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Full text of "Las cien doncellas : monólogo cómico"

3 



LIS EIEJ DONCELLAS 



MONÓLOGO CÓMICO, ORIGINAL 



SEGUNDA EDICIÓN 



Copyright, by Joaquín Abatí, 1907 

MADBID 

SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES 

Calle del Prado, niím. 24 

1915 



LAS CIEN DONCELLAS 



Esta obra es propiedad de su autor, y nadie po- 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en 
Eapaña ni en los países con los cuales se hayan ce'e 
brado, ó se celebren en adelante, tratados internado 
nales de propiedad literaria. 

El autor se reserva el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad de 
Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 



Droits de representation, de traduction et de repro. 
duction reserves povr tous les pays, y compris la Sné- 
de, la Norvége et la Hóllande, 



Queda hecho el depósito que marca Ib ley. 



LAS CIEN DONCELLAS 



MONÓLOGO CÓMICO 



ORIGINAL DK 



JOAQÜÍX AB4TI 



escrito expresamente para D. José Rubio 



Estrenado en el TEATRO LARA el 14 de Marzo de 1307 



SEGUNDA EDICIÓN 



MADRID 

•9. Y1LABOO. IKP., MABQOKB DB BAHT.Í 4KA ti OVr. 
TtU/one ntínuro $f¡ 

1915 



S f)oi) Jojáé de I<ájáeíitá.. 

Ilustrado crítico de EL IJWPñRCIflk e 

ingeniosísimo literato. 
Modesto homenaje de 

0/ * QTZfufo 



PERSONAJE ACTOR 

ZEBEDEO PüCH Y PONS DE CASTELL- 
FÜLLIT...... Se. Rubio 



La acción en Madrid. — Época actual 



Derecha o izquierda, las del actor 



LJLfJUÚULULUlJRJLUUlJLEJULULftJ^^ 




fjLLÜu 



Habitación cnalquiera. Muebles de despacho. Una puerta a la dere 
cha, otra, a la izquierda y otra en el foro. En primer término 
derecha, mesa de despacho con muchos papeles, lioros, etc. 



ESCENA ÚNICA 

Se oyen golpes en la puerta de la derecha. Pausa. ZEBEDEO entre, 
abre la puerta y asoma la cabeza sin mirar directamente al interior 
de la habitación, sino en ademán de escuchar la respuesta que soli- 
cita. Zebedeo hablará con marcadísimo acento catalán 

¿Se puede?... ¿Se puede? (Pausa. Se retira y cié. 
rra la puerta. Se oyen nuevos golpes en la puerta del 
foro. Vuelve a asomar la cabeza por ella. Igual mími- 
ca que antes y haciendo lo mismo al llegar a la puer- 
ta de la izquierda.) ¿Se puede? (Con voz más 

fuerte.) ¿Que si se puede, hombre? Soy el... 

Soy el... (Mira ya a la escena.) SOV el Único Ser 

viviente que está aquí según párese... y por 
eso debe ser que no me contestan. (Entra en 

escena llevando debajo del brazo siete grandes rollos 

de papel.) Bueno, esperaré al señor director. 
Así como así, tengo mucha costumbre de es- 
perar. Me paso la vida haciendo antesalas. 
(Fijándose en el público.) ¡Calle!... Pues no era 
yo el único ser viviente que estaba aquí... 

