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Full text of "Los amores de la Inés : sainete lírico en un acto, dividido en dos cuadros"




'-^^-r ¿^X^iLJU-^^^-y^ 



LOS AMORES DE LA INÉS 



Esta obra es propiedad de su autor, y nadie po- 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla 
en España ni en los paises con loa cuales se hayan 
celebrado ó se celebren en adelante tratados interna- 
i-iunales de propiedad literaria. 

Fl autor se reserva el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Suciedad 
de Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propieJad. 

Queda hecho el depósito que marca la ley. 



IOS AMORES DE WINÉS 

saínete lírico 

EX uy ACTO, DIVXDIDO EJÍ DOS CÜAD30S 



OBIGIJíAL DE 

// 

miisicc, del maestro 

DOK 3IAWIJ£L FALl,A 



Estrénalo en el TfiATRO CÓMICO la noche del 12 de Abril 
de 1902 






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MADRID 

e. VELASCO, IMP., MARQUÉS DE SASTA ANA, 11 DÜP.' 

Teléfono niímero 551 
fOOZ 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/losamoresdelainsOOfall 



«^ JSoreío €^raóo 

achiz única 



723C76 



REPARTO 



PERSONAJES 



ACTORES 



INÉS Seta. Lobeto Peado. 

FELIPA Castellanos. 

tA BLASA Fuentes. 

JUAN Sk. Redondo. 

SEÑOR LUCAS Chicote. 

FATIGAS Naet. 

MORENO León. 

BATA SABIA... PoNZANO. 

ARAÑA Delgada, 

PESQUI Boeda. 

MOZO LO N. N. 

ÍDEM 2.0 N. N. 

Chulos, chulas y coro general 






ACTO ÚNICO 



Interior de la taberna del señor Lucas. Mostrador á la derecha; ja- 
rros, copas, etc Por el centro mesas de pino y taburetes. En las 
paredes carteles de toros. 



. ^ ESCENA PRIMERA 

El SEÑOR LUCAS, FELIPA entrando, BLASA 

Fel. Buenas noches, señor liticas. 

L'jc. Cíille, ¿tú por aquí, Felipa? 

Fel. Ahí verá usted. He estado en los toros, y 

como por mor de la corrida, ni siquiera he 
encendido lumbre en casa, le dije á ésta: 
Anda y comeremos cualquier cosa en ca del 
señor Lucas. 

íiUC. ¿Y cómo ha estado la de Beneficencia? 

Fel. JÍ5n lo que menos he reparado yo ha sido en 

la, corrida. Le digo á usted que si esta tarde 
me arriman un mixto, ardo como la propia 
pólvora. 

Luc. ¿Pues qué te ha pasado, mujer? 

Fel. Casi nada... Qne desde mücho antes que 

empezara la fiesta hasta que arrastraron el 
último toro, he estado viendo al sinvergüen- 
za de Fatigas con la Inés. Detrás de mi es- 
taban, ellos en la grada y yo en el tendido; 



— 8 — 

pero como si me hubieran estado metiendo 
una paja por la oreja, toda la tarde he teni- 
do el pescuezo torcido sin quitarles ojo... El 
con mucha cadena y muchos diamantes y 
ella con mantón de Manila y flores en el 
pelo... Vamos, que si no hay tanta gente por 
medio, subo á la grada y allí mismo le arran- 
co el moño. 

Luc. Tú ere.s algo nerviosa ó si se quiere precipi- 

tada. Hay que tener calma. 

Fel. ¡Calma!... Usted sabe que Fatiga,'? ha habla- 

do conmigo más de dos años; sabe usted 
también que cuando ese boceras no tenía 
sobre qué caerse muerto, le he dado todo lo 
que yo tenía, y ahora que ha cogido Ja he- 
rencia de su tía Nicolaea, si te he visto no 
me acuerdo... y todo por una golfa desagra- 
decida. 

Luc. ¡Qué quieres! Esas son cosas que pasan en la 

vida. 

Blasa Eso le he dicho yo. 

Fel. Pues no las paso, y donde los encuentre... 

á él le armo el gran escándalo, y á ella, lo 
que es á ella... 

Luc. Prtra un poco los pies, que tú te disparas lo 

n)i?mo que un remington ó digamos un 
maüser. El sexo débil, ó si se quiere, feme- 
nino, tiene que aguantarse por la buena y 
estar siempre del)ajo del varón. Además, 
aquí, mucha prudencia. Yo te aprecio, pero 
ellos son también mis parroquianos y no 
quiero que en el establecimiento haya dis- 
gustos ni conflictos. 

Fel. No tenga usted cuidado. Aquí me callaré 

porque no me gusta faltar; pero lo que es 
en la calle, si me tropiezo con ellos en la 

calle... (siguen hablando. Felipa y la Blasa se sien- 
tan cerca del mostrador; el mozo las sirve. Lucas en- 
tra y sale.) 



— (t 



ESCENA JI 



DIJHOS, el ARAÑA, el KATASABIA y el PESQUI 



Aran v 


Esta noche os convida mangue. 


Pesqui 


En poniéndose éste... 


Rata. 


¡Digo! 


Araña 


¡Muchacho! 


Mozo 


¿Qué se ofrece? 


Ar -ÑA 


(I Qué ha}' de comer? 


Mozo 


Pues hay besugo, ríñones, lengua, chuleta.», 




merluza... 


Araña 


¿Tenéis truchas? 


Mozo 


También las hay. 


Araña. 


¿,Y perdices? 


Mozo 


Acabaditas de gui^^ar. 


Araña 


¿Y jamón? 


Mozo 


Del propio Trevelez. 


Araña 


Bueno, pues tráete unas judías. 


Mozo 


¿Solas? 


Araña 


No, con bacalao. 


M'-zo 


(Aparte) Víva el rumbo. 


Araña 


¿Qué decías? 


Mozo 


¿Que si quiere usted pan y vino? 


Araña 


Pues claro, hombre... y oye, yo lo pago 




todo. 


Pesqui 


Ya lo sabes... Este lo paga todo. 



ESCENA III 

DICHOS, CHULOS y CHULAS a la puerta. Después FATIGAS y la 
INÉS. CORO 



Chulo 1 o (como hablando con alguien que está fuera,) 

¡Olel los cuerpos bonitos 

Chulo 2." Arza ya, por lo flamenco. 

Chulo 1.^' ¿Dónde va la sal del mundo? 

Fat. Adelante, caballeros. (Entran todos,) 

Fel. ¡Ellos! 
Blasa ¿Q^ié te pasa? 

Fel. Nadií; 



do — 



Blasa 



que cada vez que los veo 
se me revuelven las tripas 
y me dan ganas... 

¡Silenciol 



Música 



Hombres 



I MES 



Coro 



Pasen las buenas mozas 
de rompe y rasga, 
paeen los que á [¡uñados 
la eal derraman 
Salud amigos míos, 
salú y pesetas, 
y con esas dos cosas 
que vengan penas; 
buena, buena corrida 
la de esia tarde. 
¡Vaya unos toros bravos, 
vaya unos pases! 

Y superiores, 

])ero que mayormente, 
ios matadores. 

Y superiores, 

pero que mayormente, 

los matadores. 

El que más y el que menos 

ha recil)ido, 

que han sido de primera 

los ffe Saltillo; 

y ha habido re\ olcones 

de esos tremendos, 

achuchones, coladas 

y otros excesos; 

fíesta de buten, 

porque no falte nada 

tuvimos hule; 

fiesta de buten, 

porque no falte nada 

tuvimos hule. 

Viva mi tierra, 

que son la flor de España 

las madrileñas. 

