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Full text of "Linneo en España: Homenaje à linneo en su segundo Centenario, 1707-1907"

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LINNEO EN ESPAÑA 



HOMENAJE A LINNEO 

EN SU SEGUNDO CENTENARIO 
1707-1907 






ZARAGOZA 

BUBIAHO ESCAR, TIPÓGRAFO 
Calle de San Miguel, 12 

1907 



. D.gitizecbyG00glc 



BXTBiCtO D£ los CSTATDtOS 



SOCIEDID ilieONESi DE CIEMCUS miDIllES 



4. Los socios son de tres categorías: Honorarios, elegidos 
entre personas beneméritas dentro de la esfera de la So- 
ciedad; Protectores, los que notableinente ayudaron 6 ayudaren 
al bien de la misma; y Numerarios los demás. 

5. Para ser admitido en la Sociedad como socio de 
número se requiere la propuesta veríñcada por uno ó dos 
socios en sesión ordinaria ó extraordinaria, y la admisión á 
pluralidad de votos. Todos los socios numcraríoe deberán 
satisfacer la cantidad de diez pesetas en su admisión y siete 
al principio de cada año. Recibirán el título de Socio Nu- 
merario y las publicaciones de la Sociedad. Tendrán derecho 
á publicar sus trabajos en el BoletÍm de la Sociedad, 
previa la aprobación de la Junta Directiva, como también 
á asistir á las sesiones con voz y voto y consultar las obras 
de la biblioteca y museo de la Sociedad. El socio que ^ 
hallare en falta en la satisfacción de la cuota, dejará de 
recibir las publicaciones de la Sociedad, y á los tres años 
de insolvencia será omitido su nombre en el Catálogo de 
los socios. 

13. Las opiniones emitidas por los socios en sus es- 
critos son de la absoluta responsabilidad de sus autores. 

14, Si los fondos de la Sociedad lo consintiereoí se 
propondrá anualmente un concurso á uno ó más premios, 
consistentes en la medalla de la Sociedad y una cantidad 
pecuniaria que no bajará de 50 pesetas. 



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■1 



LINNEO EX ESPAÑA 



HOMENAJE A LINNEO 



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^'/Ú7^ 



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SEGUNDO CENTENARIO 

1707-1907 I 



WITH THE COMPUMBNTS , 

OP FRANS VERDOORN. i ;A_iOO^^IC 



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INTRODUCCIÓN 



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LI.NNEO EN TRAJE DE LAPÓN 
ato pintado en Koliuda en 1737, por Mari. HormAN 
lEnoiado por ti Sr. 



■.ijOO'^IC 



CAROLO LINNAEO 



ANNO ■ AB ■ EIVS ■ ORTV 



BISECVLARI 



SOCÍETAS • ARAGONIENSIS 



SCIENTIIS ■ NATVRALIBVS • COLENDIS 



LITTERARIVM MONIMENTVM 



D. D. 



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cpe«..«i> ¿ ^.'....4o.-&c. er^ay. í. e. m. 



MEDALLA DE ORO 



, ^cADEMiA Internacional de Seooh,\k(a ]3ot.An[ca I 



OTORGADA A LA 



SOCIEDAD ARAÍiOXIÍSA DE CIENCIAS NATCIÍALES 



H O M E N A J H A L I \ N V. O 



EN su SECUNDO CENTENARIO 



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SESIÓN PÚBLICA 

UEL 5 DE Mayo de 1<)07 



i 



Invitación.— Celebróle la Mosión conformr al or- 
\ den establecido en la invitación que .se repartió 
'í¿-X-' días antes del acto, cuyo tenor ea el siguiente: 

^oíiíilail ^rafloiiesít ilí Riendas ^iaiiiralw 

Sesl6n públlea del dia B de Mayo de 1907 

SHGrNDO CENTENARUI DEL NACIMIENTO DE L I N N E O 

Salón de la ^cademia de ¿vIedicina 
a las cinco db i.a tardb 

tMemona del Sr. Secrelario. Lista de las Corporaciones 

que han enviado su adhesión y de los trabajos presentados. 

k. P. LoNGiNos NavAs, S J. 
Elogio del botánico segoviano ^tibl'is ^H0IIII11. Doctor 

D. Celso Arévalo. 
\n\\ SnsnuicHlt y ®nm|l0, botánicos navarro y aragonés. 

Dr. D. Ricardo J. Górriz, 
Discurso del Sr. Presidente de la Sooledad Arsgronesa de 

Clónelas Natnroles. Da. D. Juan E. Iranzo. 
Nombramiento de socios honorarios. 

Slryé d» ¡BvUaeióa. 



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li HOMENAJE X LlNHSÚ 

Presidencia.— Bn jo el do.^1 de la sala de la Acade- 
mia de Medicina veíase la imagen de Linneo pintada por 
D. José Balasanz (lám. 3.*). Excusada la presidencia del 
acto por el Excmo. Sr. Arzobispo de la Diócesis, í causa 
de su perentorio viaje A Madrid, ocupóla el M. I. Señor 
Rector de la Universidad D. Mariano Ripollés, teniendo 
á su derecha al Excmo, Sr. Capitán General de Aragón 
D. Enrique Franch y á su izquierda al Sr. Vicepresidente 
de la Sociedad. El Sr. Presidente de la misma, Dr. Iran- 
zo, virtsc privado de asistir al acto detenido por grave do- 
lencia. En su lugar leyó su discurso desde la mesa presi- 
dencial, el Dr. Silván, A la derecha, y también desde la 
misma, A la izquierda, .su memoria, el Secretario de la 
Comisión organizadora P. NavAs. 

Comisiones. ^Invitados previamente asistieron d la 
sesión el Sr, Presidente de la Academia de Medicina 
Decano de la Facultad de ídem D. Antonino Garcia, el Se- 
ñor Decano de la Facultad de Ciencias D. Paulino Sav 
ron. Como catedrAticos de la Universidad asistieron los 
Sres. Galán, Izquierdo, Alvarez Ude, Marqués de Valle- 
Ameno y del Instituto su Director el Sr. Arcaya y su Vi 
cedirector eISr. Marcoláin. En representación del Colegio 
oficial de Farmacéuticos el Sr. Lóseos, del Colegio del 
Salvador los PP. Portabella y Figueras, y en la de la Aca- 
demia de San Luis Gonzaga los Sres. Yoldi y Goizueta. 

Asistencia.— Do Valencia vinieron, para asistir al 
acto, los Sres. Barbera y Guillen. Enviaron cartas de en- 
tusiasta felicitación, los Sres. Delgado, de Barcelona y 
Nieto, de Badajoz y Barreiro, de Valladolid. De los socios 
residentes en Zaragoza halláronse presentes los señores 
Aramburu, Arévalo, Azara, Borao, Díaz de Arcaya, Dos- 
set, Escar, Ferrando, Gómez Pou, Gómez Redó, Górriz, 
Gregorio Rocasolano, Inza, Moneva, P. Navas, Navas- 
cués, Odriozola, Pitarque, Rius y Casas, Sainz y Silvdn. 

Numeroso y distinguido público llenaba los escaños de 
ta sala, mostrando con su vivísima atención y calurosos 
aplausos el interés que el acto les merecía. 



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.■Í^Wí...v> á ^'......o.-írc. íí„,j 



KETKATO DE LINNEO 
5u capia en color prcsiriiú en In soiún del 5 de Mayo de :<>i>7 



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14 HOMEMAJR k LINNEO 

Nombramiento de socios honorarios.— En rccuordo 
df la celebración del segundo Centenario del Nacimiento 
de I.inneo, la Sociedad Araiionesu de Ciencias Naturales 
proclama por sus socios honorarios A los octogenarios De- 
canos de las Ciencias Naturales en España D. José Pardo 
Sastrón, de Valdealgorfa (Teruel), y Rdo. D. Bernardo 
Zapater, Pbro., de Albarracin. 

Felicitación.— El Sr. Presidente, al terminar el acto 
íclicitó cordialmontc A la Soc-icdad por sus iniciativas, por 
la preparación eximia de acto tan solemne, por el éxito 
obtenido y finalmente por lo que trabaja en prú d(? la 
ciencia patria. 



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MEMORIA DEL 
SEÑOR Secretario 



COMISIÓN ORGANIZADORA 



UUV ILUSTRE señor: <'> 

EXCELENTÍSIMO SEÑOR: 
SBÑORES: 



s-REo ser esta la primera vez, Dios quiera no 
i la última, que se verifica en EspaAa un acto 
de la índole del presente, una sesión publica 
organizada por una Sociedad científica para rendir ho- 
menaje á la memoria bisecular de un sabio extranjero, 
pero cuyo renombre inmortal lo hace acreedor & la ad- 
miración y elogio de todas las naciones. El nombre de 
Linneo cuya imagen preside estos festejos, ha reunido el 
elemento intelectual de Zaragoza en este amplio recinto. 
No he de pedir vuestra indulgencia, puesto que no es- 
peráis de mis labios ni florido estilo, ni frases oratorias ni 
galanura de lenguaje. El amor, el entusiasmo por la cien- 
cia os ha reunido, y la severa sencillez propia de! lengua- 
je científico ha de animar mis palabras. En estos instantes 
soy el portavoz aunque indigno de la Sociedad Aragonesa 
de Ciencias Naturales inauguradora y promovedora de este 



(I) Bl Sr. Recioi de la Unlvcntdad, Dr. D. Uariana RIpollO. 
W BlSr. CapiUnGencraldeZaragoza.D. Enrique Fmnch. 



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té UOUSVAÍB i UHNfiO 

homenaje pennistilar al inmortal Linneo. Como á tal in- 
ciimbeme simplemente el cargo de exponer sucintamente 
el origen de la idea que ha motivado estos actos, su des- 
arrollo, estado actual y carácter del homenaje que en este 
instante con inusitada solemnidad y pompa inauguramos. 

Apenas tres meses han transcurrido desde que la idea 
luminosa surgió en la mente del actual Presidente de la 
Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales Dr. D. Juan 
E. Iranzo. El éxito y aplauso obtenido en las anteriores 
sesiones públicas que la referida Sociedad había celebra- 
do y especialmente en la última de 29 de Enero incitóle A 
desear su repetición y frecuencia en pro de la cultura de 
nuestra ciudad y adelantamiento de las ciencias, si la oca- 
sión se ofrecía. Afortunadamente ésta no tardó en pre- 
sentarse, ni medió más tiempo en ofrecerse que el de dis- 
currirla y desearla. Ni podía darse ocasión más oportuna 
y espléndida para una Sociedad de Ciencias Naturales, 
Puesto que en este mismo afio concurría el segundo cen- 
tenario del nacimiento de Linneo, la figura más grandiosa 
tal vez que se haya levantado en el campo de la Ciencia 
de la Naturaleza en el transcurso de los siglos. 

Conferida la idea entre varios de los individuos de la 
Junta Directiva y acordadas las primeras líneas del pro- 
yecto, consultóse á socios beneméritos de fuera, cuyas 
entusiastas palabras, bastantes para enardecer los pechos 
-más helados, llegaron al momento. En especial los Seño- 
resPau de Segorbe y Guillen de Valencia (" prometieron 
su activa colaboración, sugirieron nuevas ideas, buscaron 
ardientes colaboradores. 

Satisfechos los iniciadores de la obra de la aceptación 
que había merecido y del incremento que tomaba, presen- 
táronla il la aprobación de los socios en la sesión ordinaria 
del 13 de Febrero, en la cual, aplaudida en principio, fué 
nombrada para atender á su desarrollo y ejecución una 
comisión formada por los siguientes individuos: 

(I) Pre*rntc ea U iesiOo, 



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tNTKODUCCiÓN ij* 

PresidtHtt, Dr. D. Juan E. Tranzo, Presidente de la So- 
ciedad. 

Vicepresidtntt, Dr. D, Ricardo J. Górríz, Vicepresidente 
de la misma. 

Sicretario, R. P. Longinos Navas, S. J. 

Tesorero, D. Ramón Gómez j' Pou. 

Para la celebración de la sesión pública fijóse este día 
,'> de Mayo, por parecer el más idóneo, asi para dar tiem- 
po suficiente ú la composición de las diferentes memorias 
que se requerían, como para realizarse antes de la termi- 
nación del curso académico y en el mismo mes del naci- 
miento de Linneo. 

Sin pérdida de tiempo redactóse la siguiente circular 
que se envió á las personas y entidades de la península y 
A muy contadas del extranjero, A las cuales pudiera ser 
simpática la idea que acariciiiba la Sociedad. 

£oClED.\D ^RAÍiONBS.A 

CIENCIAS NATURALES 



SCtEKTII, PATRtl, FIDE3 
'^^ 
Muy síñor nuestro i de nuestro mayor 
aprecio: Deseosa esta Sociedad de festejar ti segundo 
centenario del uacimieMto de Linneo (í70J-i<)0t) ha 
ideado celebrar 

S*Mn publica extraordinaria 

ti domingo S da Jñaya 
del presente año, para la cual espera la adhesión de V. 
Como recuerdo de la sesión ¡a Sociedad publicará un 
NÚMERO EXTRAORDINARIO de su BoUtin. 
Su titulo será LiNNEO ek España. Propónese su divi- 
sión provisional en las siguientes secciones: 

a). Naturalistas españoles. Notlelu sobre sos 

personas y obras. 
b). Unneo. So persona 3 su obra. 



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tiOMENAJE Á UNM^O 

c). HlseeUnea. Coleeclán de pensamientos ó 
conslderaclonea breves. 
Se van á desarrollar, entre otros, los si;íaientes 

temas: 
Asso como botánico. D. Garlos Pau. 
D. Félix de Azara. D. José M." Azara. 
La Botánica en Valencia despn^s de Linnco. Don 

Vkeiite Guillen. 
Inflaencia de Linneo en la Antropolo{r|adeEspafla. 

D. Jerónimo Borao. 
Linn«o y e! método nataral. D. Pedro Ferrando. 
Naturalistas españoles anteriores á Linneo. ReL-e- 

feudo Padre Longinos Navtis, S. J. 
Noticias sobre D. Simón de R. Clemente. Don 
José Rodrigo. 

La Comisión Ejecutiva invita á lodos los amantes de 
las Ciencias Naturales á colaborar á estos festejos enmen- 
dóle cualquier género de trabajos pertinentes al efecto, 
retratos de naturalistas, grabados, bibliografías, pensa- 
mientos tomados de algún autor ú originales del remitente. 
A todos los autores de algún articMlo que se imprima en ti 
número extraordinario se les dará 2¡ ejemplares de tirada 
aparte. Los nombres de los individuos 6 corporaciones que 
envíen su adhesión figurarán en el número extraordinario. 

El precio del número extraordinario se ha fijado en 
CINCO PESET.\S, para los que remitan lleno el boletín de 
suscripción adjunto con el importe correspondiente. Los 
señores socios recibirán un ejemplar gratis. Después de su 
impresión se fijará el precie para los no suscriptores. 

Tanto las memorias, dibujos, conceptos, etc., como el 
boletín de adhesión ó suscripción se han de remitir á 
Zaragoza antes del 5 de Mayo próximo. 

Zaragoza 13 de Febrero de 1907. 

La colisión ejecutiva: Dr. D. Juan E. Iranio, 
Presidente. — Dr. D. Ricardo J. Górri^, Vicepresi- 
dente.— R. P. Loitginos Nayas, S. J., Secretario. — 
p. Ramón Góine^ Pou, Tesorero. 



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INTRODUCaÓN 19 

BOLETÍN DE ADHESIÓN 

'...dtdara 
adherirse á la sesión que alebrará ¡a Sociodad Aragonesa do 
Ciencias Naturales el día 5 de Mayo de 1907 para conmemorar 
ti segundo centenario del nacimiento de Linneo. 

• Nombre del Individuo 6 corpomciún. 

Envíese en sobre abierto con franqneo de 'U de céntimo, 
al Secretario de la Comisión £. P. Longinos Navas, Colegio 
del Salvador, Zaragoza. 

BOLETÍN DE SUSCRIPCIÓN 

Sr. 'D. 1i_ainón Góme^ "Pou 

Mny Sr. mío: El infrascrito desea recibir ejem- 
plar del número extraordinario Xinnto »n €*paña, para lo 
cual envía el valor de pesetas en * 

Nombre y apellido del suscñptor 

Residencia del mismo 

* En librania del giro malao. cheqae, cic. 

Córtese este boletín, y debidamente lleno, envíese al 
Tesorero de la Comisión D. llamón Gómez Pou, Espoz y 
Mina, Sy 8, Zaragoza. 

No se liicieron esperar las adhesiones. He aquí la lista 
de las recibidas agrupadas por categorías: 

Academias y Sociedades 
Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 

de Madrid. 
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. 
Real Academia de Medicina de Madrid. 
Real Academia de Medicina de Zaragoza. 
Institució Catalana d' Historia Natural de Barcelona. 
Sociedad Científica «Antonio Álzate», de México. 
Real Sociedad Española de Historia Natural, sección de 

Zaragoza. 
Academia de la Congregación de San Luis Gonzaga, de 

Zaragoza, Sección de Cíe 



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io homenaje a linneo 

Establecimientos científicos oficiales 

Colegio Oficial de Farmacéuticos de la provincia de 

Zaragoza. 
Escuela Normal Central de Maestros, de Madrid. 
Escuela Normal de Maestros de Burgos. 
Estación do Biología marítima de Santander. 
Facultad de Ciencias de Valencia. 
Facultad do Ciencias de Zaragoza. 
Facultad de Farmacia de Barcelona. 
Facultad de Farmacia de Granada. 
Instituto general y técnico de Badajoz. 
Instituto general y técnico de Huesca. 
Instituto general y técnico de Teruel. 
Instituto general y técnico de Zaragoza. 
Museo Nacional de Montevideo. 

Centros docentes 
Colegio de Campolide (Portugal). 
Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, de Madrid. 
Colegio de Ntra.Sra.de Veruela, déla Compañía de Jesús. 
Colegio de San José, de Valencia. 
Colegio de San José, de Villafranca de los Barros. 
Colegio de San Ignacio, de Sarria (Barcelona). 
Colegio de San Luis Gonzaga, del Puerto de Santa María. 
Colegio de Santiago, de La Guardia, (Pontevedra). 
Colegio de San Ignacio, de Santiago de Chile. 
Colegio del Sagrado Corazón, de Barcelona. 
Colegio del Salvador, de Zaragoza. 
Seminario Conciliar de Cuenca. 
Seminario Conciliar de Jaca. 
Seminario Conciliar de Huesca. 
Seminario episcopal de Funchal (Isla de Madera). 
Seminario de Buenos Aires {República Argentina). 
Seminario Pontificio de Comillas. 

Revistas científicas 
Broteria, de Lisboa. 
Hormiga de Oro, de Barcelona. 
Razón y Fe, de Madrid. 



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Personas particulares 
Abela, D. Eduardo, de Málaga. 
Adroer, S. J., R. P. Luis, de Tortosa. 
Aguilar-amat y Banús, D. Juan Bautista, de Barcelona. 
Aguilary Carmena, D. Fernando, de Madrid- 
Alaejos y Sanz, D. Luis, de Santander. 
Alcobé, Dr. D. Eduardo, Catedrático de Barcelona. 
Almera, M. L Sr. Dr. D. Jaime, Canónigo, de Barcelona. 
Alvareda, D. Teodoro, Farmacéutico, de Caspe (Teruel). 
Alvarez, D. Joaquín, de Zaragoza. 
Andréu y Rubio, Rdo. D. José, Pbro., deOrihuela. 
Ángulo y Tamayo, Dr. D. Francisco, de Madrid. 
Apolinar María, H., de Bogotá (Colombia), 
Aramburu y Altuna, D. Pedro, de Zaragoza. 
Aranda, D. Francisco, de Villarroya de la Sierra. 
Aranzadi, D. Telesforo, de Barcelona. 
Ardid de Acha, D. Manuel, de Zaragoza. 
Arechavaleta, D. José de, de Montevideo. 
Arévalo, E>r. D. Celso, de Zaragoza. 
Aulet, Rdo. Dr. D. Eugenio, Pbro, de Tarragona. 
Azara, D. José María, de Zaragoza. 
Azpeitia, D. Florentino, de Madrid. 
Balasch y Bosch, S. J., R. P. Jaime, de Valencia. 
Barbera y Martí, Dr. D. Faustino, de Valencia. 
Bamola, S. J., R. P. Joaquín, de Sarria (Barcelona). 
Barre, Barón Ag. de la. 

Barreiro y Martínez, R. P. Agustín, de Valladolid. 
Bas y Suso, D. Vicente, de Zaragoza. 
Baselga, D. Mariano, de Zaragoza. 
Bastero y Lerga, D. Juan, de Zaragoza. 
Benavente, D. Antonio, de Medina de Rioseco. 
Benedicto, D. Juan, de Monreal del Campo (Teruel). 
Boixadera, S. J., R. P. Luis, de Zaragoza. 
Bolos, D. Ramón, de Olot (Gerona). 
Borao, Dr. D. Jerónimo, de Zaragoza. 
Borja y Goyeneche, D. Joaquín, de Barcelona. 
Boscá y Seytre, D. Antimo, de Teruel. 



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13 . HOMENAJE A LINMBO 

Bosque y Bosque, D. Marcelino, de Torrevelilla 'Teruel). 

Brates, D. Luis, de Zaragoza. 

Bulnes, D. Tomás. 

Burr, D.. Maleo, de Dover (Inglaterra). 

Cabrera. D. Agustín, de Santa Cruz de Tenerife. 

Cabral, S. J., R. P. Luis Gonzaga, de Compelide. 

Cabrera, D. Anatael, de Laguna de Tenerife (Canariasj. 

Cadevall, 0. Juan, de Tarrasa (Barcelona). 

Calvo, D. Pablo, de Zaragoza. 

Campo Prado, D. Femando de, de La Corufla. 

Campos, Rdo. D. José, Pbro., de Cuenca. 

Campos, D. Miguel, de Madrid. 

Cañáis y Porta, D. Antonio María, de Barcelona. 

Capell, S. J., R. P. Juan, de Barcelona. 

Carballo, R, P. Jesús María, de Santander. 

Carner, D. Sebastián J., de Barcelona. 

Casafta, D. Antonio, de Zaragoza. 

Chavarría, D. Luis, de Zaragoza. 

Codina, D. José, de Barcelona. 

Comín, D. Jesús, de Zaragoza. 

Cuadras, S. J.. R, P. Francisco de Paula, de Palma. 

Delgado, D. Jorge, de Barcelona. 

Díaz de Arcaya, D. Manuel, de Zaragoza. 

Diez Tortosa, D. Juan Luis, de Granada. 

Dosset, D. José Antonio, de Zaragoza. 

Dusmet, D. Jo.sé María, de Madrid. 

Ena. D. Mariano de, de Zaragoza. 

Ellas, H., de Bujedo (Burgos). 

E.scar, D. Mariano, de Zaragoza. 

Esteva, Rdo. D. José, Pbro.. de Olot (Gerona). 

Fagot, D. Pablo, de Villafranche de Lauragais (Francia), 

Farrióls y Centena, D. José, de Barcelona. 

Faura y Sans, Rdo. D. Mariano, de Barcelona. 

Fernández Morales, D. Fernando. 

Ferrando y Más, D. Pedro, de Zaragoza. 

Ferrer, D. Antonio, de Teruel. 

Ferrer. D. Eugenio, de Tarrasa (Barcelona). 

Ferrer, D. Felipe, de Barcelona. 



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iNTRODUCd^H i$ 

Folch Andreu, D. Rafael, de Vendrell (Tarragona). 

Font y Sagué, Pbro., Rdo. D. Norberto, de Barcelona. 

Franganillo Balboa. S. J., R. P. Pelegrüi, de La Guardia. 

Fuente, Pbro., Rdo. D. José M. de la, de La Solana. 

Funes, D. Diego, de Madrid. 

Furgiis, S. J., R. P. Julio, de Orihuela (Alicante). 

Galán, D. Demetrio, de Zaragoza. 

Gámir, D. Aurelio, de Madrid. 

García Goyena, D. Manuel, de Zaragoza. 

Garcia Mercet, D. Ricardo, de Madrid. 

Gasea, D. Valero, de Zaragoza. 

Gaspar, D. Alfonso, de Zaragoza. 

Gil Berges, D. Joaquín, de Zaragoza. 

Gil y Gil, D. Gil, de Zaragoza. 

Giménez de Aguilar y Cano, D. Juan, de Cuenca. 

Giné, S. J., Rdo. P. José, de Buenos Aires. 

Gironza, D. Joaquín, de Zaragoza. 

Gómez y Pou, D. Ramón, de Zaragoza. 

Gómez Redó, D, José, de Zaragoza. 

González Hidalgo, D. Joaquín, de Madrid. 

Corría, D. Hermenegildo, de Barcelona. 

Górriz, D. Ricardo José, de Zaragoza, 

Gredilla, D. Federico, de Madrid. 

Gregorio y Rocasolano, D. Antonio de, de Zaragoza. 

Guallart, D. Julián, de Zaragoza. 

Guillen, D. Vicente, de Valencia. 

Guitart, Pbro., Rdo. D. José, de Manresa (Barcelona). 

Gutiérrez Martüi, D. Daniel, de Avila, 

Henriques, D. Julio A,, de Coimbra (Portugal). 

Hervier, Rdo. D. José, de Saint-Etienne (Francia). 

Hue, Rdo. D, Augusto María, de Levallois-Perret. 

Inza, D. Ignacio José de, de Zaragoza. 

Iñesta, S. J-, R. P. Antonio, de Barcelona. 

Iranzo, D. Juan Enrique, de Zaragoza. 

Irigaray, D. Fermín, de Irurita (Navarra). 

J. Seisdedos, D. Simón, de Burgos. 

Jiménez, D. Francisco de Paula, de Cartagena. 

Julián, D. Joaquín, de Rodenas (Teruel). 



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34 HOMENAJE A LIMNEO 

Khcil, D. Napoleón M., de Praga. 

La^na de Rins, D. Miguel Ángel, de Zaragoza. 

Laza Herrero, D. Enrique, de Málaga. 

Lázaro é Ibiza, D. Blas, de Madrid. 

Llenas, D. Manuel, de Barcelona. 

Lóseos y Dáguila, D. Francisco, de Zaragoza. 

Lozano y Monzón, D. Ricardo, de Zaragoza. 

Macho y Bariego, D. Vidal, de Madrid. 

Madurga, D. Ramón, de Zaragoza. 

Maluquery Nicoiau, D. Salvador, de Barcelona. 

Marcet, O. S. B., Rdo. P. Adeodato, de Miracle (Lérida). 

Marín y Sancho, D. Francisco, de Madrid. 

Martínez y M. Ropero, S. J., Rdo. P. Miguel, de Villa- 
franca de los Barros (Badajoz). 

Melón Ruiz de Gordejuela, D. Ángel, de Zaragoza. 

Miranda, D. Antonio de, de Zaragoza. 

Miranda, D. Gaspar de, de Calahorra (Logroflo). 

Merino, S. J., R. P. Baltasar, de La Guardia. 

Miralles de Imperial, D. Clemente, de Sarria (Barcelona). 

Moneva y Puyol, D. Juan, de Zaragoza. 

Moróte y Greus, D. Francisco, de Valencia. 

Morras Salazar, S. J.,Rdo. P.Jesús.deTudela (Navarra). 

Moscoso, D. R. M., de San José de las Matas (Santo 
Domingo). 

Muñoz y Navarro, D. Ginés M.", de Mazarrón (Murcia). 

Nacher, D, Pascual, de Granada. 

Navarro, D. Carlos, de Zaragoza. 

Navarro, D. Manuel, de Zaragoza. 

Navas, S. J., R. P. Longinos, de Zaragoza. 

Navascués, D. Ricardo de, de Zaragoza. 

Nicolás, D. Augusto, de Périgueux (Francia). 

Nieto, D. Ladislao, de Badajoz. 

Novellas, D. Francisco, de Barcelona. 

Oberthür, 0. Renato de Rennes (Francia). 

Odriozola, D. Carlos de, de Zaragoza. 

Orensanz y Moliné, D. José, de Zaragoza. 

Palacios, D. Pedro, de Madrid. 

Paño, D. Mariano de, de Zaragoza. 



D.gitizecbyG00glc 



tNTRODUCaÓM 25 

Pardo y Sastrón, D. José, de Valdealgorfa (Teruel). 

Pau, D. Carlos, de Segorbe (Castellón). 

Paúl, D. Manuel de, de Sevilla. 

Peñaranda. D. Román, de Zaragoza. 

Pitarque, D. Antonio de. de Zaragoza. 

Pitarque, D. Jacinto Antonio de, de Zaragoza. 

Planellas, D, Juan, de Cayey (Puerto Rico), 

Pou, D. Joaquín, de Teruel. 

Prat., S. J., R. P. Pelegrfn, de Barcetona. 

Pueyo y Luesma, D. José, de Zaragoza. 

Ptiig y Larraz, D. Gabriel, de Teruel. 

Puiggrós S, J., R. P. Luis, de Veruela (Zaragoza). 

Pujiula, S. J., R. P. Jaime, de Insprutk. 

Ram de Viu, D, Carlos, de Zaragoza. 

Reyes Prósper, D. Eduardo, de Madrid. 

Ricarte, D. Rafael, de Zaragoza. 

Rioja y Martín, D. José, de Santander. 

Ríos, D. Constantino, de Zaragoza. 

Rius y Casas, D. José, de Zaragoza. 

Rodrigo y Pertegás, D. José, de Valencia. 

Rodríguez Risueño, D. Emiliano, de Valladolid. 

Roigé y Badla, D. Ramón, de Prat de Llobregat. 

Román y Guerra, D. Eduardo. 

Romana y Pujó, D. José M."^, de Barcelona. 

Royo y Llobat, D. Adolfo, de Ruzafa (Valencia). 

Ruiz y Arana, D. Segundo, de Caparroso. 

Ruíz del Rey, D. Matías, de Zaragoza. 

Sainz, D. Gregorio Eduardo, de Zaragoza. 

Sainz, D. Luis María, de Zaragoza. 

Sala, D. Esteban, de Olot, 

Salamero, D. Florencio, de Monzón (Huesca). 

Sans, D. Pelegrin, de Zaragoza. 

Sansano, D. Juan Bautista, de Castelltersol (Barcelona). 

Santandréu y Averly, D. Juan, de Barcelona. 

Santos y Abreu, D. Elias, de Santa Cruz de la Palma. 

Sarda, D. Agustín, de Madrid. 

Savirón, D. Paulino, de Zaragoza. 

Saz, S. J-, P. Eugenio, de Orihuela (Alicante). 



D.gitizecbyG00glc 



26 HOMENAJE A LIMNEO 

Sennen, H., de Hostaléts (Gerona). 

Serra, D. Manuel, de Barcelona. 

Serradell, D. Baltasar, de Barcelona. 

Silván, D. Graciano, de Zaragoza. 

SofI, D. Manuel, de Zaragoza. 

Solano y Eulate, D. José, de Madrid. 

Soler y Pujol, D. Luis, de Barcelona. 

Soler, D. Jo.sé María, de Zaragoza. 

Stuart Menteath, D. Patricio, de St. Jean de Luz. 

Taboada, D. José, de Orense. 

Tarín y Juaneda, D. Rafael, de Valencia. 

Toledo, D. Ángel, de Zaragoza, 

Tomás, S. J., R. P. José, de Zaragoza. 

Tonglet, D. Augusto, de Namur (Bélgica). 

Torrénts y Monner, D. Antonio, de Barcelona. 

Trigo y Mezquita, D. Agustín, de Valencia. 

Tutor, D. Vicente, de Calahorra (Logroño). 

Übeda, D. Cayetano, de Zaragoza. 

Ventalló, D. Domingo, de Barcelona. 

Vicent, S. J., R. P. Antonio, de Valencia. 

Vicente, D. Melchor, de Ortigosa (Logroño). 

Vidal, D. Luis Mariano, de Barcelona. 

Vigo, S. J., R. P. Jaime, de Valencia. 

Villanova, D. Francisco, de Valencia. 

Viñáls y Torrero, D. Francisco, de Madrid. 

Zapater, Pbro.,Rdo. D. Bernardo, de Albarracín (Teruel). 

Zulueta, D. Antonio de, de Barcelona. 



LISTA DE LOS TRABAJOS RECIBIDOS 

1. Profil. Georgtt Dtlgado, de Barcelona. 

2. El botánico D. Mauricio Willkomm. D. Ñapo- 

hóitKhsü, de Praga. 

3. D, Estanislao Vayreda. Rdo. D. Eugenio Auht, 

Presbítero, de Tarragona. 

4. D, Víctor López Seoane como naturalista. Re- 

verendo P. Baltasar Merino, S. J., de La Guar- 
dia (Pontevedra). 



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Introducción ij 

. 5. Carlos Luis Linneo. D. Juan B." Sansano, de 
Castelltersol (Barcelona). 

6. Botánicos españoles. Masferrer, D. Ladislao 

Nieto, de Badajoz. 

7. Ortópteros propios de la península ibérica. 

D, Antonio de Pitarque, do Zaragoza. 

8. Nota biográfica de D. Marcos Jiménez de la 

Espada. D. Antonio de Miranda, de Zaragoza. 

9. Andrés Laguna. D, Celso Arévalo, de Zaragoza. 

10. Asso como geólogo, D. José Gómez Redó, do 

Zaragoza. 

11. Géneros de plantas dedicados A españoles y 

portugueses. D. Ramón Madurga, do Zaragoza. 

12. Biografía de D. Federico Tremols Borrell, 

D. Ramón Roigé, de Prat de Llobregat (Bar- 
celona). 

13. D. Mariano de la Paz Graélis. D. Florencio 

Sttlamero, de Monzón (Huesca). 

14. Asso como botánico. D. Carlos Pau, de Segorbe. 

15. D. Francisco Lóseos y Berna! D. Francisco Los- 

eos y Dáguila, de Zaragoza. 

16. L' e.spéce chez Linné. Monsgr, Héctor Léveilii, 

de Le Mans (Francia). 

17. Lagasca. £>. Matías Rnit áel Rey, de Zaragoza. 

18. Colmeiro. Notas bibliográficas. D. Ignacio de 

Inxa, de Zaragoza. 

19. Lóseos. Nota bibliográfica. D. Carlos Pau, de 

Segorbe. 

20. Fernández de Castro. D, Josi Pueyo y Lnesma, 

de Zaragoza. 

21. Naturalistas Monjes de Montserrat. Rdo. Pa- 

dre Aieodato Marcel, O. S. B., de Miracle (Lé- 
rida). 

22. P. Gil. Nota bíblic^áfica. R. P. Peiegrín Prat, 

S. 7., de Barcelona. 



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^ HOMENAJE Á UNNÉd 

Núm. 23. Botanichs catalaníi anterior» á Linneo. Reveren- 
lio D. Norberto Font, Pbro., de Barcelona. 
» 24. Naturalistas cspafloles prelinneanos. Rdo. Padre 

Ltmgines Navas, S. J., de Zaragoza. 
» 2ó. El abate Molina. D, Luis Brates, de Zaragoza. 

* 26. Sinopsis de los Apkodünidc la península Ibérica, 

con inclusión de las Baleares y Pirineos. Re- 
venndo D, José María de la Fuente, Pbro., de La 
Sotana (Ciudad Real). 
» 27. Noticias acerca de D. Federico de Botella. Don 
Luis Ckavarría, de Zaragoza. 

> 28. Noticias biognlScas de D. Máximo Laguna. Don 

Ignacio José de Ima, de Zaragoza. 

> 29. El naturalista Fermeyer. D. Ramón de Santa 

María, de Roma. 
» 30. Lepidópteros exclusivos de España. D. Joaquín 

Alvartx, de Zaragoza. 
» 31. Apuntes biográficos del naturalista aragonés 

Dr. D. Florencio Bailarín. D. Carlos Navarro, 

de Zaragoza. 
» 32. Echeandía y el Jardín Botánico de Zaragoza. 

Manuscrito inédito de D. Florencio Bailarín, de 

Zaragoza. 

* 33. D. Francisco Bolos. Biografía, D. José María 

Soler, de Zaragoza. 

* 34. La escuela linneana y la enselianza moderna, 

D. Rafatl Tarín, de Valencia. 

» 35. Nota bío-bibliográfica del limo. Sr. Dr. D. Juan 
Vilanova y Fiera. D. Francisco Vilanova, de 
Valencia. 

t 36. La obra de Linneo. D. Agustín Trigo, de Va- 
lencia. 

» 37. La Botánica en Valencia después de Linneo. 
í>, Vicente Guillín, de Valencia. 



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iNTRObÜCCIOM 2$ 

Núm. 38. El Dr. Paza en Valencia. D. Jos$ Rodrigoy Per- 
Ugás, de Valencia. 
» 39. Biografía de Vilanova. D. Vidal Macko, de 
Madrid. 

• 40. La fauna de un trabajo de forja del siglo XVI. 

D. Joü Jiminetde Aguiiar, de Cuenca. 

t 41 . Re.senya biográfica y bibliográfica de D. Carle.s 
de Gimbernat. D. Mariano Faura, de Barce- 
lona. 

» 42. Nota relativa al esqueleto humano de la colec- 
ción paleontológica Botet, en Valencia. Do» 
Faustino Barbera, de Valencia. 

' 43. Linneo y el método natural. D. Pedro Ferrando, 
de Zaragoza. 

» 44. Por Linneo. Reglas de nomenclatura zoológica. 
R. P. Longinos Navas, S. J.,de Zaragoza. 

» 45. Félix d' Avellar Brotero. Jf. S. Tavares, de 
S. Fiel (Portugal). 

» 46. Recuerdos de Ruiz Casaviella )' Campo. D. Ri- 
cardo J. Górrie, de Zaragoza. 

• 47. Macpherson. D.Ramón G6mes Pon, de Zaragoza. 
» 48. D. Laureano Pérez Arcas. D. JesúsComin, de 

Zaragoza. 

» 49. Linneu-Vandelli . Dr, Jtdio A. Henriques, de 
Coimbra. 

» 50. La enseñanza práctica de la Fitografía estable- 
cida por Linneo en su «Philosophia botánica». 
R. P. Joaquín de Samóla, S.jf., de Sarria (Bar- 
celona). 

» 51. El P. Manuel Blanco y la Flora de Filipinas. 
R. P. Agustín Jesús Barreiro, J. A . 

» 52. Papeles de D. Simón de Rojas Clemente. Don 
Clemente MitaUes de Imperial, de Sarria (Bar- 
celona). 
Total, 52 son los trabajos presentados. 



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¡Ú HOHEIUJS i LIKNÉd 

Ya lo veis, Señores, los hechos hablan y ante la elocuen- 
cia de los hechos preciso es que enmudezcan los labios. 
Preciso es confesarlo, el éxito ha superado muy mucho 
las esperanzas de todos, aun las mfas, sí, Seflores, aun las 
mías, por más que sea tenido por sobrado entusiasta y 
optimista. 

Ne me resta sino en nombre de la Comisión organiza- 
dora de estos festejos y en el de toda la Sociedad Arago- 
nesa de Ciencias Naturales dar las más expresivas gra- 
cias A cuantos han contribuido A su realce, y A todos los 
que se han dignado asistir A esta sesión empezando por 
el M. I. Sr. Rector de esta Universidad, y Sres. Decanos 
de las Facultades de Medicina y Ciencias, por lo que con 
su valiosa presencia nos han honrado. 

honginos J^íaoás. S. J. 



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DISCURSO 

DEL Dr. IrANZO 



Señores: 

í íA hermoso, día espléndido e! de hoy para núes" 
tra Sociedad Aragonesa de Ciencias Natu- 
' rales; día del que permanecerá recuerdo inde- 
leble en los anales de su certa pero brillante historia. 
Venimos boy á festejar el nacimiento de uno de los 
hombres más grandes que ha tenido la Humanidad, de 
uno de esos seres cuya memoria vivirá A pesar de los 
siglos; del principe de los naturalistas; del gran Carlos 
Linneo. 

Entendimos y pensamos que debíamos honramos, 
honrando la memoria de este gran sabio en nuestra Socie- 
dad, en primer término porque la ñgura colosal de Linneo 
llena el espíritu de las academias naturalistas todas. 
Linneo es Sueco, es verdad, más la Ciencia no tiene patria, 
su patria es el mundo entero y la Sociedad Aragonesa 
de Ciencias Naturales, debía festejar de especial ma- 
nera el centenario de ese sabio, ya que á todos interesan 
los adelantamientos y progresos de la humanidad. Ade- 
más, Linneo no es extrafto á nuestra Nación, lo demos- 
trarán mis compañeros; lo demostrará el volumen que en 
su honor está preparando la Sociedad, como síntesis de 
nuestro pensar y sentir de este centenario; Linneo estudió 



íobyCoO^^lc 



^ HOIÍENAÍB i LIHHBÓ 

nuestra flora, nuestra fauna; conoció nuestras riquezas y 
esto motivó impulsos vivos de avance y de progreso en 
nuestras Ciencias Naturales; en fin, nuestro ilustre arago- 
nés Asso, fué su discípulo y casi i su lado estudió. Hoy 
mismo entreveo su gran espíritu que fluctúa sobre nos- 
otros y ejerce una legítima influencia en nuestros traba- 
jos, en nuestras excursiones científicas, en toda nuestra 
humilde pero continuada labor. ¿Cuan natural es, pues, 
que señalemos con piedra blanca el día del bicentcnario 
del nacimiento de semejante hombre, y que entonemos 
himnos de alegría en honor de Carlos Linneo? 



De todos los naturalistas del siglo xviii es Linneo el 
de más universal influencia; antes de él, la Ciencia de la 
naturaleza era un conjunto de hechos y observaciones 
sin orden, sin consistencia, sin ligazón; las descripciones 
ó resultaban obscuras por lo concisas, ó difusas y sin pre- 
cisión. El maestro creó la clasificación, fué el verdadero 
legislador, que inició una nueva era para las Ciencias 
Naturales, dando á cada especie designación precisa, 
sujetando las descripciones á un orden riguroso, y esta- 
bleciendo una nomenclatura clara y definitiva. Bien podría 
por esa razón dividirse la historia de las Ciencias Natura- 
les en dos grandes épocas; antes de Linneo y después de 
Linneo. 

Todos sus historiadores entienden, que el estudio de 
la naturaleza, no es para él lo mismo que para la mayor 
parte de los naturalistas del siglo xviii; para Linneo, 
este estudio es un medio de elevarse á Dios; la Creación 
es ante todo y sobre todo un himno al Criador. Cuando él 
comienza á describir, en el orden admirable creado por 
su genio, los tres reinos de la naturaleza, su pensamiento 
se eleva hacia el autor de tantas maravillas: «Cuando yo 
me desperté», (escribe al comienzo de su SysUma naturtt) 



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ÍNt&ODUC¿lÚH j^ 

•Dios eterno, inmenso, omnisciente, Todopoderoso, aca- 
baba de pasar. Le vi de lejos y quedé sumido en la admi- 
ración. He seguido las huellas de sus pasos, contemplando 
sus obras, y en todo, hasta en las cosas tan pequefias que 
parecen no existir, ¡qué poder, qué sabiduría, qué inex- 
plicable perfección! 

«El mundo— prosigue — el mundo está lleno de la gloria 
de Dios, puesto que todas las criaturas glorifican á Dios 
por intermedio del hombre, que íormado de polvo, pero 
vivificado por la mano divina, contempla la majestad del 
Creador, sorprendiendo las causas finales.» Estudiando la 
naturaleza con esta penetración sublime, se goza por 
adelantado de unas delicias celestiales. 

No se puede ser verdaderamente piadoso, es decir, 
conocer lo que debemos á nuestro Creador, sin estudiar 
sus obras, sin conocer su harmonía, porque el hombre ha 
nacido para conocer al autor de su ser, y el estudio de la 
naturaleza conduce necesariamente á la admiración de 
las obras del Ser Supremo. Para sintetizar, la hermosa, 
la grande idea que tenia del Supremo Hacedor dice: «Dios 
es el primer motor, el ser de los seres, la causa de las 
causas, el conservador, el protector universal y el supre- 
mo artista del mundo. Llámesele destino, no se equivocó 
quien tal hace, él es aquel de quien todo depende. Lláme- 
sele naturaleza, tampoco se equivoca; porque él es aquel 
de quien todo ha nacido. Llámesele providencia, se dice 
la verdad; porque su sola voluntad es la que sostiene al 
mundo». ¡Verdaderamente admirable resulta el gran 
maestro elevando su' hermoso espíritu á tan sublimes 
alturas! 



En una de las más bellas regiones suecas, está situado 
Stenbrohult, parroquia de Smalanet en el distrito de 
Cronoberg, y en la frontera de la antigua Escania; ocupa 



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34 HOHfeKAjE k UMMSd 

una posición encantadora; el hermoso lago de Moklen 
viene á bañar las paredes de la iglesia; fértiles campifias 
y frondosos bosques de haya, crecen en sus alrededores, 
siendo en Rashult y en una humilde choza donde nació, 
el 23 de Mayo de 1707, el gran Carlos Linneo, en una 
época del año, como dice sus memorias autógrafas, «en que 
la tierra se cubre de flores, y en que las aves celebran con 
sus cantos la vuelta de la primavera». 

Su nacimiento casi costó la vida á su pobre madre, 
quien por este motivo, y como sucede siempre en la ma- 
ternidad, le amó más todavía. 

Su padre, Nicolás Linneo, de fortuna escasa, llegó á 
ser más tarde cura de Stenbrohult; era muy amante de 
las plantas y había arreglado un jardín muy hermoso de 
árboles escogidos, que contenía variados y numerosos 
ejemplares; en este jardín paterno pasó Carlos Linneo 
los primeros aftos de su existencia y en él fué adquiriendo 
la afíción al estudio de ios vegetales, afición que tal vez 
s€ había manife.stado desde la cuna, porque refiere algu- 
no de sus biógrafos que su madre lo acallaba poniéndole 
una flor en sus manecitas. 

No siendo más que alumno, .su inclinación por las 
Ciencias Naturales era tal, que no teniendo para él atrac- 
tivo alguno los clásicos, las letras y la filosofía, pudo 
obtener en Física uno de los primeros lugares, y hubiera 
podido nombrar fácilmente todas las plantas que crecían 
en el camino de Stenbrohumlt á Vexio, donde tenia la e,s- 
cuela y cuya distancia es de una legua. 

Procuraba leer en el gran libro de la naturaleza, por- 
que estaba seguro de encontrar allí las pruebas de la sa- 
biduría infinita, del poder supremo y de la bondad del 
Creador. Así le acusan sus maestros, un poco tos- 
cos, de ser perezoso, de falta de energía para dedicarse 
á los estudios; le consideran incapaz para continuar los 
trabajos intelectuales, y aconsejan á su padre que le haga 



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INTSODUCaÓH 35 

entrar en un taller, para asi ponerle en condiciones de 
ganar curñ Umpms el pan nuestro de cada día. 

Grande y dolorosamente impresionado el padre de 
Carlos se decidió á seguir los consejos de los maestros, 
pero antes de tomar este penoso partido, fué á consultar 
al Doctor Rotmann, médico de Vexio, y uno de los buenos 
amigos de Nicolás Linneo; por fortuna formó el Doc- 
tor mejor juicio acerca de las facultades intelectuales 
de Carlos, y dijo á su padre que entre todos los compafie- 
ros de Carlos era éste el que daba mejores esperanzas, y 
añadió Rothmann que en lugar de un buen eclesiástico 
podía llegar algún dfa A ser un médico de algún mérito. 

Cuando abandonó la escuela de Vexio para ir á se- 
guir el curso en la Universidad de Lund no pudo obtener 
más que un certificado muy mediano de sus maestros. El 
Rector del Gimnasio Nicolás Krock redactó este docu- 
mento pedagógico que vale la pena de conocerse: 

«Los estudiantes pueden compararse á los árboles de un 
plantel; á menudo entre los jóvenes se encuentra alguno 
que, á pesar de los cuidados que se han tomado para sa 
cultivo, se parece absolutamente á un arbolillo silvestre; 
f>ero si más adelante se los trasplanta, cambian de natura- 
leza y dan á veces frutos deliciosos. Fundado únicamente 
en esta esperanza, envío á este joven á la Academia, en 
donde quizás otros aires favorezcan su desarrollo>. 

Llegado á Lund Carlos Linneo, pobre y sin protección, 
pues acababa de morir el único pariente que podía soco- 
rrerle, entró de pupilo en casa del Doctor Stobaeus, médi- 
co que fué más tarde profesor de la Universidad, y más 
adelante protector y amigo de Linneo. 

En casa de Stobaeus tuvo el gozo de poseer una peque- 
fía colección de productos de los tres reinos de la natura- 
leza y un herbario de plantas que crecían de todas en los 
alrededores de Lund. 

El Doctor Rothmann que veja frecuentemente al joven 



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36 MOUBNAJB í UNNEO 

Linneo en casa de su madre, adonde habla ido para con- 
valecer de «na grave infección local, ocasionada por la 
picadura de un insecto estando herborizando, no aprobaba 
la dirección que en Lund se daba á sus estudios. 

Elogiábale la Universidad de Upsal, sus profesores, 
su biblioteca y su jardín botánico. En fin, decidió á Lin- 
neo á que fuera á dicha Universidad. 

Llegó á Upsal en otoño de 1728, decidido A luchar con 
la miseria. El centenar de escudos, que sus padres le 
hablan dado, no sin gran sacrificio, fué gastado rápida- 
mente y el pobre Linneo buscó en vano un empleo digno, 
que le permitiera ganar el dinero necesario para continuar 
sus estudios. Su miseria llegó á ser tan grande, que se. 
gún dice en sus memorias autógrafas, «se veía en un 
estado tal de desnudez, que no podía hacer remendar sus 
zapatos, y ocultaba con papeles viejos su triste deterioro.» 
Sin pan, sin vestidos, sin dinero, no tenía más partido 
que abandonar á Upsal y renunciar á sus estudios. 

Antes de salir de Upsal, Linneo quiso visitar por úl- 
tima vez el jardín botánico, donde tan deliciosos ratos 
había pasado examinando la variedad de plantas exóticas 
que encerraba, hasta entonces desconocidas para él. Una 
especie que él no había observado, acababa de abrir sus 
flores; la alegría que experimentó al verlas fué tan inten- 
sa, que olvidando su aflictiva situación, principió á exa- 
minarlas, en todos sus detalles, é iba á arrancar una flor 
para llevársela, cuando una voz vigorosa que oyó á su 
lado, detuvo su mano; volvióse y vio junto á él á un sa- 
cerdote de elevada estatura, era el anciano Doctor Cel- 
sius. Algunas preguntas é indagaciones bastaron al 
Maestro para conocer al joven Linneo y como él estuvie- 
se preparando por aquel entonces una obra sobre las 
plantas de la Biblia, creyendo encontrar un colaborador 
nteligente en el joven escolar, se lo llevó á casa y le puso 
en condiciones de continuar sus estudios. 



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INTRODUCCIÓN 37 

Esta entrevista tiene toda la importancia de un mo- 
mento decisivo en la vida de Linneo. Celsius le puso en 
relación con el sabio profesor Rudbeck que no solamente 
le hizo preceptor de sus hijos, sino que además le encar- 
gó durante una enfermedad que padeció la substitución 
en su curso de botánica. 

Agradecido Linneo á las bondades del sabio Rudbeck, 
le dedicó una planta de la familia de las compuestas y 
con tal motivo, le escribió una carta delicadísima y llena 
de encantos, de la que entresacamos los siguientes frases: 
■Deseoso de todo corazón de darte la inmortalidad, 
sabio Rudbeck, voy d consagrarte una planta y á darle 
tu nombre. Ella bastará para eternizar tu memoria y 
llevarla á nuestros descendientes. Mientras exista la 
tierra, y cuando cada primavera la vea cubrirse de flo- 
res, conservará la Rudbeckia tu nombre glorioso. He 
escogido una planta alta para recordar tu mérito y 
los servicios que has prestado; esbelta para dar una ídea 
de tu estatura. La he querido ramosa y cargada di mtieliat 
jiores y finios para mostrar que has sabido al mismo tiem- 
po las ciencias y las letras. Las flores radiadas, darán 
testimonio de que brillaste entre los sabios, como el sol 
entre los astros; y su raíz vivaz nos enseñará que cada 
aflo te veía revivir por nuevas obras, jHonor á hi Rudbec- 
kia de nuestros jardinesl Se cultivará en Europa y en los 
países remotos, en donde desde mucho tiempo debió pe- 
netrar tu nombre venerado.» 

Apenas había salido de la indigencia nuestro gran 
Linneo, otra miseria mucho mayor, ¡a «nidia le hizo 
sufrir disgustos sin cuento. 

Era demasiado joven para ocupar un puesto de profe- 
sor en la Universidad y llegaron las cosas á tal extremo, 
que debió renunciar á tan codiciado cargo, mas pronto 
vino la compensación. La Academia de Ciencias de Upsal 
acababa de recibir del Rey la invitación de que enviara 



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3$ HOHINAJB k LIHRBO 

un naturalista para explorar la Laponia y la Noruega; y 
Celsius con su protector Rudbeck, aconsejaron y deci- 
dieron d nuestro joven oaturaliüta. á aceptar tan honrosa 
misión, á pesar de las molestias y verdaderos peligros 
que era preciso sufrir para visitar la Laponia; desiderá- 
tum y tierra prometida entonces de todos los natura- 
listas. Los naturales del país, los animales, tas plantas, 
las diversas producciones de esta curiosísima región, 
fueron motivo de observaciones profundas y prolijos 
estudios de nuestro verdadero explorador. Linneo recogió 
magnificas colecciones que llevó i. Upsal. 

Linneo no era todavía Doctor en Medicina y para 
llegar á serio, creyó conveniente ir d Holanda y después 
de permanecer unos días en su capital, se trasladó d 
Horderwyk (provincia de GUeldres) en donde había una 
pequeíla Universidad, en la que se hizo recibir Doctor 
en Medicina. La tesis de su discurso versó acerca de 
«Las nuevas hipótesis de las fiebres inter mínenles». Ya 
recibió en esta época consideraciones mil y pruebas ple- 
nas de estimación pública; los hombres mds ricos rivali- 
zaron en ardor para procurarle los medios de hacer que 
en Holanda disfrutase de una cómoda estancia y pagarle 
sus viajes á Inglaterra y Francia. 

Diferentes naciones, Alemania, Inglaterra, Francia, 
le hicieron ofertas generosas para atraerlo y encargarle 
cátedras en sus Universidades; el Rey de Espaíla ofreció á 
Linneo una renta de ¿01 mi/ ¿uros anuales, si quería tomar <l 
su cargo el jardín botánico y una cátedra de Botánica en 
la Universidad de Madrid; pero Linneo era sueco y estaba 
enlazado á su patria por los grandes afectos del alma y 
no se dejó llevar á países extranjeros. Rehusó todas las 
proposiciones que se le hicieron, y volvió d su país. 

No fué recibido en su patria con todo el entusiasmo 
que su fama y su universal renombre merecía, antes al 
contrario; este naturalista aclamado por el mundo en- 



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INTRODUCaÓN ¡g 

tero, estaba casi olvidado por los suyos. Pero el nuba- 
rrón de este aislamiento terminó pronto, gracias á la de- 
cidida protección del Conde de Tesin, mariscal de la Dieta 
que primeramente le nombró profesor de la Escuela de 
Minas de Estokolmo, y después le hizo nombrar médico del 
Almirantazgo, con sueldo fijo; su noble protector te dio 
habitación en su casa y un asiento en su mesa y lo puso en 
relación con todos ios personajes más influyentes de la 
Dieta Sueca. 

Desde entonces Línneo comienza á ejercer con prove- 
cho la medicina en Estokolmo; es proclamado como el 
primer médico de esta ciudad donde llegó á ganar nueve 
mil siaidas al año; más que el importe total de los honora- 
rios de los demás médicos de Estokolmo. Sin embargo, 
Linneo no había pensado pasar su existencia en esta 
ciudad; síemf»'e habla ambicionado la cátedra de botánica 
de la Universidad de Upsal y vJó sus anhelos realizados 
en el año 1741. 

Partió para Upsal á inaugurar sus enseñanzas y pro- 
nunció ante la Universidad un notabilísimo discurso que 
tituló: «Acerca de la necesidad de los viajes en la Patria.» 

En este discurso escrito con viveza de estilo, muestra 
Linneoá sus alumnos el ancho campo de asuntosque su país 
les ofrece para estudiar, en el terreno de la medicina, de la 
física, de la mineralogía, de la zoología y de la botánica. 

Desde el 1741, á la edad de treinta y cuatro años, que 
ocupaba Linneo la cátedra de la Universidad de Upsal 
hasta el 24 de Enero de 1773 en que acaeció su muerte, 
Linneo no abandonó jamás su cátedra: ¡Treinta y siete 
años en el pleno de su vida académical Instruyendo y 
educando alumnos de todos los países del mundo, admi- 
rado y querido de sus alumnoscasi conadoración; maestro, 
protector y amigo de sus discípulos á quienes tenia cons- 
tantemente cautivos por su hermosísima inteligencia, su 
noble corazón y sencillez de costumbres. 



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40 HOMEHAJK k UHNBO 

En este largo período de su profesorado su renombre 
se acrecentó de modo extraordinario. ¡Ya era hora! Fué 
colmado de honores; obtuvo el título de primer médico del 
Rey; fué nombrado caballero de la Estrella Polar, (distin- 
ción que en aquella época se concedía rara vez) en fin, fué 
rodeado su hermoso nombre de todos los prestigios y no- 
blezas posibles, y era tal la grandeza y el resplandor, 
digámoslo así, de Linneo, que antes de morir fué desig- 
nado su hijo para sucederle en la cátedra. 

La manera de ser de este trabajo y el acto solemne de 
la celebración del Centenario á que está dedicado, no nos 
permite hacer mención de cincuenta mil accidentes de la 
vida del gran naturalista que nos darían juicio completo 
de aquella personalidad tan sobresaliente, que casi llegaba 
á lo sobrenatural. 

Linneo para dar á conocer sus observaciones y sus 
ideas, tuvo que hacerse Autor, habiendo pocos hombres 
que hayan escrito tantas obras y tan notables como él; 
quien posea todas sus obras, tiene á su disposición una 
verdadera biblioteca, y biblioteca notable á pesar de las 
inexactitudes de toda obra humana y de los errores pro- 
pios de la época en que se escribió. 

Linneo describió todos los animales, todas las plantas, 
todos los minerales conocidos en su tiempo, los clasificó, 
los ordenó, según su método, que permite á los cultiva- 
dores de la Ciencia determinar las especies que encuen- 
tren. Además de la descripción de cada una de ellas, de 
detalles de sus costumbres y de la manera de vivir, estu- 
dia su utilidad, sus usos, su toxicidad, etc., etc.; de otra 
manera, la Historia Natural no serla más que una nomen' 
datura ampliada. 

L^s obras del naturalista sueco, están llenas de un 
gran número de descubrimientos y de ideas nuevas, que 
contribuyen á disipar errores y supersticiones. 

Linneo era infatigable; no hay vida cuyos días fueran 



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IHTSODUCCIÓM 41 

más aprovechados para el trabajo. Las lecciones que daba 
en la cátedra y en el jardín no eran suficientes á sus 
deseos de enseñar, y con frecuencia hacia con sus alum- 
nos excursiones al campo. Se vela partir A más de 
doscientos, muy temprano, y después de una laboriosa jor- 
nada, entrar por la tarde en Upsal llenos de alegría todos 
y los discípulos acompaflando al Maestro hasta su casa. 

Asi, las Ciencias Naturales poco cultivadas en Suecia, 
contaron pronto con un número de adeptos mucho mayor 
que las otras ciencias. 

Linneo mantenía en Upsal el centro de vida de las 
Ciencias Naturales; su nombre, desde este punto de vista, 
lo llenaba todo: Los principes y los sabios tenían á honor 
estar en relación con el sabio sueco; sus alumnos con 
entusiasmo indescriptible, aun los de las regiones más 
apartadas, hacían excursiones no poco peligrosas, para 
mandar al maestro plantasy animales hasta entoncesdes- 
conocidos. 

Grande, inmensa fué la influencia que Linneo ejerció 
sobre su siglo; sin duda alguna por la luz genial que ilu- 
minaba aquella excepcional inteligencia y el amor a) tra- 
bajo que constituyó en él una pasión inextinguible. Pero 
también la debemos atribuir á condiciones morales más 
modestas; Linneo aceptaba su dicha y su fortuna regoci- 
jándose como un niño con los honores que se le concedían 
y jamás se dejó arrastrar por el orgullo que seca toda 
fuente de bienestar y tranquilidad del alma; y nunca se 
glorificó á si mismo en sus obras; al contrario, respiran el 
respeto más profundo y sumiso hacia el Autor áe la Natu- 
raleza. 

Linneo era bajo de estatura, y aiin lo parecía más por 
el traje corto que vestía; era delgado, poro bien formado; 
de semblante franco y tranquilo casi siempre; sus ojos 
eran garzos, pequeños pero vivísimos; penetrantes hasta 
lo más profundo del alma é inteligentes,— dice Fabricius, 
—como yo no vi jamás. Tenia el alma noble y la inteligen- 
cia viva y aguda. Su corazón abierto á toda idea grande 
y generosa, y á todas las impresiones de la alegría. 



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43 HOMBHJUB Á LDINBO 

Su amor á la gloria fué ilimitado y su dicho ordinario 
fué *famam extenátrt factts;» pero jamás tuvo otro objeto que 
la preeminencia literaria, el amor á su país, y nunca 
degeneró en orgullo ofensivo é insaciable. 

Entre sus dos pasiones dominantes la gloria y el tra- 
bajo, éste sobrepujó á aquélla. 

Su amistad era ardiente é inalterable, y más particu- 
larmente para sus discípulos predilectos; y sus pasiones, 
en general, violentas y vivas; era colérico pero se cal- 
maba inmediatamente. 

Sus costumbres inspiradas por esta manera de ser y 
estar, y guiadas por sus hermosísimos y elevados senti- 
mientos, eran apacibles, dulces y puras; moderado y 
económico en su manera de vivir, se le ha acusado de 
avaro, y esto no es cierto, mil ejemplos de generosidad 
podríamos aducir para destruir esta aseveración. 

Hará cien años que Gustavo III en su discurso nota- 
ble, lamentaba la pérdida irreparable que la Suecia aca- 
baba de experimentar con la muerte del ilustre natura- 
lista. Muchos cambios se han operado desde entonces, 
pero lo que no ha cambiado es la admiración del mundo 
sabio hacia el más grande hombre de Suecia. Todos los 
aftos se celebran fiestas en honor de Linneo; los natura- 
listas del mundo entero visitan su tumba en la catedral 
de Upsal, 

Entre la sombra intensa de los bosques de abetos, se 
crfa una pequeña planta, de tallo bajo con fiores campa- 
nudas y de un rojo claro. Esta planta nos es querida á 
todos, porque se llama Lmnea boradaa. Sus hojas están 
siempre frescas y verdes, sus flores .son sencillas y mo- 
destas; y sin embargo, todos la encuentran encantadora; 
cerca de ella, la atmósfera está saturada de un suave 
perfume. Es la imagen de Linneo y de su gloria. 

He dicho. 
^aaa Sar/gac Irango, 



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PRIMERA PARTE 



LINNEO Y SU OBRA 



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PENSAMIENTOS 



k SSE hujus Universi stupendam machinam, infi- 
' nite Artifícis manu productam ct oreatain,non 
divina modo Scriptura, verum etiam sanadoet 
ratio. n. 1. 

Contemplemur nosmet ipsos. Consideremus omnia 
animalia et Insecta. Cogitemus vegetabilia singula. Ubi 
que occurrit stupendum artlliciuin, nulla humana aul 
finita arte imitandum. Ne fibram quidem unicam, ex qua- 
rum infínitis fasciculis quodlibet horum corporum est 
coagmentatum, imitari valet ulla ars, ullum ingenium 
In mínimo enim quovis filamento Digitus Dei et sigillum 
Artificis elucet. n. 3. 

Videmus, auditores, et exemplis ostendimus, stupenda 
illa artificia, quibus seminum stationem, dilatationem et 
circa universam terrae supcrficiem dispersionem promo- 
vet Natur» Artifex. n. 91. 

Cogitatione retrograda emensus sum animalium et 
vegetabilum ordines, et observavi illos finiri in unitate, 
qnse maníbus Creatoris fuít condita. n. 95. 

Ita gloria Creatoris immensa exaltatur, non depri- 
mitur. n. 99. 



CaROLI L|NN£I, OratloditÉ 



: 1748, 



.Goot^lc 



4^ Homenaje X LiKMBd 

Contestando A la circular de eíia «Sociedad Arago- 
nesa DE Ciencias Naturales,» debo ante todo felicitar 
& sus dignos miembros por el acertado acuerdo de festejar 
el segundo centenario del nacimiento de Linneo... cuyos 
estudios han sido de la mayor utilidad y trascendencia. 

Antonio Torréala y tMonner, 



Ho tenuto dietro al'Naturalísta Svcdese, non perché 
io crcda il suo sistema superiore a tutti gli altri, ma per- 
ché veggo, che al presente é quasi universalmente seguito. 
Per grande che sia la stima, che ho del suo sapere, non 
posso a meno di diré, che la sua ingegnosissima nomen- 
clatura non mi piace in molti punti essenziali. lo avrei 
seguito piíi volontieri nella Mineralogía il Wallerio, o ¡1 
Bomare, nella Botánica il gran Toumefort, e nella Zoolo- 
gía il Brisson, perché mi sembrano piü facili, e piü appro- 
priati air intelligenza comune. 

Molina, Sa»» mll» Storia NaturaU útl Chtíi, Bol«KD«, ITHS, 
piCloa 10. 



¿Cómo dejar pasar esta oportunidad de rendir público 
testimonio de admiración ú la memoria del ilustre Car- 
los Linneo? 

Hace dos siglos que vio la luz entre las brumas del 
Norte este hombre privilegiado, y todavía en las escuelas 
perdura su obra gigantesca, todavía lleva de la mano A 
los principiantes, y llena de admiración á maestros y dis- 
cípulos, que le rinden hoy el homenaje debido il su genio, 



D.gitizecbyG00glc 



PsKSAllIBNfoS 4^ 

al impulso extraordinario que supo dar al estudio de la 
Naturaleza. 

Él puso los jalones, trazó los planos de los métodos 
naturales y supo poner tan alto su nombre, que se lee 
desde todo el planeta y desde todas sus regiones le salu- 
dan hoy los amantes del saber, expresando la gratitud 
inmensa que le debemos y nuestro deseo de que su nom- 
bre no se borre nunca de la memoria de los hombres. 

F. Trigo. 

Valencia y Ahñi 190r. 



En un ejemplar de la PUlosopUa botánica de Linneo, que 
se conserva en la biblioteca del Colegio de San Ignacio 
de Sarria (Barcelona), y que perteneció á D. Pueyo de 
Urríes, escribió éste ") en la primera página las siguien- 
tes frases, dignas de recuerdo: 

«Opus parvum, sed magni momenti et magni laboris. 
Haller, BÍblÍot. botan., p. 250». 

«Quot sunt sententia;, tot sunt principia in arte bota- 
nica». 

»Quíe fecit Hypocrates in Medicina, fccit LinnsEus in 
Botánica*. 

«Ergo inmortalis erit et seternus». 

«Ergo flocci habendt sunt cercopithecorum exsulta- 
tiones* . 



Joaqain de Barnoia, S. J. 



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4^ itOHfiMAjB X LINNeO 

Linneo fué sin duda alguna, el profesor cariñoso qué 
con paternal solicitud procuraba empleos en la Marina 
para sus discípulos, y escribía además con igual destino 
los seis volúmenes de sus AmamttUts Académica; el maestro 
incomparable que por espacio de treinta y siete anos pro- 
digó desde las aulas sus luminosas enseñanzas; el patriota 
entusiasta, que recorrió sin perdonar fatiga todo su pafs, 
para estudiar las producciones animales y vegetales que 
nos describió en sus Flora y Fauna suécicas; el naturalista 
incansable que buscaba pasto & su actividad asombrosa en 
las heladas regiones de la Laponia, lo mismo que en 
Holanda, Francia y Alemania; el artista de las Ciencias 
Naturales que con mirada penetrante y sagaz, distinguía 
en los vivientes lo Individual de lo específico, y lo especí- 
fico de lo genérico; y el inspirado poeta que con encan- 
tadoras imágenes engastadas en lenguaje tan breve y 
conciso como elegante y melodioso, establecía sobre 
fundamentos inalterables, la nomenclatura zoológica y 
botánica. Pero Carlos Linneo fué más aún que todo ésto. 

Linneo tiene indudablemente la rara cualidad de apa- 
recer ante las generaciones que le han sucedido, rodeado 
de un nimbo de gloria tan intenso y deslumbrador que 
aquellas no han podido menos de inclinarse ante su figura 
gigantesca, imitando el ejemplo de sus mismos contem- 
poráneos, quienes por una excepción muy digna de no- 
tarse, aclamaron .sin reservas al insigne autor del Systfma 
Natura, que tuvo la suerte de paladear durante los anos 
de su no corta vida, las dulzuras y satisfacciones intensí- 
simas que de ordinario producen el aplau.so y la estima- 
ción ajenas, cuando se creen fruto natural de méritos pro- 
pios é individuales. 

aguada Jesús Sarreiro, 



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N iL Jardín Botánico 



PROFIL 



j' N étudiant les ceuvres auxqitelles les hommes 
^ g . ^ 4 de génie come Linké versérent I'abonance de 
*5i*^ leur intellectualisine et de leur inspiration, on 
s' explique et comprend a la fois, les bases sur lesquelles 
repose et se développe le tréaorde la Science moderno . 
Aussi, pour si connu et lu que soit un savant, est-il néces- 
sairedele retire et le connattreafin d'interpréter, com- 
bien leur labeur íéconde a influencé et influencera sur 
les temps íuturs. 

On n' apprécicra suffisamment asscz, les grands servi- 
ces que Linné a rcndu ft I'Histoire Naturelle en appliquant 
á la Sciencie, son génie innovateur, revelé par ses tra- 
vaux de méthode, d'exactitude et de precisión, 

Sans exagérer, ¡I est notoire que Linné íut le legisla - 
teur et le rénovateur de cette Science et l'ordre qu'¡| 
mit au travail de ses antécesseurs, en créant pour la Bo. 
tanique une classifícation nouvelle et facile le preuve 
éloquemment. II donna aussi au langage botanique des 



D.gitizecbyG00glc 



jo I^3MA(AJB k LItlNB<t 

regles enceres appliquées á notre époque et inventa pour 
les étres organisés, cette admirable •nomeiiclalure binaim 
qui a evité á la Sciencie de tomber dans le Chaos. 

En Minéralogie, ses essais de classífication ne furent 
pas toujours heureux, par cootre, ceux réalisés en Zoolo- 
gie, moins brillants que ceux de Buffon, n'en sont que tré-i 
consideres et encoré aujourd'hui son métkodt naturel est 
utilisé pour la classífication des animaux. 

LiNNÉ s' est non seulement immortalisé par ses oeu- 
vres, mais aussi par son généreux désintéressement en 
íavcur de ses discipícs; aussi, grAcc á la bonté du Mattre, 
la Science pcut se féliciter de compter parmí ses infati- 
gables travaillcurs íi dos savants tant renommés comme 
les Sparrman, solanüer, hosselquist, Icsquels furent 
proteges et enseignís par Linné. 

Ce grand homino comblé d'honneurs durant sa vie, ne 
pensaitqu' íi en fairc bénélicier ses disciples et pour eux 
¡1 publía en 1763 lo iivro Amamtates Académica, en 6 volu- 
mes romplis do dissortations ot d' ingénieusos appré- 
ciations. 

En célébrant le second Ccntenaire de la naissance de 
ce grand Savant (1707-1907), la Société Aragonaise des 
SciEXcES Natl'relles s' honore elle méme et honoreA ses 
dignes Mcmbrcs, infatigablos cultivatoursdosCEuvresde 
la Naturc, ot si on ticnt comptr des nombrcuscs adhésions 
recues pour collaborcr íi si important hommage, ¡I est 
agréable de constater que I' intellectuelle Espagne, sait 
tirer partí de la labeur de ses fils. 

Que la devise *Scientia, Patria, Fides» qui nous 
reunirá dans cette agréable féte, nous inspire á tra- 
vailler tous pour le perfectionemcnt de 1' humanité, tou- 
tcfoís que cetto derniéro n' est ni plus ni moins que líi 
tinalité de la Science. 

Qeorges Delgatio. 
Uembre de P IiatilHlU Calatana li'Hlaloria Naluntl. 



Jiturreioiie, J Mars Í90r. 



D.gitizecbyG00glc 



■o»^^l l i^^CCc< 



CAIIOS LUIS LIÜHEO 



HiNNEO fué celebérrimo naturalista sueco, nacido 
f en 1707 y fallecido en 1778. Era hijo de pobre, 
Gü»^ pero venerable familia. Comenzó sus estudios 
en Upsal, continuólos después en Leiden bajo la dirección 
de Boerhaave; exploró la Laponia y viajó por Inglaterra 
y Francia. Después fué nombrado médico del rey de Sne- 
cia; por espacio de 37 aflos fué profesor de Botánica en 
la Universidad de Upsal. 

La clasiñcación metódica que dio para la Botánica es- 
tá fundada en los caracteres de los órganos sexuales de las 
plantas. Tuvo sus 
adversarios, 
¿quién carece de 
ellos? Entre ellos 
se distinguieron 
Buffón, Adanson 
y Háller. En Es- 
paña, cuando ya 
era grande la in- 
fluencia de Lin- 
neo, el botánico 
Quer mostróse 
nada amigo de su 
clasificación. (Fi- Fie- S-' QtJBR 

gura 2.') EMlalua dtl Jardín Boláuieo dt Madrid. 



D.gitizecbyG00glc 



j2 UOUBNAJE i LINNBO 

La reforma que Linneo quiso introducir en ta Zoolo- 
gía y la Mineralogía no tuvo el éxito que se apetecía; 
pero en cafnbio creó una lengua cómoda y regular y sus 
deñníciones son de una claridad y precisión admirables. 

Distínguense entre sus obras que dejó escritas 5yrfí- 
ma ttatune; Fundamenta botánica; Gentra fíanfarum; Ctassttpian- 
tarum, y Pküosophta botánica las cuales han sido y siguen 
siendo preciosa guía de muchos sabios que sobresalen en 
las Ciencias Naturales. 

Las ediciones de su Systema natura sucediéronse sin 
cesar. Su clasificación fué casi universalmente admitida. 

Era de carácter noble y franco y en sus escritos 
muéstrase religioso. En su Discurso sobre la población del globo 
se expresa en estos términos; <Contemplémono5 á nos- 
otros mismos. Consideremos todos los animales y en par- 
ticular los insectos. Paremos mientes en la diversidad de 
plantas. Donde quiera se nos presenta aquel admirable y 
estupendo artiñcio que ninguna arte humana ni finita al- 
canza á imitar. Ninguna arte, ningún ingenio es pode- 
roso para imitar ni una sola de esas fibras, con cuya infi- 
nidad de hacecillos se construyen los cuerpos organizados. 
Porque en el más menudo filamento resplandece el dedo 
de Dios y el sello del divino Artífice... De esta suerte, 
lejos de rebajarse, se ensalza sobremanera la inmensa 
gloria del Criador». 

J^aa/i Bautiafa Sanaano, 



Caatelltersol 14 de Marzo de IBOT. 



D.gitizecbyG00glc 






i'ESPÉCE Im mñ 



une époque oü sous les noms d' évolutíonisme, 
c^m^SJL de transformisme et de mutation la valenr et 

<*¿^^ V objectivité de I' espéce sont violemment 
attaquées; il est bon de voir comment le plus grand des 
naturalistes, I' immortel Linné avait confu 1' espéce. 

Si nous ouvTons des ouvrages descriptifs de 1' illustre 
saédois, nous y trouvons des diagnoses courtes, nettes, 
precises. En combieo peu de traits sont dépeintes les 
formes vegetales! 

II est vrai qu' á 1' époque oü écrivait Linné, beaucoup 
de plantes étaient encoré inconnues et depuis lors il 
s' en est trouvé auxquelles convenaient les caracteres 
linaéens et dont le port cependant était tout autre que 
r espéce anciennement connue. Cela est certain, mais ce 
cas ne s' est pas íréquemment presenté, et quand on consi- 
dere la longueur et la minutie de certaines diagnoses on 
ne peut qu' admlrer Linné d' avoir préféré la briéveté h 
une prolixité qu' améne forcément la multiplication des 
formes. En effet, je lis une diagnose et je m' aperíoisque 
plusieurs caracteres sígnales ne correspondent pas S 
ceux que présente 1' échantillon que je vais déterminer. 
Je me crois immédíatement autorisé á creer une forme 
nouvelle. 



D.gitizecbyG00glc 



J4 HOMENAJE k LINNBO 

Dans ees longues diagnoses, trop á la mode, on méle 
une ¡foule de^ caracteres individuéis, qui différencient 
r individu, aux caracteres réels et essentiels de 1' espéce, 
ne se souvenant pasqu'il n' y a pas deux échantillons abso- 
lument semblables dans la naturc. 

Or le grand mérite de Linné a été de saísír dans 
i' espéce ce quitétait constant et caractéristique du stírpc 
spécifique. II a eu, en ce faisant, une véritable intuition de 
génie. Ce qui manque ala plupart des botanistes c' est 
le »»w d« r apéce, c' cst d' apercevoir et tracer la foule 
des caracteres variables et transitoires, les caracteres 
saillants et distintifs qui constituent !a PÍrtVaftfc esptce. 

Je viens de prononcer un mot bien grave en parlant de 
vírítable espéce. Savons — nous au juste ce qu' est 1' espéce. 
surtout avec les innombrables caracteres de formes qui se 
sont succédé depuis Linné? L' espéce, dans beaueoup de 
cas, ne seconfond-ellepasavec legenre, división éminem- 
ment conventionnelle et arbitraire? Combien d' espéces, 
prétendues telles et ayant une valeur relative, ne sont 
que des espéces artiñcielles, útiles pour la classifícation, 
maisnesont pas des entités scientifiques historiques. Le 
champaujourd'hui borne déla flore déla vieille Europe, 
1' ambition d' éciairer son nom d" une création nouvelle 
ont amené une innombrable legión de dénominations nou~ 
ve lies dans la scienee. 

Linné n' agissait pas ainsi. Outre qu' il avait le 
champ libre devant lui, il prévoyait la découverte ultéri- 
eure des espéces provenant des régions, alors inconnues. 
Et savait en outre que l'espéce est éminemment variable 
dans des limites determines. Je n' en veux pour preuve 
que la concisión de ses diagnoses bornees précisement aux 
caracteres qui se retrouvent á travers toutes les varietés. 
J' accorde que dans certains cas ees caracteres oat été 
omis ou incomplets. Erran hmamu» est. Mais en general il 
a parfaitement saisi ce qui dans l'espéce ne varié pas. 



D.gitizecbyG00glc 



l' ispece chxz limní ¡$ 

Si noas prenons pour exemple les EpUohium ifiaUum 
Lamk. et E. Ehdtnai Vill., nous verrors que Linné réunis- 
sait ees deux Epilobes en un seul sous le nont d' E. angu- 
stifilmm. Or quoi de plus différeiit au prenuer abord que 
ees deux ^ilobes: 1' ua avec ses feuilles de Lauriez- 
Rose, r autre avec ses feuilles de Remarin? Linné avait 
vn les passages. Aprés bien des aiuiées j' ai vu également 
ees passages d' une forme (' autre et je ne serais pas loin 
de reconnattre aujourd' huí que sur ees formes Linné arait 
raisoo. 

Concevoir largement 1' espfcee; laire la syntbise aprés 
r analfse voilá ce qni caraelerise le ginie de Linné. Or 
il est singnliéreDtent facile d' analyser, mais autrement 
difficile de grouper et de faire la synthíse. Tout le 
monde pent voir les différenees; il d' est un petit nombre 
de saisir les rap^rts. Ce fut le propre du génie de Linné. 

Certains Ont mal compris sa doctrine et ont attribué A 
V espfece une fixité qu' elle n' a pas. Or l'esptce existe» 
mais ee n' est pás toujours 1' espfcee telle que nous la con 
cevons actuellement. Elle a des limites. Cesont ees limi' 
tes, ce sont les véritables espéces qu il s' agit de retrou. 
ver. Li est la voie de la science de demain. 

Assurément les doctrines d' évolution ont rendu 
serviees préeisement en montrant corntáen varíait 1' es' 
pfcce et de qoelle fa^on, mais, chose bizarre, malgré la 
multiplication eff rayante des formes, elles n' ont pas pu, 
ees doctrines, oous apporter un fait certain de passage 
d' une espéee á une autre. La Botanique tient en échec 
r évolution, et elle la condamneraít absoluraent si nous 
étions ñxés snr la valeur véritable de 1' espéee. 

Un hMnme s'est rcncontré, dooé d' une admirable 
science d' observation, d' une étonnante patience. Cet 
homme a multtpiié sans compter les formes vegetales. 
J' ai nommé Jordán, qni » donné 9on nom an Jordanisme. 
II a été l'opposé de Linné dans sa ceoceptioa de l'espéce . 



D.gitizecbyG00glc 



¡6 HOHSMAJB i. LINNEO 

Si jamáis un homme eut dü etre transfomiste et appuyer 
sa doctrine sur des fatts, c' était bien celui-la. Or Jordán 
a été partisan résolu de íafixití de 1' espéce. L' évolution 
est une conception séduisante mais ce n' est qu' une hy- 
pothésc encoré qu' elle ¡joit défendue comme conséquence 
de principes phitosophiques 'par des hommes qui ne com- 
pre nnent pas qu' il ne faut jamáis mSler aux spéculations 
scientifiquesdesconceptionsréputéesphilosophiques, dans 
un but intéressé! 

M. Hugo de Vries vient d' expliquer la création des 
races (non celle des espfeces aussi qu' il 1' a pensé), au mo- 
yen d' un mot nouveau qui a fait fortune et a valu á son 
auteur de nombreuses distinctions. J' aurai 1' occasion de 
m' en expliquer pius longement au cours de la Monogra- 
phte du genre Onolhera en traitant de /' Omitken bifíuUs. 

Ouvrons maintenant le Speeies Plantarum de Linné. 

Nous y trouvons tout d' abord ce magniñque préam- 
bule: Homo sui conscius observat mundum Omnipotentis 
theatrum undique adomatum summis omniscite Sapientiae 
miraculis, se vero lo hunc tanquam Hospitem introdu- 
ctum, ut hisce deliciis sese delectando magniñcentiam Do- 
mini agnoscat. Indignus profecto is censendus Hospes, 
qui, pecoris instar, tantum gulae inservit, nec magnalía 
Possessoris intueri atque sestimare novit. 

Que d' hommes de science auraient k méditer ees pa - 
roles! Plus loin il écrit á propos des espéces: 

Characteres essentiales pro nomine specifico constitue- 
re non levidense opus est; requirit enim Specierum plu- 
rium accuratam collationem, harum attentissimam par- 
tium indagationem,differentiumselectionem, terminorum 
denique artis propriam applicationem, ut evadaot com- 
pendiosissimi tutissimique , 

II a tenu á vérifier par lui-meme toutes les esp&ces 
qu' il a décrites et Íl a envoyé á cette fin ses díscipules 
aux quatre coíds du globe. 



D.gitizecbyG00glc 



l' kspbcs cuez unh¿ 57 

Veut-on avoir une idee de ses diagnoses. Ouvrons au 
hasard. Voici le genre Vinai avec quatre espfcces, 

Voici les diagnoses des dem espéces, bien connues de 
nos régions parfaitement différenciées par Linné. 



Mlnor. 1. Vinca caulíbus procumbentíbus, foliis lan- 
ceolato-ovatis, floribus pedunculatis. 

Ici la synonymie déjá chargée et I' indication des pays 
oü elle crolt. 

Voici maintenant la diagnose complémentaire et dif- 
férentíelle: 

Caules procumbentes, Folia óbtusiora margine líEvia; 
Pedunculi curvati; Calyces breves, 

Major. 2. Vinca caulíbus erectis, foliis erectis, flo- 
ribus pedunculatis. 

Apr&s la synonymie et la dispersión, on lit: affinis 
nimis peecedenti, sed caules erecti; Folia acutiora, mar- 
gine scabra; pedunculi rectí; calyces longitudine tubi. 

Les dignoses proprement dites varient de 1 a 4 iignes; 
mais les diagnoses critiques peuvent atteindre parfóis 
une douzaine de Iignes. 

Si nous prenons le genre Omthera (CEnotbera) et 
Epiktím» que nous étudions depuis de longues années 
nous trouvons décrits chez Linné les Onotker* kirts, biamis, 
Parvifiora, octovalvis, moliissima, friitKasa,pumi¡a, Les Epiiobiums 
sont les suivants: E. aiigustifiíimm, ItttifoUitm, si nettement 
différenciés des suivants qu' on n' a ríen trouvé á ajouter 
aux Iignes du naturaliste suédois, AírnifN», immtantim, tttra- 
gomm, palustre, alpáuim. Si voMs y joigRezV E. rottumrecon- 
nu plus tard par Rotk vous aurez les seuls stirpes euro- 
péens de ce genre auxquels on reviendra plus tard. 



D.gitizecbyG00glc 



j8 IHMIBNA)B Á. UNHBO 

L' idee de 1' espéce linnéenne prévaudra. On com- 
prenda enfin la sagesse de ses groupements et dans les 
créatiens novivelles qu' Un' a pu connattre on suivra sa 
tnéthode et son exemple; et le jour oü la Botanique s' iospi- 
rera de son esprit, elle aura fait un grand pas, car on 
pourra isolément établir la dispersión des espéces et on 
se sera rapproché du vrai but de la Science: la Vérité. 

Sector Héoeilié, 



D.gitizecbyG00glc 



LA ESCUELA IIVKEAKA 



ESCUELA MODERNA 



í uÉ alejado estft de los tómeos científicos el que 
í dedica todo el tiempo á la enseñanza! Desde 
Oníí»' que recibí la atenta invitación de la Sociedad 
Aragonesa de Ciencias Naturales para tomar parte en la 
fiesta centenaria del nacimiento de Linneo, han transcu. 
rrido las horas velozmente, sin haberme dejado libre un 
momento para pensar en Linneo y sus obras, á pesar de 
que tantas veces pronunciamos el nombre del gran natu- 
ralista. Ya no faltan más que algunas para expirar el 
plazo de presentación de trabajos y no quiero dejarlas 
pasar sin responder á tan honrosa invitación, siquiera 
sea modesta y brevemente, expresando un pensamiento; 
ejmtsmo que á cada pase se me ocurre cuando, engolfado 
en las mü cuestiones que en los prt^ramas de Historia 



D.gitizecbyG00glc 



éo ko^ENAJE L UKNEÓ 

Natara] se proponen, busco la manera de (acititar á los 
escolares el camino del estudio. Allí, sobre la marcha, 
espoleada mi inteligencia por el afán de contrastar el 
valor de encontradas opiniones; allí, respirando el mismo 
ambiente que respiran los que por primera vez abren los 
ojos ante las maravillas del orden natural que la ciencia 
les descubre; allí, donde á cada pregunta de] discípulo 
afanoso hay que dar una respuesta clara y taxativa que 
avive las ansias de saber y que no apague con vagas dis- 
quisiciones el fuego del entusiasmo por la investigación; 
allí, digo, en las aulas, junto á los que comienzan el estu- 
dio de las ciencias experimentales, invoco, con la fe del 
que deñende los sagrados intereses intelectuales de la ju- 
ventud, la luz de un genio como el de Linneo; la claridad 
del método que brillaba en sus obras; la lógica en la in- 
vestigación como la que regía ios trabajos del gran inves- 
tigador del siglo XVIII; y sobre todo, el espíritu práctico 
en la enseñanza, eminentemente práctico, como el que 
predominó en aquellas cátedras de Botánica que con el 
propósito de tener á mano ios ejemplos naturales adecua- 
dos á la lección del día, se levantaron bajo los árboles de 
ios jardines y junto á las eras de cultivo, que tan propia- 
mente se llamaron escuelas^ 

Y hoy que se proclama por todas partes la necesidad 
de que la enseñanza de las ciencias experimentales sea 
práctica y objetiva, y se anatematizan los procedimientos 
memoristas de siglos pasados, existen todavía en nuestra 
patria, centros docentes donde se da á los alumnos la en- 
señanza de la Historia Natural y en especial de la Botá- 
nica, lejos de la naturaleza y se les obliga á seguir clasi- 
ficaciones que, por muy naturales que sean, llevan la 
mente del discípulo á las regiones del puro idealismo, sin 



D.gitizecbyG00glc 



LA ESCUELA LlHNBAlU V LA KHSsáAHZA MODERNA 6l 
permitirle que se habitúe á la distinción de formas y ca- 
racteres, como io conseguiría medíante el empleo de ios 
sistemas. Tal procedimiento equivale á lo que se haria 
con un niño que para enseñarle á hablar se le explicara 
la gramática general y filología comparada antes que 
hacerle practicar la pronunciación de las silabas más 
elementales. 

Eminentes botánicos tiene Alemania, y sin embargo 
todavía se signe en aquellas aulas la clasificación sexual 
de Linneo, que algunos profesores espafKtlcs tendrán 
reparo en proponer á sus alumnos por creerla anticuada 
é impropia de nuestros días. 

Del siglo de Linneo fueron aquellos médicos que ha- 
ciendo el debido aprecio de la Botánica asistieron en la 
Universidad de Valencia á la cátedra que se llamó de 
Hürbas, y acaso, merced al genio observador que en ta- 
les estudios adquirieron, nos dejaron preciosos monumen- 
tos, digna muestra del saber de los discípulos de la 
famosa Escuela Valenciana de Medicina. 

La falta que hoy se nota de esa primacía intelectual 
encaminada á despertar en los escolares desde los prime- 
ros anos de la carrera el hábito de observar ¿no podría ser 
la causa de que, según opinión del Doctor Lctamendí, 
abunden tanto en nuestros días aquellos profesionales de 
quienes él dijo que se caracterizan por tener «un montón 
de hechos en la memoria y un desecho de criterio en la 
razón»? 

He aquí esbozado el pensamiento que me propuse ma- 
nifestar, el cual, ya que no tiene el mérito de la origina- 
lidad, pretendo que tenga el de la eficacia, para que unido 
A la meritoria y eficaz labor de la Sociedad Aragonesa de 
Ciencias Naturales, sirva para despertar más y más en 



D.gitizecbyG00glc 



nuestra patria el amor á los estudios de observación, y el 
empeño en que esta observación sea tan atenta, tan de- 
tenida, tan desapasionada como de consuno la exigen )a 
lógica y la conciencia profesional y como Linneo la prac- 
ticó y la enseñó á practicar á sus discípulos. 

Rafael Taria, 

Auxiliar dt la ünivmidad. 



Valenda 3 de Maye de JSOT. 



■cbjGoO'^\c 



■o>»»»^CCCCCCCCgc' 



MÉTODO KilUJAL 



;(j.;^j-«s7 ON razian al narrar el desenvolvimiento de la 
'¿^^ISüR Historia Natural al través de los tiempos, se 
*^'tíj^ han dividido estos en anteriores y posteriores 
A Linneo: tan grande fué la influencia que sus estudios 
ejercieron en el progreso de las ciencias histórico -natu- 
rales. Pero aunque no cabe duda de qur el eminente sabio 
sueco cuyo segundo centenario celebramos, aplicó su pri- 
vilegiada inteligencia A todas las ramas de la Historia 
Natural conocidas en su época y patente prueba de ello 
es su Systema Natura publicado en 1735, no es menos cierto 
que fueron los seres vivos los que con preferencia ocupa- 
ron su atención: que el genial naturalista de Rceshult fué 
sobre todo un gran biólogo. Y biólogo eminentemente 
sistematizador, ordenador, por lo cual resulta de especial 
interés el conocimiento de cómo comprendió Linneo la 
clasificación natural y hasta qué punto llegó Jl realizarla. 
Veamos, pues, en qué circunstancias y de qué manera se 
manifestaron sus tendencias sobre este punto. 

Era la época en que floreció la menos propicia, por 
cierto, para que los botiinicos se fijasen en el estudio com- 
parativo de la organización, cuyo completo conocimiento 
constituye precisamente la base del método natural. 



íobyCoO^^lc 



¿4 hÓMbi4ajb Á. limhbó 

A pesar de los notables esfuerzos de Gesnero y Toume- 
fort faltaba todavia establecer á principios del siglo XVlIf 
lo que es necesario ñjar antes para que aquel estudio 
pueda emprenderse con verdadera eficacia: una nomen- 
clatura uniforme y un criterio fijo sobre los grupos que 
con los individuos vivientes se hacen. Existia entonces 
una inmensa confusión en lo concerniente al modo de 
formarlos y nombrarlos, dividiéndose los botánicos por 
este concepto en numerosos grupos denominados de fru- 
tistas, calicistas, corolistas, etc., según el órgano vegetal 
on que fundaban sus clasiñcaciones, siéndoles también 
difícil encontrar la correlación necesaria entre las largas 
frases características de que se servían unos y otros para 
nombrar las especies. Urgía por tanto, ante todo, hacer 
una revisión de las especies entonces conocidas, denomi- 
narlas utilizando una nomenclatura sencilla que fuese 
adoptada por todos y ordenarlas después en una clasifica- 
ción que A manera de catalogo permitiese fácilmente 
encontrar la especie á la cual perteneciese un ejemplar 
cualquiera. Para conseguir dicho objeto, son suficientes y 
hasta más á propósito que el método natural, las clasifica- 
ciones sistemáticas, por cuya razón, lógico es que Linneo 
al realizar esta gran obra, estableciese verdaderos siste- 
mas tanto en Botánica como en Zoología. Pero á pesar de 
estas particulares circunstancias de aquella época y del 
inmenso éxito que seguramente, en parte, por ello alcan- 
zó Linneo con sus clasificaciones sistemáticas, no dejó de 
concebir claramente el método natural y reconocer, ma- 
nifestándolo en repetidas ocasiones, la superior importan- 
cia que tiene sobre las clasificaciones artificiales ó siste- 
mas. Y no se limitó á expresar en varios de sus trabajos 
el vehemente deseo que sentía de que llegara á realizarse 
el ideal de una clasificación natural, sino que también 
propuso grupos de géneros que él consideraba como verda- 
deras agrupaciones metódicas. En su Pkilosopkia Botánica, 



D.gitizecbyG00glc 



tlNNEO Y BL M^ODO NATURAL 65 

publicada en 1751 establece hasta sesenta y ocho de estos 
grupos llamados por él fragmentos del método natural y 
algunos de los cuales corresponden ¡I ciertas familias 
naturales que hoy se admiten, como por ejemplo la Com- 
puestas, Borragináceas, Labiadas, Umbelíferas, Amig- 
daláceas, Cruciferas y Papilionáceas entre las Dicotiledó- 
neas, y las Liliáceas, Alismáccas y Gramíneas entre las 
Monocotiledóneas. Lo que nunca llegó A hacer fué asignar 
caracteres distintivos á estos grupos A pesar de haberle 
instado á ello reiteradamente su discípulo Giseke. 

Y es de observar que aun en las mismas clasificacio- 
nes sistemáticas que para los vegetales y animales pro- 
puso, se denota claramente que la perspicacia de su intui- 
ción biológica le llevaba á formar grupos naturales. 
Basta recordar la división de la clase Criptogamia de su 
sistema sexual en los cuatro órdenes de Heléchos, Musgos, 
Algas y Hongos que corresponden con sorprendente pre- 
sión á los tipos de CriptÓgamas vasculares, Muscíneas y 
Talofitas de las clasihcaciones metódicas modernas: el 
grupo de Singcnesia poligamia que equivale d la gran fa- 
milia natural de las Compuestas; la clase Tctradinamia A 
la no menos importante de las Cruciferas y el orden de 
Didinamia gímnosperma A la extensa familia de las La- 
biadas. 

En su clasiñcación zoológica también hay que recono- 
cer que si bien los seis grupos primarios ó clases en que 
dividió el Reino animal no representan un gran adelanto 
respecto de los conocimientos zoológicos que ya Aristó- 
teles habia demostrado en su Historia de los animales, 
los grupos secundarios, en cambio, y especialmente los 
géneros, son muy naturales, hasta el punto de haber sido 
respetados posteriormente conservándolos constituyendo 
familias en las cuales se incluyen los varios géneros ac- 
tuales procedentes de la desmembración de los estableci- 
cidos por Linneo. 



D.gitizecbyG00glc 



66 bOMENAJE i LINNEO 

Indudable es que en Botánica consiguió mejor que en 
Zoología la formación de agrupaciones naturales, pero 
téngase en cuenta que en los vegetales por su menor nú- 
mero y organización más sencilla que la de los animales, 
es menos difícil que en estos, descubrir entre ellos el mé- 
todo natural, aparte de que l;ts plantas eran también los 
seres vivientes mejor conocidos por IJnneo. 

Demostrado queda, por tanto, que debe considerarse 
á Linneo como el primer naturalista cuyas tendencias en 
pro del método natural tuvieron verdadera importancia, 
y más seguramente hubiera profundizado en dicho camino 
il no haber tenido que realizar la gran obra de introducir 
en la Historia Natural el orden de que antes carecía y de 
que tan necesitada estaba: sería demasiado pedir á quien 
tanto hizo, según expresión de un distinguido botánico 
español t", pretender que hubiese llegado también A for- 
mar el método natural. 

Pedro Ferrando. 



i Ibiía. QaaftnUo át la flora apoltola, t 



D.aiiiz.owGoogle 



LINNEU-VANDELLI 



•reparada a grande reforma da Universidade de 
^ Coimbra pelo Marqués de Rombal, foram cha- 
mados prof essores estrangeiros para que o ensi- 
no seguisse o melhor caminho. 

Entre outros veio de Padna o professt)r Domingo Van- 
delli, que foi encarregado do ensino da botánica e da 
crea<;ao do jardim botánico. 

Já daltalia Vandelli se correspondia com o grande na- 
turalista sueco e as relaipoes entre os dous continuaram 
depois que Vandelli veio para Portugal. 

Xas cartas dirigas a Vandelli manifestou sempre o 
grandedesejode vere.studadaafloraportugueza. Na carta 
escripia en 12 de fevreiro de 1765 reconhece-se esse desejo. 
Escrcve elle:— Litterae tuae me tecum duxere per tem- 
pe Lusitanica, ubi tecum quasi ¡n blando somnio legi pul- 
cherrimas plantas,,. Po;>tquam tota Europa calcata est a 
Botanicorum pedibus, restat etiam num sola Lusitania, 
quae India europaea dicenda est felicissima térra... Anne 
ullus sit in toto regno pulcherrimo, qui possit orbÍ litte- 
rato daré genuínam floram regionis? Bone Deus! quam 
pulchrum et desiderátum opus praestaret ille, qui ejus' 
modi floram sisteret! 



D.gitizecbyG00glc 



6S HOMENAJE Á UHNEO 

Era outubro de 1766 escrevia:— Laetor animatus quod 
propicia fata te promoveré ad Historiae naturalis provin- 
ciam in Lusitania, ad quam (elicitcr capesscndam fausta 
quaevis et felicia exopto. Lusitania a condito orbe cime- 
riis tenebris involuta jacuit, nuncper te magnum in ista 
regione sidus exortum est. Fata tibi reservarunt in ista 
regione nimis multa. Spero brevi no.s visuros veram 
ñoram lusitanieam, et faunam, et reliqua, quae illustrant 
regioncm in Europa fere indican). 

Em 13 de julho escrevia: ^Avidissime jam scire opto 
quomodo tu valeas ct tua flora; omnes curiosi, qui ad me 
scripsere, avide exspectant scire quod ferat Lusita- 
nia tua. 

O grande mestro aínda noutras cartas faz análogos 
incitamentos. As retardes entre os dous naturalistas foram 
estremamcnte cordiaes. Vandclli mandou plantas, semen- 
tes e communica9oes diversas. Por indicaban de Linneu 
que tantos phenomenos previa fez observa^oes ecológicas. 
É o que se deprehende da carta cscripta a 12 de fevrei- 
ro de 1766; en ella se lé:— Utinam velles hoc veré obser- 
vare, quo die ülmut promat flores, et quo die prima folia 
ostcndat; ego hoc observabo Upsaliae, et inde prossumus 
calculum inire, quantum dístat Up.salia Oüssipone. 

Ifr. Jalio ^. Senriques. 
Cwmhra, jariim }>otanw). 



D.gitizecbyG00glc 



U ESSESAm PlACIlCi DE lA FITOLOGÍA 

ESTABLECIDA POR LlNNEO 
M SU "Phüosophia 'Botánica,, 



In sien tía na lu rail 
priacipU TcrltBii* 
observitionlba* con firmar I deben t. (I) 



AMTBCEDBHTBS 



¿AN justa como corriente preocupación es hoy 
I, la de seguir en la enseñanza de las ciencias 
naturales un método eminentemente práctico. 
Nada más provechoso; nada más razonable tratándose de 
conocimientos que no se fundan en la nueva especulación, 
ni de ella derivan sus principios, ni á ella encaminan sus 
deducciones. No cabe discutir la bondad de dicho crite- 
rio, ni aun poner en duda lo acertado de su adopción. Un 
solo punto pretendemos dilucidar en estos renglones; y es 
que no deben vanagloriarse los modernos naturalistas 
atribuyéndose la paternidad de los procedimientos prác- 
ticos en la enseñanza de la Historia Natural, como alguna 

(1) 'OafoliLInnadiFhllosopliUboUniCB., edfUosecundi.— Berolioi leTO. 



D.gitizecbyG00g.lc 



70 HOMBNAJfi i LtNNBO 

vez se oye, con más vanidad tal vez que verdad. La en- 
scflanza práctica nació con la Historia Natural, al cons- 
tituirse ésta en cuerpo de doctrina independiente de la 
«Physica*, que se explicaba como parte de la Filosofía. 
Que los procedimientos prácticos no fuesen tan exquisitos 
como hoy, se comprende; puesto que no habiendo aún 
evolucionado las otras artos y ciencias de aplicación en 
que aquellos se fundan, no se disponía de ese caudal in- 
menso y variadísimo que al presente ofrecen la mecánica, 
la óptica, la química, his artes plásticas y gráficas, que- 
dando muy reducida la esfera de sus manifestaciones 
tícnico-pedagógicas. El impulso estaba dado; sus efectos 
evolucionando han crecido hasta adquirir gigantescas 
proporciones, si se quiere; pero no se atribuya este re.sul- 
tado ni siquiera á un ideal reciente, cuando lo vemos pre- 
conizado en los albores de los conocimientos histórico- 
naturales. 

Y por lo que respecta á la Botánica y utilizando los 
datos que nos ofrece la obra citada del inmortal Linnco, 
cuyo segundo centenario festejamos; hallamos en ella 
establecido el método práctico en alto grado, según ¡re- 
mos examinando en los siguientes párrafos. En la obra á 
que aludimos y en que basamos nuestras deducciones, el 
gran Padre de la Botánica, siguiendo un sistema didáctico 
aforístico, en boga tat vez en su siglo, expone con gran 
laconismo los principios de la Fitología, en todas sus 
partes, tal como entonces se conocía, aportando él de suyo 
un caudal inmenso de conocimientos, explicaciones, ejem- 
plos, deducciones, crítica de autores. Mas no siendo 
nuestro intento hacer la de su Philesephia botamcít, pasa- 
mos sin demora á establecer las pruebas del tema pro- 
puesto, marcando cada párrafo con un medio diferente de 
enseñanza práctica, de los que de su atento examen se 
desprenden. 



D.gitizecbyG00glc 



BNSBÑANZA PBÍCTJCA. D£ LA FITOLOGÍA 



REPRESENTACIÓN GRAFICA 

Es indudable; lo que nos entra por la vista lo com- 
prendemos mrts fíicilmente y más tenazmente lo retene- 
mos. Este principio de enseñanza práctica, tan gráfica- 
mente expuesto por Horacio en su Arte poética f) y que 
en nuestro romance tenemos compendiado en aquel ada- 
gio: «Lo que ojos no ven, corazón no quiebra», no podía 
ser desconocido por Linneo. Efectivamente en el nilm. 11 
del cap. I «Bibliothecaj, habla de los que se habian ocu. 
pado en representar por dibujos las figuras ú formas de 
los vetíctales, á quienes denomina «Iconoyraphi». Supone 
que el trabajo de dibujar ó disertar se requiere para el co- 
nocimiento exacto de las plantas y lo preconiza como un 
procedimiento nuevo, desconocido ó no usado por los an- 
tiguos ®. Por él dice que se nos representan los ejempla" 
res como en un espejo. Requiere para el que se dedique 
al dibujo botánico, A más de los conocimientos filológicos, 
los del arte pictórico y escultórico Í^K Requiere buen tac- 
to de observación, pues exige que se extienda ésta á 
todas las partes , aun las mínimas W, para anotar bien su 
situación y dimensiones naturales. Trata de los métodos 
de reproducción para el yrabado; de las figuras esquemá- 
ticas, que llama «fundamentales, absque umbra,» de las 
iluminadas por la viveza del colorido, «fucatEC vivis colo- 
ribus,» de las reproducciones sacadas ante el ejemplar en 
el país clásico de la especie, «loco typi,» y da finalmente 



. eiUin minlDue.. 



D.aiiiz.owGoogle 



^^ HOMBMAJB k LIMNEO 

SU juicio sobre las de diversos autores, alabando unas de 
«pretiosas» y tildando otras de «malEe.» Pero las ñguras 
por perfectas que sean, no pasan de ser una representa- 
ción, una imagen, según dice el mismo LinneoW; de ahí 
que deban considerarse como un medio hasta cierto pun- 
to secundario, al que aventajan los Herbarios W!. 



Tan necesarios los conceptúa, que en el citado n. II 

asevera: «Herbarium necesarium omni Botánico». 

Afirmación que no extrañará á quienes hayan pretendido 
estudiar á fondo por lo menos la sistemática y en ella 
hayan especializado. Por eso no es de maravillar que á 
renglón seguido estampe, si bien en frases sumamente 
lacónicas, casi cuanto sobre Herbarios puede decirse. Tan 
minucioso se muestra, que son nada menos que 16 las 
enseñanzas que sobre el particular expresa. Eso sin detri- 
mento de tratar en un apéndice intitulado: «Herbarium» *> 
del orden con que deberán disponerse y guardarse los 
ejemplares, ya preparados y debidamente ordenados se- 
gún la clasificación que cada cual adopte. Recomienda al 
principiante (Tyro), en otro apéndice, f*) que por sC mismo 
coleccione y prepare el mayor número de especies. 



(I) 'In ipcculo reprKKalallo.. Pbll. bol. c. 

OD 'Herbarlum prKiUt omoi Icodc, Ibld. 

<8) PbU. bot., pac- ttl- 

(4) Pbll, bot-, páf.W. 



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ENSEÑANZA PRjlCTICA DE LA FITOLOGÍA 73 

IV 

JARDINES BOTÁNICOS 

Procedimiento aún más demostrativo y práctico que el 
de los Herbarios, es el de los jardines botánicos, donde se 
estudian las especies vivas, pudiendo seguir todas las 
fases del proceso vegetativo y el conjunto de manifesta- 
ciones biológicas de las plantas. Llama Linneo «Adoni- 
des> A los que se ocupan de las especies cultivadas en los 
jardines botánicos C;. Divide estos en académicos, 6 sea 
anexos á alguna Universidad ñ centro docente; públicos, 
6 sea los destinados á la utilidad ó embellecimiento de las 
ciudades, y en privados, propiedad de particulares, pero 
establecidos con un objetivo didáctico ó científico. Cita á 
continuación los que se conocían en su tiempo en Europa, 
que eran: 14 de los primeros, 8 de los segundos y 5 de los 
últimos. El más antiguo entre los académicos cuj'as fechas 
de fundación aduce, era el de Padua, fundado en 1540. 
Recuerda en el n. 45 la distribución que debe dárseles, 
|os instrumentos que han de emplearse y la.s operaciones 
culturales que tendrán que ejecutarse. Estos tres puntos 
los expone más ampliamente en el apéndice «Hortus» (^. 
Y para que no quepa duda sobre su uso y destino, lo ter- 
mina diciendo que es para que el Profesor pueda enseñar 
las plantas vivas: «vivae plantee a Professore demon- 
strantur» y aduce algunas de sus ventajas: como la con- 
frontación de especies, evitar viajes,... Además en el 
apéndice citado, que encabeza la palabra «Tyro,» supone 
que en los Jardines botánicos se dan las explicaciones 
por el respectivo profesor, puesto que aconseja al princi- 
piante quesea asiduo en asistir á ellas: « Demonstra tio- 
nibus in Horto frequenter adsit.» 



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HOMENAJE X LIMMSO 



EXCURSIONES 



Este medio de enseñanza práctica tan encomiado y 
puesto en práctica hoy día, es de los que preferentemen- 
te señala Linneo y para el que marca los más minuciosos 
detalles. Divide las excursiones en dos clases, las de ex- 
ploración de regiones lejanas ó exóticas y las ordinarias 
ó propiamente dichas 'herborizaciones.» Define los viajes 
de exploración que son de la primera clase en el núm. 17, 
donde cita los principales naturalistas que en ellos se ha- 
blan distinguido, dando en el apíndice intitulado: «Pere- 
grinatio» (O, la norma que debe seguirse para que sean de 
provecho. Tres son los grados que prefine. El primero es 
de admiración ó investigación; «mirari omnia,- propo- 
niendo al naturalista que se fije en todo lo que ocurre á 
su encuentro aun lo indirectamente relacionado con la 
ciencia. El segundo es sintetización, anotando lo visto y 
cuanto sea útil: «cálamo committere visa et utiliza.* El 
tercero y blanco de los viajes es la descripción de la na- 
turaleza, tal que aventaje á la de los demás naturalistas. 
¡Cuánto provecho se sacará de seguir tan sencillas pero 
atinadas instrucciones! 

A las «Herborizaciones» dedica especialmente el 
apéndice que intitula: «Herbatio» O, Minucioso en extre- 
mo es en este tratadito, donde comenzando por el vesti- 
do, instrumentos indispensables, época y tiempo desti- 
nado á herborizar, distribución del día, trato, camino, y 
su duración, recolección de especies, y siguiendo por la 
explicación del Profesor, á la que asigna media hora, 
exigiendo que sea esencialmente demostrativa, «indigi- 



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ENSEÑANZA FsXcTlCA DE tk CITOLOGÍA fi 

tentur collecta naturalia,» termina indicando el provecho 
que de ellas debe sacarse, no sólo de momento, más aún 
para estudios ulteriores, al prescribir que el secretario 
tome anotaciones de cuanto se crea útil y oportuno. El 
conjunto puede decirse que es el ideal de las excursiones 
escolares. 

VI 

TRABAJOS ANATÓMICOS 

Y en cuanto A trabajos individuales prácticos, ¿qué 
medios ofrece nuestro gran Maestro? Los incluiremos en 
los tres párrafos siguientes: 

Aunque sin darles tal vez la importancia que merecen, 
no desconoció ni dejó de proponer como medio de en,se- 
ñanza las prácticas anatómicas. Y decimos tal vez, porque 
la primera noción que sobre anatomía encontramos 
es al tratar de los anatómicos, •Anatomicí» Cí A los que 
incluye entre los botanóHlos (n. 4'íj y no entre los botáni- 
cos (n. b), diciendo de aquellos, que lo explicado por 
ellos no pertenece propiamente á la ciencia botánica <*>, 
Pero es indudable que exigía en un buen botánico 
prácticas anatómicas, y no comoquiera. Y si no, ;cómo 
explicar que en el capítulo III, n. 79 (3), exigía del princi- 
piante un conocimiento tan íntimo del tallo, que se dé 
cuenta de que consta de: médula, leño, líber, cortetay epider- 
mis^ ¿Cómo comprender cuanto dice sobre las partes, 
figura, proporción y situación do los órganos florale.-i en 
el capitulo IV, intitulado «Fructificatio,» máxime en los 
núms. 86, 88, 91. 92, 9'^, V y siguientes? ¿A qué vendría 
recomendar entre los instrumentos indispensables para 
las Herborizaciones '■'* el microscopio ó lente, la aguja de 
disección y el escalpelo? 

(1) Núm.14. 

(2) Nam.4S. 

(3) 'Vesetabillum partea.. 

(4) Ap«Ddke;>Herballo,. 