(Recorriendo con la vista el teatro.) ¡Menuda CO- 



lectividat de seres vivientes de ambos se- 
xos!... (saludando.) Perdonen ustedes... No 
había reparado... Servidor. Soy Zebedeo 
Puch y Pons de Castellf ullit, natural de San 
Kelíu de Guixols... ¿y ustedes?... ¿con quién 
tengo el honor de hablar?... es decir, no... 
no se molesten... comprendo que las presen- 
taciones no terminarían en toda esta sema- 
na... pero no me son ustedes desconocidos, 
to... Creo recordar yo las caras de ustedes... 
¿Ustedes son por casualidat de San Felíu de 
Guixols?... ¿No han tenido ustedes confite- 
ría en San Felíu de Guixols?... porque de allí 
podría ser... yo iba mucho a comer de esas 
cusitas con asúcar... bartulillos, creo que les 
disen... ¿de modoque no?... pues entonses no 
caigo... quizá habremos hecho algún viaje 
juntos... de esos en tropel de La Correspon- 
densia, naturalmente... en fin... de todos los 
modos, selebro molt estacasualitatde trovar- 
nos aquí, porque así, mientras que viene el 
señor director podré contarles lo que me 
pasa, y el calvario que estoy recurriendo, que 
es cosa que aburre. ¡Conche! Yo he escrito 
una obra dramática, muy buena, aunque no 
rae esté perfectamente el d?sirlo. Se titula: 
Las sien donsellas (Tributo de). Ustedes aun- 
que habrán ido al colegio, (claro!, no recorda- 
rán bien quizás el hecho histórico en que se 
funda mi primera produsión. Miren, les diré 
así, por ensima, ligeras notisias de eso de 
las donsellas. No se alarmen que es muy re- 
creativo. Un poco de pasiensia, ¿eh? Curda 
el año sietesientos setenta y siete de la Era 
Cristiana... ¡y siento dieciseis de la Hégira, 
¿eh?... come si dijéramos ayer lo que cu- 
rría! En la pinturesca Córdoba de Andalu- 
sía, gobernaba el distinguido Califa Aaab- 
el-Rajman; Aaab-el-Rajman es un nombre 
árabe que tradusidoal castellano quiere de- 
sir Melitón González. Su primer ministro era 
Aad el-Melek...que en castellano no sé loque 
quiere desir pero debe venir de Pelé y Melé 
El rey de Asturias Aurelio, hijo de Alfonso 
el Católico... ¡me párese que sé una pisca de 
historia, ¿eh?... Bueno, el rey ese asturiano, 



— 9 — 

se puso bajo la protesión del señor Califa, y 
este señor Califa que veía la escasez de mu- 
jeres del sexo bello que tenían los moros, 
exigió al rey Aurelio un tributo anual de 
veintisinco donsejlas nobles, pagadero por 
semestres adelantados. Dose donsellas y me 
dia al semestre. Pero poco después... unos 
cien años... Alfonso el Casto se negó a pagar 
ni un séntimo más de donsella. Éntonses, 
el señor Califa, biso rey a Mauregato y le 
exigió en vez de veintisinco, sien donsellas 
al año, como disiendo, ¡toma tripita por 
tramposos! Este aumento vino a ser una 
cosa paresida al recargo de los Ayuntamien- 
tos sobre las cédulas personales. Los cristia- 
nos pagaban de muy mala gana las chicas 
estipuladas, porque les hasíau a ellos muy 
buen servisio, y a veces engañaban a los 
moros, mandándoles en vez de donsellas, 
amas de cría, lo cual era como pagar una 
cuenta en duros sevillanos, así es que los 
moros, con estas cosas, algr» salían perdien- 
do... en cambio, las amas de cría no perdían 
nada. Y ya les he refrescado a ustedes el 
hecho histórico que disen que ha pasado de 
veras. Sobre este asunto tan mahometano, 
que tanto se presta, compuse yo a fuerza de 
devanarme el cráneo una presiositat escé- 
nica. Las sien donsellas (tributo de). Tragedia 
histórica en siete actos, divididon en veinti- 
dós grandes cuadros, un cuadrito pequeño, 
un prologuito y dos epiloguitos. Toda la 
obra estaba escrita en verso escogido de 
primera calitat. Seis mil cuatrosientos trein- 
ta y nueve versos de onse sílabas y uno de 
dose... el último .. por las exigensias de la 
sitnasión. Es aquello cuando dise: (recitando ) 
No deis, cristianos, vuestras hijas puras, 
¡ni una donsella más al agarenol 
No humilléis la cerviz. ¡Estaría bueno! 

(Contando con los dedos.) No-hu-mi lleis-la-Cer- 

viz-es-taría-bue-no... Eso es, el último de 
dose... le sobra una sílaba pequeña. Pero no 
se puede desir de otro modo, porque eeo de 
« Estaría bueno» tiene una fuerza bárbara 
para el final, y con sólo esas dos palabras, 