Viva mi tierra, 

que son la flor de España 

las madrileñas. 



n — 



Hablado 

Luc. ¿Conque tan buena corrida? 

Pat. Eso dicen, yo no entiendo. 

Además, á mí los toros 

me hacen sufrir, lo confieso. 

La suerte de varas, ¡ul!... 

¡qué repugnancia! 

ArAÑ\ (Aparte, a sus amigos.) Es Un memO... 

]jUC. Pues entonces, ¿por qué vasV 

Pat. Como á ésta le gustan... 

Inés Bueno, 

ya te irás acostumbrando. 
Luc. Eso pasa con los cuernos, 

quiero decir con los toros, 

al principio nos dan miedo 

ó nos asustan ó espantan... 

después nos vamos haciendo. 

Tú también te harás al cabo. 
Inés Ya me encargaré yo de eso. 

Luc. Ahora dinos cómo ha estado 

la corrida .. 
Inés Estuvo al pelo. 

La tarde no ha podido ser más buena: 

de bote en bote la mezquita llena. 

La extensa graderín, 

un campo en primavera parecía, 

con tan vivos colores 

como si hubiera allí la mar de flores. 

De las hembras realzabiin la belleza 

las roídas que adornaban su cabeza, 

y las blondas, encajes y caireles 

do mantillas prendidas con claveles. 

¡Qué de gritos, qué ruido, qué alboroto. .. 

si aquello parecía un terremoto! 

Al ocupar i-u palco una barbiana 

no es menuda ovación la que se gana, 

y un momento después 

vaya una bronca que se armó en el tres. 

Luego una señorita 

que lleva en el s(>mbrero 

más plumas que contiene un gallinero, 

se carga la gran grita 



— 12 — , 

porque al saltar, la pobre, por la grada 
se cae y enseña... 

Luc. ¿Qué? 

Inés Pues .. casi nada. 

Suena el clarín, la música resuena, 
y en la regada arena, 
con ricos trajes en que el oro brilla, 
deslumbrante aparece la cuadrilla, 
y con gentil andar airoso 3' quedo, 
cegándonos los ojos, cruza el ruedo. 
Ya cada cual espera 
la salida, en su puesto, de la fiera. 
Se abre la puerta del toril, ligero 
un toro sale codicioso y fiero; 
dando horror á los ojos 
pronto la arena cubre de despojos. 
La multitud, á quien ia lucha excita, 
ebria de gozo enronquecida grita. 
Al fin, con el m')rrillo ensangrentado, 
de cintas de colores adornado, 
la res, con el castigo más bravia, 
al espada furiosa desafía 
Con sereno semblante, 
el paso firme, bravo y arrogante, 
el matador hacia la fiera avanza, 
que cual fiecha se lanza 
sobre el diestro valiente, 
mas é; la esquiva, y siempre sonriente, 
la cansa, la fatiga, la sujeta 
con unos cuantos pases de muleta, 
y al cal)0 en la cerviz deja clavada 
hasta la mi-ma cruz toda la espada. 
Más ¡ay! que entre las ansias de la muerte 
el toro alcanza al diestro inadvertido, 
con tan aciaga suerte, 
que ensangrentado el pecho y mal herido 
quedó en la arena el matador tendido. 
Según dijeron, es mortal la herida... 
¡Ya ve usted si fué buena la corridal... 

Pesqui Asi dan gusto los toros. 

FaT. (Aparte.) 

¡Hábrase visto mostrenco! 

Luc. Yo, la verdad, del espada 

me da lástima... lo siento; 



13 — 



Fax. 

Luc. 
Fax. 
Luc. 



Fax. 

Luc, 

Araña 
Pesqui 
Fel. 
Fax. 

Chulos y 

Chulas 

Inés 

Fat. 

Inés 



Fat. 
Luc. 
Inés 



Fkl. 
Inés 



pero quisiera haber visto... 
En fin, no tiene remedio. 
Ea, ¿qué queréis tomar, 
chinchón, monóvar del viejo, 
coñac, ron, anís del mono, 
ó cualquier otro refresco? 
Muchas gracias, no lo gasto. 
¿Y unas limpias? 

No las bebo. 
Pero lo que es un habano 
del estanco, de á diez céntimos, 
]o tomarás. 

Si no fumo. 
Pues di que eies un modelo 
de virtud y de... 

No bebe. 
Ni chupa. 

Ni besa. 

Eso. . ('Reparaudo en la Felipa.)' 

¡Por vid I de... la Felipa! 

|Já, já, Já!.. 

Cállate. 

Bueno. 
Señor Lucas, el Fatigas 
ni bebe, ni fuma, es cierto, 
ni se pasa en las tabernas 
los días, ni tose recio 
como muchos que son hombres 
cuando están á medios pelfis. 
Pero hace lo que otros hagan, 
¿está ustfd? y con talento, 
y haliilidad, ¿sabe usted? 
y á alguien le consta que es citrla 
lo que digo. 

¡CÜlate! 
Pues no tienes tú mal genio. 
No es mal genio, señor Lucas, 
sino que hay mucho veneno 
en el mundo y mucha envidia... 
Puede. 

Y alguien me esta oyendo- 
á quién debieran cortarle 
la lengua. 



— u — 

Fel ¿Va por mí eso?... 

Inés Por tí, si... 

Fel. ¡Pues ahí la tienes!... (saca la lengua.) 

Vamos, anda. 
Inés Aquí ro quiero, 

qne tengo las manos limpias 

y se me ensucian los dedos. 
Feí,. Pues yo te daré un pibón... 

Inés ¿A mí tú? Vamos á verlo. 

(Vau á agarrarse y todos .se inter])Ouen.) 

Ll'C. ¡Basta ya!... .Sus leuLío dicho 

que en este establecimiento 

DO se falta á nadie; tú (\ ines.) 

te callas, y tú (a Felipa.) silencio. 

Cuando tienen dos señoras 

que repelnrse el c:tbello, 

pe van á un paraje sólido 

y se sacuden el cuerpo 

sin dar que decir, ni escí^ndalo. 
Pesqui Verdad. Eso es lo correzto. 

FaT. (Aparte.) 

Y todo por este cura... 

¡No se puede t"ner mérito! 
Luc. Aquí no ha pasado nada. 

Ya sabes qup yo te aprecio 

y si habéis necesitado, 

pongo por caso, uno ó medio, 

por uii peis por ciento al mee, 

que es lo mismo que sm rédito. 

lo habéis llevado, y si acaso 

os he negado el dinero, 

decidme si habéis salido 

de aquí, sin un buen consejo. 
Inés Eso es verdad, pero yo. . 

Fel. Lo que dice usted es cierto, 

pero... 
Luc. No hay pero que valga... 

Ea, no se hable más de esto. 

Me pesa de que Fatigas 

no ha va aceptado mi obsequio. 
Inés Eche usted, beberé yo 

por n.> hacer á usted desprecio. 

(e1 señor Lucas echa licor en una copa y la ofrec' á 
la Inés. La Felipa se vuelve á su asiento.) 



— 15 - 



Fel. 


(a la Blasa.) 




Ahoia sí, cierro la boca, 




pero, por estas, que luego... 


Luc. 


No lo hay raejor ea la casa. 


Inés 


¡A su salud! 


Luc. 


Lo agradezco. 




Y ahora sus convido á todrs; 




que esta noche en los Viveros 




se inaugura el restaurant 




que me ha tra«pasao El tuerto. 




Supongo que iréis... 


Pesqji 


Pues claro. 


FaT. 


(a Inés.) 




¿Tú, qué diccrt? 


