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Full text of "Los pueblos hispanoamericanos en el siglo XX"

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LOS PUEBLOS 
HISPANOAMERICANOS 

EN EL SIGLO XX 



LOS PUEBLOS 



HISPANOAMERICANOS 



EN EL SIGLO XX 



LOS PUEBLOS 

HISPANOAMERICANOS 

EN EL SIGLO XX 



POR 



Ricardo Beltrán y Rózpide 

DB LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA 
T BIBLIOTECARIO DB LA REAL SOCIEDAD GEOORAPICA 



1901—1903 



-(Refundición y ampliación de las «Hevistas hispanoamericanas» publicadas 
por el autor en La ilustración Artística^ de Barcelona). 



^ 



MADRID 

IMPRENTA DR ADMINISTRAOIÓlf MILITAR 
1904 



í ' 



PRÓLOGO 



En Noviembre de 1900 se reunió en la capital de EspafSa 
el Congreso hispanoamericano. Era un esfuerzo más para 
estrechar relaciones entre los españoles de Europa y de 
América. 

En uno y otro lado del Atlántico, los hombres de raza 
y de lengua espaüolas sienten la necesidad de fortalecer 
vínculos que consoliden los lazos ya creados por la natu- 
raleza y por la historia. 

Los hispanoeuropeos— como decía en pública confe- 
rencia un ilustre escritor (1) — tienden á modernizar sus 
puntos de vista sobre América y parecen dispuestos á 
adoptar una vida externa más amplia, que les permita re- 
cibir la ayuda de los pueblos hispanoamericanos. 

Los hispanoamericanos, cuya población se refuerza de 
continuo con el elemento hispanoeuropeo mediante inmi- 
gración constante de espaüoles, ya no sólo por fraternal 
afecto á los hombres de su raza^ sino por interés propio 
nacional, desean intimar de cada vez más con esa Madre 
patria que aun les envía sus hijos para labrar las fértiles 
extensas tierras del Nuevo Mundo y para constituir en 
ellas nuevos hogares v nuevos centros de aciividnd eco* 
nómica. 



(1) D.Matías Atonso Orlado, en la 8eBi6ü de la Bocl<.Ml«d Oeogrdñaa á& 
Madrid el 20 de Dkíemhic de 1900. 



LOS PUEBLOS HISPANOAHBRICANOS 



El fin á que se aspira por una y otra parte, el objeto 
que perseguimos aquí y allá, es un ideal que seguramente 
puede realizarse á condición de que unos y otros ponga- 
mos en tan grandioso empeño toda nuestra voluntad, y 
perseveremos en él sin desmaj'os ni vacilaciones. 

Hasta ahora, y en cuanto á nosotros los hispanoeuro- 
peos, el esfuerzo es débil é inconsistente. Xo hay en los que 
¿obíernan, en los que dirigen la vida internacional, poli 
tica bien definida que rija nuestras relaciones con los Es- 
tados republicanos de la América española, y subsisten en 
gran parte los obstáculos que dificultan el tráfico y las co- 
municaciones entre aquéllos y España. Xo tenemos en esta 
materia hombres de gobierno con principios fijos é inicia- 
tivas propias. 

Xo ha habido tampoco, en sazón oportuna — doloroso es 
decirlo—, opinión hecha, sólidamente arraigada en la con- 
ciencia del pueblo español, respecto á la capital importan- 
ci.i que para todos tenia y tiene la comunidad de intereses 
entre las gentes de nuestra raza. Admiramos y envidiamos 
al anglosajón: pero no hemos sabido tomar en él ejemplo 
y enseñanza. 

Ahora, en estos últimos años, como sentimos la impe- 
riosa necesidad de dar mayor amplitud á nuestra vida na- 
cional y de vivir acordes con los pueblos modernos, de 
Vv z en cuando se producen movimientos de opinión lavo- 
r.,Mes al desarrollo de nuevas y más activas y fecundas 
re-aciones cor. An^.érica. Xo hay. sin embargo, constancia 
en esos movi:n:en:os. Hubimos menester de un gran Cen- 
ivnario. el de :S^J, para convocar á nuestros hermanos de 
iil^ende ei Oce.ir.o en magnos Congresos: preciso fué que 
nvs expuls.ir.m de tierra amerio.ma para quo volviéramos 
¿"i pensar en '..» . bra iniciac.i seis años antes. 

Hi recutri- ¿e pasadas grandezas, el dolor do ].-,> pre- 
^enie> des¿r.^c.¿s. \a devconnanza en lo porvenir, ni s hi- 



cieron fijar con mayor insistencia la atención en los pueblos 
españoles de América, y presumimos entonces que, me* 
díante comunidad de intereses y trato más íntimo con las 
jóvenes naciones que aquéllos han formado, seria empresa 
posible y relativamente fácil espaciar Jos estrechos hori- 
zontes que limitan ahora nuestra vida exterior. 

Si tal presunción tiene fundamento, si efectivamente el 
porvenir ofrece nuevos y prósperos destinos para la raza 
española á condición de unirnos todos con el mutuo interés 
de contrarrestar el predominio absorbente de otras razas, 
fuerza será, repito, perseverar en el propósito. 

No bastan ráfagas de entusiasmos retóricos. Hay que 
normalizar la corriente. Res, non verba. 

Muy meritoria lué la tarea de aquellas Asambleas con- 
vocadas por iniciativa de ilustres Corporaciones. Elocuen- 
tes discursos se oyeron, y adoptáronse acuerdos que, He* 
vados á la pt;áctica, habrían de aproximarnos ciertamente 
al ideal que perseguimos. 

Pero la eficacia de esos trabajos pierde virtud y fuerza 
porque no se persevera en ellos. Durante unos días» las 
tdeas expuestas en Congresos ó Asambleas de la raza es- 
pañola se imponen á todos tos ánimos^ con entusiasmo se 
habla en todas partes de la labor del Congreso^ y la prensa 
llena sus columnas con extractos de conferencias y discur* 
sosj y elogios á los oradores. Después, el olvido ó la indife- 
rencia. La impresión se borra, los entusiasmos se apagan, 
j de nuestra América, de la América española, nada nos 
dice esa misma prensa, como no sea alguna que otra noti- 
cia transmitida desde París ó Londres por las agencias 
telegráficas. 

Si es cierto que entre las gentes y razas del mundo son 
las de la América española las que más estimamos, porque 
un mismo origen tenemos, y con ellas viven y á confun- 



I-.08 FUKBLOS HlSrAKriAMKIíICAXAS 



dirse con ellas van millares de compatriatas nuestros, san 
imperdonables la indiferencia ó el olvido. 

Nuestra literatura y nuestra ciencia» nuestra prensa 
periódica, deben tener como predilecto tema de inspira- 
ción, de estudio y de información la vida social y polftica 
de los pueblos hispanoamericanos. Lo que allí sucede ha 
de importamos é interesamos mucho más que lo que acon- 
tezca en Rusia ó en el Celeste Imperio. 

Los hispanoamericanos y los españoles que residen en 
América son más consecuentes que nosotros. Tienen siem- 
pre la vista fija en España, y sus diarios de gran circula 
ción dedican buena parte de sus planas á la política espa- 
ñola, á nuestros hombres, á nuestro movimiento científico 
y literario. Nos conocen allí mucho mejor que nosotros á 
ellos. Aquí, ni sus periódicos leemos. Hay en Madrid cen- 
tros á que concurren las personas más significadas en po- 
lítica y de mayor prestigio en el mundo de las letras y las 
ciencias, en cuyas bibliotecas y salones de lectura no se 
encuentra ni un solo diario, ni una sola revista periódica 
hispanoamericana* 

La historia de América, la geografía americana» no se 
enseñan especialmente en ningún establecimiento cienti- 
6co de España. Sólo hace unos cuantos meses que se creóla 
cátedra de Historia de América en el Doctorado de la Fa- 
cilitad de Filosofía y Letras de la Uni%*ersídad Central. En 
los colegios, en los institutos— como hacia notar el señor 
D. Rafael Calcada en la hermosa conferencia que pronun- 
ció ante la Sociedad Geográfica de Madrid (I)—, los libros 
de texto dedican apenas unas líneas al estudio geográfico é 
histórico de las grandes nacionalidades que hemos creado 
en el Nuevo Continente. 



uclA tabí^ U fieitd^itlcn Ariteoiuit tn U «««idD pÉblio&iIel 15 de 



Pitui^fKin 



De esta suerte, impüsible» ó muy difícil, será llegar á la 
intimidad y compenetración que se proclaman como ideal 
de raza en los Cangresos hispanoamericanos. No podrá 
tampoco España abrir nuevas corrientes á su vida eco- 
nómica, sí prescinde del trato y comunicación constantes 
con los mismos pueblos hacia donde pretende dirigir esas 
corrientes, y hacia los cuales debemos tender nuestros 
brazos en demanda de filial apoyo, porque la gran metró- 
poli de América ha de tener más necesidad de las hijas que 
éstas de la madre. Empiezan á vivir cuando nosotros de* 
dínamos. 

Son hechos estos que nadie puede negan Y si hay que 
proceder en consonancia con ellos, si por lo mismo tene- 
mos que variar el régimen de vida, no basta reconocerlo 
y declararlo, sino que es preciso ajustar nuestros actos á 
las nuevas circunstancias que se imponen, » 



Para intimar, para vivir en comunidad de ideas, intere- 
ses y aspiraciones con los hispanoamericanos, menester es 
ante todo conocerlos* Sun muy vagas y están poco genera- 
lizadas las nociones que hay entre nosotros de aquellos 
pueblos, y conviene, por esto mism^j, divulgar toda clase 
de datos é informes que sirvan para adquirir cabal cono* 
cimiento de lo que han llegado á ser en nuestros días las 
Repúblicas americanas de origen español, y de los elemen* 
tos de riqueza y consiguiente prosperidad que hay en ellas, 
elementos cuya explot'ación 6 desarrollo apenas empieza, 
y de valor tal, que fundamenta la opinión de los que 
añrman que el porvenir de América no es de los anglo- 
sajones, sino de la raza española* 

Esos anglosajones, mejor dicho^ esa mezcolanza étnica 
que forma la población de los Estados Unidos del Norte, 
vive Con demasiada rapidez y está más cerca del ñn* Razas 
y pueblos evolucionan para ir ganando estados superiores 



10 LOS PUEBLOS HlSFANOAMBUiCANOS 

en todos los órdenes de la vida, para perfeccionar y robus- 
tecer su organismo social y político. Pero jamás alcanza 
la evolución desarrollo completo; la revolución ó la diso- 
lución lo impiden, y pueblos y razas desaparecen, se trans- 
forman ó pierden su propia individualidad. Los Estados 
Unidos han de disgregarse y morir cuando aún estén en 
los principios de su evolución las naciones hispanoameri- 
canas, cuyo desarrollo és mucho más lento. 

Ya no tenemos misión ninguna que cumplir en el Viejo 
Continente. Ni un palmo de terreno conservamos en Asia 
ni en Oceanía. Aún se oye nuestro idioma en el confín oi'ien- 
tal de Europa y en Asia, pero lo hablan gentes de otras 
razas. En África nos han cerrado todos los caminos de ex- 
pansión. Sólo en América quedan los nuestros, las nacio- 
nalidades de nuestra raza y nuestra lengua , los retoños 
vigorosos del antiguo imperio español. 

Cuando la España europea acabe, aún será joven y ro- 
busta la España americana; acaso tendrá la preponderan- 
cia en el mundo occidental, y quién sabe si estas tierras de 
la vieja Europa se habrán convertido en colonias ó protec- 
torados de América, como hoy lo son de potencias euro- 
peas algunas de las que en pasados siglos pertenecieron á 
poderosos imperios orientales. La civilización y el cetro 
del mundo siguen el camino aparente del sol. 

Deber es, pues, de todos los espaiioles~de los que rigen 
el gobierno y la administración, de los que más ó menos 
directamente influyen en la vida económica del país, de 
todas las corporaciones científicas, de la prensa que tanto 
enseña y tanto mueve y encauza la opinión— cooperar con 
esfuerzo decidido y empeño tenaz y perseverante en la 
obra genuinamente española de difundir y vulgarizar el 
conocimiento entre nosotros de los países hispanoamerica- 



i 



PKÓLOGO 11 



nos, demostrando así á éstos el buen aprecio que hacemos 
de todo lo suyo y el interés vivísimo que tomamos en su 
prosperidad y engrandecimiento. 

En empeño tan noble y tan grandioso por la magnitud 
y excelencia del fin á que se dirige, pongo mi modesto 
concurso. 

Consignaré los hechos de índole varia y de mayor re- 
lieve acontecidos en aquellos países, y expondré informes 
y juicios sobre la política hispanoamericana en general y 
sobre la situación interior y relaciones exteriores de cada 
Estado. 

Podrán, así, considerarse las páginas que siguen como 
sucinta narración y crítica de los acontecimientos más no- 
tables en la vida contemporánea de los pueblos hispano- 
americanos. 

Madrid, Bnero de 1901. 



t 



CUBA 



I 

La interTención yinaui (1),— El céneo de población. —Necesidad de repoblar 
Ib isla,— La i d mi gr rae ion española. — Valor del elemento español en Ouba.— 
Loa parbidarioe de la anexión á loe Estados l^oidoB. 

Al comenzar el afio 1901 estaba Cuba bajo la administraciÓD 
de los Estados Unidos norteamericanos. Era Gobernador ge- 
aeral militar Leonardo Wood. 

La Asamblea oonstitnjente se babía reunido el 5 de Noviem- 
bre de 1900, el 21 de Febrero de 1901 se aprobó la Constitución 
y el 20 de Mayo de 1902 Wood bizo entrega del Gobierno al 
primer Presidente de la nueva República de Cuba, Tomás Es- 
trada Palma. 

Durante el período de intervención hablase hecho el censo 
de la isla. El Gobierno de Washington encomendó los primeros 



{1) nomo es sabidOt no bay vocablo que exprese la gente, Dación d patria 
A que pertenecen los cíuda^anoB de loa Bstados ÜDidos de América. AmvHca- 
ttoi, como eilofl se diceti y se tes llama también en Europa y bosta en América, 
ea voz impropia, pues americanos son todos loe ciudadanoa lie la» demás Re- 
públicas del Nuevo Mondo. Norteamericano, angloamericano y yanqui no son 
tampoco rleaomínacíonea rigurosamente propias, pero al menos señalan con 
alguna mayor precisión la especie de hombres de que se trata. 

Recientemente, algunos yanquis han Unirlo la peregrina idea de propo- 
ner que se adopte para designarlos la palabra r«o<? 6 usona, formada por las 
tuiciales del nombre de su República ( ÜAittá Siaíes of Am9ri€a ó United States 
oí ?íorth America I, 



14 LOS PUEBLOS HISPANOAMBRICANOS 

trabajos, los de mayor empeño y difícaltad, á naturales del 
país; «el nuevo censo— había dicho el Teniente Coronel yanqui 
encargado de dirigirlo — va ¿ demostramos la aptitud de los 
cubanos para cumplir un importante deber cívico». Y cubanos 
y cubanas— que ellas también tomaron parte en las operaciones 
del censo — cumplieron bien. Hubo agentes que necesitaron 
hacer verdaderos viajes de exploración, acampar bajo tiendas 
y vivir de la caza. 

Aquella administración es m&s activa y expedita que la 
nuestra. El 16 de Octubre dé 1899 se emprendieron los trabajos, 
y en fin de Noviembre todo estaba terminado en la isla. En 6 de 
Enero de 1903 se enviaban A Washington los boletines ó pa- 
drones, el 31 del mismo mes se conocían ya los resultados ge- 
nerales, á fines de Agosto empezó la impresión del censo com- 
pleto y en Diciembre se publicaba grueso volamem, en español 
é inglés, con mapas, diagramas, fototipias, etc. 

Cuba, con la isla adyacente de Pinos, tiene 1.572.797 habi- 
tantes, es decir, 58.890 (1) menos que en 1887. La guerra, pues, 
ha reducido la población en un 3*6 por 100. 

El 67 por 100 de los habitantes son blancos (910.299 cubanos 
y 142.198 extranjeros); el 38 por 100 de color (234.638 negros, 
270.805 mulatos y 14.857 chinos). 

Hay 57.613 varones más que hembras. El exceso corresponde 
á los 'distritos rurales, pues en las ciudades predominan las 
hembras. 

Ningún país ofrece proporción tan reducida de niños meno- 
res de cinco años. Entre 1894 y 1899 nacieron menos , y de los 
nacidos murieron más que en los años anteriores. Se calcula que 



1) El Informe »obre el Cento de Cuba (edic. española, páp. 77^ consigna como 
resultados de los censos de 1887 y 18í>9 los totales de 1.63Lfi87 y 1.572.7^7 res- 
pectiTamentc. y añade que «al comparar la población total que resulta de 
estos dos r^onsos se ve que la pérdida sufrida dorante los doce años ascendió 
á 59.84-2.. No nos explicamos tal error aritmético, y consignamos la verds- 
deradife'-'Tscia. 



hay 100.000 niüoB menos que los que debería haber, dada la firo- 
f>orción que con las deináa edades se observa en otros países. 

Los habitantes de Cuba nacidos en países extranjeros son 
172.535 (142,153 blancos, 15.768 negros y nanlatos y 14.614 chi- 
nos) El 74'9 por 100 del total de extranjeros, ó sea 129.240, son 
españoles* Hay 6^444 y&nqnis. 

No sabe leer el 64 por 100 de la poblacidn j sabe leer, pero no 
U tscrlbir^ el 2 por 100. Excluyendo los niños menores de diez añog^ 
*Ía (íroporción de los analfabetos se reduce á 57 por 100> Un he- 
cho curioso es que entre los negros que saben leer hay raáa 
mnjeres que hombres. 

Es interesante también la siguiente clasifícación de Íos417»993 
cjadadanos de edad electoral, 6 sea mayores de veintiún años; 

De los 290.!)05 oubanoe^ suben leer y escribir 114446, ó sea 
89*23 por too. 

De los 9.500 ciudadanos nacidos en España, leen y escriben 
|L2^, 6 sea el W7fi por 100. 

De los T*5.6(i9 ciudadanos en suspenso-^españoles (|UB en la 
fecha del censo no habían resuelto si permanecían siendo 8ál>- 
ditos de España ó tomaban la ciudadanía cabana— saben leer y 
escribir mM^^ esto es, el 76'77 por 100. 

De los ciudadanos extranjeros ó de origen desconocido, que 
son en total 40.919, leen y escriben 13.»a'>, el 34'18 por 100. 

De los 18 términos municipales que cuentan mis de 20.000 
almas, ha aumentado la población en la Habana, Cienfiiegos, 
Puerto Príncipe, Pinar del Río, Holguin, Guantánamo, Carde- 
ñas, Baracoa, Sagua la Orande, Gibara y Bayamo; ha dis- 
minuido en Santiago de Cuba, Matanzas^ Manzanillo, .Santa 
Glata^ Sanctí Spíritng, Trinidad y Guanabacoa, El total au- 
mento en las fíiiraeras es de lOQ.OíX) en cifra redonda; la dismi- 
nación en las segundas suma 48.000, Hay, pues, una diferencia 
de 52.000 á favor del aumento de población en las grandes aglo- 
meraciones urbanas. La Habana ha ganado 41 .^^íV) liíihirrintr*^ 
Cienfnego* 18.000, Pnerto Prmdpe 12.000. 



]ÍÍ LOH PUKBTiOS 1IISPAN0AMRK1CA>Í0S 



La mayor pérdida corresponde á Santiago de Cuba y á Ma- 
innisaEi, que tienen 14.000 y 11.000 habitantes menos, respeoti- 
vamente. 

En cuanto i la producción agrícola y al estado de los cul- 
tivos, los resultados del censo fueron desconsoladores. 

El área tot>al de las 60.710 fincas de labor que hay en la isla 
era de Í262.858 caballerías , ó sea 8.600.000 hectáreas; pero sólo &• 
cultivaba la décima parte, 27.082 caballerías (1), unas 860.000 
hectáreas, esto es« el 8 por 100 de los 11.800.000 hectáreas que 
tiene la superficie de Cuba. £1 resto de las tierras yacían aban- 
donadas é improductivas por falta de brazos. 

En l8W>/sin contar la provincia de Puerto Principe, de la 
que no trae datos el censo^ el ¿rea cultivada era de 41.791 caba- 
larías, es decir, una$ .VX>.000 hectáreas. Contando los terrenos 
que entonces se cultivasen en la citada provincia , resalta que 
en el transcurso de cvtatro años llegaron á quedar abandonadas 
CA.SÍ la mitad de las tierras que antes se trabajaban. 

Oc*nfirmó. pues, el censo los hechos ya conocidos y dio razón 
v^.el males^Uv que se sentía en la isla. 

Ref<*blar Is^s campos de la Gran An tilla es una n^tce^dad 
imT^riosa. Comprendiéndolo asi, sus gobernantes riroruran fo- 
mentar la inmigración con gent^is que hayan probado su resis- 
r^noi* V sns br.enas a^tit-.^de^ para las faenaos agri celias y para 
«-.port*T los ricores de*, o^.ima cubano, Y^as ger¿tes son *ios hom- 
bría or;nTídos ae tierra española, que laoi^mer.re se oor.:unden 
oóT. iu -.^oVif.oiór. íse Cr.bfi y se adar-t44ri á eV.h 

A est-f- T.-or-Asito respondí,^ r.r, oeoreto .^e ]h Seo'.'f-rAría de 
.A,críru -tnra. .rcnsrrifi y Oomercio. F; Tesorr ^e ;a isla oe Cnba 
■leh.f. <..->Jveíir los gRstos ene .N**sior.>k^ 1* iriv.ic-rfi.-.oT. áe bra- 
oerr.> :" ñf t».TT. ': íí- i.r.^.-^e.^r.tes ^e \h Ver.irr^^.-.f, <>sr.í,fir.ifi. Ba- 
■!Pí.-í^ ; r.í.nr.:iíi.v h í víerív< ?:e otVecfi r.-fibr..- ^eci;-- v -me.^oT 
TpiT r '^.'■\- ■• '>»^ '-'r f ..fi-,s ,1,- ,-.vv^^r . 



•? r< -7 ,. 



■^ 



CUBA 



17 



No cabe dada que el medio es conveniente y político desde el 
panto de vista de los intereses de Cuba j de la raza española en 
América. Se resuelve el problema de la falta de brazos y se 
atrae una población homogi^.nea; se refuerza el elemento espa- 
ñol y se crea para lo porvenir mayor obstáculo á la política 
absorbente de los anglosajones de América. Favorece también 
al mayor predominio del elemento blanco sobre la población de 
color. 

Pero las circunstancias en que esta inmigración se realiza y 
la Índole del trabajo á que deben dedicarse los inmigrantes , no 
son» ciertamente, ventajosas para éste* Según el preámbulo del 
decreto, el Gobierno cubano deseaba traer de España meros 
braceros como auxiliar perentorio de la agricultura, y familias 
procedentes, como aquéllos, de los campos y á sus duras faenas 
habituados. Kl español soporta bien climas tropicales; pero en 
determinadas condiciones áe vida, alimentación y tmbajo. 
^,Qué suerte será la del emigrante que desde los climas más 
ó'menos templados de Castilla, Andalucía, Asturias ó Galicia 
pase^ casi sin transición, á las vegas é ingenios de Cuba á tra- 
bajar como trabaja el negro» bajo el sol del trópico, y ."«ometido, 
obligado á labor continua, á la fatiga, á las emanaciones del 
bosque y del pantano, en suma, á todo cuanto favorece á la 
terrible infección palúdica? 

I Vengan en buen hora — decía un periódico de Cienfuegos— 
los que por sqs aptitudes ú otras circunstancias puedan dedi- 
carse al comercio, á las profesiones ó á determinadas industrias; 
pero no aquéllos que sólo fijan su aspiración en los trabajos 
agrícolas, tan penosos como poco productivos boy». 



Reconociendo, en términos generales, que en ninguna otra 
parte mejor que en España podría Cuba encontrar la población 
que necesita para reconstituir el país, se argumentó contra el 
nuevo plan de inmigración considerándolo como inoportuno ó 
prematuro, porque aún no había seguridad personal en los pue- 

2 



blo9 del campo y macho menos en los sitios de labor adoode 
necesariamente tienen que ir los braceros que aUi se necesitan. 
Por otra parte, se temía que las autoridades norteamericanas 
procurasen fomentar la discordia entre los distintos elementos 
del país para hacer valer pretextos qne cohonestaran la ocupa- 
ejón detínitira de la isla. 

Lo cierto es que a juzgar por lo que escribía la prenda eapa* 
ñola de Cuba, la situación de nuestros emigrantes no era envi- 
diable. «Todo se les presenta hostil t empezando por el clima y 

concluyendo con sus prójimos La concordia de que tanto se 

alardea está más en los labios qne en los corazones de loa cu- 
banos..... A excepción de los hombres cultos y de aquellos que 
creen que la unión entre cubanos y españoles conviene a deter- 
minados fines políticos, los demás nos miran con el mismo 
disgusto que hace dos años9. {La Unión Española^ de la Ha- 
bana, del 19 de Enero de 1901). 



De la armonía entre españoles y cubanos depende en grail 
parte la prosperidad y la vida de la Kepáblica Cubana, Muy 
breve es el tiempo hasta hoy transcurrido desde los días en que 
unos y otros combatíanse como enemigos mortales, y en las 
gentes del campo^ naturales de Cuba, aún persiste el odio ó la 
antipatía á todo lo español. La obra de concordia y de fusión 
moral entre la masa del pueblo cubano y la colonia española 
tiene que ser lenta y exige mucha prudencia, gran tacto poli- 
tioo en las clases sociales que por su posición ó su cultura in* 
fluyen más ó me» os directamente en la vida colectiva* 

Exige el español aprecio y consideración; necesita el cubano 
el concurso de los nuestros para robustecer á la nueva nacio- 
nalidad hispanoamericana^ que en el momento mismo de nacer 
cae en brasos que aún no sabemos si son brazos que amparan 
ó brazos que ahogan. 

Por si acaso, importa mucho á los cubanos evitar todo con- 
flicto, ya con los inmigrantes españoles, ya entre ellos por di- 



CUBA 



19 



herencias de apreciación en las cuestiones políticas. Siempre, 
pero hoy más qae unnoa, la pax en Cuba será la principal gua- 
ran tía de independencia j dd progreso, <(No hay que olvidar 
— escribía el Demócrata, de Santa Clara— que el primer grito de 
rebelión armada, que el primer tiro que resonara en nuestros 
campos seria la firma echada por el miamo cubano á la sen- 
tencia de muerte de la independencia de la patria..... Evitar que 
■suene ese tiro es obra de humanidad y labor de patriotismo in- 
teligente », 



También hay que tener en cuenta, como dato de algún valor 
-en la solución definitiva del problema cubanOi el concurso que, 
en caso de rompimiento con los protectoren^ habrían de pres- 
tar á los Estados Unidos personalidades de gran prestigio por 
sus antecedentes políticos ó por su ilustración reconocida que, 
impacientes y pesimistas á la veís, desconfian de la aptitud y 
de las condiciones del pueblo cubano para vivir como nación 
libre y soberana y resueltamente piden la anexión á los Estados 
Unidos como medio seguro, á su entender^ de fomentar desde 
luego, y con los crecidos capitales de que los yanquis disponen, 
los poderosos elementos de riqueza que hay en la Gran Antilla* 

Expuso y razonó estas asinraciones y aquellos pesimismos 
«U un libro D. José Ignacio Rodríguez, El autor es de los que 
ban perdido toda fe en los destinos de la raza española en 
América. Cree que una ley fatal pesa^ no sólo sobre Cuba, sino 
sobre todo el continente americano, ley por virtud de la cual la 
isla caerá en plazo más ó menos remoto bajo el dominio de los 
Estados Unidos, Le deslumhran ^ como á muchos, el poderío y 
la riqueza de los anglosajones; no ve salvación pofíible para 
Ctiba sino bajo la soberanía de la gran República, y e*ítima que 
no debe ponerse obstáculo á la finexión^ sino antes bien favo* 
recerla, abreviando así períodos de ííiterinidad, que tan funes* 
tos son á los pueblos. 



> \ 

<¿í) |,í»H IMJKHLOH iriHI'ANOAMBRICANOS 



ÍI 



HHimPlrtti iHilUlm dn Cti>»n en IWl— La Asombloa Constituyente. -Loa par- 
lliInH. Atií'xInnlHtni» y nndonallRtas. -La Constitución cabana.— La en- 
tnlptiiln IMntt. Kxl>ronrlni y tenacidad del Gobierno de Washington.— La 
H<*lM'il)1lrii dn Cuba. 

(^)!^ n»/óii uflrmiiba Nestlev Triooohe, en la Revvefran^aise 
th ht^(nuHjvi\ \|Uo la situación de Cuba era más difícil de defi- 
nir on líHM t|UP on los i'il timos meses de 1898. 

Kn «^iviolloM días podía suponerse que el Gobierno de Wá- 
!*bin>t!AM\ oslaba disiuiosto k proceder tal como el Congreso de 
la Tnión había declarado & propuesta de Teller. «Los Estados 
ruidos uo (ionou propv^sito de ejercer soberanía, jurisdicción ó 
pv\>(tvt\M*ado sobro la isla, excepto para la pacificación; conse- 
guida la paK, ol puoblo cubano podrá gobernarse libremente^. 

Tros aí\os dtvspui^s. ese mismo Congreso se impone á la 
Asamblea oubaua v la obliga á admitir en su Constitución cláu- 
sula^ O'»'"» ^^*^ beoho. ponen á la isla bajo la tutela de Ic^s £st«- 
dxV< Ir. id os. 

Ku ,''uv»io 0.0 l^W Wood, el Gobernador militar de Cuba, 
AUtoviíO. o:; nomVre de su ^^-^biernc». la convocatoria para la 
v^^r,v^;;o,^-r. ,^ \sav.\b:ea Oor.s: i t urente. Keunida é>ui. entran 
^r. : x<*c.* > í^- 'v^x'^a '.as oj';u\<:as as; iracior.es rerreisentadas 
vo; 'o< ■ A-. ;;oos ro -.vio^^ ^í^ie asvírab&r. á dirigir la r.r,eva R*pú- 
>*.x*^ v^^ . :s^";s:as a cv*ier.es cor. ver.:* c;;^ ".os Ylsiaáos Tnidos 
v.o s Ni. • ■• O * s *<• V. ■ Ji •. v' s xV r se vt^ ,- c- ros y ar. v: c;: os .^ \;:cmi oaiistas 
;.;í ^.^ *v ::*-s.i .'.O o $<<:A>.Ar. ,l-.>,'o.í>ío> i :r.^r.>íc:r oon 
W .r^r :- -\í.ro.?: í;r:Ao>o ^í; Vva::;Ao V-.- ?^í-o:ráiic*s 
\.> ^>:o :^í.->í -. ft :rsrv.jí.7 oo.- :os V^ta^^cí V-^^os- l^s c:=e 

.>'•■:.> ' r f ~f.r. *^-< :.s:..* ¿í .-. f^. c:í.A.' "a «.r í\ ..-^ ¿ -* 
•^ *- *^^ r ^^^ ^-.::.: ; =:*::: os :-- .f—.> c:r -^.^rr* ripias 

** > ^> > -í f ::. #. :í».^í. í-. ^ ^>: ^x ; ^> .r ::::^:oaa- 



CUBA 



21 



rios, los que fueron más resueltos enemigos de España, los que 
perdieron su hacienda y derramaron su 'sangre por defender la 
independencia, se agrupaban en el gran partido nacional y 
veían con disgusto toda ingerencia de los Estados Unidos en 
los asuntos de Cuba; desde el punto de vista étnico, se podría 
decir que formaban el partido español, Se avenían con los de 
la Unión Democrática algunos de los más caracterizados en el 
partido republicano que fundó Juan Gualberto Gómez; éstos 
también aprovechaban toda ocasión de zaherir á España y á 
los españoles j proclamar las excelencias del pueblo norteame- 
ricano (1;, 

En los primeros meses que siguieron á la ocupación de Cuba 
por los yanquifi eran pocos loa anexionistas, ó por lo menos se 
guardaban de exponer públicamente sus aspiraciones, ó bien, 
como los Estados Unidos continuaban haciendo alarde de ge* 
nerosos propósitos, presentándose como valedores de la inde* 
pendencia, podíase ensalzar y glorificar al pueblo libertador de 
Cuba sin tener que renunciar á aquélla. 

Así, el nacionalismo triunfó en la Convención, y pudo 



(1) Por aqaellos días Re babía estrenadu ea la Habaaa la obra de Bar lo u 
«Lofl Keyesdel Tociuo*. Mm pronto ae prohibieroii las represen tacionea^ con 
a|>lauso de republicanos y demóo ratas. «Nosotros los cubanos— decía La Dis- 
cmión-'. después de haber estado cuatro siglos bajo el látigo de la dominación 
eapañola^ no bubléramoe conBentido que se ponga en eacena una obra en que 
ae ofendieae á la mujer española, á la madre espaíLola». Y naturalmente, vi. 
viendo bajo el látigo de la dominación yanqui, instrumento que, aln duda, 
manejaba muj á guisto de ellos el General Wood, ¿cómo habiaa de tolei'ar 
que 06 represen Use ^n los teatros de la Habana «Loa Eeyes del Tocino»? \ 
procuraba La ÚUcmim remachar el clavo para que no pudiera ponerse en 
teta de juicio la opinión que tenía formada de loa españoles y en general de 
i09 pueblos latinos; en sus cúmentarios y critica de la obra de Sardo u nios. 
traba todo el desprecio que le inspira nuestra raza^ esa desdicbada ru^&a latina» 
decia^ que uo tiene en su historia máa páginas herOIOdft que Metz, 8edáo« 
Maalla y Santuig-f» \\& Cuba. 



22 



LÜS FUBflLOb HiBI'ANOAMEBlCANO» 



creerse que Cuba ibft á ser una República completamente libr^ 
é independiente* 

Eu efecto; la Confititución votada en Pebrero de 1901 declA- 
raba la soberanía é independencia del pueblo otibano oonati- 
tuido en Hepiíblica, Un Senado, que ha de renovarse cada trea 
años por terceras partes, y ana Cámara de Representantes, que 
se renueva póv mitad cada dos años, forman el Poder Legisla- 
tivo. El Ejecutivo lo ejerce un Presidente, que cesa á los cuatra 
años. El Vicepresidente preside el Senado y reemplassa al Pre- 
sidente de la lie pública fii éste muere ó se incapacita. El Tri- 
bunal Supremo de Justicia ostenta la más alta representación 
del Poder judicial y decide acerca de la constitucionalidad de 
las leyey. Gobernadores de departamento ó provincia, electi- 
vos, y Asambleas provinciales ó de i^artamen tales, Alcaldes y 
Ayuntamientos, también designados por elección, completan 
el régimen de Gobierno» Todos los ciudadanos tienen voto, y 
ejercen este derecho respecto de los cargos electivos, directa d 
indirectamente (colegios especiales ó compromisarios para ©le» 
gir Presidente, Vicepresidente y Senadores). 

No faltaron en la Asamblea manifestaciones de gratitud ni 
expresión entasiastica de ñlial cariño al gran pueblo que ha- 
bía dado hombres y dinero para que los cubanos expulsaran a 
España, ni ofertas de tratos ó convenios comerciales para que 
pttd&era aqnél resarcirse de los sacrifícios hechos, dado caso qua 
Puerto ttico y Filipinas no se considerasen oomo suficiente 
compensación. 

Pero los yanquis son gentes prácticas, muy positivas; la 
mera expresión de reconocimiento por el bien hecho ó el servi- 
cio prestado, la utilidad presente garantida por convenios qu© 
ana nación libre y soberana puede annlar en lo futuro, po- 
drían satisfacer, como diría La Disvunión (1), á pueblos idea* 
listas, á hombres de raza inferior, de ninguna suerte á esos sn- 



(t I VéftSfi tu Qota de U p^lg'iuB «mtorior. 



OÜBA 



M 



perhombres que por selección de lo mejor de Europa se han 
formado en la América del Norte. 

La Constitución cubana no agradó^ pues, en los Estados 
Unidos. Ai conocerla, aquellos republicanos imperialistas pro- 
rrumpieron en gritos de indignación. Ellos, que habían substi- 
tuido el látigo español con sus cariñosos brazos, que reforma- 
ban el sistema de impuestos, que establecían una honrada 
administración, que instruían al puebío, etc*, efcc, ¿no merecían • 
siquiera que los cubanos pidiesen y acatasen su protectorado ó 
les dieran activa intervención en sus asuntos? Los ingratos ha- 
bían tomado en serio su papel legislativo, j en vez de acordar 
•que se les hiciera el honor de admitir á Cuba como territorio de 
la Unión, tenían la audacia de romper todo lazo con ésta. 
Creían, sin duda, que se habían batido por su libertad y no 
para cambiar de amo, y rechazaban al nuevo señor, k pesar de 
que éste, como decía irónicamente The Weekly Post, se les pre- 
sentaba nada menos que con un nuevo sistema de cloacas» Y 4 
propósito de la honrada administración de que alardean los 
yanquis, objeto también de las ironías ó censuras de otros perió- 
dicos norteamericanos, recuerda Nestler que por aquella época 
ocurrieron en Cuba el escándalo del servicio de correos, el epi- 
sodio no menos edificante del contrato Dady y otras de las que 
nosotros por eufemismo llamamos irregalaridades. 

El Gabinete de Wáslungton había pedido á la Convención 
que expusiera su parecer acerca de las relaciones de la nueva 
Hepáblica con los Estados Unidos. Sin esperar respuesta, en el 
Senado 3'*anqui el Presidente de la Comisión de relaciones con 
Cuba presentó, á ñnes de Febrero de 1901, la famosa enmienda 
que establecía como condición para el reconocimiento por los 
Estados Unidos de la independencia cubana la inclusión en la 
ley constitutiva de varios artículos que limitaban el derecho de 
Cuba a celebrar tratados y administrar su hacienda y la obli- 
gaban á observar medidas sanitarias, a no resolver sobre el 
dominio de la isla de Pinos, y á consentir que los Estados 



24 LOÜ PUUBL08 HlüPANOAMEKIOANüS 



Unidos tuvieran el derecho de intervención para velar por la 
independencia de Cuba y procurar que hubiese en la isla Go- 
biernos capaces de garantir la vida, la propiedad y la libertad 
individual) y de cumplir las obligaciones impuestas por el tra- 
tado de París. Además, para que los Estados Unidos pudieran 
mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo cu- 
banO) como también en interés de la propia defensa, el Gobierno 
de la isla vendería ó arrendaría á los Estados Unidos los te- 
rrenos necesarios para establecer depósitos de carbón ó esta- 
ciones navales. 

Que el Gobierno de Washington se proponía no cejar en sus 
pretensiones, lo demostró bien pronto su Ministro de la Guerra, 
enviando al General Miles ¿ que inspeccionara la isla de Pinos, 
que los Estados Unidos deseaban conservar, como ya se indi- 
oalya en la enmienda Platt. 

Los individuos de la Convención que aún confiaban en la 
nobleca y ^nerosidad de Mac Kinley, comprendieron su error. 
Aquélla rechazó los artículos de la enmienda relativos á la 
iiispe«c<'.ión finanoiera y sanitaria y A la posible intervención 
militar de los Estados Unidos, y $e entró en el periodo de des- 
oor.'ñanza^, de agitación política, de temores de guerra que 
i^nova^ los tristes últimos días de la dominación española y 
■ ;ae diera y.retexro á los yaTiqrás para la definitiva conquista y 
i «ara iniciar «n Cnba los procedimientos de tiranía y violencia 
aplioados ya en Pnerto Kioo, 

A partir de esta épocA, el toando anexionista oobró mayoi^s 
í>rioí.. Justar es decir oue mnchos de los qne apoyaban esta so- 
'¡noión is^ hfc^fcn í»arft evitar que s>o)>revinieraii mayores daños 
* n la desírraí.iiida i^.ia. y T»or la desc^^nfianea de que Cnlia pueda 
>-iTir iiidependient* si ios Estados Unido* « ¿iroponen oon re- 
í:ueU^ empeñe í»efiorearsf ce ella. Oreian, sin dnda. cue era prc- 
denr^ adr.pt^r ia cor.ínonik de: viajero ó caminarte que alia en 
la primera mitac del f^a^o siglo, per íai^var s»r. existencia «n- 



tiegaba cuanto poseía á los reyes de Sierra Morena. Hay que 
üitetierse á los tiempos y á las circuDstaDcias. Entre nosotros , 
eá08 reyes ya no reinan en los montes, gracias á la Guardia 
civil y á los Tribunales de justicia. Pero en la vida internacio- 
nal aún prevalecen las costumbres y prácticas de antaño, por- 
que el pueblo que atenta contra el derecho de los demás , si tiene 
fuerza, impune queda. Por esto los prudentes^ los que i todo 
trance quieren vivir con tranquilidad disfrutando de la propia 
hacienda ó del producto de su trabajo, ceden ante el fuerte, y 
para cohonestar la humillación, buscan motivo ó pretexto que 
justifique ó excuse su actitud* De la especie boer quedan ya 
pocos ejemplares en la tierra. 

El Gobierno de Washington insistía en sus exigencias; de- 
mócratas y republicanos estaban dispuestos á someterse; los 
nacionalistas, los más resueltos partidarios de la independen* 
cia, comprendían que no había ya más que dos soluciones^ acep- 
tar la enmienda Platt ó declarar la guerra á los Estados Unidos, 
La Convención procuró ganar tiempo y obtener alguna conce* 
sión; no pudo entenderse con Wood, y en Abril envió comisio- 
nados á Washington. Mac Kinley les aseguró que sólo se ape- 
laría á la intervención armada, en caso de anarquia; por otra 
parte» procuró halagar y atraerse á loa hacendados y plantado- 
reS| indicando la posibilidad de que se rebajasen los derechos de 
importación de los productos Gubanos en los Estados IJnidosT 
principalmente los derechos sobre el azúcar y el tabaco. 

Machos intransigentes se dejaron convencer, y áfin de Mayo 
la Asamblea, por un voto de mayoría, aceptó la enmienda Platt» 
insertándola como apéndice a la Constitución y con documentos 
suscritos por altos funcionarios norteamericanos que la comen- 
taban ó explicaban. No se avino con ello el Gobierno de Wa- 
shington, y exigió que lisa y llanamente se intercalara la en- 
mienda en la Constitución como parte de ésta. La Convención 
&e niega; los plantadores protestan contra el acuerdo de la 
Asamblea; el Ministro Root dirígela un ultimátum y declara que 



96 



LO» PISBBLOB HlSPABTOAaiBJtlCANOS 



911 Gobierno e^rtá dispuesto a transigir suprimiendo frases que 
pueden molestar á los oubanosi las que dicen «para poner á los 
Egtados Unidos en condiciones da mantener la independencia 
de la isla y de proteger al pueblo cubano». Se acepta asi la en- 
mienda, sin comentarios, tal como el Gobierno norteamericano 
qnieo, y lo que resta de la independencia de Cuba y del hanar 
americano— según escribía The Weekty Po«¿— queda en manos 
del Ministro yanqui de Asuntos extranjeros, á quien incumba 
determinar concretamente las relaciones entre ambos pueblos. 

AJ terminar, pues, el año 1901, con limitaciones en su der©». 
cho de soberanía, sometido más 6 menos al influjo del gabinete 
de Wisbington, que no vacila en apoyar candidato paralapre* 
Bidencia de la nueva República, existe un estado hispanoame- 
picaño más, Cuba, Pero dada la política actual de los gobernan^ 
tes yanquis, teniendo en cuenta el prestigio y la autoridad de 
que gozan individuos muy caracterizados como resueltos partí* 
darios de la anexión, así en los Estados Unidos como en Cuba, 
no es posible estimar como deünitiva la situación de la isla. 

La enmienda Platt había pasado, mas no sabemos si á gusto 
y satisfacción de los norteamericanos. Hay demasiada doblez en 
su Oobierno, y cabe sospechar que acaso les hubiera complacido 
una enérgica repulsa. La docilidad de la Asamblea y la pruden- 
cia del pueblo cubano pueden haber salvado, por ahora, lo qué 
renta de la independencia de Cuba. 



m 



Liui el0celoties presidenciales.— Tomás Estrada Palmn: eu eignlflcacióay sus 
propósitos* — PolílJOR de unión y de arntoiiía entre los elementos español y 
cutiano. — Un fiecreto de Wood,— Trabnjoe de satieam lento. 

En el último día del año 1901 quedai'on elegidos los compro- 
ísat'ios que en Febrero próximo habían de designar con sus 
votos la [vergoña llamada á ejercer la presidencja de la Repú- 



, C06A 



Mica CubaoA. La. coaUr.ión de partidarias de Masó había acor- 
dado el retraimiento, y triunfaroD los amigos de Tomás Estradar 
Palma. 

De las eircanstanoios en que esa elección a© veriflcó| no es 
fácil formar idea exacta, pues son muy contradictorios entre sí 
los informes que en la prensa de Cuba leímos- Indiferencia ge- 
uprali desanimación en los colegios ^ grandes esfuerzos de los 
estradistas para llevar á ellos electores, según unos; número 
abrumador de éstos y entusiasmo en todos los ciudadanos para^ 
aoudir á las urnas, según otros. Cada cual relató los hechos del 
modo que más favoreciera á sus afectos ó intereses, y no es ta- 
rea* sencilla la investigación de la verdad. Alguna razón tenía 
el gran Campoamor para no creer en la Historia antigua desde 
qti« había visto cómo se escribe la Historia moderna* 

Sea lo que fuere, atengámonos á los resultados, y ellos nos 
dicen que el primer Presidente de la Eepública Cubana, libre ó 
protegida por los Estados Unidos, es el que fué Presidente de la 
Bepública de iusor rectos combatidos por España. £1 triunfo del 
jefe d© los antiguos laborantes cubanos de Nueva York implica 
la victoria en Cuba de la influencia yanqui, y el Gobierno de 
Washington podrá entenderse perfectamente con quien ya, 
dende muchos afios hace, venía representando, en el propio te- 
rritorio de los Estados Unidos, á los que solicitaban la inter- 
vención y ayuda de la gran República norteamericana contra 
los españoles I 

No es, pues, extraño que, desde el momento en que se tuvo 
noticia del resultado de las elecciones, surgiera la sospecha de 
que el primer Presidente constitucional deCuba libre de España 
pudiese trabajar en favor de la anexión de la isla á los Estados 
Unidos. Estrada negó que tal cosa se propusiera. Hay que ad- 
mitir, por tanto, que bajo su dirección la República Cubana 
conservara la relativa independencia que hoy tiene» Aürmó que 
na le han de preocupar por ahora las cuestiones de política in- 
terior promovidas por loü partidos; que su ideal es conseguir 



3R 



LOS PUEBLOS HtSPAaíOAMBKICANO» 



qne desaparezca todo anta¿onismo, qiie ae borre toda diferencia 
enfere ctibanos y espa^o}6a. Unos y otros pertenecen á la misma 
familia, y unos y otros pueden dar al Gobierno loa elementos 
de orden y de buena administración que son indispensables para 
garantir la prosperidad de la nueva República. 

El malestar que en la isla se sentía como consecuencia de la 
guerra, obligaba á conceder preferen^ie atención á los problemas 
económicos y á poner enjuego cuantos recursos pueden utili* 
zarse para lograr que la riqueza de Cuba vuelva á ser, por lo 
menos^ lo que era en los tiempos en que formaba parte jle la na- 
ción española. Por esto, sin duda, anunció Estrada que su predi- 
lecta aspiración era obtener una importante baja en el arancel 
norteameri cano para el tabaco y el azúcar. En cambio^ Cuba otor- 
gnría i los Estados unidos las mayores ventajas arancelarias. 

Tanto confiaba Estrada en la buena fe del Gobierno norte- 
americano, que se dijo que estaba resuelto á no pedir la eva 
caación de la isla por las tropas yanquis, sino conforme se fuera 
ot'jganizando la guardia rural cubana. La situación de Cuba 
inspiraba también mucha confianza á los yanquis, puesto que 
algunos de los regimientos de éatos habían salido ya de la isla 
y otros se preparaban para regresar á su país. Los 35,000 bom* 
bi-es que constituían la guarnición norteamericana á principios 
de 1899, habían quedado reducidos á 5,000 en los primeros días 
de 1901, 



En Mayo se hallaba ya en tierra cubana el nuevo jefe del 
Estado. 

El 11 de Abril había publicado la Gaceta^ en número extra- 
ordinario, la Constitución de la República y una orden del Ge- 
neral Wood mandando disolver la Convención Constituyente^ 
6(] suspenso desde 3 de Octubre de 1901, y convocando para 
el 5 de Mayo el Congreso cubano. El día 20 debía inaugurarse 
el Gobierno de la Bepública de Cuba bajo la presidencia de Es- 
ti'ada Pal mí» * 



CUBA 



Los primeros actos y discursos de Estrada Palma confirmaron 
los propósitos que anunció desde los Estados Unidos. Aceptó 
con regooijo solemnes festejos y banquetes que le ofrecieron loa 
españoles en Santiago» en Cienfuegos y en otras poblaciones, y 
en ellos proclamó como una de las bases principales de sn polí- 
tica la unión y armonía entre los elementos español y cubano. 
Aquél es, seg^ún Estrada, «factor indispensable para la felicidad 
de la República*. Bien avenidos unos y otros^ Cuba podrá llegar 
á ser un país próspero, sin discordias interiores que den pretexto 
4 los yanquis para intentar la conquista ó anexión de la isla. 

Acaso, con la mira de atraerse, por gratitud ó conveniencia, 
amigos y partidarios que en su día pudieran secundar las aspi- 
raciones dé aquéllos, Wood dio un decreto por virtud del cual 
se declaró inamovibles á los funcionarios que desempeñaban 
cargos de la antoridad judicial ó fiscal. Tal decreto, dictado un 
mes antes de constituirse el G-obierno independiente^ produjo 
pésimo efecto en los cubanos; lo consideraron inoportuno, y era 
voz general en el país que la República de Cuba no qnedaba 
obligada á admitir los nombramientos hechos por el Interven-* 
tor militar extranjero. 

En cambio, algo bueno dejó esa intervención, qtiej segura- 
mente, respetará el nuevo Gobierno, Me refiero á los trabajos 
de saneamiento que ha realizado, y á los cuales se debe la dismi- 
nución de mortalidad. El Departamento de Sanidad cree qne la 
terrible fiebre amarilla está vencida (1). 



(1) No conviene, sin embnrg^o, oooñ&r demusiado; en los últimos trea unos 
I&8 liguas han sido relativamente eacasAS, y lita circutiaUnclAS sanit&riaa ptj- 
rlJeran oambinr caaado Bobroveagan Hovias abundantes» Tratando de eate 
aaimto escrihia el Diario de la Marina: «Hay que vivir prevenidoa^ no aea el 
diablo que ahora que los americanos no8 entre^ran la Sanidad^ si le da lagaoa 
al viSmjto de decir «jaqni estoy!.^ vfetido reaparecer bus efectos con la misma 
fuerza q^ue antes, digan ellos, l&v&ndos« laB manos y atribuyendo & su ftrt« 
lo que no fhé mÁ9 que un fenómeno natural: «¿Lo ven udtedefl? Apenas deja- 
mos ooéotrvs de perseguirla, Tnel ve la epidemia... ¡Si es sabido* Cubtj 
puede ser felif sin loa americanos». 



S<> LOS PUEBLOS H1SPAN0AMBRICAN08- 



IV 



Estrada Palma en la Habana. -Fin de la interTeBclón direeU de lo8 yanquis. 
—La colonia española. -El problema económico en relacióB con la Mtítad 
j politice de los Estados Unidos. —Pin de la primeim l^slatura. 

£1 11 de Mayo de 1902, llegaba Estrada ¿ la Habana. Nume- 
rosas embarcaciones salieron á esperarle, y fué de notar que 
entre las banderas de Cuba y de los Estados Unidos y sobre un 
remolcador que conducía á la Comisión del Centro filipino flo- 
taba un pabellón desconocido: era la República filipina qne 
daba la bienvenida al Presidente de la República cabana; en el 
espigón de la Luz esperaban á éste, y le recibieron entre aplau- 
sos y vítores, hermosas doncellas rodeadas de niñas, con cestos 
de flores que iban arrojando al paso del Presidente: representa- 
ban a las Repúblicas americanas de origen latino. 

El día 20. al amanecer, todas las casas de la ciudad estaban 
' ya engalanadas, todos los buques del puerto empavesados. En 
el Parque cae de su pedestal Isabel la Católica y se abca en él 
la estatua de la Libertad. A medio día cesa el Gobierno inter- 
ventor « se arría el pabellón de los yanquis y tremola la bandera 
cubana. Wood entrega ¿ Estrada el Gobierno de la isla y una 
carta autógrafa de Roosevelt felicitándole por haber obtenido 
la primera magistratura de la República. Después, el Ayonta- 
miento de la Habana, los Delegados de los demás manicipios 
de Cuba, las Corporaciones oficiales y las fuerias cubanas se 
reúnen en la plaza de Armas para despedir al honorable Gene- 
ral Lei-^nardo Wood y sus tropas, ao >mpañándole con bandas 
de música hasta más allá del Mor ro en la flotilla del puerto or- 
ganizada al efecto. 

No quedó, pues, Wood en Cuba, según algunos temieron, 
ooiuv^ tutvT ó protectv>r de la UepüMioa. El fírooklt/n se lo llevó 
á sus tierras oon gran satisfacción de casi todos los cubanos. 



CUBA 



ííl 



Pi*osigQÍeron los festejos en Iob días sigaientes: regatas, pro- 
oesiones cívicas, concurso de carrozftS| festines, bailes^ eto. El 
21 B6 puso la primera piedra del Arco del Triunfo en la avenida 
de la Independencia, nuevo nombre de la avenida de Carlos III» 

Desaparecen de la Habana el nombre y la efigie de ilustres 
fieyes de España; los reemplazan el nombre y el símbolo de In- 
dependencia y Libertad, Y los españolee de allá no protestan. 
Residen en Cuba; como los cubanos, quieren que esa República 
en que viven sea independiente y libre» están dispuestos á coope- 
rar en la política de concordia que proclama Estrada Palma, y la 
colonia española de la capital y de todas las ciudades de la isla 
contribuye á los festejos con sus donativos y con su adhesión 
personal. Kn Santa Clara se unen en estrecho abrazo, entre 
^aplausos y aclamaciones, el Presidente de la Repdblica y el 
Presidente del Centro español; en Colón se engalana el pueblo 
con los colores de Cuba y España; en Matanzas, Estrada, Mén* 
dez Capote, Freiré de Andrade y Betanconrt ae sientan con los 
españoles en fraternal banquete bajo las banderas de España. 



Pasaron los primeros momentos en que todo fué regocijo y 
entusiasmo. Estrada nombró su Gobierno , y empieza la labor 
polftica y administrativa. En el interior, conseguida la concor- 
dia entre cubanos y españoles, la tarea no ha de ofrecer gran- 
des dificultades. El peligro está* en las relaciones exteriores, 
principal^ mejor dicho, ánicamente en las relaciones con los 
Estados Unidos. 

8e expresó el temor de qne esa potencia pudiera exigirá 
Onba la compensación de los gastos que había hecho durante 
el período en que actuó como interventora ó protectora. Mas no 
llegaron á tanto sus exigencias. La acción de los Estados Uni- 
dos contra España y en favor de Cuba se llevó á efecto porque 
desde los puntos de vista político y económico les convenía ex- 
pulsar á los españoles de aquella isla y de Puerto Rico. Acó» 
metieron la empresa en beneticio propio y la realizaron con 



32 



LnR PUEBLOS HlSPANOAMKrtlCAXOS 



fortuna. Si es cierto que Caba sin el anxilio de los Estados 
Unidos aún no habría logrado sus aspiraciones, también lo es 
que sin el concurso activo de los cubanos y pasivo de los porto- 
rriqueños^ seguro hubiera sido ©1 fracaso de los yanquis en el 
supuesto de que se hubiesen aventurado á entrar en campaña 
en tan desfavorables condiciones. Por otra parte, desde el doble 
pnnto de vista á que nos referimos, bien compensados se hallan 
los Estados Unidos con la ley Platt y consiguiente decisiva 
influencia que así han obtenido en las Antillas y en el golfo de 
Méjico. Y en último término, ya se han cobrado sus servicios 
á costa de España. 

Bealmente, quien puede tener derecho á pedir indemnización 
es Cuba, Si ésta debe ¿ loa Estados Unidos su independencia, 
podrá, en cambio, deberle su ruina económica, porque la rebaja 
en los aranceles que aquéllos ofrecían significaba muy poco 
en favor de la reconstitución de la riqueza de la isla, sobre 
todo respecto del azúcar y el tabaco. Muchos creen que sin un 
sopor 100 de reducción^ Cuba, á la que se han cerrado anti- 
guos y buenos mercados, corre peligro de caer en la mayor 
miseria, y los hechos entonces darían la razón á los que añrman 
que la isla no está aiin en condiciones de vivir como naciona- 
lidad independiente. 

El problema económico, en relación con los Estados Unidos, 
es, pues, el problema más importante que ha de estudiar y re* 
solver Estrada Palma, Recelábase que por ese lado vinieran los 
ardides y añagazas del Gobierno de Washington, y esta descon- 
fianza se reveló ya por aquellos días en el lenguaje de buena 
parte de la prensa cubana, que, en términos muy duros, protes- 
taba contra las exigencias de los yanquis, á quienes suponían 
resueltos á hacer befa y escarnio de la Constitución de la nueva 
Repáblica, A tal actitud respondían los periódicos de los Esta- 
dos Unidos con artículos insolentes y agresivos, en los que se 
aseguraba que la situación de Cuba pedia fuerte y vigorosa 
acción por parte del Gobierno de Washington; que allí, en la 



38 



isla, la vida y propiedad d© los americanos (entié^ndase los ame- 
doanos yanquis) estaban á merced de la violencia de los natu- 
rales; que para expulsar á aquéllos se apelaba á los métodos de 
la crueldad castellana y á los expedientes de las persecuciones 
españolas; qne los ciudadanos de los Estados Unidos se veían 
asaltados^ robados, redncidos á pnsión y asesinados para satis- 
facer la sed de venganza de esos ingratos hijos de Cuba ; en 

fin, de tal modo se trataba ¿ los cabanos, que <ísólo entre los 
bebedores de wbiskey de toda la rosa nán tica— escribía El 
3fw «lío— pueden causar efecto tan descaradas mentiras^j. 

Lo malo es que cunden y se creen, y así se creía todo aquello 
de la tradicional crueldad castellana, Como escribió Ernesto 
Neison, de la Universidad de Oolumbia, en una Revista ar^'en- 
tina, el yanqui tiene una cultura muy incompleta y superficial» 
y una mala ilustración es la peor de las ignorancias; de lo que 
sucede en otros paisas no lee ni entiende ni sabe niils que lo que 
le dicen en inglés^ y en el inglés de allí estampan periódicos y 
libros muchos disparates (1). 



El 2L de Octubre de 1902 terminó la primera legislatura 
de las Cámaras cabanas. El mes anterior babia autorizado el 
Congreso la emisión de un empréstito por valor nominal de 



(1) Sirva de maestra el ai/dt-uiente^ que Neison tradujo de The Netc-Yf^rk 

^Muerta de Xgutks /. ^íty /ta tft /*<»/rt¿/<?«»fl.— Aquiíe» I, Rey» como se sah'j de 
Putftj^OQÍa y Arauvama, mvirj6 ayer deneumonia* Oomo también es taMd&^ 
Acjuilés 1 sueedíó á su primo Antonio ^1 17 de Septiembre de 1Í?7S. Se ^ncon- 
tralla ahora fuera de su reino, adonde no consideraba oportuno i'egrpsar ío- 
tnviíi, en viata de laí* dificultades suseitadaa entre el reino de la Pata^'-onm y 
( Lile. El gran chambelán informó hoy A los reportara qae el difunto rey ba 
nombrado sacesor por testamento; pero A^egó que no podía bacer público 
MI nombre^ pues la etiqueta requiere que los soberanoa europeos y el presi- 
K^nte de ios Estados UnfdoB seun informados primerot» 

Parece esto una notícin de día de Inot^entes. Pero é. los? buenos yanquis se 
Iji dan como cosa mt/y mHda y lo creen coro<j artículo de fe. 



