este país clásico de 
la sana moral ' . 

Perdidas las colonias americanas, no hay para qué 
hablar de las universidades y colegios que allí fundó 
la Orden de Predicadores. La de la Habana, que es- 
tuvo largo tiempo en manos del mismo Instituto do- 
minicano, fué secularizada en este siglo. Si con acierto 
ó no, díganlo los que no puedan ser tildados de par- 
ciales. Cuando en la última guerra separatista se 
marcharon á las Maniguas estudiantes y catedráticos, 
la opinión se fijó en los diferentes resultados que da- 
ban las universidades de la capital de la gran Antilla 
y de la ciudad de Manila , y hubo proyectos para que 
la primera volviese á su organización primitiva, mien- 
tras que el Sr. Moret, con sus desatentadas reformas, 
parecía condolerse inconscientemente de la paz Dcta- 
viana de que disfrutaba el archipiélago filipino, im- 
buido en la. filotecnia monástica. Si la tea revoluciona- 
ria incendia de nuevo los ingenios de Cuba, posible 
será que se vuelva á pensar en la antigua universidad 
dominicana. 

' Mi queridísimo y respetable amigo el esclarecido Sr. La Fuente dice, 
ocupándose con el P. Lárraga, que, aprobadas las obras de San Ligorio, hay 
que irse con pulso al impugnar al P. Lárraga y al prohabilismo. El argu- 
mento no me parece concluyente. San Ligorio tiene buen cuidado de lla- 
marse equi-probabilisla, y no probabilista á secas. En el tomo 111 de la 
Teología Moral de mi maestro el P. ¡Vlorán, pueden verse las opi- 
niones de los modernos probabilistas, hoy en boga en muchos seminarios, 
reprobadas expresamente por San Ligorio, ó, cuando menos, opuestas á las 
suyas. El mismo Santo advierte que sigue á Busembau en el método, no en 
la doctrina. Por lo dem.is, conforme con mi amigo en que ha de prece- 
derse con pulso. 



202 La Orden de Predicadores. 

La universidad de Santo Tomás de Manila fué 
fundada á principios del siglo xvii por los PP. de la 
Orden de Predicadores, agregándoles un colegio para 
hijos de españoles, que en él reciben alimento, ves- 
tido, libros é instrucción. Su desarrollo progresivo la 
elevó á una altura prodigiosa. Segunda enseñanza, 
filosofía, teología, cánones, leyes, medicina, farma- 
cia, notariado, escuela de comadronas y de practi- 
cantes de cirugía menor, todo se da en aquel centro 
de enseñanza, sin que el público erario contribuya 
con un céntimo. De ella han salido sabios y virtuosos 
patricios, que han honrado las letras y servido á la 
religión y á la patria: lo único que de ella no ha sali- 
do, es un enemigo de España. 

Universidad de Salamanca. Hasta principios del 
siglo XV las cátedras de teología de esta universidad 
estaban en el convento de Dominicos, y eran regen- 
tadas por los religiosos. En 141 5 se instalaron en la 
misma universidad, y poco después regentaba la cá- 
tedra de derecho canónico el P. Juan de Torquemada, 
más tarde cardenal de Santa Sabina, pariente del pri- 
mer Inquisidor general, y escritor fecundo y sólido. 
La universidad llegó á su apogeo en el siglo xv, gracias 
á los esfuerzos y al talento organizador del P. Fran- 
cisco de Vitoria, y á las lecciones acreditadísimas de 
los PP. Báñez, Medina, Pedro y Domingo Soto, Cano 
y otros Dominicos, que le dieron gloria imperecede- 
ra. Si á Cano se le debe el primer libro de Lugares 
Teológicos, y el renacimiento del buen gusto en las 
escuelas, Báñez es el primer tratadista metódico de 



Casas de estudios, universidades y escritos. 205 

derecho público; por manera que esta ciencia, des- 
arrollada más tarde por Grocio y otros escritores, 
nació en España, teniendo por padres á un hijo de 
Santo Domingo y á la doctrina de Santo Tomás. El 
convento de San Esteban era, dice La Fuente, el pa- 
ladión de la universidad, que le amaba con ternura 
filial. Y cuando las pandillas y disputas universitarias 
hicieron que aquellos austeros y religiosísimos Do- 
minicos tomasen la resolución heroica de renunciar 
todos los derechos que en el claustro habían conquis- 
tado con su ciencia y sus virtudes, para limitarse 
nuevamente á enseñar intra claustra y por su cuenta, 
el acuerdo cayó en la universidad como una bomba, 
por lo duro de la lección; acudió ésta al Rey, y Feli- 
pe III y su favorito el duque de Lerma, grandes pro- 
tectores de la Orden de Predicadores, para obligar á 
los Dominicos á continuar sus lecciones, fundaron dos 
cátedras de teología, que fueran siempre por ellos re- 
gentadas (1606 y 1608). El P. Herrera, primer cate- 
drático de la nueva fundación, se distinguió por su 
saber profundo, lo mismo que el P. Ledesma, que 
regentó la segunda cátedra. 

Universidad de Alcalá. — En esta ciudad tenían los 
Dominicos, como en Valladolid, Sevilla, Madrid y 
Zaragoza, convento y colegio. El convento se convir- 
tió primero en cárcel, y luego en audiencia; el colegio 
es presidio. Los Padres entraban en oposición parala 
enseñanza universitaria, hasta que á principio del si- 
glo XVII fundó para ellos el duque de Lerma dos cá- 
tedras de teología, que desempeñaron hasta 1836. 



204 ^'' Orden de Predicadores. 

Distinguiéronse en ellas los PP. González, Gutiérrez, 
Viedma y Tapia. En Alcalá se enseñó siempre el to- 
mismo puro, sin mezcla de molinismo ni desuarismo. 

Universidad de Valladolid. — También aquí fundó 
el citado duque de Lerma una cátedra para la Orden 
de Predicadores, que fué desempeñada por losPP. Na- 
varrete, Alvarez, Ricardo, Sánchez y otros, hasta la 
misma fecha de 1836. 

Otras universidades. — Distinguiéronse en la de 
Santiago el P. Jerónimo González; en la de Oviedo, 
los PP. Gamarra, Pedro de Santo Tomás y Jacinto 
de Tineo; en la de Coimbra, los PP. Pedro Mártir, 
Arana, Pereira y Pereiro; en la de Valencia, los PP. Cu- 
calón y Roig, además de los enumerados más arri- 
ba; en la de Zaragoza, los PP. Losilla, Bielsa, Alonso 
Bautista, Valles y Cenedo; en la de Barcelona, Pons 
y Cabeza; en la de Lérida, Mur, Vega, López, Rebu- 
llosa y Valero; en la de Huesca, los PP. Biescas, Fe- 
menia y Tarazona; en la de Tarragona, Ribas, Ba- 
yo, Miguel, Pallares y Luquián; en la de Gerona, el 
P. Gralla; en la de Perpiñán, el P. Dernils; en la de 
Méjico, Hinojosay Gómez; en la de Lima, Lorenza- 
na, Bilbao y Narváez; en la de Lovaina, el P. Torres; 
y en la de Colonia, el P. Morellas. Ya se apuntó que 
el P. Pedro Soto había reorganizado las universidades 
de Oxford y Doslingen. 

Academias. — Además de los estudios generales y 
de las universidades enumeradas, tenían los Domini- 
cos en España diferentes academias, en las cuales se 
matriculaban los externos y cursaban filosofía, teolo- 



Casas de estudios, vníversidadcs y cseritos. 205 

gía dogmática y moral, escritura, cánones, historia 
eclesiástica, etc., incorporando los estudios en algu- 
na universidad. Tal sucedía en Falencia, Calatayud, 
Zaragoza y otros puntos. Distinguióse entre ellas la 
de Santo Tomás de Madrid, fundada á principios del 
siglo XVI, y de la cual quedan aún reliquias venera- 
bles en algunos sacerdotes de la capital de España. 
La academia pasó por diferentes vicisitudes, y puede 
decirse que no se formalizó hasta 1 749. En 1 774 tenia 
estudios de filosofía, lugares teológicos y teologia 
dogmática y moral, con 165 alumnos, cuyas matrí- 
culas se incorporaban en Alcalá. En 1825 las cátedras 
eran ocho y los alumnos 372. Era. estudio público y 
Real. 

Infiérese de lo expuesto que en la religión do- 
minicana la contemplación, de la cual habla Santo 
Tomás como base del apostolado, á fin de que el 
Dominico sea lucerna ardens et htcens, no es sólo un 
ejercicio de piedad, ni tampoco el cultivo exclusivo 
de la inteligencia, sino la combinación de una y otra 
actividad, reunidas en hermosa síntesis. Es la aplica- 
ción de todas las ñicultades, así afectivas como inte- 
lectivas del hombre, con el objeto de conocer las 
cosas divinas, con suavidad para el corazón y arroba- 
miento para el espíritu. Así lo comprendió el Santo 
Doctor, que en la palabra contemplación une la pie- 
dad con la ciencia, porque ésta es el alimento de 
aquélla, el mentor que aparta al alma de funestos ex- 
travíos y la disciplina espiritual que le da temple de 
acero y la eleva por encima de las cosas sensibles. El 



2o6 Líi Orden de Predicadores. 

precio de la contemplación, añade Alberto Magno, 
es la piedad y el estudio. Debemos estudiar por tres 
motivos : las cosas especulativas , por el placer que 
proporcionan ; las cosas prácticas, por la utilidad que 
de ellas se sigue; las cosas divinas , por la dulzura 
que causan. El primero de estos estudios corrobora 
la fe, el segundo enseña á vivir bien, y el tercero 
atiza los santos deseos y mueve nuestros corazones 
hacia la adquisición de la eterna bienaventuranza. 

El estudio, continúa Humberto de Romanos, 
quinto Maestro general de la Orden, nos es necesa- 
rio : da verdadero relieve á la Orden, porque, siendo 
la piedad un bien y el estudio otro bien, la piedad y 
el estudio son un bien mayor; atrae vocaciones esco- 
gidas, que no vendrían á la Orden si en ella no se 
estudiase, y conquista la admiración y el aprecio del 
mundo. «La ciencia hace al hombre glorioso; la santa 
rusticidad sólo es útil á sí misma.» Tal fué el espíri- 
tu que informó á la Orden desde sus albores. Sus 
primeros adeptos se reclutaron en las universidades 
más célebres de Europa; y el observador atento é 
imparcial descubre sin grande trabajo en su ya larga 
historia que la piedad y la observancia regular se han 
elevado en el Instituto á medida que florecían en el 
mismo las ciencias. Todos sus grandes santos han 
sido grandes sabios. 

Nada más fácil ni más grato para nuestro ánimo 
que tejer aqui algun.is biografías para hacer ver de 
qué manera los escritores Dominicos supieron unir la 
ciencia con la piedad y practicar esa doble contem- 



Casjs de estudios, universidades y escritos. 207 

plación de que hablan los maestros del primer siglo 
de la Orden. Los nombres de Juan de Santo Tomás, 
Pedro y Domingo Soto, Araujo, Parra, Martínez de 
Prado, Cano, Vitoria, Medina, Báñez, Lemos, Godoy, 
Ledesma, Ochoa, Gregorio Martínez, Foreiro, Nuño- 
Cabezudo, Granada, Malvenda y otros de los tiem- 
pos pasados, acuden presurosamente á nuestra men- 
te, siguiéndoles en nuestro siglo los PP. Alvarado, 
Puigserver, Puig, Xarrié, Zeferino González, Gain- 
za, Rivas , Moran , que continúan gloriosamente 
la tradición de la escuela dominicana en nuestra pa- 
tria. Mas para no hacer este estudio difuso en dema- 
sía, hemos pensado poner al fin el catálogo de sus 
escritos '. 

I Véase la tercera parte de este trabajo : Ensayo para una biblioteca de 
Dominicos españoles. 






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XIII. 



LA cofradía del DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS. 




Ntre los importantes servicios que la Orden 
de Predicadores ha prestado á la Iglesia, me" 
rece relato aparte la Cofradía del Nombre de 
Jesús, ya porque es de origen español, y ya porque 
la actualidad de esta asociación es hoy incontestable: 
su objeto es extirpar la blasfemia y el perjurio. 

Desde el principio de la Orden habían los Padres 
predicado, compuesto oficios, escrito libros y levan- 
tado altares para excitar al pueblo cristiano á la vene- 
ración del Nombre de quien ha salvado á los hom- 
bres y es la alegría de los ángeles. En 1274 celebróse 
el concilio ecuménico de Lyon, en el cual hubo tres 
cardenales, 33 obispos y 10 teólogos de la Orden 
de Predicadores. Terminadas las sesiones, el papa 
Gregorio X dirigió al General de la Orden un breve 
sumamente significativo, notificándole el empeño 
del concilio en promover el culto del Nombre de 
Jesús, y encargando á los religiosos la propagación 

54 



2iü La Orden de Predicadores. 

fe 

de esta devoción salutífera. El General circuló el 
breve á los Provinciales, y todos los Dominicos del 
mundo, dueños casi del pulpito cristiano, empren- 
dieron con nuevo ardor la predicación del Nombre de 
Jesús, que, como dice San Bernardo, «es dulce cán- 
tico al oído, miel en los labios, y en el corazón celes- 
tial néctar.» Por doquier se levantaban altares en 
honor del dulcísimo Nombre, y los fieles, asociados 
en derredor de la imagen del divino Infante, prelu- 
diaban la Cofradía, que se fundó en 1432. He aquí 
cómo: 

El pueblo de Lisboa se hallaba consternado por 
la peste que le diezmaba; en su aflicción acudía á un 
santuario de Nuestra Señora, vecino al convento de 
Dominicos. Habiendo dispuesto el prior que se les 
predicase en la iglesia conventual cada vez que pa- 
sasen de vuelta del santuario, apareció en el pulpito 
la venerable figura del P. Andrés Díaz, que había 
dimitido el obispado de Megara, en la Acaya, para 
vivir humildemente en el convento. Lleno de com- 
pasión ante el cuadro desolador que presentaba Lis- 
boa: «Armaos de fe, exclamó, de amor de Dios y de 
esperanza, porque estas son las mejores armas con- 
tra los males que os afligen. Con ellas se santificarán 
vuestras aflicciones y alcanzaréis misericordia.» 

«¿Queréis, dijo en otra ocasión, conocer el medio 
más eficaz para aplacar la justicia de Dios? Acudid á 
Jesús, cordero inocente, inmolado por vosotros en la 
cruz.» — Y predicando siempre á Jesucristo y á su san- 
to Nombre con vehemencia desconocida, les exhor- 



La Cofradía del Diikisimo Nombre de Jesús. 211 

taba á llevar este Nombre en el corazón, á pronun- 
ciarle con amor, á escribirle sobre el pecho y en el 
dintel de sus puertas. El pueblo, movido por el ora- 
dor, se entregó de lleno á tan saludable práctica, y 
el P. Díaz, aprovechando los momentos de más con- 
fianza, propuso la formación de una cofradía bajo el 
título del Dulcísimo Nombre de Jesús, prometiendo la 
clemencia del cielo para cuantos en ella entrasen. 
Todo el auditorio quería inscribirse en el acto. Sin 
embargo, el pensamiento, como todas las obras de 
Dios, encontró obstáculos; el azote, mientras tanto, 
arreciaba más y más, y apenas había medio de inhu- 
mar tanto cadáver. 

Por fin el 20 de Noviembre de 1432, después de 
las primeras vísperas de la Presentación de Nuestra 
Señora, el venerable P. Andrés Díaz instituyó solem- 
nemente la Cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús. El 
domingo siguiente anunció desde el pulpito que, ter- 
minada la misa, bendeciría en el Nombre de Jesús 
agua, que cada cuál llevaría consigo para los enfermos. 
La iglesia no podia contenerla gente; el santo Obispo, 
vestido de pontifical y profundamente conmovido, 
hizo la ceremonia de la bendición según el rito de la 
Iglesia, corriendo abundantes lágrimas de todos los 
concurrentes. Agolpáronse los fieles para tomar el 
agua bendita, y en su afán, derribaron la cuba que la 
contenía, derramando el agua por el templo, que re- 
cogían empapando en ella pañuelos y otras prendas. 
Un prodigio extraordinario fué el premio de tanta fe. 
Apenas los enfermos que estaban en la iglesia tocaron 



212 La Orden de Predicadores. 

el agua, se sintieron curados de repente; llevada á 
las casas, produjo el mismo beneficio en los apesta- 
dos. El V. Obispo tuvo que repetir varias veces la 
bendición d-el agua en el Nombre de Jesús, y Lisboa 
vióse libre en pocos días del pánico que le domina- 
ba : la peste desapareció. 

El I." de Enero de 1433, la nobleza y el pueblo 
en masa acudió al templo de Santo Domingo para 
dar gracias á Dios por el beneficio recibido. Entonces 
se nombraron los oficiales de la Cofradía, se redacta- 
ron los estatutos, aprobados por el cardenal Renun- 
cio, y se designó ese dia, en el cual se puso el nom- 
bre dejesús al Divino Niño, para la festividad princi- 
pal de la Cofradia, con una procesión solemne, á la 
cual asistirían los religiosos y los cofrades. El venera- 
ble P. Díaz compuso un libro de oraciones y alaban- 
zas al Nombre de Jesús, siguiendo su ejemplo más 
de treinta Dominicos que han escrito sobre la misma 
materia. 

Un siglo más tarde apareció en el centro de Es- 
paña el P. Diego de Vitoria, suscitado por Dios, como 
otro Elias, para reparar los ultrajes hechos á su nom- 
bre divino. Ese hombre apostólico, uno de los pri- 
meros predicadores de su siglo, que había dejado la 
predicación de la corte para recorrer las aldeas y los 
pueblos, instituyó la Cofradía del Dulcísimo Nombre 
de Jesús como una liga contra el abuso de los jura- 
mentos, contra los perjurios, y contra las horribles 
profanaciones del Nombre del Señor por los blas- 
femos. El resultado fué tan satisfoctorio contra esa 



La Cofradía dd Dxikismo Ncmhre de Jesús. 21 

epidemia del alma, como lo habla sido un siglo antes 
contra la peste de Lisboa. Los soberanos pontífices 
Pío IV, en su bu\í\ Salvatoris de 13 de Abril de 1564, 
San Pío V, Gregorio XIII y Clemente VIII, aproba- 
ron esta Asociación y la enriquecieron de indulgen- 
cias. La Cofradía, con el santo objeto de combatir 
los perjurios y las blasfemias, pasó bien pronto las 
fronteras de España y se extendió por todo el mundo. 

El papa Pablo V, al anular todas las indulgencias 
de sus predecesores, exceptuando únicamente las 
concedidas al Rosario, concedió á la Cofradía del 
Nombre de Jesús muchas nuevas, principalmente 
Indulgencia plenaria : i .", en el día de la entrada en 
la Cofradía; 2.", en el día de Circuncisión ; 3.° , por 
asistir á la procesión (en el segundo domingo de cada 
mes); 4.°, á la hora de la muerte, invocando el Nom- 
bre de jesús. 

Los papas Urbano VIII, Clemente X, Inocen- 
cio XI, Benedicto XIII, Benedicto XIV y Pío VII han 
mostrado igual solicitud por esta piadosa Asociación, 
enriqueciéndola con nuevas gracias. En esos decretos 
se la llama unas veces Cofradía del Nombre de Jesús, 
oirás Cofradía del Nombre de Dios, y en algunas Co- 
fradía de ¡os Juramentos. — Benedicto Xlll dice ter- 
minantemente en su bula Pretiosus: «Que todas las 
indulgencias concedidas á la Cofradía del Santísimo 
Nombre de Jesús, llamada también del Nombre de 
Dios y de los Juramentos, sean entendidas al tenor 
de la regla de Pablo V.» 

Hoy que el vicio horrible de la blasfemia tanto 



2 14 ^'^ Orden de Predicadores. 

cunde, tanto escandaliza y á tantas almas lleva á los 
infiernos, parécenos conveniente ampliar aún más 
estas nociones, para ver si renace en nuestra patria la 
Asociación del Nombre de Jesús, originariamente es- 
pañola. El Beato Jordán, sucesor de Santo Domingo 
en el régimen de la Orden de Predicadores, escribió 
en honor del Nombre de Jesús una salutación, com- 
puesta de cinco salmos, cuyas iniciales forman el 
nombre Jesús. Son : Jubílate Deo omnis térra; — 
Exaiidiat te Dominus; — Salviim me fac; — Usqueqiio, 
Domine; Saepe expugnaverimt me. En seguida se dice: 

■f. Sit nomen Domini beiiedictum. 

^. Ex hoc nunc etiisque in saeculiim. 

Oremus. Sancti Nomiiiistiti, Domine., timorempa- 
riter et amorem fac nos haber e perpetwiin ; guia num- 
quam tna gubernatione destituís, qiios in soliditate 
tuae dilectionis institms. Per Cbristum Dominnni no- 
stritm. Amen. 

El venerable P. Juan Micón , gran siervo de 
Dios, religioso de vida santísima é infotigable mi- 
sionero de nuestra patria, cuya lengua, que tantas 
veces había pronunciado el Nombre de Jesús, libró 
Dios de la corrupción, compuso el Rosario del Dulcí- 
simo Nombre de Jesús, aprobado en 2 de Febrero de 
1602 por el papa Clemente Vil, y enriquecido con 
ocho años de indulgencia. Otra indulgencia de cua- 
tro mil ochocientos setenta y cinco días le fué conce- 
dida por los papas Sixto V y Clemente Xlll. Consta 
este Rosario de quince misterios de la vida, pasión y 
gloria de Jesucristo, divididos en gozosos, dolorosos 



La Cofradía del Diihísiiiio Nombre de Jesús. 1 1 5 

y gloriosos, como en el Rosario de María. En lugar 
del Padre nuestro se reza un Gloria Patri, y en vez 
de las Ave Marías se dice : Jesu, fili David, miserere 
mei, en los misterios gozosos ; Jesu Naiarene, Rex 
Judeonun, miserere mei, en los dolorosos; y Jesu, fili 
Del vivi, miserere mei, en los gloriosos. Un Padre 
nuestro y un;i Ave María distinguen además las de- 
cenas. 

MISTERIOS GOZOSOS. 



-Encarnación del Verbo. 
-Natividad de Jesús. 
-Circuncisión. 
-Bautismo en el Jordán. 
-Predicación de Jesús. 



MISTERIOS DOLOROSOS. 



I . — 



Lavatorio de los pies. 
Oración en el huerto, 
irrisión voluntaria de Jesús. 
Muerte en la cruz. 
Bajada á los infiernos. 



MISTERIOS GLORIOSOS, 



I. — Resurrección de Jesús. 

2. — Ascensión. 

3. — Venida del Espíritu Santo. 



2i6 La Orden de Predicadores. 

4. — Gloria de Jesús á la diestra de su Padre. 

5. — Poder de Jesús para juzgar vivos y muertos. 

Se concluye con esta plegaria : Benedictiim sit 
dulce Noiiien Domiii^i iiostri Jesn-Christi, et gloriosae 
semper virginis Geuitricis ejiís Mariae, uimc et semper , 
in aeíernum et ultra. Amen. — Nos cum prole pía, be- 
nedicat Kirgo María. 

Hay otras muchas devociones aprobadas en honor 
del Dulcísimo Nombre de Jesús que no son de este 
lugar. En la procesión de la Cofradía (segundo do- 
mingo de cada mes) suele cantarse el himno: Jesii, 
nostra redemptio; el salmo Laúdate piieri Douünuiii, 
repitiendo Sit nomen, etc., á cada verso, y terminan- 
do con la oración, puesta arriba, Sancti Nominis 
tui, etc. 

La facultad de erigir canónicamente la Asociación 
reside en la Orden de Predicadores, en virtud de pri- 
vilegios apostólicos. Los párrocos pueden dirigirse á 
los Provinciales de la misma, si desean establecerla 
para poner fin á tantas blasfemias, y harán cierta- 
mente una obra agradable á Dios '. 

' Habiamos pensado tratar á continuación de !a influencia de la Orden 
de Predicadores en la del Carmen y la Merced; pero desistimos de este pro- 
pósito porque es un asunto explanado hace poco por el P. Paulino Alvarez 
en los capítulos 1 y x de su obra Sania Teresa y el P. Báñe:^. Madrid, 1882. 




XIV. 



REVOLUCIÓN, ASESINATOS Y EXCLAUSTRACIÓN DE LOS 
DOMINICOS EN ESPAÑA. — RESTAURACIÓN. 




O hemos de detenernos en examinar los pre- 
parativos que, con una constancia digna de 
mejor causa, condujeron á España al espan- 
toso pecado de sangre que aun no ha expiado, puesto 
que la justicia divina continúa derramando sobre 
ella la copa de sus iras. Nuestro trabajo no es una 
historia : y la historia de esas abominaciones está 
escrita por plumas mejor cortadas. Hemos, si, de dar 
cuenta de una anécdota que no ha sido divulgada. 
Era el i 5 de Setiembre de 1807; la corte se hallaba 
en la Granja, y fué, según costumbre, á pasar el día 
de la Conmemoración de Santo Domingo en Soria- 
no al convento de Santa Cruz de Segovia. Mientras 
que la Reina y comitiva visitaban el convento, Car- 
Ios IV pasó á la celda del prior, P. Guerrero, Vicario 
general más tarde de la Orden de Predicadores en 
España, religioso de talento, de ciencia y de virtud. 
Ocupó el Rey el asiento del escritorio, y fijándose en 



21 8 La Orden de Predicadores. 

el libro que estaba abierto sobre la mesa (el Febro- 
nio), dijo: — «No me admira, padre, que sean Vds. tan 
sabios, estudiando sin cesaren tan buenos libros.» — 
Admiróse el prior del calificativo que daba el Rey al 
libro, y éste añadió: — «Sí, se me ha dicho que este 
es un libro excelente, muy propio para labrar la feli- 
cidad de los pueblos.» — El prior entonces habló al 
Rey con libertad santa, le descubrió las maquinacio- 
nes de las sociedades secretas, y señalando algu- 
nos pasajes del libro, propios para abrir los ojos al 
monarca, concluyó así: — «Este libro ha de derribar á 
muchas de las columnas del orden social en Europa, 
y, si no se ataja su influencia en los destinos de Espa- 
ña, los nietos de V. M. caerán del trono.» — 'El Rey, en 
cuyo nombre se había desterrado al P. Ceballos é in- 
utilizado la impugnación que habia hecho de Febro- 
nio, parecía absorto ante las verdades amargas que 
oia en un claustro de Santo Domingo. Ocho meses 
después de esta conferencia, Carlos IV fué destronado 
(19 de Marzo de 1808) por sus hijos y por el pueblo; 
poco después lo fué Fernando VII; y doña Isabel II, 
nieta de Carlos IV, fué arrojada del alcázar de sus 
mayores, muerto ya el Rmo. P. Guerrero, antiguo 
prior de Segovia ' . 

' La anécdota anterior, y muchas délas noticias que siguen, las 
debo al erudito P. José del Real, religioso del convento de Santo Tomás 
de Madrid, testigo de cuanto afirma en una Memoria que me dirigió en 29 
de Enero de 1S77. — Antes de inutilizarse la impugnación de Febronio ci- 
tada en el texto, había sido condenada á ser quemada por manos del ver- 
dugo la obra anónima Del diritto libero della Chiesa di acqmtare'c di possede- 
re benitemporali. Roma, 1769, 5 vol. en 4.° Esta excelente impugnación 
de Justino Febronio es del dominico P. Tomás Maria Mamachi; y era tal la 



Revolución, asesinatos y cxclaiisl ración. 219 

Este es uno de los hechos que explican el odio del 
liberalismo y de las sociedades secretas hacia el Cole- 
gio de Santo Tomás de Madrid, blanco de sus iras, 
transmitidas de logia en logia desde el siglo anterior. 
Sus estudios, su importancia en la corte, su fidelidad 
á la Santa Sede, su monarquismo, los hombres de 
gran talento que en él habían brillado, ora en las 
cátedras, ora en el pulpito, los inquisidores de la Su- 
prema que fueron hijos de esa casa, los obispos y 
magistrados que salían de "Sus aulas y la purísima doc- 
trina de Santo Tomás, allí enseñada, que condena 
el despotismo de arriba y el despotismo de abajo, el 
cesarismo y el liberalismo, eran motivos para que las 
sectas resolviesen acabar para siempre con aquel 
obstáculo tradicional. Los PP. Blázquez, Yurami y 
Gamer habían combatido desde el pulpito la impie- 
dad de la revolución francesa, el jansenismo y el des- 
potismo de Godoy; el P. Guerrero pulverizaba el 
espíritu sectario de las cortes de 18 10 y 1821, y el 
infatigable P. Amado, en escritos, conferencias y ser- 
mones, ponía de manifiesto los contrastes de la Es- 
paña de 1833 y la España tradicional y legitima. Por 
eso, al proclamar en las logias la necesidad de destruir 
los nidos para que no volvieran los pájaros, se designó 
como primera víctima el Colegio de Santo Tomás. 

Aprovecháronse lossectarios del pánico producido 

inquina de los jansenistas españoles contra ella, y tan rigurosa la vigilan- 
cia para impedir su introducción en la Península, que á los PP. de San Es- 
teban de Salamanca les costó 14,000 reales el hacerla llegar pliego á pliego en 
forma de cartas por el correo. Este raro ejemplar, con señales de los dobleces, 
se halla en la biblioteca de la Universidad Salmantina. 



220 La Orden de Predicadores. 

en la capital por el intenso desarrollo del cólera en la 
noche del 15 de Julio de 1834, y su recrudescencia 
en los dos días siguientes, para propalar el absurdo 
de que los frailes habían envenenado las aguas. El 
motín, prevenido y calculado, estalló el 17, causando 
la primera víctima en un niño, presunto envenenador 
de fuentes : perseguido otro infeliz con igual pretexto, 
refugióse en el Colegio Imperial, siendo ocasión de 
que la matanza comenzase por aquí, y no por Santo 
Tomás, como estaba acordado. Dos ó tres horas des- 
pués de cebarse con la sangre de los hijos de San Ig- 
nacio, pasaron al citado Colegio, rompiendo puertas, 
ventanas y cristales, viéndose el religioso asilo inva- 
dido por una tur ba de harapientos, disfrazados algu- 
nos, pagados muchos, y dirigidos todos por gentes 
de botones de oro, bastón y hasta faja, que continua- 
ron la carnicería, iniciada en San Isidro. He aquí los 
nombres de los mártires de ese día memorable: 

El P . Andrés de La Puente , natural de Arroyo de Val- 
divielso (Burgos), de cincuenta años de profesión reli- 
giosa, misionero en Guatemala, Maestro en teología, 
predicador ferviente, secretario de tres Maestros genera- 
les, de condición amable y pacífica y generalmente ve- 
nerado por sus virtudes. Para promover el culto divi- 
no y el estudio de Santo Tomás había él solo hecho 
imprimir más de ochocientos mil volúmenes, y creado 
la imprenta de Aguado '. Murió á sablazos, mientras 

' Fueron estos libros: Misales, Breviarios, Diurnos^ Capitularlos, Marti- 
rologios, Suma de Santo Tomás, Filosofía de Puigserver, Cartas del Ran- 
cio, etc.. etc. 



Revolución, asesinatos y exclaustración. 221 

confesaba al siguiente mártir, á los sesenta y nueve 
años de edad. Un mes antes habla escrito á un con- 
discípulo, anunciándole el fin trágico que le esperaba. 

El P. José Fernández Narayo, natural de Medina- 
celi (Guadalajara), de cuarenta años de profesión reli- 
giosa, Regente de Estudios y Maestro de la provincia 
(de cuyos privilegios no usó nunca por humildad), 
eruditísimo en toda clase de literatura y muy versado 
en los clásicos del tiempo de Augusto y de Tiberio. 
Era censor ordinario de cuanto se imprimía en la 
corte, y muy consultado por el Consejo de Castilla 
y por los fiscales Heredia y Pérez Juana. Este sabio 
y santo religioso dijo á sus discípulos dos años antes 
en pública cátedra: — «¿Ven ustedes que todo está en 
calma? Pues yo no he perdido la esperanza de morir 
degolladov'' ' . — En efecto: á la edad de cincuenta y ocho 
años, en el mismo lecho en que yacía enfermo, y don- 
de acababa de confesarle elP. La Puente, recibió vein- 
titrés puñaladas, tres sablazos y cinco bayonetazos, 
pronunciando el nombre de Jesús, y aclamado santo 
por cuantos le conocían. Parte de sus hábitos se re- 
partió como reliquia, y conozco aún hoy á algunos 
que las conservan con gran veneración. 

El P. José Rodríguez. Hacía poco tiempo que es- 
taba en Santo Tomás, adonde había venido desde el 
convento de Compostela, en calidad de predicador. 
Religioso de conciencia meticulosa, humilde de cora- 
zón, de carácter afable y muy observante de la Regla 

I Deposición que tengo á la vista, escrita por uno de los discípulos que 
vive, y se me ha ratificado en ella. 



222 La Orden de Predicadores. 

y Constituciones. Le asesinaron en una tribuna, fren- 
te al sagrario, delante del Cordero de Dios. 

El P. Sebastián Díaz Sanseca, natural de Madrid, 
catedrático muy distinguido, é incansable en el minis- 
terio del confesonario. Era de trato apacible y manso, 
y sus conversaciones versaban siempre sobre asuntos 
espirituales. Asesinado en la citada tribuna á la edad 
de cuarenta y cuatro años. Ya antes habia tenido la 
honra de sufrir cárcel pública, en unión del P. Agus- 
tín Cándido Fernández, por el folleto titulado: Des- 
apar icim de los Institutos religiosos en España, Madrid, 
imprenta de Aguado, 1830. 

El P. Joaquín García Carantoña, natural de San- 
tiago, catedrático de filosofía, joven de una piedad 
edificante y de pureza singular. A la edad de veinti- 
ocho años, recibió de rodillas, y en el coro, invocando 
¿ la Virgen del Rosario, diferentes golpes de lanza y 
de bayonetas; le descuartizaron la cabeza, é hicieron 
en su virginal cuerpo mutilaciones que el pudor se 
resiste á transcribir. La agonía fué larga y espantosa, 
y su fortaleza la de un mártir. Horas antes había llo- 
rado amargamente la muerte de un religioso lego, 
que sucumbió del cólera. 

El P. Gregorio del Moral, natural de Ciempozuelos 
(Madrid). Sacerdote ejemplarísimo, queaún no había 
concluido los estudios, silencioso y recogido hasta el 
exceso, dice un testigo, fué fusilado en una tribuna, 
á la edad de veintiséis años. 

El hermano José Inesma y Bosch, natural de Va- 
lencia, religioso lego, de dos años de profesión, ob- 



Revolución, asesinatos y exclaustración. 223 

servante, humilde, laborioso y dado á la oración, 
ayunos y vigilias. Fué asesinado á trabucazos y pu- 
ñaladas en la tribuna, frente al sagrario. Dicen los 
coetáneos que era un placer visitar las oficinas con- 
fiadas al cuidado de este venerable mártir, por el aseo, 
limpieza y diligencia con que estaban servidas. 

Otros muchos religiosos fueron heridos é insulta- 
dos brutalmente, sin que aquellos salvajes respetasen 
en su escandecencia, ni el cadáver del religiosa lego, 
que horas antes había muerto del cólera. El prelado 
de la casa. P. Maestro Antonio Martínez Escudero, 
herido gravemente y arrastrado á lo largo de '.i calle 
por las turbas, debió su salvación á una patrulla de 
caballería, que se arrojó sobre los caribes y salvó á 
la víctima en la cárcel de villa, hoy ministerio de Ul- 
tramar. El coro y las tribunas del templo estaban 
inundados de sangre, el convento saqueado, los reli- 
giosos, unos muertos, otros heridos y todos insulta- 
dos por las mismas autoridades, que los acusaban de 
envenenadores de las fuentes públicas. Al dar sepelio 
á las victimas, compareció el genuino pueblo de Ma- 
drid con su piedad proverbial y acrisolada, dando á 
los vivos y á los muertos testimonio irrecusable 
de su fe y de su amor. ¡Con qué devoción empa- 
paban sus pañuelos en la sangre de los mártires! 
¡Con qué afán se disputaban la posesión de una re- 
liquia ! 

Mientras tanto el cólera seguía haciendo estra- 
gos; los atacados pedían confesores al Colegio, y los 
Padres, heridos unos, muertos siete, y ocultos muchos 



224 l-(i Orden de Predicadores. 

y espantados, apenas podían acudir á las demandas. 
Muchos de los sicarios murieron en manos de sus 
victimas, reconciliados con Dios, entregando los cáli- 
ces, copones y alhajas de que sacrilegamente se 
habían apoderado. Otros, más desgraciados, conser- 
varon para eterna perdición el botín de aquella tarde 
memorable; y algunos, roidas sus entrañas por el 
cáncer de su remordimiento estéril, pusieron alevo- 
samente fin á su existencia. 

El día 14 de Agosto, al verificarse la ceremonia 
de la reconciliación déla iglesia profanada, vióse ésta 
invadida por un pueblo creyente y fervoroso, que pe- 
día la exhumación de los mártires para venerarlos 
públicamente. Al P. La Puente le aclamaban ángel; 
los PP. Narayo y Carantoña eran invocados especial- 
mente por los estudiantes, y á todos se les llamaba 
santos. ¡Setenta y siete religiosos fueron asesinados, 
y trece gravemente heridos, en el espacio de seis 
horas en la corte de la católica España! El gobierna 
se contentó con ahorcar á un músico del batallón de 
la Princesa, que había robado un cáliz de la iglesia 
de San Francisco. Todo comentario huelga ante la 
elocuencia de estos hechos. 

El 25 de Julio de 1835 ardió el magnífico y artís- 
tico convento de Barcelona con su incomparable igle- 
sia, su archivo y su rica biblioteca; el 31 del mismo 
mes, el de Murcia; y cuanto no pereció al furor de 
las llamas, fué robado. Si en Sevilla y Valladolid las 
sectas no realizaron sus intentos, fué porque esas ca- 
pitales, más afortunadas que Madrid, Zaragoza, Bar- 



Revolución, asesinatos y exclaustración. 225 

celona y Murcia tenían al frente generales como Que- 
sada y Montes. 

Al gobierno cabe la responsabilidad de haber con- 
sumado la obra tramada en las logias é iniciada por 
un populacho inconsciente y fanático, y á la Orden 
de Santo Domingo la gloria de haber recibido los 
más rudos é injustificados ataques al tratarse en las 
cortes déla extinción de todos los Regulares; por sus 
atentados contra los albigenses y contra todos aquellos 
que han querido vindicar su ra:{ón; por haber estable- 
cido el tribunal de la Inquisición causa de todos los 

males pasados y presentes que aún lloramos; de ese tri- 
bunal que debemos á una Orden llamada religiosa, la 
de los Dominicos ' . Y la extinción fué acordada por 
1 16 votos contra 2; y España, la señora de dos mun- 
dos cuando tenía fraílese inquisición, descendió rápi- 
damente á potencia de tercer orden. Mendizábal se 
apoderó (1836 y 1837) de todos los bienes de los 
conventos para enjugar la deuda del Estado, que ha 
ido creciendo á medida que España desciende. El 
que come carne de la Iglesia, padece siempre de in- 
digestión. 

De los 221 conventos de Dominicos que había en 
los dominios españoles en 1835, sólo se salvó el Real 
Colegio-Seminario de Santo Domingo de Ocaña, úni- 
co que en el espacio de más de treinta años ha for- 
mado el personal de la universidad de Manila, de los 
misioneros de Filipinas, y de las misiones de China 
y Tonkin. Fundado en 1830, tiene una historia tan 

• Texto de las sesiones del Estamento de Procuradores. 



226 La Orden de Predicadores. 

gloriosa como envidiable. Mártires, obispos, docto- 
res, escritores, pastores de almas, han salido de ese 
plantel fecundo para llevar el nombre de Jesucristo y 
el nombre de España á lenguas y pueblos que jamás 
habían sabido pronunciarlos. ¡Unos trescientos reli- 
giosos han pasado ya de ese Colegio á las regiones de 
Oriente, para sucumbir allí en su mayor parte, en el 
corto periodo de cincuenta años! 

La restauración de las Ordenes regulares en Es- 
paña es obra del tiempo. La mayor libertad religiosa y 
civil otorgada últimamente á los heterodoxos y á cier- 
tos partidos políticos incorregibles ante las lecciones 
de la historia contemporánea, asaz elocuentes y per- 
suasivas, atempera en parte la proscripción de cua- 
renta años, y hoy se toleran algunas fundaciones 
religiosas, que viven, sin embargo, una vida lánguida, 
fácil de explicar por las divisiones que destrozan al 
pais, y por la falta de hábitos para esta clase de crea- 
ciones. La Orden de Predicadores abrió nuevos Co- 
legios-Seminarios en Corlas (Oviedo) y en Avila ( 1 86o 
y 1876), para atender á las crecientes necesidades de 
sus misiones. En Caldas de Besaya (Santander), en 
Padrón y en Montesclaros hánse formado también 
reducidas, pero observantes comunidades, que se 
dedican al ministerio del confesonario y á misiones 
en el interior del reino. El cardenal García Gil , arzo- 
bispo de Zaragoza, confió al mismo Instituto la di- 
rección y la enseñanza del Seminario menor de Bel- 
chite. En el antiguo Real Seminario de Vergara han 
instalado los mismos religiosos un colegio de prime- 



Revolución, asesinatos, exclaustración y restauración. 227 

ra y segunda enseñanza, para jóvenes seculares inter- 
nos y externos, que está dando los mejores resulta- 
dos. Finalmente, los Dominicos franceses, expulsados 
del territorio de la república en 1880, han fijado sus 
tiendas en Belmonte y en Salamanca, encontrando 
cariñosa hospitalidad en uno y otro punto. Falencia, 
la ciudad donde estudió Santo Domingo de Guzmán 
y fundó la Cofradia del Rosario, contará dentro de 
poco con un núcleo de religiosos, que la ciudad es- 
pera con verdadera ansia. 

El sexo débil es más enérgico sin duda en sus 
caminos de restauración. Aparte de las antiguas ca- 
sas de monjas y de terciarias (beatas), que han abier- 
to casi todas escuelas para cooperar á la regeneración 
social de España, la sola Congregación de Terciarias 
de la Encarnación estableció en poco tiempo más de 
sesenta casas para la educación y enseñanza de la 
mujer. 

Dios quiera bendecir estos esfuerzos, y mover los 
corazones de las almas buenas, para que coadyuven 
á una obra que á todos nos interesa: á los seculares 
más que á los mismos religiosos. 

Madrid 7 de Marzo de 1884, íksta del Angélico 
Doctor Santo Tomás de Aquino, Patrono de las Es- 
cuelas Católicas. 




TERCERA PARTE. 



ENSAYO DE UNA BIBLIOTECA DE DOMINICOS ESPAÑOLES «. 



Abálate (Andrés de), O. P. 

Consittutioiies synodales ab colatae, etc. Pertenecen á siete sinodos, y 
se conservan en el archivo de la catedral de Valencia, donde fué dignísi- 
mo Obispo. 

Achores (Tomás de), O. P. 

De recta scribendi orthograpbia. No se sabe si se imprimió. 

Adonec (Juan), O. P., siglo xvi. 

1 . Tratado de la tribulación cristiana. — MS. 

2. Sermones de Cuaresma y de Adviento. — Valencia, 1328, 4.' 

3. De las delicias de la contemplación. — MS. 

Aduarte (Diego), O. P. 

1 . Relación de algunas entradas que han hecho los religiosos de la Orden 
de nuestro P. Santo Domingo en ¡as Filipinas. — Manila, 1633, en 4.° 

2. Relación de los martirios de Japón, traducida al italiano é impresa, — 
Roma, 1632, en 8." 

3. Historia de la provincia del Santísimo Rosario de ¡a Orden de Predi- 



' Rogamos a los amantes de nuestras glorias literarias nos comuni- 
■quen cuantas noticias bibliográficas puedan contribuir á completar estos 
apuntes. 



220 La Orden de Predicadores. 

cadores en Filipinas, etc. — Manila, 1640, en folio. El P. González .iñadió 
á esta historíala vida del P. Aduarte. 

4. Relación de los gloriosos martirios de Fr. Domingo de Erguida, 
Fr. Lucas del Espíritu Santo, Fr. Jacoho de Sania María, y un Hermaneh 
lego, Fr. Jacinto de Esquibel y Fr. Francisco de Santo Domingo. — Vallado- 
lid, Juan González Mogrovejo, 1637, 4.", pergamino. 

Fué Procurador general en Madrid y Obispo de Nueva Segovia. 

Agramund (Domingo de), O. P. 

Tractatus super Salve Regina. — Siglo xiv. 

Aguayo (Alberto), O. P. 

Libro de Boecio Severino, intitidado «De la consolación de la Filosofía,» 
agora nuevamente traducido de latín en castellano por estilo nunca anta: visto 
en España. — Sevilla, 1518. — Coplas y prosa medida. 

Aguayo (Gregorio de), O. P. 

Sermones de tiempo y de santos. — Siglo xvii. 
Sermón de la Anunciación de Nuestra Señora. 

Aillón (Francisco), O. P. 

Proaemium veluti apologeticum, etc. — Es una disertación crítica, que 
puede verse entre las obras del P. Pedro Godoy. 

Alax (Tomás), O. P. 

1 . Commentarium in epistolam ad Hebraeos. 

2. Cañones ad sacrae scripturae intelligentiam. 

3. Alia ex SS. Patribiis contra haereses. — MSS, en Ñápeles. — Si- 
glo XVI. 

Alcalá (Pedro de), O. P. 

1. Epístola ad Prosperum Hitorceta. S.J. — Lan-ki (China), 1680. 

2. Epístola ad P. Salvatorem a Sto. Thoma, O. P. — lan-ki, 1691. 

3 . Sobre los ritos de China. 

Alcalá (Pedro de), O. P.— Otro. 

1 . Sermón en honra del Smo . Rosario que el Convento de Santo Domin- 
go de Cádi^ celebró. — Cádiz, 1713. 

2. yida del siervo de Dios Fr. Francisco de Posadas.-^Córdoha, 1728, 
en 4.° — Madrid, 1737 y 1748. 

3. Sermonen honor del bienaventurado siervo de Dios Santo Domingo- 
de Guimán. — Cádiz, 1720, 4.° 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos chañóles. 23 1 
Alcocer (Jerónimo), O. P. 

Subida del monte Sión, ó sea De cognitione Deiper contemplationem quie- 
iam. — Valencia, 1590, 4.° 

Alecio (Adrián Pérez de), O. P. 

1. El Angélico. Vida de Santo Tomás de Aquinn en quintillas. — Mur- 
cia, 164S. 

2. Vida del siervo de Dios Martin de Porras, de la Orden de Predica- 
dores. 

3 . Postilla in Gcncsim . 

Hijo del célebre pintor peruano Mateo Pérez de Alecio. 

Alegre (Domingo), O. P. 1687. 

1. Commentarium in Tractaium de Sphoera Joannis de Sacro- Bosco. — 

MS., S." 

2. Historia de las cosas más notables del Convento de Predicadores de 
Valencia, desde el año 1640 hasta el de 16/2. — MS. — Un tomo en folio. 

3. Cuatro tratados importantes. — MSS. 

I . De nominibus Hebraeis Dei. 

II. De veteri lege eí sacerdotibtis . 

III. De ponderihtts el mensuris. 

IV. Idea de un perfecto predicador. 

Aliaga (Luis), O. P. 

1. Pareceres de este Padre, confesor de Felipe III, sobre la causa que 
se hizo al P. Mariana. — MS. de la Bibl. Nac. (G, 84.) 

2. Representación sobre los excesos de Felipe III. — Año de 1622. — 
MS. déla Bibl. Nac. (Ce. 85 ) 

Confesor del Rey. 

Almeida (Enrique de), O. P. 

1 . Compendio de Doctrina cristiana. 

2. Catorce sermones de las principales fiestas del año. 

Es versión de lo que escribió el P. Granada en portugués. Se impri- 
mieron las dos obras en un tomo. — Madrid, 1395. 

Almonacid (Jerónimo), O. P. 

1. Commentaria in Canticum canticoriim Salomonis. — Alcalá , Juan Iñi- 
guez a Lequerice, 1588. 4.° 

2. Commentaria íh quintum Ma'.ihaei Capiit, epistolam Paul i ad Ephesios, 
sermonem Dominicum, eí in psalmos aliquot. — MS. 

3. Controversiarum ecclesiasticorum centuriac, — MS. 



232 La Orden de Predicadores. 

Altamura (Ambrosio), O. P. 

Bibliothecne Dominicanae. — Roma, 1673. — Un vol. fol. typ. et Sump. 
N. A. Tinasü. — Hay otra edic. de 1677. 

Alvarado (Francisco), O. P. 

Vocabulario en lengua Mixteca , hecho por los Padres déla Orden de Pre- 
dicadores que residen en ella, y últimamente recopilado y acabado por el 
P. Fr. Francisco de Alvarado^ vicario de Tama^ulapa, de la misma Orden. 
—Méjico, 1593, 4.° 

Alvarado (Francisco), O. P. — Otro. 

1. Cartas criticas que escribió el Rmo. P. Mtro. Fr. Francisco Alva- 
rado, de la Orden de Predicadores, ó sea el Filósofo Rancio, en las que, 
con la mayor solidez, erudición y gracia, se impugnan las doctrinas y 
máximas perniciosas de los nuevos reformadores, y se descubren sus per- 
versos designios contra la Religión y el Estado. — Madrid, imp. de 
E. Aguado, 1824; 4 vol. en 4.% con 47 cartas. 

2. Cartas filosóficas que, bajo el supuesto nombre de Aristóteles, es- 
cribió el en las que se demuestra la insubsistencia y futilidad de la 

filosofía moderna para el conocimiento déla naturaleza, su oposición con 
los dogmas de nuestra Santa Religión, sus perniciosas doctrinas contra 
las buenas costumbres , y su influencia en el trastorno de los gobiernos 
legítimos. — Madrid, 1825, por E Aguado; i vol., con 19 cartas y un 
apéndice, 

3. Cartas inéditas, dirigidas al que después fué Cardenal Cienfuegos. 
— Madrid, por D. José Félix Palacios, 1847; i vol., con U cartas. 

Nació el P. Alvarado en Marchena, el 25 de Abril de 1 756; á los diez y 
siete años tomó el hábito en San Pablo de Sevilla. Murió el 31 de Agos- 
to de 181 4, siendo Consejero de la Suprema Inquisición. 

Alvarez (Damián), O. P. 

1 . Lágrimas de San Pedro, compuestas en italiano por Luís Tamilo, 

traducidas en español por el P. Maestro — Ñapóles, 1613, 12.% 196 

fojas. 

2. Exposición de los Evangelios del Adviento, del primer lunes de la Cua- 
resma y del dia de Navidad. — Burgos, Juan Bautista Vaserio, 1610, 
in fol. 

Alvarez (Paulino), O. P. 

Santa Teresa y el P. fiáñ?^.— Madrid, 1882. 
Vive. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 233 
Álvarez Cienfuegos (José), O. P. 

1. Al Dr. Angélico ; Fragmentos de un poema. — Manila, 1881. 

2. Discurso en la apertura anual de los estudios de la Universidad de 
Manila. — Manila, 1883. — (Idea del progreso verdadero.) 

Vive. 

Amado (Manuel), O. P. 

1. Nueva Semana Santa, ó traducción del Oficio de la Semana Santa, 
con la explicación de los principales misterios que en estos días celebra 
y recuerda la iglesia, etc. — .Madrid, Palacios, 1840, con láminas en acero. 

2. Homilias, Discursos y Panegirices para todo el año, publicadas por 
El Católico, de Madrid, 1842-45. — Dos vol., 4." mayor. 

3. Compendio de Historia eclesiástica. — Madrid. 

4. La monarquía y la Religión triunfantes. — Id. 

5. Dios y España. — Id. 

6. Memorias de las misiones católicas en el Tonkin. — Madrid, 1846, en 
8." Es traducción déla obra del P. Guiglielmoti, O. P. 

7. ¿05 siete días de la Pasión, ó Lecciones prácticas de virtud que 
nos da padeciendo por nosotros nuestro Redentor J. C. — Madrid, Agua- 
do, segunda edición, 1831, 8." 

8. Compendio histórico de ¡as vidas de los santos canonizados y beatifi- 
cados del sagrado Orden de Predicadores. — Madrid, Aguado, 1829, 4.° 

Amador (Juan), O. P. 

Estatutos de la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Manila. 
— Se aprobaron en 1786, y se reimprimieron en Manila, 1859, en folio. 

Amat (Dalmacio), O. P. 

Relación del principio i¡ue tuvo la causa de los auxUios entre los Padres de 
la Orden de Predicadores y- ¡os de ¡a Compañía. — MS. en los Archiv. Ge- 
neral. — 1605. 

Ambrosi (Jacobo), O. P. 

Copia de una carta que escribió este padre provincial de Armenia al 
Rmmo. General Rodolfi. Traducida del armenio en italiano, y del italiano 
en español. — Barcelona, 1631. — Echard sólo le cita asi ; Quodam honum 
documenium. Trata de un caso milagroso que le aconteció en confirmación 
de nuestra te. Su fecha es de Chavioli, á 15 de Abril de 1630. — 4.°, 
2 hojas. 

Amo (Mateo), O. P. 

I. Poesías sagradas, que en su mayor parle versan sobre las principalet 
festividades que la Iglesia celebra en todo el año. — Manila, 1863, 4.° 



234 ^^ Orden de Predicadores. 

2, Lis Bucólicas y Geórgicas de Virgilio, traducidas en endecasílabos 
castellanos. — Manila, imprenta de Amigos del Pais. 1854. 

Anglés (Pedro Moisés), O. P. 

Prontuario ortologi-gráfico , catalán-castellano-laiin, con una ideografía 
ó arte de escribir en secreto. — Barcelona, 1742, 8." 

Anónimos. 

1. Doctrina christiana en lengua Española y Mexicana; fecha por los re- 
ligiosos de la Orden de Santo Domingo. Agora nuevamente corrcgúia y en- 
mendada. Año 1550. 

2. Historia de los Dominicos en Aragón, Cataluña y Valencia durante 
la guerra de la Independencia . 

3. Desaparición de los institutos religiosos en España. 

4. Tratado de los votos religiosos. 

5. Idea ortodoxa del estado religioso. 

6. Memoria de Santa Juana de A:^a. 

7. Anotaciones sobre los capítulos generales de la Orden, desde 1564 
hasta 1621.— MS. en la Bibl. Nac. (T. 55, p. 386.) 

8. Incipiunt sermones quadraga, solemnes Bmi. Dni. Episcopi Notucnsis 
hercmitae, et de Excellenttssima religione praedicatorcm facti id civitate Bar- 
chinonensi in parochia S. Justi, auno MCCCCXXXIIII. — MS. en el archivo 
de la catedral de Valencia, en 4.° 

9. Acta capitulorum pi ovincialium Provinciae Sanctissimi Rosarii Phi- 
Uppinarum Ordinis Praedicatorum. — Manila, 1874 á 1878. — Tres tomos 
en 8.° 

10. Collectio compleclens Ordinationes primordiales Provinciae , acta. 
Capitulorum Generalium, necnon Ordinationes Rmorum. PP. Magistrorum 
Generalium Ordinis Praedicatorum, pro regiminc l.nijus Provinciae Smi. Ro- 
sarii Pbilippinarum, etc. — Manila, 1868, en 8." 

1 1 . CoUegii Sancti Thomae Complutensis Dissertationes dialecticae. — Al- 
calá, 1714-15. — Dos tomos en 8.° 

12. El Correo Sino-Annamita, ó Correspondencia de las Misiones del 
Sagrado Orden de Predicadores en Filipinas, Formosa, China y Tonkin. 
— Manila, 1866 á i88v. '7 tomos. Se continúa. 

13. Hora del Rosario, ó Manual para los agregados á la Guardia de 
Honor de María. — Quito, 1878, en 8.° 

14. In ocio libros Pbysicorum Aristotelis quaestioncs. — Alcalá, 1731, S.* 
4." edic. 

15. In tres libros Aristotelis de anima quaestioncs. — Alcalá. 1720, en S.» 

16. Los artículos de la primera parte de Santo Tomás, puestos en nuestra 
lengua para conocimiento de la ciencia del Santo Doctor. — MS. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 235 

17. Manual de la MilUia de Jesucristo , Venerable Orden Tercera de 
Miro. j°. Slo. Domingo. — Madrid, 1765, en 8.° 

1 8. Observaciones de un teólogo d otro amigo sobre la utilidad que saca 
la Religión v el Estado del estudio de la Suma de Santo Tomás. — Ma- 
drid, 1795, en 8.° 

19. Vida de D.Fr. Bartolomé de los Mártires, del Orden de Predi- 
cadores, Arzobispo de Braga en Portugal. — Madrid, 1727, en 4.° — Es 
traducción de la de San Germán de París. 

20. Catecismo de la Doctrina cristiana en idioma de Pangasinán (Fi- 
lipinas). — Manila, 1857, con viñetas. 

21. Vita S. Raymundi de Peñajort a vetusto scriptore olim breviter 
collecta. — Véase Eymeric. 

22. Vita S. Petri Gon^ale- Telmi. 

Anter (Severo Tomás), O. P. 

1 . Constitutiones sy nodales dioecesis Dertu sensis in unum compilatae; 
praemisit Praefationem latinam. 

2. Sermón en celebridad del desposorio de Carlos ¡I en i6po. 

Antist (Vicente Justiniano), O. P. 

1. Commentaria in universam logicam, etc. — Valencia, 1582, en 4.° 

2. Annotationes in opuscula S. Vincentii Ferrerii. — Valencia, 1591, 
en 8." 

3. Pro Divac Catherinae Scnensis imaginibus disptdntio. — En español, 
Valencia, 1583; en latín, id., 1597. 

4. Relatio de inveniione corporis S. Anglinae, etc. — Edíc. de Tamayo 
en «Notis Luithprandi.» 

5. De B. Raimundo Pennaforti in sanctorum numcrum referendo, etc. 

6. De Sancti Officii dignitate et origine. 

7. La vida e historia del apostólico predicador San Vicente Ferrer. — 
Valencia, 1575, en 8." — En italiano. Palermo, 1600, en 8.^ 

S. Relación de la vida y muerte del P . Fr. Luis Bcltrán. — Zaragoza, 
1382, en 8." 

9. Vida de San Pedro Gon^ále^ Telmo, de la Orden de Santo Domin- 
go.-^Valencia, por la viuda de Pedro Huete, 15S7, en 8." 

10. Tratado de ¡a Concepción de Nuestra Seíiora. — Sevilla, por Mi- 
guel Bejarano, 1615, en 8." — Se tradujo al latín y al francés. 

1 1 . Chronicon Ordinis Praedicalorum, inserto en las Grotte Vaticane, 
de Torrigio. 

1 2. Vitae virorum doctrina et pietate clarorum sui caenobii valentim. 
— Dudoso. 



236 La Orden de Predicadores. 

Anunciación (Alfonso de la), O. P. 

1 . Historia de la provincia de Méjico, de la Orden de Predicadores. — 
MS. Es posible que sea la misma del P. Domingo de la Anunciación. 

2. Manual de Padres espirituales. — Alcalá, 1679,8.° 

Anunciación (Domingo de la), O. P. 

1. Doctrina cristiana, breve y copendio | sa por via de diálogo entre 
un maestro y un disci | pulo, sacada en legua castellana y mexicana, y | 
copuesta por el muy reverendo padre fray | Domingo de la Anun- 
ciación , vicario que | al presente es de Cuyoacan de la Orden del 
bienaven | turado P. Sto. | Domingo, | En México , en casa de Pedro 
Ochaste, 1563, 4.° 

2. Relaciones y particularidades de algunos religiosos antiguos, desde la 
fundación de la provincia de Méjico hasta el año 80. 

3. De juvandis et fovendis indis, traducción «Del bien y favor de los 
indios,» de las Casas. 

4. Conquistas espirituales de los religiosos de la Orden de Predicadores 
en la provincia de Méjico. — Méjico, 1550. 

Aragonés (Valerio), O. P. 

Volumen sermonum. — Siglo xv. 



Aranha (Tomás), O. P. 

1. Serinaó do Sant-Iago Mayor, padrón de Espanha, etc. — Lisboa, 
1644, en 4.° 

2. Sermao de San Lucas. — Lisboa, 1644, en 4.° 

3. Poesías compoitas na Universidade de Coimbra, na Occasiao da fe- 
licissima e milagrosa acclamagao e coroagao d'el rei nosso senhor D. Joao 
o II de Portugal, etc. — Lisboa, 1645, 4.°, de 32 págs. 

4. Sermaó pregado em S. Domingos de Lisboa na festa que celebron ao 
glorioso martyr S.Jorge á nobilissima nagao inglesa. — Lisboa, 1638, 
4.", de 13 hojas. 

5. Sermaó no officio que se fer pelas almas dos irmaos defunctos da casa 
da Misericordia de Lisboa. — Lisboa, 1645, 4.° 

6. Sermaó de S. Carlos Borromeu, pregado na igreja do Loreto. — Lis- 
boa, 1647, 4.° 

7. Sermaó da gloriosa Sanct Clara , pregado no seu convento. — Lisboa, 
1648, 4.'' 

8. Sermaó do glorioso S. Dámaso, Papa. — Coimbra, 1651, 4.° 

9. Sermaó tías exequias do principe D. Theodosio. — Lisboa, 1753, 4.* 



Emavo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 237 
Araujo (Francisco de), O. P. 

1 . Cominentaria iii univcrsaní Aristoielis metapbysicam, — Dos tomos en 
folio. — Salamanca, 1617-1631, folio. Dos tomos. 

2. Opusciila tripartita. — Duay, 1635. Dos tomos. 

3. Commentaria in Suinmam 'Sancti Thomae. — Seis tomos folio, im- 
presos en Salamanca y Madrid, 1636 á 1647. 

4. Variae et seledae decissioiies inórala ad statum ecclesiasticum et civi- 
lem pertinentes — Lugo, 1664.— Coloniae Allobregum, 1755. — Unvolumen 
en folio. 

Virtuosísimo obispo de Segovia. 

Araya (José), O. P. 

Primera parte de la historia del Convento de San Esteban de Salamanca. 
— Comenzóse el 25 de Agosto de 1743. 

MS. libro 1, 66 fojas en folio; libro 11, 74 fojas; libro iii, 53 fojas. 
Lo vi en Salamanca. 

Arce y Mantilla (Alfonso de), O. P. 

Snmmario de la devoción del SS. Rosario de Nuestra Señora. — Malinas^ 
1629, 24.°, 451 pág. 

Arcos (Vicente Antonio de), O. P. f 1777. 

1 . El sublime observante en la práctica de sus votos. — MS. en folio de 
473 páginas. 