Inés 


Pues que iremos 


Araña 


Allá nos veremos todos. 


I sis 


Vamos, Fatigas. 


Luc. 


¿Tan presto? 


Inés 


Es ya tarde. 


Fal. 


Pues andando. 


Luc. 


Conque lo dicho. Hasta luego. 




(Vanse Inés y Fatigas.) 



ESCIENA III 



DICHOS menos INÉS y FATIGAS 



FeL. (a Blasa.) 

¡Permita Dios que se case 

y le dé esa moza el quiebro, 

y le piquen, y le adornen 

con banderillas de fuego, 

y que le maten á fstnque, 

y hasta que le arrastren luego! 
Blasa Cíillute, si es^tás chalada; 

si le quieres 
Fel. ¡Que le quiero!... 

Bla'-a Como él vuelva... 

Fel. Yo... ¡Maldito! 

Blasa Ya lo veremos luego. 

(siguen hablando con mucha animación; en otra mesa 
charla el Araña, el Rata sabia y el Pesqui. Grupos de 



— IG ~ 

chulos y chulas eu otras mesas. El señor Lucas arregla, 
botellas en el mostrador. El Mozo friega copas ó sirve 
á los parroquianos.) 



ESCENA IV 

DICHOS, el MORENO 

Mor. Dios le guarde, señor Lucas-. 

Luc. ¿Qué se ofrece? 

Mor. s fiO primero 

una copa de agnardipute, 
y después, va3'a u.^te viendo, 
si por estas circunstancias, 
por este lunar con pelo, 
por esta caída de ojos 
y esta señal que aquí tengo, 
va usté á teniendo el honor 
de conocerme. 

Luc. ¡El Moreno! 

MoK . El mismo que viste y calza. 

Luc. ¡Qué sorpresa! 

Mor. Lo comprendo. 

Luc. ¿Y qué ha sido de tu vida? 

Mok. Ganándome bneno pesos 

con la guitarra He tocado 
en Sevilla, en el Burrero, 
y en Cádiz, y en San Fernand»". . 

Luc. Siempre fuiste tú un maestro. 

Mor. Maestro, no; pero en fin, 

ya sabe usted que aquí hay dedos. 

(siguen hablando.] 

Araña Te digo (jue son rnaletas. 

¡Miá tú que el Fuentes maestro, 
y el Reverte y M;izzantini!... 
Vamos, que ya no hay toreros; 
digo, los hav... Si no fuera 
la inmodestia... Por ejemplo: 
¿Me hns visto tú matar toros? 

Rata ¿Has matado? 

Pesqui Ya lo creo. 

Araña En Carabanchel de Abajo 



17 



Pesqui 
Araña 



Pesqui 
Araña 



Kata 
Araña 



Luc. 
Rata 
Luc. 
Fel. 



Araña 

Fel. 

Luc. 



y en Jetafe y en Pozuelo: 
pues digo... y en Leganés. 

(ai Pesqui.) 

Dile tú lo que fué aquello. 
Allí dio golpe. 

Salió 
un elefante con cuernos; 
¡y que no tenía velas! 

(ai Pesqui.) 

Na, díselo tú. 

De á metro. 
Cogí los trastos así 

(Levantándose y accionando al mismo tiempo que 
habla.) 

y me fui á la res derecho. 
¡Vaya un trajecito, Pesqui, 
parece que lo estoy viendo; 
por diez reales lo alquilé 
en la calle de Toledo! 
No tenia ni una falta, 
digo, tenía un remiendo 
por atrás, y unos cuchillos, 
y que no estaba muy nuevo, 
y la chaqueta algo corta, 
y el calzón un poco estrecho, 
y la montera algo grande, 
y los zapatos pequeños; 
pero ni Alejandro el Magno 
que me igualase... 

Lo creo. 
Pues andando, así con gracia 
me fui á la fiera muy recto, 
le di dos pases de frente, 
dos cambiados, dos... 

(ai accionar derriba la mesa y los vasos.) 

¿Qué es eso? 
Ná, que está matando un toro. 
Pues idos al matadero. 
¡El demonio del maleta! 

(a Blasa.) 

Mira, tú, cómo me ha puesto. 
Disimule usted, señora- 
Vaya usted á tomar viento... 
Siempre has de meter la pata. 



18 



Araña 


Se paga... 


Luc. 


No lo harás bueno. 


Araña 


(ai Mozo.) 




Trae más vino. ¿Dónde estaba 




Pesqui? 


Pesqui 


En el último tercio. 


Araña 


¡Ah. sí'..: Cité á recibir... 


Rata 


¿Recibiste? 


Araña 


En el remiendo 




un puntazo que me entró... 


Pesqui 


Un kilómetro lo menos. 


Rata 


¡Vaya una herida, compadre! 


Arañ\ 


Pues no me hizo ni esto. 


Rata 


Hombre, elcuemo no entraría... 


Araña 


¿Dice que no entró? 


Pf.squi 


Hasta drento. 


Araña 


¡Qué casualidad, amigo! 


Pesqui 


Era el toro muy certero. 


Rata 


Pues ya puedes tener ojo 




para otra vez. 


Araña 


¡Ya lo tengo! 




(Siguou liablando y accionando mucho.) 


Mor. 


(a Lucas.) 




¿Y qué hay de mujeres? 


Lüc. 


I Vaya, 




no suelen faltar enredos! 


Mor. 


¿Y la Chata? 


Luc. 


En Alcalá. 


Mor. 


¿Y la Juana? 


Luc. 


En el Modelo. 


Mor. 


¿Y la Jesusa? 


Luc. 


Jesusa 




en un establecimiento 




que hay más allá de las Ventas, 




está delicada... 


Mor. 


Veo 




que toda la aristocracia; 




lo mejor y míis ¡-electo 



falta del barrio. ¿Y la Inés? 
Luc. Esa salió hace un momento 

de aquí. Dicen que se casa 

con Fatigas. 
Mor. ¡Aquel memo! 

Me ha dejado usted atónito. 



— 19 — 

Luc. Pues aseguran que es cierto. 

El ha heredado unos cuartos. 
Mor. ¿tíahe usted lo que sospecho? 

Que va á pasar algo gordo. 
Luc, ¿Por qué? 

Mor. Pero que mu v serio. 

Porque Juan está en Madrid. 
Luc. ¡En Madridl ¿Üómo? 

Mor. Viniendo 

conmigo desde Algeciras. 

Por aquí vendrá; le espero. 
Luc. Si yo le hacía en presidio 

por diez años cuando menos. 
Mor. IjC hp.n indultado. 

KeL. (Que ha oído parte del diálogo, se levanta, y dirig-iéii- 

dose al Moreno:) 

Oiga usted, 

y usted disimule. ¿Es cierto 

que ha venido Juan? 
Mor. Conmigo, 

Fel. ¿El que riñó con Pizpierno 

por mor de la Inés? 
Mor. El mismo. 

Fel. ¿y no sabe que muy presto 

se va á casar con Fatigas 

la Inés? 
Mon. No lo sabe. 

Fel. Bueno. 

Pues si le ve antes que yo 

dígale usted que un secreto 

le va á contar esta moza. 

¿Va á venir aquí? 
Mor . Al momento. 

Fel. (Aparte.) 

Lo que es hoy... por mi salud 

que he de vengarme. 

(Alto.) Ahora vuelvo, 

y gracias por la noticia. 

Vamonos, Blasa... Hasta luego. 
Mor. ¿Quién es ésta? 

Luc. La Felipa. 

Una hembra de mucho genio 

á quien ha dejao Fatigas 

compuesta y sin novio... Pero, 



Mor. 