-10- 
se pinta el estado de ánimo de los cristianos 
que piensan en aquel momento algo así 
como: «¡Hasta ahí podíamos llegar, hom- 
bre!» Al acabar, he puesto una apoteosis de 
lujo, sin reparar en gastos, fuegos artificia- 
les, tempestad y un naufragio musulmán. 
¡Mucha luz, mucha visualitat! ¿Saben? Bue- 
no, pues resulta que con una obra así, de 
una emosión estética grande, y que sería la 
salvaeión de cualquier Empresa, no hago 
más que rodar de teatro en teatro, y ni a ti- 
ros me la puedo estrenar. ¡Conche! Y es que 
hay un Trust (1) de autores conosidos que 
no dejan entrar a los prensipiantes. (Vaya 
si lo hay!. . Esos Quintero... después de todo, 
¿qué han hecho esos Quintero para que les 
den de comer de balde sus amigos un día sí 
y otro no?... ¿que basen reir?... ¡Mira qué 
cosa!... Yo también soy de mucha broma si 
quiero. ¿Que entristesen a veses? ¡Pues tam 
bien es gana de martirizar al pobre público... 
que bastante rabiará en su casa! .. ¿Y ese Be- 
navente?... ¿Qué hase Benavente para tanto 
roído?... Comedias buenesitascon sincooseis 
personajes... ¡Vaya una grasia!... Sinco o seis 
personajes los mueve cualquiera en escena. 
¡Quisiera verle yo moviendo el ejército de 
personas que salen en mi obra! ¡Quisiera 
verle yo a Benavente mover donsellas. Y yo 
en cambio, hay que ver cómo me las muevo. 
Prosigo. Llevé el Tributo al teatro Munici- 
pal, o sea por mal nombre el Español. (2) Me 
bise con una recumendasionsita del alcalde 
para en Fernando, y en María. En Fernando 
es molt distinguido, molt amable. Se le ve 
la educasión a los tres cuartos de hora de 
hablar con él. Me resibió con los brazos 
abiertos, se quedó con la tragedia, y le debí 
ser tan simpático que me hiso volver cator- 



(1) Pronuncíese truch. 

(2) En los teatros de provincias puede añadirse o sustituirse en 
la relación de Empresarios que sigue, el nombre de los de la locali- 
dad, con ligeras modificaciones que quedan encomendadas al buen 
juicio e ingenio de los actores. 



— 1] — 

se veses antes de lograr verle para la con- 
testasiOn. Por fin, me dijo devolviéndome el 
manuscrito: La idea de la obra, ¿sabe? me 
encanta; es muy nueva... el triunfo de la 
virtud sobre el visio... eso no se ha sacada 
nunca en la escena... es precisamente lo que 
faltaba en el repertorio .. pero... el marco del 
teatro no es apropósito... el abono no entra 
por la tragedia... el abono no entra por el 
verso... el abono no entra por los moros... 
Yo al ver que el abono no acaba de entrar 
por ninguna parte, me marché. Me fui a la 
Comedia. El Tirsu que es el Empresario,, 
me resibió regular y de vez en cuando 
mientras le hablaba, se quitaba el sombrero 
y se rascaba la cabesa. Yo dije, para mí, 
buena señal... esto es que le pica la curiosi- 
tat de conoser la obra. Se quedó con ella. 
A los seis meses, logré que me la devolviera 

COn esta Carta. (Saca una carta que lee.) «Señor 

Puch. Una tragedia como la de usted escri- 
ta en verso de dose filabas, es cosa nueva,, 
pero no encaja en este teatro.» ¡Versos de 
dose sílabas! ¡No había leído mes que el úl- 
timo verso de la obra que es el único de 
do.-e! En vista de eso, desidí reformarla. 
Trabajé día y noche, durante seis horas,, 
puse lus versos en prosa, extirpé cinco actos, 
y llevé Las sien donsellas (Tributo de), co 
media en dos actos, a la bombonera de don 
Cándido, o sea el teatro Lara. Hablé con él 
otro sosio del Establecimiento... el señor Yá 
ñez, que es el que da la cara... y el que da 
la puntilla literaria... bueno, a mí me resi- 
bió benévolo, ¿eh?... lo primero me echó el 
braso por el cuello... como para estrangu- 
larme, y me dio dos golpesitos amistoso* 
en este hombro... Yo me animé mucho al 
ver que no me daba más que dos golpes, y 
dije para mis hasiadentros, este me monta 
el Tributo... Este me estrena. A los ocho días 
vuelvo y me dise: Puede usted reírse estre- 
pitosamente de en Echegaray y de en Galdós> 
amigo Puch. Eso es precioso. Pero no lo 
puedo hacer porque el escenario es molt pe- 
queño, y para ei final aquel con cascada, ten 