2. Findicias del Estado Regular. — MS. en folio, de 180 páginas. 

3. Espejo déla amistad. — MS. en 4.°, de 210 páginas. 

Arenzano (Juan de), O. P. 

Rosario de Nuestra Señora. — Madrid, 1602, etc. 

Arenys (Pedro), O. P. 

Cronicón. — MS. en el convento de Barcelona. 

Arias (Baltasar), O. P. 

Discursos prcdicablei en las festividades de los Santos que con mayor so- 
lemnidad celebra la Iglesia. — Valencia, Juan Crisóstomo Garoiz, 1 6 1 4, en 4." 

Ariza (Baltasar), O. P. f 17 12. 

1 . Regias V prácticas de ejercicios espirituales para los profesores de la 
Tercera Orden de Predicadores. — Zaragoza. 1676, 8." 

2. Directorio de Ordenandos. — Zaragoza, 1700, 8.°, de 489 páginas. 



238 Lt^ Orden de Predicadores. 

Arnau (Nicolás), O. P. 

1. Clvpeus pbilosophiae thomisíicae, etc. — Padua , 1686 , 8 volúmenes 
en 8.° 

2. Doctor angeliciii divm Thomas Aquinas divinae voluntaih.... in- 
terpres. — Roma, 1679, lo<; dos primeros tomos; los otros dos, Lyon, 
1686. 

3. ídem opas anctiim, etc. — Padua, 1691 ; dos tomos en folio. 

4. Presagio deW imnmiente rouina e c adula deW imperio Ottomano, etc. 
— Padua, 1684, en 4.° 

Era oriundo de Alemanisi. 

Arteaga (Domingo de), O. P. 

Tesoro de contemplación hallado en el Rosario de Nuestra Señora , con sm 
ejercicios. — Palencia, 1572, 8." 

Hay otra edición de 1556. Bibl. N. 

Armengol (Joaquín), O. P. 

El alma devota en ejercicios, ó sea Meditaciones para diez días de ejerci- 
cios espirituales , en los que las religiosas y otras personas que viven re- 
ligiosamente pueden ejercitarse y aprovechar en el amor de Dios.— Bar- 
celona, 1822, un cuaderno en 8.° 

Arrechedera (;uan de), O. P. 

Relación de la entrada del sultán rey de Jola , Mohamed Alimuddin (se- 
gundo), en Manila. — Año de 1749. 

Este Padre desempeñó el gobierno Superior civil de Filipinas, y de él 
se conservan relaciones importantes. 

Arriaga (Gonzalo de), O. P. 

1 . Santo Tomás de Aquino, Doctor Angélico de la Iglesia, gloria y hon- 
ra de ¡a religión esclarecida de Predicadores. — Dos tomos, i.», folio, de 
540 págs.; Madrid, 1648; 2.°, folio, de 676 págs.; Madrid, 1652. 

2. La vida del venerable Padre Fray Juan de La^cano, de la Orden de ■ 
Predicadores de Oviedo, muerto en Pamplona con opinión de santidad. — 
Manuscrito. 

Ascanio (Salvador), O. P. 

1. Oración júncbre en las exequias que se hicieron por el ilustrisimo y 
reverendísimo señor D. Fray Ildefonso de Santo Tomás, Obispo de Málaga, 
Málaga, 1692, en 4.° 

2. Sermón del bienaventurado Domingo de Gu:^nián. — Sevilla, 1684, en 
4.°, xi-26 páginas. 



Ensayo de ana Bihlioícca de Dominicos emanóles. 239 
Ascensión (Gaspar de la), O. P. 

Sermo in gratiaiium actionem pro victoria a lu.útiU¡¡$ et caslellaim contra 
Batavos reportata incivilate Babia. — Siglo xvii. 

Artufel (Dámaso), O. P. 

Modo lie re~ar las horas canónicas confonm al rito Je los frailea Predica- 
dores, etc., con un arte de canto llano. — Zaragoza, I()I4, en 8." 
Nicolás Antonio le llama equivocadamente Damián. 

Astudillo (Diego de), O. P. 

1. De generatione et corruptione. Comentarios sobre los ocho libros de 
física de Aristóteles, y sobre los dos De generatione. — Valladolid, 1532. 
— No lo vio Echard , pero sí Gallardo. 

2. De modo inte! ligendi Scriptiiram sacrnm Iractatus. 

3. Snper Evangeliutn Sancíi Maíthaei, et stiper Epístolas Paiili ad Ro- 
manos et ad Hcbraeos Commentaria. 

4. Super Sapicntiain Commentarioruní voluinina dúo. 

5. Breves col I al iones theologicae. 

6. De Conceptione B. Virginia. 

7. Super quatuor libros Senteutiannn. 
S. De origine et unitatc Hcclesiae. 

9. De hora uiortis Christi. 

10. CI)ronicon Ordinis. 

11. De Missa. 

1 2. Orbis gecgraphica descriptio. 

13. De arte rccolligendi distinctioms breviores ct ampliares . 

14. Privilegiorum ordinis ab ipso collcctorum defensio. 

Asunción (Antonio de la), O. P. 

Gloriosos trabalhos Jo Hercules Ja Igreja S. Domingos de (Juimao. e sin- 
gulares triumfos dos illustres militares Ja veneravel orden terceira de Jeu- 
Christo, e Penitencia Jo mesmo sancto. — Lisboa, 1746, 8." 

Avendaño (Alfonso de), O. P. 

1. Commentaria in Psalmum CA7 7//. — Salamanca , 13S4; Venecia, 
ap. S. Stephano Coenob., 15S7. 

2. Commentaria in Evangelium Divi Matthati. — Madrid, por Pedro Ma- 
drigal, 1592-93, 2 vol. fol. 

Avila (Antonio de). O. P. 

Arte para saber la lengua Mexicana, reduciendo sus elegancias á método. 

Ávila (Félix de), O. P. 

La vida y muerte de San Félix, mártir Complutense. — 16 18. 



240 La Orden de Predicadores . 

Ávila (Francisco de), O. P. 

1 . De grafía ct libero arbitrio sive de auxiliis divinae gratiae. — Roma,. 
1599. 

2. Disserííilio </(■ Cgnfasione per Hueras, sive per internuntium . — Ro- 
ma, 1599. 

3. Recreación del alma , con un tratado para ayudar á bien morir. — 
Alcalá, Andrés de Ángulo, 1572, 8.° 

4. Condones qiiadragesimales et de sanctis tilo fempore occurrentibus, — 
Alcalá, ap Antin Gothardum, 1580, 8.° 

5. Sermón de exequias del rey D. Felipe II. 

6. Diálogos del desengaño del hombre. — Alcalá, en casa de Juan Le- 
querie, 1576, 12.", fol. 

Aviñón (Bartolomé), O. P. 

Vida, virtudes y milagros del B. Luis Bcltrán, de la Orden de Predica- 
dores, dividida en cuatro libros. — Fué traducida al italiano, é impresa 
en Roma, 1623. 

Ayala (Baltasar), O. P. 

De Beata Virgine. — Tortosa, 1538. 

Ayala (Pedro de), O. P. 

1. Sermón de.... Santo Tomás, etc. — Barcelona, 1628, en 4.° 

2. Sermón de Nuestra Señora del Rosario, abogada de la gloriosa Or- 
den de Hermanos Predicadores. — Barcelona, 1622, en 4.° 

Ayra y Ferrer (Juan), O. P. 

Nova et acurata regni Aragoniac cum confinibus descriptio, etc. — París,. 

1 7 1 5 , en folio. 

1 

Ayssa (Aniceto), O. P. f 1698. 

Un Tratado en que se prueba matemáticamente la seguridad de la ca- 
pilla mayor, cimborio y linterna del templo de San Ildefonso. — Zaragoza,. 
1691 ; fol. de 16 págs. 

Azambuja (Jerónimo de), Oleaster, O. P. 

1 . Commentaria in Moisi Pentaleuclmm juxta Sanctis Pagnini Lucensis 
ejusdem Ordinis intcrprctationem, etc. — Lisboa, 1556 á 1558; 4 tomos en 
folio. 

2. In Isaiam Prophetam. — París, 1622, en folio. 

3. In libros Regum, Psalmos, Hieremiam et XII prophetas tninores, etc. 

4. Incaeteros sacrae Scripturae libros. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 241 

5 . Líber contra haereses sui lemporis . 
<->. Comparitio in concilio Tridenüno. 
Fué teólogo afamado en dicho Concilio. 

Azevedo (Silvestre de), O. P. 

Libro de los misterios de la fe cristLina, en la lengua de Cainboja, don- 
de fué misionero en el siglo xvi. 

Bamirull (Tomás), O. P. 

Nuevas Indias de las alabanzas del Rosario de María Santísima, etc. — 
Barcelona, 1669; i vol. fol. 

Balaguer (Andrés), O. P. 

1 . Ordinationes sy nodales. 

2. Catalogus episcoporuin Albaracincnsum. 
Fué Obispo de Albarracin y deOrihuela. 

Balbis(Juan), O. P. 

Prosodia , vel catholicum compilatwn a Fr. Joanne Janucnsi de Balbit, 
Ord. Predio, post mullos annos ab auíore inceptttm , Jiiiiíum tándem nonis 
marta, anno MCCLXXXFI . — MS. en el Convento de San Cucufate de 
Valles. 

Baltañas Mexía (Domingo), O. P. 

1. Compendio de la filosofía natural. — Sevilla, 1547, en 4.* 

2. De lajustijicacióíi del hombre por la gracia. — Sevilla, 1550. 

3. Confesonario, tratado de excomuniones, usura, matrimonio v votos. — 
Sevilla, 1354, en 4.° 

4. Doctrina christiana, etc. — Sevilla, 1555, en 4.° 

5. Explisación sobre los Evangelios, desde el Adviento á la Trinidad. — 
Sevilla, 1553, en 4.° 

6. Enchiridión de estados. — Sevilla, 1333, en 8." 

7. Historia general de la vida y hechos de Jesucristo y de sus sanios. — 
Sevilla, 

8. Epitome de la vida y excelencias de los trece Patriarcas del testamen- 
to viejo, etc. — Sevilla, 1535, en 4.° 

9. Compendio de sentencias morales y de algunas cosas notables de Espa- 
ña, etc.— Sev'Mi, 1335, en 8." 

10. Concordancias de muchos pasos difíciles de la divina Historia. — Se- 
villa, 1536, en 8." 

1 1 . Apología sobre ci.rtas materias morales en que hay opinión. — Sevi- 
lla, 1556, en 8.° 

16 



242 La Orden de Predicadores. 

12. Vida y hechos admirables del real profeta David. — Sevilla, 1557, 
en 8." 

13. Sátira ó invectiva contra los talmres. — Sevilla, 1357, en 8.* 

1 4 Paradojas y sentencias escogidas para la erudición del entendimiento 
y reformación de las costumbres.— Sev'úh, 1558. 

15. Sermones. — Sevilla, '558; 2 tomos en 4.° 

16. Chrónica breve de la Orden de Predicadores hasta su tiempo. — MS. 

Bancel (Luís), O. P. 

Moralis D. Thomac ex operibus ipsius exacte deprompta.... admodum 

Dictionarütbeologico-moralis. — Venecia, 1757; 2 vol. 4.° mayor. Al fren- 
te lleva una hermosa alegoría grabada. Cristo aprueba la doctrina del 
Santo Doctor, y el Papa la recomienda á los doctores tolosanos. 

Báñez (Domingo), O. P. 

1 . Scholastica commentaria in totam Summan theologicam et in Supple- 
mentur Sti. Tljomae Aquinatis. — Hay varias ediciones, pero no he visto 
ninguna completa. 

2. Relectio de mérito et augmento cbaritatis. — Salamanca, 1590. 

3. ¡nstitutiones minoris dialecticae. — Colonia. 1618. 

4. De fide, spe ct cbaritate. — Salamanca, 1586, fol. 

5. De Jure etjustitia. — Salamanca, 1594, fol. 

6. Commentaria in quaestiones Aristotelis de generatione et corruptione. — 
Salamanca, 1585, folio. 

7. In dialccticam Aristotelis. 

8. Apología fratrum Praedicatorum in Provincia Hispaniae ttieologiae 
professorum adversus novas quasdam assertiones cujusdam docioris Ludovici 
Molinae nuncupati . — Madrid, 20 de Noviembre de 1595. 

9. De intrínseca divinae gratiae effcacia. 
10. Libellus supplex Clementi VIH oblatus. 

El apellido de este ilustre y santo Padre, natural de Medina del Campo, 
era Vanes, mas prevaleció la práctica de escribir Báñei. 

Baptista (María), O. P. 

A historia do su inosteiro do Salvador de Lisboa. — MS. Siglo xvii. 
Sermáo pregado na festa da nossa senl.wra da Anunciacao na igreja de 
S. Domingos de Coimbra. — Lisboa, 162.) ; 4 " de iv-23 pág. 

Bárdete (Gabriel), O. P. 

Sermones tam qundragesimales quam de Sanctis. — Lyon, 1536; 2 vol., 
S.°, letra gótica. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eípañola. 243 
Barinaga (José), O. P. 

1 . Regla y Constituciones de la Tercera Orden de Sto. Domingo. — Bar- 
celona, 1872. 

2. Dejó á su muerte prematura un trabajo de «Lugares teológicos» 
sin concluir. 

Barón (Jaime), O. P. 

1 . La religiosa, enseñada y entretenida en las obligaciones de su noble 
espiritual estado de esposa del Rey del cielo, en una gustosa parábola, etc. 
— Zaragoza, 1727; I vol., 4.° menor. 

2. Lu:^ de la fe y de la ley. — Alcalá; 6 vol., 8." 

Hay otra edición de Zaragoza de Manuel Román, 1717, in fol. , y otras 
dos de Madrid, 1726 y 1732. 

3. L!<^ de la senda de la virtud: Desiderio v Electo en el camino de la 
perfección. — Madrid, Benito Cano, 1790, in íol. '. 

4. Origen de la Tercera Orden de Sto. Domingo. — Zaragoza , herede- 
ros de Pedro Jiménez, 1733. 

Barrachina (Francisco), O. P., f 1724. 

Breve noticia de ¡a vida del V. P . Presentado Fr. Francisco Posadas, 
déla Orden de Santo Domingo. — Zaragoza, 1714, 4." 

Barreto (Tomás), O. P. , profesó en 1635. 

Sermáo fúnebre quefer o Senado da villa de Vianna, na igreja colegia- 
da de Sancta Maria , ao serenísimo principe D. Theodoro, Jilho del rey 
D.JoáoIV. — Coimbra, 1653, 4.° 

Barrientes (Genesio de), O. P. 

Expugnación del probabilismo. Reflexiones teológicas compuestas por 
el.... Obispo de Troya. — Manila, 1685, en 4.% pág. 260. 

Barrientes (Lope de), O. P. 

1 . Tractaius de Sacramentis. 

2. Tratado del caso y fortuna, Bibl. Nac. (G. 10), y del arte de 
magia. 

3. Tratado del dormir y despertar, ct del soñar, et de las adivinan;^as, 
cf agüeros, et profecía. — Bibl. Nac. (V. 157). 

4. Tratado de adivinar y de sus especies, y del arte mágico. — Bibliote- 
ca Nacional. 

' Hay otra edición de Madrid, imprenta de la Munce, sin año, y en 
la suma de la tasa está el año 1734- 

Para la primera parte hay otra edición, 1828. 



244 ^^ Orden de Predicadores. 

5. Opusctdum super intelledu qiiorumdam veritaíum, etc. 

6. Iiisínicción sinodal. 

7. Llave de la sabiduría. 

8. índex latintis ad S. Antonini archiepiscopi Floreníini Summam 
theologicam . 

9. Clavis sapicnliae. De terminorum, seti vocahulorum signijicaíione. — 
MS. Bibl. Nac. de Madrid (P. 14), fol. i, del siglo xv. 

Los titules de algunas de estas obras revelan á la legua la parte que al 
P. Barrientes le cupo en la suerte del marqués de Villena, y el esmero 
en apartar al principe D. Enrique de aquellos devaneos. — Se cita tam- 
bién una Suma de casos de conciencia, que tal vez sea el primer tratado 
que aquí se inserta. 

Barrio (José), O. P. 

1. Historia del Convento de San Esteban de Salamanca. — MS. en fol., 
desde 1229 á 1649. Ne tiene paginación. Lo vi en Salamanca. 

2. Dictamen sobre si la R al Cámara puede ejercer jurisdicción espiri- 
tual.— US. de la Bibl. Nac. (Dd. , P. i). 

5. ¡mago innocentis adolescentiae S. Bernardi. Cum disertatione devi- 
tanda occasione -\- peccandi lethaliter, — Salmant. ex typogr. -f- próxima 
S. Crucis, 1757, 4.° 

Bastida (Juan), O. I^., profesó en 108. 

Sacros versículos ógo^os á Nuestra Señora del Rosario. 
Lo elogia el Maestro Magdalena en su Manual. 

Batista (Juan Ildefonso), O. P. 

1. 5c;í«cí« en el entierro del limo. Sr. D. Fr. Luis de Aliaga. — Za- 
ragoza, 1626, 4.° 

2. Historia de Nuestra Señora del Olivar. — MS. 

3. Commentaria et dipiit aliones in primam secundae Angelici Praecef>- 
íoris, etc. — Lyon, 1648, fol., 916 págs. 

4. Otros discursos y tratados. — MS. 

Bautista (Juan), O. P. 

Chronica de la vida y admirables hechos de Muley Abdel-Melech, empe- 
rador de Marruecos y rey de los reinos de Fez, Msquinos y Sus, y del 
suceso en la restauración de todos ellos. — Sin pié de imprenta, con pri- 
vilfegio de 1577. 

Debiera estudiarse el hecho histórico de la presencia de este Padre en 
la corte de Abdel-Melech, donde se dice que era 5!/o cantina. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 241; 
Bayona (Carlos de), O. P. 

Lectiones d si ttondum prado datae, saltem MS. ; et avidissime lectae 
ac citatae. — Así Edmundo de Burgos. 

Bazán (Fernando), O. P. 

Commentaria in primam secundac et in terttam partem S. Thomae de 
Aquiuú. — Méjico, siglo xvii. 

Bejerano (Pedro), O. P. 

1. Sermona de fiestas de algunos Santos, etc. — Lisboa, i6oi,en4.* 

2. Resolución de las monedas y especies de perlas de la isla Margarita. 
— 1600, en 4.° 

3. Sermáo pregado na sé da cidade de Lisboa, nafesta de S. Domingos. 
— En 4.", 29 fol., 1598, Lisboa. 

Beltrán (San Luís), O. P. 

1 . Sermones ex hispánico idiomats in ¡aíinum fideliter translati , cura 
ac diligentia FF. PP. — Valencia, imprenta del Convento, 1700, 2 vol. 4.* 

2. De la expulsión de los moriscos de España. — Dedicada al duque de 
Nájera y editada por Bleda y Fonseca. 

Beltrán (Pedro), O. P. 

1 . La majestuosa y solemnísima fiesta que la santa iglesia de Sevilla 
celebró domingo, á 18 días del mes de Mayo, á el único, solo y singular 
Patrón y Protector de España, el divinísimo Apóstol Santiago, en haci- 
miento de gracias por el nuevo Decreto de N. SS. P. Vrbano VIH, etc. 
(Dos Romances y música.) — Sevilla, 163 1. 

2. La Caridad Gu^niana. — MS. de U Bibl. Nacional ; poema en quin- 
tillas á Nuestra Señora de la Caridad de Sanlúcar. 

3. Historia de los Gu^manes. — MS. de la Bibl. Nac. (M. 214). 

» 

Bellido (Matías), O. P. f 1779. 

Carta latina circular á los conventos de su instituto, en la muerte del 
V. P. M. Fray Antonio Garcés. — Zaragoza; 1773, foL 

Bellvis (Arnaldo), O. P. 

Tratado de la Concepción de María Santísima. 

Benavent (Vicente), O. P. f 1737. 

Breve instrucción para la oración mental. — Alicante, 1720, i6.* 



246 La Orden de Predicadores. 

Benavides (Miguel de), O. P. 

1 . Relación y cuenta del estado de su iglesia de la Nueva Segovia , que 
dio al Papa Clemente VIII, escrita en Manila á 14 de Julio de 1598. — 
Editada en la Historia del P, López. 

2. Vocabularium sineiise facillimum. 

3. Instrucción para el gobierno de las Filipinas . — MS. de la Bibl. Nac. 

(S. 1 47-) 

4. Traducción castellana del libro chino Beiíg-Sim-Po-Cam , ó Espejo- 
del coraT^ón. — MS, de la Bibl. Nac. (Q.. 239.) 

Fué Arzobispo de Manila. 

Benedicto (Isidoro), O. P. -j- 1727. 

Oración jaculatoria por la venida del Señor Don Felipe V á España, en 
la solemnidad de S. Olegario, día II de Marzo de 1701, en la santa igle- 
sia de Barcelona. — Barcelona, 17OI, 4.° 

Benedit (Pedro), O. P. f 1774. 

1. Un libro de Canto llano. — MS. en 8." 

2. Instrucción necesaria para los maestros de novicios. — MS. en 8." 

3. Resumen ó Compendio del Diccionario de la lengua castellana. MS. 

4. Daños que debe evitar un alma para pasar al estado de perfección. — 
MS. en 8.°, de 109 páginas. 

Benet (Vicente), O. P. 

Sólo del Opusculum piissimum pro hora mortis se ha conservado la me- 
moria, entre lo mucho que escribió. 

Beneto (Cipriano), O. P. 

1. Illustrium viroritm opúsculo. — MS. París. 

2. De sacrosancto Eucharistiae sacramento, en la Bibl. Medie. — 
Florencia. 

3. Clara et compendiosa introductio ad logicam. — Loe. cit. 

4. Ad laudem et gloriam SS. Trinitaiis.... epístola catholici Regis. — 
Sin año ni lugar de impresión.— Paris, Bibl. Real. 

5. Tractatus quatuor. — Impreso en siete tomos. 

6. De non mutando paschate. — MS. en Viena , Bibl. Medie. — Roma, 
1515, en 4.° 

7. Aculeiis contra judaeos. — Roma, 1516, en 4.' 

8. Dialogus de excellentia et idilitate tljeolagiae. 

9. De Caroli I regís Hispanorum.... praccminentia et clemeniia, — Ro- 
ma, 15 18, en 4.° 

10. Exhortatorimn de accelerando itinere ad Hadrianum VI. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eípanoics. 247 

11. Oratio contra dogmata Lutbeii. — MS. Vatic. 

12. Tiactatus de fortitiuliiie animi et de perfecta arte militari. — Lyon, 
1550, Casanata. 

13. Opm de prima orbís Sede, Concilio et ecclesiastica potestate. — Roma, 
ap. Jacobuní Mazocchuní, 1512. 

Berart (Raimundo), O. P. 

1. Manijiesto por la justificación de D. Felipe Pardo , Arzobispo de 
Manila. 

2. Apologiasy Memoriales . — MSS. 

Bermúdez (Jerónimo), O. P. 

Hesparoida en alahan~a del duque de Alva , D. Fernando. — La escribió 
en latín, y luego la tradujo en verso suelto castellano. — MS. 

Besa (Tomás), O. P. 

Vida de Santa Catalina de Sena. — Kn lemosín. 

Besarán (Sancho), O. P. 

Contra errores Arnaldi de Villanova medid. — Siglo xv. 

Biedma (Antonio de), O. P. 

Commentaria scbolastica de j'ustijieatione et gratia . — No consta si MS. ó 
impreso. 

Biescas (Juan), O. P. 

Apología pro doctrina S. Thomae Ecclesiae sanciae doctoris angelici. — 
Huesca, typ. J. F. a I,arumbe, 1635. 

Blancas, ó de San José (Francisco), O. P. 

1. Arte y reglas de la lengua tagala. — Manila, 1610. 

2. Arte para aprender los indios tagalos la lengua española. 

3. Memorial de la vida cristiana, en tagalo. 

4. De las cuatro postrimerías del hombre, en tagalo. 

5. Modo de confesarse , tagalo y español. 

6. De los misterios del Rosario de Nuestra Señora , en tagalo. 

7. Cantares espirituales para uso de los indios, en tagalo. 

8. Sermones de domingos y festividades de Santos, etc., en tagalo. 

9. Sermones para todo el año. en español. 
10. Preparación de la Comunión. 

Este padre , llamado el Demóstenes tagalo, montó antes de 1609 la 
primera imprenta que se conoció en Filipinas. «Como no había inipren- 



248 La Orden de Predicadores. 

ta en las islas, ni quien la entendiese ni fuese oficial de imprimir, dio 
traza cómo hacerla por medio de un chino cristiano, que.... vino á sacar 
todo lo necesario para imprimir, é imprimió estos libros.» — Aduarte. 
Tengo á la vista un autógrafo de la misma fecha, que afirma lo mismo. 
Nicolás Antonio llama á este Padre, muerto en 1614, Blanco; el Padre 
Echard, Blancos; en Filipinas, donde es muy conocido por su gramática, 
se le llama P. San José. La última edición de este libro, Manila, iS'ji, 
tiene 219 páginas en 8.' 

Blanco (Pedro), O. P. 

Relación breve de la real merced que ha hecho la cristianisima Reina de 
Francia, doña María, de la santa reliquia ó hueso de San Vicente Ferrer, 
valenciano, al P. Maestro Fray Juan Vicente Catalán, etc. — Valencia, 
161 1, en 8.0 

Bleda (Jaime), O. P. 

1. Libro de la Cofradía de la Minerva, con unos tratados del aparejo 
que se requiere para la Sagrada Comunión y oir Misa. — Valencia, 1660, 
en 8." 

2. Quatrocientos milagros y muchas alabanzas de la Santa Cru:^ , con 
un tratado de las cosas más notables de esta divina señal. — Valencia, 
1600, en 8.° 

3. Def elisio fidd in causa neopbyiorum sive moriscorum rcgiii Valen- 
iiae, totiusque Hispaniae, cum íractaiu de Justa Moriscorum ab Hispaiiia 
expulsione. — Valencia, 1610, en 4.° 

4. Tractatus de justa moriscorum ab Hispania expulsione. 

5. Coránica de los moros en España. — Valencia, 1618, en folio. 

6. Vida y milagros del glorioso San Isidro el Labrador, abogado y pa- 
trón de la real villa de Madrid, etc., y de Santa Maria de la Cabeza. — 
Madrid, 1622, en 4.° 

Boigues (Francisco), O. P. f 1751. 

Regla y modo de vivir en la milicia de Jesucristo^ Tercera Orden del 
P. Santo Domingo. — Barcelona, 1747. 

Bolívar (Juan), O. P. 

Salmantinas lecturae, in quibus praecipuae, frequentioresque thomisticac 
scbolae controversiae prompte el perspicue enodantur. — Salamanca, 170I; 
2 vol. fol. 

Tiene en la segunda hoja un grabado representando á los Doctores 
-San Agustín y Santo Tomás, alegoría de la unión de estos dos genios y 
•de sus escuelas. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eípañoJcs. 249 
Bonacasa (Bernardino), O. P. 

Católica Doctrina y ejercicio Je ¡as tres virtades teologales. Fe, Esperanza 
y Caridad, etc. — Valencia, 1635, 4.° 

Boneo (José), O. P. f 1774. 

Sermones, pláticas, doctrinas y otros papeles de instrucción. — MS. 

Bonet (Gabriel), O. P. 

Teología mística. — Barcelona, 1669, 4.° 

Bordázar (Manuel), O. P. f 1712. 

Compendio de la vida del glorioso confesor S. Gonzalo de Amarante, de 
la Sagrada Orden de Predicadores. Va añadida la devoción de su No- 
venario. — Valencia, 1739, 8.° 

Bordoy (Julián), O. P. 

La verdad desnuda, ó sea «El pro y el centra de lo actuado en el pro- 
ceso llamado del alboroto, é intentos de la revolución.» — Mallorca, 1813. 
Es un cuaderno, en el cual el autor vindica su propio honor. 

Borla y de Llinás (Domingo Ignacio), O. P. f 1797. 

Nuestra paisana, patrona y titular Sta. Eulalia. — Barcelona, 1779, 4.° 

Bovadilla (Francisco de), O. P. 

1 . ¡n libros sapicntialcs annotationcs brcviorcs. 

2. ¡n Ecclesiastcm commentaria copiosa et exacta. 

3. ¡n Epístolas Pauliomnes. — MS. en Lisboa y Ebora. 
Este Padre era de la íamilia de los condes de Puñonrostro. 

Boxadors (Juan Tomás de), O. P. 

1 . Epístola Encíclica para la Congregación del reino de Ñapóles y Sicilia, 
sobre las cualidades de los novicios. 

2. una carta De renovando et defendenda doctrina Saiicti Tl-omae. — 

'757- 

3. Cartas pastorales, y «Plan de estudios de la Orden de Predica- 
dores.» 

Fué General de la Orden. 

Bravo (Sebastián), O. P. 

1 . Collectanea áurea sacrae Scrípturae veteris et ncvt Tcstamenti ex 
diversii locis praeclarissimísque expositionibus.... contexta. — Alcalá, 1395, 
en folio. 

2. Relatio histórica conventus S. Dominici Lucensis 



250 La Orden de Predicadores. 

3. Series convcntum omnium Ordinis Praedicaloriim in Gallicia crec~ 
iorum, 

Briz (Juan), O. P. 

1 . Mundus peripateticus restitutus , a ntiperis ejus impugnatoribus vin- 
dicatus. — Madrid, 1758; 2 vol., 4.° menor. 

2. Vida prodigiosa de Santo Tomás de Aquino. — Madrid, Fernández 
Araujo, 1748, en 8." 

Bru de la Magdalena (Juan), O. P. 

1. Excelencias de Santa María Magdalena. — Roma, 1591,8.» 

2. Obras espirituales de diversos, en prosa y verso, en la fiesta de ¡a 
Magdalena que se hi:^o en Roma. — ibidem, 159 1, 8." 

3. El coloquio entre Cristo y la Magdalena . — Ibidem, 1588, S.° 

4. La vida de Santa Elena , madre del emperador Constantino. — 
1576, 8.° 

5. Coloquios espirituales del alma enamorada del divino bien, Cristo. -m 
1580. 8.0— S. L. 

Bruguera (Romeu), O. P. 

Cartas al rey D. Jaime de Aragón. — MSS . en el Real Arciiivo de la 
Corona de Aragón. 

Bruna (Domingo), O, P, 

Un libro MS., verdadera miscelánea de consultas resueltas sobre de- 
recho canónico, teología, filosofía y derecho civil. — 2iofojas, folio, en mi 
poder. 

Buenacasa (Pedro Mártir), O. P. 

1. Editó en Zaragoza los dos primeros tomos de la Historia de la Or- 
den en Filipinas, por los PP. Aduarte y Santa Cruz, y se duele en el 
proemio de que las provincias de España y Andalucía no hayan tenido un 
cronista digno de ellas. 

2. Sermones de Santo Domingo de Guarnan en Soriano. — Madrid, Do- 
mingo García .Morras, 1680, fol. 

Buenhombre (Alfonso), O. P. 

1. Epístola Rabbi Samuelis Israelitae ad Rabbi Isaac (traducción del 
árabe). — Mantua, 1475, folio y M5. Bibl. Nac. (R. 142, p. 200 ) 

2. Tractatus magistri Samuelis Israelitae, etc. — Colonia, incunable 
(traducción del árabe). 

3. Tractatus contra Judeos a quodam judeo nomine Samuel editiu. — 
París, incunable (traducción del árabe). 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 251 

4. Epístola Rabbi Samuelii ad Rabbi Isaac Judeum , etc. — Lyon, 1527. 

5. Disputatio Ahucalii Saraceni d Samuelis Judei (inducción del ára- 
be).— Bibl. Nac. (P. 142, p. 103), 

Buitrago de la Rosa (Jenaro), O. P. 

1 . Discurso leído en la apertura anual de los estudios de la Real y 
Pontificia universidad de Santo Tomás de Manila (Desvarios de la ra- 
zón humana separada de la fe). — Manila, tS8i. 

2. Memoria para la Exposición de Amsterdam. — Manila, 1883. 

Bulhoes y Sousa (Miguel de), O. P. 

i . Sermáo do auto de fe, celebrado na igreja do S. Domingos d'esta cor-^ 
te á 16 de Ouíubro de IJ46. — Lisboa, 1750, 4.° de 27 páginas. 
2. Cartas pastorales . — Sin pié de imprenta. 

Gabanes (Jaime), O. P. 

Espejo de amor, imán de la voluntad, camino del cielo, María Santísima. 
— Barcelona, 1663, en 4.° 

Se comprende que floreció en el siglo xvii. 

Caballero (Domingo), O. P. 

Vida V virtudes de la sierva de Dios sor María Martíne^ de la C/-«^ y 
Santa Rosa, religiosa de la Tercera Orden de Penitencia del glorioso Pa- 
triarcha Santo Domingo de Guzmán , recopilada del diario que D. Fran- 
cisco Cortixo, cura párroco que fué de la villa de Trillo y confesor de la 
sierva, dejó escrito. — MS. de 360 páginas en folio, copia que fué propie- 
dad de D. Pedro Otamendi , y se conserva en Santa Catalina de Sena, de 
Madrid. El original se escribió por el citado P. Caballero, en 1731. — 
Principio: De la ciudad de Tolosa ; fin : con el jardín y corral que tiene ¡a 
casa á sus dos costados. 

Caballero (Juan), O. P. 

Comentarios sobre la Suma de Santo Tomás. — Varios tomos en folio, 
que no conoció Echard , pero que el autor anónimo de la Biblioteca de 
Asturianos vio en la librería del convento de Santo Domingo de Oviedo. 

Era natural de Tineo, doctor y catedrático en la Universidad de Ovie- 
do, é hijo del citado convento. 

Cabezas (José), O. P. 

Relación puntual y verdadera de la situación, estado y progresos feli- 
ces de la nuevas Misiones de la provincia de Ituy y Paniqui, que culti- 
van los religiosos Dominicos en el centro de la tierra de la isla de Luzón, 
ó Nueva Castilla, capital de las Filipinas, 



252 La Orden de Predicadores. 

MS. importante, dirigido por el autor al rey D. Carlos III. Se hicie- 
ron tres copias: una para el Rey, otra para el Rmo. y archivo de la Or- 
den, y la tercera para el convento de Salamanca, que he visto. 

Cabrera (Alfonso de), O. P. 

1 . Consideraciones sobre los evangelios desde el domingo de Septuagési- 
ma bástala octava de Resurrección. — Córdoba, 1601, en 4.°. 2 vol. 

2. Sobre los evangelios de Adviento hasta Septuagésima. — Cóvdoha, 
1608, en 4.°; Barcelona, 1609. por Lucas Sánchez , 2 tomos en 4.° 

5. . Tratado de escrúpulos y sus remedios. — Valencia, 1599, en 8." 

4. Sermones que predicó á las honras del rey Felipe 11 , etc. — Madrid, 
1598. 

5. Tres tomos de festividades de Santos , etc. 

6. Dos tomos de sermones funerales. 

7. Uno de sermones de circunstancias, 

8. Un tomo de las cuatro postrimerías. 

9. Consideraciones sobre los evangelios de la Circuncisión y Purificación. 
Barcelona, 1609, en 4.° 

10. Opúsculos. — Barcelona, por Sebastián del Olmellar, 1602, 4.'' 
Predicador de la corte en tiempos de Felipe 11 y III. 

Cácegas (Luís), O. P. 

1 . Das matronas illustres da Orden do S. Domingos. 

2. Das genealogías do Portugal. — MS. Arch. Bemfic. 

^. Vida de Dom Frei Beriolomeu dos Mártires, da Orden dos Pregado- 
res. — Viana, 1619, en folio. 

4. Historia de S. Domingos do rcgno de Portugal^ ampliada por Luís 
de Sousa. — Convenio de Santo Domingo de Bemfica , 1623, fol. 

Cáceres y Sotomayor (Antonio), O. P. 

1. Sermones y discursos de tiempo, desde el Adviento hasta la Pascua 
del Espíritu Santo. — Valencia, 161 2, 2 tomos. 

2. Explicación del salmo De profundis , predicado á los religiosos, — 
Se insertó en 

3. Par aphr asís de los psalmos de David, reducidos al phrasis y modos de 
hablar de la lengua española. — Lisboa, 1616, fol., 6 hojas prelim., 304 
hojas y 5 hojas tablas. Libro muy curioso y raro. 

Cadena (Carlos), O. P. 

Descripción de las reales exequias que á la tierna memoria de nuestro 
augusto y católico monarca el Sr. D. Carlos III, Rey de España y Empe- 
rador de las Indias, se hicieron, de orden del Real Acuerdo, en la muy 
noble y muy leal ciudad de Guatemala, etc. — El mismo P. Cadena es el 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 253 

autor del Elogium fúnebre que está al fin — Guatemala, 1789, en 4.*, 
xii-64 páginas, y 26 laminasen cobre, 

Cairosa (Juan Lorenzo), O. P. 

Homilías sobre el Evangelio que se propone en la solemnidad del Santísimo 
Sacramento delallnr. — Barcelona, 1626, en folio. Se tradujo dos veces al 
latín, y se imprimió en Amberes en 1650. 

Calvo (José Agustín), O. P. 

Compendio histórico de los hechos de Dios hecho hombre , como se contie- 
nen en los quince misterios del Rosario (en quintillas). — Zamora, 1846, 
un cuaderno. 

Calvo (Pedro), O. P. 

1 . Defensáo das lágrimas dos justos perseguidos e das sagradas Reli- 
gióei, fructo das lagrimas de Christo. — Lisboa, 1618, 2 tomos, 4." 

2. Homilías da quaresma, em duas partes divididas. — Lisboa, 1627- 
1629, 2 tomos, 4." 

3. Sermáo feito a magestade d' el reí Fillippo N. S. Je Portugal, na 
festividade do beatissimo patriarcha S. Domingos. — Lisboa, 16 19. 

4. Sermáo feito na sé de Lisboa, na publica fao da santa Bulla da Cru- 
zada. — Lisboa, 1621, 4.° 

5. Relación de la Invención de los cuerpos de los Santos Gabino, Fro- 
to y Jenaro, etc. — Madrid, 1615, en 4." 

Traducidas al castellano por Vicente Gómez. — Valencia, 1601, en 4/ 

6. Homilías para todo el año. — Lisboa, 1618, en folio. 
Fué predicador de S. M. F. 

Camargc (Jerónimo), O. P. 

Tractatus de Analogiis. — Lima. 

En el índice de la B. de S. Isidro hay unFr. Jerónimo Camargo, sin in- 
dicarla Orden á que perteneció. Tiene la siguiente obra: Respuesta á la 
resolución de los eclesiásticos de Francia en ra^ón de los matrimonios de los 
principe-^ de la sangre, hechos sin consentimiento del Rey. — Madrid, i6?6, 
en 4.° 

Camos (Narciso), O. P. 

1. Jardín de María , plantado en el Principado de Cataluña, enrique- 
cido con muchas imágenes de esta celestial Señora, que como plantas di- 
vinas descubrió en él milagrosamente el cielo, etc. — Barcelona, 1637, 
en 4.° 

2. Compendio déla Vida del V. Fr. Dalmacio. — Gerona, 1670, 4." 



254 ^^ Orden de Predicadores. 

Campruti (Francisco), O. P. 

Feliu , en el tomo ii, pág. 323, cita un MS. de este autor, existente 
en el convento de Santa Catalina, de Barcelona. 

Canales (Pedro de), O. P. 

In antiphonam Salve Regina, ct alia quaedam. — Siglos xiv y xv. 

Canals (Antonio), O. P. 

Tradujo al lemosín, y dedicó al Cardenal D. Jaime, los Nueve libros de 
l^alerio Máximo de dichos y hechos memorables. — Si después los puso en 
español para D. Juan I, como pretende Nicolás Antonio, no sabré yo 
decirlo, porque la traducción de la Bib. Nac. (Bb. 30) no lo expresa. — 
MS. de laBibl. Nac. (X. 155.) 

Candamo (Pedro), O. P. 

1. Súmulas ó Dialéctica. — Tres tomos en 4.°, dedicado el primero al 
marqués de la Paranza, y el segundo á su provincial. 

2. De sipiiSj notitiis et concepiibits. — Valladolid, 1697. 

No le cita Echard. Fué hijo del convento de Oviedo, profesor teólogo 
en San Gregorio y San Pablo de Valladolid , y murió en el del Rosario 
de Madrid , muy respetado por su ciencia y santidad. 

Cano (Melchor), O. P. 

1 . De locís theologicis Ubri duodecim. — Salamanca, 1363 , en folio. 

2. Relectio de Sacramentis in genere habita in Academia Salmantina. — 
Alcalá, 1563. 

3. Relectio de poenitentiae sacramento, Salmanticae habita atino 1^48. 
— Alcalá, i.'iSo. 

4. Censura del Catecismo del P. Carranca. 

5. Carta á Felipe II , año i^$9. — Noticia de un sermón que predicó 
en el mismo año en un auto de fe de Valladolid. — Bibl. Nac. de Ma- 
drid. (V. 248.) 

6. Cartas latinas á Cines de Sepülveda y sus respuestas. — ídem . (Q.. 98 . 

P. 138.) 

7. Papel dado a Felipe II sobre sus diferencias con Paulo IV. — ídem. 

(S. 87, p. 138.) . 

8. Papel en que se excusa de admitir el confesonario de Felipe II. — 
ídem. (G. 51, p. 381 .) 

9. Dictamen sobre si España podía hacer justa guerra al Papa Paulo IV. 
—ídem. (Ff. 16.) 

10. Parecer contestando á la consulta de Felipe II sobre las diferencias 
con el Papa Paulo /K.— ídem. (R. 16, 78, p. 19; S , 50, p. 54; D, 68. 
186, etc.) 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 255 

1 1 . Respuesta á Felipe II sobre la venta de los vasallos de las iglesias. — 
ídem. (E. 76, p. 183.) 

12. Tratado de la victoria de si mismo. — Traducción del toscano. — Va- 
lladolid, 1550, en 8/ 

13. Opera. — Lugdoni, 1704; Patavii, 1720; etc. 

Echard, Nicolás Antonio y Marieta le atribuyen obras de teología, al 
parecer con poco acierto. Lo propio ha de decirse del libro Judicium de 
Societate Jesu, que nadie ha visto, y que le adjudica el Jesuíta P. Daniel. 

Fué Obispo de Canarias. 

Cantero (José), O. P. 

Compendio histórico del convento de Nuestra Señora de la Consolación, 
del orden de Predicadores, en la villa de Doña Mencía, del reino de ('ór- 
doba: de sus particulares privilegios, y de los pleitos principales que ha 
seguido en su defensa. — Córdoba, 1801, por Rodríguez de la Torre, en 
4.", 105 páginas. 

Capelo (Antonio), O. P. 

Líber pastoralis divi Gregorii Magni, Pontificis summi sanctaeque Ecclcsiae 

Doctoris...., opera et labore R. P — Madrid, Jerónimo Rojo, 1730, en 

4.°, 8 hoj. de prels., y XLiv-659 págs. 

Exposición según la doctrina de Santo Tomás. 

Caralsp (Manuel), O. P. 

1. Compendio de Wigant, año 1727, en 8.", con el tratado de Prcpo- 
sitionibus damnatis ex bullis Crucial ae. 

2. y ida de la sierva de Dios Sor María Alberto de Santo Domingo. — 
Vich, 1747, 4.° 

Cárcel (Martín de la), O. P. 

Exposición sobre el Salmo XLIV «Eructavit cor meum.» — Barcelona, 
1605, en 8.°, 2.' edición. 

Carli (Diego), O. P. 

1 . Remedios devotos para el contagio de las langostas 

2. Sumaria relación de las causas y remedios espirituales de las lan- 
gostas. 

3. Varias relaciones morales. 

4. Compendio de lo acaecido durante el tiempo de su priorato. — .MS. 

5. Triunfo glorioso. — Intercesión piadosa y eficacia del Rosario para 
con un hombre en 9 de Febrero, y para una mujer en 8 de Marzo de 
1699. — Barcelona, 1699, 4.' 



2^6 La Orden de Predicadores. 

Carli ( ), O. P. 

1 . Curso de gramálica quichua. —Quito . 

2. La devoción á los Santos Reyes Magos. — Id. Traducción del francés. 
Vive. 

Carballo (Cristóbal), O. P. 

Sermóes varios. — Florencia, 1629. 

Carranza (Bartolomé de), O. P. 

1. Controversia de necessaria residentia personal i episcoporum et alio- 
rum ministrorum ecclesiasticorum. — Madrid, 1767; un vol., 4.* menor, 
id. 1768; Salam. 1550. 

2. Sumina Conciliorum, summorwnque Pontificum. — Madrid, por Pe- 
dro Marin, 1781; I vol., 4.° menor: id. 1766; Salamanca, 1549, 4.° 

3. Comentarios del.... sobre el Catecismo cristiano. — Amberes, 1558, 
fol.jCn 433 págs., más 8 de principios. Véase la Bibl. de G allardo. 

4. Controversiae quatuor. — Unidas en muchas ediciones á la «Suma 
de los Concilios.» 

5. Concia habita ad Synoduin tridentinam prima dominica quadragesi- 
maeanni 1^46. — Amberes, 1546; París, 1672. 

6. Instrucción para oir Misa. — Amberes, 1555. 

7 . Dominici de Soto institutio de cavendo Jurameníoruin ahunsu . — 
Salm., 1531, 8." 

En la Bibl. Nac. hay doce MSS. sobre su vida y proceso. 
Fué Arzobispo de Toledo. 

Carranza (Diego de), O. P. 

Doctrina christiana en leitgui cho:ttal (una de las americanas). — Si- 
glo XVI. 

Carrasco (Francisco), O. P. 

1. In S. Thomae Summam Commentaria. — MS. 

2. Dubia quae praecipue disceptari solent in sacra theologia scholastica, 
justa commimiorem Thomistarum doctrinam. — Ed. secunda, VallisoletL 
Apud Aut Rodríguez de Figueroa. — S. A. 

k 

Carreras (José), O. P. 

1. San Rafael, pequeño devocionario. — Ocaña, 1862. 

2. La costurera. — Barcelona, 1862. 

3. Puso en verso latino un Compendio de la Suma de San'o Tornas,^ 
MS. en el Colegio de Ocaña. 

Obispo titular en China. 



Ensavo de una Bihlioferj de Dominicos emanóles. 257 
Carrero (Francisco), O. P. 

1. Triunfo del Rosario en el Japón. — Manila, 16263' 1868. 

2. Relación del martirio del B. P. Fr. Pedro Fá^que^, de la Orden 
de Santo Domingo. — Manila, 1625, é inserta en la «Historia del P. Man- 
zano.» — Madrid, 1629. 

3. Historia general de la provincia del Santo Rosario de Filipinas, de la 
Orden de Santo Domingo, — Abraza desde 1582 á 163S, — MS. en Am- 
beres en 1671. 

Casafages (Gabriel), O. P. 

1 . Tractatmn adversm haereses siii temporis. 

2 . Praxis procedendi in causis fidei. 

3. Summa Divi Thomae contra gentiles in compendium redacta. 

4. Tractatus de sanguine Cbristi, etc. 

El P. Casafages, con los PP. de Brescia y de Verceil, sostuvo delante 
de Pío II la doctrina de la escuela tomistica circa sanguinem Cbristi effu- 
suní, contra el sentir de los PP, Franciscanos. 

Casales (Juan), O. P. 

Candor lilii. 

Casanova (Juan de), O. P. 

1 . Tractatus de potcstale Papae super concilium. 

2. Dúo tractatus contra schismaticos Basileenses. — MSS. en el Va- 
ticano. 

Casas (Alberto de las), O. P. 

Registrum ejtis epistolaruin in archivo Ordinis Romae servatum . 
Fué Maestro general de la Orden. — Siglo xvi. 

Casas (Bartolomé de las), O. P. 

1 . Tratado comprolnüorio del imperio soberano, y principado universal 
que los reyes de Castilla y l.eón tienen sobre las Indias — Sevilla, 1552. 

2. Disputa ó controversia entre el obispo y el doctor Ginés de Sepúlvc- 
da, etc. — Ibid. 

3. Treinta proposiciones muy jurídicas, etc. — Ibid. 

4. Principia quaedam ad manifestandam et defendendam justitiam 

¡ndorum. — Ibid. 

5. Brevísima relación de la destrucción de las Indias. — Ibid. y Bibl. Mac. 

(J. 121). 

6. Fragmento de una carta sobre lo mismo. — Ibid. 

1. Narratio regionumlndiormn per hispanos quosdam devastatorum, etc. 

17 



258 La Orden de Predicadores. 

— Oppenheim, 1614, en 4.°; italiano, Venecia, 1626; francés, Amberes, 
1579; alemán, 1597; español é italiano, Venecia, 1643. 

Esta narración armó mucho escándalo, cual si los franceses, ingleses, 
portugueses, suecos, y sobre todo holandeses, en nada hubieran abusado 
de su fuerza. 

8. Tratado sóbrelos indios hechos esclavos por los castellanos. — Se- 
villa, 1552; italiano, Venecia, 1657. 

9. Veinte rabones..., contra las encomiendas. — Ibid. 

10. Avisos y reglas páralos confesores. — Ibid. 

11. Adición ala primera y quinta reglas. — Ibid. 

12. Erudita et elegans explica! io quaestionis , utrum reges.... cive^ ac sub- 
ditos a regia corona alienare possint . — Tubinga, 1625, en .fi' 

13. Apologética historia sumaria quanto á las qualidadcs, disposición ^ des- 
cripción j cielo y suelo de estas tierras ; y condiciones naturales politizas, 
repiíblicas , maneras de vivir, é costumbres de las gentes de las Indias occiden- 
tales, cuyo imperio soberano pertenece á los reyes de Castilla. — MS. autó- 
grafo en la Acad. de la Historia. 

14. Historia de las Indias. — Madrid, 1875 y 1876, cinco tomos en 8." 
— MS. en laBibl. Nac. 

13. Dic^ y seis remedios contraía peste, etc. — Sevilla, 1552. 

16. De cura a regibtis Hispaniarum habenda circa orbem ¡ndiarutn. 
— MS. 

17. Sobre el hacer los esclavos déla segunda conquista de Xa 1 isco, etc, 
— MS. 

18. De promulgatione Evangelii. — Latin y español . — MS . 

19. Del bien y favor de los indios. — MS. 

20. De thesatiris. — MS. 

21 . Sumario de lo que el Dr. Sepülveda escribió contra los indios. — MS. 

22. Doce cuadernos de las disputas que tuvo con el obispo de Darien y el 
Dr. Sepülveda. — MS. 

23. De jurídico et christiano ingressu et progressu regum Hispanorum in 
■ regno ¡ndiarum. — MS. 

24. Guerra de Chupas y sitio y defensa de laciudad déla Pa~. — 1781-82; 
en 4.''^En la Acad. Hist. 

25. Petición dirigida á su Majestad, etc. — 1520, en el Congr. de Ame- 
ricanistas de Madrid. 

26. Memorial dirigido A su Majestad sobre el tratamiento de los indios. — 
Congreso cit. — Parte autógrafo. 

27. Diario del primer viaje.. .. de Colón. — MS. autógrafo. Bibi. de Osu- 
na, Madrid. 

28. Declaración y resolución A las doce dudas en este tratado contenidas. 
— MS., en 4.". déla Bibl. Nac. de Madrid. 

29. Remedios propuestos para la re formación délas Indias. — Sevilla, 1552. 



Ensayo de i<va Biblioteca de Dominicos españoles. 259 

30. Copia de una carta que escribió el año de 1555 a/ Maestro Fr. Bar- 
tolomé Miranda sobre cosas de Indias . — Bibl. Nac. (X. 153). 

31. Testamento y codicilo. — Los entregó á Felipe II. 

De este Apóstol de los indios é insigne obispo de Chiapa , han escrito 
la vida nuestro amigo el Sr. Fabié y el Sr. Gutiérrez. 

Obras del P. Casas, enriquecidas con varios apéndices del mismo , por 
D. Juan Antonio Llórente. — París, Moreau. 1822, dos tomos en 8.° 

De la obra Relación de la destrucción de las Indias, etc., hay una edi- 
ción de Venecia. — 1626, 4 " en fol., y otra de i64';, .).." en rúst. 

Casas (Vicente de las), O. P. 

I.» Historia de Santo Domingo de ¡a provincia de Méjico. — MS. — Si- 
glo XVI. 

2. Historia de las conquistas del Rosario entre los indios de las Américas. 
— S. L. ni A. 

Casaus y Torres (Ramón), O. P. 

1. Oración fúnebre que en honor del Excmo. Sr. D.Antonio Gon^ále^ 
Mollinedo y Saravia , etc. 

2. El heroísmo militar del Excmo. Sr. D. Antonio Gon-ále:; Molline- 
do. etc. — Los dos opúsculos impresos en Guatemala, i8i3,en 8.°, 52, 
18. 20 págs. 

Fué arzobispo de Guatemala. 

Caselles (Guillermo de), O. P. 

Editó el primero el Directrrium del P. Eymeric, }' se hizo célebre, sien- 
do inquisidor de! reino de Mallorca , por la defensa de la inscripción de la 
iglesia de nuestro convento, en honor de la Virgen, que decia: 

Peccatores non abhorres , 

Sine quibus nunquam fores 

Tanto digna tllio. 

Castañeda (Antonio). O. P. 

1 . Sermones varii uno volumine. 

2. Dissertationes scholasticae de Virgine Maria. — México, 1791, 8." 

Castellar (Tomás del), O. P. 

1 . Historia et progressus provinciae Mexicanae Ordinis Praedicatorum. — 
Muy explotada por los cronistas del Nuevo Mundo. 

2. Triunfo de los mártyres de la Orden de Predicadores. — 1580. 

Castilla (Juan de), O. P. 

i . Officium ecclesiasticum pro festo Sancti Dominici, et ejta Legenda. 



200 La Orden de Predicadores. 

2 . Discursos predicables sobre la sahtt ación angélica y misterios del Santo 
Rosario. — Obra postuma. — Sevilla, por L. M. de Hermosilla , 1698, 
fol., pasta. 

Castillo (Diego de), O. P. 

1. Origen de los turcos y sus emperadores. — Lisboa, 1568. 

2. Historia de la presa de los Gelves en y^ frica, etc. 

3. Historia de la liberación de D. Alvaro de Sandc , etc. 

Castillo (Hernando del), O. P. 

1. Historia general de Santo Domingo y de su Orden de Predicadores. — 
2 tomos en folio.— Madrid, 1584, 6 vol. — Valladolid ', 1592.— Valen- 
cia, 1587. 

2. Epístola gravissima sive Regularium Apología. — Inserta en \a. His- 
toria del P. López. — Bibl. Nac. M3. latino y castellano (Q.. 6). 

3. Cartas á Felipe II sobre la venta de los vasallos de las iglesias. — 
MS. en la Bib. Nac. (Fol. 72; p. 33; D. 107, p. 53 ; E. 156, p. 186.) 

Predicador y consejero intimo de Felipe II. 

Castillo (Juan de), O. P. 

1. Volumen revclatiommi. — Es una obra que mereció los elogios de 
los coetáneos, incluso el Sumo Pontífice Urbano VIII, y que, sin embar- 
go, no sabemos que se haya impreso. 

2. Cítase también el Breve tratado de oración. — MS. en Santa Catalina 
de Barcelona. 

Castro (José de), O. P, 

Libro genealógico de familias de Galicia, 

Así D. Luís de Salazar en su Memoria, impresa por el conde de Ama- 
rante. — Un MS. de la Noble:{^a de la casa de Camba, y D. Antonio Rioboo. 

Castro (Nicolás), O. P. 

Tradujo al español la Disertación sobre la potestad de gobernar la Iglesia, 
escrita por el abate Bolgeni, e.x-jesuíta. — Coruña , 1S14, i vol., 4.°, 3.'' 
edición. 

Castro (Jorge de), O. P. 

Sermáo ñas exequias do Exmo . c Sermo. Sr.D. Pedro de Alencastro, du- 
que de Aveiro, ini¡uisidor general ; pregado no convenio da Arsabida.... em 
25 de Malo de i(y'¡}. — Lisboa, 1673, 4.°, de 39 páginas. 

« Hay otra edición de Valladolid de 1612 á 1621. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles 261 
Cátala de Monronis (Gaspar). O. P. 7 1652. 

1. Explicación sobre la oración del Padre nuestro. — Obra postuma; 
Valencia, 1667 y 1673, 4.° 

2. Tractatus de ^uxiliis.—fAS., en 4", en el Real C. de C. de Va- 
lencia. 

3. Sermones de témpora. — Dos tomos, MSS., en 4.", en idem . 

4. Epístola ad Dominum Micbaelem Baptistam de Lanu:;^a. — MS. 

Cátala (Jaime). O. P. 

De Conceptionc Virginis .Marine. 

Catalán (Gaspar), O. P. 

1. La exposición sobre la oración del Padre nuestro. — Valencia, 1667, 
en 8.°; otra edición de 1673, 4.'' 

El tomo dice <\Tratado de la explicación dtí Pater noster.» 

2 . Una carta doctrinal en favor de la creencia de la Inmaculada Con- 
cepción. 

Fué obispo de Lérida. 

Catalán (Teodorico), O. P. 

Le comensament del libre le qiial compila..,, et contení al comcnsament 
quina cosa es cirugía. — Tres libros MSS. , en París, Bibl. Real. Trata 
de la preparación del arsénico, cría caballar y de aves de corral. — Si- 
glo Xlll. 

Cataluña (Domingo de), O, P. 

Tractatus de Conceptione Beatae Virginis. 

Fué amigo íntimo de San Antonino, y le dedicó este Santo algunos de 
sus escritos, hechos á instancia del P. Domingo. 

Catoira (Ignacio), O. P. 

1 . Ilustraciones á las maravillas del apóstol de falencia San Vicente 
Ferrer. — Sevilla, 1724, i vol., 4.° 

2. Opúsculo I ó I compendiosa obra | que demuestra la venida y 
Predicación | Evangélica de nuestro Santissimo Patrón | Tutelar de las 
Españas Santiago | el Mayor eh nuestro Hispánico Emispherio. — Madrid: 
sin año: 238 págs. y 28 de preliminares. 

Cavali (Seraphinus), O. P. 

Ordinariam sacrarum caeremoniarum et divini officii ad ritum fratrum 
Praedicatorum. — S.ilamanca, 1376, i vol 4.° 



202 La Orden de Predicadores. 

Cayrosa (Juan Lorenzo), O. P. 

Homilias sobre el Evangelio que se propone en la solemnidad del Santísi- 
mo Sacramento. — Barcelona, 1626, en folio. — Latín, Amberes, 1(330, en, 
folio. 

Ceballos (Jerónimo de), O. P. 

Oración fúnebre. — Santander, i 823 . 

Celaya (Domingo de), O. P. 

Commentarii in septein Psalmos poenilentiales. — Salamanca, 1568. 

Cenedo (Juan Jerónimo), O. P. 

1. De la pobre:^a religiosa. — Zaragoza, 161 7, en 4,° 

2. Practicae canonicae et civiles. — Zaragoza, 1614, en folio. 

3. Otros MSS. que desconozco. 

Ceo (Violanta da), O. P. 

1. Librum variorum carminmn. — París, 1640. 

2, Rimas varias en portugués y en castellano. — Roan, 1646,8.° 
Acaso sea el mismo libro en dos lenguas , pues no he podido compa- 
rarlos. 

Cepeda (Francisco de), O. P. 

Artes de las lenguas chiapa , :{OL¡ues , celdanés y cinacantccas — Méjico,, 
1560. 

Cepeda (Gabriel de), O. P. 

Historia de la milagrosa y venerable imagen de Nuestra Señora de Ato~ 
cha, Patraña de Madrid. — Madrid, impr. Real, 1670, 4.", 8 hoj. prels., 
475 P^g*'» 2 hoj. tabla. 

Cesulis (Jaime), O. P, 

Orovcsbie..,. ludus (Ajedrea) sen de moribusetofficis nobilium. — MS. em 
pergamino, en Ripoll. 

Claveria (Juan de), O. P. 

1. Santo Tomás y su Theologia en Be^eleely el tabernáculo. — Zaragoza, 
1638, 4- 

2. Opusculum in laudeni S. Dominici in Soriano, 

3. Tractatus de electione canónica. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpañolcs. 263 
Clemente (Onofre), O. P. 

Condones pltinniac clarioribus ctiam concionatoribus utilissimae. — MS., 
de Valencia. — Siglo xvi. 

Cobo (Juan), O. P. 

1 . Lingua sínica ad ccríam revócala methoJuní, etc. — Parece ser de las 
primeras obras , ó la primera , sobre la lengua china. 

2. Catecismo, ó Doctrina cristiana, en chino. 

3 . Scntentiae piares et graves phüosophoriim etiam geiitilimn ut Senecae 
ei similium , ex eoritm libris exccrtae et sinice redditae. 

4. Tratado de astronomía. — También en chino. 

5. Libro chino intitulado Beng-Sim-Po-Cam, que quiere decir: «Es- 
pejo rico del claro corazón,» ó «Riquezas y Espejo con que se enri- 
quezca y donde se mire el claro y limpio corazón.» — MS. de la Bibl. 
Nac. de Madrid : 153 hojas, texto chino, y al frente traducción española, 
del P. Benavides. (Q.. 239) 

Fué este Padre embajador de España en el Japón (1592). 

Coimbra (Pedro Mártir), O. P. 

Commentario in tertiam partem Summae S. Thomae. — Siglo xvn. 

Columna (J. de), O. P. 

1. Mar de las historias. — MS., 1. del siglo xv. — Bibl. Nac. (T. 151 
194.) 

2. Cotnpendio del Mar de las historias. — MS., 1. del siglo xv. — Bibl. 
Nac. (Bb. 93.) 

Collado (Diego), O. P. 

1. Ars grammaticae japonicae linguae, etc. — Roma, 1632. 

2 . Dictionarium , sive thesauri linguae japónica compendiiim composi- 
ium. — Roma, 1632. 

3. Niffonno cotóbani y ó confession , Vomósii yódaito mata Confesor 
yori goxensá en mesarúru tame no canyónaru gió nocóto danguixá no 
nompa. — Roma, 1632. 

4. Formula protestandi mysteria fidei. 

5. Historia eclesiástica de los sucesos de la cristiandad en el Japón, etc. 
Madrid, 1632. 

6. Dictionarium linguae sinensis, etc. — Roma, 1632. 

7. Memorial presentado á S. M. el rey, etc. 

Coma (Pedro Mártir), O. P. 

I . Directorio de curas, para saber todo lo que han de hacer, con todos los 



264 ^*^ Orden de Predicadores. 

casos reservados , y explicación de los mandamieiüos de la ley '. — Barce- 
lona, 1567. 

2. Dodrina cristiana. 

3. De Sacramcntis. 

Obispo de Elna en el Rosellón. 