Lüc. 



— 20 — 

se hace tarde y he de estar 
á las nueve en los Vivero?. 
Aguárdame; iremos juntos. 
Ande usted 

Vengo al momento. (Vase Lucas.) 



ESCENA VI 

DICHOS y JUAN con un grupo de amigos 

Juan Señores, buenas noches. 

(e1 Moreno se le acerca y le saluda.) 

Chulo l.o ¿Quién es? 

Chulo 2.'' ¡Calla! 

Juanillo. 

(chulos, Rntasabia, Araña y Pesqui se levantan y ro- 
dean á Juan.) 

Araña ¡Qué sorpresa! 

Pesqui ¡Qué alegría! 

Juan Gracias, amigos míos, muchas gracias. 

Me parece imposible; ¡qué de penas 
y cuántas desazones, enmaradas, 
he pasado, pensando en tanta juerga 
como aquí hemos corrido. 

Chulo l.f Tiene fama 

la taberna de Lucas donde quiera. 

Mor. ts la verdad. 

Pesqui ¿Y cómo te fué en África? 

Rata. ¿Qué tal clima es aquel? 

•Juan Muy saludable. 

Araña ¿Y la manutención? 

Juan Bastante escasa. 

Rata. ¿Y vino? 

Juan Ni probarlo. 

Araña ¡Qué tormento! 

Juan En cambio, lo que sobra allí es el agua. 

Pero ya se acabaron mis fatigas, 
el pan de munición, la dura vara; 
ya todo terminó, por ahora al menos. 

Rata. Que dure es menester, y que no haiga 

ningún boceras como fué el Pizpierno. 

Pesqui Era un soplón. 

Araña Un sinvergüenza. 

Rata. Un mandria^- 



— 21 



Juan 



Mor. 

Pesqui 
Juan 



Araña 

Juan 



Mor, 

Pesqui 

Araña 



Mor. 



No hay que ofender á los difuntos; era 
un hombre de valor, y cara á cara, 
de navaja á navaja y puño á puño, 
cayó valiente sin volver la espalda. 
Y te echaron diez años de presidio. 
tíi no es por el indulto... 

Y to por nada. 
Eso pensaba yo; dos señoritos 
por si vino ó si fué, cogen sus armas, 
y de un tajo, de un tiro ó de un pinchazo, 
ge hieren, se destripan ó se rajan. 
Al muerto, si es que hay muerto, se le en- 

[tierra, 
y al vivo para huir, puente de plata. 
En cambio, si cualquiera de nosotros 
con alguno se enreda de palabras, 
y á navajazos ambos cual valientes 
ventilan su cuestión... La cosa es llana, ; • 
al muerto, se le en tierra como al otro, 
y el vivo va á presidio. 

Siempre pasa 
que es el último mono el que se ahoga. 
No estoy arrepentido. Aunque me echaratt 
cien veces á presidio... si a^gún hombre 
como el Pizpierno á la Inesilla falta... 
(¿Sabéis que la llamó?...) 

No lo pronuncies. 
Se supone, aunque calles la palabra. 
Pues si alguno á la Inés ese vocablo 
le dijera, cien veces le matara. 
Mi amigo era el Pizpierno, y sin embargo... 
No se hable más del caso, que te exaltas .. 
Aquí está el señor Lucas. 



ESCENA VII 

DICHOS y el SEÑOR LUCAS 



LUC. (Con sombrero j' bastón, al Moreno.) Cuando qUÍeraS. 

¡.Juanillol 
Juan ¡Señor Lucaf-! 

Luc. Tu llegada 

me dijo ya el Moreno; enhorabuena. 



— 2-2 — 

JüATi Venga vino, que Juan es el que paga. 

Araña Cuéntanos tus penillas. 

Juan Mis fatigas 

fueron más que los granos de la playa... 
y no por el trabajo ni los golpes, 
que siempre tuve yo buenas espaldas, 
sino porque el recuerdo de Inesilla 
clavado lo tenia en las entrañas. 
¡Cuántas veces al ver las golondrinas 
que mar adentro venían para España, 
decía yo: ¡quién fuera como ellas 
para cruzar también la mar saladal 

Mor. (Aparte á Lucas.) 

Pobre, le compadezgo. 

LUC. (Aparte al Moreno,) Nada Sabo. 

Juan Cantando allí mis penas consolaba. 

Mor. No hay en Madrid quien cante como éste. 

JuAN No hay quien haga llorar á la guitarra 

como éste. (Por el Moreno.) 

Chulos Que cante Juan. 

Oíros Que cante. 

LüC. (ai muchacho.) 

Acerca ese instrumento. 
Mor. Venga. 

Tesqui Arza. 

Música 



Juan 



Coro 
Juan 



Cuando yo estaba en la cárcel, 
lo que yo me divertía 
contando los eslabones 
que mi cadena tenía. 
]x\y, anillitoci de acero, 
de acero de mi cadena, 
á pesar de ser tan duros 
se ablandaban con mi penal 
¡A pesar de ser tan duros 
se ablandaban con su penal 
Más suspiros han salido 
de la cárcel de mi pecho 
que arenitas tiene el mar 
y estrellitas tiene el cielo. 
¡Ay, anillitos de acero, 
de acero de mi cadena, 



- 23 - 

á pesar de ser tan duros 
se ablandaban con mi pena! 
Coro ¡A. pesar de ser tan duros 

se ablandaban con mi pena! 

Hablado 



ISÍOR. 


Lo veis, lo que yo decía, 




cuando éste sale cantando, 




parece que tiene dentro 




de la garganta un piano. 


Luc. 


Vaya otra ronda, señore?. 


Juan 


Señor Lucas, estimando. 




Tengo que ver á la Inés. 




Salud. 


Luc. 


Espera. 


Mor. 


Es el caso... 




(Aparte.) 




Si no sé cómo decirle... 




(Alto.) 




Fuede ser que si ahora vamos 




estorbemos. 


Juan 


¡Estorbar! 


Luc, 


IVIejor sería un recado... 




Si la coges de sorpresa... 


Juan 


Pues si lo estoy deseando. 



ESCENA VIII 

DICHOS y la FELIPA 

Fel. Tengo que hablar con usted. 

Juan ¿Conmigo? 

Fel. En seguida acabo. 

Juan ¿Qué quiere usted? 

Fel. Que es usted 

muy inocente y muy candido, 
y que no distingue usted 
un elefante á tres pasos. 

Juan Es usted una señora, 

y yo á señoras no falto, 

si no le diría á usted 

que es meutira lo que ha hablado. 



~ 24 - 



Fel 

Juan 

Mor. 

Araña 

Fel 



Luc. 
Juan 



Luc 

Juan 
Arañv 

Juan 

Luc. 

Araña 

Fel. 



Oiga usted. 

Estoy deprisa. 
Vamos, y no le hagas caso. 
Por vida de... 

(poniéndose delante de Juan.) 

Si ha de oirine. 
Que la Inés y ese sujeto 
se casan. 

lYa ha reventado! 
¿Que se casan? ¡Miente usted! 
¡Miente! Decídselo, vamos. 
Decidle que la calumnia, 
que no merecen sus labios 
ponerse donde ella pisa... 
decidle... ¿Qué? ¿Estáis callados? 
¿No veis que en el corazón 
un puñal me ha atravesado? 
¡Casarse Inés! 

Mira, Juan, 
el hombre es un ser sensato 
que debe tener cabeza 
y criterio y mucho ánimo. 
¿Pero es cierto, pero Inés...? 
tSi no es posible, si... 