31 LOS PUBBLOS HISPANOAMBRIGANOS 

;r).000.000 de pesos oro, garantido por el 10 por 100 del pro- 
ducto total de las Aduanas y por un impuesto permanente sobre 
las bebidas alcohólicas. Con el importe del empréstito el Go- 
bierno se pro}.ionía saldar las cuentas pendientes desde la última 
guerra y dar impulso á la agricultura y á la industria. 

Entre las cuentas pendientes figuran indemnizaciones, re- 
comt^ensas ó premios á las familias de los que murieron por 
conquistar la independencia que ahora disfruta Cuba. Sin em- 
bargo, el Gobierno no dio pruebas de mucha generosidad en 
favor de aquéllas, á juzgar por uno de sus acuerdos. Para so- 
lemnizar el 10 de Octubre, resolvió pedir al Congreso un crédito 
de 16.000 pesos que habían de distribuirse entre los inválidos 
de la revolución, y de dicha cantidad destinaba 1.500 pesos á 
las viudas ó hijos de Antonio y José Maceo, de Flor Crombet, 
de Guillermo Moneada y de Francisco Borrero. ¡Una limosna 
de i^(X) pesos á la viuda de Antonio Maceo! 



t.« »itu«ci<Sn financiar» en 1908.- La lotería nacional.— El empréstito y el ejér- 
cito libértate or.— Asemos de rebelión.— La isla dePindsylaa estaciones 
naTale^i yanquis en Cnba. 

En 1^08, la cuestión financiera sigue preocupando á los go- 
bernantas de la nueva República. Buscan con empeño recursos, 
poroue sobre las atenciones propias de un Estado soberano, hay 
que satisfacer las exigencias de los que tomaron parte, con las 
armas, en ^a pasada guerra, y riden sueldos ó recompensas que 
'.es fueron ofrecí a i>s. 

Por ley de 57 de Febrero quedó der.nitivamente resuelto 
cv.e se negociara el empréstito á que ant*s nos bemcvs referido, 
V se crearon ittir cestos especinles y ata hacer frente i los inte- 
rés fs y amor ti ya cien de aquél . 

kVn 'v^s 3?.iW.«XV> del emvréstito deb:« vaírarse al e;éncito 



35 



revolnoionai'io j estimular ó favorecer los trabajos del campo. 
Pero resultaba que ese ejército fué taix numeroso que» prestando 
erudita ¿ todos los que reclamaban algo, debió pasar de 60.CXX> 
combatientes. División hubo de 500 4 1.000 hombresjque, ahora, 
caando se trataba de cobrar, aparecía con un cero más á la de- 
rftchii. Todos ae llamaron á la parte, y aún se pretendió que 
e>ntre los individuos del ejército libertador que no disfrutaban 
destino público se repartiera, desde luego, el excedente de casi 
2,000.000 de pesos con que se había saldado ©1 áltimo presupuesto. 
La situación económica es, pues, difícil; de aquí impuestos 
generales y provinciales; gravámenes sobre cerillas fosfóricas^ 
cigarros, licores y otras materias; disgusto en la Habana y cie- 
rra de ostablecimientoscomerciales, y por fin, propósito de res- 
tiiblecer la tan odiada lotería, á la que tanta afición ^ sin em- 
bargo, tienen muchos cubanos, como lo demuestra el hecho de 
qno, después de abolida por los yanquis, se han venido intro- 
duciendo en la isla billetes de la lotería española y de otras ex- 
tranjeras. Y la verdad es que si el dinero cubano ha de favore* 
cer k los demás Estados ó á sus empresas loteras, vale mis 
establecer la lotería nacional y aprovechar, en benetíoio |)ropio, 
la afición de los jugadores. Así piensan muchos en la isla, pero 
e! Presidente se opone resueltamente k ello. No quiere legalizar 
el juego» bino perseguirle y extirparle con mano fuerte. »La lo- 
tería, dice, desmoraliza, empocxoña la Administracióij. En ella 
tiene la colonia las más bochornosas páginas del capítulo de 
í^ns fraudes,,.,. Resucitar la lotería es resucitar el régimen es- 
pañol, y entonces veríamos que la revolución no ha regenerado 
nada ni redimido á nadie. He sido el más fervoroso predicador 
de la concordia entre cubanos y españoles; pero precisamente 
para que éstos nos ayuden k formar una patria grande, noble» 
digna» verdaderamente libre. ¿De que modo? Limpiando de! 
pspírifcn público cuanto ptueda traer al recuerdo la lepra voló- 
niaL Betrás de la lotería vendrá todo lo que nos dio motivo 
para que deseáramoíi separarnos de España,... » 



36 T.OS PUEBLOS HlSPANOAMBRtCANOS 

En las Cámaras, la mayoría de Senadores y Representantes 
no participa, en este punto, de las ideas del Presidente. A fines 
de Noviembre, el Senado aprobó un proyecto de lotería con tres 
sorteos por mes y dos más extraordinarios al año. Los produc- 
tos íntegros deben destinarse al pago de haberes del ejército li- 
bertador. 

La Comisión encargada de hacer la nómina de dicho ejército 
incluyó (contando los muertos) 53.774 individuos, y fijó en 
unos 51.000.000 de pesos la cantidad que se les adeuda. Si á ella 
se agregan los 3.000.000 que aproximadamente importan los 
bonos que emitió la Delegación revolucionaria de Nueva York, 
y los 6 ó 7 millones á que ascenderá la deuda contraída con las 
clases civiles de la isla, resultan unos 60.000.000, es decir, casi el 
doble del valor del empréstito. Por esto hay quien recuerda 
como solución los famosos cortes de cuentas á que apeló España 
en casos semejantes, y otros proponen que se invite á los vetera- 
nos de la guerra á renunciar á parte de sus créditos. Dar largas 
al cumplimiento de la obligación ofrece cierto peligro, pues no 
parece que aquellas gentes sean tan sufridas como nuestros in- 
felices repatriados. Ha habido ya, por esta causa, rebeliones en 
la parte oriental de la isla. "^ 

En efecto, á mediados de Julio se formó en Vicana, juris- 
dicción de Manzanillo, una partida de unos 6ü hombres, según 
parte oficial del G-obierno; más, según otras referencias. Hubo 
gran alarma, y se dijo que los rebeldes— que se corrieron hacia 
la jurisdicción de Bayamo — contaban con auxiliares en otras 
comarcas y tendían a destituir al Presidente. Dos meses des- 
pués, el 13 de Septiembre, apareció nueva partida insurrecta en 
Sevilla, barrio del Caney. Una y otra fueron fácilmente disuel- 
tas, y sus cabecillas principales cayeron en poder de la guardia 
rural. 

La tentativa revolucionaria no encontró buena acogida en 
el país; pero, no obstante, en la prensa arreciaron las censuras 



contra el Pre^ideiiu^^ .- ,-,ii outjit-] no, porque muclios de los que 
nada hicieron para libertar a Cuba obtienen cargos ó destinas^ 
públicos, y los que vertieron su sangre en los campos de bata- 
lla perecen de hambre. 

Si el movimiento insurreccional se renueva y persiste, habrá 
lugar á la intervención yanqui, según la enmienda Platt, y esa 
intervención podrá serla ruina de la República cubana, no» por 
cierto, con provecho para los interventores, que se expondrían 
á sufrir fracasos militares y sobre todo económico!^ muy consi- 
derableSf si la mayoría de los cubanos rechazaran su domi- 
nación. 

Conviene más á los yanquis Cuba libre, pacifica y prós- 
pera, que Cuba poseída por la fuerza de las armas, pero 
rebelde, yerma* sus tierras y entregada á todos los azares de la 
guerra. 



El 2 de Julio, D. José M. García Montes, Secretario de Ha- 
cienda de la Uepóbiica de Cuba, y el Sr. G. ¡Squiers, Ministro 
plenipotenciario del Gobierno de Washington en la Habana, 
firmaron en esta ciudad los dos tratados referentes á la propie- 
dad de la isla da Pinos y á las estaciones navales que Cuba con- 
cedió á los Estados Unidos por convenios de 16 y 23 de Febrero 
de 1903, en cumplimiento de lo qne preceptuaba «1 artit^ulo 7.° 
del Apéndice á la Constitución cubana. 

Según uno de loa artículos de la ley de relaciones entre los 
Estados Unidos y Cuba, artículo que se incluyó en el citadc» 
Apéndice^ la u^la de Pinos quedaba fuera de los limites de Cuba 
propuestos por la Constitución, y en |iostenor tratado habría 
do fijarse á quién pertenecía. Ahora los yanquis, en considera- 
ción á la concesión de estacionen navales, renuncian á favor de 
ia República cubana toda reclamación que acerca del derecho 
á la isla de Pinos se liaya hecho ó hiciere en virtud de los at- 
tf eulos 1 /' y *2 . ** del tratado de poíí i|Ué tnit>iisieron á Kspaña 
en 1898. 



38 



\X>H F1TEBL08 HISVANOAMBIKIQAKOS 



Las estaciones navales y carboneras que, coxno se ha dicho,' 
cedió Cuba á loa Estados Unidos^ son laü de Guantánamo y 
Babia Honda^ y en el segundo de los tratados á qne nos refe- 
rimos se determinan las condiciones de arrendamiento de las 
áreas de terreno y agua necesarias para establecerlas. Los yan- 
quis pagarán á la República de Cuba 2.000 pesos oro anuales. 
Torios los terrenos de propiedad particular y otros bienes in- 
muebles comprendidos en dichas áreas serán adquiridos sin de- 
mora por la República de Cuba. Los Estados Unidos convienen 
en suministrar i Cuba las cantidades necesarias p^ra la compra 
de diclios terrenos y bienes de propiedad particular» y la Repú' 
blica de Cuba aceptará dichas cantidades como pago adelantado 
á cuenta de la renta debida en virtud de este convenio. Bichas 
áreas serán deslindadas y sus linderos marcados con precisión 
por medio de cercas ó vallados permanentes. Los gastos de 
construcción y conservación de estas cercas ó vallados serán 
sufragados por los Estados Unidos. No se permitirá á persona, 
sociedad ó asociación alguna establecer ó ejercer empresas co- 
merciales, industriales ó de otra clase dentro de estas áreas. 
Los demás artículos del tratado se refieren al régimen adua- 
nero, sanitario y de policía, y á la extradición de criminales 
sujetos á la jurisdicción de las leyes cubanas refugiados en las 
concesiones^ y de los que cometieron delito 6 falta en ellas y 
bnyan á territorio de Cuba. 

Los tales tratados no han satisfecho completamente á los 
cubanos. Los Estados Unidos renuncian á sus pretensiones sobre 
la isla de Pinos á cambio de la concesión de las estaciones, oon 
lo que, d© modo implícito, se declara y reconoce que dicha isla 
les pertenecía ó que tenían derecho á ella^ lo cual no es cierto, 
Dícese además qne el Presidente Estrada ha accedido á varias 
exigencias de los yanquis, entre otras que el alcalde de Pinos 
sea persona grata á aquéllos y que haya escuelas primarias en 
que se dé la enseñanza en inglés. También están disgustados 
los capitalistas yanquis que se afincaron en Pinos. Alegan que 



i>UBA Bd 

compraron terrenos é hicieron gastos considerables en el sa- 
paesto de que sus bacjendas j sas derechos quedarían bajo la 
salvaguardia del Gobierno de los Estados Unidos; pero que el 
de Cuba les inspira mny poca confianjsa, los trata con descon- 
sideración y los agobia^con impuestos excesivos. 



VJ 



Negociación del etüpréfitito, -Nuevos impueiBto&.— Keconstitución de la ri- 
íjuezadela íhIu.— El problema de La iuinierracióa.— Instruoción pública.- 
Tratado de reciprocidad comercial con loa Estados Unidoa. 

La Comisión encargada de negociar en el extranjero el em- 
préstito de los a5.000.000 salió de la Habana el 12 de Septiem- 
bre. Llegó á Kueva York el 15, precisamente en los mismos días 
en que se supo el alzamiento de partidas insurrectas en Sevilla. 
Mala impresión produjo esta noticia entre los financieros neo- 
yorkinos. Querían garantías muy sólidas, no confiaban en que 
pudieran hacerse efectivos los impuestos creados para atender 
á las obligaciones del empréstito, y pretendían una interven- 
ción en la renta de las Aduanas* 

El Presidente de Cuba, en el Mensaje que leyó ante el Con- 
greso el 2 de Noviembre, participó que los Comisionados 
estaban ya de regreso y prescindían del proyectado viaje á Eu- 
ropftf «por considerar asegurado el empréstito en la banca de los 
Estados Unidoa», 

Entre tanto, algunos de los impuestos á que antes nos ha- 
mos referido ^ ó sea los que se establecieron para responder al 
pago de los intereses y amortización de los 85.000.000 de pesos, 
suscitaban vivas protestas. La Cámara internacional de Co- 
mercio y otras entidades mercantiles de la isla los caliÜcaban 
de onerosos, perjudiciales é inadecuados en su forma. 

El 19 de Noviembre^ el Poder Ejecutivo dirigió Mensaje es- 
pecial al Congreso dándole cuenta de los resultados obtenidos 
en la negociación del empréstito. Los banqueros neoyorkinos 



40 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

habían solicitado modificaciones, y en vista de ellas se some- 
tían á la resolución del Congreso las siguientes bases: 

Cuba emitirá Bonos de una Deuda exterior por cantidad que 
no exceda de 35.000.000 pesos oro en moneda de los Estados 
Unidos, al tipo de 4 pesos 86 centavos por cada libra esterlina. 
Dichos Bonos devengarán interés de 5 por 100 anual y se amor- 
tizarán en cuarenta años. El pago de intereses y amortización 
ha de garantirse mediante autorización al Poder Ejecutivo de 
Cuba para destinar, comprometer é hipotecar á ese efecto una 
cantidad suficiente de los ingresos de las Aduanas de la Repú- 
blica. 

En el Mensaje antes citado de 2 de Noviembre, el Presidente 
se mostraba muy optimista. Las obras públicas toman gran 
desarrollo gracias á los capitalistas yanquis. Según datos con- 
signados en ese y anteriores Mensajes, 2'he Cuba Company^ 
The Cuban Eastern Railway^ la Insular Railway Company y 
The Western Raüways of Havana van uniendo entre sí todas 
las plazas mercantiles de importancia y completando la red de 
ferrocarriles de la isla (1). 

Se confía mucho en las favorables consecuencias que puede 
tener la ratificación del tratado comercial con los Estados 
Unidos, mediante el cual los capitales yanquis encontrarán 
mayores alicientes para dedicarse á la explotación agrícola, 
forestal y minera de Cuba. Sin esos ú otros capitales extran- 
jeros, no podría reconstituirse la riqueza pública. 

Dada la situación y condiciones en que se hallan los culti- 
vos, gran parte del capital ha de emplearse en atraer y pagar 
bien los brazos que se necesitan para trabajar en las fincas. Por 
esto. Estrada Palma, al finalizar su Mensaje, excitaba al Con- 
greso para que se ocupe en reformar las disposiciones sobre in- 
migración, con el objeto de resolver ese importante problema 

1 Desde el 15 de Noviembre hay servicio diarlo y directo del ferrocarril 
cen tr;)l entre la Habana y Santiago de Cnba (.veinticinco horas de viaje). 



CUBA 



41 



sooial y económico que hoy más que nunca preocupa los km- 
mos.Haceu faltan inmigran tes con familia^ sanos, fuertes, labo- 
liosos y fácilmente adaptables, por sue condiciones étnicas, al 
clima y al medio social de Cuba». 

A este propósito responde la proposición de ley presentada 
á la Cámara de Representantes el 11 de Noviembre, Próxima á 
realizarse la zafra mayor que quizá haya hecho Cuba^ se teme 
que falten brazos para llevarla á término^ perdiéndose así parte 
del gran capital invertido en los cultivos, y se propone que se 
conceda al Ejecutivo un crédito de 150.000 pesos para dedicaríoa 
inmediatamente i los gastos de inmigración de campesinos 
europeos y canarios. Con tal objeto se autorizará á los Cónsules 
de las provincias del Norte de España, de Cataluña, Canarias y 
Norte de Italia para satisfacer los pasajes de los inmigrantes, 
y en determinados casos de sus familias. La mínima y máxima 
edad de aquéllos han de ser de diez y ocho y cuarenta y cinco 
años. 

Merecen también mención especial los párrafos del Mensaje 
dedicados al estado de la instrucción. Afirma el Presidente que 
Bsta adelanta mucho, y cree que la inmensa mayoría de la slv- 
tual generación tendrá la cultura elemental indispensable á 
todo ciudadano de un pueblo libre. Van aumentando el número 
da escueias y los asistentes ¿ ellas, y se pone gran esmero en 
la elección y enseñanza de maestros. 



En Diciembre de 1902 ee había pactado el tratado de reci- 
procidad comercial entre Cuba y los Estados Unidos. Lo apro- 
baron los Presidentes de ambas Repúblicas y el Senado cubano, 
y se canjearon las ratificaciones el 31 de Marxo de 1903* 

Faltaba la aprobación del Congreso yanqui, Este, reunido 
en sesión extraordinaria, lo aceptó el 19 de Novietíibre por 336 
votos contra 21. El Senado dejó en suspenso la Itjy hapta el 16 
de Dioierobre, á fin de que cualquier Senador pudiere aún hacer 
observaciones* El 17 quedó aprobada definitivamente; 



4a 



LOS PU&BLOS Ulí»PANOAMBMlCANO(& 



El tratado estari vigente durante cinco afiosj y después se 
considerará prorrogado de año en año, en tanto que no lo de- 
nuncie alguna de las parte::; contratantes. 

Aparte las mercancías de uno y otro paie que ya gozaban y 
conservarán franquicia en la respectiva importación^ se conce- 
den aquéllos mutuamente una rebaja del 20 por 100 en los dere- 
chos de las tarifas actuales ó las que pudieran establecerse en 
lo suoesivOr Se consignan reducciones del 25 por 100 al 40 por 100 
I favor de numerosos artículos de la producción é industrias 
yanquis, con lo que casi por completo se cierra el mercado de 
Cuba á Europa y especialmente á España, 

El tratado, como se ve, á quien principalmente beneficia es 
á los Estados Unidos. No obstante , el Presidente Rosseryelt 
adoptó la actitud que siempre toman en estos casos los políti- 
cos yanquis: la de protector del pueblo á quien pretenden ex- 
plotar, Todo se había becho en obsequio de Cuba* «El honor 
nacional — decía poco más ó menos en su discurso del 10 de No- 
viembre—exige que ios Estados Unidos hagan concesiones 
arancelarias á Cuba* Esta cumple fielmente sus corapromiaos 
con nosotros, lo ^ue la da derecho á que la hagamos concesio- 
nes fiscales tan grandes como las que nos otorga. Como prueba 
de buena fe respecto á nuestra joven hermana, cuya suerte debe 
estar estrecha y eternamente unida á la de los Estados Unidos, 
debemos i>rorurar su prosperidad, y al hacerlo así^ nos ayuda- 
remos á nosotros mismos». 

La tal ayuda^ median te la cual los tejido» de toda clase, la 
maquinaria, los aguardientes, las conservas, los vidrios y cris- 
tales, el papel, el calzado^ el jabón, el ganado, las harinas, el 
arroz, los vinos, efec,, etc., disfrutan del 25 al 40 por 100 de re- 
ducción en las aduanas de Cuba — bien vab'a Ja pena de otorgar 
á ésta la limosna del 20 por 100 en las aduanas de los Estados 
Unidos. 

Ahora, en la isla, donde hay almacenadas grandes caotída 
des de azúcar, podrán hacerse buenas ventas; pero en los pro- 



c:imA 



4B 



xímos años es muy de temer que los hechos den la razón á los 
que pedían mayor rebaja en beneficio del adúcar y el tabaco cu- 
banos^ como necesaria para poder competir en los Estados Uni- 
dos con el azúcar en ellos producido. En realidad, ni falta hace 
q^ne los hechos confirmen ese temor. Seguramente, ai fuera te- 
mible la competencia cubana, los hacendados de la Lni&iana j 
lo« remolacheros de Iop Estados del Oeste ya hubieran hallado 
medio de oponerse con mayor empuje, y no hubiese quedado re* 
diinida la oposición á 21 votos. 

La dependencia económica de CuhaVá los Estados "unidos 
que implica el tratado, dio motivo k que algunos Senadores 
yftnquÍ5>, con ocasión del debate, insistieran en la conven ¡encía 
para Cuba de pedir su ingreso entre los Estados de la Unión. 
La anexión, según Mr. Newlands, podría hacerse ahora en con- 
diciones más ventajof+as para lo» cubanos, Los 3o.00(}»CKX) de 
pesos de la Deuda se convertirían en bonos de lo» Kstados 
unidos. Puerto Rico podría ser una provincia del Estado de 
Cuba. Previendo que la anexión pudiese contrariar á (os actua- 
les funcionarios electivos de la isla, propuso que siguieran en 
sas cargos basta la expiración de su mandato. La Guardia 
rural se incorporaría al ejército de la Unión. 



La mayor parte de las tropas yanquis qne aún permanecían 
en Cuba han marchado á su país. Quedan las fuerzas que han de 
guarnecer las estaciones nayales cedidas á los Estados Unidos. 



PUERTO RICO 



Sü poDiadOB y «u eetaáo actual,— La miseria, el hambre y Is emig-rBoióo.— 
PortorríqtieñOii al Pací fleo,— Falto de aptitudes colnnizadfiras de loa yan- 
•iQifí.— Rég^iriieD político.— Lu ÍDinoralidad ríe la A d mi o i strnción.— Com- 
paración entre Paerto Rico proviaeia 6 parte de la Nación ««pañola, y 
Fuerto Rioo tirani^jida por los yanquis. 



En virtud del tratado de paz que en 1898 impusieron ¿ Es- 
pana los Estados Unidos norteamericanos, pasó al dominio de 
éstos una de las tierras más pobladas del Nuevo Mundo. 

Puerto Rico, cajtk población desde 1825 á lSb7 se había cua- 
drapllcado., en el último de dichos años tenía 7f^8«000 habitan- 
tes. El censo hecho en 1899 dio 953.000, de ellos 590.000 blancos, 
oasi todos de origen español, 304.000 mulatos y 5ÍK000 negros. 
Hay, pues, en la isla 102 habitantes por kilómetro cuadrado. 
Para que España tuviera igual densidad habríamos de contar 
51.000.000 de almas. 

Más venturosa que Cuba, no ha sufrido Puerto Hico la plaga 
de la guerra, y bajo esa administración española tan maltra* 
tada, vivían los portorriqueños en condiciones tale,s de tranqni- 
lidad, bienestar y saluda que su población, rural la mayor parte 
(8Ólo el 21 por 100 habitan en poblados de más de l.OOO indivi- 
duos), ha podido aumentar casi en un 20 por 100 en los doce 
años transcurridos de 1887 á 1899, y hoy, según las estadís- 
ticas formadas ei* Washington^ la proporción de niños menores 
do diez años es del 31 por 100, proporción superior á la de cual- 



U\ TiOfi PirBRIiOS HISPANOAMERICANOS 



q\nor estftdo 6 territorio de la Unión norteamerioana y de la 
Kuropa oooidental. 

Bajo la administración yanqui, las circunstancias han cam- 
biado por completo. Los daftos que causó el ciclón de 18^ hu- 
hioran v^ido pasajeros si la isla hubiese continuado siendo una 
provincia de Espafia. Por desgracia, estaba ya sometida al po- 
der de t^os yanquis, que, impacientes por sacar provecho de sn 
nuertk colonia, la trataron como país conquistado, adoptando 
dispiviioiones tales, que no fué (>osibIe remediar los perjuicios 
oca$\ouAdos por aquella (perturbación atmosférica: antes al con- 
trario« U ruina, la desv^lación, la miseria se extendieron rápida- 
menii^ por todo el pais. 

Ka moneda norteamericana substituyó á la española; 
mediante la eon versión, los especuladores yanquis hicieron 
ex<^l<*uies nejfvvivVit, y lo que ^naron ellos lo perdieron los 
|y^rI^^rriqueA^v^ disminuyó la importación á España, y no se 
ahner^^n a lo* pr\viuc;v>55 de la iiüa nuevos mercados. 

r,^r o;ra vAr:o, ooxíven:* á los produo;ores y mercaderes de 
*,,NS V\v:4i,5os Vr,;^lv^^ rratía- ;jk P^ierto K:co. ¿esvie e' v:ir.to ¿e vista 

* r A V, .^ U * : ,^ , o ,^;v» ^^ cierra e x te a r. >er* . y se a v 1 ic -^ . v -^ " - * -^ y I^*** 

* * k<^ : A V : : *, ,t í '. A V /, a t a *. ■ : a •'*: r, c> y . < :; b* c^ a <i : e*. i í^" - o de los 
A.; ,' /,/.^ ,',í vr;iuírA v,es.vs',,lA,:^ «-v,;^^ eV,^> í*. ar-^cr *m>^ de la 
A>.'.víri:jí,".,'r, ,í^ '.*.s ,'Ar«v■esv.•.,^s V". Arr.^* '.v,,v..* c-ieJ:,"- exiraor- 
• : V. A . : A V.' í ". ; í ac A ^-^ft 5. ," , y '^. ,; ro ^ ue xV r:^ r TA r í ", A r r.* j .if La Lid- 

s;av,a í:;a-> ,'atv c xí .." ;ta a^ r.íl Av.i^^ !./■? .',* r;-.'rT:c .'.íi.Ví sa- 
t A V . i s : ,* r: .: *. *> ,1 í * >, a r,', > rí . ,>? r,* ,:^ / a -, : a r, ^-^ r*s v-a - c -ís 
vsv, <« . / .vX'-sA-'Ní ;;v.,vi ,-,*Av;.'.s '." í-í -.í .'„<.Ars r.-.A> 

*, -s s. ;.:*,-*,y'?', .*< *^ ;:* its ,,',"* \'cs ¿",7.:??* í'A Va :.- <: s:r:;A i 
v-r-, Y .■ . . .v< ,; # ;?»; ',;<," ^ ■';■ í ■ A '^.A ,"* ^ ; *.- '. / r .v a ,* ,' -. . V*- ' ■ '• 1 .: A3i« . 
-.x;"-Á :■.- Tí- .:a . ^ ,;í ^-í^a <i>»* a r.-. ^ít-.a v ,--/r^ ^ . í--:-f "rr. -rrA* 

Í-T C ■:' A,* í ■•/.:■ * ^ ^- - í 'V ""V 



PUERTO KÍCO 



vista de la indiferencia con que los dominadores contemplaban 
la ruina de Puerto Rico sin tomar medida ningana qne la con- 
tuviera, surgió la aospecíia» consignada en rauchoa periódicos 
del Norte y Snr de América, de que el Gobierno de Wáshinj^ton 
se proponía des'afttar la isla* 

Acosados por el hambre, huían á millares los portorrique- 
ños de su tierra querida. Los menos, los que aán disponían de 
algunos centenares de pesos para pa^ar el pasaje, emigraban 
por cuenta propia á otros países de lengua española; los más, 
por no perecer de inanición, aceptaban duras contratas para 
trabajar en remotos lugares; desde aquellos campos y vegas 
dol interior, antes tan poblados y tan ricos, hombres, mujeres 
y nifios^ sufriendo las burlas y los cula tastos de la soldadesca, 
eran arrastados hasta los puertos, donde los embarcaban para 
condurirlos lejos, muy lejos, á islas situadas en pleno Océano 
Pacífico, al archipiélago de Haiíaü, en el que eran menester 
braceros para que no se arruinasen los plantadores, porque 
desde que los Estados Unidos establecieron en él sn inñaencia 
y protectorado, ahora convertido en soberanía, se impidió la 
entrada de chinos y japoneses, faltó la mano de obra y sobreví- 
nieron las perturbaciones y crisis económicas, 

Hacinados en las cubiertas ó en las bodegas de los barcos, 
sometidos á trato igual ó peor que el que recibían de los negre- 
ros los antiguos cargamentos de ébano ^ han ido los portor rí- 
cenos á repoblar y cultivar aquellas tterras calcinadas y 
volcánicas, que á vecds tiemblan y vacilan como si les faltara 
base, donde hay cráteres de 15 kilómetros de eircunlerencia, 
lagos de ardiente lava y valles que se abren para lanzar colum- 
nas de cálido cieno y enormes piedras incandescentes. La tran- 
sición es grande.' otro suelo, otros horizontes» otro Océano, ais* 
lamienta casi completo, pues centenares de leguas separarán 
á esos desgraciados de los continentes más próximos, América 
y Asia. Muertos en vida, de su suerte apenas tendremos ya 
laoticia. 



48 LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

Entre tanto, decían algunos, Puerto Rico irá perdiendo su 
actual población; sus tierras, abandonadas y yermas, podrán 
distribuirse, cual nuevas soyates harharicae^ entre los conquista- 
dores, y acaso— como escribía El Heraldo Español^ de Cara- 
cas—, «pasados diez años ó menos, no quedará en la desventu- 
rada isla un solo elemento latino». 

No creo que tal sea propósito deliberado de los yanquis . De 
día en día va siendo más difícil encontrar braceros para las la- 
bores del campo, sobre todo en países tropicales, y no les con- 
viene perder población rural en Puerto Rico. La emigración es 
consecuencia de la miseria ocasionada por las causas que se 
han indicado, y el malestar persiste porque los yanquis carecen 
de aptitudes colonizadoras. Lo que les sucede en Hauaii, les 
sucederá en Puerto Rico y en Filipinas. Algunos ya lo compren- 
den y piden para estas últimas un régimen análogo al do Cuba. 
Por efecto del predominio exagerado que entre esas gentes tiene 
el interés individual, se imponen, con todas sus impacientes 
codicias, el mercantilismo y la especulación, que impiden el 
desarrollo normal de la riqueza en las colonias, y que produ- 
cirán también los grandes desastres financieros y económicos 
que han de llevar á los Estados Unidos á la revolución y á la 
disolución (1). 

El régimen militar cesó en 1.® de Mayo de 1901. Desde en- 
tonces ejerce el mando supremo de la isla un Gobernador nom- 
brado por el Presidente de los Estados Unidos, y funciona ade- 
más un Consejo Ejecutivo de 11 individuos, de los cuales 5 son 



(1) «No es enemigo extranjero el que tenemos enfrente, ni tampoco una re- 
belión separatista; pero nos amenazan peligros no menos temibles y mucho 

míís solapados ¿Cómo detener esta locura contemporánea por el dinero, 

que todo lo invade? ¿Cómo combatir este cáncer de la corrupción oficial, cada 
día más arraigado? ¿Cómo contener esta amenaza de la ley del motín, cada día 
m«i3 patente?» fConferencia de Jobn Woodward, magistrado de la Sala de Ca- 
saoiún del Tribunal Supremo de Justicia de Nueva York, el 6 de Diciembre 
de 19):í) 



PÜBRTO RICO 



portorriqueños. Gobernador y Consejo deben renovarse cada 
cuatro añoSf y el segundo tiene también la consideración de alta 
Cámara ó Senado. Re dispuso además qne, por períodos de dos 
en dos añoa^ se eligiese una Cámara de B5 Diputados, Pero cual- 
quier resolución que adopte esa Cámara puede ser anulada por 
el Congreso yanqui. 

Ni la nueva organización, ni tampoco alguna que otra re- 
forma establecida después^ como la abolición del régimen aran- 
celario^ han servido para mejorar el estado general del país. 
Poco más ó menos siguen las cosas como estaban, y claramente 
manifiestan su dií^gusto la mayor parte de los portorriqueños. 
La consideración de éstos es poco envidiable: ni siquiera pue* 
den llamarse colonos de una gran potencia. Oficialmente, los 
habiiantes de PueHo Rico constituyeTi un pueblo qtie se halla bc^o 
el proteHorado de los Estados Unidos, Un portorriqueño no es 
un ciudadano libre en su país, y es un extranjero en los Estados 
Uiudos. Asi, pues, la emigración continúa; muchos van á Cuba 
y á México; algunos centenares han ido á fundar colonias en 
Yucatán. El Gobernador, William H. Hunt, tiene que sufrir 
con frecuencia ruidosas manifestaciones de desagrado, en las 
que toma parte muy activa el elemento obrero. 

Contribuyen á aumentar la animadversión y el desprecio á 
los yanquis los escándalos de la Administración, cuya nota 
dominante es la inmoralidad, con el nombre inglés de busineüS, 
El contrabando, los fraudes de otro género, las irregularidades 
que decimos nosotros, están á la orden del día. En los delitos 
de contrabando aparecen complicadas personas de la más alta 
categoría social: militares, marinos, hombres civiles; y en la 
lista de contrabandistas los Smith, Lowndes, Grabbs, Giles, 
Steriing, piedominan sobre los Pérez, García y otros apellidos 
de prosapia española. No hubo medio de dar con 200.000 pesos, 
producto de un empréstito que emitió la municipalidad de San 
Joan para fomento de las obras públicas. El Procurador gene- 
ral de los Estados Unidos se mostraba muy benévolo con los 



50 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

ac asados; alguna que otra multa, y orden á raja tabla de sus- 
pender los procedimientos. 

No se recatan los portorriqueños en expresar públicamente 
su descontento y sus protestas. En Noviembre de 1903, en un 
periódico de la isla, La Democracia^ se decía lo siguiente: 

«En tiempos de España, los Municipios eran autónomos ; los 
contribuyentes imponían las cuotas que debían satisfacer; te- 
níamos sufragio 

»La libertad civil nos iluminaba con sus potentes focos, sin 
que la libertad política trajera el libertinaje y la opresión. 

oLos delegados á la Cámara insular, los Ministros y los em- 
pleados, con muy contadas excepciones, eran portorriqueños. 

»E1 predominio de los nativos era innegable. La Patria era 
nuestra. 

• Nosotros administrábamos y legislábamos. 

»La ley Moret nos hacía hombres libres, nos dignificaba, nos 
engrandecía. Teníamos la responsabilidad de nuestros actos 
sólo ante los Tribunales de justicia, y teníamos libertad, 

»>Podíamos dar impulso á las nacientes industrias, velar con 
celo por la salvación de nuestros productos. Teníamos voz y 
voto para las resoluciones de los arduos problemas nacionales 
en el Congreso de Madrid. 

*Hoy tenemos la ley Foraker, que es la ley centralizadora 
y deprimente, y con la ley Foraker, cuerda de acero que nos 
ata, una Cámara portorriqueña con facultades limitadísimas, 
perfectamente inútil, porque ha menester que sus resoluciones 

obtengan la sanción del Consejo Ejecutivo, y en el|Consejo 

Ejecutivo resutlvt y manda la mayoría de Consejeros america- 
nos, que, presididos por el Gobernador, son los legisladores, los 
administradores y los amos» 

• Hoy tenemos el hill Hollandtr^ que es la maza de hierro 
que aplasta las industrias del país, que hace tasar las fincas 
por conducto de los tasadores que no conocen, que no han visto 



PUERTO KIOO 



51 



nunca las tierras que valoran ó caja valoración aumentan; 
que hacen rematar las propiedades por el valor — lean bien los 
que aplauden la tiranía — por el valor de las contribuciones; que 
toman la base del capital para fijar las ciíotas, cuando las tie- 
rras del café nada producen jlas tierras del tabaco sólo ofrecen» 
en estoB días de prosperidad asoinbrosa ^ resultados negativos. 
»Hoy tenemos que los A juntamientos, sin atribuciones y sin 
recursos, organismos inútiles, pueden sólo ver cómo pueblos, 
ayer florecientes, hoy son pobres aldeas sobre las que soplan 
los fríos airee de la muerte, 

•Tenemos que el Consejo Ejecutivo lia de aprobar las tarifas 
para que éstas adquieran legalidad; que el Secretario de Puerto 
Rico ha de sancionarlos acuerdos en que se disponga !a venta 
ó arrendamiento de bienes municipales; que los Ayuntamientos 
no fijan el cupo de la contribución territorial, y que deben sa- 
tisfacer de sus pobres recursos del 15 al 25 por 100 para fondos 
escolaren, y el 25 por 100 para fondos de caminos; que dichas 
Corporaciones solo pueden orear loa impuestos autorizados por 
la ley sobre municipalidades, y que no puederi salv^ar á los Mu* 
moipios de la bancarrota que los amenaza, de la ruina que los 
acecha, de la desgracia que los hiere sin piedad. 

►Tenemos que los Ministros, los Ministros que tienen facul- 
tades omnímodas, son americanos; que los hombres de la Cá- 
mara, sin atribuciones, sin poder alguno, son portorriqueños. 
Pasan los hillfi que quieren aceptar ios Consejeros continentales. 
Fué ahogado el bilí del empréstito, que era de ios nativos; fué 
ley el hUl de contribuciones, que era de los americanos» 

^Tenemos que el sufragio es mentira, que la liberta^ eg 
mentira, que el derecho es mentira; que sólo existen la centra- 
lizaoiÓTi y la opresión; que solo priva la voluntad de los hombres 
del Norte^ que vienen á Puerto Rico á ser eftiptrádorts repre» 
mentando á la Kepüblica. 

»¡La Uepiiblica! Nos arrebata el tesoro que supo legarnos la 
Monarqnia. 



LOS PUEBLOS H18PANOAMBBI0AN0S 



»Para nosotros^ para los infelices portorriqueños, conde- 
nados á soportar el yago, la laz es la sombra ; la sombra es la 
laz; la República es la Monarquía, porque nos trae la centra- 
lización, y la Monarquía es la República, porque nos ^ió la li- 
bertad. 

»¡0h, Washington! Tu carta luminosa no nos trae aún tus 
bendiciones. 

*;0h, Lincoln! Hijos tuyos unen enBorinquen los eslabones 
de las cadenas que supiste romper con tu espada de fuego j 
con el fuego de tus ideas redentoras». 



U 



REPÚBLICA DOMINICANA 



Conflictos ecoDómicoB.^Propógttos de anexión A los Eetadoa Unidos.— 'Nua- 
TBfl revolucione»,— Alejandro Wos y QiL— La neutralizaci6n de los inarefi 
dorainieanoB y loe puertos franco». ^Oposición de lois yanqui».— Otra revo- 
Inción.— Gobierno provinouaL 



La Bepáblica dominicana entró en el siglo xx bajo la pre- 
sidencia de D. Jnaii Isidoro Jiménez. 

No cesan las dificultades económicas ni los trastornos rovo* 
IttcionarioSk 

Percibía la renta de las aduanas nn sindicato norteameri- 
cano, la Santo Domingo Improvement Company, es decir, la 
Compañía iiara el adelanto ó mejora de la República domini- 
eana. £1 Gobierno de éata anuló el contrato, el de Washington 
intervino, y el Ministro de Asnntos extranjeros de Santo Do- 
mingo 80 hallaba á principios de Marzo de 1901 en la capital de 
la Unión y se proponía concertar nna avenencia que satisficiera 
¿ los accionistas y evitase ing'erencias peligrosas ó humillantes 
para los dominicanos, á quienes apoyaba el representante de los 
acreedores belgas y franceses. La misión del Ministro de Santo 
Domingo tenía, sin embargo, nn doble objeto: dar solución al 
conflicto con la Compañía y arbitrar nuevos recursos mediante 
los cuales pudiera normalizarse la vida económica del Estado, 
Y oomo, por desgracia, no gosan de gran crédito los Gobiernos 
dominicanos, había lugar á temer que los yanquis exigieran 
garantía muy sólida» el territorio de aquéllos. Decíase que Ji- 
ménez no se mostraba rebacio á consentir en la anexión. 

Pensase así ó no Jiménez» paréceme que, más que la cues- 



54 LOS PUmBLOti HlBPANUAMJ^UiUANütí 



tiÓD fiuttnoiera, es el desorden casi permanente, la frecuencia 
de las revoluciones, lo que puede dar motivo ft que algunos do- 
minicanos sean partidarios de la anexión á los Estados Unidos. 
Los hombres que saben vivir y los pueblos que saben gober- 
narse, aunque caigan en dependencia económica de otros, no 
pierden 9U propia personalidad, no se anulan* O r acias al con- 
curso que les presta, con su cuenta y razón, el capitalista ó el 
poderoso, gozan de mayor bienestar, desarrollan nuevas activi- 
dades, y dando amplio vuelo á bub aptitudes, sin la escasez de 
medios que antes las cohibían , asegúranse para lo porvenir 
vida próspera ó independiente. Pero ni pueden oumplir^se com* 
promisos ó convenios pactados con aquéllos, ni son posibles 
prosperidad é independencia cuando la guerra civil es el estado 
permanente de un pueblo. 

En 1902 se produjo nuevo movimiento revolucionario en 
Hanto Domingo^ dirigido por el Vicepresidente de la República 
Vázquez. A principios de Mayo las tropas leales al Presidente 
Jiménez ae habían concentrado ©n Puerto Plata» cuyo Gobernar 
dor j Deschampa, estaba dispuesto á la defensa. Pero el día 2 ca* 
pituló la ciudad de Santo Domingo, y^ derrotadas aquéllas, rin- 
diéronhíe también Puerto Plata y Montecristi, y los vencidos se 
dispersaron buscando refugio en los consulados y buques ex- 
tranjeros, Jiméneü renunció sus derechos, y se constituyó Go- 
bierno provisional bajo la presidencia de Horacio Vázquez. 

Los enemigos de éste renovaron la contienda, y llegó el 
nuevo año sin haberse restablecido la paz» 

Á mediados de Abril de 1903 se batía bien el cobre en Santo 
Domingo. Habíanle librado sangrientos combates entre las 
fuerzas del Gobierno y los revolucionarios. Yanquis, alemanes, 
ingleses y holandeses desembarcaron marinería para proteger 
á los suyos. En la época citada, el Presidente Vázquez hízose 
fuerte en la capital de la República, y aunque sus tropas supe- 
raban en número á las délos contrarios, faltáronle municiones 



UfíPOBLIÜA DOMINICANA 



y tuvo que ceder á ésto.s el campo, retirándose al interior de la 
isla según unos, embarcándose según otros en un cañonero para 
dirigirse á Cuba. Se formó Gobierno provisional, y poco después 
la situación política quedó normalizada bajo la presidencia de 
D, Alejandro Woa y Gil. 

Pareció que se aüanzaba el orden, y esperábase que el nuevo 
Presidente, bien conceptuado, lograría imponerse A los partidos 
políticos. Agobiado, no obstante^ por las imposiciones de ios 
yanquis, que no perdonaban niedio de hacer efectivos los crédi- 
tos que tenían á su favor por viVtud de los contratos á que dio 
lugar el arreglo con la «Santo Domingo Improvement»^ buscó 
el medio de substraer á su país de la acción preponderante de 
aquéllos, procurando que pudieran crearse intereses suficiente- 
mente poderosos para compensar ó equilibrar, por lo menos, la 
inñuenoia que han llegado á ejercer allí los yanquis. 

Proponíase decretar la absoluta nevitralización délas aguas 
de la República, dejando á salvo el derecho de defensa de los 
puertos y del litoral por las fuerzas de mar y tierra en caso de 
agresión exterior, y declarar puertos francos á Sam^aná y Man- 
zanillo, reservándose el £stado la parte interior de las bahías 
para establecer la 2ona ñscaL 

De esta suerte — á condición, por supuesto, de garantir la paz 
pública — Santo Domingo podría llegar á representar papel im- 
portantísimo en el comercio internacional, sobre todo si llega á 
abrirse el canal de Panamá y se desarrolla, en consecuencia, 
mayor movimiento marítimo entre Europa y el Pacífico» 

Pero todo cuanto pueda influir en beneficio de la riqñe2a y 
bienestar de los Estados independientes de las Antillas y de 
Centro América, suscita la resuelta o|>osición de los yanquis, 
quienes se apresuraron á poner su veto al propósito de Wos 
y Gil, so pretexto de que, si llegaba á realizarse , los barcos de 
guerra europeos podrían surtirse de carbón en loa puertos de 
Santo Domingo. 

Los enemigos del Presidente no vacilaron en aprovecbar la 



56 LOS PUEBLOS H1SPAN0AMBRICAN08 

ocasión para derribarlo del poder. Al Gobierno de Washington 
no podía convenir que siguiera en él un hombre que reunía cir- 
cunstancias de inteligencia y de carácter suficientes para ro- 
bustecer las decaídas fuerzas de la República, y necesariamente 
yió con simpatía, y aun alentó, la rebelión. Los revolucionarios, 
en el manifiesto que dieron, acusaban á Wos de haber ideado 
el antipcUriótico proyecto de neutralizar las aguas y los puertos 
de la República y de haber entablado negociaciones con una 
Compañía de navegación alemana para obtener un anticipo de 
los derechos de puerto que los buques de aquélla debían satis- 
facer durante cierto número de años. Lo antipatriótico, pues, 
era entenderse con capitalistas europeos, fomentar relaciones 
con las principales plazas mercantiles de Europa, suscitar, en 
suma, competencias molestas y perjudiciales á los yanquis. 

A fines de Octubre los revolucionarios habían conseguido do- 
minar en varias poblaciones. En Puerto Plata comandaba á los 
rebeldes el General Morales, de acuerdo, al parecer, con los er- 
presidentes Jiménez y Vázquez. Tomaron también á Santiago 
de los Caballeros, y pronto acometieron á la capital, que tras al- 
gunos días de brava resistencia tuvo que capitular. 

Wos y Gil se embarcó en un buque extranjero, y el partido 
triunfante constituyó Gobierno provisional, comprometiéndose 
con los Ministros ó Cónsules de España, Bélgica , Haití y Esta- 
dos Unidos — que habían intervenido en la capitulación — á con- 
vocar al cuerpo electoral para elegir Presidente en el plazo de 
tres meses. El nuevo Gobierno debe quedar instalado el 27 de 
Febrero de 1904. 

Entre tanto, el Gobierno provisional que dirige el General 
Morales no disfrutaba tranquilamente del poder. El telégrafo 
nos transmitía en Diciembre la noticia de que Jiménez, fiando 
poco de aquél, se hacía fuerte en Montecristi, y que en la zona 
del Sur imperaba con sus partidarios otro General. 



MÉXICO 



ProtperirUd ñe esta República.— Su aligación en 1901. -Los indio» mayai* 

En México» el Gobierno del General Porfirio Díaz pasa al 
siglo XX con todos sus prestigios, con tod» su popularidad. 
Nuevamente reelegido en 1900 para la suprema magistratura 
de la Repiiblica» la prensa mexicana recuerda sus ^j^randes me- 
recimientos como hombre de Estadoj y no es la que menos elo- 
l^gioB 1p prodiga^ por medio de sus periódicos , la numerosa é 
influyente colonia española. 

Á principios de 1ÍM31, El Correo Español comparaba la situa- 
ción de México veinte año^ ha con la actual. El défícit crónico 
lia desaparecido, y hay constante superávit. Cubiertas se halla- 
ban las atenciones de toda índole, y el Gobierno contaba ©n los 
Bancos con una reserva de 30.000.000. Los ingresos fiscales se 
han duplicado^ 3^ en el último ejercicio ascendían é (33.000,000 
de pesos. 

Vastas haciendas y ricos distritos mineros^ antes abandona- 
dos, se trabagan con gran actividad y acierto; numerosos colo- 
nos del Japón y de otros países se dedican al cultivo del hule y 
á» las labores de los ingenios de ass^úcar; labradores del Idaho 
y otros Estados occidentales de la Unión Norteamericana piden 
concesiones de tierras en Estados mexicanos; se van aprove- 
chando las corrientes y los saltos de los ríos como fuerza motri 35; 
se construyen y proyectan nuevas vías férreas, y capitalistas 
de Europa y de América forman sindicatos y compañías p&ra 



58 LOS PUEBLOS HISPANOAMBKICANOS 



explotar las múltiples riquezas naturales de aquel país, que 
no figura, áin embargo, hasta hoy, entre los preferidos por los 
emigrantes europeos. 

La red de ferrocarriles y telégrafos ha alcanzado sorpren- 
dente desarrollo. En 1880 no pasaban de 600 kilómetros las vías 
férreas de la República; en 1901 se aproximan á 15.000. Muy 
cerca de 100.000 kilómet;*os sumaban las redes telegráfica y 
telefónica. 

Dos Bancos había en 1881; en 1901 existían más de 20 esta- 
blecimientos de crédito, con un capital total de 60.000.000 de 
pesos. Las industrias, principalmente la minera, toman porten- 
toso vuelo. El comercio exterior está representado por cifra 
algo superior á 250.000.000 de pesos. 

Trece millones de habitantes tienen los Estados Unidos Me- 
xicanos; á cada uno de aquéllos corresponde, pues, una parti- 
cipación de 19 pesos en el comercio general. Setenta millones 
de almas cuentan los Estados Unidos Norteamericanos, y cal- 
culando en número redondo de 2.000.000.000 su comercio, 
la proporción por habitante resulta de 28 á 29. No es mucha, 
como se ve, la diferencia, si consideramos que se ponen frente 
á frente la poderosa República y uno de esos pueblos hispano- 
americanos, que, según algunos, carecen de virtualidad propia 
para engrandecerse y prosperar. 

Por su propio esfuerzo, México prospera, como progresan 
también rápidamente otras Repúblicas de la América del Sur. 

El 4 de Mayo de 1901 las fuerzas mexicanas ocuparon el 
cuartel general y ciudad sagrada de los rebeldes mayas, Chan- 
santacruz, y se preparaban para apoderarse de los sembrados 
y praderas de los indios hacia el lado del mar Caribe. 

Son estos mayas los descendientes de una de las grandes na- 
ciones que vivían en la península del Yucatán cuando corrieron 
su costa é invadieron el país las gentes de Grijalva y Hernán 
Cortés. 



México 



59 



Primera tierra qne recibió el nombre d© Nueva España, por 
sus dilatadas llaouras avanísaron hacia Tabasco los soldados j 
aventureros españoles que, iiiterD¿ndose después en los domi- 
nioB aztecas, dejaron atrás, no bien dominados, á indios vale- 
rosos y amantes de su independencia^ que aún tenían memoria 
de pasadas grandeasas^ de las que daban y dan testimonio restos 
de antiguas construcción es > cuyas imponentes ruinas son hoy 
mismo la admiración de los arqueólogos. Allí están el famoso 
castillo y los preciosos relieves y escultnras de Cbichén-Itzá, 
los palacios de Uxmal y las pirámides de Izam&l, páginas ele- 
oaentes de la historia y la civilización preoolombianaf^ en el 
Nuevo Mundo. 

Y aquella tierra á qne los nuestroa dieron el nombre de la 
saya es, después de cuatro siglos, la menos español» y la más 
americana de México, porque esos mayas conservan las tradi^ 
clones y las cualidades de lara/^a; belicosos y astutos, son aún 
los «valientes indios;^ de que hablan los historiadores del si- 
glo XVI, los que tanto resistieron á Francisco de MontejOj y 
los que maestros entonces como ahora en la guerra de embos^ 
cadas, se fraccionan y huyen cuando no pueden vencer, y pre- 
paran sorpresas tan temidas de sus enemigos que, para evi- 
tarlas, las tropas federales han adiestrado á inteligentes pe- 
rros, y de ellos se han servido como exploradores^ y con buen. 
éxito, en la presente campaña. 

Más de cincuenta años hace que viven los mayas en guerra; 
el Presidente Díaz se ha propuesto someterlos; varias colum- 
&aa los van cercando desde el interior hacia la costa; sus prin- 
cipales plazas han caído en poder de aquéllas, y ya parece pro- 
bable la completa pacificación del Yucatán, cuyos progresoB 
ha paralissado esa larga contienda con los tenaces indios* 



60 LOS PUBBLOS H1SPAN0AMBU1GAN08 



U 

México en 1903. —Vías de comunicación.- Empresas de colonización.— Datos 
estadísticos.— Informe presidencial .—Reclamaciones de la Ig-lesia católica 
México y los Estados Unidos ante el Tribunal de La. Haya. 

En 1902, el progreso de México continuó siendo tema pre- 
dilecto de importantes publicaciones financieras y mercantiles 
de Inglatería y los Estados Unidos. Fijan se con interés ingle- 
ses y yanquis en las nuevas comunicaciones que se establecen 
en aquel país para facilitar el comercio transcontinental. Sin 
preocuparse gran cosa de la competencia que en su día pueda 
kacer el canal interoceánico, procuran los mexicanos abrir ca- 
minos al tráfico, por medio de ferrocarriles, entre sus costas 
del Golfo y las del G-ran Océano. 

Nueve mil hombres, reclutados en varios Estados de la Fe- 
deración, se hallaban esparcidos á lo largo de las líneas férreas 
que están construyendo las empresas del «Nacional de México», 
ocCentral Mexicano», tCoahuila y Pacífico» y «Chihuahua y Pa- 
cífico». 

El presupuesto diario de todas estas obras para pago de jor- 
nales y compra de material fijo y móvil se calculaba en 80.000 
pesos, cantidad que ha de triplicarse cuando empiecen á colo- 
carse los nuevos carriles del Nacional y el Central en los tra- 
mos que se preparan para recibirlos. Entonces ya no serán 
9.000, sino 20.000 los hombres ocupados en estos trabajos. 

«¡Ese es — exclamaba El Economista Mexicano — el ejército 
revolucionario de México, el ejército que va á operar una ver- 
dadera revolución en los destinos económicos de la República!» 

La actividad industrial no cesa , y el corresponsal de un pe- 
riódico de Nueva York que visitó la Exposición de productos 
agrícolas é industriales de Puebla, decía que «aquella gente 
puede enseñar algo á los Estados Unidos en el ramo manufac- 
turero». 



míixido 



01 



Prosiguieron tambiéTi las empresas de colonización- Capita- 
UstaB de Berlín pedían enorme concesión de tierras en la costa 
del Estado de Titlisco y preparaban los medios de establecer en 
ellas colonos alemanes; numerosos emigrantes de Guatemala 
entraban en Ghiapas para trabajar en las plantaciones de café^ 
familiaíí japonesas iban por su propia cuenta á establecerse en 
^ litoral del Pacífico. Había eaperanaaSf muy fundadas, de pa* 
cificar por completo la península del Yucatán, sometiendo de 
modo definitivo á las rebeldes tribus mayas, cayo paia, ya 
Cf»n vertido en el nuevo «Territorio Quintana Roo», ofrece gran 
porvenir por la fertilidad de sus campos, por la abundancia de 
preciosas maderas y por la situación y condiciones de su costa, 
donde pueden abrirse puertos que faciliten el desarrollo del co 
mercio con las Antillas y cou la vecina colonia de Belize. 

Por todos estos motivos, México ejerce más atracción de 
emigrantes y capitalistas extranjeros que en pasados años, y 
Legaciones» europeas, como la de Bélgica, informan detallada- 
mente desde la capital de la República para que los suyos se- 
pan á qué atenerse respecto á las circunstancias de la vida, 
del traba^jo y de las relaciones sociales en campos y ciudades. 
Por cierto que en ese Informe se llamaba la atención de los 
belgas acerca de la conveniencia de evitar litigios por las difi- 
líaltades y complicaciones que ofrecen los procedimientos judi- 
ciales en México; ^e necesitan, dice, mucba paciencia y muy 
Viuen humor para soportar todas sus minucias». Lo mismo que 
en España. 

Según una estadística, habla entonces en México IB Bancos, 
118 fábricas de hilados y tejidos de algodón, 2,211 fábricas d« 
h*loohol, 721 de cigarros y 72 de cerveza. El valor fiscal de la 
■propiedad urbana era de B5O.524.0iX) pesos oro; el de la rústica, 
424.000.000. Se contaban 1L925 escuelas, 33 museos, 139 biblio- 
tecas, 49 sociedades científicas y literarias y 702 periódicos. 

El informe leído por el Presidente de la República Mexi- 
cana al abrirse el primer periodo de sesiones del XXI Con- 



62 LOS PUBBLOS fllSPANOAMBRlOANOS 

greso de la Unión el 16 de Septiembre de 1902, dio perfecta 
idea de los progresos realizados en ese país, de «los continuos 
adelantos que se observan en los diversos ramos de la Admi- 
nistración pública, adelantos logrados, no solamente por los es- 
fuerzos del Ejecutivo, siempre deseoso de corresponder á la 
confianza del pueblo, sino muy principalmente por el movi- 
miento general y progresivo con que la nación señala los bene- 
ficios de la paz y del trabajo». 

Obras de saneamiento y estudios y servicios especiales para 
evitar la propagación de epidemias; reformas en las escuelas 
con arreglo á los mejores métodos pedagógico^; adquisición de 
costosas maquinarias para atender con el mayor empeño á la 
enseñanza industrial; entrega á la propiedad particular y al 
cultivo de miles y miles de hectáreas de terreno nacional; des- 
arrollo extraordinario de la minería; aprovechamiento de agua 
para riegos y para fuerza motriz; construcción de puertos, fe- 
rrocarriles, puentes y líneas telegráficas; aumentos en la re- 
caudación fiscal; establecimiento de nuevas instituciones' de 
crédito; refuerzo y renovación en los armamentos de tierra y 
mar, todo esto se viene haciendo ó logrando en México año 
tras año, y de todo ello se hablaba en el Mensaje presidencial, 
conciso documento que puede, ciertamente, estimarse como 
testimonio de la perseverante y patriótica labor y del sentido 
práctico de los hombres de Estado que rigeíi el Gobierno de 
aquella República. 

En la parte ó capítulo que trata de las relaciones interna- 
cionales, se consignaba un hecho que merece consideración es- 
pecial. 

Por mutuo consentimiento se había sometido al Tribunal 
permanente de Arbitraje instituido en La Haya el primer caso 
internacional contencioso, siendo las partes contendientes Mé- 
xico y los Estados unidos de América. Provenía este caso de 
una reclamación entablada por la Iglesia católica de la Alta 
California contra México y sostenida por el Gobierno de los 



Estados Unidos, demandando el pago de ciertos íntereFíes de un 
fondo qne en la época colonial i'ué instituido para las núsiones 
en aquella antigua parte del territorio mexicaDo. 

Primitivamente este fondo fué confiado á los jesuítas para 
BUS misiones en laa Californias, mas en virtud de la Eeal orden 
que los expulsó de loa dominios españoles, los bienes que lo 
constituían pasaron á la Corona de España, la que encomendó 
8U administración á una Comisión Real, en cuja guarda se en- 
contraban cuando se consumó la independencia de México. 

El Gobierno mexicano fué desde entonces el administrador 
de aquel fondo, cuyos productos se invertían en la reducción de 
los indios bárbaros y su conversióu al cristianismo. 

Segregada la Alta California, en 1848^ de la Federación Me- 
xicana, y apoyado principalmente en el artículo 14 del tratado 
de paz con los Estados Unidos, que declaró fenecidos y cancela- 
dos todos los créditos y reclamaciones que pudieran alegar los 
eíadadanos de los Estados Unidos contra México, el Gobierno 
mexicano se consideró libre de todo compromiso con los repre- 
sentantes de la Iglesia de California, quienes, si con algún de- 
recho se creían para reclamar, debieron hacerlo al Gobierno ¿L 
onya soberanía había pasado la Alta California con todos los 
derechos y obligaciones anexos. 

La referida Iglesia recurrió, no obstante, á la Comisión 
mixta de reclamaciones establecida en Washington , pidiendo 
el pago de réditos vencidos hasta la fecha* No hubo acuerdo 
entre los comisionados, y se sometió el caso á un arbitro ó ter* 
cero en discordia, que condenó k México al pago de cierta suma. 
El Gobierno mexicano cumplió la sentencia. 