Comendradi (José), O. P. f 1684. 

1. Árbol genealógico de la casa de los vi:^condcs de Roca herí i . etc. — 
Genova , 167(3, fol. 

2. Discurso panegírico de la Virgen del Porüllo. — 1676. 

3. Panegírico de Santa Catalina de Sena. — Barcelona, 1677,4." 

4. Amplificación teológica de una consulta. — Zaragoza, 1684, fol. 

Comerma (Domingo), O. P. 

1. Noticias acerca del Jubileo del año Santo. 

2. Noticias acerca del punto de indulgencias. — Barcelona, 1S26; 2 li- 
bros en I 2.° 

Compañía (Castor), O. P. 

Confesiones de un clérigo liberal. — Madrid, 1861, en 8." 

Concepción (Domingo de la), O. P. 

Vita serví Dei F. Gasparís a Spirítu Sancto, Ordhiis Praedicatorum. — 
Siglo xvii. 

Córdoba (Francisco de), O. P. 

1 . Summa casiiiim conscíentiae. 

2. Sermones de iemporc et de Sanctis. — Siglo xvt. 
Perteneció á la familia de los marqueses de Priego. 

Córdoba (Gaspar de), O. P. 

Quacstiones de poenilentia , de visione , scientia , et nominibus Dei. Dirigi- 
das al rey D. Felipe 111, de quien era confesor y consejero. 

Pertenecía á la familia de los condes de Cabra y de Marchena y de los 
duques de Arcos. 

Córdoba (Juan), O. P. 

Arte en Lengua Zapoteca , compuesto por el muy rcuerendo padre Fray 



' Dice el ejemplar que vi en la B. de S. Isidro: 
«Direclorium curatoruní ó Instrucción de curas.^> — Salamanca, 1581 , 8." 
Hay otra edic. de Sevilla . 1589, 8." 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 263 

luán de Cardona , de la orden de los Predicadores desta nueua España. — 
México. En casa de Pedro Balli, 1578, 8.' 

Córdoba (Pedro), O. P. 

Doctrina piaua pa \\ instnicion y información de los indi || os ; por mane- 
ra de hystoria. Com II puesta por el muy reuerendo padre \\ Fray Pedro 
de Cardona; de buena || memoria; primero fundador d'la or \\ den de los 
Predicadores c las y slas \\ del mar Océano ; y por otros religiosos doctos 
d'la misma orden. La ql \\ doctrina fue vista y examinada y ap || uada por 
el muy R. S. el licencia || do Tello de Sandoual Ynquisidor \\ y Visi- 
tador en esta nueua España || por su Mageslad. La qual fué em || pressa 
en México por mandado del\\ muy R. S. don fray Juan Qumarra \\ ga 
primer Obispo desta ciudad del con \\ sejo Je su Magestad, etc. y a su 
costa. II ^-í«o de M. d. xliii/ \\ Con preuvilegio de su S. C. C. M. 

Corella (Antonio), O. P., Obispo de Segorbe. — 
-|- 1766. 

yida prodigiosa y admirable exercicio de virtudes de la V. M. sor Martina 
de los Angeles y Arillc , religiosa profesa del observantísimo convento 
de Santa Fe de Zaragoza. — Madrid, 1735, 4." 

Corominas (Benito), O. P. 

1 . Discurso pronunciado en la apertura del año escolar de la Universidad 
de Manila. (Diferencia de talentos y medio de conocerlos). — Manila, 
1869. 

2. Anotaciones á las Instilutiones Juris canonici , por Devoti. — Manila, 
1S74. — -Qu; Jó incompleto por muerte del autor, acaecida en Avila en 
Noviembre de 1877. 

3. Las campanas. — Serie de artículos en El Católico filipino, 1863. 

4. Otros muchos artículos en periódicos, y trabajos de consulta que 
permanecen inéditos. 

Coronado (Domingo), O. P. 

1. Escala del ciclo. — Libro escrito en lengua china, para llevar á los 
hombres al conocimiento de Dios por el conocimiento de las criaturas. 

2. Defensa de los nuevos cristianos. 
Este escritor murió mártir en Pekin. 

Corpore Christi (Mancio de), O. P. 

Erudita in universam S. Thomac summam , ejusque interpretem Cajetammi 
commentaria. — MS. en el convento de Salamanca. 



266 La Orden de Predicadores. 

Correa (Bernardino), O. P. 

Dissertatio Theologico-canonica, etc. — Venetiis, 1789, 8.", rústica. 

Correa (Jerónimo), O. P. 

1 . De concordia scieiitiarum. 

2. De privílegiis Orditiis Pratdicatonim a Sede apostólica concessis. 

Correa (Simón), O. P. — Profesó en 1598. 

Sermdo na procissao de grafas , que a muito uobre villa de Filia-real , fer 
pela restaiirafao do cidade da Bnlica ; pregado ein 1 5 de Agosto de 1 625 . 
Lisboa, 1625, 4.°, muy raro. 

Cosgaya (Lorenz O Fernández), O. P. 

Diccionario paugasinán-español. — Manila, 1865, i vol., folio menor. — 
Reimpresión, con adiciones del P. Pedro Vilanova, O. P. 

Costa (Tomás de), O. P. 

1. Tropi insignes viteris ac novi Testamenli ejtisdemque phrases — MS. — 
Orador famoso. 

2. Sermdo de Cinia, pregado ante á Corte. — Imprimióse entre las obras 
del P. Calvo, y en 1847 en t\ Jornal da Sociedade Catholica. 

Coutiño (Ignacio), O. P. 

1. Mariat ó prontuario espiritual sobre os evangelios das fesias da Rainha 
dos Santos, etc., en español. — Barcelona, 1639, en folio. 

2. Prontuario espiritual para los Evangelios de.... Qiiaresma. etc. — Ma- 
drid, 1644, en folio. (B. N. dice 1647. — Por Marie Quiñones.) 

3. Prontuario espiritual de elogios de los Santos, etc. — Madrid, '65O1 
en folio. 

4. María triunfante y heregia triunfada. — Sevilla. 
Se imprimieron en latín, Bruselas, 1654. 

5. Otros sermones sueltos é impresos. 

Fué gran orador en Sevilla, y sostenedor de la Concepción Inmaculada, 

Covarrubias (Pedro), O. P. 

1. Condones de tempore et de Sanctis per annum , et cuadragesimales. — 
Paris, 1520; dos tomos en 4.", escritos en español, y puestos en latin 
por el autor. 

2. De restitutione libri quinqué lectu dignissimi. — Se ignora ia edición. 

3. Remedio de jugadores —Burgos, 1519, en 4.°, traducido al italiano é 
impreso en Venecia, 1526. 

4. Memorial de pecados y penitentes. — Burgos, 15 19, en 4.° 

5. Modo de arrepentirse y confesarse de los pecados. — Burgos , 1522. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 267 

6. Tractatus pro tiistructionc rcangelici Praedicatcris. — Matriti, 1650, 
en 4.' 

Crespillo (Sebastián), O. P. 

1. Catecismo criitiaiw. — Kn lengua peruana. 

2, Oraciones crisliaiias. — En ídem. — Siglo xvii. 

Crinigando (Benito), O. P. 

In quatuor libros Sfnietitiarum conimeníarium. 

Cristiani (Pablo), O. P. 

Disputa'.io soU'innis habita aun Mojsc Gerundensi. praesenie Rege, etc. — 
Archiv. de Barcelona. 

Cruz (Cristóbal de la}, O. P. 

1. Tratado de la esperanza cristiana. — Toledo, 161 1. 

2. De la tribulación v sus remedios espirituales. — Salamanca, 1603. 

Cruz (Francisco de la), O. P. 

1. Propoiilio theologica. — Barcelona, 16^6, en 4° — Es un compendio 
de teología. 

2. Discursus pro Occider.talibus — Lima , en 4.° 

5. Cursits artium. — Sevilla, 1672, cuatro volúmenes en 4." 

4. In quaest iones dispútalas Sancti Thomae comnientaria. 

5. Pro purilate Coiiceptíonis SS. Dci Genitricis Mariae theologica de- 
monstratio. — Lima, 1633, en 4.° 

6. Manifiesta obligación del vasallo. — Lima y Madrid, en 4.° — Alcalá, 
1648, en 4.° 

7. Sobre las dos primeras palabras del Padre nuestro. — Lima, 1640, 
en 8.* 

8. Historia del Rpsario á coros. — Alcalá, 1652. 

9. Conocimiento de Dios. — Lima, 1657, en 4.° 

10. Doctrina christiana. — Ibid. en 8.° 

11. Jardín de María Francisca delaCru^. — Salamanca, 1655. 

12. Desengaftos para vivir y morir bien , divididos en cinco palabras. — 
Ñapóles, M. A. Terri, 1684, 5 vol., 12.° 

13. Tercera palabra vitanda aplicada al Infierno. — Ñapóles, por Marco 
Antonio Terri, 1681, 12.° 

Obispo de Santa Marta en el Perú. 

Cruz (Gaspar de la), O. P. 

Tratado en que se contam tnuito por estenso as cosas da China com sus yar- 



208 La Orden de Predicadores. 

iicularidades nssido rcyno de Ormits. — Ebora, 1564, en 4.' (B. N.), 1569 ', 
por Andrés de Burgos. 

Fué el primer misionero que penetró y predicó en la China en 1556. 

Cruz (Juan de la), O. P. 

1 . La historia de la Iglesia que llaman eclesiástica y tripartita. — Lisboa, 
1541. 

2. Diálogo sobre ¡a necesidad ^ oblioación v provecho de la oración vocal, 
y de las obras virtuosas y sacras ceremonias que usan los cristianos, etc. — 

Salamanca, 15Í5. 

3. Suma de los misterios de la fe de Fray Francisco Titelmán , etc. 
(versión del latín). 

4. Carta de Euquerio, Obispo Lugdunense , á Valerio.^ en que le amonesta el 
menosprecio del mundo. ( Puesta en la Guia de pecadores por el Padre 
Granada.) 

5. Treinta v dos sermones en que se declaran los mandamientos de la ley 
de Dios, V artículos de la fe v sacramentos. — Alcalá, 156S. 8 ' 

6. Crónica de la Orden de Predicadores , de su principio y suceso hasta 
nuestra edad, y compilada de historias antiguas, etc. — Lisboa, 1=127. 

7. Epitome Je los privilegios de las Religiones. 

8. Directorium conscientiae. — Explicación de los preceptos del Decálo- 
go , sacramentos de la Iglesia y censuras. 

Cruz (Juan de la), O. P. — Otro. 

1 . De stafu religionis et de privi'egiis Regularium quibus a swnmis Pon- 
tijicibus decorati snnt Epitome. — Madrid, 1613, 8" — Colonia, i6i9,y 
otras varias. — Toledo, 1617. — Coimbra, 1617. — Otra de Madrid. 1622. 

2. Directorium conscientiae in Juas partes divisum. — Madrid, 1624. 4 ° 
— Toledo, 1624 y 1628. — Madrid, 1648, folio. 

3. De computo annorum ab Adam usque ad Christum ex sacra Scriptura 
collecto. — Duay, 1649,8." — Madrid, 1666 , folio. —París, 1673,8." 

4. Declaración de los mandamientos de la ley de Dios y artículos de la 
fe. — Madrid, 1792, en 4.° 

Cruz (Manuel de la), O. P. 

1. Da christiandad: do Oriente. — Siglo xvi. 

2, Sermáo pregado no auto de fe celebrado emCoimbra a 7562. — Coim- 
bra, 1563, 4.°, de 111-24 p. 

Cruz (Manuel de la), O. P. — Otro. 

1. Discurso ou fala ^ que fe- vo acto solcnme ein que o conde loáo 

' Esta fecha lleva el ejemplar que vi en la B. de S. I. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 269 

da Silva Tello c Mene^c, viso rei da India , juroii ó principe D. Theodosio 
aos 20 de outubro de ¡6^1, — Goa, 1641, 4.° 

2. Portentos, prognáslicos milagros e divinos, obrados e vistos na cidade 
de Goa , e na península fronteira e visintha de Galsethe. Referidos fiel e 
exatamcntc até anno de 1660. — MS. de 52 pág. in fol. 

Cruz (Pedro de la), O. P. 

Historia ó chróuica de la Orden de Santo Domingo. Así lo afirma 
Nicolás Antonio, aunque es fácil que le haya confundido con el P.Juan 
de la Cruz. 

Cuartero (Mariano), O. P. 

1 . Arte del idioma bisaya-hiligaino que se habla en Panay y en al- 
gunas islas adyacentes (Filipinas). — Manila, 1878. 

2. Magtutoon sa balay (.Maestro en casa), en idioma bisaya. — Mani- 
la, 1875, 3 ^°'- ^" 4-°' '^^ "^^^ ^^ 5°° páginas cada uno. Es una espe- 
cie de enciclopedia para familias cristianas. 

3. Pastoral, para su posesión del obispado, del cual fué el primer 
Prelado.— Madrid , 1868. 

4. Diccionario de la lengua visaya. 

Es actualmente el primer Obispo de Jaro, en Filipinas. 

Cucaló (Jerónimo), O. P., f 1647. 

1. Sermonan las fiestas de Valencia á la beatificación de Santo To- 
más de Villanueva. — Valencia, 1620, 8." 

2. Sermones de tempere. — MS. 

Cueto (José), o. P. 

1. Los mugidos del Buey mudo de Sicilia, discurso. — .Manila, 1 881. 

2. Oración fúnebre de Cervantes. — Manila, 1876. 

3. Varios trabajos y artículos en periódicos , sobre todo en el Boletín 
eclesiástico de Manila. 

Vive. 

Cueto (Pedro de), O. P. 

Sermón en las honras que hi^o la ciudad de Córdoba. — Córdoba , 1 7 14. 
Está en la biblioteca Casanatense de Roma. Era del concejo de Vega, 
en .Asturias, si bien tomó el hábito en Andalucía, como dice Echard. 

Cueva (Juan), O. P., profesó en 1544. 

Antigüedad del Real Convento de Santo Domingo de la ciudad de Zara- 
goza , de su régimen y gobierno, y de sus hijos dignos de memoria. — 
MS. en el convento de Santo Domingo de Zaragoza. 



270 La Orden de Predicadores. 

Cuevas (José María Fausto de), O. P. 

Arte nuevo de lalengua ihanag (Filipinas), compuesta por, etc. — Manila, 
1826, 8.°, 541 págs. 

Curia (Reginaldo de), O. P. 

i. Discurso sobre los inconvenientes que en España se seguirían de 
la expulsión de los genoveses por la saca de la plata, y proponiendo 
otros arbitrios. — MS. de la Bibl. Nac, (Ce. 123.) 

2. Representación á Felipe IV, congratulándose déla caída del conde- 
duque de Olivares. — Id. (T. 195, p. 230.) 

Chacón (Alfonso), O. P. 

1. Historia iitriusqiie beUi Daccii a Trcijano Caesari gesti. etc. — Roma, 
1576, en folio, y con láminas. En italiano, Roma, 1680. 

2. Historia de anima Trajani precibus D. Gregorii Papae ab inferid, 
erepta. — Roma, 1576, en 4.° En italiano, Sena, 1395, en 4." 

3. De S. Hieronymi cardinaliíia dignitate quaestio. — Roma, 1591, 
en 4.° 

4. De signis SS. Crucis qiiae diva sis orbis regionihm.... ostensa 
sunt , etc. — Roma, 1591, en 8.' 

5. De jejuniis et varia eorum apitd antiquos observantia tractatm. — 
Roma, 1599, en 4.* 

6. Elegantiarum ex Marci TuJlii Ciceronis epistolis libri tres, etc. — 
Roma, 1 60 1. 

7. De 200 Martyribm rnonasterii S. Petri de Cardona (Cardeñz) 

írnc/a/íw. — Roma, 1594, en 8.» 

8. yitae et res gestae summorum Poniificum Romanorum , d S. R. E. 
Cardinaliwn, etc. — Roma, 1601 y 1602, dos tomos en folio. 

9. Vitajesu Christi et vita B. Virginia. 

10. Gesta XII Gregorionim Pontifiaim Romanorum. — Bibl. Vatic. 

1 1 . Preces pro navigantibus. — Bib. Vatic. 

12. De rerum natura, Lioc est de metallis et mineralihus libri quinqué. 

13. Epístola ad Federicum cardinalcm Borromaeum de sacclHí in basifica 
S. Nicolaiin carcere Tulliano repertis . — Mil. Ambros. 

14. De clavis coligar i is. 

1 5 . Bibliotheca in qua nomina duntaxat auctorum , additii librorum 
praenotationihiis. 

16. Bibliotheca a plurimií antea auctoribus dispersim instituto, etc. 

17. Epistolac ad Principes , ct familiares. 

18. De Magis regibiis. 

19. DeMonetis. 

20. De Genealógica re, et antiquaria. 

21. De Aens bispanicií. 



Ensayo de iinn Biblioteca de Dominicos españoles. 271 

22. Methodus recitandi Rosarium. 
Fué Penitenciare de Santa María la Mayor, y, según algunos, Patriarca 
de Alejandría. 

Chález (Miguel), O. P., f 1622. 

Seis tomos de sermones de tiempo y de Santos, con otros tratados. 

— MSS. 

Chaves (Diego de), O. P. 

De traslatione Episcoporum. — Lo vio Dávila. 

Ciiaves (Juan Bautista de), O. P. 

Tradujo del latín al español el hermoso y profundo libro de mística del 
Bto. Enrique Susón, titulado De Rupihus. 

Ciiaves (Tomás de), O. P. 

Summa sacramentorum Ecclesiae ex doctrina R. P. F. Francisci a Victo- 
ria Ordinis Praedicatorwn . tic. — Segunt , 1563. Valladolid , 1565 '. Es 
la segunda edición, que sirvió de norma á las posteriores. Se tradujo al 
italiano, y se imprimió en Venecia, 1575. 

Checa (José), O. P. 

1. El Religioso en sociedad. — Madrid, 1870 

2. Deberes religiosos v sociales del hombre. — ídem. 

3. El niño en sociedad. — ídem. 

Daoiz (Tomás de), O. P. 

1 . Breve tratado de la disposición que se debe tener para el uso y fre- 
cuencia del Santísimo Sacramento. — Madrid, 1613, en 8." 

2. Coloquios místicos para recibir bien el divino manjar en la Eucaristía. 
Madrid, 1610, 8." 

Dávila (Antonio). O. P. 

Arte para hablar la lengua Mexicana. — Siglo xvi. 

Dávila (Félix), O. P. 

Vida y Martirio del Santo Mártir San Félix. 

Dávila Padilla (Agustín), O. P. 

I . Historia de la fundación y discurso de la Provincia de Santiago de 

■ Hay otra edición de Salamanca, 1567. Un tomo en 8.°, por Bor- 
tonario; otra de 1563, otra de 1565, otra de 1582. 



T — o 

~ I - 



La Orden de Predicadores. 



Méxko, de la Orden de Predicadores , por las vidas de sus varones insignes, 
V casos notables de Nueva España. — Madrid, 1596, fol., 6 hojas prels., 815 
páginas y 12 hojas de tablas. — (Murillo, 370.) Edic. 2.3 Bruxelas, 1625. 

2. Varia historia de la Nueva España y Florida. — Valladolid , 1634, 
en folio. Debe ser la misma anterior. 

Hav una edición de sus obras , de Bruselas , por Juan de Meerbeque, 
1625, en íbi. 



Deza (Diego de), O. P. 



1. Fratris Didaci de De^a, Ordinis Praedicatorum , vita regularis : Se- 
renissimi ac Magni Hispaniorum principis preceptoris; in defensiones 
Sancti Thomae ab impugnationibus magistri Nicolai , magistrique Ma- 
thiae, propugnatoris sui, etc. — 4.°. letra gótica, hermosa impresión, sin 
foliación. — Sevilla, 1491. 

2. Novarum defeiisiomim docioris Angclici.1 tic. — -Sevilla, 13 17, folio, 
pasta. 

3 
4 
5 
6 



7 
8, 

9 

10 

1 1 

12 

(Dd 



Monotessaron , hoc est, ex quatuor Evangeliis uiiura. 
Expositio oraiionis dominicae. 
Eruditio pastorum. 
Svnodus ab ipso Hispali celébrala. 
Statuía sen iiislrucl iones, etc. (inquisitoriales). — Sevilla, 1500. 
Statuta alia a ministns dicti trihunalis servanda. 
Disputatio sülemnis de Conceptione Virginis. 
Homiliae in totiiis am i festos, etc. 

Coinmentarium in Apocalipsim (incoatum et non finitum). 
Una carta á los Reyes católicos sobre el principe D.Juan. — Bibl. Nac. 
149, p. 158.) 



Deza (Pedro), O. P. 

Sermón de Santo Iñacio. — Valencia, 161 o, en 4 ", traducido al francés 
por el P. Solier, S. J. ' Fué censurado por la facultad de París, que creyó 
excesivos los elogios que el dominico aragonés tributaba á San Ignacio. 
Tal vez la traducción no sería fiel, pues en España nada se dijo contra 
ese sermón. 

Día Mendieta (Blas del), O. P. 

Ojitlatcs di I oro Je la religión descubiertos al toque de la PicJra Cbristo. — 
Córdoba, 1O3 i , en 8." 



' Con el titulo Predication prononcée d la fete de la Beaiification dtt 
P. Ignace de Loyole. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 273 
Diago (Francisco), O. P. 

1 . Historia de la provincia de Aragón de ¡a Orden de Predicadores, 
desde su origen hasta 1600, etc. —Barcelona, 1599, en folio. 

2. Historia de la vida y milagros de San Vicente Ferrer, etc. — Barce- 
lona , 1600, en 4.° 

V Historia del B. Catalán Barcelonés San Rniínundo de Peñafort, etc. 
— Barcelona, 1601 , S.° 

4. Vida del B. P. Humberto de Romans, V. Maestro general de ¡a Or- 
den de Predicadores. — Barcelona, 1607, en 4." 

5. Vida del B. Pedro de Luxembiirgo. 

6. Historia de la vida.... libros y muerte del Padre Fr. Luís de Gra- 
nada, etc. — Barcelona, 1605, en 8.° 

7. Catálogo de los Obispos de Gerona. 

S. Historia de los victoriosísimos antiguos condes de Barcelona, — Barce- 
lona , 1603 , en folio. 

9. Anales del reyno de Valencia. — Tomo 1. — Valencia , 1613 , en fo- 
lio, tomo 11, MS. 

10. Cataloniae descriptio. 

1 1 . Tratado de la Encarnación de Cristo Nuestro Señor. 

Fue nombrado cronista del reino de Aragón por el rey D. Felipe lil. 

Díaz (Andrés), O. P. 

Método breve e útil para fa::^er bem a conjissao. — Lisboa, 1529, 8.' — 
Antonio Ribeiro dos Sanctos supone la existencia de otra edición, hecha 
en Lisboa en 1523. 

Díaz (Damián), O. P. 

Compendium vitac Sancti ¡''inceiitii Ferrcri Ordinis Pracdicatorum. — Am- 
beres, 1570, en 8.° 

Díaz (Francisco), O. P. 

1. Ky mung , ó Doctrina de principiantes , ^n lengua china. 

2. De las cuatro virtudes cardinales , en chino. 

3. Cabecillas , ó el necesario para todos , en ch'mo. 

4. Tractatus de Passionc Cbiisti Domini. 

5. Diccionario Sinico-espafwl. — MS. en la Biblioteca real de Berlin. 

6. Tratado de la Esperanza cristiana. 

Díaz (Froilán), O. P. 

Brevis explicatio Dialecticae Juxta mentem D. Tomae. Vallisoleti : Apud 
Congregationem Coronae mortis. — 1750, 8.°, pergamino. 

18 



274 ^f^ Orden de Predicadores. 

Díaz (Nicolás), O. P. 

1. Do Rosario da nossa Senhora. — ^Lisboa, 1573, en 8.° 

2. Officia scii lediones pro festis quorumdam sandorum , etc. — [bidem, 

1575. 

3. La jornada da Terra Santa. Su viaje. 

4. Tratado da paixao do Cbristo nosso Senhor . 

5. Das excdlensas do S. Joao Battista. 

6. Vida da serciiissima Princesa dona Joana fliha do rey D. Aff'mso V. 
íip Portugal. — Lisboa, 1585, en 8.° 

7. Tratado del juicio final , en el cual se hallarán muchas cosas muy cu- 
riosas , etc. — Salamanca, 1588, en 4." En italiano, Venecia, 1597. iVla- 
drid, 1599, 4.° — Lo escribió en español , sin duda cuando estuvo deste- 
rrado en Salamanca, porque había sido partidario del duque de Béjar. 

Díaz de Casio (Pedro), O. P. 

ExpUcoción de la Doctrina cristiana con El Rosario >. — Madrid, 1671 , 
un volumen 4.° menor. 

Díaz de Llanos (Froilán), O, P. 

1. De generatione el corruptione tradatiis. — Valladolid , 1699, i vol., 
en 4." 

2. Lógica rationalis. — Alcalá, 1693, i vol., 4.° 

Domenech (Antonio Vicente), O. P. 

Historia general de los Santos y varones ilustres en santidad 2 del princi- 
pado de Cataluña. — Barcelona, 1602, dos tomos en folio. 

Domingo Gascón (Manuel), O. P. f 1772. 

Algiinoi libros de Sermones — Se imprimió el «del Angélico Doctor 
Santo Tomás de Aquino, predicado en su Fiesta del Cingulo , en el 
convento de San Ildefonso de Zaragoza.» — Zaragoza, 174S, 4." 

Domingos (Antonio de San), O. P. j 

Conhyain as vidas de algifis Sánelos da orden dos Pregadores. — Tira- I 

das da terceira parte historial de S. Antonino é de algumas dutdas his- 
torias authenticas em linguagem portuguez. — Coimbra, 1552, in fol. 

Donoso (Justo), O. P., Obispode Ancud yde laSirena. 

1 . Manual del Párroco americano. 

2. Diccionario de Derecho canónico. 

' El ejemplar de la B. de S. 1. dice «Catecism» con el Rosario.» 
2 Asi dice el ejemplar que vi en la B. de S. I. 



Ensayo de tina Biblioteca de Dominicos españoles. 277 

Se imprimieron en la América , y andan en manos de todos ¡ pero en 
este momento no puedo tljar el año. 

Dorta (Francisco). O, P. 

Coinmcntaria siipcr Summain S. Thomae fere universavi. — MS. muy 
leído en Portugal en el siglo xvi. 

Duran (Diego), O. P. 

1 . Antiguallas de los indios d: la Nueva España — Siglo xvi. 

2. Historia de las Indias y relación de su idolatría y religión antigua, 
con su calendario. — MS. de la Bibl. Nac. (J. 97.) 

3. Historia de las Indias de Nueva-España é Islas de Tierra-Firme. 
La publica con un Atlas de estampas, notas é ilustraciones José F. Ra- 
mírez. — .México. Imp. dej. M. Andrade, y F. é I. Escalante, 1867, 8, 
3 vol. en .\/ 

Echeverri (Vicente Manuel), O. P. 

Historia de Guipúzcoa. — MS. 

Elcia (Domingo de la Anunciación), O. P. 

1. Doctrina cristiana, en lengua mejicana. 

2. Discursos predicables , en id. — Méjico, 1545. 

í. Historia de los primeros fundadores de la provincia de Méjico, y de 
los primeros Predicadores. — En español. 

4. Discurso sobre las tresvirtudes teologales. — 1547. Méjico, en 4.° 
(Véase Diario Dominicano, 14 Marzo.) 

Elva (Fernando de), O. P. 

Historia della disunione del rcgno di Portogallo dalla corona di Casti- 
glia, ttc. — Amsterdam, 1647, en 4." — Es una ilustración de la obra de 
Birago Avogaro. 

Encarnacao (Antonio da), O. P. 

1. Rdacoes smnmarias de alguns servigos que Ji^erao a Dms e a estos rey- 
nos os religiosos Dominicos, etc. — Lisboa, 1635, en 4° 

2. Breve relacao das cousas que ncstcs anuos pro.xiinos Ji:^erao os religio- 
sos da Orden dos Fregadores, etc. — Lisboa, 1665, en 4.° 

3. Relacao do principio da Christiandade ñas libas de Solor. 

4. Sermao do Acto da Fe, celebrado en Coa á 7 de Fevrciro de 16 17. 
— Lisboa, 1628, en 4.° 

5. Addicóes a Historia de S. Domingos de Fr. Luís de Sou^a. — Parte 
2.', desde la pág. q6 á la lo6 en verso. 

Fué misionero en Oriente. 



276 La Orden de Predicadores. 

Encarnación (Antonio de la), O. P. — Otro, 

Se sabe que escribió en armenio, pero se desconocen sus trabajos. — Si- 
glo XVII. 

Encarnación (Manuel de la), O. P. 

Malthaeiis explana! lis. — Lisboa, 1695, 4 tomos. 

Encinas (Pedro de), O. P. 

Fosos espiriluales que traían de la conversión del pecador, menosprecio del' 
mundo y vida de nuestro Señor , con algunas sucintas declaraciones sobre 
algunos pasos del libro. — Cuenca, 1596, en 8.° 

Puede verse el análisis de esta obra en Gallardo. 

Enrich (Francisco), O. P. 

Regla y Constituciones para las Dominicas de la Enseñanza. — Barcelo- 
na , 1881 , en 12." 

Ermengol (Bernardo), O. P. 

1 . /)/ quatuor libros sententiarwn e.xpositio. 

2. Sermones aliaquc opmcula. 

3. Judicium de Philosophia amoris Raymundii LuUi. 

Erquicia (Domingo), O. P. 

Relaciones varias sobre el estado de las Misiones del Japón. 

Esbarroya (Agustín), O. P. 

1. Expositiones in summulas Petri Hispani. — Sevilla, 1533 , en folio. 

2. Instituí iones dialecticac juxta tres vias , tbomistarum , scoiistarum , ct 
nominaliuin. — Sevilla, dos tomos en folio. 

3. El purificador de la conciencia. — Sevilla, 1550,8." — Enitaliano. — 
Venecia, 1581 , en 12.° 

4. Reglas para conocer quál sea pecado mortal , ó no. — Sevilla, 1550. 

5. De la Oración mental. — Sevilla, 1550. 

6. Exposición castellana del capitulo Xll de San Juan. — MS. de la 
Bibl. Nac. (Ce. 44.) 

Escala (José), O. P., escribió por el siglo xviii. 

Expresión Filio de la Sánela Madre Iglesia sobre el de su Doxologia Glo- 
ria Patri, et Filio et Spiritui Sánelo. — Cervera , 1746, 4.° 

Escolano (Juan), O. P. f 1751. 

X. El Tormento Evangélico envuelto en las facultades del alma. — Zara- 
goza, 1742, 4.° 

2. Algunas poesías. — MS. 



Ensayo de una Bibh'cfcca de Dcminiccs españoles. 277 
Escolano (Miguel), O. P. f 1778. 

1. Gedeón glorioso, Thomás Triumfante. — Zaragoza, 1719,4.° 

2. Milagro de un Colirio una vez visto en Cristo, continuado por e! 
doctor Angélico Santo Tomás, notificado en este panegirice de 10 de Ma- 
yo de 1713. — Zaragoza, 1713, 4.° 

3. Oración panegírica de Santo Tomás. — Barcelona. 1736, 4." 

4. Luz de la senda de la virtud en el camino de la perfección , su 
autor el Maestro dominicano Barón. — Madrid, 1734, fol. 

5. Diferentes sermones, consultas, dictámenes y otros papeles. 

Escuder (Juan Bautista), O. P. 

1 . Sermón en la canonización de San Pascual Bailón. — Valencia, 1692. 

2. Sermones de rogativas y de Santos. 

3. Comentarios á la Suma teológica . 

4. Silva de varia lección. 

Escriche (Jacinto Fabián), O. P. 

Compendio de la historia del antiquísimo monasterio é insigne iglesia 
colegial de Santa Cristina, in summo Portu de Aspa, que primero fué de 
Canónigos seglares de San Agustín y después del Orden de Santo Do- 
mingo. — Folio mayor, no impreso, 52 hojas. 

España (Juan de), O. P. 7 1Ó26, 

Completo tratado de Cosmografía y Geografía. — MS. en el Real Con- 
vento de Predicadores de Zaragoza, 8.°, 406 págs. 

Español (Bartolomé el), O. P. 

1. Suimna grainmaíicalis va!dc iiHlis. 

2. Sermón de los misterios del Santísimo Rosario. — MS. 

Espinel de la Portaza (Pedro), O. P. 

1. Memoria á la Católica .Majestad del señor D. Felipe IV, por la In- 
maculada Concepción de la Madre de Dios. — .Madrid, 1633, fol, 

2. Tratado particular del misterio de la Concepción. — Cataluña 

1671,4.° 

3. Nuevos discursos sobre el mismo asunto. — Lyón, 167 1 . 

4. Diferentes sermones. 

Espinóla y Torres (Juan), O. P. 

Historia de Jerez de la Frontera. — MS. 

Espinosa (Alfonso), O. P. 

I . Del origen y mi'agros de la imagen de nuestra Señora de Candela- 



278 La Orden de Predicadores. 

lia, aparecida en la isla de Tenerife, — 1541 ■, 8.° Hay una buena edición 
de Santa Cruz de Tenerife : 1848. 

2. Traducción en verso español del salmo 41. 

3, Comentarios del salmo 44. 

Espinosa (Antonio), O. P. 

1. ¡H Summulas Commentaria. 

2. Reglas de bien vivir y menosprecio del mundo, y lecciones de Job. — 
1552, en 4." 

3. Avisos espirituales para los que perseveran. — MS. 

Esquivel (Jacinto), O. P. 

1. Vocabulario de la lengua japonesa y española. — Manila, 1630. 

2. Vocabulario de la lengua de los indios de Tancbuy en la isla Hermo- 
sa. — Manila, 1630. 

3. La doctrina cristiana en lengua Tancbuy. — Manila, 1630. 

Estanyol (Ángel), O. P. 

1. opera logicalia secundum viam S. Tbimae edita. — Barcelona, 1504, 
en 4.° 

2. Sermones de Domingos y de Santos. — MS. en el convento de 
Predicadores de Zaragoza, 

Estella (Miguel de), O. P. 

Sermones. — MS. en San Juan y San Pablo de Venecia. No es del todo 
cierto que sea español este dominico. 

Esteva (Gaspar), O. P. 

Tractatus in defensionem ecclesiasticae immunitath et libertatis.—Koma, 
1520. Un tomo, 4.° 

Fué elocuentisimo predicador. 

Estrada (Juan de), O. P. 

'. La escalera espiritual para llegar al cielo, de S.Juan Climaco.—Níé- 
jico, 1533. Primer libro que se imprimió en aquel reino y en toda la 
América. > 

2. Una carta que se le adjudica en el Archivo de Indias. — Es du- 
dosa ; pues lleva la fecha de 23 de Abril de 1582 , mientras que este pa- 
dre parece que murió en Ciudad Real en 1 579. 

Eymeric (Nicolás), O. P. 

I. Fita bcatae memoriae F. Dalmatii MoH^r. — En la Hist. de Diago. 
» La edición que vi en la B. de S. I. dice 1594, en Sevilla. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles 279 

2. Tractaltis Je lógica, de principas tiaiiiralibuí, el iu primum Phy- 
sicorum. 

3. Sermones de témpora. 

4. Tractatus contra daemoniiin iiivocationes. — Bibl. Coibert. 

5. De jurisdictione Ecclesiae et inquisitorum contra infideles daemonum 
invocantes. 

6. De jurisdictione inquisitorum amlra infideles agentes contra nostram 
sanctam fidem. 

7. Volumen scrmonum de Saiiclis. 

S. Directorium inquisitorum. — Barcelona, 1503, fol,, pasta ; primera 
edición. Corrigiese desde la edición de Roma de 1578. Entre las mu- 
chas edic. que cita Eciiard , no están las de Venecia , 1595 y 1607, que 
he visto. 

9. Postilla litteralis super Evangelium B. Matlhaei. 
10. Tractatus de potestate papau seu Summt Pontificis. 
n. Postilla in Evangelium Joannis apóstol i. 
I 2. Tractatus de peccato originali el de Conceptionc B. Virginis. 

13. Ccmmentarius in Evangelium Lucae. 

14. Postilla ¡itteraris super Evangelium B. Marci. 

15. Tractatus de duplici-natura in Cbristo, et de tribus in Deo personis, 
seu an Sacramcntum Eucharistiac sit Pater, Filius et Sfiritus Sanctus, 

16. Tractatus contra doctriiiam Rayimtndi Lullii, 

17. Dialogus contra LuUistas. 

18. Fascinatio Lullistarum . 

19. Elucidarius Elucidarii. — Es sobre un libro antiguo, que se vulga- 
rizaba en su época, y se atribula á San Agustín ó á San Anselmo. El Pa- 
dre Eymeric le confrontó con los códices antiguos, 

20. Epístola ad Cardinales Anapüae agenta. — Sobre el cisma, 

21 . Tractatus contra praefigentes certum terminum finis mnndi. — MS. de 
la Bibl, Nac. (R. 97, p. 217.) 

22. Tractatus contra calumniantes praecminentiam Christi et Virginis 
matris ejus. 

23. Contra emissum in conclavi per papam ct cardinales promissorium 
juramentum, et contra episiolam Parisiensium magistrorum. 

24. Contra universitatem Parisiensem , Dei Ecclesiam impugnantem, re- 
sponsiones ad 29 quaestiones. — Cod. Coibert. 

23. Tractatus contra haereticaliter asscrcntes B. Joannem Evangclistam 
Juisse B. Mariae Virgines Jilium naturalem. 

2ó. Tractatus contra astrólogos imperitos, atque necromanticos , de occul- 
iis perperam Judicantes. 

27. Tractatus de admiranda sanctijicatione Dei et hominis Gemtricis. 
Cod. Coibert. 

28, Confessio fidei christianae. 



28o La Orden de Predicadores. 

29. Incantatio siiidii ¡Icrdcnsis siiper 20 art ¡culis per quemJam Anto- 
iiium Riera, stitdentcm Valcnlinum, ut deferí iir , inibi seminatis. 

30. Tradatus contra alchimislas. 

31. Corredorium corniplorii. 

32. Coinmcntarium fustiis in Episiolam ad hebraeos. 
)^. Coinmcntarium in Epistolam ad Calatas. 

34. Tractalm super declaratione 22 articulonim Magislri Sententia- 
riim , etc. 

35. Conmicntarimn in Epistolam ad Romanos. — Estas treinta y cinco 
obras componían once volúmenes en folio y hermosa vitela, de nuestro 
convento de Gerona. 

36. De vita et miraculis S. Raymundi. — Roma, 1601, en 4.", con adi- 
ciones del P. Peña. 

El Directorio se editó en Lisboa, 1762. Se añadió con una historia del 
Establecimiento de la Inquisición en el Reino de Portugal. 

Falcó (Jaime Juan) , O. P. 

Historia de las cosas más notables pertenecientes al convento de Pre- 
dicadores de Valencia. — MS. 

Falconi (Francisco), O. P. 

Ejercicios del Santísimo Sacramento para las fiestas y octavas. — Madrid, 
1624. 

Faria (Luís de), O. P. 

Tractatus spirituales quibim ad Dtum anima inflammatiir . — Siglo xvi. 

El P. Echard hace dos escritores, Aloysim y Ludoviciis de Faria, de 
este insigne Dominico , que murió victima de su caridad en la epidemia 
de Portugal. 

Favórez (José), O. P. 

1. Epitome singulariim gestorum S. Ludovici Bertrandi ordinis Praedica- 
toriun. — Roma, 1671 , en 16. ° 

2. Ejercicios espirituales , por la consideración de los misterios del 
Santísimo Rosario. — Roma, 1669, en 8." 

Fayol (Gaspar), O. P, 

I . Documenta superiorum, 

1. De progressu religionum tractmutilissimus. 

3. Tractatm contra judaeos. 

4. Tractatus contra mauros. 

3. De articulis fidei ; de sacramentis Ecclesiae , ac de vitiis et virtutibus. 
— Siglo XV. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 281 
Feo (Antonio), O. P. 

1. Tratados quadragesiman c da Paschoa. — Lisboa, 1604, en folio. 
Hay varias ediciones : de Lérida, 1613; la traducción castellana de 

1614 hecha en Valencia por Tomás Antillón; la de Valladolid de 1614, etc. 

2. Tratados das festas e vidas dos santos Apostólos y da Santa Cni;^. — 
Lisboa, 161 2, en folio. 

3. Tratados das festas y vidas dos Evangelistas , etc. — Lisboa, i6i5,en 
folio. — Castellano, por Alonso Mejía Galioto. Baeza , 1617, en folio. 

4. Sermoes de Nossa Senhora. — Lisboa, 1615, en folio. 

5. Sennao das exequias que a sancta Se é cidade de Coimbra fizeram 
na morte do catholico Rei D. Helippe II de Portugal en i 1 de Maio de 

■ 1621. — Lisboa, 1621, en 4.° 

Feria (Pedro de), O. P. 

Doctrina cristiana en lengua castellana y (apoteca , compuesta por el Pa- 
dre Fr. Pedro de Feria , Provincial de la Orden de Santo Domingo , en 
la provincia de Santiago de la Nueva-España. — En Méjico, en casa de 
Pedro Ocharte, 1367, en 4.'^', de vii-116 págs. 

Fernández (Agustín Cándido), O. P. 

Desaparición de ¡os Institutos religiosos en España. — Madrid, 1830. 
El autor mereció por este libro que los liberales le encarcelasen. 

Fernández (Alonso), O. P. 

1. Historia eclesiástica de nuestros tiempos, etc. — Toledo, 1611 , fol. 
496 págs. 

2. Historia y anales de la devoción y milagros del Rosario, etc. — Ma- 
drid, 1613, 1620 y 1627. — Valladolid, 1614. 

3 . Concertatio praedicatoria pro Ecclesia catholica contra heréticos y 
gentiles, etc. — Salamanca, 1618, en folio. 

4. Memoria de la devoción y ejercicios del Rosario de Nuestra Señora. — 
Madrid , 1627 , 4." 

5. Historia y anales de la ciudad y obispado de Plasencia. — Madrid, 
1627, folio. 

■ 6. Tratado de los servicios de la Orden de Predicadores destos reinos de 
España, etc. — Valladolid, 1613. 

7. Historia del SS. misterio de ¡os corporales de Daroca. — MS.; dos to- 
mos fol. * 

8. Historia del convento de Salamanca de la Orden de Predicadores. 
— MS. 

9. Viday milagros del Santo Fray Alvaro de Córdoba. — MS. 

10. Vida del Santo Fray Domingo de Santa María. — MS. 

11. De la vida y martirio del Santo Fray Domingo de Navarrete. — MS. 



282 La Orden de Predicadores . 

12. Anuales ecclesiastici Hispaniae. — MS. de 8 vol. fol. 

13. La obra Concertatio praedicatoria , etc. — Ea la edición que vi en la 
B. de S. I. lleva el título de Concertatio praedicatoris contra liaereticos 
gentiles, etc.— Salamanca, 1618, fol. 

Fernández (Benito), O. P. 

Doctrina en lengua Mixleca.—\Jn tomo falto de las primeras hojas. 
Comienza en el folio vi, y sigue hasta el clxxxix , por Pedro Ocharte, 
■567, 4-° 

Fernández (Francisco) , O. P. f 1575. 

Expositio sancti Evangclii sccundiim Mathaeuin Icctionibus distincta felici- 
ter incipit. — MS. en 4.° 

Fernández (Juan), O. P. -{- 1625. 

Commentarium in librum Ecclcsiastes, in quo vulgata cum originali 
baebreo confertur, et probatur eam omnes alias excellere. — Roma, 1621, 
folio. 

Fué peritísimo en el griego y el hebreo. 

Fernández Arias (Evaristo), O. P. 

1. Santo Tomás, poesía.. — Manila, 18S1. 

2. Himno al Ángel de Aijuino. — Manila, 1881. 

3. Memoria histórico-estadt'stica sobre la enseñanza en Filipinas. — Ma- 
nila, 1883. Para la Exposición de Amsterdam. 

4. Artículos y trabajos literarios en Revistas. 
Vive. 

Fernández de Ayala (Lucas), O. P. 

1 . Historia de la perversa vida v horrenda muerte del Antechristo.— 
Murcia, 1635 ', 4.° Hay otra edic. de Madrid, 1649, 4.° 

2. Hortics augiistissimi nominis Mariae variis areolis et aromatibiis mora- 
libus consitus. — Madrid, 1648, en 4.° Es una exposición del vers. 27, 
cap. I de San Lucas. 

3. Hortus nominis María sive clucidatio ad verba Luc. 5, núm.' 27, 
et Nomcn Virginis Maria. — Madrid, 1648, 4.° 

Ferilfendez Navarrete (Domingo), O. P. 

I. Tratados históricos, políticos, ¿thicos y religiosos de la monarchia de 
China. — Madrid, imprenta real, 1676 , en folio, 10 hojas preliminares, 
518 págs. y 13 hojas de «Memorial de cosas notables.» 

' 1636 dice la edic. de S. I. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 283 

2. * Controversias antiguas y tnodernas Je la Misión de la gran China. — 
Madrid, 1679. 

3. Dejó otro tomo MS. 

4. Explicación de las verdades católicas contra los errores más comunes 
de la China. 

5. Catecismo. — Dos volúmenes en chino. 

6. De los nombres de Dios. — Dos id. en chino. 

7. Apología contra el chino Jang-Kuang-Sieng. 

8. Preceptor étnico. — En chino. 

9. Impugnación de la apología del P. Diego Morales , defensor de los 
ritos chinos, después condenados por la Iglesia. 

Los Tratados históricos son notables. 

Fernández de Luna (Tomás) , O. P. 

Noticias de Sanliicar de Barrameda. — .\IS. ; dos tomos fol. 

Fernando y Xirneno (Juan), O. P. f 1625. 

Unos comentarios sobre el Ecclesiastes. — Valencia, S. A. 

Ferrán ('aime), O. P. 

Officium in fcsto S. Raymwidi de Pcnnaforti rccitandum et cantandum.— 
Se extendió á toda la provincia de Aragón, que él regia. Hijo de Trípoli, 
de padres moros. 

Ferrandis (Gabriel), O. P. 

1. Breve exhortación a la frecuencia de los Santos Sacramentos. — Va- 
lencia, 1748, un vol., 12." 

2. Explicación breve del Santísimo Rosario y de algunas gracias e' in- 
dulgencias. — Valencia, 1738- 1739, en l6.° 

3. Instrucción moral, breve y clara de lo q'ie los padres y amos han de 
amonestar á la Jamilia. — Valencia, 1739, 24.° 

4. Tratado de la Tercera Orden de Santo Domingo. — Valencia, 1742, 
en 12.° 

5. Manádivino escondido en el Santísimo Rosario. — Valencia. 1748, 16. * 

Ferrando (Juan), O. P. 

Historia de los padres Dominicos en las islas Filipinas y en sus misiones de 
Japón, China, Tung-King y Formosa. — Seis tomos, .4.° Madrid, 18^-72. 
La impresión de esta obra se hizo bajo la dirección del P. Fonseca, quien 
refundió y ordenó completamente el texto escrito por el P. Ferrando. 

Ferrando (Pedro), O. P. 

1. yUa B. Dominici, ordinis FF. Praedicatorum institutoris. 



284 La Orden de Predicadores. 

2. Chronicon Ordinis a B. Dominico ad Hiimberti témpora. ES decir, 
de 1221 á 1263. 

Ferré (Vicente), O. P. 

Tradafus íbeologici ii¡ primaiii et sccuiidain parlem Summac S. Tbomae . 
— Ocho volúmenes en folio , impresos en diferentes puntos, desde 1669 
á 1690. 

Ferreira (Bartolomé), O. P. 

Catálogo dos Litros que se prohibem tiestos regaos , et senborios de Por- 
tugal , per mandado do Illtisírissimo et rciierendissimo seithor dom Jorge 
Dalmeida, Metropolitano Arfohispo de Lisboa, Inquisidor general, etc. Con 
outras cousas necessarias a materia da prohibifao dos lívros. — Lisboa, 158 1 , 
4.°, de 44 hojas. 

Ferreira (Manuel), O. P. 

Oragao fúnebre ñas exequias do bispo inquisidor general D. Francisco de 
Castro, no convenio de S. Domingos de Lisboa, á 75 de Janeiro de i6^j. — 
Lisboa, 1654, 4.° 

Ferreira (Bartolomé), Ü. P. 

Liber de licis, qui dejide catbolica male sentientcs, aliquid scripserunt ; vel 
Ínter catholicos íractalus obiter adiquid de sito interposuere. — Parece que 
se refiere al libro del P. Molina, del cual fué censor por !a Inquisición. 

Ferrer (Clemente), O. P. 

1. Sermona de Tempore et de Sanctis. 

2. Sermón de Santo Domingo de Guzmán. — MS. — Siglo xv. 

Ferrer (Jaime), O. P. 

1. Sermones de Sanctis. — Siglo xv. 

2. Varios tratados de mucha instrucción. — MS. 

Ferrer (Vicente), O. P. 

1 . .Suma Moral para examen de curas y confesores, que á la luz del Sol 
de las Escuelas Santo Tomás dio al público, etc. — Valencia, 1770, idem 
1775, 2 vol. 4.° 

2. Epitome cnrsus tbeologici ad mcniem D. Tbomae Doctor is Angelici. 
Valencia, 1734, 4 vol., 8." 

Ferrer (San Vicente), O. P. 

1. De supposilionibus logicis tractatus. — Bibl. Nac, i. del Siglo xiv. 
(L. 48.) 

2. Tractatus de moderno Ecclesiac scbismatc. — Bibl. Colbert. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 285 

3. Traciactm vitae spiritualis . — Venccia, 1500. 

4. Tractatus valde utilis et consolatorius in tentaUonibus circa fidem. 
— MS. Cartuj. Tarrag. 

5. De fine mundi ct tcmporc Antichristi. — MS. in Codic. Víctor. 

6. Epislolae variae. 

7. Stijfragium in elcctione Ferdinandi regís Aragonum. 

8. Scntentia (¡uam iiovcm v ir i pro infante Ferdinando tiilere. 

9. Piac ejHsJcni preces. 

10. Recognitio hominis interior is. 

11. De las ceremonias de la Misa. 

1 2. Cuatro tomos de sermones, varias ediciones. — Sobre esto véase 
Echard. Parece que en la Bibl. Indiana existen otros sermones MSS. 

13. Sermones. — Letra gótica, sin portada. — Un tomo en 8.' de 392 
fojas. (3." Kal. Maii, 1493.) 

14. Sermones aestivales . — Lyon, 155S, un tomo, 8." 

15. Sermón de la Pasión de N. S. Jesucristo. — MS. 1. del siglo xiv. en 
la Bibl. Nac. (P. 130.) 

Ferrer de Valdecebro (Andrés), O. P. 

1. Lamentación apologética en defensa del R. P. Abrahamo Biovio, 
y contra Nitela Franciscana Dcrmilii Tbadcei , et contra el P. Pedro 
d'Alva. — Tascali, 1650, 4.° 

2. Gobierno general , moral y político hallado en las fieras y animales 
silvestres , sacado de sus naturales propiedades. — Madrid, 1670. Barcelona, 
1696. 

'Jobicrno.... hallado en las aves más generosas y nobles.... Segunda parte 
de la obra anterior. — Madrid, 1783 y 1683 ; Barcelona,. 1696 y 1796. 

3. El orador católico. — Madrid, 1658, 4." 

4. La vara vigilante. — Madrid, 1659, 4.° 

5. Penas de Jesús. — Alcalá, 1659. 

6. Historia de la Maravillosa vida de la venerable madre y esclarecida 
Virgen Rosa de Santa María ( Santa Rosa de Lima), de la tercera Orden de 
Santo Domingo. — Madrid, 1666 y 1670, 4." 

7. Vida de Fr. Juan de Vasconcellos , de la Orden de Predicadores. 
— Madrid, 1668. 

8. Peligros de la America y calamidades de la religión católica. — 
Tascali, 1650. 

9. Erección sacra del templo más glorioso de América contra el 
Cronv^'el, tirano de Inglaterra. — Tascali , 1654. 

10. Anticertamen. Aprecio de las Musas, venganza del Parnaso. — 
Tascali, 1635. 

1 1 . Decentes lágrimas v sentimientos justos de ¡os tres estados , eclesiás- 
tico, religioso y secular. — Tascali, 1657. 



286 AíJ Orden de Predicadores. 

12. El Superior. Política para todo linaje de Prelados.— Alcalá, 1664. 

13. Llave de oro de la clernidad. — Ídem, 4.° 

14. Historia de. ¡a vida, maravillosa y admirable del segundo Pablo, 
apóstol de Valencia, San Vicente Ferrer. — Madrid, 1682, y otras. 

15^ El Faro Sagrado con el orador católico (éste muy añadido). — MS. 

16. La Historia de Daroca , añadida y aumentada con las vidas de tres 
santos de la Orden de Santo Domingo. — MS. 

17. La Historia general de su Orden desde el año ijj} hasta 16^,0.— 
MS. en b , form. fol. 

18. Los problemas de Aristóteles, con consideraciones morales para ma- 
yor ejercicio de las virtudes. — MS. 

19. El templo de la fama, con instrucciones políticas y morales. — 
Madrid, 1680, 4.°, 8 hojas prelims., 27 págs. y 4 hojas de tablas. No 
lo cita el P. Echard. 

Ferrares (Vicente), O. P. 

1, Psalterio ó Rosario de la Madre de Dios. — Barcelona, 1628, en 8.* 

2. Místicas flores nacidas en el vergel de la Iglesia de Jesucristo. — 
Barcelona, 1630, 4.° 

Figueres (Nicolás), O. P. 

1 . Vita venerahilis viri F. Tbomae Malvenda Setabitani Ordinis Prae- 
dicatorum. — Lyon , 1649, en folio. 

2. También editó el libro de Vitis Fratnim del P. Frachet. — Valencia, 
1657, en 4." 

3. CoUectio fragmentos. Tbom. de Malvenda in Sacr. Scripturam. 

4. Notas y advertencias sobre la visita del maestro Ramírez. — MS. 

5. Resolución moral acerca del Real Instituto, etc. — MS. 

Figueroa de Guancabelica (Francisco), O. P. 

Tratado breve del dulcísimo nombre de María , repartido en cincwmta dis- 
cursos. — Lima, 1642, en 4.° 

Flores (Andrés), O. P. 

1 . Devocionario. Suma de las espirituales cofradías de los juramentos 
(nombre de Jesús), y Rosario de 'Nuestra Señora. 

2. Suma de toda la Escritura Sagrada en verso heroico castellano. 

3. Doctrina christiana del Ermitaño y Niño, compuesta por Fray An- 
drés Flores. Corregida, enmendada y aprob.ida por muchos letrados y 
theólogos , por mandado del príncipe nuestro Señor, y de su Real Con- 
sejo. Mandado por el .\rzobispo de Toledo y otros prelados, que se tenga 
y use en sus iglesias, — Valladolid, 1552, 8.°, letr. got., 120 hojas. Tal 



Ensavo de una Biblioteca de Dominicos empatióles. 287 

vez el primer catecismo que hubo en España. Sobre su contenido véase 
Bibl. de Gallardo; es muy curipso. 

Flores (Beato Luís), O. P. 

Relación de ¡os sucesos de la cristiandad del Japón hasta 24 de Mayo del 
año 1622. — El autor, mártir de Cristo, fué beatificado por Pío IX. 

Este manuscrito estaba en poder de D. Lorenzo Ramírez de Prado, del 
Consejo de Indias. 

Fluxá (Pablo) , O. P. 

Historia del Real Convento de Santo Domingo de la ciudad de Palma. 
— MS. en 4." 

Folh (Raimundo), O. P. f 1444. 

1 . Los termens nalurals. 

2. De principa fororum , cuj'its initium es general io est dúplex. 

3. D~" Misterio Missarum. 

4. Sermons de Difundís in Compendio. 

5. Sermons Santorals per annum. 

6. Sermons Dominicnls per annum. 

7 . Dos sermonarii . 

8. Otros muchos sermones. 

Fonseca (Antonio), O. P. 

Commentaria Thomae de Vio cardenaHs Cajetani.,.. cum annotaiionibm . 
— París, 1539, en folio. 

Fonseca (Damián), O. P. 

Justa expulsión de los moriscos de España, con la instrucción, apostasiay 
tra vción dellos , y respuesta á las dudas que se ofrecieron acerca desta mate- 
ria. — Roma, l6i2, en 8.°; italiano , 1611. 

Fonseca (Joaquín), O. P. 

1. Discurso inaugural pronunciado en la apertura del año escolar, (Ei 
mundo, el hombre, Dios.)— Manila, 1868. 

2. Discurso iniugural pronunciado en la apertura de! año escolar. (Ob- 
jeto de la ciencia.) — Manila, 1867. 

3. Panegírico del gran doctor de la Iglesia Sanio Tomás de ^4 quino. — 
Manila, 1865. 

4. Sermón sobre los prodigios de Soriano en i8jo. — Manila, 1871, 

5. Sermón pre.iicado en ¡a catedral de Manila en la fiesta cívico-reli- 
giosa de 30 de Noviembre. — Manila, 1872. 

6. Oración fúnebre por los náufragos del Malaspina. — Manila, 1 868. 



288 La Orden de Predicadores. 

7. Hiiloria de los PP. Dominicos en Filipinas. (Véase Ferrando.) 

8. Sermón de Nuestra Señora del Rosario. — Manila, 187c). 

9. Santo Tomás de Aquino en presencia de Alberto Magno , ó sean los 
dos genios (poema). — Manila, 1874. 

10. Respuesta á un Jilósofo del Renacimiento por un tomista. — Madrid, 
1882. 

11. Santo Domingo, autor del Rosario. — Madrid, 1883. 

12. Publicó en periódicos otros trabajos literarios. 
Vive. 

Fonseca (Rafeel de), O. P. 

Votuní consultivum apud Temud vcl Gcmud. (Se lee con dificultad el ti- 
tulo.) — Siglo xvu. 

Fontecasto (Pascual), O. P. 

1 . Exposición de todos los Evangelios del año. 

2. Sermones para las fiestas délos Santos. 

3. Sermones páralos Domingos de Cuaresma, con avisos muy salu- 
dables para el alivio de las almas. 

Obispo de Burgos. 

Fonteluporum (Pedro), O. P. f 141 2. 

De modo celebrandi capitulum provinciale , anno 1412. 
Así Diago , fol. 59. 

Foreiro (Francisco), O. P. 

1 . Isaiae Profetae vetus et nova ex hebraico versio , cum commenta- 
rio, etc. — Venecia, 1563, en folio. 

2. Commentaria in omnes libros Prophetarum , ac Job , Davidis et Sa- 
lomonis. 

3. Lucubrationes in Evangelia , qiiae per totum anni circulum legen- 
lur , etc. 

4. Oratio qiiam habuit ad PP. Tridenti Congrégalos Dominica prima 
adventusanni 1562. — Brescia, 1563, en 4.° 

5. Lexicón hebraicum. 

6. Textus ConciUi Tridenlini. 

7. Index librorum probibilorum cum regulis confectis per Paires a Tri- 
dentina Synodo delectos , etc. — Roma , 1564. 

8. Catechismus ex decreto Concilii Tridcntiniad Parochos, etc. — Roma, 
1566. En esta obra le ayudaron dos PP. de la Orden. 

9. Missale , Breviarumque Romanum. — Roma, 1568, en folio. 
Teólogo del Concilio de Trento, y uno de sus más activos é inteligentes 

cooperadores. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos chañóles. 289 
Fox (Juan), O. P. 

1 . La condición del mayor del cielo con ¡as alaban:(as de San Diego, fraile 
Menor, sobre el evangelio de su Jies/a.— Zaragoza, 1615, en 8.° 

2. Vejamen en el grado de Doctor-teólogo que recibió el P. Maestro 
Fr. Juan Hstéban Castillón en el teatro mayor de la Universidad de Za- 
ragoza en Octubre de 162 1. — ¡VIS. en Predicadores de Zaragoza. 

3. Opúsculos piadosos, cuyos títulos se han perdido. 

Frágil (Miguel de), O. P. 

1 . Librum de beneficiis collatis et aliis donationibus Domui nosirae Vakn- 
iinensi praestUis. — Siglo xiv. 

2. Vida del Obispo D. Raimundo Ponto. — MS. 

Franco (Juan), O. P. 

1. Sermocs varios. — Lisboa, 173.4 á 1741. 12 tomos en 4.°, conte- 
niendo cada tomo 30 sermones. 

2. Mestre Davide , que ensina a viven, e morrea sanctamente. — Lisboa, 
1731, 8." 

3. Vida portentosa da serva de Deus D. Thomasias de Jesús, Tcrceira 
professa naordem de S. Domingos, que morrea no convento do Salvador de 
Lisboa, cm de 26 de Maio de 7755. — Lisboa, 1757, en 4." de .xvi-84 
páginas. 

Freiré (Domingo), O. P. 

Vida admiravel e marte preciosa da bcmaventurada Sancta Rosa de 
Sancta María, natural da cidade de Lima, Religiosa da Terceira ordem de 
Sam Domingos. — Lisboa, 1669,4.", de 537 págs. 

Es libro raro , poco conocido. 

Frías (Francisco), O. P. 

1. Expositio in Novuní Testamentum. 41 fojas en folio sobre el Apo- 
calipsis; 24 id. sobre San Juan. Fué puesto en S. Esteban por el P. Ca- 
bezas. — Dicese de él en una nota preliminar que acierta en algo, como el 
que mucho habla en algo yerra. Es porque señala la fecha del juicio final. 

2. Otro tomo en folio sobre Tablas del Antiguo Testamento. 
Catedrático en Manila. 

Fuenbuena (Jerónimo), O. P. 

1. Constituciones Synodales del obispado de Albarracin. — Zaragoza, 

1690, 4." 

2. Muchos sermones y otros papeles de instrucción. — MSS. 

19 



290 La Orden de Predicadores. 

Fuensanta (Pascual de la), O. P. 

1 . Exposición de todos los Evangelios del año. 

2. Sermones para las Jiestas de los Santos. 

3. Místicas contemplaciones acerca de los misterios del Rosario. — MS. 
Murió en el Concilio Lateranense, siendo obispo de Burgos, y fué lla- 
mado santo por el Papajulio 11. 

Fuentelobos (Pedro de), O. P. 

Tractatus de modo et ratione celebrandí Capituü provincialis. — Siglo xv. 

Fuixá (José) O. P. 

Dejó escritas varias obras sobre Derecho canónico, D.recho de Patro- 
nato, l^arones ilustres Dominicos y Filosofía , tjue se conservan MSS. en 
nuestros archivos de Ocaña. 

Fuser (Jerónimo), O. P. f 1633. 

