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Full text of "Las siete partidas del rey Don Alfonso el Sabio, cotejados, con varios codices antiguos por la Real academia de la historia .."

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PARTIDA PRIMERA. 



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PARTIDA PRIMERA 



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LAS SIETE PARTIDAS 

f, DEL REY DON ALFONSO EL SAB IO, 



COTEJADAS CON YAEIOS CÓDICES ANTIGUOS 



POR LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORM, 



TOMO L 



PABIWA PBIMERAi 




DI ORDEN T A EXPENSAS DE S. IL 

t MAD&ID EN LA IMPRENTA REAL 
áÁo s> 1807. 



Spíxni L^a-X.\ 



ADVERTENCIA. 



JLTabiendo acudido la Real Academia de la Historia al 
Ret nuestro Señor solicitando que se autorizase su edi- 
ción de las Partidas para el uso de los tribunales del 
reino, S. M. se dignó mandar que la examinase y ca- 
lifícase una junta, compuesta del Excmo. Sr. D. Juan 
Pérez Villamil, consejero de Estado, del limo. Sr. Don 
Manuel de Lardizabal, del limo. Sr. D. Josef María 
Puig, del Sr. D. Nicolás de Sierra, ministros estos tres 
últimos del consejo real, y del Sr. D. José Hevia y 
Noriega, fiscal del mismo consejo y de la cámara. Por 
la ausencia que sobrevino del Excmo. Sr. D. Juan Pé- 
rez Villamil fue nombrado de real orden el Sr. Don 
RanK)n López Pelegrin, ministro del mismo supremo 
consejo; y la junta continuó en el desempeño de su 
comisión, aunque con la desgracia de haber fallecido el 
Sr. D. Nicolás de Sierra poco antes de concluirse. Fi- 
nalmente la junta consultó 'su dictamen al Ret nuestro 
Señor; y S. M. conformándose con él, se ha dignado 
autorizar la edición académica para que se use de ella 
en los tribunales de estos reinos indistintamente, y co» 
mo se usa de la publicada por el licenciado Gregorio 
López, que se autorizó exclusivamente desde su publi- 
cación en el año de 1 555. Asi consta de los dos docu- 
mentos siguientes: 



Real orden comunicada á la Academia por el Excmo. 
Sr. D. José Pizarroy primer Secretario de Estado 
y del Despacho» 

«Al Sr. Duque Presidente del consejo real digo 
«con esta fecha lo que sigue. =: Excmo. Sr.: Conforman- 
«dose el Rey nuestro Señor con el parecer de los minis- 
«tros del su consejo real hombrados para informar so~ 
« bre la edidon de las siete Partidas hecha por la Aca- 
« demia de la Historia, se ha servido autorizar esta edi- 
«cion para que se use de ella en los tribunales de sus 
« reinos indistintamente y como se usa de la publicada 
«por el licenciado Gregorio López: permitiendo á la 
«Academia lá publicación del informe dado por dichos 
« magistrados.=:Lo <:omunico á V. E. para su inteligen- 
«cia y gobierno del consejo. = Y lo traslado á V. S. de 
« igual orden para su noticia y satisfacción de la Aca<- 
«demia, acompañando copia del parecer de los minis- 
« tros del consejo para los indicados efectos. Dios guarde 
»» á V. S. muchos años. Palacio 8 de marzo de 1 8 1 8.=: 
«José Pizarro.=Sr. Secretario de la Academia de la 
»» Historia.** 

Consulta de la. junta de ministros del consejo real, men^ 
donada en la real orden anterior, 

«SE]Ñ0R.=En cumplimiento de la real orden de 
« V. M. de a de mayo del año pasado de 1 8 1 5 , hemos 
« reconocido con mucho cuidado y diligencia la edición de 



«las siete Partidas del rey D. Alonso el Sabio, hecha 
«por la Academia de la Historia en 1807, y no he- 
Minos podido menos de admirar su esmero y constan- 
te cia en llevar á cabo con la posible perfección una em- 
*t presa tan ardua y penosa. £n efecto, el trabajo solo 
•tt de leer y cotejar los sesenta y un códices antiguos que 
Mpudo adquirir al intento, bastaría para conocer su es- 
M forzado empeño por encontrar el texto genuino de las 
»t Partidas, queñie y debió ser su principal objeto. Ha 
») procurado también desempeñarlo con un celo W acier- 
tuo dignos del mayor elogio, no solo por las interesan- 
«ites tareas que necesariamente ha empleado para de~ 
^ terminar con juiciosa critica entre tantos códices aque- 
je líos que por estar escritos de una misma mano, y ser 
n mas correctos, y uniformes en la ortografía debian ser* 
«vir de texto á esta edición, sino para poner por no- 
te tas con muy prolija puntualidad las innumerables va- 
te ríantes de los otros códices. De esta suerte nos ha dado 
te en uno todos ellos, cuya ventaja, desconocida en las 
tt ediciones anteriores, parece está reservada á su noto- 
te ria ilustración; pero no se ha contentado con esto, 
te pues ademas ha hecho un apéndice historial de todos 
te estos códices, cuidando particularmente de indicar sus 
te caracteres, para que por ella fuese mas bien conocida 
te la mayor ó menor fidelidad y exactitud de estos tiras- 
te lados todos antiguos, y algunos de ellos coetáneos á 
tela publicación del cuerpo legal de las Partidas. £n su- 
te ma. Señor, la Academia ha arribado á cuanto es da- 
te ble para lograr una edición la mas conforme con su 



n original, y la mas cumplida en todas sus partes, como 
nse manifiesta muy por menor en el prólogo que la 
w precede. Por estas consideraciones creemos justo y 
M conveniente, que esta edición sea reconocida como 
n la mas auténtica y correcta de cuantas se han publi- 
ncado, y que puede ser autorizada por V. M. para 
nque se use de ella en los tribunales de estos reinos 
n indistintamente, y como se usa de la publicada por el 
w licenciado Gregorio López, de la cual no se diferen- 
«tcia en cosa substancial tocante al gobierno civil de 
ttlos pueblos y á la administración de la justicia. = Este 
»»es, Seííor, nuestro dictamen, y V. M. se dignará re- 
9t solver lo que mas fuere de su soberano agrado. =Ma* 
tf nuel de Lardizabal.=José María Puig.=: Ramón Lo- 
wpez Pelegrin.=José Hevia y Noriega. 




PROLOGO. 



mas ilustrada prudencia no alcanza siempre á llevar á buen éxito 
sus empresas; ni tiene bastante poder para invertir en todas las oca- 
ttones y tiempos ú drden y serie de inevitables sucesos á que nues- 
tra liniitada comprehension ha dado el nombre de fortuna* No es esto 
decir 9 como han opinado algunos, que haya una fuerza oculta que tome 
por empeño resistir los conatos de los hombres, y desbaratar sus pro- 
yectos, lo que seria 'muy poco prudente; sino que no está en la mano 
del hombre sabio doblar á su arbitrio las demás causas que con él han 
de concurrir á la ezecucion de sus ideas. Olvidado de que no ha 
TOMO z. A 



II PROLOGO. 

sido sino á costa de aplicación, meditaciones y desvelos como ha 
adquirido los conocimientos que le adornan, se imagina que todos 
están á su nivel y en estado de auxiliarles y sueíc suceder que no 
siendo capaces de entraf en sus miras, ni de percibir las relaciones 
á que su vista alcanza , en lugar de cooperar á sus designios , les opo- 
nen continuos estorbos , y se complacen en frustrarlos. 

Esto puede dedfee que fue lo que sucedió al rey de Castilla don 
Alfonso X: había sido dotado de una alma elevada, propia para em- 
prender cosas grandes : las ¡ded en efecto ; pero causas que de él no 
dependieron, ó hicieron que se malograsen , d fueron estorbo para que 
las llevase a la perfección apetecida : asi su reynado no fue para él mis- 
mo ni para sus pueblos tan feliz como parece correspondía; Mas no 
por eso dexd de merecer aquel monarca el dictado de Sabio con que 
desde su edad se le ha apellidado: quizá se debió su poca suerte a que 
los estudios que hizo le sacaron de su siglo. Un medio hay infalible 
de apreciar y graduar el mérito de los conocimientos que tanto le 
distinguieron, sin embargo dé que parezca que los admirables pro- 
gresos que desde entonces han hecho las ciencias físicas y morales, nos 
ponen en un punto de vista que le ha de ser poco favorable, y es 
el examen^ de sus obras. Resolución ha sido digna de un nieto y su- 
cesor suyo, que se recojan y publiquen; porque ellas harán ver la ra- 
zón con que hace seis siglos se atribuyó á su autor aquel glorioso 
renombre. 

Aunque algunas corren impresas mucho tiempo ha , otras habian 
siempre yacido ocultas en las bibliotecas; y habiéndose hecho presea- 
te al Rey nuestro señor que podria convenir hacer una edición de to-. 
das baxo la dirección de la Academia, acogiendo S« M. benigna-! 
mente e^te pensamiento, se sirvió comunicar orden á este cuerpo 
en 6 de octubre de 1794» para que sobre so execadon informase 
lo que entendiera. Dedicóse con ardor la Academia á adquirir noti- 
cia de todos los escritos que se han atribuido al rey Sabio, ó en que 
se ha supuesto tener parte, y de las bibliotecas eh que se guardaban^ 
y bien instruida en estos puntos por las exposiciones que le hicieron 
varios de sus individuos, cumplió con el informe que le estaba eo?» 



PROLOGO. m 

cargado en i o de abril de 1798; manifestando sobre cada una de 
las obras en particular lo que entendía debia observarse para que su 
impresión se hiciera con la corrección y esmero convenientes; y ente- 
rado S. M. se sirvió comunicar otra real orden á la Academia en 6 de 
mayo siguiente por el excelentísimo señor don Francisco Saavedra, 
por la que se digno S. M. autorizarla 9 especialmente para que diese á 
la luz pública las obras de don Alfonso el X, enipezando por las que 
en fuerza del mas maduro examen se hubiesen reputado por Inti- 
mas; en inteligencia de que para la edición de las primeras contri- 
buiria S. AL con los auxilios pecuniarios que se juzgasen indispensa- 
bles, y con la calidad de que el producto de estas impresiones se de- 
positase en fondo separado para atender á las subsiguientes , á que 
S. M. coadyuvaría en la parte á que el fondo de reserva no alcanza» 
se. Asi la empresa de que se publiquen y den í conocer todas las 
obras del rey Sabio es enteramente de S. Mv, que se ha dignado con- 
fiarla á la Academia; y quando esta le hizo presente que podia dar* 
se principio á su exdtucion, por repetidas ckdenes comunicadas por 
el excelentísimo señor don Pedro Cevallos , la última de las quales es 
de 23 de setiembre de 1803, se sirvió disponer que se auxiliase á 
la Academia con fondos, tomándolos de los de su imprenta real, y 
que en ella se hiciese la edición en la forma, papel y carácter de 
letra que á la Academia pareciese: en v»rtud pues de estas reales dis» 
posiciones se ha hecho de dtdén y á ekpmsas de S. AL la edición del 
código de las Siete Partidas que ahora se publica. 

¡Quántas razones concurren para babct dado á las Partidas la pre- 
ferencia entre todas las obras de don Alfonso el Sabio! Descuella en- 
tre las demás coitio un magestuoso templo entre edificios dedicados i 
mas comunes usos. El suyo debia ser el mas sagrado, respetable y útil 
de quantos exige la vida social; y puede xkcirse aun hoy que salió aco- 
modado para tan augusto destino. Este templo está hecho según el gus« 
to del tiempo en que se construyó: W adornos son de aquel siglo; pe- 
ro la obra con esta marca que no la deshonra^ sino que mas bien 
realza su mérito, tiene en sí misma vinculada la inmortalidad. Exami- 
narla por partes será el mejor modo de demostrar iesta aserción; y este 

TOMO I. A 2 . 



IV PRÓLOGO. 

examen hará en primer lugar la materia de este prólogo; investiga^ 
remos luego cdmo el rey don Alfonso es autor del código de las Par- 
tidas i quienes fueron los que le ayudaron a formarle , y quál su pri« 
mitivo titulo: después hablaremos de su publicación ^ de la autoridad 
que ha tenido y tiene » y últimamente daremos cuenta del cuidado y 
esmero con que se ha hecho la edición que ahora se publica. 

El dar buenas leyes á los pueblos se ha tenido por una empresa tan 
interesante y difícil , que comunmente se ha desesperado poderlas re-» 
cibir de solo él humano ingenio, y se ha creido indispensable la inter-^ 
vención: de la divinidad. De aquí es que varios legisladores le han atri« 
buido las que promulgaban para conciliarse y concillarles mayor ve- 
neración} y dn verdad que si en suponerlas materialmente dictadas por 
algún numen 9 usaban de tin engaííoso artificio, en el fondo, si ellas 
eran lo que debian ser, esto es, justas y útiles, tenian razón en darlas 
por una derivación de la divina táteligencia. Es la ley una invariable 
re^ de obrar bien , ó lo que es lo mismo, de obrar convenientemen^ 
te a los fines y objetos de la sociedad civil á que el hombre es destín 
nado por su naturaleza; de manera que por elfa cada uno de los mieni- 
bros del cuerpo político cumpla exáctapiente con las fundones que le 
han cabido, y de aquí resulte una admirable armonía entre la muche^ 
dumbre que radonaln\ente obedece, los subalternos que prudentemen** 
te executan, los magistrados «que justamente mandan, y el gefe ó. ca-^ 
beza que vela igualmente sobre todos, haciéndose esto con tal. orden y 
concierto que parezca que se. hace por sí mismo sin percibiese la dis^* 
posición artificial i]ue todo lo^góbiernai Esta es la ley si iha.de merecer 
tal nombre; y siéndolo, iquléti no ve su afinidad icott aquella razoá 
eterna que dio al mundo* leyes inmutables,. según las quaks se rige 
constantemente en todas sus par tes,. desde los celestiales cuerpos, que 
nunca alteran sus arreglados movimientos, hasta la mas pequeña brizna 
de yerba, que nunca muda su ser, nr da semilla sino para produdc 
otra de su misma naturaleza^ á lo menos este debe ser el modelo que 
imiten las leyes humanas , y aquellas serin las mejores en que mejor se 
halle copiado. 

No se dan estas ideas de la esenda de la ley con la mira de persua-» 



PRÓLOGO. T 

dir que el código de las Partidas está enteramente formado según ellas: 
si tal le tuviese algún pueblo sobre la tierra dexaria de ser mansión de 
hombres; pero no» sus obras todas , aun las hechas con mas razón y 
mayores conocimientos» se resienten siempre de la limitada mano que 
las forma. Háse tenido el objeto de hacer entender aun á los menos 
perspicaces, que hay una ley primera é invariable , impresa en el ánimo 
de todos los hombres» acomodada á sus necesidades y á lo que exige su 
reunión en sociedad^ que es el manantial puro de lo justo y de lo in- 
justo » y origen de todo derecho. Esta norma, que podemos llamar 
arquetipa en quanto á los primeros preceptos que de ella se derivan, 
es el ara patente á todos, y de una verdad tan evidente como los 
mas ciertos axiomas de geometría: mas el indagar sus preceptos secun- 
darios, y mas remotas conclusiones para formar la ciencia del derecho, 
esta ya es obra de grandes ingenios dedicados á un ramo sumamente 
importante y útil de la moral filosofía. 

Por siglos enteros le cultivaron con ardor los mas eminentes hon^ 
bres de la república romana, y con sus sabias respuestas á las consul- 
tas que se les hacian, y los justísimos edictos que publicaron algunos 
pretores, llegaron á dar al derecho civil en la parte que se llama tam^ 
bien derecho privado, toda la extensión y claridad á que ppdia llegar* 
Erizáronle en alguna manera con las solempes' y precisas ^rmulas de 
que oblí^ron á los ciudadanos á valerse en i algunos negocios; pero 
sin entrai; á examinar lo que en el forzoso uso de tales fórmulas pudiera 
haber de justo y útil, ellos mismos enseñaban que los mandatos en 
que se prescribían , no tocaban en la -esencia y naturaleza de los ne- 
gocios mismos, sino que disponían en materia indiferente, en laque 
cada legislador podia mandar lo que creyese más conveniente á su 
pueblo, haciéndolo justo por sola el hecho de mandarlo con autori- 
dad legkirua. Mas por lo que hace á las r^las invariables y eternas 
por que se han de regir los negocios que ocurren entre los hombres 
reunidos ^n una sociedad, y aun en la general sociedad del humano 
linage, estas los jurisconsultos. romanos lograron descubrirlas, ense- 
iíarlas, y hacerse los maestros de ellas, en quascd podemos preveer, 
para todos los pueblos cultos en la sucesioa deiftodas ias edades. 



YI PROLOGO. 

¡Grande é importante servicio hizo ai imperio y al orbe entero el 
emperador Justiniano en haber reunido estas reglas en el cuerpo de 
las Pandectas! Los que se han empeíiado en hacer criticas amargas de 
esta compilación y del jurisconsulto Triboniano á quien se atribuye, 
debieran haber considerado que en tanto número de sentencias como 
se recogieron y de tan diversos autores, no era extraño se encontrase 
jilguna incoherencia y contrariedad, y no es dado á la flaqueza hu- 
mana hacer cosas que absolutamente carezcan de defectos. Con los 
que tiene el cuerpo del derecho romano , será siempre mirado como 
un inagotable número de preciosidades para los que deseen poseer la 
verdadera jurisprudencia , y que no quieran contentarse con una sombra 
de ella. Es preciso repetir que en lo perteneciente al derecho privado no 
dexa nada que apetecer ó que buscar en otra parte. Examínense el có- 
digo civil de Federico II, rey de Prusia, y el que modernamente se ha 
dado a la nación francesa, y se hallará que de aquellas fuentes están 
tomadas las máximas de que se componen } ni serian justos de otro 
modo. Mientras haya entre los hombres compras y ventas, por exem-* 
pío , habrá necesariamente unos principios invariables que arreglen lo 
que entre si deben guardar el comprador y vendedor para la mutua 
igualdad , que es la justicia , y asi de los demás negocios. {Será con esto 
una tacha^para descender ya á hablar de las Partidas, y hacer á ellas la 
aplicación oe esta doctrina, el que en sus leyes en esta misma parte del 
derecho civil y privado, comprehendido en las Partidas III y IV, V, 
VI se hubiesen copiado las romanas? y esta ti la única que podria no* 
társeles. Reconocemos que no se . han copiado así en los códigos mo«> 
dernos que se han citado, sino que se ha tomado solo la sentencia; 
pero esto ya depende mas del gusto del tiempo, y no es tampoco la 
parte en que nuestro código nacional está mas redundante; el qual 
arregla ademas excelentemente muchos puntos relativos á la execu- 
cion que aquellos dexan para otros reglamentos y códigos particulares, 
en lo que les hace vents^a. LiOs limites en que debe contenerse un pró« 
logo no permiten segnii: estas cosas menudamente j mas examínelas por 
$í quien guste, y estamos ciertos de que no ha de tener otra opinión. 
Quede pues sentado 4|ue eo lo que rigurosamente se llama derecho ci-- 



PKQSOGO* Til 

vil y puédcQ comparecer bonros^mente las Partidas aí lado de los códi- 
gos publicados en dios que creemos tan distantes en ilustración como 
en tiempo del rudo siglo en que aquellas se formai'on. 

No fueron tan felices^ es verdad, en las demás partes ni era fácil 
tampoco, porque no habia ni hay para ellas iguales auxilios. La juris- 
prudencia criminal rontiána con la complicación de. leyes dictadas en 
¿pocas tan jdiferentes, como los tiempos de la repiiblica^y de los empe- 
radores, quedó confuásima y muy embrollada en! la compilación xiejos^ 
tiniano. Mejoróla mudia nuestro rey don Alfonso en la Partida Vil» 
didle un excelente orden , hizo uso en ella de quantas sabias diáxímas 
pueden-ser vir de base para levamax' un bien proporcionado edifitio; 
pero Ja extensión y pormenores salieron defeciiuosos, y admñen gran 
reforma: mas con las bellezas que (encierra h^bia hiucho • adelantado 
para hader el.cddigo aiminal que mas se acercase.^ la perfécoicm, por« 
que es dé notar que ^tá parte tan importante sq^re que se ha filosofii^ 
do mucho en este tíempo, todavía tiO; ha sido bien arreglada en pue» 
blo alguno, y se han hcdio ior mayores esfuerzos para ello; pero lá 
empresa es en si dificolto^sinM, y en que hay muchos ob jetos. á que 
atender. Si por el miedo de que los delitos queden impunes, y. haya 
una rekxacion perjudicial en la administración de justicia^ se abre la 
mano en las pruebas , y se admiten las que po ¿ean irrecusables , se in^ 
curre en otro extremo peorj i saber, el de que la inocencia pueda ser 
oprimida por la perversidad y la calumnia; ¡qué difícil acertar con A 
buen camino entre estos escollos! Sin embargo en éste punco el rey don 
Alfonso fue muy circunspecto, fiíe muy sabio. Su exacto y bien dirigi* 
do juicio no le consintió admitir las pruebas semiplenas, y el entallas- 
miento de dos medias verdades para formar una verdad entera. Mu- 
chas veces previno á los jueces que no se apresurasen í juzgar bs cau- 
sas criminales, no fuera que Ja precipitación les hiciese tomar las som- 
bras por realidad , y algtma ligera vislumbre por el resplandor y la cía* 
ridad del sol en una materia en que el mal , hecho una vez , no habia 
modo de repararlo, aun qiíando llegara á conocerse; y por último es- 
tableció por invariable regla que el juzgador que hubiese de conocer so* 
bre pleyto en que pudiese venir muerte ó perdimiento de miembro, 



Vni Tl^XOGO. 

dÜK pfmír j^rda muy afincadamtntt que las pruebas que recibiese so^ 
bre taípleyto^ que sean leales, e verdaderas, e sin ninguna sospecha, i 
que los dichos, é paiiAras^ que dixeren firmando ^ sean ciertas,, i cla^ 
ras cwio la luz^ de manera que non pueda sobre ellas venir dubda 
ninguna/ Vtcecc inaeible que inmediato á tanta belleza se halle un feo 
borrón 9 y se hable^en seguida de ella sobre el bárbaro medio de saber 
la verdad que hace la materia del título XXX. Es sensible que quien 
tan excelentes principios habia eistablecido, hubiese dexado correr lo 
que sobre lá qüestion de tormento se halla prevenido en él Esto ha-> 
ce ver hasta qué punto £iscinaa los ojos opiniones absurdas que re^ 
comiendan grandes nombres , y el ir envueltas con otras máxunas pra« 
dentes^ de ks que 3olo puede separarlas y distinguirlas un examen ana* 
Htico hecho con el mayor juicio .y la mas ilustrada diligencia. Desde 
el tiempo del rey don Alfonso hasta el presente ¡quántos hombres 
eminentes y dotados por otra parte de juidq k^l no han. sido arras^ 
trados por la misma típinionl ¡Qué dominio ;no ha tenido^ los tri** 
bunales mas respetables! Pero apartemos la vista de una escena llena de 
horror y de indecencia» y condonemos á un rey justo que el deseo ex« 
cesivo de serlo no le hubiese permitido advertir , siendo tan obvio, que 
lo que se tomaba por argumento de la verdad , no lo era sino de la re- 
sistencia ó delicadeza del que ponian á ser descoyuntado. Aun dio lu- 
gar á otra prueba que no está tampoco de acuerdo con la razón, y es la 
de los rieptos y la Ud ; pero los temperamentos que tomd para los casos 
en que hábia de emplearse, manifiestan bien a las claras que con repug^ 
nancia, y quitándoles quanto podia, se prestaba á las costumbres cat»« 
Ucrescas de su siglo y de su reyno. 

Y ya que hemos empezado á tratar de las notas que pueden en la 
parte criminal imponerse justamente á las Partidas, no levantemos la 
mano hasu haber señalado las que restan , no dexando duda de la im* 
parcialidad de nuestro juicia Es necesario tenerle muy GiiSsph y 
exercitado para distinguir, como se debe, entre las acciones reprehensi- 
bles de los hombres las que solo son pecados sobre que nada le toca 
disponer al legislador humano} las que son fiütas dignas de correcdoo» 
porque ya de sus conseqüendas puede ofenderse la sociedad} y las que 



PROLOGO. IX 

son verdaderos crímenes que la turban y tiran á su destrucción. Aun 
entre estas hay otra distinción que hacer con respecto al mayor ó me- 
nor desorden que inducen , y al grado de malicia y perversidad con 
que se han executado, para guardar la debida proporción y correspoi>« 
dencia entre la pena y el delito. Laberinto es este en que grandes inge«- 
nios se han perdido, y nudo que han cortado como han podido por 
no acertar á desatarle. ^* Quien habia precedido al rey don Alfonso en es* 
ta investigación para alargarle algún hilo, que como el de Ariadna al 
otro príncipe, le sirviese de guia? Hizo sin embargo quanto pudo des- 
cribiendo los delitos y sciíalando las penas aflictivas en lugar de formar 
una tarifa de mulus con que enriquecer el fisco, como se practicaba en 
aquella era eri todos los países^ pero demasiado adicto á las disposicio- 
nes del derecho común y del derecho canónico, no anduvo acerta- 
do en la graduación y- clasificación de los crímenes; prodi^ extra- 
ñamente la pena capital con la calidad horrorosa en algunos casos do 
ser los reos quemados vivos, y autorizando que pudieran spr arroja- 
dos á las bestias bravas: prescribid. en varias partes. la tediosa y sangui- 
naria pena de la mutilación; y alguna vez mandó: se imprimiese una se-* 
nal afrentosa en la cara del hombre , sin embargo de que en la ley VI 
del título de las penas prohibe i los jueces querpcncn a nadie cti ella, 
de manera que Jinque señalado^ f^or^fui no se a de sf cada- nin dtstorpada 
la figura dtl Señor i f i estas gravísimas penas aiíadió en varias leyes la 
de confiscación de bienes, castigando a toda una familia por el delito de 
uno solo. Asi no es extraño que haya sido esta materia dé los delitos y 
penas la que mas ha necesitado de:adiciones y reformas en las leyes pos** 
teriores; y con todo al lado de estos defectos se' hallan, como ya se ha 
observado, bellezas sin número, de qi|e en tienes mas ilustra^^ pu- 
diera haberse sacado gran partido. 

Habiendo sido el objeto del rey don Aifódso ireunir en sü sistema 
legal quantas reglas podian condudr ^ buen :gbbtÍQino^ del estado^ fiíe 
preciso que diese también lugar icb di áJas leyes q^cdconstitay en el de- 
recho publico. Empezó por las que -¿pertenecen: á la religitm^ y siguien- 
do con demasiada materialidad el decreto de.Gf aciano y las Decretales, 
puede decirse que liizo £n la Par tidtri un.tratadDide^dsrecho'edesiásti- 

TOMO I. B 



X PROLOGO* 

co y aun de litúrgico » según se detuvo en la parte ceremonial de la ad-* 
ministracion de los sacramentos. Cierto que no era necesario tanto; pe- 
ro todos los ánimos estaban vueltos hacia estos estudios en aquel tiem- 
po » y era difícil contenerse. Una nimia piedad guio siempre la pluma 
de aquel monarca; y sin embargo ha habido quien le haya tachado de 
irreligioso: bien que en todos tiempos y paises el que se ha elevado por 
sus conocimientos sobre sus contemporáneos» ha solido ser infamado 
con esta odiosa nota. Esto mismo es otra prueba de lo superior que fue 
á su edad. Para eso por el extremo contrario se le ha acusado también 
de que conducido de su excesiva devoción, dio demasiado ensanche á la 
autoridad de la iglesia con menoscabo de la suya y daño de su reyno; 
y ciertamente que esté seria grave cargo si hubiese abandonado á ma« 
nos agenas por mas respetables que fuesen^ parte del poder que para la 
defensa y protección de sus subditos le estaba confiado; porque lo que 
exige la justicia es que las potestades eclesiástica y civil se contengan 
en sus respectivos limites, y que disponiendo cada una en las materias 
que les son propias, conocimiento que se deduce de los diversos fines 
para que fueron instituidas, en la execucion se presten mutuos auxilios, 
de donde resulte la. apetecida concordia del sacerdocio y del imperio; 
quando de invadir la una los términos de la otra no puede seguirse sino 
turbación^ desorden y males para los pueblos. Pero sean las leyes mis- 
mas las que respondan por el rey don Alfonso , y se verá que estable- 
ció principios inalterables y fíxos bastantes por si mismos á preservar 
para siempre la autoridad real ilesa y libre de toda usurpación. Puso por 
base de quanto sobre esta autoridad habia de decir, que era en lo tem-» 
poral absolutamente independiente de toda otra. En esta sola proposi-* 
cion, que es un axiomp político, ^*<pién no ve la serie de conclusiones 
que se encierran? La autoridad real en todo quanto ordene para la paz, 
tranquilidad, defensa y- bien de sus pueblos no puede ser por nadie tur- 
bada, sin que el tur^dpr, sea quien fuere, comeu el primero y mas 
atroz crimen de los jqae en la lista de los delitos públicos se enumeran. 
No hay que temer que tomándosepor. mira el bien público en las reso- 
luciones que emanen -del* trono, pueda haber colusión de potestades: el 
eterno autoTí de Já concordia que ¿uUitíene el mundo, no ha podido es- 



móLOGo; XI 

tablecer dos ordenes cootrarias; y si alguna vez se han visto nacer dis- 
cordias sangrientas del manantial de la dulzura ^ de la man^dumbre y 
del amor, debe ^ste desorden atfibuirsé al olvido de los principios de 
la base fixada por el rey don Alfonso el Sabio» y á la m^o sabiduría 
medio ignorancia» permirasebos está expresión» de tiempos que jpor 
fortuna nuestra ya pasaron probablemente para no volver jamas. - 

Como el rey Sabio trató tan detenidamente de todo lo que forma la 
policía exterior de la iglesia» hizo la debida mención de las inmunida- 
des} y las sanciono del mumo modo que en los ccidigos eclesiásticos se 
establecen; mas para tvaerks á términos justos» si llegase el caso de 
que su extensión perjudicase al bien del estado» las refirió prudentísima- 
mente i su principio y origen» que es la autoridad real» diciendo por 
lo respectivo a las exenciones de que gozan las personas constituidas en 
la gerarquía eclesiástica» que las muchas firanquezas que han» se las die* 
Toñ por honra y reverenda de la sama iglesia los emperadores y los re* 
yes y los otros señores de las tierras. En quanto a adquirir bienes las 
iglesias les dio facultad paca ello oon inano liberal^ mas baxo el con- 
cepto de que si comprasen heredades» ó las hubiesen por donación de 
hombres pecheros al rey ^ hubieran de cumplir los mismos pechos y de- 
rechos qjc cumplirían aquellos de quienes las adquirieron» y de que e»- 
ta facultad que así les dispensaba» la hablan de tener pendiente de la vo« 
luntad del rey» que podia revocarla por las leyes particulares ó genera- 
les que expidiese. ¡Véase si la prohibición de amortizar tiene un funda- 
mento bien sólido y claro en la legislación de las Partidas! Conside- 
rando que los obispos por lo elevado de la autoridad que gozan en la 
iglesia» por la dignidad eminente que siempre se les ha reconocido en 
España en el orden civil desde el origen de la monarquía» y por la im- 
portancia de sus sagradas fiíndones podían tener sobre el pueblo nota- 
ble influxo para conducirle según .sus mirat:» no se olvidó de dexar 
preservado á los reyes el derecho de intervenir en sus decciones» que les 
competía de tiempos tan remotos que ya se llamó costumbre antigua 
de Espaiía en las corees celebradas eh Náxera d año 1 138 por don Al- 
fonso VII dicho d Emperador ; de cuyo ordenamiento trasladó casi ák 
letra -d rey. Sabio est& diqíosidoov añadiendo aqudlas razones de que 

TOMO I. /ü 



Xn PROLOGO. 

creyó haber dimanado la costumbre. Ahora es quaodo puede juzgarse 
si desconcÉid ó mas bien cimentó las regalías de la corona. 

Mostróse también zeloso de conservarlas en la sección que com* 
prebende todo lo perteneciente á la policía temporal ó administración 
del rey no 9 que es la Partida U. Habiendo tomado de los libros polí-p 
ticos de Aristóteles sus opiniones é ideas acerca del gobierno monár» 
quicot se propuso aplicarlas ^ aunque con mas materialidad quizá de lo 
que el tiempo permitía, al reyno de qué era gefe supremo , y (be ser 
ñalando desde el eminente lugar que á él mismo le habia cabido» el 
que cada uno ocupaba en la sociólad t y los honores y (unciones que 
s^un él le correspondían. Aunque cada, una de las Partidas ofrece ma- 
teriales abundantes para la historia nacional, esta de que vamos á dar 
idea, presenta sobre todas un vastísimo campo de meditación al historia- 
dor y al observador de la antigüedad, para que hablemos también, mn^ 
que sea así ligeramente consultando á la brevedad debida, de este nue* 
vo prez del código alfonsino. Todos los oficios del reyno y de la casa 
real se encuentran en él puntualmente descritos y marcadas sus haiU 
tades y obligaciones, ofreciéndose galardón ó castigo á los que los 
sirven, según lo bien ó mal que se hubieren en ellos :*que es todo 
el seaeto de un acertado y justo gobierno. Explícanse con mucha ex- 
tensión las obligaciones del pueblo para con su príncipe , y todos los 
derechos que son con ellas correlativos, no dexándose fiícultad ni pre- 
rogativa con que no se adorne la real diadema} pero no se omite al 
mismo tiempo dar al monarca las mas saludables y provechosas lee* 
ciones para reynar justamente sobre el pueblo que así se trata de for- 
mar. Si se hubiera afectado menos el escolasticismo, y la sanción penal 
que contienen algunas leyes, no adoleciera de los defectos que objeu-- 
mos á muchas de las de la parte criminal*: nada hallaría que notar en 
esu segunda Partida el mas rígido y escrupuloso censor; pues el que 
las mas de sus leyes parezca que merecen mejor que este nombre el 
de exhortaciones , como algún respetable esaitor ha calificado general* 
mente las de esta colección, tan lejos está de incurrir en vicio, qiie 
es mas bien una prenda apreciable de ellas t según el juicio del divino 
Platón, quien opinaba que alguna ves le toca á la ley el persuadir, y 



PRÓLOGO. xm 

no todo ha de acabarlo con la fuerza y las amenazas. Redúcese, es 
cierto en lo general esta Partida á amonestar é instruir en el difícil 
arte de la administración pública , asi en tiempo de paz como de guerr 
ra^ tanto al monarca como á los subditos; á los que han de acaudillar 
las tropas de tierra» y á los que han de mandar las flotas y armadas en 
el mar» á la distinguida clase de caballeros, y á la milicia no menos 
honorífica de los hombres sabios que presiden á la enseñanza en los 
estudios generales} á todos los objetos y ramos de gobierno desciende 
el .rey Sabio, y sobre todos estableció reglas prudentes, é inculca máxi- 
mas saludables; pero estas reglas y estas máximas tomadas del fondo de 
la mas sana filosofía, no tienen nada de inoportunas, ni podrá nadie 
decir que estaa fuera de su lugar. ¡Feliz el príncipe, cuyos vasallos se 
las hubiesen apropiado por medio de una bien dirigida educación , y 
mas feliz todavía el pueblo, cuyo príncipe manifestase un espíritu y 
carácter formado según ellas! 

Tal es la colección de las Partidas en sí misma y atendido su m é- 
rito legal sin que hayamos exagerado sus bellezas, o atenuado su6 fal- 
tas en el juicio que acabamos de expresar. La misma regla nos propo- 
nemos seguir esaupulosamente en lo que nos resta decir acerca del or- 
den, elocución, construcción y lenguage con que sus leyes fueron ex- 
tendidas. No consiste el orden de este código en las razones con que 
«u autor hace observar al principio de cada título su conexión con el 
que le precede: hay en esta repetida advertencia demasiado artificio y 
una monotonía incómoda, que solo disculpan el tiempo é iguales exem« 
píos de él: como se juzga bien de su disposición, y se percibe la maes- 
tría con que en ella se procede, es atendiendo a que las materias se van 
tratando sucesivamente según su importancia ; que lo público antecede 
i lo privado, lo general siempre á lo particular, y los aímenes que 
perturban la social armonía se reservan para el último lugar , después 
de haber sentado las bases sobre que cstz. armonía se establece j y final- 
mente que en la distribución cada parte se halla colocada donde pare- 
ce que guardadas estas mismas proporciones le corresponde : de mane- 
ra que removida una del lugar en que se halla, no se acertaría con otro 
en que pudiera estar mejor: que e; quanto puede dtsearse con respecto 



XIV PRÓLOGO. . 

al orden en las obras de ingenio y en un sistema de legislación. 

La elocución en las Partidas es sencilla como convenia á una obra 
que puede llamarse didáctica , y que debia ser de todos entendida; pe^ 
ro al mismo tiempo es muy copiosa, y los períodos están con un arti- 
ficio tanto mas laudable quanto menos aparece. Débese a la era en que 
aquellas se compilaron que a los núoíleros» á los nombres y ¿ las ale<* 
gorías se les diese alguna vez un valor que la mayor ilustración y cul- 
tura les niegan hoy; pero las razones que se producen están expresadas 
con claridad y energía , y con tal medida y numero que la lengua cas* 
tellana comparece ya con aquella pompa y magesud que tan reco* 
mcndable la hicieron en el siglo XVI. En la sintaxis se observa una ad* 
mirable exactitud , como que no hay cláusula en que el sentido quede 
pendiente t ó en que se de margen a equivocaciones y anfibologías; y 
el lenguage es sumamente propio » usándose de cada voz en su mas ri« 
guroso significado. ¡Y quánta es su riqueza y copia! da lástima que 
por una mala delicadeza hayamos perdido mucho de aquel precioso 
caudal. La mayor prueba de la pureza y propiedad del lenguage de las 
Partidas es que aun hoy después de pasados cerca de seis siglos , es 
necesario que sea un hombre de muy poca lectura el que no entienda 
sus leyes tan corrientemente como los escritos de nuestros dias. Ase* 
guremos pues sin temor de que se nos contradiga que desde entonces 
tiene la Espaiía formada ya^su lengua , y una lengua abundante , expre- 
siva, sonora y propia para todo genero de escritura^ quando otros puo* 
blos que nos están zahiriendo por nuestro atraso, no tenian todavía por 
todo lenguage mas que una confusa é inexacta degeneración del latim 
con la misnta Italia podemos entrar en competencia: aun no había na* 
cido el Dante, y ya existían las Partidas. 

Con tantas prendas y dotes como en este cddigo resplandecen, no 
es de admirar que quantos han hecho mención de él hayan colmado 
de elogios al mismo código y á su inmortal autor. Seria fiístidioso y 
de poco acuerdo recoger aquí las abbanzas cpie los propíos k han 
tributado. Enere los extraños se ha tenido siempre de nuestras cosas 
muy superficial noticia, y sabiendo de ellas muy poco, por lo comuo 
buscan en esto poto algún descuido ó £|lta á <pie asirse para pintarnos 



PROLOGO. XY 

tales quales se han empeñado en hacernos siempre comparecer. Sin 
embargo de rey don Alfonso y de su cckligo de leyes han hablado 
con encarecimiento, en quanto sabemos, todos los que han manifestado 
tener de ellos algún conocimiento. B^ste decir que el autor del Ensayo 
sobre las costumbres y genio de las naciones, critico, delicado y di- 
fícil de contentar, se complace en esparcir flores á manos llenas sobre 
el sepulcro del rey Sabio, ó como él le llama rey filósofo, y no anda 
con las Partidas escaso en alabanzas , concluyendo con que aun hoy son 
en España el principal fundamento de la jurisprudencia; como asi es 
verdad. 

Mas aqui ocurre inmediatamente preguntar: <y estas alabanzas de 
las Partidas recaen sobre el rey don Alfonso el Sabio? ^*Fue de tal modo 
autor ^de esta colección que le sean á él debidas? Después ^e mani« 
Testemos nuestro modo de pensar en e^e punto^ y las razones en que 
le fundamos, nos persuadimos que no ha de ha^er quien le defraude de 
ellas. A parte debe ser adnjitido de su gloria^ el santo rey don Fer- 
nando III su padre. El fue quien tuvo el sublime pensamiento de for- 
mar un código de leyes, por el que se rigiesen ios muchos pueblos que 
por herencia y justa conquista Jbabían entrado en «u, dominación ^ y lo 
hubiera puesto por obra si mas hubkra, vividq} pensamiento, que, acre^ 
dita mucha sabiduría y:Cor4ura en quien pudo concebirle* Ya los rey- 
nos de Castilla y León compr^^hendian una grandísima parte de nuestra 
España} pero sus provincias estaban, mal trabadas y unidas e0ti;e si, y 
DO podian parecer partes de un mismo todo. Castilk y Leoa se gobec^ 
nab^n por distintas leyes, y ademas, de eso caída jurisdicción ó mcrin- 
dad tenia su fuero particular en mucha parte desaguisado, y, viplcntQ, 
y era preciso darles á todas mas coherencia, reuniendoks con el vincu* 
lo mas eficaz y poderoso, .que es el uso de unas mismas leyes i y por él 
de unas mismas costumbres y carácter, todo esto Uevdba comigo la idea 
de dar para todos, sus vasallos un código geners^. Eti toda sü extensión 
la abrazó el rey don Alfonso, coma no dexa de ello dudar el prólogo 
de las Partidas} y su importancia &e la que le hizo llevarla á execu- 
cion; á lo que cambien le movió eL mandato de su padre, hacia el 
que muestra siempre un amor y un respeto, qo^^i^ solo bastaría para 



XVZ . PRÓLOGO. 

formar un ventajoso concepto de k índole de su ánimo quando ata- 
sen otras pruebas: porque no puede dexar de ser caraaerística la bon- 
dad en quien manifiesta tan tiernos y piadosos sentimientos. 

Dio principio á esta grande empresa por el Fuero real o de las 
leyes 9 que compuso con el designio de extenderle á todos sus pueblos, 
aunque usó. de la política de irle dando á diferentes ciudades como 
fuero municipal; y después que así lo hubo publicado, dedicd toda su 
atención á otra obra mas completa, y que llenase mejor la menciona- 
da idea , que (ue el código de las Partidas. Suyo es á nuestro modo de 
entender el plan y suya la coordinación y extensión uniforme de las 
leyes, porque examinándolas con cuidado no puede dudarse que todas 
salieron de una misma pluma; así como el orden convence, de que 
uno fue el que tfazó, dispuso y dirigió la obra; y este parece fuera de 
toda controversia habef^ido el rey don Alfonso. Muchos de nuestros 
historiadores y jurisconsultos le han reconocido como escritor y no 
como monarca, por el autor de esta colección, siguiendo la tradición 
constante que baxo este mismo concepto se lá atribuye. El llevar las 
letras de su nombre por iniciales en el proemio de cada Partida, como 
observó el primero el adicionador de ks obras del celebre don Diego 
de Govamibias , no dexa de ser otro indicio de que fue el rey Sabio 
quien usó de este juego y artificio» propio de su genio, y se ocupó en 
extender aquellas leyes; pero el mas faerte argumento es haberla de-^ 
clarado ¿1 mismo por obra suya en el primer tesumento que otorgó en 
Sevilk á 8 de noviembre de 1 383 , dicieiulo en una de sus cláusulas: 
Otrosí : mandamos al que h mustro heredare el libro que nosfecimos Se^ 
tenarío, este libro es las Siete Partidas. Mas sobre todo, el estilo y 
lenguage de este libro no permiten que se desconoica su cuidadosa ma- 
TO. Quien corrtgió ks fidtas de locución en las traducciones que mandó 
hacer de difereoces libros astronómicos, poniendo el mayor cuidado en 
pulir el habk castellana, no es de creer omitiese esta diligenck con una 
obra á qoe dió, como mereck, la mayor importancia. Dicese pues en 
una nota puesta al fin de k traduccicm del libro de ks Armellas, según 
refiere el diligentísimo marques de Mondejar, lo siguiente: Fue fecha 
en el eaíorceno año que reyné este r^ sobredicho^ que andaba la era 4^ 



\ 

I 



PRÓLOGO. xvn 

Cesar t^jf4: é después lo enderezó é mando coniponer este rey sobredi- 
cho ^ é toUó las razones qtte entendió ^ eran sobefanas ¿ dobladas ^ é 
que non eran en castellano derecho^ é puso las otras que entendiíque eom^ 
plias et ^anto en len¡guage enderezólo él por sí. A los monarcas si quie- 
ren es cierto que todo se les dari becho; pero por serlo si tionen la re-¿ 
putacion de sabios , no deberá negárseles la gloria de ser autores de los 
libros que siempre hayan corrido baxo su nombre} ¡bueno fuera que 
ahora se le suscitara contienda á Cesar sobre la -propiedad de sos <:t}^ 
mentarios de la guerra de las Galias» precisamente porque fiie un gran- 
de emperador! £n fin en tiempo del rey don Alfonso el X no se cq- 
noce otro que pudiera esaibir las Partidas conu> están escritasVpero este 
monarca era muy capaz de hablar con la expresión , pureza y cultura 
respectiva de que por un mismo tenor desde el principio hasta el fin 
se hace uso y gala eq ellas. Tomemos por modelo un escrito indubita- 
damente suyo, que es la carta que en lo mas amargó de sus desgracias 
escribid á don Alonso Pérez de Guznun enviándole so corona para que 
la empeñase al rey de Fez, cerca de quien estaba Pérez de Gozman en 
gran crédito , y veremos como sabia escribir este monarca. Esta carta es 
el único monumento á que por via dé nota daremos lugar en este prd« 
logo^ porque no sabríamos qué tomar ó qué dexar de todo su conceni* 
do 9 y aun de todas sus palabras \ Pues el mismo que sin duda escribid 
esta inimitable carta , el mismo y no otro fiíe el que ordenó el códi-» 
go de las Partidas* Véase también la propia auno y estilo » sin que pue- 



I Primo doQ Alonso Pérez deOozmao: la mi cuita es ten grande t qne como ca- 
yó de alto logar , st verá de loc&e : é comoxayó en mí, que era amigo de todo ei mnn* 
do, en todo él sabrán la mi desdicha é afincamiento, qae el mió fijo á sin razón 
■ne face tener con aynda de ios mios amigos, y de los miot perlados, losqoales en 
logar de meter paz, non á escoso, nin á encubiertas , sino claro metieron asaz mak 
Non fallo en la mia tierra abrigo , nin fallo amparador nin valedor, non me lo mefe-* 
ciendo ellos , sino todo bien qoe yo les fice. Y paes que en la mia tierra me fk^ 
Uece quien qie habia de servir é ayudar , forzoso me es que en la agena bosqoe quien 
se duela de mi : pues los de Castilla me fallecieron , nadie me terna en mal que 70 
bosque los de Benamarin. Si los mios ñ\o$ son mis enemigos , non será ende nui qoe 
yo tome á los mis enemigos por fijos: enemigos en la leyv mas* non por ende en la 
Toluntad , que es el buen rey Aben Jnzaf: que yo lo amo é precio mucho ^ porque 

TOMO I. C 



Xvm PROLOGO. 

dan engañarse los inteligentes en la Historia general de Espaiíat sobre la 
que si se suscitaron algunas dificultades» las venció tan completamente 
el marques de Mondejar en sus memorias » que seria muy temerario el 
que hoy volviese á promoverlas: en fin» que es lo que hace á nuestro 
proposita» el estilo es tan uno en la Historia general y las Partidas, que 
es preciso que ambas obras sean de un mismo autor.} y los que han 
promovido dudas sobre si eran del rey Sabio» no han nombrado nunca 
otro á quien poder atribuirlas. 

Tendria para una y otra este principe auxiliadores y cooperadores» 
y .no son tampoco tales que por uno solo puedan emprenderse» quan-> 
to mas acabarse. A estos les es también debido su loor; mas la princi- 
pal gloria es siempre del que cocKibe el plan» y dispoQe y coordina los 
tratMijos de los otros» dando á cada cosa el lugar y forma conveniente. 
£1 que previno con tanto cuidado que el legísla$l9r para usar de esta 
eminente prerogativa se valiese siempre del consejo de hombres sabios 
y entendidos» y leales y sin codicia» no pudo meiu>s de tenerlos cerca 
de sí y emplear sus luces para la formación de un código de leyes que 
habia de abrazar tantos objetos. Ha habido . quien ha dado por cierto 
que esta compilación la hicieron los jdoce consejeros con que el rey don 
Fernando fundo el consejo real; y también quien ha opiíudo que el rey 
don Alfonso traxo de Italia para queje dirigiesen en este trabajo a los 
disdpulos del jurisconsulto Azon: examinemos estas opiniones y el 
apoyo que puedan tener. A la primera dio margen don Pedro Salazar 



d DOQ fltt ddpreciari, om falleceri , cá es mi atreguado » é mi aptcguado. Yo sé 
quaoto sódes soy o y qiiaoto tos ama» con qoanta razón» é q«amo por fuestro 
consejo (ari: non miredesá cosas pasadas» sioon á presentes. Cau quien sodes é del 
Uoage donde veoides » é qoe en algnn tiempo yos faré bien» é si lo vos non ficiere 
vttesttD bien íacer tos lo galardonari. Por tanto el mió primo Alonso Peres de Gnz- 
man » &ced atanto con el vuestro señor» y amigo mió » qoe sobre la mia corona mas 
acerada qoe yo be» y piedras ricas qoe ende son , me preste lo que él por bien tn^ 
▼iere, é si la soya ajoda podiéredes allegar» non me la estorbedes» como yocoido qoe 
oon fiíredes; antes tengo qoe toda la buena amistanaa qoe del roestro señor i mi 
Ttoiere» seri por vnestra omoo: y la de Dios sea con tosco. Fecba en la mia sola leal 
dbdad de Serilla i los treiou años de mi teynado» 7 el primero de wm coitas. 
ELKRY. 



FRÓLOCO. XIX 

do Mendosa en su tíbíi intituladas^ Origen -áe^lks tUgnídatlcs sécula^ 
res Je Castilla y Zion^ donde h^knído del Wf' Santo, refere que or* ■ 

donó ¿L consejo de Gasdlla, y piteo en él pór^mtínces dó¿a' conseje- I 

I06^ á iyiien cometió^ dice, k formación dé'^ki Partidas ^^n expre- I 

oar de donde ó como.4iubo esta notipia. Ella es-^ñ sí plausible y propia 
liara cáp^di^asensode lo&que con exterioridades se contentan; pero en 
las materias liistdricas estonio es bíüstaáte: los hechos han de tener testi- I 

gos que ákpongan de ellos; y para probar este no se produce ninguno. 
;Mas cómo se produciría? Es evidtflue como la luz que el rey don Fer- 
nando no hizo otro encargo con^ respeto á ks Partidas que haber man- 
dado á su hijo y heredero que diese un código dé leyes á -sus reynos; 
pues quienruada mas Inzo, no pudo cometer k formación de este códi- 
go al consejo* Si en el discurso de^ Ib& siete ¿ños, que se entendió en 
esta grande (¿ra, se valió ó no el rey don Alfonso de la ilustración de 
8u consejo, fuera k que se quisiese su constitución, para no entrar tam- 
bién en esta disputa agena de nuestro intento; esta es una cosa que no 
bay antecedente ninguuo ni paraabrazark ni para contradecirk: es de-- 
cir qué es una cosa absolutamente ignorada. 

. La especie de haber venido ád italk los discípulos de Azon á for<- 
snar k cofecdon de ks Partidas, k adoptó como fama comunmente re^ 
cibida un hombre de tanto juicio y autoridad como D. Nicolás Ánto- 
liio en au pce&cion.á k Biblioteca nueva, y á eMe dictamen parece 
que subscribe el señor. Cantos Benitez ei> la dedicatoria de su Escrutinio' 
de maravedkes y monedas,, diciendo con mucho desenkdo^ y sobre so- 
la su palabra que ks leyes de Partida manifiestan haber sido hechas por 
extrangcros. Pudiéramos darlo por concedido, y recibiría un gran real- 
ce k aserción que creemos haber dexado demostrada de haber sido el 
rey don Alfonso quien dispuso y extendió esjta compilación que lleva 
au nombre? pero nada nos importa tamo como k verdad, y esta no 
consiente que vengamos en semejante persuasión. La primera y no pe* 
quena dificultad que se presenta para esta venida de los (discípulos de 
Azon es que ya no podkn existür mudios, ni los que hubiesen queda- 
do estar para krgos viages, haciendo cincuenta y seis aiíos que habia 
muerto su maestro quando se dio principio á ks Partidas. Serkn quizá 
TOMO I, c t 



3CX PRÓliOQO. 

discipiilos;Siiyos en otrasentido, esto es» se bi^ian fbrmadocon sm 
esaitos. Iqs Jjiopibre^ sabios de qtuenes tomase cpnscjú el rey legislador; 
mas sin qn^ haya quien lo atestigüe positívaínsáte» no puede decirse 
que viniecon de otro p^^sf aun habiéndole , se nepesitaria de mifcho exí^ 
nien para ^jdmitir est^ li^o» porque, no es di^iaiqísellos íireqücntes que 
fócilmenc^^ ganan crédito. Estas yo<^s y rumbris populares ^«h. no sf 
escriben inmediatamente al socesoí son de dudoso origen: regular men^ 
te media, poco tiempo desde que.n^ceflt hasta que sé ponen por escrito; 
Mejor arguye un gran jurisconspkQi y filólogo extcangero ', que al Vec 
la copia de doctrina que ^cierran las Partidas » reconoce como cosa in-» 
dudable que en España estaba nu^yJoreciente.én aquélla: época d es^ 
tudio d^l derecho. El Fuero real que ya estaba^pubÜcado un año habia 
quando las Partidas se comenzaron, no está destituido de deuda legal^ 
aunque no pueda competir con la otra Minerva de Fidias, cómo suelo 
decirse; mas él está. hecho con direiccion de jurisconsultos, como expre-* 
sámente lo afirma en el proemio el rey don Alfonso, diciendo queiía-* 
bia consultado con Iqs sabidores d^l; derecho; y para esta obcano.sá 
dice que se hubiesen llamado sabios extrangeros. Se cultivaban sin da<^ 
da en España ambas jurisprudettcjiai eft tiempo del rey don Alfonso, y 
eran muy conocidos los libros que.para adquirkla^í estabao:.ea uso. En 
el titulo de los estudios en que se aprenden loa3abei:es, que ei el último 
de la Partida II, manifiesta este monarca que lé eran bienurqnocidos^ y 
manda en|r^ otras cosas que en estos jestodíos haya libreros OL-ekacia^ 
narios, como los nombra:, que ten^mpara eLusode los esttidiantetf los 
libros 4e texto y de glosa; que. eran efectivamente lo6 que entonces se 
manejaban, y aunque corrían para el estudio ^ derecl» eclesiástica 
las sumas de Gofredo y el Hostiense, y pdotz el dvil la suma de Azom 
tanto que no ha faltado.quien ha dicho que de estas sumas se tomaron 
las leyes de la colección española. < Y. por quié^^ nb se toms'iati de los 
originales que en estos epitomes se extractaron,^ que esto- es lo mas na-* 
tural? * 

A lo0 manantiales, miamos (lie á los que se acudid, coipa lo dice 

. I Háoedo HUttría Jur. chÜ. , lib. 11 ^ S. LVIII. 



PRÓLOGOw XXI 

el rey dop. Alfboía.y, como su colección lo demuestra , por<|Lie en 
tanto coni6 comprebende no sepodia-preceder coA- tan gran ^soltura 
por quien fuese atenido i-^trabajo ageno; y aquellos eran bien cónoci- 
Aos entre ios propios sin que fuese necesario que los extrangeros vinié* 
ran á mostrarlos. Lo mas particular en este asunto es que el mismo don 
Nicolás Antonio, que dio cr^ito á la voz popular que corria sobre esta 
venida 5 y nos ha obligado í esta detenida discusión, haciéndose después 
cargo de que el lenguáge tan propio y puro de las Partidas ,'d por me- 
jor decir tan enteramente castellano, con voces tan bien formadas y 
derivadas yún copiosísimo número de verbales y adverbios sumamente 
expresivos, excluía necesariamente toda mano extrangera, le parecid 
que salvaba esta insuperable dificultad con decir que aquellos juriscon- 
sultos se- habrían formado baxo otro-' cielo } mas no podian menos de 
ser naturales de estos reynos ^*No hubiera válido mas que este ^argumen-* 
to le hubiera hecho desde luego U fer^sUtible fuerza que por fin le hizo, 
y haber en su virmd desechado una conseja ^ de que él Jc dice era única 
prueba? Por otra parte, el mismo don Nicolás Antonio hace la enu- 
meración de las diversas fuentes «de^ donde se tomaron las Partidas, di- 
ciendo que en este cuerpo se^reunieron no solo las leyes de los empera^ 
dores romanos y los decretos délos sumos pontífices, decidiéndose las 
disputas de los glosadores de aquella era,- sino también las costumbres y 
usos de España, bien se hubiesen comprebendido en los diferentes fue- 
ros, ó bien los hubiese conservado el estilo de la corte y los tribunales 
como es cierto, y el rey Sabio lo dexd ^ritd, altando solo haber aña- 
dido los libros de los filósofos, que también se tuvieron á la mano. <Pues 
como no reparo ennque los disdpulos de Azon recienvenidos de Bolo- 
nia, fuesen ó no españoles, no podian tener de* muchas de estas fuentes 
el debido conocimiento? Puso todos los antecedentes, y no vid la con- 
teqüencia que de ellos naturalmente se deducia. Si en su Biblioteca an* 
ligua habia hecho mención de jurisconsultos castellanos anteriores al 
rey nado de don Alfonso el Sabio y coetáneos con él, como son Ber« 
nardo Compostelano^ que* se dice haber sido capellán de Inocencio IV, 
y escribid casos sobre las Decretales y otras obras de derecho canónico 
y civilf Juan de Dios, que también compuso obras de uno y otro dere- 



X3ín pROLOca 

cho, pero mas priocipalmente del eclesiástico; Juan» Pedro y Vicente 
españoles 9 de quien^, dice, hace memoria el célebre Juan de Andrés, 
atribuyendo al primero una suma sobre las Decretales, y enumerandc) 
al último entre los glosadores; García, cuyas alabanzas toma del abad 
Tritemio, atribuyéndole con este una obra sobre las Decretales y mu- 
chas de leyes; y micer Roldan, el que de orden del mismo rey don 
AJUbnso compuso en el año de 1 376 el ordenamiento de las tafureríass 
si de todos estos habia dado noticia, podia fácilmente haber formado 
concepto.de que en España y en. las provincias de Castilla se estudiaba 
el derecho, y habria otros muchos sobresalientes en él, cuyos nombres 
hubiesen caido en el olvido, porque á nadie se le habria ofrecido oca- 
sión de trasmitirlos á la posteridad. 

Flocecia en aquel tiempo otro jurisconsulto de gran fama entre los 
que han hecho algún estudio de la historia del derecho español» y al 
que sin embargo no paga el debido tributo don Nicolás Antonio colo- 
cándole en su Biblioteca: ni siquiera hace la mas ligera mención de éL 
Era este mestre o micer Jacobo, llamado comunmente de las Leyes, por« 
que hÍ20 una suma de días de orden del rey don Alfonso, siendo to- 
davía infante, y un formulario de acciones para mayor ilustración de 
aquella obra» que intituld ^rgarita«.De h suma han corrido siempre 
muchas copias, de manera que parece imposible que hubiese sido ente- 
ramente desconocida á nuestro eruditísimo bibliógrafo: y esto nos hace 
sospechar que correrla ya entonces la opinión de que no era español y no 
pertenecía á su Biblioteca: aunque esta especie sea para nosotros de ori- 
gen reciente, como que fue don Gregorio Mayaos quien primero la di- 
vulgo, diciendo que en su .copiosa librería e^ustisKun exemplar de la 
crónica del rey don Alfonso X con notas marginales de Ambrosio de 
Morales, y en una de ellas de mano de este cékbre cronista se leia lo 
siguiente: Tuvo el rty don Alonso para hacer estas Partidas pw mtiy 

principal letrado entre otros á micer Jacobo^ natural de que des^ 

pues por estas Partidas que hizo le llamaron Jacobo de las Leyes. Puc 
muy heredado en Murcia^ y dexó allí su casa, y los que hoy Jwy allí 
del lina¿e de los Faganes dicen que son sus descendientes. Ambrosio de 
Morales, que ninguna seña da del conducto por donde hubiese adquirí- 



PRÓLOGO. XXIU 

do el conocimiento de este hecho, dexó en blanco la patria del maestre 
Jacobo: y se ha deducido qae era de Genova, porque Cáscales en su 
historia de Murcia, hablando de la familia de Fagan dice traer su ori- 
gen de aquella ciudad; mas no señala época á su traslación, ni dice 
quien de ella fue el que vino á establecerse en España. Lo cierto es que 
maestre Jacobo en la Suma y la Margarita usa de un lenguage castella- 
no bastante fluido , aunque no tan elegante y correcto como es el de las 
Partidas, y que por él se juzgará que no aprendió á hablar fuera de 
España, aunque concedamos que procedia de familia extrangera. El era 
jurisconsulto de gran nombre en su tiempo , y no seria extraño que hu- 
biese ayudado al rey don Alfonso el Sabio, que ya le conocía, con al- 
gunos de los que hemos nombrado arriba, ó con otros de cuya literatu- 
ra no haya llegado la fama hasta nosotros: que es hasta donde pueden 
conducirnos las conjeturas en esta materia. 

Siguiendo este medio de las conjeturas, y tomándolas de las leyes 
mismas de Partida , en que se ponen o exemplos 6 modelos de instru- 
mentos, las hace ingeniosas el difunto don Rafael de Floranes en los 
apuntamientos que recogió sobre estos mismos objetos que ahora tra-* 
tamos, y están entre sus manuscritos que posee la Academia, intentan- 
do probar que entendieron en la formación de aquel código los alcal- 
des mayores de Sevilla Ferrand Mateos, Rodrigo Esteban y Alfonso 
Diaz, un alcalde mayor de Toledo llamado Gonzalo Ibañez, y el 
deán de aquella santa iglesia, que dice se llamaba maestre Gonzalo, 
por quanto el título del primero se copia en la ley VII, tít. XVIII, 
Partida III, poniéndolo por modelo de los de su clase, y de los 
otros se hace mención en las leyes LXXV, XCIII y XCVIII del 
mismo titulo y Partida; y de Ferrand Mateos y Rodrigo Esteban cons- 
ta por otros documentos que eran alcaldes mayores de Sevilla en aque- 
lla sazón. Mas estos argumentos nunca pasan de la clase de sospechas, 
y no se puede edificar cosa sólida sobre ellas. Como son en bastante nú* 
mero las que concurren i establecer el hecho de que las Partidas se 
compilaron en Sevilla, este se hace mas probable; porque demás de 
ponerse todos los exemplos de condiciones en aquella ciudad, como si 
¡a nave arribase d Sevilla ^ y otras á este modo, y de hacerse mención 



XXIV ^bólogo. 

haiu de su calicó rut de los Francos en la ley LXXVIII, tít. XVm, 

Partida III i que pone la fórmula de la esaitura de compañía, se sabe 

que ílie aquella población la mas ordinaria residencia del rey don AI« 

íbnso. 

Aunque este cckligo es conocido y nombrado generalmente con el 
titulo de leyes deTartidaí ó de las Partidas» nos es necesario sin em- 
bargo averiguar quál es el que se le impuso al tiempo de su fornsacion^ 
porque hasta en este punto » que parecía deber ser sin tropiezo , ha ha^ 
bido bastante diferencia de opiniones. Entre los que se han dedicado á 
nuestras antigüedades, ha habido quien ha opinado que el rey don Al- 
fonso lo intituló Septenario, y también quien se ha empeñado en pro- 
bar que le llamó ii Libro d$ ios posturas, y al común de los literatos les 
ha parecido que ningún otro nombre le quadra mejor que d de las Sie* 
te Partidas, y no ha podido nunca tener otro. Si le ha tenido, aunque 
le hubiese durado poco tiempo, y al fin hubiese prevalecido este últi^ 
mo, el que se le dio fue el mas propio y tdequado para significar que 
en aquelU colección se comprcbendia toda la legislación e^Mmola: de 
manera que por el se viene en conocimiento de qiie d ánimo dd rey 
don Alftmso era que no quedase con autoridad ningún otro cuerpo le- 
gaL Llamóle pues ti Libro Je Us kyts} y este titulo, que se lee en los 
manuscritos antiguos, es d que lleva en esta edidon, en donde podb 
llevarle, que e$ donde empion la letra de los códices, porque en la 
portada no podíamos catarle aquel, porque empeió á ser coooddo» 
podemos decir que en vkla de su propio autor. Las leyes ó rcgbs dd 
estilo formadas poco después de su fitücctmietuo no le dan otro nom- 
brci COQ este mismo le designó d rey doa Alfonso XI en d ocdem* 
micoto de Akala, y este sera y% d que conserve miemr» dure su nfec» 
noría^ por mas que sea tomado de una cosa mi accidental como es la 
lüvuíoo de la obra en sktc pana ó seccioiKs; peto no puede dudarse 
qycddeZiAn»^ JWMvx fued que recibió cu su or^cncomodqiK 
mas le conrema. Ademas de la proeba qpe hemos dado de ser ose d 
título que Ueva en los códices m a mw c ia o s aviaos, hir la <le qpe d 
tt^y don Alfonso siempre que cau ett uoa ky otra de las de so cdícc- 
cion« no k da otra denoauBadoii qpe la de cae Ibco; por cirrrpio^ 



PEÓtOGO. XXV 

en la ley XXIV, Itífc XXI, Paoída II, habbrido dé loe üeiiamcmos 
de los caballeros^. parar ceierírse al título en que, aquella maieria'se trata,* 
dice: coma se intusira tnlas Ity^ dd úfuk^.^e fablan M ssta razona 
en la sexta Partida diste tmestM-Jibroi qttaodo si hubiei;;a tenido el 
nombrede las Siete Partidas, nolitibiera dicho mas que en la Partida 
sexta sin otro aditamento. 

ELqtte extractd la obra muy cekbrada y desgraciadametud perdida 
del doctor Espinosa, abogado de* gran crédito -en Valladolid en tiem- 
po dcd emperadcM* Carlos V sobre el derecho y leyes de^ España, sin 
embargo de que refiere que este jurisconsulto habia observado que ert 
los códices originales tenían las Partidas el título de Libro de las leyes ^ 
lo que debiera haberle convencido de que este era el verdadero, adóp- 
tó el padecer ^e que el rey don Alfonso le did el de Septenario. Un ar« 
gumento hay que es de alguna foerza para quien no se haya dedicado 
de intento i aclarar este punto, como nosotros lo hemos procurado, 
amo por sa importancia, que reconocemos no Ser la mayor, por el de^ 
leo de contentar á los que gustan de Ter ilustradas en Ic^ prólogos esta 
especie de qüestíones. Fórmase esté argumento con la cláusula^ que ya 
hemos referido, del testamento del referido rey don Alfonso, que dice: 
Otrosí mandamos al que lo nuestro heredare el tibfo que nosjitímos Sep^ 
tenarioi este libro es las Siete Partidas i pero es muy claro que aquí la 
voz Septenario es un adjetivo, que recayendo sobre el sustantivo libro, 
significa un libro dividido en siete partes; y asi para mayor claridad 
aííade que es el de las Siete Partidas; y era necesario que lo aiíadiese, 
porcpe si no se hubiera confundido con otra obra del rey don Alfon^ 
SO9 llamada Septenario, que dice el mismo monarca en varios lugares 
haberla emprendido en vida de su padre, y ia que a su tiempo dará la 
Academia á conocer. A su singular opinión de que las Partidas en su 
formación se llamaron el Libro de ks posturas, se esforzó mucho para 
conciliar alguna verisimilitud don Rafiíel de Floranes» pero ni aun á 
esto alcanzan las pruebas de que se vale; y mas no habiendo visto él 
mismo^ ni otro alguno semejante tímlo, ni en un códice siquiera; lo 
que nos excusa de otra refotacion« 

Al ver el conato y ardor con que se dedicó el rey Sabio a la forma 

TOMO I. D • 



XXn PROLOQO. 

cion de su libro de las leyes, se aeeria que no esperaba mas que la hora 
de tenerle concluido para comunicarle al reyno, y mandar su observan* 
cía. Mas con todo no fue asi: en veinte y un anos, que de^ues tuvo de 
vida no hay antecedente de que intentara publicarle. El autor de los H 

Anales de Sevilla don Diego Ortia de Zúñiga supone unas cortes te^ 
nidas en aquella ciudad el año de 1260, y dice que en ellas debe en- 
tenderse hecha la promulgación de las Partidas; pero si todavía se estaba 
entonces lejos de su térnúno, no podemos entender semejante cosa^ aun* 
que concedamos á Ortiz de Zúñiga la celebración de las cortes, que no 
^ poco concederle, pues no hay otra noticia alguna de ellas en la histo- 
ria, y su suposición estriba sobre muy débiles fundamentos. Mas ya que 
se ha tocado este punto dexemos bien establecida y fixa la época de la 
compilación de las Curtidas, antes de pasar adelante en la averiguación 
comenzada de quando se promulgaron. ^'Como ha sido posible que en 
^osa tan fiícil de demostrar haya habido tan gran variedad de díctame* 
nes entre todos los que k han tratado? Se conpce que fueron buscando 
quantos caminos hablan de extraviarlos, y huyeron del que segura y 
ciertamente los haiúz de conducir. ^-Por qué no trataron de resolver este 
problema con los elementos que las mismas Partidas les ofrecían? No 
hubieran tenido que hojear mucho: marcado hubieran advertido en el 
prólc^o del modo mas claro é indudable, no el año precisamente^ sino 
el día en que tuvo principio, y en el que se did fin á su formación. En 
él da razón el rey don Alfonso de que se comenzaron las Partidas pa« 
sado el año quarto de su reynado y veinte y tres días mas, víspera de la 
festividad de san Juan Bautista; lo que significa sin controversia ai di«- 
ficultad, que se empezd i entender en la execucion de esta grande obra 
d día S3 de junio de 1 2^6 ^ porque este monarca ascendió al trono el 
dia primero de junio de 1^5^ ; y aun esto mismo lo expresa también en 
€Í prólogo con igual claridad, por<pie prescindiendo de los demás cóm^ 
putos, en cuya reducción no nos hemos de empeñar ahora, dice haber 
sido el principio de su reynado andados de la era de César 1389 ^^^ 
romanos, y ciento y cincuenta y dos dias mas; y de la encarnación 
IÍ15 1 años romanos y ciento y cincuenta y dos dias mas; lo que quie- 
re decir que su exaltación al trono mvo lugar pasados ya ciento y cin- 



PROLOOO. xxniL 

cuenta y dos dias áol año de i fi^Js , que habiendo sldó como fue bi^ 
ÚGBMi Vioo. á vefificarse en pjrimefo de junio; lo que está confornaá 
con todas las noticias históricas^ Acabóse este código, partiendo de áipoh 
principio 9 de^ues de. siete años cumplidos como allí mi^no se. expresa 
en segttidaf.no quedd>pues concluido hasta él 4¡as3 dcjtti>k|.de i263,;í9 
EstáA una cosa t^ -positiva qúezAoiliay verdad ninguna histdtica que; 
tenga * mayor certezax volvanio¿>ya^á nuestro proposito/ '*.] ' • 

.Ni d' rey don Alfonso X ni'éus.dos inmediatos sucesores dOn SsLttr 
cfao y don Fernando I V^ autorizaron ó sanciottaron las leyes de est« 
cddigo.^Da ciertamente que pensar jquál pudo ser la causa por que el rey 
Sabio su^endid una^dÜ^^nda á la que párete se ordenaban todos su.^ 
cuidados* No se perdbe otra que la oíperienda, de la mala acogida qi^ie 
faabia tei^ido elFuo'o teú^ enviado para decirle^ asi^á probar formna d«r. 
knte de las Partidas y xromó á allanarles el camino. Sin duda qiie le ha-, 
ild escabroso y llemo de dificultades y embarazos» y hubo de. setenerla& 
como obr» privada^» esperando radmentos n^s falrorables: pero si^est^ 
no se le presentaron en los años mas. iimiediatos á su conclusión^ lo% 
que después w siguieton^éron de^ mucha ihquietud y agitación para 
que no temiese emptender .en ellos lo que eir ñus felices y tranquilos, 
dias nb 4c habla perrottidchinten^ai^'una prudente desconfiait^a* Con to- 
do Ine^o que se propago en e^fibro id ^!onocimiento do. un^ obra, de d^. 
recho^ tan tnetddica y, porque baxjo «ate concepto la mirarían entonces^ 
debió ya der irse introduciendo, en él y congÜai;sa por su sabiduría un 
▼alor^y observancia qué el poder.no se había a^dp en estado de atri- 
buicle:c por<]pieen ks leyes XLDI y QXI^Y de las Jlamadai^dfiJ,^stilot 
que es indudable se recogierop en lo$ pciocipips^.de) reynado de don Fec^ 
toando TV esc dice que en dertos caMs ^ue deíigpsn i:?e ha de obfervajc 1© 
^ pdoden'en las Partidas:*senal de* qoe» como.despues se veríEcd con 
k& mkttiafieyes deltfistUo , las iba^ya autorizando k práctica y uso de 
ló6 trífamiales^ Halldla^^^cín esta autorización que podemos llamar usual, 
el rey doníAlfiniso XIl, y por «Ik en- nuestroentender se movió á pu- 
felicaiiaff}'«o 0on la rfi¿ de que adelantasen, ^np^que mas. bien des- 
ceadieaen di^ preémJMntá lugar que Jes daba^eJ: foro, y enrque las ideas 
del tfe0qw,y:l»pr<í¿BSÍQiJ€íjdeJíaji^ dexaban perma-r 

TOMO I. D S 



XXYia PRÓLOGO. 

aecer: asi (be el áUimo el que les asignó entre los' demás códigos lega^ 
ki de b monarquía. Tiene mucho que observar en sus antecedentes y 
consiguientes la Ley i del tit. XXVUI de ^u fiíniosb ordenamiento <te 
Alcalá, hecho en las cortes que en aquella ciudad *celd)rd el año de 1 348, 
que es U qat contiene aquella publicación. Para mantener en paz y en 
justicia á sus pueblos se propuso seiíalar Jeyes ciertas por las que hubie- 
ran de difinirse los pleytqs, y después de hacer la exposición de la ob* 
servancla que en unas partes tenia el Fuero real, y en otras los íberos* 
munidpaieSy y de que no todas las contiendas se podian terminar por 
ellos» manda que se guarden en lo que no^ sean contra Dios» ó rontra 
razón, o contra las leyes de su ordenamiento, /or ¡as quahs l^sen este 
nmstro übn numdamas^ dice, y son ya sus propias palabras, qué se li^ 
bren primeramente todos hs pleytos civiles et criminales i et hs pleitos et 
eeeüienJas fU se non pudieren librar por las leys deste mustro libro 
etpor ios ákhos fueros ^ mandamos que se libren por las h^s jconteiii-^ 
das m loe libros de las Skte Partidas yu d ffy don Alfonso nuestro 
bisabuelo mandó ordenar y como ^ier que fasta aqtd non se falla que 
stMH pukücadas por mandado del rey^ nin fueron habidas por leys i pero 
mandárnoslas requerir et concertar y et emendar en edgunas cosas quexum^ 
pKan} et asi concertadas et emendadas porque fúer^ Meadas de Jos di^ 
déos de los santos Padres, et de los derechos et dfchos de muchos sa^^ 
bhs amtigmos^ et de fueros et costumbres antiguas de Espanna,' da-f 
mmsUs por mmstras leys. Et porque sean ciertas^ et non lu^ nzonlde 
tirar €t emeemdar^ et mudar m ellas cada uno lo que faisiere\ mauda* 
rjaeer de dios dos libros, um seellado con nuestro shUo de ora, d 
steOado con nuestro stello de plomo para tener en la nuestra ed^ 
m, potfue m lo que dubda hoviere que lo concierten cm ellos. Et 
por bien qm sean guardndas et valeeíuNU de éfit n Mémte tm 
kspkytw^d mksjniehset en todas tas otrnteotms que ten tHtfrr^ 
eknm^ tn aquello fn mn fnerm tontrarias 4 las íeyt d^sH ^mr^S^ ü^ 
bro^ etJtosJmtos sobrtdithoí. Histt aqut lo qu# fmwim^ i \ía Pet^ 
tidas:frticfedespa«t que en «IfiiMi «ornaría 1^ . 

fo de anx^irio y otros fiícroit ordknt q«t m Im gMi^l ^^ ^ ^mm» 
to a loa ctpcot oc obaerrt V» q¡M IhMi «Miáo «n «M «II l^A^^ ^ tan 



FROLOGO. XXIX 

predecesores y en el suyo » y x]ue se observe asimismo el ordenamiento 
que p^ los hijosdalgo había hecho en aquellas mismas cortes, y puesto 
ai fin del suyo» que son las leyes hechas en las cortes de Náxera el año 
de 1 138; y finalmente que si se ofreciere dificultad sobre la inteligen'*» 
cia de las leyes * manda que se acoda al rey, á quien toca hacer la decla«- 
ración cbnveniente quando haya contrariedad entre ellas u obscuridad 
en su extensión. De las expresiones con que en esta ley se hace la pro- 
muigadon de las Paitidas mandándolas observar, como quier que no 
se hallaba que hubiesen «recibido sanción de ningún monarca, y de su 
uso precedente, evidentemente con velKido, formábamos la conjetura, 
que solo cQmo tal proponemos,^ de que «n alguna manera se vid ya 
precisado don Alfonso XI á darles la sanción legal que le^did, y á se« 
iíalarles el lugari que pudo, <> el que les correspondía; mas sea como 
fuere, lo cierto es que de ^1 recibieron por la* primera vez la autoridad 
pública de que despuíes han go¿kdó siempre. Aunque dice que las man^ 
do coactortar y enmendar en algunas cosas que cumplían, no se emien^ 
da qae hizo en ú texto de las Paftidaó notables alteracionei, porqué 
habiéndose tenido presentes párá esta* edición cddices de ctiversos tiem«- 
pos, algunos de los quales son conocidamente anteriores al mismo rey 
don Alfonso XI no -bc ha adverado enere elloi difiarencia en cosa sus«- 
tanciali Lo qoe se cqlige del modo mismo* con que se explica la ley, es 
que yafmtonces debían de correr copias consid^ableAienteiviciadas por 
aegligenda de los amanuenses. ^Pues'de qué nace préguntasl alguno h 
diversísima lección y taumeraclon de leyes que^uKejada con el que ha 
servido de original, se advierte tv( los códices Toledano i, Escurialen- 
se I , i^y 4t Biblioteca^ Real 5^ y 3 desde el principio hasta gran parte 
del tíe;ly de laPartidii I, como que ha sido preciso poner uno y otro 
texto eo esta edicion^ No es fácil dar una respuesta que satisfaga: nos 
parece ser lo que mas se aproxima á la verdad que estas leyes saldrían 
como bs ponen estos códices en el primer borrador <pe se hiciese de 
la compilación de la^ Partidas: la que después como sucede, se iria 
mejorando y aumenpuidó hasta tomar la forma que tiene en el que 
la Academia ha creido ser su verdadero texto } y tamblüñ puede ser 
que habiendo alguno copiado las Partidas pira su uso se contenta^» 



XXX PRÓLOGO. 

le en aquélla parte con abreviar y extractar, oiuchás leyes» sin tomara 
hs i la letra; y de sa exemplar: pudieron sacarse otros en ífxt las 
leyes resultasen abreviadas de la misma manera» No .extrañaríamos^ 
sin embargo I* que si hubiese algún medio de aparar la verdad» apa<^ 
reciese que esuba muy distante de una y otra de nuestrai conjetur 
ras 9 porque no tenemos la presunción de saber, dar razón de todo« 
Esta ley del ordenamiento de Aicala^l^ insertaron los reyes católicos en 
Ja primera de las de Toro f y del mismo modo ba vuelto áiinsertdtf se 
en las repetidas:ediciones. de Ja Recopilación» dándose siempre i lasPai^ 
tidasel postrer lugar» y )puede .decirse que subsidiario entre las demás 
colecciones de nuestras kyes 9 y «A Jb cédula de S.' ^ » > que preceda i la 
Novísima. Sxcopilacion que acaba de publicarse i» se manda ique por la 
jnisroaRecopilacion>^ Us leyeside |^artida se ba^ en las univ^iisidades 
el estudio deLderecbo pi^trio: conjp.que se hallan risferidas k^jdiferen-. 
tes pubUcacpnes .que deístas, consta aut9nticam«mte haberse he^o:. pues 
aunque don Pablo idciSaota Maiía ttk^ prólogo i su DoctfinaLide can 
bolleros, habla de otra qiie sq bi^o^por dpn Heorique II t s^/(ier<a siá 
duda» refiriéndola COA l>astantfistpartiailari^9d€;s tan .diligente. yjtoridico 
esaitor; pero no hay^de ella otro tostimonio. . . - .: ,1.. :. 

Inventado el prodigioso antedi hacer que los conociCnientos jde mt 
tiempo y de (un pueblq sean de. todas las^adea^y paises» y<pA l¿&qo0 
una vez se han aKkjuiridóiRct puest^ perderse.sin un grandísimo tras<^* 
torno físioaudel globo» inventado Metimos el adorirable arte deJa im« 
prenia» no se. pasó mucho tiempo iin que por él sa muldplioisen los 
cxemplares de unas kyep que si no^nja autoridad ♦ en el estudióle los 
letrados lenian el prkneü lugar entre las leyes patdas. £n el año de 149 1 
se hici¿ron de ellas dos :jBdicioaes en, Sevilla» íegun se cree, pot Ja que 
habia prepsM'ado en susiultipipsaÜQ). el célebre y labptioso consejero de 
ios reyes católicos Alpngo PiazÓQ Montalbo; Qia^i^ieron.muy poco 
correcta^j y#Hí vicios y defectos se copiaron despwps en las que^ repi^ 
tieron en Burgos, Venecia y León de Francia. Habia necesidiid 4e que 
se publícase el texto con mas piireza» porquq las faltas de las itppresio-. 
tiesque corrifin y se/h^Q referido» «j^citaban y aua atormentaban de- 
masiado Joi.ingpnios dei (os abogados y los juecej. Tomó sobre sí este 



FROLOGO. XXXI 

cuidado, y el de comentar las leyes de este código el licenciado Grego* 
río López del consejo* de S. M. en el de las Indias Nada diremos del 
Hiérito de la glosa deijéste^cisconsulto porque no p^tenece i nuestro 
objeto; del méritp déla edición diriamós^, á no haberse ocupado ahora 
Ja Academia en la presente^ que jno habia; pruebas sobre que ^uzgarls» 
porque Gregorio Lope?: no dióta^oB ninguna de. ios códices manus* 
critos de que se valió, ni si siguió deferihinadamente alguno por texto, 
y le confinó con los demás; pero en este caso variantes habian de haber 
resultado, y no anotó ninguna; de donde se colige que de todos se for- 
ano ¿n los caaos dudosos k lección que le pareció mas adequada. Sin 
duda que pondría en. ello inmenso trabajo, mayormente no habiendo 
tenido t como dice, nadie que le auxiliase; pero según hemos indicado, 
por esta seiíal no podrá saberse. si el tcTíto que nos dio conformaba con 
el original, ó á se desviaba de ály y^en este caso de qué conseqüencia 
serian las alteraciones que se hubiesen hecho* Después de haber reco- 
nocido hr Academia los sesenta y un códices que describirá en un dis« 
curso separado, que seguirá á este prólogo, es quando juzga que por 
una feliz casualidad debió Gregorio López de lograr algunos cor- 
rectos, que le diesen casi formada como salió la letra de su edición; 
porque tentando y escogiendo lecciones emre diferentes códices, no 
podia haber resultado tan aproximada á la lección verdadera; no 
habiendo como realmente no hay diferencias de gran consideración 
entre su texto y el que da la Academia, si solo se exceptúa el títu- 
lo IV de la Partida I hasta la ley CIV, en que este editor seguia los 
seis códices de que dexamos hecha mención , ó algún otro que se 
les pareciese; pero este desengaiío ni aun por sospecha podia tenerse 
sin los trabajos que ahora se han hecho. Era pues indispensable si en 
asunto de tanta importancia se apetecia la seguridad y el acierto, que exis* 
tiendo tantas copias antiguas de las Partidas se recogiesen quantas fuese 
posible, y se fixase el texto con mas firmeza que se habla fíxado hasta 
aqui; no bastando decir que ya se habia dado por auténtico el de Gre- 
gorio López en la impresión de Salamanca de 1555, pues no era con* 
veniente dar lugar á que se viese quizá que esta declaración estaba en 
oposición con la verdad. La ocasión se ha venido á las manos quando 



XXXn PRÓLOGO. 

S. M se ha servida disponer qoe se publiquen Lis obras de don AlSon^ 
so el Sabio 9 pues habiendo de darse á luz nuevamente ks Partidas no 
podia excusarse aquella prccisqi diligencia. La ^Academia auxiliada de 
S. M. , que ha expedido sus ófá^aes para qué se fraiK)ueasen todos los 
cddices de coya existencia j paradero se tenia noticia, los ha reunido en 
el número que se ha- expresado; en cada Partid^ ha escogido por texto 
el que por todos sus caracteres* ha juagado mas original , y hapoesto de 
los otros las variantes lecciones que ha visto ser tales vanantes , y na 
errores conocidos de los escribientes. Habiéndole comunicado su indi- 
viduo de numero don Josef Antonio Conde» bibliotecario de S; M», 
que en la primera hoja de un C(ídice4iis. de la^crdmca general y que por 
los adornos , vitela y letra aparece haberse esaito en tiempo del rey 
don Alfonso el Sabio, se hallabft el mrato de este monarca dibuxado de 
colores, franqueándolo al efecto el mismo académico, lo ha hecho co- 
piar exáctísimamente, y se ha grabado en k viñeta que lleva al frente 
esta introducción» En la parte tipográfica se ha puesto el mayor cuidan 
do en que la Impresiop se haya hecho elegante y correcta, y se tiene 
también preparado un copiosísimo índice ó repertorio de materias; en fin 
nada se ha omitido porque esta edición no desdiga del mérito de la obra 
que se publica^ del re^to que es debido ál rey Sabb que la compuso, 
y al augusto monarca por cuyo encargo y real munificencia se hace, y 
del deseo que siempre ha tenido la Academia de ser ütil. 



COPICES 

QUE HAN SERVIDO DE TEXTO 

PARA LAS PARTIDAS I, U, HI, IV, V y VI. 

Jl ara texto de las Partidas I, II, III, IV| V y VI se escogieron los códi- 
ces de la Biblioteca real señalados Bb« 41^ Bb. 42 y Bb. 43, de cada uno 
de los quales se dará en seguida razón circunstanciada. Se eligieron con pre* 
ferencia estos códices por formar entre todos los que se han tenido presen- 
tes la colección mas completa de las Partidas; por estar escritos de una misma 
mano, ser mas correctos en la escritura, y observar uniformidad en la orto- 
grafía. £1 códice señalado Bb. 41 es en folio máxima de forma quadrada» 
enquadernado en media pasta ^ con el lomo de badana encarnada. Está escrito 
en papel á dos columnas de \etra de mitad del siglo XIV, muy igual y re- 
donda, qual se usaba en aquel tiempo. Los epígrafes de los títulos y leyes 
de let^ encarnada, las inicíales con que comienzan los títulos son doradas, y 
tienen varios adornos; y las de las leyes alternativamente azules y encama- 
das, y en todas estas circunstancias convienen las VI Partidas escritas por una 
misma mano. Contiene este tomo las Partidas I y IV, y da principio por el 
índice, de los títulos y leyes de todas Siete Partidas, escrito a quatro columnas 
en la primera hoja y cara de la segunda ; pero en la vuelta de esta va ya ¿ 
seh columnas hasta el fin, en el qual se ponen el numero y epígrafes de los 
títulos,, y en estos el de sus leyes, y como empieza cada una. Concluye el ín- 
dice con esta nota: Suma di todas las leyes de este libro tres mili et una ley^ 
Finito Kbro sit laus^ honor Deo Jesu Christo: cuyas palabras escritas de tinta 
negra están repetidas de tinta encamada. £n la hoja inmediata está pintada 
la Ascensión del Señor; y la Partida empieza despjies de algunas hojas en 
blanco en el folio I, y concluye en la primera columna del folio LXXX 
vuelto. £1 que escribió este códice tuvo presente el ordenamiento de las cor- 
tes de Alcalá, del qual se vale para una nou que pone al mársen de la ley 
última del título I , en que se dice que el caballero que estuviese en guerra;^ 
y el estudiante que se pone a aprender leyes, y los aldeanos son excusados de 
guardar las leyes: cuya nota dice así: Esto que dice en esta ley de los caba* 
Ueros^et de los estudiantes^ et de los aldeanos que se deben excusar^ es tirado 
for las enmiendas que los doctores fecieron en las Partidas por mandado del 
rer don Alfonso. También al margen del principio de la ley XVIII del tí- 
tulo X, que trata de las honras que tuvieron los reyes de España en las 
elecciones de los prelados, hay una nota que dice así : Acuerda con la pos-» 
trímera ley del ordenamiento quel muy noble rey don Alfonso el Conquistador 
JixA en las cortes de JUcald de Henar fs. 

TOMO 1. 1 



XXXIT CODICSS 

La ley VIII del título VIII dice en qaé manera se deben los homes 
confesar : sobre este epígrafe está pintado un frayle sentado junto á un altar, 
en que hay un cáliz con una hostia, y á los pies del religioso un hombre arro* 
dillado en acto de confesarse : pintura por la qual se conocen los trages de 
aquel tiempo y lugar en que se oian las confesiones. 

La ley XXVIII del mismo título VIH habla de la ciudad de Níníve co- 
mo hiio penitencia» y fue absuelta del pecado: todos los sucesos que refiere 
esta ley están pintados en el lugar en que habla de ellos; y así se ve un tem- 
plo del gusto gótico, y sobre él un ángel, de cuya mano izquierda pende una 
dnta, en que está escrito: Jtnuu^ Dios te envia; y este profeta está en pie 
recibiendo las órdenes del ángel : mas abaxo se ve la nave en que iba Joñas 
con sus compañeros: en otra pintura la nave y Joñas arrojado al mar; en 
la que sigue este pr^ta predicando en el palacio del rey de los ninívitas: 
en otra está el rey despojándose de sus vestiduras delante de Joñas; y en la 
ultima el profeta debazo de la yedra. 

Concluimos las noticias de este códice de la Partida I diciendo que al pie 
del folio XXVI vuelto, dentro de una targeta de líneas azules, dice con le- 
tras doradas C. JohoMes. ¿Seria este el nombre del que escribió el códice, ó 
de la persona para quien se escribió? No tenemos fundamento alguno para 
afianzar esta conjetura : solo nos mueve á ella el ver escrito este nombre con 
mucho primor y adorno. 

En el mismo volumen, quedando en blanco los folios LXXXI y siguien- 
tes httti ti LXXXV inclusive, se halla la Partida IV, que comienza en el 
folio LXXXVL Dentro del círculo de la letra O, con que da principio esta 
Partida» hay pintadas tres figuras, una de las quales representa un personage 
con hábito talar, capucho y cerquillo en la cabna, que con sus manos une las 
do otras dos personas; en la parte superior se descubre un brazo echando 
U bendición I cuya pintura representa la ceremonia de los desposorios, que 
l^>n «I «lunto dt los primeros títulos de esta Partida, la qual concluye en el 
v\kU<« con «itas palabras de letras encarnadas : A Dios ¿radas. Anun. Dso 

PARTIDAS n y m. 

K^U H^AáUdo Bb. 4a el códice de la Biblioteca real, que contiene las Par* 
\\\Ut U y Ill« y Uevt la misma enquadernacion, y está escrito por la misma 
\\\M\s\ y piMT tí mismo citUo que el prknero, de que acabamos de dar noticia. 
A) |MÍno|MO h^y un índice de los titulos de la Partida II y del numero de 
%\»H loyv^s ol qu*l concluye con esta nota: Ha; en esta tercera Partida seis- 
f«W<if («t\4Mrt puesto encima do trescientas, que está borrado) noventa et seis 
/r u fl írríitfii r# Jw utnhs. DCXC^I Uys et XXXIl títuks. 



DI LAS PARTIDAS. XXXV 

En el hueco de la L» cod que empieza la Partida, está pintado un em* 
perador ó rey sentado: lleva en la derecha la bola del mundo, en la iaquier- 
da el cetro I y corona en la cabeza: á sus pies se descubre una persona ar- 
rodillada. La Partida concluye en la sprimera' columna de la vuelta del fo- 
lio LXXI. 

Después de una hoja en blanco hay un índice de los títulos y numero de 
leyes de cada uno de la Partida III , pera escrito de letra diversa y mas 
moderna que la del códice^ Seguía la numeración. LXXII que concluye en 
la Partida anterior; pero se .ha borrado y substituido en su lugar otra em- 
pezando por el folio I y y icn el II empieza esta Partida III , que ya no lie* 
va doradas las iniciales de las palabras primeras de los títulos, sino de coleares. 

PARTIDAS V y VL 

El códice que contiene las Partidas V y VI está señalado Bb« 43. Tiene 
al principio el índice de títulos y números de sus leyes. Aunque empieza la 
Partida V en la primera hoja, lleva el folio la numeradon CCLXXXIX, 
prueba evidente de que esta colección de Partidas formaba diversos volúme- 
nes de los en que ahora está dividida. 

Ocupa esta Partida treinta y dos hojas, y concluye en la primera colum- 
na de la vuelta del folio CCCXXX con estas palabras de letra encarnada: 
Exflicit líber quintus, sit laus et gloria Christo: 

En el mismo tomo, después de quatro hojas blancas, continúa la nume- 
ración de la Partida anterior, y en la vuelta de la hoja CCCXXXI está el 
índice de los títulos de la Partida VT, que empieza en el folio siguiente, y 
concluye en la primera columna de la vuelta del CCCLVU con estas pala- 
bras : Qui ie scrifso, scripsit semper cum Domino vivii. Amm. 

Finito libro ndatur gratia Christo. Era di mili iti 
sin que esté concluida la fecha. 

Y con esta Partida concluye el tomo, 

CÓDICES DE LA PARTIDA I. 

BIBLIOTICA mBAL %.^ 

Este códice de la biblioteca real es en folio máitímo, enquadefnado en 
tafilete encarnado, el lomo y^cantos dorados, y tiene este título: PARTIDAS 
DEL REY DON ALFONSO. I, II, lIL En la parte inferior la letra y 
numero D. 34, que están igualmente en la vuelta de la enquademacion. Es- 
tá escrito en pergamino á dos columna», de letra redonda y clara 1 de la que 
TOMO 1. E 2 



XXXVI CÓDICES 

se usaba en el siglo XV, los epígrafes de títulos y leyes de letra encarnada, 
las iniciales de aquellos de tamaño mayor, y asi estas, como las de las leyes, 
azules y encamadas alternativamente, y contiene las Partidas I, II y III. 

Empieza la primera en el folio i de la numeración puesta modernamen- 
te de números árabes ^ y concluye en el folio 78 con estas palabras ; Exflirít 
liber frimus. Qunn scripsit scribat : sit scmper €um Domino vivat. 

Después de esta nota, sigue el índice de los títulos de la misma Partida; 
y concluida este, se halla una ley, cuyo epígrafe dice: Ley de hs ayunos qw 
dicen ledanias^ que fueron establecidos, ei como deben ser guardados ^ y em- 
pieza: Ledanias es otro ayuno. La qual se puso por > variante tomada del 
códice de la Biblioteca real i«^ que también la trae» en el título XXIII» 
página 490 de esta edición. 

No sabemos á qué atribuir las muchas palabras,, y aun cláusulas, que se 
hallan al margen de las leyes con llamadas al lugar á que corresponden. Bien 
ñiese por descuido del copiante, ó por estar defectuoso el códice de donde 
sacó esta copia , ello es cierto que se manifiesta que fue cotejada escrupulosa- 
mente por el mismo copiante, que de su letra añadió al margen Us palabras 
y cláusulas que faltaban. Esto se nota principalmente en los primeros títulos. 

En el folio 79 empieza la Partida II, y concluye en el folio 170 coa 
estas palabras de letra encarnada : 

Aquí se acaba el libro de la segunda Partida. 

Finito libro sit laus et gloria Christo. 

A la vuelta de este folio 170 está el índice de los títulos de la Partida II. 

La Partida III comienza en el folio 171, y concluye en el 273 con es- 
tas palabras: Finito libro sit laus et gloria Christo. Amen. 

A la vuelta se halla el índice de los títulos, y debaxo qna nota de letra 
moderna, que dice así : Esta frimera y segunda y tercera Partidas son del 
monasterio de Santo Tomas de Avila de la orden de los Predicadores. 

BIBLIOTECA BSAL 3.^ 

Este códice es en folio, enquadernado magníficamente de tafilete encar- 
nado, con los cantos, ruedas y lomo dorados, y lleva por fuera este título: 
Las leyes de Partida del rey don Alfonso : en la parte inferior del canto tie- 
ne la letra y numero X, 131, cuya señal está repetida en la vuelta de la 
primera hoja. La siguiente es ya de vitela, y está en blanco, y en la inmedia- 
ta se hallan los índices de los títulos y númeroi de leyes de las Partidas I 
y II escritos á dos columnas. El de la Partida I empieza así con letras encar** 
nadas: Aquestos son los títulos de la frimera Partida de Esfanya^ los qua^ 
les fizo fl noble rey don Alfonso de Castiella de buena memoria, et son ¡os que^ 



DB LAS PARTIDAS. XXXVII 

Si siguen: é son XXVL El índice de los títulos de ambas Partidas concluye 
al fin de. la vuelta de esta hoja con estas palabras de letra encarnada: Aqm 
son acabados los títulos de la primera et segunda Partidas de Esponja y que 
Jizo el noble rey don Alfonso ^ Jijo del noble rey don Fernando f rey de Cas^ 
tiella^ de buena memoria. 

La hoja inmediata en que empieza la numeración y la Partida I está pri* 
morosameote adornada de dibuxos de flores^ cintas y grifos hechos con diver- 
sos colores' y oro: al pie hay cinco escudos de armas: el de en medio, mayor 
que todos y es en campo de oro una águila de gules: los otros qviatro son 
iguales y y todos son en campo de oro una figura de azur, que, puede ser 
campana t y también monte coronado de flor de lis, pues ambas í^guras son 
muy parecidas en la heráldica, y la del códice no se distingue bien. * 

Está escrito á dos columnas, en fimlsima vitela, de letra muy hermosa de 
mitad del siglo XV. Los epígrafes de los títulos y leyes son de letra encar* 
nada, las iniciales de los títulos de oro y azul, y las de las leyes alternativa- 
mente azules y encardadas , y todas con adornos muy delicados h^)ios con la. 
pluma. 

La Partida I concluye en el folio CXVI, y en el inmediato empieza la 
Partida II, que concluye en la primera columna del folio CCXXIII con 
estas palabras de letra encarnada : Aquí son acabadas la primera et segunda 
Partidas de Espanya^ las quaUs Jizo el noble rey don Alfonso de buena me-' 
moría. 



SSCU&IALINSS i.^ 



Este códice de la biblioteca del real monasterio del Escorial, estan^ 
te Y, plúteo iiij, número 21, es en quarto mayor enquadernado en becer-^ 
rillode color de avellana, escrito en papel a dos cohiiQnas, y los epígrafes 
de títulos y leyes son de letra encarnada : en la parte inferior de la plana de 
la tercera hoja dice : Con este libro sirvió a S. M. el doctor Burgos de Paz, 
vecino de VaUadoHdy por principio de octubre de 1^74 años, cuya letra es 
de aquel célebre jurisconsulto. 

A la vuelta de esta misma hoja empieza la tabla de los títulos y leyes, 
que ocupa diez y seis hojas, y en la siguiente y folio i la Partida que con<- 
cluye en el folio CLXX con estas palabras : Explicit prima Partida^ Dea 
gratias. Amen. 

En las tres hojas siguientes basta el folio 173, con que concluye el có* 
dice , se hallan de la misma letra en que está escrito algunas leyes que faltan- 
en el cuerpo de la obra. Y al fin esta nota de letras encarnadas. 

Este libro se acabó de facer en veinte et cinco dias de mayo, era de mili 
et trescientos et sesenta et ocho años, Et es de Ferrant Martínez, escriban. 



XXXVIII CÓDICES 

Debaxo de esta nota hay otra de tinta negra» que por estar borrada con 
rayas encarnadas no se puede leer fácilmente , y dice ; Este libro fs dt J>m^ 
dado Martittfz, clérigo de Sani Miguel de Córdoba. 



XSCUXIAIBNSK a.^ 



Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Z» plúteo ), número 14» 
ts en gran folio , enquademado de badana negra , y escrito á dos columnas en 
pergamino. Los epígrafes de los títulos y leyes son de letra encarnada; las ini* 
ciales de los quatro primeros títulos doradas coh muchos adornos de colores , y 
en los restantes están en blanco: las de las leyes azules y encarnadas alterna- 
tiramente, y contiene las Partidas I y II. 

^ la vuelta de la hoja va el índice de los títulos de la Partida I» la qual 
comienza en la hoja siguiente, y en ella la foliatura del códice de núme- 
ros árabes , y concluye en el principio de la segunda colunma de la vuelta 
del folio 99 con esta nota. 

Deo gracias. Amen. « 

Acabóse de escribir este libro ^ primera Partida^ jueves veinte et quatro 
Sas de marzo del año del nascimiento de nuestro Salvador Jesucristo de 
mili et quatro cientos et doce años. El qual escrebió Rodrigo Alfon clérigo, 
eapellan del alto et noble caballero don Alfonso Fernandez , señor de Aguilar: 
Jimío escrebir Pero Asaz, notario, vecino de Córdoba: fizóse en Alcalá Im 
Real. 

Mater Det^ memento mei. 

Después de una hoja que queda en blanco» y es la del folio loo» se ha* 
Ha en la del loi el índice de los títulos de la Partida II, que comienza en la 
hoja siguiente» folio toa» y concluye con el códice en el 180. 

De este códice da noticia Rodiiguez de Qz'sxxo^BibUot. española , tom. II» 
hablando del rey don Alonso el Sabio; pero se equivocó en decir que falta- 
ban los folios 3 y 4» pues están dislocados después del 5 y 6. 

ISCUXIALSUSX 3*^ 

fiste códice de la biblioteca del Escorial» estante T» pinteo iíj» nú- 
mero 1 9 » es en quarto mayor» enquadernado en. becerrillo de color de ave* 
llana» escrito en papel á-dos columnas» de letra de principios del siglo XV: 
los epígrafes de los títulos y leyes y las iniciales de bermellón. Al prin- 
cipio le £iUan algunas hojas» pues comienza el códice por estas palabras 
razón » Jiciemos señaladamientre est^ Hbro &c. , que son del prólogo de la 
Pardda» y se hallan en la página 4 de esta edición. C ^^artida en 



DB i:A9 PAKTIDAS. XXXIX 

la hoja 254, y debaxo dice de letra encarnada: Dios sea loado ^ que el U* 
tro es acabado. 

La vuelta de esta hoja queda en blanco, y también la columna de la 
siguiente 255» y en la segunda se ponen comentados los diez mandamientos: 
luego con este epígrafe de letra encarnada: De las ledanias, se habla de estas 
largamente hasta la vuelta del folio 257. Siguen algunas prácticas devotas 
hasta concluir la hoja 260, al fin de la qual se lee una nota, que dice que 
„en el año de 1429» XII.^ del pontificado de Martino» en la festividad 
f> (leí Corpus, que fue jueves XXVI de mayo, celebró el papa misa de pon- 
ff tifical, y el diácono fue el señor Hugo de Lisiniano, cardenal de S. Adrián, 
M hermano del rey de Chipre; y el reverendísimo frey Guillermo de Casal, 
•9 procurador de la orden de los fray les menores, después que fue dicho el 
•» evangelio, subió en el pedricatorio, et pedricó, et declaró, et divulgó una'':.'; 
concluye aquí la hoja última del códice, y por esto queda incompleta la nota. 

ISCURIALEllSS 4.^ 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante M, plúteo j', nú- 
mero 2, es en folio » enquadernado en pergamino, y escrito en el mismo 
papel y letra con que se escribian los registros y privilegios del rey don 
Pedro IV de Aragón, y aun sospechamos si pudo escribirse para su uso, se- 
gún era curioso, por ser una traducción lemosina del original castellano* 
Si no es cierta nuestra sospecha, no sabemos decir para qué se traduxo en 
aquella lengua común á la corona de Aragón, cuyos reynos tenian legisla- 
cion particular, de la qual fueron tan tenaces defensores los reyes, los gran- 
des y los pequeños. Tiene el códice CXXXVI hojas foliadas con números 
romanos, de los que se usaban en los registros de la chancillería de Aragón, 
y á la vuelu de la última hoja está el índice de los títulos. 

TOLBPANO I.^ 

De este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo dio noticia et 
efiiditísimo P. Andrés Burriel, Paleografía española^ página 76, en estos 
términos. »>La lámina 9.* se ha tomado de otro tomo en papel, que contiene 
»» la primera de las Siete Partidas, y antes de ella un libro que acaso las ser- 
»> via de prólogo ó introducción, que trata principalmente de las cosas de la 
f» religión cristiana, aunque se tocan en él casi todas las ciencias, dirigido á 
f > los reyes con título de Septenario. Su autor el citado rey don AlfoUio X ó 
f> Sabio, en cuyo tiempo está escrito, después de varios elogios de Dios pu- 
»so un largo panegírico de su padre S. Fernando III, distribuido según el 



XL CODIGIS 

9t método de toda la obra por el numero septenario." A estas noticias dadas 
por el P. Burriel añadiremos otras mas circunstanciadas de este, precioso có- 
dice i el qual es en folio, enquademado en pergamino, escrito á dos colum- 
nas de letra de albalaes, cuyo caráaer puede verse en la lámina 9.* de la ci- 
tada paleografía. Tiene 197 hojas; pero ni todas están escritas por una mis» 
ma mano, aunque son de igual tiempo, ni contiene solamente el Septenario 
y la Partida I, como dixo el P. Burriel; y aun esus dos obras están muy in- 
completas, como vamos á ven El códice empieza por las palat^ras del Septe- 
nario comflidamenti en sí, ca non es sometido d ninguna cosa. Y según la co- 
pia de esta obra , que se halla en la biblioteca real , faltan algimas hojas. 

En la 76 está el índice de los XXIV títulos de la Partida I, la qual 
concluye en la segunda columna de la primera plana de la hoja i $ 6 , con la 
ley II del título XVI, quedando en blanco la vuelta de dicha hoja, y la 
Partida incompleta desde la ley III del título XVI. Está escrita á dos colum- 
nas, y tiene en blanco los epígrafes de los títulos y leyes y las letras inicia- 
les. En la hoja siguiente, que es la i $7 del códice, empieza la historia de la 
fiímosa cueva de S. Patricio, que ocupa seis hojas escritas á dos columnas ^ de 
letra diversa de la Partida, pero del mismo siglo XIII. 

Quedando una hoja en blanco ocupa iiasta la 1 83 inclusive parte de la 
historia general del rey don Alfonso, escrita á línea tirada de letra de su tiempo. 

En la hoja 184 hay un fragmento de unas constituciones sinodales del 
obispado de Burgos , en las quales so mandan observar las de don Mahoris, será 
Mauricio, obispo de aquella diócesis, en tiempo del santo rey don Fernando 
y su maestro. A este fragmento sigue sin interrupción alguna la explicación de 
los artículos de la fe, mandamientos y saaamentos, y el principio de una 
constitución hecha por el obispo don Gonzalo y su cabildo do Burgos^ en la 
qual se inserta otra del obispo don Fr. Ferrando. 

En la hoja inmediau, que es la 189 del códice, se hallan la mayor par* 
te de la ley VII, la ley VUI y parte de U IX del dtulo XV de la Parti- 
da V, aunque están numeradas con equivocación IX y X: su letra es tam- 
bién diversa de tes anteriores. Las dos hojas siguientes, escritas asimismo de 
otra nciano, contienen parte de la ley última del título XV, el prólogo y las 
leyes I y siguientes hasta mitad de la ley VIII del título XVI de la Par- 
tida VL 

En las dos hojas inmediatas, escritas también i dos columnas, de diver* 
sa letra, pero del mismo siglo, están parte de la ley ultima del título II, el 
prólogo y las leyes 1, 11, III, y parteado la ley IV del título III de la Par- 
tida VII , que ocupan la hoja primera, y la segunda la ley XII y siguientes 
hasta mitad de la XVII del título IX de la misma Paruda VIL Los epígra^ 
fes y las iniciales son de letra encamada. 



DE LAS PARTIDAS. XU 

Las quatro hojas últimas escritas á dos columnas de letra algo mas abul- 
tada y de principios del siglo XIV, contienen parte de un ordenamiento de 
leyes ea razón de los pleytos y juzgadores, y con esto concluye el códice. 



TOLSPANO 2.^ 



Este códice de la biblioteca de la santa iglesia de Toledo es en folio en-> 
quadernado en badana : en el lomo hay una tira de papel con letras muy 
gruesas , que dicen : Primera Partida MS. Está escrito eu papel á dos co- 
lumnas, los epígrafes de títulos y leyes de letra encarnada; y las iniciales de 
estas son encarnadas y verdes alternativamente. 

Tiene el códice, que carece de numeración, ciento cincuenta y dos ho- 
jas ; en la vuelta de la primera va el índice de los títulos de letra encar- 
nada, y concluido este, el epígrafe del prólogo de la Partida. Debaxo que- 
dando un poco de blanco dice también* de letra encarnada : Yague Marti- 
neZf clérigo del Molar. En la hoja siguiente empieza la Partida, y al fin de' la 
primera llana, en que concluye, hay estos versos: 

Laus sit tibi Christe quum liber exflieit ipse. 

Finito libro , sit laus, gloria Christo. Amen. 
Debaxo de estos versos están los siguientes de letra encarnada. 

Qui scripsit scribatf semper cum Deo vivat. 

Barnabas est dictus qui scripsit^ sit benedictus. 
En la vuelta de esta hoja, y de la misma letra en que está escrito todo 
el códice , se halla la siguiente nota de letra encarnada : £sta Partida se 
encomenzó miércoles quatro dias por andar del mes de noviembre^ et acabóse 
miércoles quatro dias ^andados del mes de marzo. Era de mili et trescentos et 
ochenta et dos anos. 

TOLEDANO 3.^ 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo es en folio de for- 
ma quadrada, enquadernado de badana encarnada, tiene sobre papel pegado 
al lomo los números 26.... 7, y mas abaxo también sobre papel este título : LE- 
YES DE LA PARTIDA I y II. MS. Está escrito en pergamino avitelado á 
línea tirada, de letra gruesa y muy hermosa, de la que se usaba á principios 
del siglo XV, en cuyo año XIV se escribió , como consta de la nota puesta al 
fin del códice Toledano 2.** , que contiene las Partidas III y FV, y está escrito 
en la misma forma y por el mismo copiante que este de que tratamos. Los 
epígrafes de leyes y títulos de letra encarnada , y las iniciales azules y encarna- 
das alternativamente. Contiene las Partidas I y II , y no tiene foliatura. En 
la hoja primera está el índice de los títulos de la Partida I ^ y en la vuel- 

TOMO I. F 



XUl CÓDICES 

ta de la misma hoja empieza la Partida dentro de un primoroso adorno 
hecho de varios colores. £n la parte superior hay un ángel que sostiene un 
escudo partido en quatro quarteles^ el primero y quarto de azur y una cruz 
clecbada de oro ; el segundo y tercero de gules y un castillo con tres al- 
menas de oro : el mismo escudo está en la parte inferior sostenido de un 
ángel de cuerpo entero. En los quatro ángulos del adorno están pintados los 
quatro profetas mayores: en el primero de la parte superior Abacuc, en el 
segundo David; en el primero de la parte inferior Jeremías, y en el segundo 
Isaías: cada uno tiene una targeta en la mano, en que está escrito su nombre^ 
Concluye esta Partida en la hoja 19$. En la 196 empieza el índice de 
los títulos y leyes de la Partida II, que ocupa ocho hojas; y en la siguiente, 
cuyas márgenes están adornadas de una greca de varios colores, comienza la 
Partida que ocupa las ciento cincuenta y quatro hojas restantes del códice. 

SIEINSI. 

Este códice del monasterio de Santo Domingo de* Silos, del orden de 
S. Benito, es en folio muy grueso, escrito á dos columnas en papel y letra 
del siglo XIII muy clura y hermosa; pero está muy maltratado, rrto y 
defectuoso de muchísimas hojas, pues faltan todas las leyes desde la VII del 
título XIX: y al principio se echa de menos la portada y algo del prólogo; 
y la polilla y humedad han consumido varias líneas; sin embargo es muy 
ipreciable por ler del tiempo de don Alfonso el Sabio. 

CÓDICES DE LA PARTIDA U. 

BIBLIOTECA BBAL 2.* 

Di este códice se dio razón hablando de los de la Partida J. 

BIBLIOTECA BIAL 3.^ 

Di iitt códice le dio noticia en los de la Partida 1. 

BIBUOTICA miAL 4."^ 

El en (btio regular, enquademado en pergamino, y rotulado por fuera 
á lo lorgo del lomo : LijfH d$ la II Partida. M. SS. , y en la parte inferior 
U letra y nCimero S. 61 , que esun umbien en la vuelta de la enquaderna- 
cioQi 00 donde hay una noca de letra moderna que dice: Dil stnor camU di 



DI LAS PAUTIDAS. Xlín 

Wranda. Por los rastros que todavía quedan se conoce que han cortado las 
cinco primeras hojas de este códice, y. así empieza con estas palabras del epí- 
grafe de la ley 11^ título I : per ador, et como debe usar del imperio. Está escri- 
to á dos columnas. en pergamino, de bellísima letra del siglo XV, los epí- 
grafes de encamado, lasJníciales del prólogo y délos títulos adornadas de va* 
rios dibuzos de colores y oro, y las dé las leyes de sdos colores, unos y 
otros hechos con mucho ..primor y 4elicade2a. Al £o de la última ley coa 
que concluye el códice dke: 

Fin^ libro sip laui et gloria DommotnostroJesU Christo. 

Stt fax seribentip sü vita, salusque UgetUu 

SSCÜ&IAÍSKM I.* 

Este códice de la iHblioteca del Escorial , estante Z, plúteo ], níime* 
:io 13, es>en.&>lio májdmd eaquademado en becerxillo, escrito en pergami* 
no avitelado, de hermosa letra de fines del siglo XIV ó principios del XV» 
con todas las iniciales de oro iluminadas de varios colores, y los epígrafes 
de letra encarnada. En la primera hoja del códice hay seis óvalos delinea- 
dos solamente de tinta : á la vuelta de dicha primera hoja hay otros seis cír- 
<ulos primorosamente iluminados de oro y varios coloret, cuyo foiído es un 
bellísimo mosayco: dentro de cada uno de estos círculos, que son seis en 
cada plana, están puestos los epígrafes de los títulos de esta Partida, y el di- 
timo está dentro de un círculo que f gura una hostia colocada sobre un cá- 
liz de oro. 

A h vuelta de eita hoja, en que concluye el índice, hay una especie de 
introducción ó prólogo á la Partida, que no se halla en ningún otro códice, 
como se dexa ver por la variante puesta en la página i, numero i de esta edi- 
ción: y es de advertir qtie han xaspadd Is^ quatro ultimas lineas de esta in* 
troduccion. Las márgenes de esta plana están adornadas de primorosos dibu« 
sos de varios colores , que forman ona greca de hojas y flores con algunos ani- 
males: la plana de la hoja siguiente, en. que comienza la Partida, está ador- 
nada con el mismo gusto y delicadeza. Todo lo qual nos inclina á creer que 
este precioso códice, que tiene danto cincuenta y ocho hojas, sin contar las 
quatro del índice, se escribió para alguna persona real ó de alta gerarquía, 
como ya dexó advertido Rodríguez de Castro, BibUoteea di acritores espa-' 
ñolis, tomo II, página 679, dando noticia de este códice. 

S8CUaiALBNS9 2.* 

Este códice es el Escuriaílense i.^ de la Partida I. 
TOMO !• F a 



»LIV G09ICIS 

XSGUILIALBM$S 3/ 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y» plateo iij, núme- 
ro ló, es en folio pequeño, enquademado en becerrillo, escrito á dos co* 
lumnas en papel y de letra de principios del siglo XIV, los epígrafes y 
las iniciales de tinta encarnada. Al principio le falta una hoja, porque 
empieza por estas palabras: ñas. Et la una por tolltr desacuirdo, que 
son de la ley I, ttt. I. Al pie de esta, plana dice: Con csti litro sirvió a su 
magistat el doctor Burgos de Paz, viríno di VailadoSd, por principio del 
mes de octubre de 1^74 » cuya nota es de letra de este célebre jurisconsulto, 
igual á la que tienen otros códices de las Partidas, que regaló al señor Feli- 
pe II. Al fin de la Partida le falta también una hoja , pues concluye con las 
palabras: Por mandado del mayoral del estudio ^ que están al principio de la 
ley X del título XXXI , y así para completar k Partida faltan parte de 
esta ley y toda la XI con que concluye. 

ISCUmiALSMSI 4.^ 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plateo iij, náme^ 
ro 15, es en folio regular, enquademado en becerrillo negro, escrito en pa- 
pel de letra de mitad del siglo XIV, la qual está muy gasuda; los epígrafes 
son de letra encamada. Tiene ciento veinte y nueve hojas útiles numeradas, y 
al principio le faltan algunas, pues empieza el códice por estas palabras: /or 
algunos yerros que oviesen fecho ^ que son de la ley II del título X. Al pie de 
esta primera plana hay una nota que dice: Con este Ubro sirvió á su magestat 
el doctor Burgos de Paz. vecino de Falladolid, por princyno del mes de octubre 
de i¿74 años , la qual es de la misma letra que la que se halla en los otrot 
códices que regaló al Señor Felipe II. Debato de la última ley de esu Par» 
tida hay una nota que dice de letras coloradas: 

Finito libro redatur gratia Christo. 

tSCUUALDttl $.* 

Esté códice de la biblioteca del Escorial, estante N, plateo j, número 7, 
es en folio , enquademado en pergamino , y escrito á dos columnas en papel 
y letra de fines del siglo XIV: los epígrafes son encamados, y las iniciales 
encarnadas y moradas alternativamente. Tiene ciento treinta y ocho hojas sin 
foliar: en la primera bañante maltratada está el índice de los títulos, y á la 
vuelta empieza la Partida» la qual tiene al fin de la última ley seis diversas 



BK LAS PAETIDAS. XLT 

rúbricas, tres de ellas encarnadas; y esto nos da motivo para sospechar que 
este códice ul vez seria el que servia en algún tribunal , y las rúbricas se pu- 
sieron para autorizarle. 

SSGUKtALBMSE 6.^ 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante M, plúteo j, número 4, 
es en folio, enquadernado en pergamino, y escrito á dos columnas en papel 
y letra de fines del siglo XIV. Tenia CLXXXili h(^s foliadas de núme* 
ros romanos, de las quales falta la II, en que empezaba la Partida: en la pri- 
mera está el índice de sus títulos. Los epígrafes de estos y de las leyes son de 
^etra encarnada ; pero desde el título XXX se hallan en blanco los epígrafes 
de leyes y títulos, así como lo están desde el principio todas las letras inicia- 
les. Tiene algunas cicas del Ordenamiento de Alcalá. 

SSCURIALEKSB J.^ 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo 1} , núme- 
ro 3» es en folio, enquadernado en becerrillo, escrito á dos columnas en pa- 
pel y letra de fines del siglo XIV: los epígrafes son de letra encarnada, y las 
iniciales están en blanco. Al pie de la primera plana, en que está el índice de 
los títulos, hay una nota que dice: Con este libro sirvió d su magcstat el 
doctor Burgos de Paz, vecino de VdUaddid^ por princifio del mes de octubre 
de 1S74 ^^^f y es de la misma letra que tienen- los otros códices que regaló 
al Señor Felipe II aquel jurisconsulto. Faltan al códice las XIV hojas pri- 
meras, y en la XV empieza por estas palabras: e eou ¿rant apostura , ea 
mu/ guisada cosa es 6*r./que son de la ley II del título VIL 

Al fin le faltan también algunas hojas, porque concluye el códice con es* 
tas palabras de la ley VI del título XXIX luciesen como de lo sujo ven» 
diendo. 

Este códice, ademas de ser muy incorrecto, está desarregladísimo en la 
enquademacion, pues en el título XXIII, que trata de la guerra , incluye la 
mayor parte de las leyes del XXVI, que habla de la partición de lo que sa 
ganare en la guerra; y luego pone este título, que en el desordenado códice 
es XXVII, las primeras leyes de aquel dtulo, insiriendo' otras que no le cor- 
responden. 

XSCUIUALIIISB 8.^ 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo ij, núme* 
xo 14 » aunque en la primera hoja liend el titulo equivocado de Partida XiX, 



XLVI COBICBS 

contiene la Partida 11. Es en folio, enqoadenuido en becerrillo, escrito 
á dos columnas en papel y letra de fines del siglo XIV : los epígrafes 
son de tinta encarnada: todas las iniciales están en blanco. Tiene ciento 
treinta y ocho hojas foliadas de números árabes; pero por otra foliación 
que conserva mas antigua se ve que tuvo ciento quarenta y dos hasta donde 
concluye el códice, que es en las palabras: Otorgar licencia fara esto et de-- 
ten catar enpo::: que son de la ley IX del títub último. £1 códice empieza 
por el prólogo de la Partida en el folio i de la numeración que ahora Ueva^ 
y 7 de la foliación antigua. Hay algunas citas marginales de leyes de las Par* 
ridas, que confirman ó explican la sentencia de la ley á que se ponen las ci- 
tas; las hay también del Libro, ó sea Fuero Juzgo, Fuero de los fijosdalgo, 
del Espéculo, Fuero de las leyes ó Fuero Real y Ordenamiento de Alcalá. 

TOLIDAKO. 

De este códice, que es el Toledano 3.^ en la Partida I, se dio ya eum* 
plida ra¿on. 

CXDDICES DE LA PARTIDA IH. 

TOLSDAKO I."^ 

Este códice de la librería de la s»ita iglesia de Toledo es en folio, en« 
quadernado en becerro: está escrito á dos columnas en papel y letra de fines 
del siglo XIII, los epígrafes encardados, y las iniciales del mismo color y 
verdes. Empieza con el índice de los títulos; al fin de la Partida dice: Fi^ 
nito Ubro reddatur gratia Christo. Junen. ^_^ 

Deboxo hay quatro rúbricas y una firma con rúbrica, que dice así: Jf/-. 

rilds. Frrs. , y roas arriba en la segunda columna otra firma con su rúbrica, 
que dice : Didacus Remigii. 

Este códice fiíe de algún sugeto muy curioso, que tuvo el cuidado de 
cotejarle, y corregir las mentiras y faltas que tenia: añadió ademas con la no- 
to de aut^ticas las novedades que se hicieron en las Partidas por el Ordena- 
miento de Alcalá. 

TOLBDAMO 2.^ 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo es en todo igual 
al Toledano 3.^, que contiene las Partidas I y II, y se escribió por el mismo 
amanuense que puso la siguiente nota al fin de la Partida IV: Aquí se acaba 



DB LAS PAETIDAS. XLVll 

la ^arta Partida dt isU libro. Et la iseribió John Alfonso de Truxillo, ca* 
nónigo di Santa Marta de Talavera, et familiar del arzobispo don Pedro di 
Luna , que Dios perdone, Et se acabó de escrebir a quatro dias andados del 
mes de octubre , año del Señor de mil et quatrocientos et catorce años. 

£1 códice está rotulado por fuera sobre un papel pegado al loino-.26...8, 
(el otro códice su compañero está 26 — 7) y roas abaxo: Leyes de Patti-^ 
da III y IV. MS. Está enquadernado en badana colorada, y escrito en per« 
gamino avitelado. Empieza el códice con el índice de los titulos de la Partí- 
da III I y la plana en que comienza está muy adornada de dibuxos de oro y 
colores^ y al pie se ve el escudo de armas que lleva el citado códice su com« 
pañero, que es partido, i.^ y 4.'' en campo de gules un castillo de oro con 
tres almenas, %^ y 3."^ de azur y una cruz dechada de oro. La letra inicial 
está dibuxada con el mayor primor y delicadeza. 

Concluida la Partida III sigue sin quedar blanco alguno el índice de los 
títulos de la Partida IV, cuya primera llana está igualmente que las de las 
otras Partidas, adornada de primorosos dibuxos de oro y colores, y la letra 
inicial es de bellísimo gusto. Al fin de esta Partida se halla la noca que de* 
zamos copiada. 



XSCUUALEVSS I.^ 



Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo ij, nume« 
ro 4, es en folio de forma quadrada, enquadernado en becerrillo, escrito 
á dos columnas en papel y letra de principios del siglo XIV; los epí* 
grafes de los tirulos y las iniciales de letra encarnada; f>ero desde la ley 
XI del título XIX son los epígrafes de tinta negra y de diversa letra, y es* 
tan en blanco desde la ley XI del título XXII basta el fin. Tiene doscientu 
ochenta y quatro fojas, sin contar la primera, en que está el índice de los tí- 
tulos, y al pie esta nota: Con este Hbro sirvió a su magestat el doctor Bár^ 
gos de PaZf vecino de Vdlladolid^ por principio del mes de octubre de 1574 
años. Y en la hoja en que concluye la Partida dice: F'inito libro , sit laus et 
gloria Christo. 

Llera al margen algunas pocas citas del Código y Digesto, del Fuera 
Juzgo y Ordenamiento de Alcalá. 



SSCUAIALXMSE 2.^ 



Este códice de la biblioteca del Escorial, estante N» plúteo j, número $, 
es en folio quadrilongo, enquadernado de badana colorada, y escrito á dos 
columnas en papel y letra de fines del siglo XIII, los epígrafes de los títu« 
los y leyes y hs iniciales de letra encamada. En la primera está el índice d« 





.. Gffo título y las ocho 
JU £o bky una nota pues- 
to Je Sant Fagund w 
dff Sani F^gund* 
de poquísimo mérito. 



ecanrc Z, plúteo j , núme- 

I, coqiiadernado en becerri- 

cmpieza con el Índice de 

»»:irnjda, y concluye al prin- 

^m luy algunos apuntamientos de 

i^ f aaitos de diversas letras. La 

w á h Fuelta hay anotados varios 

ífm ocupan esta plana y la de 

llfiibnca de las Decretales- En 

las en pergamino, con bas- 

4t k que se usaba á principios del 

^ y las iniciales alternativameíite 

Ijs inárgenes del códice, que son 

j dtas del Código , Digesto y De- 

_ Éipeculo y Flores, y Ordenamiento 

^ %¿^ l^|, en cuya vuelta hay unos apun- 

jr Befiantari y de la muerte del rey don 





fkih Partida IV, contiene un glosario 
adiú y notorio^ que ocupa esta pla- 
« y á la vuelta de esta ultima el índice 
^wipieía en la siguiente y folio 176, la 
gtViim colores I y la letra inicial primoro- 
CM escrita de diversa mano que la 
de letra de mitad del siglo XV: los c pi- 
de Im tirulos iluminadas de oro y coló- 
y cocETtiadas alternativamente con algunos 
3tt isorit;! con el mayor primor , luxu y deüca* 
«» «bolo «le los grados de parentesco. 

i„¿pgw^ del £scorul^ estante Y| plúteo üj, mime* 



^ 



X>S ¿AS PARTIDAS. ^i^i^ 

10 14 1 es en folio regular de forma quadrflonga, enquademado en becerrillo, 
y escrito en papel i dos columhas, los epígrafes de las leyes de letra encara- 
nada, otros de tinta negra, y muchos en blanco. £n las márgenes hay algu- 
nas citas y glosas, de las quales no se puede sacar sentido perfecto por ha- 
berse corudo el códice para enquademarle. Al fin de la ultima ley hay las 
notas siguientes de la misma letra del que le escribió: 

Qui scrifsítf scríbat, scmper cum Domino vivat* 

Perfecto libro ^ sit laus et ghria Christo. 

Finito Hbro reddantur nund magistro. 

Esta Partida fue aeabada doce dias de Jtdio, año de miU et quatroeien^ 
tos et quince años. 

Johan escribió. 



BIBLIOTECA BBAL 2.^ 



De este códice se dio ya razón en la Partida I. 

CÓDICES DE LA PARTIDA IV. 



TOLIPANO I.^ 



Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, cazón 20, n&« 
mero 12, es en folio enquadernado en pergamino, rotulado por fuera: PAR- 
TIDAS DEL REY D. ALFONSO. Está escrito á dos columnas en pa- 
pel y letra del siglo XIII : los epígrafes son encarnados , y las iniciales es* 
tan en blanco , exceptuando algunas pocas que son también encarnadas. Fal* 
tan al principio el prólogo de la Partida % el del título I , las tres primeras 
leyes, y la mayor parte de la quarta: faltan asimismo el fin de la ley IV y 
todas las quince restantes hasta la XIX del título II ;. el prólogo y las qua- 
tro primeras líneas del título III. Concluye el códice en la sexta línea de la 
ley VI del título XXVII y ultimo de esta Partida, faltando lo demás de 
aquella ley y toda la VIL 

TOLEDANO 2.^ 

Este códice de la librería de la santa iglesia de Toledo, caxon ao, nfi- 
mero 1 1, es compañero del Toledano i /* de la Partida III, está enqoader* 
nado en becerro, y escrito en igual forma y por el mismo copiante, el 
qual al fin de este códice puso las siguientes notas de letra encarnada. 

Sit Deus benedictus in sacula saculorum. Amen. 

Quod scripsit^ scríbat semper cum Domino vivat. 

TOMO I. O 



j, COPICIS 

Esti is el abro qut fui fuesto en medio di todos los siiti libros, bien así 
iomo fui puesto el corazón en medio del cuerpo dil orne. 
ToniJUtoli cur dan nace trogisma. 

Mirilds. Frrs. ^ 

La persona que lo poseyó practico la misma diligencia que con el otro 
de la Partida III, de cotejarle y corregir las erratas, y de notar al píe de las 
leyes las adiciones y reformas que se hicieron en el Ordenamiento de Al* 
cala, por todo lo qual es muy recomendable. 

TOLEDANO 3.^ 

Este códice es el Toledano 2.'' de b Partida III. 

XSCUAIALBNSI I."* 

Este códice de la biblioteca del real monasterio del Escorial , estante Y, 
plúteo ij, numero 5, es en folio, enquademado de becerrillo negro, escrito á 
dos columnas en papel, y letra del siglo XIV, los epígrafes de letra encar- 
nada, y las iniciales del mismo color y negras alternativamente; y es uno de 
los muchos que regaló al rey don Felipe II el doctor Burgos de Paz, co- 
mo consta de una nota puesta de su letra al pie de la primera hoja del 
códice, que dice así : Con este libro sirvió a su magestat el doctor Burgos 
éU Paz, vecino de Falladolid , por principio de octubre de iS74 ^^^* ^^^* 
ne el- códice setenta y ocho fojas , y en la primera está el índice de los títu- 
los: concluye la Partida en la 9a con estas notas de letra encamada: 

Sit Deus bimdictus in sécula seeculorum. Amen. 

Qui scripsit, scribat semper cumgratia Deivivat. Amen. 

Este libro fue puesto en medio de todos ¡os siete libros, bien asi fomofm 
puesto el corazón ^n medio del cuerpo dell orne. 

Eb las hojas siguientes hay unas leyes que son las que hablan de las 
juras, y cómo deben hacerlas los cristianos, los judíos y los moros, las qualeí 
pertenecen al titulo XI de la Partida III. 

SSCUHIALSNSB 2.^ 

Este códice es el Escurialense 3.^ de la Partida III. 
CÓDICES DE LA PARTIDA V. 

TOLEDANO I*^ / 

Este códice de la librería de la santa iglesia út Toledo, cazón %6, nú- 



D2 MS FABTIDA8. xi 

mero 1 3 , es en folio » enqu^ernado en pergamino , y rotulado por el lomo: 
Partidas del ny don Alfonso. Está escrito en papel a dos columnas , de la le- 
tra que se usaba en los albalaes en tie^ipo del mismo rey don Alfonso el Sa- 
. bio; los epígrafes son encarnados, y las iniciales, esian en blanco. Tiene 
ochenta y una fojai» y empieza por el índica de los títulos» y luego fal- 
ta una ho|a, porque comienza por la. ley III del título I. Al fin hay 
una nou que dice: Füiüo libro sit lans et gloria Christo. Amffij, La ho)a in- 
mediata, y ültin^ del códice contiene las leyes VI , VII y porte de la VIII 
del título XV de esta misma Partida, escritas á linea tirada y^ppr diyem 
mano. 1 

Teui^AHo a."" • 

Este códice de la librería de k santa Iglesia de Toledo,- c^on :a¿,t nal- 
mero 13, es en folio, enquadernado en pergamino, y rotulado por fuera: 
Partidas del rey don Alfonso. — Partida V. Está escrito en papel á línea ti- 
rada de la letra que se usaba en los albalaes en tiempo del rey don Alfon- 
M el Sabios los'epigrafes son de letra. encamada j y las inickües alternativa- 
mente encarnadas y verdes. Al principió está el, índice de I06. XIV títulos 
que contiene el códice, en el.qual falta el título XV y últim9 de la Parti- 
da, pues solo tiene el epígrafe en la hoja en que concluye. . .^j.. 

Antes de empezar la Partida hay quatro. hojas escritas á jdoi columnas de 
diversa letra de la del códice, y que son parte -de otro, y contienen los títu^ 
los X, XI , XII , y el prólogo y ley I del títñlp XUI de la Partida , y aup 
estas hojas mal enquadernadas , pues lá que es primera debia ser xiltima. 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y,^ plúteo ij, núme- 
ro I, es en folio qoadrilongo, enquadernado en becerrillo, escrito prinwrosa- 
mente á dos columnas en papel avitelado ; los epígrafes son de letra encarna* 
da, y las iniciales azules y encamadas. alternativamente con adornos hechos de 
pluma ; pero desde la ley LVIII del título V están sin escribir los epígra- 
fes. Tiene este precioso códice setenta y quatro fc^s: en la pnmera está el 
índice de los títulos y números de leyes de cada uno, y debazo dé la últir 
ma Partida las siguientes notas de* letra encamada. 

Finito libro redatur gratia Christo. 

Aqid Si acaba la quinta Paátida de este libro, en que ha trescientas 
et mrventa lees, que fne acabada miércoles siete dias del mes de novembre. 
Era de mili et trescientos et quarenia años. 

TOMO X. G a 



III COMCIS' 

BSCURIALENSS 2.^ 

Este códice de la biblioteca del Escorial , estante Y» plúteo iji numero 6» 
es en folio de forma cuadrilonga, enquadernado en becerrillo. Está escrito en . 
papel a dos columnas por dos diversos amanuenses y de letra de mitad del si- 
glo XIV; los epígrafes y letras iniciales son encamadas , y desde la ley XXX 
del título XI están en blanco los epígrafes. Al principio de cada título lle- 
va el índice de las leyes. Tiene ciento veinte y dos fojas, y está incom* 
pleto al principio; pues empieza por el título II, y en el pie dé la phi* 
na hay una nota que dice : Con este libro sirvió a su magestat el doctor 
Burgos de Paz, vecino de ValladoUd, por f rimero del mes de octubre de 
1574 años i cuya letra es del misn^o Burgos de Paz, y el códice uno de 
bs miichos que regaló al señor Felipe 11. 

SSCUEIAJLIKSE 3.^ 

Este códite de la biblioteca del Escorial, estante Z, plúteo j, número 
1 2 , es en folio máximo » enquadernado en becerrillo encarnado , escrito á dos 
columnas en pergamino avitelado de hermosa letra del siglo XV; los epígra* 
fes de los títulos y leyes son encamados, y las iniciales iluminadas de va- 
tios colores. Tiene el códice ciento quarenta y una hojas , numeradas en tiem» 
p06 muy posteriores á el en que se escribió , sin contar las dos primeras en 
que está el índice de la V, VI y VII Partidas que comprehende. Conclu- 
ye la V en el folio 5 3, vuelto^ y seguidamente empieza la VI que concluye 
en las dos líneas primeras del folio de la columna segunda 9a, en el qual 
comienza la Partida VIL Es códice muy correcto, y fue del uso de algún 
jurisconsulto que tuvo la curiosidad de citar al margen de las leyes otras 
que las cóníinnan , tomadas del Fuero Juzgo , al qual cita con el título de 
Fuero t del libro del Espéculo^ del Fuero Real ^ ciudo con el título de 
Flores^ y alguna vez acota el famoso Ordenamiento de Alcalá; cuyas citas se 
han comprobado así para convencimiento de que por Fuero se entendía el 
Fuero Juzgo, y por Flores el Fuero Keal, como para segxu-idad de la 
exactitud de las citas, las quales son raras en la Partida VI, y en la VII 
solo se hallan muy pocas. En la Partida V, u'tulo IX, la ley XIV tiene es* 
te epígrafe: Cómo los judgadores que son puestos en las vülas de la ribera 
de la mar deben' librar lanamientre sin aUongamiento los pleytos que acaescie^ 
rtn entre los mercadores. Al píe de esta ky se hallan las dos que copiare- 
mos aquí, puestas por el curioso anocador, tomadas de algún quaderao legal. 

„ Lty XV. Cómo los mercadores et los marineros deben pagar al consol 
99 su derecho de la nao. 