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tlOAfENAJB k LNNtid 



OBSERVACIÓN 



De las prácticas anatómicas surge como espontánea- 
mente la observación, y aun por éstas se imponen aquéllas, 
en el estudio de muchos fenómenos vitales, amén de otros, 
que han de ser objeto de observación directa y á veces 
ÍM»Vu. Cuánto la recomendase Linneo se comprenderá si 
se fija especialmente en diversos párrafos del capitulo V, 
cuyo epígrafe es: «Sexus», y las condiciones que asigna 
para su buen fitólogo en el apéndice: *Botanicus» "'. De 
estas tres, las marcadas con los núm. 10, 11 y 12, se re- 
fieren d la observación, como medio por lo menos autodi- 
dáctico. Exige del que quiera gloriarse dignamente de 
botánico, que escudriñe con atención todos los Órganos, 
■ Mínimas partes atiente scrutatur»; que ilumine la cien- 
cia con observaciones, «observationibus plantas illu- 

strat», y por fin que estas sean personales: «oculis pro- 

priis observat». Los trabajos de observación á que 

aludíamos indicar en el capitulo V, se refieren á la rela- 
ción de la tierra con las plantas (^, manifestaciones vita- 
les de éstas desde su origen, crecimiento, nutrición, 
generación, movimiento, anatomía, hasta las enfermeda- 
des y muerte de las mismas P). 

Algunos de estos puntos van ampliados en los números 
siguientes del mentado capítulo. 



(I) Pág. 299. 
(i) Nbm. 131. 
ra> Núm. 19». 



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sMsxAamza fkXctica dx u Citología 



EXPERIBIENT ACIÓN 

Hija de la observación es la experimentación, verda- 
dera piedra de toque, especialmente en las investigacio- 
nes ñsiológicas. Supónela Linneo al tratar de la germi- 
nación fl'. A ella atribuye, al parecer junto con la obser- 
vación, el descubrimiento de los órganos reproductores 
de las criptógamas, n. 139, donde la vista no los habla 
reconocido anteriormente. La aduce como testimonio de 
algunos descubrimientos relativos á fenómenos de repro- 
ducción, n. 141, y á algunas causas que pueden impedirla 
ó estorbarla, n. 145. 

Puede referirse á la experimentación, por lo menos en 
parte, lo referente á los usos de las plantas, económico, 
médico, industrial,... Sobre lo cual apunta algunas nocio- 
nes en los núms. 46, 47, 48, 49 y 50, y más ampliamente 
en todo el capitulo XII destinado á las propiedades de los 
vegetales, que comprende bajo la denominación «Vires.» 



CONCLUSIÓN 

Hemos echado una rápida ojeada sobre ese campo 
inmenso de notas, observaciones, reglas, aforismos, de- 
ducciones y normas que entretejen el celebrado libro que 
intituló Linnco «Philosophia botánica». Hemos recogido 
en él cuanto nos ha parecido conducente á la demostra- 
ción de la tesis que propusimos y creemos que habrán 
visto con fruición y provecho nuestra labor cuantos se 
interesan en los estudios botánicos. Ojalá lecciones tan 
sabias y normas tan magi.strales como las trazadas por el 

a) Cap. V.Ddm.l3GylBe. 



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^8 HOMENAJE Á. UKNBO 

gran naturalista sueco fuesen seguidas por los cultivado- 
res de las ciencias naturales. ¡Qué cierto derrotero se- 
guirían! ¡Cuántas cuestiones se zanjarían brevemente, que 
llevan á vecca A discusiones inútiles y á apasionados aca- 
loramientos estériles en último resultado para la ciencia! 
¡Loor al Padre de la Botánica! Gloria á Dios que deparó 
ese genio para provecho de la Botánica y dechado de los 
botánicos. 

Joaquín .María de Barnoía, S. J. 



Sarria, Abril, 190T. 



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SEGUNDA PARTE 

NATURALISTAS ESPAÑOLES 



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ALGUNOS 

KATURALISTAS ESPAÑOLES 

: PRELINNEANOS : 



Para desarrollar mi tema en este homenaje á Limeo, 
^ no he de escribir un libro ni puedo usurpar la 
i'^,^ mayor parte del espacio de este número extra- 
ordinario. 

Tampoco se ha de reducir mi trabajo á una mera y 
enojosa repetición de lo que en tantas obras se ve escrito. 
Lea quien quiera asi historias generales de España (Ma- 
riana, Masdeu, Lafuente), como de la literatura (Andrés), 
de las Universidades (Lafuente), de la Medicina {Rodrí- 
guez y Fernández), de la Farmacia (Chiarlone y Mallai- 
na), de la Botánica (Colmeiro) y otras noticias bibliográ- 
ficas de que no anda escasa nuestra nación. 

Estas ideas me imponen forzosamente no sólo una 
concisión extremada, sino muchísimas, casi innumerables 



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lé*H«»>* ¿ ^HH.'iec &%af. U e.o 



Clli¿ de ta Horntigti de Oro, 



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NATURALISTAS BSPAftOLES FSELINMEAKOS 83 

Por tal motivo creo se me excusará de que en este 
homenaje linneano sólo fije mi atención en alguno que otro 
de los naturalistas españoles que ilustraron nuestra patria 
con potentes focos de luz antes de que llegaran á ella 
desde Suecia los esplendorosos rayos de Linneo. 

Mi intento es echar una rápida ojeada por el campo de 
las Ciencias Naturales y presentar el carácter del saber 
indígena, personiñcándolo en algunos que más se distin- 
guieron ó que merecen ser citados por no haber obtenido 
la atención de los críticos, por más que pudieran por sus 
méritos. 

Comienza la Historia Natural en nuestra patria con el 
astro refulgente de San Isidoro, Arzobispo de Sevilla. Al 
extinguirse aquella lumbrera, súmese la ciencia en las 
tinieblas, en las que brillaron los fulgores de Amaldo, 
Lulio y de algunos médicos arábigos ó judíos. Renace con 
inusitado esplendor en la época de los descubrimientos 
y viajes, caracterizándose con obras insignes de traduc- 
ciones y de estudio de seres exóticos más que de los indí- 
genas, para decaer de nuevo durante el conceptismo del 
siglo XVII y el enciclopedismo del xviii. Los pocos inge- 
nios que en estos dos últimos siglos se distinguieron 
mostráronse en general poco creadores de ciencia patria. 

SAN ISIDORO, Arzobispo de Sevilla 

San Isidoro es el padre y fundador de la Historia Na- 
tural en España. Es el Plinio español, ó, si se quiere, el 
AriítóUkt de nuestra península. 

Hombre de vastísima erudición, enciclopedia ambu< 
lante, depósito de toda la sabiduría de su tiempo, fué San 
Isidoro. 



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84 HOMENAJE k LIMNEO 

Nació en Cartagena en 560, ocupó la cátedra arzobis- 
pal de Sevilla desde 601 hasta su muerte acaecida el 
afio636. 

Su obra de las Etimologías Q Orígenes vivirá cuanto du- 
ren los siglos. No le han faltado detractores, como A 
todas las obras grandes. 

Por ser una manera de Diccionario enciclopédico, 
varios de sus veinte libros se relacionan directamente 
con las Ciencias Naturales. Los principales son los 
siguientes: 

XI. Del hombre y sus portentos. 
Xll. De los animales. 

XIII. Del mundo y sus partes. 

XIV. De la tierra y sus partes. 
XVI. De las piedras y de los metales. 

XVII. De las cosas del campo. 

Su estilo el de la época, latín sencillo y de la decaden- 
cia; poco pulido, pero conciso y claro. 

Esta obra colosal, monumento are perennm, tiene un 
prólogo dedicatoria más que modesto y breve; es diminu- 
to. Dice así: 

«A mi señor y siervo de Dios el obispo Braulio, Isido- 
doro.— Te envío, según te prometí, la obra del Origen de 
algunas cosas, formada con el recuerdo de antigua lectu- 
tura y anotada en algunos pasajes, como se escribe con 
el estilo de nuestros antepasados.» 

Dicen algunos críticos, tal vez apoyados solamente en 
esta modestísima frase del santo Doctor, que la obra de 
Isidoro es una mera compilación indigesta y sin crítica 
de lo que Plinío y otros autores escribieron. A la verdad 
puso mucho de suyo, de lo cual se persuadirá quien se 
'tome el trabajo de leerlo. 

Algunos párrafos que intercalaremos aquí creemos 
serán del agrado de nuestros lectores, quienes formarán 



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NATURAUSTAS ESPAÑOLES PRBLIKNBANOS 85 

asi mejor concepto de la Índole de la obra que por nues- 
tras palabras 6 alabanzas. 

De Antropología. «Seis son las edades del hombre: 
infancia, puericia, adolescencia, juventud, virilidad ó edad 
madura y senectud.» Lib, XI, c. II., n. 1. 

■La cuarta es la juventud, la más robusta de todas las 
edades; terminase á los 50 años.» Ibid, n. 5. 

*La quinta edad es la vejez 6 edad madura, la cual 
es un declive de la juventud; los griegos llaman al hom- 
bre de esta edad, »p33pji7¡v. Porque viejo entre los griegos 
no se llama présbita, sino ^ip«f. La cual edad comienza en 
el aflo 50 de la vida y termina en el 70.» Ib. n. 6. 

De Zoología. «El caballo se ha llamado asi de cavar, 
porque al andar golpea la tierra con el casco, lo cual no 
hacen los demás animales.* Lib. XII., c. 7., n. 42. 

*Es grande la viveza de los caballos: lozanean en los 
campos, parece que huelen los combates, al sonido de la 
trompeta excítanse á la refriega, enciéndense á la carrera 
con las voces, duélense de ser vencidos, alégranse al 
verse vencedores. Algunos reconocen á los enemigos en 
la guerra, y los acometen á mordiscos. Algunos recono- 
cen á sus propios dueños, olvidándose de la mansedum- 
bre, si los cambian: algunos no sufren en su espalda 
á nadie más que á su amo.> Ibid. n. 43. 

«En los buenos caballos se consideran cuatro cosas, 
como dicen los antiguos; la forma, la hermosura, el méri- 
to y el color. La forma, de suerte que el cuerpo sea fuer- 
te y sólido, la altura acomodada á la robustez; en cuanto 
á la anchura, largo el costado, estrechado el vientre, 
grandes y redondas las ancas, el pecho amplio, todo el 
cuerpo con el vigor de los músculos como nudoso, el pie 
enjuto de carnes y asentado en cuerno cóncavo.» Ibid., 
número 45. ] 

«Por lo que toca & la hermosura, sea la cabeza pequeña 



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86 HOMENAJE k LINNEO 

y enjuta, casi con la piel pegada á los huesos, las 
orejas cortas y ñnas, los ojos grandes, las narices anchas, 
la cerviz erguida, las crines abundantes en cuello y cola, 
el casco sólido y redondeado.» 

■Será de mérito el de ánimo audaz, veloz de pies, de 
miembros temblones, lo cual es indicio de fortaleza; el 
que fácilmente se excite en la mayor tranquilidad, y se 
retenga sin dificultad en medio de la carrera...» Ibid., 
número 47. 

«Estos son los de más hermosos colores: bayo, dorado, 
rosado, mlrteo, cervino, gilvo, ceniciento, garzo, escu- 
deteado, cano, candido, blanquizco, manchado, negro. 
Son muy feos los colores con este orden: manchado de 
negro y bayo, los demás colores variados, ó el grisáceo. 
Ibid., n. 48. 

HomgaUón. «Dícese así porque es el león de las hormi- 
gas, Ó con propiedad hormiga y león al mismo tiempo. 
Es un animal pequeño, muy perjudicial á las hormigas, 
que se esconde en la arena y mata las hormigas que van 
acarreando grano. Y por eso se llama león y hormiga, 
porque respecto de los demá s animales es como hormiga, 
mas respecto de las hormigas como león» . Libro XII, c. III, 
número 10. 

De Botánica. «Las »vas se llaman así, porque están 
llenas de humor y gordura. Porque en latín húmido es lo 
que tiene humor por fuera, y úvido pordentro.»Lib.XVII., 
C.V., n. 13. 

«Algunas uvas se llaman suburbanas porque sus fru- 
tos se venden en las ciudades. Sobresalen por la calidad 
y dulzura del sabor, contándose entre ellas lasprtaxes, las 
duraánas, las fttrpúreoí, las dáctilos, las ndias, las Ubicas, las 
las cerauíaas, las este/amias, las Irifitdáiuas, las tmciarias, las 
ñáonitas. Se conservan durante todo el invierno las tmnlfi- 
mbf y lasnwKKMMu.» Ibid., n. 15. 



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MATURALISTAS SSPAÍlOLBS PRELIMMBANOS 87 

De Mineralogía. La Óntet recibe este nombre de 
tener en si cierto candor A semejanza de uña humana. 
Porque á la uAa los griegos la llaman ívu^a. Se engen- 
dra en ta India y Arabia, pero difieren mucho entre si. La 
índica tiene unas motitas de fuego con fajas blancas que 
las rodean, y la arábiga es negra con fajas blancas: de 
cUa hay cinco géneros.» Lib. XVI., c. VIII,, n. 3. 

<E1 succino, que los griegos llaman electro, de coloa 
leonado y céreo, dicen que es jugo de un árbol, y por esto 
se llama succino. El llamarse electro débese á una fábula 
mitológica...» Ibid., núm. 6. 

«Criase en las islas del océano boreal, á manera de 
goma, y se condensa como el cristal, con el frío ó con el 
calor. Se usa como adorno para hacer collares de muje- 
res del campo. Algunos lo llaman hárpaga, porque fro- 
tándolo con los dedos, recibiendo el espíritu del calor, 
arrebata las hojas, las pajuelas y los flecos de los vesti- 
dos, como el imán atrae el hierro. Se tifle de cualquier 
modo que se quiera.* Ibid., núm. 7. 

España no se ha mostrado ingrata á la gloria de Isi- 



Flg. 3.> SAN ISIDORO 
BHalua/rtHl* ni líuna de Historia Natural it Madrid. 



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88 HOMENAJE í LINNEO 

doro. Su estatua de mármol, obra de Alcoverro, vese en 
frente del Musco de Historia Natural de Madrid (figu- 
ras 3 y 4). Otra de Vallmitjana se ve en la parte |central 



Fig. 4.* Vista del patada de Bibtioleca y Museos de tladrid. 

del piso bajo de la Universidad de Barcelona. Su mérito 
lo han reconocido los extranjeros; y, por no mencionar 
otros dato», su busto figura con otros en el Museo Impe- 
rial de Viena en la fachada que mira &. la calle de 
Bellaria. 

ARNALDO DE VILANOVA 

De los siglos VI y VII pasaremos á los XII y XIII. 
Dejaremos la consideración de Isidoro para fijarla en otro 
ingenio singular, Amaldo de Vilanova (fig. 5). 

Fué Amaldo uno de los sabios más famosos y más 
universales de la Edad Media. 

Sábese que nació en Cataluña, en la provincia de Lé- 
rida, de alguno de cuyos pueblos por nombre Vilanova 
tomó su apellido. 



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NATURALISTAS ESPACIÓLES PREUNNEANOS 89 

Ignórase, dice Menéndez Pelayo (Heterodoxos, t. I., 
1. III., c. III) dónde y cómo adquiró sus conocimientos 
médicos y de Ciencias Naturales. 

Su erudición era universal. Aprendió teología con los 
(railes Predicadores de Montpeller, la lengua hebrea de 
Fr. Ramón Martí. Consta igualmente que poseia el ára- 
be, por sus traducciones de Avicena. Recorrió buena par- 
te de los reinos de Aragón, Ñapóles y Sicilia, Italia y 
Francia. Murió hacia fines de 1310 ó pricipios de 1311. 



FiK. 5.* ARNALDO DB VILANOVA 

Nadie de aquel tiempo, dice su historiógrafo Cham- 
pier, penetró como Amaldo los secretos de la naturaleza. 
Dedicóse 4 la medicina y á la alquimia, pero en edad más 
adelantada quemó los escritos alqulmicos. 

Como alquimista distinguióse entre los de ^u tiempo, 
y Juan Andrés supone que llegó A fabricar barritas de 
oro en la corte de Bonifacio VIII. 

En la medicina fué eminente, tanto que no hay médico 
cristiano en toda la Edad Media cuyo nombre eclipse 
al suyo. 

Sus obras son m uñeros (si mas, aunque breves. Son de 
"Higiene, entre otras, el Reginen «tmtatU y el De consttvanda 



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go HOHBMAIE Á LINtno 

En el libro llamado Additioius ad Hsntutem trata de las 
imágenes y de los signos, de las estrellas, plantas y 
piedras. 

De sus obras médicas sólo citaré, por pertenecer más 
& nuestro intento, las siguientes: 

Sptcidum introductioaum mediciHalmm. 

Di humiáo radicaii. 

De timplicibus. 

De pUabotomia . 

De vmü (stve de confectione vutorunt) . 

De aqms medieimiUhns. 

De eonfernUibus et noeentibits principalibKS membrit Kostri cor- 
poris. 

Regula generaies de ftbribus. 

RigimeH uve consÜium quartame. 

De venems. 

De arte cognoscettdi venena. 

Contra CíUculum . 

De (remore eordís. 

De epilepsia. 

EL B. RAIMUNDO LULIO 

El sabio prodigioso, el enciclopedista mallorquín, el 
poeta, el filósofo y teólogo Raimundo Lulio merece espe- 
cial mención [entre los cultivadores de las Ciencias 
Naturales en nuestra patria, (fig. 6). 

Nacido en Palma de Mallorca el 25 de Enero de 1235, 
fué su vida un continuo tejido de peripecias y viajes, sin 
que esto fuese estorbo para que compusiese más de 500 
volúmenes. La edición de Maguncia de 1731, que no com- 
prende ni siquiera la mitad, consta de 10 tomos en folio. 
Murió mártir en Bugfa á 30 de Junio de I3I5. 



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KATtTBALtSTJlS ESPAÑOLES PRXLiMHBAHOS 



Fi(t. 6. RAIMUNDO LULIO 

No hay ciencia que se escapase al vasto ingenio de 
Lulio ni dejase de colocarse en alguna rama de su Árbol 
Je ¡a Ciencia, 

MIGUEL SERVET 

En los fastos de las Ciencias Naturales y especialmen- 
te de la Fisiología humana merece inmortal renombre 
Miguel Servet, aragonés de nombre y de corazón, nava- 
rro de nacimiento. Su padre fué notario de Víllanueva de 
Sijena, por lo que Servet, encariñado con su tierra, gus- 
taba de firmarse Michael Villanovanus ó ab Aragctüa Hispanus. 

Nació por los años de 1511, aprendió en EspaRa latín, 
griego y hebreo, asistió algún tiempo á las escuelas de 
Zaragoza. Estudió leyes en Tolosa de Francia y medicina 
en París, donde explicó astrologfa. 

Dejando aparte sus cualidades buenas y malas, sus di- 
versos timbres de gloría, el titulo de padre de la Geografía 
comparada, que mereció con la publicación de su Tolomeo, 
sus errores teológicos, su desastrada muerte en la hogue- 
ra en Ginebra, á 25 de Octubre de 1553, victima de U 



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Qi HOMBNAJB X LINNBd 

envidia y odio implacable del heresiarca Calvino; sólo me 
toca hablar del famoso descubrimiento de la circuladón i* 
la sangre, atribuido sin razón al inglés Harvey, quien la 
describió medio siglo más tarde. 

No cabe duda que Servct conoció la pequeña circula- 
ción ó circulación pulmonar. Se da cuenta de la trascen- 
dencia de su invento al preludiar que va «á explicar los 
principios de las cosas, ocultos antes á los grandes filó- 
sofos.» 

Oigamos sus palabras, las cuales, si bien concebidas 
en los términos de la época, son claras y terminantes. 
•Los espíritus, dice (Christianismi Restitutio, 1553), A la 
verdad no son tres, sino dos distintos. El espíritu vital (es 
lo que llamamos ahora sangre arterial, la que del ven- 
trículo derecho del corazón procede), es el que por medio 
de las anastomosis se comunica de las arterias á las 
venas. Tiene su origen en el ventrículo izquierdo del cora- 
zón, ayudando mucho los pulmones para su generación. 
Es un espíritu tenue, elaborado por la fuerza del calor, de 
color rojo claro, de potencia ígnea, formado de lo miis 
puro de la sangre, y que contiene en sí la substancia del 
agua, aire y fuego. Se engendra de la mezcla que se hace 
en los pulmones, del aire inspirado con In sangre sutil 
elaborada, que el ventrículo derecho comunica al iz- 
quierdo. Pero esta comunicación no se hace por la pared 
media del corazón, como se cree vnlgarmente, sino 
que la sangre sutil que viene del ventrículo derecho, con 
grande artrficio es agitada en largo circuito por los pul- 
mones. Ellos la preparan, en ellos se torna más clara... 
Por consiguiente la mezcla se verifica en los pulmones; 
ellos, y no el corazón, dan á la sangre su color. En el ven- 
trículo izquierdo del corazón no hay capacidad suficiente 
para tan grande mezcla. Finalmente, la pared media del 
corazón, como quiera que carezca de vasos y de activi- 
dad, es inepta para esta comunicación y elaboración, si 
bien puede resudar algo. De la misma suerte que en el 
hígado se hace la transfusión de la sangre de la vena por- 
ta il la vena cava; así en el pulmón se hace transfusión del 



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$4 ttOHKNAJB ií ISfUHÉÓ 

espíritu (sangre roja ó arterial) de la vena arteriosa á^a 
arteia venosa (de la arteria pulmonar á la ó las venas pul- 
monares). Y asi aquel espíritu vital (sangre roja) se de- 
rrama después desde elfventrlculo izquierdo á las arterias 
de todo el cuerpo.» (Cf. Menéndez Pelayo, Heterodoxos, 
t. II., p, 272.) 



Pig. 7.* Ettalua d* UIGUBL SBRVBT 
'a fachada de la Facultad de Medicina y Cíenelaade Zaraeota. 
(Cll>« del Sr. Geltncta). 



He querido una vez más dar este testimonio irrefra- 
gable á la ciencia española y especialmente de Aragón. 

La estatua de Servet (fig. 7), obra de Lasuén, se ve 
en la fachada de la Facultad de Zaragoza, con la de otros 
tres sabios aragoneses, Asso, Piquer y Elhuyar (lám. 5), 



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tÍAfüRALISTAS ESPASoI-BS PREUKNEANOS 9J 

V. p. fr. luis de granada 

1505-1588 

¿Quién no me tildará de osado por colocar al Cicerón 
español entre los naturalistas? Esto es poner al rey Saúl 
entre los profetas. Sin embargo la verdad se impone. 
Léase la primera parte de la Introduccián al Símbolo dt ¡a fe, 
y en aquella amenísima lectura descubrir.! cualquiera al 
estudioso naturalista, naturalista digo á lo Plinio yá lo 
Aristóteles, Quiero decir que el P. Granada no sólo com- 
pila haciéndolos propios y revistiéndolos de su inimitable 
estilo hechos narrados por diversos autores, sino que ade- 
más añade sus observaciones propias. Es decir que el 
P. Granada era naturalista de lectura y observación. 
A lo cual añadió el criterio filosófico elevado, reduciendo 
las criaturas y sus perfecciones á las del Criador. 

La primera parte de la Introducción al Símbolo de la 
fe reúne en 38 capítulos toda la Historia Natural de su 
tiempo. No me detendré en citas, por sabidas, y por remi- 
tir & los lectores A que saboreen íntegro el original. 

Mas no puedo resistir al deseo de trasladar aquí dos 
pasajes, que, si no son los más hermosos de su obra, 
prueban perfectamente lo 'que antes dije, el espíritu de 
observación del ilustre dominicano cual á naturalistas 
compete. 

La primera cita es del capítulo XIV. De las habilida- 
des que los animales tienen para mantenerse. En su § 2 
dice: «Pues las astucias y asechanzas que el gato tiene 
para cazar y para hurtar, cada día las vemos. Bien sabe 
él á veces quitar la cobertera de la olla que está recién 
puesta al fuego, y meter las garras, y sacar la carne, 
y huir con ella. Mas yo soy testigo de otra astucia que 
aquí diré. Andaba por cima del lomo de una pared en pos 
de una lagartija, la cual huyendo de él se metió debajo de 



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gé HohBnajb Á. limnKO 

tma teja [que acaso estaba allí boca abajo. ¿Qué hizo 
entonces? Hizo esta cuenta, si meto por aqui la mano, 
hame de huir por la otra boca de la teja. Pues yo acudiré 
A eso. Mas ¿de qué manera? Puso la una mano A la boca 
de la teja más estrecha, y por la más ancha metió la otra, 
y de esta manera como por entre puertas, alcanzó la caza 
que buscaba. ¿Qué más hiciera si tuviera razón?» 

El otro pasaje es del capítulo XVIII. Cómo resplan- 
dece más la sabiduría y providencia del Criador en las 
cosas pequeñas que en las grandes. Dice así en el§l, 
que es todo de la hormiga: 'Son en gran manera amigas 
de cosas dulces, y tienen el sentido del oler tan agudo, 
que doquiera que esté, aunque sea una lanza en alto, lo 
huelen y lo buscan. Para lo cual tienen otra extraña ha- 
bilidad, que por muy encalada y muy lisa que esté una 
pared, suben y andan pur ella, como por tierra llana.» 

«Y no dejaré de contar aquí otra cosa que experimen- 
té, la cual me puso admiración. Tenía yo en la celda una 
ollica verde con un poco de azúcar rosado; la cual por 
temor de ellas ide que allí era muy molestado) tapé con 
un papel recio, y doblado para más firmeza, y atélo muy 
bien al derredor, de modo que no hallasen ellas entradero 
alguno: el cual ;aben clla.^ muy bien buscar, por muy pe- 
queño que bea. Acudieron de allí á ciertos días ellas al 
olor de lo dulce; y como bubcando todas las vías no halla- 
sen entrada, ¿qué hicieron? Determinan de dar un asalto, 
y romper el muro para entrar dentro. Y par.^ esto unas 
por un lado de la ollilla, y otras por la banda contraria, 
hicieron con f=us boquillas doa portillo^ en el papel dobla- 
do que yo tenía por muro seguro, y cuando acudí á la 
conserva ipareciéndome que la tenia á buen recaudoi 
hallé los portillo-i abiertos, en él, y desatándolo, v*o den- 
tro un tan grande enjambre de ellas, que no sirvió después 
la conserva más que para ella^i. De modo que podemos 
decir, que ellas me alcanzaron de cuenta, 3' supieron más 
que yo; pues vencieron con su astucia mi providencia.» 



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ttAfuRALIsfAS ESPAÑOLES PRBLiKNBANÓS 97 

FRANCISCO HERNÁNDEZ 

Sólo el catálogo de los autores españoles que han es- 
crito sobre las Indias, explicando de paso 6 de propósito 
los seres naturales que en ellas admiraron, llenaría 
muchas páginas de mi trabajo, pero á la vez me llevaría 
lejos de primer intento. Asi es que juzgo mejor omitirlos 
todos, remitiendo al lector á las fuentes apuntadas al 
principio. 

Pero no puedo pasar en silencio el nombre del más 
insigne naturalista español del siglo XVI, siquiera no se 
haya publicado su obra principal y sean muj- conocidos 
los justos elogios que se le han tributado. 

Sabido es que en 1572 Francisco Hernández, médico 
de Felipe II, por encargo de este gran monarca tan pro- 
tector de las artes y de las ciencias como odiado de los 
impíos de nuestros tiempos por su acendrado catolicismo, 
pasó á América para estudiar y describir las plantas y 
animales de aquellas dilatadas regiones. El fruto de sus 
trabajos fué una obra monumental en quince tomos en 
folio, la cual depositada en el Escorial se perdió en el 
incendio de 1671. De algunos fragmentos qus se conserva- 
ron cabe deducir la magnificencia y sabiduría de la obra. 
Llegó á atirmar de ella Cuvier que honrara mucho á 
España si se hubiera publicado. Sea lícito añadir que es 
gran honra de nuestro rey Felipe y de nuestra nación el 
haberla ideado y costeado. No diré de ella sino lo que es- 
cribe el P. Acosta S, J. en su Historia Natural de las 
Indias: «De esta materia de plantas de Indias, y de lico- 
res, y otras cosas medicinales, hizo una insigne obra el 
doctor Francisco Hernández, por especial comisión de Su 
Majestad, haciendo pintar al natural todas las plantas 
de Indias; que según dicen pasan de mil y doscientas; y 
a&rman haber costado esta obra más de sesenta mil 
ducados.» 



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go HOHBNAJE X LINNEÓ 

P. JOSÉ AGOSTA, S. J. 

Acosta es el Plinio del Nuevo Mundo, sejri'm le ape- 
llida Feijoo, añadiendo que supera at latino, en que éste 
escribía siempre de rcfencia y aqui^l de observación 
propia . 

Nacirt en Medina del Campo el año laW. No oumplidos 
catoree años de edad entn> rn la Compañía de Jesús, en 
la cual tenia ya cuatro hermanos, mas Josí fué el mjís 
célebre de ellos. En 1571 pas<'> A las Indias Occidentales, 
de donde regresó en 1.588. Desempeñados varios cargos 
en la orden murió en Salamanca A 15 de Febrero de IWH). 

Escribió varias obras, pero le ha dado gran celebridad 
su Historia Natural Je ¡as Indias. Su título completo es: 
Historia natural y moral de las Indias, en que se tratan 
las cosas notables del cielo y elementos, metales, plantas 
y animales de ellas; y los ritos y ceremonias y leyes y 
gobierno y guerras de los indios. Compuesta por el \'. Jost- 
de Acosta religio.so de la Compañía de Jesú.s. 

La primera edición castellana hízose en Sevilla el 
año ló'W. Siguió luego la de Barcelona el arto 1591 y otras 
asi en España como en el extranjero. Tradújose en ale- 
mín, italiano, holandés y francés. Esto baste para dedu- 
cir el aprecio en que fué tenida. Escribióla primero en 
latín é imprimióla en l.^W. 

Humbolt la apellida un tratado completo de la Física 
del Globo. 



V. 1'. JCAN EUSERIO NIEREMHERC, S. J. 

Lleguemos ya ;í hablar del verdadero naturalista, del 
Padre de las Ciencias Naturales en nuestra patria, del 
Plinio español. 

Nació el I'. Juan Ensebio Nieremberg en Madrid el 



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e€«>Ki>a/* á Xmme.-in. SCtag it S. Sí. 



V. P. Juan Eusebio Niebemberg, S, J. 
1595-1658 



(Grabada de H«ar*). 



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loo HOMENAJE k LIMNBO 

afio 1595, de padres nobles alemanes. Después de bien 
fundado en las primeras letras enviáronle sus padres á la 
Universidad de Alcalá, después á la de Salamanca, empo- 
rios en aquellos tiempos, de las ciencias sagradas y 
profanas. 

En Salamanca entró en la Compañía de Jesús el 2 de 
Abril de 1614. Rehizose luego en letras humanas en el 
Colegio de Huete, saliendo eminente en griego y hebreo, 
en humanidades y retórica. Pasó después al Colegio y 
Universidad de Alcalá, donde se perfeccionó en Filosofía 
y Teología. 

Ordenado de sacerdote, llevóle luego la obedencia á 
Madrid, donde vivió el resto de su vida. Allí en los Estu- 
dios Reales que fundó Felipe IV tuvo primero una clase 
de Gramática, luego desempeñó diferentes cátedras y 
cargos, mereciendo especial mención la de Fisiología ó 
Historia Natural que profesó catorce aflos. En el mismo 
colegio murió el 7 de de Abril de 1658 (lámina 6."). 

Su erudición era vastísima, y tan variadas las obras 
que escribió como su erudición. Hasta 62 son las que 
andan impresas con su nombre, 35 imprimió en lengua 
castellana, 20 en latín, las restantes dejólas inéditas, en 
castellano ó en latín, é imprimiéronse después de su 
muerte. 

Como naturalista \o fué Nieremberg en el .sentido que 
damos ahora á la palabra, y de los más ilustres de su 
tiempo, si bien más era naturahsta teórico que práctico, 
más investigador de bibliotecas que de museos, más natu- 
ralista de aposento que de campo, más parecido á Buffón 
que á Linneo. 

Su aposento estaba en lo más remoto de la ca.sa, á 400 
pasos de la portería, en edtñcio que después se aisló del 
principal. Allí y en la biblioteca estudiaba y escribía de 
continuo. Ni era suya la culpa que no estudiase en los 
museos, pues á la sazón no existían; mas era curiosísimo 



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HATÜRALISTAS ESPAÜOLIS PRKLINME4KOS lOI 

en informarse por personas fidedignas de tos objetos y 
maravillas que se referían á las Ciencias Naturales. 

Sus obras principales que se relacionan con la Historia 
Natural son las siguientes: 

Curiosa FÜosofia y CueHionts Nttíuralts, 6 libros. 

Ocutía Füesofia, 2 libros. 

Prolmió» á U doctrim é Historia Natural. 

Volcaius maravillosos y sus tspantoscs accidentes. 

Historia Natura, Ib libros. 

Por la índole y volumen de esta última y ser la última 
lucubración de Nieremberg en este género de estudios es 
la que más lo caracteriza como naturalista. Mas no puedo 
dejar de decir dos palabras de las anteriores. 

En la Curiosa Filosofía alardea el autor de erudición 
omnígena. Aun podemos decir que abruma tanta erudición. 
Se ven á cada pa.so nombres ó pasajes de autores sagra- 
dos y profanos, griegos y latinos, antiguos y modernos; 
narraciones falsas, verosímiles, verdaderas. Los mismos 
títulos de los libros hacen entrever el fárrago que encie- 
rran. Libro \. De la mudanza de la naturaleza. Libro 11. 
De las maravillas de la imaginaci'^n. Libro IH. De la ani- 
mación y especificación de los monstruos. Libro IV. De 
la|verdad de los monstruos fabulosos. Libro V. De la pie- 
dra imán, como no atrae al hierro, ni mira á los polos del 
mundo. Libro VI. De la vida de las estrellas y naturaleza 
de los cielos.) 

Si quisiésemos seguir la moda de buscar precursores 
de Darwin ú Lamarck no nos faltarían razones que ale- 
gar, ni pasajes, ó todo el libro primero'de la Curiosa Filo- 
sofía para proponer á Nieremberg como antiguo diserta- 
dor en pro y en contra del tromformismo. Ya en el primer 
capítulo pónesc por título: *De la mudanza de la natura- 
leza. Propónense algunos animales que no se hallan aho- 
ra...» Y luego plantea la cuestión: *EI haberse desfib- 
rado la naturaleza de su primer gesto con que fué 



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102 HOMENAJE k UNNEO 

compuesta y aseada por SU Autor podría haber aconteci- 
do, ó por mudanza de sus sub.stacias ó de sus calidades 
y condiciones diferentes. Lo primero será, si con todos 
sus individuos ha perecido alguna especie y naturaleza de 
las que al principio del mundo se criaron, ó si ha amane- 
cido alguna de nuevo, con origen más moderno, que en el 
proceso del tiempo haya resultado.» Prosigue largamente 
en muchos capítulos, trayendo casos que parecen probar 
lo primero, y en el capitulo 36 resuelve «que no habla me- 
nester el mundo apéndices ni añadiduras, ni con segunda 
lima componerse ni asearse de nuevo. De una vez salió 
perfecto de la mano divina; ya desde entonces cesó de 
criar nuevas esencias.» 

Se tilda de credulidad al P. Nieremberg en las muchas 
narraciones inverosímiles que introduce en sus escritos. 
Fuera de que por alarde de erudición ó por vía de infor- 
mación, cofno ahora diriamos, empéñase en reunir cuan- 
to sobre un punto halló escrito; tiene buen cuidado de ad- 
vertir al principio de su obra, que «bien puede ser que se 
deponga de alguna cosa natural con menor certeza, pero 
será por testimonio de autores ñdedignos, que infabibles 
no se han de pedir.» Pongamos ejemplo en lo que refiere 
del ave del paraíso (Paradisea apoda L.) Refiere (cap. 42) el 
dicho de Clusio, que esta ave tiene pies, que es como las 
demás... que los naturales de las islas de donde se traen 
estos pájaros les cortan cuando los cogen sutilmente los 
pies por encarecerlos á los mercaderes de Europa...» 
Luego con grande aseveración añade: «Mas no sé yo qué 
historia pueda haber más averiguada y verdadera.» Y 
refiriéndolos contemporáneos que de ella escritwn, dice: 
■Los que vienen de las Filipinas nos lo juran. A míen 
especial me aseguró persona ñdedigna, que vio A una de 
estas aves caer de lo alto, y la cogió por su mano. Cuan- 
do se muere acontece esto, porque nunca visitan vivas la 
tierra. Mientras les dura la vida les dura el vuelo; sólo 



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HATDRAUSTAS BSPAttOLES PRELINNEAH05 I03 

cuando mueren se precipitan cabeza abajo, hincando el 
pico en la tierra, como una saeta cuando cae. Vio esta 
persona que recién muerta alzó esta ave, todo lo que de 
ella se dice, que totalmente no tenia pies. Y examinando 
.vo las que llegan secas A España, no hallé rastro por don- 
de se los pudieron haber cortado.» Excusable credulidad 
y error del P. Nieremberg, cuando uh siglo después an- 
daba tan válido y que perpetua ei nombre dado por Lin- 
neo. Donde se ve á la par cuan diligente escudrifiador era 
de las cosas naturales, como á un naturalista corresponde. 

En los libros II y dos siguientes, Dt tas utaraoüUs it la 
imagitiacfSH, etc., refiere muchísimos sucesos antiguos que 
en nuestros días sacan á relucir con nuevos nombres los 
que escriben sobre sueños, influencia nerviosa, histeris- 
mo, telepatía, neuropatía, etc., etc. 

No menos interesante es la obra que tituló Oculta Füo- 
xfia, cuyo libro I, De la simpatía y antipatía, trae casos 
curiosisimos sobre infinidad de fenómenos naturales. 

Entre otros, puerto que se ha atribuido á diferentes 
autores la explicación de la formación de los /¿«fai, quiero 
poner aquí sus palabras textuales sacadas del capitulo 44, 
Cómo se vuelven en piedra muchos animales: «De tas 
figuras particulares de piedra advertí en otro lugar de su 
causa; aquí sólo quiero acordar que muchas son por ha- 
cerse petrificado lo que antes era otra substancia con 
aquella figura, volviéndose después en piedra con cierta 
virtud mineral, mas reservando la forma antigua. Esta 
calidad de convertirse en piedra muchas cosas, la advir- 
tió bastante Avicena, y nadie contradice.... Esta, pues, 
digo que e,s la causa de muchas imágenes de piedra, que 
eran antes otras cosas y con sus formas, ahora naturales, 
ahora artificiales, al cabo del tiempo se hicieron piedra 
debajo de la tierra». 

No es ajeno á mi propósito referir la explicación, por 
fenómeno puramente natural, de las lluvias de sangre, 



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104 ROMBHAJB A LTUNEO 

en lo cual el P. Nieremberg se adelanta A su siglo, aveci- 
nándose á los nuestros. Dice as( en el capitulo 87: «El 
afio 1017 llovió en Aquitania tres días sangre. La que 
caia sobre piedra y sobre carne no se podía lavar ni 
quitar la mancha, la que caía sobre madera sí... No veo 
exceda eso á la posilibidad de la naturaleza, y muchas 
veces han sucedido lluvias de sangre, porque los vapores 
de que se fragua la nube, exhalaron algunas tierras colo- 
radas ó sulfúreas. Porque así como los químicos de la mar- 
casita de oro obran lo que ellos llaman sangre de hombre 
bermejo, y es un jugo sulfúreo; de la misma manera 
podrán algunos hálitos de azufre, que suban de la tierra, 
mezclados con otros vapores, representarse por sangre». 
La explicación, como se ve, es química, y aunque no la 
verdadera, no deja de ser probable para aquellos tiempos, 
y demuestra la perspicacia é ilustración de su autor. 

El libro segundo de esta misma obra es *DeI artificio 
de la naturaleza y noticia natural del mundo*. En él se 
ven maravillosos discursos acerca^ de la ñnalidad de 
muchos organiíimos é instintos, del mimetismo, etc. Léan- 
se en especial los capítulos 40, «Los sexos diferentes se 
representan en plantas y animales*; 44, «De la arquitec- 
tura de los animales, singularmente del hombre»; 48, «As- 
tucia de los animales». Mas como Nieremberg es natura- 
lista cristiano y ascético, todo su libro lo concluye con un 
capítulo 108: «Exhórtase i mejor filosofía que la natural, 
con el ejemplo de la naturaleza». No puedo resistir al 
deseo de trasladar aquí, para solaz de mis lectores, algu- 
nas de sus frases. 

«Basta de esta fruta curiosa, basta de lo arcano y ad- 
mirable de la naturaleza. A mejores platos convido á mi 
lector... Pa.se de la Filosofía natural á la moral, de aquí 
á la divina. El admirar A la naturaleza ha de ser para re- 
verenciar A su Artífice, para reformar su corazón, para 
a^irar al cielo... ¿Hacia dónde forcejan las plantas, sino 



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KATURAUSTAS ESPAÑOLES PRBLINHSANOS lOf 

á sobresalir del suelo, á resucitar de la tierra y llegarse 
más A lo alto? Primero consagran al cielo sus frutos que 
los franqueen sazonados al hombre... <¿Qué es este mundo, 
sino un gran templo de Dios, tan ilustrado de lámparas 
como claras estrellas, tan lleob de satrificios como her- 
mosos frutos?... Todo el conato... es subir, es arribar al 
cielo, es avecindarse á su Autor... La Hiedra escala 
blimes muros para empinarse más y estar más cerca del 
cielo. La Vid trepa por el Olmo con la misma ambición.. 
Las Hores lisonjean á las estrellas con una bronca imita 
ciún. . Todo el gesto de la naturaleza es una afectuosa adu 
lación, un cariño amoroso del cielo, un complacimiento 
de Dios... La tierra se disimula en exhalaciones para 
volar á las nubes. El agua se desentraña en vapores por 
verse allí sublimada... Este hipo y esfuerzo de la natura- 
leza procuramos imitar, buscando en todas las cosas al 
cielo y contentándonos de Dios. Ni yo he dedicado mi 
estilo á solo la naturaleza. Villano entretenimiento en solo 
la Filosofía natural... No nos ocupemos del todo en la 
naturaleza, subamos á la gracia... Mientras se parau no 
de lo natural, no sea estéril su contemplación. Mire por 
estas celosías á su Criador y le admire más que A las 
maravillas que mira.» 

No me detendré á examinar la Proliaión á la doetrin» m- 
h»Mí, porque en esta disertación académica reúne Nierem- 
berg algunos de los más notables prodigios naturales que 
podemos leer en los libros que anteceden, con algunas 
nuevas consideraciones y datos ó textos nuevos. 

Hittoria Natura. Lo que llamaríamos ahora pura y 
simplemente Historia Natural, eso es cabalmente la Histo- 
ria NatuTEC del P. Nieremberg. 

Cuál sea su contenido nos lo dice el autor en la misma 
portada de su libro: Historia de la naturaleza sobre todo 
exótica, dividida en XVI libros, en los que se describen 
los más raros arcanos de la Naturaleza, aun los astronó- 



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I06 HOMENAJE k UNNEO 

micos, los animales desconocidos en tas Indias, los cua- 
düpedos, aves, peces, reptiles, insectos, zoófitos, plantas, 
metales, piedras y otros minerales, las condiciones de los 
riosy elementos, incluyendo sus propiedades medicina- 
les. Trdtanse nuevas y curiosísimas cuestiones y expllcan- 
se eruditamente muchos pasajes do la Sagrada Escritura, 
Afládense los libros sobre naturalezas maravillosas y 
prodigiosas de Europa y uno de las propias de la Tierra de 
promisión. 

Hacer el análisis completo de la obra, sobre importu- 
no, seria intolerable en esta breve reseña, ya más larga 
tal vez de lo que convenia. Pasaré de corrida por algunos 
puntos que merecen especial atención. 

Por esta obra principalmente merece apellidarse el 
P. Nieremberg el Plinio de Eipaña, ó, sí se quiere, el 
Buffón ó el Linneo. 

En ella reúne sometiéndolo A mds método cuanto en 
otras obras tiene esparcido. Las cualidades que. estas 
tienen se ven en )a presente mejoradas por el método. 
Los grabados en madera que la ilustran aunque toscos, son 
exactos, y dan idea preci.sa de los objetos que represen- 
tan. Véase, por ejemplo, el pez sierra, el urogallo, la 
sensitiva, etc. 

No pocas absurdidades se refieren lisa y llanamente, 
dejando la responsabilidad á los autores que las refieren, 
y A los lectores el derecho de rechazarlas. La geiuraciÓH 
espmtánea, opinión corriente en su tiempo, resucitada en 
estos dias después de su definitivo sepelio por Pasteur, la 
expone é ilustra con narraciones, algunas sensacionales. 

Los siete primeros libros son en gran parte fisiológicos 
ó filosóficos; el séptimo es lo que llamaríamos ahora Orga- 
nognfia gmeral, el octavo la Fisiolcgia humana. 

El noveno es de los Mamifem. Sobre los elefantes dis- 
curre largamente; describe sus costumbres, su caza; 
narraciones diversas allí se ven aglomeradas. 



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HAtURAUSTAS BSPAÍtOLBS PRBUMNtANÓS ICJ 

El libro décimo trata de las Aves; las cotorras le mere- 
cen atención especial. Nótese que entre las aves coloca 
á los murciélagos, por razón sin duda de sus alas; pues, 
por lo demás, no desconoce su naturaleza. 

De los Ptcn y Rtptiks trata el libro XI, el XII de las 
Serpimíts. La fábula de la remora no podía faltar aquí; 
menciónala Nieremberg con este mismo nombre de fábula . 
Con los peces junta los cetáceos y trata de las conchas á 
título y con oca.sión de ser animales marinos. 

Los Insectos ocupan el libro XIII, corto y escueto, y eso 
que les agrega laK arañas y los zoófitos. No parece que 
gusta.se mucho de esta clase de seres el P. Nieremberg; 
no era entomólogo. 

Mucho más ricos son, sobre todo en plantas exóticas, 
los libros XIV y XV, ambos de Botante». 

En cambio el XVI, de Mineralogía, A pesar de reunirse 
en él no pocos prodigios naturales, resulta incompleto. 

En resumen la Historia Natural del P. Nieremberg es 
de aquellas obras que vivirán largos siglos. Merece ser 
*!onocida y no lo es tanto como debiera "' . Toda la erudi- 
ción de su tiempo en Ciencias Naturales en ella está; 
cuantas rarezas se habían escrito ó se declan, allí se refie- 
ren sucinta ó prolijamente. 

Su carácter es fisiológico, no descriptivo, Apenas 
describe los seres naturales. El autor supónelos conocidos, 
ya con el nombro vulgar, ya con el grabado que exhibe, 
y pónese luego á referir sus propiedades ó costumbres. 
Por esto dije que Nieremberg más se parece á Buffón que 
á Linneo, si bien es muy superior á aquel en erudición, 
inferior en la elegancia del estilo. 



(I) L« apredan los nxarallaUi de boy. Acabo de verU entre 1m 61tl- 
la* adqdisicisací bibliogrlflcaí, par compra, del *UI>foiiri Bolankal Gui- 
ta, de S. Luli (Bltadoi Unidos). 



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tod ÜOliSMAjl i UttNKd 

P. FEIJOO 

El P. Fr. Benito Jeriíniíno Feíjoo nació el 8 de Octu- 
bre de 1676 en Casdemiro (Orense). Antes de cumplir los 
14 años en el de 1688 recibió la cogruUa de San Benito en 
el monasterio de San Julián de Samos. Prosiguió sus 
estudios en los colegios que tenia la orden en Lerez (Pon- 
tevedra) y Salamanca y recibió los grados de licenciado y 
doctor en teología en la Universidad de Oviedo. Empleó 
en el profesorado 40 aftos y de ellos 30, de 1709 á 1739, en 
la enseñanza pública de la Teología. Al jubilarse terminó 
i imprimió su Teatro critico y dió principio á la serie de 
Cartas eruditas. Murió el 26 de Septiembre de 1764. 

Su fama como erudito es superior á cuantos elogios 
pudiera yo tributarle. Fué el P. Feijoo lo que ahora llama- 
ríamos ilustrado. Escribió sobre infinidad de asuntos, mu- 
chos de ellos referentes á las Ciencias Naturales. 

P. FLÓREZ 

El célebre autor de la España sagrada merece colocarse 
entre los naturalistas españoles por su Tratado de Botánica 
y Ciencias Naturales y los materiales que recogió para un 
museo. 

Nació el P. M. Fr. Enrique Flórez en Villadiego (Bur- 
gos) en 1701, á los 16 años ingresó en la orden agustinia- 
na, fué lector de Teología, escritor famoso de los más 
sabios de su siglo y murió en 1773 (lámina 7.^). 

Su villa natal celebró el año pasado con grandes feste- 
jos la inauguración de una estatua que ha erigido & su 
memoria. 



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4énmm>Jt ¿ JSáwM.'i». &ta¡. i> £. ^ 



P. Flórez, o. a. 

(CIM enviado poc el P. Barfclro). 



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JIÚ tíOHENA/K i UHNlfd 

P. D. ANTONIO JOSÉ RODRÍGUEZ 

El P. Rodríguez es el tipo del naturalista pensador 6 
filósofo, como se quiere llamarlo, del biólogo y polemista. 

La Medicina Ugal cuenta al P. Rodríguez entre sus 
padres y progenitores. 

Nació en Mérida en 1705, ingresó en la orden cister- 
ciense, fué monje en el monasterio de Veruela (Zaragoza), 
residió muchos afkos en Madrid, donde murió el aAo 1781, 
Á la edad de 76 aHos, 

Comenzó & darse á conocer por su Paltsíra erítíco-miáica 
impresa en Madrid por los años 1735 y 1736, en la cual 
desenmascaró el charlatanismo de los empíricos y consi- 
guió se sujetase & riguroso examen á los que pretendiesen 
poner en práctica la noble ciencia de Galeno. 

Miis elogios merece su obra maestra FiioUo, impresa 
en Madrid el arto 1776. Su primera parte, que es la que 
hace ú nuestro intento, tiene por objeto demostrar las 
causas finales por el espectáculo del mundo. Muéstrase 
muy leído en los escritos modernos no sólo de los enciclo- 
pedistas, sino también de los ingleses Burnet, Woodward, 
Wiston, etc. En sus doctrinas sobre ciencias naturales y 
físicas es lo que llamaríamos ahora avanzado, rayando en 
audaz, pero siempre dentro del criterio católico, y pro- 
bando con razones contundentes la verdad de nuestros 
dogmas. 

Válese de los descubrimientos modernos para probar 
la verdad de las Escrituras y confirmarlas. Véase su sen- 
tencia sobre la Cosmogonía y Geología, muy digna de 
repetirse en nuestros días: «Lo que inmediatamente .se 
deduce de los textos es el dogma de la creación. Esto era 
necesario, y por esto está claro en las Sagradas Letras. 
Lo demás quedó para 1^ investigación humana, pero con 
altísimo designio, y propio de una providencia eterna. 



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}<ATtjRAtl&TAS BSPAÍ^OLES PRELIKNÉAÑOS III 

Quiso, como nos lo manifiesta la experiencia, que de siglo 
en siglo y de año en aflo fuesen presentándose motivos nue- 
vos, que prueben y confirmen la Sabiduría y Omnipoten- 
cia en los descubrimientos físicos, astronómicos y anató- 
micos». (Cfr. Menéndez Pelayo, Heterodoxos, t. 3, p. 312). 
Ojalá esta sentencia estuviese constantemente ante 
los ojos de los médicos y naturalistas, físicos, quImÍco.s y 
astrónomos, en una palabra, de todos los sabios modernos. 



Fií. 8.- ANTONIO DE ULLOA 
(1716-1795} 

Del nombro de Ulloa andan llenos de libros de Histo- 
ria Natural. Su notoriedad me exime de sus elogios, pero 
me exige presente su retrato (fig. 8) como de una de las 
celebridades y glorias de la ciencia patria. 

EL ABATE HERVÁS 

Para terminar no puedo resistir al deseo de decir dos 
palabras sobre el abate Hervás, aunque parezca me salgo 
de los limites prefijados á mi trabajo, pues Hervás sobre- 
vivió bastantes años A Linneo. No obstante merece colo- 
carse entre los naturalislas prelinneanos, porque Linneo 
ningún influjo ó muy escaso ejerció en los e.studios de 
Hervás. 



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113 HOMENAJE k LIMNEO 

Lo que Linneo es en la Historia Natural es Hervís en 
muchas ramas de las ciencias antropológicas. Él es el 
lazo de unión entre los estudios antiguos y modernos en 
el campo de las ciencias. Su renombre como filólogo es 
inmortal ya que sin disputa Hervis es c\ padre de ¡a Filólo- 
gíacomparada. 



Fie. 9.' EL ABATE HERVAü d 

Lorenzo HcrvAs y Panduro (fij^. ^] nació en Horcajo 
(Cuenca) el 10 de Mayo 173r). Entró en la Compartía de 
jesús el 33 de Septiembre de 1749. Profesó Humanidades 
en Ciíceres y leyó Filosofía en el Real Seminario de Ma- 
drid y en Murcia. En 1767 fué deportado á Italia con sus 
hermanos en religión, Volvió A Esparta por los de 1798 
& 1803. De regreso A Roma el Papa Pío VII le nombró pre- 
fecto de la biblioteca quirinal. Murió en la Ciudad eterna 
el 24 de Agosto de 180<). 

Su obra maestra y magistral es la Historia déla vida del 
Hombre. Cuantos elogios de ella pudiera yo decir son infe- 
riores á los que le han tributado los mayores ingenios. 

Jíonginoa JV^aoás, S. J. 
(I] Clisé tnvUdo por la casa Soler, de Barcelona, con lo» de lu 



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BOIAKICES CATUAKS 

ANTERIORS A LlNNEO O 



|E totes les dcncies naturals, la Botiinica ha 
sígut la que mes y mes notables conreuadors 
* ha tingut entre 'Is catalans, y si altres datos 
no tinguessem ens ho demostraría la segUent llísta de 
géneros dedícats A botanichs catalans per celebritats fo- 
rasteres qui d' aquesta manera testimoniaren ais nostres 
la seua admiració pels llurs trevalls: 
Bahia Laj.— Bahf (Joan Francisco). 
Barnadesia L. fil.— Barnades íMigucl). 
Campdtria Laj. 
Campdma A. Rich. I 

Gimbtmaíia R. et Pav.— Gimbernat (Antonio). 
Masdnaüia R. A, Pav.— Masde valí (Joseph). 



[ Campderá. 



(I) Fracmeot de U *III(torÍi de lea Cicncles NalnraU á Oaialunya d«l 
■iflc XII ■! aiile XVIII. prtmiada perla Socialad Barctíontia át Amigot 
M Fai% y encara no publicada . 



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Ii4 moubkajb á linneo 

Macetrdonia R. A, Pav. — Meca y Bardona (Antoni) pro- 
tector de la botánica en Barcelona, qui cedí el terror 
pera jardf botánich. 

Miamia R. A. Pav. ).,.,,„ 

... . , [ Mico (Francisco). 

MicoHia Lapcyr. \ 

Minuartia Lcefíl.— Minnart (Joan). 

Palaua Cav. 1 

Pfl/aaaR.A.Pav. \ Palau (Antoni). 

Palavia Mcench. 1 

Salvadora L. ^Salvador (Jaume). 

Y comensant la rcssenya deis botánichs catalans ha- 
vém de parlar en primer lloch de mestre Arnait de Vüa- 
nova & qui se cita com á tal ab gran elogi en la majorla 
d' obres, pero lo mes probable es que no sía autor de cap 
obra titulada Herbariuí, Hortus sanitatis 6 cosa semblant 
com alguns han cregut; el metex DecandoUe en sa T^ria 
Elemental, sembla haver incorregut en aquesta equivocació 
quan atribucix al mestre Vllanova la mes antigua classi- 
ficació deis vegetáis per ordre alfabetich, publicada 
en 1508. El Herbarius imprés á Maguncia en 1484, está 
dispost por ordre alfabetich com el.s successius, y I' autor 
d' aquest Ilibrc, reímprés molte vegades, fou Jacobo de 
Dondis, anomcnat Aggregalor patavittus. Lo que Amau de 
Vilanova cscriguí De salubri hortensium usu, res te que veu- 
re ab les obres titulades Hotius sanitaíis. 

Varis son ets manuscrits nntichs de botánica que se 
citen de Catalunya. En Torres Amat parla d'En Saltt 
(Magistri), manuscrit «sobre materias botánicas y de far- 
macia que está sobre pergamino, escrito en el siglo XIV, 
en un vol. en 4.°; faltan muchas hojas; se halla en el mo- 
nasterio de Ripoll.* Ignorém quina ha sigut la fi d' aquest 
Ilibre. 



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BOTANICHS CftTALáNS 1)5 

En la Biblioteca del Rey Martf hi ñgura un manus- 
crít ab aquest titol: tPnprütal áe Us piatiUs.t 

En la Biblioteca Nacional de París hi figura I' segUent 
codex cátala (n." 210): iLibn afifieylal Mastr, k qual parla di 
Ití oiríuts de Ut erbes t de ¡es esputes e deis legums tdtlts jruytts e 
de les carns qui son bries e profihses.t Comenta de la següent 
manera: 

«Donzell es una erba en quaix de calent natura e es 
fortment amarga.» Un segon titol d' aquesta obra es: 

*Lo libre del boa mtestn de midifinit Ma^er de les virtuls de tes 
erbes.* 

Lo P. Villanueva el parla de un altre manuscrit ab 
aquest titol iLlibre apülat Macer» existenl en I' arxiu de la 
Catedral de Valencia, del que diu conté un tractat de les 
plantes y Uurs virtuts, de que podrien aprontarse ab utili- 
tat els botánichs mnderns. 

En Corminas cita també com existent en el monestir 
de Scala Dei una Botánica en vítela ab moltese-s tampcs de 
plantes iluminades. 

El primor botánich cátala qui realment mereix el nom 
de tal y de qui's te noticia, es el doctor Francisco Mica, na- 
tural de Vich hont nasqué en 1528. Se dedicA al estudi de 
la botánica; trobá varies y curiosos plantes en moltos 
parts de Catalunya; herborisá també per Castilla y Ex- 
tremadura, particularment en les serres de Guadalupe; 
dibuxá moltes planes que dona á conexer á Delachamp, 
sent una d' elles la desconeguda y hermosa Orella d' os que 
anomená Aúnenla ursi Micoiai y Linneo després Verbascum 
Micomi, incloentla aquel! en sa 'Historia geiuralis piantarum* 
Lyon 1578, junt ab altres 30 ab elogís merescuts pera el 
botánich de Vich, qui allavors exercía la medecina á Bar- 
celona, y felicitantlo peí seu descubriment. Richard dedi- 
ca després aquesta planta, cambiantli '1 nom ab el del seu 

(t} viaje lilermiio A Ib* Iglcti» de EspaBa, lam. t, pl. 140. 



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Il6 HOMENAJE k LINNBO 

compatriota Ramond; pero el traductor de Richard, En 
Pere Felip Motilau en una nota posada á la plana 213 del 
tomo segon (Barcelona 1831) hademostrat aquesta usur- 
pació; apoyantse en les regles que dona Linneo, y cita el 
meteix Decandolle en sa Ttoría de la Botánica pera la íor- 
mació de géneros nous ab les especies deis antíchs. No 
obstant axó el meteix Decandolle confirma el robo anome- 
nant Ramcíidia f^renaica a\ Verbascum Aíiamiil^mneo, anome- 
nada vulgalmertt tHerbamoreiura, ■ü Oreüa cP 6i* . Elsbotáni- 
chs del Perú y Xile donaren el nom de Miconia á un género 
nou de la decandria,del que descrigueren quatre especies. 

El siglo XVII es el sigle de la botánica catalana. La 
familia Salvador, En Juan, son fill Jaume y sos nets 
Juan y Joscph, omplen tot el sigle y part del segUent, 
podentsc considerar com cls verdaders iniciadors del re- 
naixement botanich espanyol. Aquestos distingíts natura- 
listes han sigut ja estudiáis en erudites biografíes, pero 
'1 seu elogi complert está encara per fer; cal estudiarla 
mellor la seua obra meritfssima. Nosaltres nopodém fer 
mes aquí que presentar una síntesis d' ella. 

Rn Joan Salvador y Boscá fou el primer qui obtingué 
nom cientifich. Na-squé A Calella en 1598; en 1516 estudia 
farmacia á Barcelona, sent dexeble de Mico, á qui ajudá 
en r estudi de les plantes de Montserrat y Valencia en- 
viados á Dalechamp; fou tal el seu afany pera 'I conexe- 
ment do les plantes y la seua afició á les exploracions bo- 
tániques, que á principis de 1622 dona la volta á tota 
Espanya. sens dexar de visitar les tocalitatats del inte- 
rior, empresa de gegant per aquell temps. At tot y les 
seues ocupacions d'apotecari, jamay abandona 1' estudi 
de les plantes que li proporciona ocasions pera donarse á 
conexer á molts sabis extrangers ab qui tingué correspon- 
dencia, especialmcnt ab el Paro Barrcllier, autor de una 
excelent obra hont hi há descrites y dibuxades moitcs 
plantes espanyoles. 



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BOTANICHS CATALAMS II7 

En Jaamt Salvador y Piirol, el Salvador per excelencia, 
estudia la farmacia á Barcelona de hont era flil (1649) y 
quan ja conexia quasi totes les plantes de sa térra, gra- 
cies á son gran talent y aficíó, marxá a Franca pera per- 
feccionarse en les ciencies á que s' havfa dedicat; els pro- 
fessors de Montpeller el tractaren no com á dexeble, niño 
com á company; d' alli passá A Marsella y després á To- 
losa, dexant en totes partí tanti bons recorts del seu gran 
talent que quan Tourncfort, cstudiant allavors de Mont- 
peller, vingué per primera vegada á herborisar á Catalu- 
nj-a, porta per ell cartes de recomanacíó deis sabis del seu 
país. Joan Tournefort, abans d' anar á París, sortl de 
Montpeller en 1681, pera recorre 'U Pirineus, la part de 
Catalunya que encara no conexia y '1 regne de Valencia; 
Salvador 1' acompanyá pert tot arreu, herborisant junts. 

Ab els viatges aumenta '1 museu de historia natural 
que ell comen^A á formar y sobretot l'herbari. D'aquest 
diu En Costa ''> qui encara pogué estudiarlo abans de la 
seua pérdua total: «El herbario verdaderamente impor- 
tante para la Flora catalana, es el que creó Juan Salva- 
dor hace dos siglos, aunque principalmente enriquecido 
por su hijo Jaime y el hijo de éste, Juan, ambos con- 
temporáneos y corresponsales del célebre Tournefort. 
Dicho herbario es sin duda el mejor, por no decir la 
única joya del museo de los Salvadores, bien que el tiem- 
po y otras causas hayan producido verdaderos estragos 
en sus ejemplares. Contiene esta colección un número de 
plantas vasculares catalanas (miis de 600) recogidas, pre- 
paradas y determinadas por sus autores, con datos cir- 
cunstaciados y exactos sobre su habitación, estaciones y 
filiación de las mismas; contiene además la colección casi 
completa de las plantas procedentes del viaje científico 
que en 1700 hizo Tournefort al Levante por el encargo de 
Luis XIV; otra del Jardín y flora de Montpeller, muchas 
(I) iDircHlDCGidn i Im Flan de Catalulta. Barcelona, 1661. 



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tlS HOMENAJE i LINNEO 

especies del Jardín de París, del de Liún, etc., proporciona- 
das unas veces por los Tournefort, Jussieu, Vaillant y 
otros célebres naturalistas óbien recogidas por los mi-imo > 
Salvadores. Existen ademSs en dicho herbario numerosoi 
ejemplares procedentes del viaje botánico que hicieron 
por la Península en 1776 Juan Salvador con Antonio y 
Bernardo Jussieu, habiendo ya en !71! herborizado el 
primero en lasBabares, formando por junto entre toda; 
una colección de mus de 5.000 espacies, ordenadas y 
determinadas primero por Jaime con arreglo al Pinax de 
G, Bauhino y después por Juan su hijo, con sujeción al 
método ó Instiluíiones ni herbaria de Tournefort. En 1793 
añadió el abate Pourret al pie de las papeletas escritas por 
Juan Salvador los nombres genérico y específico de la 
nomenclatura Linneana, mereciendo censura primero de 
Lagasca, que también dejó notas sueltas en dicho herbario 
en 18.J1, y después de Colmeiro sobre la manera poco res- 
petable de invadir las papeletas originales de Salvador. 
El herbario Salvador fué para el Sr. Colmeiro la 
fuente principal de las citas en todos sentidos que entran 
ii formar su trabajo, pues en la mayoría de los casos trans- 
cribe dicho señor los datos de localidades, terreno, época 
de florescencia, etc., que constan en el misino herbario». 
Una altra obra de gran trascendencia portada A 
cap per en Jaumc Salvador íou el célebre Jardí Bota- 
nich format en sa masía Sant Joan Despí, que era, si no 
el primer, el mes rich que s' havfa concgut fins allavors 
íl Espanya. Reuní y conreuA en cll moitcs plantes indíge- 
nes y exótiques, tant de les útiis íl la medecina y A la agri- 
cultura, com de les que of erien un interés merament bota- 
nich. Aquest jardí arriba A ser després molt mes curios, 
peí cuidado que tingué son fíll Joan en enriquirlo, abquan- 
tcs preciositats y rareses progué trovar en varis jardins 
d' Europa que visita. Axis hi hagué temps en que 's par- 
lava d' ell com d' una maravella fins entre "Is floristes. 



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e6riiitiiy'c li Siniite.'Stt. ^laa. ít $ 



Jalme Salvador 

taina dtl Musta Uarlorell ilt Barco 



Clisé de La Honiiiga rfí Oío. 



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I20 HOMENAJE i LIHNEO 

«Yo tinguí el gust de veurel, diu Pourret, per primera 
vegada en 1783, y vaig quedar sorprés de la multitut de 
plantes y arbres estrangers que encara quedavan, mes 
per desgracia els frets del hivern de 1783 A 84 gelaren la 
major part y avuy (1796) sois se conserva ab cuidado lo 
que perdonaren els gels. 

Vegl allavorsalguns individuos del Wo/iífScAi»»j«wUíL.) 
grossos com roures, el aguacate (Launis Persea LJ que do- 
navra fruyt; una especie de xirimoya que per ses íuUes 
semblava ser la Amona rettculata L; la guayacaita ó sia Dios- 
pyros hlus, encara que no convinga del tot ab lo descrip- 
ció de Linneo; varíes especies de Mimosa de L., entre eljes 
la Acacia Faruesiaua, el Julibrisin, etc.; algunes cacles, 
entre altres la tomtntosa, de la que me 'n vaig endur Ue- 
vors pera 'I real jardí de París, hont no era coneguda; 
en fi, una serie molt crescuda de Gtranium, Cactus, Alet, 
Crassula, Mesembrianthemum, CotyUdoH, Sidum, Sempervivum, 
etcétera, sense comptar altres moltes plantes liliácees, 
Uenyoses y herbácees, etc., qual catalech seria molt 
nombres.» 

Segons En Colmeiro encara existien alguns recorts 
vius d' aquest jardl de Salvador en 1844, entre ells, una 
palma (Chamarops humilis) notable per la seua altura. 

La fama d' En Jaume Salvador s' extengué per tota 
Europa. El princep de la Católica li escrivía molt sovint 
consultantli assumptos de botánica; el célebre Joan Ruiz, 
que r havla conegut á Barcelona, prenia'ls seus concells 
desde Inglaterra y Pau Boccone Ir regalava ses obres 
acompanyades de ks plantes de Sicilia. 

Quan arriba son fill Joan &. Barcelona de retorn de ses 
glorioses espedicions, se trobava allf la cort del arxiduch 
Caries, qui després fou emperador d' Austria, y se sor- 
prengué nostre Joan al veure convertit el Museu de son 
pare en una academia hont se discutien pels facultatius 
del arxiduch y de les nacionS aliades que hi acudien, 



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BOTANICHS CATALANS 121 

punts de farmacia, de medecina, de botánica, de litera- 
tura y de matemátiques, quiscun en la seua llengua. 

En Joan Salvador y Riera, ñU gran d' En Jaume nasqué 
á Barcelona en 1683 y heretá de sos pare y avi Uur añciú 
á. la historia natural. En Quer en lA un elogi molt gran, 
pero 'Is fets en que s' funda son tan equivocats que es 
precís aclararlos en honor A la memoria d' En Jaume 
Salvador, perqué á 'n aquest deuen principalment els 
Salvador la seua fama. (Fig. 10 y lám. 8.*) 



Fit. 10. UUSEO HARTORBLL. DB BARCELONA 
Eilaluai de Atara y Salvador 

(Clii< del Sr. SantiBdNa). 

En Joseph Quer diu, traduhint 1' elogi curt pero sublim 
que fa Tournefort en son Isagoge de Jaume Salvador, á qui 
anomena gmlis sua Phonix, tque D. Juan mereció del rey 
crístianisimo el título de explorador y compañero de Tour- 
nefort, en la exploración de España y Portugal y aun en 
la de Levante, A la que los negocios de su casa no le die- 
ron lugar, lo que sintió mucho el dicho Tournefort por la 
falta de tan amable compañía.* (O 

Es d'advertir que no fou En Joan y sí En Jaume, son 

(I) Plor. Bip. ton. I, pl. S45. 



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t32 HOMENAJE k LINNKO 

pare, qui herborisá ab Tournefort & Catalunya y Valen- 
cia, y que 'I primer no havia nascut encara quan el bota- 
nich francés vingué á dits llochs, y quan torna en 1688 á 
visitar la part d'Espanya que encara no conexia, tenia 
En Joan 5 anys solsament. La primera vegada que Tour- 
nefort y Joan se se conegueren fou & París en 1705, aixó 
es tres anys després d' haver tornat el primer de son viat- 
ge á Llevant: queda donchs demostrada la equivocació 
de Qucr. 

Joan Salvador se gradúa de Mestre en Arts en la 
Universitat de Barcelona en 1700, dedicantse desde alla- 
vors al estudi de la farmacia y de la historia natural, 
qual gust havfa mamat al costat de son pare, y feu ab 
aquest varis viatges y herbor¡sacions,á ff de distraures de 
les ocupacions del laboratori. Jajaume 1' envía á estudiar 
la química, la botánica y la anatomía A Montpellcr hont 
acquirí un crédit extraordinari entre estudiants y pro- 
fessors; allí forma un herbari quasi complert del jardí y de 
la flora de Montpeller. Aprofitant la temporada de vaca- 
cions fcu un viatge per tota la Provenía en companyía 
de M. Garidel y M. Feuques ab tant fruyt que son pare 
resolgué enviarlo á París al costat de Tournefort que 'I 
festeja é ilustra molt durant els 5 mesos que estigué á son 
costat, regalantli entre altres coses la colecció quasi 
complerta de ¡espiantes recullides en son v i atgeá Llevant. 
A París concgué molts academichs notables y conserva 
desde allavors estretes relaciones ab Jussieu, Vaillant, 
Danti d' Isnarcl y altres; després viatjá per quasi tota 
la Italia, tornant á Barcelona ab un itínerari de son viatje, 
pié d' obserracions y una gran quantitat de plantes, mi- 
nerals, petrificacions, etc. 

En 1712 herborisá per les ules Balears, sent el primer 
que ho feya, y les plantes recullides les publica Boerhaave 
en el Index alUr plaularttM qua íh Hotlo Académico LugduHO — 
Batávo aluntur. — Ltidtn 1720. Pero s' deu trovar una noticia 



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AÚTANlCIlS CATALál4S 1^3 

mes complerta segurament en el Catalogas platitanim rano- 
ntm m insttJis Baiearicis anuo 1712 oburvatarum, manuscrit de 
la biblioteca deis Jussieu. 

En 1715 la Academia de Ciencias de París el nombra 
académich corresponsal á proposta de Jussieu, y al any 
seguent acompanyá 'n si aquest en son viatge per Espanya 
y Portugal, 

Salvador Riera adopta la nomenclatura de Jussieu, que 
sembla la posa en son darrer herbari, sens altra adició que 
¡'habitat de cada planta, si be pera son us particular for- 
ma un itínerari cataU en el que reuní totes les particula- 
ritats de son viatge que no pertanyien á la botánica y que 
existia manuscrit en la biblioteca del Museu Salvador ab 
aquest titol: «Viatge de España y Portugal fet per ordre 
de S. M. Christianissima Lluis XV y de Monsenyor lo Duc 
de Orleans Regent de Franca desde lo mes de Octubre 
de 1716, fins lo mes de Maig de 1717, inclussive; essent 
per -companys M, Antoine de Jussieu Etoctor en Medicina 
de la Facultad de París, Demonstrador de Plantas en lo 
Jardí Real de París, de la Academia de Ciencias de París, 
etcétera; Mr. Philippe Simoneau, gravador de la Acade- 
mia; Joan Salvador Apothecari de Barcelona; y Bernard 
de Jussieu, germá de Mr. lo Doctor, estudiant de Medici- 
na. Havent fet diferents observacions Botánicas, Médicas 
y altres per la Historia Hatural abalgunasdeGeometrla.» 

Com fins aquest periodo de la seua vida sois havía tin- 
gut temps de recullir, procura desseguida posar en ordre 
les seues coleccions. Refundí 1' antich herbari de son pare 
en el seu y seguí escrupulosament les institucions de Tour- 
nefort, sense oblidar tots els sinónims que porta aquest 
autor; afegí á cada planta el lloch de son naxement ó de la 
persona que li havía comunicat, y alguns cops el temps 
en que Soria, qual trevall material degué ser molt llarch 
y penós donchs tot ho escrigué de la seua má. 

Es molt estrany que no 's trobe en tot 1' herbari cap 



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tJ4 HOMBHa;e Á LtNNSO 

observado sobre les plantes rares que conté, lo que fá sos- 
pitar la existencia de un registre separat que tampoch se 
coneix, y si sois alguns catálechs, entre "Is que hi havía un 
paper escrit ab lletra del propi Joan Salvador y que indi- 
ca un porgecte ó un íragment de una obra perduda que 
deya axis: iBotanomiuticoitCaíaloHicutn, sivtCattüogus PUmtaritm 
qua in Caiahnia Moníibus, Sytvü, Pratis, Campií et maritimis 
spoHÍe tuucuHiur, tum illarum qua aliqtta cultura indigaií . . .. Cum 
lUMominatione locorum, ubi proventuní ac mensium quibus vigent tt 
ñonnt..i. Nec tton virtutitjuxta ntoUricorum principia a Celeberri- 
mis Auctoribut desumpia-, compiurimeeqm ptoprio txptñmtiAo coh- 
ñrmata breviter exponuntur..,, Variis iconibiu deseription^usque 
itiustrafur. . . . Audore. . . .> 

Ademes d' apó els unichs manuscrits que se citen 
com pertanyents A En Joan Salvador, son un tCataioguí 
plantaruM, qua út /urbariit más demoiatranturt que 's conser- 
vava en la biblioteca de la familia; el 'Cataíogus plantarum 
rariorum in insulis Baltatibm auno 1712 observatarum* que exis- 
tia en la biblioteca deis Jussieu; y unes tObservaciones sobre 
varias plantas raras que st crian m las mcntañas de Montserrat y 
otros parajes tU Cataluña; manuscrit del Jardí Botánich de 
París que s' atribueix á loan Salvador. 

En Joseph Salvador y Riera, fill d' en Jaume, fou també 
un distingit botánich, se gradúa de apotecari en 1718 y 
ana á Montpeller A estudiar la química, la anatomía y la 
botánica. En 1725 ana á herborisar á la illa de Menorca 
de hont porta moltes plantes que no havía trobat son ger- 
má en alta época; també herborisá per Italia. 

Aquesta es, resumida, la historia cientlñca deis Salva- 
dor; es devades que '1 bibliófil busque noticies de les se- 
ues publicacions perqué no les trobará, tot lo mes trobará 
les anteriofs noticies deis manuscrits, pero l'historiador 
al meditar sobre la obra deis Salvador, hi veu els fona- 
ments de tot «n renaxement científich. EUs no publicaren 
res, pero facilitaren á tothomllurs observacionsy sobretot 



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BOTANICHS CATALAHS 1^5 

infiltraren enl'esperit de moUsTamor ál'estudi de la 
natura y ab son Museu y Herbari facilitaren I' ostudí á 
varíes generacions. 

Com á naturalista botánich podcm considerar al jesuí- 
ta P. Francisco Colin de RipoU qui morí á Filipines en 1660, 
y tres anys després se publica una obra seua titulada 
Labor evangélica que es la historia de la Companyia de Je- 
sús A Filipinas, y en ella hí há algunes noticies de les 
plantos mes útils d'aquelles ¡lies. En 1866 se publica A 
Madrid la tlndia Sacra* del meteix autor que, entre altres 
coses, tracta de varíes produccions vegetáis mencionadcs 
en r Antich testament. 

Dexeble d' En Jaume Salvador fou En Joan Minuart 
nascut á Barcelona en 1693; fou apotecari de Sant Cugat 
del Valles, y després del exércít. Se dedica especialment 
A la botánica, comensant á Barcelona y continuant sos 
estudis á Italia y á Franca al costat de distingits natura- 
listes, herborisá en tots aquestos punts, en els voltants de 
Madrid, en Sierra de Avila, Pedroches de Córdoba y 
montanyes de Catalunya, sol unes vegades y altres en 
companj'ía de Quer, Bolos y Vélez, formant un rich her- 
bari; tingué relacions ab els botánichs notables de la seua 
época, entre ells ab el gran Linneo qui I' aprecia molt y 
admeté en son obsequi el género Minuartia, de la classe 
triandria y ordre triginia que li havia dedicat Lceffling. 

Al establirse el Real Jardl Botanich de Madrid en la 
horta de Migas Calientes, fou destinat per Real Ordre de 30 
de novembre de 1755 pera segon professor de botánica, 
sent el primer D. Joseph Quer, y continua en dit cárrech 
fins que morí en 1768. 

Publica les segllents obres: *Cerviana sub auspiciis ill»' 
sírissimi virt D. JosepU Cervi. Madrid 1737.1 *Coiyledcn hispa- 
nica. Madrid i739>' 

.^orberí Fonl y Sagué. Pbre, 



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c^itnsñ i Xmnts.-iei. Útf^. U $. ^. 



D. Andrés Laguna 

CoHdt palatino, MidUo de Cámara del Emperador Carlot V 

1499-1560 



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'J(?«Sa«S?'iSft«2!?^S>¿iS>'5^»¿2»KÍ^ 



Andrés Laguna 



k s innegable que la ciencia es tanto más atractiva 
' y seductora, cuanto míls adelantada está: por 
o es más de admirar la laboriosidad y la per- 
icia de todos aquellos que dedicaron su actividad á 
la Botánica, antes de que el genio extraordinario del gran 
naturalista sueco A cuyo nombre rendímos tributo en este 
acto, la diera aquel vigoroso empuje metodizador y la 
enriqueciera con aquel sin número de personales observa- 
ciones, convirtiéndola en una ciencia asequible y racio- 
nal. Linneo no sólo hizo botánica sino que hizo también 
botánicos y á partir de él la hermosa ciencia del mundo 
vegetal fué fértil campo donde numerosos y distinguidos 
observadores cultivaron sus valiosos dones é inmortaliza- 
ron su nombre, Pero ¿y antes de Linneo qué había de la 
botánica? ¿qué atractivos podía tener esta ciencia? algu- 
nas escasas y primitivas observaciones de los peripatéti- 
cos, largamente comentadas al sobrevenir el renacimien- 
to, pero no continuadas por desgracia sino por muy 
coatados investigadores en el gran lapso de tiempo que 
transcurrió desde la desaparición del último discípulo 
del gran filósofo de Estagira hasta la aparición de 
Linneo en el mundo de las Ciencias Naturales. 

Ninguno entre los botánicos españoles prclinneanos es 
tan digno de loor por su amor A los estudios botánicos y 
por haber contribuido á su vulgarización como el ilustre 
médico segoviano Andrés Laguna á cuyo recuerdo dedi- 
camos entusiastas, estas mal perjeftadas liqeas, 



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t28 Homenaje á liMn^ú 

Andrés Fernández Vcliízquez de Laguna, nació en la 
ciudad del Eresma hacia el aiío 1499 en donde hizo sus 
primeros estudios y muy especialmente los de latinida- 
des, que enriqueció en la Universidad salmantina con el 
estudio de la dialéctica y en París con el de el griego y 
la medicina. A partir de la terminación de sus estudios 
hasta su muerte acaecida en \~)tí) fué la vida de Laguna 
una serie continuada de triunfos alcanzados justamente 
por su inmenso valer y por su amor desinteresado é infa- 
tigable al trabajo. 

No pretendemos hacer una biografía de Laguna, entre 
otras razones poi*que su gran personalidad tiene muchos 
aspectos y A nosotros nos toca solamente en esta ocasión 
juzgarle como botiinico, pero aún contentándonos sólo con 
mirarle bajo este aspecto parcial, hay mucho que decir 
de este esclarecido hijo de Scgovia que fué ú ni.ls de un 
botánico eminente, un sabio y preclaro catedrático, un 
médico cuya asistencia se la disputaron emperadores, 
prelados y magnates, un políglota y especialmente hele- 
nista profundo y erudito, un escritor elegante y castizo 
del idioma castellano ú pesar de poseer muchos extran- 
jeros, uno de los más prestigiosos defensores de la reli- 
gión durante las turbulencias de la reforma y sobre todo 
un hombre de generosos, filantrópicos y humanitarios 
sentimientos, que demostró en el arriesgado ejercicio de 
su profesión médica durante las pestes que asolaron á 
Flandes á Hrabante y á Metz en donde le hicieron pres- 
tar juramento deque volvería antes de tres meses cuando 
tuvo que marchar de dicha población, requerido por 
incesantes súplicas de la ciudad de Colonia. 

Como sucede á todos aquellos grandes hombres en que 
se auna una gran inteligencia con una voluntad firme, más 
perseverante é inquebrantable, no le faltaron á Laguna 
honores, pudiendo decirse de él, que es uno de los hombres 
prestigiosos de su tiempo. Maestro por la Facultad de 



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Áht)Rés LAGUNA tl^ 

Medicina de París, Catedrático de la Universidad de Al- 
calá de Henares, en cuyo cargo se distinguió por su celo 
y cariño por la enseñanza. Doctor por la Universidad de 
Bolonia, por la que fué nombrado en 10 de Noviembre de 
1545, Soldado de San Pedro, Caballero de Espuela de oro 
y Conde palatino, con cuyos nombramientos le favoreció 
el papa. Médico de cámara del emperador Carlos V, del 
cardenal Francisco Bobadilla y del Papa Julio III durante 
su estancia en Roma; tales fueron con otros que pudieran 
agregarse los principales honores que disfrutó nuestro 
ilustre segoviano. 

La obra más saliente de Laguna como botánico, es sin 
disputa la traducción & nuestra lengua del libro de mate- 
ria médica de Dioscórides, cuya primera edición se pu- 
blicó en Amberes en 1555 y de la cual se hicieron después 
once, 4 en Madrid otras 4 en Valencia y 3 en Salamanca. 
El Dioscósides de Laguna escrito con una galanura de 
lenguaje que acreditan A nuestro biografiado como uno 
de nuestros más atildados estilistas, avalorado con nume- 
rosas observaciones personales, ilustrado con 650 graba- 
dos y cuya publicación se debió al deseo de Laguna de que 
no faltara en España una traducción de tan importante 
obra que había sido ya vertida á casi todos los idiomas, 
contribuyó extraordinariamente á difundir en España los 
conocimientos botánicos de su época y á reclutar adeptos 
á los estudios de observación, abandonados por completo 
durante los tiempos medioevales y cuyo renacimiento se 
hizo por inspiración de los textos clásicos. 

Serla, sin embargo, injusto juzgar á Laguna como uno 
de tantos eruditos traductores y comentaristas que flore- 
cieron durante el renacimiento, pues si bien en su labor 
cooperó con sus contemporáneos, más atentos á estudiar 
que á observar y su espíritu no pudo escapar á ciertas 
preocupaciones y vulgaridades propias de su época, en 
sus escritos y anotaciones so echa de ver su genio obser- 



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Ijd llOHEKAJS k LINNÉO 

vador que acredita también su afición á las colecciones de 
objetos naturales y su deseo de marchar i Egipto y Ber- 
berfa, para especular aquellas regiones, no contento con 
lo mucho que había observado en sus largos y numerosos 
viajes, cuando trataba de dar á tuz su traducción de Dios- 
córides, en la que puso un entusiasmo y una actividad, de 
la que pueden citarse pocos ejemplos. 

Pero sobre todo hay un hecho que basta por si solo 
para demostrar que para Laguna no era la botánica una 
ciencia de biblioteca, sino que por el contrario, apreciaba 
la experimentación como el medio legitimo de llegar al 
conocimiento de los seres vegetales; tal es el de invitar á 
Felipe II en la célebre carta nuncupatoria escrita en Am- 
beres á 15 de Septiembre de 1555 é impresa á la cabeza 
de su Dioscórides, á que estableciera un Jardín Botánico, 
pretensión á la que accedió gustoso el monarca, estable- 
ciendo el Jardín Botánico de Aranjuez, el primero en Es- 
paña desde el tiempo de los Árabes, anterior en muchos 
años á los de Paris y Montpeller y que puede rivalizar en 
antigüedad con los de Padua y Pisa. 

Sí el Dioscórides de Laguna fué el monumento botá- 
nico más grandioso que ha legado nuestro ilustre sego- 
viano no fué el único. Su espíritu infatigable se revela en 
las 25 obras que ha dejado escritas, de las cuales más de 
cinco tienen carácter botánico y en todas ellas es Laguna 
el mismo infatigable trabajador que dedica los pocos ratos 
de descanso que le deja el ejercicio de su profesióri y las 
atenciones de sus innumerables obligaciones á la vigilia y 
al trabajo, combatiendo con él las nostalgias de la vida 
aislada en países extraños. 

Tal es, & grandes rasgos, un bosquejo de la vida de 
este Linneo español que predeció en más de doscientos 
aAos al inmortal botánico sueco, gloria de la humanidad 
y de su patria. 



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EL P. PEDRO GIL, S. J. 



NOTA BIBLIOGRÁFICA 



A ocasión del Homenaje á Linneo me invita á dar 
f alguna noticia de una obra que se conserva en 
S^-iji^ la biblioteca del Seminario de Barcelona. 
Se trata de un libro manuscrito del año 1600, escrito 
en catalán, que forma un tomo en 4." menor de unas 200 
páginas, de las cuales sólo unas 90 se refieren á Historia 
Natural, y de las demás, unas se refieren á vidas de 
santos, y otras quedan en blanco. Su autor es el P. Pedro 
Gil, S. J-, tres veces Rector del Colegio de Barcelona, 
una vez Vlceprovincial y otra diputado de una Congre- 
gación general. 

Dicho Padre se propuso escribir una Historia de Ca- 
taluña, que abarcara en su primera parte la historia ' 
físico -natural -económica; en la segunda la historia polí- 
tica, y en la última la historia eclesiástica. Plan á la ver- 
dad bien sencillo y natural, pero de tanta extensión qup 
supone en el autor alientos nada comunes ó vulgares. Por 
desgracia el autor se quedó en la primera parte, y ésta 
aún no bien completa, que intitula: «L. I. de la Historia 
de Catalunya en lo qual se tracta de la Historia ó descrip- 
ció natural, 90 es de cosas naturals de Catalunya.» 

Llama desde luego la atención en esta obra la divi- 
sión tan adecuada que sin decirlo hace de la Histori^ 
Natural en Mineralogía y Geología, Botánica y Zoología; 
que comparando el libro con otros contemporáneos suyos, 



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133 HOMENAJE í LtNNBO 

bien podría decirse que se auticipó A su época en el orden 
de tratar de semejantes asuntos. Y si bien es verdad que 
no los discute y dilucida con el criterio científico de 
nuestros días, porque ni estas ciencias habían llegado A 
tanta altura*, ni el autor se lo proponía; todavía la traza 
que tuvo en dar á conocer la utilidad que las artes y ofi- 
cios pueden reportar del estudio y conocimiento de la 
naturaleza y de lo que se contiene en ella, aumenta el 
interés del libro y acrecienta su mérito. Porque no una 
que otra vez, sino en todo el curso del libro, en tratando 
de un objeto cualquiera, aí\ade luego para qué sirve, cómo 
se puede beneficiar y los procedimientos más en uso por 
aquel tiempo. 

Esto dicho asf en general, vengamos A lo particular, 
en donde veremos algunas cosas curiosas, no perdiendo 
de vista el tiempo en que se escribieron. 

Comienza su trabajo el P. Gil con una división del 
globo terrestre en tres partes: Asia, África y Europa, y 
no quiere expresamente tratar de las ludias, porque por 
ser entonces reciente su descubrimiento, dice, no se 
puede tener exacta noticia de ellas. Pondera después bre- 
vemente la superioridad del pueblo europeo sobre los 
demás en poder, valor, letras y virtud; luego seflaia la situa- 
ción, figura y productos de España y entra en el estudio 
orográfico del Principado catalán, enumerando los mon- 
tes, valles, fuentes, ríos, lagos }• mares, haciendo algunas 
observaciones de paso, entre las cuales merece citarse, 
porque no hay tiempo para más, lo referente á la cascada 
de San Miguel del Fay. 

En el c. 6 empieza lo que podemos llamar la Mineralo- 
gia di Cataluña. De Monjuich dice que, atendida la gran 
cantidad de piedra extraída y la poca disminución por el 
monte sufrida, se debe deducir que ha crecido y crece 
actualmente. Cita cuatro clases de piedra de aquella 
montaña: blanda, dura, más dura y durísima. Habla de la 
molasa del Campo de Tarragona, del jaspe (mármol) de 
Tortosa, del alabastro (sin localidad), de los cristalls (cuarzo 
hialino) de Viladrau, de la turquesa de Montnegre y Hos- 



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KL P. PEDRO GIL I3J 

talrich (ienm uHa falta, dice, que ixen un poch escaldadas), 
de las ágatas de varios puntos de Cataluña, de las amatistas 
(no cita localidad), de la cornerina de La Pnbleta. 

El azufre no se halla en mina abierta, según el autor, 
más cree que no sería difícil hallarlo, si's fes diligencia, ha- 
vtnthi á CathaluHya tantas fonls i'aigua caienta que ordinartamtnt 
teñen las calitat del sofre. Menciona la galena de Hostalrícl) y 
Falset; el nitro, dice encontrarse en muchos puntos; vitriolo 
6 caparrosa verde en Tortosa y Poblet, juntamente el alumbre. 

Entre los animales incluye al coral, del que dice que 
tiene más brillo y consistencia que el de otras partes: 
habla especialmente del que se halla entre Palamós y 
Francia. 

De la sal común habla en todo un capitulo muy largo y 
bastante pesado por las muchas propiedades y sobre todo 
comparaciones vulgares, pueriles y algunas hasta ri- 
diculas. Admite una división en sal pétrea, acuátil y 
fósil (sic). 

Trata en et c. 10 del hierro, plomo, del cobre, de la plata y 
del oro de nuestro Principado, comenzando muy formal 
con estas palabras: De llautó no's troba en Cathalwtya, que 
deli hi Maja mina . En cambio el hierro es muy abundante y 
bueno, no así el plomo y el cobre, pues todo el que se 
utilizaba entonces en Cataluña venía del extranjero, por 
ser demasiado cara la mano de obra, para la extracción 
del nuestro. Se aprovechaba no obstante ei «jwí ultramarino 
de Poblet y Montalegre, «que es tingut per un azul (sic) 
purissim y perlectissim, qual en son género se puga 
trobar.» 

Por lo que toca A la plata cree el Padre que debió ser 
muy abundante en las provincias catalanas, como lo de- 
muestran, dice, las minas abandonadas de Prades, en 
donde había cuevas inmensas, y las de otras localidades. 
Funda además su opinión, y no parece despreciable su 
fundamento, en el nombre Argíuiera que llevan muchos 
lugares catalanes. Por la analogía entre los nombres 
agen* y argent m menciona en este sitio el mtreurio, que sólo 
se halla, dice, después de las lluvias en los torrentes de 



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I34 HOUENAJB k LIHNEO 

Perelada, Corbera, Tordera y otros, mas no en mina 
abierta. En los mismos y en cl rio Segre, se encontraba 
ci oro; pero si por lo que respecta al oro del Scgre merece 
cl autor entero crédito, pues asegura que algunos explo- 
tadores de su tiempo se enriquecieron y alguno» se arrui- 
naron, no parece que se le haya de prestar igual asenti- 
miento en cuanto á la existencia del oro en Perelada. Por 
lo que escribe, más bien que de oro, parece tratarse allí 
del oro y plata dt gato, ó sea simplemente de la mica. 

Heme entretenido tanto en esta parte, porque me ha 
parecido que era lo mis importante del libro del P. Gil, y 
también porque lo restante vale á mi parecer mucho 
menos. En la Botánica no hace más que citar las plantas 
más vulgares, ponderando sus propiedades y aplicaciones 
varias que se pueden hacer de ellas para la construcción, 
alimentos y medicinas, todo mezclado con las comparacio- 
nes y opiniones propias de aquellos tiempos al estilo de 
los PP. Granada y Níeremberg. 

Lo mismo ó cosa parecida puede decirse de la Zoología, 
por lo cual desisto de pasar más adelante en el examen de 
una obra que por otra parte se lee con gusto, salvo algu- 
nos capítulos, por la sencillez y piedad con que está escri ■ 
ta. Tiene además la obra del P. Gil un valor lingüístico 
nada despreciable, pues emplea las palabras verdadera- 
mente catalanas, para expresar objetos á los cuales damos 
hoy los catalanes nombres, ó castellanos ó castellanizados. 
Así, por ejemplo, anutista por amatista, agHtta por ágata, 
uUmiln por salitre, cossM por galena, comióla por cornerina, 
ruarteiet' por rosicler, etc., etc, Acaso se ha aprovechado 
de la lectura de este libro algún autor moderno en cuyas 
obras he visto laudablemente resucitadas algunas de estas 
palabras. 

Pehgrin Prat. S. J. 



Barceltmu 34 de Abril. 



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Félix de Azara 

■a dtí Museo MartoreU át Barcelona 



Clisé de La Hormiga de Oro 



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¿7í^ 






1746-1806 



Ocupaciones perentorias y de mayor entidad han im- 
pedido al Sr. Azara hacer un estudio biográfico de su 
ascendiente D. Félix. Siendo tan conocida la vida y obras 
del naturalista Azara, esta omisión es muy excusable en 
este Homenaje; pero no podemos dejar de publicar su re- 
trato (fig. 11) y la estatua que se ve en la fachada del 
Museo Martorell de Barcelona (lAm, 10). 



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Fijr. li. P. JuAN' Ignacio Molina, S. J. 

CoHocido con rl Hombn di el abale Uolina 



¿fc^íi bien es verdad que Molina nació en Chile, 
'xjhiií? fuera de nuestra península; pero por ser este 
t. j';-^<' pafs en aquel tiempo perteneciente A España, 
fué verdadero español y debe contarse entre los natura- 
listas españoles mAs insignes. Además fué discípulo de 
Linneo, por lo cual, y por ser sus obras dignas del apre- 
cio en que son tenidas, merece le consagremos algunas 
palabras. 

Nació Juan Ignacio Molina en Talca, población de 
Chile, el 24 de Junio de 1740, y entró muy joven en la 
Compañía de Jesús, en ta que hizo progresos tan rápidos, 
que á la edad de veinte años era ya bibliotecario en el 
colegio de Santiago. Después de la supresión de los 
Jesuítas en toda España, Molina pasó á Europa y fijó su 



íobyCoO^^lc 



Ijd HOMENAJE k LINNBO 

residencia en Bolonia, en cuya ciudad se dedicó á la ins- 
trucción de la juventud. Posesor en 1815 do una fortuna 
considerable, que heredó por muerte de uno de sus pa- 
rientes, consagró la mayor parte íl la fundación de una 
rica biblioteca en su patria. Falleció en Bolonia el 12 de 
Septiembre de 1829 desterrado de su patria por el decreto 
de expulsión de los Jesuítas, promulgado por Carlos 111. 

En 1772 escribió en Bolonia su famosa obra titulada 
• Saggio sulla síoria naturale delChili*. Fué traducida al ale- 
mán por Brandis en 1786 y al francés en 1778 y en el mis- 
mo año al español. Esta es su principal obra como natura- 
lista. Además es autor de varias obras sobre la historia é 
idioma de su país. 

La brevedad de estas lineas no me permite explanar- 
me sobre esta cuestión como sería mi deseo. Sólo indicaré 
que es una obra muy completa para el tiempo en que se es- 
cribió, siendo muy estimada, como lo prueban los distin- 
tos idiomas á que se ha traducido. En ella se han inspi- 
rado muchos naturalistas posteriores tomándola como 
modelo para algunos de sus trabajos. La Historia Natural 
de Chile de Gay utiliza los preciosos datos reunidos por 
Molina. 

En su obra el autor expone la descripción de las pro- 
ducciones de la naturaleza, pasando después á tratar de la 
geografía de Chile y ofreciendo pormenores interesantes 
acerca de sus moradores y un vocabulario de la lengua 
del país, relativo á la Historia Natural. 

En ella se sujeta al sistema de Linneo. 

E>escribe unas doscientas especies nuevas, no faltando 
tampoco varios géneros. Verdad que no todos ellos han 
sido admitidos. 

Entre los animales nuevos de que trata se halla con 
sorpresa el Eguus btsulcus que considera como una transi- 
ción entre los rumiantes y los caballos, porque si bien 
tiene los pies ahorquillados, los dientes y la fisonomía en 



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sL p. Juan igmacio mouna 13$ 

general se parecen al asno. Este animal habita las cumbres 
más elevadas de los Andes. 

Entre los vegetales se pueden citar como nuevas las 
especies Cilrvs ckiítnsis. Phaseclus faiUr, Mimosa balsámica y 
SaJix ckUmsis y los géneros Lúcuma, Cñnodtnirum, Temus, 
Molcata, Thuraria, Hippomanica, Paimus, PUgorhisa, Panht y 
Puya y entre los minerales la especie Mica varitgata. 

Esta obra prueba que el autor poseía profundos co- 
nocimientos acerca de las ciencias naturales y que trabajó 
con infatigable ardor para legarnos esta obra, de las me- 
jores de su tiempo y de las pocas que se han escrito acer- 
ca de Chile bajo el aspecto y con el criterio con que lo 
hace Molina. 

Ofrecemos su grabado (fig. 12), reproducido de la 
Revista Chilena de Historia Natural (A. IV. año 1900). 

¿ía/3 Sraíes. 



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r> .i ÁHntt.-Stc. áuif. Ih e. él. Jám. ili 



Estatua de IGNACIO JORDÁN DB ASSO 
tn la fachada de la Fatullad dt Mtdiclnay Ciencias de Zatas"» 



(Clii« del Sr. Urr 



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^ UUUUUÍlUlUUlUUlUlííílílilM 



ASSO COMO BOTÁNICO 



(fS"' ¿PrnO encuentro figura más simpática, entre el mon- 
jí ¡Mx'3^ ton de naturalistas españoles que exclusiva- 

.'¿--^ mente se dedicaron al conocimiento de los 
vegetales indígenas, que D. Ignacio de Asso. Modesto, 
honrado, formal y serio, fué el primer botánico de la 
escuela Itnncana que comienza á contarse. 

Por una venturosa casualidad, cayeron en mis manos 
sus escritos botánicos cuando me vela muy adelantado en 
la práctica fitográfica: de ah¡ el darme cuenta exacta de 
su mérito. Y, ¿por qué causa, me digo la admirable impre- 
sión que en mi ser causaron los trabajos de Asso fué de 
indiferencia A la mayoría de mis antepasados? ¿Por qué 
la nieve ventiscó sobre las obras de Asso? 

No fué Asso publicista «endémico», ni botánico por 
^generación espontánea» para merecer «silenciosa cons- 
piración.» Sus dudas fueron consultadas con Gouan, 
Pourret y Héritier. Vahl, como veremos más adelante, 
tuvo en mucho las creaciones de Asso y las honró mere- 
cidamente en sus obras; en cambio, el eco de las Symbols 
no hirió oídos p)cnlnsulares, y hasta el mismo Cavanilies 
no escapó A esa maldición que pesa sobre la conciencia de 
todo sjibio oficial. ¡Tenor celo, hasta del humilde Asso! 



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t^i ttOHBNAJB i LINN&O 

No se debe ser constantemente educado; por que cier- 
tos individuos confunden la educación con la debilidad. 
La sociedad nos demuestra que de vez en cuando, hay que 
ser guerreros. El cuento cervantesco del loco cordobés 
encierra mucha ñlosofia. 

Es trabajo perdido inquirir en las obras de Asso algo 
que moleste, ofenda ó hiera á cuantos ocultaban y nega- 
ban sus nuevas especies: ni alfilerazos femeninos, ni ob- 
servaciones celtiberas. De seres degenerados natural es el 
primer recurso: pero, recurrir al otro proceder, se lo 
tenía vedado su gran cultura y el conocimiento profundo 
de la sociedad; porque en toda disputa, nada más evi- 
dente que la candida pretensión de las partes á erigirse 
en juez de la causa. 

En rudos ingenios, esta indiferencia por «muerte* de 
sus creaciones, acusarla entorpecimiento nervioso; pero 
¿en Asso? ¿en el naturalista de tan vasta ilustración? — 
Serla discurrir como caballero manchego suposición tan 
disparatada. En el sabio, hasta lo espontáneo arranca de 
su naturaleza educada: ni el instinto escapa á esta 
fatalidad. 

Debió vivir Asso en muy elevadas alturas, ó mirar 
muy lejos, para discurrir por el mundo á cuestas con su 
disimulada sonrisa; que veo saltar alegre y ruidosa, atra- 
yente y encantadora de sus obras. Yo creo, que Asso, 
con su íhombria de bien» se burló soberanamente de las 
ardillas. 

La sátira es polimorfa; adquiere, como cierta enfer- 
medad, todas las formas imaginables; pero la científica, 
por desgracia, ó por fortuna, no es «molestamente* sen- 
tida más que por el iniciado. No conozco desprecio mayor 
que dar al olvido las cosas que se deben despreciar: por- 
que, efectivamente, desde las nubes serfa delicioso dis- 
tinguir al lagarto persiguiendo la sombra del que mora 
^n el cielo, 



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Assd COMO botXnico t^i 

Asso, como quien no hace nada, sin ruido ni preten- 
siones, alargó la mano y sacó det abismo la botánica pa- 
tria, á donde la fatuidad de un Quer pretendió sumirla. 
Este naturalista, inconscientemente, arrojó al polvo del 
camino una gloria cientiñca de tal magnitud, que hoy día 
nos vemos imposibilitados tan siquiera de soñarla. Quer, 
¡atmi semunií ignarus O, fué el tipo pñnups del intelectual 
intrigante falto de práctica científica, pobrisimo de cono- 
cimientos, inútil para el análisis, rudísimo en la síntesis, 
incapaz de sentimientos profundos y de franca y desinte- 
resada amistad. 

Léanse las cartas de Loefling dirigidas á Línneo, }" 
compárese este pobre diablo con Ortega, Minuart, Bar- 
nades y Vélez. Quer niega á Linneo una muestrita insig- 
nificante (carta fechada en Madrid el 15 de Octubre 
de 1751) de los tres pies que cultiva en su jardín; Bamades, 
en cambio, regala á Loefling un hermoso herbario de los 
Pirineos catalanes (carta escrita en Madrid el 8 de Enero 
del año 1751). 

Aquí veo ya iniciarse la dualidad en que seguímos 
divididos en opuestos grupos. A Quer le debemos este 
principio: «Ni yo, ni nadie*. Y, además, demostró de 
qué modo se puede escribir de Fitografía sin práctica ni 
estudio, 

Asso, por el contrario, indicó la vía ancha y segura 
para alcanzar el conocimiento metódico de los vegetales 
montando á caballo, recorriendo el Reino y consultando 
las especies dudosas, que los autores de su biblioteca no 
podían dilucidar, con botánicos de fama notoria. — Muchos 
años van transcurridos; algo, al parecer, se adelantó en 
Fitografía, y sin embargo, desearla se me dijera sí la 
ciencia en nue.stros tiempos conoce otros caminos que los 
seguidos por Asso. 

(1) AMo,«i«v«íi,p. xn. 



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Í44 tiOMENUE i LtNNEÓ 

A la muerte de LcefUng, Linneo reunió las cartas y 
noticias que logró coleccionar y las publicó en un tomo, 
que Asso tradujo al español. Jamás botánico alguno 
peninsular ofreció á su país presente más provechoso. 
Escrita la obra en sueco, nos hubiera sido imposible estu- 
diarla: quedaba el recurso de acudir á la versión alemana, 
que no á todos les es permitido; siempre hubiera quedado 
ininteligible para los desconocedores del sueco y alemán. 

La versión española quedó muy incompleta; pues, 
noto la falta de: Plañía hisp. rariorts, P¡. ktsp. áescñptiona , 
Pl. americana, dos cartas de las páginas 2% y 297, Index 
pl. rarior. kispanicarum y Appendix uitinta. 

Se puede considerar á Lcefling como el primer autor 
de la flora regional madrileña (Florula matrítensis: véase 
p. 297). Así considerado, patente era la necesidad de la 
tradución, que debió de hacerse antes que la alemana y 
nunca por un aragonés, sino por los mismos interesados. 

La Flora aragonesa de Asso, que así la nombraron La- 
mark y Vahl, todavía trae alguna novedad específica; las 
sinonimias desconocidas en el día son varias, las indicacio- 
nes nuevas se descubren y el interés no ha desaparecido, 
como pasamos A demostrar en el siguiente análisis, que 
si peca de algo, no es por cierto de muy detenido, ni 
mucho menos de completo. Iniciamos un trabajo, que será 
completado por el futuro autor de la Flora de Aragón. He 
aquí, únicamente, lo que nosotros podemos ofrecer. 

Especies nuevas de Asso 
Myagrum Irregulare Asso syn., página 82 (1779). 



Cakpina irregularts (Asso) Pau. 

Crambe Corvini All! pcdem. I, p. 256 (17SJ). 

Afyagrum erucifolium Vill, dauph. III, p. 179 (189). 

Buttias cockharioides Willd. sp.pl. III, p. 412 (1800) non Murr. 



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ASáO COtiO BOT^HldO Í4J 

Lcdia axkiearioides Pers. syn. II, p. 185 (1807). 
CaUpina Coraim Desv. et auct. hisp, 

Asso nos dio, además, un juicio crítico de la forma 
^m^X^T , qita notas artificiales diversorum gtturum in frucUfica- 
tiom coüigat. Y en la Enumeralio (p. 174, n. 136) añade: 
«Hanc speciem in herbario Cl. Barnades nuper vidimus 
eisdem synonymis a nobis allatis, et accurate Icone ¡Ilu- 
stra tam.> 

Es de lamentar, que un naturalista de tal fuerza se 
distrajera en otros estudios y abandonara el de la fitogra- 
fía patria, porque, á continuarlos, hubiera llegado á ser 
uno de los primeros botánicos de Europa. 

Dlanthns Hlgpatdcua Asso syn. p. 53, tab. III (1779). 

Repito lo anterior. El botánico que se atrevió á publi- 
ca una especie nueva en el género Diauíhus, demostró 
tener un ojo de botánico eminente y que la importancia 
cientiñca de los hombres no hay que medirla por el grosor 
de sus libros. 

A Willlcomm le debemos, el que esta especie peninsu- 
lar de área más dilatada que conozo, sea tenida por buena; 
porque antes de sus Icones ít descñptioues se llevaba y se 
traía á capricho. 

Ononig aragonetuls Asso syn. p. 96, tab. VI, f . 2 (1779). 

No tiene apenas sinonimia, si no es la O, </»«<Wíi La peyr. 
hist. p. 410 (1813). Se conoce una forma (O. Renten BoÍs.) 
de sitios aridísimos, que, á mi entender, apenas constituye 
variedad. 

La O. crispa del prodromus III, p. 409 que se cita en la 
Sierra Mariola corresponde á esta especie: la O. crispa 
L. no existe en España. 

La O. júncea Asso 1. c. tab. v, f, 2 pertenece á la O. 
Columna AU. 



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146 HOMENAJE k LINNEO 

Áster aragoaeaslB Asso syn. p. 121 (1779). 

Erigeron rosmarinifolium Barnades ex Asso eaiim. pági- 
na 180 (1784). 

Á esta especie se ]e dio por sinónimo el AsUr fugax 
Brot. flor, lusit. I. 385 (1804); pero ahí merecen fe las pa- 
labras del mismo Brotcro, tal identidad es imposible de 
mantener; porque «A. foliis lanceolalis kiriis scabrist le son 
opuestas por completo; lo mismo que 'flos radio purpureo*. 
Y, en confirmación, podemos añadir este comentario 
también de Brotero: *Plantam nondum vidí: hic adjungo 
ex fide Botanlcorum quorumdam». 

Especie imaginaria & mi entender. 

Chrysaathemum aragonense Asso syn. p. 123, tab IX, 
f. 1 (1779). 

No conozco ningún autor que hasta el día de hoy, ad- 
mitiera la creación de Asso; 3- no obstante, admiten otras 
creaciones posteriores. Esta forma pertenece d un tipo 
muy polimorfo y las plantas se unen entre si por numero- 
sas modiñcaciones intermedias. Sin embargo: no admi- 
tiendo este tipo como subespecie del Pyrethrum alpinum (L.) 
W. pudiera considerarse el P. aragonense (Asso) como sub- 
especie del pallidum Miller. 

Á esta misma forma propuesta el año dicho por Asso, 
Pourrct le dio el nombre de Chrysanlhemum Boccohí, que Wil- 
denow cambió por el de Pyrethrum Bocconi; y Boissier y 
Reuter el de P. sulphuteum. El P. arundanum Boist. es muy 
posible que no sea más que forma. 

ArtemiBia herba alba Asso syn. p. 117, tab. VIII, 
f. 1 (1779). 

Á esta especie Lamark, el aflo 1783, le cambió el 
nombre impuesto por Asso porque; «Cette espéce dont 
nous possédons en Herbier des individus compares A 



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ASSO COUO BOTÁNICO ^\^ 

ceux mémes que l'Auteur du Fiwa ^í-a^íKWKÍi a envoyés 
á Paris sous le nom á' Arttmiwi herba alba, nous parolt fort 
différente de notre Armoiu du Valais, avec laquelle ce 
Botaniste la confond. Lamark encycl. métod: 1, 269. 

Y toda esa confusión se reduce, á que Asso dio para 
la creación nueva varios sinónimos de autores prelinnea- 
nos, que unos corresponden á una especie y otros no; que 
todo estaba arreglado escribiendo (excl. syn.), ó decir 
con la EnwHiratio stitpium in A ragonia «oviter deüetarum: «Syno - 
nyma ibi adposita delenda sunt, monente Cl. Pourret Bo- 
tánico Narbonensi peritissimo, qui speciem nostram cum 
Helvética contulit, et oninino distinctam esse comperit» 
(p. 179). 

Observo con cierta extrafleza que Lamark no traiga 
escrito el nombre de Asso, y nos dé la Flora Aragotunsis 
sin autor. 

Á continuación, y en la misma página, Lamark pro- 
pone su A . Valmtina, que no es más que A . herba alba Asso 
var. valmtina, ó como propuso Boissier var. glabrtscms, 
formas que León Dufour (Coup- d'oeil topographigue sur la 
vilit de Xaliva et sur Moxent» no. 8), trabajo inserto en e! 
tomo VII de los Anuales generales des Scienciespkysiques{l830), 
reúne bajo A. entina con los sinónimos de Asso y de 
Lamark. 

Santolina ageratlfolla Asso Barnades en Asso enum. 
página 179(1784). 

S. rosmarimfolia Asso Syn. n. 850 (non L.) «Species a 
nobis circa pagum Rodenas observata S. rosmarinifoHa va- 
rietas videbatur. Eamden in herbario Cl. Barnades no- 
mine SaHioüna ageraíifolia postea invenimus, imde novam 
speciem esse perspicue apparuit. Caules in nostra, ut in 
Esemplari Barnadiano simplices; folia lineada, carnosa, 
duplici denticulornm serie in utroque margine. > 

En la Symptii, p. 116, no. 805! la describe así: «Planta 



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148 HOMENAJE Á LINNBO 

suffniticosa, pcdalis. Caules virgati, unifiorí, superne 
nudi. Folia linearía, acuta, carnosa, duplici denticulorun 
serie instructa. Flores duplo maiores quam in prsece- 
denti. Palese concavae.» 

Y en la Historia dt la Economía poUtica de Aragón (1798) 
página 180 insiste sobre esta novedad, escribiendo: «En 
Rodenas una especie nueva de Santolina, que el difunto don 
Miguel Bamades puso en su herbario con el nombre tri- 
vial de ageraiifelia.t 

Es forma notabilísima ydiversa de todas las conocidas, 
que nos hemos propuesto divulgar, para que llegue á ser 
conocida en el mundo científico. Nuestro viaje al monte 
de San Ginés no tenía otro objeto. 

Una friolera de ciento veintisiete años ha necesi- 
tado esta especie para ser admitida en las obras. Y aquí, 
cumpliré gustoso el deber de mostrar públicamente mi 
agradecimiento á nuestro consocio fre. Sennen, que se ha 
dignado publicarla y repartirla en sus Plantes £ Espagne en 
e] número 216. 