Después judió la Iglesia que la República siguiera pagando 
ios réditos posteriores. Cambiáronse notas entre el Represen- 
tante de los Estados Unidos y el Secretario de Relaciones exte- 
riores del Gobierno de México, y como no hubo acuerdo, se 
convino en someter el caso á la decisión del Tribunal de La 
Haya* Ambos Gobiernos nombraron sus respectivos arbitros, 



que se i eonieroii en la oitaJn ciudad y eligieron el stiperárbitro 
qae debía fallar au caso de desacuerdo. 

El Tribunal dictó eenteucia en 14 de Octubre admitiendo la 
deuda* pero no su pago en oro, aunque México negaba aquélla 
alegando que no debía nada 4 una asociación religiosa extran* 
jera^ que ni siquiera tenia existencia legal en la época de que 
hacia datar la deuda. Por lo tanto, México debía entregará los 
Estados Unidos 1.420.683 dollars en moneda mexicana. 

El Tribunal de Arbitraje dispuso además que la parte con- 
denada pagase indefinidamente una anualidad de 43,051 dollars 
á la Iglesia de la Alta California. 



III 



México en 1906.— Informes presiüenctales. EmpreeaB de colonizaciÓD: \0ñ 
moriDODee: los cheroquia: los boers. 



El I." de Abril de 190^ se inauguró el segundo período de 
sesiones del XXI Congreso de la Unión Mexicana. Ante la 
Asamblea de Diputados y Senadores leyó extenso informe e] 
Presidente de la República para dar cuenta, en cumplimiento 
del precepto constitucional^ del estado que guardan los intere- 
ses nacionales confiados a la administración del Poder Ejecu- 
tivo. A modo de resumen hacíase constar en ese informe que la 
República no se detiene en la marcha progresiva qtie ha era- 
prendido, y que, no obstante ciertas dificultades económicas 
con qne amenaza el sistema monetario allí vigente— aunque 
sin perturbar hasta ahora el equilibrio de los presupuestos» ni 
inspirar serios temores en este punto — , el Comercio y la Indus- 
tria siguen floreciendo, y todos los ramos de la Administración 
pública se mantienen en constante desarrollo. Tan bonancible 
situación se debe, á juicio del Presidente, no sólo á los esfuer- 
xos del Ejecutivo por impulsar los adelantos del país, sino al 
buen sentido de sus habitantes , á las virtudes del pueblo me- 



3CÍoanOf rjiíe lioy estima los benetícios de la [>az y del ti*abajo, 
subiendo además apreciar el patriofcisrn'* v .^[pv^ir!-* í íUmi io de 
sus legisladores. 

Díio de ios datos qoe mejor prneban el eelo y el buen seri- 
tido de los gober lian tes mexicanos es la iniciativa tomada para 
}.prot<oner á la Cámara de Di[»utados el aumento de los sueldos 
ijue hoy disfrutan los em(deados públicos. Allí, como aquí, los 
*íueldos son los mismos desde hace muchos añoB, y la vida de dia 
nn día viene encareciéndose, ün Ministro de Hacienda eaj>añol, 
Ante lina depreoiftción moiietana como la que sufre México y las 
<'rf>nfi^uient6« dificultades económicas, pondría el ¿^^rito én él 
Aielo si alguien le aoon5eja>se aumentar gastos mejorando la si- 
tuación de los í'unciotiarios públicos. Los Ministros de Hacienrln 
•mexicano» ipíensan da oitro modof toman en cuenta la &itua 
especial délos servidores de la' nación, y procuran satisfacer 
HXis necesidades, especialmente las de los que fí^nriin an los 
Al timos lugares de la jí»rarqufa adíninistrativíi. 



El Informe presidencial leído el 16 de Septiembre en la aper- 
Ultli del tercer período legislativo, acredita una -rey- más el 
firogreso moral y material de México. 

Merecen allí preferente atención del Gobierno la instruocion 
pública y los trabajos y servicios cientitícos. Se Kan creado 
nuevas eBcn«las, aumentando el personal doceute en más 
de 100 Profesores, y se procura ir da mío mayores sueldos á. los 
Mfté8tro5. Amplía use las partidas con signad a$í para mate nal 
de enseñanisa y para excursiones escolare-í, y establecida por la 
1«^ La práctica del trabajo manual como labor educativa em Iü 
Cu^ia, í^e han enviado Profesores á loa Estados l'nidos para 
|ae perfeccionen stus* conocimientos técnicos en esta mat<t;ria» 
f|ne va á Uacerse extensiva á todas las Escuelas primarias ele- 
mentales. Inteligentes Maestrais estudian también la organiza- 
ción de los Jardines de niños, las FlscueUis Normales tomají 
mayor desarrollo^ créanse clases es pedal e!« de con fe re netas y 



QQ LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

lecturas en las qne los alumnos se ejercitan en el buen uso de la 
lengua nacional, y los educandos de las Escuelas de Artes y 
Oficios que terminan sus cursos hacen excursiones á los prin- 
cipales centros fabriles de la República, 

Prosiguen y completan sus importantes tareas las Comisio- 
nes encargadas de medir y planificar el territorio y trazar la 
carta general de México. La obra de exploración y recuento fie 
las riquezas arqueológicas del país, apenas iniciada, va reali- 
zándose con particular empeño, no obstante las naturales di- 
ficultades que presenta. Se han explorado las célebres minas 
de la Quemada, en el Estado de Zacatecas; se están haciendo 
importantes excavaciones en Huexotla, del distrito de Texcoco, 
y se procede activamente á desembarazar de maleza y á des- 
montar los admirables grupos arqueológicos del Estado de Yu- 
. catán, sobre todo los de Chichén-Itzá , cuyas ruinas estaban 
sufriendo los perjuicios causados por la exuberante vegetación 
de los trópicos. 

El servicio meteorológico se ha perfeccionado de tal modo, 
que se puede hacer el pronóstico del tiempo con más exactitud 
y dar á conocer sus indicaciones por las vías telegráficas, por 
la prensa y por la carta del tiempo, con gran provecho para la 
agricultura y para la navegación. En el Distrito Federal ha 
empezado á enviarse á domicilio ese pronóstico en el resello de 
la correspondencia. 

A fin de favorecer el desarrollo de la industria y riqueza na- 
cionales, se está organizando un gran Museo tecnológico in- 
dustrial, establecimiento en el que han de reunirse muestras de 
las materias priuias que se producen en el país, acompañadas 
de cuadros explicativos, datos de coste, medios de transporte, 
catálogos de maquinaria, etc., para que los interesados puedan 
obtener gratuitamente todos los informes que necesiten res- 
pecto á las varias industrias y para facilitar las relaciones 
entre productores y consumidores. 

En cuanto á obras públicas, el Informe presidencial consigna 



MÉXICO 



r,i 



tiotícJas nmy satisfactorias. En Tampico, en Yeracruift^ tni Coat- 
zacoalcns,en MazatlánjOn Matizanillo» en Salina Cruz, etc,,etc,, 
f?e llevan á calió tí-abajos de saneamiento j de provisión de 
aguas; se construyen muelles y rompeolas; se limpian y cana- 
tizan rio&; se levantan faros y eciificios para aduanas, almace* 
nes y oficinas de correos y telégrafos. Se extiende sin cesar la 
red de ferrocarriles. Estos suman ya ©n conjunto lf».918 kiló- 
n\6tros^ que n nidos á las vías de los Estados y ramales particu- 
lares dan im total de 18.197 kilómetros. 

Se ha Goncertado tma de las operaciones do mayor trascen- 
dencia para el porvenir de la República: la intervención del Go- 
biertio, no como Poder público, sino con el carácter de interesado 
principal, en la dirección superior de tres de lus más grandes 
empresas de ferrocarril, la del Nacional de México, la del Inter- 
nacional y la del Interoceánico. Era ya urgente i|He se sintiese 
con mayor firmeza la influencia del írohiptrno en pro de los inte- 
reses públicos, así como impedir que hubiera éntrelas empresas 
rivalidades estériles y hasta perjudiciales, y sobre todo, con* 
jnrar el i>eligro, cada día más iuininenter de una consolidación 
llenera] de intereses ferroviarios que constituyese frente al 
Gobierno una entidad, cayos elementos é influencia ejercerían 
l^reponderancia decisiva en la vida económica Je la nación, 

F.Htas resultados se han asegurado meiiiante la emisión de 
nblífjaciones del Tesoro por valor de 12.50Ó.C)00 doUars, que 
j)or el rédito bajo que causan y el buen precio que tienen en el 
mercado han afirmado todavía más el crédito dli hi im/^ión, y 
í^uyo servicio de réditos, lo mismo quo él de amortización, 6s 
de esperarse fundadamente que se haga, en gran parte, con las 
ntilidade^ p<!?cnniarias que proporcione al Gobierno el capital 
ifívertido en la e-^impra de títulos ílo ferrocarril (1). 



íli TüTuriru- itruaentado a\ Presjtleiyu riri ia República \)o\ yl Secretario de 
||i ij püblioo {Sr lrÍaiii,iitoar|| 8obr9 l(>f e»tudi08 5- gÁdtiúnes 

do 14 secr {.» I le au ont^ú tín nsuit os \\b fenofUirriJéH.— Dieppe, JíiIíjs 20 
Il0^ 



LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



Desde el punto de vista financiero, la situación es también 
satisfactoria. Aun cuando no han terminado los trabajos de 
concentración y depuración de la cuenta del Erario por el afio 
económico de 1902-1903, hay datos para calcular un ingreso de 
más de 74.500.000 pesos, superior en algunos millones al que se 
obtuvo en el ejercicio de 1901 1902. El producto de los derechos 
de importación, prescindiendo del recargo variable que ahora 
se cobra sobre ellos, aumentó en más de 3.000.000, y ep más de 
(i.OOO.OOO si se computa dicho recargo. El ingreso por los im- 
puestos de Timbre excedió en más de 2.500.000 pesos á la can- 
tidad que produjeron en el año fiscal anterior. Sumados los 
rendimientos de sólo estos dos grupos de rentas, representan 
nn total de 64.000.000. 

El problema capital que preocupa hoy á los financieros me- 
xicanos es el de impedir las variaciones que sufre constante- 
mente el valor en oro de la moneda nacional. El Gobierno no 
pierde de vista esta difícil é importante cuestión del cambio, y 
procura conseguir la estabilidad posible y á la vez proteger la 
minería del país (1), rectificando el criterio desfavorable á la 
plata y promoviendo las aplicaciones de este metal. Sus ges- 
tiones se dirigen hoy á lograr que los países que tienen el pa- 
trón de plata sigan haciendo uso de este metal como moneda, 
dándole, cuando fuere posible, un valor fijo con relación al oro; 
que sean uniformes las bases fundamentales de las reformas 
que se acepten, para que de esa suerte la solución tenga en to- 
das partes mayor firmeza y prestigio; que se adopten, por úl- 
timo, medidas con el fin de evitar que continúen produciendo 
sus efectos perniciosos muchas de las principales causas que 
trastornan el mercado de la plata. 

La obra de colonización no se interrumpe en México. Capi- 

(1) Segrún recientes datos, la producción minera de México en el año fis- 
cal 1902-190H suma un valor de 140.000.000 pe^^os, de los ijuc 82.500.000 corres- 
ponden á la plata, 3b. 000.000 al oro, 20.000 al cobre y 5.700.000 al plomo. 



México 



6i) 



t&listiis mor£noiia& han recorrido la parte occidental del Esfcaao 
de TabftSüo en busca de buenos terrenos para establecer unn 
gran colonia agrícola. Con este motivo. El EGonomistta Me 
cano bacía notar que precisamente al Oeste de Tabasco, y lxlu^ 
cerca de su línea divisoria con Veracnu, se hallan las comarcas 
conocidas con el nombre d«l Blasillo y San Felipe llío Huevo» 
famoBag por ans grandes y espesas selvas ^ue tan enorme can-^ 
tidad de caobas han ofrecido á la exportación. Además, ha}' allí 
grandes sabanas y no pocos ríos y lagos internos, y con lacilidaii 
podrán exportarse los productos, sobre todo cuando se termine 
el ferrocarril á Río Seco, cuya vía pasará á i»ocas legnas de esa 
comarca. En cuanto á los mormones, bien conocidos son sufe» 
h4bit08 de trabajo y sus raras aptitudes para la agricultura, 
Baficientemente probadas en el Lago Salado de los Estados 
TTnidos y en el mismo México, en Chihiíaliua y en Sonora, 

Se reparten ó venden lotes de tierras á indios pacíficos y aco- 
lónos extranjeros que han ido á establecerse con sns familias en 
iu región del Yaqui, Prosperan mucho las colonia.s fundadas por 
familias dinamarquesas en la parte Sur del Estado de Jalisco. 

Indígenas de los Estados Unidos^ los cheroquis, hermosi 
inteligente raza de indios del Norte de América que ahora vive 
reclaída en el Territorio Indio de la Unión ^ se preparan para 
abandonar i^us hogares y establecerse en los Estados XTnidos 
^texicanos. 

í>an, á principios del siglo xix, una gran confederacióxi de 
tribus que ocupaban los territorios del Kéntticky y Tennessee 
y parte de la Georgia y Carolinas; tenían grandes aldeas, culti- 
vaban las tierras, regíanse por instituciones semidemocráti- 
cas. Los colonos europeos los expulsai-on de sus dominios « 
viva fuerza y los relegaron hacia el interior , en el Ivdian Te- 
rriíory. 

Aliicho tuvieron que sufrir aqvieÜüs desgraciados. La codicia 
M hombre blanco los redujo á la mayor miseria; las guerrah. 
Iaá enfermedades, el liainbre, mermaron sus energías físicas 



70 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

sólo eran unos 12.000 cuando terminó su forzada peregrinación 
y lograron relativa paz y tranquilidad en los lejanos territorios 
del río Arkansas. 

Allí restauraron y perfeccionaron su régimen social y sus 
formas tradicionales de gobierno. La agricultura volvió á ser 
su ocupación predilecta, adoptaron un alfabeto silábico para 
escribir su idioma, se dieron una constitución política, funda- 
ron escuelas y asilos, imprimieron libros y periódicos, y la po- 
blación fué aumentando hasta alcanzar muy cerca de 20.000 
almas. Pero esas gentes no viven á gusto entre los yanquis. 
Saben que no muy lejos de sus tierras hay otro país donde los 
descendientes de las primitivas razas americanas obtienen ma- 
yor aprecio, y han resuelto iniciar un movimiento de emigra- 
ción en grandes masas hacia México. 

A principios de Junio de 1903 se supo en la capital de la Re- 
pública mexicana que uHa comisión de chercquis se dii'igía á 
ella con propósito de pedir una gran concesión de terreno para 
una primera colonia de 1.000 individuos. Van á reconocer tie- 
rras en el Estado de Veracruz y en los de la costa del Pacífico; 
buscan en uno y otro lado lugares convenientes para explota- 
ciones agrícolas, y anuncian que á la primera colonia han de 
seguir otra y otras, pues todos los cheroquis aspiran á ser ciu- 
dadanos de México. 

Seguramente, estos emigrantes pueden considerarse como 
una adquisición de inmenso valor. Los cheroquis se distinguen 
por sus excelentes condiciones físicas, por sus hábitos de tra- 
bajo y por sus aptitudes para la vida sedentaria y civilizada. De 
color muy claro, robustos y de gran estatura los hombiecí, es 
beltas y graciosas las mujeres , constituyen un elemento étnico 
de gran importancia para el porvenir de la verdadera raza his- 
panoamericana. Por otra parte, proyectan vender á los yanquis 
las tierras que poseen en el Territorio Indio, y por consiguiente, 
irán á México con buenos capitales, que han de invertir en los 
trabajos de colonización. 



MÉXICO 



71 



Del viejo Continente, de las tierras australes de África, han 
ido é. México algunos colonos. En terrenos concedidos al Gene- 
ral boer Snyman en Chihuahua se han instalado 7 familias sur- 
africanas. Decíase que son más de 200 las que han pedido con- 
cesiones en Tamaulipas y Chihuahua, y que algunas de ellas 
estaban ya en camino de América conducidas por el General 
yiljoen. 



GUATEMALA 



' I^Dfñéntndela instrucciun pilfilicíi -Comiinicncioijea. — Reforin* CülriatíMiciO 
nai: 1:» riH^lecciun ile Presi tiente. -Trastornos K^eolópicn». 



Deíifle lHfí9 |)t'eside la República D. Manuel Estrada Ca- 
brera. 

Ba]o su gobierno se ha procurado lUtniídir la iiistrucüión 
eletneatal y pei'feccioiiar lo&^ métodos de enseñanza en todoa^^us 
grados. Es esta una de las más im|>ortaiites y trascendentales 
fiincíones del Estado, y reconociéndolo así, se abrió un con- 
curso para elegii* el mejor plan de instrucción pál)licR, y se 
enviaron á la He pública Norteamericana, por menta del Es* 
lado y con cargo al capítulo de gastos extraorclinaríofi de los 
Minitíterios, Maestros y Maestras para qvie estndietj los método.^ 
de enseñanza más perfectos. La prensa guatemalteca aplaudió 
laxn»?»dida; pero algún penódico liiíso observar, con razón, que 
»o debían tomarse como único modelo las escuelas de los Esta 
dos Unidos, El medio social en i|Ue viven los yanquis difiere 
mucho de las costumbres y modo de ser de los centroameri 
nos^y convendría que» si no todos, algunos Maestros y Maestra^ 
noaocieríin los métodos adoptados en las escuelas de la Enropa 
Oei^ídental. 

En el Mensaje de 1903 hacía constar el Presidente que, perse- 
verando en sus propósitos, se habían oreado Escnelan Normales 
y una Normal Central de Profesores, La fiesta de Minerva, 
errada en 1899 para ensalzar la educación de la juventud, ha 



74 LOS PUEBLOS HISPANOAMBKICANOS 

entrado ya en las costumbres nacionales, y se celebra todos los 
años con gran esplendidez (1). . 

Pónese también celoso empeño en satisfacer las necesidades 
económicas, y se activa la construcción del ferrocarril que ha 
de enlazar el interior del país con los dos Océanos. Se constru 
yen asimismo carreteras para unir entre sí las principales en- 
tidades de población, y en el Mensaje antes citado se enumeran 
como nuevos 53 puentes, 28 de ellos en el camino de Cobán á 
Flores. 

La Asamblea nacional acordó en 30 de Mayo de 1908 convocar 
una Asamblea constituyente para la reforma del artículo f)6 de 
la ley fundamental, que prohibe la reelección del Presidente 
de la Eepública. 

Trátase, pues, de reelegir al Sr, Estrada Cabrera, que du- 
rante su breve gobierno ha demostrado grandes dotes de esta- 
dista, fomentando la instrucción pública y la agricultura, 
creando verdadero espíritu público en el interior y afirmando 
el crédito de la República en el exterior. 

En términos generales, mediante la modificación propuesta, 
Guatemala podrá proceder como México y otras Repúblicas, 
manteniendo al frente del Gobierno á hombres eminentes por 



(\) El decreto que estableció este solemne y nacional festejo decía así: 
«Considerando que es un deber de todo Gobierno que se inspira en el progreso 
y bien de la Patria, poner cuantos medios estén á su alcance para mejorar la 
condición y porvenir moral de un pueblo, cosas ambas que indudablemente 
radican en la educación que sedéala juventud, y que es muy justo, tanto el 
coronar de una manera digrna los trabajos del Magisterio, en cuyas manos 
está depositado el porvenir de la nación, como el de estimular con manifes- 
taciones de público rpjrocijo los esfuerzos y tareas de la juventud estudiosa, 
se destina el último domingo de Octubre de cada año, comenzando por el pre- 
sente, para la celebración de una solemne fiesta popular y general en toda la 
República, consa^^rada exclusivamente á ensalzar la educación de In juventud, 
festividad á la cumI c«tín oblifrado^ n concurrir los Directores, Profesores y 
alumnos de todos los establecimientos de enseñanza de la República». 



OUATAMALA 



76 



MU patriotismo y por su acierto en el difícil arte <ie regir pue- 
blos. 

La Constituyente se reunió el 4 de Julio, y á ella ooncu- 
rHeron representantes de todos los partidos políticos y clases 
Hoeiales* 

En la sesión inaugural, el 8r. Estrada Cabrera leyó breve y 
expresivo Mensaje. Pres «untábase ante los Diputados como mo- 
desto obrero del derecho y sincero defensor de la democracia, 
qoe ni contrarió^ porque no debía hacerlo, las iniciativas pava 
la reforma constitucional, ni tomó la más mínima parte en los 
trabajos que dieron por resultado la convocatoria y reunión d© 
lo. Asamblea. En ésta, como en todo el país, i>redDmÍnan los 
partidarios de la reforma, y salvo contingencias no previstas 
será reele^do Estrada Cabrera para el próximo período presi- 
den cía L 

El 15 de Septiembre empesíó á circular el manifiesto en que 
el partido liberal giiatf^malteco declaraba solemne su voluntad 
líe que el Sr. Licenciado ü* Manuel Estrada V. sea sucandi- 
«lato para la Presidencia de la República en el próximo periodo 
oon«titucionaK Suscribían el documento inmenso número de 
delegados de todas las asociaciones políticas del país. 

Como los movimientos de opinión nunca son unánimes, 
i.iaro as que hay guatemaltecos á quienes contraría la proba- 
ble reelección de Estrada, y en correspondencias dirigidas á 
Europa procuran desacreditar la gestión administrativa de 
éste y protestan coutra la reforma, constitucional. 



En 1902, los temblores de tierra destruyeron varias ciudades 
y aldeas en Guatemala, San Marcos» San Pedro, TotonicapáQ^ 
Maza ten augo. Quezal tanango, quedaron arruinadas. De la ÚU 
tiitia ciudad citada puede decirse que nada quedó en pie; el de- 
sastre fué completo* Durante muchos días las familias tuvieron 
qoG acampar al aire libre ó bajo tiendas» en torno de gnindes fo- 
gatas por la noche, y los más afortunados ó raás vicos, los qac 



76 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



podían pagar 10 pesos diarios, vivían en el interior de los oa> 
rruajes de tranvías. Casas, maquinarias, plantaciones, todo 
desapareció; las pérdidas materiales se calcularon en 200 millo- 
nes de pesos. El Gobierno dispuso que se procediera inmediata- 
mente á reedificar la ciudad de Quezal tenango hacia el Norte 
del lugar que ocupaba, y se donaron terrenos á los propietarios 
de las casas destituidas. 

Hubo nuevos trastornos geológicos en 19(^. En el interior, 
los volcanes están con frecuencia en erupción, y la tierra se es- 
tremece. En el litoral del Pacífico, muy cerca de México, hay un 
municipio, el de Ocós, cuj^o pueblo y puerto van á desaparecer. 
El río que allí desaguaba ha cambiado de curso y se ha abierto 
nuevas bocas, con lo que las aguas del mar, rechazadas en 
un sitio, afluj^en sobre otro en el mismo puerto, y van ganando 
terreno con tal rapidez, que hay quien predice el fin de Ocós en 
plazo de muy [)ocos años. 




EL SALVADOR 



Población de la República.— Gobierno del Presidente D. Tomás Regalado.— 
Fomento de la agricultura.— Ferrocarriles. — El nuevo Presidente D. Pe- 
dro José Escalón. — Obra^ y servicios públicos.— Reforma de la enseñanza 
superior.— Precauciones contra el anarquismo. 

La población de El Salvador continúa en aumento. El 1.^ de 
Enero de 1901 tenía 91" .512 habitantes. Es la más pequeña de 
las cinco Repúblicas de la América Central ; pero la de mayor 
población relativa (43 hab. por kil.2) 

En 1.® de Marzo de 1903 cesó, como Presidente, D. Tomás 
Regalado. En los cuatro años de su gobierno se ha procurado 
el acrecentamiento de la riqueza pública, mediante el desarro- 
llo de cultivos y de vías de comunicación. 

Siendo la agricultura la primera fuente d(í la.riqueza nacio- 
nal, se ha tenido el más especial cuidado en fomentarla por 
todos los medios prácticos aconsejados por la experiencia, ta- 
les como la emisión de la ley orgánica de ese ramo, ó Código 
de Agricultura; el establecimiento del estudio obligatorio de 
la Agricultura en las escuelas primarias; la creación de una 
Facultad especial de Ingeniería agronómica en la Universidad 
Nacional; la institución de fiestas y certámenes agrícolas; la 
fundación de un Museo Científico Agrícola é Industrial; la or- 
ganización de Juntas y Comisiones de Agí icultura, á las que 
se han asignado rentas especiales y cuyos servicios han sido 
de pública utilidad; la creación de un Laboratorio químico. 



78 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

que constará de dos secciones independientes: nna destinada 
especialmente á la Agricultura, y otra á los análisis médico- 
legales. 

Se ha terminado el ferrocarril occidental, obra que pre- 
ocupó grandemente la atención del Gobierno desde su inaugu- 
ración, por su trascendental importancia y por hallarse ínti- 
mamente vinculado con ella el crédito de la República en el 
exterior. 

Como conclusión de esa importante vía férrea, en Marzo 
de 1900 se puso al servicio público el muelle construido en Aca- 
jutla, en el punto denominado Puerto Viejo, y desde entonces 
funciona con entera regularidad. Desgraciadamente, no puede 
decirse lo mismo del ferrocarril central; no obstante los vehe- 
mentes deseos del G-obierno por el feliz coronamiento de esa 
empresa, de tan trascendental importancia para el país, como 
que está llamada á dar nueva vida á toda la zona oriental de la 
República, las tentativas hechas han sido infructuosas. Se ce- 
lebraron dos contratas con el fin de terminar el ferrocarril de 
La Unión á San Miguel y de construir el que ha de unir la me- 
trópoli oriental con esta ciudad; pero los concesionarios trope- 
zaron con serias dificultades pecuniarias para la realización de 
la obra, motivo por el cual se rescindiei'on ambas contratas. 

Procuró también el Gobierno fomentar las relaciones comer- 
ciales con los grandes centros de producción 5' riqueza. Con tal 
l)ropósito, puso gran interés en ajustar con las naciones euro- 
peas nuevos tratados de comercio que constitu3'^an la expresión 
fiel de las tendencias económicas y de las necesidades indus- 
triales que se manifiestan por medio del cambio mercantil. El 
Convenio sobre recipi-ocidad aduanera con Francia ha dado 
muy buenos resultados, y se lia celebrado un arre<¿;lo semejante 
con Alemania por ukmIío de un simple canje de Notas, mientras 
se llega á la conclusión definitiva do un tratado de comercio. 
Con España se inició un tratado de reciprocidad comercial, con 
objeto principal de favorecer los añiles, librándolos, en parte. 



ESL SALVADOR 



7!* 



íi^ lus fuertes gravámenes con que san tratados en Jas aduanas 



El nuevo Presidente de la Kepública es D, Pedro José Esca- 
IAPí aifricalfcor y propietario que lia vivido y vive en excelentes 
relaciones de amistad con el anterior^ D, Tomás Regalado. 
Goza de gran prestigio, no precisamente como político, sino 
como hombre de probidad y patriotismo reconocido»^ y loa sal- 
vHdoveüos fundan en sn gestión balagtieñas esperanzas. 

I n toda tranquilidad efectuóse el cambio presidencial, po^ 
niétidose en evidencia la honrada política qne inspiró todos los 
aero» del Gobierno del General Begalado. Casi medio siglo ha- 
ría que siempre se había hecho por medios violentos y arbitra- 
rios la transmisión del Poder Supremo; hízose ahora legal- 
mente, y la Asamblea Nacional de- la Repúlilica d»5Cídió cele- 
1 i.u t«n fivnsto acontecimiento declarando fiesta nacional ©1 
\rar20 del afio en curso, 

Kl Gobierno del Sr, Escalón sigue los mismos acertados 
rmnbo* que el anterior. De las medidas recientemente adopta- 
da©, y de los reíniltadon de las que ya se pusieron en práctica 
en aB08 precedentes, dio noticia el Secretario de Gobernación 
y Fometitüi en la iiltima Memoria presentada al Congreso de 
Oiputados. 

El fftrrocarril de Occidente» servido por una Compañía in* 
glesn, funciona con regalarirlad^ y se trabaja para conseguir 
que continúen las obras del ferrocarril central y que aumente 
el servicio de vapores en el Pacífico. Se han hecho i in portan te* 
oliras de saneamiento en la ciudad de San Salvador» Da exce- 
lentes rasiiltados la Escuela do Ai'tes, Oficios y Agricultura, 
dirigida por los PP. 8ale*íTano8. Entá bien organizado el servi- 
OJO de estadística; el nuevo Cuerpo de Ingenieros oficiales ha 
roAlirádo trabajos de importancia, y pronto se terminará el 
"' *'^' mapa de la Repúhlicaí encomendado á la casa ingleníi. 
i low Son5 Limited. 



80 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

El ramo de agricultura, fuente principal de la riqueza del 
país, está á cargo de Juntas y Comisiones especiales, y hay una 
ñaca modelo en la que se ensayan nuevos cultivos y nuevos 
procedimientos de producción. La «Fiesta de los árboles «, en 
3 de MavQ, es fiesta nacional. A partir de este año de 1903 se ce- 
lebrarán todos los años, en Julio y Agosto, certámenes agríco- 
las é industriales. 

Por decreto de 13 de Junio de 1903 se reformó la enseñanza 
superior. Se híin suprimido el Consejo de Instrucción pública y 
el Kectorado de la Universidad Nacional, y se crean las siguien- 
tes Facultades, con el carácter de Escuelas profesionales: Juris- 
prudencia; Medicina, Farmacia y Cirugía dental ; Ingeniería, 
anexa á la Escuela Politécnica. Cada Facultad tendrá su Junta 
directiva, cuyos Vocales serán nombrados por el Poder Ejecu- 
tivo hasta que se promulgue la ley orgánica de Instrucción 
pública, y después per los Profesores de cada Facultad, en vo- 
tación nominal. En la Facultad de Medicina y Farmacia se ad- 
mitirán señoras y señoritas. 

Pónese en guardia el Gobierno contra posibles agitaciones 
(le carácter socialista. El Diario Oficial de la República hizo 
saber que, así en la capital como en otros lugares del país, al- 
ganos obreros han venido pidiendo á los jefes de sus respectivos 
calieres aumento de salarios. 

El hecho en sí nada tiene de particular, tanto más habién 
(lose verificado ese movimiento con orden y en condiciones 
propicias para el mutuo entendimiento entre los jefes de talle- 
res y los obreros. Pero al favor de esa aspiración de los obreros, 
•íiertos espíritus revoltosos han querido excitar los ánimos de 
las clases trabajadoras, y abusando de la libertad que las leyes 
íí^arantizan á todos los ciudadanos, hacen propaganda anar- 
((uista y tienden á producir conflictos, que la autoridad no 
puede ni debe tolerar si ha de mantener el orden y el equilibrio 
sociales. VA ÍTobierno declara (jue, naturalmente, desea el bien- 



EL SALVADOR 



H1 



estar y progreso de las clases obreras del país» y a ello h ¡i de 
contribuir siempre con toda efieacia; pero no pnede consentir 
•jue 98 perturbe la marcha armónica de hi colectividad social, y 
tieDe la firme resolución de proceder j si las circunistancias lo 
exigieran, con toda la energía que la tranquilidad y Ir.^ 5nfP^ 
reaes páblicos demandan, 

II 



Kt tsunto Burrell -La «Compañía Comercidl de SI Salvadorn.— Preteosio- 
nefideloR p^nquls. —Laudo arbitral protestado por el QobierQo aalvado- 
riao,- Nueva? negociftciones,— Convenio entre la República y la Coxnpa- 
ñín.—RatiflcadoD del Convenio y proteataá de ia Asamblea Nacional, -El 
AiUUtoGulrolo. 

En el año 1B94, el Gobierno de El Salvador concedió ¿i luia 
compañía el privilegio de transbordar pasajeros y mercancías 
en el puerto del Triunfo. Un tal Burrell constituyó en San 
Francisco de California otra Sociedad, «The Salvador Com- 
mercial Oompanyí>j que suscribió 501 a(!ciones de la del Triunfo, 
con lo que el citado yanqui y un su liermano consiguieron diri- 
gir, de acuerdo con otros compatriotas suyos» los asuntos de esta 
última empresa. Pero la dirección fué desastrosar ^^ Compañía 
se arruinaba y hubo necesidad de declarar la rjuiebra. 

Se procedió en todo con arreglo á lo que prevenían los Esta- 
tutos de la Sociedad y disponen las leyes del país. No obstante, 
ios Hccioiiistas norteamericanos se propusieron hacer bueno 
para ellos el negocio á costa de los salvadoreños j y reclamaron^ 
a])oyados por su Gobierno^ que tnvo la osadía de pretender que 
1m autoridades judiciales de El Salvador anularan sus propias 
decisiones, que se reconstituyera la empresa y que se diese á 
los reclamantes los cargos que en ella tenían. Como era natural^ 
él G-obíerno de aquella R6páblic& se opuso á tales exigencias; 
^1 de Washington pidió entonces 448.800 pesos oro para los 
suyos, no se avino tampoco El Salvador^ y al fin se sometió la 
cuestión á un arbitraje, 

6 



LOS PUKBDOS KISPANÜAMMRIOANOíi 



y ios arbitros reanidos en Washington tuvieron á bieu con- 
tienar á la ReíjábÜGa de El Salvador al pago de 523,178 pesos 
oro, con lo que Burrell y sus colegas hacían negocio redondo; 
bajo su administnitíiíSn so consamió la mayor parte del capital 
de la Compañía del Triunfo, se llevaron el vapor de ésta, impi- 
diendo así que pudiera continuar el tráfico á qne estaba obli- 
gada por la concesión y arrebatando ese importante activo á 
la Sociedad en quiebra, j además pretendían embolsarse los 
523.000 pesos. 

Tratando de este enojoso asunto el último Mensaje del Ge- 
neral Regalado, hacía constar el sentimiento de indignación 
que el laudo de la mayoría de los arbitros produjo en el cora- 
sEÓn de los salvadoreños, «sectimiento qne ha encontrado un 
eoo universal de simpatía, manifestado ya por medio de las 
principales publicaciones de Europa y América. En oumpli- 
miento de lo acordado por la Asamblea Nacional del año ante- 
rior, que protestó contra dicho laudo, el Ejecutivo está en la 
disposición de no aceptarlo, por ser vicioso y nulo, tanto por 
los procedimientos festinados qne empleó la mayoría del Tri- 
banal de A_rbi traje, como porqne en su esencia conculca las 
principales estipulaciones del Protocolo de Wáshioj^ton^ de 
donde íie originaron los poderes que los arbitros han extrali- 
mitado al dictar tan trascendental resolución. Así lo han he- 
cho constar algunos de los principales órganos de la prensa de 
Europa y América, y así lo sostienen también eminentes pu- 
blicistas de reputación universal que espontáneamente han 
estudiado el asunto». 

Fuerte con el apoyo de tan célebres eminencias jurídicas ^ 
creyó el Gobierno de El Salvador qne no se infringía ningún 
principio de Derecho Internacional al desconocer toda autori- 
dad legal al laudo Dickson*Strong. 

Al efecto^ la Cancillería salvadoreña, por medio de su Lega- 
ción en Washington, abrió nuevas negociaciones, á fin de que 
SUS intereses no quedasen conculcados por la injuata resol ncCdn 



m* SALVADOR 



H3 



I los jueces antes mencionados. Para lograr ese objeto» el ár^ 
biüro de El Salvador, cuyos derechos le fueron de5conocidos 
por loB otros jueces i raíz de pronunciada la sentejicia; pro- 
testó enérgicamente contra ella, dejando á salvo los derechoa 
de la República, 

Signiendo el espíritu de las conclusiones adoptadas por el 
Congreso Panamericano de México, la Cancillería salvadoreña 
jazgó que el caso estaba coraprendido en los Pactos que aquel 
Congj'eso celebró con relación á la materia de reclamaciones 
pecnní arias. Con ese fín se dirigió á las demás Cancillerías 
ti span o americanas, solicitando la cooperación de sus buenos 
o^cios, toda vez que el asunto se relacionaba con las estipn- 
laciODds 4e los Pactos en que aquéllas son c on si g^n atarías con 
la de El Salvador, 

El rei^ultado de las nuevas negocirtriories no st? hizo esperar 
mucho. La irritante reclamación de la ^Salvador Commercial 
Cortipany* y de otros ciudadanos yanquis, conocida con el nom- 
bre de c Asunto BurrelU, va á ser satisfecha, con las posibles y 
rdlatívas ventajas que ba logrado el Gobierno de El Salvador 
El capital qne el laudo les reconoció se reduce á un 67 por l(X). 
pagadero á razón de 50.000 pesos oro americano cada año, con 
eX interés del 6 por 100 desde el 8 de Mayo de 1902 basta la can- 
celación definitiva (1). 



I í ifíulosá y 3í1él C(»nvenio difien «sí: ^La Rejnihlicft ítc Kl Sahotínr 
«ntTí»|fiirí» «lentrode cuatro raesea, lí contar 4e In fechn <ie este ínstnimenlo 
n? de Ajíufítú) ftl TniúD Natinoal Bank of naklimd^ Oaklanj), CAlifomla^ como 
flii^Í<^f»iiif jjartú fi« loá feclamantes, boDÓ& nacionttles de dicliA Ui»pút>tÍ(ilL, ga« 
nutif.Atíúñ por un diez por rieato ññ loe íierecboí^ de Arluanat^i que re|>reftea- 
títii lin raínr equiViiLente hI sesenta y aiete y medio (>t7 Vj%' V^^ tu'nU> íle la 
«djii'ticíición liBchu el ocho de Mayo de mil novecientos rtos ^ }>a,jio <;] Proto- 
colo Ha>'-Z*ldíviír, quea8(?jeade á quinlentoii veiiiítítri^a tüiI ciento selentu y 
fnít^ú (»e&os ^esetiift y rnutro centavos ($ d*^J7H^H4). T*os erpreandos bonos se 
hmti lie eoiUir en atete ^erie^, que r«'|ir<*.sentiin kij8 rttitpp<rtivo8 año§ de v^nci- 
taleuio. 



84 LOS PUBBLOS HISPANOAMBUICANOS 



El famoso laudó de 8 de Mayo de 1902 fué un verdadero ul- 
traje á los derechos de la República de El Salvador. Como el 
Dr. Luis von Bar, miembro del Tribunal de Arbitros de La 
Haya, declaró en razonado dictamen, aquel laudo era comple- 
tamente nulo; en primer término, «por graves vicios de fondo, 
á saber: carencia de motivación, ó sea de exposición razonada 
de motivos ó fundamentos del fallo, y vicio substancial, con- 
sistente en no haber estudiado cosa alguna acerca de las deu- 
das de la Sociedad, y en segundo, de una manera especialísima 
é incontrovertible, por extralimitación de los arbitros en el 
desempeño de su cometido». 

Sin embargo, el actual Gobierno de El Salvador, procediendo 
con exquisita corrección, ha considerado como deber de honor 
«íumplir las decisiones del Tribunal de Arbitraje, por injustas 
que sean. Ha instado y conseguido la deducción indicada, y 
procura ahora arbitrar los recursos necesarios para satisfacer 
la obligación. 

La primera anualidad ha de pagarse en Mayo próximo, y 
con este objeto y el de reconstruir el Palacio Nacional, el Pre- 
sidente acudió al Congreso, convocándolo á reunión extraordi- 
naria. El Mensaje de aquél se leyó en la sesión del 4 de Sep- 
tiembre. Se propuso un empréstito de 1.000.000 de pesos- oro y 
la creación de varios nuevos impuestos, y se pidió también au- 
torización para cancelar en masa la reclamación Burrell, caso 
que los interesados concedieran compensaciones suficientes á 
ese sacrificio. 

Sobre estas proposiciones informó cuatro días después la 
Comisión de Hacienda. La mayoría, en su dictamen, después 
de consignar que la historia de las Repúblicas de América no 
registra una página tan triste como la que actualmente se con- 
signa en la de El Salvador, toda vez que se le obliga á pagar 
una suma que nunca ha debido, por el solo capricho de un país 
poderoso que se dice atntgo y protector, se declaraba resuelta- 
mente opuesta á todo empréstito extranjero, pues una triste 



eatpftrieDCia ha enseñado á los salvadoreños que tales negocia- 
Hones dieron siempre resultados contraproducentes y onerosos 
4 loB intereses nacionales. Opinaba, pues, que para pagarla re- 
cljimftción Bmrell se recarriera á las fuerza>s propias del país, 
o§ decir, á la riqueza nacional, estableciendo nuevos impuestos 
basados en la necesidad imperiosa que por ahora aflige, y en 
cuanto es posible en la justicia é igualdad, y propuso varios 
recargos sobre aforos de mercaderías, metales preciosos, ag^uar- 
dientes^ exportación de cueros^ hule j plata acuñada^ cédulas 
de vecindad y sueldos de empleados. 

La minoría de la Comisión formulo voto aparte por creer 
inconvenientes^ antieoonómicos é impolíticos algunos de los 
impuestos citados, y teniendo en cuenta que las sumas que ex- 
traen las Sociedades mineras de los Departamentos Orientales, 
segán datos auténticos publicados ofícialmente, son cuantio- 
sas, y las utilidades que obtienen enormes, pues exportan en 
conjunto en un año de 2 4 3 millones de pesos oro, con una 
ganancia líquida de dO á. 40 por 100, propuso que se gravara su 
exportación con 2 */• por 105 oro ad valorem^ impuesto que re- 
presentará* poco más ó menos, lo que las referidas empresas 
lian recibido, reciben y continuarán recibiendo del Gobierno 
on franquicia» aduaneras> Al menos, en circunstancia» ano 
males como la presente, es muy justo que contribuyan los qut^ 
í.!%nto provecho sacan del pa^íe. Con esto y otros impuestos ad- 
misibles habría recursos sobrados para atender el servicio de 
la deuda BurrelL 

El Convenio, que tenía fecha de 17 de Agosto, fuératiticado 
por la Asamblea Nacional de El Salvador el 22 de Sejítiembre; 
maB no sin protestar una vez más contra la injusticia de obligar 
á la República al pago de una cantidad que no debe. En el se- 
gundo coiisideraado se dice: Mque aunque el laudo arbitral del 
8dd Mayo de 1902 fué injusto é ilegal por no haberse sujetado á 
Ia« bases del Protocolo Hay*Zaldívar, por haberse dado á los 
recia man t<?« una indemnización puramente especulativa é imp»- 



gjuaria.oon violación expresa del nrüíciüo 6.*^ de dicho Pro- 
tocólo, lo cual constituye una extral imitación de poderj y en 
vista déla actitud oficial y hostil del Gobierno americano, quien 
ba mandado cumplir aquella sentencia inicua» y para evitar 
h1 país una mayor humillación y más graves perjuicioa, ge 
decreta, etc.# 

Y el artículo 4." recomienda al Poder Ejecutivo *que se di- 
rija á'los Gobiernos de las Repúhlicas Latinoamericanas, bis* 
toriando este escandaloso negociado por medio de una exposi- 
ción razonada de las cansas qne originaron la reclamación 
Biirrell, de la conducta irregular y anómala de los Jueces ar- 
bitros y la observada por el Gobierno de los Estados Unidos, 
con la correspondiente protesta de la violación de nuestros de- 
rechos, por si alguna vez podemos reivindicarlos, que no du- 
damos será cuando se abran paso la razón y la justicia ante el 
Gobierno de aquella nación civilizada». 

Otro asunto referente también 4 deuda contraída por el Eíí- 
tado, ocasionó algunos desórdenes en la capital de la Repúblícíi 
en los últimos días de Septiembre de 1903. 

Se trataba de una obligación contraída por el Poder Eíecn- 
livo en Mayo de 1893 á favor de I>. Ángel Guirola^ á quien se 
reconoció un crédito de 2B3.CXX) pesos oro» Transcurrieron los 
años sin poder amortizarlo^ y en 6 de Junio de 1908 se pactó con- 
venio, estipulando que se hiciera al pago en dinero efectivo. 
El Gobierno dio cuenta de lo convenido al Cuerpo Legislativo, 
y el Congreso aprobó el arreglo hecho* «Engañado el pueblo 
por algunos agitadores, se le hizo creer que se trataba de reco- 
nocer al Sr» Guií'ola una suma de diez ó doce millones de pesos; 
que habían mediado fuertes sumas entre el prestamisttii el Con* 
greso y el Ejecutivo; que se obligaría á las clases proletarias á 
dar parte considerable de sus pequeñas ganancias, para can- 
oelai' aquel crédito^ procedente de imaginarios perjuicios, per 
íidamente reconocidos, Se llegó hasta el extremo de regar di 



EL SALVADOR 



ñero entre las clases ínfimas de la sociedad, á fin de mantener 
ana agitación permanente» (1). 

Los tumultos populares llegaron á la galería misma del Con- 
greso, perturbaron los trabajos de éste, y reconsiderado el 
acuerdo anterior, fué desaprobada la contrata por unanimidad, 
dictándose, en consecuencia, el decreto del 1.° de Octubre, por 
virtud del cual el crédito del Sr. Guirola queda comprendido en 
el decreto legislativo de 15 de Mayo de 1901, que mandó liqui- 
dar y convertir en bonos de El Salvador, actualmente corrien- 
tes, las deudas del Estado no prescritas que hasta aquella fecha 
no hubieran sido presentadas para su conversión. 

Las imputaciones de peculado hechas al Presidente y á su 
Gabinete quedaron absolutamente desmentidas por la conducta 
del Ejecutivo, que procedió en plena luz y á la faz de la nación. 
Negocios turbios requieren misterio y obscuridad y no se en- 
tregan á la discusión y al examen público. 



(1 ) Diario Oficial de la República de El Salvador, del 13 de Octubre de 19as. 



HONDURAS 



Pobidción ele la Re[íút)lícu. -Los Siodictttos norieamericunos.— rorvenir dol 
pats. -Gobierno de Tereuoio Sierra. -Lb elección presidencial.— 0, Ju&Q 
An(tei A.rifiKy \K Manuel Bouílki -Querrá civil. -^Triunfo de Bonilla. 



En 1888 se calculaba la ]>oblaoióii de Honduras en 382.000 
almas. En 1901, se§^ún los cuadros que como trabajo prelimi- 
nar del censo se lian publicado^ tenía la República 774,800, re- 
sultado relativamente exacto, aunque deficiente t o da vi a , pues 
no están comprendidas las tribus selváticas; podría, pues, sin 
bipérbole, afirmarse que el námero vei^dadero de habitantes en 
Honduras no baja de 800.000. 

Bajo el aspecto económico^ Honduras casi puede conside- 
rarse como una colonia de los Estados Unidos. El elemento 
'extranjero, predominantemente norteamericano, le lleva los 
capitales necesarios para im^pulsar la agricultura, para estable- 
cer industrias, para activar el comercio, para abrir nuevas vías 
de comunicación. The líondura^ St/ndicate pide y obtiene con- 
cesiones y privilegios para construir el ferrocarril de Puerto 
Cortés á la bahía de Fonsec&j es decir, de mar é. mar; la ^711 e- 
ricati Honduras Company se compromete á canalizar el Pa- 
tuca y á crear un puerto en la barra de dicho ríoj otra Compa- 
ñía toma é* su cargo el ferrocarril económico de Ti'ujillo á 
Olanchitoj grandes empresas explotan las caobas y los cedros 
de Oaratasca, Cortés y Santa Barbara, y las minas de oro y 
plata de los departamentos de Tegucigalpa y Yalle, 



BO LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

La intervención de Sindicatos ó Compañías mercantiles 
norteamericanas en los asuntos financieros ó económicos de 
esta y otras Repúblicas de la América Central, da motivos á 
recelos de que, en plazo más ó menos remoto, puedan los Esta- 
dos Unidos, haciendo valer intereses ó derechos creados, ejer- 
cer acción directa en la suerte de esas Repúblicas, recelo que 
cobra mayor fuerza ante la probabilidad de que sean los mis- 
mos yanquis quienes construyan y exploten el canal inter- 
oceánico. 

Sin embargo, la normalidad en la vida política y adminis- 
trativa, la paz y las cordiales relaciones entre las cinco Re- 
públicas hermanas, serán la mejor garantía contra posibles 
ingerencias ó pretensiones de los Estados Unidos, atentatorias 
á la soberanía ó independencia do aquéllas. Ferrocarriles y ca- 
nales proporcionarán pingües beneficios á los Sindicatos y al 
comercio norteamericano, y podrá suceder que en circunstan- 
cias críticas alguna República extreme sus concesiones, aban- 
donando prerrogativas ó derechos del Estado. Pero si hay orden 
en el interior y paz en el exterior, día llegará en que sea posible 
recuperar la integridad de las atribuciones propias de la sobe- 
ranía, y en que aquellos canales y ferrocarriles, construidos en 
territorio hispanoamericano, de los pueblos hispanoamericanos 
sean. 

De los trabajos que se acometen con capitales extranjeros, y 
que revelan la importancia económica y positivo valor del te- 
rritorio hondureno , y en general de la situación política y del 
desarrollo que alcanzan los intereses materiales del país, daban 
cuenta minuciosa en 1901 la Memoria del Ministro de Fomento 
y Obras públicas y el folleto publicado en ese mismo año por 
Mr. Jalhay, Cónsul de la República de Honduras en Bruselas. 

Si la paz y el orden, factores indispensables de todo progreso 
en los pueblos, se consolidan. Honduras tiene excelente porve- 
nir. Tierra de gran fertilidad y abundante en minerales y ma- 
deras, ofrece ventajoso empleo á los capitales, y el ferrocarril 



interoceánico será, como dioe Jalhay^ el sistema arterial que 
transmitirá la vida á toda la República, facilitando la expor* 
lacióü de los productos naturales del suelo, atrayendo nume- 
rosa inmigración y dáwdo mayor valor á las riquezas minera y 
forestal. 

Teténcio Sierra, el Presidente de Honduras» visitaba todos 
lo<í dci^artamentoa de la República para conocer por sí mismo 
Ids progresos materiales que se han realizado y darse cuenta de 
las reformas administrativas que convenia establecer para ma- 
yor cultura y bienestar del pueblo en campos y ciudades. 

En el Mensaje qne dirigió aquél al soberano Congreso Na- 
cional el h** de Enero de 1903 » hacíase constar que dorante los 
uttatro unos de su gobierno se ha fundado el departamento de 
Ift At]¿ntida en tina de l&s más favorecidas porciones del te- 
rritorio, y se han creado 14 pueblos con sus correspondientes 
municipalidades; se ha hecho el censo de la población; se ha 
atendido con perseverancia y buena voluntad á la instrucción 
páblica, aumentando el número de escuelas y reorganizando 
las Normales y la de Artes y Oficios; se ha reducido la Deuda 
públictv. y se ha goxado de completa pa¡c. 



Loa principios del año 190¡i han sido menos satisfactorios. 

En 1*" de Febrero terminaba el periodo presidencial del Ge- 
neral Sierra, y en Octubre de 1902 se hHbía hecho la elección de 
Presidente y Vicepresidente, y de Magistrados de la Corte su- 
prema de Justicia. Eran candidatos á la Presidencia el General 
D* Manuel Bonilla, el Dr. D. Marco Aurelio Soto y el Dr. D. Juan 
Ángel Arias. 8e puso gran empeño por parte de unos y otros en 
la campaña electoral. Hasta las mujeres tomaban intervención 
en ella. La prensa publicaba largas listas de adhesiones á tal 
6 cual d@ los candidatos 3^ abría «sección de honor» para las 
actas y manifestaciones de las damas hondurenas^ 

Obtuvo mayoría de votos D. Manuel Bonilla; pero la Comi* 
sión de escrutinio no presentó el dictamen correspondiente para 



92 



LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



hacer la declaración que procedía antes del 1.° de Febrero. Se 
atribuyó este aplazamiento á propósitos de Sierra de anular 
las elecciones con provecho propio ó de alg^ano de los otros c&n* 
didatos. A fines de Enero el Dr, Soto salió de la República por 
la frontera de Nicaragua. Quedaban frente 4 frente el Dr. Arias 
y el General Bonilla, Se sabía y» que el General Sierra era re- 
sueltamente hostil á Bonilla^ E»te, con los suyos, se preparaba 
para hacerse fuerte en Amapala, 

El 25 de Enero, Terencio Sierra, en comunicación dirigida 
al Encargado de Negocios del Imperio alemán, decíale: 

«íijento mucho que á U. S. hayan informado que yo no es- 
toy en ejercicio del Poder Ejecutivo^ y que U. S, se dirija al 
General Bonilla en calidad de Presidente de Honduras. El Ge- 
neral Bonilla e:; uno de los tres candidatos que obtuvo mayores 
votos; pero la elección no ha sido declarada por el Congreso^ y 
aj^tiialmente se ocupa del escrutinio, Sí el 1/' de Febrero no 
«stá aún resuelto quién sea /el Presidente, según el articulo lOT 
de nuestra Constitución el Poder ^eoutivo quedai'á a cargo 
<iel Consejo de Ministros^. 

y en efecto, pocos días después la prensa oficiosa de Tegnci- 
galpa decía que «el 1.** de Febrero terminó su período el Presi- 
dente de la República D. Terenoio Sierra» y no hallando eUcto 
el Presidente que debía sucederle, niel Vicepresidente y De- 
ííignados que determina la ley, hiiEO entrega del Poder íyaou- 
tivo al Consejo de Ministros. Entró éste en el ejercicio de sus 
funciones legales, y como no estaba prevista por las leyes la 
forma de transmisión de la Comandancia general en casos como 
el presente, y no podía ejercer diobo empleo el Consejo por in- 
compatibilidad, resolvió reconocer como Comandante general 
de la República á D. Terencio Sierra, y éste, aunque deseaba 
volver á su hogar, viendo oraenazado el Poder legitimo que él 
mismo había constitaído, no puso ditícultad para aceptar el 
puesto que la ley, el patriotismo y la conveniencia pública le 
señalaban I púv el tiempo que las necesidades lo exigí esenii^. 



HílKDÜRAS 



93 



Pero en el mismo día 1,* de Febrero, el General D. Manuel 
Bonilla consti traía Gobierno en Amapala, dirigía, como Presi- 
dente, un manifiesto á los bbndnreños y nombraba Ministro de 
la Guerra al General D. Salomón Ordóñez, encargándole ade- 
más, interinamente, el desempeño del Ministerio General. Sin 
perder tiempo, los Generales Ortez y Medal, del partido de Bo- 
nula, abrieron campaña contra loa de Sierra, y hubo escara 
masas y combates en el portillo de Lob Limones y en otros 
pnntoa. 

l^ se renníó en Tegncigalpa el Congreso Nacional, al que 
faltaron mticbos de los Diputados propietarios; dióse cuenta 
del dictf^men de la Comisión <jne había hecho el escrutinio de 
votos j>ara la Presidencia y Vicepresidencift, y, descontadas las 
áetas de varios pueblos pbr carecer de autenticidad, se llegó, en 
cnaoto á la Presidencia, al rebultado siguiente: 

General D. Manuel Bonilla, . . - 28.560 votos. 
Doctor D. Juan A* Arias. 25,118 ^ 

» D. Marcos A. ."^ot> 4>iF>7 * 



Como la mitad del número total de electores era 29*2<i9, no 
bübo mayoría absoluta para ninguno de los candidatos y, con- 
forme al precepto constitucional, el Congreso debía elegir entre 
los que habían obtenido mayor numero de sufragios. Vota- 
ron ^S á Arias* 3 á 8oto y 2 A Bonilla. Inmediatamente tomó 
posesión Arias de la Presidencia de la Bepúblioa. 

Los bonillistas no reconocieron la legalidad de los actos del 
Congreso* La Asamblea Nacional se hallaba disuelfca por ha- 
berse retirado hacia la frontera la mayor parte de los Diputa- 
dos, entre ellos el Presidente del Congreso, y no podía reinsta- 
larse sin previa convocatoria. Además, habíanse anulado márü* 
de la tercera parte de las actas sin causa justa. 

Entre tanto, el Comandante general Sierra, al frente de 
unos 2,000 hombres y con 6 cañones había acudido en auxilio 



9\ 



LOS rusBr.o8 hispanoamhiiioanos 



d© los Generales que sostuvieron las primeras acometidas d© 
lo8 bouilüstas. Estos iban levantando fuerzas en todas partes; 
MondragÓD vencía á Ferrera en Ocotepeque, Meda) h Tallado- 
res en Lamaní. Días después moría fusilado "Valladares^ según 
fie dijo por instigaciones ú órdenes de Arias, que atribuyó k ti'ai- 
GÍón el fracaso de Lamaní. El 22 se encontraron en El Aceituno 
Bonilla y Sierra; se peleó hasta el 24, y el segando tuvo que 
retirarse» 

A ! principios de Marzo habían ganado mucho terreno los 
bonillístas. Márcala era su cuartel generaL El 4 era derrotado 
y muerto en Talgna el artista Fervora; el 8 Medal vence otra vez 
en Lamaní y ocupa ¿ La Paz, Comayagua y otras plazas. Tam- 
bién en los distritos del Norte iban predominando los partida- 
rios de Bonilla, El día 15 hubo empeñado combate en Pespire, 
al Sur: los de uno y otro bando se atribuyeron la victoria. 

Al empezar Abril, las fuerzas boníl listas, qne acaudillaba el 
General en Jefe Al varado, están ya en disposición de caer sobre 
Tegucigalpa. En el Sur» el General Gallardo vence en Coray el 
día 7. Sierra estaba en Nacaome; de aquí sale con 9CX3 hombres 
y (? piessas, y íroma el desquite contra GN-Ilardo, que cae heindo de 
tres balazos. A todo trance quería Sierra recuperar su hacienda 
de Coray para poner á salvo papeles de importancia* Acuden de 
todos lados fuerzas bonillistas, que cercan á Sierra. Las tropas 
de éste» segán decía un periódico del país afecto k Bonilla , «se 
batían como demonios». La noche del 8 al 9 f iii^ terrible; mu* 
rieron sobre el campo más de 100 por ambas partes, cifra con- 
siderable» paes los combatientes no llegaban á. 2.000. A las cinco 
de la mañana del 9 emprendió Sierra la retirada» yéndose hacia 
la fro litera salvadoreña» 

Quedaba Arias en Tegucigalpa con unos 800 hombres; le ro- 
dearon de 7.000 á 8.000 enemigos, que iniciaron ataque contra 
las posiciones qlie defendían la ciudad* Mediaron los Cónsules 
y Arias capituló, <iomprometi endose a salir sólo con su Estado 
Mavor armado hiisfca la frontera. Pero se llevó más fuersaB^ 



HONDURAS 



95 



municiones j metálico. El mismo Cuerpo consular der^laru qxi& 
Arias no había cumplido la capituiación. Además, se encontró 
el cadáver del español D. Nicolás Arnero, & quien se haljía 
ahorcado y sepultado en un patio del Palacio Nacional. Por 
todo esto, Arias y sus compañeros fueron detenidos en la ma- 
ñana del 15, 

En La Gaceta de 2(1 de Abril se insertaron los primeros de- 
cretos firmados en Amapala por el Presidente M^annel Bonilla, 
General de división. Un semanario semioficial, ElUepublirano, 
ba publicado documentos relativos á la contienda entre Arias 
y Bonilla, y á la campaña que terminó el 13 del citado mes. 
Entre ellos figuran telegramas tomados del copiador de la Co- 
mandancia general, segdií los cuales el Gobierno del Doctor 
D, Juan Ángel Arias prescindió del articulo 27 de la Constitu- 
ción hondurena, que declara absolutamente abolida la pena de 
muerte, y mandó que se fusilara, de sargento á G-eneral, á todo 
prisionero de guerra. El estado anormal del país, á pesar de 
los elementos con que contaban Arias y Sierra, sólo ha durado 
poco más de dos meses. En todas esas Repiíblicas hay ahora 
gran deseo de paz y las guerras civiles acaban pronto- 

El 17 de Mayo el Greneral Bonilla ratificó ante el Congreso 
Nacional la promesa que había prestado ante el Alcalde muni- 
cipal de Amapala el 1/' de Febrero, fecha en que asumió el Po- 
der Ejecutivo. 