DE LAS PARTIDAS. tlH 

,, Lo que debe jiaber el consol de su derecho es esto. Debe haber de ca- 
f$ da nao que haya castel de proa un florín ; et si fuese nao de cient toneles, 
99 debe haber una libra , et si fuese de docientos arriba , debe haber dos li- 
99 bras; et otrosí debe haber de cada marinero por cada año dos sueldos, et 
9» se debe razonar ocho grometes por tres marineros , los pages son francos. 
»^£t el mercader debe ps^ar por su cabeza IIII sueldos , et debe pagar de 
»la su aieccaderta, £ista en cient toneles un dinero, de cient toneles arri- 
>iha medio dinero. Otrosí debe pagar el mercador por cada año X suel- 
>Kdo6. Otrosí el consol le debe facer baena razón , et defenderlos en todos 
99 sus negocios." 

,, Ley. XVL De. ki joredicion del consol, et como los del regno de 
99 España deben responder á derecho por delante el dicho su consol. 

,, Aconteciendo que algund home de los nuestros regnos ó señoríos se- 
99 yendo alongado fuera de nuestra juredicion et en otro señorío, en ciudad, 
»9 villa ó logar en que estuviere et hubiere consol de los nuestros subditos 
99 castellanos, baya ó quieis haber coátieoda ó demanda en. qualquier ma- 
^nera et sobre qualquier cosa contra otro qualquier, eso mismo de núes- 
99 tros regnos ó señoríos, que: $ea ende presente por sí ó por su procura* 
99 dor suficiente para tal pley to 6 negocio , queremos et tenemos por bien que 
99 lo demasde ite deba dcman^ por Idélante el dichb duestro consol , así co- 
99 mo su juez ordinario en tal caso et ñon por . ante- otro juez nin justi- 
99 cia sub pena de un florín do oro, ó de su valor porcada vegada que lo así 
j9ficiese; et que el tal re<^ nuestro subdito non deba, nin sea tenndo res- 
1$ ponder delante otro juez ttki justicia^ salvo, tan solamente delante el dicho 
99 consol t el qual queremos que primeramente por vía de concordia , en quan- 
19 to él pudiere ,^ trayaks partes á buen avenencia, et quando concordar non 
99 los pudiere, que los juzgue et despache lo mas en breve que pueda suma- 
99riatnente sin otra porhieoga^ con fazon et justicia. £t esta pena quere- 
^>mo5 que sea para el consol sobredicho,, et que la pueda levar sí qui- 



99 siese." 



CÓDICES DE LA PARTIDA VI. 

SSCUJLIALHKSi I.^ 

Este códice de la biblioteca del Escaríal , estante Y, plúteo iij , nume* 
ro ao,es en quarto mayor, enquadernado en pasta negra, y escrito a dos 
columnas en papel y letra del sigb XIV; los epígrafes son de letra encar- 
nada , y las iniciales están en blanco. A la vuelta de la segunda hoja tiene el 
índice de los títulos, y en Ja inmediata empieza la Partida. Al pie de algu* 



I.iy GODICBS 

ñas leyes hay tal qual cita del Fuero Juzgo y d« las otnis Partidas que con* 
firman ó concuerdan con aquella ley. 



SSGUMALXNSS 2.^ 



Est^ códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo iij , nume* 
ro 17, es en folio, enquadernado en pasta, y escrito á dos columnas en per» 
gamino y de letra del siglo XIV: lleva los epígrafes y las iniciales de le- 
tra encarnada. Al principio está el índice de los títulos ; y concluye con estas 
palabras : 

Qui ntf scr^sit , scríbat f €t smfit cum Dmnim vhat. Amen. 

sscuEiAUKSi 3.^ 

De este códice se ha dado noticia hablando de los dd Escorial, que fe 
luin tMido presjentes para la Partida V bazo el misino numero tercero. 

I8GÜ&IALSKU 4«^ . 

Este códice de la biblioteca del Escorial, estante Y, plúteo ij, núme- 
ro a , es en folio de forma quadrada, enquadernado de pasta negra, escri* 
to á dos columnas en papel y letra del siglo XV, el qual regaló al rey don 
Felipe II el doctor fiárgos de Paz, como consta de una nota de su letre 
puesta al pie de la primera hoja, en que está el índice de los títulos de la 
Partida VI, y dice así : Con esU libro sirvió á su magestat H doctor Búr^ 
gos di Paz, vecino de Valladolid^ fot principios dé octubre de 1^74 años. 

Contiene el códice: las Partidas VI y VII, empezando aquella en el 
folio I con el índice de sns títulos, que concluye en la misma plana; y en el 
segundo empieza la Partida que finaliza en la quinta línea de la segunda co- 
lumna del folio 66 vuelto, y debaxo hay una firma que dice Rodrigo, que 
es de la misma letra del código; de donde se puede inferir que era el nom- 
bre del que le copió. 

Después de dos hojas en blanco, que no están numeradas, continúa la 
foliación 67^ en la qual empieza la Partida VII con el índice de sus títu- 
los, y acaba en la segunda columna de la vuelta del folio 166, y debazo di- 
ce : Aquí se acaba la setena Partida que fabla toda de la justicia como 
se ha de facer. 

S8GUZIALINSB 5.^ 

El códice de la biblioteca del Escorial , estante Y, plúteo iij , núme- 



DE LAS PARTIDAS* LV 

ro i8| es en quarto mayor, enquadernado en becerrillo encamado, y con- 
tiene las Partidas VI y VII, empezando por esta en el folio i de la nume- 
ración hecha modernamente.. Al pie del qual hay una nota que dice: Con es- 
ie Ubro sirvió d su magestat il doctor Burgos de Paz y vecino de Faliadolid, 
for principios del mes de octubre de 1^74 años. Esta nota es de letra de 
• este famoso jurisconsulto, el qual regaló al señor Felipe U varios códices, 
como se ha visto. Este está escrito en papel y letra de mediado el siglo XV, 
y concluye la Partida VII en la vuelta de la hoja 90. Después de un espa- 
cio de dos líneas se halla la nota siguiente de la misma letra del códice : „ En 
»> esta manera se debe partir el omecillo segund se usó y se guardó siem«> 
#> pre en Córdoba. Si alguno matare á otro , por lo qual debe pechar ome- 
»9 cilio, sea la pena del omecillo docientos et sesenta maravedís de la buena 
99 moneda, que son á contar por un maravedí seis maravedís, que montan 
>9 mili et quinientos et sesenta maravedís al cuento dicho. Et de estos ma^* 
j> ravedis ha de haber el rey CCCLX maravedís, et ha de haber el que- 
>9 relloso CCCX^LXXX maravedís, et de lo al que fincare ha de. haber el 
99 Rey la tercia parte que le viene, en esta .tercia parte, CCXL maravedís, 
19 et los otros CCCCLXXX que fincan, pártanlos los alcalles et alguacil 
j» tanto á uno como á otro. Et si el que^ debe omecillo non pudier haber 
•> aquellos maravedís, sea preso en pod^r del cc^cejo, del alguacil <$t de los 
» alcalles cada que aquella pena que el debdor debía haber , el fuero manda 
99 sea fasta que dé los maravedís sobredichos." 

Después de un espacio de dos líneas está el índice de los títulos de 
la Partida VII. La VI comienza por el índice de sus títulos en el folio 
inmediato 9a : está escrita á dos coluqinas de diversa mano que la anterior, y 
de letra aprocesada: ni los títulos ni las leyes tienen epígrafes, solo hay blan- 
cos para ponerlos ; y esto y las muchas erratas del copiante hacen que esta 
copia sea de poco mérito. 

TOLEDANO. 

Este códice de la librería de la santa Iglesia *de Toledo, caxon a6— 
13, es en folio, enquadernado en pergamino, y escrito á dos columnas en 
papel , y de la letra de albalaes del tiempo del rey don Alonso el Sabio. Tie- 
ne al principio el índice 4e los títulos. Fáltanle el fip de la ley VII y toda 
la VIII del título X; el título XI, el XII y parte del XUI. Todas e?- 
tas hojas que faltan en este códice se hallan al principio del Toledano i.^ 
de la Partida V, como allí dexamos notado. También le falta la. ley últi- 
ma del título postrero. 



ñas leyes hay tal qual cita del T 
firman ó concuerdan con aqiu 



Este códice de la I 
ro 17, es en folio , enqi 
gamino y de letra del 
tra encarnada. Al prin. 
palabras : 

Qui ntf scripsit , 



De este cóá'. 
kan tenido prese 



Este c( 
ro a , es cr 
to á dos c< ' 
Felipe II 
puesta al 
Partida ' 
gos de : 

C 
folio } 

SCgUí 

lum 

es 

br 



^ >, tiCi feUo mázinio, rí« 
' ^ ^ cMCDS dorados, y rotu- 
la .UPONSO. 6. 7. Está es* 
^ jc armlcgios, que se usaba 
"!:u« ^ ^7^ y ^^^ iiúciales son 
^^ V seii fojas que están folia- 
f'hoaiVIyVII, yestaülti- 
.^jeoes del códice están llenas 
" \^ XV por algún curioso juríscon- 
Ci^»aoOt P"^ ^^^ freqüentemente 
"^^ el Fuero Real, ambas obras de 
Jacobo y Ordenamiento di 
aquí las mas interesantes , y 
y del códice. 
^^UI, Partida VI, hay una nota que 
jjMirín el padre puede mandar todo 
1^ t Jos ^ ^ P^ute legítima, que es esta: 
^scsptrtes la una, et si fueren cinco ó 
' , ct esto es en los herederos suyos/' 
"^^ Btftida VI, dice: „Tenudo es el obis- 
' ' ^ al juez ordinario quantos cativos sacó.*' 
^Jktíi^ €sta lijf, al juez ordinario, estd t(s^ 



' ^ (^ada Partida VI dice así: Et puede ser fe- 

'^^^^sta escripto sol que se acierten y cinco testi- 

'*'«\^ bay una llamada que corresponde á otra del 

^^^j» dice id de la misma letra que las otras notas. 

^ ^ Rts testigos si se ficiere por escribano público 



f^gf^ tal lugar en que se non puedan acertar cinco 

-^^ ^^L^0^ en la ley nueva que comienza: Si alguno. 

La ley que aquí se cita es la única del 



i0aiaientos. 
•^ de Alcalá. 



-"^ "^ jm mismos títulos y Partida manda: „que los testamen- 

• -^ ^ ^ eicripto • . • débease facer ante siete testigos roga- 

. ^ ^ ¿Irímas palabras hay una señal que corresponde á otra 

vJ^jT^ donde se halla lo siguiente: «AUTENTICA. Con 

^ ^ ' it pMde hoy fiícer testamentoi ct el codedllo segund se 



DB LAS FlUTIDAS. 'X.Vn 

ff contiene, en Ja ley oMva que coniteoza: Si dlgunOf en el título de lot 
99 testamentos/' Esta ley e$ la misma arriba citada del Ordenamiento de 
Alcalá. 

£n la misma. ley, título y Pardda dice: ,|£t el testamento primero se 
»» desata por el postrimero/' AL iñárgen se halla esta nota: ,yEsto (pie di- 
19 ce aquí^ ct el Ustaminto primero s^ desata pot ei posirimergi, está* testa- 
99 do en la Partida emendada del Rey.? 

Al margen de la última cláusula de. la ley IV, título XV{ de la citada 
Partida VI, que empieza: ,,£t debe el guardador ser establecido'*', dice así: 
Deste párrafo en adelante es demasiado en esta ley ^ et non está en 4a emendada. 

A este mérito singular se agrega el de que el jurisconsulto anotador 
comprobó escrupulosamente ¿ste códice con otro, que stndificul^d era muy 
correcto, y evidentemente posteriox^al Odenamieñib 4^ Alcalá, y* arreglado 
á las reformas que se hicieron en aquellas cortes isn llatobra de ias Partidas, 
como se convence por las notas que dexamos copiadas;' -y con arreglo á este 
códice enmendó las erratas del suyo, y ai^dió ton .llamadas al 'margen las pa- 
labras y cláusulas que se hallaban en el exempkr de ifue se servia para estas 
correcciones y adiciones , conviniendo en ellas -por lo respeaivo '4 la'Parti* 
da VII con el rico y primoroso códice que posee la .academia, del ^ual se 
dará luego noticia. 

. Este códice, de qué tratamos, tienfe al fin hna.ñofai de letra del siglo 
XVI, que dice: Esta sexta jf séptima Partidas ion del\ tnonesteno del Sanio 
Tomas de AvUa de la orden, de los predicadores. ' r * ^^ > 

CÓDICES DEIA JPARTH>A YII. 



i W !• J 



BIBLIOTECA BXAU 1«^- 



r - 



Para texto de esta Partida VH hi 'servido et oódioe de la'^^iblioteca 
real, señalado D, 9^ ^ue es el mismoi de-qóe se^ aoabá de dar ndticia en la 
Partida VI. ^ ^ 

BIBLIOTECA BBAI. %/" 

Estecóditíede la biblioteca real Di $9 es en folio regular, edquader^ 
nado en pasta verde con ^ lomo dorado, en el qual lleva este tirulo t Séptima 
Partida del rey dom Mfmso, Después de seis hojk's'ea blanco empie^ la fo« 
Ilación del códice, y en el folio i.^" hay cinco muestras de letra de diversos 
tamaños, repitiendo en las tre^ primeas esta oración: Domine Je su Christe, 
Fim Dei vivif qm hane sacratissimam carnem et pretiosum sanguinem tuum 
de tifero Vitgims MMee ásumpsietii e$ eu^dem. La quatta y quinta maestra 

TOMO I. H 



x.yiii C0PICI8 

contienen unos versos escritos á línea tirada como prosa, y son del céld>re 
Fernán Martínez de Burgos, que florecía por los años de 1460 , del qaal se 
da noticia en los apéndices á la crónica de Alfonso VIII escríu por el mar- 
ques de Moi^ejar , pág. 1 3 $ : los versos son los siguientes : 

En tierra de moros hay un solo alcalde 

Que libra lo cevil et lo criminal, 

£t todo el dia se estaba de valdé 

Por la justicia andar tan igual. 

Y allí non es Azo, ni es Decretal, 
Ni es Eoberto, ni la Crementina, 
Salvo discreción y buena doctrina. 

La qual nos muestra á todos vevir comunal. 
£1 muy buen rey Alixandre non se «contentando 
De haber todo el mundo á su obediencia. 
Fue buscar el cielo en grifos volando, 

Y cató el mar con grand diligencia , • 
£t le paresció toda cosa ser vana, 

Ca el ánima infinida et tan soberana 
. De cosas finidas non face firmencia* 

£n la hoja inmediata, folio 2 , empieza el índice de los títulos de la Par- 
tida VI, que tiene al derredor un adorno ó dibuzo de pluma de color encar* 
Bido y verde , y en la vpelta del folio 4 hay una pintura hecha de pluma, 
que representa al ángel S. Gabriel, como lo dice un rótulo, en que está es- 
jcrito: el bum ángel Sant Gabriel ^ el qual sostiene con cada mano un escudo 
de armas: el de la derecha és en campo de plata banda de sable y la bordura 
de oro orlada de una cadena : el escudo de la izquierda está partido en palo; 
el quartel de la derecha pai'tido en cruzc en el' i^^ en campo de gules un cas- 
tillo, en el 4.^ sobre campo de plata león rapante: el 2.^ y 3.^ sobre cam- 
po de plata cinco quinas en cruz : el quartel d¿ la ikquierda sobre campo de 
oro flores de lis; el todo con bordado de purpura» Ddb^xo de los escudos di* 
ce : Roñes me fizo. 

£n el folio 4 empieza la Partida , y esta plana tiene una orla de varios 
colores. £1 códice está escrito con mucha prolixidad en papel y de letra de 
fines del siglo XV con las márgenes muy espaciosas y todo él bien tratado. 
Tiene ciento cincuenta y cinco fojas ütiles, y condnjre con estas palabras es-» 
akas de encarnado : A Dios nsustro Semr sean dadas muehas gracias. 

BSCVEIALKIISB I.^ 

£ste códice de la biblioteca del roal monasterio del Escorial estante Z, 



DB LAS PAITIDAS. £IX 

plúteo [, oomero 16, es en folio magno , forrado de badana negra , escrito 
ra pergamino á dos columnas de letra redondilla del siglo XIV, y tiene qua- 
renta y ocho hojas numeradas con números arábigos, sin contar la hoja pri- 
mera» en cuya vuelta se halla el índice de los títulos. £1 códice es de los 
mas correctos que se han tenido presentes para esta Partida, y perteneció ¿ 
dos diversos jurisconsultos, ambos muy curiosos, que procuraron corregir las 
erratas del copiante por algún otro códi¿e que tuvieron presente. No se satis* 
fizo con esta su curiosidad^ sino que al margen, de las leyes citan y copian la 
substancia de otras de las Partidas, del Fuero Real, al qual citan con el título 
de fhrts; Fuero Juzgo, que llaman solamente Fuño ó Fuero Toledano; 
Espéculo, que es el famoso libro del Espeto ordenado por el mismo don Al*^ 
fomo el Sabio; las Decretales, Código, y alguna otra vez el Ordenamiento 
de la corte. 

SSGUMAXSKSB 2.^ 

Este códke es en folio enquademado en badana encamada: se halla 
en el estante M, pinteo j, numero i de la biblioteca del EscoiriaU Está es^ 
crito á dos columnas en papel y letra del siglo XIII, de la que se usaba ea 
los albalaes: los epígrafes de los títulos y leyes de encarnado i y al margen 
se hallan algunas pocas citas del Código y Digesto. En la primera hoja del cé^ 
dice hay unos apuntamientos de cuentas, por las quales resulta que este m, St 
perteneció á Ferrand Gómez, de quieh están firmados. En la vuelta de la 
segunda hoja está el índice de tos títulos escrko de letra encarnada. Falta 
la hoja en que empezaba la Partida, y comienza por las palabras: d todos ios 
ornes de la tierra eomsmalsmntey que son de la ley I, título L Tieae «oventa 
y dos fojas, inclusa la primera en que está el índice. 

ISCUUAUKU 3.^ 

De este códice se dio razón quando se trató de los códicfi del Escorial 
de la Partida VI baxo este mismo numero 3.^ 

XSCUMALBMSE 4.^ 

De este códice se dio razón quando se habló de los códices del Escorial 
dé la Partiik VI baxo este mismo numero 4.^ 

BSCUftlALBKSX $.^ 

De este códice se dio razón quando se habló de los códices del Escorial 
de la Partida VI baxo este mismo número 5.^ 



XX 



Entre kM preciofOf n K inu tc ií t ot dc\ ookgb aiajHir de S. 
Sahmaiifa haDó d doctisiao señor ¿tm Aatoaio Tavixm, 
de aquella iglesia , el códice que ea esta edkkm se cita 
noticioso de qoe la academia eateaália ea b edidoo de las FsDtidas, m^ 
vido de aquel zelo singolar coa que farorecta siempre las 
les^ temitíó a la academia el códice. £s eo felio^regolar, < 
pergamino, y rotulado por finera : L^fs ámtígméu M rtjm. Esú 
pergamino de letra bastante abaleada: los epígrafes de ks títulos y lejes de 
encarnado , y las letras iniciales del mismo color coa algún adorno de phoaa. 
Al mismo tiempo de escribirle se folió de numeras romanos empezaada desda 
la tercera hoja, en que da principio el título I: tiene CXIÚUCVI hojas^ 
En la primera del códice esta el índice de los títulos escrito de letras encama- 
das, y quedando ea Manco la casa de la segunda h^, á m Tuelta dentro de 
un quadro de rayas azuleí» esta el título de la Partida, que no se puede leer 
por haberse borrado las letras que eran de color encamado. En la tercesa ho- 
ja eitá el prólogo, cuya letra inicial O representa una cabeza con cerquillo y 
barba* Concluido el prólogo, que ocupa toda la hoja, empieza en la siguien* 
te la numeración y el título I. El códice concluye en la primera plana dd 
folio CXXXXVI, y tiene esu nou de letras encarnadas: Esír Ubro fm 
acabado msrtis quinei dias d$ abril. Era de mili it trfíiunios a scsatta tt 
ífi$ annoi. 

Qd mi urifsü, arihat^ stmpir cum D<mdn9 vivaí. . 

OODICl PI LA ACAPIMIA. 

El códice que posee la academia merece por todas sus circunstancias 
bn opricio muy singular. Est¿ escrito á dos columna! en vitela muy fina con 
todo al primor y luzo imaginables ; las iniciales de los títulos están formadas 
da boltíf irnos adornos de oro, y las de las leyes xle tintas de varios colores; 
loi tpigrafts tftan escritos de letra encarnada. Todo esto es muy poco en com- 
paración dt su mérito intrínseco, porque consta que se escribió para la cáma- 
ra dtfl rey don Pedro por su escribano Nicolás González. Empieza el códice 
á la vuelta de la primer hoja con el índice de los títulos en esta foraia : En 
it nombn di Dios. Aquí cmiintan los títulos di la sstena Partida. Concluye 
eite á mitad de la segunda columna» y de letras doradas dice así: Aquí comen- 
M U silina Partida de este libro, que habla ds iodas^ las aauacükus di 
maUjUios qm los homss facen, por qiu mirisan habct /tiw. Y en seguida 



DE LAS PARTIDAS. LXI 

de letras monacales las mismas que se usaban en las ruedas de los privilegios» 
y sobre fondo encarnado y alternativamente dice : JEste libro escribí yo Nico- 
lás González, escribano del rey i esta palabra está sobre fondo dorado : con- 
cluye con ella la hoja ; y la siguiente, que es la página I de la numeración de 
las hojas del códice » hecha al mismo tiempo de escribirla con números romat- 
nos» falta por haberla arrancado, como se conoce claramente por un pequeño 
pedazo que ha quedada, en el qual se lee ; Como. Es una desgracia lamentable 
que la ignorancia del que arrancó la ho|a nos haya privado de las noticias que 
cohtendria esta nota, que sin duda nos daria mucha luz para saber el motivo, 
y aun el año cierto en que se escribió este apreciabilísimo códice* Sin embar- 
go por el mismo texto se viene en conocimiento clafo de que se escribió 
para la cámara del rey con arreglo á las correcciones y enmiendas hechas en 
las Partidas por el Ordenamiento de Alcalá. Pruébase esto evidentemente 
por las considerables variantes* que tiene este códice cotejado con los otros, 
y porque muchas veces nota al pie de las leyes con la palabra auténtica 
las correcciones hechas por el Ordenamiento, al qual cita siempre con el 
nombre de Ley nueva : como tod9 se puede ver en la edición de esta Par- 
tida. £1 códice tiene LXVII fojas, y concluye con estas palabras: Finito 
Uhroy sit laus et gloria Christo. £n prueba de la externada curiosidad con 
que se escribió este códice podemos añadir á lo que se ha dicho, que el 
primoroso escribiente se había propuesto la singular f curiosa idea de di- 
buxar al vivo muchos sucesos de los que se refieren en las leyes, para lo qual 
dexó el correspondiente blanco , y puso sobre él lo que habia de dibuxar. 



TOMO I. 







ERRATAS. 








PAKTIDA I* 




P4gina. 


Línea. 


Dice. 


Liase. 


ft not. X 

330 

4*7 
465 

TOIKOU.. 


5 
35 

4 
35 


B. R. 3. 
debeo 
pot 
qoc 

PARTIDA n. 


B. R. 2. 
debe 
por 
qoe 


834 


a • 


qo 
PARTIDA III. 

alcanzar 


qoe 
alzar 


TOMO 1^ 

8 

90 

2at 


«5 

35 
10 


PARTIDA IV y T. 

sabida 
efacse 
casas 


rábida 

¿fuese 

cosas 


3Í9 


«5 


tormento 


tormenta 


311 

355 


':} 


debdor 

PARTIDA VI. 


acreedor 


463 


S 


LEY LXIV* 
PARTIDA VII. 


LBTXUV. 


546 
634 
663 


3» 
14 


msiiQO 
cantaoseo 


mismo 

concaseo 

rabierea 



ESTE ES EL LIBRO DE LAS LEYES QUE FIZO 

EL MUY NOBLE REY DON ALFONSO, SEÑOR DE CASTILLA, DE 
TOLEDO , DE LEÓN, DE GALLICIA , DE SEVILLA , DE CÓRDOBA, 
DE MURCIA, DE JAÉN ET DEL ALGARVE, QUE FUE FIJO DEL 
MUY NOBLE REY DON FERNANDO, BISNIETO DE DON ALFONSO 
EMPERADOR DE ESPAÑA , ET DE LA MUY NOBLE REYNA DONA 
BEATRIZ^ NIETA DEL EMPERADOR DE ROMA DON FADRIQUE EL 
MAYOR, QUE MURIÓ EN ULTRAMAR '• 

J^ios es comienzo, et * medianía, et fin et acabamiento de todas las 
cosas, et sin él cosa alguna non puede ser» ca por el su saber son fechas^ 
et por el su poder guardadas et por la su bondat mantenidas. Onde 



£ste es el prólogo del libro del fuero de las leyes que jizo el no- 
ble don Alfonso^ rey de CastieUa^ de Toledo^ de León, de 
Gallicia^ de Sevilla^ de Córdoba^ de Murcia^ de Jaén et del 

' Algarbe^ que fue jijo del muy noble rey don Ferrando^ et de 
la muy noble reyna doña Beatriz , et comenzólo el quarto 
anyo que regnó en el mes de junio, en la vigilia de sant Johan 
Baptistaj que fue en era de mili et docientos et noventa et 
quatro anyos , et, acabólo en el treceno que regnó, en el mes de 
agosto en la viespera dése mismo sant Johan Baptista^ quando 

fue martiriado, en la era de mili et trecientos et tres anyos \ 

-^ Dios debe hombre adelantar et poner primeramíentre en todos los 
buenos fechos que quisiere comenzar; ca él es comienzo ^ et facedor et aca^ 
bamiento de todo bien. E por ende nos don Alfonso ^ Jijo del muy noble 

1 Este epígrafe no te halla en el original tu bondat mantenidas. Etc. i. %. 

que sirve de texto ; r se ha tomado de los 3. G>ncuerd;i á la letra con este epígra* 

códices Esc. I 2. B. K. 3. fe el que se halla al principio del códice to« 

2 et medianero et acabamiento de todas ledano 2 ; solo que el copiante escribiendo la 
las cosas , et sin él ninguna cosa non puede era en que se comenzó esta obra , señala la 
ser; ca por «1 su poder son fechas, et por el de mil doscientos y noventa, habiendo oml-* 
su saber comenzadas et por la su bondat man* tido por descuido quatro años. Esta sota ero* 
tenidas. Tol. i. et medianería et acabamiento nológica ¡conviene con la que te encuentra 
de todas las cosas; et sin ¿1 ninguna cosa sobre el epígrafe d^l cód. B. R. 2. fuera dd 
non puede seer^ ca por el su poder son fe* texto ^ añadida por el amanuense. 

chas, et por el su saber gobernadas et por la 

TOMO I. A 



S PROLOGO. 

todo oranc que algunt buen fecho quisiere comenzar» primero deS^ 
poner ' et adelantarse á Dios» rogándole et pidiéndole m^rcet que le dé 
saber» et voluntad» et poder porque lo pueda bien acabar- Et por ende 
nos don Alfonso por la gracia de Dios rey de Castiella» de Toledo» 
de León, de Gallicia» de Sevilla» de Córdoba» de Murcia» de Jaén» 
del Algarbe» entendiendo los muy grandes lugares' que tienen de Dios 
los reyes en el mundo» et los grandes bienes que del resciben en mu- 
chas maneras» seiíaladamente en la muy grant honra que les él face 
queriendo que sean llamados reyes» que es el su nombre» et otrosi por 
la justicia que han á hzcr para mantener los pueblos de que son seño- 
res % que és por la su obra : et conosciehdo la carg^ muy grande que les 
yace en esto si bien no lo feciesen» non tan solamiente por el miedo de 
Dios» que es poderoso et justiciero » et L cuyo ^ poder han de venir » et de 
quien se non pueden por ninguna manera asconder nin escusar» que si 
mal fecieren» que non hayan la pena que merescen» mas aun por la ver* 
güenza et el ^ afruento de las gentes del inundo» iqüe juzgan las cosas mas 
por voluntad que por derecho : et habiendo grant sabor de nos guar- 
dar ^ destas afiruentas» et del daño que dende nos podrie venir; et catan- 
do otrosi la muy grant merced que nos él fizo en querer que nos que 
veniesemos del linaje onde venimos» et el grant lugar en que él nos puso, 
fiíziendonos señor de tan buenas gentes» et de tan grandes tierras et reg- 
nos como él quiso meter so nuestro señorío » catamos carrera por que 
nos» et los que después de nos en nuestro señorío regnasen» sopiesemos 
ciertamente los derechos para mantener los pueblos en justicia et en paz» 

rey dan. Ferrando tt de la mtiy noble reyna doña Beatriz y regruindo 
en Castiella, en Tolledo, en León, en Gallicia , en Sevilla , en Córdoba , en 
furcia y en Jaén y et en el Algarbe y comenzamos este libro en el nom^ 
bre del Padre y et del Ftjo et del Spiritu Santo y qtU son tres personas et 
tm Dios verdadero, et decimos asi. JPor que las voluntades et los entera 
di mientas de los hombres son departidos en muchas maneras y por ende 
tos fechos et las obras deltas non acuerdan en una y et de esta nascen gran^ 
des contiendas et muchos otros males por las tierras i por lo que conviene 
á los reyes que han á tener et guardar sus pueblos en paz et iusticia, que 

1 . et adelantar i Dios en él, rongándoL j juicio han de venir. ToL i. a* 3* Esc 
Tol. I. X. et adelantar i Dios en rogando!. i. 2. 4. B. R. a. 

Esc I. a. 4. et adelantar á Dios en él, et 4 afrontanltento. Tol. 3. afrenta. Esc a. 

rogandol. Tol. 3. et asentar i Dios en él , et afruenta. Esc. i. B. R. 2. 

jogindol. B. R. 3. j destos dos afruentos , et del daño quo 

2 que és la su obra. ToL i. 3. Esc. a« dellos nos podrie. Tol. i. a. 
B. R. 2." Esta cláusula falta en el cod. Esc. i. 



PROLOGO. 3 

Et otrosí porque los entendimientos de los omnes que son departidos 
en muchas maneras ', los podiesemos acordar en uno con razón verda- 
dera et derecha para conoscer primeramente a Dios, cuyos son los cuer- 
pos et las almas, que es señor ^ sobre todos , et desi a los señores tempo- 
rales de quien reciben ^ bien fecho en muchas maneras, cada uno segunt 
su estado '^ et su merescimiento: otrosi que feciesen aquellas cosas por 
que fuesen tenudos por buenos, et de que les veniese bien^ et se guardasen 
de facer yerro que les estodiese mal, et de que les podiese venir daño ^ 
por su culpa. Et por ^que todas estas cosas non podrian fazer los homes 
complidamente, si non conosciendo cada uno el su estado qual es, et lo 
quel conviene que faga en él , et de lo que se debe guardar ^, et de los es- 
tados de las otras cosas á que deben obedecer, por aquesto fabkmos de 
todas las ' cosas que á esto pertenescen , et fecimos ende este libro por que 
nos ayudemos del et los otros que de^ues de nos veniesen, conosciendo 
las cosas et yendo á ellas ciertamente; ca mucho conviene á los reyes, et 

fagan leyes ^ et posturas et fueros } porque el desacuerdo que han los hom^ 
bres naturalmiente entre si, se acuerde por fuerza de derecho} asi que 
los buenos vivan bien et en paz, etlos malos sean escarmentados de sus 
maldades. E por ende nos el sobredicho rey don Alfonso entendiendo et 
veyendo los grandes males que nascen é se levantan entre las gentes de 
nuestro senyoriopor los muchos fueros que usaban en las villas, et en las 
tierras que eran contra Dios et contra derecho : asi que los unos se jud^ 
gabán por fazany as desaguisadas et sin razón, et los otros por libros 

I pudiesen acordar en uno. Tol. i. se et de los derechos, et de las leyes et de lot 

tcordasen en uno. Toi. 3. Esc. i. 2. B. R. %. buenos fueros que ficieron los grandes seño- 

1 sobre todo. Esc. 1.2. res et los sabios antiguos por el mundo. Et 

3 bien facer en muchas. Tol. 2. S. por todas estas razones tovimos por bien et 

4 et el debdo que han coa ellos. Et otrosí. mandamos ^ que todos los de nuestro sefiorio 
Tol. 3. Esc I. 4. B. R. 3. resciban este libro, et se juzguen por ¿1 et non 

5 por su merescimiento. Esc* i. y 4. 7 por otras leves nin por otro fuero; et quien 
B. R* 3. non lo quisiere rescebir decimos que erraric 

6 fecimos este libro por que pudiesen me- en estas maneras. La primera contra Dios^ 
)or entender estas cosas sobredichas et obrar cuya es complidamente la justicia et la ver- 
por ellas segunt conviene. Et teniendo que dat: la segunda contra el señor natural, des* 
el nuestro entendimiento et el nuestro seso preciando su fecho et su mandamiento : la 
non podria estocomplir, acorremonos en esta tercera mostrándose por sobervio et torticero 
obra primeramente de los mandamientos , et nol placiendo del derecho que es conoscido 
de los castigos que Dios dixo et mandó: et provechoso et comunalmente i todos. Et por 
otrosi de los santos que fueron sus amigos et ende debe rescebir tal pena de qual manera 
mostraron espiritualmente la su virtud et la ge la diere ó quesiere dar el señor cuyo se- 
su salvación de las gentes: et otrosi toma- ñorio despreció. Esc. i. 2. 4.," en los míales 
mos de las buenas palabras et de los buenos falta todo lo que hay en el texto hasta el par- 
conseios que dixeron los sabios que entendie- rafo que comienza Septenario. 

ion las cosas razonablemente segunt naturas 7 razones. Tol. i. 2. 3. S. 

TOMO I. A 2 



4 pROLoca 

señaladamente á los destos regnos^ de haber muy grant entendimiento 
para conoscer las cosas segunt son^ et estremar el derecho del tuerto, et 
la mentira de la verdat. Ca el que esto non sopiese non podría facer la 
justicia bien ^ et verdaderamente , que es dar á cada uno lo quel conviene 
et lo que meresce. Et por que las nuestras gentes son muy leales et de 
grandes corazones, por eso a menester que la lealtad ' se mantenga coa 
bondat et con fortaleza de los corazones con derecho et con justicia. Ca 
\ los reyes sabiendo las cosas que son verdaderas et derechas, facerlas han 
ellos, et non consintirán á los otros que pasen centra ellas, segunt dixo 
el rey Salomón, que fue muy sabio et muy justiciero, que quando el ley 
sobiere en su cátedra de justicia , que ante el su acatamiento ^ serán des-> 
atados todos los males j ca pues que lo él entendiere guardará á si et á to« 
dos los otros de daño: et por esta razón ^ fecimos señaladamente este 
nuestro libro, por que siempre los reyes de nuestro señorio ^ caten en el 
asi como en el espejo, et vean las sus cosas que han de enmendar et la$ 
enmienden, et segunt aquesto ^ que lo fagan en los suyos. Mas por que 
tantas razones nin tan buenas como eran menester para mostrar este fe- 
cho non podriemos nos &llar por el nuestro entendimiento nin por el 
nuestro seso, para complir et acabar tan grant obra et tan buena como 
esta acorrimonos ' de la virtud de Dios et del bendicho su fijo lesu Cris* 
to, en cuyo esfuerzo nos lo comenzamos, et de la bien aventurada vir- 
gen gloriosa santa Maria, su madre, que es medianera entre nos et el, et 
de toda la corte celestial: otrosí de los dichos dellos, et tomamos de las 

menguados de derecho; et aun aquellos libros trayert et. escrihten lo que* 
lies semeiaba á pro dellos et á domo de los pueblos } t oliendo á los reyes 
su poderío et sus derechos ^ et tomándolos para si lo que no debie seer fe* 
cho en ninguna manera: et por todas estas razones minguabase la justi* 
Cía et el derecho } porque los qiie hablen de iudgar los pleitos non podien 
en cierto nin complidamientre dar los iuicios, ante los daban á ventura et a 
su voluntad^ et los que recibien el danyo non podien haber iusticia nin 
enmienda asi como debien. Onde nos por toller todos estos males que di- 
cho habemos^Jiciemos estas leyes que son escriptas en este libro a servicio 

I é verdadera, nin complidamente* ToL vean las cosas que en sí han de enmendar. 

a. y 3. Tol. I. 2. 3. 

a se mantenga con verdat et con forta- 6 que lo fagan ellos en sus pueblos. Mu 

leza de las voluntades con derecho. ToL i. a. por que. Tol. i. 
7 3. S. 7 de la mercet de Dios et del bendicho 

3 se desaten todos los males. Tol. i. a* su fiio nuestro señor lesu Cristo , en cuyo 
$• o. nombre nos lo comenzamos. Tol. i. a. 3. 

4 fazemos. Tol. t. a. 3. ,, pero los Tol. i. a. dicen con el texto fi^ 

5 se caten en ¿1 asi como en espejo, et /utrzs. 



PROLOGO. 5 

palabras ' et de las buenas razones que díxieron los aabios, que entendie-- 
ron las cosas razonablemente segunt natura *, et de los otros dichos de 
las leyes et de los buenos fueros que fecieron los grandes señores et los 
otros sabidores del derecho en las tierras que hobieron de judgar. Et po- 
simos cada una ^ destas onde conviene, et a esto nos movió señalada^ 
miente tres cosas: la primera, que el muy noble et bien aventurado rey 
don FERNANDO, uuestro padre, que o'a muy complido de justicia ^ et 
de verdat , lo quisiera facer si mas visquiera , et mando á nos que lo fer 
ciesemos : la segunda, por dar ayuda et esfuerzo á los que de^ues de nos 
regnaren, porque podiesen mejor sofrir la laceria et el trabajo que han 
en mantener los r^nos los que lo bien quisieren facer: la tercera, por 
dar carrera á los homes de conoscer derecho' et razón, et se sopiesen guar« 
dar de non facer tuerto nin yerro , et sopiesen amar et obedecer a los 
otros reyes et seiíores que después del veniesen. Et este libro fue comen-- 
zado á componer et á £icer viéspera de sant Johan Bautista, quatro años 
et veinte et tres días andados del comenzamiento de nuestro roñado, 
que comenzó quando andaba la era de Adam ' en cinco mili et once 
años hebraicos et docientos et ochenta et siete dias mas; et la era del de» 
luvio en quatro mili et trecientos et cincuenta et tres zños romanos et 
ciento et cinco dias mas; et la era de Nabucodonosor en mili et nove- 
cientos et noventa et ocho años romanos ^ et dentó et cinco dias mas; 
et la era de Filipo el grande, rey de Grecia % en mili et quinientos años 
romanos et veinte et siete dias mas ; et la era del grant rey Alixandre de 
Macedonkt ^ en mili et quinientos et sesenta años romanos et docient09 

€le Dios ct á pro comunal de todos los de nuestro serpyorto, porque conos^ 
can et entendan ciertamientre el derecho j et sepan obrar por él y et guar^ 
darse de facer yerro porque non cayan en pena. Et tomamos de los bue-- 
nos fueros et de las buenas costumbres de Castiella et de León, et del de-- 
recho que fallamos que es mas comunal et mas provechoso por las gentes 
en todo el mundo} porque tenéfhos por bien et mandamos que se gobier-- 

I et de los buenos dichos que dixíeron 6 et ciento et noventa et seis dias mas. 

los buenos sabios que entendieron. Tol. i. ToL 3. et ciento et noventa dias mas. ToL 2. 

a et de los derechos , et de las leyes et de 7 en mili et quinientos et setenta et qua- 

los buenos fueros que ficieron. ToL i. a. 3. S. tro años romanos , et veinte et dos dias mas. 

3 destas razones. S. Tol. a. a. destas ra- Tol. 3. B. R. 2. en mili et quinientos et 
aones en su logar do Conviene. ToT. i." En e» setenta et tres años romanos ^ et veinte dias 
te cod. 9 falta todo lo que sigue en el texto mas. ToL a. 

hasta el párrafo que empieza SepteruírÍ9. 8 en mili et quinientos et setenta et dos 

4 de justicia et de derecho. ToL 2. 3. S. años romanos. ToL 3. en mili et quinientos 

5 en cinco mili etvejrent un años hebrai« et sesenta et dos años romanos. ToL a. 
COS. ToL a. B. R. a. S. B. &. a. 



6 PROLOGO. 

et qnarenta et quatro dias mas ; et la era de César en muí et docientos et 
ochenta et nueve años romanos et cient et cincuenta et dos dias mas; et 
la era de la Encarnación en mili et docientos ' et cincuenta et uno años 
romanos et cient et cincuenta et dos dias mas; et la era de los egipcia* 
nos • en nuevccientos et sesenta et seis años et docientos et setenta et 
siete dias mas ; et la era de los arábigos ^ en sietecientos et veinte et nue- 
ve años romanos et trecientos ^ et veinte et un dias mas ; et segunt los 
años dellos seiscientos et quarenta et nueve años et ochenta días mas; 
et la era del rey Jezdegird, el persiano» en seiscientos et diez et nueve 
años romanos et trecientos et cincuenta dias mas; et segunt los años de 
los persianos s en quinientos et veinte y cinco años et quarenta dias mas. 
Et fue acabado desque fue comenzado á siete años complidos. 

POR QVALES RAZONES £STE LIBRO £S DEPARTIDO EN SIETE PARTES. 

Septenario ^ es un cuento muy noble que loaron mucho los sabios 
antiguos , porque se fallan en él muy muchas cosas et muy señaladas 
que se departen por cuento de siete y asi como todas las criaturas que 
son departidas en siete maneras. Ca segunt dixo Aristotilis et los otros 
sabios, ó es criatura que non ha cuerpo ninguno, mas es espiritual como 
/ ángel et alma; 6 es cuerpo simple que non se engendra nin se corrom- 
pe por natura, et es celestial 7, asi como los cielos et las estrellas; 6 ha 
cuerpo simple que se corrompe et se engendra por natura, como los 
elementos; ó ha cuerpo compuesto et alma de crecer , et de sentir et de 
razonar como home ; o ha cuerpo compuesto et alma de crecer et de 
sentir et non de razonar, asi como las otras animalias que no son homes; 
ó ha cuerpo compuesto de aecer , mas non de sentimiento nin de razon^ 

fien par ellas et non por otra ley nin por otrojucro. Onde quien contra ^j- 
to federe y decimos que errarla en tres maneras. La primera contra Dios, 
<uya es complidamiente la justicia et la v9rdad porque este libro esfcclioi 
la segunda contral senyor natural despreciando su Jecho et su manda^ 
mentó i la tercera mostrándose por soberbio et por torticero, nol placien^ 
do el derecho conioscido et provechoso comunalmientre d todos ^. 

I et cíncucHta et doe afios ronunot. 5 en seise ¡estos et veinte afios, et ciento 

B. R« r. et cincuenta dias mas. Tol. 2. en seiscientos 

a en nuerecientos et setenta «t siete afioa. veinte años , et ciento quatro dias mas. B. R. i. 

Tol. 3. en nuevecientos et sesenta et ocho 6 es cuento muy noble. S. Tol. i. a. 

«ños. Tol. 2. B. R. a. Esc. x. a. 3. 4. B. R. 2. 

3 en seiscientos et veinte et nueve aÜos. 7 asi como los celestiales cielos Tol. r. 
ToL a. 3. B. R. a. 8 Este prólogo, con su epígrafe, se ha 

4 et Tcinte et tres dias mas. ToL 3. tonudo del cód. B. R. 3. 



PROLOGO. 7 

asi como los árboles et todas las otras plantas; o ha cuerpo compues- 
to ' et non alma nin sentimiento, asi como los metales , et las piedras et 
las cosas minerales que se crian en la tierra. Otrosi todas las cosas naturales 
han movimiento que se departe en siete maneras; ca ó^cs asuso ó ayuso» 
ó adelante 6 atrás, ó á diestro o a siniestro, o en derredor. Et en este 
mesmo cuento aliaron los sabios antiguos las siete estrellas mas nom- 
bradas, á que llaman planetas % et de que tomaron cuento por los siete 
cielos en que están por los sus nombres ; et ordenaron por ellos los siete 
dias ^ de k semana. Et los sabios departieron por este cuento de siete las 
partes de toda la tierra á que llaman climas. Et por este mesmo cuento 
departieron los metales; et otrosi algunos hi hobo que por este cuento 
de siete partieron los saberes á que llaman artes: eso mesmo fecieron de 
la edad del home. Et aun por ese mesmo cuento demostró Dios ^ a los 
que eran sus amigos muchas de sus poridades por fecho et por semejan* 
za, asi como á Noe, á quien mandó facer el arca en que se salvase del 
deluvio, et que le mandó que de todas las cosas que fuesen buenas et 
limpias metiese en ella siete. Otrosi Jacob, que fue patriarca, servio á su 
suegro siete aiíos por Rachél, et porque le dio a Lia servio otros siete 
por ella mesma % et esto fue por muy grant significanza. Et Josep, su 
n)o, que fue poderoso sobre toda la tierra de Egipto por el sueño que 
soltó al rey Faraón de los siete años de mengua et de los siete de ahon- 
do, segunt el sueño que el Rey soñara de las siete espigas et de ks siete 
vacas ^ : esto fUe fecho ^ otrosi de grant devoción. Otrosi á Moysen 

?[uando le mandó facer el tabernáculo en que feciesen oración los fijos de 
srael , le mandó que entre todas las otras cosas que señaladamente posie- 
se dentro de él un candelero de oro fecho en manera de árbol, en que 
hobiese siete ramos, que fiíese fecho por grant significanza \ Et David, 

Í[ue fue otrosi rey de Israel , por gracia que le veno de nuestro señor 
esu Cristo, fizo por Espíritu Santo el salterio, que es una de las me- 
jores escripmras de santa Egksia, et mostró en él siete cosas, asi como 
profecía, et oración, et loor, et bendición ', et reprehendimiento, et con* 

1 et non alma ninguna , asi como lai $ La cláusula que sigue hasta é J^^'P ^^l" 
piedras et las cosas minerales. Tole i. et non ta en los cód. Esc. i. 2. 4« ToL i. B. R. 2. 
alma ninguna , nin sentimiento » nin otra cosa, 6 La cláusula que sigue hasta oirosi falta 
como los metales et las piedras. Tol. 2. 3. S. en los cód. Tol. i. Esc. i. 2. 4. B. R. 2. 

2 de que tomamos cuenta por los siete 7 por grand demostración. Tol. 2. 3. por 
cielos en que están , ét pusiéronles nombres, mujr grand si^ificanza. S. 

et ordenaron. Tol. 3. de que tomaron cuen- o et David que fue otrosí rey , de cuyo 

to de los siete cielos en que estaban, et pu- linage vino nuestro sefior lesu Cristo, (izo. 

sieron los nombres et ordenaron. S. Tol. i. S. Tol. r. 2. 3. Esc. r. 2. 3. 4. B. R. 2. 

3 d^ la selmana. Sil. Esc. i. 9 et repentemicnlo et consejo. S. Tol. 1. 

4 á los que él amó. Esc. i. a. a. 3. Esc. i* J* 4- 



8 PROLOGO. 

sejo eC'penitencia« Et después de todo esto quando nuestro Señor qqiso 
Éicer tan grant mercet al mundo ' que deñó prender carne de la virgen 
santa María * por nos salvar , et <pie le podiésemos veer vesiblemente^ et 
conosccr que era Dios et home^ por este cuento mesmo» según dixo el 
pro&ta^ hobo éfen si siete dones de Espíritu Santo. Et otrosi por este 
cuento 9 segunt dixieron los santos ^ hobo santa Maria siete placeres muy 
grandes del su fijo, que se cantan en santa eglesía. Et en este cuento mes- 
mo nos dio ^ nuestro señor lesu Cristo siete saaamentos ^ porque nos 
podiésemos salvar. Et otrosi en este mesmo cuento nos mostró el mes- 
mo la oración del pater noster, en que ha ^ siete cosas en que le debe- 
mos pedir meced Otrosi san lohan evangelista^. que fue pariente et ami- 
go de nuestro señor lesu Cristo» fizo un libro, a que llaman Apoca- 
Iipse, de muy grandes poridades que le él demostró» et las mayores 
cosas que en él esaibió son todas departidas por este cuento de siete. 
Onde por todas estas razones que muestran muchos bienes que en este 
cuento son, partimos este nuestro libro en siete partes, et mostramos en 
la primera dellas de todas las cosas que pertenescen a la santa fe católica, 
que facen al home conoscer a Dios por creencia. Et en la segunda de lo 
que conviene de facer á los emperadores, et a los reyes et a los grandes 
señores, tan bien en sí mesmos ^ como en los otros sus fechos; porque 
ellos valan mas, et sus regnos, et sus honras, et sus tierras sean acrecen- 
tadas et guardadas, et las sus voluntades segunt derecho se ayunten con 
aquellos que fueren de su señorío, et federen bien. Et en la tercera par- 
tida ^ de la justicia que face á los homes vevir unos con otros en paz, et 
de aquellas personas que son menester para ella. Et en la quarta de los 
desposorios et de los casamientos que ayuntan amor de home et de muger 
naturalmente , et de las cosas que les pertenescen , et de los fijos derechu* 
reros que nacen dellos, et aun de los otros ' de qual natura quier que 
sean fechos et rescebidos, et del poder que han los padres sobre sus fijos \ 
et de la obedencia que ellos deben £^ á sus padres ^} ca esto otrosi. 



I que quito prender. S. Eic a. *$• que tcrecentadot et suardadot. Et en la tercera 

Tino prender. Esc. 4. B. A. 2. de la justicia. Tol. i. 

a por nos traer i salvación. S. por nos 6 de la justicia que ayunta los homes por 

aducir i salvación. Tol. i. amor» faciéndolos vevir unos con otros ea 

3 nuestro salvador lesu Cristo Esc. a. paz. S. Ek. 3. Tol. 2* 3* ^ 

4 siete cosas sefialadas con quel le debe- 7 de qual manera quier. Tol. 3. Esc. i. 
mos pedir merced. Otrosi aparesció siete ve« 3. «• 

gadas desque resucitó fasta que subió á los 8 et de la obediencia. S. ToL i. a. 3. 

cielos. Otrosi san lohan. Ek. a. 3. B. R. a. Ek. a. 

5 como porque sus regnos et sus tierras p Falta desde aquí hasta ei del dthdo&m 
sean acrecentadai. Esc a. como en los otros hay entre Ut criad0f, tn loa cod. Tol. x. Esc» 
fechos, porque sus regnos et sus tierras sean x. a. 4. B. >R« a. 



PROLOGO. C 9 

según natura aynota gvaiit ^mor pprxazon del Knage:.eC del debdo qu^ 
hay entre los criados et los que los crian, et entre los siervos et sus dueños, 
et los vasallos et sus seiiores'; et facen esto mesmo por razón de señorío 
et de bien fecho que los menolre^ retribuí de los mayores ' ; et otrosi por 
lo que reciben los mayorales de los otros. Et en la quinta partida de los 
empréstidos, et de los tamios, et de iás miercás, et de todos los otros 
pleytos et convenencias que los homes facen entre sí placiendo á amas 
ks partes, et en qué manera se ¡deben &cer, et quales son valederas ó 
non : et como se deben partir las contiendas qoe entre ellos nacieren. 
Et en la sexta de los testamentos, quien ' los debe fiícer , et como ddben 
ser fechos, et en qué manera pueden heredar los padres á los fijos et á 
ios otros sus parientes^ ét aun a los otros extraños : et otrosi de los huer- 
fimos et de las cosas que les pertenescen. Et en la setena partida de todas 
las acusaciones, et los males et las enemigas que los homes &cen de 
muchas maneras, et de las penas et de los escarmientos que merescen 
por razón dellos \ Et desta guisa se acaba la justicia complidamente. O 
bien asi como los buenos merescen gualardon bueno por los bienes que 
fiaren, otrosi los malqs deben recebir pena por la su maldat. Onde quien 
Quisiere parar mientes en todas las siete partidas de este nuestro libro, 
rallara hl todas las razones bien et complidamente: que pertenescen par? 
ayuntar amor de home con Dios, que es por fe et por creencia, et 
otrosi de los homes unos con otros por justicia et por verdat. ^ 



1 Des<lo aquí htsta en Í0 quinia fmrti* 
ia filta en los cod. Toí. i. Ése. i. 2. 4. * 
B.R.2. 

2 et otrosí por f errkio que xectben lot 
mayores de los menores. S. Tol. 2. 3. 

3 los puede facer. S. TóI. i. 2. Esc. i. 
a. 3* 4. B»K. a. .... . 

4 Desde aquí falta todo lo que sigue 
hasta el fin en los cód. Esc. i. 2.4. B. R. 
a. , 7 en su lugar se lee en los Esc. i. a. 4.^ . 
lo siguiente. » Et en cada una de estas siete 

• partidas mostramos todas las cosas que ht \ 
«convienen segunt not entendiemot. Oade 



«rogamos á nuestro selior Dios que es so- 
mbre todos los entendimientos, que si nos 
•• menguamos alguna cosa en esta nuestra obrar 
m por mengua de lo non entender , que él que. 
•• es complido de todo saber , lo cumpla de 
«manera que sea i su servició» et i honra 

• de noa et i pm de todos aquellos que por. 
«él se mantovieren." En el cod. B. ^. a.y 
en ^1 Tol. I . en que igualmente falta lo que 
sigue en el texto desde la nota hasta el fin , se 
lee: «Et en cada una destas siete partidas 

• mostramos todas las cosas segunt conviene 
et segunt que nos entendiemos." 



TOMO I. 



JO 

AQUÍ SÉ COMIENZA LA PRIMERA PARITOA. 

TmJLO L 

Que Jah¡á .ák ¡as,icyes.. : 

l\ servicio de Dios ec á pro comunal '. de todos facemos este libro se* 
gunt ' que contamos en el comienzo del, et partírnoslo en siete partes 
en la manera que de suso deximos, porque Jos que lo leyesen Bulasen 
hí todas las cosas complidas et ciertas |>ara aprovecharse dellas; et depar^ 
timos vcada partida en títulos» que quiere decir tatito como suma de las 
razones que son mostradas. en el; et en estas razones, se muestran todas 
las cosas complidamente segunt son » et por el entendii;niento que han 
son Mamadas leyes. Mas porque ^ las gentes latinas llaman leyes á las 
creencias que han los homes, et cuidarían ayunos que estas leyes de aques* 
te nuestro libro non fablasen de otra cosa ^sinon de aquella tansolamen«- 
te, por eiKle nos por sacarlos de aquesta dubda qiieremosles facer en- 
tender qué leyes son estís ^ et por quaintas maneras se departen^ et por 
^ué han ansi nombre, et (piales son.la& vermdes^ las fiíerzas ddlas, ec 

^Aqui comenta elprimer libro que muestra que cosa son las leyes y et 
fabla de la sancta irhüdaty et de la fe católica y et de los artículos dclla, 
ét de los sacramicntos de santa eglesia y et deí apostoligo et de los otros fre^ 
lados y que los pueden dar y en qué manera deben seer honrados et guarda^ 
dos y et de los clérigos ^ et de los religiosos et de todas las otras cosas, tam- 
bién de privilegios como de los otros derechos que pertenescen d sanctéi 
eglesia. 

TITULO. I. 

De las leyes. 

A servicio de Dios et a pro conumal de nuestro seniorio dixiemos de 
suso en el prólogo quejeciemos leyes y et mostramos muchas razones por 
que conviene que lasjiciesemos. Et por ende tememos por bien de facer en^ 

I de los homet^ fiícemot. ToL i. Esc i. 4 tinon daqueüo. T. i. E. 1. 1. «. B. R. x 

a. 4. B. R. 2. j Desde aquí hasta auéUfs dilUs PtrU^» 

a que mostramos. ToL i. 2. 3. Esc i. a. ntsctn £dta en los cód. Esc. i. 2. 4. En los 

3. B. R. 2. Tol. I. B. R. 2. hasta it qué lugmut. 

^ las gentes lladinas. Esc. t . las gantes 6 ^Este título i se ha tonudo del códice 

latmadas. B. R. 2. las gentes huTmas. S. B. R. g. 



^ TITULO !• II 

-de qu¿ lugares fueron tomadas et sacadas, et quales ddias pertenescen á la 
creencia de nuestro señor lesu Cristo, et quales son á gobernamiento 
4le las gentes, et por qué han nombre leyes, et quales deben ser, et cómo 
han de ser fechas % et i que tiempo , et qual debe ser el (acedor dellas, et 
á quien es dado poder de las facer , et cómo ' se deben entender , et quien - 
las puede espaladin^ et facer que las entiendan quando alguna dubda hi 
hobiere, et en que manera las deben obedecer et judgarse por ellas, et co- 
mo son tenudos de las guardar , et por quales razones se deben enmen* •- 
dar ^, et en que manera deben ayuntar con estas las que federen de nue* 
vo \ et por quales razones non se ^eben escusar los homes del juicio de 
las leyes por non las saber, et quales son aquellos que pueden ser es- 
cusados de non recebir la pena que las leyes mandan maguer que non i 
las sepan K 

f ' • . ■■ LEY 1. • ^ 

Que leyes son estas. 

^ Esta? leyes de todo este libro son establecimientos como los ho- 
mes sepan creer et guardar la fe de nuestro señor lesu Cristo complida-* 

tender a las gentes qué leyes son estas que facemos^ et quales deben 
seer^ et quien las puede facer ^ et qual debe seer el f acedor dellas , et á 
qué tienen pro, et por qué han nombre leyes, et como se deben entender, et 
obedecer et guardar^ 

Que leyes son estas. 

JEstas leyes son posturas , et establecimientos et fueros tomo los hom-- 
hres sepan creer et guardar la fe de nuestro señor lesu Cristo complida-r 
nuentre , asi como en ella es i et otrosi qtie vivan unos con otros en derecho 
et enjtisticia '. 

1 et ¿ quien tienen pro , et qual debe seen Esc. i. 3. 3. 4. B^ R. 2* 

S. Tol. I. Ése. I. 2. 3. 4. B. R. a. i ^^ sobre todo diremos de bs virtudes de 

2 te deben enmendar , et quien las puede las leyes. Toi. i. Esc. 3. B. R. 2. 
declarar , et en qué manera las ban de obe- 6 Estas leyes son establesctniientos por** 
decer, et cómo son tenudos de las guardar, <|ue los homes sepan vevir bien ct ordenada^ 
üt como se debe juzgar por ellas, et en qué mient segunt el placer de Dios: et otrosi se^ 
manera deben ayuntar con estas las que fi*- gunt conviene i la buena vida deste mundo» 
ciereii de nuevo. Esc. i. 2. Tol. i. 2* B. i« No tiene mas esta ley en los cód. Tol. 2^3. 
JR.. 2. Esc. 3. S. 

3 et otrosi por quales se deben desfacer, 7 A continuación de esta ley sigue la 
et en qué manera. Tol. 3. ni, ^e empieza Itu naturaU ; j porque 

4 et por quales razones non se pueden conviene á la letra con la ley 11 del texto^ 
los homes. escusar del juicio^ S. Tol. i. a. 3* se ha omitido. . . - « 

TOMO I. B2, 



12 PARTIDA !• 

mente asi como ella es '; et otrosí de como sepan vevir los unos con los 
otros bien et ordenadamente segunt el placer de Dios; et otrosi segunc 
conviene á la vida deste mundo» veviendo en derecho et en justicia se- 
gunt adelante se demuestra en las leyes que (ablan en cada una destas ra- 
zones, et las que señaladamente perteneacen á la creencia segunt ordena- 
miento de santa eglesia posimos en la primera part^ deste libro , et las 
otras que son puestas para mantenimiento de las gentes, posimoslas en 
las seis partidas que vienen después desta. 

•LBY II. 

» Onde fueran temadas et sacadas estas leyes. 

lus naturale en latín tanto quiere decir en romance como derecho 
natural que han en si los homes naturalmente, et aun las otras animalias 
que han ^ sentidos; ca segunt ' el mandamiento de este derecho ^ el mas- 
lo se ayunta con la fembra, a que nos llamamos casamiento, et por él 
crian los homes i sus fijos et todas las animalias. Otrosi ius gentíum 
en latin tanto quiere decir como derecho comunal de todas las gentes, 
el qual conviene á los homes et non i las otras animalias, et esto fue ti- 
llado con razón, et otrosi por fuerza, porque los homes non podrien 
vevir entre si en concordia et en paz, si todos noQ usasen del; ca por tal 
derecho como este cada un home conosce lo suyo apartadamiente, et son 
departídos los campos et los términos de las villas. Et otrosi son los ho- 
mes todos tenudos de loar á Dios, et obedecer i sus padres et a sus ma- 
dres, et a su uerra que dicen en latin patria. Et otrosi consiente este de- 
recho que cada unp se pueda ^ amparar contra aquellos que ^ deshonra 
6 fiíerza le quisieren £icer. Et aun mas, que toda cosa que faga ^ por 
amparamiento de fuerza que quieran facer contra su persona, que se en- 
tienda que lo face con derecho. Et de los mandamientos destas dos 
maneras de derechos de suso dichos^ et de todos los otros grandes sabe- 
res, sacamos et ayuntamos las leyes deste nuestro libro segunt que las 

t ofrosi cómo viTaii ellos unot con otrot B. R. a. t. ; pero ftlta es los Tol. s. j. 

«n derecho et en justicia , segunt adelant se Esc 3* 4- o. 

muestra en las leyes. Tol. i. Esc i. s. 4. % ^^Tlene este epígrafe en los cód. Esc a. 

B. R a. B.iLa. j. 

2 ,, El copiante omitió esta \tj en el cuev- 4 sentido. ToL i. Esc a. B. R. 1. 3. 

po de la obra ; pero se halla suplida de su S ^' movimiento. ToL i. E. a.B. R. i* u 

mano al pie de la lej tercera, y la incluyó 6 el máselo. B. R. 3. 

en el catálogo de las leyes de este libro en el 7 emparar. B. R. 3. 

índice general que precede al códice. Se ha- 8 desondra. B. R. 3. 

Ua tainbiea en los cód. ToL i. Esc i. a. 9 por emparamienta B. R. 3. 



TITULO I. 13 

fkllamos escripias en los libros de los sabios antiguos v poniendo cada ley 
en su lugar segunt el ordenamiento porque lo nos fecimos. 

^.,. ..\ ■ • LEY .m./ ^, ./-* z 

' En guantas maneras se departen ios leyes. , : 

Como quier que las leyes son unas quantó tn Jáerecho, en dos ma- 
neras se departen quanto en razón, la una es á pro 'de las almas ^ la otra 
íes á pro de los cuerpos: la de las almas qiianto en creencia, la de los 
cuerpos es quanto en buena vida. £t de cada una^e e^tas diremos adelan- 
te como se deben &cer} et por estas dos se gobierna todo el mundo. Ca 
en esta yace gualardon de los biéne^^e cada uno segunt debe haber, et 
escarmiento de los n^üies segani;,n\erescimiento de los fechos. Et el de- 
partimiento de los bienes es en tres maneras: la primera que cae en los 
mayores , asi como én los seííórés 6 tn lo¿ padres que cada uno ha de- 
recho de facer bien de lo suyo; los padres á los fijos ó á los parientes 
por naturaleza del linage; los seiíóres á los vasallos et á los otros que son 
so su señorio por el servicio que dellos reciben: et el otro departimiento 
es en los eguales , asi cohio eii los desposorios 6 en los casamientos ». Ca 
el bien fecho desto tórnase en pro de aquel que lo face en dos maneras: 
la una que le está bien de lo facer, la otra que se torna todo en honra 
et en pro de si mesma £t el tercero es qu los menores, asi como en los 
fijos, et en los criados, et en los vasallos et en los siervos. Ca este bien ^ 
fecho es otrosi con'gránt bondat del que lo bien face, et nácenle dende 
dos bienes que son muy nobles: el uno es grandeza, et el otro poderlo. 
Mas porque este departimiento de los bienes non podrie al home tener 
pro, si guardados non fuesen, por eso hobo hi menester tempramiento, 
asi como de fecer bien , et saber do conviene de lo facer , et como et quan- 
do. Otrosi en saber refrenar el mal, et tollcllo et escarmentallo en los 
tiempos et en las sazones que ha menester, catando los fechos quales son^ 
et quien los &ce, et de que manera et en quales lugares. Et con estas dos 
cosas se enderesza el mundo, faciendo bien á los que facen bien^ et dan- 
do pena et escarmiento á los que lo merescen. Et nos el rey don Al- 
fonso veyendo que en los otros libros que llaman de derecho dan escar- 
miento por los males que facen, et non merescimiento por los bienes, 
por eso toviemos que era razón de mandar poner ' en este nuestro libro 

X Falta esta Icj en los cód. Tol. x. tornase. Tol. 3. 

Esc X. 2. B. R. I. 2. 4 facer. S. 

2 cada uno segunt debe. S. T. a. 5 en este libro también gualardon como 

3 Ca el bien facer de esta manera toma- escarmiento. S. T. 2. 3. Esc. 3. en los quales 
se. S. Tol. 2. Esc (. Ca el bien fecho destos concluye asi la ley. 



44 PARTIDA rl. 

tambba gualardoQ. por d bien, romo pena et escarmiento por d^maL 

' LEY IV. 

' Por que han nombre asi las leyes. 

Ley tanto quiere decü: » como ie^'^enda, en que yace enseííamiento et 
.castigo que liga et apremia la vida^l borne que non £iga mal , et que ' 
muestra et enseiía las cosas que home debe facer et usar ^: et otrosí es 
dicha ley porque todos, los mandamientos della deben ser leales | et de- 
rechos et complidos segunt Dios e^ segunt justicia. 

LEY ,y. V . 

Quales son las virtudes et la fuerza de las leyes. 

Las yertudes de las leyes soi^ en siete maneras: la primera es creer» 
la segunda ordenar las cosas , la. tercera mandar^ la quarta ayuntar , la 
quinta gualardonar, la sexta vedar, la setena escarmentar. Onde con- 
viene que ú que quisiere leer las leye? de^te nuestro libro, que pare en 
ellas bien mientes et que las escodriñe dé guisa^ que las entienda. Ca si 

zsT ir. 

Quales deben seer las leyeá. 

Complidos decimos que deben se^r l^ leyes , et mwf cuidadas et muy 
catadas porque sean dereclias et provechosas comunalmientre a todos: 
€t deben seer llanas et paladinas porque todo hombre las pueda enten^ 
der et aprovecharse dellas d su dereclw > et deben seer sin escatima et sin 
functo porque non pueda venir sobrellas disputación rm contienda. 

LEY V. 

QoXétí puede facer leyes. 

Ninguno non puede facer leyes si non emperador 6 rey 6 otro por su 
/nandamiento delhs, et si otro las Jiciere sin su mandanuento non deben 
haber nombre leyes y nin deben seer obedecidas nin guardadas por leyes, 
pin deben valer en ningún tiempo. 

1 Qué quiere decir Uj. Tol. 3^ Ese. 3. íacer et uar. S. Tol. 2. «. Esc 3. 

2 ^ como castigo ó enselWimiento escripto 4 Aquí concluje la íj en los cód. Toí. 
^uc liga. Tol. I. Esc. i. 2. B. R. 2. x. JEic i. 2. 

3 muestra et enseña el bien que debeo 



. TITULO I. 15 

las bien entendiere, hi (aliará todo esto que deximos, et venirle han den^ '\ í 
de ' dos proes: la primera que será mas entendido, la segunda que se 
aprovechará dellas mas et mejor: ca segunt dixieron los sabios, el que 
leyé^las escripturas et non las entiende, semeja que las menosprecia; et ' 
es otrosi atal como el que sueña la cosa et quaodo despierta non la &lla 
•CQ verdat* 

•LEY. VI. 

' O fkk futren tomadas et sacadas las leyes deste nuestro libro. 

Tomadas fueron estas leyes de dos cosas: la una de las palabras de 
los. santos ^ que fablaron espiritualmente lo que conviene á bondat del 
cuerpo et á salvamiento del alma: la otra de los dichos de los sabios que 
«mostraron las cosas naturalmente, que es para ordenar los fechos del 
mundo de como se fagan bien et con razón. £t la ayuntanza destas dos 
«eneras de leyes ha tan gran virtud ' que aduce ayuntamiento al cuer- 
po et allegamiento al alma del home. Et por ende el que las bien sabe '^ 
€t entiende es home complido, conosciendo lo que ha menester para 
pro del alma et del cuerpo* 

ZSY VI. 

Qual debe seer el leedor de las leyes* 

El f acedar de las leyes debe d J^ios amar y et temer et tenerle omite 
sus oíos qitando las jiciere porqtie las leyes sean complidas et derechas; 
xt debe amar tusticia et verdat, et seer sin cobdicia para querer que ha^ 
ya cada uno lo suyo} et debe sfer entendido por saber departir el dere^ 
cha del ttierto} et apercebido de razón para responder ciertamientre á los 
quel demandaren} et debe seer fuerte a los crueles et d los sobervios, et 
piadoso para haber merced á los culpados et á los mesqtiinos ol convime^ 
re} et debe se& homildoso por non seer sobetvio nin crudo á sus pueblos 
por su poder nin por su riqueza} et bien razonado porque sepa mostrar 
cómo se deben entender et guardar las leyes} et debe seer sc^ido en oir 
bien lo quel dixieron ^ et mesurado en non se rebotar en dicho nin en Jecho. 

I dot proveclios. El uno que sera mas 3 De qué fueron tomados los capítulot 

entendudo, et el otro que se aprovechará destas leyes. Esc. 3. 

Jnas de ellas. Et segunt. S. 4 que fallaron seüaladamient lo que coiK 

1 Falta esta ley en los cód. ToL z. Esc viene. Tol. 2. 

I. a. B. R: I. a. $ que aducen complido ajuntamiento. SL 



r%6 PARtlDA X. 



* LEY VU. 



Quales de ios leyes pertenescen á la creencia de nuestro señor lesu 
Cristo y et quales á gobernamiento de las gentes. 

A la creencia de nuestro señor lesu Cristo pertenescen las leyes 
que (abian de la fe, ca estas ajmntan al home con Dios por amor. Ca 
creyendo bien en él, por derecho conviene que lo amen, et que lo hon« 
ren et lo teman, amándole por la bondat que en él ha et otrosí por el 
bien que nos &ce : et hanlo de honrar por la su grant nobleza et por la 
^1 grant virtud, et temerle por el su grant poder et por la su grant jus^ 
ticia: et el que esto federe non puede errar que non haya el amor de 
Dios complidamente. Et á gobernamiento de las gentes pertenescen ks 
leyes que ayuntan los corazones de los homes por amor} et esto es dere-' 
<:ho et razón. Ca destas dos cosas salle la justicia complida que &ce á los 
Jiombres vevir cada uno como conviene; et los que asi viven non han 
por que se desamar, mas antes han por que se querer bien. Et por ende 
las leyes que son de derecho fiícen ayuntar la voluntad de un home ccm 
otro desta guisa por amistad. 

LEY VIII. 

Quales deben sir las leyes en si. 

Complidas decimos que deben ser las leyes, et muy cuidadas et catar 
das de guisa que sean fechas con razón, et sobre cosa que pueda ser fcr 
día segunt natura, et las palabras dellas que sean buenas et llanas, et pala* 

zsY rii. 

Quales son las virtudes et las fuerzas de las leyes. 

Zas virtudes de las leyes son en cinco maneras^* et la primera es 
mandar y et la segunda veSar, et la tercera consentir, et la quarta dar 
pena al que la merece y et la quinta conseiar ó mostrar de facer bien et 
guardarse del contrario. Et como quier que cada urui de las leyes des te 
miestro libro non haya todas estas virtudes ayuntadas en sí, pero quien 
las quisiere leer et entender , fallará que alguna de ellas es hi posta se^ 
gundo conviene a la razón sobredidia sobre que es fecha la ley '• 

1 Falta esta \ty en lot cód. ToL x. Esc. qual et \cj m.^ El copiante afiadió en el 
I. a. B. R. I. 3. mirgen que las virtudes de las lefes son en 

2 Concuerdan los códices Tol. i., en el siete minens* j aumentó: ,«<Ls vi vedmr^ 
9ul es le/ XVII. Ek. t. a. B. R. a., en el la rix iscarmtntsr. 



TITULO I. 17 

dinas ; de manera que todo home ' las pueda entender bkn , et retener eq 
memoria. Onrosi han á ser. sin escatima ninguna et sin punto ^ porque 
non puedan los homes del derecho sacar * razón torticiera por su maldat^ 
queriendo mostrar la mentira por verdat, et la verdat por mentira. 

'LEY i'x. 

Cómo han de ser fechas las l^es. 

Fechas deben "^seer las leyes et complidas segunt deximos en la ley 
ante desta; et otrósi debe seer mucho escogjklo. el derecho que en ellas 
fuere puesto ^ ante c^e sean publicad^ a las gentes} et quando desta 
guisa fueren fechas^ serán sin yerro ^ et á servicio de Dios, et á pro et a 

LMY VJJI. 

A qu¿ tienen pro las leyes. 

Muy grande es d maravilla el pro que aducen las leyes d los hom^ 
bresi ca ellas les mastran conosCer DtoSy et conosciendol , en qué ma-^ 
ñera le deben amar et temer: et otrosí les muestran conoscer su semor na-^ 
tur al en qué guisa U deben seer^ obedientes et leales : et otrosi , muestran 
cómo los hombres se amen unos 4, otros, queriendo cada uno paral otro 
su derecho, guardandg de nol fmtr. h^ que nonqturria que a éljiciesen. 
Et guardando bien estas, ^osas vf^tef^^derechanuentre ^ et lumfolgura et 
paz y et aprovechase cada uno de lo suyo y et ha sabor de lio y et enriquecen 
ias gientes , et amiiehig^ase el puebla et,acrecentase^ el seniorio* 

ZST IX. 

!Por qu¿ han nombre leyeá.' 

Ley tanto quiere decir como castigo o ensemamcnto escriptfi^ qtfe^ Jiega 
a hombre qtte non faga mal y ó:quel aduce d seer leal faciendo derecho. 

1 las pueda entender et retener. Et otrosí » mucho escogido el derecho que en ellas fue- 
llan de ser^n escatima et sm punto, porque »> re puesto ante que sean mostradas 4 )as gen- 
non sean contrarias las unas de las otras. „ Asi •• tes. Et quando desta guisa fueran mostradas, 
concluye h ley en los^cód% ToU i^Esc. i. «fechas -serin ata yerro et í Idor idet seiíor 
2. 4. «Que las face, et'será el pueblo mai tenido 

2 razón justíciota por su mal entendí- *• de obedecerlas et de las guardar.^ 
atentó» queriendo naosUai.^S. 4 ante que sean mostradas á las gentes. 

g Falta tsla ley en el cód. B. R. g." En ^. ToL 2. 3. Esc. 2. 

el Tol. I. Esc. I. 2. 4. fi. R. 2. dice así: 5 et i servicio de Dios, et a loor et i 

m Fechas deben seer \t% leyes con conseio de honra de lo^ señores que las nui^daron facer, 

«bornes entendidos et sabios, et debe s¡c€r ¿t i pro. S. Tol. 2. 3. Esc. 3. 

TOMO I. C 



i8 PARTIDA i. 

bien de las que por ellas se hobieren ' á guiar. Et dCrosi deben guardar 
ique quando las federen non haya hi ruido nin otra cosa que lea estorbe^ 
et que lo &gan con consejo de bornes entendidos et sabidores, et leales 
et sin codicia: ca estos átales sabrán ' conoscer bien lo que deben ü/xr^ 
et el derecho , et la justicia et el pro comunal de todos. 

LEY X. 

. A quien tienen pro ¡as leyes. 

Pro muy gtande es i maravilla el que aducen ks leyes i los homes: 
ca ellas les muestran conoscer 4 ]&ios, et conOsciéndólo, en qué manera 
deben amarlo et temerlo. Otrósi les muestran conoscer sus señores % et 
sus mayores naturales, et en qué manera les deben ser obedientes et lea- 
les ^. Et aun sin todo esto müeslranles conocer á sí mesmós, en como 
sepan traer su facienda cuerdamente» faciendo bien et guaírdáñdoée de 
facer mal Otrosi muéstranles como se amen unos á otros, queriendo 
él uñó para el otro su derecho, guardándose del ñon face# lo que non 
qúerria que á él fecieseñ. Ca en conosciendo et guardando bien estas co-^ 
sas viVeh derechamente ^ et eñ folgura et en paz , et aprovechanse cada 
Uño de Ib éuyo , et fakn sabor dello , et enriquecen ks gentes ', et amo^ 
di^;uase el pueblo, et aaecientase el señorío, et refrenase k maldat ^ 
ci^ fuérzase k bondat. Et por todas estas razones dan cdrrera al home 
porque haya bien en este mundo et en el otro. 

j&/ fuero tatito quiere decir como íey i/ere)ehamienjn usada for luengé 
tiempo por escriptura ó sin ella. Et postura es llamada en latín todo 
partimiento bueno que face el réj o otri por su mandado, ó lo facen los 
hombres entre sí, et es a pro comunal de la tierral, ó de algunos logares 
senialadosy et después apróbalo el rry et confírmalo por privilegio ó por 
Citírta ^ et mándalo guardar. 

ZSY X. 

Cómo se deben entender las leyes. . 

El entendimiento de las leyes debe seer complido , et sano , et tomado 
todavia d la meior parte, et mas derecha, et mas provechosa et mas 
verdadera. 

X i juzgar. S. ToL 2.3. 4 Desde aquí ftlti hattt 0$fit mufstran^ 

a conoscer lo que conviene i derecho et ¡es eb lot cód. Tol. i. Esc. i. t. 4.-& R. 2. 

á iuiticía et al pro. S. Tol. 2. «. Esc. 3. 5 et crece el pueblo. S. 

3 et sus ma/oralet aaturaiet. ToL 2. f . 6 et cretce d bien. • Y acaba la lejr ca 

Ek. $. los céd. Efc. «. a. 4. 



* BEY XR 

Quáldebt ser «ifacédor de las l^ts. 

'Et'fiKedorrde ks leyes debe amar á Dios, et témerk et tenerle ' 
ante sus ojos quando las federe, porqoe sean derechas et complidasL 
Otrosí deb^ amar jimicia et el pro comunal de todos^, et ser entendido 
para saber departir el derecho del tuerto; et non debe haber vergüenza 
en mudar et emendar sus leyes, quando entendiere et le montearen ra-- 
zon por que lo debe. ÉKrer *\ ca ^ant derecho es que^el que á los otros 
ha de endereszarec emendar quando erraren^ que lo sepa fiíce; á si 
mesmo. * - • - ; 

Quién ha poder de facer las leyes. 

Emperadcnr 6 rey puede facer leyes sobre las gentes de m sdíorio» 
et otro ninguno non tút poder de las facer en lo temporal , fueras ende 
si las feciese ^ con otorgamiento dellos. Et las que de otra manera son 
fechas non han nombce niu fuerza de leyes % nín deben valer en nin- 
gunt tiempo* 

IsBY XI. 

. Como deben obedecer las leyes. 

Todas los hombrer deben seer temidos de obedecer las leyes, et ma-' 
yormientre los reyes por estas razones s la primera porque son por las le-', 
yes honrados et guardados s la segunda porque los ayudan a complir 
iusttcia* et derecho, lo que ellos son tenues de facen la tercera porque 
ellos son facedores de ellas , et es derecho que pues que ías ellos facen, 
que ellos las obedescan primeramientre. Otrosí el pueblo las debe obedecer 
por otras tres razones i la primiera porque son mandamiento de seniora 
la segunda porque lies tuellen danyú} la tercera por (pie lies aducen pro. 
Eso mismo decimos de los otros ^e fuesen dellos otros séniores, que Ji-- 
ciesen hipleyto, ó postura ó yerro} ca maguer sean ¿/otro logar non pue-^ 
den seer escusados de se non iudgar por las leyes de aquel sénior en cuya 
tierra misen fecho algurue destas cosas , et si por aventura non lo qui-^ 
siesen facer de su voluntad, los iuices et las iusticias los deben costrenir 

1 entre sus oíos. S. 4 P^^ mandado dellos. Tol. a. 

2 Aqui conduje la ley en los cód. Tol. i* $ ^W concluye la ley en los cód. Tol* t* 
Esc.|i. a. 4. Etc. I. 2. 4* B. R. 2. 

3 Fairaesta leyenelS. 

TOMO I. C2 



so P.AIUTIPA J. 

. CXfrto se debin.mttndcr las kya.^ 

EitfetKieií se deben las leyes bien et derechamente % psurandó siem- 
pre mkxttes en el verdadero entendimiento dellas ' á la mas sana parte > 
«t nxas provechosa segunt las palabras et las razones que hi fueren paes* 
(as. Et por esta razon^non se deben escrebir ^ por abreviamiento de es« 
críptura, nía por razones menguadas por que los homes cayan en yer* 
ro» ent^ivliéndolo en una manera segunt la letra , seyendo de otra se- 
gunt razón. Ca saber las leyes non es tan solamente ^ en aprender et de- 
corar las letras dellas, mas en saber el su verdadero entendimiento. 

por premia que lo fagan, asi como las leyes deste nuestro libro mandan. 
Otrosí decimos que está bien al facedor de las leyes en querer vevir se^ 
gundetías , cómo quier que por premia non sea tenido de lo facer. 

LEY XII. 

Cdmo se deben guardar las leyes. 

El rey debe guardar las leyes como á su lumdra et a sufechura , et 
ti pueblo como á su vida et su guarda y et por esto todos son tenudos 
de las guardar también los de las órdenes como los seglares y también los 
altos corno los baxos , también hs ricos contó los pobres , también las mu-- 
gierescomo los varones. 

LEY XIII. 

Que ninguno non.se pode escusar por decir que non sabe las leyes. 

Bifin asi como del saber vienen todos los bienes et los pros que pueden 
secTy otrosi del non saber vienen todos los males et todos los danyoSy et 
por esol llaman necidad. Ca por el saber conosce hombre a Dios y et en^ 
tiende comql lia de amar et de guardar: otrosi conosce las otras cosas y et 
sabe qué es lo que ha de facer á cada una. Esto face al hombre seer acor 
ba3o et complido de todo bien y et es tremol de todas las otras cosas que 
non hfl/n este entendimiento. Et por el non saber yerra el hombre contra 

i tomando siempre el entendimiento de- got que el $aber de las leyes non es &c. Tol. x. 

Has. Tol. I. Esc. I. 2. 4. B. IL a. Esc 2. B. R. 2." En los cód. Esc. i. 4. por 

2 et tomando i la mas sana parte* S. abrcvíaduras , mas por palabras compüdas." 

S et menos sospechosa. Esc. 2. Y se concluye la ley. 

4 por abrcvíaduras mas por palabras com» $ en aprender de corazón las letras, 

plidas, et por ende dixieron los sabios anti- Esc. 2. 



T^TVI^O t. ti 



*EY XIV. 



Quién puede espaladifiar las tty'es ét facer qtít hs^ entiendan 
' guando hebiefe^ dubda* 

^ Dubdofiís seyendo las leyes por yerro de escriptura o );>or bal eii>- 
tendimi^uo del qae ksleye, porque nobiesen menester de ser bien es^ 
paladinadas et fechas- % et entender la verdat dellas, esto non puede ser 

E3r otri fecho sinon por aquel qqe las fizo, 6 poT otro que sea en sü 
gar que haya poder 4e ks fiícer de nueto i et gUardsff aqudlis' fechas» 

Dios en non conoscerle nin saberle guardar, et yerra otrosi contra todas 
ios otras cosas y ca non entiende lo que ha de Jactr a ninguna dellas } et 
ti que asi vive decimos que face vida de bestia et aun peor y ca la bestia 
face según su senthdol ahonda y mas ell hombre que non quiere saber non 
qidere llegar á quanto podría alcanzar por su entendinuento. Ét puis -qm 
tanto bien viene del sMcr y et tanto mal del non MÍer y bien semeia que él 
que non quiere saber non ha sabor de hienfacif^ Et pues los hombres na^ 
turalmente cobdician saber todas las cosas y et mas aquellas que son a su 
pro y bien tenemos que todos los de nuestros regnos et de nuestro seniorió 
deben cobdiciar a saber estas Itj^es deste libro ^ que son a pro et d honng 
dellosy et miguna non pode ñin debe escusarsepor decir que las non sabe. 
Ca si él por A non las podiere saber y débelas aprender daquelhs que laí 
sopieren, et qtiien esto non ficierCy non pode seer escusado de non recebir 
la pena que las leyes mandan. 

zs<r xir. 

Quales deben seer escusados maguer non sepan las leyes. 

En la ley ante desta dixiemos que todos los hombres de miestro se^^ 
niorío se deben trabaiar de saber estas leyes y et los que las non sopiés en y 
que se non podríen escusar de la. pena en que cayesen faciendo contra 
ellas i empero razones hi ha en que algunos hombres se podríen escusat 
de non caer en la pena del danyo quelles podria avenir en razón de sus 
cosas por mingua de non saber las leyes y asi como los caballeros et los 
menores de xxr arvyoSy et los aldeanos simples et desentendidos que se 

I Hn los cód. Tol. i. Esc. i. 2. 4. B. R. 2. sobrellas : esta declaración non puede seer por 

•c lee asi : » Declaramiento habiendo menester Otro fecha sí non por aquel que ha poder d« 

las leyes por dubda que en ellas ácaesciere» las facer." 
naciendo á los homes muchos entendimientos 1 ct facer entender la yetdat. 5.* Tol. a. 



.S2 PARTIDA. I. 

, * Cómoefeiw oiedecjer las ¡eyes et Jm^arje por tllauD 

» Todos aquellos que son del señorío del (acedor de las leyes sobre 
qpien:¡la$ 41 pone soq tenudos de: las obedecer et guardar/ él jidgarse 
por ellas ^^ et non por otro escripto niii^no de otra manera fecho. Bt 
el que la fóy face es.tenudo de la &cer complir : .et eso mesmo decimos 
de los que ñiesen de otro, señorío que feciesen bi pleyto, 6 postura ó 
yerro en la tierra onde se^ judgase.por estas dichas leyes. Ga maguer 
sean de otro ^ seíiorio', non se pueden escusar de estar á mandamiento 

trabaian de las labores de la tierra] et otrosí las mugieres en los casos sd^ 
matados que son escriptos en este nuestro libro. Ca los caballeros se poden 
escusur del danyo soBredichoy porgue no son tenudos de saber leyes y mas 
uso et ficho de armas ^ et cosas que pertenescen a esfuerzo de cabaUeriai 
€t otrosí los menores de xxv anyos por razón de su edat que es ¡imana et 
non compUda: et los aldeanos simples porque usan siempre entre gentes 
desentendidas, á non son los sabídores del derecho , ¿t todo su entendimiento 
es en saber labrar las heredades set otrosí las mugieres se poden escusar 
por ratón que son dejlacaet de liviana natura y et aun porque lies non cae 
de aprender leyes en escuelas, nin de usar pley tos á menudo entre, los va^ 
roñes. Empero si qualquier destos sobredichos Jiciese algún yerro que fuese 
' atal que segund el entendimiento que ,las hombres han naturajmientre, 
debiese entender que era mal de lio facer, asi doma. tracion, ó aleve j adut^ 
te rio, ó homicidio, ójíirto, 6 robo ó fuerza ó otro yerro semeiante destos, 
non se podrí e escusar de la-pena que mandan estas nuestras leyes. Otras 
personas hi ha aunque se poden escusar de recebir la .ptnaMMs leyes, 
magtter non las entendan nin las sepan al tiempo que erran faciendo 
contra ellas, asi cómo aquel que fuese loco 6 desmemoriado; ca est^ atal 
non debe recebir pena ninguna por la que hobiese fecho en el tiejhpo de 

I Quilesdebenobedecer lisIe7es.Tol. 3. cosa destas. Et s¡ por aventura ellos fuesen 

Cómo deben obedecer las leyes. Tol. a. Esc« rdbelles qóe non lo quisiesen facer de su vo* 

I. 3. 3. 4. B. R. 2. Juntad» los jueces et las justicias los deben 

a £n los cód. Tol. i. Esc. i. 2. 4. costreñir por premia que 10 fagan , asi como 

B. R. a. dice asi esta lejt ,yTodot aquellos que las leyes deste nuestro libro mandan- Otrosí 

son del señorío del facedor de las leves son decimos que está bien al íacedor de las leyes 

tenudos de las obedecer. Eso mísmo decimos en querer verir segunt ellas , como quier que 

de^ los otros que fuesen de otro señorio que non sea tcnudo por premia de lo facer." 
6ciesen hi plcyto , á postura á yerro. Ca ma- 3 ct non por otro escripto de otra ley fe- 

guer sean de otro logar non pueden seer es- cha en ninguna manera « et el que la ley. S. 

cusados de se juzgar por las leyes daquel se- Tol. 3. Esc. j. 

Üor ca cuya tierra hobiesen fecho alguna . 4 lugar. S. 



TITULO I. 2^ 

dellas ; pues el yerro 6 el pleyto ó la postura fecíeron do ellos han po- 
der. Et los que esto non quisieren faceiT también deben ser apremiados 
como los otros de la tierra sobre quien las ponen. 

LEY XVI. 

Cómo ' son tcnudos todos de guardar las leyes. 

• Guardar debe el rey las leyes como a su fechura et á su honra» 
porque recibe poder et razón para facer justicia. Ca si é\ non las guarda- 
se vernia contra su íecho ^ et desatarle el bien, et venirle hie ende dos 
daños : el primero en desatar tan buena cosa como esta que hobiese fe- 
cho , el otro que se tornaria en dañó comunalmente de todo el pueblo. 
£t por este lugar ^ avilesccria á si mesmo , et mostrarse hie á par de mal 
seso , et serie su mandamiento et sus leyes menospreciadas. £t otrosí las 
debe guardar el pueblo como a su vida et á su pro } ca por ellas viven 
€n paz y et reciben placer et provecho de lo que han , et sinon lo fecie- 
sen mostrarien que non querian obedecer mandamiento de Dios nin deí 

la locura y porque era fuera de seso et de memoria. Eso mismo decimos 
del mozo quejuese menor de catorce ar^os et la moza menor de doce , ef 
probasen 6 podiesen llegar áfeclio de luxurias ca si estos tal cosajiciesen, 
€scusados serian de la pena de las leyes por non liaber entendimiento: et si 
por aventura fuesen menores de dix anyos et medio , etjiciesen algún otro 
yerro y asi como furto , 6 homecidio ^ ófalsedat 6 otro mal fecho quaíquier, 
serian escusados otrosi de las penas que mandan las leyes por esa misma 
razón. 

LEY XV. 

Por mostrar a los hombres razones derechas, por qu¿ el sobredicho rey 
Don Alfonso hobo poder de facer estas leyes. 

Por facer entender á los hombres desentendidos que nos el sobredicho 
rey Don Alfonso habemos poder de facer estas leyes también como los 
otros que lasfcieron ante denostó mas, queremoslo mostrar por todas es- 
tas maneras por razón, etporfazatrya et por derecho. Por razón ^ que si 
los emperadores et los reyes , que los emperios et los regnos hobieron por 

1 son tenidos los rejts de guardar, las mugeres como |os varones. » Y coaclu}'c 
ToL 3. la ley. Tol. i. Esc. i. a. B. R. 2. 

2 Guardar debe el re^ las lejet como i 3 et lo destruirle» et venirle hia ende dos 
su honra et i su fechura , et al pueblo como dafios. Tol. 3. et desatarlas hia , et venirle 
i su vida et á su guarda. Et por eso son teni- hian ende dos dafios. S. Tol. 2. 

dos de las guardar quanto en lo temporal en 4 avtltaria así mesmo. S. Tol. 3. serie vil 

qual esudo quicr que sean, et aun también gloria i sí mesmo. Xol. a. 



24 PARTIDA I. 

señor tempíoral, et irien contra ellas et .metersehian por carrera de 
muerte por tres razones } la primera por desmandamiento , la segunda 
por osadía, la tercera por maldat, mostrándose por malos et que les 
placia mas del mal que del bien. Et por estas razones sobredichas son 
tenudos los reyes de las guardar^ et todos los otros de la tierra comu- 
nalmente. Et desto non puede ninguno ser escusado por razón del lina*- 
ge, nin de creencia, nin de poder ^ nin de honra, nin aun por demos- 
trarse ' en su vida por vil en sus fechos ; ca pues que hi es lo que tañe 
á loor de Dios et acrecentamiento de la fe , et otrosí lo que tañe á los 
reyes et á los otros grandes señores en como deben facer para enderes-^ 
zar su señorio , et otrosi á los de la tierra cuyo es el pro comunalmente^ 
et que cada uno recibe su parte del , ninguno non puede ser escusado de 
las non obedecer nin guardar ; ca los que las non obedecen ' irían con- 
tra los fechos de Dios et de los señores temporales , et seria á daño de 
sí mesmos et de la tierra onde fuesen naturales et moradores , et por de- 
recho caerían en tres penas, en la de Dios, en la del señor natural et 
en la del fuero de la tierra. 

lEY XVII. 

3 Por qtiahs razones se deben emendar las leyes. 
Porque ninguna cosa non puede ser en este mundo fecha que al- 

elección y pudieron facer leyes en aquello qiu tooiefon como en comienda, 
quanto mas nos que habernos el regno por dereclto heredamiento. Forja- 
zanya, que non tan solamientre los reyes de Espania que fueron antiga-- 
mientre , mas cuendes , et iuizes et adelantados que eran de menor guisa, 
et fueron guardadas fasta en este iiempo } et pues que estos las fcieron 
qtte habian mayorales sobre sí, mucho mas las podemos nos facer atie 
por la merced de Dios non habernos rnayor sobre nos en el temporal. Por 
derec}}dy cii lo podemos probar por las Ityes romanas, et por el dereclio 
de sáncta eglesia, et por las leyes de Espanya que Jicieron los godos, en 
que dice en cada una destas que los emperadores et los reyes han poder 
de facer leyes , et de enader en ellas , et de menguar en ellas et de ca- 
miarlas cada que menester fuere. Onde por todas estas razones habernos 
complidamiente poder de facer leyes. Et por ende queremos comenzar en 
el nombre de Dios. 

1 por vil en su TÍdá ó en nit fccJios. S. 3 Cómo te deben emendar las leyes. Tol. 3. 
Tol. 2. 3. Esc 3. * Gjmo se deben emendar las leyes quando 

2 errarían contrae! fecho de Dios. S. Tol. fuere mester. Hsc. 3. «Falta esta ley en los 
a. Esc. 3. irien contra derecho de Dios* Tol. 3. cód. Tol. i. Esc. 1. 2. 4. fi. R. i. a. 



TITULO I. ^5 

gunt emendamiento hi non haya de haber ; por ende si en las leyes 
acaescieren algunas cosas que sean hi puestas que se deban emendar , ha^ 
se de facer desta guisa: que si el rey lo entendier, primero que haya su 
acuerdo con homes buenos , entendudos et sabidores del derecho, et 
cate bien quales son aquellas cosas que debe emendar , et esto /pie lo &ga 
con los mas homes buenos que pediere haber et de mas tierras porque 
sean muchos ' en el acuerdo: ca maguer el derecho noble cosa es et bue* 
na , quanto mas acordado es * et mas entendido tanto es mejor et mas 
firme. Et quando desta guisa fuere bien acordado , debe el rey ' facer 
saber por su tierra los yerros que ante habie en las leyes en que eran , et 
como tiene por derecho de mudarlas ; et esta es una de las mayores et 
mejores maneras por do emendar se pueden. Pero si el rey tantos homes - 
non podiere haber , nui tan entendudos nin tan sabidores, lulo de facer 
con aquellos que entendiere que mas aman á Dios, et á él et al pro de 
la tierra. 

LEY XVIII. 

Como non áehen seer desatadas las IcytSy salvo por razones ciertas. 

Desatadas non deben seer las leyes por ninguna manera, fueras ende 
si ellas fuesen tales que desatasen el bien que deben facer : et esto seria si 
hobiese en ellas alguna cosa contra la ley de Dios, 6 contra derecho 
seiíorio, o contra grant pro comunal de toda la tierra , o contra bondat 
conoscida. Et porque el facer es muy grave cosa, et el des&cer muy lir 
gera, por ende el dentar de las leyes et toUerlas del todo que non valan, 
non se debe facer sinon con grant consejo de todos los homes buenos de 
la tierra, los mas buenos et honrados et mas sabidores, razonando pri- 
meramente mucho los males que hi fallaren, por qué se^ deban toller; 
otrosi los bienes que hi son et que pueden ser. Et después que todo lo 
hobieren visto , si fallaren las razones de las leyes que tiran mas á mal 
que á bien, puedenlas des&cer o desatar del todo ^: et si fallaren que 
nay en ellas bien á una grant partida, como quier que non ^ale con 
el mal, deben toller lo que sobrare, et ^ualarlo con la bondat del bien, 
asi que de la bondat del bien et del esperedumbre del mal nasca dende 
derecho bueno et comunal. Onde por todas estas maneras que habernos 
dichas se pueden desatar las leyes, et non por otras. 

1 de un acuerdo. Tol. 2. en un acuerdo. 4 et si fallaren que en el bien ha una 
& Tol. 3. grand partida como quier que non eguale con 

2 et mas catado. S. Tol. 2. 3. el mal, deben toller la sobeiania del mal et 

3 desfacer por toda su tierra los jrerros guardarlo con la bondat del bien , asi que de 
que ante habia en ellas en que yerran , et co- la boudat del bien et del aspredumbre del 
mo tiene por derecho de las emendar. S. mal nasca derecho bueno. S. Tol. 3. 

TOMO I. D 



aS PARTIDA I. 

LET XIX. 

£n qué manera deben apintar con estas leyes las queficíeren de nuevo. 

' Acaesciendo cosa de que non haya ley en este libro porque sea 
menester de se facer de nuevo , debe ayuntar el rey homes sabidores et 
entendudos para escoger el derecho % porque se acuerde con ellos en 
qué manera deben ende facer ley, et desque acordado lo hobieren, han- 
lo de meter pruneramente en su libro y et desi en todos los otros de su 
tierra sobre que él ha poder et señorío. Et las leyes que desta guisa son 
emendadas et fechas de nuevo valen tanto como las primeras d mas; 
porque las primeras hanlas usadas los homes de luengo tiempo , que son 
como envejecidas, et por uso de cada dia reciben enojo dellas : et otrosí 
porque los homes naturalmente cobdician oir , et saber et veer cosas nue* 
vas. Et por ende los que fiícen las leyes deben querer que el bien et el 
derecho que ellos de ante sopieron que non lo destorben nin lo dañen 
los que después venieren ^ con peor entendimiento. Et por ende debe 
catar el que las leyes federe lo de ante et lo después , et ddsque estas dos 
cosas bien catare luego entenderá qué es lo de medio, et las leyes que 
desta ^uisa feciesen han de seer puestas con las otras» et aun adelantadas 
entrelks. 

LBT XX. 

Pof quales razones non se pueden los homes escusar del juicio de las leyes 
jpor decir que las non saben. 

Escusar non se pueden de la pena de las leyes alguno nin algunos 
por decir que las non saben ; ca pues por ellas se han de mantener reci- 
oiendo derecho et &ciéndolo , razón es ^ que las sepan ', ó por loallas, 6 
por tomar el entendimiento dellas de los que las leyeren , ó por saberlas 

t En el cód. ToK t. se htlU uí esta ltj\ et des¡ en todot los otros de It tierra sobre 

» Acaesciendo cosas que non hayan ley en aue él ha poder et señorío. Ht las leyes que 

«este libro 9 porque sea mester de se facer de desta guisa son añadidas et fechas de nuevo 

»nueTO. aquel rey que la ficiere» debe la Talen. Tol. a. 

• mandar poner con estas en el título que hr j por desentendimiento. S. 

• liaren en aquella raxon sobre que ñie fecha 4 que las sepa » ó por leerlas ó por to- 

• la ley, etdestonce valacomo lasotru leyes.'* mar el entendimiento de ellas et de los que 
Y concluye la ley. Acuerdan con este cód. las leen» ó por saberlas ¿1 mesmo bien razo* 
los Esc. I. 3. JB. R. 3. solo con la diferencia nar. Tol. 3. que las sepa ó que las leya, ó 
de decir en lugar de ^^en ti título aue falls^ por tomar el entendimiento dellas de los qut 
ren , en el título que fablarc de aquella razón.** las leyeren , ó por saberlas él mismo bien ra* 

2 porque se acuerde con ellos en qué zonar. S. Tol. 2. 
manera debe ende facer ley, et desque lo hobie> 5 Aquí concluye la ley en loa cód. ToL 

re acordado débelo facer cKrebir en su libro, i. £sc i. a. 4. B. JBL 2. 



TITULO I. 27 

el mesmo bien razonar en otra manera sin leer; ca escusa han los homes 
en sí mesmos por muchas de cosas que les acaescen , asi como enferme-^ 
dades et otras cuitas muchas que pasan en este mundo ; pero non se de- 
ben escusar que non envíen otros en su lugar que muestren su derecho: 
et sí non hobieren quien enviar , deben lo facer saber á sus amigos que - 
en aquel lugar fueren do se ellos han de judgar por las leyes , que lo v 
demuestren et razonen por ellos, et darles poder como lo fagan. Et - 
pues que por si, o por sus mandaderos 6 por carta se pueden escusar, 
non son ellos escusados por decir que non saben las leyes, nin tal razón 
como esta, si la dixieren, no les debe ser cabida. 

L£Y XXI. 

* Quales san aquellos qtie se pueden escusar de la pena que las leyes 
mandan por las non saber. 

Señaladas personas son las que se pueden escusar de non recebir la 
pena que las leyes mandan , maguer non las entiendan nin las sepan al ' 
tiempo que yerran faciendo contra ellas , asi como aquel que fuese lo- 
co ' de tal locura que non sabe lo que se face : et maguer entendieren 
que alguna cosa fizo por que otro home debiese seer preso ó muerto 
por ello, catando como aqueste que deximos non lo face con seso \ non 
Je ponen tamaiía pena como al otro que está en su sentido. Eso mismo 
decimos del mozo que fuese menor de catorce años et la moza menor 
de doce años ^; ca maguer probasen ^ yerro de luxuria, sol que non so* 
piesen facerlo, estos átales escusados son de la pena de las leyes por 
non haber entendimiento: mas si por aventura fuesen menores de diez 
años et medio, et feciesen algún otro yerro, asi como furto ^ 6 homes- 
cida , ó falsedat o otro mal fecho qualquier ^, serian otrosí escusados de 
las penas que las leyes mandan por mengua de edat et de sentido. Otrosí 
decimos que los caballeros que han á defender la tierra et conquerirla 

' I Quales son aquellos que pueden seer es» como i otro que está en su sentido. Tol. 3. 
cusados de recebir la pena de las leyes por 4 et probasen et pudiesen llegar á fechó 

non seer entendudos nin sabidores dellas. de luxuria ; ca ^¡ estos tal cosa ficiesen , escu* 

Esc. I. 2. B. R. 2. sados serien de la pena de las leyes por. non 

2 ó desmemoriado; ca este attl non de- haber entendimiento: et si por aventura fue* 
be recebir pena ninguna por lo que hobiesefe- sen menores de diez años. Esc i. a. 4. B. 
cho en el tiempo de la locura » porque erm R. 2. 

fuera de seso et de memoria: et eso mesmo 5 fecho de luxuria. S. Tol. i. 1. 3. 

decimos del onozo &c. Tol. i. Esc. i. 4. B. o ó homicidio. Tol. 3. Esc. i. 

R. 2. 7 serian escusados otros! de las que man* 

3 nin le ponemos tan miña culpa como dan las leyes por esa misma razón. ,» Así cond- 
al otro que está en su seso. Et eto mismo de* cluye la ley en los cód. Tol. 1. Esc. i. 2«4. 
cimos. Tol. 2. non le ponen tamaña culpa .B. JBL 2. 

TOMO I. D 2 



S8 PARTIDA Z. 

de los enemigos de k £b por armas, deben ler cscosadob '*por non gear^ 
dar las leyes: et esto seria si perdiesen et menoscsdbasen ügode lo suyo 
andando * á juicio, o por razón de posturas ec de pfeytos que hobiesen 
fechos á daño de si, d porque hobiesen perdido algo de lo suyo por t^ 
zon de tiempo: pero estas cosas se entienden dey¿ndo ellos en guerra 
Ca bien et derecho et razón es que aquel que su cuerpo aívei^ra en pe* 
ligro de prisión o de muerte que non le den otro embargo, porque 
aquello se destorbe ^i nin él que se non meta á estudiar nin apreiuler le- 
yes, porque 4 fecho de las armas dexe. Mas si el caballero feciere trai- 
ción \ ó aleve , o falsedat ó yerro que otro home debiese entender ni'* 
turalmente que mal era, non se puede escusar que non haya la pena que 
las leyes mandan. Eso mesmo decimos de los aldeanos que labran la 
tierra et moran en los lugares do no hay poblado ; et de los pastores 
que andan con los ganados en los montes 6 en los yermos ; et de las 
mugeres ^ que nunrasen en tales lugares como estos. 

TITULO II. 

Que f obla del uso et de ¡a costumbre en qué manera debe ser. 

JDimbargar non puede ningutúi cosa las leyes que non hayan la fuerza 
et el poder que habemos dicho sinon tres cosas : la primera uso , et la, 
segunda costumbre, et la tercera fuero: et estas nacen unas de otras et 
han derecho natural en sí, segunt que en este libro se muestra. Ca bien 
como de las letras ^ nasce vierbo , et de los vierbos parte et de la parte 

'TITULO 11. 

De las costumbres. 

* Uos raices son aquellas de que nasce el derecho comunal, porque se 
guian et se mantienen las gentes en iusticia, et en concordia et en paz: la 
primera es la ley es cripta: la segunda es costumbre antigua que val tanto 
como ley, a que dicen en latin consuetudo. Onde pues que en el titulo ante 

X por non entender las lejres. S. Tol. 2. 3. 6 nascen libros, et de los libros partes, 

Ek. 3*. et de las partes razones, así nasce. Esc. 3. 
a en juicio ó en razón. S. 7 Acuerdan con este texto tomado del 

3 sol que non se meta á estudiar nin cód. B. R. 3. los cód. Tol. i. Esc i. 2. 4. 
aprender leyes porque el fecho de las armas B. R. 2. con las variantes que se notarán. 
.oexe, fueras ende sí el caballero. S. ToL 2. 8 Las leyes son aquellas de que nace el 

4 ó alef ó falsedat. Tol. 2. derecho. Tol. i. Dos razones son aquellas de 

5 que morasen en tales como estos. S. que nace el derecho. Esc i • 



TITULO II. Sp 

raaon^ asi míe de o» tíempo, et dd tiempo cóstumbrey et dé la eos* 
OHiibrc fuero,. Et jwes que en el título ante de este mostramos qué cosa 
es lejr, por ende queremos decir en este título qué cosa es uso, et en 
qué manera debe ser fecho el xiso, et por quales razones gana tiempo, 
et por quales lo pierde. Otrosí diremos qué cosa es costumbre , et quan- 
tas maneras son deUa, et quién la puede poner, et en qué manera, et 
qual debe ella ser en á, et qué fuerza ha para obrar et para valer , et co- 
mo ' se puede desfiícer j et eso mesmo diremos del fuero : et mostraré* 
mos en qual guisa esto embarga la ley, ét en qual la ayuda, et como se 
torna uno en otro. 

. . LEY I. ' 

Que cosa es uso. 

Uso es cosa que nace de aquellas cosas que home dice ó &ce % et que 
siguen continuadamente por grant tiempo ^ ¿t sin embargo ninguno. 

LBT II. 

£n qué manera debe ser fecho el uso. 
Facer se debe el uso de guisa que sea á pro comunal et sin daño^ 

destef oblamos de las leyes es criptas y queremos decir aquí de las coshmh' 
bres: et mostraremos qué cosa es costumbre , et quantas maneras son de- 
lia, et quién la pode poner, et en qué manera, et qual debe seer, et qué 
fuerza ha et como se puede destetar. 

LEY T. 

Qué cosa es costumbre, et quántas maneras son della. 

Costumbre es derecho ó fuero que non es escripto, el qual ha usado 
$1 pueblo antigamientre , guiándose por él en las cosas et en las razones 
sobre que lo usaron. Et son dos maneras de costumbres : la primera es a 
que dicen en latin specialis, que quiere tanto decir en romance como cos^ 
tumbre que es usada en algún logar senialado, et esta debe seef guardas- 
da en aquel logar et non en otro : la segunda es dicha generalis , que 
quiere tanto decir como costumbre que es guardada generalrmerUre por 
todo el regno. 

I te puede desatar. Et eso mesmo. S. ^ et sin imkarg9 ninguna falta en él 

ToL 2. 3. Esc. 3. eóo. Tol. 3. 

a et s¡gue contimiadamie&t. S. Esc* 3. 



30 PARTIDA I. 

ct non debe ser fecho á (orto nin á escondidas» mas en manera que lo 
sepan, et se paguen dende los que fueren conoscedores de derecho et de 
razón. 

X£T III. 

Par qtioles razones el uso gana tiempo^ etpor guales lo pierde. 

Las razones por que el uso gana tiempo ' son estas: la primera si se 
£u:e sobre cosas de que puede venir bien et non mal » asi como ya de- 

LEY JJ. 

Quién pode poner costumbre , et en qué manera, et qual debe seer. 

Populus en latín tanto quiere decir en romance como ayuntamiento de 
gente, tamBien de caballeros como de los otros hombres de menor gui^ 
sai et tal pueblo como este 6 la mayor partida del si usaren diez ó veint 
anyos á facer alguna cosa ' como de costumbre y sabiéndolo el sénior de la 
tierra et non lo contradiciendo, pódenlo Jkcer, et debe seer tetuda etguar^ 
dada por costumbre si en este tiempo ajueren dados dos veces iuicios 
por ella. Eso mismo seria guando contra tal costumbre en el tiempo so- 
hredichó alguno pusiese su demanda ó su querella , ó dixiese gue non era 
costumbre, et el iudgador ante guien acaesciere tal contienda non recebiese 
tstas gutrellas, ó iudgare gue era costumbre de todo en todo^ ref usando 
las razones de aguellos gue la guieren contradecir. Otrosi decimos gue la 
costumbre gue el pueblo guicre poner et usar della, debe seer con razón et 
non contra derecho natural, nin contra projcomunalJe toda la tierra: et 
deberüa poner a sabiendas , et non por yerro nin por antoio, ca si dotra 
guisa la pos ¡es en, non seria costumbre mas corrompimiento de buenas 
maneras. Et por ende guando tal fuese non dfbe seer guardada, nin se 
pieden amparar nin aprovechar della los gue la usasen} maguer dixiesen 
gue de antigo tiempo fiera usado, asi porgue guanto mayor tiempo el 
hombre usa facer mal \ tanto face yerro contra Dios, et al rey^ et ala 
tierra et contra sí mismo. 

ZSY III. 

Qaé fuerza ha la costumbre, et como se pode desatar. 
Fuerza.muy grande ha la costumbre ^umdo es puesta con razon^ 

1 ton cinco maneras, It primera. ToL a. 3 fueren dados los juicios por ella. Tol. i. 
:£sc. 3. ion en cinco maneras. S. 4 tanto fiice mayor yerro contra Dios. 

2 como en manera de costumbre» ToLs. Esc. 1. 2. B. R. a. tanto majormient yerñ 
£k. i. !• B. &• a. contra Dios et al xey. Tol. i. 



TITULO II. 31 

xkmos} la segunda que sea fecho paladinamente et con gran consejo; 
la tercera si aquellos que lo facen et lo usan, lo facen a buen entendi^p 
miento et con placer de aquellos en cuyo poder son, o de los otros som- 
bre que ellos ban poder; la quarta si non va ' contra los derechos que 
nos establecemos , non seyendo pruneramente tollidos ; la quinta si se 
£ice por mandamiento del señor que ha poder sobre ellos, 6 de acuerdo 
que ellos hayan entre sí, entendiendo * que viene con grant pro et de 
luengo consentimiento del señor et placiendol. Et este tiempo que gana 
es en dos maneras : la primera en tiempo pequeño non podiendo el uso 
escusar ; la segunda en tiempo grande segunt la bondat del uso. Et por 
todas estas razones puede ganar tiempo según la manera del uso, et si 
asi non fuese fecho , poderlo hian perder. 

LEY IT. 

Qué cosa es costumbre, et quantas maneras son della. 

Costumbre es derecho ó fuero que non es escripto, el qual han us^ 
do los homes luengo tiempo ayudándose del en las cosas et en lias ra* 
zones sobre que lo usaron. Et son tres maneras de costumbre : la pr¡« 
mera es aquella que es sobre alguna cosa señaladamente, asi como en 

asi como de suso dixiemos\ ca las contiendas (pie los hombres han entr& 
j-/, de que nm f oblan las leyes escritas , puedense delibrar por la cos-^ 
tumbre que ftuse usada sobre las razones de que es la contienda, et asi 
ha fuerza de ley. Otrosí decimos que la costumbre puede enterpretar la 
ley quando acaesciese dubda ,sobrella: que asi como costumbraron los honh 
kres de la entender, asi debe seer entendida et guardada. Et aun ha otro 
podcrio muy grande que pode toller las leyes antiguas que fuesen fechas 
ante que ella i pues quet rey de la tierra lo consentiese usar contra ellas 
tanto tiempo como sobredicho es 6 mayor, et de esto se debe entender quan^ 
to la costumbre fuese usada generalmientre en todo el regno: mas si la 
costumbre fuese especial^ estonce non desataría la ley sinon en aquel logar 
tan solamiente ó fuese usada. Ei desatase la costumbre en dos numeras, 
maguer sea buena : la primera por otra costumbre que sea usada contra 
aquella que era primeramiente puesta : la segunda si fiesen fechas des^ 
pues leyes escriptas que sean contrarías dellas ca entonce deben seer guar- 
dadas las leyes que fueron después fechas , et non la costumbre apitigua. 

. I, contra los derecbot estiblecidot , non iJntiindoIe el señor. S. üLos cód.ToI* a. 3. 
leyendo. S. Toi. 2. 9. parece que insinúan esta lección; pero están 

2 . que viene ende grant pro luego con* mendosos* 



os PARTIDA I. 

iugar 6 en persona cierta; la segunda sobre todo también en personas 
como en lugares; la tercera sobre otros fechos señalados que áicen los 
homesy de que se fitllan bien et en que están firmes. 



LEY r. 



Quién pude poner costumbre, et en que manera^ et qual debe ser, 
et por guánto tiempo. 

Pueblo ' quiere decir ayuntamiento de gentes de muchas maneras 
de aquella tierra do se allegan: et desto non salle home, nin muger^ 

. nin derigo nin lego. Et tal pueblo como este ó la mayor parte del, si 
usaren diez ó veinte añps a facer alguna cosa como en manera de eos- 

- tumbre , sabiéndolo el señor de la tierra , et non lo contradiciendo et te* 

- niéndolo por bien , puédenlo £icer et debe ser tenido et guardado por 
costumbre 9 si en este tiempo mesmo fueren dados concejeramente de 
treinta iuícios arriba por ella de homes sabidores et entendudos de jud- 
gar y et non habiendo quien gelos contralle. Et esto mesmo serie quan- 
do contra tal costumbre en el tiempo sobredicho alguno posiese su de- 
manda ó su querella , et dixiese que non era costumbre que debiese va- 
ler; et el judgador ante quien acaesciese tal contienda» oidas las razones 
de amas las partes » jud^ise que era costumbre de todo en todo» non 
Cabiendo las razones de aquellos * que las contradixiesen. Otrosi deci- 
mos que la costumbre que quiere el pueblo poner et usar della» debe ser 
con derecha razón et non contra la ley de Dios» nin contra señorío, 
nin contra derecho natural, nin contra pro comunal de toda la tierra ó 
del lugar do se &ce. Et debenla poner con grant consejo et non por 
yerro» nin por antojo» nm por otra ninguna cosa que les mueva» sinon 

' derecho» et razón et pro. Ca si de otra guisa la posiesen» non seria bue*» 
na costumbre» mas seria dañamiento d^ et de toda justicia. 

LEY VI. 

Quéjuerza ha la costumbre ^ para obrar. 

Fuerza ha la costumbre de valer quando es fedia et guardada en las 
maneras que de suso deximos. Et valiendo desta guisa se puede tornar en 
fuero» sol que sea con acuerdo de los de la tierra et con mandamiento 
del señor della. Et aun ha otra fuerza» que si por aventura acaesdesen 

r tanto quiere decir como afunttmiento t que lo contrtdixíeten. S* ToL a» 

de «rotes de todas maneras de aqueUa tierra. Esc 3. 
S. loL a. £k. 3* S ^ cómo se puede desatar. Eac 3. - 



TITULO II. 33 

algunos fechos que non faUasén en el fuero, ó fuesen hi mal puestos , por 
la costumbre se podrian librar et endereszar, ó facer de nuevo si me^ 
nester fuese» et de esta guisa se tornarie en fuero, et serie tal como él. 
£t aun ha otro poderio mayor que este ; ca puede desatar el fuero anti- 
guo, si fuese fecho ante que la costumbre, et hobiese en él mengua ó 
yerro, ó cosas tan sin razón por que debiese ser desfecho. Pero sí la' cos- 
tumbre fuese usada en tierra, o en villa 6 en otro lugar señalado, eston* 
ce non contrallarle el fuero , nm lo desatarle sinon en aquel logar en 
que hobiese poder } et esto faciéndose con mandado del señor ' et con 
placer de los de la tierra. 

LEY vn. 

Como se puede * desatar la costumhre. 

Des&cer se puede la costumbre antigua por dos maneras , et non 
tan solamente la mala, mas aun la que fuese buena K Et la primera des- 
tas es otra costumbre ^ que fuese usada contra aquella por mandado de 
señor, et con placer de los de la tierra, entendiendo que era mas su pro 
que la primera, segunt que es el tiempo ó la sazón ' en que la camia*^ 
sen. La segunda es si fuese fecho fuero después contra ella, et desfeciese 
por razón el derecho que en la costumbre se mostraba que yácie: ca es- 
tonce debe ^ valer et ser guardado , et la costumbre desatada. 

LEY VIIL 

Qué cosa es fuero ^ 

Fuero es cosa en que se encierran estas ^ dos maneras que habernos 
dicho, uso et costumbre, que cada una dellas ha de entrar en el fuero 
para ser firme: el uso porque los homes se &gan á él et lo amen; et 
la costumbre que les sea asi como en manera de heredamiento para ra- 
zonarlo et guardarlo. Ca si el fuero es fecho como conviene de buen 
uso et de buena costumbre , ha tan grant fuerza que se torna i tiempo 
asi como ley, porque se mantienen los homes et viven los unos con ios 
otros en paz et en justicia; pero ha entre él ' et estQs otro departimien^ 
to; ca el uso et la costumbre acense sobre cosas señaladas , maguer sean 

1 et con placenterít de los de It tierrt. 5 en que la enviasen. S. ToL 2. 

Tol. 3. o el fuero valer. S. Tol. 2. 5. Esc*. 3. 

, 2 deifacer. Esc 3. 7 et cómo debe seer guardado. ToL a. 

3 La primera (íestas et costumbre que et cómo se toma en ley. Esc. 3* 

fiíese dada contra aquella que fuese puesta 8 dos cosas que habernos dicho. S. Tol* 

con mandado del señor. $• ^. 3. Esc. 3. . : t 

4 que Aiese usada contra aouella que fue* 9 et estas otras tanto departlmiento qut 
te mejor puesta por mandado del teáorio, ot el uto. S. Toh 2. 3. Esc* 3. . 

con placer. Tol %• 

TOMO I. B 



34 PARTIDA I. 

tobre mocliás tierras 6 pocas, ó sobre algunos bgares sabidos; mas el 
fuero ha de ser en todo et sobre toda cosa que pertenesca señaladamente 
Á derecho et á justicia. Et por esto es mas paladino que la costumbre ni 
el uso ^ et mas concejero ; ca en todo lugar se puede decir et &cer en- 
tender. Et por ende ha este nombre fuero, porque se non debe decir 
nin mostrar ascondidamente, mas por las plazas et por los otros lugares 
á quien quier que lo quiera oir. Et los sabios antiguos posieron nombre 
fuero en ktin por el mercado do se ayuntan los homes á comprar et i 
vender sus cosas; et deste lugar tomo este nombre fuero quanto en Es- 
paíía: et asi como el mercado se face públicamente , asi ha de seer el 
fuero ' paladinamente et manefiesto. 

LEY IX. 

Como debe ser fecho el fuero. 

Fecho debe ser el fuero bien et complidamente, guardando en to« 
das cosas razón et derecho, et egualdat et justicia; et débese facer con 
consejo de homes buenos et sesudos, et con voluntad del seiíor, et con 
placentería de aquellos sobre que lo ponen. Et esto se entiende de los 
nomes de buen entendimiento que catan mas la pro comunal de todos» 
et de la tierra en que han i morar que non la suya: et que no sean cob* 
diciosos, nin soberbios, nin de mala voluntad, nin hayan desamor 
unos con otros mientra lo fecieren. Et quando asi fuere fecho puedenlo 
otorgar, et mandar por todos los otros lugares do se federe que se ten- 
ga; et desta guisa será asi como ley. 

L£T X. 

• Como se puede desatar el fuero. 

Mal et bien son dos cosas muy contrarias, que siempre la una des- 
torba la otra et la desata quanto puede, asi que quando el mal ha ma- 
yor poder et fuerza, vence al bien et paiía en desatailo: et eso mfsmo 
mee el bien ' quando puede mas, fueras ende que el bien ha tanta ven- 
taja, que es mas noble en su poder; et por ende así como en el de- 
recho yace todo bien, asi en el tuerto yace todo mal Et porque la 
maldat es cosa aborrecedera , por ende la bondat ha poder con derecho 

I manirottado páblicameatek ToL 3. p#- bien et el mal. Tol. a. 
ladino et maneRoito. Eic. 3. S. 3 quando puede mu et ha mai fuemt 

I Por au4lci coiat te debe emendar el fie el bien ba tanta. ToL f • 
Alero ó daiUcer. Tol. 3. Como se departen el 



TITULO II. 35 

de la siempre desatar. Onde como quier que el fuero sea fecho para venir 
ende bien , si por avennira de comienzo non fuere bien catado porque 
el bien sea hi mucho escogido % ó non usaren del asi como deben, non 
catando hi lo de Dios primeramente et complidamente, nin lo del se- 
ñor natural, nin el pro de la tierra, por cada una destas razones debe 
ser desfecho. Et quando el uso , et la costumbre et el fuero que dicho 
habemos fuer tal, puede llegar á tiempo seyendo sabido et conoscido 
por que se deba emendar: et quanto mas dura et lo usan,. tanto peor es. 
£t demás vienen dende dos cosas ; la una que se da por flaco et desen- 
tendido aquel que \q debe toUer et lo sufre , la otra que reciben pérdida 
et daño aquellos que lo usan. 

LEY XI. 

• Que honra han ¡as leyes sobre el fuero, et el uso et la costumbre. 

Honrar deben los homes ' las leyes en dos maneras; la una por la 
honra que es en aquellos que la han , la otra por el bien quel puede en- 
de venir al que honra aquella cosa de que puede ser honrado. Et por- 
que estas dos cosas son en las leyes , por eso las deben todos mucho 
honrar ; ca maguer que el uso et la costumbre pueden menguar dellas o 
tollerlas del todo, segunt que deximos de suso, et otrosi como quier 
que estos derechos se tornen unos en otros % asi como saliendo del uso 
costumbre, et de la costumbre fuero , et del fuero ley, et en decendiendo 
de la ley fuero, et del fuero costumbre, et de la costumbre uso; todavía 
la ley ha estas honras señaladas demás de aquestas otras, ca después qué 
la ley es fecha, ha de ser fuero concejero et publicado: et otrosi recibe 
en si costumbre para ser costumbrado por ella: et otrosi debe ser usada, 
porque en otra manera non se podrian della aprovechar las gentes. Et 
por ende como quier que se torne en estas otras , non es la su tornada 
sinon en ganando et en recebiendo poder et honra dellas. Et aun ha ^ 
otra manera, ca las leyes non las pueden &cer sinon los mayores seño- 
res et los mas honrados, asi como emperadores 6 reyes; porque se en- 
tiende que por quanto son mas nobles et de mayor lugar los que las fa- 
cen, tanto mayor honra reciben ellas, Et sin esta han otra muy gran- 
de , que son ciertas et escriptas , et non se deben judgar por entendi- 
miento de homes de mal seso, nin por fazañas nin por albedrio, sinon 

I 6 seyendo escogido non usan asi del 3 las cosas en dos maneras. S. ToL 1. 3. 

como deben. S. Esc. 3. 

a Por quates cosas debe home honrar las 4 asi como subiendo del uso en costum- 

leyes. Tol. 3. Cómo deben ser honradas las bre. Tol. 3. 

leyes. Esc. 3. ' $ otra honra. S. Tol. 2. 3. Esc. 3. 

TOMO I. £ S 



PARTIDA !• 

rfOí logvo \óh boUesen de emendar ó á fiícer 

.^ aui^- •.* * cL «3BDOGC * es ik afiv homes entendudos et sabídores para 

..«Ixi^r^oc ^ -neo: soca con porque se mejor pueda &cer ó emendar, et 

^roat ^uu. rrxíjLML, Et pcvqoe es cosa derta, et ninguno non puede al de- 

^r . ^ ^u»¿ por .ata rawQ es dk honrada, por ende los que la guardan 

a X X)uc3o ioa por cUa mas honrados. Et esta honra es tan complida 

4tAC vu::s;s¿ a rey ^ lasa el menor home de la tierra cada uno (alia hi su 

x^c!^v:iu « ^ 4t: como debe ser honrado. Et esto es porque la letra ^ non 

xuw>ci 4. ioii oia «i otro, que tan bien muestra la razón por el mayor 

vxiutc .>x a nKfHX ; ca de una guisa lo falla el loco et el cuerdo , et el 

^c uoi c^icenümieoco et el de bueno, et el que es bien razonado et el 

^uc :feoik lo s::^» et tion miente á ninguno por ambf nin por desamor, 

aIxx poc promesa nin por amenaza '; et esta escrimra de las leyes ha 

utK ^louTi muy grande en que entran quatro cosas: la primera que la de- 

!xu !^^:t homes sabios et entendudos : la segunda que ha de ser fecha 

4c iHiv bociMS palabras et mucho escondas: la tercera que la fagan siem* 

pi< ^ vva uuoiido de los mas honrados ^ señores en quien es el poder 

si U Ikmkcí sk nundar et de facer; et otrosi * porque en ella fabla de 

iK^v^ tkvbw^ ct honrados mas que las otras escripturas todas : la quar- 

lA iK>cv{uc <^ w^Yipca» et non puede caer * en olvido de los homes por 

xíul >04> vm por tiempo, nin otrosi non debe ser desatada del todo; 

Vviv^ >¿ 4l^%tti hi bobiere que non sean buenas, si fueren de emendar 

s|u< H^ yHiKcuJkn, ct si fueren á desatar que pongan otras en su lugar 

4LIW v^^ W^ ^k^4icn« Onde por todas estas razones han honra las leyes 

v(^t< H,Hi^ tc<tíM% ct ordenadas et puestas en escripto, asi como de suso 

gv\«uK>^^ )«>b<v todos los fueros, et usos et cosmmbres que los homes 

^KHNii c< |HioicA poner I ca lo al '"^ se puede camiar por voluntad, et 

yxi^,^ (M4 >kHMi por derecho. 

TITULO m. 

2)# ta santa Trhudat. " 

^ sxawiOMttkMO de Us leyes tan bien de las temporales como de las 

V <^ U V^v*^ Jt éRudtr ó Cwtr de 7 homct en que es- S. 

^nVnv \ \>^^ t- ^ porque ftblt de nobles fechos. S.ToL8« 

4 x^ .v SN V*^ Jt« \4Ur% S> debe fabltr de nobles fechos. Tol. 2. 

* j^, « 4K Ks S. 9 en olvidanza. S. Tol. 2. Esc. 3. 

A wssA V, ^^y é^M^v & Tol. I. $. Esc j. 10 se puede emendar por volunud, ct 

X X* V * v^.* "^ U ncriturt de Its leyes esto non salvo por derecho. Esc. 3. 

^ w^ \ - ^ H^x <= áí^W «II que eniran quatro 11 et de la fe católica. Tol. 2. Ek. 3. 

xvvv^N vio I ji Kw* Jv E' Toledano 3. añade „et de los artículos 

^ ^N^^ Ísn*kUuW U ms» honrados, ToL 3. della. Sus leyes son seis.'* 



TITULO III. 37 

espirituales es este» que todo cristiano crea firmemiente que es uno 90ÍO 
Dios verdadero^ que non ha comienzo nin fin» nin ha en sí medida nin 
mudamiento, et es poderoso sobre todas las cosas, tan bien las que los 
homes entienden, como todas las otras que non pueden entender, et de 

TITULO II L ' 

De la sancta Trinidat, et de la fe católica. 

JLia primera cosa que mandamos et gue queremos que sea tenida et 
guardada sobre todas las otras es esta, que todo cristiano se esjtierce de 
conioscer d Dios i capues que/ conosciere estonceí sabrá amar et temer, 



X En los cód. ToL t. Esc. 1. 1. 4. B. BL. 
3. este título no tiene mas que una ley, que 
en substancia conviene con las dos i y 11 de 
este texto y tomado del cód. B. R. 3. dice 
asi: y» Sin dubda tenemos et asi es verdat, 
et creemos firmemente que es uno solo ver- 
dadero Dios I que non ha comienzo nin fin, 
nin ¿a en sí medida nin mudamiento, po- 
deroso sobre todas las cosas , Que seso de no- 
me non puede entender nin tablar del com- 
plidamente , Padre , et Fijo et Espíritu san- 
to, tres personas et una cosa simple sin de- 
partimiento, que es Dios Padre, nin fecho 
nin engendrado de otro , Fijo engendrado 
del Padre tan solamente , Espíritu santo sa- 
liente de amos á dos, todos tres de una subs- 
tancia, et de una igualdat, et de un poder, 
ct durables en uno por siempre. Et como 
quier que cada una de estas tres personas es 
Dios, pero non son tres Dioses , mu uno. Otro» 
si como quier que Dios es uno non se tuelle 
por eso que las personas non sean tres. Et 
este es comienzo de todas las cosas espiritua- 
les et temporales tan bien de las que pares- 
cen como de las que non ptrescen , et quanto 
en sise todas cosas fizo buenas ; nus cayeron 
algunas dellas en yerro, las unas por sí, asi 
como el diablo, et las otras por conseio de 
otrie , asi como el home que pecó , por lo 
quel conseió el diablo. Et esta sancta Tri- 
nidat que dixiemos que es Padre, et Fijo, 
et Espíritu santo et un Dios, como quier que 
diese á los homes por Moysen , et los profe- 
tas et los otros santos padres enseñamiento 
para vevir por lef, en cabo envió su Fijo en 
este mundo , que rescibió carne en la virgen 
santa María , et fue concebido de Espíritu 
santo, home verdadero, compuesto de al- 
ma razonable et de carne , verdadero Dios. 
Este es nuestro sefior lesu Cristo, quo segunC 



la natura de la divinidat es durable por 
siempre, et segunt la humanidat fue mortal; 
este nos mostró manifiestamente la derecha 
carrera de salvación , et por salvar el linage 
de los homes rcKibió pasión et muerte en 
la cruz , et descendió i los infiernos en alnuí, 
et resucitó i tercero dia , et subió á los cie- 
los en cuerpo et en alma, et ha de venir en la 
fin del siegfo i judgar los vivos et los muertos 
por dar i cada uno lo que mercsció, á cuya 
venida han todos i resucitar en cuerpos et ea 
almas, en aquellos mismos que ante habien, á 
rescebir juicio segunt las obras que fecieronde 
bien et de mal , et habr jn los buenos gloria 
sin fin , et los malos pena por siempre. Otrosí 
tenemos et creemos firmemente aue es una 
santa eglesia general en que se salvan todos 
los fieles , et fuera del la non se salva ninguno, 
en la qual se face el sacrificio del cuerpo et 
de la sangre de nuestro señor Icsu Cristo en 
semeianza de pan et de vino. Et este sacrifi- 
cio non lo puede otro facer, sinon aquel 
que fuere ordenado para ello por santa egle- 
sia. Et otrosí creemos firmemente que tam- 
bién los varones como las mugeres que resci- 
ben el baptismo segunt la forma de santa 
eglesia se salvan por ello , et si después del 
rescibimiento del baptismo pecaren, puédese 
cada uno salvar emendando el pecado con 
verdadera penitencia. Et esta es la creencia 
verdadera en que yacen los artículos de la santa 
fe católica , que todo cristiano debe creer et 
guardar, et quien asi non lo ficiese non pue- 
de ser salvo. Onde mandamos firmemente 
que la crean et la guarden todos los de nuea* 
tro señorío , asi como sobre dicho es , se« 
gunt la cree et la guarda la eglesia de Ro- 
ma ; et qualquier cristiano que de otra guisa 
crevese et contra esto fuese, debe haber pena 
de ncreie.** 



^8 PARTIDA I. 

las cosas que non veen como de las cosas que son veidas , Padre et Fijo 
et. Espíritu santo, tres personas et un Dios verdadero, Padre non fecho 
nin engendrado de otri, Fijo engendrado del Padre tan solamiente, Es- 
píritu santo salliente de amos a dos , todos tres de una natura et de una 
egualdat, et de un poder et de un saber, et durables en uno para siem- 
pre. Et como quier que cada una destas tres personas es Dios ; pero 
non son tres Dioses, mas es uno. Otrosí maguer que Dios es uno, non 
mengua por eso que las personas non sean tres. Et este es comienzo de 
todas las cosas espirituales et temporales, tan bien de las que parescen, 
como de las que non parescen. Et quanto en ^ todas las criaturas fizo 
buenas , mas cayeron algunas dellas en yerro ; las imas por sí mesmas , asi 
como el diablo se perdió por su orgullo et por su soberbia , et los otros 
por consejo de otri , asi como Adán , que pecó por la osadía et por el 
desmandamiento que bobo por consejo del diablo et de Eva su muger^ 
porque perdió la gracia de Dios, et fue echado de paraíso por siempre. 
Et esta santa Trinídat , que deximos que es Padre et Fijo et Espírim 
santo et un Dios, como quier que diese á los homes por Moysen, et 
los profetas et los santos padres enseñamiento para vevir por ley, en ca- 
bo envió su Fijo en este mundo, que recibió carne de la virgen sanctá 
MARÍA 9 et fué concebido de Espíritu santo, home verdadero, compues- 

et Dios amará otrosí a //, tt haberle ha merced: et la derecha carrera 
para conoscerle es qnejirmemiente crea et tenga que uno solo es verdadero 
Dios, Padre, et Fijo et Espirita sancto, qtujizo ángeles, et arcángeles^ 
et cielos , et sol, et luna, et estrellas , et mar, et tierra y et aves , et bes- 
tias , tt pescados et todas las otras cosas que en el cielo son et so el cielo, 
et en tierra et so la tierra, et fizo el hombre después de todo, et diol po- 
der que se serviese de aquellas cosas que éljiciera, et fizo ángeles bue- 
nos et limpios , et claros mas que el cielo, nin sol nin ninguna estrella^ 
quel serviesen, et qtiel obediciesen et que I acompaniasen. Et como quiet 
que I non hobiese menester compañía, que quanto en sí non era solo y fizo es- 
topor dar á entender al hombre que él fizo, en quien metió entendimiento 
del su saber, que todos los sus Jeclios eran ordenados et compUdos; et 
que el hombre otrosi ordenadamiente ficiese sus obras. Et entre aqtiellos 
ángeles quejlfizo tan nobles et tan claros ^ fizo á Lucifer mas claro et 
mas fermoso qtu á los otros, et quando se vio tal, ergullecio et cogió so- 
berbia ^ tt quísose egualar con él: et luego que esta traición ¡tobo pensado, 
asi como nuestro Sénior lo habie Jecho mas fermoso que á todas las otras 
creaturas, aii lo fizo el mas feo , et comol Jiciera en el cielo mas honra- 
do que los otros, asi lo derribó enjcl infierno mas deshondrado con todos 



TITULO 111. 3p 

to de alma razonable et de carhe, et verdadero Dios. Et este es nuestro 
señor lesu Cristo , que segunt la natura de la divinidat es durable por 
siempre, et segunt la humanidat quanto en seer home fue mortal. Et 
este nos mostró manifiestamente la derecha carrera de salvación; ca por 
salvar el linage de los homes^ recibid muerte et pasión por nos en la 
cruz y et decendid á los infiernos en alma, et resucito al tercer dia, 
et subid á los cielos en cuerpo et en alma , et ha de venir á la fin del 
sieglo á judgar los vivos et los muertos por dar á cada uno gualardon ó 
pena segunt su merescimiento % á cuya venida han todos de resucitar en 
cuerpos et en almas en aquellos mesmos que ante hablan , et recebir jui- 
cio segunt las obras que fecieron de bien et de mal: et desta guisa ha- 
brán los buenos gloria sin fín^ et los malos pena por siempre *. Et esta 

aquelhs que con él se eiargaron} et desptícs qtie esta justicia hobo fecha 
deste ángel soberbio y qiiiso dar pena al hombre por el pecado que ficiera, 
porque nol obedeciera, et se le desmandara et comiera delfructo de aquel 
árbol que él le defendiera. Et este fue Adam el primer hombre^ et por 
este atrevimiento que fizo pasando el mandamiento de nuestro Sénior, asi 
comolposiera en paraíso terrenal, que es el mas vicioso logar del mundo, 
sacólo dende, et diol mayor trábalo et mayor laceria que a todas laJ 
otras creaturas en cuidados, en pensamientos , en enfermedades et en do^ 
lores, et sobre todo esto quiso que muriese con mayor pena , et con mayor 
cuyta, et con mayor traíalo et mayor laceria que todas las otras criatu^ 
ras, et con mayor dolor qtie otra cosa viva él et Eva que I dio por muger, 
quelfuc conseiador deste pecado, et todos los que dellos viniesen, et en 
esta manera escarmentó Dios el yerro quel ángel et el hombre ficierom et 
este verdadero Dios que dicho habemos que es Padre, et Fijo et Espi-' 
ritu santo, tres per soruis et un Dios , por emendar el yerro quel hombre 

I á CUTO juicio han todos de ir> et re- «que loe Mcramentoe et loi artículos son pt- 

sucitar. Tol. 2. Esc. 3. S. » ra guardar esta creencia , et tenerla coni« 

1 Gregorio López j Montatbo no si* *• pl idamente » porque son como pilares de la 

Sieron constantemente en este título alguno » fe , ca sobre ellos esti toda puesta » por enr 
los códices ^ximinados por la Academia, i» de ha menester que pues de la fe fabtamos, 
sino que tomaron parte de unos y parte de •• que fablemos luego aquí de los artículos , et 
otros 9 componiendo i su modo m nuero •» mostrar qué cosa son et quintos son , et có» 
texto. Gregorio López tampoco va^ acuer- •• mo deben ser guardados." Y conciure el 
do con Montalbo en este prólogo , porque prólogo. El de Montalbo concuerda a la le- 
le tomó de algún códice semejante al que sirve tra con el queNa al píe de los textos, j em- 
de texto principal» y concuerda con él hasta pieza: ^^Sin dubda tenemos;" jr al fin pone 
la nota; desde donde ingiere un gran trozo dicha adición de Gregorio López. A con- 
de la única ley que tiene este título en el tinua¿ion se hallan en uno y otro tres leyes 
texto f que va al pie de los principales , des- de que^ consta solamente su texto de este tí* 
de 9trosi tenemos et creemos hasta deke haber tulo , y acuerdan con la i , 11 y vi del texto 
ftns de kerege ; j luG^o aftade: 9, mu por- principal. 