Scorzonera ClusU Asso syn. p. 108 (1779). 

Se desconoce su sinonimia cierta, que únicamente los 
naturalistas zaragozanos pueden descubrir. 

Yo no la creo Se. humilis L., como Willkomm sospecha- 
ba: quizás no pertenezca al género Scorzonera tampoco. 

Andrjala moUls Asso. mant. p. 175. Tab. X. f. 2. 

(1789). 

Hanse publicado posteriormente por varios autores 
algunas formas nuevas, que veo admitidas, y sin embar- 
go, la creación de Asso no ha tenido esas facilidades y 
eso que se trata de sinónimos, si no estoy equivocado. 

Decía Asso: «Vidimus eamdem plantam anno 1779 in- 
Horto Matritensi, quam pro varietate A. integrifolia habe- 
bat optimus príeceptor Antonias Palau. Nobis autem 



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ASSO COMO BOTi(HICO 149 

habitu peculiari distinguí visa est, qiii verbis difficillinie 
cxplicatur.» 

Yo creo que esta especie de Asso pertenece á la An- 
dryala Rothia Pers. syn, II, p. 348 (1807).— Willkomm lleva 
la página 478; pero en Person, per yerro de imprenta, 
se ve 348. 

Habrá que admitir entonces el nombre assoano, por- 
que la obra de Roth {Calecía botánica qutbus planta nova..,) 
data del año 1797 y la de Asso del 1781. 

No me explico cómo Willkomm llevó la A . mellit Asso 
A la variedad angusiifolia DC. (prod. II, p. 271) «Foliis an- 
gustioribus lineari-lanceolatis*, cuando Asso nos las des- 
be tlanceelatis' y además las dibuja en su estampa. 

Además: la A . arenaria B. R. deberá ser A . moíUs Asso 



Kiyteama globosa (sic!) Asso hist. de la econ. pol. pá- 
gina 180(1798) sinedescriptione. 

Pk. betoHicafotium Lóseos et Pardo ser. imp. (non Víll.) 
página 259. 

Ph. erhiculart Willk. prod. II, 286. 

Ph. tcHtrum ssp. ibtricum R. Schulz monogr. p. 126 
(1904). 

Sinonimia cierta según muestras de la Sierra de Alba- 
rracfn: pero hagamos algo de historia. 

Lóseos y Pardo, ser. imp. p. 259, dijeron: «Probable- 
mente á esta variedad pertenece el Pk. globotiim Asso, 
que habita en el pinar de Losilla. > Se refieren á Pk. or- 
hiadare var. lanceolaluMm G . G. 

Como yo recibí la planta de La Losilla, que los de Gea 
de Albarracln llaman Peñasroyas, comunicada por el señor 
Zapater, en mis Notas botánicas, fase. 2, p. 31 (1888), 
dije: «No he practicado un estudio detenido á causa de 
no poseer más que una muestra que no quiero destruir; 



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tJO HOMBNAJB í LIMHBO 

pero, por su aspecto, me parece diferente del Ph. orbi- 
calare L.> 

Si entonces hubiera poseído ejemplares en abundancia 
la hubiese descrito y el Ph. te/urum R. Schulz, que data 
del año 1904, no prevalecería. Este autor, en su monogra- 
fía no indica para nada la Pk, glotcsa Asso, que, como 
hemos visto, trac la Serie mperfectn de Lóseos y Pardo y 
las Notas botánicas . 

Salvia pblomoldeB Asso enum . p. 158, tab. IV (1784). 

Cavanilles, Dtscñpción de ks plantas m. 31, publicó esta 
forma assoana así: «Salvia phlomoides folüs lanceolatis, 
subintegris, cauleque lanato, viscosis. VaU symb, bol, i 
fagina 7». 

Y en la observación aílade: «Esta especie es diversa 
de la que publiqué en mi tomo cuarto con el mismo nom- 
bre, por no saber que Vahl lo había dado á la suya». 

Cualquiera que lea lo transcrito creará ciegamente que 
Vahl pretendió escamotear la creación al aragonés Asso; 
pues, si lo creyera, estaría muy equivocado, porque Vahl 
citó claramente Otyctographia aragimesa,as,i omitiera el nom- 
bre de su autor. Véase su demostración. 
«Salvia folüs lanceolatis subintegris cauleque lanato 
•viscosis. 

tSalvia fhiomoides foliis ¡aneeoíatis Jeniatis, kirtutis visciáis. 
«Introd. in Oryctogr. Arrag. pág. 158, tab. 4». 

M, VAHL, Symbolse botanicse, pars prima, pág. 7 (1790), 
Esta hermosa especie de Asso, que si no la poseo de 
su localidad clásica, la tengo de sitio muy próximo (Mon- 
real del Campo) comunicada por mi compañero Benedic- 
to, ha sido anunciada el año 1850 bajo Salvia arachnoidea 
Noé y S, Boissieri Noé. 



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ASSO COMO BOtXnICO I5I 

Slderitls splnulosa Bamades ex Asso enum. pági- 
na 171 (1784). 

S. spicis intemptis, foHis íanaolatis, utñnque dtntato spinosU 
Asso syn. p. 74 (1779). 

S. spinota Lamk. encycl. met. II. 169 (1786): Vahl 
symb. bot. 41 (1900) con el sinónimo de la Synopsit de Asso 
que Vahl cita bajo *Flora Arag. p. 74»; pero que omite 
el nombre de Lamark sin observación alguna á esta cita: 
«Cette plante nous a été comuniquée por M. Vahl, quí I' a 
trouvée sur la cOte de Barbarie». Lamark, 1, c! 
Willkomm (prodr. II, p. 456) dice: «S. splnulosa Barnad. 
sec. Lóseos). — Lóseos y Pardo (ser. imp. p. 329) escri- 
bieron: «5, spinnksa Barnad, in Asso Enum.* 

La prioridad del nombre spitadosa es cierta; añadamos 
ahora cuanto dijo Asso de esta forma polimorfa. 

Asso (enumír. p. 171) escribió: *SÍJenHs Syn. n. 518. 
Species in Synopsi proposita a S, scordtoide est omnino 
diversa. Exstat in horto sicco Cl. Bamades, cuius cura 
delincata est sub nomine Sideñtidis spinulotat». 

«Planta pedalis. Radix lignosa, Caules teretes, incani. 
Folia lanceolata, utrinque 2, aut. 3, dentíbus validis, et 
spinosis instructa, tomentosa. Bractese cordatíe, dentatse, 
spinosse. Verticillí remoti. Flores 6, in singulo vertícillo. 
Cálices sequales spinis 5. Corollae luteae ut in congeneri- 
bus». É indica, como localidad clásica, in árida planitie 
ínter Epiía et Pozuelo copióse provenit. 

La planta del Monte Torrtro (Zaragoza), que por cierto 
he visto allí mismo en otofío, la lleva á su variedad 2, 
diferenciándola de esta suerte: «Altera varietas datur 
foliis minus rígidís, et pluribus dentíbus notatis». 

Y, como más arriba, presenta la S. ¡pinulosa Bamades 
como S. scordkides L.? var., refuerza la discordancia aña- 
diendo: *A 5. Korioiáe mihi differre videtur spicis non 
ovatis, sed interruptis, et foliis rigidioribus. » Sin embar- 



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tS2 HOMENAJE Á LINMEO 

go, temeroso de ser tachado de ligero, añade: «Siquis 
vero meratn illius varietatem statuat, non repugnabo.» 
— Synopis p. 74. 

Después de cuanto decimos ¿seguirá admitiéndose 
por los autores españoles el nombre impuesto por La- 
mark? Yo si lo espero, conocedor de la psicología de 
nuestros intelectuales y de la Historia. Y como no trac 
ninguna utilidad vindicar y mantener creaciones de au- 
tores que pasaron... 

Echiam hlspanlcum Asso mant. 162 (1779). WiUkomm, 

prodr. II, 489, dice: «Specíes nomine tantum nota:E. hi- 

spanicum Asso Mant. — Prope Huesca in Aragonia 

(Ass.). 

Asso dijo lo siguiente: 

«1068. Echium (hispanicum) foliis radicalibus lineari- 
lingulatis, caule subcompresso. 

Echium foliis angustis el villosis Tourn. imt. p. 196. 

Anchusa angustifolia, villosis foliis hispánica Barrsl. 
lam. 577 bona. 

Oritur circa Oxam. 

Planta palmarís. Caulis nonnihil compressus, vix tu- 
berculatus. Folia radicalia língulata caulina iineari-Ian- 
ccolata, hispida. Infloresccntia ut in Echio vulgari: flores 
caerulei; stamina coroUis irregularibus longiora». 

Luego, no se trataba de ninguna especie conocida 
solamente por el nombre. 

Verónica tenulfolla Asso syn. 2. tab. I, f. s. (1779). 
Omitimos la sinonimia que es larga, puesto que desde 
Cavanilles que la dÍÓ bajo V. laciniata (Ohufvacümes, 11, 
p. 323, 1797), hasta VÜIkomm (pug. p. 120: 1859) que la 
tituló V. Assoana, los autores le dieron diversas denomina- 
ciones. Afortunadamente, Willkomm volvió por la crea- 
ción assoana en el Supplemenlum, p. 182 (1893) exponiendo: 
■Restituendum nomen Assoi: V. tenulfolla, quod non 



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Asso COMO botXnico 153 

solnm in hanc speciem eximic quadrat, sed nomine Ste- 
veni (1857) multo antiquJus est». 

No puedo pasar sin traer aquí algo de lo que Villkomm 
dijo de esta especie en sus Illustrationís, I, p. 135. 

«Esta especie crítica, conocida ya desde el tiempo de 
los Salvadores ha sido confundida hasta nuestros días 
con la V. Austríaca L. y V. mullifida L.> 

«He dado A esta especie, propia de Espafia, el nombre 
de Asso, porque este ha sido el primero que conoció que 
esta planta es una especie distinta. Sin embargo, me pa- 
rece ahora que el nombre tenuifolia, dado por Asso, debe 
restablecerse, no solamente f>orque este nombre conviene 
excelentemente á esta especie, sino también, porque tie- 
ne la prioridad; porque M. Steven ha publicado su V . U 
nuifolia (especie bastante dudosa y probablemente idénti 
ca con la V. muUifida), mucho más tarde, i saber en 1857. 

Cares Hellerlana Asso syn. p. 133, tab. IX, f . 2 (1779). 
Esta especie es admitida por todos los autores. 

Cinco especies nuevas mis propuso Asso, si no estoy 
equivocado; pero corresponden á creaciones anteriores. La 
una fué propuesta por el hijo de Linneo; otra por Gouan; 
y las demás por Limieo. Pero conoció y manifestó clara- 
mente otras especies realmente nuevas, mas se abstuvo 
de imponerles nombre linneano; y siendo evidente su 
entusiasmo por la escuela linneana, no me explico satis- 
factoriamente la causa de tal desvío. Se adivinan ó se 
suponen los motivos; pero sean los que fueren, la cosa no 
tiene remedio y hay que respetarlos A la fuerza. No pode- 
mos volver al año 1779. 

Entre las que podemos indicar, veo las siguientes: 

1. Sonchns /ú/í» laHoolatis, dentalis, cauíiius paueifioris 
Asso syn. p. 109. 

Sonckus maritimus L. var. Asso 1. c. 

=S. aqiutilü Pourret (1788). 



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154 HOUENAJ£ Á LINHEO 

2. Carduus fotih decurrentibut, sútuatis, sublus tomentos is 
peduHCulis dongaiis, subnudis uniñoris Asso syn. p. 114. 

=Cariuus Gayanus Durieu (1837). 

3. LijcXaÚB fotiis ovato elliplicis, pefalis inlegris, coromttis, 
Mantissa p, 168. 

=Lychnis pyrenaka Bergeret (1803). 

4. AatTa^&\\X» ftuticosus. caiycibus siibsessilibus infiato-glo- 
bosis, fetiolis spituscattibus Enumcratio p, 177, tab, II, f. 2. 

=Astragalus Clutii Boiss.—A. tumtduí W. (p. p.) 

5. Astragalas acaulis, scapis folio longúmbus.foliolis íuhro- 
Itttidis, legumnibus adultis glabris Mantissa p. 174. 

=A.chtorocyatieus BoÍSS. et Reut (1852). 
La variedad de legumbres vellosas de Huesca, A. do- 
mitus Bubaní fl. pyr. II, p. 517. 

6. Althsea folÜs tñlobis, suptrimbus sHbhastatis,¡eviter vil- 
losis Enumeratio p. 175, tab. V. f. 1. 

Me parece especie desconocida y diversa por las ho- 
jas vellosas. Hábito, según la estampa, de Lavattra pm- 
ctata AIl. Propongo para esta forma, que juzgo descono- 
cida, el nombre de Altkaa Assoi. 

7. Passerina hirsuta Synopsis n. 243. 
«Expungcnda est, nam quse MatapoUo a nostratibus 

vocatur diverersam, et novam speciem constituit.» Enu- 
meratio p. 165. 

=P«jm(W titictoria Pourret (1788), 

8. Praniis foliis ovato-acutis, serratís subtus lometUosis. 
Synopsis p. 61. 

=P.prostaia Billardiere (1791). 

9. Sedum fdiis subglobosis, caule humili, umbellato Syno- 
psis p. 57. 

Sedum brmfolium DC. (1808). 

Y daremos fin & este ligero estudio con una relación 
de sinónimos poco conocidos y que comprendan especies 



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ASSO COMO BOtXmICO 1 55 

creadas mucho después de Asso. Merecen nuestra pre- 
dilección: 
Verónica austríaca Assol (e loco) sgn. p. 2. 

V . jabalambrensis Pau=F. conimutata Willk. 
Narcissns Jonquilla Asso! (e loco) syn. p. 42. 

Algún autor cita una variedad unifloms Asso. syn. p, 42 
(Richter Pl. Europae I, 240); siguiendo á Graélls (Ramilletes 
p. 481). Asso no escribió más que lo siguiente: 

•293. Narcissus Jonquilla. 

jfunquillo menor Cienfuegos t. 1." p. 33^. 

Habitat » el monte Torrero. Floret Martío. 

Variat spatha uniflora* . 

Efectivamente: las muestras del Torrero, que debo á 
la amabilidad del Rvdo. P. Navas, en algunos pies son 
unifloras; pero Asso, ni admitía las variedades como 
actualmente, ni tuvo tal intención. 
Saxiiraga Cotiledón Asso syn. p, 51. 

5. catalaunica B. et R. 
S. empitosa Asso syn p. 52. 

S. cuHeifolia Cav.! observaciones II, p. 330 (1797). 

S. paniculaia Cav.! descripción n. 1036 (1802). 
Dianthus Caryophylltts Asso syn. p. 53. 

D. laricifolius B. R. 
Arenarla tetraquetn Asso syn. p. 55. 

A ■ "Si'tgitft' (L.) Lois. 
Reseda Canescens Asso syn. p. 59. 

R. virgataBoiss. et Reut. 
Sideritís hysiopifolia Asso syn. p. 74. 

5. puHgtns'ñih. var. jabalamhremisVüM. 
Aatírrhlnam viscosum Asso! syn. p. 80, 

Linaria Toumefortii Langc. 
A. cerugineum Asso syn. p. 80. 

Linaria teruginta (Gouan) Lóseos et Pardo, 



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15^ HOMfeHAjB k. LtNNfeó 

Asso, Mantissa p 182. dice: »Hanc plantam cum Cl. 
Gouanio communicavimus, qui eamdem esse respondit». 
Luego, hay que admitir el nombre de Gouan propuesto por 
Lóseos y Pardo. 

Ignoro qué motivos pudo tener Willkorum (prodr. II, 
573) para poner en duda lo afirmado por Gouan y Asso. 
No debió conocer la nota de la Mantissa. 
Scrophularia sambucifolia Asso syn. p. 81. 

Probablemente especie nueva. Los botánicos de Zara- 
goza únicamente podrán resolver el problema. 
Dlgltalls lútea Asso syn. p. 81. 

D. parviftora Jacq. 
Malva Hispánica Asso syn. p. 90. 

Cavanilles calcó la figura de la Synopsis y creó la ¡i. 
stipulacea. 

Asso, en la Ennmtratio p. 175, dice: *Quoe de hac specie 
ibi tradimus dclcnda sunt, et reponenda M. Tounuforíiana. 
Hasc calyce exteriore triphyllo gaudet; sed foliolumdeci- 
dens plantam cum calyce diphyllo rclinquit; quod quidem 
nos in errorcm inducit». — Y con Asso estoy conforme. 

El autor de la Synopñs, si atendiésemos únicamente d 
lo que por M. hispánica conocemos en la actualidad, nos 
resultarla un estudiante; pero girese la estampa y fijémo- 
nos en esto, que existe escrito en la página 91 . 

«Ex precedcnti descriptione patet, quod Malva nostra, 
et Loeflingiana non possit eadcm essc cum Malva hispánica 
LinnEei, cui folia tribuuntur subrotunda, ut in Icone Plu- 
kenetii ibi allegata pinguntur*. 

*An igitur Cl. vir de alia planta dixerit, vel synonynum 
Loeflingii incaute posuerit, determinare non ausim*. 

El naturalista que esto consigna ¿debe considerarse 
como uno de tantos? Palau, ese autor que escribió al amor 
del clásico puchero madrileño, ¿razonaba con juicio «cien- 
tífico» al omitir las especies nuevas de Asso, si obedecía 
ese silencio á temores dispépsicos? 



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ASSO CoMo BOTÁNICO tj^ 

Linneo en la edición primera de sus SPecies piantarum 
nos da una Malva Hispánica <caule erecto, foliis semiorbi- 
cularibus crcnatis»; pero en el Iter de Loefling, el mismo 
Linneo consigna sin reservas, también para la Malva A»/^- 
nÍM (foliis palmatO'incisis, caulc procumbente».— Y esta 
frase siguió Asso. 

La M. Hü^wiwii Loefling pertenece á laM.agyfiiia auct. 
hisp.; parecer que refuerzo con estas palabras del mismo 
Loefling: tAlUram varietatem non inírquentem offendi, 
símillimam hiiic descriptoe; sed distinctam... corolla par- 
va.» Que corresponde & la M. triüda Cavanilles. 

Pero la M. agyptia L., ni por la descripción, n¡ por el 
aspecto de M, uwschala (ex Linneo), puede asimilarse espe- 
cíficamente á la M. agyftia de Castilla la Nueva: porque 
•Calyx exterior setis 3, corollis calyce minoribus* ad 
Maípam Ltefiingianatu^M. kitpanicam Losfling iter p. 157 
(non Linneo), certissime non pertinet. 

La localidad clásica de esta especie, según Loefling, 
es Aranjuez, Yepes, Ocaña. 

La planta assoana lleva tallos de unos 50 =/„ (sesqui- 
pedales) y tal carácter excluye la M, agrptia auct. hisp. 
Geniata florida Asso syn. p. 94. 

Candolle afirmó que la planta de Asso pertenecía á la 
G. diKrea DC; nosotros, apoyándonos en ejemplares 
comunicados por el Sr. Zapater, ya dijimos que Asso se 
refirió á la G. florida de Linneo. Podemos añadir una nue- 
va prueba reciente por haberla visto y recogido «« el 
monte dt Sok Ginis.* 

Aaim^a\ua pilosta Asso syn. p. 102. 

A. twoUttsis Pau.— La localidad de Asso es •/« Montes de 
Rodonas;- pero nosotros, siguiendo á Lóseos y Pardo (ur. 
imp. p. 62) creímos que «Asso dice Rodenas ó Rodanas 
indistintamente:» y por consiguiente al A. pilosus Asso 
pertenecía el A . turolensts de la Sierra de Albarracín, 



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IjS HOUEHAJB A UNHBO 

Asso, sin embargo, expresa con claridad que se refiere 
á dos regiones diferentes y bastante lejanas. 

«Montea de Rodanas ad occasum solis pósitos adii {to- 
mando á Zaragoza por punto de salida); montanam regio- 
nem, quae vicos Brea et Itliu:a complectitur, superavi, et 
altissimum j'ugum la Sietta de VtUarroyn conscendi.» 

Esto se encuentra en la página XIII del prólogo (Syn- 
eptii in Prafatüme); y en ]a XIV cita á Rodenas junto ¡I 
Villar dtl Sas. *\\\c a.á septentrionen conversus (es decir; 
yendo de Griegos y Orihuela hacia el Norte), montana 
prope Rodenas et VUtar del Sai non s'ine fructu perlustravi». 
— Yo seguí los pasos de Asso por este mismo camino; 
pero penetré en la Sierra alta por donde él hizo su salida. 
Trlfollum stellalum Asso syn. p. 105. 

T, lagopus Pourr. 
Cineraria ^/«s/rt> Asso syn. p. 122. 

Senecio carpetanus B. et R. — No la he visto en Cálamo- 
cha, pero es copiosísima en Monrealdel Campo: en donde 
la vi yendo con el amigo Benedicto. 
Chysanthemutn tiumlanum Asso syn. p. 123. 

Leucanlhemitm palletis DC. 
Viola montana Asso syn. p. 128. 

V. moncaunica Pau. 
Viola tricolor Asso syn. p. 128. 

V. Kitaibelliana R. et S. 
Saxífraga cotykdon Asso mant. in príef . 

S. longifotia Lap. 
AathylUs erinacea Asso! mant; in przefat. 

Genista hórrida DC. — Fácil equivocación atendiendo la 
época en que Asso estuvo en Guara (Junio) y la planta 
comienza á florecer á mediados de Juho, 
ScaMosa silvática Assoenum. p. 139. 

$e. legionensis Lagasca. 



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Aáso COMO botjÍhico ij$ 

Scilla Lüio-hyacinlhui Asso! cnum. p, 164, 

Se, Liiio-kyaanihus L, «radice tunicata.» 

5c. vema Huds. «folia l¡neari-subulata.»BubanI pre- 
tende que la Lilio kyacinthus Asso corresponde por com- 
pleto á la wrna Huds. y que además, la primera no existe 
en el Fumigal de Sallcnt. La vi en dos sitios diversos; 
pero aquí únicamente diré, que, al pie de la Grallera, no 
lejos de la mina de espato flúor, en la base de unos pe- 
ñascos, se pudiera cargar un carro de tal planta. 
Saxífraga sedoides Asso cnum. p. 166. 

S. mosckaía Wulf. 
Aatragalua Epiglottis Asso enum. p. 177. 

A . Hyppoglottis L. — A . purpureas Lamk. 

Centaurea ¡mifblia Asso cnum. p. 180 (1784). 

Varios autores españoles traen la C. ¡mfolia Vahl. 
cuando no admitiendo el de Linneo, estaba el de Asso 
anterior al de Symbolae bolaniaie, pars prima, que trae el 
año 1790. Además: al decir Vahl que tenía como sinónimo 
la C linarifoiia Lamk cncycl. I p. 667 (sea cent. n. 23), 
datando esta creación del año 1783, d no admitir el nom- 
bre impuesto por Linneo en su Mantissa plantarum (1767) de 
C. linifelia, como Asso fundadamente consignó y yo soy 
del mismo parecer, debió recurrirse, como lo hace Buba- 
ni, al de C. linarifoiia Lamk. 
"VioXa calcarata Asso! enum. p. 181. 
V . comuta L. 

Carlos Pau, 



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Autógrafo DE Larrea 

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ASSO COMO GEÓLOGO 



ARAGOZA fué la patria de uno de los hombres que 
f más se distinguieron no sólo como naturalista, 
especialmente como botánico, sino también como 
economista con publicaciones tan notables como la «His- 
toria de la economía política de Aragón*, año 1798, como 
literato, teólogo, jurisconsulto, agrónomo y numismático. 
Mas dejando aparte otros conceptos consideremos á Asso 
como geólogo; tomando los datos de su vida de los artícu- 
los publicados en el semanario E¡.PHar{pág. 122, 130, 138) 
por D. Hilarión Gímeno. 

Nació D. Ignacio Jordán de Asso y del Río el 4 de 
Junio de 1742, siendo sus padres D. Oooíre y D," Antonia, 
de nacionalidad italiana el primero. Fué bautizado al día 
siguiente en la iglesia parroquial de Sao Miguel de los 
Navarros, 

Por la lectura de sus obras se nota el estilo verdade- 
ramente elegante que poseía, especialmente en las que 
están escritas en latín. Esto, cosa rara en autores de su 
tiempo, nos prueba el estudio detenido y profundo que de 
los clásicos tanto griegos como latinos había hecho, y la 
esmerada educación (}ue recibió. 



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X6a BOUBHAJE i LtNHBd 

Cursó las primeras letras en las Escuelas Pías de 
Zaragoza, más tarde estudió letras humanas en el colegio 
de nobles de Cordellas _en Barcelona, graduándose de 
bachiller en artes en la Universidad de Cervera (regida 
en aquel tiempo lo mismo que el colegio de Cordellas por 
los Jesuítas). Terminó su carrera graduándose de doctor 
en jurisprudencia en la Universidad de Zaragoza, año 
de 1764. 

Viajó por razones de su cargo, pues fué representante 
de España en varias poblaciones por casi toda Europa. 

En el año de 1776 comenzó á desempeñar el consulado 
de Amsterdam y aqui es donde se inaugura la segunda 
época de su vida, pues era entonces Holanda el centro & 
donde convergían todos los estudios de Historia Natural. 

De esta época son sus viajes por Aragón, especialmen- 
te en la provincia de Huesca, los Pirineos y Sierra de 
Guara, recogiendo datos para sus obras, tan apreciadas 
como: La flora de nuestra región, catálogo de vegetales 
recogidos por él, Tratado acerca de las margas, y espe- 
cialmente su Introdución á la Mineralogía y Zoología— 
1784—, de la que por tratarse de Aragón y por darnos á 
conocer á Asso como geólogo vamos á dar alguna noticia. 

En los primeros capítulos de esta obra, que es una 
de las más curiosas, describe multitud de minerales, el 
nombre vulgar con que son conocidos y puntos' de Aragón 
en donde se encuentran; pasma el ver tanta muchedumbre 
junta con tanta exactitud de citas. De buena gana copia- 
ríamos algunos pasajes, por ejemplo los referentes al 
mármol, al Hierro, al salitre, al alumbre; mas deján- 
dolos por brevedad no podemos menos de copiar lo que se 
refiere á fósiles, añadiendo algunas consideraciones acerca 
de cuál debe ser el género y especie ds los ejemplares á 
que D. Ignacio se refiere. 

Al hablar de la caliza estalactftica ó concrecionada 
(p. 18) cita la localidad de Fuendetodos, añadiendo: Petri- 



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A3SO COMO CBÓLOGO 163 

ñcatis Helicum scatet. Sin duda se refiere á la caliza ío- 
silifera procedente de aquella población, de que está edifi- 
cada la parta baja del templo del Pitar. Verdaderamente 
en ella pululan los moluscos lacustres y algunos terrestres 
pertenecientes á los géneros Potamidn, Plaiurbis, Hsiix, 
Limnaa y otros semejantes. 

El orden Püñjicata lo comienza con los famosos huesos 
de Concud, llamándolos zoolithusiustiiM A«iin»untM. Ad- 
vierte que se hallan en los estratos por espacio de 24 mil 
pasos al norte de Concud hasta el pueblo de Orrios y que 
la autopsia ha declarado ser en gran parte huesos huma- 
nos. Se han reconocido pertener al mioceno y entre ellos 
el Dr, Smith Woodward, del Museo de Londres, ha reco- 
nocido el Rinoctros, el Hipparim gradU Kaup., y la Gúctüa 
d*ptrdita Gerv. 

Sigue describiendo con breve frase varios moluscos, 
gastrópodos y lamelibranquios, los cuales no es posible 
referir á especie determinada, pero que parecen pertene- 
cer á los géneros Tylostema, TurriieUa, Plturotemaria, Ostrta 
Spondylus, etc. El Pectén que dice hallarse cerca de Riela, 
Albarracln, Teruel y que en otras partes es írecuente, 
de seguro es el PkUk aquivalms Sow . 

Cita además con su propio nombre las Ufibratnias y los 
Briewnñtes; de este último dice que es *in montibus calca- 
riis vulgar issi mus.* (Bet*mmt»i rhemams Opp. sin duda). 

Habla de Equinídos, Madréportu y Dendritas, DeljÜóp<^ 
dice lo siguiente: Phytolithus LUíwxyhn. Calcaríus ín 
Musseo Societatis ex oppido La Fresneda. 

Parece deben reducirse á los Nummulitos los mencio- 
nados con las siguientes palabras: 'Helmintholitus Madre- 
portt porita, Alicubi Moneda de bruxas dicitur. Habitat in 
M. Mondain, circa Teruel, Gram in oppido Cerler in Py- 
renseis.» 

A su vuelta á Espafia lo vemos como uno de los socios 
más activos y de más valla de la Económica; formó parte 



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164 HOUKMAJS í UHHBO 

de la comisión encargada de la formación del jardín bo- 
tánico. De él es la solicitud que en 1784 se dirige al rey 
pidiendo autorización para estos estudios y auxilios para 
sostenerlos (lámina 12). 

Regaló al Museo de la Sociedad anteriormente citada 
3US herbarios y colecciones, clasificó sus monedas y me- 
dallas é hizo un detenido estudio-informe del carbón de 
Utrillas; costeados por el Sr. Hernández de Larrea prac- 
ticó diferentes estudios, en un campo que éste compró con 
este objeto, acerca de las distintas clases de trigo y su 
rendimiento. 

Se distinguió mucho en la heroica defensa de esta ciu- 
dad contra los franceses 1808-1809 por lo que tuvo que 
huir disfrazado á Palma de Mallorca, á donde llegó tan 
pobre que lo vemos en 1812 solicitar auxilios de la Regen- 
cia por carecer de todo, al haber sido confiscados sus bie- 
nes por el gobierno Imperial. 

Fué nombrado más tarde Regidor primero de Zarago- 
za, cargo del que no pudo tomar posesión por haber 
muerto en dicha población el dfa 21 de Mayo de 1814. 

Asso fué uno de los Ingenios que se sustrajeron al 
enciclopedismo religioso de su época, que hizo presa en 
sus contemporáneos. 

Fué uno de los hombres que más contribuyeron al 
adelanto de su tiempo, siendo su vida un continuo sacri- 
ficio en ara de la ciencia y de la Patria. 



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NATURALISTAS 
MONJES BE M08ISERRAI 



k NTUsiASTA admirador como el que más del gran 
^¿j^ñf Linnco, al tener noticia de que la SOCIEDAD 
¿'¿¿t^ Arago>4Esa De Ciencias Naturales se pro- 
ponía ofrecerle una Corona cientifica para conmemorar 
el segundo centenaria de su nacimiento, apresúreme á 
buscar algunas flores para que, presentadas & dicha Cor- 
poración, fueran entregadas por manos hábiles con las 
otras aportadas, sin duda más vistosas, como cultivadas 
por ingenios eminentes en la ciencia de la Naturaleza, y 
contribuir de algún modo con mis pobres esfuerzos á la 
apoteosis del ilustre Sueco. Mas, no hallándose en mi 
inculto jardín, las he recogido del frondoso y milcnar 
árbol montserratino; y aunque las he hallado muy ajadas 
por manos sacrilegas y profanas, sin embargo he recogido 
los fragmentos dispersos, acordándome de aquella senten- 
cia del Salvador: CoUigití fragmenta, mtpercattí. 

Realmente es lamentable y nunca será bastante llo- 
rada la pérdida de nuestro archivo en la devastación é 
incendio del Monasterio por las hordas napoleónicas. Tan 
sólo noticias esparramadas é incompletas se hallan de 
nuestros insignes maestros en todas las ciencias y artes; 
y de sus libros en que nos legaban y transmitían el fruto 
de sus estudios y experiencias apenas el recuerdo nos 
queda. 



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l68 HOUBNAJS i UHNKO 

H.- ANTONIO CASTELL 

El primero de quien tenemos algunas noticias, aunque 
escasas é incompletas, es el H.° Antonio Castell. Nació 
por los años de 1536 en Catalufla, sin que nos haya sido 
posible hallar el pueblo donde vio la primera luz. 

Se dedicó durante su juventud al estudio de las cien- 
cias naturales, especialmente á la Botánica y á la Far- 
macia en las que hizo muchos adelantos hasta que can- 
sado del siglo, se retiró al claustro tomando el hábito de 
San Benito en el monasterio de Ntra, Sra. de Montserrat 
á la edad de 36 años en ei de 1572. 

Ya sea por su edad al entrar en el Convento, ya sea 
también por su humildad en cuya virtud se aventajó 
mucho, no cursó los estudios eclesiásticos, permaneciendo 
toda su vida en clase de hermano lego á pesar de su mucha 
ciencia y erudición. Al entrar en la religión, sin descuidar 
sus estudios favoritos, se dio de Heno al ejerció de la vir- 
tud, mortificación y penitencia, viviendo santamente y 
sirviendo á los peregrinos que acudían á Montserrat con 
sus conocimientos farmacéuticos, cuando de ellos tenían 
necesidad; ocupado en estas piadosas obras alcanzó una 
longevidad extraordinaria, pues murió & los 104 aflos de 
edad en el de 1640. 

Fruto de sus estudios son dos libros que escribió: el uno 
titulado Teoría y práctica dtfarmaeíutieos, 1 vol.en 4." impreso 
en Barcelona el afio 1592; y el otro lo llamó FrancHogitm 
sacrum, 1 vol. sinfol., que creemos no llegó á imprimirse. 



RMO. P. MANUEL BLASCO 

El aragonés P. Manuel Blasco nació en Cuevas-La- 
bradas (Prov. de Teruel) en 1749. A la flor de su edad se 
retiró al monasterio de Montserrat, recibiendo el hábito 
de San Benito de manos del Rmo. P. Abad D. Plácido 



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hoigas de homtsbssat i6g 

Regidor á 27 de Enero de 1767 cuando apenas contaba 
18 aflos de edad. Concluido el aAo de Noviciado hizo sa 
profesión religiosa á 31 de Enero del aAo siguiente. 

Probablemente concluyó su carrera eclesiástica en el 
monasterio de San Benito de Bages, que era el Colegio de 
estudios superiores de los jóvenes de Montserrat. 

Le hallamos Abad de Bages cuando pasó por alli Villa- 
nueva en 1806, y como á tal asistió al Capitulo General 
de la Congregación vallisoletana que se celebró en et 
monasterio de Celanova en 1814, donde se le nombró 
Definidor General de la Congregación, cargo de los más 
honrosos de la Orden que sólo se daba á personas muy 
eminentes. Suponemos que por esta causa dejó de ser 
Abad de Bages, pues al afio siguiente (1815) el mismo 
P. Blasco se titula Definidor General y tx-Abad de Bages 
en la portada de la obra que luego mencionaremos. Por 
lo tanto, andan sin duda equivocados los que dicen fué 
Abad de Bages desde 1813 á 1822, en cual aflo colocan su 
muerte; <■> pues, acabamos de ver que Villanueva W le 
llama Abad en 1806 y que en 1815 ya no lo era. 

Se dedicó con mucho ahinco á la Agricultura y Zootec- 
nia, habiéndonos dejado un libro impreso en Barcelona 
por Dorca con el título El amanU ái lot labradores, donde 
trata muy exprofeso de la cría del ganado vacuno y 
mular, ponderando los grandes beneficios que del primero 
se pueden reportar y las ventajas que á los labradores en 
particular y al Estado en general proporciona, y exage- 
rando los dafios y perjuicios que el segundo ocasiona al 
ganado caballar y á la Agricultura. Trae dicho libro la 
licencia del Abad General, fechada á 29 de Diciembre 
de 1815 en San Vicente de Oviedo. 



(I) D. B«d> Plaini O. S. B. is Sindico and llltlb(l1nn(cn >ni dcm 
Bcncdlcdncr nnd dcm (Hilcrcicntcr Orden. Jahrf. V. n Hcft 1864. Strlt* 
ekronotegiea Seriplorttm O. S. B. mapanontrn, etc. 

(ti T. VU, pág. VS. 



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tyO HOHBNAJB í UHtlCO 

Además de) título ya mencionado de Definidor le con- 
cedió la Congregación el de Predicador. 

Murió en el monasterio de Bages á 9 de Junio de 1825, 
teniendo 75 años de edad. 



P. MAURO AMETLLER PAGUINA 

Este Padre es sin duda del que se han conservado 
más noticias biográficas, la mayor parte de las cuales 
andan impresas en varios autores, habiéndolas reunido en 
un artículo publicado en La Crónica, periódico semanal de 
Palafrugell <■> el inteligente procurador D. Eusebio Fina 
y Girbau, de donde tomaremos muchas de las que aquí 
digamos, añadiendo algunas pocas más que hemos podido 
recoger en nuestro archivo. Mucho de sentir es que así 
como conocemos la vida de este laborioso monje, no hayan 
llegado hasta nosotro.s sus obras. 

Hijo Ametller de los consortes Miguel y Marfa nació 
en Palafrugell, Obispado de Gerona, á 6 de Agostode 1749 
habiéndole sido impuestos en el Santo Bautismo los nom- 
bres de Francisco, Salvador, José, 

Iniciado probablemente en las primeras letras por su 
padre que á la sazón era maestro de gramática de la 
Bisbal, entró desde muy niño en la Escolanfa de Montse- 
rrat en calidad de paje de la Virgen. En este Conserva- 
torio de música, que por aquellos tiempos gozaba de fama 
universal y bajo la dirección del P. Benito Julia empezó 
el niño Ametller su carrera musical, haciendo en ella ver- 
daderos progresos, como lo atestiguan las obras de músi- 
ca que dejó escritas y de las que hablaremos más adelante . 

Terminado el tiempo de su estancia en la Escolanla, 
pidió ser admitido en la Orden benedictina, para lo cual 
solicitó el permiso de sus padres, el que le fué negado con 

(1) La Crónica, 1 Bnero de IWS. 



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UÓVttS SI UONl^SRtUf íft 

el pretexto de que le necesitaban, y asi vióse obligado 
á regresar á la casa paterna siendo el báculo de su vejez. 
No pudiendo satisfacer por entonces sus deseos de abra- 
zar el estado religioso, aspiró por lo menos al sacerdocio, 
cursando la carrera eclesiástica en el seminario de Gero- 
na, donde se ordenó de Presbítero. Sin embargo el 
recuerdo de los felices años de su infancia trascurridos en 
Montserrat y el dulce atractivo de la Virgen Morenita, 
que le habla llamado en otro tiempo al retiro de aquella 
santa Casa, los llevaba siempre impresos en su corazón y 
no se le borraban de su memoria; así es que tan pronto 
como hubo cerrado los ojos á sus ancianos padres y cum- 
plido piadosamente con el deber ñhal, solicitó de nuevo el 
hábito benedictino. 'Aunque su admisión podía ofrecer 
alguna dificultad, dice el manuscrito Ode donde tomamos 
estos apuntes, por tener ya algunos 40 años, no obstante 
fué admitido en atención á su buena voz y otras cualida- 
des que hacían esperar serla útil al Monasterio.* Le vis- 
tieron, pues, el santo hábito á 14 de Octubre de 1786, 
teniendo de edad poco más de 37 años, como consta en el 
libro de «Vesticiones y Profesiones» que se conserva, 
tomando el nombre de Mauro. Al año siguiente, según 
consta del mismo libro, hizo su profesión religiosa á 15 de 
Octubre. 

Lo primero en que se utilizaron sus bellas cualidades 
fué nombrándole cantor mayor, en el arreglo del coro que 
«hacia afios iba harto mal por no haber un sujeto que 
reuniese las cualidades suficientes para bien dirigirlo. El 
P. Ametller las reunía eminentemente, continúa el ma- 
nuscrito, pues dotado de una voz de tenor bajo, clara, 
sonora y de una perfecta inteligencia y maestría en la 
música y canto llano, puso el coro en un estado, cual no 
se habla visto tal vez jamás.» Como muestra de sus 

(l) Caldlofo di lot manjtí qui siendo niño» sirvieran di Etcolenta y 
Pajea é la RriHa del Cielo la Virgen dt Montserrat. 



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i^i hOMfeMAjB i untiÉo 

talentos musicales citaremos un PaMgi ¡ingua y un Vtxiíla 
regis A cuatro voces, los Improperios para la Adoración de la 
Santa Cruzen el día de Viernes Santo y la Saivt que actual- 
mente se canta todos los dias por la noche y que tan fa- 
mosa se ha hecho por todas partes. 

Otra de las habilidades del P. AmetUer, y sin duda la 
que le dio más renombre, fué la mucha destreza en dise- 
car animales y plantas, formando una riquísima colección 
de los de la Montaña, muy bien preparados y presentados 
en sendos cuadros que eran la admiración de profanos y 
naturalistas, habiendo convertido su celda en un verda- 
dero museo, donde acudían A admirar las maravillas de 
la Naturaleza, que tan prodiga se muestra en Montse- 
rrat, así nacionales como extranjeros. 

A 10 de Noviembre de 1802 el rey Carlos IV, su espo- 
sa María Luisa y demás personas del acompaílamiento 
real, después de haber visitado i Ntra. Sra-, quisieron 
visitar también la celda del P. AmetUer, quien les recibió 
con su afabilidad característica mostrándoles cuanto allí 
había reunido y «suplicó á la reina que se sirviese sentar- 
se en una silla que le tenía preparada toda guarnecida de 
insectos disecados y su majestad se dignó hacerlo y todos 
quedaron sumamente satisfechos de haber visto las curio- 
sidades que se encerraban en aquel aposento» . 

Se le atribuye el establecimiento del jardín botánico 
que existía en Montserrat antes de la destrucción del Mo- 
nasterio yasf mismo se cree obra suya el Catálogo dé plantas 
medicmaies gw vegetan en la montaña dt Montserrat publicado 
por el Rmo. P. Abad Muntadas como apéndice á su His- 
toria de Montserrat. Sin embargo anda envuelta con 
mucha obscurida esta cuestión, de la cual pensamos ocu- 
parnos algún día, si logramos esclarecer algunos puntos 
harto nebulosos. 

Otra curiosidad llamó también vivamente la atención 
de SS. MM. en la celda del P. AmetUer y fué el Velacordio, 



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tíONjBá Dfe tíostamÁkt 1^3 

instrumento musical inventado por dicho religioso y cuyos 
dulces acordes hizo escuchar á sus regios visitantes; todo 
lo cual le valió los plácemes de. la real familia y una pen- 
sión diaria de 5 rs. que le asignó Carlos IV. Este instru- 
mento era un teclado con sus cuerdas correspondientes en 
forma de vela de barco, por lo cual su inventor le dio el 
nombre de Vilacordú. 

En 1803 presentó el P. Ametller A la Real Academia 
de Ciencias naturales y Artes de Barcelona una máquina 
hidráulica para la elevación de aguas, invención suya. 

Más adelante presentó también el Velacordio; lo cual 
le mereció ser nombrado individuo de tan docta Corpora- 
ción á 22 de Enero de 1817. 

En 17 de Febrero del mismo alto, siendo llamado el 
académico D. Francisco Sampóns á dictaminar sobre 
el Velacordio del P. Ametller, dio en sesión pública el 
siguiente informe en que se demuestra bien el talento 
mecánico del sabio benedictino. Dice entre otras cosas el 
ilustre académico: *Quc la parte mecánica de este ins- 
trumento es muy estudiada, bien ejecutada en el modo 
de aumentar y apagar los tonos, según las indicaciones de 
la nota; no puede estar más bien arreglada, y produce los 
efectos que se desean; á más de esto la facilidad de sepa- 
raren un momento todo el teclado por entero, con sólo 
apretar un resorte, proporcionando con esto el poder 
poner y quitar las cuerdas con toda comodidad; y luego 
después volver á colocar el teclado con la misma facilidad 
y prontitud, y con tal certeza que todos los puntos res- 
ponden con exactitud en el mismo momento sin tener que 
variar ni corregir; ventaja que no se encuentra en otro 
instrumento en que el teclado produce los tonos por me- 
dio de cuerdas. Y á más de otros mecánicos particulares 
que no dejan de tener mérito, merece particular atención 
el descubrimiento de las plumas de acero, cuyo mecanis- 
mo de suyo muy ingenioso por la combinación de suplir 



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174 bOUBMAiS i LIHNflO 

la elastidad que falta al metal, por medio de la ballena 
como substancia auxiliar, que añade mucha f)erfecciÓii á la 
parte armónica. Por lo que respecta! ésta, se observa 
que por motivo de la colocación en que están las cuerdas, 
los tonos resultan libres y limpios y no causan confusión 
al oido de los que están muy cerca, como acontece cuan- 
do los tonos están enajenados como en el clave y en el 
forte piano. Otro motivo de la limpieza de los sonidos en 
el velacordio, procede de la circunstancia de pulsar metal 
con metal para producirlos y no pluma con metal.» 

En 1818 inventó otra máquina para dragar en el puer- 
to de Barcelona que asimismo presentó á la sobredicha 
Academia. 

Por fin una nueva invención se dehe á nuestro labo- 
rioso monje, consistente en una máquina sembradora. 

Estas máquinas juntamente con el Velacordio fueron 
depositadas por orden superior en la Casa-Lonja de Bar- 
celona, concediéndose al P, Ametüer otra pensión diaria 
de 4 rs., siendo nombrado además miembro de la «Socie- 
dad filarmónica*. 

Ya casi al ocaso de su larga y aprovechada vida se 
retiró al monasterio de S. Benito de Bages, cerca de la 
ciudad de Manresa, una de las muchas dependencias que 
tenia entonces Montserrat donde solían reunirse los hom- 
bres más aventajados de la Orden para la instrucción de 
los jóvenes que allí cursaban sus estudios eclesiásticos. 
Encendióse aquí más y más su amor á la Reina de los 
Ángeles que le había cobijado bajo su maternal manto 
desde su niñez y por tantos años, y dedicó sus ya escasas 
fuerzas á traducir al catalán la áurea obra de S. Alfonso 
M." de Ligorio »Las glorias de Marfa,> doliéndose de que 
un libro tan á propósito para encender en los corazones el 
amor á la celestial Madre no estuviese al alcance de la 
inteligencia de nuestros labradores por estar escrito en 
len{[ua para ellos desconocida, como dice el piadoso 



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MONJES DB irOMTSEKRAT 1 75 

traductor en su prólogo. Esta traducción fué impresa en 
Manresa por Martín Tnillils en 1822. 

Lleno de méritos delante de Dios por sus virtudes 
religiosas y delante de los hombres por sus bien aprove- 
chados talentos murió el P. Mauro Ametller en el monas- 
terio de Bages i 14 de Febrero de 1833, teniendo de edad 
84 años. El manuscrito tantas veces citado aftade que él 
P. Ametller era de estatura pequefla y de genio alegre, 

P. GERARDO JOANA Y VIDAL 

Nació el P, Joana en Tossa, obispado de Gerona, el 
aflo 1769 y á los 20 años de edad vistió el hábito del glo- 
rioso P, S, Benito en el monasterio de Motserrat á 10 de 
Agosto de 1789 y pronunció sus votos á 15 del mismo mes 
del año siguiente. 

Concluida la carrera eclesiástica y ordenado sacerdo- 
te, se dio con ardor A sus estudios predilectos de Botánica 
y Geología. Se graduó de doctor en Farmacia, los cuales 
conocimientos ejercía con los moradores habituales de 
Montserrat y con los numerosos peregrinos que allí acu- 
dían, haciéndose muy honrosa mención (■> de los servicios 
que había prestado A los soldados y militares enfermos ó 
heridos que se refugiaban en Montserrat al principio de 
la guerra de la Independencia. 

Por espacio de 16 años consecutivos el incansable 
P. Joana fué recorriendo la Montaña y estudiando sus 
secretos naturales, teniendo especial predilección en escu- 
driñar sus entrañas, introduciéndose por las numerosas 
cuevas que- en ella se encuentran. Al efecto se prevenía 
de cuantos medios podía discurrir su ingenio, proveyén- 
dose de brújula, sondas y otros instrumentos científicos, 
así como de -sulíciente número de peones que traían 
hachas, cuerdas, escaleras de cuerda y cuantos utensilios 

(I) R. o. dal Ulniílerio dr Ib Gutrrn. SO Julio 18l.>. 



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176 BOMBNAJB X UHMEO 

la ciencia y prudencia podían aconsejar. No narraremos 
minuciosamente todas las correrías subterráneas que veri- 
ficó el P. Joana; pero no podemos dejar de relatar una de 
las principales por los interesantes datos que en ella 
adquirió nuestro espeleólogo respecto A la vacuidad del 
Montserrat. 

Provisto de todos los utensilios necesarios y acom- 
pañado de varios peones, se introdujo por las Cutvas dtl 
salitre, más tarde conocidas con el nombre de Cuevas del 
Mansueto y llegado á una de las estancias de las mismas, 
se entró por un boquerón abierto entre las peñas en 
dirección N, y llevando la brújula siempre en la misma 
dirección fué salvando distancias y venciendo las innume- 
rables dificultades que á cada paso se les presentaban, 
siendo su intento dar con los pozos qae se encuentran 
cerca de Sta. Magdalena ó los de la Roca del lloro, por los 
que se había ya internado en otras ocasiones; pero al 
llegar ya muy adentro de la montaña, tanto que por todas 
las señas vino á comprender que estaba muy cerca de 
su desiderátum 6 sea debajo de la ermita de Sta. Ana, 
tropezó con una dificultad insuperable, encontrando un 
profundo y ancho barranco que á pesar de todas sus ten- 
tativas hubieron de convencerse de que era imposible 
salvarlo; empero lo que más les arredró fué el ruido de 
las aguas que se oían correr por el profundo del abismo. 
Por lo cual se vieron obigados á retroceder, efectuándolo 
felizmente gracias á las cuerdas que habían dejado á su 
paso á medida que se habían ido internando por aquellas 
cavernas. Sin embargo el P. Joana no se dio por vencido, 
y estudió medios y preparó instrumentos para una nueva 
expedición que le permitiera salvar el barranco y prose- 
guir su exploración hasta llegar & la meta, pero no pudo 
verificarlo por haber sobrevenido la guerra de la Inde- 
pendencia. 

En esta expedición pudo el P. Joana confirmarse en 



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UOtljBS DE MONtSBKItAt 1^7 

los presentimientos que había daquirido en otras explo- 
raciones de los pozos ó poetoHs que existen en diferentes 
puntos del monte )■ en los que se habla internado varias 
veces, esto es, que el Montserrat está hueco en su mayor 
parte. Además pudo darse cuenta de las fuentes intermi- 
tentes, que, conocidas por los del país con el nombre de 
Mentirosas, se hallan unas muy cerca de las mismas Cuevas 
del Mansueto, algo más á poniente y en un piso más bajo 
y las otras se abren cerca de Monistrol, al pie de un reco- 
do de la carretera que conduce al Monasterio; conven- 
ciéndose de que la abundancia de aguas, que en épocas 
determinadas salen por estas fuentes, provienen de las 
filtraciones que se verifican en tiempo de lluvias por los 
diferentes pottons de la montaña, las que corriendo luego 
por el interior de ella, á maneradetorrentessubterráneos, 
forman un gran depósito, cuya boca de salida son las 
Mentirosas. 

Fruto de sus exploraciones fué un libro intitulado 
tEstudios cieniifieos sobre la montana de Montserrat», que no llegó 
á imprimirse y se perdió en el incendio del Archivo y 
Biblioteca el año 1811. Sólo nos quedan algunas hojas 
sueltas y fragmentos escritos de puño del mismo P. Joana, 
que serían sin duda los apuntes y notas particulares que 
le sirvieron para la confección del libro mencionado. 

Hay indicios muy probables de que el Catálogo de 
plantas del que hemos hablado en la biografía del P, Amet- 
ller sea obra del P. joana, ó lo que creemos más cercano 
i la' verdad, sea fruto de los dos mencionados Padres; ya 
sea trabajando y explorando juntamente la montaña, pues 
vivieron juntos en Montserrat más de 18 años, ya sea 
completando el P. Joana lo que dejara el P. Ametller, 
añadiendo las cualidades medicinales de las plantas: sin 
embargo repetimos que nada cierto puede por hoy asegu- 
rarse. 

Por los años de 1810 á 1812 hallamos al P. Joana en 



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I7§ üoUeimJe i LINÍtEd 

Cádiz ejerciendo los cargos de Síndico Procurador Gene- 
ral y Diputado por el cabildo de monjes de Montserrat 
cerca del Nuncio de S. S. y del Gobierno establecido 
entonces en aquella plaza: mas cuando fué destruido 
Montserrat en 1811 y en su consecuencia se disolvió la 
Comunidad montserratina, cesó el P. Joana en sus fun. 
cienes de representante de una Comunidad que ya no 
existía. No pudiendo entonces su actividad permanecer 
en la inacción y espoleado por su patriotismo, se creyó 
justamente obligado Á ayudar en cuanto estuviese de su 
parte á los esfuerzos que por todos y en todas partes se 
hacían para sacudir el yugo extranjero, aunque sin olvidar 
el espíritu de paz que en atención A su carrtcter sacerdotal 
y religioso debía adornarle; y así concillando ambas cosas 
ofreció al Gobierno el servicio de sus conocimientos en 
Química y Farmacia. La Regencia del Reino, previos 
informes, f>or Decreto del Ministerio de la Guerra de 
20 de Julio de 1812, nombró al P. Joana primer ayudante 
de Farmacia del primer Ejército, lugar que antes ocupaba 
D. Gaspar Clavillart. 

Realizados los deseos del P. Joana corrió á su nuevo 
destino, donde la Patria le llamaba y comenzó á ejercer 
sus funciones bajo la dirección de D. Patricio Ortiz, Boti- 
cario de Cámara de S. M. y Mayor del primer Ejército, 
Desempeñó su cargo tan A satisfacción de sus Jefes que le 
confiaron importantes comisiones, como fué la creación y 
aprovisionamiento de las boticas de los Hospitales milita- 
res de la Seo de Urgel, Solsona, Vich, Mataró, Gerona y 
Barcelona, siendo muy alabado por lo perfectamente que 
desempeñó su cometido y por los ahorros que en ello hizo 
sin faltar A la asistencia de los enfermos. 

El P. Joana sirvió al Ejército hasta que Femando Vil 
recuperó el trono y fueron expulsadas las tropas france- 
sas. Entonces, acabada ya la guerra y deseoso de la sole- 
dad y tranquilidad del claustro, solicitó su retiro & Mont- 



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MOfJES DK MONTSERRAT I79 

serrat, lo que se le otorgó, concediéndole además el Rey 
en recompensa, por Decreto de 19 Junio de 1815, la ter- 
cera parte del sueldo ó sea 2.400 reales anuales y los 
honores de primer Boticario de los reales Ejércitos, con et 
goce de fuero militar y uso de uniforme: mas, habiendo 
ya determinado nuestro Padre retirarse á la quietud de su 
celda, hizo presente al Rey lo incompatible que era con 
su estado monástico el goce de estos honores; el Rey 
expidió una R. O. por conducto del Ministro de Estado al 
Rmo. P. Abad General de los Benedictinos de Espada, 
(previos informes del mismo Abad General) para que en 
lugar de aquella gracia se le concediesen en su Orden los 
honores, exenciones y prerogativas que gozan los Padres 
Maestros jubilados. Condecoróle con dichos privilegios el 
Rmo. Abad General, siendo recibida esta noticia con 
mucho gozo y asentimiento del Abad y Comunidad mont- 
serratina de la que el P. Joana era miembro. 

Gozaba ya el P. Joana de la tranquilidad de espíritu 
tan deseada por él, cuando su Abad le indicó la conve- 
niencia de pasar á Ñápeles á encargarse de la Iglesia y 
Priorato que Montserrat poseía y posee aún en aquella 
ciudad italiana. Obediente siempre el P. Joana se resignó 
y admitió el cargo de Prior de Ñapóles en Noviembre 
de 1817, pasando á encargarse de su Priorato y tomando 
posesión de él á 23 de Abril de 1818 á pesar del senti- 
miento de abandonar su Patria y tal vez previendo ya los 
muchos disgustos que allí le aguardaban. 

Movido de las recomendaciones de su antecesor el Pa- 
dre Bartolomé Alonso en favor de D. Vicente Alovisi, 
nombróle .sacristán, le dispensó su amistad y le cuadru- 
plicó el sueldo; favores que después pagó éste coa la más 
negra ingratitud. 

A 19 de Febrero de 1820 murió el P. Diego Rico, Prior 
de Palermo (otro de los Prioratos que Montserrat poseía 
en Italia), por lo cual Joana recibió orden de encargarse 



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1 8o HOMEMAJB Á LINHBO 

provisionalmente de aquella casa, á donde se dirigió 
inmediatamente y regresó A los tres meses. Otra vez 
volvió allí teniendo que sufrir mucho y vencer machas 
dificultades, á causa de quererse apoderar el Gobierno 
constitucional de España de los Prioratos de Palermo y 
Ñapóles. Pasaremos por alto los desafueros del Cónsul de 
España en Palermo, D. Miguel Boix de Veguer, y las 
intrigas y perfidia del sacristán Alovisi que se quería alzar 
con el Priorato de Ñapóles, por no alargamos demasiado 
en cosas que no son de nuestra incumbencia. Volvió 
Joana á Ñapóles en 26 de Mayo de 1822 y halló la Iglesia 
y casa todo trastornado. 

Por fin, á la vuelta de Femando VII al trono, mandó 
que se dejase en paz al Priorato de Ñápeles y que se des- 
embargase el de Palermo, devolviéndolo todo al P, Joana, 
lo que se efectuó en 14 de Agosto de 1824. Sin embargo, 
Joana tuvo que luchar todavía dos años con las intrigas 
hipócritas de Alovisi, á quien nos parece trató con dema- 
siada indulgencia, hasta que se vio obligado á echarle 
bruscamente de la Iglesia y del oficio de sacristán el 12de 
Abril de 1826. 

Acabados estos ocho años de batallas, Joana gozó 
pacificamente hasta su muerte, de los Prioratos de Ñapó- 
les y Palermo, pues aunque A este último la Comunidad 
de Montserrat habia enviado al H.° Salvador Euras, 
estaba sometido al P. Joana á quien debía pasar las 
cuentas y sobrantes. 

En el año 1841, el día 9 de Enero al rayar el alba, dice 
el manuscrito de donde hemos tomado muchas noticias, 
murió el Prior Joana de un ataque de asma que venia 
sufriendo algunos años había. Contaba á la sazón 73 aOos 
de edad y 23 de Priorato. 



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llOttJES DB HOKT9SRRAT l8l 

Además del libro ya citado, que se perdió en el incen- 
dio de 1811, escribió el P. Joana un folleto en defensa 
propia, sincerándose de su modo de proceder, tanto 
durante la guerra de la Independencia, como durante su 
permanencia en Italia y gobierno de los Prioratos de 
Ñapóles y Palermo. Se imprimió en Ñapóles en la im- 
prenta real en 1825. 

K^deodato Ji(arceí, O. S. B, 



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ideMtniy't i Xümt.-Sct. &n¡j. U & í 



D. Garles de Gimbernat 



(ClUtf de D. Uariano Paafa). 



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■ ,»> ^Vi. ^t» ^t» «*„ .)). éK jK Jir. 
^■'(e >,•■ 'é^ *é^ "Y""^ 



Resepíya biográfica 
— v bibliográfica — 

D. CABLES DE GIMBEIMT 



Gimbernat, nom ben conegut que'ns fa 
' remembransa d'ana familia il-Iustre per molt** 
titols, familia de sabis y virtuosos, de nobles y 
predars varons. Empróque rhumanitat tal volta rebut já 
la major part de sos conreas, contrartantlo en casi totes 
les esteres. 

Tenint lo bust d'eix preciar hom en el Museo del Se- 
minari Conciliar, (Lílm. 14) jo ' m preguntava, ¿quiesen la 
Ciencia eix Gimbernat? ¿Quines son ses labors? ¿Ahont 
s'encontren?Les biografies que d'ell se n'han fet, sois 
son tres: la que fa Tlltm. Sr. D. Félix Torres Amat en 
son «Diccionario de Escritores Catalanes» quina es bas- 
tant superñcial y sois dona compte d'algunes de ses cab- 
dais empreses; després la de D. Antoni Elias de Molins 
en son (Diccionario Biográfico y Bibliográfico de escrito- 
res y artistas catalanes del siglo XIX»; y per últim la 
■Memoria Biográfica de D, Caries de Gimbernat» llegida 
en !a nit del 36 de Novembre de 1880 per Juli E. Tarrats 



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184 HOMBNAJB A UNHEO 

y Font, metge, en la vetllada que la Asociado Catala- 
nista d 'Excursions cientlñques dedica á est sabi cátala y 
publicada en la «Renaxensa» del 31 de Jancr de 1881 
(Any XI, Tom I, nüm. 1). Exes encar me dexaren en una 
¡dea petitoya, al encemps qu'una gran esperanza, car 
que'elles hi troví que en el mateix Seminari hi bavia el 
ver sagell de sa immensitat científica, sos manuscrits; que 
per cert son un tresor de valúa extraordinaria, mes fins al 
present desconeguts. 

Durant exes investigacions rebí la nova de que a en 
Saragossa se commemorava el segon centenari del naxe- 
ment del inmortal Línneu y que els comissionats cerca- 
van arreu noticies de naturalistes, flairoses flors pera te- 
xir la corona ab qu'es vol enrotllar la testa del gran 
sabil Yo aprofitant aytal ocasió m'atansl á endintzarme 
per entre el bosch de la Biblioteca Catalana que jau en el 
Seminari Conciliar de Barcelona ahont no dexa de bro- 
llan aquella déu deis manuscrist d'enGimbematy aprop 
d'ella ab sa frescor n' ha exit la present violeta, quina 
oferesch, encar qu'humil, pera esser posada per entre les 
altres flors qu'haveu rebut d'altres indrets. 

Son pare, el tant renombrat metge D. Antoni de Gim- 
bemat que s'encontra al Aj'untament de Barcelona, entre 
els de la Galería de Catalana Ilustres, va naxer en la vila 
de Cambrils al 1734, qui després d'una lluhida carrera y 
d 'haverse ausentat de Catalunya pera completar sos estu- 
dis, ana al extranger, no tardant en esser catedrátich d' 
Anatomía del Col-legi de Cirugía de Barcelona y en 1774 
el rey en Caries III lo missatjá pera perfeccionarse en sos 
estudis, aprenent deis aven? que'n Cirugía se seguían en 
París, Edemburg y Holanda. En quines capitals fou ateot- 
ment rebut per els sabis d 'aquell temps, principalment per 
el Doctor Hunter de Londres. De retorn ab la proteccíó 
del rey s'instalá á Madrid un nou col-legi de Cirugía ano- 
menat de Sant Caries qu'aná baíx sa direcció. Morí en 



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CJUtLBS DI CIHBBRKAT 1 85 

Madrid al 17 de Novembre de ISlódexant parala medicina 
una porció de trevalln de gran importancia científica. 

Donchs be, mentres D. Antoni fou catedratich del Col- 
Icgi de Cirugía de Barcelona fou quan nasqué A 19 de Sep- 
tembre de 1768 son fill en Caries de Gimbemat, quifou 
un fidel hereu al procurar anar sembré ai corrent de totes 
les innovacions en la Ciencia. Aqueix resta desconegut 
en sa jovenesa per estar sempre al costat de son pare y 
seguir ses indicacioas, estudiant llatinitat, grech, ñloso- 
lia, matemátiques, física experimental, botánica, química, 
medicina y cirugía en Madrid en lo Reyal-Col-legi de San 
Caries fundat per son pare: se concentrd en els principis 
d'exes ciencies, pera després perfeccionarse en les mate- 
xes, quant comensá á eixir á la Ilum pública, que fou al 
pensionarlo en Caries IV en 1791 pera continuar sos estu- 
dis, marchant cap á Anglaterra, sabent ja el francés y 
l'anglés. 

Comqu'aquf comensasa vida activa, aquexa la podrfam 
considerar baix molts punts de vista atenent son carácter 
enciclopédich; mes jo en la present nota biográfica els re- 
duiré solzament á tres, axó es: cora A incansable excur- 
sionista y com á intelligent naturalista, deixant per nna 
altra ocasió sos mérits com á práctich, intelligent y gene- 
ros metge pera socorrer á la desvalguda humanitat. 

I 

Acabats sos cstudis se dirigí á un deis millors centres 
d'ensenyansa, á Londres; d' ahont viatjá per Escocia y 
Irlanda aprencnt del Museos que visitava y de les Univer- 
sitats á que asistí no tant solzament les clases d'objcctes 
que s' encentren en la Natura sino que'Il preguntara án' 
els sabis d'aquelles capitals el modo com s'encontren en 
el terrer. 

Continua sos estudis de Física, Química y Historia 



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l86 HOMENAJS X LINNEO 

Natural, íent alguns viatges per aquells indrets donant 
mes amptitut ais estudis d ' Historia Natural, per lo que at 
any 1793 en el 16 de Juriol meresqué entrar á la Societat 
Linneana de Londres. 

Mes d'aquf ana á altres nactons, empró al trovarse á 
París allavors fou quant rebé per manament del Rey 
d'Espanya el nomenament de Vice-Director del Reyal 
Gabinet d' Historia Natural y se 1' hi senyalá el sou de 
24.000 reats anyals: aquest nombrament el firma per 
encarrech del Rey en Francesch Saavedra a 12 d' Abril 
de 1798desd'Aranjuez. 

Empró comprenent el Rey que' n Caries no havla nas- 
cut per esser home de gabinet, puig que son millor gabi- 
net era la Natura, per conducto del Generalissim Aliíli- 
rant fou encarregat d ' anar en 1802 al extranger pera que 
á son criteri se determiniés la classe de canyons que fos- 
sin mes perfectes, com ho prova una carta de 16 d' Abril 
de 1802 firmada per en Caries A Bruselas, axó fou com á 
cosa secundaria puig que' I mateix Rey en 1803 1' hi maná 
que recorregués els Alps pera formar un perfecte estudi 
y axis després al tornar a Espanya pegues estudiar per 
comparació els terrers d'aquf y ses relacions ab el d' 
allá. Y com en Gimbernat empren la volada per aquellos 
serrelades! Aquí comensa sa verdadera vida d' excursio- 
nista, enlayrat per aquelles escabroses montanyes, resse- 
guint aquells extraordinaries geleres, endintzanse per 
aquelles feréstegues y corprenentes fondelades, passant 
les mil y una peripecies com admirablement les narra 
ab un sentiment de po^sia inspirada perl'observació de 
la matexa Natura en son «Extracto de mis observaciones 
geológicas en los Alpes en el monte de San Gothardo en 
Agosto y Septiembre de 1803> manuscrit d' unes 23 pla- 
nes en folio. 

En 1805 se despacha en la ciutat archiducal de Viena 
d' Austria en el 23 de Juriol va passaport pera que en 



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CaKIBS ÚE CtllBKRMAT tS? 

Gímbcmat pog:ués viatjar per Ungria durant sis mesos; 
havent estat ja en 11 de Janer en Mónach puig que ell 
desde aquí escrigué al Srs. D. Antoni Samper y D. Joseph 
Navarro, ajudantsdel Excm. Sr. Princep de la Pau res- 
pecte al encarrech d ' estudiar cts aparells mes valiosos 
d' artillería. 

En Gimbemat al estarse en una localitat prenia les ob- 
servacions metereológiques y termométriqucs comensant 
ja en son trevall escrit en Alcmany y qu' es refereix á les 
que prengué en Alemanya en 1804 y altres d ' Agost y Sep- 
tembre de 1806 comparan t les ab les d' altres observa- 
dors: loque provaresperitd'anotacióde'lsUochsqnc ell 
visitava, 

Al 3 de Mar? de 1806 deuria estar altre volta a Monach 
puig que comta per una altra carta qu' escrigué al Gene- 
ralissim Almirant, el Princep de la Pau; mes al 25 
d'Agost marchd a Munich acompanyat de'nBaumgau- 
trer, cap al Tyrol tornant á Munich al 7 d' Octubre, fent 
una ruta de molta extensió, aturantse en moltisimes po- 
blacions com consta per son vuluminós trevall «Voyage 
par le Tyrol en 1806 par Mrs. Caries de Gimbernat et An- 
toine Baumgautrer* manuscrit que consta d ' unes 200 pla- 
nes en folio, estant escrit en forma de Dietarí, donant 
comptc de lo que feyen en cada jornada, per lo que resulta 
una obra important, y de les mes importantes per 1' ex- 
cursionista que hagi d'anar per aquells indrets, ja que 
ell narra no tant sois lo referent á les ciencies sino fins á 
les costums deis pobles qu' encontraren. 

Ara els viatges de D. Caries de Gimbernat aparexen 
molt confosos y embrollats fins al 1814 en que va escriu- 
rer varies coses desde Estrasburg, y també prova que re- 
sidí durant la guerra que sostingué exa capital el manus- 
crit •Rélation succinte de mes travaux pour contribuer h 
la defense de Strasbourg*. 

En 1817 feu diferentes excursions pels territoris de 



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l88 HOUENAJE L UNN80 

Pliníana prenentne un sens nombre de notes y perfils. 
Entre altres hi ha el perfil de la cascada Mensana al cos- 
tat de la Pliniana, després fa una extensa descripció de 
dita vila, que per certes bastant poética, scmblantse ais 
antichs mitologistes: parla d'haver descobert una gran 
caverna no molt lluny de Pliniana, dona compte d'nn sens 
nombre de blochs insolats ab poca base, ab llurs dímen- 
sions, n'hi ha de fenomenals; vegis: *Bloc inmettse á Rósenlo 
doHS la pente de la tnontagne ie Molina, a colé de la Pliniana sur le 
lüc de Como; ce block ie grátate a 1 36 pieds de ctrcunference dans 
le milieu de so» hauleun. 

Després veyen que en Gimbernat gosá de la subvenció 
que feu el Rey de Napols de 86 duros mensuals destinats 
al fondo de l'Universitat pera que la Reyal Academia de 
Ciencíes de Napols els invertís en viatges, observacions 
y experiments dirigits al progrés de les ciencies naturals 
en beneficí de la Nació napolitana; un deis primers estu- 
dis foren á carrech de' n Gimbernat, prenent notes me- 
teorológiques de Roma, al Juny de 1820, al mateix temps 
que la dist^ripció d 'aquella gran urb, quines les continua 
l'any següent escrivintles excs impresions en sa tNotice 
tur la eullure de I' i lude de C kisfoire naturelle h Rome: 

Durant exes ultimes atrevides escursions al Vesubi 
estant en erupció íeren admirar á tot el mon que 'n Gim- 
bernat enfron el reíruny deis brams d' aquella boca 
infernal, les corrents d' incandescentes y abrasadores 
laves; aquella espessa nuvolada que cubría 1' horitzó, 
les descargues eléctriques que continuament se pro- 
duien, seguintse un séguit espoardeix de trons; la 
pluja de pols volcánica; ell restava seré á pesar la 
Natura revolta y puja fins aprop de la carena de la 
boca, la ressegul, visita la major part d' escletjes que 
també vomitavan materia incandescetn... mes en exes 
excursions Í¡ manca aigua y ell allavors atina á produir- 
]a artiñcialment. 



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CARLSS DE CDIBBRMAT 189 

Si bé es veritat que sa deria estaba capficada ab 
especiáis estudis sobre el Vesubi y molts descubri- 
ments que portava A cap, mitjansant sa continuada in- 
vestigació; no obstant continúa fent diferents viatges 
per Italia principalment durant 1' any 1821. Entre al- 
tres á 25 de Janer feu el de Luca á Pisa, després 
ana ú. Genova, Napols, Roma y al 14 d'Agost feu el 
d' Arezo a Florencia: al primer de Septembre del 
Monte cattini A Lucas, en quina pobiació hi estudia 
el conreu de 1' oliva. De totes aquexes cxcursions n" 
escrigué les següentes notes: lAu Mente Coronato* *E%- 
CursUm a» Monte Bargüiot lEscnrsions a»x ¡hohIs de Bains de 
Lucca* *De Lttcca h Massa Rosa; a Maschino, a Pieírasanla; á 
Camwai *De Massa h Saztana* y tMíniraux de Lucca.i 

En 20 d' Abril de 1822 s' encontrava á Florencia d' 
ahont escrigué al Rey Maximiliá, sobre sos desco- 
briments, mentres que 'n 21 d' Octubre devla residir A 
Aix per rahó d' haverhi un manuscrit d' exa íetxa 
titulat: lObiervaiiotu relatives aux eattx thermaUs d' Aix en 
Savoú, par Charles de Ginümnat.» Després al 10 de Novem- 
bre marcha cap á la valí de Chamony quina escursió 
dura fins al 4 de Novembre, una de les époques mes 
perilloses de 1' any ja que la neu no arriva á conge- 
larse y per lo tant son temibles les esUevissades de les 
geleres, empró ell ne eix[ sens cap desgracia, y després 
ne fa una extensa narrado, ja que te 6l planes en folio 
ab forma de d¡ari escrita en francés, quina la traduhl 
son germá en Agustl y se titula *Notícias del valle de Chamoni, 
por D, Carlos de Gimbemat y traducidas del francis por sn 
hermanot. 

A principis de l'any 1823, va estar d Genova fen ana- 
lissis de moltes aigues termals que per aquells indrets 
hi encontrava, y després al 18 de Juny se va expedir en 
Berna, al seu favor un passaport per viatjar per Italia, 
Suissa y Franca. En exa excursió ana á Aarau, ahont 



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IQÚ HOMENAJE X LINNEO 

estudia la Manufacture if Indiame, visita el Loe de Thun; 
escrtgué les notes tMouüe i la Souree de I' Eau du Bai» 
de Weissembourg' *De Lucerna d Zurich, que íeu al 17 de 
Novembre; al 18 á Badén; al 23 feu Tañada <D; Badén 
á SckimHach* pujant á la montaña de Habibonsg; Lagis- 
berg sur Badea á la rive gauche de la Limat* y després reco- 
rregué algunes agulles deis Alps. De sos resultáis 
ja'n donarem compte en les planes esdivenidores. Per 
aquell mateix fi residí durant l'any 1824 per els 
banys de Badén, Schinznach y Petersbertg fent algunes 
exeursions per llurs arrebals y si bé es veritat que'n 
Munich se despacha al 5 de Juny un passaportpera viatjar 
en Caries de Gimbernat, no obstant poch Os ne feu, car 
que al 30 de Septembre va dirigir una carta al Rey 
demanant un passaport per anar á Paris y Londres y 
demanat un Brevet 4' Imentünu de son ventatjós proce- 
diment termografich oíerentni alguns exemplars per 
mostra, mes jo no sé de cert quant verifica eix viatge. 

Després del 17 de Juriol fins al 7 d' Octubre ses observa- 
cions son molt deficients, lo que s'explica perqué ell 
s' anava agravant, com consta per el mateix díari que ell 
feya..., L'última d'aquestes notes es: «30 au 4 Octóbre — 
tris mal.* 

II 

En Caries de Gimbernat tingué una añció gran i. les 
ciences naturals y en particular d' aqüestes á la Geología, 
poguentse molt be afirmar qu' ell fou el primer geolech 
cátala, com no podía menys d' esser axf ja qu' ell s' en- 
contré á Anglaterra, quant exa ciencia comensá á gandir 
d'una vida propia, axó es, quant importants naturalistes 
comensaren á separarse ab ses questions geológiques. 
Com añcionat naturalista al Maig de 1792 eserigué y 
envía á Madrit unes instruccíons pera arreglar un jardl 
botánich, que D. Joan Bahf , catedratich de Botánica en el 



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CARLEE DB GUIBUNAT I9I 

Reyal Col-legí delaPurlssima Concepcióde Burgs, publica 
en sos elements de la nomenclatura botánica impresos en 
Barcelona en l'any 1802 dedicats al mateix D. Caries, 
t En Agustl feu la traducció d'un extens trevall titulat: 
*Ingewms» *Dei atímaito de las phmlas y rauvación dt ¡oí SHthst 
que ve á esser com un tractat ¿'Agricultura; en eii trevall 
se fa cita d'un altra.obra seua publicada en anglés y tra- 
ducida al francés: tExperimaiíos sobre los vegtUUest, de mes 
de 200 planes. 

De les excurstons que feu al 1803 ais Alps per mana- 
ment del Rey d'Espanya n'escrigué: *Pro4mts nalureU du 
Regnt mnitalt cuadern de 33 planes; *Mes myagts imMÍrt¡BgÍ- 
quef* que a'hi ha mes de 30 planes; també escrígué tExtrae- 
to de mis eiseniacionei geológicas m la cordüiera central dt los Ál^ts 
durante hs meses de Agosto, Septiembre y Octubre de 1803*; se 
publica á Madrit un ^Extracto de «oa carftf dirigida por dom 
Cmrios á un amigo suyo sobre sus observaciones geológicas, iechat por 
Real Ordeu en la cordillera central de los Alpes dtmmte los metes de 
Agosto, Setiembre y Octubre de 1803» en quina tracta de la 
naturalesa y estructura de la cordillera deis Alps; y 1' 
autor manif esta sos conexements de l'Historia Natural, 
com també son atreviment exposantse á grans perills per 
entre aquelles escabroses y espeterrants serralades, y 
tot en busca de datos positius sobre la construcció primi- 
tiva de nostre planeta. Empró sa obra capdal, suñcient 
pera inmortalizar á n'en Gimbernat es sa tRelación gaognós- 
tica de los Alpes*; exposició interessantíssima, y per desgra- 
cia inédita, escrita per el matcíx Caries, de les observa- 
cions qu'ell feu, y per quines confirma que'ls principis 
geonostichs de Werner se troban comprobats en els Alps, 
del mateix modo que en Sajonia, y que son conformes á la 
naturalea. No es de extranyar qu' ell seguís Topinió de 
Werner, puig li devia esser mes simpátich, ja qu'ell 
havia begut en ses matexes fonts; axó no desfá lo molt 
íruyt que se'n seguí allavors de lalluyta entre Pescóla 



D.gitizecbyG00glc 



1$Í HOIÍBN&JB /i Ltsíttia 

alemanya y escocesa, de quina se port dir nasqué la Verá 
Geología y aquells insignes geolechs, Cuvier, Brongniart, 
Lamark, Deshayes, Dufrenoy, Elie de Beaumont, Cor- 
dier, Prevost á Franca; Sowerby, Lyell, Delabeche y 
Murchisson á l'Anglaterra; Goldfuss, Munster, Humbold 
á Alemanya; Studer, Charpentier, Escher, Agassiz, Pa- 
rre, etc., á Suissa; A Catalunya li podem posar á n'en 
Gimbernat a la devantera de una porció quel'han suc- 
cehit fins avuy ab en Landerer, Almera, Vidal, Bofíll 
y altres. Donchs be en aquell trevall si veu un esperit 
d' investigado gran, ab lo seu corresponent ordre, y no 
cal negar un profont conexement de la geología práctica 
y estratiñcada; eix trevall; que te 33 planes de doble folio 
comensa axi: «El objeto del viaje que hize A los Alpes 
»enl903por Orden del Rey, fué el determinarlaestructura 
>flsica de aquella cordillera, mediante las luces de la Geog- 
*n05ia perfeccionada por los descubrimientos de Weg- 
»ner, poco conocidos en el tiempo en que Saussure escri- 
•bió sus viajes. Habiendo recorrido los montes de la 
■Sajonia y de la Bobemia, en los cuales hizo Wemer las 
•observaciones en que se funda su Filosofía Geognóstica, 
»la investigación de estructura de los Alpes no podía 
•menos de ser para mí una empresa de la mayor impor- 
>tancia, A fin de decidir si la doctrina del Profesor de 
»Preiberg, es conforme A la Naturaleza en general ó 
«adaptada únicamente á la del país en que tuvo origen. 

•Aunque la escasez de tiempo no me ha permitido 
•recorrer sino los principales parajes de los Alpes, siendo 
•imposible examinar toda la cordillera en un verano, las 
•observaciones que he hecho en las montaAas de Grin- 
•delwald, Grimsel, de San Gothardo, de Baveno, del 
•Simplón, del gran San Bernardo, y desde las agujas de 
•Chamouni, A la cima de la cordillera del Jura, me han 
•dado una idea bastante distinta de su estructura; y me 
•han demostrado que los principios geognósticos de Wer* 



D.gitizec-byG00glc 



CARtBS í)E bnAsuxki t9j 

»ner se hallan comprobados en los del Alpes del mismo 
>modo que en Sajonia, y por consiguiente que son confor- 
■mes á la naturaleza. 

>La exposición de mis observaciones en los siguientes 

rPtams Gí^nóstieos probará esta aserción* segueix el 

•trevall, acabant ab un breu resum de ses observacions 
principáis per exa serralada alpina y un hermós dibuix 
ab colors fet per el mateix Gimbemat del Monte cakárto, 
ti SckoH. 

Després també prengué una porci6 de datos y perfils 
geol6gichs de la Suissa, principalment de Zurich y de les 
montanyes d' Appenzel, en un trevall 'Notas de Historia 
Natural de Stiüay de ¡as Salinas de varios parajes; 

En el any 1805 en el tSemanario de Agriadlura y Arfes 
dirigido á los párrocos; tom XVII pag. 3 publica una tNotíeia 
de algunos tsiMecimentos existentes en Baviera para extinguir ¡a 
mendiguez y socorrer á los tmUgenies, y principalmente de lo que 
tiene por objeto dedicar á la Agricultura á los lUños desamparados», 
Conegut es ja el viatje á Tírol fet al 1806 de quin ja n' he 
citat son manuscrit mes important, pro A mes escrigué: 
tObservadones saire la extremidad oriental de la cordillera de los 
Alpes* entre altres de menys importancia. 

Prova de la gran reputació que gosava es Gimbemat 
entre 'les homes sabis del cxtranger el que en 15 de Maig 
del 1809 Mr. Walbrad enviá una carta & n' en Caries pera 
que examines, esperant sa aprobació, un trevall d' Agri- 
cultura qu'ell havfa compost, y aquí es conserva l'origi- 
nal que 'n la portada hi ha *Esquisse d' un systenu de I' ícoHotnie 
rurale par Louis Walbrad Mtdicus ConseiUier de la Cour royale 
de Baviera, Professeur ordinairt publique de i' Ümversité diie de 
Louis lUaximilian, membre correspondant de PAcadimie des Seieu' 
des royales de Banire, et membre de pbtsieurs autres sociíUs 
doctes, 1803. 

Fias al 1817, poch escrigué referent A les aigues ter- 
mals, mes al anar á Italia se publica en el *Aligtmeine Zei- 



D.gitizecbyG00glc 



194 IIOUENAJB i UMMBO 

tui^ del 7 y 19 d' Octubre un trevall tArtüU sur U gas axott 
Aus F MU de Badén m difense de la iícouverte de Gimltmal . • 
Sobre aqueix gas escrigué .1 Mr. yean Murray Proftssetrd» 
Chimie et numbrt de ¡a Sociélí Royale de Londres; pera demanar- 
li datos mes concrets sobre el nou descubriment d' una 
cooibinació tntima del Azote y sofre, per lo que probable- 
ment el gas ktpaliquf será el Azote sutfiírós ab lo que ana- 
ren molt acordes, pro Mr. Vogel escrigué «Sur la non 
existence du gas Azote sulfuré dans les eaux d' Aix la 
Chapello lo que fou causa de posteriors análisis pera 
sa vera comprobado. Després al 4 de Febrer de 1819 
en «Le Giomale de Fisica, Chimica, Storia Naturale... 
del Proíesore Confligliachi.» Decada seconda, tom II, 
pág. 175 s'hi publica 1' article «Notice sur une sub- 
stance particuliére qu' on trouve prés d' une source 
thermale d' Ischia et sur les vapeurs du Vésuve, extracté 
d' une lettre de Mr. Charles de Gimbernat á Mr. le Com- 
pte Moscati á M¡lan> Aquesta qüestió se tracta en molts 
periódichsextrangerseixintnevictoriósen Gimbernat, cam 
se pot veurer per un periódich d' Italia: «Anunziamo con 
•piacere una recente scoperta falta alie acque d' Aix dal 
• Cav. de Gimbernat, gia noto all' Italia per le felici sue 
•sperienze sulle acque sulfuree deicontorni di Napoli... 
»I1 dotto e laborioso sig. Dépine, direttore di quellc 
•terme, secondó e riscontró tutte le esperienze del signon 
»de Gimbernat.» 

En 1819 va remetre al professor Pictet de Ginebra son 
dictamen qui s' incerta en el cuadern del mes d' Abril de 
ta Biblioteca Universal de Ciencies, belles lletres y arts 
qu' es publica en Ginebra explicant com pot verificarse 
un fcnom singular que dona molt que pensar ais natura- 
listes, y que presenta les tres grans columnes del temple 
de Serapis aprop de Napols, quines están perpendiculars 
sobre ses bases y teñen una faxa de 6 peus d' alt, que' n 
totes les columnes comensa á 10 peus sobre el sol del 



D.gitizecbyG00glc 



CARLBS DK CIHBBKMAT I95 

temple, avuy enrunat y tota ella está acribillada d' un 
scns nombres de forats fets peí PkoUidís ó Miiylus Litkofa- 
gus avuy Liíhodomus lithefagus. Aqueix dictamen 1' hi en- 
viá estant á Napols al 20 il' Abril ab el titol tNotícó tur 
les eoioKtus du TtmpU ás Serapis, prís de Nafitt, qui wk perdis 
jusque á une certaitu hauUur par tes ven marim OH Ití phoUdes; 
adrtssée a» Pref, Pictet.» Dona sa explicació en el sentit que 
no ha estat el sol del temple en el íons del mar sino qu' 
allí s' hi forma un llach en vírtut deis aluvtons que de les 
properes montanyes vingueren y que després exos han 
desaprescut dexant al exterior les ruñes del temple de 
Serapis, quina teoría avuy ja está desautorisada. 

En el any 1821 fou admés en moltes academies per 
sos ultims trevalls. Essent Secretari D. Raymond Muns 
de la tAcadtmi* Naeional dt Cimcm Naturales y Artes de Bair- 
ceUma*, se expedí el tltol de Socio correspoudienU en 25 de 
Juny de 1822áfavord' En Caries de Gimbernat, quihavia 
sigut admés en la Junta celebrada en el 10 de Janer 
de 1821 . Fou nomenat soci corresponent en «L' Accademia 
dei Lincei» de Ciencies y arts en el 20 de Juriol, firmant 
el titol el Secretari D. Felicia Scarpelini. Consta també 
per una nota feta en Roma al 1 d' Agost del 1821 en que 
dona compta de la sessió celebrada al 19 de Juriol pera 
r overtura de les sesíons publiques y en quina després 
de alguna noticia referent á la matexa diu: «En esta 
sesión fué elegido por uno de los socios correspondientes 
de la Academia (Ffsico-Matemática en Roma) el espafiol 
D. Carlos de Gimbernat cuyas investigaciones científicas 
en el Vesubio, en la sulfatara de Puzzuolo y en la isla de 
Yschia, han dado nuevos é importantes resultados entre 
los cuales son dignos de anotarse los siguientes: 1." Los 
vapores de las lavas al salir del Volcán, contienen una 
gran cantidad de sal marina juntamente con muriato y 
sulfato de hierro, y á veces de cobre, siempre con exceso 
de ambos ácidos Ubres. 2." En las fumarolas alrededor del 



D.gitizecbyG00glc 



196 HOHBNAJB í LINHBO 

cráter, los vapores son en unas de agua pura, destilada 
sin ácido, ni tierra ni sal alguna. En una de ellas estable- 
ció el Sr. Gimbemat una fuente que por más de 18 meses 
no cesó de dar agua polablt purísima en medio de la región 
del fuego, en la cima del Vesubio no obstante la conti- 
nuada actividad de aquel volcán arrojando en dicho 
tiempo lavas, piedras y cenizas. 3." Otras fumarolas 
consisten en vapores impregnados de mucho ácido mu- 
riático, en el cual se hallan en solución gran cantidad 
de hierro, de soda, de alúmina y de cal. 4.° En el semi- 
extincto cráter de Puzzuolo, que Estrabón señaló con el 
nombre de Fonm VekúHi, conocido bajo el nombre de 
solfatara por la abundancia de azufre que hay en él, los 
vapores que salen de )a tierra en inmensa cantidad, son 
absolutamente de los del Vesubio. No hay en ellos ni 
ácido muríático, ni soda, y consisten en una mezcla de 
agua con gas carbónico y mucho azufre volatilizado por 
el calórico, sin ser oxidado ó acidificado ni disuelto por el 
gas hidrógeno, como se había creído. 5." En las aguas 
termales fapiosas de Yschia, además del gas ácido carbó- 
nico, se encuentran el gas asoAHeo (que Gímbernat llama 
*o6gtm), y una materia animal, análoga á la que este 
observador descubrió en las aguas de Badén cerca del 
Rhin en 1817: 6." La cuestión relativa á los Piroxenos y 
á las Anffgenas cristalizadas en las lavas ha sido resuel- 
ta satisfactoriamente por los experimentos del Sr. Gim- 
bemat, que pueden hallarse los elementos de las dos refe- 
ridas substancias fundidas en la lava, y que se separan y 
cristalizan según que la pérdida del calórico se haga en 
circunstancias favorables á la cristalización. Comprimien- 
do fuertemente bajo de un volante dentro de moldes, y 
procurando que se enfrie lentamente la lava al salir del 
cráter, se obtienen innumerables anfígenas y algunos 
Piroxenos perfectamente cristalizados, mientras que no se 
encuentran ni las primeras ni las segundas en la misma 



D.gitizecbyG00glc 



CARLKS DE ODIBKKHAT 197 

lava que corriendo líquida al aire Ubre se enfría rápida- 
mente y se consolida en forma de escoria por falta de 
compresión. Por el método indicado para comprimir y 
enfriar lentamente la lava, el Sr. Gimbemat ha formado 
en el Vesubio piedras que por su estructura compacta, 
por su dureza, por el pulido que son susceptibles de adqui- 
rir, y por los innumerables cristales blancos de Anfigena, 
sobre un fondo negro de Piroxeno, se parecen A ciertos 
pórfidos y granitos orientales». 

D'aquests exemplars ni ba 13 á la Real Academia 
de Ciencies y Arts de Barcelona. Després en el Musen 
del Seminart conciliar n' hi trovídos. 

Donchs be, exos invents li mereseren qu' al 19 de Juriol 
de 1821 fos nombrat soci corresponsal de la academia 
matemática <Deí Lincci»; que se'n parles á la sessió 
celebrada en el 23 de Febrer de 1838 en la Real Acade- 
mia de Ciencies y Arts de Barcelona al fer la nota relati- 
va ais descubriments de'n Gimbemat. Y que al 4 de 
Janer de 1822 se 1' hi comunica que se I' incluirla entre les 
llistes de Mehbres bxtrangbrs de la Societat Geológica, 
á lá que contesta desde Florencia á Mr. Henry Heuland 
allavors secretari, y aqueix al 14 l'hi envía el tito! y 
impresos de la Societat *Tka Gtchgieat Soeüty, Ne fou 
soci al 1824. 

En el 12 de Juay de 1822 pnblicá en Italia un foUet 
de 24 planes titulat «Progetto per migliorare le sorgenti 
termali dimonti Catiniin Toscana, Riflessioni intomo ai 
vantaggi che risuiterebbero dal conpríre le sorgenti ter- 
mali de Monti Catini.* 

De r excursió al Mont-Blanch estudia les geleres, els 
nureus y 1' estratificació y abaix á la Vatl de CHamoni 
hi recullí una porció de plantes; encar se'n conservan mes 
d' un centenar de plantes recuUídes y classificades per en 
Gimbemat deis Alps, també una au entre papers, y ade- 
mes un sens nombre de perfUs, entre quins hí ba una vista 



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198 HOHENAJB Á UHIOO 

del Mont-Blanch y ses montanyes, entre exa cordillera y 
el Uach de Ginebra, presa desde '1 Jura redera Wyon; un 
altre títulat «GümumÍ du Gyptt i ViUmetm. Ldc-Límaii.» 
Ne publica una llist de 84 classes deis minerals y roques 
qu' hi trova tCatáíogué de la iwHvelit coíiectitm du Mont-BUiick.* 
Consta en un trevail sobre les aiguesd'Aix titulat 
«Observations sur la matifere anímale des Eaux d' Aix en 
Savoie» que hi feo estudia analitichs en 1822 puig «Le 
résultat de mes operations sur les eaux d' Aix en Savoie 
en 1^ est encoré plus important que tous ceux qu' on a 
obtenil aiileurs en ce genre; car les principes anímaux s' y 
trouvent abondants que j' ai vu se former instantanément 
substances absolument semblables k ceftaines parties 
qai composent les antmaux.* Ab les notes de son viat- 
ge á Florencia hi ha una porció de datos estratigrañchs 
y minerologichs; á méK que cita una calii;a ab ammomtei 
qu' ell fa pertanyer al Jurassich. 

Al comensar el 1823 íeu mes experíments á les aigues 
d' Aix que foren comprobáis y aprovats per els Drs. Des- 
pine y Vidal, eix parle també d' un terremoto qu' hi bagué 
a Aix el 19 de Febrer. Escrigué mes tart en Gimbemat: 
*NoU des mms dam U Cantón de Vaiais,* que son unes mines 
d'or, plata, ferré, antracita, etc. 

Deis viatges que feu en Caries de Gimbemat al 1823 
per Súissa n' escrigué una porció de notetes molt impor- 
tants entre quines hí ha: *V»ts gíoUgiqna dtpm ¡a etme 
áu Riggi: En exes descrin les montanyes d'Appenzet 
y de Wallensee, ab les alsades de tots los turons 
sobre el nivell del mar, «Lac de Lucerne» «Valle de 
Griodelwaldy sosgÍaciars;> «Nota mineralógica de lo que 
se encuentra en las montañas del Jura.* «Val du Rhin.* 
'Section du Jura pour le passage de 1' Aar aprés sa jonc- 
tiím avec lá Reuss et la Sunmach> «Gissebeftuhe.» etc.. 

Ea el 28 de Juriol de 1^24 se va admetre com á soci 
bonofari & la tSodttat Natmrae Scmtatorum Helvetonm* quin 



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CARLIS DE CniBKRHAT I99 

titol Dütum Scaphusia» Htlvstorum fou fírmat per el Presi- 
dent Joannes Conradus Fischer y el Secretari Joannes 
Ludovicus Peyer. 

Hi ha una serie de manuscrits referents al invent 
de'nCarlesdeGimbernatanomenat PnxedimíHt Termografich. 
D'aqueix nou procediment ni hi hauria per ferne un ex- 
teos trevail, mes jo en eix capitol ne parlaré incidental- 
meat; car si be el descubrí fent análisis ab les aigues 
tcrmals, no obstant resulta esser industrial. Al 1824 feu 
una prova respecte diferentes sais metáliques, sotmeses A 
V influencia deis acits de les aigues termals y vegent que 
prenian diferentes coloracions segons les sais, allavors 
elJ empapa pe9es de tela ab aquelles sais, baix díferents 
dibuxos, y posades á la influencia de les aigues termals 
allavors quedaren les teles colorejades segons les sais; 
método sensill y relativament economich pera tenyir tota 
classe de robes; ja qu' es conserva encar una serie de 
ricbs y variats estampts, de tots colors, de tela, seda, 
llana, pells, y flns les palles. Un deis exemplars qu' es 
conserva fou exposat per son germá á 1' influencia de les 
aigues termals de Vernet al cap de 20 anys, y no obstant 
reixi la coloració lo que prova mes el valor del pneedimaU 
ttnmgráJUh Gimbmat. 

Al 7 de Mar9 de 1825 s ' expedí un titol nombrant soci 
corresponent de «Die Naturforschende Gesellschaft, des 
Kantons Aargau» essent flrmat per el President Gnuiwris 
Wgoleles. 

De la Societat de Cíencies Físiques de Ginebra coasta 
lo que segueix: Notice sur la découverte du Sulfate de 
Sonde cristalisée dans le Cantón de l'Aargovie. Lúe á la 
Société de Sciences Physiques de Genéve le 15 Septem- 
bre 1825parMr.de Gimbemart... Le sulfate de soude 
que j'ai 1' bonneur de présentcr á la Société des Sciences 
Physiques de Genéve pour étre conservé au Musée d'His- 
toire Naturelte de cette ville provient du gypse qn'on 



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áOO HOHBMAJB k UNNBO 

exploite par deux galeries á un quart de Iteue de Mulili- 
gen, au bord gauche de la Reuss, dans le canten d' Aar- 
govie' y ademes 1' análisis que ab sa ajuda feren 
Mr. Prey quimJchs d'Aaran, de Víguet, farmaceutich de 
Ginebra. Per lo que fou apreciat aquest descobrítnent 
minerali^ich. 

Al 1827íeu alguns escrits geioogichs relatius al Cantón 
do Waud essent els principáis «Rapport des essais cbimi- 
ques faites par Mr. Gimbemat les 6" á 7" Octobre 1827, 
sur r eau mínérale dont la Source est située au pied de 
la montagne nommée la Burtiniére prés deTextrémité 
S. O. de la Vallée du Lac de Joux et a '/* de Ueuve du 
Brassus»; «Stratiñcatíon au bord du Lac de Genéve entre 
CbiUon y Weittan», etc. 

Aquí ja comensan á mancar els conreus de Ciencíes 
naliu-als y si be es veritat qu' escrigué queícom, no obs- 
tant eran trevalls d'estudis anteriors. AxI se trovan bo- 
rradors de papers dirigits al 1828 á Mr. Venets pera 
TAsamblea de Naturalistas de S. Bernardo*; després 
quant fou á Plombieres al 1831 feu una porcia d' análisis 
d' aquelles aigues, com també de les de Yverdum entre 
altres; y per últim n'hi una altra íeta al 14 d'Abril de 1833 
en el que s'trova lo segUent, que denota quedan terminats 
totslos trevalls del malaguanyat Caries de Gimbemat: 
«Penséez vous, Monsieur, qu' on puisse tronver un 
Libraire k Londres qui voulut acheter mes Cartts Géohgi- 
ques de la Siasse, á savoir, une qui est le plan general de 
sa surface, et cinq autres de Profils on Sections? J' ai 
dépensé plus de 12.000 francbs pour ce travaíl qui n'est 
pas publié parce que j'ai fait Ntuifragt avec la glorieuse 
Espagne, et les moyens me manquent pour 1' impression. 
Je crois vous avoir montré á Naples une épreuve de la 
Carie ou plan de la Suisse et d'une autre de Tirol. Dans 
mes voyages en Suisse depuis notre séparation j' ai per- 
lectionné la premiare. La grand malheur d'une maladie 



D.gitizecbyG00glc 



CARLBS DB CniBBKHAT Mt 

douloureuse qui depuis trojs ans m'a rendu incapable de 
tant travail de t£te m' a empéché de finir la rédaction de 
mes observations>. 

Entrega sa ánima al Jutge etern pera merexer 1' 
equitativa recompensa de sos innombrables trevalls, 
aqueix incansable excursionista, insigne naturalista, intel- 
ligent metge y filosoph cristiá en Bagneres de Bigorra, 
en elsalts Pirineus franceses el 12 d' Octubre de 1834, 
oblidat per rhumanitat, allunyat de son benvolgut genná, 
demés familia y amichs, encar que D. Joseph Lugo íntim 
amich seu no ]' dexá may; ab tot el cuydado y zel 
donable vetllá per el seu aymat Caries de Gimbernat. 

Avans de terminar no puch menys de fer constar els 
actes meritoris que feu el germá de D. Garles de Gim- 
bernat, en Agusti de Gimbernat: qui recorregué totes les 
capítals de que tenia conexement haveri dexat en Caries 
paquets de manuscrits, exemplars mineralogichs pera 
femé entrega á la Biblioteca Episcopal catalana qu' avuy 
es en el Seminari Conciliar de Barcelona, pera que que- 
dessin perpetuats els trevalls de son germá al encempt 
qu'es'comprometí á ferne la traducció de les obres mes 
principáis ordenantho lo mes posible, com veritablement 
ho feu axis. «Única falta que en 38 años de buenos servi- 
cios cometió equivocadamente. Tanto rigor con un viejo 
de 67 afios de edad le exime de la obligación que habla 
contraído en arreglar y traducir los manuscritos cientí- 
ficos de su hermano D. Carlos»; lo que nosaltres no podem 
menys que deplorar ja que millor qu' ell no hi havia 
ningú qu' ho pegues fer. També feu entrega del bust d' en 
Caries ab un manumcrit essent el que presídeix el 
Museu del Seminari Concílar de Barcelona, y qu'es segons 
]' adjunt grabat (lám. 14). 

Aprofitant 1 ' ocasió dech fer constar mon agrahimeat 
envers aquelles persones qu ' han contribuit á facilitarme 



D.gitizecbyG00glc 



toa HOUENAIK i UNNBO 

datos pera fer reixir al malaguanyat Caries de Gimbemat. 
En primer lloch al Dr, D, Joan Codina Prefecte d' Estudis 
del Seminari, qui essent bibliotecari quant trasladaren y 
destaparen les caxes de la Biblioteca Episcopal Catalana 
y ell apreciant á primer cop de vista el valor d ' aquests 
manuscrits els posa degudament en carpetes, anumerades 
y catalogades segons el titols deis paquets que feu en 
Agustf ; també hi trova un paquet d' impresos, que jo no he 
pogut veurer encar; ab exa dísposició ja no ' s perderán y 
en podem donar mercés al Dr. Codina. Tamt>é á mon 
benvolgut mestre, el Canonge Dr. Almera, President de 
1 ' Academia de Ciencies y Arts de Barcelona; á Mossen 
Pont y Sagué, al Dr. Joan Bassol, al Sr. Secretari de la 
Reyal Academia de Medicina, y en f 1 á totes aquelles per- 
sones que bis han contribuitcommunicantme novesyacia- 
rantme conceptes. De lo que també ne restará sumament 
agrahtdanostrabenvolgudaPatriaCatalunyaper haverfet 
conexer á un de sos ñlls mes actius y sabís, y tal volta pro- 
curará que tols els escampats trevalls puguin aclapararse, 
pera axis els esdevenidors conexer mellor la personalitat 
del cátala en Caries de Gimbemat. 

JÜaríatt í'anra y Sana. 
Barcelona 3 de Mtñg de 1907. 



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El SlIÍBillSTA lEUMErER 



(NOTICIAS biográficas) 



s laudables propósitos con que la Sociedad Ara- 
' gonesa de Ciencias Naturales conmemora el 
' segundo centenario del nacimiento de Linneo, 
nos estimulan para dar á conocer algunas noticias del 
meritlsimo y casi olvidado Naturalista espaftol D. Ramón 
María de Termeyer, sacadas de documentos inéditos cus- 
todiados en el importante archivo de la Embajada de 
Espafia cerca de la Santa Sede. 

Nació en Cádiz hacia 1740. ") Entró á formar parte 
de la CompaAla de Jesús, y fué misionero en América, ffl 
viniendo A Italia cuando el extraflamiento de los Regula- 
res de los dominios de España, como tantos otros que, en 
gran número, se establecieron en las diferentes Legacio- 
nes de los Estados pontificios. 






(1} *Aliit«n.*° j PlliadoDei de todo* loa IsdiTidao* de !■ extinEDida 

.CompaftiR qoe rc*id«n CD Ui Leiaelon.' de Vrblno, y Ravena de 

fecbat." Jallo 1774: -Cindad de Paenu 149. D.^Ranonllarla deTer- 

.mejer Sacerd. do edad de 84 a.' Alto de cilatara. Color blaaco. Pelo 
.cailallo, nat.' de la Clnd.^ y Obiip.''*' de Cadii.. 

(3) Bl P. Sommenraiel (MUImA. df ta Compagnl* dt J —T. VlLBrtt- 
aéUu: ¡899) cita, en dada, qne faera mialanneirt au Br4til (?), \ adiciOD* qne 
DO ha eacODtrada el nombre de Termeyer en loi catálogoa de Jeinliai de la* 
provincial de América. Noiotroa podemos aducir do* letlIraoDloi astén- 
tlcoadela peTmanencIa del P. Termeyer en ■qoellaa re(lonei: nao. la liMa 
de lot'Ez-Jeiullaa, q. le pagan por el Tbei.*de Geaava... en el dlllmolri- 

mealre de 17SZ, en que coniia: 'ProTlncia del Paracaal.— Sacerdote*.— 

D." RamdaH. ■de Termeyer reiidenleca Ullia.— y oiro !■ diaertaclM de 
Tcroief «r *» FAngufíla TVmanlf, qne conUenc ■■ 
aa(allB descublertu por t{ en el rio SaiadUía, 



D.gitizecbyG00glc 



ío4 i1oiíena;b i hisuSo 

De Faenza, en cuyo departamento tenia lijada su resi- 
dencia, pasó Tcrmeyer á la Lombardla austriaca, á prin- 
cipios de 1779, con licencia del Duque de Grimaldi, Mi- 
nistro en Roma, merced á ta influencia del Conde Firmián, 
Ministro Imperial. ") 

Edificante por sus costumbres, aplicado al estudio, es- 
timado y protegido por el Gobierno y personas de distin- 
ción, pero pobre y sin más subsidio que su corta pensión 
exjesuftica, vivió por varios años en Milán. W Allí escribió 
interesantes disertaciones ^^ que, dadas á la imprenta, le 

(1) Cirtai de Firmián á Grimaldi, Miláo 11 Febrero t779i de Grimaldi 4 
Flrmlán (minuta), Roma ZT Febrera; de loa Comliarlot Real» Laforcada y 
Grecco, Bolonia 13 Uario; de Grecco i Azara, Bolonia l4 Junio ITSB, y me- 
morial de Termeyet á Azara, Milán I Majo 1779. 

(Z) Cana de Grecco á Azar*. Bolonia U Junio 1788. 

(3) Bn una 'Lltta de lo* Libroa compneMOi por varloi Bx-Jeiuitai 
.BipaBolea.... remitida en 17 Febrero 1787 por el Comiiarlo Grecco a 
.Acara, contta: 'Tcrneier D. Ramón M.*: Ua tomo en 4.* (rande con 
.varias DI»ertaclone*. 1.*: Della eíBc^icia d'an Alesiifarmaco cantío II 
.Telcnodellavipera.— 2.*: Memoria per lervire alia compiula ■toda d' un 
.InaettoaqaatlCDconofciatDdalitatnraliiii aotto II nomedi Pnlceacqsalo- 
Jo.— 3.*: Hanlcra di caniervare le nova fretcbe ad n<o prinolpalmenle del 
Jan^hi viagii *nl mare.— 4.*: OMcrTaiionl lul utile cbe pno TiciTarve dalla 
.teta del Ragnl, para^oaalo col Tanlacslo, che rJCBTaii dalla uta del roll- 
.celU.-S.*: SperÍeDze,e riaeuicnl, che fanno consbicturare, chel'intor* 
.meneo cif ionaio dalla Torpedine non Tenca dalla medesima cania che la 
,>co*ia proTCcnenle dal apáralo eleltrko.-~t.*: Lettera dal medeilno 
.Aalore al 8i(.r Co: Paolo Odeacalco n due luelll non conoicjnti dai 
,Nalarallill.— 7.': Sperlenzedel medeilmo Aatorc ao 1' AdedíIIb tremante. 
.Se remitieron el IBde Enero de SI., 

No comprendiendo la trascrita nota lodoi loa irabafoi publicados por 
Termeyer, j alendo deflclentci lai iluitracionea blbliosráBcaí del F, Som- 
mcTrogeHaaUMÁ. dt la Ctmp. dt J,), y afln má) lai de loa PP. Backer 
(SfWoM. dfienv. ii la Comp. i» J.), creemoa oportsao bicer aqnl la enu- 
meraclda de la* diiertaciooea ó memorlaa. del Ilustre nalnrallala, qne 
hemoa examinado O de que tenemos nocida. 

1. "Oaaervailool aull' ullle che puAricaTarai dalla Seta de' Raso i para* 
conato col rancagtlo che rlcarasl dalla acta de' Vildcelli. Del SIcnor 
Ab. Raimando liarla de Thermerer..-EstB diaeriadon, publicada en la 
colección de Ofmnü MSlU mUt teitm* > tuOé arU, T. /, ItUano, 17TS, ea nn 
compendio de la que vid la luí en el toI. XXXI de la ScaUa f O^hscoH 



D.aiiiz.owGoogle 



a. ItATtlRALtiTA tBRMBYlR 30j 

hicieron célebre, valiéndole su ingreso en la Academia 
Real Agraria de Turln, un premio de la Sociedad Patrií- 
tica de Milán consistente en una medalla de oro dd valor dt 
vantícuairo ZtquiMts, y el ofrecimiento de un tmpiéo y rinta 
t» ti Musto Imperial de Pavía, que no admitió por motivos par- 
tiatlarts. <■> 

Detenidas experiencias practicadas acerca de las pro- 
piedades de la piedra cebra contra el veneno de las víboras), 

Z. 'Ucmoria per wrvirc alia canpiou iiarii d'nn Iniccto icqaallCD 
CDDoKintodainalnrallitltDltolInDnit di Pnlce acquaiolo..— L> ealeccion 
de Oftmoli Ktíf, T. I, pnblka la* ¡Ufltuíml mUa Mtmena dtl Síf. Abaii 
Sainando Haría dt Ttmnntr npra U Puta Atquajiilo IkiItii, lul mlumi XX VIH, 
dtUa SeiUa di Opuictlt trUinaanU «ll* qiiati lí iipsiM la mtravffUMs /abbrtea 
diamoml»dlqit*tloAnimal4Ui. ¡MStjHor Fiiippe CavaHni Kapoltlanii.—Tti- 
meycr, con delalladaí obiervaeionei, pnio tn claro la propiedad de aer 
/itnnatyodOa el Pule* Aeqtutjalo. 

8. "HaalcM di ooDaerrare le nova rretche aiT dio principal meóte de 
DDfbl vlaccl inl nare. Del Slgnor Ab. R. H. De TermeTer..— DliertacleD 
publicada en OftueeH lulti, T. I. 

4. 'Uenoiia aairerncacia d'nn Alesiifarmaco conlro II leleoo della 
Vípera. Del SlinorAb. R. H. de Termeyer.,— Dada « 1d2 en It colección 
y tomo citad oa. 

G. 'Baperlenie del Sig. Abale Ralmondo Haría de Tcrmeyer, *a 1' An- 
gnilla Tremante. Bairatie da un* Uliertailone Interlta ncl Tomo VIII 
della AoocaUa Fémrnt dégU Opiuetti ttltntiW, • MI*rarJ.,—'B*tA» experlen- 
claa qae, como henoi dicho, ton prueba erldeale de qne Termcfer re^Ió 
en la América Meridional, lu publicó en OpHiM/fM*U(,r. IV, I7BI. 

6. ■Lettera del Bis. Ab. D. Raimondo Uaria de Tcrmeyer al Sig. Conté 
UarcoPaoloOdeMalco... me dne Inaeitl noo conoiclail flnora dal Natura 
\\ta..-OfUieM ttOu T. ir, con lámina*. 

7. 'Sperlenie, e rifle>«l0ni, cbe ranno cDDBbleiarare, cbe llotormeolo 
caflonaio dalla Torpedme non venia dalla medealma canaa cbe la icoiía 
proveinenle del aparato elettrico.. 

8. Diaertacidn eobre cneilioiiei relatiTat al Tttcnmáa, Impreaa en las 
MtmerU tnUM, MiUtmi, 1770.— Loi Pe, Backer (III. 1080) dicen qne el 
P. SAncbei en la parte cuarta de lu obra mis. titulada Faraguay ttaltiral 
aiitlr»do,te ocupa da eita dliertacldn. 

9. *I>e utilitale lerici bombicinl.. Bl P. Sommerrogel la cita como 
publicada en C^hmoU jmU* Kfmii * nril: Kitana, 1778-93. 

10. Oarca A Httri», de Milán 10 Snero IT81.— La cita el F. Sommervo* 
gtl, publicada en lita ¿M Uniiwt, T. XTII, p. 40, con noticia* acerca de 
la ICDBna JfOeoM, 

(1} Carta* del Comliario Grecco á Aiara, fecbadat en Bolonia á 
IáJiiniot79e;8!)BnerolT9l. {.ánft. M.) 



D.gitizecbyG00glc 



2o6 MOUENJB í UNNBO 

dieron por resultado una de sus publicaciones. Otra, rela- 
tiva al cultivo de la tela de araña, fué producto de increí- 
bles trabajos y dispendios: con la cría de estos animalitos, y 
haciendo hilar sus delicadas telas, llegó á conse^ir la 
fabricación de un par de medias rarísimas, que por ¡a 
singularidad de la matiria hace que sean una pitia preciosa de la 
Ystoria natural, admiradas de los maiores personages, y personas 
amadoras de está ciencia, d) 

Pero nada caracteriza á Termeyer, como su dominio en 
el ramo entomológico, probado con su famosa colección de 
insectos, acaso la más numerosa y mejor conservada de 
aquel tiempo. Los estudios que de las ciencias naturales 
realizara en España, fueron la base del perfeccionamiento 
que en Italia adquirió, con la cooperación de su parienta 
doña Lucrecia Rasponi; y animado por el éxito obtenido 
en la conservación de los insectos en un principio objeto de 
su curiosidad ó estudio, decidióse á la formación de un 
Museo, que en 1786 constaba de veintiocho cuadros, 
fruto de doce años de constantes fatigas y trabajos, visi- 
tado por nacionales y extranjeros que exprofeso acudían, 
para ¡lustrarse, á la residencia de Termeyer en Milán. ® 

Rechazando las proposiciones muy ventajosas que le 
hicieran para la adquisición de su Musco, ambicionaba 
Termeyer, solamente, que el Rey Carlos III lo aceptase 
como oferta para el Real Museo, y por la importancia que 



(1) OKtu de Grecco diada*, de M Junio 1788 y» Bnero 1791. 