Breve resumen de la vida y muerte del Ilustrisimo y venerable señor 
D. Fr. Jerónimo Batista de Lanuza, etc. — Zaragoza, 1629, 4.' 

Gabalda (Francisco), O. P. 

1 . Relación de la peste de Valencia. 

2. Vida de San Vicente Fcrrer. — Siglo xvii. 

Gabriel (Iván), O. P. 

Comentarios de la Etiopia en su lengua y en la Portuguesa. — MS. 

Gainza (Francisco). O. P. 

1. Gramática latina para uso de la juventud filipina. — Manila, varias 
ediciones. 

2. Milicia de Jesucristo, manual de las Hermanas y Hermanos de la 
Tercera orden de la Penitencia de Santo Domingo. — Manila, 1839. 

3. Facultades délos Ohisposde Ultramar. — Manila, 1 860. Madrid, 1 877. 

4. Institutiones juris canonici. están inéditas. 

5. Historia de la expedición franco-cspaíwla en Cochinchina, inédita en 
el archivo de Santo Tomás de Manila. Tiene láminas. 

6. Historia del colegio de Santa Isabel de Nueva Cácercs. — Madrid, 
1877. 

7. Historia del hospital de San Lá~aro cnNucvaCáccrcs. — Manila, 1874. 

8. Reglamento del colegio de Santa Isabel de Nueva Cáccres. — Manila. 

9. Una miscelánea de varios volúmenes sobre diferentes materias, 
que está inédita en la biblioteca de Santo Tomás de Manila. 

Obispo de Nueva Cáceres en Filipinas. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 291 
Galdo (Alfonso), O. P. 

Relación Je todo el chispado de Honduras. — MS. 

Galiana (Luís), O. P. f 1771. 

1 . Contení arius de scripíts l\ J. Ludovui Granalenis. — Valencia, 1 767. 

2. La Perfecta Casada del Maestro Fr. Luís de León, nuevamente 
ilustrada y corregida. — Valencia, 1765. Madrid, 1799. Los dos en S." 

3. Rondalla de Rondallas. — Valencia, 1768, en 8." 

4. Cartas eruditas á los primeros sujetos de este reino. — MS. en 
4.\ etc. 

Calvan (Ignacio,). O. P. 

1 . Disciirstis varii in commendatipnem sapientiae Divi Tbomac , etc. 
— Ebora , 1625, en folio. 

2. üiscursiis varii conciouatorihus el sanctorum scripturarum inierpre- 
fibtts uülissimt. — Lisboa, 1635, en folio. 

3. Sermones en latin. 

4. Sermáo na testa do glorioso doctor Angélico Sancto Thomas, a 7 
de Marino de 161 7. — Lisboa, 161 7, 4.° 

Calvez (Cristóbal), O. P. 

1 . De concionatorís litulis et materiis quadraginia. 

2. Concionum qtiadragesinialiiini voliimina iv. 

3. Concionum de Sanríis volumina iv. 

4. Condones Dominicales quamplures. 

5 . Opusculmn de Mauro mago ad archiepiscopum Tarraconensem , et pa- 
triarcham yllexandrinum . 

6. Tratado de ¡as turbaciones y revoluciones de Cataluña. — MS. 

7. Alia plura. 

Gallego de Vera (Bernabé), O. P. 

1 . Controversiae logicales in Jefensioneni doctrinae angelici Doctoris 
D, Thomae. — Madrid, 1623 ; Colonia, 1638. — Otro tomo MS. 

2. Tractatus de conscientia : resolutioncs morales. — Madrid , 1648, 
folio. — ídem, 1666. 

3. Explicación de la Bula de la Santa G!í.^í7i/iZ.— Madrid, 1652, 4.*, 
421 páginas. 

Gallinero y García (Manuel), O. P. f 1766, 

1. Oración fúnebre que di.xo en las Exequias que la Universidad y 
estudio general de Zaragoza consagró á la inmortal memoria del señor 
D. Felipe V. — Zaragoza, 1747, 4." 



292 La Orden de Predicadores. 

2. Disertación sobre el buen gusto en la Metafísica. — MS. 

3. Algunas poesías. — MS. 

4. Dos tomos de Sermones varios. — MS. 

Gallo (Juan), O. P. 

1 . Oratorio iii laudan Divi Thoinae de Aqiiino fado ejtiH sacro coram 
ConcilU Pairibus dicta (año de 1562). — Brixia , 1563 ; Lovaina, 1567. 

2. Commentariitm iit quatiwr Sententiarum. 

3. Phirima in sacram Scripturam doctioribiis ii'ilissima. — MS. según 
Marieta. 

4. CodexMS. de ratione smceptae legationis pro Academia Salmantina. 
Asi Nicolás Antonio. 

Fué el P. Gallo legado de la Universidad ante el Papa y el Rey, y 
á esa legación se refiere el ultimo MS. 

Gallo (Juan), O. P.— Otro. 

1. Sermones para las festividades de los Santos. — Valladolid, 1648, 4.* 

2. Conceptas ex Tostato Abulensi collecti et in varias propositiones ad 
usiim Concionatoruní iitiltssimas distribuíi. — MS. 

Gan (Carlos Clemente,) O. P. 

1 , Carta sobre el culto y ritos de los chinos, al P. Manuel Dia{, visita- 
dor de la C. de /. en los reinos de China y Japón. — Su fecha en Manila á 5 
de Marzo de 1639. Es una interesante disquisición, no la única que ela- 
boró este autor. 

2. Otras cartas MS. en el archivo de Santo Domingo de Manila. 

Garcés (Antonio), O. P. 

1 . Sumario de las indulgencias concedidas d la cofradía del Santísimo 
Rosario. — Salamanca, 1826. Cuaderno arreglado por el P. Pedro Mansi- 
lla,0. P. 

2. Cartas de favor en nombre de María Santísima á sus devotos. — Ma- 
drid, 1761, 2 vol., 4.° — Id., 1773, 

Garcés (Julián), O. P. 

1. Epístola ad SS. D.N. Paulmn III Pontificem Máximum in graliam 
indonim. — La editó Padilla, Hist. Prov. — México. 

2. Opera omnía D. Augustini nolis marginalibus. — MS. 

3. Ilhistralio cmnium operum Divi Augustini. 

4. Papeles relativos al establecimiento de la Iglesia de la Puebla de los 
Angeles, con noticia de esta ciudad y de su Diócesis. 

5. Colección de sermones. 

Misionero celosísimo y Obispo en América. 



Ensayo de tina Biblioteca de Dominicos españoles. 293 
García (Alejo), O. P. 

Kalendarium perpcliium. — Méjico, 1593. 

García (Francisco), O. P. 

1. Tratado utilisimo de todos los contrat:s, quaitto en los negocios hu- 
manos $e suelen ofrecer — Valencia, 1583,(105 tomos en 8/ Traducido 
é impreso en italiano. — Brescia , 1589. 

2. Emendaiio eorum erratorum quae.... in Suinma Theologica Sancti 
Thomae hadeniis dimissa reperiebantur , etc. — Tarragona, 1378, en 4.° 
Libro de ningún valor por la falta de critica que tiene. 

García (Gregorio), O. P. 

1. Origen de los indios del Nuevo Mwido c Indias Occidentales , averi- 
guado con discurso de opiniones por el P. Presentado, etc. — Valencia, 1715- 
Segunda edición. — Madrid, 1729, folio, 16 prels., 336 páginas, y 40 ho- 
jas de tablas. 

2. Monarquía de los Incas del Perú. 

3 . Predicación del Evangelio en el Nuevo Mundo viviendo los Apósto- 
les. — Beaciae, 1625, 8." 

Ninguna de estas obras figuró en el Congreso de Americanistas cele- 
brado en Madrid en 1882. 

García (José), O. P. 

Discurso inaugural de los estudios déla Univ:rsidad de Manila.— Ma- 
nila, 1 87 1. 
Vive. 

García (Juan), O. P. 

1. Ki-Mung, ó doctrina de principiantes. — Impreso en chino. 

2. Muchas cartas doctrinales sobre los ritos de China. 

3 . Tratado de la oración mental. 

4. Suscribió los libros números 1 y 3 del P. Varo. 
Varón apostólico en la China. 

García (Juan), O. P. — Otro. 

De expugnatione Insulae Maioricnsis a Jacobo primo Aragoniae fa- 
cta. — M5. 

García (Rafael), O. P. 7 1469. 

1. Summa Theologice. 

2. Quest iones Theologie. 

3. Libs. de quesíionibus. 



294 ^'^ Orden d-e Predicadores. 

4. Quest iones in 4 lib. Senlent. 

5. De castibiis conscieiitiae. 

6. Conciomim. — (Dos tomos.) 
Todos MSS. 



Garda (Santiago), O. P, 

1. Admirable y prodigiosa vida de ¡a seráfisa y esclarecida Virgen 
Santa Calalina de Sena. — Salamanca, 1791. 

2. Sermón pronunciado en la festividad de Santo Domingo en la 
Santa Iglesia de Salamanca el año de 1789. — Salamanca, 1789, 8.° 

García Tulla (José), f 1749. 

1. Resuman de la verdadera devoción al Sagrado Corazón de nues- 
tro Redentor Jesús. — Zaragoza, 1631,4.°; Pamplona, 1737, 4.° 

2. Prontuario para Misiones. — MS. 

3. Varios sermones, consultas y papeles útile.<;. 

García de Castrogeriz (J.), O. P. 

El Régimen de Principes de Guido de Columna. — Traducción. MS. de la 
Bibl. Nac. (P. 3 ) : 

García y Navacerrada (José), O. P. 

Discurso pronunciado en la apertura anual de los estudios de la Universi- 
dad de Manila. — Manila, 1879. (Las afirmaciones cristianas y las afir- 
maciones racionalistas.) 

Vive. 

Garzo (Manuel), O. P. 

1 . Oración fúnebre en las exequias del Duque de Berri , celebradas en 
el monasterio de la Encarnación de Madrid , 4 de Julio de f] ¡ 4. 

2. Sermón en las exequias de la Reina doña Maria Luisa de Saboya. 
— Madrid, 1715, 4." 

Gascón (Pedro), O. P. 

Sermones varios. — Anda impreso el que dijo en las exequias del señor 
D. Fernando el VI en el colegio de Santa María la Mayor de Alcañiz, 4.° 

Gatell (Tomás), O. P. 

1 . La plata de Dios inmune. 

2. Memoria católico-patriótica á favor de la Iglesia y del principado 
de Cataluña. — Siglo xix. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 295 
Gavastón (Juan), O. P. 

1 . El tratado de la vida espiritual de San Vicente Ferrer traducido. 

— Valencia, 1614, en 8." 

2. yiJa di' San Viccnle Ferrer. — Valencia, 1614, en 4.° 

3. La Regla déla Tercera Orden de Predicadores , etc. — Valencia, 
1621, en 4.° 

4. Tratado de la frecuente Comunión. 

5. Flor délos Santos de la Orden de Predicadores. 

6. De los privilegios dados por la Sede Apostólica á la Orden de Predi- 
cadores. 

7. D: las obras y I ¡abajos de los de la Orden de Predicadores para la 
piedad. — Dos volúmenes. 

8. ylpologia de Santo Domingo como primer Inquisidor . 

Genebrada (Antonio), O. P. 

El Boecio de Consolación , ó Vergel de Consolación. — Sevilla, 151 1 . 

Genovés (Francisco), O. P. 

Sermón panegírico de S. Pedro, Mártir , por el restablecimiento de la Li- 
quisición. Manila, 1817. 

Germes (Juan), O. P. 

Historia deis gloriosos inartirs Sant Maurici , Santa Agnes y Sant Fruc- 
tuús ab sos diaijues Augur y Eulogi y de la trasladó deis seus cossos sants a 
la ciutat de Mnnresa. — Barcelona, 1607. en S.° 

Dice el P. Fernández que escribió esta obra en español. 

Gil (Jaime), O. P., alias Catalán. 

1 . Epístola per modum trocíalas ad Alplwnsurii Aragoniae regem de 
Conceptione B. Virginis. 

2. Officium transjigurationis D. N.Jesu Cbiisti. — Es el que hoy se re- 
za, menos los himnos. Fué Maestro del Sacro Palacio en el siglo xv. 

Gil (Juan Tomás), O. P. 

Epitome de la portentosa vida de la Virgen Santa Catalina de Ricci,de 
la Orden de Predicadores. — Valencia, 1747, en 8.° — Siglo xviii. 

Girón (Ildefonso), Q. P. 

1. Sermones pro festivitatibus D. N.Jesuchristi, SS. Deigcnitricis, atqiie 
Sanctorum ad festum S . Joannis Bapiistae. — Salamanca, 1602. La 2." edición, 
Maguncia, 1605, lleva por titulo Prontuariunr Conciommi , etc. — Magun- 
cia, 1605, 8." 

2. De Sancti offici dignitaie. — MS. 



296 La Orden de Predicadores. 

Godoy (Juan Gil de), O. P. 

1. El mejor Guarnan de ¡os Cu:^maiies, ó sea el Padre Santo Domingo. 
— Salamanca, 1684 ', tres tomos en folio. 

2. Sermones varios, al fin del anterior tomo tercero. 

Godoy (Pedro de), O. P. 

1. Disputaiiones tbeologicae iii íertiam partcm Divi Thomac. — Tres to- 
mos en folio. 

2. Disputaiiones ibeologicae in primam partem D. Thomac. — Tres to- 
mos en folio. — Burgos, 1669. 

3. Dispuiationes ibeologicae in primam Secundae D. Thomac. — Un to- 
mo en folio. Imprimióse toda la obra en Venecia, 16S6, en siete tomos; 
pero antes corrió manuscritn por toda Europa, y deella se sirvió mucho 
el P. Gonet para su Clypcus. También escribió obras de filosofia, que otros 
le plagiaron con ningún pudor literario. 

Gómez (Buenaventura), O. P. f 1777. 

Brevis noticia V. Sororis Ludovicae Martinae Rubio, etc. — MS. en 4.° 

Gómez (Cosme Agustín), O. P. f 1589. 

Ejercicio de la oración mental. — MS. en 4.° 

Gómez (Francisco), O. P. 

Santo Domingo de Soriano , milagroso y aplaudido. — Valladolid, 1640. 

Gómez (Vicente), O. P. 

1. Relación de las.... ficslas que hi~o la ciudad de Valencia en la cano- 
ni^^ación de San Raimundo, etc. — Valencia, 1602, en S.° 

2. Descripción de la ciudad de Jerusalem, etc. — -Valencia, 1603, en 8." 
3 Vida..., del P. Domingo Anadón, etc. — Valencia, 1604, en 8.° 

4. Sermones y fiestas de Valencia por la beatificación de — San Luis 

Beltrán. — Valencia, 1609, en 8.° 

5. Defensa de les lágrimas de los Justos, etc., traducción del portu- 
gués. — Valencia, 1601, en 8." 

6. Historia de la vida de San Vicente Ferrer. — Valencia, 161 8, en 8.° 

7. La santidad rara.... de San Ambrosio de Sena y San Jacobo Salo- 
món, etc. — Valencia, 1624, 8." 

8. Gobierno de Principes y de sus consejos para el bien de la república 
ó del Senado, etc. — Valencia, 1Ó26, en 4. 

Gómez de Espes (Pedro), O. P. 

Oración fúnebre en las exequias del M. lltrc. Sr. Coronel D.Jaime de 
Luzán y Guasso, — Huesca , 1707, 4.° 

' 1692 dice el ej. de la B. de S. I. 



Ensayo de uncí Biblioteca de Dominicos cSpañolcs. 297 
Gómez de Solis (Luís), O. P. 

1 . Sagrado, augusto, panegírico en la fiesta de Santa María del Rosario. 
— Méjico, 1672. 

2. Fcrnaudo III rey de Castilla y de León celebrado en culto nuevo. — 
Méjico. 

Gómez Zamora (Matías), O. P. 

Discurso leído en la apertura anual de los estudios de la Universidad de 
Manila. — Manila, i8So. (La verdad en el hombre.) 
Vive. 

González (Zeferino), O. P. 

1. Estudios sobre la filosojia de Santo Tomás; 3 tomos en 4.° — Mani- 
la, 1864. 

2. Philosophia eletnentaria ; varias ediciones en Madrid endosó tres 
tomos. 

3. Filosofía elemental ; 2 tomos; varias ediciones en Madrid. 

4. Estudios religiosos, filosóficos, científicos y sociales ; 2 tomos. — Ma- 
drid, 1873. 

5. Historia de la filosofía; 3 tomos en 4." — Madrid, 1S79. 

6. Reglamento del Colegio de Santa Catalina de Sena de Manila.— Ma- 
nila, 1 866. 

7. Pastoral de su entrada en Córdoba. — Madrid, 1S75. 

8. Pastoral sobre la encíclica /Eterni Patrís. — Córdoba, 1879. 

9. Pastoral de su entrada en Sevilla. — Sevilla, 1883. 
Obispo de Córdoba , y actualmente Arzobispo de Sevilla. 

González (Domingo), O. P. 

1 . Relación del martirio del B. P. Alfonso de Navarrete, Dominico, y 
de su compañero, etc. — Manila, 1619, en 4.": Italiano, Ñapóles, 1618. 

2. Relación del martirio de Fr. Antonio Gon^dle:^, etc. (otros Domi- 
nicos). — Madrid, 1639, en 4." 

3. Historia de la provincia de Filipinas de la Orden de Predicadores. 
(Adiciones á la de Aduarte.) 

4. Tratado grave en que se examina el modo que llevan los Padres de la 
Compañía en la conversión de la gran China, etc. — MS. en varios Archiv. 
déla Ord. 

5. Reparo de mucha consideración cerca de un papel que los Padres de 
la Compañía han divulgado, etc. — MS. idem. 

6. Commentaria plura de theologia scholaslica ct morali. — MS. 
Gran sacerdote, prelado y sabio en Filipinas. 

González de Acuña (Antonio), O. P. 

1 . Compendium admirabais vitae Rosae de Sta. Mariae, Limanac, Ord. 



298 La Orden de Predicadores. 

Sti. Dominiíi, etc. — Roma ', 1663, en 12.°, francés, Aviñon, 1668 , en 
16, ° español ampliada. 

2. Biillariiim confraternitatum Ordinh Praedicatorum. — Roma, 1668, 
en 4." 

3. Swnmaiium privilegiorwn Ordinis Piacdicatonim , etc. — Roma, 
1670, en 4.° 

4. Informe al P. General de la Orden de Predi:adores, etc. — Madrid, 
1659, en 4." 

5. Breve dickiara:^ionc della nosira sania Jide catoliea. — Ñápeles, 
1662, en 12." 

6. Historia general de la provincia de S. Juan Bautis'.a, déla Orden di- 
Sto. Domingo. — MS. que no sé si se imprimió. 

Obispo de Caracas. 

González de Albelda (Juan), O. P. 

Commenianonim el dispuialionuin in primam partem Sunimac S. Thomae 
de yíijuino volumina dúo. — .alcalá, 162!; Ñapóles, 1637. 

González de León (Juan), O. P. 

Conlroversiae ínter defensores liberialis et praedicatorcs graliac de auxi- 
liis divínae gratiae , tam excitantis quam adjuvantis , tam operantis quam 
cooperantiSjtamsuJjicientis q::am ejpjcaciSjetc. — Lieja, 170S, 4.", p.'ig. 420. 

González San Pedro (Francisco), O. P. 

1 . Relación de las cosas sucedidas en la nueva persecución de la China . 
Se tradujo al italiano y se presentó al Papa, con motivo de la cuestión de 
los ritos chínicos tan debatida entre Dominicos y Jesuítas. — En francés, 
Lyón, 1713, en 12.' 

2. Gramática y vocabulario de la lengua china. 

3. Los dogmas más necesarios de la fe cristiana. — Focheu , 1706, 
en 4." En lengua china. 

4. Vida de Sta. Rosa de Lima. — Ibidem. — En China. 

El Papa dio las gracias á los Dominicos, pero el P. González salió des- 
terrado de Madrid , donde era Procurador General. 

González de San Pedro (Francisco), O. P.. — Otro. 

1. Instrucción de los hijos de María. — Madrid, 1750, i vol. 4.° 

2. Crisol del Rosario, de sus indulgencias y cofradía, y facultades de los 
capellanes de dicha cofradía. — Madrid, 1727, i vol. 8.° Portada manus- 
crita. Vendíase en el convento de la Pasión de Madrid. 

Gralla (Pedro), O. P. 

Summae casuum conscientiae, coniponendís mercatorum et negotiantium du- 
biis opportunissima d amplissíma — MS. en Gerona. Siglo xvn. 
• La Edic. que vi en S. 1. dice 1671, 4.° 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eipañolcs. 299 
Granada (Juan de), O. P. 

1 . Parabolae evangelicae quoiquot ah Ecdesia proponiintur , moralibus 
discursibiis explicaíae. — Zaragoza, 1585, en 4 % dos volúmenes. Pars pri- 
ma de témpora. 

2. País altera de Saitctis. — Ibidem, 1587, en 4." 

3. Discursos sobre el salmo ^o. — Ibidem, 1394, en 8." 

4. Siete afectuosas salutaciones a la l'irgen. — Venecia , 1645, en ita- 
liano. 

5. Siete afectuosas acciones de gracias á Jesucristo. -~Wenec\a, 1645, en 
italiano. 

6. Diversas ora l iones sagradas publicadas en diferentes tiempos. 

Lo elogian mucho el Obispo López (Historia de Santo Domingo), Ma- 
rieta (Historia Eclesiástica), Villalva (Vida del V. P. Portillo), Mayans 
(Vida de D. Antonio Agustín), etc., etc. 

Granada (Luis), O. P. 

1. Obras en español. — Madrid, 1800, seis tomos en en folio; 1781, 
19 tomos, 8." , etc. 

2. Concionum de témpora. — Lisboa, 1575, cuatro tomos en 8." — Es- 
pañol, 1790, 14 tomos en 4." 

3. Concionum de Sanctis. — Amberes, 1588, seis tomos en 8.° 

4. Retoricae ecclesiaslicae, sive de ralione concionandi hbri sex. — Lis- 
boa, 1576, en 4.' 

5. Silva locorum commwiiuin, etc. — Lyón, 1582, en 8.0 

6. CoUcctanea moralis philosophiae. — Lisboa, 1571, tres tomos en 8." 

7. De ojficiis et moribus episcoporum. — Lisboa, 1565 , en 16." 

8. .Apuntamientos de erudición varia. — MS. en la Bibl. Nac. (Ce. 44.) 

9. Icarios apuntamientos, — Id. (X. 241.) 

10. Cartas á la Duqneia de^ Alba sobre la muerte de su marido. — Id. 
(G. 139; Q.. 220.) 

1 1 . Carlas á la misni.i y á San Carlos Borromeo. — Id. (R. 5.) 

Estas obras se hallan traducidas en todas las lenguas de Europa. El 
nombre del P. Granada, primero de nuestros hablistas, excusa más no- 
ticias , y hasta la enumeración de los títulos de sus obras castellanas. 

Granada (Tomás), O. P. 

El Sol de la verdad.... Santo Tomás de Aquino. — Salamanca, 1729: un 
vol. en 4." 

Granero (Diego), O. P. 

Tratado contra las tentaciones importunas, año de 1598. — MS. original 
en la Bibl. Nac. (R. 167.) 



^oo La Orden de Predicadores. 

Gualves (Juan Cristóbal), O. P. 

Historia de las alteraciones de Cataluña en tiempos del Príncipe Don 
Carlos de Viana. — MS. 

Guasch (Pedro Juan), O. P. 

Historia de ¡ávida de Fr . Aníouio Vicente Domnicc , de la Orden de 
Predicadores. — Siglo xvii. 

Guelda (Eleuterio),0. P. 

Varias epístolas sobre el estado de las Misiones de la Orden de Predicado- 
res en Oriente, y principalmente en Tonqidn. — Algunas muy notables se 
tradujeron al francés y se imprimieron en Paris en 1718. 

Guerrero Mexía (Juan), O. P. 

Oiiestion moral sobre el quinto precepto de la Iglesia. 

Guete (Lupercio de), O. P. 

Metaphrastica expositío in prim. cap. Céneseos ex sanctis Patribiis, 
ac sacris doctoribtu et theologis Scbolasticis coll., etc. — ¡VIS. — Siglo xvi. — 
V. Huete. 

Guijarro (Francisco), O. P. 

1 . Doctrina cristiana , dogmática y eclesiástica para ordenandos y urde- 
nados de Sacerdote, y destinados á la cura de almas. — Valencia, 1801, un 
cuaderno. 

2. Buen uso de la Teología moral. — Valencia, 1791, 4V0I., 4." 

3. Diseños evangélicos para las dominicas y misterios del Señor. — 
Valencia, 1798, 2 temos, 4.^ 

4. Manual para entender y hablar el castellano. — Valencia, 1766. 

Guillermo (Manuel) O. P. 

Agiologio dominicano. — Lisboa, 1709 á 17 12, en fol., 4 tomos. 

Gutiérrez (Juan), O. P. 

1 . Ofjicium Sancti Isidori Agricolae. 

2. Condona piares. 

3. Kalendarium perpetuum. — Sevilla, 1598. 

Gutiérrez (Lorenzo), O. P. 

I. Tractatu.1 de praedcstinatione divina. — MS. en 4." 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 301 

2. Sermón de la Concepción Inmaculada de la B. Madre de Dios , pre- 
dicado en presencia del Rey Católico D. Felipe III. — Imprimióse en Madrid, 
pero ignoro el año. 

Gutiérrez (Tomás), O. P. f 1633. 

Libros de devoción , sermones y otros tratados , en lengua panga- 
sinam. 

Gutiérrez (Pablo), O. P. 

Explicación de la Doctrina Cristiana. 

Tratado de la Devoción á las almas del Purgatorio. — MSS. 

Guzmán (Cristóbal de), O. P. 

Historia de la Orden de Santo Domingo. 

Guzmán (Tomás), O. P. 

Querimonia religionis dominanicae patris Thomae Guzmán.— Barce- 
lona, 1540. La poseían los Dominicanos de Valencia. 

Hernández (José de San Juan), ü. P. 

Ceremonial Dominicano. — Madrid, 1694, 4." 

Hernández y Dura (Vicente y José), O. P. 

Colección de sermones panegíricos originales , compuestos por el P. M. 
Fr. Vicente Hernández y el doctor y Ícente Dura, religioso que fué del mis- 
mo y Cura párroco de Sollana , entre los cuales van intercalados varios de 
otros oradores de nota , también españoles. — Madrid, 1848, por Palacios. 
Once tomos en 8.° mayor. 

Hernández Medina (Vicente), O. P. — Siglo xix. 

Elogio fúnebre en las exequias de la reina y señora doña María Luisa 
de Borbón, celebradas por el Real Acuerdo de la audiencia de Valencia. 
— Valencia, 1819, en 4." 

Elogio fúnebre en las exequias de la reina nuestra señora doña María 
Josefa Amalia de Sajonia, celebradas en la iglesia del convento del Carmen 
en Valencia. — Valencia, 1829, en 4." 

Herrera (Alfonso de) O. P. 

1. De valore bonorum operum adversas hitheranos. — París, 1540. 

2. Consideraciones délas amenazas del juicio y pena del infierno, 
sobre el Psalmo XLvm. — Sevilla , 1617, 4.° 



/ 



30 2 La Orden de Predicadores. 

Herrera (Braulio), O. P. f á mitad del siglo xviii. 

Vida de la Beata sor Catalina de Riccis. — MS. en fol. en el C. de Zara- 
goza. 

Herrera (Fernando de), O. P. 

1 . Dos tomos de sermones muy celebrados. — Se imprimieron , pero no 
• sé dónde. — Siglo xvii. 

2. Dominicas, sermones varios. — 1675,4.° 

Herrera (Pedro de), O. P. 

1. [11 tradatum deTrinttate D. Thomae commentaiii. — Papia, 1627, 

en 4.* 

2. [n universam D. Thomae suiíiiiuin commentarii. — MS. en el archivo 
general de la Ord. 

3. Supcr Mam Scripturam litterales et morales explicatioiics. — MS. 

4. De Conceptione Virginis — MS. en el Mus. 'Brit. 

Obispo de Canarias, Tudeia y Tarazona. 

Hevia Campomanes (José), O. P. 

Lecciones de Gramática hispano-tagala. — Manila. 2.' edición, 1877. 

Hinojosa (Antonio de), O. P. 

1 . Directoriitm decissi^num regularium circa anihiguitate^ conslilutio- 
num Ordini? Praedicatoniw. — Madrid , 1627, 4.° 

2. La vida y milagros de San Jacinto, y las notables fiestas que la in- 
signe ciudad de Méjico hi^o á su canoni:(ación . 

Hispano (Alonso), O. P. — Siglo xiv. 

Relati Colloquii cum Domino Papa Petro de Luna, de electione Vr- 
bani VI. anno M.CCC.LXXV.III. 

Hojeda (Alfonso), O. P. 

Cbronicon ecclesiasticon ad annum 752/. 

Hojeda (Diego de). O. P. 

La Crisliada. — Sevilla, 161 1, en 4.° Epopeya en doce libros y en 
octavas reales sobre la pasión y muerte del Hijo de Dios. El marqués de 
Casajara la compendió en nueve cantos , de los cuales hizo segunda edi- 
ción en Madrid, 1849, a' ^^ "-^^ sus «Bellezas sobre la Biblia.» El autor 
no era limeño, como supone Casajara , sino sevillano. 

Homella (Baltasar), O. P. f 1789. 

Recetario general apuntado en un tomo en folio. — MS. 



Eiisavo de una Biblioteca de Dominicos españoks. 303 
Homella (Hilarión), O. P. f 1785. 

1 . Noticia del Real Monasterio de Santa Inés de Religiosas Dominicas 
de Zaragoza. — MS. 

2. Tratado en que se hace ver por Escritura, Documentos originales 
que se guardan en el Real Convento de Santa Inés de Zaragoza , que las 
monjas de Peramán , unidas :i dicho convento, profesaban la Regla de 
S. Benito.— MS. 

Homén (Manuel), O. P. 

1. LegMio Ciar. Marcbionh de Cascas in Galliam pro Jnanne ly. 
Lusilaitoriim rege, etc. — Lisboa, 1645, 4.' 

2. Memorie da disposifain das armes castelhancs, i]uc injustamente in- 
vaderáo á regno de Portugal no auno de lySo, etc. — Lisboa, 1655, en 4.° 

3. Kalendario quadrienal conforme o estylo da Orden dos Pregado- 
res, etc. — Lisboa, 1643,8.* 

4. Descrip^áo da jornada é embaixada extraordinaria que fez a Fran- 
cia D. Alvaro Pires de Castro, etc. — Paris. 1644, 4.° 

5. Rela^ao segunda das grandezas do Marques de Cascaes , etc. — 
Nantes, 4.*, sin fecha. 

ó. Resorrei<;ao de Portugal é morte fatal de Casteilia , dividida em 
duas partes. — Nantes, 1642, 4.' 

7. Verdade do Anti-Christo contra a mentira inventada. — Lisboa, 
164?, 4.' 

Huete (Lupercio de), O. P. 

Meiapbrastica expositio in primiwt caput Céneseos ex SS. Patribm et 
sacn's dodoríhm, ac theologis scholastkis collccta. — Valencia, 1389, en 4." 

Huertos (Marcos de los), O. P. 

1. Quaestioms ad universam dialedicam. — Imprimióse en Espaira sin 
pié de imprenta , y más tarde en Duay, 1622, en S.'; Pamplona, 1627, 
en 8,* 

2. Tractat US de sacrosaitcto missae sacrificio, etc. >. — Pamplona, 1627, 

Hurtado de Mendoza (Juan), O. P. 

1 . Historia de la Santísima imagen de Nuestra Señora de Atocha. — 
.Madrid . 1604, 8.' 

2. Annotationes marginales ad primam secundae Sti. Thomae. 

3. Sermona de Adviento. — Zaragoza, 1614, 4.' 

4. Cuaresma ó Meditaciones para los días de ella. — Madrid, 162 1, 4. 

' TrM-.'.it:is de Missae sacrificio. — Duaei . 1637, 12.' 



304 



La Orden de Predicadores. 



Ibáñez (Pedro), O. P. 

Tratado del discernimiento de los espíritus. — Escrito con motivo de la 
vida extraordinaria de su grande amiga Sta. Teresa de Jesús. 

Imperial (Pedro), O. P. f 1639. 

1. Sermón en alabanza del V. P. Francisco de Borja. — Valencia, 1627; 
Genova, 1637, 4.° 

2. Breve relación de los sucesos de la república de Genova , desde su 
fundación, etc, — MS. en 4.°, en el Archivo del R. C. de P. de Valencia. 

Infantes (Ambrosio de ios), O. P. 

1 . Sermón de Sto. Tomás de Aquino, predicado en la solemne fun- 
ción que en celebridad del sexto centenar del Doctor Angélico se celebró 
en el convento de San Esteban de Salamanca el 7 de Marzo de 1874. — 
Revista La Cru:^, de Madrid, de esa fecha ; también le imprimió aparte. 

2. El Pararayos , periódico escrito por el mismo, siendo párroco y 
arcipreste de Madridejos , contra El Trueno, órgano de los heterodoxos 
de Camuñas en los primeros años de la revolución española de 1868. 

Vive. 

Irorusqui (Pedro de), O. P. 

1 . Series totiiis Evangelii Jesu Chrisii ex quattwr evangelistis concinnata. 
— Estella, 1557, en folio. 

2. In cap. XI S. Pauli apostoli epistolae ad Corinthios primae de eucha- 
ristica communione. — Zaragoza, en 4.° 

3. Plura in Sacram Scriplitram commentariorumvolwnina. — MSS. en 
Barcelona. 

4. Commentaria in Pentalcuchum, et in omnes S. Pauli epistolas. 

Istela (Luís), O. P. f 1614. 

1. Commentaria in Genesim, in parengrapham (sive interlinearem) 
expositionem , et scholia distributa. — Roma, 1601 , folio. 

2. Elenchus ad Evangelia quae per amni circuium solent in Ecclesia 
recitari. 

3. Commentaria in Exodu.ii. — Roma, 1601, folio. 

4. Tractatus de Ineffabili Mysterio Sanctissimae Trinitatis. — MS.,en 
4.°, en el Real C. de R. de Valencia. 

Fué Maestro del Sacro Palacio. De sus obras se hizo en Roma una 
edición completa en 1609. 

Izquierdo (Juan), O. P. 

I . Diversas graves consultas. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 305 

2. El directorio aniigiio,y ordinaciones de gobierno del Real Seminario 
de Santiago de la ciudad de Tortosa . 

Fué presentado para el Obispado de Tortosa en 1573. 

Jesús de Rocaberti (Hipólita de), O. P. 

1. Fida de la misma, escrita por mandado de sus prelados j confesores. 
— Valencia, 1679. 

2. De los sagrados huesos de Cbristo Señor nuestro. — ídem. 

3. Déla penitencia, temor de Dios y meditaciones celestiales. — ídem. 

4. Del templo del Espíritu Santo, etc. — Ídem. 

5. Del redimimiento del tiempo, etc. — ídem. 

6. De los estados. — ídem. 

7. La celestial Jerusalcn. — ídem. 

8. Exposición de la regla Je San Agustín. — ídem. 

9. Exposiciones literales y místicas. — ídem. 

10. Comentario y mística exposición Je los Cantares. — ídem. 

11. Otros varios, formando todo quince tomos en folio, impresos en 
Valencia, 1679 y siguientes. 

Jiménez (Diego de), O. P. 

I. Calendarium perpctuum, sive ordo recitandi divinum officium juxta 
ritumOrdinis Fratrum Praedicatorum in perpetuum, tabulis ^6. — Sala- 
manca, 1563. — Amberes, 1566. 

2. La doctrina de los religiosos. — Es una versión del libro De erudi- 
tione religiosorum, que unos adjudican al P. Humberto de Romanos, y 
otros al P. Guillermo Peraldo. 

Jiménez Arias (Diego), O. P. 

1 . Sermón muy devoto y de provecho de la benditísima Magdalena, etc. 
— Lisboa, 1551, 8." 

2. Enchiridión , ó Manual de doctrina cristiana. — Salamanca, 1567, 
en 8." 

3. Lexicón ecclesiasticum latino-hispanum, ex sacriis Bibliis concinna- 

tum. — Salamanca, 1378. 

Jorquera (Jacinto), O. P. 

Memorial á la Real Audiencia de Chile, en defensa del limo. D. Fr, Ber- 
íiardode Cárdenas, Obispo de Paraguay, déla Orden de Menores, etc. — Se 
imprimió. 

JuIis(Pedro),0. P. 

1. Disertación sobre las Memorias romanas de Julia Celsa , hoy Ve- 
lilla. — MS. en el C. de Zaragoza. 

20 



3o6 La Orden de Predicadores. 

2. Discurso acerca de la Probanza del Dominio de la Capilla de Nues- 
tra Señora del Milagro, que está á favor del mencionado convento.— 
MS de 505 hojas. 

3. Diálogo de la Divina Contemplación. — MS. 

4. Espejo de religiosos. — MS. 

Just (Jaime), O. P. 

1. Tres sermonarios. 

2. Dos lecturas sobre tratados (no se expresa la materia). 

3. Tres libros de lógica. 

4. Varios cuadernos sueltos sobre materias varias. — MS. 

Justiniani (Luís), O. P. 

1. De Nuestra Señora de la Misericordia de Saoiia. — Siglo xvn. 

2. Excelencias de la devoción de Nuestra Señora. — S. A. 

Ladrón (Juan), O. P. 

Versos de Nuestra Señora del Rosario. 

De este Padre , que escribió á mediados del siglo xvi , tenemos noticia 
por el Manual de Dominicos del Maestro Magdalena ; Blasón n , pági- 
na 177, núm. 284. 

Lanuza (Jerónimo Bautista de Sellan de), O. P. 

1. Tractatiis evangelici. — Tomo i, Zaragoza, 161 2, en folio ; tomón, 
MS. 

2 . Homilías sobre los Evangelios que la Iglesia santa propone los días 
de la Quaresma. — Barbastro, 1621 , tres tomos en folio, y más comple- 
tas, Zaragoza, 1636, cinco tomos en folio. — Latín, Amberes, 1 649, 
seis tomos en folio, — Francés , Paris, 1646, dos tomos en folio, etc. 

3. Homilías sobre el Evangelio que se propone en ¡a solemnidad del San- 
tísimo Sacramento del a//ar.— Barcelona, 1624, en 4.° '. — Latin, Ambe- 
res , 1650, en folio. 

4. Libelltis suplex dalus Philipo II Hispaniarum regí. — Editado por el 
P. Serry en su estudio sobre la Gongr. de auxiliis. 

5 . LibeUus memorialis daítis Paulo V. — Editado como el anterior. 
Fué Obispo de Barbastro y de Albarracín , y su fama tanta , que era 

proverbio : Ne$cit praedícare, qui nescit lanuiare. 

Lara (Domingo de), O. P. 

Diccionario ó vocabulario de la lengua vulgar de Chapa. — MS. que ci- 
tan los bibliófilos, pero que ni he visto ni se presentó en el Congreso de 
Americanistas de Madrid. 

' 1626 dice la edic. de la B. del E. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 307 
Larios (Jerónimo), O. P. 

Arte de la lengua Mame. — Méjico , 1607. 

Lárraga (Francisco), O. P. 

1 . Prontuario de la Teología moral. — Muchas son las ediciones que se 
han hecho de esta obra desde 1 700 á 1 866 , en las cuales cada editor ha 
modificado el texto como le ha parecido. La verdadera doctrina del Pa- 
dre Lárraga se contiene en la sétima edición , hecha en Pamplona por 
Francisco Picart, 1710, 4.°, pág. 450. 

2. Tratado misceláneo de lo que pueden los confesores regulares en or- 
den á los seculares. — Pamplona, 1710. 

Larráz (Atanasio), O. P. f 1709. 

Suma délas excelencias del Rosario de María Santísima, dividido en 
tres partes, ilustrada con diversidad de questiones y articules predica- 
bles. — Dos tomos MS., en 4.° (R. C. de P. de Valencia.) 

Latorre (Pedro de), O. P. f 1679. 

I . Compendio de los cuatro tomos de Homilías del ilustrisimoy vene- 
rable Sr. D. Fr. Jerónimo Batista de Lanuza. — Dos tomos en 8.', MSS. 
en el Convento de Predicadores de Zaragoza. 

2. Explicación breve y meditación sucinta de la Misa y sus ceremo- 
nias, etc.... — 8.° de 167 págs. MS. en el referido Convento. 

3. Pláticas para todos los Domingos del año y fiestas de Misterios 
déla Virgen del Rosario. — MS. de 1047 págs. en dicho Convento. 

Lavado (Martín), O. P. 

Libros de exemplos milagrosos de virtudes y vicios, — Siglo xvii. 

Ledesma (Bartolomé de), O. P. 

1. Suma de casos de conciencia ó de los Sacramentos . — Méjico, 1560. 
El P. Pedro de Ledesma escribió otra obrita de parecido título que tengo 

á la vista. 

2. Summarum de septem Ecclesiae Sacramentis. — Sal. 1585,^1. 

Ledesma (Martin de), O. P. 

1. Commentaria in quatuor Sententiarum.— Coimbra, 1555 y 1560. 
Dos tomos, 

2. Expositiones in universam Divi Thomae Summam. 

Leitao (Alvaro), O. P. 

I . Sermoes das Tasdes das Domingos de quaresma é de toda a semina 
5<i«c/fl.— Lisboa, 1670, 4-%«Je xii-284 págs. 



3o8 La Orden de Predicadores. 

2. Sermao lias exequias do Serenísimo Principe D. Theodosio nosso se~ 
nbor.... feitas no real Convento de Belem. — Lisboa, 1654, en 4.0, 34 págs. 

3. Sermao ein acfao de grafas pela sande e vida da Rainha nossa senho- 
ra. — Lisboa, 1660, en 4.°, de iv-31 págs. 

4. Sermao do Acto da Fe, celebrado em Lisboa á 4 de Abril de 1666. 

— Lisboa, 1666, en 4.°, de 35 págs. 

5. Sermao da festa da canonisafao de S. Pedro d' Alcántara. — Lisboa, 
1671, en 4.", de 35 págs. 

6. Sermao as Religiosas do mosteiro do Salvador na segunda sexta feira 
de quaresma. — Lisboa, 1675, en 4.°, de 15 págs. 

7. Epitome da vida ¿ morte da gloriosa virgcm Rosa de Sanóla María, 
Religiosa Terccira da ordem des Pregadores , dividido en doits sermoes.— 
Lisboa, 1669, en I2.° 

Lemos (Diego de), O. P. 

Comefase á vida de nosso padre sam Domingos nom per acotecimeto mas 
deuvinamente foi dado ao mudo para per elle e seusjilhos ser alumeiado e cha- 
mado per a a gloria. — Lisboa, 1 525, en 4.°, de carácter gótico, de lxxiv hojas. 

Lexalde (Gaspar), O. P. 

1 . Sermón fúnebre que en la muerte de Sor María de Santo Tomás 
dijo en el Real Convento de Predicadores de la ciudad de Huesca. — Za- 
ragoza, 1731, en 4.°, de 86 págs. 

2. Vida de la V, M. Sor María de Santo Tomás. — MS. en folio, en 
el Convento de Zaragoza. 

Escribió antes de la mitad del siglo xviii. 

Lima (Manuel de), O. P. 

Colaboró el Agiologio dominicano de Manuel Gillermo. 

Lima (Tomás de), O. P. 

Historias y antigüedades de Cádiz. — MS. 

Lisa Mos (Miguel), O. P. f 1605. 

1. Libro de las tres reliquias de San Vicente Ferrer , que hasta el 
año 1601 se trujeroná esta ciudad de Valencia, y de la canonización, fies- 
tas de San Raimundo. — Códice en 4.% poseído por el C. de Predicado- 
res de Valencia. 

2. Antigüedades de este convento de Valencia. — MS. 

Lissa (Pedro), O. P. f 1755. 

Tablas astronómicas hechas por encargo del duque de Villahermosa. 

— MS. 



Ensayo de tina Biblioteca de Dominicos emanóles. 309 
Livia (Romero), 

Regula bonestaiis monacbi. — Escrita en 1250. 

Lizárraga (Reginaldo), O. P. 

Fué Obispo de la Imperial de Chile, y escribió un curioso libro de co- 
sas del Perú. 

Loaisa(M. de), O. P. 

Súmulas y tratados varios. 
Fué Obispo. 

Lodeña (Juan de), O. P. 

1. De tribus doniini Nostri Jesu-Christi, et ejus sponsae tentationi- 
bus. I. Dominica Qiiadragesimae , 1563. — Esta oración fué predicada á 
los Padres del Concilio Tridentino y mereció grandes alabanzas. 

2. Disputatio theologica de coelibatu Sacerdotum contra luteranos. 
— 1563, 4.', S. A. 

López (Luis), O. P. f 1596. 

1. Iitstructorium constientiae. — Dos tomos, Salamanca, 1585, 4/ 

2. Tractatus de contractibus et negotiationibus. — Salamanca, 1592, 
folio. 

3. Tratados con varias alegaciones. — MS. 

López (Pedro), O. P. f 1676. 

1. Colección de varios sermones. — Madrid, 1687,4.° 

2. Legenda áurea Sanctorum, etc. — Madrid, 1687, 4.' 

López Caparroso (J.), O. P. 7 1631. 

1. Rosario de Nuestra Señora. — Zaragoza, 13S4, 8." Hay varias Edic. 
en Salamanca (1589], y Medina del Campo (1595), Nápolcs, Venecia, etc. 

2. Práctica espiritual. — Alcalá, 1587, en 16.° 

3. Memorias de diversos Exercicios, etc. — Barcelona, 1600, 8.°; Ña- 
póles, 1608, fol. 

4. Letanías de Nuestra Señora. — Sevilla, 1601, 16." 

5. Exposición de los siete salmos penitenciales. — Valencia , 1602, 8." 

6. Tratado del Santísimo Sacramento del Altar y Santo Sacrificio de 
la Misa. — Barcelona 1608; Ñapóles, id.-' 

7. Tercera parte de la Historia de Santo Domingo y su Orden de 
Predicadores. — Valladolid, 1613, fol. 

Cuarta parte. — Valladolid, 1613, fol. 
Quinta parte, — Valladolid, 162 1 , fol. 



3IO La Orden de Predicadores. 

Sexta parte. — Valladoüd , 1622, fo!. 
8. Diferentes sermones y otros escritos de particular instrucción.. 
— MS. 

Lorrea (Antonio), O. P. 

1 . Historia del P. Fr. Pedro de Tapia , de la Orden de Predicadores^ 
arzobispo de Sevilla. — Madrid, 1676, en folio. Habíala comenzado el 
Duque de Medinaceli , amigo del finado arzobispo. 

2. Memorial á la Sagrada Congregación para que los Mercenarios- 
volviesen á las lecciones antiguas de S. Raimundo y S. Pedro Nolasco. 
— MS. del antiguo Conv. de Barcelona. 

Lucas (Fray). — Fué obispo en la Etiopía. 

Exposició de tots los Ilibrts de Séneca feyta per frare Lucas , dedicat 
á Clemente VI. — MS. 

Lugo (Bernardino), O. P. 

Gramática de la lengua Mosca del Nuevo Reyno. — 16 19, 8." 

Luquián (José), O. P. 

1. Erudición cristiana. 

2. Expositio moralis in acta Apostolorum ex SS. Patribus collec- 
ta, etc., fol. — Valladolid, 1592. 

3. Sermones sobre los Evangelios del año. 

4. De la conversión de San Pablo. 

5. Otro tratado impreso en Tarragona, 1594, 4.° 

Luz (Simón de), O. P. — Profesó en 1581. 

1. Sermáo em acfdo de grafas na procissáo que en 2/ de Abril de 

i6icf vein da Se á S. Domingos de Lisboa, pela viuda de cat botica magesta- 
de d'el rei D. Fetippe o segundo. — Lisboa, 1619, 4.° 

2. Breve relafáo do insigne martyrio de tres tnartyres religiosos da ordem 
de S. Domingos, etc. — Lisboa, 1630, 8.°, de 51 hojas. 

3. Sermáo no officio que fer o convento de S. Domingos de Lisboa ao 
iUmo, e revmo. Sr, Arcebispo D. Miguel de Castro que Deus tem, no qual se 
relaiam virtuosas obras e grandes esmolas. — Lisboa, 1626, 4.° 

4. Sermáo ñas exequias de Nuno A'varc- de Portugal, um dos tres go- 
vernadores d'este reino \ e de D. Joanna, Corte-real de Portugal, sua mu- 
Iher , que se celebraram no mosteiro de S. José dos Capuchos da provincia 
d'Arrabida. — Lisboa , 1623, 4.° 

Llano (Juan de), O. P. 

Redactó «en las exequias de Felipe IV por la Universidad de Oviedo.» 
Vieron la luz en Madrid, 1666, 4.° 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 311 
Llano (Tomás de), O. P. 

Nobiliario Je linajes y cosas de España. — Valladolid, 1653, 4.° 

Lleonast (José), O. P. 

1. Comnieiitaria in psalmos. 

2. Litterales et moralis expositio in Exodum. 

3. Sermones quadragesimales. 

Llobresols (Benito), O. P. 

Carta al general Bremond sobre lo acaecido en el reino de Tonkin con 
motivo de la Bula Exquo. etc. — Barcelona, 1757. 

Llot (Miguel), O. P. 

1. Vida de la venerable Maria Baggi. — Barcelona, 1606, 8.° 

2. De los milagros que Dios obró por las reliquias del glorioso San 
Juan Bautista. — Perpiñán, 1591, 8.° 

3. Vida del B. P. Fr. Raymundo de Peñafort. — Barcelona, 1595, 
en 4.° 

Macáñez (Ignacio), O. P. 

Confirmación de la Divinidad de la Iglesia de Jesucristo, por los mi- 
lagros en ella operados. — Burgos, 1572, 4.° 

Mach de Velasco (Acacio), O. P. 

1. Resoluciones morales. — Valencia , 1656-58 , dos tomos en folio. 

2. Synodo Oriolana tercera celebrada en la ciudad de Origuela en 29 
de Abril de 1663, con una breve declaración de la doctrina cristiana. — 
Ibidem , y otras ediciones. 

3. De Censuris et Sacramentis. — MS. en 4." del Real Conv. de Pred. 
de Valencia. 

El autor fué obispo de Orihuela. 

Machado (José), O. P. 

1 . Seriihio dos Saiietos Innocentes , pregado em 28 de Dezembro de 
1 83 1 na Real capelle da Bemposta.— Lisboa, 1832, 4." de 23 págs. 

2. Sermáo da Conceifao de Nossa Senhora. — Lisboa , 1832, 4.° de 23. 

3. O fiado descosido, — Lisboa, 1827, 4.° Se le atribuye «O Novo 
Mestre Periodiqueiro.» 

Maciel (Francisco de la Piedad), O. P. 

Expositiones selectae S. S. Patrum. Tomus primus complectens opera 
sex dierum. — Ñapóles, 1636, fol. 



312 La Orden de Predicadores. 

Mndeyra (Juan), O. P. 

Das vidas dos reís do Portugal. 

Madureyra (Antonio de), O. P. 

Escribió sobre el linaje de las familias oriundas de entre el Miño y 
Duero. 

Maella (Juan), O. P. 

1. Sermones del tiempo y de Santos. — Da de esta obra noticia Juan 
Zapater en su Historia. — MS. de Alcañiz. 

2. Otro discurso glosando las Constituciones de su Orden de Predica- 
dores, según la declaración de sus capítulos generales. — MSS. ambos en 
el convento de Santa Lucia de Alcañiz. 

Maestro Fernández. 

De Scriptoribus Dominicank. 

Magallanes (Pedro), O. P. 

1. Tradatm theologicm de Scieiitia Dei. — Lisboa, 1666, en 4.' 

2. Tradatm Iheologictis de praedestinationis exentione. — Lisboa, 1667. 

3. Tractattis tbeologici de trinitale, etc. — Lisboa, 1670, en folio. 

4. De resolutionibus in iinivcrsam theologiam. 

Magallanes (Pedro de), O. P. — Otro. Nació en 1675. 

Se le atribuye la traducción de la Vida do beato Enrique Suso. 

Malachias (José), O. P. 

1 . Sermáo da Purissima Conceifao da Virgem María senhora iwssa, 
pregado na festa que, como a sua protectora Ihe faz a Academie Real, 
a 15 de Dezembro de 1753. — Lisboa, 1754, 4.° de LXxvi-41 págs. 

2. Escudo Marianno critico e tbeologico , manejado por un soldado do 
regimentó em que niiliton o alferes de Jesús Christo , e patriarcha dos 
pobres: dado á luz por Antonio Dinis da Sousa. — Lisboa, 1755, 4.° 
de XXXV-219 P^S*' 

Maidonado (Alfonso), O. P. 

1. Resoluciones cronológicas. — Zaragoza, 1617. Bib. nac. (Aa. 167.) 

2. Cronicón universal i , primera y segunda parte. — MS. original en 

' De todas las naciones v tiempos, dice la edic. que vi en la B. de S. I. 
En la B. de S. I. vi una obra de este autor « Chronica universal de todas 
las naciones y tiempos.» — Madrid, por Luis Sánchez, 1624, fol. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 3 1 3 

la Bib. nac. (Q.. 51.) El primer tomóse imprimió en Madrid, 1737, en 
folio. 

3. Historia de los Monroycs , ó Prólogo á la traducción castellana de 
Apiano Alejandrino. — MS. de la Bib. nac. (R. 27, S. 270.) 

4. Jardín divino , ó colección de varias poesías espirituales. — MS. de 
la Bib. nac. (Bb. 181.) 

5. Jardín de flores , ó colección de versos de varios poetas. — Ídem. 
(M. 4.) 

Maldonado (Gregorio), O. P. 

Cuatro tomos de sermones en español. — MS. que se conservaba en 
Santo Tomás de Madrid. 

Malvenda (Thomás), O. P. 

1. Beatae Annae et Joachimi monogamiam, Josephique Beatae Ma- 
riae Dei genitricis sponsi virginitatem , 1585. 

2. Opusculum de Hebraea voce Hosanna. 

3. Annotationes et castigationes locoruní depravatorum , quae ex 
scribentium librarium vel typographorum ignorantia , incuria, inertia 
oscitantia aut negligentia in multa Latinae editionis vulgatae exemplaria 
obrepserunt. 

4. Tractatus de Incarnatione ad XIV primas q. q. tertiae partís S. 
Thomae , an. 1592. 

5. Diatríbe de ineffabilí Dei nomine..., sive quatuor literarum nuncu- 
pato, an. 1593. 

6. De abstrusis scripturae locis ac ejus responsum notis illustravit, 
1593, ad Anduam Schottum. — S. I. 

7. Commentario in Davidicos psalmos in quibus vetuset vulgata editio 
ex Ibnte Hebraico asseritur et illustratur. Quae quidem commentaria ad 
primum tantummodo psalmi IV versiculum perveniunt , 1597. 

8. De gestis Christi Domini Salvatoris , 1598. 

9. Opusculum sive diatribe in haec verba Gen. 2, vers. 23. Hoc vo- 
cabitur virago, quia de visro sumpta est. 

10. ítem in illud Sapientiae, cap. 14, vers. 11. At si quis artifex 
faber de silva , etc. 

1 1. ítem de Astarte et Astaroth : cujus opillae meminit in libro Ju- 
dicum , cap. 2, vers, 13. 

12. Ítem de Bosphoro ad Abdice . vers. 20, cujus ipse meminit edil, 
altera de antichristo initio , cap. 27. 

13. ítem de Gigantibus etde Gygmaeis ad vers. 1 1 , cap. 27, Ezechielis. 

14. ítem in illud Luc. 21, vers. 38. Et omnis populus manicabat ad 
€um in templo audire eum. 

15. Epístola ad Baroníuní , 1600. 



314 La Orden de Predicadores. 

16. Missalia et Breviaria correcta et recensita. — Romae , Alphonsi 
Ciacconi , 1603. 

Et Martyrologium Romanum a Baronio recensitum additis Sanctis ac 
Beatis Ordinis. 

17. De antichristo, Libri XI. — Romae, Caroli Vullieti, 1604, in foL 

18. De Paradiso voluptatis. — Romae, Alph. Ciacconi, 1605, in 4." 

19. Expurgatio Bibliothecae SS. PP. , 1607. 

20. Annalium Sacri Ordinis Praedicatorum Centuria Prima. — Neapoli^ 
Lazari Scorigii, 1627, in fol., 698. págs. 

2 1 . Libros Regum illustrare commentariis fusioribas aggressus est , at 
vir decessit dum versiculum 6, cap. 3, lib. I, inchoarat. 

22. Index novus expurgatorius, anno 161 2. 

23. Vida y canoniaación de San Pedro mártir. — Caesaraugustae^ 1613, 
in 8.° Hujus opellae meminit Fernández. 

Commentaria in Sacram Scripturarum una cum nova de verbo ad 
verbuní ex Hebreo translatione variisque lectionibus autore, etc., in quin- 
qué tomos distributa nunc primum prodeunt, Lugdunis, Claudii Prost, 
Petri et Claudii Rigaud, Hieron. Déla Const. et Ant. — Huguetan, 1650, 
in fol. 
T. I. Continet Pentateuchum. 

T. 11. Josué , Judices, Ruth, Samuelis dúos et dúos Regum, 858 pp. 
T. III. Paralipomenon dúos, Esdram , Nehemiam, Thobiam, Judith^ 
Esther et Job, 788 pp. 

T. IV. Psalmos, Proverbia, Ecclesiastem , Cántica, Sapientiam et 
Ecclesiasticum, 1044 pp. 

T. V. Isaiam, Hieremiam, Ezechielem ad cap. 16, vers 16 exclusive, 
850 pp. 

Malvenda (Tomás), O. P. 

Descripción de las antigüedades de Itálica.— MS. , en 4.° 

Mamanede (Francisco de), O. P. 

Sermón predicado en la catedral de Oviedo en las solemnes fiestas i 
la reedificación de la capilla del Rey D. Alfonso el Casto. — MS. 

Manca de Prado (Francisco), O. P. 

AristoteUs philosophicae selecta expositio thomisiica, quaestionibiis ac dii- 
bits iüustrata. — Mesina, 1636, fol., 567 págs. 

Era oriundo de Cerdeña y catedrático en Orihuela. 

Manrique (Alfonso), O. P. 

I. Censuram anotationum Francisci Valable. — Salamanca, 1584. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 315 

2. Biblia latina cuín duplici traiislalione , alia veteri , alia nova, etc. — 
París, 1545. 

Otro Alonso Manrique tradujo del italiano el Diario Dominicano. — 
Venecia, 1697. 

Manrique (Ildefonso), O. P. 

1. Theolúgiae moralis imivcrsae siiminaria collectio. — Venecia, 1706- 

2. Otra edición de la misma obra muy ampliada. — Ibid. 

3. De Theologia mystica. — Ibid. 

Manrique (Tomás), O. P, 

1. Divi Thomac Aquinatis opera lomi$x\\\ comprehensa. — Roma, 1570,. 
en folio. Es la edición llamada piaña, porque está dedicada á S. Pió V. 

2. Emendan Ja i¡uac in operibus Alexandri Tartagni..., Molinetis in- 
spcrsí'rat. — Lyon, 1570. 

3. Censura in glossas et aditiones juris canonici ómnibus exemplari- 
bus hactenus excusis. Roma, 1572, en 4.° 

4. Traclahis Iheologici eruditi in Summam S. Tbomae. — MS. 

4. Trabajó además en la corrección del Catecismo romano, y siendo 
maestro del Sagrado Palacio , fué el primer Magistral del Cabildo del 
Vaticano. 

Manzano (José), O. P. 

Vida y portentosos milagros de San Isidro, Arzobispo de Sevilla. — 
Salamanca, 1632, en folio. 

Manzano de Haro (Melchor), O. P. 

1 . Del glorioso martirio de diez y siete religiosos de la Orden de 
Predicadores en el imperio del Japón. 

2. «Historia del martirio que diez y siete religiosos de la provincia 
del Santo Rosario de Filipinas, de la Orden de Santo Domingo, padecie- 
ron en el japón.» — Madrid, 1629, en 4.° 

Asi dice la edición en la B. de S. 1. 

Marcaban! (Raimundo), O. P. 

Sermón que predicó en la solemnidad que hace la Santa Iglesia del Pilar 
de Zaragoza, en la dedicación y fundación de este santo Templo en 12 de 
Octubre de 1646. — Huesca, en 1647, 4." 

Marco (Luis Bertrán), O. P. 

yida V hechos milagrosos del santo Felipe Neri, con las Constituciones, 
de la misma Congregación. — Valencia, 1625, en 4.° 



3i6 La Orden de Predicadores. 

Marieta (Juan), O. P. 

1 . Historia eclesiástica de todos los Santos de España , donde se cuen- 
tan muy particularmente todas las vidas, martirios y milagros de lossan- 
tos y santas propios que en esta nuestra España ha habido, etc. — Cuen- 
ca, cuatro tomos en folio, 1396. 

2. Catálogo de todos los Arzobispos que ha habido en la Santa Igle- 
sia de Toledo desde San Eugenio hasta los tiempos de agora. — Madrid, 
1600, en 4.° 

3. yida del F. P. Fr. Luis de Granada. — Madrid, 1604. 

4. El martirio del Santo ¡nocente de la Guardia y de Santa Casilda, 
Virgen, natural de Toledo. — Madrid, 1604. 

5. Historia de la santa imagen de Nuestra Señora de y^tocba, que está 
en la capilla real de S. Majestad, en el convento de los Predicadores de 
Madrid, etc. — Madrid, 1604, en 8.° 

6. Vida de San Raimundo, confesor , déla Orden de Predicadores. 

7. Catálogo de algunos Prelados de la Orden de Predicadores , que 
se han podido hallar en algunas historias, etc. — Madrid, 1605. 

8. Historia de los milagros de Nuestra Señora del Rosario que está 
en el convento de Vitoria, y su origen. — Madrid, 161 1 , en 8." 

Marín (Pablo), O. P. 

1. In Psalmum lop commcntariorum libri novem. 

2. De observantia praeceptorum legis. 

3. De Victoria Christi in cruce regnaníis. 

4. Adversm hacrcticos. — MSS. en Salamanca. 

Marín (Tomás), O. P. 

I. Sermón panegírico de la soledad gloriosa de María. — Valencia, 
1699, 4.° 

2. Sermón de desagravio del sacrilego robo del Smo, Sacramento 
que se hizo en el Real Conv. de Sto. Domingo de Valencia. — Valencia, 
1690, 4.° 

Marín Alonso (Juan), O, P. 

1. El Vate del Smo. Sacramento, poesía. — Manila, 1881. 

2. Doctrina del Angélico Dr. Sto. Tomás de Aquino, y elogios que se 
le han prodigado, poesía. — Manila, 1881. 

3. A León XIH , panegirista de Sto. Tomás, poesía. — Manila, 1882. 

Marona (Marcelo), O. P. 