40 PARTIDA I. 

es la fe et la creencia de tmestro señor lesu Cristo qu¿ ha de creer et de 
tener todo cristiano , et que manda guardar la santa eglesia de Roma, et 
^ dicha en griego católica , que quiere tanto decir como la ipas santa 
cosa que puede ser. Onde todo home que esta creencia non hobiere, non 
puede en este mundo haber el amor de Dios, nin salvación del alma en 
el otro. Mas porque los sacramentos et los artículos son para guardar 
esta creencia et tenerla complidamente , que son como pilares de la fe, 
ca sobre ellos está toda puesta , por ende ha menester que pues de la 
fe fablamos en el título ante deste, que fablemos aqui de los artículos, 
et que amostremos primeramente que cosa son en si mesmos , et quin- 
tos son los artículos de la fe, et onde tomaron este nombre , et qué pro 
viene dellos, et cómo deben ser honrados, et cómo los deben guardar. 
Pero conviene primero que oblemos de los artículos et después de los 
sacramentos , porque de los unos nascen los otros. 

LEY I. 

Que cosa son arttcuíos, ctj?or> qué han asi nomhrc. 

Artículos son dichos razones ciertas et verdaderas que los Apostóles 
ordenaron et posieron en la (e por la gracia de Espíritu santo , que 
nuestro señor íesu Cristo envió en ellos. Et estos artículos todo cristiano 
los debe saber , et creer , et guardar verdaderamente para haber la acencia 
de lesu Cristo verdadera et complida, et salvarse por ella. Et destas pa-- 

Jicicra contra él, asi como sobre dicho es, envió su Fijo en el mundo 
que prisiese carne de sancta María et fuese concebido de Espíritu 
sancto i et esta gloriosa sancta Marta fue virgen ante que nuestro Sénior 
nasciese de ella, et quando nasció et después que fie nascidos et es sancta 
complida et beneita complida sobre todas las mugieres que fueron, et son et 
serán. Et desta encarnación fué mandadero el ángel Gabriel. Onde aquel 
que nasció de sancta María fue compUdamientre Dios et hombre, et fué 
llamado lesu Cristo, el qualpor amansar la sentencia del Padre que ha- 
bla contral linage de los hombres por el yerro quefcieron, et porque se le 
desmandaron asi como sobre dicho es , et por^anarnos perdón del Padre y 
sofrió lacerio en este mundo como otro IwmMe et mas que otro hombre, 
quanto era mayor en su sentido, et él era sin culpa } et andido predican-- 
do por el mundo, et mostrando la creencia verdadera porque nos podiese- 
mos salvar , et aun por haber mayor deudo de nos dar vida perdurable 
en el sancto paraiso dexose prender et denostar ^ etfsrir et deshonrar, et 

fue azotado et coronado de corona de espinas , et feciéronle levar la cruz 



TITULO III. 41 

labras fiíe fecho el Credo in Deum, que ilaman en latín símbolo, que 
quiere tanto decir como bocados. Et esto es porque cada uno de los 
apóstoles dixo por sí su palabra cierna en como creyan , et ayuntadas 
todas en uno es hi la creencia de Dios complida , et por eso le llaman 
Credo in Deum. Et lo que cada uno dixo es esto. Sant Pedro dixo : creo 
en Dios Padre poderoso aiador del cielo et de la tíerra. Sant Johan di- 
xo : et en lesu Cristo su fijo uno , que es nuestro señor. Santiago fijo 
del Zebedeo dixo: que es concebido de Espíritu santo , et nado de Ma- 
ría virgen. Sant Andrés dixo: que recibió pasión en poder de Pondo 
Pilato, et fue crucificado» et muerto et soterrado. Sant Felipe dbco: que 
decendió á los infiernos. Santo Tomas dixo : et al tercer dia resucitó de 
entre los muertos. Et sant Bartolomé dixo : et subió á los cidos, et see 
á la diestra del su Padre ' verdadero sobre todas cosas. Santo Mateo di* 
xo: et verná dende á judgar i los vivos et los muertos. Santiago Alko 
dixo : creo en d Espíritu santo. Et sant Simón dixo : et en la santa 
eglesia católica, ayuntamiento de los santos. Et Judas Jacobi dixo: et 
redempcion de los pecadores. Sant Matias dixo : et resudtamiento de la 
carne, et vida perdurable para siempre. Et son llamados artículos, que 
quier tanto decir como artejos , que así como en las coyunturas de las 
manos et de los pies hay artejos que facen dedos, et los dedos &cen ma- 
nos > así estas palabras del Credo in Deum , que son cada una de por sí 
como artejo, ayuntándolas todas en uno &ccn una razón, que es asi 
como mano , en que se comprehende la creencia toda. Et por ende to<« 

acuestas^ et fue puesto en ella , et hobo las manos et los pies enclavados^ 
et diéronle á beber f el et acedo ^ etfueferido de lanza en el costado. En tal 
numera recebió muerte por nos sacar de inferno et damos el bien de pa^ 
raisoy et dermtntre que la carne fue muerta el alma descendió a los infier- 
nos ^ et saco dende sus sanctos et sus fieles , et el su cuerpo Jue metido en 
monimento, et d tercer dia re sus cito en carne ^ et mostróse á sus discípulos 
muchas vegadas, et comió et bebió con ellos, porquel viesen etfusen ciertos 
que el su resuscitamiento non era por semeianza, mas de verdat. Et des- 
pués cmfirmolos en la su fe et en la su creencia , et desi sobió d los cielos 
visiblemiente en cuerpo et en alma , et después de esto envió el Espíritu 
soneto sobre sus discípulos, et fízales entender todos los lenguaies porque 
fodiesen predicar por el numdo, et facer entender á los hombres la su fe 
et la su ley sancta; et está en los cielos á la diestra parte del Padre po^ 
dcroso con el Espíritu soneto i et este lesu Cristo verná en la fin dest$ 

X poderoso sobre todas las cosas. S. 
TOMO X. F 



42 PARTIDA I. 

do cristiano dd)e saber et creer ciertamieote que esta es la creencia de 
Dios verdadera que ayunta al home con Dios por amor. £t el que lo 
asi aeyere es verdadero cristiano , et el que lo non creyere non puede 
ser salvo nin amigo de Dios« 

LEY II. 

Qudntos son los artículos dt la fe. 

Por las razones que los artículos son xiv et non mas nin menos 
queremoslos aqui mostrar, porque todo aistiano los pueda mas aína sa- 
ber et aprender ; onde decimos que por derecha razón conviene que en*- 
tirasen en cuento de xiv. Los siete pertenescen á probar ' que lesu Cristo 
segunt la divinidat es Dios en sí mismo , et los otros siete segunt la hu- 
manidat que es home; et el primero de la divinidat es de creer en como 
es un Dios } et el segundo es en creer que es Padre poderoso ; et el tercero 
es en creer de la persona de su fijo lesu Cristo; et el quarto es en creer 
de la persona del Espíritu santo; et el quinto es en creer en como fizo el 
cielo et la tierra; et el sexto es en como fizo et crio la santa eglesia cató- 
lica y que es ayuntamiento de los santos et remisión de los pecados; et el 
seteno es en creer la resureccion de los cuerpos et de las almas» et de co* 
mo habrán los buenos * vida perdurable. Et los otros siete artículos que 
pertenescen á la humanidat son estos: el primero de ellos es en creer co- 

mando , et resuscttaremos todos , et dará iutcto sobre los humos et sobre 
los malos. Ca aquel mismo meto seremos todos iudgados en los aterpos 
et en las almas g^e agora traemos, et dará cada uno razón de lo que 
fizo, et irán los huercos al su santo paraíso a la gloria sin fin, et los 
malos irán a irfitmo et apena perdurable: et esta es la nuestra fe cató-- 
lica, et ninguno que asi non la creyere , non puede seer salvo. 

LEY JI. 

Qué poder did el nuestro sénior lesu Cristo á sant Pedro. 

Todo cristiano debe creer que nuestro sénior lesu Cristo es Dios et 
hombre^ et ha poder de perdonar los pecados. Et quando andaba por la 
tierra predicando, que fizo cabdiello a sant Pedro sobre todos los após^ 
toles, et diol las claves de los regnos de los cielos, en tal manera que 
quando él soltase en tierra que fuese suelto en el cielo, et quando legase 
en tierra que f tuse legado en el cielo. Et este poder hobo sant Pedro 
mientre que fue vivo, et Itobiáronlo quantos apostóligos fueran después del, 

I que lesu Cristo segunt U deidtt ct a gloria perdurable. S. ToL 3» Esc. ^. 

Dios en sí mesmo. Tol. 2. g. P. 



.TlTUXa; III. 43 

mo fue ccmcebkia déE^tritu ¿anta; el segundo, creer que c^áó de sanca 
María virgen; el tercero es en creer que recibid pasión, et fue. muerto et 
soterrado; el quarto es en creei: que decendio á los infiernos; el quinto 
es que resucitó al tercer .dj^ de ni^ei[te á vida; el,^xto es en creer que 
subid a los cielos et ésta a la diestra parte de Dios Padre poderoso : el 
seteno es en creer jqúc verná^jodg^. los vivbsiet k)s muertos. Onde 
quien estos xiv artículos noni^be jbien» noaflu«de .saber la creencia de 
Dios an^lidamence. .' i^ o, .; 



i A 



Ofkié tomaron nombré artículos.' 



Nombre tomaron los artículos de los artejos, ca tanto quiere decir 
articulo como artejo; ca biea asi como, en los. dedos de la mano ha xiv 
artejos, otrosi en la fe ha xiv artículos, así como dicho habemof. Et asi 
como los artejos facen xledos^ et tos dedos isalia^ que se abre et se cier- 
ra, et prende et afloxa^ tt toma et da.^ asi los^ard^los de santa eglesia 
ayuntados en uno ékieala dreeocta:, et .1^ creencia &ce la fe,x]ue es asi 
como mano que mantiene la ley de Dios, que cierra et abre, et pren- 
de et áfloxa, et' ttima efi da. Onde destos longares fiíe tomado el nombre 
de los artículos; ca esta es la mano de Dios complida con que se mués- 

€t haberlo han quantos serán daqui adelante, ellos ^ et los arzobispos et 
los obispos, et los otros prelados de sane t a eglesia que lian poder delt 
apostóligoi ca tienen lagar de nuestro sénior leiuCri/to en tierra engíiar-- 
dar la Je et ensemarld. Onde qualqmr cristiano que jcontra ella viniese, 
ó non la quisiese creer, asi como sobredicho es en esta ley et en la,que es 
ante della, es herege i et mandamos que líaya aquella pena que es puesta 
contra los he reges. 

» xi?r III. 

T^ los artículos de la fe. 

Como quier que en esta sobredicha ley en qtufabla de nuestra creen-- 
za se puedan entender los artículos de la fe , que quiere tanta decir como 
miembros della, que ha menester que todo cristiano sepa et crea para 
conoscer Dios et amarle, etpara salvarse , et para guardarse de la pe^ 
na que es puesta contra los hereges , et para conoscer que era en la fe} 
peroporqtte los hombres sepan cieriamientre quantos son et quides, quere^ 
moslo aqui mostrar. Et decimos que son xiv} et los siete f oblan de la 

I Eo el original se empieza aquí el títu- . leyes. Para evitar confusión se han reunido 
lo IV t que comprehende las tres siguientes baxo un mismo t^uk>. 
TOMO I. F 2 



Á niogacia' cosa de'^bien 






^^3j qoe así: cama los ñetade la 

■ ■■*" ' ^g úxík» habennB ^ ayuntados en 

—■ ""^j,., otrosí la cccencia de toaos estos 

*^ ¿cree, que sea buen cristiano en 



^ . .% íT 

.^^.«v*^ 



'tum^Jidos ios arficuios. 

^císéasfí» son.dicho$ por la honra que 
..--e. ior h su merced qoe te ayunten el nues- 
-*^ '^ ' ^fc^/díindonos á ettteoder-et mostrándonos 
.. ^ -- ■^■'^ **->■*' ■ . • 

-w MkssUttdeki.lmnamdat,segurid^u 

LST IV. 

-.i-« son los artículos de ía divinidat. 

^ ^mím dnümdat son estos. El primero creer que es 

■ ***"-, ft Padre. El tercero m el Fijo. El quarto creer 

«:-'-' """ V*»**í t^" personas son uttJ^s. El quinto es creer 

' "' '"**";«* tt la tierra. El sexto es xreer qoe santa egUsta 

■ *^ '^'^^frt tanto decir como cosa santa et convida comu- 

- • ' ^ %iks cristianos bao. parte en el bien que se en ella 
' " "'"^^hs pecados, et fueras dell^ non pode ninguno haber 

» •*••" " ^ fj séptimo es creer que seiá resurrección , que quiere 
' •■* ""* '*!-, jBt fisucitarémos todos en ntustro^ tnerpos et eh nos- 

•• *-"^" LST r. . . 

Quites son los artículos de la húftianidat. 

- j^^ 4r#í«A»x de la himasúdat so» siete. El primero es creer 
• ■ "¡TLiw- Jesu Cristo fue concebido de. Espíritu soneto. El se- 

■ T";!, •*«v^* de sancta Marta virgen. El tercero que pris^ muerte 
" • ^ niMo. El quarto que dts'andió á los infiernos. El qmnto que 



Ú 



TITULO IXI. 4^ 

el Sa poder» et el su saber et la su bondat ' que mana e& Et aun reoebi- 
mos otra honra maravillosa del que quiere quel loemos % et en loaodol 
habernos por derecho en loar la su honra quan grande es, segunt que 
cumple i nuestros sesos et á nuestros entendimientos^ et por ende cosa 
atan hoiurada coma esta mucho la debemos honrar, ca honrándola hon- 
ramos á nuestro señor Dios, de quien habemos los cuerpos et las almas^ 
et ptrosi honramos ' los fechos mucho honrados » et con todo honramos 
á nos me$mos« 

'LBY VI. 

Cótno se deben guardar tos articulos. 

Guardados deben ser los ardculos de la fe bien et complidamentei 
de guisa que ninguno non sea atrevido de probar de toUerlos^ nin de 
quebrantarlos, nin de menguarlos por ninguna manera. Ca aipiel que 
esto ficiese de llano oe mostrarie que non era amigo de Dios, et que ha- 
bie sabor de destroir la fe} et por ende sin la pena quel darie Dios en 
este mundo et en el otro, meresoerie de todos los cristianos , et mayor- 
mente de los señores, quel den aquella pena que dice en el vx libro de 
aquellos que descreen en la fe de lesu Cristo , o quieren desatar ó ca- 
miar los fechos della. 

TITULO IV. 

Quefabla de hs sacramentos de santa eglesia. 

Jr ara conosccr i Dios et ^ ganar su amor, todo aistiano conviene que 
haya en sí dos cosas ^: la una la fe católica que debe aeer, segunt en es- 
tas leyes de suso es dicho ; la otra los sacramentos de santa eglesia que 

resuscitó de muerte. El sexto que sobtó d hs cielos^ et seye d la diestra 
parte de Dios Padre. El séptimo que verná iudgar vivos et muettos. 
Estos son los catorce artículos de la Je , que todo cristiano debe creer. Et 
si algtm cristiano qualquier^ clérigo 6 lego^ de grand guisa 6 depequenya^ 
varón ó mugier^ non quisiese creer todos estos artiaíloSy ó los contradi^ 
xiese todos ó algunos dellos es herege conoscido. Et mandamos que haya 
la pena que es puesta contra los hereges. 

1 qual mtfia es. ToL 3. que menester et» 4 guardar. ToLi.et guardar 4U alnuu Esc 
Esc. g. I. 2. 

2 et loándole por derecho habrá la su S '* ^^^ ^ ^^ creencia de los artículos 
honra quan grande es segunt que cumple, de la fe qiie debe creer . la otra es de fecho 
Toh 3. de los sacramientos de santa eglesia. B. K. 3. 

3 los sus fechos. Tol. 3. Esc 3. 



46 YArnTlDA I. 

debe noéhk scgunr eo estas leyes demostramos; o bieti asi axao alma 
el cocqw es hcnme oomplido, et lesa Crisio es home el Dios^ así el <fac 
cree la fe catolka et redbe los sacnmeotos de snta emesia hi el nombce 
diecrÍ0us,et es crítfxaiio acabado. Et pues que en los tknlos anfee desíe 

fiJifanfwic H^ Li fr roróBra fT d^ Inc ^ftirnln» A^ i4b pnr dn se dcm U CS tf a 

qoales, queremos fidbiar en este de los saaameittos de smia emesia qoe 
son sáeie '. Deflos debe recebir todo cristiano los cinco por fjerza de 
ley podiéndolos haber, et los dos por volootad. £1 primero ddlos es 
baonsmo^ el s^ando confirmación,^ tercero peniíencia, el qaarto co- 
munión, el qainto ancion qac bcen a los enfermos qoando ffirirTidfn 
que son cerca de su fin. Et los otros dos son deT^cJoniad, casamiento et 
ófden, ca ningono non debe ser apremiado de los pooebir si non quisie- 
re *• Et mo str ar em os primeramiente por qoé ettos sacramenR» son siete, 
er non poeden ser mas nin menos K El desí diremos qué cosa son en si 
mesmos, et por qoé han a¿ nombre, et qotsn los puede &oer, et cómo 
deben ser fedios, et qoé Tirtnd han, et oomo deben ser dados et reoebí- 
dos, etqné pena mcresccn los qne yerran endafios den reosbirlos^ d 
en non crecrUos a¿ coa» deben. 



l.£T I. 



F^tfusmm smtta egUsia siat sacramentos^ tí momfmuUm ser 

mtas mm menas. 



Siete sacramentos dezimos en la ley ante destaque son en santa ^jb- 
sia, et que ooo poeden seer mas nin "^^^^n Et agora qu er em os aqcñ 



xsr I. 



Por qoe son en santa ^Icsia siete los sajgramientos^ et non pueden 

masninmeoos. 

kSitít sagramieneos kaéenm éCcbo ftc sm m sania egksia^ tí qm 



ojzao 



1 £t dcsíoft cccrleac ea tod» f-Ii» c«e por s <{a¿ coa es. et <f2f rírtai ki, 
todo CToiaao rcc.*!xi las clsto podieadcl» se ¿rbc dir ct feccb:r, cí áe í>i*s Ixs ocr» 
Mbcc B. A. 2. Esc 2« )• ^ cous oic m g ^a t susta «*«*-» pcríeacscea I 

2 E: ác c*di ano ¿esto» sKiaaieatot £- e'.l -i; 'ct if¡c pesa ■«»£€■. «Súc Bw R. 2. 
irr-T* ap2rt*f*aí-c=rTe por sJ 9^ TÍrt.-d ítia, Tc^ j. Esc i. 2. 4. 

ct c. TV' X ¿cber £»ccr. Od¿c t'^^ cnrf i-» 4 Desde c^i Ict !asta Ij cr <pe espíen 

Aí>e cíter ^ae ea cslos «cnaW^os se «:- /f«rii/ dfrtms , se «¿rierte fnai ¿¡feeoctt ea 

r»- .--, cT-'sí^-r»; ct ^.i esto rt-a crttinc k» c-.iues, r Ki sicj Dcc«*r\-» c^tiTrrar vi 

o .> r:rae es iic'rfe, ct ouWavH j-e re- •« j-.jj tcili, roKa¿> dr! cnA Ew- "2. coa 

crí« .a pesa 7^ « pscsía c«eí» :« feere- cl^|a*l raa ¿e ac«enk> a ToL 1. Ese I. 4. 

fcw A. R. 9. . V XS4 *:^bt U •€▼. Bw R. 2. t- 
J £2 ¿csl ¿Irc.:^ dr u¿a ■»> ¿ellos 



TITULO IV. 47 

mostrar por qué razón es esto segunt lo departieron los santos padres» 
que dixieron que del pecado que tizo Adán nacieron dos males, que se 
tornaron en graot daño non tan solamíente a él , mas aun á todos los 
otros que de su linage decendieron. Et el uno es de culpa de que nacen 
tres pecados en que los homes caen, et el otro de pena de que yie«- 
nen quatro : el primero de los de culpa es el pecado mortal que viene 
por linage quando los homes nacei\ en pecado á que dicen en ktin ori- 
ginal, que quiere tanto decir como pecado de nascencia* Et los otros 
dos son el uno mortal porque meresce muerte perdurable el que lo face 
sinon ' se quita del, et el otro venial porque viene del fecho de la cul- 
pa. Et de los quatro que nacen de la pena, el primero dellos es el non 
saber, et este non saber, como quier que se puede entender por muchas 
cosas , en este lugar non se entiende sinon por los secretos de Dios que 

ftieden seer mas nin tnénos. Et agora queremos mostrar por qué razón es 
esto scgnrui lo departieron los santos padres ^ que dixieron que del pecado 
quejizo Adán nascieron dos males ^ no tan solamíente d //, mas aun á 
todos los que de su linage descendieron. Et el uno es de culpa ^ et el otro 
de pena. El de culpa pártese en dos maneras: la primera dellas es elpe^ 
cado de la nacencia de los homes , d que llaman en latin original. Et por 
tsol llaman asi aporque todos nascen en este pecado aporque vienen del li-^ 
nage de Adan^ quejizo el yerro aporque cayó en la culpan et para toller 
esto es el sacramento del bautismo , ca él lo alimpia et lo tuelle. La se^ 
gunda manera de culpa es del pecado en que caen los homes por fecho ^ á 
que dicen en latin actual. Et está se departe en dos maneras^ et destas 
es la una el pecado mortal et la otra venial. Et para toller la culpa del 
pecado mortal en que c^en los homes por los yerros que facen después 
del bautismo es el sagramiento de la penitencia ; ca si pecan ante que sean 
bateados desf acense los pecados por el bautismo^ como quier que este sa-- 
granuento fuese fallado señaladamente para toller el pecado original 9 asi 
como dicho es. Et para toller la culpa del venial es el sagramiento de la 
unción que facen á todo cristiano quando tienen que esta acerca de la muer* 
te 9 capor este se dasatan los pecados veniales. Et el mal sobredicho de 
pena que viene á los homes se departe en quatro maneras i et la primera 
pena dellas es de non saber; et contra esta fue establecido el sagramiento 
de la orden de santa eglesia^ que es en la clerecía^ ca alli ot dan * al clé^ 

1 (¡non se reptcnte et se quita déi. S. £icer derechtmienfoe , segund que conrietM 

2 las llaves de ligar « et de solver, allíl et porque sepa entender la lejr, et mostrar* 
dan carrera para seer sabio et entendide, la i los otros. La segunda manera de 'pe* 
porque poda biea iisai della^i et loa sepa na &c« B. R. 3* 



48 PARTIDA I. 

son en k SU ley et en los SUS mandamientos; el segundo es flaqueza que 
los bornes han en consentir el pecado et non lo contrastar ; el tercero es 
cobdicia que han en complir sus voluntades ; et el quarto es maldat que 
han en sí naturalmiente para &cer mal ante que bien. Onde porque los 
homes eran apartados del amor de Dios et de los bienes de la su gloria, 
et se pierden por estos siete pecados en que cayeron et caen por culpa 
de Adán, dieron fechos en santa eglesia siete sacramentos para desatar 
estos pecados , cada uno el suyo segunt que adelante mostraremos. Et 
aun hi ha otras razones por que los sacramentos son siete , ca siete son 
las vertudes que ayudan a ?stos saaamentos contra estos siete pecados 

Eara alimpiar et ' guardar los homes dellos. Et destas la primera es fe, 
i segunda esperanza, la tercera caridad que es amor de Dios, la quarta 
fortaleza para &cer bien , la quinta sabidoria , la sexta mesura , la septi« 
ma justicia. Et por estas razones et por las otras que dichas habernos son 
siete los saaamentos, et non pueden ser mas nin menos. 

LEY II. 

Quálcs son los sacramentos en si mesmos. 

* Los sacramentos son en sí mesmos cosa santa, ca de la virtud que 
han de la santidad de Dios donde vienen reciben en si ^ sacracion et 
limpiedumbre. Et non tan solamente lo han ellos en sí, mas dellos los 

rigo el sagr amiento de la orden i allil dan carrera para seer entendtido et 
sabidor de lo que ha de facer. La segunda manera de pena es flaqueza 
de voluntad de los homes y que non ptuden contrallar a las tempt aciones 
que les da el diablo para pecar. Et contra esta es puesto el sagr amento 
de la confirmación que face el obispo con crisma en lafruente á cada un 
cristiano después del bautismo ^ et por esol dicen confirmación aporque con- 
firma al cristiano en la fe y et le da esfuerzo para guardarse de pecar. 
Et la tercera manera de pena es cobdicia que home i%a en sí para complir 
su voluntad segund le demanda su carne naturalmente j et contra estafut 
puesto el sacramento de casar. La quarta manera es maldat que han los 
homes en sí naturalmiente para querer ante facer mal que bien^ et por esto 
se facen siervos del pecado ^ onde contra esto es el sacr amiento del cuerpo 
de nuestro señor lesu Cristo , ca el que lo recibe como debe mantienel en 
bien facer y et dal esfuerzo de non pecar. Et por estas razones que dixie^ 
mos son los sagramientos siete ^ et non pueden seer mas ni menas. 

I guarcKcr. S. ca de la virtud. S. Tol. a. 

a bacramentos ion en sí nuij tanta cqm» $ tagfacion. S. Tol. i. 



TITULO IV. 49 

reciben las otras cosas que los han á haber: ^t desta guisa han ellos sa«- 
cramiento de Dios y et por ellos la ganan los que la l¿n. 

LEY 111. 

Por qué han asi nombre sacramentos. 

Dicho habernos en esta otra ley de suso que eraq los sacramentos 
en sí muy santa cosa. Et esto se muestra por muchas razones; la una 
que son fechura de Dios, que es sagrado sobre todas las cokis; b otra 
porque los sus ^hos delios sagran lo que es por sagrar. Et por ende 
recibieron este nombre de Dios que es compiído de sagrada santidat; et 
eUos segunt aquesto facen sus obras santas et sagradas. Et quien bien 
parare mientes, sagrado tanto quiere decir como alimpiado de todo mal» 
et asi son cada uno de los sacramentos. Ca el bautismo alimaña el cuer« 
po et apura el alma: et la confirmación confirma .en bondat et en lim- 
piedumbre: et la penitencia desiface el mal et las cosas sucias, et aduce 
las limpias et buenas: et la comunión da vida et tuelle la muerte: la 
unción señala et &ce fiuza de vida et de folgura : et la religión ordena 
et castiga: et el casa)niento guarda et acrecienta en limpiedumbre et en 
santidat. Onde por todas estas razones son llamados sacramentos estos 
«iete que dicho habernos. 

LEY IV. 

Quién puede facer los sacramentos. 

Sacramento ninguno non puede ser fecho si lo non federe cosa que 
sea sagrada, asi como papa primeramente, et los otros perlados xpie son 
so él , de qual manera de orden quier que sean« Pero en esto hay depar- 
timiento que algunas personas hi.ha en santa eglesia, que como quier 

Qué cosa es baptísmó et quando fué establescido. 

Baptismo es cosa que lava al home defuera^ et señalad, en el abna 
,de dentro , et esto es for la fiterza de las sanias palabras del nombre dere- 
cho et verdadero del nuestro señor Dios y que es Padre^ et Fijo et Espíritu 
santo *, et del elemento del agtut en que se ayuntan quando facert^éí baptis-^ 
mo , ca tan grande es la vktud destas palabras et del agua , que tañendo 
el cuerpo defuera lava el alma de dentro etface señal en ella. Etfue es^ 

I Cómo los sacramentos ton santos. Tol. 3. 3 et del elemento del agua que tafiiendo 

a el alma. B. R. a. j. al cuerpo de fuera, lava el alma. Tol. z. 

TOMO I. G 



l\ 



JO PARTIDA 1. 

oue éloB Man ordenados de órdenes sagradas non pueden ellos sagrar. 
Et aun hi ha otra mayor cosa, que legos que non son sagrados nin 
ordenados pueden dar algunos sacramentos quando menester fuere , se<- 
yendo en hora de cuita, et no .estando faí alguno de aquellos que lo de- 
ben hccr. 

LEY V. 

Cómo deben ser Jechos los sacramentos. 

Facer los sacramentos de santa egksia es cosa mucho honrada ^ et 
debe ser muy catada como se faga bien: et por ende ha menester tres 
cosas que hayan en si tan bien los que los fecieren como los que los re- 
cibieren : la primera limpiedumbre de voluntad para recebirlos de buen 
corazón; la segunda fe, aeyendo que aquello es lo mejor, et lo mas 
cierto et lo mas verdaderoi la tercera firme esperanza, que por aquel 
«cramento que recibe acabará aquello <pie cobdida. 

LEY VI. 

Qué virtud han los sacramentos. 

Virtud muy grande puso Dios en estos sacramentos que deximos, 
ca el bautismo lava el cuerpo del home de fuera , et limpia el alma de 
dentro, tolliendo el pecado que viene ' del linage que pecó Adam et 
aun todos los otros pecados , tan biefi los piortales como los venia- 
les que ha el home fecho ante que sea bautizado. Ca por este saaamen- 
to, tomándolo asi como conviene, es home quito de iiquellas cosas por 
que era reptado et arredrado del amor de Dios. Otrosi ha muy grant 
virtud el sacramento de la confirmación, ca este confirma el cristiano 
ui }a fe de nuestro señor lesu Cristo, pues que bautizado es. La peni* 
tencia ha otrosi muy grant virtud , ca tuelle et lava los pecados que son 
veniales et mortales que los homes fitcen después que son bautizados. 
Otrosi la comunión, qué es recebir el cuerpo de nuestro señor lesu 
Cristo, ha muy maravillosa virtud, que asi como es él señor et guarda* 
dór de todo, aisi guarda et defiende al que lo recibe como debe de la 
maldat que la persona ha en si naturalmente para querer ücex ante mal 

tabkscido quando nuestro señor lesu Cristo quiso seer baptizado de sant 
Johan Baptista en el rio de Jardan\ et esto fizo él por dar enxiemplo d 
ios hames que por baptismo se deben salvar. 

1 ¿/A linage de Adam. ToL 3. 



TlTtfLO IV¿ 51 

que bien, et dal esfuerzo para fiícer bien , et mantíenel en ello, et arre-- 
drale todos los males que pueden á esto embargar et venir. Grant vir- 
tud ha otrosí la imcion que &cen i los enfermos , ca por esta solamente 
ae desatan los pecados veniales que embar^ui al home mucho en su vi« 
da, et mayormiente despuesr que muere. £t la virtud de la orden, que 
es de voluntad, quien la bien recibe como debe etla bien guarda, es la 
carrera para saber las poridades de Dios en quál manera se deben en-> 
tender et obrar. Et el casamiento, que es otrosí por voluntad» ha grant 
virtud contra el pecado de luxuria, ca dando al home su muger en que 
cumpla lo que cobdicia^ dale carrera. porque oqq .sea luxurioso^ et gane 
el amor de Dios veviendo asi como éi mando, et que haya.su línage 
sin vergüenza et sin mal estanza^ Onde por estas virtudes que han los 
sacramentos facen ayuntar amor de home coa Dios , lo que otra cosa 
non podría facer. 

LEY vn. 

Como deben ser dados et rescehidos los sacramentos. 

Dados deben ser k»^ sacramentos de aquellos que han poder de los 
dar. £t quandb los dieren deben, ^cer^ tres cosas: la una ' que los den 
de buena voluntad et non por fierza^ nín por don nin por ruego, si 
non fuere muy derecho > et que convenga al que lo diere et al que lo re- 
cibiere. La otra con firme aéencit, et creyendo aquel que da el saaa- 
mento que fiíce en ello servido ccplaoar'á Dios. I^ otra con grant es* 
peranza que haberá.buen gualardonpor ello ¿1 et di otro á quien lo die- 
re en este mundo et entel otro, ai por sus culpas non lo perdieren. < 
Otrosí los que los; reciben^ débenlosjrocebir muy homillosamentecct con 
grant volunud de quererlos, et; guardarlos con firme creencia et con ' 
grant esperanza que por ello» ganapán el amor de Dios. 

Por qué palabras, se &ce él baptismo, et conio deben &cer al que 
dubdaren si es l>aptizado o non. 

Desptus qtíe nuestro señor Itsu Cristo fue baptizado dtxo ú sus dis-^ 
cipulosi id por todo el mundo et predicad^ et baptizad las gmtes en el 
nombre del ^ adre y et del Ftjo et del Espíritu santos et por estas pata-- 
bras que les dixo^ en que les nombro el su santo nombre f les mostra la, 
manera de como hjiciescn. Et por ende qualquier que d otra hobierc de 

I ^ los dica d« bucxA mient. T^l. i« S. 
TOMO I. Gd 



5^ 



PARTIDA £ 



LfiT yin. 



Qtié pctM mresccn los que yerran en dar los sacramentos o en recebillos^ 
tí en non creerlos asi como deben. 

La pena que raerescen los que yerran en dar los sacramentos asi ov- 
ino non deben, es en albedrio de los mayores que han poder sobre ellos 

- de lo facer 9 ca ellos lo han de castigar segunc fuere el techo. Eso mes-» 
mo decimos de los que los reciben , non seyendo para ello o non los 

^ creyendo como deben; pero el que los non creye conviene que haya la 
pena del herege. 

XET IX. 

Qtíé cosa es Bautismo , et por qué ha asi nombre. 

Bautismo es uno de los santos sacramentos que ha en santa eglesia, 
ct debe hi ser mucho honrado , ca él es el primero, et da entrada et car- 
rera por dó vayan a los otros. Et este es en tres maneras : ¿1 uno por 
agua 9 asi como aquel, que fizo nuestro señor lesu Cristo quando lo bau* 
úzó sant Johan Baptista en el flumen Jordán, que fue comienzo de to- 
dos los desta manera. Et el segumda es/por sai^e por que pasó nuestro 
seiior lesu Cristo mesmo quando íueitormentado et muerto en la cruz^ 
et esparció su sangre por redemireL mundo. Et d tercero por Espíritu 
santo 9 así como aquel de que fiíe sanca María preñada et él fue nacido, 
et el que ei^vió nuestro señor sóbrenlos Apóstoles por que les fizo saber 
todos los lenguages. Et cada uno «destos es mucho honrado , porque el 
nuestro señor lesu Cristo pasó por tWos et los honró por su cuerpo , ca 
él fue bautizado en agua «et en 62ttgre:segiint dicho iiabemos, et él nació 
de Espírim santos Et por esta razón pasó por tres maneras de bautismo, 
et probólas ante que á otri las diese et las mandase guardar. Mas porque 
el bautismo de agua reciben los^ homes mas á menudo que los otros, 
por eso queremos aqui&blar primeo del, et mostrar por qué ha así 
nombre; et quando fue establecido ; et la virtud et el pro que viene del; 
et quién debe et puede dar el bautismo; et las palabras que deben ser 
dichas en la eglesia por honra del bautismo ante que lo fiígan ; et quales 
palabras son en uno con el bautismo; et quales son las que debra ser 

baptizar debe asi decir: yo te baptizo^ 6 yo te bateo ^ en el nombre del 
Padre , et del Fijo tí del Espíritu santo ^ amem tí ninguna de estas pala- 
bras non debe dexarpara ser el baptismo compUdo. Otrosi nuestro señor 
lesu Cristo nos dio enxicmph en el su baptismo que ningunt homc non 



TITULO IV. f^ 

dichas después del; et qué quier decir padrino; et por qué ha asi nom- 
bre ; et qué debdo han los padrinos con el afijado et él con ellos ; et 
por qué non deben ser llamados muchos padrinos en el bautismo ; et 
quales pueden ser padrinos et quales non; et como non debe ninguno 
ser bautizado mas de una vez ; et qué pena deben haber los que se racen 
bautizar dos veces o mas , et otrosi los que los bautizan ; et como deben 
£icer al que dubdaren si es bautizado o non ; et como deben honrar et 
guardar el bautismo aquellos que lo resciben; et qué deben &cer los 
que non son bautizados et reciben las órdenes. 

LEY X. 

Que quiere decir bautismo ^ et <mde tomo este nombre. 

Lenguage griego como quier que sea luengo, ha en él unas palabras 
cortas que muestran grant razón, asi como esta del bautismo que tanto 

2uier decir como santo lavamiento que lava al home complidamente de 
jera , et iseñálalo de dentro ; ca sin falla el que bien lo recibe asi como 
debe 9 finca lavado en el cuerpo et en el alma; ca pues que el agua es sa- 
grada con las santas palabras que hi dicen, tuelle las manciellas del alma^ 
et mengua los malos pensamientos que son en la voluntad; et otrosi se- 
gunt el elemento della lava todas las cosas que non son limpias , et ma* 
yormiente quando es sagrada por las palabras de Dios que dicen sobre 
ella, ca estonce decende el Espíritu santo et conságrala, et tuelle della la 
suciedat que gano por el pecado de Adam. Et aquí se cumple quanto en 
semejanza lo que fiíe en el comienzo del mundo , do diz que era todo 
vuelto et daiíado, et el Espíritu santo de Dios andaba sobre las aguas. 
Et lo que dixo David en el Salterio: la voz de Dios de la magestad 
^no sobre las aguas muchas. Et esto se entiende que si grant menester 
fuere, también puede ser el bautismo en ' rio, 6 en fuente^ o en la<- 
guna, d en pozo como en la pila de la eglesia.. Et por ende ' el bau- 
tismo del agua que se face desta manera es llamado bautismo. 

fuedt a si mesmo batear ^ mas débelo rescebir por mano de otriei et esto 
se muestra miando M que era santo contptido quiso ser^ baptizado por nuí^ 
no de sant Johan. Et maguer el baptismo non debe seer dado mas de una 
vez i pero si fuese dubda si era alguno bateado ó non^ tovo por bien 
sancta eglesia que le bapticen^ diciendo así: si tú eres baptizado yo non 
te rebaptizo otra vez i mas si non lo eres yo te bateo en el nombre del 
Padre , et del Fijo et del Espíritu sancto , amen. 

1 TOJO. Tol. a. a el lavamiento de agua. T. a. s* ^^* S' 



54 PARTIDA Z. 

LBT XI. 

Quándofue establecUo el bautismo. 

E$tablediniento es palabra muy complida et muy fuerte , que tanto 
muestra como cosa que se pone ' tan firmemente que non se ha de cam- 
biar. Et por ende el bautismo (íie establecido de fuerte manera , ca lo 
estableció Dios por sí mesmo, que es establecedor de todas las cosas ^ es^ 
tableciéndolo por el noble elemento del agua que él fizo» en que ha tres 
cosas muy buenas que son derechamiente puestas contra grandes tres 
males , así como la humidat que ha en ella que es contra la sequedat, et 
el esfriamiento que es contra la calentura , et el alimpiamiento contra la 
suciedat. Et por ende es este elemento mas noble que los otros ^ ca del 
se ayudan todos los otros elementos et todas las cosas que son vivas , et 
ninguna non le puede escusar. Et por ende nuestro señor lesu Cristo 
quiso * formar el bautismo con este elemento tan preciado. Et aun por 
mayor ahondamiento ' confirmólo él mesmo con su cuerpo quando se 
fizo bautizar en el flumen Jordán , do él mostró complidamente la santa 
Trenidat, ca así como él entró en el agua et dbco á sant Johan que lo 
bautizase t asi se abrieron luego los cielos ^ et decendió el Espíritu santo 
en figura de paloma sobre él , et fue oída la voz de Dios Padre quel di- 
xo : este es mi fijo mucho amado con quien he grant placer. Et estonce 
bautizol sant Johan , ca ante non osaba por espirim de Dios quel dixo: 
aquel quiero que bautices sobre que vieres decender el Espíritu santo eo 
figura de paloma. Et desta guisa fiíe primeramiente establecido d bau^ 
dsmo. Et por ende ha en sí complidamente estas tres cosas: humidat de 
merced para ^ amollentar los corazones secos et duros; et ' otrosí es 
tempramiento de castidad para amatar los escalentamientos de los. peca- 
dos; et alimpiamiento de suciedat para ser de buenas mañas et de buenas 
costumbres. 

Z£T ir. 

Quántas maneras son de baptismo. 

Tres son las maneras de baptismo: la primera es dt agua segunt di^ 
ximos en la ley ante desta j et por ella dixo nuestro señor lesu Cristo en 
el evangelio que el que non nasciese de agua et de Espíritu santo otra vez^ 

I con finnedumbre. Esc. 3. S. 4 tmolleicer. S. Esc. 3. moUecer. Tol. t. 

% firmar bautismo. ToL a. 3. S. Esc 3. 5 otrosí esfriamiento de castidad. S. ToL 

I consumólo. Tol. 3. a. 3. enfriamiento Esc. 3. 



TITULO IV 



55 



LEY XU. 

Qual es la virtud et eí pro que viene del bautismo. 

La virtud et el pro que viene del bautismo es eQ tres maneras. Pri- 
meramente que lava los pecados mortales et veníales ; la otra que da es- 
fuerzo para guardarse home dellos, parando mientes quan santo et quan 
noble sacramento recibid; la otra por la maravillosa honra que toma 
quandol bautizan et le llaman cristiano que es el nombre de lesu Cristo 
derecho , ca en esto se entienden tres honras muy nobles et maravillo- 
sas que non se podrían dar por otro señor á vasallo , nin vasallo recebir 
de otro señor smon de Dios: la primera que perdona quantos yerros 
fecieron los homes et &cen, también los que fueron fechos por obra co- 
mo los que tenian voluntad de &cer et non se acabaron: la otra que les 
pone el su nombre mesmo» porque sea conoscido que es él su señor et 
ellos sus vasallos } la tercera porque los &ce herederos consigo en el su 
reyna Onde quien bien parare mientes verá maravillosas vertudes et 
proes que son en el bautismo á los que lo bien reciben et lo guardan 
como deben. 

LET XIII. 

Quién debe et puede dar el bautismo. 

Bautizar non puede ninguno sinon en dos maneras: la una es de 
debdo ; la otra es de priesa. Et la que se tice de debdo non se puede 
facer sinon por los perlados o por los clérigos que cantan misa, ca estos 
lian poder de bendecir las pilas et de sagrarlas con aisma et con olio, 
que es cosa que sin él non se pueden facer de los siete sacramentos los 
quatro , asi como el bautizar , et el confirmar , et la unción et el orde- 
nar ; et todo esto mostraremos adelante cada uno en su lugar. Mas ago- 
ra queremos decir del otro que se face apresuradamiente, de manera que 
se non puede nin debe escusar que se non fií^ Et es este que quando 

fumpodrie entrar en el reyno de los cielos % ca sin duBda el hateado^ co^ 
tno de nuevo nasce espiritualmente ^ saliendo ^ de la muerte en que era por 
el pecado^ et tornando d estado de vida^ lavándolo por el baptismo de la 
culpa en que yacie. La segunda manera de baptismo es la ^llaman de 

X ct sin dubda nlngyna el que es bab* t», et es esta qiiando. 6. R. 3. • 
tizado, atal es como si nasctese nuevamíen- a como de estado de muerte en que era 

tre sin pecado ninguno. Otra manera hi ha por el pecado, i estado de vida lavándose. 

de babtismo, (jue Ibman de Espíritu sane- T^l. i. B. R. ^ 1 



r6 PARTIDA I. 

acaesce que algunt home de otra ley ha grant cobdicía de ser cristiano, 
et non falla clérigo que le bautice, nin olio nin crisma con quel sagren, 
d viene á enfermedad que cuida de todo en todo morir, et mengua todo 
esto que dicho habemos que lo non puede haber , tal como este bien lo 
puede todo cristiano bautizar, maguer non sea clérigo nin ordenado. 
Et aun tan grant fuerza ha como si lo fuese dotra guisa, solamiente que 
quandol bautiza diga estas palabras: quel bautiza en el nombre del Pa- 
dre et del Fijo et del Espíritu santo. Et sil bautizare en rio ó en fuente, 
debel meter todo so el agua. Et si fuere en lugar que non pueda esto 
facer, debegela echar por * cima de la cabeza con alguna cosa; et si todo 
Meciere, con las manos, de guisa quel moje todo el cuerpo. Et segunt 
esta manera vale bien tanto el bautismo como si fuese fecho en la pila 
sagrada en la eglesia. Et eso mesmo decimos de los niños pequeños que 
bautizasen apresuradamente temiendo de su vida. Et este fue noble or- 
denamiento de santa eglesia que dio carrera a todos porque se salvasen, 
I et que ninguno non se perdiese si por su culpa non fuese seyendo él 
de edat, 6 por culpa de aquellos quel hobiesen de guardar seyendo ni- 
ña Et maguer este bautismo se face apriesa por mengua de las cosas 
que dicho habemos ; pero tanto vale para habar firme creencia que por 
el será salvo, como el que mas honradamente et con mayor ordenación 
es fecho. 

LEY xrv. 

QuáUs palabras deben ser dichas en la eglesia por honra del bautismo 

ante que lo fagan. 

Las palabras que mas fuerza han en el bautismo son estas que dexi- 
mos en la ley ante desta quando bautizan en el nombre del Padre et del 
Fijo et del Espíritu santo, ca por estas santas palabras se acaba todo el 
fedio de Dios * en todas bs maneras que home non podrie pensar nin 
decir , et toda la fuerza del bautismo en estas es. Pero otras palabras mu- 
chas hi ha que deben ser dichas por honra destas que tañen al bautis- 

Espíritu santo ^ asi como quan¿lo mete Dios en corazón a alguno que se 
baptice en agua^ et non puede fallar quien lo baptice y onde si muere en 
tal entencion como esta^ es salvo también como si fuese baptizado ^ ca la 
buena voluntad en este lugar, maguer no se cumpla de fecho j pues que 
non finco por él y le debe asi seer contado como si la cumpliese. La tercera 
manera de baptismo es de sangre ^ et esta es quando alguno cree en lesu 

I tomo. Tol. a. 3. 1 en todas manerat qae home lo podrie pensar et decir. S. 



TITULO IV. 57 

tno, las unas ante que lo fagan , et las otras después. Las de primero son 
quando aducen al que ha de ser bautizado á la eglesia , et en la puerta 
ante que entre se para el sacerdote con él preguntandol qué quiere ' ser; 
et. los padrinos han de responder que cristiano. Et luego el clérigo de- 
be preguntar que como quiere haber nombre '; et los padrinos deben 
decir aquel nombre que quieren que haya. Et estonce hale de preguntar el 
clérigo qué es lo que pide á la eglesia, et él et los que han de responder 
por él le dicen que santa íc. Et el cierno le ha de pr^untar qué pro 
cree que puede haber por ella; estonce ha de responder vida perdinra-* 
ble : et esta es la vida perdurable que conoscas que es un solo Dios vivo 
et verdadero que envió al mundo lesu Cristo su fijo, que con aquel su 
Padre et el Espíritu santo vive et regna por siempre jamas. Et estonce 
el sacerdote debel ' soplar tres veces en la cara, deciéndol asi contra el 
diablo: sal espíritu sucio del, et da lugar á Dios que viene a este con 
Espíritu santo enviado en el nombre del Padre et del Fijo et del Es{nritu 
santo. Et esa hora &gal el sacerdote una cruz con el pulgar diestro en 
la fruente deciéndol: esta seiíal de la cruz del nuestro señor lesu Cristo 
pongo en la tu fruente; et debel luego facer otra cruz en las espaldas 
deciéndol eso mesmo. Et después debe hi decir esta oración, en que 
ruega á Dios que deñe catar sobre aquel su siervo^ el qual es tenido 
llamar á los enseñamientos de la fe , tolliendol las durezas del corazón 
et las vejedades de non creer, rompiendol los lazos del diablo satanás 
con que estaba atado. Et esto dicho debe el sacerdote tomar la mano 
del que ha de ser bautizado, et meterlo á la eglesia deciéndol esta ora<- 
cion , en que raega a Dios que le abra la puerta de la su piadat, porque 
sus mandamientos pueda siempre seguir alegremiente en la su eglesia, et 
proveché de dia en dia , et que el conviniente pueda Ufarse a recebir la 
gracia del su bautismo, que es acabada melecina ; et esto le ruega por el 
su fijo lesu Cristo, que con él et con el Espíritu santo vive et regna por 
siempre. Et aun sin esta oración dice otra en que ruega á Dios que la« 
sus pregarlas deñe oir piadosamente; que aquel que él escogió seiíalan- 
dol de la señal de la cruz que por la su virtud sea^ guardado, et tollien- 
dol aquella dureza del corazón et &cicndol nacer como de nuevo, sepa 

Cristo , et ante que pueda ser bateado matanle por la fe ; ca este tal hap-» 
tizóse en su sangre mesma , et este enxiemph habernos de muchos mártir 
res que creyen en nuestro Señor ^ et ante que se pudiesen batear matábanlos^ 
ttpor ende esta muerte' oumplieles tatito como si fuesen bateados^ 

I ser, et él ó lot padrinos. Tol. 3. P. 3 lospirar tres veces. Tol. |. Esc s* ^ 

a et él ó los padrinos., Tol. 3. P. ' 

TOMO I. B 



5$ PARTIDA I. 

guardar los sus mandamientos porque venga á la su egleda. Et quando 
esta oración dixiere^ debel facer una cruz con el pulgar en la firuente et 
decir esta otra oración « rogándole a Dios que él^ oue fue et es fiuredor 
del humanal linage, que sea otra vez reformador dá, et que tenga en su 
voluntad á los pueblos deseados que escogió porque sean escriptos en el 
linage del nuevo testamento : asi que lo que non podieron recebir por 
natura que lo reciban por gracia. £t estonce el clérigo ha de meter sal 
en la boca del que bautizan; mas porque la han primero de conjurar et 
de bendecir^ por eso queremos aqui decir la bendición, porque los bo- 
rnes en todas maneras entiendan la santidat que ha en el bautismo. 



LEY XV. 



MáJi A Jk. Y. 

Cómo deben conjurar la sai que meten en la boca al que quieren bautizar. 

Conjuración de la sal que meten en la boca al que han de bautizar 
es en esta manera qué agora diremos, et fácese por las primeras palabras 
que deben decir solMre el que bautizan ante quel bauticen. Et quando lo 
ha de conjurar el clérigo que está revestido deciendo las palabras que di^ 
chas habemos, débenu traer en alguna cosa limjMa et ponerla ante él, 
et debe decir como conjura aquelu criatura de sal por el nombre de 
Dios Padre poderoso, et por el amor de nuestro señor lesu Cristo, et 
por la virtud del Espíritu santo. Et dirá otrosí que la conjura aun por 
Dios verdadero, et por Dios santo, et por aquel. Dios que la crió por 
guarda del linage de los homes , et mandó que fuese consagrada por los 
sus siervos para los suspueblos que veniesen á la su creencia , et esto en 
el nombre de la santa Trenidat , et que sea sacramento de salud para fa-* 
cer fuir al diablo que es enemigo; et por ende que ruega á Dios núes* 
tro señor que aquella criatura de sal ' sagrándola la santigüe; et esto se 
entiende con la su santidat: et bendiciendo que la bendiga asi, que sea 
i todos los que la recibieren complida melecina , fincando en el cuerpo 
dellos; et esto que se &ga por el nombre del nuestro señor lesu Cristo, 
que ha de venir a judgar los vivos et los muertos et el sieglo por fiíega 

i 

LEY V. 

Qué virtud ha el baptismo. 

Virtud muy grande ha el baptismo , ca por el perdona Dios los pecados 
todos j et non ha por que facer penitencia aquel que hatean de los qucjizo 

I sactigyaodo It santigüe. Tol. a. j. Esc. 3, S* 



TITULO IV, ^p 

Et estonce meta tres veces de aquella sal en la boca del que ha de bau- 
tizan decíendol que reciba la sal que es de saber, quel sea provechosa en 
la vida perdurable. Et después debe decir esta oración, también sobre las 
fembras como sobre los ' machos , en que ruega a Dios de nuestros pa- 
dres, que es en todas cosas ¿omplidor de * verdat, que él que es piadoso 
et verdadero seiíor, por la su merced deiíe parar mientes sobre aquellos 
sus siervos, que por la su piadat los quiera recebir, et por gostamiento ^ 
de aquella sal que non los dexe luengamente haber íambre, que se en-* 1 
tiende por la su gracia % mas que sea siempre ahondado della ^ et fer- 
viente en el Espíritu santo, habiendo gozo en la su santa esperanza: et 
que por ende sirva siempre al su nombre por quel aduga ^ al alabamien- 
to de aquella nueva naciencia^ et alcance con los sus Heles los meresci- 
miemos perdurables. Et después que esta oración hobiere dicha , ha de 
decir esta otra sobre los ^ maslos , en que ruega a Dios que non es mor- 
tal , mas ayudador de todos aquellos quel demandaren , et libramiento de 
los que á él piden merced , et paz de aquellos quel ruegan , et vida de los 
quel creen et resucitamiento de los muertos} que á él llaman sobre 
aquel su siervo quel pide el bautismo por dono: et que desea por aquel 
espiritual nacimiento ganar la ^ gracia perdurable, et que lo reciba asi 
como por la su palabra deño decir allí ó dixo : pedid et recibredes; husm- 
ead et (allaredes; empujad et abrir vos han: que estienda la su mano 
sobrél, dandol el gualardon quel pide; et pues quel llaman, quel sea la 

Euerta abierta, por quel consiguiente le de la bendición perdurable del 
tvamiento celestial, et haya los prometimientos del gualardon del su 
regno. Et en pos desta oración ha de decir otra sobre los maslos desta 
guisa contra el diablo satanás: * que oya el maldito que es conjurado por 
el nombre de aquel Dios que dura por siempre , et del su fijo lesu Cris* 
to nuestro señor et nuestro salvador» et que él vencido con su embidia 
tremiendo et geniiendo se parta de aquel su siervo de Dios, non ha- 

ante del baptismo ; pero si es de edat débese doler en su corazón de h 
que pecó et repentirse. Mas si alguno rescibe baptismo por enfinta , de^ 
mostrando por palabra que quiere ser cristiano^ et en la voluntad non lo 
teniendo asi^ atal como este^ como quier que bateado sea non se le per^ 
donan los pecados por el baptismo , fueras ende « quando tirase aquel en^ 

X máselos. Tol. 2. maslot. S. cía. S. 

a virtud. Tol. 3. 6 varones. Tol, 2. Esc. 3. S. 

j ante que sea. Esc. j. 7 gloria. Tol. 2. 3. 

4 sirvient en el su espíritu habiendo go- 8 que haya la maldición que es conjuro 
20. S. Tol. 2. Esc. 3. por el nombre de aquel Dios. S. Tol. 2. 

5 á salvamiento de aquella nueva nacen* 9 quando tuelle. Escr i. Tol, x. B. R« a* 

TOMO X. H d 



6o PARTIDA I. 

hiendo comunaleza mnguna con él , porque teniendo mientes á las co- 
sas celestiales lo reniegue para siempre, et haya ' la buena aventura^ vida 
perdurable sin muerte. Et c^osi díirá contra el diablo qne dé honra al 
Espíritu santo que viene a él decendiendo de somo de los mas altos cie- 
los; et que desatados los sus engaiíos del diablo, sea purgado el su pe- 
cho por santiguamiento de la fuente de Dios , porque se faga templo 
santo para él : et que el librado de los empescimientos de los pecados * 
que son ya purgados, sea siempre siervo de Dios, dandol gracias por 
ende, et bendiga el su santo nombre por el sieglo de los sieglos. Et * 
después debe decir comunalmiente por los maslos et por las fembras 
al diablo, que conosca la sentencia que es dada sobre él, et que se parta 
dellos, et dé logar á Dios vivo et verdadero, et dé honra a lesu Cristo 
su fijo et al Espíritu satíto partiéndose de aquel su siervo , al qual nues- 
tro señor Dios et nuestro sdíor lesu Cristo deiíaron llamar á la su 
santa gracia et á la bendición de la fuente del bautismo. Et estonce 
debel facer una cruz con el pukar en la firuente deciéndol, que por 
aquella señal de la cruz que él lace al maldito diablo, nunca ose pasar 
nin quebrantar aquello de quel conjura. Et otrosi dirá por los mas- 
los al espíritu non limpio que se entiende por el diablo, que es ma- 
lo en sí et fizo siempre mal, quel conjura por el Padre et por el Fi- 
get por el Espíritu santo que salga et que se parta de aquel siervo de^ 
ios, et que gelo manda por aquel que andudo con sus pies sobre la 
mar, et sacd con su mano diestra á sant Pedro que se ' zabullo en ella. 
Et debe rogar otrosi a Dios, que es señor de los santos patriarcas Abra- 
ham et Isaac et Jacob, el qual aparesció en el monte Sinay á Moysen su 
siervo, et sacó los fijos de Israel de tierra de Egipto, et les dio ángel de 
su piadat que los guardase de dia et de noche , et quel ruega quel deñe 
enviar el su santo ángel que guarde aqueLsu siervo que quiere ser bauti- 
zado, et quel aduga á la gracia del su bautismo. Et después desto debe 
decir otra oración sobre las mugeres, en que raega á Dios, que es señor 
del délo et de la tierra, et de los ángeles, et de los profetas, et de los 
apóstoles, et de los mártires, et de los confesores, et de las vígenes et* 
de todos aquellos que bien viven, et que toda lengua ^ otorga, et ante 

gaño de su corazón. Asm otra virtud ha el baptismo^ qtie (jualquier que lo 
resciba de cristiano^ 6 de judío ^ 6 de moro^ ó de herege , ó gentil j varan 
ó muger ^ diciendo el que lo baptiza aquellas palabras que son dichas en 

I ltb!eDaTenturadtvIdttmnitterte.T6l.3.P. g somerjó. Tol. 3. tomorgojó. ToL t. 

a que ion 71 pattdot, itt liempre. S. Xol. tomurgujó S. 
3. 3* £k. 3* 4 alabt. Tol. 3. 



TITULO IV. 6l 

quien todos fincan los hinojos, también en el cielo, como en tierra, 
como en los infiernos: et que aquel su seiíor llama sobre aquella su sier* 
va que la deñe adocir a la gracia del su santo bautismo. £t después debe 
decir como conjura al diablo por el Padre et por el Fijo et por el Es- 
píritu santo que se parta de aquella sierva de Dios, et quel amenaza de- 
ciéndol que aquel Señor gelo manda, aquel que abrid los ojos al que na* 
ciera ciego, et resucito a Lázaro que l¿übia quatro dias que yacia en el 
monimento \ Et sobre esto debe decir un evangelio que * dixo sant i 
Marcos evangelista , en que xHienta como nuestro señor lesu Cristo dixo 
á Dios su padre que se le confesaba como a señor Dios Padre del cielo 
et de la tierra, el qual ascondid aquellas cosas tan grandes a los sabios 
et á los que se tenian por muy entendudos, et las mostró á los meno- 
res, seyendo todo por su placer, et que todo gelo diera á él, porque 
ninguno non puede conoscer el Fijo sinon por el Padre, nin el Padre 
sinon por el Fijo : et por ende que pasasen a él todos ios que eran en- 
cargados, ca él les ahondarie; et que tomasen el su yugo sobre sí , et t 
que dixiesen por él que era homildoso de corazón , et failarian ' folganr 
za las sus almas, ca el su yugo sabroso era, et la su carga liviana. Et 
estonce debe el clérigo poner la mano sobre la cabeza del que quiere 
bautizar, et decir el menor Credo in JDcum. Et después que lo hobiere 
acabado debe decir esta oración sobre los maslos et las fembras , en que 
ruega á la ^ derechurera et santa piadat de lumbre et de verdat de Dios, 
que es Padre poderoso por siempre jamas, que deñe alumbrar aquel su 

la segunda ley ante desta^ vale el baptismo al que se baptiza ^ et salva^ 
se par él. 

Z£Y VI. 

De los que han entendimiento et se quieren batear, qué deben aeer 
en la fe para salvarse, et qué han de responder por sí. 

Entendimiento habiendo los que se quieren baptizar primeramente 
deben creer que por aquella fe de nuestro señor lesu Cristo d que vienen f 

i Al margen del códice te htllt esta no- Jlos que en ¿1 están sobroso et de folganza ets 

ta : • Esta es muy fermosa declaración , )a et acuerda con ello lo que el Salmista dice, 

qual asi expresamente declarada es alumbra- que el servir á Dios regnar es, et aun el ac- * 

miento asi i clérigos como i legos simples toridat de la santa escriptura de los santos 

que non han alcanzado la ciencia nin las le- padres asi lo pone , que el servir i Dios es 

tras de la santa escriptura; ca por aquí sabrán gloria i este mundo et al otro, norque el 

el provecho del santo bautismo. £t en este bien en que está nunca se parte del. ' 
evangelio ^ue aquí dice en esta ley que el a fizo sant Matheos. Tol. a. 3. Esc 3. 

yugo de Dios et la su carga liviana era , se 3 folgura. S. Tol. a* 

da á entender que el servicio de Dios i aiiue* 4 derechera. S. 



63 PARTIDA I. 

siervo de la lumbre del su entendimiento, et alimpiarle et santiguar le, 
et dandol saber verdadero porque sea digno para recebir la gracia del 
su bautismo, porque haya firme esperanza, et consejo derechurero et 
santo enseiíamiento. Et estonce pongal el clérigo la mano sobre la ca- 
beza del que quisiere bautizar, et diga asi contra el diablo satanás, que 
non se le asconda, ca lo amenaza por las penas et por los tormentos, 
et por el dia del juicio que ha de venir ardiente como forno , en el qual 
sobreverna en él et en sus ángeles muy grant espanto. Et por ende aquel 

2ue es dañado, et para daiíar dé honra á Dios vivo et verdadero, et á 
esu Cristo su fijo et á el Espíritu santo, en cuyo nombre et virtud gdo 
manda; et qualquier manera que sea de mal espíritu, que salga et se par* 
ta de aquel su siervo de Dios, al qual nuestro señor lesu Cristo deñ<$ 
llamar á la su sarita gracia de la fuente del su bautismo, porque sea fe- 
cho templo de Dios por aquella agua que face doble nacimiento en re- 
misión de todos sus pecados, en el nombre de nuestro señor lesu Cristo 
que ha de venir judgar los vivos et los muertos et el sieglo por fuego. 

LEY XVI. 

Qué cosa es conjuro, et qué fuerza et virtud han las palabras del. 

Conjuro quiere decir palabras fuertes que facen por fuerza facer á 
la cosa aquello que quiere el que las dice. Et esto es porque conjuro 
non puede seer que non sea hi ementado Dios, et las sus palabras et el 
su poder: et por él tan grant virtud ha cada una destas cosas, que por 
fuerza derecha conviene que se mude aquella cosa sobre que se dice la 
conjuración en lo que quiere aquel que lo conjura. Et esto es á semejante 
del carpcntero ó del maestro que face la obra , que con aquella ferra- 
mienta que face una labor puede facer muchas ; et otrosi emendar aque- 
lla cada que quisiere si bien fecha non es, o desatalla del todo. Et la fer- 
Tamienta de Dios con que fizo todas las cosas non fue sinon por la su 
palabra sola et llana; ca alli do él fizo el mundo non hi bobo mas desto» 
sinon que disco que fuese fecho, et fue luego fecho asi. Et esto dixo Da- 

et por el baptismo que rescibrán serán salvos , asi como él mesmo lo mos^ 
tro por el evangelio quando dixo: el que creyere et fuere baptizado sera 
salvo; et esto se entiende por los que han entendimiento para creer ^ et es^ 
tos tales ellos deben por sí responder afueras ende si fuesen mudos o sor^ 
dos^ 6 hobiesen enfermedat ó embargo de lenguage^ 6 de ' otra guisa^ 
porque non lo pudiesen facer ^ ca entonce los padrinos deben responder 

I otra cosí. ToL i. B. R. a* 



.TiTüxo rv. JS3 

vid el profeta en otro lugar : por el vierbo de Dios son los cielos ' for« 
mados^ et toda la virtud dellosiesenid £spiritu santo. Et aun sin esto 
lo muestra sant Johan evangelista n^as paladinamente que todos quan* 
do dixo *9*que Dios era la palabra , et que la palabra era en Dios, et Dios 
pÑL h pabtbra. Et en otro lugar. xUxoi nuestro señor lesu Chisto i Nico* 
demus, que el espíritu do querie. espiraba v el? que la voz del eta^oiday 
mas non sabien.dobde venie nin doulba, et que asi era del(home que 
nacie de espíritu. Et esta palabra ^ tanxd mudio en fecho del faautísmoi 
et amuestra mudio la fuerza de la Trenidat..£i oorosi lo muestra en es- 
tas razones que habernos dicha&t ca esto tangen jel Padre } et- ó emienta 
que k palat^ era conDios, tañe en ú Fijoretnotfo^ o diz otra vez que 
Dios era k pakbravtaiíe al E^iritü* santa Et por ende estas pakbras 

3ue se dicen en el- bautismo por fuerza de derecha razón obran. On* 
e son engañados los que cUcen qcie por ^natura non pueden estas 
cosas seer. Ca bien asi como k natura que veemos cada dk obra por 
k virtud de Dios/asi k naturxque ha Dios ^ra si obra en las cosas se« 

£nt k su manera. Et todas estas naturas son ünk segunt dixo Aristdti-*- 
et los otros sabios , que Dios es natura en sí , et que él face las otras 
liaturas. Et asi como es Padre espiritual, obra en las cosas espirimales) 
et asi como es Espírim santo , ha poder et fuerza k su palabra de obrar 
Mbre todo desde los cielos fasta en fondón de los infiernos, asi como 
de kcer k cosa de nuevo , et emendar la que es fecha ya , et alimpiar k 
que non es limpk, et aun darle n>ayor limpiedumbre, et castigarla psun 
SKlocir k cosa a emendamiento-, et amenazar por guardar que k cosa 
non venga a mal , et saiiar lo quedes enfermo', et esforzar lo que es fla« 
co , et enderezar lo que es tuerto, et acabdellar lo que es descabdeUgdo» 
et el mal tornar en bien, et del bien tornar en mejor. Et todo esto se 
lace por las pakbras de Dios, porque ha inenester que aquel que ks di« 
zjere que ks sepa bien decir ,.et i tobre. aquellas cosas que conviene.^ Et 
estonce se £ice el ^ conjuro bien et compUdamiente, et se acaba lo que 
por ¿1 es conjurado; ' 

par dios ; et eso mes nía es de los timos ^ non ftteden responder por síp 
nin han entendimierito para creer ^ pero salváhsemlafe de sus podrid 
nos. Ei como qtder qm el baprísmo puede seer dado por otros que non sean 
de nuestra creencia y. segunt dice tn ia ley ante desta^ tum pueden ser 

1 firuMcloi. Tol. 2. 3. Esc. 3. P. fundt* 3 tafila, Tol. 1. conviene. Esc. 3. con- 
.dos. Si vincS. 

2 que Dios ertpiUbfty.etlapil^bneía - 4 Conjuro derechamente. Tol. 2. 3. Esc. 
con Dios, «tDiot era palabra. S. t^ P. S. * 



64 FARTI1>'A X. 

XEY XVII. 

Quales palabras son de decir en. uno con el bautismo. . 

Ante del bautismo deximos que habie palabras que se deben decir,' 
et son estas que habedes ya oidas; mas agora queremos &blar de Jas que 
son en uno con ú bautismo. £t esto es^que quaiodo el clérigo hobiere di- 
cha esta oración |)ostnmera que desusó deximos ha deescopir ^1 ki ma-^ 
no, er tomar de aquella escopetina con los dedos, et ponerla en las ore-" 
jas et en las nariq^ del que quiere bautizar ; et diga estas palabras que dixo 
nuestro señor lesu Cristo quando escopui en tierra et iizo lodo , (^ tanxd 
con ello en los ojos ád que naciera ciego , et le fizo veer : et otrosi (piando 
metió el dedo en las orejas del sordo etrpyd. Etia; {KÜabra es una sola, 
que es llamada en MBraico efetjí , qoe muestra tanto comb abre, et dicenk 
en latin e£bta, et en arabi^ afta^et taodo esto noniliz al sinon abrkr. Et 
tan grande era el poder de nuestro se5orIesu Cristo S et tan rafez le era 
en &:er á las enfermedades que dexasen aquel bgac que tenían cerrado 
por las culpas et los yerros de, los homes, como era á otro home qual- 

2uier en mandar á los que estodicsen en su casa quel abriesen la puerta. 
^t por ende estas palabras quando son 'dichas corúa deben en nombre 
de nuestro señor lesu Cristo, tan grant fiíerza han como hobieron eston- 
ce, ca él mismo lo dixo: cielo et tierra pasarán, mas las mis palabras 
non. Et por esta razón ha de tañer el derigo ¿ la oreja diestra del que 
quiere ser bautizado, deciendo efetá.*; et los padrinos deben responder 
eso mesmo« Et hal otrosi de tañer en las narices,.et djga, con olor man- 
sa, que se entiende por el amor de Dios, et han de responder que abra» 
Et quando tanxiere a la oreja simestria diga al diablo que fiíya , ca ya se 
allqza el juicio de Dios. Et después diga sobre él el.Cr^^ m l>eum et 
el raternoster : et estonce £^al en la cara el signo de la cruz con la 

padrinos estos átales^ et esto es porque non creen en la Je ^ fdn gela sa^ 
trien mostrar. Pero si acaesciese que moroj ó otro que non creyese nues^ 
ira ley^ dduxiese alguno d batear et le sacase de la pila^ 6 le toviese 
^ííando le bateasen^ valdrie el baptismo > para saharse el bateado en 
la fe de santa eglesia^ mas por todo eso non serie padrino aquel que le 
asi toviese et sacase de ¡a pila. Et otrosi non puede ser padrino de con* 
Jirmacion el que non fuere crismado. 

I et tan grant refez le era. S. sancta eglesia et en \u palabras dé leau 

a et él ó lof pNidrinoa. Xol. g. P« xCrktb , nm por. todo oto." B. R^ 3. 

S et salvarse ¿ie el babteado en la le 4» '" 



TITULO IV* 65 

mano diestra , deciendo qad señala en nombre del Padre et del Fijo et 
del Espíritu santo. Et esto acabado diga la ledania, que es oración en 
que emientan a los santos porque nieguen á Dios que deñe complir 
aquello quel demandan. Et la ledania acabada comience la bendición de 
la fuente que se &ce asi^ deciendo que raega á Dios, que es poderoso 
por siempre y que^sea de ^ant piadat en este sacramento, que es fecho 
para ' recebir los sus nuevx)s pueblos quel da la ftiente del bautismo , et 
que envié sobre ellos el su Espíritu deseado , asi que aquello que por el 
oficio de la nuestra humildat se £u:e, que la su virtud lo cumpla et lo 
acabe por el su Fijo nuestro señor lesu Cristo , que vive et regna en uno 
con él por siempre jamas. Et esto dicho debe decir sobre el agua este 
prefacio ^ que quiere tanto dedr como oración qué se ha decir ante que 
se faga la cosa que quieren facer , en que ru^a a Dios que es digno et 
derechurero, et egual en sus fechos, et dador de salud, ai qual debemos 
dar gracias siempre en todo lugar , et que él es Dios santo Padre et po^ 
deroso sobre todas las cosas, et duradero por siempre con el su rijo 
nuestro señor lesu Cristo , el qual por el su poder ños mostró por obra 
los sus sacramentos maravillosamente. Et como quier que nos non sea- 
mos dignos de conseguir tan grandes maneras de los sus fechos , quel 
por eso non dexe de abaxar las sus orejas de piadat á jas nuestras prega- 
rías , de guisa que non mengue en aquellos techos el don de la su gra- 
cia : ca él es aquel Dios que al comienzo del mundo el su espíritu anda- 
ba sobre las aguas, porque la natura dellas recibid en si desde estonce 
virmd de santiguamiento. Et él que es Dios quiso lavar los pecados 
deste sieglo por agua, mostrando en ella señalada natura quando envió el 
deluvio sobre la tierra, porque el oficb deste buen elemento fuese fin de- 
Uos et merescimiento de virtudes. Et por ende quel ruega que cate la su 
faz sobre su eglesia, et que &ga ' amochiguar en ella los sus nuevos li- 
nages % obrando bi la su gracia abondadamiente ^ porque se alegre la su 

LJBT vix. 

Qué quiere decir padrino, et por qué razón non deben ser llamados 
muchos padrinos en el baptismo, nin en el catecismo. 

Padrino ♦ ts como nombre de fodre^ ca asi como el home es padre 
de su Jijo por nascimiento natural, asi el padrino es padre de su afijado 
por nascimiento espiritual^ eso mesmo decimos de las madrinas. Et bien 

1 retraer. Tol. a. j. Esc. j. $• J enviando. Tol. 2. 3. S. 

2 amuchiguar. Tol. 2. 3. S. 4 tomó el nombre de padre. B. R. 3. 

TOMO I. I 



66 FARTIDA I. 

cibdat, ^ue se entiende pcMr el su regno de paraíso, et que abra la fuente 
del su bautismo para {¿xr nuevas las gentes de todo el mundo con la 
gracia del su Fijo nuestro seiior lesu Cristo et del su Espíritu santo. Et 
después que esto hobiere dicho debe facer una cruz en el agua con la 
mano tendida , deciendo asi que ruega á Dios que faga fermosas et apues- 
tas las poridades ' de caridat de su nombre, porque aquella agua conce- 
bida de santiguamiento se empreñe la divinal fuente de criatura nueva 
non corrompida, porque el que en ella entrare se £iga celestial linage, 
et que aquella fuente del bautismo que es como madre torne niiíos en 
una gracia todos aquellos que el liiu^e departid en el cuerpo et la edat 
en el tiempo. Et por ende que mande nuestro señor Dios que todo es^ 
piritu malo se parta dende, et que vaya muy lejos; asi que en aquel lu- 
gar la santidat de virtud non haya ninguna cosa contraria. Et quando 
esto hobiere dicho debe decir al diablo amenazándol que se vaya, et que 
non ande en derredor asi como quien asecha, nin ascondiéndose enga- 
ñe, nin dañando corrompa. Et después que esto hobiere dicho tenga la 
mano parada sobre la agua, et megue á Dios que aquella criatura santa 
sin culpa, se libre de todos los que la cometieren. Et que sea purgada 
de todo acaescimiento de mal, et que sea aquella fuente santa para dar vi* 
da, et para facer tytcer otra vez por creencia. Et otrosi que sea honra de 
aUmpiamiento, porque todos aquellos que en ella fueren lavados, obran* 
do en ellos la gracia del Espiritu santo, purgándose de sus pecados, 
puedan alcanzar perdón. Et por ende que bendiz aquella criatura de 
agua por Dios vivo, por Dios verdadero, por Dios santo, el qual la 
departid de la tierra por su palabra en el comienzo del mundo , cuyo 
espiritu se movió sobre ella; et después la fizo manar de paraíso, et por 
quatro rios regar toda la tierra ', que ha nombre el primero Isofol, et 
el segundo Fiopol, et el tercero Tigris, et el quarto Eufrate. Et quan- 
do esto dixiere ^ esparza el agua en quatro partes de la pila en ma- 
nera de cruz , deciendo que la bendice por aquel que en el desierto fizo 
que la podiesen beber seyendo amarga , et k fizo manar de la piedra 

otrosi como decimos que descpu el home es nascido non puede otra vez nas^ 
cer naturalmente j asi el que es baptizado una vez non se puede otra ba-* 
tear espiritualmente. Et por esta semejanza que es entre el padrino et 
el padre ^ non debe ser el padrino mas de uno^ asi como el padre natu^ 
ral es uno i nin madrina otrosi. Empero si mas fueren non se embarga por 

t de la clarídat de tu lumbre. Tol. a. P. £üta en los Tol. 2. 3. S. Esc. 3. P. 
de U cíbdat de su lumbre. S. 3 arrame el agua. S. desparga. Tol. 3. 

a Desde ^ue ks namkre hasta Eufrsti 



TITULO IV. 67 

para el pueblo que había grant sed. Et diga que la bendice por su Fijo 
nuestro señor lesu Cristo « aquel que en Cana Galilea por su maravillosa 
poder la tornó en vino ) et otrosi que andudo después sobre ella de pies, 
et fue bautizado en ella por mano de sant Johan Bautista en el rio de 
Jordán ^ et que la fizo sallir en uno con la sangre del su costado 9 et man* 
do á los sus decipulos que fiíesen por todo el mundo enseñando á los 
homes la creencia, et que bautizasen á los que creyesen en el nombre 
del Padre, et del Fijo et del Espíritu santo. Et quando esto hobiere di- 
cho mude la voz «n manera de lición, deciendo que ¿1 que es Dio& as^ 
pire por la su bondat en aquellos que guardaren los sus mandamientos; 
et estonce aspire sobre el agua tres. veces en manera de cruz, et megue 
á Dios que aquellas aguas deñe bendecir con su boca, asi que puedan 
lavar los cuerpos de los homes sin el alimpamiento natural que ha en> 
ellas: et esto se entiende por de fuera el cuerpo , et de dentro el alma,, 
asi que sean fechos limpios en las voluntades. Et quando esto hobiere 
dicho meta un cirio bendicho ardiente en el agua de la parte que noa 
ardiere , rogando á Dios que envié en aquella fuente la virtud del Es- 
píritu santo, asi que toda la sustancia que ha en aquella agua torne á 
facer engendramiento nuevo. Et estonces saque el cirio del agua, et nie- 
gue á Dios que todas las manciellas de pecado de aquella agua sean des- 
troidas, et la natura que es fecha a la su imagen , et reformada al co- 
mienzo de la su honra, que de todos los escalentamientos viejos et non 
limpios de pecados sea esfriada et limpia; et todo home que entrare en 
aquel sacramento, sea asi tornado como niño chiquiello que naciese otra 
vez. Et esto dicho £iga en la fuente una cruz con olio bendito deciendo 
asi , que sea aquel ayuntamiento del olio santo et del agua ád bautímo 
en el nombre del Padre et del Fijo et del Espírim santo ^ Et estonce 
pregunte el sacerdote al que quiere bautizar et a los padrinos, si desechan 
et parten de si al diablo satanás , et á sus obras et á todas sus * ufime- 
rias. Et ellos deben responder que sí Et esto debe decir tres veces, e( 

ende el bapttsmo. Et aun lo tovo por hien santa eglesia por otra razon^ 
porque por los muchos padrinos et por las muchas madrinas se embargan 
los casamientos, asi como dice en el libro de los casamientos^ dofabla d$ 
los embargos que resciben por ello. Eso mesmo debe ser guardado en el 
catecizar^ que es palabra de griego que quier tanto decir en nuestro len^ 
guage como soplar ^ et esto es quando alguno aducen d la puerta de la 

I Et luego fagi otra cruz en el agua con el nombre del Padre , et del Fijo ct del Et» 

la crisma I et din que sea santiguada et bien- píritu santo. Tol. 2. 3. 
arenturada aquel agua por aquella crisma ea a estivias, Ek. 3» 

TOMO I. 12 



68 PARTIDA r. 

fagal el sacerdote una cruz con olio bendito en los pechos et otra en 
las espaldas deciendo asi; quel unta con aquel olio de salud por lesu 
Cristo nuestro señor porque haya la su vida perdurable. Et quando 
esto hobiere acabado hale de preguntar el sacerdote si cree en Dios Pa-* 
dre poderoso, criador del cielo et de la tierra; ct él ó los padrinos de- 
ben responder que sí creye. Et digal otrosí el sacerdote que si aee en 
lesu Cristo su Fijo uno nuestro señor que recibió muerte por nos; et 
respondan que sí creye. Et preguntel que á creye en el Espíritu santo et 
en la santa eglesia, que es ayuntamiento de los santos, et remisión de 
los pecados^ et ' resucitamiento de la carne, et vida perdurable después 
de la muerte; et respondan que cree. Et estonce hale de decir tres veces 
el sacerdote preguntandol si quiere ser bautizado: et él ó los padrinos 
debe responder que quiere. Et esa hora metal tres veces todo so el agua 
si fuere niño , et si home grande (aiffl que meta la cabeza so ella , et 
echégela de suso, de manera quel cubra todo, deciéndol quel bautiza 
en el nombre del Padre et del Fijo et del Espíritu santo: amen. 

LEY XVIII. 

• Qtiáles palabras son después del bautismo. 

Mostrado vos habemos las palabras que son ante del bautismo et con 
él de so uno ; mas agora vos queremos mostrar de Us otras que se de- 
ben decir después , et son estas : que lueeo que el preste hobiere bauti- 
zado el niño et sacado del agua , debel racer una cruz con la crisma en 
la mollera , deciendol esta oración , en que ruega á Dios Padre del nues- 
tro seíior lesu Cristo, que fizo nacer á aqbel ^ bautizado por agua e^por 
Espíritu santo dandol remisión de todos sus pecados , que él lo unte de 
crisma de salud por lesu Cristo nuestro señor , porque haya vida per- 
durable. Et quando esto hobiere dicho debe poner al bautizado un ca- 
piello blanco de lino en la cabeza, deciendol que tome aquella vestidura 
blanca, que es santa et sin manciella, la qual ^ traya ante la magestad 

egkslapara baptizarle^ et que resclba el Espíritu santo. Eso mesmo de-- 
ben guardar en la confirmación ^ que es otra manera ' de compadrado^ que 
quier tanto decir como confirmar en la fe al que es catecizado et baptiza^ 
do. Et esta confirmación facen los obispos con crisma en lafruetUe de los 

1 resucttacton. Esc. 3. 4 tenga tnte la Taz de nuestro señor Je- 

2 ^ De las palabras que dicen después del sU Cristo , porque vtra siemore. S. Tol. 2. 
baptlsmo. Tol. 3. 5 de compadradgo. fi. K. a* compadra* 

3 bautismo. Tol. a. Esc 3. S. g». B. R. 3. 



TITULO IV. 69 

del nuestro Señor que vive por siempre. Et luego pongal una candela en 
la mano diestra, deciendol que tome aquella ' lampada ardiente que es 
sin reprebendimientOi etque guarde su bautismo, porque quando nuestro 
seiíor lesu Cristo veniere * á la su santa boda pueda ir honrado al su pa« 
lacio celestial, et viva en todos los sieglos. Et esto acabado deben vestir 
al que bautizaren sus paños , et levarlo á su casa los padrinos et las ma- 
drinas honradamente , et desta guisa se acaba el bautismo et se debe fa- 
cer. Et como quier que se face grant alongamiento en las palabras et en 
el fecho del, tovimos por ' grant derecho de lo poner en este libro, por- 
que los que lo leyesen et lo oyesen leer entendiesen la pro et la virtud 
que ^ ha en el bautismo: et otrosi los que non son bautizados hobiesen 
sabor de seerlo; et los que lo hobsesen recebido sopiesen guardallo me- 
jor et mas honradamiente, ca en (3L bautismo ha bienes et virtudes de tres 
maneras muy maravillosas. La primera que tuelle los pecados del tiem- 
po pasado, tan bien los en que cayeron los homes por la culpa de Adam, 
como los que fecieron ellos mesmos. La segunda que arriedra del que lo 
recibe al diablo , et á sus obras et á sos consejos , et dal otrosi esfuerzo 
porque lo torno después á él faciéndolo vasallo et amigo de Dios. La ter«* 
cera porque nos face vevir bien en este mundo , et ganar la vida perdu- 
rable en el otro. Et por ende es este el primero sacramento que ha en 
santa eglesia et uno de los mas nobles. Onde todos aquellos que lo bien 
recibieren débense preciar mucho et tenerse por mas honrados que los 
que lo non hobieren recebido, et seer mas atrevidos contra ellos en ven- 
cerlos et non los tener en nada , catando en como recibieron el bautis- 
mo et son limpios por él , et los otros non , et en como han ellos por 
señor á Dios, que es la cosa mas noble et mas honrada que podria ser 
en el mundo, et los otros al diablo, que es siervo, et vil et despreciado 
mas que otra aiatura. Et otrosi parando mientes en como ellos haa 
quien los perdone et quien los salve, et los otros quien los tormente et 
los meta en perdición» 

cristianos j et non la pude otro ninguno facer \ ca en el catecizar^ nin en el 
batear nin en el confirmar non deben llamar muchos padrinos nin muchas 
madrinas. Et esto es por que por qualquier de líos se face el compadrado 
entre los homes porque se embargan los casamientos , según que de suso 
dicho es », nin otrosi debe ninguno ser padrino et madrina en tstas tres 

1 lámpara. S. Tol. 2. 4 face. S. Tol. 2. %. Esc. 3. 

a á la tu tanta vida pueda ir corriendo 5 nin otfbti non debe seer un padrino 

al su palacio. S. Esc. 3. á la su santa boda nin una madrina en esUs tres cosas. Tol. i. 

pueda ir corriendo al su palacio. Tol. 2. 3. B. R. 2. nin otrosi non debe seer uno padrino 

% guisado de lo poner. ToL a. Esc. 3. S. ó madrina en estas tres cotas. Esc i. JB. R. 3. 



yo PA&TIDA I. 

LEY xnc. 

Que qaun decir padrino , et par que ha asi nombre. 

Pjdrinos ci i irrtainn s en las nzoiies que de soso deximos segunt que 
ym hdhftln oido; ans porqoe los homes sepan et entiendan por qué han 
asa nombre qoerenxislo aquí mostrar. Ondie decimos que bien asi como 
d hocae es pvSre de su fijo por nacimiento natural^ aá el padrino es pa- 
dke de sa a!qido por nacimiento e^MrttuaL Et eso mesmo es de las ma- 
driats segunt las madres, ca nascer tanto es como seer fecho luievamien* 
te lo q^ UÉOt non era, et aparescer lo que ante non aparesda. Et por 
ende la nKencta deste mundo es natnral, et la dd bautismo e^trituaL 
£r tanto es el padrino que aduce al afijado al nadmiento del bautismo 
p«ra haber la inda perdurable, como A padre que engendra al fijo en 
este mundo para haber k Tida que non dura. Et otrosi como el padre 
cría i su fijo, et k muestra como idva ' temporalmiente en este mundo, 
asi d padrino muestra al afixado como viva e^irítualmiente en el otro. 
Et bkn así como llaman padre al que £iz la forma del cuerpo del ho« 
me naturabnente , asi al que &z la forma del alma espiritualmente llaman 
padrina Onde por todas estas, razones que dichas habernos tomaron este 
nombre padrinos los que ayudan al home á recebir el bautismo. / 

LET X^. 

Qué dihdo han ¡os padrinos con el afijado j et él con ellos. 

Debdo muy grande ha entrel afijado et los padrinos, et esto por 
tres rabones : la primera por amor, la segunda por honra, la tercera por 

cosas sobredichas^ fi^^ ^f^ ^i ^ hobicse de ser por alguna razón 
gmsada \ 

LEY VIH. 

Que i los misacantanos es otorgado seiíaladamente el poder del 
sacramento del baptizar. 

Poder di boftitar es otorgado señaladamente a los clérigos tmsa^ 
%\Mt«iMkf, mas que d tos otros i pero si alguno del los non pudiesen haber 
dk^^de emita , bitnpmde batear el evangelistero » ó el pistolero. ♦ Et si 

I ^^M }siu)iw«#nt tn tttt mundo, i Esc. j. no non gclo pueda embargar. B. R. a. j. 

I \H*x<M ♦« \Wft\>K* ^ua lodo hombra 8 ^ «' cpistolcfo. ToK !• B. R.j. 

^^^\«4^ \i Wrt^»^í H|«**i *«a p*^juenvo ó jran- 4 por mandado de algunt preste. Et a¡ por 

^ ^ ^wu ivx^i UUiuno» ^ aingu* arentura alguno que quisiesen batear. B.R.a.s. 



TITULO :IV. Ji 

pro} ca derecha coea es amar home á todo aquél con quien ha dd)do de 
bien , et mayormiente al quel suna. Et por ende el padrino debe amar 
al afijado por el debdo que ha con él como en razón de padre, et por- 
que se muestra quel ama muchA^. ayndandol á haber el amor de Dios 
quel £ice ganar por eL bautismo. Et honrarlo debe otrosí porquel &ce 
haber la mayor honra, que podría ser siervo del diablo, et Tácelo ser 
siervo jet vasallo de Dios. Et querer debe toda su pro , ca le fíce ganar 
de Dios perdón de los pecados pasados, et dale carrera de esfuerzo para 
non £icer los otros que podrie facer. Et esta es mayor pro que un home 
podrie buscar á otro en mostrandol Vcarrora por do se quite de mal et 
faga bien. Onde por todas estas razones que dichas habemos ha debdo 
el afijado con el padrino para amarle, et honrarle et buscarle toda su 
pro : et ese mesmo debdo ha el padrino con el afijada 

LEY XXI* 

Como non deben ser llamados muchos padrinos en el Bautismo. 

Muchos padrinos non tovo por bien santa eglesia que hobiese en el 
bautismo. Et esto es porque asi como el padre que tace nacer al fijo por en* 
gendramiento natural non puede ser mas de uno, otrosi el que face nacer 
ai afijado por bautismo non debe ser mas de uno: et eso mesmo deci- 
mps de la madrina. Et esto fue fecho por guardar muchos daños que ende 
podrian venir, et mayormiente en los casamientos que se podrien partir 
por este lugar , bien asi como quando hobiese debdo de línage natural, 
ca segunt aquesto * se endebdaria por linage espirimal; otrosi lo guardan 
porque si muchos padrinos hi fuesen, non podria ser que alguna v^da 
non cresciese saiía entre ellos 6 de palabra o de fecho; lo que debe ser 
muy guardado entre padres et fijos, et fijos et padres. Et por ende si en 
lo temporal se debe guardar , otrosi mucho conviene de se guardar en 
lo espiritual. Pero bien consiente santa eglesia que sean hi mas padrinos 
et mas madrinas por honra de aquellos a quien bautizan ; mas desta ma- 

acaesciese que alguno que qttisiesen batear ^ fuese en peligro de muerte et 
non pudiesen haber clérigo ninguno que lo Jiciesey entonce * puédelo bapti^ 
zar el lego cristiano ^ ó otro lióme qualquier^ segunt que de suso es dicho. 
Et non tan solamente pueden dar baptismo d hora ♦ de muerte estos que 
habemos dicho, mas aun el padre puede baptizar 4 sufijo veyéndol en 

1 manera. Tol. 2. 3. Esc. ^. S. ^ puédelo batear lego ó otro home qual- 

2 se ordena por linage espiritual. S. Esc. quier, Tol. r. 

8* se entiende por linage espiritual. P. 4 de cueita. Tol« i, B. R. a. 3. 



^S PARVIDA I. 

neia cbmo habernos* diého lo ordenaron los santos padrea que estable- 
cieron los sacramentos de santa eglcsia primerameiue. 

LEY x:!tii. 

QuaJes deben ser padrinos, et qudíes non. 

Quales mostró santa eglesia que non fuesen padrinos querámoslo 
aquí decir, porque mostrando esto entiendan los homes quales lo pue- 
den seer de derecho. Onde decimos que padipe et madre non lo pueden 
ser, porque son marido et muger, nin ningunos otros que sean casados^ 
6 tengan mientes en uno para casar después ' del padrinadgo , 6 haya 
entre sí palabras por que se non puedan partir que non casen. Et esto es 
porque tan grande es el debdo del padrinadgo, que después non po- 

€uita de muerte^ non podiendo haber otro ^ lojiciese^ et por esto non naS" 
ce ' embargo entre él et su muger porque dexen de ser en uno. 

LEY JX. 

Qué pena deben haber los que se facen baptizar doá veces, et otrosi los 

que los batean. 

^ Atrevido seyendo alguno para facerse batear dos veces \ non debe 
ser sin pena i porque bien semeja que lojizo despreciando el sacramento 

1 del padrinalgo. S. dol, et diciendo sobrel las oraciones que de» 

2 embargo ninguno entrel et su mugter ben decir á la puerta de la eglesia ante quel 
porque se deban departir. B. R. 3. babticen, sil non babtizaren entonce, et des» 

3 En el cód. £. R. 3. dice asi esta lejr: pues desto algunol batease , si non en la nffr* 
*• Sin pena non debe seer el que se ficiere bau* ñera que manda la santa eglesia , faciéndolo 
tizar dos veces, porque es atrevido en despre- dotra guisa por soberbia, ó por desden, ó 
ciar el sacramiento del babtismo. Ca ninguno por despreciamiento del babtismo , ó por 
no lo debe recebir nin dar i sabiendas mas de otra razón qualquier que lo ficiese maliciosa- 
una vegada. Onde qualesauier que contra fi- mientre , deben amos i dos seer desterrados 
ciesen deben morir por ello, también el aae por ende, et pechar cada uno dellos diez li- 
diese el babtismo, como el que lo recibie- bras doro al rey ó al sénior daquella tierra 
se si fuese de edat complida , porque lo fi- ó esto fuese fecho , porque facen heregía co- 
cieron maliciosamientre pues que sabían que nioscida en ello. £t demás desto non poda 
les era defendido. Et sil obispo por ventura ninguno facer testamiento nin donación de 
esto ficiese i sabiendas debe seer despuesto et los bienes que hobicren , et el iudgador de la 
desi degradado, que quiere tanto decir conx> tierra ó esto acaescicre , si lo non quisiere asi 
desordenado, et morir por ello; ca como facer después que algimos fuesen acusados et 
quier oUe mucho deba seer honrado por el vencidos sobre tal fecho, ¿1 debe recibir eo 
grand lo^r que tiene , en esta razón mayor su cuerpo ó en su haber aquello que él non 
pena merece que otro , porque erró muy gra« compliese en los otros." 

vcmientre en aquella cosa ^e era nuicho te- 4 seyendo cierto que era baptizado non 

nido de guardar de su oficio. Otrosi quando debe fincar sin pena , porque bien semeja* 
alguno comeniasc da facer cristiano soQ^n- Tol. i. B. R. 2. 



TITULO IV. 73 

drien estar en uno sin muy gravemiente pecar. Otrosí decimos que non 
lo puede ser el que non hobiese poder de fablar para otorgar et decir 
aquellas palabras que por el padrino deben ser dichas , nin home que 
hobiese perdido la memoria » ca tal como este mas semejarle que lo era 
por escarnio que por otra cosa; lo que non convien á nuestra ley que 
sea ' escarnida en ninguna manera» ca en ella ha verdat» et lealtad et de- 
recho. Et demás establecióla nuestro señor lesu Cristo ppr su cuerpo 
mesmo , et por ende non seria cosa con guisa que aquel que se dexd es- 
carnecer et matar por nos, que feciesemos escarnio de la su ley, et demás 
creyendo nos que por ella somos salvos et perdonados de nuestros pe« 
cados , et quitos del poder del diablo. Nin otrosi non lo puede ser no* 
me que hobiese fecho tal cosa que fuese sabida por el mundo porque 
hobiese mala fama , en manera que non podiese testiguar , ca non es de- 
recho que el quedes alimpiado de sus pecados por el kiutismo, que haya 
debdo con homes que sean * entecados et non limpios de malos fechos. 
Eso mesmo decimos que non puede ser padrino home que sea de otra 
ky, ca seria cosa muy sin razón de seer ninguno testigo de la cosa que 
non creye nin tiene que es verdadera. Onde sacados estos que dicho ha- 
hemos, entiéndese que todos los otros lo pueden ser sin nula estanza et 
sin pecado. 

LET XXIII. 

Cómo non debe ninguno ser bautizado mas de una vez. 

Una vegada tovo por bien santa eglesia que fuese bautizado aquel 
que bautismo quisiere recebir , et non mas; et esto por muchas buenas et 
derechas razones. Primeramente que asi como el home non puede nacer 
naturalmente segunt el mundo dos veces, asi non puede ser nacido 
quanto en Dios e^iritualmente mas de una. Et sin esto toda cosa que 
jse ^ mas de una vegada non puede ser sin mengua, d por non tener 
home la cosa de que la quiere facer , ó teniéndola et non sabiendo della 
obrar como debe. Et por ende en el bautismo non ha mengua ninguna 
destas , ca es bulado en cada lugar de todos aquellos quel demandan de 

del baptismo: et por ende tovo por bien santa eglesia^ qtie si fuese lego 
que lo non ordenasen después ^ et si clérigo que le tolliesen las órdenes: 
otrosi tovo por bien que si el que lo baptizase Jitese obispo^ 6 otro clérigo 
qualqtiierj que fuese despuesto de la dignidat et de las órdenes que habiCp 
asi como home que pasa los mandamientos de santa eglesia. 

X cfcarnccldi. Ek. $. a ensuciados. Etc. 5. 

TOMO I. K 



J4 PARTIDA 1. 

buena voluntad Et demás si parare mientes á Dios quel fizo , et cuya 
es la virtud que ha en él » bien puede entender que tan complidos son 
los sus fechos , porque en ellos non ha mengua nin la puede haber por 
que se deba facer otra vegada, ca tan ahondado es en si de todo bien^ 
que ninguna cosa non le &llece , ca en él ha ' alimpiedumbre de todas 
suciedades del cuerpo et del alma, et perdonamiento de todos pecados. 
Et por él se departe el que lo recibe del diablo et de sus obras , et llé- 
gase al amor de Dios et tornase su vasallo, trayendo su señal de la cruz: 
et si la caballería deste mundo non la puede recebir ninguno dos vega- 
das, nin de aquel que lo fizo caballero nin de otro ninguno, quanto 
mas la caballería espiritual que es en el bautismo , ca este non puode ser 
recebido mas de una vez. 

LEY xxrv. 

Qué pena deben haber los que se facen bautizar dos veces 6 mas^ et otrosí 

¡os que los bautizan. 

Sin pena non deben fincar los que se fiu:en bautizar mas de una ve- 
gada., et otrosi los que los bautizan ; mas porque la eglesia es llena de 
piadat et de merced , non quiso dar pena corporal de muerte nin de lesión 
al que lo feciese ; mas mando que si fiíese lego , que non lo ordenasen des* 
pues; et si clérigo, quel toUiesen las ordenes, pprque lo feciera despre- 
ciando el sacramento del bautismo. Otrosi tovo por bien que si obispo lo 
feciese ó otro clérigo qualquier , que ñiese despuesto de la dignidat et de 
las ordenes que hobiese, asi como quien pasa los mandamientos de santa 
eglesia. Et nos decimos asi que porque los reyes habemos de guardar la 
fe como aquella * en quien tenemos salud de las nuestras almas, et per- 
don de nuestros pecados, et salvación para haber paraíso después de la 
muerte, et vida santa que non ha fin: et porque es nuestra madre que 
nos fiíce nacer espiritualmente como de nuevo, et nos aia con la leche 
de la piadat de Dios, et nos castiga et nos enseña con las sus palabras 

LBY X. 

De los que non son baptizados et reciben ordenes. 

Entrada es el baptismopara llegar el home á rescibir los otros sa^ 
cr amentos^ segunt dice en el comienzo deste título i ca todo home que los 
quisiere haber primero debe tomar el baptismoy que es asi como cimiento 
sobre que deben todos los otros sacramentos estar. Onde si alguno se ordc-^ 

I tlimpíameoto. Tol. a. 3. Esc 1. S. mtldtdtfl ct perdón. S. ToL 1. j. Eic 3. 

a en que tenemos castigo de nuestras 



TITULO IV. 75 

que el dbco por nos^ et con las obras que fizo , et nos da poder sobre 
las gentes por su grant poderío^ et nos faz señores, et nos llama el su 
nombre que es rey, et quiere otrosí que usemos de la justicia que ente-* 
ramente es suya : tenudos somos por todas estas cosas de guardar la ley, 
et de vengar toda cosa que fuese fecha a deshonra de ella. Et ppr ende 
tenemos por derecho que el que se feciere bautizar mas de una vez , 
faciéndolo a sabiendas , que debe morir por ello. Et si por aventuira 
non lo podieren haber , debe perd^ todo quanto ha de aquellos bie- 
nes que fueren suyos quitamíeiite sin engaño et sin barata. £t eso mes* 
mo decimos del que gelo diere si fuere legoi mas si fuere clérigo, 
sin la pena que la santa eglesia le da, debe perder todos sus bienes, 
aquellos que tiene della ; et si fuere obispo ó otro perlado mayor, debe 
ser echado de aquella tierra en que tal fecho fizo , ca muy grant derecho 
es que reciba d^onra el deshonrador de la ley, et quel echen deshon* 
radamiente de aquel lugar do la deshonro. Ca asi como este fecho tañe 
en lo espirimal et en lo temporal, asi aquel que contra ello fuere debe 
en todo haber pena se^nt la justicia de Dios et segunt la del mundo. 
Pero decimos que aquellos bienes que asi fueren tomados, non deben ser 
metidos en onra cosa sinon en facer eglesias , ó en hontarlas de vesti* 
mientas, et de otras cosas que hi son menester, o en sacar cativos, ó en 
aquellas cosas semejantes destas que son de piadat et de merced , et ma* 
yormiente en aquellos que se tornan cristianos recebiendo bautismo^ et 
son < caldos en pobredat. 

LBT XXV. 

Cóffio deben facer al que dnbdan si es bautizado o non. 

Dubda podrie * nacer que tomarle aquel que bautizase contra el que 
se quisiese bautizar, si era bautizado ó non , et esto por alguna sospecha 
que hobiese del , d por cosa quel dixiesen o cuidasen entender en el.. Et 
porque sospecha es cosa dubdosa , et maguer la hobiese aquel que era 
bautizado, et él non lo hobiese seido, serie yerro en non le dar bautis- 
mo} por ende tovo por bien santa eglesia quel bautizasen, deciendo el 
clérigo desta guisa, que si era bautizado, que él non lo bautizaba otra 

nase de misa ó de otra orden qiial^er, et después fallasen que non es-- 
tá bateado j tanto le era como si non hobiese rescibido orden ninguna i 
mas débese facer batear^ et después ordenarse como de nuevo. Pero 
si creyese firmemente en su voluntad que era bateado ^ maguer non lo 

I cuitados et en pobreía, S.T0I. a. Esc 3. a < acaescer. Tol. a. 3. Esc 3. S. 

TOMO I. K2 



y^ PARTIDA 

buena voluntad Et demás si parare micr/ 
es la virtud que ha en él, bien puedo c ' 
los sus fechos, porque en ellos non ha 
que se deba facer otra vegada , ca ta^ 
que ninguna cosa non le fallece , ci 
suciedades del cuerpo et del alma , 
Et por él se departe el que lo : 
gase al amor de Dios et torna- 
et Si la caballería deste munJ.i^ 
das, nin de aauel que lo 
mas la caballería espíritu.;' 
recebido mas de una v^ . 



I- 



^^^jen el nombre del 
\^^^iJoífcsta oiisa, salle de 
^séfpc gao ái. 



Quépma deben hah 

Sin pena ñor- 
gada., et otrc^í 
piadat et de 
al que lo fc\ 
pues;et siv- 
ciando el 
feciese ó 



¿mtihs d quien lo dieren. 

¿ hmasmo de aquellos que 

^te guarde mucho aquello • 

"^ jí que el home ha honra. Et 

" ¿a bocae quel venga en míen- 

^ggdttsc de errar, et de fiícer 

laxoa ' de lo guardar, et caya 

por muy honrado porque 



; n"» 



-* -^¿^ que gelo dieron , et ser en des- 
..-*«^ .^jjíella fueren jet el que lo hon- 

-«•^'j^de Dios, et honrado en este 
■=^^^ „^ derecho et verdadero cristia- 
--* "^ ct con los amigos de Dios. 



las órdi 
eglesi.» 
fe co' 
don 



mii 

ni. 

d 



^^¿gados ct resctben las órdenes. 

* * ^-jono recebir si ante non recibe el sa- 

** ''"^ o puerta para entrar i todos los otros 

J^^-^í oue se Hrman et se facen. Onde si algu- 

-*^^offa orden qualquier, et después falbscn 

^ ****^ era como á non hobiese recibido la ór- 

■ ^,.*<^ "^gn; 6ccr, débese primero facer bautizar , et 

..•^^íTi^o; pero si aeyese firmemietitc en su 

^^^ Jif*¿ gt habiendo esta creencia recibiese la Orden, 

J J***'^*^¡ieDtra que lo creye maguer non lo fuese, co- 

U Dora salvarse o para rescebir orden mientre 
■^-*^^e capaes que en la fe de nuestro sénior lesu 
' ^^^^-nlcucrce <m ts hateado, aquella creencta que ha 
-I -"^i^ebir irden et usar della. Mas si después que 




^-J* S. deo ttgradt »i «nte non fuere bautizado. 

^ lonrt. E* ?"', *!!!áM S. Tol. s- Qu«l <!"« "*"» *"" «>»ut«"<lo "O"» <>«* 



TITULO IV. 77 

hubiese seido ; ca pues en la fe de nuestro señor lesu Cristo ec 

:*glesia creye que es bautizado» aquella creencia que ha, le 

. .v.cbír orden ec usar della, mostrando todavía et fiídendo 

o tenia et creye que era asi: mas si después que esto creyese et 

tamientc que noq era bautizado» 6 dubdase en ello, si se non 

•^.'¿o bautizar podiéndolo fiurer, estoijice se demostrarle por des* 

1 jr de la ley et del bautismo, et asi perderle el bautismo tonpo* 

el del Espíritu santo que ante hable por la creencia que tenie, et 

. :i adelante non le valdrie nada la orden que recibiera, porque non 

iubie fundamtento sobre que estodiese. Et por esto ha menester ^de se 

facer bautizar et ordenar segunt desuso es dichos ca pues que en tal dub- 

da cayere et sopiere ciertamiente que lo non fue , conviene en todas 

guisas que lo sea, porque lo sospecharien los homes, o lo entenderien ó 

lo descubririen; et otrosi por non caer en peligro de su alma, que cae* 

ria si lo non fuese. . 

LEY xxviu. 

Cómo se dcBcJaccr la crisma et el olio que es para facer bautismo y et el 
qtte se face para ungir los enfermos. 

Crisma es una de las cosas que mas face sagrado el bautismo: mas 
porque habemos fablado de todas 1^ otras cosas que convienen al bau- 
tismo, queremos aqui íablar de la crisma, et de los otros olios que sa« 
gran quando i ella S asi como el que es para untar los enfermos, ec el 
otro que vuelven con el bálsamo, á que llaman crismal, con que ungen 
á los apostóligos, et á los emperadores, ec a los reyes, ec á los perlados 
mayores , ec desi á los sacerdoces , ec aun á otras cosas muchas que han 
de sagrar con eL Et otrosi del olio que es para los que están en prueba de 
la fe , queriéndose tomar á ella * 6 para los que son señalados para recebirla 
ante que los bauticen. Mas porque es la aisma mas noble que los otros 
olios, porque cada uno dellos es sendello en si, et ella es compuesu de 
dos, donde recibe en si sagracion doblada, por ende queremos mostrar 
primeramente por que ha asi nombre , et después quien la puede facer, 
et de que cosas ddse ser fecha, et en qué tiempo, et en qué lugar, et 

esto creyese^ sopiese ciertamente que non era bateado^ ó dubdase en f/fo, 
si se nonjiciese luego batear podiénchta facer ^ entonce comemarie d desa- 
preciar el baptismoy et asi perderte el otro baptismo de Espíritu santo que 
habie ante por la creencia que tenie ^ et de alli adelante non le valdrie nor 

I qutndo á cUt te tllcgan, asi coma ToL >• 



y5 PARTIDA I. 

vez } mas si ló non era, que él que le da el b 
Padre et del Fijo et del Espíritu santo, et fac 
yerro et de sospecha el que recibe el bautisn 



Cómo deben honrar et guardar el Bantr 

Guardado debe ser mucho et honr* 
lo reciben, ca derecho es ct razott i\ 
por que es guardado et honrado , et 
por ende aquel que recibió el bautbmg 
te quando fue bautizado « debe tod j ^ 
pecado por que pese á Dios ^ et non 
en poder del diablo: otrosí de!> 
lo recibid, et honrar otrosí aquel 1 
troir et en abaxar todas las cosas 
rare et guardare desta guisa será 
mundo et en el otro, et debe w» 
no, et contado con los muy bi 



stdiz en mane- 

V ct como ha de 

¿f (pé virtud ha en 

-r ^cfei et consagrada 

LEY XX VT, ^ - na] pueblo; et de 

^ , _ ^ ^^^y et cdmo han 

^.. ^ rtic/ven con ¿1 , íÍ que 

. ^^^axadi et como deben salu- 

^¿oén bendecir et sagrar el 

^^ ti fe ante que los bauti- 

^ .m^ están en prueba della 

^^' ^ 9"*^ ^^ ^^ ^ ^«cir et 

^!a, después que la crisma 

^^"¿n sí la crisma quando obran 

;rj.míada ct honradla la fiesta del 



^^ Id crisma. 



'wt asi crisma. 



^ muy grant razón, ca tanto quiere 

^ , ^'^"^ir mandado de nuesnro señor lesu 

s De los qtu no -^^''^-^^^^^as de los corazones duros de 

Orden sagrada non pticdF^*^^ ¿^cen buenas bbras^ ct tvielle los do- 

' ' ^ »vjdos qu^ los homes fecieren por su 



cramento del bautismo, ca . 
sacramentos f et cimiento 
no se ordenase de nr < 
que non era bautizad» > , 
den. Mas quien dcrcLl 
después ordenarse ctj 
voluntad que era baijí 
tanto le vale para ^^ai 



¿¿ diablo. Et oorosi tuelle las señales 

:cado de Adam^ porque eran siervos 

' ^^va de nuestro amor lesu Cristo que es 

^^3^ borne para obrar. bien, et el alma para 

Z^ atas cosas que ella recibe de la virtud 

, ¿uuan crisma. Et de tal engüento como 






Jiuse en verdat ^ t.v 
mu ¡o cree i como j 
tyisto et de ¡a sa>i 
¡e atonda para po. 



. r me non habk fimdamiento ninguno sobre 

Yf ^ de se baptizar et ordenar^ según es 

,j:, pitando acaesciert aaigúno debemos sos-- 

* "^ ii ato es por c¡ peligro de su alma qtic le 



1 porque rct.iL i 
a de lo facer 
3 Como n n 



.** 



A. 



(!c ticcnc btbtizar. Tol. i. B. R. 2. ]. 
ii lo non fuete. B. R. a. 3. 



-u:í C 



TITULO lY. 7p 

n en los SUS cantares como en razón de la fiesta, que 
ngíientos era sobre todos los otros olores. 




LET XXX. 

Quién fuede facer la crisma. 

:t ác &cer h crisna non es dado a otro anón a los perlados 
-w^t ' ^o al apostcfligo, ó patriarca, ó primado, ó arzob^po o 
Et esto es porqoe dk» tienen el li^ar de los apóstoles, cpie fiíe- 
rnpañeros de nuestro señor lesn Cristo, et vieron todo su fbdio» 
cndieron cs¡Mrit»almffnte todas las sos obras a <pie babian de reco- 
. et conoscieron qoe el soor, et el trab^ et la so sangre cpie el 
arcíd sofriendo penas, et en cabo muerte en la cruz por nos, que 
. cngüemo porcpie fuésemos sanos et redimidos de iKíestros peca* 
<js , et que a semqante de aqodlo fedesen este otro, que es llamado 
<^risma, porque son los cristianos serados, et ban nomjbre de lesu Cris- 
to : ca canto quiere dedr crisma en griego como engoento sagrado en ú^ 
et con que siffm otras cosas. Et esto solien bca anrignamientc a los 
reyes et á los sacerdotes . ca les untaban las cabezas con olio et con otros 
eoguentos preciados. Et Moysen mesmo lo fizo i Aron so hermano 
quando lo ui^ por sacerdote en la cdesa de Dios, cpie era estonce 
porque fedese el su sacrificio. Et Samnelel profeta untó i Ssail que fiíe 
primeramente reydd puebbdelsrad por mandado de Dios. Et eso 
mesmo fizo el rey David: et Natán profera untó á Salomón; mas la un» 
don de noestro señor lesu Cristo fiíe mas noble et mas complida que 
todas; ca si los otros la reodúeron por bornes, él redbicfla por I^os su 
Padre; et si la recibieron por ayuntamiento de confedones, el redbiób 
por ayuntanza de la santa Trinidat que se ayuntó en éL Et por ende á 
UD/L Johan Baptista, por quien dixo nuestro amor lesu Cristo <pie era 
pro&ra et mas de profera, venieron a pr^umar los judios, a quien de- 
dan ¿riscos, fl era el Cristo, et él dixo que non, mas que d^xies óA 
Tcmta aquel que era fecbo ante que él , del qualál non erad^no sola# 

LMY XI. 

Dd sacramento de h confirmadon cpie híxsi los oIm^k» en la fruente. 

Crismar se deben las que fueren baptízadas para ser cristianas cam^ 
fEdamente^ ca asi coma en el baptisma se aUmpian de todas las pecadas^ 
asi en la cofdirmaaan reciben el Espíritu sanio ^ et les da fortaleza para 
B£ar contra el diablo^ et sofrir sus tentaciones^ et esta es una de las 



8o PARTIDA I. 

mente de tañer ni de desatar las correas de los sus ' zapatos. Et en esto 
mostró la Trenidat do dixo, que después del vemia aquel que fuera fecho 
ante que el, et al qual non era digno tan solamiente de tañer los sus 
pies. Ét otrosi dio este testimonio de la Trenidat alli do mostró, que so- 
piera por Dios que sobre aquel que viese decender el Espíritu santo en 
hgura de paloma que aquel era el que bautizaba en Espíritu santo. Et sin 
esto dio testimonio del quando bautizaba á lesu Cristo , que oyó la voz 
del Padre quel dixo que aquel era el su Fijo que él mudio amaba. Et 
desta guisa fué nuestro señor lesu Cristo sagrado espiritualmente por 
mayor sacerdote, mas temporalmente segunt rey fue sagrado recibiendo 
muerte et pasión por nos: ca alli do lo alzaron en la cruz et le posieron 
corona de espinas por deshonra , alli fiíe él alzado de Dios su Padre por 
honra, quandol dio poder sobre todas las cosas, et lo coronó en los cie- 
los, et le dio regno para siempre, et la untura sagrada desto fue la san- 
gre que salló del su cuerpo, donde fue él untado et cobierto desde en so- 
mo de la cabeza fiísta en fondón de los pies. Onde por todas estas razo- 
nes que habemos dichas fue nuestro señor lesu Cristo sagrado segunt 
obispo en santidat et en saber, et segunt rey en poder et en justicia. Et 
por ende ordenó santa eglesia que non hobiese otri poder de &cer la 
aisma, que es el su ungüento, sinon los perlados mayores, segunt de- 
ximos en el comienzo desta ley, porque eUos tienen las sus veces en tier* 
ra á semejante del. 

LET XXXI. 

De qué cosas debe ser fecha la crisma. 

Dos cosas son aquellas de que debe ser fecha la crisma et non de al: 
la una balsamo ; la otra olia de olivas. Et esto se face por muy grant 
significanza de aquellas cosas que hobo et ha en nuestro señor lesu Cris- 
to, donde ella recibe el nombre; ca el bálsamo se entiende por buena 
fama, et el olio por buena voluntad. Et estas dos cosas hobo en si en- 
teramente nuestro señor lesu Cristo ñus que ningunt home que fuese, 
nin es nin sera: ca él hobo buena fama et complica, porque siempre fí*- 
zo bien; et hobo buena voluntad, porque todos los sus fechos et las sus 

maneras de unción que facen con crisma en la frente: et la crisma hasc 
de facer de olio et de bálsamo. Et este sacramento de confirmación non 
puede otro nirhgtmo facer nin dar sinon el obispo: et el obispo quando cris^ 
more debe ser ayuno i otrosi lo deben ser todos los qtte este sacramento 

i zabatos. Tol. a. 



TITULO IV. 8l 

obras fueron con piadat et con merced. Et demás el olio del bálsamo et 
el de las olivas son en muchas cosas, sin estas dos que deximos, semejan- 
tes á nuestro señor lesu Cristo; ca asi como el bálsamo fallan en un lu* 
gar solo et non en mas en todo el mundo, asi nuestro señor lesu Cris- 
to es aliado por fijo de santa María, que fue virgen ante que della na-* 
cíese, et estonce et después; et otrosi el solo, porque nunca fue nín ^rá 
Dios et home ayuntado en uno sinon eL Et aun hay otra razón, que asi 
como nuestro señor Dios es poderoso sobre todas las cosas , asi núes-* 
tro señor lesu Cristo con él en uno, que son amos una cosa, es pode- 
roso sobre todo. Et asi como lesu Cristo con su Padre et con el Espíri- 
tu santo son trinidat et unidat; otrosi el bálsamo maguer es un árbol 
ha en sí tres maneras: la primera raiz de criamiento, que se entiende por 
el Padre: la segunda manera de árbol es que se cria onde cavan, et labran 
et podan , porque salle dende cosa que tiene á todos pro, que se entiende 
por el Fijo, que recibid martirio en muchas maneras, et en cabo muer- 
te por nos salvar: la tercera es la grosura que dende salle, que es dicha 
bálsamo, que se entiende por 'el Espíritu santo; ca asi como este olio 
salle de la crianza del árbol et de la labor que en el facen, así el Es- 
pirita santo sallid de la honra del Padre, et de la humanidat del Fi- 
jo. Et aun hay otra semejanza, que asi como el bálsamo non se puede 
dañar nin corromper, nin dexa eso facer á las cosas en que cae et tañe; 
otrosi nuestro señor lesu Cristo que nunca fiíe corrompido nin dañado» 
nin lo puede ser en cuerpo nin en alma , guarda que non lo sean los que 
son llegados á él por gracia de Espíritu santo. Et aun semeja en al, que 
asi como el bálsamo sana las U^^ nuevas et tuelle las señales de las 
viejas , otrosi nuestro señor lesu Cristo sana los corazones de los bomes 
que son llagados , perdonándolos et habiéndoles merced quando se due- 
len de sus pecado^, et non tan solamiente los que se conhesan^ mas aun 
tuelle et desata los antiguos, asi como el de Adam, et otros que facen 
los homes ante que sean bautizados et reciban penitencia , que non se 
acuerdan. Onde por todas estas semejanzas que hz el bálsamo á nuestro 
señor lesu Cristo, por eso le meten en la aisma que es su engiiento. 
Et el otro olio de las olivas que deximos ha otrosi muchas semejanzas 
i nuestro señor lesu Cristo. La primera que asi como gobierna mu* 
cfao et complidamente el cuerpo del que lo come , otrosi £xce nuestro 

rescibUren , et deben amonestar a todos los me f tur en de edaty que quiste^ 
ten rescebir aqueste sacramento y que se confiesen ante que lo resciban^por^ 
que sean limpios para rescebir el dono de Espíritu santo i et ninguno non 
lo debe rescebir mas de una vez , asi como dice de suso del baptismoi et 

TOMO I. L 



da PARTIDA I. 

señor lesu Cristo qué el qaé su cuerpo come como debe es gobernado 
bien ec complidamente en este mundo et en el otro, segunt él mismo di* 
xo, quien comiere la mi carne et bebiere la mi sangre, en mi fincará et 
yo en él. Et aun hay otra semejanza, que asi como el olio face muy fer- 
mosa lumbre con que alumbra a todos aquellos que están en el lugar do 
él es acendido, asi el amor de nuestro señor lesu Cristo alumbra lo$ 
corazones de acpiellos do se enciende de manera que los hcc veer et co- 
noscer en este mundo el su bien qual es; et otrosi porque vivan bien et 
derechamiente de guisa que quando del sallieren que vean la su faz en 
el otro, que es luz verdadera que dura ppr siempre segunt él mesmo di- 
xo : yo soy luz del mundo , et quien á mí seguiere non andará en tinie- 
bra^ mas haberá luz de vida: et otrosi dixo sant Johan evangelista ppr 
él que era luz verdadera que alumbraba en este mundo á todos aque- 
llos que andaban en el su nombre. Otra semejanza hi ha, que bien asi 
como el olio es blando et sabroso de tañer et comer , asi nuestro señor 
lesu Cristo es de gran piadat á los pecadores quandol tañen por ruegos 
et por oraciones que le facen, pediendol merced que los perdone; ca ma- 
guer ellos tengan la su carga de sofi-ir grant pena por lo que merescen^ 
todavía se la sSoja él quando le tañen doliéndose et pediéndole perdón 
segunt él mesmo dixo : el mi yugo sabroso es, et la mi carga liviana, Et 
aun se semeja en al , ca el olio amansa los dolores et ablanda las cosas 
duras; otrosi el nuestro señor lesu Cristo amollenta los corazones duros 
de aquellos que non se quieren convertir nin dolerse de sus pecados, et 
ablandece los dolores de las llagas que les &ce el diablo, metiéndolos en 
malos pensamientos et faciéndolos facer malas obras , segunt dixo el rey 
Salomón por él, que olio echado es el su nombre: et esto se entien* 
de por los lugares do es la dolor. Otrosi, asi como el olio es nacido de 
la oliva ' que está siempre verde et con fojas, asi nuestro señor lesu 
Cristo es nacido espiritualmente de Dios Padre , que está siempre en su 
poder et en su virtud, et temporalmente de santa María, que estudo 
siempre en su virginidat et en su bondát, et estará sin fin. Onde por to- 
das estas semejanzas que ha en el olio de oliva, tovo por bien santa egle* 

si hjiciere d sabiendas yerra en el fecho % et debe haber esa mesma pe^ 
na. Et este sacramento establescio santa eglesia a semejanza de lo que 
ficieron los apóstoles quando fonien las manos sobre los homes, et re se i-- 
bien el Espíritu santo i ca asi como estonce lo rescibien por ellos , asi h 
resciben agora por los obispos quando los confirman , que tienen su lugar. 

I oUvera« S. Tol. 3. P. ber grande penitencia , et este sacramiento 

1 et Tace pecado mortal porque debe ha- fue establecido en sancta. fi. R. 3. 



TITULO IV. 83 

sia que (bese vuelto con el olio del bálsamo, et ayuntados amos á dos 
en uno. Et á este ayuntamiento llaman crisma , porque en ella se demues- 
tra la propiedat de la natura que tei en sí nuestro señor lesu Cristo. 

LEY XXXII. 

En gué * tiempo se debe facer la crisma. 

Tiempo conveniente cataron ios santos padres en que íeciesen este 
engiiento de la aisma que habemos dicho en la ley ante desta« Et por-- 
que la quaresma en que ha quarenta dias fue ordenada por ayuno 9. que 
es cosa que apremia mucho la voluntad de la carne, et apremiándola 
face que se conoscá de sus pecados et que se arrepienta dellos; et por- 
que en el cabo de la quaresma establecieron que dixiesen en las horas la 
pasión et la muerte que recibid nuestro señor lesu Cristo por nos, et 
que membrándonos <k la su dolor que nos doliésemos de nos mesmos, 
porque nos alimpiásemos de nuestros pecados ; por ende en este tíempo 
tan santo et tan limpio tovo por bien santa eglesia que feciesen la cris-^ 
ma, que es tan limpia et tan santa cosa como dicho habernos, et que se 
feciese et se sagrase el Jueves de la cena quando el nuestro señor lesa 
Cristo sagró el pan et el vino por su sangre et por su cyne. Et por en- 
de en este tiempo et en este dia que habemos dicho, se debe £icer la 
aisma et non en otro ninguno. 

L£T XXXXII. 

En qué logar debe ser fecha la crisma. 

Lugares para ser fechas las cosas que los homes han de facer ha me-* 
nester que sean muy catados , de guisa que convengan á aquello que 
quieren que se faga en ellos ; ca si k obra que hi fecieren es limpia en 
sise, quanto mas limpio fuere el lugar do ella ha de ser fecha, tanto 

• 

De la unción que facen á los obispos quando los consagran. 

Tinción facen con crisma a los obispos en otra manera sin la que es 
dicha en la ley ante desta: esta es quando consagran los obispos^ que los 
ungen con ella en las coronas et en las manos. Et por la unción que facen 
al obispo en la cabeza se da á entender que debe seer claro et lin^io den-" 

I 4ia. ToL 3. ' 
TOMO I. L d 



84 PARTIDA I.- 

mas ella limpia será. Et por ende fue estabIeci4o qu? la crisma, que es 
engüento de nuestro señor lesu Cristo , que fuese fecha en la eglesia do 
sagran cada dia el su cuerpo, et non en otro lugar; ca este es el mas 
limpio que puede ser. Et porque ella es mas honrad? que todos los en- 
güentos otros, por eso la deben facer en la eglesia mayor del obispado 
donde fuere aquel obispo que la faz. Pero si la eglesia en tal estado es- 
todiere que non la pueden hi facer por algunt embargo que hi haya^ de- 
be ser fecha en una de las otras egleiüas de la villa , la, mas honrada que 
hi hobiere, porque en aquel obispado se &ga et non en otro lugar. Mas 
si acaesciere que aquel obispo fuese suftagano .', que quiere decir obe- 
diente del patriarca» o del pringado ó del arzobispo » que son los perla- 
dos mayores del papa en fuera; si estos perlados non fuesen en la tierra 
et dexasen sus veces á otro prelado que fuese so ellos, bien puede aquel 
que asi finca sagrar la grisma en voz del otro quel dexa en su lugar, o 
Guier que.aquel mayoral la podiese sagrar. Et cOmo quier que aquel que 
finca en su lugar de aquel perlado mayor non es tan honrado como el 
.que lo hi dexa, por eso non debe menguar de facer en el sacramento de la 
crisma todo aquello que el mayor faria: et primeramente en leerla en la 
eglesia, segunt que deximos éíe suso^ et desi en todas las otras cosas ' que 
por eUos deben ser fechas et' dichas^ . 

- ' ' — LEY XXXÍV. ' 

En qué manera dtbe ser fecha la crisma. 

Manera de facer las cosas es el fecho complido dellas; ca maguer el 
home las quiera &cer et lo tenga guisado, $inon sabe las maneras de 
como deben ser fechas non puede ir adelante por ellas nin acabarlas. Et 
.si esto es en las temporales, quanto mas en las que jse deben facer espirí« 
tualmente: ca en estas debe guardar tres cosas; la primera que se faga 
limpia: la segunda apuesta; la tqf(:era complida. Et por ende santa egle- 
sia buscd manera porque la crisma. fuese asi fecha: et es esta, que el Jue« 
ves de la cena que deximos, sea la eglesia muy limpia en que se de- 

tro en el corazón quanto á Dios^ et de fuera _de buena fama quanto á 
los hames ; ca debe amar a Dios de todo corazón €t de su voluntad se-- 
gunt su seso et su poder ^ por el bien que fizo al linage de los homes^ que 
los crió^ et los redimió \ et los gobierna ^ et les dará gualardon en. el otro 

1 de otro u¡ comp del primado ó del qoe en ella debei^ teer fechas et dichas, 
arzobispo , que ion los perlados majores del Ése* 3. 

papa afuera. S. Esc 3. 3 et les ganó honra et les dará gualar* 

2 que en ella fueren dichas et fec^ias. S. don en el otro sicglo. £k. i. 



TITULO IV» ^ 8f 

be (acer , primeramiente que sea barrida de guisa que non finque en elh 
ninguna suciedad nin cosa que mal paresca , et si algo hi hobiere de la- 
var que sea lavado bien, ca esto tañe mucho a la limpiedumbre. Et á lo 
de la apostura decimos que ei altar et los otros lugares honrados ^que 
sean cubiertos de muy buenos paños, los mas ricos que hobieren 6 po-* 
dieren haber , et complidos de todas aquellas cosas que deben ser por- 
que sea la eglesia mas apuesta. Et lo al que deximos que se debe facer 
complidamente, es esto » que el miércoles por noche tengan en el sagra- 
rio de aquella eglesia todas aquellas cosas que son menester para la cris- 
ma, porque otro dia las fiíUen luego prestas para &cer su oficio: prime- 
ramente el olio del bálsamo , et desi el de las olivas, et esto que sea en 
buenas ampollas de cristal 6 de vedrio , o de otra cosa la mas limpia que 
pudieren hahcti et estas ampollas debe» ser tres; la una para la crisma; 
la otra apartadamiente para los enfermos; la tercera para los catecómi- 
nos, que quiere tanto decir en griego como los que son crismados á la 
puerta de la eglesia ante que los bauticen, et a esto llaman catecizar , que 
es tanto como soplar, 6 para los neófitos, que muestra tanto como los 
que son de otra ley et se tornan á la fe de nuestro señor lesu Cristo. 
Onde estos tres olios han muy grant virtud; el de la aisma face á los 
homes cristianos; et el que es para untar los en&rmosquando se quie- 
ren morir , que es el del olear , asegúralos que les &rá Dios merced , et 
irán á paraiso, et el diablo non haberá parte en las almas; et el otro olio 
de los catecdminos et el de los neófidos facen que hayan amor de nue3^ 
tro señor lesu Cristo, tornándose á la fe et guardándose de errar, contra 
ella. Et por ende el ampolla en que está el olio para facer la crisma debe 
ser cobierta de paño de sirgo blanco, el mas fermoso que podieren lia- 
ber; et las otras dos ampollas dotra color de sirgo 6 de lino, que sea 
bien lavado. Et el obispo débese revestir á la hora de la prima et tomar 
el olio del bálsamo , et fincar los hinojos ante el altar , et después tender* 
se en tierra et decir el Paternóster , que es la oración que fizo nuestro 
señor lesu Cristo, et el Credo in Deum, que es ayuntamiento de la 
creencia que ordenaron los apóstoles, et el salmo Miserere mei Deus 

siglo } ct otrosí debe amar a su cristiano como a si mesmoj queriétídolo 
bien et guardándolo de daño y et deseando que se salve. Et aun por la 
unción de la cabeza se entiende que rescibe grant honra et grande poder 
en santa eglesia i et por las manos que le ungen se entiende ' que debefor^ 
cer buena obra^facierulo bien á todos los homes , mayofmtnte a los de su 

t que debo bien obrar, faciendo blea. Tol. i. B. R. a. ]• 



86 PAUTIDA 7. 

que fizo d rey David en el Salterio , que quiere tanto decir en nuestro 
knguage como Dios nos haya merced; et después esta oración , en que 
ruega a Dios que pare mientes sobre la su compaña por amor de lesa 
Cristo su Fijo, que non dubdd meterse en manos de sus enemigos, nin 
recebir muerte tormentada en la cruz. Et esto debe facer en la maiíana^ 
mas quando fuere hora de sesta deben tañer todas las campanas de la 
villa á misa mayor, asi como las tañen en los dias de las grandes fiestas» 
por que todos se ayunten en la egiesia: et después non las han de ta- 
ñer fasu el sábado á la grant misa. Et esto porque las tañen el jueves 
es por semejanza de la grant fiesta que fizo nuestro señor lesu Cristo 
quando cenó con ' sus decípulos et sagro el su cuerpo: et el sábado 
otrosi por el alleluya que cantan, que quiere tanto decir en hebraico co- 
mo alegria, por honra de la fiesta de pascua en que resudtd Et des- 
pués que el día del Jueves hobieren tañidas las campanas et la gente fue- 
re entrada en la egiesia, débese el perlado revestir de todas sus vestidu- 
ras, las mejores et las mas apuestas que él hobiere, et otrosi el que ha 
de decir la pistola et el que ha de decir el evangelio. 

LEY XXXV. 

J^e la Bendición de la candela que esfeclia en manera de serpiente. 

Revestido el obispo s^nt que deximos en esta otra ley *, hanle de 
traer una vara derecha et luenga como asta de lanza, et debe poner en 
derredor della una candela revuelta en manera de serpiente, et hanla de 
encender en somo con fuego ' benito, que ha el obispo de bendecir desta 
guisa. Primeramente echando sobre el agua benita , et encensándole et 
deciendo estos tres salmos: el primero Deus misereatur nostri^ que quie- 
re decir Dios nos haya merced: et el otro salmo Deus in adjutorium 
meum intende , que muestra tanto como nuestro Señor se cuide apresu- 
radamente de nos ayudar: et el tercero salmo Inclina Domine^ que 
quiere tanto decir como nuestro Señor abaxe la su oreja á las nuestras 
oraciones, et que nos oya cada que le llamáremos. Et esto dicho ha de 
&cer una oración , en que ruega á Dios que él^ que envió á este mundo 

Je; et que reciben poder de bendecir^ et de consagrar et de facer en santa 
egiesia las otras cosas que pertenecen a su oficio. Et por ende quando con- 
sagran al obispo dice aquel quel unge las manos i seriar Dios y tú deña 
bendecir estas manos ^ asi que por esta unción santa et por la vuestra ^ 

I los apostóles. S. Tol. 3. %. Esc. j. j bendho. Tol. a. 3. bendicbo. S. Esc 3. 

% hanle de tener una vara. S. Eac. 9. 4 beaedicioa. S. K. 3. 



TITULO IV. 87 

á su Fijo lesu Cristo , que es piedra clara et noble ct puesta encima de 
la bóveda, que él deííe bendecir aquel fuego con que han de encender 
aquella candela , que por aquella lumbre sean alumbrados para facer en^ 
tera et santamiente la fiesta de pasquá , -en manera que puedan después fa* 
cer mas complidamente la otra celestial; Et después que bendita fiíere la 
candela, debenla adocir al coro mucho honracúmiente. £t como quier 
que estas palabras que ponemos raqui aluenguen mucho el libro, non 
ckben por eso ser escusadas que sehi non pongan, porque aquellos que 
ks leyeren ^ et otrosi los legos que non saben leer nin entender latin, 
oyendo palabras por el nuestro ler»iage, que entiendan que en toda 
nuestra ley no hay cosa dicha nin techa que non sea llena de sanridat 
et de significanza de los maravillosos bienes que Dios fizo et mostró á 
sus amigos. Et por ende alli o diz que nuestro señor lesu Cristo es pie- 
dra de daridat puesta en bóveda, esto se prueba por tres maneras: la 
primera por los profetas que dixieron ante que él vehiese , asi como el 
rey David , que la piedra que desechaban los que labraban, era puesta ^ 
en cabo del rencon: et aun dixo mas, que de Dios era este fecho, et era 
maravilloso á los ojos de los homes. Et otrosi Nabucodonosor grant rey 
de Babilonia lo dixo quando vido una grant visión sobre una su imagen 
que federa, que caie una piedra de un monte, que non era arrancada 
con manos de home, et que firie en ella, et que gela destrayé toda. Ca 
sin &lla asi fue , ca bien como la piedra se hcc naturalmient de la tierra 
sin labor ninguna , asi nuestro señor lesu Cristo nació de santa María 
segunt la natura de Dios por Espíritu santo sin ayuntamiento de varón, 
et destruyó al diablo et á todas sus obras, que se entiende por la imagen 
de Nabucodonosor. Et la segunda porque él mesmo-lo dixo á los ju« 
dios, que él era piedra, et al que de suso cayese quel quebrantarle todo: 
et otrosi el que hobiese de caer sobre ella que serie todo quebrantado. 
La tercera razón es que se muestra por obra que asi como la piedra ta* 
jan et labran, et pónenla después por llave en somo de la bóveda que 
encierra toda la labor et la tiene firme, otrosi por esta semejanza quisó 
Dios que el su Fijo lesu Cristo nuestro señor que fuese tormentado et 
muerto en la auz por nos^ para ponerlo sobre todo, et cerrar con él et 
ayuntar las paredes de la ley vieja et de la nueva : ca por la vieja dio á 

ietufícion todas las cosas que consagrare sean amsagradas^ et las que 
bencUxcre sean bendichas en ct tu santo nombre ; et esta mesma bendición 
dice el obisjpo quando unge las manos al clérigo que ordena de misa. 

2 en It cabeza. Tol. 3. . 



_ _^4í ^ on&nr d amor de DioSt et por la 
^ .^.atfs ^xmosáendol et amandol. £t segunt 
, , Jufc joa ^ candela que deximos que es fe- 
_ ^^ ; jc a¿ cano fiao Moysen en el desierto 
7. * . joúo k^baban arrít^i en una vara todos 
J^_¿ .cífkates et la veían, luego les dexaba el 
i¿^«: na^Aaes como nuestro señor lesu Crista 
jimaio qpK pasó» et se doliere de la su pa- 
.xj¿:s3K merced quel perdone, sanarle ha de 
. _ oi. .>«cfeiw qud fizo &cer el diablo que es ser^* 
^ ^>^ :^QÍlkaiixa que habernos dicho sea verdat^ 
^ , va# .0 vjao por sí á Nicodemus, que era home en 
..^.^^<A i«staHB de sus poridades porquel tenie por 
^^^ ,ft^^ et díxogclo ante que prisiese muerte et 
. ..oMcr ¡aTrenidat, et le mosnrd por qué razón era 
v.him ^kiMí de morir por salvar el mundo , deden- 
ii^^^^ctt Jkmz la serpiente en el desierto, asi conve- 
^j ^. >"io ifc la Virgen de sobre la tierra, porque los 
^, v^ .KKSckscn, mas hobiesen vida perdurable. Et á 
^ o^ ^;u <ft la bendición del fuego con que han de en* 
.x.^ « entiende por nuestro señor lesu Cristo, que 
a ^ .V 4»uo^^ ¿ toádís las cosas, a cada una segunt con- 
^^. ...ékCím»^ ^ los corazones et á las voluntades de aquellos 
,x.>44 vic pecado segunt dixo Job: Señor Dios, tú diste 
^.^^>« ttgn}tie te viesen los que eran en tinebras et en som- 

LEY XXXVI. 