En cuanto 
que un hombre se va á una hembra 
y la empapa con el trapo 
del matrimonio... en seguida 
acude ciega al engaño... 
¡Maldito sea el momento 
que mis ojos la miraron! 
¿Quién se fía dó las hembras? 
¡Las mujeres, mal ganado! 
(Aparte.) De seguro que Inés viene 
si Blasa hizo bien mi encargo. 



ESCENA VIII 

DICHOS: INÉS 

Inés ¿Está la seña Milagros? 

Juan ¡Ella! 

Inés ¡Juan! 

Luc. ¡Se armó la bronca! 



- 25 — 

Inés ¿Para esto me ha llamado 

usted? 
Luc. ¡Yo! 

Fel. (Aparte.) Tragó el anzuelo. 

Inés Entonces, hasta otro rato. (Hace que se va.) 

Juan (interponiéndose.) 

Tensmos que hablar. 
Inés ¿Nosotros? 

Lo tenemos todo hablado. 
Juan Es que he de contarte un cuento. 

Inés No estoy yo para relatos. 

Juan Claro, te dará vergüenza. 

Inés ¿Vergüenza á mí? Ves echando 

por esa boca... ¡vergüenza!... 
Araña (Aparte.) De eso no tiene ni rayo. 
Inés ¿Va á ser esto un juicio oral? 

Luc. Tiene razón, estorbamos. 

Fel. (Aparte.) No me apartaré yo mucho. 

Luc. Caballeros, de verano, (vaase todos,) 



ESCENA IX 

JUAN, INÉS 

Música 

Juan Mira tú si será grande 

el cariño que te tengo, 
que con todas tus traiciones 
no lo arrancas de mi pecho. 

Inés Yo te quise, más la ausencia, 

Como el cantar dice, es viento, 
que se lleva las palabras 
y cambia los pensamientos. 

Joan ¿Y eres tú la que decías 

que era yo de tu alma dueño? 

Inés El tiempo todo lo muda 

y ha pasado mucho tiempo. 

Juan Tus palabras son puñales, 

tan agudos y tan fieros, 
que si el corazón me vieras 
lloraras de pena al verlo. 

Inés Pena me dan sus fatigas, 



— 26 — 

que aun en la ceniza hay fuego, 
y es fácil que arda la llama 
con el soplo de su aliento. 

Juan No me mires rencorosa 

ni me trates con despego, 
si me quieres me das vida, 
bí no me quieres me muero. 

Inés No te miro rencorosa 

ni te trato con despego, 
y aunque no te quiero vivo, 
tampoco te quiero muerto. 

Hablado 

Inés Habla, ¿qué quieres de mí? 

Juan Por lo visto, no creías 

volverme á ver por aquí... 
Más pudo la ausencia en tí 
que el amor que me tenías. 

Inés Ya, para qué recordar... 

Juan Flaca la memoria tienes... 

Inés 8i vienes tarde, ¿á qué vienes? 

Juan Ya lo estás viendo, á apurar 

el rigor de tus desdenes, 
á padecer tu desvío, 
y á decirte que el querer 
que nació en el pecho mío, 
es como e' agua del río, 
que atrás no puede volver. 

Inés Agua que pasó, no es cosa 

que vuelve á su nacimiento. 

Juan Es verdad, tu amor es viento; 

el mío es como una losa 
que no tiene movimiento... 

Inés Nos quisimos, bueno, ¿y quéi' 

¿Nunca riñen los amantes? 
Nuestro cariño se fué. 
Me olvidaste ó te olvidé. 
Tan amigos como antes. 

Juan ¿Y crees que. yo he de sufrir 

sin darte quejas tu olvido? 
Aun de gusanos comido 
mis huesos te han de decir 
lo mucho que te he queiido. 



— 27 — 
Inés (Aparte.) 

¡Pena me da su dolor! 

Juan ¿Es posible, ingrata, di 

q':ie trates con tal rigor 
al que esclavo de tu amor 
tan sólo ha pensado en tí? 
Las noches que yo pasé 
hasta el romper la mañana, 
de tus ventanas al pie... 
¡Cuantas veces me alejé 
sin ver abrir tu ventana! 
Mas me alejaba contento, 
porque aunque no te veía, 
pensaba que en tu aposento, 
haciéndote compañía, 
estaba mi pensamiento. 
Algunas veces soñé 
que dos negros me robaban 
¿y sabes tú lo que fué? 
tus ojos rasgados que 
enojados me miraban. 
A un hombre maté por tí 
y le volviera á matar, 
que harto pagado me vi, 
cuando supe que por mi 
te oyó la gente llorar. 
Mira ahora la pena mía, 
mis fatigas y mis celos 
al contemplar tu falsía... 
Al barrio de mi alegría 
se le han corrido los velos. 

Inés Como buena voluntad, 

si te tuve; más ya ves, 
cuando una es pobre... y después 
tu ausencia, mi soledad... 

Juan ¡Sobre todo el interés! 

Inés ¡Otra habrá que te convenga 

y quien tú caigas en gracia! 

Juan Dios de su mano me tenga... 

¡No hay en el mundo desgracia 
que por mujeres no venga! 
En el alma me has herido... 
Si has de ser mi perdición... 
Mas, te juro, y lo ofrecido 



— 28 — 

sé cumplir; que á tu querido 
lo mato sin compasión. 

Inés Oye, bí humilde te oí, 

^.riensas que fué por temor? 
¡Mira, que asustarme á mí!. . 
No me espanta tu furor, 
que hay mucho valor aquí .. 
Te he dicho que terminó 
mi querer; si eso te altera, 
te aguantas... y se acabó. 

Juan ¡Qué tengo de aguantar yol 

Inés O ponió de otra manera. 

Y ahora, déjame pasar, 
que bastante hemos hablado 
y me tengo que arreglar, 

Juan Vé, pero me has de pagar 

la herida que me has causado. 

Inés ¡i Pagar? Nada te he debido, 

Juan Ya te lo habrán de decir, 

pues lo has echado en olvido. 

Inés No me haga usté de reir 

que tengo el labio partidc. (vase.) 



ESCENA X 

JUAN; FELIPA luego 

Juan ¡Maldita sea mi suerte 

y hasta la hora desastrada 
en que me echaron al mundo! 

Fel. Déjela usted que se vaya. 

Juan ¡Dejarlal Si meha matado... 

Si tengo partida el alma. 

Fel. Usté quiere á Inés, ¿no es cierto? 

Juan Como un loco, como un... 

Fel. ¡Basta! 

Pues yo á Fatigas le quiero, 
y como él me aseguraba 
que me quería, y la estopa 
junto á la lumbre se abrasa,.. 

Juan Claro, soplaría el diablo. 

Fel. Ya lo creo que soplaba... 

En fin, que aunque estoy soltera, 



— 29 — 

si con la Inés él se casa... 
hago cuenta que me quedo 
viuda y además... burlada; 
porque es el caso... ¿Está usted? 

Juan ¡Yo... no!... 

Fel, Pues si usted repara... 

verá usted que he de impedir 
esa boda. 

Juan ¿Y con qué traza? 

Fel. FinjarTiOS que nos queremos, 

que usted me adora y que el alma 
se me está á mi derritiendo 
por sus pedazos. La farsa 
quizás haga que la Inés, 
que tiene mucha fanfarria, 
por despecho y por postín 
vuelva hacia usted sus miradas; 
y el Fatigas, que ha creído 
que á mí no ha de hacerme cara 
nadie, se pique también 
y se vuelva á las andadas. 

Juan Y si ellos no hiciesen caso... 

Fel. Pues entonces nos la pagan, 

porque hemos de hacer entonces 
una que sea sonada... 