1 . Gramática en tercetos castellanos. 

2. Letanía latina á la Virgen del Rosario. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 317 

3. Ritmus iit laitdem S. Th. Aqiiin. 

4. Ofjicium de SS. Vincentio Feírcrio. 

3. Oratio in solemitUate generalium Comitiorum habitain coram. Rmo. 
generali, et diffinitoribus Valentiae, 1647. MS. en 4.° 

Marqués (Domingo María), O. P. 

Sacro Diario Dominicano , traducido del italiano al español por el 
P. Alonso Manrique, de la misma Orden. — Venecia, 1791-97 , 4. vol., 
en folio. 

Fué obispo de Puzol. 

Marqués (Juan). O. P. 

Cottcionum eruditarum volumen. — Siglo v, 

Marsillo (Pedro), O. P. 

1 . Commentarium degestís regís Aragonum Jacobi primi, libris quaiuor. 
Por orden de Jaime 11. 

2. Vita Sancti Raymtiiidi de Pennaforti. — Barcelona, 1601 , en 8.° 
Tradujo al latín la Crónica escrita por D. Jaime I de Aragón. 

Martí (Luis), O. P. — Siglo xvi. 

1. Historia del B. P. Fr. Luis Bertrán, en octava Rima. — Valencia, 
1583-1584, 8.» 

2. Rezo propio del glorioso P. S. Onofre, ermitaño, con Himnos y 

Misa. — MS. 

Martin (Manuel), O. P. f 1810. 

1. Carlos el Sabio. Elogio fúnebre de Carlos 111. — Barcelona, 1789, 
en 4.° 

2. Valentíe eupandído y célebre en tot le mon , per S. Vicent. — Va- 
lencia, 1784, 4.° 

Martín (Raimundo), O. P. 

1 . Suina contra el Alcorán de los sarracenos. — En árabe. 

2. Capístruin ¡udaeontm. — Latín, Bíbl. Bonon. 

3. Impugnatíon de los judíos. — En hebreo. 

4. Piigio fidei chrístianae. — Paris, 1651, folio. 

Hay fundamento para creer que son del mismo autor los siguientes 
opúsculos escritos en griego : 

5. Tratado déla fe y costumbres de los cristianos. 

6. Necesidad de atender á la salud del alma. 

7. Compendio de la vida espiritual. . : 



3i8 La Orden de Predicadores. 

8. Otro tratado igual , dedicado á las vírgenes. 

9. Diálogo de los rudimentos de la fe. 

10. Filosofía católica y divina. 

11. De los falsos y los verdaderos profetas. 
Fué peritísimo en latín , árabe, hebreo y caldeo. 

Martín (Maestro), O. P. 

Sermones varios. 

Martín del Prado (Juan), O. P. 

Tratado espiritual parn visitar enfermos y ayudar á morir, y suma de 
casos. — Zaragoza, 1627, en 8." 

Martínez (Gregorio), O. P. 

Commentaria super primam secundae partem Divi Thomae. — Tomoi. 

Valladolid, 1617: tomo 11, Toledo, 1622; tomo 111, Valladolid, 1637. 

Martínez (José Ventura), O. P. 

1. Sermón predicado en el Capitulo Provincial, 19 de Abril de 1796, 
en honra del Cardenal Duque de Lerma, Gómez Sandoval y Rojas. — 
MS. importante en el convento de Dominicas de la Piedad de Falencia. 

2. Defensa cristiano-católica de la Constitución de España. — Serie de 
publicaciones satíricas y sabatinas, que aparecieron en Valladolid , im- 
prenta de Roldan, desde 1820 a 1823, 

5. Continuación de la historia del Cardenal Orsi. — Madrid, 1803. Dos 
tomos. 

Martínez (Juan), O. P. 

1. Explicación de la Bula de la Santa Cru:(ada. — Madrid, 1652, 
en 4.* 

2. Discursos teológicos y políticos, compuestos por el P.... confesor 
del Rey, etc. >. — Alcalá, 1664, en folio, 769 págs. 

Martínez (Marcos), O. P. 

.^rte de ¡a lengua utlateca muy bien ordenada.— 'Se imprimió. 

Martínez (Pedro), O. P. f i739- 

1 . Cosas más notables del Real Convento de Santo Domingo de Za- 
ragoza. — MS. en dicho Convento. ■< 

« Impreso en el Colegio de Santo Tomás. 



Ensayo de iiim Biblioteca de Dominicos emanóles. 3 1 9 

2. Otros cuadernos de este asunto. — MS. 

3. Diferentes asuntos de Aritmética en sus casos más difíciles. — 
Habla de esta obra doña María Andoslase Mayor. 

4. Poesías diferentes. — Impresas muchas por D.Eugenio Gerardo Lobo. 

Martínez de Prado (Juan). 

1. Controveniae Metapbysicaks sacrae tbeologiae mtnistrae. — Alcalá, 
1649. Dos tomos. 

2. Dialeciicae institutiones quae summae las wca«/«r.— Alcalá, 1650; 
2.', 1651. 

3. Qjiaestiones logicae iti tres libros distributae, — Ibid., 1651. 

4. Quaesiiones Pbilosophiaenaiuralis super octo libros Physiconim. — Ibid., 
1631. 

5. Quaest iones super dúos libros Aristotelis de generatiotie et corruptimie 
— Ibid., 1 63 1. 

6. Quaestiones super tres libros de anima. — Ibid., 1652. 

7. Opusculum de Stigmatibus Sanctae Catherinae Senensis, tribus die- 
bus compositum , cumejusdem apología. — Ibid., 1652. 

8. Theologiae moralis quaestiones praecipuae . — Alcalá, tomoi, 1654, 
en folio; tomo 11 , 1656, en folio. 

9. De sacramentis in genere, et in specie de Baptismo et Confirmaíimie. 
—Ibid., 1660, en folio. 

10. De Eucharistiae Sacramento et divino Missae sacrijicio. — Ibidem, 
1662, en folio. 

11. De Poenitentiac Sacramento. — Ibid., 1669, en folio. 

12. Notítia verídica scriptorum Ordínis Praedicatorum de praeser- 
vatione Deiparae Immaculatae VírgínisMariaea peccato origínali. — Alca- 
lá, 1661, en 4." 

13. Memoriale ejusdem Philíppo IV, regí catholico oblatum nomine, 
sui Ordínis, provínciae specíalíter Hispaniae , etc. — Trata del precepto 
impuesto á los Predicadores de saludar á la Purísima Concepción. 

14. Epístola encyclica ejusdem ad omnía provínciae tam fratum quam 
sororum caenobia, etc. — Está escrita en español, y ordena que se salu- 
de á la Virgen Inmaculada al principio de los sermones. Fecha en Peña 
de Francia. 

Martínez Vigil (Ramón), O. P. 

1 . El sistema métrico decimal y su equivalencia en las pesas y monedas 
de Filipinas. (Primera publicación de esta clase que apareció en las Islas.) 
— Manila, 1865 y 1870.^ 

2. Discurso pronunciado en la apertura anual de los estudios de la 
Universidad de Manila el 17 de Junio de 1870. — Manila, 1870. 

3 Memoria sobre la iglesia de Santo Domingo de Manila, y sermón 



320 La Orden de Predicadores. 

predicado en su solemne inauj2;uración , el 19 de Marzo de 1868. Ma- 
nila, 1868. 

4. Rudimentos de Geografía descriptiva. — Manila, 1870 y 1872. 

5. Lecciones deHistoria Sagrada, con reflexiones morales tomadas de 
los SS. PP. , y con 58 grabados intercalados en el texto. — Manila, 1870 
y 1874. 

6. La Rosa mística desplegada , ó el Santo Rosario explicado. — Ma- 
nila, 1874; Madrid, 1877. 

7. La Milicia angélica de Sanio Tomás de Aquino. — Manila, 1866. 

8. Imitación del glorioso Padre Santo Domingo de Gu^mán (traduc- 
ción del italiano). — Manila, 1874; Madrid, 1877. 

9. Diccionario de los nombres vulgares de las plantas de Filipinas. — 
Madrid, 1879. 

10. Introducción á la primera traducción española de la Suma Teológica 
de Santo Tomás de ylquino. — Madrid , 1880. 

1 1 . Discurso en honor de Santo Tomás de Aquino , y artículos biblio- 
gráficos sobre las fuentes de su doctrina. — Madrid, 1880. 

12. Discurso inaugural del Real Seminario de Vergara. — Madrid, 1880. 

13. Eljubileo de iSj^. — Manila, 1875. 

14. El Jubileo de 1878.— MAdrid, 1878. 

15. Novena á la Inmaculada Concepción de María Santísima, para uso 
del oratorio del Santísimo Sacramento , vulgo Olivar, de Madrid. — Ma- 
drid, 1879. 

16. Curso de Hiüoria natural, fisiología é higiene, — Madrid, 1883. 

17. Santo Tomás de Aquino. La castidad y el sacrificio, discurso en la 
Juventud Católica. — Madrid, 1883. 

18. Los Frailes por ^¿«aw (traducido y arreglado). — Madrid, 1883. 

19. Introducción al Rosario. — Madrid, 1883. 

20. La Orden de Predicadores , seguido del Ensayo de una Biblioteca 
de Dominicos españoles. — Madrid, 1884. 

21. Artículos en periódicos y revistas. 

Mártires (Bartolomé de los), O. P. 

1. Compendium doctrinas spiritualis, etc. — Lisboa, 1582 ; en 8.", es- 
pañol, 1601 ; portugués, 1603 ; francés, 1699. 

2. Stimuhts pastorum, etc. — Roma, 1564; francés 1672. 

3. Catbecismo on doutrinachristad, etc. — Lisboa, 1564, en 4.*; espa- 
ñol , Madrid , 1653 , en 4.° 

4. Diario del camino de perfección. 

5. Apuntes sobre el Concilio de Trento. 

6. Peticiones al mismo Concilio. 

7. Informe sobre los impedimentos de la residencia. 

8. Reclamaciones de algunos Obispos de Italia. 



í 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos chañóles. 321 

9. Petición del mismo y del Arzobispo de Granada, 

10. Articules presentados por el Vicario de Valencia. 

1 1 . Instrucciones y articulos del rey de Portugal D. Sebastián etc. 

1 2. Suma sobre las reformas del Concilio. 

15. Artículos presentados por el César Fernando, etc. 

1 4 . Summa concilionim generaliiim . 

1 5 . Concilium provinciale Bracarense quartum, etc. 

16. Sobre la Encíclica del Papa Paulo IH, pidiendo preces por el Con- 
cilio. 

17. Oratio ad proceres totius- Ecclesiae. 

18. Antwtat iones in psalmos Davidicos et cantum Moysis. 

19. Epistolae plures. 

20. CoUaiione* spirituales 1^0. 

21 . In Hieremiam et olios prophetas. 

22. Púnela tangentia jura et casus conscientiae . 

23. Variae sententiae sacrae Scripturae. 

24. Doctrina et regula mensae religiosae. 

25. . Epitome cbronicorum mundi. 

26. Compendium historiarum ecclesiasiicanim. 

27. Tratado de prácticas devotas para os prelados , quando daó ordens. 
Fué Arzobispo santísimo de Braga, y Padre del Concilio de Trente. 

Mártires (Bartolomé de los), O, P. — Otro; nació en 
171 1. 

Banquete espiritual voluntario e gratuito , em favor das almas do purga- 
torio e de lodo ó fiel cbrisiáo. — Lisboa, 1761, 8.° 

Marrón (Bartolomé), O. P. 

No he visto sus obras, ni las cita Echar(j, aunque dice el P. Salazar 
que, tanto las manuscritas como las impresas, manifiestan cuan docto era 
en todas las ciencias. Tampoco se especifican en la Biblioteca de asturia- 
nos de Canipomanes. 

Mas (Diego), O. P. 

1. Cominentiiria in Porphyrium et in universam Aristotelis logicam.— 
Valencia, 1592, en 4.° 

2. Commeníaria in VIII libros physicorum. — Valencia, 1599. en 4.° 

3. In libros de coelo, de generatione et corruptione , metercorum et de 
anima. — MS. 

4. Metaphysica disputa! io de ente scude transcendentibus i. — Valencia, 
1587, en 8.° 

5. Disputatio de elcmentis. 

» De ente et ejus proprictatibus, dice la edic. que vi. 

21 



322 La Orden de Predicadores. 

6. /« Summmn iheologiae S. Thomae. — MS, 

7. Historia de ¡a vida, milagros y canonÍTjición del B. Padre S. Hia- 
cintho. — Valencia, 1594, 8." 

8. Vida de Santo Tomás de Aqnino. 

9. Vida de Santa Inés de Montepoliciano , y de otras bienaventuradas 
vírgenes de la Orden de Predicadores. 

10. Historia de la vida del B. P. Fr. Juan Micón, del convento de Fa- 
lencia. 

11. Tratado de la ermita de San Vicente Ferrer de la villa de Alcira, 
reino de Valencia. — Valencia, 1605, 8.° 

Mas (Luís Vicente), O. P. 

1. Suma Moral para examen de curas y confesores, escrita por el Pa- 
dre Vicente Ferrer, añadida y dispuesta por el P. IVlas. — Valencia, 1779, 
I vol. 4.° mayor. 

2. Propositionum canonice damnatarum praedamnatio augustino-thomis- 

tica, etc. — Valencia, 1761, dos tomos en 4.° 

5. Incommoda probabilismi. — Valencia, 1765, 4.°; 1767,4.°. 

« 

Massot (Antonio Tomás), O. P. 

D.' metapbisicis quaestionibus. — Tres tomos. 

Mata (Juan de), O. P. 

1 . Parayso virginal de discursos predicables en las fiestas de la siempre 
Virgen María, etc. — Pompeiopoli , 163 1 , 4/ — Se tradujo al latín y al 
italiano. — Alcalá, 1637, 4.' 

2. Triunfos del Sol de Justicia, pascuas y solemnidades. — Granada, 
1634,4.° 

3. Santoral de.... Santo Domingo y San Francisco y de los Santos 
de entrambas órdenes. — Barcelona, 1637, 4.° ; Granada , 1635, 4.° 

4. Adviento y Dominicas hasta Cuaresma. — Alcalá, 1638. 

5. Quaresma en discursos predicables para los domingos , miércoles 
y viernes. — Alcalá, 1639. 

6. Santas almas del Purgatorio, ejercicios y devoción de cIJas. — Valla- 
dolid, 1634. 

7. Condones. — Venecia, 1638, 4.° 

Matama (Jerónimo), O. P. 

/;/ Sancti Thomae Summam Commentaria. 

Matilla (Pedro de), O. P. 

In Sancti Thomae Suiniiiain Commentaria. — No consta que se haya 
impreso, ni dónde se encuentre el MS. 



Ensayo tic una Biblioteca de Dominicos emanóles. 323 

En la B¡b. nac. (M. 201, H. ^o) hay varios MSS. referentes á este 
Padre, que fué confesor de Carlos II. 

Matona (Marcelo), O. P. f 1694. 

1 . Sermón en las solemnísimas fiestas que hizo la ciudad de Valencia 
á las glorias del señor Santo Tomás de Villanueva, y alegres nuevas de 
la canonización. — Valencia, 1659, 4.° 

2. Libro de la Tercer Orden del gran Patriarca Santo Domingo. — Va- 
lencia , 1669, 4.° 

3. Varios sermones, 

4. Cronología sacra. — MS. en 4." (C. de P. de Valencia.) 

5. Quince tratados de diversas materias escolásticas. 

Mauro (Calixto), O. P. 

Comentarios á los Proverbios. — MS. 

Maya de Salaverría (Andrés de), O. P. 

Vida prodigiosa y exercicio admirable de virtudes de la venerable Ma- 
dre sor Martilla de los Angeles y Arcilla , Religiosa profesa del religiosi- 
simc convento de Santa Fee de ^arago^a , de la orden de Predicadores y 
fundadora de el de San Pedro mártir de la insiñe villa de Benavarre, 
cabega antes de el reyno de Ribagor^a, aora de su contado, dirigido á la 
misma villa. — Zaragoza, 1678, 4.° — Madrid, 1687, 4.°, 1710 y 1735. 

Mayor (Tomás), O. P. 

1. Símbolo de la fe, en lengua china. — Manila (Binondo), 1607, 8.* 

2. Libro sobre nuestra Señora del Rosario. 

Estuvo en Filipinas, pero no es el mártir Tomás de Zumárraga, como 
supone Nicolás Antonio. 

Maza (Pedro), O. P. 

Opus eruditum adversas Arnaldi Viüanovani errores. 

Medina (Bartholomé de), O. P. 

1 . ExposHio in Primam P.iitcm ; Primain Secundam , Secundam Se- 
cundae et Tertiam Paríem Dii'i Thomae Summae. — Salmanticae , 1588, 
,apud Renault fratres. — Otras muchas. 

2. Breve instrucción de cómo se ha de administrar el sacramento 
de la penitencia, en la cual se contiene lo que ha de saber y hacer el con- 
fesor para curar almas. — Lisboa, 1591 ; Burgos, 1612. Pa nplona, 1581, 
8,°, pasta ; Alcalá, 1589, 8." 

3. Suma de casos de conciencia. — MS. en la Bibl. na:. (R. 217.) 

A pesar de la importancia de este comentarista , el P. Echard no tuvo 
conocimiento completo de sus obras. 



324 La Ofdcn de Predicadores. 

Medina (Cipriano), O. P. 

Oración fúnebre en las exequias que en la ciudad de los Reyes cele- 
bró el religiosísimo monasterio de Santa Catalina de Sena, Madre de 
Predicadores, á la memoria de la V. Sóror Lucia de la Sma. Trinidad, 
su fundadora y madre perpetua. — Lima , por Pedro de Cabrera Valdés. 
1649, en 4.°, 5 hojas preliminares y 22 folios, y 2 más con poesías. 

Medrano (Manuel), O. P. 

1 . Patrocinio de Nlra. Señora en España: noticias de su imagen del 
Rey Casto, y vida del Sr. Reluz , obispo de Oviedo. — Oviedo, 1719, 
I vol. folio. 

2. Historia de la provincia de España de la Orden de Predicadores. — 
Madrid, 1725, 3 vol. folio. 

3. Historia del convento de San Ildefonso de la villa de Santillana, de 
la Orden de Predicadores. — Madrid, 1743, fol., 16 hoj. prels., 432 págs. 

4. Vida de Sta. Inés de MontepoUciano ; y un compendio de las del 
glorioso confesor San Dalmacio Moner , y la esclarecida virgen Santa 
Columba, todos de laOrd. de Predicadores. — Madrid, 1728, 4.° 

5. Resumen historial que contiene las noticias que de N. S. S. Padre 
Benedicto XIII se han publicado desde su nacimiento hasta su exaltación 
al Pontificado. — Madrid, 1727, 8.° 

6. Continuación de la Historia general de España, del P. Juan de 
Mariana. 

7. Traducción del francés al castell.íno , del verdadero método de 
predicar del limo. Sr. Obispo de Rodas, 

Mejia (Francisco), O. P. 

Coloquio provechoso de la santa cofradía del Rosario de Nuestra Señora, 
Sevilla, 1573. 

Mejía (Vicente), O. P. 

Saludable instrucción del estado del matrimonio. Compuesto por el doc- 
tisimo padre Mtro. en S. Teología, de la Orden de Predicadores, Regente 
del Colegio y monasterio de San Pablo de Córdoba.— Impreso en el mis- 
mo Colegio en 1566. — En 4.°; 8 hoj. preliminares, y 278 fols,, I hoja 
con el escudo de Santo Domingo, otra con el colofón y el escudo del im- 
presor, y 4 de tabla. 

Mejia de Paredes (Francisco), O. P. 

Methodum Partíum S. Thomee. — Lisboa, 1618, 8.' 

Meléndez (Juan), O. P. 

Tesoros verdaderos de las Indias en la Historia de la gran provincia de 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos chañóles. 325 

San Juan Bautista del Perú de el Orden de Predicadores. — Roma, 1681, 
tres tomos en folio. 

Notable historiador peruano. 

Melfonso (Miguel), O. P. 

Commentaria in primam partem Summae S. Thomae. — Alcalá, 1658, 
en folio. 

Melián (Domingo), O. P. 

Siete Diálogos de Filosofía natural y moral. — Sevilla, 15 17, 8.* 

Meló (Benito de), O. P. 

Super Hieremiam Commentarium. — MS. 

Méndez (Andrés), O. P. 

De las alabanzas de Nuestra Señora. 

Mendoza (Celestino de), O. P. 

1. Cursus totius Philosophiae ad mentem D. Thomae, — MS. 

2. Tractatus de Scientia Dei. — MS. — Siglo xi:i. 

Mendoza (Domingo de), O. P. 

1 . Traaatits de Sancto Officio inquisitionis et ejtis utilitate, 

2. También escribió Tratados teológicos, que se han perdido. 

Mendoza (Jorge de), O. P. 7 1Ó65. 

«Dios y el hombre, ó exposición de la gracia, por la que el alma llega 
hasta Dios.» — Burgos, 1662; un tomo folio. 

Menéndez (Joaquín), O. P. 

Manifiesto, instrucción y apología sobre el derecho de su religión á la 
propiedad y subordinación de la Cofradía y cofrades , oficiales y minis- 
tros del Santísimo Rosario. — En folio, sin pié de imprenta. 

Meneses (Felipe de), O. P. 

1 . Lu^ del alma cristiana contra la ceguedad é ignorancia de la fe y ley 
de Dios y de la Iglesia, etc. — Salamanca, 1556, en 4.°; V'alladolid, 1554, 
en 4.°; Medina del Campo, 1555. en 4 '; 1557, en 4.°; 1582, en folio. 

2. Tratado de la cofradia del nombre de Dios contra los juramentos. — 
Amberes, 1569. Segunda edición. 

Mercado (Juan de), O. P. 

Compendio de las obras del venerable P. Luis de Granada, de la Orden 
de Predicadores, en el idioma general de los indios del Perú. — Lima, 
1621. 



326 La Orden de Predicadores. 

Mercado (Tomás), O. P, 

1 . Commcntarii in textuin Petri Hispant seu swnmulas.—Sevüh, 1571, 
en folio. 

2. In dialccticam Aristotelis cum opúsculo argwneiitorum. — Sevilla, 
1571, en foiio, con nueva versión del texto griego, 

3. Suma de tratos y contratos. — Sa]am&r\CA, 1569, en 4.°; italiano, 
Brescia, 1591 ; Sevilla, 1571, en 4.°; 1587, en 4.' 

Mergarit (Vicente), O. P. 

Cuestiones de Santo Tomás. 
Así Roig. 

Merino (Alejandro), O. P. 

Comentarios sobre la Dialéctica de Aristóteles. 

Mesa (Ignacio de), O. P. 

1. Dialecticam. 

2. Consultas morales. 

Mey (Prudencio), O. P. 

Sermón deSanJuan Evangelista. — MS. 

Micón (Juan), O. P. 

1. Rosarium scu psaltcriumnominis Jesu. — Valencia, 1590, en 4.' 

2. Ojfficium de prdioso sangidne Cinisti. 

3. Epistolae spirituales plurcs. 

4. Opus de scriptoribus Ordinis Praedicatorum. 

5. Sagrada Pasión de Nuestro Sefior Jesucristo. — MS. en la Bib!. 
nac. (M. 230.) 

Fué fervorosísimo misionero, y, aparte de sus misiones, predicó treinta 
y cuatro cuaresmas enteras. 

Miguel (Alfonso), O. P. 

Commentarium super Primam Parteni SanctiThomae. — Alcalá, 1658. 

Miguel (Serafín Tomás), O, P. 

1 . y ida admirable de Santa O^aña (Osana) Andreassiá de Mantua, etc. 
— Valencia, 1696, 4.° 

2. Historia de la de Santo Domingo de Gu:(rnán. — Valencia, 1705, cin- 
co libros en folio. 

3. Manual de la Milicia de Cristo. — Valencia, 1710, 16. * 

4. yida de S. Vicente Ferrer, Apóstol de Europa. — Valencia, 1713,4.' 

5. Resumen de la admirable vida del Hermano Martin de Forres, 
donado déla Orden de Santo Domingo. — Valencia, 1708, 16. ° 

6. Expositio paraphrasica in Psalmum quinquagesimum, quae ad 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 327 

praeparationem cordis duní orandum est , apprime deserviet.— Valen- 
cia, 1716. 

7. Epilogus omnium Regularum et modorum arguendi, etc. — MS. 

Algunas ediciones le llaman sólo Tomás, sin anteponer Serafín. 

Milán (Cristóbal de), O. P. 

Sermones de tempere ct de Sanctis et apparatum ad conciones ex va- 
riis SS. Patrum auctoritatibus confectum. — Cuatro volúmenes MSS. en 
pergamino en la Bib. Tabiense. Ignoro por qué el P. Echard le pone en- 
tre los españoles. 

Milla y Guaso (Antonio Agustin), O. P. 

Anales eclesiásticos y seculares de la ciudad de Málaga y su obispado. 
— MS. en dos tomos. 

Mir (Jerónimo), O. P. f 1634. 

1. Sermón en el día octavo de las fiestas de Valencia á la canoniza- 
ción de San Raimundo de Peñafort. — Publicóse Valencia, 1602. 

2. Catálogo genealógico de los condes de Cocentaina. — MS. en el 
Real C. de P. de Valencia. 

Miralles (Luis de), O. P. 

De Miraculis Virginis Lauretanae. — Zaragoza, 1622, 4.° 

Miranda (Bartolomé), O. P. 

1. Muchos y elegantes sermones. — MS. 

2. Oratio habita coram D. N. Sixto V Pontijice Máximo, etc. — 
Roma, 1587, en 4.° 

Fué Maestro del Sacro Palacio. 

Miranda Enriquez (Alejo de), O. P. Siglo xviii. 

1. Sermao da canonisa^ao de S. Peregrino Lasyosi, da Sagrada orden 
dos Servitas. — Lisboa, 1724, 4.° 

2. Sermao na canonisa^ao de Santa Ignés do Monte Policiano, da Sa- 
grada orden dos Pregadores. — Lisboa , 1733 , 4.° 

Miravete y Moya (Pedro Mártir), O. P. 

1 . Oración panegírica del Angélico Doctor Santo Tomás de Aquino. 
—Zaragoza, 1747, 4.° 

2. Consuelo de jugadores, aviso de divertidos é instrucción para 
todos. — Zaragoza, 1756, 4.* 

3. Noticia histórica de la vida del invicto mártir San Pedro de Vero- 
na. — Zaragoza, 16.°, de 72 págs. , S. A. 

4. Theologia Moralis.-^Fol. de 500 págs., MS. en O. C. de Zara- 
goza. 



328 La O r de ti de Predicadores. 

Moguer (Andrés), O. P. 

1 . Historia de Santo Domingo de la provincia de Méjico. 

2. Sermones de tempore et de Sanctis. 

3. Líber exemplorum, 

Molina (Alfonso de), O. P. 

Libro de genealogía. — MS. 

Molina (Domingo de), O. P. 

1. Bulla SS. D. N. Urbani Papa FUI qua siispeitditur.... bulla Gre- 
gorii XV, etc. — Sevilla, 1626, en folio. 

2. Summa privilegiorum omnium regularium. — Ibidem con el anterior. 

3. Bulla confinnationis et innovationis omnium privilegiorum Fratrum 
Praedicatoriim . — 1 bid em . 

4. Mandatum de manutentione omnium gratiarum, etc. — Ibidem. 
Este Padre fué procurador en Roma de todas las Ordenes religiosas de 

España, páralos efectos que indican los títulos transcritos. 

Moneada (Salvador), O. P. 

Cartas á muchos hermanos devotos sobre diversos asuntos. 

Monroy (Antonino de), O. P. 

1. Rcgístruin ejiís litterarum dum Ordini praefuit. — Roma, Arch. Ge- 
neral. 

2. Ordinaiiones pro recto ecclesiae Compostelanae regimine. 

Maestro General de la Orden, y Arzobispo de Santiago. — Siglo xvn. 

Monsalve (Fernando de), O. P. 

Dialecticam Introductionem. — 1523, 4.° Sin lugar. 

Monsalve (Miguel), O. P. 

Discurso sobre que el azogue procede del 'azufre, y que es su quinta 
esencia. Discurso impugnándole. — MS. de la Bibl. nac. (J. 57, p. 557.) 

Montalván (Juan de), O. P. 

1. Cartas pastorales de usura, simonía y penitencia. — Salamanca, 
1720, 4.» 

2. Parecer dado á Felipe V. respondiendo á la consulta que se le 
hizo sobre las calidades de los ministros , obispos y teólogos. — MS. de 
la Bibl. Nac. (S. 87, p. 109.) 

Obispo de Guadix y de Baza. 

Montano (Edmundo), O. P. 

Varií Sermones Tesíorum. — MS. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos chañóles. 329 
Montañés (Jacobo), O. P. 

De Principiis praenoscendis, Sacrae Theologiae. — Granada, 1603, 4.* 

Montañés (Juan), O, P. 

De Principiis Praenoscendis Sacrae Theologiae. — MS., 2 tomos en fol. 

Monte (Juan de), O. P. 

1. Sermones de tempere, de Sanctis et quadragesimales. 

2. Mari ale seu de laudibm B. Virginh. 

Quieren algunos que sean de dos autores diferentes, aunque del mis- 
mo nombre. 

Monteiro (Pedro de), O. P., nació en 1667. 

1 . Sermáo ñas exequias do Exmo. Sr. Manuel Telles da Silva , pri- 
meiro Marqués de Alégrete, pregado na parochial igreja de N. S. do So- 
corro. — Lisboa, 1746, 4.°, de xii-26 pág. 

2. Sermao do desaggravo de Christo sacramentado, pregado na Sé de 
Lisboa, per occasiáo de desacato commetido novamente na villa de Se- 
tuba.— Lisboa, 1715, 4.° 

3. Sermáo ñas exequias annuaes d'el rei D. Manuel, celebradas da 
Sancta Casa da Misericordia da Lisboa. — Lisboa, 17 16, 4.° 

4. Sermáo do Espirito Sancto , pregado al Tribunal da Jusi.ga . na 
corte de Lisboa, na primeira outava da misma festa. — Lisboa, 1717, 4.' 

5. Sermáo ñas exequias, que os irmáos do Senhor dos Passos do 
convento de S. Domingos, fueran pelas almas de seus irmáos.— Lisboa, 
1719, 4." 

6. Sermáo histórico e panegyrico em acfao de gragas pela eleifao do 
Sanctissimo P. Bennedicto XIII. — Lisboa, 1724, 4.°, de 71 págs. 

7. Claustro Dominicano. LatifO primeiro . — Lisboa, 1 7 29, 4.°, de xxxiii- 
376 págs. 

Laiifo segundi — No se imprimió por separado , y anda en la Colección 
de Documentos y Memorias de la R. Academia. — Tomos i , 3 y 5. 
Lanfo tercciro. — Lisboa, 1734, 4.°, de xxxvi-484 págs. 

8. Historia de Sancta Inquisifao do reino de Portugal. Parte primera. 
— Lisboa, 1749, 4.0 gr.; libro II, 1750, 4° gr. 

Montenegro (Pedro de), O. P. 

Libro del Rosario. — MS. en e! convento de Atocha de Madrid, y que 
se conserva hoy en la Academia de la Historia, 

Montesino (Antonio), O. P. 

Informatio jurídica in ludorum defensionem. 

Fué compañero del P. Las Casas y mártir dichoso. 



^30 La Orden de Predicadores. 

Montisfar (Alonso), O. P. 

Historia de las misiones en la provincia de México. — MS. 
Arzobispo de Méjico. 

Montoya (Juan de), O. P. 

1. D:l Rosario de Nuestra Señora. — Córdoba, 1592, en 8.° 

2. La Regla de S. Agustín y Constituciones de las monjas de Santo 
Domingo, etc., y tratado de los tres votos. — Granada, 1595. 

3. Compendio de doctrina chrisliana. — Granada, 1595, en 4.° Tra- 
ducción del portugués, escrito por el P. Granada. También la tradujo el 
P. Almeida. 

Monzón (Juan de), O. P., Montesón. 

1. Tractatiis brevis de electione Papae , etc. — MS. en la Bibl. arzob. 
de Tolosa. 

2. Correptorium contra epistolam fundamenti schismaiis. — MS. Bibl. 
Colbert. 

3. Dialogas Joannis de Montesono ad cardinalem B. super schismale.— 
MS. Ídem. 

4. Scopos 72 conclusionum ad peragrandam viam Ecclesiae , etc. — MS. 
Ídem. 

5. Tractatus de Conceptione Virginis, — Bibl. Tolos. 

6. Sermones plures et varia opuscula. — Bibl. Conv. de Valencia. 

7. Informatorium edituin anno Domini, ¡}S<). — MS., Paris. 

8. Dicit Apostólas: In novissimis , etc. — MS. 

9. Varios tratados en lengua vulgar. 

10. Místicas consideraciones del Rosario. — MS, 

Este escritor del siglo xiv era contrario á la creencia , hoy dogmática, 
de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, y con sus vehemencias 
hizo que estallase una verdadera, guerra entre la Universidad de París y 
los PP. de la provincia de Francia, que estuvieron diez y siete años 
sin ir á la Universidad. Las demás provincias de la Orden no hicieron 
causa común con el P. de Monzón. 

Monzón (Tomás de), O. P. f 1732. 

1. y ida de S. Cristóbal Mártir.— 4.° S. A. 

2. Sermones MSS. en el Convento de Dominicos de Moscardón. 

Mora (José* Esteban de), O. P. 

De la historia analítica de el convento de San Esteban de el sagrado 
Orden de Predicadores de la ciudad de Salamanca. — MS. en seis tomos 
en folio. El 2.° abraza de 1400 á 1536, tiene 1,428 págs. y 83 más de 
documentos. El 4.' abraza de 1564 á 1600, con 1,415 págs. y 28 dedo- 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles, 331 

cunientos. El 6.' abraza desde 1630 á 1680, con 1,241 págs. y 38 de do- 
cumentos. 

No he podido examinar los otros tres. 

Morales (Diego de), O. P. 

In lauden! Divi Thomae pro explicatione et |defensione doctrinae ha- 
bitae a B. M. Gradina. — Ñapóles, 1662. 

Morales (Francisco), O. P., siglo xvi. 

Theologiae spcculalivae sekcíae Queslioncs. — MS. 

Morales (Juan Bautista de), O. P. 

1. Qiiaesita scplcndcciin proposita.... Sacrae Congregaiioni de Pro- 
paganda Fidc , etc. — Roma, 1645, en 4.° 

2. Tractatus ex diversis materiis compositus ad explicandas et elu- 
cidandes opiniones et controversias, quae inter Patrcs Societatis Jesu, 
et religiosos Sacri Ordinis Fraedicatorum, etc. — Sobre la cuestión de los 
ritos, 

3. Catecismo en lengua china. — Impreso en 1649. 

4. Vocabulario Chino. 

5 . Arte de gramática de lengua china. 

6. Historia evangélica del reino de la China. 

7. Relación fidtrdigna y verdadera de las doctrinas que enseñan, y del 
modo con que proceden los Padres de la Compañía en la conversión de 
la China. 

8. Otro escrito autógrafo explicando la conducta de dichos Padres, 
aun después de los decretos de Roma. 

9. Comentario sobre las letanías de la Virgen. — En chino. 

10. Tratado del amcr de Dios. — En chino. 

1 1. Vida de Santo Domingo. — En chino'. 

12. Tratado de los ritos de China condenados en 164^. 

13. Otras muchas obritas. 

14. Firmó además los libros números i y 2 del P. Varó. 

Su santidad y su ciencia eran reconocidas por los mismos adversarios 
de su doctrina. Esta por fin triunfó. El P. Morales fué Procurador en 
Madrid y Roma, y murió en China. 

Moran (Bartolomé), O. P. — Siglo xvii. 

Historia de las Misiones en Filipinas. 

Así Salazar en el folio 30 de la «Historia del Principio del Rosario en 
Filipinas.» 

Moran (José María), ü. P. 

I. Constituciones para religiosas y para religiosos legos de la Ordea 
de Predicadores, seguidas de opúsculos ascéticos. — Madrid. 



332 La Orden de Predicadores. 

2. Novena del Smo. Cristo de la Salud y la Misericordia. — Ma- 
drid, 1858. 

3. Mes del Rosario ó Mes de Octubre. — Sevilla, 1866. 

4. Relación.... de ciento diez Santos de la Orden de Predicadores 
y de S.Juan de Colonia de la misma Orden. — Madrid, 1867. 

5. Explicación de la Constitución «Apostolicae Sedis.» — Madrid, 1883. 

6. Teología Moral según la doctrina de los doctores de la Iglesia 
Sto. Tomás de Aquino y San Alfonso de Ligorio. — Madrid, 1883-84, 
tres tomos en folio. 

7. Disertación teológica sobre la absolución délos consuetudinarios y 
reincidentes. Impugnación del P. Faure, S. J. — Madrid, 1884. 

Mórcate (José), O. P. f 1763. 

1. Biblioteca Marquionis Compostae. — MS. 

2. Un índice general de toda la referida biblioteca.— En 4.' 

3. Catálogo de los muchos libros impresos y de mano , y de los 
papeles de una y otra clase que hay en una pieza en la parte superior de 
esta biblioteca. 

4. Una carta teológica satisfaciendo á una duda que se le propuso. — 
Zaragoza, 1754, fol., de 17 pág. 

Moreno (Jerónimo), O. P. 

La vida y muerte y cosas milagrosas que el Señor ha hecho por el 
bendito Fray Pablo de Santa Maria, lego de la Orden de Predicadores. — 
Sevilla, 1609, 8.° 

Moreno ó Morera (Lorenzo), O. P. 

1 . Historia de la vida del B. Suzón , de Ambrosio de Sena y de 
Diego Salomón. — Barcelona, 1624, 8.° 

2. Vida de San Enrique. — Barcelona, 1624. 

3. Itinerario espiritual. — Barcelona, 1663, 4." 

Morell (Juliana), O. P. 

1. Traite de la vie spirituelle, etc. — Lyon, 161 7, en 12.° 

2. Exercices spirituels sur l'eterniié, etc. — Aviñon, 1637. 

3. La Regle de St. Augustin traduite, etc. — Aviñon, 1680. 

4. Histoiredu retahlissement.... de sonmonastere de Sainte PraxeJc, etc. 
— MS. 

5. Rhylhmos et alia plurima. — MS. 
Era catalana, y residió en Aviñon. 

Morelles (Cosme), O. P, 

I. Compendiosa relatio vitae eximiae sanctitatis viri F. Ludovici 
Bertrandi Ordinis Praedicatorum. — Colonia, 1609, en 4.° 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. ))y 

2. Relatio colloquii Franco Furtensis proximis autumnalibus mundi- 
nis, etc. — Colonia, 1610, en 4.° Es una polémica con los calvinistas. 

3. Relatio colloquii quod cuní Bophornio calvinista, anno 1610 ha- 
buit, etc. — Colonia, 1610, en 4.° 

4. Divi Thomae operiim editio nova, etc. — Amberes, 1612, en iS to- 
mos en folio. 

5. F. Dominici de Flandria O . P. Commentarii, etc. — Colonia, 1621, 
en folio. 

6. Beati Alberti opera quaedam. — MS. 

7. Tractatus de jure decimandi . 

8. De dispensatioiie apostólica in causa matrimonian diicis Neoburgici. 

9. Commentaria in 1. P. D. Thomae. 

10. Qitodlibetalcs quaesf iones 40. 

11. Opuscula varia contra modernos haereticos. 

Fué Regente en Colonia é Inquisidor general , é hizo en Amberes una 
edición de las obras de Santo Tomás. 

Moreno (Luís), O. P. 

1. Exposición del libro de los Macabeos. 

2. Ídem del de los Reyes. — MS. 

Mortario (Domingo de), O. P. 

Floreció por el año 1520. 
IndcK supcr IV volumina Joannis Capreoli. 

Moxet (Pedro Mártir), O. P. 

1. Dietario virginal en el qual los devotos de María, Señora nuestra, 
hallarán muchos exemplares de todos estados para mejor servirla. — Bar- 
celona, 1642, en 8.0 

2. Sábado virginal celebrado con cincu,enta y dos abecedarios para 
saludar á María Santísima todos los sábados del año. — Barcelona, 1645, 
en 12.0 

3. Idea para formarse discípulos de Santo Tomás. 

Mugarra (Isidoro), O. P. f 1781. 

1. Varios tratados. — MS. 

2. Tratado de las facultades del hombre y su perfeccionamiento con 
el auxilio de la gracia. — Valencia, 17S0, 4.° 

Muñoz (Alfonso), O. P. 

I. Condones Hyeronimi Savonarola anno 1496 recitatae, ex itálico la- 
tine redditac «. — Salamanca, 1556. 

• Interpretatio latino Hcmiliarum Hyeronimi Savonarola, Asi dice la 
edic. que vi. 



334 ^^ Orden de Predicadores. 

2 Relectiones tbeoJogicae Francisci a Victoria Ord. Praedicatonim, — 
Lyon, 1557, 8.° 

3. De las ceremonias de la Misa. — No se imprimió, á causa de los 
protestantes. 

4. De las cosas maravillosas de Roma de Fr. Pedro Mártir de Cremona. 

Muñoz (Alfonso), O. P. — Otro, f 1663. 

1. Comentarios al Pentateuco. — Valladolid, 1660, 4.° 

2. Sermones predicables en las festividades de la Virgen María. — MS. 

Muñoz (Pedro), O. P. 

Relación de lo sucedido con el Cardenal Turnón , Legado apostólico 
en Macao, etc. — Fácilmente se comprende que se refiere á los ritos de 
China, sobre los cuales escribió también el autor á Natal Alejandro. Esta 
relación se tradujo al francés y se imprimió con otras sobre el mismo 
asunto, contribuyendo á la condenación de los citados ritos. 

Murga (Nicolás de), O. P. 

Tractus aliquot spirituales. — MS. 

Mos (Jerónimo), O. P. Siglo xvii. 

1. Noticias de Valencia y su reino.— MS. 

2. Sermones varios. — MS. en 4.0 

Nadal (Rafael), O. P. 

Doctrina cristiana. — Siglo xvii. 

Nadal Sánchez (Vicente), O. P. 

Historia del real convento de Predicadores del reino de Valencia. — MS. 

Narro (Miguel), O. P, 

1. Discurso pronunciado en la apertura anual de los estudios de la 
Universidad de Manila. (Importancia de las ciencias en las mejoras so- 
ciales.) — Manila, 1871. 

2. Oración fúnebre del limo. Sr. Alcázar. — Manila, 1S71. 

3. Oratio in laudem Div. Thomae Aquinatis. — Manila, 1S75. 

Nassarre de Letosa (Marcos), O. P. f 1729. 

Espejo del alma, donde se trata de las materias morales, dividido en 
dos partes. — MS. en 8.° de 173 págs. , convento de Zaragoza. 

Natividad (José de la), O. P. 

I . Memoria histórica da milagrosa imagen do senhor des Passos, sita cu 
real convento de S. Domingos de Lisboa, e da creafao e progressos da 
sua irmandade, etc. — Lisboa, 1747, 8.° 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpañolcs. 335 

2. Fasto de Hymenco , ou historia panegyrica dos desposorios dos 
fidelissimos reis d' Portugal D.Jose I e D. Marie Anna Victorie de Bour- 
bon, etc. — Lisboa, 1752, folio de xL-408 págs. 

Navarrete (Beato Alfonso), mártir, O. P. 

1 . Epístola ad fratres Ordinis in Japonia missionarios. 

2. Brevioresqiie alias plures ad varios fratres Ordinis jamjam capite 
plcctendos. 

Fué beatificado por Pío IX. 

Navarrete (Baltasar), O. P. 

Controversiae iii Divi Tbnmae ejusque scholae defensionem in convenlu 
S. Pauli impressae. — Valladolid, 1605, 1609 y 1634. Tres tomos en folio. 

Navarrete (Francisco de), O. P. 

Memoria de la devoción del Ángel Custodio, — MS. 

Navarro (Antonio), O. P. 

Tomus primus sermonum de Sanctis , a foesto B. Andreae ad Resur- 
rectionem Domini. — Madrid, 1593,4.° 
Las otras obras se perdieron. 

Navarro (José), O. P. 

Santoral. — MS. 

Sermones de Adviento. — M. S. 

Navarro (Miguel), O. P. 

La Virgen del Portillo, conquistadora de Oran. — Zaragoza, 1732, fol. 

Navarro (Rodrigo), O. P. 

Discursos evangélicos. — Alcalá, 1529, en 8.» 

Navarro (Tomás), O. P. 

1 . Consulta espiritual, en la que un pecador verdaderamente arrepen- 
tido propone, con deseo de acertar, el infeliz estado de su alma, etc. — 
Madrid, 1773, i vol. 8.' 

2. Sermones al Santo Tribunal. 

Navas y Pineda (Fernando de), O. P. 

1 . Tratado de la cofradía del Santo Rosario. — Amberes , 1 57 1 , en 8.* 

2. Modo de ayudar á bien morir. 

5. Cofradía del nombre de Dios. — Ñapóles, 1578, en 8." 
El doble apellido fué ocasión para que Nicolás Antonio escribiera que 
eran dos autores. 



336 La Orden de Predicadores. 

Naya (Juan), O. P. 

Relatio eorum quae ipsi et sociis acciderunt in ínsula dicta Guadalupa.—' 
MS. del siglo XVI!, en el convento de Calatayud. 

Nell (Pedro), O. P. f 1767. 

Un tratado sobre el libro de Job.— MS. 
Comentarios al Psalterio. — MS. 

Nider (Juan), O. P. 

1. Manuale Confess. 

2. Praeceptorium divinae Legis in Decalogum. — MS. 

Nieto (Luís), O. P. 

De las guerras de Berbería y suceso del rey D. Sebastián. — MS. de la 
Bibl. nac. (J. 6i.) 

Nieva (Bernardo de), O. P. 

Sumario manual de información de la doctrina cristiana. — Medina del 
Campo, 1556. 

Nieva (Domingo de), O. P. 

1 . Memoriale vitae christianae. 

2. De or alione et medit alione tractalm breves. 

3. De praeparalione ad sacramentum foenitentiae , sacramque euchari- 
stiam necessaria. 

4. Linguae Sinicae grammalica, dictionariuní , poenilentium exanun, et 
plures sermones, etc. — (Así Echard.) 

Nollet (Antonio Vicente de), O. P. f 1664. 

Guirnalda de quince rosas. — Valencia, 1657, 16." 

Noreña (Alonso de), O. P. 

1 . Traclatus super administraticne et regimine spirituaJi fidelium «« 
Indias, etc. — Roma, 1567. 

2. Tractaltts de eleclione canónica juxta decreta ConcilUTridentini, etc. 
— Bolonia , 1564. 

3. Quae in capitulo provinciae suae de Chapa.... circa varios con- 
scientiae castis.... conclusa et determínala sunt , t\.c. 

Puede consultarse á Echard, tomo i, pág. 295, y la Bibliohxa de Astu- 
rianos en la de Campomanes. 

Noronha (Tomás), O. P. •\ en 1847. 

Exposifáo da doutrina Christiana, etc. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 337 
Novar (Sebastián de), O. P. 

Cuaresma del Dominico. — Salamanca, 1634, en 4.* 

Nozaleda (Bernardino), O. P. 

1 . Patrocinio cientíjico de Sto. Tomás de Aquino , discurso. — Mani- 
la. 1881. 

2. Discurso en la apertura del curso universitario. — Manila, 1876. (El 
hombre fisiológicamente considerado.) 

Ñuño Cabezudo (Diego), O, P. 

1. Coinmentarii ac disputationes in tertiam partem Summae Theologicae 
Div. Thomae. — Valladolid, 1601, folio. 

2. Tractatio in tertiam partem Summae Theologicae, Div. Thomae. — 
Roma, 1682; Valladolid, 1609, fol. 

Oberto (Feliciano), O. P. f 1656. 

1. Oración fúnebre en las exequias de la reina Nuestra Señora Isabel 
de Borbón. — Zaragoza, 1645, 4.° 

2. Metaphysica duobus voluminibus distributa. — MS. en Zaragoza. 

3. Algunos papeles de grande instrucción. — MS. en Zaragoza. 

Ocaña (Pedro de), O. P. 

Escribió contra Pedro de Osma , mas no parece que se conserven sus 
escritos. 

Ochoa (Juan de ), O. P. 

Omnes primariae conclusiones omnium el singulorum articulorum Summae 
S. Tbnmae, additionumque in carmen redaétae, quo facilius memoriae 
mandari possint. — Roma, 1565, en 8." 

Ojea (Diego de), O. P. 

1 . Institución de la devoción , cof radia y milagros del Rosario. — Ma- 
drid, 1589, S." 

2. Cofradía contra los juramentos; castigo contra los blasfemos, mal- 
dicientes y juradores. — Madrid, 1580. 

Ojea (Fernando), O. P, 

1. La venida de Cristo y su vida y milagros. — Medina del Campo, 

1(302, fol. 

2. Historia del glorioso Apóstol Santiago, patrón de España, de su ve- 
nida á ella, y de las grandevas de su iglesia y orden militar. — Madrid, 1615. 

3. Tratado de la nobleza española. 

22 



)^S La Orden de Predicadores. 

4. Tabula geographica regni Galiciae. 

5. Historia general del reino de Galicia. 

Oliva (Luís de la), O. P. 

1. Sermonen la beatificación del B. Iñigo de Loyola, patriarca de la 
Compañía de Jesús. — Lisboa, 162 1. 

2. Sermón déla Visitación de la B Virgen María. — Madrid, 1617, 
en la obra de Herrera. «Descripción de la capilla de Nuestra Señora, etc.» 

Oliver (Reginaldo), O. P. 

Del Rosario de Nuestra Setlora. — MS. Siglo xvii. 

Olivera (Francisco de), O. P. 

Relación de la vida y de las cosas del V. P. Fray Luís de Granada. 
Fué compañero del grande escritor castellano, y de sus apuntes se uti- 
lizó Muñoz. 

Olmedo (Sebastián de), O. P. 

Cbronicon Magistrorum Ordinis a Sancto Dominico I, ad Albertum de Ca- 
saus XLIV, id est ad annum 1^44, el virorum iUustrium qui eorum tempo- 
ribuí floruerunt . — MS. en pergamino en los Arch. Gener. de la Orden. 

Olóriz (Juan), O. P. f 1760. 

Impugnación de muchas doctrinas que enseña el Rmo. P. M. D. Anto- 
nio José Rodríguez, monje benedictino cisterciense de la provincia de 
Aragón y Navarra , en sus dos tomos del Nuevo aspecto de Teología mé- 
dico-moral. — Zaragoza , 1730. 

Olosábal (Miguel), O. P. 

Commentarias F. Thoinae de Vio Cajetani in priniam secundae S. Tho- 
inae de Aquino (absque textu S. Doctoris ) cum tabula materiarum in 

hoc libro contentarum ab H. P. Fr. Michaele de S. Sebastiano 

Ochoa sive Olosábal. — París, sin año; mas como está dedicado al Pro- 
vincial de España, P. Garcia de Loaisa, debió imprimirse en 15 15. 

Olujia ú Oluja (Gombalbo), O. P. f 1384. 

Commentari in 4 libros magistri Sententiarum. 

Ollería (Juan de), O. P. 

1. Sermones de Tempore. 

2. Guía espiritual ó remedio de pecados . — MS. 

Oquendo (Sebastián de), O. P. 

I, Condones plurimae. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 3 39 

2. Thcologia dogmática ad mentein S. Tbomae. 

3. Resoliitioiies castium conscientiae . 

4. Tractaltis scbolnstici et íbeologici diversi generis. 

5. Exposilio Cons/Huíionum Ordinis Praedicalorum. 

A juzgar por la última de estas obras que he leído, bien se compren- 
den los elogios que al P. Oquendo tributan los historiadores. 

Ordóñez (Gabriel), O. P. 

Vida y virtudes del V. y Ai. R. P. Fr. Juan Vá:iquei, del sagrado Or- 
den de Predicadores. — Córdoba, 1774, folio menor, 780 págs. 

Ordóñez (Toribio), O- P. 

Tractatum de Sacramentis. — MS. 

Orduña(Juan de). O. P. 

Kalcndarium perpetuum juxta ritum Ordinis Fratrum Praedicatorum . 
— Venecia. 15SS, 8.° 

Orduña (Luis de), O. P. 

Informe celoso discursivo que en servicio de ambas majestades divina 
y humana, para manifestación de la verdad, se opone á todo rebozo, etc. 
Méjico, 1542, en 4 " 

Misionero en América. 

Ore (Hilario de), O. P. 

Exposición del símbolo de la Fe. — MS. 

Orellana (Pablo de), O. P. 

Acto espiritual. 

Asi Francisco Manuel. < 

Orfanel (Jacinto), O. P. 

Historia eclesiástica de los sucesos de la cbrist laudad de japón desde el 
año 1602. que entró en él la Orden de Predicadores, hasta 1620. La 
añadió el P. Diego Collado. — Madrid, 1633, 4.', 4 hoj. prel. . 184 fo- 
liadas y 4 de tablas. 

El manuscrito está en el archivo de Santo Tomás de Manila. El autor 
está beatificado. 

Ormaza (Antonio de), O. P. 

Vida de S. Jacinto.— VaWsdolid, 1594, 8.' 

Orozco (Diego de), O. P. 

1, Sermones quadragesimales et dominicales per annum. 

2. Sermones de Nuestra Señora. 



340 La Orden de Predicadores. 

Orreta (Luís de), O. P. 

1 . Historia Eclesiástica , política, natural y moral de Etiopía. — Va- 
lencia, 1610, 4.° 

2. Historia de la Orden de Predicadores en la Etiopía y de los San- 
tos y conventos de ella. — Valencia, 161 1, 4.° 

Orries (Felipe), O. P. 

1 . Prima Synodus Barbastrensis SS. Domino N. Gregorio XIII. Pontif. 
Máximo, Regnante invictis. Principe Philippo II. rege nostro Catholico. 
Habita XVII. die Aprilis , anni Domini M. D. LXXV. 

2. Visita eclesiástica de la Santa Iglesia de Nuestra Señora del Pilar 
de la ciudad de Zaragoza, hecha en el año de 1576. 

?. Declaración del Motu proprio que concedió la Santidad de Grego- 
rio XVII, en Roma á 14 de Mayo de 157S, en materia de panes y fru- 
tos, — Lérida, 1579, 8," 

Orries (Teodoro), O. P. 

Líber de consolatione Ecclesiae. 

Tenemos de él noticia por el Canónigo Blasco de Lanuza. Tomo i de 
las Historias Eclesiásticas y seculares de Aragón, pág. 561, col. i. 

Ortega (Salvador de) O. P. 

Dominicas después de Pentecostés. — Scv'úlií, 171 1, 8.° 

Ortiz (Diego), O. P. f 1640. 

1 . Suininularum optis. 

2. CompciiJiíiin Logicae super Vlll Pbisicorum libros. 

Ortiz (Miguel), O. P. 

Thesaurus Qiiadragesimalis pluribus divinorum elcquiorum , ac 
SS. PP. sententiis plenus.— MS. 

Osma (Sebastián de), O. P. 

Camino de ¡ci perfección. — Valladolid, 1624, 4.° 

Osorio (Antonio de Santa Ana), O. P. 

o novo Compadre Mathetis, dn as extravagancias do espirito Ijwnano. — 
Lisboa, 1822, 5 tomos. 

Ortega (Juan de), O. P. 

I. Libro sobre las reglas y modos de contar, y el valor de todas las 
monedas de muchos y diferentes reinos, reduciéndolas todas á reglas fa- 
cilísimas. — Sevilla, 1537, en 4.0 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 341 

2. Tratado sutilisiiiio lic aritmciica de nuevo enmendado, etc. '.— 
Granada, 1363, en 4.° 

Hs el anterior corregido por Juan Lagarto. 

3. Numéralo de cuatro escuadrones. — Cádiz, 1624,8.^ 

Ortiz (Diego), O. P. 

1 . Summulanim explicatio ciim gravionbtis qnaatíonibus a summuUstm 
disputan sclitis. — Sevilla, 1655, en 4.° 

2. Quacstioues in logicam. — Sevilla, 1640, en 4.° 

3. Qiiaestioncs in octo physicorum libros. — Sevilla, 1640, en 4." 

4. Cursas philosophicus AiigcUco-íhomislictis. — Quempten (Alemania), 
1667, tres tomos en 8.°; en la 4.' edición. 

Ortiz (Tomás), O. P. 

1 . Relación curiosa de la vida , leyes , costumbres y ritos que los 
indios observan en lo político de su idolatria , guerra y paz. 

Fué obispo de Venezuela, y conocedor por ende de las cosas que trata 
en su obra , que no vio la luz pública, aunque dedicada á Carlos V. 

2. Arte y reglas de la lengua Tagala. — Sampaloc , 1740, 4." 

Oxea (Fernando de), O. P. 

1. Historia eclesiástica de Galicia. — MS. 31 hojas, 4.' 

2. Descripción del Reino de Galicia. 

3. Defensorio de la venida de Santiago. — MS. Asi Nicolás Antonio. 

Ozeda (Raimundo), O. P. 

De Theologia. — MS. 

l^acheco (Bartolomé), O. P. 

Paraphrasts de los Sal/nos. — Sevilla, 1610, ol. 

i^acheco (Pedro), O. P., murió en 171 3. 

Discurso sobre a senlenga «Tudo e nada diz quem diz amigo.» — Lisboa. 
'685, 4.- 

Pacheco y Troncoso (Juan), O. P. 

Declamación sacra historial gratulatoria á Nuestra Señora del Rosario, 
predicada á la Ciudad y Real Audiencia de la Coruña. — 1721. 

Paez (Bonifacio), O. P. Siglo xvii. 

Sermones Dominicarum totius amni. — Lisboa, 1(349, ^" 4-' grande. 
' Emendado por Gonzalo Busto: Sevilla, 1552, 4.°, dice la Edic. que vi. 



342 La Orden de Predicadores, 

Paiau (Francisco), O. P. 

1. Sermones de tiempo del P. Francisco Mendo9a, de la Compañía 
de Jesús, traducción del portugués. — Barcelona, 1636, dos tomos en 4." 

2. Protnptuario espiritual sobre los Evangelios de las solemnidades yjies- 
tas de la Reyna de los sanios María Madre de Dios , etc. , traducción del 
portugués. — Barcelona, 1636, en folio. 

Palencia (Juan), O. P. 

1 . OrJinariiun sacrarum cacre¡noniarum et divini offcii ad riluin Fra- 
truin Praedicatorum, in diios Ubi os distribtituiu. — Salamanca, 1576, 4.0 

2. Martyrolpgium secundum ordiucm Fralruní Praedicatorum, etc, — 
Salamanca, 1579. 

Palencia (Pedro de), O. P. 

Tratado del expurgatorio sobre la lección de la Glosa de los Rabinos. — 
MS. de la Bibl. nac. (A. 147.) 

Palmerola (Tomás), O. P. 

Perla de! Valles, ó Historia de Nuestra Señora de Bellulla. — Barcelona, 
1712, tomo uno, 8.° 

Palomeque (Pedro), O. P. 

1. Regla de ¡a y. O. T. de Sanio Domingo. — Madrid, 1883. 

2. Los quince sábados del Rosario. — Madrid, 1882. 

3. La 1^0^ Dominicana, — Publicación mensual de Madrid. 
Vive. 

Pallas y Taro (Francisco), O. P. 

1. Un libro en forma de Dialogo, en que se prueba la unidad de 
Dios. — Está este libro en caracteres chinos. 

2. Una Pastoral contra las usuras , tablillas supersticiosas y permi- 
tidas, y contra algunos cristianos que casaban sus hijos con los infieles. 

3. Otras cartas Pastorales. 

4. Diversas epístolas particulares. 

5. Relación del Martirio de los V V. PP. Ü. Fr. Francisco Serrano, etc. 
— Manila, 1749; Valencia, 1750. 

6. Carta que dirigió siendo ya Vicario Apostólico á la Sagrada Con- 
gregación de Ritos, etc. 

7. Otros escritos relativos á su ministerio. 

Paredes (Pedro de), O. P. 

Additioncs ad libros R. P. F. Tltomae Malvenda Ordinis Praedicalcruiu 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos. cSpañolcs. 343 

de Anti-Chriito. — MáV)dado imprimir por las actas del Capit. Prov. de 
Liica, 1 62 1. 

Parra (Jacinto de la), O. P, 

1. Lihellm stiph'x, in quo expecíantia ad proximamdefinibiliíatem.... 

in beaiissima Deipara. etc. — Barcelona, 1649. Trata de la Concepción de 
la Virgen. 

2. La hienavenlurada Rosa peruana. — Madrid, 1668,4.» 

3. Rosa laureada. — Madrid, 1668, folio. 

4. Artium cursus. — Cuatro tomos, 1657. 

5. De general ionc et corruptione et de amina. — Dos tomos. Sobre este 
libro, véase á Echard, pues se lo plagiaron al autor. 

6. Censura in dispiitaíiones theologicas nostri Petri de Godoy. — Oxford, 
1672; Venecia, 1686. 

7. Catbalogum auctorwn nostrorum. — MS. en la Minerva de Roma. 

8. Otras seis obras, cuyos títulos trae el P. Echard, pero cuyo para- 
dero se ignora. 

9. Sermón á San Juan de la Cruz. 

10. .Al Santo Tribunal. — Tres tomos. 

11. Ídem de profesión y velo. — Dos tomos. 

12. ídem de Santo Domingo. — Dos tomos. 

Parrado (Jerónimo), O. P. 

/íquilibrium libertatis divinae , angelicae et humanae , tribus dicidibus 
disputationibus absolutum. — Siglo .xvii. 

Pascual (Benito), O. P. 

Prontuario de Ceremonias. — MS. 

Pascual (Jerónimo), O. P. — Siglo xvi. 

Summa Tbeologica, — MS. 

Pascual (Ramón), O. P. 

1 . Praeclatissiina eommentaria m epistolam B, Pauli aposloli ad Rotha- 
nos. — Barcelona, 1594, en folio. 

2. De Nuestra Señora del Rosario. — En catalán. 

Pascual (Sancho), O. P. f 1496. 

Tractatus de Spiritu et Carne. — MS. en fol. 

Pastrana (José de), O. P. 

Empeños del poder y amor de Dios en la admirable y prodigiosa vida del 
Smo. Patriarca Joseph, esposo de la Madre de Dios. — Madrid. 1696. un 
vol. folio menor. 



344 La Orden de Predicadores. 

Paz (Domingo de la), O. P. 

1. Sermones in quibus veri christiani hominis specimen exhibetur. — 
Tomo i.°, Venecia, 1580, en 4.° Pars secunda tomi primi, de amore Dei 
et proximi. — Venecia, 1580; los tomos 2° y 3.° quedaron IVISS. 