IT 



El (eri'GCttiTil interaceAwiCií y loa emfu'éstitos: uoa deudii <le ÍHLf)OO.(X)0 «li* 
pesoA rírt), — AuClllutJ, propósitos y rioadoctii del hctunl Presí denle. 



Eu asunto de suma gravedad se halla ahora empeñado el 
Gobierno hondureno. 

"unos cuarenta años hace que se trató de llevar á cabo la 
construcción de una línea férrea que uniera ambos Océanos, 
desde Puerto Cortés al golfo de Foiiseca. Hubo que buscar re- 



96 LOS PUBBL08 HISPANOAMBRICANOS 

carsos fuera del país; se acudió al empréstito^ obtuviéronse en 
Londres los capitales qne, según presupuesto, se consideraban 
necesarios para tan importante obra, y empezaron los trabajos. 
Fué preciso susp^iderlos, cuando sólo se babian constrnido 
unos 90 kilómetros —de Puerto Cortés á La Pimienta — , porque 
faltaban fondos, y tal desprestigio cayó sobre los bonos de los 
empréstitos, que llegaron á cotizarse al 2 por 100 de su valor. 

Del capital de los empréstitos, parece que, á lo sumo, ha- 
bían llegado unos 500.000 pesos oro á poder de la Administra- 
ción hondurena; pero con tal arte han procedido los especula- 
dores, los cuervos del agio, que esos 500.000 pesos son ya 
96.000.000. 

¡Xoventa y seis millones de pesos oro debe la Hepública de 
Honduras á una Sociedad ó Sindicato inglés ¡ ¡Noventa y seis 
millones de pesos oro ha costado un ferrocarril construido en 
terreno llano, ciyo total recorrido debía ser de unos 300 kiló- 
metros y del que sólo ^e explotan 92! ¡A más de millón de pesos 
oro el kilómetro! 

Los fautores del negrocio lo han venido preparando magis- 
tralmente. Consiguieron primero el descrédito y la consiguiente 
enorme baja de los valores: compraron después los bonos á 
ínfimo precio, y cuando se presentó en Londres un represen- 
tante -le Honduras para pactar un convenio con los tenedores 
'i'* aquór..-^>. necráronse á aceptar proposición ninguna Exigen 
■iue H:n.i;;ras pague ínteiriw la deuda ficticiamente creada, ó 
.[.le se someta á las dur.is o'»ndioiones impuestas por los acree- 
dores. 

En efecto, on nomb"o de T'ie C riKiration '^r Fortit/n Jyond- 
fi.^iih- -s. le Loii.iros, Ni". Wir.ianí .T. IV.aiu reclama '.a entrega 
'.oí ferroo.irri' de P/.er:.^ Cortés íi La riinienta. y e! i ago de la 
antigua deuaa e\tvan;or.i vio -a -vo: üb'ic.i y vie 'os empréstitos 
contrata. K>s eiv ISí*T. l^-*^^ y 1^70 i\i"a 'a v',->'.:struoc:.r. del ferro- 
carril i t; : c r o », »\\ II i c .-» H muí u r a s . p uo s . d o ■ ^ {» o u t r e ¿r ;i r e 1 f erro- 
carril c.^nst-uivlo V cu c Mi^:ruccion do ::.ar á !r.ar. con todos 



HONDURAS 



97 



sas anejos, con todas las tierras q^ae estaban hipotecadas al 
pago de los empré^jtitos y con todas las concesiones que el Go- 
bierno había otorgado para la construcción de la citada via; 
pagar los empréstitos qne hoy, con ana intereses» importan los 
íí^ millones de pesos Ot'o, hiíiotecando en garantía las Aduanas, 
de las en al es debe sacar, con preferencia á toda otra obliga- 
ción, 100.000 pesos en cada uno de los primeros cnatro años, 
120.000 en los cuatro siguientes » y asi aumentando hasta llegar 
A 1,000,000 anualas; pagar los gastos anteriores de todas estas 
negociaciones y los actuales; hacer esos pa^os así en paz como 
en gnerraf procurar, por último, que intervengan en el asunto 
los Gobiernos de 8, M Británica y de los Estados Unidos. 

En suma; »i tales exigencias prosperasen» Honduras perde- 
ríay#con el ferrocarril, la mejor parte de su territorio, tendría 
que pagar integro el capital de los empréstitos y los Intereses 
y gaí5tto8 de Jos tenedores de bonos en relación con aquéllos, no 
jiercibiria rentas de aduanas y quedaría sctmetida á la tiitela de 
ingleses y yanquis. Es decir, desaparecería Honduras del mapa 
político de America como nación libre y soberana, 

Claro es que para que las cosas hayan llegado á tal situa- 
ción han sido precisas, no tan sólo las malas artes de la usura 
y la mala fe de los extranjeros y nacionales que intervinieron 
en este negocio, sino también la incuria de los gormantes 
hondurenos, en parte excusada por el anormal estado del país 
en aüos anteriores. 

La reclamación de Mv, Blain ha sorprendido & todo;^. Nadie 
conocía en Honduras el verdadero origen de esa enorme deuda 
ni 9u estado actual, y todos se asombran de que la i pequeña 
República haya podido devorar 96.000,000 de pesos oro con 
motivo de la constr acción del ferrocarril. 

Lo qne sí puede asegurarse es que los intereses de la Repú- 
blica han sido escandalosamente defraudados por cuantos en 
Europa tomaron parte en las negociaciones de los €tmf»re¿stitos 
en la administración de los fondos que produjeron, y que por 



98 



LOS PUBBLO^ HISFANOAMERIGANOS 



consecuencia de tales fraudes se frustraron laa aspiraciones del 
p&is y el pensamiento del Grobierno respecto del ferrocarril, 
arruinando al mismo tiempo el crédito de la nación en el ex- 
terior. 

Años hace qne este asunto, así como l^s empréstitos del Pa- 
raguay, Santo Domingo y Costa Rica, llamaron la atención 
del Parlamento inglés, que en 1875 nombró una Comisión en- 
cargada de investigar las circunístanciaB de esos contratos y las 
causas que motivaban la falta de cumplimiento. Entonces se 
pusieron en evidencia los fraudes y se demostró el origen vi- 
cioso de las den das. No obstante, ahora parece que el Gobierno 
británico apoya las reclamaciones, y basta se trata de interesar 
en ellas á los yanquis, sin duda para que no se opongan, en 
nombre de Monroe, á cualquier acto ^e fuerza que contra hon- 
duras pueda intentar la Gran Bretaña. 

El actual Presidente de la República, General Bonilla, com- 
prende el peligro y rompe con la tradicional apatía de los polí- 
ticos hondurenos; pide á los reclamantes la justiticaeión desús 
créditos, y resuelve buscar y láiblicar cuantos documentos sir* 
van para demostrar la irresponsabilidad de Honduras en los 
fraudes y especulaciones que han originado la enormOi incon- 
cebible deuda. 

Ahondando en la investigación^ han de salir á luz muchas 
írregttlaridades. Desde luego, y con referencia á noticias de 
Nueva York, á que dio publicidad el Diaria Oficial de Kl Salva- 
dor, parece que el Sindicato norteamericano que tomó ¿ su cargo 
la construcción del ferrocarril y que no cumplió sus compro* 
misos, estaba obligado á pagar los intereses de los bonos que 
había en Inglaterra. Se ha dicho que la cláusula que establecía 
esa obligación se suprimió al traducir del español al inglés el 
contrato* Niega este supuesto Mr. Sprague^ Vicepresidente de 
la Compañía, pero afirma que no se pagaron los intereses por- 
que los tales bonos son ilegales. 

De todos modos, loque resulta indudable es la confabula 



HONDURAS 



99 



cíón de especaladores yanquis, ingleses^ y acaso alguno que 
otro hondureno, para realizar lo que en el lenguaje financiero 
se llama un buen uegocio^ y en. los Códigos penales tiene otra 
denominación. 

Conñamos en que los actuales gobernanteij de Honduras 
tendrán la energía necesaria para impedir que se perpetre esta 
gran estafa internacionat. 

Bonilla es hombre de carácter y parece que 1© animan bue- 
nos propósitos. Pone empeño en fomentar la riqueza pública^ 
medio el más eficaz de impedir moyimientos revolucionarios y 
de consolidar la paz pública, y con ella ganar crédibo y atraerse 
la simpatía y consideración de los demás Estados. Quiere inmi- 
grantes útiles para la agricultara y la industria, y ha circulado 
tnstrnccíones a los representantes de Honduras en el extranjero 
para qne informen acerca de las medidas que los respectivos 
Oobiernos ban tomado con objeto de aumentarla inmigración^ 
sobre los sistemas de cultivo de frutos que produzca ó pueda 
producir Honduras y que se hayan emi'leado con buen éxito en 
los países en que residen dichos representantes, sobre la con 
srenieneia de abrir mercados para los productos hondurenos, 
sobre el sistema de educación popular y sobre lo dispuesto 
para fomento de la agricultura, ganadería, minería y demás 
industrias. 

Todo esto podrá realiísarse s¡ no lo imfiden los adversarios 
del nuevo Presidente, 

El General Bonilla, después de haber conquistado el Poder 
por la fuerza de las armas, hizo que el Honí^reso Naolonal de* 
clarase la nulidad de todos los actos de la Asamblea reunida 
entre el 13 de Febrero y el 21 de Marzo de 1903 y, posterior- 
mente, por decreio de 28 de Octubre, mandó crear una Junta 
para el examen de las cuentas que llevaron los empleados del 
orden civil y militar electos por aquella Asamblea, y, en gene 
ral^ de las de todos los que, por algún concepto, manejaron 
fondos públicos desde el 31 de Enero al 13 de Abril. Entre 



100 LOS PUEBLOS HtSPANOAMHKlCANOS 

tanto, fancionaban los Tribunales de Justicia para aplicar se- 
veramente la ley á los que la hubieran infringido durante el 
periodo de la guerra civil. 

No es, pues, el actual Presidente de Honduras de los caudi 
líos vencedores que transigen ó perdonan, y, por consiguiente, 
los vencidos y humillados por él mantienen vivo su resenti- 
miento , se agitan y conspiran , y ya los periódicos oficiosos ó 
semiofioiales de Tegucigalpa anunciaban á fin de Noviembre 
que ora preciso tomar medidas enérgicas para asegurar la tran- 
quilidad pública amenazada. 



NICARAGUA 



Cu pi tal ea extranjeros y empresas de obma páblíc*a y euloniKiicíón.-Nue- 
voñ códíges. -TentBtíYaa revoluciouariiiB. -Aimiistíft,— El PTesidetite y U 
Asamblea NhcíodhI LegUlHtivH. 



Preside esta Eepáblio» el General D, José Santos Zelaya.^ 
reelegido para el período 1902-1906. 

También los capitales extranjeros briscan empleo en Nicara- 
gna, Sn Gobierno desea fomentar laí! obras públicas, especial- 
mente los ferrooarrile^, y abrir fácil salida á los frutos que pro- 
duce su fértil territorio. 

En el Mensaje que leyó el Presidente el 1.** de Agosto de 1903| 
se declaraba que, convencido el Gobierno de que el Estado no 
puede ni debe administrar empresas de ferrocarriles, habfn 
risto con gusto la propuesta del Sr, Frank B. Passmore, re- 
presentante de un grupo de capitalistas ingleses. Al efecto, se 
esperaba la contestación que dicho señor debía dar ¿ las condi- 
ciones en que el Gobierno está dispuesto 4 vender íos ferroca- 
rriles y vapores nacionales. El Sr. Carlos Th ornas Manniíig, en 
representación de una sociedad de los Estados Unidos de Amé- 
rica, ofrecía comprar la misma empresa en condiciones favora- 
bles, y si el contrato se lleva i efecto se obliga á construir 
nuevas líneas que establezcan comunicación fácil con los De- 
partamentos del Norte y con la costa atlántica» 

En lo de Mar'üo se había puesto al servicio público la nueva 
línea del ferrocarril central, suprimiéndose en consecuencia el 
tr&ñco de vapores en el lago de Managua. 



102 L08 PUlfiBLOS HISPANOAMERICANOS 

Un yanqui, Mr. Dietrik, se propone colonizar en el departa- 
mento de Nueva Segovia y comarca de Gracias-á-Dios. Según 
contrato que celebró con el Gobierno, obtuvo en arrendamiento 
tierras por un período de veinticinco años. Construirá muelles 
en el río Segovia y una nueva ciudad, Puerto Dietrik, en una- 
isla que hay en la desembocadura del rio. 

Esta concesión ha motivado reclamaciones por parte de 
Honduras , que alega derechos sobre los territorios del cabo de 
Gracias-á-Dios. 

El Gobierno no omite medios para dotar al país oe una le- 
gislación avanzada, completa hasta donde es humanamente 
posible y, de conformidad con anteriores disposiciones, nombró 
una Comisión Codificadora compuesta de ilustrados jurisconsul- 
tos, la cual ha concluido ya el Código Civil y el de Procedi- 
mientos. 

Algunas tentativas revolucionarias han alterado la tranqui- 
lidad pública en estos últimos tiempos. Los enemigos de Ze- 
laya, más ó menos directamente apoyados por 'colombianos, 
en 1902 fletaron un vapor para hacer desembarco en la costa 
oriental, en la zona de Blewfields; vencidos, tuvieron que ren- 
dirse, y casi todos los invasores quedaron prisioneros. 

Zelaya tiene significación liberal, y no se había recatado en 
mostrar simpatía hacia los hombres de sus ideas que combatían 
til Gobierno conservador de Colombia. De aquí el apoyo con que 
éste favorecía á los adversarios del Presidente de Nicaragua. 

Al año siguiente, en 1903, con motivo de la guerra civil de 
Honduras, se renovó la agitación en Nicaragua. Hay entre esas 
Repúblicas de la América Central y entre sus partidos políticos 
relaciones muy íntimas y demasiada comunidad de intereses 
para que la suerte de unos Gobiernos pueda ser indiferente á 
los otros. Zelaya era afecto á Sierra y Arias, y, naturalmente 
los bonillistas procuraban suscitarle dificultades. Las tropas de 
aquél tuvieron que abrir ruda campaña contra los que preten- 



NICARAGUA 



W3 



dían derribarlo del poder y qne lograron, durante algunos días, 
dominar en pueblos del la^o y de su zona oriental, Se consiguió 
desalojarlos de San Carlos, á orillas de San Juan y cerca del 
lago Nicaragua, y ¿ mediados de Abril la revolución estaba 
sufocada. 

El 11 de Julio se decretó amplio perdón é incondicional am- 
nistía para todos los reos de delitos políticos. Lros que estaban 
presos fueron paestos inmediatamente en libertad. 

Después solicitó Zelaya autorización del Congreso para au- 
sentarse temporalmente del país. 

cPara corresponder^ decía, á la contíanza que en mí depositó 
el pueblo he tenido que trabajar demasiado» La tensión cons^ 
tantfi de mis escasas facultades mentales y la labor ímproba que 
lian ocasionado nuestras reformas y la represión de movimten* 
tos subversivos tan repetidos en el período de diez años, han 
iilterado de modo notable mi salud; y f»ai'a recuperarla pido á 
vosotros^ honorables Representantes, me concedáis permiso 
para salir de la República cuando las circunstancias lo per- 
mitan». 

El Congreso negó el permiso, y el Ministro de la Goberna- 
ción, contestando al oficio que le dirigió la Secretaria de aquél 
informándole de la resolución de la Cámai^aí se expresaba así: 
'Cumpliendo con lo dispuesto por la Asamblea Nacional Legiíi 
lativa puse eu uianos del Sr, Presidente de la Bepiiblica, el Qe* 
neral B. José Santos Zelaya, la iniciativa que le hace este 
augusto Cuerpo, á fin de qne. apartando toda consideración per- 
sonal y obedeciendo á la voluntad del pueblo, no se separe de la 
Presidencia de la RepViblioa antes de haber cumplido con el 
programa de la revolución liberal de 11 de Julio de 1893; el 
Sr. Presidente me ha dado instrucciones para contestar á la 
augusta Representación Nacional, que es para él motivo de le- 
^^ítima satisfacción saber que los representantes del pueblo 
aprecian con justicia los esfuerzos que ha hecho para sostener 
In reforma liberal y para impulsar á la RepViblica por la senda 



-Q^ LOS PUBBL08 HISPANOAMERICANOS 

Ael positivo progreso; pero cree que el mi^mo hecho reconocido 

A.el »^^° ^^® ^* puesto por desempeñar dignamente las eleva- 

s funciones que le ha encomendado el puehlo nicaragüense, 

aaba derecho para esperar que la Asamblea Legislativa tu- 

, j-a la deferencia de concederle el permiso temporal que soli- 

^\ó con el objeto de disfrutar de algún descanso y recuperar 

^* energías que necesita en la improba tarea que se le ha im- 



COST.A 



RICA 



r- -^^ que estén "*'''" "«'•** del ^ '"'"''Muesea 






106 LOH PUBBL08 HISPAJfOAMJBRlCAXOS 



pm-rtícularmente Mangle Chico^ Mangle (rrcmde. Cayos de Al- 
bnrquerq^íej San Andrés, Santa Catalina, Providencia, Estando 
de Veragua, así como todas las otaras islas, islotes y bancos que 
pertenecieron á la antignia provincia de'Cartajsrena, bajo la de- 
nominación de Cantón de San Andrés, se entiende que «1 terri- 
torio de dichas islas, sin exceptuar ninguna de ellas, pertenece 
4 los Estados Unidos de Colombia (1). 

Del lado del Océano Pacífico, Colombia poseerá igualmente 
desde las islas Bnrica inclusive, todas las islas al Este de la 
punta del mismo nombre; las que están situadas al Oeste de 
aquella punta pertenecerán á Costa Rica. 

Después ha reclamado Nicaragua contra la mención de algu- 
nas de las islas que se adjudican á Colombia y que aquélla 
tiene por suyas. 

Á Costa Rica le ha contrariado mucho perder el valle del 
Hío .Sixanla: pero, afortunadamente para esta República, no se 
atenrlíeron las pretensiones de Colombia en cuanto al derecho 
fiur- al^í^aba de llegar por el Norte hasta el Río San Juan. Si 
hubieran prevalecido. Costa Rica dejaba de tener costa en el 
litoral atlántico. 

Kste lítíí^io debía haberse sentenciado por España. En nues- 
tros archivos se encuentran todos los documentos necesarios 
f»ara fl'ícid ir sobre cuestiones de límites entre países hispano- 
arnericariOH, y es absurdo que tales documentos, de difícil tra- 
ducción rniK'hos, tengan que verterse á idiomas extranjeros, y 
'ifi'í f»ersonas que desconocen la historia de la América española 
-^an las llarníídas á resolver. 

.íii-to es consignar, sin embargo, que en el arbitraje á que 
nos referimos intervinieron, para reunir la documentación, 
aclarar fHjntos dudosos y sostener los derechos de las partes, 
personalidades muy doctas \ de gran prestigio en España y 



M A v:i3 laints (fnis (!«• (UiUmibie, (l¡c« f 1 texto francés quo tenemos á la vista. 
Hftíw íifií.B Vil <ni" í'<ilnii'l»i;i II" '"s lt<'|)iil)lica ff^'l^^ial. 



-emética taífi^ ^^ ^^^^ — " — '~-,^ i 

•^^ CoJon^bia- n \ '*"'^'«<'o Sílbela ""'"* :>' Costa fi¡J 

^' •^«^'"» y Bilbao. ""' ^'■'^í'i^eros , ' 

. ^*-^ «n Costa Rí,. 

* ''^«cíente expo,l!' ^^'^««'*'«e«te I« T ^" ^"^ '"^ '««a^o 
»rte. -."a. ,„. ,,^ J-« '^'»'í-eo.a^,.,,„. 



108 LOS PUEBLOS HISPANOAMBRICANOS 

ques de que se sirve aquélla llevó recieotemente á Inglaterra 
83.250 racimos. En el viaje desde Puerto Limón á Southamp- 
ton invirtió diez y nueve días, y la fruta llegó en perfecto 
estado. 



POLÍTICA INTERNACIONAL 
CENTROAMERICANA 



El pacto de Amapala y los Estados Unidos de Centro América.— Fracaso de 
la Federación y sus causas.— Persistencia de la tendencia federntiva y me 
dios de realizarla.— Los Congresos jurídicos.— El Congreso de periodistas. 
— Los Congresos de estudiantes.— La Unión aduanera. 

En 1895, Honduras, Nicaragua y El Salvador habían pac 
tado en Amapala la Confederación llamada República mayor 
de Centro América. En Agosto de 1898 se aprobó sn constitu- 
ción y se substituyó aquel nombre por el de Estados Unidos de 
Centro América. 

Pero la unión en la forma y condiciones en que se había 
hecho, no satisfizo á todos los ciudadanos de las tres Reinibli- 
cas; D. Tomás Regalado, el nuevo Presidente de El S?alvador, 
acaudilló el movimiento de protesta, y la Confederación no 
pudo subsistir. 

En el último Mensaje que aquél leyó á la Asamblea Nacio- 
nal, el 12 de Febrero de 1903, declaraba que el [)acto de Ama- 
pala, «por más que fuera la encarnación de altas y nobilísimas 
aspiraciones, tenía que ser efímero ó ineficaz, desde que no era 
la obra. legítima y natural de los pueblos. La consagración do 
una forma ó sistema de Gobierno debe ser la consecupncia ló 
gica de necesidades, conveniencias y j)ro pósitos que. i.or seu- 
generales y comunes y por hallarse sólidamf^nte arrait»ados fu 



L08 PUEBL08 HiapANOAMERtOANOM 



las costumbres, pasan, naturalmente, sin violencias ni festina- 
oión« al organismo constituoional. 

»No son la conveniencia del momento, ni el criterio de unoj» 
pocoSf por ilustrado que sea, las razones capaces de garantir la 
subsistencia de un contrato de tal índole. 

¡^Tampoco podía ser perdurable el pacto desde el punto de 
v^ista de las conveniencias mutuas. La evidente desííí"al"^ívd de 
condiciones en que Jos tres listados se encontrabant debió, na- 
turalmente, ser tomada en consideración y no lo ftié. 

»Por otra parte, í>i el objetivo que se persegnia era la reinte- 
gración de la antigua Patria Centro Americana, como impro- 
cedente j hasta como perjudicial debió considerarse la alianza 
de sólo tres Estados por las demás secciones excluidas, aun 
cuando esa exclusión proviniera de la voluntad de ellas, 

>FA mejor testimonio de que no había llegado la oportunidad 
y de que las concliciones fijadas no eran las mis propias p a itk 
asegurar el bienestar y engrandecimiento de los pueblos qUí» s0 
unían, es el hecbo de haber terminado la evolución de una Uia- 
Bera rápida y espontánea, con el beneplácito de la generalidad 
de los salvadoreños y sin haber ocasionado conflictos sjangrien- 
tos entre los iiaíses federados, k pesar de ía excepcional grave- 
dad de la situación». 

»En mi concepto—añadía el Presidente — , la buena armonía 
^ntre los Gobiernos de los Estados de Centro América, sibien 
\ una condición preciosa para el logro de sus nobles anhelos 
en el sentido de la unión, no basta por sí sola para el feliz co- 
ronamiento de la empresa. La labor oficial tiene sus límites, 
fuera de los cuales el querer de los pueblos es soberano man^* 
dato; si hay algo que éstos no delegan al Gobierno, sonsas 
sentimientos nacionales: por sobre la obra de las Cancillerías, 
las fronteras morales se conservan, y desaparecen, en cambio, 
las líneas divisoiias, cuando las patrias costumbres van más 
allá de ellas, filntre pueblos de idéntico origen, de hábitos 
¡guales, de tendencias comunes y afines sentimientos, la divi- 



FOUTIUA INTBHNACIUNAL OttNTBOAMKHIOAN A lU 



8ÍÚ11 territorial sólo existe en las cartas geográficas; poro donde 
no se ha logrado por entero esa similitud, donde las costana- 
bre^ no 80n comunes y las tendencias difieren, ni la fuerza ni 
0I cálcalo son parta á retundir en sólo una patria dos unidades 
nacionales « 

»l!lsto no significa que yo considere desligados del todo núes- 
tro« hábitos y aspiraciones; por el con trario^ creo que nos li- 
gan podei'osos nexos de simpatía, y que los puntos de contacto 
entre los Ej?tado.s centroamericanos son múltiples; pero aán 
hay que laborar asiduamente para que toda diferencia des- 
aparezca, Una tarea de aproximación de estos pueblos, sabia 
y prudentemente dirigida hasta conseguir, por el frecuente 
trato comercial, social y político^ la compenetración de las 
costumbres, sería más eficax y más segura». 

En términos análogos se expresaba el nuevo Presidente de 
Honduras, D, Manuel Bonilla» en el manificáto que dirigió al 
pueblo. Empezaba dedicando un recuerdo á los ilustres padres 
de la patria que organizaron la República federal de Centro 
Améiica, y terminaba declarando su propósito de estrechar 
los vínculos cou las Repúblicas vecinas y hermanas, las que 
en unión de Honduras formaron la antigua federación. «Centro 
Américaí decía» podrá volver á ser lo que fué si las secciones 
disgregadas se aproximaran, cada vez más, por la unificación 
de interese^ y la analogía de instituciones. Y ai á esto se agre- 
gan medios de comunicación que nos pongan en contacto in* 
inediati' con todos los centroamericanos, entonces podría de- 
eirse, fundadamente^ qne estaba restaurada la nacionalidad; en- 
tonces no habría más que convertir el hecho en derecho ^ y la 
obra qtiedarla concluida. Allá debemos encaminarnos, en la 
justa confianza de que llegaremos ai fin propuesto* Esta es mi 
eeperan^ia, y es al mismo tiempo el ideal de la juventud hon- 
durena t. 

■ Y en La noble tarea de realizar ese ideal están ahora empe- 
ñados los pueblos centroamericanos. La tendencia federativa 



11*2 M)A ff.'RHLOH HI^PANOAMKKICAN'OS 



persiste} se procura llegar k la tiníón estableciendo leyes é iu- 
terftses ootrinnes que insensiblemente conduzcan á ella, y como 
iinf» '1f! los medios más adecuados de lograr esa comunidad, re- 
preftfíiiiHnte'^ de las cinco Repúblicas se reúnen en Asambleas 
ó rJon^resns convocados con un fin especial. 

Por iniciativa del I)r. Francisco A. Reyes, Ministro de 
Asuntos extranjeros de El Salvador, se convocó el segundo 
Congreso jurídico centroamericano, que inauguró sus tareas 
el 2t de Knerr» de 1901 en la Universidad nacional de San Sal- 
vador. í'Kl siglo que comenzamos, decía Reyes en sn discurso, 
impone a estos Gobiernos el alto y trascendental deber de 
imprimir A los pueblos de la América Central una dirección ar- 

n\ónioa Se convoca en patriótica Asamblea álos represen- 

tnntes de las cinco Repúblicas para departir sobre asuntos que 
interesan á la familia centroamericana y acoi-dar de consuno 

i a nueva direcoión que dobo darse á sus destinos Hay que 

unificar inviít ni-'-íonev y leyes para asimilar usos y costumbres, 
pMr;i fijH!- 1m t'<''rmnla c»-»mún en todas las relaciones , ir. r id i cas de 
la ^•ida so.^iai y nara consoliñhv en luminosa crim penetración, 
m1 calor dr la iVatemiriad. los ideales de la raza v los sen ti- 
i]ii«Mitos tic lo> puo}»los. los ai.Jif'jr.s df- sus Gohie:'nf«s y las tra- 

']i<Monev x\o SK historia La A]iií'*rir.a (""entral. disirreírada, es 

la i'oni-.rM'lii^i».i.Sn de esas mi'^inas tradifiones y do la> if-yfts de la 
Mani;"hii""/íi •. :>: sunifv. f^. f.rii-t''. primordl>i': v iiimiH^.iato del 
< 'ontrvp^;.-- ovu. f.oni'' afi.-jíjí.r.S' »-". I).. Morít ífav. reaÜ/.ar la uni- 
• ;nd •M;'m'I: •;. . -^'".í-.jíi.. ñ^ . :> "r,-tn«'V:> cei;i.:\.rtmi''riofinos. 

vei:]ii; ■■ ' :, ■ r. ;;.;. -•;, -¡r-. •■'-;.. 
■■^i^l-' --OH! ■ ■■■•■-r;.T- ■*- '■ :'•:.:: ' ■ * ■ 



ilr.nL- ,71.' 


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^ r-.r.iiíios 


• •.. . '■ 


•■■• •« las 



i'CIhlTICA INTICUXACloNAL CKNTKfYAStfiíniCANA 



*^ínco RepiVbHcaíi. Por otra parte, asociando elementos int^lec- 
caales j materiales, loa periódicos de la América central se 
f^ondrian en condiciones iie hacer amplia y verídica inforroa- 
Qión de MU vida política, dándola ;^ran publicidad y contribn- 
vendo asi á rectificar errores y á impedir qne en el reato de 
Amériioa y en Enropa prevalecieran juicios falsos ó inexactos 
sobre esas Repúblicas. La pésima ¡dea, tan opuesta A la verdad, 
que en Earopa Be tiene de ia América española en general, se 
debe principalmente i las agencias ó centrod telegráficos de 
Nueva York j Washington, que acaparan el monopolio de las 
noticias para transmitirlas á Londres ó á Pan'« *^f^ ^IoimIt^ <jp 
difunden por todo nuestro continente {!), 



(1> M«if.í»tran Tou yanquis rf-suelln erapeño en deprimir é los puelílus íils- 
ptnottmericAnos, y do vfiúUii.ii «ii ^stiim|mt A stibfenilas^ canmlo <!& ellofi trft- 
tan, errores ó falsedades «n libros y periódicos. Sirva (te ejemplo el cas» 
étgruiente: Pimrion» en WdshlnglOíi lo -Otidím <ie fas RfiinljÜcas smerica- 
n«8», creHdH, por acuerdo <1e Ift Conferencín Internacional nmBricaita de 1888, 
pÉra a.dqufrir ; propagar fnfortnt»$t comerciales d« todo el NuérvoC'oililneiite. 
Mr* William ^'^ Cartis, AWecUtr úe esa oficinn en IfiOl, y rlegpu^s tlt^teg^tir» d<»l 
GroWerDu ytimptí eii Ijim Kepúbltea«i del Plata para pslinlinr mi fH»si el comer- 
iñ<3, eaiuvo t)imhi6n en Bolivia con objeto de recoger «latos «ceroft da «u CUl- 
lar& y A>A sus riqnexaH naturales. Loa rt^aultadoa de la niiBlóu <'i vitije úv 
*Cr. CurU«í biiéeped de !« ciudad de la Paz ©u «1 mea de Ágrosto de IfiOO, ae 
Unn pübUendo ea un ^ran voluroeo, y sod latea los dispuríites que en ^\ hñy 
y íñMton lú» «frorp«3»«n qn^ incurre Curtís, que el director lie t* Qfleína üb 
VropnstaúdH g-eog-iAñca ^e Boltvía, í). Manuel V. líallivliln, craj o n<jceBflrio ep- 
eribiral actual iJirccTor delaOñcioa <1t»las HepábllcaaunitíricanaapHra «hacer 
roui>cer á *««ta iu mala itupresión que ha causado la lectura ile la obra de 
Mr Curtís, cuyos erroreuy apreoiacioaes tan njeuiísá la vtM-dad, no han po- 
Áid<i roeaos quA causar extruj^e^^ por lo mis luo que, en cuanto fué posible, 
I* BífpatticíAfi que «Mi j|o puatí eü m»uos dií dicho ifeñoi'' bu. uiiy^ 

Mtedístícwis y í\t^ tdro tr«íü«ro, en nouaiderable eolccfíMu »Ir j - Bde 

liw diferente» Oflcinae del Estado, euminittraudo asi rrietit»*B ¿jenuioaí' qui* 
pudieran depurar el crtwrío <ie quien st proponln Detiftr doM^rtr ^„.n>^ mtft 
ifil(ií<Sfi olicialt. SI «al proceden los dircietoro» de la luformaci Uaa 

ritiTUAciouiil, pued<4 prtisumiráfi lo 4jii - d*i- 

■hir ^|M^ H»*nfrt bu'» mriIrírtR i]Uh iif»- n las 



114 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

El Congreso de periodistas centroamericanos inauguró sus 
tareas en Octubre bajo la presidencia del Ministro del Interior 
de El Salvador, y las terminó con solemne sesión presidida por 
el Jefe del Estado. Los Doctores Barrios y Mayor ga recibieron 
el encargo de redactar las bases para una Asociación de la 
Prensa. Después, el Comité central de ésta remitió á todos los 
periódicos de las cinco Repúblicas copia impresa de las conclu- 
siones adoptadas, mediante las cuales se aspira á que el perio- 
dismo tenga un principio de unidad que prevalezca sobre todas 
las divergencias que ocasionan los intereses particulares y las 
contradicciones de la lucha; en una palabra, á que adquiera 
verdadero espíritu nacional, condición indispensable para el 
acierto en la dirección de la opinión pública, y para que pueda 
ejercer su misión civilizadora en armonía con las tendencias, 
rarácter y necesidades de los pueblos centroamericanos. 

En Septiembre de 1901 se había reunido también el primer 
Congreso centroamericano de Estudiantes. El 12 de Septiem- 
bre de 1903 el Comité de Estudiantes de Nicaragua publicaba 
la convocatoria para el tercer Congreso que liabía de celebrarse 
en la ciudad de Managua el día 12 de Octubre, á fin de tratar 
de hacer efectiva la Federación de Estudiantes, llevando á la 
práctica las conclusiones aprobadas en anteriores Congresos, y 
para ocuparse, además, en todo cuanto conviniera y se acor- 
dara, siempre que tenga por fin la unidad de Centro América. 

Con este motivo, el Grobierno de Nicaragua dio nuevas prue- 
bas de su adliesión á las iniciativas y trabajos que tienden á 
realizar ese id(5al. Concedió franquicia postal, telegráfica y de 
ferrocarriles á los delegados de las cinco Repúblicas, y acordó 
;i,bonar por cuenta del Estado los gastos de permanencia de 
a(jiiéllos en Managua durante los días en que el Congreso cele- 
brase sus sesiones. 

Los acuerdos de este tercer Congreso han confirmado y am- 
pliado las resoluciones anteriores. Se propone la constitución 



I . 



POLÍTICA ÍNTBRNACinNAL GEN TltOAMlflKJCASA 



116 



de vm Congreso permanente centroamericano para laborar de 
continuo en la obra de unificación^ y pídese que se trabaje con 
empaño para llevar esta unificación , en plazo breve, á la ense- 
ñanza y á los códigos de Centro América. 

Por otros rumbos, no rueños oouvenienteJSi se camina también 
hacia ella. Kl Gobierno de Gruatemala ha concedido franquicia 
de derechos á todos los productos naturales ó manufactui-ados 
procedentes de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Co8ta Rica. 
Exceptúanse sólo los artículos que coustitnyen monopolio del 
Estado, como la sal y el tabaco. 

Realícense la unidad jurídica, la unificación y difutiión en Ja 
enseñanza y la unión aduanera, y ya no serán menester grandes 
esfuerzos para crear y consolidar la Repáblica de los Estados 
Unidos de la Amárics Central. 



ri 



i.a coQfereticía de Coríuto^y el arbitraje obligatorio. -Actitud de Guatemala. 
— iBütalaclóti del Tributinl de arbitraje.— Hechos que coütrarían la teiiden- 
0ia federativa." Aceídn coniÚD para evitarlo».— La conrerencia de Acajú tta 
y el aflansaraíento de la pass en Centro América. 

Conñrman la tendencia' federativa de Centro América los 
actos y acuerdos de sus Presidentes. Éstos decidieron reunirse 
cti Corinto, puerto de la República de Nicaragua, para confe- 
reociftr ijcerca dfe los medios de establecei' relaciones más cor- 
diales entre los cinco Estados y garantir la paz permanente. 

La reunión dio los satisfactorios resultados que eran de es- 
perar. El í20 de Enero de 190'2 cuatro de las cinco Repúblicas 
Cr;ntroamencannS| Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa 
Rica suscribieron Convenio aceptando, en la forma de Tratado 
público, lasL conclusioues á que habían lltígadu los Presidentes, 
ExmoB* y res. D. Terencio Sierra, D. Tomás Regalado, D. José 
Santos Zelaya y D. Rafael íglesia!:^^ eu las varias conferencias 



116 LOS PUEBLOS HISPANOAMBRI0AN08 

que tuvieron en el citado puerto para mantener y asegurar, por 
todos los medios posibles, la paz de Centro América. 

Los Gobiernos contratantes establecieron el principio del 
arbitraje obligatorio para dirimir toda dificultad ó cuestión que 
pudiera presentarse entre ellos , comprometiéndose , en conse- 
cuencia, á someterlas á un Tribunal de arbitros centroamerica- 
nos. Sólo las cuestiones de límites podrán entregarse al cono- 
cimiento y resolución de un arbitro extranjero de nacionalidad 
americana. La presidencia del Tribunal se ejercerá alternativa- 
mente, por períodos^ anuales, por cada uno de sus miembros, 
siguiéndose el orden alfabético de los Estados que representen, 
correspondiendo ejercerla el primer año al arbitro costarri- 
cense, el segundo al de El Salvador y así sucesivamente. 

El Tribunal arbitral debía instalarse en San Jobé de Costa 
Rica el día 15 de Septiembre , aniversario de la Independencia. 
Y con deseo de que este Convenio ligase á todos los Estados d© 
la familia centroamericana, los Gobiernos signatarios acorda- 
ron invitar conjuntamente ó por separado al Gobierno de Gua- 
temala para que se adhiriese á sus estipulaciones. 

En cumplimiento, pues, de lo acordado, aquellos Gobiernos 
invitaron al de Guatemala para que prestase su adhesión al. 
Convenio de Corinto. El Gobierno de Guatemala contestó pro- 
metiendo en principio su adhe.-íión, y dejando á ulteriores ne- 
gociaciones la forma final de su incorporación. Con tal objeto, 
los Gobiernos de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa 
Rica, con fecha 7 de Mayo' de 1902, acreditaron ante el de Gua- 
temala una Legación conjunta, como que era común el interés 
que se perseguía, misión que fué encomendada al distinguido 
estadista salvadoreño Doctor José Antonio Rodríguez. A pe- 
sar de sus buenos deseos, el Doctor Rodríguez no pudo allanar 
los inconvenientes de forma y de detalle que, en concepto del 
Gobierno guatemalteco, existían para prestar su formal incor- 
poración al Pacto de Corinto. 

101 2 de Octubre de 1902 el Ministro de Relaciones exteriores 



POLÍTICA INTtóRNAOluNAl, ütíNintOAMMItKíANA 117 



de Costa Rica comanicaba á lovS de Nicaragua, Honduras y El 
Salvador la buena nueva de haberse instalado el Tribunal de 
arbitraje en el Salón del Congreso, La ceremonia fué solemne; 
la presidió el primer Magistrado de la República, acompañado 
de los Secretarios de Estado^ y concurrieron también^ por invi- 
tación ü3pecial| el Presidente del Congreso, la Corte Suprema 
de Justicia, el Gobernador de la diócesis y los Cnerpos diplo- 
mático y consular. «Ningiin motivo más justificado— decíase en 
la comunicaeión — , más simpático y honroso como el presente, 
para enviar á los pueblos en tan augusto Tribunal representa- 
dos, en nombre deJ derecho, de la paz y de la tVaternidad, las 
más cordiale.s y entusiastas congratulapiones por el digno me- 
(\\o de V. E* Cumplo para con el esforzado pueblo nicaragüensíe, 
hondureno y salvadoreño, según sea» con tan grato deber - 

La prensa ile asas llepúblicas tuvo sobrada raxón para teli- 
citarse. y a^í lo hiüo* por el establecimiento del Tribunal, por- 
que, como escribía El Pabellón dé /Tbncíí/míf, la guerra, con 
sus epopeyas, con sus heroísmos y sacrificios, ea siempre un 
recnrso de la barbarie y una mancha de la humanidad; mien- 
tras que el arbitraje representa la imposición del derecho sobre 
la fuerza del hecho* de la palabra sobre el acero- «Pero, añadía, 
si es de principio universalmente aceptado el arbitraje» lo es 
mucho más tratándose de nosotros, donde cualquier contienda 
armada eíería una guerra civil^ porque por la sangre, por la 
historia y por la geografía somos una misma nación, constitní* 
inos una entidad política en el pasado y seremos un mismo 
grande emi»orio de progreso en lo f^or venir». 



Kn los primeros meses de V.nj'ó, las agencias telegr áticas de 
Nueva Yoi'k nos trajeron la nueva de revoluciones eu Hondu- 
ras* en Nicaragua y en El Salvador, de alianzas contra Guate- 
mala y de jtroitÓHitos de crear la Unión Centroamericana por la 
fuerza de las armas, imponiéndola á las ííepublicas que no ]n 
aceptasen. 



118 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

Ya hemos indicado que conviene siempre poner en tela de 
juicio cuantos informes nos llegan, de origen norteamericano, 
acerca de motines y revoluciones en los demás países de Amé- 
rica. El ideal de los yanquis es la gaerra civil perpetua en las 
Repúblicas hispanoamericanas, sobre todo en las del Centro y 
en Colombia y Venezuela. Para llegar á dominar en el mar de 
las Antillas, impórtales mucho que ninguno de esos Estados 
pueda hacer vida normal. Procuran fomentar la discordia en 
ellos, y se complacen sobre manera en humillarlos con la rela- 
ción, uno y otro día repetida, de conflictos políticos ó interna- 
cionales, qiie inventan cuando no los hay, ó cuyas proporciones 
exageran cuando realmente se producen. 

Esto último hicieron en la época á que nos referimos. Como 
se ha dicho en los capítulos anteriores, habían sobrevenido, en 
efecto, el conflicto hondureno con motivo de la renovación de 
Presidente y la breve é insignificante revolución en Nicaragua. 
Pero en una y otra República el orden se restableció pronto, y 
ni hubo revolución en El Salvador, ni nadie pensó en imponer 
por la fuerza la unión ó federación. Verdad es que el Presidente 
de Guatemala parecía algún tanto receloso, y en una proclama 
que en Febrero dirigió á la nación declaraba que era preciso de- 
fender la integridad y la independencia nacionales, amenazadas 
por algunos Estados del Centro América. Se refería á las intri- 
gas que malos hijos de Guatemala habían puesto en juego en 
las Repúblicas vecinas para trastornar el orden público. A juz- 
gar por alguno que otro artículo que publicaron j^eriódicos de 
Rl Salvador y de Nicaragua, el Presidente de Guatemala, que 
no se adhirió á la convención de Corinto, quiso después invali 
darla y, como no lo consiguió, procuraba causar disturbios en 
los Estados convenidos. 

La causa principal de estas desavenencias es la facilidad con 
que los enemigos de tal ó cual Presidente se reúnen y conspiran 
en territorio de otra República vecina, y los consiguientes ró- 
celos del Gobierno que se cree amenazado; circunstancias que 



rjEilNAUlUNAL CÉNTKv)AMBRlLrANA 



iilf 



contrarían la cordial y constante inteligencia entre los Jefes de 
los Estados y demoran, por tanto, la reftUzajjión del ideal co* 
¡aún, el establecimiento, sobre bases sólidas y permanentes, de 
I a gran Confederación Centroamericana. 

Por fortuna, las revoluciones en Honduras y Nicaragua ter 
minaron oatíi apenas iniciadas^ y los Presidentes de El Salvador 
y Ouatemala tuvieron una tantrevista en Santa Ana y lograron 
«anjiir amistosn mente las ditereiicias que había entre ambos. 
Estrada Cabrera publicó un maniíiesto anunciando ijue se ha- 
bían restablecido las buena» relaciones con la vecina República 
de El Salvador. 



Para asegurar más el mautenimienlro de la paz^ por inicia 
tíva del Presidente de El í^alvador, Sr. Escalón, se han reunido 
rn Acajú tía delegado? centroamericanos, con el fin principal 
de adoptar, de común acuerdo, medidüs que dificúltenlas cons- 
plracioneB que lo$ desterrados ó fugitivos de unas Repúblican 
organiasan en otras» 

Bajo el ej^íigrafe de i^hl arianzamiento ie la paz «n (Jfnir ' 
Américaiií, el Diario Oficial de El Salvador decía en su número 
disl 4 de Noviembre: 

«Espíritus inff nietos y amigos de las revueltas, y que al i»re- 
sente se hallan asilados en lais cinco Rejn'ibUcas del Istmo, han 
emprendido la ingrata labor de esparcir noticias, infundadas 
arinque alarmantes con r^rspecto k las relaciones de amistad que 
Hgan á los Gobiernos de estos países^, con el malévolo propósito 
de sembrar la desooufianza entre aquéllos y x*omper, de esta 
manera, el equilibrio centroamericano. Esos descontentos soü 
emigrados de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragna, 
a^í lados en las jlLs tintas Ilepúblicas^ y que d^^^Muri un cambio 
poHttco para volver á sus bogares. 

rtSt^ conocrBTi sus ti'abajos^ y eu el deseo de que la paz un 
fuera perturba,{la, se convino en que hubiera una conferencia 
de represen ta^rite^ de los cuatro Gobiernos interesados en fl 



120 LOS PUEBLOS HISPANO AMHimCANOS 

asunto; y al efecto, acaban de regresar los delegados de Gua* 
témala, Honduras y Nicaragua, después de corta permanencia 
en esta capital y de haber llenado su misión de manera satis- 
factoria para todos. 

»De suerte que podemos asegurar que, hoy por hoy, y más 
que nunca, el horizonte político se encuentra despejado; que no 
hay el más pequeño motivo de alarma ni de una ni de otra parte; 
que se han estrechado más las relaciones entre los cuatro Gro- 
biernos, y que este es un motivo de alta satisfacción para el Jefe 
de El Salvador, pues él comprende que la paz es un tesoro in* 
apreciable y que no es ni honrado ni noble el tratar de pertur- 
barla por fútiles motivos, inspirados en bastardos intereses». 



1 CANAL INTEROCEÁNICO 



I 



Lna EBUdoEi Tnifloft y la 6r»n Bretaña en la cmi^slión det caddI int«roceAjiícn . 
— A jtecedButeB: el tratado Butwer-Cloytoii.— Lor tratados ntty-Pauurefote 
d* iWJOy ]fWU. -NicíirAguíi y Píitiainá,— Los fetTOcarrÜcs iütei-oceftnic<íB. 

En I9Q0 parecía que los Estados unidos del Norte jn^^istían 
en abrir el caufll interoceánico por el río San Juan, el lag^o de 
Nicnra;2riia y el istmo de Riva». Aplastaban la resolución detiní- 
tiva ios recelos de Inglaterra en cuanto á la neutralidad del 
canal. En el Senado dw Wásbiugton se había tratado ya» sin que 
recayera acuerdo, de la autorización qne debía concederse al 
Presidente á fin de qne pndiese pactar con Nicaragua y Cost» 
Hica sobre adquisición de los terrenos necesarios jiara cons- 
truir el canal. 

En 1901 la cuestión entrñ an nueva lase, Nu era tan Hi-me Ja 
decisión d« los Estados Unidos del Norte en favor del lianal de 
,Kio«<ragua, y b^bía motivos pá,ra sosper.bar que todo^ los tra* 
bajos que venían realissando en tal sentido eran ardid de mer* 
cader; procuraban ^anar tiempo para desesperar á los accio* 
nlstas de Pananiá, amenazándoles con defíiritiva ruina sise 
construía el cannl por el lago, y preparaniio así las cosas de 
iianerk que en ocasión ofíortuna [«ndíesen iidquirir en muy 
tentajosas condiciones los derechos de ftqutdlos. Por otra p3.rte. 
los Estados UtJtdos no cedír.n ante las pretensiones de Inglatr 
pfA, y para evitar conflictos se buscaba solución que satisficiera 
á lo« exigentes yanquis y dejase en buen lu^ar el prestigio díí 
Ib G-ian Bretaña 



122 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



Medio siglo hace (15 Abril 1850) que el inglés Bulwer y el 
norteamericano Clayton firmaron el tratado por virtud del cual 
— y en previsión de la apertura de un canal navegable por Ni- 
caragua ó por otro lugar del istmo — se convino en que ninguna 
de las potencias contratantes pudiera construirlo bajo su inter- 
vención exclusiva, que los buques de una y otra gozarían de 
iguales derechos, que en tiempo de guerra se neutralizaría el 
canal y que no habrían de levantarse fortificaciones en las ori- 
llas. No pudieron tener aplicación estas cláusulas al canal de 
Panamá, puesto que ni Inglaterra ni los Estados Unidos inter^ 
venían en la empresa. Mas fracasó ésta, con gran satisfacción 
de los yanquis, y el Gobierno de Washington decidió poner mano 
en la obra, ya tomando á su cargo la canalización por Panamá, 
ya construyendo el canal por Nicaragua. Lo primero ofrecía 
grandes dificultades por la necesidad de contar con la aquies- 
cencia de los accionistas de la Compañía y con el Gobierno de 
Colombia. Optaron, pues, los yanquis por el canal de Nicara- 
gua, aunque sin perder de vista la eventualidad de que las cir- 
cunstancias cambiasen y fuera posible negociar á su favor la 
transferencia de la concesión del canal de Panamá. 

Pero si á mediados del pasado siglo los Estados Unidos s-e 
avenían á tratar de igual á igual con la Gran Bretaña, ahora 
les contrariaba sobre manera tener que compartir con los ingle- 
ses la alta inspección en la zona del canal. Abriéronse negocia- 
ciones [)ara modificar el convenio de 1850, y como resultado de 
ellas, el F]m bajador inglés en Washington Sir Pauncefote y el 
Secretario de Estado Mr. Hay pactaron nuevo tratado en 5 de 
Febrero de 1900. Inglaterra renunció su derecho de inspección, 
limitándose á exigir el libre acceso al canal, la neutralidad en 
tiempo (le guerra y el compromiso de no establecer fortificacio- 
nes. Intransigente la mayoría del Senado norteamericano, mo- 
dificó ele tal suerte el convenio, que la cláusula de neutralidad 
([uedaba anulada ó á merced de los Estados Unidos; sin rebozo 
manifestaron éstos el propósito de dominar absolutamente en 



EL GANAL INTEROCEÁNICO 



128 



el cana!» y en 11 de Marzo de 1901, Pauncefote entregó á Hay 
nota de su Grobierno declarando que éste no podía ratificar el 
tratado, porque las enmiendas hechas lo desnatnralízabau por 
completo. 

EtJ Libro Aistil á la sazón piiblioado se hizo la bistoi ia de este 
asunto y se exponían los motivos en que se t'iindaba Inglaterra 
para no aceptar las modificaciones introducidas por el Senado. 

l^uedó^ pues, en vigor el tratado de 1850, rudamente comba- 
tido por el Senador Morgan y demás imperialistas, que pedían 
sadenuucia; Inj^laterra, á quien tan mal pagaban los yanquis el 
apoyo indirecto que les prestó en 1898 contra España, ya se cui- 
daría de evitar c.onflictos ó humillación, entablando en mo- 
mento propicio nuevas negociaciones, y entretanto, como aqué* 
Uoé querían á todo trance tener su canal, procuraban también 
satisfactorio arreg^lo con el doble tin de apropiarse el canal de 
Panamá y facilitar á la Gran Bretaña pretexto razonable para 
más concesiones y aun para el abandono de los derechos que 
l6 dio el tratado Biilwer-Clayton. 

En efecto I volvieron á estar en alza los ingenieros norte- 
americanos que preoonii'abau las excelencias de la vía navega- 
ble por Panamá; el Ministro de Asuntos extranjeros de Colom- 
bia y el representante de la Compañía trataron de la cesión de 
esta gran empresa^ y se habló ya de un triple concierto, me- 
diante el cual Colombia, con consentiiuiento de la tíran Bre* 
taña, permitiría á los Estados Unidos la construcción y expío- 
fcación del canal, concediéndoles los terrenos que necesitasen en 
una y otra o filia, sin renunciar Colombia á la goberanin terri* 
torial. Como 8e ve. las circunstanoiaB variaban; lá intervención 
de la Compañía y del Gobierno colombiano podrían ser el pr<>- 
texto para anular el tratado de 1850, y el amor propio de i a 
Gran Bretaña quedaría satisfecho, pues habría esta nación 
prestado su consentimiento para el nuevo convenio. 



PoGOR ineKes transcurrieron, é Inglaterra cedió por completo 



124 i. os PUEBLOS HISPANOAMUIRIOANOS 

á los deseos ó exigencias de los Estados Unidos. El 18 de No- 
viembre de 1901 se firmó en Washington nuevo tratado con in- 
tervención de los mismos plenipotenciarios que suscribieron el 
de Febrero de 1900, Hay y Paiincefote. 

La Gran Bretaña abandonó todos los derechos y todas las 
ventajas que tenía por virtud del tratado de 1850. El convenio 
Bulwer-Clayton quedaba abolido. El canal ¡fodrá construirse 
bajo los auspicios de los Estados Unidos, ya á su costa, ya con 
ayuda de capitales que cedan ó presten particulares ó corpora- 
ciones, ya en forma de suscripción ó de compra de acciones. El 
Gobierno de los Estados Unidos tendrá el derecho exclusivo 
de reglamentar y explotar el tráfico. Se adoptaban como base 
de neutralización los reglamentos que rigen para el canal de 
Suez. 

El canal interoceánico americano será libre y estará abierto 
álos buques mercantes y de guerra de las naciones que se hayan 
adherido á esos reglamentos y con perfecta igualdad para to- 
das. No podrá bloquearse ni se consentirá acto ninguno de gue- 
rra y de hostilidad en él. Sólo en caso de absoluta necesidad 
podrán abastecerse en el canal los buques de guerra de un beli- 
gerante. Estas disposiciones se aplicarán á las vías fluviales 
adyacentes en un perímetro de 4 millas marinas por todos la- 
dos. Los Estados Unidos podrán mantener en la zona del canal 
las fuerzas de policía necesarias para protegerlo. El material, 
los establecimientos, los edificios y todas las obras indispensa- 
bles para la construcción, conservación y operaciones se consi- 
derarán como parte del canal, y así en tiempo de guerra como 
en tiempo de paz gozarán de completa inmunidad. Los cambios 
que puedan sobrevenir en la soberanía territorial ó en las rela- 
ciones internacionales del país ó países que atraviese el canal, 
no afectarán al principio general de neutralización ni á los 
compromisos adquiridos por las partes contratantes. 

Terminadas, pues, las diferencias con Inglaterra, y habiendo 



BL CANAL INTtóftOCBÁNlUO 



1-?5 



abdicado ésta, de todos sus derechos, llegó ya la ocasión de qn© 
los Estados Unidos eligieran trazado. 

El de Nieara^na estaba en baja, Según los informes de la 
Comisión nombrada para estudiar este asunto, qae dio á oono- 
oer mi dictamen en Diciembre de 1901, la conservación y **xpl*>- 
tación del canal de Nioaragna costaría anualmente L350,(X)0 
dollars más qtie el canal de Panamá; en el'trayecto por aquél b© 
invertirían treinta y tres horas, y bastarán doce por el de Pa- 
namá. En cambio, el Nicaragua podía construirse en seis años 
y serán neoesarida ocho para acabar el de Panamá Las obras 
del primero importarían 1H9.864.000 dollars, y las que faltan d«l 
segundo 144.253,000, cantidad á la cnal baWía que sumarlo 
que costase la compra de las acciones y derechos de los conce- 
sionarios, 

Ijft Comísíün pesó ventajas y desventajas, y se decidió por el 
eanal de Nicaragua. 8in embargo^ ingenieros, geógrafos y geó- 
logos preferían y prefieren, bajo mochos conceptos, el canal de 
Panamá; el mismo actual Presidente de los Estados Unidos es 
favorable á este trazado, y la opÍTiión general era que no habría 
canal por Nicaragua. 

En Junta general de accionistas del Panamá se acordó 
reanudar las negociaciones con la Comisión del istmo sobre la 
base de !200.000,000 de fiancos , suma en que aquélla había bs* 
timado el valor de la propiedad del canal; de modo que, admi* 
tído dicho precio, resultaba Panamá más barato en o.O<injMX)dí> 
pesos oro que Nicaragua. Además, éste exige ncbo grandes es- 
clusas; aquél sólo cuatro á lo más, si no se vencen lasdiñcultades 
para hacerlo á niveL Ténganse también en cuenta las malas 
condiciones del río San Juan, que deben remontar los buques 
para llegar al lago de Nicaragua, y la necesidad de completar 
los estudios y reconocimientos topográficos en los terrenos com- 
prendidos entre el lago y el Pacífico, y se comprenderá que es 
preciso añadir todavía algunos millones al preSTipnestr» ifílí-u- 
lado por la Comisión. 



im 



L08 PUDBL08 Hli^PANOAMDRlCAKOS 



Por otra parte, el lago de Nioaragna, ¿ jnzgar por compara- 
cione8 hedías entre datos antiguos y modernos, ys. teniendo do 
año en año nivel m^ bajo. En un siglo ha perdido 9 metroa* 
Las aguas se retiran y aumentan los arenales de la costa. El 
canal que lo une con el lago de Managua se acorta y su pro- 
fundidad disminuye. Agregúese á esto la naturaleza volcánica 
del territorio, donde son tan frecuentes los terremotos. Por con- 
sigiiitüitef al canal interoceánico por Nicaragua kabría de ha- 
llarse expuesto á gravísimas contingencias y exigiría gastos de 
conservación y reparación cuya importancia no es posible pre- 
«apouer. 

No desconocían estos hechos» aegnramenta, los individuos de 
la Comisión ni los demás ingenieros y políticos yanquis que se 
presentaban como partidarios del canal de Nicaragua, ni, por 
otra parte j era verosímil que perdieran de vista la probabilidad, 
más ó menos remota, de la competencia que podría establecerse 
si llegara día en que empresa europea ó americana tomase á sn 
cargo la couistruccíón del canal de Panamá. Agentes colotnbia- 
no8 iniciaron ya gestiones en tal sentido, no mal acogidas en 
principio por importantes entidades financieras. 

La campaña á favor del Nicaragua parecía, como hemos ya 
indicado, un ardid de mercader, un medio de Lnfluit' en la Com 
pañía del Panamá para lograr que los accionlstab cedieran en 
sus exigencias y vendiesen muy barato. 



Ya que de competencia hemos hablado, no estará de más re- 
ferirnos á la que, bajo el aspecto financiero, pudiera hacer al 
canal el ferrocarril de Tehuantepec. Es punto interesante que, 
previo estudio del tráfico que habrán de disputarse todas las 
vías de oomunioación fluviales y férreas que crucen la América, 
trató Bf Economwta Mexicano. 

Regla general es que un ferrocarril no pu&de competir 
«Km un canal; pero la regla falla cuando ese canal no está á 
iiiveL bino ííervido por esclusas; en tal caso, el gasto para 



BL CANAL INTÉllí OCEÁNICO 



127 



tinstruir las esclusas v pura mantenerlas en corriente es con- 
iderable, 

Cftloüla la citada revista, y calcula bien, que el cana) de Pa- 
namá representará, una vez concluido, un capital de 19CJ 000 000 
peso$ oro, por lo menos. Si se aspira á obtener nn interés 
ractivo para loa accionistas, un G por 100, seria preciso que el 
aal diera utilidades líquidas por valor de 10.800.000 pesos 
Jto, A sea unos 23.<X)0,000 de pesos plata. 

El ferrocarril de Tehuantepec, cuyo coste total desde 1878 no 
ucede de 4.6.000,000 de pesos plata» sólo tiene que producir 
|.70(i,000 anaalmente como beneficio líquido para rendir el 
I por 100 sobre el capital íntegro de construcción. Respecto dt 
istosde explotación, los del Tehuautepec tienen qae ser muy 
aferiores á los del canal ^ atendiendo á las cuatro eRclusas de 
Bte y á la circunstancia de que los sueldos y jornales son en 
panamá, más altos y se pagan en oro. 