« Di la misa cómo se debe decir. 

:¡^ \ >^»áéM. et aducha al coro segunt que deximos en la Ie]f 
^^^^^^^ revestir los prestes et los diáconos et los sodiáconos» 

LBY XIII. 

' V '4 4iKÍon que fiícen i los reyes quando los bendicen. 

. ,^^j|j|g J Us reyes en la vieja ley can oleo bendicho en las cabe^ 
^ ^ ^^^ mestra ley nueva fócenles unción de otra mamra^por 

^ tittkbra» él mostró. S. ToL ToL t. Cómo debea recebir al obUpo en el 
^""^ * coro dcs^e (iie bendiche la candela. Esc $• 

* ^"^ ^jo mesmo de la crisma. 



« Nt 



TITULO IV. 89 

et estar todos por orden en el coro esperando ^ta que venga el obispo 
con grant procesión á la misa, asi como en los dias de las grandes fiestas. 
Et luego que lo vieren, debe el cantor comenzar el oficio, que es Nos 
autem gloriarí oportet: et estas son las palabras que duco sant Pablo, que 
quiere decir que nos debemos tener por honrados, et precíameos mucho 
por la cruz de nuestro seiíor lesu Cristo en que él quiso morir, que es 
nuestra salud, et vida et resucitamiento por que nos somos salvos, et se- 
guros et libres. Et esta ' libredumbre se entiende en tres maneras: la una 
de los pecados antiguos que fizo el primero home por que cayó todo 
su linage en culpa, de guisa que iban al infierno en cuerpos et en al- 
mas donde los él saco, et libró los sus amigos después que tue muerto en 
la cruz: la segunda razón es que tan siervos eran los homes del diablo, 
que ninguna obra que feciesen de bien non les valie porque al infierno 
non fiíesen: et desta servidumbre nos tiró nuestro señor lesu Cristo 
muy bien, ca non tan solamiente valen al home los bienes que fiu:e en 
este mundo para ir á paraiso et non al infierno, mas aun los otros que 
facen por él después que muere. La tercera razón por que somos libres 
et salvos es porque si ante éramos siervos del diablo que * es siervo, asi 
agora somos señores del et de nos mesmos, porque somos vasallos del 
Fijo de Dios que es señor sobre todo, et que nos vino salvar et rede- 
mir por la su muerte, tomando la sierva figura del home, et él que era 
celestial &ciéndose terrenal porque nos que somos terrenales fiíesemos 
celestiales. Et estableció santa eglesia que en tal dia como este que non 
dixiesen á la misa Gloria Patri, que quier tanto decir como la gloria del 
Padre; et esto es por razón de la muerte del Fijo: mas han de tornar 
al oficio otra vegada fasta que el obispo llegue al altar. Et debe ser di- 
cha Gloria in excelsis Deo, que muestra tanto como de Dios Padre 
que es en los cielos sea la honra et la alabanza, ca él da en tierra paz i 
los homes de buena voluntad. Et después que la hobieren acabada ha de 
decir el obispo que Dios les dé paz , et han de responder los del coro ' 
que sea esto con el su espíritu que recibió de Dios , con que ha poder 
de dalles paz. Et después debe decir el obbpo esta oración, eatque rué- 

¡o que dtxo Isaías profeta de nuestro señor lesu Cristo^ que es rey de hs 
€iehs et de la tierra i que su imperio serie sobre sus hombros^ et esto se 
cumplió quando le pusieron la cruz sobre el hombro diestro^ et gela ficie-^ 
ron levar; porque ganó complidamente ^ poder en cielo et en tierra. Et 

I libertad. Tol. 3. 3 amen, que tea esto con el espíritu santo 

1 él es agora siervo de nos, et nos so« que. Tol. 3. 
inot señores dil. Tol. j. 4 virtud et poder. Tol. i. Esc. i. B.R. a. 3. 

TOMO I. M 



^O PARTIDA I. 

ga á Dios, contra el cpial Judas (ue culpado de la su pena, et el la* 
dron confesándose recibid gualardon, que nos otorgue su eskimiento 
complido; et que asi como nuestro señor lesu Cristo so&id et tomo sol* 
dada de merescimientos en la su pasión de muchas maneras, asi sea to* 
Uido de nos el error viejo , et séanos dada la su gracia de la resurrección 
de aquel que con él vive et regna con el Espíritu santo por siempre ja- 
mas. Et aqui o diz que su Fijo tomo soldsKla de merescimientos, esto 
8e entiende porque él sofrió pasión et muerte por los pecadores, segunt 
dixo Isaías el profeta en voz de Dios, como si dixiese al pueblo quanto 
federa por ellos en tal que hobiesen salvación , que dio su Fijo á pena 
et á muerte deciendo, por los pecadores del mi pueblo lo ferí. Et quien 
bien parare mientes esta ferida (ue muy grande en dos maneras : la una 
en sofrir muerte et cruda et deshonrada ; la otra dolorida et piadosa en 
sofrir mal que non merescid, et non seyendo culpado lazrar por los cul- 
pados; et esto se muestra muy paladinamente alli o diz el profeta: fizle 
mal al que non habia en sí maldat, nin fiie fidlado engaiío en la su boca, 
Et después que fiiere acabada esta oración que deximos debe leer el sub< 
diácono la pistola, que son palabras de carta que envió sant Pablo á los 
de una cibdat que llaman corintio, en que les reprehendie de como co- 
mien et bebien en tal dia como este, £u:iendo cenas en la eglesia, et 
mostrábales que como quier que les él loaba dello porque cuidaba que 
lo fiícian por buena cristiandat, que por eso non tenia que era razón 
que lo íeaesen, ca la eglesia que era casa para facer oración, do se di- 
cen todas las horas et la misa que es mas honrada , en que se sagra el 
cuerpo de nuestro señor lesu Cristo, non debe ser tornada á comer en 
ella nin á beber j ca desto vienen muchos males , porque algunas vega- 
das algunos dormien en lugar de facar oración, et los otros habían fam- 
bre, et non tenían que comer, et pedíanlo alli, et los otros se embeu- 
daban i et por ende trababa con ellos sant Pablo deciéndoles que cada 
ono habie casas donde podrie esto facer mas con guisa que non en la 
eglesia, ca semejaba que despreciaban á Dios et á ella, et daban carrera 

rr que la despreciasen los que non habían fe i mas que él les diria por 
gracia que recibiera de Dios en qual guisa debían facer. Et esto era 

porque los reyes cristianos tienen su lugar en este mundo par a facer justi^ 
cia et derecho^ son tenudos de sofrir * todo embargo et afán que les avcu^ 
ga por honra et ensalzamiento de la cruz ; por eso los ungen en este tiem^ 
po con olio sagrado en el hombro ó en la espalda del brazo derecho ^ en 

X toda ctrgt et todo tfim. Tol. x. todo enctrgo et afán. B. R. 3. 3. 



riTirxo^ IV. 91 

que parasea mientes i lo cpe federal nuestro señor lesu Cristo en tsddia 
como este en que Judad lo trayd^.que allí do cenaba tonió el pan, ec 
dan^o giacias á Dios so Padre quebraatdlo et dixo: estees el mi cuerpo 
que por vos será traído , et esto &redes siempre en mí remembranza: et 
eso mismo fizo después que cenó , que tomo el vaso en que estaba el 
vino et díxo} este es vaso en que^yace kr mi sangre deste nuevo testa- 
mento 9 que se entiende por nueva postura que ponie cpn los cristianos» 
porque sopiesen que cada qiie fuesen á comer de aquel pan et bebiesen 
de aquel vmo siempre recdntarian la muerte de huescro seiíor leso Cristo 
hatk qoe veniese, (pt se da á entender para judgar el mundo; mas quien 
comiese dé aquel pan et bebiese de aquel vino non dignamente conK> 
debia culpado era de la muerte ^ de la sangre de nuestro smot lesa 
Cristo: et por ende que debia probar cada uno ante á á mesmo» repin* 
riéndose de sus pecados porque limpiamiente io. comiese et lo bebiese; 
ca el qoe de otra guisa lo comiese á lo bebiese, juicio oomie et bebie 
para siempre para sí , non porque este juicio tanxiese nin toviese daño 
al cuerpo del nuestro señor lesu Cristo, mas á aquel solamiente que lo 
recibe como non debe recebir : etque* parasen mientes cada uno en sí, 
ca entre ellos muciios eran enfermos et flacos, et dormien mudio: et 
esto se entiende por los que han enfermedat de pecados, et se dneunen 
mucho yaciendo en ellos , non queriendo despertar para arrepentkse de 
ellos: et si ellos se juzgasen bien, que non serian después jiagados, ca 
los que á sí mesmos judgan eran emendados de Dios, et non eran 
condepnados en ht pena de este mundo, que se da á entender por 
los pecados que en ü hobiesen fedio. Et la pistola acaixKlardeben dedr 
unas palabras cantando, que es didbo responso que dixo otrosí snt Pa^ 
bio en otra su pístala que envió á los de Corintio en como lesu Cristo 
se fizo por nos obediente á Dios sa Padre üsOl la muerte, et la muerte 
que fuera en la cruz, por la qual cosa Dios la ensalzo et lo honrd, et 
didle nombre que es sobre todo otro nombre^ et que todas las cosas fin* 
casen los hinojos en el su nombre, también las celestiales, como las 
temporales, como las de los infiernos; et que toda lenmia confesase que 
nuestro señor lesu Cristo es en la gloria de Dios su Padre. Mas d^ 

señal que toda carga 6 todo trabajo que les avenga por esta razón que lo 
sufran con nmy buena voluntad y et lo tengan como por ligero por amor 
ele nuestro señor lesu Cristo ^ que Mxo en el coastgelio que el su jugo cr^ 
blando et la su carga ligera ^ 

I et etti uflcion se ilebt £ic«r legiind dice en el segundo libro. B. R. a. f« . 
TOMO I. M 2 



94 pautida; h 

(afta del » borque sea dA íedia unción eqpiritiial pan dar foitalera al 
templo dé Dios vivo, porque di Espirito santo pueda •en ¿Ivmonur por 
d nombre de Dios IHidre poderoso, et dd mucho amado lesu Crfiii> 
su Fijo nuestro sdk)r , el qual envié en él su e^itu del délo en aque- 
lla grosura de las olivas <nie fizo sallir dd leño verde para ahondar d 
cuerpo ct b entendon del home. Et que lo xpikra bendecir , porque i 
los que dieren untados con d, et lo gostaren et lo tomaren, sea^aquei 
engtknto complida mdectiKi celestid para toUer todos los dolores^et lia 
enfern^Mlades, tamicen de las voluntades, coma de. los cuerpos,. onde 
untd los sacerdcMes, et los reyes et los mártiresy et <pie sea crisma aca- 
bada ¿ nos por la su bendición, en manera que fin^pie en nuestras vo- 
luntades por d nombre de nuestro señor lesu Cristo* Et después desto 
ha de decir otra oradon, en que diz asi: que Dios por la acucia dd en- 
tendimiento del linage de los nomes dio grant bendidon á las sus cria- 
turas. Et que d provecho del sagramiento de nuestras almas et de los 
cuerpos de las sus aiaturas filase todoen sus dempos por las nuestras 
obras) que d envié sobre aqud olio la su ssmtidad, porque d saque de 
sus miembros que con d ñieren untados los poderes dd diablo que. es 
nuestro aversario, et que la gracia dd Espíritu santo los esfiíerce, to* 
Uiendo dellos ' los pecados , et les aduga á sanidat et á sdvadon conn 
plida. Et después que d olio fuere bendito debe ser tornado de aquella 
manera que lo aduxieron d lugar dondelo sacaron» 

L£T XXXIX. 

La virtud que ha en sí el olio de los enfermos ^ et la pro que face. 

Grande es la virmd et la pro que ha en esté olió que deximos que 
es para los enfermos^ ca non tan solamiente es bueno para d cuerpo, 
mas aun d alma. Et esta virmd es en tres maneras: la primera en la na» 
tura dd olio, la segunda en las palabras que se dicen sobre él, la tercera 
en las obras que se fiusen con dj ca d olio ha en sí grant virtud quanto 
en gpbemar el cuerpo dd home que lo come, et otrosi en amansar los 
dolores, et aun en ser blando et sabroso de tañer con la mano i aqud 

espaldasi etpor eso hs ungen en los pechos^ que por la virtud de la wh^ 
cion et del signo de la cruz^ et por la gracia del Espíritu sanio se par-- 
tan dellos todos los yerros et las neciedades que anteíiabien^ et que nay^i 
Buenos pensamientos i et entre las espaldas los ungen por^ se tuelga de^ 

1 fli^uezas de loi pecados. ToL 2. $. Eac j. & 



TITULO IV. 5^ 

que es untado déL La segunda virtud es por las palabras espirituales que 
son dichas sobrél , ca también le conviene que luego reciba el sagramen* 
to dellas mas que otra cosa que non haya alma. La tercera en las obras 
que facen con él, ca faciéndose asi cada una como conviene, también el 
obrador como el sobre que obra luego han el bien que en sí ha. £t 
esto es porque el que faz la obra ' recibe en si bondat, et el sobre que 
es fecha pro, ¿a sin lo que es provechoso para comer et para dar salud, 
et aun para facer tesoro de muy grant riqueza a los que lo han ahonda* 
damiente, que son tres cosas que tienen muy grant pro para vevir loa 
homes en este mundo ricos et viciosos; mas sobre esto ha en sí otros 
provechos muchos, et mayores et maravillosos, ca á los enfermos que 
del son untados fáceles remembrar de la muerte, porque se duelan de 
los pecados que tienen fechos, repentiéndose et cot^esandose dellos. Et 
á los que son para sanar ayúdalos como sanen mas aina, et a los que 
son para morir dales conorte et esfuerzo porque vayan de este mundo 
seguros , creyendo firmemiente que el diablo non haberá * parte en las 
sus almas^ porque son repentidos et quitos del mal que hablan fecho, ec 
demás que son vasallos de lesu Cristo, et van sagrados del su sagra- 
miento , et lievan la su carta de seguranza que recibieron en el bautismo 
quando fueron bautizados, et otrosí previllejo de confirmamiento quan- 
do los confirmaron^ et sobre todo esto la señal de la cruz , que son las 
sus armas con que venció al diablo et quebranto el su poder, et á las 
quales armas son tenudos de obedecer et de honrar todas las cosas deste 
mundo. Onde por todas estas virtudes que ha en si, et por las que del 
reciben los homes, debe ser muy guardado et honrado, et tenido por 
muy santa cosa. 

LEY XL. 

La manera de cómo ha de ser fecha la crisma et consagrada. 

Consagrada et fecha debe ser la crisma con grant honra segunt que- 
remos mostrar. Et es esto que quando el obispo hobiere consagrado el 
olio para los enfermos, como en esta otra ley deximos, ha de tornar i 
decir la sagra de la misa en aquel lugar do la dexd quando comenzó i 

Uos toda pereza j et que puedan facer buenas obras: ca la fe sin las bue^ 
nos obras muerta es. Et aun los ungen en las espaldas por otra razon^ 
porque facieruio bturuis obras sean f tur tes para sofrir los trabajos en el 
servicio de Dios. . » 

1 recibe ende bondat ToL a. 3. Esc. j. % poder. S. Tol. a. 3. Esc. 3. 



66 PARTIDA I. 

sagrar el olio &sta que dé la beodicion al pueblo, que se debe dar de la 
guisa que queremos aquí mostrarlo. 

LET xxi« 

Como debe el obispo dar la bendición al pueblo. 

Tornar se debe el obispo contra el pueblo desque hobiere cx>nsagra- 
da la ' misa, et bendecirlos desta guisa alzando la mano diestra, et san- 
tiguándolos con ella de la señal santa de la cruz, deciendo que Dios los 
bendiga } aquel que por su Fijo lesu Cristo la antigua pascua quiso tor- 
nar en nueva ^ et otorgue que tpUeido haya el cuidado de la vieja leva- 
dura, que se entiende por los pecados antiguos *, esparza en ellos espar- 
cimiento de nueva postura, porque hayan perdón et salvación; et los 
del coro han de responder amen, que quier tanto decir como Dios 
quiera que sea asi fecho. Et después que el obispo esto hobiere dicho 
debe decir esta otra oración, en que ruega i Dios que aquellos que vie- 
nen con buena voluntad á honrar la fiesta de la cena del nuestro re- 
demptor lesu Cristo que lieven ende la gracia de los comeres celestiales 
que duran por siempre. Et aqui han de responder los otros amen. Et 
esto dicho debe el obispo decir esta oración, rogando a Dios que por la 
ayuda de la su piadat los deñe alimpiar de las suciedades de sus pecados; 
el qual por amostrar exiemplo de humildat lavo los pies de los sus de- 
dpulos. Et otrosi aqui han de responder amen. Et después les debe de- 
cir que aquel les deííe dar la su gracia et la su merced que vive et regna 
con su Padre poderoso por siempre. Et á esto han de responder amen. 
Et quando esto hobiere dicho ha de alzar la mano et bendecirlos, de- 
ciendo que la bendición del Padre et del Fijo et del Espíritu santo de- 
cenda sobrellos, et finque sobre ellos por siempre. Et estonce han de 
responder amen. 

JLBY XV. 

Por qué razón ungen con crisma en la cabeza i los que son bateados. 

Ungido debe ser dos vegadas con olio bendito el que quieren batear 

ante que resciba el baptismo^ segunt dice en la ley ante desta. Mas des- 

ptus que fuere baptizado lo deben ungir otras dos veces con crisma *, una 

encima de la cabeza, et otra ♦ en la frente^ et la de somo de la cabeza 

facen porque sea aparejado de dar razón de la fe a todo home que gela 

I crisma. Esc 3. S. 3 una en tomo. Tol. i. Esc. i. B. R. 

a et esparga en ellos espargímíento. S. a. 3. 
Eic 3. 4 en somo de la (rúente. ToL i. 



TITXJIrO IV. ^7 

L£T XLII. 

Cómo se debe acabar la trusa. 

Acabada la bendición segunt dicho habernos, débese el obispo tor-« 
nar al altar, et decir que la paz de Dios sea con aquellos que alli se 
ayuntaron, et los clérigos han de responder estonce ' et con el su espí- 
ritu , que se entiende por la buena voluntad con qué lo diz por la virtud 
del Espíritu santo. Estonce debeii decir tres v^oes los del coro cantando 
que el cordero de Dios que tueUe los pecados del mundo, nos haya mer- 
ced. Et esto se da a entender por lesu Cristo, que fue blanco et lim* 
pió et sin mancicUa, a semejanza del cordero que mandó Moysen en la 
vieja ley de que feciesen sacrificio. Et pruébase por el Profeta que dixo, 
segunt deximos en otro lugar, que aducho fue á 1^ muerte et tormenta- 
do, asi como el cordero que trasquilan et sol non abre la boca para dar 
voces. Et á la tercera vez ddben decir que el cordero de Dips que tuelle 
los pecados deste mundo, les dé paz j mas por eso non se deben ' besar 
unos á otros, porque en tal dia besapdo Judas a nuestro Señor lo tra* 
yd. Et estonce débese abaxar el obi^o ante el altar , deciendo ' mansa* 
miente las oraciones que son establecidas para decir aquel dia. Et las 
oraciones dichas débese alzar, et consumir el cuerpo de nuestro señor 
lesu Cristo él solo: et los evangelisteros deben .cobi:ir coi) paíños blan- 
cos todas las reliquias et las otras cosas que están sobre el altar; et des- 
pués el obispo hase de asentar en su siella, et estar con el clérigo que di^ 
xo el evangelio revestido» Et desta guisa se acab<t la misa. ; 

♦ Cómo deben ser aduchos los olios para consagrar la crisma. 

Asentándose el obispo en su siella como dicho habernos, deben ve- 
nir doce clérigos de misa revestidos asi como quando la dicen , et han 
de traer el balsamo con grant honra et el olio para &cer la crisma, et 

demande^ et la de la frente porque mataste mostrartdo sin embargo nin^ 
guno et sin vergüenza qué es aquello que cree i acordándost de aquello 
qtu dixo nuestro señor lesu Cristo en el evangelio: qui nujiciere conos^ 
cer ante los hombres ^facerle he yo que sea conoscido ante el mi Padre^ 

I et cum spirítu tuo. Tol. 3. 4 Cómo deben ser traídos los oUoiLptn 

a besar nin dar paz uaos á otr<M* ToL 3. sagrar la crisma. ToL 1. 

3 manifiestameate. S* Esc. 3. _ . 

TOMO I. N 



^8 PARTIDA X. 

Otrosí el de los catecúminos et el de los neófitos , que es tanto en griego 
como los que se tornan de nuevo á la fe; et deben venir con ello fasta 
el obispo. Et ha de ser ordenada la procesión en que lo han de llevar 
desta guisa. Primeramiente dos acólitos que han uno de los quatro gra- 
dos de que adelante vos fablaremos , et estos han de traer aquellas am- 
pollas que son destos olios que deximos, cobíertas de paño de sirgo blan- 
co , de guisa que paresca dellas la meitad á la parte do está el olio. Et 
estos paños con que las han de cobrir deben ser tan grandes, que tengan 
desde el brazo siniestro tras las espaldas &sta el diestro , et han de ir asi: 
primeramiente ante destos acólitos que deximos, deben ir otros dos con 
sendos ciriales en que tengan candelas encendidas , et otros dos cléri- 
gos ' con sendas cruces, et en medio aqud que troxiere el olio para la 
crisma *, et después dellos dos clérigos con sendos encensarios encen- 
sándo, et entrellos aquel que trae el olio para los catecúminos, et en 
pos dellos un clérigo de evangelio con su libro en la mano , et han de 
ir dos a dos aquellos doce clérigos misacantanos que deximos, para ser 
testigos et obradores deste fecho , et tras ellos dos clérigos de misa vesti- 
dos de ' sobrepellicias, cantando estos viesos en loor de aquel oficio, en 
que ruegan a Dios que él, que es redemidor de los pecadores, et juez 
áe los muertos et esperanza de los que han de morir , que oya aquel 
cantar , et quel reciba por buen don de paz , ca á él traen homildosa- 
mente el (ruto del árbol que da lumbre para consagrar, et que él quiera 
que sea consagrado por mano del obispo que está revestido ante el altar 
esperándolo % porque la señal d^ la cruz que se ha de &cer con él que- 
brante el poderío del diablo, et renueve el linage del home por aquella 
unción de crisma, et que sea medecina santa et mucho honrada en obra, 
et que con alaría sea sagrada la filíente en que ha de echar aquella cris- 
ma, porque ^gan foir al diablo et desíaga las sus obras: et que aquel 
que recibió carne de la virgen santa María et nació della, et nos redi- 
mió , dé carrera de vida et cierre la muerte á los que fiíeren untados con 
aquella crisma santa , asi que sea á nos fiesta honrada para siempre aquel 

que es en hs ciehs ; et par eso ungen can crisma después del baptísmo^ 
parque non deben ungir can ella atra ninguna , sinon el que fuere cristianoi 

ca crisma et cristiano tomaran nombre de Crista^ et esta manera de unción 
éque facen en la frente con crisma llámanla confirmación^ et non la puede 

I con sefíu cruces. S. Esc. 3. de facer con él quebrante el poder del dit- 

a et en pos ellos dos clérigos con sefiios blo , et de&faga las sus obras. Et acabado 

•censarlos acensando , et entre estos. S. el víeso deben responder los clérigos segunt 

3 sobrepelizas. Tol. 3. £k. 3. dixiemot en el comienzo de los viesos. S% 

4 porque la señal de la cruz que se ha Ek. 3. 



TITULO IV. pA 

dia en que se (kce él santo sacramento delku Et esto que dicho habernos 
deben decir cantando por riesoí, que es taúto como coplas. Et acabado 
el yieso deben responder lo$ otros segunt deximos en ef comienzo dé 
los viesos, rogando^á Dios'^e él; que esí^rédemidor de k)s pecadores, 
et juez de los muertos et esperadiza de los que han de morir, que oya 
aquel cantar, et que lo rescftt por buen don et de paz. Bt entre fantó 
deben estar ante el abar ordenadaíiiienc^ el ostiario, et el < leedor, * et el 
exorcista, et el acolito etel subdiécono, de que Vos mostraremos adelante 
el oficio que tiene cada uno destos en la eglesia^ et por qué han ^i nom^ 
bre. Et estos hande recebir k^ ampollas dfi «aquellos que las traen, et 
darlas uno á otro s^gum el grsdó en que^est^, comemsatido primera-» 
milite el ostiario fasta que Ifeguen <ú obispo , et halas él de* poner sobre 
el altar. Et estonce deben ordenar ^en manera de procesión' á diestro et á 
siniestro del obispo los que trae» Jcís ciriales en <j¡ímc están la^ -candelas , el 
las ctuces, et Ids enceniarios et los* M^ros de los evangelios. Et o^osi los 
doce prestes que deximos debep estar al diestro ¿í á siniestro en cabo de 
k procesión mas co^ca del^^bispoi Et tokio esto ordenado debe ^1 obi9«i 
po. facer aermot} al pud>Ío que^<K>tiy^iga á a^Ua fiesta, d;si él non po^ 
diese, otro por, él ai<^iien Idéli maádase: & acabado el sermón hase el 
obispo de toriür-at aW, et bei}decÍF ptimeramiente él balsamo > si ya 
otra v» non fue béndicho. ^ « • i . , 

De como dcíc scér Ipn^iicHa. e/ olio del balsamo c^el de las olivas qtu 
vuchén cifrj.él^^d. que llaman arifmal. ¡u.,} ,.: i , . 

Ordenadas estas .coa» segunt¿ que habeni0$ dicho, haí'^Óbnpode 
bendecir dc^ del bálsamo^ ec^la* bendición és^^sta^ ehk^detüéga^ 
DiQs que es obrador de las cosas «eks(ialek et^aparefadoi^ile^^lMl^ laj 
virtudes, que oya las sus pregarlas, asi que aquelk suor que lloró la 
corteza de aquel árbol bienaventurado, * sea recebidp por muy buen 
enguanto, para facer ^pn él aqqella robra qij^ .conviene, ^ ^e («anti- 
güe ¿t otorgue aquella bendición poif la su piadát. Ét quando esto ho- 

otro^fmi^mo facer sifum chispo i segun^ Mee de sus^i mas 4a MN^f únciáfit 
^se facen otrosí eon erisma^en só^de^ ta caieM ^pucf dei-i^píismoí 
et aun las otras que sqrffecha^ con olio ant^^ei^qftismojpuédenlasffí^ 
cer hs clérigos misatmUanos. * -- i -•'^ 



X letor. Esc. $• x et el xSrcitta. $• Tol. a. Esc. j. 
TOMO I. N 2 



JOO ÍAJLTIDA 1. 

biere dicho debe ' eosaneldaí: tres veces, decíendo sobre el ampolla dú 
bálsamo esta oración, en que ruega ^mucho homiUosamente a Dios 
que es criador de todas las aiaturas, el qual a Moysen su siervo poi^ 
mezclamientQ de yerbas et por * santificación quiso que ^ feciese un4 
güento de buen olor , qu$ él envié lai^amiente la su, gracia espiritual so* 
bre aquel engüento que aduxo la raizddi iuste,. porque sea fecbo poc 
manos de sacerdote engüento. complido de crisma para dar a nos^al^ia 
de f? , et que sea aquel obrador digno para &cer con ella la señal de la 
cruz que res señal celestial ^ asi que todos aquellos .<]ue con él iueren un- 
tados en el santo bautismo, que acaben: bendición com^pUda para los cuer** 
pos et p^a las alma&, et que. por este doo spain siempre f: ensanchadas las 
sus voluntades en la fe.^£t después ha ;^ ensaneldar otras tices veces 
sobrel olio, de la crisma , deciendo como conjura aquella criatura de olio 
por Dios Padre poderoso, que fizo el cklo, et la tidrra^ et el mariet to* 
das las otras cosas que en ellas son, porque tudga.todo el)poder del dia^ 
blo satanás et toda la hueste de sus compañeros^ et todo encuemro de 
Éuuasma sea desarnugada et (uida anteU asi que todos lasque con el iu^ 
ren untados que sean benditos fijos, de Dios, por el Espíritu santo qu^ 
decenda sobrellos en el nombre de Dios^ Fadre poderoso, et por el amor 
^e nuestro; scñov^ I^nQt'nfí)' su Fijot..<^^ en una, con él vive et.tegna 
por siempre jamas. Et después que esto hohieré dicho debe decir esta 
otra oración, en que ruega a Dios, que es muy alto Padre poderoso» 
que pare mientes al ruego qu^ le &ce/i:9mo quier que sea pecador et 
mesquinp, et quel enderece su santo espíritu, .con e| qual untó á su Fijo 
sobré • todóí sus compañeros. Et esto quiere táiíto^detir corrió quel sa- 
gro et lo honro j^s que a todos los ótros^ homes. Et otrosi que santi- 
güe ^ aq^l^olor santo aparejado de aquella, crisma, etique lo cbflfirme 
{pn la gracia de los siete dones de^ Eip»in\ sfmt(),^cp<i que los fedimid 
lavando]^ fspiritualxQentp» Et que asi;ks,deñe ennoblecer, porque aque« 






De lás. unciones que lacen en las' egle^ias quando las consagran. 

Usan de ungir otras cosas según costumbre de santa eglesia demás de 
aquellas ^ sobredichas s<m en las leyes ^nte destai^úsJ como quando con-^ 
sagran egleslas que unge» las paredes^ faciendo cruces con la crisma M. 

I efisale'tudarl Esc. 3. imielar: Idi. o. '^* ^ 4' amuchigíndás las stu voluntides. S.' 
1 santiguamiento. S. Ese. 3. sacrificio. 5 todas tu&caflipafias. ToL >• 3. Esc. j^. 

Tol. 3* O aquel santo sacramento de aquella crif> 

3 ficiese ungüento de buen olio. S. Tol. jna. ToL a. 

a. Ese 3. ' . • -" .*.'.. . . : .. • 1 



TITULO iV. lOl 

Ha crisma bendita les isea unción celestial et comienzo de cristiaodat^ 
porque la hayan por vestidura, asi como paños honrados para boda, et 
alegramiento perdurable, que se entiende por alíense á Dios\ et por 
haber remisión de sus pecados , de guisa qué sean sus h jps escogidos , et- por 
que sean cerca de la su virtud, que es acabamiento; complido de gracia^ 
espiritual, aá que qualquier que om este engüento sagrado «eñaJbreny 

{^ueda recebir el sagramento del cuerpo et de la. sangre del nuestro señon 
esu Cristo, porque sea en su defendimiento et en su guarda, et haya^ 
la vida perdurable. Et á este olio bendito llaman aismal, porque coa 
él se ^e la crisma , et con él apartadamiente ungen al papa et á los per« 
lados mayores , et á los sacerdotes que sagran el cuerpo de nuestro se* 
ñor lesu Cristo, et a los emperadores, et a los reyes, et á todas lú otras 
cosas que santa eglesia escogió para seer. sagradas , asi como adelante di«^ 
remos et oiredes de cada una do conviene. 

t LEY xxv. 

CSmo deben volver el olio de las olivas con el del balsamo. 

* Acabada esta oradon que habemos dicha, ha «1 obispo de ^ tomar 
d olio de las olivas que cs^ya conjurado, et volvello con lo del balsamo 
dedendo asi: que aquel mezdanuento de aquelloi 'olios sea perdón de 
todos los pecados para aquellos que con él fueren ungidos, ét guarda de 
salud paca siempre} et á esto dd>en responder amen. Et después debis 
decir, esta oración, de que el entendimiento es atal, que ruega á Dios 
nuestro señor que es poderoso sobre todas las cosas, el qual non po- 
diendo en sí ser cahopreso nin encerrado por ninguna manera, quiso 
caboprender et encerrar á su Fijo lesu Cristo, quedeñdo que recibiese 
nuestra carne, et que por maravillosa ordinacicm^o este ayuntamiento 
de giisa que se non podiese partir, et obrante la gracia del E^rim 
santo untólo dd olio de grant alegría sobre todos, sus compañeros, por-* 
que el finage del home que perdió la su heredat por consejo dd diablo^ 
que por el su Fijo lesu Cristo la cobrase. Et por ende que él jque fizo 
K)das estas cosas.qtte quiera que aquellos olios que son aiadosde natura 

: . : • . i , í . - 

ellas en lugares contifdos. Et otrasi ungen los altasts eí Us otm quand% 
las consagran^ et los cálices quando los bendicen. Et esto habemos por 
enxiemplo de la vieja A?y, o mandó 'Dios á\Mo¡)f sen ^ejiciese olio para 
ungir el tabernáculo ^ et el arca del testamento ^ et la mesa et los vasos en 

1 Finada esta oración* Esc 3. Finida osta ' s tomar el olio de lo que et conjurado* 
oración. <S. ToL a. TbLs» > i - , -i 



XOS PAItTIDA I. 

grue^t que la sanu Trenídat complida los betidigay et bendiciendo los 
santigüe. Et en este logar los áéb& el obispo santiguar rogando á Dios 
quq aquel ayuntamiento dellos sea uno^ asi que qimquier que de fuera 
sea untado con él, que otrosí que lo sea dentro para toller toda su*- 
ciedat de pecado v porque pueda ser aparcero delregno de Dios. Et 
después que esta oración hobieré^ acabada ha de dedr asi en alta voz estar 
otra, en que ruega á Dios perdurable, el qual en el comienzo del muni- 
do entre todas las^otras cosas por la su bondat et por la $u piadat fizo 
que la tierra llevase 4'boles et frutos, et escogió de quales árboles naciese 
la ^osura destos olios porque ellos meresciesen que fuese fecha la san-- 
ta crisma del su fruto. Et David e;l profeta por la gracia del Espíritu 
santo lo conosció ante que fuese fecho, quando dixo en el su cantar que 
nuestros rostros habtaa de ser ledos con este olia Et otrosí quando 
nuestro seiior Dios envió el deluvio que destroyese el mundo por los 
pecados que en él eran fechos; et después a gran tiempo mostró en sig- 
nifícanza del gualardon que había de dar á los buenos la paloma, que 
vino con un ramo de oliva demostrando que la su saña era ya pasada, et 
daba paz a lá tierra: otrosi fue demostrado de grandes tiempos que por 
el bautismo del agua sé destruyen todos los lacados: et Dios que'esto 
fizo fiíga lois nuestros cuerpos apuestos et alegres, et esto se entiende por 
apostura de buena vida en este mundo, ét por haber alegría con Dios 
en el otra Et otrosí mandó a Moysen que á Aron su ho^mano feciese 
primeratniente lavar con agua, et después que lo ficiese su sacerdote utk* 
tandoL con estis engíiento. Et llegando este fecho á mayor honra, fizo 
á sa Fijo nuestro señor lesu Cristo que fuese lavado en ^ agua de Jch** 
dan por mano de sant Johan Bautista, et que vmiese su Espíritu santo 
sobre él en semejanza de paloma ; et 4emas por testimonio fiíe oída la 
su voz, quel dixo cpie aquel era su Fijo que él mudio anuba; et esto 
filé tHTobado manefiestamente ante muchos que estaban hi. Et por ende 
quel ru^ á ét, que es santo Padre poderoso sobre todas cosas et Dios 
perdurable, et por amor del su Fijo nuestro señor. lesu Cristo, que 
aquella xdatora de aquel .olio grueso deñe santiguar et dar sobrellaia su 
boidicion, et que la vbtud del Espíritu santo con éL mezclada sea^ 
obrando el poder de lesu Cristo, por el qual es llamado crisma por el 
•u santo nombré que es Christus. Erque d quiera que aquellos que fue- 

fuefacUn ti sacri/icioi Et aun ¡o hScmos por cnxkmpk de la ley nttevoi 
ca sant. Silvestre paf>a. guando eonsagraba algtmt altar ungiclo con 
crisma^ onde hobleron enxiemplp todos los prelados que fueron después 
del para ungir los altares et las otras cosas que son sohredichas en esta ley* 



TITULO rv. 103 

retí nacidos por d bautismo de agua et de Espíritu santo que reciban sa- 
lud por esta undon^ por(]ue sean aparceros de la vida perdurable et de 
la gloria del délo. 

LEY XLVI. 

Cómo deben saludar la crisma, tí por qué razón. 

Dichas et acabadas sobre la crisma estas oraciones et bendidoñes que 
oistes, debe el obispó homillarse et tener las manos ayuntadas deciendo: 
Dios te salve y untura de salud et grosura santa; et que la saluda por lesu 
Cristo cuyo nombre ha » et otrosi porque es bendita untura : ca ella es 
sagrada para dar salvación de guarda á los que fueren renascidos por 
bautismo, porque nuestro señor lesu Cristo sea honrado por todos los 
sieglos, et por d qual recibieron los cristianos gualardon de salud per- 
durable. Et después que el obispo desta guisa la hobiere saludada, hala 
de dar á las personas et á los sacerdotes que la saluden homildosamente, 
cada uno dellos las manos ayuntadas, deciendo las palabras primeras que 
de suso deximos: que Dios salve aquella crisma, que es untura de salud 
et grosura saqta. Et después que la hobieren saludada por tres veces r han- 
la de poner sobre el altar 6 sobre alguna mesa que sea cobierta de paiíos 
de lino muy blancos. Et las razones por que deben saludar la aisma 
son estas: prímeramiente que nuestro señor lesu Cristo, onde ella ha 
nombre, fiíe concebido de Espíritu santo en d cuerpo de santa María, 
saludándola d ángd de parte de Dios ; et la otra porque en la crisma se 
muestra figura complida de salvadon en dos maneras; la una de salud 
para el cuerpo , la otra de salvamiento para d alma. Demás que es muy 
buena palabra, et mucho honrada, et muy verdadera et buena, a|li o 
diz salud et salvamiento; honrada porque mejor cae en las cosas honra- 
das que en las otras; verdadera porque Dios la fizo, que ha poder de la 
facer. Et otra razón hi ha- sin estas, ca la saludacion nunca se face sinon 
á persona viva que haya alma et cuerpo, asi como de home 6 de mu- 
ger. Et facenla á la crisma solamente entre todas las otras cosas que non 

xirr xvji. 

Dd sacramento de la penitencia. 

Santidat mm grande hobo en si sant Johan Baptistai etpor ende lo 
amó tanto lesu Cristo nuestro Señor ^ que dixo por //, que entre todos los 
que nascieron de home et de mu^er él era * el rrusyor en ellos , et tan afin^ 

I «1 mtjror en ttnctidat B. R. 2. g. 



I04 PARTIDA. I. 

,han alma. Et esto es porqtíe ella es fecha de aquellos olios qué por la 
virtud que ha en ellos son benditos de Dios cada uno por. sí et en su na« 
tura , porque tuellen mal et aducen bien , et sin aquesto bendicenlos et 
conjúranlos a cada uno en su cabo^ asi como habedes oído, mayormien- 
te después quando son ayuntados en uno; ca luego la virtud de la santa 
Trenidat, que es departida en nombre de tres personas, et ayuntada en 
un fecho seyendo una, envia la su bendición sobrellos, et fáceles que, 
maguer que son dos cosas, que sean una en manera de alma, et los dos 
nombres que ha que se tornen en uno. Et desta guisa los ayuntando 
et dándoles el nombre de lesu Cristo, tórnales asi como una perso- 
na. Et por eso se homillan á ella, et la saludan ' saludándola. Ét aun 
hay otra razón, que asi como los judíos fincaban los hinojos ante nues- 
tro seiíor lesu Cristo quando estaba en la cruz^ et saludábanlo por des- 
honra del deciendol que era rey de los judíos , otrosí los cristianos con-* 
tra aquello deben fincar los hinojo^ homillándose á la crisma, deciendol: 
que Dios la salve porque ha nombre de lesu Cristo ; que es rey de los 
aistianos , et cuyo regno espiritualmente non ha fin. 

LEY XLVII. 

Cómo debe el obispo bendecir et consagrar el olio de los neqfidos. 

Nedfidos en griego tanto quiere decir como homes que quieren to*- 
mar la fe , et están en prueba si la tomarán ó si non. Et porque la fe de 
nuestro señor lesu Cristo es tan santa et tan limpia que mas non puede 
ser, fíie asi establecido et ordenado que todos aquellos que la quisiesen 
tomar, que non la recibiesen á menos de ser limpios en el cuerpo et en 
la voluntad, et santos por buenas obras et por sagramiento, el qual se 
debe &cer con este olio que deximos, que ha de ser bendito desta guisa. 
Et después que el obispo hobiere sagrado la crisma segunt que hdbedes 
oído, ha de tomar el ampolla deste olio et conjurallo, deciendo como 
conjura aquella criatura de olio por el nombre de Dios Padre poderoso 
et de lesu Cristo su Fijo nuestro señor et del Espíritu santo , que por 
aquel lavamiento de la Trenidat et de la virtud de Dios tuella todo el po- 

cadamente lo amó que a él envió j>rimeramente por su mandadero^ que 
predicase ante quel viniese , et demostrase a los homes catrera de salva-- 
don predicándoles baptismo et penitencia. Et él mismo después que vino 
en tierra lo predicó et confirmó lo que dixo sant Johan^ et mandó muy 

I lefitliiidola. Tol. 3. 



TITULO IV. 105 

der malo del diablo, et todo pecado antiguo, et toda la fuerza del su 
corrimiento, que es espantoso, et daiíadero et ciego, que se entiende á 
los que non veen la verdat para conoscer á Dios , et sea desarraigado 
et ' afoguentado, porque se parta de aquella criatura de olio que es 
puesta para provecho de los homes, de manera que sea aquella unción * 
apurada et techa de los sacramentos de santa eglesia et de Dios , porque 
se muestren por sus escogidos en los cuerpos et en las almas aquellos que 
fueren untados con él, et hayan remisión de sus pecados, asi que sean 
fechos et aparejados para recebir toda gracia espiritual. Et acabado este 
conjuro debe el obispo decir esta oración, como ruega á Dios, que es 
complido et ahondamiento de todas cosas , et mas que es gualardona* 
dor de todos los bienes , que por la su virtud del Espíritu santo tuelga 
et esfuerce et confirme las voluntades flacas ' de neciedat, porque aque- 
llos que al lavamiento santo de renascimiento venieren et fueren un- 
tados con aquel olio, sean por hi alimpiados de todo pecado, también 
en la carne como en las voluntades, en manera que si algunas ^ remasa- 
jas fincaron de tentación del diablo o de sus obras, que por el taiíi- 
miento de aquel santo olio sea todo tollido, asi que non finque en aquel 
lugar ninguna cosa de las sus maldades nin del su poderlo, nin pueda 
hi dexar ascondidamente ningunt asechamiento para fiícer mal ; mas ve- 
niendo los siervos de Dios á la su fe , et alimpiándolos la obra del sa 
Espíritu santo, sea á ellos esta unción aprovechamiento de salud, por- 
que el segundo nacimiento que se face por el sacramicnto celestial pue- 
dan ellos recebir , que se entiende por el bautismo et por la unción. Et 
acabada esta oración debe decir el obispo a alta voz este prefacio, que se 
entiende por oración que ha de ser fecha ante que fagan aquella cosa que 
quieren facer, que diz asi: que ruega á Dios, que es durable por siem- 
pre, que deñe bendecir aquella criatura de aquel olio, el qual mostró á 
Noe quando le fizo venir la paloma que troxo el ramo en la boca en 
significanza de paz , et lo departíd por su Espíritu santo, et lo tizo en- 
tender á aquellos que moraban en el arca que andaba sobre las aguas, á 

afincadamente á los homes que Jiciesen penitencia ^ capor ella ganarían el 
regno de los cielos*, et por esto uno de los mayores sacramentos de santa 
eglesia es la penitencia K 

I foido. S. Toh 2. Esc. 3* decir qu¿ cou es penitencia , segund lo mos* 

1 aparada. Tol. 2. g* apuesta. Esc. 3» traron los santos padres; et qitantas maneras 

3 de nescíedat. S. Tol. 2. son della; et quién se debe confesar^ et qué 

4 romasajas. Tol. 2. romayas. S. cosas ha menester la penitencia para secr 

5 Onde nos porque los hombres la pmen verdadera ; et qué pro viene della. J3. R 3» 
mas et Ja sepan meior facer ^ queremos aquí 

TOMO I. O 



I06 PARTIDA I. 

que tornó la paloma que dio de mano Noe con delibramiento honrado. 
£t estonce el obispo et los que con él estodieren deben saludar este olio 
por orden cada uno en su grado, asi como al otro que vos deximos de 
la crisma. Et todas estas cosas acabadas deben levar aquellos olios asi or« 
denadamiente como los aduxieron, et meterlos en el sagrario, que quie* 
re tanto decir como lugar donde están las cosas sagradas. 

LBT XLVIII. 

* De las cosas que ha de decir 6 de facer el obispo ante que se vaya dt 
la eglesia después que la crisma fuere consagrada. 

Levada la crisma et los otros olios benditos que deximos al sagrario, 
debe el obispo lavar las sus manos, et los evangelisteros deben ir al altar 
et descobrir las santas cosas que estaban cobiertas sobre ¿L Et el obispo 
hase de llegar al altar et quebrantar los panes que fueren ofrecidos, á que 
llaman obladas, et comulgar al pueblo dellas, dando á cada uno sendos 
bocados, veniendo ordenadamente unos en pos de otros. Et ha de guar- 
dar de estas obladas * entregas fasta el dia de pascua , de que comulgue 
al pueblo sin la otra grant comunión que se face con la hostia, et el vino 
et el agua , que es el cuerpo et la sangre de nuestro señor lesu Cristo. 
Et como quier que aquel dia del Jueves de la cena consuma el obispo 6 
el sacerdote que dixiere la misa la sangre de nuestro señor lesu Cristo» 
la hostia debe ser guardada &sta otro dia enteramente. Et mientra los 
del coro dixieren víésperas débenla levar un sacerdote et un clérigo de 
evangelio cobierta con un paño, de lino muy blanco, yendo con ellos 
aquefios otros oficiales que son para servir, asi como los que son de pis- 
tola d de algunos de los otros grados. Et estos han de ir con candelas 
delante et con encensarios estas palabras cantando , que dixo nuestro se- 
ñor lesu Cristo en este dia á los sus dedpulos quando tomo el pan , et 
lo bendíxo et lo quebrantó} que aquel era el su cuerpo que por nos seria 

xsr xvjix. 

Qu¿ cosa es penitencia, et quintas maneras son della. 

Escribieron los santos padres muchas cosas de la penitencia^ por^ 
que los homes fuesen sabidores de la facer compUdamente : et dixeron 
que penitencia es arrepentirse et dolerse home de sus pecados^ de manera 

i^ De cómo deben guardar el corput mulgar al pueblo con las obladas. Esc 3. 
Christi el Jueves de Ja cena para otro dia a énCegras. Esc g. enteras. ToL |. 

▼iemes. ToL g. Cómo el obupo debe co- 



TITULO IV. 107 

traído: et otrosí el vino, que aquel era el cáliz del nuevo testamento, 
que era la su sangre: et que aquello feciesen siempre en su remembran- 
za. Et esto deben &cer ^ta que lo pongan en el lugar do lo han de po- 
ner: et deben hi tener todavía candela acendida fasta otro dia a la misa, 
et non deben estar sin lumbre. Et esto acabado debe el arcediano co* 
menzar las viésperas que se deben acabar con la misa^ deciendo el obis- 
po esta oración , en que ruega a Dios que nos seamos abondados del su 
manjar de vida , que se entiende por el su cuerpo et por la su sangre» et 
que seamos tales en este mundo que lo recibamos dignamiente, porque 
hayamos en el otro por el complido gualardon. Et quando esto hobiere 
dicho debe decir el evangelistero que se vayan de la eglesia los que se 
quisieren ir, que ya la misa es dicha. Et después desto debe el obispo 
entrar en el sagrario , et mandar á los prestes que guarden aquel oliq se- 
gunt que es establecido en santa eglesia, et dárgelo sellado poniendo hi 
su sello, et que non lo den á ninguno que gelo demande por razón 
de melecina, nin otrosi á aquellos que obran de fechizos nin de encan- 
tamientos: et esto se entiende también por los varones como por las mu- 
geres: et el que lo federe debele ser tollida la honra que hobiere de la 
eglesia. 

LEY XLIX. 

De la virtud ^e ha en sí la crisma et de la pro que face quando obran 

con ella. 

Compuesta et fecha la crisma segunt que ya habemos dicho recibe 
en si grant virtud; et esto por muchas razones: primeramiente porque 
es de olios, que cada uno ha virtud en tres maneras: la una natural- 
miente en si mesmos, segunt que desuso oistes: la otra espiritual por 
los conjuros et bendiciones, et por el sagramiento que facen sobrellos: 
et otrosi por aquellas palabras que dicen sobre amos á dos quando son 
envueltos en uno et encorporada la crisma como debe ser : la otra por 
el nombre de lesu Cristo onde ella recibe el suyo, que ha tan grant 
fuerza et virtud que sobre todas las cosas ha poder, et le son homudo- 
sas et obedientes, asi como dixo ^uit Pablo, que en el nombre de lesu 
Cristo todas las cosas deben fincar los hinojos, asi en el cielo, como en 
la tierra, como en los infiernos: et otrosi por la señal de la cruz que facen 

qtíe non haya voluntad de tomar mas en ellos \ et son tres maneras della. 
La primera es a que llaman los clérigos sokpne , que qtúer tanto decir co^ 
mo penitencia que es fecha con mtty grant devoción ^ et esta facen los ho^ 
mes en la quaresma mayor de esta guisa: aquellos que la han de facer 
TOMO I. 02 



Io8 PARTIDA I. 

sobre ella que ha poder et virtud de vencer todas cosas: et sin todo esto 
que es fech4 por manos de bornes sagrados, asi como los perlados ma- 
yores, et en los lugares sagrados, asi como en las eglesias honradas, et 
en tiempo sagrado, asi como en eLque el nuestro señor lesu Cristo nos 
redimió, sofriendo muerte et pasión por nos. Et por todas estas virtu- 
des que ha en sí la crisma viene muy grant pro délla al linage de los ho- 
mes. Ca asi como cayeron en la saña de Dios por el fruto que comió 
contra su voluntad Adam, que fue el primero home, et porque non 
fue obediente ganaron todo su linage desamor de Dios et cayeron en 
perdición: otrosi por el firuto destos árboles que habemos dicho nos fi* 
zo ganar nuestro señor lesu Cristo, que flie el segundo home que hobo^ 
amor de su Padre seyendol obediente ^ta la muerte. Otrosi tiene muy 
crant pro la crisma, que la fuerza della arriedra al diablo del home et 
lo saca de su voluntad et de sus obras, quel era ya como morada anti« 
gua en que .moraba sin derecho, como apoderándose de lo que non era 
suyo; ca Dios lo habia fecho et establecido para su moranza. Et por 
ende la crisma es asi como posadero de lesu Cristo, que toma aquella 
posada para él poniendo hi la su -señal de la cruz , et la entrega de quan- 
to hi faHa, echando de hi al diablo et todo lo que hi tiene. Et otrosí 
faz grant pro que aseguhi al home que non caerá en lá culpa primera^ 
nin tornará en él el diablo si por su grant merescimiento non mere: et 
diciendo esto da al home complidan\ente el amor de Dios onde es to- 
ilo bien. 



LEY L. 



Cómo debe ser honrada et guardada la fiesta del Jueves de la cena, en 

que debe ser fecha la crisma. 

Fiesta tanto quiere decir como cosa en que facen dos obras : la una 
^ de alegria , et la otra de honra. Et cada una destas ha de ser fecha con 
razón; la alegria habiendo los homes debdo de la haber et de la fiícer 
con derecho; la honra fitciéndola en lugares honrados et con cosas hon- 
radas, et mayor miente quando aquellos á quien la facen han hoiua en 
sL Et porque en la fiesta de la cena et de la crisnu se encierra todo esto» 

deben venir á la puerta de la egksia el primero miércoles de quaresma^ 
descalzos et vestidos ' de paños de lana que sean viles ^ et traer las caras 
abaxadas a tierra con grant homildat^ demostrándose en esto por cul^ 
pados del pecado quejicieron^ et que han grant voluntad de facer peniten-^ 

I de ptfio de lina que lea vU et refez. Tol. i. B. R. 3. vil et r^fez. B. R. 2. vil et raez.Esc« i* 



poi 
¡as 



TITULO IV, 109 

ir eso queremos mostrar las maneras ec las razones por que fue asi. Et 
maneras son dos: la primera porque Dios la honró por su cuerpo 
mesmo , ^ciendo en tal dia corte de sus vasallos et de sus amigos , et 
comiendo con ellos » que es cosa^ en que se demuestra grant ' amorio 
de amigo et mayormiente de señor a vasallos. Et non tan solamiente 
les dio á comer manjares terrenales, mas aun didles el su cuerpo mesmo 
et la su sangre de que usasen cada dia comiéndolo naturalmiente et es- 
pirimalmente, asi que por este comer (besen herederos con éi en el su 
regno, segunt él dixo en aquel dia, que ya non les dirie siervos mas 
amigos j ca el siervo non sabe lo que el señor face, mas que los escogie 
por sus amigos^ asi que quanto d oyera a su Padre todo gelo feciera 
saber. Et dixoles aun mayor * amor mostrándoles quanto facie por ellos, 
deciendo que non le escogieran ellos a él, mas él i ellos, et que los pa- 
stera en lugar do comiesen et que recibiesen fruto atal que siempre les 
durase. Et aun dixoles' mas de todo esto, que pediesen a Dios su Padre 
en el su nombre toda cosa, et que la habrien. Et esto les mostró quando 
les dio enxiemplo lavándoles los pies, porque lo fedesen los unos á los 
otros; ca aquí les enseñó carrera de humildat, mostrándoles como el 
era humildoso, segunt ¿1 mismo dbco : venid á mí , ca yo manso so et 
humildoso de corazón ; ca sin £dla ¿1 hobo en sí acord^damiente estas 
dos cosas que son contrarias á otro home, poderío et humildat} ca el 
su poderío es tan grande como aquel que fizo todas las cosas deste mun- 
do de nada, et él Tas ha en su poder et las ha en su mandar \ ca en él se 
encierran todas, et él por ninguno non puede ser encerrado. Ejt la su 
humildat fue otrosí tamaiía que quiso ser siervo, tomando la nuestra 
carne que es sierva del mundo et de la muerte \ et no le ahondó todo 
eso , mas aun dexóse matar en la cruz por complir el debdo de la carne, 
recebiendo la mas deshonrada muerte que podría seer: et todo esto él 
fizo por honrar á nos , ca mas cató la nuestra honra que la suya. La 
segunda razón es que entendiendo él que la nacencia que nos habe- 
rnos temporalmíente en este mundo haberá fin segunt la carne, diónos 
otra espiritualmente que non la hobiésemos segunt el alma, et esta fue 
por el bautismo. Et después que nos fizo asi nacer, fizónos otra honra 

cia del i et cUben hi estar con ellos sus arciprestes et los clérigos de sus 
iglesias^ onde son perroquianos aquellos que oyeren sus penitencias : et des- 
pués desto deben salir el obispo et los clérigos á la puerta de la eglesia á 
recebirlos tt meterlos dentro ^ rezando los siete salmos penitenciales^ ya-- 

I tmUtad de amigo á tmlgo. S. Tol. a. 3. Esc j. a cosa. ToL 3. 



no PARTIDA I. 

muy grande 9 ca nos tomó por fijos , et nos puso el su nombre , que 
es cristianos, et nos fizo herederos del su heredamiento espiritual que 
es vida sin fin , et aparceros del su regno. Et demás diónos que troxié* 
semos las sus armas , et esto es la señal de la cruz que hccn a todo cris^ 
tiano quando le bautizan et le ponen el nombre sobredicho. Et porque 
mejor estodiesemos aparejados para servirlo diónos colores para pintar 
eistas armas, que es la crbma et los olios que dixiemos, et maestros que lo 
sopiesen facer , asi como los perlados. Onde fiesta en que tan grandes 
mercedes nos él fizo et en tantas maneras, mucho la debemos amar et 
honrar, ca por ella recebimos todo el bien que nos podrie &cer. 

L£T ti. 

De¡ segundo sacramento ^ que es la confirmación. 

Confirmación es el segundo sacramento de santa eglesia que debe 
haber todo cristiano después del bautismo; et pues que habemos íablado 
del bautismo que es el primero , et de la manera como debe ser fecho» 
queremos agora fablar deste otro que facen después, et se tiene con él 
en uno; et mostrar por qué ha asi nombre, et a quién tiene pro, eC 
quién lo puede facer , et en quáles lugares, et en qué manera debe ser fe- 
cho, et cómo debe ser guardado et honrado. 

LEY LII. 

Por qué ha asi nombre confirmación. 

Confirmar es palabra que quiere decir tanto como facer firme la co« 
sa que home face ó ha fecho: et por ende la confirmación es doble fir*- 
mamiento. Onde pues que el home es firme en la fe por el bautismo, 
que es el primero sacramento, fácenle después este otro, que es el se- 
gundo; et porque afirma otra vez lo que es afirmado Uámanle con* 
hrmacion. 

cienJo á preces el obispo, et llorando et rogando a Dios por ellos que los 
perdone. Et desque los salmos fueren rezados débese el obispo levantar de^ 
la oración et poner las manos ' sobre aquellos penitenciales^ et poner la 
ceniza en ellos ^ echándoles del agua benita en las cabezas et cubriendo^ 
gelas de celicio^ et decirles estas palabras sospirando et llorando i que 
asi como Adamfue echado de parauso y asi han ellos Á ser echados de la 

X sobre las cabezas de los penedeaciales, et ponerles ceniza en ellas. XoL x. 



TITULO IV. III 

LEY Lili. 

A qué tiene pro la confirmación. 

G>nfirmado seyendo el home en la fe de nuestro señor lesu Cristo, 
desta confírniacion que deximos tienel muy grant pro; primeramente 
quel da conorte que es perdonado por el bautismo et por aquel confir- 
mamiento de las culpas que ante nabia fechas } otrosi esfuerzal porque 
se sepa guardar de aUi adelante de non caer otra vez en ellas, o en otras 
tales 6 peores } et demás dale alegría faciendol entender como ha fecho 
en este mundo lo mejor, porque habrá en el otro grant mejoría. 

LET ur. 

Qmén puede dar la confirmación. 

Dar non puede ninguno este sacramento de la confirmación sinon 
los perlados mayores que han de &cer la crisma} ca si otro se atreviese á 
lo dar non valdrie su techo nin ternle pro al que lo recibiese; ca las co- 
sas que no son fechas como deben ser pierden la fuerza que han: et esto 
es quando non las facen como deben con derecho. Et el que este sacra- 
mento ' se atreviere á &cer non seyendo para ello , vienenle dende dos 
males, el uno vergüenza porque nol tiene pro nin le vale nada lo que 
fizo, et ha de ser desfecho por fiíerza; lo al deshonra porque cae en me- 
nospreciamiento faciendo lo quej^on debe, et mengua en su fama: et 
otrosi tiene daño al que lo del recibe, porque el fecho non vale nada, et 
debe haber tal pena segunt el establecimiento de santa eglesia, como 
aquel que recibe el bautismo mas de una vez. . 

LEY LV. 

En qudles lugares debe ser fecha la confirmación. 

Non debe ser fecha la confirmación que deximos sinon en lugares 
señalados, asi como en la ^lesia mayor ó en otra alguna do la podie- 

iglesia por sus pecados. Et entonce debe mandar a los que hobieren ¿r- 
den de ostiario que los echen de Juera della^ et en ecliándolos deben ir los 
clérigos en pos ellos ^ diciendo un responso que comienza así *: en sudor 
de tu cara et en lacerio de tu cuerpo ^ combrds tu pan: et han de morar 

I te atreve á dar et sagrar non le/enda % en tuor. Tol. i. Esc« i. B. R. a. f • 

Tol 3. g comerás. Tol. x. fi. £L 2. s* 



113 PARTIDA I. 

sen facer quando en aquella non podiesen por algunt embargo. Pero si 
el obispo fuese flaco de manera que non podiese ir a la eglesia por fa- 
cerla, bien la puede facer en su casa. Eso mesmo decimos ' si fuese el 
obispo de otro obispado et conveniese de la facer en aquel lugar do 
acaesciese fuese la primera aldea de aquella tierra cuyo sufragano es el 
que pide la confirmación, que quiere tanto decir como que está en su 
poder} ca de otra guisa nol valdrie nada. 

LEY LVI. 

En qtéé manera debe ser fecha la confirmación. 

Faciéndose la confirmación en la manera que debe vienen ende dos 
bienes: el uno que place mas á Dios et pone hi la su * virtud mas com- 
plidamente; et el otro porque se face mas apuesto quando non mengua 
ninguna cosa de lo que en ella debe ser fecho. Et por ende ordenó san- 
ta eglesia todas las maneras porque esto se podiese mejor facer , et esta- 
bleció que non fuese fecha en homes que non hobiesen edat , fueras en- 
de si fuesen niiíos que estodiesen flacos ó enfermos de guisa que se te- 
miesen de llegar aina a la muerte: ca en tales como estos non debe ser 
catado tiempo por llegarlos al amor de Dios, dándoles carrera de salva- 
ción. Et aun nie estaolecido que quando el obispo feciese ó mandase 
llamar á aquellos que fuesen de edat para darles confirmación^ que pri- 
mero les feciese confesarse porque sean mas limpios para recd)ir el don 
del Espíritu santo. Et después que fu^en confesados han de venir antei 
obispo, et el seyendo ayuno et revestido de sobrepellicia blanca et una 
estola puesta al cuello et sobre los pechos en manera de cruz, et él asen- 
tado en su cátedra^ han de venir antel aquellos que quieren ser confirma- 
dos, ante que coman ^ sinon fueren niiips muy pequeños, et abaxados 
ellos las sus cabezas han de decir sobre ellos primeramente estos dos sal- 
mos, que el uno dellos comienza; Señor Dios tú confirma lo que has en 
nos obrado: et el otro es en que ruega á Dios que se levante porque se 

a la puerta de la iglesia toda la quaresma en ' cabañuelas. Et en el di a 
santo del Jueves de la cena deben venir de cabo los arciprestes et los clé- 
rigos que oyesen las confesiones de aqtiellos homes , et presentarlos otra 
vez a la puerta de la eglesia ^ et des i meterlos dentro i et deben estar en la 

I ^ t¡ fuete el obispo de otro obispado et gineo et el que pide k confirmación. S. 

conviniese de la facer en aouel día que hí Tol. 2. Esc 9. 
acaesciese 9 et esto se entiende rogando pri- % merced. Esc 3. 

mcramiente ti de aquelU tierra cujo sutra- 3 en cabanieUas. Esc. i. B. R. a. 3. 



TITULO IV. • llj 

esparzan ' los sus enemigos^ que se entienden por los diablos. Et des- 
pués que estos salmos hobieren acabados ha de decir el obispo esta * ora- 
ción, que el Espíritu santo venga sobre aquellos^que quiere confirmar, 
et la virtud de I^os muy alto 1¿ guarde sin pecado. Et después que los 
hobiere bendichos ba de decir sobare ellos esta oración, en que ruega á 
Dios que es Padre poderoso , que deik> ^er que naciesen otra vegada 
aquellos sus siervos o siervas por agua et por. Espíritu santo, et les did 
remisión de sus pecados , que él enriende los sus cielos en ellos los siete 
dones del Espíritu santo, que es e^ritu de consejo, et de fortaleza, et 
de saber, et de piadat ^ et de sabiduría et de entendimiento : et sóbtc to« 
do que les abonde de Espíritu santo con que teman á Dios, et que los 
señale de la señal de la cruz de lesu Cristo porque ganen la vida per- 
durable: et á esto han de responder amen. Et esta oración acabada debe 
el obispo llamar por su nombre á aquel que quisiere confirmar, et fa- 
cerle una señal de cruz con crisma en la fruente, deciendol quel señala 
de la smal de la cruz, et quel confirma con la crisma de salud en el 
nombre del Padre, et del Fijo et del Espíritu santo: et a esto respondan 
amen. Et el obbpo debe decir que paz sea con él, et darle una palmada 
en la faz, porquel venga ' emiente como recibid aquel sacramento, et 
que se guarde que lo non reciba otra vez: et halé de atar un paño de 
Uno bUmoo ^ doredor de la cabezasobre la s»al de la cruz. Et después 
que los hobiere asi confirmados, debe decir sobrellos 'esta bendición que 
rae comadade un vieso del Salterio (jae fizo el rey: David , en* que dice 
asi: debe ser bendito el home que teme á Dios« Et después debeldecir 
esta otra, qjue Íes bendiga Dios de Sion, que se entiende por ios ahos 
cielos, et que vean ú bien de Jeiiusalen en todos los dias de m yida, et 
esto sé da á entender por el paraíso, et que los guarde Dk)s «n el so 
santo temor, que vive et regna por todos los sieglos: et estonce debe 
decirles que paz sea con ellos: et aquí han de responder amen. Et des-" 

tgksiaáJas horas foít^ ü dotmngoék' ¡as ochavas i mas non deben oo^ 
mulgatMk tomar p4t,€f$ aquellos dias con los otrosL^nin eftí$at»dtsfms 
en la eglesia fasta la otra quaresma^ faciéndolo asi cada año fasta que 
sed acabada la penitencia: et quando .la,Mabaren débelos reconciliar el 
obispo^ ca non lo puede otro facer ^ et desptus q^e fueren reconciliados 

pueden entrar en la églesid et facer como los otros fieles cristianos. " 

> 

1 dapaxgtn» Tol.^. cipvgiin. Tol. 2. .4. iderrcdor. ToL 3. 2. al rtdedon 
&c. 3. S. . Esc- 3. 

2 bendición. Tol. 3. Esc. 3. S. $ osta oración 7 bendición. TóL i. esta 

3 etLmieitffi. Tol. 1. Esc.3. . .^ Quacion. Tol. 3. 

TOMO I. P 



114 PARTIDA I. 

pues que esto acabare debe decir esta oración sobrdlos : que Dios xfac á 
los Apóstoles dio el Espíritu santo ^ et que por ellos lo did otrosí á los 
otros sus fieles que venieron después , que quiera parar mientes á la bu-* 
mildat del que es su servidor, et quiera que los corazones de aquellos á 
quienes unto las (ruentes de la crisma sagrada, señalándoles de la señal 
¿c la cruz et enviando el su Espíritu santo sobre ellos ^ sean fechos tem- 
plo en que deñe morar la su honra: et que esto faga el por amor de 
nuestro señor lesu Cristo su Fijo, que vive et regna en uno con él por 
todos los sieglos. Et han de traer los confirmados los paños que dexi- 
mos tercer du fasta que se enxugue k crisma de las firuentes , et jotrosi de 
los paños: et después hanlos adocir al obispo , et el o quien él mandare 
hamos de quemar et ediarlos en algunt rio, porque después non &gancon 
ellos alguna cosa que se torne en uso temporal. Et estos paños débenlos 
adocir los que son confirmados si ñieren de edat, si non algunt home ó 
muger que gelos ayude a desatar , que son como nnnera de padrinos d 
de madrinas. Et faciéndose el sacramento de la confirmación desta guisa, 
escomplido. 

LEY LVII. 

Como debe ser honrado et guardado el sacramento de la confirmación. 

Guardando los cristianos el sacramento de la confirmación guardan 
hi dos cosas; primeramiente la de Dios onde les viene: lo al le suyo 
aquellos que lo han recebldo. Et por ende el que una vez fuere confir-^ 
niado non debe serlo otra vegada, nin buscar manera porque lo sea, 
fueras ende si lo hobiese olvidado en guisa que sé le non vecáese emien-- 
te, nin hiciese prueba nii^na dello que lo habié seido, et que hobiese 
entendimiento en todas guisas que lo podrie firmar ec jurar que le non 
fiíera , et que asi lo aeia ; ca desta guisa bien lo puede ser. .Otroá deci- 
moB que debe ser honrada la confirmación, ca losx]ue la honran dan 
honra á la ley de Dios en que yace este sacramento, et honran á sí mes- 
mos porque lo tomaron. Et esta honra ha de ser desta guisa: niembrán- 
doseles de como soo complidos cristianos, pues qoe han recebido bau-- 

Quién puede dar la penitencia solepne, et por quáles pecados. 

Osado non debe ser ningtmt clérigo de dar penitencia solepne en la 
mamra que dixiemos en la ley ante desta, ca non pertenece defaeer esto 
a otro sfnon al obispo, ó á quien él mandare, señaladamente. Et otrosí 
non la deben dar sinon por pecado mortal que fuese muy gr^mde et muy 



ti8m(>.eii<{iie lo otoegatii «t coofifiQwriQír en^ jo^mf^i^qB^ ts asi. 
Et segunt aquesbo^obpojaícer tales obnis, porque. ser muestre cyie loque 
Dios ea dio».conHrmd que lo tl^mn ^Uos por J^iqq: >et' esta es i^i^ de 
las mayores honras que pueden facer jJ, sacramento de la confirnacion. 
Et los que desta guisa lo honrare^ et lo guardaren bien, deben creer et 
ier ciertos que Dios los honrar^ et lo$ .guardará en, este mundo de los 
peligros et de los trabajos del» et.en el otrp que, les. dará folgura bonr 
rada que 1^ durará por siempre. 

hET LVIII. 

Del tercero sacramento qiie es ¡a penitencia. 

Penitencia es el terjcero saaamento, et uno de los nobles que hi haj 
ca este ayuda á los do». otros que dicho habernos, et.da lugar á los otros 
dos que habernos á de<;ir. Et por ende primeramente queremos mostrar 
por qué ha asi nombre; et qué co$a;es ea si mesmo; et á qué (iene pro; 
et quántas maneras son de pecados vsobre que ha. de seer techa la peni- 
tencia; et qué cosas debe &cer para $er quito el que £u:e el pecado ve- 
nial: et qué pena debe haber para haber perdón el que face el pecado 
criminal: et qué pen^ meresce el que fiíce el pecado mortal: et por qual 
emienda ^e &ga será quito: et en qjoé, manera ^. deben los homes con- 
fesar: et qué cosa^df^ben iacer los que^^ conf^ia^n para ser su confe- 
sión, verdadera et complida: et de quáles cosas 4^l)en los homes haber 
vergiknsa en la confesión et de quáles.non: et qaé cosas debeaios ho- 
mes manifestar en lis penitencias:. 9 quáles preguntas et por qué pala- 
bras deben fec^ los ' cpnfe^resá ^queljios que se les confesaren, et quá* 
les non: et por qué ra29pnes debe{i Jos confesores. j|)reguntar a. los x]ue 
w les confien si saben e^ Avemaria, et el Paternóster et el jCredo in 
Deum: e( como dfbe^ ser ordei^^da la^ penitenciar: et cómo. deben ser 

desaguisado que hohlese íÜ¿V^ ff^u'^* V^ f^^^ t^ sabido ^rtodos 
los de aquella villa o acaesciese Jablaseh de lio, eí lo toviesen por mal i 
nin deben poner tal penitencia a mngunQ mas de una vez. Et aun tovo 
por bien savta eglesia que tal penitencia como esta non fuese dada á tm* 
gunt clérigo y Jueras eitdé si la desgr^addsen primeramientei et estojicieron 
por honra d^l sacratepeat^áU ¡as órdtjocs. Et qualqt^er home que ^peni-- 
tenciajficiese non deb^ df i^i adelante ser clérigo^ nin caballero j nin ves^ 
tirpano^ de €9h^mn/:^^ípero si casasf ^aldrie eJ ^c^Mmiento. 

i coófeftdorci. Jolr ifEsc. 3. S. 
TOMO I. Pa 



Il6 PÁRTibA t. 

entendiKlos et sabios los que dan las peúitenciasri et quién pqede dar la 
penitencia: et por quáks razones pueden dar otros penitencia non se- 
yendo prestes: et como ninguno non puede nin debe confesarse por 
mandacbro nin por carta: et por qué razón puede^ demandar el que se 
confiesa á su confesor quel de licencia para irse confesar i otro; et por 
quáles razones los perroquianos de una eglesia se pueden Ir confesar al 
clérigo de otra sin demandar licencia: et como deben haber fe para ser 
salvos por la confesión» también los que dieren la penitencia, como los 
que se confesaren: et qué (berza han los sacramentos con la fe: et por 
qué razones non deben los homes tardar de confesarse et tomar peni- 
tencia mientra están en su sanidat: et cómo non deben los físicos melé* 
cinar los enfermos fasta que sean confesados: et cómo non debe ser des- 
cobierta la confesión: et qué pena merescen haber los que desalen las 
confesiones: et en qué manera debe el que oyere las confesiones de- 
mandar consejo quando dubdare: et qué cosas debe catar el que da la 
penitencia porque sea tal como conviene: et en qué manera deben los 
confesadores absolver á los enfermos que se les confiesan de sus pecados} 
et otrosi á los que están en peligro de muerte: et qué cosa es peniten-* 
cia, et quintas maneras son della: et quién puede dar penitencia solep- 
ne 9 et por quáles razones: et quál es la penitencia á que llaman en la-* 
tín pública, et la otra privada: éc de las solturas en quántas maneras las 
fece santa eglesia, et á quáles aprovedian ó non: et qué pro viene á los 
homes de los perdones que les dan los perlados: et de los bienes que 
fecen los homes estando en pecado mortal si aprovechan ó non: et quá- 
les bienes son amortiguados por d pecado mortal, et se avivan pues 
que los homes facen penitencia del: et en quántas maneras facen k>s ho«- 
mes vivos bienes que tengan pro á las almas de los muertos: et qaálet 
cosas son las que los homes facen que tengan daik) á los homes muer« 
tos, et non á ellos pro: et cómo non tiene pro, mas grant daño, en 
fecer duelo por los muertos : et qué pena han segunt santa eglesia los 
que fecen duelos desaguisados por los muertos. 

ZBT XX. 

Quál penitencia es llamada pública, et; quál privada. 

Publica es llamada otra manera de penitencia que se f ate cmcejera^ 
miente, et esta es quando mandan a alguno qtie vaya en romería , et que 
troya consigo palo ' cobdal, ó escapulario, ó otra vestidura como áü ór^ 

t cabdiL Tol. i. - 



TlTVLa XV. 



"7 



Tw qué ha nombre asi perutcncia. 

Arrepentimiento tanto es ctnnt) tener heme por mal la cosa que ha 
fecho sin guisa, et haber voluntad de se partir deíla. Et por ende en la« 
tin diz el que se arrepiente penhio^ que es tanto como yo me arrepien* 
to et duélome desta cosa, ec quiárome partir della, et so aparejado para 
soírir la pena que por ende me dieren. Onde dd arrepentimiento que se 
&ce con dolor del mal que fizo , et <le la pena que toma para emendarlo, 
nace este nombre patencia. 

X.ST LX. 

Qué cosa es en sí la penitencia. 

Faciéndose b penitencia cómpHdamiente como debe, es tan buena 
cosa en si que &z al home por fuerza ayuntar .con Dios por amor, h^ 
vando la voluntad, que non puede ser lavada por otra cosa sinon por 
la penitencia, quando saca defia la6 mandellas de los pecados et de los 
yerros que los homes facen. Et desque finca la voluntad limpia et lava- 
da, que es cosa de razón et dé entendimiento espiritual, non puede ser 
que la virtud donde vino aquel entendimiento qtie non decenda hi quan* 
do Ma lugar aparejado como conviene; caen quanto los pecados hi 
están non es lugar conveniente á Dios: mas quando los saca dende con 
derecha razón conviene que Dios hi sea. Et desta guisa faz ai home la 
penitencia ayuntar" ecMHdios xx>n* grant amor, naturalmieate segunt la 
natura de Dios et del alma. £t aun sin esto ha otra cosa m la peniten- 

iUny 6 que trayá [fierro cinto en el hrazo ' 6^m^¡ euefío, 6 que ande des^ 
rmdo en panes íMttores. Otrési* Uaman penitencia páhiica d ta que face 
alguno quan^h lo encierran en monasterio ó en otro lugar apartadanúente, 
que tité hi toda su -vida por pecado grande qUe^ fizo *; et^por eso es di^ 
cha publica, porque debe ser fecha concejeramiente. Et esta penitencia 
piiede dar qualquter clérigo misaoitnfano , et puédenla poner también al 
clérigo como al lego, et esta es la ^wda m^ra de penitencia. La ter^ 
cera manera de penitencia esa qué llaman los clérigos privada, que quier 
tanto decir como petútiHcia que se da privadamente en poridad, et esta 
dóen facer todos los cristianos todavía quando cor^esan sus pecados 
i^Hirtadamiente^ 

I 6 en el cuerpo. B. R. 3. ponen ti que face grand pecado por el pobló» 

1 ct por eiol dÍ6«a pábüca, pon^e' 14 ct esa penitencii. B. R. 3. 




116 PÁRÍlbA í. 

entendidos et sabios los que dan las pettitenei; 
penitencia: et por quáks razones pueden dat^ 
yendo prestes: et cómo ninguno non pued^ 
mandadero nin por carta: et por qué razoa 
confiesa á su confesor quel dé licencia para l^r ^ 
quáles razones los perroquianos de una egle^^. 
clérigo de otra sin demandar licencia: et c<>r^^ 
salvos por la confesión» también los que dieír • 
que se confesaren: et qué (berza han los sai^^ 
qué razones non deben los homes tardar di 
tencia mientra están en su sanidat: et como 
dnar los enfermos fasta que sean confesado 
cobierta la confesión: et qué pena meresce 
confesiones: et en qué manera debe el • 
mandar consejo quando dubdare: et qué 
penitencia porque sea tal como convien 
confesadores absolver á los enfermos qu •^^ 
et otrosi á los que están en peligro de 
cia» et quántas maneras son della: et r 
ne , et por quáles razones: et quál es _^ 

tin pública, et la otra privada : et de 
fiíce santa eglesia, et á quáles aprove 
homes de los perdones que les dan 
ficen los homes estando en pecado 
les bienes son amortiguados por c 
que los homes facen penitencia del 
mes vivos bienes que tengan pro 
cosas son las que los homes facer 
tos , et non á ellos pro : et cdrr 
ficer duelo por los muertos: c^ 
que ficen duelos desaguisados p 



Quál penitencia es ) 

Pública €s llamada otra 
fnientc, et esta es quando nu 
tfivya consigo palo ' cobdal, 

-ya 



''escc 






S^esiaque 

' ^nijd tanto 

\^^ tsx todaj 

,^nascstap,7 

.;^^^ penitencb, 

npi^ Rebuscar car. 




TITULO IV. 119 

^'^1 alma: et esto porque ha ya pasado por pensa«> 

^"^a para facerlo, et lo han complido por fe* 

''el home non puede morir segunt na- 

^1 pecado mortal la aduce á tan 

■^"^ Dios donde ha el entendimien» 

1 bien et qual es el mal: et dexa 

)or ende cae en pena contra Dios, 

10, si ante non hobiere por él per- 

i no 9 porque partiéndose del enten- 

recebir et sentir la pena del mal, que 

4ue ninguna otra pena que podiese ha* 

ucea muerte que dura por siempre: et 

iiortah Et destos tres pecados que resucita 

cnitenciada enxiemplo santa eglesia de tres 

lo andaba por la tierra , ca segunt moitró es* 

aueftos , muestra agora asi en las alm^ de los 

.0 prímdramiente la fija del mayoral de la si- 

vientro en su casa: et esto fizo mandando que 

lín Uanto'por ella. .Et por ende perdona el pe* 

.ente, porque non salle fuera de la voluntad , nin 

i nin por fecho de que resucita nuestro Señor al 

i y asi como resucito a aquella manceba dentro en 

Jo enxiemplo eis de otro rñuérto que resucito, que 

la qu9 £dl6 do lo llevaban fuera de la cibdat á soter- 

lose con él hobo dudo de la madre del muerto, que 

ppr >él, et otrosi los que la acompaííabaa : et luego en 

s quel ^soterrasen resucitdlo. Et esta semejanza o^e al pe- 

.onle& i^cen sacándolo de ;su pensamiento, et comenzán* 

t meterlo en obra por palabra, Ijuiscando carrera -como lo 

.cndo penitencia del resucítales nuestro Señor el alma, bien 



ir 



al püehhy nin usar de las- otras cosas ^ pertenecen J cura 

i , Jueras cfkü si hobiesen previlegiodel apostófígo en qtu gelo 

y Ó si los pusiesen los obispos para servir algunas iglesias perro^ 

cjuejuesen de aquella religión onde ellos son, et esto con consentid 

de sus mayorales de aquella orden. Et maguhr dice de suso que se 

. confesar los homes al clérigo tnisacantano , esto non se entiende que 

in de facer á otro * sirum á aquellos onde son pirronianos cada uno 

I nin roído por ella. S. ToL a. á^ ^iaon i aquelios que son parroquianos. B R. $. 



lío PARTIDA :i. 

como resucita al que llevaban muerto fuera de la ViUa ^ et buscaban lugar 
do lo soterrasen. Et d tercero enxietnplo es de quando resucito nuestro 
Señor a Lázaro a cabo de quatrp dks que era soterrado et olía mai Et es* 
to fizo porque santa María et santa li/krca sus hermanas fueron kieñc de 
aquel ktpr do le soterraron a rogalle por él, deciendol que si él hi ho- 
biese estado, que non -moriera su hermano: et estonce el nuestro jseñor 
Icsu Cristo por la su piadat et por la su misericordia resucitolorEt.la se* 
m^anza d^o es quando nuestro^seiíor. lesu Cristo doliéndo3e 3Cgunt 
home, et habiendo piadat segunt Dios, resucita por penitencia á aquellos 
que yacen en pecados mortales, et huelen mal las almas dellos que son 
corrompidas por los yerros que &cen , asi como el cuerpo de sam Lá- 
zaro era corrompido por los humores que 5a desataban en él.. Et para 
mover á Dios que haya esta piadat dd>e llorar. santa^eglesia, pediendo! 
merced por aquel que si del non fitera partido non cayera en pecado 
mortal. Et esto es á semejanza de María et de Marta segunt oración es- 
piritual, et segunt obra de alimosna xamporal: ca por el llorar que estas 
dos hermanas faciao, que se entiende por penitencia t. perdona Dios al 
pecador. Onde por estas tres maneras de repenttmieotQ: resucita nuestro 
señor lesu Cristo á los que yerran oootra él cayendo en pecado venial» 
ó criminal ó mortal 

LBYv.LXin. . 

Que cosas debe facer para que sea salvo el quejaz pecado venia/. 

Penas señaladas debe haber todo aquel que caydre.en yerro de una 
destas tres maneras de pecados que nombramos. Et maguer Dios es po- 
deroso sobre todo,, ct la su merced es tan grande que vence todos los 
yerros que. podrían ser fechos; pero con todo eso quiere emienda , por 
darnos á entender que maguer perdamos su amor, si lo quisiéremos co- 
brar íaciendol por qué^ que lo pochmcis haber; et que nos otrosí tome- 
mos enzíemplo para emendarnos. unos a otros lo& tuertos que nos tovié- 

€fi suighsiax et maguer st quisiese a otro alguno /mfesar, ^non h puede 
facer sin otorgamienfo de aquel 6. de otra su prelédo^rfueyor, ca otro fwn 
lopadric ligar nin absolver sinon estos y a otros por. mandado de/los. Pe-- 
ro los prelados mayores, asi como. obispos ' ó dende .arriba , et los otros 
que non han mayoral sobre sí sinon W papa, puédense confesar Con quien 
quisieren, solamente que sea con cierno misacantana^squel á quien se con^ 
f esaren, sin demandar Ucencia á ninguno. 

i ¿dttit.B. E. j.. . .w ... 



TITULO IT* 151 

remos, segunt fuere el yerro mas d menos. Et por ende fue establecido 
en santa eglesía que todo aquel que feciese pecado venial, que es menor 
que los otros, que la emienda del fuese en confesarlo, conosciéndqse á 
Dios que erro, et doliéndose ende, et feriéndose en los pechos coo su 
mano, con los dedos allegados por señal de repentimiento, et echando 
sobre sí del agua bendita, et recibiendo homillosamente la bendición del 
obispo quando la da. Onde todo pecador se debe esforzar de ganar per- 
don et amor de Dios, et mayor miente pues que sabe que con tan lige- 
ras cosas lo puede haber. Ca maguer el pecado venial es en cuidar et 
non obrar} pero con todo eso es tan grande, que es raiz de los otros 
que se tornan en fecho. Ca en el pensamiento se ayuntan primeramiente 
et se acuerdan todas las razones del bien et del mal, que después se myes* 
tran salliendo por las bocas de los homes en dicho , o faciéndose en fe- 
cho por obras. Et por ende nuestro señor lesu Cristo dixo que el. grane 
ensuciamiento ñon viene por comer home con sus manos por lavar, 
mas de los malos pensamientos que sallen del corazón et de la voluntad. 

LEY LXIV, 

Qué pena meresccpara haber perdón el que faz pecado criminal. 

Crimen en latin tanto quiere decir como pecado de yerro, que los 
homes facen errando la carrera por do deben ir para ganar amor de Dios, 
et faciendo las cosas que a él pesan. Onde los que desta guisa fueren pe- 
cadores la emienda que deben £icer por haber perdón de Dios es esta: 
primeramiente que se confiesen , repintiéndose muy doloridamiente de 
sjs pecados desque los pensó et buscó después carrera para meterlos en 
obra, confesándolos por palabra á aquel su coi^esador, et poniendo en 
su corazón que nunca tornará á ellos. Et faciendo aquesto , el pecado 
criminal tórnase en venial; pero non que se perdone tan ligeramente co« 
mo el otro que deximos^ porque lo sacó del pensamiento et se trabajó 

Z£Y XXII. 

Por quántas razones los perroquianos de una iglesia se pueden confesar 

á clérigo de otra. 

Ferroquiano de una eglesia dice en la ley ante desta que non septude 

coffesar a clérigo de otra i pero cosas hay señaladas por que lo pueden 

facer ^ et estas son cinco : la primera quando el su clérigo non es entendido 

para le poder dar conseio , et quiere ir á otro que lo sea mas que aquel, 

mas debegelo primero demandar , et si otorgar non gelo quisiere, puédese 

TOMO I. Q 



de lo mefecr en obn. Et por code coovieoe que sienta alguna pena se* 
goor a(]acDo, ó de ayono, ó de nMBería, ó de hoar aBmcwnas de lo sq« 
yo, dindnki cu xprfloi kgves do le n m i da re d qoe dkre la peniten- 
da, ca aquel ha poder de caor qoe se de en b^ar coQTeniente segom 
d pecado que fiao. Ec axnpfiendo esos cmimdas en este mundo , noil 
hdben pena mnguna en d p or gjíori o^ que es logar do sealimpian las 
almas ante qneTayan a povatso, de los pecados en que se ensuciaron; ca 
aa oomo £m d pecado obrando, así quiere Dios recebir por obra dere- 
cho ó¿L Ec qmuo mei^oase de ooo^^lir d pecador de su emienda en 
SQ Tida, tanto laberi de rmctidar rcoAiendo por ende pena su alma en 
d otro mondo de^xies que moriese. 

LET LXT. 

Qaépau mercscc d fu face pecado mortal, etpor fuU emiefkU 

^ faga será yuto. 

Mortal tanto quiere decff como cosa que hct al home morir, ó lo 
Uegar fiísta la muerte; onde pecados fiu:en los bornes que han asi nom- 
bre por dos razones: la una porque mata en este mundo al cuerpo del 
bon^ ó de la mug^ tolliendol buena £una; la otra porquel £iz morir 
muerte doblada después en cuerpo et en alma: ca en este son estas tres 
maneras de pecados; la una que se £iz primero por pensamiento malo; 
la otra por buscar carrera trabajándose de lo complir ; la otra quando lo 
acaba por obra. Ca estos pecados son mortales en si, et allegan d cuer^ 
po et d alma a la perdurable muerte; onde los que lo &cm quando se 
conosderen et quisieren haber perdón ddlos, debense primero arre- 
pentir con grant qudxanto de corazón et con humildosa voluntad, ex- 
trañando mudx> tales pecados ec llorándolos, et habiendo duelo de si 
mesmos, porque por su mala ventura sopieron caer en ellos, por que 

querellar del á su mayoral, et non puede ser que quando gelo mostrare 
como lo face por pro de su alma, que le non plega et que le non de hi 
eonseio: la segunda razón es quando dexa superroquia et va d morar á 
otra; ca entonce bien se puede confesar sin otorgamiento de ninguno al 
clérigo de aquella dovaá morar: la tercera es quando anda de una tier- 
ra a otra non habiendo voluntad de asosegarse en algunt lugar, ca en^ 
tonce puédese * manifestar á qual clérigo quisiere que haya poder de oir 
confesiones et de dar penitencia: la quarta es qmukh dexa su casa et va 

I confesar. ToL B. R. i . 



TITULO IV. IS3 

meresderon haber pena doble} la una por siempre en el otro sieglo % 
do la han aquellos que se non confiesan en este mundo podíéndolo h^ 
cer, ó habiendo á quien: la otra temporal en este mundo, quel pone 
aquel quel da la penitencia. Pero razones hi ha por que non habrá las 
penas del infierno, nin irá a él: et esto es si en este miundo compliere 
las penas quel dieren et le ponen : ca maguer vaya á purgatorio, seguro 
es ya que derechamiente irá á paraíso. Ca ninguna alma non puede en- 
trar en la glcMria de Dios nin veer la su &z , si primeramiente non es pur- 
gada, segunt él mesmo dixo á Moysen: que ninguno non lo podría 
veer temporalmiente quanto en sbe que es espiritual} pero bien lo po- 
dría ver otro espíritu seyendo limpio: porque conviene que el alma que 
quisiere llegar a la limpia gloria de Dios, que se alimpie ella primero , et 
de otra guisa non lo puede ella veer. Mas si el niño que batean * ante 
que hubie pecar muere, este va derechamiente á páraiso, sin haber pena 
ninguna en purgatorio : et esto mesmo decimos del home grande que 
dexase su ley et se tornase á la fe de nuestro señor lesu Cristo, et bau- 
tizándole moriese ante que feciese pecado. Otro tal serie de aquel que 
sofí'lese muerte, o martirio o tormento por amor de nuiestro señor lesu 
Cristo: o del que tomase la cruz en remisión de sus* pecados yen« 
do contra los enemigos de la fe, ó ayudando de su haber á los que hi 
fuesen, o enviando otro por sí en su lugar, segunt lo mandase aquel 
que lo hobiese cruzado: ca este atal por la confesión sola et por la 
nierza de la cruz va derechamente á paraíso , et non ha otra pena en 
purgatorio* Et por ende non debe ninguno entender nin creer que otro 
perdón puede ser dado que tan grant virtud haya como el de la cruz. 
£t esto es con grant razón : ca asi como nuestro señor lesu Cristo mo- 
riendo en ella nos perdonó de nuestros pecados , et (ue después de su 
muerte á quebrantar los infiernos et á destroir el poder del diablo, asi á 
los que la toman, segunt dicho habemos, dales Dios perdón de manera 

j>ar tierra 6 por mar bascando otro logar do more, 6 va en peregrinage ' 
ó en mercaduría, ó por alguna otra razón qualquier, ca este bien se 
puede confesar allá do va, asi como suso es dicho : la quinta es quando 
el que es perroquiano de una eglesia et face pecado en otra, ca este atal 
bien se puede confesar si quisiere al clérigo de la otra perroquia do fizo 
ti pecado^ Et débese confesar cada uno, podiendo haber clérigo ^ lo mas 
asna que pudiera ca tanto mas agrava el pecado al alma del homc 
quanto mas está en él. 

X do Tin aquellos. Esc. 3. 3 ó en mandaderíat Ek. <• 

a et ame que venba ¿ pecar morre. P. 

TOMO i. Q 2 



.^ — .-ciaa úg pufgatu ia Et dcsto 
.•s*«.jL:it noi dio ende grant en- 

..^ ^. j:c cqü» las ocras muertes es- 

.^ . ^^^ taa bomildosamentef co- 

. -¿ *waiá disto toviaz los pies. Et 

. .^^ . j.<ítti dei infierno fueron que* 

. ^ . ^ .. .ijigtino á por su grant culpa 

...^ .^;a» entrar en él quien lo bien 

. > ^.^üa:» que non puede otra cosa ía^ 

^ .i¿kfr<^ ^ una es perdonar, la otra sal- 
. ^ - ^ .^4a et se alimpian de los pecados^ 

-UAjuniento ninguno: et por la sal-- 

_ ^ ^ , ¿^0^ de paraíso. 

^^ ^ .. «'« . of imms confesar. 

^ , »- . ..^•.w* >¿ tRS cosas en sí non hobiere para 

,. . >aiKn es que diga verdat de todo lo 

^u^ojtfctr OB qpie erro; la segunda que haya 

^ -ni"*^ it los pecados que ñzo, teniendo 

^ .>^ va ;t«Kt -aaguase en él el amor de Dios, 6 

^_^ ^ .^ ^ . i!^p«iMA» poniendo bien en su corazón . 

.;. % . vuicsiodose desta guisa, es la confesión 

^ ..^lA. « ^|uc sobrellos dieren en todas maneras 

_.^. . > ^c 4tti parte les alimpia las almas , et de 

^ ^ ^,^, >.* v.>í» fanones: ca si la penitencia • minti- 

^ .^ -"^ >«>^ Qon dixiese la verdat 6 la negase, tal 

^^; .-iwí «•iBjwarie el alma nin castigarle el cuerpo, 

^ «, w v> M& v{ue hobiese fecho: et d^ta guisa non 

_'^ 4 ^^t^,. ademas fiurie grant Eüsedatmintien*- 

; %¥ XXIII. 

;>^ ^ *^« 4 penitencia para ser verdadera. 

, ;^«i^ ^ MS ftcados facundo pemtencia ver^ 

. * •^frtf í^J" cosas: la primera que se duelan 

v..^i** f^icieron: la segunda que los confiesen 

., ,s^ - .X- Vk^ J^ S^ * inintroit fiíese.^ ToL t. 3. 



TITULO IV. J25 

.do a Dios que sabe, todas las cosas ciertamiente, m^er gdas non di- 
gan: et que da por ende mayor pena que si gelas dixiesen. 

L£T LXVII. 

" Qtié cosas dchm facer los que se confesaren para ser su confesión 

verdadera et complida. 

Quaúro cosas debe fiu:er todo home que se confesare para ser su 
confesión verdadera et complida: h primera tenerse por culpado en su 
voluntad repintiéndose del mal que fizo: la segunda contar por su pa- 
labra verdaderamiente todos los pecados que nobo fechos, non enco- 
briendo ninguno á sabiendas: la tercera emendando por fecho el mal 
que fizo segunt le mandare el penitenciador: la quarta p^tiendose del 
pecado que fizo en tal manera que deanes non torne en éL Ca maguer 
se doliese del mal que fizo et non di^uese la verdat , ó deciéndola non 
ficiese la emienda'que le mandasen &cer , 6 emendando non se partie- 
se del pecado de guisa que hi non se tornase después, non serie com- 
plida la confesión nin verdadera. Et i semejanza desto da santa eglesia 
enxiemplo de Amos el profeta^ que amenazó por mandado de nuestro 
Seiíor Dios a Azahel» que fue rey de Damasco, deciendol que por los 
males et por las premias que federa tres vegadas al pueblo de los judios 
que si se repintiese dello conosciéndolo, et lo emendase, que lo perdo- 
naria; mas sí después tomase á facerlo otra vez, que non l¿ibrie perdón^ 
ante recebrie por ello pena. Onde como quier que las tres maneras de 
pecado que facen los homes son muy grandes en cuidar et en obrar , et 
non emendar , mayor es la quarta en tornarse después i ello: ca en esto 
se muestra que se non dolió del yerro que fizo, nin lo confesó asi como 
debiera verdaderamiente, nin hobo sabor de complir la emienda quel 
mandaron, pues que porfía en no se partir dello. Et por ende el que en 

verdaderamente^ non encubriendo ninguno d sabiendas, nin menguando 
de decir todo aquello de que se acordaren: la tercera que fagan emienda 
dellosy segunt les mandaren aquellos á quien se corfesaren. Estas tres 
cosas debe facer cada un pecador porque erró contra Dios en tres mane-^ 
ras : la una porque hobo sabor de pensar el pecado : la otra porque con- 
sintió en ello queriéndolo facer : la otra por la soberbia que hobo en cum^ 
plirlo de dicho et de fecho i et asi ^ por estos tres males todo cristiano que 
se confesare verdaderamente debe facer aquellas tres emiendas sobredi-- 

I por estM UPeí mineras. Tol. i. 



126 PARTIDA I. 

tal estado estudíese ^ et en este moriese , siempre haberie pen«t por ello 
en el otro mundo. 

LEY LXVUI. 

De qtidks cosas dchcn los homes haber vergüenza en la confesión^ 

et de piales non. 

Vergifenza es una de las nobles cosas que el hcxne ha en si natural* 
miente para guardarse de errar: et por ende esta non la debe ninguno 
haber para facer bien, mas para partirse del mal. Onde los que la hobie- 
ren de los pecados que fideron , teniendo que fue mal por que erraix>ny 
et están avergonzados dellos » tal vergüenza como esta es buena. Et en- 
tendiendo que federon yerro por que perdieron el amor de Dios^ et 
que han menester en todas guisas de facer por que Jo cobren} estos otrosi 
han la vergüenza que conviene, et mayormicnte aquellos que la han 
conosciendo que toda manera de pecado es por natufa vil et sucbj aá 
que mientra el home está en él non ha parte en la nobleza nin en la 
limpiedumbre de Dios. Et eso mesmo es de aquellos que toman ver* 
güenza en facer cosa por que se partan del señorío de Dios, que es el 
mas noble señor que puede ser, et se fiícen siervos del diablo, que es la 
mas sucia et la mas vÜ criatura de quantas Dios fizo, segunt lo que me- 
rescid et las obras que face. Onde los que destas cosas que habernos di* 
cho han vergüenza, o de otras semejantes dellas % tales como estas son 
las buenas vergüenzas. Alas los que han vergüenza de los homes te- 
miendo que se escatimarán si se penitenciaren, ó asmaren tamaíía locura 
que fincarán envergonzados si dixieren los yerros .que han fechos , tal 
vergüenza como esta es mala en dos maneras: la una por maldat que 
muestra en si el home que la ha» la otra por consejo del diablo, á quien 
pesa con el bien et place con el mal Onde por estas razones que habe* 

ckasi ca débese doler en su corazón por el pensamiento mah que pensó, 
en que hobo sabor % et débelo decir de su voluntad por su boca, porqui 
fue desvergonzado queriéndolo facer , et ha de facer emienda por la so^ 
berbia qtíe hobo en sí en complir el pecado} et para estas tres cosas mos^ 
trar amenazo Amos el profeta por mandado de nuestro señor Dios á 
Azaliel rey de Damasco, quandol dixo: que por los males et por las 
premias quejiciera tres vegadas a los pueblos de los judíos , si se repin^ 
tiese etfeciese penitencia dello que lo perdonarte i mas por la (puurta ve^ 

I ules como estos son buenos rergonzo- 2 et débelo decir por su boca por qué 

sos. ToL 3. Esc 3. S. file. Tol. c. & R. a. 3. 



TITULO IV. 157 

mos dkhas es buena la vergüenza do conviene que la haya, et mala do 
la non debe haber. Demás mucho semeja extraña cosa de haber ninguno 
vergüenza en descobrir sus pecados que ha fechos et dichos a Dios, de 
una parte porque lo sabe todo, de otra parte porque puede dar consejo 
á lo que home non puede fecer sinon por él. Et por ende non debe 
ninguno tomar vergüenza de penitenciarse, pues que esta es carrera de* 
recha para partirse del mal et ücet bien. Et sin todo esto non debe el 
pecador haber vergüenza, parando mientes al nuestro señor lesu Cristo 
de como non la quiso haber por salvar á nos, toUiéndonos de poder del 
diablo, et dexándose denostar et muy mal traer á muy vU gente; et 
otrosi por sacarnos de la prisión del infierno se dexd prender á sus ene- 
migos á tan grant dedionra del que mayor non podrie, et que por ios 
nuestros yerros et culpas quiso ser maltrecho et ferido: et por coronar- 
nos en el cielo consindd su Fijo quel posiesen corona de espinas: et por 
damos honra de vida perdurable, et que non cayésemos en yerro de 
muerte que dura por siempre, se dexd poner en la cruz muy deshonra- 
damiente et morir en ella. Et por ende non debe ninguno haber ver- 
güenza de penitenciarse por palabras que le digan, nin por escarnio que 
del &gan los homes que son locos et necios. Qt por ninguna mane- 
ra tanto non le podrián ' escarnir, como él fíncaria escarnido &ciendo 
cosas por que perdiese el amor de Dios et se feciese siervo del diablo, 
et demás membrandol de quantas vergüenzas el nuestro señor lesu Cristo 
recibid por él, señaladamiente en querer estar en la cruz desnudo todo, 
en que nos dio á entender que nos debemos * desnudar de nuestros pe- 
cados, porque el alma descobierta et sin vergüenza pueda ir anteL Et 
otrosi debe el pecador naturalmente cobdiciar amor de santa María, 
membrandol de como ella quando los judíos desnudaron i nuestro se« 
ñor lesu Cristo su Pijo todo el cuerpo que non le dexaron vestidura 
ninguna, lo cubrid ella alli do entendía que debia ser cobierto, et co» 

goda si ¡os apremiase nal perdmariej mas que le daríe pena por ello. 
Onde por estos males et por estas premias entiéndense tres maneras d$ 
pecado en que caen los homes ^ pensando mal et consintiéndolo y et después 
faciéndolo. El quarto es quando non quieren Jacer penitencia de sus peca* 
dos i et han sabor de vevir en ellos s et por ende al que asi muriere non lo 
perdonara Dios } ca derecho es ^ el que toda su vida quiso vevir en pe* 
codo sin penitenciarse ó arrepentirse dello, que después de su muerte 
siempre sea en pena. 

I ctctrncccr. S. Esc. $• 1 detmiTar de mtestroi pectdoi. S. Tol. 3. 



1^8 PARTIDA I» 

briólo con el velo que traía en su cabeza. Et por ende .el pecador debe 
puñar de ganar su amor quanto podíere, porque ella le meta en volun- 
tad que se parta de sus pecados et se alimpie dellos^ á sem^anza del sa 
velo que era blanco et limpio en virginidat, et grande et complido de 
humlldat, de que ella hobo complido el su cuerpo. Et por esta razón 
conviene mucho al pecador que sea humñdoso en dos maneras : la una 
en teniéndose que l¿i errado et ha menester merced; la otra en honrar 
i aquel quel da la penitencia echándose á sus pies , et fincando los hino- 
jos en aquella guisa que entendiere que mas homildosamente lo podrá 
£icer , parando mientes que aquella humildat que face non es al home 
sinon á Dios» en cuyo lugar está aquel quel da la penitencia para per«- 
donar los pecados » et membrándose de ' quan maiía humildat demostré 
Dios en ^var á el, primeramente en querer decender del cielo á la 
tíerra, et el que era alto por nobleza abaúrse por humildat» et quererse 
mover asi el que non era movedizo et movie á todas las otras cosas^ 
et el que feciera todo querer ser fecho, et el que non era mortal querer 
morir, et el que era honrado et por si et por las cosas que feciera que-» 
rer recebir deshonra dellas. Et por ende debe el pecador homillarse que- 
brantando la voluntad, repintiéndose del mal que fizo, et llorando sus 
pecados por quel quiera nuestro Señor Dios resucitar dellos , membilán- 
dose de como el lloró quando resucitó á sant Lázaro. Onde quien desta 
manera hobiere vergüenza en las cosas que conviene , et la dexare en 
aquellas donde non la debe haber, £urá su penitencia complidamente, 
porque ganará merced et perdón de Dios. 

ZSY XXIV. 

De las tres maneras de pecado que los homes (acen, que perdona Dios 

á los que se confiesan. 

Santa eglesia muestra comoptrdona Dios tres maneras de pecados 
a las homes quando se confiesan y et da enxiemplo desto de los tres muertos 
que resucitó nuestro señor lesu Cristo quando andaba por tierra i ca se^ 
guntfizo estonce • en los cuerpos Jace agora a semejanza dello en las al^ 
mas. Primeramente resucitó la fija del príncipe de la sinagoga que yacie 
mturta en su casa dentro} et por esto se entiende el pecado de los malos 
pensamientos en que home está, et quando faz penitencia dellos resucital 
nuestro señor en el alma, que era muerta por aquel pecado contra Dios, 

X qutntt humildat. Tol. 3. de qué nu* et i Kmejanzt dello fa^e agora en las almas* 
nera demuestro Dios humildat. Tol. 2. ToL x. 

a en loa muertos bce agora en los Tifosj 



TITULO IT. 



129 



LEY LXIX. 

Que cosas debe home confesar en la penitencia. 

Toda cosa que cntíenda aquel que se confiesa en que fizo tuerto et 
yerro á Dios et á los homes debe decir en su confesión: et esto por dos 
razones; la una por ganar perdón de Dios sofiriendo aquella penitoicia 
quel fuere dada por sus pecados; la otra por haber amor de aquel á 
quien fizo el tuerto, emendándogelo segunt le mandaren en la peniten* 
cia» et desta guisa se confesara bien para el cuerpo et para el alma, co- 
nosciendo á Dios sus yerros, et emendando á los homes sus tuertos; ca 
mucho es cosa que a Dios place quando el home salle al otro del tuerto 
que le tiene^ fiíciendol emienda de lo que le mandan fiícer. Et esto tovo 
por bien nuestro señor lesu Cristo ' , que ¿1 mesmo prendió ante la 
emienda del home que la suya, quando dixo que aquel que estoviese 
antel akar para ofrecer, et le veniese emiente el tuerto que ¿1 feciera 
al otroy que dexase lo que queria ofirecer ante el altar, et que fuese facer 
primero emienda, et de^ues tomase á &cer su ofirenda. Et esto que 
quiere Dios es con grant razón , porque el tuerto que el home reabe 
non lo puede saber fasta que fecho gelo hayan^ et después que lo sabe 
ha ende pesar temporalmente segunt el cuerpo, et espirituaimente se- 
gunt la voluntad. Onde quando, se ayuntan estos dos pesares en uíio, 
non puede ser que non adugan al home á grant movimiento de mal. 
Et por eso tovo nuestro Señor Dios por bien, que porque esto era cosa 
tan cuitada , que en ante hobiese consejo á ello que á lo suyo, ca él sabe 
la cosa ante que se cuide et después que es cuidada , et otrosi luego que 
es fecha, lo que non sabe el home: et demás como quier que á el fagan 
tuerto faciendol pesar , non le puede tener daño quanto a ¿1 mesmo, 
lo que al home tiene: demás que Dios ha poder de tomar venganza 

por el pensamiento malo que pensó dentro en su corazón j asi como resu^ 
citó • d aquella moza dentro en su casa. El otro muerto que resucitó era 
fijo ^ de una viuda ^ et quando lo levaban á soterrar encontróse nuestro se-- 
ñor lesu Cristo con los qtul levaban Juera de la puerta de la ciudat, et 
kobo duelo de su madre et de la otra compaña que lloraban por él, et re* 
suci tolos etpor esto quiso que entendiésemos el pecado qtieface home en 
diciendo algunas palabras que fuesen carrera para facer el pecado que 
pensó y ó trabajándose en otra manera qualquier para coinplirlo, et qttan^ 

t que ¿I mesmo puso ante la e^iíenda.ToI. 3, Esc. i. mancicbiella. B. R. 2, 3. 
a aquella mancebtella. ToL x. manceba. g de una vibda. E$c. i. B. &• J. 

TOMO I. Jl 




*¿^ 



■*• ^ - "^«34!^ 




*^ palabras 
^' 9"a ano jv,j^ 

- •» -Lázaro 




TITULO IV I^I 

gante mas. Pero si se rezalar de alguna cosa, o ha vergüenza de lo de- 
cir , hal de preguntar sobre aquello íasta que sepa de que se avergonza- 
ba o rezelaba. rero débese guardar que non le pregunte algunos peca- 
dos extraiios et muy sin razón que non usan los bornes , porque podría 
acaescér que alguno de mal entendimiento por tales demandas se mbve- 
ríe á fiu»r algunas cosas malas que non pensó nin sabrie pensar. 



LfiT LXXI. 



Por quéfozm deben ¡os confesares preguntar d ¡os que se ¡es coftfiesan 
si saben e¡ Paternóster, et e¡ Avemaria et e¡ Credo in Deum. 

Avemaria, et Paternóster et Credo in Deum son palabras santas et 
de grant virtud, que conviene mucho á los aistianos que las sepan} 
porque en el Avemaria son pabbras con que el ángel saludd á ^anta Ala- 
.ría quando nuestro señor lesu Cristo tomo en ella carne, et es loor que! 
phce mucho, et ha tan grant virtud que ganan por ella su merced los 
que la dicen de buena voluntad et con grant fíuza de haberla. Otrosi en 
el Paternóster son las siete peticiones que mostró nuestro seiíor lesu 
Cristo á los cristianos, con que sopiesen pedir merced á Dios su Padre» 
et ganar d¿l piadat et perdón. Et en el Credo in Deum es toda la íe et 
la creencia de los cristianos complida, et segunt la deben creer et enten- 
der. Onde conviene que estas tres cosas pregunte todo penitenciador á 
aquel que se le confiesa para saber del si las sabe; et si las sopiere, debe 
entender que cree et sabe &cer oración como derecho cristiano } et si 
non % debele mandar que pune en aprenderlas. Et por estas tres ora- 
ciones comprehenden los cristianos la santa Trenidat; por el Paternóster 
el Padre, por el Avemaria el Fijo, et por el Credo in Deum el Espí- 
ritu santo que viene de amos á dos. 

• 
Corrompido, aborrecen ¡os homes, porque ¡es hue¡e ma¡, asi a¡ pecador 
quando cumpte et pecado por obra aborrece I Dios. Et por ende Hora san-^ 
ta eglesia et ruega á Dios por estos totes que son de fecho en mayores 
pecados , segunt dixieron ¡os santos í ¡¡ore por tí santa eglesia t^ madre, 
et ¡ave tits pecados en sus ¡agrimas: et esto se face d semejanza de como 
¡¡oraron santa JUaría Magda¡ena et santa Marta, et rogaron d nues^ 
tro señor lesu Cristo por su iiermano Ldzaro que¡ resucitase, et ¡¡oraron 
otrosi ¡a otra compaña que iban con eüas. % 

z débegelai tmottrtr. Et por estas tres oraciones. S. Tol. 2. 3. Esc g, 
TOMO I. Rd 



I3S PARTIDA I. 

LEY LXXU. 

JDe cómo debe ser ordenada la penitencia. 

Ordenadas seyetido las cosas de cómo se fiígan^ gducen i los homes 
i que puedan &cer por ellas lo que quieren que sea fecho » et usándolas 
como deben que cojan hi sabor et placer, de guisa que lo grave de 
&cer et de sofrir se les torne ' en rafez. Et como quier que en todas co- 
sas esto avenga, mayornuente aviene en fecho de santa eglesia. Ca pues 
que nuestro sdñor lesu Cristo (be fiícedor et ordenador della, en que ha 
complido ordenamiento: derecho es que todos sus fechos fuesen mejores 
et mas complidos et mas ordenados en todas^cosas que otros. Ef por 
ende los santos padres et los perlados que tovieron et tienen su lugar en 
la su eglesia establecieron entre todas las otras cosas que el fedio de la 
penitencia, que es tan grant cosa como de haber home á descobrir por 
su boca lo que tiene encerrado en la voluntad, que fuese bien ordenado: 
et por ende fiíe establecido que el que toma h penitencia lo ficiese con 
grant ordenamiento, et otrosi el que gela da, asi que ninguno dellos 
non cayese en yerro. Et porque se feciese como conviene posieron que 
el que se veniese i penitenciar que lo feciese con grant humildat, nn«* 
cando los hinojos antel penitenciados, ó asentándose á sus pies, ó ten«* 
diéndose antel en tierra deciendo sus pecados muy Uorosamiente , et re^ 
pintiendose mucho dellos; et en todo esto teniendo la cabeza cobierta 
et abaxada, catando con los ojos contra tierra o fizo el pecado ^ el que 
se arrepiente, et con k voluntad contra el cielo onde cobdicia haber 
perdón de Dios, et non parando mientes á la cara del penitenciador, 
nin al contenente que feciese quando se penitenciase, porque por aven- 
tura podrie ver hi alguna cosa quel destorvarie la voluntad, mas que en 
todo fuese homildoso en dicho et en fecho, porque la humildat deste 
mundo lo ensalzase en el otro^segunt dixo nuestro señor lesu Cristo; 
que el que se homillase que ese seria ensalzado. Et otrosi fue establecidcf 

LEY xxr. 

Qué los clérigos deben ser sabios en dar las penitencias. 

Sabidores deben ser los clérigos en dar las penitencias d los que a 
ellos se confesaren , pues que son puestos en lugar de Dios para juzgar 
las almas i ca qualquier d^os debe primero oir el pecado que fizo el Ikh- 

1 en refez. S. Tol. 3. Esc 3. 1 de ^e se trrepíente. Esc. 3* 



TITULO IV. 1321 

que el que diese la penitencia estudíese en lugar alto, porque aquel que 
del la recibiese se podiese asentar á sus pies á íacer la homildanza de las 
otras cosas que díxiemos^ et que toviese la cara abaxada et cobierta, de 
guisa que gela non viese ninguno» nin aquel quel diese la penitencia; et 
si (bese home que recibiese bien la penitencia, quel feciese llegar el pe- 
nitenciador á si por oirlo mejor , ó se llegase mas íél^ asi que podiese 
algunas veces parar mientes al rostro por ver si tenie contenente triste 
como home que se duele , ó si es alegre en el rostro como home que 
trae encobierta et quiere dar pasada á su fecho. Mas si fuesen mugeres 
las que se penitenciasen, debe el penitenciador asentarlas a sus pies, mas 
non muy cerca, de manera que nol puedan tañer en ninguna cosa, nin 
é\ a ellas : et débelas asentar á uno de sus lados porque oya lo quel di- 
xieren et non les vea las caras, segunt dixieron los profetas, que las ca** 
ras de las mugeres fermosas son átales al que las cata como viento que- 
mador, o como red en que caen los pescados. Et por ende débense 
guardar de las non parar mientes , nin de se apartar con ellas en lugar 
encobierto para darles penitencia ó non los vea ninguno , maguer sea 
4ugar sagrado ó non : ca seyendo los yerros aparejados para leerse &- 
cen al pecador caer en ellos. Et esto es muy grant yerro quanto a Dios 
ét al mundo , porque aquel que yerra habiendo á facer emienda del mal 
que £20 et non la £tz, et errar buscando carrera por o lo Biga , por cul- 
pa es de aquel que gelo debe facer emendar : et contra tales como estos 
dixo sant Pablo que non quisiesen dar lugar al diablo en sí mesmos. 

me que se le confiesa ^ et desi preguntar las cosas que están cerca del y 
fara saber mas la verdat, á que dicen en latín circunstancias: estas son 
asi como qual es el pecado que fizo aquel que se confiesa ^ et de qtéé edat es 
el pecador, si es mancebo ó si es viejo, ó si es sano 6 doliente, ó libre 6 
siervo, ó rico ó pobre % ó clérigo ó lego, ó letrado * 6 sin letradura, ó pre^ 
lado, ó otra persona menor í ó si el logar en que fizo el pecado es sagrado 
ó non, et en dia de fiesta ó en otro, ó si fizo el pecado tan solamente por 
sí ó con ayuda de otri ,.et por qué se movió a facerlo, ó si lo fizo de su 

I £t quando todas,estas cosas hobiere ca» da á Dios et i santa eglesía , eso debe facer 

tadas debei dar penitencia segund su albe- en los otros pecados. Otrosí decimos que el 

drío , atal que entenda que la podrí complir que se viniere confesar que debe seer obe- 

et que sea contraria al pecado qm fizo , ca si diente et muy agucioso de facer emienda de 

el pecado fuere de luxurta debei mandar que los pecados aue hobiere fechos | segund le 

•yune et que faga oración, et si de soberbia mandare aquel á quien dixiere su confesión, 

mandar facer cosas que sean de homildat , et ca dotra guisa non seria verdadera nil temía 

si fuere de avaricia , que es eKasedat , man- pro para salvarse por ella. B. R« j. 
darle que dé almosnas , et si fuere el pecado a ó letrado ó simple , ó prelado. Esc* a. 

de non creer bien » mandarla que faga enaitii- 



1^4 PA&TIbA I. 

Onde si él penitendador et el que toma la penitencia todas es^s' cosas 
sobredichas guardaren , será la penitencia ordenada como debe. 

Cómo deben ser entendidos et sabidores los que dan las penitencias. 

Entendidos et sabidores deben ser los que dan las penitencias; ca 
mucho conviene que el que quisiere saber la voluntad del otro que sea 
entendudo. Et esto en dos maneras; la una en preguntar , la otra en al« 
bedriar ; ca por las preguntas llegará á lo que quier saber, et por el al- 
bedrio sabrá lo que hi debe ' mandar. Et por ende conviene al peniten« 
cíador que pare mientes qué persona es aquel que se le confiesa, et de 
qual edat: primeramiente si es mancebo ó viejo, 6 sano 6 enfermo, 6 
libre 6 siervo, o rico o pobre, 6 clérigo 6 lego, 6 letrado ó sin le-^ 
tradura, o perlado, 6 rey, 6 otra persona menor: et desi en estado de su 
cuerpo, si es enfermo 6 sano, 6 fuerte 6 flaco, 6 grueso ó m^o, o 
lazrado o vicioso, d si es tal home que cobdicie mucho complir volun- 
tad de su carne, asi como en comer, 6 en beber, 6 en luxuria, 6 en 
otras cosas semejantes destas; otrosi si tiene h voluntad sana 6 enfer- 
ma, usando á pensar malos pensamientos, 6 i dedr malas palabras, d si 
es estable en las cosas que ha de fiícer, o camiadizo. Et ddbel otrosi pre- 
guntar la vida que &ce, o qué menester ha, d si es rico et ahondado, 6 
pobre o mesquino, ó homildoso o soberbioso, á sin cobdida ó cob- 
dicioso, ó manso 6 bravo, o granado 6 escaso, ó noble de corazón 
en dichos 6 en fechos, d vil 6 rafez , ó libre 6 siervo, ó o^ado ó por 
casar, o clérigo o lego, ó letrado o sin letradura: et otrosi el lugar 
que tiene, si es mayor que los otros perlados, asi como papa, o patriar- 
ca, o primado, ó arzobi^, ó obispo, 6 otras personas menores, asi 
como descenden cada uno por su grado, de qual manera quier que sean^ 

grado 6 por fuerza, et guantas veces, et en qué manera, et sobre todo 
esto si muestra el pecador si le pesa porque pecó. Et guando todas estas 
cosas hobiere catadas, debél dar penitencia contraria del pecado míe fizo, 
ó otra segunt su albedrio, qual entendiere que podra complir. Otrosi el 
que se viniere confesar debe ser obediente et muy acucioso para facer 
entienda de los pecados que hobiere fechos , segunt le mandare aqtiel á 
quien dixere su confesión ^i en otra guisa non serie verdadera nil temic 
pro para salvarse por ella. 

X emendar. S. Esc. $• a ca otramieiite non sería. Tol. i. 



TITULO IV* i^f 

de <^detif ó de reUgion; et otrosí si son homes que I^an poder- de^ facer 
justicia, asi como emperadores, ó reyes, d otros homes á quien sea 
otorgado por derecho: et otrosi del menester que ha cada uno> asi co-« 
mo caballeros que hande vevir por armas, o labradores por su labor, 
ó menestrales por sus menesteres, o mercadores por sus mercadorias. Et 
catando el penitendador todas estas cosas, luego ehtendrá por qué ra- 
zón se movió el pecador a facer el pecado, et con<Moerá qwi penitencia 
le debe dar. Et daodo el penitendador la penitencia que conriene, et el 
que se confiesa redbiéndola homildosamente, yiene a acabamiento de 
lo que cada uno dellos ha menester. m L 

LEY LXXIV. 

Quién puede dar ¡a penitencia. 

Dar la penitencia non conviene sinon á homes señalados i quien se 
deben los homes confesar; et esto se enuende primeramiente por todos 
los prestes que son ordenados de mísa^ por d noble oficio que tienen de 
sagrar el cuerpo d^ nuestro señor lesu Cristo, et son en lugar de los 
Apostóles. Ca maguer que nuestro Señor traia muchos dedpuTos et otra 
mucha. gente que andaba con ál, con los Apostóles habia su consejo, et 
á ellos mostraba mas sus porídades que a los otros todos. Et por ende 
fue estableado etxvdenado que los prestes podiesen oir las confesiones 
et dar hs penitencias, et non otro ninguno f)or honra que bobiese en 
santa eglesia, nin.por religión que recibiese, maguer fuese el religioso 
misacantano, pues que viviese en claustra et so regla: ca este atai non 
puede dar penitencia, nin pedricar al. pueblo» nin bautizar-, nin usar de 



L£T XXVJ^' 



Quáles preguntas pueden Etcer los clérigos i los que se confies^ ^ dios, 

et quáles non. 

Simplemente deben ¡os misaeantanos oir ios confisiones de /¿s peca^ 
dores y et después que ¡es ¡uéieren manifestado sus pecados hanles de 
preguntar de ¡as cosas que son arrededor de¡ pecado, asi como dice en ¡a 
¡ey ante destaspero débense mucha guardar que ¡es non Jagan preguntas 
señaladas de ¡as maneras de¡ pecado, mas gener^imente ¡es deben pre^ 
guntar en qué manera pecaron. Otrosi hanse de guardar que non pregunten 
a los que se ¡es cor^san de pecados extraños et muy sin razon^ que non 

I EsU Itj falte ai el cód. B» R* 3» 



13^ PARXIiDA I. 

ks otrab colas que j^enescen a cura de áxúxrasi fiaéras ende si hobiesen 
los que asi viven previUejos del papa en que gelo otorgase ^, et si los pi« 
diesen los obispos por servir alguiñs eglesias perroqaiaks que fiíesen de 
aquella religión onde ellos son; et esto aun con .oobsendiniento de los 
mayores de aquella su <írden. Pero estos dárigos de misa que desctmos á 
quien se deben los homes confesar , non se entiende sinon de aquelk)s 
que son perroquianos cada uno de sus eglesias: et magper se quisieren á 
otro alguno confesar^ non lo pueden £u»r sin otorgamiento deaquestos 
sobredichos^ o de otro perlado mayor que haya poder de gelo mandar: 
ca estos han poder de los absolver porque pueden dir las confesiones» 
et otros por mandado dellos. Pero los perlados mayores, asi como ar- 
zobispos, o obispos, o otros que non han mayoral sinon el papa, pu¿- 
dense confesar á quien se quisieren sin demandar licencia , solamlente 
que sea clérigo aquel á quien se confesaren, et ordenado de misa. 

LEY LXXV. 

Par qtialés razones ptuden otros dar penitencia non seyendo prestes. 

. . . .^' .. ^ * - » " - '-■ , ' 

Penitenciar pueden et absolver los prestes a los qw^se las cbnficsvit 
seguiit deximos en la ley ante desta. Pero si alguno faobicie tal ^pfiarme^ 
dad o otp cuita por que quisiese tomar penitencia ante del tiempaqud 
tenia eft voluntad de la bjzcf^ debe luego demandar por aquel clérigo á 
oue se suele confesar ,.et .si lo hobiere, hal de decir su.coi^ion ante á 
el que a otro ninguno. Et si aquei su perroqüianonon podiere. haber, 
debe enviar por otro clérigo preste a quien se confíese; mas si ninguno 
dellos haber Jion podiese por ningmuLmaneca^ puédese confesar á otro 
clérigo, maguer non sea de misa. Et si todos estos clérigos non hobiese» 
tan santa cosa es la penitencia et tan grant fuerza ha, que puede mane- 

nsart toí homes ^ porque podríe acaescer qtíc algunos por tales demandas 
se fnoverien á facer algunas cosas malas y que ante non las sabrien pen^ 
SMT. J^i^ Ji por aventum acaesciese que el qtie se coifesase futst homc 
nech ó vergonzoso^ ó el cierno viese en él algunas señales que efwergm^ 
zaba de h decir, entonce bien le puede preguntar fasta que sepa la ver^ 
dat de aquel pecado que enctére. Otrosi puede preguntar a todo home 
que veniereájél á cot^esion de los pecados que son usados, asi como dt 
soberbia y et de muerte de home^ et de avaricia , et de adulterio, tt de 
furto , et de falso testimonio, et de ks otros pecados que facen los bornes 

f^ ósL tos pusieicii. &' TqL 3. Esc. j. 



TITULO IV. 137 

festar sus pecados al lego: et maguer que el íego non haya poder.de le 
absolver de sus pecados, gana perdón de Dios por aquel repentimieoto 
que ha, et por la buena voluntad que tenia consigo que se confesarle al 
clérigo si lo haber podiese. Pero si después ' estorciese de aquel peligro» 
déb^ manifestar después al clérigo ; porque atal confesión como la que 
habie fecho de primero coa el lego non vale sinon á hora de coita, non 
podiendo al &cer« 

LEY LXXVI. 

Como ninguno non pude nin debe confesarse por mandadero mnpor carta. 

Mandadero nin carta non debe ninguno enviar para confesarse por 
ellos sus pecados, mas el pecador mesmo los debe decir por su boca á 
aquel quel da la penitencia, et otro * mandadero non debe hi ser sinon 
Dios, que es seiíor et lo sabe todo, fueras ende si non sopiese el len* 
guage de aquel á quien se quiere confesar, o hobiese en sí enfermedat , ó 
otro embargo por que lo non podiese decir por la boca, et lo hobiese 
él i esorebir por su mano: ca estonce bien puede manifestar sus pecados 
por mandadero, estando delante aquel que se quiere confesar, et non lo 
enviando dotra guisa al confesador como en manera de mandadería. Et 
eso mesmo ha de fiícer el que dice su confesión por escriptura, ca si 
desta guisa non lo feciese, menguarle ende dos cosas las mejores que hi 
ha en la confesión: la una vergüenza de la vista de aquel a quien se con- 
fiesa; la otra miedo de la palabra, reprehendiendol de sus pecados, et 
trayendol mal ^ ellos, et metiendol espanto de la justicia de Dios que 
debe ser fecha en él, porque él le erro desconociendol et pasando su 
mandamiento. Et desto nos dio enxiemplo nuestro señor lesu Cristo 
quando sanó los diez gafos , et les mando que fuesen et se mostrasen á 
los sacerdotes: ca en esto dio a entender que por vista et por palabra se 

á menudo et son como de cada día. Otrosi dehe el preste mandar al que 
se le mamfiesta que quantas vegadas vhúere á tomar penitencia que se 
asiente a los pies del clérigo homildosamente s pero si fuer muger débela 
castigar que se asiente á alguno de los lados del ^ confesor y et non muy 
cerca nin delante , mas de guisa que la oya et nol vea la cara, porque di^ 
ce el profeta Abacuc} que la cara de la muger es asi como viento que que^ 
ma al que la cata. OrUe el clérigo que se debe guardar de non facer yer^ 
ro con las muger es, ha menester que se guarde del non ver la cara nin 
otra cosa ^ por que haya de moverse a errar 

I eictptse. S. Tol. 3. a medianero. S. Toh a. Esc* 3.r 3 confeitdor. Esc u 
TOMO X. 6 



138 PARTIDA I. 

había .á &£er, que non por mandadero nin por carta: et aun se muestra 
por lo que dixo el apóstol Santiago: que se confesasen los unos á los 
otros porque fuesen salvos. Onde quien üct la confesión desta manera 
vale> et dotfá guisa non. 



LEY LXXVII. 



Por qué razón puede demartdar licencia el que se confiesa á su confesor 

para irse confesar con otro. 

Perroquia tanto quiere decir como lugar santo o mora el padre que 
ha de dar consejo et guardar espiritualmente el alma del pecador, asi 
como el padre terrenal ha de guardar el cuerpo del fijo naturalmiente: 
ct por ende son llamados perroquianos aquellos que moran cabe la 
eglesia en que oyen las horas et de que reciben los sacramentos, porque 
son tenudos mas a aquel clérigo que gelos da que i otro: ca pues que 
es asi como padre espiritual, derecho es de amarle, et de honrarle et 
de guardarle. Et algunas tierras ha en España en que llaman i estos per- 
roquianos feligreses, et este nombre es otrosi derecho, ca feligreses tanto 
quiere decir como fijos de la eglesia de que son vecinos; et por eso la 
llaman fcUgresia , asi como por los perroquianos es llamada perroquia. 
Onde estos que llaman asi desta guisa , et que moran cabo destas eglesias, 
non pueden ir a confesarse de sus pecados á clérigo dotra eglesia , si non 
mostrare razón derecha por que gelo haya de otorgar, deciendol que fa-- 
liará mayor et mejor consejo para su alnia en el otro a quien quiere irse á 
confesar que en él, segunt el pecado que fizo ó en que estaba. Ca si tal ra« 
zon como esta ó otra semejante della nol mostrar, non es tenudo el cié* 
rigo de gelo otorgar. Pero él mostrándogelo verdaderamiente con hu- 
mildat, si el clérigo dar non le quisiere la licencia, puédese del quere- 
llar á su mayoral , asi como al arcipreste, 6 al arcediano, d en cabo al 

^ LBY XXV XI. 

Por qué razón deben los que oyen las confesiones preguntar i los que 

se confiesan si saben el Paternóster, et el Avemaria 

et el Credo in Deum. 

Avemaria^ et Paternóster et Credo in Deum son palabras santas et 
degrant virtud que convienen mucho a los cristianos que las sepan; por-- 
que en el Avemaria son las palabras con que el Ángel la saludó quando 

I Estt le7 &lu en cl cód. B. R 3. 



TITULO IV. lag 

obispo de aquel obispado onde fuese aquel clérigo. Mas si tanta fuese íz 
malicia destos mayorales que dicho habernos , que gelo non quisies^i 
£icer nin otorgar , et el entendiese verdaderamente que mejor consejo 
£ü|aria en el otro clérigo á quien quisiere ir a confesarse, bien lo puede 
estonce fiícer sin otor^uniento dellos. Ca palabra es de nuestro scñoc 
lesu Cristo, que dixo que los físicos non convienen para melecinar los 
sanos, mas los enfermos; et por ende el que es erijfermo de pecado, 
quanto mejor físico hobiere para le dar consejo al alma, tanto mas aina 
et mejor puede guarescer de ella; ca non es bien que home dexe en ú 
envejecer el pecado , ca bien asi como la enfermedat pequeiía podria sanar 
aina si tomasen á ella consejo luego , et si la alongasen cresceria el mal» 
de guisa que muchas veces vernia por ello el enfermo á muerte; otrosí 
el pecado que es pequeiio, quando se endurece et non se manifiesta, 
cresce de guisa que de venial fícese aiminal, et de aiminal viene á itior- 
tal, asi que cae en muerte del alma por ende para siempre. Pero si al- 
guno demandase licencia maliciosamente, o con engaiío, 6 habiendo 
vergüenza de aquel déris^, porque por aventura se torno después en 
alguno de estos pecados oe que habia ya tomado penitencia del, ó por 
malquerencia que hobiese contra él, non le habiendo merescido por 
que, et despreciándolo deciendo que non habia poder de absolvello; 
por qualquier destas razones si demandar licencia, maguer geb otorgue 
el clérigo, fius engaño á si mesmo, et yerra de manera que al clérigo 
quel da la licencia non le tiene daiío, nin á sí pro ; et muéstrase por nu<- 
jso et por atrevido en querer fiícer escarnio a Dios , en cuyo poder tiene 
el cuerpo et el alma, et a quien no puede mentir nin asconder ninguna 
cosa de su fecho, et busca su daiio en tan mala manera, que por aquella 
<arrera que ddbe ganar salvación, gana su confondimiento. 

LEY LXXVIU. 

Par guales razones los parroquianos de una egfesia se pueden Ir confesar 
al clérigo de otra sin demandar licencia. 

Licencia tanto quiere decir como otorgamiento dado ordenada^ 
miente' sobre cosks seiíaladas. Onde ordenó santa eglesia que* ninguno 

nuestro señor lesu Cristo tomó en ella carne, et es loor que le place mucho, 
et ha tan grant virtud que ganan por ella los homes su merced. Otrosi en 
el Paternóster son las siete peticiones que nuestro señor lesu Cristo mos^ 
tro á todos los cristianos con que le sopiesen pedir merced. Et en el Credo 
m Deum es, la creencia verdadera de la santa fe católica como la deben 

TOMO I. Sd 



140 PARTIDA. I. 

non fíciese ninguna cosa en fecho de su alma para déxar su perroquiano 
ec irse confesar á onro, á menos de otorgárgelo primeramiente el suyo» 
así como deximos en la ley ante desta. Pero cosas podrían hi acaescer 
por que lo fiurían con derecho; et esto serie si aquella persona que se 
quisiese ir manifestar fuese muger con que el penitenciador hobiese fe- 
cho pecado, o lo toviese en corazón de lo facer, d si fuese raron que! 
hobiese acaescido de pecar con la barragana del dárigo, o con alguna su 
parienta, o si hobiese muerto, ó ferido, ó deshonrado, ó fecha otra 
grant deshonra a algún su pariente que le tañese mucho. Ca por qual-» 
quier destas razones sobredichas bien se puede ir á confesar á otro cléri« 
gó de otra perroquia, asi^mo de suso es dicho; ó á alguno dexase su 
perroquia et fuese morar i otra, estonce bien se puede manifestar sin 
otorgamiento de ninguno al clérigo de aquella do va. Et otrosi quando 
alguno andodiese de una tierra en otra, non seyendo vecino de algunt 
lugar , nin habiendo sabor de se asesegar : ca andando asi, bien se puede 
manifestar i qual clérigo quier que luya poder de oir confesión et de 
dar penitencia. Eso mesmo serie quando dexase su casa et andodiese por 
tierra ó por mar buscando otro lugar á do quisiese ir morar, o fuese en 
pekgrinage, ó en mercadoría, o en otra razón qualquier, bien lo puede 
ncer con derecho, ca mientra él asi andodiese non haberle otro perro- 
quiano á quien se confesar sinon á aquel de aquella tierra o fuese: otro 
¿1 serie de aquel que fuese perroquiano de una eglesia et feciese pecado 
en otra^ ca este bien se puede confesar á quisiese al clérigo de la otra 
perroquia do pecara. Onde por todas estas razones non haberle por que 
demandar licencia i su perroquiano si non quisiese. 

creer. Et por esta razan ¡os clérigos que oyen las confesiones deben fre^ 
guntar a los que se les confiesan si saben estas cosas que en esta ley di-* 
ximos, et si dixieren que non, debengelas mostrar, et conseiarles et man^ 
darles que las aprendan. 

LEY XXVJJI. 

Qué pena merecen los que facen pecado mortal, et por quáles 

emiendas son quitos. 

Doble pena ' es fallada por el pecado mortal: la una por siempre en 
el otro siglo á los que non lo corifiesan en este podiendo haíer a quien, ó 
que no se arrepienten como deben : la otra temporal en este mundo, que le 

t tterdce d que üc% pecado morttl ti non ficicre pemtencu déli h uní. B. R. 1. |. 



TITULO IV. X4I 

LEY LXXIX. 

Cómo deben haber fe para ser salvos por la confesión, también los que 
dieren penitencia, como los que se les confiesan. 

Fe es cosa en que ha muchos bienest ca ella fiu: vevír i los bornes 
buena vida en este mundo et alegre, et dales esperanza ciertamiente para 
haber de^ues que morieren la otra en aquel sieglo que dura por siem- 
pre: et demás da al borne esfuerzo grande para sofrir las tentaciones 
quel vienen del mundo et del diablo: et aun sin esto &zle ser leal et de 
grant corazón, que son dos virtudes muy grandes et muy nobles á quien 
I)ios las quiere dar. Et la fe es como acabamiento de todas estas cosas 
que deximos: ca fiándose home en la cosa, non puede ser que la non 
acabe toda j et aun si una vez non la pudiese acabar , acatxurla hia en 
otras: ca la buena fe da buen conorte, et buen conorte da la buena es- 
peranza, et la buena esperanza faz al home pasar el tiempo sin recebir 
en su voluntad grant cuita nin grant pesar. Et por ende dixo nuestro, 
señor lesu Cristo a sus decípulos que si hobiese en ellos fe quanto un 
grano de xenabe, et mandasen i un grant monte que se moviese de un 
lugar á otro , que luego serie fecho , ca la creencia non es nada sin la fe. 
Et aun dixoles que si ellos fuesen bien ahondados de fe, que toda cosa 
que pediesen a Dios su Padre que gela darie. Et por ende conviene que 
el que se manifestare que la haya en sí muy firme, creyendo que por 
aquella cuita que ha en su voluntad del mal que fizo, et por la vergüen- 
za que lieva confesándolo et repintiéndose dello, et por la emienda 
que fará compliendo lo quel mandan , que de todo en todo será quito} 
ca el pesar, et el repentimiento et la confesión sin la emienda non es 

pone aquel a quien se confiesa el pecador S* et quando esta temporal es tan 
grande. que cumpla á la emienda del pecado, cumpliéndola en este mun^ 
do es quito de la otra, que debia haber en el purgatorio^ et si non es tan 
grande ó non la puede complir en este mundo, conviene por fuerza que la 
cumpla en el otro pasando por purgatorio. 