— 12 — 

dríamos que utilizar el vestíbulo y parte de 
la Corredera Baja de San Pablo... ¡Vamos!... 
¡tonteras y excusas ridiculas!... y me despidió 
diciendo, usted tiene madera para el teatro, 
usted tiene una barbaritat de madera para 
el teatro... y yo le dije, pnes hombre, con 
tanta madera podíamos ensanchar el esce- 
nario ya que es pequeño. Total, que en Lara 
no saben una palabra de lo que se pescan, 
y casi me alegro porque la compañía es im 
posible de mala. Yo no vuelvo haser nada 
para esa caja de bombones de Lara. Aquella 
noche, nuevo arreglo; me voy al Cómico y 
presento Las sien donsellas (Tributo de). 
Zarzuela cómica en un acto y seis cuadros a 
la empresa del trust. Y lo primero que me 
preguntan: ¿tiene machicba revulsiva? Y 
digo: Mo señor. No párese que le pega. Y di- 
sen: ¿Los chistes sonde los que levantan ron- 
cha? Y digo, a mí me párese que no levan, 
tan casi nada. Y' disen: ¿hay algún tango? Y 
digo, se me ha olvidado, hombre. Y 7 disen: 
Bueno, esto debe ser una pamplina decoro- 
sa, pero déjela. Para la música ya sabe usted 
que el maestro Lleó es inevitable y obliga- 
torio. Bueno, digo. ¡Qué vamos a haser!... 
¡resignasiónl... Y disen: El señor Paso que 
es el encargado de las composturas, la es- 
polvoreará un poco de chistes francamente 
cómicos, la raspará todo lo moral que tenga, 
y la retocará el asunto. ¡Mecachis con el reto- 
que! Le plantó una machicha al rey Maure- 
gato con tres moras que si se llega a bailar 
nos procesan a todos. Y un tango al señor 
Califa A.aab-el-Rajman, que empezaba así. 

(^Carita con músici del tango de El Ratón ) 

Soy un moro, 

muy tronera, 

y hasta saco 

la cadera. 
Me indigné, hombre. No hay derecho a in- 
crustar así las obras Como que detrás del 
tango venía la gran escena de la maldición; 
¿y con qué autoridat va a maldecir al pueblo 
un hombre que acaba de sacar públicamen- 
te la cadera? En Apolo, el señor de Arre- 



— 13 — 

gui me recibió muy mal y refunfuñando. 
Yo creo que no me pegó porque estaba muy 
ocupado. Tampoco era del marco, y ademas- 
estaba algo desengañado de los mahometa- 
nos que todos los años le coloca Sinfsio e\ 
Delgado. En el Gran Teatro, Chicote pro- 
metió estrenarla si yo quería esperar hasta 
el año mil nuevecientos ochenta, porque te- 
nía que montar antes ciento quince zarzue- 
litas nuevas del señor Larra. Por último, y 
para no fastidiar, he venido a este teatro, 
«El ideal sensual», que se acaba de abrir, y 
aquí espero al director para presentarle Él 
Tributo en todas sus formas. Tragedia en 
verso, comedia en prosa, zarzuela cómica, 
entremés... a elegir... lo que más convenga... 
hasta podría arreglarse una obra especial de 
mezclilla, de todo .. Un poupourrito... podría 
arreglarse una mesa redonda... y tendré que 
acabar por ahí... por arreglar una mesa... ya 
se lo indicaré al señor director... por cierto 
que tarda ese hombre, caramba... (se acerca a 
la mesa de despacho.) ¡Cuánto papelote!... ¿serán 
comedias? (Remueve los papeles.) ¡Y pensar quesi 
me vieran los otros autores me acusarían de 
plagiario... a mí, que me salen los argumen- 
tos COmO Una erupción. (Tomando un papel.) 

¡Hombre! Un programa del Sensual. Vamos 
a ver el género que aquí se cultiva. (Lee.) 
Primero. Cinematógrafo. Segundo. El Em- 
perador de la Jota. Tercero. Cinematógrafo. 
Cuarto. La Condesa iroika con su original 
colección de sardinas amaestradas. Quinto. 
Cinematógrafo... ¡Ay, Pucb... que esto no es 
teatro!... ¡Ay, Pons... que esto es un Cine!... 
Pues entonces te has lucido, Pucb... No vas 
a poder estrenar aquí tampoco, Pons... es 
decir... ¡oy, oyl ¡qué idea más salvadora!... 
sí... ya lo creo... ¡A eecapel... Aquí cerca hay 
una fotografía... Voy a transformar el Tri- 
buto en Película de Cinematógrafo y vuelvo 
en seguida. La cuestión es darme a conoser 
de cualquier modo. Aden, señores. Sigan 
muy buenos y aprendan de mí, ¿eh? No se 
pongan a hacer nada para el teatro, que está 
perdido. (Medio mutis.) Ah, si me quisieran 