Termeyer rehnió aceptar lai propoilcione* repetidaí que le btcieran la 
Baperatrii de RoiIa, el Bey de Ñipóles y la Arcbldoqaeea Gobernadora 
de Uilln para coiuegulr las mediaa de teda de arada, escalándote ilempre 
cao qne laa reacTTaba pora el Sen; j efccllvaaiente, pueMo* «n una eaotia 
con mío ono y Jnmíi», aeompañmdat it iiii nwHoriaJ para S. M., faaron 
por el Miniítro Azara envladat, en Junio de 1788, t lu alto dailino, en 
nnWo lambUa de un tomo con tai obrai de Termeyer y copla de ana nota 
•otra «I modo d* nanear i« midiOi para jui na pad**eai\, por medlacldn del 
Ooode de Flor Id a blanca. (Carta* de Grecco á Aura, Bolonia It Jnnlo 1788) 
y de Acara i Floridablanca (nlnnia). Roña 25 Jonlo. 
(S} Ucmarial de Termeyer d Aiara: UlUa U Septiembre 1786. 



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KL tíAfÜRAÜStA fERHEVÉR 



iof 



tiene el Memorial, todo autógrafo, en que solicitaba la pro- 
tección de don José Nicolás de Azara, entonces Ministro 
de España en Roma, lleno de curiosos detalles, lo tras- 
cribimos, literalmente, y reproducimos. Dice así: 





^«lujif^ a». 


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9 




ii 




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ffHÍiIk le] Iniriil h Ttraqtr á liiri: Hiun as Scpt. n86.~ns. ¡. 



DaitizecbyGoO'^lc 



3oá aOHBNAIS Á UMUIÓ 

«Excelentíssimo Señor. 

Ante todas cosas suplico encarecidamente a Vrii Exc* 
que tenga tanta bondaa de perdonarme por una Carta tan 
larga, y tal vez tan molesta, a quien todo el tiempo será 
corto por las multiplicadas, y serias incumbencias del 
puesto, que tan dignamente ocupa. 

De muchos aflos a esta parte, q. me hallo en Italia, en 
compafiia de una parienta mía, q. aqui encontré acciden- 
talmente, llamada D."" Lucrecia Rasponi, he procurado 
cultivar aquellas Ciencias cuyos principios traxe apren- 
didos de ñra España. Entre estas, aquella, que mas gusto 
me ha hecho probar, y que mas útil he creydo para des- 
terrar los pensamientos melancólicos de un pobre exule 
de su patria, ha sido constantem.*" la historia natural. 
Vasta, como esta es en sus diversos ramos, no menos que 
difícil de su p)eríccta adquisición, para quien, como a mi, 
faltan todos los medios, que se necesitan, me he limitado 
al solo ramo que mira a la Entomología, o historia de los 
Insectos. La sorpresa, que me causaba la simple letura 
de los Naturalistas, en las admirables maniobras de estos 
pequeños entes, por el común de los hombres, despreciados, 
me encendió de tal modo en verificar algunas de sus ex- 
periencias, que nada he perdonado, según mi possibilidad, 
para llegar en eran parte al fin, que me habia propuesto; 
de lo que he dado tal qual prueba en varias Memorias, o 
Dissert aciones, que he dado a la estampa aqui en Milán. 

Este assiduo estudio theorico, y practico, a vista 
siempre de una persona naturalmente curiosa, como es 
dicha mi parienta, la ha insensiblemente inducido a apli- 
carse a esta parte de historia natural, cultivando junta- 
mente conmigo diversidad de Insectos, y de este modo 
casi sin advertirlo Ella, la he formado una discipula, pro- 
veída de conocimientos, y noticias científicas practicas, 
no tan vulgares a las de su sexo. 

Siendo, pues, fácil de olvidar, lo q. no se repite varias 
veces, y no se tiene, por decirlo assi, siempre delante de 
los otos, nos determinamos al principio de ir conservando 
aquellos Insectos, que habían servido de objetooañro 
estudio, o a ñra curiosidad, para recordarnos assi mas 
fácilmente en el libro, que la Naturaleza nos presentaba, de 
aquellas observaciones dignas de mayor atención, y reten- 
tiva. Al observar, después de un año un pequeño Ensayo 
de nuestras pesquizas en la colección de algunos de estos 
preciosos animales, nos fué poco a poco animando para 
emprender, y pensar seriamente a la formación de un 



D.gitizecbyG00glc 



XL hatUr&lisTa tuuibVbr 209 

Museo, que pudJesse algún día ser de los mas respeta- 
bles en este genero. 

El que al presente adorna mi gavinetc, y que es toda 
mi delicia está compuesto de veinte y ocho bellas cornices, 
o quadros de grandeza conveniente, el qual sitve no solo 
de una vaga admiración a todos quantos lo han visto, y 
vén aqui en Milán, sino también (y es lo que mas interessa) 
de instrucción, y de estudio ú. los inteligentes Extrange- 
ros, aún de carácter distíoguidoj que me han hecho el 
honor de venir ex professo a mi casa a contemplarlo. La 
colección, que lo compone es yá fatiga de casi doce afios. 
Lo que en tan dilatado tiempo he debido gastar, en medio 
a mis cortas facultades, para transportarme yá en uno, yá 
en otro de aquellos sitios propios de recogerlos, como assi- 
mismo las immensas fatigas, y peligros en todo genero, 
que hemos debido sufrir mi paricnta, y yo, por montañas, 
por collados, por llanuras, por rios, y por lagos, en tiem- 
po siempre de un Sol ardiente, lo dejo a la circunspecta 
consideración de Vra Exc.^ 

Quando finalmente por los medios proporcionados se 
obtiene el fin pretendido, todas las fatigas, y desastres 
passados, sirven á un Naturalista de consuelo su memo- 
ria. Effecti va mente Yo me glorio en algún modo por mas 
feliz de otros muchos, a quienes iguales fatigas, guardada 
proporción, no han podido formarle una colección seme- 
jante á la mia; no diré por el luxo, con que esplende, no 
por el orden, que la distingue, sino por la quantidad de 
Insectos, que la enriquece, todos conservados al natural. 

He dicho por la quantidad. No pretendo q. por esto se 
entienda una colleccion completa de toda cíase de Insec- 
tos: ni menos de todos los de la Lombardia Austríaca, q. 
era mi principal mira. Havre podido gloriarme de esto 
segundo, atendida mi infatigable, y continua aplicación, 
mi robusta salud, mi passion insaciable, si mis facultades, 
o si la protección de un Principe, o de un gran personaje 
(como me dicen varias veces los Italianos), huviesse fo- 
mentado, protegido mis deseos, y gastado lo necessario a 
tan ardua empressa. Mi animo está aún dispuesto, y 
podría lisonjearme, que un tal Señor, si huviesse passion 
por estas Ciencias, quedarla bien recompensado, por la 
rica adquisición, q. conseguirla de mis fatigas. 

He dicho también conservados al natural. Vra, Exc."havrá 
visto Museos de este genero en essa Inclyta Corte Roma- 
na; a lo menos yo he visto, y examinado varios en diver- 
sas partes de Italia. De ordinario la mayor parte de los 
Insectos, (juc los componen están encerrados hermética- 



D.gitizecbyG00glc 



iiO MOUENAjE A LIHllEd 

mente entre dos crystales proporcionados al Insecto. De 
aqui es, q, necessariamcnte el animal encerrado estando 
rrtui estrecho, se vé mui desfigurado, contrahecho, y por 
decirlo en una palabra, no tal qual es, y existe en la Na- 
tdraleza. Un tal Museo es & las veces deleytable a la 
vista, por una cierta bella aparente disposición, o coloca- 
ción caprichosa; pero Exc.™» Señor a la vista, quiero 
decir, de los q. no están en el hecho en question, y que no 
coinprehenden,que aqqellas pocas partes ó que faltan. 



ftiijdle M iMiriil U hritftr á liin: HtiánJ2S>pt.i7ae.-nf. ». 



D.gitizecbyG00glc 



EL NATURALISTA TIRMBVBK 3tt 

O que son rotas, o que en otra manera lo alontanan O de 
la figura, que les aió el Autor de la Naturaleza, son 
puntualmente aquellas que caracterizan el Insecto, yíor- 
ma la diferencia o de una Clase, o de un Genero, o final- 
mente de una Especie distincta. 

He visto otros Museos, en quienes los Insectos es 
veen enteros, y al natural. Pero o por incuria de aquellos 
a cuya inspección, y custodia se han confiado; o por no 
estudiar, o no experimentar los medios de precaver a su 
ruina, los dcxan ir A la desesperada, y assi los he observado 
mucha parte de ellos, reducidos en polvo, contentándose 
sus inspectores de una superficial cura, ('> y de tirar® 
su sueldo, sin formar jamás escrúpulo de tas inmensas 
fatigas, y gastos indecibles, que cuesta a su principal 
una colección de esta suerte, la mas delicada, y difícil de 
conservar sin un ojo continuo de un fisico, y de un vigi- 
lante Naturalista. 

El mió Museo tiene con ventaja estas dos prcrogativas 
tan estimables a los Naturalistas de profesión. Tmos los 
Insectos se observan en él conservados al natural, com- 
pletos en todas sus partes mínimas, y por consiguiente, no 
se vé en él este polvo, q. es seftal nada equivoca de su 
próxima aniquilación. Ni por esto quiero yo dar a enten- 
der a Vrá Exc." que conserve en mis secretos uno pecu- 
liar para mantenerlos siempre en su primitivo ser, no; son 
cosas caducas, y esto basta. El conservarlos en el estado 
que arriba he insinuado, depende de la vigilancia que mi 
parienta, y yo empleamos mdeíesamcnte; W depende de 
algunos preservativos a tiempo limitado, que después de 
haver sacrificado millares de Insectos, y no pocos dineros, 
la experiencia de tantos aítos. me ha como obligado a 
usar de ellos: pero por limitados que ellos sean, oastan 
ciertamente para hacer honor a un Español, en medio de 
una nación tan ilustrada como la Italiana, aunque por 
otra parte poco favorable a los q. no son de su raza. 

Prueba, q. me parece confirmar mi assercion es 
primera, las proposiciones bien ventajosas, q. mas de una 
vez se me han hecho, en caso de querer expropiarme de 
mi Museo. Segunda, con el pretexto de adquirirlo la Uni- 
versidad de Pavía, sin mostrarlo directamente, se me ha 
hablado, y aún se me ha escrito de procurarme un venta- 
joso colocamiento en su Museo de Historia natural. Pero 

(O ^lontonan.'dcliMIUiDOiiUiinlanwa, alejar. 
(i) Omra; del iial. cura, cnidado, >alkltnd. 
(B) nmr: de) ll>l. (Iriuf, alraer, chupar. 

(4) imtfmrntnw del Italiano tmda/ ummé m U , continDaonni*. iobtlo- 
blemeaie. 



D.aiiiz.owGoogle 



ili HOMENAJE Á LINNEO 

yo por justissimos motivos, que mayormente me ¡nteressa- 
ban, he dexado passar semejantes ventajas. 

Algunos de estos motivos, que a ninguno he revelado, 
ni tampoco me atrevería a revelar A Vrá Exc* sino fue- 
ra por lo que después diré, llegaron mayormente a corro- 
borarse dentro de mi animo, al leer algunas semanas 
hace, en una gazeta Italiana en el párrafo de Madrid, como 









((C^r'ss^' s-^uLj ;i/?¿, 



hHliilt M IfMTlil it 1<ru|H i lun: Uiun»sept. nse.-Pia. 3. 



DaitizecbyGoO'^lc 



£L MATURATISTA TERMEYER it^ 

de la America había llegado a aquella Corte una cierta 
colección de Mariposas, lasquales presentadas aNróCle- 
mentissimo Monarca, benignamente acceptó para su 
Real Museo. Y que? comenzó a lisonjearme mí amor 
proprio, mi Parienta, y yo, podremos ser tan desgracia- 
dos, que podamos desconfiar de la inexplicable Bondad de 
un tal Soberano, que no quiera igualmente aceptar con 
gracioso acogimiento no solo las Mariposas, mas también 
los demás Insectos de la Lombardia Austríaca, que enri- 
quecen mi Museo de un humilde, y fiel subdito de su 
Magestad? 

Ec.™» Señor, hé manifestado yá mi atrevido pensa- 
miento, y mi honorifica ambición. A Vrá Exc' la decla- 
ro con candidez; por q. además del Puesto Sublime que 
llena por méritos bien conocidos a aquel ilustrado Sobe- 
rano, que se lo há confiado; es Vra Exc/ bien conocido 
en el Orbe Literario por Docto, como lo manifiestan sus 
eruditas producciones; por Protector, y por Mecenate de 
las Ciencias, y de las Artes, como lo publican mayormen- 
te los mismos Españoles, y toda la Corte de Roma. Estas 
dotes juntas a su nobilissimo modo de pensar con equidad, 
y con justicia, me obligan dulce, y suavemente a ponerme 
baxo de su protección. Estas son las que me inducen para 
prevalermc de Vrá Exc* con preíerencia a qualquier 
otro Personaje de rango, para humillar á los Reales Pies 
de Nro Rey, y Excelso Señor, este pequeño presente, 
fatiga, y estudio de mi parienta, y mío. Confiesso sincera- 
mente, q. por otra parte me avergüenzo, y confundo de 
una tal oferta, considerando su pequenez en confronto del 
gran Monarca a quien oso presentarla. Pero Exc."» Se- 
ñor, si es pequeña, si es un nada considerado un tal res- 
pecto. Su Magestad con su grande Real comprehension, 
conocerá seguramente la sinceridad del corazón con que 
se le ofrece, y esta ciertamente le agradará; comprehen- 
derá, que este nada, es lo mas de potencia, que puede ha- 
cer en su humillación un fiel Subdito y Vasayo suyo, q. 
vive y vivirá siempre grato a su Clementissimo Monarca, 
a quien después de Dios, reconoce su subsistencia, y su 
vida. Por ultimo, yo me abandono en los brazos de Vra 
Exc", y quedo seguro, q. como óptimamente instrui- 
do, que como Docto, y q. como gran Político, sabrá con- 
ducir este negocio al fin a que aspiran todos mis deseos. 



D.gitizecbyG00glc 



214 HOMENAJE A UNNEO 

Dios Nro. Señor guarde a Vra Exc." muchos aflos 
como deseo a honor de nra. Nación Española, como ruego, 
y rogaré lnstantcm.'= a Dios Nr5 Señor, en mis oraciones 
y sacriñcioe. 

Milán, y Septiembre 22 de 1786. 

De Vra Exc.' 

B. L . M. de Vrá Excelencia 

su mas aff ."* y rendido Serv,"' y Cap."" 



(Al pie:) *EI Exc."" SeñOF D." Nicolás de Azára>. 



^amón de Saaía Jifaría 

C. d* la Rtal Atadtmia d« ¡a Hislorim. 



Rama, Áhñl de 1907. 



(II Fací imite da I* firma qneantoHiael Uemorial BDlAtrafo tranicrlto. 
Hermano del aatoraliiia «ría prababtemenle el, lamblín |einita expal- 
K>D.lEDaclodeTerme)rerqne.eae|-Allstam.'°. cUado, de I.* Julio 1774 
Aparece, enire lo* establecidos en la ciudad y obispado de Rlmini, de la 
Lc|aci6D de Ravena, Iniorito asi: '41. DonlEO.* Determeyer Sacerd." de 
.Bdadan.': eilatura lobre alio; color blanco: pelocailano: Nala.* déla 
Ciu ■' y Obpdo de Cadli. Bciide en Rimtni.. 



D.gitizecbyG00glc 



íí 



Félix d'Avellar Rrotero ("' 



(.^fe^ELix da Silva d'Avellar Brotero, principe do^ 
, f^"' naturalistas portuguezes.naccuem S. Antonio 
'^^' do Tojal, aos 2."» do novembro de 1744, de pacs 
mais illustres por sua honradez o probidade, che por no- 
breza de sanguc. 

Sob a direcc&o dos religiosos Arrábidos comevou « 
estudar aos sete annos e soubc em breve com proficien- 
cia o latim, a lógica e a metaphysica. 

Aos 19 de juiho de 1766 obtinha do governo de D. Jo- 
sé urna pensao annual; aos 28 de maio de 1768 ordenava-w 
de diácono e pouco depois acceitava reger a faculdade de 
cañones na univcrsidade de Coimbra; em breve, porém, 
houve de a largar, para nao perder os proventos que Jhe 
advinham da Sé Patriarchal. 

H) Ixtracia de BrMrrta, San Pi«l, 1907. 



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2i6 HOMENAJE Á LINNEO 

Expatriado por rat;5f;s poUticas entregou-se Félix por 
espado de doce annos ao estudo das sciencias naturaes, 
com o éxito que demostram suas obras. 

Adoptou por este tempo o nomc de Brotero, c com eUc 
publicou no anno de 1787 o seu Compendio de Botánica, cm 
que fixa c em parte cria de novo a torminologia portí - 
gueza d'csta sciencia. Foi esta obra acolhida do publico 
scientifico com grandes applausos, e cm Portugal mero- 
ccu-lhe as d i st¡ neones com que brevemente o honraram. 

Chegado a Portugal, logo cm 24 de Janeiro de 1791, 
por decreto da Rainha D. Maria I, passado a instancias do 
Reitor da Universidadc, era fe ¡to lente da cadcira de 
Botánica e Agricultura, e juntamente, scm preceder 
nenhum dos actos públicos do estilo, declarado doutor na 
mcsma faculdade. 

Como era grande a expecta<;tio que d'elle havia, acu- 
diram, em grande numero, mestres e discipulos a ouvüo 
a primeira vez que falou na Universidadc, e ficaram tao 
captivados d' elle que nao Ihe rcgatearam applausos. 
Continuou iendo com acceitavSo sempre crescentc, da 
qual se aproveitava para affei<;oar a muitos ao estudo da 
sciencia que profesava; e assim foi que, sob a sua direc- 
Vao, vieram a illustrar-se A. J. das Nevcs e Mello, Valo- 
rado, e José d'Avellar Brotero, sobrinho do naturalista. 

Brotero per sua parte íoÍ o primeiro que, entre gran- 
des diliculdadcs e perigos percorreu quasi todo Portugal 
estudando a sua flora. Fructo d' estes cstudos foi a Flora 
LusitaHica publicada em 1804, na qual classitica e de.screvc 
1.88r> especies, em grande parte novas, todas colhidas por 
elle, e que formavam o .seu herbario. O systema de cías- 
silicavao adoptado pelo auctor nesta obra é parecido com 
o de Linneu, porém mais simple. 

Como para se adiantar a Flore Portugaise de Link e Hof f - 
mansegg foi obrigado Brotero a publicar a sua mais cedo 
do que dcscjava, completou-a e corrigiu-a alguns annos 



D.gitizecbyG00glc 



egcnHiiayt á Jinnte.-ín. €lx3f it S. ?<*. 



ESTATUA DE BROTERO EN EL JARDÍN BOTAXICO DE COIMERA 

CIMm de Broliria enviado* de San Piel (PoriPtal;. 



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2iB ROUBHAJE k UNNEO 

depois cotn a Phytographia Luutania SeUctior, obra ¡Ilustrada 
de excellentes gravuras. 

Estas e outras publ¡ca<;oes deram-lhe grande nomeada 
assim na patria como no extrangeíro, tanto que os botáni- 
cos mais illüstres, taes como Sprengel, Cavanilles, Willd- 
now, Hackel, Boissier, Willkomm, honraram-no dedican- 
do-lhe varias especies e géneros por elles descobertos. 

Fallecen em Alcolena de Belem, a 4 de Agosto de 1828. 

Ha poneos annos (1887) o Snr. Dr. Julio A. Henriques, 
botánico distinctissimo, e sem duvida o primeiro depois 
de Brotero, conseguiu erigir-lhe em Coímbra, no Jardín 
Botánico, una estatua de marmore em que é representa- 
do com as insignias de Doutor (estampalJ."). 

O mesmo sabio fundou em 1880 una Sociedade com o 
nome de «Sociedade Broteriana», na qual se inscríveram 
os melhores botánicos portnguezes. 

Finalmente a nossa humilde Revista denominou-se Bro- 
téria, com o fim de lembrar o nome de Brotero ds gera- 
(;oes vindouras. 



Joaqtiim da Si'ha Tapafra. 



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Figura 14 
D. Francisco Javier Bolos GermX de Minuart 



iiogrAficos C) 



f ON Francisco Javier Bolos Gcrmá de Minuart, 
nació en Olot en el día 26 de Mayo de 1773. 
ai^ Cursó latinidad y humanidades en la propia 
villa, sobresaliendo siempre entre sus condiscípulos. Más 
adelante aprendió los rudimentos de la lengua griega y 
logró poseer con perfección los idiomas francés é italiano. 
Cumplidos ya estos estudios, dedicóse á la farmacia, 
pasando con este objeto á Barcelona, en donde tuvo ocasión 

■ poT el Dr. A(aitla VADa y Glrona. 



D.aiiiz.owGoogle 



230 HOMENAJE X UNNEO 

de relacionarse Intimamente con D. Francisco Carboneil 
y Bravo, que gozaba ya en aquel tiempo de distinguida 
reputación. 

Una vez recibido el grado de doctor, se dedicó á las 
ciencias naturales. El primer teatro de sus excursiones 
fueron las inmediaciones de Olot. Más de mil especies de 
plantas recogidas por su mano, renovadas varias veces 
y colocadas cuidadosamente en su herbario, son el testi- 
monio de sus herborizaciones. 

Extendió luego sus excursiones por los Pirineos y 
mantuvo relaciones con los franceses que exploraban la 
parte oriental de los mismos, resultando de todo esto el 
enriquecimiento del herbario Bolos. Posteriormente man- 
tuvo relaciones con La Gasea, Bahl y otros profesores. 

Pero el trabajo incesante con que Bolos se dedicó á la 
botánica, no fué causa suficiente para que el reino mine- 
ral no llamara también muy particularmente su atención. 
Nada se sabia de los terrenos vulcanizados de la parte 
occidental de !a provincia de Gerona. Él fué el primero 
que emprendió su reconocimiento, dirigiendo por de 
pronto sus miras á las tres montadas llamadas MohMíM, 
MoMÍtacofa y Puig de la Gammida, que tocando á Olot por la 
parte del N., forman una linea de O. & E. cerca del límite 
septentrional del territorio volcanizado. Examinólas dete- 
nidamente y las comparó con las montañas del Vivares 
de la Auvemia y de otros países reconocidos anterior- 
mente. Extendió después sus averiguaciones descubriendo 
un gran número de puntos volcánicos diseminados. 

De todas las excursiones que hacia volvía cargado con 
ejemplares de diversos objetos, que fueron el principio 



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D. FSAKOSCO /AVIKK BOLOS 32 1 

de SU museo mineral^ico enriquecido más tarde con gran 
número de ejemplares recibidos de diversos países. 

De sus observaciones y reflexiones hizo Bolos un escrito 
que presentó al Dr. Carbonell y Bravo, el cual se lo 
llevó consigo casi á la fuerza, sin hacer caso de los escrú- 
pulos que puso la timidez del autor, y lo publicó en el 
mismo año 1820 en las Memorias de Agricultura y Artes que 
costeaba la Real Junta de Comercio. Esta memoria se 
reimprimió por separado en Barcelona en 1840 con el 
Vítulo de Noticia de los extinguidos volcanes de la eiUa de Otot. 

Se dedicó al estudio de antigüedades y de la Numismá- 
tica, teniendo al propio tiempo gran diligencia en colec- 
cionar objetos de esta clase. 

El 11 de Mayo de 1839 recibió el titulo de Socio con 
que le distinguió la Real Academia de Buenas Letras de 
Barcelona y el 24 de Abril de 1841, la Real Academia de 
la Historia le dispensó el mismo honor. 

Bolos durmió el suefio de los justos eldía 25 de Septiem- 
bre de 1844 á los setenta y un años y cuatro meses no 
bien cumplidos de su edad. Ha sido el onceno á quien la 
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona ha con- 
cedido el honor de que se colocara su retrato en el friso 
de la sala de sesiones. 

Según nos comunica D. Ramón Bolos dejó monumen- 
tos preciosos, & saber: la biblioteca, el herbario y el museo. 

El herbario consta de 23 tomos que se conservan en 
buen estado. Está clasificado por el sistema Linneano, y 
además de mil y pico de especies de Olot y su comarca, 
hay muchas obtenidas por cambio de Pourret y Serióla 
(españoles), y de Gouan, Boubien, Draparnaud, Pagés y 



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*»a BOUBMAJB X UNNBO 

Gesé (franceses). Su predilección fué para las orquídeas, 
y asi se encuentran éstas allí honradas con hermosas 
acuarelas muy propias y exactas. Dentro del herbario se 
hallan algunas otras ilustraciones. 

Añadimos el retrato del biografiado, (ñg. 14) que está 
sacado de un cuadro al aleo y que asi como el herbario 
está en poder del nieto del mismo D. Ramón Bolos. 

^osé Ji(. So/er. 



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■echeandía- 



JARDÍN BOTÁNICO 



: DE ZARAGOZA : 



ÍOkí fuúcríL €4\,ta'y>hiL 






f brA de interés publicar un escrito que posee 
D. Carlos Navarro, de Zaragoza, nieto de don 
' Florencio Bailarín y resume la historia del 
Jardín Botánico de Zaragoza y la biografía de Echeandía. 
Dice así á la letra: 

•M. I. S, Rector de la Universidad Lit." de Zarag.' 
Creemos q.' la noticia q." V. S. nos pedia en su oficio 
de 29 de Ag.»" ultimo acerca del Establecim.'» del Jardín 
Botánico de la Universidad de su digna dirección, y las 
vicisitudes p.'q.' ha pasado desde aquella época hasta hoy 
es inseparable de la del Establecim.*° de la Enseñanza de 
la Botánica en esta Ciudad, y de la de D." Pedro Greg." 
Echandia primer Cated.'° de aquella ciencia, de quien 
V. 5. I. nos pide los datos biografieos q.* podamos tener, 
honrando así la memoria de un sabj?. 



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fl34 HOMENAJE L UMNEÓ 

Dedicados ambos al cultivo de las ciencias naturales, 
y mirando con el Ínteres debido cuanto se relaciona con 
la practica de la Botánica, hemos lijado tiempo ha nues- 
tra atención en ese mismo obgeto, y recogido los datos 
q.'nos ha sido posible, en io q.' tenemos hoy una satis- 
facción p.' q.« nos facilita desempeñar la comisión q.* 
V. S. I. ha tenido á bien confiarnos, sino tan cumpli- 
dam.*' como deseamos, si al menos de un modo q.* pueda 
servir de base á otros trabajos, q.* plumas mejor cortadas 
q.« la nuestra puedan llevar á cabo. 

En 18 de Julio de 1711, á los cinco aftos de instalada 
la Sociedad Aragonesa de Amigos del Pais recurrió 
á S. M. el Rey D." Carlos 3." exponiendo las ventajas 
q." se seguirían á Aragón de la enseñanza metódica de 
la Hist.' natural, y como debia empezarse p." ello por 
tener un conocim.*" de. las producciones naturales del 
Reyno, con las q," se había propuesto formar un Gabinete, 
suplicaba á S. M. se dignara expedir su R.' Orden p.' q." 
los individuos de la Sociedad y otras personas q." se 
habían ofrecido á reconocer lo que hubiera digno de 
atención pudieran hacer los reconocím.'"" aberíguac iones 
y extracciones q." creyeran convenientes. Esta solicitud 
fue contestada á los 27 días con la R.' orden siguiente= 

En vista de larepresentac." q.* esa R.l Sociedad hizo 
en 18 del pasado sobre el proyecto de reconocer las pro- 
ducciones naturales de ese Reyno p." formar un Gabinete 
de elias, escribo al Gobernador y Capitán Grál. la carta 
adjunta previniéndole de orden del Rey espida ias q.' se 
necesiten, á fin de q.* los Socios y otras personas comisio- 
nadas puedan hacer sin embarazo los reconocim,'", abe- 
riguaciones y extracciones q.' tengan por convenientes. 
Entregue V. S. dcha carta después de haberla leido, y 
haga saber á la Sociedad q." el Rey tendrá gusto en q.* 
e.se proyecto se lleve á egecucion con todo el empefio 
q.' permitan las circunstancias, y en q.' de las cosas rara? 



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ecHEANDÍA y EL JAKDÍN BOTÁNICO 23$ 

q.' se hallen se embien muestras al Director del R.' Ga- 
binete de Madrid p.' aumento de su gran colecc." D.» 
gue. á V. S. m.' a." S." Ildefonso 14 de Agosto de 1781. 
El Conde de Florida Blanca: S.<" Marques de Ayerbe. 

Esta R.' orden escitó, como no podia menos de suce- 
der, el celo de la Sociedad; que comisionó á varios indivi- 
duos de su seno, empeñándoles en estudios importantes, 
y con ellos, y los ejemplares q," otros adquirieron á sus 
expensas, se instaló el Gabinete de Hist.* natural, q." era 
en su tiempo una alaja digna de cuidado, según esta con- 
signado en una de las actas de la Sociedad. Ademas dio 
ocasión á que los Socios correspondieran á la conñanza de 
la Corporación, y nosotros nos consideramos en el deber 
de consignar aqui los nombres de algunos q.' tienen dere- 
choá salir del polvo del olvido=EI Ex.™" S." Marques de 
Ayerbe Director de la Sociedad, cuyos trabajos fueron 
tales q." le merecieron el honor de q.* su retrato fuera 
colocado en el Gabinete con una inscripción alusiva á sus 
meritos.=El Ex.™" S.« Duque de Villahermosaq.^ fundó 
un premio.— El M. I. S."' D." Juan Ant." Hernández de 
Larrea Dean de esta Igl." Metropolitana, después Obispo 
de Valladolid, q.' recogió á sus expensas una porción 
considerable de obgetos con q.' enriqueció el Gabinete. = 
D." Ramón Solano y Bardaji, q.* reconoció los Pirineos, 
y remitió muchos ejemplares de minerales. =D.'> Ignacio 
de Asso conocido ventajosam." por su tratado de Econo- 
mía política, q.'' estimulado por tan bellos ejemplos escri. 
bió su obra titulada introducción á la hist .^ de los anímales, 
piedras, y fósiles de este Reyno, obra q." no solo contenia 
cuanto la Sociedad podia apetecer por entonces, si q.* 
ahora es mirada como una preciosidad y buscados con 
afán los pocos ejemplares q." hay de ella, uno de los 
cuales existe en la Biblioteca de la Universidad. 

Este es el origen del Gabinete de Hist.* natural q.* 
aun existe hoy en la Sociedad de Amigos del Pais, y este 



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i26 HOMBHAJX Á. tlMNBÓ 

es el principio de la enseñanza de la Hist." natural, q.* 
debia ser una consecuencia de la creación del Gabinete, 
Asi es q." el mismo año 1781, la Sociedad nombró una co- 
misión p," q." propusiera los medios q." creyera oportunos 
p." crear en Zarag.' un Jardín Botánico, y un Laborat." 
químico con sus enseñanzas correspond.'" Esta Comisión 
propuso los medios q.« creyó conducentes al obgeto, los 
q," no merecieron la aprobac." del Rey. Igual desgracia 
tubo otra exposic." de 24 de Julio de 1784, sobre igual 
obgeto, y asi tubo q.* resignarse y aguardar á mejor oca- 
sión p," llebarla á cabo. Era una empresa q.' requería 
genio y fondos, y la Sociedad, empeñada en otras ense- 
ñanzas, q." absorbían los suyos, no podía distraher nin- 
gunos á la egecuc." de tan útil proyecto. 

Salió empero de este apuro en 18 de Agosto de 1796, 
merced á cuatro socios dignos de mención honorífica. 
El antes nombrado D." Juan Ant.° Hernández de Larrea 
q."seofrecióábuscar Jardín botánico, y emplear 200 pesos 
en habilitarlo, y prepararlo p.° la enseñanza; asi como 
una sala p." escuela, decorarla, y construir departam."» 
p." el Laborat." químico. =D." Alejandro Ortiz Medico 
de Cámara q." se ofreció á dirigir ambas escuelas bajo las 
ordenes de la Sociedad =D, Pedro Greg.° Echandia Far- 
maceptico q.' se ofreció á enseñar gratuitamt.* la Bota- 
nica y D." Fran.*:» Otano también Farmaceptico q.' se 
comprometió á explicar del mismo modo la Química. 

La Sociedad hizo presentes estos ofrecim.">* al Go- 
bierno en 24 de Octubre de 1796, y recibió la R.' Orden 
q.' creemos digna de figurar en estos apuntes, y es como 
sigue=He dado cuenta al Rey de la representación de 
esa Sociedad Económica, su fcha. 24 de octubre p.''p.*'en 
q.' solicita el correspond.'* permiso p." establecer cáte- 
dras de Química y Botánica al cargo de los Profesores 
D."Fran.«o Otano y D." Pedro Echandia, y bajo la direc- 
ción del Medico de Cámara D." Alejandro Ortiz. Persua- 



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BCHBAMDéA T EL ÍAtDÍ» BOtXnICÚ 32^ 

dido S, M. délo útil y necesario q,* es el estudio de estas 
ciencias, no menos q.' de las ventajas q.' resultarían á la 
Agricult.', Artes, Fabricas, y Comercio si se propagasen 
sus luces por medio de estas Escuelas, por lo menos en 
todas las Capitales del Reyno, y enterado al mismo tiem- 
po del plausible celo con q.' esa Sociedad promueve unos 
Establecim.'»* tan interesantes, y de la generosidad de su 
Censor el DJ D." Juan Ant.° Hernández de Larrea Dean 
de esa Igl." Metropolitana, como del patriotismo con q.* 
dhos. Profesores se combidan á dirigir y enseñar gratui- 
tam." las expresadas ciencias: ha venido S. M. condeí ■ 
ccndiendo con la referida solicitud én q.* desde luego se 
principie la enseflanza por el método q.' se ejecuta en las 
Cátedras de Madrid; p." quiere S. M. q.* la Sociedad, con 
audiencia de los citados Profesores forme un Reglam.*"y 
proporcione los fondos necesarios p.^ evitar q." con la falta 
de alguno no decatiiga en lo sucesivo esta enseñanza; an- 
tes bien pueda mejorarse hasta el grado de q.' es suscep- 
tible con los damas auxilios q.* necesita, y de q." ahora 
carece. Todo lo qual participo A V. S. de orden de S. M. 
p.' inteligencia de ese cuerpo patriótico, y á fin de q.' dis- 
ponga este el cumplim ."> de sus deseos y de tas benéficas 
Reales intenciones. D," gue. á V, S. m.* a.' S," Lor." 
30 de Novbre. de 1796. El Principe de la Paz. S.*^ Secret." 
de la Sociedad Aragonesa. 

Recibida q.' fue esta R.' orden cada uno de los q.* 
habla hecho el oírecimien.^" q." la habla motivado se pres- 
tó á cumplirlo. 

D." Fran." Otano tenia en arriendo en esta ciudad y 
su calle de S. Miguel n." 30 un huerto propio de las Monja? 
de S.'" Catalina, en el q." cultivaba varias plantas medi- 
cinales, y tenia un Laborat." p." preparar los medicam ."•» 
q." por su cantidad no podian .serlo en el de su Botica q.' 
e.'^aba en la c* del Coso n." 43. Traspasó el arriendo á la 
Sociedad y el Dean Hernández de Larrea se encargó de 



íobyCoO^^lc 



iaé üoMEHAJB Á. tmittó 

pagarlo á la Comunidad, habilitó la sala p." Cátedra, y 
compró varios libros é instrum.*"» 

D." Alejandro Ortiz recibió la comisión de pronunciar 
la oración inaugural el dia en q," la Sociedad pudiera dar 
principio á las eosefíanzas. D. Pedro Greg." Echandia 
emprendió las siembras y plantaciones, habiéndose procu- 
rado las semillas del Jardín botánico de Madrid, del q." se 
las remitió D, Casimiro Gómez de Ortega, de Valencia y 
de París de donde las embió el S."' Lacepede que fue 
condecorado con este motivo con el titulo de Socio de 
mérito de la Sociedad de Amigos del Pais. 

D." Francisco Otano se encargó de la construcción y 
arreglo del Labor at.° químico. 

La Sociedad comisionó á los mismos Ortiz, Echandia, y 
Otano, todos los q." eran ya Socios de mérito, y el primero 
A más catedrático de Agricult.* p.' q." formaran un 
reglam.'» á q* hacia referencia !a R.* orden; y habiendo 
consultado con ellos la época en q," el estado de la vege- 
tación permitiría dar principio & la enseñanza de la Bota- 
nica acordó q.' la inaugurac." de las dos Cátedras tubie- 
ra lugar el día 18 de Abril de 1797, tercero de Pascua de 
resurecc." ; que la enseñanza de la Botánica empezara al 
dia siguiente, y la de la química A principio de Setbre del 
mismo año. 

La inaugurac." tubo lugar el día acordado por la 
Sociedad, y habiendo enfermado D. Alejandro Ortiz, 
transfirió su comisión á D. Pedro Greg." Echandia dán- 
dole el tiempo suficiente para preparar la oración. El acto 
fue lucidissimo, y tubo lugar en el salón de Juntas de ia 
Sociedad á las 4 de la tarde ante una concurrencia nume- 
rosa compuesta de Ministros de la Audiencia, dignidades, 
y Canónigos de la Igl.' Metropolitana, de la Nobleza, 
Oficialidad, y Profesores de Med."", Cirug.', Farmacia, y 
Veterinaria q." acudió sin q." se hiciese invitac.» particu- 
lar, y solo en virtud de carteles impresos q.* se habían 



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kCHEANOÍA Y BL JARDÍN BOTÁNICO 22^ 

fijado en los parages públicos anunciando la inauguración 
& puertas abiertas, y apertura de la matricula en las 
Boticas de Echandía y de Otano. Empezó con un discurso 
de D." Diego de Torres Secret." de la Sociedad rese- 
ñando la historia del Establccim."> de las dos enseñanzas, 
continuando la oración inaugural de Echandia, y concluyó 
con un breve p," enérgico razonam." del M. I. Sr. D. José 
M,* Puig de Samper Reg." de la Audiencia, Gobernador 
interino de Aragón y director de la Sociedad. 

Desde el dia siguiente se empezó la enseñanza de la 
Botánica en las Salas contiguas al Jardín habilitadas 
como dicho queda á expensas del deán Hernández de 
Larrea, continuándose todos los lunes, miércoles, y vier- 
nes de diez í doce de la mañana, y mereciendo la mas 
favorable acogida, como lo prueba el num," de alumnos 
matriculados, q.* fueron 45, el dia de la inauguración 
entre los q.= habia D."' en Medicina, Lie.**" en Cirugia, 
Bachilleres en Cañones, Propietarios, Veterinarios, y 
Estudiantes de todas las carreras cíentificas. En calidad 
de oyentes asistian el Ex,™" S." Conde de Fuentes, 
varios Eclesiásticos, y otras personas de distinción. 

La dirección de la Cátedra de Botánica pasó en la 
época del fallecim." de D." Alejandro Ortiz áD." Igna- 
cio de Asso Auctor de la Introduce* á la hist,' de ¡os anima- 
ks, q.* hemos citado, y del Syitopñs Slirpium indigtnarum 
Aragonia, obra no menos apreciable, al que se dio el en- 
cargo de revisar y reformar en la parte q.« fuera necesa- 
rio el reglam.»"que Ortiz, Echandia, y Otano habian 
compuesto p.'* el gobierno del Jardín y Cátedras, y lo 
aceptó tal como estaba concebido. 

La Sociedad nombró también un individuo suyo q.* 
estubiera al frente de la Cátedra de Botánica, y le infor- 
mara con frecuencia acerca de su estado. Nadie era 
acreedor á tan honroso cargo como el Dean Hernández 
de I^arrea, cuyo desprendim.'" habia desvanecido parte 



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330 HOtJBNAJB i LINHEÓ 

de las dificultades, q.' había p." la instalación del Jar- 
dín y de la Cátedra, y fue en efecto curador de ella hasta 
su promoción al obispado de Valladolid, no desmintiendo 
nunca el celo de q." tantas pruebas habia dado. Merece 
una mención especial por tantos servicios prestados & la 
ciencia, y q." esta le recompensó inscribiendo su nombre 
en el libro de la naturaleza con la creación del genero 
Larrea q.' le fue dedicado por D. Casimiro Gómez de Or- 
tega, y confirmado por D." José Ant." Cabanilles (Anales 
de ciencias naturales tom.° 2." pag.^ 119 Madrid 1800). 
Del mismo modo q." lo habian sido otros géneros á Reyes 
varios y otras personas distinguidas por su protección al 
estudio de la Botánica, y cuyos nombres se han inmorta- 
lizado por este medio conservándolos las plantas. 

El Jardin Botánico tal como se hallaba en la época de 
Echandia era un huerto propio del convento de Monjas 
de S.'* Catatina, q.' habla formado parte del mismo. 
Según una tradición muy autorizada en su parte mas 
próxima á la muralla y parte de la huerta de las Monjas 
estubó el antiguo convento de Templarios, cuyos escusa- 
dos se conservan aun en la huerta de las Monjas, sobre 
los q.*bay un trozo de tapia medianil. No estubó en cul- 
tivo mas q.* desde una época próxima á la en q.' se dedicó 
á la enseñanza como se comprueba entre otras cosas 
en la memoria de Echandia sobre el Maní de los Ameri- 
canos escrita en 1800, y publicada en el mismo aflo por 
la Sociedad, y en los Anales de ciencias naturales 
tomo 4." pág." 212, 215, y 216, en la q.' dice en su párra- 
fo I." q.' habia sembrado las semillas en un sitio com- 
puesto de enmmas, esto es cáseos de teja, de ladrillo, de bajiUa, y 
aljeiottes con otro lanto de tierra vegetal y arenisca. 

Siguió el Jardin &. cargo de Echandia y á expensas de 
la Sociedad Aragonesa de Amigos del País hasta 1808, en 
q.' se construyó en el una batería, y cuando el 4 de Agosto 
del mismo año dieron los franceses el asalto Á. la ciudad 



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Bcheahdía y el jardín botánico Í31 

lo efectuaron por el mismo Jardín, donde hallaron ana 
resistencia heroica, q.* fue una prueba mas del valor de 
los Zaragozanos, p." q.* contribuyó sin duda alguna, á q.* 
el Jardin quedara destruido completam."' y la sala que 
servia de cátedra derruida. 

Durante la dominación francesa fue dedicado también 
á la enseñanza de la Botánica q.' no tubo lugar en razón 
á las circunstancias especíales en q.' se hallaba la nación y 
la Ciudad; y viendo este resultado fue arrendado á la 
Ex."" S." Condesa de Fuente-Olivar. Verificada la reti- 
rada de los franceses, y ocupada la plaza por las tropas 
españolas volvieron las Monjas á incorporarse de el sin 
q.* la Sociedad le tomara otra vez en arrendam." p.' q," 
sus individuos, unos estaban en el egercito, otros hablan 
abandonado la ciudad, y la Sociedad podía considerarse 
disuelta. Las Monjas lo arrendaron il la misma Condesa 
de Fuente -Olivar, y asi estubó hasta 1820, en q.* los 
bienes de las Comunidades religiosas fueron declarados 
propiedad de la Nación, y el Jardin figuró en la lista de 
las fincas que debían de enagenarse. 

Si la Sociedad hubiera tenido á su frente á D." Juan 
Ant.'' Hernández de Larrea, ó en su seno & D. Pedro 
Greg." Echandia es seguro que hubiera aprovechado 
aquella oportunidad p." adquirir el Jardin, p." ambos 
faltaban, y aunq.» los demás Socios tubieron un celo á 
toda prueba, carecieron del genio necesario p." acometer 
una empresa á q.' los otros se hubieran lanzado sin titu- 
bear un momento. Afortunadamente no hubo comprador, 
y la finca permaneció como propiedad de la Nación 
hasta 1823, en q.' )a cabida del Gobierno constitucional 
la puso de nuevo en manos de las Monjas, q."le arrenda- 
ron á su Medico el D.'' D." José Hernando. 

En 183 , volvió á la masa de bienes nacionales y tam- 
poco fue vendida, sino q.* estubó en poder de varios 
arrendadores hasta 1842 en q.' pot R.' orden de 25 de 



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333 HOMENAJE Á LINHBO 

Dcbre. se concedió á la Universidad el Jardín del Con- 
v.*o de S> Catalina p." la enseñanza de la Botánica. La 
Universidad tomó posesión de el el siete de Enero de 1843, 
con las formalidades de costumbre, y previo exped." q.' 
debe constar en la Secret.' de la misma Escuela. (•! 

Desde el momento se puso un especial cuidado en q.' el 
Jardín correspondiera á su objeto. Se adquirieron semillas 
abundantes y plantas, y se empezaron las siembras y plan- 
taciones dándose á la enseñanza botánica un giro distinto 
del q." había tenido en la Universidad hasta entonces. 

Verdad es q,* el Prof .' se veía en la precisión de dar 
sus lecciones al aire libre p.' q." carecía de un sitio bas- 
tante capaz y con las condiciones necesarias para contener 
los discípulos; p.° también lo es q." podía dar la enseñanza 
practica de la Botánica, y no tenia que verse reducido á 
explicarla teoricam.'" ó teniendo á la vista los ejemplares 
q.« pedia adquirir, ya buscándolos por si mismo, j'a 
molestando á varios amigos como lo habla hecho hasta 
entonces, de cuyo modo ya conoce V. S. I. q." era impo- 
sible q.* los alumnos adquiresen una instrucción regular 
en una ciencia q." está basada en la observación. 

Esta ventaja obtenida en la enseñanza no es la única 
q.« obtubó la ciudad con q.* la Universidad se incorporara 
del Jardin Botánico, p."' q." consiguió otras dignas de 
aprecio como fueron el hallar los enfermos plantas medi- 
cínales frescas siempre q." las pedían con prescrípc." 
de Facultativo, y no eran necesarias A la enseñanza; y 
los valetudinarios un Jardin p.' donde pasear y tener asi 
este excelente recurso higiénico. 

Convencido ultimam." el Gobierno de la necesidad de 
dar al Jardin botánico un impulso proporcionado al desa- 
rrollo q.' han tomado las ciencias naturales, y accediendo 
A la propuesta de la Universidad, aprobó el plano q." la 
acompañaba p.' construir de planta un himbemaculo y 

(1) El primer iardlncro que le nombra D. Leancle Giimei Glmeno tomd 
poKilOn de >u cmrgeen Diciembre de lS49y cantioda todavía desempetlllii- 
dolo feliimence. Ouenia al presente B2 aflai de edad. 



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BCHEAMDÍA Y EL JARDÍN BOTÁNICO ¿J] 

Cátedra por su R,' Orden de 17 de Marzo de este año que 
dice en resumen R.' Orden autorizando al S.°' Rector de 
esta Escuela p.* construir una cátedra y hacer algunas 
obras en el Jardín botánico de aquella, presupuestado todo 
en 24,383 r.' cuya cantidad deberá abonarse con cargo al 
cap." 29, art." 2." del presupuesto de 1854. 

Y V. S. I. ha tenido el honor de q.' esta obra se llebe 
& cabo durante su rectorado, empezándose desde el 30 
Abril del corriente año. 

Terminado q.* sea el Jardin se hallara al nivel de los 
mejores de Espafia, porq." no obstante su corta extensión, 
contiene mas de 1000 especies de plantas, cuyas semillas 
se han adquirido de Madrid, Valencia, París y otros 
ademas de varias plantas exóticas q.« se han adquirido de 
diferentes puntos de Espafia y del extrangero, todas ellas 
están clasificadas por el método natural de De Candolle, no 
pudiendo menos de citar entre ellas un hermoso Box y un 
Laurel plantados por Echandia, que han sido respetados 
p.' cuantos tubieron en arriendo el Jardin, y todavia 
subsisten. 

El invernáculo sera excelente, y facilitara la conser- 
vación de un numero de plantas exóticas muy superior al 
q.* hoy á expensas de un trabajo improbo. La cátedra 
sera bastante capaz, habiendo ademas Gabinetes p.* des- 
canso del Profesor, conservación de herbarios, semillas 
et cet,' y otras dependencias con lo q.' repetimos queda- 
ra el Jardin al nivel de otros, q.« tienen igual obgeto. 

Pasemos ahora á ocupamos del S."' Echeandia primer 
Cated.=o de Botánica del Jardin, y queremos dejar consig- 
nado ante todo, q.* no abrigamos la pretensión de pre- 
sentar un trabajo concluido sino cuantos datos nos ha 
sido posible adquirir, los q.* podran utilizarse en su dia 
por un genio superior a! nuestro q.* coloque al Ilustre Bo- 
tánico en la altura q.* merezca. 



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334 HOMENAJE A UMNEO 

D." Pedro Greg." Echeandia fue natural de Pamplcoa 
no pudiendo citar de un modo positivo la fha. de su nací- 
mt.n p.' haber sido inútiles nuestros esfuerzos p.° adqui- 
rir datos acerca de su gcnealogia. Debió empero nacer 
hacia el año 1737: cuya época ñjamos tomándola de la de 
su fallecimiento y relación de la edad q,* entonces con- 
taba según confesión de algunos discipulos, con cuya 
amistad nos honramoi, y q.» se conservaroo con el en las 
mejores relaciones hasta su muerte. 

Recibió una educación esmerada, como lo prueba el 
cumulo y solidez de sus conociro.'<* Era excelente latino, 
poseía ademas conocim.'"* nada comunes de historia, de 
lengua griega, francesa, é italiana, se dedicó al estudio 
de la teología, q.* hizo en Pamplona al lado y A expensas 
de un tío sqyo canónigo de aquella Igl." Catedral. Aban- 
donada la teología se dedicó á la practica de la Farmacia, 
y se recibió de Farmaceptico en el antiquissimo colegio 
de S.° Cosme y S." Damián de aquella ciudad. De ella 
se trasladó A Zaragoza, no sabemos si A perfeccionar su 
educación en su Universidad, ó A ingresar desde luego en 
su Colegio de Farmacepticos. 

Lo cierto es que tomó posesión en el de una plaza 
de Colegial en Nvbre. de 1772, y se le designó para su 
Botica el local en la calle de S," Pablo n." 154. 

Nada podemos decir de los egercicios á q.* tubo q,* 
someterse, y q.* las ordinaciones de aquella corporación 
exigían á cuantos aspiraban á pertenecer A ella, p.' q." el 
libro de actas, en q.* debían estar consignados, fue que- 
mado por un enemigo del Colegio, y nos privó de datos 
preciosos q.* nos hubieran servido de mucho p." el desem- 
peño de esta comisión. 

La época de su ingreso consta de una nota autógrafa 
q.* existe en el único libro de actas, q.« hay del Colegio, 
q.' dá principio en diciembre de 1809, y en su encabc- 
zam.^'' está la lista de los individuos del Colegio, y las 



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ECHEANDÍA Y EL JARDÍN BOTAHICO 235 

fechas con q.e fueron declarados tales, la qual está escrita 
de mano de Echeandia. 

Recibida la R,' orden de 1776, en q.' S. M. el Rey 
D." Carlos 3." exhortaba á los Boticarios de Zarag." á 
poner enseñanzas de Quimica, Botánica, y Farmacia como 
tan importantes á las Artes, y á la salud pablica, prome- 
tiendo eximir á sus alumnos Del Sorteo en las quintas, 
Echeandia se dedicó con ardor al estudio de la Botánica, 
y cuando en 1797, se encargó de la Cátedra de Botánica 
reunía ya los titulos siguientes= Alcalde Examinador del 
Colegio de Farmacepticos de Zarag."=Exv¡s¡tador de 
las Boticas del Reyno de Aragon=Socio correspond." de 
ios Jardines Botánicos de Madrid, y de Mompeller,= Socio 
de mérito de la RJ Sociedad Aragonesa de Amigos del 
Pais, y de la Económica de Sevilla. 

Prueban estos titulos, q.« como Profesor se habia ad- 
quirido un nombre q.* inspiraba bastante ccmfianza p." 
que le asignasen cargos tan importantes como eran los de 
Examinador, y visitador: q.<^ como Botánico se habia 
dado á conocer ventajosam.** en Espatta y en el Estran- 
gero p.* valerle un titulo q.' el era el único q.« le tenia en 
Zarag.* y q.« como particular debia tener mucho crédito 
como hombre cientifico cuando Corporaciones tan escla- 
recidas como la Sociedad Aragonesa de Amigos del Pais, 
y la Económica de Sevilla le honraron con el titulo de 
Socio de mérito. Ademas del examen del único libro de 
actas del Colegio de Farmacepticos, q.* dijimos existia, 
se desprende la gran laboriosidad del Profesor de quien 
nos ocupamos, dá principio en 1809, cuando Echeandia se 
hallaba en el ultimo cuarto de su vida, y á pesar de eso 
ya figura como Secret." de la Corporación, ya como Pre- 
sid." de ella, ya con otros cargos, p.° siempre con plaza 
activa, de modo q.* casi todo el libro está escrito de su 
mano. Si en una edad tan abanzada era tan laborioso ¿q.* 
no seria en ios aflos de su juventud? 



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336 HOMENAJE k UHNEO 

Desde su ingreso en la Sociedad y seflaladam.*' desde 
su nombramien.** p." Catedrático de Botánica, de q.« no 
haremos mención particular p.' q.' habriamos de repetir 
lo antes dicho en la reseña histórica del Jardin, se dedicó 
esclusivam.'* á esta ciencia, ocupándose, no solo de la 
Botánica propiam." tal, sino de muchas aplicaciones y 
muy felices á la Agrícult." y Economía. 

Fue una de ellas el ensayo sobre la siembra y recolec- 
ción de la patata. Se procuró semilla, y habiendo hecho 
la siembra en el Jardin Botánico, obtuvo un resultado q." 
coronó sus esperanzas, y le decidió á emprender otros 
ensayos en mayor escala. Muchas veces hemos oido refe- 
rir á su discípulo y amigo particular, q.* fue después 
nuestro D. Rudesindo Lozano, los medios q.« pusó en 
juego p." conseguir buenas cosechas de patatas, y p." 
convencer á los labradores de la utilidad de dedicarse al 
cultivo de tan útil vegetal. Todo fue en vano, Echeandia 
tenia en el mercado publico una Muger asalariada p." 
vender las patatas, y nunca podía sacar lo q.* Echeandia 
tenia q.' pagarle por su trabajo; de modo q.' perdía lo 
q.* pagaba por el arriendo de los campos, lo q.« invertia 
en su administrac", y por ultimo lo q.= tenia q.« abonar 
á aquella muger. El sin embargo conocía Ío utíl q.» había 
de .ser el cultivo de aquel vegetal, y por mas negativos 
q.< fuesen los resultados q.« obtenía, continuaba con afán 
sus trabajos, y seguía ofreciendo al publico lo q.« hoy es 
uno de los primeros alimentos del pobre, y entonces era 
obgeto de la burla y desprecio general. 

Con la invasión francesa cambió completam.** de 
aspecto, y Echeandia pudó indemnizarse de sus perdidas, 
q.' le habían puesto en grande apuro. Desde entonces se 
generalizó el cultivo de la patata, y se realizaron los 
deseos del Botánico. 

Otra planta á cuyo cultivo se dedicó fue el meati de los 
Americanos, ó sea el cacahutU de los Españoles, de la q.' 



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«CHSAKDÍA Y EL JA8DÍN BOTít»ICO 237 

escribió una escelente memoria en 1800, q.« la Sociedad 
publicó á sus espensas el mismo año, en la q.' se ocupa 
del modo de propagarle, prepararle, de sus propiedades, 
y pasando A su análisis químico, se fija en el aceite de 
cacahuete, ocupándose de su estraccion y escelentes cua- 
lidades p.° los usos económicos, marcando la cantidad q.' 
se halla en el fruto, q.' es la mitad de su peso, y dete- 
niéndose en otra porción de esperimentos de q.« concluye 
q." tiene las mismas propiedades q," el mejor aceite de 
olivas; las q.' le hacen recomendable tanto en las comidas, 
como en otros usos económicos, y parece ser acreedor p." 
arriesgar algunas tentativas en los usos médicos. 

También se ocupó del cultivo del Sésamo y estraccion 
del aceite q,* ^u semilla tiene en tanta abundancia. 

Igualm." del estudio botánico de las diferentes varie- 
dades de trigo q.< se cultiban en Zarag.", de la preferen- 
cia q." debia darse 4 unas sobre otras, y de las modifica- 
ciones q.' seria útil admitir en el cultivo de cada una de 
ellas p." obtener resultados mas positivos. 

Donde empero se fijaba mas era en el estudio de la 
Botánica propiamt.' tal. Admirador del inmortal Linneo 
estaba afiliado con entusiasmo á la bandera del sistema 
sexual sin q." por eso dejara de estudiar el sistema de 
Tournefort el egemplar de cuyas instituciones rá hetéaria 
hemos visto anotado de mano del Botánico de quien nos 
ocupamos. Emprendió la colosal empresa de reconocer 
todo el termino agrícola de Zarag.", recoger los vegetales 
que le cubrían, formar con ellos un gran herbario, y por 
ultimo empezó á escribir una obra con el titulo de Flora 
Caaraugusíamt. 

Citaremos como comprobante de esto el acta de los 
examenes de Botánica de 1807, q.' existen en el libro de 
la Sociedad de Amigoj del País, en q.' haciendo referen- 
cia al examen de un discípulo q.' habia disertado sobre el 
fundamento de la economía de los vegetales, se espresa 



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AjS HOUKHAJE X, LINNBO 

de este modo ^Y jinalm.'* cerró el discurso animando á 

sus condiscipulos y conciudadanos á laimitac.» del Pro- 
fesor de dha Escuela q.' penetrado de la importancia de 
estas verdades, recorriendo el suelo de Zaragoza en todas 
estaciones ha recogido mas de 800 plantas indígenas, ha 
aclimatado en el mismo otras tantas entre silvestres, 
peregrinas, y exóticas, y ha formado un catalogo de todas 
las introducidas hasta estos tiempos en los Jardines y huer- 
tos de la Ciudad.» 

Este trabajo fue inútil. Echeandia nunca contó con 
los fondos necesarios p." costear la publicación de su 
obra, y en la época de su fallecim.*" se diseminaron los 
cuadernos q.' la formaban, de modo q.< no hemos podido 
reunirlos, aunq.* hemos puesto p." conseguirlo la mayor 
diligencia. Los únicos datos q.' tenemos de otra obra son 
debidos á nuestro buen amigo el Prof.' de Farmacia don 
José Gorria, q.« habiendo empezado en 1809,1a practica 
en la Botica de Echeandia fue su discípulo y su amanuen- 
se. Sabemos por el q.« la Flora estaba escrita en latin 
con los vegetales clasificados por el .systema de Linneo, 
con las descripciones muy completas, toda vez q.* conte- 
nían la sinonimia del vegetal, su carácter genérico y 
especifico, la época de .su florescencia, el punto donde 
crecia, y sus virtudes medicinalesy usos económicos. Ade- 
mas se empeñaba en algunos casoü en discusiones teóricas 
muy profundas é importantes. 

Podemos corroborar esto mismo p.' q.' habiendo con- 
seguido uno de nosotros un cuaderno autógrafo de Echean- 
dia q.* viene A ser una especie de Índice hallamos en 
el 933 plantas clasificadas, aunq.< no descritas, pues solo 
contiene los nombres genérico y especifico continuados 
todos según la clasificación de Linneo. Por este pequeño 
trabajo podemos formarnos una idea de la estension de su 
Flora, y nos hace sentir doblemente su perdida el hallar 
algunas especies, q.* debían ser nuevas, ó por lo menos 



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kCHBANDÍA y BL JAXDÍM BOTjInICO 23^ 

csclusivas del termino de Zarag." toda vez q.* Echeandia 
las designa con el nombre especifico de Cesaraugustanas. 
Estas son= Vtrimka cesaraugustana, triticum cesttraugustanum, 
scabiosact taran gustaiM, poligonum cessnugMstanum, eupkorbta ct' 
¿iraHguitana, vilia ctsaraugustana, y philago cesar aaguslanum; 
cuya descripción no hemos hallado, y acaso hubiera enri- 
quecido la ciencia. 

Otro de nosotros logró adquirir alguna parte del her- 
bario, p.° fue en un estado tal de abandono y descompo- 
sición, á causa de las muchas manos pJ q.« había pasado, 
q* le fue preciso inutilizarlo. 

Jamas lamentaremos bastante q.* se haya perdido una 
obra q.<= tan útil hubiera sido á la población, y tanto hu- 
biera enaltecido á la Farmacia de Zarag.', y á la Socie- 
dad de Amigos del Pais, cuyas corporaciones hubieran 
hecho un servicio á las ciencias adquiriendo el manuscrito 
cuando ocurrió el fallecim." de Echeandia. 

Este continuó esplicando gratuitam.*' la botánica desde 
la instalación de la Cátedra en 1797, hasta 1808, en q.* 
& consecuencia de la entrada de los Franceses se retiró 
por muy poco tiempo de Zarag,', volviendo después á 
ponerse al frente de su Botica, Durante el periodo en 
q.' los Franceses dominaron la ciudad se suspendieron las 
lecciones de Botánica q.* Echeandia daba particularm." 
en su casa á algunos amigos y comprofesores, entre los 
q.« se menta el antes citado D. Rudesindo Lozano, y nos- 
otros fijamos en esta época las grandes herborizaciones 
de Echeandia q.* libre de compromiso de la Cátedra tenia 
mas libertad p." emprender expediciones mas extensas. 

Evacuada la ciudad, la Sociedad de Amigos del Pais 
emprendió de nuevo sus tareas. Su primera Junta fue 
celebrada el 26 de Octubre de 1813, y uno de los primeros 
nombres q.« hay entre los de los Socios q,* concurrieron 
es el de Echeandia. En 1814, empezó á dar de nuevo 
publicam." sus lecciones de Botánica, q.* tenian lugar en 



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i^ó HOMENAJE Á LlNHBd 

las cátedras de la Sociedad en su local plaza del Re^'nú. 
El Jardín había pasado á otras manos sin q.* la Sociedad 
pudiese adquirir otro por la escasez de fondos, y multitud 
de otras cátedras q.* tenia q,* sostener; y asi Echeandia 
se limitaba á esplicar la Botánica teoricam.", y cuando 
habla de dar alguna lección practica acudía á los contor- 
nos de Zarag," q,« tenia ya estudiados, y de ellos tomaba 
los egemplares q,* necesitaba. 

Echeandia dividía su curso en dos secciones, teórica y 
practica, iniciando á los discípulos en las teorías de los 
Botánicos mas celebres de la antigüedad y de su época; y 
obligándoles A hacer una practica muy grande en el estu- 
dio de los vegetales. Esto se deduce de las actas de exa- 
men, q.' hay en los libros de la Sociedad, en q.* están 
consignadas las pruebas de suficiencia de los alumnos, y 
en lo aventajado de algunos de entre ellos q,« honran al 
Profesor, y al Jardín donde recibieron su iniciación en la 
ciencia de la naturaleza. 

Ademas de muchos Médicos, cirujanos y Farmacepti- 
cos q.* existen aun en todo Aragón q.' podríamos citar, 
lo haremos tan solo con el M. I. S. D.' D." Ensebio Lera 
Medico distinguido y Rector q." ha sido de e.sta Universi- 
dad, y D." Mar."" Lagasca catedrático q.« fue de Bota- 
nica en el Jardín de Madrid, cuyo busto se colocó después 
de su muerte en aquel Jardín, como justo tributo á su 
ciencia, y cuyas lecciones tubo la honrra de oir uno de 
nosotros, 

Estubó en muy buenas relaciones con varios Botáni- 
cos celebres entre otros con M.' Lacepede y D. Casimiro 
Gómez de Ortega, quien reconoció el mérito de este hijo 
adoptivo de Zarag." y le dedicó un vegetal, q.« es la 
Echeandia temí-flora, (lám. 16) habiendo puesto en las 
decadas pág. 90, al describirla esta nota, 'Genus iicatum 
domino Gregorio Echeandia chrissimo korti boianici ctrsarttugustaiii 
profeiori*. Este vegetal pertenece i la familia de las Lilia- 



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Bal Ssc. Arij. it Ci<ndii Niluril< 




EAeandia terniflora Orí. 



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D.aiiiz.owGoogle 



feCHlANDÍA V BL JAKDÍN BOT^NlCd ^43 

ceas, tribu de las Asfodeleas, es propio de las Antillas; y 
Cabanílles le incluyó en su genero Anthcricum, especie 
reflexum, y está en los Ycones 241, vol. 3." 

Actualm.** está considerado como tal genero, y sabe- 
mos q.« se conserva en el invernáculo del Jardin de Plan- 
tas de París. 

Publicó ademas otras memorias, ya en los Anales de 
ciencias naturales, ya por cuenta de la Sociedad, y ade- 
más de su obra perdida Flora Ceesaraugustana compuso 
unos comentarios á la Materia Medica de CuUen, y una 
sinonimia botánica, las q.' tubieron igual fin desgraciado. 

Como Parmaceptico Ecbeandia fue el mismo q.« como 
Botánico. 

Era muy celoso y exacto en el cumpUm.'° de sus 
deberes, y se había conquistado el aprecio de sus Profe- 
sores, q.< no podían meaos de hacer justicia á su mérito. 
Visitó dos veces las Boticas de Aragón, lo que le condujo 
á hacer dos ricas herborizaciones: fue visitador de los 
géneros medicinales q.* entraban en la Aduana de Za- 
rag.", y por ultimo Alcalde Examinador del Colegio de 
Farmacepticos. Esto como dijimos antes, prueba q.' como 
Profesor se había hecho acreedor á la confianza gral. 

Una vez admitido en el antiquissimo Colegio de Far- 
macepticos de Zarag." se consideró en el deber de con- 
servar ilesos los fueros de la Corporac", y asi figuró al 
frente de los Profesores de Farmacia en los muchos plei- 
tos q.» tubieron q.* sostener p." conservar ilesos los dere- 
chos de la Clase, y los monstruosos privilegios de aquella 
Corporación, q.« tantos enemigos les suscitaron, y q.* 
acabaron por sofocarla. Ecbeandia estaba poseído de la 
bondad de aquellos privilegios, y constituyéndose en su 
representante tomaba sobre si todo el cargo, y egercia en 
sus compañeros de Colegio una influencia muy grande 
debida á su actividad y firmeza de carácter. 

Observó una moral farmaceptica irreprensible, y era 



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244 ttdJiKNAjB i usmo 

sumain.'< metódico en todo lo concerniente al egercicio de 
la Profesión. Recuerda ntro citado amigo Gorria q.« al 
ingresar en su Botica un practicante recibía un cuaderno 
manuscrito q.* titulaba obligaciones Jtl praclicanU dt ¡a Botica 
di EektMnáia, q.« contenia todaí las obligaciones q.« había 
de cumplir todo el tiempo q.* estubiese en ella. No le exi- 
giría ni un punto mas de lo contenido en el cuaderno, p." 
no le dejaría pasar con un punto menos. 

Su Botica estaba situada en la c.« de S." Pablo n." 154, 
y ya fuese por estar en un punto muy pobre de la ciudad, 
yap.'q.'las escursiones botánicas, á q.« se entregaba 
con tanta frecuencia no le permitiesen cuidar de ella 
como era preciso, ya por q.* su moral le hacia [M-oceder 
con la mayor independencia, es lo cierto q.* en el despa- 
cho figuró siempre en muy baja escala, y con trabajo le 
producía lo necesario p," cubrir sus mas perentorias aten- 
ciones. Cuando falleció hubo precisión de venderla y fue 
comprada por los Frailes Mercenarios de S." Lázaro, en 
cuyo Convento ardió en 1835 cuando las turbas le inva- 
dieron, y quemaron una parte de el. 

En su trato particular D." Pedro Greg." Echeandia 
era todo un hombre de bien, amigo fiel y consecuente era 
apreciado por cuantos le trataban, y su amistad apetecida. 
Observaba en su vida el mismo método q.« en el egercicio 
de la profesión, salia á pasear mañana y tarde, una hora 
cada vez, nunca mas ni menos y siempre á la misma hora. 
Sus relaciones eran sus discípulos, sus Comprofesores, 
algunos sacerdotes, y pocos vecinos. 

Era un Español puro, ageno á todo partido; deseaba 
ver A los Franceses espulsados de España sin cuidarse 
después de nada mas q." de sus plantas y sus libros. Asi 
es q.* en las reuniones q." tenia en el cuarto de estudio 
inmediato á su Botica se hablaba con entusiasmo de los 
triunfos de las armas españolas, y se concluía haUando de 
plantas p.^ q,* sus tertulios eran labradores. 



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ecHbahdía y el jakdíh botánico 245 

Estubó caíiado dos veces, la segunda con una sobrina 
y no tubo succesion de ninguna de ellas: siendo viudo en 
la época de su fallecim .*" 

Era exactissimo en el cumplím.'" de sus deberes reli- 
giosos, p." no fanático, ;■ no es extraño los cumpliera con 
tanta exactitud, constandonos lo metódico q." era p.' toda;; 
sus cosas. 

Gracia» á la amistad de su discípulo antes citado 
D. José Gorria, y A la buena memoria q.* de el conserva 
podemos hacer la asemblanza de nuestro Botánico en la 
ultima época de su vida. Era de una estatura regular, 
aunq.* parecía menor p.'q.« se inclinaba algo hacia ade- 
lante, tenia la cara redondeada, color moreno, frente 
espaciosa cabello cano, p," q," se conocía haber sido rubio, 
cejas muy pobladas, ojos grandes, vivos y penetrantes, 
nariz algo abultada, y el rostro surcado por las arrugas 
propias de la vejez. Era sencillo, laborioso, muy sobrio, 
y disfrutaba de una salud completa. Era muy formal, su 
conversación agradable, de modo q.* inspiraba respeto, 
p.° no aversión, enemigo declarado de toda afectación, 
y de todo lo que pudiera ocuparle ínutilm.'« el tiempo. 
Hubiera sido fácil reconocer en el un Profesor de ciencias 
naturales, y mayorm." de Botánica al ver la sencillez 
de su traje, la naturalidad de su porte, el color de su 
rostro tostado por el sol, y sus miembros robusteci- 
dos por el egercicio y el trabajo, y las influencias atmos- 
féricas. 

Falleció el dia 18 de Julio de 1817, habiendo desempe- 
ñado la Cátedra, la Botica, y la Presidencia ó Mayordomia 
mayor del Colegio de Farmacepticos hasta q.' la enfer- 
medad le po.itró en el lecho del dolor. Su fin fue el de un 
cristiano, el mismo pidió los S.'"» Sacram.',", y testó el 
11 del mismo mes. Su cadáver fue sepultado en la capilla 
propia del Colegio que estaba en la Iglesia, del Convento 
de S.» Francisco bajo la advoc." deS." Miguely S." Ama- 



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346 ROHBNA/E i LINNBO 

dor patronos del Colegio. Echeandia contaba entonces 
algo mas de 80, años. 

Después de su muerte se vendió la Botica A los Frailes 
de S." Lázaro, y los manuscritos y libros lo fueron en 
publica subasta, por lo qual cayeron en manos q." no 
supieron apreciarlos, y no habernos podido averiguar. 
Solo hemos oido q.* un Medico establecido entonces en 
Luna se llevó el herbario q.* ocupaba cuatro arcas, del 
q." uno de nosotros pudó rescatar una pequeña parte, q." 
inutilizó por el mal estado en que se hallaba, y el otro re- 
cibió el euaderno de q.* hemos hecho referencia como un 
regalo q.* D. Rudesindo Lozano discipulo y amigo del 
difunto, de quien lo había recibido, le hizo en sus últimos 
momentos. 

Hemos concluido M. I. S. la Comisión, con q." nos 
honrró, sintiendo no haber hecho un trabajo q .• correspon- 
da á las intenciones de V. S. I. y á la grandeza del ob- 
geto; p." teniendo la satisfacción de haber cooperado 
á q.' V. S. I. pueda colocar en la debida altura el Jardín 
Botánico de la Universidad de su digna dirección, y sacar 
del polvo del olvido la memoria de su primer Profesor. 
E.scasos serán los datos q." preceden; p.° son cuantos se 
han podido recoger en algunos años de investigaciones 
q." dieron principio cuando los Doctores D." Quintín 
Chiarlone, y D." Carlos Mallaina empezaron .1 escribir 
su historia de la Farmacia publicada en Madrid en 1847, 
y se valieron de los escasos conocim."" de uno de nos- 
otros q.' se prestó de buena voluntad A ayudarles reunien- 
do cuanto le fuera posible acerca del antiquísimo Colegio 
de Farmacepticos de Zaragoza. 

Entonces, de entre el montón de ruinas del edificio q." 
la Farmacia aragonesa había levantado en 1391, bajo el 
Reinado de D." Juan segundo de Aragón, y había venido 
abajo en 1830, se destacó la sombra de Echeandia q." 



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echeandía y el jardín botjCmico i4f 

creyó digna de ser reproducida en las paginas de oro del 
libro de la historia, y figuró efectivam," en ellas. Después 
ambos fueron recogiendo separadam." lo q." hoy han 
reunido p." desempeñar la Comisión de V. S. I. q.* agra- 
decen; y creen q." no deben dejar la pluma sin pagar un 
justo tributo de gratitud á la buena memoria de D," Ig- 
nacio Sazatornil Secret." q.* fue de la Sociedad Aragonesa 
de Amigos del Pais, á cuya amistad se debió el adquirir 
de las actas de la misma Corporac " los datos relativos 
á olla; y sin dar un testimonio solemnede nuestra gratitud 
di tantas veces citado D." José Gorria por los datos q.' 
le debemos, y quedan consignados. 

D.'gue. d V. S. l.m.»a.'Zarag."28deSetbre. 1855. 

D.n Man.' Pardo y Bartolini. D. Flor." Bailarín. 

Nota. Después de algunos dias de concluido este escrito 
se ha conseguido la íé de bautismo del S.'"' de Echean- 
dia, y resulta q.' tenia setenta y un aflos cuando murió. 
F. B. 



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AmuHoJí i JtHHte.-See. Quxj i* S. Sí. 



D. PEDIO GREGORIO ECHEiUDll 

Buslo exísftHtt en ti Instituto general y licnico de Zaragoma 
(ClIM de D. ScEnndo Cutero). 



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Fig. 15. LAGASCA 
Esiatna del Jatdin BoláHico de Madrid 



LAGASCA" 



::ió en la villa de EncJnacorba, de la provincia 
f de Teruel, el día 5 de Octubre de 1776. 

íajo la dirección del erudito D. Antonio 
Verdejo, canónigo de Tarragona, emprendió su carrera 
literaria. En dicha ciudad cursó gramática latina, huma- 
nidades, tres aftos de ñlosofla y uno de teología. 

Era entre sus discípulos muy aventajado. La Sociedad 
Económica de Tarragona le dio un premio en el curso de 
humanidades, defendió conclusiones públicas de Física 
con general aceptación, mereciendo toda la confianza de 
su protector, A quien correspondió con la más fina adhe- 
sión hasta la muerte. 

(I) Bitraclo de la bioeraüa eacrilK per el Dr. Agailio Yábti 7 OiroDK 
y del Hannal de Bioirada y de BibliOEiñria de los escritores opaflolei 
del Siglo XIX, primer tomo, por D. Manuel Ovilo y Otero. 



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USO HOMENAJE X LINNBO 

Bien puede gloriarse Aragón de haber sido la patria 
de Lagasca. 

Oyendo Lagusca los desinteresados consejos de su 
protector, cuando contaba apenas 19 aflos de edad, abrazó 
el estudio de la medicina. Cursó el primer afio de dicha 
facultad, de 1795 á 17%, en la Universidad de Zaragoza, 
los tres siguientes teóricos y el primero de clínica, de 
1796 á 1800, en la de Valencia, y el segundo de clínica, 
de 1800 á 1801, en el Real Estudio de Madrid, en donde 
lo protegió mucho el médico de Cámara D. Juan Bautista 
Soldevilla, relacionándole con el insigne Cavanilles, quien 
quedó prendado de nuestro autor, tan luego como hubo 
examinado el numeroso herbario que traía y había for- 
mado en sus diferentes excursiones. 

Nombrado Cavanilles director del Jardín Botánico, 
en 1801, obtuvo del gobierno una modesta pensión para 
Lagasca, que al poco tiempo substituía ya en la cátedra A 
su protector, y le ayudaba en la confección de sus obras. 

En 1803, Lagasca, á propuesta de Cavanilles, fué 
comisionado por el Gobierno para viajar por la Península 
al efecto de trabajar en la flora cspaflofa, y en su primer 
viaje por León y Asturias, halló el ¡iqum islándico en el 
puerto de Pajares, el cual, desde entonces, no ha habido 
necesidad de importar del extranjero. 

Al comenzar la guerra de la Independencia se encon- 
traba Lagasca de profesor de botánica médica: rehusó 
entonces ofertas del gobierno intruso, y se fugó al ejérci- 
to en !809, sirviendo en éste como médico, sin olvidar en 
medio de sus fatigas la rica colección de plantas que ya 
había acrecentado considerablemente. 

Aprovechaba las horas libres que tenia después del 
dcsetnpelto de su plaza de médico y las continuas marchas 
que se hacían en aquella guerra para herborizar en los 
terrenos que recorría. 

En 1811 publicó en Orihuela el primer ndmero de las 



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LAGASCA 351 

Amtmáadts Maturalis dt España, célebre en la historia de la 
ciencia por la Distrlactón sobn un nuevo orden dt plantas de la 
clase de tas compuestas. 

Al regresar á Madrid, llevó consigo un segundo her- 
bario, recogido en las provincias meridionales, y semillas 
de más de setecientas especies de plantas, que destinó 
para el Jardín Botánico, del que fué nombrado director, 
continuando al propio tiempo en la enseñanza. 

Desempefló las importantes comisiones que le fueron 
encomendadas por el Gobierno, trabajó incansablemente 
en sus publicaciones y de un modo especial en la Flora 
española que llevó á cabo y adelantó muchísimo la Ceres de 
consuno con Clemente. 

Publicó en 1816 dos cuadernos, el uno titulado Eienckus 
plantarutnH. R. JI/.,óseaelcatálogodel jardín de Madrid, 
que el célebre Sprengel, en su «Filosofía de las plantas», 
propone como modelo en su género, y el otro Genera tt 
specits piantarum qua aut nova sunt, aut nondum rede cognosatttíur, 
catálogo que contiene la descripción de cuatrocientas 
once especies, la mayor parte nuevas, y algunos géneros 
de nueva creación en un cuaderno pequeño, pero de gran 
valor y muy apreciado por DecandoUe y otros botánicos 
de nota . 

En 1817 publicó la Mtmoria sobre las plantas barrilleras de 
España, de que dio una tradución alemana el distinguido 
Schultes, profesor de botánica en Stuttgart, y se hicieron 
extractos en otros varios idiomas. Trabajó en la ilustra- 
ción y ediciones de la obra de agricultura de Herrera 
que publicó la Sociedad Económica Matritense en los 
años 1818 y 1819. 

El período de 1814 á 18^ fué el de apogeo de Lagasca. 
A este período corresponde la mayor parte de las obras 
dadas á luz por dicho autor, y á las ya mencionadas debe 
añadirse el Discurso pronunciado m la apertura del cuno botámeo 
engde Abril de tSai, que se imprimió en Barcelona. 



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25^ HOMENAJE X UNNEO 

Fué comisionado por el Gobierno para redactar la flora 
de Santa Fe de Bogotá, cuyo cargo aceptó con gusto; mas 
se paralizó su ejecución por haber sido nombrado diputado 
á Cortes en Diciembre de 1821. 

Su entrada en el campo de la política liberal fué para 
Lag^sca el origen de grandes calamidades. 

En 1823 tuvo que expatriarse, y lo que mayor pena le 
causó fué el ver arrebatado en Sevilla por el populacho 
todos sus manuscritos y un numeroso herbario. 

Sevilla, decía el mismo Lagasca después que el tiempo 
había aplacado su pesar, es el sepulcro de varias produc- 
ciones útiles de Ciencias Naturales. Allí perdió Clemente 
el resultado de su viaje por la Serranía de Ronda, y de 
sus observaciones hechas en el reino de Sevilla en 1807, 
1806 y 1809; allí perdió también ricas colecciones, acopia- 
das entre las balas de los patriotas el ilustre barón Bory 
de Saint-Vicent, coronel del ejército francés; allí se 
sepultaron para siempre lo más selecto de mi herbario y 
biblioteca, y lo que es más, todos mis manuscritos, fruto 
de treinta aftos de observaciones, á excepción de lo con- 
cerniente á la Owi españoU, que todo íntegro quedó en 
poder de Clemente. 

Pasó á Londres en 1824, donde se dedicó otra vez á su 
estudio favorito: examinó el herbario del inmortal Linneo; 
recorrió los jardines y museos públicos y particulares; 
clasificó el herbario de un distinguido botánico inglés 
que había viajado por Oriente; publicó en el Garitntr's 
magatine un bosquejo sobre el estado de la agricultura de 
España; visitó los alrededores de Londres, y con los pro- 
ductos de las recolecciones que hizo publicó el Hortus 
skaa ¡onünMtit; tradujo la Tforia elemental Je Botánica de 
DecandoUe; volvió á escribir los EUmeMios dt Botánica que 
había perdido en Sevilla; publicó varios escritos en un 
periódico titulado Odas de los españoles. 

Con el fin de mejorar su salud en un clima benigno, 



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LAGASCA 255 

pasó á la Ula de Jersey, hasta que en 1834 se le abrieron 
las puertas de la patria, siéndole encomendada de nuevo 
la dirección del Jardfn Botánico de Madrid. El gobierno 
recompensó su mérito y su celo concediéndole algunos 
honores que disfrutó poco tiempo, pues falleció en Barce- 
lona, á donde había ido á buscar alivio A sus padecimien- 
tos, en el mes de Junio de 1839, después de recibidos los 
auxilios espirituales y á los sesenta y dos aflos, ocho 
meses y veintiún día de edad. 

El nombre de Lagasca, dice el Sr. Colmeiro, está mil 
veces repetido en las obras de Botánica, y particular- 
mente en las descriptivas y publicadas en toda Europa, 
porque no sólo contribuyó Lagasca á los adelantos de la 
ciencia con sus escritos, sino también con sus comunica- 
ciones epistolares, deseadas por los botánicos de primera 
nota, que publicaron en su nombre las noticias suminis- 
tradas. Donde quiera que se rinde culto á la fmtánica es 
oído por esta razón con mucho respeto el nombre de 
Lagasca. 

Jifaíiaa Ifuiz e/e/ ^ey. 



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FiearR le 

P. Mtro. Fh. José de Jesús Muííoz Capilla 

AGUSTINO 
NACIÓ EN 177I Y FALLECIÓ EN 184O 

Fué corresponsal del célebre Lagasca y estudió la flora 
de las Sierras de Segura y Córdoba, consignando sus 
observaciones en una serie de cartas dirigidas al seflor 
Gisbert, 

•P. 'Barreiro. 



i enviado por el P. Birrciro}. 



D.aiiiz.owGoogle 



^ 



17. D. SlUÓN DE ROJAS CLBMBNTB ^" 

|5oM0 datos curiosos trasiadamo» algunos papc- 
1 les que pertenecieron d D. Simón de Rojas 
Clemente, enviados por D. Clemente Miralles 
de Imperial. 

VERSOS OE UH« tNSLESt A LOS DOS VUJEMS OE ÜFRIG» 
God of mercy to my prayers attend, 
Grant protection and assistance Icnd! 
To sooth te toil thcsc two grcat men do take, 
On afric's coast discoverys to malte! 
O lit them pass thc uncouth shore along, 
Free from the insults of it's sable throng! 
Ah lit them not to savage fury fall, 
Or to moorish cruelty, worse of all! 
May every province g¡ve the same relief , 
As that wich last, poor park had from it's chief! 
Oh may they with his good oíd woman meet, 
Then rain doth fall, and stormy winds do beat! 
O may my prayers meet allmightys ear, 
And guide these fricnJ; rcturn, to friends most dcar! 
Crown'd wjtli succcss, with every Svish rcpicct, 
With hono'rs covcr'd, by all sought to meet! 

(1) CliMleavUdúpor D. Vicente GaUlén. 



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35^ HOBIENAJB i LINNEO 

La Fére y Avril á 26 de 1820. 
Sor. D." Simón de Roxas Clemente, 

Muí Sor. mió y Duefio. 

Habiéndome mi Sor. Padre dexado, antes de su salida 
de París, los manuscritos orijinales en Español: de esta 
importante obra, sobre sus biages en África y Asia; y 
habiéndome dado el permiso para q.* lo publicase en Es- 
paña, al momento q.° se encontrase una ocasión oportuna; 
Biendo pues la libertad de la imprenta Establecida en esc 
pais p.' el nuevo rejimen de Cosas, Y sabiendo la intima 
amistad q." V.* siempre ha profesado á mi S." Padre y & 
toda esta familia; Me tomo la libertad de rogar A V."" se 
tome la molestia de averiguar si havria, en Madrid un 
librero Con quien poder tratar acerca de este asunto. En 
semejante caso hará V.'' ver al librero q.' le venderé el 
manuscrito de la obra titulada Viages de Alt Bey en 
Español, cuyo manuscrito ha sido echo p."" el mismo autor 
de los viages; q,* dicha obra se compone de tres volúme- 
nes en S." y un Atlas en 4." y q," p." q." no haga el gasto 
de las laminas del atlas, le prestaré los cobres. Hágale V.*" 
entender q.« esta obra tendrá grande salida p."" quanto los 
portugeses tienen gana de ella asi q.* los americanos. 

Suplico á V.'' tenga la bondad de enterarse de este 
asunto, como si fuera suyo y darme una respuesta fixa y 
pronta, pues nos interesa á toda la familia y mi padre me 
lo dexó recomendado antes de su salida. 

Hace ya algún tiempo q.« no hemos recibido noticias, 
ni de V.** ni de Vera; deseamos no sea p.' falta de salud. 

SeaV.*! feliz; y entretanto recibo su respuesta V.** 
mande á S. S.'" S." Q, S. M. B. 

Badia. 
P. £>. Francia. 

Mi sobre es = á M.' M,' Badia Lieutenant Capitainc 
auCorpsRoyald'artilIerieengamísoná La Fére Dépar- 
tement deL'aisne, 



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ROJAS CLBMBSTB 257 

S.' D." Simón de Roxas Clemente 

Sanlucar Julio SS/gno 

Apreciable amigo. No haviamos manifestado á vm. 
nuestra gran satisf ación al verlo elegido Representante, 
p.''que no saviendo nada de su ultima enfermedad, y 
haciéndolo ya en buena salud, se resentía un poquito 
ntro. amor propio de que no nos manifestase vm. alguna 
vez, por su memoria, correspondemos al mayor y mejor 
afecto. 

Sentimos en el alma, los padecimientos de vm. Pero 
llegó la época de aliviarlos, y de dar la carrera, auxilios, 
satisfacciones y recompensas, al mérito, para conservar 
los hombres, útiles ala Patria. Vm. podrá travajar por 
ella, sin perjuicio de salud, disfrutando de estas devidas 
prerrogativas, que fortiñcan física y espi ritual m.'* 

Hemos visto es vm, de la Comisión de Agricultura: y 
rae dice Martínez, no olvide vm. este Jardín de aclimata- 
ción: el pobre de Delgado está en la mayor indigencia, 
pues no le pagan hace mucho tiempo. 

No nos ha quedado ningún otro exemplar del maiz de 
Borbon; pero es regular esté el que envié á Lagasca en la 
Dirección de Correos. La catástrofe de mi niña Andrea, 
no me dio lugar á guardar nada de esta planta. 

Martínez no escribe á vm. por que el rigor de la esta- 
ción, lo hace sufrir fuertem." de sus achaques. Reciba 
vm. su afecto y restablézcase como desea su afectisima 
amiga. 

M.* Josefa de la Piedra. 



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35S MÚMBNJtJB i UNHBO 

Señor D." Simón de Rojas Clemente. 

Parisalñde Juliodel82I. 

Mi mui estimado Amigo: Recivi a su tiempo la Carta 
que vm. me encaminó, por medio de mi Hermana con 
fecha de 20 de Mayo ultimo. 

Por ella veo que su falta de salud le havia impedido 
arreglar, corregir, y publicar, la memoria que al intento 
le havia dirigido en trozos, por distintos conductos, luego 
que supe la instalación del Govierno constitucional de 
nuestra Patria; cuyo trabajo hice en medio de mi larga y 
peligrosa enfermedad, que me há tenido en cama 2 ' 1 
aflos, y de que aunque al parecer estoy radicalm." curado, 
no me hallo combalecido, pues apenas me puedo mantene,- 
en pie; por cuya razón lo mandé en borrador, cometiendo 
a vm. él trabajo que Yó me veia imposibilitado de hacer. 

En medio pues de los contratiempos expuestos, ocu- 
rridos a vm. confio que, recobrada su salud, en el inter- 
valo de las Cortes ordinarias a las extraordinarias, que 
hé visto anunciadas, podrá por sí, O por medio del Amigo 
que me indica, verificar lo que hasta ahora no ha podido, 
y del modo que mejor le parezca, atendidas las actuales 
circunstancias. 

Los Planos de que en mi anterior hablava á vm, que 
me ha franqueado nrs buen Am.° M.'' Thouin, cuya pose- 
sión interesa sobre manera A esc Jardín Botánico, es mas, 
regular y seguro que vayan por medio de nrS Embajada; 
que por la Francesa; y ass¡ podrá vm. influirse verifique; 
pues por mi parte nada se omitirá para ello; y le acompa- 
ñarán los modelos y la instrucción que antes le havia ofre- 
cido, del modo y manera de ingertar los Pinos, Zapinos, 
Cedros, y demás variedades de Arboles resinosos, que al 
intento tengo yá preparado. Todo esto no costará mas que 
el Porte; pero para mandar las Memorias y Libros de los 
nuevos adelantamientos. Agrónomos, é Industriales, pu- 



D.gitizecbyG00glc 



ROJAS CLEMENTE ^59 

blicados aquí, seria forzoso que por él Ministerio compe- 
tente se facultase a esta embajada para su compra y 
remisión. 

Yó solo espero recobrar las fuerzas necesarias, y 
redondear aquí algunos asuntos pendientes, para pasar A 
esa: Por medio de mi hermana será vm. antes informado: 
En el Ínterin y siempre, aqui como en todas partes y cir- 
cunstancias, puede vm. contar tanto en las cosas que le 
sean personales, como en las que interesen A nrS amada 
Patria, con quanto pende del arvttrio de su constante 
Am." y seg-^ser.*" Q. S. M. B. 

Fran." de Theran. 

P. D. Nuestro citado buen Amigo M." Thauin me ha 
dado finas expresiones para Vm, y vn exemplar en Fran- 
cés de su obra sobre las variedades de la vid: Estava pre- 
sente vn individuo del Consejo de Agricultura, y la elogió 
mucho, añadiendo que é\ mismo la havia mandado A todos 
los Departamentos de viflas por disposición del Ministro 
entonces chaptal & propuesta del citado consejo etc., etc. 



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GOBIERKO POllIICO DE li PiOYISCU OB rilEKCIi. 

Pasaporte para Madrid 

,La Nacido eitA obligada á coDiervar y proteKcr par lc;em labia* )r jatli 
la libertad eivi], la propiedad y loa deman derecho» leRiitmot de lodoi Id 
indlrjdao» que la compopen." CoHSTrrucioN de ljl KOHASijoIa, art. 4. 



Don Joaquín Polo Alcalde 

de Titaguas Provincia de Valencia 
Concedo libre y seguro pasaporte 
A Simón Cíe mente natural y vecino 
de esta Villa, que pasa á la de 
Madrid á diligencias propias. Es 
sugeto abonado, y este pueblo se 
halla libre de contagio. 



Le abona - 



— , vecino de 



Y recuerdo Á las Autoridades, 
de cualquier clase que fueren, el 
derecho que tiene el portador á 
su protección y auxilio en caso 
necesario. 

Este pasaporte vale por todo el 
presM año. 



En la Villa de Titaguas 
de Enero de 1825 



doce 



SBÑAS PERSONALES DEL 
PORTADOK. 



Smaí partiailara. 

Edad 46 años 
Talla alta 
Color sano 
Cabetío castaño 
Ojos pardos 
Nariz regular 
Barba cerrada 

Firma del portador, 

Simón Clemente 



Stertlarío áti Ayunlanimlo. 



Hay un sello que dice: ^¡^^ 

GobiÉTHO político di ta , . ,., 

provincia de Valencia. Joaquin Polo H»acto Clemente 



Registrado núm." 91. 

Nota. El portador de este pasaporte está obligado ápresentarlo 
para su refrendación á los. Alcaldes de los pueblos en que haga 
tránsito^ dentro de las dos horas siguientes á su llegada, ikensea 
el tránsito del mediodía ó de la noche. Stpor la estación no hi- 
ciese estos tránsitos en poblado, deberá sin embargo presentar el 
pasaporte en uno de los pueblos por donde pase, de manera que 
haya una refrendación en cada día. Por rada falta se exigirá 
la mvlta de dos pesos. 



;obyGoO'^lc 



Fifpr» 19. 
EXCMO. Sr. D. ^[lGtJl;L COLMEIRO Y PeMDO 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS (" 

E* ON Miguel Colmciro y Pcnido, nació en Santiago 



^ murió en el afto 1901, habiendo vivido, por lo 
tanto, cerca de H'i artos, 

fl) Tomidu de !■ noticia cronolagica de dicho acHor por D. Blai Látaro 
i IMia. publicada en ¡os Analtitle ta Soátáad E^paüola ím HiHotia Ifamrol, 
ca el Tomo del aflo 1901, fig. £01 (leaíAn de £ de Octubre de IWl.) 



íobyCoO^^lc 



363 HOMENAJE í UMHBO 

Cuando joven, mostró añción por la medicina, estu- 
diando esta carrera en la Facultad de Madrid y acabán- 
dola brillantemente antes de los 27 años; trocáronse más 
tarde sus aficiones médicas por las de las Ciencias natu- 
rales, emprendiendo, con ^an estusiasmo, esta otra 
carrera. Antes de doctorarse ya habla obtenido por oposi- 
ción la cátedra de Botánica y Agricultura de Barcelona, 
la cual se hallaba entonces aneja al Jardín público de 
dicha capital, tomando posesión de ella el mismo dfa en 
que cumplía 26 años (22 Octubre 1846.) Habiéndose 
creado por este tiempo la Facultad de Ciencias, se gra- 
duó en ella de Doctor el año 1846. 

El 8 de Enero de 1847, se trasladó de Barcelona á 
Sevilla, en donde desempeñó la cátedra de Historia Natu- 
tat, estableciendo en esta Capital un Jardín Botánico, 
que presta grandes servicios. 

El 10 de Julio de 1847, en virtud de un concurso, pasó 
á la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, 
encarg^ándose de una de las cátedras que se daban en el 
Jardín Botánico, del cual le hicieron Director en Julio 
de 1868, permaneciendo en su Dirección hasta el 1900. 

Fué catedrático durante 58 años, siendo uno de los que 
más largo profesorado han ejercido durante el siglo pasado. 

En su larga y brillante carrera mereció muchos hono- 
res, pues fué Decano de la Facultad de Ciencias, Rector 
de la Facultad Central, llamándole á su seno, la Real 
Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, la de las 
Buenas Letras de Sevilla, la de Ciencias Exactas, Físicas 
y Naturales, la de Medicina, la Real Academia Española 
y por último la Sociedad Española de Historia Natural, de 
la que fué su primer Director; fué además Consejero de 
Agricultura, Industria y Comercio, Director del Jardín 
Botánico de Madrid y del Museo de Ciencias Naturales, 
obteniendo además condecoraciones españolas y extran- 
jeras muy estimadas. 



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laOUKL COLUBtRO 363 

Sus ideas, tanto en las Ciencias Naturales, como en 
las demás, fueron siempre más conservadoras que revo* 
lucionarias, y sinceros sus sentimientos religiosos. 

Sus publicaciofles son numerosas, habiendo adquirido 
por ellas una reputación europea. La seguridad de los 
¡numerables datos que en ellas reunió, el recto y justo 
sentido con que apreció las cosas y las personas y el orden 
metódico que en todas ellas guarda, son condiciones que 
pocas veces se ven reunidas, y que ellas solas bastarían 
para darle la autoridad que goza. En todas ellas se ve el 
puro y casto lenguaje de que usa, la exactitud del tecni- 
cismo, condiciones que ya se revelaban en sus primeros 
trabajos, y que le sirvieron, más tarde, para formar 
parte de la Real Academia Española. Su afición por esta 
clase de trabajos, le impulsaron á emprender el estudio 
de los autores antiguos, en los cuales profundizó tanto, 
que puede asegurarse, que en su «Enumeración y revi- 
sión* figuran cuantos datos de interés, respecto de nues- 
tra Flora, existían en las obras anteriores á él, tanto que 
ha agotado el campo de la Bibliografía Botánica Es- 
pañola. 

De sus obras algunas resistieron los embates del 
tiempo, sobre todo su «Enumeración» y «La Botánica y los 
Botánicos* las cuales juntas con algunos trabajos biblio- 
gráficos, se pueden colocar al lado de los mejores escri- 
tos alemanes y que algún autor los clasificó de «verdade- 
ramente egregios». Ellos bastarán para perpetuar la 
memoria del gran compilador y excelente historiador 
Sr. Colmeiro y de sus continuadores en Espafla. 

Ignacio José de Inga. 



Zaragoza 25 de Abril de 1907. 



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najt ¿ JjHH» -ite. &%aj. U €. St. 



/ 



(CIIM de D. Francikca Loicot y N«sal1>). 



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FRANCISCO LOSCOS Y BERNAL 



Lacio en Samper de Calanda (Teruel) el 12 de 
I Julio de 1823. Fueron sus padres D." Antonia 
y D. Rafael, ¿ste, Médico militar durante la 
campaña de la independencia, retirándose después á Sam' 
per y Caspe, donde terminó sus d(as. 

A la edad de diez años ingresó en el Colegio de los 
Padres Escolapios de Alcañiz; en Zaragoza se graduó de 
Bachiller y en Madrid de Licenciado en Farmacia el 
aflo 1845. 

Establecióse en Chiprana (Zaragoza) sintiendo desde 
el primer momento el vehemente impulso de dedicarse A 
una cosa ú otra, (á todo menos á la prosaica tarea de 
hacer dinero) principiando con la Entomología y luego la 
Botánica; hasta que por su traslado & Castelserás (Teruel) 
y SU8 relaciones con D. José Pardo y Sastrón se decidió 
su vocación por la última. 

En colaboración con D. José Pardo escribió la primera 
obra, Strüs inconfecta flantanim indiginarum Aragomia, y como 
ninguno de los dos tuviesen dinero para sufragar los 
gastos de la publicación, fué ofrecido el manuscrito con 
este objeto á varios, que no aceptaron. Visto que en casa 



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266 HOMBMtJK Á LIHNEO 

no los comprendían, se dirigieron ílD. Maurico Wilikomm, 
quien la publicó por su cuenta en Dresde, año 1863; remi- 
tiendo el editor cien ejemplares á los autores. 

Ejerció dos años en Calaceíte, otros dos en Peñarroya 
y volvió por segunda veza Castelserás, publicando en 
colaboración con el Sr. Pardo la segunda edición titulada 
Serie imperfecta de las plantas aragonesas espontáneas, Alca- 
ñiz, 1867. La edición latina comprendía 2460 especies í'> 
y esta última 2624. 

Continuó sus publicaciones, solo, con la Exsiccala Flora 
Aragonensis colecciones de plantas raras dispuestas en her- 
bario, por centurias. Creó la Agencia botánica, en Cas- 
telserás, para el cambio, clasificación, etc., de toda clase 
de plantas. 

D. Vicente M. de Argenta, de Madrid, le ofreció gra- 
tuitamente su Semanario FarmacéiUico y asi fué cómo pudo 
publicar una tercera edición á la que tituló Tratado de 
Plantas de Aragón año 1878. Esta siguió publicándose en 

(1) EDire ellsa bay niacb*sTirl«d>de>y «peclei nncvaí, cayadiaiDoaf* 
M acompafia. Tale» sao: 

Sviymbrium asscuHum Loic. Pardo. 

HtilchiMsía petrtea R. Br. var. aiafoHtnsít L»(c. Pardo. 

FHmana hispidtita Loic. Pardo. 

Ststáa araB<Hi€HSit Loic. Pardo. 

ArtHaria modtíta Daf. vir. atíoana Loic. Pardo. 

Rrultra pubrrula hotc . Pardo. 

Valtriantlla mullidtnlala Loic. Pardo. 

Centaurea padotpttmifolla Loic. Pardo. 

JfyosoliSB"'citliiiial.<iK, Pardo. 

Linaria aruginra Lote. Pardo. 

Orobancht SantoliHir Loic. Pardo. 

ThyutHt hiriHt Willd. rar. Unuifolia Lose. Pardo. 

TtHcrium aragoHtHSt Lose. Pardo. 

ArtArocHtmum corallcidrs Lose. Pardo. 

Buphorbia MtUoscopoídeí Loac . Pardo ■ 

— aragcHiHttsIjOK. Pardo. 

— faleata L. Tar. carntitHlala Loic. Pardo. 

— miHHla Lose. Fardo. 

Juncuí muUifiorua Dcsf. rar minar Lose. Pardo. 
Cerfx bordrtiHchas Willd. var. tlengata Loic. Pardo. 



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PRAMCISCO toscos 367 

forma de Suplementos hasta su muerte, acaecida en Cas- 
telserás, el 20 de Noviembre de 1886, á los 63 aflos de 
edad. En este último «Tratado» las plantas suman la 
importante cifra de 3199; más de la mitad reconocidas en 
España, y de estas, 440 críptógamas. 

Recorrió el calvario de todos los que se dedican á 
estudios serios: pobreza, abandono, sátiras, etc., llegando 
á veces al mayor abatimiento, del que únicamente lo saca- 
ban las entusiastas cartas de Wiltkomm, Lange, Sebéele, 
Rabenhorst, Boissier y muchos otros extranjeros y los 
Costa, Compañú, Tremols, Zapater {que colaboró mucho 
en la edición 3."), Martín. Ruiz Casaviella, Campo, Pau, 
Badal y otros nacionales, reanimando y haciéndole volver 
de nuevo á sus estudios favoritos. 

Las recompensas que obtuvo fueron: Medalla de plata , 
del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, afto 1868; 
Medalla de oro. Exposición Aragonesa de 1868; mención 
honorífica del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, en 
1871, y gran diploma de honor en la Exposición Farma- 
céutica celebrada en Madrid de 1883. Fué Socio de los 
Colegios de Farmacéuticos de Madrid, Granada y Barce- 
lona; del Instituto Farmacéutico Aragonés, de la Sociedad 
Linneana de Madrid y de la Botánica de Barcelona; de la 
Sociedad económica Aragonesa; Socio corresponsal de la 
Sociedad científica Isis, de Dresde, y Socio honorario de 
la Pollíchia de Derdesheim; Socio de la Academia de 
Ciencias de Barcelona; de la Sociedad botánica de Copen- 
hague, y corresponsal de la Real Academia de Ciencias 
de Madrid. 

Después de su muerte, el año 1891, erigieron por 
suscripción pública un monumento, en la plaza de San 
Juan, de Teruel, que consta de: Dos farolas fuentes á 
ambos lados, una verja cuadrada de I'IO m. de altura, que 
descansa sobre un plinto de 0'40m. de altura, de sillería de 
Villalba. cortada la verja por las aristas y éstas destinadas 



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aéS HOIitENAJB k linNeó 

á cancelas, dentro un jarcíinilio y en su centro una artística 
columna cuadrada de jaspe de Rillo y Aliaga que descansa 
sobredes peldaños de22cm. de altura por 2,40 m. de lado; 
remata la columna en jaspe negro, sobre el que descansa 
el busto en bronce. El orden es (griego. Hay cuatro placas 
conmemorativas de bronce que dicen: al frente, »Loscos 
1891.; espalda «Samper 1823. Castelserds 1886», derecha 
«Tractatus planta rum Aragonia;»; izquierda «Series exsic- 
cata» La altura total, ó m. 

El último tributo, procedente también de la suscripción 
pública, fué una lápida conmemorativa de mármol negro, 
con letras doradas, que se colocó en la casa donde murió 
en Castelserás, que dice: «A la memoria del eminente 
botánico D. Francisco Lóseos y Bernal. Nació en Samper 
el 1823, murió en esta casa el 1886.> Tiene ."iS cm. de alta 
por 67 cm. de ancha. 

Cuatro palabras respecto A su persona y su vida pri- 
vada. De estatura regular, rostro ovalado, completamente 
afeitado, ojos pardos, blanca la color, nariz recta y ligera- 
mente inclinada al lado izquierdo; desde los cuarenta años, 
cabello blanco por completo. Conservó toda la dentadura 
y el cabello. Complexión fuerte; pocos años antes de su 
muerte efectuó cijatro jornadas por lo menos de rt diez horas 
á pie, sin cansarse. Humilde, sobrio á más no poder, gus- 
tábanle poco las carnes, nada las grasas, mucho el dulce, 
sólo bebia agua y sus vestidos los usaba á su comodidad, 
haciendo caso omiso de la moda; por esta causa decía 
siempre que se le hacía imposible la vida de las capitales; 
era fumador y hablaba poco. De costumbres sencillas, 
católico apostólico romano, muj' activo, se levantaba el 
primero, encendía lumbre, á misa todos los días, una 
excursioncita al campo, si el tiempo lo permitía, hasta las 
ocho,que regresaba á casa para el trabajo cotidiano, perla 
tarde al huerto y por la noche á rezar el rosario en familia. 



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FRAAtnscd LOscoS 369 

Tuvo mucha afielan á la caza, llegando á ser un tirador 
He primera; gustaba mucho de la música; sencillo por 
demás, no consentía que le cortase el cabello más que su 
esposa, á la que siempre llamaba madn. 

Hemos descrito á grandes rasgos la biografía de 
1-oscos y á mayor abundamiento pueden consultarse las 
muy bien redactadas memorias de D. Carlos Castel y 
Clemente, de D. Rafael Roig y Torres y D, Luis Sit>on¡. 
D. Agustín Paraiso escribió sobre su sepultura el 
siguiente epitafio: 

Tuvo la modestia asiento 

En este varón preclaro, 

De la Botítnica faro. 

De nuestra Flora fomento. 

Él, con su eximio talento 

V escudriñadora vista 

Fué de conquista en conquista 

Ganando timbres y gloria. 

¡Paz eterna á la memoria 

Del sabio naturalista! 

Francisco Loscoa y JVáguHa. 



LOSCOS. NOTA BIBLIOGRÁFICA 

Merece ser conocida la Adverletuia estampada por' el 
difunto Willkomm en la versión latina de la Serte imper- 
fecta planlarum indigérarum Amgonia por Lóseos y Pardo, 
Dresdse, 1863, que copiada á la letra dice asi: 

*A1 dirigirme los autores este opúsculo para su impre- 
sión me han elegido ellos por mediador á fin de que el 
mundo científico de Europa lo acoja benignamente, disi- 
mulando sus defectos en gracia de la precaria situación 
de los Sres. Lóseos y Pardo. Pero no es esto la única 



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ayo HOMENAJE Á LIMNBO 

causa que me ha conmovido, despreciando todas las difi- 
cultades que necesariamente debieron resultar entre mi y 
los autores, cumplir con los deseos de ellos haciendo im- 
primir su obra bajo mi dirección. Lo he hecho también y 
principalmente por amor á la ciencia, por hacer justicia á 
los autores y por gratitud. Lo he hecho por amor á la 
ciencia; porque su obra es á mi parecer de suma impor- 
tancia no solamente para la Flora de Aragón, á la cual 
debe servir de base para siempre, sino para la Flora 
española, que han enriquecido con un número considera- 
ble de especies y variedades nuevas y curiosas. Lo he 
hecho por amor A la justicia, conociendo, que los señores 
Lóseos y Pardo, A pesar de estar rodeados de mil obs- 
táculos, á pesar de la falta de medios materiales y cientí- 
ficos con la cual han tenido y tienen todavía que luchar, á 

pesar de las injustas ofensas que han padecido 

han hecho más en pro de la botánica española, que 

muchos de aquellos botánicos, que tienen cátedras en las 
universidades y por consiguiente la obligación de traba- 
jar para el adelantamiento de la ciencia. Lo he hecho por 
gratitud, porque los autores de este Opúsculo poniendo A 
mi disposición todos sus apuntes y manuscritos acerca de 
la Flora aragonesa y comunicándome un sin número de 
plantas cogidas por ellos y otros en Aragón han contri- 
buido esencialmente al complemento de mi Preáromus Flora 
Hispánica. 

Tharand en el reino de Sajonia. 
á 5 de Marzo de 1863. 

Mauricio Willkomm.» 



Car/os Paa. 
Segorhe, Abril Í907. 



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MASFERRER 



Fifnr 



un botánico eximio, un hombre honrado, un 
varón fuerte, un patriota. 

El Cuerpo de Sanidad Militar del ejército español, 
representado por los Planter, Saura, López Brea, Ca- 
sassas, T. Sánchez y otros; los publicistas como Elias de 
Molins; los botánicos Web, y Berthelot — franceses—; Wi- 
lopret— suizo— ¡Hillebrand— alemán — y los más eminentes 
de los españoles dan fe de que el recuerdo de Masferrer 
ha de ser perdurable. Así pues, condensaremos en breves 
frases su vida. 

Copiemos del «Diccionario de escritores y artistas 
catalanes.* 

Ramón Masferrer y Arquimbau, nació en Vich el 
15 de Mayo de 1850. Murió cristlamente — en Cottabato— 
Mindanao — Filipinas el 5 de Abril de 1884. 



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373 HOMBNAJB A LINNBO 

Cursó en el Seminario de Vich, segunda enseñanza y 
en la Facultad de Medicina de Barcelona la carrera de 
Medicina y Cirugía y la de Ciencias, sección de Natura- 
les. Ingresó en el Cuerpo de Sanidad Militar previas bri- 
llantes oposiciones; llegó al grado de médico l.°_Fué des- 
tinado en 1878 al Hospital de Santa Cruz de Tenerife 
(Canarias) y se dedicó al estudio de la Flora de aquel 
archipiélago: hizo una excursión científica al pico Te^de; 
visitó con detención el jardín de aclimatación de Orotava 
y publicó su descripción y un proyecto de reforma para 
su mejora. 

Luego pasó á Filipinas. Fué á JolÓ, donde permane- 
ció cuatro meses y después fué trasladado A Zamboanga 
(Mindanao) y de allí á Cottabato & donde llegó el 3 de 
Abril de 1884. 

Fué socio corresponsal de la R. .academia de Ciencias 
y Artes de Barcelona y de la Sociedad de Historia Natu- 
ral de Madrid. El botánico alemán Dr. Guillermo Hille- 
brand dedicó á Masferrer una planta que denominó Sem- 
péfvivum Masftrreti (subgénero j£onium) nueva especie de 
la Flora canaria. Colaboró eñ la Revisla coHiemporátua y 
en el Frogreso médico de Madrid; Rtvüta hortícola de Barce- 
lona; Revista Je Canarias de Santa Cruz de Tenerife; Diaño 
lí». Vick. En el periódico la Oceanía Española de Manila , 
publicó, con el seudónimo de Dr. Anutanus, una serie de 
artículos sobre Joló. En la Crónica científica de Barcelona, 
una monografía sobre los Urticáceos y la Flora de los alf-e- 
eddores de Caldetas. En 1873 dio cuatro conferencias en 
el Circulo literario de Vich sobre teorías de la química mo- 
derna y en 1876 tomó á su cargouna conferencia agrícola. 
Al ocurrir su fallecimiento lA OceaiAa Española publicó 
un encomiástico articulo dedicado á honrar su memoria. 
«Era el finado— dice— de esos hombres de verdadero 
mérito, de un caudal grande de erudición y de un talento 
claro y penetrante. Las ciencias naturales le eran fami- 



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MASFBRRBR 273 

liares; se habfá dado á conocer como botánico en la 
Península publicando algunas memorias sobre las Floras 
de Canarias y Catalufia. Posefa diversos idiomas vivos 
y entre las lenguas muertas, el griego y el latín con per- 
fección que hoy no es común: como médico era notable 
y gozaba de una gran reputación en el Cuerpo de Sani- 
dad Militar á que pertenecía.» 

bibliografía 

Recueráos bolánieos th Vkh, 6 sea, apuntes para el estu- 
dio de la Flora de la comarca de Cataluña, llamada Pla- 
na de Vich— Publicada en los Anales de la S. E. de H. N. 