Considerando la cuestión desde otros puntos de vista, po- 
ríanse aún reforzarlos argumentos que aduce El Economista 
líexirano en pro del ferrocarril de Tehoautepec. 

Bsa vía férrea es UTia línea de 310 kilómetros que va desde 
^oatscacoalcos, en el golfo de México, á Salina Crui», ifu el Paci- 
Bgo. Se ooustruyó en malas condiciones; muchos de sus puen- 
Qs eran de madera, que se destruye pronto en aquellos climas, 
' que^ por otra parte, tiene poca resistencia contra las aveni- 
las de los ríos. Los dos citados puertos de los extremos oarecían 
|e los elementos necesarios para la rápida carj^ii y ilescar^a de 
liercancías. 

Ahora las circunstancias han cambiado; se ha reconstruido 
vía, á los puentes de madera substituyen puentes de hierro ó 
|e fábrica, y se realizan importantísimos trabajos en Coatxa- 
ftaloofi y en Salina Cruz, dragados, muelles, rompeolasv grúas, 
fctcétera, con virtiéndolos asi en excelentes puertos comerciales, 
koft lo cual el ferrocarril servirá ya las necesidades de un trá- 
Hüo intenso y veloz. A las veinticuatro horas de haber llegado 



12*^ LOS PITRBLOS HISPANOAMERICANOS 



un buquti á uno de los puertos, podrá hallarse su carga á bordo 
del que haya de recibirla en el otro. 

En 1906 estarán terminadas todas las obras, que se llevan á 
cabo con capitales ingleses. Inglaterra cedió á los Estados 
Unidos los derechos que podía alegar sobre el canal en virtud 
de tratados anteriores; pero les prepara para lo porvenir njuy 
seria concurrencia. 

Mucho antes que el canal pueda abrirse al comercio, habrá, 
ya establecidas corrientes de tráfico de mar á mar por el ferro- 
carril de Tehuantepec, y sabidoes cuántas dificultades ofrece 
la empresa de desviar al comercio de sus rutas de costumbre 
cuando lo nuevo no proporciona positiva, segura é inmediata 
ventaja. 

El fin principal de estos canales y ferrocarriles es acortar 
distancias: ahora bien, el comercio inglés y el de los puertos 
yanquis del Atlántico ahorrarán días, y consiguientemente 
gastos, tomando la vía del ferrocarril para pasar al Pacífico. De 
Plymouth á San Francisco de California hay 9.100 millas por 
el canal de Panamá; 7.765 por el ferrocarril de Tehuantepec. 
De Nueva York á San Francisco (^.270 y 5.000 respectivamente. 
Ha de ser también el ferrocarril la vía preferida por muchas 
de las Compañías de navegación que hacen el tráfico entre el 
Oeste de Europa ó la costa oriental de la América del Norte y 
los puertos del Japón, de la China y del Archipiélago asiático. 
De Salina Cruz A Manila, Singapur, Hong-Kong ó Yokohama, 
hay 1.055 millas menos que entre Panamá y dichos puertos (1). 
El ahorro de unos cuantos días de navegación puede muy 
bien compensar todas las ventajas ó comodidades que ofrezca 
el paso por el canal. 

Además del ferrocarril de Tehuantei)ec hay otros construí- 
dos, en construcción ó en ])royerto, que algún din. el i sienta rán al 



(1) Todos esto.s (hitos constan en vjirins r«'\ istns técnicas y freográíicas, en- 
tre elliis la Uerite de fTcof/rap/iie, -le París, y A7 Rronomista Mexicano. 



EL CANAL INTBBOCBANICO 



canal parte del tráfico interoceánico; son los ferrocarriles (i e 
jSueva York á San Francisco, de Panamá, de Costa Rica, de 
Hond\ira8, de Manzanillo á los Estados Unidos^ de Topólo- 
hdmpo á Kansas, j ©1 proyectado por los Estados mexioanos de 
Tabasco y Chiapaa . 



II 



Proyecto de tratado yanqoicolombiajio para la constrocción del canal por 
Panttmé.— Estado de la opinión en Colombia.— Desaprobación del tratado 
HerrAn-Hay.— Actitud de Colombia, y de los Estados luidíis— Tendencias 
Beparntifttas en et istmo.— La independencia de Panamá. 

A toediados de 1902 aún no estaba resuelta en Washington 
rie modo definitivo la cuestión del canal. En la Comisión del Se- 
nado una minoría respetable hacía \raTer todos los argumentos 
k favor del Panamá^ y pedía que los Estados Unidos adquirie- 
sen de la Compañía francesa derechos^ acciones^ material j 
obras. Colombia^ de acuerdo con entidades financieras de Eu- 
ropa y de América, procuraba formar nueva Compañía para 
construir ese canal que oruata su propio territorio. Se habló 
también de asociación de bancos, sociedades y banqueros espa- 
ñoles é hispanoamericanos para llevar á cabo la empresa. 

Por fin los yanquis se decidieron, y en Enero de 1903 se hizo 
ya piiblieo el proyecto de tratado para construir el canal por el 
istmo de Panamá, Véase, á continuación , un extracto de sus 
principales cláusulas: 

El gobierno colombiano autorií^a á la nueva Compañía del 
canal para transferir á los Estados Unidos sus derechos, privi- 
legios, propiedades^ concesiones y el ferrocarril de Panamá, con 
todas ó parte de las acciones de dicha Compañía, exceptuando 
loa terrenoíí nacionales situados fuera de la aona que en el 
mismo tratado se determina. 

El período de la concesión será de cien años y se fjodrá ro- 
iiovar perpetuamente el arrendamiento* 



130 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

Se concede á los Estados Unidos una zona de territorio para 
canales auxiliares, la cual zona no podrá exceder en ningún 
caso de 15 millas, contando desde el canal principal. Ocuparán 
aquéllos el grupo de pequeñas islas, en la bahía de Panamá, lla- 
madas «Perico», «Naos», «Culebra» y «Flamenco», pero sin in- 
cluir las ciudades de Panamá y Colón, á no ser las tierras y 
otras propiedades pertenecientes á la Compañía del canal ó á la 
Compañía del ferrocarril. Los Estados Unidos garantizan á 
Colombia la soberanía de la zona neutral. 

Los Estados Unidos rechazan toda idea ó intención de aten- 
tar á la soberanía de Colombia, ni de aumentar su territorio á 
expensas de Colombia ó de las Repúblicas de Centro ó de Sur 
América. 

Colombia autoriza á los Estados Unidos para construir y 
conservar á cada entrada ó término del canal un puerto para 
buques, faros convenientes y otras obras que faciliten la na- 
vegación; podrá usar y ocupar, dentro de los límites ñjados en 
esta convención , partes de la línea de la costa , tierras é islas 
adyacentes que sean necesarias para esta obra , incluyendo la 
construcción y conservación de diques, muelles, embarcade- 
ros, estaciones carboneras, doques y otras obras convenientes, 
siendo todos los gastos de cuenta de los Estados Unidos. 

Los puertos que se establezcan serán puertos libres, y su 
demarcación habrá de determinarse con toda claridad. 

Los Estados Unidos cuidarán de la construcción y conser- 
vación especial de las obras de saneamiento. Construirán y or- 
ganizarán hospitales á lo largo de la línea det canal y proveerán 
á Colón y Panamá de acueductos y desagües para evitar que 
esas ciudades sean focos de infección. 

Colombia se compromete á no vender ni arrendar á Estados 
extranjeros ninguna de sus islas ó ensenadas dentro de ó adya- 
centes á la bahía de Panamá, ni tampoco en la parte de Colom- 
bia en el Atlántico, entre el río Atrato y el límite del Depar- 
tamento de Panamá, para establecer fortificaciones, estaciones 



ÍÜNAL INrBttOOfljicílOO 



131 



navales ó carboneras, puestos militares^ doques ú otras obras 
qae puedan inñnir en la constracción, conservación, operación 
ó seguridad del libre uso del canal ó de sus obras auxiliares. 
Los Estados Unidos darán á Colonibia el apoyo que sea nece^ 
sario para evitar la ocupación de esas islas j puertos, garanti- 
zando á Coló rabia su soberanía sobre ellos y la independencia ó 
integridad de la República. 

Panamá, y Colón serán declarados puertos libras para los 
buques y mercaderías destinados á atravesar el canal* 

Ko se imiíondrá ninguna carga á. las personas relacionadas 
eom la construcción á operaciones del canal, ni á ningúji bu- 
qae^ herramientas, etc., para aso de dicho canal ó de su cons- 
trucción. 

Se consentirá la entrada de emigrantes de todas las nació* 
nalidades para trabajar en las obras del canal. 

Los Estados Unidos quedan autori;&ados para proteger y dar 
segundades al canal, á los ferrocarriles y demás obras auxilia- 
res ^ á fin de conservar el ordeu y disciplina entre los trabaja- 
dores y otras personas que puedan reunirse en esa región. Obli- 
gará á observar los reglamentos de policía y de salubridad, 
adoptando los medios que juzgue necesarios , 4 fin de conservar 
el orden público y la salttd, protegiendo la navegación y el co- 
mercio en todo el canal, ferrocarriles y otras obras y dependen- 
cias, para evitar interrupciones ó daños, 

Colombia podrá establecer Tribunales en dicha zona y tener 
jurisdicción exclusiva sobre las controversias de sus ciudada» 
nos ó entre éstos y ciudadanos de otra nación extranjera, excep* 
tuando de los Estados Unidos. Éstos pueden establecer Tri* 
bunales, que tendrán jurisdicción exclusiva sobre ciudadanos 
americanos y ciudadanos de cualquiera nación extranjera, ex- 
ceptuando de Colombia. Las controversias qae se relacionen 
con la construccióui conservación ú operaciones del canal, del 
ferrocarril y otras obras, se decidirán por Tribunales mixtos con 
jurisdicción civil y criminal. 



132 LOS PUBBLOS HI8PAN0AMBRICAN0S 

Los Estados Unidos podrán utilizar todos los puertos de Co- 
lombia y abrir lugares de refugio para los buques empleados 
en la empresa del canal y para los buques en apuro que, con 
derecho de pasar por el canal, quieran anclar en dichos puer- 
tos, no debiéndoseles cobrar derechos de anclaje ni de tonelaje 
por parte de Colombia, 

En todo tiempo en que sea necesario emplear fuerza armada 
para proteger el canal ó los buques, los Estados Unidos podrán 
hacerlo. Colombia se compromete, según las circunstancias, á 
dar fuerzas con ese fin, pero si no puede cumplir con esta obli- 
gación, con su consentimiento ó á petición de ella los Estados 
Unidos emplearán las fuerzas necesarias á ese único objeto; 
fuerzas que retirará tan pronto como ya no sean necesarias. 
Pero encaso imprevisto de gran peligro para dichas obras ó para 
las personas en ellas empleadas, los Estados Unidos quedan fa- 
cultados para hacer desde luego uso de sus fuerzas, poniéndolo 
antes en conocimiento de Colombia. Si llegan después fuerzas 
suficientes de ésta, se retirarán las de los Estados Unidos. 

Los trabajos preliminares deben terminarse en el plazo de 
dos años, y el canal propiamente dicho ha de concluirse á lo» 
doce años. 

Dividióse la opinión en Colombia respecto á la conveniencia 
de aceptar este tratado. 

El Presidente, Sr. Marroquín, en proclama que dirigió á la 
nación el 1.® de Enero de 1903, hacía ya notar que su G-obierno 
se encontraba ante el siguiente dilema: si los norteamericanos 
construyen el canal en el istmo , que es donde todos los colom- 
bianos desean que se construya, se acusará al Gobierno de no 
haber defendido los derechos de soberanía. Si por no permitir 
que se afecte desfavorablemente á ésta, el canal no se cons- 
truye en territorio de Colombia, se achacará al Gobierno el 
haber perdido la oportunidad de una feliz circunstancia que 
generalmente se mira como causa de prosperidad y engrande- 



MI. CANAL iNTBHOCBAMuo 



13Í3 



cimiento para el país* Opinaba Marroquin ue no debían po* 
nerse obstáculos á la reaUzaoión de esta grande empresa por 
loH norteamericanos; pero «felizmente para mí, decía, la in- 
mensa responsabilidad de decidir la cuestión pesa sobre el Con- 
greso». 

Los periódicos y las Asambleas departamentales abogaban 
anos en pro, otros, los más, en contra del tratado Herrán-Hay. 

La Asamblea del departamento de Bolívar solicitó del Con- 
^'eso de la EepábUoa que negase su aprobación al tratado, 
porque era atentatorio contra la integridad del territorio patrio, 
p^r el becbo de estipular la cesión de la zona del canal por cien 
años, prorrogables indefinidamente á opción única de los Esta- 
dos Unidos; porf|ue lesionaba la jurisdicción de Colombia, por 
el hecbo de estatuir ingerencia extranjera en las funciones de 
los Poderes legislativo y jtidicial en la zona del canal; porque 
hería la soberanía de Colombia, por la prohibición de disponer, 
como corresponde á una nación libre ó independiente, de las 
costas é islas adyacentes á la vía marítima; porque perjudicaba 
los intereses del fisco, no sólo por la renuncia que mediante él 
hace el país á derechos adquiridos en contratos anteriores, sino 
también por ser de escasa significación las compensaciones de 
carácter financiero que estipula el mencionado acto interna* 
cionaL 

En este último argumento hacían gran hincapié muchos co- 
lombianos* Parecíales poco los 10.000. (DOO de pesos ofrecidos por 
los yanquis, y excesivo los 40.000.000 que daban éstos á los ac- 
cionistas de la Compañía del canal, que estaban apunto de per- 
der todos sus derechos por no haberlo construido en el plazo que 
d6 convino. Se dijo que aquéllos, viendo el pleito malparado, se 
hallaban dispuestos á entregar k Colombia la tercera parte do 
sus 40.000.000. 

Las Cámaras constituyeron las respectivas Comisiones para 
el estudio del tratado. En el Senado hubo en los primeros días 
de Julio vivo debate porque el Sr. Caro, ex Presidente, se opuso 



184 LOS PUEBLOS HISPANO AMERICANOS 

á que aquél se discutiera sin que llevase la firma del Presi- 
dente; se acordó prescindir de este requisito. El Sr. Marroquín, 
consecuente con sus anteriores declaraciones, no quería res- 
ponsabilidades en tan grave asunto. Se calculaba entonces que 
sólo la cuarta parte del Senado era favorable k la aprobación 
del convenio. 

Entre tanto, los impacientes yanquis se agitaban y hacían 
un doble juego. Soliviantaban los ánimos en el departamento 
de Panamá y volvían á hablar de negociaciones con Nicaragua 
y Costa Rica; así amenazaban á Colombia con el peligro de re- 
belión en el istmo, y á Colombia y á los accionistas de Panamá 
con la posibilidad de favorecer la construcción del canal por 
Nicaragua. El telégrafo atribuyó á Roosevelt la declaración de 
que el canal de Panamá se construiría aunque el Congreso co- 
lombiano no aprobase el tratado. Para esto era preciso que los 
yanquis se apoderasen del istmo ó que el departamento de Pa- 
namá, independiente, tratase directamente con ellos. La sos- 
pecha tan sólo de que tal propósito tuviera el Presidente de los 
Estados Unidos produjo pésimo efecto en América. 

Como se presumía, el tratado Herrán-Hay fué rechazado. 

¿Es que Colombia se opone á la ejecución de esa grandiosa 
obra por su territorio? De ningún modo. Colombia quiere canal; 
lo que no quiere es someterse á las duras condiciones (jue le im- 
ponen los yanquis, ni sufrir menoscabo en sus derechos y en sus 
intereses con beneficio sólo de los nuevos constructores y de los 
que ostentan los derechos de la antigua Compañía. 

Colombia ha procurado con perseverante empeño que reali- 
zase la obra la primitiva Compañía del canal ú otra reorgani- 
zada en la misma Francia; con este objeto hizo concesiones 
onerosas para ella, y una y otra vez prorrogó el plazo dentro 
del cual debían terminarse los trabajos. De nada le sirvieron 
sus buenos deseos. Se evaporaron en manos de especuladores y 
políticos franceses l.OCK). 000. 000 de francos, y Colombia cayó 



iüL CAKAL |l^TfíItí»CEANICO 



ta5 



bajo las gaiTas de los yanquis. Estos apretaron demasiado^ y ni 
«líos ni los acaparadores de las acciones de la Compañía, que se 
proponían embobar 200,000.000 de francos, habían consef^uido 
realizar sus designios. Y unos y otros pusieron el gríto en el 
cielo y se revolvían airados contra el Gobierno de Bogotá. Pero 
Colombia tenía que defender su soberanía y sus intereses y la 
obligación moral de procurar que el canal sirva por igual A to- 
das las naciones^ sin privilegios para ninguna. El Senado co» 
lombiano cumplió, pues, c.on su deber. Quien no ha cumplido es 
Francia, que por dignitlad, por decoro, debía haberse puesto ai 
frente de un esfuerzo colectivo de Europa y de América para 
llevar á cabo la empresa. 

No confiaba Colombia en ese esfuerzo; tanto es asi, que no 
rechazó en absoluto la intervención yanqui. Pero sí exigía 
otras condiciones, otro contrato; pidió qae la Compañía íVan- 
cesa obtuviera ante todo autoi*ización del Gobierno colombiano 
para transferir á los Estados Unidos sus concesiones, derechos 
y privilegios; que por esa transferencia pagase á Colombia 
BO.OOO.OOOde francos; que los Estados unidos adquiriesen sola- 
mente la zona necesaria para la construcción del canal; que sus 
leyes no tuvieran validez alguna en territorio de Colombia»; que 
no funcionasen Tribunales mixtos, sino Tribunales colombia- 
nosj y que se fijara un plazo de construcción con la cláusula de 
caducidad si dentro de él no se bubiese terminado el canal. 

Los yanquis replicaron con amenazas más ó menos emboza > 
das y, de acuerdo con la Compañía francesa del canal, pusieron 
en juego medios eficaces para crear nueva situación en el istmo « 
cayos pobladores, temerosos de qae el canal se abra fuera de su 
territorio, pretendían evitarlo, ya imponiéndose revoluciona- 
riamente á su actual Gobierno para substituirlo con personali- 
dades más dóciles á las exigencias del de Washington, ya aven- 
turándose en un movimiento separatista para poder entenderse 
directamente con éste» 

En Agosto, un periódico d© Panamá, Et Istmeño, publicó nn 



Xf. 



136 LOS PUEBLOS HISPANOAMBRIOANOS 

artículo defendiendo la independencia. «¿Correspondió Colom- 
bia, decía, á la sincera adhesión, lealtad é importantes servi- 
cios del istmo de Panamá después de la muerte de Bolívar, y que 
naturalmente eran de esperarse siendo del mismo origen, te 
niendo las mismas tendencias, sentimientos religiosos é idioma? 
¿Puede alguien contestar afirmativamente? ¿Es feliz y próspero 
el istmo de Panamá perteneciendo á Colombia? ¿No sería más 
feliz separándose como República soberana ó independiente? 
¿No es este el ideal que hace años germina en el corazón de los 
istmeños patriotas, debido á justificados resentimientos de esta 
noble pero desgraciada tira de tierra que se anexó á Colombia 
de su propia y libre voluntad? Panamá puede y debe ser absolu- 
tamente independiente. No somos felices ni estamos satisfechos 
en manera alguna bajo el dominio central; los istmeños, sin 
excepción , somos separatistas y soñamos con la independen» 
cia de la patria; no buscamos anexión á potencias extranjeras; 
sostenemos y proclamamos una República soberana, gobernada 
por los istmeños mismos. Costa Rica es una pequeña nación, y 
sin embavgo, es feliz y próspera. ¿Porqué no puede llegar á ser 
el istmo independiente y próspero, siendo más grande y con más 
- elementos?» 

Esta aspiración ha entrado ya en vías de hecho, los istme- 
üos colombianos se han declarado independientes, y desde les 
primeros días de Noviembre de 1903 la historia del canal inter- 
oceánico enlaza con la historia de un nuevo Estado americano. 



PANAMÁ 



SI departameato colombiano de Panamá.— Bebelián é tnclependeacia: la Re 
publica de Faika.niá.'-ConiplJci(lad é intervención de los yanquis contra Co' 
lombiti. ' Actoa y propóiitos del Gobierno colombiano. — OlrcaQstanciaa 
dciveutajOBas para la couatracctón y explotación del canal. 

Hay un nuevo Estado en América: la República de Panami. 

Si lo constituye todo lo qne fué departamento de Panamá 
en la Hepáblica de Colombia, tendrá tinos 90,000 kilómetros 
cuadrados de sup'erficie y 340.000 habitantes^ la mayor parte 
indios y mestizos. Desde el punto d© vista de la instrucción, 
era al departamento más atrasado. 

Montes , colinas y llanuras , selvas y desiertos forman la es- 
trecha y larga zona del istmo panameño; á la selva, á la mon- 
tana inhabitada, al país desierto corresponde más de la mitad 
de la superñcie total. Aparte el ferrocarril de Colón á Panamá, 
las vías terrestres de comnnicación son fragosas y pésimas. La 
agricultura y la ganadería son rudimentarias; la industria mi* 
ñera está abandonada. En suma: es uno de los países más po- 
bres y más atrasados del mundo. Su progreso ha sido casi 
nulo, lo mismo bajo la forma unitaria de gobierno que bajo el 
régimen federal. 

Sin embargo, el proyecto de canal interoceánico ha dado 
excepcional importancia á este territorio, y alientos á sus ha^ 
bitantes para proclamar la independencia, que parece vana 
lograr^ gracias al amparo de los yanquis. 



138 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

Rechazado el convenio Herrán-Hay, el Gobierno de Wa- 
shington se decidió á obrar con rapidez, para no dar tiempo á 
que el colombiano adoptase resoluciones que aún pudieran difi- 
cultar más el predominio absoluto de los yanquis en el canal. 

El 27 de Octubre discutióse en el Senado de Colombia el 
proyecto de ley que confería al Presidente poderes para nego- 
ciar nuevo tratado con los Estados Unidos. Muchos Senadores 
se opusieron y no llegó á tomarse acuerdo. Por otra parte, días 
antes habíase dicho en Washington que el comisionado espe- 
cial de Colombia Sr. Arciniega iba á salir para Europa con 
propósito de gestionar la construcción del canal por cuenta de 
aquella República y con capital europeo, y se agregaba que los 
Estados Unidos no tolerarían que tal cosa se hiciese. 

El medio más eficaz de impedirlo , el procedimiento más se- 
guro para quitar toda esperanza al Gobierno de Colombia , era 
arrebatarle la parte de su territorio por donde debe pasar el 
canal. Nada mejor, en consecuencia, que apoyar resueltamente 
al partido separatista del istmo. 

Contando, pues, con la aquiescencia de los yanquis, el día 3 
de Noviembre de 1903 se proclamó la independencia en la ciu- 
dad de Panamá. Estaba ganado el elemento militar, y al frente 
del movimiento se puso el General Huertas. También se con- 
taba con el Comandante del crucero Padilla y el cual, aprove- 
chándose de la excitación y la sorpresa, se acercó al crucero 
Bogotá con disposiciones de apoderarse de él ; pero el Bogotá 
se alejó á toda máquina, y á medida que se retiraba arrojaba 
proyectiles sobre la ciudad , que afortunadamente no causaron 
más daño que la muerte de un chino y la de un nativo. Se 
ordenó el enganche de 1.000 hombres para hacer frente alas 
fuerzas colombianas en caso de que éstas atacaran. Por la no- 
che, miles de personas recorrieron las calles con bandas de 
música y la bandera de la nueva República. 

Al día siguiente hubo cabildo abierto en el Ayuntamiento 
para leer el Acta de Independencia, y se declaró solemnemente 



PAñiMI 



189 



que los pueblos de la jurisdicción se separaban para siempre de 
la Repáblica de Colombia y, de acuerdo con otros del departa- 
mento, Gonstitnían una República independiente con ¿^-obierno 
democrático y representativo, y una nacionalidad libre de toda 
intervención de potencia extranjera, 

«Los colombianos— decíase en el manifiesto— son nuestros 
Hermanos y no3 separamos de ellos sin pesar, pero sin alegría, 
Elios ban sido la causa de nuestros Vejámenes» que hubiéramos 
resistido con resignación por amor á la nnión y á la armonía 
nacional si hubiéramos tenido esperanzas de mejorar nuestra 
condición. Pero nuestras esperanzas hubieran sido infnndadas 
y nuestros sacrificios inútiles, porque el Gobierno de Colombia 
sólo tenía miras determinadas y estrechas, al uso d»>l G-obierno 
colonial español y de los Gobiernos europeos de la Edad Media. 
PÁ antiguo departamento de Panamá cree ser digno de contarse 
entre las naciones libres». 

Formado Gobierno provisional, sus primeros actos fueron 
pedir el reconocimiento por parte del de los Estados Unidos^ y 
nombrar representante en Washington al francés Mr» Bunau 
VariUa, agente de la Compañía de Panamá. 

Colón y los principales municipios del departamento se ad- 
hirieron al movimiento revolucionario, y en los ni guíenles in- 
mediatos días los yanquis desembarcaron fuerzas so pretexto 
de velar por los intereses de sus conciudadanos residentas en 
Panamá^ é hicieron saber que sus buques tenían orden de impe- 
dir desembarcos de tropas colombianas. Roosevelt se declaró 
protector de la nueva República, el Gobierno colombiano pro» 
testó con energía, y el panameño nombró una Comisión que 
procediera, sin |>érdida de momento, A tratar con los yanquis 
respecto de las condiciones en que ha de conintruirse v explo- 
Itarse el canaL 

El Gobierno de Washington, procuró cohonestar su inter- 
vención recordando el tratado de 1846 por el cual la Nueva 
Granada, hoy Colombia, garantizó á los Estados Unidos la li- 



140 LOK i^líKBL08 Hl^PANOAMEUlCAKOK 



bertad de tránsito por todas las vías de comunicación existen- 
tes ó qae se construyesen en el istmo» Por virtud de tal tratado 
el Gobierno yanqui supone qae adquirid el derecho y la obliga- 
ción de garantir la neutralidad del istmo jiara que el libre paso 
por él no se interrumpa. Los Estados Unidos siempre habían 
ejercido ese derecho y cumplido esa obligación, y menos que 
nunca podían (.irescindir de ello desde que ondea el pabellón ei- 
trellado en islas del Pacífico. Ratificación y complemento del 
antiguo tratado debía ser el de Herrán-Hay. Pero Colombia lo 
rachazó, Panamá se ha hecho independiente, y como por el 
nuevo Estado ha de pasar el canal, natural es que el Gobierno 
de Washington se entienda con el de Panamá á fin de estable- 
cer las garantías necesarias para la seguridad del tráfico^ evi- 
tando conflictos ó revoluciones que en su día pudieran parau- 
sarlo. Los Estados Unidos intervenían, pues, en interés propio 
y en beneficio del comercio del mundo entero. Por esto se apre* 
suraron á pactar con loa delegados del Gobierno proviaional de^ 
Panamá f bien dispuestos á otorgar á aquéllos aún mayores de- 
rechos que los que les concedía el tratado Herrán-Hay sobre la 
faja de territorio adyacente al canal. 

De lo que hacía ó pensaba hacer Colombia, nada se supo con 
certeza en los primeros días. Las noticias de Bogotá llegan por 
el cable que va desde la Buenaventura á Panamá, y aquí se in- 
terceptan ó tergiversan los despachos^ de modo que quedaba el 
Gobierno colombiano aislado del resto del mundo. A juzgar por 
los informes que el telégrafo transmitía, se hallaba resuelto ¿ 
someter por la faerza á los panameños y procuraba una acción 
coman de Estados europeos y americanos contra los yanquis, 
aspirando á hacer valer, en primer término^ el tratado secreto 
que pactó con el Ecuador y con Chile, y cuya existencia reveló 
en 1902 el Sun de Nueva York. 

Días después fué ya conocida la alocución qne Marroquin y 
sa Gobierno dirigieron, con fecha 6 de Noviembre, al pueblo 



PANAMÁ 



colombiano, En él se decía qne si la Tnag-nitut! del movimiento 
y la indolencia ó complicidad de muchos ti^ajeren por resnl- 
tftdo la prolongación de aquel estado de desconocimiento k la 
autoridad nacional, el G-obíerno creía hacer una interpretación 
correcta del sentimiento de los colombianos declarando, como 
declaraba, que no habrá esfuerzo que no haga ni sacrificio que 
rehuse para mantener la soberanía é integridad del territorio 
patrio. 

Se envió también protesta al Senado y Grobierno de Wa- 
shington, documento que terminaba apelando «á la dignidad y 
al honor del Senado v del pueblo americanos». 

En circular transmitida á los Presidentes de las demás Re- 
públicas americanas se recordaba qne la causa de la soberanía 
é integridad de los países de la América latina es solidaria, 
pues todo lo que tienda á desmembrarlos labra su debilidad y 
los expone á ser victimas de los más fuertes, haciendo así in- 
fructuosa la magna obra de los que les dieron autonomía é in- 
dependencia. Por esto, el Gobierno colombiano esperaba, fon- 
iadanaente^ que los pueblos hermanos de la América española 
^operarían con sus muestras de simpatía á la labor patriótica 
que había emprendido de mantener la unidad de Colombia, y 
reprobarán los actos de lesa patria que se están cumpliendo en 
el istmo de Paniimá. Si éstos llegan A consumarse, constituirán 
el más peligroso antecedente para el porvenir de los pueblos 
Ubres de América. 

A las principales legaciones de Colombia an la América me- 
ridional y en Europa se les encargaba que protestaran enérgi- 
camente ante los Gobiernos respectivos contra los Estados Uni- 
dos por haber fomentado la rebelión del istmo, por amparar á 
la nueva República y por impedir que el Gobierno de Colombia, 
oon fuericas y elementos euficientes para ello, sometiera á los 
rebeldes. 

Sobre la confabulación de yanquis» separatistas panameños 
y agentes de la Qampañia francesa de Panamá, hacía gran hin* 



142 LOS PUEBLOS HLSPANO AMERICANOS 

oapié la prensa colombiana. Los rebeldes, decían, haa sido com- 
prados con oro, que puede haber salido de los sótanos de la 
Tesorería de Washington y de las cajas de la Compañía. Ade- 
más, decían, el movimiento no fué secundado por Colón, ni por 
Portobelo, ni por Bocas del Toro, ni por David, ni por Peno- 
nomé, hasta que la marina yanqui transportó las nuevas auto- 
ridades. Esa marina se dedicó desde un principio á hacer la 
policía marítima de los puertos del istmo, y no permitió des- 
embarcar en ellos fuerzas colombianas. Dos mil hombres hu- 
bieran bastado para ahogar en el acto la intentona separatista, 
y entonces se hubiera conocido la verdadera opinión de los 
habitantes del istmo, del istmo que no es sólo Panamá y Colón 
y pequeñas y ruines poblaciones de la línea del ferrocarril, 
pueblos que han decaído, desgraciadamente, con la suspensión 
de los trabajos del canal, y que anhelan, sobre todas las cosas y 
sobre todos los sentimientos, que esos trabajos recomiencen, 
para que el oro, cualquiera que sea su cuño, sea francés ó yan- 
qui, vuelva á pasar por sus manos (1). 

Súpose también que, contra lo que indicaban despachos de 
Panamá y de Washington, todos los partidos de Colombia se 
habían ofrecido incondicionalmente al G-obierno; que se habían 
abierto suscripciones públicas para los gastos de la guerra con 
los panameños, y que se había llamado á las armas á todos los 
hombres de diez y ocho á cincuenta años de edad á fin de elevar 
las fuerzas militares hasta 100.000 soldados. 

Sin embargo, Colombia procuraba evitar rompimiento for- 
mal con los Estados Unidos, é intentó avenencia , fundándose 
en aquel mismo convenio de 1846, uno de cuyos artículos decía: 
«Para seguridad del goce tranquilo y constante de estas ven- 
tajas, y en especial compensación de ellas y de los favores ad- 
quiridos según los artículos 4.®, 5.® y C.® de este tratado, los 
Estados Unidos garantizan positiva y eficazmente á la Nueva 



(1) Bl Porvenir, de Cartagena, número 2.058. 



fanamI 



143 



Granada, por la presente estipulaolón, la perfecta veiiivalidad 
del ya mencionado iatniOf con la mira de que en ningún tiempo, 
existiendo este tratado^ sea interrumpido ni embaraisado el 
libre tránsito de uno á otro mar, y, por consiguiente, garanti- 
zan de la misma manera los derechos de soberanía y propiedad 
que lú llueva Granada tiene y posee solire dicho territorio. 

Y después se consignaba que si alguno d algunos de los ciu- 
dadanos de una ú otra parte infringieren alguno de los artícu- 
los contenidos en el presente tratado, dichos ciudadanos serán 
por ello personalmente responsables, j no se interrumpirá| en 
líu consecuencia, la armonía y buena correspondencia éntrelas 
do» naciones, voinprometiéjtdose cada una á no proteyer dé 
modo^ alguno al ofennor ni á sanciofmr semejante violación. 

Como, evidentemente, loa Estados Unidos íiabían faltado al 
solemne compromiso pactado, el Gobierno de Colombia pudo 
tener esperanza de que el Senado y el pueblo yanquis obligasen 
al de Washington á proceder más correctamente^ y á tal espe- 
ranza respondiíS el viaje del General Reyes á Washington. 

Buscaba Colombia fórmulas de transacción, medio tl»^ concer- 
tar con los yanquis bandera de paz. Decidida á no consentir la 
des mem.br ación del territorio, se suponía que acaso mostrase 
menos intransigencia en la cuestión del canal y tratara de 
halagar á los panameños trasladando á Panamá la capitalidad 
de la República. Pero si el Gobierno de Washington no rectifi* 
caba su conducta, de temer era que las banderas de reclutas 
recorriesen todo el país colombiano desdft las mesetas y hondo- 
nadas de Pasto hasta las montañas del Darién. 

Claro es que en la situación á que habían llegado las cosas, 
todas las probabilidades, en caso de guerra, estaban contra 
Colombia, Las energías de que bacía alarde, debió haberlas 
empleado en impedir la rebellón. No se trataba de un hecho 
imprevisto. Muchos días antes del 3 de Noviembre eran bien 
públicas las aspiraciones de los separatistas de Panamá, y se 
aospeohaba su connivencia con los yanquis. £1 Gobierno deCo* 



144 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

lombia pecó de exceso de co afianza. Para evitar el alzamiento 
le sobraban recursos; disponía de tropas suficientes, de gente 
aguerrida tras largo período de contienda civil, y debió ha- 
ber enviado al departamento fuerzas numerosas antes de que 
los yanquis tuvieran pretexto para oponerse á los desem- 
barcos. 

Ahora, sin buenos caminos por el interior é interceptada 
la vía marítima por los buques de aquéllos, Colombia se ha» 
Ha en condiciones muy desfavorables para sostener una cam- 
paña. 

Por otra parte, cuando pueda iniciarse la acción "militar*, 
estará resuelta la cuestión del canal, porque Varilla y sus co- 
legas aceptan todas las exigencias -de los yanquis. Estos, pues, 
podrán alegar mejor derecho á defender, como cosa suya, el 
libre tránsito por el istmo, ó tal vez, no necesitando ya de la 
pantalla del Estado independiente, serán capaces de retirarle 
la protección si el Gobierno de Bogotá acepta el tratado con- 
venido con los panameños. 

Si esto último no sucede, y Colombia persiste en sus propósi- 
tos de reivindicación, podrán crearse en el istmo circunstancias 
muy desventajosas para la construcción y explotación del canal. 
Cierto es que los Estados Unidos tienen recursos de sobra para 
imponerse; pero empresas de esta índole sólo prosperan en con- 
diciones de absoluta confianza y seguridad para el tráfico, y sin 
ellas no sería difícil que fracasara el negocio en que tantas es- 
peranzas fundan los panamistas franceses y yanquis. 

Hay colombianos, y de gran prestigio y autoridad en su país, 
á quienes no inspira entusiasmo el famoso canal, y que habrían 
de preferir un estado permanente de guerra ó de alarma si con 
él impedían que los yanquis lograsen su propósito, ocasionán- 
doles enormes dispendios y acaso un desastre financiero aná- 
logo al de la primera Compañía francesa. Recordemos que, se- 
gún el geógrafo Sr. Vergara, «esa obra (el canal interoceánico), 
que se ha querido equiparar malamente en importancia al de 



145 



8iie» (1), no tiene sjüo un interés amerieano, y el Nnevo Mundo 
disfca mucho de ser lo que es el Viejo Continente. Con el andar 
ílel tiempo las cosas habrán mejorado, pero por lo pronto (18í)8) 
nos explicamos perfectamente que Europa no quiera gastar 
«iiás sumas en abrir ese fosn^ que en verdad nr> interesa sino 
á los Estados ütiidos. Por esta rasión desearíamos que la Repú- 
blica del Norte optara por la vía de Nioaragtia, pues sí a ésta 
ttOca abrir el de Panamá^ nuestra autonomía sufrirá rudísimo 
golpe sin ventaja ninguna (2)». 

De los peligros ó diíicultades que pueden sobrevenir para el 
canal si persiste la hostilidad de Colombia, daba clara idea el 
colombiano D. Pedro Vélez en la carta que, con fecha 30 de 
Noviembre (3), dirigió á Mr. Williaiii Nelson Cromwell, agente 
de la CúmpaBía francesa de Panamá en los Estados Unidos. 

«8i el desmembramiento de nuestro territorio — decía el se- 
ñor Véle^ — ha de ser deünitivo, con violación de todas Jas leyes 
divinas y humanas, tendrán ustedes un contrato de canal ba- 
rato t y tendrán un satélite más en la coní^telación de colonias 
microscópicas que están f^^rmando; pero para la misma obra 
I tía faltaría el inapreciable y necesario apoyo del honrado brazo 
del trabajador colombiano, un ico \\xke resiste la influencia mor- 
tífera de aquel clima y único cuyos miiscnlos no se relajan y 
atíojan bajo los ardores de nuestro solj les faltará lo que sieui* 
prt faé el granero del istmo, y, ó tendrán que destruir nuestros 
puertos indefensos, cubriéndose de vergüenza y de ignominia, 
ó vivir siempre con el arma al brazo en toda la línea de sus 



(1) Sin negar el valoi Uiie realmente tiene el cuñal intei-oc^áiilco y ijue, 
tnáa ó menos», ha de favorecer al c!^oiuercia dt» todos los pueblos. preeiat:i es 
ííonveuír en que bc ha exay'erntlo baataote sh impcjilitnoitt, Ni i^vrí^ nuacíi ly 
f|ue es e! rrntial <le Buex, ni aún sera tampooo el iiníco caiuino qu^sparn ileij:ar 
«1 t^ociflco tome el eomftrejo americauo «lésde loa puertos »Jel Atlántico^ Véttse 
el oafnta]Q anterior. 

(81 Nu9tfa GéOf/rufiíi de Colomhia^ McrUa pof rcgiants naturfítes, por K, J. Ver- 
gura y VelftÉico.— Tórtio I. Bogotá. íím, pAp. MXK 

(3^ inserid en el niimí»ro antet» citüdo de A-¿ f-orr^entr. 



un 



LOS PDSBL08 mSPANOAMBRlCANOS 



trabajos^ porqne el clarín de guerra suena ya de un extremo á 
otro del país y los batallones brotan de la tierra como nuestra 
vegetación tropical, y no hay nadie ni nada que pueda contener 
este movimiento, porijiie Colonibia está resuelta á no sobrevi- 
vir al ultraje- ¡A destruirnos, pues, y caiga sobre la cabeza de 
ustedes la gloria y la recompensa de tan espléndida hazañaíi* 



11 



Preparatívrts bellicos,— Gcstíonea conciliadoras.— El Centro colombiauo de 
Parii y la iniaíóD del Oeneral Reyea en WAahlng-ton,— Criterio de algunos 
Senadores jnnq 11 ífi. — El contrato Hay-Varilla. — El reconocimiento de ta 
República de Panamá y la deuda eoíomhiana. 



A fines de año, los yanquis se apercibían en previsión del 
oonfíicto^ y sus buques de í^uerra iban y venían por las a^uas 
próximas al istmo» desembarcaban tropas y proviaionea de boca 
y guerra y ponían gran diligencia en vigilar loa movimientos 
de las fuerzas colombianasi. A mediados de Diciembre algunas 
de éstas se hallaban ya acampadas al Oeste del río Atrato y en 
disposición de ir avanzando hacia Panamá. 

Perseveraba Colombia en 8U propósito de agotar todos los 
recursos que pudieran atílizarse para evitar la guerra. En París 
se constituyó un Centro para la defensa de los derechos é inte* 
reses de Colombia y para atraer hacia su país las simpatías de 
Europa, Pretendía hacer valer lo convenido por el tratado 
de 1846, en cuanto á la obligación contraída por los Estados 
Unidos de mantener la soberanía colombiana en e\ istmo, y &i 
esto no se lograba, someter la cuestión al Tribunal de La Haya» 
Iguales gestiones llevaba 4 cabo el General Beyes en Wa- 
shington. 

Seguramente las grandes potencias europeas han de hacer 
por Colombia lo mismo que hicieron por España en 1898. Toman 
por pretexto, para no contrariar á los yanquis, el interés que 
todoa tienen en que Be construya el canal interoceánico* 



PANAMÁ 



147 



Míis apoyo encontró Reyes en los mismos Estados Unidca. 
Siempre los Presidentes de esta República tuvierou mayores 
fttribaciones é inioiativas que los Monarcas constitucionales, y 
ahora f en los tiempos imperiales de Mackinley y Roosevelt, 
usan y abusan de ellas en forma y términos no conocidos ni 
practicados antes. Le plugo al actual Presidente qwe se hiciera 
el canal por Panamá, consideró preciso para ello privar á Co- 
lombia de ese territorio, y surgió la República del istmo. 

Al país y á las Cámaras no se dio cxienta de nada; todo se la 
encontraron hecho. Por esto, las reclamaciones de Reyes tuvie- 
ron algún eco en la opinión, es decir> en la opinión de los adver- 
sarios políticos de Roosevelt, y los demócratas del Senado afir- 
maron qtie se habían infringido el tratado de 1846, las leyes de 
neutralidad y los nsos internacionales, impedir á Colombia qu© 
reprimiera la sedición del istmo era hacerle indirectamente la 
gaerra, y el Presidente carece de facultades para hacer la gue- 
rra á un país que está en paz con los Estados Unidos. Entre los 
Senadores de! partido republicano hubo también quien alzó la 
voz contra el Gobierno de Roosevelt y declaró que los Estados 
Jnidos querían el canal, <\pero sin mengua para el honor de la 
Éación». Lo que aquél ha hecho, decían, nos deshonra; es sentar 
el principio de que las Repúblicas hispanoamericanas^ porque 
son más débiles qne los Estados Unidos, sólo poseen lo suyo 
hasta donde lo permita el derecho de dominio eminente que 
«obre ÁHiérica se atribuyen los yanquis. 

I )r esas razones, el nuevo tratado convenido por Hay y 
Va4 illa para la construcción del canal encontjaba oposición en 
el Senado. Se pacta con los representantes de una provincia re- 
belde, á cuya rebelión ha contribuido la otra parte contratante. 
Si el canal conviene á los Estados Unidos y á todo trance debe 
construirse, que se proceda^-exclamaban algunos — más correc- 
tamente, sin incurrir en hipocresía y doblest, y que se anexione 
el istmo á la Unión. Entonces, el Presidente y la nación podrán 
haoer en lo suyo lo que mejor les cuadre. 



14o LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

El tratado Hay- Varilla es, en realidad, un contrato de com- 
praventa mediante el cual los Estados Unidos adquieren, á tí- 
tulo de alquiler á perpetuidad, la plena propiedad y soberanía 
de parte del territorio panameño. Terminantemente se consigna 
que dentro de la zona del territorio necesaria para el canal, los 
Estados Unidos tendrán todos los derechos, poder y autoridad, 
de cuyo ejercicio habrá de abstenerse Panamá. Por si hubiere 
lugar á duda, se añade que los Estados Unidos podrán, siempre 
que las circunstancias lo exijan, mandar fuerzas al istmo y 
establecer fortificaciones, y además que, sin consentimiento de 
los Estados Unidos, las estipulaciones convenidas no podrán 
sufrir alteración ninguna por cambio de Gobierno, reforma en 
la legislación ó nuevos tratados que concierte la República de 
Panamá. De modo que aunque ésta entrase á formar parte de 
otro Estado ó Confederación, los derechos de los Estados Uni- 
dos quedarán intactos. 

En virtud del contrato, la República de Panamá vende á los 
Estados Unidos: 

1.° El uso perpetuo y absoluto dominio de una zona de 10 mi- 
llas de ancho (5 á cada lado del canal) á través del istmo, es de- 
cir, lo mejor y más poblado de éste. 

2.° El uso, ocupación y dominio de otros terrenos y aguas 
fuera de dicha zona que puedan ser necesarios y convenientes 
para el sostenimiento, operaciones, salubridad y protección del 
canal ó de algunos otros canales auxiliares ú obras necesarias 
á las exigencias de esta empresa. 

3.° El uso, ocupación y dominio de todas las islas situadas 
dentro de los límites de la zona citada. 

4.*" El derecho de usar de ríos, corrientes, lagos y presas 
dentro de los límites de la nueva República, para la navega- 
ción, para tomas de agua ó para otros tines necesarios y con- 
venientes á las construcciones, fomento, operaciones y protección 
del canal. 
5S El monopolio para la construcción y operaciones de todo- 



sistema de comuDicaciÓD por el canal ó por ferrocarril á través 
del teri'itorio entre el mar Caribe j el Océano Pacífico. 

Todas estas concesiones son, como el alquiler, á i)erpetuidad. 
f?«** Dentro de los limites de las ciudades de Panamá y Colón 
y de SVLÜ bahías adyacentes, el derecho de adquirir por compra, 
6 por ejercicio del derecho de dominio, terrenos, edifícios, ma- 
nantiales y otras propiedades necesarias y convenientes á. la 
*?.onstrucción, fomento y protección del canal. 

7 " El derecho y autoridad de mantener el orden público, 
caso de que Panamá no pudiera hacerlo, en Panamá y Colón. 

H,^ Todos los derechos para negociar el traspaso de las 
concesiones de la Compañía del canal de Panamá y de la Com- 
pañía del ferrocarril de Panamá, como lesultado de la trasla* 
ción de soberanía de Colombia á Panamá sobre el istmo. 

^.^ El uso de todos los puertos de la República abiertos al 
comercio, como sitios de refugio para algunos de los buque» 
empleados en las obras del canal j y en general para toda em- 
barcación que se encuentre en peligro^ sin cobrar derechos de 
tonelaje. 

La Repiiblica de los Estados Unidos da ó paga á la de Pa- 
namá; 

h° La garantía para el mantenimiento de ia independencia 
de ia República de Panamá, es decir, las tuerzas marítimas y 
terrestres necesarias para impedir que Colombia recupere el 
Departamento. 

2 " Diez millones de pesos oro al sancionarse el convenio y, 
anualmente, nueve años después de la fecha de aquél, 250.000 
pesos. 

En el tratado ó contrato á «^ue me refiero se consigna tam- 
bién que el canal será neutral, libre su tránsito al comercio de 
todas las naciones y Libres los puertos de Panamá y Colón. Se- 
gún otra cláusula, ia República de Panamá otorga autorización 
á la Compañía del canal para ceder ó vender 4 los Estados Uni- 
dos todos sus derechos. 



150 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

Los Estados Unidos y Francia, es decir, las potencias á quie- 
nes, ó á cuyos ciudadanos, interesa más, como negocio en que 
han invertido capitales, la construcción del canal, fueron las 
primeras en reconocer á la República de Panamá. Las demás 
quedaron á la expectativa; algunas, especialmente Inglaterra 
y Holanda, donde hay tenedores de la Deuda exterior de Co- 
lombia, esperaron á que el nuevo Estado asumiese la obligación 
de satisfacer parte proporcional de aquélla. 

Con los 50.000.000 de francos que dan los Estados Unidos y 
lo que puedan valer los terrenos adyacentes á la zona del canal 
vendidos á los yanquis, Panamá estará en mejores condiciones 
que Colombia para satisfacer réditos y amortizar deuda. Gra- 
cias al dinero de los yanquis, Panamá podrá alcanzar mayor 
crédito y solvencia que Colombia, circunstancia muy digna de 
tenerse en cuenta, dado el criterio ó sentido ec«.nómico que hoy 
predomina en las relaciones internacionales. Según ese criterio, 
que hace mangas y capirotes de la moral y del derecho, la Re- 
pública de Panamá merece ser reconocida si paga ó garantiza 
á los acreedores un tanto por ciento de la deuda colombiana. 

Dispuestos se hallaban los panameños á comprar el derecho 
á ese reconocimiento; al terminar el año había ya pedidos y 
ofertas y los regateos consiguientes, y la nueva República es- 
taba reconocida por Inglaterra, Holanda, Italia, Alemania, 
Austria-Hungría, Rusia, Suecia y Noruega, Dinamarca, Cuba, 
Nicaragua, Costa Rica, Perú, China, y Japón. 



J 



COLOMBIA 



Guerra civil.— Deplorable situación del país: el comercio y los cambios.— 
Esfuerzos del Gobierno para restablecer la paz.— Intervención de los yan- 
quis.— Fin de las hostilidades.— La Presidencia de la República. 

Desde hace algunos años, continuas agitaciones, promovi- 
das por los partidos políticos, han mantenido á Colombia en 
un estado de intranquilidad incompatible con la buena admi- 
nistración. 

En los primeros meses de 1901 estaban en armas varios de- 
partamentos de la República, y aunque el Gobierno colombiano 
daba casi por vencida la rebelión y á fines de Enero declaraba 
que sólo había ya partidas insignificantes en Cundinamarca y 
Boyaoá y que pronto iba á proclamarse la paz general, lo cierto 
era que la guerra civil duraba todavía en Panamá y otras pro- 
vincias. Uribe, el jefe del partido liberal, no cedía, y para pro- 
seguir la lucha buscaba recursos en Venezuela y los Estados 
Unidos. 

Cuando el año terminó, ardía aún la guerra civil, con grave 
daño para los intereses de esa República, cuyo fértil suelo y rico 
subsuelo ofrecen tesoros de inmenso valor mediante explotación 
inteligente y activa y apertura de vías que faciliten los trans- 
portes. Su territorio equivale, por lo menos, á los de España, 
Portugal y Francia juntos, y en esa vasta extensión superficial 
no llegan á600 los kilómetros de ferrocarril construidos. 

La guerra, que había empezado, ó mejor dicho, que se re- 
novó en 1899, jparalizó la producción, el cumercio v los ne?;o- 



152 L08 PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

cios. No había seguridad en los campos ni en los caminos; eran 
punto menos que imposibles las comunicaciones; los indios se 
morían de hambre, y la miseria reinaba en todas partes. 

En comprobación de los enormes perjuicios que esa empe- 
ñada contienda causaba al país , véanse las siguientes cifras 
relativas al valor, en libras esterlinas, de la exportación de los 
principales productos colombianos en 1899 y 1900: 

1809 IODO 



Café 508.820 270.876 

Copaiba 707.190 6 

Oro 860.962 99.266 

Plata 106.133 49.149 



El comercio total (importación y exportación) con la Gran 
Bretaña' había valido, de 1897 á 1899, 1.471.590 libras al año, 
por término medio. En 1900 se redujo á 627.799, es decir, á 
menos de la mitad. Al año siguiente, dominada la rebelión en 
algunos departamentos, pudo ya, sin duda, normalizarse el 
tráfico, y alcanzó aquel comercio un valor de 1.419.806 libras 
esterlinas (1). 

No hay que decir hasta qué punto bajó el valor de la moneda 
nacional. Unos cuantos años antes, un peso en papel valía 3*50 
francos; ahora oscilaba entre 15 y 50 céntimos. En la costa va- 
lía menos que en el interior. Los periódicos diarios de Carta- 
gena consignaban como precio del número suelto un peno. 

En los primeros meses de 1902 se extremaban tanto las pre- 
cauciones contra el movimiento revolucionario, que algunos 
Jefes ó Gobernadores de departamento, como el de i^olívaí . 
anunciaban que, en uso de facultades extraordinarias, habían 
dispuesto que la correspondencia se depositara abierta en las 



(1) Véase The Statesman^s ytar-book de 1903. 



estafetas de correos, para que el Gobierno pudiera cerciorarse 
de que en ella no se trataba de asuntos relaciünadoa con la 
gaerra. 

No hay que consignar los comentarios que con este motivo 
hicieron al^j^inos periódicos de Europa; estas cosas, decían, sólo 
suceden en «sa desagraciada América del Sur, donde no hay se- 
guridad personíil ni garantía de ningún derecho. Loa que así 
comentaban si caso, son de los que ven la paja en el ojo ajeno^ 
y no la viga en el suyo, pues igual procedimiento ó peor aplicaba 
entonces; el gx-an Imperio Británico á la correspondencia que iba 
al África del Sur 6 de allí venía. Por aquellos dias recibí una 
carta de Jobannesburg; en el sobre se veía sello en tinta con la 
inscripción Press Censo)', y sobre banda roja Opened mider the 
Martial íaw. On His Majesty^s Sernite, Esto es, que Inglaterra 
no se tomaba la molestia de advertir que no se cerrasen las 
íiartas^ Ins abría, violaba la correspondencia, para que el censor 
^e euterase, y declaraba paladinamente que babía sido abierta 
bajo la ley marcial en servicio de Su Majestad. Puea el mismo 
iterecho que en estado de guerra tienen las autoridades inglesas 
para leer, en servicio de S. M. el Rey, las cartas particulares, lo 
tienen^ para bacerlo mismo, las autoridades de cualquier lie- 
páblioa en servicio de B. K. el Presidenta. 

Los partidarios de Uribe, vencidos en el interior, mantenían 
la guerra eu Panamá, £1 Gobierno ponía enjuego toda clase de 
medios para restablecer la paz; enviaba numerosas fuerzas al 
istmo y disponía que se abrieran negociaciones en Nueva York 
entre los bandos enemigos, representados los liberales por el 
iJeneral Vargas Santos y el Gobierno por el General Reyes y el 
Di\ Concha. En Bogotá no estaban de acuerdo los Ministros, 
pues unos exigían la sumisión incondicional de los revolu- 
cionarios y otros se hallaban dispuestos á transigir. Px^edomi- 
I) aban los temperamentos de concordia, acaso gracias á tos 
buenos oficios del Gobierno de Washington, á quien convem'a 
U normalidad i>ara tratar sobre el asunto del canal, y an priu 



154 LOS FUBBL08 HISPANOAMBKICANOS 

cipio se pactó la pacificación sobre la base de amplia amnistía 
para los delitos políticos. 

Los convenios acordados entre conservadores y liberales 
surtieron efecto en todo el país menos en el departamento de 
Panamá, donde aún peleaban con encarnizamiento las huestes 
de uno y otro bando. 

Los revolucionarios del interior habían depuesto las armas, 
acatando la autoridad del Gobierno, que les ofreció toda clase 
de garantías. Sólo se mantenían en actitud belicosa las guerri- 
llas del citado departamento, contra las cuales envió el Go- 
bierno nacional un ejército de 6.000 hombres al mando del 
General D. Pompilio Gutiérrez. Confiábase en que dichas 
guerrillas se someterían pronto, obedeciendo á la voz de los 
principales jefes de la revolución, quienes, convencidos de la 
impotencia de sus medios, trabajaban por poner término á esa 
guerra fratricida, que tantos males ha causado á Colombia. 

Entre tanto, los yanquis, so pretexto de garantir la seguri- 
dad del servicio en el ferrocarril de Panamá, desembarcaban y 
tomaban posiciones en el istmo. Los fusiles colombianos hicie- 
ron fuego contra los marinos yanquis; pero el incidente no tuvo 
consecuencias. El Gobierno de Washington se presentó bas- 
tante conciliador; no qnería conflictos en tanto que no quedase 
definitivamente resuelta la cuestión del canal. 

Afortunadamente, se iba imponiendo cada vez más la nece- 
sidad de la paz. El General Uribe, después de reñida batalla en 
Octubre de 1902, depuso las armas para <¡ae nunca se le pudiera 
culpar de la usurpación de la soberanía del istmo por los yan- 
quis. El General Herrera, otro de los caudillos revolucionarios, 
no podía ya triunfar, y se consideraba como crimen de lesa 
nación proloní^ar la guerra, cuyo resultado inmediato podría 
ser prolongar también, indefinidamente, la permanencia de las 
tropas extranjeras en el istmo. 

Cesaron, por fin, las hostilidades en el territorio de Panamá; 
se concedió amplia amnistía á los liberales, y se acordó reunir 



COLOMBIA 



155 



una Asamblea con delegados ó representantes de ambos parti- 
dos, en igual número, para acordar la forma definitiva de Go- 
bierno. 

Los Estados Unidos del Norte, no por humanidad ni por 
ionericanúfno^ sino por el propio interés, á ultima hora ha- 
bían puesto de su parte cuanto pudieron para llegar á esta ave- 
nencia. Surgían de día en día uiayores dificultades para convenir 
en ciertas cláusulas del tratado relativo al canal de Panamá, y 
el Gobierno yanqui j que no llevaba todavía sus audacias hasta 
romper abiertamente non los pueblos americanos, comprendió 
que necesitaba una situación normal y tranquila en Colombia 
para obtener la cesión en condiciones que pudieran merecer 
respeto y ofreciesen garantía para lo porvenir. 

Terminada, pues, la guerra civil, tendían las co.sac^ á uorma* 
Uzarse, Conservadores y liberales mostraban buen deseo de es- 
tablecer la concordia sobre bases sólidas^ y ^nos y otros en la 
prensa exponían opiniones y publicaban programas de Gobier- 
no. Claro es que en estos programas figuraban los lugares comu- 
nes de fiieroprer fomento de la agricultura, mayor actividad en 
las transacciones mercantiles, at)ertura de vías de comunicación, 
etcétera. Todo es posible si los partidos se avienen y cesan las 
intransigencias. Por desgracia, el gravísimo conflicto ahora 
promovido por panameños y yanquis* (1) crea una situación bien 
poco favorable para el cumplimiento de aqnellos propósitos. 

Durante el período á que nos referimos, la dirección de los 
asuntos públicos ha estado encomendada al Si\ Marroquí n» 
primero como Vicepresidente, y actuando después d«í* Presi- 
dente, á partir del 81 de Julio de 1900. 

Entie las personas eminentes que los distintos partidos co- 
lombianos consideran con méritos para ocupvar constitucional- 
mente la Presidencia, figuran el expresidente D. Miguel Án- 



{\) Véase el capítulo anterior, Pumma, 



156 LOS PUEBLOS HI8PANOAMBRICAN0S 

tonio Caro, los Generales Reyes, Perdomo, Fernández y Gon- 
zález Valencia; el Senador D. Joaquín T. Vélez; D. Lorenzo 
Marroquín, hijo del actual Presidente, y D. José Concha, 
Ministro de la República en Washington. 



VENEZUELA 



I 

El Presidente D. Cipriano Castro.— Cuestionet ó conflictos económicos coa 
los yanquis.— Participación de colombianos y venezolanos en sus respec 
tivas revoluciones y guerras civiles. -Conservadores y liberales en Amé- 
rica.— Intervención indirecta de los yanquis en esas guerras.— Llama- 
miento á Europa.— Aspiraciones á reconstituirla antigua gran República 
de Colombia. - Recrudecimiento de la guerra civil en Venezuela, y últi- 
mos esfuerzos de Matos, jefe de los revolucionarios.— Victoriosa campaña 
de Castro.— Reclamaciones de subditos extranjeros. 