I mas It que sería durable en el otro s¡e- penará por ende en el otro steglo fasta que 

glo perdona Dios i hombre sin otra emienda la cumpla , et i esta llaman purgatorio: eC 

ninguna quando se rcpiente doliéndose de para seer quito del pecado mortal el que lo 

los pecados que fizo; et la temporal non se face» estas dos emiendas es tenudo de facer, 

perdona í menos de facer emienda del pe* la una i Dios porque fizo contra su volun- 

cado , segund le manda aauel i quien se ma- tad , et la otra i la eglesia porque fizo con* 

nifesta* rcro si aquí non la podierc complir tra su defendimiento. B. R. 3. 



142 PARTIDA I. 

nada, segunt dixo nuestro señor lesu Cristo: que la fe sin obra muerta 
es. Eso mesmo decimos del que recibe la confesión et da la penitencia, 
ca nol abonda en creer que será el otro salvo por confesarse, si él non 
cree que por aquel su mandamiento lo será: et que ¿1 ha poder de nues^ 
tro señor lesu Cristo para leerle salvar. Et por ende quando desta guisa 
se ayuntan bien las voluntades del que se confiesa et del otro quel da la 
penitencia, luego es hi la obra de la merced de Dios, segunt que él 
mesmo dixo: do quier que dos sean ayuntados d tres en mi nombre yo 
so en medio dellos. Et esto nos mostró quando enviaba sus apóstoles á 
pedricar, deciéndoles que en el su nombre sacarían los diablos, que se 
entiende en este lugar de la confesión por los pecados de la voluntad: eit 
otrosi que fablarian lenguages nuevos: ca bien es nuevo et maravilloso 
de haber un home á decir á otro por su boca los pecados que fizo, cre- 
yendo que aquel está en logar de Dios. Et alli o les dixo adelante que 
les daba poder de toller las serpientes, se da á entender que habiendo 
fe en la confesión , se tirarien los pecados de los que los feciesen , que 
son como sierpes emponzoñadas. Et aun dixo mas, que si alguno be- 
biese ^ pozoña , -que non le empecerla : et el entendimiento desto es 
que habiendo home creencia con fe en estas cosas que son sobredichas» 
si hobiese tentación del mundo ó del diablo que es * empozoñado \ 
quel ternie pro; ca seyendo las voluntades de aquel que se confiesa et del 
otro quel da la penitencia ayuntadas en una fe , por fuerza es hi el per- 
don de Dios: ca maguer los homes facen pecados et yerran de muchas 
maneras , mayor es la su merced et la su piadat que quanto ellos pueden 
errar en pensamiento, ni en dicho ni en fecho. Et por ende ningunt pe> 
cador non debe desesperarse de haber el su perdón et la su merced ; ca 
maguer el home non hobiese poder de decir sus pecados por la boca, 
nin los podiese mostrar en otra manera nin por escripto, doliéndose en 

Z£T XX XX. 

A quáles personas se debe home confesar seyendo ^ quejado de 
enfermedat ó de otra manera. 

Enfermedat habiendo alguno ó otra cuesta por ^ se cuitase de tomar 
penitencia mas aina de lo que tenie en su voluntad de lo facer , debe de^ 
mandar primeramente por aquel a quien se ha de confesar y según dice en 
la setena ley ante desta} pero si aquel non podiese liaber^ puédese confesar 

I ponzofia. Tol. 3. Esc. 3. pozonít. 3 quel non ternU daño. S. Tol. 3» 

ToJ. 2. pozon. S. Esc. 3. 

1 apozonlado. S. 4 cuitado. B. R. 1. coíudo. Esc i. 



TJTÜLO IV. lj^2 

SU voluntad 9 et conosdéndose que erró, et habiendo fe et esperanza que 
Dios que le haberá piadat et merced » si en .esce ccmiedio moríere non 
puede ser perdido. Onde el que se desespera cae en perdición por siem-* 
pre, et el que ha buena esperanza sálvase* 

LEY LXXX. 

Qué fuerza han los sacramentos en uno con la fe. 

Ayuntados en uno con la fe los sacranietto&, han grant fiíerza et 
grant virtud} ca la fe es home haber firme qreenda de la cosa que non 
veye nín siente, et esta es raiz et fundamiento de todos los sacramentos, 
ca maguer que ellos lo sean como lo son santbset buenos, si la fe non 
hi fuere, non ternien pro. Onde conviene por derecha razón ^que en 
uno anden et se fagan como uxu cosa, de manera que el sacramento 
6bre et ordene, et la fe confirme et mantenga por creencia^ Ca tan 
grande es la pro que la fe aduce, que sin lo <pie fiure al (pié la ha que 
sea firme et alegre teniendo buena esperanza; tráele aun sin esto que 
quando viene a hora de cuita et ha de recebir algunos sacramentos 
que deben ser dados en aquella sazón , maguer non lo pueda mostrar 
por palabra seyendo mudo, d que hobiese perdida la fabla por enfer- 
medat, 6 que non sopiese el lénguage, et mostrase algunas señales de 
repentimiento fcriendo sus pechos, ó gemicndo^ ó sospirando., o llo- 
rando, por eso non deben dcxar de le dar la comunión , nin de le ungir. 
Ca maguer non lo puede demandar por la boca, las señales lo muestran 
et lo demandan por ^1, de manera que si en aquel estado muere, es sal- 
vo: ca la fe por creencia aduz los sacramentos por obra. Et por ende 
nuestro señor lesu Cristo primeramiente puso la fe et el bautismo alli o 
dixo; quien creyere et bautizado fíiere, será salvo. Ca tan grande es la 
merced et la bondat del nuestro Señor que faz á los pecadores, que 
siempre les da carrera por que se emienden, et por que hayan la su gra« 
cia» segunt que él mesmo dixo: que non querie la muerte del pecador, 

d otro qualquter, maguer non sea misacantano. Et si en ninguna manera 
clérigo non puede haber , tan grant fuerza lut la penitencia que se puede 
manifestar á lego , et maguer que el lego non haya poder de le absolver 
de sus pecados^ gana perdón deltos de Dios por el repentimiento que ha, 
et por la buena voluntad que tiene consigo que se confesarie á clérigo si 
lopodiese haber. Pero st después estorciese de aquel peligro, débese ma^ 
ni/estar de cabo a clérigo , ca tal confesión como la que habie fecho prime^ 
r amenté con el lego non vale sinon á hora de cuita non podiwdo al facer. 



144 PARTIDA. X' 

que se entiende por la del infierna^ naas qae se' comrertiese et hóbiese 
vida con él en el parauso. 

L£T LXXXZ. 

Qué pena deben haber los cristianos qu$ se non quieren ctmfesar 

cada año una vez. 

Confesión és muy santa cosa, ca el nombre della es tomado del que* 
brantamiento del corazón que toma ¿1 hoihe por los pecados que ha fe« 
cbos , et de la vergüenza que recibid dedéndolos por palabra. Et por 
ende níngunt cristiano non debe escúsarse de la fiícer , manifestánck)se 
cada que se sintiere en culpa» de guisa que como los pecados fuere &« 
ciendO) que asi los vaya luego tolliendo de si. Ca non es derecho que el 
cristiano, qiie es vasallo de lesu Cristo, traya a sus cuestas la carga del 
diablo que es su enemigo. Onde por esta razón débese, confesar segunt 
habernos dicho, o si non tres veces al año por las tres pascuas , ó á lo 
menos una vez si mas non podiere ante de la pascua mayor , desde el 
dia de Ramos fasta el dia de pascua de Resurrección. Et por esto orde- 
no santa. eglesia que qusdquier que estas cosas non federe, asi como so- 
bredicho es, que sea echado della, que non oya las horas con los otros 
fieles , et quando moriere que non lo sotierren entre los otros aistianos. 
Et porque ninguno non se pueda escusar desto deciendo que lo non sab^ , 
jfiíe estableado que gelo fagan saber los clérigos. 

LET LXXXII. 

Por qué razones non deben tardar de confesarse los homes et de tomar 
penitencia quando están en sanidat. 

Tardanza es cosa que tiene grant pro en algunos fechos , et daño en 
otros. Et esto es que quando elhome asma de &cer algún fecho malo, 
débelo tardar , et en lardándolo puede acaescer cosa por que lo dexara 
todo o la mayor parte dello. Eso mesmo decimos del que quisiere &cer 
alguna cosa rebatadamiente de que después se hobiese de repentir, ca 

LEY XXX. 

Qué ninguno non se debe confesar por mensagero, nin por carta. 

Mensagero nin carta non debe mnguno entoi arpara confesar por ellos 
sus pecados; mas aquel quejiciere el pecado lo debe decir por su boca^ 
furas ende si non sopiese el lenguage de aquel á quien se quiere manifes- 
tar, ó hobiese en sí enfermedat ó otro embargo porque non lo pudiese facer, 



TITULO IV. l^f 

ésto debe primero cuidar » razonando en su corazón en qual guisa lo 
puede mejor íacer» et desque lo bobiere cuidado et entendido puede ir 
mas enderezadamiente al fecho; otrosi serie quando hobiese el home ca** 
miado el tiempo de bien en mal, de manera que ¡S^ fechos non se fe- 
ciesen asi como conviene. Ca en tal razón como esta deben los homes 
parar mientes, et sofrirse, et dar pasada a las cosas fasta que tornen á lo 
que deben : ca mas val .desviarse de aquella carrera mala, que non ir por 
día: et sobrestá razón dixieron los sabios un proverbio, que el que bien 
va non tuerce: et por ende en esta razón es bien alongar las cobas. Mas 
quien hobiese tiempo de facer la cosa seyendo buena, et to viese guisado 
de la complir, este non la debe tardar, ca palabra es otrosi de ios sa- 
bios '} quien tiempo ha et tiempo atiende, tiempo viene que tiempo 
pierde. Kt si esto debe ser catado en las cosas temporales, quanto mas 
en las espirituales que son del alma. Onde los que se dan vagar de con- 
fesarse, et de fecer penitencia seyendo sanos, vieneles ende que non ga- 
nan el amor de Dios que tienen perdido por los pecados mortales que 
ficieron después del bautismo estando endurescidos, ó se les aluenga de 
maucTa que lo non han fasta que se confiesan. Onde por esta pro tan 
grande que viene ende á los bornes se deben confesar a menudo. Ca 
toda cosa por que gana home amor de su seííor non la debe tardar, 
quanto mas el de Dios quel face haber buena vida en este mundo et sal- 
vación en el otro» ca tan grande.es la su merced et la su piadat, se- 
gunt yadeximos, que nunca desprecia la penitencia de los pecadores, 
maguer hayan fecho muchos pecados et grandes, solamiente que la &- 
gan verdadera et sin engaño. Ét por esto todo cristiano la debe &cer 
quando es sano et en su memoria, ca tal penitencia como esta place á 
Dios et grádecela. Et por ende non debe home atender tiempo que non 
pueda mas: ca estonce non es tanto de agradecer de Dios nin de los 
homes, porque semeja que atiende &sta que sea enfermo o viejo, et 

ca entonce bien pie de manifestar sus pecados por escrito^ 6 decir /os a 
otro que sepa el lenguage que tos diga por él, estando delante aquel a 
quien se quiere manifestar. Et que esto asi deba ser mostrólo nuestro /r- 
ñor Itsu Cristo quando sanó los diez gafos, et les dixo: id et mostrad^ 
vos á los sacerdotes, tí en esto se entiende que temo por bien que cada uno 
futsje por. sí á mostrar sus pecados, et non uno por otro. Et atm se mues^ 
trapor lo que dixo el apóstol Santiago, que se confesasen los homes los 
unos a los otros. 

i ^ieo tiempo bai piérdelo ti ptro «tiende. Esc. 3. Tol. s. S« 
TOMO I. T 



146 PARTIDA !• 

muéstrase por esta razón que dexan mas los pecados á él que non él i 
ellos. Et aun viene ende otro daño, que á las vegadas tanto ^ afincan á 
los bornes las enfemiedades que pierden el seso ó la &bla de guisa que 
non han poder de confesarse como deben: ca tanto se agravia á las ve* 
gadas la enfermedat, que non pueden &cer ninguna señal de repenti- 
miento, et moriendo desta guisa son perdidos. £t por todas estas razo- 
nes non deben los homes tardar la penitencia, mas que la fiígan en tiem- 
po que deben et pueden. Pero si la tardan, non dd>e ser mucho, ca el 
grant tardamiento de la cosa aduce el fecho a olvidanza. £t por ende el 
Home que ha de temer á Dios, que es Sdíor espiritual et terrenal, et 
otrosi á la muerte naturalmient , debe siempre estar aparejado como le 
dé buena cuenta de los fechos que fizo, et de cómo mejoro su vida fa* 
ciéndolos buenos, et non desdeiíar nin asconder los bienes que de Dios 
hobo , mas acrecentallos et ganar todavía su amor con ellos et su mer- 
ced , por quel haya Dios á decir que pues que sobre lo poco le fiíe bue- 
no et fiel, que sobre lo mucho lo fará señor, de manera que entre en el 
su gozo et en la su alegría que es el panuso. Et conviene otrosi que 
quandol llamare de noche, o á los salios, d á la mañana^ d de dia, se« 
gunt él dixo en el evangelio , quel tedie presto et aparejado como le dé 
buena cuenta de lo que del tiene, et que esté guisado para irse con él al 
su santo regno. 

LBT Lxxxin. 

Que ¡os físicos non deben melecinar los enfermos fasta que sean 

confesados. 

Asi como el alma es noble mas que el cuerpo, asi deben pensar de^ 
Ua primeramiente. Ca asi como es ella limpia et noble segunt su natura, 
asi debe ser ella mas guardada de non recebir vileza nin feadumbre: et 
si la recibe, debe puñar todo home que cuerdo diere et quanto mas po- 
diere como sea esto.toUido, ca seyendo el alma sana, mas aina ha salud 

JLEY XXXI. 

Qué cosa es fe , et qué fuerza han los saaamentos con ella, 

6 ella sin ellos. 

Fe tanto quiere decir como haber home ^Jirme creencia de la cosa que 
non siente nin vee, et por ende esta es Jundamiento et raiz de todo bien^ 
et es tan buena et tan santa que non se puede escusar en qualqmer de los 

i quejan. S. Tol. 2. j. Eic. j. % feuza en le cota que non tiene nin vee. B. R. 8* 



TITULO IV. 147 

d cuerpo por ende. Et esto es razón derecha , ca pues que sana fuere el 
alma ganará el ampr de Dios^ el que es complida salud, et sana luego 
el cuerpo segunt éí mesmo dixo: la salud, del mió pueblo yo so, asi que 
de toda cuita que hobieren llamándome yo los oiré, et guarecerles he, et 
demás seré siempre su Dios. Et en lo que dice en este lugar el mío pue- 
blo, entiéndese por aquellos que han las almas limpias de pecado et sa- 
nas de la enfermedat que recibieron dellos: ca á tales como estos dice él 
que oirá, et dará consejo et salud á las cuitas et á los males que tovie- 
ren. Et en lo que dice que será su Dios por siempre, en esto se muestra 
que los terna por suyos et nunca los desamparará. Onde quien todas 
estas cosas tan buenas podiere ganar de Dios fiíciendo bien á su alma, 
mucho debe ha^r por que la sane primeramiente que al cuerpo. Et por 
ende es establecido en santa eglesia que ningunt físico non melecine el 
enfermo % si primero non es confesado de sus pecados: et después que 
esto hobiere fecho debe en él demostrar su sabidoría ayudando al cuer- 
po como guaresca, mas ante non en ninguna manera: et si contra esto 
pasase, debe ser echado de la eglesia, que se entiende por apartado de 
los bienes della. £t si el físico non íuere cristíano, non debe en el enfer- 
mo meter mano , si non fuere home quel sepa consejar que piense de su 
alma et guarde su ley: et debe el enfermo ser siempre apercebido, que 
maguer otro consejo le den que non lo tome, ca si la su alma fiiere pri- 
meramiente sana et limpia , ayudará al cuerpo á sanar: ca las mas veces 
acaesce que da Dios majamientos en los cuerpos et en las &ciendas por* 
que lo merecen las almas. Et desto nos dio enxemplo muy verdadero el 
nuestro señor lesu Cristo quando sanó un enfermo en lerusalem , que 
era * perlático , et habia perdido los miembros de guisa que sC^ non po- 
dia mecer nin andar , quel pregunto primero si queria sanar, que se en- 
tiende por haber salud del alma: et quando el enfermo respondió dixo 
que sí , et mandol estonce que se levantase et andodiese , et luego se le- 

sacramentos. Ca maguer que M resciba home todos, nol tienen pro para 
salvarse si non hobiese fe que por ellos se salvará. Et por ende tan 
grant merced fizo Dios á los pecadores que quando acaesce que viene al^^ 
gxino á hora de muerte, et non puede haber clérigo rm lego á quien se ma^ 
ntfieste, que habiendo dolor en su corazón de sus pecados, et fiando en la 
merced de Dios, que en estaje se salva sin dubda ninguna para non ir 
d infierno. Otrosi quando alguno se quisiese manifestar que fuese mudo 
ó qtie hobiese ^perdida la palabra por enfermedat bporferida, ó que non 

I i¡ primero nol conse/t que se confieso a paralítico. S. 

de sus pecados. S. ToL a. 3. Esc 3. P. 3 perdida la fabla. Tol. i. 

TOMO I. T ft 



X^S PARTIDA X. 

Tincó guarido» et indodo sano et cscorrcchamentet eC dúcole luego que 
esta merced k fizo, que se guardase dende adelante de pecar^ porque 
aoD cayese ocra vez en aquella enfermedat mesma 6 en otra peor : et 
aqui se da á entender que por las en^medades del alma lazdrará el 
cuerpo: et quando las espirituales son guaridas , ellas mesmas ayudan á 
guarescer las temporales. Et otro^ defendió santa eglesia so pena de des* 
comunión que los físicos por sabor que hayan de sanar las enfermedad- 
des , que les non consejen que fagan cosa por que cayan en pecado mor* 
tal: et esto es por las almas que sean mas limpias et mas nobles que los 
cuerpos» s^unt de suso es dicho: et si mal facen, mayor es la su pena 
que Ja del cuerpa Et por ende a la mayor cuita dd>e home siempre 
acorrer en toUerla et menguarla quanto podiere» et non darle carrera p<^ 
do crezca nin se aluengue. 

' LEY LXXXIV. 

Que JabU de la cibdat de Niruve como Jizo penitencta^ 
etjue relevada del pecado. 

Habia una cibdat que por nombre decíen Nínive , et esta cibdat era 
tan grande que habia en ella tres dias de andadura» et moraban hi imas 
gentes que vevian todas en pecado: et por el pecado en que todos ve- 
vien envió Dios Padre un ángel á un profeta que decian Joñas: et este 
ángel dixo á Joñas: ó Joñas» mándate Dios Padre que vayas á Nínive» 
et digas á esas gentes que moran hi que sepan por cierto que al cabo de 

Cuarenta dias que ha de venir la ira de Dios sobrellos » et han todos gran-» 
es et pequeños á ser estroidos et morir mala muerte. Joñas yéndose 
por Nínive comidióse como el rey de la cibdat era muy fuerte» et hobo 
miedo que lo matase levando tales nuevas» et non osó ir allá et metióse 
en una nao para irse á otras tierras. Et después que él fue en la nao fizo 
luego Dios en la mar muy grant tormenta» tal que los que estaban en 

sóplese • el lenguage, ó de otra manera qltalqtuery maguer que haya cié-- 
rígo 6 lego a quien se confesase, pues que lo non puede decir por palabra 
ha menester que muestre señales de arrepentimiento, asi como si escribiese 
sus pecados por su mano, ó alzase las manos d Dios ó sejiriese en los 
pechos, ógemiese, ó sospirase ó llorase. £t si muestra alguna de estas 
señales 6 semejante dellas es salvo segunt la fe católica de santa eglesia, 
et por ende nol deben vedar ninguno de los sacramentos nin de los otros 
bienes della, qtugelos non den tan bien como sise confesase por palabra. 

I Eitt U7 no la halla en ningún có<L , sino en el que sirve de texto. 2 el linguale. B. R. j» 



TITULO IV. 14^ 

k nave éstabaá en ^"ant-peligrot et díxi^on entre sí: algunt mal borne 
viene aqui por que face Dios esta tormenta. £t echaron todos suertes, 
et rogaron a Dios que cayese la suerte sobre aquel por que les venia la 
tormenta 9 por guisa que cayó luego la suerte sobre Joñas: et tomaron 
lu^o los de la nave á don Joñas, et dieron con él dentro en la mar. Et 
luego a la hora por virtud de Dios recibiólo en la boca un grant pece 
que dicen ceti, que es mayor que la ballena, et levólo en el vientre tres 
dias et tres noches por la mar entre dos aguas, et púsolo al orilla del 
agua al puerto de la cibdat de Nínive. Et quando Joñas se vido en tier- 
ra, vido que aquella cibdat era Nínive , et dixo : non me conviene foir, 
et conviéneme de complir el mandamiento de Dios: et entró luego por^ 
la cibdat, et comenzó á pedricar muy de recio lo quel dixíera el ángel, 
et dando muy grandes voces por las calles et por las plazas, tanto qué 
lo hobo a saber el rey que estaba en el alcázar , et envió por él, et tro« 
xiérongelo delante: et el rey preguntol: di tú profeta ^que es esto que tú 
pedricas por la cibdat? respondió Joñas et duco: lo que yo pedrico cí 
que por cierto creades que luego que sean complidos los quarenta dias 
seredes vos et quantos ha en esta cibdat somidos et destroidos, que non 
fincará chico nin grande, nin torres, nin adarves, nin casa, nin ningu- 
na cosa, que todo non sea somido: et tamaña es la sana que Dios vos 
tiene, que por bien nin por ayuno que fagades que nunca vos oirá, et 
desta non escaparedes. Et el rey quando oyó estas nuevas tan fuertes le-> 
vantóse mucho apriesa et mucho espantado , et despojóse los paños dé 
seda que tenia, et vestióse otros paños de xergas, et mandó luego pre- 
gonar por toda la cibdat que todos que ayunasen chicos et grandes , et 
que non diesen á las aiaturas pequeñas á mamar mas de una vez al dia, 
et que non diesen á las bestias nin á los ganados á comer nin á beber 
mas de una vez al dia , et que pediesen todos con grant fiuza merced et 
piadat á Dios. Et ellos en esto estando pasaron treinta et nueve dias, ct 

ZSY XXXII. 

En qué manera pueden demandar licencia á su clérigo los que se quieren 

ir á confesar á otro. 

Licencia segunt latin et otorgamiento en romance ^ todo es una cosa^ et 
porque dice en la novena ley ante desta qtie la debe home demandar á su 
clérigo el que se quiere ir confesar d otro y t ovo por bien santa eglesia de 
mostrar en qué manera lo debe facer ^ et esto es que debe mostrar alguna 
razón derecha porque gelo baya de otorgar , diciendol que cuida qtu for^ 
liará mayor et mejor cmseiopara su alma^ segunt el pecado en que estd^ 



150 PARTIDA I. 

pensd Joñas como en otro día se liabia de somir k dbdat, et sobi^se 
encima de un otero mucho alto que estaba cerca de la dbdat por tal de 
ver como se somíria. Desi otro día de mañana que se compilen losquaren- 
ta días era el sol sallido^ et viendo Joñas que non se somia la cibdat di* 
xo: ¡ay mesquino, si hoy non se sume esta cibdat, nunca Joñas será crei» 
do de cosa que diga, nin otros profetas que vengan de aqui adelante! et 
tornóse á facer oración contra oriente, que Dios á todas guisas que so-- 
míese aquella cibdat porque non saliese mintiroso: et estando asi de cara 
al sol, et como él era calvo, et íacia grant calentura se hobo á cansar, et 
sófiriase sobre un blago que traía: et asi estando era ya cerca de medio 
dia, et nació al pie de aquel su blago una yedra, que es una yerba que 
es muy verde , et fizóse aquella yedra á golpe tamaiía quel &cia sombra 
et le mamparaba del sol , et él con todo esto non dexó de rogar á Dios 
afincadamiente que se destroyese la cibdat. Et él estando asi, por virtud 
de Dios secóse luego la yedra quel (acia la sombra: et Joñas en que lo 
vido fue mucho irado, et dixo: ó Dios verdadero, ^et qué se te antojó 
^ora en me tirar aquesta yerba que me &cia sombra et me &cia bien? 
Et él estando asi, venóle luego el ángel et dixol: Joñas, tú ruegas á 
Dios que suma aquella cibdat asi como te mandó decir , et tu has duelo 
et pesar porque se te secó agora esta yerba, que nunca te sirvió sinon 
2gon un poco: et pues las gentes de Nínive, que viven ya todos en pe- 
nitencia desde que tu les pedricaste, et mas que los fizo Dios Padre á su 
semejanza et á su figura, et repiéntense de lo que erraron, ^*cómo quieres 
tú et estás rogando á Dios que los destruya í ve tu carrera, que Dios Pa« 
dre perdonado los ha , et non los matará desta vez. 

LEY LXXXV. 

Cómo non debe ser descubierta laporidat de la confesión. 

Descobrir poridat es cosa en que ha muchos males: ca luego prime-» 
ramiente quanto en si es cosa muy vil, ca non puede ser descobierta sin 

en el otro á qtiien quiere ir mostrar su pecado^ que en él; onde si tal ra^ 
zon como esta non mostrare ó otra semejante della, non es tenudo de gela 
otorgar. Pero él mostrándola^ si non quisiere el clérigo darle licencia, 
puédese querellar del á su mayoral, asi como al arcipreste, ó al arcedia- 
no, ó al obispo. jMas si tanta fuese la malicia de líos que non gela qui- 
siesen otorgar, et el que se quisiese confesar entendiese que mejor conseio 
Jallarie en el otro, bien puede ir sin licencia destos al que quiere decir su 
confesión. 



TITULO IV. Ijf 

grant vileza de corazotí, como en no poder so&ir el que la oye en des- 
cobrir lo quel dicen por amistad fiándose en él, et otrosi es dañosa cosa 
en muchas maneras, ca por el descobrimiento face a los homes caer en 
grant vergüenza. Ca si vergoiíoso finca el home quel descubren el cuer- 
po tolliéndole lo que viste, quanto mas al quel descubren la poridat que 
tiene encerrada en su corazón , que segunt su voluntad non querrie que 
Dios lo sopíese. Demás destorba muchas vegadas grandes fechos et bue- 
nos que se podrian £u:er por ella, et torna el bien en mal, et la lealtad 
en traición, et mueve desacuerdo et desamor entre los homes, dándoles 
carrera en como non fien unos de otros. Et si todas estas cosas acaescen 
en descobrir temporalmiente lo que se dice un home a otro en poridat, 
quanto mas serie en las cosas que son dichas á Dios que cae sobre las 
cosas espirituales. Et por ende fiíe ordenado en santa eglesia que aque* 
Uos que las confesiones oyeren, que las non descubran por ninguna ma- 
nera, ca este atal que las descobriese es traidor á Dios, et desobediente 
á santa eglesia, et alevoso á su cristiano^ et demás es homiciero, ca mete 
malquerencia entre los homes donde nacen muertes et otros grandes ma- 
les, et dales enxiemplo de facer mal metiéndoles en carrera por que se 
recelen de confesarse temiendo la confesión, que mas les puede por ella 
venir mal que bien, et face despreciar la ley, et encargarse los homes de 
pecados, et sobre todo perder el amor de Dios. Et por ende dixieron 
ios santos padres que tal como este es asi como falsario que quebranta 
carta sellada con sello de señor, ó de amigo que gela hobiese dada en 
comienda fiándose de su lealtad^ 6 tomase haber en guarda de alguno 
et lo diese a otro sin su placer non lo sabiendo aquel que gelo diera. Ca 
atal debe ser la confesión como sello de poridat que pone home por 

ZBT XXXJII. 

Por qqáles razones se pueden los homes confesar á clérigo 
de otra perroquia. 

Guisada cosa es et derecha que si el que se quisiere manifestar ho^ 
hiese caido en tal pecado ^ qtu t antes e a aquel clérigo á quien se debe conje^ 
sar^ que pueda ir a otro a quien se confiese, maguer el su clérigo nol qui-^ 
siese dar licencia para facerlo } et esto serie como si fuese muger aquella • 
que hobiese á facer la penitencia , et hobiese pecado el clérigo con ella y ó se 
trabajase aun de lo facer ^ ó si fuese varón et le hobiese acaescido de pe^ 
car con alguna parienta del clérigo ó con la barragana, ó le hobiese ferido 

I ^e tínglete á él ó á tquel clérigo. tquel clérigo. Tol. i. B. R. a. 3. 
Tol. I. EftC. I. fi. R. a. tuáu% á él oc á 1 que quisiese ftcer. fi. R.^. 3. Tol. i. 



153 PARTIDA I. 

guarda de lo que es escrlpto dentro en la carta que non quiere que lo 
sepa ninguno. Et aun mas lo encarescieron los santos padres que dixie- 
ron que si mandasen á algunt clérigo sus mayorales ^ aquellos que ho- 
biesen poder de gelo mandar en virtud de obidiencia, que dixiese lo 
que sabia de contesion de alguno, que lo non debe descobrir por eso 
nin por otra premia ninguna quel puedan facer, ante debe decir todavía 
que lo non sabe, et dirá verdat que él non lo sabe como home, mas 
como Dios. Et aun si acaesciese prender muerte por ello ; ca al que es 
dicha la confesión non lo sabe teniendo lugar de home, mas de Dios. Et 
si por aventura por tal razón como esta lo matasen , serie mártir por 
ello et iria derechamiente á paraíso. 

LEY LXXXVI. 

Que pena deben haber los que descubren las cwfesianes. 

Pena estableció santa eglesia que recibiese aquel que (bese á desco- 
brir la confesión: et esto en dos maneras; la una en ser despuesto de 
las honras espirituales que ha por los oficios que tiene de santa eglesbj 
la otra temporal en el cuerpo, seyendo encerrado en algunt monesterio 
en que feciese fuerte penitencia , dandol mala prisión, et mal que coma, 
et mal que beba, et en que yaga, de manera quel pesase con la vida, et 
hobiese placer con la muerte. Ca santa eglesia tanto es llena de piadat, 
que non tovo por bien que los culpados recibiesen luego muerte ; ma^f 
que penasen luengamiente en este mundo, non apartando el alma del 
cuerpo, mas ayuntados en uno amos temporalmiente et espiritual- 
miente. 

ó muerto algunt su pariente que le tanxiese mucho acerca, de quien w- 
tendiese que el clérigo resceberie grant pesar i capor qualquier destas ra^ 
zones sobredichas , ó por otra semejante dellas^ bien se puede confesar a 
otro^ segunt de suso es dicho. Pero si alguno demandase la licencia ma^ 
licios amerite ó por engaño, ó habiendo vergüenza daquel clérigo porque 
por aventura se tomó después en alguno de aquellos pecados de que habie 
ya tomado penitencia del, ó por malquerencia que hobiese contra él, non 
le habiendo el otro merecido por que, ó despreciándolo, teniendo que non 
habie poder de absolverle ; por Cualquier de estas razones si demandó li^ 
cencía, maguer gela otorgue el clérigo, face engaño a sí mesmo, et por 
ende yerra mucho ^, capor ninguna destas razones non la debia demandar. 

I de manert ^e mlngut en fu penitencU^ ca por ninguna. B. R. 3. 



TITULO IV. 



lET LXXXVII. 



^53 



£n ^ fnancra ¿ubi demandar' consejo el ^ cyin las cai^hnes 

quando dtsbdare. 

Dpbda es cosa que torna lasi^luntades et ios corazones 4e lo^ ha- 
mes; porque nunca puedan llegar i. 16 que quieren ñcer ó saber compti- 
damente^ á menos de pasar por ella primero: et esta es una de las gran- 
des enfermedades que recibe el home en el entetidtmi^ito , porque ha 
menester que sea aína acorrido, dello en dos maneras: la una preguntan- 
do lo <pie non sabe, ec la otra demandando consejo en lo que quiere fa- 
cer al que es mas^ sabidor que él, Et; por ende mandó santa eglesia que 
quando algunt clérigo por mengua de entendimiento fuese á otro que 
sóplese mas que^ sobre pecado que klguno hobiese dicho en su confe- 
sión de que le hobiese á dar penitencia, et cayese én alguna dubda de 
que quisiese^salir, que lo feciese en tal manera que el otro á quien pre- 
guntase non podiesc saber por aquella pr^^ta quien era aquel sobre 
cuyo fecho dubdaba ': ca si por aquesta demanda fuese conoscido, tan- 
to era como si él mesmo lo descobriese: et por ende debe haber tal pe- 
na como diz en la ley ante desta.de los que descubren á los que se les 
confiesan. Mas si alguno se confesase á lego por algunas de las razones 
que dichas habemos, si aquel á quien se hobiese confesado lo deácobrie- 
se de todo lo quel hobiese dicho en su penitencia, o de alguna partida 
deÜo, debe recebir tal pena segunt qual es el home de quien mostró el 
pecado de que él fiíe descobierto: ca maguer nol nombre aquel que se le 
manifestó, ¿des razones otras puede decir ó señales mostrar por quel po- 
drien conoscer bien como sil nombrase. Et por eso fiíe ordenado en 
santa eglesia que hobiese aquella pena que es sobredicha. 

LBY XXXI r. 

Qué pena deben haber los cristianos que ñon se quieren confesar 
et comulgar cada aiío ima vez a lo menos. 

Cristiano nin cristiana non puede ninguno complidamente ser si dese- 
que fuere de edat et entendiere bien et mal, non se manifestare a su cléri^ 
go cada año una vez a lo menos diciendole verdaderamente todos sus pe^ 
cados. Et otrosí debe rescebir el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo a h 
menos una vez en el año el dia de pascua nu^or, fueras ende si lo dexa^ 

1 ca ti por tTcotura por a^cllt pregunta fuesa coootcído. S. ToL a. E$c. 3. 
TOMO I. Y 



1^4 PA&TIDA X. 

LEY LXXXriII. 

Qué coséu ddm catar ti qiu dar Uptmt€$i€vifc/r^ 

cotno convicBCm 

Sem^anzai dd)e tonar de Dios aqud que da Ja penitencia por él; 
ca a« como nuestro. Señor es justidero et pbdoso^ asi debe el que tiene 
IOS veces dar la penitencia con justica et con piavlat, catando que aipiel 
qoe andudo con ras pies en £icer malas obras, qod dé otrosi carreras en 
que lázre faciendo bien. Pero si (bese borne viejo, 6 flaco de cuerpo d 
cn&rmo, dá>ese mover contra él piadosamente, non dando! atanta&car* 
reras nin tales que nonpocfiese complir, por que bobiese ¿ menguaren Ja 
penitencia quel diese, ó por cpiel aesdese mas la oiíermedat ó moriese 
por ello. Eso mesmo dedmos del que pecase comiefxlo mucho ó ibe-* 
biendo, por quel bobiese á penitenciar con ayuno o con sd»tineiida, 
que tal g^la ha de dar porque non enf^mase por ello de guisa que bo« 
biese cúdp i morir. Eso mesmo serie de aquellos que hobiesen pecado 
en decir malas palabras por quel hobiesen á encargar de oraciones, ca 
tales serien estas que non ks entendrien maguer las dixiesen, o tan mu-^ 
chas <pie non se atreviesen á dedrlas. Otrosi tal serie de aquellos que 
por su grant haber pecasen &ciendo sobrepujas et soberbias: ca maguer 
les mandasen que de aquel su algo diesen á pobres, o á enfermos^ d á 
hespitales, ó en algunos lugares de alimosna, non les deben mandar pix* 
eso que den tanto porque tornen á mendigar. Et por ende conviene que 
aquellos que dan ks penitencias sobre tales cosas como estas, o otras se- 
mejantes dellas, que las den de manera porque los homes las puedan te- 
ner et compÜr. Et sobre tal razón como esta dixo nuestro señor lesa 
Cristo reprehendiendo á los fariseos, dedéndoles que encargaban los ho* 
mes de muy grandes cargas que ellos solamiente non las querrien mo- 
ver con el dedo: et esto se entiende en este lugar por aquellos que dan 
grandes penitencias á los homes que las non pueden complir, et á sí 

se por conseto de su maestro de penitencia. Onde qualqttier que estas co- 
sas nonjiciere, asi como sobre dicho es, debe ser echado de la eglesia, 
que non oya las horas con los otros Jieles^ et quando muriere non lo deben 
enterrar como a cristiano. Et porque ninguno non se pueda excusar di-- 
ciendo que lo non sabe, debéngelo facer saher sus clérigos, que asi es es- 
tablecido en santa egle/ia. Pero si alguno cstudiere en pecado mortal con- 
viene I de trabajarse qi tanto mas pudiere de salir del, porqtte esto pueda 
complir. 



TITULO IV. IJJ 

mesmos non querrien que las di^n , maguer ellos cayesen en aquel pe^ 
cado. Et por en4e ti que da la penitencia debe ser sabio de manera que 
la sepa dar con justícia et con piadat. 

L£T LXXXIX. 

En qué numera dehen los confesores absolver a los enfermos qué )re les con* 
jusan de sus pecados , et otrosí á los que están en peligro de muerte. 

Coítados seyendo los homes de enfermedat ó de muerte conviene 
que sean aína acorridos , ca asi como los físicos son tenudos de acorrer 
con melecinas para sanar el cuerpo, asi los que han de peiisár del alma 
deben ser apercebidos et venir con accH^rimiento á los pecadores para sai- 
narlos de pecado. Et por ende estableció santa eglesia que quando al- 
guno fuese afincado de muy grant enfermedat, et el clérigo que veniese 
á el non (bese tan entendido para le. dar luego consejo complidamente* 
para su alma , sil viese estar en peligro de muerte , débele luego absol* 
ver después que se le hobiese confesado de sus pecados, debiendo que 
por el lugar que él tiene de sant Pedro et de sant Pablo , á quien diera 
el nuestro seiior lesu Cristo poder de ligar et de absolver , que él le ab- 
suelve de todos los pecados que fizo et dixo, de guisa que si moriese de 
aquel mal, que non vaya por ellos al infierno, et que! otorga que las 
misas, et las oraciones, et las alimosnas, et los otros bienes quel man- 
dase ñícei ó otri fed^se- por él, que sean á salvaauento. de su alma: mas 

Z£T XXXV. 

De los que descubrp las confesiones quántos males facen ^et qué pena 
. . deben haber por ello, . 

jyesciíhrkndo alguno poridat de rey diriemos- en el segundo libro 
fttan grant traydmfacty qttanto mas quien descubre la que es dicha á 
X>ioSy asi como la confision que es dicha al clérigo * en voz del ^ ca este 
at al face muchos males et grandes ^ lo uno que es traydor á DibSy et 
desobediente á santa iglesia ycthal que es alevoso á su Cristiano y et de^ 
mas homfcieroj ca rnett malquerencior entre los homes y et dales grant en- 
xiemph de mal y etface muygrantfálifdaty tolHendo los homes que non 
sirvan á Dios rezUdndose de confesar: Et aun dicen tos santos por tal 
cornn eSU^ que es lasi cómo falsario que quebranta carta sellada con se- 
llo de señor 6 de amigo, que gela diese Jiándose en su lealtad^ ca asi 

TOMO I. V d 



158 yA3lTU>A X. 

píadat , asi qtíe coa las muflías mercedes desate los ^múdbos pecados ^ dé 
guisa que finquen limpios et lavados dellos : et desde que este salmo fuere 
dicho t débenlos meter dentro en k eglesia absueltos, et de allí adelante 
que £igan vida de buenoscristiano& Qade por todas estas cosas que de- 
ximos que los homes facen con humíldat et con ipielH'anto de corazón^ 
honrando i Dios^ et conosciéndose quel err^on^ et pediendol merced 
hpmillosamente et con grant devoción que les petdone segunt ya habe- 
rnos dicho, es llamada esta penitencia solepne. 

LEJ XCI¿ 

Qutén puede dar ¡a penitencia solepne, et por ^áles razones. 

Osado non debe ser ningún clérigo 4e dar la penitencia solepne que 
habernos dicho sinon los perlados -mayores, d k)s que ellos mandasen 
señaladanxiente que la diesen: et esto es porque non debe ser dada sinon 
por razón de pecado mortal que alguno hobiese -fecho muy grande et 
muy desaguisado , et que fuese taa sabido que todos los de aquella tierra 
et de la YÜla o acaeisciese fablasen delio, teniéndolo por mal Et otrosí 
non la deben dar mas de una vez,, ponpie aquel que de tal penitencia 
non escarmienta de una viez bien se. da á entender que non teme el po« 
der de Dios, nin preda nada su alma pasa quererse salvar. Et el que 
esto federe si fuere lego, dd>e el perlado o los clérigos que deximos 
mostrarlo á las justicias seglares daquella tierra ó daquel lugar o acaes- 
ciere, ,qoe gelo escarmienten sin muerte. et úa lisionde su cuerpo: maf 
st fUere cierno el que. tal penitemáa qubiere. fitcer y non gela deben dar 
por honra ad saaamebto de l^^rdénes,' fueras ende si lo ' desgradaseti 
primeramieat tolliéndcgelas: et ckdli adelante non áébt ser clérigo otra 
vez , mas^ contado entre los legos, malosv nin el lego dtro tal non^ pue- 
de reccbúr ordenes,. ntn* sqr. caballero,; ;nin debe casaf , idn vestir paños 
de color i.jpero si se casare dfueselcasiido, non se podrif por -aquello 

de guisa que non sopiese el otro quien. es:a^l que fizo el pecado , et si 
non loficiese asi debe.haber tal pena como dice en la Ity ante dfsta del 
"que descarrila confesión* 2Ííassi at^uno se confesase a lego por alguna 
de las razones que dice en la ley quinta ante desta , si aquel lego á quien 
fuese manifestado Udtsóobriese dlgunt pecado de* dqkeJlos qüthkabie 
dicho en su penitencia ^^jc&be haber falpenaqual entMdief€ que, 'led^ ^-^ 
sada^ Segitnt aquel JM» que dcsco{nw^\ . . \, .. , -. 

1 degredaten. S. . .! . r '* ^ como t¡ descobtíoíe'^poridst de rcj *se^d 

2 nMndgrroniyK haJTA Ul pboa por «sdo dice enícl sc{u«do líl>ro. B. IL $> ? '^ 



TITULA ,IV. l^p 

partir d casamientos ca {)i]es que Dios, los ayun^cl por si mesmo, non 
ha poáct otri de loa partir sinon $qbre cosas señaladas » segunt se mués- 



tra alli.o £tbla de los casamientos. 

liB.t XCÍI. 



Qüdl es fa péfáferuia qtie llaman en latín publica , et la otra 
que ha líwihre frhada. 



Pública tanto quiere decir como[ concejera; eit pojr ende hay otia^ pe- 
nitencia que ha este nombre; et ¿tor ies quando 'mandan i a^ono que 
vaya.en romería kieñe de su tietnt». ^:que. ande dbsniído en ' pañps.me^ 
aor^» o .que traya palo cobdal^.qiie^se entiende, por de un cobdo en 
luengo v.et azote conque: se fiera coacada uno.destos en cada egjbsía o 
entrare, teniendo los hiíiojos fincados Meciendo el salmo Miscnere mes 
J^euSf ó otra oración qualquier^quel mandaren» d yestíendo escapulario 
á carona de la carne .fecho como ' balandre, habiendo una ^da detrás 
et otradelánte» et <(»i^^ •capirote^c^ sía éU d con vestidura vU de |>año 
que sea de color que semeje bien penitencial , ó le mandasen traer herró 
cinto en el cuerpo, o en el cuello ó en los brazos. Et por ende es lla- 
mada esta penitencia pública , porque non tan solamiente la han de fa- 
cer los que la reciben en la tierra o'gela dieren ^ mas aun en las otras 
que son lueñe de la suya, porque los vean los hbmes et conoscan que 
tecieron grant roali^ tíLqup hayan; ddUbs piadat, et que se muevan a ro- 

rr a Dios que les haya merced. Hítotrosi llaman. penitencia pública i 
que &ce alguno quando lo encierran en mones^rio ó en otro lugar 
apartado, que esté hi en toda su vida por pecado grande que fizo, ca esta 

Que los físicos non deben melecinar los enfermos (asta que sean 

confesados. 

Pensar debe home primeramente MI alma que del cuerpo^ parque es 
mas noble et mas preciada. Et par ende to7>o por bien santa eglesia que 
cada que algunt cristiano enfermase de manera que demande por físico 
que le melecine, que lo primero quelfaga desque a él viniere^ quel conseie 
que piense de su alma, corf es ándase de sus pecados » et después que esto 
bebiere fecho debe el físico melecirutrle el cuerpo et non ante ; ca muchas 
vegadas acaesce que agracian las enfermedades á los homes mas í^nea^ 

X ptñot de liao meaoret. ToL 3. % . fahtrdo. ToL 3* S. $ ctpiloCe. $b 



l6o PAmXlBA. I. 

ha de fixer en manera que cpando k> Uervcn i este encerramiento que 
lo lieren concejeraminK ante iodos, et que sqian que por grandes yer^ 
ros que fizo lo encierran en logar onde non parezca dalli adelante, et 
que haya mengua de todas aquellas cosas que le fixieron pecar. Et atal 
penitencia como esta puédela dar qoaiqíñer derigo misacantano, tam- 
bién á home que sea clérigo como lego: et estaes la segunda manei;a de 
penitencia de las tres que nombramos. Mas la penitencia tercerá/que 
llaman en ktin (vivada, es la que se hícc en porulat, seyendo apartados 
el qoe la da et d qoe ia recibe en k^ar o non ieán vistos de muthos: 
et estar dd)en fi^er todos los cristíanos cvfa que se cúc^esan de sus pe^ 
cados> et non la ddxn tardar mnotar tiempo enque la fiigan,ínias 
venir á ella cada que menester h bobieren: ca asi como d enfermo 
non debe atender sazón para guarcscer de su en&rmedat, mas tomar 
consejo á dkcome sane lo mascona que podiere^ otrosí debe&cerd 
pecador en non querer aloi^ar tíempopora sanar de sos yerros, et para 
sallir^in alongamiento nii^uno de la saiía de Dios. Onde porque en la- 
tín llaman ' al apartamiento ¡^ivar, por endepowion nombre privada 
á esta penitencia. 

LHT xcm. 

De las solturas en Mantas maneras las face santa eglesia^ 
et a quales aprovechan o non. 

Atan los pecados al home mientra esta en dios dé guisa que non 
puede ücer bi¿na vida nin haber amor de Dios; et por ende santa egle- 
sia que es llena de piedat catd muchas carreras pcMT que fuesen * salvos 

dómente, et se empeoran par los pecados en que están. Et que esto asi lo 
deban facer habérnoslo por enxiemplo de un ayermo que sanó nuestro señor 
lesu Cristo, á quien perdonó primeramente de sus pecados * qml sanase, 
et dixol asi: ve tu carrera, et de aqui adelante non quieras pecar ^ porque 
te hay^deacaescer alguna cosa peor que esta. Et por ende tmo por bien 
santa eglesta que ningunt físico cristiano non fuese osado de melecinar al 
enfermo ante que se confesase, et el que contra estofciese que fuese echa^ 
do de la eglesia, porque face contra su defendimiento. ♦ Otrosi defendió 
santa eglesia sopeña de descomulgamiento que los físicos por sabor que 
hayan de sanar4os erfermos que les non conseien que fagan cosa que sea 

1 al cmplaramiento. & Eac. t. ToL i. 4 Er demai deata petia ^e ks jntso santa 

2 tucltof dcstos atamientos. S. ToL 2. egIcsU, mandamos dos ouc el que lo ficierc 

3 et desquel hobo sanado el alma sanol que sea echado de la villa en que lo ficierc. 
el cuerpo, etdíxol asi: ve tu carrera. fi.R 3. Ocroai. B. R. 1. 3. 



TITULO IV. i6l 

de aquellos atamientos en que los homes están; et estos son en dos ma«^ 
ñeras: la una que dan los que reciben las confesiones á los que se les con^ 
fiesan, la onra quando son dados por los perlados mayores, asi como 
obispos ó dende arriba, sin confesárseles los homes: et esto es quando 
quieren que fagan ayudas para &cer eglesias^ ó para sagrarlas, o para 
puentes, ó para hospitales, ó para otros bienes en que haya piadat et 
merced. Ca las solturas que ellos facen perdonando los pecados que los 
homes han fechos, de que tomaron penitencia contándolos por dia$ o 
por años , deciéndoles que los perdonan por aquellas ayudas que dichas 
habernos, si las fecieren; tal soltura como está tiene pro para aquel tiem- 
po de las penas que haberien en purgatorio, á moriesen et non hobiesen 
en este mundo complido la penitencia que les mandaron. Pero aquestos 
perdones que deximos non valdrien sinon á los de su obispado ,. fueras 
ende si lo rogase á aquel obispo del lugar, do los perdones hobiesen á 
ser dados á otro; ca atal ruego como este valdrie. Et los arzobispos , et 
los patriarcas et los prima4os bien los pueden dar a todos los de sus 

Erovindas; mas los que diere el papa que es sobre todos los otros per- 
dos valen por todo el mundo. Et como quier que algunos de los otros 
perlados quieran dar pe^on, non lo pu^en bcer sinon de quarenta 
dias: pero quando consagran algunas eglesias puédenlo dar de un año; 
et esto es quando son muchos (Pispos en uno: mas el papa ha poder 
de darlos de quanto tiempo quisiere ' por cuenta de dias o de años. Et 
estos perdones todos tal pro han, et asi valen como los otorgan aque- 

ptcado mortal^ et esto es porque las almas son mejores et mas preciadas 
ijue los cuerpos segunt sobredicho es. 

xjffr XXXV I XI. 

De los que tardan de &cer penitencia en su sanidat, et por qué razones 

non la deben tardar. 

Recobran los pecadores sin dubda rúngunapor la penitencia la gra^ 
cta de Dios que habien perdida por los pecados mortales queficieron des^ 
pues del baptismo. Onde por esta pro tan grande que viene a los homes, 
se deben confesar a menudo} ca toda cosa porque gana home amor de su 
señor non la debe tardar, quanto mas tal como esta, que gana por ella 
amor de Dios, et mejora su vida et salva su alma i ca tan grande es la 
su merced qtte nunca desprecia la penitencia de los pecadores , maguer que 

I por contó do dias* S. 
lOMO !• X 



l68 PARTIDA I. 

líos mesmos que los dan, ca en qualquier manera que home £iga emien^ 
da de sus pecados segunt manda santa egksia, quito et absuelto es de^ 
líos: ca bien asi como la eglesia liga por el poder que le dio nuestro se- 
ñor lesu Crbto a los que merescen por qué , otrosi los suelta de sus me-» 
resdmientos quando ^cen emienda dellos. 

LEY xciv, 

* Que pro viene á los homes de los perdones que les dan los perlados. 

Perdonando los perlados a los que han fechos yerros por que me-* 
rescan perdón segunt deximos en la ley ante desta, tiene muy grant pro 
en muchas maneras ; mas porque hay muchos que dubdan en los per-* 
dones, non sabiendo el grant pro que ende viene, tovieron por bien 
los santos padres de lo demostrar ; et dixieron que cada que los cristia-- 
nos confinan sus pecados verdaderamiente , et les mandan aquellos á 
quien se confiesan en qué manera fagan emienda dellos, que quantos 
dias les otorgan de perdón atantos les alivia et les mengua nuestro señor 
lesu Cristo de aquella penitencia que habían recebida, et que eran tenu- 
dos de complir en este mundo, ó en el otro ^ purgatorio: et esto se 
entiende de los que viven en penitencia quando ks otorgan los perdo- 
nes , 6 la facen luego lo mas aina que pueden después que gelos han 
otorgados. Ga tan grande fue la merced et la piadat que fizo nuestro se* 
ñor lesu Cristo a los pecadores, que maguer ellos non podiesen com- 

hayan fecho muchos pecados et grandes ^ solamente que la fagan de bue^ 
na voluntad et sin engaño. Et por ende todo cristiano debe puñar de la 
facer quando es sano, ca es mas seguro por ende del alma et del aterpo, 
et aun sin esto hale Dios mas que agradecer , porque la fizo en tiempo 
que pidiera pecar et non quiso i ca el que dexa de facer penitencia fasta 
su enfermedat ¿fasta que es viejo , mas semeja que dexan los pecados á 
él que él d ellos, Et aun lü ha sin esto otra razón por que non deben los 
homes tardar de penitenciarse y porque las enfermedades los aquexan á 
las veces de guisa que los sacan de su memoria ^ et non se pueden confe^ 
sar como deben , et sin todo esto acaesce á las vegadas que viene la 
muerte tan a so hora que la non pueden facer maguer quieran. Pero como 
quier que los homes yerren quando la tardan, non deben por eso desespe^ 
rar y nin dexar de se confesar, ca mayor es la merced de Dios que los 
pecados que los liomes facen nin podrien facer. 

I Cómo gana home lot perdones que dan ios perlados* Tol. 3. 



TITULO IV. 163 

plir sus pemtendas ca este mundo ^ que non qui^ qae se perdiesen, so* 
lamiente que ellos non rooriesep en pecado mortal Ca tamaño sabor 
hobo el nuestro Señor de los salvar^ que sin lo que él quiso ser borne 
et morir por ellos, mostróles aun carreras por que podiesen ser sueltos 
et perdoi¿idos de sus pecados, et veniesen a salvación^ Et esto se acuerda 
con lo que él mesmo dixo a Moysen quandol mando que dúdese á. Fa- 
raón que jsoltase el su pueblo de Israel: et él le preguntó que quál Dios 
diría que gelo mandara: Et respondiol él que a^iel que era calumpnía* 
dor &sta la quarta generación et perdonador sin fin. £t por ende todo 
cristiano debe entender que nuestro señor lesu Cristo siempre buscó car^ 
rera por. do los pecadores que h^yan perdón si por ellos non fincar. Onr 
de pues que tamaiu es h pro que viene de .estos perdones, todo ^pmc 
se debe trabajar de los ganar en quanta!s maneras podiere. 

liBY XCV. 

JDe los*bkncs que los homesjacen estando en pecado mortal 
si aprovechan 6 non. 

Creer (ace su jtiedcdat á alguiK>s homes necios que por los bienes 
que facéa estando en pecado xbmtíX que pueden ganar paraiso« Onde 
los santos padres que oblaron eii esta razón mostraron por dcorecho que 
esto non puede sct^ ct todos los bienes que home &ga ' por el amor de 

LST XXXIX. 

» * , . » 

Qual es la manera que deben saber los clérigos para absolver á los 

enfermos de sus pecados, d á los que están ahora de muerte. 

Ifesentfndidos hay algunos clérigos de manera que non saben dar (;on^ 
seio de sus almas Jí los que se les mahs^stan, tm absolverles de sus pe^ 
cadosy guando son cuitados de grandes enfehnedades ó de otra cosa, por 
que esfÁ^ en pefign dfi muerte, e^.por esto les mostró santa eglcsla ma^ 
ñera cierta p9r qmM «fiitfcnjacer % etmafdilfs qite miando algumjut'^ 
se en tal peligro como dicho es , que después que hobiese confesado sus 

I |K>c ganar tmor de pios. ToL ,2» S* • (ermedat , quet por e( poder que tiene de Dios, 
% et ma.ndó así , que quando alguno U^ese et de sant Pedro et de saot Pablo , á quien fue- 
qiMJá&'dt 'énfcrmedar ot confesase ^ quel de- "ron dadas las lllfves de los rtgnos de los cíe- 
be el U4f¡g6 absolver díci^ol quanta peniíA los , de ligar et de. solver , que ¿i le suelta de 
tencía merecía quien Hciesé tales pecados co- todos sus pecados , que non vaya ¿ infierno 
mo aquellos que ¿1 confesó; \nas porque esU * por ellos, et ^as -misas, et las oraciones, et 
tsi tan cuitado qua noá Mitefct ei^óiice vau^ las ofpr.endu, et la^ aímosnas, et todos los 
darle que la faga. Pero sí Dios salut le quisiere «otros bienes que por él ficíeren quel otorga 
dar que' venga á él , et darle ha conseio de su que sean i salvamiento de su alma. B. R. 3. 
tlflaa • ct si por aventara Auce^le aquella e»». 

TOMO I. xa. 



164 PAR ti DA I. 

Dios non valen nada mientra hobieren la su saiía. Pero como qnier que 
non tienen pro para haber la su gracia , váleles en quanto les face Dios 
merced en darles mas de los bienes deste mundoy et en menguarles otro- 
sí de hs penas temporales, et en ayudarles para sallir mas aina de los 
pecados en que están ; et demás acostúmbranse ppr ellos á facer buena 
vida ; mas en quanto psu^a ganar perdón de Dios et haber so an)or para 
ir a paraíso non les vale ninguna cosa que fegan de limosna nin de mer* 
ced citando en pecado mortal. 

tEY xcvi. r 

Qualcs bienes son amortiguados por ef pecado mortal ^ et se avivan 
después gueface home penitencia del. 

Amortiguados son los bienes que los homes facen estando en peca« 
do mortal, ca non se pueden por ellos salvar para ganar paraiso segunt 
deximes en esta otra ley ante desta.- Pero si alguno, hobiese fedio ali- 
mosnas o otros bienes non estanco eh este pecado sobredicho, et des- 
pués cayese en él, perderien la fuerza, et amortiguarse hían aquellos bie* 
nes que ^iera mientra en él estodiesey nias después que feciese peniten- 
cia del, asi como él resucitarle del jpecado que bobóese fecho ^ asi w aví- 
varian luego los bienes que fecieradnttf que pecs^e. ]pt por ende se de- 
ben todos los cristianos esforzar xpianto^ mas padiesdnde nop^escar en 
pecado mortal , pues que los bienes que estonce facen non les ayudan a 
ganar el amor de Dios porque entredi en el su regno después, que ^o- 
rieren.*'"' '" ' " ' - -. ^' ^-^ '^ "''.'' 

Én qiiántas maneras facen bien los vfoos que tenga pro a las almas 

de los muertos. 

Bien facer es tan grant cosa et (añ buem, que iHm tali'solaMtente 
vencen los homes p<^ ello el mundo et acaban sps fóchos como quieren^ 

pecados qiie le absolviese, efíciendoi que por el poder que tiene de sant 
Pedro et sant Pablo que le absuelve de todos Jos pecados qiie fizo si 
muere de aquel mal, que non vaya por ellos ^á irfiemo, et las misas et las 
oraciones y et las alimosnas et todos hs otros b)enei que por él ficieren^ 
que le otorga que sean á salvamieffto de su animan pf^o débele, mandar 
que si guaresciese de aquel malj que vaya á él drescebir la penitencia que 
le mandare, 6 darge/a luego qual entendiere qu( sea guisada, que la 
cumpla quando fuere sano, mas si acaesciese. ^-á él non pudiese venir 



TITULO IV. 165 

mas aun ganan en m vida el amor de Dios, que es sobre todo , por que 
después de su muerte van á paraíso; ec sin la pro que tiene á aquellos mis* 
mos que lo fiuren, ha en si tan grant fuerza^ que viene ende grant bien 
á aquellos pCMT quien es fecho, asi como a. los muertos: ca bien asi como 
les tienen pro después que mueren los bienes que &cen en su vida en este 
mundo, ottoá gela fiu:en los otros bienes que son fechos por ellos. 
£t por ende dd>en mucho rogar a Dios los que viven en este sieglo por 
las almas de los muertos , ca por los bienes que aqui &cen por eUos ali- 
víales Dios las penas í los que yacen en pur^orio, et sácalos Dios mas 
aína et llévalos á paraíso, maguer ellos en su vida non podiesen com- 
plir las patencias que les dieron. Et estos bienes son en quatro mane-* 
ras: la primera es en decir misas en que se face el sacrificio del cuerpo 
de nuestro seííor lesu Cristo, que es la mas noble cosa que puede ser fe- 
cha, nin en que haya mayor virtud para salvamiento de los cuerpos et 
de las almas; la segunda cosa es las oraciones que por ellos son fechas, en 
que ruegan a Dios que les haya merced, et á los santos que gelo nieguen: 
la tercera es las alimosnas que dan a los pobres , o en otros lugares que 
convieqe segunc que se entiende que ternan pro i hs almas de los fina- 
dos: la quarta es los ayunos que ayunan por ellos -sus parientes, ó sus 
amigos, ó otros qualesquíer que los fagan. Ca por estas quatro maneras 
que los homes fiícen por ellos les fiure Dios quatro mercedes: la prime- 
ra que abaxa Dios su saíía que ha contra ellos: la segunda es qiie alivia 
á los que yacen en infierno de las penas que han: la tercera que saca 
dd purgattorio mas aína los que hi yacen porque non podieroñ complir 
en su vida las penitencias que les dieron: la quarta es que' los mete en 
psffaiso, do son s^uros de nunca haber pena nin cuita. 

déhiU numdar que vaya á otro, tí que fc k manifieste como de' mevo, 
porque en todas guisas ha/a absoivimicnto de sus pecados. 

ZSY XL. '• 

De los bienes que fiícen los homes estando en pecado mortal i qu¿ 
aprovechan d i que non. 

Creer face á tnuchos hmus » la nesciedat que por los bienes quefa-^ 
cen estando en pecado mortal que pueden ganar pataiso por ellos: Onde 
los santos padres quefablaron en esta razón dixieron que los bienes que 
tos Iwmes facen estando en este mundo tales ¡uy detlos que les tienen pro 

I la aociodat. Eic. i. B. IL $• 1* netcidat. B. R. a. 



l66í PARTIDA I. 



LEY XCVUI. 



Quales son las cosas que los homes facen que tienen daño á los muertos ^ 

et non a ellos pro. 

Daño tíenen i las almas de los muertos algunas cosas que los vivos 
facen por ellos, asi cómo quando los sotierran cerca de los altares: ca 
esto non debe ser fecho sinon á home que fuese santo por honra de 
Dios I ca non por la del muerto. Eso mismo decimos de aquellos que 
Éicen las sepolturas mucho altas , 6 las pintan, tanto que semejan mas al- 
tares que ' monímentos, ó otras sobejanias que se £icen mas i placer et 
i voluntad de los vivos, que non a pro nin á bien de los finados. Otro 
tal es de los que cubren las fuesas con manteles, et ponen hi pan et vino 
et otras viandas para dar á pobres, ca maguer lo meen como en razón 
de alimosna, la manera es tan mala en que se fius, que non tiene pro al 
vivo , et &ce daño al muerto por quien es fecho. Ca bien asi como á los 
buenos non empesce si los sotierran vilmiente et sin las honras deste 
mundo, asi non tiene pro á las almas de los malos enterrarlos bifen nin 
fiu:erles grant honra. 

LEY xcix. 

• Que non tiene pro et tiene daño en facer duelo por los muertos. 

Gentiles fueron unos homes que hobieron creencias de muchas ma- 
neras» et muchos hi hobo dellos que creyen que quando el home finaba 
que todo morie también el alma como el cuerpo. Et por esta razón de 
desesperanza en que cayen, cuidando que ningunt home. non resucitarle 
nin se salvarle, por ende despreciaban las almas et non se querían repen« 
tir nm &cer penitencias de sus pecados, mas facien grandes duelos et desa^ 

para ganar paraíso , asi como aquellos que facen non estando en pecado 
mortal} mas todos los otros bienes ^e facen estando en él, como quier 
que no tienen pro para ganar paraíso derechamente, valen et tienen pro 
que les da Dtospor ellos mas de los bienes temporales, et mengúales de 
las penas que habrien en ^ este siglo, et ayúdanles para salir mas aina 
de los pecadi>s en que están, et para ganar gracia de Dios, et demás 
acostwfibranse á facer buena vida \ 

t monvmcDtot. S. Tol. $^p, de prender nulas muertes, et ayúdales. B. R. j . 

a Cómo defiende santa egle&ía que non Oh 4 et dales esfuerzo para contrastar al dia- 

gan duelo por los muertos. Tol. 3. blo, et para poder sofrir mejor las penas en 

3 en este siglo ! et guárdalos oHioms regadas el otro sieglo. B. R. a. 3. 



TITULO IV. ;i6jr 

guisados por los muertos; así que algunos hi había que non querían co« 
mer nin beber £ista que morien » et otzos que se mataban con sus manos, 
et otros que tanto se pooien el duelo á corazón que pordian el seso: et 
los que menos desto facían mesábanse los cabellos et tajábanlos, ct de^ 
facían sus caras rascándolas, o feríense con alguna cosa, o se dexaban 
caer en tierra de maneta que recibían lision ó h2d>ían á morir. £t todas 
«stas cosas £icíen por desesperamieofio eaque los mette el diablo, hciéth 
doles creer que non tan solamíeme peixUen los que morien los cuerpos, 
mas aualas almas, teniendo que morien con ellos de so uno. Et esto 
era heregía et muy contra razón > ca por sallirse el alma del espirita 
movedor^ quando el cuerpo queda de moverse, non se puede des&cer 
f)or eso el alma^ que es de entendimiento et de razón; ca esta aparta al 
home et le £ice ser mas noble que todas las otras afanas que han las ani- 
malias et las plantas, quanto en criar et ' en sofrir : ca maguer non puede 
ser que el home non se duela mucho naturalmiente quando pierde cosa 
en que ha grant debdo 6 grant amor, non debe por eso mostrar taft 
grant pesar nin facer tamaño * duelo que al muerto non tenga pro. Et 
por ende nuestro señor Dios queriendo sacar los homes deste yerro de» 
. íendidlo en la ley yieja que dio á Moysen quandol mandó que defen- 
diese, que non fecíesen duelo por los muertos, ca paraíso habie para los 
que ficiesen bien et infierno para los malos. Demás que todos habían de 
resucitar el día del juicio: et que estos duelos que los non fecíesen en la 
manera que las otras.gentes desesperadas usaban de los fiícer, nin se tra- 
bajasen de desfacer la noble figura et apuesta del home que el ficiera ^ a 
su figura et á su semejanza. £t después quando vino nuestra señor le-* 
su Cristo que tollo de este mundo los yerros et las ceguedades en que 
los homes vevien, defendió otrosí en la ley nueva que non faciesen due- 
lo por los muertos: et esto fue quando resucitó al fijo de la viuda, que 

Z£Y XLI. 

Quáles bienes son amortiguados por el pecado mortal, et que se avivan 
después que meen penitencia del. 

.JHuertos son los bienes que los homes facen estando en pecado mortal^ 
ca non se pueden en ellos salvar para ganar paraíso y segunt diximos en 
la ley ante desta. Pero si alguno hubiese fecho alimosnas ó otros bienes 
estando sin pecado mortal ^ si después cayese en él amortiguarse hien por 
ende aquellos bienes que ante habie fecho et serien todavía amortiguados 

I en sentir. S. Esc. 3. al muerto. S. Tol. 3. Esc. 3. 

a duelo , porque íaga i sí mismo daAo et 3 á su ipiigen et á su. S. 



l68 PARTIDA I. 

dixo qae non llorasen jpor él; et otrosi quando resucitó ' á la fija del 
príncipe de la sinagoga» que mandó que echasen de la casa do yacíe 
muerta todos los que teciesen duelo por ella» et non la quiso de ante re- 
sucitar. Et por esto nos dio á enteinJer quel non plazie de los duelos» 
ca non se aprovechaban dellos las almas de los muertos» antes las em* 
bargaba, mas los bienes que por días (acian les tienen pro. Et después los 
santos padres» que ordenaron en santa eglesia muchos bienes» estable^ 
cieron que non feciesen duelo por ellos % et mandáronlo muy afincada- 
miente porque viene ende grant daiío sin pro. Et por eso dixo el após* 
tol sant Pablo que non se entristeciesen por los que finaban» como &- 
cian las obras gentes que non habian creencia nin esperaban de resucitar: 
ca los que mueren non se pierden segunt la fe católica; mas son atab- 
les como los que pasan de un logar á otro. Et los que facen bien van i 
paraíso» et todos los otros van á pena de purgatorio ó de infierna 

en quanto él durase en el pecado ; mas desptus que el Jsciese penitencia dél^ 
asi como él resucitarse del pecado » asi se avharien luego los bienes y por^ 
que los fizo ante que pecase. Etpor ende se deben toiios los cristianos es-- 
forzar quanto mas pudieren de non seer en pecado mortal ^ pues que los 
bienes que estonce ficieren non les ayudaren a ganar el regno de Dios. 

LSY XLZI. 

Quántas maneras son de los bienes que facen los vivos por los muertos, 

et á quien aprovechan. 

Rogar deben mucho á Dios los ^ viven en este mundo por las áni^ 
mas de los muertos y capor los bienes que aquí ficieren por ellos aliviales 
Dios las penas d los que yacen en iffiemoj et saca de purgatorio mas 
asna á los que en él son^ et llévalos áparaiso^ maguer ellos en su vida non 
pudiesen complir las penitencias que les dieron i et estos son de quatro ma^ 
ñeras y asi como los sacrificios que facen los misacantanos ^ et las ora^ 
dones de hs santos j et las alimosnas de los amigos j et los a/ unos de los 
parientes j etpor esofabla santa eglesia destas quatro maneras de homes^ 
porqiu d ellos conviene de facer señaladamente esto nias qiu a otros. Et 
destas cosas se deben trabajar ellos ^ porque son mas ápro de los muertos, 
que de las sepulturas altas et pintadas que les facen ^ et de las otras sobe^ 
ianias que semeia que son mas fechas por parecencia de los vivos que por 
pro de tosfinadosi ca bien asi como á los buenos * non nuce si los entier^ 

I al fijo del príncepe. S. 3 no les empece si los sotiemn mñltm* 

1 et vedáronlo. S. Xol. a. j. dimientre et sin las lionras. B. JL |. 



TITULO IV. i5p 

LBY C. 

Qué pena han segunt santa eglesia ¡os que facen duelos desaguisados 

por los muertos. 

Doliéndose los homes de los que mueren por el amor ó por el 
debdo que con ellos han, ó por otra razón que han derecha de lo &cer, 
habiendo piedat de las sus almas por los pecados que han fedio, ó cob- 
diciando que les fa» Dios merced et les perdone , tales duelos como es- 
tos son buenos. Mas los duelos que facen los homes en que se mesan 
los cabellos % o se rompen las caras et las desaíiguran, 6 se tieren de gui- 
sa que vengan á Ibion o á muerte segunt deximos en la ley ante desta, 
estos duelos son malos porque se fiícen con desesperamiento et con crue« 
za. Et por ende tovieron por bien los santos padres que los que desta 
guisa lo feciesen que non ik diesen los clérigos los sacramentos de santa 
eglesia, nin los * cogiesen en ella quando hobiesen á decir las horas fasta 
que fuesen sanos de las mesaduras, o de los ráscanos, ó de las otras feri- 
das o males que hobiesen fecho, et feciesen penitencia dello; salvo ende 
si cayesen en muy grant enfermedat de que se temiesen que moririen, 
ca en tal lugar como este débenlos acorrer con los sacramentos de Dios 
porque sean salvos et non se pierdan. Otrosi mandaron por esta razón 

ran vilmente et sin las honras de este mundo , otrosi non tienen pro d los 
malos las ufanas j nin los enterramientos preciados que les facen. 

ZEY XLJJI. 

Por qué razón non deben &cer duelo por los muertos. 

Gentiles fueron homes que hohieron creencias de muchas guisas^ et mu* 
chos hobo dellos que creien que quando el heme finaba que todo murie tam- 
bién alma como cuerpo , et por esta desesperación en que caien cuidando 
que ningunt home non resucitarie nin se salvarle i por ende despreciaban las 
almas y et non se querían arrepentir nin facer penitencia de suspecados^ 
masfacian grandes duelos et desaguisados por hs muertos ^ asi que algu* 
nos habie que non querían comer nin beber fasta que murienj et otros que se 
mataban con sus manos ^ et otros que tanto se ponien el duelo d corazón 
que perdien el seso y et los que menos destofacien mesábanse los cabellos^ 
et talábanlos^ et desfacian sus caras rascándolas^ et en esta ceguedad 

I ó se rascan las caras , ó se fieren de x acogiesen. S. Tol. 3. Esc. 3. 

guisa. S. Tol. a. 3. Esc. 3. 

TOMO I. T 



170 PARTIDA r. 

mesma que quando los clérigos aduxiesen la cruz á la casa onde el muerto 
estodiese» et oyesen que Bician ruido dando voces por el home, ó ende- 
chando, que se tornasen con ella et non la metiesen ahi onde tales duelos 
feciesen: eso mesmo decimos quando toviesen el cuerpo del muerto en la 
cglesia, que non deben llorar nin dar voces por que se estorben de de- 
cir las horas, ca en aquella sazón todos deben callar et rogar á Dios por 
los mi^rtos que les haya merced á las almas. Et esto deben facer ma- 
yormiente en quanto dixieren la misa, porque estonce consagran el cuer- 
po et la sangre de nuestro señor lesu Cristo: ca tan noble et tan santa 
cosa es esta, que todo lo al debe ser dexado mientra esto fecieren, asi 
que non pueda venir por ello destorbo nin embargo al clérigo que lo 
consagrare; et si aleuno porfiare non queriendo dexar de lo facer, dé- 
benle echar luego mera de la eglesia, quier sea clérigo ó lego. £t aun 
sin esto mandaron que si en levándolo á la eglesia ó a la fuesa lo fecie<« 
sen , que dexasen los clérigos de soterrarle et de acomendar el alma á 
Dios deciendo sobre él aquellas oraciones que son establecidas; et esto 
fasta que callasen. Et defendieron otrosi que qusuido toviesen los muer- 
tos en la eglesia que les non dexasen las caras descobiertas, et esto por- 
que los homes en catándolos non se moviesen á facer duelo por ellos: 
et aun dieron mas pena, que si alguno besase al muerto ó se echase con 
él en el lecho, que ayunase ocho días á pan et á agua, et que le non re- 
cibiesen en la eglesia por un mes. 



LET CI. 



Del quarto sacramento que es el sacrificio^ et de la comunión que se face 
del cuerpo de nuestro señor lesu Cristo. 

Sacrificio del cuerpo de nuestro señor lesu Cristo es el quarto sa- 
cramento que se fiíz en santa eglesia et que debe recebir todo aistiano: 

los facie caer el diablo adméndolos a desesperación. Mas nuestro señor 
Dios queriendo sacar a los homes des te yerro ^ defendiólo en la vieia ley 
que dio a Aíoysenj en que mostró que habie paraíso para los que ficiesen 
bienf et itffiernopara dar pena á los malos ^ et que resucitarían todos el 
dia del juicio i etpor ende vedo que estos duelos non losjiciesen en la ma^ 
ñera que las otras gentes usaban de lo facer ^ nin desfeasen la figura tan 
apuesta del home que éljiciera. Et después desto quando vino nuestro señor 
lesu Cristo^ que tollo deste mundo los yerros et las ceguedades en que los 
homes vivien^ defendió otrosi en la ley nueva que nonjiciesen duelo por los 
muertos^ et esto fue qnando resucitó al Jijo de la viuda , et dixo que non 



TITULO IV. 171 

ca maguer sea lavado p<M: el bautismo, et confirmado en la creencia 
por la confirmación 9 ec alimpiado en el cuerpo et en el alma por la 
confesión, si el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo non recibe que le 
£iga seguro et cierto de todos los otros sacramentos, et le dé esfiíer- 
zo con que los sepa guardar et mantener, non es complido cristiano. 
Onde pues que oblado habernos jdel bautismo, et de la confirmación 
et de la penitencia, queremos agora &blar de la comunión que se fe- 
ce del cuerpo de nuestro señor lesu Cristo, et mostrar porque ha asi 
nombre: et qué cosa es en sí la comunión: et por qué razón dicen las 
misas en santa eglesia en horas seííaladas : et que el misacantano non de- 
be decir mas de una misa en el dia : et por quántas razones pueden los 
clérigos decir misa dos veces en el dia: et que non deben los homes de- 
xar de oir las misas del dia por cuidar que es mejor de oir otras: et quán^ 
tas cosas son menester en el sacramento del cuerpo de nuestro señor 
lesu Cristo: et por qué razones deben ayuntar-el agua con el vino en 
el cáliz: et del sacrificio por quién fiíe primero establecido, et en qué 
dia et por qué palabras: et por qué razón face el clérigo tres partes de 
la hostia después que es sagrada: et de qué metales se deben facer los cá« 
lices porque se faga el sacrificio sin peligro: et los corporales por qué 
razón deben ser de paño de lino et non de otra cosa: et qué quiere de^ 
dr misa: et por quántas razones es asi llamada: et de las tres maneras 
en que se acaban las misas: et del Corpus D§núni que deben tener los 
clérigos para los enfermos: et cdmo lo deben guardar: et en qué ma«* 
ñera deben los misacantanos llevar el corpus Chrísti i los enfermos et á 
los otros: et cdmo se deben homillar los aistianos al corjpus Chrísti 
quando lo llevan para comulgar á los enfermos: et cdmo deben facer 
los judíos et los moros quando se encontraren con el corpus Chrísti: et 
cdmo los clérigos deben tener las eglesias limpias et apuestas, et todas 
las otras cosas que son menester para servir á Dios con ellas: et de las 

llorasM por el. Et otrosí quando resucito la Jija del príncipe de la si^ 
nagoga mandó que echasen de la casa do yacie muerta todos los que 
facitn duelo por tila , ct non la quiso ante resucitar i et por esto se da d 
entender que non le place de los duelos ^ ca non se aprovechan dende las 
almas de los muertos , mas de los bienes que facen por ellos. Et después 
los santos padres que ordenaron muchos bienes en santa eglesia establéele-- 
ron otrosí que nonjiciesen duelo por ellos ^ et vedáronlo muy afincadamente^ 
porque venia ende grant daño sin pro. Et por eso dixo el apóstol sant 
Pablo que non se entristeciesen por los que finaban^ como f ocien las otras 
gentes que non habien creencia nin esperanza de resucitar i ca los que mue^ 

TOMO I. T 3 



IJ2 PARTIDA I. 

rdÜqoias de los santos cómo deben ser guardadas et honradas: et cdmo 
deben ser probados et muy esmerados los que otorga el apostóligo por 
santos: et qué departimiento ha entre las cosas que se &cen por natura ó 
por miraglo: et quántas cosas ha menester el miraglo para ser verdadero. 

L£T cu. 

Qucfabla de ki conumian qué cosa es. 

Comunión tanto quiere decir como cosa comunal en que han mu« 
chos parte: et por ende en este lugar se entiende señaladamiente por el 
cuerpo de nuestro señor lesu Cristo , del qual todos los cristianos son 
parcioneros, et débenlo recebir en todas guisas. Ca asi como por la co^ 
munion ganan los homes comunalmente á Dios, cada uno en parte 
segunt la voluntad et los cuerpos, otrosi lo ganan todos en uno por 
creencia segunt el entendimiento et la razón de las obras; ca non puede 
el cristiano recebir el corpus Chrísti que npn reciba con él la fuerza et 
la virtud de la Trenidat : ca bien asi como ella es departida en nombre 
de tres personas, et ayúntase en ser una, asi el que ha en ella parte non 
puede ser que la non haya en todo. Et á semejanza desto gana otrosi 
Dios al home en cuerpo et en alma et en la obra que sale destas dos: et 

ten non se pierden segunt Infe católica , mas son tales como los que pasan 
• de un lugar a otro^ ca los que facen bien van á paraíso j et todos los otros 
van apena de purgatorio ó de infierno. 

LEY XLIV. 

Qué prendas &ce santa eglesia á los que &cen duelos desaguisados por 

los muertos. 

' Romper las caras por los muertos et desfigurarlas es cosa que tova 
santa eglesia por muy desaguisada ^ segunt diclw es en la ley ante desta. 
Et por esta razón algunos santos padres pusieron penas señaladas contra 
aquellos que lojiciesen , defendiendo que non les diesen los clérigos los sa-* 
cr amentos de santa eglesia^ nin los rescibiesen en ella quando dixiesen las 
h^ras fasta que fuesen sanos de las señales que hobiesenfeclias en sus ca- 
ras^ etfciesen penitencias dello , fueras ende si gelas hubiesen a dar en 

I En el cód. B. R. 3. dice asi cita leyt geres, que non les diesen los clérigos los sa- 

Prenda muy crande face santa eglesia í loa cramientosi nin loa recibiesen en la eglesia 

<|ua ÍNccn duelos desaguisados por los muer* quando dixiesen las horas fasta que fuesen 

|ni , ca nundó que k los que rompiesen sus unos de las señales que ficieran en sus ca- 

faifi raicindosf , quier fuesen varones ó mu^ ras &c. 



TITULO IV. 172 

por ende este sacramento ayunta al home con Dios por verdadero amof . 
Onde por estas razones que dichas habernos, en que han comuna- 
leza Dios et el home, es dicha comunión: ca por ella son los homes go- 
bernados temporalmente del pan espiritual, que es comer del cuerpo 
para guardarle de mal, et del alma para salvallL 

LEY CIII. 

Qudntos bienes ha en la comunión, et qtidn noble cosa es. 

Noble cosa et preciada es la comunión entre todas las otras cosa$ 
que son en el mundo: ca es en sí ^sagrada por santidat^ como que en 
ella es el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo por que es lavada de la 
sangre et del agua que sallio del su santo costado^ et es otrosi acabada 
complidamente porque en ella se cumple la santa Tren¡dat« Ca bien asi 
como por las palabras que dixo el ángel a santa María fue ayuntado en 
ella el poder del Padre, et el saber del Fijo, et la gracia del Espíritu 

grant enfermedat 6 en otra culta que estudies en en hora de muerte^ ca en 
tal sazón non las deben vedar a ningnnt cristiano. Otrosi mandaron qu^ 
si quando los clérigos aduxiesen la cruz a la casa o estodiese el muerto, 
oyesen quefacien roído dando grandes gritos ó endechando^ que se tor-^ 
nasen con ella^ et que non entrasen en la casa. Et sin todo esto establéele^ 
ron que quando toviesen el muerto en la eglesia que non diesen voces mn 
Jiciesen roido^for que dexasen de decir la ñus a y ca iodos deben alli callar 
et rogar d Dios^ et escuchar las oraciones que dicen i et esto es por ^ 
ninguno non debe embargar el qficio de Diosj et mayormente quando di^ 
xieren Ja misa ó consagran el cuerpo et la sangre de nuestro señor lesu 
Cristo i ca tan santa cosa et tan noble es esta^ que todas las otras deben' 
dexar por ella y et al que contra esto Jiciere puédenlo echar de la eglesia 
sin pena ninguna ^ quier sea clérigo ó lego. Et aun mandaron que si en 
kvandol á la eglesia ó d lajuesa lo Jiciesen j que los clérigos dexasen 
de soterrarlo fasta que callasen j et aun tovieron por bien que qualquier 
que besase al muerto 6 se echase con él en el lecho ^ que ayunase odio di as 
á pan et agtia^ et que le non recibiesen en la eglesia por un mes. Et de- 
fendieron otrosi qtte quando toviesen los finados en la eglesia que les non 
toviesen las caras descobiertas , et esto porque los homes ' en catándolos 
non se moviesen á haber piedat de guisa que hobiesen a facer duelo 
por ellos. 

i en aUleindolos* B. R« i. 



'4 rAmTii>A I. 

. mí por 1» pBLdff» <|!ie dxe d sacerdote % que dixo nuestro señor 
lr«» Orifu;^ s¿ xyL3u h rirtod de Isi Treiudat cpie fi^re del pan carne 
A ^ viiiíz* flc^e, ct d es lesa Cristo complklo en cuerpo ec en alma 
si£ :ists:epasz¿aao de la deidat^ * nin sin fiülimiento del Espíritu santo: 
i&ásaa^zjsá son todos ayuntados en uno compUdamente» fincando cada 
acó encero en sí nusmo de maDera que non mengua el uno por el otro» 
ühx se departen nin se desfijen: ct por ende a estos tres como quier 
cpae los llaman tres personas, cada una por si es un Dios por ayun- 
amienta Et desto posieron semejanza los santos al sol en que ha tres 
cosas, figura, et lumbre et escalentamiento: et maguer que cada una 
ddbs £ice su obra, todo es un cuerpo, et un fecho et una virtud. Otra 
cal semejanza dieron de la candela, en que ha cera, et pávilo et lumbre: 
cr quien bien parare mientes eso mesmo es del home, en que ha cuer- 
po, et alma, et obra que salle destas dos, que se entiende el alma que es 
espiritual por Dios que es Padre, et el cuerpo por su Fijo lesu Cristo, 
et la obra por el Espíritu santo que sal dellos. Onde sobrestá razón Aris- 
tckiles, que fiíe grant filósofo, et los sabios naturales que filiaron en na- 
turas probaron por derechas razones que toda cosa que hobiese á ser fe- 
día que conviene hi que sean tres cosas, fiícedor, et voluntad et fecho, 
ca sin esto non puede ser complida nin acabada. Ca el leedor maguer 

De las solturas en quantas maneras las &ce santa eglesia, et a quales 

aprovechan d non. 

Solturas face santa eglesia de dos maneras^ et las unas dan los clé^ 
figos en las penitencias d los que se confiesan d ellos , et las otras dan los 
arzobispos et los obispos d los que han menester ayudas para eglesiasfa^ 
etr 6 para consagrarlas^ ó para puentes ó para otros bienes. Et los úer-^ 
dones que los obispos dan valen los de cada un obispo d todos los de su 
obispado i mas non d los de los otros , fueras ende si los otorgase el obis^ 
po de aquel lugar do da el perdón: et los que dan los arzobispos valen 
otrosí á todos los de su provincia, mas los que da el papa valen por todo 
et nmndo. Pero quando algunt arzobispo ó obispo quisiere dar alguntper* 
dm MM h debe facer si non de quarenta dias afueras ende quando consa-- 
gf^m iglesia que pueden dar un año et non mas , quier sean muchos obis* 
p^ i um. Et todos estos perdones que los obispos et los otros prelados 

I ft 9ii« dito. Tol. !• Eic. ). humtnídaty nín sin üüleKÜmento del Etpf* 

I ni ti un «««baroiejito de la huminídat^ ntu santo S. P. 
lun iÍA« Kk\ |. nin lin cambiamiento de la 



TITULO IV. 17^ 

toviese < en qüé^ si non tovie$e voluntad de lo &cer, non se íarie: et 
aun maguer quisiese, et podiese, et non lo sopiese &cer » non vernie ei 
fecho á acabainiento: et por ende ha menester hi siempre estas tres co- 
sas, poder, et saber et querer. Et esta es la Trenidat complida; ca el 
poder es el Padre, et el saber es el Fijo, et el querer es el Espíritu santo. 
Et como quier que cada uno se nombra por sí, todo el fecho es uno 
porque son todos ayuntados en ser una cosa. Ca bien asi como el 
que hcc la obra es llamado maestro porque él ha poder sobre todo, 
et la imaginación de como debe ser fecha es en él mesmo, et otrosi la 
voluntad de lo fecer, et todo esto es ayuntado en una persona; des- 
ta guisa es en el Padre la maestria, que es el maestro mayor; et en 
el Fijo la figura de la imaginación de la cosa; et en el Espíritu san- 
to el oifnplimiento et el apostura que la faz fermosa et acabada^ que 
salle del poder, de la maestria et de la imaginación de la figura. Onde 
todo home debe entender que Dios que puso estas tres naturas en todas 
las cosas, que non lo podria fiu:er si el en sí non lo hobiese, ca ninguno 

mayores dan y asi valen como ellos hs otorgan i ca en qualquier manera 
que home faga emienda de sus pecados^ segunt le manda santa eglesia^ 
quito es delhsj et los que la eglesia absuelve son absueltos^ et otrosi los 
que liga son ligados por el poder que nuestro señor lesu Cristo le dio. 

LBY XLVX. 

Qué pro viene a los hoines de los perdones que les dan los prelados. 

Perdones et solturas mttf grandes otorga santa eglesia á los cristia^ 
nos segunt dice en la ley ante desta^ et porque muchos homes son que aub^ 
dan en ellos ^ et non saben el grant pro que viene ende^ tovieron por bien los 
santos padres de lo mostrar , et dixitron que cada que los cristianos con-- 
Jiesan sus pecados verdaderamente ^ et les mandan aquellos á quien se 
manifiestan en qué manera fagan emienda dellos , que quantos dios les 
otorgan de perdón , tantos les alivia et lei mengua nuestro señor lesu Cristo 
de aquella penitencia que habien rescibida^ et que eran tenudos de complir 
in este mundo ó en el otro en purgatorio ; et esto se entiende de los que w- 
ven en penitencia quando les otorgan los perdones ^ ó la facen luego lo mas 
asna que pueden después qué gelos han otorgados i ca tan grant fue la pie- 
dat que nuestro señar lesu Cristo hobo de los pecadores , et la merced que 

I con que. Tol. i. Esc. 3t S. 



I-^ VA&TX3X IL 

moa rUEde^ásr Ib «pe mn osu ¿r por cade d ^k jo !¡cco vSoIb, rtú 
^le Ja íift iaÍQ^ ¿c ¿i ^pe lo hcbíetjt dario ha; ct docra guía ooa puede 
xa Ez <ra. TrrTiifTar oa oobíe, ct tst ooct ce can complkia se ^-nngyupr 
por ouEDdunkiKD de la roíontad rnwrínfcJrncMey ' et k codem por 
odia: propedio wimVwf ; ci eflo k &cc MptiBfcit» d cxKrpo de mesero 
semir ískl Crifioo^ de <pc m» Tiene cooqiiídft cornnnion í 1» ainns^ et 
á los OKrpos ec i I» oboiu £c porcndelsiTfcmdif cscn sí noble por 
iüQHca, ee límpoi por fermosan^ ct nota por ofacL Ec quien esu como- 
oíoa axna como ddie, recS^e la Trenidac, cada persona en sí apartada- 
míenre % ct ia tmidat emeramicnce. Ca magper Dios qoanto en él mes^ 
flio ODO Id poede ninguno reer^ nin ser tañido nin comido, quanto em 
ocmro señor leso Cnsto qoe ha cuerpo tomase en comer: et toda oosi 
corpocada naturalmience poede ser comida: et poes qoe comerla poe- 
den^ aquella tirtnd qoe la hx ser coerpo, por fiíerza conviene qoe rada 
qoe la comieren qoe la coman con ella. Et sobrestá razón hay ona prae^ 
ba qoe es muy fi;:rmosa9 qoe toda cosa qoe sea de comer ha en ella mes 



kf quijo facer f que maguer elfos nori pudiesen compUr en este nrnmk jas 
penitencias f que non quiso que se perdiesen por ende, solamente fm mtm 
muriesen en pecado mortal. 



Z£Y XLVII. 



Del sacramento del cuerpo de nuestro señor lesu Cristo. 

Perdmia Dios sin detbda ninguna los pecados d los cristianas por los 
sacratnerUos que rescihen de santa eglesia, et aun sin esto dales gracia pa- 
ra facer bieny mas entre todos ellos es el mayor et el mas santo el cuerpo 
de nuestro señor lesu Cristo que consagran en la misa^ ca si los otros 
sacramentos iludan al heme á ser salvo ^ este le da la gracia de Dios^ 
et lo tiene en buen estado. Et por eso -muestra santa eglesia qué cosas 
deben guardar los clérigos en la misa quando la dixieren , de manera que 
sea diclia santamente aporque la mayor fuerza della es en la consagración 
del cuerpo de nuestro señor lesu Cristo^ ca todas las otras cosas que hi 
cantan ó dicen son por lumra desto ^ et por ende non la puede otro clérigo 
ninguno decir sinon el que fuere ordenado de misa^ segunt manda santa 
eglesia. Et déberUa decir en horas contadas^ asi como a tercia ó á sexta y 
ó a nona. Et d hora de tercia la deben decir los dios de las fiestas^ et d 
sexta los dias que non lo son. Et ahora de nona en quaresmay et en las 

i^ et se ve por vista naturalmente ^ et te i et la rírtud entregamiente. S. Esc. 3. 

encierra. Tol. a. Esc. 3. et Ja humanidad enteramiente. Tol. a. P. 



TITtrXO IV. 177 

naturas: la primera es voluntad que ha, cobdicíándola aquel que la 
quiere comer: la segunda es el sabor que recibe della gustándola quan-- 
do la come: la tercera es pro que le ende viene quando la ha comida 
gobernándose della..Onde se entiende por la voluntad el Padre, - et por 
el saber el Fijo, et por el gobernamiento el Espíritu santo que salle des- 
tos \ como salle la cobdicia del bocado, et del bocado el sabor, 

LEY CIV. AJ. XLVín, 

J^or qué razones ifíccn ¡as mtsas en santa eghsia en horas señaladas. 

* Horas ciertas establecieron los santos padres para decir las misas^ 
et mostraron razones por qué debe esto ser, et dixieron que á la hora 
de tercia la deben decir, porque en tal hora pedieron los judíos á Pi- 
latos que mandase crucificar á nuestro señor lesu Cristo, et fue entonce 
azotado: et otrosi porque en tal hora vino el Espíritu santo sobre los 
apostóles el dia de cinquesma. Et á hora de sexta la dicen porque fiíe 
estonce puesto en la cruz, et ^ se escurecid la tierra; et otrosi en tal hora 
estudo con sus decípulos el dia que subió a los ^ cielos. Pero como quicr 
que estas horas sean señaladas para cantar la misa, bien pueden decir 
otras misas privadas ante destas horas et después destas horas fasta nona. 
Et esto es por las labores que han de &cer los homes, et por otras prie- 
sas que les acaescen por que non pueden venir á estas sazones sobredi- 
chas : et es derecho que todo cristiano vea cada dia el cuerpo de nuestro 
señor lesu Cristo seyendo sano et podiéndolo facer, 

vegUias de los santos que son de ayunar*, otrosí en las quatro témporas^ 
fueras en los sábados en que dan las órdenes^ 6 el J^apttsmo que facen en 
la vigilia de pascua mayor et de cinquaesmai ca en estos dias^ maguer 
sean de ayuno pueden la misa comenzar ante de nona ^ porque es el oficio 
grande que han de facer en aquellos dias^ et á estas horas deben tañer la 
campana quando la misa quieren decir ^ porque lo sepa el pueblo^ et ven^ 
gan á oiría. 

1 como salle de la cobdicia et del boca* parecido conveniente añadir desde aquí hasta 
do el sabor. S. T. 2. Esc. 3. el fin del título la numeración que tienen en 

2 Aqui empiezan i concordar todos los aquellos códices, seguidos por Gregorio Lo 
códices , siguiendo generalmente hasta el fin pez en su edición. 

de esta partida un mismo orden de materias, 3 te escureció el sol. B. R. 3. 

tirulos y lejes, guardando uniformidad en el 4 cielos. Et á nona la dicen porque es«> 

contexto, hiera de las variaciones que se no- tonce murió en la cruz, et le dieron con la 

taran* Como en el segundo texto de este tí- lanza en el costado , et en tal hora subió i 

tulo es mucho mas corto el número de leves los cielos. Pero como quier. S. Tol. 2. Esc. 1. 

resulta muy variada la numeración de ellas, 2. 3. £. R. 2. 3. 

respecto del principal ; por cuyo motivo ha 

TOMO I. Z 



178 PARTIDA I. 

LEY CV. AI. XLIX, 

Que el clérigo msac antaño non debe decir mas de ana tmsa en el dio. 

Cantar non debe ningunt clérigo mas de una misa en el dia^ ca 
bienavenmrado es el que una puede decir dignamente. Pero en el dia 
de Navidat bien puede un clérigo cantar misa tres veces: la una quan- 
do comienzan los gallos á cantar, la otra quando comienza a alborecer» 
la otra á hora de tercia. Et esto non lo estableció santa eglesia sin razón: 
ca por la primera misa que cantan de noche se entiende el estado de 
los homes que fue ante de la ley quando todos eran ' en tinebras: onde 
dice la proteda de aquella misa que las gentes et los pueblos andaban en 
tinebras. Por la segunda que dicen en el alba se demuestra el tiempo en 
que los homes vevien so la ley que dio nuestro sdíor Dios a Moysen, 
ca estonce comenzaron á haber conoscencia de nuestro señor lesu Cristo 
por los dichos de la ley et de los profetas, pero non complidamíente: 
et en esta significanza dicen la misa entre la noche et el dia , et comien- 
za el oficio della: la luz resplandecerá hoy. Et por la que dicen de dia 
á la hora de tercia se entiende el tiempo de gracia, que es desde que 
vino nuestro señor lesu Cristo en que fueron los homes alumbrados, et 
lo conosderon verdaderamiente como era Dios et home: et por esto 
comienzan el oficio de la misa: el niño nos es naddo, et el Fijo nos es 
dado. 

LET cvi. Al. L. 

Por qudntas razones pueden los clérigos decir misa dos veces en el dia. 

Dedr puede un clérigo dos misas en un dia por otras razones sin 
las que deximos en la ley ante desta. Et esto serie si después que la misa 
fuese dicha moriese alguno que hobiese de soterrar , o sil acaesciese de 
facer aniversario ó decir misa de réquiem por los muertos, ó si después 
que hobiese dicho la misa dd dia sobreveniese algunt home honrado que 
la quisiese oir, asi como rey» d obispo, ó otro perlado, o algunt rico 
home señor de tierra, o si non hobiese guardado Corpus Christt para co- 
mulgar los enfermos porque non moriese ninguno sin comunión, d si 
novios quisiesen facer sus bodas et non hobiesen otro clérigo que los 
velase; por qualquier destas razones puede el clérigo decir dos misas en 
un dia. rero si en la primera misa hobiese consumido aquel vino qud 

I eatenebrídot. Tol. i. 



TITULÓ IV. I75J 

echan sobre los dedos quando los lava después que ha recebido el -eor^ 
pus I>omim, non puede después decir la misa segunda: et esto es por« 
que non serie ayuno. Ca por recebir la hostia et el vino, que m face 
cuerpo et sangre de nuestro señor lesu Cristo quando es consagrado, 
non se desayuna el borne: et esto es porque non es comer de cuerpo^ 
mas de alma. Otros! el que cantee misa non la ddbe diecir solo, ante 
debe haber consigo un compañero á lo meno^ <pie le ayude á decirla. 

LBY CVIl. A¡. LI. ' - 

Que non deben hs homes dtxar de o¡r las misas del dia jpor cuidar 
que es mejor de oir las otras. 

Establecido fue en santa eglesia por los santos padres que el clérigo 
non diga mas de unia misa sinon en días contados ó por razones ciertas, 
segunt que es dicho. en las leyes ante desta: et aquella debe ser del dia, 
así como si fuere domingo, ó quatro témporas, ó quaresma, o otro dia 
que haya propio oficio, deso deben decir ' la misa, quier sea fiesta, 
quier non. Et sobresto reprdbende santa eglesia á alanos que por su 
voluntad tienen por mejor de oir otras misas que estas sobredictuts, asi 
como de Trenidat, <5 * (fe Saneti S^iritUs ó algunas otras, porque yerran 
en entenderlo mal, cuidando que es mejor de oír estas misas que las 
otras que son establecidas por los santos padres. Et non tan solamiente 
reprehende santa eglesia i^tí^oi átales que han pw costumbre de oir es-^ 
tas misas, maá aun « los qué quieren <» cada dia el evimgelio de In 
prittcicipio erat verBum, cuidando que ha mejoría de oir este ^ue otro. 

LEY cviii. A¡. iir. 

Quantas casas san menester en el caniagrarmenta del eúerpa de nuestro 

señor le^u Cristo. 

Consagrar non debe^ ninguna clérigo el cuerpo dé nuestro señor Ie« 
su Cristo quando dixiere la misa, i menos de haber estas tres cosas, pan, 
et vino et agua. Et este pan á que lláíñañ hostia ha de ser de &rina de 
trigo, amasada tan solamiente con suguasin levadi;ira et sin otro mjCfda- 
miento ninguno, ét débelo facer elclérigo muy Ümpiamiente : et non 
debe poner vino en el cáliz solo 6 agua, mas amos a dos los debe hi 

z imamtst. Esc z. s. \ de oir hs del diá et quieren oír -otras, non 

1 de Saneti Spiritus , 6 de sancti Marít porque sea mal de oir tales misas como estas 

ó algunas otras, reprehéndelos uñeta eglesia, por hondra de Dios et de los.sanctos^ mas 

et defende que la non fagan, porque dexan porque yerran, fi. K. 3. ' * 

TOMO I. Z 2 



tSo PARTIDA I- 

mezdar ; ¿t esto es poccpe saUió dd cosca^b de ni^ 
quaiido le dieron coa la lanza sánete et s^ua; et debe poner mas del vi- 
no que del agpa. Et este pan mudase vcrdaderamiente en el cuerpo de 
nuestro señor lesa Cristo, et el vino et el agua en su sangre por el po- 
der de Dios et por las santas palabras que dice ú clérigo, que díxo núes* 
tro seiíor lesu Cristo ^ día del Jueves de la cena quando tomo el pan. 
et el Tino en el día sobredicho, et dixo á los apostóles: este es mi cuer-^* 
po et mi sangre. Et quando estas palabras dice el derigo debe alzar la 
hostia que la vea el pueblo, et estonce deben todos fincar los hinojos» 
et alzar las manos a Dios et dedr asi: adorote señor lesu Cristo, et ben- 
digo el m santo nombre porque redemiste ú mundo por tu cuerpo et 
por m sangre. O puede deár esta oración , ó otra de aquellas que sue- 
len decir en aquella sazón. 

LET cix. Al. Lin. 

Por ^u/ razón dehen ayuntar el agua con cf vino en el cáliz. 

Vino et agua áébc el clérigo mezclar ' en el cáliz quacxlo qubierc 
consagrar el cuerpo de nuestro sdíor lesu Crista Et esto es por esta rz^ 
zon : ca por el vino entiende santa ^bsia la sangre de nuestro señor 
lesu Cristo, et por el agua el pud>k> de los cristianos: onde quando 
ayuntan el i^ua con el vito en el cáliz entiéndese que se ayunta el pue- 
blo de los aistianos á lesu Ckisto en quien creyen. Et por ende non 
debe el déri^ hcsx este santo saaifido á menos de vino et de agua; ca 
si lo feciese con el vino, et non mezclase hi agua !, semejarie que nues- 
tro señor lesu Qristo que era apartado de ^u pueblo; et si lo fedese con 
d agua sin d vino comenzarie á apartar d pueblo de los cristianos del: 
et por eso non debe facer d sacrificio á menos de ser mezclado en uno 
el vino et d agua. Onde el dérigo que tal apartamiento como este fe- 
ciese (aria muy grant yerro: et por ende non debe ser osado de saaifi- 
car el cuerpo et la sangre de nuestro' tenor lesu Cristo, á menos de fii« 
cer ante muy grant penitencia de aqpd yerro que fizo» 

lEY ex. Al. UV. 

Por qménjtie el sacrificio primero estahkscido, et en qué dia^ 
' • et por qiié palabras. 

lesu Cristo nuestro señor verdadero Dios et home, quando él quiso 
recebir muerte para salvar d mundo, estableció este sac^rificio primera* 

I en el cálice. S. Tol. i. a eateadene ¿¡a. S. B. R. a. s* Tol. i. Esc i. ). ^ 



TITUIO IV. i8it 

ini6tit&^ por si me^no eljueyes de la c^na quando ' comió con sus de- 
dpulos, et tomó el pan et el vino en las manos , et díxoles: este es eL 
mi cuerpo que por vos será traido ', et esto faced en mi reinembranza. 
Et por ende lo usó después la eglesia de facer cada día este sacrificio^ 
por haber los homes perdón dcilos pecados que facen cutianamente. Et. 
aun sin estas palabraei que él dixo en. aquel día babia ante deso dicho áf 
sus dedpulos: yo so pan vivo ^pedecendi del deló, et quien comiere 
deste pan vivirá por siempre; et^ pan que yo daré es la nu carne por 
vida del mundo. 

LEY CXI. Ai. ir. 

Por qué razones face el clérigo tres partes de la hostia después gue es 

consagrada. 

Parte el clérigo la hostia en la misa quando la ha consagrada en tres 
partes; !as dos tiene en las manos, et la tercera échala en la sangre que 
consagró : et de las dos que tiene en las manos la una es por dar gracias 
á Dios por los que son en paraíso, et la otra por rogarle por los que 
son en purgatorio: et la tercera que mete en b sangre es por rogarle 
por los que viven en este sieglo que les perdone Dios sus pecados. 

LEY CXJI. Al. LVI. 

De guales metales se deben facer ¡os cálices por se facer el sacrificio 

sinpelígro. 

Cálices son llamados aquellos vasos en que facen el sacrificio del 
cuerpo de nuestro señor lesu Cristo. Et como quier que primeramiente 
en el comienzo de la fe usaron los santos padres á leerlo con vasoís de 
madero ó de vidrio: después non lo tovo por bien santa eglesia qu^ sa-^ 
criticasen en ellos por estas razones» porque el cáliz de madero non es 
tan cerrado como el de metal , et entrase por él aquello que hi meten: 
et por ende fincaría en él alguna partida de la sangre de nuestro señor 
lesu Cristo, por que el clérigo non lo podría consumir compUdamente 
como debía , nin otrosí non lo podrían bien lavar que non fincase hi 
alguna cosa. Et aun non tovo por bien que lo fecíesen en vaso de vi- 
drio , por que es flaco et quebrarse hia ligeramíente , et poderse hia ver- 
ter lo que en él estodiese. Et por desviar estos peligros fue establecido 
que non fecíesen el sacrificio sinotí en cáliz de oro ó de plata , et esto 
por honra del cuerpo et la sangre de nuestro señor lesu Cristo^ et por 

I cenó. ToL 3. a et esto lare<les cada que laariQcáredet en mi remembranza. B. R. 3. 



lS2 PARTIDA I. 

apostura de santa eglesia. Pero en las eglesias pobres donde non podie-* 
sen haber tales cálices como estos , bien los pueden hüber de estaño. Et 
de ningún metal otro que ser pueda non los deben £icer sinon de algu- 
no destos tres metales sobredichos: ca si los feciesen de fierro ' orine- 
cerse hian aina, et non se podrían bien lavar *; et de cobre nin de aram- 
bre non los deben otrosí fiícer, porque son metales que quien usa con 
ellos beber danle vc^untad de camiar } lo que debe ser guardado que non 
acaesca al que recibe el cuerpo et la sangre de nuestro seik>r lesu Cristo:' 
et otrosi de plomo non lo deben £icer porque es negro en sí '^ et tiene 
siempre moho» et non se puede bien afimpiar. 

L£T cxni. Al. LVU. 

De tos corporales jpor qué razón deben seer de paño de lino 

et non de otra cosa. 

Corporales son dichos aquellos pwos blancos que ponen so el cáliz, 
et con quel cubren quando face el clérigo la consagración del corpus 
Domini: et estos non deben ser de sirgo nin de paño tinto^ mas de pa- 
ño de lino puro et blanco. Et esto facen ipoc significanza que nuestro 
señor lesu Cristo fiíe envuelto en paños de lino quando lo metieron en 
el ^ sepulcro } pero estos corporales que deximos débelos el obispo ben- 
decir ante que digan nusa con ellos. 

LEY cxrv. AJ. Lvni. 

Qué qmer decir misa, et por qudntas razones es llamada asi. 

Llamada es misa el oficio que hcsn los clérigos quando consagran 
el cuerpo et la sangre de nuestro señor lesu Cristo. Et misa tanto quiere 
decir como cosa enviada: et esto por quatro razones: la una porque al 
clérigo envíalo el pueblo á Dios que niegue por ellos: la segimda por- 

X cnoreiccrte bien aint* S. ct penado cu el $íeglo ante que entrase en lu 

a et de cobre nin de latón non los de* gloria » et por dar á entender que por muchas 

ben otrosi facer. Esc i. a. Et demás fiícen lacerias et grandes trabaios han de pisar los 

d¿l armss con que sacan sangre et matan lu que hobieren de entrar en paraiso. Et aun 

cosas viras » porque non conviene para tan por otra razón , porque bien asi como el lino 

sancta cosa como esta et tan limpia; et de nasce de la tierra, et es la mas limpia se- 

arambre non los deben otrosi facer, porque miente que ser pueda de todas quantas fjcen 

es metal que qui uu con él i beber. B. R. o. labor, asi nuestro señor lesu Cristo prisó 

tt et tifie siempre , et non se puede, o. carne verdadera mortal de la virgen santa 

B« K. 3. Esc I. a. 4* María, que fue la mas limpia criatura ouc 

4 sepulcro: et otrosi porque como el li« nasció ni nasceri sobre tierra, porque podie* 

no es mucho ferido ante que sea blanco , ^e se sofrir penas et trabaios ; pero estos corpo^ 

asi fue nneitro sefior lesu Crtsco mujr ferido rales que deximos. B. &. a. 3. 



TltVLO IV. 183 

que verdaderamente Dios envía hi sus ángeles que reciban las oraciones 
del pueblo : la tercera es porque Dios Padre envió su Fijo en este mun- 
do que recibiese carne de santa Mafia et lo redimiese, de que facen re- 
membranza sobrel altar: la quarta porque lesu Cristo (ue enviado deste 
mundo al Padre por rogarle jpor el linage de los homes que los perdo- 
nase. Et por ende dice el dárigo en fin de la misa, Ite missa est, que 
quiere decir tanto como idvos, ca enviada es. Et maguer que estas pa- 
labras son pocas, grant entendimiento han, ca tanto quieren decir como 
vos fíeles cristianos seguid la hostia que es enviada á los cielos, et faced 
buenas oleras porque merescades ir después allá quando finardes. 

LEY cxv. Al. LIX. 

De las tres maneras en que se acaba la misa. 

Acábase la misa en una destas tres maneras, deciendo el clérigo en la 
fin della, Ite missa est, ó benedicamus Domino ó requiescant in pace. 
Et esto non es sin razón, ca en los dias de las fiestas en que cantan Te 
Deum laudamtis, et Gloria in excelsis Deo et Alleluya deben decir Ite 
missa est: et el d^igo quando esto dixiere débese tornar al pueblo, et 
todos los que estodieren en la e^lesia deben estonce responder Deo gra^ 
tias. Et en los dias que non son de fiestas debe decir Benedicamus Do^ 
mino, et los clérigos et el pueblo deben responder Deo gratias : et por 
esto se entiende la bendición que dio nuestro seííor lesu Cristo á sus de- 
cipulos quando subicTá los ciclos, o la que dará en el dia del juicio á los 
buenos quando les dirá: venid los mis fijos benditos, recebid el regno 
del mi Padre que vos está aparejado desdel comienzo del mundo. Et 
la tercera manera en que se acaba la misa es quando la cantan de ré- 
quiem por las almas de los finados, et dice el clérigo en fin de la misa 
Keqwescant in pace^ que quiere tanto decir como que fiíelguen en paz: 
et deben los otros responder amen. Et por cada una destas tres mane- 
ras sobredichas en que se acaba k misa se entiende que manda el clérigo 
á los que están en la eglesia que se puedan ir: et los que ante se van que 
esto sea dicho yerran en facerlo, et débengelo afi-ontar su perlado ó su 
clérigo, fueras ende si hobiesen ya oido otra misa, o si lo feciesen por 
alguna cosa que non podiesen escasar. 



184 PARTIDA I» 

LEY CXVI. Al. LX. 

Del Corpus Domini qtie deben los clérigos tener para los enfermos, 
et como lo deben guardar. 

Consagrado deben tener todavia los clérigos en las eglesias el cuer* 
po de nuestro señor lesu Cristo para comulgar los enfermos d los otros 
que lo hobiesen menester. Et pues que santa eglesia demostró qué cosas 
han menester para consagrarlo, tovo por bien otrosí de enseñar como lo 
deben guardar. Et desi mando que quando lo quisieren condesar que lo 
tomasen muy homildosamiente et con grant honra, et lo posiesen en lu- 
gar limpio et apartado, que fuese cerrado con llave de guisa que non lo 
podiese ninguno tomar para facer alguna ' enemiga con él: et otrosí 
mando que la crisma fuese guardada desta mesma guisa. Et los clérigos 
que asi non lo guardasen que fiiesen ' privados por tres meses de oficio 
et de beneficio. Et si por aventura por su culpa non lo guardando acae&- 
ciese algún yerro en estas cosas % que les posiese su perlado mayor peía 
segunt ^ toviese por bien. 

LET cxvii. Al. LXI. 

En qué manera deben los misacantanos levar el corpus Domini 
Á los enfermos et á los otros. 

Enfermo seyendq alguno que quiera comulgar, débelo enviar decir 
al clérigo misacantano quel aduga el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo 
que lo quiere recebír. Et el clérigo débelo adocir él mesmo: et si non 
podiere por enfermedat o por otra premia que haya grande, puédelo 
enviar al enfermo por un evaogelistero et non por ^ otro home ningu- 
no. Et quando lo quisiere llevar debe vestir una sobrepellicia que sea 
limpia, et llevarlo honradamente ^ et con grant devoción ante sus pe- 
chos cobierto con un paño de lino muy blanco et limpio, et debe facer 
levar ante sí candela encendida, por dar á entender que aquella hostia 
que lieva es lumbre verdadera et durable. Et otrosi debe levar cruz et 
agua bendita, et ana ^ campanilla tañiendo, por dar i entender á los 
homes que ' vienen que se homillen á Dios en sus corazones, et crezca 

I mengua. B. R. 3. malicia. Esc. 1. e otro varón nlo mugen S. B. R. a. 3. 

a redados. S. B. R. 2. 3. devedados. Tol. i. Esc. 2. 3. 

Tol. I. ^ 6 etcongranttemor. S.Esc. i.a.B.R.3. 

3 que les pudiese su perlado mayor dar 7 campaniella. S. B. R. 3. 

pena segunt toviese por razón. Esc. i. 2. 8 viene, et se homillen i Dios. S.Esc. x.i. 

4 toviese por derecho et por raaon. Tol. 3 . B. R. 3. Tol. 1 • 



TITULO IV. 185 

la fe en ellos. Et en esta manera debe venir fasta que llegue al enfermo: 
et después que hobiere comulgado al enfermo débese tornar á la egle- 
sia, et adocir ¿1 mesmo el cáliz 6 la ' causeta en que Uevd el cuerpo de 
nuestro señor lesu Cristo, et non lo debe dar á otro que lo aduga. 

LEY CXVIII. Al. LXII» 

Cómo se dehm homiJIar ¡os cristianos a¡ corpus Domíní qtíando lo licvan 

para comulgar los er^crmos. 

Fuñar deben los cristianos en servir a nuestro señor lesu Cristo de 
voluntad et defedio: et esto non pueden fitcer complidamente si lo non 
temieren et non lo honraren en quantas maneras podíeren *. Et por ende 
tovo por bien santa eglesia que asi como los homes deben fincar los hi« 
nojos homildosamente quando alzasen el corpus Ckristi en la misa, que 
desta guisa mesma lo feciesen quando lo levasen fuera de la eglesia para 
comulgar algunt enfermo. Et demás desto nos por honra del cuerpo de 
nuestro señor lesu Cristo mandamos que los crbtianos que se encontra- 
sen con ¿1 levándolo de la eglesia que vayan con él á lo menos'fasta ca« 
bo ' de la calle do lo fallaren: et eso mesmo deben facer los otros que 
estodieren en la calle &sta que llegue el clérigo á la casa o es aquel á 
quien va comulgar. Et si algunos ^ fueren cabalgando deben decender 
de las bestias} et si tal lugar hiere en que lo non puedan £icer, débense 
toller de la carrera porque pueda el clérigo pasar por la calle sin em- 
bargo ninguno. Ca si los homes que se encontrasen con el rey terrenal 
que fuese por algunt lugar á pie descenderían á él por le fitccr honra, 
quanto mas lo deben £icer á nuestro señor lesu Cristo, que es rey sobre 
todos los reyes et señor de los cielos ' et de la tierra. Pero si tal fuese el 
lugar que ninguna destas cosas sobredichas non podicsen facer, débenle 
mostrar en otra manera qualquier reverencia et homildat la mayor que 

X ciseta. Tol. i. i. 3. Esc 3. cabseta. 4 fueren cabalgados. Tol. i. 

B. R. 3. Esc. I. 2. 5 et tierra. Otrosi tenemos por bien qua 

2 Et pues que mostró santa eglesia cómo los primeros cristianos que se encontraren 
le deben honrar quando alzan el su cuerpo con el corpus Chrtsti quando lo sacaren de 
en la misa fincando los ginollos antel homil- la eglesia , que irayan con él i lo menos fasta 
dosamientre, queremos nos aquí mostrar có- al cabo de aquella cal ol fallaran. Eso mis* 
mo deben facer quandol levaren fuera de la mo deben facer los otros que estudieren en 
eglesia para comulgar algún enfermo. Et por la cal fasta que llegue el clérigo con él i la 
ende decimos que quando el clérigo salliere casa en do esU ti enfermo á quien va á co* 
de la eglesia et levare el corpus Ckristi , que mulgar. Onde qualquier cristiano que con* 
todos los cristianos que se encontraren con él tra esto ficiese errarie mucho contra Dios et 
que deben fincar los ginoios. Et si algunos es- i la fe , et daria mal exiemplo de sí, et cae- 
tudieren cabalgando, deben decender de las xia en culpa porque merecería grant pena sil 
bestias. B R. 3. fuase probado. B. R. 3. 

3 de la cal. ToL x. Esc. z. 

TOMO I. 



l86 PARTIDA I« 

podieren. Onde todo cristiano que contra esto fuese errarle mucho con- 
tra Dios et contra la fe, et darie mal enxemplo de sí et caerie en culpa, 
por que merescerie grant pena si le fuese probado. 

L£T CXIX. AJ. Lxm. 

Cóffio deben facer los judíos et los moros quando se encontraren 
con el Corpus Christi. 

Acaesce á las vegadas que los judíos et los moros se encuentran con 
el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo quando lo lievan para comulgar 
á algunt enfermo segunt dice en la ley ante desta: et por ende decimos 
que qualquier dellos ó otro que non fíiere de nuestra ley ó non la cre- 
yere que se encontrare con el corüus Christi, que fará bien si se le qui- 
siere humillar asi como lo facen los cristianos , porque esta es la verdat 
et otra non: mas si esto non quisiere facer, mandamos que se tuelga de 
la calle porque pueda el clérigo pasar por ella desembargadamiente. Et 
qualquier que asi non lo federe, desde quel fiíere probado debe el jud« 
gador dé aquel lugar do esto acaesciere meterlo en la cárcel, et que yaga 
hi ' fasta tercer dia: et si otra vez feciese contra esto, mandamos quel 
doblen la pena, que yaga hi * seis dias: et si por esta pena non se es- 
carmentase et fuese contra esto por la tercera vez, mandamos quel pren- 
dan et qud adugan antel rey, quel dé tal pena por ende qual entendiere 
que meresce sobre tal fedio. Pero si el rey tan lueiíe fuese del lugar que 
esto non podiesen fiícer, ténganlo bien recabdado al que lo feciere ' fasta 
que gelo fagan saber \ porque él le dé aquella pena que meresce. Et 
esto mandamos por dos razones: la una porque los judíos et los moros 
non puedan decir que les facen mal a tuerto en nuestro seiíorío : la otra 
porque los ^ jueces ó los otros que hobiesen de complir esta justicia en 
ellos non se moviesen á leerles mal por cobdicia de haber lo suyo, ó 
por sabor que hobiesen de leerles mal en los cuerpos por razón de la 
malquerencia que han contra ellos ^. Et esta pena sobredicha non se en- 
tiende sinon de aquellos moros o judíos que son moradores en los lu- 
gares de nuestro seiíorío : mas si fuesen estraños que veniesen de otra 
parte et non sopiesen esto, non tenemos por bien que cayan en esta 
pena, fueras ende si algunos dellos fuesen ende sabidores et ñciesen con- 
tra ello maliciosamente. 

s fasta trece dias.^ Tol. i. 4 porque el rty mismo le de aquella pe- 

1 Yeinte et seis dias* ToL x. na qual conviene. Et esto mandamos. £sc« i. a. 

3 et envíenlo decir al ref que mande fii« $ quices. B. R. j. 

cer d¿l lo míe toviere por bien, fct esto man- O Aquí concluye la ley en el códice 

damos. B. &• 3. B. R. 3. 



TITüIrO IV* 187 

LEY CXX. Al. Lxrv, 

Que los clérigos dchm tener todas las eglesias limpias et apuestas^ et 
todas las otras cosas que hi sm menesttr para servicio de Dios 

entilas. 

Limpias et apuestas deben tener los clérigos las eglesias et todas las 
otras cosas que son menester para servirlas, asi como los cálicea.et las 
cruces 9 et las vestimientas con que dicen las horas, et todos los otros pa« 
ños que ponen por apostura en los altares et en ks paredes: ca pues que 
el cuerpo de nuestro seííor lesu Cristo se consagra en ellas, guisada cosa 
es que todas las cosas que son menester para su servicio que sean limpias 
et mucho apuestas. Et estas vestimientas et estos paños que son menester 
para servir la eglesia non las deben los clérigos dar á los homes que 
usen dellas en otras cosas. Et quando acaesca que las vestimientas que 
fueren benditas hobieren menester de lavar, los diáconos con los meno-=* 
res clérigos de la eglesia lo deben &cer : et los corporales los deben lavar 
los preces en badnes muy limpios, que sean' todavía guardados- paía es- 
to, ^ que non los metan á otro servicio. Et quando estas vestimientas 
et pañas fueren envejecidas o rotas de guisa que non sean guisadas para 
usar dellas débehlas quemar, et non las deben vender nin dar, nin me- 
terlas á otras cosas cpie sean á servicio de los homes; ca lo que es dado 
para servir á Dios non debe ser después tornado á otro servicio* £t esto 
debe sef guardado porque non se ensañe Dios contra el pueblo et le dé 
majamiento, asi como contecio al rey Baltasar, que tomó los vasos et 
las otras cosas del templo de lerusalem , et servióse de ellas como non 
debie: et destruyóle por ende nuestro señor Dios 9 et metió su reyno en 
poder de sus enemigos* 

LEY CXXI. Al. LXV. 

De las reliquias de los santos^ como deben ser honradas et guardadas. 

Ornamientos llaman aquellas cosas preciadas que tienen la iglesia 
apuesta et honrada, asi. como dice en la ley ante desta. Pero aquello que 
mayor honra hi face, del cuerpo de nuestro señor lesu Cristo en afuera, 
son las reliquias de los santos, cuyos cuerpos fueron canonizados, que 
quier tanto decir como otorgados ' por santos: et esto non puede otro 
&cer sinon la eglesia de Roma. Et sobre todas las otras cosas las reli« 

z por tanto» de la eglesia de Roma, de nuestro señor lesu Cristo. B. R. 3. 
Xfas sobre todu lo son mas las reliquias ^ 

TOMO I. AA 2 



l88 PARTIDA I. 

quias que mas son de guardar son las de nuestro señor lesu Cristo et de 
su madre santa María. Et todas estas reliquias deben tener en lugar lim- 
pio et muy honrado, et deben ser muy guardadas et encerradas de tal 
manera que non las pueda ninguno (urtar nin tomar para veerlas, nin 
de otra guisa sin placer de aquellos que las han en guarda : et non las 
han de sacar de aquellos lugares o estudieren para mostrarlas por cobdí- 
cia de ganar con ellas algo^ nin las deben vender; ca á las santas co- 
sas non les puede ninguno poner precio: et por ende non deben ser 
vendidas, pues que non pueden dar por ellas cosa que atanto vala. Et 
como quier que en las cosas temporales tanto vale la cosa como aquello 
porque es vendida, esto non es en las espirituales} onde qualquier que 
las vendiese pecarie mortalmiente, ca fitrie simonía. 

LEY CXXII. Al. LXVI, 

Como deben ser probados et tmtf esmerados los que otorga el apostoligo 

for santos. 

Santo tanto quiere decir ' como cosa afirmada en bien: et está fir- 
meza se entiende señaladamiente por la fe que bobieron, et por las bue* 
ñas obras que fecieron en ella, porque llegaron á firme estado de santa 
^lesia, que non se puede mudar. Oa los homes que tales fíieron en su 
vida merescen ser llamados santos después de su muerte. Pero ninguno 
non puede este nombre haber sin otorgamiento * de la eglesia de Roma: 
ca el apostoligo debe mandar saber primeramente de que vida fue el 
que quiere otorgar por santo: si sufrió por amor de nuestro seiíor lesu 
Cristo muchos trabajos: ' et si visco en grant castidat, o sí fizo otras 
buenas obras. Et debe saber si era de buena hrm en aquella tierra o 
moraba} o si era manso et homildoso, et sin mal: ca en tales como en 
estos envia Dios su gracia. Otrosi debe preguntar si fue perseguido por 
amor de Dios et por ^ mamparar la fe: et aun debe saber otrosi si fizo ^ 
miraglos en su vida, et después de su muerte, et quales fíieron. Et quan* 
do todas estas cosas o otras semejantes dellas sopiere ciertamiente del, 

Euede el apostoligo otorgarlo por santo con consejo de los ^ cárdena- 
s, et facerlo saber concejeramiente á los perlados et a los otros homes 

I como hombre firme; et estt firmezt se otorgamiento de la eglesu de Roma. B. R. 3. 

entiende senialadamientre en la fe: ca aque* a del f^f^- S. E«c. «• 

Jlof que ion bien firmes en ella de manera 3 et si vivió. S. Tol. %• S* Etc. i. 

que los non pueden vencer nin embargar los 4 emparar. S. B. R. 2. 3. Tol. 1. Esc a. 

sabores del mundo, nin la fiíerzanin la cruel* 3 mirados. S. 

dat de los hombres, nin las tentaciones de 6 cardenales, et de los otros prelados 

los diablos, estos tales merescen secr santos. ^e fueren con él, et facerle fiesta con ho- 

Pero ninguno non debe ser asi llamado sin ras. B. R. 3. 



TITULO IV. 189 

buenos que hi fuesen,. porque sean ende testigos, et establecerle ' fiesta 
con horas ^ et mandarlo escribir en el ' martíllojo: et á tal como este 
llaman canonizado. ' 

- lEY cxxin. AI. Lxvir, 

Qué depart ¡miento ha entre las cosas guc se facen por natura 

ó por miraglo. 

í Natura es fecho de Dios, et ¿1 es el señor et el íacedor dellá't on* 
de todo lo que puede ser fecho por natura facelo Dios^ et demás otras 
cosas á que non cumple el poder della. Ca natura non puede dexar nin 
desviarse de obrar segunt la orden cierta quel puso Dios porque obrase, 
asi como facer noche et día, et frió et calenda: otrosi que los tiempos 
non recudan a sus sazones según el movimiento cierto del ciclo et de las 
estrellas, en quien puso Dios poder de ordenar la natura, nin puede &- 
cer otrosi que lo pesado non decenda, et lo liviano non suba. Et desto 
dixo Aristotíles que la natura non se face i obrar en contrario: et esto 
tanto quiere decir como que sienypre guarda una manera et una orden 
cierta por que obra. Otrosi non puede facer algo de nada, mas todo lo 
que se fiíce por ella conviene que se faga de alguna cosa, asi como un 
elemento dotro 6 de todos los quatro élerhentos, de que se engendrad 
todas las cosas naturales et compuestas; Aias Dios face todo esto, et puede 
facer demás contra este ordenamiento, asi como &cer que el sol que nace 
al oriente et va á occidente, que se torne i oriente por aquella mesma 
carrera ante que se ponga, segunt j fizo por ruego de Ezequias quandó 
tornó el sol quince grados atfas. Et apn puede racer eclipse estando el 
sol et la luna en oposición, asi como fue el dia de la pasión de lesu 
Cristo : et puede facer del muerto vivo , et del que nunca vid que vea, 

1 fettt S. oattirtda. Mas dtra h¡ ht que es muy thas no* 

2 martiroyo. Tol. {• Hsc. i. s. martíloía ble et es sobre todas las otras , et llámanU 
S. Tol. X. ' en latía natwm náátursns, <jút quiere tanto 

^ En el cód. B. R, j. dice asi esta lef. decir como tíamra íacedor de las otras natu- 

«•>}arura es obra de Dios» et es asi llamada tas; et esta es Dios que face de nada las co- 

porque todas las cosas que so el cielo son sos, asi como facer alma de ia cosa- que non 

han i pasar segund el ordenamiento de ella, es , ó facer míriglos , que es cosa que se face 

et esto es asi como fer día et noche, et nas* contra natura por el poder de Dios, así como 

cer et morir, et enfermar et sanar, et todo tomar el alma en el cuerpo del hombre después 

lo al que es usado comunal micntre en el que es muerto, et facerle vivir, et facer veer 

mundo: et esta natura es en Dios et en nos) al que nunca tío, et facer correr el sol con* 

et en ¿1 es porque nos viene de su poder, et tra su curso usado de cada día, et otras cosas 

es en nos porque se face de los elementos que muchas que podríamos contarlas todas; et 

son ya fechos, de que somos nos mismos et porque tales hi ha del las que acaescen pocas 

todas las otras cosas que so el cielo son; et vegadas, por ende son llamadas míraglos, 

esta natura atal llamaron los sabios natura porque os cosa muy maravillosa^ los hombres." 



IpO PARTIDA I. 

asi como quando resucitó á Lázaro et fizo ver al que nació ciego. Otro- 
sí pu^de facer las cosas ' de nimigaja^.asi como fi^o el mundo et los án-; 
geles, et los cielos et las estrellas , que non fueron fochos de elementos 
nin de otra materia^ et face cada dia las almas de entendimiento que 
son en los homes. Et este poder es apartadamiente de Dios; et quando 
obra por él a lo que face dícenle miraglo, porque quando acaesce es 
cosa maravillosa a las gentes: * et esto es porque los homes caten toda- 
vía los fedios de natura. Et por ende quando alguna cosa se face contra 
ella marayiilanse onde viene, mayormiente quando acaesce pocas ve- 
ces; ca estonce han de maravillarse como de cosa nueva et extraña. Et 
desto ñhló el Sabio con razón et dixo» miraglo es cosa que vemos, mas 
non sabemos onde viene: et esto se entiende quanto al pueblo comu- 
nalmiente: mas los sabios et entendudos bien entienden que la cosa que 
non puede facer natura nin artificio de home^ del poder de Dios viene 
solamiente et non de otrL 

LEY CXXIV. AJ. LXVIII. 

Qudntas cosas ha meester ti miraglo para sef^ Wfdadcro. 

^ Miraglo tanto quiere decir como obra de Dios maravillosa que es 
sobre la natura usada de cada dia; et por ende acaesce pocas veces. Et 
para sq: tquido por verdadero ha menester que haya en el quatro cosas: 
la primera que venga por poder de Dios et non por arte: la s^nda 
que ^1. miraglo sea contra natura, ca de otra guisa non se maraviflarien 
los homes del: la tercera que venga por merescimiento de santidat et de 
bondat que haya en si aquel por quien Qios lo &ce: la quarta que aquel 
miraglo acaesca sobre cosa qu$í sea á confirmamiento de la fe; 

I de nÍDguna. Esc. t. hap en sí aquel que lo Tace , ó aquellos para 

^ a #t esto ca por los lioines que veea cada quien es fecho , et non por fuerza de palabras» 

día los feql)09 de natura. S. Esc* i. 2. m como acaesce i algunos, clérigos misacan- 

3 En el cód. B. R. g. dice asi esta Icf. taños , que nuguer que ellos sean non tan de 

» Quatro cosas ha mester el mtraglo par^seer buena £una et vida y por la fuerza de las pa« 

verdadero : la primera que ven^a por poder labras que dicen en la misa múdase el pan et 

de Dios et non por enganyo, asi como los en» el vino mará vülosam ¡entre en el cuerpo de 

cantadores que facen semeiar las cosas dotra nuestro se&or lesa Cristo : la quarta que 

guisa que non son : la segunda, que aquella aquella cosa que fuere fecha que sea para coiv 

cosa que ficiere que sea contra natura , asi co- firnaamiento de la fe » ca si por otra cosa lo 

mo rcsuscitar muerto, ó andar sobrel agua^ ficiesc alguno, non seria miradlo, asi como 

ó facer alguna de las otras cous que dice ea íácen los hondbres por maestría de una coM 

la ley ante desta: la tercera que vengan por ^r^ con cntencion de ganar hi algo." 
merecimiento de sanctidat et de bondat quo 



TITULO XV. ipi 

LEY GXXV. AI. LXIX. 

JDcl sacramento de la unción ^ic facen a los enfermos. 

Doliente seyendo alguno de enfermedat quel agraviase de guisa 
que se desesperasen de su vida» débenlo ungir con olio bendito, a que 
llaman olio de enfermos porque los ungen con el en la enfermedat 
quando quieren morir. Et llaman en latin á este sacramento extrema 
unctio, que quiere decir tanto como el postrimero ungimiento, porque 
lo reciben los cristianos en la fin de su vida. Et esto mando racer el 
apóstol Santiago , et que lo feciesen clérigos misacantanos segunt dice 
en su epístola: si alguno enfermare entre vos, &ga venir los prestes de 
la eglesia que oren sobrel, ungiendol con este olio en el nombre de Dios. 
Et esta unción deben &cer en, siete lugares del cuerpo^ en los ojos, et 
en las orejas, et en las narices, et en la boca, et en las manos, et en los 
pies, et en los lomos á los varones, et á las mugeres en los ombligos: 
et por eso la facen en estos siete lugares, porque son los miembros 
con que los iiomes et las mugeres mas pecan. 

LEY CXXVI. AJ. LXX. 

De la unción que todos los cristianos la deben tomar, et quantos Bienes 

ganan los que la reciben. 

Podiendo haber todo cristiano o cristiana el sacramento de la un- 
ción que facen i los enfermos segunt diz en la ley ante desta, débenlo 
recebir , et non se deben escusar que lo non tomen: ca si lo feciesen des- 
preciándolo &rien pecado mortal porque se non podrien salvar. Et por 
esta unción ganan tres bienes aquellos que la reciben: el primero que 
les da Dios mayor gracia para temerle et para repentirse de los males 
que fecieron: et el segundo que les mengua sus pecados , ca tuélleles to- 
dos aquellos qué llaman veniales % segunt se demuestra desuso en las 
leyes que fablan en esta razón : et el tercero que los alivia de la enfer- 
medat que han, ca les da esfuerzo para non temer tanto la muerte, et 
conórtalos porque sanen mas alna. 

I que quiere tanto decir como que te per» McrtmentOy que et de la orden de la egletiti 

donan mat de ligero que los otros , ca se per«> fablamos del en el primero et en el segundo 

donan por la benedtcion de los obispos, et título aue son después deste , o fabla de los pre» 

Dor el agua beneíta, ó por ferirse hombre en lados de santa eglesia et de los otros clérigos» 

los pechos doliéndose de sus pecados , et en Et del seteno sacramiento, que es de los casa- 

otras maneras muchas. El tercero et que let mientot , mostrámoslo en el quarto libro o fa* 

alivia de las enfermedades que han, ca les da bla de lu despósalas et de los casamientot* 

esfuerzo para non temer tanto la muerte , et 3. R« 3* 
conórtalos porque sanen mas aina. Del sexto 



1^3 PARTIDA X. 

LEY CXXVII. Al. LXXI. 

A guales non deben dar el sacramento de la unción. 

Loco llaman á todo home ó muger que ha perdido el seso: et esto 
es en dos maneras, ca akunos hi ha que nunca lo hobieron, et otros* 
que lo hobieroQ et perdi^onlo por enfermedat, ó por ferida ó por otra 
ocasión. Onde qualquier que á la su fin fuere caido en tal locura, non 
le deben dar el sacramento de la unción , ca el que nunca hobo seso 
non pudo pecar : et por ende non ha menester este sacramento. Pero si 
aquel que perdió el seso demando esta imcion ante que lo perdiese, de- 
bel ser dada: eso mesmo deben facer si cobrare el seso después que lo 
perdió et la demandare. Otrosi decimos que si algunt niño veniese á en- 
fermedat ante del tiempo que podiese pecar, que nol deben ungir por 
aquella mesma razón que dixiemos del sandio. 

LET CXXmí. AJ. IXKU. 

Del sacramento que es en el orden de la clerecía ^ 

CompUdamente es dicho en las leyes sobredichas segunt santa egle- 
sia demuestra de los cinco sacramentos de que fecimos emiente en ú 
comienzo deste título : mas porque del sexto sacramento que es en or- 
den de la clerecía es dicho en d primero et en el segundo título que 
son después deste, que fablan de los perlados de santa eglesia et de los 
otros clérigos: et otrosi del seteno sacramento que es de los casamientos 
se muestra en las leyes del quarto libro que fabla * de los desposorios et 
de los matrimonios ; por ende non toviemos por bien de decir aqui de- 
líos porque non se doblasen las razones , pero el que quisiere saber las 
cosas que pertenescen á estos dos sacramentos, en los lugares desuso 
nombrados las fidlará complidamente. 

L£x cxxix. AI. isxxm. 

Quipena merescen los que non creen 6 niegan los sacramentos 

de santa eglesia. 

Merescen sofirir grant pena los cristianos que non quieren creer ó 
niegan los sacramentos de santa eglesia de que fablamos en las leyes deste 
título ; ca pues que nombre han de aistianos, débenlo ser en la fe et en 

I et en el cuamiento. S. B. R. a* i de las despósalas et de los matrimo- 

Esc X. %• nios. ToL x. Esc. x. 



TITULO V, Íp2 

las obras. Et por ende qualquier cristiano que estos sacramentos non 
creyese asi como santa egksia manda » debe recebii" la pena que es puesta 
contra los hereges^ de que oblamos en la postrimera partida deste libro. 

TITULO V. 

' D£ LOS PERLADOS DE SANTA EGLESIA QUE HAN DE MOSTRAR LA Ffi 
ET DAR LOS SACRAMIENTOS. 