Sucinia noticia de una excursión al pico de Teide— 1879. 

Recuerdos bolánices á» Tenerift, ó datos para el estudio de 
la Hora de Canarias. Al final publica la siguiente nqta: 
«Por circunstancias imprevistas no se pueden continuar en 
esta parte las plantas del grupa Monoctamfdeas, que con 
el resto de las vasculares, formarán el 4." fascículo del 
Catálogo de la Flora de Tenerife. 

DescripdÓH de la fior y del fruto del Lotus BtrtkekH — 
PtUorhiiKtu Bertkehti; Anales de la S. E. de H. N. 

Umáadde las fuerzas físicas, leído en4 de Mayo de 1S70 
en el Círculo literario de Vich. 

Plantas cartüvtras. Principios fisiológicos aplicables á la 
educación de la infancia— 2 de Octubre de 1876. 

Gabinete científico de Santa Cruz de Tenerife.» Noticia 
histórica y descripción del Jardín botánico de Orotava con 
un proyecto de reforma. ! .* parte— Santa Cruz de Tene- 
rife, 1881 -en 4.» 

Catálogo razonado de la Flora de Tenerife y notas sobre 
la flora de todo el Archipiélago Canario, Madera y 
demás islas de aquella región botánica — sin lagar, ni aflo. 



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374 HOHBHAJB Á. UHHSO 

Respecto á la nueva especie de Sempirmeum hé aquí 
datos interesantes. 

Simptrvivum Masferrtñ, Hillebrand: 

^offuUH Masfimri. 

Esta nueva y rara variedad de Simptrvivum de Cana- 
rias cuyas especies abundan en las islas y que aún no 
están bastante estudiadas, la encontramos en una expe- 
dición botánica en la punta de mar de Buenavista, entre 
el célebre botánico Dr. Hillebrand, de Alemania; el ami- 
go botánico y malogrado médico militar D. Ramón Mas- 
ferrer y Arquimbau y el que esto escribe, jardinero jefe 
del Jardín de aclimatación de Orotava en aquel enton- 
ces, 1881. 

Se encontró la variedad herborizando en un covacho 
de piedra volcánica, llamándome la atención no haberla 
visto nunca. 

Examinóla y estudióla el Dr. Hillebrand y quiso dedi- 
cármela, pero yo no acepté, y quise que se llamase Sem- 
pervivum Masferrtñ y así se quedó. 

La única planta original la llevé al Jardín y la propa- 
gué en cajas y cuando dieron las primeras semillas, man- 
dé paquetes á los jardineros botánicos de Madrid, Ke,w, 
París y Bruselas, donde debe de haber ejemplares. 

Desgraciadamente se perdieron en el Jardín de Oro- 
tava los tres ejemplares que existían, por el abandono en 
que se halla desde 1893, en que por ser extranjero me 
dejaron cesante. 

Para enterarse de la historia de ese hermoso jardín 
debe leerse el artículo que en la Revista de Canarias publicó 
D. Ramón Masferrer y Arquimbau, acerca de la «Histo- 
ria del jardín de aclimatación de Orotava, su abandono, 
su restauración desde 1791 á 1860.» 

Como dato histórico, afladiremos las frases que si- 
guen, de la carta que fechada en Santa Cruz de Tenerife 
á 20 de Marzo de 1907 me escribe Mr. Hermaim Wilopret: 



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MASFBSRER 3/5 

«Mucha lástima fué la muerte de tan inteligente y labo- 
rioso botánico, distinguido y único español de su estudio 
que yo conocí, durante mi permanencia de 50 años en 
Canarias. 

»E1 querido y malogrado amigo me dijo al despedirme: 
Amigo, he pedido mi traslado á Filipinas para estudiar 
allí la magníñca flora para después de mí retomo volver 
á pedir al Gobierno la Dirección del Jardín, con un pre- 
supuesto suficiente, para entre yo y Vd. poner el jardín 
á la altura que corresponde, ¡El hombre propone y Dios 
dispone!» 

D. Joaquín Casassas, desde Vich, en 26 de Marzo 
de 1907 me escribe: 

•En el círcuio ¡ütrario de Vick hay unas cajas con un her- 
bario de Masferrer, creo ñguran allí la flora de la comar- 
ca de Vich, la de Caldetas y algunas plantas de Joló: no 
encontré las llaves y está aquello tan lleno de polvo y 
además para contar y clasificar aquello me faltan conoci- 
mientos y tiempo, pues hay trabajo para un mes.» 

Yo por mi parte agrego: Que un herbario que Masfe- 
rrer remitió á la Junta Facultativa de la antigua Direc- 
ción General de Sanidad Militar, se conserva bastante 
bien en el Laboratorio Central de medicamentos de 
Sanidad Militar en Madrid. 

Y que el ejemplar de Synopsis pUmlafum de Persoon con 
que trabajó Masferrer lo posee hoy la Sociedad Arago- 
nesa de Ciencias Naturales, en Zaragoza. 



¿adisUo JVielo Camino. 



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■Éviutna/i i JÍ-His.-foc Suj. it <S 



^%/tK''/HV Wf'^^^ 



AnUcrafo 4c la corrwpondencla de D. Fraoclico Loicoc. 

(Retrato enviado poi el Sr. Paa). 



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DO» MAURICIO WILIKOMM 



PROOROHUS FLOREE HISPANICE 



UX RECUERDO POSTUMO 

fcOMO la pluma con placer para escribir un 
recuerdo del eminente botánico D. Mauricio 
WiUkomni, de nacionalidad alemán, pero entu- 
siasta de España, con quien por una decena de años me 
unió el lazo de amistad. Era en Alemania uno de los pri- 
meros que publicó descripciones científicas sobre España, 
su país, naturaleza, población. Sus trabajos literarios 
nunca exageraban, sino se limitaban d la verdad. 

Nació Willkomm en Herwigsdorf, cerca de laciudad de 
Lcbau, en Sajonia oriental, provincia de Lusacia, en 1821. 
Pasó A Leipzig en 1841 para estudiar allí Medicina y 
Ciencias Naturales; pero como entonces entre la juven- 
tud alemana buUta la idea de un grande imperio alemán, 
idea cuyo origen se remonta A treinta años atrás contra el 
gran conquistador Napoleón, y esta idea se juzgaba como 
alta traición, cometida contra el potentado de cada domi- 
nio, Willkomm habiéndose enredado en un asunto políti- 
co, que podía para él terminar funestamente, aceptó con 
gran gusto la ocasión que se le ofreció y viajó en 1844 

W 



íobyCoO^^lc 



27S HOMENAJE Á LINMEO 

A España para hacer colecciones de plantas, como herbo- 
rizador asalariado. 

No dejaré de decir, que Willkomm nunca quiso hablar 
conmigo de este acontecimiento, ni indicarme la causa 
que le obligO A salir de su patria. 

Viajó, dado que entonces casi no habla ferrocarriles, 
en diligencias; de Marsella & Barcelona en vapor, desde 
allí pasó á Valencia, después A Madrid; se dirigió al Sur 
y se estableció por algunos meses en Granada. Coleccio- 
nó todas las plantas q!ie pocos años antes halló y descri- 
bió su ilustre precursor el francés Boissíer. Fué después 
á Sevilla y Cádiz y pasó algunas semanas en los Algar- 
bes, herborizando con mucho provecho en todas estas 
comarcas. Solamente tuvo que quejarse del mezquino 
salario que recibía. 

No solamente solfa decírmelo & mí, pero también en 
su obra tZwei Jahre in Spaute» uiid Portugal* (Dos años en Es- 
paña y Portugal) Ltiptig 1845-1847, tres tomos, se queja que 
A menudo se veía forzado á economizar en sus viajes, por 
falta de dinero. 

Vuelto á Alemania publicó sobre su viaje la obra que 
acabo de mencionar, y ya graduado «doctor en Filosofía» 
regresó á España otra vez en 1850, como herborizador 
asalariado. 

Esta vez dirigióse á los Pirineos, provincias Vascon- 
gadas y España central (Salamanca, Béjar, Plasencia, 
Cuenca, y Aragón (Zaragoza), En est^ segundo viaje 
tuvo que quejar.se más que antes de los escasos recursos 
con que le socorrían sus principales. Véase sobre estas 
quejas su obra: tWanderungen inrch du iwrdoestiichtn und ctn- 
íraien Gebiete Spaniens* ( Viajes por las comarcas del noroeste y 
del ceñirá de España), Leipzig, dos tomos, 1852, en la cual decla- 
ra directamente, que tuvo que interrumpir repentina- 
mente sus viajes proyectados por falta de los 1 
prometidos. 



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Uauricio willkoum 379 

Antes de esta descripción de su segundo viaje, publicó: 
tReckerches sur V orgatwgraphU el ¡a ctassification des gMmlacies; 
Lñptig* y después, 1850, su obra magistral, para obtener 
la venia Ugendi, como 'Privat-Docent» en la Universidad, 
sobre las estepas de España y )a flora esteparia, bajo el 
título *Die Strand-und Suppettgebiete dtr ibeñscken Haíbinaeí* 
Leipzig 1852, obra, en la cual Willkomm se presentó 
como el primer autor que explicó científicamente la idea 
de estepa. Me regaló en 1^6 un ejemplar con estas .pala- 
bras: «Puedo declarar, que yo casi he descubierto lai 
■estepas en España*. Los sucesores de Willkomm no 
mudaron mucho los límites coniítituídos por ¿1 en e] mapa 
que acompañó ü dicha obra. 

En el mismo año 1852 fué nombrado Willkomm Privat- 
Docent de Botánica en la Universidad de Leipzig, publi- 
có su tSertum /iora kispankai, Leipág 1854, y concluyó su 
trabajo titulado: tlcoius tt descriptíones plantarum luearum, cri- 
ticarum tt rariomm Europa austro -occidentalis, pracipue Hhpa- 
nia; obra que continuó hasta 1860, en dos tomos con 16S 
láminas. 

Entre tanto (1855) fué nombrado profesor en la Escue- 
la de Montes de Tharandt, Sajonia, habiendo un afto antes 
publicado su obra geográfica *Die Hatbitisel der PyreHátH, 
1^7* (La Península Pirenaica), base de los estudios de todos 
los geógrafos. En ella se describió España físicamente. A 
este tiempo se refieren los principios literarios de su obra 
monumental tProdromus Jhra hispamca, sm syi.opsÍs nulhedica 
omnium ptantaram in Hispania sponle nascenliiim velfrequentius cul- 
tarum, qua iimoiuerunt*. El primer tomo de esta obra salió en 
1861 en Stuttgart. Su colaborador era J. Lange, ■«« botá- 
nico dinamarqués, pero, como me dijo Willkomm confi- 
dencialmente, la mayor parte de la obra es trabajo suyo. 

Casi toda su vida ó los mejores aflos de ella consa- 
gró Willkomm á dicha obra, que publicó durante veinte 
años, hasta 1880. 



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28o HOMNNAJE k LINNBO 

De Tharandt fué en lS<i8 A Rusia, á la Universidad de 
Dorpat, ocupándose allí en el estudio de la flora del imperio 
moscovita. El gobierno le decoró con el titulo de -Conse- 
jero de estado» y con la orden rusa de San Estanislao. De 
Dorpat dirigióse en t«73 por tcsrcera vez A España con su 
hija y tres botánicos alemanes (Fritzc, Winkier y Hegel- 
maycr). Primeramente visitó en Marzo las Baleares y 
después en Mayo Alicante, Madrid, Córdoba, Sevilla, 
Granada, Málaga, Almería, Valencia, Barcelona y volvió 
en Octubre á Dorpat. Sobre este viajo publicó: *Spanitn 
und dü BatOarm», Bertin 1876. Entre su primero (1844) y este 
tercer viaje (1873), pasó un espacio de casi treinta años y 
Willkomm, hablando de Granada, laméntase de lo que se 
babfa mudado España desfavorablemente. Ya no vio 
los trajes nacionales, ni los bailes como antes. ¡Todo euro- 
peizado! ¡Entonces en el año de 1872! ;Qué diría el buen 
Willkomm hoy en 1*>07? Además publicó en la revis- 
ta «Linnsea* en 1876: Index pianíarum vascuiañum, qvas m 
itmrt veré 1873 siacepio í» insidis Balearitms Ugit et obxrvavil 
M. Willhmm. 

Apenas llegado Willkomm & Dorpat, de su tercero y 
último viaje, recibió llamamiento á la Universidad de 
Praga, donde se instaló en Febrero de 1874. 

Como catedrático explicó su asignatura hasta 1893, 
en que, cumpliendo los 70 años, fué jubilado, porque 
en Austria, todo catedrático de esta edad debe dejar 
la cátedra, para que puedan avanzar los catedráticos 
jóvenes. 

Siempre trabajando ('ffiinfíiajwcíiúnis^ publicó, durante 
su estancia en Praga, un atlas magnífico, titulado tlllustra- 
tümes fio*m Hispanicit insularumque BaUancitm; que consta 
de 20 cuadernos con 183 láminas, y multitud de notas y 
trabajos sueltos. En 1898 dio á luz un *Suppkmentum* á 
su obra monumental, arriba mencionada *ProdtomHs flora 



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MAURICIO WILLKOMM 381 

Su última obra, cuya terminación no ha sobrevivido, 
era: tGrimdiüge der Pfianzenverbreiluiig auf der ibiñschí» Haltím- 
sel* 395 páginas, Lñprig 1896. (La distribución geográfica 
délas plantas en la Península ibérica) obra ilustrada con 
láminas y dibujos. 

Ya en el afto 1894, cuando yo estaba preparándome 
para mi sexto viaje á España, me pidió Willkomm, sabien- 
do que viajo con máquina fotográfica, que sacase vistas 
de vegetación en España. Obediente saqué en Aragón(Sierra 
de Albarracín), en Extremadura {Sierra de Guadalupe) las 
que pude y se las entregué á Willkomm. Comenzaron en 
Leipzig la impresión y entretanto murió Willkomm el 26 
de Agosto 1895 en Wartenberg, en el Norte de Bohemia, 
donde veraneaba, á consecuencia de una enfermedad de 
rifiones, que le atacó de repente y le acabó. Contaba ya 
Willkomm 75 años. Así me explico que en esta su última 
obra solamente se publicasen dos vistas, de las cuales 
una, representando la formación de Juniperus tfiurifera, 
vista sacada por mí en Aragón. 



Ilf. II. Illtl h III IttlKiil le Jttniperus thurifera, Ittil It llbirniii. 

(Cliií del Sr. Ehcil). 



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38a' HOMENAJE i LINEO 

Mi amistad con él dató del afto 1885, cuando me pre- 
paraba para mi segundo viaje & España, y después de 
haber estudiado bien su libro: *Aus icn Hoehgebirgen von Gra- 
nada; Vúna 1882 (De las Sierras de Granada). 

Con este libro en ei bolsillo visité á Willkomm en 
Mayo de 1885. para informarme sobre la Sierra de los Fi- 
labres, que tanto me atraía después de haber leído la 
descripción de Willkomm. Desde aquel día reinó entre 
nosotros una cordialidad que no hubiera sido mayor, si 
nos hubiésemos conocido de antiguo y po mediase entre 
ambos una diferencia de edad de 30 ai^ps. Desde enton- 
ces nos hemos visitado mutuamente y cada vez, cuando 
volvíadeEspafla,— hay que notar que he visitadoáEspafia, 
sólo por afición, cada dos aflos— era para nosotros una 
fiesta espiritual. Yo tenía que referir todos los pormenores 
de mí viaje, y su relación duraba naturalmente muchas 
semanas. Willkomm por su parte me hacía infinidad de 
preguntas, hacia sus advertencias y declaraba su opinión. 
En una palabra eran estas visitas unas fiestas inol- 
vidables. 

Físicamente era Willkomm de estatura mediana, algo 
baja, en su juventud rubio. Yo le conocí cuando tenía 
larg^ melena cana, así como el bigote, tez colorada y 
fresca y semblante apacible. 

Como verdadero sabio, su porte era muy modesto y 
en sus acciones justo, correcto y severo. Aunque de 
confesión protestante, nunca, ni en sus libros ni en mi 
presencia, profirió palabras, que pudiesen ofender á un 
católico. Al contrario. En sus obras admiró las artes y la 
cultura, que eran mérito de la Iglesia católica en EspaAa. 
En este punto se distinguió de manera sobresaliente de 
ntuchísimos de sus correligionarios. 

Una hija suya se casó con un católico, un Español-Ame- 
ricano, que era Cónsul venezolano en Burdeos. 



D.gitizecbyG00glc 



MAURICIO W 



Willkomm ejerció muchos cargos de carácter cientf- 
fico y pcdaRÓgico. Fué miembro de numerosas sociedades 
de Historia Natural y Academias y obtuvo muchas conde- 
coraciones, como las de comendador de la orden de San 
Estanislao de Rusia, de Isabel la Católica, la de mérito 
de Oldcmburgo (Gran Ducaün) y caballero de la de 
Carlos III. 



fip. !í ] !l. lililí it III Itrwilii h Junipems ¡kuñfera, ttm h llhmifl. 

<Cli>i'a díl Sr. Kheil). 



D.gitizecbyG00glc 



2S4 



HOMBNAjE Á LINNBO 



Muerto en Wartenbcrg en el Norte de Bohemia, tras- 
ladaron el cadáver á su pueblo natal Herwigsdorf, en 
donde reposa al lado de tos suyos. 

Después de su muerte la viuda vendió su gran biblio- 
teca á varios anticuarios. Su gran herbario j'a lo habla 
vendido WiHkomm mismo, muchos años antes de su 
muerte, al obispo Haynau. 

Era añcionado á España, y quería á los españoles y 
defendiólos cuanto podia en todas ocasiones. 

xN^apo/eón J^anueí Kheil. 



Praga (Bohemia) dSOde Abril 1907. 



^..UJ?, A^A^y ^^^'T/^-'^Zü:' 






lf5,^V-, ÚL(^í»r^ 



- AUTÓGRAFOS 

di la corrtspondtHcia dt Leseas 



:K^^OO<^\C 



EL P. MANUEL BLANCO 
U FIOU DE FILIflSAS 



L Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales 
^r\fí ~it ha tenido la idea felicísima de solemnizar dig- 
tfiii^ ñámente ei segundo centenario de gran natu- 
ralista Carlos Linneo, mediante sesión pública extraordi- 
naria que habrá de celebrarse el íj del próximo Mayo, y 
de un número también extraordinario de su Boletín, en el 
cual se consignen ios trabajos relativos al Profesor de 
Upsal y sus obras; y á un lado, todos aquellos cuyo 
objeto sea asimismo dar A conocer las personas y escritos 
de los españoles beneméritos de las ciencias naturales y 
acreedores por sus investigaciones, al recuerdo de los 
amantes del saber. 

El patriotismo y amor í la ciencia que informan seme- 
jante proyecto, no pueden menos de arrancar para éste, 
un aplauso entusiasta, á todo buen español; y A los aman- 
tes de las ciencias naturales, felicitación entusiasta y sin- 
cera, para la Sociedad que ha tenido el buen acuerdo de 
organiza rio. 



D.gitizecbyG00glc 



386 HOUEHAJE i LINNBO 

La variedad de formas vivientes había aumentado 
prodigiosamente para los sabios merced á la labor explo- 
radora de los siglos XV y XVI, hasta el extremo de 
producir en aquellos esa impresión de cansancio, ese 
vértigo que de nosotros se apodera ai pasar nuestra 
mirada por la multitud de objetos que enriquecen los salo- 
nes de un magnifico museo. Los generosos esfuerzos de 
Paracclso y Juan Ray dirigidos á la investigación del 
método natural para clasificarlas, no habían obtenido los 
resultados apetecidos. «Tan revueltos tiempos pedían el 
genio de algún dictador que dominase el vasto imperio de 
la ciencia, y desde el Norte bajó Linneo con su Systema 
Natura y sas A manitales ActuUmicie y su nomenclatura, y se 
hizo aquella clara luz de la verdad á cuyos resplandores 
pudo Linneo percibir el orden mismo de la creación natu- 
ral y satisfecho de su visión científica exclamar con el 
profeta. <¡0h Domine quam magna estdomustua!* Linneo 
fué pues el gran genio organizador que con su mirada 
de águila, y aquella inteligencia igualmente dominadora 
del detalle que del conjunto, abrazó los reinos animal y 
vegetal, los ordenó sistemáticamente, y ascendiendo des- 
pués por los eslabones de esa cadena grandiosa, coronó 
su concepción magnlüca con el canto más sublime al 
Autor de lo Creado, que jamás resonó en la tierra. 

No es pues extraiío que los ecos de aquél resonasen 
vibrantes en los confines del mundo civilizado, j' que la 
actividad de gran número de naturalistas dirigiese sus 
esfuerzos á la conquista de una ciencia, cuyo acceso había 
franqueado con su ingenio y trabajos el escritor más cele- 
brado de su tiempo. 

La época del maestro sueco representa el apogeo de 
la Botánica que ilustraron sabios tan notables Hales, 
Haller, Bernardo de Jussieu, Ludwig, Gleditsch, Adan- 
son y Lamark y aquella pléyade gloriosa de discípulos 
aventajados del Profesor insigne, que llevados de su 



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P. H&NUBL BLANCO 287 

afición intensa á la ciencia de las plantas, abandonaron 
su patria y las comodidades del hogar doméstico, para 
recorrer en busca del objeto de su estudio, unos como 
Pedro Kalm, la Finlandia, la Carelia, y parte de la Amé- 
rica Septentrional, otros las regiones Asia y África, como 
Carsten Niebuhr, Christian-Charles Cramer y Pedro 
Forskael víctima de la peste en Agerin (Arabia) á la edad 
de 27 años; á las poblaciones de la Palestina, Jericó, ribe- 
ras del Jordán, Nazaret, Belén, Tiberlades, etc., trasla- 
dándose después á las islas de Chipre, Rodas y Scío, 
como Federico Hasselquist; ó la Laponia, Arkhangel y 
San Petersburgo como Daniel Solander; ó finalmente 
diversas localidades del antiguo y del nuevo mundo, cual 
lo hicieron Olatls Toren, Carlos Pedro Tunhberg, Jonás 
Eicbman y Andrés Sparraman. 

Espafia tuvo también la honra de recibir la visita del 
discípulo predilecto de Linneo, Pedro Loefling. 

Acababa de ver la luz pública la primera producción 
botánica de éste titulada Gtrniiue Arborum escrita á la 
edad de 20 aRos, cuando nuestro embajador en Suecia, 
solicitó del gran Maestro que mandase á la península una 
persona competente para promover en ésta el estudio de 
las plantas. Linneo recibió benévolamente la petición del 
representante español, é inmediatamente designó á su 
querido Loefling quien poco tiempo después era recibido 
con gran entusiasmo en la corte de Madrid, por los seño- 
res D. Cristóbal Vélez, boticario; D. José Ortega, farma- 
céutico de Fernando VI, y D. José Quer, Teniente 
Coronel de Ejército, y como sus dos compañeros muy 
instruido en cuestiones de botánica. 

Ellos le dirigieron y acompañaron por los alrededores 
de Madrid, en aquellas excursiones, que dieron por resul- 
tado la formación de rn hermoso herbario enriquecido 
con catorce mil plantas, que sirvieron de base á la obra 
de Loefling titulada *IUr Hisptuiicum» publicada después 



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288 HOMENAJE X LtKNBO 

por el mismo Linneo; y le dispensaron su amistad fiel y 
desinteresada, durante el tiempo de su permenencia en la 
capital, basta el 1754. En este mismo aflo partió con 
dirección á la América del Sur, una comisión de natura- 
listas encargados del estudio de su íauna y flora; Loef- 
ling lleno de entusiasmo, aceptó un puesto en élla y con 
este motivo abandonó nuestra península, saliendo de 
Cádiz y dirigiéndose al Nuevo Mundo. Recorrió los alre- 
dedores de Germana y varios otros puntos más; pero 
aquel clima mortífero quebrantó de tal modo sus energías 
físicas que vino á sucumbir en la misión de Marercari el 
día 22 de Enero de 1756. 

El anciano maestro lloró amargamente la muerte de 
su amado discípulo, y á su memoria dedicó después el 
género Lafiingia de la familia de las Cariofíleas. 

Tal fué Linneo, aquel bombre cuyos méritos hemos 
querido mencionar brevemente al principio de esta nota 
biográfica, rindiendo así tributo de admiración y de grati- 
tud al gran Maestro, cuyo centenario celebramos, no tan 
sólo por sus sobresalientes cualidades, sino también por 
el afecto y distinción que dispensó á nuestra patria; y de 
un modo especial por la influencia de sus escritos en los 
autores de la «Flora Filipina» de los cuales uno será objeto 
de las .siguientes líneas. 

Es indudable que el movimiento de avance comuni- 
cado á la Botánica en el país Sueco, se propagó rápida- 
mente á las naciones civilizadas de Europa, sin exceptuar 
la Península Ibérica, interesada en él más que ninguna 
otra, á causa de su dilatado imperio colonial. 

Los nombres de CavaniUcs, Brotero, Loureiro, José 
Pavón, Luis Nce, etc., en el siglo XVIII; y los de Azara, 
Zea, Lagasca y otros en el XIX ocuparán siempre puesto 
distinguido en la Historia de la «Ciencia de las ptantas>. 
Pero aún con todo eso España no dispuso de aquellos 
elementos que tanto necesitaba para evitar el papel poco 



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t>. Manuel ALanCú 389 

airoso de que sabios extraños tuviesen que revelarla el 
valor inestimable de las muchas joyas que sus posesiones 
atesoraban. 

Es cierto que arribaron & las costas ñlipinas hombres 
tan notables como Antonio Pineda, Luis Nec, Cumming, 
Chamino y otros particulares cuyos trabajos serán siem- 
pre dignos de aprecio y alabanza, pero empresa de tal 
magnitud exigía por necesidad un cúmulo de factores 
muy superior & éste y las hondas crisis por que atravesó 
la península unidas á la inmensa distancia que la separaba 
de aquel país, le impidieron reunirlo. 

Puede decirse con verdad que las naves españolas 
jamás condujeron á las Islas Filipinas comisión alguna 
científica destinada directamente á llevar á cabo el estudio 
detenido de aquellas razas indias, tan interesantes desde 
el punto de vista antropológico, ni de aquellas fauna y 
flora desarrolladas con toda la exuberancia propia de 
aquel clima saturado de humedad y caldeado por los 
ardientes rayos de un sol tropical. 

La apertura del canal de Suez que facilitó la emigra- 
ción d Filipinas de multitud de españoles — de funesto 
recuerdo algunos para la dominación de nuestra patria — 
tan sólo dio lugar á que ejercitasen allí su actividad y sus 
talentos algunos ingenieros y militares, cuya influencia 
no hubiese dejado de ser en ciertas materias beneficiosa, 
de haber llegado antes, y en número más considerable. 

¡Cuántas veces al observar á los delegados que envia- 
ban los museos ingleses y alemanes á fin de reunir colec- 
ciones con que enriquecerse, provistos aquellos de reco- 
mendaciones eficaces, agasajados por misioneros y por los 
indígenas, y espléndidamente retribuidos por sus gobier- 
nos, recordábamos al Profesorado español, luchando con 
la falta de los medios más indispensables para cumplir su 
misión, y sujeto al exiguo sueldo que difícilmente llegaba 
para satisfacer las necesidades más perentoriasl 



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290 HOMENAJE A LtNNEO 

¡Cuftntos talentos que apenas han dejado de sí la 
menor huella, hubiesen conquistado en las páginas de la 
Historia de las Ciencias un puesto de preferencia de 
haber imitado los gobernantes españoles, la conducta que 
siguieron otras naciones de Europa! 

Sin embargo, España madre cariñosa que salvó aque- 
llas razas de la rufna y aniquilamiento, adonde segura- 
mente las hubiesen conducido, sus continuas guerras 
intestinas, y en estado completamente incivil, nada tuvo 
que aprender de los sabios extranjeros en multitud de 
materias de gran importancia. Sus religiosos y misione- 
ros, aquellos que la ahorraron soldados y armamentos 
conquistándole aquellas gentes mediante la predicación, 
el ejemplo, y elevándolas á un grado de civilización, sin 
rival en aquella parte del mundo, suplieron asimismo 
abundantemente la falta de sabios y de naturalistas, estu- 
diando detenidamente los idiomas filipinos, las costumbres 
y usos de la razas indigenas, la fauna de aquellos países, 
y de un modo especial su riquísima flora. 

La Orden Agustíniana, madre fecundade aquellos intré- 
pidos religiosos que en 1524 de la desgraciada expedición 
al oriente realizada por Loaisa, y del célebre cosmógrafo 
P. Urdaneta que después dirigió la más afortunada del 
Adelantado Legaspt, y dio principio en unión de sus 
hermanos de hábito, á la evangeÜzación de aquellas razas 
mucho antes de arribar allí ninguna otra corporación 
religiosa, esa misma ha dado también á la Ciencia, botá- 
nicos ilustres cuya competencia han proclamado muy 
alto los sabios españoles y extranjeros, al tributar desin- 
teresados y entusiastas elogios al fruto de sus trabajos 6 
investigaciones á la Flora de Filipinas. 

Los autores de esta obra que también galardonaron 
con grandes premios de Honor y con medalla de Oro las 
Exposiciones universales de Filadelfia, Amsterdam, y 
Barcelona fueron los PP. Manuel Blanco, Ignacio Mer- 



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P. MANUEL BL^KCO 29I 

cado, Antonio Llanos, Celestino Fenández y Andrés 
Naves. 

Las circunstancias verdaderamente extraordinarias y 
anómalas en que estos religiosos agustinos llevaron 
á cabo su labor científica no pueden menos de producir 
un sentimiento de profunda admiración, en toda persona 
que haya morado siquiera por breve tiempo, en aquellos 
países del sol naciente. 

Encargados de la administración espiritual, de diez, 
doce, y hasta diez y seis mil almas para quienes el Padre 
lo era todo, y á quien por consiguiente acudían de conti- 
nuo en sus necesidades y conflictos; sin libros ni herba- 
rios; sin preparación debida para semejantes estudios, 
ajenos sobre todo entonces & la carrera eclesiástica; muy 
lejos de Europa, y por lo tanto de aquellos maestros que 
enseñan, dirigen y estimulan, y sometidos finalmente á la 
influencia mortífera de aquel clima tropical y enervante, 
capaz de agotar muy en breve las energías físicas é inte- 
lectuales más poderosas, sólo una fuerza de voluntad que 
sale de la esfera ordinaria, y un entusiasmo sin limites 
por ta ciencia son capaces de explicarnos la altura consi- 
derable á que en materias de botánica, llegaron á colo- 
carse los agustinos mencionados. 

Justo es por consiguiente, que con motivo del presente 
Centenario, dediquemos un recuerdo de gratitud á estos 
obreros de la ciencia, y de un modo especial al ilustre 
P. Manuel Blanco primero que avanzó por aquella senda 
que después recorrieron con no menos entusiasmo y fruto 
sus hermanos de hábito y de aficiones. 



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HOMENAJE Á LINNEO 



II 



No vamos á trazar su biografía. El P. Celestino Fer- 
nández-Villar la hizo muy acabada al publicarse la tercera 
edición de la Flora Filipina, y en ella consignó todos 
aquellos datos que con laudable diligencia consiguió reunir 
acerca de la vida y escritos de tan benemérito religioso. 

Al mencionar hoy algunos de ellos, es tan sólo nuestro 
ánimo dedicar á su memoria un recuerdo de gratitud con 
motivo del presente centenario que con tanta solemnidad 
trata de celebrarla Sociedad Aragonesa de Ciencias Natu- 
rales, á quien gustosos lo ofrecemos. 

El P. Manuel Blanco nació en Nevianos de Alba y 
Aliste (Zamora) el 24 de Noviembre de 1778: & la edad 
de 16 años y hechos los primeros estudios de gramática 
latina y demás asignaturas necesarias, ingresó comí» 
novicio en el Colegio de Agustinos de Valladolid. Su 
biógrafo hace notar oportunamente, su profunda piedad 
y amor al estudio desde la edad más tierna, su destino á 
Filipinas del año de 1805 en calidad de Misionero, y por 
último los cargos de importancia que desempeñó en la 
corporación, incluso el de Provincial. 

Nada sin embargo resalta en su historia con caracteres 
tan marcados, como la labor moral y civilizadora que 
llevó á cabo en aquellos países. 

Comenzó ésta en el pueblo de Angat — provincia de 
Bulacán— donde hizo el estudio detenido del idioma taga- 
log,— que, por cierto, logró hablar perfectamente y escri- 
bir con corrección^, y continuó desde entonces sin casi 
descanso, en los de San José de Bantangas, Bavang, 
Batangas y Paranaque. 

Modelo de religioso y de párroco, unió constantementie 
al saludable ejemplo una vida virtuosa, todo aquel interés 
que puede inspirar al misionero, la llama de aquella 



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P. UANUBL BLANCO 295 

caridad ardiente que le hace anteponer á las satisfaccio- 
nes del hogar doméstico, y del país natal, los peligros de 
larga navegación, la expatriación perpetua, y los sacrifi- 
cios sin número de una peregrinación no interrumpida, 
por las inexploradas selvas de una región desconocida y 
apartada. 

Su acción directiva y benéfica no se concretaba tan 
sólo á ésto. «Instruíales— añade el P. Fernández -Vil lar— 
sobre las estacones propias para la siembra de las plantas 
y el modo de cultivarlas y aprovecharse de las mismas; 
y hasta llegó A entretenerse en enseñar d algunos á fabri- 
car y graduar anteojos, y fabricar piezas de loza. Ensayó 
en varias ocasiones el dar á las tinajas el vidriado que 
tanto valor da á las de China, si bien tuvo el sentimiento 
de no haberlo conseguido satisfactoriamente*. 

La solicitud verdaderamente paternal que puso en sus 
manos la pluma para escribir en Tagalog varias obritas 
destinadas á fomentar la piedad y devoción, y á llevar el 
consuelo á los enfermos y moribundos, inspiróle asimismo 
la idea de verter en aquel idioma el Tratado de medicina 
doméstica de Tissot, después de haber introducido en él 
numerosas y radicales modificaciones. «AI traducir esta 
obra — dice él mismo— no me propuese otro fin sino poder 
socorrer de algún modo á los indios enfermos A quienes 
por razón de mi oficio he visto muchas veces en el más 
triste abandono!. 

Amante de la Corporación que le habla recibido en su 
seno cuidó también de revisar y aumentar el manuscrito 
inédito del P. Agustín Maria titulado «Osario Venerable- 
en el que se hacían constar las vidas y hechos ilustres de 
sus hermanos en religión y ordenó asimismo el Mapa 
General <■'> de las almas que administraban entonces en 
Filipinas los PP. Agustinos Calzados, indicando además 

(I) Se pdbllce en UaniU el Bfio de IBU. 



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ig6 rtoHENAjE i L[N^teó 

los rcligiobos, conventos, situación topogrrtfica de los 
pueblos, año de su fundación, é industria de sus habitantes. 

A pesar de todo esto, es indudable que el nombre de 
tan benemérito agustino se hubiese borrado muy en breve 
de la memoria de los hombres, cayendo, como los de tantos 
hermanos suyos, en el más completo olvido, de no haber 
sumado .1 los trabajos de misionero el titulo de botánico 
ilustre. Mas los servicios prestados por él día ciencia de 
las plantas fueron tan señalados que no pudieron menos 
de conquistar la admiración y el aprecio de todos los 
sabios de Europa adonde llegó A través de los mares su 
merecida fama; aunque no ciertamente el valor y sig;ni- 
ficación de sus esfuerzos y desvelos por aquella. 

El P, Manuel Blanco tiene el raro mérito de .ser deudor 
A sf mismo exclusivamente de cuantos conocimientos llegó 
á alcanzar en materias de Botánica. 

Ni su carrera literaria, ni el trato con personas com- 
petentes en el asunto, y aptas por consiguiente para 
ilustrar su espíritu y estimular su voluntad, tuvieron la 
menor influencia en sus añcioncs de Naturalista. En la 
primera cursó tan sólo las asignaturas propias de su 
ministerio; y con respecto A las segundas moraban éstas 
en Europa, de la cual se hallaba separado por inmensas 
distancias, imposibles para él de salvar. 

Espíritu eminentemente observador, amor sin límites 
al trabajo y estudio, y voluntad firme y decidida fueron 
los tres factores cuya combinación con aquella naturaleza 
espléndida modelaron su alma de naturalista. 

Desde su primer destino al pueblo de Angat en la 
provincia de Bulacán, se sintió i r re st i ble mente atraído A 
contemplar y escudriñar los secretos de aquella flora tan 
exuberante y tan variada, y entonces dio comienzo á sus 
herborizaciones y trabajos auxiliándose del Syslema Vegt- 
talium de Linneo, por ser la única obra que acerca de la 
materia poseía. 



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i. MANUEL BLANCO igf 

Sus apuntes tenían por único destino el uso particular 
del Autor; y asi lo hace constar en el Prólogo de la segun- 
da edición de la Flora, con estas palabras: «Nunca fué 
mi pensamiento formar un tratado de las plantas digno de 
la luz pública. Una simple curiosidad, me movió á escri- 
bir lo que me parecía interesante La historia pues 

de las plantas de Filipinas, es digna empresa de un botá- 
nico de profesión que merezca la confianza de los sabios, 
y cuj-a obra pueda aparecer sin rubor ante el público 
ilustrado de estos tiempos. Mas yo no he tenido maestros, 
ni herbario, ni aun casi libros. Mi única gufa entonces era 
el Systema Vegetalium de Linneo.* 

En semejantes circunstancias comenzó el P. Blanco 
sus investigaciones que sólo en fuerza de su tesón y des- 
pués de muchos sinsabores pudo llevar A cabo. 

No puede menos de sentirse una impresión de lástima 
al recorrer con la vista los párrafos del citado Prólogo, 
en que recuerda lo mucho que le costaba nada más que el 
averiguar de los indígenas el nombre vulgar de las 
plantas. 

*En este punto, dice, es asombrosa la desidia de los 
indios; y así el que se quiera dedicar á esta especie de 
investigaciones, debe prepararse á sufrir grandes traba- 
jos y continuas desazones á veces sólo por lograr la flor 
ó el fruto de un árbol, ó por asegurarse con certeza de su 
nombre. Son rarísimos los sujetos que aprecian esta clase 
de ocupaciones, y muchos los que las miran con desdén . 
Mil veces me he desanimado por esto mismo, y se han 
pasado años enteros sin dar una plumada en mis apuntes* . 

Sobreponiéndose á todas las dificultades, aprovechaba 
nuestro Religioso todos aquellos momentos que sus debe- 
res de párroco le dejaban libres para encaminarse á los 
bosques y recoger toda clase de plantas, ordenándolas 
después cuidadosamente al regresará su casa, y pasando 
á clasificarlas siempre que le era posible. 

I» 



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2g8 HOMENAJE A LINNBO 

¡Qué gozos tan íntimos sentía su espíritu en con- 
templar las bellezas y maravillas que aquellas en si 
encerraban! 

No era éste sin embargo, ni el único resultado que 
obtenía, ni tampoco el fin principal al que dirigía sus 
esfuerzos. 

El conocimiento de los vegetales era para él un tesoro 
que ponía á su alcance multitud de medios eficaces y 
sencillos, al propio tiempo, para satisfacer las necesidades 
de aquellas gentes, para curar sus enfermedades y dolen- 
cias; y esto le impulsaba á investigar con todo el deteni- 
miento la utilidad que podía sacarse de los frutos, flores, 
hojas, jugos y troncos de los árboles, A fin de acudir á su 
empleo de ellos, siempre que fuese oportuno. 

Su abnegación le condujo por este camino hasta el 
extremo de exponer su misma persona & graves acciden- 
tes, ensayando en si la acción terapéutica de muchas 
plantas cuyas virtudes ignoraba. 

Este procedimiento le hizo conocedor de multitud de 
secretos medicinales que, por ser antes completamente 
ocultos, añadieron nuevo valor á su Flora Filipina. 

Otra parte hay en ésta de interés realmente excepcio- 
nal, y es la botánica económica y agrícola. El número de 
preceptos y de atinadas observaciones que la constituyen 
es tal, que viene á formar una verdadera y completa enci- 
clopedia de agricultura, como dice muy bien el célebre 
Casimiro De Candolle. 

Por último, el texto de la obra contiene las descrip- 
ciones detalladas, completas y exactas, de mil doscientos 
vegetales, con arreglo al sistema sexual de Linneo. 

No dejó de reconocer el P. Blanco los inconvenientes 
de éste, que compara con el de Jussieu, cuya superioridad 
no dudó en reconocer; pero aun así no se aventuró á su 
adopción por creerlo todavía en estado poco m.ls que 
embrionario y sujeto, por consiguiente, á modificaciones 
de importancia, como de hecho ha sucedido. 



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P. MANUEÍ. BLANCO 2$$ 

Tres aftos después habíase agotado por completo. 
La Real Academia de Amigos del País de Filipinas, do 
la cual era socio el P, Blanco, accediendo gustosa á los 
deseos de los sabios y amantes de la ciencia, dispuso en 
21 de Marzo de 1840 la reimpresión de la Flora por cuenta 
propia, pasando enseguida al autor el oportuno aviso. 
Mucho agradeció esta distinción tan inesperada: y no dejó 
de corresponder dignamente comenzando sin pérdida de 
tiempo la revisión y corrección de su libro, con un entu- 
siasmo propio de joven, cuando se hallaba ya abrumado no 
tan sólo por los muchos años, sino también por achaques 
numerosos que habían minado su existencia. 

Introdujo en él reformas muy importantes, de las 
cuales citaremos, las nociones de Filosofía botánica que 
figuran al frente, la exposición del sistema de Línneo, 
supresión de alguna clase como la Poligamia, intercalan- 
do en varios géneros las plantas que á ella pertenecían, y 
dos Índices alfabéticos, uno de los géneros, y otro de los 
nombres vulgares en idioma Tagalog. 

Esta segunda edición apareció en Manila el afio 
de 1845, después de haber fallecido el autor victima de 
cruel enfermedad contraída bajo la influencia perniciosa 
de aquel clima insalubre. 

Tal fué el ilustre agustino cuyas virtudes cristianas, 
religiosas y cívicas, y cuya grande alma llena de vigor, 
rica de savia intelectual é informada por un amor A la 
ciencia desinteresado é intensísimo, atestigua de un modo 
bien patente cuanto llevamos dicho arriba. 

El P. Blanco, miembro de numerosas .sociedades cien- 
tíficas alemanas é inglesas que habían reconocido sus relc - 
vantes méritos recibiéndole en su .seno, se negó en abso- 
luto d aceptar la condecoración que D." Cristina, Regente 
entonces del Reino, le ofrecía con insistencia. 

La satisfación de haber sido útil A sus prójimos y á la 
Ciencia y el contento de poder dejar tras de sí herederos 



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30O UOUENAJE í UNMEO 

de sus aficiones y discípulos tan aventajados como entre 
otros el P. Antonio Llanos, fueron premio suficiente para 
aquel que todo lo esperaba del Norte principal de sus 
aspiraciones, del Autor de lo creado. 

Algunos afios después de su muerte, el alcalde de 
Bulacán.D. Felipe Govantes, erigió en este pueblo, coope- 
rando varios religiosos, una modesta columna que recor- 
dase á las generaciones futuras el nombre del primer 
botánico de Filipinas. 

Los sabios también le han honrado dedicándole varias 
especies vegetales. 

Sólo España no ha tenido aun para él recuerdo alguno, 
abandonando esta misión á las corporaciones científicas 
que, como la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, 
dan muestra de acendrado patriotismo, rindiendo el debi- 
do culto á los maestros del saber que nos han precedido. 
■ Reciba pues por ello nuestro 'aplauso entusiasta y 



■^gusfin Jesús Barreiro. O. ^. 



Valtaáolid 4 de Mayo de 190?; 



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HOMENAJE 



DE LOS ILUSTRADOS FARMACÉUTICOS 



Y DISTINGUIDOS BOTÁNICOS 



D. JUAN RUIZ CASAVIELLA 



D. CUSTODIO CAMPO Y GARCÍA <•- 



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lyUCHOs son los nombres de los hijos de la Far- 
,.,«.^^ Jt macia que desde los primeros tiempos han 
•^^sü^^íí;-^ demostrado aficiones espeoialfsimas pOr el 
estudio de las plantas, y si hojeamos la historia Ilegaremo; 
á adquirir el convencimiento de que es una de las ciencias 
que mayor número de obreros ha proporcionado A la Botá- 
nica. En el siglo XVII durante el reinado de Felipe V, el 
Colegio de Farmacéuticos de Madrid tenía el encargo 
especial de enseñar al público la Botánica/" Y se concibe 
bien así haya sucedido, porque su estudio siempre ha 
constituido parte principalísima de la carrera de Farma- 
cia, ya que á las plantas hay que recurrir para adquirir 
materiales para la preparación de medicamentos. Es muy 
cierto que esta necesidad ha sido mucho mayor de lo que 
es hoy, porque antes puede decirse que los materiales de 
origen vegetal constituían la inmensa mayoría de los 
elementos empleados para curar las enfermedades; buena 
prueba de esto son, todos los tratados antiguos de Far- 
macia y Medicina, que estiln repletos de verdaderas inu- 
tilidades botánicas, que han ido desapareciendo poco á 
poco desde que hace un siglo, se descubrieron los alcaloi- 
des y se inició el verdadero progreso de la química. Sin 
embargo de ésto y & pesar de esa verdadera avalancha 
de productos químicos nuevos, que han invadido el campo 



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ttUIZ CASAVIELLA V CAMPO 303 

de la Terapéutica fnoderna, y que son la causa de que se 
utilicen con menos frecuencia los de origen vegetal, como 
siempre el Farmacéutico tiene que poseer amplios cono- 
cimientos botánicos, constantemente la Farmacia propor- 
cionará á la Botánica uncontigente de expertos observa- 
dores. Si el conocimiento de los vegetales ha sido una 
preocupación constante del Farmacéutico, no es extraño 
que en la historia de esta ciencia, ñguren tantos hijos de 
la Farmacia, que han contribuido á fomentar el estudio 
de esta rama importante de las ciencias naturales, alcan- 
zando como resultado de su laboriosidad y de su talento, 
beneficios incalculables para la ciencia y para la humani- 
dad. Aunque tomados al azar bien pueden citarse, Oviedo, 
Giménez Gil, Esteve, Pérez, Morales, Villa, Abad Mar- 
tras, Biqueuc, Minuart, Quer, Vélez, Ortega, Echeandía, 
Gómez Ortega, Castillo y López, De la Cruz, Cervantes, 
Bolos, Alcón, Los Salvadores y tantos otros, y por último 
cómo olvidar la gloriosa y nunca bien ponderada expedi- 
ción botánica al Perú y Chile en el año 1777, por dos 
ilustres Farmacéuticos, D. Hipólito Ruiz y D. José Pavón, 
de la que tan inmensos beneficios resultaron para la Botá- 
nica, para la Farmacia y Medicina, para las artes y el 
comercio, en una palabra para la sociedad entera, pues 
tan grande fué su importancia que seria necesario escribir 
un libro para relatarlos. 

Poco importa que este estudio no encaje bien dentro 
de las corrientes positivistas que informan la época 
actual; porque son tantos los atractivos que las plantas 
ofrecen por sus infinitas formas, por la hermosura y fra- 
gancia de sus flores y sus variadísimos frutos, presentan 
un campo tan extenso de investigación los principios 
activos que contienen y de tal trascendencia las aplica- 
ciones á que .se prestan, que hasta por gratitud tiene el 
hombre que volver la vista á este estudio, asi es que el 
que está iniciado en él, no puede sustraerse á su acción 



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304 HOMENAJE X LINNEO 

y siente un especial estimulo, que engrendra el cariflo, 
base del entusiasmo que domina al botánico, que es el que 
lo conduce A no escascar sacrificios, para acopiar mate- 
riales que le permitan adquirir un conocimiento tan com- 
pleto como es posible de la flora de un país ó región 
determinada. De tal índole es esta influencia, que pueden 
citarse numerosos botánicos que sin otro apoyo ni espe- 
ranza de recompensa, guiados sólo por su amor á la 
ciencia y con un desprendimiento digno de mejor suerte, 
han acumulado preciadísimos trabajos que ésta utiliza 
ventajosamente. AI decir ésto, conste que no me refiero 
á esas estrellas de primera magnitud, cuya luz se ha tra- 
ducido en positivo progreso para la ciencia y en aumento 
de los medios disponibles para satisfacer las necesidades 
de la humanidad, porque estos nombres no pueden per- 
derse, la historia se encarga de perpetuar memoria. Mi 
objeto es más humilde, pero no por eso es menos levan- 
tado. Aprovechar momento tan solemne como éste, para 
tributar un recuerdo A dos meritlsimos botánicos contem- 
poráneos, con cuya particular amistad me honré, y que 
dieron pruebas de una abnegación y laboriosidad dignas 
(je imitarse. Ambos á dos plenamente persuadidos de 
todo el interés que inspira el conocimiento de la flora del 
país, pusieron á prueba todo el temple de su ánimo y 
todas sus energías y aptitudes, al servicio de esa idea 
que constituía la meta de sus aspiraciones, legándonos el 
rico botín que consiguieron reunir A fuerza de constancia 
y de trabajo en el transcurso de muchos años. 

El beneficio que de aquí resulta, no es sólo para la 
ciencia, es para la sociedad entera; y como ni particular 
ni oficialmente por corporaciones que tienen el deber de 
velar y fomentar, cuanto con la instrucción y con las 
conveniencias sociales se relaciona, les han prestado 
apoyo alguno, ya es llegada la hora por lo menos de que 
aquella ciencia que resulta directamente beneficiada, 



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RUIZ CASAVIELLA Y CAMPO 305 



procure recompensar tanta nobleza de miras, tribután- 
doles siquiera un recuerdo de gratitud escribiendo sus 
nombres entre el número de sus hijos predilectos. 



D. Juan Rufz Casaviella, nació en Botillo (Burgos) 
el 8 de Febrero de 1835. Se educó en Lcrma en donde su 
señor padre ejerció la medicina. Cursó el Bachillerato en 
Artes en el Instituto de Burgos, con notable aprovecha- 
miento y lo mismo la carrera de Farmacia que cursó en 
la Universidad Central, graduándose de Bachiller en 
Abril de 1855, y de Licenciado el 31 de Mayo de 1856. 
Ya profesor, regentó dos años una Farmacia en Villava 
de Navarra y estableciéndose después en la villa de 
Caparroso, hasta que en el aflo 1894 cedió la Farmacia 
á su hijo D. Segundo. Cuál sería su conducta y compor- 
tamiento con sus convecinos, como particular y conjo 
profesor durante 36 artos, puede juzgarse por el acuerdo 
tomado por el Concejo haciéndose intérprete de los deseos 
de todo el vecindario, acordando declararlo Hijo adoptivo 
de dicha villa. 

Ahora veamos á Ruiz Casaviella como botánico. 

Desde el momento que principió á ejercer, dio comien- 
zo á sus herborizaciones, en Villava primero, en Caparroso 
después, aprovechando horas compatibles con sus ocupa- 
ciones, y en épocas adecuadas practicando largas y peno. 
sas excursiones, por Betelu, Huarte, Castejón, Puente 
la Reina, ípurote, el Carrascal, Sierra de Alalz, Mélid^, 
etcétera, etc. 

Como resultado de tanta labor acumulada publicó en 
El Restaurador Farmacéutico sus apuntes para la Flora 
Navarra. En el aflo 1877 en los Anales de la Sociedad 
Española de Historia Natural dio A conocer un curiosísi- 
mo y bien meditado trabajo, sobre la Epititia observaba 
en Navarra sobre las mieses, conocida vulgarmente con 



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Scmcm,,* á ^m«.°.-f»c. atay. ií e. í 



D . J L' A N R U I Z C A S AV I E LL A 

1835-1897 



(CUSÍ de D. Lais Siboni). 



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:ampo 397 

el nombre de La Royada. En el da á conocer la naturaleza 
y descripción de la enfermedad, explicando las causas y 
su origen; trabajo que por sí sólo hubiera sido bastante 
para acreditarlo como botánico poseedor de conocimien- 
tos nada comunes. En el aflo ISSO en los mismos Anales 
de la ya citada Sociedad díó A luz: El Catálogo Metódico 
de las Plantas observadas en Navarra, que alcanzan un total 
de 649 dicotiledóneas ó exógenas; 131 monocotiledoneas; 
y dos apéndices, uno de 30 criptógamas, y otro con 
130 plantas cultivadas. 

En este Catálogo figuran muchas especies nuevas para 
la Flora Navarra y la Tkymelea Ruizi Lóseos, como espe- 
cie nueva recogida por él. 

Ruíz Casaviella perteneció á diferentes Sociedades 
sabias, del país y del extranjero, siendo estimado y dis- 
tinguido por naturalistas ilustres, que. lo mismo que sus 
convecinos, pudieron apreciar sus respetables conoci- 
mientos, sus múltiples bondades y su extremada humildad. 

Hay que tener en cuenta que Ruíz Casaviella era 
padre de familia y sostenía sus obligaciones con el fruto 
honradísimo de su trabajo, ni un momento se olvidó de 
los deberes que tenía para con la ciencia & la que había 
dedicado los mejores días de su vida. Circunstancias que 
no se pueden olvidar, porque avaloran y aumentan con- 
iderablementc el mérito del botín obtenido en sus excur- 
iones, en las que se consumen energías, se pierde muchí- 
mo tiempo, se arro-stran peligros y se hacen gastos de 
importancia, todo sin más esperanza de recompensa, que 
la satisfacción íntima que experimenta todo el que siente 
amor á la ciencia, cuando consigue aportar su pequeño 
grano de arena, para arrancar un secreto A la naturaleza, 
ó para contribuir A su progreso. 

Ruíz Casaviella, fall."-ci(5 en el mes de Mayo de 1897, 
habiendo cumplido como bueno sus deberes para con la 
sociedad y para con la familia, dignificando la Farmacia 



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308 HOMENAJE A LtNNEO 

y dando inequívocas pruebas de su predilección por la 
botánica. Muy justo es pues, que si sus convecinos le dis- 
tinguieron con el título honrosísimo de Hijo adoptivo, que 
tanto dice en favor suyo; la ciencia en cuya ara se ba 
sacrificado le dé una prueba postuma de gratitud y reco- 
nocimiento al espléndido obsequio recibido, grabando su 
nombre en las páginas de la Historia.'" 



^j¡e^^éu4(t*^,^*<. 



D. Custodio Campo y García, fué natural de Bielsa 
(Huesca) y cursó la carrera de Farmacia en la Universi- 
dad de Barcelona, en donde se licenció con feclia 4 de 
Septiembre de 1854. Ejerció su profesión con farmacia 
propia en un pequeño pueblo de su misma provincia, 
rayano al Pirineo, en donde pasó la mayor parte de su 
vida, entregado á sus obligaciones como padre de familia 
y como profesor, sin olvidar el estudio de la botánica, 
que cultivó cada día con mayores entusiasmos, practi- 
cando frecuentes excursiones que le condujeron á formar 
un herbario numeroso y cuidadosamente dispuesto, ad- 
quiriendo un conocimiento completísimo de la Flora de su 

(1) En 1S8S, dos Fara»C«uikoi distinguidos, D. Lali Siboni -j D. Aotd 
Bclloiln, eicritore* de cuerpo entero, inieliíenci» cUrlslmas, >nenu y 
ocurrentes, dando pruebas inequlvacas de qne saben rebuscar dimmanltt 
Inlelecluales inddiios, atorgaron á RníE CaiavieUa, ua logar de su libro: 
Pttfilíí y SmiblaHias Profesionalta, haciendo una pintura acabada de 
este honrado y sabio Farmacéutico. 



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KtllZ CASAVIELLA Y CAMPO 309 

provincia. Dominado por sus cariños hacia la botánica, 
desatendió el ejercicio de su profesión y esto le ocasionó 
disgustos de importancia hasta con su familia, circuns- 
tancia que le decidió íl marcharse A Madrid, en la con- 
fianza de ocuparse fácilmente en algo que con la botánica 
se relacionara, utilizando al efecto sus amistades persona- 
les con distinguidos botánicos. Pero el pretendido empleo 
tardó en presentarse más tiempo del que á él le convenía 
y terminados los recursos con que contaba se vio preci- 
sado á pensar en lo único que poseía, capaz de sacarlo de 
aquella precaria situación. Pero í;cómo pensar en enaje- 
nar su herbario, que constituía el objeto predilecto de 
todos sus amores, y era el monumento que habla conse- 
guido levantar á fuerza de penalidades y sacrificios? Yo 
siento infinito no poder precisar con exactitud los concep- 
tos emitidos por él, cuando en una de sus Intimas conver- 
saciones me refirió ese hecho, con los ojos llenos de lágri- 
mas, denunciadoras del dolor que el recuerdo le producía, 
manifestando sentir todavía más el efecto que hicieron 
en su ánimo las ofertas que se le habían hecho. Una parte 
de ese herbario, quizá la más importante, desapareció en 
esa época, dejando en su corazón una amargura inmensa. 
Por fin con fecha 6 de Febrero de 1882 fué nombrado 
de Real Orden, ayudante interino de Cátedras prácticas 
de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, 
con destino á las de Historia Natural y con el haber 
de 1500 pesetas; de cuyo cargo se posesionó el día 18 del 

En la Exposición Aragonesa de 1885 y 86 presentó el 
Herbario de Huesca, constituido por un gran numero de 
excelentes ejemplares de plantas Fanerógamas y un pre- 
cioso libro de plantas criptógamas, qne llamaba podero- 
samente la atención de los inteligentes. ¿Y cómo no, si era 
una joya de un valor extraordinario, por contener muchos 
ejemplares nuevos unos para la Flora de Aragón y otros 



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5lo Homenaje X unnbO 

nuevos para la ciencia; que representaban un esfuerzo 
colosal, por los peligros que en su recolección había teni- 
do que arrostrar, arrancándolos de rocas escarpadas y 
algunas veces colgándose con cuerdas en verdadero,*) 
precipicios? Estos herbarios fueron premiados con meda- 
lla de primera clase. 

En el jardín botánico de esta Universidad se conserva 
una gran caja de madera que contiene un herbario de la 
Flora de Zaragoza, formado por % plantas Talamifloras, 
139 Calicifloras, 109 Corolifloras, 21 Monoclamideas, 
1 Gimnosperma, 25 Monocotiledóneas y 4 Acotiledóneas; 
que hacen un total de 395, todas cuidadosamente clasifi- 
cadas y dispuestas en grandes cartulinas. Acoinpafla 
á este herbario la siguiente dedicatoria: 'Herbario de 
D. Custodio Campo y García, ayudante de clases prácti- 
cas en la Facultad de Ciencias de esta Universidad, 
regalado por él al Jardín Botánico en 1890.» Está fírmado 
y rubricado. 

Otro herbario formado también por el mismo Campo 
y García, y compuesto por 336 plantas, pertenecientes 
ala Flora de Zaragoza y lujosamentedispucsto en grandes 
láminas de cartulina con una artística portada que puede 
considerarse como una obra de arte, fué regalado por el 
ilustrado médico de esta localidad D. Mariano Paraíso, 
al Colegio del Salvador, en fecha reciente. 

La muerte le sorprendió en 15 de Enero de 1891. Se 
le presentó un cáncer de estómago, como consecuencia 
de lo que venía sufriendo hacía bastantes años. En esa 
ocasión se encontraba ocupado en hacer el Catálogo de las 
plantas del Jardín Botánico, 

Estaba relacionado con notabilidades botánicas del 
país y del extranjero, con los que cambiaba sus impresio- 
nes, Al efecto, casualmente ha llegado á nuestras manos 
una carta que en 22 de Junio de 1884 dirigió Campo y 
García á D, Francisco Lóseos y de la que se copian algu- 



íobyCoO^^lc 



RUiz casaViella y campo 3[I 

nos párrafos: « yo pienso marchar al Pirineo con el fin 

de ver si puedo restablecer mi .salud y arreglar definitiva- 
mente los asuntos de familia. A mi regreso (Deo volcnte) 
desearla tener con V. una entrevista, nos conoceríamos 
personalmente, trataríamos de las cosas botánicas de 
Aragón, y V. podrí utilizar de mis pequeños trabajos, lo 
que crea poder convenirle para sus publicaciones. En casa 
del Sr. Muñoz del Castillo, Decano de Ciencias, dejaré 
probablemente mis plantas de Madrid que pienso me 
llegarán el día 26 y á la vez y con ellas, algunas más que 
constituyen los restos del que fui.^ mi herbario. En mi 
ausencia y si V. viniese por ésta, puede visitarlo todo, 
si bien me atrevo á asegurar, que poco nuevo encontrará 
que pueda serle provechoso. No he tenido el tiempo nece- 
sario para clasificar la mayor parte de las plantas, enfermo 
casi siempre y sin humor para nada, he tenido que dedicar 
muchos dfas para dar una forma regular á las plantas de 
D. Pascual Alvarez, que yacían arrinconadas en el estado 

más lastimoso que V. puede figurarse se ha podido 

salvar algo útil todavía, sobre todo una colección de 
plantas de los jardines, que al referido Alvarez había 
regalado D. Francisco Chiniconi, persona de quien no 
había oído hablar ni me dan razrtn en esta Universidad. 
Usted debió haber visto esc herbario, pues entre sus 
pliegos aparecen algunas etiquetas con su letra. No he 
visto el Herbario de Aragón, pero por lo que aquí veo, 
casi me atrevería á asegurar que llevará el mismo camino 
que el de D. Pascual. Tampoco be tenido tiempo para 
revisar el del Sr. Bailarín; éste al menos lo tienen bien 
acondicionado en el Botánico de e-sta ciudad. Al conside- 
rar los trabajos, desvelos y dinero que cuesta la forma- 
ción de un herbario y ver que se abandonan por completo 
y que se cuida con más esmero una colección de minerales 
se descorazona el hombre más aficionado al estudio de 
las plantas*. 



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312 HOMENAJE i UMMEO 

Esta carta es la mejor comprobación de cuanto acabo 
de exponer. En ella se ve su humildad y la bondad de su 
car.lcter, reconocidas por cuantos tuvieron ocasión de 
tratarlo. A pesar de poseer vastísimos conocimientos 
botánicos, y serle familiares detalles importantes de la 
flora de Aragón, jamás alardeó de poseerlos, por más 
que al ocuparse de estos asuntos, demostrara sentir una 
grande satisfacción, que no podía ocultar. 

Al parecer nada ha publicado, pero ¿qué importa? no se 
le puede negar, ni su laboriosidad, ni su interés ni su celo 
por la botánica á la que se consagró en absoluto, sacrifi- 
cando lo que á nadie se le puede exigir, las conveniencias 
de su familia y las suyas propias y hasta su salud. 

D. Custodio Campo y García ha sido, pues, un mártir 
de la eieneia, y como nobleza obliga, obligados estamos 
en justa reciprocidad, á no olvidar ni su abnegación ni su 
heroismo, y á perpetuar su nombre, para que se coavier- 
tan en semillas que fomenten el estudio de la Botánica y 
multipliquen sus adeptos. 

Dr. I^icardo J. Qórn'g, 



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Fien» 24 

3 eioor&ficos del naturalista aragonés 
Dr. D. Florencio Ballabím y Causada 



Í^^^^ACTó el Dr. Billlarín el año 1801 cn Sariflena. 
|!¿|1b^KB provincia do Huesca, de familia labradora bien 

il ^"^ acomodada, dando relevantes pruebas desde 
niño de su precoz inteligencia y afición al trabajo que 
tanto le habían de distinguir y enaltecer en el transcurso 
de su dilatada y fecunda vida activ-a. 

Conociendo sus padres la aptitud para la labor de la 
inteligencia lo destinaron á cursar la carrera eclesiástica 
cn el Seminario Conciliar de Huesca en el cual en 1815 
ganó por rigurosa oposición una beca de colegial del 
mismo y á partir de esta fecha comienza una no interrum- 
pida serie de triunfos que prueban haber nacido para la 
Ciencia el Doctor Bailarín. Bachiller en la Facultad de 
Filosofía cn 1818, Licenciado en la misma Facultad 



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314 HOHBMAJB A UNinO 

en 29 de Septiembre de 1819 y Doctor ó Maestro en Artes 
en Octubre del mismo año, no son estudios suficientes 
para su capacidad y actividad intelectual; y presumiendo 
al propio tiempo no tener vocación bastante para termi- 
nar sus estudios teológicos, simultanea estos con las asig- 
naturas del período del Bachillerato de Medicina, cuyo 
grado obtuvo en 23 de Mayo de 1821, más tarde el de 
Licenciado y por fin el de Doctor, previos los requisitos 
legales, adquiriendo también en la Universidad de Zara- 
goza en 31 de Mayo de 1846 la investidura de Doctor en 
Ciencias. 

Desempeftó en la Universidad de Huesca la cátedra 
de Física, la de Patología general y Terapéutica y la de 
Matemáticas. 

En la de Zaragoza en claustro general el 6 de Febrero 
de 1837, fué nombrado substituto de lacátedra de Botánica 
y de lengua Griega en el Abril del mismo afSo; en 9 de 
Mayo de 1844 S. M. lo nombró catedrático interino de 
Historia natural y por R. O. de 14 de Marzo de 1846 pro- 
pietario de la misma asignatura que desempeñó hasta su 
fallecimiento, ó sea treinta y tres años de explicación 
constante de dicha asignatura, avalorada con incesante 
trabajo de recolección de plantas, insectos y obietos per- 
tenecientes á esta.ciencia, hasta el extremo de que ni aún 
en las vacaciones se creyera exceptuado de esta constante 
labor. Allí donde por sus demás ocupaciones ó necesidades 
de negocios, salud, etc., hubieradc trasladarse encontraba 
siempre campo abundante para dedicarse á sus preferen- 
tes estudios y trabajos, siendo asombrosa la colección 
especialmente de mineralogía, plantas é insectos que por 
su mano recolectó y clasificó de la cual buena prueba dio 
donando en vida y encargando así para después de su 
muerte se hiciera con destino á su muy querido y esme- 
radamente cuidado Gabinete de Historia Natural del 
Instituto de la provincia. 



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t>. fíoruhcio BALLARÍN jl^ . 

Fué decano de las facultades de Filosofía y de 
Medicina. 

En 1855 fué nombrado en unión del sabio farmacéutico 
Sr. Pardo Bartollíni para redactar una memoria acerca 
del origen y vicisitudes del Jardín Botánico de esta Uni- 
versidad y la biografía de D. Gregorio Echeandía el 
primero de sus profesores, mereciendo por su buen desem- 
peño que el M. I. Sr. Rector le pasase atento oficio de 
gracias. Fué premiado con diploma y medalla de bronce 
en la Exposición agrícola de Madrid en 1R58 por una 
colección de planta.<9 medicinales. Varias corporaciones le 
otorgaron voto de gracias.multitudde veces, por servicios 
prestados y trabajos cientiiicos y literarios que las mismas 
confiaron á su saber, habiendo de indicar entre ellas por 
los asunto.s de Hi.storia natural que trataba en las mismas, 
los confiados por la Sociedad Económica para que infor- 
mara acerca de la obra de los Sres. Lóseos y Pardo «Serie 
imperfecta de las plantas aragonesas espontáneas» redac- 
ción de un informe pedido por la Superioridad A la misma 
respecto á especies de aves del país que conviene conser- 
var y las que deben destruirse por nocivas & la agricul- 
tura, otro respecto d enmiendas y adiciones á la aludida 
obra «Serie imperfecta é Index herbarii aragonensis* de 
Lóseos, por el Rectorado presidente de los exámenes 
de la asignatura de Historia natural en tos Colegios 
de PP. Escolapios de esta ciudad y de Jaca y comisionado 
para que entendiera en los trabajos zoológicos en la sec- 
ción de Estadística. 

También fué invitado en Septiembre de 1858 para que 
se encargara gratuitamente de la explicación de la asig- 
natura de Agricultura teórica y práctica, invitación que 
aceptó inmediatamente, siendo finalmente el que empezó 
A formar el Gabinete de Historia natural del Instituto 
en 1845 sin recursos de ningún género y sólo fiado en su 
actividad y la genero-sidíid de algunos amigos y relaciona- 



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3l6 HOMENAJE k UNNEO 

dos que le proporeioaaban ejemplares de animales que 
disecaba el laborioso D. Pascual Alvarez, siendo la pri- 
mera importante adquistcit^n por la Universidad la del 
Gabinete del General Tournes, bastante rico en moluscos. 

En Junio de 1841, previa oposición ingresó en la Real 
Academia de Medicina y Cirugía de Zaragoza, donde 
desempeñó con gran acierto infínitas comisiones de Higie- 
ne, Medicina legal y otras y donde ejerció los cargos de 
Secretario de correspondencias extranjeras y Vice-Presi- 
dente, en cuyo cargo pidió y le fué concedida por la edad 
la jubilación con gran sentimiento de la Corporación. 

Desempeñó ií satisfacción déla Superioridad, por la 
cual se le dieron gracias en muchas ocasiones, los cargos 
de Director del Instituto y Rector de la Universidad de 
Zaragoza interinamente. 

Fué Socio numerario de la Antropológica española, 
del Instituto médico Valenciano, del Ateneo cientftíco y 
literario de Zaragoza y de la Sociedad económica de 
Amigos del País en la que fué presidente de la sección de 
Artes, socio de mérito de la Academia quirúrgica Cesa- 
rauguslana y Socio corresponsal de las Academias de 
Medicina y Cirugía do Sevilla, Corufta, Valencia, Valla- 
dolid, de la Academia de emulación de ciencias médicas 
de Madrid y del Museo de Ciencias naturales del mismo, 
de las Sociedades económica^ de amigos del País de 
Huesca, Granada, Cádiz y Cervera y de la Academia de 
Medicina del Gran Ducado de Badén (Alemania), etc., etc. 

El Dr. Bailarín dejó inédita, A. su muerte, una muy 
bien escrita obra de Historia Natural en la cual se consig- 
naban escrupulosamente, como él sabia hacerlo, cuantos 
adelantos en la Ciencia se habían obtenido hasta aquella 
fecha, pero que como sucede la mayor parte de las veces, 
en el trastorno ocasionado por tan grande desgracia, 
fueron desperdigados tan preciosos manuscritos y apenas 
quedan restos de ellos en manos de sus descendientes. 



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D. FLORENCIO BALL«KÍH 3I7 

Si como esclarecido naturalista se ha visto la gran 
figura del Dr. Bailarín según los ligeros apuntes ante- 
riores, como médico y médico notable y de 'acertado ojo 
clínico gozó de gran reputación y justa fama entre su 
numerosa clientela, tanto de buena posición como de la 
más humilde, á la que con gran caridad y desprendimiento 
aiistía. Fué subdelegado del distrito del Pilar de esta ciu- 
dad, dos veces vocal de la Junta municipal de Sanidad y 
varias otras de la Junta provincial de Beneficencia, de- 
jando gratos recuerdos de su permanencia en el seno de 
esta Corporación, por cuanto A la entereza de su carác- 
ter, A su sincero amor A los pobres y A su gran celo 
por el enaltecimiento de la clase médica, se debe el mejo- 
ramiento en la alimentación de los acogidos en la Casa 
Hospicio de Misericordia y la desaparición de injustifica- 
das diferencias, dando nueva y mayor vida al Cuerpo 
facultativo de la Beneficencia provincial. 

En 1834 cuando la terrible epidemia del cólera morbo 
asiático diezmaba al pueblode Zaragoza, el Excelentísimo 
Ayuntamiento, sabedor de la verdadera ciencia médica 
que poseía el Doctor Bailarín y Causada y de su grande 
abnegación y caridad sin límites, le nombró Médico direc- 
tor de uno de los Hospitales de coléricos, donde supo 
colocar su nombre á gran altura; y gratuitamente y en 
tiempo de epidemia, se encargó de las enfermerías del 
presidio por ausencia de su propietario. 

En otro orden de cosas, si como naturalista y médico 
rayó á gran altura, como ciudadano, esposo y padre de 
familia cariñosísimono dejó nada que desear, no entrando 
en detalles muy conocidos entre sus deudos y amigos por 
no hacer demasiadamente extensos estos apuntes, aunque 
sí, en estos conceptos considerado, tendríamos mucho que 
aprender y admirar. 

De carácter integrísimo y justiciero, demostrado en 
mil incidentes de su vida, hermanó perfectamente estas 



íobyCoO^^lc 



3l8 HOHBHAJB Á UMNBO 

cnalidades coo el cariño de verdadero padre con que á su 
numerosa familia, discípulos y hasta extraikis trataba 
y que le hacían ser respetado y amado con verdadero 
cariño por todos. 

Religioso, sin fanatismo, dio pruebas de ello en toda 
$u dilatada vida y especialmente en su larga y penosa 
enfermedad última que con verdadera resignación cris- 
tiana sufrió, siendo consolado diferentes veces durante 
éfita con los auxilios espirituales, rindiendo su viril alma 
al Supremo Creador en 21 de Junio de 1877. á la edad 
de 76 años, dejando dispuesto un entierro verdaderamente 
humilde y cristiano sin las pompas mundanas que tan 
en boga se encuentran actualmente. 

£>e5canse en paz tan ilustrada persona y sirvan estos 
ligeros apuntes de pequeño homenaje á tan esclarecido 
varón. 

Garloa J^aüarro. 



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Ftgan 2S 

D. Estanislao Vaybbda 



¡¡kL día deis Reys — 6 janer — passejava un jove 
r per eís voltants d' Olot. En mitj del paíssaije 
ncvat va veurer alguns ezcmplars de Llirí de 
neu — Gaiantkut nivaiis — y corprés devant deis mateixos va 
dtrse: <Si Deu es tan magnlfich y espléndit en ses obres 
qae fins en el cor del bivem fa apareíxer aqüestes flors 
tan bermoses, ¿quines no serán les maravelles que produ* 
hirá la térra quan arrivi el tebi oreig de la primavera?» 
Aquesta senzilla reflexiiS va despertar en ell un movíment 
irresistible de volguer coneixer les plantes y tal fet tal 
ditidesde aqueU jorn vadedicarse ab entussiasme y fruícid 



D.gitizecbyG00glc 



330 houbha;b jí ukhxo 

al estudi de la Botánica. Aquell jove fou D. Estaoislau 
Vajreda de tan sólit mérit com exquisida modestia á qui 
's diu en part molt principal I' haverse enriquit considera- 
blement la Flora Catalana en aquestos darrers temps. 
lAb quin gust si la mort no se l'hagués emportat tan 
prematuramet, celebraría avny ab nosaltres ei segon 
centenari del naixement del primer botánich del mon, de 
qui fon tan fervent admirador! 

Eugeni Jíuleí, Pbre. 



IflfTOffoia 3 Abril de 1907. 



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DATOS BIOGRÁFICOS 

SOBRE ALGUNOS NATURALISTAS CATALANES 
ACADEMIA DE CIENCIAS DE BARCELONA 



Figura S6 

D. Antonio Martí v Franqués 

(Clisé de D. Luis Harimno \ 



4l 14 de Julio de 1750 nació en Altafulla (Tarra- 
t¿^?¿ gona) y falleció el 20 Agosto de 1832. 
Fué elegido académico adscrito á la Dirección de 
Pneumática en la Real Academia de Ciencia y Artes de 
Barcelona el 8 de Marzo 1786. 



D.gitizecbyG00glc 



332 KOMBNAJE Á LINNBO 

Botánico y químico eminente ocupó su vida en impor- 
tantes trabajos, de los cuales queda una pequeña parte 
publicada. Tres memorias que entre otras varias remitió A 
la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona 
desaparecieron de su archivo en el siglo pasado, según 
consta en un recibo librado al Secretario por el académico 
D. Antonio Cibat. Versaba una de ellas «sobre algunos 
productos que resultan de la unión de varías substancias 
aeriformes». Publicó una memoria sobre la cantidad de 
aire vital que se halla en el aire atmosférico y sobre varios 
métodos de conocerlo. 

Hizo el análisis del aire, con tal perfección, que corri- 
gió los resultados obtenidos por Lavoisier. 

Presentó en la Academia de Medicina práctica de 
Barcelona un importante estudio sobre el «Sexo de las 
plantas» en 1791, y más adelante dedicóse con asiduidad 
á experimentar sobre la formación de plantas acuáticas, 
obteniendo notabilísimos resultados, que hizo infructuosos 
la toma y saqueo de Tarragona por las tropas francesas 
en 1811. 

Filósofo y profundamente cristiano, no se atrevió jamás 
á formular consecuencia alguna de sus experimentos, sin 
asegurarse primero de que en nada se oponían á la 
Religión. 

Su busto figura entre los de académicos ilustres, en el 
friso del Salón de Sesiones de la Real Academia de 
Ciencias y Artes de Barcelona. 



D.gitizecbyG00glc 



Ficnra 97 
D. Francisco Martorell y PeSa 

(CIM de D. Laia UariiDO Vidal). 



t ^MqB ARCELONA fué SU patria. Nació el 19 Noviembre 
SS^ de 1822, falleció el 9 Noviembre 1878. 

Dedicóse especialmente á la Historia Natural y á la 
Arqueología. 

En esta última ciencia hizo importantes estudios en 
las islas Baleares, examinando los Talayots, Navtíts y 
Clamen con una precisión y escrupulosidad no igualada 
por nadie. 

Sus Apuntes Arqueológicos fueron reunidos en 1879 por 
el 5r. Samperc y Miguel, quien los publicó en una lujosa 
edición. 



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324 HOMENAJE k LINNEO 

La magnífica colección de moluscos que habfa recogi- 
do, y asimismo su biblioteca científica las legó al Munici- 
pio de Barcelona, junto con la cantidad de 125.000 pesetas 
para la creación de un Museo público (fig-^ 28), y además 
para que cada cinco años se premie una memoria original 
sobre Arqueología Española, ya sea impresa ó manuscrita, 
de autor nacional ó extranjero. Este ha sido el origen del 
Museo Maríortll, y de la práctica que cada cinco años se va 
siguiendo, de premiar en público concurso una obra 
importante de Arqueología, cumpliendo asi la voluntad 
de tan generoso donador y sabio'patricio. 



Pisara 28 
MUSEO MARTORELL, DE BARCELONA 



(Clii< de La Hormiga dt Oro). 



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(<^^¿^U^^^^^^ 



e D. Luis Marii 



^^'gl LMú. Sr, D. Antonio Cipriano Costa, natural de 
^^B Valencia. Nació en 26 Septiembre 1817, falleció 
'**^'* 16 Julio 1886. Doctor en Ciencias y Catedrático 
de Botánica en la Universidad de Barcelona. Fué socio y 
presidente de muchas asociaciones, entre otras, la del 
Instituto Agrícola Catalán de San Isidro, y la Real Aca- 
demia de Ciencias y Artes de Barcelona. Esta última, 
haciendo justicia á sus relevantes méritos acordó colocar 
su retrato en el friso del salón de sesiones, donde se dis- 
tinguen aquellos académicos que más han enaltecido á la 
Corporación. 

(1) Aatagrafo de In correspondencl» de D. Francisco Lotcoi. 



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326 HOMBNAjE Á LDtNEO 

Su labor en el campo de la Botánica, que absorbió 
toda su vida, versa principalmente sobre la Flora CaUÚMt; 
y además de muchas memorias y notas aisladas como son: 

Noticias botan ico -agrícolas sobre los pinos de Cataluña. 

Noticias sobre el oidíum. 

Dictamen sobre el cultivo del sorgho azucarado. 

Ensayos del cultivo del Ignama de la China. 

Nuevo gusano de Seda Bombyx Cynthía, 
publicó la Introducción á la Flora de Cataluña y el Catálogo 
razonado dt las plantas observadas en Cataluña, obras que, por 
el gran número de especies revisadas, el cual no baja 
de 2655, muchas de ellas nuevas para la ciencia, otras des- 
conocidas hasta entonces en España, y otras errónea- 
mente determinadas por anteriores observadores, repre- 
sentan una tarea colosal, no sólo en los estudios de 
gabinete sino en las excursiones que por todas las comar- 
cas catalanas hubo de emprender para dar dichos trabajos, 
de lo que es patente prueba el bello y voluminoso herbario 
que legó á la Real Academia de Ciencias y Artes de 
Barcelona. 

JUti/s JUariaito Vidaí. 



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D. VÍCTOR LÓPEZ 



SEOANE + + + + 



COMO NATURALISTA 



I ON Víctor López Seoane, con cuya franca y leal 
amistad nos honramos en los últimos attos de 
' su vida, cuyos consejos maduros y acertados, 
como de persona de larga experiencia y bien conocedora 
de los hombres, hemos venerado y seguido, y cuya corres- 
pondencia epistolar conservamos, fué un naturalista, si 
conocido y estimado en su patria, quizás más entre los 
sabios extranjeros. Hémosle llamado de intento natu- 
ralista sin restricción, porque enamorado, durante toda 
su laboriosa existencia, de las bellezas y tesoros que la 
larga mano de la Providencia ha prodigado en la natura- 
leza, en su busca y estudio consumió provechosamente la 
mayor parte del tiempo. Las soberbias colecciones de 



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328 HOMENAJE Á LINNEO 

objetos naturales muy diversos presentadas íi concurso en 
muchas Exposiciones nacionales y universales, donde 
cosechó irciida copia do premios, maniñestan lo variadísi- 
mo de sus ¡iliciones y la ímproba labor de su incansable 
aplicación. Sim embargo la Zoología y la RotAnica las 
miró eon preferencia hasta poco antes de su fallecimiento 
acaecido harA pronto siete años. 

Nació en el Ferrol el dia 29 úq Septiembre de 1834, de 
padres nobles y por muchos conceptos ilustres, quienes 
al procurar para su hijo, apenas salido de la niñez, un 
porvenir brillante encauzaron los primeros p;isos de éste 
A la carrera de la Armada, en la cual era su padre oficial 
distinguido y algunos de sus próximos ascendiente habían 
ocupados puestos honrosos y desempeñado cargos de 
importancia. Pero ni estos estudios, ni los de la carrera 
dé ingeniero civil que en seguida emprendió, por obedien- 
cia ó indicaciones de sus padres A lo que podemos conje- 
turar, encajaban bien en la índole de su capacidad; no. en 
verdad, porque esta fuese escasa, que su ingenio era des- 
pierto y penetrante, sino por la aridez de tas materias, 
por su poco gusto A las abstracciones, porque se sentía 
atraído, diríamos sugestionado, por los encantos del mundo 
físico que anhelaba conocer .1 fondo. Ni la modesta fio re - 
cilla del campo, ni la avecilla ó insecto mSs trivial le eran 
indiferentes, antes le robaban las miradas y le avivaban 
sus aficiones. La carrera de Derecho le había de permitir 
dedicar más tiempo á la satisfacción de sus aspiraciones 
y por ella se decidió, comenz>1ndola en Santiago, y conti- 
nuándola después en Madrid y Granada, simultaneándola 
con las de Medicina y Ciencias. Ya á los 18 años siendo 
estudiante aventajado en Madrid, fué nombrado socio de 
mérito sobresaliente y catedrático de Botánica en el 
Museo popular de la Capital del reino. 

A fin de entablar correspondencia con los sabios más 
eminentes de Europa en Ciencias Naturales bien fuese 



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b, VÍCTOR LÓPEZ SE0AÍ4E ^2^ 

para consultarles, bien para cambio de objetos científicos 
y aún para exponer en Revistas extranjeras ei fruto de 
sus observaciones, aplicóse desde joven á adquirir el 
conocimiento de las principales lenguas europeas. En una 
pequeña parte de su correspondencia con sabios extranje- 
ros se encuentran cartas escritas en francés, inglés y ale- 
mán, constándonos además que no desconocía el italiano 
y portugués. Sus mismos escritos dados A luz en bien 
diferentes idiomas demuestran hasta qué punto de perfec- 
ción las conocía. 

Su afán de reunir colecciones naturales enardeció en 
él la pasión por los viajes, los cuales realizaba, no á guisa 
de turista que, buscando únicamente la expansión del 
ánimo, el recreo de les sentidos, ambiente que conforte 
los pulmones, ejercicio muscular vigorizante, escala las 
montañas, desde cuya cima derrama sus miradas absor- 
tas sobre horizontes pintorescos é ilimitados: nuestro 
naturalista sin desdeñar esa satisfacción tan legitima, 
sin dejar de extasiarse ante las escenas grandiosas de la 
naturaleza,no paraba ahí. En esa contemplación, la impre- 
sión placentera rt sublime se recibe del conjunto, de lo 
indeñnido, los objetos particulares quedan esfumados, 
como anonadados en el todo, dan una nota casi impercep- 
tible en el armonioso concierto, )' nuestro excusionista 
quería algo más, quería ver, examinar cada objeto, oír, 
analizar, apreciar cada nota, elevándose así A la conside- 
ración del Ser Supremo. «Consagré, nos decía en una 
carta fecha de Diciembre de 1898, toda mi vida á tan pre- 
ciosos estudios en los que contemplaba la.s maravillosas 
obras del sumo Hacedor.» 

En 1858 recorrió buena parte de Andalucía visitando 
detenidamente Sierra Nevada y Sierra Morena, acopian- 
do abundantísimos materiales para sus colecciones de 
plantas, insectos, aves, etc.; con el mismo fin viajó por 
ambas Castillas revisando el Guadarrama y muy particu- 



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i$0 HOMENAJE i LINNBO 

larmente su patria chica, Galicia, donde sus expedici 
cientfñcas fueron frecuentes y sus recolecciones más 
variadas ycopiosas.Las colecciones formadas y ordenadas 
por él con un gusto y primor exquisitos trasformaron en 
nn elegante museo su Quinta de Cabanas, situada A la 
vista de Puentedeume, no lejos del Ferrol. 

A esta misma morada encantada, rico y vistoso micro- 
cosmos aportó materiales de sus viajes por tierras extra- 
fias. «Las elevadas cumbres de los Alpes, dice su biógrafo 
D. Manuel Ovilo y Otero, y demás cordilleras europeas 
le cobijaron más de una noche durmiendo á campo raso y 
pasando asi varios días, recogiendo plantas, animales y 
minerales, 6 estudiando el desarrollo y costumbres de los 
seres que pueblan no sólo la superficie de la tierra sino 
los rios y los mares,' no sin haber corrido riesgos y peli- 
gros consiguientes á las arriesgadas expediciones, entre 
las que se cuentan no pocas á pie y entre las eternas 
nieves». En 1878 en compafifa del célebre catedrático de 
medicina compostelano D. Timoteo Sánchez Freiré, visitó 
los museos principales de Europa, esto es, de Rusia, 
Finlandia, Suecia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Suiza, 
Francia é Inglaterra. Varios de ellos le eran ya conocidos 
por visitas anteriores, con cuyos profesores le unieron 
lazos de sincera amistad y correspondencias de mutuas y 
desinteresadas observaciones personales. 

Bien se deja entender que un estudio minucioso y 
concienzudo de todas y cada una de las especies recogidas 
con pasmosa actividad y constancia por nuestro ilustre 
amigo rayaba en lo imposible; no alcanza á tanto la vida 
de un hombre y más si él mismo gasta parte del tiempo en 
revisar extensas regiones y en preparar tantos y tan 
diferentes materiales. Sólo de reptiles, nos dice en una 
carta, habfa juntado de 4 á 6.000 ejemplares, de especies 
botánicas pasarían de 1.500, lo propio sucedía con los 
insectos, aves, etc. 



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¡>. VICTOK LÓPEZ SBOANE j^i 

Tres objetos se propuso en la formación de estas colec- 
ciones: su estudio particular en cuanto el tiempo y las 
fuerzas lo consintieran; presentarlas en varias Exposicio- 
nes, tanto universales como nacionales y regionales, y 
además enriquecer algunos Museos 6 donarlas A especia- 
listas eminentes. 

Las obras publicadas por el Sr. Seoane, cuyo catálogo 
insertamos A continuación, demuestran el fruto de sus 
estudios especiales. 

I. Discurto sobre los progresos é importancia de la Botánica. Ma- 

drid, 1853. 

II. Catálogo di ¡as aves observadas en Andalucía. Madrid, 1861. 

III. Réplica á las observaciones hechas al ^Catálogo de las aves 
de Andalucía*. Madrid, 1862. 

IV. Fauna mastológica de GaUcia, publicada (IStt -1863) en la 
Revista de la «Sociedad Económica de Santiago*) un 
volumen de 544 páginas y 3 láminas. 

V. Reseña de ¡a Historia Natural de Galicia, Lugo, 1863: 
forma parte del Tomo I de la Historia de Galicia escrita 
por el Sr. Murguia. 

VI. Caláíogo de las colecciones ornitológicas de España. -Pon- 
tevedra, 1866. 

VII. Revisión del Catálogo de las aves de Andalucía. Coru- 
fla, 1870. 

VIII. Aves nuevas de Galicia. Corufla, 1870. 

IX. Reptiles y Anfibios de Galicia. Madrid, 1877. 

X. Netas para la Fauna gallega. Ferrol, 1878. 

XI. Orthopteren der Spamisck'Portugiesischen Hatbinsel. Stettín 
1878, vio la luz en e) Stetliner Entomologitclu Zñtung. 

XII. Sur la destructioH par les Temiitet d'un navire de guerre 
espagnol au Ferrol. Bruxelles, 1878. (Ann. déla Soc. 
Ent. de Belgique). 

XIII. Ephippiger du Nord de V Espagnt. Bru^telles, 1878. 
(.\nn. de la Soc. Ent. do Belgique), 



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33^ HOUBNAJB A LINKEO 

XIV. DiscriptioM dé deux orthopicrts hohvmmx d' Espagtu. 
Schaffhouse, 1879. (Mittheilungen der Schweizeri- 
schen entomologischenGescllschafl). 

XV. W<w Boidengattmg ^UKd Ari von din Pküippiíun. Frank 
furt, 1881. (Abdruck aus den Abhandl. d. Senckenb, 
naturf. Gesellsch). Descríbense en latín un género 
rm&vo PUsigasttr Seoane y la especie P. Botitgtri dedi 
cada por nuestro compatriota al Dr. Osear Boettger 
de Frankíurt. 

XVI. Idtntídad de Lacerta Sckreihni Bedrtaga y Lacerta 
viridis var. Gadowi Beulenger é invatigaciona herpetolági- 
cas de Galicia. Coruña, 1884. 

XVII. On two forms ofRanafrom N. W. Spain. London, 1885. 

XVIII. Plantas observadas en Venta de Bañas, (Falencia). 
Madrid, 1890. 

XIX. Investigaciones botánicas de Galicia. Madrid, 1890. 

XX. NoKvellt espice de Baíracien Anoure des lia PkilipJanes. 
París, 1890. (Société Zoologique de France). Des- 
críbese el Bufo panayarnts Seoane, con una lámina cro- 
molitográfica del conjunto y de varios órganos por 
separado. 

XXI. Examen critico de las perdices de Europa, pariicutarmenie 
de las de España y descripción de des nuevas formas de Galicia. 
Coruña 1891. La descripción de estas dos formas 
fué después reproducida en las Mímoires de la SocUté 
Zoolo^itede Frunce, Tome VII, pag. 92... en 1894 con 
el título: Sur deux nouvellet formes de perdiz d' Espagne. 
Trátase de la Caccabisrufa subsp. hispánica Seoane, y 
Perdix cinérea subsp. i;Aam//a Seoane. 

XXII. Bosquejo histórico de la Botánica Española. Tuy, 1897. 
Otros escritos de índole diversa produjo la pluma de 

nuestro querido amigo y maestro. No los mencionamos, 
porque no se refieren propiamente & las ciencias natura- 
les, siendo nuestro 'propósito en estos breves apuntes 
reseñar la labor constante del Sr. Seoane en el cultivo de 



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D. VÍCTOR LÓPEZ SBOAKB 333 

dichas ciencias. Sólo agregaremos, por tener alguna cone- 
xión con el aspecto en que ahora consideramos al autor, 
los folletos titulados: Recuerdos 4* mis viajn for Europa, Fin- 
landia, Rusia, Suecia, Noruega, Diuawtarca, Holanda, Bfígicat 
Suita, AUmama, Austria, Hungría, Batiera, Inglaterra, Italia, 
etcétera; Costumbres, historia, instrucción, artes, etc., 1878; y 
La Exposición umversal dt París de 1889: relació» de los objetos 
más notables en las Ciencias, Artes, Agricultura, Industria, Arte 
retrospectiva, etc., 1889. 

En los espléndidos y bien surtidos Museos de dichas 
naciones, y no hay que decir que también en los nacio- 
nales, así en e.sta como en otras visitas, cotejaba las 
especies que tenia en estudio, comunicaba noticias y 
referencias con los profesores más distinguidos, como en 
ausencia lo hizo mientras vivió, por cartas. Apenas habría 
naturalista de renombre á quien no consultara ó expusiera 
sus propias observaciones ó de quien no recibiese infor- 
mes conducentes al mayor acierto de sus investigaciones. 
Y para que se vea el miramiento y escrupulosidad con 
que procedía antes de resolverse á publicar alguna espe- 
cie,subespecie ó variedad nueva, seflalaremos como ejem- 
plo los medios de que se valió para determinar ta subes- 
pecie hispánica de la CaccaHs rufa y la subespecie charreUa 
de la Perdix cinérea. En primer lugar comparó las dos 
perdices españolas con las que se conservan en los museos 
de París, Londres, Berlín, Viena, Francfort, Estockol- 
mo, Bruselas, Ginebra, San Petersburgo y otros y muy 
especialmente con la colección de Femminck que guarda 
el museo de Leyde; además sometió los ejemplares 
españoles á la opinión autorizada de los ornitólogos más 
competentes de París, Londres , Viena y Berlín, como 
asimismo al Dr. Jatio de Ginebra y al barón de Selys- 
Longchamps de Lieja; aun más, se hizo con ejemplares de 
perdices de Suiza, Alemania, Austria, Inglaterra, Rusia, 
Bélgica, Holanda y Suecia y con magníficas colecciones 



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334' HOMBNAJE k UMNBO 

que le remitieron Milne-Edwards y Günther. Del minu- 
cioso cotejo de tan abundantes materiales dedujo y des- 
cribió ias reíeridas subespecies. Al cerrar este párrafo 
debemos manifestar que no todo lo que estudió é inves- 
tigó D. Víctor L. Seoane ha visto la luz pública, l'or una 
nota que nos comunica la noble familia del ñnado consta 
que Kc conservan algunas obras manuscritas, tales son: 

Apuntes dt Zoologl», Botánica, Anatamta /isiotógic», íte. 

Apuntes de la nsma histórico natural de Galicia. Fe- 
rrol, 1866. 

Diccionario gallego. Ferrol, 1867. 

Otros apmUes sobre Ortópteros, Himeuópteros, Moluscos, etc. 

Programa de las lecciones de Historia Natural explicadas á les 
alumnos de esta asignatura en el curso aeadimico de 1863-64. 

Apui$tes sobre peces, con numerosas láminas en color pin- 
tadas por él mismo, entre las que figuran la del CaUtony- 
nmt cemtabriens Seoane, Poiyprton coHlabrienm Seoane; Mu- 
raeuM ptutherña Seoane; Ammodytes tobiaiius L,\ Box salpa 
C. V.; Motella fusca Seoane, Gebius filamentinianus Seoane; 
Bleimus penmcormt Seoane; Anguilla latirottris? Farrel tricolor 
Seoane. 

Y para estar constantemente al nivel de los adelantos 
y descubrimientos en las ciencias naturales entró á formar 
parte de las Academias y sociedades científicas más cele- 
bradas de Europa. A ellas comunicaba el resultado de sus 
estudios y de ellas recibía el fruto de ios llevados á cabo 
por sus eminentes consocios. Fué nombrado miembro de 
la Société entomologique de France el 23 de Agosto 
de 1855. — Der naturforschende gesellschaft, des oster- 
randes ernennet hierdurch; Altemburg en 6 de. Octubre 
de 1863, — Der Kaiserlich KOnigliche: Zoologische Bota- 
nische Gesellschaft in Wien ernennt seiner Wohlgeboren 
Herrn Víctor López Seoane ais Mitglted, Wien 6 de 
Diciembre 1865.— Société Zoologiquc de France el 4 de 
Diciembre 18o7.— Der cntomologischc Vcrein, zu Berlín, 



D.gitizecbyG00glc 



D. vfCTOK LÓPBZ SBO&NB 335 

el 3 de Julio 1876. — Sociéte entomologique Belge en Bru- 
selas, el 1 de Septiembre 1877.— L' Académie Nationale, 
Agricole, Manufacturiére et commer cíale, París 18 Febre- 
ro de 1879,^Schweizer¡sche entomologische, Luzema 
14 de Junio 1879. — Die Senkenbergische Naturforschende 
Gesellschaft zu Franckfurt aus Main, Frankfort el 28 de 
Abril de 1881. 

Muchas sociedades científicas españolas le contaron 
también entre sus socios, como la Sociedad Económica de 
Amigos del País de Granada en 7 de Mayo de 1858. — La 
Sociedad Económica de Amigos del País de la ciudad 
de Santiago en 13 de Noviembre 1859. — La Academia 
Médico-Quirúrgica matritense, el 29 de Enero de 1862. — 
La Sociedad Antropológica española, en 5 de Julio 
de 1865.— La Sociedad española de Historia Natural 
en 1872, etc., etc. 

La elegancia y perf eción exquisita con que el Sr. Seoa- 
ne sabía preparar y presentar sus colecciones llamaron 
siempre y justamente ta atención no ya sólo de los indoc- 
tos en estas materias y que únicamente estimanta belleza 
superficial, pero aun de los entendidos que descienden á los 
más insignificantes pormenores, avaloran y aprecian el 
mérito intríseco. Los jurados de las muchas exposiciones 
en donde las referidas colecciones se exhibieron no pudie- 
ron dejar de adjudicarles premios y menciones honorí- 
ficas. He aquí la lista de los timbres de gloria con que fué 
recompesada y galardonada la inteligente laboriosidad de 
nuestro ilustre amigo. 

1870. Exposición del Liceo de Artesanos de Ferrol, Men- 
ción honorífica por insectos y mamíferos. 
1875. Sociedad Económica de Amigos del Pafs de la ciudad 
de Santiago. 
Medalla de plata {por vino blanco y tostado del 

Rivero. 
Medalla de plata por plantío de Arboles. 
Medalla de cobre por maíz de Cabanas. 



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33^ HOHBMAJB k UMNBO 

Mención honorífica de primera clase por lona, cáñamo 

y capullos de seda de Cabanas. 
Mención honorífica de primera clase por trigo de las 

Torres de Alio. 
Mención honorífica de primera clase por citrones y 

toronjas. 
Mención honorífica de primera clase por diferentes 

muestra de centeno de Ordenes. 

1876. International Exhibition: certificate oí award, 
D. Víctor López Seoane; Ferrol, Corufta, Granite 
bhcki; United States Centennial Commission Phila- 
delphia, Set. 27 of 1876. 

International Exhibition; Certificate of award 
D. Víctor López Seoane, Ferrol, Coruña: Sphanish 
Woods. United States: Philadelphia 27 oí Sep. 1876. 

1877. Exposición regional de Lugo: 
Medalla de plata por maderas y granitos. 
Medalla de bronce por colecciones de cereales, 

frutas y legumbres. 

Medalla de bronce por colecciones de Historia 
Natural. 

1878. Exposición Universal de París. 

Medalla de plata (grupo VII, clase 72 A 73) 
(grupo VIII, clase 83) 
» » (grupo V, clase 44). 

Medalla de bronce (grupo VII, clase 69) 
» • (grupo VII, clase 75). 

Mención honorífica (grupo V, clase 43) 
» • (grupo VII, clase 66). 

Con sobrada razón en vista del éxito halagüeño obte- 
nido por el Sr. Seoane en este Universal Concurso al que 
afluyó lo más selecto del mundo en ciencias, industrias, 
artes, etc., nuestro Comisario de la sección Española 
escribió lo siguiente: 



D.gitizecbyG00glc 



D. VÍCTOR LÓPEZ SIOAMB 337 

Hay un timbre al margen que dice: «ExposícióD Uni- 
versal de 1878. Comisaria delegada de España.* 

Con esta fecha digo al Excmo. Sr, Presidente de la 
comisión general española lo que copio: «De todos los 
expositores que han concurrido á la Exposición Universal 
de París, D. Víctor López Seoane, doctor en medicina y 
jurisprudencia, es el que más premios ha obtenido, el que 
más se ba distinguido, el que presenta pruebas no sólo de 
su amor al desarrollo de la ciencia y de la Agricultura, 
sino de una grande inteligencia y capacidad. Siete pre- 
mios ha obtenido por sus colecciones de muestras graní- 
ticas, de maderas, de materiales, de legumbres, de cerea- 
les, de reptiles y de bebidas fermentadas. El caso es raro, 
porque no ha quedado un solo producto sin premiar de los 
que este expositor ha presentado, lo cual prueba la inteli- 
gencia del que los exhibe y la refinación de los productos. 
Según mis noticias, es el único caso que ha sucedido en 
todas las naciones, y es deber mfo llamar la atención 
de V. E. (como la del Sr. Ministro de Fomento) sobre 
este hecho, porque roe consta que tanto V. E. como el 
Sr. Ministro saben hacer justicia y están afanosos de pre- 
miar el mérito donde quiera se encuentre. Entiendo que 
el Sr. D, Víctor López Seoane merece ser objeto de 
alguna distinción especial por lo que ha contribuido á dar 
lustre á su país en las clases 43-44-66-69-73-75 y 83 del 
programa donde se ha presentado, y entiendo también 
que un agricultor científico y práctico como el Sr. Seoane 
es digno de ocupar la primera vacante que ocurra en la 
provincia de )a Coruña como Comisario regio de Agri- 
cultura, Industria y Comercio. Dígnese V. E. acoger con 
la benevolencia con que siempre lo hace estas declaracio- 
nes de la Comisaría delegada. Lo que tengo el honor 
de trasladar á S. E. para su satisfacción. Dios guarde 
á V. E. muchos aflos. París á 6 de Enero de 1879.— 7. Emi- 
lio J4 Saiiioí. — Sr. D. Víctor López Seoane.* 



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238 HOMENAJE J 

Especificación de los objetos premiados: Gnmtos, men- 
ción honorífica.— Aíaáíwi, medalla de 'pXaXn.—MArmoUs y 
aiabastros, mención honorífica. — Cerealti, medalla de bronce. 
Legumbres variadas, medalla de plata.— Bebidas fermentadas, 
medalla de bronce.— Colección de reptiUs, medalla de plata. 

1878. Exposición local de la Corona: 

Medalla de oro por un carnero y dos ovejas, raza 
churra, (cuarta generación) aclimatados en Gali- 
cia por el expositor. 

Medalla de plata por colección entomológica. 

1879. Academia Nacional Agrícola, Manufacturera y 
Comercial de París: 

Medalla de 1.^ clase por maderas de Galicia. 

1888, Exposición Universal de Barcelona : 

Medalla de plata por colección de maderas de Galicia. 

1889. Exposición Universal de París: 
Medalla de oro (grupo VII, clase 70-71). 
Medalla de plata (grupo V, clase 42). 

» » » (grupo VII, clase 67). 

1896. Exposición regional de Lugo: 

Medalla de oro por colecciones de Historia Natural y 
maderas de Galicia. 

El motivo de concurrir á esta última Exposición fué, 
según nos escribió en carta de 15 de Octubre de 1896, el 
ver que sólo su Herbario formaba la sección de ciencias. 
'Entonces, gallego de raza, me dije, en verdad que es indig- 
no no hacer algo por mi país; y bastante enfermo como 
me encontraba regresé de prisa á Cabanas y he entresa- 
cado lo más decentito, pues todo tiene las huellas del 
tiempoy allá remití 32 cajas de insectos (12de mariposas), 
de 60 i 70 envases de mamíferos, reptiles y peces en 
alcohol y 2 grandes cuadros con unas 200 maderas de 
Galicia». 

Las colecciones de que acabamos dehacer mención eran 
sólo restos de las magníficas que en su larga vida habla 
reunido. Le indujeron á desprenderse de ellas varias 
razones; por una parte su afán porque las ciencias progre- 



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D. VÍCTOR LÓPEZ SEOANB 339 

sarán en los diferentes ramos A que correspondían los 
materiales por él acopiados, depositándolos en los grandes 
Museos donde los especialistas pudiesen examinarlos con 
la holgura que él no tenía, agobiado por la estrechez del 
tiempo, por el exceso de trabajo y por otras ocupaciones 
que le obligaban & desenmarañar asuntos complicados 
administrativos de su casa. Por fin no contribuyeron poco 
al mismo resultado los desengaños sufridos, las ingratitu- 
des de los hombres & quienes generosamente servía. «Mis 
colecciones, nos dice en carta de 5 de Abril de 1896, están 
ya dispersas por los museos de Europa y Estados Unidos. 
Tengo mis hijitos; he recibido de Dios estos ángeles 
dechados de virtudes y con ellos el mandato de conciencia 
de velar por sus intereses que hoy más que nunca en 
que las ideas pervertidas han invadido las creencias me 
obligan á estar atareado de ocho de la maOana á ocho de 
la noche con ligeros intervalos de descanso.... No lamento 
el tiempo pasado en cuanto me proporcionó la dicha inefa- 
ble de admirar las obras de Dios, pero sí el haber sido 
tan pródigo é inocente hasta la candidez con tanto sober- 
bio é ingrato.* *He regalado, nos escribe en otra carta, 
todas mis colecciones, excepto la de plantas, que por 
abandono está casi perdida. 

■Materialmente inundé de buenas cosas los museos de 
Europa, sobre todo aquellos que como los de Londres, 
París, Berlín, Bruselas, Ginebra, San Petersburgo, etcé- 
tera, en realidad habían correspondido bien y lealmente, 
por último, acordándome del museo de Lisboa, remitíle 
una magnifica colección de reptiles y batracios europeos, 
más de 300 ejemplares, muchos de los cuales no poseía el 
museo, según los Sres. Barbosa du Bocage y Bettancourt 
Ferreira confesaron .» 

Los museos patrio'; recibieron asimismo valiosos 
donativos de la generosidad de nuestro amigo, el de Cien- 
cias Naturales de Madrid de Anfibios y reptiles, el de 



íobyCoO^^lc 



340 UOHENAJB í LtNNEO 

Santiago de reptiles y Batracios, el de Sevilla de rep- 
tiles y otros objetos, lo propio que los Institutos de la 
Corufla y Pontevedra; el nuestro del Colegio de la Guar- 
da le es acreedor á una hermosa colección de algas. 

El trato franco y leal con los Señoras Willkomm y 
Lange duró toda la vida y numerosas remesas de plantas, 
sobre todo gallegas, iban frecuente á parar á manos de 
los dos renombrados botánicos, el primero de los cuales 
le dedicó la especie Stnatula SeoanH Wk. Otros naturalis- 
tas le rindieron semejante tributo dedicándole el Dorcadüm 
StMtui, Cebrío Seoatui, etc. Pero ¡cuántas y cuántas especies 
no fueron publicadas en España y en el extranjero reco- 
gidas con tan penosas fatigas por el Sr. Seoane sin men- 
cionar siquiera su nombre! Y se dio el caso de que en su 
larguísimo viaje de que antes hemos hablado, visitando 
los museos de Europa, al entrar en uno de ellos y apre- 
surarse á contemplar la gran coUccíóm it insectos que él 
había regalado años antes, vio sí que esta lucia sin des- 
doro entre las mejores, pero como donativo de... y no era 
el nombre de su antiguo dueño. Fácil es comprender la 
amargura que este desencanto derramó en el alma noble 
y desinteresada de quien hizo un acto de grají despren- 
dimiento esperando en justicia cuando menos gratitud. 

Tal es en breves rasgos la labor científica de nuestro 
ilustre y bondadoso amigo, quien cultivó con ardor y 
verdadera pasión las ciencias naturales imponiéndose 
al propio tiempo inmensos sacrificios, sostuvo dignamente 
la representación de España en el mundo científico, devo. 
rando sinsabores hijos de la ingratitud, supo sobreponerse 
ú. ellos y adorar las trazas de la divina Providencia que 
todo los ordena y dispone en las maravillas de la natura- 
leza como los acontecimientos humanos á su gloria y bien 
del hombre. 

SaUaaar ferino, S. J. 



D.gitizecbyG00glc 



FlCURA 31 

D. Laureano Pérez Arcas O 



t ACió este naturalista en Requena, el 4 de Julio 
; de 1824 y fueron sus padres D. Eusebio Pérez 
Morrea y D.' María Antonia Fernández 
Arcas. Fueron su hermano mayor, D. Antonio, Licencia- 
do en Derecho, dignísimo ecónomo por espacio de muchos 
años en la parroquia de San Sebastián, de Madrid, y sus 
tíos D. Juan Arcas, coadjutor de la Parroquia de Reque- 
na, D. Pedro Juan, artillero, que murió prisionero en 
Francia por defender & Zaragoza contra las tropas de 
Napoleón y D. Juan Fernández Arcas, Deán de la Facul- 
tad de Sagrados Cánones de la Real Universidad de 
Alcalá de Henares. 

(I) Lo) dalo* de mik noo bioirárto titAn loreadoa principalmente de 
la bioirana pdblicada por el Sr. Maninei y SAez en las Acia» de la SaeUáad 
ftfOílo» dt HMoHa Xalural. 



D.gitizecbyG00glc 



34^ HOUENMK a LINMEO 

Al cursar la lengua latina en mucho menos tiempo del 
que ordinariamente se empleaba, demostró gran aptitud 
para el estudio de las lenguas y mucho más cuando algu- 
nos años más tarde, aprendió con gran facilidad el francés, 
inglés y alemán. 

Siguió en Madrid los estudios de Derecho al lado de 
su hermano D. Antonio; pero su afictón á las ciencias 
naturales, que fomentaba con repetidas visitas al Real 
Gabinete de Historia Natural y al Real Jardín Botánico, 
le decidió á dedicarse con predilección á ese estudio. 

Fué nombrado, por Real orden del 17 de Diciembre 
de 1843, Ayudante de la Cátedra de Zoología del Museo 
de Ciencias Naturale-S, cargo que desempeñó muy á satis- 
facción del entonces catedrático de Zoología limo, señor 
D. Mariano de la Paz Graélls. 

En 28 de Septiembre de 1845, se le nombró Catedrá- 
tico interino de Zoología en la Facultad de Filosofía de 
Madrid; recibió el grado de Licenciado en Ciencias el 
!0 de Junio de 1846, el de Doctor el 2 de Julio del mismo 
año y el de Regente de primera clase en Filosofía, sección 
de Ciencias, en 30 de Enero de 1847. Obtuvo por oposición 
en propiedad la Cátedra de Zoología en 11 de Abril 
de 1847. Andando el tiempo le fué concedida la categoría 
de término; desempeñando el Decanato de la Facultad. 
En 12 de Febrero de 1848 obtuvo el grado de Licenciado 
en Jurisprudencia, cuyo estudio no abandonó al dedicarse 
al de las Ciencias Naturales. 

Exacto cumplidor de los deberes de Profesor, dedicóse 
con gran asuidad á los estudios zoológicos, principalmente 
al de los insectos, conchas y peces, á pesar de las muchas 
dificultades que tenían que vencer los que en este tiempo 
se dedicaban á tales investigaciones. 

Mantuvo correspondencia con los más notables natu- 
ralistas extranjeros y nacionales que le consideraban 
como notable y sabio cultivador de estos difíciles estu- 



D.gitizecbyG00glc 



D. LAUREANO PERXZ ARCAS 343 

dios, reconociendo que las ciencias naturales deben no 
pocos progresos y descubrimientos á nuestro biografiado. 

Fué nombrado auxiliar de la sección zoológica de la 
Comisión del Mapa geológico y terminados los trabajos 
de la Comisión continuó formando colecciones de coleóp- 
teros, conchas y peces, haciendo A sus expensas muchas 
expediciones de investigación. 

Formó parte de la expedición que en 12 de Junio 
de 1860 organizó en Besanfón la Sociedad entomológica 
de Francia, con el objeto de conocer las colecciones 
francesas. 

Fué honrado con muchas y merecidas distinciones, 
entre otras la de ser miembro honorario del colegio de 
Farmacéuticos de Madrid; de las sociedades entomoló- 
gicas berlinesa y francesa; de la sociedad imperial zooló- 
gica de aclimatación; correspondiente de la sociedad 
zoológica de Londres; miembro de la sociedad Itnneana 
de Lión y socio de la Academia de Ciencias ulisiponense 
de Pedro V; correspondiente extranjero de la Academia 
Real de Ciencias de Lisboa; corresponsal de la Real 
Sociedad económica de la Habana; socio titular fundador 
de la Antropológica espaQola; de la sociedad zoológico- 
botdnica de Viena; académico numerario de la Real Aca- 
demia de ciencias exactas, físicas y naturales; correspon- 
diente de la Real Academia de Ciencias naturales y Artes 
de Barcelona y de la Sociedad entomológica belga y de 
la mejicana de Historia Natural; miembro honorario de 
la sociedad entomológica suiza. En 1857 al constituirse 
como independiente la Facultad de Ciencias fué nom- 
brado Secretario y en 2 de Octubre de 1890 fué nombrado 
Decano de Ciencias. Aparte, por iniciativa suya se fundó 
en 1871 la Sociedad española de Historia Natural y el 
16 de Marzo de aquel año fué nombrado fundador de la 
citada Sociedad. 