La historia de Venezuela en estos primeros años del siglo 
es también la historia de una revolución. Su Presidente, el Ge- 
neral D. Cipriano Castro, ha hecho esfuerzos poderosos para 
imponerse á sus enemigos. Convocó Asamblea Nacional Cons- 
tituyente, la cual le designó para ejercer interinamente la Pre- 
sidencia, hasta que, reconstituida la República, fuera elegido 
el ciudadano que hubiese de desempeñar tan elevada función. 
En 26 de Febrero de 1901, Castro dirigió un Mensaje á la Asam- 
blea aceptando el cargo y jurando, ante el altar de la patria, 
que sabría cumplir con su deber. 

El Gobierno venezolano había procurado satisfacer los com- 
promisos financieros, pagando los intereses de la Deuda exte- 
rior, con lo que cesó por el pronto la presión de las potencias 
europeaS; especialmente de Alemania. En cambio, le promovían 
conflictos esos yanquis, que gozaban antes de gran predica- 
mento en Venezuela porque su Presidente Cleveland amparó 
la República contra las exigencias de Inglaterra sobre sobera- 
nía en territorios de la Guayana. 



158 LOS PUBBLOS HISPANOAMBRICANOS 

Con motivo de cuestiones surgidas entre Compañías norte- 
americanas que explotan asfalto en Venezuela, entendió el Go- 
bierno que procedía retirarles la concesión. El Ministro de los 
Estados Unidos en Caracas, Mr. Loomis, no omitió esfuerzo ni 
intriga para favorecer á las Compañías; pidió á su país buques 
de guerra é hizo comprender que en caso necesario no vacilaría 
en dar orden de que desembarcasen tropas. Castro, cuya con- 
ducta aprobó la Asamblea Nacional por el hecho de confirmarle 
en la Presidencia, no cedió un ápice, y firme y resuelto, hasta 
negó toda satisfacción á los Estados Unidos por la prisión de 
uno de sus agentes consulares. Sostuvo que el conflicto de las 
Compañías era asunto que competía á los Tribunales venezola- 
nos, y no toleraba que potencia extraña interviniera en él. A 
este criterio subordinó toda concesión á extranjeros, y así se 
consignó terminantemente en contrato celebrado entre el Mi- 
nistro de Fomento y un tal DairOrse para la explotación del 
caucho. 

Ciertamente, no pretendía Venezuela imponerse por la fuerza 
á los Estados Unidos. Toda su marina de guerra se reduce á un 
viejo yate, comprado por 125.000 dóllars, provisto de 7 ca- 
ñones y rebautizado con el nombre de «Restaurador». Pero de- 
fendía los derechos inherentes á la soberanía, los fueros de sus 
Tribunales de justicia, y razones poderosas debió tener para 
proceder *así, cuando la misma prensa de los Estados Unidos, 
el New York Tintes^ puso en duda las noticias transmitidas por 
Mr. Loomis, y en el Senado de Washington hubo quien pidió 
que se abriese una información acerca de la conducta del Mi- 
nistro yanqui, á quien se suponía interesado en los negocios de 
la New-York-Bermúdez Company, explotadora de los asfaltos 
venezolanos. 

Loomis salió de Caracas llamado por su Gobierno. En esta 
campaña diplomática el triunfo fué, pues, de Venezuela. 

En Julio de 1901 se agravó la situación política de la Repú- 



VBSmzVBLA 



blioa inediante la intervención de colombianos en la gnorra 
civil. 

A mediados de mes eran ó parecían cordiales las relaciones 
"entre ambas Kepiiblicas Las Comisiones cieu tíficas* encargadas 
de fijar sobre el terreno la línea señalada en el laudo de España 
de 1891, trabajaban junta y separadamente con el ahinco de 
poner cabo á tarea de tal entidad para los dos países. La Repú* 
blioa venezolana, por medio de extensa circular^ había expre- 
sado á sus hermanas de América el vivo deseo que tenía de 
contribuir con la major eficacia posible á la obra de armonía 
y fraternidad que estaba llamada a realizar la próxima Conle- 
rencía internacional americana de México. 

Pocos días después la Gaceta Oficial de Venezuela publicaba 
la siguiente proclama: 

«Cipriano Castro, presidente provisional de la República, 
general en jefe de sus ejércitos, etc., etc., á los venezolanos,— 
¡OompatriotasI El sagrado territorio de la patria ha sido inva- 
dido por un ejército de colombianos comandado por el traidor 
Garlos Rangel G^arbi tas, penetrando por las vias de Urena y 
San Antonio. ~ Al anunciaros este atentado, que afecta al honor 
y la paz de la República, cumplo con mía deberes de primer 
responsable de la suerte de Venezuela, diciéndoosqneya áesta 
hora han sido dictadas todas las disposiciones que tan grave 
atentado reclaman. De modo que, para facilitar el ejercicio de 
mi autoridad discrecional, como comandante en jefe del ejér- 
cito venezolano, y conciliar á la ve:6 con aquélla mis deberes 
de presidente de la República, el Ejecutivo Federal ha becho 
uso de la atribución 21.* del artículo 89 de la Constitución Na- 
cional suspendiendo aquellas garantías individuales cuyo ejer- 
cicio puede ser incompatible con la defensa del orden público.— 
Y al propio tiempo he ordenado que diez mil veteranos del ejér* 
cito de Occidente marchen inmediatamente sobre San Cristóbal 
i apoyar la autoridad del gobierno del estado Táohira, y hacer 
respetar la soberanía y la integridad del territorio nacional.— 



160 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



Estamos, pues, de pie, el gobierno y el ejército; y al participá- 
roslo, juro por ambos, en nombre de la República, que todos 
nuestros deberes serán cumplidos. — Así, pues, compatriotas, 
pido y reclamo en nombre de Venezuela, en estos momentos* 
solemnes, el concurso decidido de todos sus hijos que no sean — 
como Rangel Garbiras— traidores á la patria, y que tengan 
exacta noción del honor y del deber. — Palacio de Miraflores en 
Caracas, á 26 de Julio de 1901». 

El teatro de la guerra iba á ser la montañosa zona de los 
Andes venezolanos que se avecina á Colombia, el Estado del 
Táchira, separado de esta República por el río de igual nombre 
(Táchira), que, según el laudo arbitral dictado por España 
en 1891, forma frontera entre Venezuela y Colombia. No era 
difícil allí cerrar el paso á los invasores. 

Según los partes, oficiales, también publicados en la citada 
Gaceta, Rangel traía 6.000 liombres. Superiores en nútnero eran 
las fuerzas de que podían, disponer los venezolanos, y muy dili- 
gentes fueron sus G-enerales; el 28 estaban ya en las alturas de 
San Cristóbal, y á las doce del día, en las cercanías de esta ciu- 
dad, atacaban á los invasores. Se peleó todo el día y casi toda 
la noche; se renovaron las cargas al amanecer del 29, y se siguió 
combatiendo hasta las dos de la tarde. Rangel quedó derrotado, 
y los restos de sus tropas retrocedieron hacia Colombia. Los 
venezolanos habían tenido muy sensibles bajas: un General y 
tres Coroneles muertos, dos Generales y otros tres Coroneles 
heridos. Conviene recordar que en el ejército de Venezuela son 
muy numerosos los Generales y los Coroneles. 

Con este motivo , en Europa y en la América del Norte, 
las Agencias telegráficas y los corresponsales de la prensa 
diaria nos pintaron con los más negros colores la situación 
interior de Venezuela y de Colombia. Decían que Venezuela 
procuraba fomentar las rebeliones dentro del territorio colom- 
biano, y el Gobierno de Colombia atizaba la discordia en el país 
vecino; (jiie los revolucionarios dominaban entre Colón y Pa- 



tiaini, y operaban taTiibién en el Cauca y íi o lejos de Bogotá; 
que, segán el Cónsul de loá Estados Unidos en Panamá, pare- 
cía, inminente un levantamiento general; qae una segunda 
invasión colombiana en Venezuela había sido completamente 
derrotada; que 30 000 soldados venezolanos guardaban la fron- 
tera; que el conÜicto se agravaba, ya porque Castro iba á enviar 
una expedición naval á Barranquilla ('puerto fluvial en el Mag- 
dalena en comunicación con el mar) con fuerzas de desembarco 
para invadir el territorio colombiano y apoyar á los revolucio- 
narios, ya también porque se proponian intervenir en la guerra 
las Repúblicas de El Ecuador y Nicaragua. 

Segán nn memorándum que Castro dirigió á las potencias, 
los invasores no eran gente venezolana, armada con fusiles de 
Colombia y equipada en secreto por sus autoridades ^ sino tro- 
pas de linea f>et tenecientes á dioba Bejíáblica y salidas en pleno 
día de su natura] acantonamiento para efectuar la agresión. No 
se trataba de grupos sigilosamente reunidos que ati'avriesan las 
fronteras favorecidos por la imposibilidad de la total vigilan- 
cia de ellas, a^ino de fuerzas militariuente organizadas que cru- 
zan á plena luz el territorio vecino para traer á él el desorden y 
la guerra bajo la bandera ó el nombre de un asilado revolucio- 
nario. 

Venezuela creyó procedente in^^uirir liasta dónde pudiera 
caber la responsabilidad del acto consumado á las autoridades 
superiores de Colombia,* y al efecto dirigió una íiota a la Lega- 
ción de esta Reíalblica en Caracas. Contestó el Ministro colom- 
biano con manifestaciones de sorpresa por la noticia de la 
invasión, y con el parecer de que el becbo no liabia podido 
efectuarse «sino contrariando las órdenes terminantes comtmi- 
cadas á todos los empleados civiles y militares de las fronteras 
dd Colombia, en el sentido de bacer observar estricta neutrali- 
dad en los asuntos domésticos de los Estados vecinos». Ofrecía 
además remitir á Bogotá la nota de Venezuela. 

La respuesta no satisñzo al Gobierno de Castro^ el cual re- 

II 



162 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

solvió, mientras llegaba la del Gobierno colombiano, mantener 
en suspenso sus relaciones con la Legación. En tales circuns- 
tancias, era difícil y poco grata la situación del Ministro de 
Colombia en Caracas, por lo que decidió embarcarse para su 
país, como lo hizo el 12 de Agosto sin el menor inconveniente 
de parte del Gobierno venezolano. 

A los pocos días, el 15 de Agosto, el Ministro de Relaciones 
exteriores de Venezuela firmaba el memorandíivi á que nos re- 
ferimos, en cuyo último párrafo se «protesta solemnemente 
ante los pueblos civilizados del mundo contra la agresión de 
una parte del territorio nacional por fuerzas militares pertene- 
cientes al ejército regular de Colombia y contra los actos por 
ella cometidos». 

En realidad, no pudo considerarse esta contienda como una 
guerra internacional. Fué una fase más de la lucha entre libe- 
rales y conservadores en América y en todo el mundo. En el 
gobierno de Colombia predomina el partido conservador; en 
Venezuela el bando liberal. Los conservadores de Venezuela 
buscaban apoyo en los de Colombia para robustecer sus fuerzas, 
muy debilitadas por consecuencia del triunfo de Castro, y en 
cambio éste alentaba v favorecía á los jefes del movimiento 
revolucionario en Colombia, que venían manteniendo la intran- 
quilidad y la guerra civil en ese país. 

Según declaraciones semioficiales del Presidente de Vene- 
zuela ó de funcionarios muy allegados á él, no hubo propósito 
deliberado en ninguna de las dos Repúblicas de atentar contra 
la independencia de la otra; la guerra fué «la obra del gobierno 
conservador colombiano, dirigida contra la majestad de la na- 
ción venezolana». 

En el mismo sentido se expresaban los colombianos: «esta 
guerra que nos amenaza jamás la emprenderán nuestros pue- 
blos, uno contra otro; se empeñará, de una parte, por un hom- 
bre (Castro) que, colocado en presencia de dificultades interio- 



VENEZUELA 163 



res, emplea los fondos de la nación en atizar la discordia entre 
dos Repúblicas hermanas y en derramar la sangre inocente para 
satisfacer su insaciable ambición, y de otra, por el G-obierno 
legalmente constituido en Colombia, que, apoyado en la jus- 
ticia y visiblemente ayudado por la Providencia, triunfará de 
ese odioso ataque». 

La prensa liberal avanzada de América y Fluropa simpati- 
zaba con Venezuela. Presentaba á Colombia como país domi- 
nado por el clericalismo, donde miles de frailes y monjas viven 
como parásitos y ponen empeño en alejar del Gobierno, del 
Congreso y de las Asambleas provinciales á todos los hombres 
afectos al régimen de libertad y democracia. Enaltecía á Castro, 
cuyas energías habían impedido que los yanquis pusieran mano 
sobre los lagos de asfalto. «Castro— decían — es el ídolo del 
pueblo; tiene de su parte á las masas, á la clase media ilustrada 

a 

y á la mayoría de los comerciantes de la colonia extranjera, 
que no transigen con la codicia de los norteamericanos ni con 
el predominio de los conservadores clericales». 

Contra este predominio protestaba en sus manifiestos Uribe, 
el Jefe de la revolución liberal en Colombia, que insistía una y 
otra vez en la necesidad de derrocar el Gobierno reaccionario 
de su j)aís. «Hay que crear Gobiernos afines, entre los cuales 
reinen simpatías recíprocas» y aquél es el único que rompe la 
armonía. Cuando el liberalismo sea una doctrina común á los 
tres países, estará allanado el camino para pactar la reconsti- 
tución de la entidad fundada por el genio de Bolívar». 

Empeñados en atribuir á maniobras del clericalismo la causa 
del conflicto, los periodistas radicales recordaban que en Co- 
lombia, en el Ecuador, en Venezuela, en Nicaragua, en Costa 
Rica, los ciudadanos se han dividido en dos campos: los que 
odian á Roma y los que se someten á la autoridad de la. Iglesia. 
En estos últimos tiempos, los segundos llevan la peor parte. 
Predomina en Venezuela el bando radical; á los Gobiernos 
ecuatorianos que decretaban en nombre de la Santísima Trini- 



164 LOS PUEBLOS HISPANOAMBRIOANOS 



dad, substituyó el vencedor de los guerrilleros católicos, el Ge- 
neral Alfaro; eran liberales Iglesias y Zelaya, que presidían res- 
pectivamente las Repúblicas de Costa Rica y Nicaragua. Queda 
Colombia como único refugio de las congregaciones religiosas, 
siempre dispuestas á favorecer á los enemigos de Castro, de 
Alfaro, de Iglesias y de Zela5'^a. 

Con el apoyo del G-obierno colombiano, Rangel invadió á 
Venezuela, y expediciones análogas se habían preparado contra 
el Ecuador y Nicaragua á las órdenes del Dr. Calderón y del 
General Arbán. Castro rechazó la invasión en Venezuela, y 
tomó la ofensiva; el Ecuador y Nicaragua brindaron su con- 
curso á Venezuela; Costa Rica, ya mal avenida con Colombia 
por cuestión de fronteras, seguiría probablemente el ejemplo 
de aquéllas. Entraba enjuego el Gobierno de Washington, cuya 
intervención en el conflicto rechazó Castro; pero como Colom- 
bia estaba aislada, oon la guerra civil en el interior y la ame- 
naza de la cuádruple alianza en el exterior, surgía el peligro, 
gravísimo para la América española, de que aceptara auxilio 
más ó menos directo de los yanquis. 

Los adictos al Gobierno de Colombia y sus mantenedores en 
Europa calificaban de intriga política esa campaña emprendida 
en nombre y defensa del liberalismo, y negaban toda razón á 
Venezuela para provocar la guerra. Sostenían que ninguna 
parte tomaron las autoridades superiores de Colombia en la in- 
tentona de Rangel, y atribuían á la desapoderada ambición de 
Castro las agresiones contra esa República. Temió el Presi- 
dente de Venezuela que una nueva revolución le privase del 
mando supremo; sus enemigos personales y políticos, que son 
muchos, no cejaban en su empeño de derribarle, y necesitaba 
guerra con el extranjero para unir bajo una bandera á todos los 
venezolanos y evitar su propia ruina. 

En apoyo de estas afirmaciones se alegó el descarado apoyo 
que prestaba Castro á los revolucionarios colombianos, ayu- 
dándoles nada menos que con tropas organizadas por Jefes ve- 



VBNEIZUHLA 



nezolanoSi facAiltados para reclutar hombres en b1 añsuio terri- 
torio de Venezuela y para tomar armas en los parques de dicha 
nación Esas fueron las tropas que, con el nombre de «Ejército 
restaurador auxiliar del Atlántico*, invadieron, por la Goajira, 
el territorio de Colombia en Septiembre de 1901 y fueron ven- 
oidas el 13 en el campo de Carazúa. Así lo declararon algunos 
de los prisioneros hechos en eaa jornada (1). 

En cuanto & la intervención ó ayuda de los Estados Unidos, 
í< jitzgar por lo que decían los partidarios del Grobierno de Co- 
Inmbia» y según cartas particulares, no parecían dispuestos los 
colombianos á coadyuvar en los fines y aspiraciones de los yan- 
quis. ítTodo este embrollo de guerra internacional de Venezuela 
y el Ecuador y Nicaragua contra Colombia, tiene por objeto 
tomar el istmo de Panaraáí*, Así me escribía en 1901 persona 
muy respetable de Bogotá, Daba á entender, sin duda» que los 
KstadoFi Unidos, procediendo con esa artera política que años 
hace vienen practicando y que alcanzó su apogeo y sus triunfos 
máíi importantes bajo la presidencia del difunto Mac-Xinley, 
habían promovido el conflicto ó procuraron agravarlo con pro- 
pósito de que el canal de Panamá pase directamente á sus ma» 
nos^ ó bien caiga el istmo en poder de otra llepublica menos 
opuesta que Colombia á sus designios. 

La persona á quien me refiero confiaba en que Colombia lo- 
graría imponerse á sus enemigos^ pero «como la agitación ¡aiede 
prolongarse, y de esta revuelta se aprovecharán los consabidos 
pescadores (los yanquis )^ ¿no querrá Europa hacer algo por su 
propia causa y la de la civilización?» 

Desde Colombia, pues, se hacía un llamamiento á P^uropa 
para que procurase avenir á los contendientes, evitando los 
trances y consecuencias de una guerra fratricida que sólo puede 
favorecer al imperio yanqui, con grave daño á las relaciones 
económicas entre los pueblos del antiguo y nuevo mundo. 

fl ) CuMtién ¿w/o<w*o-f<!fí<fíí)/fl*wi.— Dftel&rMcionea íle los prisioneros venezo- 
Iaqoa de Carazúa.— EdiciuD oíícíaL— Bogotá, 1902. 



166 T.OS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



También en el campo opuesto, Castro, que desconfía de los 
Estados Unidos, halagaba á Alemania y procuraba renovar 
amistades con Francia, enviando á París delegado especial 
para asentar las bases de un tratado de comercio. La muerte de 
un ilustre diplomático que representaba á España en Caracas 
le brindó triste ocasión de prodigar á la madre patria señaladas 
muestras de deferencia. Por decreto de 10 de Agosto de 1901, 
Cipriano Castro hizo saber que era motivo de duelo oficial la 
muerte delExcmo. Sr. D. Agustín González del Campillo, mandó 
qne el pabellón nacional se enarbolase á media asta en todos los 
edificios públicos durante tres días, dispuso que el Poder Eje- 
cutivo federal presidiera el entierro, é invitó á la ceremonia al 
Cuerpo diplomático, á los altos Cuerpos oficiales y á los em- 
pleados dependientes de los Ministerios del Despacho ejecutivo 
y de la Gobernación del Distrito federal. 

Con ocasión del conflicto, pareció que se avivaban las aspi- 
raciones á rehacer la obra del gran Bolívar, la República de 
Colombia, constituida por las actuales de Venezuela, Colombia 
y Ecuador, y hubo quien sospechó que era éste el fin principal 
de la guerra. Pero nadie entre los contendientes alzó resuelta- 
mente la bandera de la Unión. 

En una de sus proclamas declaró E^angel que el supremo 
deseo de los pueblos que formaron la Gran Colombia es re- 
constituir aquella gloriosa nacionalidad, que apremiantes exi- 
gencias de la época hacen más necesaria que nunca. «Nuestro 
pabellón — dijo— no debe ser el de los partidos y ondear sobre 
nuestras querellas intestinas; debe ser el estandarte de la Gran 
Colombia. Pero es insensato— añadtí—pretender que la unión, 
la gran confederación de Estados del Norte de la América del 
Sur (acaso con algunos de la América Central) se realice por la 
fuerza de las armas é imponiéndose uno de ellos á los demás. 
Es menester el acuerdo de todas las nacionalidades que hayan 
de formarla, y este acuerdo difícilmente se alcanzará si per- 



8iste la oposición de doctiiDas y procedimientos políticos entre 
los gobernantes de aquellos países*. 

Llegar á este acuerdo es, en verdad, el ideal de los grandes 
políticos venezolanos, colombianos y ecuatorianos. Las descar- 
gas de los Maoser y el estampido de loa Krupp y Maxim no 
acallan las voces de paz y concordia y las invocaciones á la 
alianisa ó confederación de los tres Estados que formaron uno 
solo en los primeros tiempos de la independencia. Con motivo 
de la inauguración de las líneas telegráficas que enlazan al 
Ecuador con Colombia» el Presidente de aquella República, Leó- 
nidas Plaza, recordó la obra de los ilustres patriotas que habían 
procurado fundar la Unión colombiana, la gran confederación 
que ba de extenderse desde el Orinoco al Amazonas, desde el 
Atlántico al Pacífico. 



Entre tanto, la guena civil no llevaba trabas de terminar 
en Venezuela, y se paralizaban ó aplazaban obras y proyectos 
de ímportiuitísimas líneai* de comunicación, tales como los fe- 
rrocarriles del golfo de Maracaibo A Barqnisimeto y de Ba- 
rnmquitos á las llanuras de San Ignacio, obras que babrian de 
atraer numerosos inmigrantes* 

Cuando las fuerzas rebeldes pai*ecían vencidas, se las veía 
rehacerse y tomar posiciones ventajosas, como si mano oculta 
l&s amparase, como si valedor generoso las proporcionara re- 
cursos con deliberado propósito de impedir que se restableciera 
la paz. 

Matos, caudillo de los rebeldes, nombraba un Gobierno pro- 
vÍ£Íonali y Castro obtenía del Congreso plenos poderes para 
combatir á los revolucionarios, procuraba asegurarse en el Po- 
der resistiendo, con tenacidad y bravura incontrastables, al 
bando conservador ó clerical^ más ó menos abiertamente apo- 
yado f»or las autoridades colombianas^ y pactaba convenios de 
amistad con las potencias europeas, reanudando las buenas re- 
laciones con Francia y dirimiendo el conflicto con Alemania» 



168 LOS PUEBLOS HlSPANOAMBlilCANOS 



promovido por desplantes del director de la empresa alemana 
del gran ferrocarril de Venezuela, que obligaron al Gobierno á 
suspender el servicio en dicha linea. Había moditícado el Gabi- 
nete en Mayo de 1902, y dejó en suspenso todas las garantías 
constitucionales. Matos, actuando ya como Jefe de Gobierno 
provisional, lanzaba proclamas contra Castro, «contra la in- 
fame tiranía, dijo, del hombre que ha arruinado y deshonrado 
á la República». 

Ciudad Bolívar y otras poblaciones fueron ocupadas por las 
fuerzas enemigas del Presidente, y fué preciso declarar blo- 
queados las bocas del Orinoco y algunos puertos. Los revolu- 
cionarios se apoderaron también de Barcelona, donde, si hemos 
de dar crédito á las informaciones de Nueva York, los invasores 
maltrataroü á mujeres y niños y saquearon la población. 

Pero ya se sabe que conviene estar prevenido contra tales 
informaciones. Hay siempre en la República yanqui verdadera 
complacencia en denostar á los hispanoamericanos, y no se 
pierde allí ocasión de recargar las tintas cuando se da noticia 
de los trances ó incidentes de estas contiendas. Y lo grave del 
caso es que las tales referencias se toman como artículo de fe 
aquí en España y en Europa, y ni se tiene en cuenta tampoco 
que si en épocas de guerra civil, cuando las pasiones se exacer- 
ban, los ciudadanos de esas Repúblicas americanas pueden acaso 
olvidar deberes de humanidad, en tiempos normales muestran 
mayor civismo y cultura y más nobles sentimientos que muchos 
de los ciudadanos de la República que se ha dado en estimar 
como modelo, donde hay grandes comarcas que permanente- 
mente se encuentran en tan desordenada condición como lo más 
desolado y anárquico, hoy, de Venezuela y Colombia; allí se 
dan batallas, corre la sangre, se aplica de continuo la ley mar- 
cial; allí se ha trasladado la Sierra Morena tradicional de Es 
paña, y bandas de foragidos roban y asesinan al viajero; allí 
hay poblaciones, como Lexington (Kéntucky), en que la rivali- 
dad entre bandos ó personajes políticos y los consiguientes odios 



^^^ílí^ crean ^^^^""^^^-—33 

.. ^^ Gobie.no vo„e,„, «'«««cierto. Jej 

;"-'-or..,;V-'^-^o P.o,.:.r'-- o. Caraca. , 
'•'«*- pararen,^.. *''' ""'''"do c„a., ''"^''""•«r ^„ . ' "^ 

'" -- 3- trae.,: ,?:''"" "^«^ v;!:: "^^'^'"^ ^- 



^^Éfa 



170 L08 PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



II 



Alianza anglogermana contra Venezuela,— Actos de hostilidad.— Bloqueo de 
Jos puertos venezolanos.— Causas de la agresión.— Alemania é Inglaterra 
contra las aspiraciones de los Estados Unidos á la heguemonía política en 
América y al predominio mercantil en el mando. — Primer triunfo de 
Europa sobre la América yanqui, é infracción, tolerada por ésta, de la 
doctrina de Monroe. 

En Diciembre de 1902, escuadrillas de Alemania y de Ingla- 
terra entraban en son de guerra por los mares de Colón, acer- 
cábanse á las costas de Venezuela, sorprendían y apresaban 
buques venezolanos indefensos, destruían fuertes y bombardea- 
ban y hacían desembarcos en Puerto Cabello y otros puntos, 
donde los soldados ingleses pillaron y saquearon cuanto hu- 
bieron á mano. 

El 20 de Diciembre los Gobiernos alemán y británico procla- 
maron el bloqueo, que, desde luego, comenzó á hacerse efectivo 
en Puerto Cabello y en Maracaibo, y pocos días después se de- 
claró también en los de la Guaira, Carenero, Guanta, Cumaná 
y Carúpano y en las bocas del Orinoco. 

¿Qué había sucedido? ¿Qué razón motivaba este inesperado 
rudo ataque contra Venezuela por parte de dos grandes nacior 
nes europeas? ¿Qué ofensas había inferido el Gobierno vejiezo- 
lano al honor del Imperio alemán y del Reino Unido de la Gran 
Bretaña é Irlanda? ¿Qué planes se fraguaban en esa República 
contra los subditos, los territorios ó los derechos de esos pode- 
rosos Estados? 

No había, ciertamente, ni peligros ni ofensas que justificasen 
ese acto de fuerza; no había más que la negativa de los Estados 
Unidos de Venezuela á someterse, sin reservas, á las reclama- 
ciones pecuniarias de acreedores ingleses y alemanes. 

Alemania é Inglaterra, sin admitir prueba en contrario, ni 



hííicIjo menos reconvención del Gobierno venezolauo por daños 
y perjuicios que los subditos de aquéllas habían cansado á 1» 
pats y tranquilidad de Venezuela^ sostenían que ésta era deu- 
dora de nnos cuantos miles de pesos á particulares y sociedades 
de la respectiva nacionalidad. 

Inglaterra y Aleiriania no consentían ya excusa ni aplaza- 
TOií^ntos, y resol vieron, robrar á cañonazos. 

Italia también, *la trAnsfaga de la Unión latina», se Hamo 
¿ la parte. No era cosa de perder unos cuantos dóllars que re- 
clamaban subditos suyos, y se adhirió á la acción angloger- 
mana. 

¡Y en qué ocasión tan oportuna se combinaron estas tres 
potencias para imponer sus ulH^natum^ k Venety^ueM Cuando 
esta liepública se preparaba á entrar en período normal y había 
esperanza de ir restaurando las agotadas fuerzas del pais. No 
parecía sino que tomaban la imposición como pretexto para re- 
animar y fortalecer al bando vencido* 

Pero ni la agresión intimidó á los venezolanos, ni nadie 
simpatizó con la actitud de esas potencias, porque los pueblos 
cultos no deben jamás apelar á tales medios para resolver asi, 
airadamente^ los litigios en que se hallan interesados sus ciu- 
dadanos residentes en el territorio de otra nación también civi- 
lizada. 

Castro lanzó vina proclama contra «íIob extranjeros cuyos 
pies insolentes han profanado el s\ielo sagrado de Tenexuela^. 
Lo que ingleses y alemanes han hecho, decía^ *no tiene prece- 
dente en la historia de las naciones civiliífiadaa; es un acto de 
barbarie que conculca los principios más elementales del dere- 
cho de las naciones; es nn acto innoble, porque es producto de 
una mezcla de inmoralidad v cobardía, de fuerza y de perfidia*. 
En otra alocución protestaba contra el bombardeo de la ciudad 
de Puerto Cabello, que se llevó á cabo sin una previa declara- 
ción de guerra y sin llenar las formalidades prescritas, puesto 
que no se dio tiempo para substraer del peligro á las mujeres y 



172 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

á los niños. «Esto, añadía, no es sólo una cobardía, sino un in- 
sulto á todas las naciones». 

La prensa en América y en Europa expresó, en tonos más ó 
menos vivos, asombro é indignación ante el proceder de esos 
acreedores implacables; escribió artículos sobre «las nuevas 
salvajadas de Inglaterra y Alemania», y basta en las Cámaras 
legislativas de algún Estado hispanoamericano se oyó la pro- 
testa contra la brutalidad de las potencias anglogermanas y la 
invitación á formar alianzas que pudieran servir de salvaguar- 
dia del derecho contra la fuerza. 

A pesar de que en la historia contemporánea se han dado 
repetidos casos de la desconsideración con que el fuerte trata 
al débil, el hecho era tan extraordinario, tan inaudito, que ya 
los mismos venezolanos se preguntaban, desde un principio, 
cuál podía ser el verdadero objeto que perseguían los aliados. 

¡Una alianza anglogermanoitaliana, los buques de guerra 
de estas potencias en el mar de las Antillas, barcos venezolanos 
echados á pique ó apresados, bombardeo, bloqueo, amenazas de 
invasión, desembarcos, propósitos de incautarse de las adua- 
nas, tanto y tanto aparato bélico para que un sindicato ó una 
compañía de obras públicas y unos cuantos aventureros pudie- 
ran embolsarse cantidades que les eran ó no debidas! 

Para tomar á viva fuerza al G-obierno venezolano unos mi- 
llares de libras ó de marcos, Inglaterra y Alemania moviliza- 
ban sus buques y gastaban más de lo que importan los créditos, 
y se exponían á graves contrariedades si tenían que mantener 
fuerzas en tierra y que incautarse de las aduanas, ó á hacer 
ridículo papel si ñolas intervenían ni desembarcaban, acabando 
por aceptar el arbitraje. 

Ahora bien; ¿cabe admitir que los directores de la política 
internacional en Alemania é Inglaterra procedieron de ligero? 
¿Tan torpes son que no tenían previstas las consecuencias de 
sus acuerdos? 



B2ÜB1.A 



173 



Hubo, indudablemente, otro ñu. un propósito idterior, 

8e supuso que el de favorecer al vencido, á Matos, procu- 
Indoíe ocasión ventajosa de abrir nueva campaña. Fii éralo ó 
lo, el hecho es qn»^ la as¡;reaión redundó en beneficio de ¿ate, que 
|olvió A ]» carga aprovechando la crítica situación de Castro. 
Claro e^ que las simpatías de qne Aíatos pn diera gozar en 
la Cortes de Berlín, Londres y Roma no llegaban á tanto qae 
lebieran considerarse como el único motivo de la acción com* 
inada de ingleses, alemanes é italianos. Esa explicación no 
Éene otro fundamento racional que el de confiar aquéllos en que 
ajo un Gobierno presidido por Matos los acreedores habrían 
le hacer efectivos sus créditos, y más aún que pidieran» pues 
la gratitud obliga a mucho. 

Pero así volvemos al punto de partida. Si las escuadras de 
Inglaterra y Alemania no se pusieron al servicio de un preten- 
den te a la Presidencia de tma Hepública suramericaaa, lo es- 
iban-^en el supuesto á que nos referimos— 4 la de banqueros, 
jiotistas ó industriales que fiaban el buen éxito del negocio en 
1 triunfo de Matos, y á móvil tan mezquino habría que atri- 
ttiip, pues, la agresión. 

No, Hubo, indudablemente^ otras causas, y no será diíicii 
ivestigarlas si atendemos al estado actual 3^ á las probables 
Dntingencias de las relaciones entre América y los pueblos 
livopeos de mayor poder marítimo y de más fuerza expansiva 
or su industria, su producción y su comercio, 

Necesitan esos pueblos evitar t todo trance que la gran Ee- 
iblica norteamericana llegue á conseguir la preponderancia 
Bonómica en el mundo. Ni Alemania ni Inglaterra están dis- 
nestas á tolerar que los Estados Unidos realicen sus aspira* 
iones de heguemonía política en América y de predominio 
¡jercantil en todas partes. 

Como dice Levasseur, Inglaterra y Alemania parecen desti- 
nadas ¿ ser las dos primeías victimas de ese pulpo gigantesco 



174 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



que extiende sus brazos y sus ventosas por la América del Sur, 
por el Japón y la China, y hacia África y Europa. 

Para ambas potencias, ya muy quebrantadas por la concu- 
rrencia norteamericana y por otras causas, el peligro es inmi- 
nente, y se anuncia con caracteres de suma gravedad. Si aisla- 
das habríales de ser muy difícil impedir el daño, unidas tal vez 
puedan debilitar las enormes fuerzas del adversario, sobre todo 
si se apresuran á provocar conflictos para ir á la lucha armada 
en condiciones favorables, que dentro de algunos años no las 
tendrán, salvo si sobrevinieran en los Estkdos Unidos excisio- 
nes de índole social, ya iniciadas, ó catástrofes financieras, no 
mny improbables si continúan en auge los famosos trusts. 

Perdieron la excelente ocasión que les ofreció la guerra 
hispanoyanqui; no, ciertamente, por culpa de Alemania, que, 
más previsora que la Gran Bretaña, hizo cnanto pudo para es- 
tablecer una inteligencia entre los Estados europeos, y aun para 
obligarlos á ella. La. actitud de la escuadra alemana allá en los 
mares de Oriente, sostenida á ciencia y paciencia del Almi- 
rante yanqui, bien la recuerdan los que entonces residían en la 
capital del Archipiélago filipino. 

Ahora nueva ocasión se presentaba, y Alemania, con más 
fortuna que en 1898, consiguió arrastrar á Inglaterra. No ne- 
cesitaban acometer empresa tan arriesgada como hubiera po- 
dido ser la otra; no había que ponerse frente á frente de los 
Estados Unidos. 

Bastaba demostrar á los americanos de origen latino que, á 
pesar de los alardes de los yanquis, que tanto se ufanan de ser 
los protectores de los pueblos de América contra Europa, es- 
cuadras europeas podían entrar impunemente en el mar de las 
Antillas y realizar en él operaciones de guerra, 

Y el Gobierno de Washington dejó hacer. Después, nego- 
ciaciones diplomáticas para terminar el asunto por medio de 
arbitraje ó conferencias, y nada más. 

Ya saben, pues, los hispanoamericanos que cuando una po- 



icia europea quiera iiiterverdr en sus asuntos» y echar á pi- 
je sus barcos y cañonear su litoral, si esa potencia es fuerte 
bs Estados Unidos se cvujsarán d© brassos. Quedó infringida la 
doctrina de Monroe. Este había dicho, retiriéndoae álos pueblos 
aericanos independientes, que ^'Cualijuier interpoí^ición con 
ropósito de oprimirlos ó disponer de cualquier majiera de sus 
stinoSf se consideraría como una disposición hostil á los Es- 
¡idos Unidos». Y una manera de disponer de los destinos de un 
aeblo es favorecer, directa 6 indirectamente, á un bando poli- 
Ico contra otro. Los yanquis no se dieron por entendidos. Ob- 
prvaciones muy razonadas sobre el derecho de bloqueo y ofre* 
tniíento de buenos oficios; de aquí no pasaron, 

Pero Alemania iba más lejos. No quería que el canal de Pa- 
namá fuese yanqui ó diera pretexto á los yanquis para mono- 
DÜzar el comercio interoceánico. 

Por una parte, Colombia no se avenía á aceptar todas las 
^ndidones impuestas por los Estados Unidos respecto al uso 
fel canal y derechos sobre él y zona adyacente; por otra, se ha- 
Jaba de un sindicato alemán que había entrado en tratos y 
Bgociación con la Compañía francesa de Panamá. 
La intervención en el canal de europeos 6 de empresas crea- 
las con capitales de nacionalidad varia^ ofrecía mayores ga- 
antias al comercio universal y menos peligro á los hispano 
aericanoB que la ingerencia yanqui en esa importante vía de 
>municación. 

¿Estaría dispuesto el Gobierno de Colombia á favorecer en 
bto asunto la gestión ó las pretensiones de Alemania, alas que 
encubiertamente cooperaba Inglaterra? En tal caso, como el 
residente di». Venezuela era enemigo de los hombres que go- 
rmaban en Colombia, y como convenía mucho contar también 
ra lo presente y para lo porvenir con el concurso de aquella 
Bpüblica, hacía falta derribar á Castro del Poder. 

Ya se ven, pues, rabones de mayor peso que la reclamación 
I créditos para explicar la brusca acometida de los aliados. 



176 LOS PUHJBLO.S HI8PAN()AMH3KIÜAN()S 

¡El canal libre de la opresora mano yanqui! ¡ Acasy Colombia 
y Venezuela unidas para constituir la gran República en que 
soñó Bolívar! 

A pesar de las atrocidades que hicieron allí ingleses y ale 
manes, habría motivo para conciliarnos con ellos. 

III 

Los alemanes en Maracaibo.— Transgresión de los principios generalmente 
admitidos en Derecho internacional.— Los anglos y los germanos rebar- 
barizados, según Spencer: verdadero concepto de la superioridad de razas. 
—Fin de las hostilidades.— Los Estados Unidos en connivencia con Europa 
contra una República americana. —Los acreedores de Venezuela. —El Tri- 
bunal de La Haya. -Las Comisiones mixtas y los arbitros.— La reclamación 
de México sometida al arbitraje del Ministro de España en Caracas. 

El cañón europeo, á pesar de la doctrina Monroe, siguió so- 
nando en los mares de América. 

So pretexto de hacer m.ás efectivo el bloqueo, pretendieron 
los buques alemanes internarse en el lago de Maracaibo. En el 
estrecho que lo pone en comunicación con el golfo del mismo 
nombre, cuya entrada angosta considerablemente la isla Za- 
para, hay islotes y bancos de arena que hacen difícil y peli- 
grosa la navegación, y en uno de esos islotes, que está á la 
parte Norte, es decir, en aguas del golfo, en el llamado San 
Carlos, se alza un fuerte medianamente artillado que impide 
el libre acceso al estrecho y, por consiguiente, á la importante 
ciudad de Maracaibo, edificada en la orilla occidental de aquél. 

La fortaleza de San Carlos rompió el fuego contra el primer 
barco alemán que intentó la aventara, obligándole á retirarse. 
Tres buques repitieron luego la tentativa, y procurando })0- 
nerse fuera del alcance de las piezas venezolanas lanzaron sus 
obuses contra el fuerte, y casi impunemente consiguieron dejar 
sin vida á unos cuantos hombres de la guarnición y á gentes 
indefensas que habitaban en los poblados inmediatos, y cuyos 
albergues quedaron destruidos por los proyectiles alemanes. 



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178 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

ñero «hombre», por mayor ó menor imperio en él del elemento 
racional "ó idea de lo justo, el primero tiene que ocupar lugar 
preferente. Por idéntico motivo es absurdo atribuir superior i - 
dad á pueblos ó razas que todo lo subordinan al instinto animal 
de conservación, que para favorecer el desarrollo de sus inte- 
reses materiales se apropian los elementos de riqueza que los 
demás 'poseen, que abusan, en suma, de su fuerza para quebran- 
tar impunemente toda ley moral (1). 

La continuación del bloqueo, el refuerzo de la escuadra ale- 
mana, el ataque al fuerte de San Cíirlds, todo ello después de 
aeeptada la mediación de los Estados Unidos, son hechos que 
prueban una vez más que ni Alemania ni Inglaterra habían 
agredido á Venezuela sólo por obligarla á que pagase á sus 
acreedores. Los aliados, y Alemania especialmente, estaban re- 
sueltos á no abandonar el campo sin obtener nuevos triunfos 
contra el prestigio de los Estados Unidos en América. Los su- 
cesores de Monroe, los mantenedores obligados de su doctrina, 
han cambiado los papeles. Ya no patrocinan á los pueblos ame- 
ricanos contra las intervenciones más ó menos veladas de los 
europeos; antes al contrario', pónense de parte de éstos, pues 
no vieron otro medio de obligar á sus escuadras á que salieran 
del mar de las Antillas que admitir como buenas sus exigencias 
y garantirles el pago de las deudas que reclamaban, entrome- 
tiéndose el Gobierno de Washington en la recaudación de las 
aduanas venezolanas. Es decir, los Estados Unidos aliados con 
Europa contra una República americana. Son los intermedia- 
rios que dan la razón al más fuerte, y que además procuran 
cobrarse la comisión á costa, por supuesto, de Venezuela. 

El 16 de Febrero de 1903 se levantó el bloqueo, ))or las fuer- 
zas de mar alemanas, de los puertos venezolanos de Puerto Ca- 



li) La Geografía en 1898, por Ricardo Beltrán y Rózpide.— Madriri, J 



VBNBZUBL^A 



179 



bUo j Maracaibo; y por las fuerzas de mar británicas, en la 

oche del 14 al 15, el bloqueo de los de La Guaira, Carenero^ 

l^uanta, Cnmariá, Oarúpano y bocas del Orinoco. Después, Ale- 

nía é Inglaterra devolvieron á Venezuela los cañoneros que 

llabíau apresado, 

¿Cuál fué la solución? En lo esencial, la que pretendían los 
pitados europeos. Inglaterra, Italia y Alemania bacían efecti 
vos sus créditos sin que los tribunales venezolanos dictasen 
fallo acerca de la justicia de las reclamaciones promovidas por 
los especuladores extranjeros El representante inglés percibió 
5.500 libras en el acto de firmar su protocolo. A favor de Italia 
se reconoció cantidad igual, pagadera en dos meses. Se entre- 
garía al Gobierno alemán 340.000 pesos en cinco mensualida- 
des, á partir del 15 de Marzo. Venezuela ofreció en garantía de 
odas sus deudas el 30 por 100 de los ingresos de las aduanas de 
, Guaira y Puerto Cabello desde el l,'^ de Marzo actual. Co- 
ttisiones ó Tribunales mixtos (un venezolano y otro del respec- 
tivo país) decidirán sobre las reclamaciones que aén no liayan 
^do falladas. ¡Si bay desacuerdo, un tercer juez procederá como 
S-rbitro. El orden de prelaoión entre los acreedores lo fijará el 
Tribunal de Arbitraje de La Haya, Se dijo que Veneznela quiso 
evitar la ingerencia del citado Tribnníil y pretendía garantir 
Jos derecbos de las potencias que no cooperaron n] bloqueo ex 
fíidiendo pagarés á plazo fijo. 

Esas potencias eran España, Francia, Bélgica, Holanda, 
Suecia y México, y no hay que decir que en primer término 
Npftrecí:i el Gobierno de Wáabington, que se había apresurado 
. firmar el correspondiente protocolo, atando bien los cabos; la 
^Comisión había de reunirse antes del 1." de Junio, y Venezuela 
endría que pagar en oro. En los demás protocolos no se men- 
nionó la clase de moneda. Ya que la doctrina de Monroe no que- 
lilaba por esta vez muy bien parada, los yanquis se consolaron 
lasegurando su parte en el botín y sentando un precedente más 
[para cobrar cuentas por la tremenda. 



180 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

Durante el conflicto, 53 buques yanquis, con 14.000 tripulan- 
tes, á las órdenes de Dewey, iban y venían por el mar de las 
Antillas, entre Puerto Rico y el golfo de Paria. Tales alardes 
de fuerza de nada han servido á Venezuela. Las escuadrillas 
alemana é inglesa establecieron el bloqueo, apresaron ó echaron 
á pique los barcos venezolanos, bombardearon puertos y fuer- 
tes, incendiaron caseríos, y por ñfi lograron embargar parte de 
las rentas de las aduanas venezolanas. A eso fueron, según de- 
cían; á exigir dinero contante y sonante, y si no lo conseguían 
á incautarse de las aduanas. No han tenido necesidad de to- 
marse ese trabajo; los Estados Unidos los substituyen, y bajo 
su garantía se hará la retención correspondiente al 30 por 100. 
Tan eficaz ha sido la mediación de aquéllos, que ahora Vene- 
zuela tiene que dedicar los ingresos de sus aduanas, no sólo á 
satisfacer las reclamaciones de las potencias que la agredieron, 
3Íno las de todos los Estados que alegan créditos contra ella. 

En resumen; el Gobierno de Washington no pudo ó no quiso 
impedir que Europa hiciera presa sobre la renta de aduanas de 
una República suramericana; negó á ésta, en connivencia con 
las potencias aliadas, la facultad de administrar justicia, y 
europeos y yanquis estuvieron de acuerdo en reconocer que 
hubo motivo para que Alemania é Inglaterra agredieran á Ve- 
nezuela, puesto que ninguna responsabilidad se les exigió y 
nada deben indemnizar por los daños causados al Gobierno y á 
subditos venezolanos, ni siquiera por los cañoneros que echaron 
á pique. 

En cumplimiento de lo pactado, á principios de Octubre se 
constituyó el Tribunal arbitral, presidido por el Conde Mu- 
ravief. 

Alemania, Inglaterra, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, 
España, Suecia y Noruega, México y los Estados Unidos re- 
claman de Venezuela el pago de créditos, cuyo importe total 
asciende á unos 190.000.000 de francos. 



VÍ9NBZUKLA 



181 



De dichas poteiunas, las tres primeras, las que á mano ar- 
.mada, á cañonazos, exigieron el pago de la deuda, estable- 
ciendo el bloqueo de los puertos venezolanos^ pretenden cobrar 
&US respectivos créditos con preferencia á todas las demás j es 
decir, que despnós de haber ellas percibido el importe total de 
cuanto reclaman, las otras podrán distribuirse á prorrata lo 
que quede. Pero éstas no se avienen con semejante pretensión, 
ly piden nn reparto proporcional, bajo pie de igualdad» ^entre 
I todos los acreedores. 

El punto, pues, sobre el que ha de decidir el Tribunal de La 
Haya, es: ¿El hecho de que algunos Estados acreedores liajan 
^comenzado las hostilidades contra el deudor, les puede ó no 
7aler derecho de preferencia siobre los demás acreedores? ICn el 
Derecho común, la cuestión se ]>lantearía en estos términos; 
¿Los acreedores que a])alean al deudor, tienen derecho prefe- 
B^rente sobre los dt^más acreedores del mismo? La decisión de 
cualquier Tribunal ordinario, en este caso, no sería dudosa; 
pero en el llamado Derecho internacional se aprecian otras cir^ 
'cunstancias y se tienen puntos de vista que se apartan bastante 
de los princ.i()ios de razón y de las reglas de justicia, Al termi- 
nar el año 190B aun no se había dictado sentencia. 

Entre tanto, el tallo de algunas de las Comisiones mixtas ó 
le Jos superárbitros encargados de establecer el deí-echo de los 
partictilares y corporaciones que se consideran perjudicados, y 
Ide fijar el importe de la indemnización que en cada caso pro- 
cediera, ocasionaba en Venezuela disgustos y protestas, de las 
que se hacían eco, en términos bastante duros» los periódicos 
de esa República. 

Muy censurados fueron^ entre otros, los actos de represen- 
[tantea de España que, ya en cumplimiento del deber que tienen 
Ide proteger los intereses de los españoles que allí residen, ya 
Icomo arbitros designados para decidir sobre las reclamaciones 
[pendientes, realizaron gestiones ó tomaron acuerdos que no sa- 
Ltisfacían á los deseos ó pretensiones del Gobierno venezolano. 



182 L.OH PUEBLOS HISPAN0AMER1CAN0« 

A las censuras ó críticas de la prensa acompañaron ó siguieron 
resoluciones airadas de aquél; se le retiró el exequátur al Cónsul 
de España en La Guaira, porque había intervenido en el asunto 
de las reclamaciones, y se dijo que iban á expedirse pasaportes á 
nuestro Ministro en Caracas. Lo cierto es que éste, el Sr. Gay- 
tán de Ayala, creyó prudente ausentarse de la República. Su 
fallo, como arbitro en la reclamación de México, había sido 
muy mal acogido y se le trataba con descortesía intolerable. 

México reclamaba antigua deuda procedente de la época en 
que Venezuela, Colombia y Ecuador formaban un solo Estado. 
Cuando en 1830 se separaron, cada cual se comprometió á re- 
embolsar la deuda mexicana, en la proporción de 50 por 100 Co- 
lombia, 21 Va por 100 el Ecuador y 28 Va por 100 Venezuela. 
En 1866 México vendió su derecho á una casa de banca, hoy 
representada por los Sres. Martínez del Río. 

La parte de Venezuela importaba unos 450.000 bolívares ó 
francos, más los intereses al 6 por 100 á partir de diez y ocho 
meses después de la época del préstamo (1826). 

México había sometido el asunto al fallo de los Tribunales 
venezolanos, y éstos dejaron transcurrir años y años sin dictar 
resolución. Ahora, en 1902, como se había acordado que las Co- 
misiones arbitrales no entendiesen en litigios ó reclamaciones 
que se hallaren resueltas antes de constituirse aquéllas, el Go- 
bierno de Castro se apresuró á activar el fallo. El Tribunal á 
quien competía el caso dictó sentencia y reconoció la deuda; 
pero dedujo de ella el importe ó valor de servicios y suministros 
que Venezuela había hecho á México. El acreedor no se avino, 
negó la realidad de suministros ó servicios, pidióse prueba de 
ellos á Venezuela, y como no la adujo, el superárbitro creyó 
fallar en justicia condenando á dicha República al pago de lo 
que debía, es decir, algo más de 2.680.000 bolívares, ó sea el ca- 
pital con los intereses de setenta y seis años y con el 13 por lüO 
que México satisfizo en su día por la negociación del empréstito 
en favor de la Gran Colombia. 



YliKfilSSUELA 



IV 



Renuncia del Preairtenle Ciiitro, nú tíámiXvia por el Congreso.— La guerm 
civil y Ib intervención extranjera. -Aspiraciones coloniales ile Alematlift 
©n Atnérica.— Nuevag dlfi{>osiciones Hobre extranjero» ilomiciliados y t.r»ii- 
senates en Venezuela. —BumiSK^n y tnaniffeBto de Hatos, —tTitlroos IrAnoe? 
de la irnerra.— El candil Inje y las oligrarquiai^ en América, 

Las escuadras alemniia é i^iglesa habían levantado el blo- 
queo, como se ha dicho, á mediados de Febrero. 

Un mes después, el 21 de Marzo, Castro dirigió nn menisaje 
ai Conjifreso venezolano renunciando la Presidencin» Fundán- 
dose en documentos que habían llegado á su [joder — y ea|iecial 
mente en una comanicación en la que se hacía constar que el 
Comandante de uno de los buques de guerra alemanes declaró 
que stt nación no hoatilizaba á Venezuela, sino al Gobierno del 
Oeneral Castro, jr que todas las dificultades se arreglarían sí el 
Poder pasaba á otras manos — , pedía que se le admitiera la di- 
misión y que se procediese á elegir otro Presidente, capaz de 
conseguir la unión de todos los venezolanos» tánico raeilio de 
salvar la República. 

Sucedió lo que era de presumir que aconteciese. El Con- 
greso, por unanimidad, se negó á complaceu á Castro, y éste 
eontinuó en el Poder con mayor libertad de acción que antes. El 
voto del Congreso había sido una impUcíta aprobación de la 
política de aquél. 



La guerra civil aVín no había «terminado, y los aliados tte- 
gníau interviniendo en ella» pues no otra cosa que un acto de 
intervención fué el apresamiento de un buque venezolano pot 
fd crucero inglés Pallas, so pretexto de que aquél ejercía actos 
'l« piratería. Todo lo relativo al tratado se llevaba muy despa- 
cio; pudiera creerse que había descontían^a en unos, mn)a íe ó 
¿ioca voluntad en otros. 



184 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

No se halla conjurado el peligro del conflicto europeoameri- 
cano. Alemania se da por satisfecha, pero en realidad no lo 
está. Indudablemente, persevera en sus planes. Como decía Sir 
Robert Grriffen en Tke Times, no hay que olvidar las condicio- 
nes militares de Alemania, que debe su posición actual á la 
guerra; que su marina, por el número de buques, es más fuerte 
que la de los norteamericanos; que el ejército de éstos, en com- 
paración con el alemán, es un puñado de malos soldados. Se 
puede suponer que Alemania calcula que si todo le sale mal, los 
Estad-os Unidos no pueden causarle ningún grave daño mate- 
rial, mientras que si los vence, inmediatamente se convertirá 
en el poder naval más grande del mundo, después de Inglate- 
rra. Persuadido está Griffen de que nada hará desistir á Ale- 
mania de ser agresiva, exceptuando el caso de alianza entre 
Inglaterra y los Estados Unidos. 

Alemania necesita colonias en América; por supuesto, en la 
América del Sur, y especialmente en Venezuela, según Griffen. 
^,Y porqué no en la misma América del Norte? El clima, y en 
general las condiciones físicas y de producción de gran parte 
del territorio angloamericano, se prestan mucho mejor á la 
colonización alemana; díganlo los millones de alemanes que 
hoy viven ya en la República yanqui. Y si, como da á entender 
Griften, en guerra germanos y yanquis, éstos, sin el apoyo de 
Inglaterra, podían ser fácilmente vencidos, natural parece que 
el punto de mira de aquéllos sea tomarles sus propias tierras 
para favorecer la colonización y el comercio alemanes. En últi- 
mo término, podrían seccionarse los actuales Estados Unidos 
en Estados Unidos yanquis y alemanes. Estos tienen ya sufi- 
ciente práctica del régimen federal para gobernar con indepen- 
dencia de Washington. 

Muchos venezolanos atribuían la frecuencia de las guerras 
civiles, y especialmente el conflicto con Alemania é Inglaterra, 
á la excesiva ingerencia que los extranjeros tienen en la vida 



VSNB52UELA 



186 



política y financiera de la República. Para evitar este peligro 
en lo sucesivo, dictó el Gobierno^ en Abril, un decreto que 
eayy como una bomba sobre los extranjeros residentes en Ve- 
nezuela. 

Según ese decreto, los extranjeros en Venezuela se clasincasi 
en dos categorías: domiciliados y transeúntes, 

Son domiciliados todos los que hubieren adquirido residen- 
cia conforme á las prescripciones del Código civil, ios ([ue vo- 
hintariamente j sin interrupción hayan residido en el territorio 
nacional sin carácter diplomático por más de dos años, lospro* 
(uefcarios de bienes raíces en dicho territorio y que tengan eüta- 
blecida resid&ncia permanente en él, los que hayan residido por 
más de dos años y se ocupen en negocios de comercio ó cual- 
quiera otra industria, siempre que tengan casa permanente, 
aun lo8 investidos con el carácter de Cónsules. í^on extranjeros 
transeúntes todos los que no se encuentren comprendidos en las 
anteriores excepciones. 

Los extranjeros residentes están sujetos á las mismas obli- 
gaciones que afectan á los venezolanos, así en sus personas 
como en sus propiedades, con excepción del servicio militar y 
pago de contribaciooes forzosas ó extraordinarias en caso do 
revolución ó guerra intestina. Tanto á los extranjeros domici- 
liados como á los transeúntes, les queda probilíido mezclarse 
en los asuntos políticos del país^ ni en cosa alguna que á éstos 
se reSera; de manera que no pueden tbrmar parte de sociedades 
políticas, editar periódicos políticos ó escribir en algunos sobre 
tales asuntoSt bien en referencia á las Cuestiones interiores 
como á las exteriores de Venezuela. Tampoco podrán servir 
puestos públicos de ninguna naturaleza sin permiso del Con- 
greso, tomar armas en las coniieudas domésticas ó pronunciar 
discursos que se refieran á la política. Los extranjeros domici- 
liados que violat en lo arriba establecido quedan ipsü fado su- 
jetos 4 las responsabilidades, cargas y obligaciones que afectan 
á Jos mismos nacionales en los disturbios intestinos. Los ex- 



186 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

tranjeros en tránsito, contraventores, serán expulsados inme- 
diatamente del territorio de la República. 

M los domiciliados ni los en tránsito tendrán derecho á 
recurrir á la vía diplomática, excepto cuando hayan agotado to- 
dos los medios legales ante las autoridades competentes y haya 
habido denegacidn de justicia, injusticia notoria ó evidente 
violación de los preceptos del Derecho internacional. 

Todos los extranjeros domiciliados ó que se domiciliaren en 
Venezuela, así como los transeúntes, están obligados á hacer 
una declaración, ante la autoridad civil del lugar respectivo, de 
que se someten á las disposiciones de esta ley, lo mismo que á 
las anteriores relativas á las reglas de indemnización de ex- 
tranjeros de que trata el decreto de 12 de Febrero de 1673. Los 
contraventores serán expulsados del territorio de la República 
dentro de un término fijado por el Ejecutivo Nacional* 

El Ejecutivo Nacional no expedirá exequátur á ningún Cón- 
sul ó Vicecónsul que tenga negocios de comercio. 

Queda prohibido el establtjcimiento de sociedades ó corpo- 
raciones, de cualquier género, que no tengan sus oficinas direc- 
tivas ó su domicilio en el país. 

Los extranjeros tienen derecho, al igual de los naturales, á 
presentar reclamaciones contra la nación, por daños sufridos 
en tiempo de guerra y ocasionados por autoridades civiles ó 
militares legalmehte constituidas, siempre que las tales hayan 
obrado en su carácter político; dichas reclamaciones se harán 
de acuerdo con los procedimientos establecidos por la legisla- 
ción nacional. La nación no es responsable por daños causados 
por agentes ó partidas revolucionarias; pero los damnificados 
podrán intentar acción personal contra los autores del per- 
juicio. 

Para la admisión de un extranjero en Venezuela se requiere 
la presentación de documentos emanados de las autoridades del 
lugar de procedencia que acrediten la buena conducta, ante- 
cedentes del recién llegado, etc. 



VKNBZOISLA 



1«7 



31 con estas disposiciones se evitEi un daño, acaso »e produ- 
cirá otro mayor, pues es posible que cesen ó disminuyan con- 
siderablemente la inniigraciÓG y la introducción de capitales 
en la República, 



En el verano^ la í»ituación interior del país mejoraba, pues 
IfltOíT se dio por vencido^ depuso las armas y lanzó un mani- 
fiesto declarando que se hallaba dispnesto á reconocer el Go- 
bierno de Castio. á condición de que éste ofreciera amnistía y 
garantías de seguridad á todos los que tomaron parte en la re» 
• volución, 

Sin embargo, no se logró el inmediato restablecimiento de 
la paz. El General Rolando, con numeroso grupo de rebeldes, 
negó la aumisión á Castro y se hizo fuerte en la parte oriental 
de la República. Las tropas del Gobierno, acaudilladas por el 
Vicepresidente Gómez, tomaron á Soledad y luego á Ciudad 
Bolívar, después de sangriento combate en que las gentes de 
Rolando quedaron vencidas (24 Julio). 