2. Casuum conscientiae summa. — Tampoco parece que se haya im- 
preso. Siglo XVI. 

Paz (Juan de), O. P. 

1 . Respuestas á doscientas setenta y cuatro cuestiones de los misioneros 
de la Orden de Predicadores en Tonquin. — Manila, 1680, en folio. 

2. Otras muchas resoluciones que se conservan manuscritas. — Sevi- 
lla, 1687, fol. 

3. Vida de Sta. Rosa de Lima. 

Hay en Filipinas otros MSS. de este misionero, que fué llamado el orácu- 
lo de Asia. 

Paz (Matías de), O. P. 

1. Relectiones sive repartitiones in totam sacram Scripturam. 

2. Coinmeniaria in iinivcrsam S. Tbomae Summam. 

3. Condones aliquot. — MSS. en Salamanca. 

Pedraza (Juan de), O. P. 

Suma de casos de conciencia. — Toledo, 1567 ; en italiano, Vene- 
cia, 1584. 

Pedro (Diego), O. P. f 1632. 

1. Breve noticia del Santísimo Rosario, de su cofradía y modo de 
rezarle. — Zaragoza, 1657, 8.° 

2. Doctrina cristiana del Santísimo Rosario. — Zaragoza. — Varias edic. 

3. Super ísaiam. — MS. en el C. de P. de Zaragoza, 3 tomos fol. 

Pedro (Enrique), O. P. 

In 11/' libros Scntentiarum commentarium. — MS. del convento de Lérida. 
— -Siglo XIV. 

Pedro (Juan), O. P. 

1, Commentaría in Ecclesiasticuní , Prophetas XII minores, et epí- 
stolas canónicas. 

2. Sermones plurimos. — MSS. — Siglo xv. 

Pedroche (Cristóbal), O. P. 

Relaci'ón del destierro del difunto Señor Don Fr. Felipe Pardo, arzobispo 
de Manila. 

En 1690 fué este escritor Provincial de Filipinas. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos i'sp.iñolcs. 34^ 
Pedrosa (Gregorio de), O. P. 

Summam Theologicam. — MS. 

Pelayo (Gonzalo), O. P. — Siglo xvii. 

Primicias del Santísimo Rosario. — MS. 

Pellicer (Mariano), O. P. 

Arte ó Gramática de la lengua pangasinana (una de las que se hablan 
en I'ilipinas). 

El autor murió siendo párroco de Lingayén , hacia 1844, Y y^ ^e 
habia impreso en Manila. 

Penades (Bartolomé), O. P. 

Volumen de haeresibus haereticisque nostrorum temporum. — Año de 
1444- 

Peña (Antonio de la), O. P. 

1 . Las epístolas y oraciones de la bienaventurada Virgen Sta. Catalina, 
— Alcalá , 1512. 

2. La vida de la misma Santa bienaventurada , y de otras santas virge- 
nes déla Orden de Sto. Domingo. — Salamanca, 15S8. 

3. Vida de Sóror Juana de Orbieto y de Sóror Margarita de Castillo, 
de la misma Orden. — Medina del Campo, 1569. 

4. Fr. Ricoldi Ord. Praedicatorum contra legem Saracenorum trocla' 
tum. — Se imprimió en España , pero se ignora el punto. 

Peña (Bernardo de la), O. P. 

Chrónica ccclcsiástica toledana, antigüedades de su santa Iglesia primada 
de las Españas y sucesión de sus Arzobispos. — En 1O72 se imprimió, se- 
gún Nicolás Antonio. 

Peña (Jacinto de), O. P. 

Oraciones panegyricas de la Virgen. — MS. 

Peña (Juan de la), O. P. 

In wnversam S- Thomae Summam Commentaria. — Aunque eran apre- 
ciados no se imprimieron , como tampoco otras obras del autor en de- 
fensa de los Jesuítas. 

Peña (Tomás de), O. P. 

1 . Conceptus super evangelio totius anni. 

2. Officium pium et elegans de S. Thoina de Aquiiui. — Siglo .xvi. 



346 La Orden de Predicadores. 

Peñafort (San Raimundo), O. P. 

1. Compilatio Decretalium quinqué divisa libris. — Basilea , 1479, en 
folio. El primer cuerpo de Derecho canónico. 

2. Suinma de Poeniietüia el Matrimonio.- — Colonia, 1502. 

3. Diibitahilia cum responsionibus ad ¡¡uaedam capita misa ad Ponii- 
ficem. — MS. en la Sorbona. 

4. Summa quando poenitens remita debeat ad superiorem. — MS. Bibl. 
Thuanae. 

3. Tractattts de bello el duello. 

6. Tradatus de ratione visitandae dioecesis et curandae subditorum sa- 
lutií. 

7. Modas Juste ¡legotiaiidi in gratiain mercatorum. 

8. Constituí iones Ordinis Praedicatonini ad ineliorem forniam redactae. 

9. Episíolae plures prescrlim encyclicae ad totum Ordinem. 

10. Moralis Summa. — MS. en vitela, 1. del siglo xiv en la Bibl. nac. 
(C. 156.) 

1 1. Summa juris canonici cum ejusdem aucíoris notulis. — MS. en vitela, 
I. del siglo XIV.— Id. (C. 58, B 165.) 

Fué Maestro Genera! de su Orden. 

Peñaranda (Antonio de), O. P. — Siglo xvii. 

1. Panegírico de nuestro Padre Sto. Domingo. — MS. 

2. Panegírico de Sto. Tomás de Aquino. — MS. 

Peñavel (Diego), O. P. 

Comentarios al libro de Judit. — MS. 

Perea (Tomás de), O. P. 

Arbitrium spirituale. — MS. 

Pereda (Francisco de), O. P. 

Historia de la santa y devotísima imagen de N. S. de Atocha, Patrona 
de Madrid, y de sus milagros y casa , etc. — Valladolid, 1604, 8.° 

Pereira (Antonio), O. P. 

1. Sermiio do outo da fe, contra a idolatría do Oriente, pregado na 
cidade de Goa 327 de Margo de 1672. — Lisboa, 1685, 4." 

2. Seriaáo do desaggravo peio successo de Odínellas , pregado na 
mesma Igif^a em 11 de Maio de 1670. — Lisboa, 1691, 4.° 

Pereira (Jerónimo), O. P. 

1. Tradatus de resurredione Domini nostrijesu Christi. 

2. Tradatus de sacramentii Ecclesiae. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 347 

3 Miiltitudo innúmera sermomtm eruditissimorum . 
Obispo vicario del Cardenal Infante D. Enrique. 

Pérez (Andrés), O. P. 

1. Vida de S. Raimundo de Peñaforte. — Salamanca, 1601, 8." 

2. Sermones de Cuaresma. — Valladolid, 1621,4.' 
5. Sermones de ios Santos. — Ídem, 1622. 

4. ¡,a picara Jusfina , dice Nicolás Antonio que se atribuía á este 
Padre. 

Pérez (Domingo). O. P. f 1724. 

1. De Incarnatione et Fide. — Dos tomos en fol. ; Madrid, 1735 y 34. 

2. Un tratado de ánima. 

3. Sermones. — Tres tomos fol. 

4. Oración fúnebre en las exequias de! Sr. D. Carlos II. — Alcalá, 
1700, en 4.° 

Pérez (Domingo), O. P. — Otro? 

1. Commentaria in Summam Sti. Thomae. — MS. — Asi su discípulo 
Edmundo de Burgos. 

2. Tractatus de fide ju.xta mentem D. Thom. — Madrid, 1734, fol. 

3. Tractatos de inettabili Incarnationis mysterio. — Madrid, 1732, fol. 

Pérez (Francisco), O. P. 

Tractatus de mérito justi. — Entre las obras del P. Vicente Ferré, im- 
presasen Salamanca, 1690. 

Pérez (Pedro), O. P. 

Beati yígidii Sanctarenensis viri sanctissimi vita. — MS. en Santarem. 

Pérez de Lerma (Francisco), O. P. 

Tractatus de mérito, ad quaestionem 114 Summae theo'.ogicae. — Luca, 
1690, entre las obras del P. Vicente Ferré. 

Pez (Segundo), O. P. — Siglo xvii. 

Comentarios á las Epístolas de S. Pablo á los Romanos. — MS. 

Piedad Maciel (Francisco de la), O. P. 

Expositioiws selectae Sanctorum Patrum, Doctorumque clasicorum in 
totum historíale utrumque paginae testum colectae et conceptíbus prae- 
dicatibus applicatae. — Ñapóles, 1634, fol. 

Piar (Domingo), O. P. 

Questiones teológicas explicadas á sus discípulos. — MS., 2 tomos. 



348 La Orden de Predicadores. 

Pier (Sebastián), O. P. f 1776. 

1 . Oración fúnebre en las exequias de la reina doña Maria Amalia. 

2. Questiones teológicas explicadas á sus discípulos. — MS., 2 tomos. 

Pilar (Juan del), O. P. 

1. Oragao fúnebre ñas exequias do emmo. e revnio. Sr. Nuno da 
Cunha de Itaide, cardeal e inquisidor geral d'estes reinos e senhorios, 
celebradas em Goa en 20 de Dezembro de 175. — Lisboa, 1753, 4.° 

2. Sermao de ac^ao de grafas pela milagrosa deíesa da vida de 
S. M. F. D.José I, celebrada pela cidade de Goa, na cathedral d'ella, 
dos 25 de Janeiro de 1760. — Lisboa, 1764, 4.°, de xii-20 págs. 

Pimentel (Domingo), O. P. 

1. Memorial á Su Majestad Católica. — Escribió este memorial cuando 
era Obispo de Córdoba, para poner remedio á determinados abusos. 

2. Réplica á Su Santidad. — Roma, 16^3. 

3. Discurso de los servicios de su padre D. Juan Alfonso Pimentel. — 
MS. déla Bibl. nac. (T. 55, p. 14.) 

4. Parecer en las cosas del cardenal Borja. — ídem. (Q.. 104, p. 82.) 

5. Discurso sobre la bula de Residentia episcoporum. — ídem. (p. 91.) 

6. Carta para Su Majestad. — ídem. (p. 98.) 
Obispo de Córdoba y de Cuenca. 

Pinell (Francisco), O. P. 

Regla de Santo Domingo resumida para el uso de los novicios. — Bar- 
celona, 1752, 4." 

Pinello (Francisco), O. P. 

La historia de la imagen milagrosa de Santo Domingo en Soriano. — 
Consta por el P. Parra. 

Piñeira (Margarita), O. P. 

Vida e moric da serenissima princesa Dona Joana Jilba do chrisiianissinio 
rey Doin Alfonso V de Portugal , e da Dona Isabel I a reina sa muger. — 
Siglo XV. — MS. en Aveiro. 

Piñeiro (Jorge), O. P. 

1 . Sermáo no Auto da fe que se celebrou em Coimbre a 29 de Mar^o 
de 1620. — Lisboa, 1620, 4.", de 11-35 P^S- 

2. Sermáo ñas festas que o bispo D. loáo Manuel fet na canonisaíao 
de Sancta Isabel, rainha de Portugal. — Aude en el libro Sanctissima Re- 
gina. 

3. Sermáo pregado na igreja de Sancta Isabel , da o prestito que a 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpañoks. 349 

Universidade fet, dando gracias a Deus pelo nascimento do principe 
D. Balthasar Carlos. — Coimbra , 1630, 4.° 

Pipino Bolones (Francisco), O. P. 

Tradujo al latín la Historia de Marco Polo.— 1}20. 

Pisano (Bartolomé), O. P. 

Las asechanzas Je los antiguos y sus más necesarias sentencias. — MS. de 
la Bibl. nac. (Ce. 128.) 

Planas (Gaspar), O, P. f 1674. 

1 . Remedio de las enfermedades del alma, ó sea una breve exposi- 
ción de las virtudes cristianas , con un proemio acerca de los primeros 
Padres de la Orden dominicana. — Madrid, 1668, 4.° 

2. Un tratado de moral para uso de los confesores. — Madrid, 1670, 4." 

3. Sumaria declaración de varios casos prácticos de importancia. — .MS. 

4. Tratado de Lógica. — MS. 

Planas (Juan); O. P. 

1. ^4rte Pastoral, ó método para gobernar bien una parroquia. — 
Barcelona, 1860, 3 vol, en 4.° 

2. El Catequista Orador, ó el catecismo Romano. — Barcelona, 1879, 

2 vol. en 4.° 

3. El Cura en el pulpito, ó Virgo praedicand.í. — Barcelona, 1877, 

3 vol. en 4.° 

4. Jesiu-rislo predicado. — Barcelona, 1877. 2 vol. en 4." 

5. Regla para las Terciarias de Santo Domingo. — Barcelona, 1874. 
Vive. 

Poblet (Justo de), O. P. 

Manual de predicación evangélica. — Barcelona , 1602. 

Poc (Reginaldo), O. P. 

1. Compendio de la vida.... de San Galderique de Canigon y San 
Isidoro de Madrid, etc. — Perpiñán, 1627, en 8.° 

2. Historia de la vida y milagros de S. Magin. — Barcelona, 1630, 8." 

3. Vida de S. Madi. 

Poc (Rodrigo), O. P. 

In Psalmum Erutavit cor meuiii, etc. — MS. 

Polanco (Juan de), O. P. 

I . Sententia se.x missionariorwn nostrorum in urbe Lanki congrega- 



350 La Orden de Predicadores. 

torum , qua ritus Sinenses erga Confucium et avos mortuos ut elliciti 
damnantur. — 20 de Abril 1661. 

2. Memoriale sacrae Congregationi Romanae universalis Inquhitionis. — 
Año de 1669. 

3. Breve Directorium ad Confessarii , ac Confitentis munus recte 
obeundum. — Colonia, 1560,12." 

Además firmó y tomó parte en la redacción del Relato del P. Morales 
sobre los citados ritos, hoy proscritos por la Santa Sede. 

Polo (Juan Bautista), O. P. f 1667. 

Aparición y milagros de la Prodigiosa Imagen del Patriarca Santo Do- 
mingo en Soriano. — Valencia, 1646- 1649- 165 2, 8.° 

Pollidori (Francisco María). O. P. 

Vida de Sto. Domingo de Guarnan, fundador de la Orden de Predicado- 
res , traducida por un religioso de la misma Orden. — (MS. de 1822.) 
Roma, 1777, I vol. 4.° 

Pons (Antonino), O. P. 

1. Maravillas del Saníísiino Sacramento, y milagros con que el Señor 
las califica en confirmación de lo que la fe enseña de la santa eucaristía. 
— Valencia, 1613, en 4.° 

2. Milagros con que el Señor confirma ¡a verdad de la doctrina, etc. — 
Murió el autor antes de imprimirlo, y se encuentra en las Bibliotecas con 
títulos muy variados, sin duda porque el autor no llegó á ponerle ninguno. 

Pons (Buenaventura), O. P. 

Dijjiculialcs sacrae Scnpturae ínter Sánelos Paires agitataeet conlrover- 
sae. — Lyon, 1672. 

Pons (Jacinto), O. P. 

Tres modos de dtr lo rosario. — Barcelona, 1693. 

Pons (José Buenaventura), O. P. 

Modus concionandi. — Siglo xvi. 

Pons (Salvador), O. P. f 1620. 

1. Vidas de los Santos Hemeterio y Celedonio. 

2. Vida de Santa Eulalia de Barcelona. 

3. Vida de San Raimundo de Peñafort, 

4. Vida de San Fructuoso. 

5. Sermones de la Soledad de la Reina de los .Angeles y de San Rai- 
mundo de Peñafort. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 351 

6. Espo&itió sobre del Psalin. Miserere iiiei Deiis de David. — Barcelona, 
1592, 8.° 

7. Vida y martirio y traslación á Cataluña de Sta. Madrona, virgen 
y mártir. — Barcelona, 157;. 

Pons (Sebasticán). O. P. 

Contra Cahiiiianos errores lihri dúo. 

Floreció en el siglo xvii; mas dudo mucho que se hayan impreso sus 
obras. 

Pons (Vicente), O. P. 

1. De potentia et scientia demonum . — Aix, 1612, en 8.° 

2. La vérité catholique, aposlolique et rouuine. — Aix, 1608, en 8.' 

3. Qiiaestior.eí pbilosophicae. — Aix, 1615, en 4." 

4. Historia del Real convento de Santo Domingo de Palma. — MS. 

Ponsgrau (Pedro), O. P. 

Vida de! Beato Gil y compañeros mártires en la China. — Asi Collantes 
«Historia de Filipinas. » — P. 4.° Libro 2, cap. 2. 

Ponte (Raimundo de), O. P. 

V, Decreta et sialuta syuodi dioeccsanae Valentitiae. 
1. Tractatitin de Sacramcnth. 

3. Senteníia de pretio ob jus ratae etnptionis terrai iim seu praediorum 
dominii ecclesiastici solveldo. — Este dictamen pasó á 1 ey en Aragón. 

4. Testamentum ejus. 
Fué Prelado de esta sede. 

Ponti (Jaime), O. P. 

Tradujo al catalán la obra escrita en francés por el abate Du-Voi sin- 
titulada «Demostración del Evangelio.» — festa obra fué puesta en caste- 
llano por el P. Domingo Treserra, O. P., é impresa en Manila, 1870, 
2 vol. 4.°, con el titulo de La Iglesia de Cristo. 

Porta (Sancho), O. P. 

1 . Divinmn ac proiiide inaestimabile sed et oiiimuin qiiae hucusque de 
Cliristifera virgine scripta sunt praeclarissimum Moríale. — Lyon , 15 13. 
en 4.° 

2. Sermones de tempore dominicales ab Adventu ad pascha. — Lyor., 
1517, en 4.^ I. 

3. Sermones dominicales de tempore a pascha ad Adventum. — Lyon, 
1517, en 4.° 

4. Sermones de Sanctis. — Lyon, 15 17, en 4.* 

• Introducciones, etc.. se llaman en algunas ediciones. 



^^2 La Orden de Predicadores. 

5. Mariale et Sanctorale. — Lyon, 1513,4.° 
Fué maestro del Sacro Palacio. 

Portal (Buenaventura del), O. P. 

Comentario ¡n Apocalipsis. — MS. fol. 

Portillo (Pedro del), O. P. 

1 . Instrucción de la Confraternidad del Santísimo nombre de Jesús. — 
MS. en el Convento de Sto. Domingo de Calatayud. 

2. Cuatro libros de sermones. — Un tomo en 4.°, que se conserva en 
el Convento de Sta. Lucía de Alcañiz. 

Portocarrero (Pedro), O. P. 

Dejó escritos los Sermones que con grandísima aceptación había predi- 
cado; pero murió cuando preparaba la impresión, que después no se ¡levó 
á cabo. 

Portocarrero (Tomás), O. P. 

Declaración del Salmo Setenta, <(In Te Domine speravi.» — MS. 

Portugal (Juan de), O. P. 

1. De gralia creata et iticreata. — Tomo i.° en folio, Coimbra, 1627; 
tomo 2 " MS. 

2. Catechismo por onde os curas ensinhassem a doctrina chiistaa. 

3. Casamento christao. 

4. De louvores de nossa Senhora, libro exceUentissiwo. 

5. Summario da doctrina christaa, ordenada conforme ó Cathecismo 
Romano. — Lisboa, 1626, 8.° 

Obispo de Viseo, de la familia de Braganza y de Guzmán. 

Posadas (Bto. Francisco de), O. P. 

1 . Triunfos de la castidad contra la lujuria dialólica de Molinos. — Ma- 
drid , 1775, I vo!. 4.° mayor. 

2. Obras postumas. — Córdoba, 1736-39, 5 vol. 4.° 

3. Vida del glorioso Padre y Patriarca Sto. Domingo de Gu^inán. — 
Barcelona, 1790, i vol. 4.° 

4. Ladridos evangélicos del Perro evangélico. — Córdoba, 1695, 4-" 
Son sermones predicados en la catedral de Córdoba. 

5. Vida y virtudes del venerable siervo de Dios, Cliristóbal de Santa 
Catalina, Pbro. de Mérida. — 1690. 

Pou (Melchor), O. P. 

1. Condones de tempore et de Sanctis per annuní . — MS. 

2. Mariale seu sermones de laudibus. B. Virginis. — Siglo xvi. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 353 
Pozo (Alonso del), O. P. \ 

1 . Vida de la Venerable Madre doña Micaela de Aguirre, religiosa del 
Orden de Santo Domingo, en el convento de la Madre de Dios de la ciudad 
de Valladolid , natural de la ciudad de Vitoria. — Madrid , por Bedmar, 
1718,4." 

2. Historia de la milagrosa imagen de Ntra. Sra. de las Caldas y su 
convento. — San Sebastián, 1700^ 4." 

Pozo (Antonio), O. P. 

I. De la autoridad de los vicarios y curas de la Nueva España. 

Pozo (Juan de), O. P. 

Escribió diferentes Ordenaciones para los obispados de Lugo, León v 
Segovia, que sucesivamente ocupó. 

Pozo (Marcos), O. P. 

Comentario sobre el Pater noster. — Siglo xvi. 

Pozo (Martín del), O. P. 

De Thriumpho Sanctae Crucis. 

Prado (Juan Martín del), O. P. f 1636. 

Tratado de Espirituales documentos para visitar y consolar enfer- 
mos, etc. — Zaragoza, 1627, en 8.°, de 148 págs., en 4 libros. 

Prado (Norberto del), O. P. 

1. Discurso leído en la apertura anual de los estudios de la Real y 
Pontificia Universidad de Sto. Tomás de Manila, en 1882. (Importancia 
déla Filosofía para las demás ciencias, y necesidad que tiene de las en- 
señanzas divinas.) Manila, 1882. 

2. La Santidad da alas al talento, discurso en honor de Sto. Tomás. 
—Manila, 1881. 

3. Sermón de San Francisco de Asís. — Manila, 1883. 

Prato-Florido (Hugo de), O. P. 

Sermones dominicales super evangelia et epístolas, etc. — París, 1542, 
I vol. 8.° (letra gótica). 

Prats (Jacinto), O. P. f 1700. 

Sermón de las honras del Reverendo Padre Francisco Fajardo , Domi- 
nico, celebradas en el Real convento de Predicadores de Valencia , á 29 
de Octubre de 1672. — Valencia, 1672, 4.° 

23 



354 ^^ Orden de Predicadores. 

Prats (Sebastián), O. P. 

«Fr. Sebastiani Augustini Prats et Cabrer Ord. predic. Doctoris Cer- 
variensis Oratio ad Pontif. et Reg. academiam habita in máximo thea- 
tro MDCCLXXXil.» 

Varios MSS. que se hallaban en el C. de Santa Catalina de Barcelona. 

Pravia (Pedro de), O. P. 

Débese á este esclarecido hijo de Asturias el trabajo previo para la 
redacción del Índice expurgatorio de 1585. 

Puebla (Manuel), O. P. 

Discurso pronunciado en la apertura anual de los estudios de la Uni- 
versidad de Manila. — Manila, 1872. — (La enseñanza católica es el medio 
fácil y seguro del progreso cientifico.) 

Puelles (Alejandro de), O. P. 

Sermones de Nuestra Señora. 

Puente (Agustín de la), O. P. 

In Jouam Prophetam Commentaria. — MS. 

Puente (Juan de la), O. P. 

1. De la conveniencia délas dos monarquías católicas, la de la Iglesia 
Romana y la del Imperio español, etc. Libro primero. — Madrid, 161 2, fo- 
lio. El libro segundo no se imprimió por negarse el autor á concordarle 
con las fábulas de Dextro, como pretendía cierto áulico de la corte. 

2. Árbol de la Vida. — Alcalá, 1572,8.' 
Oonista del Rey católico. 

Puig (Amoldo de), O. P. 

Ars praedicandi ad Hugonetn Dertusanum episcopum directa et nuncupata. 
— MS. en pergamino del siglo .\v. 

Puig (Juan de), O. P. 

Collectanea. 

Puig y Xarrié (Narciso y Francisco), O. P. 

1. In%titufiones tbeologicae ad mentem Angelici Praeceptoris .-^Birctlom, 
1861 á 1S63 ; cuatro tomos, 8." 

2. Opusculum in quo plurimi errores refelluntur . — Barcelona, 1865, 
en 8.' 

Puigserver (Felipe), O. P. 

I . Philosophia Sancti Thomae Aquinatis , aurihus hujus temporii ac~ 
i^oinmodata. — Valencia, 1820, 3 vol., 4.' 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 335 

2, El teólogo democrático abogado en las angélicas fuentes..., en que 
se examina á fondo y se explica el sistema de los antiguos teólogos sobre 
el origen del poder civil, demostrando que la doctrina politicade Santo 
Tomás destruye de raíz la pretendida soberanía del pueblo y el derecho 
de establecer leyes sin sanción ni conocimiento del principe. — Mallorca, 
imp. de Felipe Guasp, imp. del Sto. Oficio, 1815, 4.", 100 págs. — Hs 
impugnación de El Toniisla en las Cortes, de Villanueva. 

3. Contestación al articulo inserto en los números =,S i y ^84 del Redac- 
tor General j contra la demostración de la falseldad con que se atribuye 
á Sto. Tomás la doctrina de las Angélicas Fuentes. — Palma, imp. de 
Brusi, 1S13, 4.' 

Vivió el P. Puigserver desde 174S á 1821. 

Pulgar (Robustiano del), O. P. 

Comentarios á las Epístolas de San Pablo á los romanos. — MS., fol. 

Qiíadros (Luís de), O. P. f 1632. 

Sermones de Adviento y Cuaresma. — MS. en 4.' 

Quils (Agustín), O. F. 

1. De lau.iibns justiti.u oratio. — MS. 

2. Teología manualis. — Un tomo en 4.' 

Quintana (Agustín), O. P. 

«Doctrina cristiana y tratado de la Confesión sacramental.» — Puebla 
de los Angeles, 1729. — Se hallaba en el C. de Santa Catalina de Bar- 
celona. 

QLiínta (Jerónimo), O. P. 

Segunda parte de la Historia del insigne convento de S. Esteban de 
Salamanca. — MS. de 558 págs. é índices, que escribió dicho P. en 1705 
y 1706. 

Quiñones (Perfecto de), O. P. 

Sume de Doctrine Cristiane. — Burgos, 1624, 4* 

Quirino (Hermenegildo), O. P. 

Epitome Theologiae Moralií. — MS. Dos tomos fol. 

Quírós (Teodoro de), O. P. 

I . Arte , ¡■'ocabulario , Doctrina cristiana , Conjesonario y un famoso 
catecismo por modo de diálogo. — En tagalo. 



356 Lm, Orden de Predicadores. 

2. yida del alma. — Libro sobre el Rosario, muchas veces impreso en 
Manila, así en español como en tagalo. 

Rais (Mariano) y Navarro (Luís), O. P. 

Historia de la provincia de Aragón , Orden de Predicadores desde el 
año 1808 hasta el de 1818 , supresión y establecimiento de sus conven- 
tos, y servicios hechos por la misma á la Religión y á la Patria. — Zara- 
goza, 1 819, 4." 

Es la misma obra del artic. siguiente, con algunas variantes. 

Rais y Rey (Mariano), O. P. — Siglo xix. 

J. Historia de la Provincia de Aragón de la Orden de Predicadores 
desde el año 1808 hasta el de 1818. — Zaragoza, 1826, 4.' 

2. Villancicos para cantar las religiosas del Convento de Dominicos 
de Nuestra Señora de la Consolación en la ciudad de S. Felipe, en la 
festividad que han de celebrar por haber sido llevada á los altares la 
Beata Juana de Aza, condesa de Caleruega y Madre de Santo Domingo 
de Guzmán. — Valencia, 1829, 4.° 

3. Carta escrita en verso endecasilabo á D. Vicente María Rodrigo y 
Ros, inspector de la real casa de beneficencia de la Habana (Diario de 
Valencia, 23 de Marzo de 1825). — Poesía leída en la apertura del Se- 
minario de S. Felipe. — Impreso en 1826, en Valencia. 

Ramirez (Diego), O. P. 

1. Vita Fr. Joannis a Sancto Thoma. — Madrid, 1645,8.0 

2. Escenas de ¡a Corte. — MS. que está por concluir. 

Ramírez (Juan), O. P. 

1. Santa Doctrina. — Véanse sobre esto dos cartas. Sevilla 8 de No- 
viembre y I I de Diciembre de 1537, dirigidas á S. M. por los oficiales- 
de la Contratación. (Archivo de Indias.) 

2. Advertencias sobre el servicio personal de los indios de Nueva 
España, Madrid, 1658. 

3. Parecer sobre el servicio personal y repartimiento de los indios. 
— Madrid, 20 de Octubre de 1595. 

4. Campo florido ; ejemplo de Santos para exhortar á la virtud 
con su imitación y ejemplo, 1580. — Con el titulo Altar de virtudes. — 
Madrid, 1658. 

5. Cathechismus lingua mexicana. — Méjico, 1537. — El pie de im- 
prenta es dudoso. 

Obispo de Guatemala. 

Ramón (Tomás), O. P. 

I. Cadena de oro hecha de cinco eslabones. — Barcelona, 161 o, 8.* 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 357 

2. Breve declaración del Misserere. — Barcelona, l6ioy 1612, 8.* 

3. Flores nuevas cogidas del vergel de las divinas y humanís letras, 
■y de los Santos Padres, sobre los Evangelios comunes de los Santos.— 
Barcelona, 161 1 y 1617, dos tomos en 4.° 

4. De Primatu Sancti Petri Apostoli et Summorum Pontificum Ro- 
manorum, ejus successorum, etc. — Tolosa, 1617, 4.°, de 220 págs. 

5. Conceptos extravagantes y peregrinos sacados de las sagradas 
letras y Santos Padres y Doctores, para muchas ocasiones que por el dis- 
curso del año se ofrecen predicar. ^Barcelona. 1Ó19, 4.* 

6. Nuevas y divinas Indias de las altísimas virtudes de María. — Zara- 
goza, 1624, 4.' ^ 

7. Del Santísimo nombre de jesús. — Zaragoza, 1624. 

8. Devocionario del Santísimo Sacramento. — Zaragoza, 1624. 

9. Nueva pragmática de Reformación contra los abusos de los afey- 
tes, calzado, guedejas, guarda-infantes, lenguaje crítico, moños, trajes, 
y exceso en el uso del tabaco. — Zaragoza, 1635, 8." 

10. Tratado de las Antigüedades de Alcañiz. — MS. en el C. de Al- 
cañiz. ' 

1 1. Diversos sermones y fragmentos literarios. 

12. Puntos espirituales délas Divinas letras y Santos Padres, cogidos 
para el día de la Santísima Trinidad y del Santísimo Sacramento. — 

■ Dos tomos en 4." El primero en Barcelona, 1618, y el segundo en el 
mismo año. 

Ramos (Jerónimo de), O. P. 

Chronica dos fcitos, vida é morte do infante Sancfo, D. Fernando, que 
morreu em Fe:(. Revista e reformada agora de novo. — Lisboa, 1577, 8.», 
de viii-144 hojas. 

Rangel (Miguel), O. P. 

I . Memorial a El-rei, acerca das missóes do Oriente , quem'elle fariam 
os religiosos da ordem de S. Domingos. — Sin lugar ni año de impresión. 
Folio de 8 págs. 

2. Memorial a El-rei, sobre a mesma materia. — Lisboa, 1624, fol. 

Raimundo (Fr.), O. P. 

De donis Spiritus Sancti. — MS. 

No es esta obra de San Raimundo de Peñafort, como creyeron muchos, 
pues el autor, en la pág. 244, cuenta un hecho que habia oído de Fray 
Jofre de Blanes. — En fol. 414. 

Raz (Atanasio de la), O. P. 

Suma de las Excelencias del Santísimo Rosario en varios y singulares 
asuntos predicables. — MS. 



358 La Orden de Predicadores. 

Real de la Cruz (Martin), O. P. 

Sermones y exhortaciones catequísticas y morales. — MS. en lengua cic 
Cagayán de Filipinas. 

Rebello (Manuel), O. P. 

Sermón pregado no auto da fe. — Lisboa, 1638. 

Rebolledo (Hipólito de), O. P. 

Exercicios del Rosario de la Virgen. — Madrid, 1673, 4." 

Rebullosa (Jaime), O. P. 

j. Conceptos espirituales sobre el Magníficat. — Barcelona, 1600, en 8.' 

2. Teatro de ingenios , traducción de Garzoni. — Barcelona, 1600, 
en 8." 

3. Sinagoga de ignorantes.— ídem. 

4. Teatro de los mayores principes del mundo, y causas de las grande- 
:[as de sus estados. — Barcelona, 1605, en 8.° 

5. Historia eclesiástica, etc. — Barcelona, 1610, en 8.0 

6. Tratado del mar. 

7. Tratado de las excelencias de los antiguos capitanes. 

8. Tratado de la reputación. 

9. Tratado de la neutralidad, 

10. Tratado de la agilidad de las fuerzas. 

11. Tratado de la fortificación. Estas diez últimas obras son traduc- 
ción de Juan Botero. 

12. Relación de las grandes fiestas que la ciudad de Barcelona hizo á 
la canonización de San Raymundo de Peñafort. — Barcelona, 1601, en 4.'* 

I 3. Tesoro espiritual de la Iglesia militante, — Barcelona, 1601, en 8.* 

14. Historia de la vida y milagros de S. Olaguer, Obispo de Barcelona. 
— Barcelona, 1609, en 8." 

15. Rosario de María Santísima. 

16. Sermones de Cuaresma para cada día. — Barcelona, 1614, en 4.* 

17. Sermones cuadruplicados de Adviento, y para otras dominicas y 
fiestas. — Barcelona, 1617, en 4.0 

18. Sermones del Santísimo Sacramento, repartidos en seis ochava- 
rios. — Barcelona, 1621, en 4.° En francés, París, 1635, en 8.» 

19. Las 12 instituciones y las 24 colaciones de Casiano, puestas en es- 
pañol y anotadas. — MS. 

20. Sermón en honor de San Ignacio de Loyola. — Se imprimió en 
español, francés é italiano. 

21. Descripción de todas las provincias y reinos del mundo, sacados 
de las relaciones toscanas de Juan Botero Renes, en que se trata de las 
costumbres, industria y riquezas de cada una de las naciones de Europa, 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 359 

Asia, África, América ó nuevo mundo; de la quantidad, qualidad y movi- 
mientos del mar, y de todas las islas y peninsulas hasta hoy descubier- 
tas. Por Fr. Jaime Rebullosa, de la Orden de Predicadores. Al Excelen- 
tísimo Señor Don Carlos de Oria, Duque de Tursi , etc.— En Barcelona, 
por Gabriel Grells y Giraldo Dotil, 1603, en 8.», 8 hojas de prels. y 360 
foliadas. (Murilio, núm. 6,776, precio 140 rs.)— Gerona, 1748, 4,0 

No le cita el P. Echard. 

Predicador famosísimo, y que poseía el italiano, el francés, el portu- 
gués, el inglés y el alemán, además del español y el latín, como se supone. 

Reluz (Francisco de), O. P. 

1. Commentariain Sti. Thomae Summam. 

2. Qiiacstio XXII de fide in decem artículos divisa, abeo iüustrata. — 
MS. 

Remesal (Antonio), O. P. 

1 . Historia general de las Indias occidentales, y particular de la gobernar 
dónde Chiapa y Guatemala. — Madrid, 1620, en folio, 1000 págs. 

No la cita Echard. 

2. Historia de la provincia de S. Vicente de Chiapa y Guatemala, de la 
Orden de Santo Domingo. — Madrid, por Francisco de Ángulo, 1619, fo- 
lio. (Congr. Americ, núm. 1086.) 

3. La vida del Padre Fr. Andrés del VaUe, natural de Vattadolid. 

4. Annotationes seu commentaria in sermones S. Thomae de Aquino. 

Rengel (Domingo), O. P. 

De Indulgentiis. — MS. fol. 

Rengino (Luís), O. P. — Siglo xvi. 

1 . Tratados y sermones en lengua mejicana, misteca, zapoteca, mijo, 
chocona y tarasca. 

2. Las fiestas que se rezan en la provincia de México, por comunica- 
ción con la de Andalucía. — México. 

Resende (Andrés), O. P. 

1. opera. — Colonia, 1600, des tomos en 4.* 

Trata de antigüedades de Portugal, de la era española, y de una mu- 
chedumbre de materias. 

2. Escribió además otros veinticinco opúsculos, que no se han edi- 
tado en su mayor parte, y cu) os títulos pueden verse en Echard. Fué 
varón eruditísimo, como !o pri.eba su correspondencia con Ambrosio de 
Morales. 



360 La Orden de Predicadorecs. 

Resurrección (Antonino de la), O. P. 

1. Sermáo ñas exequias d'El-rei Filippe 11 (alias III de Hespanha), 
celebradas na capella Real da Universidade de Coimbra. — Lisboa, 1621, 
4.° de 20 hojas. 

2, Sermáo no auto da Fe que se celebrou na cidade de Coimbra a 6 
de Malo de 1629. — Coimbra, 1629, 4.° de 26 págs. 

Retortillo (Pedro), O. P. 

Novena á María Santisima , Madre de Dios del divino Verbo y Señora 
Nuestra, en su antiquísima y venerable imagen de Atocha. — 8." Sin año 
ni lugar. 

Rey (Inocencio), O. P. — Siglo xvii. 

Libro de la Gloria de Méjico, precedido de una historia de las conquis- 
tas del Rosario en aquella provincia. 

Reyes (Antonio de los), O. P. 

y^rte en lengua Mixteca , compuesta por el Padre Fray Antonio de los 
Reyes de la Orden de Predicadores, Vicario de Tepuzculuta. — En México. 
Por Pedro Ballí, 1593, 8." 

Ribas (Juan), O. P. 

Sobre el alabado sea , etc. — Un tomo fol. 

Ribé (José), O. P.f 1883. 

Revisla del Rosario, fundada por él en Barcelona , en los últimos años. 

Ribelles (Bartolomé), O. P. 

Compendio histórico de todas las epidemias padecidas en Valencia antes del 
año 1647. — Valencia, 1804, por José Orga. — En 4.° 

Ribelles (Bartolomé), O. P.— Otro? f 1816. 

1. Observaciones histórico-críticas á las trovas intituladas de Mosen 
Jaime Febrer. — Valencia, 1804, 4." 

2. Memoria histórico-crítica de las antiguas artes del reino de Va- 
lencia, 1840, 4.° 

Ribera (Alfonso de), O. P. 

1 . De los ejercicios é indulgencias del Rosario de Nuestra Señora y del 
nombre de Jesús. — Madrid, 1618; Pamplona, 1642. 

2. Historia sacra del Sanlisimo Sacramento contra los herejes de nuestros 
tiempos. — Madrid, 1626. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eípañoles. 361 

3. ün tratado de las excelencias de Santo Tomás de Aquino, singu- 
lar defensor de este altísimo misterio. Está al final de la obra anterior. 

Ribera (Bernardo), O. P. 

Responsum antapoloseticum ecclesiae catholicae contra calumniosas 
blasphemias Yes. Francisci Buddei nomine vulgatas in orthodoxos lati- 
nos et graecos , quo petra fiJei a Stephano Javorkio Resenensi metropo- 
lita et ad everteiidum Lutten Pantheon ¡acte repetitur ictu. 

Ribes (Ramón), O. P. 

1. Relación del viaje de la santa ciudad de Hierusalem y otros luga- 
res adyacentes en la misma Tierra Santa. — Barcelona, 1627. 

2. Manual del Roser . — Barcelona, 1643. 

3. Rekctionet complutenses , 1743. — La poseía la bibl. del Carmen 
Descalzo de Madrid. 

Era religioso lego del convento de Barcelona , pero natural de Francia. 

Riera (Domingo), O. P. 

1 . Mare Magnum exemplorum SS. Rosarii ex diversis auctoribus ac vo- 
luminibus congregatum quibm praemitlitur opm aureum B. Alani de Repe; de 
psalterio Christi ac B. Mariac. — Mallorca, 1699, en folio. 

2. Psalterium Marianum praefiguratum , in quo B. Alani opus aureum 
ad formam concionatoriam reducitur. — Mallorca, 1700, en folio. 

El Alano que cita será , probablemente , el libro del P. Coppensteim. 

Riera (Juan), O. P. 

i. Psalterium Marianum. — Un tomo, fol. 

2. Mare Magnum Mariae. — Un tomo, fol. , Mallorca, 1699. 

Es posible que sea el mismo autor. 

Riparia (Benito), O. P. 

Epistolae Guidoni episcopo Majoritarum. 

Ripoll (Tomás), O. P. f '747- 

Dejó escritas obras muy dignas de loa , prohibidas por la ciencia en 
su mayor parte. 

Rivas (Benito), O. P. 

1. Conceptos doctrinales y mor ala del P. Claus, traducidos al tagalo. 
— Tres tomos en 4.% Manila , varias ediciones. 

2. Ensayo físico descriptivo estadístico y religioso de la provincia de Ba- 
ííian (Filipinas). — Manila, 1848. 



362 La Orden de Predicadora. 

Rivas (Francisco), O. P. f 1884. 

1 , Discurse pronunciado en la apertura de los esludios de la Universi- 
dad de Manila. — Manila, 1866. 

2, Curso de Historia eclesiástica pata uso de los Colegios de la Orden 
de Predicadores. — Tres tomos, 4.°, Madrid, 1877. 

3, Universidad de Manila, documentos que justifican la improceden- 
cia, é irregularidad de la reforma que ha hecho en ella el ministro de Ul- 
tramar. — Madrid, 1871. 

Hermano del anterior. 

Rivas (Manuel de), O. P. 

1 . Idea del imperio de Annan ó de los reinos unidos de Tonquin y Cochin- 
china. — Manila, 1858, i vol. , 4.": Madrid, 1859, i vol., 4.0, 2.' edición. 

2. Comedias, poesías é informes. — MS, 
Vive. 

Rivas y Carrasquilla (Juan de), O. P. 

1. Opusculum de indulgenliis. 

2. Vida de S. Alvaro de Córdoba. 

3. Su oro al César y á Dios su gloria. — Córdoba, 1663, en folio. 

4. Defensa de la doctrina del Angélico Doctor. — Madrid , 1663, en fo- 
lio. Es dudoso. 

5. Carta literaria desde Córdoba, año 1664 MS. original en la 

Bibl. nac. (Ca. 94.) 

Se le atribuyeron otras obras que él jamás reconoció por suyas. 

Rivera (José), O. P. 

1. Sermones de Adviento. 

2. Sermones de Cuaresma. — MSS. 

Rivera (Miguel de), O. P. 

1. De ratione studii theologici declamationes sex. — Lyon, 1570, en 8.* 

2. De contemplatione rerum humanarum et virlutii exceUentia, decla- 
mationes septeum. — Colonia, 1173, en 8.° 

El libro De Perfecto tbcologo, Lyon, 1570, en 8.°, es la primera edición 
del libro De ratione , etc. 

Rivilla Ramiro (Julián), O. P. 

Discurso pronunciado en la apertura anual de los estudios de la Uni- 
versidad de Manila en 2 de julio de 1878. (Necesidad lógica y social de 
que la enseñanza sea católica.) 

Robles (Juan de), O. P. 

I . La vida de Fr. Juan Hurtado de Mendoza , de la Orden de Santo 
Domingo, maestro de Teología. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpañohs. }6^ 

2. Las fundaciotics de algunas casas de la provincia de Castilla : Ma- 
drid, Talayera, Ocaña, San Sebastián, desde sus primeros principios. 

Roca (Antonio de la), O. P. 

Relación de la admirable conversión y reducción de los indios de la 
provincia de San Salvador, de Austria, de los Dorases y Zuries del reyno 
de Panamá de Tierra Firme, conaenijando por las costumbres y usos de 
aquellas gentes. — Impresa en la obra del P. Meléndez. 

Misionero celosísimo del Perú. 

Roca (Antonio José de la), O. P. 

Ora^ao fúnebre ñas exequias do Exmo. e Rmo. Sr. D. Francisco de 
Lemos Faria Peréira Continho, Bispo de Coimbra, Conde d'Argani , Re- 
formador Reitor da universidad , etc. — Coimbra, 1822, 4.*, de 20 págs. 

Roca (Baltasar Juan), O. P. 

1 . Historia verdadera de la vida y milagros del bienaventurado Padre 
S. Luys Bertrán, hijo de la ciudad y convento de Predicadores de Valencia, 

y de su beatificación por nuestro S. P. Paulo Papa V. — Valencia, 1608, 
en 8.» 

2. Sumario de la devoción , cofradía , indulgencias del Rosario, y de la 
del SS. nombre de Jesús. — Valencia, 1596, en 8.° 

Roca (Manuel de la), O. P. 

1. Glorioso origen y descendencia de nuestro bienaventurado P. San- 
to Domingo de Guzmán. — MS. 

2. Comentarios á la Suma de Santo Tomás. 

3. Vida de S. Luis Beltrán. 

4. Sermones de Cuaresma. — MS. 

Rocaberti de Perelada (Juan Tomás), O. P. 

1 . De Romani Pontificis auctoritate. — Tres tomos en folio. Valencia, 
1691, 1693 y 1694. Fué prohibida esta obra en Francia, porque heria 
de muerte al galicanismo. 

2. Bibliotheca máxima Pontificia, etc. — Roma, 1695 á 1699, 21 to- 
mos en folio. 

3. Alimento espiritual cotidiano exercicio de meditaciones. — Barcelona, 
1668, en 4.° 

4. Teología mística : Instrucción del alma en la oración y meditación.— 
Barcelona, 1669, en 4.° 

5. Epistolae encyclicae plures ad universum Ordinem 

6. Líber apologeticus de Romani Pontificis Honorii I invicta in fide con- 
stantia. — Venecia, 1691, en folio. 



364 La Orden de Predicadores. 

7. Festivas demostraciones que consagró á la solemne beatificación del 
gran Pontífice Pió V. — Roma, 1672, en 4.° 

Editó además varias obras de autores dominicos. Fué este autor Maes- 
tro general 58 de la Orden, Arzobispo y virrey de Valencia. 

Rocamora (Tomás de), O. P. 

1 . Dioptra transalpina in catastrophem Capituli generalis Ordinis Prae- 
dicatorum Genuae celebrati auno 1642. 

2. Protestatio contra R. P. F . Micbaelem Ma^arinum , etc. — Genova, 
1642, en 4.° Las dos obras fueron escritas para evitar un cisma en la 
Orden , como se evitó. 

El P. Rocamora fué Obispo de Mallorca. 

Rodríguez (Antonio), O. P. 

Relación historial de la provincia de San Juan Bautista del Perú , de la 
Orden de Predicadores. — MSS. muy apreciados por los eruditos que de 
ellos nos han dado noticia. 

Rodríguez (Cristóbal), O. P. 

Officium elegantissimum in honorem Stae. ylgnetis de Montepoliciano. — 
Asi González Dávila y Remesal. 

Rodríguez (Sebastián), O. P. 

1. Exposición del libro de Judit. 

2. Comentarios al libro de Daniel. 

3. Una porción de sermones sobre diversas materias. — MS. 

Rodríguez (Segundo), O. P. — Siglo xvif. 

De dialéctica liher . — MS. 

Roja (Alvaro de), O. P. 

Noticia de la fundación del Convento del Rosario de la ciudad de Ovie- 
do.— MS. inserto en el Libro Becerro del Convento de Dominicos de 
Oviedo. 

Rojas (Francisco de), O. P. 

Suma de casos de conciencia. — MS., fol. 

Romeo (Bernardo), O. P. f 1651. 

Algunos escritos dignos de toda alabanza, como se lee en el Lib. de Re- 
gistro del Convento de Zaragoza. — MS. en dicho Convento. 

Romero (Santiago), O. P. 

Sermones y pláticas en idioma pangasinán. — Madrid, 1851, i vol., 8.0 



Ensayo cic iiaa Biblkícca de Dominicos españoles. 565 
Romeu (Juan), O. P. — Escribió á fines del siglo xiv. 

Exposición de los Vil ^salmos penitenciales, etc. — Códice que existía en 
la Bibl. de los Carmelitas descalzos de Barcelona. 

Roquer (Mariano), O. P. — Siglo xix. 

Confesión del liberal arrepentido; las 9 cartas polémicas, y apologia 
de la religión. 

No acabó de imprimirse esta obra. 

Roqueta (Vicente), O. P. f 16^6. 

Tratado breve del modo y orden que han de tener los fieles cristianos, 
en rezar á coro el Rosario de la Virgen Santísima, con otras devociones 
espirituales. — Valencia, 1644, 1695, en 8." 

Rosado (Antonio). O. P. 

1 . Tractados sobre os quatro Novíssimos, com logares communes dos 
Padres sobre a mesma materia. — Oporto, 1622, fol., de xviii-344 págs. 

2. Tractados em lauros do Sanctissimo Rosario, sobre a oragáo do 
Padre Nosso , e cántico de Senhora. — Oporto, 1622, 4.0, de Lvi-432 
páginas. 

3. Tractados sobre a Destrui^ao de Jerusalem, Lagrimes de Jeremías 
Exechias , S. Pedro , Sancta IVlagdalena , Conversáo de Dimas, e con- 
demnagao de Judas. — Oporto, 1624, 4.°, de xxx-400 págs. 

4. Sermáo em S. Domingos do Porto, anno do Senhor 1620, na festa 
de S. Pedro Martyr, Padroeiro da Sancta InquisÍ9ao. — Coimbra, 1620, 
4.°, de 11-13 hojas. 

5. Sermáo na trasladagao que fez o Senhor Bispo D. Fr. Gonzalo de 
Moraes dos ossos dos senhores Bispos de Porto seus antecessores aos 20 
de Margo, día de S. Mashinho, no anno 1614. — Oporto, 1618, 4.°, de 
43 págs. 

Rosario (Cristóbal del), O, P. 

Sermáo em a capella do Exmo. Sr. D. Francisco de Mello, Embaixador 
de Portugal, no primeirodie em que a mesma capelie se abriu, assistiendo 
os mais Ministros, e a principa gente catholíci esta corte. — No tiene año 
ni lugar de impresión; pero del carácter de letra parece haber sido im- 
preso en Londres : 4.° 

Rosario (Diego del), O. P. 

1. Historia das vidas e Jeitos heroycos e obras insignes dos sonetos , etc. 
Coimbra, 1577, en folio. 

2. Suma de casos y catecismo. 

3. Cronicón de los Dominicos. 



366 La Orden de Predicadores. 

4. Summa caetana trasladada em portugue:^, etc. Coimbra, 1573, 8.* 

5. Tratado de yívisos de Confesores, ordenado por mandado do Ar:^obis- 
/)0.— Braga, 1578, 4.° 

6. Determina tiones quorumdam doctorum de differentia inter Euge- 
nium IV Pont. Max. et Concilium Basileensem . — MS. 

Fué compañero del P. Bartolomé de los Mártires. 

Rosario (Francisco del), O. P. 

Relación de todo lo sucedido en la conquista espiritual de los Andes 
por la parte de Cochabamba. — En la Hist. del P. Meléndez. — Siglo xvii. 

Rosario (José del), O. P. y 1742. 

1 . Cinco tomos de Pláticas Morales , Doctrinales de escogida ins- 
trucción. — MS. 

2. Varías consultas y epístolas de conocida utilidad. 

Rosario (Lope del), O. P. 

Compendio sucinto dos Santos do ordem de S. Domingos. — MS. 

Rosell (Nicolás), O. P. 

1 . v4cta ejus ut ¡nquisiioris in Aragoniae generalií. 

2. Romanorum pontijicum gesta. — MS. Bibl. Vatic. • 

3. De quadnipli jurisdictione romanae Ecclesiae in regnum utriusque Si- 
ciliae. — Bibl. Capranic. 

4. Commentarii de rebus Ordinis Praedicatorum. — MS. autógrafo en 
Barcelona. 

5. Commentarii in Malthaeum. 

6. Epistola Clementi Vi scripta. — Sobre su promoción al cardenalato: 
es notable. 

7. De unitate Ecclesiae et schismaie vitando iractatus. 
Esta obra tal vez sea del P. Eymeric. 

Royo (José), O. P.f 1718. 

Mare Magnum materiarum sive Index universalis alphabeticus cui 
incorporantur omnes voluminum tituli hujus bibliothecae.— MS. 

Royo (Sebastián), O. P. 

Perfecto cura de almas. — MS. 

Rozado (Antonio), O. P. 

1. Sermones varios. — Coimbra, 1624, y Oporto, 1618, en4.* 

2. Tratados en honor del Santísimo Rosario. — Lisboa, 1691, fol. 

3. Tratados sobre a destrugáo de Jerusalem. — Lisboa, 1624, 4.* 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos cípañoles. 367 

4. Tratados sobre os quatro novissimos , con lugares comunes dos 
Padres sobre a mesma materia. — Lisboa, 1623, folio. 

5. Vidas dos santos da Ordem do S. Domingos, <— Citado por Marieta. 

Rueda (Juan de), O. P. 

Del Rosario de Nuestra Señora. — Libro escrito en lengua Japonesa, 
donde el autor fué misionero. 

Ruíz (Andrés), O. P. 

Concionum dúo volumina. 

Ruíz (Antonio), O. P. 

Vida de Nuestra Señora con notas para re^ar el Rosario. — Salamanca, 
1618, 4-- 

Ruiz (Gaspar), O. P. 

Quaestioncs selectae super Tertiam Partem Sancti Tbomae. — Valladolid, 
1652, folio. 

Ruíz (Miguel), O. P. 

1 . Libro del Rosario y otros tratados de piedad.'— Manih , en lengu» 
tagala. 

2. /Irte de la lengua tagala comparada, y vocabulario de la misma. — 
Falleció cuando había preparado las ampliaciones de esta obra para la 
imprenta. 

Sa de Meneses (Francisco), O. P. 

1 . Malaca conquistada. 

2. Tragedia: «Domina María FoUer.» 

3. Otras poesías. — Siglo xvii. 

Saavedra (Marcos de), O. P. 

1. Arte para aprender la lengua de los naturales de Nueva Segoiia. — 
(Es la lengua de Cagayán, en Filipinas.) 

2. Sermones de todo el año en dicha lengua. 

Sabarruya (Agustín de), O. P. 

1. Expositioncm Summularum Petri Hispani. — 15J3, fol. 

2. Dialecticae introductiones trium viarum placitae , thomitarum 
videlicet, Scotistarum et Nominalium complectentes. — Sevilla, primera 
parte, 1533 ; segunda, 1535, fol. 



368 La Orden de Predicadores. 

Saborit (Vicente), O. P. 

Vida del Beato Padre Fr. Luis Beltrán, — Valencia, 1651, 4.* 

Sabrugera (Romero de), O. P. 

Biblia en catalán en copla, y el psalterio traducido en catalán. — MS. en 
vitela, Bibl. Escor. 

Saenz (Raimundo), O. P. 

Historia de Predicadores. — Nicol. Ant. 

Sagarro (Juan B.), O. P. 

In litaum primum Magistri sententiarum. — Antuespiae (Ambcres), 
1638, 4.' 

Segastizával (Juan), O. P. 

Exhortación á la devoción del Rosario, — Zaragoza, 1597, en 4.* — Italia- 
no, Florencia, 1637. 

Sainz (Julián), O. P. 

Véase Orsi , traducción de su Historia, 

Saiz (Jacinto), O. P., 

1. Sermón predicado.... en Sto. Domingo el Real de Madrid en la 
solemne fiesta que el sacro supremo y real Consejo de Aragón hizo.... á 
San Raymundo de Peñafort. — Madrid, 1628, en 4.° 

2. Vida del citado San Raimundo, que no se imprimió al parecer. 

Sala (Francisco), O. P. — Profesó en 1566. 

Historia del Convento de Predicadores de la ciudad de Valencia, sacada 
de Monumentos antiguos. 

Sala Franca (Tomás), O. P. 

1. Sermón de San Antonino, Arzobispo de Florencia. — Roma, 1656, 
4.', de 40 págs. 

2. Dos libros de oraciones sagradas. — MS. 

Salamanca (Joaquín de), O. P. — Siglo xvii. 

Dos libros de consideraciones sobre los misterios propuestos por San 
Juan en el Apocalipsis. 

Salazar (Ambrosio), O. P. 

Commentaria in Primam parlem Summae Theologicae S. Thomae per- 
quam erudita, — MS. que se conservaba en Salamanca, según Altamura. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos c^aítolcs. 369 
Salazar (Domingo de), O. P. 

Statula sccundmn qtiac se gercrent confcssarii ciña cnsus tu tis regionibus 
emergentes, nec in Europa consuetos. — La importancia de este escrito se 
deduce de su titulo, y de la circunstancia de haber sido el P. Salazar el 
primer Obispo de las Islas Filipinas. 

Salazar (Raimundo de), O. P. 

In Cántica Canticoruin Commentarius. — MS. 

Salazar (Simón de), O. P. 

Prontuario de materias morales en principios y reglas, para examen de 
los que en breve se desean exponer para confesar. — Valladolid, 1667, en 8.° 

Esta obra, que fué traducida al latín é impresa en Praga, puede consi- 
derarse como el preludio del Prontuario del P. Lárraga, que tanta acep- 
tación alcanzó un siglo después. 

Salazar (Vicente de), O. P. 

Historia de la provincia del Santísimo Rosario de Filipinas. — Manila, 
1742, un tomo en folio. 

Salazar Caballero (Antonio de), O. P. 

Discursos funerales predicables en las exequias de los difuntos, que fueron 
varones gloriosos _}' dignos de toda aclamación. — Madrid, 1655, folio de 491 
páginas. 

La obra está dividida en trece tratados, clasificados según el estado de 
los personajes que han de ser objeto del elogio. 

Salcedo (Antonio), O. P. 

1. Commentarium in primum Sententiarum. — Valladolid, 1656. 

2. Sermones de Santos. — Madrid, 1669. 

3. De articuhs primae partis Sancti Thomae ad formam scholae. — 
Madrid. 

4. Expositio totius Scripturae Santae juxia quadruplicem sensum. — Diez 
y seis tomos. — MS. 

5. Condones plwestypis expeditas. — MS. 

Salcedo (Tomás), O. P. 

Exposición de ¡os Evangelios del Adviento. — Burgos, 1702, 4.' 

Saldaña (Tomás), O. P. 

Sermón del Cingulo de Santo Tomás de Aquino. — Zaragoza, 1696, 4." 

Sales (Luis), O. P. f 1807. 

Noticias de la California. — Valencia, 1794, 8.0 

24 



^yo La Orden de Predicadores. 

Salgado (Antonio), O. P. 

Tractatum de Indulgeníiis. — Sevilla, 1603, 4.' 

Salinas (Melchor de), O. P. 

Elogios de Santos. — Granada, 1632, 4." 

Salt (Manuel María de), O. P. 

Vida del Beato Luis Bertrano. — MS. 

Saludo (Agustín) , O. P. 

1. Avisos para los predicadores del Santo Evangelio. — MS. en la Bi- 
blioteca nac. (V. 69.) 

2. Discurso acerca de la justicia y buen gobierno de España, en cuanto 
á los estatutos de limpieza de sangre en las catedrales, sentencias de la 
Inquisición, etc. — Zaragoza, en folio. — MS. en la Bib. nac. (R. iio.) — 
Otro casi con el mismo título, aunque algo diferente. — ídem. (P. 145.) 

3. Sobre limitación de tales estatutos. — MS. idem. (V. 95.) 

4. De las calidades de los caballeros de Calatrava. — MS. idem. (Q.. 
192.) 

5. Sobre los estatutos de Toledo, y lo que sucedió en los principios. — MS. 
idem. (R. 138.) 

6. Tratado sobre las monedas que se hallan en las Sagradas Escritu- 
ras, etc. 

7. Tratado de los Predicadores. 

Se han perdido otras obras de este orador famoso , que, predicando 
ante Felipe II sobre el exceso de los impuestos, tuvo valor para increparle, 
diciendo: «Philippe, unde ememus panes ut manducent hi.» 

Saluz (Raymundo), O. P. 

Relaciones apuntadas con historias y tradiciones, y escrituras fidedig- 
nas que tratan del Convento de Predicadores de Zaragoza. — Escrito en 
1639, 502 hojas en fol. 

Sampayo (Esteban), O. P. 

Triumphum Christianum Romanos cunctos obscurantem e.x ^gidii 
Lusitani , Magi olim Theurgici et Doctoris , aliorumque Patrum Ordinis 
Praedicatorum ex eadem Lusitanie stupendis gestis inflatum. — París, 
1586, 8.° 

Sampsó (Ramón), O. P. 

Dejó escritos en su convento de Barcelona quince volúmenes sobre 
la Oración mental. — Siglo xvu. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos emanóles. 371 
San Alberto (José Antonio de), O. P. 

1. Colección de Iiislruccioiies pastorales Obispo de Tucuman y Ar- 
zobispo de la Plata. — Madrid, 1786, 2 tomos en 4.° mayor. 

2. Cartas pastorales , etc. — Madrid, 179?, 4.", 29O págs. (30). 

San Antonino (Ángel de), O. P. 

Relat iones plures de Christianae religioim in Sinarum imperio slatu. — 
MS. en el archivo de Dominicos de Manila. 

San Antonio (Gabriel), O. P. 

Relación de los sucesos del reino dj Cambo.xa. — 1604, 4." 

San Cipriano (Salvador de), O. P. 

Libro délos ídolos y de la provincia de Zacapula, con la historia de la 
entrada de los españoles en la tierra, y la que hicieron los PP. Fr. Luis 
Gancer, Fr. Bartolomé de las Casas y Fr. Pedro de Ángulo en aquellas 
tierras á predicar el Evangelio. 

La obra fué escrita en la lengua del país de Zacapula . donde era mi- 
sionero el P. San Cipriano. 

San Clemente (Miguel de), O. P. 

Fragancias del Rosario de la Virgen María, exhaladas de su amena es- 
tancia , de su florida cofradía, etc. — Pamplona, 1726, I vol. 4.' 

San Jacinto (Tomás de), O. P. 

Varias cartas relativas á la Misión de Japón. — Siglo .\vn. 
Mártir de Cristo. 

San Jerónimo (Gonzalo de), O. P. 

De Calamilatibus Eccksiae . — París, 1667. 

San José (Francisco de), O. P. — Véase Blancas. 
San José (Francisco Blanco de), O. P. 

1. De Sacramentis Ecclesiae. 

2 . De devotione Sanctissitni Rosarii. 

San Juan (Baltasar de), O. P. 

1 . Vita Beati /^gidii Scalabitani, de Santarem vulgo didi y su oficio. — 
MS. — Siglo XVI. 

2. Ofjicium recitandum in ejus foesto quod dominica infra octavam As- 
censionis celebrari consucvit .—S\^\o xvi. 

3. Summa de Grammatica. — .MS. según Monteiro en su Claustro Do- 
minicano. 



372 La Orden de Predicadores. 

San Juan (Jaime de), O. P. — Vivió en el siglo xv. 