Jb ablado habemos en los dos títulos que son ante deste de la fe et de 
los sacramentos de santa eglesia cdmo los homes los deben creer * et re^ 
cebir segunt lo ordenaron los santos padres; mas agora queremos decir 
en este de las personas que les deben facer entender la fe et dar los sa- 
cramentos: et estos son los perlados de santa eglesia que la han de 
mostrar et de pedrigar segunt el ordenamiento de la ley de nuestro se- 
ñor lesu Cristo } et que son tenudos de castigar * los bornes de los pe- 
cados que facen. Et por ende queremos aqui departir porque han así 
nombre, et porque convino que fuesen, et el lugar que tienen et que 
poder han, et cómo deben ser esleidos ó postulados, et quáks deben ser 
en sí mesmos, et qué cosas deben facer por razón de sus oficios et quá- 
les non, et en que cosas pueden dispensar con aquellos que les han de 
obedecer et en quáles non , et que mayoría han los unos perlados sobre 
los otros; et sobre todo como deben ser guardados et honrados. Et co- 
menzaremos primeramiente en el apostdligo que es mayor; et desi fa- 
blaremos de todos los otros , cada uno por orden segunt son. 

LEY I. 

Que quien decir obispo, et qué lugar tienen los pelados en saMa eglesia. 

Perlados tanto quiere decir conK> addantados en santa eglesia; et 
destos son los mas honrados los obispos; et maguer que hay papa, et 
patriarcas, et primados et arzobispos segunt dice adelante; empero todos 
estos obispos son, como quier que hayan los nombres departidos. Et 
obispo tanto quiere decir como guardador: ca sin &Ua ellos son puestos 
para guardar la fe católica porque tienen lugar de los apóstoles , et han 

X Del apottóligo «t de los otros perla- queremos decir. B. R. 3. 
dot. ToL 3. B. R. 3. 3 coü espiritual pena los yerros encu* 

a et recebir por apuntarse á Dios con hierros que los hombres facen. Ét por ende, 

amor et para salvarse con ellos; et agora B. R. 3. 

TOMO I. BB 



104 PARTIDA J. 

amel poder mesmo que nuestro señor lesa Cristo les dio quando les 
dixD: quaoto Ügiredes en tierra será ligado en el cielo, et quanto soU 
Tióedes seri suelto. Et por ende son asi como pilares en santa eglesia 
sobre que se sufre la fe: ca ellos son tenudos mas que otros perlados de 
pedricark et de mostrarla á las gentes, et de defenderla por razón ver- 
dadera et deredia de los hereges et de todos aquellos que la quisiesen 
coocnllar. Et por esto les dixo nuestro señor lesu Cristo, vos sodes luz 
ód mondo: ca asi como la luz alumbra et £ice ver a los que están en ti- 
ndn, asi la pedrícacion demuestra et face entender la verdat á los que 
noD la saben. Et aun les dixo otra palabra, vos sodes sal de la tierra: ca 
asa como la sal da mayor sabor et mejor á las cosas en que la meten , et 
las guarda que non se dañen nin se hffji en ellas ' viermes, et si los Mh 
tochos mátalos ; otrosi las palabras de Dios dan á los homes sabor de lo 
amar et de guardarse de bcer mal, ec matan et non dexan criar á los 
ber^es et á aquellos que quieren dañar la eglesia. Et por este poder que 
Píos dio á los apdstoles en que les mostró tan grant amor , dixoles que 
non eran siervos, mas amigos, et que oon eran huéspedes nin avenedi- 
zos, mas de su casa, como aquellos á quien dio poder de saber las po« 
rídades de los sus fechos: et por eso les dixo: á vos es dado el poder 
de conoscer et de entender complidamente la fuerza de la palabra de 
Dios. Et por ende debemos tener á los obispos por santos, et obede- 
cerlos et honrarlos (X>m0 aquellos que tienen lugar de los apóstoles. 

LBT II. 

Forqiié corroino que Jhcse fecho e¡ apostoUgo. 

Convino por derecha razón que quando nuestro señor lesu Cristo 
subió á los cielos que sant Pedro, á qukn había dado la mayoria de los 
apóstoles, et poder de absolver et de ligar, que fincase en lugar del para 
facer guardar los sus mandamientos, et facer á lo^ homes que usasen de- 
Uos. Ca maguer que la fe * que nos dexó es muy noble et muy santa en 
si; pero tanta es la flaqueza de la ^ natura de los homes, que si non ho- 
biesen quien los guiase et les amostrase la carrera della, podrian errar de 
manera que la bondat de la fe non les ternie pro. Onde por esta razón ^ 
puso á sant Pedro en sa lugar; et después quel murió fiíe menester que 
hobiese hi otros que toviesen sus veces, de guisa que siempre hobiese 

I gusanoi , et s¡ los falla fechoi. S* ToL 3. 3 memoria. Etc. x. a. 

a aue noi él díó. S. B. R. %• que nos él 4 fincó sant Pedro. S. ToL i. Etc. x. i* 

dixo. Xol. I. Esc. X. 



TITULO ▼. Ip^ 

uno en que fíncase el su poder: et este es aquel á quien llaman apostóli- 
go S que es el papa. 

LEY IIL 

Qíiá hcumí tí qué poder ha el apostóligo mas ^ los otros obispos. 

Apostóligo de Roma obispo es también como uno de los otros, asi 
como dicho es en la tercera ley ante desta : pero * nos queremos aqui mos^ 
trar porque es asi llamado, et qué honra et qué poder ha mas que los 
otros. Et por ende decimos que apostóligo tanto quiere decir como aquel 
que tiene lugar de apóstol: et como quier que los otros obispos sean en 
lugar de los apóstoles asi como habemos dicho» porque este tiene seiía- 
ladamiente lugar de sant Pedro i quien Dios adelantó sobre todos los 
otros apóstoles, por eso llaman á este apostóligo et non á los otros. Ca 
maguer nuestro señor lesu Cristo dbco á los apóstoles que los far ia ser* 
pescadores de los homes, et que echasen sus redes en la mar, que quier 
tanto decir como que ' caboprenderien los pecadores con pedricacion, 
et que los'sacarien de los pecados con ella, asi como los pescados sacan 
de la mar con la red; con todo eso i sant Pedro mandó seiíaladamiente 
que los guiase i lo alto, en que se demuestra que le dio adelantamiento 
sobre todos los otros. Et (ue muy grant derecho de adelantarlo , ca él 
mesmo se adelantó en lealtad quando dixo al nuestro señor lesu Cristo: 
tú eres Cristo^ Fijo de Dios vivo: et por eso le respondió él, tú eres 
Pedro , que quiere tanto decir como firme en creencia , porque creyó 
sin ninguna dubda et otorgó que él era Fijo de Dios. Et otrosí dixo á 
él: tú serás llamado Cefas , que quiere tanto decir como cabeza: ca asi 
como la cabeza es sobre todos los otros miembros, asi sant Pedro fue 
sobre todos los apóstoles: et por eso es llamado cabdiello dellos^ Et 
por ende el apostóligo que tiene lugar de sant Pedro es cabeza de to- 
dos los obispos, asi como sant Pedro lo (ue de todos los apóstoles. Et 
como quier que cada un obispo tenga lugar de nuestro señor lesu Cris^ 
to, et sea vicario del sobre aquellos quel son dados en su obispado para 
haber poder de ligar etNde absolver, el apostóligo es vicario seiíalada* 
mente de lesu Cristo en todo el mundo. 

I ó pajpa. ToL a. S. et papa. ToL i. i tos. B. R. 3. 

Esc. I. 2. É. R. a. S coayertirien. ToL i. 



TOMO I. BB 2 



LEY IV. * - - ' 

Qué quier decir papa* 

Papa ha nombre otrosi el apostdligo, que quier tanto decir en grie- 
go como padre de los padres: et esto es pocque todos los i^^bi^pQs son 
Samados padres espiritüalmente, et él es sobre todos, et por eso lo 
llaman asi. Ca asi como el poder que es en tod^ Us cosas del mundo 
se ayunta et se afirma en Dios et del lo reciban , otrosi todQ'ei poder. 
que han los perlados de santa eglesia se ayunta- et se afirma eif el papa 
et 4él les viene: et por eso cbnyino que estos dos nombres papsi et apos* 
tdligo se ayuntasen en una persona que fíiese cabeza de todos los otros 
perlados, asi como es dicho. Onde por todas esta$ razones d^ sl.apos- 
tdligo ser mucho honrado et guardado» como aquel que es padr« de las 
alma$9 et señor et mantenedor de la fe. Et por eso todos los crbtianos 
dd mundo quando vienen a él primeramientq ' banle á besar el pie. 
Onde qualquier que dixiese afirmanda como quien, lo orey^ quel papa 
non ha estos poderes que habemos dicho, 6 que non es cabeza de santa 
eglesia, sin lo que es descomulgado, debe haber tftl pena por ello como 
iKrege conoscido. ' . 

LEY V^ . 

En qué cosas ha mayorías el apostóíigo soire ¡os otros obispos. 

Mayorías ha el apostóíigo solare los otros obispos en podec et en 
fedios: ca él los puede desponer cada que ficierem por qué: ec después 
tornarlos' si quisiere a aquel estado en que ante eran: otrosi puede ca- 
miar obispo ó electo coimrmado de una eglesia á otra} et si algunt obis- 
po o electo que hobiese confirmación quisiere dexar el obispado en su 
vida, non lo puede &cer sin mandado dd apostóíigo. Otrosi él puede 
sacar á qual obispo quisiere de poder de su arzobispo, ó de su primado 
Ó de su patriarca: et otrosi * al arzobispo de poder de patriarca. ó de su 
primado} et d abad de poder del arzobispo, ó de obispo ó de otro su 
mayoral Et puede otrosi tornar á los dérigos que desordenaren sus 
obispos á aquel estado en que estaban ante. Ét aun ha otra muy grant 
mayoría, que si en d su previllejo alguna dubda hobiere, que otro nin-» 
guno non la pueda espaladinar sinon él mesmo. Otrosi él puede mudar ' 
un obispado de un lugar a otro, et fiícer de uno dos et de dos uno^ ha- 

I bísanle el pie, fiíerai ende loe obispos ó del primtdo, ó el electo de poder del ar« 

que htn aquella misma orden que ell, onde zobUpo ó del obis^. Esc. i. 2. 
qualquier. B. R. 3* 3 un obispo de un lugar á otro , et facer de 

a al arzobispo de poder de su patriarca tmobispadodos«etdedQSttno.Toi. i.a.Esc.j. 



TITVLO V, i^j 

bienda alguna razón clisada por que lo fecieseque fiíese a pro (te aque- 
fia tíerra , ó* pw ruego de los reyes..Et ha poder del&cer ' <|ue Un obis- 
po obedezca á otro», et facerlo de nuevo en d kmsi donde Aun^ lo ho« 
bd. £t puede otrosí camiar las pioniisiones que \o6 bonies federen para 
ir eñderusalen d en otras rodierias» mandándoles que £igaii otnoibien 
en. lugar de aquello. Et poderío, ba otrosi desollar las juras : quedos bo^ 
mes federen 9 porque non cayan en perjuro p<>r eiks que sean á dañode 
sus almas *. £c aun puede despensar con los fijoá de los.cl^igosi^:et con 
los 'de los otros bornes que non son de bendition y ét con W liiños que 
non;son de edat.que puedan recebtr drdenesr ss^radas^ et babor benefí--* 
ciosTetui^nidadésen santa eglesia: et puede fiíon concilio general quan-- 
do quisiere»- en tpie ban de ser todos ios obispos ét los omis perlados: 
et aun poedb llamar á los prindpe^ de la tüena ' que vayah^ó qué en^ 
vien hi los que fueren convenientes para ir sobre cosa que.tanga á:^m-* 
paramiento ú¿\% fe et acrecentamiento dellat etha. poder otrosi>de facer 
estabiedmientos et decretos á honra de la eglesia et á pro de Jaxüistiandat 
en las cosas espirituales» etideben. ser temidos de los guarda^ todos los 
CTBtianos: et puede toUer áiosdiérigos si quisiere los benefidoset Jos de» 
rechos que bebieren en las egksias: et poderío ha de próbi&ter efi dat 
por su carta qualquier dignidatd benefido de santa eglesia ante que muera 
ó la dexe aquel que la toviere : et puede absolver á los que los^ otros .des- 
comulgaren» ét otro ninguno non puede absolver al que él hobiese des* 
comulgado, fueras aide si lo feciese alguno por su mandamiento» ó si 
acaesciese que el descomulgado veniese a hora de muerte» ca estonce pue* 
del absolver qualquier clérigo : et otfosi quando el papa envía á alguno su 
* carta en quel da poder que judgoe algunt pldto» si aqud descomulgare i 
alguno porque non quiere obedescer su juicio ¿ si estodiere festa Dn año 
descomulgado» dende adelante nol puede otro ninguno absc4ver sí* 
non el apostóligo ó quien él ^ mandare: etdel jmdo que él dfere noA 

X otros! que obcdesca un obispado i otroj 3 que vayan hl los que fueren conviníen- 
et facerlo de nuevo en lugar do nunca lo bo- ' tes para ir ú quísftrcn , ó qut eávien st Aiere 

ba Esc. I. B. R. 3. lobre fecbo que M^ í gnn pro deja crísttan-* 

% Aquí concluye la ley en el códice. B. dat. Et otrosí puede facer establecimientos 
R. 3.; y la siguiente que tiene el epígrafe:'* ct decretos. B.<R. 3. 
Otras ms^rias ka aun el apostóligo sobre ios 4 manobre, it ¿1 solo |K>de tucgar los 
otros obispos j sin las qui dicen en la ley an* pleitos de santa eglesia sin alzada, lo que 
te destaí y, comienza así." £1 papa solo pue* non pode otro nhígunó facer '» fueras ende si 
^ de despensar con los clérigos que ficieren ma- lo ficiese alguno por su mandado, i, Aqui con* 
yores pecados que adulterio /en fnanera oue cloye la ley en el cód. B. R. 3.; j la si- 
sí fueren ordenados puedan usar de su oficio, guíente con cite epígrafe : Qué mayorías ka 
et si non lo ficieren $ puedan recebir órdenes aun otrat el apostóligo^ sobre los atrw obis" 
sagradas. Et otrosí pode despensar con los fos; empieza att.^ Los pleitot sobre que se 
fijos de loa clérigos, et aun con los otros de alzaren al papa "non los pode orri ninguno 
los otros hombres &c. coa el texto. -sudgar sinon ti ó quien él nuudare, nín los 



198 PARTIDA X. 

ss puede cunguno alzar» Otrosí non puede ninguno librar los plekos de 
las alzadas que los bornes fecieren al papa sínon él mesmo ó quen él 
mandare, nin los quel mandase oü: á algunos por su palabra ó por su car^ 
ta, et después que lo hobíesen oido gelo enviasen decir : nin otrosi non ha 
poderningunt perlado de oir el pleito sobre que naciese alguna dubda, 
desque aquellos que lo oyeren lo enviaren decir al papa: et otrosi el que 
él ordenare de pistola nol puede otro ninguno ordenar de evangelio ó 
dende arriba, fueras ende si lo feciese alguno por su mandado: et soIa« 
míente él ha poderio de dar el palio á los patriarcas^ et á los primadoa 
et á los arzobispos que non han mayorales sobre sí : et él puede^dispen-- 
sar quexedba órdenes sagradas con aquel que hobiese habido dos mu<- 
geres vírgenes á bendición ó una viuda : et otrosi quando algua;clérigOi 
que fuese ordenado de pistola ó dende arriba se casase con alguna viuda^ 
k) que non puede £icer ce» derecho, el papa solo puede dispensad con 
él que torne á las ordenes que de ante habie, et que pueda resoebk ma-^ 
yores: et aun él puede dispensar con los clérigos de qualquier orden que 
hayan porque puedan haber muchos beneficios, nuiguer sean de. aque<- 
Uos que han cura de las almas: et él puede dispensar con un clérigo que 
haya dos ' dignidades, ó dos personajes ó mas: et aun él puede tener 
palio cada que dixiere la misa , lo que non pueden facer los otros perla-* 
dos, m2^er lo hayan, sínon en tíenqpos contados ó en lugares ciertos, 
segunt la da poder el sqpostóligo por su privilegio. Otrosi el }Miede or- 
denar de pistola en el día del domingo 6 en las otras grandes fiestas, lo 
oue non puede facer otro perlado sinon en días seiíalados: et sí el papa 
nblare con algunt descomulgado sabiendo que lo era, d le enviase carta 
de saludes habiendo voluntad que sea absuelto, maguer en la carta non* 
lo diga, eslo solamiente por la palabra quel dixo^ o por la salut quel 
envió en la carta: et esto non puede otro perlado facer. Otrosi en todo 
pleito.de santa eglesia se pue^n alzar primeramiente al papa desando 
en medio a todos los otros perlados : et aun mas puede facer, que si al- 
£unt clérigo seyendo descomulgado recibiere arden sagrada, ó dixiere 
las horas usando de su oficio como facía ante de la descomulgacion, que! 
puede él solo absolver, ó quien él mandare, et non otro ninguno: et si 
el apostóligo feciere legado á cardenal ó a otro qualquier enviándolo en 
su mandado, ó le diese poder general en todas las cosas que él podiese 

otros qiiel nundare oír i ilgimot , enviando- cluye la ley en el códice B. R. 3. ; 7 co- 
les decir <]ue oyan todo el fecho, et desl ^e mlenza otra con este título: Dt las mayorías 
lo envíen i él. Nin ptrosí non ha poder nin* que ka el papa sobre los otros obispos demás 
gun prelado de oír el pleito sobre que ñas- de lasque dichas son; y dice as! : «Pallo pue* 
cíese alguna dubda" 6cc. con el texto. de tener el papa cada que dixere misa ¿ce. 
1 dígnídgdea ó dos personajes." Aqui con- Sigue con el texto. 



.TITULO V* i^^ 

&cer, si señaladamience non nombrase alguna de aquellas cosas que di- 
chas son desuso en que ha mayoria el papa sobre los otros obispos , non 
la puede £icer ^ et si la feciere non valdrá. Otrosi todos los pleitos ma- 
yores que a¿aescieren en santa eglesia á él los deben enviar que los libre, 
asi como quandd aveniese algpha dobda sobre los artículos de la fe , ó 
algunos otros pleitos ' grandes: et él solo puede dispensar con los cié-» 
rigos que federen simonía dando alguna cosa á su obispo porque los 
ordene. 

LEY VI. 

Sobre qué cosas non usa el papa despensar con los clérigos. 

Nunca fue * usado en santa eglesia quel papa despensase con aque- 
llos clérigos que caen en pecado de heregía y si estando.en él se ordena- 
ron de aquella orden que ante hablen recebido» nin con los que se &cen 
bautizar dos veces á sabiendas, nin con aquellos que resciben órdenes 
de obispos hereges para desfacer k fe católica, nin con los que dan algo 
al obispo que los ordene, como quier que en la ley ante desta diga que 
lo puede facer si quisiere, nin otrosi non usó despensar con los que facen 
homecillo de su grado. 

LEY VII. 

Como se debe facer la esleccion del papa. 

Santamente debe ser fecha k esleccion del papa también como de 
otro obispo. Ca maguer que él haya todos estos poderes et las mayorías 
que dichas son por el lugar que tiene espiritualmente, por eso non lo 
puede haber aquel quel papa quisiere ó eskyere en su vida, mas aquel 
que los cardenales escogieren después que él fuere finada Pero si en 
k esleccion del papa acaesciere desacuerdo, asi que una partida de los 
cardenales esleyesen uno et k otra otro; según manda el derecho de 
santa eglesia aquel deben todos los cristianos tener por apostóligo que 
esleyeren las dos partes de los cardenales. Mas. si k eglesia acordase de 
kcerlo de otra manera, asi lo debemos todos los cristianos guardar co- 
mo elk lo feciere} ca este es fecho que á ellos p^rtenesce solamente por-« 
que es espiritual. 

I gnnidof. S. B. R. i. 3. 1 ordenado en stncta eglesia. ToL i. 



1(00 PA&TIDA i; 

LET Yin. 

Cómo debe ser honrado et guardado el apostoUgo. 

Honrando los cristianos al apostdligo honran á leso Cristo cuyo 
vicario es, et otrosi honran i todos los aposten, et a sant Pedro seña- 
ladamente qoe file mayoral dellos, de quien tiene lugar; et aun honran 
i toda la cristiandat cuya cabeza es como OTdenadcH* et mantenedor de 
la fe: et quien i él deshonrare, a todos estos que deximos deshonrarle. 
Et por ende todos los cristianos lo deben honrar et amar en estas tres 
maneras, de voluntad, et en dicho et eñ fecho. Et la primera, que es 
de voluittad, que crean que es cabeza del cristianismo et enseñador de la 
fe de nuestro senpr lesu Cristo^ por que se salvan los cristianos obede- 
ciendo sus mandamientos: la segunda, que es por palabra, quel deben 
honrar Uamandol padre santo et señor: la tercera, que es de fecho, que 
quando algunos venieren á él quel besen el pie, et quel honren en to- 
das cosas mas que ' á otto lK>me. 

LEY IX. 

Qué quiere decir patriarca et primado, et porque corroino que fuesen 

et qué lugar tienen. 

Patriarca tanto quiere decir como cabdielló de los padres, que se en- 
tiende por los arzobispos et por los obispos; czpater en latin tanto quiere 
decir como padre en romance, et arcas en griego tanto quiere decir como 
príncipe, que es por cabdielló en nuestro lenguage. Et esto se acuerda 
con lo que dixo el profeta David : constitues eos principes super omnem 
terram, que quiere tanto decir como fecerlos has cabdiellos sobre toda 
la tierra: ca asi lo son los perlados en las cosas espirituales. Et primado 
tanto quiere decir como primero * después del papa ; et esa mesma dig- 
nidat ha que el patriarca, como quier que los nombres sean departidos. 

t á otro hornt. Oade ijutlquler cristitoo amot et en uní manera , ca bten asi como el 

oue contra el apottóligo ficiete en dkho ó en arzobispo ha poder sobre los obispos que son 

techo alguna cosa, como quier que la egle- en su provincia en muchas cosas , segund di«- 

sia nol ponga pena cierta , tenemos nos por ce adelante *. otrosi lo ha el patriarca ó el 

bien et mandamoa que sin la pena de deseo» primado sobre los arzobispos que son en la 

mulgacion en que cayere, et el muy grande sura. Mas como quier que estos han poder 

danyo que faria de su alma » que reciba tal sobre los arzobispos que son en sus provin- 

pena por ende como si lo ficiese á la persona cias, non lo han por eso sobre los obispos 

del rer, ui como dice en el segundo libro o oue han de obedecer i aquellos arzobispos» 

fabla de su guarda et de su honra. B. R. 3. fueras ende en cosas ciertas que dice en la lejr 

a después del papa. Pero el poder destos después desta. B. R. 3. 



TITULO V. flOI 

Et convino en todas guisas que fuesen patriarcas et primados que tovie- 
sen lugar del apostóligo en sus patriarcados, porque el papa es una per- 
sona sola et non podrie complir todo lo quel conviene de Etcer por ra- 
zón de su oficio. 

LEY X. 

Qué poderío ha el patriarca et el primado sobre los arzobispos 

de sus provincias. 

Poderlo grande ha el patriarca sobre los arzobispos de su patriarca- 
do ; ca es juez ordinario para poderlos emplazar ante si et faCer derecho 
de querella ' que £iga un arzobispo de otro» o faciéndola otro home 
qualquier de alguno dellos. Et otrosi ha poder de examinar la esleccion 
que dellos íecieren en concordia si es fecha como debie 6 non ; et des« 
pues confirmarla ó desíacerla: et si después que el eleito fuere confir-* 
mado por arzobispo non quisiere demandar la consagración fasta tres 
meses, debe perder la dignidat: et el patriatca puede proveer á la 
eglesia con consejo del papa, si non hobiere el electo escusa derecha por 
que tardo tanto tiempo: et si dos fueren electos et hobieren pleito sobre 
la esleccion, puédelo oir et librar por sentencia: et puede consagrar á 
los que fallare que son electos como deben , si fueren tales como manda 
el derecho. Otrosi quando non esleyeren fiísta tres meses complidos des- 
pués de la muerte de su arzobispo, puede el patriarca proveer aquella 
vegada la eglesia de arzobispo, porque los esleedores fueron negligentes 
en non esleer fiísta aquel tiempo. Et aun há mayor poder , que si cos^ 
tumbre es de su eglesia que los arzobispos tan solamente puedan dar los 
beneficios ' que vacaren en ella et en el arzobispado, ó el cabildo et él 
en uno et non los dieren fasta seis meses complidos, que el patriarca los 
pueda dar. Et aun quando acaesciere que algunt arzobispo fuere desfama- 
do et veniere la enfamia antel, puede el patriarca facer ' inquisición, et 
aquello que del fallare enviarlo decir al papa que faga hi lo que debe facer * 
de derecho , ca en tal fecho como este non puede otro dar juicio sinon 
el apostóligo. Onrosi después que el patriarca fuere consagrado et hobiere 
recebido el palio, puede llamar los arzobispos á concilio para haber su 
conseio con ellos sobre ordenamiento de su patriarcado. Pero como 
quier que haya poder sobre los arzobispos que son so él , non lo ha so- 
bre los obispos que son subiectos á los arzobispos , fueras ende en ocho 
cosas que son puestas en la ley que se sigue. Et eso mesmo que dexi- 
mos del patriarca se entiende del primado , porque son amos de una di- 
gnídat asi como sobredicho es. 

I que haya uo arzobispo* S. % que vagaren. S. Esc x. ^3 enqulricion. S. 
TOMO L ce 



I^OS PARTIDA I. 

LEY XI. 

Ett qué cosas han poder los patriarcas tí los primados sobre los arzohis-^ 
pos et obispos que son en sus provincias. 

Ocho cosas son en que han poder los patriarcas et los primados so- 
bre los obispos de las provincias de sus arzobi^ados que son so ellos: 
la primera que si algunt obispo ha pleito delante su arzobispo et se agra^ 
viare en alguna cosa, que se pueda alzar al patriarca ó al primado que 
es mayor daquel arzobispo : la segunda es quando el cabildo de alguna 
eglesia demanda al patriarca o al primado después de muerte de su ar- 
zobispo que ordene algunas cosas en su eglesia o en la provincia de 
aquellas que pertenescen ordenar a aquel arzobispo finado que habie po* 
der sobrellos, ca estonce puédelo facer: la tercera es quando el aposto^ 
ligo da previlleio al patriarca o al primado que pueda facer o establecer 
algunas cosas sin aaueUas en que ha poder de derecho comunal en las 
provincias de aquellos arzobispos sobre que ha señorio, ó si ellos ó los 
que fueron ante dellos lo ganaron por uso ó por costumbre de luengo 
tiempo segunt manda el derecho : la quarta es quando el arzobispo hcQ 
concilio general con sus obispos » que si dubda acaesce entrellos sobre ' 
algunt fecho^ que deben demandar consejo al patriarca 6 al primado , et 
él puede establecer o mandar sobre aquella dubda como sea: la quinta 
es que si el patriarca o el primado sopiere que el arzobispo non ha cui- 
dado de castigar ó facer emendar los yerros que acaescen en su provincia, 
que lo puede él facer : la sexta es que si algunt obispo ó otro de la pro- 
vincia se querellare al patriarca ó al primado de su arzobispo» que él 
debe ser * juez de aquella querella , asi como diz en la ley ante desta : la 
setena es que si alguno se querellare al patriarca ó al primado decien- 
do que su arzobispo lo descomulgara á tuerto^ et él le enviare decir que 
^ lo absuelva 9 si non lo quisiere facer por su mandado, él mesmo lo 
puede absolver: et después que fuere absuelto mándele que vaya delante 
del arzobispo, et quel &ga emienda daquello por quel descomulgo; et 
si non lo quisiere emendsu* , puédelo tornar de cabo en la descomulga- 
cion: la octava es que si el arzobispo mandare alguna cosa que sea tor-- 
ticiera manefiestamente contra el obispo, ó contra otro qualquier sobre 
quien haya poder , et aquel sentiéndose por agraviado se alzare al papa» 
et ante que siga el alzada veniere al patriarca d al primado et se quere« 
Uare de aqudlo de que se tiene por agraviado; bien puede enviar su 

I algunt grant fecho. B. R. 3. £icer derecho: la setena* B. R. 3. 

a juex sobre aquella querella , et él lia d« 



TITULO V. 503 

carta á aquel arzobispo en quel diga que se alzo con derecho : et Htsta 
que el alzada se libre que non faga ninguna cosa nueva contra aquel 
que se alzó. 

L£T XII. 

Quantas son las egksias en que ha patriarcas y et ^lé mayoría han las 

unas sobre las otras. 

Antiguamiente quatro fueron las eglesias en que hobo patriarcas: la 
primera Constantinopla» la segunda Alexandria, la tercera Antioquia, 
la quarta lerusalen: pero otras dos eglesias hi ha que son patriarcados; 
la una de Aquilea et la otra de Grado. Mas las quatro que son dichas 
primeramente han mayoría en dos cosas mas que las otras: la una es 
que qualquier de los patriarcas de aquellas quatro eglesias pueden dar 
palio a sus arzobispos después que ellos fueren consagrados ' et lo ho- 
bieren recebido del papa: I9 otra es que pueden traer cruz alzada ante si 
por o quier que vayan , fueras en la cibdat de Roma o en otro lugar 
qualquier do quier que fuere el apostolígo» ó algún cardenal a quien die- 
se su poder et le mandase que troxiese las señales honradas * que dio el 
emperador Constantino á sane Silvestre papa, asi como los paiíos berme- 
jos, o el palafrén blanco 6 la tienda que trae sobre sí. Mas los otros dos 
que se llaman patriarcas de las eglesias sobredichas, non han poder de 
hccx estas cosas, fueras ende si el apostóligo las otorgase a alguno dellos 
señaladamiente por su previllejo. 

LEY xiir^ 

Qué cosas pueden facer los patriarcas et los primados en sus provincias 

et en sus patriarcados. 

Primado et patriarca ^ cada uno destos puede facer en su patriarcado 
seiíaladamiente estas cosas, asi como consagrar eglesias et facer altares 
en ellas de nuevo; et pueden bendecir los cálices, et consagrar las aras, 
et facer crbma el Jueves de la cena, et recebir en la eglesia ese mesmo 
dia a los que fecieren penitencia concejeramiente de sus pecados. Et pue- 
den otrosi confirmar cada que quisieren con crisma á los que fueren ba- 
teados, et ordenar á los clérigos en las quatro témporas ^ que son dias 

I et lo hobieren elloi rescebído por pa- 3 et arzobispo et obispo ^ cada uno des* 

triarca. La otra es. S. Tol. 3. Esc. 3. tos pode facer en su obispado sefialadamiente* 

a que él trae por razón del imperio, asi B. R. 3. 

como ios panyosbermeios, ó el palafrén blan- 4 que son doce dias en el anyo, et que 

co , ó la tienda que trae sobre sí i que Ha* deben todos los cristianos ayunar , et di» 

man pavellon : mas los otros dos. B. R. 3. ceñios quatro témporas porque en los qua- 

TOMO 1. ce 2 



204 PARTIDA I. 

de ayuno, et en los sábados destas qüatro témporas pueden hcev drde-» 
nes et non en otro tiempo^ fueras ende en el sábado de Lázaro, et en 
el de la vigilia de Resureccion, o en las mañanas de los domingos 
destos seis sábados acaesciendo algunt embargo á el patriarca que feciere 
las ordenes por que non las podiese acabar en aquel sábado, asi como 
por muchedumbre de clérigos , o non se sintiendo sano ó por otra ra- 
zón conveniente: pero esto debe facer non se dasayunando el patriarca 
nin aquellos á quien ordena (asta en otro dia que sean las órdenes aca- 
badas. Et otrosi han poder de soltar á los clérigos de sus patriarcados 
quando quisieren ir á morar á otras partes et darles ende sus cartas: et 
pueden otrosi judgar á sus clérigos et á los legos sobre las cosas que per* 
tenescen á juicio de santa eglesia: et pueden descomulgar matando can- 
delas et diciendo tañer campanas, lo que non deben £icer los otros clé^ 
rigos sinon ellos ^ ó arzobispos ó obispos. Et en lugar do non ha mas 
de una eglesia pueden £icer dos, entendiendo que lo han menester por 
muchedumbre de pueblo partiendo los perroquianos en ellas: et pue- 
den facer de dos eglesias una veyendo que es menester porque son po- 
bres, et ayuntar todos los perroquianos en eUa: et pueden facer que una 
eglesia obedesca á otra. Et otrosi poder han de &cer eglesias nuevamien* 
te; pero estas quatro cosas non deben &cer si non hobiere razón derecha 
por qué, mas todavía quando lo fecieren debe ser fecho con placer de 
aqueUos á quien tañe d' pro ó el daño de aquellos lugares segunt dice 
en el título del derecho del ' padronadgo. Et * pueden perdonar á los 
que cayeren en heregia, et darles penitencia segunt manda santa eglesia: 
et aun pueden £icer posturas con pena de descomulgacion sobre aque- 
llos que han poder: et estas cosas señaladas et otras muchas puede fa- 
cer ' cada uno de los patriarcas et de los primados en sus patriarcados. 

tro tiempos del ^ anyo las aTunimos cada mes de decíembre ; et en los [sábados destas 

vez tres días, miércoles, et viernes et si- quatro témporas Scc. B. R. $• ' 

bado; et las primeras , que son de verano, i padronalgo. S. Esc 3. 

comienzan en el segundo miércoles de ^a- a pueden recebir la penitencia et perdo* 

raesma, et las segundas, que son del estivo, nar. B. R. 3. 

comienzan en el primero miércoles después 3 cada un obispo en su obispado et non 

de cinquaesma, et las terceras, que son de otro prelado ninguno de los que i ellos ob»* 

otonno, comienzan el primer miércoles que deseen; et en esto paresce asaz que departid 

es después de la fiesta de unta Cruz, oue es miento ha entre los obbpos et los otros pre- 

en setiembre, et Us quartas, que soá de hi« lados menores que son en sus obispados. 

bierno , comienzan el primeio miércoles des- B. R. 3. 

pues de la fiesta de santa Lucía, que es en el 



TITULO V. SO5. 

LEY xnr. 

Qué cosas pueden ^ facer los patriarcas et los primados fuera 
de sus patriarcados. 

* Vestimentas de eglesias, et corporales» et cálices , et cruces et 
campanas pueden bendecir los patriarcas et los primados , et aun consa- 
grar las aras también en las provincias de los otros como en las suyas. 
Mas ninguna de las cosas que dice en k ley ante desta non debe &cer 
ninguno sinon en su patriarcado , fueras ende si lo feciese con voluntad 
del perlado de aquel lugar , o de otro alguno que toviese sus veces. Et 
estas cosas que son dichas en esta ley que deben ser benditas % puédelas 
el patriarca ó el primado bendecir en la eglesia , et aun en su posada, ó 
en otro lugar que sea convenible para tales cosas facqr: pero esto non 
debe ser fecho cabalgando nin andando» mas seyendo ó estando en pie: 
et puédelo facer en qualquier dia. Otrosi quando alguna tierra fiíese 
conquerida de nuevo de aquellas en que hobo antiguamiente obispado, 
et otra qualquier en que lo non hobiese habido \ ú patriarca o el pri- 
mado que se acertare hi por ruego del rey o de aquel que la conquirier, 
bien puede bendecir et consagrar, et ordenar, et reconciliar las eglesias 
de nuevo , et facer todas estas cosas que habemos dicho. Empero non 
gana por ende mayor derecho en tales eglesias como estas del que habla 
ante , si non gelo da el apostdligo después. 

LEY XV, 

Que quicr decir arzobispo^ et porque convino que fuese, et qué lugar tiene 

et qué poder ha. 

^ Arzobispo tanto quiere decir como cabdiello de obispos: et bien 
asi como el patriarca 6 el primado han poder sobre los arzobispos que 

1 facer los obikpos de fuera de lus obi»^ di'ello de obispos; empero como quier ^e el 
pados. B. R. 3. arzobispo haya poder sobre los obispos de 

2 Vestimentas de eglesia , asi como ca- sus provincias , non lo ha sobre los clérigos 
sullas I et túnicas y et amitos, et estolas, et nin los legos que obedecen i ellos, fueru en 
maniplos , et cintas , et corporales et campa- las ocho cosas, que son dichas en la tercera 
ñas pueden bendlcir los obispos, también en ley ante desta, en que lo han los patriarcas 
los obispados ágenos como en los suyos; mas ó los primados sobre los arzobispos; ca bien 
ninguna de las cosas que dice en la ley ante asi como el patriarca ó el primado puede 
desta non debe facer ningún obispo sinon en iuzgar et poner pena á los arzobispos, et non 
su obispado , fueras ende. B. R. j. á los obispos nin á los otros que los han de 

3 puédelas el obispo bendecir. B, R. 3. obedeKer ; otrosi el arzobispo ha ese mismo 

4 el obispo que. B. R. 3. poder sobre los obispos, mas non sobre aque- 
3 Arzobispo tanto quiere decir como cab- líos que so ellos son. Empero cosas hi ha que 



^C^ PARTIDA I. 

jcir ai sa pari¿rcaco, ó en hs dnris que les pertenescen segunt que 
■rr-T ossso, en ota inesma manen lo han los arzobispos sobre los obis- 
po» q^ yoa en SIS provincias et en esas mesmas cosas. Mas como quier 
<j3e hiTin poder sobre los obi^x» en k manera que dicha es, non lo 
ha por eso en los que obedecen a los obispos, fiíeras ende en aquellas 
cosss cKitas qK lo han los patriarcas en los obispos que son sufráganos 
«ie ios JTBOÓispos que son ck sus patriarcados segunt dicho es. Et estas 
■fc^'«m^ cosas que ha d patriarca poder de &cer en su patriarcado ha el 
amc¿spo poder de &cer en su provincia, et en esa mesma guisa que 
oesuso ¿:ce. £t porque d patriarca ó el primado es una persona, et non 
podru complir lo que es hi de &cer en su provincia por razón de su 
oDcío» por eso convino que hobiese hi arzobispos que toviesen sus ve* 
CCS en Us cosas que ellos non podrían complir. 

•ley XVI, 

Quí qmcr decir obispo^ et porque convino que lo fuese y et qué lugar tiene 

et qué poder'ha^ 

Obispo tanto quiere decir como sobreentendiente: et esto es porque 
ha de entender sobre todos los de su obispado en guardarles las almas, 
et ha poder sobre los clérigos del en lo temporal et en lo espirimal , et 
sobre los legos en las cosas espirituales: et puede facer todas las cosas 
que el arzobispo , fueras ende que non puede traer el palio como él si non 
gelo hobiese otorgado el papa por su previllejo. Otrosi non puede facer 
concilio como el arzobispo, mas ha poder de facer sínodo, que quiere 
decir ayuntamiento una vegada en el año et non mas con los abades, et 
priores et clérigos de su obispado. Et por que el arzobispo non podrie fe- 
ccr todo lo que pártenesce á su oBcio porque es un home solo, por eso 
coQvíno que fuesen obispos que toviesen su lugar, et lo escusasen cada 
uno en su obispado en las cosas que el non podiese complir. 

f) «f#v^S«po pode facer iin conseio et sin faceren su obispado cada anyo una vez, eoln 

MtssÍM¡4 d* »u primado 6 de su patriarca, cosas que non tángana los otros obispos ; nin 

éx^ s^Hlv^ v\MWÍlít\ Pero esto non debe facer otrosi el arzobispo non puede facer concilio 

k u xHk \^^U(H>»t s¡ fuere sobre fecho que tan- fasta que sea consagrado, et haya recebido 

f^ K KsW !a piwíiKÍa. Otrosí non lo podricn palio del papa 6 del patriarca, que gelo po- 

\k^ ^\ i>^A x4'«»)s>« »in el artobispo , como quier de dar. B. R. 3. 
^«^ m44* w«k> a«Ui^ haya poder, et lo debe i Falu esta ley en el códice B. R. j. 



.TITULO V. aoj 

LEY XVII. 

En qué manera deben ser esleídos todos estos perlados mayores 

sobredichos. 

Elección en latin tanto quíer dodr en romance como escogimiento: 
et por ende manda santa eglesia que los perlados ' sean escogidos con 
muy grant ' femencia^ como aquellos que han de tener lugar de los 
apóstoles en tierra. Et la manera de como los deben esleer es esta» que 
quando vagare alguna eglesia ^ que quiere tanto decir como fincar ^ sin 
perlado, que el deán et los canónigos que en ella se acertaren débcnse 
ayuntar, et llamar á todos los otros sus compañeros que fueren en I4 
provincia 6 en el regno segunt costumbre de su eglesia, que vengan al 
dia que les seiíalaren i facer la elección. Et el tiempo en que la deben 
facer es desde el dia que finare el perlado fiísta tres meses á^o mas tarde: 
et si en este tiempo non la fecieren, pierden ellos el poder, et gánalo 
el mas cercano perlado mayor que ellos han , a quien son tenudos de 
obedecer de derecho. Et el dia ^ que se hobieren i encerrar para íacer 
la elección deben ante cantar misa de Sancti SpirittiSy que Dios les en- 
deresce á hcet lo mejor et deben entrar en su cabildo. Et después desto 
han de h(xx su elección en una destas tres maneras, que llaman a la 
primera dellas escrutinio, et á la segunda compromiso et á la tercera 
de Espíritu santo. 

1 sean esmertdoc et escogidoi. B. R. 3. dia que sefialareo para hctf la elección : et el 

2 diligencia. Esc. a. tiempo para facerla es de tres meses i lo mas 

3 sin perlado, que se deben ayuntar todos tarde , et si en esta sazón non la ficieren, 
los canónigos, que fueren en aquella cibdat, pierden el poder et gánalo el mas cercano 
et enviarlo decir al rey ó ti senyor daquella prelado mayoral que han, á quien son tenidos 
tierra , pidiendol merced quel plega et que de obedecer por derecho ; et el dia que ho- 
les otorgue que puedan facer su elección sin hieren i entrar para facer la elección deben 
premia ninguna , et ¿1 débelo facer. Ca ma-> ante cantar misa de Sant Spiritus , que Dios 
guer él pueda rogar por algunos que entienda los enderece á facer lo meior , et después en- 
que lo merescen, con todo eso non los de- trar en su cabildo, et deben poner los evan» 
be agraviar nin facer premia que non puedan gelios ante todos , et prometer que por amor 
esleir , fueras ende si aquel que esleysen fue- nin por don que les den ó les prometan á dar 
se á grant su danyo del ó de la tierra ; lo que í todos en uno ó i cada uno por sí , que non 
ellos non deben querer nin facer por dere» esleirán sinon aquel que entendieren que será 
cho. Et la razón por que lo deben facer saber mas á servicio de Dios et á pro de la eglesia: 
al rey ante que esleyan es esta: porque es et después desto han de facer su elección en 
defendedor et* amparador de k fe , ct de las una destas tres maneras , que llaman á la pri- 
eelesiu, et de los que las sicrven, et de sus mera dellas escrutinio, et á la segunda com- 
bienes \ et otrosi porque es senyor natural de promisio, á la tercera de Espíritu santo. B. R. 
la tierra o son fundadas las eglesias. Et desr 3. » Esta ley parece corresponder en parte á la 
pues que lo hobieren enviado decir deben lia- siguiente del texto , que empieza Antigua eos» 
mar todos los canónigos daquella eglesia, íq$ $umbri; la qual falta en dicho cód. S. R. 3. 
que fueren en la provincia que quisieren et 4 que hobieren á entrar. Tol. i. 2. 3. 
podieren hi seer sin embargo, que vengan j»! 3. R. 2. 3. Esc. i. a. 



So8 FA&TIDA I. 

LEY XVIH. 

Qué honra hohicran ¡os reyes de España antiguamente en Jecho de las 
elecciones de los perladas et por qué razones. 

Antigua costumbre (ue de España, et dora todavía, que quando 
fina el ob^>o de algnnt lugar que lo £u:en saber los canónigos al rey 
por sus compañeros de la eglesia con carta del deán et del cabildo 
de como es finado su perlado, et quel piden merced quel plega que 
puedan &cer su elección desembargadamiente , et quel encomien<kn los 
bienes de la eglesia ': et el rey otdrgagelo, et envíalos recabdar. Et 
después que la elección fiíere fecha ', preséntenle el eleito, et él mandal 
entr^ar de apello que redbid. Et esta mayoría et honra han los reyes 
de E^>aña por tres razones : la primera porque ganaron la tierra de los 
moros, et federon las mezquitas ^lesias, et ecbaron dende el nombre 
de Mahomad et metieron hi el de nuestro séíot lesu Cristo: la segunda 
porque las fímdaron de nuevo en lugares do nunca las hobo : la tercera 
porque las dotaron , et demás les fecieron et fecen mucho bien« Et por 
eso han derecho los reyes ' de rogarles los cabillos en fecho de las elec- 
ciones, et ellos de caber su ruego. 

En qué manera se debe facer la elección por escrutinio. 

Escratinio llaman en latín a la primera manera de elección que 
quiere tanto decir en nuestro lenguage como escodriñamiento. Et esta 
se face desta guisa: escogen tres homes buenos del cabildo ^ en que acuer- 
den todos, et estos tres deben preguntar á sí mismos ante de guisa que 
los dos pregunten al uno en quién consiente que sea obispo (asta que 
cada uno haya dicho su voluntad. Et estos otrosí deben preguntar apar- 
tadamíente á cada uno de los del cabildo quién quiere que sea obispo, 
estonce debe cada uno dellos escrcbír con su mano et mostrar su volun- 
tad qual quiere: et si él non sopier escrcbir, bien lo puede facer otro 
por su ruego, que sea uno de aquellos quel preguntaren. Et quando 

1 et el rtj débegelo otorgar et enviarlos fecho de las elecciones, et ellos de caber su 
recaudar. S. ruego. ToL 8- E»c- i. j. B. R. i. i. 

2 presentan el electo. Tol. i. 4 en que acuerden todos los otros que 
S ^ de rogar i los cabillos en fecho de las pregunten á cada uno dellos apartadamientre 

elecciones, et ellos deben caber su ruego. en poridat quién querrian que fuese obispo, 
Tol. I. 2. £k. 4. de rogar i los cabillos ea ct estonce debe cada uno B. fL 3. 



TITULO V. fl09 

esté escodriñamiento hobieren fecho, deben leer aquel escripto en cabil- 
do ; et si adiaren que todos acuerdan en una persona » deben mandar á 
uno de si mesmos que eslea por si et por todos los otros. Et si desacor- 
daren porque la una partida delios consienta en uno et la otra en otro, 
han de catar en qual consienten los mas: et si fuere tal que lo pueda ser 
con derecho, deben dar su poder al uno delios que lo eslea por todos 
aquellos que consintieron en él segunt que desuso es dicho: et la elec- 
ción que desta guisa ñiere fecha debe yaler. 

L£T XX* 

En qué manera se debe facer la elección á que llaman compromiso. 

Compromiso llaman en latin a la segunda manera de esleer , que 
quiere tanto decir como prometimiento de avenencia: et esta se uce 
quando todo el cabildo se acuerda;i ' en uno, 6 en tres ó en*mas, et les 
dan su poder prometiendo que al que ellos esleyeren tomarán por obis- 
po , ó en el que acordaren todos ó la mayor parte delios \ Empero es- 
to^ después que fueren acordadoá en aquel que quisieren esleer , deben 
dar su poder al uno delios que lo eslea por si et por todos los otros se- 
gunt dice en la ley ante desta. Et la elección que fuere fecha desta guisa 
debe valer, bien como la otra que desuso se contiene que es del es- 
cudriño. 

LEY XXI. 

Cómo se face la elección á que llaman de 'Espíritu santo. 

' Espíritu santo es tan noble cosa et tan santa que ella acuerda et 
ayunta en uno las voluntades departidas de los homes: et por esta razón 
la tercera manera de esleer es Uamada esleccion de Espíritu santo. Et 
esta se face quando entran en su cabillo para facer la esleccion , et fablando 
en ella alguno nombra persona seiíalada que tiene que seria bien de ser 
eleita: et en nombrándola se acuerdan los otros con él, 6 acordándose 

X en uno, ó en dos ó en tres. B. R. 3. miento de Dios, que envía la tu gracia de 
a Empero estos después que hayan esleí- Espíritu santo en los corazones de los hora- 
do deben dar su poder al uno delios que es- bres, de manera que se acuerdan todos en 
leya por sí et por todos los otros i aquel en uno, et esto es quando entran en cabildo pa<* 
quien se acordaron segunt dice en la ley an- ra facer su elección, et fablando aleuno de- 
te desta. Et la elección aue asi fuere fecha líos en ella nombrando la persona de alguno 
debe valer." Y concluye la ley en el códice que toviese que era bien de esleyer , ó non la 



B. R. t. nombrando, en qualquier manera que acaes- 

3 £n el cód. B, R. 3. dice asi esta ley. ca que se acuerden todos en uno dando per- 
De Espíritu santo llaman á la tercera ma« sona cierta de sí mismos que eslea en voz de 



ñera de elección , et esta es mas noble que todo el cabildo , á aquel en quien se acorda- 
las otras , ca viene derechamientc por guia- ren vale la elección que asi es fecha." 



TOMO I. J>1> 



PA&XIDA I. 

. - ^ ^ ^ -j Tvra amo a ana voz. Et esta elección deoen por mas 
. .^ . ^ ^~^í:í jxít cpe non hay otro movedor de las volmuades de 

- >. — ^ .^.: ^ £<ptrim santo solamiente, porque non ha menester 

^ 4. « . ^ . ^i:^ vios maneras sobredichas de escudriño nin de com- 

^ . .^. : .1 ^u^vpiier manera que acaesca que se acuerden todos en 

^ ^ V.. xrH¿4ii4 acrta de sí mesmos que eslea en voz de sí et de to- 

. . ^ »^^ . ^ ^vjueí en quien se acordaren vale la elección que asi es 

. ;. : . ^uw í< ¿ciere de otra manera, ñieras ende destas tres que son 

^ .^^ , • ^cric Otrosí tovo por bien santa eglesia que las eleccio- 

^ ^ "^.1 ce ófcw de los perlados menores, quier sean religiosos ó 

^^^^^ , tv >^ %4n en alguna manera de las tres que dichas son. 

L£T XXII. 

^ ,v.iv- iv/'tf uíiír Msí et quales non el que ha de ser esleído para 

,^1.:»^ j Mra algwio de los otros perlados mayores 
que desuso dixiemos. 

\^<:^ii :Hm sfclwti para obispo nin para otro. perlado de Jos ína- 

^v^^v^uv >ícsfe^ H» dkhos home que non sea letrado. Pero por non 

♦^v V*- ^ ' íJ^^ vfcnxii nol pueden desechar sol que sea letrado co- 

•^..^ •.< v*^v mV Jítíst que cumpla el oficio que ha de facer: otrosí non 

. H. V- v>^ss> V^" Sf*^ *^^^ ^*y* ^*' ^^ treinta aííos compíidos , nin el 

^.^ V- v^v^< >íV^ nÍc^ muger velada, nin el que fuere descomulgado, ó 

.^ .ss vx N^tv^ <^5oiiá, ó entredicho, ó que non guardase el entredi- 

.V ^-^ K í^v^ v^v ^ entiende si lo fuese en el tiempo de la esleccion, 
.V X .V v^ KvNíOC ^Hdo et á aquella sazón fuese quito, nol ^ empes- 

^ . ^ ww-^ HV.vcá cslcer obispo, nin electo consagrado de otra egle- 

V- — s^v^ tv;^KS nin aun á clérigo que non haya orden de pís- 

VV.I, v^ *^^hnk ^^ ^h:1 que fuese herege, nin aquel que hobiese me- 

,^> v^v^ ^N >cVviKVkt\K> entre algunos cristianos et la eglesia de Roma 

s^ ^^v K^NvH» 4r vtnir á departímiento , nin al que fuese de mala 

^ ^,_ . \ . »* iKilcycr non • anyos complldos ni al que non fiícrc nascldo 

^^^^ \ ^4 k-tv^ prtlido de de casamiento de bendiciones; nin poden 

^ ^ ,v »^'^ W4 Ittrado; pe- otrosí esleyer obispo , nin electo consagrado 

^ f non haber de otra eglesia, á Jego ninguno, nin aun i 

/ ^, .V. en dctochar, clérigo ninguno nin que non hayan orden de 

^ 4á^ ^»y¿» rt entienda lo epístola á lo menos , nin al que' hobiese me- 

\Í ^ mi^^tm W^ fi4^'-«t ai pueblo tido algún desacuerdo entre algunos ócc." S¡- 

^ ^ i m T ^^**^^ *^ '"^^ '^ 8*« con el texto, 

%,^M^^m-^s^ «**•** ínanda el de- a muy grant Ictradura. Esc. i. 2. 

,^ V ^ x^ ^-^ vJ^ ^*«»« ^^ deben et- s noidrie. B. R. 2. Tol. 3. 



TITULO V, 211 

vida, ó de mal tesumoiiíoy ó dado pc»r malo por fecho que fixriese, ó 
por juicio que diese contra él acpiel que hobiese poder de judgarlo: ec 
esto es porque por cada^ una desms cosas serie mal en&mado. 

LEY XXIII. 

Quaks non deBcn ser esleídos para obispos. 

Nuevamiente seyendo alguno convertido dé otra ley ilbl deben &<- 
cer obispo: et esto por dos razones: la una porque non caya en sober* 
bia, cuidando que los cristianos habian grant mengua de fidlar otro 
tan bueno como él por que lo hobieron de esleer: la otra' porque non 
es probado en la fe, nin sabe elestado de la eglesia: et por ende ' non 
se sabrie á &cer con los homes del obispado segunt la manera dellos. 
Eso mesmo es de aquel que nuevamiente entra en orden, .que non lo 
deben facer abad , nin prior nin perlado mayor della por estas mesmas 
razones. Et aun tovo por bien santa eglesia que maguer el clérigo seglar 
fuese homildoso et sabidor de la regla de alguna orden que hol podiesen 
esleer por abat ; ca non abonda que la sepa, mas ha menester que él ha* 
3^ probado la aspereza de la orden , et la drden i él; empero bien pue« 
den esleer al que fuese monge para obispo '• Et aun non tan solamiente 
non deben esker para obispo al que. fuese de nuevo convertido á la fe, 
mas nol deben dar ninguna drden sagrada, nin aun de las menores ór- 
denes que son de quatro grados, £ista que sea probado. Et si por aven* 
Cura algunos legos que non eran letrados íueron tomados para obbpos 
en otro tiempo , aquello fiíe mas por miraglo de Dios et por bondat 
^ue había en ellos que por otra cosa , asi como acaesció i sant Nicolás, 
que decendió una voz del cielo et dixo i un obispo que veniese i la 
puerta de la eglesia , et que al primero que fallasen veniendo que aquel 
tomasen por obispo* Otrosi acaesció a sant Severo, que él entrando en 
la eglesia quando los clérigos querían facer la elección , vino una palo- 
jna , et posósele en la cabeza , et vieron que era señal de Dios, et facié- 
ronlo obbpo. Otro tal avino á sant Ambrosio que non era bautizado, 
que se alzó la tierra con él como siella en que estaba posado , et por eso 
lo tomaron por obispo. Onde por tales ' fazañas non deben facer á nin- 
gunt lego que non sea letrado obispo, nin otrosi al que non fuere bau- 
tizado , fueras ende si acaesciese por virtud de Dios , asi como contesció 

I DO te nbrie qué facer con los homes. xe en lí otra cosa ouel cmbargae por que 

Tol. I. lo non pueda seer. tx non tan solamiente* 

a Et otrosi poden demandar al lego B. R. 3. • 

para obispo si fuere letrado et non liobíe* - g sefiales.'fi. &• i. 

TOMO I. PD^I 



SIS PARTIDA I. 

destos sobredichos 9 ó de otros que: fuesen buenos et santos ^ Et otrosí 
maguer la persona del electo fuese digna para ser obispo, non valdrie la 
esleccion si todos los esleedores ó alguno dellos fiíesen descomulgados, 
d vedados, o entredichos, ó esleyesen contra defendimiento del papa. 

LEY XXIV. 

Quálcs dchch ser posUilkdos par a obispos^ tí á quien dcbá ser ficha la 
postulación ante que sean estados. 

* Postulación quier tanto decir ' como demandanza: et es otra 
manera para facer perlado : et esta non debe ser fecha sinon en aquellos 
que hobíeren algunos destos embargos señalados por que non pueden 
ser esleidos, asi como los que non hobiesen edat de treinta smos com- 
piídos , et otrosí los que non hobiesen orden de pistola a lo menos, ó 
que non fuesen nacidos de casamiento de bendiciones, ó que non ho- 
biesen letradura qual pertenesce para obispo. Otrosí pueden postular al 
que fuese obispo de otra eglesia \ ó eleito confirmado , ó lego letrado que 
non hobíese otro embargo: et estas postulaciones ' han de facer al papa 
aquellos del cabildo que las fecieron, et non otro ninguno. Et como 
quier que el postulado non gana derecho por la postulación para poder 
demandar el obispado; pero el papa debel facer gracia otorgandol que 
sea obispo seyendo tal que lo meresca ser : etsi lo non fecíese , recibrian 
tuerto, también el postulado como los quel apostularon. Otrosí quando 
esleyeren *. monge ó canónigo reglar, o otro de qual religión quier, 
xlébenle demandar á su abat, o á su prior, d a otro su mayoral de aque- 
lla orden onde fuere. 

f Aquí concluye la \ty en el có<L B. R. 3. durt qual ^rtenetce para obispo. Et otrosí 
2 En el códice B. R. g. dice ast esta ley. tovo por bien que podiesen p<»tular al oue 
••Postulación et eleicion son dos maneras, ca fuese obispo de otra eglesia, ó eleito connr* 
postulación quiere tanto decir como deman- mado , et estas postulaciones deben seer fe- 
danza , et elección como escogencia; pero chas al papa, et sK>n á otro ninguno. Otrosí 
postulación es carrera para poder venir i tovo por bien que pudiesen esleer monge 6 
elección. Mas con todo esto non deben facer calonge regular , ó otro de qual orden quier 
la postulación sinon en aquellos que hobieren que sea ; empero desque fuere esleido débenlo 
algunos de los embargos que dice en esta ley; postular , et la postulación destos átales ba de 
empero santa eglesia tovo por bien demos- ser fecha á su abat , ó á su prior , ó i otro 
trar primeramente quales deben seer postu- su mayoral de aquella orden donde fuere." 
lados I et desi mostró á quiea los deben de* % como demanda. Esc g. demandacion. 
mandar; et estableció que postulación podie- Tol. 1.2. 

sen facer de los que non hobiesen edat de 4 electo ó confirmado. Tol. i. 

V treinta anyos complidos , et otrosí de los que e han de facer saber al papa aquellos, 

non hobiesen orden de epístola i lo menos, Tol. 3. 

ó que non fuesen nascidos de casamiento de . 6 monge, ó canonge, ó otro reglar de 

bendiciones, ó los que. non hobiesen letra* qual religión quier» dibcnle demandar. Tol i. 



TITULO Y. 



^^3 



»LBY XXV. 

i 

Para ser ¡a postulación vaícdcra qudntos deben ser a lómenos ' • 

los postúladores. ^ ' 

Discordia nace a^las vegadas en ú cabildo op^áQ han de^íacer obis*i 
po, de manera qucik» tinos esleeirt^no et los otros fiícen post^oláctoa de 
otrot et por ende tbvo' por bien $ama^lesia que en tal caso como este 
para valer la postulación que tean ¡aquellos que^laiacen las dos partea 
del ad)ildo i lo menos, et que demanden tal persona que meresca esta 
dignidat. Ck si tamos non fueren Jos postuladoresT/vaidrio la elección 
que los otros feciesen, sol que la ¡persona del electo fuese meresciente do 
aquella dignidat para que fuese bíecta 

D&TiíJCXVI.. , : 

• * 4 

Qué pena deben haber los que es leyeren á alguno de los que^noh'han 

de ser esleídos. 

Culpados son con derecho, ét deben habef pena por ende, aque* 
Uos que á sabiendas' cskyen para obispo alguoba de ]os que dice.eti las 
leyes ante desta qufe no¿ deben *ser esleidos. £t ípor «nde toro- por: bien 
santa eelesia.que Ids que en.tal manera esleyesen: que. perdi^en^ppr tres 
años * m rentas dei los beneficios. q^^hobieseotet la eleccioB que afi 
fiíese fecha que non valiese, et ellos que non podiesen csleer: tíuo .<ie 
aqudla vez. Et aun: tóvieron pójf bien et por derecho que si álgubadi»- 
re ó prometiere dineros, d odra-CQsa qualquier por que! esks^,isr.fiierb 
esleído en tal maneta , que pierda por ¿nde el obispado ^ et aqucUo qub 
diere que sea de la fiesta i quien* £ice tuerto- jen dándolo: eso.mi^mo 
serie si otro lo diese por ¿1, qoier Jb sopiese o non*. Qtrosi aquellos que 
alguna cosa recibida jpor edbeeti'Otro d¿benlo>tédbtornac:á. aquella 
egksia para do lo eskyeron con; otro tanto de. lo! suyo; eC denias desto 
nnca aqud <pie lo recibe por de mak ^a^ .: i. .,. 

ltB¥^ XXVII* : . < . 

Qué deben facer los esleedores et el electo después auela elección fuerejecha. 

F^cha la elecciion debe el rabildó .&^er i su^ tÁxxi^Án que Uairian: decre- 
to, que quiere tanto decir como fírmedumbre, de aquel fecho que fecie- 

z Ftlu ettt ley en el cód«,B«íR« s* > ^^ rendas. & XoUii*. .: 



SI4 PARTIJIXAL ii; 

ron, en que diga como llamaron á todos los que hi debían et podían 
seer quando vago su eglesia et ^^nalaran dia para facerla: et como en 
aquel dia tovieron por bien de tomar una de las tres formas de eleccio- 
nes que d^uso dice, et que esleyeron ' á filian. Et tóte escripto deben 
enviar al papa^ si la esleccion fuere de patriarca, ó de primado, o de ar- 
zobispo ,^^6 de obispo qiie ' non haya otro i^iayorál^sobre sí: et tt fuere 
de arzobi^ que haya patriarca o^ piimado sobréjái^ji de obispó que 
haya arzobispo sobre si por mayoral, á aquel;lo debea eaviar. Et si 
Édíar^ que el ekito es atal qual manda d deredio, ¿t que non hobo hi 
yerro ninguno en la iorma de la elección, débelo* confirmar. Et desque 
fiíere contírniado si fasta^^is me^ ñon quisiere.demandar el electo quel 
consagren, puédele toller id obispado aquel sn mayoral porque tovo tanto 
tiempo la eglesia vagada. Mas si anteídeste tien^poet plazo d después 
veniere á demandar la consagración non fincando por el 6 por el otrp 
quel habie de consagrar, mas por.'emborgo derecho que alguno dellos 
hobiese ^ débengela dar. . 



LEY XXVIII. 



' , Cómo s,€ dchtfactr la consagración de los chispos.- 

Eleko alguno quando hobiere de ser consagrado debe haber consi- 
go ¿bsu* mayoral qud^hobiere dé (kcer et otros dbsiobispos: et si acae^ 
cíese qqe aquel non podiese ser á la consagración^ lia de rogar a otro 
que sea oísu lugar, asi que haya hii tres obispos etí non menos, et tan- 
tos úéxa hi seer por e$tas razones : primeramiébte por reverencia de la 
sahra Trehidat, et esta es muy convenible.} et desi: por el ordenaimento 
de santar^lesiar que tovo por bien que* tantos M fiíesen á semejanza ' 
del primer: obispo que hobo en lerimlem. que fiíe Santiago d apóstol^ 
d que Ibmaban justo et dedenle bekmano de nuestro seiíor lesu Cristo 
porquel sqnejaba, et (ueifijo de so^ hermana de santa María; ca este fiíe 
consa^adade sant Pedro que era cabdidlo de dos ^^stoles: et fiíéron 
hi con: den la consagvadon Santiago d mayor et sant Juan su hermano 
que fiíeron fijos del í^bedeotet por estas razpnes conviene que sean hi 
tres obispos et non menos. Et la consagración debe ser fecha concejera- 
mente, porque si alguno la qaisierexoatradecir , que sea antes oído quel 
consí^en sobre aquellas razones de ouel quieren acusar. Et si ante que 
¿I pleito de la acusación sea librado lo consagraren, ol mandare consa- 
grar áqudsu mayoral; han de perded los obispados, también el acusa- 

t fulan , et como fue fecha con contin- a non haya arzobispo por mayoral. B. R. 2. 
t ¡miento del rey ó del tenyor daquella tierra. o Todos los demás códices dicen • arzo- 
Et este escrito» ^B. A. g: -r Ibftpo.- ' v:.^:. 



TITULO V. 21^ 

do ' cbraó el que lo consagró. Et la consagración debe ser fecha en la 
eglesia de aquel su mayoral del eleito, 6 en otra eglesía de la provincia 
do toviere por bien el que la hobiere á facer. Mas los patriarcas , et los 
primados et los arzobispos que non han otro mayoral sobre sí, non los 
debe otro ninguno consagrar sinon el papa^ ó quien él mandare segunc 
la costumbre que u^ la eglesia de Roma. , 

LEY XXIX. 

Qué deben facer los perlados después que resciBieren la consagración. 

Tornarse deben luego los obispos et los otros perlados mayores para 
sus eglesias desque fueren consagrados, et non deben desamparar sus 
obispados para ir á otra tierra si razón derecha non hobieren. Et quan* 
do en tal manera hobieren á ir débenlo facer ' cpn otorgamiento del 
que fuere su mayoral, et non deben morar fuera de sus obi^ados mas 
de un aiío: et si lo fecieren , non les deben enviar las rentas de sus me- 
sas, fueras ende si morasen en la corte de Roma por mandado del papa. 
Pero estonce non debe ninguno de los obispos adebdar mas de quanto 
montan cada año las sus rentas que pertenescen á él de su obispado : et 
esto es porque manlievan algunos tanto morando allá, que después non 
lo puede quitar la eglesia, et viene por ende i tan grant pobreza, que 
por grant tiempo non puede tornar al estado en que ante era , et á las 
yeces fincan algunas dellas como destroidas , et desto vienen quatro ma- 
les : el primero que se torna en deshonra de santa eglesia andando el 
obispo pobre o lazrado: el segundo que por la pobreza en que él está 
ha de despechar los clérigos , también los de su eglesia como los otros 
de las otras eglesias de su obispado; et esto han de facer muchas vega- 
das sin derecho: el tercero que se torna en daño de los pueblos, ca 
aquellos que son vasallos de la eglesia han de pechar mas que non de- 
ben, et los otros menguan en los bienes et en las honras que deben re- 
cebir de la eglesia; et otrosí en los derechos que deben haber della» 
asi como las horas, et las sepolturas et las otras cosas que pueden ser 
vedadas por entredicho ó por descomulgacion : el quarto que se torna 
en menoscabo de la eglesia de Roma , et de los reyes et de los seño- 
res daquellas tiarras, porque non^ucden recebir de los perlados aque- 
llos derechos et aquellas honras que deben; et sin esto á las vegadas 
hanlo de pechar de lo suyo para quitar las eglesias \ Onde por todas 

1 como aquellos que lo consagraren. S. del senyor daquellt tierra , et non deben &c. 
ToL ?. 3. Esc. 3. B. R. 3. 

2 con otorgamiento de su arzobispo ó t Aquí concluye la Itj en el códice 
del otro que fuere su mayoral; et del rey ó B. K* 3. 



I. 



Sl8 PARTIDA 

en pleito, o por miedo que gelo probarien, ó porque fuese tan desco- 
bierto aquel fecho que se non podiese encobrir por ninguna manera, tal 
como este non debe ser esleído '> et si lo fuere, débenlo desponer. Mas 
si el pecado fuese manefíesto por £una et non se podiese probar, ó si 
fuese acusado et non se podiese averiguar por pruebas, si £dlaren tales 
seiíales porque puedan sospechar contra él , estonce dá>enle maular que * 
se salve segunt alvedrio de su perlado noayor. 



LEY XXXIII* 

Quáles pecados son grandes et desaguisados^ et ^dles medianos. 

Pecados muy grandes et muy desaguisados son s^unt departimiento 
de santa ^lesia matar home á sabiendas ó de grado, o bcsx simom'a en 
drden ó ser herege. Et los medianos pecados dicen que son estos, asi co- 
mo adulterio \ fornicio, fiüso testimonio , robo, furto^ soberbia, avari- 
cia, que se entiende por escaseza, saiía de luengo tiempo, sacrillejo, per- 
juro, beudez ^ continuadamiente , engaiío en dicho o en fecho de que 
viene mal a otro. Pero si alguno face destos pecados medianos que nom- 
bnuños en esta ley et los conosce de su grado en pleito para facer 
emienda dellos, non lo deben desponer % mas debel d¿r su mayoral pe- 
nitencia qual entendiere que meresce.* Pero si fuese encobierto el pecado 
desque hobiere fecho prnitenda del, nol embaí^ para poderlo esleer^ 
bU pueden por ende temer el lugar que toviere. 



1 nin ordenado» B. R. 3; 

2 se stlve, si fuere obispo con doce obis- 
pos, et 11 preste con cinco de su orden, et 
si diicono ó subdiicono con tres, et todos 
estos deben * iurír coil él que creen que tton 
es en culpa daouellot quel acusan ó de que es 
enfamado; et si non podiere asi salvar, d¿- 
benle (acer asi como si fuese rencido 'por iui» 
ció : et de lot menores pecados dixieron que 
non enxbargaban i ninguno para seer clérigo, 
nil podien desecfiar por ellos desque lo Sxt^ 
se. B* &. ^; 

3 fornicio p de qual manera quier que sea, 
falso te$t¡;non¡o. B. R. 3. 

4 curidfana; B. K. 3. cutiana. B. R. a. 
cutianamiente. S. Tol. i. 

5 mas débenlc mandar, sí íiiere preste, 
que non cante misa, et si fuere tliácono, que 



non cante evangelio, et si subdiicono, que 
.non diga epatóla , mas que use cada uno de- 
llos de las otras ordenes que hobiere fasta que 
su obispol perdone et despense con ellos. Mas 
si íiicre encobierto el pecado desque hobiere 
fecho penitencia del, non le embarga para 
poder esleer nin ordenar , nil poden por ende 

. tollcr er logar nin las órdenes que hobiere; 

j et aun mas dixieron , que non deben i ningún 
clérigo desponer por pecado que £iga con 
muger soltera, maguer sea manifiesto, fueras 
ende sil hobiesen amonestado et non se qui- 
siese castigar; mas si algún clérigo se alabare 
de alguna que fuese ya casada que la hobo 
virgen, ó que vogó con ella después que bo- 
bo mandado, débcnle vedar por ende de ofi* 
cío et de beneficio. B« R. 3. 



TITULO V. 219 

' / LEY XXXIV. 

Qndlcs pecados son menores. 

Menores pecados son et veniales quando algunt home come 6 bebe 
mas que non debe, o &bla d calla mas que non conviene, o respcHide a»- 
peramiente al pobre quel pide alguna cosa. Otrosi quando alguno es sano 
ec non quiere ayunar en el tíempo que ayunan los otros; pero si lo fe* 
dése en desprecio de santa ^lesia, seria pecado mortal : ó si viene tarde 
á la eglesia por sabor de dormir, ó si yace con su muger sinon con en* 
tención de bcer fijos, ó por el debdo que lo ha de facer si por aventura 
día lo quisiere et el puede: ó si non fuere vesitar á los que yacen en^ 
cárcel ó á los enfermos podiéndolo &cer : o si sopiere que algunos están 
en desacuerdo o en malquerencia et non quiere meter paz entrellos ó 
avenencia si podiere: ó si fuere mas áspero á su cristíano que non le 
conviene) et esto se entiende si fuere rencilloso, o bravo de palabra, d 
de mala compaiía á su muger, et á sus fijos et á los otros que con é\ 
viven, o si fiuagare ó ' lisonjare á alguno mas que non debe, et mayor- 
miente á algún poderoso por sabor de leerle placer aponiendol algunt 
bien que non haya en él, o aaecentandol por palabra aquel bien que 
ha mucho mas de lo que es : eso mesmo seria si gelo feciese^ por miedo 
6 "por premia* Otrosi pecado venial es dar á los pobres comeres muy 
bien adobados, o decir en algunt lugar palabras de escarnio en que non 
ha pro ninguna , nuyormiente si las dice en la eglesia que es fecha para 
rogar á Dios *, 6 ú jura por escarnio ' 6 por ruego et non por verdat^ 
et non cumple lo que juró, ó si maldice a alguno con liviandat ó sin' re- 
cabdo: ca de todas estas palabras sobejanas et de jas otras que dixiere 
home semejantes dellas es tenudo de dar cuenta et razón el día del jui- 
cio segunt que la Escriptura.dice, que los maldecidores non haberán el 
regno de Dios, si non fueren quitos por las cosa$ que manda santa egle* 
3Ía; et esto es por perdón ó por emienda que fagan. 

z ó sostnnare. Tol. 3. ó enstñare al- ruego , et por alguna premia non cumple lo 
guno. S. ^ que iuró, o si maldice. B. R. 3. 

a ó si iura non de rerdat , mas como por 3 ó por juego. B. R. a. Tol. i. Esc. i. 



TOMO I. £E d 



820 PARTIDA X. 

LEY XXXV. 

Qua¡ casamiento embarga al clérigo que non jpueda ser ' obispo 
nin otro perlado mayor. 

Embalsado seyendo alguno por razón de casamiento o por qualquíer 
de las maneras que dke en esta ky, non puede ser obispo '. Et esto se-^ 
ríe como si hobiese habido dos mugeres vírgenes i bendiciones, 6 una 
viuda t o qi^e non (bese virgen quando él casase con ella» maguer nunca 
hobiese seido casada, (iieras ende si ¿1 mesmo la hobiese ante habido vír* 
gen, o si hobiese seido casado con dos mugeres que (besen átales con 
quien non podiese casar de derecho, 6 si seyendo casado con una con 
quien podiese casar de derecho, desque se moriese aquella casase con 
otra con quien non lo podiese &cer derechamiente^ 6 si seyendo viva la 
primera se casase con otra : et esto es porque mostró que hobo volun- 
tad de casar, et porque compiló el casamiento quanto en él (be , et non 
fincd por éL Et eso mesmo seria si alguno casase con muger que cui« 
dase que era virgen et non lo (bese: et si seyendo casado con aquella 
que hobiese habido virgen le feciese ella adulterio, et después hobiese 
el que ver con ella sabiéndolo. Otro tal serie si algunt clérigo (bese ca- 
sado con muger virgen ante que (bese ordenado, et después que se or- 
denase casase con otra muger que lo non podiese (acer de derecho, ca 
dende adelante non se puede ordenar nin ser obispo : o si alguno entra* 
se en orden habiendo fecho promisión segunt mandase su regla, et des- 
pués saliese della et se casase con muger virgen 6 con otra; ca dende 
adelante non podria recebir órdenes nin ser perlado '. Otrosi non pue^ 
de ser esleído para obispo el que (bese casado , si primeramiente non en- 
trase su muger en orden, (aciendo profesión et recebiendo el velo. 

L£T XXXVI. 

Qm ks perlados deben ser mesurados en comer et beber. 

Mesurado debe seer aquel que esleyeren ^ para alguno de los perla- 
dos mayores en comer et en beber ', et en guardarse mucho de comer 
demás et en beber de manera que se tome en beudez, porque este es 
uno de los pecados mas extraños que pueden ser, ca por él desconoce 

1 obispo nin recibir orden itgnda. en el códice B. R. 3. 

B. IL 3 . ^ 4 para obispo o para alguno de. Esc. 3. 

2 nin recebir orden sagrada* B. R. 3. S ^^ otrosi el que hobieren i ordenar pa- 

3 Desde aqui hasta el fin de la \tj &lte ra clérigo , et guardarse. B. R. 3. 



TITULO Y. 221 

home á Dios» et á sí mesmo et i todas las otras cosas que son mas aína 
que por otro: ca s^unt dixieron los sabios, el vino es carrera que aduce 
los homes á todos los pecados. Et por ende k primera cosa que al per<« 
lado debe ser vedada es esta; ca derecho es que el que ha de dar consejo 
á muchos que siempre haya su seso sano ' et compíido. Onde si alguno 
dellos desquel monestaren deste yerro non se quisiere castigar \ debel 
vedar su mayoral de oficio et de beneficio. Otrosi el comer demás es 
vedado á todo home et mayormiente al perlado» porque castidat non 
se puede bien guardar con los muchos comeres et grande vicios: et por 
esta razón dixieron los santos cpie non conviene á aquellos que han de 
pedricar la pobreza et la cuita que sufirid nuestro seiíor lesu Cristo por 
nos en este mundo que lo &gan con las &ces bermejas comiendo et be- 
biendo mucho; et aun sin todo esto naturalmiente del mucho comer 
nacen muy grandes enfermedades de que mueren los homes ante de su 
tíempoi o fincan con alguna lision. 

LBT XXXVII. 

De fas casas que debe ser sabidar el perlado. 

> Sabb et entendudo debe ser el perlado, et seiudadamiente en 
estas tres cosas: la prunera en la íe porque sepa enseñar a los homes co- 
mo salven sus almas aquellos que le son dados en guarda; et por eso ha 

X ct tpercd>¡do. B. R« i. %. Tol. i. Esc. 2. cosas de rtiz , et departir la verdat de la men- 

1 sí es obispo , ó preste , ó díicono ó sub» tira, bien lo poden los clérigos aprender para 

dticonodebe leer despuesto, et si fuese lego, conoscer et entender aquello que leyeren, iet 

puédenle descomulgar. Otrosi. B. R. j. porque hayan entrada para entender las sane- 

t En el cód. B. R. 3. esta ley tiene este tas Éscripturas , que son saber de piadat ; ca 

epígrafe : De qué cpsas debe seer sakidor el para estos las deben aprender , et non para 

obispo fánrd ensenUr á /•/ de su ehispado: j otro saber que coian en ellas; et por eso nun- 

dice asi. » Sabio et entendido debe seer en da el derecho que en cada una eglesia obispal 

todas cosas el que toman para obispo ó el que haya maestro de gramitica , que es arte para 

ordenan para clérigo, et senialadamiente en aprender el lenguate del latin; et otrosi de 

cstu tres cosas; la primera en la lev: la se- lógica, que es para saber, et conioKer et de* 

gunda en los saberes : la tercera en las cos^ partir la verdat de la mentira ; et aun de rec^ 

temporales; ca en la ley debe seer sabidor tórica, que es esciencia que muestra ordenar 

para saber enseniar como salren sus almas las palabras apostadamiente et como convie- 

aquellos ouel son dados en guarda; et por ne: et estos tres saberes tovo por bien sancta 

esto establecieron los sanctos padres que haya eglesia que aprendiesen los clérigos, porque 

en cada eglesia arzobispal un maestro que lea son muy provechosos i los que los saben, et 

de humanidat, etque los clérigos que salieren los mueven i facer obras de piadat, lo oue 

de la provincia á oiría que hayan todos sus los clérigos son tenudos de facer; mas los 

beneficios tan bien como si los serviesen , et otros quatro saberes , que es el uno dellot 

si esto non les ahondare , qae les cumplan de arismética , que es arte que muestra todas las 

sus eslesias á lo que hobieren menester si fue- maneras de las cuentas, et el otro geometría, 

ren de buenas maneras et aprisieren bien. El que es para saber cómo se pueden medir et 

otro saber , que dicen en latm artes , que quie- asmar todas las cosas por asmamiento ó por 

ren tanto decir como mastría para saber las vista; et el tercero música, que et saber de 



S33 PARTIDA I. 

de saber la divinidat : la segunda que sea sabidor en los saberes que Ua* 
man artes, et mayormiente en estas quatro» asi como en gramática, que 
es arte para aprender el lenguage del latin, et otrosi en lógica, que es 
arte para saber, et conoscer et departir la verdat de la mentira, et otrosi 
en la retorica, que es ciencia que demuestra ordenar las palabras apues- 
tamiente et como conviene^ et otrosi en música, que es saber de los so« 
nes que es menester para los cantos de santa eglesia. Et por estas razo* 
nes sobredichas tovieron por bien los santos padres que ks sopiesen los 
perlados, porque son muy provechosas á los que las saben, et les mue- 
ven á facer obras de piadat , á lo que ellos son tenudos. Mas los otros 
tres saberes non tovieron por bien los santos padres que se trabajasen los 
perlados mucho de los saber; ca maguer que estos saberes sean nobles 
et muy buenos, quanto en sí non son convenientes á ellos, nin se mo-» 
verien por ende á fiícer obras de piadat, asi como pedricar % et confesar 
et las otras cosas semejantes destas que son tenudos de facer por razón 
de sus oficios. Et la tercera cosa de que los perlados deben ser sabidores 
es de las cosas temporales para saber bien gobernar los sus obispados ec 
mantener sus casas. 



icordanzt de loi sones et de Us otras cosas; ^ 
et el quarto astronomía, que es para saber el 
movimiento dt los cielos et el curso de lu 
planetas et de las estrellu, non tovierop por 
bien los sanctos padres que se trabaiasen mu- 
cho los clérigos de las aprender; ca como 
Suíer que estos saberes son nobles et muy 
uenos quanto en tí, non son convtnientes á 
los clérigos de los aprender, nin se movrien 
por ellos i (acer obras de piadat , asi como 
preicar, et confesar , et las otras cosas seme- 
lantes destas que son tenudos de facer de de* 
recho." 

A continuación de esta Icj sigue otra 
en el mismo códice, la quai falta en el 
que sirve de texto y en todos los demás; tie- 
ne el epígrafe siguiente; Por qué razones 
pueden los clérigos leer los libros de los gen^ 
tiles , et las leyes , et aun física \ y dice asL 
» El apóstol sant Paulo dixo como en manera 
de castigo que los hombres probasen todas las 
cosas , et que toviescn las buenas dcllas , et 
las otras que las dexasen ; et por ende tovie- 
ron por bien los sanctos padres que los clé- 
rigos podiesen leer non tan solamiente las ar- 
tes que son dichas en la ley ante desta , mas aun 



los libros de los gentiles; ca como quier que 
hi haya algunas palabras que son contrarias £ 
nuestra creencia, et que deben seer esquiva- 
das de todos los cristianos, con todo eso otras 
razones hi ha de grandes sesos de que pueden 
los hombres aprender buenas costumbres et 
buenos castieos, que es cosa que conviene mu* 
cho i los clériffos ; et aun tovo por bien sanc^ 
ta eglesia que los clérigos podiesen leer leyes 

Kra saber el derecho , et física para guarecer 
» hombres , sol que esto non fagan por cob* 
dícia nin por deleite; mas con todo eso el que 
hobiere personage ó cura de eglesia , ó fuero 
misacantano, ó monge, ó caTonge reglar 6 
dotra religión , si mas de dos meses estudie- 
re en oir de qualquier destos dos saberes , es 
descomulgado por ende: ca pues que estot 
átales han í haber cura de almas , tovo por 
bien santa eglesia oue de los saberes que ayu- 
dan é esto se trabaiasen mas que de los otros; 
ñero tovo por derecho otrosi que fuesen sa- 
bidores de Us cosas temporales, porque so- 
piesen aliñar et enderezar sus faciendas, et 
ayudar i sí mismos et á los otros en las cosas 
^e les fuesen menester." 
I et conseiar. S. 



TITULO V. 



«23 



iBY .XXXYIII. 

Que ¡OS perlados deben ser castos et vergonzosos. 

Gistos et vergonzosos deben ser los perlados en dicho. et en .fecho: 
ca aquellos que con sus manos han de consagrar el cuerpo de nuestro 
señor lesu Cristo, et lo han de recebir en sí mesmos^ et haadedar los 
otros sacramentos de santa eglesia, mucho conviene que hayan en Á cas» 
tídat et limpiedumbre ^ Otrosi deben haber vergüenza, qt si la hobie-^ 
ren siempre se guardarán de &cer pecado et de decir lo que. les está 
mal. Et en razón de la castidat dixo Salomón , que (ue rey et profeta^ 
palabras que pertenescen a la eglesia: fermosas son « tus maxieUas coníio 
de tortora, porque esta ave guarda mas castidat que otra quesea; Et de 
la vergüenza dixo nuestro señor Dios en la ley vieja á los lijos de Israel^ 
que feciesen sus fijos vergonzosos porque ' se hobiesen á guardar de p&« 
cado et de mala estancia. Et sant Gerónimo tibiando en la vergüenza 
dixo , que es señal de fidalguía , et que se levanta al que la há de noble- 
za de corazón , pues que por ella dexa de £tcer cosa que oial le esté n 
et por aquesto tiene que cae peor á los perlados quando algunt yerro 
£icen que á los otros homes. 

L£T XXXIX. 

Que los perlados nitores deben ser apuestos. 

Apuestos manda santa eglesia que sean ^ los perlados; et esto en dos 
maneras : la una dentro en sí mesmos, et la otra de fuera. Et la que es 
en sí mesmos se departe en dos maneras, en buenos pensamientos et en 
buenas costumbres: et la que es de fuera es departida en quatro cosas, 
en comer, et en beber, segunt que es dicho desuso, et otrosi en su ha- 
bito et en su contenente* Et el hábito se entiende por muchas cosas , asi 
como en vestir, ca deben traer sus paños cerrados ^ et non cortos, nin 
trayan manga cosediza, nin zapatos á cuerda, nin siellas nin frenos nin 
peitrales colgados nin dorados, nin espuelas doradas, nin &gan otras 
sobejanias ningunas , nin trayan capas ^ con mangas , fueras ende si ca- 

1 también en sus paltbfat como en siw 5 los perlados et los otros clérigos. B. R.j. 
fechos. Otrosi. B. R. 3. 6 et de guisa que non sean muy luengos 

2 tus mexiellas como de tórtola. S. Tol. !# nin muy cortos , sinon de buena guisa , et quü 
B. R. 2. Esc. I. non sean yerdes nin bermeios, nin trayan 

3 se sopiesen. B. R. 3. teanga &c. B. R. 3. 

4 et por esto tiene que cae peor al hom« 7 con mangas i decir las horas, nin en 
bre de grand guisa quando algún yerro faco otro logar los que hobieren personajes ó filo* 
que al otro. B. R. 3. rtft prestes, fueras s¡ camiaien. B. R. 3. 



aa^ PARTIDA I. 

miasen el hábito por miedo que hobiesen , nin otrosí non deben traer ' 
bronchas nin cintas con * febilletas doradas. Et aun tovo por bien santa 
eglesia que non andodiesen los perlados a menos de camisas romanas 
sobre los otros paños , fueras ende si algunos dellos hobiesen antes seido 
frayles ó monges; ca estos átales non deben dexar su habito. Et deben 
traer otrosí los mantos ' atahonados <> presos delante en señal de hones* 
tad; pero esto deben facer de manera ^ que non hi haya hipocrisia* Et 
deben otrosi traer coronas grandes, et los cabellos tan cortos que les pa^ 
rescan las orejas. Et esto fue establecido en señal del regno de Dios que 
esperan haber » do serán coronados si fecicren lo que deben; ca asi como 
los reyes han de gobernar los homes en las cosas temporales^ asi han 
ellos á £icer en las cosas espirituales: et por esta razón los llama la egle- 
sia ^ rectores. Et por la rasura que traen en la cabeza se da á entender 
aue deben raer de su& voluntades los sabores de este mundo , et dexarse 
e las cosas temporales, et tenerse por ahondados solamiente que hayan 
que comer et que vestir ^ Et en su contenente deben otrosi ser apues* 
tos andando en buena manera et honesta segunt que les conviene , ca 
naturalmente las semejanzas et los contenentes que los homes demues* 
eran de fiíera en sus fechos fiícen entender quales son sus voluntades et 
sus obras. 

L£T XL. 

^ Que ¡os per labios deben ser hospedadores. 

Hospedadores deben ser los perlados de los pobres ^ ca asi lo esta-> 
blecid santa ^lesia, que fuesen las sus casas como hospitales para rece- 
birlos en ellas et darle3 á comer. Et los apóstoles mismos comenzaron á 
fitcer esto, ca las cosas que les daban comunalmiente a todos 6 a cada 
tmo por si, ajuntábanlas en uno, et tomaban dello lo que les era me« 

z bronsts. B. R. 3. dar de mal continente; j empieza asi. » Coro 

2 fibíellas doradas, nin deben otrosi traer ñas grandes manda el derecho de santa egle- 
sortijas sinon los obispos, ó aquellos que las sia que trayan los clérigos, et loa cabellos 
deben traer por razón de alguna dígnidat. tan cortos que les parezcan las órelas &c.'' 
Et aun tOTo. £. R. 3. • Sigue con el texto. 

3 atados. S. ToT. 3. atachados. Tol. 3. 5 podres. Et por la rasura. & 

JB. R. 2. 3. atachonados. Esc ^. ó Et en andar deben otrosi ser apuestos 

4 que non hi haya hipocrisia; et con to- andandoenbuenamanera, nin muy apriesa nin 
- do esto guardar deben todos los clérigos que muy í vagar , ca naturalmiente &c. B. R. 3. 

en quanto podieren que acuerden en sus ves- / A quales hambres deben dar fosadas 

tiduras coa aquellos con quien viven , porque UseUrigos. EaCe epígrafe tiene la ley en el cód. 

non semeien extraniados dellos , ca seria co* R R. 3. y empieza asi. » Comunalmientre de» 

mo manera de soberbia." Asi concluye la \tj ben seer recebidos los pobres en las casas de 

en ei códL B. R. 3.; y la siguiente , que es los obispos et de los otros clérigos, ca asi et» 

Jey iii, tiene este epígrafe: Que los elírigos tabléelo santa eglesia que sean las sus casu 

fi#fi deben traer los cabellos luengos , nm aso» como hospitales ¿ce** 



TITULO V* 



52y 

nester para vestir ' et para su gobierno, et todo lo que les sobraba dá- 
banlo á los pobres. Et por ende tovieron los santos padres por bien que 
todo quanto sobrase á los perlados de las rentas de la eglesia demás de 
quanto les abondase á ellos et á sus compaiías que lo diesen á los pobres, 
ca non podrien ellos bien amonestar á los otros que feciesen alimosnas^ 
sí quando veniesen á sus casas los que hobiesen mengua cerrasen las puer- 
tas et non los quisiesen recebir *, mas débenlos acoger et facerles el bien 
que podieren: ca si á los unos recibiesen et non á los otros, á las veces 
desecharían los buenos et recibrien los malos. Et porque Abrahjsim et 
Lot recibian comunalmiente a todos los que venien posar con ellos» 
quiso Dios que hobiesen por.hu&pedes á los ángeles: et si estos algu- 
nos desecharan, podieran ir por aventura los huéspedes celestiales con 
los desechados. Onde aquellos que lo pueden complir non han de facer 
departimiento entre los pobres, dando á los unos et non ' á los otros. 
Pero algunos hi ha que por sus trabajos 6 pcx* menesteres que han po« 
drian ganar de que visquiesen ellos et otros, et npn lo facen, ames quie- 
ren mas andar por casas agenas gobernándose^ et á estos por ínayor de- 
recho tiene santa ^ksia de toUerles el comer que de gelo dar^ porque 



I et ptra tu gobemk). S. Esc. i. B. R. a. 
para vestir , et i comer ^ ct todo lo que les 
era menester , et todo lo que les &c. B. R. 3. 

1 empero en dar hospedado face el dere- 
cho de sancta eglesia departimiento; ca los 
unos lo demandan como por deudo que selo 
deben dar, et los otros por mengua que han; 
et los que lo piden por deudo son asi como 
los prelados que visitan 6 facen pasada por 
los logares que pertenescen í sus obispados, 
yendo í racaubdar sus faciendas, ó como 
aquellos que andan por la tierra prehicando^ 
et enseniando a los nombres la ley, et cómo* 
&2an buena vida por que puedan sus abnat 
salvar ; estos átales si son conoscidos que son 
prelados daquellos logares » ó enviados para 
prehicar daquellos que han poder de lo facer, 
tenudos son los clérigos de los recebir et de 
les dar posadas. Mas si non fuesen conoscidos; 
primeramientre deben saber si son tales co- 
mo dicen , et estonce les deben dar posada, 
et darles alguna cosa de lo suyo para córner,^ 
ai menester lo hobieren; pero si non fuesen' 
átales » no son tenudos de los recebir si non 
^isieren; ca por end^ dice sant Paulo el 
apóstol que non deben prehicar si non fuqren 
enviados; ct los qi)f desta ^isa non vi^ic^en 
podria yacer peligro en ellos i aquellos que 
los hospedasen ; ca non tan solamientre rece- 
brin danyo dándoles de las cosas temporales, 

TOMO I. 



mas poderlo' bien aun recebir tonumdo dellot 
algimas cosas que cuidarien que eran espiri* 
tuales et non lo serian, asi como sacramien-^ 
tos, et oir misas, et prehicacfonea en que po- 
drie venir peligro , diciendo. et epseniandolea 
en los sermones palabras de enganyo , ó cosas 
que fuesen contra la fe, ó fkciemio falsedat 
en dando lp% tacramientos , , ió fiíciéndolos de 
otra guisa como non los debiesen facer ó non 

r diesen." Y concluye la ley iiir en el cód. 
R. 3* A continuación le.halU la siguiente* 

iBY iir* 

Qui en recebir kuéspedis non debe facer de^ 
fortnmemté' el que h fédiert. complir» 

Mingue fiíce í los hombres demandar po* 
sadas agenas , et las otras cous que han me» 
nester por que vivan; pero*sr aquellos cléri- 
gos i qui lo demandan son ricos et abonda* 
dos, de guisa que podan complir i los que 
vinieren a ellos, non deben facer departid 
miento entre los hombres, desechando lo^ 
unos et recebiendo los otros; nus deben to- 
dos los minguados recebir ct face^l^ el bieg 
que podieren , ca si los unos xecebiesen ¿cct 
Sigue con el texta ., , 

3 i los otros, ca non iudga Dios sinon 
segunt su voluntat de los hombres. Pero al- 
gunos. B. R. 3* 

FF 



S26 PARTIDA I. 

ellos dexan de lo ganar podiéndolo £icer et non quieren , ante tieneo 
por mejor de lo haber por ' arlocería. Mas si acaesdese que estos átales 
fuesen tan cuitados que estodiesen como para morir de (ambre, et non 
hobiesen consejo ninguno, non los deben dexar que se pierdan » mas 
débenlos ayudar porque non mueran^ maguer que sean malos. Ca asi 
como es merced de les toUer el comer por el engaño que fiuren , otrosí 
serie grant crueza de los dexar morir de fambre '. Et non tan solamien- 
te deben los perlados ser hospedadores , mas aun han de fiurer alimosnas 
á los que las hobieren mester, et mayormiente á los pobres vergonzosos. 

Cómo dchc ser el perlado demostrador et pedricador de la Je. 

Demostradores et pedricadores de la fe de nuestro señor lesu Cristo 
deben ser los perlados mayores, pues que tienen lugar de los apóstoles 
et el enseñamiento et la pedricacion dellos ha de ser en dos maneras, 
1^ una de fecho et la otra de palabra. Ca asi cuenta la sancú Esaiptura» 
que nuestro señor lesu Cristo primeramienté comenzó de fiícer, et des- 
pués i enseñar. Et acuerda con esto lo que dixo san Gerónimo, que con 
el ladrido de los canes et con el palo del pastor se deben espantar los 
lobos; ca por el ladrido se entiende la pedricacion que mete miedo por 
palabra , et por el palo el castigo que se face por obra de bien que £icen 
en Á mesmos et muestran á los otros que fagan. Pero el castigar de fe* 
cho ha menester que se faga mansamiente, et con grant cordura et con 
amor , et non con malquerencia, de guisa que entiendan los homes que 
mas lo fiícen por amor de Dios et por castigallos que vengan á bien, que 
non por facerles mal Et non deben aborrecer a los homes por los yer« 
ros que facen para leerles daño por ello, mas por sacarlos ende quanto 
mas podieren. Ca la verdadera justicia con dolor se debe facer et por 
muy derecha razón, así como la ^ mintrosa se &ce cruamente et sin de- 
recho. 

I arlotía. B. R. g. lot mtlet ^e ficieten lot menores, pues qne 

s Aqui concluye It ley en el B. R. ^. tomase oficio de emeníador et non lo sopieso 

S En el cód. B. R. a. es ley ixiv: tiene íacer. Et el enseniamíento del obispo ha de 

este epígrafe: Qw fl úhspo deh ner tnien» seer en dos maneras: la una en fecho et la 

did9 para sahr fmstrar la Uy et eastigar i otra en palabra. Et por esto dice en una epís* 

sus mtmres: y empieza asi. «Enseniador et tola, que fabla del fecho de los apóstoles, 

entendido debe seer el que esleyeren para que nuestro seik>r lesu Cristo Acc" Sigue con 

obispo para entender bien la Itj et mostrarla el texto, 
á los otros: casi tal non fuese, culpaUien de 4 mentirosa. S. ToL a* Esc 3. 



TITUI.O V. 



LET xi,n. 



22J 



Qué cosas debe haber él perlado en si para poder himpret&cof 

et mostrar la Je. 

Sermonar debe el perlado á los de su obispado también i los d^ 
rigos como á los léeos } ca esta es la segunda manera de enseiíamiento que 
dice en la quarta Isf ante desta que les debe £icer por palabra. Et la 
pedrícacion ha de ser de una destas tres cosas: o de les mostrar de como 
sepan la creencia de la fe et como la entiendan, ó de como se guarden 
de pecar pues que la entendieren, 6 como &gan penitencia de los peca* 
dos desque los nobieren fechos. £t para fiurer esto bien ha menester que 
haya en sí tres cosas el que feciere la pedricacion: la primera caridat, que 
quiere atanto decir como amar á Dios mas que á otra cosa, et dcsi á su 
cristiano: la segunda que sea de buena vida: la tercera que pedrique 
bien. Et destas tres razones oblaron los santos, et mostraron por que 
debia asi ser; ca de la primera dizo sant Pablo^ que si el pedricador di* 
xiese tan bien su razón que semejase á los homes que la oyesen que £i- 
biaba pcn* boca de ángel, et non hobiese en sí caridat, que le non ternia 
pro. Et de la segunda ' dixo sant Gregorio, que si el pedricador £u:e 
mala vida por que haya á seer despreciado, que por (berza habrie á seer 
la su pedricacion despreciada por ello} ca el que pedrica bien et Bice mala 
vida muestra carrera a Dios por quel debe dañar : et otrosí da * enxiemplo 
á los que lo oyen para pecar. Et el pedricador que atal es pónenlo en 
semejanza de la ceniza que cuela la lexía et lava las otras cosas, et ella 
finca suda en sí: et pónenlo otrosí en semejanza de la canal de la piedra 
por do pasan las aguas claras et limpias con que riegan las tierras , et &ceo 
á las vegadas (hitos, pero non (acen pro á la piedra nin la amoUecen, 
antes finca áspera et dura como lo era: et semeja otrosí á la candela que 
arde et quema á sí mcsma, et alumbra á los otros, et ella non recibe pro 
de su lumbre. Et destos dixo el apóstol sant Pedro, que eran átales ^ co- 
mo (uente sin agua et como las nieblas que vudven los vientos, et que 
eran guardados para las tiniebras dd infierno. Otrosí dbco sant Gregorio 
que los perlados que fiuren mala vida que tantas penas meresoen quantos 
enxiemplos malos dieren á sus menores. 

I daountGcrónimo. S.Eic.i«a. a c«rTen.B.R.s* S como U tierrt tb agut. S. Eic 3.- 



TOMO I. FF 3 



SS8 PARTIDA I» 



LEY XUU. 



Que casas ha de catar el perlado qiu quisiere pedricar para facerlo 

compliéianiienie. 

Pedricacion para ser bien fecha ha menester que el que la federe 
cate estas qiiatro cosas: tiempo % ec lugar, ec á quieo et como. Et el 
tíempo d^ catar que non sermone coridanamienre, mas en sazones 
contadas et guisadas; ca si siempre lloviese nunca llevaría la tierra fruto: 
eso mesmo serie de la pedricacion que si siempre pedrícasen redbrian los 
homes enojo della, et non les entraría tanto en voluntad para üxxx bien. 
Otrosi debe catar el lugar o ha de pedricar, ca la pedricacion débela fií- 
cer en la ^lesb ó en otro lugar hcHiesto, et ante todos et non apartada- 
miente por las casas, porque non nazca ende sospedia de heregia oHitra 
los que pedricasen nin contra aqueUos <p]e los oyesen. Et pcv esto man- 
do Moysen en la ley vieja cpie quando el sacerdote entrase en el templo 
que toviese aderredor de su vestidura * muchas campaniellas que sonasen 
porque lo oyesen ; ca aquello tanto qukre dedr et mostrar como que 
paladinamente debe facer su pedricacion. Et por esta razón mesma dí- 
xo el rey Salomón: departe tus aguas en las plazas. Et con esto acuer- 
da lo que dixo nuestro señor lesu Cristo á los judíos quandol pregunu- 
ron si era Cristo , et él les respondió: yo pabdínamiente fable al mun- 
do, et non dixe nada en poridat. Et aun dixo otra cosa en otro lugar á 
los apóstoles: lo que oistes en poridat, pedricar lo hedes sobre los te- 
jados. Pero non defiende santa ^lesia que algunos non puedan decir 
buenas palabras et buenos castigos en poridat ó en otros lugares, mas 
non lo deben fiu:er en manera de pedricacion. 

LET XLIV. 

Cómo los perlados deben catar qué homes son aquellos a quien pedrícan, 
et la manera de las palabras que les dicen. 

Parar deben mientes los perlados que quieren pedricar qué homes 
son aquellos á quien pedrican si son sabidores et entendudos, ó otros 
que non entiendan tanto; ca si buenos son et entendudos, puédenles pe- 
dricar de las mayores cosas et de ks mas fuertes de la fe et de las Es- 
cripturas: et si fuesen otros que non hobiesen tan grant entendimiento, 
débenles decir pocas palabras et llanas que entiendan ligeramiente et de 

i^ et lugar» et qualet ton tquellot á oui bns que prehíga. Et el tiempo B. R. 3. 
quister prehigtr, et k oíanert de kt ptii- a mudios cascabeles. ToL 3. 



TITULO V. fl2p 

que se puedan aprovechar. Et esto dio á entender nuestro señor lesu 
Cristo quando pedricaba á los pueblos en los lugares llanos , et á los 
apostóle^ en los montes et en las sierras altas. Et por eso dixo sant Pa- 
blo: entre los sabios debemos fablar las cosas que son del saber, et á 
los otros debemos dar leche et non manjar fuerte. Et el pedricador debe 
aun catar la manera de las palabras que pedrica : ca en esta razón &- 
bld sant Gregorio á los perlados, et dixo que se deben mucho guardar 
que non digan en sus sermones palabras desaguisadas : et aun mas deben 
facer, que aquellas que fueren derechas et buenas que las non digan 
muchas vegadas nin ' desacordadamiente, comenzando una razón et 
pasando á otra ante que la acaben, ca las palabras pierden á las veces su 
fuerza quando los que las oyen entienden que non son dichas con recab* 
do. Otrosi el que pedricare non debe £icer entender la gramática al pue« 
blo como en manera de mostrárgela, nin debe otrosi quando sermonare 
contar ninguna de las £ibliellas que ha en los libros de la gramática 
que fccieron los geqtiles, nin otras cosas semejantes destas en que ala- 
ban su creencia dellosj ca non es guisado que en los sermones que fe- 
cíeren alaben su creencia nin de las otras gentes con la de nuestro señor 
lesu Crbto. Et estas cosas vedo la eglesia porque algunos tiempos fue- 
ron en que las £icien, et venie ende dbmo. 

LEY XLV. 

Qtic el perlado non debe dexar de pedricar por sosaños nin por mal 

queijagan. 

Pesares nin sossmos, maguer los reciban de los homes los perlados 
ó los otros que han de pedricar, non deben por eso dexar de lo facer» 
ca dice en el evangelio: bienaventurados serán los que * fueren seguda- 
dos por justicia, ca de aquellos es el regno de los cielos ^ Et esto que 
dice que non deben dexar de pedricar se entiende porque non puede ser 
que aquellos á quien pedrican non sean todos buenos, o mezclados de 
buenos et de malos, o todos malos. Et si fueren todos buenos, tiene 
mayor pro la pedricacion porque mas aina obra en ellos et los confirma 
en su bondat. Et si son vueltos de unos et de otros, en los buenos obra 

I desordenadamente. S. Tol. i. B. R. a. que se enmendarán. Mas s¡ todos son endure- 

3. Ek. a. 3. cides en sus maldades , de manera que non 

a fueren perseguidos. Esc. 2. fueren se- han esperanza dellos que se quieran emendar, 

cutados. B. R. 3. ante que se empeoren por la prehigacion, es- 

3 £t esto míe diz que non se deben qu¡- tonce debe callar et dexarse de lo facer ha* 

tarde les prehigar, se entiende quando al- hiendo mujr grant pesaren su corazón &c« 

gunos buenos son entre los malos i auiea B. R« 3. 
prehigan , ó si todos son malos «t han feuza 



S3O . PARTIDA I. 

esto que deximos, et á los otros que lo non 3on dales carrera para con- 
vertirse. Et si fueren malos et hobieren alguna fiuza que se emendarán^ 
non deben por eso de dexar de les pedricar : et sobre tal raz9n como 
esta dixo sant Pablo consejando et mostrando á los que ban de pedricar: 
ruega, reprehende, maltrae et afinca en toda sazón; ca rogarlos deben 
que f^^an bien, et reprehenderlos del mal que federen, et maltraerlos 
por los fechos muy desaguisados: et deben todas estas cosas afincar non 
catando tiempo nin sazón. Mas si todos son endurescidos en sus malda* 
des de manera que non hayan esperanza que se quieran emendar, non 
deben perder en ellos las palabras de Dios, lo uno porque non las quie« 
ren entender de manera que les toviese pro, et lo al que £irien escarnio 
dellos. Et por ende el que pedrica debe callar estonce et dexarse de lo 
fiícer, habiendo muy grant pesar en su corazón, et decir como dixo 
Jeremías profeta: solo seia ' et era lleno de amargura. Et debe el pe- 
drícador &cer aun otra cosa, dexar aquel lugar et pasarse a otro do pue« 
da hcex algunt bien &sta que aquellos se quieran emendar. Et por esto 
dixo el rey David en el &dterio: alongueme de los malos, et fiíi mo* 
rar solo en el yermo. Et otrosí dixo nuestro señor lesu Cristo : si vos 
sedaren en una cibdat, fliit á otra; ca asi lo fizo él quando los judíos 
lo quisieron apedrear, que sallid del templo et ascondiose. 



LEY XLVI. 



Que ¡as periodos non JeBen pedricar las paridades de la fe á las hereges 
nin a los homes desentendidos. 

Porídades ha en la fe de los cristianos que non las deben mostrar 
los perlados a los herpes, como quier que ks dd>en pedricar, fueras 
ende si entendiesen en ellos seííales que se quieren convertir por ellas 
del yerro en que estaban. Et aun estonce non gelas deben enseñar sinon 
con grant cordura, ca s^unt dice en el evangelio non han de poner las 
piedras preciosas ante los puercos, que quier tanto decir como enseñar 
las nobles porídades de la nuestra fe á los herpes nin á los homes des- 
entendudos, porque están aparejados mas para reprdienderlas que para 
creerlas. Pero si tanto federen por que hayan á venir á desputadon con 
ellos, débenles mostrar el yerro en que están, reprdiendiendolos cucr- 
damiente, camiándoks las razones, ó dedéndoks otras palabras por que 
los saquen de aquella materia, de guisa que non contiendan con ellos 
sobre Jas porídades de nuestra fe santa; ca en non re^nder ping ii^ 

I ct nlo de amufBim. Sw Esc s* 



TITULO V. 231 

cosa a lo que dixteseti los hereges semejaría que porque non habían ra^* 
zones con que se amparar lo dexaban de &cer : et por aventura los otros 
cristianos que hi estudiesen dubdarien por ende, non entendiendo la ra- 
zón por que lo faden. Et por eso non deben disputar con ellos conce- 
jeramieüte delante el pueblo, ca podría ser que caerian en yerro los ho- 
y mes desentendudos oyendo las sus disputaciones, porque los hereges 

i non paran mientes í otra cosa, fueras á reprehender nuestra creencia et 

( á dañarla quanto podieren fidsamiente, deciendo ' palabra sptiles et 

I agudas para engaííar los desentendudos. 

IBY XLVII. 

Que los perlados non son en culpa si los menores non se quieren emendar^ 
pues que los castigan et los pedrican segunt deben. 

Pedricar non debe ningunt perlado cosa que sea contra alguna de 
las maneras que dice en las leyes ante desta: ca el que se trabajase de lo 
fiu:er íarie contra derecho^ et cosa quel estar je muy mal; et esto nol 
▼ernie sinon de ser mucho feblador ademas, 6 lisonjero, 6 por va- 
nagloria que hobiese en sí, queriendo fiícer entender a los homes que 
era sabidor. Mas los perlados * que sermonaren segunt es dicho desuso, 
ai aquellos á quien lo dicen non los quisieren ' creer porque se partan 
de los pecados en que están, non son en culpa ante Dios, et pueden 
decir como sant Pablo dixo: limpias son mis manos de vuestros peca* 
dos, ca non me escusé de enseiíarvos la palabra de Dios nin de conse- 
jarvo& Et en tal razón como esta fitbld sant Agostin et dao: que como 
quier que él habie grant cuidado de castigar a aquellos que eran en su 
poder que fiíesen buenos; empero si algunos hii hobiese que tirasen á 
maldat, que non yacie ¿1 en culpa, maguer non se compílese lo quel 
habia sabor, pues que fiície lo que dd^e. Et esto prueba deciendo que 
él home era et entre homes vevie, nin se osaba alabar, nin podrie decir 
que su casa fuese mejor que el arca de Noe que fue fecha por mandado 
de Dios, do eran odio entre varone$ et mugeres, et d uno dellos que 
decien Caam fue malo : nin otrosí non era mejor que la casa de Abra- 
ham, que fue patriarca et mucho amigo de Dios, onde fue echada Agar 
la su ser vienta et su fijo Ismad: nin que la de Isac, que fue otrosí pa- 
triarca et por quien Dios fizo mucho bien, a quien nacieron dos njos 

I ptlabns tgudu et enganiotu que te* a que tennonan segunt que dicho es de* 

meien á ios desentendidos « ^e han como co- suso, ó los otros que han poder de lo (acer 

lor de razón, lo que non es verdat/' Y con^ por ellos» si aquellos á quien. B. R. 3. 

duye la iej en eL cód. £. &• g. j creer et oir. ToL {• Ese* »• S» 



t¿2 PARTIDA I. 

de una vegada que hofcáeron nombres Jacob et Esau, ct el uno fue bue- 
no et el otro malo ; et demás sabida cosa es que ninguna compaña non 
fue mejor que la de nuestro señot lesu Cristo en que eran doce apdsto- 
les ; empero el uno déllos fizo pecado de traición. Onde pues que en 
estos lucres que había de haber tan buenos homes et (pie eran tan ami«- 
gos de Dios hobo buenos et malos, non es maravilla si los ha entre las 
otras gentes, do son muchas et departidas las voluntades, et que han ma- 
yor sabor de facec el mal que el bien, asi como dixo nuestro señor Dios 
á Noe quando destruyo él mundo por el deluvK>9 que se repintiera por* 
que habia fecho home, pues que su entencion era mas aparejada á mal 
que á bien: pero con todo eso non dexd de facer bien á los buenos, ca 
salvo á Noe en el ^ca et á su linage« Et sobresto dixo sant Johan após- 
tol et evangelista en el Apocalipse: el bueno cresca en su bondat, et el 
malo si se ñon quisiere emendar yaga en su maldat. Empero con todo 
do lion deben los perlados dexar de pedricar et de mostrarles el bien 
que podieren , ante deben &cer como los buenos físicos que non desam- 
paran a los enfermos fasta la muerte, probando todavía en ellos aque- 
llas cosas por que puedan guarescer , ca algunas vegadas acaesce que se 
£ice en una hora lo que non se puede facer en mocnos tiempos. 

* LEY XLVIIK 

Cómo el perlado puede á las veces castigar ásperamente, pero con mesura 

et non con vanagloria. 

Castigar puede el perlado a las vegadas asperamtente en su pedri- 
cacioti, pero débelo £icer con mesura; ca por el castigo desmesurado 
non se emienda tan bien la vida de los homes como por el otro, nin 
hcea por eso á sus mayorales aquella honra que deben, antes fincan co- 
mo querellosos dellos , teniendo que les dan mayor pena que non de- 
ben haber. Mas el perlado que non quisiere castigar también los clérigos 
como los legos de su obispado, pues sabe que pecan, face grant yerro» 
et debel poner pena su mayoral por ello: ca segunt dice sant Agostin, 
al obispo que non es * castigador mas le deben decir can sin conoscen- 
cia, que non muerde o debe, que obispo, porque non ha en el mundo 

I Eb el cód. B. R. j. et ley ixr, j em- desmesurado &c." Sigue con el texto* 

Íiezt tsi. • Asperamientre puede el prelado 2 castigador del mal , non le deben decir 
las vegadas castigar porque nol desprecien: perlado de buena conciencia, ca si asi mu- 
ca* aquel castigamiento es bueno por que la riendo et non castigó los clérigos como de- 
vida de los hombres se emienda » quier sea bie , dase á entender que non era para ello 
(echo con feridas ó de palabra; pero débese nin sabie bien castigar su casa^ nin era para 
íacer con mesura» ca por el castigo qu« es obispo, porque üon ha <a el mundo» Tol. j. 



TITULO V. 503 

tan mal perlado ' como aquel que por ser lesonjado de los homes los 
dexa de castigar : ca el que es puesto para esto , si lo sabe et non lo face» 
non puede ser sin culpa , porque semeja que lo consiente et lo tiene por 
bien. Et por esto dice el derecho antiguo que los leedores del mal et 
los que lo consienten á &cer egualmente deben ser penados. Et desto 
habemos fiízaíía en la vieja ley que Heli sacerdote, porque non quiso 
castigar á sus fijos de las maldades que facien, que morid por ende mala 
muerte. Onde á los perlados que esto fecieren et non se quisieren dello 
emendar después que fueren amonestados, débenles toller los mayorales, 
que hobieren poder * sobrellos, los lugares quetovieren. 

^ LEY XLIX. 

Por guales yerros debe el perlado demandar perdón a aquellos 

sobre quien ha poder. 

Membrado et apercebido debe ser el obispo 6 qualquier de los otros 
perlados sobredichos, que sí en sus palabras dixiere á alguno sobejania 
por razón de malquerencia, asi como ipaltrayendol 6 denostándola quel 
ruegue et le demande perdón. Et que asi lo debe facer muéstrase por lo 
que dice el Evangelio: si quisieres ofrescer alguna cosa antel altar, et te 
acordares que tu aistiano hn querella de ti por tuerto quel feciste, dexa 



t como aquel que quiere tlabanzts de 
los malos, ca esto non podría seer sin da- 
njo de ios buenos. Ca por ello perderá sa- 
bor delles prehigar, et de reprehenderlos 
quando alguna cosa ficieren como non deben, 
ct demás el mayoral que es puesto para cas- 
tigar ios liombres, si non contrastare i las 
nulidades que ficieren, non puede seer sin 
culpa , ca semeia que lo consiente et lo tiene 
por bfen> pues que tiene logar para vedarlo 
ct non quiere. Et por esto dice ef derecho anr 
tigo ¿ce.*' fi. R. 3. Sigue con el texto. 

2 sobrellos ua dignidades et los logares. 

3 En el códice B. R. 3. es ley ixvt, y 
tiene este epígrafe : Quándo es tenudo el nut* 
yoral Je pedir perdón á sus menores , si Íes 
dixere fsuabras ademas ; y dice asi. «Mem- 
brado oebe seer et ha mucho de gardar el obi^ 
po ó el otro prelado qualquier que non faga 
soberbia en castigar á aquellos sobre que ha 
poder; pero si algunu vegadas pasase i mas 

re non debiese, et dixiese palabras sin guisa 
sobeianu, fiíciéndoio por castigo et non á 
mala parte , maguer yerre en ello , non es te- 
mido de rogarles quel pordoaeSi et esto poi^ 

TOMO I. 



^e non abaxe su hondra et su poder, homi* 
1 lindóse mucho ; ca i las veces los prelados 
quando mucho se quieren homiliiar et haber 

{;rant paria con los menores, ellos mismos 
os desprecian por ello , asi como dice la pa* 
labra de los sabios, ^ue del muy grant aface* 
miento entre los séniores «t los vasallos nasce 
despreciamiento al señorío, et por ende el 
prelado acrecer debe por su sa^^doría la hoi^ 
ra de su dignidad porque non sea desprecia* 
do. Mas si el prelado por razón de malquo» 
rencia pasase contra alguno , ó maltrayendo! 
ó denostandol , tenudo es de rogarle quel per* 
done , ca tuertol fizo; et esto se proba por el 
evangelio, o dice t si quisieres ofrecer algu* 
na cosa ante el altar , et acordares que tu cris> 
tiano ha querella de ti de tuerto quel feciste, 
dexa alli el ofcrenda que quisieres facer , et 
ve rogarle que te perdone, después ven ofre* 
cer. Pero este yerro que dixiemps mas de XU 
gero debe seer perdonado al prelado que i 
otro hombre menor, ca apenas puede seer 
sin culpa el que ha conpania de gobernar et 
de castigar, que non diga ó non faga alguna 
cosa ademas por que ha de pecar." 

GG 



^34 PARTIDA I. 

alli h ofrenda que quisieres facer, et vele rogar que te perdone, et des* 
pues ve ofrescer. Pero este yerro atal mas de ligero debe ser perdonado 
al perlado que á otro home menor, ca apenas se puede guardar el que 
ha de gobernar compaiía et castigarla que non &ga d diga á las vegadas 
alguna cosa ademas. Mas si esto que desuso es dicho fíciese en manera 
de castigo, non debe demandar perdón, maguer errase, porque non 
abaxe su honra et su poder homillándose ademas. Ca á las veces los per-* 
lados quando mucho se quieren homillar et haber grant paria con los 
menores, ellos mesmos los desprecian por ello, asi como se muestra por 
las palabras de los sabios^ que del muy grant ' afacimiento^ntre los se- 
ñores et los vasallos nasce despreciamiento al señorío. Et por ende el 
perlado acrecer debe por su s^idoria la honra de su dignidat porque 
non sea despreciado. 

* LBY L. 

Como el feriado non debe castigar de manera q»e nazca ende escdndah. 

Asperamiente puede castigar el perlado á aquellos sobre quien ha 
poder quando fiuren alguna cosa desaguisada, asi como dice en la ter-- 
cera ley ante desta; pero débelo £icer de guisa que non nasca ende grant 
cscándab. Et porque los perlados ñiesen ciertos de qual escándalo se 
deben guardar et de qual non, fecieron los santos padres departimiento 
en esta razón, et dixieron que si el perlado dexase de facer d de decir 
alguna cosa por miedo de escándalo, que fuese de tal natura que por 

I tfiuzamiento. Tol. i. guardar que lo non faga , et esto por dos ra- 
a En el códice B. R. 3. se hallan dos zones *. la una porque en ella ha maldat , Is 
leyes oue en parte corresponden i esta del otra porque tomarían los hombres por ende 
texto. La primera, que es la lxxx, con este razón para pecar; et si es buena, maguer los 
epígrafe : Que ht pniaáos non debtn decir hombres pecarian por ella íacifaidola en al- 
mm facer fot ^ue nasca escándalo entre ios guna destas maneras sobredichas, debe meter 
hombres; j dice asi. » Asperamientre debe mientes el prelado si es aquel bien atal que 
pasar el prelado contra aquellos que non se dexándolo facer non se podría salvar ; es 
quieren emendar por mansedumbre , fueras estonce non debe él dexarlo de facer por mie- 
cnde si temiese que nasceria escándalo de su do de escándalo ; pero algunas cosas hi ha que 
fecho, ca estonce non lo debe facer; et es- puede facer ó dexar, maguer nazca ende es- 
cándalo tanto quiere decir como fecho » ó di* cándalo , si viere que non ni ha pecado mortaL 
cho ó muestra por que los hombres se mue- 
van á fiícer pecado mortal* Pero porque los ¿by ixxxi. 
hombres sopiesen en quales cosas es el escán- m ^ 1 j ji.r j ^ $ 
iúo de tal natura que imce ende pecado, et ■^'/''/«* n,nMffa»r pecado mortal pm- 
en quale» no, mottíólo »ncta egl^ade ^t. ¿uardarse de escándalo. 
nianera : que por oualquier tres cosas sobre- Escándalo nasciendo de la cosa que quisiere 
dichas de que los nombres tomaban achaque fiícer ó decir el prelado, mucho se debe guar- 
para pecar, que puede seer ; que ó es la cosa dar oue non la faga nin la diga , non hi já- 
mala en sí ó buena, ó es en dubda si vemá ciendo pecado mortal, segunt dice en la lejr 
por ella mal ó bien; et si a mala^ débese ante desta; ca si hí yoguiese, mas vale que se 



TITULO V. 335 

dexarla cayese en pecado mortal, que mejor era que las gentes se escan*- 
dalizasen, que él pecase mortalmiente. Et esto serie quando el perlado 
dexase de ^er buena vida, ó de mandar á los otros que la feciesen , ó 
de decir o facer la verdat que es en la justicia ó en el enseñamiento de 
la fe por miedo de escándalo. Mas si por aventura la cosa que el perlado 
dixiese o feciese de que la gente se podiese escandalizar fuese de tal na- 
tura que dexándola de hccr ó de decir non caerle en pecado mortal por 
ella, dixieron que bien la podrie dexar de facer por miedo que los bo- 
rnes non se escandalizasen. Et esto serie quando el perlado entendiese 
que debia amansar la obra de la justicia por desviar escándalo, acaescien* 
do sobre cosa en que pueda &cer merced. Mas esto non ha de ser muy 
ligeramiente, á menos de saber si aquellos que fecieron el fecho por que 
¿1 quisiere facer la justicia son muy poderosos o muchos, asi como de 
quarenta arriba; ca estonce bien lo puede dexar por miedo de escanda* 
lo, pero non en todos: ca en todas guisas escarmiento debe facer en al« 

ginos daquellos que fueron comenzadores o mayorales en aquel fecho, 
mpero si aquellos á quien feciere el perlado tal merced como aquesta 
se quisieren defender por fiízañas, deciendo que otros fecieron ante que 
ellos tal yerro como aquel, o que lo usaron asi en las leyes o en los 
fueros antiguos, et que non rescibieran pena por ende, et que ellos 
otrosí non la merescien: á átales como estos non quiere el derecho de 
santa eglesia que hayan dellos merced, antes manda pasar contra ellos 
muy cruamente, porque la cosa mala et muy desaguisada quieren meter 
por filero et por costumbre , seyendo desconocientes de la merced que 

escandalicen ende los hombres , que non que dos : ct en todas guisas escarmiento debe &- 
él dexe la verdat; et esta verdat departe el cer en algunos daquellos que fueron comen- 
derecho de sancta eglesia en tres cosas « en zadores ó mayorales en aquel fecho. Pero ti 
buena vida, et en iustlcía et en enseniamien- aquellos i quien ficicre el prelado tal merced 
to ; ca pecado mortal sería et cosa muy s¡n como esta se quisieren defender por faianyas/ 
razón si alguno estudíese en buena vida et la ct deciendo que otros ficieron ante que ellos 
dexase de facer por escándalo de ninguno, tal yerro como aquel , ó que lo usaron asi en 
liin otrosi el que ha de facer iusticia non la las íeres ó en los fueros antigos , et que non 
debe dexar por escándalo que della nascera, recebieran pena , et por ende que ellos otrosí 
ct esto se entiende dando falso iuicio , ó fir^ non la merescian , átales como estos non 
mando falso testimonio , ca esto es coniosci- quiere el derecho de sancti eglesia que havaa 
damientre contra la verdat ; pero bien puede dellos merced , ante manda pasar contra ellos 
el prelado amanar tal Justicia como esta, muy cruamientre , porque la cosa mala et de* 
porque non nazca ende escándalo si acaescie- saguisada quieren meter por fuero et por eos* 
re sobre cosa en que pueda facer merced; tumbre , scyehdo desconocientes de la mer- 
mas esto non ha á seer muy ligeramientre , á ced que les ficieron, et queriendo usar de tu 
menot de Mber si aquellos que ficieron el fe» deconosciencia* Eso mismo debe facer contra 
cho por que él quiere facer la iusticia* son aquellos que ficieren algún pecado et lo qut« 
muy poderosos ó muchos, asi como de qua- sieren mucho usar, ca estas cosas deben seer 
renta arriba, ca desta guisa bien la debe de« muCho vedadas, poraue los otros non tomen 
xar por miedo de escándalo; pero non en to* ende cxiemplo para facerlas»" 

TOMO I. G6 2 



a^6 PARTIDA I. 

les fejcieron et queriendo usar de su desconocencia^ Et eso me^no debe 
Étcer contra aquel ó aquellos que federen algunt peqido et lo quisieren 
mucho usar; ca estas cosas deben ser mucho vedadas , porque los otros 
non tomen ende mal enxiemplo para facerlas. 

L£T LI. 

Cómo el pcrloflo non debe dexar de mostrar a¡ pueblo las cosas quel 
convienen por temor de escándalo. 

Miedo face a los homes hctt et decir muchas cosas sin guisa; mas 
esto non conviene ' al perlado que ha de pedricar et enseñar la palabra 
de Dios, que por temor de escándalo mude su enseiíamiento et diga falsa 
razón quando pedricare. Pero si aquellos a quien pedrica o enseña fue^ 
$en malos o endurescidos en su maldat, asi que non se quisiesen emen- 
dar por su enseñamiento 6 por su pedricacion, estonce puede callar, asi 
como desuso es dicho en la ley que fabla en esta razón '. Mas esto se 

. entiende de aquellos tan solamiente que se non quisieren amparar por 
ninguna de las razones que dice en la ley ante desta. Ca si se quisiesen 
escusar et defender deciendo que non quieren tomar su enseñamientOt 

i porque bien pueden £icer aquello que les defiende por que non es pe* 
cado, estonce puede et debe pasar contra ellos quanto podiere como 
contra hereges; et maguer sean muchos, non lo debe dexar por miedo 
de escándalo. Pero si aquellos á quien castiga el perlado fuesen pocos 
et poderosos, et conosciesen aquel yerro en que estaban, et non se qui« 
sieren ende quitar , esforzándose en si mesmos o en otra gente que se 
tovicse con ellos, quando tal cosa acaesciese manda santa eglesia que el 
perlado les dé pasada por non meter escándalo de que nasciese departi- 
miento entre santa eglesia et ellos. Pero todavía débelos castigar aparta- 
damiente, et mostrarles como están en perdimiento de sus aunas, mos- 
trándogelo por las Escripturas, porque teman á Dios et se vayan qui- 
tando del yerro en que estaban. Ésto debe facer mayormien&e á los ma- 
yorales et á los mas entendudos, ca pues que estos fueren emendados, 
mas de ligero puede traer á los otros á emienda et tollerlos de aquel mal 
que facen. 

X «I perlado » nm i otro ninguno que ht i Mis este callar non se entiende sínon 

de pedrígar ó de enseníar la palabra de Dioa euando son muchos aquellos que erraron ó 

que por pavor de escánd al o diga falsa razón* ncieron algún mal , et non se quieren empa- 

B. R. 3. rar {K>r nix^una de las razones, fi. K. 3. 



TITULO Y. 



^37 



L£T Lll. 

Par quál razón peca mortalmente el que face el escándalo. 

Mortalmiente peca i las veces segunc que en esta ley se demuestra 
aquel de quien vien escándalo, por que los otros bornes han razón de 
pecar, et pruébase por estas razones: ca díxo nuestro señor lesu Cristo 
en el Evangelio: mal baberá aquel por quien escándalo veniere, et mas 
le valdrie * quel posiesen una muela en el pescuezo et lo echasen en el 
fondón de la mar. Et pues que él por el escándalo puso pena de muer* 
te, bien se debe entender que es pecado mortal. Et en esta razón dice 
sant Agostin , que mas vale morir de fambre que comer con escándalo 
de las cosas que sacrifican á los ídolos. Et esto dixo porque en aquel 
tiempo eran gentiles los que los adoraban , et &cien algunos dellos sa- 
crefícios de manjares que les ponien delante, onde ios que dellos co- 
mian pecaban mortalmiente moviendo á los otros que lo fíciesen. Et 
aun tovo por bien ^anta eglesia que non tan solamiente se guardasen del 
escándalo de los mayores, mas aun de los menores; ca. estas palabras , 
son del Evangelio que dixo nuestro señor lesu Cristo: que aquel que es- 
candalizasen uno destos menores que en el creien quel debien atar una 
muela al cuello et echarlo en el fondón de la mar. Et por todas estas 
razones se pmeba que mortalmiente peca aquel que face ó dice, cosa on- 
de nasca escándalo por que han de £icer pecado mortal también los. 
mayores como ios menores. 

• LBT LIII. 

En qué cosa non face pecado mortal aquel de quien ñas ce el escándalo. 

Honesta et buena vida facen algunos perlados} pero, porque sospe- 
chan algunas veces los homes contra ellos que non es asi, non sabiendo 
la verdat pecan escandalizándose: et en tal razón como esta dixieron los 

1 quel colgaten. B. R. j. Decido mortal; et esto terit como si algún 

a Én el cód. fi. R. 3* es lejr ixxxnr, y Bombre de orden ó de otra^ manera fuese de 

empieza asi. » Estremanza ha muf grande en- buena vida, et otros algunos sospechasen d¿l 

tre aquellas cosas de oue nasce pecado mortal que facia algún va!i\ por que se eitandal izasen 

por razón de escándalo á aquel que las face, non sabiendo la verdat, et se moviese i facer 

et de las otras en que non yace pecado mor* pecado, ca estonce non ha él culpa ninguna en 

tal, maguer alguno las ficiese. Et pues ique el escandalízamieato de-los otros, nin cae en 

en las leyes ante desta fabla de las cosas de pecado mortal , pues que non face por que; 

que nasce tal escíndalo, onde viene pecado ca su buena voluntad con la verdat que tieoe 

mortal, conviene de decir aquí daquellas que, le escusa de pecado, et mayormiente el bien 

maguer nazca ende escándalo, non yace hi que face &c. ' Sigue con el texto. 



S38 PARTIDA I. 

santos padres que non peca morcahniente el perlado, maguer los otros 
se escandalizasen por razón del, pues que non ha culpa; ca la verdat 
que tiene lo escusa del pecado, et mayormiente el bien que hce. Et esto 
se prueba por sant Pablo que dixo: el testimonio de la nuestra buena 
voluntad es nuestra alabanza. £t otrosí dbco Job: mí testimonio es en 
el cíelo, ca Dios sabe lo que yo fago. Eso mesmo prueba sant Agostid 
deciendo: sospecha quanto tú quisieres de mi, sol que mi conciencia 
non me acuse ante Dios. Et por ende quando tal sospecha acaesciere 
debe el perlado trabajarse de la desfácer, demostrándoles su verdadera 
entencíon por que los pueda sacar de aquello que sospechaban. Et por 
esto deben querer que los homes lo sepan , ca en ser el home de buena 
vida non £ice pro sinon á sí mesmo, et en ser de buena (ama aprove- 
cha á sí et á los otros. Et por esto nos did enxíemplo nuestro seiíor lesu 
Cristo quando dbco á sant Pedro: ve pescar S et pecha por ti et por mi 
porque n¿n los escandalizemos. Pero pues que aquel por cuya sospecha 
nació escándalo les mostrare su voluntad para tirarlos del yerro en que 
cayeron, maguer nol quisiesen creer nin se dexásen de pecar, como 
quier que él sin culpa sea, débese doler por ende en su corazón et mos- 
trar quel pesa, pues que por razón del se movieron á leerlo. Et esto se 
prueba por un enxiemplo que nos dio nuestro Señor quando dixo á los 
rariseos, que lo que entraba por la boca non ensuciaba al home, mas lo 
que salie del corazón. Et por esta palabra fueron escandalizados los &«• 
riseos, et díxérongelo sus dedpulos ' et respúsoles: dexaldos ir, ca cíe* 
gos son et guiadores de ciegos; onde conviene por fuerza que quando 
un ciego guiare otro que amos cayan en el foyo. Et después dixo él á 
sus decipuíos como reprehendiéndolos; que eran aun sin entendimiento, 
ca non sabien que lo que entraba por la boca gobernaba al cuerpo, et 
partíase del por aquellos lugares o conviene; et por esto non se ensu* 
ciaba el home : mas lo quel salie del corazón, asi como furtos, homeci- 
dios, adulterios, et pensamientos malos et las otras cosas semejantes 
destas, esto ensuciaba al home por qud tollia buena fiuna: et esto mostró 
á sus dedpulos por darles á entender que non habie él dicho por que se 
debiesen los fiuriseos escandalizar. Et por esta razón puede todo home 
entender que acpiellos que se escandalizan sin razón et sin derecho que 
pecan, et que non es en culpa el otro onde ellos toman el escándalo. 

I et dt tributo por mi et por ti. B. R. 3. a et respondióles. S. Esc 3. 



TITULO V, «39 

* LBY LIV. 

Que e¡ feriado non debe ser barajador. 

Barajador non debe ser ningunt perlado segunt dice la regla de «mt 
Pablo: et esto por tres razones: la primera es por que el barajador es so-' 
berbioso et desdeñoso, et con la soberbia et el desden que trae, maguer 
sepa buenas cosas et derechas, non las puede enseñar Üomillosamiente * 
nin de buena guisa, asi como conviene al perlado de lo facer: et por eso 
dixo sant lerónimo: non ha cosa tan desvergonzada como soberbia 6 
desden , ca estas cosas átales peor están al perlado que á otro home. La 
segunda razón por que denende que non sea ba^jador el perlado es 
porque quando estos átales non pueden complir por su soberbia lo que 
quieren, punan de se aligar a los principes, et de ser lisonjeros et mal* 
decientes, deciendo mal de aquellos que desaman, trabajándose de des- 
atar el bien que facen, et meterlos en mala fiuna et en mal prez: et aun 
sin esto suelen ser envidiosos ^ de la buena andancia de los otros, et 
mintrosos de su palabra, et descobridores de las poridades que les di- 
cen, et arrebatosos por se vengar del pc;sar que les facen. La tercera ra- 
zón es por quel ba^jador puna de meter los homes en desacuerdo, et 
esto ^ non conviene i perlado, antes es tenudo de meter paz et avenien-» 
cia entre los que fiíeren malquerientes et desavenidos. 

* LEY LV. 

Que ningunt perlado non debe ser feridor. 

Feridor non debe ser ningunt perlado, porque es cosa quel non 
conviene. £t este ferir es en dos maneras: la una de palabra, á que Ua-* 

I En el códice B. R. j. es ier txxiv, y van acueíttnse de lot quebrtartr senioreando 

empieza asi. • Defendido es en la regla de asperamientre. La segunda razón." fi. K. 3. . 

aant Paulo que el que fuere baraiador non sea Sigue con el texto. 

esleído para obispo , et esto por tres razo* 3 de la bienandanza de los otros. S«ToL i« 

lies.** Sipue con el texto. B. K. 3. Esc i. 

a ntn de buena guisa; et esto es mujr 4 non conviene al que ha de ser obispa, 

desaguisada cosa para el que ha de prehi* ante es tenedor de meter avenenza et paz« 

gar , et por ende dixo sant lerónimo : non ha B. R. 3. 

cota tan dcsvergiíenzada como alabanza 1 ó 5 £n el cód. B. R. 3. se hallan dos le^ 

aoberbia ó desden de hombres nescios: et e»-. yes, que en la substancia corresponden á It 

tas cotu están peor al clérigo que i otro hom- del texto. La primera es ley ixxr con este 

bre : et átales como estos reprehende nuestro título : Qui ningún obispa non debe teet feri^ 

aefior Dios por Ezequiel el profeta diciendo- dvr di palabra; y empieza asi. «Feridor 

les: vos mandivades i vuestros menores con non debe ser ningún prelado, et mayormien» 

crueldat et con poder t ca sin falla aquellos tre el que (uere obispo» et este ferir es en 

mandsn cruamientre et con poder los que dos maneras; la una de palabra ¿ce." Sigue 

non castigan á sus menores con mansedumbc^ con el texto» 



S40 PAETIDA I. 

man espiritual} et la otra de fecho» i que llaman corporal Et ettonce 
fiere el perlado de palabra quando es de mal ' seso ó de mala ToluntsKl, 
ce dice alguna razón mab et sin pro, por que se han <)e mover los co« 
razones de los homes i facer ó decir algún mal: et si lo dexa por notí 
osar 9 todavía fincan sus voluntades como (eridas et tonradas: et tal ma* 
nera de ierir como esta vieda nuicho santa eglesia» porque siempre se 
sigue * mal della. Et aun fieren á las veces los perlados de palabra en 
otra manera, deciendo en los sermones contra algunos cncobiertamiente 
lo que saben dellos, por que los metan en vergüenza ante aquellos que 
lo oyen, aiwrando contra ellos males que non (ecicron, ó dcscobrien- 
dolos de alguna cosa que habian fecho en poridat quic non era aun sa* 
bida. Et algunos hi 1¿ que lo fiícen asi por encobrír los yerros en que 
ellos son , queriendo edúr sobre otri el mal que ellos fecicron« £t tal 
ferida como esta que es tan peligrosa, et que nunca se puede sanar, non 
conviene al perlado de la ncer en ninguna manera. £t de taks dice 
Isaias el proteta, qrue reabrán mal eualardon por cUo, porque dicen del 
bien mal etdel mal b¡en,et ponen la luz por tinebras et las tinebraspor 
luz. Et los que desta guisa dicen mal de sus mayorales ó de otros bo- 
rnes, por peores los da santa eglesia que á los que roban los haberes 
ágenos: ca aquellos toellen las riquezas que son de fuera del cuerpo, ec 
los maMecicntes confbnden quanto ellos pueden el buen prez et la buena 
£una que han los homes, que es la mas ' preciada cosa que pueden haber. 