No puede negarse que en esta guerra, con todas las gravísL 
mas complicaciones que promovieron Inglaterra y Alemania, 
Castro ha mostrado poderosas energías* Si tenaces han sido sus 
enemigos^ les ba ganado en perseverancia y en tesón. Si la paz 
se consolida, tendrá justo motivo para enorgullecerse — como 
lo decía en so mensaje de 21 de Marzo — por haber vencido al 
funesto caudillaje histórico, «muerto, añadía, por mi propia 
mano," sobre el campo de batalla pasado al filo db mi espada», 
Pero ha de hallar motivo mayor de satisfacción^ de orgullo y 
de gloria, si pone ahora todas esas energías, de que ha hecho 
alarde en la guerra, al servicio de una buena administración; 
sí toma como punto capital de mira la educación de su pueblo, 
que sólo puede prosperar y engrandecerse mediante instrucción 
y trabajo. Que tenga muy en cuenta lo que ha escrito reciente- 
mente el venezolano Bolet Peraza* En Venezuela y en algunas 
otras Repúblicas de América, donde el apasionamiento de In^ 



188 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

partidos y la frecuencia de las guerras civiles paralizan todo 
progreso, el mal no está en la sangre, proviene de la educación. 
Se han falseado los fundamentos de la democracia; la autoridad 
se convierte en despotismo, la libertad en licencia. «Y así, con 
una oligarquía inteligente, pero autoritaria, arriba, y un pue- 
blo bueno, pero ignorante, abajo, hemos venido de tumbo en 
tumbo, de guerra en guerra..., perdiendo por gradaciones rápi- 
das la fe en los principios y la fe en los hombres...; hay igno- 
rancia, hay falta de cordura, hay perversión de ideas, hay ido- 
latrías de hombres». 

Ciertamente, pueblos ignorantes, atrasados, en los que la 
cultura, el saber ó el buen sentido son una excepción, no pue- 
den constituir verdaderas democracias. Son, en el hecho, efí- 
meras monarquías ú oligarquías que viven cambiando de con- 
tinuo y revolucionariamente de amo ó señor. Sólo la Escuela 
puede acabar con los tiranuelos y con las revoluciones. 



ECUADOR 



Trabajos geodésicos: la revisión del arco de meridiano medido en el si- 
glo XVIII.— T.as vías de comunicación: el ferrocarril de Guayaquil á Quito.— 
Los partidos políticos. -El matrimonio civil.— Situación financiera. 

El Bl de Agosto de 1901, el General D. Eloy Alfaro entregó 
la Presidencia de la República del Ecuador á su sucesor el Ge- 
neral D. Leónidas Plaza. 

Esta República, en cuyo territorio matemáticos, franceses y 
españoles midieron, en el siglo xviii, un arco de meridiano, 
atrae de nuevo la atención del mundo científico. 

Francia también ahora, por iniciativa de la Asociación geo- 
désica internacional, acomete y renueva estos trabajos (1). 
Geodestas franceses realizan en los mismos lugares operaciones 



(1) En las conferencias celebradas por la Asociación geodésica interna- 
cional en Septiembre de 1898, el Delegado español D. Bernardo Sagasta re- 
clamó el derecho de España á colaborar en dichos trabajos, y en su conse- 
cuencia acordó la Asociación que la revisión del arco del Perú fuera ejecu- 
tada por Francia y Bepaña reunidas, como en el siglo xviii, y se nombró al 
efecto una comisión, de la cual formaba parte el Sr. Sagasta, para que estu- 
diara y propusiera los medios de llevar á cabo las operaciones necesarias. 
Sin embargo, no hemos tomado parte en ellas, y es muy de lamentar que 
por culpa de quien fuere se vea en esta ocasión privada España de la gloria 
científica de haber coadyuvado á las operaciones con su dinero y con los In- 
genieros geógrafos de nuestro Instituto Geográfico, que ni en ciencia ni en 
pericia tienen nada que envidiar á los de las naciones más adelantadas. {Los 
geodestas D, Jorge Jimn y D. Antonio de Ulloa en el Perú,, conferencia dada el 10 
de Noviembre de 1903 en la Real Sociedad Geográfica por su Vicepresidente 
D. Adolfo de Motta>. 



190 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

análogas á las que c(amplieron los sabios de aquel siglo, pero 
midiendo arco de mayor amplitud y con aparatos y mediante 
procedimientos mucho más perfectos que los que hubieron de 
utilizarse hace ciento sesenta años. El Gobierno del Ecuador 
concedió 20.000 sucres para auxiliar los trabajos. 

Se instalaron un pequeño observatorio sobre el monte Pa- 
necillo, cerro situado en el extremo Sur de la ciudad de Quito, 
y puestos ó estaciones de señales en el Pichincha y en las al- 
turas de Pampamarca, del Corazón y otras, y se tendieron las 
nuevas líneas telegráficas que se consideraban indispensables 
para la mayor exactitud y consiguiente perfección de los tra- 
bajos, los cuales, probablemente, no terminarán hasta fines 
de 1904. 

Entre tanto, el jefe de la misión. Comandante Bourgeois, no 
limitándose al cumplimiento estricto del encargo que recibió 
, de su Grobierno, estudiaba el país, y especialmente sus elemen- 
tos de producción y riqueza, y comunicó interesantes datos á 
las Sociedades y Revistas geográficas de Francia. 

Expresó gran confianza en el porvenir del Ecuador, cuya 
región interandina tiene excelentes condiciones de habitabili- 
dad. El único obstáculo que se opone (como en la mayor parte 
de la América meridional) al progreso económico es la falta de 
vías de comunicación. Desde este punto de vista, el Ecuador, 
en 1902, se hallaba casi en el mismo estado que bajo la domina- 
ción española, es decir, en la época en que allí estuvieron y tra- 
bajaron con los comisionados franceses D. Jorge Juan y don 
Antonio de Ulloa. El antiguo camino real, que atraviesa la Re- 
pública de Norte á Sur, y un par de sendas que van desde Gua- 
yaquil hasta la meseta andina, constituyen toda la ved de ca- 
minos por los que las provincias del interior pueden comuni- 
car con la costa y, por consiguiente, con el resto del mundo. 

De Guayaquil parte hacia la Cordillera un ramal de ferro- 
carril. Por éste y por vía fluvial llegan las mercancías á Puente 
de Chimbo ó á Bobahoyo ó Bodegas; desde aquí, los arrieros 



í encardan d& transportarlas á lomó de mulos hastn Quito, Y 
bs tales arrieros son los arbitros del tráfico} bulbos luuy pesa- 
ps ó de forma poco adecuada para cargarlos sobre las caba* 
Brías, no pasan. Nos cuenta Bourgeois que hace años está en 
lobahojo la caja dcismontada de uu lando destinado al Presi- 
sute de la Repúblir.a 

Compréndese, pues, la gran importancia qiie tiene la cons- 
puccióii del ferrocarril proyectado entre fxuayaquil y Quito. 
Septiembre de 1902 lleg^aLa el tren á Alansí, en 1h meseta, á 
ll40 metros de altitud. La empresa conisti'nctora asegura que 
► fines de lí^M se alcanzarán las faldas del Pichincha 

Hay otro proyecto, la línea directa de Quito al Pacífico, en 

, bahía de Caracas ó Caraquez, por los valles de loa ríos Toachi 

Chones» Bourgeois es partidario de esta línea, ©n,tre otras 

pisones, porque la patrocina la colonia francesa del Ecuador. 

bene en contra la circunstancia, muy atendible, de que no hay 

aerto en la citada bahía, y sería preciso construirlo» 

Lo indudable es que con la llegada del ferrocarril á la meseta. 

República ecuatoriana tomará nueva fase económica, modi- 

eándose profundamente las condiciones de vida en ese país, 

nes se calcula que, aparte Ja rapidez de los viajes, mediante la 

ía férrea el precio de ciertos artículos de comercio bajará en 

pro[)orciijn de 10 á 1. 



La República del Ecuador ha sido uno de los Estados en que 
bayor |»redominio ejercieron, basta muy entrada la segunda 
litad del siglo xix, el clero católico y las ideas tradicionales, 
lo hace aún cuarenta años, en tiempos del Presidente García 
loreno, el autor de la Dffefisn de los jfíSititaSp imperaba en ab- 
plato el llamado partido clerical; la instrucción estaba á cargo 

la Compañía de Jesús, de los Hermanos de las Escuelas cris- 
kiana¿» y de las Hermanas de los Sagrados Corazones, y no pa- 
l^ba por las aduanas libro aliruiM* <jiih fii^nrase en los índices 
rEoiua» 



192 LOS PUEBLOS HLSPANOAMEUICANOS 



Liberales y conservadores lian sostenido durante años em- 
peñada contienda. Ahora dominan los primeros y transigen los 
segundos. La Iglesia recomienda al clero que no tome parte 
activa en la política y que procure la paz y concordia entre to- 
dos los'ecuatorianos. 

Las circunstancias han cambiado de tal modo, que, á pesar 
de la natural y ruda oposición del clero, los ecuatorianos pue- 
den ya casarse civilmente, ante los jefes políticos en las cabe- 
ceras de los cantones, y ante los tenientes políticos en las parro- 
quias rurales. Se han celebrado varios matrimonios con arreglo 
á la nueva ley, objeto de gran curiosidad y apasionados comen- 
tarios entre los naturales. Por telégrafo dábase cuenta al Mi- 
nistro de Justicia de la celebración de un matrimonio civil en 
Manabí el 1." de Enero de 1903. 

La confianza que inspira el nuevo estado de cosas, que por 
ahora pone fin á la histórica lucha entre los bandos clerical y 
militar, alienta á los capitalistas del país y extranjeros para 
emprender obras de utilidad pública. Van á construirse un mue- 
lle y nuevo edificio para aduana en Guayaquil, además del ci- 
tado ferrocarril de Quito á la costa, mediante el cual en veinti- 
cuatro horas podrá hacerse el viaje entre el Pacífico y la capital 
de la República. 

La situación financiera es excelente, porque se han cancelado 
los bonos de la Deuda exterior ó inglesa, que databa del tiempo 
de'la Gran Colombia. 



PERÚ 



Progresos y DAtado a«tiial ie In República. -Los capitules extmujeros y Ims 
eti]pre.sae ruinenia.-UneiiB rte n&yegwoíÓD, íerrocarrile» y tranvías,— L» 
reaovRcíóti de Presidente.— D. Manuel Cundamo y 9u prog^ratna de go- 
tiierno.— Los partidos políticos. 



En 1901^ un informe oficial de nuestro Cónsul en el Callao, 
publicado en la Gareta cIp Madrid^ nos daba, idea mtty exacta 
de los progresos del Perú en loa últimos años del pasado siglo 
y de BU Situación presente. Cierto es que no se encuentra aán á 
la altnra de su legendaria reputación, ni con aquella exuberan- 
cia de riquezas que dio fama á esta República en el mercado 
iuiiversal. I^a guerra cou Chile casi la aniquiló; peidió el salitre 
lie Tara paca y quedaron destraídas las demás fuentes de ri- 
quejsa del país, viniendo como consecuencias naturales é Inme- 
diatas la quiebra de bancos de crédito, la extinción del billete 
fiscal Y del papel moneda, lo que dejó sin valor ni curso legal á 
más de 80 millones de soles de plata (8 millones de libras ester- 
linas), la depreciación de la propiedad, y con todo ello la ruina 
de la agricultura y de las industrias* 

Pero ahora, dominadas esas destructoras causas, el Perú se 
repone rápidamente, como lo demuestran las cifras de sii co- 
mercio general, que en 1900 pasó de 80 millones de pesos, y el 
aumento de las rentas piVblícas, habiéndose oasi daplicado los 
ingresos en seis años, puesto que eran aquéllos poco más de 
7 millones de soles en 18fi4 y llegaron á muy cerca de 14 mi- 
llones en 1900, En ocho años los valles de la provincia de Tru 
jillo han triplicado su producción de azúcar. Los productos de 

18 



194 LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

las minas pasan de 15 millones, de los que más de la mitad co- 
rresponden á la plata. 

Por esto, los capitales extranjeros afluyen ya hacia el Perú.. 
Un sindicato constituido en Londres aporta 350.000 libras ester- 
linas para explotar minas; otra compañía inglesa ofrece 200.000 
libras por 300 minas del Cerro de Pasco; en París se funda una 
sociedad para explotar azufre, petróleo, grafito y otros minera- 
les en el distrito de Sechura. Y los informes del explorador 
Conway, que ha poco regresó á la capital de Inglaterra, estimu- 
lan y avivan la codicia de los aficionados á negocios mineros, 
pues cuenta que ha visto yacimientos y arenas tan ricos en oro, 
que pueden competir con los criaderos del Transvaal y de 
Alaska. 

Como en Bolivia, otro producto que atrae preferentemente 
á industriales y capitalistas es el caucho, y son varias las con 
cesiones ya otorgadas para explotar las zonas en que abundan 
los árboles gomeros. 

Y como el desarrollo de las empresas minoras y agrícolas 
depende en gran parte de la facilidad de las comunicaciones 
para transportar los productos que se benefiSic»', créanse nue- 
vas compañías de navegación en la costa del Pacífico, que el 
Gobierno peruano favorece y aun se propone subvencionar para 
obtener la baja de fletes y pasajes entre sus puertos y los de 
Chile, Ecuador y Colombia, y principalmente con Panamá. Este 
puerto y Valparaíso son los dos extremos de la línea de vapores 
que organizaba un sindicato inglés. 

Según informe presentado en 1903 por el Director de Obras 
públicas al Ministro del ramo, adelantan rápidamente los tra 
bajos emprendidos con el fin de facilitar las comunicaciones 
por el interior del país. Prestan ya servicio en toda su exten- 
sión (130 kilómetros) el ferrocarril del Oroya al gran centro mi- 
nero de Cerro de Pasco, y también los ferrocarriles mineros de 
Morococha y del Carmen á Casapalca. Se ha constituido una 
Compañía, con capital de 500.000 libras esterlinas, para la ex- 



^lotaciÓD del ferrocarril ile Lima á i'i^ou. v mí íi<t^.»:h estudios 

trabajos para Ja constniccíón de varios ferrocarriles desde ia 

osta á lo$ grandes ríos tributarios, del Aiuazonasi y de tranvías 

lléotricos de doble vía entre las principales poblaciones de la 

¡República. Los mis importantes de estos tranvías son el de 

lia Á. CkorriUos y el da Lima al Callao. 

Kn casi todas estas empresas interviene el capital extr añ- 
ero. Alemanes, yanquis, ingleses y franceses llevan a la Amé- 
rica española sus iniciativas mercantiles y sus aptitudes in- 
dustriales, avaloradas con el capital necesario para fomentar la 
fíqneza pública. Nosotros, por desgracia^ no tomamos parte 
llrecta en esas empresas, que tanto contribuyen al engrande- 
cimiento y prosperidad de los Estados bispanoamericanos. 



En las elecciones presidenciales de IfKB lian triunfado los 
sirtidos constitucional y civilista^ aliados contra los demóora- 
Ha sido elegida Presidente el Jefe del partido civilista, don 
lannel Candamo, y Vicepresidentes primero y segundo un 
Constitucional y un civilista, Candamo es Presidente de la Cá- 
uara de Comercio de Lima, y ha sido Alcalde de esti^ ciudad \ 
^residente 4el Senado. Es hombre de unos sesenta ftílos y se 
Jistingaió mucho en la guerra del Pacífico. 

El Presidente cesante, Sr. Romana, le hizo entrega del mando 
|ttpremo el tí de Septiembre. 

La solemne ceremonia se veri tico aute el Congreso^ presidido 
por el del Senado 1). Antero Aspiílaga, quien recibió del Sr. Ro- 
mana las insignias de la más alta magistratura del Estado y 

! pasó al Sr* Candamo, deg^pués de ítaber éste prestado jura* 
uento. 

Los últimos votos de Romana, expresados en el breve dis- 
kurso qne pronunció, fueron por la felicidad de la patria y por 

ventura personal del nuevo Presidente, que hoy encarna las 
speranícas de la nación. 

También Candamo dirigió su palabra k los representantes 



196 LOS PUBBLiOS HISPANOAMERICANOS 

del país, ofreciéndoles un verdadero programa de gobierno. 
Anunció que en breve solicitaría su concurso para llevar ade - 
lante dos reformas exigidas por la opinión publica é imperiosa- 
mente reclamadas por elevadas consideraciones de moralidad 
pública y social: la de la ley Electoral y la de Imprenta. 

La ley Electoral, á más de que contiene disposiciones inade- 
cuadas al estado del país, según lo han comprobado las pocas 
aplicaciones que ha tenido hasta hoy, fomenta y estimula, on 
cierto modo, esa tendencia á transgredir las leyes, ese menos 
precio por su carácter obligatorio, que, por desgracia, va ha- 
ciéndose habitual entre los peruanos y constituye grave daño, 
que es preciso remediar sin tardanza. 

La ley de Imprenta es un cartel de permanente descrédito 
para la Repiiblica. Una ley á la cual, por una causa ú otra, no 
se le da, no se le puede dar jamás el debido cumplimiento, y quo 
por esa razón consigna tácitamente el principio de la absoluta 
libertad sustentada por la absoluta irresponsabilidad, es una 
aberración inconcebible que no debe, que no puede subsistir 
por más tiempo. 

En su último mensaje al Congreso, el Sr. Romana se ex- 
presó con merecida severidad sobre el alarmante extremo á que 
ha llegado el abuso que, con vergonzoso escándalo, está ha- 
ciéndose de esa valiosa garantía, é invocó con vehemencia la 
necesidad de expedir una nueva ley, necesidad que el actual 
Presidente se proponía satisfacer remitiendo, con tal fin, un 
proyecto á las Cámaras en el curso de la presente legislatura. 
En el orden económico cree el Sr. Cándame que las Cámaras 
y el Ejecutivo deben consagrarse, de toda preferencia, al estu- 
dio concienzudo de las cuestiones referentes á vías de comuni- 
cación, irrigación de los terrenos de la costa é inmigración ex- 
tranjera, á fin de darles soluciones prácticas, compatibles con 
las circunstancias del país y los recursos del Erario. A ellas es- 
tán en gran parte vinculados el desarrollo de las industrias, el 
aumento de la riqueza y el progreso nacional, y son las que, en 



á 



PKüir 



1117 



, día, ioten¿s.an más vivamente á la opinión pública, tatigada 
de estériles agitaciones políticas y ansiosa de que la nación 
plique suá f uer^aa á empresas útiles que la Itagan adelantar y 
posperar. 

iSon igualmente asuntos de altíísima importancia^ y que los 
poderes públicos deben considerar con la mayor solicitud, la 
educacjón índaéttial y, particularmente, la enseñanza de las 
rtes mecáüicas en planteles destinados á ese tsxclusivo objeto, 
¡ de los cuales no puede carecer niu^^rm ritís regularmente or- 
üizado. 

El Sr, Caudamo áe proponía solicitar, por de pronto, la au- 
briscación legislativa correspondiente para establecer en la 
lepúblicft una Escuela de artes y oficios, con arreglo á los ade- 
lantos modernos, haciendo venir de Europa el Director, los 
Profesores y el material necesario para ello. 

Parte del programa de Oandamo estaba ya, á tines de año 

Iti vías de realización. En el Congreso se había discutido 1& 

neva ley' de Imprenta. El Gobierno ponía empeño en fomentar 

i colon ísiación de la zona oriental^ abriendo caminos hacia ella; 

la comisión cientíÜca iba ii estudiar la dora de las montañas» 

[entraban en período de gran actividad las gestiones para ven- 

Br las dificultades que se oponían á la construcción de impor 

B.nteá ferrocarriles, sobre todo el de Oroya á Ayacucho y el del 

ll»ral» El Ministro de Hacienda, con el fuopósito de aumentar 

%B rentas públicas, había sometido á las Cámaras varios pro- 

BOtos, tales como el establecimiento de nuevos arbitrios sobre 

assiúcarf los {ósibroa y las bujías^ el estanco del tabaco y la 

feduoctón de los puertos mayores á cuatro; Callao, Paytat Mo- 

lendo y el fluvial de Iquitos. 



Llega Cándame al Poder, según él mismo decía, tras larga 

cha qu« exacerbó las pasiones políticas y tuvo al país alar- 

t&do con la ejípectativa de violentas y dañosas soluciones, 

ero que afortunada luen te no llegó á tan deplorable extremo 



198 LOS PUEBLOS HISPANOAMBUiCANOS 

por la prudencia y sensatez con que los partidos conteudientes 
adoptaron honroso acuerdo para dejar que prevalecieran los 
mandatos de la ley, el interés del Estado y la manifiesta volun- 
tad de la Nación. Por esto, á la hora presente, en toda la Re- 
p&blica imperan la paz y el orden. 

Como condición para garantir en lo sucesivo el manteni- 
miento de una y otro, se impone la necesidad de reorganizar, 
mejor dicho, deformar nuevos partidos políticos, mediante fu- 
sión de los que hoy existen, y no con el fin concreto de impo- 
ner determinadas candidaturas para el Gobierno, como se hizo 
en las últimas elecciones presidenciales, sino para conseguir 
predominio en la opinión y en las Cámaras, y realizar así, por 
medios legales, las aspiraciones en que, en lo fundamental, 
convienen varios de ellos. La Unión nacional, la Unión cívica", 
el partido civilista, los constitucionales, los demócratas, los 
federales, pueden prescindir de los principios de orden secun- 
dario que los separan y constituirse en agrupaciones de verda 
dera importancia y fuerza, con lo que habría de normalizarse, 
seguramente, la vida política del país. 

Algunos de esos partidos son disidencias, desprendimientos 
de otros, sin base propia de doctrina, y muy beneficioso sería 
que los afines se concertaran bajo la idea común y capital en 
que todos se suman. 



BOLIVIA 



I 



Lm cueatlones fie límites.— La frontera entre Bolivia y el Brasil*— Antece- 
dentes. -Resumen de laa negooiaciones y estudios hechos para determinar 
aquella frontera*— El país del Acre y de la (^oma eláatic&.—LafideleK^ciQ- 
nea y las aduanaa boHvirtnas en esta Tejrfóa. '^Conflicto con los brasile- 
ños,— La República del Acre.— Guerra entre bolivianos y acrenaes, é ínter- 
Tención del B rabí L -Renovación de líig neg-ociacioneB para fijar la línea 
divisoria.— Los trabajos de la Comisión Baillvián-Cruls. 

La determinación de limites entre los Estados hispanoame 
ri canos sigue siendo, en la mayor parte de ellos, cuestión de 
actnalidad. 

Respecto á Bolivia, años hace que se entablaron negociacio- 
nes para demarcar sus fronteras con el Brasil, el Pera y el Pa- 
raguay. 

De 1863 datan las primeras gestiones formalizadas para lle- 
gar á un acuerdo entre Bolivia y Brasil. Los PlenipotenciarioN 
de ambos países, D. Rafael Biistillo y el Sr. Regó Alonteiro, 
respectivamente, no lograron en tenderse < Bolivia necesitaba 
abrir salidas hacia el Atlántico por las vías fluviales del Platíi 
y del Amazonas; pero si se aceptaban las exigencias del Brasil, 
aquella BepúbHca quedaba sin acceso al río Paraguay, y en In 
parte Norte perdía^ con relación á sus pretensiones, gran parte 
M curso del Madera. 

En 1867, bajo la dictadura del General boliviano Melgarejo. 
se hizo el tratado de 27 <ie Marzo, por virtud del cual el Brasil 
realizaba sus aspiraciones; la única concesión que hacia á Boli 



200 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

via era permitirle la libre navegación, por seis años, de los ríos 
que corren por territorio brasileño y van al Océano. Según el 
artículo 2.^ del tratado, la frontera quedaba demarcada en la 
forma siguiente : 

«Partirá del río Paraguay en la latitud de 20° 10', en donde 
desagua la Bahía Negra; seguirá por medio de ésta hasta el 
fondo de ella, y de ahí en línea recta á la laguna de Cáceres, 
cortándola por su mitad; irá de aquí á la laguna Mandioré y la 
cortará por su mitad, como también por las lagunas Gahiba y 
Uberaba, en tantas rectas cuantas sean necesarias, de modo que 
queden del lado del Brasil las tierras altas de las Piedras de 
Amolar y de la Insúa.—Del extremo Norte de la laguna Ube- 
raba irá en línea recta al extremo Sur de Corixa Grande, sal- 
vando las poblaciones bolivianas y brasileñas, que quedarán 
respectivamente del lado de Bolivia ó del Brasil; del extremo 
Sur de Corixa Grande irá en líneas rectas al Morro de Biiena 
Vista (Boa Vista) y á los Cuatro Hermanos (Quatro Irmaos); 
de éstos también en línea recta hasta las nacientes del río 
Verde; bajará por este río hasta su confluencia con el Guaporé 
y por medio de éste y del Mamoré hasta el Beni, donde princi- 
pia el río Madera.— De este río para el Oeste seguirá la frontera 
por una paralela tirada de su margen izquierda en latitud Sur 
10° 20', hasta encontrar el río Yavary.- Si el Yavary tuviese 
sus nacientes al Norte de aquella línea Este-Oeste, seguirá la 
frontera desde la misma latitud por una recta hasta encontrar 
el origen principal de dicho Yavary». 

Quiso después Bolivia rectificar este trazado. Se opuso el 
Brasil, y la demarcación de la frontera, conforme á dicho con- 
venio, se hizo de 1870 á 1878. Pero como según trabajos que ha 
bían realizado en 1874 delegados peruanos y brasileños, las na- 
cientes del Yavary estaban no en 10° 20' latitud Sur, sino en 
7** 1' 17", 6, la frontera avanzó hasta este último punto (cuya 
longitud es 74'' 8' 27 ",7 Oeste Greenwich). 

Faltaba ya sólo la colocación de hitos en la línea divisoria, 



ea los puntos de intersección con lo?i rios que poi allí corren. 
Una Comisión mixta em^jezó estos trabajos en Jiüio de 1895 ► Du- 
rante ellos, el Comisario brasileño» Coronel Aí?evedo> advirtió 
que, según .inf ornees de gentes; del país, las fuentes jírincípales 
del Yavary oorresiipondíaii al río Gálvez y no al Yaqiiirana; »iue^ 
ptív tanto, nc era exacta la latitud determinada en IHTíI, y que 
este error f en cuanto ¿ la demarcación se refería, perjudicaba 
al Estado brasileño de Auiassonas, que perdía una superficie 
de 5 870 leguas canchadas 

Tratóse de aclarar e»te punto mediante exploración que b^^so 
elCapitáa Cunba Gomeíu en Marjco de 1897, y resultó que el 
Yftquirana, y no el Galvez, era el brazo principal del Yavaryj 
pero que las fuBiites estaban en 7^* 11' 4íí",10 de latitud Sur, en 
vesíde 7^ T 17", 5. La longitud di feria también de la anteí* calcu- 
lada en 20* 42" ,57, 

La Cancillería brasileña propuso la r*JictiíioacÍÓD y que te 
iíuspendieran las operaciones demarcadoras. Bolivia se negó» 
considerando el punto como delinitivamente retíuelto, puesto 
que el protocolo confirmatorio de los actos iuternacionales 
de 1878 se babía pactado d sabiendas de que la Gomiüión mixta 
p6ruaiio-brasileña uo babía llegado hasta las fuentes del Ya- 
vary^ limitándose a calcular distancias, 

Al fin Bolivia se resignó á aceptar los resultados de la ex- 
ploración brasileña de Cunba G-ómez, Pero el Brasil exigió 
tuievo reconocimiento de las faeütes, y se firmó el protocolo de 
bO de Octubre de IS'JO^ adoptando como Haea provisional la li- 
nea Cunba Gómez^ y conviniendo en que una Comisión mixta 
reconociese las nacientes del Yavary, 

Durante estas negociaciones, la cuestión se había compli- 
cado a cousecueitcia de graves disturbios en la uü.sma zona por 
donde pasa la línea Madera-Yavary^ es decir, en la vasta región 
vulgarmente conocida hoy con el nombre de país del Acre ó 
Ajíjuiryj río que se une al Purús, afiuente del Amazonas, eii ty* 
mtorio dííl Brasil, y navegable á vapor de Diciembre á Junio. 




202 LOH PUKBLOS HISPANOAMURICAN- 

\). Manuel V. Ballivián, el sabio Director 
iriifíi^rtiuíAn, estadística y propaganda geog^f 
tsu 1)11 informe anual de 1901, al señalar las zo:í 
mente propicias para instalar núcleos ó bases d^ 
rsolas y pecuarias, se fijaba, entre otras, en esta 2 
nomina de la goma elástica, situada al Norte del 
DioH y al Occidente del Beni. ^ ^"^íís, 

Allí, en la» delegaciones del Madre de Dios y ^^ ¿íonde 

af|uel país dw exuberante y variadísima vegetaci^^'^ * ^^^^ent 
hombre encuentra todo cnanto puede necesitar par^ ^^ ^^^'^'^ coj 
y dem¿A exigencias de la vida, crece la Siphonia ^''^ ^x^^^ ^^ 
abundancia y lozanía, y los industriales dedicados á ^ ^i'^ca.s 
■^írin^K y el caucho pueblan las orillas de los ríos ooU ^ 
'i (fHíablecimientos, de día en día más numerosos. ^aos 

Silbido es cuánta importancia tienen en la actualií^^ r^^' 
I»roduíito8 por sus múltiples aplicaciones á la industria ^0 
rlertiH. Aumentando en considerable proporción la demanda ^^ 
ni los, hubo que aumentar también el personal de picado^ 
como «n el país dicen, esto es, de braceros dedicados á la in^^' 
HÍí;ii, corte ó pica del árbol para recoger el jugo, y se apeló í^ 
reclutamiento, mejor dicho, á la caza y venta de indios áraa'' 
nas, Í-»a delegación nacional suprimió este tráfico, y fué precisa 
importar obreros, japoneses en unas partes, negros traídos de 
Panamá y Jamaica en otras. 

Se multiplicaban, pues, los establecimientos en la región del 
"Beni y del Purús; acudían de otros territorios de América y 
aun de Europa gentes codiciosas ávidas de hacer fortuna me- 
diante la extracción y venta de las gomas, y llegaron así á 
crearse núcleos de población heterogénea y aventurera, que, 
como vivían en las tierras extremas de la República, en su con- 
fín septentrional y en las comarcas á que corresponde la fron- 
tera brasileña y los límites vagos, nunca bien definidos, entre 
el Perú y Bolivia, y adonde difícilmente alcanza de modo eficaz 
y constante la acción dol Gobierno, se con. -«i aeraban de hecho 



BOLIVIA 



^^^ independientes, y en el año d^ lííOO habían pretendido lo» 
*^^ zona Noroeste serlo dti derecho, constituyendo un nuevo 
I ^' ^**-^o, la llamiiíía Eepúblioa del Arre, 



I Xjos primeros centros agrícolas del Parús fueron los estahle- 

^^^Oíj en 1872 por el yanqui Piper, fundador de la ciudad de 

^B'**>bon^ en la boísa del Aracá, otro de los afluentes del Puras. 

^^ PHncipios de 1878 se calculaba en 8.000 el número de habí- 

^^ tes en esa feraz región; cuati'o vapores hacían el servicio 

Í^^usiial por el río, exportaban en oaucho ó goma un valor de 
tQíUones de pesos anuales é importaban de retomo suma igual 
^ varias mercaderías. Diez años después, el explorador alemán 
'hrenreiob estimaba la pobladón en 50,000 almas, y calcula- 
ase entonoes la producción de la goma en 2.950 toneladas^ con 
alor ccimercial de OOO.OlX) libras esterlinas» 
Los ¡iroducbos del Acre salfan por el Amazonas^ siu beneficio 
ara Bolivia, porque los derechos de exportación los recauda- 
sin las aduanas brasileñas del Para y de Manaos. El fisco bo- 
]ivíano perdía más de 6 millone» de pesos anuales. 

Entonces BoUvia^ en 28 de Ootubre de 1890, decidió crear las 
delegaciones del Acre y Purüs y del Madre de Dios, para el {o 
aento y gobierno de esas comarcas. La ejecución de la ley ofre* 
filó dificultades en lo referente al Acre y Puriis. Al fin se cum- 
plió^ y I para evitar conflictos con el Brasil, estableciéronse las 
^fioinas fiscales al Sur de la línea Cunha Gómez. 

En 1899 se fundó Puerto Alónimo, hoy Puerto Acre, en la ori- 
lla izquierda del río de este nombre, y se abrieron loa ríos boli- 
&DOB al comercio y navegación mercante de todas las naciones 
imigas. Esto y la creación de las aduanas disgustó á los bra- 
sileños» sobre todo a los amazonenses, que perdían los ingresos 
bonsiderables que venían recaudando. 

Tratábase, pues, de intereses materiales^ y el oonflicto se 
)f\üO encima. Los colonos brasileños del Acre expulsaron á las 
llutorídades bolivianas, y se apoderaron de Puerto Abniso; d^ts- 



204 LO» PUJflBLOS HiSPANOAMKRlGANOS 

pues, amparados por traficantes y políticos del Para y Manaos, 
dieron el mando ó la dirección de 1^ asuntos mercantiles á dos 
aventureros que eran ó se hacían pasar por españoles, Luis 
Gálvez y Guillermo Uthoff. El primero hizo ó simuló un movi- 
miento revolucionario separatista, proclamó la República in- 
dependiente del Acre, la señaló límites, dictó un estatuto á modo 
de Constitución, inventó un pabellón y se erigió en Presidente. 
Además de Gálvez, figuraron como caudillos de los acrenses 
Víctor da Silva, Gentil Norberto, Rodrigo Carvalho y otros. 

Los brasileños de Manaos y Para auxiliaban á los rebeldes. 
El Acre y el Puras abren fácil comunicación por vía fluvial con 
el Amazonas, y aquéllos, deseando monopolizar el comercio de 
Jas gomas, aspiraban á que el Gobierno federal se apropiase un 
país que tan gran porvenir ofrece. Lo cierto es que los brasile- 
ños hacían cuanto les era posible para alentar y favorecer á los 
del Acre, quienes en Diciembre de 1900 llegaron á disponer de 
una flotilla para los ríos, compuesta de un crucero, dos avisos 
y un transporte, de dos cañones revólvers, cinco de tiro rápido 
y cinco ametralladoras, y de unos 3.500 hombres habituados á 
manejar el rifle y el cuchillo. 

La situación era grave. Enemigo fuerte y audaz, y peligro de 
complicación internacional. Bolivia resolvió obrar con energía 
y rapidez y no omitir sacrificio ninguno para asegurar su sobe- 
ranía en el Acre. Declaró el estado de guerra en los territorios 
del alto y bajo Beni, Madre de Dios, Ortón, Acre y Purús, envió 
cuantas tropas pudo reunir, y tras muchas é infructuosas ges- 
tiones consiguió al fin que el Gobierno del Brasil acordase en- 
viar una escuadrilla para intimar á Gálvez la salida del terri- 
torio. Más efecto que este acuerdo produjo en Gálvez la prima 
de 420 contos de reis que recibió de los brasileños cómplices en 
su empresa. Marchóse del país, y las tropas bolivianas pudieron' 
volver á ocupar el territorio. 

Pero quedaron los otros caudillos, siempre dispuestos á la 
rebelión, y en Río de Janeiro pedían algunos políticos que se 



leolarase la soberanía del Brasil sobre el Acre, modificnndo con 

Bte objeto la linea fronteriza pactada. Como decía el Senador 
lliiarte, «la idea de incorporar 4 todo trance el Acre» qtie, por 

as riquezas naturales y, sobre todo, por la masa colosal dó los 

iteresesi^ ligados á su explotación, es un verdadero Vellocino, 
la desvirtuado la claridad de las hipótesis figuradas en el tra- 

¡ido de iHííTi^ 
Entre tanto, ponía Bolivia gran empeño en asegni-ar su 

ominación efectiva en el Acre, enviando nuevos cuerpos ex- 

edirionariofi, dirigidos por el primer Vicepresidente de la 

República Sw Velasco j por el Ministro de la Otierra Sr. Mon- 

Bs* Cuando llegaron, en Octubre de 1900, habíase renovado la 

^ítacíón revolucionaria, y estaba al frente de los rebeldes el 

rasileño Gentil Norbcrto. 
La situación de los bolivianos llegó á ser muy critica; se 

ac<irihraron bloqueados, sin víveres j diezmados por la fiebre, 
^nce barcos mercantes que» detenidos en Caquetá, sl* abrieron 

[lOra paso^ protestaiido cofíira la insurrección, salvaron á la 
-flEftiarníción de Puerto Acre en el último día del año. 



Como el pretexto del Brasil para favorecer ó no contrariar ¿ 
i insurgentes era la famosa línea divisoria, que aún conside 
liba como provisional, conveniaíe á Bolivia resolver definitiva^ 
ante este interminable asunto. Después de larga controversia 
[mucho cambio de notas, se consiguió que en Agosto de 1901 
fímetizara sus trabajos la Comisión mixta Ballivián-Cruls, 
¡lya obra, ya terminada, puede considerarse como uno dfí los 
pontecimientos gengrAticos más notables de nuestros día- 

Comprobó la Comisión que el Yaquirana es el bra:ío priíjci 

M del Yavary* y siguió por él agaas arriba, <Epartiendo — dice 

IComisano boliviano D. A, Ballivíán en su informe — el 6 de 

^09to del río Bjack^ y avanzando hasta un lugar inmediato A 

I nacientes, que se denominó Nosaa Senhora da Giuria. Estn- 

&ido el campamento de eí^te nombre, se procedió con activi- 



206 LOS PUBBLOS HISPANOAMBRiCANOS 

dad y cuidado minucioso á explorar y reconocer el terreno, es- 
tudiando su formación y accidentes, el curso, vertientes y bi- 
furcaciones de las aguas que dan origen ó constituyen la prin- 
cipal naciente del Yavary. Siete actas extensas y detalladas 
encierran los estudios gráficos y las comprobaciones técnicas 
llevadas á cabo por la Comisión mixta antes de fijar el marco 
que señala la posición geográfica de dicha naciente. Esa opera- 
ción se efectuó el día 28 de Agosto, colocándose un hito de ma- 
dera en los. 7^ 6' 55", 8 de latitud Sur, y en los 73° 47' 30", 6 de 
longitud Oeste de Greenwich» (1). 

La frontera, pues, que por el Norte separa á Bolivia del Bra- 
sil, parte del río Madera, se dirige hacia el Noroeste y pasa en- 
tre Puerto Acre y Caquetá, en el río Aquiri ó Acre, yendo á 
terminar en las fuentes del Yaquirana, en la latitud y longitud 
citadas. 

Dados estos límites, pareció ya que iba á consolidarse la so- 
beranía de Bolivia en la zona del Acre. Pero la Comisión bra- 
sileña se retiró, no continuó el trazo de la línea fronteriza, y la 
posesión de aquel territorio quedó de hecho en tela de juicio. 
Por otra parte, surgió' un nuevo conflicto, que vino á compli- 
car la cuestión. 

II 

Nuevo aspecto de la cuestión del Acre.— El Sindicato anprloyanqui y el pro- 
yecto de Compañía para la explotación de esos territorios. —Resuelta opo- 
sición del Brasil.— Nueva insurrección en el Acre.— Carácter y alcance del 
contrato con el Sindicato, según Bolivia. —Ventajas é inconvenientes ó 
peligros de las concesiones á extranjeros. -Transferencia ó venta al Bra- 
sil de los derechos del Sindicato. —El modus vivendi con Bolivia.— La sobe- 
ranía del Brasil en el Acre. 

Desde 1900, venía ganando terreno en Bolivia la idea de fun- 
dar una Compañía que se encargara de la administración eco- 



(1) BoHvia-BrasiL Exposición que la Sociedad Geográfica de La Paz dirige 
Á las Sociedades geográficas de Europa y América. -La Paz, 1908. 



nómica en el país del Acre. Confiaba el Gobierno en qne ftsí 
podría asegurarse el orden i promover el desarrollo material de 
ROS lugares y afianzar, en todo el territorio del Madera al Ya- 
^r\% la posesión y soberanía de Bolivia. Fracasaron las prime- 
\ tentativas por culpa del Brasil, y por fin» en Julio de 1901. 
ido celebrarse en Londres Un contrato con el 8r. Willing^ford 
Whitridge, representante de un Sindicato angloyanqui, quien 
comprometió á procurar la formación de la Compañía que 
knbiera de encargarse de la administración civil en el Acre en 
Ekiidieiones satisfactorias y con el mayor provecho para sus po- 
sadores {!). 

A los inicifidores del Sindicato debió parecerles buen nego- 
cio el que intentaban realizar. Se trataba, en efecto, de explo- 
tar los territorios del corazón de la América meridional, de la 
Dna del Amazonas superior dond« coinciden los dominios del 
irasil, de Peni y de Bolivia, país cuya riqueza es enorme. Allí 
están los innumerables gomeros que dan el caucho y que jamás 
se agotan, y tanto pueden rendir, que hay quien asegura que, 
^ien organizado el servicio de aduanas, sólo de derechos ha- 
i;íaü de recaudarse 20 millones de pesos al año. J.o cierto es 
Ine, á pesar de que el 80 por 100 de los colonos contraen perti* 
pitees y muchas veces mortales fiebres, de todas partes acuden 
emigrantes ansiosos de hacer fortuna, 

El Grobierno boliviano pactó con el Sindicato la concesión de 
18 tierras, unos 50.000 kilómetros cuadrados, algo así como 
tiedia Andalucía. Se dijo que aquél se había comprometido á 
drgar á la Compañía extraordinarios privilegios y ventajas: 
, monopolio para la explotación del suelo y subsuelo, la auto- 
laación para recaudar los derechos de aduanas y la policía mi- 
ítar del territorio. 

El Brasil protestó. Temía la ingerencia de elementos extra- 



(1> Memorias de Hetaciom» ea^t&riores y C%lio^ preeentadAS á los CoQgreaoi 
í Id02 > 1908 por «1 Ministra Br. VUlmxoü» 



208 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

ños y peligrosos en las comai-cas del Amazonas. El Gobierno 
boliviano, decía, al confiar á lá Compañía la organización de 
fuerzas militares, condición esencial de la soberanía real y 
efectiva, transfiere de hecho parte de sus derechos soberanos; 
de suerte que, en caso de abuso, el Gobierno brasileño se en- 
contraría en presencia de autoridades que no debe reconocer y 
qué, por tanto, no reconocerá. Así hablaba el Brasil, y amena- 
zaba romper las relaciones diplomáticas con Bolivia si persis- 
tía en mantener la concesión. 

Y no tardó en llevar á efecto sus amenazas; retiró de la con- 
sideración de sil Congreso el tratado de comercio y navegación 
con Bolivia; ctjrró sus ríos al libre tránsito del comercio boli- 
viano; cobró fuertes impuestos á los productos de Bolivia en 
las aduanas de Matto Grosso y Mañaos; suscitó en el Acre 
nueva insurrección, facilitando á los rebeldes toda clase de 
elementos, y, por último, movilizó sus fuerzas con gran apa- 
rato y estrépito. 

La nueva insurrección del Acre estalló el 6 de Agosto de 1902 
en el Chapury, y las guarniciones bolivianas de Vuelta de Em- 
presa y de Puerto Acre tuvieron que capitular en Octubre de 
dicho año la primera, y en Enero de 1903 la segunda, después 
de obstinada resistencia. 

Otra vez quedaba interrumpida la obra de colonización de 
Bolivia, cuyo Gobierno había organizado una administración 
completa en toda clase de servicios y hacía imprimir un perió- 
dico, El Acre, cuyo primer numeró declaraba que su propósito 
era dar á conocer esa región en el interior y el exterior, fami- 
liai-izar á sus habitantes (casi todos de origen extranjero) con 
los hábitos nacionales, demostrarles la bondad de las leyes é 
instituciones de Bolivia, y en suma, holivianizar el Acre. 

El General Pando, Presidente de Bolivia, decidió ponerse 
al frente de las fuerzas necesarias para someter á los acrerises. 
Rl Brasil llevó muy á mal esta determinación, y por telégrafo 



^Dzó á todas sus legaciones ana circular declarando que había 
echo saber á Bolivia que el contrato de arrendamiento era 
honstruoso; que enajenaba la soberanía á beneficio de una so- 
ledad extranjera; que era una concesión africana, indigna de 
tmérica; que, en todo caso, la concesión era nula, por haberse 
lispuesto de un territorio litigioso^ y que vista la resolución 
le Pando, el Brasil concentraba tropas en los Estados de Ama- 
zonas y Matto Grossü. 

En el Mensaje leído al Congreso, Pando liabía declarado qui 
i Gobierno boliviano insistía en que su proceder era correcto- 
' declaraba que el principal objetivo había sido asegurar li» 
[►i-ganización de una Sociedad anónima capaz de tomar á st 
Eirgo el desarrollo de aquellas regiones desiertas j mortíferas, 
r establecer en ellas una administración regular y justa para 
E>s colonos, sin participaciones de ningún Gobierno extranjero, 
amo falsamente se decía, ni con el objeto preconcebido de 
indar en el corazón del Amazonas, en el centro de la Amé- 
rica m.erídional, una Compañía norteamericana, es decir, ex 
tranjera. 

Esto mismo se decía en otra circular de la Cancillería boli- 
Hana, en L** de Febrero de 1903. El contrato del Acre no es 
arrendamiento, Bolivia conserva su soberanía, y sólo transfiere 
¿ la empresa la recaxidación de los impuestos. La Compañía 
tendrá carácter industrial, estará sujeta á las leyes déla íiepú- 
blioa y no puede compararse con las concesiones africanas^ cuyo 
[»bjeto es organizar colonias. Adeudas, el territorio concadido no 
era litigioso, puesto que los derechos de Bolivia se fundaban en 
bl tratado de 1867, los protocolos sucesivos y las demarcaciones 
kechas por comisiones mixtas. Bolivia no buscaba conñicto; 
tstaba dispuesta á arreglar diferencias sobre bases equitativas 
|*or acuerdo directo ó arbitraje. 

El Canciller brasileño, Barón de Río Branco, confirmó y am- 
Idíó los conceptos de su despacho telegráEco en otro que diiigió 
Lii au Ministro plenipotenciario en La Paz. En él consignaba que 

U 



2i0 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

si no era posible llegar directamente á un acuerdo con Bolivia, 
quedaría el recurso del juicio arbitral. 

Entre tanto, cundía la agitación en el Acre. Por una parte 
la actitud del Brasil, por otra los antiguos aventureros, todo 
contribuía á avivar el movimiento revolucionario, y el concurso 
que se disponían á prestarle gentes extrañas parecía indicar 
que se trataba de otro esfuerzo para constituir una nueva Re- 
publica. 

De la Argentina principalmente habían salido muchos aven- 
tureros para tomar parte en la contienda. Son hombres— decía 
un diario bonaerense— decididos á todo: predominan lascaras 
que exteriorizan el hambre y la desesperación. Otros van por 
deporte, ávidos de emociones. «Gente cruda que expone el cuero 
con mucho gusto». Los había también instruidos, hombres de 
estudio y de carrera que han luchado por la vida con desgracia 
hasta ahora; acaso alguno soñase con una cartera ministerial 
en el Estado del Acre. 

Con todo esto, se retrasaba el aprovechamiento de las gran- 
des riquezas naturales que atesora esa disputada comarca. 
Desde los puntos de vista agrícola, industrial y mercantil, la 
acción de la Compañía, soberana ó no, hubiera sido, segura- 
mente, la más beneficiosa. 

Los que se oponían á la concesión de soberanía ó de privile- 
gios que en cierto modo equivalgan á ella, aducían como ejem- 
plo ó antecedente para justificar sus temores el caso de la 
famosa Charteved del África Austral, suponiendo que algo aná- 
logo á lo que allí ha sucedido podría acontecer en América. 

Pero hay gran disparidad de condiciones geográficas, que 
son las capitales para determinar el rumbo y porvenir de pue- 
blos y razas. En África, Inglaterra y la Chartered rodeaban, 
envolvían, á los Estados del Orange y Transvaal. En América, 
la Bolivia, el Perú y el Brasil envolverían por todas partes el 
territorio del Sindicato angloamericano. Allí, las condiciones 
estratégicas y comerciales, derivadas de las geográficas, favo- 



peían á ingleses y á negociantes de la Compañía inglesa: aquí, 
América, podrá un Sindicato tener todos los privilegio!? que 
||iiera y pida, y escritos quedaran en la concesión; pero de 
Boho estará siempre & merced de los vednos, por cuyo terri- 
irio tendrán que salir al mar. Kl éxito de la Corapama y Job 
Bnefioios de sus accionistas dependerían de la buena voluntad 
los Gobiernos entre cuyos dominios se halla enclavado el de 
:iaélla. 

¿Que estas mismas rircunstancias constituían el peligro, 
orq^ne pudieran en un día servir de pretexto á ingleses ó 
i^nqnis para tomar territorio á las Bepúblicas americanas? 
¡Arriesgada seria la empresa! 

Pero ya no hay Compañía ni arrendamiento del Acre^ y no 
existe, pues, ese peligro que tanto algunos temían ó aparenta- 
ban temer. 131 Sindicato no pudo ó no quiso organizar la Com- 
bañia en el año de plazo que se le había concedido^ y el 28 de 
febrero de 1903» ocho días antes que el término venciera, trans- 
rió sus derechos al Brasil por la suma de 114.000 libras. 
Pué ésta, según la prensa brasileña, una habilísima opera- 
felón financiera- Mediante ella^ podía el Brasil hacer valer los 
derechos que se le transferían para ocupar todo el territorio 
i©! Acre hasta los ríos Abana y Ortón superior. 

El convenio entre el Sindicato y el Gobierno del Brasil no 
ardo en iiacerse efectivo; la casa Koth$child,*de Londres, pagó, 
lor cuenta de aquel Grobíerno, los 570.000 pesos oro. La opera- 
líÓtl resultó también muy hábil y provechosa para el Sindicato» 
¡tu buen business. La víctima fué Boliviaj quedaron fallidas 
IaíS esperanzas que fundaban en la Compañía para la gran ex- 
plotación del Acre, y se encontró con que el Brasil tenia un 
pretexto más para intervenir en aquel país. 

En rigor de derecho^ ©1 acto realizado por el Sindicato debía 
bonaiderarse nulo, puesto que el arttoulo 15 del contrato que con 
nél celebró Bolivia prohibía en absoluto toda transferencia 
ie las concesiones á un Estado ó Gobierno extranjero. Precisa 



212 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



mente se había tratado de evitar, mediante dicho artículo, una 
subrogación de ese género en favor del Brasil ó de los Estados 
Unidos. Pero Bolivia no estaba dispuesta para romper abierta 
mente con los brasileños, y tuvo que acer»tar como modus vi- 
vendió y en tanto que no se determinase el estado político del 
Acre, la intervención de aquéllos. 

Las bases de este modus vivendi^ subscritas el 21 de Marzo 
de 1903, fueron las siguientes: 

«1.* El Gobierno del Brasil ocupará militarmente y admi- 
nistrará la parte del territorio que él considera litigioso, ubi 
cado al Oriente del río Yacú y limitado al Norte por la línea 
geodésica que va del hito del río Madera á la naciente del Ya- 
vary; y al Sud por el paralelo 10® 20' desde el referido hito hasta 
su intersección con el río Yacú. 

2.* El Comandante de las fuerzas brasileras estacionadas 
en. ese territorio será el encargado de hacer la policía del te- 
rritorio entre los ríos Yacú y Purús al Norte de la paralela 
10O20'. 

3.* El Gobierno del Brasil reconoce que el territorio del 
Acre al Sud de la paralela 10^ 20' es boliviano, en virtud del 
artículo 2.° del tratado de 27 de Marzo de 1867. Entre tanto, 
habiendo sido iniciadas negociaciones entre ol Brasil y Bolivia 
para un nuevo tratado que ponga término á todas las dificulta- 
des presentes, y deseando, mientras duren las negociaciones 
pendientes, evitar conflictos entre acrenses en armas y las tro- 
pas bolivianas, el Gobierno del Brasil propone y el de Bolivia 
acepta: 

a. Que pase un destacamento de tropas brasileras al Sud 
del paralelo 10° 20', con el objeto arriba mencionado, y también 
con el de mantener el orden en el territorio atravesado por el 
río Acre y sus afluentes, pudiendo establecer avanzadas en el 
río Iquir}'- ó lutá, y en el río llapirrán. 

h. Que las tropas bolivianas se detení^au en el río Ortón y 
sus afluentes, no pasando sus avanzadas del río Abuni. 



4.* Los jefes délas fuerzas brasileras y bolivianas recibí 
rán instrucciones en el sentido de mantener el orden é impedir 
C6fiílictos é incursiones. 

5.* En el territorio al Norte de la paralela 10" 20', estable- 
cerá el Gobierno del Brasil los puestos aduaneros ó fiscales que 
fueren necesarios^ y de loa derechos de exportación recaudados 
por dtcbos puestos sobre la goma del Alto Acre, 6 sea del te- 
rritorio al Sud de la pai*alela 10^ 20', entregará el 50 por 100 al 
Gobierno de Bolivia, sufragando el del Brasil todos los glastos 
para la recaudación. 

6> El Gobierno de Bolivia comunicará, inmediatamente 
todas las estipulaciones de este acuerdo al General Pando, Jefe 
de sus fuerzas expedicionarias, para que las cumpla y modifi- 
que cualesquiera medidas en contrario que hubiera tomado 
antes de recibir dicha comunicación* 

7.* Si en el término máximo de cuatro meses, contados 
desde la fecha en que se firmare este protocolo^ las dos altas 
partea contratantes no hubieren podido llegar á un acuerdo 
directo y definitivo» se obligan desde luego á someter las cues- 
tiones pendientes á la decisión arbitraL 

8.* Vencido el plazo anterior de cuatro meses sin que hay» 
Irabido acuerdo directo, las tropas brasileras destacadas en el 
Aere meridional regresarán al Norte del paralelo 10** '20'», 

Pero venció el plazo, hubo prórroga, las tropas brasileñas no 
abandonaron sus posiciones, y por ñn pareció que se llegaba á 
dar solaclón al conflicto medíante un convenio según cuyas 
princij)ales bases los territorios del Acre y del Puras, hasta el 
paralelo de 11" S\n\ i|aedaran bajo la soberanía del Brasil. Kste 
iudemnizaria 4 Bolivía con 2,000.000 de libras esterlinas, que 
íian de aplicarse á la construcción de un ferrocarril entre los 
i'iós Madeira y Mamoré; le otorgaba determinadas ventajas 6 
facilidades para el comercio por los anuentes del Amrizonas^ y 
le cedía H.OOO kilómetros de superficie territorial en la zona 
fronteriza del Estado de Alatto Grosso y á orilla del Madeira, á 



214 L08 PUfiBLO» HISPANOAMERICANOS 

fin de que Bolivia pneda establecer buenas comunicaciones flu- 
viales hacia el Paraguay. 

A mediados de Diciembre de 1903 estaba sometido el conve- 
nio á la deliberación del Congreso boliviano, y se temía que 
fuera rechazado. 



in 



La frontera entre Bolivia y Perú.— Pretensiones de uno y otro Estado.— El 
arbitraje.— Alegatos histór ico-geográficos.— La frontera paraguayoboli- 
viana.- Exploración hidrográfica del Capitán Bol land. -Proyecto de unión 
de Bolivia y la República Argentina como principio de los Estados Unidos 
de la América del Sur.— La situación del país, según el mensaje presiden- 
cial de 19(B.— Candidatos á la Presidencia. 

Coincidiendo con las negociaciones y conflictos sobre lími- 
tes entre Bolivia y Brasil, han entrado en período de actividad 
los estudios y gestiones para determinar la frontera definitiva 
entre Bolivia y el Perú. Según la Carta geográfica del Noroeste 
de Bolivia j que se publicó en La Paz en 1902, esa frontera 
debe coincidir con la gran divisoria de aguas entre la cuenca 
del IJcayalí por una parte, y las del Yuruá, Purús y Madre de 
Dios por otra. El límite que el Perú pretende va mucho más al 
Este, hasta los ríos Beni y Madera. Si prevaleciese esta de- 
marcación, Bolivia no sólo perdería el territorio de Colonias 
íntegramente, sino casi toda la provincia de Caupolicán, en el 
departamento de La Paz. Pelechuco y Apolobamba serían las 
últimas poblaciones bolivianas al NO., y los centros industria- 
les del Madre de Dios, del Ortón y del Acre, con las importantes 
explotaciones de gomeros, pasarían á aumentar el territorio 
peruano en más de 500.000 kilómetros cuadrados de extensión. 
Se disputa, pues, un país cuya superficie equivale á la de Es- 
paña, y de gran porvenir por la abundancia y riqueza de sus 
productos naturales. 

El Gobierno peruano hizo ya concesiones de tierras en la 



BOLIVI % 



parte Sur de la zona en lifcií;ÍOT y nianiíestu oliciainiente que se 
proponía establecer allí estaciones militares y unirlas por me- 
dio de vías de comunicación y líneas telefónicas con los ferro- 
carriles de Puno y Santa Rosa. Bolivia protesto contra tales 
actos^ y estaba dispuesta á defender su soberanía en esas regio- 
nes, en que el esfuerzo nacional ha explorado el territorio y 
establecido la industria y el comercio. 

En esta caestión de limites tenía que intervenir necesaria- 
mente el Brasil, puesto que el Perú completa su frontera lle- 
vándola al Ñor te ^ y adjudicándose todo el Acre y g^ran parte del 
Pilnís, hasta el límite que se ñjá entre ios dominios de España 
y Portugal en América por el tratado de San Ildefonso de 1,** de 
Octubre de 1777, 6 sean los 7" de latitud Sur. 

Ahora, si se ratificase el nuevo convenio entre Bolivia y Bra- 
sil, esta República avanzaría maclio más aun al Sur, en la zona 
misma que reclama el Perú. Por esto, ya al firmarse el proto- 
colo de 21 de Marzo entre aquellos Estados» la legación peruana 
en Bolivia protestó contra ese acto diplomático^ alegando que 
comprometía los derechos territoriales de la Nación que repre- 
senta. 

Para decidir la cuestión respecto á la vasta frontera de más 
de IGO leguas que se extiende desde los nevados de Palomani 
hasta las fuentes del río Yavary, se celebró en 'óO de Diciem- 
bre de 1902 un tratado especial de arbitraje juris, que ya rati- 
licaron los Gobiernos boliviano y per^iano. Aquél mandó prac- 
ticar una prolija investigación de los títulos que lo favorecen, 
y los resaltados de esa investigación se han consignado en 
documento oficial (1). 

El conflicto, pues, ha salido del peligroso terreno de las re- 
clamaciones diplomáticas y de los debates de Cancillería, que, 
por lo general, suelen enconar más los ánimos y no evitan actos 



( i ) Afemoriü d^ RHactams ext^rioru y Culto presentada ai Cott^f^so ordinaria 



fn IfcKJÜ 



de faerza^ y entra eu la tranquila discusión de los derechos 
que se controvierten, aportándose datos por ona y otra parte 
que sirvan al arbitro para dictar fallo en condiciones tales que 
satisfaga á las partes contendientes. 