Se distinguía el Sr. Pérez ,\rcas por una gran modcí.- 



D.gitizecbyG00glc 



^ HOUEMAJB k UNKfeO 

tia, como lo probó bien á las claras cuando habiendo 
manifestado la Junta de profesores del Gabinete de His- 
toria Natural al Sr. Ministro do Fomento su deseo de que 
se le concediera la Gran Cruz de Isabel la Católica, en 
agradecimiento á su levantada conducta al regalar al 
citado Gabinete su hermosa colección de coleópteros, 
gestionó cerca del Director de Instrucción pública &. fin 
de que no pusiera £l la fírma el Real Decreto, para evi- 
tarle el disgusto de rehusar la condecoración que tenia el 
propósito de no aceptar. 

Publicó en 1861 la primera edición de sus EUtwntos de 
Zoología, libro que el Real Consejo de Instrucción declaró 
de texto y lo consideró como de mérito para poder ascen- 
der su autor en el profesorado. 

Además publicó múltiples monografías, describiendo 
Variadas especies entre otras el Cj^toniis cupnovina coleóp- 
tero del Moncayo. Fuéronle dedicadas muchas otras, 
como el SteropUurut Pertzi, FenmUt, ele. 

Murió en su ciudad natal rodeado de su familia, 
confortado con los auxilios de la Religión que él mismo 
pidió y con la dulce paz del que muere cristianamente. 



Jesús GomJji. 



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ExcMO. Sr. D. Mariano de la Paz Graélls 

(Clisí envUdo par »a fRoillia]. 
I 

Ra memoria de este insigne naturalista es una 
f de las más interesantes por lo mucho que tra- 
* bajó en pro de las ciencias naturales, especial- 
mente en Botánica y Zoología; que fueron sus aficiones 
predilectas. 

El Sr. Graélls dedicó su larga vida de lleno al estudio 
y al trabajo. 

Nació junto á TrÍcÍo, en 24 de Mayo de 1809. 
Cursó la carrera de Medicina, que ejerció algún tiempo 
en Barcelona con entusiasmo y abnegación, puestas & 
prueba en circunstancias tan críticas para la capital de 
Cataluña como la invasión del cólera en 1835, pero lo que 
constituyeron sus aficiones predilectas fueron la Botánica 
y la Zoología; porque fué im verdadero naturalista. 



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346 HOMENAJE A LINNEO 

La vocación al estudio de las ciencias naturales, la 
experiencia, la observación constante y el trabajo asiduo, 
cimentaron sólidamente el conocimiento de los seres orgá- 
nicos. Llevado de esas aficiones, ora solo, ora con sus 
camaradas y discípulos y también á las veces acompaña- 
do por naturalistas extranjeros de gran nombradia, que 
írecuentaban su trato y con él cambiaron amistosa corres- 
pondencia, hizo repetidas excursiones por diversas 
comarcas de la Península, aportando con ellas muchos y 
muy interesantes datos para la fauna y flora españolas, 
singularmente con el descubrimiento y descripción de 
varias especies nuevas ó hasta entonces mal conocidas, 
así del reino animal como del vegetal; como indicaremos 
en el segundo párrafo. 

Graélls escribió varias obras. Entre las que más 
sobresalieron, son: en 1862 publicó su Manual de Piscicul- 
tura; trabajos prácticos, relativos á la pesca marítima, 
á la ostricultura, & la PkylUxtra vaslalñx, etc., todos favo- 
rablemente acogidos, y algunos laureados, en España y 
en el Extranjero. La obra Maslodologla ibirica, es la más 
voluminosa y la última que se publicó, pero no es, ni 
mucho menos, la que escribió mejor. 

Su reputación trascendió asimismo, como no podía 
menos de suceder, á las esferas administrativas. Confia - 
roQSele distintas comisiones técnicas, en cuj'o desempeño 
mostró otras tantas veces su celo y erudición; tuvoasiento 
en la alta Cámara, en el Consejo de Agricultura y en el 
de Instrucción pública, y además fué nombrado Director 
del Museo Nacional de Madrid, cuyo cargo desempeñó 
el Sr. GraéIIs con gran asiduidad; pues según palabras 
de uno de sus sucesores en dicho cargo, el Sr. GraéIIs fué 
verdadero naturalista y uno de los mejores directores 
del Museo, por el celo que mostró por su cuidado y con- 
servación, por la mucha correspondencia que mantenía 
con insignes naturalistas referentes A los asuntos de 



D.gitizecbyG00glc 



t>. Mariano de la paz gra£u.s 347 

Museo, que tan dignamente dirigió por espacio de va- 
rios años. 

Con tales antecedentes explícase bien, que el nombre 
de Graélls figurara, ya con la categoría de Socio honora- 
rio, ya con la de Individuo de número ó Corresponsal, en 
más de treinta Corporaciones científicas, nacionales y 
extranjeras, tales como la Sociedad Imperial de Af^ricul- 
tura y Botánica de Moscou, la HelvCtica de Ciencias 
Naturales, la entomológica de Francia, la de Ciencias y 
Artes de Barcelona. Fué fundador y académico <2c la Real 
Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales de 
Madrid y A ella perteneció por más de medio siglo. 

Graélls, en suma, fué un verdadero sabio, un ciuda- 
dano modelo, un cristiano ejemplarísimo, y un cumplido 
caballero. Su recuerdo vivirá largo tiempo, entre Jos que 
tuvieron ocasión de conocerle, no sólo por las obras que 
nos ha legado, sino también por los méritos que se captó 
entre sus amigos y conocidos. Haciendo justicia á hi;.s 
preclaros conocimientos hemos tenido el gusto de ponerlo 
como gran figura entre los naturalistas españoles poste- 
riores i Linneo. 

II 

Muchos fueron los estudios originales de Graélls, 
alcanzando celebridad .su memoria sobre los cetáceos, en 
la cual divide las Ballenas, en tresgrupios: Bala;na, Megap- 
tera y BaUenoptera. 

Aunque esta fué muy importante, con seguridad que 
la Entomología y Botánica le dieron más nombradla. En 
la primera, describió no pocas especies de Coleópteros, 
Ortópteros y Neutópteros. Suyo es el género Pj^cHoga- 
Ur, de los más típicos, entre los Ortópteros de nuestra 
península. 

La creación del Género GratlUía Grotc, I^^'"■(l, es uno 



D.gitizecbyG00glc 



34^ HOUBNAJE k LIKNSO 

de tantos homenajes que ie tributaron sus amigos y admi- 
radores. Se creó para la singular especie Saíunúa habella 
GraéUs. 

El hallazgo de la Saturnia IsaheÜa fué uno de los que 
alcanzaron & Graélls mayor nombradla, no solamente por 
ser la conquista mejor y mayor en Lepidópteros del 
siglo XIX de España y acaso de Europa entera, sino por 
la creación de un género nuevo que lleva su nombre 
(lámina 21). 

Es digna de recordarse la dedicación que hizo GraéUs 
de esta especie: 

AL AOGUSTO NOHBRS DB •. M. LA RBIHA 

BO^A ISABSL SIGUHDA 

MlH «U HpBlu litanli, Mm rtrrtitiliité ti liripi It li ImKi i \u ysiam li 

lilla, LDIl. mili, lili I tIruliiIiHtiH HiHiiilllw iHli iitttn. 

Se encontró por primera vez en el Pardo, cerca de 
Madrid, y después en bastante abundancia en la sierra 
de Albarracín. C 



III 



Para terminar la reseña biográfica de tan insigne natu- 
ralista, bástame decir dos palabras acerca de su enérgico 
carácter y de su cristiana muerte. 

El Sr. Graélls, á despecho de la edad, logró conservar 
hasta última hora el vigor y la inteligencia de la juven- 
tud, y unió en su vida los entusiasmos del patriota des- 
interesado con la perseverancia del investigador tenaz; la 
bondad del misericordioso con la autoridad del convencido; 
la cordialidad del amigo con la gravedad del maestro, y 

(I) Rerlcnlemenlc parece que U h> encontrado el R. P. Unrcet n) 
^iricle (L<rid«). 



D.gitizecbyG00glc 



HOMENAJE A LINNEO. SOC ARAG. DE CN. 



GRAELLSIA ISABELL/^ GRAELL5 



.Goot^lc 



D.aiiiz.owGoogle 



D. MAtUAMO DE LA FAZ GRAÉIXS 35I 

la tolerancia del sabio con la ñrmeza del creyente sincero: 
sin que, como profundo conocedor de la sociedad en que 
vivía, fuese jamás intransigente con nadie ni con nada, 
por lo cual nunca hizo inoportuno alarde de su profundas 
convicciones religiosas, que tanto le ayudaron para sobre - 
llevar terribles penas y vivir tranquilo en su hogar, con 
fe en su Dios, caridad para el prójimo y esperanza en 
otra patria mejor que este mísero valle de lágrimas por 
donde peregrinamos. 

Un rasgo hay en la vida del Sr, GraéIIs que prueba su 
carácter y vigor juveniles. En los aflos en que tuvo á su 
cargo la cátedra de Anatomía y Fisiología comparadas, 
que fueron más de 61; no empleó ni un solo día el coche, 
sino que se iba á pie á la cátedra y el día antes de morir 
fué á pie y expuso la lección y al llegar á casa murió de 
un síncope ó ataque que le dio; pero no de enfermedad; 
en el día 14 de Febrero de 1898, á la edad de 89 años. 

A lo expuesto, suficiente para dar idea de lo mucho 
que valía el Sr. Graells, agregaré, para completar la 
borrosa é imperfecta memoria de naturalista tan ilustre 
el soneto que á su muerte escribió el Sr. Cortázar, O 
Cual todo ser naciste condenado 

A tenaz y mortífero combate, 

En el que no hay victoria ni rescate 

Para domar al tiempo porfiado. 
No obstante, luchador afortunado 

Fuiste de tal contienda en el embate, 

Como peñasco inmoble que rebate 

Oleaje de mar descadenado, 

Pues diez y ocho lustros ven tu empeño. 

De excepcional vigor, porque se agrande 

De la verdad el tiempo, y sea el dueño 

?ue solo á los humanos rija y mande, 
al cansarte de mundo tan pequeño 
Te refugias en Dios, lo único grande. 

florencio Sa/amero. 

(1) De an biasrafla hemos tomada no pocaí noiiclai de utas plglna*. 



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352 HOMENAJE k LINNEO 

Añadimos los siguientes datos comunicados por don 
Luis Mariano Vidal, de Barcelona. 



Figura 33 

ExcMo. Sr. D. Mariano de la Paz Graélls, 

(ClUá ae D. LnJi Mariano Vidal). 

Naciú en Barcelona en 24 Mayo 1809. 

En 1837 fui nombrado Catedrático de Zoología del 
.Musco de Ciencias Naturales de Madrid, y dos aftos antes 
había sido electo por unanimidad, miembro de la Real 
Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Fué con 
M. Geopoi y otros naturalistas de Europa, fundador de la 
Sociedad de aclimatación de Francia, y resucitó en 
-Madrid los parques de aclimatación en el Jardín Botánico 
y Casa de Campo, que la revolución del 68 hizo des- 
aparecer. 



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DE LA PAZ GRAÉLLS 353 

Fué el primero que introdujo en España la piscicultura 
y la Ostricultura, y á él se deben los reglamentos para la 
propagación de los mariscos, de 1876 y 1885. 

Publicó un gran número de obras y memorias, de las 
que se enumeran á continuación sólo algunas importantes: 
Indicatio plantarum novarum aut nondum recticogni- 

tarum quas in pugillo primo descripsit iconibusque 

iilustravit. 
Aplicación de la Historia natural al Arte Militar. Las 

palomas en la Guerra, 
Aquicultura. Estudios y observaciones sobre los estableci- 
mientos piscícolas, ostrícolas, de crustáceos y me- 
jillones. 
Ramilletes de plantas españolas escogidas por el Doctor 

D. M. de la P. Graélls. 
Manual práctico de piscicultura, ó prontuario, etc., etc., 

escrito de orden de S. M. el Rey. 
Memoria que comprende los trabajos hechos en 1855 por 

las diferentes secciones de la Comisión encargada de 

formar el Mapa Geológico de la provincia de Madrid y 

el general del Reino. 
Catálogo de los moluscos terrestres y de agua dulce de 

España, y descripción de algunas especies nuevas ó 

poco conocidas de la Península. 
Description de deux varietés nouvelles de la Cicindiia 

campestris. 
Description de quelgues coléoptéres nouveaux de la faune 

céntrale de 1' Espagne. 



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Figura 34 
D. Serafín Uhagón 

^faeíó tu Bilbao ti 23 dt Seplitmbrí de Í84S 
Murió en Madrid el S de Mayo de 1904 



Formóse en la escuela de Pérez Arcas y fué coleop- 
terólogo distinguido. 

sus publigkcidnes principales 

Descripciones de coleópteros. 1872. 

Especies nuevas del género Bathyscia. 1881. 

Ensayo sobre las especies españolas del género Cho- 

levse. 1890. 
Nota sobre las especies españolas del género Blapi. 1892. 
.... ... Pimelia. 1893. 

Ensayo sobre los Af alaquiaos de España. 1900. 

Revisión de las especies españolas del género Zabna, 

(postuma). 



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Ilmo. Sr. Dr. D. Juan Vilanova y Piera 
Nota blo-blblÍogF¿ñea 



Su VIDA 

k STE insigne escritor nació en Valencia, en 5 de 
f Mayo de 1821, siendo bautizado en la Parro- 
quia de los Santos Juanes. Estudió con aprove- 
chamiento hasta la Licenciatura las carreras de 
Medicina y Ciencias, en aquella Universidad, que ¡lustra- 
ron, entre otros, en dichas Facultades, Gimeno y Collado, 
Cavanilles y Orfila. 

Establecido en la Corte, donde se doctoró en Ciencias, 
ganó al poco tiempo, y por oposición, la plaza de Ayu- 
dante del Museo de Historia Natural, y después, la 
Cátedra de esta asignatura en la Universidad de Oviedo. 
Dedicado al estudio de la Geología, ciencia relegada 
entonces en España á los Ingenieros de Minas, logró que 



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356 HOMENAJE k LINNBO 

el Gobierno lo pensionase en París y Freiberg, (Sajonia), 
donde brillaba el ilustre Werner, á cuya Cátedra asistió. 
Permaneció en el extranjero hasta 1852, en que volvió á 
Madrid, inaugurando, en 24 de Febrero de dicho aflo, la 
Cátedra de Geología y Paleontología, nuevamente creada 
en la Universidad Central. Al dividirse aquélla en dos 
en 1873, retuvo la segunda que explicó hasta su muerte. 
Recogió en sus citadas excursiones, ciento cincuenta 
cajones de fósiles y rocas, con los que enriqueció el Museo 
de Historia Natural de Madrid. 

La afición predilecta de Vilanova eran los viajes cien- 
tíficos. Recorrió gran parte de España, y, como dice en 
su artículo el «Diccionario Enciclopédico Hispano Ame- 
ricano' de Montaner y Simón, «con un saco á la espalda y 
con el martillo en la mano, exploró las rocas, horadó el 
suelo, trepó las montañas, bajó á los valles, atravesó los 
ríos, registrando las entrañas de la tierra y siguiendo en 
ellas, paso & paso, la evolución del planeta.» Asistía por 
los veranos, á los Congresos científicos, donde quiera que 
se celebrasen, visitando toda Europa, excepto Rusia y 
Turquía y además la Argelia, tomando parte en la dis- 
cusión de todos los adelantos de la Ciencia, y divulgando 
los más recientes descubrimientos en los periódicos, en 
especial «LasProvincias», de Valencia, del cual fué asiduo 
colaborador. En Suiza lo llamaban sus colegas k fiíUl 
Vilanova. 

Amigo constante de su país, contrajo matrimonio en 
Valencia, con la hija del distinguido médico y botánico, 
Dr. Pizcueta, Rector y honra de aquella Universidad. 
Visitaba todos los veranos con su familia á Valencia, i 
la que tuvo siempre gran cariño. Como el P. Secchí 
Pasteur y Lapparent, demostró gran adhesión á la causa 
católica; siendo sus ¡deas conservadoras en política, si 
bien apenas figuró en dicho campo. 

Agobiado por la edad y el trabajo excesivo, falleció 



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D. JUAN VILANOVA V PIERA 357 

en Madrid, el 7 de Junio de 1893, siendo sepultado en la 
Sacramental de San Isidro, en cuyos cerros inmediatos 
descubrió la existencia del hombre fósil. 



Fisura 36 

El Dr. D. José Pizcueta 

(Cll*¿ del Sr. GnftMn, de Valencia). 

Estaba condecorado con la Encomienda de Carlos III, 
con la Orden italiana de la Corona de Hierro, y la danesa 
del Danebrog. Sus títulos científicos eran ¡numerables y 
de todas las naciones. Entre los españoles reunía los de 
Académico numerario de las Reales Academias de Medici- 
na, de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y de la His- 
toria, y socio fundador de la Española de Historia Natural. 

¡Descanse en paz el ilustre é infatigable Geólogo y 
Paleontólogo Dr. Vilanova, apóstol de la Ciencia, é intro- 
dnctor en Espada de los estudios prehistóricos! 



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358 HOUBKAJE Á UMHEO 



Sus OBRAS 



Por espacio de treinta y tres años (1860-93), publicó 
Vilanova infinitas obras docentes sobre Geología, Geo- 
grafía é Historia Natural, y dedicadas á propagar la Pre- 
6 Proto-Historia, ciencia enteramente nueva en España. 
Cumpliendo con mi misión de biógrafo, presentaré de 
ellas, una lista, sí no completa, cosa difícil de conseguir, 
lo más aproximada posible. Al efecto, agruparé sus 
producciones en las cuatro divisiones siguientes: 

1.' sEootóM. tttu [fHnlti It ttrUtt liNtlIiii fin 

1." Mamal de Geología^ 1860-61, Dos tomos y Atlas, 
en 4." mayor, obra premiada en público certamen por la 
Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. 
Este interesante tratado, de ameno estilo, quizás el pri- 
mero en su género, en España, fué considerado por la 
revista francesa Le PoUbilion, como la mejor de sus obras. 
No obstante los adelantos posteriores de la Ciencia, 
aún es consultado con [fruto. En 1872 dio el autor en un 
tomo en 4." mayor, un «Compendio» del citado libro . 

2.' Origen, Naiitralexa y Antigüedad del hombre. 1872. Un 
tomo en 4." mayor. 

En esta hermosa obra, no inferior en mérito é impor- 
tancia á la anterior, echó los cimientos á la Prehistoria, 
refutando las doctrinas evolucionistas de Owen, La- 
marck, Darwin y Mad. Royer, y tratando de conciliar el 
«Génesis» con la ciencia. Dado el carácter más general 
de este libro, hizo gala en él de un estilo correcto y ele- 
gante, sin desnaturalizar por ello, su materia docente. 

3.* LaCnaeiÓH, Historia Natural. 1872-76. Ocho tomos 
infolio. Obra publicada con gran lujo, y profusión de 
lancinas en color y grabados por la casa editorial de 



D.gitizecbyG00glc 



D. JUAtt VILAMOVA V PIERA 359 

Montaner y Simóa, de Barcelona. Sirvió de base á este 
colosal monumento científico, la completa «Zoología» del 
doctor alemán Brehm (seis tomos) que tradujo Vilanova, 
quien asumió la dirección y escribió la «Geología y Pa- 
leontología*. D. Francisco M." Tubino se encargó de la 
•Antropología», el Sr, Costa (de Barcelona) de la «Botá- 
nica», y D. Antonio Orio, déla «Mineralogía». Es sin 
duda alguna, la obra mejor de consulta en su clase, que 
se ha publicado en nuestro país, y compite con las 
mejores del extranjero. 

4.' Atlas Geográfico -Universai. Un tomo infol. 1877, 
Barcelona, Montaner y Simón. Esta obra presentada lujo - 
sámente y con hermosos mapas, grabados por el alemán 
Otto Naussel, del Instituto «Perthes», de Gotha, es en mi 
pobre concepto, la más completa de Vilanova, por la 
abundancia de datos y la galanura de la forma. En ella 
aparece su personalidad bajo otro aspecto, apenas conoci- 
do, el de distinguido geógrafo, no inferior á Malte-Brun 
y á Reclús. ¡Lástima que dicho libro por su gran tamaño 
y excesivo coste, no pueda ser nunca popular! Quizá per- 
sonas peritas pudieran hacer de él, un provechoso «Com- 
pendio». 

5." Ensayo da Diccionario geológico español-francés, (1884, 
un tomo en 4.° mayor). Curioso vait^mecum para los 
dedicados á estos estudios. 

6," Elementos do Historia Natural. Trad . de G, Delafosse. 
(1875. Un grueso tomo en 8." París., Lib.de Hachette). 
Distingüese esta obrita, adornada con muchas vifletas, 
por su carácter docente. 

7.' También tradujo la conocida obra La Creación, 
de Edgardo Quinet, (dos tomos, 4.°} sin que podamos 
precisar el aflo. 

8.' Tomo 1." de la Historia de España, publicada por la 
Real Academia de la Historia, bajo la dirección del Exce- 
lentísimo Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo. Prolokis- 



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360 - HOUENAJE k LINMSO 

toña española, 1892. Un grueso tomo en 4." mayor) con la 
colaboración de su compañero de Academia, el Excelen- 
tísimo Sr. D. Juan de Dios de la Rada y Delgado. Este 
interesante libro, perteneciente á dicha lujosa «Historia*, 
viene á ser el resumen [de las investigaciones prehistó- 
ricas de Vilanova, en España. 

Como quiera que en dicha obra intervinieron escrito- 
res de tan altos vuelos, como los Sres, Cánovas del Cas- 
tillo, F. Guerra, G. Arteche, Danvila, etc., empleó su 
autor en ella, un estilo más florido y elegante, que en las 
demás. 

2." sEoctóN. Ikru ItlFTlIn lltlIfllHI, It IfllHdfl 

1." Gíotogía aplicada á la Agricultura y ariet industrialts, 
(1879, un tomo en 4.°) 

2." Teoría y práctica de Poíos artesianos, (1880, un tomo 
en 4.°) Tratados de mucha utilidad 3- que, habiéndose 
agotado, convendría reimprimirlos. 

B.^ SECCIÓN. Ikni (IhIÍIIhi rqliHlii 

1." Memoria geognóstica- agrícola de la provincia deTenul, 
(1863, un tomo infolio), obra publicada á expensas del 
Estado, siendo Presidente del Consejo de Ministros, 
el Excmo. Sr. Marqués de Mirafloros. 

2." Memoria geagnóstico-agñcola de la provincia dt Castellón, 
Premiada por la Real Academia de Ciencias, (1889, un 
tomo en 4." mayor). . 

3.^ Memoria geognóslicb-agricola y proíokistiriea de ía pro- 
vincia de Valencia, (18")3, un tomo en 4." mayor). Obra pos- 
tuma, en la que colaboró el discípulo del autor, y á la par 
ilustre astrónomo, Sr. Landcrer. 

Dejó también inéditos muchos materiales para la 
Memoria geológica de Alicante. 

Contienen estas preciosas Memorias la descripción 
detallada de dichas provincias, recorridas á pie por el 
autor, en toda sií extensión, con abundantísimos datos de 



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D, JUAN VILANOVA Y PIBRA 361 

la constitución y accidentes de SU suelo, clima y produc- 
ciones; llevando además grabados en acero, de fósiles y 
objetos prehistóricos y primorosos mapas trazados por el 
insigne geógrafo Sr. Coello. 

4.* SECCIÓN. Htit tltililiii-llttrulu lliíjti } (iifrtuí iÍmIIDih) 

1." Viaje á Dinamarca y Suecia. En colaboración con el 
Ilustrisimo Sr. D. Francisco M." Tubino {1869, un tomo 
en 4." mayor). Esta fud la primera vez que Vilanova acu- 
dió A un Congreso científico en representación de España; 
y dado su carácter oficial fué muy obsequiado por aque- 
llos soberanos, concediéndole el de Dinamarca, la Cruz 
del Danebrog. En esta obra, quizás la más completa de 
la sección, no se limitó el autor á la parte cicntffica, sino 
que describió también las fiestas palatinas, A que fué 
invitado, }• los usos y costumbres de aquellos apartados 
países. 

2." Congraos citntíjim de Chalons, Berna, etc., (1884). De 
Ztirick, Roma, ele, (1888). De Ginebra y Nancy. (1890). De Fri- 
burgo, Milán, etc., (1892), (cuatro tomos en 4.") 

3." Congresos médicos de Amberes y Pentse, (1887). Con- 
greso ó conferencia de Higiene y Demografía de Viena, 
de 1887-1889. 

Congreso de Higiene de Londres, (1891), (tercer tomo en 4.°). 

El biógrafo de Vilanova, Sr. Fernández Caro, que 
califica á aquél, de «escritor ameno y correcto», y su pala- 
bra, de fácil y elegante, da gran importancia á las obras 
de esta sección, á las que designa con el nombre de 
«miscelánea científica, literaria y artística>; puesto que en 
ellas Tno se ve sólo al estirado sabio, apartado de todo 
humano comercio, sino al hombre de sociedad y al turista 
inteligente, que con espíritu observador y critica sagaz 
emite su opinión sobre monumentos é instituciones; 
debiendo figurar por lo tanto, en la biblioteca de todo 
hombre de gusto. 



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362 HOMENAJE k LIHNEÓ 

5.* BECOIÓM. Illltlll 
(Dlscnnos de apettarH y recepción, Conferenciai s Lecciooea,} 

1." Lección inaugural del Curso de Paleontología, en el 
Museo de Historia Natural (1873). 

2° Discurso áe recepción en la Real Academia de la Historia, 
al cual le contestó clExcmo. Sr. D. Antonio Cánovas del 
Castillo, Presidente del Consejo de Ministros (17 de 
Enero de 1875). 

3." Protohistoria Americana. Conferencia del Ateneo 
de Madrid con motivo del IV Centenario del descubri- 
miento de América, 1892. 

Además publicó, sin que nos conste indicación de aflo, 
los «Discursos» de apertura de Curso, en la Universidad 
Central, y de recepción en las Reales Academias de 
Ciencias y Medicina, las conferencias de la Sociedad 
Geográfica, las del Ministerio de Fomento sobre «Agri- 
cultura Prehistórica,» y la que dió en Santander sobre 
la «Cueva de Santillana.» Y por último, infinidad de 
artículos en periódicos y revistas, que si se coleccionaran 
.formarían no pocos tomos. Si á estos se agregan sus lec- 
ciones de Curso y sus conferencias del Ateneo, Institu- 
ción para la Enseñanza de la mujer. Escuela de Artesa- 
nos, etc., apenas se concibe que bastara la vida de un 
hombre para desarrollar tan pasmosa producción cientí- 
fica, sólo comparable en lo literario á la maravillosa 
fecundidad del «Monstruo de Natura,» el inmortal Lope 
de Vega. 

Sería digna coronación de lo que pudiéramos llamar 
•Biblioteca Vilanovana,» una lista completa de las ne- 
crologías nacionales y extranjeras que se publicaron á 
raíz de la muerte del incansable geólogo; pero desgracia- 
damente nuestras noticias no alcanzan más que á tres, á 
saber: las ya citadas de la Revista francesa Le Polibilion y 
del Sr. F. Caro, leída esta última por su autor en la Real 



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b. /UAH VtíJMOVk V ñBftA 3¿3 

Academia de Medicina, y la del Dr. D. Faustino Bar- 
bera, que insertó la Rnista Valmciatia de Ciencias tíídicas. 
Las tres contienen numerosos datos, y resplandecen 
por su acertada critica de las obras á que se refieren. 

III 

Sus DISCÍPULOS 

Fueron numerosísimos, entre ellos, magpnates ilustres 
como el Conde de Viluma y la condesa de Orate; pero 
para mi objeto, basta citar los principales. Tales, son, 
salvo error li omisión. 

Ek GeOLOal*. T PALEOHTOLOatA. 

Los Dres. Antón, Areitio, Areizaga, Arévalo, Boscá, 
Gredilla, Landerer, Macpherson, Nacher, Quiroga, Reyes 
y Ribera, y los Sres. Solano (Marqués del Socorro) y 
Vidal y Careta, que le substituyeron en las cátedras de 
Ceelogia y PaUoHtohgía respectivamente. 

£n Protohibtobii 
Los Catedráticos de Geografía histórica de Madrid y 
Sevilla, Sres. Valle y Sales y Ferré; los Sres. Góngora 
y Villamil y Castro, investigadores prehistóricos de 
Andalucía y Galicia y los Sres. Tubino y Rada y Delga' 
do, sus inteligentes colaboradores. 

Resumen 
Las obras capitales de Vilanova fueron: el «Manual* 
y «Compendio de Geología*, el «Origen y Antigüedad del 
hombre*, el «Atlas Geográfico* y el «Viaje á Dinamarca 
y Suecia* . Deben también mencionarse por su reconocida 
utilidad y forma amena, las «Memorias Geognésticas men- 
cionadas, las obras de Ciencia aplicada, los Congresos 
científicos y los «Elementos de Historia Natural*, de 
G. Delafosse. 



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364 HOMENAJE í LINNZO 

Su estilo se distia^e por la corrección, la sobriedad 
y sencillez, no exentas de elegancia y una gran claridad 
propia del carácter docente de sus producciones. Supo 
dotar de amenidad los asuntos más áridos. 

Rasgar el velo del arcano que ocultaba la Geología á 
los ojos del vulgo, crear la Paleontogía espaflola, poner 
la Geografía patria al nivel de las más adelantadas del 
extranjero, 7 divulgar la Protohistoria en nuestro país: 
tales son los títulos que dan derecho á Vilanova á gozar 
de los honores de la posteridad. 

Franciaco PihnODa, 



Valmeia 36 Abril 1907. 



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D. JÜU TIUNOVi y PlEíi 



NOTA BIOGRÁFICA 



Sabedor de que la Sociedad Aragonesa de Cien- 
cías Naturales va A publicar un BoletIn ex- 
traordinario con motivo del segundo centenario 
del nacimiento de Línneo, me he creído en el deber de 
contribuir en la medida de mis fuerzas por contarme en 
las gloriosas filas de sus socios. Y escogiendo un asunto 
que se prestase á la ocasión, ninguno encontré más á 
propósito que la Biografía de D. Juan Vilanova y Piera, 
el cual por sus gloriosos títulos de sabio insigne, patriota 
entusiasta, y ferviente católico, puede sintetizar mejor 
tal vez que otro alguno, los honrosos timbres de nuestro 
lema tScientí», Patri», Fidts: 

No es mi intención, al presente, hacer un detenido 
estudio dé las cualidades físicas y morales del insigne 
paleontólogo español, antes por el contrarío, sólo pretendo 
bosquejar su biografía, y presentar á la vista de los 
amantes de las Ciencias Naturales las grandes dotes que 
poseía nuestro ilustre compatriota. 



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^66 HOHJWAJB L LIIIHEÚ 

Nació Vilanora en Valencia, donde cursó con brillan- 
tez la Medicina, Cirugía y Ciencias, licenciándose en estas 
últimas el afio 1845, y se doctoró en Madrid poco después, 
dedicándose desde entonces exclusivamente al estudio de 
las Ciencias Naturales y á su vulgarización, aun á costa 
de la carrera de Medicina que ya ejercía. 

Hizo oposición á la cátedra de Zoología de la Univer- 
sidad Central, que obtuvo, asi como también las de Mine- 
ralogía y Botánica de Barcelona y de Historia Natural en 
la Universidad de Oviedo. Poco tiempo después fué 
nombrado Ayudante del Museo Nacional, á cuyo efecto 
tuvo que pasar al extranjero, para familiarizarse con los 
progresos de las Ciencias y en particular de la Geología 
y Paleontología en que más tarde tanto se había de 
distinguir. Durante su estancia fuera de la patria, fre- 
cuentó el trato y clases orales de los más eminentes 
Geólogos de varias nacionalidades, y pudo por sí mismo 
examinar y recorrer los lugares de aquellas regiones en 
que se presentan con gran claridad y exactitud los 
fenómenos geológicos, tan necesarios al geólogo para sus 
investigaciones. Basta hojear la obra titulada <La 
Creación» en su tomo de Mineralogía y Geología para 
cerciorarse del gran fruto que sacó de todas sus excur- 
siones geológicas, en las que pudo recoger gran cantidad 
de ejemplares mineralógicos, petrográficos y paleontoló- 
gicos, con los que logró formar selectas y numerosas 
colecciones. 

Vuelto á España después de cuatro años de estancia 
en el extranjero, el ya sabio geólogo y paleontólogo, fué 
nombrado Catedrático de estas asignaturas en el Museo 
de Historia Natural y Facultad de Ciencias en Febrero 
de 1852. La división que en 1873 se hizo de esta asignatura 
en Geología y Paleontología obligó á nuestro sabio á deci- 
dirse por cualquiera de ellas como lo hizo por la segunda, 
objeto desde antiguo de sus predilecciones. 



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D. ;UAK VILANOTA T PORA 367 

Entusiasta propagador de las Ciencias Naturales, 
poseía Vilanova una actividad incansable, que le caracte- 
rizaba, actividad que dio como fruto, el gran número de 
sus obras, folletos, artículos y conferencias. Como prueba 
de tan constante afición cuéntase que postrado como se 
hallaba por su última enfermedad cardiaca, todavía con- 
servaba alientos suficientes para dictar A sus hijos, desde 
el sillón en que pasaba los últimos dias de su vida, el ori- 
ginal, ya de reseftas de algunos de los Congresos cienti- . 
fíeos á qué últimamente habla asistido, ya de la Memorig 
giógnóstico-ttgrícol» y prttohüiórica de Vaímeia, que se ha aca- 
bado de publicar después de su muerte. También estaba 
arreglando sus notas para la Discripáóit gtcí^KA de U 
prwiHtM de Aiieamte. 

Después de larga y penosa enfermedad, que le tuvo 
postrado más de un año, falleció en Madrid, como ferviente 
católico, este propagador infatigable y eminente profesor 
el día 7 de Junio de 1893 á las dos de la madrugada, cuando 
acababa de cumplir 71 aftos, y contaba 21 de profesorado 
en el Museo y Facultad de Ciencias. 

Entre sus obras figuran como principales, á más de 
innumerables artículos publicados en muchos periódicos y 
revistas, las siguiente: Ensayo dediccionarie geográfico -geMpeo 
español' frmcis y oiceturM; UmosI de Geoiogia y Memoria geegiiót- 
tieo-MgrífOÍa de la provincia di CatteUón, obras ambas que 
fueron premiadas por la Academia de Ciencias; Descripción 
geoUgieo-agríeola de ¡a provincia de Teruel; Tratado y compendio de 
Geología; Origen, naturaleía y aatígüedad deí kombre; Teoría y 
práctica de petos arleiianes y arte de buscar m em a n ti a ie s: y otras 
muchas imposibles de enumerar y que carecen de vivo 
interés para el Naturalista. Hay que hacer notar, para 
que se comprenda la aceptación general que han tenido 
SU5 escritos, que las ediciones de muchos de ellos, estda 
agotadas hace largo tiempo. Sin incluir en esta rápida 
enum^ación aquellas que se refieren á conferencias y 



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368 HOUBNAJI X LIHHIO 

congresos cientfñcos, corno los de Viena (antiguo), Berlfn, 
Londres, etc., y la obra magistral, que se publicó bajo su 
dirección, titulada La Crtaeión. 

Es La Crtadán una Historia Natural en ocho tomos en 
los que se desarrollan con bastante amplitud todos los 
conocimientos y teorías que hasta entonces se tenían en 
todos los diversos ramos de las Ciencias Naturales, ramos 
que se encuentran repartidos del modo siguiente: dos 
volúmenes de mamíferos, asi como otros tantos de aves; 
uno respectivamente de Reptiles y Peces, Articulados, 
Botánica y en ñn otro de Mineralogía, Geología y Paleon- 
tología. En todos ellos trabajó é intervino en su redacción 
con sus múltiples conocimientos; pero dado que Vílanova 
se distinguió más en la Mineralogía, Geología y Paleon- 
tología que en las demás partes de la Historia Natural, 
tomó por su cuenta la redacción del tomo que á dichas 
partes se refiere, por lo que me voy á permitir bacer de 
él un brevísimo estadio. 

Más que una obra exclusivamente científica, que pene- 
trara en las más complicadas teorías para refutar las fal- 
sas y dar su juicio favorable á ta verdadera, y que inves- 
tigase los más recónditos problemas de la Naturaleza 
desenvolviéndolos en sus manifestaciones objetivas, se 
concreta la obra del ilustre Paleontólogo á la parte, que, 
á mi pobre juicio, podríamos llamar amena ó de iniciación 
de la Ciencia, en oposición al carácter árido, pero sólido 
y fundamental que reviste actualmente la ciencia, tal 
como se observa en los textos de Lapparent, Jannetaz 
y otros. Pues mientras el primero se limita á esponer 
someramente algunas de las teorías entonces existentes, 
los autores modernos, fijándose en la que ellos estiman 
más probable y sólida, la desenvuelven yprueban dándole 
la extensión que la índole del asunto requiere. 

Échase de ver además, que en La Crtació» se da 
excasa importancia á asuntos que en el estado actual de 



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B. JDAK VILANOVA Y PHU 369 

la Ciencia merecea especial atención, consagrándose por 
el contrario muchas páginas á otros que carecen por 
completo de interés en el terreno de la Historia Natural. 
Encuéntraose entre los primeros: la exposición detallada 
y prueba razonada de la teorfa fundamental, asi como 
los caracteres cristalográficos, y microscópicos de las 
rocas que tanta importancia tienen hoy día en la Petro- 
grafía. No es esta culpa de Vilanova, pnesto que en su 
tiempo comenzaban á iniciarse los estudios petrográficos 
y es gran mérito suyo el haberlos introducido y dado á 
conocer en España. 

V entre los segundos se estudian á veces con so- 
brada extensión, las etimologías, sinonimias y aplica- 
ciones de las rocas y minerales, ocupando largo espacio 
el estudio de las tierras labrantías, de las mejoras y 
saneamientos de las mismas, de los riegos y abonos y de 
la fabricación del ridrío y cristal, vidriado, porcelana, 
tejas y ladrillos, asuntos más propios de un tratado de 
Agricultura y de técnica industrial respectivamente que- 
de una obra de Geología. Y comparando, v. gr.: la des- 
cripción de una roca dada por Vilanova y la misma que 
encontramos en «Les Roches» de Jannetaz, observare- 
mos sin gran trabajo, lo mucho más científica y funda- 
mental de ésta, siendo la primera mucho más curiosa y 
amena. Es que Vilanova era autor de propaganda, de 
vulgarización; dirigíase á principiantes y aun á profanos; 
iba á formar escuela, á crear aficiones. Era hombre prác- 
tico; de aquella manera había de escribir entonces, y no 
de otra. 

En la Paleontología se ponen de manifiesto los gran- 
des conocimientos del autor, fruto de su constante y 
activo trabajo y de su pensión en el extranjero. Muestra 
en ella los profundos estudios que hizo de los moluscos 
fósiles de París y de los Ictiosauros, de los que recogió 
curiosos ejemplares. 



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37o HOMBH«JS k UMNKO 

Ni pudieron pasar inadvertidos tanto sacrificio, labo- 
riosidad y constancia para la madre Patria que sapo hon- 
rar á quien tanto la ensalzó, con los títulos esclarecidos 
de miembro de las Academias de Ciencias, Medicina 
é Historia y Socio fundador de la Sociedad Española de 
Historia Natural, de la que fué presidente durante 
el año 1878. 

Nosotros, por nuestra parte, soltamos la pluma al 
terminar este trabajo con la satisfacci<to que siempre 
proporciona el cumi^miento de un deber, y dando gracias 
al cielo porque nos cupo la gloria de modelar, siquiera sea 
con cincel tan tosco como el nuestro, la figura de un 
genio que no podria faltar en el pedestal del monumento 
ideológico, que boy levanta Espafta en bonor del inmortal 
Naturalista. 



mamarUn 29 Ábrü 190?'. 



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■ ^ ''TffTV:fi'.f>n i r:wtrfni<^>y.'rfn ' r:íi.^ 



D. HIRCOS JIMÉNEZ DE LA ESPADl") 



NOTA BIOGRÁFICA 



Mfe,^iMÉNE2 de la Espada nació en 5 de Marzo de 183 1 , 
^^j^K en Cartagena. Después de hacer ¡tus estudios 
*^»^ elementales en Barcelona, Valladolid, Sevilla, y 
Madrid, cursó también en ella las asignaturas de la 
Facultad de Ciencias en la sección de Físicas y Natura- 
les. Por oposición y propuesto en primer lugar, fué 
nombrado Ayudante de Historia Natural de la Univer- 
sidad Central en 11 de Agosto de 1853, y mis tarde fué 
Profesor Auxiliar de la Facultad de Ciencias. 

Merece mencionarse el gran desinterés que tenía; así 
se explica que no hubiese alcanzado antes el puesto en la 
enseñanza que obtuvo poco antes de su muerte. 

Cuando el Excmo. Sr. Marqués de la Vega de Ar- 
mijo, siendo Ministro de Fomento, pensó en la convenien- 
cia de mandar una Comisión científica en la expedición 
marítima al Pacífico, el Sr. Espada se apresuró á pedir 
puesto en ella, que por cierto no era muy solicitado, y le 
fué concedido en 11 de Junio de 1862. 

El U de Agosto partió para América donde hasta 
Diciembre de 1865, verificó cuantas expediciones fué posi- 
ble por Tenerife,el Brasil, Uruguay, La Plata, Patagonía, 
Estrecho de Magallanes, Chite, Peril, Nueva Granada, 



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373 HOUSNAJB a UNHBO 

Ecuador, Centro América, etc., etc. En estas excursio- 
nes, sin dejar de estudiar y recoger cuantas producciones 
se le presentaban, hizo ascensiones peligrosas á grandes 
alturas como las del Chimborazo ó volcanes activos como 
el Izalco y Cotopaxi ó descendió á otros, aún no extin- 
guidos, como el Pichincha. 

Recorrió regiones tan extensas del modo posible con 
arreglo & las circunstancias que nunca le fueron favora- 
bles, y siempre sin medios suficientes, y sin embargo 
cuanto se ofrecía A su consideración era estudiado con 
esmero, utilizando no sólo sus raras cualidades para estas 
exploraciones, sino otras de cultura y trato, que le gana- 
ron amistades de las personas aficionadas al estudio de la 
naturaleza, y que fueron tan numerosas que es muy 
difícil enumerarlas. 

Además de las privaciones de que da ¡dea el prece- 
dente y brevísimo relato y de la falta de medios, que 
llegó en ocasiones hasta la pobreza, pudo el Sr. Jiménez 
de la Espada traer 88 especies y 249 ejemplares de ma- 
míferos; 1.117 y 3.478 de aves; 249 huevos de 84 especies 
de éstas; 150 especies y 687 ejemplares de reptiles y 
49 huevos de doce especies de éstos, 786 ejemplares de 
139 especies de anfibios; pero también hizo investigaciones 
geológicas en los volcanes americanos y no despreció 
nunca el estudio y recolección de objetos zoológicos de 
otras naciones de que no estaba encargado y menos el de 
los etnográficos y el trato de los indios americanos, asi 
como de sus hábitos. 'Es posible que esto fuera el origen 
de haber llegado después á ser, si no el primero, cierta- 
mente uno de los más reputados americanistas de los pre- 
sentes tiempos. 

Bien demuestran esto las obras que sobre antigüeda- 
des americanas publicó, y aún más las consultas que 
sobre puntos controvertibles en estas cuestiones le dirigie- 
ron los sabios tanto del Nuevo como del Antiguo Mundo. 



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D. MARCOS JIMÉNEZ DE LA ESPADA 373 

Muchas son las comisiones que desempefkó, unas oficia- 
les y otras de Corporaciones científicas. 

En 1872 (ué fundador de la Sociedad Española de His- 
toria Natural y su Presidente en 1895. 

Nombrado Académico corresponsal de la de Ciencias 
Naturales y Artes de Barcelona en 1878, Socio fundador 
de la Sociedad Geográfica de Madrid en 1876, y honora- 
rio en 1882, miembro de la Asociación española para la 
la Exploración del África en 1877, de la Sociedad ameri- 
cana de anticuarios en 1882, electo de número de la Real 
Academia de la Historia en el mismo año, miembro hono- 
rario del Ateneo y Correspondiente de la Sociedad Geo- 
gráfica de Lima, de la Sociedad berlinesa de Antropolo- 
gía, Etnología y Prehistoria en 1891, electo numerario 
de la Real Academia de Ciencias exactas, físicas y 
naturales en 1893, de la Sociedad de Americanistas de 
París en 1896, Correspondiente honorario de la Sociedad 
Real de Geografía de Londres en 1898, etc., etc. 

Tampoco deseó ni menos pretendió honores y conde- 
coraciones; pero era Comendador ordinario de la Real 
Orden Americana de Isabel la Católica (1866), Jefe supe- 
rior honorario de Administración, libre de gastos (1882), 
oficial de Instrucción pública de Francia; estaba condeco- 
rado con medalla de oro expresamente acufiada por el 
Gobierno del Perú, en recompensa A sus trabajos históri- 
cos sobre aquella república, por decreto de 5 de Diciembre 
de 1892. 

Este ilustre naturalista murió en Madrid el 8 de Octu- 
bre del año 1898, siendo Catedrático de Anatomía com- 
parada de la Facultad de Ciencias. 



^níoBio de J^iranda. 



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cd>M*«a/t i JSmiB.-íu. €k9f. tí 6. 9L 



^¡LaJ&íJcM 



<rii»,_/Cí 



(CUKi de D. I.D1S HaiUBa Vidal). 



D.aiiiz.owGoogle 



: BIOGRAFÍA 




D. FEDERICO TBBMOIS BOMEll 



e-UEVE hoy mi pluma el deseo de tributar un 
, cariñoso recuerdo á la memoria de quien fué 
'■ mi querido y sabio maestro el Dr. D. Fede- 
rico Tremols Boirell, para trazar á grandes rasgos, para 
esbozar ligeramente la biografía del ilustre y sabio quí- 
mico y botánico catalán. Otros con más extensos conoci- 
mientos escribirán sin duda más completa y acabada bio- 
grafía de esta lumbrera científica, honra de Cataluña: á 
mi no me es posible más: y sin más preámbulos voy á 
cumplir mi cometido. 

I 

Nació D, Federico Tremols Borrell en la villa de Ca- 
daqués, de la risueña costa catalana de Levante, á 10 de 
Marzo de 1831. Hijo de padre farmacéutico, como farma- 
céutico había sido también su abuelo, el Dr. Tremols 
siguió esta carrera con notable aprovechamiento en la 
Universidad de Barcelona, completando sus estudios en 
la Central de Madrid, donde alcanzó el grado de Doctor. 
Doctorado ya, regresó á Barcelona y llamado por su 
vocación á la enseñanza fué nombrado en 1855 catedrá- 
tico substituto de t ."^ y 2° afto en la facultad de Farmacia 
de la Universidad barcelonesa. 



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yj& HOMENAJE k UNNEO 

Su amor al estudio, su talento y el deseo de dedicarse 
á la enseflanza tuvieron ocasión de manifestarse en unas 
oposiciones celebradas en Madrid el afio 1857 al objeto de 
proveer en la Escuela de Comercio de la Corte una cáte- 
dra denominada «Conocimientos teóricos y prácticos de 
las primeras materias y productos industriales y comer- 
ciales con nociones de Física y Química*. El trabajo de 
Tremols fué luminosísimo: el Tribunal por unanimidad le 
concedió el primer lugar en la tema; pero, por una de 
estas injusticias tan frecuentes en la provisión de cargos 
por temas, fué postergado. Por sus méritos el Colegio 
de Farmacéuticos de Madrid le nombró socio correspon- 
sal; en 1859 fué nombrado ayudante de la Facultad de 
Farmacia de la Universidad Central y á tos dos años, 
elt 1861, tras brillantes oposiciones ganó la cátedra de 
Química inorgánica en la Universidad de Granada y 
Facultad de Farmacia. 

Era Tremols catalán de pura cepa y no estaba bien en 
Andalucía; asi es, que favorecido por la suerte al aflo 
siguiente obtuvo por traslado la cátedra de «Química 
Ítlprgánica> en la Universidad de Barcelona. 

Su ideal, el deseo de vivir en su amada patria, se habla 
realizado. Una vez en Barcelona, los méritos y reputación 
de Tremols, le abrieron de par en par las puertas de todas 
la Academias, Sociedades y centros docentes de la indus- 
triosa urbe barcelonesa. En 1863 la Real Academia de 
Ciencias Naturales le nombra miembro numerario; en el 
acto de la recepción lee un magistral discurso titulado: 
«¿Es necesaria una clasificación de cuerpos simples? ¿Cuál 
es la mejor?* Este trabajo, que suponía un gran caudal de 
conocimientos analíticos de las clasificaciones descubre ya 
al botánico. 

Era incansable en el estudio. El Improbo trabajo de la 
clase, á que asistía diariamente, donde era escuchado 
religiosamente por sus discípulos, á quienes quería como 



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D, VBDERICO TREHOLS BORSELL 377 

á hijos y ellos le respetaban como á padre y maestro, cau- 
tivando á todos por sa ingenuidad, sencillez y amable 
trato, de suerte que más parecía compañero de laborato- 
rio, que profesor autoritario, no eran obstáculo para dejar 
sentir su autorizada voz é influencia científica en todas las 
corporaciones, de que formaba parte. Así es que en 1864 
presenta á la Academia de Ciencias Naturales una memo- 
ria sobre la purificación del ácido sulfúrico; trabajo tan 
concienzudo, que por sí solo bastaría para calificar á 
Tremols de astro brillante en el cielo de la Química; 
máxime en aquella época, que, por falta de adelantos en 
los aparatos de los laboratorios químicos, tan difíciles se 
hacían estas operaciones. 

La actividad de Tremols es prodigiosa; se multiplica 
por todas partes y en el transcurso de tiempo, que media 
desde 1864 á 1870 se le confieren por doquier los cargos 
más honoríficos. — En 1866 es nombrado Presidente de la 
Sección de Ciencias exactas en el Ateneo barcelonés; la 
Sociedad Económica le nombra socio residente y en la 
Academia desempeña cargos tan difíciles, como el de 
Secretario, el de Conservador de Gabinetes y el de Biblio- 
tecario. Los Centros más cultos de Barcelona solicitan 
su concurso y se honran con sus servicios. El sabio juris- 
consulto Duran y Bas, Presidente del Ateneo le pide una 
relación de las obras científicas más importantes en Cien- 
cias Naturales para enriquecer la Biblioteca; y cuando el 
Gobierno Provisional, después de la Revolución de Sep- 
tiembre de 1868, crea el Doctorado en las Universidades 
de Provincias, la Diputación de Barcelona encarga 
á Tremols la cátedra de Historia de la Farmacia, asigna- 
tura que formaba parte de los estudios para el grado de 
Doctor. 

La diversidad de estudios, que con tanto talento y 
aprovechamiento tal cultivaba fué motivo, para que la 
Academia de Ciencias le nombrase individuo de la Comi- 



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37^ BOUEHAJB i LtHmO 

sión para el mejoramiento de los vinos catalanes, presen- 
tando dos memorias ó informes acabadísimos, en los 
cuales analiza detenidamente las teorías y estudios de 
Stass, que son los trabajos analíticos más exactos, que se 
han realizado y que no parece fácil puedan ser superados. 

Otro trabajo presentó á la Academia en 1887. Versaba 
sobre la mtrificaeión. Las corrientes dominantes en la Quí- 
mica de aquella época sobre la nitrificacíón era erróneas: 
ha venido más tarde el mundo de Bacterias nttrilicantes, 
que ha resuelto el problema en diverso sentido, de lo que 
sustentaba Tremols con los químicos de aquella época. 

Su último trabajo sobre Química, también de este mis- 
año (1887), versaba sobre el siguiente tema: «Reflexiones 
acerca de las tablas, que expresan las relaciones de peso 
bajo las cuales los cuerpos se combinan y sobre las fór- 
mulas atómicas. > 

Era aquella la época de un combate decisivo entre la 
teoría dualistica ó de Berzelius y la unitaria de Dumas, 
concia de los tipos de Gherad y la de las substituciones de 
Weehier. — Tremols era acérrimo y convencido dualista. 
En el frontispicio del encerado de la clase había hecho 
esculpir el siguiente principio: «mmm facta am pondere, 
numero el mensura. Cuando explicaba en clase la teoría 
atómica, se entusiasmaba y no sabía, cómo ponderar 
aquella sencillez, claridad y facilidad de comprensión, que 
entrafiaba, A la par que era en cierta manera filosófica y 
sublime. Él presenció la evolución de la Química. Hechos 
incontrovertibles inclinaron el mundo químico al campo 
de la teoría de Weehier y la obra del gran Bcrselius fué 
poco á poco desapareciendo. Tremols, A pesar de exponer 
á sus alumnos los nuevos rumbos de la ciencia química, 
no estaba convencido y murió fervoroso dualista. En la 
memoria últimamente citada expone con franca y noble 
lealtad los hechos, pero no le llega el convencimiento al 
ánimo. 



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b. Federico trÉmols borrell 3^9 

U 

Sí Tremols era una eminencia científica en el campo 
de la Química, no era menor su reputación como botáni- 
co. Parece imposible, que un hombre sobre quien pesaban 
tantos cargos cumplidos todos religiosamente, tuviera 
tiempo y afición para dedicarse A estudios, que, como la 
Botánica, son tan diferentes á nalura de la Química. Y no 
obstante Tremols brilló como botánico y quizás con más 
aureola, que como químico. 

Desde sus primeras edades juveniles despertóse en mi 
biografiado una afición extraordinaria á la Botánica en 
términos tales, que, obligado por prescripción facultativa 
.■"t buscar salud y reposo en el sosiego del campo, no 
pudo su carácter activo cumplir la orden de su médico y 
se lanzó á herborizar con la misma fe y el mismo ardor 
que empleaba en los otros trabajos. Su corta permanen- 
cia en Granada al lado del gran botánico D. Mariano del 
Amo le sirvió de mucho, como guía en sus primeros pa- 
sos por el campo de las herborizaciones; asi es que regre- 
só á su patria con un caudal de conocimientos técnicos, 
que supo emplear mejorándolos hasta valerle un renom- 
bre universal entre los sabios botánicos. Era incansable 
en sus excursiones. Los que le conocimos nos parecía im- 
posible, que aquella naturaleza cetrina, enjuta de carnes, 
que respiraba solamente sencillez, sin manifestar en su 
facUs rasgo alguno, que indicase estar aquel organismo 
dotado de energía y actividades necesarias para tantos y 
tan variados trabajos, pudiera soportar tanta fatiga. Y 
no obstante era la realidad. Tremols herborizó detenida- 
mente, no sólo en toda la región costanera de su amada 
Cadaqués, sino que recorrió el macizo todo de la montaña 
catalana, trepando por riscos, abalanzándose sobre precipi- 
cios con el afán de poder coger una planta, un individuo 



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380 HOMBMAJB X LIMNSO 

botánico raro ó desconocido para él, y sin darse cuenta de 
los peligros que corría y cansancio que experimentaba, 
ayudado por el mozo herborizador, el üimpático Ramón 
Gener, escudriñaba todos los rincones de nuestra patria 
y sí lograba encontrar una planta nueva ú rara, orgullo- 
so, como gladiador romano descansando victorioso sobre 
su escudo, plegaba la hoja del herbario y se sentía feliz 
en su hallazgo. ¡Cuántas veces sus discípulos le velamos 
rebosar de alegría y nos encantaba con la relación senci- 
lla y entusiasta satisfación, con que nos daba cuenta de 
una conquista en el campo de !a Botánica! 

Regresaba en cierta ocasión de Monserrat (á -donde 
iba frecuentemente) el doctor Tremols, de herborizar en 
busca de la Stixifraga cataíaumca, que como es sabido, se 
encuentra solamente en las breñas y rocas más inaccesi- 
bles. Yo lo encontré en el laboratorio de Química inorgá- 
nica de la facultad de Farmacia, donde debía tratar con 
él un asunto, que me había encargado mi amigo Almera 
y me recibió con unos transportes de alegría, que en 
Tremols eran simpáticos; pero que en cualquiera otra 
persona hubieran sentado mal. Motivaban aquellos trans- 
portes e) hallazgo de una especie nueva de Saxífraga cono- 
cida hoy en la Botánica con el nombre de Saxífraga 
Trtmolsi. 

Las preparaciones botánicas, que enviaba á las 
Academias y botánicos extranjeros despertaron un mo- 
vimiento de admiración hacia el insigne Tremols, así es 
que todos se disputaban su amistad y relaciones. Por esto 
en la correspondencia suya particular, que la familia 
guarda como preciada joya, se pueden leer cartas de 
Geheeb, Puiggarl, Vayreda, Planchón, Lacoizqueta, etc., 
de los centros botánicos de Francia, Suiza, Estados-Uni- 
dos, Inglaterra y demás naciones le pedían ejemplares 
botánicos, estableciendo cambios. 

Crecía cada día más su amor á la Botánica y tanto 



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D. PBDXKlCÚ TRBMOLS SoRRSLL 38! 

coleccionó, que llegó á formar tin herbario admirable, 
que será consultado siempre y con fruto por los amantes 
y admiradores de la Botánica, que si no bailan en él la 
Flora de España, encontrarAn la de Cataluña. Este herba- 
rio fué admirado por los sabios, que visitaron la Exposición 
.universal de Barcelona y deberían nuestras sabias Corpo- 
raciones adquirirlo, pues constituye una gloria, de cuya 
posesión debiéramos estar orgullosos. Entre otras plantas 
pueden verse en él, como nuevas ó desconocidas entre nos- 
otros, la Saxiffüga Trenioisi; la Aceras longibracleafa (orquídea 
no descrita por Costa), Guíontrn bicoccum; Arenaria nuano' 
ntnsit; Statict bellidifolia; Euphorbia biumbellala; AspUnium tnari- 
timunt; Statíce Tremola; Hieracium tremohiamim; Mtniha tre- 
moíÓMia. 

Poco escribió sobre botánica, pues su modestia corría 
parejas con su laboriosidad. En 189ó publicó el catálogo 
de las plantas recolectadas en las montañas de Requesens, 
de los Pirineos Orientales, fronteriza á Francia, donde 
hizo seis excursiones al objeto de poder estudiar en épocas 
distintas la flora de aquel país; y tan notables fueron sus 
estudios, que llamaron la atención de los sabios franceses, 
los que pidieron el concurso de Tremols, para poder 
formar la flora de aquella región pirenaica. 

La otra memoria publicada en 19 Junio de 1899 es un 
estudio sobre el género Hieracium, el cual es la desespera- 
ción de los botánicos, que se hallan perplejos en su clasifi- 
cación. Al objeto, pues, de avanzar en el estudio de este 
género, lo emprendió en el aflo 1897 en compañía de los 
botánicos Arvet Touvet y Gautier, de Narbona. Los 
resultados no fueron infructuosos; se crearon varias espe- 
cies por Touvet, entre ellas el HieratiuM iremekianum. La 
memoria escrita por Tremols termina con estas palabras, 
que retratan de cuerpo entero á nuestro biografiado: 
■Ignoro, dice, si la Ciencia admitirá todas estas especies». 

Y llega el año 1876 y con él aparece en Ampurdán la 



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382 HOUENAjB k. LIHNEO 

terrible PhylUxera vastatrix, que amenazó con destruir 
nuestros viOedos y dar al traste con nuestra inmensa 
riqueza vinícola. Los agricultores se dividen en dos bandos 
para buscar un medio de combate contra el enemigo. Los 
unos querían atacarle de frente, destruir viñedos, matar 
el germen, evitar su propagación (estos eran los filoxeris» 
tas). Los otros (americanistas), eranpartidarios de substi- 
tuir oiuestra vifla por la viña americana, indemne á la 
filoxera. Pero mientras tanto, la terrible plaga, burlán- 
dose de las discusiones científicas, iba asolando nuestros 
campos de frondosas viñas y ante tan gravísimo problema , 
cuya solución afectaba tan profundamente los intereses de 
Cataluña, la Diputación de Barcelona acordó enviar un 
sabio á América á fin de estudiar sobre el terreno el terri- 
ble enemigo y medios de combatirlo con éxito. La elección 
recayó en el Dr . Tremols, quien aceptó el honroso encargo, 
sin arredrarle las dificultades y sacrificios, que había de 
acarrearle y sí sólo pensando en prestar nuevo servicio á 
la ciencia y & la patria. 

Llegó en el mes de Febrero de 1880 á Nueva-Orleáns 
y hechos todos los preparativos, con admirable energía 
cruza los Estados-Unidos y forma un plan de estudios de 
un caudal de conocimientos, escribiendo una hermosísima 
memoria, que presentó á la Diputación de Barcelona. 
Dificultades insuperables se presentaron para poder reu- 
nir todos los datos y materiales indispensables & ñn de 
poder abordar el estudio de las diferentes cuestiones que 
abrazaba la comisión de que se hallaba investido: díñcul- 
tades que aumentaba un idioma casi desconocido, el clima 
y cambio de vida y costumbres casi radical. De cómo cum- 
plió su encargo lo dice en la misma memoria, de la que el 
Dr. Costa en su juicio crítico dice: «El cúmulo de observa- 
ciones y juicios emitidos sobre tan vasto asunto, expuestos 
con vigoroso método, hacen del escrito de Tremols, más 
que un informe un tratado del estado actual de los cono- 



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D. FEDERICO TREMOLS BORRELL 3S3 

cimientos, á que sobre el recurso de apelar á las cepas 
exóticas, para salvar las indígenas, podemos vemos pre- 
cisados A recurrir». 

Deja como obras publicadas un tratado de Química 
inorgánica; la traducción al castellano del Diccionario 
(francés) de Juan; la biografía del Dr. Sánchez Comen- 
dador, sabio botánico y entomólogo, A quien sucedió en el 
decanato de la Facultad de Farmacia de la Universidad 
de Barcelona. Desempeñó los cargos de Conservador, 
Director. Vicepresidente y Presidente de la Real Aca- 
demia de Ciencias Naturales de Barcelona; fué Vocal de 
la Junta técnica de Ciencias Naturales del Ayuntamiento 
de estalCiudad; en una palabra, intervino en todas las 
Sociedades y asuntos de vital interés para Cataluña. 

Á pesar de tanto trabajo, que bastaba para enrique- 
cerle, Tremols murió pobre, porque todo lo que ganaba 
invertíalo en las atenciones de su familia y compra de 
obras y colecciones. Murió en 20 de Enero de 1900 rodea- 
do del cariño de sus dignas esposa é hijas, A la edad 
de 69 años; y en el delirio de )a agonía, en medio de la 
consternación de cuantos le rodeaban se puso A explicar 
una lección de cátedra. 

Ligeramente bosquejada, ésta es la biografía del 
Dr. D. Federico Tremols Borrell, quien, sí como Químico, 
dejó grandes recuerdos en el Claustro universitario, como 
Botánico contribuyó en compañía de Costa, Vayreda, 
Bolos, Teiiidor y Cadevall á la formación de la Flora 
catalana. Si algún día se levantara al Dr. Tremols un 
monumento podría ponerse en él el siguiente epitafio: 
(Admirado de los sabios; querido de sus discípulos». 

Ifamóa I^oigé. 
Pralde Lobregat y Marzo de 1907. 



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& Immu.-S«. am. U £ 



D. Miguel Cuní y Martorell 



22 MAtO 1827-14 MIYD 1S02 



Véase su Necrología en el BolbtIm de la 
Soehdad Jtregantta d* Cttnetaa Jfafuraht, 
tomo I, página 114. 



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FERNANDEZ DE CASTRO 



gA historia de nuestro planeta narrada elocuente 
^ é incontestablemente por minerales y fósiles 
* que constituyen la magna biblioteca de la natu- 
raleza, ha tenido desde muy antiguo incansables investi- 
gadores. 

Las primeras indagaciones mineralógicas se lucieron 
en Italia; Sixto V creyó que una gran colección de fósiles 
sería una gloria más de su pontificado y por esto al 
establecer la biblioteca é imprenta del Vaticano, deter- 
minó formar un gabinttt de metalurgia en el que se deposita- 
ban minerales y fósiles de todas las partes del mundo, 
encomendando su ordenación á. Miguel Mercatí de Sam- 
miniato el cual no siguió una división natural sino la de 
los armarios en que estaban distribuidos, exponiendo de 
paso las virtudes que entonces se atribulan á cada uno. 
Bajo el nombre de idiomorfos ó piedras de ñgura particu- 
lar, reúne Mercati los huesos fósiles como «inocente juego 
de la naturaleza, la cual quiso damos así las primeras 
lecciones de escultura.» Su maestro Cesalpino lo refutó 
con un conocimiento más claro y seguro acerca de la 
naciente ciencia, ordenando al par la mineralogía de modo 
que abrió camino á los sistemas que después se fundaron. 



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3^ HOMENAJE í UNKBO 

El veronés Jerónimo Fracastro ya dedujo que las con- 
chas, vegetales, peces y otros animales fósiles por él 
encontrados, no habían sido sepultados en la misma ¿poca. 
Brocchi de Bassano (1772-1826) estudiando algunos sitios 
de Italia abundantes en conchas fósiles preparó datos 
ciertos, con que los geólogos posteriores dedujeron la 
identidad de formación de los terrenos terciarios no por 
la naturaleza de las capas sino de la semejanza de restos 
fósiles que contienen. 

EIP. Feijóo (1701-1764), el P. Torrubia + 1768 y Anto- 
nio de Ulloa (1718-1795) representaron por cierto muy 
honrosamente á nuestra patria, en esta clase de investi- 
gaciones. 

A partir de esta época hay Geología española, es decir 
al mismo tiempo en que comienza á tomar derróteos pro- 
pios, pues hasta el siglo XIX no estuvo constituida 
como verdadera ciencia, de la que se pueden considerar 
creadores, Verner y Hutton. 

Una época de furor minero, como llamó D, Lucas Malla- 
da") al período comenzado en 1840 y de excelente resul- 
tado para la Minería, fué indirectamente de gran prove- 
cho para la ciencia geológica, que recibió un enorme 
impulso con la serie de trabajos en diez artos publicados, 
entre los que sobresalen los de Ezquerra del Bayo, Prado, 
Schuiz, Naranjo, Maestre, Pellico, Vilanova, Aznarde la 
Torre, Alvarez de Linera y otros muchos geólogos que 
abogaron por el establecimiento de la Comisión del Mapa 
Geológico creada en 11 de Julio de 1849, de resultados 
mayores que los esperados merced al esfuerzo y penosa 
labor llevada á cabo por los insignes geólogos citados 
á los que hay que artadir Aránzaru, Aiclbar y Donayre; 
mas desgraciadamente, á causa de errores de dirección 

1> Rol Academia de Clen- 



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FERNANDEZ DE CASTRO 387 

muy lamentables, estos primeros impulsos se fueron 
aminorando hasta llegar á extinguirse por completo. 

Creada nuevamente la Comisión del Mapa Geológico 
en 28 de Abril de 1870 se puede decir que retoftó muerta. 

Llego á un punto en que no puedo ocultar por más 
tiempo la finalidad de estas notas; me refiero á la perso- 
nalidad de D. Manuel Fernández de Castro por el cual 
merced d su talento, laboriosidad y entusiasmo, fueron 
colocados los sólidos cimientos que sostienen y manten- 
drán firme la Geología española. 

El mejor elogio á Fernández de Castro se lo tributan 
sus trabajos fecundos en provecho, sus memorias resol- 
viendo difíciles problemas á su pericia encomendados, el 
feliz éxito de todas las empresas que se le confiaron. 

DesempeftÓ el cargo de Jefe de minas en la Isla de 
Cuba, donde dirigió el Diario de Marina, de grata recorda- 
ción; descubre grandes mamíferos fósiles que le sirvieron 
para demostrar más tarde, contra la opinión de los princi- 
pales Paleontólogos, que no ha mucho formaba parte de la 
América Central la Isla de Cuba y en seis meses de ince- 
sante trabajo, estudia la gea de la Isla de Santo Domingo. 

Un estudio sobre ciclones en el mar de las Antillas le 
valió la placa de Mérito Naval por el Ministerio de Marina 
concedida. 

Figura entre los más distinguidos Vocales del Consejo 
de Instrucción Pública y en los primeros representantes 
que á las Cortes envfan las Antillas en 1879, viene como 
senador por Santa Clara, para durante doce aftos dejar 
oir su voz en el Parlamento en defensa de la abolición de 
la esclavitud, reformas del Ministerio de Ultramar, am- 
pliación de la instrucción pública, proyectos sobre Sani- 
dad, Minas, Obras Públicas, etc., etc. 

En la Comisión designada porel Gobierno para estudiar 
los fenómenos sísmicos ocurridos en Granada y Málaga 
en 1884 figura Fernández de Castro como presidente. 



íobyCoO^^lc 



388 HOUBNAJB A LIMMBO 

A este eminente Ingeniero y Académico de la Real 
Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales, le cabe 
la gloria de haber restaurado de un modo definitivo la Co- 
misión del Mapa obteniendo el Decreto de reorganización 
de 28 de Marzo de 1873, á la par que conseguía la necesa- 
ria protección del Ministerio de Fomento, y comenzado la 
publicación del Boletín dedicado á documentos de peque- 
ña extensión, á la par que Memorias con descripciones 
geográficas, geológicas, mineras y hasta agrológicas de 
algunas provincias. 

Fernández de Castro supo inculcar de tal manera su 
espíritu de trabajador incansable, con celo tal á todos sus 
compañeros con el concurso de individuos del cuerpo de 
Minas bajo su sabia dirección, que todos á una realizaron 
una tarea inmensa, pues mientras unos redactan memo- 
rias, notas, ponen en limpio planos y dibujos, otros reco- 
rrían miles de kilómetros por España y en poco tiempo 
todas nuestras montañas y llanuras, todos nuestros arro- 
yos, rios y valles, fueron cruzados sin descanso por una 
juventud entusiasta, enardecida por Director tan presti- 
gioso y sabio. 

Gracias á Fernández de Castro existen las descrip- 
ciones completas de veinte provincias: Zaragoza y Avila 
por Donayre, Huesca y Tarragona por Mallada, Teruel, 
Valladolid y Cuenca por Cortázar que con Pato describió 
también la de Valencia, Barcelona por Maureta y otros, 
Huelva por Gonzalo y Tarín, la de Gerona por Vidal, 
Soria por Palacios, Guadalajara por Castel, las tres vas- 
congadas por Adán de Yarza, la de Zamora por Puig y 
por último Cáceres por Mallada con Egozcue. 

En todas ellas se explica detenidamente la Orografía, 
Hidrología y observaciones meteorológicas, haciendo ex- 
tensivos á cada una los antecedentes de carácter general 
ó generalizando las particularidades locales aplicables al 
resto de la Península. 



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389 

Paleontología española no había existido hasta que 
Verneuil asentó los primeros fundamentos, sobre todo en 
lo que se refiere á los sistemas cambriano, siluriano, dero- 
□iano y cretáceo, pues los dibujos que Torrubia y Cava- 
nilles dejaron, no tenían importancia por haberlos legado 
á titulo de caprichos de la naturaleza, sin sospechar que 
pudieran servir para la clasificación de terrenos estra- 
tificados. 

Las enseñanzas de Verneuil fueron provechosas, pues 
recogidas por Prado, Ezquerra, Vílanova, Schuiz y otros 
muchos, sirvieron para que la ciencia paleontológica pro- 
gresase por aquel entonces. 

Mas cuando ya esta rama de la ciencia comenzaba á 
languidecer, el impulso gigante lo recibió de Fernández 
de Castro al comenzar éste las publicaciones de la Comi- 
sión del Mapa Geológico. 

Si añadimos á la enumeración de sus excepcionales 
obras el que todas ellas fueron llevadas á cabo con verda- 
dera modestia, sin vanos alardes; con talento, actividad y 
entusiasmos no comunes, creo estará suficientemente jus- 
tificado este pequeño recuerdo, dedicado á la memoria de 
un español insigne, cuyo renombre perdurará en la histo- 
ria de la ciencia española del siglo XIX. 

Jo3é Paeyo ñaesma. 



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■fifUHna/i i JiiHut 'Sae 3taf. it €. 91. 



D, José María de Lacoizqueta 



2 FEBRERO 18S1-24 DICIEMBRE 1891 



Véase su Necrología en el BolbtIh de la 
Soeieéeé Jfrmganeta á* Qhnclat JfaturmhM, 

tomo V, página 142, 



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ALGL'NAS NOTICIAS : 



D. FEDERICO DE BOIElli Y HORNOS" 



I ON Federico de Botella y Hornos era un perfecto 
caballero, tal como debían ser aquellos grandes 
' señores del XVI, que dieron en toda Europa 
muestra gallarda del carácter español; religioso sin afec- 
tación, pero de arraigadas convicciones, mantenedor 
ardiente de lo que crcfa iltil y provechoso; agradable y 
cortés con sus iguales, deferente con sus superiores y 
bondadoso con los inferiores, pero dispuesto siempre á 
castigar la descortesía ó la menor trasgresión de las rela- 
ciones sociales; tal fué D. Federico de Botella. 

Ocupaba por derecho propio su puesto en la más docta 
corporación cíentftica del pa(s, figuraba en lugar muy 
preeminente entre los naturalistas y geógrafos españoles, 
y era una de las ilustraciones más reconocidas del brillan- 
te cuerpo de «Ingenieros de Minas». Sus trabajos cientl- 

(1) Tonadaí del ■DUcario del Sr. D. Blas LAiiro i Ibítt leido el 
día V de Uicleiabre de i90D aaie la Real Academia de Cieociai Eiactai, 
Flilcaí y Naiarale). y de U 'Noticia necrolflei" acerca del ExceleatUlmo 
5r< D. Federico de Boitlla jr de Horno,, por D. Gabriel Puii j Larrai, 



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392 HOUEMA/E A LINNltO 

fieos fueron de aqaellos que dejan marcada su huella en el 
progreso de las ciencias, y no aventuro nada al afirmar 
que con ellos ha ganado legítimamente su derecho á pasar 
á la posteridad y á que se haga digna mención de su nom- 
bre en la historia científica de nuestra patria. 

Como Ingeniero de Minas desempeñó diversos puestos 
oficiales, siendo el primer director que tuvo la «Comisión 
de estudios de las Cuencas carboníferas españolas*, 
cuando ésta se fundó; formó más tarde parte de la «Comi- 
sión del Mapageológico»,y fué después jefe del «Servicio 
Estadístico-minero», llegando á adquirir la categoría de 
Inspector general del mencionado cuerpo. 

Aparte de todos los puestos oficiales que en su carrera 
desempeñara realizó una serie de estudios y trabajos per- 
sonales verdaderamente fructíferos para el avance de los 
conocimientos geológicos y de geografía física referentes 
á nuestra península, mostrando en ellos ideas propias y 
puntos de vista peculiares, que contribuyeron á poner de 
relieve los enérgicos rasgos de su personalidad científica. 

Su «Descripción de las minas, canteras y fábricas de 
fundición del distrito de Valencia» y su «Descripción 
geográfico -minera de las provincias de Murcia y Alba- 
cete», diéronle merecida notoriedad, acrecentada luego 
por otros trabajos no menos meritorios. 

Figuran entre los de mayor importancia, unos que 
podríamos llamar de detalle, como los antes citados, y los 
diversos que consagró á estudiar la constitución geológica 
de ciertas regiones de Almería y Granada; la «Monogra- 
fía de las aguas minerales y termales de España» y su 
«Mapa geológico de España y Portugal» que anticipó no 
pocos datos de los coleccionados en la «Comisión del mapa 
geológico», y que marcó, indudablemente, un progreso 
sobre el publicado anteriormente por Mr. Vemeuil. 

Pero donde más se mostró la elevación de pensamiento 
que le distinguía fué en los trabajos de carácter sintético, 



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D. FEDERICO DE BOTELLA 395 

en que asoció los conocimientos geológicos y geográficos 
referentes á nuestra Península, como en el titulado 
■España y sus antiguos mares»; en el que denominó Espa- 
ña: «Geografía morfológíca-ctiológica». «Observaciones 
acerca de la constitución orográfica de la Península y 
leyes de la dirección de las tierras»; y sobre todo, en el 
notabilísimo «Mapa hipsométrico de España y Portugal», 
construido en relieve, obra muy digna de encomio, y que 
es, sin duda, el mejor mapa de conjunto que de este gé- 
nero se ha obtenido acerca de nuestro país; para la for- 
mación del cual tuvo que construir ó rectificar las costas 
en no pequeña parte, y en el que se representa del modo 
más real y científico la complicada distribución de altitu- 
des que caracteriza el suelo de nuestra Península. 

Tales trabajos no son los únicos por él realizados, pues 
durante muchos años contribuyó eficazmente á las publi- 
caciones periódicas de la Sociedad Española de Hitioria NalU' 
ral y de la Sociedad Geográfica de Madrid, en cuyas juntas 
directivas llegó á desempeñar los más altos puestos. 

Iiuj'a ChaDarria. 



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AtrntHo/i á XhiHte.-tic. 0ia;. U S 



l//^t,^ <«/'.-»«4- 



V 



^ 



D.aiiiz.owGoOgle 



>^ »^^e^^ecc< 



NOTICIAS BIOGRÁFICAS 



Exento. Sr. D. UÜIHO LAGUNA 
:::: Y VILLAKUEVA <" :::: 



¿ANTA Cruz de Múdela, provincia de Ciudad Real, 

. ^ fué la patria de Laguna. Nació el 2 de Diciem- 

qJ'Ú' bre de 1826. Estudió la primera enseñanza en 
su pueblo natal, pasando después á Jetafe en donde cursó 
la segunda enseñanza eii el colegio de los PP. Escolapios, 
distinguiéndose siempre por su excelente aplicación y 
esmerada conducta. 

Aventajado discípulo, tuvo la honrosa comisión, junta- 
mente con otros tres compañeros suj'os, de cooperar al 
apeo y levantamiento del plano de la Real Casa de 
Campo, cuya comisión habla concedido S. M. la Reina 
Doña Isabel II d los alumnos que ocupasen los cuatro 
primeros puestos de la promoción. 

(I; Tamadaí de 1> nalicia cronolóci» de dicho >eDor por D. Primi- 
tÍTO Ariig» y Tciidor. publicadas en loi .tnolu Jt ¡a Saeieáai EipalSala i¡4 
AMorfa Aaluro/, en el Tomo de 1901 (ptg. SU). 



íobyCoO^^lc 



39^ HOMENAJE X LIMNBO 

Durante toda su carrera obtuvo la caliñcacián de 
Sobresaliente, terminándola con igual caliñcación el 13 de 
Diciembre de 1851. 

Fué nombrado Ingeniero de Montea, el 22 de Abril 
de 1852. 

Dejando de mencionar sus excelentes cualidades como 
catedrático y como botánico, citaremos algunas de sus 
obras. 

En el verano de 1864, el Sr. Laguna hizo un viaje 
á Austria y Rusia, haciendo después un trabajo que se 
publicó de Real Orden, intitulado «Excursión forestal 
por el Imperto de Austria y Rusia*, en el cual trata del 
desarrollo y organización que se da á la enseñanza en la 
Escuela forestal de Austria y Rusia, dando también 
á conocer el personal de Montes en estos Imperios. 

Por Real Orden de 7 de Enero de 1867 se creó la 
«Comisión de la Flora Forestal Española*, de la cual le 
nombraron Jefe, teniendo por auxiliares en tan penosa y 
delicada labor A los Ingenieros D. Pedro de Avila y 
D. Juan Salinas, autor, este último, de las láminas cro- 
molitográficas que acompañan á la obra titulada «Flora 
Forestal Española* y que tan estimada ha sido, tanto las 
láminas como el libro, por nacionales y extranjeros. Como 
avance á la «Flora» publicaron en 1870 y 1872, dos resú- 
menes de los trabajos vcriScados por dicha comisión 
durante los años 1867 y 1868, de los cuales se ocupaba luio 
de ellos y durante los años 1869 y 1870 de los que se ocu- 
paba el otro. 

En 1883, se publicó en et Ministerio de Fomento la 
primera parte de la «Flora Forestal Española* y en 1890 
la segunda, componiéndose esta obra de dos tomos de 
texto y otros dos de albums de láminas cromolitográficas. 
En estos volúmenes el Sr. Laguna no se limita á narrar, 
con la precisión y claridad con que acostumbra, las espe- 
cies de plantas leñosas y semileñosas que cubren nuestros 



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b. MitxiMO LACÜMA Y ViLLANUBVA 397 

montes, sino que trata del cultivo y aprovechamiento de 
estas plantas y sobre todo de aquellos árboles que más 
aplicaciones tienen para la construcción y para la indus- 
tria. Esta obra es una de las mejores existentes en su 
género y una honra en primer lugar para la Comisión de 
la «Flora Forestal Española», en segundo lugar para 
Espafia y en tercer lugar para el Cuerpo de Ingenieros 
de Montes. 

Deben también citarse los trabajos titulados *E1 pen- 
sador de Ronda, > publicado en el año 1868, «Un pedazo 
de Sierra Morena,» publicado en el mismo año y «Apun- 
tes sobre un nuevo roble (Q. Jordana) de la flora de Fili- 
pinas,» las cuales fueron publicadas en la Revista Fores- 
tal Económica y Agrícola. También publicó en la Revista 
de Montes algunos articules importantes, entre los que se 
encuentran el titulado El valle de Intdtu publicado en el 
año 1873. 

Pero lo que inmortalizará al Sr. Laguna y formará 
época en los anales del ramo forestal, así como también 
en ios de la literatura española, como puede verse más 
adelante por los párrafos que copio, es el precioso articu- 
lo, que á manera de himno á la naturaleza, afirma la gran 
importancia que tiene en los montes respecto de la agri- 
cultura, describiendo el placer que experimenta el inge- 
niero en compañía de los árboles por los riscos y encruci- 
jadas de las montañas. Parece como si el Sr. Laguna 
presintiese ya su muerte al escribir este artículo, publi- 
cado en la Revista Je Montes el 1." de Enero de 1902; pues 
habla de «la ya fría y desmayada sangre de mis venas,» 
diciendo también que nada le animaba y reanimaba tanto 
■como el ver, con harta evidencia por cierto, á los que, 
jóvenes todavía, dejando sin pesar los atractivos y pla- 
ceres que las ciudades les ofrecen, sabían combatir y 
arrostrar con gusto las molestias, las fatigas irremediables 
de sus excursiones por valles y montañas.» 



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398 HOUBNAJB k UNNEO 

A propósito de la belleza de los bosques dice en el 
articulo 'Después del mar, quizi no haya ea este pla- 
neta que habitamos un centro de vida tan variado, tan 
rico, tan pintoresco, como el que nos ofrece un gran 
bosque; desde el verde musgo que tapiza las copas de los 
árboles, desde los liqúenes amarillos y pardos que manchan 
de colores sus cortezas, hasta los insectos que visitan sus 
flores, hasta las avecillas que anidan en sus copas ¡qué 
hermosa diversidad de seres! ¡qué plenitud de vida!<> Más 
tarde, recordando aquellos ratos de dulce y apacible 
tranquilidad pasados ú. la sombra de corpulentos y frondo- 
sos árboles, dice el Sr. Laguna: «En mis horas de soledad 
y tristeza senil, veo pasar y repasar, como en fantástico 
cinematógrafo, las variadas escenas de mi vida y ningu- 
na excita y ñja tanto mi atención, ninguna despierta tan 
vivamente los ya dormidos recuerdos, como las pasadas 
en los sombríos abetares de la Suiza sajona, entre los 
añosos y copudos robles del Líbano ó en las colinas y 
barrancos de la sierra de Algeciras, vestidos y adornados 
con espléndida vegetación africana*. Al fin del artículo 
mencionado aconseja á los jóvenes forestales, que lean 
libros de grandes maestros; dicíéndoies «que los mejores 
y más útiles para ello serán siempre los que hayan escrito 
como resultado de la observación, del contacto, digámoslo 
asi, del íntimo coloquio de sus autores con la muda Natu ■ 
raleza». Alguno, quizás vea en estos últimos renglones 
algo materialista panteísta y por esto cita el Sr. Laguna 
los siguientes versos de Calderón: 

«Bien al árbol con el hombre 
Comparas, que ambas materias, 
Si tienen por padre á Dios, 
Tiene por madre la tierra». 

Publicó en los Anales de la Sociedad Española de Historia 
Natural varios escritos, entre los que se encuentran «Cien- 
heléchos de Filipinas» publicados en el año 1878; y «Aga 



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D. MÁXIMO LAGUNA Y VILLANUEVA 399 

Has de los robles» publicado en el año 1880. En la 
Revista de Ciencias Físicas y Naturales publicó «Opinión de 
Linneo sobre el origen de las especies vegetales» en el 
aílo 1886 y en el año 1888 publicó en la misma revista otro 
artículo titulado «Los sargazos (Sargassum bacciferum), 
(Ag.) como medio de emigración para varios animales 
marinos». 

Después de su muerte, D. Blas Lázaro é Ibiza regis- 
tró sus herbarios y en ellos encontró varias especies 
nuevas casi todas hongos y no descritas por el Sr. Lagu- 
na, merced á su extremada modestia, las cuales son: 
Dictyoltts Lagutwe LAz. —Dictyolus pedicellalus Láz. 



Ignacio José de laea. 



Zaragoza 35 Abril 1907. 



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iBcmanaJt q Jjmntt^-'ítí. 3iaa. b* £ 




(CÜMl de D. Faotllno Barben). 



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D. JOlüDl» SllTMI BEIIEIIICIO 



k NTRE los cultivadores valencianos de la Botánica 
^ es bien conocido el nombre de este contempo- 
ráneo nuestro y laborioso farmacéutico de Va- 
lencia. Sólo algunos datos biográficos apuntaré para que 
su nombre sea sonado entre los socios de la Sociedad 
Aragonesa de Ciencias Naturales. 

Nació en Zuvite, partido judicial de Morella, el dia 20 
de Noviembre de 1827. Hijo de farmacéutico heredó de su 
progenitor el amor al trabajo y á sus materias y para 
dedicar á ellas sus felices disposiciones pasó á Barcelona 
en donde se licenció con premio extraordinario en 21 de 
Octubre de 1856. 

Ejerció primeramente en la Iglesuela y en Víllafranca 
(Maestrazgo) hasta el año 1871 en que vino á establecerse 
en Valencia. 

Estudió las plantas del Maestrazgo y en un periódico 
profesional titulado La FraUnñdai publicó un catálogo de 
las plantas de los términos de Villafranca del Cid, Cen- 
tellfort, Portell, Ares y parte de Benasal, expresando los 
nombres vulgares y cientificos, la época de su florescen- 
cia, las localidades donde vegetan y recordó hasta 85 fami- 
lias y 509 especias. 



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40a HOMENÍJB k LINMEO 

Colaboró enel Diccionario de Farmacia publicado por el 
Colegio de Farmacéuticos de Madrid en 1865, en la 
revista El Restauraáot Farmacéutico, fué corresponsal de 
muchas sociedades nacionales y extranjeras, fué profesor 
de Materia farmacéutica vegetal en la Facultad valenciana de 
Farmacia y desempeñó importantes cargos en la Acade- 
mia de Medicina de Valencia y en el Instituto Médico 
valenciano. 

Las dotes singulares que le adornaban le hicierondigno 
también de todo aprecio como ciudadano, hasta ocupar la 
presidencia del Excmo. Ayuntamiento de la ciudad de 
Valencia en 1884, 

A consecuencia de un ataque de asistolia murió en la 
Iglesuela de Cid en la noche del 8 al 9 de Junio de 1896. 

Descanse en paz el estimado amigo. 



^r. Faüalino Sarberá, 



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EL DR. PLAZA 



: EN VALENCIA 



k L reciente hallazgo de unos papeles ocultos entre 
f los pliegues del pergamino que forma las cubier- 
tas de uno de los libros del Archivo Municipal 
de Valencia ha puesto de manifiesto ciertos detalles que 
parece oportuno publicar en la presente ocasión, pues se 
refieren á la biografía del insigne maestro y compatricio 
Juan Plaza, y al procedimiento empleado en su tiempo 
para la enseñanza práctica en la cátedra de timpUs y ytrbat 
que desempeñaba en esta Universidad. 

Sabido es que desde mediados de la centuria décima 
sexta en que los Jurados, como patronos del Studi, al pro- 
veer anualmente las cátedras, ordenaban que el catedrá- 
tico de hierbas saliera al campo por espacio de treinta 
días para que los discípulos herborizasen y pudieran com- 
probar y aumentar los conocimientos previamente adqui- 
ridos, fué perpetuándose esta práctica pedagógica de las 
excursiones escolares hasta fines del siglo XVIII, en 



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404 HOUBNAJB k LtNNKO 

que, al crear un Jardín botánico, se llevaron á la práctica 
los laudables proyectos concebidos en los dos siglos 
anteriores. 

Aquellos beneméritos patricios que, adelantándose & 
su tiempo, instituyeron este procedimiento pedagógico, 
ahora tan encomiado, lo consideraban de tan capital 
importancia que, para que los estudiantes no se vieran 
privados de él por descuido del profesor, en la provisión 
de cátedras expresaban claramente que para el cobro de 
la ajuáa de aata, que se devengaba por estos viajes, era 
preciso que el catedrático presentara una acta notarial 
auténtica y fehaciente en que constase la verdad del 
viaje. Una información de testigos y una carta del Prior 
del monasterio de la Murta correspondientes al ejercicio 
académico de 1584, son los documentos recientemente 
encontrados, con los que, seguramente, se substituyó el 
instrumento notarial que para el cobro se exigía en la 
provisión de Cátedras. 

Por la respuesta de los Jurados á cierto iMiManit/iífiMiy 
grandes 1 dañosos desordenes qm ocurren en el stnitio « nmvertidad 
de Valencia que el Rey Felipe II envió á fines de 1583, así 
como también por la provisión anual de Cátedras, se viene 
en conocimiento de que el Profesor nombrado para des- 
empeñar la de simplts y yerbas, entonces de reciente funda- 
ción en el Studi, recibía tan solo la, ya entonces exigua y 
ahora irrisoria, cantidad de cien libras anuales (375 pese- 
tas) con la obligación de pagar cuantos gastos ocasionara 
el viaje y el dirigir y aleccionar i los discípulos en estos 
estudios prácticos: per la obligado que te lo Catkredútíek de «nar 
gerts dies del any á sts despeses á herbolisar per lo rtgm, dicen los 
Jurados al Rey en la respuesta citada. 

De esta misma respuesta de los Jurados y de las depo- 
siciones de los cuatro testigos llamados para la informa- 
ción mencionada se desprende que el Catedrático de 
hierbas, conocedor de la flora, del clima y de las condicio- 



D.gitizecbyG00glc 



EL DR. PLAZA 405 

nes topográficas de las distintas comarcas del Reino en 
que había costumbre y obligación de herborizar, (Porta- 
Ceeli, la Murta, Buñol, Pico el tejo, Palomita, Marida, la 
Dehesa, Carraixet, etc.), cuando creía llegado el tiempo 
conveniente y cuando consideraba á sus discípulos con los 
conocimientos previos necesarios, fijaba avisos ó edictos 
en la puerta de la Universidad y del aula en que daba sus 
lecciones, y en ellos señalaba el día y la hora de cada 
excursión y el lugar de ésta, para que, llegando á conoci- 
miento de los estudiantes, pudieran asistir á estas leccio- 
nes prácticas. 

En el mismo documento que me ha servido para las 
afirmaciones que preceden, documento que está de perfec- 
to acuerdo con otros conocidos, se encuentra la prueba 
de que en 1583 el Dr. Plaza estuvo gravemente enfermo 
casi todo el aflo, viéndose impedido de asistir & Cátedra, 
y como el desempeño de ésta requería mucho trabajo y 
estudio asiduo, se nombró como substituto al Dr. Cantos, 
más tarde Catedrático también, quien según los Jurados, 
estaba reputado como inteligente en estas materias, el 
cual no s6lo desempeñó satisfactoriamente la Cátedra del 
Studi, sino que en las excursiones al campo dirigió con 
acierto las herborizaciones y dio las lecciones prácticas & 
que estaba obligado el Catedrático propietario. 

En este mismo año y según la misma respuesta de los 
Jurados, convaleciente ya el Dr. Plaza, pero imposibili- 
tado aún, para dejar su casa y dedicarse á mayor y más 
asiduo trabajo, accediendo á los ruegos de algunos ciru- 
janos discípulos suyos dio en su casa algunas lecciones 
gratuitas y no diarias de un antidotarlo corto y fácil, 
cuya explicación y comento no exigía extraordinario tra- 
bajo intelectual. 

La larga enfermedad que por espacio de casi un año 
había retenido en su casa al eximio maestro, quebrantó, 
seguramente, tanto sus fuerzas, que en el siguiente afio 



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406 HOMENAJE k LINNEO 

académico,' en 1584, según se ve eft la información de 
testigos ya citada, para herborizar con sus discípulos unos 
veinticinco días por la huerta y sitios no muy aparta- 
dos de la Ciudad (Dehesa, Albal, Barrancos de Torrente 
y Carraixet) empleó los meses de Marzo, Abril, Mayo y 
Junio, y al fin, quizá por este mismo trabajo, enfermó 
segunda vez de algún cuidado, teniendo que guardar 
cama durante varios d£as. Va repuesto, ó poco menos, de 
esta segunda enfermedad y previa la fijación de los avisos 
de costumbre en las puertas de la Universidad y del 
aula, en la tarde del 23 de Julio, terminado ya el curso 
académico, acompañado de un hijo suyo, de Mosen 
Pedro Martín y de un criado llegó al Monasterio de la 
Murta, empleando los dos días siguientes en herborizar 
por una zona de legua y media de extensión, según puede 
verse en la carta ya mencionada del Prior de este 
Convento. 

En confirmación de lo apuntado respecto á la enfer- 
medad del Dr, Plaza y para mayor demostración de la 
misma, puede verse una información análoga á la recién 
encontrada, que fechada en 30 de Agosto de 1583 se con- 
serva en el Manual ie Cotictlh de este año, y la declaración 
que en 12 de Abril del año siguiente prestaron el Doctor 
en Teología Pedro Monzó y los que lo eran en medi- 
cina Luis Almenara y Juan Bautista Cantos, médico de 
cabecera el primero y substituto en la Cátedra el segundo. 

Se sospecha de que pudieran existir rivalidades entre 
otras personas y el doctor Plaza, originada por el hecho ya 
conocido, de que en 1579 los Jurados, como pena á la falta 
de cumplimiento de los deberes académicos, declarasen 
vacantes las Cátedras de Plaza y de Collado, y al día 
siguiente nombrasen de nuevo á estos dos afamados 
maestros, anulando la vacante, parece robustecerse por 
el estudio de los documentos últimamente encontrados j' 
por la relación y conformidad de estos con otros que son 



D.gitizecbyG00glc 



EL DR. plaza 407 

conocidos: en 1583, á los cuatro años de haber sido re- 
puesto en la cátedra, que no estuvo vacante más que un 
día, llega al Rey la grave denuncia que da origen al 
pumorial de daños jf desordena antes mencionado, en el que 
aludiendo & Plaza, pues A él nombran los Jurados al reba- 
tir el cargo, se dice que titn Caihedrafico ha ¡lado bueno para 
leer m s» casa por que le pagauan los sludianles y no para leer en ¡a 
vmmrHdadt. Esta hipótesis de las rivalidades órnala vo- 
luntad que otros sentían por el Dr. Plaza parece más ad- 
misible si se nota que, siendo costumbre establecida que 
los Catedráticos cobraran su asignación en dos mitades, 
á Navidad y á San Juan de Junio, el Catedrático de yer- 
bas, como puede verse en los libros de Lonja Nova del 
archivo municipal, en los años que corresponden á los 
documentos recién encontrados, viene cobrando con nota- 
ble retraso, siendo también de notar la lentitud con que 
debió llevarse este asunto, que parece que empezó & tra- 
mitarse en 11 de Octubre, fecha de la carta del Prior de la 
Murta y no terminó hasta 5 de Enero de 1585 en que 
depone el último testigo, cuando los otros tres lo habían 
hecho en 29 de Octubre y en 12 de Noviembre. 

Como según acabamos de ver, la enfermedad del 
Dr. Plaza, en 1583, está plenamente demostrada, no sólo 
por la respuesta de los Jurados, sino por la declaración de 
dos médicos 3' de otras personas respetables, y como la 
aludida respuesta debe considerarse como expresión fiel 
de lo que entonces sucedía en la Universidad, pues se 
redactó después de celebrar varias Juntas y Conferencias 
— Diversos ajusts y coUoquis — con el Marqués de Aytona, 
especialmente delegado por S. M. para entender en este 
asunto, y con los abogados, canciller. Rector y Claustro 
universitario, no es admisible la buena fe ni la recta 
intención de quien denunció hechos, cuya falsedad aparece 
manifiesta, aun ahora que han transcurrido más de tres 
siglos. 



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4o8 HoiUMAjE Á utttao 

Estéril, hasta el presente, ha sido la investigación 
sobre este asunto llevada á efecto en los archivos de esta 
ciudad y que, contra mi voluntad he tenido que suspender 
por ahora. Tal vez cuando pueda continuarla, como me 
propongo, se encuentre algún nuevo dato que contribuya 
d hacer más conocida la gigantesca figura del célebre 
catedrático valenciano del siglo XVI á que se refieren 
estas notas. 

j. n. p. 



ValmEia, Abril 1907. 



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Fignr» 37 -i ■ 1 

D, José Macpherson 



k uÉ D. José Macpherson un hombre de entendi- 
miento superior y voluntad firme que en los 
albores de su vida sintió ya el efecto que en 
las almas grandes produce la Naturaleza con su grandioso 
espectáculo. Las montañas con sus innumerables formas 
y accidentes, las rocas que las constituyen, con su varia- 
da disposición y colorido, esa parte de la Naturaleza 
muda para la mayoría de las gentes, pero elocuente para 
el que sabe consultarla, que lleva grabada en si misma su 
historia, fué la que más vivamente impresionó al joven 
Macpherson y á inquirir estos conocimientos consagró 
éste toda su vida, entregándose por completo al estudio 
de la gea española. Gozando de buena posición social, 
desdeñó todo cargo oñcial, no buscó honores y ni por sus 
trabajos admitió recompensa alguna; sólo ocuparon su 
existencia las frecuentes excursiones que hacia por toda 
la península, cuya estructura y formación nadie mejor 
que él conoció, y los estudios que con tanta constancia 
realizaba sobre los datos recogidos. 



D.gitizecbyG00glc 



410 HOMENAJE A LINKEO 

Los vastos conocimientos que le fueron necesarios 
adquirir para resolver problemas de la índole de uno de 
sus últimos trabajos acerca de la evolución geológica de 
la península Ibérica, hicieron de Macphcrson un hábil 
petrógrafo, habiendo escrito ya en su juventud un libro 
para la determinación de los minerales, de las rocas, que 
es el primero compuesto en español acerca de tan impor- 
tante asunto, publicando durante su vida admirables tra- 
bajos acerca del origen peridótico de la serpentina, estu- 
dio petrográñco de la Aerinita, las ofítas, anomalías de 
los granitos, etc., que enriquecieron grandemente los 
conocimientos de esta ciencia. 

No siendo suficiente á la escrupulosidad de observa- 
ción, que caracterizaba A Macpherson, los datos que le 
reportaba el análisis óptico de las rocas, necesitó la com- 
probación química, precisa y llevada á cabo con una mi- 
nuciosidad extrema, extendiéndose en el campo de los co- 
nocimientos químicos á las grandes leyes de esta ciencia, 
siguiendo los trabajos de Mcndelejeff, Reynolds, Crookes 
y Preyer, dando mayor expresión que estos d la repre- 
sentación gráfica del desarrollo evolutivo de los ele- 
mentos químicos. Así mismo (ué en Metereologla obser- 
vador atento cual ninguno, demostrando cuando el ciclón 
de Madrid, la singularidad de la marcha del fenómeno, 
con la invariabilidad y fijeza de la columna barométrica 
de su observatorio, hecho que hasta entonces nadie habla 
notado. Meses antes que sabios ingleses emitiesen la 
teoría de que los rojos resplandores crepusculares, que 
en todo el mundo se observaron por unos días tras la ca- 
trástroíe del Krakatoa fuesen debidos á ésta, efecto de 
hallarse suspendidas en el aire tenuísimas partículas pro- 
cedentes de la erupción; ya había Macpherson publicado 
una nota acerca de la observación que hizo al microsco- 
pio de los residuos dejados por una lenta evaporación de 
nieve recogida en la sierra de Guadarrama, antes de 



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D. JOS¿ HACPHERSON 4^* 

llegar al suelo, y en la que comprobó la existencia de 
elementos muy distintos á las rocas de la Sierra y muy 
fácilmente provenientes de la extrema división de las 
rocas volcánicas en Krakatoa, demostrando con esto la 
variedad de sus aptitudes y su carácter eminentemente 
investigador. 

Laborando de tal manera, formando sus convicciones 
en el estudio es como logró comprender y explicar cier- 
tos fenómenos naturales, indagando la estructura gene 
ral dé España, y las condiciones de equilibrio de su suelo, 
pudiendo asi explicar de la manera más completa los 
terremotos de Andalucía con tanto acierto en sus aprecia- 
ciones, que á todos los que estudiaron ú fondo aquel fenó' 
meno les parecieron las más acertadas y satisfactorias. 

Sus trabajos acerca de la geología española son muy 
numerosos, la mayor parte publicados en los Anales de 
la Real Sociedad Española de Ciencias Naturales y en el 
Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España. 
Todos los referentes á este asunto tan importante para 
la ciencia patria jos reunió bajo el modesto titulo de 
Ensayo histórico tvolutivo de la Península Ibérica, publicado 
en 1901. 

Su última obra Manual de Geología, de cortas páginas 
pero llenas de ¡deas originales, es un tesoro de ciencias, 
una obra de vulgarización científica que explica los fun- 
damentos de esta ciencia, resumiendo todas las cuestiones 
que se agitan en su seno, con tal tuerza expresiva en sus 
ideas que los problemas más complejos aparecen con 
tanta claridad resueltos que se hacen asequibles aun á las 
inteligencias menos claras, convidando &. los ya iniciados 
en estos estudios á perseverar como él, en tan difícil pero 
hermosa rama del saber humano. 

llamón Qámee /■ Poa. 



D.gitizecbyG00glc 



«6«iH4M^ ¿ JÍHme.-Stt. 3tag. í> & St. 



D.í3itizecbyG00glc 



&SRS es^ tesí^ (^^^ i^$ü 



I.A BOTÁNICA EN VALENCIA 

; : DESPUÉS DE LiNXEO : : 



^■0' M "j Ppt' 'o •í^'^ pueda interesar en el estudio de la his- 
'-l-S'íí' toria científica de Espafla, aprovechamos la 
¿r.W,í^ oportunidad que nos ofrece la Sociedad Arago- 
nesa de Ciencias Naturales, para exponer en esto Boletín 
extraordinario, algunos datos referentes A lo que en 
Valonóla so ha hecho hasta el presente en pro de la 
Botánica. No es mucho, ni tanto como quisiéramos los 
que con envidia miramos los resultados obtenidos en otros 
países; pero esto mismo ha de servirnos para estimu- 
larnos más cada día, poniendo á contribución todas nues- 
tras energías, para llegar á adquirir algún día un puesto, 
por humilde que sea. entro lo-i que fif^uran en la gran 
legión de los llamados hombres de ciencia. 

En tres partes podemos considerar dividido el asunto 
objeto de este artículo; pues, aun cuando forma un todo 
bastante circunscrito, para la fácil exposición, creemos 
preferible tratar por separado de cada uno de los clomon- 
tos que le constituyen, aun A riesgo de repetir algún dato 
y algún concepto. En la primera parte haremos una 
sucinta reseña del Jardín botánico de la Universidad; en 



D.gitizecbyG00glc 



414 HOMBNA/E ^ UNNEO 

la segunda expondremos algo referente á la organización 
de la enseñanza en Cátedra, y la última »erá un ligero 
resumen bibliográfico, comprendiendo en él los testós 
para la enseñanza y las obras más notables de autores 
valencianos. 

I 

En Valencia por la primera mitad del siglo XVI, ó 
sea cuando aparecieron las primeras obras del gran 
Linnco, la enseñanza de la Botánica se hacia como en 
todas partes, en la Facultad de Medicina; las explicacio- 
nes del profesor en cátedra tenían desde muy antiguo, 
dos complementos: el Jardín botánico y las herbolixadas ó, 
como ahora se dice, excursiones escolares para herbori- 
zar; en orden de pretación las herbolizadas fueron antes 
que la fundación del Jardín, pues así consta en documen- 
tos oBciales, siendo el insigne botánico Juan Plaza, amigo 
y corresponsal del célebre Clusio, el primer Profesor de 
la Universidad de Valencia á quien se obliga á verificar 
las herborizaciones con sus alumnos, por todo el antiguo 
Reino y hasta en Aragón, desde el año 1567; <') herbori- 
zaciones que en mayor ó menor escala, y á distancias más 
ó menos grandes de la Capital, continuaron sus sucesores, 
hasta en el siglo XVIII. Las dificultades é inconvenientes 
que ofrecían dichas excursiones, y el no prestarse los 
alumnos á hacerlas por lo dispendiosas que les resultaban, 
obligaron á la fundación de un Jardín botánico en donde , 
además de las plantas espontáneas de la región, se cultiva- 
sen otras muchas de uso medicinal originarias de América , 
que cada día se iban introduciendo en España. Así se 
acordó por el Concejo de la Ciudad Patrono del Sludi ó 
Universidad, tomándose en arriendo con dicho objeto d o 

(I) Loidocunemei just)ñcatÍ*D)de caanlo expon Jremoi en tiie articu- 
lo exilien en m mayor pane en loi Jtfunuaht dt Con(i¡li j hitra it¡ Stu^f 
(leí AjnoiamlcDio j en loa Llbnn i$ Ctauttre d* la Universidad litctariii. 



D.gitizecbyG00glc 



LA BOTÁNICA BH VALENCIA ^1$ 

huertos situados en el arrabal de Murviedro, hoy calle de 
Sagunto, los que pertenecían al Hospital general, desde 
la incorporación al mismo del Hospital de S. Lázaro del 
que eran una dependencia. Para el sostenimiento de dicho 
Jardín se gravaron los títulos de Médicos, Cirujanos 
y Boticarios con cierta cantidad; y para su administración 
se dictó el correspondiente Reglamento, en 25 de Febrero 
de 1633; el Dr, Gaspar Pons catedrático entonces de «rfcíj 
y simples se encargó de la dirección del mismo y en unión 
del Clavan de los cirujanos y del Sináick de los boticarios 
formó la junta administrativa ó de los eontervaders M 
hort. 

Poco tiempo debió durar el huerto citado, por cuanto 
en 15 de Julio de 1661, el Concejo acuerda reformar el 
reglamento en su parte administrativa, por Maur aigtuKS 
ahos que MO st utüiíobA aquel y seguirse cobrando il gravamm 
impuesto á ¡la tííutos. Sin duda esta reforma tampoco pro- 
dujo efecto, pues según parece, se desistió de tener en 
arriendo el huerto de San Lázaro, para tomar otro en el 
mismo arrabal de Murviedro, junto al molino de Villa- 
campa, ya que por acuerdo de 9 de Abril de 1686 se auto- 
rizó al Dr. Gaudencio Senach, Catedrático también dt 
e*bes, y único administrador nombrado por el Comisario 
regio, para cobrar ciertas cantidades en depósito proce- 
dentes de las propinas ó gravámenes de los títulos, por los 
gastos hechos en la instalación en aquel sitio del nuevo 
Jardín. Pasados cuarenta aflos, en Agosto de 1724, el 
Concejo de la Ciudad, trata de averiguar lo que había 
respecto á la propiedad de este segundo Jardín y el estado 
en que se hallaba, pues el Dr. Antonio García, catedrá- 
tico de Verbas, deseaba se le facilitase sitio en donde 
plantar lo necesario para la enseñanza, de modo seme- 
jante á lo que se hacía en París y Montpellier; nada en 
concreto se pudo saber de este asunto, sino que la Facul- 
tad de Medicina tuvo arrendado dicho huerto y se utilizó 



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4l6 HOMENAJE Á LIHNBO 

de el arriendo, vendiéndolo en 1737, lo que prueba que la» 
averiguaciones del Concejo fueron inútiles. 

En 1756 el Dr, D. Demetrio Sores, Rector de la Uni- 
versidad, recurrió al Rey exponiendo todos los antece- 
dentes referidos y solicitando que con los fondos deteni- 
dos por el Claustro de Medicina y el valor del huerto ven- 
dido, se erigiese uno nuevo en el pasco de la Alameda. 
Treinta y dos años se pasaron en informes, consultas, 
excusas y dilaciones, pero el 1 1 de Julio de 1788 el Rector 
Frey D. Vicente Blasco pudo enviar á la Junta de patro- 
nato de la Universidad el dictamen del Claustro de 
Medicina, el plan del futuro Jardín botánico y el informe 
del Dr. D. Torails Villanova, Catedrático de Botánica, 
referente A la formación del mismo. Parecía por tanto 
que sin más dilaciones se procedería íí ello, cuando nuevos 
informes y nuevos pareceres, otras consultas y otras difi- 
cultades hicieron que .se pasasen diez aflos más, para que 
el 5 de Mayo de 1798 se acordase por el Ayuntamiento la 
cesión de parte de la Alameda, con la casa torre llamada 
de Santiago, á la Universidad y con dicho acuerdo se pro- 
cedió desde luego á formar el Jardín. 

Pero todavía no había terminado el calvario que había 
de recorrer este asunto. El día 27 de Febrero de 1801, 
D. Jorge Palacio, Juez de Alamedas y Plantíos, se queja 
al Ayuntamiento de la forma como se hacen los trabajos 
y los inconvenientes de que en la Alameda se establezca 
el Jardín Botánico, y en su virtud se suspendieron aqué- 
llos, hasta resolver lo que se creyese mejor: que la opinión 
de muchos era buscar otro sitio que no fuese paseo 
público. 

Después de tantas peripecias, después de lucha tan 
obstinada entre los que deseaban la implantación definiti- 
va de un Jardín Botánico, y los que, tal vez sin mala 
voluntad, hacían estériles las gestiones de aquellos, 
logróse por fin encontrar sitio á propósito y junto á la 



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LA BOTÁNICA BN VALENCIA 417 

Ciudad, con extensión bastante, riegos seguros y medios 
suficientes para comenzar los trabajos. No poco influye- 
ron para ello el Rector de la Universidad que lo era como 
hemos dicho Frey D. Vicente Blasco, y el Profesor de 
Botánica y Química D. Tomás Viilanova y Muñoz; uno y 
otro trabajaron con ahinco para lograr lo que tanto se 
deseaba, y á uno y otro se debió la primitiva organización 
del Jardín actual. El plan de estudios del primero, fué la 
base más segura que pudiera tener este establecimiento, 
y el crédito y la reputación del segundo acabaron de 
cimentar su organización definitiva. 

Mas cuando apenas se habían pasado dos años y el 
Jardín comenzaba á estar en condiciones para cumplir 
con su científica misión, grandes trastornos políticos des- 
viaron á sus Directores y á los discípulos, del camino de 
la ciencia, para dirigirse por el de la guerra, para salvar 
ú la Patria de los peligros que amenazaba la independen- 
cia de la misma. Valencia tuvo que sufrir gravísimos 
trastornos á principios del año 1808; más tarde, en 
Junio de dicho año, se presentó ante sus murallas el ejér- 
cito del general francés Moncey; intentó éste un ataque 
á la Ciudad, por la parte precisamente en que está el 
Jardín Botánico, y alguna pérdida sufrió éste con tal mo- 
tivo. Pero fué mayor la que tuvo como consecuencia de 
este suceso, pues desde aquel dfa se organizaron trabajos 
de defensa en la Ciudad á fin de repeler nuevas agresio- 
nes de los invasores, formándose á este objeto un batallón 
de estudiantes, uno de cuyos capitanes fué el Director 
del Jardín y Catedrático de Botánica D. Vicente Alfonso 
Lorente. 