1. Relatio insignis Balearicae transfretationis miraculosae S. Ray- 
mundi de Peñaforte. 

2. Sermones sobre diferentes asuntos. 

3. Otros opúsculos. — MS. 

San Juan (Jaime de), O. P. — Otro. 

Sermonuní volumina quaedam et opuscula plura gravioris momenti. 
Es distinto este escritor del anterior del mismo nombre. Sus MSS. 
deben hallarse en Italia, donde vivió en el siglo xv ó xvi. 

San Juan (Pedro de), O. P. 

Sermáo ñas exequias de D. Fr. Joáo da Piedade, bispo de Macan, pre- 
grado no convento de S. Domingos da villa de Abrantes. — Lisboa, 1629, 
4.°; muy raro. 

San Martin (Tomás de), O. P. 

Relación de los sacrificios que los indios del Perú hacían á sus dioses en 
tiempo de cosechas, sementeras y trabajos públicos, etc. — Siglo xvi. 
Obispo de la Plata. 

San Miguel (Francisco de), O. P. — Siglo xvii. 

Doctrina para bien morir. — -MS., 4.° 

San Miguel y Vargo (José de), O. P. 

1 . Contrarietates et concordiae locorum veteris et novi testamcnti. 

2. Selecta loca veteris Testamenti, variaeque historiae illwsíratae. 

3. Historia ex Genesi ad mores , elogiaque sanctorum . 

4. Figurae , tropi , hebraismi, regulae ad sacrae Scripturac intelligen- 
tiam, et de ritibiis gentium. 

5. Biblia Mariana, 

6. Vida del justo y del pecador. 

No consta que se hayan impreso. Es del siglo xvii. 

San Raimundo (Valerio de), O. P. f en 1689. 

Sermáo no auto da fee, que se celebraou en Evora en 1 1 de Novembro 
de 1662. — Lisboa, 1663, 4.° 

Sánchez (Alfonso), O. P. 

Vita Magdalenac de Lorca virginis valentinae. Valentiae, anuo lySo : dii 
24 Aprilis piissime defunctae. 

Sánchez (Alejandro), O. P. — Siglo xvii. 

1. Proverbia Salomoniscum Glossa. — MS., fol. 

2. De creatione et reparatione hominis. — MS., fol. 



I 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 373 
Sánchez (Isidoro), O. P. — Siglo xvii. 

De hominis creatione. — MS. 
De Reparatione. — MS. 

Sánchez (Jerónimo), O. P. — Siglo xvii. 

Tesoro de confesores. — MS. 

Sánchez (Lorenzo), O. P. 

Lamentabüe Exordium in Regüs honoribus Hispaniarum Reginae, et 
Dominae Mariae Ludovicae Gabrielac a Sabaudia, quam Sertoriana Oseen- 
sis Universitas incesanter plangens, ibi Academiac nomine laboravit, et 
publice recitavit in Cathedrali Ecclesia. — Huesca, 1714, 4.° 

Sánchez (Petrus), O. P. 

1. Theologia Sacratissimi Rosarü. — Madrid, 176J, i vol. en 4 ° menor. 

2. Jesus conceptus et nattis. — Sevilla, i vol., 12." Sin año de impresión. 

Sánchez (Raimundo), O. P. 

1. Comentarios á Ezequiel. 

2. Dos libros sobre el Eclesiastes. — MS. 

Sánchez (Salvador), O. P. — Siglo xvii. 

1. Cursus philosophicus. — MS. 

2. Cronicón. — MS. fol. 

Sánchez-Sedeño (Juan), O. P. 

1. Commentaria in Aristotelis logicam. — Salamanca, 1600, folio. 

2. Commentaria in Aristotelis metapbysicam. — Inédito. 

Sancho (Reginaldo), O. P. 

Dos Cuaresmas completas y muchos Sermones de Santos y extrava- 
gantes. — MS. en el C. de Santa Lucía de Alcañiz. 

Sandoval (Alfonso de), O. P. 

De locis quibtisJam difficilibus S. Scripturae, — MS. 

Santa Catalina (Lucas de), O. P. 

1. Estrella dominicana, novamenta descobcrta no ero da egreja. Historia 
panegyriea, ornada con todo genero de criidifao, etc. Lisboa, 1703, 4.* 

2. Historia de S. Domingos, particular do reino e conquista da Portugal. 
Qitarta parte. — Lisboa , 1733, 4.° 

3. Memoria da Ordein militar de S. Joáo de Malta , oferendas a el reí 
nosso senhor D.Joáo. — V. Tomo i ." — Lisboa, 1734, fol. de xvi-408 págs. 

4. O Racional da Grafa . — Lisboa. 1755, 4.°, de xxn-249 págs. 



374 ^^ Orden de Predicadores. 

5. Leráo político, abuso emendado. — Lisboa, 1704, 4.* 

6. Oriente illustrado, primicias genlilicas. — Lisboa, 1727, 4.* 

7. Se suponen de este Autor, Anatomino jocoso y Parnaso joco-serio.. 

Santa Cruz (Baltasar de), O. P. 

Historia de la Provincia del Santo Rosario de Filipinas, Japón y China- 
del sagrado Orden de Predicadores. — Zaragoza, 1693, en folio. Abraza 
desde 1635 á 1673, continuando la del P. Aduarte. 

Santa Cruz (Baltasar), O. P. — Otro. 

Historia Magistral de los Gloriosos Santos Anacoretas Balaán y Jo- 
saphat. — Manila, MDCXCII, en 4." 

Santa Cruz (Domingo de), O. P. 

Rosario Real de Nuestra Se'ora. — Paris, 1608,8."; Salamanca, 1621, 
en 8," 

Santa Cruz (Francisco de), O. P. 

Commentaria in universam S. Tbomae de Aquino Summam. — MS. muy- 
consultado en el siglo xvi. 

Santa Cruz (Juan de), O. P. 

Varias relaciones sobre el estado de la Iglesia de Tonquin. — Impresas- 
unas, inéditas otras. 

Santa María (Antonio de), O. P. 

España triunfante. — Se publicó, según Sarrabia , mas no lo he visto. 

Santa María (Domingo de), O. P. 

1. Artey enseñan:¡;a de la lengua Misteca. 

2. La doctrina cristiana. — En la misma lengua. 

3. Las epístolas y los evangelios. — ídem. — Siglo .xvi. 
Otros le llaman Diego, 

Santa María (Fernando de), O. P. 

1 . Relagao da vida e martyrio glorioso do Padre Frey Jerónimo da' 
Crui, etc.— Se imprimió traducida al latín, Roma, 157 1, y además eri 
portugués. 

2. Relatio obsídionis Goensis, etc. 
Misionero en las Indias Orientales. 

Santa María (Fernando de), O. P.— Otro. 

Manual de medicinas caseras para consuelo de los pobres indios , en las- 
provincias y pueblos donde no hay médicos ni W/fa.— Manila , 1615^ 
ídem , 1863. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 375 

Si el Sr. Vidal, mi buen amigo, hubiera visto esta última edición, no 
hubiera escrito que se encontraban muy pocos ejemplares en Filipinas. 
Es manual que todos conocen. 

Santa María (José de), O. P. 

1 . De libero arbitrio. 

2. Otras obras , dice el P. Fernández. 

Santa María (María), O. P. f 1750. 

Arte de tañer Fantasía, asi para tecla como para vihuela y todo ins- 
trumento en que se pudiere tañer, á tres y á cuatro voces, y á más, por 
el cual en breve tiempo , y un poco trabajo, fácilmente se podria tañer 
Fantasía. — Valladoüd, 1565, fol. 

Santa María (Pedro de), O. P. 

Educa^ao dos filhos. — Así Cardoso. 

Santa María (Tomás de), O. P. 

Arte de tañer fantasía para tecla, vihuela , y todo instrumento de tres ó 
cuatro órdenes. — Madrid, 1565/ en folio. 

Santa María y Ulloa (Pedro de), O. P. 

Arco iris de pa:{ , cuya cuerda es la consideración y meditación para 
rezar el santísimo Rosario de Nuestra Señora. Su aljaba ocupa quinientas 
y sesenta consideraciones que tira el amor á todas las almas , y e<;pecial- 
mente á las dormidas en la culpa, para que se despierten y le sigan en 
los sagrados misterios gozosos , etc. — Cambrai , 1S57, P*"" Begnier y 
Boutteau. En 12.", 576págs.; Burgo de Osma, 1857, por Redondo y Ca- 
lleja, en 4.', 46S págs.; Barcelona, 1821, por Sierra, en 4.°; Madrid, 1800, 
por Barco, 4." pasta. 

Santarén (Beato Gil de), O. P. 

Epistolae ad Rintiin Patrem Humbertmn Magistrum Ordinis V. datae. — 
MS. Bibl. Lusit.— Siglo XII. 

Santa Romana (Jacinto), O. P. f 1748. 

1 . Las Constituciones de las Religiosas de su Orden. 

2. Una Carta Pastoral suya, con el Tratado de los Votos y estado 
de perfección que profesaban dichas Religiosas. 

3. Memoria á S. M., fol. 

4. Manifiesto de la verdad y crédito de la Prudencia. — Valencia, 
1745, fol. de 72 págs. 

Santa Rosa (Bernardino de), O. P. Nació en 1707. 

Theatro do mundo vi'.ivcl , filosófico, mathematico, geográfico, polémico, 



^^6 L(^ Orden de Predicadores. 

histórico, político e critico , on colloqidos varios em os qiiaes se representa a 
formosura do universo , e se impiignam muitos discursos do sapientissintn 
F. Bento Jcrónymo Feijóo. — Tomo i.° 1743 , 4." de xLviii. — 413 págs. — 
No consta que saliesen más tomos. 

Santiago (Jorge), O. P. 

1. Oratio habita Tridcnti ad Patris Concilii. — Lovaina, 1362. en folio. 

2. Acta ejm ut ¡nquisitoris generalis. 

3. Constitugóes Synodales d'Obispado d' Angra, 1560. 

Santillana (Alonso de), O. P. f 1623. 

Sermones varios. — MS. 

S. Domingos (Antonio de), O. P. f 1685. 

I. Sermones varios. — Lisboa, 1728, 4.° 

Así Montero en su Claustro Dominicano. — T. 3.', pág. 147. 

Santo Domingo (Francisco de), O. P. 

Discurso sobre el Padre Nuestro. — Sevilla, 1645. 

Santo Domingo (Pedro de), O. P. 

1. l^iaje de la Tierra Santa en 1600. — Ñapóles, 1604. 

2. Varios tratados y ejercicios de devoción. 

3. Vida de Jesucristo y de algunos Santos indianos de la Orden de 
Santo Domingo. — IVIS. 

Santo Esteban (Antonio de), O. P. f 1609. 

Regimentó de Saudade. 

Asi Montero, en el tom. in y pág. 150 de su Claustro Dominicano. 

Santo Tomás (Andrés de), O. P. 

1. Commentaria in Sunimam Angeiici Pracceptoris. — No se imprimió. 

2. Vida y virtudes déla V. Sóror Isabel del Espíritu Santo. 

Santo Tomás (Benito de), O. P. f 1687. 

Sermao do auto da fce celebrado en Coimbra a 12 de Mar^o de 1673. 
— Coimbra, 1673, 4.° de n-26 págs. 

Santo Tomás (Domingo de), O. P. 

1 . Gramática ó arte de la lengua general de los indios de los reinos del 
Perú. — Valladoüd, 1560, en 8." 

2. Vocabulario de la lengua del Perú . llamada quichua. — Ibídem. 

3. Carta al Consejo de Indias, i." de Julio de 1550. — Está en el Ar- 
chivo de Indias. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eípañoles. 377 

4. Otra sóbrela perpetuidad de las Encomiendas, 26 de Febrero de 1362. 
— Archivo de Indias. 

5. Carta á Su Majestad, 20 Enero 1575. — Archivo de Indias. 

Fué Arzobispo de la Plata y el primero que escribió gramática en len- 
gua peruana, por cuya razón le compara González de Acuña á Nebrija. 

Santo Tomás (Domingo de), O. P. Otro. 

Siomna Thcologiae in triplex cowpcndiiiiii tripartita, sive tirocinium theo- 
logiae. — Lisboa, 1670, tres tomos en folio. 

Santo Tomás (Francisco de), O. P. 

1 . Sermao do auto publico da Fe, pregado no real convento de Sao Do- 
mingos da cidade de Lisboa, a 20 de Outubro de /j^^c?.— Lisboa. 1753, 4.° 
de 24 págs. 

2. Orafao fúnebre ñas exequias do Emmo. e Revino. Sr. Nuno da I.unha 
de Ataide, Presbytero Cardeal da Sancta Egreja Romana, e Inquisidor ge- 
neral d' estos reinos, celebradas no convento de S. Domingos de Lisboa em 50 
de Janeiro de ly^i. — Lisboa, 1751, 4.° 

Santo Tomás (Ildefonso de), O. P. 

Catholica qiierimonia quae primo adversas Surien , seu veriore nomine 
Petrum Jurieum , etc. — Madrid. 1686. edic. 2.^ 

Era hijo de Felipe IV. Varón eminente y Obispo dignísimo de Osma. 
Falencia y Málaga. 

Santo Tomás (Juan de), O. P. 

1. /írtis logicat , 2 tomos. — Alcalá, 1631-32. 

2. Naturalis Pbilosophiae , 4 tomos. — Madrid y Alcalá, 1633 á 1635. 

3. Thcologiae, 8 tomos en folio, impresos en diferentes lugares. — Al- 
calá, Madrid, Lyon y París, desde 1637 hasta 1667. 

4. Explicación de la Doctrina cristiana. — Valencia, 1644, en 16." 

5. Práctica y consideración para ayudará bien morir. — Zaragoza. 1645. 
en 8." 

6. Brev: tratado y muy importante para baccr una buena confesión gene- 
ral. — Hecho por encargo del rey, á quien lo dirigió en 1644. 

7. Tractatus de approbatione , auctoritate et puritate doctrinae D. Tbo- 
mae Aquinati$. — Augustae Ubiorum, 1638, en 8." 

8. Cursus philosopbicus tbomisticiis. — Un tomo en folio de 1,000 pági- 
nas, sin pie de imprenta. 

Santo Tomás (Pablo), O. P. 

Oracao fúnebre da senhora D. María I , rainhafidelissima, pronunciada a 
7 de Maio de 18 ¡j, ñas exequias que o Senado de Macan fer celebrar na 
caihedral da misma cidade. — Sin lugar ni año, 8." gr., de 31 págs. 



378 La Orden de Predicadores. 

Santo Tomás (Salvador de), O. P. 

Enlistóla ad Reverendissiimtm D. Carolum Maigrot , Vicariiiin apostolicum 
provinciac Fokiensis data X Aprilis, 

Cuantos hijos de España tomaron parte activa en la condenación de 
los ritos chinos merecen nombre y fama por la gloria que dieron á nues- 
tra nación. 

Santos (Joan de los), O. P. 

Etiopia oriental, i varia historia de las cofas del Oriente. — 1609, folio, 
dos tomos, Evora. Hay una edic. francesa de París, 1684. 

Sarabia y Lezana (José de), O. P. 

1. Annales de ¡a sagrada religión de Santo Domingo. — Madrid, 1709, 
dos tomos en folio. 

2. Historia escolástica. — El mismo autor habla en los Anales de esta 
obra suya, pero se ignora su paradero. 

Seco (Lucas), O. P. 

Injudith Historian! commentarii. — MS. 
Asi Cardoso in Agiologio Lusitano. 

Segovia (Juan de), O. P. 

1. De Praedicatione evangélica. — Alcalá, 1573, en folio. 

2. Condones de quadragesima de tempore et de Sanctis. — Tres tomos 
inéditos. 

Segrelles (Vicente), O. P. 

1. La Exaltación de las palmas. Sermón panegírico. — Valencia, 1720, 
en 4.° 

2. La Cruz de Cristo en su Imagen. — Valencia, 1744, 4.° 

3. Sermón del Arcángel San Miguel. — Valencia, 1747, 4." 

Segura (Jacinto), O. P. — Siglo xviii. 

1. Año primero, Pontificio de N. SS. P. Benedicto Xlll, historiado 
con las relaciones enviadas de Roma al Serenisimo Rey de Portugal, Don 
Juan V. — Valencia, 1725, 8.» 

2. Norte crítico con las Reglas más ciertas para la discreción en la 
Historia. — Valencia, 1733, fol. 

3. Vindicias históricas por la inocencia de Fr. Jerónimo Savonarola. 
— Valencia, 1735, 4.° 

4. Apologías contra los Diarios de los literatos de España. — Valen- 
cia, 1738 y 39, dos tomos en 4." 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 379 

5. Adiciones á la Biblioteca de la Orden de Predicadores. 

6. Disertaciones iX in selecto capite Historia Ordinis Praedicatorum. 
— Valencia, 1741. 

Segura (Miguel), O. P. 

Sermón panegírico del Apóstol Santiago e! Mayor, predicado en la 
Santa Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. — Anda impreso 
en el Triunfo Ccsaraugmíano de López. 

Selva (Pedro), O. P. 

Maravillas del Poder divino en el Santísimo Sacramento de nuestros 
altares . 

Sena (Antonio de), O. P. 

1 . Testimonia Patnim , etc. — Son las acotaciones á las citas de la 
Suma de Santo Tomás. — Ambercs, 1369, en folio. 

2. Segunda edición, corregida y completada de la misma obra. — 
Lyon, 1375. 

3. El mismo trabajo sobre las (¿uest iones disputataede Santo Tomás — 
Amberes, 1571, en folio. 

4. Catena áurea Div. Thomae , etc. El mismo trabajo. — Amberes, 
1573, en folio. 

5. Commentarius in Genesim, etc. — Amberes, 1573, en 8.° 

6. Homiliae seu Meditationes, eic. — Lovaina, 1573, en 12.0 

7. Chronicon Fratrum Ordinis Praedicatorum, etc. — París, 1385, 
en 8.0 

8. Commentarius in librum Machabaeorum, etc. — Amberes. 16 12. 

9. Caesarii Arelatensis episcopi sermones 17, etc. 

10. Plures quaestioncs tbeologicae, etc. 

11. De quintuplici statu hominis, etc. 

12. De comparatione virtutum et vitiorum. 

13. Optis theologicum. — Terminado sin titulo. 

14. Vita Beatae Joanne Alphonsi V et Elis.tbethae Portugaliae regum 
filiae, etc. 

15. Vitae BB. Petri Gwuiisalvi et Gundisalvi de Amarantho, etc. 

16. Vitae SS. Patrimi Ordinis Praedicatorum, etc. 

1 7. Liber de eruditione religiosorum ab Humberto magistro ordinis V, etc. 
— Lovaina, 1575, en 12.° 

18. Biblioiheca Ordinis Fratrum Praedicatorum. — París, 1585,8.° 

19. Historia de Portugal. — MS. 

20. Chronicon genérale ab anno Christi M . usque ad suam aetatem. — 
MS. según Nicolás Antonio. 



380 La Orden de Predicadores. 

Sendil (Antonius), O. P. 

De vera d salubri Pbilosopbia libri X. — Gerona , 1852, 3 vol. 4° 

Senmedo (José), O. P. 

De Pniposilionibus tractatus. 

Sepúlveda (Alfonso de), O. P. 

Swnma de casibits conscienliae. 

Serra (Marco Antonio), O. P. 

1 . Suinnia commentarionim in Pnmain partem S. Tboiiine.— Dos tomos. 
— Valencia, 1630, 8.° 

2. In Secundam Partem. — Dos tomos. — Valencia, 1634735. 

3. In Secundam Secundae. — Valencia, 1643, 8.° 

4. In terliam Partem. — ídem, 1647,8.° 

5. Annotationes super Commentaria, M. Fr. Tiiomae Abalvenda. — 
MS. 4.° en el conv. de Valencia. 

Serra (Pedro), O. P. 

Sermones de rogativas y de Santos. — MS. 

Serrano (Felipe), O. P. f 1778. 

./Irte de fabricar relo.xes de sol. — MS. en fol. en el Archivo del Real C 
de P. de Valencia. 

Serrano (Francisco), O. P. 

La cristiandad de Fogán, en la provincia de Fo Kien, en el imperio de la 
China, cruelmente perseguida por el implo Cheus-Hio-Kien , virrey de dicha 
provincia. Relación de las prisiones, cárceles y tormentos que desde el 
día 25 de Junio de 1746 han padecido los cinco misioneros de N. P. Santo 
Domingo. Escrita en la cárcel por, etc. — -Barcelona, 1750, 4.°, tercera 
edición. 

Sierra (Félix de), O. P. 

Condones. — MS. 

Sierra (Tomás de), O. P. 

1. Desengaño cristiano, primera parte. — Pamplona, 1613. Son ser- 
mones . 

2. Excelencias de la Orden de Predicadores, 4.° 

Era de Carreño, aunque Echard dice que era de Oviedo. Estando en 
Madrid remitió muchos libros al convento de Oviedo, entre otros las 
obras de Alberto Magno. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpaiiolcs. 381 
Silva (Buenaventura de), O- P. 

1. Compcndium totiiis Thcologicae. — MS. fol. 

2. Cuntís philosophiac . — MS. en gran folio. 

Silva (José Fernando da), O. P. 

1. Serniao que em ac^ao de graías pelos felizes e gloriosos successos 
de Portugal pregón na cidade de Leiria, etc. — Coimbra, 1823, 4.°, de 31 
páginas. 

2. O. Tíitii^o voltado contra ofeiticeiro, ou o autor do fol helo intitulado: 
<(0s Sebastianistas;» convencido de man chisláo, man vasudlo, man cida- 
dáo en maior de todos os tolos. — Londres, 1810, 4.°, de 43 págs. 

Silveira (Antonio de), O. P, 

Epitome da Vida de Saiicta Joana , Princesa de Portugal , religiosa da 
ordem de S. Domingos, cijamada vulgarmente 4 Sancta Princesa. — Lisboa, 
'755. 4% de xx-2o8págs. 

Silveira (Manuel de), O. P. 

Scrmóes posthumos. — Lisboa, 1757 á 1762. — Seis tomos en 4/ 

Silvestre (Raimundo), O. P. 

Commentaria in Prophetas Oseam et Joel. 

Asi Fernández en la ((Historia provinciae Lusitaniac.» 

Sobrecasas (Francisco de), O. P. 

Sermones celebres y varios. — Madrid, 1686, en 4 « 
Fué Metropolitano de Cagliari en Cerdeña. 

Soleo ( ), O. P. 

Summario del Paraiso. — Barcelona, 1629, 8." 

Soler (Antonio), O. P. 

1 . Rio del Parayso en quatro bragas de las quatro conjradias de la Or- 
den de Predicadores. — Barcelona, 1619, en 8." 

2. Once sermones del Rosario. — MS. de Amberes. 

Solórzano (Luís de), O. P. 

Dos lomos de lugares comuncA de la glosa incógnita. — Méjico, 16:5. 

Solsona (Alejandro), O. P. 

Elogio del Obispo de Ratisbone, Alberto Magno. — MS. 

Solía (Andrés), O. P. 

Militia angelici Doctoris Divi Thomae Aquinatis. — No recuerdo el año 
de la impresi(5n. 
Vive. 



382 La Orden de Predicadores. 

Somonte (Jesús de), O. P. 

Cominentarium in Epístolas D. Pauli ad Calata. — Sevilla. 1704, 8." 

Sopeña (Vincenzo), O. P. 

Vita del B. Francisco de Posadas. — Roma, 1818, 1 cuaderno. 

Soria (Antonio de), O. P. 

Escritos varios en la lengua de Cagaván, de las Islas Filipinas. 
Era peruano, y murió en el siglo xvn. 

Sorio (Baltasar), O. P. 

1. Tradatiis contra septem blasfemias ex SS. Patrum auctoritate dic- 
iisque confecílis.—'Va.hocia., 151 1, en 4.0 

2. Tractatm tres : De B. Mariae Virginia gcnealogia, cognalis et con- 
sanguinas; De triduo Christi in sepulcro ; De tripli:i Magdalena. — Zarago- 
za, 1521, en 4.0 

3. In psalmum -^.^ Eructavit boiniliae decem pareneticae de B. Virgine. 
— Barcelona, 1522, en 4.° 

4. Condones de Beata Virgine, sive Mariale. — Tortosa, 1538, en 4.° 

5. Sermones de, Sanctis sive Sanctorah; — Tortosa, 1538. en 4.° 

6. Decatomo : contra decem haereses . 

7. Tractatus de viris illuitribiis provinciae Aragoniae , Ord. Praed. — 
MS. 

8. Otros sermones de santos, dominicas y cuaresma. 

Sotelo (Francisco), O. P. 

Oración panegírica del B. Toribio. — Véase la Estrella de Lima, impresa 
en Amberes, 1688; su autor, Chaves. 

Soto (Domingo de), O. P. 

1. Summulae. — Salamanca, 1539. 

2. In diahcticam Aristotclis commcntarií. — Salamanca, 1544: 1566, 
1571, 1574, etc. 

3. Inoctolibros Physicorum cominentarii. — Salamanca, 1545, 1572, etc. 

4. In tres libros de Anima. — MS. 

5. Officium in di: Sti. Hieronymi. — MS. 

6. Delihcratio iii causa paicperum, español y latin. — Salamanca, 1545. 

7. De extremo ¡udicio. — Sermón predicado en el Concilio de Trento. 

8. De natura et gratia libri tres ad Synodum tridenlinum. — Venecia, 
1547, etc. 

9. Apología, qua Epíscopo Minoriensi, de certitudine gratiae respondet. 
— Venecia , 1 547. 

10. Inepisíolam Div. Pauli ad Romanos commentarius. — Amberes, 1550. 

1 1 . Cómo se ha de evitar el uso de ¡os juramentos. — Toledo, 155 i . 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eípañolcs. 383 

12. De yationc tcgcnii el dclegeiiJi secretuin. — Salamanca, 1532, etc. 
ij. Annotationci in Joannis Feri Franciicani Moguntinensis commenta- 
rios, etc. — Salamanca, 1554. 

14. De Justitia et Jure.— Si\am!ínca. 155?, 1556, 1569, 1580, etc. 

15. ¡II quartum Sententiaritm commcntarii. — Dos tomos. — Salamanca, 
'557 ái56o. 

16. Catecismo ó doctrina cristiana. — Salamanca, 1563. 

17. Dictamen sóbrela manera de tratar á los indios. — Pidióselo Carlos V. 

18. De ra'.ione promulgandi Evangdium. 

19. In EvangeUum Matthaei commentarii 

20. Pro justijicatione Concilii Tridentini Tractalum. 

21. In primam partcm Sti. Thomae et ¡n ti! ramqu: secundam commenta- 
rii. — MS. 

22. Officium in festo Sti. Tl.^oinae. — MS. 

23. ¡n libros Sententiarum commentarii. — Medina del Campo, 1579, 
4 vol. fol. 

24. Sermón en las exequias de la emperatri:^ Doña Isabel, i^j6. — MS. 
en la Bib. nac. (R. 169.) 

Soto (Pedro de), O. P. 

1. Institutioms christianae. — Augsburgo, 1548. en 4.'' 

2. Epistolae diiae c Diligensi schola, etc. — Amberes , 1706, en folio, 
con la obra del P. Reginaldo «De mente Sancti Concilii Tridentini , etc.» 

3. Assertio catholicae fidei circa articulas confessionis Wurtember- 

gensis, etc. — Amberes, 1552, en 4.° 

4. yídversiis Johannem Brentium. — Amberes, 1552, en i6.° 

5. Defensio catholicae confessionis, etc. — Amberes, 1537. en 4.* 

6. Tractatm de institutione sacerdotum seu Manuale clericorum. — 

Delingen, 1358, en 4.° 

7. Methodiis confessionis, seuverae doctrinae pietatisque christianae, etc. 
—Delingen, 1377, en I2.' 

8. Doctrinae christianae compendium in usum plcbis rede instituendae. — 
Delingen, 1560, en 12." 

9. Compendium doctrinae catholicae. — .A.mberes, 1556, en i6.° 

10. Catecheses piae et solidae . — Tréveris. 1590. 

11. Una hermosa circular con las ordenaciones correspondientes que 
pasó á sus religiosos de Holanda , donde era Superior. 

1 2. Parecer sobre si el uso de los afeites es pecado mortal en las mujeres. 
— MS. de la Bib. nac. (1. 197.) 

Soto mereció, por sus trabajos contra los protestantes, que estos se en- 
sañaran contra él de una manera feroz. Sirva esto de respuesta á cierto 
autor de española ciencia. 



384 ¿^ Orden de Predicadores. 

Soto (Pedro de), O. P. Otro. 

Este Padre, distinto del anterior y misionero en Filipinas, escribió en 
lengua de Pangasinan, Evangelios para iodo el año. Vidas de Santos y Ejem- 
plos de virtudes. 

Sotomayor (Antonio de), O. P. 

1. Expurgaíorium Ubronim í/oükw.— Madrid , 1640, folio que supone 
inmensa lectura. 

2. Carta al Papa, dimitiendo todos sus empleos.— MS. de la Bibl. 
nac. (H. 10. )• año 1643. 

3. Representación al Papa refiriendo sus estudios , etc. — MS. en idem. 
(Ca. 85): año 1654. 

Confesor de Felipe iV. 

Sotomayor (Elias), O. P. 

1. De peccato originali. — MS, 

2. De voluntario et involuntario. — MS. folio. 

3. Summa theologiae moralis.^lAS. fol. 

Sotomayor (Luís de), O. P. 

1. Cantici canticorum Salomonis interpretatio. — Lisboa, 1599, en folio. 

2. Ad canticum canticorum uotae posteriores, etc. — París, 161 1, en 4." 
í. Commentarius in priorem ac posteriorcm Pauli apostoli Epistolam 

ad Timoíheum, etc. — París, 1610, en folio. 

4. Lecturae solemnes in librumjoh, partem libri Psalinorum, Evangelia 
Lucae, et Joannis , etc. 

Varón eruditísimo en los SS. Padres, teólogo del Concilio de Trente, 
y enviado á Inglaterra con los PP. Soto y Villagarcía para restablecer 
las universidades católicas. 

Sousa (Antonio), O. P. Otro. 

1. Chronicon Provinciac Lusitanae. — Siglo xvi. 

2. Sermones varios. — Lisboa, 1524, 4." 

Sousa (Antonio de), O. P. — Otro. 

Manual de Epiciclo, Pbilosopbo, traduzido do grego em linguagem por- 
tuguez. — Coimbra, 1594, 12.° 

Hay una tercera edición muy celebrada, con notas criticas, hecha por 
Luis Antonio de Fr.redo en Lisboa, 1785, 8.°, de xx-xLvi-184 págs. 

Sousa y Sousa (Antonio de), O. P. 

I. Releí io de casitas sivc censuris huüae in Coena Domini. — Lisboa, 
1915, en 4." 



Ensciyo Je una Biblioteca de. Dominicos españoles. 385 

2. Opiifculwn ciira Pattli V coiisiiliitioiiíiii Je ccufessariii . etc. — 
Lisboa , 1623. 

3. ^■iplo/isini luquisilorinn ¡dvis ¡y. — Lisboa, 1630,611 4. 

4. Dcciiioiics litsil.in.ir. — Lisboa, 1660, en folio. 

5. Sermao no . uto de fe que se celebrou na cidade de Lisboa, domin- 
go 5 de Mayo de IÓ24. — Lisboa, 1624, 4." Muy raro. 

Sousa (Luís de). O. P. 

1. l'^ida de Doiii Frci Bertolomeu dos Mártires da Orden dos Frega- 
dores, etc. — Viana, 1619, en folio. 

2. Historia de S. Domingos particular do rey no e eoiiqnisías de Portu- 
gal , etc. — Tres tomos en folio, 1623 á 1678, en Benéfica y Lisboa. 

3. Vida da Sor Margarita do SS. Sacramento. 

4. Annaes do Rey D. Joáo o tercciro de Portugal. Á instancia de Fe- 
lipe IV de España. — Lisboa, 1S46, 4." 

5. Carmen in laudein , S. Dominici. 

6. Praefittio in Jacobi Falconis poetae Valentini opera latina. — Valen- 
cia, en S." 

7. Considerafoes das lágrimas que a Virgen nossa Senhora deiramon 
na sagrada paixao, repartidas en des passos , para devocáo dos des sab- 
bados. — Lisboa, 1625,8." 

8. Vida do Beato Henrico Suso. — Lisboa, 1642, 8.' 

Es uno de lo^ puristas en portugués. Antes de ser Dominico fué caba- 
llero de Malta y se distinguió por sus hazañas en ambas Indias. 

Sousa (Tomás de), O. P. 

Conimentaria ¡n prophetias O.U'ae et Jo'élis. — Siglo xvi. 

Suárez (Blas), O. P. f i i ^e Mayo 1Ó13. 

1. Vida de Ven. Margarita de Chaves, sua Confessada. — Rom.i. i()i2. 
en 8." 

2. Vida de Ven. Isabel de Miranda, sua confessada. — .MS., 8.° 

3. Vida de Martha Soares, sua confessada.— MS. 

Suárez (Esteban), O. P. 

Sermones de los Evangelios de todo el año. — Madrid, 1618, 4. 

Suárez (Joaquín), O. P. 

Compendio histórico dos acontecimientos mais celebres motivados pela re- 
roluciio de Franca, e principalmente desde a entrada dos franceses em 
Portugal ate a segunda restauracao, e gloriosa acclama9ao do Principe 
regente, etc.... Parte i.''— Coimbra, 1808, 4.°, de 4 8 págs. Parte 2.' — 
Lisboa. 1809, 4.\ de 36 págs. 

25 



3S'^i La Orden dj Predicodorcs. 

Suái'cz(Juan Crisósíomo), O. P. 

I . Coiiiiiiciitjirium iii Gincsiiii. — MS. 

2. CoDuiienlariiiin in Evaugcliuiii Div. Matbaci — M5. 

Suñer (Domingo), O. P. 

Vida y iiiilagros de Sanio Domingo de Soriano, y favores que la reina de 
los Angeles María sacratísima ha hecho á la ilustre y preclara Religión 
Dominicana, y en retorno dellos lo que hnn hecho sus frailes en devida 
correspondencia ala grandeza de su magestad gloriosa. — Barcelona, 1649, 
4.°; Perpiñán, 165 1, 4." 

Tables (Tomás), O. P. 

1. Devoción á la Santísima Virgen del Rosario. — 8." 

2. Tratado para ayudar á los enfermos á la hora de la muerte. 

3. Vida, muerte y sepultura de Santa .María Magdalena. 

Taboada (Juan de), O. P. 

Historia del convento del Rosario de la ciudad de Oviedo. — .MS. 

Taix (Jerónimo), O. P. 

Deis miraclcs de nuestra Señva del Roser, y d:l modo de dir ¡o Rosario 
Psalteri de aquella. — Barcelona, 1602, en 4.% 2.^ edición. 

Taladriz (Perfecto de), O. P. 

In Magistri Sententiarum Líber. — MS. 

Tapia (Juan), O. P. 

1 . Sermones varios. 

2. Proyecto de una constitución religiosa, consideraia co.iio parte de 
la civil. — 1820, Barcelona. 

Tapia (Pedro de), O. P. 

1. Coinmentaria in primiin ef terti.vH p.irtem Sumua; S. Tbomae. 
— MS. 

2. Caleña moralis doclrinas. — Imprimiéronse los dos primeros tomos 
en folio, Sevilla, 1657. Los otro; tres tomos deben estar MSS. en la Bi- 
blioteca de Medinaceli de Madrid. 

3. Caleeisni) r expücaciin de ¡a di.irina criiHana pira el uso de la 
diócesis de Sevilla. — Ibidem. 

4. Otros tratados, carta;, a:ta; y testam.-.itD e.i lengua csp.iñDLi. 

5. Carlas origínales. — B:b. nac. (J. 4.) 
Obispo de Sigüenza. 



I 



Ensayo de una Eiblioicci de Dcminicos españoles. ^87 
Tavora (Hnrique de), O. P, 

1. o, alio di- Cxiltvv.it.ilibiis E.rhsi.ie iii TrUenlin.i Synodo hahi.'a. — 
Brtscia, 1562. 

2. Dj pr.ic.tmdis ii perito confessario in c.uJieulta confcssionum ¡iher 
utiUssiuiits. 

3. Advcr'.encias para o que dc\e;i facer os confesores. — Ccimbra, 
1560, 8 " 

Teólogo del TriJentino, Obispo d¿ Cuenca en América y Arzxbispo 
deGoa. Murió envenenado, mártir de su celo apostólico. 

Tavora (Fernando de), O. P. 

Commeiihiricj i;i Evaiigelitim Joannis. — No se imprimió. 
Fué Obispo en la isla de Madera en el siglo xvi , y abdicó. 

Teixidor (José), O. P. 

1 . Observaciones criticas á las antigüedades de Valencia. — MS., dos 
tomos en fo!. mayor. 

2. Historia cronológica del Real Convento de Predicadores de Valen- 
cia , desde 125S de su fundación. — MS. , dos ton;os. 

Tejeiro (Pedro), O. P. 

Insülnlioucs jurii ualure ct gniíiiim, vel sit jus naturae et gentium, 
vindicatum a gro>s:mis crroribus , rusticissimis calumniis, putidissimis 
contradictionibus, quibus illud heterodoxi homines a seculo sexto-decimo 
ad presens usque deíurpant. — .Madrid, Imp. de E. Aguado, 1S30, 8.", 
xiv-344 págs. 

Es un libro escrito contra las teorías utilitarias, único en su clase que 
se escribió en aquellos tiempos turbulentos. El autor mezcla resabios de 
las doctrinas de Bonald y de Lamennais con la purísima de Santo 
Tomás. 

Tejera (José), O. P. 

1. Del oiig:n de Portugal, principios de esta Monarquía, y de los ht- 
chos de los reyes y déla nación portuguesa. — París, 15S2, latín. 

2. ExplicLitio:i dj la Gcncalogie d.i trcs,-i¡fvi icib'.e , ct trcs-p:ii<;sant Mo- 
iiarijur Henn IV du iioin, etc. — Lyon, 1 5S8. 

Era predicador del Rey Cristiaaisimo. 

Templo (Tomás), O. P. 

De mirac'ilis rosarU B. Vi'giüs, et de pr.i:di:.ilij:ie il'.r.ts facta per D. 
Doininicit:i¡ . 

Teobaldo, O. P. 

Aljaba eü.dra los judíos. Erro.'-es del T.i!,n-jJ.— M5.' de la B;bl. n.ic. 
(X. 240.) 



3^8 La Orden de Predicadores. 

Themudo (Jorge), O. P. 

Se Is atribuyen las « Constitui^oes do Arzobispado de Goa.» 

Toledo (Tomás de), O, P. 

1. Mariaíe de laudibus Porine paradisi, scilicd B. Virginis. 

2. Doce Índices, comprendiendo las materias de varios autores. 

Tordesillas (Venancio de), O. P. 

Literalem expositionem iu primum caput genesecs. — MS. 

Torquemada (Juan), O. P. 

I. Coiiiiiientariii iu Dccrciiiin Gratiani. — Roma, 1555. — Venecia, 157S. 
1. Suinina de Ecdcsia. — Roma, 14^9; Lyon. 1496; Venecia. 1501; 
Salamanca, 1560, y Roma, lí^gy. — M3. enLíBibl. Vaticana. 

3. Apparaius siipcr Djcrelo iiuioiiis Gracconn». — Venecia, is6i. — 
MS. en la Bibl. Vatic. 

4. Tractatus de aqua benedicta; et Tractatus de defectibus in Missa. 
— Roma, 1524; otras ediciones. 

5. MsditaHoncs in viluiii ChrisÜ. — Colonia, 1607. 

6. Expositio brevis et utilis super toto Psalterio. — Roma, 1470. y 
trece ediciones más. 

7. Oitacstioncs cspiritiialis coiivivis delicias praefereiiles super Evaiigcliií 
1.1,;: dctenipore í¡uarn de S.inclis. — Roan, 149S, 3." edición, que se halla 
en la Bib!. Colombina. 

8. Excellens opns qu.icstionum dipiissiiiianiiii (sobre epístolas y evan- 
gelios). — Basilea, 149S, y otras. 

9. Tractatus contra principales errores perfidi Mahonictis. — Paris, 
1465, y otras. ¿Estará el MS. en la Universidad Central? (ionservábase 
en Alcalá. 

lü. Flores sententianwi Div. Tbanae Aquina'.is. — Lyon, 1496, }■ otras. 
— MS. en la Bibl. Vatic. 

I I . Tractatus notabiüs de potestate Papae et concilii generalis aucto- 
ritate. — Colonia, 14S0. Cetras ediciones, variando algo el titulo. 

12. D: Fontijicatu Saiicli Pctri. — Bibl. Pontif. 

13. Concia doninica 2.'^ adventiis 14,2 ad PP. Concilii B.isilensis. — 
MS. in Bibl. Balurii. 

14. Tractatus de Corpore Christi. — Lyon, 1378. 

15. Tractatus in quo ponuntur impugnationes quorundam propositic- 
num, etc. (Contra el Tostado). — MS. in Bibl. Vatic. a Nic. Ant. vissum. 

16. Tractatus 50 veritatum contra 50 errores Manicheorum; scu Sym- 
boluní veritatum íidei. — MS. in Bibl. Vatic. 

17. RcíTid^i'S Jncli Bcucdisli cuín docíissiiv.ii el piissiinii-cinuiic-.ü.iriii. — 
Colonia, 1573. ' 



^ 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 389 

iS. Tractatus dü rtformalione. — N'enecia, lOiS. 
19. Medit al iones pcsitac ct de fiel ac de if^itis maiida'o in Ecclcsiac ambitu 
S. Mariac suf-er Minervam. — Roma, 149S. 
20.' De saliile aiiimae ; úvc Salus ani>me. — Londres, 1509. 

21. Revelationcs B. Birgitlae. — Roma, 1597. 

22. ^íxpositio Regulae B. Birgittae. — Colonia, 169S. 

23. Tractatus de veritate conccptionis Bcatissimae V¡rg;inis. — Roma, 
ií-)7, y otras. Fué escrito para el Concilio de Basilea, 

24. E.xpositio omniup.i S. Pauli cpistolorum. — Basiiea , 1495. 

25. O/wí'/'v'íVj. — Estrasburgo, 1490. 

26. Oratior.esseudissertationes duaeinConoilio Florentino. — Toni. 15, 
Conc.l. generalium. 

27. Otras 17 obras que r.ún i.o se han impreso, y cuyos títulos pue- 
den verse en Echard y en Nicolás Antonio. 

Fué Cardenal Obispo de Santa Sabina. 

Torquemada (Tomás de), O. P. 

Comí ilación di ¡as instnieciones del cjieio de la Sania Inquisición. — Ma- 
drid. 1576, folio. Bibl. nac. (S. 299 ) 

Publicó adc.ni.is 28 capiuilos y 31 estatutos en latín , que se refundie- 
ron en la obra anterior. 

Fué el primer Inquisidor General. La Biblia de .su uso está en la Bibl. 
nac. (Aa. 87.) 

Torquemada (Tomás de), O. P. — Otro. 

Camino de la vida cierna, repartido en dos jornadas. — Salamanca, 1650. 
en folio. 

Torre (Alvaro de la), O. P. 

1. Carta de Jerónimo Montano Doutor Alemao, escrita en 14 Julho 
de 1493 a El Rey D. Joáo o 11. Lisboa por Germán. 

2. Tratado da creagáo do mundo. — MS. 

3. Sobre el descubrimiento d 1 mar Océano. 

Torre (Ignacio de la), O. P. 

1 . Sermor.es varios. 

2. Tratado de la conversión de pecadores. — .MrS. 

Torre (Rafael de la), O. P. 

1. De parlibiis potentia'.ibus jus'.itiae. — Los dos primeros tomos en 
folio, Salamanca, 161 1 y 12: el tercero parece que no se imprimió. 

2. Tractatus de potestat: Ecclesiae co.rcendi demoiíts circa cbit os et 
ma'.eñcictcs. — Salamanca, 1629, en 4.' 



ygo La OrJcii de Prcdicadoics. 

Tone (Tomás de la), O. P. 

Relación de los principios de Li provinca de S.:n V.ccnte ¿n Chi.ipa y 
Guatemala. 

Muy utilizados por Remesal. 

Torreblanca (Juan de), ü. P. 

1 . Hxcrcicios del Sanio Rosario de Nncítra Señora, y modo de rezar- 
lo, con meditaciones de sus misterios. — Vailadolid, 1630, en 4. ' 

2. Sermones de Qiiaresm.i, que contiene tres sermones ydi.is ce cada- 
semana. — Vailadolid, 1638, en .( ° 

Torregrosa (Vicente), O. P. 

De Rebus Spirituaübus, Diversa Opera. — Dos tomos M5. en fol. 

Torres (Cristóbal de), O. P. 

1. Ccmmcntaria ascética in atigelicaiu oíationcm. Ave .María. — Dos 
tomos. 

2. De Sancto Dominico Soriancnsi. 

3. Fama postuma en las I.ionras de Fr. Hortcnsio Félix Pa!aTÍci):o. — 
Madrid, 1 634. 

4. Sermones de Santa Thcresa. — Madrid, 1627. 

3. //; lau.iem Divi Ttoiiiae de y4qiduo. — Un volumen con el titulo 
¡ji¡;^un euebaris. 

6. Memoriale erudituin in defeiisioneiii patronaü eujus.iam pií. 

7. Sermón en las honras de la reina de Polonia doña Constanza de 
Austria. — Barcelona, 163S. 

Primer Obispo de Nueva Granada. 

Torres (David), O. P. 

Génesis cum Glossa. — MS. 

Torres (Luís de), O. P. 

1. í'cinte V cuatro discursos sobre lo~> pecados de la Lng 1.1 , etc. — Bu'- 
gos, 1590, en 4.° 

2. Declamationcs sex in aníiphonain Salve Regina. — Roma, T392, 
en S." 

Torres (Tomás de), O. P. 

1 . Cotiimcntaria de graiia ct de encarnatione. 

2. Convnenlaria de SacrameiUi';. — MSS. d: Duay y Lovaina. 

Torres (Tomás de), O. P. Otro, t '7-'- 

1. Dialogus Sylogisticits. — Zaragoza, '16S3, 8.° 



Ensayo de muí Biblioteca de Dominicos chañóles. 391 

2. j-lrs sylogistici anliqua el nova ad meiilnn AristoteÜs in Lih. I el //, 
Prioniiii. — MS. en el convento de Zaragoza. 

3. Memorial del Amo- divino. — Zaragoza, 1697 y 1706, S.° 

4. Llave iiiterioi qu; abre la puerta del Palacio humano. — Zaragoza, 
170Ó, 8." 

5. Convcncimieiito de los errores de Miguel de Molinos, dedicada á la 
Santidad de Inocencio XI. — MS. en 4.° en el C. de Zaragoza. 

6. Diversos opúsculos de Teologia mística. — MS. 

7. Un tratado diiigido ;\1 Rdo. F. Maestro general del Orden de Pre- 
dicadores. — MS. 

Tovar (Luís de), O. P. 

Dilina revehilio Eristbreae Sibyllae cum commcníariis , in qua a bello Tru- 
jano usqiie. ad diem judieii praedixit futura. — Sena, 1508, en 4.» 

Tovar (Pedro de), O. P. 

Historia y milagros de la imagen de nuestra Señora deCbiquinas. — La cita 
el P. Sarabia, pero no la he visto. 

Trexo (Alberto), O. P. 

De Trinitate et Angelis. — MS. 

Trilla (Bernardo), O. P. 

Questiones iS de cognitione animae conjunctae corpori, etc.— MS. en 
la Bib. de Naudin. Otras muchas obras se le atribuyen, hoy juzgadas 
por la mayoría délos autores como apócrifjs. 

Trilles (Martín), O. P. 7 MM- 

1 . Sermonario Lévate eapita. 

2. Otro, Tune videbunt. 

3. Otro que comienza : Nondum aiitcm. 

4. Otro id. , Hora est jam. 

5. Otro, Recordare fila. 

6. Oívo . Ascendens Jesús. 

7. Otro, Cbristo confixus sum. 

8. Otro, Cbristus est. 

9. Liber miracnlorum. 

10. /).' directione et iitstruetione confessorum. 

11. Tractatus contra judaeos. 

12. Liber contra Judaeos ct de Ojiciis. 

13. Régimen animarum. 

Trujillo (Lorenzo), O. P.— Siglo xvi. 

Exposición de! l:bro de los Macabeos. — MS. , íol. 



392 /-íí Orden di Predicadores, 

Trujillo (Policarpo de), O. P. 

Sumario del Catecismo. 

Trujillo (Tomás de), O. P. 

1. Thesaiirm coiicionatonim — L3'on , 1584, dos volúmenes en folio. 

2. De Raiione accurate conciomr.di libri sex.—Ss imprimió unido á 
la obra anterior. 

3. Cauciones quadrageüinalcs quadntpüces una aun adventu, scplnagesi- 
ma, sexagésima el qui-iquagcsima. — Barcelona, 1591, dos volúmenes en 4." 

4. Miserias del hoiuln-e y de los varios sucesos de su vida , y cómo se ha de 
disponer para ¡a muerte, etc. — Barcelona, 1604, en S." Se tradujo c im- 
primió en francés : París, 1609. 

5. Reprobación de trajes.— Zd^rz^ozd., 1563, en 8.°, y Barcelona, con el 
titulo Discurso contraía deshonesta Bellona y profanas galas que se usan. 

0. Abuso d? juramentos: tratado de limosna. — Estella, 1363, en 8.° 

Ufelde (Andrián de), O. P. 

1. Relación de la reducción á la fe de Cristo de la provincia de Guay- 
me, llevada á cabo por el autor con la gracia divina. 

2. Hechos del mismo en la provincia de Darién. 
Peruano del siglo xvii. 

Ülugia (Gombaldo de), O. P. 

I . Expúsitio in II ' libros Sententiarum. 

1. Vitac Sanctorum. — MS. que se conservaba en Milán. Siglo xiv. 

Ulloa (Pedro de Santa Maria), O. P. 

1. Arco iris de pü7^. — Madrid, 1S54, i vcl. 4.° 

2. Manual de catequi::^ación. — MS. 

Urbina (Jerónimo de), O. P. 

Sermones panegíricos de los dos Santos patriarcas Santo Domingo y 
San Francisco. — Así Nicolás Antonio. 

Liria (Francisco), O. P. 

Sermones en las honras funerales que hizo la Universidad de Oviedo 
en la muerte del Rey Felipe IV. — Madrid. 1666, 4.° 

No le cita Echard. Fué Prior de Santo Domingo de Oviedo y catedrático 
de prima de teología. 

Urra (Ruperto), O. P. 

Varías novenas y poesías publicadas en Madrid en los últimos años.- 
Vive. 



I 



EiiSiivo de lina Biblioteca Je Dominicos españoles. 393 
Urceta (Damián), O. P. 

Sermones de Adviento. 

Valderrama (Alejo de), O. i^. 

Ejercicios espirituales pnra todos los dias de la Cuaresma. — Sevilla, 
i(?04, 4 ° 

Valencia (Gil de). O. P. 

Escribió un Lihiilo de devoción . — MS. en las monjas Dominicas de Va- 

lencin. 

Valencia (Juan), O. P. 

Vida de Santa Catalina de Sena. — MS. 

Valencia (Juan Vicente), O. P. — Siglo xvii. 

Meinoriale de vita, moribus , actis et obitu Seraphini Sicci , Magistri 
Ordinis, singularibus circumstantii. — Aviñon, 167S, 4.0 

Valencia (Tomás de), O. P. 

Flores de consolación necesarias ó iodo christiano, etc . — Traducido al 
italiano en Venecia, 1562. 

Valero (Juan). O. P. — Siglo xv. 

Sitmma Theologicae . — Tratado de diversas materias. — MS. 

Valgornera (Tomás de), O. P. 

1. Mystica Theologia Divi Thomac, etc. — Barcelona, 1662. en folio. 

2. De Rosario B. Mariae Virginis. — Barcelona, 1662, en folio. 

Valverde (Vicente), O. P. 

1. Relación délas guerras de los Pizarros y Almagro?. — .MS. del si- 
glo XVI. 

2. Carta al Emperador Carlos V sobre mutaciones de aquel reino 
(Cuzco). — MS. en la Bibl. nac. (J. 72.) 

3. Otras dos cartas. — i .', sobre esmeraldas ; y 2.", sobre la concor- 
dia entre Pizarro y Almagro. — MS. en el Archivo de Indias. 

Obispo de Cuzco. 

Valladolid (Luis de), O. P. 

Tabula quorundain Doctcnim Ordinis Pracdicatorum. — Pueden verse en 
Echard los títulos principales de esta obra, que no ha llegado á publi- 
carse. 



394 ^'í Orden de Predicadores. 

Valladolid (Nicolás de), O. P. 

Epis'olac duac ai provincias sibi subdilas, e duobus qiiac babuit capitulis 
Ccncralihns scriptae. 

Fué este esclarecido Padre General de la Orden durante el Cisma. 
Sus ordenaciones pasaron después á las Constituciones de toda la Orden. 

Valle (Bartolomé del), O. P. — Siglo xvii. 

Sermones varios. — MS. en fol. 

Valle (Ramón del), O. P. 

De anima bominis íonii ins. 
De cor por e aiiimato tractattis. 

3. Apologia cristiana contra Yan-Kuang-Suen. 

4. Otros tratados en lengua china. 

3. Firmó los libros ni'ims. : y ^ del P. Varo. 

Vallejo (Jacinto), O. P. 

1. Ejercicio colidiano del Santísimo Rosario, para los hermanos de su 
santa Cofradía. — Huesca, 1636. 

2. De Dcipara super Ave maris stella ad singulos versus. 

3. Postilla evúiigelica in totum annum et ferias quadragesimales appli- 
cata Eucharistiae sacramento et orationi 40 horarum. 

4. Conciones super psalmum Dominus regít me, de Eucharistia. 

5. Vita Stae. Urstilae et sociarum per modum concionuní super ali- 
quot versus psalmi Eructavit cor, etc. 

6. Historia Concilii Tridentini. 

7. De statu luatriinonii, censiivilis sanctorum conjugatorum. 

8. De aiixiliis. 

9. Poütica cathóüca. 

10. Apologia pro Indiarum defensione. 

11. Apologia adversus rationaie theologicum Nicolai Videlii, etc. 

12. Conciones variae partim encomiasticae , pajtim fúnebres, quas 
aut Neapoli aut in Hispaniae habuerat. 

13 Oración fúnebre de la V. Madre Sor Bernardina Palafox. — Cala- 
tayud, 1622, 4.° 

Todos estos MS. los tenía corregidos cuando era predicador de la reina 
Isabel en Bélgica ( 1632). 

Vantallol (Magin), O. P. • 

Authenticiim instrnintutiiin el tcstiinonium Jeritibiis Sinciniuin per missio- 
¡larios Ordiiiis Praedicatormn scmper reprobalh et nuinquaní approbatis. 

Vargas Machuca (Juan), O. P. 

I. Oración del venerable Padre Fray Mjrtin de Porres. 



Ensjvo lie una Biblioteca de Doiiiinicos cípaíioLs. 39^ 

2. Libro de la Rosa del Perú. — Siglo xvii. 

3. La Rosa del Perú, Sóror Isabel de Santa Maria , del hábito de 
Sjnto Domingo. — Sevilla, 1659, 4.° 

Vaiján (Antonio), O. P. 

1. SiimmulaeinAiiitotdh diakctL-am. — Siglo xvii. Será el misma 
que con el titulo de Piiiii.i pars dialccticac se imprimió en 1627, tblio. 
Lisboa. 

2. Paiayso del alma, traducido de! latín, en que fué escrito, por Alber- 
to Magno. — Lisboa, 1656, 8." 

Varo (Francisco). O. P. 

1 . Retalio el ¡ibelliis stiplex saerac coitgregalioni de Propaganda Fide, 
circa mores ac ritus sínicos . oblatus , sub data Sinae 30 Maii 1661. — 
En la Apol. Dominic. 

2. Seuíeucia de los mhioneros de la China, de la Orden de Sto. Domin- 
go , deliberada en la junta de Lanki , 20 de .^bril de 1661. — Impr. en la 
misma Apol. Dominic. 

3. Tractatus en quo cultus Confucii ct progenitorum impugnatur ut 
illicitus. — En lengua española, firmado por el P. Varo, Viceprovincial. y 
por otros dos Dominicos. 

4. Respuesta á las apologías de los PP. Brancati y Jacobo de Fabre, 
lie la Compañía de Jesús. — De este libro se formó el Estralto, impreso en 
Colonia en 1700. 

5. Cbukiao-ming-Ching, ó Argumentos en favor de la religión cristia- 
na. — En chino. 

6. Del ayuno universal. — En chino. 

7. Del modo de confesarse, etc. — Impreso en chino. 

8. Carla al P. Polanco sobre las cncsíiones de China , fecha en Kuang- 
Cheu, 13 de Junio 1672. — Se imprimió en latín, español y francés. 

El P. Varo fué misionero ilustre en China. La doctrina, por el con 
tanto esfuerzo sustentada contra los PP. Jesuítas, fué declarada dogmáti- 
ca y obligatoria por la Iglesia. 

Vasconcellos (Frutos de), O. P. 

De Modo usandi. — MS. 

Vasconcelos (Juan de), O. P. 

Casusarlium, seu In philosophianí universam comnientaria. — Se dio de 
texto dentro y fuera de la Orden en el siglo xvii. 

Vayllo (Alfonso), O. P. 

Insignorum provinciae S, Hippolyh Caxacensis fratrum sibi visorum opti- 
meque nolorum vita. 



39^ La Orden de Predicadores. 

Vázquez (Alejandro), O. P. — Siglo xvi. 

1. Tr.Ttado de las Cereníonias eclesiásticas.- — MS. 

2. Simia de casos de conciencia. — MS. 

Vázquez Espinosa (Félix), O. P. 

Descripción de ¡as Indias. — Ohtdí muy elogiada. 

Vega (Francisco de), O. P. f 1609. 

Tratados de materias diverjas. — MSS. 

Vega (Pedro de la), O. P. 

Noticias para su vida. — MS. en la Bib. nac. (Ce. 77.) 
Obispo de Cartagena. 

Vega (Tomás de), O. P. 

Principio del divino amor. — MS. 

Veiga (Bartolomé da), O. P. 

Cómputo ccclcsiáslico. — Pamplona, 158S, en S.° 

Vel (Antonio), O. P. 

1 . Sermao pregado ñas exequias que o Tribunal do Sancto Offu'io 
fez na morte do ülustrissimo Inquisidor general D. Francisco de Castro, 
em 30 de Janeiro de 1653, no convento de S. Domingos d'Evora. — Lis- 
boa, i6,4, 4.° 

2. Sermones varios. — Lisboa, 1654, 4.° 

Predicador de gran nombre (Monteiro). Magiiae autoritatis ct cruditio- 
nis vinim (Manuel Rodríguez). 

Vela (José), O. P. f 1761. 

1. Idea de la perfecta Religiosa en la vida de la V. M. sor Josefa Ma- 
ria García , primera hija del Rea! Convento de Capuchinas de la villa de 
Castellón de la Plana. — Valencia, 1756, fol. de 42S págs. 

2. Traducción del español al latín del Manual de Dominicos , que 
escribió el Maestro Medaleu. — .MS. en fol. en el Convento de Predicado- 
res de Zaragoza. 

Velinchón (Julián), O. P. 

! . Relación nominal de los religiosos que han venido á esta Provincia 
del Smo. Rosario desde su fundación en 15S7. — Manila, 1857. 

2. También editó, con notas suyas, el libro del P. Acosta, S. J., «De 
procuranda indorum salute.» 

Fué Provincial en Filipinas. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 397 
Veneg;is (Luís), O. F. 

Saalliiin Marine fícjiissiiiwc Virginis variis concep'.ibus iiioralibus iiliis- 
traliim — Friburgo , 1624 , en 4." 

Venero (Alfonso), O. P. 

1. Eitcbiridión ó inamul de los íicwf-os. — Anibercs, 1551, v Alcilá, 
1640, con otras muchas. 

2. Las viJjs di: San Lcsiitcs y Sania Casilda , y otros Santos de la dió- 
cesis de Burgos. — MS. 

3. Agiogrcipbia y arcbigraphia, ó vidas de los Santos y personas ilus- 
tres de solos estos reinos , etc. — MS. Hscorial. 

4. De las antigüedades de Burgos. — MS. 

5. Poligraphia de España — NÍS. 

6. tlisloria de la insigne ciudad de fí¡iri:os. — Burgos, 153S, 4.» 

Verdú de Sans (Blas), O. P. 

1. Di^piilaüo de rcbtis universaübiis. — Valencia, 1593,8. 

2. Utvuui dcíur quaría figura dccisio. — Colonia, 1627, en 8.', segunda 
edición. 

3. Coiniiientaria in logicam Aristoielis. — Barcelona, 1614, en4. 

4. Conimentaria , schoUa , resolutae quaesl iones super disputationeni de 
Trinitale, Prini.ic pariii S. Tbomae. — Tarragona, 1602, en 4." 

5 . Reletiones duae , altera contra scienlianí niedianí , et altera pro 
efficacia divinorum auxiliorum. — Barcelona, 1610. en 4.' 

6. De las lágrimas y conversión de la Magdalena, y de ij milagrosa na- 
vegación de San Ramón de Peñat'ort. — Barcelona, 1605, en 8.° 

7. Engallas y desengaños de los tiempos. — Discurso sóbrela expulsión 
de los moriscos. — Avisos de discreción para aprender á tratar negocios. 
— Barcelona, 1612, un tomo en 8." 

8. De las aguas potables, y milagros de la fuente de Ntra. Sra. de 
Avella, que nace en el término del lugar de Cati , reino de Valencia. — 
Barcelona, 1Ó17, 8. 

9. Descripción del desierto : triunl'o de amor y obediencia , y el lúcido 
intervalo del loco amante : Martirio de Santa Cándida y Córdubas. — 
Barcelona, 1603, en 8° 

10. Opuscula philoso^hica. — Tarragona, 159S, 8.° 

1 1 . Commentaria, scbolia et rcsohitae quaestiones super disputationem de 
Trinitate in primam partem Div. Thoraae. — Tarragona, 1607, 4." 

Verdugo Sarria (Pedro), O. P. 

Libro de los misterios déla misa. — M.idriJ. 1594. en 4." 



5g8 La OrJcii de Pi cdicadoics. 

Vergara (Antonio de), O. P. 

Oración fúnebre en las exequias del Rmo. P. Juan Marlinez. O. 1'., 
confesor délos reyes Felipe IV y Carlos II. — Madrid, 1676, en J^." 

Vernedo (Vicente), O. P. 