•Juan Pues acepto. 

Fel. Choque usted. 

Juan Cuélguese de esta alcayata. 

Fel. Hablémonos tú por tú. 

Juan Bueno .. O desquite ó venganza. 



mUTACION 



-- 80 - 



Un vivero; mesas con manteles y copas; un cenador en medio; á un 
lado un salón ó cobertizo, también con mesas. Un organillo de 
manubrio. 

ESCENA XII 

LUCAS; M0Z03 1 " y 1^." 

Hablado 

Luc. Ya os tengo dicho que esta noche hay que 

tratar á todos los que vengan, sean señori- 
ritos ó perdis, ó por ejemplo golfos, con mu- 
cho respeto. Que á tí, pongo por caso, te lla- 
man sin vergüenza, pues te lo tragas; que á 
tí, verbo en gracia, te dan una torta ó si se 
quiere dos patas .. pues te las tragas. Las 
cosas quieren principio, y el principio de un 
establecimiento de comidas y bebidas es 
tragárselo todo. 

Mozo 1.0 Por tragar lo que se tercie no ha de quedar. 

Luc. A todos los convidados lo que quieran be- 

ber... por supuesto del vino que embotella- 
mos ayer... Ese no se sube á la cabeza. 

Mozo 1.° Bueno. 

Luc. Con que lo dicho. Cuidado con faltar á na- 

die: un día es un día. Ea, á prepararlo tcdo. 



ESCENA XIII 

LUCAS, el ARAÑA, el PESQUI, el RATA SABIA y el MORENO 



Araña 
Rata 

Pesq ui 

Luc. 



Araña 



Salud y pesetas, señor Lucas. 

Aquí estamos todos. 

Coste que somos los primeros en acudir á la 

cita. 

Muchas gracias. Vamos, tomad algo. Oye, 

tú, (a un Mozo.) á estos cabalbros lo que 

pidan. 

Lo primero tráete una chica. 



31 



Pesqui 
Araña 

Mozo 1.0 

Araña 

Mor. 

Luc. 



Araña 
Luc. 
Araña 
Pesqui 

Mor . 
Rata 

Araña 
Pesqui 
Araña 

Pesqui 
Araña 

Pesqui 
Araña 



Luc. 



Hombre, varias chicas... 

Y bien frescas, porque traemos la santa 
sede. ' 

Volando (Vase.) 

(ai Moreno.) ¿Y Juan, dónde lo has dejado? 
^lo he vuelto á verle desde que salí con é3tos 
de la taberna. 

Puede que no venga, y, aunque le estimo, 
me alegraría de que no pareciese por aquí 
este noche... ¡Si acaso se tropieza con el Fa- 
tigas!... 

Ese es una res de poco cuidao. 
Pero en cambio la Inés tiene mala sangre. 
Esa es de las que rematan en las tablas. 
Para mí que Juan, después de lo que ha vis- 
to, la desprecia. 

Y haría muy bien. 

Con las mujeres no hay mejor cosa que des- 
precios y más desprecio?. 

Y de cuando en cuando dos guantas. 
Esazto. 

Tuve yo temporalmente una señora que era 
una sin vergüenza .. Este puede decirlo. 
Pero que no tenía ni rayo. 
Yo la trataba en regla, y cuando era menes- 
ter le daba unos pases. 
Pero que de mucho castigo... 
Mas de una vez estuvo éste al quite... Pues 
cuanto más la sacudía el polvo, más amarte- 
lada 

Así son todas las señoras que he conocido, 
cuantas más bofetadus más querer... 



ESCENA XIV 



DICHOS. CORO GENERAL 

Música 

Coro Guarde Dio.s al señor Lucas 

y que sea enhorabuena. 

Otros Y que viva muchos años 

con salud y con pesetas. 



— 32 - 

Luc. Muchas gracias, muchas gracias, 

y esos ojos que lo vean. 

Coro Que nos cuente el señor Lucas 

cómo tanto prosperó. 

Hombres Que lo cuente. 

Ellas Que lo cuente. 

Luc. Pues entonces atención. 

De aguador vine á la corte, 
tabernero fui después, 
y hay quien dice muy formal 
que igual todo viene á ser. 
Malas lenguas aseguran 
que el matute me ayudó, 
y que debo á la fuchina 
Her hoy día lo que soy. 
Todo ganas de morder, 
todo envidia nada más, 
pero habiendo guita aquí 
igual todo se me da. 

Señoras Todo ganas de morder (Repite.) 

Coro Eso es talento, eso es quinqué, 

señor Lucas, señor Lucas, 
qué talento tiene usted. (Repite.) 

Hablado 

Ea, á divertirse y que haya 
prudencia y fraternidad, 
y mucha circunspección, 
y buenos modos, y tal. 
Tú al organillo, muchacho, 
y que el baile empiece ya. 

(Se van todos al salón ) 



ESCENA XV 



INÉS y FATIGAS 



Inés Sabes que estás muy cansado 

con tanto desconfiar; 
sabes que no es la pruJencia 
mi mérito principal; 



— 33 — 

sabes que me das la lata; 

sabes... 
Fax. Todo lo sé ya; 

pero considera, Inés, 

que aquél que se va á casar, 

es como reo en capilla 

que está esperando el dogal. 
Inés Pues si tanto miedo tienes, 

de verano, á tiempo estás. 
Fat. No te enfades y óyeme, 

Inés Mira, déjate de hablar, 

y vamos, que están bailando. 
Fat. Hay tiempo. 

Inés Si acabarás. 

Fat. Pues has de saber que tengo 

una espina... 
Inés Sácala 

no sea que se te encone. 
Fat. Ks que he sabido que Juan 

está en Madrid. 
Inés Bueno, ¿y qué? 

¿Piensas que te va á tragar? 
Fat, ¡Como tragar!... Pero, en fin... 

bien estaba por allá... 

Luego, como tú con él 

relaciones ó amistad, 

ó lo que fuera, tuviste... 
Inés ¿Y eso á tí que se te da...? 

Para mirarme, lo entiendes, 

te tienes que colocar 

un lente de esos que gastan 

los señoritos de frac... 

Me ha hecho gracia, si no fuese. 
Fat. ¿Qué? 

Inés Que con tanto cansar 

me tienes pero muy harta, 

que casi me pesa ya 

haberte hecho caso, y que 

me dan ganas de cortar 

por lo sano, y de... 
Fat. Sosiégate 

y de eso no se hable más. 

Ya sabes que yo te quiero. 
Inés Como si no, me es igual. 



— 34 ~ 

Fat. Eres lo mismo que un cardo. 

Inés Pues así me has de tomar. 

¿Qué pensabas, que era yo 

como esas espirita 

más melosas que un merengue? 
Fat. Bueno, mujer, haya paz 

y vamos al baile. 
Inés Andando... 

(Vau á salir y ven á Felipa y .Tuan.) 

Fat. ¡Calle, la Felipa! 

Inés ¡Y Juan! 

Fat. (Asustado.) 

¿Juan has dicho? Ven aquí... 

(Yendo apresuradamente al cenador.) 

Inés ¿No le quieres encontrar? 

Fat. La prudencia .. 
Inés Lo comprendo... 

Fat. Entra que están aquí ya... 

(Se ocultan en el cenador. J 



ESCENA XVI 

INÉS y FATIGAS en el cenador. FELIPA y JUAN fuera 

.Juan Pasa tú, cacho de gloria, 

de las hembras flor y nata, 
y pide por esa boca 
lo que te diere la gana. 

(Bajo á Felipa, señalando al velador,) 

¿Los has visto? Nos escachan. 

FeL (Bajo á Juan.) 