Ocupado éste y sus discípulos en dar cuito á Marte, 
poco tiempo podían dedicar A Minerva, pasando la ense- 
ñanza cuatro años de crisis, que llegó á su máximo cuan- 
do en 1812, es sitiada y bombardeada la Ciudad por el 
francés Suchct, obligándola A capitular y llevándose pri- 



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4t8 HOMENAJE k LINNBO 

sioneros de guerra á gran número de estudiantes con 
algunos Profesores; con este motivo fueron mayores las 
pérdidas sufridas por el Jardín, "que quedó en un estado 
muy lamentable y su Director, que pudo recobrar la 
libertad, no recuperó la salud, perdida con tales y tan 
grandes emociones como debió sentir, falleciendo al 
siguiente aflo 1813. 

Consecuencia de todo esto, de la falta de recursos, de 
las luchas políticas que sobrevinieron después, y que en 
no pequeña parte interesaron al profesorado, de la inde- 
cisa situación en que habfa quedado cuanto á reformas en 
la enseflanza se tenia proyectado ó en vías de ejecución; 
consecuencia de esto, decimos, fué el abandono ó poco 
menos del Jardín Botánico, pues si bien con el mayor celo 
intentó reorganizarlo el Dr. D. José Paulí, sus esfuerzos 
durante los años 1813 al 1817 fueron poco menos que esté- 
riles por falta sin duda de medios para ello. 



D. Mariano Lagasca 

Con excelente y sabia previsión había el Claustro ele- 
gido en 8 de Noviembre de 1818 al Dr. D. José Pizcueta 
Douday, para que fuese A Madrid á perfeccionarse en 
sus estudios de Botánica; habfa quedado al frente de la 



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LA BOTÁNICA EN VALENCIA 4I9 

enseñanza en aquel Jardín, el discípulo predilecto de Ca 
vanilles D. Mariano Lagasca; éste y D. J. Demetrio 
Rodríguez, con el Profesor de Agricultura Dr. D. San- 
dalio Arias, hicieron del Pizcueta un aplicado discípulo, 
primero, y un profesor distinguido después. En loí 
ados que duró la permanencia de Pizcueta en Madrid, 
pudo adquirir gran caudal de conocimientos científicos 
bien cimentados, y un buen herbario de plantas del Jar^ 
din de Madrid y de los contornos de la Corte, herbario 
que actualmente se conserva como joya inapreciable en 
el de Valencia, no por el número, que excede poco de 
1.400 ejemplares, sino porque á su determinación concu- 
rrieron indudablemente los dos citados profesores La- 
gasca y Rodríguez. Encargado desde entonces (1820) de 
la enseñanza de la Botánica en esta Universidad como 
Regente y auxiliar, pudo dedicarse á fomentar el Jardín, 
y conseguida la propiedad de la Cátedra en 1829, dio el 
mayor impulso A los trabajos, logrando ver algunos años 
después que aquel establecimiento quedaba ala altura de 
sus similares de Europa en cuanto á los medios de culti- 
vo, número y calidad de las plantas, organización de 
los trabajos, etc., faltando tan sólo la formación délos 
laboratorios y gabinetes necesarios, para emprender tra- 
bajos y estudios superiores, de histología, fisiología, pa- 
tología y demás, del reino vegetal. De aquella época 
deriva la fama del Jardín de Valencia; el Catálogo de 
plantas existentes en el mismo, que se publicó por Piz- 
cueta en 1856, contiene más de seis mil especies, exóticas 
y raras muchas de ellas, número que se fué acrecen- 
lando posteriormente y que se sostiene en la actualidad, 
habiendo tenido oscilaciones, conforme ha sido más ó me- 
nos atendido, económicamente hablando. Desde 1862 se 
publica, salvo alguna qj:^ otra interrupción, el Catálogo 
de las semillas que se recogen anualmente y que se ofre- 
cen al cambio á los demás Jardines de todo el mundo, 



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420 HOMENAJE k LINNBO 

tanto oficiales como particulares, que lo solicitan; pero 
poco más puede hacerse en beneficio de la Ciencia en ge- 
neral. El único Jardín botánico que hay en España, fuera 
del de Madrid, que puede merecer dicho nombre, está 
hoy en buenas condiciones para con un poco de buena 
voluntad y con algunos dispendios, hacer de él un esta- 
blecimiento científico de primer orden; pero con la orga- 
nización que en España tiene la enseñanza de las ciencias 
de observación y la centralización de los servicios admi- 
nistrativos, es difícil hacerle competir con sus similares 
del extranjero. 

No haremos una descripción de este Establecimiento 
de enseñanza; tan sólo indicaremos que tiene una exten- 
sión de cuatro hectáreas, con riego abundante y seguro; 
hay en él una sección destinada á Escuela botánica con 
más de tres mil especies ordenadas por el método de De 
CandoUe modificado. Tiene también dos grandes estufas 
de hierro y otras seis más pequeñas de hierro ó madera, 
grande invernadero, umbráculo de grandes proporcio- 
nes, balsas para cultivo de plantas acuáticas, y varias 
secciones destinadas á cultivo de adorno, forestal, agru- 
paciones geográficas, etc., un pequeño herbario, museo de 
productos, semillero y demás dependencias necesarias. 
El personal se reduce al Director, que lo es eí Profesor 
de la asignatura, un Jardinero mayor, otro segundo, un 
alumno interno y siete jornaleros. 

II 

Queda dicho anteriormente que, como en todas partes, 
en Valencia se daba la enseñanza de la Botánica en la 
Facultad de Medicina, desde los primeros tiempos de la 
Universidad. Dicha asignatura comprendía tan sólo el 
estudio de las plantas de uso terapéutico, al que se agre- 
gaban losdcmás remedios de origen animaly mineral, para 



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LA BOTÁNICA EN VALBNCIA 421 

darle el nombre de Cátedr» de simples, en cuya enseilanza 
turnaban los tres profesores que constituían la Facultad; 
hasta que en 1568 so la denominó de kerbts, por estar 
pñncipalmenU destinada á la Botánica, desempeñándola el 
Dr. Juan Plaza, con la obligación de hacer excursiones 
para herborizar. Entre los varios Profesores que sucedie- 
ron al dicho Plaza, hay que hacer mención especial del 
maestro Jaime Honorato Pomar y de Melchor de Villena 
(1584-1615) y de José Manuel Gaseó, que tuvo la Cátedra 
desde 1749 á 1786. 

La venida á España de Loefling, discípulo de Linneo, 
en 1751, sirvió en primer lugar para demostrar á éste, y 
con ól á todos los extranjeros, que en nuestro país se cul- 
tivaba la ciencia botánica con más entusiasmo ó interés 
del que ellos podían presumir. José Minuart, Cri.stóbal 
Félez, José Ortega, José Qucr y otros, asf se lo demues- 
tran á Lccflíng, que además de la buena acogida que tuvo 
de estos, la encontró en las altas esferas del Gobierno, 
logrando formar parte de una expedición científica á 
nuestras posesiones americanas, en condiciones muy ven- 
tajosas y que él supo apreciar. Dicha venida de Lcefling 
tuvo para nosotros un segundo aspecto, y fué el cambio 
que se obró en los que se dedicaban á los estudios botáni- 
cos, en lo relativo á la clasificación de las plantas. El 
método de Tourncíort, expuesto en sus Institulúmes reí her- 
baria (año 1700) había sido muy bien acogido por los pro- 
fesores españoles, que casi en totalidad se regían por él; 
& la vista del sistema de Linneo, se convencieron de la 
utilidad que reportaba i la enseñanza y lo conveniente 
que era para la determinación de las plantas y se deci- 
dieron por éste; tan sólo hubo una excepción que fué la 
de! Dr. Quer, el cual en su ■Flora española» (año 1762 y 
siguientes) hizo una crítica muy apasionada de las obras 
de Linneo, y es muy posible que con ello retardarse la 
adopción en España del sistema sexual; porque su obra, 



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423 HOMENAJE i LINNEO 

presentada como obra de grandes alicientes, fué pronto 
conocida y logró cierta estimación entre los eruditos. En 
Valencia por aquel tiempo se enseñaba la botánica con- 
íormc á lo prescrito en las Constituciones de la Universi- 
dad del año 1733; en ella se señalaban loí textos que eran 
los titulados: Methodo universal, lo; libros 4." y 5." de simpli- 
cium medicamentOTum facultatibus y los simples de Botica, señalán- 
dose además cinco excursiones al año por la huerta, la 
playa, barranco de Carraxet, Torrente, etc., como más 
próximas á la Ciudad, y á la Murta, Picoltejo ú otros, 
donde se acostumbraba salir, como más distantes; esto 
sin perjuicio de las visitas al Jardín que se hacían una vez 
al mes. A los alumnos sólo se les obligaba, para ganar cur- 
so, á que saliesen dos veces fuera y seis veces al huerto. 
Con este plan siguió la enseñanza hasta 1786 en que 
muerto el Profesor José Manuel Gaseó, y cambiando el 
modo de ser de aquella, por el nuevo plan de estudios del 
Dr, Blasco, se adoptó el Sistema de Linneo como el 
mejor, tanto por el nuevo Catedrático D. Tomás Villa- 
nova como por los que le sucedieron. En dicho plan se 
disponía que en ciertas asignaturas, entre ellas la Botánica, 
hubiese además del Profesor titular otro que, mediante 
rigurosa oposición, lo fuese también dorante tres años, 
exigiéndose á éstos, además del titulo de Doctor, otro 
grado especial denominado Candidatura, por el cual eran 
considerados aptos para desempeñar funciones docentes 
y por consiguiente para tomar parte en las oposiciones á 
Cátedra. Con estas garantíasy con la obligación de repetir 
cada tres años las oposiciones, claramente se comprende 
que el Profesor temporal se veía compelido á trabajar más 
y más, y á no detenerse en el camino del estudio y del 
progreso científico, si no quería sufrir algún bochorno al 
ser arrollado por algún otro aspirante en las oposiciones. 
D. Tomás Villanova tenia entre sus discípulos uno que 
poseía en alto grado las condiciones necesarias para el 



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Lk BOTÁNICA EM VALENCIA 433 

dcücoipeño de la Cátedra temporal de Botinica, el doctor 
D. Vicente Alfonso Lorente y Asensi, natural de Sara- 
fuel, en el Reino de Valencia. Este se presentó d oposi- 
ciones la primera vez que se proveyó dicha Cátedra, y 
aunque no obtuvo la plaza, demostró ser digno de ella, 
y tal vez con más motivos que aquel ú. quien se le adjudi- 
có; obtúvola sí para el trienio siguiente, y sucesivamente 
la desempeñó cinco trienios, mediante la reglamentaria 
oposición; con tan buena preparación se encontró al fun- 
darse el nuevo Jardín Botílnico, del que pasó A ser Direc- 
tor, por el fallecimiento del referido Dr. Villanova que 
ocurrió en 1802. 



Fig. 39. CAVANILLES 
Estatua dtl Jardín Boldnlco dt Madrid 

E)os años antes habla sido nombrado Director del 
Jardín Botánico de Madrid, nuestro esclarecido paisano, 
el Presbítero D. Antonio J. Cavanilles. Con su gran pene- 
tración y su amor á la ciencia, que tanto bueno le debe, 
comprendió la necesidad de organizar y uniformar en lo 
posible la enseftanza de la Botánica y lo.í centros á ella 



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4^4 HOMENAJE X LtNNBO 

destinados. Logró para este fin, que la enseñanza superior 
se hiciese en Madrid, y que los discípulos de aquel Jardín 
fuesen los únicos que pudiesen optar á las Cátedras 
vacantes en las Universidades; nombróse por tanto para 
substituir al Dr. Villanova al Dr. Vicente Soriano, proce- 
dente del Jardín de la Corte, sin la previa oposición, que 
deseaba el Dr. Lorente, y que pudo conseguir se hiciese, 
después de dos años de expedientes y después de la 
muerte de Cavanüles en 10 de Mayo de 1804. 

Estaba entonces en todo su auge el sistema de Linneo, 
de maneraque en la enseñanza en cátedra y la distribución 
de plantas en el nuevo Jardín, .se sujetaron A las 
reglas de aquel que podía mirarse ya como tradicional 
ó poco menos en la Escuela de Medicina de Valencia, 
pues si bien entró de lleno )' con cárActeroficial hasta 1786, 
en que el nuevo reglamento señalaba como texto el Cursa 
del Jardín de Madrid, de D. Casimiro Gómez Ortega, es 
seguro que anteriormente, el Dr. Villanova lo tuvo como 
base y fundamento de sus lecciones. En apoyo de esta 
aserción citaremos su Chiragogia botauka que dice asi: 

Ut recta Plantas raethodo cognoscere po.ssis 

Quiere an (1) conspicui sint Flores, (2) hcrmaphroditis 

(3) Staminibus liberis, (4) ncc cum brevitate duorum; 

Tune haec enumera, numerusque dabít tibi classem. 

Sed magis attendas binis in casibus ortum 

Nam Calyci quae Icos-, basi Poty-andña jungit, 

Sic tredecim Linnaeí classes constituuntur; 

Si qui tamon quatuor de conditionibus ¡Ilis 

Desit, tune aliae subeunt ex ordine cla.s,ses 

í/»<ií»ijw«»«w(I)una,et(2jtres, et(,'í)quinque,(4)duaeque 

Completum ut maneat systematis Aiphaheium. 

Lo prueba también el que en el referido reglamento ó 
plan de estudios ,se pu.siere como texto para la Materia 
médica, el tratado de Ludnvico Tcssarí, que adoptó el 



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LA botXnica bn valbkcia 425. 

sistema de Linneo, al estudiar la parte de medicamentos 
de origen vegetal. (" 

Habiendo logrado el Dr. Lorente que se proveyese por 
oposición la Cátedra Botánica, vacante, como hemos dicho, 
por fallecimiento del Dr. Villanova, y habiendo acudido 
A Madrid con dicho objeto, defendió en dichas oposiciones 
el sistema linneano, habiéndonos dejado impreso su 
discurso. 

Obtenida la plaza en cuestión, pudo dedicarse á Ja for- 
mación del Jardín, y si bien tuvo que resistir algunas 
contrariedades por parte del Claustro, consiguió última- 
mente su objeto, y A fines de 1807 ya estaba en condiciones 
dicho establecimiento para cumplir su fin científico; 
habiéndose hecho siembras numerosas, se hablan traído 
plantas y semillas de Madrid, Montpcller y otros puntos, 
se habían hecho experiencias del cultivo de la Ináigoftra 
liHcíoria y otras plantas interesantes, asi como de la 
utilidad de las mismas; y todo esto prometía para lo suce- 
sivo una actividad grandísima por parte del Profesor 
y orientaciones excelentes por parte de los discípulos. 
Pero ya hemos dicho lo que ocurrió con motivo de la 
guerra de la independencia y lo fatal que resultó aquella 
para los amantes del saber. Tras del Doctor Lorente tan 
sólo se destaca ya una figura de bastante relieve en la 
enseñanza de la Botánica, el Dr. D. José Pizcueta, quien 
partidario decidido del sistema de Linneo, en un princi- 
pio, se declaró por el método natural después, organizando 
el Jardín conforme á las ideas de Endlicher; pero conside- 
rando más conveniente para la enseAanza el de De Can- 
dolle, A éste se sujetó por fin y aunque modificado con 
arreglo á nuevos cánones científicos, éste es el que siguie- 



(I) En >l ÍBdicido plan de (ii odios s 


dispuso que las libros de texio 


loa cdltue la Universidad; de esle modo ei 


casi seguro que saldrían bene- 


Bclados los alnmnos, pnes ann cuando la diF 


rencia qne resaltaba a fjitor de 


la Uniíersidad por la venia de los libros, s 




i-roresores de l> mlima y los de las Acaden 


las aarcgailas, no es de creer 


qneelCLaaitroabnsaH de isla especie d 


e privilegio, que Ucilmenle le 




aplrilu de noión que entoDcei 


mía qae ahora habla en el elemento escola 





D.aiiiz.owGoogle 



426 MOUENAJB k LINNBO 

ron sus sucesores en la Cátedra. Esta, actualmente y 
desde 1862 en que cesó por jubilación el Dr. Pizcueta, 
está á cargo de un Profesor que ala vez tiene la de Zoolo- 
gía y Mineralogía, con lo cual dicho está que es imposible 
atender debidamente á ninguna de ellas, ni mucho menos 
dedicarse á trabajos especiales dentro de la asignatura, 
si no es sacrificándose por .líán de gloria. 



¿ZfSlffñui J&M^Í Cav^Mé^ 



(Clii^a di D. Vicenle Guil 




La bibliografía botánica, en la época post-lineana, tiene 
como su más preciado timbre, los escritos del sapientísimo 
Cavanilles. Este, á quien nadie negará la categoría de 
astro de primera magnitud en el firmamento de la ciencia 
contemporánea, tuvo á su alrededor un buen número de 



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LA BOTÁNICA BN VALBNCtA 427 

satélites y planetas que forman un sistema bien caracte- 
rizado; algunos de aquellos le precedieron y acompañaron 
en la carrera, otros han seguido sus huellas; sin Cavani- 
lles, hay que confesar que pocas publicaciones de primer 
orden hubiesen aparecido en Valencia. 

Según hemos manifestado anteriormente, las Consti- 
tuciones de la Universidad de 1675, como las de 1733, 
disponían que las explicaciones se sujetasen al Mtthoio 
mimrsal, leyéndose también los libros 4." y 5." dt sintpiiciuM 
medicameitlorum facaltatibus y ios smpits de botica. El plan de 
estudios de 1786 señalan como texto, para la Cátedra de 
Botánica, el Curso teórico práctico dispuesto para los estu- 
dios del Real Jardín botánico do Madrid y para el segundo 
curso la Materia médica de Ludovico Tkesarii. El Dr. Antonio 
Blanco y Fernández publicó en 1834 su tratado eUuuHlttl 
de botánica teórico práctico para el que adoptó el sistema 
sexual de Linneo, con alguna modificación, siendo casi 
seguro que fué de texto anteriormente á esta obra, la de 
Cavanilles, Descripción de las planias que. .. djmoslróen las Uc- 
ciotia públicas del año 1801, cuya segunda impresión se hizo 
en 1827. También el mismo Dr. Blanco publicó en 1845 
la Introducción al estudio de las plantas, que está calcada en 
la de título semejante, de A. P. De Candolle, abando- 
nándose desde entonces ó relegando á lugar secundario 
el sistema de Linneo. 

Posteriormente se han seguido varios textos para los 
alumnosdeMedicina,comolosdeSalacroix.MilneEdwards, 
etcétera, cuando no han sido las explicaciones del Profe- 
sor tomadas al oído; últimamente se adoptó por algunos 
de ellos el tratado elemental de Van Thieghen; y en 
la actualidad, so sigue con preferencia el del doctor 
Lázaro é Ibiza y el de los Srcs. Bolívar, Calderón y 
Quiroga. 

Entre los escritos debidos á autores valencianos son 
dignos de mención los siguientes: De D. Tomás Viilanova 
y Muñoz: Flora valentina inchoala. De D. Francisco X. de 
Boelmis: Demostración de ¡as escoces virtudes nuevamente desea- 
bierlas en las raices de dos plantas de Nueva España. De D. Vi- 



íobyCoO^^lc 



42S kOlJBN'AJE í LINNEO 

cente Alfonso Lorcnte el Nova gtnerum Polyganat classificato. 
SysUma botaaicum Linnaeano anomalistktim. Disertación sobre el 
sistema de Linnea que en el Jardin botánico de Madrid dijo d los 
CMSores nombrados por el Rey para obtener la cátedra de Botánica 
de la Universidad de Valencia, con otros varios folletos y 
opúsculos interesantes. De D. Antonio José Cavanilles loi 
nunca bien ponderados Monadelphice ciastis dissertationes. Ico- 
nes et descriptiones plantarum. Observaciones sobre la Historia natu- 
ral del Rtyno de Valencia y otras cien á cual más estimada. 

D. Simón de R. Clemente adquirió fama y renombre con 
su celebérrimo Ensayo sobre las variedades de la Vid común que 
vegetan en Andalucía. D. Francisco Tabares de Ulloa dió 
á luz sus Observaciones prácticas sobro el Cacahuete 6 Moni de 
América, resultado de sus estudios en el Jardín botánico 
fundado por el Arzobispo D, Francisco Fabián y Fuero, en 
Puzol. D. Joaquín Salvador y Benedito, farmacéutico 
natural de Zurita (Castellón), publicó su Catálogo deplantas 
que se encuentran en los términos municipales de Villa- 
franca del Cid, Castellfort, Portell, Ares j Benasal, y 
D. Carlos Pau, de Segorbe, en sus Notas bótameos y otros 
escritos análogos, ha demostrado sus profundos conoci- 
mientos en la ciencia de las plantas y lo mucho bueno que 
todavía ha de ofrecer al público inteligente. 

De propósito hemos omitido gran número de trabajos 
más 6 menos extensos, relativos á cultivos y experiencias 
hechas en nuestro país, porque son más bien de carácter 
económico ó agrícola, tratan en su mayor parte del cul- 
tivo del naranjo, del algarrobo, algodón y ptras plantas 
de explotación industrial, sin que su estudio tenga interés 
bajo el aspecto botánico. 

Fícente QuiÜén Jifarco. 



Yalenáa, Mayo de 1907. 



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TERCERA PARTE 



MISCELÁNEA 



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SINOPSIS 

DE LOS APHODIINI DE LA PenInSULA IbÉBICA 
CON INCLUSIÓN DE LAS BALEARES Y PIRINEOS 



k L poco tiempo de que hemos dispuesto para la 
' confección de esta Sinopsis habrá contribuido 
sin duda alguna, con la escasez de datos consi- 
guientes, á que salga más defectuosa, sobre todo por lo 
que respecta al área geográfica de los insectos. Creemos, 
no obstante, no haber omitido ninguna de las especies 
que se encuentran en los límites abarcados, y como este 
es el ñn principal, que los aficionados puedan reconocerlas 
y clasificar las existentes en sus colecciones ó resultantes 
de sus cazas, quedamos relativamente satisfechos. 



LAMBLLICORNIA 



ó en 



Maza antenaría compuesta de artejos lai 
forma de hojuelas. 

Hojuelas de la maza antenaría reunidas en su base 
y aplastadas unas con otras formando una especie de 
botón en el reposo, pudiendo separarse y abrirse en su 
extremidad, en la vtda activa, como las hojas de un 
libro Scarabaeldie. 



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432 ROHEHAJB Á UMtlBO 

Hojuelas de la maza antenaria jamás replegadas en el 
reposo, insertas sobre un eje fijo como los dientes de un 
peme Lucanldie. 

seiiRitBieioas 

Mejillas dilatadas horizontalmente, constituyendo con 
el eplstoma una albardilla ó saliente en semi-cfrculo ó 
senii-exágono que oculta las partes bucales. Epístoma 
notablemente más ancho en su borde anterior que en su 
unión con la frente Coprophagi. 

Mejillas no constituyendo con el epístoma una saliente 
en semi-circulo ó semi-exágono que oculte las partes bu- 
cales. Epístoma más estrecho ó apenas más ancho en su 
borde anterior que en su unión con la frente 

COPROPAOl 

Ancas intermedias anchamente separadas entre sf. 
Escudete rudimentario á veces, indistinto casi siempre. 
Tibias posteriores con un solo espolón en su extremidad. 
Pigidio enteramente descubierto Coprlni. 

Ancas intermedias aproximadas. Escudete siempre 
distinto. Tibias posteriores con dos espolones. Pigidio 
oculto por los élitros; algunas veces descubierto, pero sólo 
en parte Aphodllnl. 

APHODUNI 

A. Tibias intermedias y posteriores con dos anchas esco- 

taduras exteriormeote; con los bordes salientes, 
formados por las escotaduras, cubiertos de sedas 
por lo general. 

B. Sin surco longitudinal en la parte media del protórax. 

C. Élitros con diez estrias siempre mucho más estre- 

chas que los intervalos; estos rarísima vez costi- 
formes 1. Aphodius Illig. 

ce. Élitros con siete surcos anchos, longitudinales, más 
anchos ó por lo menos tan anchos como los intervalos; 
estos siempre costiformes. 2. Heptaulacus Muís. 

BB. Con un surco longitudinal, que no llega al borde 
anterior, en la parte media del protórax. (Élitros 
con diez anchos surcos, que deían los intervalos 
costiformes) 3, Oxyomus Lap. 

AA. Tibias intermedias y posteriores sin escotaduras ni 
bordes salientes. 



D.gitizecbyG00glc 



SINOPSIS DK LOS APHODnNI 433 

D. Protórax con un surco longitudinal como en Oxyo- 

mus; pero sin surcos transversales, excepto á veces 
en los costados; no ciliado. 4. Pleurophorua Muís. 
DD. Protórax con surcos transversales separados por 
elevaciones, con sedas en los bordes de la base y 
de los costados. 

E. Tarsos posteriores con el primer artejo no ensanchado 

en ángulo exteriormente; á veces un poco ensancha- 
do, pero por igual en ambos lados. Cuerpo alargado, 
paralelo. Uñas distintas. . 5. Rhysaemns Muís. 
EB. Tarsos posteriores con el primer artejo ensanchado 
en ángulo en su extremidad hacia fuera. Cuerpo 
corto ó poco alargado, convexo, ensanchado por 
detrás. Uñas indistintas . 6. PaammoMus Heer. 

1 Género APHODIDS lUig. 

SUBGÉNEROS 

1. Intervalos 7.° y 9." de los élitros unidos antes de la 

extremidad, formando uno solo, prolongándose 
después en forma de costilla. Borcíe anterior del 
epístoma escotado, con los ángulos bien marcados. 
Sin reborde en la base del protórax. Talla pequeña, 
unos tres milímetros . . 5. Plaglogonua Muís. 
1'. Intervalos 7." y 9." no prolongados por detrás, for- 
mando uno solo, á manera de costilla .... 2. 

2. Escudete apenas tan ancho ó menos ancho O que los 

dos primeros intervalos juntos en su base I*, ora 
estrechado por delante, ora con los costados para- 
lelos en el primer tercio basilar^ 3. 

3. Cuerpo pubescente por encima. JEli tros empañados 

de color negro ó rojizo) 9. Trichonotns Muís. 
3'. Cuerpo glabro por encima . ; 4. 

4. Élitros negros ó pardos, ya unicolores, ya con una 

ó dos manchas rojas ó amarillas, ó bien rojos con la 
sutura negruzca . . 6. CalamostemusMotscb. 
4'. Élitros testáceos, ya unicolores, ya con el borde 
sutural ó el intervalo yuxta-sutural y con fre- 
cuencia los costados ó la extremidad negros ó 
pardos 7. Burytus Muís. 



con la cabeía hacia el observador. 

(ilj Bite carácter ea dadotn en el íuairtgnUMiu y en el tMriarim; pero 
lo* filtros necroi j anarllloi del primero jr lesticeoí con el íntcrTalo 
rnsta'iDtnral negro en loda >n esieniiúQ del ugnndo, lo* difilnpicn fAc[|~ 



D.gitizecbyG00glc 



434 HOMENJE í LINNEO 

2'. Escudete tan ancho ó más ancho que los óos prime- 
ros intervalos Juntos en su base, estrechado de 
ordinario hasta la extremidad en linea recta, A 
veces estrechado por delante ó muy arqueado en 
los costados, pero entonces mucho más ancho que 
los dos primeros intervalos <•> 5. 

5. Tibias posteriores con una corona de sedas cortas, 

iguales, en su extremidad 6. 

6. Escudete grande, de Vs próximamente de la longitud 

de los élitros 1. Colobopterua Muís. 

6'. Escudete más pequeño, de '/m próximamente de la 
longitud de los élitros . , . 7. 

7. Protórax con el borde, entre su base y los costados, 

cortado oblicuamente, con una fosita por delante en 
el cT, excepto en faslens, que tiene sólo depresión. 
(Sutura frontal con tubérculos). 2. Aphodlus s. str. 

7'. Protórax sin borde oblicuo entre su base y lo; 
costados, sin fosita ni depresión por delante 

eneld" 8. 

8. Élitros ya negros ó pardos, ya completamente rojos 
ó sólo rojos en parte 9. 

9. Protórax marginado en su borde anterior, A veces 
la margen interrumpida en la parte media. Sin 
sutura frontal ni tubérculos. Negro ó pardo uní- 
coloro 3. Ammaeclu8 Muís. 

9'. Protórax no marginado en su borde anterior. 
Sutura frontal tuberculada frecuentemente. 4. 
AgrUlnus Muís. 

8'. Élitros testáceos unicolores ó con una línea sutural 
ó el borde externo obscuro, sin manchas en el disco; 
intervalo yuxta-sutural nunca enteramente ne- 
gro 14. Bodilus Muís. 

5'. Tibias po.steriores con una corona de sedas bastante 
largas y desiguales en su extremidad ... 10. 

10. Protórax con la base marginada (á veces falta el 

reborde en los MdiiiopUrus). Epfstoma en semi-exá- 
gono, sinuoso más ó menos por delante . . , 11. 

11. Intervalos con puntuación fuerte ó muy claramente 

rugosos. Élitros negros, rojizos ó pardos, alguna 
vez de un testáceo oDscuro . 8. Amldorns Muís. 
llMntervalos con puntuación muy fina. Élitros testá- 
ceos 12. 

(1) Bn este «rapa entra el «ilcllnu con el eicadcu paralela 6 poco eitre- 
chido par delante y no md» ancbo que Jai doa primeros Intervalos; pero su- 
^lllrot utidceos snu mancblii* oecrai no permiU'i aepirnrlo de lut 



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SINOPSIS DB LOS APHOOUNI 435 

12. Élitros testáceos con manchas negras, generalmente 

agru padas en parteyconsf ¡luyendo bandasóf ajas 13. 

13. Epístoma sin palos levantador. Protórax con los 

ángulos posteriorei bien marcados, aunque obtusa- 
mente redondo-i 11. Vollans Muís. 

13'. Epistoma con largos pelo* levantados. Protórax 
sm ángulos posteriores marcados, sino ancha- 
mente redondeado entre la base y los borde? 
laterales 12. fíimbus Muís. 

12'. Élitros testáceos, alguna vez unicolores, pero gene- 
ralmente con una gran mancha parda, nebulosa á 
veces y poco acentuada, dejando más clara la base 
y parte del 2." intervalo; borde sutural y con fre- 
cuencia el intervalo yuxta-sutural más ó menos 
obscuros 13. MelinopteruB Muís. 

10'. Protórax no marginado en la base, af menos en la 
mayor parte 14. 

14. Sutura írontalcon tubérculos. Epistoma en semi- 

exágono sinuoso por delante. Élitros convexos, de 
un testáceo rojizo, con muchas pequeñas manchas 
negras unidas entre sí en parte. 10. Llmarua Muts. 
14'. Sutura frontal sin tubérculos. Epistoma en arco de 
círculo (excepto en Bonvouloiri), & veces ligeramente 
truncado por delante, muy rara vez un poco subsi- 
nuado 15. 

15. Mejillas sin dilatación lateral, no más salientes qqe 

los ojos. Élitros rojos enteramente ó manchados 4e 

negro 15. Blralus Muís. 

15'. Mejülas dilatadas lateralmente, mucho más salientes 
que los ojos 16. Acrosans Muís. 

1. Subgén. ColobopteFns Malsaiit. 

1. Élitros deprimidos, sobretodo cerca del escudete, 

con un calus cada uno hacia la parte posterior. 
Escudete más bajo que el nivel de los élitros {Calo- 
boptenK Muís.) 2. 

2. Intervalos planos, sin reborde 3. 

3. Élitros rojos. Protórax negro, con losángulos anterio- 
res rojizos. May. long. 10-13 mil. acru&tor Herbst. 

3'. Élitros testáceos, con la sutura obscura y á veces 
una mancha más ó menos extendida. Protórax 
negro, sin mancha rojiza en los ángulos anteriores. 
Más pequeño. Long. 6-9 mil. . . . erraticus L. 
4. Élitros testáceos, sin mancha obs- 
cura erraticus L. 



íobyCoO^^lc 



43^ Homenaje k linneo 

«'. Élitros testáceosconmancha obscura 
á veces extendida por casi todo 
el élitro. . . v. fimigatus Muís. 
2'. Intervalos internos muy convexos, con un reborde 
-saliente á lo largo de fas estrias. (Negro brillante 
por encima en los ejemplares típicos). Longi- 
tud 6-7,5 mil subterraneus L. 

1'. Élitros convexos, sin depresión cerca del escudete, 
sin calus en la parte posterior. Escudete colocado 

en el mismo plano que los élitros 4. 

4. Talla pequeña, 3,5-5 milímetros. Negro con la 
extremidad de los élitros manchada de pardo 

rojo tuBmorrholdaíU L. 

a. Con una mancha roja humeral 
además, v. sangutHolmtMS Herhst. 
4'. Talla grande, 9-13 mil. Enteramente negro brillante 
(ejemplares típicos) fossor L. 

2. Subgén. Aphodlus s. str. 

1. Élitros amarillos con una banda transversal negra, 

dentada. Protórax negro, con los ángulos anterio- 
res amarillos. Long. 8-10 mil. conjugatus Panz. 
1'. Élitros testáceos ó rojos con ó sin mancha obscura, 
sin banda transversal 2. 

2. Élitros testáceos, unicoloros. (Protórax entera- 

mente negro). Long. 5-7 mil. acybalaiios Fabr. 
a. Élitros con una mancha obscura hacia la mi- 
tad externa del disco, v. confíagratus Oliv. 
a'. Élitros con la mancha obscura cubriendo 
casi toda su superficie, v. lugricans Muís, 
2". Élitros rojos, rara vez con el disco obscurecido. 3. 

3. Vientre siempre roJD. Protórax débilmente trans- 

versal, con una ligera depresión por delante en el ¡í . 

Long. 6-8 mil ftstena Fabr. 

3'. Vientre casi siempre negro, muy rara vez ro- 
jizo. Protórax fuertemente transversal, con una 
tosita pronunciada por delante en el if. Longi- 
tud 5,5-8 mil flmetarlasL. 

a. Élitros rojos, unicolores 6 

a'. Élitros rojos, manchados de negro ó ne- 
gruzco V. MocuíifiMñis Muís. 

b. Vientre negro c 

b\ Vientre más ómenos rojo, v. OKAmota/ti Naez, 



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SmOPSIS DE LOS APROonNI 457 

c. 4." intervalo más corto por detrás que 
el 3." y el 5.° fimetarñitL. 

c'. 4° intervalo tan largo por detrás como 
el 3." y el 5." . . . v. «ráünfe Reitt. O) 

3. Stíbgén, Ammoeclos MalB. 

1. Eplstoma con un ángulo vivo en cada lado déla 

escotadura. (Quilla del epístoma saliente, bjen 
pronunciada Reborde anterior del protórax inte- 
rrumpido casi siempre <-> en un gran espacio en la 
parte media. Estrías muy fuertes y profundas y 
muy crenuladas. Intervalos convexos por detrás). 

Long. 5,5-6,5 mil elevattu Oliv. 

I'. Epístoma sin ángulo vivo por delante .... 2. 

2. Reborde anterior del protórax sin interrupción en 

la parte media. Intervalos apenas convexos ó no 
convexos en la parte posterior de los élitros. Lon- 
gitud 4,5-5 mil lusitanlcus Er. 

2'. Reborde anterior del protórax interrumpido en su 
parte media. Intervalos fuertemente convexos por 
detrás. Long. 4,5-5,8 mil. . . . ftigldus Bris. 

4. Sttbgén. Agrlllnns Malsant. 

t. Protórax con la base marginada (Agtüams Muís). 2. 

2. Con una profunda escotadura serat-circular en el 

borde anterior del epístoma y un ángulo vivo á cada 
lado de aquella. (Forma corta) .3. 

3. Sin puntuación en los intervalos. La del protórax 

poco espesa sobre el disco, algo más en los costa- 
dos. Sutura frontal mütica, sin relieves. Longi- 
tud 3,5-4,5 mil glbboa Germ. 

3'. Con puntuación, aunque muy ñna, en los intervalos. 
La del prótorax muy apretada por toda la superfi- 
cie. Sutura frontal con tres tubérculos, al menos 
en el cT- Long. 4-5 mil. . . . pyrensena Dur- 

2'. Con una sinuosidad en el borde anterior del epísto- 
ma y los ángulos que ella forma redondos, alguna 
vez un poco escotado aquel borde y los ángulos 
vivos 4. 

(1) La V . bicolor GeofT. me » d«>conoclda. Se hilU en PortnKil. 

(2) Biie carteter fklta krtnna vez. por eiodeclmoj casi liempre. Bn 
onealra colecciAn cxiiteo dn» Indivldaas con el reborde tan raarcado en la 



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438 HOUBMAJE í LIMNSO 

4. Élitros negros ó pardos, teniendo á veces U extre- 

midad, la sutura ó el borde lateral de color más 
claro 5, 

5. Élitros dilatados por detrás. Ángulos anteriores 

del epístoma generalmente vivos en el d", redon- 
dos en la $. (Intervalo yuxta-suturai no hundido 
en la parte pwsterior del élitro. Forma bastante 
alargada. Élitros pardos, ordinariamente con la 
sutura y á veces el borde lateral rojizos). Lonci- 

tud 5-6 mil plceus Gj-ll. 

5'. Élitros sin dilatación por detrás. Ángulos anteriores 
del epístoma redondos 6. 

6. Intervalo yuxta-sutural muy hundido en la parte pos - 

teriordel élitro. Estría yuxta-sutural muy profunda 
en la extremidad. Élitros negros ó pardos, un poco 
rojizos por detrás. Long. 4,5-6 mil. coastans Duft. 
6'. Intervalo yuxta-sutural no 6 apenas hundido por 
detrás en la parte declive. Estría yuxta-sutural no 
más profunda en la extremidad. Élitros negros, 
rara vez con la extremidad rojiza. Longitud 4^5-5,5 

milímetros ater Geer. 

a. Élitros de un negro mate, sedoso. 
Intervalos planos, casi impercep- 
tiblemente punteados, aler Geer. 
a'. Élitros de un negro semibriUan- 
te. Intervalos menos planos, el 
3.° y sobre todo el 2. sensible- 
mente convexos hacia la ex- 
tremidad, visiblemente pun- 
teados . . V. asctuáaa Reiche t'í. 
4'. Élitros rojos, muchas veces con una mancha 
obscura 7. 

7. Protórax con la puntuación del disco poco densa y 

mezclada de puntos más pequeflos. Élitros mates 
en la extremidad, no ensanchados por detrás, con 
los intervalos un poco convexos en este punto. 
Long. 3,5-4 mil borealia Gyll. 

7'. Protórax con la puntuación densa é igual ó casi 
igual. Élitros brillantes en la extremidad, ensan- 
cnados por detrás, con los intervalos planos en este 
punto. Long. 4-4,5 mil. , . pntndna Herbst. 

1 . Protórax no marginado en la base, al menos en la 
parte media (Oromus Muís). (Intervalos planos, con 
los laterales mucho más anchos, hacia la extremi- 

(1) Lb *• LutUÉi Har., t*mbi£n de BipalU, nos etdnconocida. 



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SINOPSIS DE LOS APHm>UHI 459 

dad, que las estrías, poco densa y muy finamente 
punteados). Long. 5-7 mil. . . alpinos Scop. 
a. Élitros negros, á veces con la extre- 
midad y los costados de un pardo 

rojo aipinusScop. 

a'. Élitros enteramente rojos, ó con 
manchas pardas mds ó menos 
aparentes . . v. Sckmidti Heer. 

5. Subgén. Ptagiogonas MuU. 

Élitros cortados oblicuamente en la extremidad de 
la sutura, con un pequeño diente en el ángulo sutu- 
ral. Intervalo sutural hundido por detrás. Más 
pequefio. Long. 2,2-3 mil. rhododactylus Marsh. 

Élitros no cortados en la extremidad de la sutura, 
sin diente en el ángulo sutural. Intervalo sutural 
no hundido por detrás. Más grande. Long. 2,5- 
3,5 milímetros nanua Fairm. 

6. Subgén. Calamosternns Moiscb. 

Base del jM-otÓrax finamente n^arginada, con la 
margen ó reborde bien visible por encima, aun en 

su parte media 2. 

Tibias posteriores con una corona de sedas cortas, 
de igual longitud, en su borde terminal. Un tubércu- 
lo en la sutura frontal. (Tarsos posteriores con 
el 1.*^ artejo un poco más largo que el 2." (Cálamo- 

stentuí Motsch) 3. 

Puntuación de los intervalos apenas visible. La del 
protórax muy variable, compuesta generalmente 
de puntos finos y gruesos mezclados, casi nula en 
el disco y hacia la parte media de los tostados. Lon- 
gitud 4-6 mil granarlua L. 

a. Élitros negros, más claros generalmen- 
te en la extremidad . . grantrius L. 
a\ Élitros rojos, con la sutura y alguna 
vez los costados, más obscuros, casi 

negro V íkíhmíííí Faid . 

Puntuación de los intervalos muy visible. La del 
protórax densa sobre el disco, y aun más densa 
y fuerte en los costados, sin espacio liso. Longi- 
tud 4 mil trucidatuaHar. 



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440 HOMENAJE X UNHBO 

2'. Tibias posteriores con una corona de sedas largas y 
otras mucho más cortas, mezcladas. Sin tubérculo 
en la sutura frontal, (Orodalus Muís) .... 4. 

4. Élitros, con los costados redondos, negros ó pardos 

más ciaros por detrás, ó con manchas rojas ó ama- 
rillas en esta parte. Poco alargado 5. 

5. Tibias posteriores con los espolones terminales muy 

anchos y algo redondos en su extremidad. Tarsos 
posteriores con el 1." artejo muy recio, sólo la 
mitad más largo que el 2° Intervalo fuertemente 
Dunteado. Long. 3,5-5 mil. . . . tristls Panz. 
5', Tibias posteriores con los espolones terminales del- 
gados y aguzados. Tarsos posteriores con el 
\." artejo estrecho y tan largo ó más largo tjue 
el 2." y ó.° juntos. Intervalos muy fina y poco visi- 
blemente punteados 6. 

6. Elitrospardosónegros.másclarosvagamente porde- 

irás, sm manchas; con fuertes estrías y los intervalos 
dorsales convexos. Long. 3 4,5mil. pusUlusHerbst. 
6'. Élitros pardos ó negros, con manchas rojas ó ama- 
rillas, ó rojo con la sutura y los costados negros. 7. 

7. Patas de un testáceo claro. Longitud 3,5-4,5 mi- 

ifmetros ...... qaadrlguttatiú Herbst. 

a. Protórax sólo rojo en los ángulos 

anteriores . . v. aiigulañs Muís. 

«'. Protórax rojo á lo largo de los 

costados b. 

b. Élitros con una banda negra trans- 

versal c. 

b\ Élitros sin banda negra transver- 
sal . . . . v. astaurus Fuente. 

c. Banda negra transversal formando 

con la sutural una cruz de trazos 
muy gruesos. qiiadriguttatusYlerbst. 
c\ Banda negra transversal formando 
con la sutural una cruz de trazos 
muy delgados, v. cmoatus Muís. 

7'. Patas de un pardo obscuro ó rojizo, con los tarsos 
más claros 8. 

8. Élitros {negros ó pardos) siempre con una pequeña 

mancha roja humeral detrás del catus y otra en la 
parte posterior de contornos vivos, redonda. Talla 
mayor, 3,5-4 mil. . . . qaadrlmacolatas L- 
8'.- Élitros (negros ó pardos) generalmente sin mancha 
humeral, mas cuando existe se halla siempre colo- 
cada sobre el catus, extendiéndose á veces hacía 



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SlNpfSIS DE tos AtHODnMl 44I 

atrás y aniéndose con la posterior. Esta, siempre 
existente, tiene los contornos indecisos, fundiéndose 
en sus bordes con el color del fondo, generalmente 
transversal cubre á veces gran parte del élitro. 
Talla más pequeña, 2,5-3 mil. blguttatus Germ. 

Élitros, paralelos Ó casi paralelos, negros entera- 
mente ó con una mancha rojiza, poco distinta, en 
el calus humeral y cerca de la extremidad. Forma 
más alargada 9. 

Puntuación de los intervalos muy densa y fuerte; 
estrías fuertes. (Negro por encima casi mate). 
Long. 3 mil Patoni Reitt. 

Puntuación de los intervalos muy fina; estrías 
finas 10. 

Borde anterior del epístoma muy poco sinuoso, con 
los ángulos formados por la sinuosidad anchamente 
redondos, no inclinados hacia abajo, ni jiboso detrás 
de los ángulos. Élitros con las estrias fuertemente 
punteadas y los intervalos crenulados en sus 
bordes. Negro bastante luciente por encima. Lon- 
gitud 3,5-4 mil Dleckl Har. 

a. Negro enteramente por en- 
cima Diecki Har. 

a'. Con una manchita roja, poco visible, 
en el calus y otra en la parte poste- 
rior de los élitros, v, lunuUitus Orb. 

Borde anterior del epístoma fuertemente escotado, 
con los ángulos formados por la escotadura un poco 
redondos, pero bien marcados, inclinado hacia abajo 
en su parte media. Epístoma muy jiboso en el ¡f, 
mucho menos en la S. Élitros con fas estrías muy 
finamente punteadas, con los bordes de los interva- 
los apenas crenulados. Negro sedoso, un poco mate 
Íor encima. Long. 3-3,5 mil. striatulu» Waltl. 
ise del protórax sin margen ó reborde, ó con 
reborde no visible por encima, al menos en la parte 
media. (Tibias posteriores coronadas de sedas 
cortas, iguales ó casi iguales, en su extremidad, 
(NialusMah.) 11. 

Estrías de los élitros muy finas y superficiales. 
Intervalo yuxt a- sutural levantado un poco en techo 
hacia la sutura. Forma algo paralela, un poco 
alargada 12, 

Tarsos posteriores con el I." artejo no más largo 
que el 2." y 3." juntos. Intervalos lisos. Élitros de 



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2 HOMENAJE A UNNEO 

un negro brillante con reflejo metálico casi siempre, 
con una mancha roja en cada uno. Longitud 
3-4 milímetros plagiatus L. 

Tarsos posteriores con el 1.*' artejo casi tan largo 
como el 2°, 3° y i.° juntos. Intervalos punteados, 
aunque muy finamente. Élitros negros, sin reflejo 
metálico casi siempre, sin mancha roja. Longi- 
tud 4-5 milímetros niger Panz. 

Estrías de los élitros muy fuertes y profundas. 
Intervalo yuxta-suturai no levantado en techo. 
Forma paralela, muy alargada 13 

Élitros con los intervalos planos hacia la extremi 
dad, ó casi planos, á veces el 2." un poco levantado 
Epístoma sm dentículo en sus ángulos anteriores 
que son redondos. Sutura frontal con tres tubércu 

los. Long. 5,5-6 mil varüins Duft. 

a. Élitros negros, con una mancha roja 

humeral varians Duft. 

a'. Elitroscompletamente negros, sin man- 
cha roja .... V. ntftA^tMts Muís. 

Élitros con los intervalos convexos en la extremidad. 
Epístoma con sus ángulos anteriores provistos de un 
dentículo agudo y muy saliente (cf), ligeramente 
redondos (j). Sutura frontal borrosamente unitu- 
berculada en el d", sin tubérculos en la ?. (Negro 
ó pardo por encima, á vece.s rojizo gradualmente 
por detrás). Long. 4,5-5 mil. cyllndrlcas Reiche, 

7. Subgén. SrytDS Mtds. 

Protórax sin reborde en la base. (Tibias posterio- 
res con una corona de sedas cortas, y de. igual lon- 
áitud (Subrinus Muís) 2. 
itros testáceos más ó menos parduscos, con e] inter- 
valo yuxta-sutural pardo. Protórax testáceo con el 
disco más ó menos pardo. Sutura frontral fuerte- 
mente tuberculada. Long, 3-4,5 mil. Uvídua Oliv, 
a. Protórax negro ó pardo con la base ó 
los costados ancnamente testáceos. 
Élitros con una gran mancha discal 

^lardusca Uvidits Oliv, 
olor pardo del protúrax y de los 
élitros más extendido, de forma que 
sólo los costados aparecen testá- 
ceos V. anachorela Fabr. 



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SINOPSIS DB LOS APHODltNI 44J 

c. Color pardo del protórax aún más 
reducido que en el tipo. Élitros ente- 
ramente testáceos (salvo la sutura), 
6 con el color obscuro tan diluido que 
apenas se percibe v. limicola'Panz. 

Élitros enteramente testáceos. Protórax testácco. 
Sutura frontal sin tubérculos. Longitud 2,8-3,3 mi- 
límetros Sturml Har. 

Protórax con la ba.se marginada, A veces con el re- 
borde muy fino, pero siempre distinto. ... 3. 

Testáceo rojizo por encima, unicoloro . {Sutura 
frontal tuberculada. Tibias posteriores con una 
corona de sedas cortas, apretadas é iguales, en su 
extremidad). Long. 5-5,5 mil. fermglaeus Muís. 

Cabeza y protórax negros, con los costados de éste 
y á veces los de la cabeza, rojizos. Élitros testáceos 
ó blanquizcos con la sutura negra ó parda . . 4. 

Epfstoma un poco sinuoso por delante, sin ángulos 
anteriores marcados. Intervalo yuxta-sutural ne- 
gro. Cabeza enteramente negra 5. 

Intervalo yuxta-sutural muy hundido hacia la extre- 
midad. Tarsos posteriores con el !."■ artejo casi tan 
largo como el 2°, 3." y 4." juntos. Élitros de un tes- 
táceo rojizo, Long. 3,5-4,8 mil. merdarins Fabr. 

Intervalo yuxta-sutural no hundido hacia la extremi- 
dad. Tarsos posteriores con el 1." artejo algo más 
corto que el 2." y 3." juntos. Élitros de un blanco 
amarillento. Long. 3,o-4 mil. . . . tersua Er. 

Epfstoma escotado profundamente, con los ángulos 
anteriores bien marcados, unas veces ligeramente 
redondos, otras, especialmente en los cf. con lui án- 
gulo vivo ó dentículo. Intervalo yuxta-sutural rojizo 
claro. Cabeza negra, con los bordes del epfstoma de 
un rojizo obscuro. (Élitros blancos, ligeramente ama- 
rillentos). Long. 3,5 4,5 mil . lencopterua Klug. 

8. Subgén. Amldorus Mnlsant 

Intervalos brillantes, puntuados simplemente, con 
el fondo terso ó casi invisiblemente arrugado . 2, 

Protórax marginado en el borde anterior. (Rojo 
castaño por encima más 6 menos ob.scuro). Longi- 
tud 5,5-7 mil castanens Illig. 

, Protórax no marginado en el borde anterior. . 3, 

Puntuación de los intervalos repartida por igual. La 
del protórax compuesta de puntes muy desiguales. 



D.gitizecbyG00glc 



444 HOMENAJE ¿ LINNEO 

Élitros de un testáceo pardusco, obscurecidos vaga- 
mente sobre el disco ó los costados ó con la sutura 
obscura, muy rara vez negro . cribricollls Luc. 
a. Protórax negro completamente ó 
con una mancha de un rojizo obs- 
curo hacia la mitad de los costa- 
dos; disco con puntuación gruesa 
y apretada yjuntos más pequeños 
mezclados. Estrías de los élitros 
con gruesos puntos crenulando 
fuertemente los intervalos dorsa- 
les convexos. Longitud 5-6 milí- 
metros . . . cnbricoUh Luc. O 
«'. Protórax generalmente con los 
costados anchamente testáceos; 
disco con puntuación fina, poco 
apretada, mezclada de algunos 
puntos gruesos. Estrias de los 
élitros con puntos finos, crenulan- 
do apenas los intervalos. Interva- 
los dorsales casi planos. Longi- 
tud 6-7 ,íj mil. V. barbants Fairm. 
3'. Puntuación de los intervalos, al menos en parte, 
dispuesta en una hilera regular junto á los bordes, 
con el espacio entre las hileras ya liso ya punteado. 
La del protórax compuesta de puntos iguales. Éli- 
tros de color castaño obscuro, A veces con la base, 
la extremidad y la región sutural más claras. Lon- 
gitud 4-5 mil Sharpl Har. 

r. Intervalos ya mates, ya con fuertes rugosidades 
entre los puntos, ya con relieves más ó menos 
marcados 4. 

4. Intervalos marginados en sus bordes y con relieves 

en la parte de en medio. (Élitros de un pardo rojo). 

Long. 4-5,5 mil porcns Fabr. 

4'. Intervalos no marginados en sus bordes ... 5. 

5. Puntuación de los intervalos fuerte y muy apretada 

ó mezclada de fuertes rugosidades 6. 

6. Tamaño bastante grande. Intervalos planos, puntea- 

dos muy rugosamente; el yuxta-sutural no hundido 
enlapartepo-sterior. Long. 7-8 mil. thermicola Er. 
a. Élitros de color pardo castaño ó 
rojo íheiinicola Er. 

(1) Bl tipo de !■ «pide {crarieoaiil ei pr.ipio del 

siendo ex traflo le ene .. . ._ _ .-.._ 

apantamos aquí ant ci 



D.aiiiz.owGoogle 



Sinopsis de Los apkodIini 
Élitros de color pardo i 



Tamaño pequeño. Intervalos algo convexos, con 
puntuación apretada, pero no rugosa; el yuxta-su- 
tural hundido cerca de la extremidad. (Élitros par- 
duscos, ferruginosos por delante y por detrás). 
Long. 4 mil ibéricas Har. 

Puntuación de lus intervalos fina, poco apretada, 
sobre fondo mate 6 apenas luciente. (Élitros 
negros, en la forma tipica). Longitud 6,5-8 milí- 
metros obscuras Fabr. 

9. Stthgén. TrleliODOtus MnU. 

Muy pubescente por encima. Protórax y élitros 
negros; estos á veces rojizos, con los intervalos fina- 
mente granulosos. Protórax no distintamente mar- 
ginado en la base. Long. 3,3-5 mil. scrofa Fabr. 

10. Subgéii. Limaras Mnlsant 

Intervalos planos. Élitros glabros, testáceos rojizos 
con manchitas negras ligadas en parte entre sí. 
Long. 4-5 mil maculatus Sturm. 

11. Suhgén. Voltnus MqIs. 

Élitros, con los intervalos 2." á 7." marcados todos 
ó casi todos, en sus "/a anteriores, de manchas 
negras 2. 

Élitros, con el intervalo yuxta -.sutural obscuro en 
toda su anchura, ya enteramente, ya al menos en 
sus V» posteriores 3. 

Élitros con las estrías negras, & veces ligadas por 
manchitas que hay sobre los intervalos. Intervalo 
yuxta-sutural á menudo testáceo hacia la base. 
Epfstoma enteramente negro. Longitud 4-5 milí- 
metros lineolatus Illig. 

Élitros sin las estrías negras. Intervalo yuxta-sutu- 
ral obscuro (negro 6 pardo) en toda su longitud, 
Epístoma testácco rojizo por delante. (Élitros con 
una mancha lanceolada sobre la sutura hacia 
el Vb anterior, una banda transversal muy dentada 
hacia los */», otra poco clara hacia la extremidad y 
una mancha lateral alargada). Longitud 4-5 milí- 
metros cervorum Fairm. 



D.gitizecbyG00glc 



44É dOUBNAjE i LINHBO 

2'. Élitros, con el intervalo yuxta-sutural negro sola- 
mente á lo largo del borde sutural, A veces ligera- 
mente pardusco en el resto de su superficie. (Élitros 
con una mancha negra hacia la base del 5." inter- 
valo, otra más bajo sobre el 4." y otra todavía más 
bajo sobre el 3.", además otras manchas muy 
variables) 4. 

4. Epistoma completamente negro 5. 

ó. Intervalos todoi planos hacia la extremidad, el 
yuxta-sutural no hundido en este punto. (Mancha 
anterior del 3." intervalo colocada hacia la mitad. 
Extremidad de los élitros glabra) 6. 

6. Mejillas sin dilatación hacia fuera ó muy poco dila- 

tadas, sin ángulo en su parte póstero-ex terna y no 
más salientes que ios ojos. Puntuación de los inter- 
valos muy fina posteriormente. Longitud 4-4,5 mi- 
límetros pictuaSturm. 

6', Mejillas muy dilatadas hacia fuera angulosamente, 
mucho más salientes que los ojos. Puntuación de 
los intervalos nula ó casi nula posteriormente. Lon- 
gitud 3-5 mil tesHulatus Payk . 

5'. Intervalo 2° más ó menos convexo hacia la extre- 
midad, el yuxta-sutural más ó menos hundido en 
este punto 7. 

7. Élitros con la mancha anterior del 3." intervalo 

üítuada hacia el Vb. la del 5." intervalo casi en la 
base. Élitros casi siempre finamente pubescentes en 
la extremidad. Long. 3,5<6 mil. Inquinatus Fabr. 
a. Élitros adornados cada uno de una 
mancha alargada situada en la 
base del 5." intervalo, de dos gru- 
pos de manchas situadas, uno en 
el ','4 anterior, compuesto de dos 
ó tres manchas unidas y otro 
hacia los "/s compuesto de otras 
tres dispuestas triangularmente 
y de una banda longitudinal sobre 
el 7," intervalo . inquinatus Fabr. 
a'. Banda longitudinal del 7." inter- 
valo unida por detrás con el 
grupo triangular, y éste con 
frecuencia unido á su vez por 
el 4.° intervalo con el grupo ante- 
rior V. nubilus Panz. 

7'. Élitros con la mancha anterior del 3.=' intervalo 
situada un poco antes de la mitad, la del 5° bastan- 



D.gitizecbyG00glc 



SINOPSIS DB LOS APHODUNI 447 

te alejada de la base. Élitros siempre glabros en la 
extremidad. Lg. 4,5-7m¡l. melanostlctusSchmidt. 

Epfütoma más ó menos testáceo por delante, á veces 
muy estrechamente 8. 

Mejillas más salientes que los ojos, dilatadas en 
ángulo hacia fuera. (Manchas de los intervalos más 
restringidas que en el tipo O . De menor tama- 
fio. Costados de los élitros largamente ciliados). 
Long. 4,5 mil. hteroglyphicua v. castlllanus Dan. 

Mejillas no más salientes que los ojos, sin ángulo en 
su parte postero -ex terna. (Estrías en parte negras 
ú obscuras; manchas de los intervalo.<i dispuestas 
en dos bandas longitudinales irregulares, encor- 
vándose en su extrememidad hacia la sutura). 
Long) 3,5-5,5 mil stictlcus Panz. 

Élitros con un solo intervalo marcado en sus */> ante- 
riores de 1-3 manchas, extendiéndose unpocoá veces 
sobre los intervalos vecinos 9, 

Intervalo yuxta-sutural negro solamente en el bor- 
de sutural. Élitros con las estrías fuertes y muy 
fuertemente punteadas, muy convexos. (7. ■ inter- 
valo con una mancha longitudinal; otra mancha 
antes de la extremidad extendida generalmente 
sobre los intervalos 3.°, 4." y 5."). Long, 
4,5 mil exclomatlonls Motsch 

Intervalo yuxta-sutural negro ó pardo, por lo 
menos en su mayor parte. Élitros con las es- 
trias muy finas, muy poco convexos. (Manchas de 
los élitros casi como en exclamatioms. Long. 3,5' 
4 mil sesqulTÍttatns Fairm 

IS. Subgén. Nlmbus Mulsant 

Protórax enteramente glabro, sin cerdas en los 
bordes laterales. Puntuación de los intervalos muy 
fina, esparcida y repartida por igual en toda ía 
superficie. Long. 4,5-7 mil . . ooUteratnB Panz. 
Protórax pubescente, al menos en los costados, 
ciliado en este punto. Puntuación de los intervalos 
fuerte, condensada A lo largo de las estrías. . 2. 
Costados del protórax breve y esparcidamente cilia- 
dos. Long. 5-6,5 mil affiniaPaaz. 

a. Protórax sin pubescencia 6 con ella 
apenas visible. Élitros con pubes- 
cencia corta . . . affinis Panz. 



D.gitizecbyG00glc 



44^ HOMENAJE A LIMHEO 

«'. Protórax pubescente. Élitros con 
pubescencia muy larga .... 

véase Ofbignyi Clouet. 

2'. Costados del protórax muy larga y densamente 
ciliados. (Protórax fina y muy esparcidamente 
pubescente en los costados). Longitud 4-7 milí- 
metros contaminatus Herbst. 

13. Subgén. Hellnopterus Malsant 

1. Epi.stoma con puntuación fina, irregular, con algu- 

nos puntos mucho más gruesos, ^ con pubescencia 
bienvisible,almenoipordetnls,enlos intervalos. ? 
con pubescencia fina á lo sumo en la extremidad. 
Dilatación de las mejillas en Ángulo más saliente 
que los ojos. Talla mayor, 4,5-7 mil 2. 

2. Sm sutura frontal, sin tubérculos, sin linea grabada. 

Protórax sin la margen basilar testácea. (Epísto- 
ma negro). Long. 4,5-7 mil. prodromus Brahm 
2'. Sutura frontal indicada por un trazo grabado, tu- 
berculada. Protórax con la base más ó menos 
testiícea 3. 

3. Trazo grabado de la sutura frontal interrumpi do 

cerca del tubérculo de en medio. Mejillas y lados 
del epistoma testáceos casi siempre. Long. 5,5- 
6,5 mil tingens Abeille 

3'. Trozo de la sutura frontal no interrumpido hacia el 
medio, A veces hasta corta el tubérculo mediano. 
Mejillas y lados del epistoma negros casi siempre. 
Long. 4-6 mil. . . . punctatosiUcatus Sturm. 

r. Epistoma con puntuación fina, igual, sin mezcla de 
puntos mucho más gruesos. Intervalos sin pubes- 
cencia, alguna vez un poco pubescentes por detrás. 
Mejillas sm dilatación en ángulo, no más salientes 
que los ojos. Talla menor, 3-5 mil. (Élitros de un 
testáceo pálido, con una gran mancha parda, nebu- 
losa, que incluye por detrás una manchita clara 
situada sobre el 4.° intervalo, consputus Creutz. 

14. Subgén. Bodllns Malsant 

1 . Protórax con el borde anterior marginado. (Protó- 

rax testáceo con una gran mancha pentagonal 
parda.) Long. 6-9,5 mil. . . hydrochwris Fabr. 

r. Protórax con el borde anterior inmarginado . . 2. 

2. Élitros con la extremidad muy distintamente pun- 

teada y más ó menos brillante 3. 



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SINOPSIS D£ LOS APHODIINI 449 

Élitros con las estrias anchas, mucho más profundas 

Sor detrás, de un testAceo rojizo obscuro, con el 
isco !l veces pardusco. (Sutura frontal más 6 me- 
nos fuertemente trituberculada, pero el tubérculo 
de en medio siempre colocado por delante de los 
otros y de la sutura) Long. 5-7 mil , mfiis Molí. 

Élitros con las estrías finas no más profundas por 
detrás, excepto alguna vez la yuxta-sutural, de un 
testáceo claro 4. 

Pequeño. Élitros alargados, paralelos. El espolón 
más largo de la extremidad de las tibias posterio- 
res casi más corto que el 1." artejo de los tarsos. 
(Tres fuertes tubérculos sobre la sutura frontal, el 
mediano en la misma línea que los otros ó unpoco 
por detrás.) Long. 4-5 mil. . . nltldulns Fabr. 

Mayor. Élitros menos alargados, algo ensanchados 
por detrás ó redondos en los costados. El espolón 
más largo de la extremidad de las tibias posterio- 
res tan largo ó más largo queel 1." artejo de los 
tarsos 5. 

Protórax por lo general no señalado de testáceo en 
la base. Estrias medianamente finas, con puntua- 
ción clara. Intervalos subconvexos en los costados, 
planos sobre el disco, con la puntuación sobre todo 
el intervalo. Long. 7-8,5 mil . . lugens Creutz. 

Protórax por lo general señalado de testáceo en la 
base. Estrías más finas, con la puntuación borrosa. 
Intervalos subconvexos por todo, con la puntuación, 
algo más visible, condensada á lo largo de las 
estrías. Long. 6-7 mil. . . . longlsplna Kust. 

Élitros con la extremidad mate y sin puntuación, ó 
con esta muy poco visible 6. 

Sutura frontal apenas visible, sin tubérculos . Estrías 
de los élitros muy finas. Ángulo humeral con un 
dicntecillo bien visible. Intervalos mates y planos, 
Long. 5-6,5 mil Immiuidue Creutz, 

Sutura frontal claramente tuberculada. Estrias de 
los élitros anchas y profundas. Ángulo humeral sin 
dentículo. Intervalos brillantes, algo convexos. 
Long. 5,5-7 mil sórdidas Fabr. 

15. SubgéH. Blralns Mnlsant 

Reborde del protórax nulo en la parte media de la 
base, llegando sólo lateralmente al nivel de la 6. 'es- 
tría. Base del protórax profundamente sinuosa en 



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;0 HOMKNAJE k LINNBO 

cada lado. Élitros glabros, rojos, con ú sin mancha 
negra. Long. 6-8 mil. . . . eatellltlns Herbst. 
a. Élitros con una mancha ne- 
gra sutural más ü menos ex- 
tendida. . salellitius Herbst. 
a'. Élitros enteramente rojos, sin 
manchanegra. v./>¿»(iuMuls. 

16. Subgéit. AeFDSsus Mntsant 

Mejillas oblicuas en su parte posterior, formando 
un ángulo obtuso ó redondo. (Epfstoma circular 
por delante, A veces un poco subsinuoso. Tarsos 
anteriores con el 1."" artejo más corto que el 2° 
Talla de 3,5 á 6,5 mil MíoíÍMj Muís) 2. 

Protórax marginado en la base solamente en los 
ángulos posteriores. Tibias anteriores con el espo- 
lón alcanzando sólo hasta la mitad del 2° artejo de 
los tarsos. Escudete, excepto en la extremidad, 
con puntos gruesos. (Coloración variable, á veces 
completamente rojizo, otras el color negro invade 
más ó menos la cabeza, el disco del protórax y los 
élitros). Long. 5-6,5 mil tnixtua Villa 

Protórax marginado en la base por lo menos hasta 
el nivel de la 5.^ estría. Tibias anteriores con el 
espolón alcanzando más Ó menos la extremidad 
del 2° artejo de los tarsos. Escudete con algunos 
Duntos en la base ó completamente liso ... 3. 

Tibias anteriores con ej espolón poco arqueado, re- 
cio y encorvado bruscamente en forma de pequeño 
gancho en su extremidad. Puntuación de los mter- 
valos fina, pero bien visible. Negro por encima 
casi siempre, con los élitros pardos. Long. 4-5 mi- 
límetros Schlumbergerl Seidl. 

Tibias anteriores con el espolón ancho, recio y muy 
fuertemente encorvado en arco antes de la extre- 
midad. Intervalos lisos. De un pardo rojizo obscuro 
por encima casi siempre, con los ángulos anteriores 
delprotóraxmásclaros.Long.5,5mil.HeydeiiiHar. 

Mejülastransversalesensu parte posterior, formando 
un ángulo recto ó agudo y muy saliente , . . 4. 

Epístoma semi-exágono, subsinuado un poco por 
delante. Tarsos anteriores con losdos primeros artc- 

t 05 casi de igual longitud (Calaphoditts Reitt). (Muy 
irillante por encima. Cabeza y protórax negro 
con los costados rojizos. Élitros de un testáceo 



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SINOPSIS DE LOS APUODUNl 45! 

rojizo con muchas manchas negras dispuestas gene- 
ralmente en dos bandas longitudinales encorvadas 
en U extremidad hacia la sutura). Long. 6-9 mil. 
BonTouloiri Harold 

Epístoma en arco de círculo, truncado á lo sumo muy 
ligeramente por delante. Tarsos anteriores con 
ell.*' artejo mucho más largo que el 2° {Acroaus 
Muís.) 5. 

Protórax negro con los costados rojos. Élitros rojos 
con una mancha negra, redonda, en cada uno. 
(Estrías muy finas, intervalos lisos). Long. 8-12 
mil blmaculatusLaxm. 

Protórax negro, unicoloro. Élitros de otro color que 
rojos con mancha negra 6. 

Puntuación de los intervalos muy distinta . . 7. 

Talla de 9 mil. á lo sumo. Intervalos planos . . 8. 

Intervalos con gruesos puntos esparcidos en el 
Vi posterior, con frecuencia dispuestos en dos hile- 
ras; extremidad casi siempre con fina pubescencia. 
Long. 6-9 mil Inridns Fabr. 

a. Élitros testáceos, con las estrías 

negras y los intervalos marcados 
de manchitas negras, ¡uridus Fabr. 

b. Élitros testáceos con las estrías 

negras, pero sin manchas , , , 
. . . . V. lagrosulcatm Marsh. 

c. Élitros negros, con los costados y la 

extremidad testáceos 

V. purí^iiíiwHerbst. 

d. Élitros negros, con sólo la extremi- 

dad testácea. . v. apkalis Muís. 
í. Élitros completamente negros . 

V. nigñpts Fabr. 

Intervalos con puntación fina, densa é irregular en 
el '/s posterior; extremidad glabra. Long. 6-9 mi- 
límetros depreMns Kug, 

a. Élitros negros ó rojos. Palpos y 

tarsos rojizos . . depnssus Kug. 

a'. Élitros negros. Palpos y tarsos 

obscuros . . V. alramentariitsEr. 

Talla de 11-15 mil. Intervalos convexos. (Élitros de 

un pardo rojizo) carpetanus Graells. 

Puntuación de los intervalos nula ó indistinta. j^Ne- 
gro ó pardo por encima. Epipleuras de los élitros 
brevemente ciliadas.) I^ng. tl-13 mil. ruflpes L. 



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52 HOMENAJE A LINNEO 

2. Género HEPTALACDS MulsaiiL 

Epfstoraa muy esparcidamente puntuado, no granu- 
lado. Protórax cubierto de puntos redondos más ó 
menos regulares. Élitros testSceos con manchas 
negras, con las cinco primeras costillas tan anchas 
como los intervalos ó algo más estrechas. Lon- 
tud 4-5 mil sus Herbst 

Epístoma granulado, al menos por delante. Protórax 
cubierto de puntos umbilicados. Élitros negros con 
manchas testáceas, con las costillas casi cortantes 
y mucho más estrechas que los intervalos. Lon- 
gitud 3-4 mil teatudinarius Fabr. 

3. Género OXTOHUS Laporte 

Por encima de color negro, á veces rojizo, casi 
mate. Élitros con diez surcos, anchos, en cada uno. 
Los surcos separados por costillas estrechas y cor- 
tantes. Long. 2,5-3,5 mil. . . allvestiis Scop. 

4. Género PLEUROPHORDS Ualsant 

Tarsos posteriores con su primer artejo alargado, 
estrecho, apenas más ancho en la extremidad, tan 
largo por lo menos como el más largo espolón de 
la extremidad de las tibias (Pleurophorus Muís). Muy 
alargado. Élitros paralelos, más de dos veces tan 
largos como anchos tomados en conjunto. Lon- 
gitud 2-3,5 mil ciesus Panz. 

Tarsos posteriores con su primer artejo corto, bien 
ensanchado en la extremidad, más corto que el más 
largo espolón de la extremidad de las tibias. (Pla- 
íyitomus Muís). Menos alargado. Élitros un poco 
redondos en los costados, menos de dos veces tan 
largos como anchos tomados en conjunto , . 2. 

Élitros con las estrías mucho más profundas en la 

{)arte posterior, punteadas fuertemente en toda su 
ongitud. Surco transverso anterior de los costados 
del protórax con los bordes bien netos, y prolonga- 
do ensanchándose hasta el borde lateral. Surco 
dorsal longitudinal alcanzando todo lo más el '/(pos- 
terior. Long. 3-3,5 mil. . . , sabulosas Muís. 
Élitros con Tas estrías no ó apenas más profundas 
en la parte posterior, con la puntuación mucho más 
ñna ó casi nula, sobre todo hacia la extremidad. 



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SINOPSIS DE LOS APHODUHI 45} 

Surco transverso anterior de los costados del pro- 
tórax generalmente interrumpido ó reemplazado 
por puntos y alcanzando rara vez el borde lateral. 
Surco dorsal longitudinal llegando hasta la mitad 
del protórax. Long. 34 mil. Iwvistriatus Perris. 

6. Género RHYSSEHUS Malsant 

Élitros con los intervalos 3.", 5." y 7," mis salientes 
que los otros, al menos en la parte posterior, y con 
una quilla lisa ó ligeramente descompuesta en 
tubérculos muy alargados. {Protórax con el surco 
longitudinal de la parte media mAs profundo que los 
transversos, formando sus bordes un ángulo recto 
con la 3.^ elevación). Long. 3-4 mil. Godarti Muís. 

Élitros con los intervalos 3.°, 5.^ y 7° no más salien- 
tes que los otros, excepto en atgirkus, que lo son 
muy ligeramente 2, 

Elevaciones del protórax no descompuestas en grue- 
sos tubérculos 3. 

Protórax con los surcos transversos, sobre todo el 
de en medio, con puntos gruesos, apretados; eleva- 
ciones salientes, la 1.* á veces un poco interrum- 
pida en la parte media. Intervalos con dos hileras 
de pequeños granulos aplastados. Long. 4-4,5 mi- 
límetros al^ricns Luc. 

Protórax con los surcos transversos finamente arru- 
gados Ó granulados; elevaciones aún más salientes 
y más claras que en aigiricus, muy convexas. Inter- 
valos con dos hileras de finos granulos salientes, 

Long. 2,8-3,8 mil germanus Lin. 

Todas las elevaciones del protórax descompuestas 
en gruesos tubérculos. (Intervalos de los élitros 
con una hilera de gruesos granulos en su lado ex- 
terno, y otra de granulos pequeños, irregularmente 
dispuestos y poco visibles, en el lado interno.) 
Long. 2,5-3,5 mil vermcoeae Muís. 

6. Género PSAHMOBIOS Heer 

Élitros con las dos últimas estrías laterales unidas 
hacia la mitad de su longitud. {Protórax guarneci- 
do, en la base y en los costados, de sedas más 
anchas en su extremidad; surcos con puntos grue- 
sos, apretados. Élitros bastante cortos, muy conve- 
xos, así como los intervalos, que tienen una hilera 



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4 KOUKNAJE A UNMEO 

de granulos muy finos en su lado interno). Longi- 
tud 3, 5-4 mil porcicollls Ül. 

Élitros con las dos últimas estrías laterales unidas 
hacia la extremidad 2. 

Protórax con sedas en la base y en los costados, en- 
sanchadas en su extremidad. Élitros cortos, muy 
convexos. Intervalos medianamente convexos, con 
su lado interno provisto de una hilera de finos eáau- 
los. Tibias posteriores con el espolón mayor delgado 
yaguzado.Long. 2,5-3, 5mil. rotandlpennls Reitt. 

Protórax con sedas en la base y en los costados, no 
ensanchadas en su extremidad. Élitros alargados, 
algo deprimidos. Intervalos planos ó muy poco 
convexos, lisos. Long. 3-4 mil. hevlpeiiiils Costa 



CATÁLOGO SINONiMICO-GEOeitiFICO 
DE LOS APHODIINI DE LA PenInsula Ibérica 



1. APH0DID8 Illiger 

1. Subgén. Coloboptorus Mnlsant 

Sinon: Copñmorpkus Muís. — EupUmnu Muk.—Otepko- 

rus Muís.— TflícAwfas Muís. 
gcrutator Herhst .— submaculatus Mah.— brevicomis 
Schrnk. —¡attmargituiius Torre. — Mgusttmarginafus 
Torre. 

España: Navarra, Logroño, Brafluelas (León), 
Barcelona, Cuenca, Guadarrama, Ciudad Real.— 
Pirineos orientales: Ria.— Portugal: Sierra Gerez, 
Borrageiros. 
erráticas \,.— unicolor Torre. 

España: Cataluña, Navarra, Guipúzcoa, Logro- 
ño, Madrid, Ciudad Real, Sevilla, Cádiz.— Pirineos 
orientales: Colliure.— Portugal: Azambuja. 
var. rt*Bii|'i»íM Muís.— metancholicus Torre. 

España: Zaragoza, Ciudad Real. — Portugal : 
Azambuja. 



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SINOPSIS DE LOS APMODUNI 455 

snbterraneua L.— /««cus Torre— rajíu Torre, 

España: Cataluña— Pirineos orientales: Argeles. 
fossor L. 

España: Barcelona, Gerona, Logroño, Cuenca, 
Segovia, Madrid.- Pirineos orientales.— Portugal: 
Sierra Gerez, Sierra de Marras, Borrageiros. 
tuemorrhoidaliB L. 

España: Navarra, Barcelona, Gerona, Logroño, 
Vizcaya, Guipúzcoa, Segovia, Madrid.- Pirineos 
orientales.— Portugal: Gerez. 
var. soHguinoUníus Herbst. 

España: Cataluña, Albas, Ciudad Real —Portu- 
gal: Borrageiros, Sierra Gerez. 

3. Subgén. Aphodlns s. str. 

conjugatoB Panz.— /aicío/ks Panz. —angiatefaiciatus 
Torre. ^Httrruptus Torre. 
España: Madrid, Escorial. 
ffetens F. 

España: Gerona. — Pirineos orientales: Canigou 
La Massane, Prats de Molió. 
fimetarins L. 

España: Gerona, Barcelona, Navarra, Logroño, 
Moncayo¡( Zaragoza), Olmedo (Valladoüd), ^fad^id, 
Ciudad Real, Sevilla, Mallorca (Baleares). — Pirineos 
orientales. —Portugal, común. 
var. cardituUis Rcitt. 

España: Ciudad Real, Andalucía, 
var. maculipennis Muís. 

Espaila: Asturias, Ciudad Real.— Portugal: San 
Martinho, Caldas de Gerez. 
var. aulmunalis Naez.— wa^Aí/kj Charp. 

España: Ciudad Real, 
var. bicolor Geoíí.—punelii¡at»s Muís. 

Portugal. 
BcybñíaTiuB F .—testaceus Torre— fiacus Torre— /«íi- 
dus Herbst— M/rwMW Marsh. 

España: Barcelona, Logroño, Zaragoza, Cuenca, 
Madrid, Toledo, Ciudad Real, Orihuela (Alicante), 
Sevilla, Badajoz, Cádiz, Baleares.-Pirineos orien- 
tales: Collioure. — Portugal: Coimbra, Porto, 
Mertola. 



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4j6 HouBnaje Íl uhnbo 

var. con/lttgraíMS OViv . 

España: Cataluña, Ciudad Real. -Portugal: Leiria. 
var. nigricans Muís. 

España: Ciudad Real, Sevilla. 

3. Subgén. Ammceelus MaU. 

10. elevatu» Oliv. 

España: Rosas (Gerona), Burgos, Jaramiel {Va- 
Iladoíid), Madrid, Brihuega (Guadalajara), Cuenca, 
Alicante, Ciudad Real, Murcia, Sierra Nevada, 
Mallorca (Baleares).— Pirineos orientales.— Portu- 
gal: Coirobra, Braganza, Sierra do Montesinho. 

11. lusltanlcns Er. 

España: Galicia, Santander, Madrid, Escorial, 
Morón (Sevilla).— Portugal: Sierra Gerez, Borra- 
geiros, Coinibra. 

12. frigldusBris. 

España: Santander, Zaragoza, Escorial, Alpuja- 
rras (Granada). — Portugal: Sierra Estrella, Sabo- 
geiro. Caldas de Gerez. 

4. Subgé». AgrlUnus Mnlsant 

Sinon: Ammadus Muís, (pars)— P/oíwíÍHaj Muís.— Pa- 
ratnmacius Seidl. — Oromus Muís. 

13. gibbuB Germ.— «/«■«((« Panz.- transsylvantcut Küst. 

España: ¿Cataluña? Citado de Cataluña, tal vez 
erróneamente. 

14. pyreníeaa T>\iv .—jttgwola Ha.To\á—rugieepi Muís. 

(sub Annnceciia)—Reitterianus Schwarz, 
Altos Pirineos, Pirineos orientales: Canigou. 

15. plceua Gy\L—alpicola Muís. 

Pirineos orientales: Canigou. 

16. constan» Duft.— iwww Mals. —exiguus Muís. 

España; Orduña (Vizcaya), Segovia, Madrid. 
Ciudad Real, Mallorca (Balear es). -pirineos orien- 
tales. — Portugal: Monchique, 

17. ater Geer. 

Espafla: Cataluña, Milagro (Navarra).— Pirineos 
orientales: Ria. 
var. asctndtns Reiche. 

Pirineos orientales: La Preste, 
var. Lucasi Har. 

España. 

18. boreatis Gyll.—udutus Harold.— ^«íniíi« Sturm. 

España central. — Pirineos orientales: La Massa- 
ne.— Portugal: Caldas de Gerez. 



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StNOfStS DE Los APHODUKl 4j7 

pntrldus Herhst.—fatidus Fab. 

Pirineos orientales: Canigou.— Portugal: Coim- 
bra, Sierra de Gerez. 
alpinua Scop. —rhenonum Zett. 

España. Albas.— Pirineos orientales: Canigou. 
var. Schmtdti Heer .—diktatus Schmidt— «<¿«« Muís. 
Pirineos: Puerto de Benasque. 

5. Sabgin. Plagiogonus Mnlsant 

Sinon: Olopmts Muís. 

rhododactylus Marsch. — aw(ni«»í 0\\\ . — pusÜlm 
Preyssl. 

España: Caralps (Gerona), Madrid.— Pirineos 
orientales: La Preste, Pilléis. 
nanus Vairm.—algiñeus Harold.— 7"Aír_yi Clouct? 
España: Aranjuez (Madrid), Ciudad Real. 

6'. Svhgén. Calamosternus Motsch. 

Sinon: Emaius Muís. — Oroialus Muís. — Euáoluí Muís. 

Mecynoda Muís. — Ntalus Muís. 
granarlas L.—aiger Crcutz. —carbonañus Strm.— wii- 
coloT, eniralus, mcestus, parce-pttnctatus, rugosulus Muís. — 
ntusus Waltl. — Pe«2( Harold . 

España: Navarra, Galicia, Palencia, Avila, Bar- 
celona, Gerona, Cuenca, Badajoz. Ciudad-Real, 
Escorial, Sierra Nevada, Algeciras, Mallorca (Ba- 
leares), Logroño, Sevilla, Córdoba, Cádiz. — Piri- 
neos orientales: Ria.— Portugal: S. Martinho, Cal- 
das de Garez. 
var. sMtKralis Fald.— iw»! Mars. 

Espafla: Ciudad-Real. 
trucldatus Har. 

España: Málaga: (fide Heyden). 
trlstis Panz.— corifiMuj Panz. 

España: Segovía, Albas. — Portugal: Sierra Ge- 
rez, Guarda. 
puslllus Herbst.— gTiwtxfli GyW.—ctetums Ahr. 

España: Cataluña, Albas, Madrid.— Pirineos 
orientales: La Ma.ssane, La Preste, Coubezet. 
quadriguttatus H^rh^t. —^-pustulatus Duft.— 4-MiicH- 
ItttHs V. — macñ Costa. 

España: Cataluña, Navarra, Madrid, Ciudad- 
Real, Badajoz, Sevilla, Cádiz, Algeciras, Mallorca 



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4$8 HOMENAJE Á UNNBO 

(Baleares).— Pirineos orientales: Belage. — Portu- 
gal: Algarveí Portimao. 
var. angularis Muís. 

España. 
var. cruciatus Muís. 

España: Ciudad-Real, Aranjuez (Madrid), 
vaa. aslaums Fuente. — ni^rosuluralis J. MUll. 
España: Ciudad-Real, Aranjuez (Madrid). 

28. quadtimaculatus L.—^-fmsiulatus F. 

España: Madrid, Chiclana (Cádiz).— Portugal: 
Coimbra, Villa Real. 

29. blguttatne Germ. 

Pirineos orientales: Tire, Costo. 

30. Pntonl Reitt. 

España: Madrid. 

31. DlecklHar. 

España: Ciudad-Real, Valdecabras, Robadilla, 
Garaballa. 
var. lunulaius Orb. 

España; Ciudad -Real. 

32. BtriatuluB Waltl.— /«fa/Wiíí Muís.— íuriíMí GraéUs. 

España: Madrid, Ciudad-Real, MAlaga, Cádiz, 
Chiclana.— Pirineos orientales: Collioure. 

33. plai^atus L. 

Espafla: Madrid. 

34. nlger Panz.— tewírim Payk. 

España: Cataluña, Béjar (Salamanca), 

35. varlans Duft.— W»mc»/iií(« Fah.—Fabñcii Orb. 

E.spaña: Barcelona, Rosas (Gerona), Milagro 
(Navarra), Logroño, Salamanca, Zaragoza, Madrid, 
Cuenca, Ciudad-Real.— Pirineos orientales.— Por- 
tugal: Coimbra. 
var. ambiguta Muls.^«ífír Sturm. 

España: Logroño, Zaragoza, Toledo, Ciudad 
Real, Badajoz. ^Pirineos orientales: Collioure. — 
Portugal: Sierra Estrella, Celorico. 
.36 cyllndricua Reiche. 

Espafla? 

7. Subgéii. Erjtua MuUant 

Sinon: Labarrus Muís.— SuAwdW Muís.— EifMiu Muís. 
Esymabhoiius Reitt. 
37, llvldus Óliv. 

España: Barcelona, Cuenca, Ciudad Real, Córdo- 
ba, Cádiz,Mallorca(Balearos).— Pirineos orientales. 



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SINOPSIS DB LOS APUODIINI 45$ 

var. anachoreia Fabr. 

Eíipaña: Ciudad Real. 
var. limicola Panz. 

España: Ciudad Real. 
Sturml Har. —rufus StuTm.—IUigeri Muís. 

España: Ciudad Real, 
ferrugineos Muís, unicolor Luc.—cogualia Fairm. 

España: Ciudad Real, Málaga. — Portugal, 
merdarlus Fabr.— fomrum Panz.— exüis S»íninidt. 
España: Navarra, Barcelona, Madrid, Toledo, 
Badajoz, Ciudad Real, Yunquera (Guadajara), 
Andalucía, Logroño.— Pirineos orientales: Colliou- 
re.— Portugal: Bragani,-a, Coimbra. 
tersus Er.— «(íiwb/w Luc. 

España: Guadarrada, Ciudad Real, Córdoba, 
Sevilla. Cádiz, Chicl ana.— Portugal: Moncbique, 
Portimao, Azambuja, Felqueira. 
leucopterusKlug.— ^cCT^íiH Harold. 

España: Ciudad Real, Mallorca (Baleares). 

8. Subgén. Amldorus Ifalsant 

Sinon: Anomius Muís. — Sigorus Muís. 
castaneus IWie.—uttkolor auctor. non Oliv.— i^íinu 
Muís . —badiusmuh. 

España: Barcelona, Olmedo (Valladolid), Sego- 
via, Madrid, Toledo, Escorial, Ciudad Real, Badajoz, 
Sevilla. ^Portugal: Reja, Bragrani;a, S. Martinho. 
crlbricollis V. barbarus Fairm. 

España meridional . 
Sbarpl Har. 

España: Ciudad Real. 
. porcus Fabr. 

España: Logroño, Moncayo (Zaragoza); Cha- 
martín (Madrid), Ciudad Real, Murcia, Palma de 
Mallorca (Baleares). 
thermicola Er. 

España: Cataluña, Milagro (Navarra), Ciudad 
Real, Andalucía.— Pirineos orientales: La Massa- 
ne, Fillols. 
var. obícurusPanz. 

España: Ciudad Real. 
. Ibéricas Har. 

España: Madrid, Ciudad Real, Baleares. 
obscorua Fabr. — smeatus Schmdt. 

España: Albas, Gerona, Santander. — Pirineos 
orientales: La Preste. 



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4éo riOMENAJK L LINlíSO 

9. Subgén. Trlobonotns ftlulsaot 

50. scrofaFabr. — cinertus Muís, — mÍBJiíítiHerbst.^íoKKíi- 

tosus Kug. 

España: Cataluña, Logroño, Segovia, Madrid, 
Ciudad-Real, Murcia.— Pirineos orientales: Cou- 
bezet. 

10. Subgén. Llmarus Malaant 

51. macnlatusStum. 

España?: Coruña, Murcia. 

11. Subgin. Voltnus Mnl&ant 

52. Uneolatus 1 1 1 i g . — laUtalis B r u 1 1 é . — niqtolitualus 

Rosenh. 

España: Ciudad-Real, Badajoz, Sevilla, CAdiz, 
Baleares.— Portugal: Faro, Monchique, Coimbra, 
Azambuja. 

53. cervorum Fairm. 

Portugal: S. Martinho d'Anta. 

54. plctus Sturm, 

España?: Madrid. 

55. tessulatua Payk. 

España: Ciudad-Real. 

56. inquinatus Fabr. 

España: Barcelona, Logroño, Navarra, Avila, 
Madrid, Ciudad -Real.— Pirineos orientales: Co- 
Uioure.— Portugal: Guarda, Braganipa, Coimbra, 
San Martinho. 
var nubilus Panz. 

España: Ped ralbes (Barcelona), Ciudad-Real. 

57. melanostlctus Schmidt.— /tf«ni/iu Rey. 

España: Cataluña, Logroño, Navarra, Jaramiel 
(Valladolid), Madrid, Ciudad-Real, Córdoba.— Pi- 
rineos orientales: Ria. 

58. hieroglyphlcua v. castilianus Daniel. 

España: Cuenca. 

59. atlcticiw Panz. 

España: Segovia. — Pirineos orientales: La 
Massane. 

60. exclamationla Motsch. 

España: Logroño, Navarra, Cartagena (Murcia). 

61. aesquivittatus Fairm. 

España: Cieza (Murcia). 



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SINOPSIS DE LOS APHODIINl 



13. Subgai. Hlmbos Malsant 

62. obliteratua Panz. 

España: Escorial (Madrid).— Pirineos orientales: 
Pie tfe Portepas. 

63. afflnlsPanz. 

España: Navarra, Madrid, Ciudad-Real. — Por- 
tugal: S. Martinho d'Anta. 
var. Orbignyi Clouet. 
Portugal. 

64. contamlnatus Hcrbst. 

Espafla: Coruña, Cuenca, Madrid, Ciudad-Real. 
—Pirineos orientales: La Preste. 

13. Subgén. Ilelinoptenis Mnlsaot 

Sinon. Nobius Muís. 

65. prodromua Brahm. —sphttceiaius Fanz.—raiax Fald. 

España: Barcelona, Rosas (Gerona), Logroño, 
Milagro (Navarra), Madrid, Escorial, Ciudad^Real, 
Sevilla, Baleares.— Pirineos orientales. — Portugal: 
Guarda, Braganca. 

66. tineena Ahcinc. —punclaíosulcaius v. titigeHs Reitt. 

España: S. Femando (Madrid), Ciudad-Real, 
Sevifla. 

67. punctatosulcatus Sturm.- /mi'ce/a GehX.—sabulicoia 

Thoms. —laviceps Key .—coKvexifrons Rey. 

España: Madrid, Escorial, Guadalajara, Albas. 
Ciudad-Real, Badajoz. -Pirineos orientales: Colliou- 
re— Portugal: Guarda, S. Martinho, 

68. conaputua Creutz.—griseus Schmidt, 

España: Cataluña, Zaragoza, Madrid, Ciudad- 
Real, Sevilla, Mallorca (Baleares), — Portugal: 
Coimbra. 

14. Subgén. Bodllos Mulsant 

69. hjdrochoeiis Fabr.— wMrüiwwÍK Villa. 

España: Galicia, Logroño, Madrid, Ciudad-Real, 
Murcia, Córdoba, Sevilla, Cádiz.— Portugal: Faro, 
Azambuja. 

70. rufus Mou.—rufesceía Fabr.— «t/í/VtfOí Dufour.— »»hk«- 

vitKs Semen. 

España: Guipúzcoa, Zaragoza, Segovia.— Piri- 
neos orientales: La Rouquette, Canigou, — Portu- 
gal: Sierra Gerez, Borrageiros. 



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462 HOMENAJE Á LINHEO 

n. nltldulus Fabr. 

España; Logroño, Navarra, Zaragoza, Guada- 
rrama, Ciudad-Real, Baleares. ^Pirineos orienta- 
les: La Massane.— Portugal: Sierra Gerez, Borra- 
geiros, S. Martinho, Espinho. 
'2. lugensCreutz.— Ffl/iií^«Mi««fSperk. — uigrivenlris BaW . 
España: CeTdafla, Rosas (Gerona), Barcelon;t, 
Tarragona, Brihuega (Guadalajara), Madrid, Mur- 
cia, Badajoz, Mallorca (Baleares).— Pirineos orien- 
tales: Canigou, Montlouis. 
?3. longiapina Küst. 

España: Logroño, Navarra, Taramiel (Valla- 
dolid), Moncayo (Zaragoza), Ciudad-Real, Carta- 
gena (Murcia), Algeciras, Chiclana (Ciídiz). 
H. imniundus Creutz. 

España: Cataluña, Madrid, Sevilla. 
'5. sordidus Fabr. 

España: Barcelona, Cuenca, Archena (Murcia), 
Sevilla.— Pirineos orientales: La Preste. - Portugal . 

15. Subgén. Biralus Mnlsant 

'6. satelUtlus Herb^t— pécari Fabr. 

España: Logroño, Navarra, Madrid, Ciudad- 
Real, Córdoba, Sevilla, Cádiz.— Portugal: Azani- 
bu ja, Mon forte. 
var.planus Muís. 

España: Ciudad -Real.— Portugal: Guarda, Mon- 
forte. 

16. Subgéíi. Aerossus Malsaut 

Sinon: AgoUus M.uh.—CalapkMÍitts Reitt. 
" mlxtus ViUa. —discus Schmdt, 

España: Cataluña— Pirineos orientales: Cani- 
gou, La Rouquette. 
Schlumbergerl Seidl. 

Pirineos. 
Heydenl Har. 

España septentrional. 
Bonvoulolrl Har. 

España central: La Granja (Segovia), Madrid, 
Escorial. 
blmaculatus Laxm. — coccinelloides PaW. ^bipunclaíms 
Fabr. 

España: Cataluña. 



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SINOPSIS DE LOS APHODIINI 463 

Iluidns Fabr. 

Espada: Cataluña, Lo¡groflO, Milagro (Nava- 
rra), Cuenca, Badajoz, Ciudad-Real, Madrid, Se- 
villa, Chiclana (Cádiz).— Pirineos orientales.— 
Portugal: Azambuja, Bragan9a, Coimbra. 
var. variegatus Herbst. 

España: CÍudad-Rcal.— Portugal: Braganca, 
var. nigrosukalus Marsh. 

España: Logroño, Ciudad-Real. 
\nr. apicalis Muís. 

España: Ciudad-Reab 
var. nigñpes Fabr. 

España: Cataluña, Ciudad-Real. — Portugal: 
Azambuja. Bragani;a, Gerez, Mangualde. 
depressus Kug. 

España: Barcelona. — Pirineos orientales: La 

Massane, Canigou. 

var. atrammtariiisEr. 

Portugal: Gerez. 

carpetanua Graélls. 

España: Navarra, Albarracín, Tramac astil la 
(Teruel), Guadalajara, Segovia, Guadarrama, Es- 
corial. 
niflpeg L. 

España septentrional: Gerona, Galicia, Santan- 
der. — Pirineos orientales: Canigou, La Rouquette. 
—Portugal: Sierra Gerez, Borrageiros. 

2. HEPTADLACUS Mulsant 

sua Herbst. 

España: Andalucía. 
testualoariu8 Fabr. 

España: Madrid. Badajoz, Málaga, Chiclana 
(Cádiz). — Pirineos orientales: Mas Rimbaud. 

S. OXYOMUS Laporte 

sÜTeatrla Scop. —porcatus Fabr. 

España: Madrid, Albas. — Pirineos orientales. 

4. PLEUROPHOBUS Mulsant 

cieaua Panz. — rugiceps Dar y. ^apicipeimis? Reitt. — 
opacus Reitt. 

España: Barcelona, Logroño, Milagro (Navarra), 



^/Goot^lc 



464 HOUBNAJB A LINNEO 

Cuenca, Guadalajara, Madrid, Ciudad-Real, Bada- 
joz, Murcia, Mallorca (Baleares), Córdoba, Sevilla, 
Cádiz. — Pirineos orientales: Ria. — Portugal: Coim- 
bra, Azambuja, Bragani;a, San Martinho. 

2. BabuloBus inscuiptus Rüst,— ovipetimis Desbr. 

España: Maarid, Ciudad-Real, Baleares, Córdo- 
ba, Sevilla. 

3. lavÍ8tTÍatnBPcrrh.—poria)aisFairm.--proximtaRe\tt. 

Espafia: Valencia f^í^Heyden). 

6. BHYSSEHDS Mulsant 

1. Godartl Mals.—costipeHnis Fairm, 

España: Ciudad-Real, Badajoz, Valencia, Chi- 
clana (Cádiz).— Portugal. 

2. alglricuB L.UC. —meridümaiis Rcitt. 

España: Cuenca, Andalucía. — Pirineos orienta- 
les: Argeles. 

3. germanas h.^asfier Fahr. —asprncíps Chevr. — obsoU- 

tus Rey. ^paralUlus Reitt. 

España: Barcelona, Milagro (Navarra), Logroño, 
Orihuela (Alicante), Madrid, Córdoba, Sevilla, 
Palma de Mallorca (Baleares), Gibraltar.— Pirineos 
orientales, — Portugal: Coimbra, Bragan9a. 
6. Terrucosus Muís. 

España: Miranda de Ebro (Burgos). 

8. PSAimOBIUS Heer 

1. porcicolllB Illig. 

España: Barcelona, Cádiz, Mallorca (Baleares). 
— Portugal. 

2. rotundlpennls Reitt. 

España: Andalucía. 

3. laivipejudsCosta^.—piicicoUisET.—rugieoltisEr.—diia- 

' tttsKüst.—acceHtifir Muis.—sculdUmsMuis.—insaUptMS 
Mvh.—f>lMiétmiis Reitt. 

España: Cartagena (Murcia). — Pirineos orien- 
tales: CoUiure. 

^03é JUaria de Ja fuente, Pbro. 



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POR LINNEO 



REGLAS DE HOMEHCL ATUSA. ZOOLÓQICA 



prbAhbul.0 



gjEVENDO cl titulo de cste escrito ocurre pregun- 
f tar: ¿por qué se titula asi? Sabido es que Lin- 
Kí=^^ neo es el gran legislador en Nomenclatura, 
aplicándola primero á la Botánica en su PkÜosophia botánica 
en 1751 é introduciéndola después en 1758 en la Zoología. 
Las leyes establecidas por Linneo han sido después adi- 
cionadas, modificadas, corregidas por naturalistas poste- 
riores, viniendo A prevalecer determinadas tendencias en 
unos ü otros países, en unas ú otras épocas. De donde en 
ocasiones viene A borrarse el nombre de Linneo adicio- 
nado á nombres técnicos, ó A suprimirse nombres técnicos 
creados por Linneo. Surgir contra esta tendencia, como 
lo verifico en estas páginas, es volver por la gloria de 
Linneo; por esto he querido escribirlas al conmemorar el 
segundo centenario del nacimiento del célebre naturalista 
sueco. 



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466 HOMENAJE k UNNBO 

Los Congresos zoológicos internacionales han tratado 
de conseguir la mayor uniformidad posible, para lo cual 
han trabajado sobre todo cl de Berlín en 1901 y el de 
Berna en 1904, En conformidad con las decisiones de éste 
el Sr. Blanchard, de París, redactó unas Reglas de Namtn- 
cUUnra teológica adoptadas por los Congresos inlemadoiiales de 
Zpologia {París, F. R. Rudeval, editores, 1905). Ellas son 
el resultado de maduras deliberaciones, la expresión de 
la práctica seguida con frecuencia entre los zoólogos. 

Como las citadas Reglas de Nomenclatura distan mu- 
cho de ser umversalmente practicadas, y, aunque fuesen 
admitidas en su conjunto no lo serian en todas sus partes, 
al menos por buena parte de zoólogos de diferentes nacio- 
nes, me ha parecido me serla licito exponer mi opinión y 
práctica, presentando unas Reglas de Nomettclaiura zoológica. 

Pero he de advertir que lo más de ellas no será sino 
la traducción fiel de las Reglas internacionales de Blan- 
chard, las que conservaré entre comillas. Algunas veces 
las abreviaré, suprimiendo consideraciones fáciles de so- 
breentender y ejemplos que las confirmen; otras pocas 
añadiré, y más veces modificaré el texto, poniendo lo que 
me pareciere más racional y conforme á la práctica de 
distinguidos zoólogos. 

No pretendo imponer mi opinión, sino expresarla; ni 
crear confusión, sino contribuir á evitarla. Intento ayu- 
dar á establecer la uniformidad. Me place el criterio de 
moderación y consideración de que el Sr. Blanchard hace 
gala en su prólogo y ese mismo quisiera adoptar y que 
fuese adoptado. 

«Consideraciones generale5> 

Articulo primero.— «La Nomenclatura zoológica es in- 
dependiente de la Nomenclatura botánica en el sentido de 
que no puede rechazar.se el nombre de un animal por el 
solo motivo de ser idéntico al nombre de una planta. Pero 
si un ser se traslada del Reino vegetal al Reino animal, sus 



íobyCoO^^lc 



MOHBNCLATURA ZOOLÓGICA 467 

nombres botánicos se incorporan á la Nomenclatura zoo- 
lógica con todos los derechos de prioridad. Si se traslada 
un ser del Reino animal al Reino vegetal, se conservan 
sus nombres en la Nomenclatura zoológica.» 

RMeoMuiOACiótc.— I. 'ConvFndrA DO emplear ea Zoololia nombreí gt- 
norteo* qacexbUn ya en BoUolca.. 

Art. 2° — *Los nombres científicos de los animales son 
palabras latinas ó consideradas como tales, en el caso de 
que no procedan de las lenguas clásicas.» 

Grupos taxonómicos 

Art. 3.°— El Reino animal se divide en diferentes ti- 
pos, el tipo en clases, la clase en órdenes, el orden en familias, 
la familia en tribns, la tribu en géneros y el género en es- 
pecies. De modo que las divisiones primarias son las 
siguientes por orden descendente: 

Tipo 

Clase 

Orden 

Familia 

Tribu 

Género 

Especie. 

Art. 4,^^ Si hay necesidad, pueden introducirse divi- 
siones secundarias, ya anteponiendo el prefijo sub al 
nombre que expresa categoría superior (v. gr. subtipo, 
subclase, subgénero), ya empleando palabra determina- 
da, comoiífií, sección, etc. Debajo de la especie pueden 
constituirse la variedad y la rata. 



—II. Los nombre* de l(Dat cat«torla taionónilca de- 
bieran tener aemejanle dalneoci*. Ail Nnn-^Mrtn, OrUfUrai, etc., desli- 
nan ordenei de Iniecioa. 

Nombre de la Familia y Tribu 

Art. 5."— «Para formar el nombre de una familia se 
añade el sufijo ida al nombre del género que sirve de 
tipo.» El nombre de la tribu se forma igualmente con el 
sufijo M». Ejemplos: Caiüdce, Nemurim. 

Art. 6."— «Cuando se cambiare el nombre del género 

?|ue ha servido de tipo, se cambiará igualmente el de la 
amilia» ó tribu. Ejemplo: Phasgonundte (de Phasgonurat 
restituido), en vez de Loeustidíe. 



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HOMENAJE k UNNBO 



■Nombre de Género y de Subgénero» 

Art. 7. — «El nombre genérico consiste en una sola 
palabra, simple ó compuesta, substantivo ó substantivada 
empleada en singular y escrita con letra inicial mayús- 
cula. Ejemplos: Cmtis, Cemloius, Hymenolepis.* 

RBOaMHDACioHU.~ni. Poede tomarle el nombre tenétko: 1.* de 
coalqnter palabra déla lentiulatína.d de la críela, con deainencia latina; 
!.* de laileDEnas modernas, dindoleí lerminadón latina; 3.* de nombro 
patronlmlGOi modernos; 4.* de anagramia A palabrii fingida*. 

IV. 'Bl nombre patronímico lerminado en coDaODanie Coma la dui- 
nencia fM, ia, Axn, el terminado en a, (, i, y, a, u la deiinencia tu, a, Km. 
BJempIoa: Myrftu, Quoya., 

V, 'Cuando el nombre patronímico ea doble 6 tiene partlcuEas, le 
preaclnde de ¿alas j le forma nn nombre único. BJemploi: BMnMlbv 
SVftiut., 

Art. 8. — *Si conviene citar el nombre del subgénero 
á continuación del que designa el género, se pondrá aquél 
entre paréntesis. Ejemplo: Vatuísa (Pyrameis) cardui.» 

«Nombre de la Especie v de la Subespecie» 

Art. 9. — La especie se designa con dos nombres: uno 
substantivo, genérico, que es el de! género, y otro común- 
mente adjetivo, diferencial, llamado específico. El nombre 
especifico concuerda siempre con el genérico en género, 
número y caso. 

Art. 10.— Cuando el nombre especifico es simplemente 
adjetivo, se escribirá con letra minúscula. Ejemplos 
Canis famliaris. Apis melíifica. 

Art. 11.— Puede el nombre especifico ser un substan 
tivo propio en genitivo, y se escribirá con mayúscula 
Ejemplos: Rkitostoma Ctfvieñ, FrancoUnm Lucam. 

Art. 12.— «Para formar un nombre específico que re 

Eresente la dedicación á una persona, el genitivo sigue 
Ls reglas de la declinación latina, si el nombre ya se ha 
empleado y declinado en latín. Ejemplos: PlitUi. ArtstoUlis, 
Victoñs, ÁHíonii, Elitobtihce, Petñ (nombre de pila).* 

«Pero si el nombre fue.se moderno, fórmase el nombre 
específico añadiendo simplemente una i al nombre patro- 
nímico tal como está escrito; se pone en plural, sí .se dedi- 
ca á varias personas. Ejemplos: Cuvien, Mobiuñ, NuhuÍ, 
SarañKontrn, Bosi (y no Bovú), Salmoni (j no Salmom): 



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NOMENCLATURA ZOOLÓGICA 

RicDiriiioAcloHBS.— VI. Los acento! y otraa notai 
¡■ntci de las lengoai m ademas «uel en auprim: 

VII. Habrían de evitarse los nombres especiñcos dobles, O rormados 
de dos palabras; en caso de admitirse, podrían enlaiane ambas por medio 
de nn caidn. Bjemplo; Sanelic-Caatarltiíe, eomu-poMorA, cor-anguinum, eido~ 
nuUi. 

Art. 13— «Los nombres geográficos conservan la for- 
ma substantiva y se ponen en genitivo, ó bien se adjeti- 
van. Ejemplo: Sancti-Pauli, Sanctce'Heitnae, edwardñénsis, 
magellameus. 

Grupos taxonómicos inferiores A la especie 

Art. 14. — Si ocurriere citar el nombre de una subespe- 
cie ó variedad se hará dentro de la especie, añadiendo la 
palabra subsp. (subsfecies) ó var. (varitías) seguida del 
nombre correspondiente, el cual, si es adjetivo, se pondrá 
en femenino concertando con la palabra subsp. ó var. 
Kjempios: Rana escuUHta L. subsp. narmorata Ha\\.; Pauer 
domestKus L. var. arbórea 6b. 

Art. 15.— Los híbridos pueden nombrarse por un nom- 
bre y por una fórmula. 

a. Por un nombre propio del híbrido, precedido del 
genérico, el cual á su vez se hará preceder del signo X 
para indicar que no se trata de una especie, sino de un 
híbrido. Ejemplo: X Equus mulus. di €Esta forma se em- 
pleará siempre cuando no son conocidos los procreadores 
del híbrido. Ejemplo: X Congonus dolotus Fatio.» 

b. Por una fórmula comprensiva de los dos procrea- 
dores, separados por el signo X, haciendo preceder el cf . 
Ejemplo: Co/ra hircus X Ovisarüs. 

Art. 16.— Los nombres de me-stizos ó cruces de varie- 
dades ó razas de la misma especie se designarán de un 
modo semejante á los híbridos, empleando el signo -}- en 
vez del X, para indicar que se trata de mestizos. 

Art. 17.— Los nombres de razas se forman y colocan 
dentro de la especie, como se ha dicho para la variedad. 



(t; Pormnlo de esta manera la designaclún del híbrido á semejania de 
lo qne se practica eo Botánica y de conroTmidad con lo qne se dice á contl- 
nnacifln. 



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MOHBNAJE X LINNBO 



«Formación, derivación y ortografía 

de los nombres zoológicos» 

Art. 18. — «Debe conservarse la ortografía original, si 
no es evidente que el tal nombre contiene una Falta de 
transcripción, de ortografía ó de impresión.» 

RacaHiHDACioNU.-VIlI. ■£■ recomendable escribir Ira nonibreí t<c> 
nicDi eo ciracleres disilotai de Ici ninale» en el texto. BJemplK Ln Baitf 
tteultnia tItc ea Europa.. 

IX. "Loi prefijos «hA ffiMHAi no pueden entrar en compoikióa siaocoo 
numbra rabatanllTos apelalivot ó adjelivni, Latlnoi para el prlnero y 
griegos para el ieRUndo. nanea con nombreí propina. B^emplat: tuMriáit, 
rititdaeanihiu., 

X. "Lo mismo se diga de las deaiaenclai oíd» i fdM respecto de nom- 
breigriexosA latinos.. 

«Nombre de Autor» 

Art. 19.— «Debe considerarse como autor de tin nom- 
bre científico el primero que lo ha dado á conocer, acom- 
pañándolo de una indicación, definición ó descripción 
impresa. Pero si constase que el creador del nombre, 
indicación ó descripción es otro, ese deberá tenerse pof 
el verdadero autor». 

Art, 20.— «Cuando sea útil citar el nombre del autor, 
añádase al vocablo científico sin interposición de ningún 
signo de puntuación. Ejemplo; Primates L. 

RacovBNDÁCiúN.—XI. SI es menester afiadir alcana otra Indicacidn, 
Como sp. a, {species novaX emend. (eméndale), s. str. (señan strlcto), pne<te 
adadlrse de la misma manera, I) bien encerrando estas Toce* entre par<D> 
tesis. 

Art. 21. — Cuando un grupo taxonómico cambia de 
categoría, como si una variedad se eleva á especie, ó vice- 
versa, debe conservarse el nombre que antes tenia y el 
del autor que lo formó. 

Art. 22.— Asimismo cuando un nombre específico se 
traslada á otro género distinto de aquel en que lo incluyó 
.su autor, deberá conservarse siempre el nomore del autor 
de la especie. Ejemplo; Tísnia lata L. y Diiotryoaphalus 
¡alus L., Fasciola hepática L. y Distoma fufialicum L. 

RECouBMDitciON.— Xn. AI cítRT los nombrcs de amores ya conocidos 
abrevltndoios. v. gr. L. (Llnneo), F. (Fabrlcio), lo mejor será acomodarse 
* la práctica más sefoida de las soálceos, padlendo servir de (nta la lista 
de abrcTiacicnes publicada por el Museo looMgico de Berlín en 18K. 



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KOMENCLATURA ZOOLÓGICA 



'Ley de Prioridad» 



Art. 23.— *E1 nombre adoptado para cualquier grupo 
taxonómico, tal como género, especie, etc.. ha de ser el 
más antiguo que se ha^a publicado.* 

Art. 24. — «La décima edición del SysloM naturee de 
Linneo (1758) es la obra que inauguró la aplicación de la 
nomenclatura binaria en Zoología. Por consiguiente el 
año 1758 se toma como punto de partida de la Nomencla- 
tura zoológica y en él comienza á tener vigor la ley de 
prioridad» . 

Art. 25.— *La ley de prioridad prevalece, y por consi- 
guiente consérvase el nombre más antiguo, en los caso.s 
siguientes; 

», Cuando se ha denominado una parte del animal 
antes que el animal mismo. 

é. Cuando .se ha dado nombre á la larva antes que 
al adulto. 

c. Cuando los dos sexos de una misma especie han 
sido tenidos por e-species distintas y aun como pertene- 
cientes á distmtos géneros. 

d. Cuando el animal presenta una serie de genera- 
ciones desemejantes, lo cual ha hecho que se las consi- 
derase como especies distintas ó distintos géneros. 

Art. 26.— «Cuando se reúnen en uno dos ó más géneros, 
dos ó más especies, etc., ha de conservarse el nombre 
más antiguo, ó si fuesen de la misma fecha, se con.servará 
el que escogió el primero que hizo la revisión.» 

RKcaHiBD^cióH.'XIU. 'A. faliBde reTisian aaterior, w aconseja fijar 
la prioridad del modo ■i|Dieate: 

*a, Bl nombre en apoyo del cual >e cita na*, eipecle tiplea, tratando** 
de nn cunero. 8i todoi lot gtneíoi la poieen, d nlocnno, el oombre de aqael 
caya dlagnoilt e* m** exacta. 

•b. Bl nombre acompaflado de una Bfin* f de tma dlagaaiii con pre- 
ferencia al qae no la tiene. 