— 14 — 

anticipar dos o tres aplausitos, para ver a 
qué sabe la gloria... yo se los devolveré de 
los que me den cuando estrene. Y dispen- 
sen, ¿eh? y disimulen, ¿saben?. . Y un mi- 
llón de grasias por todo. Puch y Pons de 
Castelfullit, natural de San Felíu de Gui- 
■xols. Servidor de vostés. 



TELÓN 



OBRAS DE JOAQUÍN ABATÍ 



Monólogos 

flama criminal. (De actor). 
La buena crianza ó tratado 

de urbanidad. (Td.) 
Un hospital, (id.) (3) 
Las cien doncellas. (Id.) 
La cocinera. (De actriz.) * 
El Himeneo. (Id.) * 
El Conde Sisebuto. (Id.) * 
El debut de la chica. (Id.) f.9) 
La pata de gallo. (Id.) (9) 

Comedias en un acto 

Entre Doctores. 
Azucena. 

Ciertos son los toros. 
Condenado en costas. * 
El otro Mundo. (1) 
La conquista de Méjico. 
Los litigantes. 
La enredadera. 
De la China. (3) 
Aquilino Primero. (8) * 
El intérprete . (3) 
El aire. (9) 
Los vecinos. (9) 

Comedias en dos actos 

Doña Juanita. (2) 
Los niños. (2) 
Toriosay Soler. (7) (R) 
El SO de Infantería. (10, (R) 
El Paraíso. (9) 



La mar salada. (9) 
La gallina de los huevos de 
oro. (Magia.) (9) 

Comedias en tres ó más actos 

Tortosa y Soler. (7) 
Los hijos artificiales. (7) 
Fuente tónica. (8) * 
Alsina y Ripoll. (6) 
El 30 de Infantería. (10) 
Los reyes del tocino. (Firma- 
da con pseudónimo.) (3) 
El gran tacaño. (9) 
Los perros de presa. (9) 
Genio y figura. (1), (5) y (9) 
La alegría de vivir. (9) 
La divina providencia. (9) 
El Premio Nobel. (1) 
El orgullo de Albacete. (9) 
El cabeza de familia. (9) 
Lía. Piqueta. (9) 
El tren rápido. (9) y (13; 

Zarzuelas en un acto 

ÍjOS besugos. (3) 

Los amarillos. (2) 

El tesoro del estómago. (3) 

Lucha de clases. ( 4) 

Las Venecianas. (La müsi- 

ca.) (5) 
Tierra por medio. (4) 
El Código penal. (6) 
Tres estrellas. (3) * 
El trébol. (9) 



La taza de the. (9) y ^11) 

El aire. (9) (R) 

La hostería del laurel. (9) 

Mayo florido. (9) 

Los hombres alegres. (9) 

¡Mea culpa! (9) 

La partida de la porra. (9) 

El verbo amar. (9) 

El potro salvaje. (9) 

España Nueva. (9) 

Zarzuelas y operetas en tres 
ó más actos 

La Mulata. (3) y (9) 



La Marcha Real. (9) * 
Los viajes de Gidliver. (9) 
El sueño de un vals. [9) 
La viuda alegre. (12) * 
Baldomero Pachón. (9) 
El dichoso verano. (9) 



Las obras marcadas con aste- 
risco, ó no se han impreso, ó es- 
tán agotadas. 

Las marcadas con (E) son re- 
fundiciones. 



(1) En colaboración con Don Carlos Arniol es. 

(2) ídem con Don Francisco Plores García 

(3) ídem con Don Emilio Mario (hijo. ) 

(4) ídem con Don Sinesio Delgado. 

(5) Ilem con Don Enrique Garcia Alvarez. 

(6) ídem con Don Eusebio Sierra. 

(7) ídem con Don Federico Reparaz. 

(8) ídem con Don Emilio F. Vaamonde. 

(9) ídem con Don Antonio Paso. 

(10) ídem con Ton Liis de Olive. 

(11) ídem con Lon Maximiliano Thous. 

(12) ídem con Don Fiacro Yrayzoz. 

(13) ídem con Don Ricardo Viguera. 



Precio: UXQi peseta