Pues lo que es hoy nos la pagan. 

(Alto.) 

En estando yo á tu lado 
¿qué otra cosa me hace falta? 

Juan ¡Ole, las buenas mujeres! 

Fel. ¡Ole, los hombres de gracia! ■ 

Inés (a Fatigas.) \ ■ 

Nos están tomando el pelo. 
Fat. (a Inés.) 

Nos están dando la lata. 
¡ Paciencia y tragar saliva! 



-. 35 - 

Inés Si uo fuera... 

Fax. Escucha y calla. 

Juan Te quise siempre y te quiero, 

y quien te falte me falta, 
y para tí las estrellas 
alcanzo, si tú lo mandas. 

Inés (Aparte.) 

¡Y decía, el sin vergüenza, 
que á mí sola me adorabal 

Fel. También te he querido yo 

y me has costado más lágrimas 
que el río, cuando hay crecida, 
lleva de gotas de agua. 

Fat. ¡Habráse visto la indina, 

y decía que me amabal... 

Juan ÍBendita sea esa boca 

y la miel de tus palabras, 
y esos ojos que parecen 
que cuando miran abrasan. 

Fel. No me engañes... 

Juan [Yo! primero... 

Fel. ¿Quisiste á la Inés? 

Juan Fué guasa. 

Juan En cambio, tú y el Fatigas... 

Fel. ¡líl Fatigas!... Ese mandria... 

Fat. (Aparte.) 

Eso lo dice por mí. 

Inés (Aparte.) 

Quizá no esté equivocada. 
Fel. Si eso no vale tres pitos, 

si no sirve para nada. 

Ese para mí es muy poco. 
Fat. ¿Que no sirvo? 

Inés Escucha y calla. 

Fel. Porque tiene cuatro cuartos, 

y pasea y no trabaja... 

pues con todo su dinero 

no tendrá lo que le falta. 
Juan ¿De modo, que tú y Fatigas? 

Fel. Vamos, hombre, que ni agua... 

Fat. ¿Qué ni agua? Mentirosa, 

embustera. 
Inés Escucha y calla. 

Juan Pues mira, el que te ha contado 



- 35 - 

que quiero á la Inés, te engaña. 
Puede que ella lo creyera, 
que á tonta nadie la gana; 
ipero lo que es yo quererla!... 
Si no vale una patata... 

Inés (Aparte.) ¿Que no valgo? 

Fat. Fíjate: 

si cojea cuando anda, 
si es bizca del ojo izquierdo, 
y toda aquella fachada, 
no creas que es robustez, 
son almohadillas de lana... 

Inés ¡Salgo y le saco los ojos! 

¡Indecente! 

Fat. Escucha y calla. 

Juan El pelo, todo es postizo, 

y los pies de á media vara .. 
Compuesta, parece algo, 
mas si la vieras en casa, 
vamos, como yo la he visto, 
es una escoba con faldas... 
Un pingajo... 

Inés Déjame. 

Fat. Ten prudencia, Inés. 

Inés Aparta. 

Oiga usted, so sinvergüenza. 

Juan (Fingiendo sorpresa.) 

¿Nos oías? 

r£L. (viendo á Fatigas en el eenador.) 

¿Me escuchabas? 
Sal hombre, no tengas miedo, 
que no te van á hacer nada. 

Inés Yo vengo á decirte ahora 

que tienes muy poca lacha, 
y que el hombre que calumia 
á una mujer y la saca 
á relucir sus defectos, 
es... lo que eres tú... 

Juan Mil gracias. 

(siguen hablando.) 

Fat. (a Felipa.) Antes la tenía á usted 

por una señora ó dama, 
pero veo que es usted, 
pero que muy desahogada... 



- 37 — 

¿No ha tenido usted conmigo 
todo cuánto le ha hecho falta? 
¿No tengo capacidad, 
ó talento ó circunstancias? 
No tengo yo mucho tacto... 

Fel. Ponte moños, hijo, anda. 

ÍNKS (a Juan.) Decir que es grande mi pie, 

vamos, echa una mirada. 

Juan Haga usté el favor, señora, 

de no levantar la falda- 
No se me importan sus pieses. 

Inés Pues antes bien te importaban. 

Juan No me acuerdo, 

Inés Y este pelo. 

Mira á ver si tiene trampa. 
Tócalo. 

Juan (Va á extender la mano pero se contiene.) 

(Aparte.) ¡Cuidado, Juanl 
Inés Como decir que es de lana 

mi talle, repara, hombre. 
Juan (Aparte.) ¡Ojalá no repararal 

Inés Mírame, bizcan mis ojos. 

Míralos. (Mirándole muy cerca.) ¿bizcan? 

Juan (Aparte.) Me abrasan. 

(Alto) A mí, que bizquen ó no, 

¿qué se me da? 
Inés Pues te daba. 

Juan Eso era antes... Ahora no. 

Inés ¿De modo, que tus palabras?... 

Juan Como las tuyas, infundios. 

¿Y tus quejas? 
Fel. Todas falsas. 

Inés ¿Y tus suspiros? 

Juan Bostezos, 

Inés ¿Y tu cariño'^ 

Juan Camama. 

¿Qué te habías figurado? 

Que iba á enfermar... Me hace gracia... 
Inés La culpa la tiene una 

que fía de quien la engaña.,. 

Si los que me aconsejaron 

que le olvidase, acertaban. 

Claro... yo... por compromiso, 

aunque tenía en el alma 



- 38 - 

clavados tantos recuerdog,, . 

¡qué iba á hacerl 

(Aparte.) Y no se ablanda... 

Y el infame no se acerca, 

ni me mira, 
Juan ¿A que se acaba 

mi tesón, á que la digo?... . - 

Inés Si soy lo más desgraciada... 

(juan la mira, hace ademán de acercarse cariñoso á 
ella. Después, se contiene y se retira.) 

Juan Que pague lo que he sufrido, 

¡que á hierro muere quien mata! 
Fel. (a Fatigas.) Ea, basta de parola, 

se acabó; con esa, anda . - 

y que te aproveche. 
Fat. Escucha. 

Fel. No tengo que escuchar nada. 

Fat. Ya sabes que te he querido, 

y te quiero... 
Fel. Pues te aguantas, 

porque la miel no se hizo 

para la boca... 
Fat. Me faltas. 

Fél. , Tú, en cambio, me estás sobrando... 
Fat. 03^e. 

Fel. No quiero. Juan, arza. 

Juan Ole, por las buenas mozas. 

Fel. Ole, los hombres de gracia. 

Juan ¡Ay, Felipa, de mi vida! 

Fel. ;Ay, Juanillo, de mi alma! 

Juan Ven, y que traguen saliva. 

Fel. .Ven, y que mueran de rabia. 

(Vause cogidos del brazo.) 



ESCENA XVII 

INÉS, FATIGAS 



Fat. ¡Por vida de... me desprecia!... 

Inés ¡Y se fué!... 

Fat. ¡Con él se marcha!, 

¡Si yo tuviera valor! 
Inés ¿Y así ese pillo me trata?... 



— 39 — 

Pat. j Permita Dios!... ' ; ^i 

Inés ¡Dios permita'. .' 

Fat. Que se le convierta en agua ' 

el vino, cuando lo beba... 
Inés ;Que le engañe si se casa! 

Fat. ¡y que la zumben el cuerpol ' « 

Inés [Y que mal rayo ios parta!... 

Déjame pasar, que voy 

en busca de ese canalla. 
Fat. Deja', que voy á decirle 

cuatro verdades al alma. ; 
Inés ¿De modo, que tú la quieres? 