*«. Ba ICDBldad de circnoslanclas, el nombre dtado aotei en la mlim* 
poblIcacidD., 

Art. 27. ~ «Cuando un género se gubdivide en dos ó 
más, se conserva su nombre en una de las subdivisiones. 
Si se habla designado antes el tipo del género, el nombre 
del género que se conserva debe contener la especie 
típica original.» 

Art. ^.—«Cuando no se ha designado la especie tí- 
pica del género, el autor que lo divide puede aplicar el 



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473 HOMENAJE k LINNBO 

nombre genérico antiguo á la división que juzgue mils 
conveniente» . 

ir tipo de no cancro anli- 

Art. 29. — «La subdivisión de una especie en dos ó más 
está sometida & las mismas reglas que la subdivisión de 
un género» . 

«Nombres caducos» 

Art. 30.— «Una vez publicado un nombre genérico 6 
específico no puede ser rechazado, ni siquiera por su autor, 
á causa de ser impropio. Ejemplos: Nombres como polvo- 
do»,apus, albus, etc., una vez publicados, no pueden recha- 
zarse por la sola razón de ser contradictorios con los 
caracteres que posean los animales á que se refieren». 

Art. 31.^ — «Un nombre que se funda evidentemente en 
un error de identificación no puede conservarse para la 
especie ó género mal identificados; deben desaparecer 
como erróneos aun en el caso de sufrir traslado. Ejemplo: 
Timia pedinala G6zc=^CitManÍa pectinata Güze, al paso que 
la especie determinada erróneamente por Zeder en 1800 
como Tania pectinata Gózc é idéntica A Andrya rhepaíocepha- 
l» Riehm no puede llevar el nombre de Andrya ptctimta 
Zeder.» 

Art. 32, — Los nombres genéricos ó específicos que 
formen tautología, sea á consecuencia de aplicar la lej- 
de prioridad, sea porque se hayan ideado así, -serán supri- 
midos, cambiándose el más moderno. Asi Linneo dijo 
(1758) Loxia iwxoihritustes. El género Coccothfaustes Pall. 
creado en 1811 ha de desaparecer por ser nombre especí- 
fico y para evitar el decir Coccotkraustes eoccothramtesM) 

Art. 33. — «Debe rechazarse como homónimo todo nom- 
bre genérico que se haya empleado anteriormente para 
otro género de animales. Ejemplo: Trickina Owen 1835, 
Nematodo, se ha de suprimir como homónimo de Trichina 
Meigen 1830, Díptero.» 

Art. .34.— «Igualmente se rechazará como homónimo 
cualquier nombre específico empleado con antelación para 

(1) De un modo semejante se acordd para la Botánica en el Oonercso 
de Viena de 1906. Bl texto de Blanchard dice: 

'So puede rechatane un nombre por cama d« lantolotrii, es decir, por- 
que el nombre especifico j acaso el de U labespecle sean idenCicoi al se- 
Dtrico. Ejemplos: IVuJta Irutla, .Jpwotiw opin.. B*te nso no lo be ▼íslo 
practicado en Bipalla. 



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NOMSMCLATÜRA ZOOLÓGICA 4^3 

otra especie ó subespecie del mismo género. Ejemplo. 
T«KÍa ovilla Rivolta 1878 (n. sp.) se suprimirá como ho. 
mónimo de Tania ovilla Gmelin, 1790.» 

«Por consiguiente, cuando A consecuencia de la reunión 
de dos géneros resultasen iguales dos nombres específicos 
del mismo género, deberá cambiarse como homónimo el 
más reciente.» 

Art. 35.— oNo podrán emplearse jamás los nombres 
rechazados una vez como homónimos.") Pero las palabras 
rechazadas como sinónimas*') podrán emplearse de nuevo, 
en el caso de restablecerse grupos suprimidos por error. 
Ejemplo: Suprimióse Tanta Giardi Monier 1879, como si- 
nónimo de Tottia ovilla Rivolta, 1878; pero más tarde se 
reconoció que Titnia ovilla estaba ya empleado (T. ovilla 
Gmelin 1790). Por consiguiente suprimióse Tania ovilla 
1878 como homónimo y no puede emplearse más; era una 
denominación inválida, que nació muerta, y no se puede 
restituir á la vida, aun cuando la especie pase á otro gé- 
nero (Trypatiosoma). En cambio el nombre específico Giardi 
Monier 1879, que se había suprimido como sinónimo, 
adquiere validez de nuevo, gracias á la supresión de su 
homónimo Ttenia ovilla Rivolta 1878. 

Recchbhdacismu,— XV. "No conveodrlK Introducir nombre* gcDéricoi 
que npenBB difieran de loa ya admitidos m*s que por liiErii variacloneB 
ottogiáBcaa que pneden dar lagar > coafaiiAn; pera no deben rechaiarte 
por etle lolo motivo. KJemploi: MikkIw, Miioitoit, fMyoAHWs, Myodonrtu, 
Poluodonlat. 

XVI. *Si el radical de un nombre geogrAGco origina en latín doi & máa 
derivado!, deberla evitarse el emplearlos dentro del miimo gínero; pero 
tampoco podrán rechazarle por este solo motivo. Ejemplo: *jq>anii<, JiMpo* 



«APÉNDICE» 



PUBLICACIÓN 



Art. 36. — Es muy de desear que la proposición de un 
grupo sistemático nuevo vaya acompañada de una diag- 
nosis latina. Las explicaciones y descripciones podrán 
hacerse en cualquiera lengua. 



(I) *Se llene AmnM'ni'aciiaDdo Dn lolo nombre ae aplka á dos ó más 
cotaa diversas; r ii»j itnanimla eatnio átn O mia palabras diferentes se 
aplican á un mismo objeto.. 



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474 HOMENAJE i UHNBO 

Art. 37.— «Se adoptarán como unidades de medida las 
del sistema métrico decimal. La temperatura se expresará 
en grados del termómetro centígrado. En micrograffa se 
emplea como unidad la miera 6 micrón, que vale una milé- 
sima de milímetro (O""" 001), representada por la letra 
griega [■.. 

RBCouiNOACidM.— XVII. Esaiilen 
el anmento 6 redacción, por media de ]< 
clÓD 6 divisldn. Ejemploi: X H), — 



'onginos JfaBás, §. J. 



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HIMRJiÓPTEROS DE ESPAÑA 



influencia que ejerció el gran naturalista 
f cuyo segundo centenario se celebra, en el estu- 

de ios diferentes grupos de ios seres natu- 
les y principalmente en lo que ú España se refiere, ha sido 
examinada en notables y variados artículos. 

En el presente pequeño trabajo nos limitaremos, cre- 
yendo que esto puede ser algo interesante, á exponer 
ligeramente el concepto de los Himenópteros según 
Linneo, la división que de ellos hizo en géneros (corres- 
pondientes aproximadamente & varias de las actuales 
familias), y, por último, en cada género, indicaremos las 
especies en él comprendidas que han sido encontradas en 
España. Esta lista será algo incompleta, porque algunas 
familias no han sido aún bien estudiadas en nuestro país 
y, por tanto, varias especies linneanas no aparecerán en 
esta enumeración, á pesar de encontrarse en la península. 
De lás varias ediciones del SysUma Natura de Linneo, 
hemos preferido la 12.'* publicada por L. Salvii en Hol- 
mise (Estokolmo), 1767. La clase 5." de los animales son 
los Insecta, divididos en los siete órdenes de Coleóptera, 
Lepidopíera, Neufoptera, Hymeaoptera, Dípiera, y Áptera. 



■cbjG00'^\c 



4^6 UOMfiNAiE i UNHEd 

Orden 5." Hymenoptera. Ala qualuor^ membranacta 
pUrísqtie. AatleHS cauda, sed nullus in maribus. 

En este orden comprende los diez géneros siguientes; 

Gen 341. Gynlpa, Os maxHtis ábsque probóscide. Aculens 
sfñralU, síspius reconditus. 

Incluye en este p^énero dieciniieTe especiea, que nctual- 
mente filiaran en su mayor parte en la ramilla de los Cini- 
pídos y alf^nna de los Bracónidos. 

De ellas se encaentran en España, los Ginf pidos Rhodiles 
ronce, Driophanla folii y Andricus ramali y el Braeónido 
Chelonus inanitus. 

Gen. 243. Tbtntrtio.Os maxillis alsque probóscide. Ahí: 
plamB, iumida. Abuleus laminis duabus, serratis, vix prominenti- 
buB. ScuteÜHm granis duohis imposistís distantibus. 

Incluye ciacaenta y cinco especiea, consideradas ahora 
como Tentredfnidos y Ludidos, 

Especies espallolas. Ülavellaria amerina. Abia sericea. 
üimbex femorata- Arge ustulata. A. rosíe. A. enodis. Monocleiiui 
juniperi. Loplñrus pini. Eriocampa ovala. Orcesus sepUntrionalis- 
Athalia roscB. Eaipkyttts dnclus. Dolerm pratensia. Dolertis niger. 
Rhogogaslera viridis. Tenthredopsis nassaia. Pachyprotasis 
rapte. Macropkya rustica. M. punclum-album. M. 12-puiiclala. 
M, rufipes. Alíantiu scrophtilarÜB Tenthredo aira. T. mesomel<p- 
na. T. lívida, Lyda erythrocepkala. Uephaleia ábielis. Pamphi- 
lius betuUe. 

Gen. 243, SIrex. Os maxiilis 2 validis. Palpi 2, Iruncali. 
Antennie filiformes, articutis ultra 24. Acúleos exserlus, rigeta, 
serratua. Abdomen sessile, mucronatum, AI'b ¡aiiCeolatcB, plaiiie 
ómnibus. 

Comprende siete especies pertenecientes á la familia de 
loa Sirícidoe ó de los Ludidos. 

Se hallan en España tos Ludidos Cephiis pygmaus y Mono- 
plopus salluttm y los Sirlcidos Sirex gigas y Paunirusjuveitcus, 
estos dos últimos comprendidos por Linneo en el gen. 
Icheumon en ediciones anteriores. 

Gen. 244. lebneomun. Os maxiilis absque liiigua. Aaleit- 
nw articutis ultra SO. Abdomen petíolalam plerisque. Aculeus 
exserlus. Vagina eglindrica, bivalvi. 

Incluye aqut setenta y siete especies, en su mayor par- 
te de Icnenmónidos, pero algunas de Calcídidos y de 
Qasteruption (Ev&nido). 



..Goot^lc 



himenÓpteros de espaAi^ 477 

Especies españolas. IchneitinoH sugUlatoriwt. 1. pUorius. 
I. fasoritis. I. comitalor. I. qwvsitorius. 1. sarcitorius. 1. satu- 
ratoriiis. I. incuhitor. 1. corruscalor. Anhly teles edictorius- 
A. crispatorim. Ophiou luleus- Dijspetet pri^rogator. Microga- 
sler glomeralus. Epkialles maiiifeslalor. Exochüum circumfíe 
xum. Opheltes glaucoplerus y el Gasteruplioii jaculaior . 

Gen. 24Ó. Sphex. Os maxillis absque lingua. AutetniíK 
artiaitis 10. Al<r plano'incumbenles (nec plicake) in omni sexu- 
Aeuleua puHctor'ius reconditus. 

loclaye treiata y nueve especies, repartidas ahora en 
las familias de los Esfé^^idos, Escóildos, Pompflidos, Evjl- 
nidos, Crisididos y Apidos. 

Especies españolas. Scolxa búieiwCEacólido). Cleples semi- 
ffuraía (Crisídido). PompUas viaticas y r»^;?es (Pompílidos). 
Spkecodes ephippium y Spk. gibhum (Apidos), Evania appendi- 
gaster (Bvánido), Ammopkila sabulosa, Scetiphron spirifer, 
ürabro fossorius, Ge-rcerís arenaria y rybiensli, Gorylei mUla- 
ceus, Jrypoxyloii figulus (Esfógidos). 

Gen. 246. Shrysls. 0.i viaxillis ahsque proboscüle. Aiiíeii- 
H<E filiforvtes: articulo Ilongíore, reiiquis XI bretúbus. Ahiomen 
subtus fornicatum, ulriuque squama laterali. Anus dentatus, 
acúleo subexerlo. Aiie plan"!. Corpus auratum. 

Comprende siete especies de Crisididos, de las cuales se 
hallan en España el Ellampns auralus y las Ghrysis succiiicta, 
cy anea, fulgida, hidentata é Ígnita. 

Gen. 247. Vespa. Os maTÜlis absque probóscide Alir 
Kuperiores plicabe, in omni sexu. Ariileas puiictoriiis reconilüus. 
Ootli lunares. Corpus glahrum. 

Incluye en él veintiocho especies de Véspidos, Eumé- 
nidos y Esfégidos. 

Especies españolas. De los Véspidos las Vespa crahro, 
rufay vulgaris, q\ Folistes gallicus ysuvar. íi^/«i«tf, de los 
Euménidos Eumenes coarctatus y Oilynerus nturariía, bi/a- 
scialus, parietmn. spinipes y reniformis y el EsEégido Mellimis 
arvetisis. 

Gen. 248. npla. Os maxiilis alque probóscide infiexa, vagi- 
tiis duabus bivalvibus. Alie play/ce in omni sfxii. Aculeus Feínitiis 
et Neutris punctorius reconditus. 

Incluye en este género cincuenta y cinco especies de 
Apidos y algún Ksfégido. 

Especies españolas. Oelioxys -í-denlala. Epeolus variegatua. 



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47^ MOMEKAJE k LIHUEO 

Golletes succinctus. Prosopis ati'iulata- Haliclm ivmulorum. 
A ndrena carbonaria A, cineraria. A. collaris. Notitada Fabri- 
dona. N- ruficornis. Xylocopa violácea. Eucera longicor. 
Anlhophora retma. A. acervoriim. Eriades traiicorma. E. fti 
somne. Osmia rufa. O. ca.-rulescens. Megackile centitnctilaris. 
Jf. lagópodo. Anthidium manicalum, Bombus terrestris. B. bor- 
torum. B.pratorum. B. silvarum. B. laptdaritis. ApismelUlica. 

Gen. 249. Pormlca. Squamula erecta tkoraci abdontini- 
que interjecla. Aculeus Feminis et Neutris recondilus- Ala: Ma- 
ritas et Femiais, sed Neutris, nullce. 

Comprende en él dieciocho especies de FormíciJoB. 

Especies espaflolas- Fórmica rufa. F. fusca. F- rufiharbis. 
Camponotas herculeanus- lelrantorium ca-spilun- Lasius niger. 
Messor barharus. 

Gen. 269. Mytllla. Alie nullce in plerisque. Corpus pube- 
scéis, lltorax postice retusus. Aculeus reconiitus, punctorius. 

Comprende dieciseis especies de Mutflidos- 

Especies españolas. Mulilla europtea. M. barbara. Dasyla- 
bris mattra. 

Fijándose en los anteriores géneros que abarcan todos 
los himenópteros conocidos por Linneo, es innegable que 
revelan la perspicacia de este eminente naturalista en 
los distintos ramos de la Ciencia. Muy pocas son las espe- 
cie colocadas fuera de su grupo natural. La formación 
de los géneros es tan racional que siguen hoy así, sepa- 
rados, constituyendo las principales familias, sin más 
variación que la subdivisión de algunos y el traslado de 
ciertas especies que sin duda fueron estudiadas superfi- 
cialmente. 

Como observación final hemos de hacer notar que 
son 320 las especies de himenópteros descritos por Linneo 
en la 12.^ edición de su Systema Naturfe. De ellas 124 se 
encuentran en España y e.ste número habrá de aumentarse 
algo cuando esté completamente estudiada nuestra fauna 
entomológica. 

yosé ^aría Duamef. 



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GÉNEROS DE PLANTAS 

— - DEDICADOS 

k ESPAÑOLES Y PORTUGUBSBS 



1, NTERADo de los festcjos que la Sociedad Ara- 
' GONESA DE CiENCiAS NATURALES preparaba 
para conmemorar ei segundo centenario del 
nacimiento de Linneo, me ha parecido conveniente con- 
tribuir, siquiera sea con un pequeño grano de arena á la 
grandiosa obra que la Sociedad lleva ¡I cabo. 

Esta es la idea que me ha movido d desarrollar breve- 
mente el asunto que encabeza estas lineas, con lo cual 
conseguiré demostrar cuan grande es el número de natu- 
ralistas que en nuestra patria se ha dedicado A la Botánica. 
Réstame sólo advertir que he tomado los datos de las 
obras siguientes: «La BotAnica y los botánicos de la 
península Hispano-lusitana» por D. Miguel Colmeiro 
(1858); de «Lexicón generum phanerogamarumt de Tom 
von Post y Otto Kuntze (1905) y de «Verhandiungen des 
internationaien Botanischen Kongresses in Wien 1905.» 

AbatlaR.otP. 17<>4. Abat {?eáro).—Amta Loar (=Vacci- 
nium L. 1737), Acosta (Cristóbal.— ,4 c«í« R. et 
P. {=Mutabea, Aubl. 1775); Acoita D. C. (=Spiracan- 
tba H. B. K. 1820, Acosta (José).— .áe«(WM R. et P. 

(=Beiaria Mut. 1771), Acuña (Pedro). 



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4S0 HOMENAJE Á LINNEO 

Alfonsea St. Hil. ÍS53, Alfonso de Soussa (Martín).— 
Alarconia D. C. (=Hdianthus C. 1737, Alarcón (Fer- 
nando).— Alcina Cav . {^Melampodium L. 1737; Alcina 
Stcud, Alcina (Francisco Ignacio). ^-4 Wm R. et Pav. 
(=Phaccl¡a Jus. 1789), Aldea (Francisco).— «4 íí^fin 
Sess. et Moc. (^Luehca W.) 1801. Alegría . 

Almeida St . Hi! . 1823, Almcida (Juan Rodríguez Pereira) . 

Alonsoa R. ct P. 17<)8, Alonso (Zcnón),-=^Ay«fl Palau 
(=Lipp¡a 1737), (María Luisa). 

Alzatea R. ci P. 1794, Álzate (Josd Antonio).— .áwa/ía 
Bahi (^Rcnealmia) 1737, (María Amalia). 

Anguloa R. ct P. 1794, Ángulo (Francisco). 

Arau|a Brot. 1818, Araujo de Azevedo. 

Arjona Cav, 1797, Arjona {Francisco}. 

Arrabldsea D. C. 1838; Arrabidaa Steud. 1840 (=Cormo- 
nema Endl.) 1840, Arrabida (Antonio). -r-/í»THiia St. 
Hil. (^Clusia L.) 1737. Arruda da Cámara (Manuel). 

Assa Hout. (=Tetraceras L. 1737). 

Assonia Cav. 1786, Asso (Ignacio). 

Averrhoa L. 1737. Averroes.— ..íiiiíiía Blanco í=Vido- 
ricum Rumpf: 1741, vel Bayenia A. D. C. 1844), 
Azaola (Iñigo Gonz-llcz). 

Azara R. et Pav. 1799, Azara (Félix).— Bacasia R. et 
Pav. (=Barnadesia L. f. 1781), Bacas (Gregorio).— 
Bahia Lag. (=Eryophillum Lag. 1816), Bahi (Juan 
Francisco).— BaííaMfl R.et Pav. (=Claytonia L. 1737). 
Ebn el Behitar. Salmüa Lag. (=Arisanim L. 1737), 
Balmis (Francisco Javier). — Balsamona Vand. (=Cj'- 
phea P. Br. 1756), Balsamao (Luis Pinso). 

Barbaceoia Vand. 1788, Barbacena, 

Barnadesia L. fil. 1781, Barnades (Miguel).— Sí/diw L. 
(-Bejaria Mut. 1771). 

Bejarla Mut. 1771; Bejaria Adr. Juss., Béiar (José).— 
B/flBcofl Lindl. l«39{=Conostylis R. Br. 1810). Blanco 
(Manuel). 

BletiaR. ct Pav. 1794, Blet (Luis).- BoWaaCav. (=Bol- 
dus Ad. 1763); Boldoa Juss. (=Bóldus Ad. 1763), Bel- 
dó (Baltasar Manuel). 

Bouteloua Lag.. 187.">., Boutelou (Blandió). 

Bowlesla R. ct Pav. 1794, Bowles (Guillermo). 

Bowlesia R. ct Pav. 1794, Bowles (Guillermo.— Bmi^bh- 
tia Lourd. (^Apama Lam. 1783); Bragantia Vaud. 



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GÉNEROS DE PLANTAS 481 

(=Goni^rena L. 1737); Braganza (Juan).— Broíw» 
Cav. 1799 ('=Melhama 1775); Brotera H. Hum; Brotera 
Spreng. 1801 {^MesosphEcrum 1756); 1802(=Hava- 
nella 1738). 

Brotera Willd. 1803; BroíwiflD.C.(=Brotera W. 1803); 
Brotero (Félix Avellar). — S««»ii Cav, (=Dugenia 
Vahl. 1793); Butm Pohi (=Cosmibuena II R. et Pav. 
1802), Bueno (Cosme).— Burrielüv D. C. (=BíerÍa F. 
y M. 1835), Burriel (Andrés Marcos). 

CabalkñaR. et Pav. {=Myrs¡ne L. 1737. Caballero (José 
Pérez). 

Cabralea Adr. Juss, 1830, Cabral (Pedro Alvares). 

Cabrera Lag. (=Panicum L. 1737), Cabrera (Antonio). - 

Calvoa Cav. 1867. Calvo (Juan). 

Caldasla Mut. 1810; Caldaaa Willd. 1807 (=Bondplan- 
dia 1800); CaláasiaLas,, Caldas (Francisco JoséJ. 

Calibrackoa Llav. et Lex (=N¡cotiana L. 1737), Caí y Bra- 
cho (Antonio). 

Campátria Lag. (=Arduinoa Ad. 1763; Campderia A. Bích 
(=Barbacenia Vand. 1788), Campderá (Francisco). — 
Campottmnesia R. et Pav. (=Myrtus L. 1737, Campo- 
manes (Pedro Rodríguez)." 

Carludovlca R. ct Pav. 1794, Carlos IVy María Luisa.— 
CamKita Cav. (=Ehretia P, Br. 1756), Carmena (Bru- 
no Salvador) —Carrflwd Boiss. (=Tapinanthus 
Herb. 1837), Carreflo (Eduardo).— Coííeiw Cav. 4801 
(-Biairia L. 1737), Castel (Juan de Dios). 

CastíUeJa Mut. 1791, Castillejo, (Domingo). 

Castilla Corv. 1794; Castüloa Cerv. (=CastillaCerv. 1794); 
Cavanüla Lam; Cavauilla Desrouss. 1788 (=Diospy- 
rus L. 1737); CavanÜla Fl. Flum.; Cavanüla Borkn. 

Cavanillea Tunb, 1792. 

CaTanlUesla R. et Pav. 1794; Cavanilles (Antonio José). 
—Cerdam R. et Poy. (=Cordia L. 1737; Cerda 
(Francisco). 

Cerdla Sess. et Moc. 1828, Cerda (Juan de Dios). 

Cervanteala R. et Pav, 1794, Cervantes (Vicente). — 
Cervia Rodr; Cerviana Minuart. (=MoIlugo L. 1737), 
Cervi (José), 

CevalUa Lag. 1805, Cevallos (Pedro). 

Cimfttt^ia Wnid.; Cünfugosia Cov . (=H¡biscus L. 1737), 
Cieníuegos (Bernardo). 

Clarisla R, et Pav. 1794 Claris, (Miguel Barnades, hijo) . 
—Clavija R. et Pav. (=Sheophrasta L. 1737, Clavijo 



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4B3 HOMENAJE Á LINNEO 

{]oüé).—aav¡gera D. C. (=ColeosanthusCiss. 1817), 
Clavigero (Francisco Javier) .—CUmtHtea Cav. (=Ca- 
nüla Thbg. 1792), Clemente (Simón ee Rojas). 

Coboea Cav. 1791; Cobaa Ncck. 1790 (=CaprifoIium 
Ludo. 1737), Cobo (Bernabé).— C()iífl<foa Cav. {= 
IschEcmum L. 1742); Colladoa Pers. Collado (Luis).— 
Cehneiroa Rout. 1843 (=Acidoton P. Br. 1756), Col- 
meiro (Miguel). 

(Molona Cav. 1797; ColumUa Pers. (=Colona Cav. 1797), 
Colón (Cri-stóbal).— Co/nwW/fl Comm. 1824 (=Lassa 
Ad. 1763); Cíí/Hmí/ía Fl. Flum.; ColumUa Lour. 1790 
í=Vit¡s L. 1737); ColumellM Jacq. 1798 (-Relhania 
L. Hér. 1788), Columela (Lucio J. Modéralo). 

Columellia R. et Pav. 1794; ColumelUa Pers.; ComUia 
R. et Pav. (=Hydrangea L. 1737), Cornide (José). — 
Cotrea Smith. (=Correíea Andr. 1798); Correia 
Vellos. 1796 (=Ochna L. 1737), Correia da Serra 
(José Francisco). 

Cortesía Cav. 1797, Cortés (Hernán).— Coí«m Domb. 
(=Claytonia L. «Gron.» 1737), Cosme Bueno. 

Cosmlbuena R. et Pav. núm. II 1802, Cosme Bueno.— 
Costa Fl. Flum. Acosta (Cristóbal).— CBí/ía^w R. et 
Pav. (^^Cletha L. 1737), Cuéllar (Juan).— Díweím 
Lag. (=Grindelia W. 1807), Demetrio Rodríguez 
(José).- Oíoíw D. C. C=GladÍoIus L. 1737), Dias 
(Bartolomé). 

Eoheandia Ort. 1797, (lám. 16) Echeandla (Pedro Gre- 
gorio). 

EcheverfiaXy. C. (=Scdum L. 1737), Echevarría (Anastasio). 

Enrila Blanco (= Ventilago Gíertn. 1788), Enrile (Pascual). 

Ercillit Adr. Juss. (=Phytolaca All. 1780), Ercilla 
(Alonso). 

Escallonla Mut. 1731, Escallón. 

Bscobelda R. et Pav. 1794, Escobedo (Jorge). 

Espejea D. C. (=KleÍnia Jiiss. 1803), Espe)o (Antonio), 

Espeletia Nutt. 1734 Ezpelétia (José),— &/!»»« Lag. 
(^Eriogonum Mchx. 1803), Espinosa (Mariano). 

Pablana R. et Pav. 1794, Fabián (Francisco). 

Perdlnanda Lag. 1816, Fernando Vil. 

Ferreira Allem. 1846, Ferreira (Alejandro Rodríguez). 

FernoHdesia R. et Pap. (—Centropetalum Ldl. 18^), Fer- 
nández (Gregorio García). 

Fragosa R, ct Pav.(=AzorellaLam. 1873), Fragoso (Juan). 



íobyCoO^^lc 



GÉNEROS DB PL^NT\S 4b3 

Praacoa Cav. 1801, Franco (Francisco), 
FrameriaCav. (=GasrtnezaMed. 1785),Franseri (Antonio). 
Frtina Gaud. (=Parietaria L. 1737). Freiré (Agustín José). 
Fuigosia Juss. (^Hibiscus L. 1737), Cienfuegos (Bernardo). 
Galnlsoga R. et Pav. 1794; Galnisogiea Zqcc. (^Galin- 

soga R. et Pav. I794(; Galnisogaa Less, Galinsoga 

(\fariano Martínez). 
Gatvania Vand. (=Uragoga L. 1737), GalvÍP da Silva 

(Manuel). 
Galvetia R. et Pav. (=Pitav¡a Mol. 1810); Galvezia Domb. 

(=Simbuleta Forsk. 1775), Gálvez (José). 
García Rohr. 1792; Garciana Louz. (=Philydrum Gaertn, 

•Banks» 1788), García de Orta. 
Garcllaaaa POpp. 1342, Garcilaso de la Vega. 
Gardequia R. et Pav. (=Clinopodium L. 1737), Gardoqui 

(Diego). 
Gimbematia R. et Pav. (=Myrobalanus Beine 1739), 

Gimbernat (Antonio). 
Godoya R. et Pav. 1794, Godoy (Manuel). 
Gomara R. et Pav. (=Russelia Jacq. 1760); Getnara Adans. 

(=Sedum L. 1737), Gomara (Francisco López). 
Gomesa R. Br, 1815, Gómez (Bernardino Antonio).— 

Oomísia Lav. 1832. 
Gomesia Mut. 1781; Gomxmm D. C. 1825 (=Machíerium 

Pers. 1807), Gómez Ortega (Casimiro). 
Gomortega R. et Pav. 1794, Gómez Ortega (Casimiro). 
Gongora R. et Pax. 1794, Góngora (Antorjo Caballero). 
GoHzalaguHÍa R. et Pav. ¿=-Duggenia); Gotualia Pers.= 

(Duggenia Vahl. 1/39), González Laguna (Fran- 

Graellsla Boiss. 1842, Graélls (Mariano de la Paz). 
Gnardlola R. et Pav., Guardiola (Marqués de).— 

GuardkUi H. B. et Kunth. 1803; Guardiola Steud. 
Gtüoa Cav. 1797, Guio (José). 
Gulraoa Cosson. 1351, Guirao (Ángel). 
GumlUea R. et Pav. 1784, Gumilla (José). 
GnUerrezla Lag. 1816 Gutiérrez (Pedro). 
GutmoHHia R. et Pav. (=Tillandz¡a L. 1737), Guzmán 

(Anastasio). 
Hemaadia L. 1737, Hernández (Francisco). 
Herrelra R. et Pav. 1794 Herrera (Gabriel Alonso). 
H^glnala Pers. (=Ohigginsia); Higgins (Ambrosio).— 
Hortla Vand. 1788, Hortia (Antonio José). Horta FI. 

Flum., Hortia. 



íobyCoO^^lc 



484 HOMENAJE Á LINNEO 

Huertea S, et Pav. 1794, Huerta (Jerónimo). 

Ignatia L. (=Strychnus L. 1737). S. Ignacio de Loyola. 

Irlartea R. et Pav. 1794, Iriarte (Bernardo). 

Isidotea Rich. D. C. 1834, S. Isidro. 

IsiátogalvíaR. et Pav. (=Tofieldia Huds. 1788), Isidro 

Gálvez. 
Izquierda R. et Pav. (genus n. s. n. [Sapotac?]), Izquierdo 

(Cayetano). 
Jalambicea Llamb. et. Lex, (=Hydrocharis L. 1737), Ja- 

lambic (Juan). 
Jarava R et Pav. (=St¡pa C. 1753); TaMUM Scop.(=Aci- 

santhera, . Adelobotrys , Microiicia, etc.), Jarava 

(Juan). 
Johannesia Vellos 1798, Juan de Braganza. 
JovellanaL. et. Pav. (=Fakelia Schsvenke 1774). Jovc- 

llanos (Gaspar Melchor). 
Juanulloa R. et Pav, 1794, Juan y Ulloa (Jorge y 

Antonio). 
Julunia Llav. et Lex. 1825 (=Choisya H. B. K. 1823). 

Julián Cervantes. 
LjifiKÍÍa Ssvediaur (=Lavradia Vand. »Vell.» 1788), La- 
bradío. 
Lafoeaala Vand. 1788, LafOens. 
Lafuentea Lag. 1816, Lafuente (Tadeo), 
Lagasca Cav. (=:Noccíea Cav. 1784); Lagasca D. C; Lagas- 

cea H. B. ét Kunh., La Gasea (Mariano). 
Laguna Cav. (^Híbiscus L. 1737); Laguwa Lour. (=Poly- 

gonum L, 1729). Laguna (Andrés). 
Lapiedra Lag. 1816, Lapiedra (M.* Josefa). 
Lardizabala R. et Pav. 1794. Lardizábal (Miguel). 
Larrea Cav. 1800, Larrea (Juan Antonio).— ¿.awía 

Ort. 1797 (=CK5alp¡n¡a L. 1739). 
Larradla Vellos. 1788, Lavradio. 
Leandra Radd. 1829, Leandro de Sacramento. 
Lemia Vand. (=Portuiaca L. 1737), Lemia (Francisco). 
Leonia R. et. Pav. 1799, León (Francisco).— ¿íwim Llav. 

et Lex. 1825 (=Solvia L, 1737), León (Ignacio). 
Lexarsa Llav. (=Quararibea Aubi. 1775J, Lcxara (Juan). 
¿.tmiJi Vand. (=Vitex L. 1737), Lima (Tomás Javier). 
Llagunoa R. et Pav. 1794, Llaguno (Eugenio). 
Llavta Liebm. (=Neopringlea S. Wats. VII, 1891). La 

Llave (Pablo). 
Lopezia Cav. 1797, López (Tomás). 
Lowb/m Ort. (=SanvitalÍa Lam. «Gualt.» 1792); Loreníea 

Lag. (=Pectis L. 1759); LorenlM Less. Lorente (Vi- 
cente Alfonso). 



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LEPIDÓPTEROS DE ESPAÑA 485 

Lourea Neck. 1790; Laurea J. St. Hil. 1812 (=Flemingia 
Ait. 1512. -Royih.' Loufíria Cay. (=Jatropha L. 1737); 
Loureria Meisn. (genus n. s. n. Toluifera «Lord,» 
non L.), Loureiro (Juan). 

Lozania Seb. Mut. (=QüaIca Aubl. 1775) Lozano (Jorge 
Tadco). 

L«goa D. C. {^Gonospermum Lesb. 1832), Lugo {Fer- 
nando}. 

Luzariaga R. ct Pav. (=Enargea Gsertn. «Banks». 1788); 
Luzariaga R. Br., Luzariaga (Ignacio). 

Magallana Cav. (Tropreolum L. Í737); Magallam Lam. 
(=Dnmys. Forst. 1776), Magallanes (Hernando). 

Malaspinea Presl. (=--Umbraculmn Rumpf. 1743), Malas- 
pina (Alejandro). 

Mansos D C. 1&38 Manso (Antonio). 

Marialva Vand. (^Tovoinita Aubl. 1775); Marialvea Mart. 
(^Mirialva Vand.), Marialva. 

Martlnezia R. et Pav. 1794. Martínez (Baltasar). 

Marirasia Lag. (Trixis P. Br. 1756); Marírasia Spreng. 
(=LasÍorhÍza Lag. 1811 cum. 2. sp.), Martras (An- 
tonio). 

Masdevallia R. et Pav. 1794, Masdevatl (José). 

Maurandia Ort. (=L¡inbuleta Forsk. 1775), Maurandy 
(Catalina). 

AtediniUa Gaud. 1826, Medinilla (losé). 

A/ícuráiwtM R. et Pav. (=Monniera P. Br. 1756), Meca y 
Cardona (Antonio). 

Mella Vand. (— Monniera P. Br. 1756); Mello y Castro 
(Martín). 

Mendetia D. C. {=Crassína de Ceratocephalus), Méndez. 

Mendonza Vellos 1788, Mendon<;a (Cardenal). 

Mendozia R. et Pav. 1794, Mendonza (Cardenal). 

Mkonia R. et Pav, (^Acinodendrum C. 1737); M^conia 
Lapeyr. (=Raniond¡a Rich. 1805), Mico (Francisco). 

Milla Cav. 1793, Milla {Julián}. 

Mittmrtia Lceffl (=Arenia L. 1737), Minuart (Juan). 

Mocina D. C. (=Augusta Leandro 1719); Mocmm Lag. 
í=Calea L. 1763); Mozinna Ort. (=Jatroplia L. 1737), 
Mocino (José Mariano). 

Molina R. et Pav. 1794 (=Baccbar!s L. 1737; Molina 
Cav. 1790 (=H¡ptage GEertn. 1791), Molina (Juan 
Ignacio). 

MoUnia Schrk. 1788, Molina (Juan Ignacio). 

Molllaedia R. et Pav. 1794. Mollinedo (Francisco). 

Monarda L. 1737, Monardes (Nicolás). 

Monnlna R. et Pav. 1798, Moflino (José). 



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486 HOMENAJE k UNMEO 

Montanoa Llav. et Lex. (=Eriocoma H. B. K. 1820), Mon- 
taña (Luis). 

Montezuma Sess. et Moc. 1824, Monteczuma. 

Morttm R. et Pav. (=Nunnezharoa R. et Pav. 1791), Mo- 
reno {Gabrin.^itfswííiM Llav. et Lex. (=Convolvulus 
L. 1737), Moreno (Pedro). 

Munnoña R. et Pav. (=Liabum Ad, 1763), Muñoz (Juan 
Bautista). 

Mutisla L. ftl. 1781, Mutis (José Celestino). 

Navarrestia R. et Pav. (=Phlox L. 1737), Navarrete 
Francisco). 

Neta R. et Pav. (=Pisonia L. 1737), Neé (Luis). 

Ntgresíia R. et Pav. {=Stiazlob¡um P. Br. 1756), Negrete 
(Manuel). 

Nlerembergia R. et Pav. 1794, Nieremberg (Juan Eu- 
sebio). 

NoroiihaThouarS'Stadmann»1806,Noronha(Fernando). 

Nnnezhasia R. et Pav. 1794, Núfiez de Hax (Alonso). 

Nimnesla Villd. 1798, Nuñez de Hax (Alonso). 

Ocanipaa A. Rich. (=Cranichis Sw. 1788), Ocampo (Mar- 
qués de). 

Ohigginsia R. ct Pav. (=Hoffmannia Sw. 1788), O'Hig- 
gins (Ambrosio). 

Olmelda R. et Pav. 1794, Olmeido (Vicente). 

Ortega L. 1753; Ortegia Loeffl. (=Ortega L. 1753), Orte- 
ga (José). 

Ovieda L. {= Cíe rodé ndrum L. 1737), Oviedo (Gonzalo 
Fernández). 

Ouitáa Spreng^ {=Lapeyrousea Pourr. 1788), Oviedo 
(Gonzalo Fernández) . 

Palafoxla I-ag. 1816, Palafox (José). 

Palaua Cav. 1785; Palaua R, et Pav. 1794 (=Saurana 
W. 1901,) Palavia Moench (=Palaua Cav. 1785); Pa- 
lau (Antonio). 

PaHoria R. et Pav. (=Ilex L, 1737), Paltor (Benito. 

Pavonla Ruiz 1794; Pavonia Cav. 1786 (=La5sa Ad. 1763), 
Pavón Ooí*é)- 

Peixotea Adr. Juss. 1833, Peixoto (Domingo). 

PereziaLag. 181!; Perezia D. C, Pérez (Lorenzo). 

Ptrojoa Cav.(=Styphelia Forst. 1786), Perojo (Francisco). 

Pineda R. et Pav. 1794, Pineda (Antonio). 

Pimona Mart. et Zuce. (=CurateUa L. 1758), Pinzón 
(Vicente Yáflez). 

Plqueria Cav. 1794. Piquer (Andrés). 

Plazia K. et Pav. 1794, Plaza (Juan). 

PoiíwmCav. (=C!esalpinia L. 1737), Pomar (Honorato). 



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■ LEPIDÓPTEROS DB ESPAÑA 487 

Pombaiia Vand. ( = Calceolaria Loefl. 1158), Pombal 

(Marqués de). 
Ponetia R. et Pav. (=Uva Burm. II 1737).— Porcel 

(Antonio). 
Porllera R. et Pav. 1794, Porlíer (Antonio). 
/»«« Lag. (=AzoreUa Lam. 1783), Pozo (José). 
Pro/anjoa Boiss. (=Matricaria L. 1737), Prolongo (Pablo). 
Quadria R. et Pav. (=Guevuina Mol. 1782), Cuadra 

(Antonio). 
Quería Lceífl. 1752; gwrwGasrtn. Quer (José). 
Quiiesia Blanco (=DichopetaIura Thomas 1806) Quiles 

(Antonio). 
Remida D. C. 1829, Remigio. 

Ritoa Cav. {=Clinopodium L. 1737), Rizo (Salvador). 
Rodrlguezla R. et Pav, 1794, Rodríguez (Manuel). 
Rnlzla Cav. \7S1;RuííÍa Pav. 1394(=Peumus Pers. 1807), 

Ruiz (Hipólito). 
Sttgraa D. C. (=Clidemia D. Don. 1823) Sagra (Ramón). 
Saldanha Fl. Flum. 1877, Saldanha (Duque de). 
Salvadora L. 1751, Salvador (Jaime). 
Sanchezla R. et Pav. 1794, Sánchez (José). 
Saracha R. et Pv. 1794, Saracha (Isidoro). 
Sarmitntea R. et Pav. (=Urceolaria Mol. 1782), Sarmiento 

(Martín). 
Serrsa Cav. 1786. Serra (Buenaventura). 
Senra Cav. DC. 1879; Smr*j Vill, Serra (Buenaventura) . 
Serra K. et Pav. 1794, Serra (Buenaventura). 
Sessea R. et Pav. 1749, Sessé (Martín). 
SobraUa R. et Pav. 1794. Sobral (Francisco). 
SoéwÍMR.etPav.(=EnhydraLour. 1790). Sobreira (Juan). 
Soldeviüa Lag, (=Hispidella L. 1789), Soldevilla (luán B.). 
SoUva R. et Pav. 1794; SoUvaa Cass. (=SoIiva R. et 

Pav. 1794), Soliva (Salvador). 
Sonta Fl. Flum. (— Sisyrinchium. L. 1737), Sousa, 

Rodrigo. 
Stevla Cav. 1801, Steve [Pedro Jaime). 
TafaUa R. et Pav. 1794, Tafalla (Juan). 
Torréala Allem. 1862. Torre (Jerónimo). 
TomAia Vell. (=Pisonia L. 1737, Torrubia (José). 
Tovaría R. et Pav. 1794. Tovaña Neck. 1790 (=Wagnera 

C. 1763, Tovar (Simón). 
Triguera Cav. 1786, Trigueros (CAndido María). 
Ugena Cav. 1786, Ugena (Manuel). 
UÜM Pers. (=Juanulloa R. et Pav. 1794). 
UmuaR. et Pav. (=Stemodiacra P. Br. 1756), Unanué 
(José H.) 



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^88 HOMENAJE Á LINNBO 

Valdesia R. et. Pav. {-Blakea P. Br. 1756), Valdés 

(Antonio). 
Valenzuella Mut. 1737; Valauuelia Bert. (^Guindilia 

Hk. etc. A. 1833), Valenzuela (Eloy). 
VaUesla R. et Pav. 1794, Valles (Francisco). 
Valoradia Hochts. {=Ceratostigma Bgl. 1835) Valorado 

(José Francisco). 
Vascoa DC. 1825 (=Rafnia Thbg. 1800), Vasco de Gama. 
Vasconcella St. Hill. 1.801; VasconctllM Mart. (=Venana 

Lam. 1792), Vasconcellos (Luis). 
Velsa C C. 1801, Vela (Sebastian . 
Velezla L. 1753, Véiez (Cristóbal). 
Vellosia Mart. 1812, Velloso de Miranda Cjoaqufn).— Fe- 

IhHa Vand. (=BarbacenÍa Vand. 1788). 
Veaegaala D. C. 18.37. Vcnegas (Miguel). 
VUlaaova Lag. 1816, Villanova (Tomás).— I'i«a««'a 

Ort. 1789 (^Parthenium L. 1737, Villabona (Tomás). 
VUlaresla R. et Pav. 1794, Villares (Matías). 
Vismia Vellos. (=Caopia Ad. 1763), Visma (Giraldo). 
Ximenla L. 1737, Ximéncz (Francisco).- -XtnMíwsw Cav. 

(=HelÍanthus L. 1753, Ximénez (José).— A^im«»a 

Plum, Ximénez (Francisco). 
Xnarezla R. et Pav. 1794, Xuárez (Gaspar). 
Zarcoa Llanos. (=Bridelia W. 1805), Zarco del Valle 

(Antonio Remon). 



Jfamón Jifadarga. 



Zaragoza, Marzo de 1907. 



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: : ORTÓPTEROS : : 



LA península ibérica 



I fauna de España y Portugal de suyo rica en 
' todos los ramos se manifiesta riquísima en los 
ÍC^^- ortópteros. 

Muestra de ello es la siguiente lista de los ortópteros 
propios únicamente de la Península Ibérica, ó que al 
presente no se han encontrado más que en ella. 

Es de creer sin embargo que no serán estos los últimos 
que se citen y que aún quedarán muchas especies y 
variedades nuevas por describir en nuestra patria. 

He formado esta lista valiéndome del catálogo del 
Sr. Bolívar y de otras publicaciones más recientes. 



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490 HOMENAJE Á LINMBO 

Familia 1.» FORFICÚLIDOS 

Chelidura analls Ramb. Sierra Nevada, 

— BoUvarl Dubr. Centro de España. 

Familia 2." BLÁTIDOS 

Bctobla Panzeri Stph, var. Hacktli. Bol. var. ameo- 
lof Serv. Norte de Portugal y también 
en Parga y en la Coruña. 

Aphlebla bstica Bol. Sierra Nevada y sierra de Al- 
caraz. 

— TlrguIataBol . Pedro del Cerro (Portugal), Van 

Volxen. 

— carpetana Bol. Centro y norte de España 

y Portugal. 

Familia 3.» MÁNTIDOS 

Ameles Aaaoi Bol. Centro de la Península; Madrid, 
Toledo, Cuenca, Zaragoza, etc. 
— áptera Fuente. Ciudad-Real. 

Familia 4.'^ FÁSMIDOS 

Phthoa hispánica Bol. Centro y norte de España. 
Leptynla attenuata Fantel. Portugal cerca de Ca^ítello 

Branco. Centro de España; var. Bamti 

Tav. Torres Vedras. 

F.\MiLiA 5." LOCÚSTIDOS (Acrídidos) 

OphrlUdla Boacai Caz. Región oriental desde Castell 
de Fels y Montserrat á Játiba, 

Stenobotlirus grammicua Caz. ' Región montañosa, 
central y septentrional. 

— Bolivari Bruon. Región central desde 

Ofla á Albarracín y en la Sierra de Al- 
caraz. 
^ minutissimiu Bol. Tona (Barcelona) 

Moncayo, etc. 

— Antlgai Bol. Barcelona. , 
StMU-Odems Cazurroi Bol. Picos de Europa. 
Stauronotns brevicollis Eversm. var. hispánica Bol. 

Madrid y San Martín de Valdeiglesias. 



íobyCoO^^lc 



ORTÓPTEROS IBÉRICOS 4$t 

StauTonotus craasiusculus Pant. Salina de Belinchón, 
Ribas y Chamartln. 

Arcyptera Tomosi Bol. Desde la cordillera carpetana 
hasta el Noroeste y Portugal y en San- 
tiago de Galicia, CornfSa, Scrra de Je- 
rez, Oporto y Ribas. 

— Kheili Azam. Jaca. 

Epacromla platypygia Pant. Uclés y Salamanca. 
Leptonternis imitaos Brum. Granada, Cádiz, Chiclana. 
Cuculllgera flexuoaa Serv. Centro do Espafla. var. usu- 
rea Navas. Torre los Negros (Teruel). 

— capnccina Nav. Bandaliés (Huesca). 
Ocnerodes Brunnerl Bol. España central y oriental. 
Pamphagus Paulinol Bot. Rineiro, Milfontcs. 

— Mabillei Bol. Ciudad Real, Benifayíi,Carra- 

traca, Oreiva. 

— cncullatus Bol. Lorca, Cartagena, Ori- 

huela y Segorbe. 

— montícola Ramb. Sierra Nevada y Siles. 
Biuiaplus temilentus Scrv. Málaga y Sevilla. 

— Stali Borm. Portugal, Chiclana y Sevilla. 

— BoUvati Stal, Málaga. Chiclana y Gibraltar, 
Dericorys Milllerl Finot. var. Carthagonovie Bol, Car- 
tagena. 

Platyphyma GÍom« Rossi. var. r«/í/>es Brunn. Anda- 
lucía. 

Pezzotettix pedestris L. var. carpetana Bol. Navace- 
rrada. Escorial, La Granja. 

Tettix Nobrei Bol. Serra de Vallongos, Lei;a, Mont- 
seny, etc. 
— Ceperol Bol. Mediodía de España. 

Familia 6." AQUÉTIDOS (Grilidos) 

Cryllodes macropterua Fuente. Se cita de Ciudad Real. 

— ibericus Brunn. Castroceniza. 

— piplena Duf. var. castellana Bol. Oña (Bur- 

gos), var. lusitana Bol. Sierra de Estre- 
lla, var. valentina Bol. Valencia. 

— Pantell Caz. Uclés. 

— Boscal Bol. Játiva y Valencia. 

— Bacalerffi Bol. Cordillera carpetana, Villavi- 

viciosa de Odón, Valladolid, Piélago y 
Espinar. 

— littoreug Bo!. Talaverade la Reina, 



D.gitizecbyG00glc 



492 HOMENAJE A LINNBO 

Petaloptlla aliena Brunn. Centro de España, Montserrat. 
— Bollvarl Caz. Cabesó (Alicante), Tabernes 

(Valencia), Montserrat. 
Gryllomorpha uclensls Pantel. Uclés, Sorra, Pozuelo 

de Calatrava, Veruela y Sarria. 

— longlcauda Ramb. Mediodía de España, 
Chiclana y Granada. 

Familia 7." FASGONÚRIDOS 

Steropleuma catalaunlcus Bol. Se cita de Sora. 
— • Ortega! Pantel. Sierra de Cuenca. 

— asturlensis Bol. Cangas de Tineo (As- 

turias). 

— NobrelBol. Sierra de Estrella(Portugal). 

— Perezi Bol. Buena parte de España. 

— Martorelli Desde Ampurdán hasta Car- 

tagena y Almería. 

— castellanus Bol. Especie propia de 

Burgos. 
-^ Panteli Navas. Cabacés. 

— Brutineri Bol. Alcuescar (Cáceres) y 

Portugal. 
-^ flavoTltatus Bol. Chiclana y Algeciras. 

— obsoletas Bol. El Molar, Madrid. 

— paeudolus Bol. 

— Stali Bol, 

— polltus Bol. Santiago de Espada. 

— scabricollls Ramb. Andalucía. 
BpMppigerida Cnnll Bol. var. jugicota Bol. Ribas, 

Camprodón, Montseny. 

— Zapateii Bol. Albarracín, Sierra de 

Cuenca, Montes de Toledo, Escorial, 
Siles. 

— hispánica Kollar. Andalucía. 

— Paulinoi Bol, Granada. 

— longlcauda Bol. Ciudad Rodrigo y Sala- 

manca. 

— areolaria Bol. Serranía de Cuenca, Pe- 

ñalada, Soria, Oña, Moncayo, etc. 

— .carinata Bol. Especie propia de España. 

— sauasurlans Bol. Burgos y Fuence- 

badón. 

— dUuta Bol. Sierra de Guadarrama. 

— Ramburl Bol. Región Central. 

— Seoanei Bol. Norte de Portugal, Galicia 

y Asturias. 



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ORTÓPTEROS IBÉRICOS 493 

Bphlpplgerlda pelluclda Bol. Sierra de Jerez, Serra de 
Estrella y de Beira Alta. 

— serrata Bol, Milfonte (Portugal). 

— BoUvarl Soane. Galicia. 

— Hiegl Bol. España central y Portugal. 

— asella Navas, Miracle. 

— Marcetl Navas. Miracle, 

— pantlngatia Navas. Huesca. 

— gracilisBninn. 
Synephlppius obviua Navas. Sierra de Guara. 
Platystolus Martlnezl Bol. Madrid, San Martín de Val- 

dejunqueray norte de Valladolid. 
— snrcularlusBol. Madrid, Alcalá, Uclés y Ciu- 
dad Real; además en Troia (Portugal). 

Bfetlca ustulata Ramb. Sierra Nevada. 

Pycnogaster inermls Ramb. Sierra Nevada y Chiclana. 

— Sánchez-Gomezi Bol. 

— cucullatus Charp. Portugal y montes de 

Toledo. 

— Jugicola Graélls. Sierra de Guadarrama, 

León y en Portugal Sierra Estrella. 

— brevipes Navas. Moncayo. 

— Graellsl Bol. Provincia de Ciudad Real y 

parte de Cuenca y Valencia. 
• Odontura asperlcauda Ramb. Centro y sur de la Penín- 
sula. Escorial y Lisboa. 

Meconema thalasainum Fabr. Oeste y noroeste de la 
Península, Coimbra, Galicia y San- 
tander. 

Xiphidiuita fuscum Fabr. 

Phaagonara hispánica Bol. Cordillera Carpétana, San 
Ildefonso Cepeda. 

Gampsocleis glabra Hcrbs. vrr. Assoi. Bol. La variedad 
en Mehadfa. 

Pterolepls spollata Ramb. Málaga, Granada y Car- 
tagena, var. ntinor Bol. Chiclana. 
~ cordabeuaisBol. Córdoba. 

Sclrtobsnus grallatus Pantel. Tarancón, Brúñete, 
Talavera: Castello Branco y Uclés. 

— Insltanlcus Bol. Castello Branco y Puer- 

to de Sta. María. 
Thyreonotns corslcus Serv. var. montana Bol, Mon- 
tañas y en el centro. Albarracfn, Uclés, 
Oña. Narbona y Dehesa de Arganda. 

— bldens Bol. Córdoba, Lisboa. Cortijos de 

Malagón y Pozuelo de Calatrava. 



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494 HOMENAJE A LINNEO 

Antaslns spinlbrachius Fisch. Cordillera Carpetana, 
Cangas de Tineo á Portucal. 

— Kraussl Bol. Albarracín, El Salto Portella. 

— hispanlcus Bol. Espafia. 

— Capellei Caz. Pico de San Jerónimo (Montse- 

rrat). 

— Plorezl Bol. Puerto de Leitariegos. 
Ctenodecticua Maaferreri Bol. Espinclvas y se dice 

que en Montserrat. 

— pupulusBol. Cordillera Carpetana. 
Playclels carpetana Bol. Escorial y Villaviciosa. 

— decorata Koll. Sur de España y Portugal, 

Algeciras, Huelvay Setübal. 

— oporina Bol. Castillo de Castillejos. 



,Mnfottío de Piíargüe MUo. 



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CAtaOCODRLOSLBPIDOPTEROS 



: EXCLUSIVOS DE ESPASA 



^ON motivo de la celebración del segundo centc- 

'^^J.ÍÍIBÍR nario del insigne naturalista Linneo nos ha 

^'^'^fe* parecido conveniente el poner en este número 

extraordinario un catálogo de los lepidópteros hallados 

hasta ahora solamente en España. 

Todo lo en él contenido ha sido tomado de la obra 
«Catalog der Lepidopteren» de Mr. Staudinger y de 
algunas otras publicaciones posteriores. 

Parnasítuí ApolloL. va^r. nevadensis Obth. Andalucía (Sierra 
Nevada). 

MetUaa Desfontaini God. var. batica Rbr. Andalucía (Gra- 
nada y Antequera). 

M. ^IherU Hb. Andalucía. 

Mtlaifargia Lachesis H. — S. ab. cataUuca Stgr. España, c. 

Erebia Evias God. var. hispánica Zap. Aragón. 

— Zapaieri Obth. Cataluña y Aragón. 

— Tyiidanfs Esp. var. hispánica Bufl. Andalucía (Sierra 

Nevada). 



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49^ HOMENAJE X LINtlBO 

Saiyrus Alcyone Schíf var. vandalusica Obth. Andalucía. 

~ Prieuri Pier. var Uhagonis Obth. Aragón. 

— Arítkitsa Esp. var. Boabdil Rbr. Andalucía. 
CteitoHympka Iphioides Stgr. Castilla y Aragón. 
Chrysophanus DoñHsiwiti.yaT. B/ímsí» Obth. Castilla. 
Lycíena Stpkyrus Friv, var. hespérica Rbr. Andalucía y 
Aragón. 

— Idas Rbr. Andalucía (Sierra Nevada 3.000 m.) 

— Hylas Esp. var. nivesce/ts Kef . Andalucía, Cataluña 

y Aragón. 

— Coridon Poda, var. hispana H. -S. Andalucía, Cata- 

luña }■ Aragón. 

— — — var. fl/ifcawiH.^S. Andalucía, Cata- 

luña y Aragón. 

— nielanops B. var. Marckandi B. Cataluña. 

Orgvia aurolimbata Gn. var. eHodanamensis Stgr. Castilla- 

(Sierra de Guadarrama). 
Albarracina KorbiStgr. Aragón. 
Trichium ilicis Rbr. Andalucíay Cataluña. 
Lasiocampa trifolü Esp. var. retam<B H.— S. Andalucía. 
Graellsia Isabellee Graélls. (lám. 21) Castilla y Aragón. 
Thyris fenestrella Se. v. Nevadie Obth. España (Sierra 

Nevad al. 
Agrotis arenosa Stgr, Andalucía, Cataluña. 

— sabulosa Rbr. Andalucía. 

— Chntieni Dum. San Ildefonso. 
Saragossa Seeboldi Stgr. Aragón. 
Dimtkaccia andalusica Stgr. Andalucía. 

— NfjMiGerm. var. saueta Stgr, Andalucía, Cas- 

tilla. 
Bryophila pintti Stgr. And alucia, Castilla. 

— pétrea Gn. Andalucía. 

— perla F. var. perlina Stgr, Aragón, Castilla. 
Metopoctras hilaris Stgr. Murcia. 

Heliophobus matriteHSÍsVa.zq. Madrid, 

Cladocera batica B. Andalucía. 

Aporophyla Haasi Stgr. Castilla. 

Stilbia anómala Hw, var. anáalitsiaca Stgr. Andalucía. 

Cosmia ttlicis Stgr. Andalucía, Cataluña. 

Cucttllia ekamoniÜla?>chilí.yar. eí«ca»íAími Rbr. Andalucía. 

— ackiüeaGn. Andalucía. 
Thalpoekares grata Gn, Andalucía. 

— — ab. albicans Gn. Andalucía. 
~ Himmigheffeni Mili. Cataluña. 

Toxocatnpa glycyrthizee Rbr. Andalucía. 
acidalia isabellaria Mili. Cataluña. 



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Lepidópteros db espa^ía 497 

Acidalia disiuuetaria Stgr. Cataluña. 

— robiginaia Stgr, Castilla. 

— concimaria Dup. Andalucía (Granada Castilla y 

Aragón. 
OríJiolitha calitiaña Gras!. var.jugicola Stgr. Castilla, moni. 
Litkostege castiliaria Stgr. Castilla. 
Lanntia diyunctaña Lah. var. iteraría Rbr. Andalucía, 

Murcia. 

— atfacaria Stgr. Andalucía, mont. 

— numíanata Schiff. var. ibérica Stgr. Castilla. Anda- 

lucía, mont. 

— kaiiichata Stgr. Andalucía (Málaga), Murcia. 

— alkambraia Stgr. Andalucía (Granada), Murcia. 
Tephroclystia eriguata Rbr. Andalucía) Granada) 

— unitaria H.— S. Andalucía y Murcia. 

— lomiUata Chríticn. San Idefonso. 
Numeria castiliaria Stgr. Castilla. 
Dasypteroma thaumasia Stgr. Castilla. 
Boarmia fortunaría W¡\2i\. España. 
Phalacropteryx pracelUns Stgr. Castilla. 

Tephrmia oranatia Stgr. var? castiliaria Stgr. Castilla. 
Egea cacuminaria Rbr. Andalucía, Castilla, Aragón. 
Selidesema granalatia Rbr. Andalucía. 
Eubolia catalaunaria Gn. Cataluña, Murcia. 
Enemista unicoloraria Rbr. Andalucía (?) 

— oberthñri Vazq. España. 

Aspilales ockrearia Rossi. ab. unicolorata Seob. Bilbao. 
Perconia bceticaria Rbr. Andalucía. 

— — var. castiliaria Stgr. Castilla. 
Heíiothea discoidaria B. Andalucía, Castilla. 
Omochroa ¡purea Rbr. Andalucía. 

Ocnogyna toraida Gr asi. Andalucía, Aragón. 
Arctia maculosa Gern. var. aragonensis Stgr. Aragón, 

— paradoxa Rbr. España c. y m mont. 
Htterogynis canaUnsis Chapman. España. 
Zyganascttbiosa Schc\en\ar. nevadensis Rbr. Castilla, An- 
dalucía mont. 

— achillaa Esp. var, arragonensis Stgr. Aragón. 

— RkadamantkusR^p. var. cingidatoLá. Aragón, 

— — Esp. var. Kitsenwetteri Hs. Cataluña. 

— ignífera Korb. Castilla, Aragón. 

— hilaris O. var. escoriaknsis Obth. Castilla. 

— batica Rbr. Andalucía. 

— carniolica Se. var. albarracina Stgr. España c. or. 

— oecitanica V'ill. ab. (et v.)í6íí'»ííi Stgr. Cataluña. 
Hyalina albida Esp. var. piuiiiosella Brd. Andalucía. 



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49? HoMbnaJe Á linneO 

Hyolina malvitulla Mili. Andalucía. 

— — Mili. var. abenarragella Mili. Castilla. 
Orcopsfche fulminella Mili. Castilla. 

Fyropsyckt moncautulla Chapman. Moncayo. 
Apterom gracilis SpT. Aragón, Andalucía. 
SesiaRamburi Stgr. Andalucía. 

— Hmmighoffeni Stgr. España s. or. 

~ mysiniformis Rbr. Castilla, Andalucía. 
Htpialus pyrettakus Donz. var?) casttílana OMh. Castilla. 
Crambus osseellus Hmps. Andalucía. 

— cutncalis Hmps. Aragón (Cuenca). 
Aneraslia Seebaldi Rag. Andalucía. 
Ephestia caloiietla Rag. Andalucía. 
Ancylosi% iirem^íella Rag. And. (Granada). 
Syria augusta Stgr. Andalucía. 
Heterographis ockracea Stgr. Cataluña. 
Latilia ioxogramma St}>;r. Andalucía. 
Pempeiia malacella Stgr. Andalucía. 

— baticella Rag. Andalucía. 

— ardosieüa Rag. Castilla. 

Asarta Zapateri Rag. Aragón (Albarracln). 

Asartoies monspessulalis Dup. var. (eC ab.) rubricosella Stgr. 

Castilla. 
Bradyrrhoa marianelia Rag. Andalucía. 
Epischnia caüiiUlla Rag. Castilla. 
SaUbria kispanella Stgr. Andalucía, Castilla. 
Brepkia composüelia Tr. var. kalisckUUa Stgr. Andalucía. 
Rhidophaa xanthogramma Stgr. Andalucía, 
Cottstantia Mitgi Rag. Murcia, Zaragoza. 

— Uucographaiis Hmpsn. España, 
Adenia gadesalis'Rns. CAdiz. 

Cledeobia bmnbycalis Schiff. var. (et ab.) castillalis Gn. Cas- 
tilla, Aragón. 
Evergestis plumbeofascialisR^s. España mer. 
Melasia cuencalii Rag. Castilla. 
Pyrausta murcialis Rag. Murcia. 

— pellkalis Stgr. Andalucía, Aragón. 

— aeontialis Stgr. ab. senicalis Stgr. Andalucía, 

Aragón. 
Alucita raphiodaetyla Rb. Aragón (Cuenca). 

— chordodactyta Stgr. Andalucía. 
Maraimarcka agrorum H. S. Andalucía. 
Amphisa seeboldianú Ross. España S. (Bilbao). 

— gaditana Rag. Andalucía. 

— lithosiana Kenn. España. 
pickelia diffusana Kenn. Andalucía. 



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LBnDÓPTBROS DE BSPAÜA 499 

Cacada (Árchips) ^anadana Wlsm . Granada, Sierra Nevada. 
Eulia cupnssana Dur>. var. tuAilianaSisr. Andalucía. 
Tortrix utüeolorana Dup. var. Uhagoni Seeb. España. 
Cnep/iasü lalana Stgr. S. Ildefonso. 
Antsotmia recti/asctMia Hw. var. castiliatia Rag. Castilla. 

— — Hw. var. cuencana Kenn. Espafla. 
Ceuckylis ttigrociíiana Kenn. Andalucía. 

— carpopkiiana Stgr. Andalucía. 

— extaua»a Stgr. Andalucía. 

— untolinantí Stgr. Castilla. 

— pudorana Stgr. Andalucía. 

— bingeneratia Kenn. Castilla. 

— ituommodanií Kenn, Castilla. 

— perfidana Kenn. Murcia. 

— austrinana Chrét. San Ildefonso. 
Euxanthis lentiginosana Kenn. Murcia. 
Sleganopiycka pauperculana Stgr, Andalucía. 
Bactra tgenaaa Kenn. Castilla. 

Sematia Jemisiana Kenn. Andalucía. 
Epiblema siiblucidana Kenn. Aragón, Bilbao. 

— obísana Kenn. Andalucía, 
Grapkolifa CMiaceana Kenn. Aragón. 

— striana Kenn, España. 

— succedana S. V. var. emjmciana Moschl. Andalu- 

cía, Aragón. 

— (Laspuyretia) tlipulana Wlsm. Granada. 

— vana Kenn. Aragón 
Distagmos Lederm H.— S. Andalucía. 
ZelUria ^lumbuila Stgr. Andalucía, 
Mettntrta trisUUa Rbl. Aragón. 

— toromUlla Rbl. Aragón. 
GtUckia (Lita) vascemeíla Ríisse. Espafla. 

— — gaditella Stgr. Andalucía. 

— — disjectella Stgr. Andalucía. 

— pusUlella Rbl. Aragón. 

— noclunulla Stgr. Andalucía. 
Aüeclita rtcisella- Sigr . Andalucía. 
PtocheuHsa dejtcttlla Stgr. Andalucía. 

Apodia asterisci Wlsm. Málaga, Huelva, Granada. 

— sckolastica Wlsm. Cádiz Chiclana. 
Stomopieryx nugatricella Rbl. Aragón. 
Nothm cisli Stgr. Andalucía. 

— bilbainella ROssI. Espafla. 
Magacraspeduspusillus Wlsm. Granada. 
Symmoca aiuphüa Stgr. Cataluña. 

— uniformtUa Rbl. Aragón, Murcia. 



íobyCoO^^lc 



SymmocadodecaMla Stgr. Andalucía. 
Pleurota sobmlíaStgr. Andalucía. 

— pianeUa Stgr. var. pailidtU» Rbl. San Ildefonso. 

— ¡ubtteUa Rag. Aragón. 
Protasis pieuroUlla Stgr . Andalucía. 

— glittella Stgr. Andalucía. 
Psecadia andalusicaSts^ . Andalucía. 

— albarracitulh Rag. Aragón. 
Dtpnssaria cachritií Stgr. Andalucía. 

— ermacítila Stgr. Andalucía. 

— gemistelia Wlsm. Granada. 

— frulicosella Wlsm. Granada. 
Alabotiia Chapmani Wlsm. Salamanca. 
BorkkoHStnia Jítrimentella Stgr . España. 

— ^filüUa Stgr, España. 

— xanikosoma Rbl. Castilla. 

— Ktrctdtlh Stgr. Andalucía. 
Scyikñt cHenceüa Rh{. Aragón. 

— CHtreeSa Stgr. Andalucía. 

— ktíxtutila Stgr. Andalucía. 

— humÜlimtllaSt^T . Andalucía. 

— xanthopygilla Stgr. Andalucía. 

— hifortUa Stgr. Andalucía. 

— btmtrdella Stgr, Andalucía. 

— biventreUa Rüssl. España. 

— faxUtUlla Rag. Andalucía. 

— pulicella Stgr. Andalucía. 
Mompha seeboldielta Rag. España. 
Ccteophora ¡utatiella Stgr. Andalucía. 

— biseriatella Stgr. Andalucía. 

— vestaltUa Stgr. Andalucía. 

— ochristrigtüaR&g. Andalucía. 

— semicintrea Stgr. Andalucía. 

— coarcltüa Stgr. Andalucía, 

~ solidaginella Star. Andalucía. 

— struella Stgr. España. 

— ¡Uípanialia Mosch!. Andalucía. 

— lassella Stgr. Andalucía. 

— aw/iiíííü* Stgr. Andalucía. 

— involucnlla Chrétien. San Ildefonso. 
Atachia hilbatnsis Rbl. España. 

Eiachisla piperaUlla Stgr. Andalucía. 
Sciriopoda IkymeUlta Stgr. Andalucía. 
LilhocolUtis hespírietla Stgr. Andalucía. 

— Haasi Rbl. Castilla. 

— chicloHelta Rbl. Andalucía. 



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LEFUxipTKROS DE ESPAÑA 

CateeciaJlHxaM Kean. Castilla. 
Lithocoütíu gtnisUUa Rbl. Castilla. 
Cemoitoma admocarptüa Stgr. Espafia c. 
Atychia lata Stgr. Castilla. 

— cassandulla Stgr, Andalucía. 
Dipiodoma Ragotwti Rbl. España m. 
Tinta basifascülla Rag. Andalucía. 

— Haasi Rbl. Andalucía. 
Erieeottis aadaltaitüa Rbl. Andalucía. 
Ai^ homaUU» Stgr. Aragón, Andalucía. 



Joaqaia ^haree. 



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: LA FAUNA : 

r>K UN TRABAJO DE FORJA 



DEL SIGLO XVI 



JUAUTAS veces he penetrado en la Catedral de 
1 Cuenca llevado por mis aficciones arqueológi- 
cas, después de contemplar ios exornos inspi- 
rados en la observación de la Naturaleza repartidos por 
pilares y archivoltas, solía detener mi inquieta mirada 
Ávida de descubrir nuevos joyeles de aquel preciado tesoro 
artístico, en el arco que da ingreso A la Capilla fundada 
por D. Eustaquio Muñoz en el siglo XVI. 

¡Qué lejos estaba yo de sospechar al hojear los libros 
de coro que atesoran preciosas miniaturas de Diego del 
Pozo y Juan del Castillo cuyos asuntos están buscados en 
la fauna entomológica y reproducen admirablemente 
Coccinclas, Scarabteus y Libélulas, que el hierro batido 



D.gitizecbyG00glc 



LA FAUNA DE UN TRABAJO DE FORJA 503 

por los Arenas, Lemocín y Andino, que sirve de cerra- 
miento A aquella y otras capillas, ostentaba entre sus 
caprichosos adornos hábilmente modelados una fauna más 
rica aún y más interesante si se atiende á las diñcultades 
que ofrecen el procedimiento y la materia empleados! 

Un día vi premiada mi insistente curiosidad descu- 
briendo en la maravillosa composición que adorna las 
pilastras de la reja de la capilla de Murtoz, una pareja de 
Empusas bien proporcionadas y graciosamente ajustadas 
como asunto decorativo. A partir de aquel instante y con 
el mismo afán que buscamos en el campo ejemplares 
para enriquecer nuestras colecciones, busqué entre los 
follajes relevados en barrotes y pilastras, otros motivos 
decorativos inspirados en la fauna, y hé aquí como resul- 
tado de mi escrupulosa investigación, lo que en aquella 
verja reprodujo el artista con tanta perfección como si el 
hierro entre sus manos hubiera adquirido la fácil plasti- 
cidad de lacera. 

En la pilastra central en la que el gusto renaciente 
ostenta toda sus galas y emblemas y alternan con flores 
y animales fabulosos una cabeza de Urus, un Stríx, dos 
monos y varios Helix. No tienen la disposición hierática 
tan frecuente en ciertos elementos decorativos y que 
hiciera fácil su reconocimiento; el de las figuras mencio- 
nadas se hace en su admirable factura que une á su mérito 
arqueológico el que procede de la exactitud iconográfica. 

Más rica es aún la (auna que decora las pilastras late- 
rales, y no es difícil reconocer en aquellas abundantes 
imágenes, además de los Mántidos citados, una cabeza de 
Ovis, PkamicopUrus, Aquila,Helix, Catoptetyx y algunos lepi- 
dópteros quizás los peor librados en la reproducción. 

No solamente aquella bellísima reja es di^na de citarse 
bajo este aspecto, las archivoltas y batideaux que adornan 
la Sacristía Mayor y otros parajes de la Catedral de 
Cuenca pregonan la frecuencia con que los artista'! 



D.gitizecbyG00glc 



j04 HOMSNAJK Á LtNNBO 

acudieron en busca de motivos á la inagotable fuente de la 
Naturaleza, pero no es esta ocasión de extendemos más 
sobre el asunto una vez que esta Nota no persigue otro 
objeto que asociar al homenaje A Linneo el recuerdo 
que dedico á los artistas del siglo XVI, cuyas obras reve- 
lan un sutil espíritu de observación, y vastos conocimien- 
tos zooliSgicos. 

/. ^iméneM de ^gailar. 



Cvmta 1 de Mayo de 1907. 



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MA BELATIVA AL ESQUELBTO HIMNO 



colección paleontología Botet en Valenda 



.o se halla todavía la colección paleontológica 
■ donada al Municipio Valenciano por el patri- 
cio benemérito D. José Rodrigo Botet, en 
estado de servir de auxiliar fecundo del estudio. Muchas 
de sus innumerables piezas hállanse guardadas en cajas 
y las menos se están montando, para dar de sí importan- 
tes esqueletos cuyo engranaje hállase bastante ade- 
lantado. 

Como pequeña muestra de algunos de ellos, exhibo 
las adjuntas fotografías (láminas 28, 29 y 30) en las que se 
>ueden ver, los corpulentos huesos de! megaterio, ese 
lermoso ejemplar destinado á producir la admiración de 
los paleontólogos, en cuanto esté completado su engarce; 
las corazas de Glyptodon reticulatus, clavipes, ornatus y 
otros; V por último, se notarán asimismo piezas sueltas de 
individuos correspondientos á órdenes diversos de seres, 
como los perirosáctilos, proboscídeos, dinoterio, roedores, 
etcétera, etc. 

Entre los más interesantes de los objetos paleontoló- 
gicos allí existentes, cuento el esqueleto de homo sapiens, 
atractivo singular y encanto fascinador de los hombres 
de estudio, acerca del cual no debéis esperar de mi aca- 
bado estudio, pues tan sólo es mi intento comunicaros 
algunas inspiraciones personales acerca del mismo; para 
satisfacer el doble tributo de afecto que me merecen, el 
naciente Museo Valenciano de Paleontología y la Socie- 
dad Aragonesa de Ciencias Naturales cuya sesión solemne 
celebramos hoy. 



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506 HOUBMAJB Á UKMIO 

Por otra parte, las condiciones en que he podido es- 
tudiar dicho esqueleto, no son las que requiere esta clase 
de trabajos; pero asi y todo debo mucha gratitud al 
director del Museo Dr. Boscá por haberme permitido exa- 
minar al tacto >^ de visu tan raro vestigio humano. 

En caja vitrina acristalada, de tamaño proporcionado 
y disposición apropiada hállase guardado este esqueleto, 
extendido sobre la blanda íelpa roja que viste el suelo de 
su cierre. 

Los huesos están sueltos, pero colocados en orden 
natural de contigüidad: todos ellos son finos, quiero decir, 
tienen sus lineas curvas, poco acentuadas, como también 
sus eminencias, protuberancias y rugosidades. Su color 
es amarillo, rojizo v su fragilidad es considerable, hasta 
el punto de haber llegado algunos rotos é incompletos de 
su venida de América y de haber exigido baños de gela- 
tina)' restauraciones entretenidas otros. 

Como es natural, e! baño de gelatina ha venido A mo- 
dificar el color y el aspecto de los últimos de modo que 
los fémures por ejemplo, }' las tibias, aparecen hoy con 
cierto pulimento que les priva de la natural rusticidad 
del yacimiento. 

Recorreré analítica y sucesivamente de arriba (" aba- 
jo las piezas integrantes del mencionado esqueleto: 

Calavera: hállase muy incompleta, pues tanto el cráneo 
como la cara, carecen de muchos de sus elementos. 

Está entero el occipital, con un gran agujero, muy 
redondeado por cierto, cuya colocación no hallo más hacía 
atrás de lo corriente, como le sucedió á D. Enrique de 
Caries, al entendido naturalista descubridor de este arma- 
zón humano en la República Argentina y Pampas de 
América, á un metro de profundidad de la orilla derecha 
del Samborombon, y cerca del megaterio. 

Es de notar en este occipital la protuberancia externa 
por lo saliente y las lineas curvas superiores é inferiores 
y la superficie articular de los cóndilos en cuya situación 
no encuentro anormalidad. 

El borde superior izquierdo del hueso está articulado 
por fuertes dentellones en el borde posterior de parte del 

[larietal; no así el borde derecho, que está completamente 
ibre por faltar el parietal correspondiente. 

El borde inferior izquierdo está unido al temporal. 
Este hueso hállase incompleto, le falta la porción esca- 

(I) Ttagtítt en cdcnta qne coniidcro ■! etqnelcta, no colocado horlion- 
talmente coma lo veo eo lo caja vitrina, sino en poilcMn nalnral y bípeda, 
teadn le inpone siempre el eatuilio anatómico. 



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5o8 HOMENAJE A UNNBO 

mosa y son dignas de notarse, la robustez de sus apófisis 
mastoides y la profundidad de la ranura digástrica. La 
apófisis estiloides hállase osiñcada en la extensión de un 
centímetro y medio. El temporal derecho falta. 

El pómulo izquierdo está unido á una pequefia porción 
de la apófisis malar del maxilar inferior del mísmo lado. 
El pómulo derecho no está. 

Maxilares superiores: faltan ambos, excepto parte de 
las láminas horizontales, las cuales se ven unidas en la 
mitad anterior del paladar huesoso. 

Sistema dentario: Es mu^ numereso é interesante, 
pues tanto en la arcada superior como en la inferior vense 
la mayoría de las piezas. En la primera están los cuatros 
incisivos y afectan raíces muy profundas v gastadas en 
bisel, bastante inclinado de arriba abajo y de dentro de la 
boca hacia fuera; hecho que bien demuestra su cabalga- 
miento sobre la inferior y por tanto la existencia de un 
poco de prognetismo. 

Caninos superiores: tienen la raíz profunda y las 
curvas planas también, pero menos desgastadas que las de 
los incisivos. 

Molares: se ven los cinco del lado derecho con su 
corona aplanada por el desgaste. Contándolos de delante 
atrás O y empezando por el lado derecho encuentro al pri- 
mero llamado también primer molar menor ó bícuspfaeo, 
atacados de caries superficial en su cara anterior y limí- 
trofe con el canino correspondiente. 

El segundo con la corona cariada en gran extensión y 
mucho mayor que el primero y situado también en la cara 
anterior ó al contacto con el indicado primer molar. 

El tercero afecta su corona también plana en la peri- 
feria, pero en el centro hállase excavada y vaciada por la 

Los molares cuarto y quinto ó sean los dos primeros 
de los mayores ó multicuspldeos nada de particular ofre- 
cen aparte de coronas tamoién planeadas. 

Los molares superiores izquierdos: el primero contan- 
do asimismo de delante atrás, tiene como su homólogo 
superior iniciada la caries en su cara anterior y al con- 
tacto con el canino izquierdo, caries que no resulta pro- 
funda. 

El segundo de los molares menores y el tercero ó sea 
el primer molar mayor tienen las coronas cortadas & bisel 



n la poilcMn natoral, veTti»! j 



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5IO HOUBN«JB k UNNBO 

y la del tercero también desgastada hasta dejar ver el 
interior negruzco de la corona. 

Los últimos molares 6 sean el segundo y tercero de los 
m unicuspídeos no existen arriba ni abajo. 

Reparando los molares inferiores se ve, que la caries 
con excavación de las coronas, evidente en los primeros 
grandes molares coincide con la caries antes nombrada de 
las muelas homónimas inferiores cuando está la boca 
cerrada. 

Maxilar inferior: estrt entero, es fuerte, robusto, su 
ángulo casi recto, el cóndilo ó superficie anticular muy 
extenso transversalmente y su base ancha y lo parece 
más á causa de con.servar la dentadura, excepción hecha 
de los dos incisivos centrales que no existen. Las coronas 
de todas las piezas dentales están aplanadas así en los 
incisivos, como en los caninos y molares por el desgaste; 
hallándose implantados á gran profundidad y sus cúspides 
y las cúspides de las coronas en los dos primeros molares 
mayores nállanse cariadas y vacias. Coinciden según llevo 
dicho con las homónimas de la arcada inferior. 

El resto de los huesos del cráneo no existe y de los de 
la cara tampoco: así es que la articulación del cráneo no 
es posible estudiarla y por lo mismo impracticable toda 
medición craniométrica preci.sa. 

Escápulas: sólo existe la apófisis espinosa y el acro- 
mion del lado izquierdo. 

Claviculas: se halla una entera y la otra incompleta 
por la falta de cabeza. 

Humeros: están ambos. 

Huesos del antebraso: se hallan los cuatro y de su 
aparicencia puede juzgarse por el grabado adjunto. 



Fls- 41. Atpicto del fépatr, húmtro. cubito, radio y tUtrnón. 

Esie ülliina baeso ofrece á [a vista su cara larácica y el acnjero.qi 



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512 HOUBNAJB k LIHNBO 

Carpo: está completo en ambos lados. 

Metacarpo: está completo y por la forma puede juz- 
garse de que están los apoyos de los cinco dedos en 
cada mano. 

Falanges: falta la última del dedo meflique en la 
mano derecha y dos falanginas (las primeras) respecti- 
vamente de los dedos anular y meñique. 

Esternón.' Es muy importante la anotación de este 
hueso por la [>articularidaa que presenta. Solamente está 
el cuerpo, pues la cabeza ó mango falta. 

Por los grabados adjuntos puede formarse idea apro- 
ximada de la pieza esternal. Es fina y de poco grosor, 
algo deformada y bastante desmronada en sus bordes y 
bien se distinguen en ella las cuatro piezas que se soldaron 
para formarla. 

En lo que podemos llamar unión de las dos superiores 
está el agujero oval, liso y bien marcado que ya fué citado 
por Ameghino, Caries, Vilanova, Aranzadí y Hoyos 
Sainz al ocuparse dal esqueleto en cuestión; pero nin- 
guno de estos naturalistas na tratado de explicar la exis- 
tencia de dicha solución de continuidad. 

Más adelante hablaré de ella. 

Columna vertebral: consta de todas sus piezas aunque 
está alterada la fórmula en las vértebras presacras. En 
vez de poder aplicársele exactamente la conocida fórmula 
norma! 7c+ 12d+5/=24 resulta 7c4-12d+6/+45 = 29, 
con lo cual queda dicho, que existe anomalía por exceso 
en la región lumbrar y pjr defecto, posiblemente, en la 
región sacra, en lo que parece existir cierta compensa- 
ción entre el superávit lumbar y el defecto del sacro. 

La última vértebra lumbar está muy destruida; sólo 
existe en parte del cuerpo. 

Hueso sacro: es este hueso muy interesante asi por la 
anomalía indicada como por ser bastante plano y apartado 
de su curvatura normal. No está completo, pues le faltan 
algunas porciones laterales hacia el vértice, por lo que 
sólo existen dos agujeros en cada lado completos y de los 
terceros tan sólo veo la parte superior. En el vértice 
observo la adición artificial de dos piezas que me parecen 
más bien vértebras del coxis que del sacro; en cuyo caso 
faltaría la cuarta vértebra sacra y existirían dos coxígeas. 
También resultaría entonces menos plana la totalidad del 
sacro según hoy aparece. 

Las costillas pueden estudiarse bien: son 23 enteras 
y tan sólo una de las primeras está rota. 

Huesos innominados: claramente dan á entender 



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NotA Relativa aL ssdvaxto huiuno jij 

cuan reducida hubo de ser la caridad pelviana del sujeto: 
son huesos delicados y sin robustez; su tamafio es reduci- 
do jr se hallan completos. Al aproximarlos entre sí en po- 
sición fisiológica, y con el sacro dan una cavidad pelviana 
exigua y triangular, figura muy evidente en el estrecho 
superior con la base hacia el sacro. 

Fémur: Están ambos restaurados y fijos: de su aspecto 
puede juzgarse por el grabado (fig." 41). 

Rótula: existen amoas é íntegras. 

Tibia: puedo decir lo mismo de los fémures: están 
completas y restauradas. 

Huesos de los pies: Es lo más esquilmado del esquele- 
to, pues sólo existe un calcáneo, un astrágalo y una cufia 
izquierdos, bien conservados y corresponden al resto del 
esqueleto en finura y aspecto. 



Hecha esta somera indicación de cada una de las piezas 
componentes, quisiera traer datos exactos de conjunto; 
pero esto no podré hacerlo porque me faltan notas del 
peso y medida. Tan sólo me es dado ofrecer la medida 
del fémur y tibia izquierdos. El primero tiene 464 milí- 
metros y la segunda 362, tomadas en la doble escuadra y 
á contar en el fémur del cóndilo interno á la cabeza, des- 
pués de colocado el hueso en su inclinación respecto del 
esqueleto humano, y la tibia medida desde la línea que 
marca las bases de sus caras articulares al maléolo inter- 
no. Por tales mensuraciones podemos hacernos cargo de 
la altura aproximada que debió tener el sujeto, aprove- 
chándolos cálculos de Manouvrier. O Según éstos, resulta 
que para el hombre una longitud de 362 milímetros en 
la tibia corresponde á la talla de 1,654 y en la mujer res- 
pectivamente al 362 unos 1,6^, añadiendo dos centímetros 
á la longitud de los huesos secos por lo que aumentan los 
cartílagos. 

Pero ahora nos encontramos en la necesidad de cono- 
cer el sexo, esto es, si el esqueleto perteneció á varón ó 
á mujer. Extremo es este muy difícil de abordar y bien 
lo testifica el que no le hayan siquiera mentado cuantos 
autores de él han escrito. A las dificultades naturales 
deben agregarse, en este caso, los destrozos ocasionados 
por el tiempo sobre estos recuerdos de tan remotas 
épocas. 

(I) la áM*rmnaU<M ¿t la laiilt dTaprh ki grMdt úi dM mimirt*. 



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jt4 HOHBttAJB X UKHKO 

No obstante, lo delicado de las líneas rugosas de inser- 
ción muscular, lo poco pronunciado de las eminencias y la 
suavidad de las formas parece inclinar á la creencia en 
un ¡esqueleto femenino. 

La exigüidad de la pelvis y lo reducido de los diáme- 
tros pudiera ser una dificultad para explicarse el sexo, 
advirtiendo que fuese nulípara, pero como el esqueleto 
considerado desde el punto de vista teratológico es suma- 
mente especial y digno de estudio, de aquí que la reduc- 
ción y diformidad de la pelvis no puede ser dificultad para 
le opinión en su procedencia femenina. Podría tratarse de 
mujer nulípara y de marcado raquitismo. 

He dicho que la teratología tiene mucho que estudiar 
en este esqueleto y es una verdad, porque encierra dos 
anomalías; tales son primera la morfológica de la per- 
foración esternal, y segunda la anomalía numérica del 
espinazo. 

De la primera se han ocupado varios autores, según 
llevo dicho; pero se han limitado á indicar la existencia 
de una perforación natural del esternón sin entrar en 
explicaciones y me propongo darlas. 




Vista dt la cara anterior dtl cutrpa díl esterniM y del amv» 

Dicha perforación existe de la forma y dimensión 
que indica la figura adjunta y su origen, á mi entender, 
no puede ser otro que el desarrollo anómalo de! esternón 
y la falta de soldadura de las dos mitades laterales ó he- 
misternones en que hace camino hacia la consolidación ó 
sea el cuerpo del esternón; suspensión en el desarrollo 
que dio lugar al hiatus simple 6 agujero consabido. 

La segunda anomalía del esqueleto es numérica y 
pertenece A la columna vertebral. Existe una vértebra 
lumbar de más pues son seis en vez de cinco, pero tuvo 
el defecto sin duda, la compensación en las vértebras 
sacras de ser cuatro en vez de cinco, 



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NOTA RSLATIVA AL ESQUELETO HUMANO 515 

De otra anomalía numérica hablan los doctores 
Aranzadi y Hoyos Sáinz en sus Lecciones de Antropología 
ajustadas d las explicaciones de D. Manuel Antón, tomo 
segundo, página 113. Dicen los citados autores que el 
esqueleto tiene «seis dedos en las manos*... alirmación 
que no comprendo, porque sólo tiene cinco, según podr:l 
apreciar el curioso que vaya & visitar el Musco prehistó- 
rico de Valencia. Ignoro por lo mismo quién haya podido 
inventar esta noticia. 



Fls- U. ¡insto AHlropoiaa'eo dt Madrid 

Aquí podría terminar mi nota referente al esqueleto 
prehistórico del Musco Botet; pero he leído últimamente 
en la «Crónica del IV Centenario de la fundación de la 
Universidad de Valencia, escrita por D. Manuel Giner 
San Antonio, página 283, una reseña bajo el epígrafe de 
«El hombre del período terciario»; y como este título 
pudiera hacer creer que definitivamente los restos huma- 
nos de que trato han venido á resolver la batallona cues- 
tión de la existencia efectiva del hombre terciario, de 
aouí que me permita dos palabras acerca del particular. 
El inteligente descubridor D. Enrique de Caries lo advir- 
tió en su Memoria. Scflaló el hecho conocido de que los 
restos fósiles cuaternarios en los yacimientos se tiallan 
sueltos y esparcidos, como es muy natural, que hayan 
llegado alli, revueltos por la corriente propia de los aca- 
rreos y juntos los de una especie, con otras. Pero la 
coexistencia de tales restos heterogéneos de seres, no 
prueba que todos fueran coetííneos. EThombrc pudo encon- 



íobyCoO^^lc 



trar condiciones de vida en el período terciario, es cierto, 
pero el hecho evidente del nallazgo todavía está por 
encontrar; tan sólo su existencia en el cuaternario 
es evidente, á pesar de opiniones como la de Ameghino 
que creen haberle denunciado también en el terciario. 
Según mi sabio y malogrado amigo D. Juan Vilanova 
ya demostró '') debemos renunciar por hoy á dar por 
cierta la existencia del hombre terciario, porque no existe 
la prueba fehaciente del hallazgo, por más que según 
llevo dicho condiciones fisiológicas hubo ya en el tercia- 
rio para que viviera el homo sapiens. 



Df. I'sasf/no Sarherá JifaríL 



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ContribnciÓD út li provincia de Lérida 
i los progresos de las ciencias geológicas ''' 



Ro pienso dar en esta breve Nota, como tal vez 
■ su titulo hiciera esperar, una relación, ni si- 
quiera un resumen de lo que ha contribuido 
el estudio de la provincia de Lérida A los adelantos de 
la Ciencia de la Tierra: esto exigirla mucho más tiempo 
y espacio del que me es dado disponer: mas, siendo el 
territorio de esta provincia aquel en que principalmente 
he concentrado mi actividad durante buena parte de mi 
vida, he querido aprovechar la galante invitación de la 
Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales A celebrar el 
segundo Centenario de Linneo para señalar á los Geólo- 

f;os, siquiera sea someramente, la importancia que en tan 
arga práctica he conocido que tiene esta provincia Cata- 
lana para las ciencias geológicas, y presentar en apoj'o 
de ello un cortísimo número de ejemplares, sólo con el 
objeto de que, viéndose por estos algo de lo que ha inter- 
venido su estudio en el progreso de estas ramas de las 
ciencias naturales, se pueda presumir lo mucho que úan 
es-dabie prometerse para lo sucesivo. 



(1) Trabajo recibido deipuíi del 5 de Mafo. por l< 
cnnneracian de la pigina M. como tampoco la« notki 
datporel mlimoSr. Vidal y qae ran pabljcadn* en 



caal DO fif nra en la 
I bloertflcaa envía- 
11 « ti ti 01 corrfspan- 



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5l8 HOMENAJE X LINNÍO 

La provincia de Lérida es una de las más favorecidas 
por la Naturaleza para el estudio de la Geología, sobre 
todo en lo referente á ciertos pisos del Secundario y del 
terciario: pero principalmente en la región central es en 
donde parece haberse concentrado la mayor riqueza de 
yacimientos íosílíferos; de modo que, las comarcas de- 
pendientes del Montsech, alta sierra que la atraviesa 
casi de Levante A Poniente, pueden llamarse privilegia- 
das para la colecta de fósiles de varios tramos. 

Él período eoceno ha suministrado en ambas vertientes 
del Montsech una fauna muy abundante, con varias es- 
pecies nuevas, de las cuales he descrito tres y M. Cos- 
smann á quien envié el resto de las que tenía recogidas, 
ha dado A conocer en dos folletos otras 33 especies des- 
conocidas. 

El piso gariimmcOf que es el más elevado de la serie 
cretácea, me dio ocasión de describir en 1874, 28 esjíc- 
cies nuevas: y hoj' tengo acopiados materiales para aes- 
cribir otras tantas. 

El piso senonense, que dentro del cretáceo superior 
sucede al garúmnico en orden descendente, es de tal modo 
rico en moluscos y zoófitos en la provincia, que por sí solo 
merecerá una obra especial para darlos á conocer; pero 
sobre todo la interesante familia de los Rudistos se pre- 
senta con tanta variedad de formas y con tal precisión 
estratigrflfica, que habiendo remitido al eminente paleon- 
tólogo M. H. Douvillé los abundantes materiales que llevo 
reunidos en mis excursiones, su estudio le ha ayudado 
poderosamente rt fijar las leyes de la evolución que íl ha 
sido el primero en precisar en estos curiosos seres, y 
puede ahrmarse que los Hippuritcs de Cataluña han con- 
firmado y fijado los niveles estratígráficos de su reparti- 
ción en el cretáceo. 

El piso kinieriilgciiRe, en el jurásico superior que des- 
cubrí en l'Xtí, constituye una novedad en la Geología espa- 
ñola y su fauna y su flora son ya importantes, & pesar del 
corto tiempo que lleva de explorarse. 

Pero no es sólo la abundancia de especies fósiles lo 
que merece llamar la atención de los geólogos hacia esta 
interesante provincia; es las consecuencias que de algunas 
de ellas se deducen, puesto que su presencia cierta é indu- 
bitable en el nivel estratigráfico donde las he descu- 
bierto, ha permitido modificar la idea que se tenía de ja 
vida del gínero, es decir, de la duración de la época du- 
rante la cual liste se ha desenvuelto. 

Así, \úH Hippurítes, que aparecen en la creación du- 



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DB LÉRIDA 51S 

rante el tramo turotieiise, teníase por seguro que habian 
desaparecido al terminar el tramo seitottse; pues et piso 
danés ó gariiuimco que lo recubre, sólo había dado Radio- 
li es y Sphtcrtilites, mas no Hi[>purites. El Hippurites 
Castroi, que A continuación represento, y que por ahora 
parece ser característico de Isona {Lérida) en donde lo 
descubrí, viene puos, A ser el m.-ls moderno representante 
que se conoce del gi^^nero. 



Fig. u. Hippurites Castroi Vidal 

I KJi npla'' Dii^D pur tí liia di lot ii>'«ii, i. ¡mUiior ¡U la talca granít , 



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S^O HOMENAJE fi LINNEÓ 

En los vegetales, el género Pseudoasterophyl lites era 
tenido por cretáceo. Este género fué creado en 1885 por 
Velenovscky para una planta del piso cenomattense que 
diferia bastante de los caracteres genéricos de los Asiera- 
phyllites hulleros para merecer formar un género distinto: 
Pero el tramo kimeridgense (jurásico superior) del Mont- 
sech, me dio una planta, en la cual M. Zeiller vió bien 
raros los caracteres de los Pseudoasterophyllites, y á la 
cual dio el nombre de Pscudoasíerophyllites Vidali, 
representada en la figura siguiente. 



Fie. *5. Pseudoasterophyllites Vidali Zeiller 

(Cllmii de D. Luis UarUao Vidal.) 

Nuestra especie hace por lo tanto, descender del cre- 
táceo medio al jurásico superior la aparición del género 
de Velenovscky. 



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CEOLOCÍA DB LÉRIDA JSl 

Respecto de los reptiles, dábase por cierto que los 
batracios databan del eoceno (terciario inferior) A lo sumo, 
y así se consigna en los tratados de Paleontología. Mi 
hallazgo de un Pal<sobatrachus en las calizas kimeridgen- 
ses delMontsech, que describí con el nombre de P. Gua- 
dryi en 1802 y se figura á continuación, (fig. 46) ha hecho 
de consiguiente, descender de un salto la edad de este 
género hasta la terminación del jurásico. 



Fie. 46. Palteobatrachus Gaudryi Vidal 

Entre los insectos, los Himenópteros fósiles no eran 
conocidos más que en el terciario, y recientemente en el 
cretáceo (Tramo cenomanense); pero en el jurásico no 
hablan sido descubiertos aún. Pues bien: el Ephialtites 
jurasicus F. Meunier, nombre con que este especialista 
describió el fósil que hallé en el tramo Kimeridgense del 
Montsech, hace bajar hasta el jurásico superior la vida 
de este género. 

Otro insecto, del que sólo hallé un élitro, ha sido reco- 
nocido por dicho paleontólogo como un género nuevo 
de la familia Cicadina, el que ha nombrado Acocephalites, 
y lo ha descrito con el nombre A. Breddini F. Meunier, 
en 1904, quedando asi atestiguada la presencia de las 
Cicadinas en el jurásico, donde hasta entonces no eran 
conocidas. 



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522 HOMBMAJE Á UKNBO 

En los vertebrados, el Brachyodus Cluai Deperet, es 
una especie nueva oligocena de este interesante género, 
del cual, á pesar de haberse descrito un cierto número de 
especies en Europa, era totalmente desconocido el cráneo 
hasta que el hallazgo de los de Tárrega (Lérida) ha per- 
mitido estudiarlo y darlo & conocer. 

Si á estos resultados se agregan los que se deducen de 
la presencia de otras especies ya conocidas, como por 
ejemplo, el Austinocrinus Erckerti Dames, que fué des- 
cubierto por este geólogo el año 1885 en el cretáceo del 
TurkhestAn y yo lo he hallado en el senonense de Lérida; 
la Melania stillans Vidal, que descubrí en el garumnen- 
se de Isona, y acaba de ser encontrada por M. Morgan 
en el cretáceo de Persia, demostdndose asi la comunica- 
ción mutua de los mares cretácicos de tan apartadas 
regiones: y además, pasando al terreno de la Mineralogía, 
si recordamos que la Rivotita es una nueva especie des- 
cubierta por M. Ducloux en un filón de cobre de Toloriu, 
y que la Aerinita era un mineral de ignorado yacimiento, 
hasta que lo encontré en las de ofitas Lérida y de Huesca, 
se hace evidente el interés que para los progresos de la 
geología ofrece el suelo de la provincia de Lérida, y como 
puede confiadamente esperarse, lograremos nuevos é 
importantes descubrimientos cuando sea explorado por 
numerosos observadores este territorio que con tanta 
largueza ha correspondido hasta ahora á mi investigación 
personal. 

Lii/s %Mariano Vit/a/. 



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INTRODUCCIÓN P"" 

Dedicatoria 7 

Sesión pública U 

Klemoria del Sr. Secretario de la Comieidn ■ . . . 13 

Discurso del 8r. Presidente Dr. Iranzo 31 

Pbiheba parte. -UNHBO T SO OBRA 

Pensamientos 15 

Profll. Georges Delgado Lauger 49 

CsiT\osliu\i]Annao. JuanBaulíBlaSansaHO ■ . - . 51 

L' especie chez Ltnné. Mongr. Héctor Léveillé ... 53 
La escaela llnneana y la enseñanza moderna. Bafaet 

Tarin 59 

Linneo y el método natural. Pedro Ferrando . . ' 63 

Linneu-Vaodclli. Dr. Julio A. Eenriquei 67 

La enseflanza práctica de la Fitología establecida 
por Linneo en sa «Ptailosoptaia Botánica» . Joaqutn 

M. de Bamola, SJ. 69 

Sbouhda pabte. -naturalistas españoles 

Algunos oatnralistas españoles prelinneanos, Longi- 

nos Navas, S.J. 81 

Botanichs catalans anteriora & Linneo. Norbert Font 

y SagMi, Pftre ■ 118 

Andrés Laguna. G^to Arénalo 127 

El P. Pedro Gil, S. J. Pelegrin Prat, S.J. .... 181 

F. Jaan Ignacio Molina, 8. J. ¿uü Brafc» 137 

Asso como botánico. Oarlot Pau 141 

Asso como geólogo. José Gómez Sedó 161 

Natnralistas monjes de Montserrat. Ádeodalo Mareet, 

O.S.B. 165 

Ressenya biográfica y bibliográfica de D. Caries de 

GliaheraaS. Mariá» Faura y Sana 163 



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534 HOMENAJE A UNMEO 

El Datnraltsta Termeyer. Ramén de Sania María. ■ . 203 
Té\ix S' Aveilur Brotero. Joaquim da Silva Tavarea .'• . 216 
D. Francisco Javier Bolos Germá de Minnart. José 

n María Soler 219 

Ecbeandfa y el Jardfa Botánico de Zaragoza. Doctor 

Flormcio Bailarín 223 

Papeles de D. Simóa de Rojas Clemente 255 

Excmo. Sr. D. Miguel Colmeii-o y Penído. Notas bio- 

gráflcae. ^nado J. de Inza 26L 

FranciecD Lóseos y Bernal. Francisco Lóseos Náguila. 265 

LoscoS' Nota bibliográflca Carlos Pau 2t>9 

BotAcicoB españoles Maeterrer. Ladislao Nieto Ca' 

vtino 271 

D. Mauricio Willfcomm autor de la obra •Pródromos 

Flora HispaniciB*. Napoleón M- Kheil . . . . • 277 
El P- Manuel Blanco y la Flora de PiViplnaa- Agtatin 

Jesús Barreiro, O. A 281 

Homenaje & la memoria de los ilustrados farmacéu- 
ticos y distinguidos bol&nicos D. Juan Ruiz Casa- 
viella y D. Castodio Campo y García. Dr. Ricardo 

J.Górriz 301 

Apuntes biográficos del naturalista aragonés doctor 
D. Florencio Bailarín y Carnada. Carlos Navarro 313 

D. Estanislao Vayreda. £uffeiii^uíef, P&re 319 

Datos biogr&flcos sobre algunos naturalistas catala- 
nes de la Academia de Ciencias de Barcelona. 

Luis Mariano Vidal 821 

D. Víctor López Seoane como Datoralista. Baltasar 

Merino, 8 J 327 

D. Laareano Pérez Arcas. Jesús GotiUn 341 

Excmo. Br. D Mariano de la Paz OraéUs. Florencio 



limo. 8r. Dr. D. Juan Vilanova y Piera. Nota blo- 

bibliográfica. fV-oncMco YitoHova : 

D. Juan Vilanova y Piera. Nota biográfica. Tidal 

Macho '• : 

D. Marcos Jiménez de la Espada. Nota biográfica. 

Antonio de Miranda I 

Biografía de D.Federico Tremola y Borrell. Samé» 

Boigé S 



D.gitizecbyG00glc 



FeroáQdez de Castro. José Pueyo Lucarna 387 

AlfHínas noticias acerca de D Federico Botella y 

Hornos. Luis Chavarria 391 

Noticias biográficas del Excmo . Sr. D. M&xlmo Laga- - 

na y Villanaeva. Ignacio José de Inza 896 

D. Joaqnln Salvador Benedicto- Dr. Faustino Barbera. 401 

El Dr. Plaza en Valencia. José Rodriga Pertegás. . . 403 

D. José Macpberson. Ramón Oómezy Pou - > . ■ 409 

La Botánica en Valencia despnés de Linneo. Vicente 

Guillen Marco 413 

Tercera parte. -MISCELAHEA 

Sinopsis de los •ApbodlÍni> de la península Ibérica, 
con inclasión de las Baleares y Pirineos. José Ma- 
ría üe la Fuente, Pbro 431 

l'or Linneo. Reírlas de Nomenclainra zoológica. Lon 
ginos ífavds, S. J 466 

Linneo y los himenéptoros de España. José María 
Dusmet 475 

Géneros de plantas dedicados & españoles y porta- 

goeses. Román Madurga 479 

Ortópteros propios de la península ibérica. Antonio 

de Pitarque Ello 489 

Catálogo de los lepidópteros exclusivos de Espafla. 

Joaquín Alvarez 495 

La fauna de un trabajo de forja del siglo XVL .7. Gi- 
ménez de Aguilar 502 

Nota relativa al esqueleto humano de la colección 
paleontológica Botet en Valencia. Dr. Faustino 
Barbera MarH 606 

Contribución de la provincia de Lérida í los progre- 
sos de las ciencias geológicas. Lui» Mariano Vidal. 617 

índice 523 

ILUSTRACIÓN BS 
I.ABUMAS 

t. Linneo « traje de Up«D * 

S. Medalla de U Academia Interoaciomll de Geocrafla Bsltnlca. 9 

8. Rnrato de Llnaeo 13 

1. Sao Iiidaro 82 



D.gitizecbyG00glc 



5^6 tlOMBNAJE k UMM£0 

i. Fachuda de la Facultad de llediciu y Cieoclat de Zaiaioia. 93 

6. V. F. Jnan Euaebio Nierembcri, S. J 9» 

7. P, FMreí, O. A 109 

8. Jaime Salvador 119 

9. . D. Ktiatia Laguna '.Vi 

tO. F«lix de Atara 131 

11. Eaiaiaa de Ignacio Jotditn de Asso 141 

19. Uemorial de Larrea 160 

13. Villa de Konserrat deidc el ferrocarril del Norte .... Itt 

14. D. Carlea de Giiabernat ISZ 

15. Estatua de Brotero en el Jardín Botánico de Coimbra ... 217 

16. Eckeanaia irrmfiora Ort. (de color) 311 

17. D. Franciico Losco* y Bernal Mt 

18. D. Mauricio Willlcomm 276 

19. (doble). P. Manuel Blanco, O. A 2»i j M 

!0. D. Juan Ruli Casavlella 306 

;i. Graelltía Jtabellic Gratills (de color) 319 

W. D, Federico Tremoli 1171 

31. D. Hlfuel Cunl y llartorell 3 4 

S4. Rrdo. D. Joi« Uaria de Lacoizquetn, Pbro 39- 

35. D. Míiino Laguna 39i 

36. D. Joaquín Salvador 400 

27. Cavanilleí II» 

28, 29. 3U. Museo Bolel, de Valencia 1,07, S:^ y Slt 

GRABADOS Ó FIGURAS 

1. Llnneo en el Jardín Bolánico de Madrid *il 

S. Quer. Bitalua del Jardín BmAnico de Madrid Al 

a. San Iildoro. Bsutua frente al Huteo de Historia Natural de 

Madrid S7 

i. Viita del Palacio de la Biblioteca y Huseoa de Madrid. . . 8S 

5. Arnaldo de Tilaaava 86 

6. Raimnndú Lulio 91 

7. BitaluB de Mlfuel Serret 91 

8. Antonio de Ulloa 111 

9. B) abale Hervia lia 

10. Mnteo Mirlorell, de Barcelona ISI 

II.' F«lii de A»ra 1H6 

IS. P. Juan Ignacio Molina, 9. J 137 

15. F«lix Avellar Brotero 215 

14. D. Francisco Javier Bolfli ai9 

lí. Lagasci. B»lalaa del Jardín Botdnlco de Madrid £49 

16. p. Uiro. Fr. JoaC de JeidB MuHoz Capilla üSI 

17. D. Sim6n de Rojas Ciérneme 255 

16. Bataioa de Rqjaa Clemente en el Jardín Boltalco de Madrid. iSfl 

19. D. Micnel Colmetro !61 

n. D. Ramón Masferrer y Arqnlmbau 270 

11, 32 y S8. Villas de una formacIAu de Junipt-ru* thuriftra, cerca 

de Albarractn SBl y S82 

34. D. Florencio BaUarin 31g 



D.gitizecbyG00glc 



!S. D. Bilanlllao Tayreda BI6 

H6. D- Antonia Marll y Frinqutfi B<1 

S7. D, Frinclíco ««rtorell ¡r Ptña 3*i 

?S. Hmco Martorell, d« Barcelona 3V4 

^. D. Amonio Cipriano Coila Sfl 

3Q. D. VicioT Ldpeí Scoane ' . . . . 337 

Hl. D. Laureano P<rci Arcas B4I 

M. D. tlarlano de la Pai Gramil* US 

33. . . BU 

31. D. Serafín UbagdD BSI 

35. D. Juan Vilanova j Piera S:0 

8í. El Dr. D. JoK Plicneta B57 

S7. D. }ot6 Hacpberun <«■) 

38. D. Uarlano l.a(a(ca ('8 

39. Cavanillei. Kslatna del Jardín Botánico de Madrid .... *j3 

40. , Retrato 41» 

4lr'i- Hiietos del eigocleio hnmanodel UnieoBoiet. , hW f 614 

4B. Uauo AniropolAKico de Uadrld S15 

44. HippHiiltt Cauroi Tidal Si9 

ñ. FseHáoasurophyHiltt Fída/í Zeiller 5.0 

46. PalaobalrachH* Gaudryt Vld4l Sil 

AUT60RAP0B 

1. Va\x de Azara I38 

3. Juan Antonio Hernández de Larrea , . . . . IM 

3. 4 y S, Hemoríal de Ternieyer á Azara M.iOéj BIS 

6. Ramdn María de Termeyer Sil ' 

7. Dr. Fílli d" Avellír Brotero . . . . ■ »5 

S. Pedro Gregorio Bcheandla lUJ 

9. Franciico Loacoi S6l 

10. Mauricio Wlllkamm «76 

It. Edmando Boluier ■ 28i 

Vi. Juan Lance ... , 

IH. Dr. Loóla llajrnaid 

14. LndSTico Rabenbortí 

15. Costodio Campo Garda 30a 

16. Antonio C. Cáela 3% 

17. Federico Tremola Sil 

IS. Máximo Lasuna ÍM 

19. Joiqnln Salvador 40D 

SO. Amonio Joieph Cavanillei 4^8 



D.gitizecbyG00glc 



ERRATAS IMPORTANTES 



25 


33 


(omisión.) Santa María, D. Ra 
món M." de, de Roma. 


28 


14 


Fermeyer 


Termeyer 


42 


29 


Lima imam 


Limmbmiilii 


59 


3 


SSCÜELA 


EMSKÑAHZA 


27 


21 


Difmla 


Nájuií» 


(90 


17 


(omisión.) —Piwi Bol. Morella. 



D.aiiiz.owGoogle 



Acabóse de imprimir 

el dia 1." de Octubre de 1907 

por Mariano Escar, tipógrafo, 

calle de San Miguel, 12, 

Zaragoza. 



D.gitizecbyG00glc 



íobyCoO^^lc 



PUBLICACIONES DE LA SOCIEDAD 



Boletín Je ¡a Sociedad Aragonesa de Ciencias Nainrcdes. 
Tomos I, 1902; II, 1903; III, 1904; IV, 19OJ, 

y V, 1906, cada tomo S'oo 

Los cinco tomos ss'oo 

Número suelto 0*75 

Modelo de medalla de la Sociedad (lámina) . . . 0*25 
El culiivo de las Quinas m España, por D. Ladislao 

Nieto Too 

í«í í^ ttí íií í»5 W i4 í»í Í^S í^ í«í í«5 í^ í^íft í«í ítf $^ ítt íH 

TARIFA DE LAS TIRADAS APARTE- 
CON FOLIACIÓH Y CUBIERTA EN PAPEL DE COLOR 



Numera 
•le páginas 


25 
ejtmplares 


50 
ejemplares 


75 
ejemplareí 


100 
ejemplares 


¡00 
ejemplarea 


Del A4 

— 8 

- 16 


2 ptaa. 
4 • 
6 . 


4 ptas. 
7 . 

9 . 


h ptas. 
6 • 
12 • 


6 ptas. 

11 • 
IB . 


10 ptas. 

15 . 
22'50 • 



Si se desean hacer correcciones en el texto después de 
impreso en el Boletín, los autores se podrán entender con 
el impresor. Si se deseare portada impresa en la cubierta, 
habrá que abonar lo siguiente: 

Hasta 100 ejemplares 2'5o pesetas 
» 200 • 3'50 » 

i"! W W fi| í>$ $«? í^í í»3 5fí i«f $4 5«í ii| $«5t«f í«S í«í t^^^í«í 

RELACIONES DE CAMBIQ- 



El Rdo. D. José Maria de La Fuintt Pbro-, La Solana 
(Ciudad Real), deseoso de redactar un Catálogo general de 
los Coleópteros de la península Ibérica é islas Baleares, 
ruega á cuantos se interesan por la realización del Cati* 
logo susodicho, se sirvan mandarle en sobre abierto y con 
franqueo de un cuarto de céntimo, las listas de insectos 
Coleópteros, con el nombre abreviado del autor OT como se 
acostumbra y se observa en los catálogos, indicando sola- 
ttttnti, por lo que respecta al área geográfica de aquéllos, 
la provincia donde han sido encontrados. 

(1) Bl nombre t 
qne haj g<!nero« qu 
cnatro a mfka vece». 



D.gitizecbyG00glc 



FKECIO: It PESETAS 

Diríjanse los pedidos á D. Ramón Góm«z, 
Espoz y CDioa, 8 y 10. ó á D. CDaflaao 
Esesp, Sao CQiguel, 12, Zaragoza. 

Se halla también en las librerías de Zaragoza, 
en Barcelona en la Administración de la HOI%- 
miGA DB ORO. Plaza de Santa Ana. 26. 
y. en las principales librerías de España. 

PÚX: II FRANCS (8 lARKS) 

Dép6t á I' étranger Ohez W. tlaok. 
KurtüPatendanam, 201, Baolio. 



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