1. Sermones de Tempere et de Sanctis, en S." 

2. Commeiüivi^ in pnmam partan Suiíimac S. Tbomae , tX. in secum- 
dam saecundae eruditissima , clara milhoJo ct eleganli. — Dos volúme- 
nes.— MSS. 

5. Trciclatiis singulares de varih matcricbíis , et Ínter illos unum 
e.ximium et eruditum de sacramento altaris. — De este no hay hoy noticia. 

Vesac (Tomás), O. P. 

La vida de Sta. CalL-niia i/t: Sena en lengua valenciana. — Valencia, 151 1, 
enS.°; 1735, 4-' 

Vicens (Antonio), O. P. 

Santoral de Cataluña. 

Vico (Domingo de), O. P. 

1. Teologia de los Indios. — En latín. — MS. 

2. De todas las historias, fábulas y errores de los indios. — iVlS. 

3. Vocabularios y Artes de la lengua Cachiquil, y de la Verapaz , y 
de otros seis, en que escribió vanos tratados. — Es un estudio compara- 
tivo de las lenguas de .América. 

4. Himnos en las mismas lenguas sobre la vida y misterios d; Jesu- 
cristo, para uso de \o-< indios. 

5. De Magnis nominibus. 

6. Paraíso terrenal. 

7. Otras varias obras que se perdieron. 
Fue mártir en la Améric.i. 

Vidal (José), O. P. 

1. Origen de los errores revolucionarios en Europa y su remedio. — 
Valencia, imprenta de Benito Monfort y Laborda, 1S27 y 1829. Dos to- 
mos: el primero de 37S págs.; el segundo, de viii, mas 289. 

2. Idea ortodo.xa de la divina institución del estado religioso. — Va- 
lencia, 1823. 

3. Espíritu religioso de las reflexiones sociales de D. J. (]., por un 
miembro del pueblo. — Valencia, iSii, 8." 

4. Theolo^ia pastoralis Francisci Giftschuz castigata. — Valencia, 

1827,4." 



Ensayo t/í' una Biblioteca de Dominicos españoles. 399 

El P. Vidal, catedrático de teología en la Universidad de Valencia, es 
un pensador de primera fuerza. La primera de las obras citadas la escribió 
el l\ Vidal para triturar el Jacohinismo del humanista Hermosilla , autor 
del Alte de Hablar. 

Vidal y Mi^'ó (Francisco), O. P. 

Historia de la prodigiosa vida, virtudes , milagros y prolecias del se- 
cundo ángel del Apocalipsis y apóstol valenciano de las indias occidenta- 
les, San Luis Biltrán. — Valencia, 1743, tol. menor, 331 páginas. 

Vigordán (Juan), O. P. 

Historia del Convento del Glorioso Patriarca S. Josef de Religiosos del 
Orden de Santo Domingo de Calatayud. — MS. en 4." de 56 págs., en el 
Convento de Zaragoza. 

Vilanova (Tomás), O. P. 

El sabio y noble Ateniense Gil Abad, abogado de las calentura> : ora- 
ción panegírica en el Rea! Convento de Predicadores de Valencia. — Va- 
lencia, 1 700, 4.° 

Vilar (Juan Bautista), O. P. f en 1613. 

\'iridarium Sacrae Scriptur.ie. — Tres tomos en ¡5." — ¡VIS. en el C. de 
1'. de Valencia. 

Vilar (Tomás), O. P. 

1. oSumma controversiarum in prima secundae S. Thomae Aqui- 
natis.» — Barcelona, 1047. — Un tomo S." 

2. « In primam parteni Commentari.» — Dos tomos , Barcelona. El 
primero en 1Ó3S; el segundo en 1646. 

Villacañas (Benito de), O. P. 

1 . Arte y vocabulario en lenjua Cachiquil. 

2. Doctrina cristiana. — En la misma lengua. 
5. Sermones breves de liempo y de Santos. 

4. Milagros de Nuestra Señora y de los Santos. 
Misionero en Guatemala. 

Villagarcia (Juan de), O. P. 

Escribió contra los errores de Brenzio, Bucero, Pedro Mártir y otros 
protestantes; pero no hay hoy noticia de la existencia de esos trabajes. 

Villalba (Alfonso), O. P. 

I . Di' i'j)7'/s de quibus consnlebatur juris ccclesiasüci et conscicntiac ca- 
sibtis rcs'^cnuT. 



40Ü La Orden de Predicadores. 

2. iractaÍHS piilalciii redolentes. 

3. yid soJalium diíbia proposita ¡6 responsa certa ct eonsilia. 

Villalo (Raimundo), O. P. 

De los misterios de la Misa.— MS. en 4." 

Villalobos (Alfonso), O. P. 

Consulta que hizo un Predicador de la Orden de Santo Domingo á su 
Padre provincial. — Madrid, 1Ó63, Ibl. 

Villalobos (Diego de), O. P. 

Apología por el estado eclesiástico , especialmente religioso. — Valla- 
dolid, 1641. 

Villalobos (Francisco de), O. P. 

Super cap. secundum Kvangelii S. Mathaei, anno 16 18. 

Villalobos (Pedro), O. P. 

Escuela espiriíital. — Madrid, 16S3, i vol. , 4." 

Villalobos (Toribiode), O. P. 

Super libros Regum Commentaria. — Granada, 160S, 4." 

Villalpando (Alfonso de), O. P. 

Artiwii cursiis brevis , dialecticam , logicam . physicam generaiem ct 
particularcm tomis duobus complectens. — Nicolás Antonio le llama Al- 
fonso é Ildefonso, suponiendo que son dos autores. — Zaragoza, 1655, 
dos tomos 4.' 

Villalva (Juan), O. P. 

Historia del Real Convento de San Pedro Mártir de Calatayud, Orden 
de Predicadores, con la de varones ilustres de esta casa, — MS. 

Villalva (Policaipo), O. P. 

Compendium totius Theologicae. — MS. 

Villamayor (Pedro de), O. P. 

Escribió en metro español un tratí\do de Teología para uso de los fie- 
les, en tres tomos. Imprimióse el prini:ro en Madrid, por Domingo .Mo- 
rras, en 1665. Ignoro la suerte de los otros dos. 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpañoles. 401 
Villanueva (Jaime), O. P. 

1. yiajc literario alas Iglesias Je España. — Madrid, 1803 á 1851, 21 
vols. , en 8." 

2. Observaciones díl C. Vertt.... sobre la Apología del Altar y del 
Trono, que escribió el limo. Sr. D. Fr. Rafael Vélez, Obispo de Ceuta. — 
Valencia , 1820. 

Era este Padre hermano del tristemente célebre D. Joaquin Lorenzo 
de Villanueva. El libro del P. Vélez es de mala literatura, pero de buen 
t'ondo. 

Villanueva (Juan de), O. P. 

Meditaciones sobre la Pasión de Jesucristo. — MS. 

Villar (Tomás), O. P. 

Summa controversiarum. — Barcelona, 1638 á 1647, tres tomos en 8.» 

Villaseñor (Juan de), O. P. 

1. Suma moral. — Dos tomos. 

2. Excelencias de la Orden de Predicadores. 

3. Historia general de la restauración de España por el santo rey Pe- 
layo. — .Madrid, 1684, en folio. 

Villate (Ildefonso), O. P. — Siglo xvii. 

1. £Ar/)£)5/«ó« del Evangelio de San Mateo. — Salamanca, 1680, 4.° 

2. Exposición del Apocalipsis. — Salamanca, 1684, 4.° 

3. Dos sermones de la Virgen Maria. — MS. 

4. Comentarios sobre el Eclesiástico. — MS. 

Vinves (Domingo). O. P. — Siglo xviii. 

1. Tractatus de Deo iii suo esse spectato , cui praemittuntur ad uni- 
versam theologiam praeliminaria. 

2. Tractatus de Deo creatore. 

3. Id. de scientia volúntate et omnipotentia Dei. — 1804, cuaderno 
de 606 págs., en 4." 

Viota (Domingo), O. P. 

Memoria histórica de Barbastro y de su Santa Iglesia mayor. — El origi- 
nal se ha perdido. Tenemos noticias de este Padre, que escribió como á 
mitad del siglo xvi , por el Dr. Tragia, en el tomo i del Aparato de la His- 
toria eclesiástica de Aragón, pág. 43. 

26 



402 La Orden de Predicadores. 

Viso (Esteban), O. P. 

1. Glossain Epístolas B. Pauli Apostoli ad Romanos. — MS. 

2. Instittitiones Gramaticae. — MS. en folio. 

Vitoria (Diego), O. P. 

1. Sermones de iempore et de Sanctü. 

2. Regula et Ordinationcs confraternitatum nomiitis Dei, etc. 

3. Tractatulum quibusnain conditionihtis juramcntum constare debeat. 

4. Tractatus de arte et modo concionandi. 

Vitoria (Francisco de), O. P. 

1. Relectiones XII theologicae in dúos libros distinctionum. — Lyon, ' 
1557) ^■'> P- 4^7" Otras muchas ediciones, 

2. Confesonario. — Salamanca, 1362. 

3. Consejo sobre si los señores pueden vender ó arrendar los oficios, 
como escribanías y alguacilazgos. — Salamanca, 1552. 

4. Instrucción y refugio del ánimo y conciencia escrupulosa y temerosa de 
Dios. — Salamanca, 1552. 

5. Summa sacramentorum Ecclesiae. — Valladolid , 156 1, y otras 
muchas. 

6 Commentaria in universaní Siimmam S. Thomae de Aquino. — MS. en 
diferentes bibliotecas. He visto el comentario ala primera parte, con este 
titulo : Incipiíint Commentaria dodissimi Magistri fratris Francisci de Vic- 
toria in primam partem, etc. — MS. en 8.°, de 257 fojas, escrito en 1529, 
y que pronto verá la luz pública. El Comentario de la Secunda Secunda 
se imprimió en París, 15 12. 

7. Descartas originala al Condestable de Castilla. — Bib. nac. (E. 57, 
p. 148.) 

Vitoria (Francisco), O. P. Otro. 

Dos Relaciones: de las Indias una; otra de las justas causas de guerra 
de los españoles contra los bárbaros, que se hallan entre las Teológicas 
de este autor. — En latín, 15S6, 8." 

Vitorián (Leandro), O. P. 

El Cura perfecto : declaración de lo que debe hacer el cura de almas 
para la dirección de sus ovejas. — Valladolid, 1766, 4.' 

Vivero (Francisco de), O. P. 

1. Oratio funebris in exequiis Margaritae Austriacae Philippi III regís 
catholici conjugis. — Bruxelas , 1611. 

2. Altera in exequiis Philippi [¡f, Hispaniarum regií. — Bruxelas, 1621 . 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos eSpañolet. 403 

3. Oratio funebris beatae memoriae sororis Annae ajesu, Stae. Te- 
resiae sociae. — Bruxelas, 162 i. 

Todas fueron pronunciadas en Bruselas. 

Vives (Jerónimo), O. P. f 1654, 

1 . De Primatu divinae libertatis ad faciendum ct decernendum de 
contingentibus. Líber el tomus primus contra Scientiam mediam. — Va- 
lencia, 1654, fol. Otro tomo MS. 

2. Commentaria in Logicam magnam Aristotelis et Divi Thomae. — 
Dos tomos en 4.° 

5. Commentaria in acto libros physicorum. — Dos tomos, 4.* 

4. De Justitia et Misericordia Dei. 

3. De Sacramentos. 

6. De Ente superno. 

7. De Gracia. 

5. De Voluntario. 

9. De Poenitentia. — MSS, en 6 tomos, en 4.» 

Vives (Pío), O. P. 

Con qué condiciones y en qué casos los reyes pueden valerse de los bienes 
de la Iglesia. — Barcelona, 1652, en 4.0 

Visitación (Antonio de la), O. P. 

Rela9am d'as cousas d'a cliristiandade de Solor. — Siglo xvii. 

Vugarin ó Bugariños (José), O. P. 

1. Historia General Eclesiástica y secular de Galicia. — MS., 4 vol., 
en folio. 

2. Historia del patronato de Santiago. — Así Pallares en su Argos 
divina. 

Xavierre (Jerónimo), O. P. 

t. Registrum epistolarmn, dum clavum Ordinis astiiit. — MS. del Arch. 
Gener. de la Orden. 

2. Disputationes in tres Bullas. — MS. 

3. Informe dirigido á S. M. dando noticias de la santa iglesia y casa 
de S. Vicente de Roda, y particularmente de la vida y reliquias de San 
Valero, obispo de Zaragoza. — MS. 

Fué Maestro General de la Orden y Cardenal de la S. I. Romana. 

Xea (Bernabé, de), O. P. 

Annotationes in Evangelia totitis anni de tempore et de Sandia , ex omni 
in universum quae hucusque extat doctrina admodum R. P. M. Fr. Lu- 



^04 L^ Orden de Predicadores. 

dovici Granatensis. Apophtegmata etiam insigniora, dicta et facta Gen- 
tilium, etc. — Madrid, 17S1, 8.°, 8 hoj. prel., 610 pág. 3 hoj. índice. 
Echard no conoció esta obra. 

Ximenez (Francisco), O. P. 

Cuatro libros de la Naturaleza y Veintidós de las plantas, y Animales, 
que están recibidos en el uso de la Medicina en la Nueva España, y la 
Método y corrección y preparación que para adniinistrallas se requiere, 
con lo que el Dr. Francisco Hernández escribió en lengua latina. —México, 
1615. 

Ximénez Arias (Diego), O. P. 

1. Lexicón ecclesiasticwn latino-bispanum. — Valencia, 1Ó21, i vol. fbl.; 
Salamanca, 1572. 

2. Enchiridión, ó manual de Doctrina cristiana, con un sermón de la 
Magdalena, y la exposición del Salmo Miserere. — Amberes , 1567, 8.°; 
Toledo, 1570; Pamplona, 1568,8.° 

Yanguas (Diego), O. P. 

1, De carJinalibm et praecipuis Jesti-Chrisíi. et Sanclorum operibus, 
quae foestis eoriim diebiis in EccJesia celebrantiir . — Madrid, 1602. 

2. Scbolia cjusdan in Diviun Thomain. 

Yanguas (Juan de), O. P. 

De aeterno Christi sacerdotioet regia poicstatc. — Salamanca, 1616, en 4." 
Dejó otras obras yiéditas, según los historiadores, pero no tengo de 
ellas noticia. 

Yurami (Antonio-Miguel), O. P. 

Testimonia ex catholicae Ecclesiae et Summorwn Pontificuní oraculis. — 
Madrid, 1788. 

Es un compendio de los elogios tributados á Santo Tomás de Aquino. 

Zamora (Alfonso de), O. P. 

Historia de la provincia de San Antonino del nuevo reyno de Granada. — 
Barcelona, 1 70 1 , en folio. 

Zamora (Diego de), O. P. 

Primera parte de los sermones de D. Fr. Cornelio Muso, de la Orden 
de San Francisco, obispo de la ciudad de Bitonto. (Traducción). — Sa- 
lamanca, 1602, 4.° 



Ensayo de una Biblioteca de Dominicos españoles. 405 
Zamora (Munio de), O. P. 

1. Episíolae neu cnciclicae e capitulis geiteralihns , etc. — El P. Munio 
era General de la Orden. 

2. Regula fratriim el sorornm de poenilenlia B. Domiiiici. — Siendo esta 
Regla la que hoy se observa , ha tenido, desde el siglo xni en que se es- 
cribió, numerosas ediciones. 

Zapata (Hipólito), O. P. 

Excelencias de la Castidad. — Barcelona, 161 8, 4.° 

Zaragoza de Heredia (Pedro Juan), O. P. 

1 . Vida de ¡a bendita Sóror Marta Raggi, beata de la Tercera Orden 
de Penitencia del glorioso Santo Domingo, etc. — Orihuela , l6i2. en 8. 
En francés, 1616 ; en latin, 1622. 

2. La Sabiduría perfecta. 

3. Sermón de todos los Santos. — Orihuela, 1612. 

Zarandilla (Benito de), O. P. 

1. Gramática de la lengua peruana. 

2. Vocabularia de Ídem. 

3. Catecismo con oraciones. 

Lo escribió en unión con el P. Aparicio, ambos misioneros en Trujillo. 
El P. Benito era del condado de Oropesa. 

Zarfate (Gaspar), O. P. 

1 . Vocabulario ú Arte de la lengua de los indios de la Nueva Sígovia. 

2. Tratados espirituales. En la misma lengua. 
Murió en el siglo xv;i en olor de santidad. 

Zavale (Félix de), O. P. 

De Excellentia Evangelii. — Granada, 1591, 8.' 

Zeballos (Agustín), O. P. — Siglo xvii. 

Sermones de diversas festividades. — Dos tomos, fol., manuscrito. 

Zecha (Antonio Félix), O. P. 

1. Sermón fúnebre en las Reales Exequias de la ciudad de Alcsñi: á 
la feliz memoria de la señora Reyna de España doña María Luisa Sabrue- 
le de Saboya. — Zaragoza, 17 14, 4." 

2. Poesías diversas. Algunas se imprimieron. 



4o6 La Orden de Predicadores. 

Zenjor (Juan), O. P. 

Breve relación de los privilegios que los Rmos. PP. Generales y lot 
Sumos Pontífices lian concedido á esta Provincia de España, Orden de 
Predicadores, con algunas históricas pertenecientes á dicha provincia. — 
MS. de 74 fojas en folio , índices y apéndices, de la antigua biblioteca de 
San Esteban de Salamanca (Cajón 2.°, niim. 86). Lo tiene hoy el P. Ma- 
novel. 

Zorita (Fr. Agustín), O. P. 

1. Catecismo del Santo Concilio de Trento para los párrocos, orde- 
nado por disposición de P. Pío V. Traducido en lengua castellana por el 
R. P. M. Fray Agustín Zorita , religioso dominico, según la impresión 
que de orden del Papa Clemente Xlll se hizo en Roma el año de 1761. 
Latín y castellano. — París, 1860, por Walder ; Madrid, por Olamendi, 
en 4.°, pasta, viii-658 págs.; París, 1857, en 8."; Barcelona, 1844, en 
8.*, y 1833, dos tomos en 4.°; Madrid, 1825, en 4.°; Barcelona, 1807, 
dos tomos en 4.°, etc. 

2. Manifiesto en que se declara y demuestra que todos los Religiosos 
y Religiosas.... son obligados por ley y precepto divino, nacido de la so- 
lemne profesión, á guardar perfecta vida común. — MS. del Colegio de 
Dominicos de Ocaña, i vol. de 327 págs. 4.0, escrito al parecer en 1775 
en San Pedro Mártir de Toledo. 



SUPLEMENTO 



AL 



ENSAYO DE UNA BIBLIOTECA 

DE 

DOMINICOS ESPAÑOLES 



Abad (Antonio), O. P. -J- 1712. 

1. Thcologia moralií. — Seis tomos. 

2. Philosophia. — Un tomo. 

3. Sermones varios. 

Abreu (Antonio de), O. P. Siglo xvii. 

Sermáona Festa daMiracuIosa Imagen de S. Domingos trazida do Ceo, 
e dada pelas Máos de sempre Virgen Maria aos Religiosos do convento 
de Soria, priegado no Convento de Lisboa en 15 de Setembro. — Lis- 
boa, 1661, 4.° 

Adano (Juan), O. P. 

1 . Sermón en las solemnes fiestas de la canonización de San Pascua! 
Bailón. 

2. Comentarios á la Suma de Santo Tomás. 
(Fué varón eruditísimo). 

Adorno (Zeferino). O. P. 

Examen Theologiae moralis. — MS. 

Aduán (Domingo), O. P. — Siglo xvii. 

Prosodia, libro uno. — Valencia, 1626, 8." 

Agramunt (Josef), O. P. 

El Paraiso de Dios descubierto en el religiosísimo Monasterio de reli- 
giosas dominicas de la real villa de Carcaxente. — MS. en fol. 

Agras (Bernardo de), O. P. 

Asuntos predicables en las festividades de la Virgen.— Alcalá, 1620, 4.' 

Aguiar (Pedro de), O. P. 

Contra Haereticos. — MS. en fol. 



4o8 La Orden de predicadores. 

Aguirre (Pedro de), O. P. 

Institutiones grammatices. — Alcalá, 1574, 8." 

Álava (Gerardo de), O. P. 

In decem Decalogi Praecepta. — Madrid, ¡609, 8.° 

Alcalá (Lucio), O. P. 

Modo de buscar el camino del cielo. — MS. , 4." 

Alcaraz (Melchor), O. P. — Siglo xvii. 

1 . Institutiones Rhetoricae. 

2. Tratado de las excelencias del Rosario. — MS. 

Alcázar (Luis de), O. P. — Siglo xvii. 

Dos libros de Dialéctica. — MS. 

Alcolea (Marcos de), O. P. 

Commeníaría in Aristoíclis Philosophiam. — MS. 

Ales (Pedro de), O. P. 

Ca^os de conciencia. 

Aleso (Baltasar), O. P. — Siglo xvii. 

Un tratado de sagradas ceremonias. — MS. 

Alfaro (Lucas de), O. P. — Siglo xvi. 

Proverbia Salomonis cuín Glossa. — MS. , fol. 

Alfaro (Vicente de), O. P. 

Commentaria in Abdiam Propheiam. — MS. 

Alicio (José), o. P. 

Tratados de las fiestas de Nuestra Señora. — MS. 

Almansa (Rodrigo de), O. P. — Siglo xvi. 

De la virginidad cristiana y sus frutos. — MS. 

Almazán (Benito), O. P. — Siglo xvii. 

Historia de ¡as antigiiedades de la provincia de Albacete. — Valencia, 
1664, 4." 

Alquezar (Domingo), O. P. — Siglo xiv. 

Varios opúsculos, tratados y comentarios. — MSS. 

Alonso (Gaspar), O. P. — Siglo xvii. 

Un tratado de la Gracia. — MS. ' 

Alvarez (Pedro), O. P. — Siglo xvii. 

Ejercicios espirituales. — MS. 



Supl. al Ensayo de una Bibl. de Dominicos eípa fióles. 409 
Alvaiiño y Lago (Manuel), O. P. 

/¡legación Dominicana , para servir de respuesta á la refutación hecha 
á Monseñor Nuncio de Su Santidad por el P. Gómez, ex-provincial de 
ios Dominicos. — Santiago, 1S14, 4.» 

Alvaro (Inocencio), O. P. 

Dos libros de Comentarios á los Proverbios. 

Amado (Manuel), O. P. 

El Mesías, poema en diez cantos, escrito en alemán por M. Klopstock, 
y vertido del francés por.... — MS. de más de 500 páginas, autógrafo del 
P. Amado su traductor y con su firma. En la Pasión de Madrid. 

Véanse sus obras en el Ensayo. 

Amaral (Demetrio de), O. P. 

In Primam secundae partís Sancti Thomae Commcntaria. 

Anadón (Domingo),- O. P. 

Comentarios á la Suma de Santo Tomás. — MS. en el C. de Predica- 
dores de Valencia. 

Aniñón (Prudencio de), O. P. 

Commeutario in Psalmos. — Alcalá, 1600, 4.° 

Anónimo. 

1. Margarita confessorum. — Sevilla, 1567,4.* 

2. Doctrina de Religión. — Salamanca, 1548. 

3. La Historia eclesiástica de Eusebio de Cesárea. — Lisboa, 1344, 
folio. 

4. Exposición de la doctrina cristiana. — MS,, 8.' 

5. Misteriosde la fe. — Burgos, 1542, 4.° 

6. Suma de la Doctrina Cristiana. — MS. 

7. Rosario de Nossa Senhora. 

8. Arte gramática. — MS. 

9. Rosario de Nossa Senhora. — Lisboa, 1552. 

10. Traslado de la Pasión de Cristo. 

1 1. Regla de la Orden de Santo Domingo. — Lisboa, 1548. 

12. Ceremonias Sagradas. — Burgos, 1562,8.° 

13. Regimentó é Institugao do Rosario. — Lisboa, 1558,8.' 

14. Instrucción del Cristiano. — Medina del Campo, 1602. 

15. Cursus philosophicus. — Burgos, 1603, 8.° 

16. Banquete espiritual de los justos. — Granada, 1604, 8.* 

17. Vida de Santo Domingo. — MS. según Cardoso. 

18. Gobierno de Principes y de sus consejos por el bien de la repú- 
blica. — Asi N. Antonio. 



4 lo La Orden de Predicadores. 

19. Historia milagrosa de Nuestra Señora de la Peña de Francia. — 
Salamanca, 1646, 8.° 
Véase además el Ensayo. 

Arahal (Luís de), O. P. — Siglo xvii. 

1 . Sermones de Cuaresma. 

2. Explicación y comentarios sobre el Eclesiástico. — MS. 

Araujo (Alejandro), O. P. — Siglo xvi. 

Del perfecto clérigo. — MS. 

Abaleda (Santiago de), O. P. 

Commentaria in Psalmos. — MS. 

Arbós (Nicolás), O. P. 

Santoral de la Orden de Santo Domingo. — MS. 

Arcos (Adrián de los), O. P, — Siglo xvi. 

Vida de Santa Isabel de Hungría. — MS. en fol. 

Arias Correa ( ), O. P. 

1 . Super priora aliqua capita libri Reguum. 

2. Super Aggaeum Propheíam. 

3. Super Epistolam div. Pauli Apostoli ad Titum el Philemonem. — 
MSS. — Asi Cardoso, <<.Biblioteca Lusitana.^-' 

Arieda (Daniel), O. P. — Siglo xvi. 

Commentaria in Dialecticam Aristoieli!.. — MS., 4.' 

A riza (Pedro), O. P. 

1 . Suma de Lógica. 

2. Compendio de la Historia del mundo. — MSS. 

Arnal (Manuel), O. P. f 1822. 

1. Patriótico Valentino. — Publicado para la impugnación de algunos 
folletos indecentes que en l8io y il salieron de Valencia. 

2. Un palo y no de ciego, etc. 

3. Un cuento de cuentos. — Todo vio la luz en Valencia, iSio, 1 1 y 13. 

Arnao (Félix), O. P. 

1. Lágrimas de la Magdalena, ó sentimiento producido por la ofensa á 
nuestro Redentor Jesús, con varias devociones muy tiernas, entresacadas 
de las del Bienaventurado Padre Santo Domingo de Guzmán.— MS. 

2. Exposición del libro de Daniel. — Burgos, 1780, 4.' 

3. Tratado de Lógica. — Burgos, 1782,4.° 

Arteaga (Francisco), O. P. — Siglo xvi, 

Tractatus Theologici. — MS., fol. 



Siipl. al Ensayo de una Bibl. de Dominicos eípafioles. 411 
Artufo (Joaquín), O. P. — Siglo xvii. 

Vida y hechos memorables del glorioso S. Luis Beltrano. 

Arturo (Diego), O. P. 

Commentarium in Priniam Partem Saiicti Thomae. — Salamanca, 1665. 

Arriagá (Gonzalo de), O. P. 

Sanio Tomás de Aquino , doctor de la Iglesia , en vida y doctrina , pre- 
dicando. 

Arrióla (Juan de), O. P. 

Elogio del Angélico Doctor Santo Tomás de Aquino. 

Ateca (Martín de), O. P. — Siglo xiv. 

Suma del Derecho, por orden alfabético, en latin. 

Atienzo (Matías de), O. P. — Siglo xviii. 

1 . Tratado de la dedicación del alma á Dios por la meditación y el su- 
frimiento, obra muy útil para las almas piadosas. — MS. 

2. Exposición del Evangelio de San Lucas. — MS. 
Fué varón de mucha virtud y doctrina. 

Aurato (Pedro), O. P. 

1. Viola Animae, en seis diálosos. — Así Pellicer. 

2. Ensayo de Traductores Españoles, pág. 17. 

Avellán (Hilario), O. P. — Siglo xviii. 

Cronicón eclesiástico. — MS. 

Avello (Lorenzo), O. P. — Siglo xvii. 

Comentarios sobre el Cantar de los Cantares. 

Avendaño (Benito de), O. P. — Siglo xvii. 

Principios y progresos del amor divino. — MS. 

Ayala (Salvador de), O. P. 

Instíluiiones Rhetoricae. — MS . 

Ayres Correa, O. P. — Siglo xvi. 

1. Commentarii in septem priora capitula libri primi Regum. — 
MS. fol. 

2. Commentarii in Prophetam Aggaeeum et in epístolas D. Pauli ad 
Titum et Philemonem. — MS., fol. ¿Será uno mismo con Arias Correa? 

Azagra (Luís de), O. P. 

Commentaria in Sacram Scripturam.— MS. 



412 La Orden de Predicadores. 

Areda (Martín), O. P. 

Flores Sivictonan. — MS., fol. 

Azevedo (Luís de), O. P. 

De Educatione Puerorum.— Así Cardoso. 

Azevo (Baltasar), O. P. 

Commeníaria in Gencüm. — MS., fol. 

Baeza (Cristóbal de), O. P. 

Condones festivales. 

Bahamonde (Sebastián), O. P, 

Relato fiel de los honores tributados al Ángel de las Escuelas , el bien- 
aventurado Santo Tomás de Aquino , en las solemnes fiestas de su cano- 
nización. 

Baidina Casa (Martín de), O. P. 

De la fábrica del templo de Santo Domingo del Convento de Zara- 
goza. — MS., fol. 

Balsera (Miguel de), O. P. 

Dos libros sobre Dialéctica. 

Ballesta (Juan Bautista de la), O. P. 

Sermones ; dos tomos en fol., MS. 

Barbado (Melchor), O. P. 

1. Sermones de la Virgen y de Adviento. 

2. Un Tratado de Dialéctica. 

3. Lecciones sobre los Salmos. — MS. 

Barber (Manuel), O. P. 

Colección de sermones morales , panegíricos y pláticas doctrinales. — 
Lérida, 1844, 3 tomos en 4.° 

Barcelona (Hugo de), O. P. f 1240. 

1 . /;; Evangelimn Malthaei. — Lib. I. 

2. In Evangelimn Lu cae. — Lib. L 

3. In Epístolas aposioli. — Pauli XIV. 

4. In Epístolas canónicas. — Lib. VII. 

5. Siitnmadc Casihus. — Lib. I. 

Barcena (Juan de), O. P. 

Commentaria in Proverbios. — MS. 



Sítpl. al Ensayo de uiui Bihl. de Dominicos c§pañoles. 413 
Barrera (Bonifacio), O. P. 

1 . Historia de las conquistas espirituales conseguidas por la eficacia 
del Santo Rosario en la provincia de México. — MS. 

2. Documentos de la Orden de Santo Domingo. — MS. 

Barrio (Antonio), O. P. 

1 . Tratados de diversas materias. 

2. Comentarios á la primera parte de la Suma de Sto. Tomás. — MS. 

Barrio (Diego), O. P. — Siglo xvi. 

Tractatus Varii Theologici. — MS. 

Barros (Luis de), O. P. — Siglo xvii. 

Resumen de Teología mística. — MS. 

Batista (Juan Ildefonso), O. P. 

Historia de Nuestra Señora del Olivar. — MS. 

Beaumont de Navarra (Vicente), O. P. 

Compendio histórico del real convento de Santa María Magdalena , de 
religiosas del gran Patriarca Santo Domingo de la ciudad de Valencia. 
Valencia, 1725, 4." 

Bedoya (Francisco de), O. P. — Siglo xvii. 

Summa commentariorum in I partem, S. Thomae. — Zaragoza, 1663. — 
Un tomo. fol. 

Belmont (Justo). O. P. 

Tratado del Hombre. — Sermones de Adviento. — MS. 

Beltrán iMarco (Luís de), O. P. 

La vida y milagrosos hechos de San Felipe de Neri. — Valencia, 
1625. 4. 

Bel vis (José de), O. P. 

Sermón en la real fiesta de Nuestra Señora del Patrocinio. — Valencia, 
1660, 4.° 

Belluga (Gaspar), O. P. 

Responsa casuum conscientiae. — Granada, 1586, 4.' 

Benito (Antonio), O. P. 

1. Compendio de meditaciones. — MS. 

2. Tratados sobre los Evangelios Cuaresmales. — MS. 

Benito (Marcos), O. P. — Siglo xvii. 

Arte de la lengua Mije, y devocionario manual de los Misterios del Ro- 
sario, en la misma lengua. — MS. 



414 L^ Orden de Predicadores. 

Bernáldez (Jacinto), O. P. 

Iti Hicreniiam Prophetam Commeiüaria. — Zaragoza, 162!, ^.« 

Bernat (Francisco), O. P. 

Algunos opúsculos. — Valencia, 1578, 4.' 

Bertomeu (Juan Bautista), O. P. f 1774. 

Explicación de la oración, según se enseñan á los del arte menor. 

Valencia, 1754, 8." 

Bertomeu (Vicente), O. P. f 1773. 

Diatrib. Gramática del artificio y diferencia de la oración hispano-la- 
tina, para el uso de Preceptores y estudiantes de la lengua latina. — Valen- 
cia, 1759, 8,' 

Biacense (Alfonso), O. P. 

De mariyrio ditcentorum monachorum, Sancti Petri a Cardegna ordinis 
Sancti Benedicti, Hispaniarum, Burgensis dioecesis. — Romae: Typis Bar- 
tholomaei Oronfadini, 1594, 8.° 

Bohorques (Joaquín), O. P. 

Comentarios á Aristóteles. — MS. 

Bon (Tomás), O. P. 

1. Conversación entre Albert y Pascual, endécimascatalanas. — 1823, 
Barcelona. 

2. CuatreCourses entre dos personatges. — 1830, Barcelona. 

Bonet y Cebolle (Mariano), O. P. — Siglo xix. 

1 . Elogio fúnebre de la Beata Sierva Rosa de Dios, Marian.i Francisca 
Furió Fernández Galindo. — Valencia, 1808, fol. 

2. Varios Sermones. 

Borras (Pascual), O. P. f 1447. 

Sermons. — MS. 

Brochado (Alvaro), O. P. 

Meditaciones sobre los Novísimos. — Toledo, 1603, 4.' 

Bugariño (José), O. P. 

Tratado filosófico sobre inquirir la razón de estar siempre patente el 
Sacramento en la Santa Iglesia de Lugo. — MS. 

Buges (Francisco), O. P. 

Annot. in Evangelia totius anni. — MS. 

Burgos (Francisco de), O. P. 

Compendio de la forma de rezar el Rosario —Alcalá, 164S, 8." 



Supl. al Ensayo de una Bibl. de Dominicos chañóles. 415 
Caballero (Domingo), O. P. 

Historia de la admirable invención y milagros de la Thaumaturga ima- 
gen de Nuestra Señora de la Peña de Francia. — Salamanca, 1728, 4.' 
Véase el Ensayo. 

Gabanes (Daniel), O. P. 

Directorium Regularium. — Valladolid, 1630, 4.* 

Cabrera (Gonzalo de), O. P. 

Sermones cuadragesimales. — Burgos, 1607, 4." 

Calvo (Ramón), O. P. 

Sermones varios. — MS. 

Camino (Inocencio), O. P. 

Dos libros de Institutiones Gramaticae. — MS. 

Camino (Juan de), O. P. 

Memorias ilustres del Real y religioso convento de Santo Domingo de 
las religiosas de su santo hábito de la muy noble villa de Madrid, corte 
de los Reyes Católicos de España, etc. — MS. en fol. de 12 hojas. 

Campillo (Hermenegildo), O. P. 

Varii sermones Festorum. — MS. 

Campo (Bernardo), O. P. 

1 . Comentarios al Cantar de los Cantares. 

2. Comentarios al libro de Job. 

Candamo(Juan Mariade), O. P.— Siglo xvi. 

Modo fácil y provechoso de cultivar la devoción del Rosario. 

Cañeda (Baltasar), O. P. 

Discursos predicables sobre la vida de Santo Tomás.— MS. 

Cañero (Julián), O. P. 

Breve declaración de las gracias espirituales concedidas á la Tercera 
Orden de Santo Domingo. — MS. 

Capello (Víctor), O. P. 

Artem Grammaticani. — MS. 

Carballo (Inocencio), O. P. 

Memorias de las conquistas de la Orden de los Predicadores en la pro- 
vincia de México. — MS. 

Carleval (Alfonso), O. P. 

In Epistolam D. Pauli ad Hebraeos.— MS. 



4i6 La Orden de Predicadores. 

Carvajal (Marcos de), O. P. 

In Isaiam Prophetam. Libri X. — Salamanca, 1610, 4." 

Carvam (Cristóbal), O. P. — Siglo xvii. 

Sermones varios. — Florencia, 1619. 

Carrillo (Fernando), O. P. 

1 . Alabanza en loor del Bienaventurado Patriarca Santo Domingo 
de Guzmán. — MS. 

2. Dos Sermones de la Virgen. — MS. 

Carrión (Antonio de), O. P. 

Super Evangelia Dominicalia. 

Casares (Enrique), O. P. 

Culto de Nuestra Señora bajo la advocación de Madre del Consuelo. 

— MS. 

Casares (Rodrigo), O. P. — Siglo xvi. 

1. Consuelo de afligidos, ó remedio en las tribulaciones de la vida. 
— MS. 

2. Tratado de la Gracia. — MS. 

Castañeda (Sebastián de), O. P. 

Tratado de la devoción óel Rosario. — MS. 

Castañón (Alfonso), O. P. f 1615. 

Consuelo de nuestra vida . 

Castillo (Ambrosio del), O. P. — Siglo xvi. 

1. Compendio de Historia del Mundo. 

2. Santoral de la Orden de Santo Domingo de Guzmán. — MS. 

Castillo (Ignacio del), O. P. — Siglo xvi. 

In Psalmum Quinquagessimum Commentaria. — Venetia, 1609, 4.0 

Castillo (Melchor de), O. P. 

1 . E.\posición de las Epístolas de San Pablo. 

2. Dos tratados sobre San Juan Crisóstomo. 

3. Un libro sobre el Apocalipsis. 

Castillo (Ramón de), O. P. — Siglo xvii. 

1. Comentarios á la Suma de Santo Tomás. 

2. Exposición de dos tratados (no señala cuáles son) de San Agus- 
tín,— MS. 

3. Jardin glorioso de la Orden Dominicana, plantado en la Iglesia 
por el Patriarca Santo Domingo. 



Stipl. al Ensayo de una Bibl. de Dominicos e^añoks. 4 1 7 
Castro (Jacinto de), O. P. f 1630. 

Fiestas en honor de San Raimundo de Peñafort. 

Hay de ¿i niuch.is composiciones poéticas MSS. en el Convento de 
i'redicajores de Valencia. 

Castro (Jerónimo de), O. P. — Siglo xviii. 

Tratados espirituales y morales. — MS. 

Castro (Mateo), O.W 

Sermoes do Rosario. — MS. 

Castro (Tomás de), O. P. 

In Genesim, volumem unum. — MS. 

Cavallero (Felipe), O. P. 

Commentaria in Threiios el Orationein Hieremiae Prophct.ic.—ScvUU, 
1612, 4.° 

Cebriado (Lucas), O. P. 

Historia de los Santos de la Orden de Predicadores.— MS. 

Celrá (Juan Bautista), ü. P. 

Tratados de diversas materias. — MS. 

Centellas (Bartolomé de), O. P. 

Un tratado de Co.^mografia. — MS. 

Centeno (Pascual). O. P. 

Sermones de Cuaresma. — Madrid, 1702, 4. ' 

Cepeda (Gabriel de), O. P. 

Fiestas de la Concepción. — Véase el Ensayo. 

Cerda (Baltasar), O. P. 

El cristiano perfecto, ó e! consuelo de todas las tribulaciones. 

Cervera (Paulino), O. P. 

Commentaria in quatuor libros. Magistri Sententiarum — Burgos, 
1603, 4.° 

Coello (Eduardo), O. P. — Siglo xvi. 

Institutiones Rhetoricae. Institutiones Logicae. — MS., fol. 

Contonento (Francisco), O. P. 

El opúsculo LXIIll. de Santo Thomas, del modo de confesarse y de la 
pureza de la inocencia. — .Alcalá , 163 1, 8.° 

27 V 



4l8 . La Orden de Predicadoras. 

Corezes (Victoriano), O. P. 

1 . Sermones de las Festividades de la Virgen María. 

2. Suina de casos de conciencia. 

Coronado (Miguel), O. P. — Siglo xvi. 

Tractatus de Sciencia Dei. — MS. 

Coronel (Cristóbal de), O. P. 

Grarnmaticam. — Asi Cardoso. 

Cortina (Bonifacio), O. P. 

Commentaria in Psalmos . — Valladolid, 1604, 8.* 

Cortina (Joaquín), O. P. 

Declaración de la doctrina cristiana para uso de los adultos.— MS. 

Correa (Fernando), O. P. 

In Evangelium S. Matthaei. — Dos volúmenes. — MS. 

Costa (Pancracio de), O. P. 

In Posteriora Aristotelis Commentaria. 

Costa (Pantaleón de), O. P. 

Ramillete espiritual. 

Costa (Vicente), O. P. 

Epitome Rhetoricae. — MS. , fol. 

Crespi de Valdaura (Francisco), O. P. — Siglo xvii. 

Carta á Felipe IV. — MS. 

Cruz (Pedro de la), O. P. 

Tesoro de devoción. ^MS. 

Cucalón (Jerónimo), O. P. f 1647. 

1 . Sermón en las Fiestas de Valencia , á la Beatificación de Santo 
Tomás de Villanueva. — 1620, Valencia , 8." 

2. Sermones de témpora. — MS. 

Cuello (Fernando), O. P. 

Tractatum Sylogismorum. — Burgos, 1542 , 8.' 

Cueva (Francisco de la), O, P. 

Condones a Dominica I. Adventus usque ad Feriara III. Resurrectio- 
nes , tam de foestis ocurrentibus, quam detemporc. — Granada, 1622, /i.' 



Supl. al Ensayo de una fítbl. d>: Dotiiinkos emanóles. 419 
Dávalos (Pío), O. P. 

De modo recitandi Rosariiim B. Virginis. — Un volumen, Barcelona, 
1618,4.° 

Díaz (Alvaro), O. P. — Siglo xvii. 

Tractatus de incarnatione. — MS. 

Diaz (Andrés), O. P. 

Livro de Orábaos, em prosa e verso vulgar de Louoores c excelien- 
cias do Nome de Jesús. 
Véase el F.nsayn. 

Diaz (Damián), O. P. 

1. Sermones hiemales Sti. Vincentii Ferrerii.— Venecia, 1573, 8.* 

2. Sermones de Sanctis. — Venecia, 157J, 8." 

•5. Sermones Sti. Vincentii Ferrerii Aesti vates, etc. — Amberes, 157?$, 
8.', 1370, 8.*, y Venecia, 1573, 4.' 

Díaz (José), O. P. 

Institutiones Gramaticae. — MS. 

Diaz (Urbano), O. P. 

1. Commentaria ad Danielem. — MS. 

2. Commentaria ad Ecclesiasticum. — MS. 

Dominguez (Juan), O. P. 

I . Comentarios al Cantar de los Chantares. — MS. 

3. Exposición del libro de los Reyes. — MS, 
3. Sermones varios. — MS. 

Donato (Manuel Juan), O. P. — Siglo xvii. 

1. Dos tratados diversos sobre el Crisóstomo. — MS. 

2. Comer.Uirios sobre los Proverbios .^MS. 

Dueñes (Pedro de), O. P. 

Breve declaración de b Misa católica, con un Strrrwn de l« Asuación 
d« la Virgen. — MS. 

Duran (Anselmo), O. P. 

Comnientarii literales et morales Ln Novum Testan^entum. — MS , doí 
lomos, fbl. 

Duran (Sebastián), O. P. 

Dos tf»t-a<lo<i. en alabar./.» d«l Santisimo Rosario. — Valencia, 1567, 4 * 



420 La Orden de Predicadores. 

Elvino (Sebastián de), O. P. 

1. Tractatus de Trinltate. — M5. 

2. Tractatus de Superstitionibus. — MS. 

Emanuel ( ), O. P. 

Sermones varios. — Asi Casiodoro. 

Erze (Manuel), O. P. 

Compendio Historial de Nuestra Señora del Rosario. — Toledo.. 
1622, 4.° • 

Escalante (Basilio), O. P. 

De Immunitate Ecclesiastica. — Alcalá, 162S, 4.' 

Escaner (José), O. P. 

Descripción de los lugares recayentes en el valle de Oxó, reino de Va- 
lencia, en disticos latinos. — MS., en el Convento de Santo Domingo de 
Valencia. 

Escobédo (Enrique), O. P. 

Triunfo del Patriarca Santo Domingo de Guzmán , fundador de la 
Orden de los hermanos Predicadores. — Burgos, 1662, 4.° 

2, Historia de la provincia de México, sacada de los relatos de los mi- 
sioneros. — MS. 

Escudero (Benigno), O. P. 

1. Vida de San Luís Beltrán. — MS., siglo xv. 

2. Sylva de varia lección. 

EsoIa(Tomás), O. P. 

Comentarios al libro de los Macabeos. 

Esteban, O. P. 

Facta et miracula Sancti Rudesindi Episcopi Dumiensis, Abbatis, Fun- 
datoris, etc. Domini Monásterii Cellaenovae. — MS. , 22 hojas en fol. Asi 
Flórez. 

Estella (Eusebio de), O. P. 

Sermones varios. — MS. 

Estrada (Alfonso), O. P. — Siglo xv. 

Líbri dúo Commentariorum ad Dialecticam Aristotelicam. — MS. 

Estrada (Pedro), de O; P. 

Liras I á la verdad del | Hombre , que dedica | á D. Alonso Ramirez 



Supl. al Ensayo de una Bibl. de Dominicos españoles. 421 

de Prado ] Fray Pedro de Estrada de la O. de P.— Córdoba, MDCXXXV , 
4.', 4 hojas. 

Fajado (Benito), O. P. 

Lecciones de Job. — MS. 

Falla (Antonio de), O. P. 

1 . Inslitutfao do Mosteiro Jesús de ^ille de ^veiio.—M5. 

2 . Fnigm^nlos da historia de Hspaiiba. 

3. Rela^ao dos Reís e Reinasque están sepultados en .A.Icobesa. — MS. 

Felipe (José), O. P. — Siglo xvi. 

Sermones varios. — MS., fol. 

Feriz (Mateo), O. P. — Siglo xvi. 

1 . Comentarios á los Psalmos.^MS. 

2. Tratado de dialéctica. — MS. 

3. Suma de coros prácticos. — Valladolid , S. A. Un tomo, fol. 

Fernández (Alfonso), O. P. 

Caíalogiís universaUs. — Salamanca, 1618, fol. 
Véase el Ensayo. 

Fernández (Manuel), O. P. 

1. Sermones de Adviento. — MS. 

2. Tratado de Lógica. — MS. 

3. Manual de Confesores. — .MS. 

Fernández de Castro (Manuel), O. P. 

1 . Manual de Confesores. 

2. Comentario á¡a primera parte de la Suma de Sto. Tomás. — ^ÍS. 

Fernández Juan (Enrique), O. P. 

1. Sermones del tiempo cuaresmal. — MS. 

2. Historia de la Tercera orden de Santo Domingo. — MS. 

Ferrán (Jaime), O. P. f ijí)- 

yHa San Raymuiidi de Peñafort. — Valencia , 4.° 
Véase el Ensayo. 

Ferrando (Nicolás), O. P. — Siglo xvi. 

1. E.xpositio litteralis in Cántica Canticorum Salomonis. 

2. Expositio litteralis et moraüs in librum Josué. 



422 La Orden de Predicadores. 

Ferreira (Bartolomé), O. P. 

Vida de Fr. Antonio, Freyre Religioso Dominico, Conlesor del Rey don 
Joao III.— MS. 
Véase el Ensayo. 

Ferrer (Maestro), O. P. — Siglo xiii. 

Comentarios Theologicos. — MSS. 

Feyo (Antonio), O. P. 

1. Sermáo das exequias do Rey D. Felipe 111 do nenie, e II Rey de 
Portugal. — Lisboa, 1621, 4.° 

2. Tratados das festas da V. Senhora Nossa. 

3. Tratados das festas das vidas dos santos. — Dos tomos, Lisboa, 
1612 y 1615. 

4.* Tratados quadragesimales e da Paschoa divididos en duas par- 
tes. — Lisboa, 1609, fol. 

Se tradujo al francés. — Paris, 161 8, 8.» 

Figuera (José), O. P. 

I. Armonías físicas. — MS. 

I, Compendio de Retórica. — MS. 

* 

Figueredo (Bartolomé de), O. P. 

De fundatione Ordinis Dominicani. — MS. 

Figueres (Nicolás), O. P. 

1. Tratado de la Cofradía del nombre de jesús. — Valencia, 1665, 8.' 

2. Doce opúsculos de diversas materias. — Folio, 1655, sin lugar. 

3. Tratado de las tres nii<:as en el día de las almas. — MS. 4.° 
Véase el Ensayo. 

Figueroa (Edmundo de), O. P. — Siglo xvii. 

Loci Theologicí. — MS. 

Flórez (Cristóbal), O. P.— Siglo xvii. 

Chronologia temporum . — MS . 

Flórez (Justo), O. P. 

Doctrina Cristiana. — MS. 

Florida (Nicolás de la), O. P. — Siglo xvii. 

Tratado de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo , con unas conside- 
raciones sobre el Evangelio de San Juan. — MS. 



I 



Supl. al Ensayo de una Bibl. Je Dotninicos eSpañolíS. 423 
Foses (Lucas), O. P. 

Comentaria in Psalterium. — MS. 

Freilas (Mauro de), O. P. 

Meditaciones sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. — MS. 

Freyre (Antonio), O. P. 

1. Promptuarium conceptuum moralium ad Evangelia de Tempere 
totiiis anni a Dominica Aventus, usque ad Feriam secundan) post Domi- 
nicam in Resurrectione nec non ad Evangelia de sanctis por totum annum 
ocurrentibus. — MS. 

2. Sacra Sanctoruní Patrum Supellex. — MS. en Santo Domingo de 
Lisboa. 

Fuster (Ignacio), O. P. — Siglo xvii. 

Hl Árbol genealógico de la noble casa de los Gu^maties, y de nt descen- 
dencia, — Valencia, 1694. un tomo fol. 

Gabilán (Leoncio), O. P. 

Sermones per annum. — MS. 

Galvis (Bautista), O. P. — Siglo xviii. 

Suma moral para exámenes de Curas , Confesores y Predicadores. — 
Alicante, 1750. Tomo prijiiero (no se publicaron más), en 4.* 

Gama (Alonso de), O. P. 

De Praedcstinatioue. — MS. 

García (Claudio), O. P. 

Dispiitationes Physielogicas. — Granada , 1618, 4.' 

García (Félix), O. P. — Siglo xvii. 

Tratado del pecado original. — MS. 

Garcia (Juan), O. P. f i4S9- 

1 . Un libro de Rebus Alpboni Quinti. — MS. , en fol. 

2. De regimiiie Episcopatus Maioricensi dum egoFr. Joannis Episcopus 
gubernavi iUuui. — MS., en fol. 

V'éase el Ensayo. 

Gabaldá (Francisco), O. P. 

La obra que se cita en el Ensayo se imprimió en Valencia en 1651, 
4.', con c! titulo: Memoria de los sucesos particulares de Valencia y su 



424 La Orden de Predicadores. 

reino en los años mil seiscientos quarenta y siete y quarentay ocho, tiem- 
po de peste. 

Gisbert (Lorenzo), O. P. 

Portentosa vida de la seráfica Madre y laudada Virgen Santa Catalina de 
Sena. — Valencia, 1690,4.° 

Gomendrad (Jerónimo), O. P. 

Vida del venerable Obispo de Barbastro D. Fray Jerónimo Bautista La- 
nuza, de la O. de P. — Cuenca, 1680 , fol. 

Gómez (Vicente), O. P. 

De bonis moribus. — MS. 

González Dávalos (Alejandro), O. P. 

Piae cxercitationes. 

Govea (Francisco de), O. P. 

In Habaciic Propbetam Commentaria. 

Gudiel (Francisco), O. P. 

Suma de Proverbios morales. — MS. 

Guerra (Segundo), O. P. 

Comentarios sobre el Apocalipsis. — MS. 

Guerrero (Manuel), O. P. 

Seijmoiies Dominicales. 

Guevara (Justo de), O. P. 

De Vita et Laudibus Virginis Mariae. — M-^ 

Hellin (Buenaventura), O. P. 

1 . Dos Sermones de Cuaresma. 

2. Un tratado del alma humana. — MS. 

Henriquez (Inocencio), O. P. 

Commentaria in Gencsim. — Alcalá, 1628, 4." 

Hernández, (Elias), O. P, 

De EucbarisUa. 

De Sacrificio Missae. — MSS. 



Siipl. al Ensavo de ¡ini BibJ. de Dominicos españolea. 425 
Hernández (Luís), O. P. — Siglo xvii, 

1. Suinma commentaríoruní in I. partem S. Thomae — Zaragoza, 
1652. Un tomo 4.' 

2. Summa conimentariorum in Primam Secundae. — Zaragoza, 1653, 
dos tomos. 

5. Summa commentariorurn in Secundam Secundae. 
4. Summa commentariorurn in tertiam partem. 

Hernández (Urbano), O. P. — Siglo xvii. 

Tratado de Teología moral.— MS. 

Herrero (Pedro), O. P. — Siglo xvii. 

1. Tractatus de angelis. — MS. 

2. TractatU'í de anima. — MS. 

Hileras (Miguel de las), O. P. 

1. Catecisnw de doctrina. 

2. Compendio de la devoción á Nuestra Sefwra del Rosario. — MSS. 

Hierro (Eloy), O. P. — Siglo xvi. 

1. De Giibernatione divina. — MS. 

2. Ejercicios espirituales. — MS. 

Horozco (Rodrigo de), O. P. 

Comnientaria in Canticum Canticorum. 

Horozco (Vicente de), O. P. 

Milicia cristiana. — MS. 

Hoyos (Bernardo de), O. P. 

Commentaria in univcrsam Aristotelis lcgicani.~-MS. 

Hoz (Inocencio de la), O. P. 

Exposición de los salmos Penitenciales. — MS., fol. 

Hualde (Raimundo), O. P. 

Disertaciones teológicas. — MS. 

Itúren (Clemente de), O. P. 

Tractatus variarum Resolutionum moraüum, — Burgos, 1620, dos to- 
mos, 4." 



426 l.a Orden di Predicadores. 

Izquierdo (Pablo). O. P. 

Compendio bis! oriii! de Niiesirn Seüora del Rosario. 

Jesús (Alvaro de), O. P. 

Diversas obras. — MS. 

Laguna (Adrián de la), O. P. 

Asuntos predicables — Sevilla, 1698, 8.' 

Laserna (Mateo de), O. P. 

De Sensibus S. Scripturae. — in 8." 

Ledesma y Maurilla (Jacinto de), O. P. 

Escribió por el año 1Ó20. 

De los tiempos primeros de España. — MS. 

León (Pedro de), O. P. 

InQuartiim librum Magisíri Senteiitiarum; volumiiia dúo. — MS. 
Asi Sousa in Historia ordinis Dominicani Lusitanae. 

Lerma (Cosme de), O. P. 

1. Compendiuiti Stiinmularum. — Burgos, 1642,8.' 

2. Disputa! iones in easdem Stiiiimulas. — Madrid, 1668, 4.' 

3. Cornmentario ¡n VIII libros Physicorum Aristotelis. — Madrid, 
1643, 4." 

4. Cursus philosophicae. — Sólo se publicó el tomo v. De .Anima. — 
Roma, 165C), 12." 

Lezana (Mauricio de), O. P. 

]n Priinam pariem S. Tbomac Coiilrovers/a Theologica. — MS. 

Leite (Demetrio), O. P. 

Mysterium Sanctae Cnicis. — MS. 

Leitam (Alvaro), O. P. f 2 de Junio 1676. 

1 . Sermones das tardes dos Domingos da Cuaresma , et de toda á 
Semana Santa. — Lisboa, 1670, 4." 

2. Sermao ñas exequias do Serenissinio Principe D. Theodosio nosso 
Senhor. — Lisboa, 1654, 4." 

3. Varios otros sermones. 

4. Epitome da vida e morte da gloriosa é admiravel Virgen Rosa 
de Sante Mane. — Lisboa, 1622, 12." 



Siipl. al Ensayo de una Bibl. de Doiniriúros eipañoks. 427 
Lampo (Juan), O. P. 

Summa de Gramática. 

Linares (Bernardo de), O. P. 

!n Et'islfllas aJ Calatas. — Salamanca, 1598, 4.* 

Lince (Domingo), O. P. 

Summam Philosopliicam especulativam justa mentem D. Thomae. — 
Tribus tomis. Primo Dialecticam. — París, 1666,4." — Secundo Logicam, 
1667. — Tertio Praedicabilia, Praedicamenta et Posteriora, 1670, 4* 

Loaisa (Agustín), O. P. 

Praelectionan sacram. 

Lobera (Marcelo de), O, P. 

Regla de religiosos. 

Lobo (Justo), O. P. 

Commentaria in capul U'll. Danieüs, etc.— MS., fol. 

López (Isidro), O. P. 

Resumen de los Santos de la Orden de Santo Domingo de Cu^má».— MS . 

Lorente (Ramón), O. P. 

1 . Vida de Santa Inés de Monte Pulciana. 

2. Sermón de la festividad del Rosario. 

Lucas (Esteban), O. P. 

Sermones predicables en las fiestas principales de la Virgen Ma- 
ría. — MS. 

Lucena (Manuel de), O. P. 

Supcr Hieremiam Commentaria. — MS. 

Lumbier (Francisco de), O. P. 

Loa en honor del Ángel de la Escuela, Santo Tomás de Aquino. — MS. 

Luna (Alfonso), O. P. f en i 396. 

Novas observationes in Expositioncm Fratris Bartholomaei de Medina ad 
teriiam Partem Sancti Thomae una cum ipsa exposüione publicatas. — Sala- 
manca, 1596, (bl. 



428 l'íi Orden de Predicadores. 

Luque (Antonio de), O. P. 

Apología, ó defensorio del Rosario á Coros. — Sevilla. MS. 

Llinás (Fernando), O. P. 

Compendio de Cronologia Cristiana. ^yiS. 

Llopis (Mauro), O. P. 

Memorial del Reino de Valencia. 

Macedo (Adrián de), O. P. 

Sacrarum Concionuin in festis Beatae Virginis. — Burgos, 1642, 4.' 

Malla (Salvador de). O, P. 

Exercitio Spiriiualis. — Sevilla, en 8.", sin año. 

Marco (Antonio), O. P. 

Historia de la vida d: Santa ¡sibel de Hn'ip-ia. — Un tomr), 4.°. Sevi- 
Ib., 1778. 

Marcham (Segundo), O. P. 

Sermo in Dominica IV post Pentecostés. — MS. 

Marina (Gaspar), O. P. — Siglo xvi. 

Summa Commentarioruní in i. partem S. Thoniae. — Valladolid, 1 570, 
dos tomos, fol. 

Marquina (Luís), O. P. 

Historia de ¡a vida del Bienaventurado Patriarca .Santo Domingo de Gu:;- 
mán, fundador de la Orden de los Predicadores. — Sevilla , 1700 , 4. ° 

Martínez (Alfonso), O. P. 

Censura Annotafionum Francisci Vatabli , tn Biblia ejusdem. 

Martínez (Fernando), O. P. 

1 . De Riiibus Sacrií. — MS. , fol. 

2, Tractatus de gratia ('hristi. — MS. 

Menibrive (Bernardino), O. P. 

Compeudium operis de Studioso Bibliorum ad opporlnnilatem cauuie Venc- 
rahilis servi Dei Gregorii Lope:^ exaratum. — Roma, 1751 , apud Rubeis. 

Hl autor fué Procurador General en Madrid, Socio del P. General, Con- 
sultor de la Sagrada Congregación de Ritos , y Postulador en la causa 
del V. I.ópez. 



Sup!. ,il Ensavo dr muí Bibl. de Dominicos emanóles. 429 
Menta (Orencio de). O. P. 

/« Apoca¡y¡)SÍm Sancli JoannU Commeiitaria. — MS. , dos volúmenes 
en piel. 

Méntrida (Celestino de), O. P. 

Supcr primam partcín S. Tkomae. — MS. 

Monreal (Mariano), O. P. 

üe Passioiie Cbristi Domini. — Burgos , 1626 . 4.' 

Montenegro (Serafín de), O. P. 

Ouacsliones Dialécticas. — Valladolid , 1540 , fol. 

Montero (Domingo de), O. P. 

Sermones de Sanctis. — MS. 

Morlanes (Felipe de), O. P. 

In Epistolain S. Jacobi Apostoli Comiiientaritis. — Colonia-, 1702. 4.' 

Mudarra (Oliverio), O. P. 

Sermones varios in Evangelia totius anni.— Sevilla , 1628 , 4." 

Muñoz (Eduardo), O. P. 

Cursum Theologiae Scholast. et Moralis. — Burgos. 1636, 4 " 

Nova (Clemente de), O. P. 

Tractatuní de Quaestionibus Fidei controversis. — MS. 

Olano (Alfonso), O. P. 

1 . Tractatum de Trinitate. 

2. Tractatum de Angelis. — Ambos en Madrid. 1602,4." 

Otero (Fabián de), O. P. 

Disputaíioueí Tbeologicas. — Madrid, 1620. 4." 

Peñas (Jacinto de las). O. P. 

De Sacrameiilis in genere et in specie. — Alcalá , 1701 , 4.' 

Rebollar (Tomás), O. P. 

Conimentaria in Evan^elium Ü. .Mathaei. 

Regino (Vicente), O. P. — Siglo xvi. 

1. Compendio de Dialéctica. 

2. Tratados de diversas materias. — MS. 



J^^o Al' Orden de Predicadores^. 

Kibello (Antonio), O. P. — Siglo xvii. 

Cronología de los Patriarcas según ¡a Biblia. — MS. 

Ríos (Nicolás de los), O. P. 

De Sacerdota'.i Dignitate. — Venecia , 1629, 4.* 

Rivera (Jerónimo), O. P. 

Conciones. — MS. 

Rivero (Matías), O. P. 

Commentaria in Genesim. — MS, 

Rocaberti (Alfonso de), O. P. 

1 . De Praedestinatione. 

2. De Peccatii et de Conscientia. 

3. De Fi Je. —MSS. 

Sa y Ferrer (Juan Francisco de), O. P. 

Fundación del convento de Santa Cristina , del Orden de Predicadores^ de 
¡a ciudad de Jaca . — M5. , en dos pliegos. 

Sigler (Rufino), O. P. 

Tratado de la oración. — Madrid, 1624, 8.* 



FIN. 




Este libro se acabó de imprimir 

en Madrid, en casa de 

Antonio Pére^ Dubrull, 

el dia 1 4 de Agosto 

del año de 

«884 



% 



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Los Frailes por Renán o, 3o 

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784-0 

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Martínez. Vigil, Ramón 

La orden de Predicadores 



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