Fat. ¿De modo, que tú le amas? 

Inés Yo quiero á quien se me antoja. 

Fat. y yo á quien me da la gana. 

Inés Tan sinvergüenza eres tú 

como el otro... 
Fat. ¡Deslenguada! 

Inés [Y se creía este tipo, 

lo menos, que le adoraba! -J i^ 
FaT. -jY se creía, la tonta, ' - 

que eran verdad mis palabras! 
Inés Anda, y gástate los cuartos 

en botica y cataplasmas, 

que eres para mí muy poco, 
Fat. Pues á. mí no me haces falta. 

Inés ¡Ay, Juan, de mis entretelas! . 

Fat. ¡Ay, Felipa, de mi alma! 



ESCENA XVlII^ ... 

DICHOS, LUC\S,\ , j 

■ : 'i 1, ;;'"■■ » 

Inés Señor Lucas, oiga usted; * 

usted, que ha arreglado tantas 
cosas, que antes en el mundo 
andaban desarregladas; ' ; 

usted, que en punto á milagros 
ninguno le echa la pata; ^ 

puesto que conviene en "vino, 
lo mismo que Cristo, el agua, ■ ", 
haga usted que Juan me quiera; 



~ 40 — 

dígale que fueron guasa 

mis amores con Fatigas... 

Usted, que tiene esa Inbia, 

le convencerá, ¿no es cierto? 
Luc. No es noche de templar gaitas... 

Inés Ande usted, que se lo pido 

llenos los ojos de lágrimas... 
Luc. Pero, dime, esos repentes, 

¿á qué vienen? 
Inés Que con ansia 

le quiero, y si usted no arregla 

este negocio... me mata. 
Luc. Siempre fuiste tú nerviosa, 

ú histérica, ú alocada... 
Inés Yo seré lo que usted dice; 

pero, ¡por la Virgen santal, 

haga usted que Juan me quiera... 

Usté es mi padre. 
Luc. [Caramba! 

Inés Quiero decir que es usted 

quien me vuelve el cuerpo al alma, (vase.) 
Fat. Señor Lucas... 

Luc. ¿Qué se ofrece? 

Fat. Usted es mi padre. 

.Luc. ¡Cáscarael 

Voy á ser el Padre Eterno, 

ó, si se quiere. . 
Fat. Me aplasta 

usted si no me protege. 

En usted confío. 
Luc. Habla. 

Fat. Pues quiero que usté á Felipa, 

que está conmigo muy brava, 

la convenza del querer 

que mi corazón le guarda; 

que si ella quiere, me caso, 

á ser posible mañana; 

y que ya sabe que tengo 

alguna cosa... 
Luc. Pues, basta. 

Hablándole de casorio 

ya verás cómo se amansa, 

y lo mismo que una oveja 

ó cordera descarriada 



— 41 — 

al redil del matrimonio 
acudirá si la llamas. 

Fat. Pues aquí f-erá la boda, 

y verá cómo se gasta 
el Fatigas sij dinero. 

Luc. Voy á comenzar la plática, 

y tú, en tanto, discreción, 
mucho silencio y cachaza. 
No te marches Oye tú. (a un Mozo,) 

Mozo 1 " Que me manda usted 

Luc. Que vayas 

al galón, y á la Felipa, 
á la Inés y Juan los llamas, 
y diles que vengan todos, 
que estoy esperando. Anda. 
Abre el oído y escucha, (a. Fatigas.) 
Ahora verás lo que alcanza 
mi oratoria ó mi elocuencia... 
Vamos, que tengo palabra. 

Fat. Ya sé que usted en poniéndose 

ni el Moret le echa la pata. 

Luc. Cuando me arranco en los meeiings 

hay allí la mar de palmas. 



liSCLÍNA XIX 

LUCAS, t'l FATIGAS, JUAN JOSÉ y FELIPA 

Inés ¿Qué quería usted, señor Lucas? 

Juan ¿^le llamaba Ubted?... 

Fel ¿'•iué manda ustedV 

Luc. Pues os he hecho venir porque tengo que 

hablaros con mucha solemnidad. 

Juan í)\)íi\ usted. 

Luc. lueiS lo juimero ó principal que quiero de- 

ciros es que las cosas que pasan en el mun- 
do no pasan en ninguna parte del globo te- 
rrestre, ó digamos terráqueo. Y todo por 
mor de los hombres y de las mujeres, por- 
que si no hubiera hombres y mujeres en el 
mundo, la sociedaz sería como una balsa de 
actite. Para que haiga paz es menester que 
sus perdonéis los unos á los otros: que tú. 



-- 42 — 

Juan, perdones á la Inés, }'■ tú, Felipa, per- 
dones á Fatigas. Tú, (a la Felipa,) ¿le quieres? 

Fel. ¡Yo!... 

Luc. Te advierto que él (Por c-i Fatigas. 1 desea ca- 

sarse contigo. ^ 

Fel. • (coii vivfza.) ¿Cuándo? 

Luc. Ya sabía yo que eras mujer de buena con- 

formidad. (Fatigas pasa al lado de la Inés y hablan.) 

Tú, Inés, siempre has tenido ley á Juan... 

Inés Buena cosa adelanta una con tener ley... 

Juan Cuando á uno le faltan... 

Luc, No hay más que hablar. Vosotros os casáis. 

Tú, desde mañana, te encargas de mi taber- 
na de los barrios bajos Allí me hace falta 
un hon^-bre de verdad. Yo te daré algunos 
consejos, y no te faltará nunca un duro en 
el bolsillo. . 

Juan Señor Lucas, mánd^-me usted rodar y rué 

do... Oye, Inés, ¿quieres ser tabernera? 

Inés Yo, por no hacer desprecio al señor Lucas... 

Luc. ¡Dios sus lüiga bien casados! 



ESCENA ULTIMA 

DICHOS, el AR.VÑA, el MORENO, el R\TA SABIA, el PESQUI 
y CORO general 

Rata. ¡La Felipa con Fatigas! 

Mor. ¡y con .Juan está la Inés! 

Araña ¡Le dio el quiebro en la cabeia! 

Pesqui ¡Pues que sea para bien! 

(A Inés.) 

Juan ¡Siempre te he querido yo. 

(a Felipa.) 

Fat. Siempre, siempre te querré. 

Fel. Las fatigas que he pasado 

por Fatigas yo me sé. 

Luc. Quien desprecia comprar quiere, 

y por eso la mujer 
cuantos más desprecios hace 
más cerca está del querer. 



FIN 




/U- 




OBRA TERMINADA 



EL ANILLO DE SATANÁS 

(MEMORIAS DEL REINADO DE FERNANDO YI) 

NOVELA HISTÓRICA ORIGINAL 
, DB 

DON RAMÓN ORTEGA Y FRÍAS 



gOroiGIONES DE LA PUBLICACIÓN 

Esta interesante obra, que consta de dos tomos, se repartirá 
por cuadernos de 32 páginas, en buen papel y esmerada im- 
presión. 

Sin embargo del lujo de la edición, el pi-ecio de cada cuadér- 
QO sólo será 

UN REAL EN TODA ESPAÑA 

Se repartirá un cuaderno semanalmente; pero los señores 
suscritores que en vez de un cuaderno quieran recibir dos ó 
más, pueden indicarlo al repartidor y serán complacidos. 

LÁMINAS DE REGALO 

En el trascurso de la publicación recibirán los señores sus- 
^tores excelentes láminas, c[ue representarán los principales 
podios de esta importantísima obra. 
^'stá terminada, y su precio es 56 reales en toda España. 



PíTNTOS DE SUSCRIGION