I recabdo. Etc. 3. et las 'echan eocubiertamíeiirre en I» corte» 

a mal de ella. Et por eio dice en la lef ó en la eglesia, ó en la plaia, ó en lo* oritia 

ante desta fie el prelado debe catar qualea logares o las puedan los bonibro (aliar et leer 

borobres son a^Mos á quien sermonan, ca f^*^^ ^T* ^ ^*^^ f^' *9^' contra ^\<n 

non debe decir todas ratones á todos bonn las ncieron. Et ni ferida como e%ta que ca 

bres. Otros b¡ ha que fieren de palabra muy tan perillou • et que se non poedc mtaca sa- 

cniamientre, asi como los que dicen de los nar, non conviene i prelado de la ftcer en 

hombres mal , et los enfanun ante todos , ó en ninguna manera." Aqui cooclure la ler en el 

los sermones » deciendo contra algunos eiKo« c¿d. B. IL g. » 7 stgue la lxxvi con esie ep»- 

biertamientre alguna cosa que sopieron de» grafe t Quf ftm c9$a es fetir de fslsktm fm 

Uos en penitencu ó dof ra manera, porque fuftmf Imt €t0t 0genm$ i y empiexa mam 

los metan en vergüenxa anta aquellos que lo •Cruamicntre pecan los maldxteotes sefiml 

ojen, ó asacando contra ellos males que non dice en la lej ante desta; et por ende »a« 

ficteron , ó detcobriéndoUes alguna cosa que aborrecidos de Dios : ca facen i los hombres 

habian fecho en poridat que non era aun sa* que ae quieran mal de manera que han de scct 

bida* Et esto (acen también á sos maroralea nnoa contra otros, deciendo mal dellos ún 

como á otros por meterlos por de mala vida razón et sin derecho. Et de tales dice Isaias 

et de malas mancas contra Dios et á los hom- *^ profeta dcc*" Sigue con el texta 

bres. Et algunos hi ha que lo frcen asi por • preciada cosa que puede seer. Et por 



ores, tx algunos m na que 10 tacen ast por a preciada cosa que puede seer. ct por 

encobrir los Térros en que ellos soo , oue- ende los que enCsroan a los hombres por pa« 

riendo echar la culpa á otri. Et este mal st labra ó por carta, k los que las C&Jlan las «.ar- 

dice de muchas maneras; ca tales hi ha que lo tas et non las rompen luego ó non las .pe* 

dicen por palabra, et tales por rimas »et otros nnn ante que las muestren á otro ningún, 

r>r cantares, ó por senjaks ó por acenar , et tanto tiene sanU eglesia e^ra cou por crua et 

las vegadas lo Cacen por cartas que escriben por mala* que maguer ella sea moy piadosa. 



TITULO V. S4I 

UT LVl. 

Qui ios perladas de iataa egUsia non deben serferidares de ficha. 

Ferida corporal non han de facer los perlados, que es la segunda 
manera de ferir que dice en la ley ame desta, asi como de mano, ó de 
pie ó de otra alguna cosa i mala parre, nin por malquerencia nin por- 
que sean mas cernidos: ca sí lo feciesen por alguna deseas razones, peca- 
rien gravemíenre, ec deben haber pena por ello, qual tovieren por bien 
sus mayorales segunt el fircho de la ferida fuere, de manera que sean^cas- 
tigados et non nayan sabor de £u:erlo onra vez. Mas por razón de cas- 
tigo et por amor que se mejoren de algunas cosas en que erraban que 
non debían hca^ bien, pueden fertr i aquellos sobre que han poder % 
pero non con sus manos, mas mandándolo i otros que lo h^zn. Et si 
algunt clérigo que non hobíese orden sagrada fccicse por aventura lo 
que non debíe, bien puede mandar el obispo á otro clérigo quel fiera 
dandol disciplinas con correa, ó con pértigas o cqn su mano mesurada- 
miente, maguer non fuese grande el yerro que fcciese. Pero si fuesen 
dérieos que bobiesen ordenes sagradas, asi como prestes, o diáconos 6 
subdiáconos, non deben ser azotados nin sofirir otras penas, fueras ende 
si fidesen tan grandes yerros por que lo meresciesen. Et non deben esto 
mandar i los legos que lo fagan, por que el perlado que lo mandase et el 
lego que lo feciese amos serien descomulgados, fueras ende si el clérigo 
íiiese tan porfiado que non se dexase castigar * o prender á los clérigos» 
ca estonce lo pueden facer los legos por mandado de aquellos perlados 
en cuyo poder son , porque los malfechorcs non finquen sin escarmien- 
to: et faciéndolo desta guisa, non se entiende que lo facen los 1. gos por 
razón de si, mas por aquellos que gelo mandan facer. Empero débese 
guardar el lego que non faga mas en estas feridas de lo quel mandaren» 
ca silo feciese serie descomulgado, fueras ende ú el clérigo se amparase 
ó quisiese £u:er algunt mal, por que el lego por fuerza hobiese de facer 
mas de lo quel (uc»e mandado K 

Biamk que lot que lo' Scicren tetn isofidot iST ixxnt» 

por ende fuertemientrc." Conduje la lej ca 

dicho códice B. R. $. Qm$ ti frtlsi» non iebe ten muy Jláu% «Ai 

I pero 000 por mt manot. S. B. IL |« muy cmei en emsti¿mr hs kímbra. 

ToL j. 

1 et prender i loe perUdoe. S. B. IL t. ^ Fbco non debe teer el prelado en castigar 

t Et esto que dice en esta lejr entiéndese nin en facer iusticia; ca maguer alguno qua 

de los clérigos seglares.'* Asi concluye la lejr fuete pobre et toviese mal pleita estudíese 

en el cod. B. R. g.} j á continuación se » llorando antel , nol debe por eso ^¡tar nía 

Ha la siguiente* liabermercet,masdele lo quel coaTicac| casi 

TOMO I. UH 



S4^ 



PARTIDA I. 



' Que ¡os perlados de santa egksia non deben hr veer ¡os trebejos^ nsn 
jugar tablas nin otro juego ninguno que los saquen de 

asesegamiento. 

Guerdamiente deben los perlados traer sus feciendas como bornes 
de quien han í tomar los otros enxiemplo, asi como desuso es dicho. 
Et por ende non deben ir á ver los treb^s , asi cómo alanzar, ó bofor* 
dar, ó lidiar toros o otras bestias fieras et bravas, nin ir veer los que li- 
dian , nin otrosi non deben jugar á las tablas, nin á los dados, nin á la 
pelota, nin á. tejuelo, nin otros juegos semejantes destos por que hayan 
de salir de asesegamiento, nin pararse á verlos *, nin atenerse á los que 
juegan; ca si lo feciesen después que los amonestasen los que lo han de 
£icer, deben por ende ser vedados de su oficio por tres aííos: nin deben 
otrosi cazar por su mano ave nin bestia, et el que lo feciere después que 
gelo vedare su mayoral debe ser ' vedado de ohcio por tres meses. 



ti ficiese> serla por aventura carrera por que 
errarlen mucbos» ca el mayoral que de ligero 
perdona á los malfechores da á los otros osa- 
día de facer mal. Otrosi non debe seer mujr 
cruel en castigar nin en facor Justicia i ca se- 
gund dixo el rey Salomón^ que qui mucho 
munye la leche saca sangre; más entre piedat» 
que se non tome en flaqueza, et muy erant 
crueldat debe tonur un tempramiento a que 
llaman lusticia» que ha en si estas dos cosas, 
mercet et castigamiento , et non deben seer 
el una sin ell otra, et esta debe seguir para 
facer sus cosas con derecho, ca todo hom- 
bre que derechamientre quiere iudgar tal debe 
tetr como peso, et tener en amas las balan- 
zas iusticia et merced , et non debe moverse 
de ligero para vengar las querellas quel ficie- 
ren , nin para perdonarlas ; mu oir ante el 
pleito, et saber la verdat, et haber conseio 
en lo que hobiere de facer con los nuyorales 
de su eglesia , et desi con los otros sabios que 
podiere haber* Pero si acaesciere que haya á 
frcer ademas en alguna destas dos cosas , mas 
rale que sea la sobeiania en £icer merced que 
non en crueldat; ca el que fuere castigado 
mesuradamientre habrá todavia vergüenza 
daquel quel castigare, et gradecérgelo ha« et 



honrarle ha por ello. Mu el que lo (iiere 
cruamientre. por palabru ó por feridu sin 
mesura non recibrá por ende mejoría nin cas- 
tigo, porgue temiquel ficíeron ademu : et 
por eso dixo Séneca el filósofo, que el cora- 
zon del hombre es niuy noble cosa , ca mas 
de ligero lo tornan con mansedumbre que 
. con fuerza ; pero do la mansedumbre non tie- 
ne pro debe facer upereza; et esto mostró 
sant Paulo en una epístola do dice : reprehen* 
de , ruega et maltrae ; ca primero debe r^ 
prehender , et después rogar , et si meiorar 
non se quisiere , estonce debe maltraer. 

1 Que los perUdos de santa eglesia noQ 
deben ir ver lid quando lidian los toros , nia 
quando lidian los Iiomes, nin deben yugar 
dados nin tablu. Tol. 3. 

2 nin. atenerse con los que iuegan, nin 
deben otrosi cazar con su mano ave nin bes- 
tia , ca sí lo ficíesen después que los amones- 
tasen los que lo han de facer, deben seer por 
ende vedados de £icer su oficio por tres 
«nyos.^ Asi concluye la ley en el códice 
B.K.Í. 

$ vedado de su beneficio por tres afios. 
S. Tol. 2. Esc. g. vedado de oficio por tres 
afios. B» R. 2. 



TITULO ▼• 24^ 

• LBT LTIII. 

Q$ie el pifiado non debe ser cohdicioso. 

' Cobdidoso non debe ser el perlado; et esto por dos razones: la una 
porque cobdicia es raÍ2 de todos los males , ca la voluntad del cobdicio* 
so non se puede * tener de las cosas quel son vedadas, nin se abonda de 
aquellas que puede haber ' con deredio: la otra razón es porque la vo« 
kintad del cobdidoso es ciega et non veye las cosas que son de su pro, 
mas siempre se le antojan riquezas ^ catando ganancias et rentas que cob- 
dicia de haber. Et segunt dixo Salomón átales como estois mas de grado 
catan al oro.que al sol, que quier tanto decir como que mas paran mien* 
ees á las riquezas temporales, que son mintrosas porque fallecen, que á 
las celestiales, que son verdaderas et duran por siempre. £t porque es- 
tos males et otros muchos vienen de la cobdicia % por eso defendió san- 
ta ^lesia ifjic los perlados non fuesen cobdiciosos, pues que ellos han 
de castigar ^ et de defender a los otros que lo non sean: ca segunt di- 
xieron los sabios, non está bien al maestro de reprehender i sus ded- 
pulos del yerro que ¿1 ücc 

LEY LIX. 

Que el perlado debe ^ ser ordenad^ de santa eglesia. 

' Enderezador debe ser de su casa et buen mantenedor de su com- 
parla el perlado: et esto es en dos maneras: la una en darles bien abon- 
dosamiente lo que hobieren menester, de guisa que por mengua non 
hayan de boa mal: et la otra en castigarlos que aprendan buenas ^ ma- 
neras et se guarden de errar: ca bien se entiende quel que su casa non 

I En el có<L B. R. j. et \tj ixxxt» j fuente onde niKen todos los pecados.** Asi 

«mpleza asi. «GMicioso non hz de seer el concluye la ler en el códice B. R. 3. • 

^iM han de esleer ó ordenar para obispo; et 6 et reprehender á los otros. S. Tol a. 

esto por dos razones*** 7 ser buen mantenedor de su casa et im 

a toUer. ToL 3. su compañía. Tol. 3. ser buen aliñador de su 

3 con derecho; anta esta le moere á &- casa. S. Tol. i.Esc. t. B. R. a. 3. 

cer furtos» robos, fiíerxas» encanfos, et fiícel 8 ^ En el cód. B. R. 3. es lej ixxzvi, y 

wctt usurero 9 que es contra u ley de Dios, empieza asi. «Enderezador debe seer de su 

et decir mentiras, et dar tuicios contra de- casa et buen mantenedor de su companya el 

recho, et facel seer periuro, et nol dexa seer <|ue hobieren de facer €>biftpo: et aquel decí* 

en paz moriendo muchos pleitos. La otra ra^ mos oue la mantiene bien que la castiga qu« 

xon ócc Sigue con el texto. B. R. 3. non faga nul , et la ensenya cómo aprenda 

4 contando rentas et ganancias. ToL i. bueiut nufias. Ca el buen mantenimiento non 
Esc. I. es en darles complidamiente lo que hobieren 

5 por eso es redado oue los obispos, nin roester, mas es en castigarlos que non fagan 
los clérigos, nin los religiosos non sean mer- óial : et sabuda com es que el oue su casa noi} 
cadorcs, ca usando la mercaderia non se po- sabe castigar 5cc." Sigue con el texto, 
drian escusar de caer en cobdicia , ^ue m f costumbres. ToL 3. 

TOMO I. HH 8 



S44 PARTIDA I. 

sabe castigar nín ordenar, que es poca cosa» que non sabrá bien mante- 
ner el obispado, ó ha muchos homes et de muchas maneras. £t por ende 
el que esto non sopiere &cer non debe ser obispo poír dos razones : la 
una porque non podria ser sin vergüenza en castigar á los otros quando 
erraren, pues que él non castiga los suyos: et la otra porque bien pue-* 
den sospechar contra ¿1 quel non pesa del mal que ellos facen, pues que 
lo puede castigar et non quiere. Et esto tovo santa eglesia por tamaño 
yerro, que el que fuese ya obispo, si en esto errase et le fuese ' probado, 
que mandó que perdiese el obispado por ello. Mas si su compaña fuese 
mala, fitciendo él contra ellos lo que debe segunt que desuso es dicho, 
si se non quisiesen emendar, non seria él en culpa, nin le echar ien por 
ende del obispado nin de otros fechos buenos; pero bien podrían sospe- 
char contra él que por mengua de su castigo era su compaiía mala, bsta 
que él mostrase que la culpa era dellos et los partiese de sL Otrosí el per- 
lado debe tener consigo * en su cámara clérigos honestos ó otros homes 
de orden quel sirvan, et que sepan qual vida &ce en su poridat, et que 
sean testigos dello} et de los bienes que vieren en él tomen enxiemplo 
bueno de que se aprovechen. Et esto debe asi fitcer, porque mas coa« 
viene á los clérigos saber de qual vida es el perlado que á los legos. 

LEY LX. 

Que el perlado debe ser ordenador ^ de su eglesia. 

Ordenar debe el perlado bien su eglesia de manera que todas Jas co» 
sas que son menester para servicio delh sean fechas ordenadamiente. Et 
por ende debe puñar que los canónigos et los otros clérigos de su egle<- 
sia vivan honestamiente segunt el ordenamiento que fecieron los santos 

Edres, et que las cosas que hobieren de £u:er fitgan en la manera que 
í conviene, et que escoja tales homes para servicio della de que él sea 
cierto que son usados et sabidores de lo racer, señalando á cada uno co- 
mo faga, et non dando dos oficios á una persona, porque quando 
el home ha de facer muchas cosas non las puede &cer tan bien nin tan 
complidamiente. 

I probado, que podría perder el obupado fechos buenoi. Pero bieo podrían soipecliar 

por ello. Mas ti su comoanja fuese mala, non contra él que por míngua de su castigo era 

faciendo nin deciendo ¿1 cou por que lo ellos su compañera mala , fasta que él mostrase que 

debiesen seer, et los castigase de dicho et de la culpa era dellos, ó los partiese de sí.** Asi 

fecho lo meior que él podiese , si non se qui- concluye la ley en el c6d. fi. R. 3. 
siesen emendar, non seria en culpa, nin des- s en su compaña clérigos. S. 

echarían por ende del obispado nin de otrot 3 de su casa. S. 



TITULO V. 245 

'LET LXI. 

Que ¡os ftiay ardíamos de los obispos deben ser clérigos et non legos. 

Aliñada su casa ét su eglesia, debe el perlado aliñar las cosas de su 
obispado» et primeramiente en poner buenos clérigos et entendidos que 
lo recabden ' et lo partan bien, et non debe hi meter legos por dos ra- 
zones: la primera porque los clérigos darán \ mejor testimonio del ali- 
ñamiento que él hi feciere si por aventura fueren demandados , et haberán 
mayor ^ talante de poner hi guarda porque se non menoscabea sus de- 
rechos, lo que non íarien tan bien los legos. La otra razón es porque 
si los clérigos feciesen hi algunt engsmo, poderlos hien apremiar por el 
derecho de santa eglesia, et fiícergelo emendar muy aina, lo que 
non podrien fiícer a los legos, porque los haberian á levar delante los 
jueces seglares. Otrosi non debe el perlado fiícer a sus parientes mayor- 
domos del obispado nin de las otras cosas de las eglesias , nin á otros 
homes que &gan todo lo que él quisiere, ca desto podrie nascer ' grant 
daño si el obispo fuese atal que hobiese sabor de levar de su obispado 
mas de su derecho; ca aquellos que hi metiese, pues que sus parientes 
fuesen, por echarse i facerle mayor placer serian mas dañosos a los va- 
sallos de la eglesia ^ et aun i los clérigos despechándolos mas afincada- 
miente, que non fárien ^ otros homes. Et maguer non feciesen ellos me- 
noscabó ninguno» o si lo feciesen non paresciese manefiestamente, toda- 
via sospccharien los homes dellos que se trabajaban mas de fiícer su pro 
que el de la eglesia. Et por ende el perlado que contra esto fuese pecarie 
gravemiente, et debel su mayoral descomulgar por un año, et los otros 
que asi llevasen algunas cosas de la eglesia ó de sus vasallos conura de- 
recho débenlas tornar dobladas. 

1 En el cód. B, R. 3. ei ley txxxvi 7 R. 2. j. 

ultima del título vi , y empieza asi. * Aliñador $ grant daffo á las eglettas ti el obispa 

debe seer el obispo de su eglesia et de las co- B. R, 3. 

sas de su obispado , et senyaladamientre en 6 et aun i los legos despechándolos. S. 

poner buenos clérigos et entendidos que lo 7 otros hombres. £t porque mas de H« 

recauden et lo paren bien.** gero da el obispo estos oficios átales i sus pa> 

2 et lo paren bien. S. B. R. 2. rientes que i otros , maguer non ficiesen hi 

3 mayor. Tol. 2. 3. Esc. 3. S. ellos menoscabo ninguno « ó si lo ficiesen^ 

4 voluntad. S* ToL x. 2. 3. Esc ]• B* non paresciese manifiestamente. B. R. 3* 



í^6 PARTIDA I. 

LET LXn. 

D€ cómo ¡os perlados deben facer ordenar et enderezar tas ^tesids 
et los clérigos de sus otíspados. 

Ordenamiento grande deben haber los perlados non tan solamienté 
en las cosas que en las leyes ante desta son dichas » mas aun en mandar 
los perlados menores que son so ellos, asi como los arcedianos et los ar* 
ciprestes de su obispado de como se trab^en que los clérigos que les 
han de obedecer vivan honestamiente, guardándose de £u:er las cosaa 
que les defiende santa eglesia» et que sean buenos aliñadores de sus casas 
et enderezadores de sus eglesias et de las otras cosas que les pertenescen» 
apercibiéndolos como fiurien grant yerro si contra esto fedesen, et cae* 
fien por ende en grant pena, de que non podrkm ser quitos sin su daño, 
fueras ende si los perlados les quisiesen haber merced, dispensando con 
ellos en aquellas cosas que lo pueden &cer se^nt derecho. 

' LBT LXIII. 

En guantas cosas pueden los perlados despensar con sus clérigos. 

Dispensación es otorgamiento que fiíce el mayoral á los otros sobre 
quien ha poder, que puedan facer et usar de las cosas que les son defen* 
didas por derecho. Et por ende pues que en las leyes ante desta es dicho 
de como los perlados deben castigar et defender á los que son so ellos 
que non yerren, conviene de decir aqui sobre quales cosas pueden dis* 
pensar con ellos, et son estas : asi como con aquellos que Eicen simonía, 
et con los otros que facen algunos de los pecados medianos de <^e fabla 
en las leyes desuso dichas, et con los clérigos de su obispado que reci* 
biesen órdenes fuera de los tiempos en que defiende santa eglesia que 
las non reciban. Otrosi con aquellos que las hobiesen recebido de obis* 
po que renunciara su obbpado et su dignidad non sabiendo que lo ha* 
bie renunciado, asi como adelante se demuestra, et con los que las red- 

I Eo el cód. B. R. 3. es ley xxxyiii 7 adelante. Et aun los obispos dispensan i \u 

empieza uL * Matando alguno a hombre de vegadas con los simoniacos et con los que Ta** 

su giadoy ó diciendo simonía en orden» ó cen algunos de los pecados medianos segtm 

cayendo en heregia» non puede seer clérigo; que es 7a dicho. Et por ende tovo por bien 

empero el papa por la majoria del gran po- unta eglesia de contar todos los yerros en 

der que ha puede dispensar con aquellos que que lo pueden facer» et mostró que dispensar 

facen simonia ó homecillo » faciéndolo ami- puede el obispo con los clérigos de su obis- 

dos ó por non querer» asi como desuso es di- pado que recebiesen órdenes fueras de los 

cho. Mas con el que cayese en pecado de he- tiempos en que defiende santa eglesia que las 

regia oon puede con él dispensar segund dice non reciban ¿ce*" Sigue con el texto* 



TITULO V. 247 

biesen otrosí de obispo qíie fuese descomulgado. Otrosí puede dispensar 
con el que ha catorce añQs porque pueda haber eglesia que haya cura 
de almas} et otrosí con los que han menores órdenes que sean perlados 
de algunas eglesias, sol que sean átales que fasta un aík) puedan recebir 
las mayores. Et puede aun dispensar que finquen en sus órdenes los 
clérigos que facen adulterio, ó otros pecados mayores ó menores, des* 
que hobieren fecho penitencia : otrosí con aqueUos que lidiasen sobre 
algunt pleito segunt costumbre de algunas tierras, sol que non maten 
nln lisien de lision de que se pierda miembro , nin otrosi finquen ellos 
lisiados: et con el que batease ó ayudase á batear á aquel que fuese ya 
bateado desque aquel que lo feciese entrase ' en orden. Et aun puede 
dispensar que use de su oficio con el clérigo que fuese ordenado de ma-* 
yores órdenes si casase con muger virgen, et esto después que hobiese 
fecho penitencia. Et dispensar puede con qualquier religioso que sea cié- 
rigo^ que pueda haber eglesia perroquial con licencia de su mayoral. Et 
puede aun dispensar con los clérigos que cantasen seyendo vedados, que 
finquen en sus beneficios, et con Tos que se ordenasen de mayores órde- 
nes dexando otras en medio, ó usasen de aquellas de que nunca hobie- 
sen seido ordenados. Eso mesmo serie de los que las hobiesen recebido 
i furto, fueras ende si el obispo hobiese descomulgado á quantos las re- 
. cibiesen de aquella manera. Et puede dispensar orrosi con su canónigo 
ó con su dérigo que * cambie la calongia con otro ó la eglesia con otra^ 
si aliare alguna cosa guisada por que lo pueda hctr. 

* LEY LXIV. 

En quáles cosas non pueden los obispos dispensar. 

Defendido es á los perlados dé dispensar con los clérigos que pue- 
dan recebir muchas órdenes en un dia , fueras ende aquell^ que llaman 
quatro grados: pero bien pueden dispensar con ellos después que las ho« 

I en orden. Et pode tun dispensar con toller el obispo , fueras si lo quisiere soTrir 

el clfrigo que hobiese habido muchas barra- otorgándogelo por dispensación. Rt puede 

Íanas oue pueda usar de su orden desque ho-* aun dispensar con el clérigo que se casase con 
iere techo penitencia." Asi concluye la Icj mugier virgen desque hobiere fecha peniten« 
en el cód. B. R. 3.1 en el qual sigue It cia, mas non con otra. Et dispensar puede 
zxxyiii con este epígrafe: Quáles son lar con qualauier hombre de orden que sea dé^ 
útras cpsas en que los oHsfos pueden aun rigo fice.' Sigue con el texto. 
áíU pensar con los clérigos de sus obispados: a camie. Tol. i. B. R. 2. t. Esc. i» 
Y dice asi. «Dispensar puede el obispo en 3 En el cód. B. R. 3. es ley xxxiXf j 
otras cosu sin las que dice en la ley ante empieza asi. » Defendido es á los obispos de 
desta, ca si algún arcidiano ó otro de los dispensar con los clérigos que non puedan re- 
prelados menores que hobiese poder segund cebir muchas órdenes sagradas , como quier 
costumbre de su eglesia de dar razón ó po^ que lo puedan facer después que las hobiesen 
ser clérigo en algún logar del obispado , m^ recebidas." Sigue con el textOt 
tiere hi clérigo extraayo^ bien gelo puede 



r-w ^.* 



,a- *- 



jSyensarcon aquellos ■ que non han 

Sy ó personajes» ó beneficios con 

que nQn han sus miembros com- 

:3ta ^AH 3U::» «fK non se pueden ayudar dellos: nín 

i ^Atitia «■¿wgo por razón de casamiento de los 

^ ^ ^ . .oiaí .ifc^j» ciangos. Otrosí non pueden dispensar con 

^ ^^ .^ ,^ ^.^ s^ftDt el áKfO de la tierra, si acaesdese hi muerte o 

^ ^ -^ .^^- --^ utwíttiw vk qtnlquier de las partes » lidiando • i prudba 

^ ^ k«3^^ >w ^ v> por ocrí. Otrosi defendick) les es de dispensar 

>*. «-> ^^^2^ "^ .xosHD seyendo descomulgados , quier sepan el de« 

^ •^^--. >^»^ ^«¿s¿fcv> non, maguer non les veniese emiente aquello 

C» x^vo^w ' v.s:ícw»jJ^ídos. Otrosi non pueden dispensar con aquellos 

\.^^^^t x\^ ¿Booia para recebir orden: et esto se entiende quan- 

^\> v« .^Ni>/ citMttifiK: alguna cosa dellos para ordenarlos; mas si él non 

4 vvC^ii^^Cv ^ <ik|iidlos que se ordenasen fuesen sabidores de aquella 

>^iKVk4> íhictt 1» podría ficer desque el clérigo que asi tomase la orden 

\MVxH«s¿C!A ^ BU^funa condición de nunca usar della. Et otrosi non 

sKS^:^ ^ijMOtftf coa aquellos que fuesen mal eníamados por algunt íe- 

^^ >x^i¿^i*io ^ los que dice ^ en las leyes que £iblan en esta razón, 

Kuu Mtt vXNBi d q[ue fiíese abat de algunt monesterio habiendo ante fe- 

sj¡K> "^ MV^'^wn en otra orden , nin con el clérigo que haya dos racicHies 

<%t '4i^ ^^^% nin otrosi con aquellos que non saben ninguna co^a de 

vU>v<k^ ^^ «*^ (ecieron penitencia concejeramiente , nin con los siervos 

kít* viuc ^MA forros» nin con los que bui á dar cuenta á rey d á otro 

$o£»^ <*Mc «ic b hayan ^ dada , nin con el que hobiese recebido alguna 

4c U«^ iMtyoM^ órdenes en otro tiempo » fueras en aquellos señalados en 

oiic I^ Mtcskn &ctr , maguer que pueda dispensar con uno ó con dos 

oiM^ .><' g^^kocn de alguno de los quatro grados ó de todos, et esto en 

k"^ skMiMkwoft'ó en las otras fiestas grandes. 

% «m i«M )m^ H«c« iñoé. Tol. I. penstr con elloc^ et esto le entiende si el 

h 4 ycv^ «v>b^ ritpto ó dotra minera, obispo toma alguna cosa dellos." Sigue con 

It lík^ )^ IvJNÉidht Ó por prueba ó de otra el texto. 

^^^^^ |\4, 1^ 4 en las leyes. Et defendido les es otrosi 

% J^«iV«MkMdw» ni Aun non lo deben de dispensar con nmguno daquellos que en- 

(^^4 ^yn «iM^uv^ ^ lajT^ndo descomulga- tran en orden ante que cumpla en ella el pr¡- 

^1.% 41» «M^i^»fhM tt querellan dellos á los mero anyo de la proba , nm otrosi non pode 

«v^y^ v«^ti«ta% d*iÁiMÍose de querellar pri- dispensar con ninguno que sea abat B. K. g. 

^^N»^ 4 ¡N** Mesr^%pos ó á los otros que son $ promisión en otra orden. ToL i. t. g. 

w, ««.^^vm^Kk e*To espiritual.'* Aqui con- Esc. g. 

^•V^'f «« )>«^ «« »t ctVL B» R^ J*» ^ ^^ V^ ^ duda; nin con ninguno que se ipneda 

Waw U \^\\^fMtep«gnirti Enfuálks otras ordenar de las mayores ordenes en ningún 

,^^ »«4» mJhi 9H 9Htft iUfinsmr con sus tiempo sinon aquellos que dice desuso » ma- 

^« vi ' ^ « tm^M^a asi. • Simonía faciendo guer que poda dispensar &c. B. K. g. 
«^<«M% 4« v\t^ I noa puede el obispo dls- 



TITULO y. S4^ 

L£T LXV. 

Que mayor ia dt honra han los feriados sobre los otros clérigos. 

Los perlados han mayorías en siete maneras por honra de santa 
eglesia mas que los otros clérigos: la primera es que en el dia que le fa« 
ccn obispo salle de poder de su padre ó del otro mayoral que habie si 
era en alguna orden: la segunda que nol pueden facer guardador de 
huérfanos: la tercera que si era siervo, 6 solariego, 6 de ünage de al- 
guno dellos, que de aili adelante finca por libre et nol puede ninguno 
tornar á servidumbre nin a facer aquel servicio á su señor quel ante racie. 
Empero si hobiese seido oficial en la corte del rey de aquellos que son 
tenudos de dar cuenta, non es por eso quito, a menos de dar las tres 
partes de quanto habie a la sazón que lo esleyeron: la quarta que non 
lo pueden apremiar que venga á firmar ante ningún judgador, nin fir- 
me en otro lugar si non quisiere, mas deben enviar a el que diga la 
verdat que sopiere en la manera que dice en el título de los testigos: la 
quinta que non es tenudo de venir , nil pueden apremiar que venga por 
su persona á pleito ante ningún judgador seglar, fueras ende sil man- 
dase venir el rey ante sí: la sexta quel non deben tomar por fiador en 
ningunt pleito: la setena que non debe dar ninguna cosa a los judga- 
dores de aquello sobre que hobiere pleito segunt dan los otros homes, 
asi como dice en el título del complimiento de los juicios. Et como 
quier ' que otros derechos hayan en santa eglesia segunt dice adelante % 
estas mejorias han los perlados mayores sobre todos los otros* 

LBY LXVI. 

Qm todos los cristianos deben honrar de voluntad ^ et en dicho et en Jecho 
d los patriarcas, et a los primados, et d los arzobispos 

et á los obispos. 

' Honrados deben ser por los lugares que tienen los patriarcas ^ et 
los primados, et los arzobispos et los obispos, de quien habemos fabla- 
do en las leyes ante desta. Et esta honra debe ser en tres maneras: la 

1 que otros degredos ha en sancta egle- sia qué mejorías han sobre los otros, tovo por 
tía. Esc. I. 2. hiende mostrar quiles deben ellos seer, et 

2 estas memorias han los obispos sobre de qué maneras, et en quáies cosas pueden 
los otros , et aun demás que ellos poden or* despensar." Asi concluye la lej en el códice 
denar clérigos, et consagrar crisma, et alta- B. k. 3. 

res, et eglesiis, et cálices, et cruces, et 3 En el cód. B. R. 3. es ley xvii , y em- 

bendecir vestimentas, lo que non pode facer pieza así. «Merecen seer mucho honrados 
otro clérigo. Et pues que mostró s^nta egle* por los logares ócc.** 

TOMO I. JI 



«JO PARTIDA I. 

primera de voluntad» la segunda en dicho^ la tercera en fecho. Et la de 
voluntad es que crean que ellos tienen lugar de los apostóles, asi como 
sobredicho es, et que son medianeros entre Dios et el pueblo para ro- 
gar por ellos , et que deben ser oidas sus oraciones en las cosas que pe- 
dieren con derecho, ca asi lo dixo nuestro señor lesa Cristo á los após- 
toles: lo que me vos pedierdes orando creed que lo feré por vos, et * 
acabarlo hedes; et la honra que les deben fitcer por palabra es que los 
llamen señores por los lugares honrados que tienen de los apóstoles co- 
mo dicho es, et porque son guarda de las almas. Et la honra que les 
deben fitcer de fecho es que se levanten á ellos, et los acojan bien, et les 
&gan reverencia en las otras cosas segunt fiíere costumbre de la tiernu 

XmiLO VL 



DB LOS CLÉRIGOS, ET DE LAS COSAS QITE LES PERTENESCEN FACER 
ET DE. LAS QVE LES SON VEDADAS. 

* JNueve órdenes de ángeles ordenó nuestro señor Dios en la eglesta 
celestial, et puso á cada una dellas en su grado, et dio mayoría á los unos 



I acabarlo hedes* Et otros! lot deben 
honrar los hombres en su palabra llamán- 
dolos todos senjoresi fueras ende empe- 
rador ó rey i pero esto en aquellos logares 
o non es asi costumbrado de gelo llaman 
mas por derecho todos los cristianos gelo de- 
ben decir » porque son padres de lu almas» 
et todo hombre en quanto es padre es sensor: 
et otrosí los deben honrar porque son maes- 
tros et muestran la ley, que es carrera de sal- 
vación , et facerles deben honra en besándo- 
les las manos todos los cristianos , fueras en- 
de estos senjraladamientre que díxiemos desi^ 
so ; pero emperador nin rey non : mas deben 
los recibir bien quando á ellos vinieren , et 
asentarlos consigo , si quisieren con ellos seer, 
tt si non asentarlos en otro logar honrado, 
et esto por honra de Dios et de los apósto- 
les cuyo lugar tienen. Mas con todo esto si 
algunas cosas temporales toviere qualquier 
dcstos prelados por que haya de facer vasa* 
llage al emperador ó al rey, también le debe 
facer homenage como otro su vasallo lego, 
et besarle la manOi si gela quisiere dar, por 
razón de aquello que tiene del." Asi conclu- 
ye la ley xvii en el B. R. 3. 

1 En el cód. B. R^ 3* es ley i del titu- 
lo yiiy y dice asi. «Degredos departidos 
ion entre los prelados de sancta eglesia, poiw 



que muestran las mayorías que han los unoa 
sobre los otros, segund dice en el título ante 
deste, et esto quiso nuestro Senyor que fuese 
ordenado en la eglesia terrenal, segund orde- 
nara él primeramientre en ia de los cíelos en 
3ue fizo por el su grant saber nueve órdenes 
e ángeles, et puso cada una dellas en su 
grado segunt que él rovo por bien, et dio 
mayoría á los unos sobre los otros : et estoa 
son ángeles et arcángeles, virtudes et potes- 
tades, principados, tronos, querubín et sera- 
fin* Onde á semeianza desto pusieron los sano» 
tos padres que hobiesen nueve órdenes en la 
eglesia deste mundo, et son estas, orden de 
corona, ostiario, lector, ezdrcista , acólito^ 
subdiácono, preste, obispo. Et el departi- 
miento destu órdenes et destos degrados fue 
fecho por tres razones: la primera que ha- 
biendo hi mayores et menores, conosc tesen 
los menores mayoría á sus mayorales, et les 
fuesen obedientes, et hobiesen so bien facer, 
et otrosí los mayores ifott amasen á sus me- 
nores honrando et serviéndose dellos, et que 
los emoarasen en so derecho , et esto guar- 
dando los unos á los otros que hobiesen ayun- 
tamiento verdadero damor et de paz entre sí, 
et que ficiese cada uno lealmientre lo quel 
conviniese de facer. La segunda razón es que 
loa hombres non podrían en ninguna manera 



TITULO VI. 2^1 

sohK los Otros, et púsoles nombres segunt sus oficios. Onde ¿semejante 
desto ordenaron los santos padres en la eglesía terjenal nueve órdenes 
de clérigos^ et dieron á los unos mayoría sobre I09 otros, et pqsieronles 
nombres segunt aquello que han de hcct. Et esto fue fecho por tres ra- 
zones: la una porque asi como los ángeles loan á Dios siempre en los 
cielos, que a semejante destos loasen estos a Dios en tierra: et la otra 
porque feciesen sus fechos mas ordenadamiente et niejor: et la otra por- 
que habiendo hi mayores et menores, conoscieseti los menores mayoría 
á sus mayores, et les fuesen obedientes, et hobiesen su bien facer, et los 
mayores que amasen á sus menores serviéndose dellos et amparándolos 
en su derecho. Et á estos grados de ordenes llaman al primero corona, 
al segundo ostiario» al tercero leedor^ al quarto exorcista,.al quinto accv 
lito, al sexto subdiácono, al seteno diácono, al ' ochavo preste' et al no- 
veno obispo. Et aun los santos padres tovieron que era bien por otra 
ra2on que estos grados fuesen en santa eglesia^ porque los homes ho- 
biesen por ellos ayuntamiento verdadero de amor et de paz que durase 
entre ellos. Onde pues que en el título ante deste fablamos de los obis- 
pos et de los otros perlados mayores, conviene de decir aqui de los clé- 
rigos menores: et mostrar por qué han asi nombre: et quáiatas manejas 
son dellos: et qué es lo que deben facer de su oficio: et quáles non pue- 
den recebir esta orden de clerecía: et en.quál manera deben, vevir et ser 
honestos: et qué franquezas han los que las recibieren: et por quices cor 
sas las pierden, et en qué manera: et cómo deben ser guardados et 
jbonrados. 

LEY I, 

Qué qnUr decir clérigo. 

Clérigos tanto quiere decir como homes escogidos en suerte de Dios. 
Et esto se demuestra por dos razones: la ima porque ellos han de decir 
las horas et facer todo el servicio de Dios segunt que es establecido en 
santa eglesía; et la otra porque se deben tener por ahondados et vevir 

trevir unos con otros, tiín su ayuntamiento miento verdadero de amoret de paz, et que 

non podría durar nin seer estable si este de- durase entrellos. Onde pues <}ue en el título 

partimiento non fuese tenudo et guardado. ante deste Tabla de los obispos et de los pre^ 

La tercera razón es que si todos los hombres lados mayores , conviene de decir en este de 

fuesen eguales , et non conosciesen unos á los clérigos menores , et mostrar por qué han 

otros mayoria , non podrian por oinguna ma- asi nombre: et auintas maneras, son dellos: 

sera seer avenidos nin vivir en uno, nin al- et qué es lo que deben facer de su oficio: et 

canzaria derecho el que tuerto recebiese. Et quáles non pueden recebir esta orden de de- 

por todas estas razones quiso nuestro Senyor recia : et en quál manera deben vevir et seer 

que estos degrados fuesen en la eglesia, ppr- honestos: et qué franquezas han.** 
que los hombres hobiesen por ellos ayunta- i octavo. Tol. a. j. 

TOMO !• II 2 



a^2 PARTIDA I. 

de aquella suerte que dan los cristianos á Dios, asi como décimas» et 
premíelas et ofrendas. Et por ende todos aquellos que son ordenados de 
corona 6 dende arriba son llamados clérigos comunalmientreí quier 
sean mayores o menores. 

LEY II. 

Qudntas maneras son de clérigos. 

Santos padres son llamados todos aquellos que fecieron el (^dena- 
miento de santa eglesia: et esto por dos razones: la una porque ellos fue- 
ron santos en su vida et en sus fechos , et la otra porque fecieron santo 
ordenaniiento: et padres los llanun ' porque crian los aistianos espiri* 
tualmente con este santo ordenamiento sobredicho, asi como los padres 
temporales crian sus fijos. Et ellos fecieron departimiento entre los clé- 
rigos 9 ca á los unos posieron en las eglesias catedrales por mayores per-» 
ranas por honra de los lugares que tienen , asi como deanes, 6 * prebos* 
tes, ó priores, ó arcedianos, et aquellos que llaman en algunas eglesias 
chantres et en otras capiscoles, et otros que dicen tesoreros o sacrista^ 
nes, et aun hi ha otros a que llaman maestrescuela: et otros posieron 
en las eglesias ' colegiales que non son obispados, en que ha otrosi per- 
sonas et canónigos en cada una dellas segunt la cosmmbre que comen- 
zaron i usar qu^do las fecieron primeramientre. Et aun sin todos estos» 
otros dérigos hi ha que llaman perroquiales^ que han de haber un ma- 
yoral en cada una dellas ^ que haya cura de las almas de aquellos que 
son sus perroquianos: et estos han un mayoral i que llaman ardpreste» 
que ha de haber muchas perroquias. Pero todos estos sobredichos, co- 
mo quier que sean en tantas maneras, o son prestes, ó diáconos , 6 sub- 
diáconos, ó son de todos los quatro grados, o de alguno dellos, ó han 
corona solamiente; ca otro ninguno non puede ser beneficiado en santa 
eglesu sinon el que hobiere alguna destas ordenes. 

LEY III. 

Qué quier decir dean^ o preboste 6 prior , et qudl es el oficio dellos. 

' Dean es el primero personage et el mayor en algunas eglesias ca- 
tedrales del obispo afuera: et decanus en latin tanto quiere decir en ro- 

1 porque dellos nució todo este ordena* 5 Deantzgo. S. Tol. 2. j. Detnado. 
miento sobredicho, et ellos fecieron depar« Esc. 3. En el cód. B. R. g. empieza asi esta 
timiento. B« R. 3. ley. • Algunas eglesias catedrales son en que 

2 prepósitos. Tol i. es el primero personazgo et el major del 

3 colegiadas. Tol. 2. conventuales. B.R. 3. obispo en fuera el deanago, et dfcanm en 

4 que haya la cura dellos et de las almas latin tanto quiere decir ^c." 
de aquellos que son sus perroquianos. Esc i • a. 



TITULO VI. flJ3 

manee como home muy viejo et muy cano : ca bien asi como el home 
que es cano debe ^ por derecho sesudo» et asosegado» et asentado et > 
de buenas maneras » otrosí lo debe ser el deán entre los otros de la egle- 
sia por honra del lugar que tiene. Et aun decanus en latín tanto quiere 
decir en nuestro lenguage como cabdiello de diez» ca andguamientc 
quando las eglesias catedrales eran pobres partían en algunas dellas los 
clérigos á compartas en que había diez en cada compaña» et ponien 
uno por cabdiello de cada una dellas» et llamaban á este deán. Et por 
que el oficio del déaü es mas honrado et mayor que el de los otros co- 
munalmente en las mas eglesias del obispo afuera» por ende debe ser 
mas honrado en el coro * et en el cabildo» et débenle obedecer en las 
cosas que fueren guisadas et derechas: et ¿1 ha poder de judgar a los de 
la eglesia» asi como juez ordinario» et puede vedair et descomulgar i los 
que lo meresciesen» et facerles emendar los yerros que hobieren fechos. 
Empero este poderío que han los deanes sobre los otros» mas lo han por 
costumbre usada de luengo tiempo que por derecho escripto. Et otras 
eglesias catedrales son en <]^e ha ' prebostes o priores que tienasn ese 
mesmo higar que \oh deanes^» et han ese mesmo poder. Et preboste d 
praposHus en latín tanto quier decir en romance como home que es an- 
tepuesto de los otros por mayoral del obispo afuera. Et prior en latín 
tanto quiere decir en nuestro lenguage como primero et mayoral de los 
otros « so el obispo. 

LEY IV. 

Qué qmer decir arcediano, et qtié cosas ha de facer de su oficio. 

Arcediano tanto quiere decir en griego como cabdiello de los * evan- 
gelisteros en ladino. Et porque los arcedianos son vicarios de los obis- 
pos» tovo por bien santa eglesia de mostrar que es lo que pueden facer: 
et dixo que cada uno dellos puede visitar las eglesias de su arcedíanad- 
go» et ordenarlas» et oír los pleitos que hi acaescieren et que pertenes- 
cieren i juicio de santa eglesia. Et bm poder sobre los clérigos que hi 
fueren de los judgar» et castigar et fitcerles emendar los males que fecie- 
ron en si o en otrí » fueras ende si fuesen los yerros tan grandes que los 
non podiesen &cer emendar sin su obispo. Et débenles enseñar como 
vivan ^ ordenadamiente» et &gan bien su oficio» et deben pedricar al 

I et de buenas manyas. B. R. 3. 4 fueras ende el obispo. Esc. 3. del obis- 

a en el cabillo. B. R. 3. Tol. i. po en fuera. B. R. 3. 

3 prestes. Tol. i. 3. arciprestes. Esc. a. 5 evangelistu en latin. ToL z. 

prepósitos. Tol. 2; o honradamente. ToL i. 



354 PARTIDA I. 

pueblo.» et enseñarles la aeencia» e( mostrarles como sepan guardarse 
de los pecados: ca de todas estas cosas son tenudos de dar razón al nues- 
tro Señor en el dia del juicio. £t por todas estas cosas que han de fiíc^r 
dixo sant Clemente papa, que el arcediano era como ojo del obispo» 
porque él ha de veer las cosas que fuerea mal fechas en su arcedianadgo, 
ca él las ha de veer et &cer emendar, et mostrarlas al obispo que las cas- 
tigue ét las emíende. £t aun al han de facer los arcedianos , ca ellos ' de- 
ben esprobar los clérigos quando se venieren á ordenar si saben leer et 
cantar, ó si son tales que merescan aquella orden que demandan, et desi 
presentarlos al obispo que los ordene, mas non les pueden dar letras para 
otros obispos <^e los ordenen si non fuere por mandado de sus obispos: 
nin pueden otrosi dar cura de almas á ningunt clérigo sin su mandado 
dellos, fueras ende si en algunas eglesias lo hobiesen u^do por costum«- 
bre de luengo tiempo. Otrosi los clérigos que hobieren de haber benefi«- 
cios débehlos esprobar primeramiente los arcedianos si los merescen, et 
desi presentarlos al obispo que gelos dé: et después que el obispo gelos 
hobiere otorgado ellos los deben meter en ^nencia. Et quando el obis- 
po quisiere ^cer algún arcipreste el arcedi^o se debe acertar con él en 
tacerle: et si el arcipreste feciere por quedaba perder el arciprestadgo, 
el arcediano debe ser con el obispo quando g^lo tollíere: et esto es por 
que el arcipreste es vicario de amos á dos, también del arcediano como 
del obispo: et otrosí al arcediano pertenesce de poner en la siella pri* 
meramientre al abad ó al abadesa que. el obispo feciére en su arcedia* 
nadgo. Otrosi el arcediano ha poder de vedar et de descomulgar tam- 
bién á los clérigos como á los legos de su arcedianadgo quando lo me-> 
rescieren, et vedar las eglesias que non digan hi horas segunt lo han de 
costumbre. 

LEY y. 

Que ^cr decir chantre, 6 capiscol 6 pritnicerio , et qudl es el oficio dellos. 

Chantre tanto quiere decir como cantor, et pertenesce a su oficio 
de comenzar los responsos , et los himnos et los otros cantos que ho* 
hieren i cantar también en las procesiones que fecieren como en el co<- 
ro : et él debe mandar et ordenar quien lea et cante las cosas que fueren 
menester de leer ó de cantar: et á él deben obedecer los acólitos, et los 
leedores et los salmistas. Et algunas eglesias catedrales son en que ha car 
piscóles que han ese mesmo oficio que los chantres. * Et capiscol tanto 
quiere decir como cabdiello del coro para levantar los cantos: et aun 

I hao de probar. Tol. x. cir en romtnce como cabdiello de escuela; 

a Et capUc9l en iatin tanto quiere de- et aun hi ha otraa eglesias en que ha primice- 



TITULO VI» 2^f 

Otras egiesias hay en que ha primicerios que han ese mesmo oficio que 
los chantres. Et primiccrius en latin tanto quiere decir en romance co- 
mo primero en el coro, et en comenzar los cantos, et para ordenar et 
mandar i los otros cómo canten et anden honestamiente en las proce- 
siones. £t la nuyoria desta dignidat se puede mejor saber por hs cos- 
tumbres usadas de |as egiesias que por otro derecho escripto. 

LBY VI. 

Qué quier decir tesorero 6 sacristán, et quál es el oficio dellos. 

Tesorero tanto quiere decir como guardador de tesoro, ca á su ofi- 
cio pertenesce de guardar las cruces, et los cálices, et las vestunientas, et 
4os libros et todos los ornamientos de la eglesia: et i\ debe componer 
los altares, et tener la eglesia limpia et apuesta, et ahondada de encienso 
et de candelas et de las otras luminarias que hi fueren menester: et otrosi 
^1 debe guardar la crisma, et mandar et ordenar ' como se £iga el bau- 
tismo: et á su oficio pertenesce de fitcer tañer las campanas, lit algunas 
^lesias hi ha en que ha sacrbtanes que han este mesmo oficio que los 
tesoreros: et sacristán en latin tanto quier decir en romance como home 
que es puesto por guardador de cosas sagradas. 

LET VII. 

Qué quier decir maestrescuela^ et quál es su qficio. 

Maestrescuela tanto quiere decir como maestro et proveedor de las 
escuelas: et pertenesce a su oficio de dar maestros en la eglesia que mué»* 
tren á los mozos leer et cantar, et é\ debe emendar los libros en que le- 
yeren en la eglesia, et otrosi al que leyere en el coro quando errare: et 
otrosi i su odcio pertenesce de estar delante quando probaren los esco- 
lares en las cibdades do son los estudios, sí son tan letrados que merescan 
ser otorgados por maestros de gramática, ó de lógica o de alguno de los 
otros saberes} et á los que entendiere que lo merescen puédeles otorgar 
que lean asi como nuestros. Et á esta mesma dignidat llaman en algu- 
nos lugares chanceller, et dícenle asi porque de su oficio es £icer las car-» 
tas que pertenescen al cabildo en aquellas egiesias o es asi llamado. 

r¡ot Que han ese metoio oficio que los chan- oestamientre eo ]ai procestones." Y conclti* 

tres. £t prMceríus en latin tanto es en ro» ye la Ity en el códice B. R. 3. 

manee como primero entre los cUrigos para i cómo se iaga el babtisterio. B. R. 3. 

comenzar los cantos « et para ordenar, et Esc. x. 

mandar á los otros como canten et anden ho- 



ü§6 PARTIDA i; 

LEY vm. 

Qué quier decir arcipreste^ et qué cosas debe facer de su oficio. 

Arcipreste tanto quiere decir como cabdiello de los prestes: et esto 
porque ha poder sobrellos en las cosas que diremos adelante. Et los arci- 
prestes son en tres maneras: las dos son en las eglesias catedrales, et la 
tercera es en las otras eglesias de los obispados; ca unos hi ha en algunas 
eglesias catedrales que tienen lugar de deanes, et en otras eglesias catedra- 
les hay otros que non tienen tamaiios lugares como ellos. Et sin estos hay 
otros arciprestes menores que son puestos por las villas de \o% obispados. 
Et los primeros arciprestes que tienen lugar como deanes son mayores 
que los arcedianos, et deben facer su morada ' cutiananilente en la egle- 
sia catedral mas que en otro lugar : et aun han de haber en guarda todos los 
prestes desa mesma eglesia donde fueren arciprestes, et á todos los otros 
de la cibdat segunt la costumbre usada de cada lugar. Et quando el obis- 
po non fuere en la eglesia, ellos deben cantar k misa en su lugar, ó 
mandar a otros que la digan. Los otros arciprestes que son en las egle- 
sias catedrales , como quier que non tengan tamaño lugar como deanes, 
eso mesmo han de £icer de su oficio como los otros , fueras ende que 
son menores que los arcedianos, et son tenudos de los obedecer. La ter- 
cera manera de los otros que son puestos por las villas de los obispados 
son menores que los de las catedrales, et cada uno dellos es tenudo de 
obedecer á su arcediano. Et destos átales se entiende lo que dice en la 
quarta ley ante desta que deben ser puestos por el obispo et por el arce- 
diano: et que ellos los deben toUer si federen por que. Et las cosas que 
estos han de facer son estas: deben requerir et resitar todas las eglesias 
de sus arciprestadgos , también las de las villas como las de las aldeas, et 
saber como viven los clérigos, et como fiícen su oficio , et otrosi de qué 
'vida son los legos: et si fallaren que algunos destos han fecho algunos 
* yerros , débengelos facer emendar et castigarlos que se guarden que los 
non fagan dende adelante: et si los yerros fueren tales que ellos non los 

Cuedan castigar nin fiícer emendar , débenlo decir á los arcedianos d á 
>s obispos que los castiguen, et pueden descomulgar et vedar segunt 
que diz en la quaru ley ante desta que lo pueden fiícer los arcedianos. 

I continuadtmientre. B. R. 3. 



TITULO VI. 257 

LBT IX. 

Que qutcr decir preste , et qtié cosas ha de facer de su oficio. 

Preste en lenguage griego tanto quiere decir como viejo; pero esta 
vejedat non se entiende por razón de tiempo , mas por honra del lugar 
que tiene: ca antiguamiente viejos solien llamar a los que tenien lugares 
honrados et hablen de £icer los grandes fechos : et aun hoy en dia \<> 
usan los moros et los judíos. Et aun han otrp nombre los prestes segunt 
latin, ca llámanlos sacerdotes , que quiere tanto decir como cabdiellos 
sagrados: ca sin falla ellos son mayores quanto en orden de todos los 
otros clérigos de los obispos en afuera: et aun tienen este nombre por 
otra razón , et esto es porque ellos son dadores de los sacramentos de 
santa eglesia, et dellos los reciben los cristianos, fueras ende la confir- 
mación que non pertenesce i otri de la dar sinon á los perlados. Et aun 
en el tiempo antiguo á los obispos prestes les solían llamar. Pero este 
nombre de preste o de sacerdote tanto quiere decir en nuestro lenguage 
como misacantano » que ha de consagrar el cuerpo et la sangre de nues- 
tro señor lesu Cristo. Et otrosí ellos pueden pedricar al pueblo, et dar- 
les bendición después de la misa deciendo que los bendiga el Padre, et 
el Fijo ^ el Espu'itu santo, dexando todas las otras palabras que dicen 
los obispos : et aun ellos pueden reconciliar á los descomulgados veyén* 
dolos en hora de muerte y fitciéndoles primeramiente jurar que estén i 
mandamiento de santa eglesia. 

LET X. 

Qué quier decir diácono et subdidcono , et qtié cosas han de facer. 

Diácono tanto quiere decir en griego como servidor, ca ellos han 
de servir a los prestes quando cantan la misa., et hanlede ofrecer el pan 
et el vino de que consagran el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo , et 
ellos han de decir el evangelio* qiie cuenta los sus fechos; et por eso los 
llaman evangelisteros: et pueden aun pedricar, et batear et dar peniten- 
cias a hora de muerte, non podiendo haber preste. Et aun han otro 
nombre, ca les dic^ levitas; et esto .^porque los primeros dellos fueron 
del linage de Leví, que fue uno de los Hjos de Israel. Et subdiáconos 
tanto quier decir como menores que diáconos en orden, ca ellos han de 
servir á los diáconos, et les han de dar el pan et el vino que dice desuso 
que es para el' sacrlEcio: et han d^ estar después dellos quando cantan 

TOMO I. KK 



S58 PARTIDA I. 

la misa: et ellos deben decir las epístolas, et por eso los llaman ' epis- 
toleros. 

LEY XI» 

Que nombre ha cada uno de los quatro grados, et qué dthtn facer 

aquellos que los han. 

Acólito es el mas honrado de los quatro grados, que. quiere tanto 
decir en griego como aquel que trae el cirio, ca esto deben ellos &cer 
quando dicen el evangelio, et otrosi quando lievan la hostia et el vino 
á consagrar: et esta candela traen por signifícanza que creamos que lesu 
Cristo es verdadera luz: et por esta razón mesma la encienden á la mi« 
sa, et non la deben decir sin candela: et ellos deben traer el agua et dar- 
la a aquellos que sirven al altar. £t esta orden fue fecha primeramiente 
en la vieja ley, et comenzó en el tiempo de Moysen et de Axon que fue 
el primero * obispo de los judíos. Et exorcista, que es el otro grado, 
quier tanto decir en griego como conjurador, ca estos han poder <b con- 
)urar en el nomlnre de Dios á los demonios que salgan de los homes et 

3ue non tornen á ellos jamas: et por ende deben saber estas conjuraciones 
e cuer porque las sepan decir quando menester fiíere: et esta orden fi- 
zo primeranuente el rey Salomón. Otro grado hi ha á que llaman lector, 
que quiere tanto decir como leedor: et este debe ser atal que sepa leer 
Küs profecías et las liciones abiertamiente, departiendo las palabras segunt 
son porque las puedan mejor entender los que las oyeren. Ostiario es 
otro grado, que quier tanto decir como portero, ca en la vida ley estos 
estabsui á las puertas del templo guardando que non entrase ni ninguno 
que non fuese limpio nin apuesto: et segunt el ordenamiento de santa 
eglesia ellos deben echar della a los descomulgados et todos los otros que 
non son de nuestra ley, et deben acoger á todos los cristianos. Et or- 
den de corona es entrada para los otros grados que habemos dicho, et 
es comienzo de la clerecía: et lo que estos deben £u:er es rezar los sal- 
mos en la eglesia, et por eso los llaman salmistas» 

L£T XII. 

Quáles homes non pueden rescebir orden de clerecía. 

< Clerecía es llamada todas estas maneras de órdenes de clérigos que 
d^ias habemos: mas porque hi ha ayunos homes que las non pueden 

I pistolerot. Eic. s. BÍnguiio receblr ti noo fuere legítimo, oue 

1 de lot obispo» de loe judíoi. Tol. i. quier ttnto decir como fijo que es nascido 

3 Clerecía ó alguna de Us órdenes que segund derecho dé Itj. Et esto puede seer. 

ion dichas en la le/ ante desta sgo puede B. &• 3. 



TITULO VI. a§^ 

recebír, tovo por bien santa eglesia de los moshrar, et son estos: asi 
como los que non son fijos legítimos: et legítimo (juier tanto decir 
como fijo que es nacido segunt ley. Et esto puede ser en tres maneras: 
la primera si es nacido de casamiento de bendiciones: la segunda si al- 
guno hobiere fijo de muger con quien non fuese casado , et después deso 
se casase con ella segunt manda sápta eglesia: la tercera es quando lo le-^ 
gitima el papa ó otro por su mandado. Empero aun hi ha* otra razón 
por que podrie recebir e^ órdenes sobredichas el que non fiíese legíti- 
mo ; et esto serie si entrase en orden de religión primeramiente. Mas 
como quier que estos legitimados o que entran en religión pueden ha- 
ber drden de clerecía, con todo eso non pueden haber personage nin 
dignidat, a menos de otorgamiento del papa; nin otrosí non puede 
haber drden el que fuese embargado por razón de casamiento en alguna 
de las maneras que sobredichas son en el título de los perlados en la ley 
que comienza : Embargado seyendo alguno por razón de casamiento; 
nin otrosí el que hobiese fecho ' homicidio de sa voluntad non se puede 
ordenar nin usar de las ordenes que ante habie asi como adelante se de<* 
muestra. 

LEY XIII. 

En quantas maneras sejace el homeciUo de que ñas ce embargo á los homes 
fara non poder rescehir orden de clerecía. 

Homecillo se face en tres maneras: la primera por voluntad, la se- 
gunda por ocasión, la tercera por premia. Et la que es de voluntad se 
departe en quatro maneras: et la que es por ocasión en dos: et la que 
se Bice por premia en otras dos. Onde de cada una destas maneras por 
que se embargan las órdenes de la clerecía oblaremos en su lugar, ec 
primeramiente de aquella por que se &ce el homecillo de voluntad* 

LEY XIV. 

En quantas maneras se face el homecillo de voluntad. 

Voluntad es cosa que mueve á los hombres á obrar por si sin pre- 
mia de otro. Et como quier aue esto pueda acaescer en todas cosas, 
queremos aquí señíaladamiente áiblar de aquellas que ataiien en fecho de 
homecillo de voluntad por que se embargan las órdenes: et esto puede 

I h^meciello. S. Tol. i. i. Esc. j. 
TOMO I* XX S 



s6o PARTIDA Iv 

ser en quatro maneras, asi como por fecho, ó por consejo, 6 por man- 
damiento ó por defendimienco. £t la primera de fecho es quando mata 
alguno á otro por sus manos: la segunda de consejo es quando conseja 
uno á otro que mate á alguno^ 6 da consejo a quien lo conseje que lo 
faga: la tercera de mandamiento es quando alguno manda á otro sobre 
quien ha poder deciendol, mandóte que mates á filian, o mata á los que 
fallares, ó sí esfuerza á los que pelean deciéndoles, matadlos, ca maguer 
aquellos a quien lo dexiese asi non fuesen su)^s, aquel esfuerzo que les 
da tanto es como mandamiento para ser en culpa de homecillo aquel 
que gelo manda: la quarta que es del defendimiento entiéndese en dos 
maneras : la primera si ampara á alguno que quieren matar , et non de-* 
fiende á aquel a quien ampara que non mate al otro : la segunda si al- 
gimos se quieren matar et viene otro por partillos, et sobresto viene 
otro de otra parte et defiende á aquel que los departe ' que lo non &ga, 
et acaesce que sobre tal defendimiento se face homecillo. Onde qual- 
quier que haya fecho homecillo de voluntad en alguna de las maneras 
sobredichas, non puede recebir órdenes nin usar de las que ante ha« 
bie, fueras si el papa dispensase con él, asi como desuso es dicho en las 
leyes que fablan en esta razón. 

L£T XV. 

£n guantas maneras se face el homecillo de ocasión* 

Dicho es en la ley ante desta en qué manera se 6ce el homecillo de 
voluntad: et agora conviene de decir aquí del que se &ce por ocasión. 
Et este atal puede ser en dos maneras : la primera mete en culpa al ho^ 
miciero et nol escusa de pena, como si algunt clérigo fiíce cosa quel noa 
conviene de &cer : et esto serie como si matase home corriendo caballo, 
d alanzando, 6 bofordando, o echando piedra *, o tirando de ballesta o 
dardo, o £iciendo otra cosa semejante destas. Ca maguer el homecillo 
acaesca por ocasión, et se guarde el fiícedor quanto podiere de fiícer da- 
ño , non se puede escusar que non sea en culpa , por quel acaesce de hr 
cer l9)mecillo usando de cosa quel non conviene. Et por ende non pue- 
de usar de las ordenes que ante habie nin sobir á mayores, á menos de 

I que non lo ftga. Et en ninguna dettu que puedan haber loi beneficios que ante ha* 

maneras <|ue se face el homecillo de volun* bian que aquel fecho ficiesen." ÍÍÁ concluye 

tat non dispensa el papa con aquellos que lo la lejr en el cód. B. K« tt. 
facen porque puedan recebir órdenes, nin a ó tirando de ballesta ó de arco. S. 

usar de las que ante habian , como quier que ToL i. a. ó armando ballesta ó arco. Eac 3. 
dispense con ellos queriéndoles facer gracia 



TITULO VI. s6l 

dtspentr el papa con ¿I Eso raismo seria si algiint clérigo feries^ á al- 
guna muger preibuia como en manera de castigo, ó le diese yerbas con 
entencion de melecinarla, ó fecíese otra cosa qualquier non cuidando 
que se perderie por ende la criatura: ca si por tal razón se perdiese se- 
yendo viva, non puede sobir á. mayores órdenes nin usar de las que 
ante habie. La segunda manera que saca el homeciello de culpa et lo es- 
cusa de pena es asi como quando algunt clérigo &ce homecillo por oca- 
sión^ fiíciendo alguna labor ó otra cosa quel convenga, guardándose de 
fitcer daño í otri quanto puede. Et esto serie como si adobase campanas^ 
d cortase árbol, d derribase pared, o labrase alguna casa, ó feciese otra 
cosa semejante destas, et dixiese á los que pasasen por aquel lugar que 
se guardasen , et esto en sazón que lo podiesen facer^ et ellos non se 
queriendo guardar acaesciese que moriese hi alguno. Ca del homecillo 
que acaesciese por tal ocasión non serie en culpa el que lo hobiese fecho, 
nin haberle menester dispensación para usar de las órdenes q^ ante ha- 
bie n¡n para sobir á mayores. Empero si de aquel homecillo naciese cran^ 
de escándalo, ó fuese ende tan mal enfiunado el que lo hobiese fecho 
por quel fuese menester de se salvar et non lo podiese &cer, estonce ha- 
bría menester dispensación: mas si non se guardase quanto podiera et 
debiera de &cer daño segunt que desuso es dicho, non puede usar de las 
órdenes que había quando fizo el homecillo, nin ordenarse de mayores 
órdenes, á menos de dispensar primeramente el papa con él, et esto 
porque (iie en culpa. 

LEY XVI. 

JSn qué manera se face el homecillo par premia. 

Premia es cosa que escusa á los clérigos de pena, de manera que ma* 
guer fagan homecillo, non han menester dispensación para usar de las 
órdenes que ante habien, como quier que non puedan sobir á mayores, 
á menos de dispensar primeramente el papa con ellos. Et esto serie co- 
mo si algunt clérigo matase home defendiéndose, non lo podiendo es- 
cusar en ninguna manera. Et aun podrie acaescer que akunt clérigo &- 
rie homecillo de otra guisa que serie como en manera ac premia, pero 
non se podrie escusar de pena el que lo feciese ': et esto serie como si 
sopiese qu^venien á cercar la casa ó el lugar en que estaba, ó que an- 
daban algunos para lo matar , ó en alguna otra manera semejante destas, 
et sabiéndolo et ppdiéndolo escusar non lo quisiere fecer. Ca si en tal ma« 
ñera feciese homecillo , non se podrie después ordenar de mayores ór« 

t et esto seria como ú sopiese quel te* Tenían cercar la casa. B. K. 3. 
alan la carrera por do babia de pasar^ ó quel 



26a PAKTIDA !• 

denes, como quier quel puede su obispo sofrir en aquellas que ante ha* 
bie» et dexarie sus beneficios por leerle bien et merced , desque hobiere 
compiida la penitencia quel dieren por razoá del homecillo que hobiese 
fecho de esta manera. 

' LEY XVII, 

Cómo c¡ homecillo que es Jecho en manera de justicia embarga al que lo 
facetara non se poder ordenar. 

Lugar teniendo algunt home de juez si ficiese mztx 6 lisiar i otro 
por razón de justicia, non se podrie después ordenar para ser clérigo: 
eso mesmo serie de los que se acertaren en pleito de tal justicia por fe* 
cho, 6 por mandado » ó por consejo ó por ayuda. Et por ende si algu- 
no que fuese de otra ley se hobiese acertado en facer tal justicia como 
esu ante que se tornase cristiano, embargarle hia el homecillo que asi 
hobiese fecho de manera que se non podrie después ordenar , como 
quier quel non embargarle la muerte que hobiese fecho en otra guisa 
como non debia et non por razón de justicia, si después que fuese ba- 
teado quisiese recebir ordenes. Et esto tovo santa eglesia por bien, por- 
que en matar home por justicia non hay pecado ninguno por que el de- 
recho lo manda. Et pues que pecado non hi yace, non se tueUe por el 
bautismo que lava los pecados, pero nasce ende embargo al que tal ho- 
mecillo £u:e, de manera que después non se puede ordenar. 

I En el cód. B. R. 3. es ley xlv del tí- el btptismo. Mas si acaesciese que tal cono 

tulo TI f que trata del apostóligo , y dice así: este hobiese matado ó fecho matar alguno 

r^jt^ t L '11 r L j por iusticia . asi como iuyz ante que se tor* 

Como el komeaUo aue es fecho en manera de "^ ... ' _. / . . ^ , ^ 

• ... • . '. ^, ^ nase cristiano, embargarle hie entonce «1 ho- 

mstícta embarga al aue U face para non /r ^ «n • c • j 

éuuiéfírJ^^^ ^Ut fL^ ^hl^ mecülo que asi Hcicse, de. manera que non 

. poder ordenar nm seer ohifo. ^ ^^{^ ^^¿^^^ ¿^ ¿^^^^^ sagradas, nia 

Todo hombre que ficiese matar á otro por seer obispo : et esto es por esta razón , por- 

iusticia y asi como iuyz, non se podria des- que en matar hombre por iusticia non ha pe* 

pues ordenar para seer clérigo, ntn debe seer cado ninguno, pues el derecho lo manda ma- 

eslevdo para obispo. Pero si alguno que fue- tar, et pues que pecado non hi ha non se 

se dotra ley matase ó mandase matar á algu- tucÚe por el Uvamen del baptismo ; pero 

no, non como iuyz, mas en otra manera como quier que pecado non sea nasce ende 

qualquier , et después de eso se tomase cris- embargo al que tal homecillo face que non 

tiano, tal homecillo como este nol embarga se puede después ordenar nin seer obispo, 

que non pueda recebir órdenes sagradas et et esto es porque el logar que tiene de iustí- 

seer obispo, porque este pecado, et todos cia lo apremia porque lo ha de &cer maguer 

los otros que habia ante fecho se tollen por non quiex». 



TITULO VI. S63 

LEY xvm. 

I>e los siervos que non deben rescebir orden de clerecía. 

Ordenado non debe ser ningún siervo i menos de ser < aforrado 
primeramiente. Empero si aÜguno te * ordenase á menos de ser libre sa- 
biéndolo su sdíor et contradiciéndolo quando lo quisies^i ordenar et de- 
mandándolo; maguer fuese ordenado de qualquier orden » debe ser tor- 
nado ' á su señor; mas sabiéndolo el señor ú lo non contradudese dende 
adelante finca libre , et non lo puede demandar por siervo. £t si el señor 
non lo sopiese et el obispo que lo ordenase ó el que gelo presentase 
para ordenar fuesen ende sabidores, débenle pechar dos siervos tan bue- 
nos como aquel. Et si el uno dellos lo sopiere et el otro non^ debel pe- 
char tales dos siervos como aquel el que fiíere sabidor dello, et si non 
hobiese de que lo pechar deben tornar el siervo á su señor. Pero si al- 
^nt siervo fuese ordenado non lo sabiendo su señor, d si el obispo que 
lo ordeno, ó el que gelo presento non sopiese que era siervo^ si fiíese 
ordenado de las primeras órdenes, que son quatro grados, débenle tor^ 
nar á aquel cuyo era , bien como si non hobiese recebido ordenes: mas 
si fuere ordenado de epístola 6 de evangelio nol pueden desordenar^ 
mas debe él mismo dar por sí otro tal siervo : et si non hobiere de que 
debe ser tornado á su señor* Et si fuere ordenado de misa ^ debel tomar 
aquel cuyo era lo que hobiere; et si no tillare quel tomar puédelo traer 
consigo quel diga las horas, o quel sirva en otro lugar de aquel oficio 
quel pertenesce: et esto es por honra de la orden que recibió. £t lo 
que de suso es dicho quel señor pueda demandar su úctvo después' que 
fuere ordenado, et tornarlo i servidumbre en las maneras sobre dichas» 
entiéndese sil demandare fasta un año después que lo sopiere; ca dende 
adelante non lo podrie fiícer si non por alguna de las razones que dice 
en el título del tiempo por que se gana ó se pierde el señorío de las cosas. 

I forro. Tol. g. et si non bobíerc nada puedol tomtr el se* 

a ordenase ante que fuese ubre sabiendo- nvor que sea su capellán et quel siripa de* 

lo. B. R. 3. ciendo las horas á él ó en otro logar do el 

3 tomado á servidumbre et dado á su mandare j et esto por bonra de la orden &c 
•enyor. B. &. 3. B. K. 3. 

4 debel tomar el senyor lo que hobiere. 



ü64 PARTIDA I. 



L£T XIX* 



Por qué razones non pueden recebir orden sagrada los que facen 

pública penitencia. 

' Públicamíente habiendo fecho penitencia alguno non puede recebir 
drdenes sagradas. Et esto por quatro razones : la prípiera por el alteza 
de las ordenes , que es tan honrada cosa que non debe ser aviluda en tal 
home que tan gravemiente pecase porque hobiese de &cer penitencia 
concejeramiente. Ca maguer el pecado se des&ga por ella, empero finca 
la vergüenza et la mala fama del, que lo embarga para non se poder 
Qrdenar: la segunda razón es que pueden sospechar del que por aventu-- 
ra querrá tornar otra vez en aquel pecado mbmo, pues que lo ha fecho: 
la tercera razón es que podria ser escándalo del pueblo si lo ordenasen, 
moviéndose á decir mal contra aquellos quel diesen la orden, teniendo 
que erraban en darla á tal home que hobiese tal yerro fecho por que 
meresciese tal penitencia; la quarta razón es que podrie ser sospecha 
del que non podrie bien castigar de^ues que orden recibiese á los que 
cayesen en aquel pecado mesmo que el hobiese fecho ; ca siempre le vernie 
emienite quando les quisiese reprehender como á él habie acaescidp tal 
yerro como aquel, et por ende habrie vergüenza de lo £u:er. 

LEY XX. 

2)^ los que resciben babtismo con premia de enfermedat, 6 se batean dos 
veces á sabiendas, que non deben ser ordenados. 

Ordenes non puede recebir el que seyendo sano tíi de edat non se 
quisiese batear, et después quando enfermase recibiese el bautismo por 
miedo de muerte: et esto es porque semeja que lo non fizo de buena 
voluntad, mas * con miedo. Empero tal como este que asi fuere batea- 
do bien se puede ordenar si después que sanare fuer^ de buena vida et 
guardare bien su crbtiandat, o si aquella eglesia para dol quisiesen orde- 
nar fuese tan menguada de clérigos por quel hobiesen á él de tomar. ^ 
Otrosi eí que fuere bateado 6 crisnudo , o recibiere á sabiendas una 

^ I 'En el c6d. B. R. 3* es \tj xvi , j em- % por miedo. Tol. i. por premia B. R. j. 

pieza así. „ Penitencias facen los hombres de '3 Otrott el que fuere dos vegadas bateado 6 

muchas maneras; mas aquellos que la fj^cen i crismado, ó recibiere una orden dos veces, 

la puerta de la eglesia , asi como es dicho de non se puede mas ordenar; pero si alguno dub- 

susoalli do fabla de las penitencias 9 non pue- dase nol viniendo emiente si era bateado 6 

den recebir órdenes sagradas , et esto por qua- non, 6 crismado ó ordenado, sin peligro puede 

tro razones : la primera dcc Sigue con el texto, después fiícer qualquier dellas. Ca todo hom* 



TITULO VI. 26^ 

orden dos veces, non se puede mas ordenar; pero si alguno lo feciese 
nol veniendo emiente, bien puede después recebir las ordenes: ca todo 
home debe entender ' que se non toma dos veces la cosa, maguer la 
fagan, pues que non son ciertos si fue ante fecha. Onde aquel que dos 
vegadas recibiese xá sabiendas el sagramento sobredicho de orden, si non 
fuese ordenado uqI deben ordenar, et si lo fuere debenle toUer las ór« 
denes, porque desprecio mandamiento de santa eglesia. 

LEY XXI. 

JPcf ^/ razón non deben ser ordenados los clérigos es t ranos ^ ó los que 

non son conoscidos. 

Extraño 6 non conoscido seyendo alguno de aquellos que se vienen 
a ordenar, nol debe el obispo d¿ órdenes por dos razones: la una por- 
que non debe ordenar nin judgar home de obispado ageno, ca sí lo fe« 
ciese non podrie aquel que la orden recibiese usar della a menos de ge- 
lo otorgar su obispo: la otra razón es porque aquellos que sallen de los 
obispados onde son et van á los ágenos *, algunos dellos hi ha que lo £h 
cen por malfetrías ó yerros que han fechos, ó porque son de tan malas 
costumbres que los non quieren ordenar sus obispos. Et demás estos 
átales mienten muchas veces dedendo que son ordenados, et non han 
orden ninguna, ó dicen que son de mayores ordenes de las que non han 
por sóbir mas aina á las que cobdician haber. 

s LBT xxn. 

Cómo los clérigos non deben rescebir órdenes sagradas de obispo que 
hobiese renunciado su obispado ó su dignidad. 

Recebir non debe ningunt clérigo órdenes sagradas de obispo que 
hobiese renunciado su obispado et su dignidat; pero las otras bien las 

bre debe entender que non te face dos veces j En el cód. B. R. 3. es ley xxvi con 

la cosa que non saben ciertamientre si (ue fe- este epígrafe : De cámú debe facer conirs Us 

cha. Onde aquel que dos vegadas recebiese í clérigos que reciben órdenes de obispos extra* 

sabiendas algunos destos sacramentos Que ha« nios , 6 de Us que renunciaron sus obispados: 

bemos dicho , si fuere acusado et vencido de* y dice asi. •• Quando et obis^ quisiere órde- 

11o antel iudgador seglar, debe morir por en- nes facer débese conseiar pnmeramiente con 

de, ó si antel iuiz de la eglesia si non fuere su cabildo , et desi puede ordenar los cléri- 

ordenado nol deben ordenar, et si fuere or- gos de su obispado de orden de preste et de 

denado débenle toller las órdenes." Asi con^* todas las otras órdenes dent avuso » et 

dujre la ley del cód. B. R. 3. aquellos que ordenare pueden usar oe las ór- 

I que non se toma dos veces It cota* denes que recibieren t mas si otro obispo los 

ToL I. Esc I. hobiese ordenado sin su mandado , maguer 

a los mas dellos. B. R* 3. reciban las órdenes non pueden usar dellas 

TOMO I. LL 



Íí66 PARTIDA I. 

puede tomar déU pues que los abades ^ benitos que no son obispos pue- 
den ordenar de corona et de orden de ostiario e( de lector. £t si por 
aventura acaesciese que algunos recibiesen órdenes sagradas a sabiendas 
de tales obispos » non pueden después ussur dellas: mas si las hobiesen re« 
cebido non lo sabiendo bien lo pueden facer con licencia dé su obispo. 
Pef o si sabido (líese concejeramiente en aquella tierra do los ordenaban 
que el obispo habia renunciado el obispado et la dignidat, asi como so- 
bre dicho es, estonce non podrien usar de las ordenes que asi hobiesen 
recebidas, nin les deben otorgar sus perlados que usen dellas, maguer 
dbdesen que lo non sabien: ca la cosa que publicamiente saben todos 
non se puede ninguno excusar della deciendo que lo non sabe. Mas los 
clérigos que recibiesen ordenes sagradas de obispo que renunciase el 
obispado tan solamiente et non la dignidat, bien pueden usar dellas si 
las recibieron con otorgamiento de su perlado, fueras ende si el papa ó 
oQr o por su mandado hobiese defendido que las non feciese. 

LBT XXIII. 

Qudles oficios tmbargan los homespor qUe no deben ser ordenados. 

Teniendo alguno oficio por que deba de dar cuenta al rey o á otro 
rico home^ o a * concejo 6 i tales lugares de que hobiese algo, asi co- 
mo mayordomia ó otra cosa que la semejase, defendió santa eglesía que 
se non pudiese ordenar. Et esto por dos razones: la primera porque la 
eglesia non recebiese daño nin menoscabo de los señores a quien ñiesen 
tenudos estos átales de dar cuenta por razón de los lugares que tovieron: 
la segunda porque con razón podrien sospechar contra los que asi qui- 

6sta que él gelo otoi^e. Empero el obispo recibieron. Mas si órdenes sagradas hobiesen 
que dexase su obispado et la dignidat que ho- recebido á sabiendas de tales obispos , non 
biese non puede ordenar á ningún clérigo de ban poder de usar dellas; pero si los que las 
mayores órdenes ; pero de quatro grados recebieron non lo sopiesen , sus obispos pue- 
blen las puede dar; mas el obispo que re* den dispensar con ellos que usen dellas , fue- 
nunciase el obispado tan solamientre, et non ras ende si fuese sabido concejeramientre por 
su dignidat , bien puede dar órdenes sagra- aquella tierra que aquellos obispos habian de» 
das rogandol otro obispo que las faga en xado sus obispados, asi como sobredicho es, 
su obispado, fueras ende si el papa ó otro et los que recebieron las órdenes dellosdtxt^ 
por su mandado le hobiese defendido que las sen que non lo sabiap» ca estonce non han de 
non ficiese; pero los clérigos que reciben seercreidos, nb deben dispensar con elloe 
^tro grados de tales obispos como estos sus obbpos : et los abades benitos pueden dar 
sin otorgamiento de los suyos» deben seer tres órdenes de las menores» asi conx> de co» 
depuestos, porque los obispos que los orde- roña, de ostiario et de lector, 
naron eran estran^os; mas con todo eso pue* x benditos. ToL ft. 
den sus obispos dispensar con ellos si quisie- a concejo , ó abades rilares de que ho» 
len que usen de las órdenes menores que asi biese algo. Tol. a. 



TITULO VI. 267 

siesen reccbir las ordenes que mas era su entenclon de las tomar ' por 
cuidar estofcer de non dar cuenta á sus señores poderosos que por facer 
servicio á Dios con ellas. Mas si la cuenta hobiesen á dar a viuda o á 
huérfano, 6 á algunt home que non fuese poderoso ó rico, segunt sobre^ 
dicho es , non los deben por eso dexar de ordenar, ca bien se entiende que 
estos átales non habrien á dar tan grant contia de haber de que podiesé 
venir daño á las eglesias si lo hobiesen de pagar por ellos: nin semeja 
otrosi guisada cosa que tales homes los debiesen prender. Et si esta cuen- 
ta, sobredicha hobiesen á dar i obispo o a otro clérigo^ bien los pue* 
den ordenar , porque segunt derecho de santa eglesia por debda que un 
clérigo deba á otro non lo pueden prender. Otrosi tovo por bien santa 
eglesia que si el que se qubiese ordenar fuese debdor de otra manera 
que non fuese por razón de cuenta^ asi como por * emprestido ó por 



X por cuidar de estorcer de non dar cuen- 
ta á sus senyores que por facer servicio i pios 
con ellas. Otrosí los que hobiesen tenido lo- 
sar para facer iusticia , et la hobiesen fecho 
ludgando alguno á muerte ó á perdemtento 
de miembro, non se podrian después ordenar: 
otro tal seria de los que fuesen Toceros ó 
conseieros ó escribanos en tal pleito , ga nin- 
guno dellos non se podria ordenar, porque 
todos quantos se aciertan en pleito de tal iu9« 
ticia por f<pcho ó por mandado , ó por con- 
seio ó por aiuda, náceles ende embargo por 
que después non podrian las órdenes recebir/' 
Concluye la ley en el cód. B. R. 3. , y á con- 
tinuación de esta y que es ley xix, te hallaa 
las dos siguientes. 

XBT XX. 

Por quáUs razones non deben ordenar -de 

órdenes sagradas á los que fuesen tentados de 

dar cuenta por razón de algún oficio. 

Sagradas órdenes noQ deben seer dadas i 
aquellos que tienen alguna cosa por que deban 
dar cuenta al rey, ó á otro hombre poderoso 
ó rico , segund dice en la lev ante desta t et 
esto tovo por bien sancta eglesia por desviar 
escándalo ó danyo oue podria vei)ir en ella 
por tales hombres si fuesen ordenados ; lo uno 
porque si los ptisieSen aquellos á auien de- 
bian dar la cuenta , que lo non podria santa 
eglesia defender, nin acorrer con derecho; lo 
al porque podrian prendar ó embargar la egle* 
sia que pagase lo que aquellos debian ; pero 
si estos átales non toviesen hi aquel logar 
por que debian dar la cuenta , et geíi dcman- 

TOMO I, 



dasen et non gela hobiesen aun dada, con to* 
do eso si la hobiesen á dar á rey ó á conceio 
non los deben ordenar ante que la den» 

IBY XXI. 

Quáles razones non embargan al 'hombre fof 

que non fueda recebir órdenes , maguer sea 

tenudo de dar cuenta. 

Habiendo alguno í dar cuenta á viuda ó 
i huérfano , ó i otro hombre que non fuese 
, poderoso ó rico , segund dice en la ley an- 
te desta, nol deben por eso dexar de or- 
denar ; ca bien se muestra con razón que non 
habrian estos átales á quien quisiesen orde- 
nar tan grant quantia de haber de que po- 
diesé venir danyo á las eglesias, si lo ho- 
biesen á pagar por ellos; nin semeia otrosí 
guisada cosa ^ue tales hombres los podiesen 
prender : et si esta cuenta sobredicha hobie- 
sen á dar á obispo ó á otro clérigo , bien los 
pueden ordenar, porque segund derecho de 
santa eglesia por deudo que deba un clérigo 
i otro nol pueden prender mas fuese deudor 
dotra manera , asi como por razón de présta- 
mo, ó de cosa quel hobiese vendida ó arren- 
dada , ó dotra cosa semeiante , nol deben por 
eso dexar de ordenar , ca aquel que habia la 
demanda contra él salvol la finca para poder- 
le demandar su deudo , asi como en ante que 
fuese ordenado et delante aquel mismo iud- 
gador que los podria estonce iudgar, et 
aquel le puede facer entregar asi en su patri- 
monio, como en las otras cosas mubles que 
hobiere de su beneficio ó de otra parte. 

a empréstamo. Tol. 3. emprestado. Tol. i . 
ísc. 3. 

LL2 



¿68 PARTIDA I. 

Otra cosa qae debkse á otro , quel non debien por eso dexar de ordenar; 
ca aquel que habia la demanda contra él en salvo le finca para poderle 
demandar su debda» asi como en ante que fuere ordenado ec delante 
aquel mesmo judgador que los podrie estonce judgar: et aquel le puede 
£icer entregar así en su patrimonio como en las otras cosas muebles que 
hobiere de su beneficio d de otra parte. 

LET XXIV. 

Que non deben dar ordenes sagradas a rungunt clérigo contra quien 

hobiesen movido pleito por razón de mayordomia 

fasta que sea acabado. 

Movido seyendo pleito contra alguno que quisiese recebir orden sa* 
erada sobre cosas quel demandasen que tenia o que toviera, de que ho- 
Diese á dar cuenta á tal home que non fuese rey » o á otro que lo deman* 
dase por razón de concejo » podrie ser que esta demanda que gela move* 
ríen ante quel quisiesen ordenar ^ 6 estonce en alguna destas tres maneras: 
6 por razón de porfia que non quisiese dar la cuenta » o por engaño que 
hobiese fecho en aquello que to viera » 6 porque hobo culpa non lo aliiían- 
do ó lo non recabdando asi como debía. Onde si esto fuese por razón 
de engaiío o de porfia » por qualquier destas dos non le deben ordenar 
£uta que sea acabado aquel pleito. Empero el judgador que lo hobiese 
de librar les debe poner plazo fasta que se libre. Mas si el pleito es por 
razón de culpa segunt que es sobredicho » ordenarlo pueden ^ maguer \o 
contradixiese su contetidor} ca después en salvo le finca para poderle 
demandar aquella razón, asi como de primero, ' et delante aquel mis- 
mo judgador. Pero si ninguno nol feciese tal demanda como esta nol de- 
ben dexar de ordenar, maguer sea tenudo de dar la cuenta, fueras ende 
si fuese cosa conoscida que hobiese fecho engaño i alguno en las cosas 
que toviera de él, ca estonce nol deben ordenar aliándolo de tal £uiuu 

LET XXV* 

Como home que non es complido de sus miembros non debe recebir 

ordenes sagradas. 

• 

Forma de home es complida quando ha todos sus miembros enteros 
et sanos: et el que tal non fuere nol pueden llamar home complido 
quanto en fiícion : et por ende non tovo por bien santa eglesia que a es* 

I ante quien lo podían demandar ante que fuese ordenado. Pero ti ninguno. B. R. 3. 



TITULO VI. 569 

tos tales diesen drdenes sagradas. Pero esto de los miembros se entiende 
desta manera» ca el que ha algunos dellos menos » ó es de aquellos que ' 
parescen ó es de los encubiertos: et si es de los que parescen, o es de 
los mayores d de los menores: et estos que llaman mayores , ó lo son 
por grandeza de si , asi como el brazo o la pierna » ó el pie ó la mano» 
ó por grant apostura que dan al cuerpo , asi como el ojo o la nariz, ó ' 
la oreja o el labro, o algunt dedo de las manos, ca por qualquier des- 
tos miembros que haya el home menos por alguna manera, nol deben 
dar orden sagrs^da. Mas sí es alguno de los encobiertos que son vergon- 
zosos de nombrar et lo perdiese por fuerza quel feciesen, o por ocasión 
quel aveniese, ó por temor que hobiese de caer en grant > enfermedat 
por que los dexase tajar j si esto ficiese por consejo de los físicos como á 
amidos de sí, nol deben dexar de ordenar por esta razón j pero si éi 
los tajase con su mano, o los feciese tajar á otri de su grado, nol de* 
ben ordenar. Et si ha menos algunt miembro de los menores, asi co- 
mo diente o algunt dedo del pie, nol embarga para ser ordenado, 
nin otrosí quando hobier menos alguna partida del dedo de la ma- 
no. Rieras ende si fuese aquella Ihengua de manera quel feciese ^ grant 
feadumbre, o le embargase de guisa que non podiese tomar la hostia ó ^ 
firañerla quando feciese el sacrificio. Otrosí bien pueden ser ordenados 
los que hobiesen seis dedos en la mano, et los que hobiesen mayor el 
unojo que el otro, ó amos muy someros, porque esto mas es des- 
apostura de los miembros que mengua. Pero ules embargos como estos 
que vienen por manera de laideza, por mas razón tovo por bien santa 
egiesia que fuesen judgados por vista de aquel que ha de hcex las órde- 
nes que por otro establecimiento que fuese fecho sobre ello. 

LET XXVI. 

Como ¡as mugercs non pueden rcsccbir orden de chricia. 

Muger ninguna non puede recebir drden de clerecía, et sí por aven- 
tura veniese tomarla quando el obispo &ce las ordenes, débela desechar» 
et esto es porque la muger non puede predicar aunque fuese abadesa» 
nin bendecir, nin descomulgar, nin absolver, nin dar penitencia, i^in 

1 parescen » ó et de los mayores, ó es de amidos del mandandol sus parientes aquellos 
los menores. Esc 3. pareKen , ó es de los que hobiesen poder de lo mandar , nol deben 
menores ó de los encubiertos. Tol. i. dexar de ordenar por esta razón. Mas si él 

2 la oreja et el bezo ó algunt dedo. S. taiase con su mano &c. B. R. 3. 

Tol. 2. 4 alguna fallecedumbre. Esc. 3. gran 

3 enfermedat de que podiese morir ó feedumbre. B. R. 3. S. Esc. i. 

seer gafo, si esto ficiesen los Csicos como $ francerla. Esc. 3. franycrla. B. R. 3. 



270 PARTIDA I. 

judgar , ' nin debe usar de ninguna orden de clérigo , maguer sea buena 
et santa. Ca como quier que santa María madre de nuestro señor lesu 
Cristo fue • mejor et mas alta que todos los apostóles; empero nol quiso 
dar el poder de ligar et de absolver ; mas díólo á ellos porque eran va* 
roñes* 

LEY XXVII. 

I^c qtiál edat deben ser los que quisieren rescehir órdenes. , 

Años contados puso el derecho de santa eglesia á los que han de ser 
clérigos para poder recebir ordenes, ca si los non hobiesen non las po- 
drien recebir. Onde si alguno fuere dado desde niño i derecia, desde 
que hobiere siete años &sta doce bien puede haber orden de corona et 
las otras ordenes menores fasta aquella a que llaman acólito: et desque 
hobier doce años bien puede ser acolito, et de veinte años subdiacono: 
et quando fuere en edat * de veinte et seis puede recebir orden de 
diácono: et quando andodiere en edat de treinta años de preste. Pero 
si alguno hobiese eglesia perroquial, ó fuese dean^ ó arcipreste ó abad, 
bien se puede ordenar de misa desqueéiobiere ^ veinte et cinco años; et 
esto por razón de aquellos lugares que tienen. Mas si alguno seyendo 
lego desque hobiese diez et ocho años quisiese ser clérigo et demandase 
que lo ordenasen en siete años , puede recebir todas las órdenes desta 

Í;uisa: en los dos primeros puede haber corona et quatro grados, et en 
os otros cinco años puede ser ordenado de todas las órdenes mayores de 
subdiacono, et diácono et preste. Empero bien puede recebir con otor- 
gamiento de su perlado todas las órdenes en un año et medio habien- 
do alguna razón derecha porque lo deba facer, asi como por ser muy 
letrado ó muy fídalgo, ó de buena vida, ó por mengua que hobiese en 
la eglesia de clérigos: et otrosi el que entrase en orden de religión pue*- 
de recebir todas m órdenes en un año ^. 

I nin debe dar nin usar. Esc u buenos, que muchos et sin pro. Otros! non 

a nujox, Tol. 3. Esc. 3. S. deben i ninguno dar dos órdenes sagradas ea 

' 3 de veinte et siete años. S. un día , nin una orden sagrada con los quatro 

4 veinte años. S. grados, nin deben aun dar \oS quatro grados 

5 En el cód. B. R* 3., donde es leyxxv, á uno en un día, fueras ende si lo hobiesen 
continúa asi. «Et en estas edades, et en esta de costumbre en alguna eglesia que los die- 
manera que es dicha en esta ley, deben dar sen todos en uno. Et non tan solamtentre dé- 
los obispos las órdenes , et non dotra guisa. ben catar estos embargos que habernos dicho 
Nin deben otrosi muchos clérigos ordenar si en estas leyes en los que se han de ordenar 
non fueren convenientes, ca el derecho de para clérigos, mas aun en los que han de es- 
sancta eglesia mas quiere que sean pocos et leer para obispos." 



TITULO VI. 



«71 



LBY XXVIII. 

Como los^ clérigos non deben rescebir ordenes d furto. 

Furto face todo home que tomarla cosa ageoa non lo sabiendo su 
dueño et contra su voluntad. Et por ende á semqante deste^ furto &ce 
el que recibe ordenes sin sabidoria de su obispo» et debe haber pena por 
ello, et aquel que las recibiere desta euisa, que se ordenase del obispo 
ageno sin otorgamiento del suyo, o el que recibiese dos ordenes en un 
dia non lo sabiendo aquel que lo ordenase i et la pena que debe haber 
aquel que se ordenare en alguna destas maneras ^ es que non puede usar 
de aquellas ordenes que asi recibiere, nin de las otras que ante habia re- 
cebidas , et demás debe perder el beneficio que habie en la sazón que se 
ordeno, por razón de la orden que rescibid á furto. Otrosí el Qbispo que 
diere en un dia quatro grados et orden de subdiácono á un clérigo, 6 
dos órdenes sagradas^ ó federe órdenes á sabiendas en d tiempo quie 
non conviene , * pierde el poderlo de fiícer las ordenes fasta que dispense 
el papa con el* Et otrosi el que recibiese drden ante que haya edat para 
recibirla , segunt dice en la ley ante desta^ débenle vedar que non use 
della fiísta que llegue á la edat en que la debiera recebir ; et esto por des* 
precio del que lo ordeno. Et al obispo quel dio la orden, debel su ma- 
yoral vedar que non faga ordeñes,, et demás apremiarle ' que dé bene- 
licio en que pueda vivir á aquel qué ordeno sin tiempo. Otrosi tovo 
por bien santa eglesia que si algún clérigo saltase de una orden a otra, 

t es que debe perder la orden que asi re- recebió en la sazón que non debiera , et aun 

cebíere , et el beneficio que había en la sazón puede dispensar con los clérigos de su obis- 

que se ordenó ^ también por razón de la ór- pado que recebfesen órdenes de obispo quo 

den que entonce recebió como de las otras Aiese descomulgado non sabiendo que lo era. 

que había en ante. Pero puede ganar dispen- Otrosi el que recibe orden ante que ha^rg 

sacion desta guisa si el obispo que face las edat &c. B. R. 3. 

órdenes ó otro prelado defendiere sus pena 3 quel dé beneficio en que pueda vevir á 

de descomulgamiento y deciendo que deseo* aquel que ordenó sin tiempo." Aqui conclu* 

mulgaba i todos quantos recebieren órdenes ye la ley xxvii del cód. B. R. 3. , y sigue la 

i furto, estonce pode el papa solo dispensar xxviii con este epígrafe: Di los obispos quf 

con aquellos que contra tal defendimiento fi- orJenan 6 consagran non guardando la for^ 

cieron et se ordenaron, porque recebieron las ma establecida en santa eglesia que es dicha 

órdenes seyendo descomulgados; mas si tal sustancia; y dice asi. «Dexando aquel pro- 

defendimiento non fuese puesto , bien puede lado que ha de facer las órdenes alguna cosa 

su obispo con ellos dispensar. Otrosi el obis- de la forma que es establecida en sancta egle* 

po que diere en un dia quatro grados &c« sia de como las debe facer , non vale la or« 

B. R. 3. Sigue con el texto. denacion que face ; empero esto se entiende 

1 ha de seer despuesto. Eso mismo seria desta guisa» si dexase algo daquello en que 

del clérigo que recebiese orden sagrada en es la fuerza de la orden, que llaman en latin 

aquel tiempo mismo; pero su obispo puedel substantia; esto es como si quando las ficie- 

dar penitencia por ello, et desi puede dis** sen non dixiese las oraciones que se convien 

pensar con él que use en aquella orden que á decir sobre aquellos que ordenase j et las 



I* 



«7» PARTIDA 

dexandp alguna entre medias ^ asi como si fuer de pistola et dexase la 
orden de evangelio et se ordenase de misa; que después non debe usar 
de aquella orden que así recibió, nin de la que ante habie, &sta que ha- 
ya complida la penitencia quel posiese por ende su perlado, et haya re- 
cebida la orden que entre medias dexara. 



LEY XXIX* 



C6mo los clérigos non d^bm usar de las órdenes de que non fueren 

ordenados. 

Usar non debe ningunt clérigo de ácátn que non hobiese recebido» 
como si fuese de epístola et usase de evangelio , o de evangelio et dixiese 
misa : et si alguno lo feciese, débenle vedsor por siempre que non use de 
la orden que ante habie» fueras ende si después que hobiese estado ve- 
dado dos años o tres su obispo quisiere écerle merced en consentirle 
que use della; mas con todo eso de allí adelante non puede sobir a ma- 



mindisc i otro decir sobre aquel, porque 
¿1 por aventura non podiese bien veer ó fuer 
se enfermo de guisa que non las podiese leer. 
Otrosí seria quando acaesciese que un obispo 
ó dos consagrasen i otro que non valdría la 
consagración; ca tres deben seer en facerla, 
asi como dice en el título de ios obispos én 
la ley que comienza: Quando algún eleito 
bobieren de consagrar: et si dexasen alguna 
daquellas cosas de que non kan certidumbre^ 
si son de substancia de la orden ó non , em- 
pero (aliasen escripto que se deben facer, es- 
tonce pueden bien entender por esta razón 
que sonde la substancia, fueras ende si abier» 
tamlentre dlxIese la escriptura que non lo 
era. Onde si alguna cosa dexasen atal de que 
hoblesen dubda si era de la substancia de la 
orden ó non, de cabo debe seer ordenado el 
que asi recebiese las órdenes. Et las cosas so- 
bre que es esta dubda son estas, asi como la 
misa que dicen quando facen las órdenes , ^et 
otrosí que deben seer avunos , también el que 
ordena como el que se na de ordenar , et otras 
cosas semeiantes destas. Mas si dexasen otra 
cosa que non fuese de substancia de la orden, 
non deben tornar ai ordenamiento de cabo, 
mas han de complir aquello que fue mlngua- 
do en el tiempo que han de dar aquella or- 
den. Et las cosas que non son de substancia 
de la orden son estas, el tiempo que es puer- 
to |>ara órdenes facer, et que los clérigos que 
reciban órdenes de sus obispos, et que noa 
tomen dos órdenes en un dij» 



IBT XXIX* 

Qué deben facer contra los citrinos que sí 

ordenan saltando de una arden 

á otra. 

Salto faciendo algún clérigo de una orden 
i otra dexando alguna entre medías, como sí 
fuese de epístola ét átuic la orden de evan- 
g^Io et se ordenase de misa, este atal ma- 
guer que yerre , pero recibe la orden si otra 
cosa nol embarga por que non la pueda ha- 
ber segund derecho de sancta egfesia; mas 
con todo eso debe seer despuésto por ello, 
maguer non dexase de recebtr aquella orden 
de medio á mala ^rte, mas por nesciedat de 
non lo entender, empero bien puede su obi^ 
po dispensar con él sobrel yerro que fizo en 
dexar la orden de medio que debiera ante 
recebir, et desi darle la penitencia por ello, 
et désele la hobiere complida puedel ordenar 
de aquella órdoi que dexó : et non debe ante 
usar de la orden mayor que pecibió fasta que 
tome la otra de que se debiera primero or- 
denar. Et non tan solamientre aquel que dexe 
algún orden puede tonur otra mayor, asi co> 
mo sobredicho el, mas aun el lego, maguer 
non sepa leer, puede recebir orden, sol que 
sea bateado; ca el baptlsmo es entrada et ci- 
miento para recebir todos los- otros sacra- 
mientos; pero orden de obispo non puede 
ninguno haber fueras aquel que fuese ordena- 
do de misa. 



TITULO VI, ^J^ 

yores ordenes. Et si su perlado non le quisiere facer esta merced, pues 
que ha orden sagrada, bien le podrie dar algunc beneficio con que ve- 
viese, non seyendo de aquellos que hobiesen cura de almas: et esto es 
porque se non hobiese á meter con mengua á facer cosas desaguisadas. 
Et por que el obispo pueda &cer esto mas seguramiente, debel todavía 
consejar que faga penitencia de aquel yerro que fizo; mas por ser seguro 
et sin dubda, debe el clérigo entrar en orden, non por premia, mas de 
m grado, porque pueda su penitencia mejor complír. 

LEY XXX. 

Por qtiáks razones ptuden ser apremiados los clérigos que resciban 

órdenes. 

Costreñir puede el obispo algunas vegadas si quisiere á los clérigos 
de su obispado que reciban ordenes; et esto serie quando non se qui- 
sieren ordenar. Pero non tovo por bien santa eglesia que lo feciesen sin 
razón, et mandó que si el obispo quisiese apremiar a su clérigo que re« 
cibiese orden sagrada por razón de dignidat o de beneficio que hobiese, 
como si fuese ' arcediano, que debe ser diácono, ó deán, o abat, 6 prior, 
6 arcipreste, ó otro clérigo que hobiese cura de almas, que ha de haber 
cada uno destos orden de misa , que lo pueda facer * vedando quel non 
den los beneficios de aquella dignidat &sta que se ordene. Et si por esto 
non se quisiese ordenar, debel toUer la dignidat et darla a otro que sea 
conveniente para elU: et si se alzare sobre tal razón teniéndose por 
agraviado, non lo debedexar de facer por aquella alzada. Pero si des- 
pués que álese escogido et confirmado para alguna destas dignidades so* 
bredichas le acaesciere algunt ' embargo sin su culpa de aquellos por que 
el clérigo non se podiese ordenar, estonce non gelo debe el obispo toUer. 

LEV XXXI. 

Como deben ser apremiados los clérigos que reciban órdenes, 
maguer non hayan dignidades. 

Queriendo apremiar el obispo á alguno de los clérigos de su obis* 
pado que se ordenase non por razón de dignidat que hobiese, segunt 
que es dicho en la ley ante d^sta, debe ser techo de otra manera. Ca 6 

I arcídíano que debe seer diácono, ó sü nidat ó aquel beneficio fasta que te ordene, 

cKOgiese para deán, ó para abat, ó para ar- et si se alzare sobre tal razón teniéndose por 

cipreste ó para prior, que ha de haber. B. agraviado, non debe dexar de gola toUer por 

R. 3* aquel alzada. £. R. g. 

3 apremiandol que nol den aquella dig*- % yerro. Tol. 3. 

TOMO I. MM 



$74 PARTIDA I. 

se moverie el obispo á apremiarle por mengua que non hobiese en el 
lugar otro tan guisado para ello, ó por provecho de la eglesia ó non: et 
si lo fecíese por mengua ó por pro de k eglesia, &cerlo hia con razón. 
Mas si aquel clérigo a quien asi apremiase se escusase de ordenar, o lo 
faria por razón de algunt yerro que hobiese fecho, ó por otro embargo 
que dixiese qu^l acaesciera por ocasión, ó se escusaria por su voluntad 
non habiendo sabor de se ordenar. Et si la escusacion fuese por razón 
de yerro ó de mal que hobiese fecho , debe ordenar el obispo los otros 
menores de aquella eglesia que son para ello de aquella orden que á él 
mandaba recebir , et tollerle el beneficio que habie en aquella eglesia et 
darlo a ellos, fueras ende si aquel clérigo fuese muy provechoso a la 
eglesia^ ó feciese grant mengua en otros servicios de manera que lo non 
podiesen escusar, por quel hobiesen de consentir que fíncase en su be- 
neficio. Mas si el clérigo se escusase por razón de otro embargo, asi co- 
mo por enfermedat, ó por otra cosa quel embargase a tiempo o para 
siempre, que nol hobiese acaesddo por mal que hobiese él fecho, es- 
tonce nol d^ apremiar, et sil feciese premia, puédese alzar et valdrá 
su alzada; et si se escusa por su voluntad non mostrando razón derecha 
por que lo face, débele el obispo apremiar que lo faga toUiendol el be- 
neficio: et estonce non le embargarla su fecho el alzada que el otro ficiese 
sobre tal razón. Pero si el obispo quisiese apremiar algunos clérigos, de 
que aquella eglesia non haberie mengua de sU servicio si se non ordena- 
sen, nin mejorarle mucho por ser ellos ordenados, non los debe apre- 
miar que se ordenen. Et si lo feclere, debe el obispo ser vedado por un 
aiío, porque semeja que lo face por malquerencia ó por desamor mas 
que por otra cosa. 

LST XXXII. 

De los clérigos que ordenan amidos si reciben señal de orden 6 non. 

Carácter tanto quiere decir en latín como la señal que finca fecha de 
la cosa con que se ñice. Et destas señales las unas son fechas en cosas que 
parescen et las otras non: et las que parescen son aquellas que se facen en 
cosa corporal con sello, de qual natura quler que sea, ó con fierro ó con 
otra cosa que &ga señal de guisa que parésca et dure: et las que non pa- 
rescen son aquellas que se racen en el alma, asi como por bautismo, ó 
por orden, ó por algunos de los otros sacramentos de santa eglesia, que 
maguer estos se £igan de fuera en el cuerpo, siempre finca el alma se- 
ñalada de dentro por ellos. Onde porque algunos dubdaron si aquel que 
es ordenado amidos puede recebir por la orden señal dentro en el al- 
ma d non , departiólo el derecho de santa eglesia en esta manera: que á 



TITULO VI 57J 

á alguno &cen premia que reciba orden amenazandol quel tomarán el 
beneficio que ha si se non ordenare » maguer aquel consienta amidos 
por tal miedo como este quel ordenen , pues que recibe la orden de fue* 
ra ya finca el alma de dentro seiíalada por ella, de manera que es tenudo 
por ende de vivir sin casamiento, si a la sazón que lo ordenaron non era 
casado , por que la orden sagrada ha tan grant virtud, que maguer non 
prometa de guardar castldat el que la recibe es tenudo de mantenerla. 
Mas si aquel que ordenaron amidos, nunca consintió, mas contradl- 
xo, todava non recibe la orden nin finca el alma dentro seiíaladií por 
ello: ca la voluntat con el consentimiento en uno face seííalar el alma 
de dentro. 

LEY XXXIII. 

Quales clérigos non deben ser desechados de recehir las ordenes y maguer 
el obisjpo tan solamente sea sabidor del yerro que ellos Rieron. 

Podrien algunos dubdar si el perlado debe dar órdenes ó non al dé- 
rigo que gelas demandase, sabiendo ciertamicnte, maguer non fijese ma« 
nefiesto que aquel clérigo habla fecho algunt pecado grande ó otra cosa 
por que las non debiese recebir. Onde por toUer esta dubda estableció 
santa eglesia que si el clérigo es seglar, quier que haya beneficio ó non, 
por que demande aquellas órdenes, quel debe amonestar su perlado 
primero deciendol de pane de Dios et consejandol en su poridat que las 
non reciba, tañiendol en aquellas cosas que sabe que está embargado 
por que las non debe recebir. Pero si en ninguna manera non quisiese 
recebir su consejo nin se quisiese dexar de ordenar, tenudo es el obispo 
de darle las órdenes : ca pues que el pecado es encobierto et non lo podrie 
él probar, mejor es de ordenarle et dexarle con Dios que encunarle de 
lo que non podrie levar adelanté, ca de los pecados encobiertos que 
non son sabidos de los homes nin vienen á confesión, Dios solo es jud- 
gador delios et non otro. Mas si tal clérigo como este fiíese de religión, 
non se debe ordenar contra voluntad de su perlado: ca el regno de Dios 
non se gana por alteza de órdenes, mas por bondat de obras et de 
buenas costumbres. Otrosi maguer el obispo hobiese desamor con al- 
gunt su clérigo, si acaesciese quel mandase ordenar porque aquella egle- 
sia do fijese beneficiado hobiese mengua de clérigo de manera que fiíese 
menester en todas guisas que se ordenase aqueló ptro, tal como este 
debe obedecer á su obispo et recebir aquellas órdenes de que le manda 
ordenar, ca pues que non es mal aquello auel manda, et que es cosa 
guisada et pro de h eglesia, tenudo es el clérigo de lo facer. Et non se 

TOMO l. MM 3 



S76 PARTIDA I. 

puede escusar que lo non faga por decir que el obispo lo manda ordenar 
por malquerencia que ha contra él. 



L£T XXXIV. 



Como ¡as clérigos deben decir las horas et facer las cosas que son buenas 
et convenieftíes , et guardarse de las otras. 

Apartadamiente son escogidos los clérigos para servido de Dios: et 
por ende se deben trabajar quanto pudieren en servirle, segunt dice en 
la primera ley deste título, ca ellos han de decir las horas en la eglesia, 
et los que non podieren hi venir non deben dexar de decirlas por los 
otros lugares do fueren. Onde pues que puestos son para ello, et han 
drden sagrada et eglesia, por cada una dellas son tenudos de lo &cer. . 
Otrosí deben ser hospedadores et largos en dar sus cosas á los que las 
hobieren menester, et guardarse de cobdicia mab, segunt que desuso es 
dicho en el dtulo de los perlados, et non deben jugar tablas nin dados, 
nin volverse con tafiíres nin ' atenerse a ellos, nin aun entrar en raber* 
ñas á beber, fueras ende si lo feciesen por premia andando caminos, 
nin deben ser leedores' de juegos pcur escarnio porque los rengan á ver 
las gentes como los fiaren , et si otros homes los federen non deben los 
clérigos hi venir porque se facen hi muchas villanias et desaposturas, nin 
dsben otrosi estas cosas facer en las ^lesias, ante decimos que Jos deben 
ende echar deshonradamientre sin pena ninguna á los que los federen; ca 
la ^lesia de Dios fue fecha para orar et non para facer escarnios en ella: 
et asi lo dixo nuestro señor lesu Cristo en el Evangelio, que la su casa 
era llamada casa de oradon, et non dd>e ser fecha cueva de ladrones. 
Pero representadones hi ha que pueden los dérigos facer, asi como de 
la nascencia de nuestro señor lesu Cristo que demuestra como d ángd 
vino á los pastores et díxoles como era nacido, et otrosi de su apareci- 
miento como le venieron los tres reyes adorar, et de la resurrecdon que 
demuestra como fue crucificado et resurgid al tercer dia. Tales cosas co- 
mo estas que mueven a los homes á facer bien et haber devoción en la 
fe fiícerlas pueden: et demás pcurque los homes hayan remembranza ' que 
s^unt aquello fiíeron fechas de verdat; mas esto deben £icer apuesta- 
miente et con grant devoción et en las cibdades grandes do hobiere ar- 
zobispos ó obispos» et con su mandado dellos o de los otros que tovie- 

I acomptlStrK con ellos. Esc 3. de juegos nin de burlíis. Esc. 3 . 

' 2 de ¡liegos de escarnio. S. Tol. g. B. S 9"^ segund dice It Escritura aquellos 

R. g. Esc I. de juegos nin de escarnio. Tol. a. fiíeron fedios de rerdat ToL g. 



TITVLO Vr* S77 

rcn sus veces, et non lo deben bccr en las aldeas, nin en los lugares vi« 
les, nin por ganar dineros con ello« 

MY XXXV, 

Cómo los clérigos non dehen desamparar sus eghstas en qtie han 4 decir 
las horas f et por qué razones pueden pasar de las unas 

á las otras. 

Desamparar non deben los clérigos sus eglesias en que han i decir 
las horas et servir á Dios rogandol en ellas por los pueblos que les son 
encomendados. Et porque acaesce á ks vegadas que algunos dellos se 
quiere mudar de una eglesia á otra, mostró santa edesia por qué razo- 
nes lo pueden &cer , et departidlo en esta manera. Ca d es aquella egle- 
sia á que se <]uler mudar de ese obispado mismo onde era la btra en que 
é\ estaba, d'es de otro: et si es de ese mesmo^ abondal p^ lo poder 
&cer , si lo sabe su obispo et gelo consiente , ca todavia finca de su seño* 
rio, et por ende non ha por que gelo demandar. Pero si este clérigo 
obedeciese á otro perlado que fuese menor que el obispo de aquella tier« 
ra, et la eglesia á que quiere pasar non pertenesciese á ese mesmo per- 
lado, non puede ir á ella^ si este menor á quien es tenudo de obedecer 
non gelo otorgase. Mas si se quisiese mudar á eglesia de otro obispado, 
para poderlo racer ha menester que gelo otorgue su obispo et aun el 
otro perlado menor á quien obedece, si lo hobiere. 

LBT XXXVI. 

Como los clérigos mn otros homes non deben facer juegos de escarnio 

con hábito de religión. 

Vestir non debe ninguno hábito de religión sinon aquellos que lo 
tomaren por servir á Dios ; ca algunos hi lia que lo traen á mala enten- 
cion por remedar los religiosos , et para &cer otros juegos 6 escarnios 
con el: et es cosa muy desaguisada que lo que fiíe Mado para servir á 
Dios sea tornado en desprecio de sancta eglesia et en aviltanuento de la 
religión. Onde qualquier que en tal manera vestiese hábito de monge % 
ó de monja o de otro religioso debe ser echado a azotes de aquella villa 
ó de aquel lugar do lo feciere. Et si por aventura clérigo feciere tal cosa^ 
porque le estarle á él peor que á otro nome, debel su perlado poner grant 
pena segunt toviere por razón : qi estas cosas también los perlados co- 
mo los jueces seglares de cada un kgar las deben mucho escarmentar 

I ó de monga ó <k otra arden qualquier , debe nr echada B. R. 3. 



l^^S PARTIDA I. 

que se non fag^. Otrosi los clérigos nln los legos non deben ir mucho 
á menudo á los monesterios de las mugeres religiosas , fueras ende si lo 
feciesen por cosa aguisada et manefiesta por que lo debiesen facer. Et si 
alguno contra esto feciese después que fílese amonestado de su perlado^ 
si fíjere clérigo debel vedar ' del oficio de la eglesia, et si fíiere lego des- 
comulgallo. Et esto manda santa eglesia, porque si los homes fíiesen mu- 
cho á menudo á estos lugares átales, podria ende nacer sospecha de 
mala fama también á ellos como á ellas. 

LEY XXXVII. 

Que ¡OS clérigos dchm ser honestos, et qtiáles mugeres puederí con elhs 

morar. 

Honestad en latin tanto quiere decir como complimi^nto de bue- 
nas costumbres para ñicer home limpia vida segunt el estada en que es % 
ec esto cumple mucho á los clérigos mas que á otros homes ; ca ellos que 
han de &cer tan santas et tan honradas cosas como de consagrar el cuer« 
po de nuestro señor lesu Cristo , et de dar los saaamentos, et de me« 
nistrar el altar et de servir la eglesia , mucho les conviene de seer limpios 
et honestos, et dése guardar de los ' yerros et de toda mala fama. Et una 
de las cosas que mas avilta la honestad de los clérigos es de haber grant 
trianza con hs mugeres: et por los guardar deste yerro tovo por bien 
santa eglesia de mostrar quales mugeres podiesen con ellos morar sin 
mala estancia, et son estas: madre, et abuela, et hermana, et tia herma- 
na de padre ó de madre, sobrina fija de hermano ó de hermana , su fija 
mesma que hobiese habido de muger de bendiciones ante que recibiese 
drden sagrada, ó su nuera muger velada de su fijo legítimo, ó otra que 
fuese su parienta en segundo grado, asi como ^ prima cormana. Estas 
pueden morar con ellos por esta razón, porque la natura del parentes- 
co ' es tan acercada entre ellos que &ce a los homes que non deben 
sospechar mal: et como quier que tales parientas como estas sobredichas 
puedan tener consigo^ non deben ellas tener otras mugeres de quien po- 
diesen sospechar que feciesen yerro con ellas los clérigos. Et si las to« 
vieren non deben morar con ellos: et sobresto dixo sant Agostin un 
proverbio que acuerda con esta razón, que todas las que moran con sus 

1 de oficio et de beneficio. Tol. r. «• oue suben 6 dcKenden por la lina derecha 

2 et esto conviene mucho. S. ToL i. tota el quarto grado *.et estas pueden. B.R. 3. 
Esc I. B. R. g. s es tan acercada i elloa que tuelle i loa 

3 yerros que le menguan de la buena fa* hombres sospecha que non farian pecado ca 
ma. S. Tol. I. a. Esc. 3. B. R. 3. unos et como quier. B. R. 3. 

4 prima cormanai et lis otras parientu 



TLTVLO Vi. 279 

hermanas non eran sus hermanas. Et por ende se debe home dexar á las 
veces de facer algunas cosas guisadas, si entiende que son átales que po- 
dria caer por ellas en las desaguisadas o en líiala sospecha. 

LEY - XJCXVIIl, 

• - 

Que ¡os clérigos non deben morar con las mugeres sospechosas ^ tnaguer 

fuesen sus parientas. , 

. Morar pueden con los clérigos por razón de parentesco aquellas 
mugeres que son dichas en la ley ante desta ; pero con todo esto guar- 
darse deben ellos que non hayan con ellas grant privanza nin grant ' 
afazimientOy ca por engaiío d por ^ descibimiento del diablo algunos 
clérigos cayeron ya en tal pecado con sus parientas, et podrian caer con 
ellas ó con las otras que^morasen con ellas. Et por ende defienda santa 
iglesia que si el clérigo fuere atal ó k parienta que morare con él de 
quien luyan sospecha que podrie caer en tal pecado, que non moren 
en uno. Pero si la parienta fuere tan pobre que non pueda escusar 
sa bien fecho, debe morar lueñe jde la casa del clérigo, et allí le faga el 
Jbien que podiere. De ks otras parientas non debe tener ninguna en su 
casa si sospecharen contra él que facie yerro con ella. Eso mesmo de- 
be guardar de las otras mugeres con quien non hobiese parentesco: et 
quando tal sospecha fuere fidlada contra algunt clérigo, debel amones- 
tar su obispo que se parta della: et sinon lo quisiere facer debel toUer el 
beneficio que hobiere de la eglesia, et vedarle que non diga horas en 
ella. > Orrosi manda santa eglesia que el clérigo que fuere ordenado de 
epístola ó dende arriba con otorgamiento de su muger que hobiere an-^ 
te habido de bendiciones, que si ella fuere muy vieja que dd>e prometer 
castidat et morar apartadamiente, et.non con él: et si fuere manceba de- 
be entrar en orden de religión , asi como ferie quando él entrase en or- 
den con otorgamiento delk. 

I afincamiento. Tol. 3. dando castidat él et ella; mas si es manceba, 

a endocímiento. Esc. 3. decibimiento. non la debe tener consigo , ante debe morar 

Tol. I. 3. fi. R. 3. Esc. I.. ap^irtadamientre lucnye de su casa, asi como 

3 Otros! manda sancta eglesia que el cié* dice desuso de la parienta. Ca segund dixe- 

ligo que fuese ordenado de epístola ó dent ron los sabios la cosa que el hombre non 

arriba , et hobiese habido nmgier de bend!- ouiere facer teniendo que es mala , guardarse 

ciones con quien fuese casado ante que reci- debe quanto pudiere de non dar carrera por 

biese la orden, que si ella fuere muy vieia, do la faga." Asi concluye la ley. B. R. 3. 
^ue la puede tener consigo en una casa guar- 



S80 PARTIDA 1. 

LEY XXJOX. 

De los clérigos di oriente en qué cosas acuerdan 6 desacuerdan 
con los clérigos de occidente. 

Casar solien todos los clérigos antiguamiente en el comienzo de la 
nuestra ley, segunt lo fiícien en la ley vieja de los judíos; mas después 
deso los clérigos de occidente » que obedecieron siempre á la eglesia de 
Roma, acordaron de vevir en castidat} ca tovieron que aquellos que 
habian de consagrar el cuerpo de nuestro señor lesu Cristo et dar los 
sacramentos de santa eglesia a los cristianos, que les convenia mucho de 
ser castos. Et los clérigos de oriente non quisieron esto prometer, por*^ 
que tovieron que era mejor de casar, et cosa mas sin peligro, que pro* 
meter castidat et non la poder tener: et por esta razón ha departimien- 
to entre los clérigos de oriente et los de occidente. Pero algunas cosas 
hí ha en que acuerdan, et otras en que desacuerdan en razón de los ca- 
samientos: et ks en que acuerdan son estas: que tan bien los unos co« 
mo los otros pueden casar habiendo quatro grados: et otrosi non pue- 
dbn casar desque hobieren drden sagrada, et si casaren que non vale d 
casamiento. Et las en que desacuer^n son que los clérigos de oriente^ 
quier sean casados 6 non, pueden recebir ordenes sagradas non prome- 
tiendo de guardar castidat: mas los de occidente non pueden esto facer 
á menos de la prometer. Otrosi desacuerdan en otra cosa, ca los de 
oriente seyendo casados con sus mugeres pueden recebir órdenes sagra- 
das, non se departiendo el casamiento por ende^ ante pueden vevir en 
uno tan bien como íacien de primero: et los de occidente non lo pue- 
den hxxx , ca después que recibieren tales órdenes non han poder de ve^ 
vir en uno. 

LEY XL. 

JDe los embargos que vienen á las tmigerespor razxm de sus maridos 
quando reciben orden sagrada.^ 

Destorbo viene muchas vegadas i las mugeres en sus casamientos 
por las ordenes que reciben los maridos; ca si los clérigos de occidente 
que dice en esta otra ley se ordenan sabiéndolo sus mugeres , et lo con- 
sienten, o non lo contradicen, mas callasen, vienenles ende estot dos 
embargos: el uno que de allí en adelante son ellas tenudas de prometer 
de vevir en castidat et de non morar con ellos: el otro que si mueren 



TltVLO VI. 281 

SUS maridos que fion pueden después casar; et si casaren npn valdrá el 
casamiento: et esto por dos razones: la una por el obligamiemo de cas- 
tídat que ha en si la orden segunt que dicho es desuso: et la otra por- 
que la eglesia defendió que si los clérigos que son de ordenes sagradas 
hobiesen mugeres et casasen ellas de^ues de la muerte dellos , ^que non 
valiese el casamiento. Otrosi embargan en dos maneras á las mugeres de 
los clérigos de oriente las órdenes que resciben sus maridos: la una es 
que non pueden casar después que dios son muertos » quier contradigan 
ó non quando se quieren ordenar: la otra ' que non se diebe ajuntar nin* 
guha dellas con su marido en aquella semana que el hobiere de decir las 
ñoras. Et como quier que de suso dice en esta ley que las órdenes sa- 
gradas que reciben los clérigos de occidente que destorban á sus muge- 
res en los casamientos; empero si quando ellas saben que sus maridos se 
quieren ordenar lo contradicen, ó ellos se ordenan sin su sabidoría, en 
qualquier de estas maneras non les tiene daiío á ellas, ca bien los pue- 
den demandar que moren en uno, compliendo et faciendo aquellas co- 
sas que marido debe fiícer con su muger: mas ellos quanto en sí non 
pueden esto demandar á ellas, porque son tenudos de guardar castidat 
por la orden que recibieron. Otrosi quando algunt clérigo hobiese rece- 
bido orden sagrada et su muger lo demandase, et el posiese defensión 
ante si que ella federa adulterio , si gelo probase non es tenudo de dexar 
la orden nin de vevir con ella. 

LEY XLI. 

jDc ¡os clérigos que casan a bctuBciones habiendo ordenes sagradas, qué" 
j?ena deben haber ellos et aquellas con quien casan. 

Casándose algunt dérigo que hobiese drden sagrada non debe fincar 
sin pena, * ca débenle vedar de oficio , et tollerle el beneficio que ho- 
biere de la eglesia por sentencia de descomulgamiento fiísta que la dexe 
et faga penitencia de aquel yerro: et la muger que fiíere vasalla de la 
eglesia et sopiere que es dérigo aquel con quien casa, débela el obispo 
meter en servidumbre de la ^lesia: et si él por ú non lo* podiere Bicer 
débelo decir al rey 6 al seiíor de aquella tierra qud ayude á facerlo. Et 
si fuere sierva débela vender , et el predo que por ella dieren debe ser 
metido en pro de la eglesia, onde es el dérigo que lo fizo: et los fijos 
que nacieren, de esu muger deben ser metidos en servidumbre de la 
• 

X que non te deben yuntir ninguna deUat ^ a ct débenle toller la orden et el benefi* 

«on tu marido cd aquella semana que ellos ho* xio que hobiera de eglesia : et la muger si 

bieren i decir misa. Et como qiuer.ToL i. £iere vasaUa de la eglesia &c. B. R. s« 

TOMO !• NN 



sSir PARTIDA I. 

cglesia^ et non deben heredar los bienes de sus padres. Otrosí man- 
da santa eglesia que el clérigo que recebiere órdenes sagradas con otorga^ 
miento de su muger de bendiciones, et prometiendo ella de guar- 
dar castidaty segunt dice en las leyes ante desta, si después tornare á 
ella, que debe perder el beneficio que hobiere, et aer yedado que non 
use ' de la orden que habie. 



LEY XLII. 



I^c tajura que deben facer los clérigos ó otros qttando los departen 
de las mugeres que tomaron contra derecho. 

Departiendo el obispo á qualquier de los clérigos que diz en la ley 
ante desta de las mugeres que tomaron á bendiciones» porque se ayun-- 
taron á ellas contra defendimiento de santa eglesia , débelos facer jurar 
que de allí en adelante non se ayunten con ellas , * nin coman, nin be- 
ban, nin estén ' so un techo, fiíeras ende en la eglesia 6 en otro lu^ 
público donde non pueda nacer ninguna sospecha mala contra ellos. Et 
aun allí que non &blen con ellas apartadamiente si non fuere delante 
homes buenos 6 buenas mugeres, et estonce por alguna cosa conveni- 
ble et buena por que lo hayan de &cer. ^ £t si a^unt clérigo feciere 
adulterio con alguna muger que hobies^ marido^ debel echar su obispo 
de todo el obispado por siempre, 6 fiícerk encerrar en algunt moneste- 
rio o faga penitencia por toda su vida: et esto por el pecado, que es 
muy grande et muy ' desafamado. 

LEY XLIII. 

De como los clérigos non deben tener barraganas, et qué pena mcrescen 

si lo federen. 

Castamiente son tettüdos los clérigos de vevir todavia et mayor- 
miente después que hobieren órdenes sagradas: et para esto guardar me* 
jor non deben otras riiugeres morar con ellos sinon aquellas que son 
nombradas en las leyes ante desta. Et si fallaren que otras tienen de que 

I de Us órdenes que ante habia. S. Esc. j|. derecho de santa eglesia. Et como quíer 

a nin connan con ellas á una mesa, nm que deban tomar la ¡ura á estos sobredichos 

beban. B. R. p. ouando los (Nirtieren de sus mugeres» non lo 

3 so un tetado. S.T0I. i. Esc i. B. R. 3. deben facer i los otros clérigos quando los 

4 Et non tan solamiente deben facer estar partieren de sus barra^úas : et esto porque 
iura estos sobredichos , mas otros hombres non cayan en periuro si tornaren á ellas. Et si 



qualesquiera que partiesen de sus mugieres algunt clérigo ficrens adulterio. B. R. 3. 
por razón que el casamiento que ellos £•.('' 
cieroni non fuera fecho seguat imnda el Jo^ 



por razón que el casamiento que ellos £• . 5 des&mado. ToL a. 3. defamado. S. 

"")! 1. 



TITULO VI. S83 

pueda venir sospecha de que &cen yerro de luxuria con ellas, débelos 
su perlado vedar de oficio et de beneficio, si el pecado fuese conosci-- 
do por juicio que den contra alguno dellos sobre tal fecho, o porque 
lo el conozca en pleito, o si el yerro fuese tan conoscido que se non po- 
diese encobrir, como si k tovíese manefiestamiente en su casa et hobiese 
algunt fijo della. Et del clérigo que en tal pecado viviere non deben sus 
perroquianos oir las horas del, nin recebir los sacramentos de santa egle- 
sia. Pero aquel que aliaren ' que la tiene conoscidamiente, asi como de 
suso es dicho, debel amonestar su perlado que se parta della ante quel 
cuelga el beneficio: et si por esto non se quisiere emendar debégelo to«^ 
Uer fiísta un tiempo cierto, et si en este tiempo non se partiere della de- 
bégelo toller por siempre: et la muger que desta manera veviere con el 
d^igo debe ser encerrada en un monesterio, et que fiíga hi penitencia 
por toda su vida. 

LET XLIV. 

Que deben facer los perlados contra los clérigos que sospechan que tienen 
barraganas * ascondidamente. 

Enlamado seyendo algunt clérigo que tíene barragana encobierta^- 
miente maguer non lo acuse ninguno dcUo , á tal como este desque su 
obispo lo oyere debel mandar que se salve que non es en aquella culpa 
que sospechan del: et esta salva ha de facer segunt que su perlado falh- 
re por derecho: et si non se quisiere salvar, ó non podiere, debel to-> 
Uer el beneficio, et vedarle que non diga horas en la eglesia: pero des-» 
te atal non deben dexar sus perroquianos de oir las horas del, nin de 
recebir los sacramentos mientra que su perlado sofriere que sirva la egle« 
sia. Et non tan solamiente defiende sanu eglesia á los clérigos de morar 
con las barraganas, mas aun que non fablen con ellas solos apartada^* 
miente : et si por aventura lo hobieren de facer por alguna rzzon dere« 
cha , deben haber consigo algunos compaiíeros porque non puedan sos*- 
pechar contra ellos que lo bcen a mala parte. 

LBT XLV. 

Que hs clérigos non deben ser fiadores y nin nurfordomos , mn arrendar 
dores nin escribanos de concejo. 

Fiadores non deben ser los clérigos que son de epístola ó dende ar« 
riba en las rentas del rey, nin de otro señor de tierra, nin de conce- 
jo, nin en pleito de arrendamiento de heredades agenas ' nin de bie-* 

t que la tiene publictmieattaticomaXoLi. % nin de buena de huérfiuios. & ToL i. 

3 escusadamlentre. B. R« 3. £k. i. B. R. 3. . 

TOMO I. NN 2 



2^4 PARTIDA !• 

,Des de huér&nos: mas bien se pueden fiar unos á otros en sus pleitos, ó 
á sus eglesias» o á otros hombres que fuesen cuitados ^ para facerles ayu- 
da. Pero si entraren en alguna destas fíaduras que les son defendidas» 
valdrá la fiadura en quanto de sus bienes fidlaren, mas non por que sus 
personas nin sus ^leslas * finouen obligadas pcur ello: et débeles su per- 
lado poner pena por ello quaí entendi e re que merescen porque se me- 
tieron en tales cosas. Otrosí non deben ser mayordomos , nin arrenda- 
dotes f nin cogedores destas cosas sobredichas de que non pueden ser fía« 
dores: et si lo federen han de pasar contra ellos ' segunt que desuso es 
dicho en las leyes que fid>lan en esta razón, fueras ende si fuese algunt 
dárigo muy menguado^ ca este atal bien podrie arrendar et labrar ^gu- 
nos heredamientos ágenos de que se acorriese en lo que hobiese menester 
para su vida. Et como quier que los clérigos non hayan de fiar bienes de 
huérfanos; pero bien los pueden recd>ir en guarda á ellos et á sus bie« 
nes si quisieren seyendo sus parientes et dando s^ranza que gelo ali- 
ñen, asi como didio es en d titulo que Übh de los huérfanos et de la 
guarda dellos. Eso mesmo serie de los dérigos que ^ escogiesen para 

8 lardar los bienes de algunt su pariente que fuese loco ó desmemoriada 
trosi defendió santa fiesta aue ningún dérigp non fuese escribano de 
^nccjo{ et si lo fuere et non lo quisiere dexar, puedd apremiar su per- 
lado ráUendol d benefido que hoUere &sta que lo dexe: et esto es por 
honra de su persona porque non haya de &cer cosa porque caya en ir- 
regularidat» d porque lo hayan de prender. 

LBT XLVI. 

QiíJUs mirchémBéU im éUfmMéUu á hs clérigos et qualcs non. 

Mcrchandias son de muchas mancrast et algunas hi ha dellas que 
non puede ningún home usar sin pecado mortal, porque son malas en 

I f^n f«c«rlct mcrctd. B* R» t. imndne en su testtmiento aquel cuyos here* 

t i«4n iMbaUcbs por ella B. K. t» dcros eran los huérfanos. Mas con todo eso 

9 tt|;tumi que sobredicho et en la lef tenudoa son los clérigos si los escogiesen , t#> 

dttte tuulo » que comienta SéigrméLu étitms niendo que son hombres para ello de recebir 

m*m Jthn J^r « et majpier non hayan de fiar en su guarda los bienes de los hombres sin se- 

buena dt huérfanos » bien los pueoen recebir so « ó de los que destan lo suyo malamientre^ 

en |uarda i ellos et i sus bienes si fueren sus ca todos aquestos han de haber guardadores 

parientes, dando segúrame que gelo tlifien, con recaudo, porque sus cosas non sean me- 

et esto queriendo los clérigos recáur» et foa noacabadas; pero los obispos nin los hombres 

otrt'is parientes que hobiesen los huérfanos, de orden » así como menores , ó calonges re- 

«t si parientes otros non hi hobiere con glares^óde otra religión qualquier que sea 

etorgamitnto del iudgJidor de la tierra; pe- non deben tener buena de huérfanos en gi^r* 

ro non los pueden apremiar que los rect- da." Asi conduje la ley en el cód. B. R. 3* 

ban si non quisieren » como farian i otros 4 estodiesen* S. Esc. g. ToL s. 
hombras que non fuesen clérigos « maguer lo 



TITULO VI. 285 

si % asi como usuras et simonía: et estas son vedadas también á los clé- 
rigos como A los legos. Otras mercadurías hi ha que son vedadas á todos 
et mayormiente á los clérigos , asi como vender et comprar las cosas con 
voluntad de ganar en ellas» porque adur puede ser quel home faga mer- 
caduría que non acaesca hi pecado de la parte del comprador o del ven- 
dedor. Pero si el clérigo sabe bien escrebir o otras cosas facer que sean 
honestas 9 asi como escritorios o arcas, redes, cuevanos, cestos o otras 
cosas semejantes, tovieron por bien los santos padres que las podiesen 
facer et vender sin desapostura de su orden, et aprovecharse dellas quan- 
do fuesen menguados de manera que ks conviniese de lo £tcer. 

LEY XLVII, 

Qudles cosas san vedadas a los clérigos et quales pueden facer. 

. Venadores nin cazadores non deben ser los clérigos de qual orden 
quier que sean , nin deben haber azores nin falcones, nin canes para cazar, 
ca desaguisada cosa es de despender en esto lo que son tenudos de dar 
á los pobres: pero bien pueden pescar et opear con redes, et armar la- 
zos, ca tal caza como esta non les es defendida porque la pueden facer 
sin canes, et sin aves et sin ruido: mas con todo eso deben usar della de 
guisa que se les non embarguen por ella las oraciones, nin las horas que 
wn tenudos de decir. Otrosí non deben * correr monte, nin lidiar con 
bestia brava, nin aventurarse con ellas por precio que les den, ca el que 
Jo fecíese serie de mala fama: pero si las bestias bravas fecíesen daño en 
los homes^ ó > en las mieses ó en los ganados, los clérigos estonce bien 
las pueden ^ segudar et matar sí les acaesciere. Et tovo por bien santa 
eglcsia quel clérigo que usase facer alguna de las cazas sobredichas que 
les son defendidas de facer, que si después que su perlado le hobiere 
amonestado que lo non faga et se trai>ajare dello, si fuere misacantano 
quel debe vedar por dos meses que non diga misa; et si diácono 6 sub- 
diácono ha otrosí de ser vedado de oficio et de beneficio fasta que su 
perlado dispense con éL 

I asi como usuras , et símoniat» et dar á todos los otros hombres de <]ual natura 

uno í otro don ó otra cosa por quel gane del auier que sean.** Y conclujre la ley en el có- 

itj algún logar honrado , iacíendol entender dice B. R« 3. 
uno por al , et otras cosas semeiantes destas: a correr toros. Esc 3. 

et llimanlas merchandiu porque se facen 3 en las míeses , ó en las vi&as ó en loi 

dando et tomando; et estas son vedadas tam* . ganados. Tol. 3. 
bien i los legos como i los clérigos , et tam- 4 correr. S. Tol. a. Esc 3« 

bien á los varones como á las mugieres, et 



S86 PARTIDA I. 

LET XLTIII» 

Qtte las dérigüs ■ mm ddcm strjvtcts m ¡as platas seglares. 
Fideos f^^tfes Doo cooriene á los dér^os de oar^ ca esu> non ks 



pcrtenesce, ponpe serie Tergaenza de se éntremela del filero de los 
icg» los qoe señabdamierve son dados pva scnrkio de Dios. Pero co- 
sas fai ha en qoe lo pueden fiKxr: cr esto seria como ú alguno fiíese co- 
mendador, ó prior ó almador de los bienes de a^pna orden, ó clérigo 
que bobiese en gqarda bienes de boérfimos o de sandios ó de otros ho^ 
mes qoe fiíesen de mala barata qoe degastasen lo sayo locamíentre. £e 
aun lii ha otras cosas en que pueden los dér^os trab ad me de los fileros 
f^^ares er ser jueces dellos, asi como en pieitos qoe les mandase el rey 
lodgar, ó como fl al^imos metiesen SQ plooo en mano ddlos que lo yid- 
gasen por sa abredrio ó lo librasen por arenenda, oblándose á estar á su 
mandamiento con peta ó sin cOa: ó como los perlados que pueden jud- 
gar a los de su señorío seyctido siis TasaDos ó sos bornes en que hayan de- 
rcrhamietMc conqifido poder también en lo temp oral como en lo espíri-- 
toaL Er pueden otroá los dér^os ser roceros ó perso n en» en los plei- 



tos stares, s^unt se dcniucstra en los tttulos 'que fibhn sobre quales 
cosas k> pueden ser. Otrosi qnando el juez s^ar non quisiere £icer de* 
recfao a los que se querellan de alamos a ooiá ha poder de judgar, es- 
tonce puede el obi^ amonestarle que lo bgti er ú non lo quisiere Ct^ 
oer dnelo enriar dedr al rey por desengañarlo deíecfaodesu tierra: et 
non tan solamienie deben desengaña los perlados ai rey en esta razon^ 
mas en todas las otras que enteodieren que serán a pro comnnal del rey 
ct de la tierra, et i desriamiento de daño. 

I.BT XLIX. 

Que pena dibem haber las clérigos ^ Jacm cosHra las cosas 
que les som vedadas. 

* Privar pueden los perlados s^;unt manda santa e^esa a los clérí<* 
gos que fijeren fidlados que &cen contra las cosas que les son vedadas, 
segunt desuso se demoestra por las leyes deste titula Empero esto se 
ddbe fiKcr desia manera; que si el dérigo qoando se entremete de mer- 
cadurías que es cosa defendida trae habito de clérigo, qud debe su per- 
lado a m o nes ta r tres veces que lo non ^a, et si non se quisiere ddlo ' 

1 «o* dcbea ier pleitescs am jmccs. a Despooer naedenlos perUdos.B.R.S* 

ToL 1. s. £k. |. Doa deboi ser dIcIicscs • qnitar. S. ToL 2. Esc t. 



TITVLO VI. 587 

dexar, de allí adelante non haberá las franquezas que han los clérigos» 
antes será tenudo de guardar las posturas et las costumbres de la tierra 
como los legos, fueras en tanto que si alguno lo feríese que serie. desco- 
mulgado por ello. Mas si non anda en hábito de clérigo et trae armas, 
debel amonestar su peirlado ' tres veces que lo non faga. Et si se non 
quisiere dexar deilo pierde por ende las franquezas de los clérigos: et sí 
alguno lo fcriere non será descomulgado por ello: eso mismo serie quan- 
do andodiese en hábito de lego maguer non troxíese armas. Otrosí los 
que son ca^dl con sus mugeres á bendiciones et traen coronas non se 
pueden escusar que non den al rey o al seiíor de la tierra o moraren sus 
pechos, et demás son tenudos de &cer los otros fueros que facen los le- 
gos, ca derecho es que pues que viven como legos que £igan el filero et 
las costumbres dellos« 

LBT L. 

I^c las franquezas de lo^ clérigos et por qué razones las deben haber 

mas que los otros homes^ 

Franquezas muchas han los clérigos mas que otros bornes también 
en sus personas como en sus cosas: et esto les dieron los emperadores 
et los reyes et los otros seiíores de las tierras por honra et por reverencia 
de santa eglesia: et es grant * derecho que las hayan, ca también los 
gentiles como I09 judíos, como todas las otras gentes ' de qualquier 
creencia que fuesen honraban á sus clérigos et les facían muchas mejo- 
rías : et non tan solamíente á los suyos, mas aun á los extraiíos que eran 
.de otras gentes. Et esto cuentan las ^ escripturas que Faraón ney de 
Egipto que metió en servidumbre á los judíos que venieron á su tierra, 
et á todos los otros de su seiíorio, et fizóles quel pechasen; mas á los cié* 
rigos dellos franqueólos, et demás dábales de lo suyo que comiesen. Et 
pues que los gentiles que non tenien fe derecha nin conoscian á Dios 
compiidamente los honraban tanto , mucho mas lo deben facer los cris* 
líanos qpe han verdadera creencia et cierta salvación. Et por ende fran- 
quearon á sus clérigos et los honraron mucho: lo uno por honra de la 
te; et lo al porque mas sin embargo podiesen servir á Dios et facer sa 
oficio , et que non se trabajasen de otra cosa slnon de aquella 

- I dos. S. Esc. 3. Tol. 2. 3* 

2 bien qufii la fútytn. S. Tol. t. $• 4 estor&u. S. Tol. i. i. 3. Eic. i. 3. 

3 dt qiul natura quier ^e fiícsen. S. B. R« 3. 



S68 PARTIDA X. 

L£T U. 

Como hs clérigos deben ser seguros et sus homes en sus casas; et non tos 
deben meter a servicios viles nin fosar en sus casas for fuerza. 

Seguros deben estar los clérigos ea los logares do moraren , et otrod 
por^do quier que vayan, ca ninguno non les debe dedr mal, nin fiíccr- 
gdo de manera que los embargase que non podiesen predricar la fe et 
complir su oficio segunt deben. Et como quier que todos los homes de 
la tierra por derecho deban ser seguros, mucho mas deben haber ' esta 
seguranza los clérigos: lo uno * por las órdenes que han; et lo al pcur- 
que non les conviene, nin han de traer armas con que se defiendan : et 
por ende non deben ser forzados de sus cosas, nin los deben > prender 
si non fuere por debda , 6 por fiaduria manefiesta que hobiesen techa , 6 
por otra razón derecha: et esto que lo hobiesen conoscido ó ^s fuese 
probado ante aquellos que los han de judgar. Otrosi deben ser franquea* 
dos ^ todos los clérigos de non pechar ninguna cosa por razón de sus 
personas: nin otrosi non deben labrar por sí mesmos en las labores de 
los castiellos nin de los muros de las cibdades nin de las villas, nin son 
tenudos de acarrear piedra nin arena nin agua, nin de &cer cal, nin de 
traerla, nin les deben apremiar que fagan ninguna destas cosas, nin deben 
guardar los caños, nin mondarlos por do viene el agua i las cibdades et á 
£is villas, nin del^n calentar los baños nin los fornos, nin facer otro$ ser« 
vicios viles semejantes destos. Et esta mesma franqueza han quanto eo 
estas labores los sus homes de los clérigos, aquellos que moraren con ellos 
en sus casas ' et lo sirvieren: ca pues que los clérigos son tenudos de ir á 
todas las horas, segunt que es esubleddo en santa eglesia, derecho es 
que los sus homes que los sirven et que han de recabdar sus cosas que 
sean escusados destas labores átales, fueras ende si lo feciesen con placer 
de aquellos clérigos cuyos fuesen los homes. Otrosi non debe ningu- 
no posar en las sus casas de los clérigos sin placer ó sin consintimiento 

I Cita segurtcioiL Tol. i. B. R. 3. 

a por honn de las ófdenct. S. Tol. i. 5 et los tervieren. Pero estos ^e seatt 

Esc I. B. R. g. tantos et tales que los non puedan excusar eti 

3 pendrar. B. R. 3. ninnma manera. Ca pues que los clérigos. 

4 todos los clérigos ct los religiosos. B. a^ 3. 



TITULO VI. 289 

LEY LU. 

Tor qtidles guerras non son temidos los clérigos de guardar los muros de 
las villas nin de los castiellos o moran. 

Guerras habiendo en algunas tierras por que los moradores de aque* 
Uos lugares hobieseñ de velar los muros 6 los castiellos, los clérigos non 
son tenudos de ir á guardarlos, como quier que todos los que allí se 
ampararen lo deben facer también los vasallos de la ^lesia como los 
otros. Pero si acaesciese que moros ó otras gentes que mesen enemigos 
de la fe cercasen alguna villa ó castiello, en tal razón como esta non se 
deben los clérigos escusar que non velen et non guarden los muros: et 
esto se entíende seyendo grant menester, et de aquellos clérigos que 
fueren mas convenientes para ello: et debe ser en escogencia del obispo, 
ó del otro perlado que fuere en aquel lugar, ca derecho es que todos 
guarden et defiendan la verdadera fe, et amparen su tierra et sus cristia- 
nos de los enemigos, que los non maten nin los prendan nin les tuel- 
gan lo suyo. Otrosi los obispos et los otros perlados de sancta eglesia 
que tovieren tierra del rey ó heredamiento alguno por quel deban fecer 
servicio, deben ir en hueste con el rey ó con aquel que enviare en su 
logar contra Iqs enemigos de la fe: et si por aventura ellos non podie^ 
sen ir deben enviar sus caballeros ó sus ayudas segunt la tierra que to-^ 
vieren. Pero si el rey hobiere guerra con cristianos, debe escusar á los 
perlados et a los otros clérigos que non vayan allá ' por sus personas, 
sinon en aquellas cosas que son usadas segunt fuero de Espaiía: mas por 
eso non han de ser escusados los sus caballeros * nin las otras gentes que 
las non haya ei rey para su servicio en aquella guisa que mas le com- 
pliere. 

LBT LIII. 

Qué señorío han los clérigos en las heredades que ganan derechamente. 

Heredades et las otras cosas que los clérigos ganaren por compra ó 
por donadio, ó por otra manera qualquier que las ganen con derecho, 
nan seik>rio dellas, et puedenlas heredar después de su muerte sur fijos 
legítimos si los hobieren , et si non los hobieren los otros parientes mas 
cercanos, segunt dice en ei titulo de las herencias. Pero si acaesciese que 

I por tus penonat: mas por eto non de- pHere, et esto segunt el fuero et It costumbre 

ben seer escusados los sus ctbaUeros nin lu de la tierra. B. R. 3. 
otras gentes que los non haya el itj para su a nin las otras gentes suyas* Tol. i. 

servicio en aquella guisa que mas le conw 

TOMO I. 00 



ÜgO PARTinA !• 

algunt clérigo moriese sin facer testamento ó manda de sus cosas , et non 
hobiese parientes que heredasen lo suyo, débelo heredar sancta eglesia; 
en tal manera que si aquella heredad hobiese seido de homes que pecha- 
ban al rey por ella que la eglesia sea tenuda de facer al rey aquellos fue- 
ros et aquellos derechos que facien. aquellos cuya fuera en ante, ó de 
darla a tales homes que lo fagan : et esto porque el rey non pierda su de- 
recho, et la eglesia haya su señorio en aquellas heredades: et desto ha- 
bemos enxiemplo de nuestro seiíor lesu Cristo quando dixo á los judíos 
que diesen á Cesar su derecho et á Dios el suyo. Empero iilgunas tier- 
ras son en que luego que la eglesia gana algunas heredades gana el rey 
su derecho en ellas segunt el uso ' et la costumbre de España, maguer 
ante non lo hobiese hi habido. 

LET LIV. 

Que cosas son tenudos los clérigos de facer de qiie non se pueden excusar 
por razón de las franquezas que han. 

Mostradas son complidamente en las leyes ante desta las franquezas 
que han los clérigos por razón de la * derecia. Pero algunas cosas hi ha 
en que tovo por bien santa ^lesia que se non podiesen escusar de ayu- 
dar i los legos, asi como en las puentes que se tacen nuevamiente en los 
lugares o son menester a pro comunal de todos; otrosí en guardar las 
que son fechas como se mantengan et non se pierdan: ca en estas cosas 
^udos son de ayudar á los legos et de pagar cada uno dellos, asi co- 
mo cada uno de los otros vecinos legos que hi hobiere. Et eso mesmo 
deben £u:er en las calzadas de los grandes caminos et de las otras carre- 
ras que son comunales: et para esto £icer non los deben apremiar los le- 
{ros, mas decirles que lo &gan, et sí ellos non lo quisieren facer dében- 
o demostrar á los perlados que gelo &gan facer: et ellos son tenudos en 
todas guisas de gelo mandar complír , pues que son obras buenas et de 
piadat. 

LEY LV. 

De qué cosas et de quales heredades son franqueados los clérigos que 
non pechen^ et de quales non deben ser escusados. 

> Decimas, et primicias et ofrendas ^ son quitamiente de la ^lesia, 
et non deben los clérigos dar pecho al rey dellas nin á otro home nin- 

I et lu costumbres de kt tierras » ma- g Diezmos. S. Tol. a. $. Esc 3. B. R. 3. 

guer. B. R* 3. 4 son cierttmientre. B. R. 3. 

I eglesit* ToL i. a. 3. Esc« 3. 



TITULO VI. S9I 

guno: otrosí de las heredades que dan los reyes et los otros bornes á las 
eglesias quando las facen de nuevo 6 quando los consagran, non deben 
por ellas pechar, nin por las que les dan por sus sepulturas: eso mesmo 
es de las eglesias que son fechas et fincaron desamparadas, que las here- 
dades que les diesen para mantenellas que non deben pechar por ellas: 
onrosi de los donadíos que los emperadores et los reyes dieron á las 
eglesias, non deben por ellas los clérigos pechar ninguna cosa, fueras 
ende aquello que estos señores tovieren hi para si seiíaladamiente. ^ Mas 
si por aventura la eglcsia comprase para si algunas heredades, o gelas 
diesen homes que fuesen pecheros del rey , tenudos son los clérigos de 
facer aquellos fueros et aquellos derechos que habien de complir por 
ellas aquellos de quien las hobieron: et én esta manera puede cada uno 
dar de lo suyo a la eglesia quanto quisiere, fueras ende si el rey lo ho- 
biese defendido por sus privÜlejos ó por sus cartas. Pero si la eglesia es«v 
todiese alguna sazón que non fecíese el fuero que debie &cer por razoa 
de tales heredades, non debe por eso perder el señorío dellas, coma 
quier que los señores pueden apremiar á los clérigos que lat. tovieren 
prendándolos £ista que lo cumplan^ 

LEY LVI. 

J^e las franquezas que han los clérigos enjudgar los pleitos espirituales. 

* Franqueados son los clérigos aun en otras cosas sin las que dice 
en las leyes ante desta, et esto es en razón de sus juicios que se departen 
en tres maneras, ca o son de las cosas espirituales ó de las temporales, o 
de fechos de pecado. Onde de cada una destas maneras mostró santa 
eglesia quales son, et ante quien se deben judgar aquellos que fueren de^ 
mandados por qualquier dellas: et mostró que aquellas demandas son 
espirituales que se facen por razón de decimas, ó de premíelas ó de ofi'en- 
das, ó de casamiento, ó sobre nacencia de home ó de muger si es legítimo 
ó non, ó sobre elección de algunt perlado, ó sobre razón de derecho de 
algunt padronadgo. Ca como quier que lo puecko haber los legos segunt 
dice en adelante en el título que &bla dello; ei^)ero porque es de co- 
sas de la eglesia cuéntase como espiritual. Otrosi son cosas espirituales los 
pleitos de las sepolturas et los beneficios de los clérigos, et los pleitos de 

f i Et aun sin estas ha la eglesia otra fran- cusar que gelu non den , maguer digan que 

queza» oue las heredades quel fueron dadas la eglcsia nunca fue tenedor dellas: et esta 

o vendidas derechamientre , que gana Inego franqueza dieron i la eglesia lo> emperado- 

el sensorio dellas , et por esta razón pueden res.' Y concluye la ley en el cód. B. R. g.- 
demandar los clérigos la tenencia dellas; ct 2 Franquezas han aun los clérigos. ToL a* 

afieUos que las tovieren. non te pueden e^ £ic. 3. & 

TOMO I. 00 9 



ag2 PARTIDA I. 

las sentendjiSy que son de mudias maneras, asi como descomulgar , et 
vedar et entredecir, segunt se demuestra en el título de las descomulga- 
ciones; et otrosi pleito de las eclesias de qual obispado o arddianadgo 
deben ser, et de los obispados a qual provincia pertenescen: et otrosi los 
pleitos que acaescieren sobre los artículos de la fe et sobre los sacramen- 
tos, et sobre las otras cosas semejantes destas; todos estos pleitos sobre- 
dichos pertenescen á juicio de santa eglesia, et los perlados los deben 
juzgar. 

LST Lvn. 

En qudles pleitos temporaies han franqueza los clérigos para judgarsc 
ante los jueces de santa eglesia et en guales non. 

Temporales son llamados los pleitos que han los unos homes con 
otros sobre razón de heredades, ó de honres, d de dineros, ó de bestias» 
6 de posturas, ó de avenencias, 6 de camios, ó de otras cosas semejantes 
destas quier sean muebles ó raices. ' Et quando ha demanda un clérigo 
contra otro sobre alguna destas cosas , débese judgar ante su perlado et non 
ante los legos , fueras ende si el rey ó otro rico home diese tierra ó hereda^ 
miento a eglesia ó i algunt clérigo que toviese del *, ca si á tal como este 
pleito le moviese alguno sobrelk, quier fuese clérigo 6 lego, ante aquel 
debe responder^que gela dio, 6 de quien la tiene ' et non ante otro. Mas 
si el clérigo demandare al lego alguna cosa que sea temporal, tal deman* 
da como esta debe ser fecha antel judgador seglar. Et si ante que aquel 
pleito sea acabado quisiere aquel lego a quien demandan facer otra de- 
manda al clérigo demandador, alli debe responder ante aquel juez mes- 
mo , et non se puede escusar por la franqueza que han los clérigos por ra« 
zon de la eglesia. Otrosi quando hereda el clérigo los bienes de home 
lego, et otro alguno ha demanda contra aquel lego por razón de aquel 
haber, ó de daño quel hobiese fecho, tenudo es el clérigo de bxxx dere- 

X Et ^tndo ht demtodi tlgunt lego mandas que hmn hs cléñios los ums c^ •tros^ 

contrt clérigo sobre alguna <kgts demandas for quien sí debm iudgar : dice así : Le- 

debégelo demandar ante sus pv^dos. Esc. «• gos et clérigos han sus demandas muchas tc* 

Et quando ha demandanza un clérigo &c. d. gadas unos contra otros , de manera que han 

Esc. I. B. &• 3. de venir á iuicios: et porque nascen nuichat 

a pora todavía ó (asta á tiempo seniala* veces contiendas entre ellos ante quien se de- 
do j ca si i tal como este. B. &. 3. ben iudgar, departiólo sancta eglesia en est» 

3 eso mismo seria si empendor ó rej guisa : que si el clérigo denundase al lego aU 

diesen heredamiento á algún clérigo ó i al* guna cosa oue sea tempoiml , que debe ir res- 

na orden, oue por él se debe otrosi iudgar, ponder et facer derecho antel iuiz seglar , eC 

or quien él mandase si contienda nasciest si ante que aquel pleito sea acabado quisiere 

sobrello, et non por otri.** Asi concluve la lej aquel lego i quien demandan facer otra de* 

en el cód. B. K. 3., 7 empieza lasiguiente^ manda á aquel clérigo su demandador, allil 

que es voyu, con este epígrafe. Di las di» 4ebe responder ante «quel iuiz mismo. Otroai 



TITVX*0 VI. spo 

cho ante acpiel judgador seglar do lo £urie aquel cuyo haber heredd sí fue- 
ae vivo: et eso mesmo serie quando algunt clérigo vendiese alguna cosa 
al lego que (iiese mueble 6 raíz, que si otro alguno después le moviese 
pleito sobre ella, que ante aquel judgador seglar le debe ^ redrar et sanar 
aquella cosa ante quien le £tce la demanda el lego \ 

LEY LVUU 

De ¡OS juicios que pcrtenescen á santa egksiapor razan di pecado. 

Todo home que fuese acusado de heregia j et aquel contra cpiien mo-* 
viesen pleito por razón de usuras, 6 de simonía, 6 de perjuro^ 6 de 
adulterio, asi como acusando la muger al marido 6 él á ella para partir- 
se uno de otro que non morasen en uno , o como si acusasen a algunos 
que fuesen casados por razón de parentesco d de otro embargo que ho- 
biesen por que se partiese el casamiento de todo, ó por razoní de' saai- 
Uejo que se face en muchas maneras seguht se demuestra en su título, ó 
de los que roban, o ' entran por fiíerza las casas de la eglesia: todos es- 
tos pLfitos sobredichos que nacen destos pecados que los homes facen se 
deben juzgar et librar pcMr juicio de. santa eglesia. 

Por qué razones pierden los clérigos las franquezas que han ct pueden 
ser apremiados por los jueces seglares. 

Apremiar pueden los reyes et los otros legos que han poder de |ud« 
gar en lugar dellos^ a los derigos en algunas cosas; ca tovo por bien 
santa eglesia que si algunt clérigo por cobdicia 6 por atrevimiento qui- 
siese tomar poder por á de ser apostóligo non seyendo esleído segunt 
manda el derecho de santa ^lesia, que á tal como este los príncipes 
salares lo podiesen apremiar et echarle de aquel lugar: et esto de- 
ben fiurer desque gelo lecieren saber aquellos en cuya mano finco de- 
rechamiente el poder para esleer. Otrosí quando algunos clérigos facen 
6 dicen algunas cosas que sean contra la fe católica para destruirla ó pa- 
ra embargarla, o los que meten desacuerdo, o facen departimiento entre 

^indo el clérigo hereda á tlgan lego» et sobre tlgunt daquellas cosas, debe facer de- 

otro alguno ha demandanza contra a^i le- recho sobrella delante el iudgador seglar et 

go &c. Sigue con el texto. non ante otro." Asi concluiré la le^ ea el 

I responder. Tol. i. 2. Esc. g« códice B. R. g. 

a Otrosí quando el clérigo tace algunas . 3 traben por fuerza los cosas. Esc. g. ó 

cosu de las que son defendidas en derecho si entran por fuerza las cosu de la eglesia. S. 

tu preladol ha amonestado que se deze dellu, B. &. g« ToL a. 
ct non lo quisiere facer, si pleicol movieren 



S94 PAB.TIDA I. 

los cristianos para departirlos de la &, que los legos gelo deben vedar 
prendiáidolos et &ciéndoles el mal qoe podieren en los cuerpos et en 
los haberes. Orrosi el clérigo que despreciare la descomulgacion et ñn^ 
care en día fasta un año puedel apremiar el rey 6 el s^or de aquella 
tierra do fuere tomandol lo quel £dlare &sta que rcoffi i fiu:er emienda 
a santa eglesia: et non tan solamiente pueden los legos apremiar á los 
clérigos en estas maneras sobredichas, mas aun en todas las otras en que 
los perlados demandaren jsu ayuda mostrando que non pueden ^omplir 
sus sentencias contra ellos segünt manda santa eglesia. Ca en qualquier 
destas cosas sobredichas pierden los:cIerigos las franquezas que ante ha-* 
bien de. non ser apremiados por juicio de los legos. 



LET LX. 



Por que cosas pier Jen los clérigos tas franquezas que han^ et deben ser 
degradados et dados al fuero seglar. 

Falsando algunt clérigo carta de apostoligo d su sello , desque fuere 
Jallado en.tal falsedat pierde la franqueza que han los clérigos, et dében- 
lo degradar segunt manda santa eglesia, et darlo luego abiertamiente al 
friero de los legos, seyendo delante el juez seglar, et estonce puedel 
prender et darle pena de £Jsario; pero su perlado debe rc^ar por él 
quel haya alguna merced si quisiere: ^t desta niilma guisa deben facer 
al clérigo que denostase á su obispo , et nol qubiese obedecer , o lo ace- 
chase para matarlo en qual manera qükr. Eso mesmo serie del clérigo 
que fílese fallado en heregia et se dexase della jurando que nunca en eUa 
mas tornarla, ca tornando en ella otra vez débenlo degradar et dar« 
lo luego al judgador seglar quel judgue como meresce: eso mismo de^ 
ben facer al que fuese acusado de heregia et se salvase delante su perla- 
do , si después fuese fallado que se tornase a ella. Ca por qualquier des- 
tas maneras que son dichas en esta ley debe ser dado el clérigo al jud«« 
gador seglar luego que fuere degradado quel apremie judgando contra 
él que muera^ 6 que haya otra pena segunt el fuero de los legos. Otrosí 
quando algunt clérigo falsare seello d carta de rey, debe ser d^adado^ 
et hanle d^ seiíalar con fierro caliente en la cara porque sea conoscido 
entre los otros por la falsedat que fizo, et después débenlo echar de to- 
do el señorío del rey cuyo sello o carta falso. 



TITULO YI. ik95 

LET LXI. 

Tor qtidles yerros non deben seer los clérigos dados al fuero seglar 
maguer sean degradados. 

Degradados llaman i los clérigos á quien mellen las drdenes ' los 
perlados por grandes yerros que fiícen: et quando acaesce que algunt 
clérigo fíciese otro maleficio que non fiíese d^ los que son dichos en la 
ley ante desta por quel hobiesen á d^adar, así como si fuese preso en 
furto ó en homicidio, ó en perjuro ó en otro yerro semejante destos: et 
acusado et vencido ante su juez, estonce su perlado debel degradar, et 
maguer sea degradado por qualquier destos yerros, no! deben por ende 
dar al fiíero de los legos , ante debe vevir como clérigo et judgarse por « 
clerecía, et ampararse por ella* Pero si después deso non se quisiese cas- 
tigar et feciese algunt mal por que mereicíese pena en el cuerpo , debénlo 
dexar á los legos quel judgen segunt su fliero} ca de allí adelante finca 
al ' juicio seglar. 

LBT LXin 

Cómo deben los clérigos ser honrados et guardados. 

Honrar et guardar deben mucho los legos i los clérigos, á cada uno 
segunt la orden et la dignidat que ^ hobieren: lo uno porque son media- 
neros entre Dios ^ et ellos, et lo al porque honrando á ellos honran á 
santa eglesia, cuyos servidores ellos son, et la fe de nuestro señor lesu 
Cristo que es cabeza dellos, por que son llamados cristianos. Et esta 
honra et esta guarda debe ser techa en tres maneras: en dicho, et en feú- 
cho et en consejo; ca en dicho non los deben maltraer, nin denostar 
nin des&mar, nin en (echo matar, nin ferir nin deshonrar prendiendo^ 
los nin tomándoles lo suyo, nin otrosí en consejo consejando á otri que 
les &ga aquestas cosas sobredichas, nin atreverse á consejar i ellos mis- 
mos que fiígan pecado ó otra cosa que les esté mal Onde qualquier que 
contra esto feciese ^ sin la pena que meresce haber segunt manda santa 
eglesia , débegela dar el rey segunt su alvedrio catando qual es el yerro, 

X los obUpoi. B. R. )• segund mtndt saott eglesit , et débegeU dtr 

s la eglesia. S. Esc. 3. el ttj segund el su alvedrio. Tol. 3. sin la 

3 filero seglar. Esc« i. fena que meresce haber, manda santa eglesia 

4 que hobieren ; et esto por dos ratoncft que la debe dar el ttj segund su aNedrio. 
una. S. Tol. a. 3. Esc 3. Tol. a. si pena meresce aun segund manda 

< et los legos. S. Tol. a. ^. Esc 3. santa eglesia, débegela dar el itj segund su 

o sin la pena que meresce, débela habar alvedrio Esc 3. 



a^6 FAKTIBA S. 

et el facedor dél^ et á quien lo fizo» et el tiempo et el lugar en que fue 
fecho. 

TITULO vn. 

DE LOS RELIGIOSOS. 

jr\spera vida de fiícer et apartada de los otros hombres escogen algu-* 
nos ' porque creen que servirán por ella á Dios mas sin embargo. Et 
porque las riquezas deste mundo estorvan esto, tienen por bien de lo 
dexar todo et siguen aquello que dixo nuestro señor lesu Crbto en el 
evangelio, que todos aquellos que dexaren por ¿1 padre ó madre, ó 
muger o fijos, 6 otros parientes, et todos los bienes temporales que les 
dará por ello * cient doblado et demás vida que dudará por siempre. 
Et estos átales son llamados religiosos, porque cada uno dellos han 
reglas ciertas porque han de vevir ' segunt el ordenamiento que ha- 
bieron de santa eglesia en el comienzo de su religión: et por ende son 
contados en la drden de clerecía. Et pues que en los dos títulos que son 
ante deste es dicho de los perlados et de los otros clérigos, conviene 
que digamos aqui destos de religión, et mostrar primeramente quales 
son llamados reglares ^ ó religiosos : et qué es lo que deben prometer 
quando reciben la religión: et en qué manera, et en cuyas manos han 
ác facer el prometimiento: ^ et quanto tiempo deben estar en prueba^ et 
por qué razón: et de qué edat deben ser para recebir la religión: et por 
qué razones los pueden ende sacar ósallir ellos della, et por quáles non: 
et otrosi en qué manera pueden pasar de una orden á otra : et como los 
que fiíeren casados pueden tomar hábito de religión: et cómo debe vevir 
cada uno dellos para guardar su regla. 

LEY I. 

Quales san llamados reglares ó religiosos. 

Reglares son llamados todos aquellos que dexan las cosas del sie« 
glo ^ et toman alguna regla de religión para servir á Dios^ prometiendo 

I porque puedan senrír i Dios. B. R. 3. cibir orden : et el que entra en orden por 

a ciento duplo. ToL i. Ek. i* ciento qué razones es tenudo de la guardar maguer 

doblo. B. R. 3. i non ficiere promisión : et como deben vevir 

3 segund el otorgamiento que hobieron» los monges et los calonges reglares para guar- 
B. R. 3. dar su regla." Y concluye la ley en el codico 

4 et qualet religiosos. B. R. 3. - B. R. 3. 

5 et quanto tiempo deben estar en proe^ 6 et toman alguna regla para salvarse 
ba : et de que edat deben seer para poder xo- prometiendo de la guardar. B. R. 3. 



TITULO vir. ^97 

de la guardar. Et estos átales son llamados religiosos, que quier tanto 
decir ' como homes ligados que se meten so obediencia de su mayoral, 
asi como monges ó <^onges de claustra á que llaman reglares, ó de 
otra drden qualquier que sea. Pero otros hi ha que son como religiosos 
et non viven so r^la, asi como aquellos que toman señal de orden, 
et moran en sus casas et viven de lo suyo: et estos maguer guardan re- 
gla en algunas cosas non han tamaña franqueza como los otros que vi- 
ven en sus * monesterios, asi como adelante se demuestra. 

LET II. 

Qué cosas debe prometer el que entra en orden de religión^ et en que 
manera, et á quien debe facer la promisión. 

Profbion llaman al prometimiento que (áce el qué entra en drden 
de religión , quier sea varón o muger : et el que esto federe ha de pro- 
meter tres cosas: la una de non haber propio: la otra de guardar casti« 
dat : et la tercera de ser obediente al que fuere mayoral en aquel monas- 
terio ' o veviere. Et asi son allegadas estas cosas al que toma la drden^ 
que el papa non puede dispensar con el que las non guarde. Et este pro* 
metimiento débelo &cer por carta, porque si quisiere venir contra el, 
que se podiese probar por ella: ca tomando la orden et diciendo mayo^ 
xA á otro sobre sí como en lugar de Dios, pierde el señorío de sus co- 
sas de guisa que non ha poder en ellas nin en sí mismo : et esta promi- 
sión mía de £icer en mano del mayoral de aquella orden, quier sea 
abad 6 prior: et si fuere monesterio de dueñas la muger que quisiere en*- 
trar en él débela £u:er en mano de la abadesa ó de la priora. 

LEY III, 

Quanto tiempo debe estar en prueba el que entra en orden de religión, 
et por qué razones et ton quál vestidura. 

Estar debe un año en prueba ^ el que quiere tomar hábito de reli- 
gión: ec esto por dos cosas: la una por veer si podrá sofrir las asperezas 

I como reglsdot 6 itadot« roetiindoM íiiéras ende » tlgunos delIo« hobtoseti privile- 

to obediencia de algunt prelado « asi como gío del aposróltgo en ^ue los quítase , senia*- 

monges. B. R. 3. ladamíentre de Tos obispos, de algunos dere- 

a monesterios: ca tenudot son de dar chos que les habiaü de íacer." Asi Oonduye 

todos sus derechos al rey en pechot , et en la ley en el cód. B. R. 3% 
todo lo al asi como los otros legos; et otrosí g ó visquiere. Tol. i* 

deben dar á los obispos en cuyos obispados 4 el que quisiere entrar en orden de re- 

fuere» sus diezmos, et guardar sus sentencias liglon» Tol. i. el que quiere tomar orden de 

asi como los otros legos de sus obispados; xeligion. Ese* i* 

TOMO 1. PP 



S98 PARTIDA !• 

et las premias de aquella regla: et la otra porque sepan los que son en el 
monesterío las costumbres de aquel que quiere hi entrar si se ps^arán del 
d non. Et si ante del aik> quisiere ende sallir puédelo facer, fiíeras ende 
si hobiese ' fecho profesión en la manera que dice en la ley ante desta, ca 
estonce non podrie salÜr de la drden % nín el monesterio non lo podrie 
ende echar, pues que á él plogo de facer la promisión, et á ellos de ge-* 
la recdbir. Et por ende non deben los abades nin los mayorales de las 
ordenes recebir promisión de ninguno ante del año de la prueba ma-* 
guer que valera si la feciere. Et esto es porque algunos quando entran 
en orden ' fácenlo con movimiento de saiía de algunas cosas que les 
acaescen et por antojanza, cuidando que la podrán sofrir, et después 
quando van hi estando ^ camiánseles las voluntades, et repienténse de 
guisa que los unos la han i dexar et los otros que fincan contra su vo- 
hmtad £icen en ella mala vida: et por ende non les deben tomar la 
promesion ante del tiempo sobredicho. Otrosi el que entra en algunt 
monesterio debe vestir el hábito de aquella orden , ca de otra guisa non 
podria bien probar el aspereza della, porque una grant partida de la ^ as? 
pereza de la regla es en las vestiduras. 

LEY IV. 

De qué edat deben seer los que gtfieren tomar orden por sí ó hs que 
metieren hi sus padres 6 sus madres. 

Novicios llaman á los que entran nuevamiente en alguna arden; et 
para ser firme lo que federen ^ ha menester ^ quel varón haya de edat 
catorce años % ó dende arriba, et la muger doce para poder recebir la 
orden : et si ante desta edat sobredicha entrasen en ella, puédense sallir 
ende si qubieren, maguer que hobiesen fecho profesión: et esto es por-» 
que non son de edat por que deba valer lo que fecieren. Mas si después 
que llegasen á esta edat feciesen promesion ó estodiesen hi un año de«- 
mas deste tiempo , dende adelante non podrían ende sallir : et si el pa-- 
dre d la madre metieren á su fijo d á su fija en drden ante que haya edat» 
non puede sallir ende fasta que entre en edat de quince años: et estonce 
debel preguntar el mayoral de aquel monesterio si quiere hi fincar d non: 
et si duiere que si , de alli adelante non se puede arrepentir nin sallir de 
• 

I í«cho promisión. Tol. i. Eic i. < g^Tczt. S. ToL x. a. 3. Esc i. a. g* 

1 nin el abat nin el prior del monesterio B. K* a. 

fiol poden ende echar. S. ToL a. 3. Esc. 3. 6 í metter. S. ToL i. EsCt !• 

i| ficenlo con sanya, ó con antoiamiento 7 i lo menos. B. R* i« 

cuidando que la podrán sofrir. B. R. 3. 8 complidos. B. iL a. 

4 m&danseics las Toluntadcs. & ToL i. 



TITUtO VII. 29^ 

k orden: et sil non pluguiere de fincar hi, bien se pnede tornar al sie- 
glo; et nol deben hccr premia ' que tome la orden, ca nol ternie pro 
quanto á salvamiento de su alma servir á Dios amidos. 

LEY V. 

QuaUs. pueden sacar de la orden al que hi entrare non habiendo edat 

complida. 

Mozo ó moza que fuese sin edat si entrase en drden sin placer de 
su padre o de su madre, bien lo pueden sacar ende fasta un año desque 
lo sopieren, et si non bobiere padre puedel sacar aquel que lo faobier en 
guarda fasta aquel tiempo: et si non hobiere guardador, puedel sacar su 
madre^ maguer él non quiera^ si lo hobiese ella en su poder quando 
entró en la orden: mas si de edat fuese nol podrie ende sacar ninguno 
de estos: et si el monesterio en que é\ entrase fuese tan lejos que en este 
tiempo sobredicho non podiese alli llegar el padre ó el otro que lo ho- 
biese en guarda, debe haber mayor plazo para poderlo sacar ^segunt 
que aquel lugar fuere lueñe» 

IBT VI* 

Como los señores pueden sacar sus siervos de la orden quando toman 

hábito de religión. 

Religión tomando siervo de alguno puede su seiior demandarlo pa* 
ra lo tornar en servidumbre hsxz tres aiíos después que lo sopiere: et si 
fasta este tiempo nol demandare, dende adelante finca en su orden por 
libre , et nol puede demandar después. Pero si aquellos quel recibieron 
en la orden lo conosdesen que era siervo, ó non eran ciertos si era libre 
6 non , nol deben dar el hábito de la orden fiísta tres años, porque si su 
señor veniere á este comedio i demandarlo que gelo puedan dar con 
todas aquellas cosas que aduxo, fitciendol primero prometer quel non 
faga mal ninguno por esta razón. Mas si ante del tiempo de los tres 
años le dieren el habito debe él fincar en la orden ; pero el monesterio 
es tenudo de pechar al scñqr quanto valia aquej siervo: et esto es porque 
son en culpa recebiéndole ante del tiempo que debien. Et si por aventu- 
ra aquellos que lo recibieron en la orden dubdaban que non era libre 
et quando gelo preguntaron dixo que lo era mintiendo , ó aduxo testi- 
gos £üsos para probarlo ^ si después veniere su señor á demandarlo et 

t que tornt á It orden. & 
TOMO I. PPS 



300 TÁRTIDA I. 

probare que es su siervo» débenle toUer el hábito porque lo ganó ¿nga* 
ñosamente, et echarlo de la orden et tornarlo ' á servidumbre en poder 
del señor cuyo era ante por la falsedat que fizo. 

LEY VII, 

Por qué razones puede salir Je la orden el que hi entrare, et por 

qtíálcs non. • 

Sallír puede de la orden ante del año complido el que hi entrare si 
non fecieFe.ante profesión segunt dice en lá quinta ley ante desta. Pero si 
hobo voluntad quando alli entró ' de non vevir mas al sieglo i non puedo 
después tornar a él , mas debe entrar en otra orden que sea mas ligera 
de tener si non se pagare de la primera en que entró. Mas si su enten- 
cion non.fue de dexar el sieglo del todo, et quiso entrar en orden para 
probar si la podrie so&ir et si non que se podiese tornar como estaba de 
ante, estonce si nol ploguiere, bien se puede tornar al sieglo ante que se 
cumpla el año, mas non debe vevir tan seglarmiente como de primero. 
Et para toUer esta dubda si hobo voluntad de ser en ella ó non, debelo 
decir en el comienzo quando entra: et si non lo feciese asi da a enten- 
der ' que lo fizo con voluntad de probar la orden, et si nol ploguiese 
que se podiese tornar al sieglo: et non debe ser apremiado para tincar 
en la religipn, fueras ende si paresciesen algunas señales por que cierta- 
miente puedan sospechar que lo fizo con entencion ^ de non vevir mas 
al sieglo, asi como quando entró en la orden fizo su testamento, et dio 
todos sus bienes á sus herederos: et fizo manda, ó dio lo suyo a eglesias 
ó i pobres , ó si en aquel monesterio en que entró habie departimiento 
entre el hábito de los novicios et de los otros que habien fecho profesión, 
et sabiéndolo él dexó el de los novicios ¿t tomó el de los otros ^, ca este 
atal non se puede tornar á vevir al sieglo, maguer non hobiese estado 
un año cumplido en prueba nin hobiése fecho pro&sion. Otrosi el que 
entrase en alguna orden de religión, et troxiese el habito della un año, 
gran señal es porque pueden sospediar contra él que hobo voluntad de 
fincar hi: et por ende débenle apremiar que faga profesión et que guarde 
la regla. 

I tvntadtfn¡entreátcnridumbre.B.R.3. que non hobiese fecho profesión; ct bien se 

' t de non venir mas ti sieglo. B. R. i. entiende por ellas que mas fue su voluntad 

3 que non quiere dalli adelante vevir al ste* de mudar su vida reviendo en religión que 

glo mas <jue habia sabor de entrar en orden de fincar al mundo; et las senialcs son estas: 

para servir á Dios." Aquí concluye la ley en si quando entró en la orden fizo su testameo- 

el cód. B. R. 3. , y sigue otra que dice así: to. Sieue con el tei^to* 
,»Seniales hi ha por que pueden los homes en- . 4 de non venir. B. R. i. 

tender que el que entra en orden seycndo de 5 que habian fecho promisión. Escx. a. 3» 

cdat non puede mas r^niar al sieglo, ouguer ToL i. B. R. 3. 



TITULO VII. 301 

LEY VIII. 

For qué razones los ^c fueren en una orden ^eden pasar á otra. 

Fuerte seyendo la orden et áspera de guisa que non se atreviese ¿ 
sofrirla aquel que entrase en ella , bien puede sallir ende si quisiere et 
pasar a otra que sea mas ligera; pero esto puede facer ante que faga pro« 
fesion et non después : mas si dexando la primera orden que h^ie to« 
mado con entencion de non tornar al sieglo % tomase después muger an« 
te que se camiase a otra religión, non valdrie tal casamiento, nin se pue- 
de excusar por ¿1 de non entrar en alguna orden, ca maguer que el há- 
bito solo que tomo en la reÜgion primera non haya tanta ' nrmedum- 
bre por quel puedan apremiar que finque en ella; pero porque consen- 
tid de non vevir mas al sieglo, aquella voluntad que hobo tanta fuerza 
ha quel embarga que non puede después casar nin fincar al mundo. 

LEY IX. 

Que de la orden mas flaca pueden pasar á la mas fuerte. 

Sofirir face el amor de Dios á algunos religiosos mayores trabajos et 
lacerios de aquellos en que viven dándoles voluntad de pasar á otras re- 
ligiones mas fuertes que las suyas : onde si Dios diese a alguno tanta 
gracia que esto cobdiciase, bien lo puede facer. Empero desta guisa de- 
be decir primeramiente á aquel perlado en cuyo monesterio vive quel 
otorgue que pueda ir á otra orden mas estrecha: et si por aventura non 
gelo quisiese otorgar , bien puede ir sin su otorgamiento á otra que sea 
mas fuerte , ca á los que Dios guia en esta razón non son tenudos de 
obedecer á sus perlados pues que los embargan. Et non tan solamien- 
te pueden esto facer los religiosos , iñas aun los otros clérigos seglares, 
et non lo deben dexar maguer lo contradixiesen d embargasen sus per- 
lados. Pero esta razón non valdrie á los obispos nin á los arzobispos, nin 
á los otros perlados mayores, ca si alguno dellos qubiere entrar en or- 
den non lo puede facer á menos de lo demandar ^ muy afincadamiente 
al apostdligo pediendol merced que gelo otorgue, et si lo feciese sin su 
otorgamiento non valdrie ^ 

I tornase , después desto maguer tnte quo x B t x r* 

se mudase á otra religión casase, non val- p^ . ^^^^^ ^^ ^^^ ;^^ ^^^^. ^^ j^^ 

dna el casamiento. S. ^^;. J^^^^ ^ ^^^^, ^^^ ¡^^.^^ ^^ ^^^ „^^. 

1 servidumbre. Tol. i. 3. ^^^^.^ ^^ .^^^ ^ ^^^^ 

S muchadamientre al apostóligo. B. R. ^« , 

4 A continuación de esta ley en el códi- Dexar quieren muchas vegadas los clérigos 

ce B. R. 3* siguen otras dos que dicen asi. ^glares, et los hombres de religión sus eglc- 



$02 



PARTIDA X. 



LET X. 



Cómo deben facer los clérigos seglares quando quisieren pasar a orden, 
6 los religiosos de un monesterio a otro. 

Mudarse queriendo algunt clérigo de su eglesia seglar para facer vi- 
da en otra que fuese de religión, bien lo puede facer; pero primera- 
miente lo debe demandar a su obispo que gelo otorgue , 6 a otro per- 
lado menor si lo hobiere en aquel lugar: et si gelo non quisiese otor- 
gar^ bien lo puede facer por si. Mas si alguno que fuese de religión se 
quisiese mudar de su monesterio á otro, et aquel á que quisiere ir fuese 
de mas estrecha vida quel suyo, bien lo puede facer demandando pri- 
meramiente á su perlado que gelo otorgue. Et si aquel monesterio á que 
quiere ir fuese egual en vida 6 en regla con el suyo, bien puede pasar 
á él si su perlado lo sopiere et gelo consentiere : et si quiere ir a otro 
monesterio que sea de mas ligera drden para sofirir que la suya, non lo 
puede fiurer hieras ende por dos razones: la una es quando alguno qui- 
siere vevir en drden, et entra ' en algunt monesterio; ca si non se paga 
de vevir en aquella orden bien puede pasar i otra mas ligera ante que 
faga profesión, segunt que dice desuso: et la otra quando alguno que 
fuese de religión saliese de su monesterio et andodíese errado por el 



stas et tus monesterios ; et esto non aviene si- 
non por alguna de estas cinco razpnes : ca ó lo 
facen por premia que ha en aquel logar en que 
▼i ven , ó por provecho de otro lugar o «quieren 
ir á morar ó por humtldat» ó por liviandat; 
ca si lo facen por premia de cueita , asi como 
quando los enemigos de la fe destruyen la 
tierra ó la ganan, ó por otra razón seme- 
jante desta » por que el obispo ó los otros ch^ 
rigos hobiesen de foir ó de la desamparar , en 
Cal razón como esta bien pueden pasar i otra 
eglesia, et estar en ella fasta que la suya se 
pueda cobrar , et después tomando á la suya 
non gela deben ningunos embargar. Otrosí 
puede dexar su eglesia, et pasar á otra el <fit 
fuere tal hombre que pueda facer mas de bien 
en aquella á que pau que non facia en la pri- 
mera en que estaba ; pero esto non lo puede 
facer á menos de otorgamiento de su mayoral. 

IBT XII. 

P0r qué razones fitrde su eglesis el que Is 
desamfurn f asando á 9tra. 

Humtldat es la tercera razón oue dice en 
b ley ante desta porque puede el obispo ó 



otro clérigo dexar su eglesia et pasar i otro 
logar, asi como á orden de religión ; pero el 
que asi pasare non puede mas tomar la egle-^ 
sia oue dexó nin seer al sieglo , segund que 
es dicho en las leyes deste titulo ; mas si por 
cobdicia dexase algún obispo 6 otro clérigo 
su eglesia , et pause á otra sin otorgamiento 
de su mayoral cobdicündola porque fueso 
mu rica ó mas honrada, débelas perder amas 
á dos , ca la primera débela perder porque la 
despreció como soberbioso , et la segunda por- 
que hobo cobdicia della como avariento; pe- 
ro la primera eglesia que habia bien la puede 
demandar si qubiere, et debel su nuyoral 
apremiar que tome á ella, mas él non la 
puede demandar, nin la debe haber si eUa 
non Quisiere < esto mandó santa eglesia por- 
que tiene por bien que cada uno debe seer 
ahondado de lo suyo , et non ha de haber cob- 
dicia de puyar mas de lo quel conviene dere- 
chamientre; eso mismo seria del que dea- 
amparase su eglesia, et por su liviandade se 
pase i otro que las debe amas perder ^ segund 
que de suso es dicho. 

I en algún monesterio i prueba , ca si non 
se paga. B. R. g* 



TITULO Vil. ^05 

mundo» et después deso conosciendo su yerro quisiese tornar á su or- 
den: si en aquella tierra o él andodiese non fallase monescerio de aque- 
lla religión en que solie vevir, nin otro que fuese de mas estrecha orden, 
estonce bien puede vevir en otra que sea mas ligera. Mas si en aquella 
tierra non hobiese drden ninguna puede vevir con los seglares, faciendo 
buena vida et teniendo su regia lo mas que podiere* Et por esta mesma 
razón cpiando acaesdese pueden poner en los monesteríos de religión 
clérigos seglares non podiendo haber otros de otra orden ' que hi sobie* 
sen» et £u^ del monesterio eglesia seglar. 

LET XI, 

JEn quál manera los legos que son casados pueden tomar habito 

de religión. 

Hábito de religión pueden tomar los legos casados si quisieren; em« 
pero el derecho de santa eglesia &ce en ello departimiento; ca el que 
quiere recebir la orden ó lo £ice con voluntad de su muger ó non. Et si 
ella non lo otorga, siempre puede demandarle que se torne á vevir coq 
ella, et debel apremiar el obispo de aquel lugar que lo Biga, fueras sí ella 
hobiese fecho adulterio por que ia: podlese el marido desechar probando* 
gelo. Et aun hi ha otro departimiento, asi como quando la niuger otor- 
ga al marido que entre en drden, que o lo face amidos, ó por premia 6 
de su grado: et si lo face por premia puedel otrosí demandar segunt que 
de suso es dicho: et si de su grado lo consentid non lo puede sacar de 
la orden, ante tovo por bien santa eglesia que si la muger seyendo 
manceba prometió de guardar castidat quando otorgo al marido que to« 
mase habito de religión, quel obispo de aquel lugar le pueda facer pre« 
mia que entre en orden: mas si esto non hobiese prometido, non k 
puede apremiar, ante debe el obiqpo de su ofido costreiíir a su marido 
que torne á vevir con ella: et si por aventura fuese la muger tan vieja 
que non se podiese sospechar contra ella que non queria guardar castí^ 
dat, bien puede fincar al sieglo, et non la deben apremiar que entre en 
religión. Otrosi tovo por bien santa eglesia que si el marido saliese de la 
drden et andodiese errado por el sieglo, que su muger le pueda deman- 
dar que viva con ella, maguer le hobiese otorgado el poder para entrar 
en orden; mas esto no;> podrie ella &cer si el marido fincase en la rc^ 
Ügion. 

1 ^e hl Iiobiese. S. ToL a. 3. 



304 PARTIDA. I. 

LEY XU. 

De los que entran en orden sin otorgamiento de sus mngeres. 

' Demandando alguna muger a su marido sil sacase de la orden p(^ 
alguna de las razones que dice en la ley ante desta, si de^ues veviendo 
en uno se moriese ella^ debel amonestar su perlado que torne a la dr-* 
den , et si non lo quisiere &cer peca por ella Empero la eglesia non le 
debe apremiar que torne hi amidos: ec.esto es porque la promisión que 
federa non fue complída como debia, nin se pudo atar de llano et guar« 
dar castidat por el embargo del casamieilto en que estaba* Pero este ata! 
non debe después casar ', et si casare peca porque pasó contra aquello 
que prometió, et debe facer penitencia por ello, como quier que vale el 
casamiento: et si por aventura alguno entrase en orden sin otorgamien- 
to de su muger , et é\ seyendo en el monesterio qtmiese ella entrar en 
religión puédelo facer maguer que él lo contradiga. Mas si le saliese del 
monesterio et viviesen de so uno al siegla» non podrie elh entrar des- 
pués en religión , á menos de gelo otor^ su marido '. 

L£Y xut. 

♦ De ¡os que se otorgan por marido et por muger , et quiere entrar en 
orden alguno dellos ante que se ayunten. 

Otorgándose algunos por marido et por muger por palabras de 
presente, que quier tanto decir en romance como cosa que se face et se 
otorga lu^o, como sí dixiese el hombre á la muger: yo me otorgo por 
tu marido; et ella dixiese otrosi a él: yo me otorgo por m muger; ó 
otras palabras que valiesen tanto , como quier que ul casamiento sea fir« 
me et deba valer, empero si alguno dellos quisiese entrar en orden ante 
que se ayuntasen puédelo fitcer , maguer que el otro lo contradixiese : et 
qualquier dellos que al sieglo fincare puecte casar. Et si alguno destos 
sobredichos que dice que quiere entrar en orden tardase que non lo 

1 Si tIgUDt mugíer ttctte á tu nitrído de rt que los pirtiete tanta eglesia » ti despuea 
la orden por alguna de las razones que dice desto quisiere él recebír orden sagrada , pué- 
en la \tj ante desta, si después rivíendo en délo facer maguer ella Jo contradiga non lia* 
lino muriese ella» debel amonestar su perla* hiendo alguno de tos otros embargos que ton 
do que tome í la orden dcc. B. R. 3. dichos en este título por que se non podiese 

2 por la promisión que fizo , et si casase. ordenar , et puede otrosi recebir orden de re- 
B* &• ^. ligíon si quisiere." G>nclu)re la \tj. 

S sigue en el cód* B. R. g. ,, Et otrosi 4 . De los que son desposados por ley et 

quando acaesciese que alguna mugier ficies# algunos deUot quieren tomar orden. ToL $• 
adulterio, et la acusase tu marido, de mane- 



TlTtTLO VII. 305 

compílese, debe! su obispo poner plazo á que entre: ct si fasta aquel 
plazo non entrare debel apremiar que de dos cosas &ga la una, o que 
entre en la drden, ó que cumpla el casamiento: et si ninguna dellas non 
quisiere &cer, debel descomulgar: et esto porque semeja que lo face á 
mala parte porque non se cumpla el casamiento. Otrosi tovo por bien 
santa eglesia que si algunt home que fiíese casado se feciese moro ó he- 
rege ó de otra ley, et por esta razón departiese la eglesia el casamiento, 
si después deso se tornase él á la fe et su muger quisiese mas entrar en 
orden que con él vevir, puédelo fecer maguer lo el contradiga: empero 
si ella non entrare en orden, puédela él demandar como á su muger, et 
débela apremiar su perlado que viva con su marido. 

tET XIV. 

JEn que manera deben vevir los manges ' et qué cosas han de guardar. 

Vida santa et buena deben facer los monges * et los otros religiosos, 
ca por esto dexan este mundo et los sabores del. Et por ende tovo por 
bien santa eglesia de mostrar algunas cosas de las que han de guardar los 
monges seiíaladamiente para facer áspera vida: et son estas; que non de- 
ben vestir camisas de lino , nin deben haber propio, et si alguno lo ho- 
biere débelo luego dexar , et si non lo dexare desque fuere amonestado 
segunt su regla, si gelo fallaren después debéngelo toller et meterlo en 
pro del monesterio, et echar a él de fuera, et nol deben recebir mas, 
fueras ende si feciese penitencia segunt manda su regla. Mas si en su vi- 
da lo toviese encobierto et gelo fallaseh á su muerte, deben aquello quel 
aliaren soterrar con él de fuera del monesterio en algunt muradal en se- 
ñal que es perdido, ca asi lo fizo sant Gregorio en su tiempo i un mon- 
ge que tenie propio. Et por esta razón non deben tener nin tomar los 
monges ninguna cosa ' deste mundo; pero si algo les quisiere dar algu-* 
no, débelo ntcer saber a su abad, o al prior ^ o al cellerero que lo tomen 
si quisieren. Otrosi deben guardar que non fablen en la eglesia, nin en el 
refítor , nin el dormitor nin en la claustra, fueras ende en lugares ^ cota- 
dos et á ciertas horas segunt la costumbre de aquel monesterio en que 
vevieren. 

1 et los otros religiosoi. Tol. 3. B. &• i. ^» 

2 et los otros reglares. B. R. g* 4 ^ ^ cellerízo. S. 

3 de home del mundo. S. Esc. 1. 1. g* $ contados. Esc. i. a. 3. B* K. a. 3. 



TOMO 1. QQ 



306 • PARTIDA Z. 

LEY XV. 

Qm ¡os monges non dchm comer carne fueras en ciertos lugares. 

Carne non deben comer los monges en el refitor por ninguna guisa» 
nin han de facer como solien ' á las vegadas haber en costumbre en al- 
gunos monesterios que en los dias de las fiestas dexaban pocos en la 
claustra et salia el convento con el abat fuera del monesterio a comer 
carne; et esto non debe ser; ca en los dias santos deben guardar mayor- 
miente su regla et non han de comer carne fuera del refitor si non en la 
enfermería. Pero quando el abat viere que lo han algunos menester pue- 
de á las vegadas llamar a los unos et á las vegadas á los otros, et llevar- 
los * a su cámara et darles bien á comer. Otrosi los que fueren flacos ó 
enfermos que se hobieren de sangrar ó de tomar alguna melecina, non 
se deben apartar en otras cámaras: mas todos han de venir á la enfer- 
mería, et alli les deben dar lo que hobieren menester también de carne 
como de todas las otras cosas que les convienen. Pero si algunt roon- 
ge fuere flaco 6 hobiese vevido en el sieglo viciósamiente , asi que se 
non toviese por ahondado de los comeres de la orden que diesen á los 
otros comunalmiente, et el abad d el prior le quisiese facer gracia de 
algunt comer mejor, débelo &cer traer primeramiente ante si ai rchtor 
do están comiendo, et non ante aquel monge, et estonce enviarle pitan- 
za del por que se pueda mejor sofrir : et esto debe facer de guisa que 
non nasca dende escándalo á los otros« 

lET xvr. 

Quales deben seer los que posieren por mayorales en las ordenes et quS 

deben facer. 

Prior tanto quiere decir como primero, ca en el lugar do ha abad 
¿1 es el primero después del et mayor de todos los otros: et do non lo 
ha , él tiene el lugar del abad. Et por ende conviene que Eiga buenas 
obras ^ et sea de buena vida et de buena palabra, así que por enxiemplo 
de sus buenas costumbres et de sus buenos castigos pueda á sus fií'eyks 
enseñar bien et toUerlos de mal, habiendo amor de su orden et sabido- 
ria para enderezar á los que erraran en ella, et dar ^ conforte et ayuda á 
los que la guardaren et la tovieren. Mas el abad que ha poder sobre to- 
do el monesterio, á quien deben todos obedecer et honrar en todas co- 

I ca i lu vegadas solían haber cpatum- s conorte. S. ToL i. a. 3. Ek. i. i. 3* 
bre en algunos monesterios. S. B. lU a. 3« 

a á su camera. B. &. 3. 



TrlTülO Vil. ^07 

Sis derechas et aguisadas» quanto mas podiere óchc estar en el convento 
con los freyles, metiendo grant (emenda en guarda de su monesterio, et 
habiendo grant cuidado de lo mejorar, porque pueda á Dios dar buena 
cuenta de aquella abadia quel fue dada. Pero si fuese ' destroídor de la 
orden et non hobiese cuidado de la aliñar , débenlo desponer, et dornas 

Eonerle pena segunt manda su regla, porque non tan solamente ha de * 
orar por el mal que fizo, mas aun por lo que fecieron los otros to- 
mando mal enxiemplo del, et non los castigando comp debie. Otrosí 
también el abad como el prior tales monges deben poner en los oficios 
del monesterio que sean homes entendudos et leales para recabdar las 
cosas de la orden que les metieren en poder: et quando quisieren dar 
oficio ó comienda á alguno de su orden non lo deben facer por siempre 
mas por algunt tiempo, segunt toviercn por bien et por guisado, et 
yieren que aprovecha en aquel lugar dol posieren. 

LBT xvir. 

Como ¡os religiosos deben venir á cabildo general^ et ^ué es lo que Jii liarí 

de facer. 

Cabildo tanto quier decir en ktin como ayuntamiento de homes que 
viven en uno ordenadamiente : et por esta razón aquellos lugares o se 
ayuntan también los de las ordenes como los otros clérigos seglares para 
fablar et ordenar algunas cosas son llamados asi. Pero cabildo general 
(OVO por bien santa eelesia que feciesen en cada regno, et en cada pro- 
vincia á tiempos seiíalados, segunt manda la postura de cada orden, i 
que veniesen los abades et los priores de los monesterios en que non ha 
aDades: et esto manda fiícer santa eglesia de manera que finquen salvos 
todavía los derechos que han los obispos de aquellas tierras en algunos 
monesterios porque non ordenen nin £igan posturas por que se menosca- 
ben. Et á tal cabildo como este deben venir todos los mayorales de cada 
Una drden. non habiendo embargo derecho por que lo non podiesen fa*« 
cer; et débense allegar en uno de los monesterios, aquel que enten** 
dieren que fuere mas guisado para esto en comedio de aqijella tier- 
ra, et ninguno non debe aducir mas de seis bestias et ocho homes« 
Et porque en los lugares do nuevamíente feciesen este cabildo, por 
aventura los que hi tuesen non serien sabidoros de lo facer, tovo por 
bien santa eglesia que llamasen dos abades de la orden de Cistcl , los de 
mas cerca I que les diesen consejo et les mostrasen como debien facer: 

X desgaftidor de la orden. S. 1 lizrtr. S. Tol. i. >• 3. Esc. i. i. 3* fi« ^ a. s« 

TOMO I. QQ 2 



308 PARTIDA I.' 

et maguer que k drden de Cruniegó es mas anciatKi , porque lo9 do 
Cistei usaron mas á &cer este cabillo et son por ende mas sabidores» 
por eso tovo por bien que hi fuesen. Et aquellos dos abades deben es* 
coger otros dos del cabildo, los que vieren mas guisados para ello que les 
ajruden á ordenar aquellas cosas que hi hobieren de facer : et estos qua* 
tro han de ser alli por mayorales; pero esto debe ser fecho de mane* 
ra: que ninguno dellos non tome ende poderio para tener que de allí 
adelante debe ser todavía mayoral, antes debe creer dertamiente que! 
pueden toller cada que quisieren. Et este cabildo faaa de &cer cutiana* 
mente tres dias o mas si vieren que es menester segunt costumbre de la 
<5rden de Cistei, asi que hayan sus íablas cuerdamiente et con grant fe* 
mencia para guardar et emendar la regla de su orden: et lo que alli fue* 
re puesto con otorgamiento de aquellos quatro que sea guardado « et 
non lo pueda ninguno embar^ contradeciéndolo o apellando, ó po* 
niendo alguna ' escusacion. Et por estas cosas que han de facer lia* 
man a estos átales definidores, porque ellos dan fin et acabamiento á 
aquellas cosas que alli son fabladas: et alli ' deben nombrar el moneste* 
terio en que fagan el cabildo otro año. Et todos lo que alli venieren 
han de comer en uno , et pagar cada uno su parte en las despensas se* 
gunt que fuere su riqueza et la compaña que troidere: et si todos non 
copieren en unas casas, puédense partir por otras, asi que sean muchos 
en uno. 

LBT XVIII. 

Cómo los visitadores deben ser escogidos en los cabillos y et en qué manera 
deben visitar los monesterios después que fueren esleidos^ 

Visitadores deben ser escogidos en los cabildos que deximos en la 
ley ante desta \ que se departan et vayan ver los monesterios: et por 
eso los llaman asi , porque ^ por su vista se han de enderezar et mejorar 
ks cosas que fallaren en ellos mal paracks. Et para esto fitcer mejor es* 
tando en uno alli allegados deben tomar homes buenos, et honestos et 
de buen recabdo de los abades ó de los priores que hi fueren, que vayan 
visitar en lugar del apostdligo por cada una de bs ^ abadías de los mon* 
ges et de las monjas que fueren en aquel regno o en k provincia, que 
sepan como están et que vida &cen, et que castiguen et que enmienden 
lo que vieren que han menester de castigar et de emendar segunt k re* 

I acusación. S. Tol. i. 2. 3. Esc. 3. 4 por su visitación. S. 

a deben senialar el monesterio en que fa- $ tbadtas de los monget et de las mon« 

rín el cabildo. B. R. 3. giu. Tol. i . Esc. i. 2. 3. B. R. a. el de las 

3 ante que se partan , que vajan. S. mongas. S. B. R. 3. 
Esc. I. a. B. R. 3. 



TITULO VII. ^09 

gk de su orden. Et ú fidlaren que algunt abad ó prior de aquellos á 
quien visitan fizo atal cosa por quel myan el abadia 6 el prioradgo á 
tolier, débenlo £icer saber ' al perlado mayor en cuya juredicion foere 
el monesterio quel tuelga ende : et si non lo quisiere facer aquellos visi* 
tadores debenlo enviar decir al apostdligo. Ét en esta manera mesma 
tovo por bien santa eglesia que feciesen su cabildo los canónigos regla- 
res e et las cosas que en él posiesen que las guardasen firmemente segunt 
manda su regla: et si alguna dubda acaesciese que non se podiese librar 
por estos visitadores, que lo feciesen saber al apostdligo. Otrosi tovo 
por bien santa eglesia que los obispos se trabajasen de endereszar los 
monesterios que mesen en sus obi^dos, en tal manera que quando los 
visitadores fuesen á ellos que mas fallasen hi cosas que alabasen qué non 
que emendasen : et mando que metiesen mientes que los non agraviasen 
en pechos ni en otras cosas : ca de tal manera quiere santa eglesia que 
sean guardados los derechos de los mayores, que los menores * non re- 
ciban tuerto dellos nin demás. Et aun mandó a todos los obispos et á 
los que fuesen mayorales en los cabildos que si algunos poderosos ó 
otros qualesquier feciesen daño en las personas ó en las cosas de los mo- 
nesterios et non lo quisiesen enmendar, que ellos hobiesen poder de los 
apremiar por sentencia de santa eglesia &sta que feciesen emienda de los 
tuertos et de los daños que hobiesen fecho : et esto tovo por bien por- 
que las órdenes podiesen mas desembargadamiente servir á Dios. 

LEY XIX. 

Cómo los visitadores pueden castigar et enmendar los yerros que fallaren 

en los monesterios. 

s Visitar deben los monesterios asi como dice en la ley ante desta 
aquellos que fueren escogidos para ello en el cabildo generaJ. Et quan- 
do lo hobieren de &cer deben preguntar et saber primeramiente el esta- 
do de los monesterios et de como guardan su regla , et han de castigar 
et emendar también en las cosas temporales como en las espirituales 
aquello que vieren que es menester, asi que los monges que fallaren en 
culpa, que &gan á sus abades que los castiguen et que les pongan peni-« 
tencia segunt manda la regla de sant Benito et los establecimientos del 
apostóligo , et non segunt las malas costumbres que usaron en algunos 
lugares, et guardábanlas como por regla. Et quando los visitadores fallar 

I al obispo dtquel logar quel tuelga ende. 3 Visitar deben ios monges et monéate* 

B. R. 3. nos. B. R. 3. 

a non sufran tuerto. B. R. g. 



^lO PARTIDA I. 

ren algunos tnonges desobedientes et rebelles queriendo amparar los yer* 
ros que &cen, otórgales el apostóligo sus veces para poderles poner pena 
segunt que los fallaren culpados, asi como manda su regla. Et en esto 
non deben catar persona de ninguno nin perdonar á los rebeldes por 
su porfía, o por poder que hayan de amigos, que los non echen de los 
monesterios si fuere menester : ca maldat de un home íarie á muchos 
errar de aquellos con quien hobiese vida. Et si por aventura non lo po- 
diesen facer sin escándalo 6 sin grant daño que entendiesten que les po- 
drie venir ende, débenio enviar decir al apostóligo que ponga hi consejo. 

LET XX. 

Cómo deben facer los visitadores contra los abades et los priores que 

follaren en yerro. 

Abades hi ha en algunos monesterios ó priores que non obedecen 
á otro sinon al apostóligo. Et quando acaesciese que estos átales non 
quisiesen castigar a si mesmos ó á sus monges de los yerros en que fiie- 
sen fallados segunt dice su regla, ó mandasen los visitadores, debenlos* 
llamar á cabildo et afrontarlos ante todos poniéndoles tal pena que los 
otros tomen por ende escarmiento de manera que ninguno non sea osa* 
do de facer tal cosa. Mas si los visitadores aliasen que algunt abad de 
los que obedecen á los obispos es sin recabdo et que non piensa bien de 
alüíar las cosas de su monesterio, débenio luego decir al obispo de aque- 
lla tierra que les dé otro de aquella orden que sea ' mas bueno et caer- 
do, et que les ayude á gobernar el monesterio fasta que fagan el cabildo 
general, et el obispo débelo asi facer. Et si por aventura el perlado de 
aquel lugar sobredicho fuese tan malo ' que desgastase ó echase á mal 
lías cosas del monesterio, ó si hobiese fecho otros ydrros por que debiese 
perder el abadia, desque los visitadores lo dbciesen al obispo ' debela 
ende toller sin otro juicio, et poner en su lugar i algunt home bueno 
que aliiíe lo del monesterio &sta que fegan otro abad. Et si el obispo 
non quisiere ó non hobiere cuidado de lo hccr asi, los visitadores ó los 
otros que fueren puestos por mayorales en el cabildo general fáganlo sa* 
ber luego al apostóligo el yerro del obispo. Otrosi los abades que non 
obedecen a otro sinon al apostóligo si hobieren fecho algunos males 
por que deban ser despuestos de las abadías, los visitadores ó los otros 
mayorales del cabillo general deben enviar homes buenos et sabidores al 
apostóligo quel sepan mostrar los yerros que fecieron aquellos abades eC 

I home de buena fama et cuerdo. Esc. i. a que derramase ó echase i mal. B. R* $• 

home bueno tt cuerdo. S. Etc. a. 3. fi. R. 3. 3 débenio ende tirar sin oUo juicio. Esc*s* 



TITULO TU. gil 

las otras cosas quel quisieren decir: et á estos mensageros débenles dar 
todos los abades despensas segunt las riquezas de sus monesterios. Et 
entre tanto que enviad al apostdlígodecir los males et los daños que fe- 
cieron aquellos abades ^ débenles vedar que non se entremetan de las co-> 
sas de los monesterios , et pongan otros que sean buenos et leales ' para 
recabdarlas. 

L£T XXt. 

Qsie deben facer los visitadores que fueren puestos de nuevo 
después de los primeros. 

* Buenos visitadores deben poner cada que fecieren el capítulo ge« 
neral. Et estos quando andodieren por la tierra visitando los moneste- 
rios, deben preguntar et saber lo que fecieron los otros visitadores que 
fueron ante dellos; et lo que (aliaren que fecieron demás» o que dexa- 
ron de emendar , débenlo decir en el otro cabildo general que veniere, 
porque allí les pongan ^ pena delante todos segunt las culpas en que los 
fallaren. Et eso mesmo deben facer contra los abades que hobiesen seido 
mayorales en el cabildo de ante et después que hobiesen seido puestos 
otros en sus lugares , et sopiésen los visitadores que habian fecho algu- 
nas cosas de las que non debien, et los yerros que fallasen dellos que los 
dixiesen en el cabildo, et que les posiesen pena segunt que merescíesen. 
Et demás desto estableció santa eglesia que los abades nin los monges 
non recebiesen en sus monesterios clérigos seglares para les dar ración 
hi, en manera que toviesen que habian ^ vez nin lugar seitídado en la 
claustra , nin en el cabildo , nin en el dormitorio nin en el reiitorio , nin 
se volviesen en estos lu^es con los moñges , teniendo que habien hi de- 
recho con ellos: ca non es guisado que en un monesterio sean homes 
de dos hábitos nin de dos profesiones* Mas débense tener por abonda- 
dos de los bienes que les fecieren en los monesterios » et servirgelo leal- 
miente faciendo buena et honesta vida; et non les deben tomar nin de- 
mandar otra cosa por fuerza de las espirituales nin de las temporales : et 
si los visitadores Édlasen que algunos destos clérigos fuesen de mala vida 
6 malfechores, seyendo de los monesterios que obedecen á los obispos, 
débengelo facer saber que les tuelgan los beneficios que hobieren ; et si 
de los monesterios que non han otro mayoral sobre si sinon el papa, 
los visitadores et los otros mayorales que son en el cabildo general gelos 
pueden toller. Todas estas cosas sobredichas se entiende que deben ser 
guardadas non tan solamiente en los monesterios en que ha abades, mas 

I part recabarlas. B. IL 3. s penitencia delante todos. Esc i* 2. 

a Nuevos. Esc. a. B. &• ]• 4 voz.ToLi,a.s.Esc«i.a.3. B.R. a.g 



01d PARTIDA I. 

aun en los otros que han priores por mayorales en lugar de abades; et 
otrosí en los monesterios de las monjas quando aquellas cosas que per- 
tenescen a las abadesas o á las monjas para guardar su orden non se guar- 
dan. Et otras cosas muchas hi ha que ponen et usan entre sí los religio- 
sos segunt su regla et sus costumbres buenas , que son tenudos de las 
guardar maguer non sean esaiptas en derecho. 

LBT XXII. 

Que los abades y nin ¡os priores ntn los otros mayorales non deben á nin^ 
guno recebir en orden pin" precio nin ¿pleito que tenga alguna cosa 

apartada por suya. 

Precio non d^ben tomar los abades, nin los priores, nin las abade- 
sas nin los otros mayorales de los monesterios, quier sean de varones ó 
de mugeres, de aquellos que quisiesen entrar en sus órdenes. Onde aquel 
que diere alguna cosa por quel reciban en la orden, demandándogela 
alguno de aquellos del monesterio o hobiese á entrar: si ante fuere sabi- 
do quel ordenen, non le deben dar ordenes sagradas, et demás debenla 
echar de aquel lugar o lo * cogieron, et tornarle lo que él habie dado, ec 
enviarlo á otro monesterio que sea de mas fuerte vida á el et al otro que 
lo recibid, quier sea de los mayorales del monesterio o de los otros. 
Otrosí non les deben consentir que hayan ninguna cosa que tengan apar* 
tadamiente por suya, fueras ende sí hobiesen oficio en su monesterio 
por que lo podiesen tener, et aun esto que sea con otorgamiento de sa 
abad. Et si por aventura fallaren que alguno lo tiene desta guisa, dé* 
benle vedar que non comulgue con los otros al altar *: et al que falla- 
sen que toviese á su muerte alguna cosa, et non lo confesase nin «e re- 
pintiese dello como debe ; non han de cantar misa por é\ nin soterrallo 
entre los otros firayles, mas fuera del monesterio segunt dice en la ley 
de este título que comienza Vida santa* 

LEY XXIIÍ* 

Que los prioradgos nin las conuendas non las deben dar por precio^ nin d 

¡os priores gue fueren esleídos de sus cabillos non los deben toller 

de aquellos libares sin derecha razón. 

Prioradgos, nin granjas nin otras cosas non deben dar en comíenda 
á ninguno de la drden por precio que dé o prometa de dar: et aquellos 

I tcoglerofi. Esc. i. abat por razón del logar que toviese en el 

% fueras ende si gelo hobiese mandado el snonesterio i et al que follasen. B. R. 3. * 



TITULO Vlí. 01^ 

que k> dieren et hs que lo recibíereii en tal manera» sean echados del 
oficio de santa eglesia. Otrosí los priores que fuesen esleídos de sus oa» 
bildos derechamiente en las eglesias conventuales et confirmados de sus 
mayorales» desque sus lugares to vieren, non los pueden dende toUer 
sin ' cosa manericsta et derecha. Et esto serie sí echasen á mal las cosas 
que habien de veer de k orden» ó si non guardasen castidar» ó feciesen 
otra cosa alguna contra su regla por que Tos podiesen toller ende con 
derecho» ó si algunos dellos fuesen homes buenos et provechosos et los 
quisiesen mudar a otros lugares mayores et mas honrados. 

LEY xxrv. 

Tor qué razones non deben en ningunt lugar dexar morar un religioso solo 

tun servir eglesia perroquiaL 

Solo non deben dexar morar i ningunt religioso en villa nin en 
castiello» nin ponello en eglesia perroquial» mas debe estar en convento 
mayor; pero slacaesciese quejo hediesen á poner en otro lugar, han de 
estar con él otros firayles: et esto mando sama eglesia por ' confortarle» 
et por darle esfuerzo que pueda lidiar con los diablos, et con el mundo 
et con su carne» que son enemigos del alma: ca segunt dixo Salomón» 
en cuita está el que vive señero \ porque si cae en pecado non ha quien 
lo ayude á levantar por^ salga déL Et lo que en esta ley dice de los 
monges entiéndese otrosí de todos los religiosos , que asi lo deben guar- 
dar et tener. Et el abat ó el perlado mayor que e^as cosas non guar- 
dase con grant femenda débenle toller el abadía. 

LEY XXT. 

Por qudles razones los monges pueden gobernar et servir eglesias 

perroquiales. 

Gobernar pueden los tnonges egle^ perroquiales et haber cura de 
almas en ellas» sí fueren tales que puedan en cada una dellas vevir dos 
monges 6 dende arriba j mas si la eglesia fuere tan pobre que non podiese 
en ella vevir mas de uno» nol deben hi dexar solo segunt dice en la ky 
ante desta: et puédenlos hi poner los obispos con otorgamiento de sus 
mayorales: esto se entiende quando las eglesias o los ponen non pertenes- 
cen en todas cosas en temporal et en espirimal á los monesteríos onde 

X cauta. Esc. 2. ^ ca se czjtxt en pecado non haberá 

3 conortarle. Tol. i. a. J. Esc. 1. a. 8- 5»"«» '« castigue nin quien le ayude. B. 

B. R. 2. $• R. 3. 

TOMO I. RR 



^14 PAUTXDA !• 

ellos Son, porque non son todas suyas: mas si las ^^e^ fuesen quita- 
miente de los monesterios con estos derechos, bien los pueden hi poner 
sus mayorales sin otorgamiento de los obispos. Et los monges que desta 
manera fueren puestos en las eglesias perroquiales pueden pedricar ea 
ellas et batear, et fitcer todas las otras cosas que pueden los dér^os mi^ 
sacantanos seglares £icer en las eglesias que tienen. 



L£T XXVI. 



Quálcs cosas es temido de guardar et guales non el clérigo que fuere de 
orden et serviere ' eglesiaperroquial. 

* Eglesias perroquiales teniendo los clérigos que fueren de religión 
segunt dice en la ley ante desta, quitos son de tres cosas que eran tenu- 
dos de guardar viviendo en sus monesterios, et son estas: que non de- 
ben ayunar , nin tener silencio nin velar en la manera que manda su re« 
gla, ca viviendo en las eglesias salares non podríen estas cosas guardar 
nin tener complidamiente por el servicio que han de &cer en ellas: pero 
en las otras cosas non son quitos, ca deben vestir su habito, et guardar 
castidat et non haber propio: et demás desto son tenudos de ser obe- 
dientes i sus abades et á los mayorales de su orden quando las eglesias 
son suyas quitamiente en el espiritual et en el temporal, et á ellos han 
de dar cuenta de todas las cosas : mas si el monesterio non ha en la egle- 
sia sinon el temporal , estonce deben dar razón al obispo del espiritual: 
et si non hobiese ningunt derecho el monesterio en la eglesia, non es 
tenudo el monge de obedecer á su abat nin á su mayoral en ninguna 
cosa, mas al obispo en cuyo obispado fuere: et non ha de decir las ho- 
ras como manda su regla, mas segunt la costumbre de aquel obispado; 
ca tenudo es cada uno de guardar las buenas costumbres de aquel lugar 
en que vive, porque non nasca escándalo nin desacuerdo entrel et los 
otros que hi fueren: mas sil feciesen obispo de alguna eglesia, eston- 
ce non habrie su abad nin otro su mayoral ningunt poder sobrel, nin 
serie él tenudo de obedecerle) pero debe traer su habito, et guardar 
castidat et non haber propio, et es quito de las tres cosas que dice desuso 
en esta ley. 

I eglesu seglar. B. R. g. t Eglesut seglares teniendo. B, R. g. 



TITULO VII. 



3^5 



LEY XXVII. 

Quaks cosas non ílcbcn haber losjrcyrcs de GsteL 

Cistel es un monesterio onde lleva nombre toda la orden que ñzQ 
sant Benito de los monges blancos; et esta orden fue comenzada sobre 
muy grant pobreza: et por esta razón les fizo la eglesia de Roma mu- 
chas gracias en darles previllejos et franquezas: mas porque algunos de- 
Uos se tornaron después á haber vasallos, et villas, et castiellos, et egle- 
sias, et décimas et ofirendas, et tomar fialdades et homenages de los va« 
salios que tienen heredades dellos, et tomaban lugares de judgadores 
para oir los pleitos, et fadanse cogedores de los pechos et de las otras 
rentas, tovo por bien santa eglesia que se partiesen ende, et sinon que 
les non valiesen los previllejos et las franquezas que les habia dado por 
razón de la pobreza et del áspera vida en que comenzaron la orden: ca 
derecho es et razón que segunt la vida et el fuero quel home escoge que 
por aquel se juzgue et viva. Otrosi tovo por bien santa eglesia que si al- 
gunos monesterios de otra orden qualquier se camiasen a la orden de 
Cistel, et hobiesen villas et castiellos^ et las otras cosas sobredichas que 
son defendidas á esta orden, que las vendiesen o las camiasen por here^ 
dades llanas ^ et viviesen en aquella pobreza que ellos viven. 

LEY XXVIII. 

Como non dehc aprender física nin leyes ningunt religioso. 

Física nin leyes non tovo por bien santa eglesia que ' aprendiese 
ningunt home después que fuese de orden de religión: et esto les defen- 
dió porque algunos hi hable que por tentación del diablo hablan sabor 
de dexar sus monesterios et de andar por el mundo para &cer mas á su 
guisa, et encobriéndose con estas dos razones: los unos que iban a apren- 
der física por que podiesen mantener i los firades en salud , et guarescer- 
los quando enfermasen en sus monesterios; et los otros las leyes porque 
podiesen amparar las cosas de sus monesterios et de sus mismos lugares. 
Onde porque ellos querien &Kr mal en semejanza de bien, estableció 
santa eglesia que sus perlados les defiendan que non aprendan ninguno 
destos saberes: et sí les demandasen licencia para ir i aprenderlos, que 
non gela den por ningunji manera. Et si algunt religioso salier del mo- 
nesterio con entencion de aprenderlos después quehobiese fecho proC^ 

I tpruIcK. B. B^ a. 3. ToL i. Esc. i. 
TOMO I. KEa 



I 316 PARTIDA I. 

sion, solamiente por el fecho mismo es descomulgado el que lo federe, 
et el que fuere su mayoral debelo facer saber al obispo en cuyo obispa- 
♦ do fuere el monesterio quel faga denunciar por atal: et eso mismo debe 

facer el obbpo en cuyo obispado fuere á estudiar, et ellos son tenudos 
de lo compíir. 

r LEY XXIX. 

I Qué pcfki debe haber el monge que saliere descomulgado de su orden 

i et quisiere después tornar a ella. 

« Descomulgado seyendo algún religioso en la manera que dice en la 

ley ante desta , si se convertiere conosciendo su pecado et quisiere tornar 
al monesterio a facer emienda del, debel su perlado recebir et ponerle 
esta pena, que sea postrimero de todos los firayles en el coro, et en el 
cabildo, et en el rentor et en todos los otros lugares, et nunca debe ser 
esleido por mayoral de ninguna orden, fueras ende si lo fuese por man- 
dado del apostóligo, ca con tal como este non puede otro ninguno dis« 
pensar sinon él: et por eso les puso santa eglesia tan grant pena i estos 
átales, porque algunos dellos pues que hablen ocasión de sallir al siegJo 
por razón de aprender algunas destas ciencias, vivien siempre malas vi- 
das ' andando irregulares, et nunca tornaban i los monesterios: et nin- 
{runo non debe tener que les fue puesta esta pena sin razón: ca asi como 
os peces non pueden vevir sin agua , otrosi los religiosos non pueden 
facer buena vida fuera de la claustra, porque pierden la vida durable. Et 
si los monges quisieren bien meter mientes en sus nombres, por alli de- 
ben entender que deben despreciar todas las cosas temporales} ca monge 
tanto quiere decir en griego como guardador de si mesmo, et en latin 
uno solo et triste; ca debe ser señero apartándose para rogar a Dios, et 
triste debe ser callando porque non yerre en fablar , trabajándose de coro- 
plir lo que ha de fitcer segunt mandei su regla: et esto porque es muerto 
quanto al mundo et vivo quanto á Dios. 

LEY XXX. 

En quales cosas acuerda la orden de lo^monges con la de ¡os calonges 

reglares et en quales non. 

Acuerda la vida de los canónigos reglares con la de los monges en 
muchas tosas; ca los unos et los otros son tenudos de obedecer á sus 
mayorales, et no se pueden alzar dellos quando los castigaren, fueras 

I andando U regularet. ToL i* andando regulares. B. R. $. 



TITILO VII. ^17 

ende ú les posiesen mayor pena <]ue non merescíesen por el yerro que 
hobiesen fecho. £t otrosi acuerdan en que deben guardar castidat» et 
ninguno dellos non debe haber propio, nin salir de su claustra, por ir i 
nii^una parte sin mandado de sus perlados : et debense allegar todos en 
una casa a comer et á dormir, et non se apartar unos de otros; et han 
de £u:er sus cabildos segunt que es dicho de los monges. £t maguer que 
acuerdan en estas cosas, otras hi ha en que desacuerdan, ca los canóni- 
gos reglares pueden morar solos, habiendo razón derecha por que lo Ta- 
san, lo que non pueden facer los monges: otrosi han departimiento en 
los hábitos et en los comeres, ca mas larga drdien es et mas ligera de so- 
firir la de los calonges que la de los otros. 



LEY XXXI. 



JEn que manera dehen pasar los } obispos contra los religiosos que arulan 
desobedientes afuera de sus ordenes. 

Granjas et comiendas de los monesterios tienen los repgiosofs por 
mandado de sus mayorales, et á las vegadas algunos ht ha dellos que 
por engaño del diablo ' en teniéndolas allegan haber de las j^nt^s de 
aquellos lugares, et desamparan sus monesteri<»^ et andan di^obedien- 
tes por el mundo, et por ks cortes de }os reyes et en las casas de los 
otros homes honrados. Et porque santa eglesia entendió que de la mal- 
dat de aquestos átales podrían nacer escándalos de que vernien muchos 
yerros, tovo foc bien que losiobíspos en cuyos obispados andodiesen 
desta manera que los amonestasen que tornasen á sus monesterios: et 
aquel haber que les fidlasen que lo metiesen en pro de aquellos lugares 
onde lo tomaron , segunt como.tovieren por bien sus abades ó los ma- 
yorales que hobiesen: et si por su amonestamiento non lo quisieren fa- 
cer , que los obbpos que lo enviasen decir á sqs mayorales que los apre- 
miasen de manera por que hobiesen á tornar á sus claustras: et si estos 
mayorales non los quisiesen apremiar desta guisa, que los obispos los 
vieden de oficio et de beneficio fasta que tornen á su orden.* 

LET XXXII. ' 

En qtié manera deben los abadfs et los priores castigar d sus monges. 

Fallando los abades ó los priores que su» monges hayan fechos ak 
gunos yerros, maguer sean pequeños, puédenlos castigar dándoles de- 

I perlados. £sc. i. 1. haber de las rentas de aquellos logares, et 

a Ajera de sus monesterios. S. desamparan sus monesterios et andan desobe* 

. 3 eocíéndenseles los corazones, tllegia dientes por el mundo. XoL 3. 



3l8 PAUTXDA I. 

ceplinas segunt mandan sos r^las con correas 6 con pértigas, quier ha** 
yan orden sagrada ó non} pero debense guardar que quando hobieren 
de ferir á algunos, habiendo fecho cosas por que lo meresciesen, que lo 
non fagan por desamor, mas por castigamiento: et.esto deben facer por 
si mesmos , ó mandar a algunos de su orden que lo fagan : ca si lo fecie- 
sen por malquerencia et non por razón de castigo segunt lo deben fiurer, 
caerían en sentencia de descomulgamientOj también los que lo manda«» 
sen como los que lo feciesen. 

TITULO VIII. 

D£ LOS VOTOS ET D£ LAS PROMISIONES QUE LOS HOMES FACEN. 

Jl romision faciendo un home á otro de su voluntad sobre cosa derecha 
et buena, tenudo es de la guardar: et si esto es en las promisiones que 
los homes facen entre sí , quanto más en las que &cen a Dios. £t por 
ende pues que en el titulo ante deste se dice asaz complidamiente cómo 
deben ser guardadas las promisiones que los religiosos facen quando 
reciben la orden, conviene de mostrar en este dedos votos et de los pro- 
metimientos que los homes facen á Dios veviendo al sieglo: et maguer 
esto non es religión^ es cosa ' que se acuetfa á ella. Onde queremos de* 
cir segunt los santos mostraron qué quiere decir voto: et quantas mane- 
ras son del: et quién lo puede facer et quién non: et quáles votos se 
pueden redemir et camiar, et quáles non:.et por qué razones se pueden 
redemir et soltar los votos: et quién puede esto £u:er. 

LEY I. 

Qué quier decir voto, et quantas maneras son del. 

Voto tanto quiere decir como promesa que home faz i Dios; et e9» 
tonce ha esfe nombre verdaderamiente, et debe ser guardado quando es 
fecho por algunt bien que se torna i servicio de Dios. Pero el que esto 
feciere, debe ante pensar en ello et non lo &cer arrebatadamiente ; mas 
el que lo feciese * por algunt mal, non es tenudo de guardarlo segunt 
dixo sant Isidro, que las malas promisiones non deben ser guardadas. 
Et el voto que es para bien facer depártese en dos maneras, el uno de 
premia et el otro de volontad: et el de premia es aquel que todo cris- 

I ^ te acuerda áelIi.Eic. 8* S. % por £iceraIgimmaLToI. x.s.Esc. x. a. B. R. a. s* 



TITULO VIII. 319 

tíano es tenodo de guardar, asi como la promisión que cada uño faz 
por si, o la que &ceii sus padrinos por él quando recibe el baunismo, 
que reni^ al diablo et á codas sos obras, ec promete que guardará 
la fe del nuestro señor lesu Cristo et los mandamientos de la fe catolics^ 
et por esu razón quando peca el home después que es bateado dóblase 
la culpa ^ et esto es porque face pecado mortal, et porque quebranta el 
voto que prometió de guardar; pero nol deben dar penitencia como por 
dos pecados mortales, mas como por uno que fue acrescido en ú por el 
ayuntamiento del otro. Et el prometimiento de voluntad es aquel que 
face home de su grado sobre alguna cosa que es buena et á servicft) de 
Dios, que non era tenudo de facer si non quisiere, et sin que se podría 
salvar maguer que non lo hobiese fecho, asi como de vevir so regla, ó de 
guardar castidat, ó de ayunar, ó de ir en romeria ó de otra cosa seme« 
jante destas. Et como quier que salvarse podrie home maguer non fe«- 
cíese tal voto como este, pero tenudo es de guardarlo desque lo federe: 
ca asi lo dixo el rey David en el Salterio: promete á Dios et cumple 
aquello que prometieres; por que se da á entender que como quier que 
la primera palabra destas es como de consejo la segunda es de premia. 
Empero muchas cosas deben, los homes facer de bien, maguer non sean 
fidladas en los mandamientos de santa eglesia ; ca mas gradecidos deben 
ser á los homes los servicios ' que fecieren de su voluntad que aquellos 
que son temidos de £icer por premia. 

LBT II. 

Que el voto de voluntad es en dos maneras. 

Simple voto dicen el prometimiento que home &ce á Dios en su 
poridat, et solepne es dicho aquel cpie se &ce concejeramente ante mu« 
chos^ ó en mano de algunt perlado, ó sobre la cruz, ó sobre el altar 6 
por carta, et esto se guarda tan solamiente en el voto de castidat : em-- 
pero quanto á Dios tan tenudo es el home de guardar el voto que 
£ice en poridat como el solepne: et tan bien cae en pecado mortal quien 
quebranta el uno como el otro: mas porque los hombres se escaiklali-* 
zarien quando viesen que alguno qud)rantaba el voto que habie fechó 
y concejeramente, por eso tovo por bien santa eglesia que hobiese mayor 
fuerza este prometimiento concejero que el simple. Ca si alguno hobiese 
fecho en su voluntad voto simple para entrar en orden et casase de^ues> 

I que federen á Dios. Tol. i. 2. Esc. i. 2. 3. B. R« 2. g. 



^SO PARTIDA X. 

le valdrie el casamiento; et si lo feciese solepüemieotc» non podrie ca- 
sar } etsi casase» non valdrie el casamiento: et esto es porque peca con-- 
tra Dios, et contra las posturas de santa eglesta et contra los cristianos, 
metiéndolos en escándalo por el su yerro. 

LET III. 

Quálcs pueden facer voto, et qtíáles non lo pueden prometer sin otorga^ 

miento de otri. 

David que fue rey et profeta dixo que el voto que home (az tenudo 
es de comprirlo; pero si alguno lo quisiere camiar ' en otro mayor, 
puédelo facer, porque bien semeja que es voluntad de Dios * de crecer 
todavía el bien, et por ende non gelo puede ninguno vedar. Mas con 
todo eso personas hi ha que lo non pueden facer sin licencia de otros, 
asi como el obispo que non puede facer voto para entrar en drden. sin 
mandado del apostóligo: otrosi el que non fuere de edat ' non puede 
&cer tal prometimiento á menos de mandado de su padre ^ 6 de su guar- 
dador ; nin el siervo sin voluntad de su señor , nin el marido sin otor- 
gamiento de su muger, nin ella sin otorgamiento del, nin el monge 
para &cer mas áspera vida que los otros firades del monesterio á menos 
de licencia de sa abad: et esto es porque podria ende nascer escándalo á 
los otros* 

LBT IV. 

Qudles votos se pueden redemir ó camiar et guales non. 

Dos maneras son de votos, á los unos llaman de voluntad et a los 
otros de premia segunt dice en la ley ante desta : et todos los que son 
de voluntad se pueden redemir et camiar por alguna derecha et guisada 
razón segunt que se demuestra en este título, meras ende el voto que 
alguno hobiese fedio por guardar castídat} ca este atal maguer es dellos, 
debe ser guardado por siempre, porque non se podrie redemir nin ca*- 
miar por otra o^a <^^tan buena fuese. Et los otros que son de volun- 
tad se pueden camiar en mejor: et pmébase por la vieja ley en que ca- 
miaban una cosa por otra en las premíelas que hablan de ofrecer, aue 
las redemian en otra manera ' dando al por al ^. Et pues que en los 

X en otro mejor. » Todos lot códices. 4 ó de su nudre ó del su guardador. 

a de crecer home todavía en el bien. Tol. x. 2. 3. Esc. j. B. R. 2. 

Tol. I. 3. Esc. I. a. B. R. a. 3. 5 dando al por ella. Tol. ¡. Esc x. s. 

3 non puede ftcer ningún voto á menoe B. R. 2. 3. S. 

de mandado de su padre 1 ó de su nudre ó de tf Et pues que en los mandamientos de 

itt guardador. B. B1 3. la le/ vieja que les mandara Dios guardar» («• 



TITULO VIII. gjj 

mandainieátos de b vieja ley que les mandara Dios guardar £icieñ esto, 
muy mas tenudo es el home oe guardar mandamiento de Dios que las 
promisiones que face de su volunud. Mas el voto que es de premia non 
se puede redemir nin camiar en Ainguna manera» asi como la promi- 
sión que el home &ce por á mesmo en el bautismo, ó sus padrinos por 
el quando lo bautizan} ca tal promisión como efta non la puede el papa 
nin onro ninguno mudar nin camiar, porque seria contra la fe. 



LEY T. 



Far qué razones stptudcti camiar et redemir ¡os votos j et quien puede 

esto facer. 

Asmar debe el perlado quando hobíere de mudar 6 de camiar el 
voto <pie alguno hobiere fecho, que home es aquel que lo fizo, ú es 



¿Un tito 9 mu7 mas lo pueden facer los cris- 
tianos en las promisiones. quel los facen, ca 
muf mas tenudo es home de guai'dar mandan 
miento ^e Diot , que las promisiones ^ue,£^ 
ce de su voluntad. Tol. i. 3. £sc. x* 2. 3. 
B. R. a. 3. 

I En el cód. B. R. 3. se hallan dos leyes 
equivalentes á esta del texto : 7 son las si- 
guientes. 

IBY Vil. 

Tof aué razones sí puf Jen redemir 6 camiar 

Us vúios , et fuifn puede dispensar 

con ellos. 

Vieío y ó flaco ó enfermó sejetido algu- 
fiO de luensa enfermedat, si hobiese fecho 
voto daqueflos aue dice que se pueden mu- 
dar ó camiar , bien le puede mandar su obis? 
po que faga alguna cosa ó otra obra de pie-- 
dat , ó que dé alguna cosa por redemir aquel 
voto f 6 si aquel que hobiese (echo el voto 
^istese tr á complirle » et fuese tal hombre 
que por irse de la tierra temiesen que se le* 
vantaria guerra 6 bolicio, ó si entendiese el 
prelado daquel log^r que meior era de rede^ 
mir el voto ó de camtarle et mas í servicio 
de Dios que de complirle : <sfo seria conoo 
ai alguno hobiese prometido de ir en ultrar 
mar que non fuese hi muy provechoso, ó por 
flaqueza , ó por vcgedat , ó por non seer es*- 
correcho de sus miembros • o tal clérigo qu^ 
non hobiese entendimiento para prehigac, 
^ magiar que non pudiese levar consigo bom> 
brea pora lidiar, ó non fuese menestral ó Ijh 
brador que ficíese por sí j ma non para lor 

TOMO I. 



brar la tierra ooe ganasen; por todas estas 
razones ó por alguna deltas se pueden camiar 
los votos de voluntad redimiéndolos por ha- 
ber, ó por otra cosa que les manden fiícer 
por ello : pero esto debe seer fecho por man» 
dado del obispo en cuyo obispado fuer^ aquel' 
que fizo el voto. Mas en el voto que fiícen 
los hombres para ir á lerusalen non puede 
otro ninguno dispexisar con aquel que lo face 
sínon el papa ó qttten él mandare, et en los 
otros votos pueden los obispos dispensar asi 
como es sobredicho; pero debe catar el pre- 
lado que hobif re de facer si aquella cosa que 
embarga el voto es atal que dure fasta algún 
tiempo, ó si por toda via; ca si es atal que 
dure fasta i tiempo, debel dar plazo á qu« 
se cumpla, et si por toda via, estonce puede 
mandar que se redima. 

IBY VIH. 

fu ^uil manera se deben tedettár los votos 
ó camiar. 

Asmar debe el prelado quando hobiere i 
dispensar con alguno que redinu ó camie el 
voto por alguna de las razones que dice en 
la ley ante desta , qué hombre es aquel que 
el voto fizo, si es pobre ó rico; et otrosí 
debe catar quál es la promisión que fizo , {> 
quintas despesas podría facer para complir 
aquello que nrometió, et qué trábalos podria 
pasar en ir a aquel lo^ar, et en estar allí et 
en tomar, asi como si el voto fuese pora ir 
i lerusalen , ó contra hereges ó contra olroa 
enemigos de la fe $ et todas estas cosas cata- 
das^ debel mandar tegund su eatendiflafettio 



3S2 PARTIBA I. 

viejo Ó flaco, ó enfermo 6 sano, ó rico ó pobre; et ottoá qoal es la pro- 
misión que fizo. Et si fuere flaco ó viejo, et hobíese fecho voto para ir 
en lerusalem , ha de <:atar sí la flaqueza es tal que dure fasta algunt tiem- 
po , et estonce le debe dar alongamiento de plaza fiasta aquella sazón que 
entendiere que será esforzado para xromplir aquello que prometió. Mas 
si la enfermedat ó la flaqueza , d el embargo que hobiése fiíese atal que 
durase por todavia, estonce < puedel mandar que. rienda el voto catando 
quantas despensas podrie facer para complir aquello que prometió: et 
todas estas cosas catadas debel mandar segunt su alvedrio que aquellas 
despensas que las envié con algunt religioso que las despienda en las co- 
sas que fueren menester para servicio de aquella tierra santa do el habie 
prometido de ir. Et si por aventura el que feciese voto para ir a Jerusa- 
lem non hobiese alguno de los embargos sobredichos, nol deben redemir 
nin camiar el prometímiento, fueras ende si fuese tal home * que ho- 
biesen mucho menester para asesegamiento et á pro de las tierras, de 
manera que entendiesen que mejor era et mas á servicio de Dios de fincar 
en ella que de complir lo que habia prometido; ó si fuese tan pobre que 
non podiese ir sinon pidiendo las alimosnas, ó non fuese menester por 
que podiese ser provechoso á las gentes que fuesen á servicio de aquella 
tierra; ca por estas razones ó por otras semejantes dellas bien puede ' el 
perlado ó a quien él lo mandare soltar ó redemir el voto sobredicho, 
rero si algunt home que fiíese noble et de buen consejo, ó pode* 
roso de levar gente consigo, hobiese fecho atal prometimiento, ma- 
guer fuese flaco ó tal que non fuese muy provechoso en fecho de ar- 
mas, nol deben mudar nin redemir el voto, porque yendo allá lo que 
^1 non podrie facer por sus manos &rielo por buen consejo ó con su 
compaña. Mas los otros votos (pie los homes feciesen para ir á San- 
tiago ó á otros santuarios, bien los pueden los obispos redemir et sol- 

^e ftga lu despcsu que (aria, ct los ti»- hospital para fecebír pobres, ó en el logar 

baios que le varia en complir aquello que pro- quel mandare el prelado que redima el voto 

medó. et oue las meta enteramientre en ser- segund su alTÍtrio, ó entendiere que seri mas 

▼icio oaquel logar ódaquella cosa en quel ca- i servicio de Dios. 

mió el voto ; et esto que dice se entiende tan i le puede mandar que redima el voto, 

•olamientre en lu promisiones que fuesen fe- catando quantas despensas podria facer para 

chas para ir en lerusalen, ó contra los ene* poder complir aquello que prometió en yen- 

migos de la fe; mas en los otros votos que do, ó en estando ó an viniendo: et todas ea* 

ficiesen para ¡r i Sancttago ó á los otros sane- tas cosas. Tol. i. j». 3. Esc. x. 2. 3. B. R. a. . 
tuarios es dotra manera, et por ende debe 2 que fuese mucho meester. ToL i. que 

mandar el obispo que aquellas ofrendas mis- hobiese mucho meester fincar para asesega- 

mas que ofrecieren en aquella eglesia mí^ miento et i pro de la tierra , de manera que 

ma o había prometido de ir que las envfe entendiesen. £sc. i. s. 
por algún hombre que sea cierto que las ofe- 3 el papa ó aquel i qui lo él mandare se** 

resca por él , et las despesas que él fária délas Üaladamtente soltar ó redemir» ToL i. a. 3. 

en labor dalgmia puente, ó de eglesia, ó en Esc. g. S» 



TITULO VIH. gs« 

tar seyoido embargaos aquellos que los federon por alguna de las 
fuzoaes sobredichas, 

LEY VI. 

QuaUs votos se dthen redemir segunt qualesfiurtn aquellos que 

los ficieron. 

Ayunos prometen algunos homes de &cer, 6 de non comer car^ 
ne en dias señalados, 6 de se quitar de onros vicios del sieglo^ et des- 
pués cpie los han prometidos quiérenlos redemir: et estonce el perlado 
que ha poder de &cer esto debe catar ' la careza de aquel voto, et qué 
home es aquel que lo fizo et qué riqueza ha: et si fuese rey, 6 otro ho* 
me poderoso 6 rico que haya prometido de ayunar los viernes á pan et 
á agua, 6 de guardar abstinencia, et dixiere que lo non puede complir 
et quel mande camiar 6 redemir aquella promisión, non ahonda de 
mandarle fiurer tal cosa que la podiese complir * todo home que fuese 
pobre et de menor condición que él^ mas debel mandar que fiíga se- 
gunt qual home fiíere et la riqueza que hobiere. 

LBY VII. 

Que non quchranta su voto quien lo nuida en mejor. 

Quebrantador 4c voto es aquel que non cumple lo que prometió 
redemiéndolo o camiándolo por otra cosa s^nt que sobredicho es: 
mas el que camia en mejoria aquello que prometió nol pueden llamar 
asi con derecho. Et por ende tCKlos los votos que home fiure de volun-- 
tad pueden ser camiados en voto de rdigion : et esto es porque sin du^ 
da ninguna tal promisión es mejor que otra, porque ha de ser durable 
por en toda su vida de aquel que la íace, et las otras pueden ser com« 
plidas en menor tiempo. Et aun mostró santa eglesia que todo voto 
de voluntad se puede quebrantar en dos maneras: la una quando lo &- 
ce por mandado de su perlado, asi como es dicho en ks leyes ante 
desu : la otra es quando aquel que fizo el voto puso hi seiíaladamente 
condiciones: et esto serie como si dixiese alguno: yo prometo que ú 
enORare en Esraiía que vaya á Santiaro, ó en Italia que vaya á sant Pe- 
dro et á sant Pablo de Roma, ó en Francia i sant Deonis: ó si alguno 
toviese su fijo enfermo et feciese voto que si sanase de aquella enferme- 
dad que lo levarla en romería ' á santa María de Roca-mador, ó i otro 

I It carrenu Tol. 2. j. Ek. i. t. j.S. s ' **°^* Marit de Ronztf-vallet 6 i 

a otro home. Etc. i. a. 3. B. R. %. j. S. tinU María de Roca-mador. ToL g. 
TOMO I. SS S 



^«4 PARTIDA I. 

santuario. Onde qualquier que &ga voto en algunas destas maneras ó en 
otras semejantes dellas, si acaesciese que se le cumpla aquello por que lo 
fizo 9 tenudo es de facer lo que prometió: et sil desfidleciere non ha por- 
que lo complir, nil dirán por eso quebantador de voto. Pero condicio-- 
nes hí ha que se entienden con el voto maguer non las nombre señala* 
damente aquel que lo face, como si dixiese alguno: yo prometo de ir á 
Santiago; ca entiéndese si veviere, et lo podiere Bicer, et Dios quisiere: 
et estas condiciones átales et otras semejantes destas son llamadas gene- 
rales. 

LEY VIH. 

Quaks votos non puede guardar la muger contra voluntad de su marido. 

Personas ciertas son que non pueden £icer voto sin otorgamiento 
de otraS) segunt que es dicho en las leyes ante desta: et la lina dellas es 
la muger que non puede &cer voto ' sin mandado de su marido. Pero 
en esto ha departimiento , ca podrie ser que íarie ella el voto ante del 
casamiento o después: et si lo nzo ante non lo puede complir si el ma-* 
rido non quisiere , fueras ende si hobiese fecho voto de castidat en la 
solepne manera que dice en la setena ley ante desta : et si .de^ues del 
casamiento lo fizo , podrie ser que lo £u:ie con otorgamiento de su ma- 
rido 6 non: et si lo fizo sin mandado del, siempre es tenuda de guar- 
darlo quanto en ella fiíere; pero si el marido gelo defendiere debelo de- 
sear: et aun si el marido gelo hobiese otorgado, et después gelo contra- 
llase, tenuda es ella de obedecer mandamiento de su marido^ ca non 
peca en ello, como quier que el fiíga pecado mor^ faden^ contra 
aquello quel habie otorgado. Mas esta mejoría ha el marido demás de la 
muger que puede fiícer qual voto quisiere et non lo debe dexar por ella; 
pero voto de guardar castidat ó de entrar en orden non lo puede facer 
aín 8U otorgamiento, nin.ella sin su mandado del Mas con todo eso 
non puede facer el marido voto de ayunar o de non comer carne, d 
de alguna otra abstinencia que fuese atal que se tornase en daño de su 
muger, por que cayese en enfermedat, 6 en otra flaqueza por que non 
hobiese linage della. 

t tin otorgimieiito de «a marida B, R. j. 



TITULO TIIX» JS5^ 

L£Y IX. 

^ Qüdl voto puede pronutcr el marido sin la ntuger 6 qual non. 

Romería ninguna non pnede prometer el marido sin otorgamiento 
de su muger^ nin ella ' sin mandado del marido» fueras ende de ir á 
Jerusalem: ca esta puede prometer el marido sin otorgamiento dellat 
porque es mas alta romería que todas las otras, como quier que ella non 
lo puede prometer ' sin él: pero el perlado debe amonestar á la muger 
quel plega} et si non le ploguiere et qubiere ir con él, débela llevar 
consigo. Et aun hi ha mas que si alguno hobiese prometido de ir á Je- 
rusalem , et non lo compliese en su vida \ et feciese su testamento ante 
que finase, et rogase ó mandase á alguno de sus fijos que fiiese en la ro- 
mería en su lugar, si el fijo gelo otorgase tenudo es de complirlo, bien 
asi como si el mesmo hobiese fecho el voto ': et mandando de lo suyo 
peón cierto , tenudos son sus herederos de pagarlo por éL 

TITULO DC 

BB LOS DBSGOMULGAMIBNTOS. 

xxdam fue el primer home que Dios fizo segunt dice en el título que 
£ibla de la santa Trinidat: et en esto mesmo se acuerdan los judíos et 
los moros : et por ende es et será siempre llamado padre de todos , por- 
que él fue comienzo del linaje de los bornes. Mas por el mal et la ene- 
miga que fizo en non temer á Dios ^ et en salir de su mandamiento, ca- 
yó por ende en pecado, por que meresció perder su merced f et ser ex- 
tremado del et Khado del paraíso. Et esta fiíe la primera descomulga- 
cion quanto a los homesj ca fecha era hi ya la otra quando echó nues- 
tro señor Dios á los ángeles del délo por la soberbia et por la traición 
que federon pensando * de ser eguales con él, por que fueron fechos dia- 



$ 



1 Cómo el mtrido non puede prometer ló tuyo preció cierto para ello, tenudot ion 
romería sin otorgamiento de la mugen sus herederos de gelo pagar por él. ToL 1. 1. 
Ek. 1.2. 3. Esc I. s. 3. £t si non gelo quisiere otor* 

2 sin otorgamiento del marida S. ToL a. gar porque él hobiese i redemir el foto , man- 
Esc. 3* dando de lo suyo precio corto para redemtr- 

3 sin mandado del marido. S. ToL a. 3. lo, tenudos son los fijos de lo pagar. B. R. g. 
Esc. 3. 6 et en salirle de mandamiento^ Esc. i. 

4 et viniese i su fin » et ficiese su testa- i. 3* 

nfento/ et rogase. B. R. 4. 7 et seer eitrafiado del et echado del. 

c Et si non gelo quisiese otorgar porque £k. i. 2. 3. B. R. 2. 3. 

él hobiese á redemir «1 voto, mandando de 8 de se egualar. S.X0L i. a. 3. B. R» a. 3. 



3S6 PARTIDA X. 

blos por su maldat. Mas la piadat de Dios fue tan grande sobre el home 
que non quiso que se perdiese de todo, porque lo habie fecho á la sa 
semejanza ' et á la su figura» mas noble que á las otras criaturas^ et mos» 
trol carreras * por quel perdonase et hobiese su amor: et estos son los 
sacramentos de santa eglesia de que fiíbla en el quarto título deste libro; 
ca ellos sanan á los homes > de las enfermedades de los pecados en 
que cayeron por culpa de Adam » et de la otra en que cayeron ^ aun 
por culpa de si mesmos» asi como la buena melecina guaresce á los ho* 
mes de las grandes enfermedades. Pero sin^ este consejo ' hay otro que 
se fiíce con premia , que como quier que pesa primeramiente £ los ho- 
mes con ¿1, adúcelos después á salvación si nol desprecian; et esta es la 
descomulgacion que ponen por pena á los desobedientes et ¿ los que 
non quieren estar á mandamiento de santa ^lesia , á que llaman en la- 
tín ^ rebeldes; ca sin falla mucho fue menester á estos átales que alguna 
premia les feciesen que les refirenase de sus maldades , porque uno ^ de 
los yerros que home puede facer * es despreciar mandamiento de su se- 
ñor et desmandársele. Et por ende pues que en los títulos ante deste * es 
mostrado de los perlados et de los otros dárigos que pueden dar los 
sacramentos de santa eglesia por que se salvan los cristianos, conviene 
de decir en este de la pena del descomulgamiento. Et primeramiente qu¿ 
cosa es descomulgacion: et por qu¿ ha asi nombre: et cpiántas maneras 
son della: et por qué cosas cae el home en descomulgacion solamiente 
por el fecho: et quién puede descomulgar: et á aquáles: et por qu¿ 
cosas: et en qué manera lo deben fiícer : et qué pena deben haber los 
que descomulga^ torticieramiente: et quién puede toUer tal descomul- 
gacion como esta ó otra, aunque fuese '^ dada contra derecho: et cómo 
déye ser toUida: et en quintas maneras non vale: et qué pena dehcn 
haber los que la non tovieren et los que non quisieren salGr della: et 
otrosi los que se acompañaren de los descomulgados , et dieren ayuda á 
los enemigos de la fe contra los aistianos» 

1 et le ficiert mu noble que á lu otm $ mn hi ha otra Tol. i. 2. j.Etc. i. s.f • 
critturas. S. ToL i. 2, 3. Esc. i. a. 3. B. B. R. 2. 3. 

R* a. 3* 6 rebeldesca. Esc. i. rebelles. S. 

2 por que se salvase et hobiese su amor. / de los majores jrerros. S. ToL i. a. 3. 
B. R. t. B. R. 2. 3* 

3 de la enfermedat del pecado en que 8 es desprectamiento de su sefior et do 
cayeron por la culpa de Adán , et de la otra desmandirsele. ToL i. es despreciar manda- 
en que cayeron después et caen aun por la miento de nuestro Señor. S. 

tuya de si mismos. B. R. 2. 3. p fablamos de los perlados. ToL i. 

4 -después et caen aun por la suya de ú xo dada con derecha ToL x. a. 3. Esc. 
aiesmoe. ToL i. 2. 3. Esc. i. 2. i. a. 3. B. R. 2. 3. 



TZTU&O IX« Q2J 

L£T I. 

QuácoíaesdiSC<mu¡gaei<M,etparquáhaasitiamíreftí^pédf^ 
. maneras san dclla. 

Descomulgacioii es sentencia que extrm et aparta al home cxMítra 
ipiien es dada^ á las.vecies de los saaamientos de santa eglesia» et a las 
v^das de la compaña de los leales crispíanos: et descomulgacion tanto 
quiere decir como descomunaleza que aparta et descomulga los cristia- 
nos de los bienes espirituales que se &cen en santa eglesia. Et son dos 
maneras de descomulgamiento ; la una mayor que vieda al home que 
non pueda entrar en k ^lesia» nin haya parte en los sacramentos nin 
en los otros bienes que se £icen en ella, nin se pueda acompañar, con 
los otros fieles crbtianos : et la otra es menor que departe á home tan 
solamiente de los sacramentos que non haya hi parte tiin pueda dellos 
usar. 

L£T II. 

Por féátttas cosas cae home en la descomulgacion mayor solamiente por 

el fecho. 

Diez et seis cosas puso el derecho de santa ^lesia por que caen los 
homes en la mayor descomulgacion luego que racen alguna dellas: la 
primera es si alguno cae en alguna heregia de aquellas que dice en el tí- 
tulo de los hereges , ó si levantase otra de nuevo, ó sil diese la eglesia de 
Roma por herege, ó su obispo, .o el cabildo si vagase la eglesia fadén-- 
dolo con consejo de algunt perlado su vecino , quando acaesciese que 
fiíese menester: la segunda si alguno recibiese i los hereges en sus tierras 
6 en sus casas i sabiendas, 6 los defiende : la tercera si alguno dice que 
la ^lesia de Roma non es tabeza de la nuestra fe, et non la quiere óbe: 
decer: la quarta si alguno fiere o mete manos iradas como non debe en 
clérigo, ó en monge, 6 en monja, ó en otro home ó muger de religión : la 
quinta si alguno que es poderoso en algunt lugar veye que quieren íerir 
á aleunt clérigo 6 religioso et non lo defiende podiendo, ó habiéndolo 
de tacer de su oficio: la sexta quando algunos queman eglesias» 6 las 
quebrantan ó las roban : la setena si alguno se llama papa non seyendo 
esleido a lo menos de las dos partes de los cardenales : et esto se entien-- 
de si non se quiere dexar dello: k ochava es si alguno fidsa carta del 
apostóligo, ó si usa delk á sabiendas habiendok otri klsada; la nove- 



3^6 PA&TIBA I. 

na es si alguno da armas á los moros ó navios^ ó los ayuda de otra ma- 
nera qualquier contra los cristianoís: la decena es si alguno que es maes- 
tro ó escolar mora en casas alocadas, et viene otro alguno et íabla con el 
seiíor de las casas et prometel de darle mas por ellas por fecerie destor- 
YO et mal á aquel < que las tienen et esto non debe &cer ningunt maes« 
tro nin escolar sin licencia de aquel 6 de aquellos que las to vieren: esto 
se entiende &sta que se cumpla el plazo * de los que h& logaron: et el 
que esto federe es descomulgado; pero esta es ui» descomulgacioit 
apartada que mandó el apostóiigo ' guardar señaladamiente en el esta- 
dio de Boloiía: la oncena es si algunt monge, ó calonge reglar , 6 
clérigo que sea misacantano 6 otro que haya dignidat 6 personage fuere 
a escuelas para estudiar en física ó en leyes sin otorgamiento del papa: 
la duodécima es quando las potestades , o los cónsules o los redores de 
algunas villas o de otros lugares toman pechos á los clérigos contra de- 
r^o, o les mandan facer cosas que les non conviene, o mellen á los 
perlados la juredicion ó los derechos que han ^ en sus eglesias : ca si 
estas cosas ^ non endereszaren fasta un mes después que fueren amones- 
tados, caen en esta descomulgacion también eUos como los que conse* 
jan o los ayudan en ello : la decimatercia es quando algunos facen guar- 
dar posturas, o establecimientos o costumbres que son contrarias á las 
franquezas de las eglesias : la decimaquarta es que los poderosos et los 
mayorales de las cibdades et de las villas que fecieren tales estableci- 
mientos, 6 los que los consejaren ó los escrevieren que son otrosi des- 
comulgados: la decimaquinta es que los que judgaren por aquellas pos* 
turas caen en descomunión: la decimasexta cosa es que los que escri«- 
bieren concejeramiente el juicio que fiíese judgado por tales estableci- 
mientos, que son otrosi descomulgados. 

LBY III. 

Qtíántas cosas son et ^áUs por que no son descomulgados ¡os que meten 

manos iradas en clérigo. 

Manos iradas metiendo alguno en clérigo 6 en home 6 en muger de 
religión para ferirlo, ó para matarlo 6 para prenderlo, cae en dos penas: 
la una de descomunión, et la otra que ha de ir á Roma quel absuelvan. 

I que mora en ellu et ki tiene logadas: R. 3. 

ct esto. Tol. a. Etc. g, 4 en tus tiomet. Tol. 1. 1. 3. Eec. 1. a. 3. 

3 á qui\ lat alogaroo. B» IL i. 3. á que B. ,&. a. 3. 

lat logaron. S. Etc. i. 5 non emendaren. ToL 1. a. 3. Esc i. a. j. 

3 solaffliftitre guardar en el estudio. B. B. IL a. 3. S. 



TirVLO IX. g^^ 

Et como quier que desuso és dicho que todo homé que metíeré inanos 
indis en clérigo ó en religioso , que es descomulgado por ello, catorce 
razones bi ha por que non lo serie el que lo íecieseí et otrosi trece cosas 
son por que non haberle de ir a Roma. Et las por que non serie deseo* 
mulgado son estas: la primera si algunt clérigo dexase h corona et an- 
dodiese como lego, ca,el que lo feríese non sabiendo que era clérigo 
non serie descomulgado: la se^nda si alguno déxa el hábito de c^ 
recia et anda con armas como lego metiéndose a facer con ellas cosas 
desaguisadas, ca este atal después quel amonestare su perlado sí sé non 
quisiere ende quitar et después lo feriere alguno, maguer sepa que es dé^ 
rigo non es por c$o descomulgado: la tercera ' es si algunt cl^igo es 
mayordomo ó despensero de lego et le amonestare su perlado que lo 
non sea, si lo non quisiere dexar et fallare que fizo engaño en aquello 
que hobo en poder, sil prisiere su señor non es descomulgado por ello, 
como quier que algunos doctores digan el contrario: la quarta razón es si 
alguno feriere clérigo en trebejo et non con saña: la quinta es si el maesc* 
tro fiere á su decipulo por razón de castigo 6 de enseñamiento: la sexta 
es si el clérigo quiere ktk i alguno, et el onro fiere luego a él por am- 
pararse: la séptima es á fiJla alguno al clérigo con su muger, ó con su 
nja, ó con su madre ó con su hermana, que sil feriere non es desco- 
mulgado por ello: la octava es quando ' el capiscol, ó el tesorero d el 
vicario fiere á alguno de los clérigos del coro por razón de su oficio, ca 
por tal ferida non serie descomu^do. Eso mesmo serie del obispo, ó 
del abad, ó del prior, et aun de aquellos que lo feciesen por manda- 
do destos ) por alguna razón aguisada, como si algunt clérigo fiíese ía» 
Hado en yerro et mandase alguno destos sobredichos a otro clérigo 
quel diese deceplinas, ó si hobiese fecho malfetrias et mandase á algunt 
lego que toviese la justicia por el rey que gelo prístese: la nona es si 
los mayorales de la ^lesia ó los mas ancianos veen á algunt mozo de 
los del coro que non sea subdiácono embargar las horas et lo ferlesen 
livianamiente por castigarle que lo non ía^: ^ la décima es si es su 
señor , et non es otrosi ordenado de orden sagrada et gelo &cen por 
castigo: la undécima es si el padre fiere á su fijo, ó otro qualquier 
que ñera á su criado. ó que sea de su compaña: la duodécima es si al- 
guno fiere i su pariente por castigarle, que sea otrosi de menofes Órde- 
nes: kdecimatercia es si alguno fiere ^ ó mete manos iradas en désigo 

* I ti alguno ácxi el híbltb de clérigo, et B. R; 3. 
et mtjrordoino ó despensero B. B. g. ^ 4 U décimt ti tu te£ot lo fiert, et non. 

. 2 • el caffiscol f 6 ti dnntre ó el Y¡ctr¡o« Etc. ]• 
Tol. I. a. 3. Stc í« a. 3. B. R. a. g. S. jó mau i algiin clérigo degradado* 

3 por alguna razón derecha. S» £tc« 3. Etc. 3. S. c 

TOMO I. TI 



g^O PAX.TIDA I» 

agradado et dado al fuero de los legos: la dedmaquarta es á el d&igo 
se bce caballero ' ó juglar, ó si casa coa moger yiuda, ó con dos ^ge- 
nes, ó con otra que non fuese virgen. 

t 

LEY IV. 

Por guantas razones non dchen ir á Roma ti qucfcricrc á clérigo, 
ó á homc ó mugcr de religión. 

Roma es el lugar señalado o se va á absolver d <pe mete manoa 
iradas en clérigo, ó en home ó en muger de religión segunt dice en la ley 
ante desta: et esto es porque alli fue martiriado sant Pedro, et es el 
apostóligo obispo dende, et usa de morar hi mas que en otro lugar. 
Pero si el Papa fuere en otra villa, alli debe irse absolver el que cayere 
en tal descomunión porque el lo ha de absolver: ca esto no se en«» 
tiende tan solamiente por la dbdat de Roma , mas por todo lugar da 
fiíere el apostóligo. Pero trece razones son por que non hsdmrie menes- 
ter de ir a su corte el que cayese en tal descomunión: la primera es 
quando alguno está enfermo de manera que se tema de morir et viene á 
penitencia et absuélvanlo; pero si quando lo absolvió el clérigo le fizo 
jurar que quando fuese sano que fuese allá, débelo fiícer por complir la 
jura que fizo , mas non porque haya menester absolución: et si después 
non lo quisiere &cer puedel descomulgar por razón del juramento que 
hohp fedio, et por qué menospreció mandamiento de sanca eglesia, mas 
non por el yerro que fizo de que fue ya absudto: la segunda es si ha 
enemigos mortales porque non ose de ir allá * teniendo quel mataram 
la tercera es si era portero de rey ó de otro señor, et lo ferió por embar- 
garle que non entrase empero non desaguisadamiente : la quarta si es en- 
fermo de tal enfermedat por que non puede ir : la quinta si es muy po- 
bre: la sexta si es muy viejo de guisa que non podiese spfirir el tratxijo 
del camino : la séptima es cpiando algunt home de religión hobiese feri- 
do á otro s su contrario de ferida que non perdiese miembro ó mucha 
sangre por ella; ca estos non han por que ir allá, ca sus mayorales los 
pueden absolver : et esto es porque se non menoscabe d servicio que 
son tenudos de facer á Dios: la octava si es mugqr: la novena si aqud 
que ferió es home que está en po^ de otri, asi como fijo sin edat que 
está en poder de su padre ó de su guardador : la d^ima si es home po- 
deroso que viva muy viciosamiente de manera que se non atreviese á 

i ó tejjlar, ó le cata* S. $ tu compaffero. B. R. i. 3. Tol* a. s* 

a temiendo quel. ToL i* 3. Etc. i. a. 3. Etc. 1. 3. compaAoa. ToL i. £k. i. 
B. IL a. 3* 



TITVLO tXé ^jl 

sofirir el trabajo del camino; pero estos átales ñon los puede su perla-« 
do absolver si primeramiente non lo face saber al Papa quel mande que 
premia ó penitencia les ponga: la undécima es si la feridá es tan peque^ 
na que se le non tornase en gran deshonra , ó de que non saliese sangre: 
la duodécima es si algunt siervo lo feciese á sabiendas por haber achaque 
de ir á alguna parte por que non feciese servicio á su seiíor ' sin su culpa^ 
et el seiior menoscabase mucho por ida de aquel su siervo: la decimater- 
cia es si algunt religioso fiere á otro, 6 una monja á otra, ca todos estos 
puede absolver su mayoral si fuere sabidor de lo £icer , et smon débese 
aconsejar con el obispo en cuyo obispado fuere el monesterio. Pero nin- 
guna muger religiosa, maguer sea perlada non puede absolver , ca nues- 
tro señor lesu Cristo non dio poder de absolver á las mugeres mas á los 
varones. Mas si acaesciese que algunt religioso feriese i otro que non 
fuese de su monesterio^ estonce débense ayuntar los perlados de ambos 
los monesteríos et absorverle, fueras ende si fuese la ferida muy desagui- 
sada. Pero si alguno feriese á obispo, 6 a abad, o á prior ó á otro cléri^ 
go seglar, debe ir á la corte de Roma á absolverse, porque non nasca 
ende escándalo^ 

LEY V. 

Quantas maneras san de ta dcscomulgacian ntenar, et que departimiento 

ha entrellas. 

Dice en la segunda ley deste titulo como son dos maneras de desco- 
mulgacion; la una mayor et la otra menor: et pues que en las leyes ante 
desta es dicho de la mayor que vieda al home que non entre en la egle- 
sia, nin haya parte en los sacramentos, nin en los otros bienes que se fa« 
cen en ella , nin se pueda acompaiíar con los fieles cristianos , asi como 
dicho es, conviene que se diga de aqui adelante de la menor que se de- 
parte en dos maneras: la una es que aparta el home de los sacramentos 
de santa eglesia tan solamiente: et la otra de la compaiiia de los fieles 
cristianos et non de los sacramentos: et la que aparta al home de los sa- 
cramentos ^ puede caer en ella por dos razones; ó por facer contra algún 
derecho que la pone por pena i aquellos que la despreciasen, asi como 
por &blar con los descomulgados de la mayor descomulgacion, 6 por 
acompañarse con ellos en onras cosas, en alguna de las maneras que dice 
en las leyes de deste titulo; ó por que gela ppne su perlado, asi como si 
dixiese qui tal cosa ficiese ó consejase que se faga^ mandamos que non co- 
mulgue, ó que non entre en la eglesia : et esta que aparta á home de los 

I 6 si el tefíor por tu culpa mcnotca- lefior s¡n tu culpt mtnotctb t H* ToL 3. Etc» 
bite. ToL 2. B. &• s* ó ti por etu moa el i. 3. B. &• 2. 
TOMO I« TT a 



aafl PARTIDA I» 

saaamentos entiéndese desta manera, qae nol deben dar el cuerpo de 
nuestro señor lesu Cristo, nin bendiciones de casamiento, nin unción á 
su fin sinon feciere penitencia si la podiese &cer, ó si non mostrare se- 
ñales que se repiente de sus pecados: et la que aparta al home ' de los 
fieles cristianos es como quando el obispo defiende á alguno, quier sea 
clérigo d kgo que non reciba paz en la eglesia, ó al clérigo que non 
entre en cabildo, ó que non esté en el lugar do judgaren &sta algunt 
tiempo señalado} pero tal descomunión como esta non aparta al ootDC 
de los sacramentos de santa eglesia. 

LEY VI. 

Quáks cosas pueden facer los clérigos descomulgados de la menor 
descomunión et guales non. 

Cayendo algunt clérigo por qual manera quier en la menor deseo* 
munion que apaurta al home de los sacramentos de santa eglesia asi como 
dicho es, non debe decir las horas en la edesia con los otros, nin cantar 
misa nin dar los sacramentos, et si lo nciere peca mortalmente; mas 
con todo eso non caye en irregularidat: empero cada uno destos puede 
decir las horas * estando apartado rezándolas como quien (ace oración» 
et es tenudo de las decir por razón de la orden ó del beneficio que ha; 
pero qui es descomulgado desta descomunión bien se puede acertar con 
sus compañeros en elección fiícer, mas non pueden esleer á él sabiendo 
que es descomulgado* Et esto que dice que se puede acertar en esleer se 
entiende si cayo en la sentencia del descomulgamiento faciendo contra 
algún derecho que la iglesia pone por pena á los que la despreciasen se- 
gunt dice en la ley ante desta. Mas si perlado 6 otro alguno que lo pu- 
diese fiurer le descomqlgase S estonce non debe acertarse en elección nin 
puede ser esleído: et esto es porque mayor yerro fiure el que desprecia 
el mandamiento de aquel que fiíce la ley d ha de juzgar por ella que el 
que yerra tan solamente contra ella misma. Pero tal descomulgado co- 
mo este bien puede demandar en juicio su derecho , et ser personero, et 
vocero et testigo, lo que non puede fiK:er el que fiíere descomulgado de 
la mayor descomunión. 

I de la compara de lot fieles crUtíanoi. t en silencio estando apartado. Tol. i. 

Esc I. 2. 3. 3 entonce non puede. £k. i. a. 



TITULO IXé 



333 



UST VII. 

Quales feriados pueden descomulgar tt qudles non. 

Descomulgar pueden los obispos et los otros ' perlados mayores^ et 
aun todos aquellos que son esleídos deréchamiente et confirmados para 
algunas dignidades^ asi como abades ó priores; pero ninguno dellos non 
puede descomulgar con solepnidat sinon los obispos tan solamente: mas 
los otros ' perlados que non son fechos por elección de sus cabildos non 
pueden descomulgar ^ asi como arcediano i ó arcipreste ^ ó chantre ^ ó 
maestrescuela o tesorero} fueras ende si lo han de costumbre usada por 
quarenta años, contando el tiempo de aquel que lo quisiere usar et de 
los otros que fueron en su lugar ante que él; pero esto se entiende si lo 
usaron todavía sin contradecimiento de otro. Et santa eglesia estableció 
tres reglas sobre la descomunión: la primera es que ningún menor non 
puede descomulgar nin asolver á su mayoral: la s^unda que qualquier 
que puede descomulgar puede asolver: la tercera que quien puede asol- 
ver puede descomulgar; pero cada una dellas ha sus contrariedades , ca 
como quier que dice la primera regla que el menor non ha poder de des^ 
comulgar al mayor , puédelo facer de una manera, et es esta, quando el 
mayor se mete so el poderlo del menor, dandol poder quel judgue en 
algunt pleito, ca entonce pued^ descomulgar et asolver por razón de 
aquel fecho; et esto se entiende s^nt santa eglesia si aquel en cuya mar 
no se mete ha poder de judgar como juez ordenarlo. Et la segunda re- 
gla ha dos contrariedades, ca si algún obispo ó otro qualquier de los que 
han poder de descomulgar denunciare á alguno por descomulgado por 
razón de ^lesia que hobiese quemada, ol descomulgase porque que* 
mase mieses ó casas, como quier que esto pueda facer, non los puede 
soltar después que lo$ ha denunciados et publicados por tales sinon el 
apostdligo ó quien él mandase. Et la otra contraridat es si el Papa man- 
da i alguno por su carta que oya algunt pleito seiíalado, ca en tal ma^ 
ñera puede descomulgar á alguno de aquellos sobre quel da poder: et 
puedel otrosi asolver btsta un anno; mas si fuere rebelde que non quiera 
obedecer su mandamiento , de un wo adelante non lo puede asolver. 
La tercera regla ha una contrariedat, et es esta, como quando acusasen á 
algunt obispo ^ que habie fecho tal cosa por que debiese perder el obispa- 

I perUdot meoores. S. Tol 2. 3. Esc 3. Esc 3* 
B. R. 2. Q delante su tnobispo que liabie fecbo. 

a prelados que son fechos por elección tn Tol* i. 2. j* Esc i» a* $• B. R. a* 
sus cabildos non pueden. & B.R. 3.T0L 2.3. 



2^4 pab^tiba i. 

do, et el arzobispo fidese llamar á todos los obispos de su provincia que 
oyesen aquel pleito con él : et después que lo hobiesen oido si fidlasen 
que aquel obispo non era en culpa de aquello que lo acusaban , puédelo 
quitar de aquel pleito; mas si fallaren que era en culpa, nol pueden 
poner pena ninguna por ende por juicio» mas débenle enviar al Papa 
quel judgue. 

LEY viu. 

Cómo ¡os perlados ^den descomulgar á los de sujuredicion et non a hs 
otros sinon en cosas señaladas. 

Sentencia de descomulgamiento puede el perlado poner, movién-* 
dose por alguna razón derecha, a todo home que sea de su señorio, á 
que llaman en latin jurisdicción , et si la pusiese a otro non valdría , ca 
ninguno non debe ser judgado nin apremiado sinon por aquel que ha 
poder de judgarle. Et que esto ' se deba asi guardar muéstrase por lo 
que dixo nuestro señor lesu Cristo en el Evangelio: non pasarás los 
términos que íueron establecidos antiguamente por tus padres. Pero al- 
gunas cosas seiíaladas son por que el perlado puede poner esta sentencia 
sobre otros <pie non son de su poder; ca bien puede sentenciar aquel 
que non es de su señorio por razón del pecado que fíciere en la tierra 
que es del suyo ; et puedel aun descomulgar en otras maneras , asi como en 
razón de empréstido, ó de compra , 6 de vendida, 6 de empeñamiento» 
ó de postura, o de avenencia, ó de otro fecho de qual natura quier que 
sea que fizo en su obispado , o por razón de algunas destas cosas que fi- 
zo en otro lugar et puso de lo complir alli; pero esto se debe entender 
fallándole alli do él ha poder de judgar. Et aun lo puede &cer en otra 
manera; ca si demandare antel casa, ó viña, o otra cosa * que sea raiz 
seyendo de su juredicion como desuso es dicho > puedel descomulgar si 
menester fuere, maguer sea morador fiíera della: et eso mesmo serie en 
las cosas muebles. 

LBT IX. 

En qué razones non puede el obispo nin otro perlado descomulgar 

á los de sujuredicion. 

Embargamientos han los perlados á las veces por que non puede 
qualquier dellos descomulgar á ninguno de su juredicion. Et estos son 
en dos maneras: el uno que non puede poner esta sentencia de desco- 
munión sobre ninguno de quantos en su obispado son de mientre que 

I let Ttrdtt et ic debt tsi guardar. s quttet raiz, icfendo en juicio ut co* 

Esc. !• 2. mo desuso es dicho. Esc z« a. 



TITULO iXé 335 

estodiere fuera d^lt ca bien así como non los puede judgar de fuera de 
su juredicion, otrosí non los puede descomulgar^ fueras ende sí alguno 
íecíese tal pecado por que meresciese esta peha^ et fuese tan ñianetiesto 
que non hobiese menester de se probar ': ca ese atal sí su obispo non 
bobiese cuidado d¿l| puede castigar el arzobispo eü cuya provincia fuore 
aquel obispado^ et amonestar al obispo que le castigue et quel &<- 
ga facer emienda de aquel pecado t et si el obispo non hobiere cuida-^ 
do de castigalio^ el arzobispo debd amonestar que se parta de aquel 
yerro; et si non lo quisiere raceri puede estonce descomulgalle maguer 
non sea en aquel obispado: mas el Papa puede descomul^ al que fí- 
ciere por que en qualquier obispado i maguer non sea hi eL £t k otra 
manera que los embarga es que non pueden descomulgar i ninguno de 
aquellos á quien dio su prevÜlegio el Papa , en que les otorgó que los non 
podiesen descomulgar^ nin entredecir nin vedar» fueras ende si los que 
hobiesen tal previllegio non quisiesen ayudar á los perlados á complir 
aquellas cosas que son establecidas contra los hereges % et si p<Mr algu-- 
nos previllegios non quisiesen guardar el entredicho que el perlado pu- 
siese en la tierra generalmente: ca por qualquior desús razones o otras^ 
semejantes dellas puédenlos sus perlados descomulgar » et non les valdrá 
su previll^ío. Pero si tal previllegio diese el Papa i algunt convento de 
religiosos, váleles para non poderlos descomulgar ningunt perlado á 
ellos nin á su monesterio por el pecado ó por el yerro que en el inones*« 
terío ¿cíesen , nin por pleito de vendida, <> de camío> ó de postura que 
ficiesen de otra manera semejante destas; et esto es porque ellos han esta 
franqueza por razón del lugar. Mas si alguno dellos salliese fiíera del 
monesterb et toviese algunt prioradgo ó otro lugar seíialado, si ficíere 
tal pecado por que meresca esta pena, bien lo puede descomulgar el 
perkdo en cuyo obispado ficíere aquel yerro, ca estonce non se puede 
defender por aquel previllegio, fueras ende si el monesterio con todos 
sus prioradgos, et con todas sus casas et con todas sus granjas fuese fran- 
queado, o el religioso que hobiese fecho el yerro defuera mese tornado 
á aquel monesterio^ 

I ca eite atal $i lu obispo non liobiesé bispo dchcí amonestarle se parta de aquel 

cuidado de castigarle, el arzobispo en cu- yerro , et si non lo quisiere facer , puede en- 

ja provincia fuere aquel obispado debe amo- tonce descomulgarle maguer non sea en aq