En el Perú y en Bolivia las Sociedades Geográficas de Lima 
y de La Pau toman plausible iniciativa en estos trabajos y pu- 
blican ratonados alegatos histó rico-geográficos que han d© faci- 
litar sobremanera las tareas del arbitro. A la defensa de los 
derechos de Bolivia ha dedicado I>. Bautista Saavedra su libro 
El Litigio perú-bol imano, circulado por la Sociedad Geográ- 
fjíía de La Paz á todas las Sociedades Geograticas del mundo. 
Eíitiraa Saavedra que el tratado de arbitraje sobre deslinde de 
U*3 vastísimos territorios de Apolobamba es de interés ameri- 
cuno, no precisamente por la importancia de las regiones dis* 
putadaSf cuanto por la consolidación que el Derecho público 
continental recibe de un hecho que es la traduccidn práctica 
del principio predicado con gran intensidad de sentimiento por 
los pueblos modernos: el de orillar pacifica y decorosamente 
las diferencias entre los Estados, 

Bolivia-Brasü se titula otro volumen que la misma Socie- 
dad ha publicado^ en forma do exposición que dirige también 
a las demás Corporaciones análogas^ y en el que se expone, 
documentada, la historia territorial boliviano-brasileña desde 
üus orígenes hasta los momentos actuales. El modtts vioendi 
pactado aseguró al Brasil la posesióu temporal del Acre, El ar- 
bitraje debía dar la solución definitiva, Los geógrafos de La 
Pa£ temían que los brasileños lo eludieran para consolidarla 
usurpación. Pronto los hechos han demostrado que no eran 
infundados esos temores. 



El Paraguay y Bolivia tienen en litigio la soberanía del 
Chaco Boreal. En folleto que dio á Iuís la Sociedad Geográfica 
de La Paz en 1901, su Presidente el Sr. Ballivián recordaba que 
Bolivia no hizo valer á tiempo su derecho á ese territorio, 



cuando el Paraguay y la Repúblioa Argentina se dis|mtaban el 
dominio de la Villa Oooidental, y sometida la solución de la 
contienda al fallo del Preaideote de los Estados Unidos del 
Norte de América^ se adjudicó a la la-imeva de las citadas Re- 
páblicas la dicha Vi lia » desde entonces conocida con el nombre 
del jaez arbitro Mr. Hayes, La conaaj^ración de este hecho 
hizo arraigar aún más en el ánimo de Iob gobernantes del Pa- 
raguay el deseo de extender su dominio á ese Chaco» que desig- 
nan con el nombre de ^Paraguay occidental». 

Para resolver el conflicto, Solivia envió al Paraguay nueva 
legación, encomendada al Dr, D. Antonio Quijarro, Confiábase 
en que estas diferencias han de arreglarle amistosamente, 
porque hasta ahora, como decía el paraguayo Sr. Benítez. las 
reclamaciones de Bolivla «no están apoyadas en ejércitos ni en 
escuadras que puedan hacer oir los estampidos de los cañonea 
acallando la voz de la razón. ...; la voz de los cañones puede 
establecer conveniencias, pero jamás derechos; y sabido es que 
las conveniencias que la voz del cañón establece^ la misma vo^ 
del cañón las puede destruir». 



La República boliviana, sin costa ninguna en el Océano 
desde que Chile le arrebató su provincia del litoral^ pone em- 
peño extraordinario en ahrírse salida hacia el mar. Es para ella 
cuestión de vida ó muerte. 

Pocos territorios hay — acaso ninguno — tan rico en metale» 
preciosos ó industríales. Solamente el famoso cerno del Potosi 
ha entregado á la circulación i desde 1545 hasta nuestros días, 
unos 4,000 millones de pesos de plata. En la región andina 
fronteriza con el Perú, se han descubierto, mejor dicho, se han 
vuelto á encontrar arenas tan ricas en oro, que podivian hacer 
seria competencia á las minas d«l Transvaal, Alaska y Austra- 
lia* Esa zona de los Andes es» la mua rica del mundo en metales 
preciosos; allí están los grande:* yacimientos que explotaron 
los Ijicas y los españoles, después abaudonados y perdidos, v 



218 LOS PUBBL08 HISPANOAMBUIGANOS 

qae ahora empiezan á reconocerse. La flora bolivia: 
por todas partes frutos, resinas, cortezas y maderas 
inealoolable. La naturaleza presenta allí todas las v 
del paisaje y del olimia, desdé las altas cimas de loi 
andinos hasti» los hondos y cálidos valles ó yangas d€ 
Oocíiábamba/y las inmensas llanuras orientales, cu 
selva yirgen, por donde corren ó se extienden las a^t: 
, dalosos.ríbs y lagunas. 

'Encerrada en el centro del continente meridio] 
cano, Solivia parece que está más apartada de Euro 
dem&s Bepúblicas suramericanas. En el flujo y re:£ 
corrientes entre el antiguo y el nuevo mundo, rep 
por la inmigración y el trafípo mercantil, se halla a\5i 
bajo der lugar 'á qne tiene derecho por sus condicl 
rales. La negociación con Chile para obtener puerto 
en el Pacífico, no ha llegado á resultados deñnitivos 
ag^ñ onmplidamente á Bolivia, y el Gobierno de c 
bHca busca por otro camino ios medios de establecer 
directas con los mercados europeos. 

£n efecto; por orden de ese Gobierno, y bajo la dir 
Capitán de marina Enrique BoUand, se ha hecho ixub 
ción hidrográfica que ha demostrado la posibilidad 
salida fluvial desde el Oriente de Bolivia al Atlántico 
Paraguay y el río de la Plata. En los confines del 
ménto boliviano de Santa Cruz con el Brasil, donde 1í 
se aproxima á la orilla derecha del río Paraguay, ex 
rias expansiones de éste ó lagunas en comunicació 
corriente principal. Una de esas lagunas es la llamac 
que en su orilla occidental ó boliviana, así como en el 
que la une con el Paraguay, tiene fondos de muy 
2 metros, habiendo en el centro profundidades de 4 
que pasan de 7 en la época de crecidas. Desde el Ga 
Corumbá, puerto fluvial brasileño, pueden navegar, s 
lland, vapores de 1*50 metros de calado y 65 de eslora 




tíÜLlVlA 



^^hUn"^^^ ^'Saa el río por teriitorio del Brasil; al Suii 

í'íiía a-^^^*^ ^^Piezaá formar la frontera, entra despuéí 

^®^o (ít f/*^** ^ ^® ^*^^ ^1 Paraná, La vía fluvial continiiit 

^-^^mny^^^^^ ^^^^^^^^^^ hasta el río de la Plata, Bofl 

^^iha. ^jt^' ^^ ^^cir, poco más de B.OQO kilómetros, ^esS 

^'^^^^"ia ^.. ^^^ Aires. En aquel la^o resolvió el Gobiei 



ht 



^^dud K P^^i'to, que se ha llamado Puerto Quijar 

^ de - ^^^ las ventajas que este puerto j esa 

^3 y]i fi 14%. * -- 
^**^'>i3¡etr* ^ Solivia; pero tamhién podrán ser ori 

*^*^ de e«í-„ ^ Hepiíblica del Paraguay, por la cual 



si 



*^Uei-*^ ^^'^^'^i'e. Existe ja de antiguo, como heujos 

^tre paraguayos y holiviaíios respecto de au t? 



fi'^H^*! **^ ^1 nuevo estado de cosas ocasione mayor intr 

^^j«tt7^ ^Uoa y otros. Por el pronto, se dijo que Pue 

^*^^;V ^^ puerto militar, y la prensa de la capital del ] 

los ^. *^'*^*lejaba desconfia 



&». 



32^ 



»*i, 



:vnzas y llamaba la atención acerca 
^^ñtos que se hacían en Bolivia. 






^1 



t^í^V 



^Uo de 1903 corrieron rumores de negociaciones en 



^ preparar una acción combinada de la ArgeB 



M 



«•«s 
''^^c. 



toj- 



^^ú y alguna otra Kepública contra Bolivia, y el I 

' '^'ón se achacaba— á rai modo de ver erróneameij 

^9^as por resolver las cuestiones delimites pendil 

^^ble me parece que se trate de un intento de anexj 

^^ dación de Bolivia á la Hepública Argentina comd 






^Ptof'acftmcs pf'odi cadas m el alto Pat'úgvay y m la ktt/una Qniba^ po 
*1e niarinn í»juri(jue Bollando de orden y por GueijU del Gobiorut 
h^unúadon de itn puerto, -B\)^nos Aires, 1901.— Un voUune 



^^ c^^ *-?^infta, con mana del río Alto Pítrag'uay, deade Corumbáhaa 
con ^_ ^-^- 



tíel^ 



ft<^ ^^boi, eu 6hoJa3; m&i)» de la iaguiui naiM^ Balila QaiJarro(E 
\ .^^ ^^o, pueblo y muelle y vía férreu ( proyectad dh, escnla 1: 5.()G 
"^ ^ *^l^ ^^^^ Gaiba con t*uerto t¿uijarro, escala 1: 2¿'.00O^ y mapa demostfA 



*^> 



Uo fluvial defule ílaenos Aires haRl» Puerto Quijar ro la^M'^iua 
íjor los ríos PiínuiA y l\^niyuny, 



220 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

cipio de los grandes Estados Unidos de la América del Snr. Se 
dice que la anexión está convenida, pero que se demora hasta 
que hayan transcarricLo diez años, plazo que se considera nece- 
cesario para que Bolivia desarrolle sus fuei^as económicas. 
Entre tanto, se hará la unión boliviano-argentina industrial y 
comercial. A ella podrá contribuir mucho el ferrocarril central 
argentino, que ha de poner en comunicación directa á Buenos 
Aires con Tupiza, Potosí y La Paz. Ese ferrocarril, Según frase 
del General Pando, será «la espina dorsal del organismo eco- 
nómico de ambos pueblos». 

Los partidarios de la unión insisten en que Bolivia, sin sa- 
lida al mar, nunca podrá desarrollar convenientemente todos 
sus recursos, y creen que es preferible que sea Estado autó- 
nomo de una gran federación suramericana, y no Estado sobe- 
rano, pero tributario ó dependiente, desde el punto de vista 
económico, de las Repúblicas vecinas por cuyo territorio van 
hacia el Atlántico las grandes vías fluviales. 

Ante el Congreso de Senadores y Diputados reunido en La 
Paz el día 30 de Agosto de 1903 para inaugurar las sesiones or- 
dinarias, dio cuenta el Presidente de Bolivia, D. José Manuel 
Pando, de los actos de su adminiístración en los últimos diez 
meses. 

Con la única excepción de los Estados Unidos del Brasil, 
Bolivia mantenía sus relaciones con los demás países en per- 
fecta cordialidad. 

A nuestra patria dedicó el Presidente en su Mensaje muy 
lisonjeras frases. «Su Majestad el Rey de España — dijo — , que 
ha iniciado el período de su reinado enviando á los Estados de 
que en un tiempo fué España la metrópoli los sentimientos 
afectuosos de la madre patria, tan gratos á nuestra memoria, 
también se ha servido acreditar un Ministro de primera clase 
en esta República, el que ha sido recibido por mi Gobierno con 
verdadera satisfacción, anhelando vivamente cultivar las reía- 



221 



clones políticas y comerciales más sinceras y estrechas con 
España, cnna de nuestra nacionalidad}*. 

En cuanto á los servicios públicos, se señalan especiahnentft 
el notable desarrollo alcanzado |)or el de Correos» que en variar 
zonas del paín se bace por los ríos, para lo cuhI se ban adqui- 
rido lancbas á vapori los ensayos, nuiy satisfactorios, de co- 
municación telegráfica internacional directa entfe las oficinas 
de !as Repv'iblica« de Bol í vi a, Argentina, Brasil, Chile y Para- 
guay, y la oontirnuición de los trabajos del ferrocarril de 
Guaqni á La Paz, entregado ya en parte al tráfico. 

El comercio de importación y exportación de ha resentido 
de las condicivínes adversas qite pesan sobre el país, ti conse- 
cuencia de malas cosechas y la decadencia de la minería de 
plata. Se espera que ©í incremento que toma la explotación del 
estaño, unido á mejores años aj^rícolas, bajean cambiar favora- 
blemente la situación. En efecto, la exiiorta''i'"r' ^^ estaño es 
cada VW5 mayor. 

La Oficina nacional de inmigración, estadística y propa- 
í;aoda geográfica ha terminado la formación del censo general 
de la Repúblicaj obteniendo como cifra total la de 1.8h>/271 
habitantes. 

El ramo de colonización requiere ahora del Gobierno cuida- 
dos muy preferentes. Es indispensable y de urgencia adoptar 
un sistema que no sólo responda á las necasidadcs que se pre- 
sentan» sino que fomente el progresa de los territorios que, por 
su riqueza y extensión, constituyen el porvenir de Bolivia. 
Sería criminal dejar pasar un día sin prestar á ellos la atención 
que demandan de los Poderes públicos, pues es axiomático el 
principio de que los territorios extensos poco poblados y que la 
acción dol Estado no alcanza á proteger, se vuelven un día con- 
tra la nacionalidad. Así ha sucedido en el litoral y en el Acre, 

El régimen político que impera en el Beni» establecido por 
el Presidente José BalHvián como ensayo cuandi> contaba con 
numerosa población, preparada para la vida culta por los Pa- 



222 LOS PUBBLOS HISPANOAMERIOANOB 

dres Jesuítas, ha cambiado de aspecto. La población ha disnai- 
nuído por su alejamiento á las gomeras del Noroeste, y los 
j[»ueblos languidecen por falta de actividad comercial é indus- 
trial. 

En el actual territorio de Colonias son nominales las ga- 
rantías que la Constitución otorga á'los ciudadanos. Las rela- 
ciones entre el capital y el trabajo, ó sea entre los patronos y 
sus peones ó contratistas, no se hallan establecidas sobre los 
principios de la libertad del trabajo y los preceptos de la justi- • 
cia. Tal estado de cosas puede producir un día una huelga san 
grienta,- que es necesario prevenir. La transformación no puede 
hacerse de un golpe; pero el General Pando recomienda que se 
prepare con tiempo y que se lleve á cabo con suma prudencia, 
para armonizar los actuales intereses industriales con un régi- 
men más conforme con la civilización. 

Pando ha sido y es muy censurado por sus adversarios po- 
líticos, que califican de aciago para el país el período de su 
mando. No han faltado tentativas para derribarle del poder, 
entre ellas el conato de revolución que hubo en Oruro en 1903. 

Han empezado ya los trabajos para la elección de nuevo 
Presidente, y se citan como candidatos al Coronel Montes y á 
D. Lucio Pérez Velasco. 



•■■■■.■. «■<■■-- 



;. .3 



PARAGUAY 



Itobierno interino de D, Héctor Carvallo. — RcUcionefi comerciales con loa 
Estados Unidos. — El Presidente D* Tuaa A. Ezcurra.- Su programa de 
gobierno. 



Desde Noviembre de 1898 era Presidente de la República 
del Pax*aguay D. Emilio A^cebal, La revolación impidió qnf^ 
aloaazase el fin del período para que bahía sido elegido, y tuvo 
que encargarse de la Presideücia el Vicepresidente D, Héctoi- 
Carvallo. 

De los principales actos de la Administración páblica du- 
rante el año 1901-1902, dio noticia el Sr. Carvallo en el Mensaje 
que presentó á la Cámara. Uno de aquéllos fué el estableci- 
miento de Legación en Washington* 

Era el Paraguay el iVnico Estado americano que tío tenía 
representación diplomática en los Estados Unidos del Norte. 
Ahora, como los capitales de este país empiezan á buscar 
empleo en el Paraguay y conviene estimular en cuanto sea 
]>osible el desenvolvimiento de relaciones comerciales entre 
ambas Repúblicas, el Gobierno paraguayo creyó oportuno 
acreditar un representante en Washington, y se prometía muy 
felicos resaltados de la gestión encomendada al nuevo Ministro 
e\ ciudadano Dr. Alejandro Audibert, 

Por su parte, los Estados Unidos norteamericanos han de 
hacer también cuanto puedan para fomentar esas relaciones. 
De día en día van necesitando más mercados para su produc- 
ción, porque los de Europa, que pretenden conquistar, no 6on 
tan accesibles como suponían* Las viltimas estadísticas han de- 



224 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

bido causar gran desencanto á los yanquis: en el año económico 
que terminó en 80 de Junio de 1902, los Estados Unidos habían 
exportado & Europa mercancías por valor de 100 millones de 
dolíais menos que en el ano anterior. En cambio, sus importa- 
ciones aumentaron en unos 60 millones de dóllars. 

Y como los grandes centros industriales y productores do 
Europa, sobre todo de Alemania, ponen resuelto empeño en 
aumentar su tráfico con la América española, los Estados Uni- 
dos no pueden descuidarse, so pena de exponerse en los suce- 
sivos años k sorpresas aún más desagradables que la de ahora. 

Poco duró la interinidad de Carvallo. En el año de 1902 fué 
elegido Presidente el Coronel D. Juan A. Ezcurra, factor prin- 
cipal que había sido en el movimiento revolucionario que oca- 
sionó la caída de Acebal. En su programa de gobierno declaro 
([ue se proponía hacer un llamamiento á la juventud intelectual 
paraguaya para que le ayudase en la empresa que más importa 
al país, que es desarrollar sus fuerzas económicas. Los latifun- 
dios, que allí, como en otros países, han hecho y hacen gran 
daño, corren peligro. Cree Ezcurra que <<.e\ pueblo más patriota 
y más trabajador es aquel en donde la propiedad está más re- 
partida». En las actuales condiciones de la propiedad en el Pa- 
raguay, es punto menos que imposible resolver el problema de 
la colonización nacional y extranjera. 

Después, en el discurso que leyó ante el Congreso Nacional 
al prestar el juramento qne la Constitución prescribe, consignó 
como puntos principales de su programa evitar, en lo posible, 
las oscilaciones del valor del papel moneda y la consiguiente 
perturbación comercial qne aquéllas producen; levantar el cré- 
dito de la República y pagar puntualmente á los acreedores del 
Estado; arbitrar fondos y aumentar los del Banco agrícola; esti- 
mular y favorecer el trabajo y todas las actividades; canalizar 
el río Paraguay; extender las vías de comunicación; activar la 
solución del conflicto de límites pendiente con Bolivia. 

Si se mantiene la cordialidad que hoy existe entre las per- 



PARAGUAY 225 



sonalidades que han venido á constituir la actual situación, no 
ha de ser difícil que se realicen tan buenos propósitos. Ya las 
rentas públicas aumentan, van siendo mayores las exporta- 
ciones, en el extranjero se constituyen sociedades para explo- 
tar las riquezas agrícolas y ganaderas del país, se extienden 
los cultivos y toman gran desarrollo las cosechas de mate, ta- 
baco y algodón. 

El 30 de Septiembre de 1903 se dictó nueva ley de coloniza- 
ción, cuyo artículo 2.* autoriza al Poder Ejecutivo para fomen- 
tar preferentemente la clase de inmigración que juzgue más 
adecuada á las condiciones del país, ó la que crea más laboriosa, 
y á contener por medio de medidas oportunas la corriente de 
la que fuese viciosa, inútil ó perjudicial. 



ih 



URUGUAY 



ditOACióii ecoaómiCB,— Los partidos blanco y eolorndo.—ElecoiÓii preaiddií* 
ciaL— Movimiento revolucionario en Marzo «le 191J3 é intntídiata paciflca- 
cíón.- Nueva desavenencia de loa partidos políticos »— Prosperidad eco- 
nómica y fl na nciera.— El puerto de Montevideo, 



En el Uruguay, una de las regiones de América más favo- 
recida por la emigración j colonización latinaS| la sítaación 
económica mejora de día en día* País agrícola y ganadero por 
excelencia, fecundo como pocos y con abundantes aguas, sus 
eo&eohas de cereales y los productos de su ganadería van 
aumentando prodigiosamente. Capitalistas franceses explotan 
las minas de oro del departamento de Rivera, y han tomado á 
su cargo las obras del puerto de Houtevideo, magna empresa 
cuyos gastos se han oaloulado en irnos 65 millones dw francos-, 

Desde 1H99 era Presidente D» Juan lándojío Cuestas. Ter- 
minaba el periodo de su mando en Febrero de 1908, y meses 
antes comenaó la agitación electoral. 

Blancos y colorados^ es decif^ los dos partidos políticos en 
que se dividen los uruguayos, habíanse avenido en 1897 me- 
diante pacto que garantizaba la paz publica. 

No obstante, Cuestas ^ qne gobernó con el apoyo de los blan* 
Ds 6 nacionalistas, tuvo siempre enfrente á los colorados, 
khora en VJQñ^ el candidato de los nacionalistas, apoyado por 
el elemento oficial, era B. Eduardo Mac Eachen. Como indepen- 
diente se presentaba B. Juan Carlos Blanco, ¿ quien substituyó, 
4 última hora, el Sr. BatUe Ordóñez, que^ con casi todos los vo- 
tos de los colorados y algunos de los nacionalistas, obtuvo 



mayoría y tomó posesión de la Presidencia el día 1.** de Marzo. 

Como entre blancos y colorados — aunque los primeros suelen 
apellidarse conseryadores y los segundos liberales — no hay di- 
ferencia fundamental en cuestión de doctrina y procedimientos 
de gobierno, la base del pacto convenido era la participación 
en cargos públicos del partido que no ocupase el Poder» 

En el reparto que de aquéllos se hiao, no obtuvieron loa 
blancos todos los que apetecían, y, considerando roto el pacto 
de 1897, apelaron á las armas, acaudillados por el Coronel ó 
General D. Aparicio Sara vi a* 

Interrumpida así la buena inteligencia entre los partidos» 
pudo temerse que persistiera la guerra civil, con grave daño 
para el país, cuya situación financiera y cuyo crédito habían 
mejorado b«Lstante durante el gobierno de Cuestas. Pareció 
que los departamentos apoyaban resueltamente á los blancos y 
qne iban i unirse contra la capital^ donde predominan los co- 
lorados. Cortáronse líneas férreas y telegráficas, y buen golpe 
de rebeldes amenazaba caer sobre Montevideo, 

En menos de veinticuatro horas los nacionalistas pusieron 
sobre las armas 4,000 hombres^ y en los inmediatos días^ 
aumentó considerablemente la fuerza de las huestes qne acau-, 
díllaba Aparicio Saravia. Muy grave, pues, era el conflicto; 
pero gracias al patriotismo de unos y otros, se resolvió antes 
de finalizar el mes de Manro, y la temida contienda no pasó de 
ser un conato de guerra. Animaba á todoe entonces el espíritu 
de transigencia, y á la transacción se llegó, deponiendo hm 
blancos su actitud belicosa ¿ condición de conservar las po£^í* 
clones y derechos que tenían adquiridos en los departamentos, 
de Ceí'roIargOt Treinta! tres, Maldonado, Flores y Rivera. 

El 2^ de Mar^ío se t^upo en Montevideo que la paz estabn 

pactada; el 30 licenciaba Snravta sus tropas en Kíoo Péirascf 

el 1.^ de Abril pasaba i la Asamblea Nacional el Mensaje del 

F^er Ejecutivo proponiendo amáis tia para todos los eiementois 

'QlirileB y militares que habían tomado parte %u el moviniient^^s 



&UA\' 



D. José P. Ramírez y D. Alfonso Lamas habían camplido, 
representando á uno y otro bando, la noble misión de pacifi- 
<íadores. 

Grandiosa, magnifica fué la manifestación con que se cele- 
brtV la ¡taz en la capital de la Rept'iblica; dignas de quedar gra- 
badas en el corazón de todos los uruguayos las palabras que 
pronunció, dirigiéndose al pueblo, el Sr. R&mirez. «Esta sola- 
eídn que todos anhelábamos y que todos bendecimos — dijo — no 
será sino ana tregna ó un aplazamiento ai en adelante no tene- 
mos un concepto más alto déla patria^ un culto más severo por 
los principios óonstitaelonales; si no asimilamos^ con la fe 
cristiana de los tiempos paganos, á nuestra conciencia republi- 
cana el convencimiento de que la jiatria no es el patrimonio de 
niiigl^n partido, y de que si los de abajo no tienen el derecho 
de conquistar el poder por las armas, los de arriba tampoco 
tienen el derecho de conservarlo por la opresión y la violencia»» 

Pero ni los de arriba ni los de abajo lograron sobreponerse 
A la pasión de partido y á los requerimientos del amor propio. 
Molestaba ¿ los elementos intransigentes del partido colorado 
que personalidades muy signifícadas entre los blancos ejer- 
cieran altas funciones administrativas en los departamentos. 
Censuraban con ditrejia al Jefe político del departamento de 
Rivera» porque no había impedido que fuerzas brasileñas pene* 
trasen en territorio uruguayo en persecución del fugitivo Gen- 
til Gómez, Los blancos defendían la conducta de aquél^ protes- 
taban contra la creación de una Comandancia militar al Sur del 
Río Negro y contra otros actos del Gobierno que suponían en- 
caminados á mermar su inñuencia, no ocultaban ya bus rece- 
los, y aunque el Presidente procuró mantener la conciliación, y 
con tal propósito tuvo entrevistas con los Jefes del bando na- 
cionalista y visitó los departamentos del litoral, no fué afortu- 
nado er sos iniciativas y trabajos, y aún vinieron á enconarse 
más los ánimos con motivo de alguno de sus discursos, en el 
que hubo frases imprudentes ó mal interpretadas. 



230 L08 PUEBLOS Hl»PANOAMBKlCANO» 

Al terminar el año inspiraba, pues, poca confianza la ges- 
tión política del Sr. Batlle Ordóñez, y parecía inminente otra 
revolución. 

La situación económica y financiera continúa siendo satis- 
factoria. Buena cosecha de trigos, muchas ventas de ganado y 
mncho dinero disponible para industrias. Los gastos de la 
breve contienda habida en Marzo se cubrieron con los recur- 
sos ordinarios, y no hubo necesidad de apelar al millón de pesos 
del empréstito votado para atender á aquéllos. Con esa canti 
dad T)odrá darse gran impulso á las obras públicas. 
: Mal y despacio van las del puerto de Montevideo. Se cons- 
truyen escolleras que se hunden, se reparan y vuelven ¿ hun- 
dirse^ Cúlpase de ello al Ingeniero directoI^ Es asunto este que 
puede ocasionar alguna contrariedad á la República, porque el 
ex-Presidente Cuestas, al hacer el contrato, consintió eñ que 
las diferencias que surgieran entre el Gobierno uruguayo y la 
empresa concesionaria se decidieran, no por los Tribunales na- 
cionales, sino por arbitros extranjeros. 



L 



REPÚBLICA ARGENTINA 

I 



8itua«ióa eoondmica riel país. -Hl comcFeio exterior,— La prodttccióii ii^rf- 
cola.— La industria de carnee coageladas^^Afluencta de capitales y abun- 
dancia de oro. —La huelga de la ^'éate de mar.— La c'omnnicación flavíal y 
loa puertea.— La inmigración y la colonización: loa colonos boera. 

La Kepublica Argentina^ que ha couBegaido llevar á sua ex- 
tensas tierras más de un millón de colonos extranjeros, italianos 
y españoles la naayor parte, ha desarrollado en poco tiempo 
importante riqueza en cultivos y en ganado, y normaliza su 
vida política. Si sus presupuestos en 1902 estaban aun desequi- 
librados, debíase á los enormes gastos que hi:;o en previsión de 
conflicto bélico con Chile. El Mensaje leído en dicho año ante 
el Congreso por el Presidente Roca reflejaba gran optimismo. 
La cuestión de fronteras con aquella liepública estaba en ca- 
mino de ar refalarse amistosamente^ y se conñrmaban anteriores 
noticias, según las cuales el Comisario inglés Sir Holdicb, que 
había tomado datos sobre el propio terreno objeto de la disputa, 
se proponía regresar á Inglaterra en Julio y activar los traba- 
jos del Tribunal de arbitraje para que no terminase el año sin 
haber dictado sentencia. Por otra parte^ personalidades de 
gran px*estigio en Chile y la Argentina abogaban en favor de 
un desarme general en ambas jiepúblicas. La situación eco- 
nómica presentaba buen cariíj. las rentas públicas iban en 
aumento^ la Deuda interior y exterior se reducía, y proseguían 
en auge los trabajos de colonización y las transacciones co- 
merciales. 



I^OS PtrCIBLOí^ HISPA KOAMKRICAKOS 



Kespecto al comercio , véanse las siguientes cifras, que ex- 
presan en pesos oro el valor de las importaciones 7 exporta- 
eioaes en I09 últimos diez años: 

Importación . £ xporUctóo . 



1894.,. 

1895.. 

1897,- 
1898,. 
189ÍÍ. 

idoo. 

1901.. 
1902.. 

líXB (nneve me- 



92 788.625 

95.096.438 
il2.163.59l 

93/288,948 
10T.428 900 
116.850 671 
113.485.0^39 
113.959.749 
103 039.256 



101.68r7,986 

120.067.790 
11B.802.016 
101.169. 299 
133.829 458 
184.917.531 
154,t300 412 
167.716,102 
179.486.727 



aes)... 100. 3*12.117 176.081.534 

La diferencia en favor de la exportación oscila ent 
4.038.425 en 1896 y 76.447.471 en 1902. 

Los saldos van en aumento desde 1900, y puede asegurarse I 
qtie en 1903 la diferencia ¿ favor de la exportación habrá sido 
de unos 100 millones. 

En la exportación de 1902 correspondieron 104 millones á 
los productos de la ganadería j 68 millones á la producción 
agrícola. 

Durante el ([ainqnenio 1895-99 se exportó ochocientas veces 
máM maíse que en 1870-74. La exportación de trigo ha tomado pro- 
porciones considerables. Del quinquenio 1870-74 al de 1875-79 
el aumento fué de 1 .191 por 100; en el quinquenio siguiente, 
de 506 por 100; al otro, 223 por 100; después, 585 por 100, y en 
et quinquenio 1895-99 se ha exportado diez mil veces más trigo 
que en el primero de los mención ados» Este dato demuestra 
evidentemente el progreso agrícola de la República Argen- 
tina (1). 

En un informo que en 1903 hÍ20 público Mr, Franck W. Bick- 
noll, agente del Departamento de Agricultura de los Estados 



>\\ Üatot piitilicado» por D. Cario» Llx Klett en 1» R^ffi^ia tftf Gtojfr^a e^ , 
itni»t y mitrmt^Uff tomo II, u\^moro Jtí. 



RBPtrBLXGik ARGENTINA 



2^ 



Unidos, reconocíase que Los recursos naturales agrícolas de la 
Argentina son extraordinarios, y se confsignaba el temor de qne 
en plazo no muy remoto padieran su agricultura y au ganadevia 
arrebatar á los yanquis los mercados de Europa. Hay posibili- 
dad de duplicar, sin gran esfuerzo, la ooseclia de cereales, y la 
cría de ganados ofrece allí mayores facilidades que en cualquier 
otro país del mundo^ pues nunca faltan los pastos. Además, las 
buenas tierras son más baratas, el suelo más fértil y el clima 
menos variable que el de los Estados Unidos. 

Si la B.ei>ública Argentina aún no ba consegnido la supre- 
macía agrícola, imponiéndose á los Estados Unidos, es porque 
ios colonos europeos, principalmente los italianos^ no tíei^en 
experiencia ninguna de los trabajos del campo, emplean malos 
instrumentos, y muobos de los que llegan á hacer fortuna, que 
60n los que mejor podrían contribuir al progreso de la agricul- 
tura, regresan á su patria y los substituyen emigrantes recién 
llegados* 

Xia inmigración de australianos y neozelandeses ha de ser 
favorable al desarrollo y perfeccionamiento de las faenas agrí- 
colas, A los años de continuada sequía que se ha sufrido en In 
Australia y Nueva Zelanda, se debe el éxodo de agricultores de 
aquellas colonias que preferentemente se dirigen á la Repú- 
blica Argentina. 

El comercio y las industrias habrán de aumentar en propor- 
ción con los adelantos de la agricultura* 

Entre las nuevas industrias que toman gran desarrollo 
tigoi'a la de carnes congeladas. Hasta ahora el negocio estaba 
prácticamente en la Argentina en manos de tres Empresas. 
The Miver Píate Fresh Meat Companxfy en Campana; Sansi- 
nena y CJ*'^ en el Riachuelo, y Bahía Blanca y Las Palmait^ 
Cffmpany^ en Zarate. 

Betas Empresas han alcanzado tan sólida posición, y soi^ 
operaciones han dado tan buenos resultados, que otras se pro- 
ponen consagrarse al mismo ramo para rivalizar con ellas, si 



LÜ8 PU£1BLÜ8 HlSl^ANOAMBRiÜANOS 



bien es cierto qoe hasta el presente solamente ima de ellas ha 
empezado á exportar» 

Las nuevas Empresas son Tjq Blanvüj en el Riachiielo, que 
lia comenzado ya á exportar; A7*geniina, nneva Compañía que 
ha adquirido terrenos á mitad de camino entre Puente Alsina, 
sobre el Riachaolo, y el puente del ferrocarril del Oeste sobre 
ese rio; la Gold Storage Company^ en el Dock Central (La Plata), 
que debe haber empescado á funcionar en 1904. Una casa ita- 
liana ha adquirido propiedad y se propone igualmente confla- 
grarse ¿ este ramo, y también se dice que se construirá otro 
establecimiento en Río Santiago, en La Plata (1), 

La importación de capitales europeos va aumentando, Gran 
parte de los progresos conseguidos se debe al capital europeo. 
Se estima en 1.500 millones de pesos oro el capital inglés in- 
vertido en la Argentina. Las otras nacionalidades de Europa 
tienen asimismo muchos millones colocados en los Bancos, en 
títulos y en empresas industriales. La contribución de los Es- 
tados Unidos es insignificante. 

Hay en la Caja de Conversión una existencia metálica de 
40 millones de pesos oro. Los capitales abundan y la Hacienda 
prospera porqne aumentan los ingresos^ especialmente los de 
Aduanas. En los nueve primeros meses de 1903 la Aduana déla 
capital recaudó 7 millones más de pesos oro que en el corres- 
pondiente período de 1902, Hasta ahora, sin embargo — aca.so 
por falta de buenos planes económicos y de iniciativas acertadas 
en los hombres que gobiernan — , la abundancia de oro inñuye 
poco en favor de la situación del mercado y en el desarrollo de 
los negocios y del comercio. Éste, por otra parte, sufre, al ter- 
minar el año Í903j grandes quebrantos, ocasionados por una 
persistente huelga de los trabajadores dedicados al servicio ma- 
rítimo y al acarreo de mercancías, Marineros, fogoneros, esti- 
badores^ prácticos, peones, carreteros, etc., todos se pusieron 



ll ) Jttvüfú de la Cámara Mertantil de BarrMtn «F Sh4, año tOOS. 



HKPÜBLIOA AUaENTINA 



2-^5 



d« acuerdo para suspender el tráfico, y era impoííible hacer ope- 
ración ninguna. Kn los tal timos días del año había en el puerto 
de Buenos Aires y en su rada exterior gran númei*o de vapores 
que no podían cargar ni descargar. 



Si se consolida una buena situación fínanciera, ha de ser 
factible realizar en breve proyectos de gran importancia para 
ei porvenir del comercio argentino. 

Uno de ellos» problema cuya solución estudia el Gobierno 
con empeño, es el establecimiento de fácil y cómoda comu- 
nicación fluvial entre los puertos del interior, la capital fe- 
deral y el Atlántica, Según el Ingeniero Foster» la resolución 
del problema depende principalmente del mejoramiento y 
corrección de los grandes ríos Paraná y Uruguay, y sobre todo 
del Río de la Plata, cuyo estudio presenta doble interés, porque 
al cientííico que tiene el de uno de los estuarios más extenaos 
del mundo, está unido el económico del desarrollo comercial 
y el engrandecimiento de las provincias argentinas. Mediante 
la rectificación del curso de los ríos y otras obras y correcciones 
propue^as, podrá llegar á ser fácil, segura y económica la na- 
vegación de lo3 buques de Ultramar que van á Buenos Aires Ó 
pasan á los puertos del Paraná; se facilitará la navegación flu- 
\ñal, acortando lo más posible la ruta entre Buenos Aires y el 
interior del país; se mejorará, por Viitimo, el acceso al puerto de 
Buenos Aires. 

Otro puerto que atrae la atención del Gobierno argentino 
es el marítimo de San Blas, en el que no ha mucbo estuvo el 
Presidente, y que tiene, por su situación y cirounstancias espe- 
ciales, excelentes condiciones ]>ara hacer de él un puerto mili- 
tar y mercante de primer orden (1). 



(1) Cierra y defiende este puerto, con otras islas» In Uitmadii G&ma ó Gamo, 
donde se dice que hny un tesoro, de 300,000 onzas de oro nada meooft, que 
allí ocultó, becia 1591, el famo&o pirata inglés Tomás Cavendiah, Según Iíl 
iradidóUt tres pileree de ladrillo señtliin el o«míiio que conduce al tcaoro. 



23tí 



Loa PUKlU.OJi HI.SPAN(»AMlfiKl»JANO¡^ 



Situpre la inmigración se ha considerado como fuente prin- 
cipal de riquessa y prosperidad en esta y otras Repúblicas de 
América. Y ahora, en la Argén tiaai se impone más qne nunca 
la necesidad de aumentar la población, de atraer ^ran numoro 
de inmigiantes, porque, como ya hemos indicado, hay enorme 
dé«eqnílibrío entre las importaciones y exportaciones á favor de 
las últimas, y esta circunstancia podra ser causa de qne se ra- 
yan cerrando algunos mercados extranjeros. Si la importación 
no aamenta, ó disminuye, según parece probable, seditículta- 
rán los tratados comerciales, pues no habrá medio de otorgar 
compensaciones; la nación que no pueda importar á la Argen- 
tina, ningún interés tendrá en conceder ventajas arancelaríais 
4 jiroductos de aquella República. Pero sí mediante numerosu 
y continua inmigración la población aumenta, aumentará tam- 
bién el consumo interior, qttednrá menos remanente para la 
exportación y habrá que importar más, sobre todo de artículos 
que los iw migrantes tenían costumbt'e de consumir en los países 
de origen. 

Con la inmigración, pues, á la vez que se robustecen las 
fuerzae productoras, se consigue el equilibrio de la balanza ao- 
meroialj la producción será mayor, gran parte do ella se consu- 
mirá en el propio país, el resto se exportará, habrá que com- 
prar más al extranjero, y así importación y exportación irán 
^subiendo, pero sin la grnn desproporción qne hoy existe enti-e 
una y otra. 

Población, y sobre todo población agrícola, es lo que nece- 
sita la República Argentina. Ahora hay cierto estacionamiento 
en la inmigración; el G^obierno procura fomentarla ofreciendo 
ventajosas condiciones á los colonos, especialmente á los qne 



Selmn eatíootradodoBde elloa; pero téXíM ilar con el tercero, precisamente 
4»1 de miR )mportBu«ÍH^ pues es probable que bajo eie tercer pilar ñe ettonen- 
Ireo l«a codici6dss onzia, que han IJU«c«ido eo vino aveotoferoa pf009é<^iit«íi 
del Norte de «.mérica^ de In^tfi tetra y aun de Aii9tralia«. 



llevan algún capital, y viene poniendo gran interesen atraer i» 
los boers fugitivos 6 emigrados del África austral. 

Desde los dias en que lord Roberts, con sus millares de liom- 
bres y centenares de cañones, pudo invadir el Orange y el 
Transvaal^ muy pocos dudaron ya del total vencimiento de los 
boers, y suponiendo que no habrían de soportar el yugo inglés 
y que abandonarían el territorio en que babíim vivido indepen- 
dientes^ varios Gobiernos de Américu, áviílo« de ganar inmi- 
gración útil, pensaron en la conveniencia do atraérselos. Con 
inmigrantes de tal valía, no desprovistos de recursos propios^ 
y maestros en las artes y trabajos de la labor de tierras y de la 
cría de ganados, seguramente podría darse extraordinario im- 
pulso á la colonización y población de Am»^nca. 

En México y la Argentina principalmente se puso empeño 
en ofrecer terrenos á los boers^ y aun se logró 14 ue algunos co- 
misionados de aquéllos fueran á estudiar lus condiciones del 
paifi y de las tierras que podían entregárselen.. ICu la Argentina 
86 concedía á los nuevos colonos un lote de 6Ü leguas cuadradas, 
y en Julio de 1902 había esperanza de llevar á lus territorios 
del Sur numerosa población surafricana. 

Habían llegado tres boers, y uno de ellos llamado Baumaun^ 
persona de buena posición, recorrió á caballo durante veinti- 
cinco días gran extensión del país, y resol vi/i e.^tablecerse en el 
(>araje que les había sido asignado y que se halla entre el puerto 
Comodoro Hibadavia y el puerto Malaspina, crn 6 leguas de 
frente al mar por 10 de fondo hacia el interior, ^aperábase la 
llegada de buen número de familias, la mayor parte de las 
cuales podían aportar un capital no menor de 10.000 pesos^ 
cada una. 

No or^o aventurado afirmar qneesa iDmi>í«»u*ión, tan conve- 
niente para la República Argentina, no se rnalizará, al me»0!<v 
en las proporciones que se suponía. 

Los boere no han sido vencidos, A raíz d^ itiio de los mayo- 
!<• deaaslrej^ que han sufrido los ingleses, !a derrota y prisitm 



LQ8 PlTfiBLOS HI9P XNOAMnRfCANOB 



de Methueiii extremaron éstos sus gestiones para conseguir la 
sumisión aparente de aquéllos, y con toda urgencia la pedían, 
pties las interesaba sobremanera, obtenerla antea de los día^^ 
ser rilados para la coronación del Rey. 

tS aerificaron los boers algo del amor propio nacional y de 
raza para lograr ventajas positivas mediante compromisos de 
que no hubo noticia exacta y completa. 

El tratado público satisfizo á medias al orgullo británico; 
las demás condiciones, mediante las cuales loa boers se deci- 
dieron á deponer las armas, hubo qne deducirlas de los hechos, 
y éstos nos dijeron, por ejemplo, que los supuestos vencidos 
enviaban sus Generales á. Inglaterra en actitud tal, que no pa- 
recía sino que iban ¿ recordar y a exigir al mismo Monarca 
inglés el cumplimiento de loa pactos convenidos, y con éxito 
tai| que la cantidad prometida por la Gran Bretaña para reedi- 
ficar las granjas que destruyeron sus soldados ó para indem- 
nizar á los boers arruinados por la campaña^ es decir^ esa 
peregrina indemnización de guerra que el vencedor paga al 
vencido» casi se duplicó. 

PodráUj paeS| los boers restaurar en el propio país y con el 
oro inglés sus fuerzas económicas. Desde el punto de vista po* 
liticO) quedaron poco más ó menos como no ha machos años 
©ataban, independientes de hecho bajo la sobei-anía nominal del 
Rey de Inglaterra » y además podrán intervenir en los asuntos 
de la Colonia del Cabo, si se les da participación en los Conse- 
jos y gobierno de ésta, bajo el supuesto de que el Orange y el 
Transvaal son parte de los dominios ingleses d^l África del Sur. 

Los boers admitieron este supuesto para restablecer la paz. 
En la realidad, su prestigio y su influencia en África han ga- 
nado terreno; hay ahora experiencia más cabal y completa de lo 
que valen y pueden, y han de ser mucho más respetados y te- 
midos que antes de la guerra. 

lín tales cireuntancias, no es veroaími) que emigren. ^Los 
boers no piensan en emigrar en masa»»...»* «La pQi*sistencÍa de 



REPÚBLICA ARGRNTIKA 



S3í> 



nuestro núcleo nacional está asegnrada» Así lo afirmaba ro- 
tunda y publicamente en ei otoño de 1902 el Sr. Reitz^ el Secre- 
tario de Estado del Transvaal. 

A la Améi'ica española luibiérale convenido más tenacidad, 
más orgullo de raza ó patriotiamo en los ingleses; acaso, abí, 
realmente vencidos y humillados los boers, grandes masas du 
emigrantes habrían atravesado el Atlántico para no convivir 
con sus implacables adversarios» Pero éstos se cansaron de per- 
der miles de hombres y millones de libras esterlinas, y la Amé- 
rica española perdió ese gran refaerzo, que tanto necesita^ do 
colonos ricos, honrados, vigorosos y emprendedores» 



II 



La Cuestión de límites con Chile.— Teincwes de guerra.- Ln conctlÍRClón y 
tos pactos internacionales.— Manifestíieiones mutuas de simputia y ami» 
tad.— La seutencÍH arbitral del Monarca inglés.— Bases del Convenio ar- 
írcüiiñochiletio,— Las fieetaa de la paz. 

Casi al mismo tiempo que se votaba en Méjico, en la Confe- 
reficia internacional ameFÍoana» una moción en favor de la pass» 
adquiría caracteres de extrema gravedad el litigio sobre límites 
planteado, desde 1847, entre Chile y la República Argentina. 
Hubo días del mes de Diciembre (1901) en qnese creyó ine vi tablo 
á innünente la guerra entre dos de los Estados más poderosos 
de la América del Sur, y al comenzar el año 1902, los ánimos 
continuaban sobremanera excitados en arabas Repúblicas y no 
había absoluta seguridad de haberse evitado el conñtoto. 

Por fortuna, se impusieron los políticos sensatos, que á todo 
trance querían mantener la paz. Para tratar del desarme par- 
cial en ambas Repúblicas, celebraron varías conferencias en 
Santiago el l^residente Riesco, el Hinistro de Asuiitos extran- 
jeros Vergara, y los Ministros representantes de la gran Bre- 
taña y de la República Argentina. Los resultados, de estas en- 
trevistas fueron bien satisfactorios. Cgaveníai^ las, dos Repn- 



240 



LOS FUHBLOH Hl»PANOAM»K10ANOS 



blicas en limitar sus fuerzas navales y en someterse á un tra- 
tado de arbitraje que impidiese toda apelación á la guerra. En 
coTi«Pcuencift, argentinos y chilenos hicieron alto en sus gasto» 
paif. A(>restos bélicos^ y auularon acuerdos acteriores para ad- 
quisición de material de gnerra y íie acorazados j cruceros. 

Perseverando la tendencia pacífica, %\ Pr»ísidente de la Be- 
páblíca chilena, en el Mensaje que dirigió al Congreso con mo- 
tivo de la apertura de las sesiones, declaraba que el objetivo 
único de la política exterior de su Gobierno era mantener la 
paz sobre bases sólidas y duraderas. El conflicto con el Go- 
bierno de Buenos Aires se había evitado; quedaba en pie el pro- 
ble nía respecto al Perú y Bolivia, y se trataba de resolverlo 
conforme k los tratados y con toda la diligencia posible, puesto 
que los aplazamientos habrían de perjudicar al progreso eco* 
nómíco de los países interesados. 

Como una empresa patriutica se estimó en el Senado de 
Chile la aprobación de los pactos convenidos con la Ke pública 
Argentina; era preciso— se dijo en la Cámara — anular todas las 
causas de discordia con ese pneblo bermano, del que Chile 
había permanecido distanciado con "visible detrimento dé sn 
misma prosperidad, puesto que las desconfianzas ó los recelos 
impedían el desarrollo de relaciones comerciales entre ambas 
Repúblicas* 

Por unanimidad fueron aprobados los pactos^ y justo ea de- 
cir qne á ello contribuyó en gran parte un elocuente discurso 
del Ministro Vergara Donoso, que recordó el noble proceder de 
los argentinos en los días de la guerra con el Perú y Bolivia. 
Empeñados los chilenos en esta contienda, las circunstancia» 
fueron entonces muy propicias á la República Argentina^ que 
hubiera podido poner á Chile ea el duro trance de ceder á. todas 
sus exigencias* 

Cuando el Secretario del Senado dio cuenta de la aproba- 
ción unánime, se oyeron vivas á la República Argentina y 41a 
alianza de los dos pueblos hermanos» 



UBVUBLIGA ARGBNIINA 



241 



En Buenos Aires hubo cierta oposición á los pactos, y la 
prensa publicó artículos en pro y en contra. En estos últimos 
se expresaba desconfianza hacia Ohile, Repáblica 4 la que al* 
ganos argentinos suponían «siempre dispuesta á faltar á la le- 
tra y espíritu de los tratados que ha hecho». En el Senado la 
oposición se concretó principalmente á las cléusalas sobre neu- 
tralidad y sobre renuncia de expansión territorial, y á otras 
algán tanto ambiguas que en lo porvenir podrían acaso inter- 
pretarse de modo distinto y ocasionar desavenencias. 

Pero así en la Argentina como en Chile, se impuso la nece- 
sidad de la concordia, y aun se habló de una alianza entre am- 
bas Repúblicas. Más todavía: se dijo que iba á. celebrarse una 
conferencia diplomática para dar solución al problema del Pa* 
cifico, con delegados de Chile, Perú, Bolivia y la Argentina. 

Puestas de acuerdo las cuatro Repúblicas, podrían fijar las 
bases de una cordial inteligencia, resolver de modo definitivo 
las cuestiones de límites y decidir cnanto conviniera k todas 
*in punto a las relaciones comerciales entre ellas y con las de- 
más potencias 

¡Qué gran pensamiento! Si se llevara á cabo con fortuna, 
motivo habría para decir qne asomaba ya la aurora de los Es- 
tados Unidos de la América del Sur. 



A fin de 1902, las dos Repúblicas del extremo meridional de 
América, que tan á punto estuvieron de venir á las manos, pro- 
digábanse manifestaciones de simpatía y amistad, y entre chi- 
lenos y argentinos se cruzaron cariñosos mensajes de felicita- 
ción, «De una y otra parte de los Andes concluyeron los gritos 
odiosos de guerra, y sobre las soberbias cumbres se extiende 
la hermosa rama de olivo, y en el horizonte purpúreo reapare- 
een los recuerdos históricos de la independencia; se conmueve 
el continente latinoamericano, mientras la historia lo empuja 
vigorosamente para conseguir sus destinos y sus glorias > des* 
tinos y glorías de virtud civil». Así decía la Cámara sindical 



242 LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

de la Bolsa de Santiago en la salutación que dirigió á la de 
Buenos Aires. 

El pleito de límites estaba ya definitivamente fallado por 
sentencia arbitral del Rey de Inglaterra, de 25 de Noviembre. 

Ambas Repúblicas habían fgado, años hace, como frontera, 
cía cresta más elevada de los Andes, por la cual pasa la línea 
divisoria de aguas». Pero entre los 40** y los 52® de latitud Sur 
la divisoria no coincide con esa cresta. De aquí el conflicto. 
¿Era el Hmite la cordillera, ó lo era la divisoria? El arbitro 
tomó un término medio, señalando una frontera que, en su 
mayor parte, aparece trazada entre el principal relieve de los 
Andes y la divisoria de aguas, de modo que, excepto lá, del Lar- 
car, las cuencas hidrográficas que en totalidad reclamaban 
Chile y la Argentina se parten ahora entre ambos Estados. De 
los 92.000 kilómetros cuadrados que se disputaban (es decir, 
una superficie casi equivalente á nuestra Andalucía), 37.000 
quedan para la República Argentina y 55.000 para Chile. Aqué- 
lla recibe ó conserva menos terreno, pero de mejores condi- 
ciones. 

En las bases del último convenio chilenoargentino, además 
del compromiso de facilitar al arbitro inglés todos los datos 
necesarios para que pudiera dar su fallo en 1902, consignábase 
que ambas Repúblicas deberían apelar al arbitraje para deci- 
dir toda clase de controversias; que la Argentina no interven- 
dría en las cuestiones que Chile tiene pendientes con Perú y 
Bolivia, y que se procuraría establecer el equilibrio naval entre 
los dos países. 

Para cumplir esta última base, uno y otro convinieron en 
reducir y desarmar sus respectivas marinas en igualdad ó equi- 
valencia de fuerza, y acordaron vender los acorazados que te- 
nían en construcción en los astilleros europeos. Desde luego, 
los pusieron á disposición del Rey de Inglaterra hasta que lle- 
gase el momento de venderlos, lo cual habría de efectuarse con 
consentimiento de las dos Repúblicas. 



REPÚBLICA ARGENTINA 



24B 



Los iiltimos días de Mayo y primeros de Junio de 1903 
fueron de solemnes fiestas en Buenos Aires y en Montevideo. 

Llegó al Río de la Plata numerosa delegación de Jefes del 
ejército y de la armada de Chile, presidida por el Yicealmirante 
Montt, que iba á, devolver, en nombre del Gobierno y pueblo 
chilenos, la cortés y cordial visita de la Com^isión que el Presi- 
dente argentino envió á Valparaíso y Santiago con motivo de 
loa recientes tratados de paz y arbitraje. 

Es indescriptible el entusiasmo que en aquellos días de 
Mayo reinó en Buenos Aires. Y causa, cíettamentei había para 
ello; las dos grandes Repúblicas del Snr de América, que no ha 
mucho se armaban «na contra otra, se unían en fraternal 
abrazo. Ya no hay duda de que la paz está hecha, decía un 
jieriódico de la capital argentina, Eí País; paz sólida é incon- 
movible, unión de pueblos^ confraternidad de Gobiernos, Se ha 
ratificado la alianza tácita entre los dos pueblos que, en ade- 
lante, harán causa común para la defensa de sus propios dere- 
ehos é intereses, que son los derechos é intereses de la América 
meridional. Y al final de elocuente discurso exclamaba el Pre- 
sidente Roca: «Bastó un movimiento de sana y juiciosa inspi- 
ración para que las perspectivas de la lucha armada se alejaran 

para siempre Los vínculos de la historia y de la raza han de 

completar la obra». 

El 2 de Junio desembarcaban en Montevideo loa comisiona- 
dos chilenos; y el Grobierno, las corporaciones y el pueblo 
uruguayos rivalizaron también en festejar y agasajar á sus 
huéspedes, Volvieron después éstos á Buenos Aires y se reno- 
varon las fiestas. 

Chile había ido al Rio de la Plata^para dar público testi- 
monio de su intimidad con las Repúblicas de una y otra orilla, 
y el Uruguay se preparaba para hacer solemne demostración 
de afecto á la República vecina, Batlle Ordófiez, el Presidente 
aru guayo, proyectaba cordiah'sima visita al Presidente argen- 
tino, y se proponía ala vez demostrar que todos loa partidos de 



244 



LOS PUBBLO» HISPANOAMlfiRlCANO» 



SU país se bailaban identificados en las mismas aspiraciones de 
fraternidad internacional, para lo cual habían de acompañarle 
^n su expedición á Buenos Aires las personas más caracteriza* 
das en las diversas parcialidades políticas del Uruguay. 

Estos son ios caminos para llegar al complemento de la 
obra grandiosa á que aludía Roca. Pueblos que son unos por 
la raza y por la historia, unos tienen que ser también en todas 
las manifestaciones de la vida política. No hay, no debe haber 
intereses opuestos entre los pueblos de la América meridional* 
Menester es seguir por la senda emprendida, para afirmar y 
robustecer la solidaridad de las naciones del Sur de América^ 
paríi darles incontrastable fuerza de acción y resistencia y 
llevar á todo el mundo el convencimiento de qne la América 
del Sor es para los surameri canos. 



III 



1 proyecto de ley def divorcio.— El friiade eletstoral: la O á in ara de la pro- 
Tincift de Buenos, Aires. — El sistema parlamentario y el régimeu reproBcn- 
tativo.—lntervencián ilegal del Presidente en las elecciones*— Preimialivoii 
p&ra la reaovacióa de Fres ideóte, -La Conyencióa Nacional. -El centeuario 
d6 la Independencia y la ciudad de Buenos Airea.— La reina de los pampas. 



Entre los asuntos de orden interior relativos k la vida social 
y política de la República, los que mayor interés ofrecen en 
estos últimos anos, ó sea en los primeros del actual siglo, han 
sido y son el proyecto de ley de divorcio^ los fraudes electora» 
lea y la próatima renovación de Presidente. 

Presentó el proyecto de divorcio el Diputado Olivera. Las 
damas argentinas celebraron varias reuniones en son de pro- 
testa contra la proyectada reforma^ y se hallaban muy decidi- 
das á bacer uso de todos los medios legales para defender la 
indisolubilidad del lazo matrimonial. En cambio^ en el Centro 
socialista femenino se daban conferencias públicas á favor del 
divorcio; las mujeres llenaban el salón y aplaudían y aguanta^ 



RICPÚBLIOA ABOBNTINA 



245 



ban discursos como el de un orador italiano que estuvo hablando 
desde las ocho hasta las once déla noche. 

Muy apasionados los ánimos^ casi por asalto entraba el pii- 
blico en el Congreso, ávido de escuchar todo cuanto se decía 
en pro j en contra de la indisolubilidad del matrimonio. En la 
Cámara la opinión estaba muy dividida^ y el resultado era du- 
doso; amigos y adversarios del divorcio extremaron sus esfuer- 
zos para conseguir el tritinto; proniinciáronse buenos discursos, 
j cuando llegó el momento de votar^ sólo por dos sufragios 
(50 contia 48) quedó desechado el proyecto. 



Entre los políticos argentinos suscitó extraordinario interés 
y empeñada polémica la proposición, presentada por el Senador 
Doctor Pellegrini, pidiendo al Congreso Nacional que el Poder 
Ejecutivo interviniera en la provincia de Buenos Aires para 
garantir la organización y funcionamiento de su Cámara de 
Diputados, 

Al apoyar dicha proposición^ el Sr. Pellegrini recordó que 
era el fraude electoral el vicio que venia minando el organismo 
político^ hasta el punto que amenazaba concluir con el sistema 
representativo, substituyendo el sufragio popular por la ficción 
del Toto público. 

Seis meses antes de una elección que debía tener lugar en 
la provincia de Buenos Aires, era ya voz general que las frac- 
ciones políticas de que se componía la Cámara se habían con- 
venido para simular la elección, reelegirse los cesantes y distri- 
buirse entre los coligados las bancas legislativas. Se llenaron 
los registros del censo con nombres de supuestos votantes; se 
hizo constar, sin ser ciertOi que la elección se había verificado 
en tales ó cuales lugares ó colegios, y aunque la Junta encar- 
gada del escrutinio repudió las actas, la mayoría confabulada 
de la Cámara las aprobó* 

Hechos son estos que con frecuencia suceden en nuestro 
país y en todos en los que impera el régimen parlamentario, 



246 LOS PUBBLOS H18PAN0AMBR1GANO8 

donde los Diputados no pueden ser procuradores del país, sino 
procuradores de los Ministros, como años hace decía el Sr. Apa- 
risi y Guijarro. Los Grobiernos necesitan á todo trance tener 
mayoría en las Cámaras, porque éstas no se limitan á su fun- 
ción propia, legislar, sino que intervienen y censuran los actos 
de los demás poderes, y pueden derribar y levantar Ministerios. 
El sistema parlamentario y la sinceridad electoral son incpn^- 
patibles. 

Pero en la República Argentina la situación es ó debe ser 
distinta, y el recelo de que mediante el falseamiento del sufra- 
gio pueda llegarse á un estado de cosas análogo al de España, 
motivó la proposición de Pellegrini. Lo que ha sucedido en la 
provincia de Baenos Aires, decía éste, equivale á la supresión 
absoluta del sistema representativo, y con ello vendría á con- 
sagrarse la existencia legal y permanente de una oligarquía 
adueñada del Poder legislativo de la provincia. 

¿Cómo resolver el conflicto? Las Cámaras son jueces únicos 
de la elección de sus individuos; pero las mayorías aprueban 
siempre las actas de los suyos, y sólo alguna que otra de los 
Diputados de oposición para que pueda así haber controversia 
y con ella discursos elocuentes que den tono é importancia á 
las sesiones. No cabe, pues, aceptar la decisión de las Cámaras 
en este punto como sentencia imparcial. 

Según la Constitución de la provincia de Buenos Aires, la 
Corte ó Tribunal Supremo de Justicia es, además de Tribunal 
de justicia, alto poder político conservador y moderador. Pero 
en el caso de que se trata se declaró incompetente. 

Pareció que no quedaba ya ningún recurso y que no había 
más remedio que bajar la cabeza y tolerar el fraude. Sin em- 
bargo, Pellegrini y otros políticos argentinos no se mostraron 
dispuestos á consentirlo. Cuando la falta ó el delito son eviden- 
tes y de tal trascendencia que pueden ocasionar grave daño 
al país, si la represión no se halla prevista por las leyes es ne- 
cesario buscar y aplicar remedios extraordinarios. El régimen 



HBPUm.lCA ARGENTINA 



247 



está subvertido y hay que restaurarlo. ¿De qué manera? loter- 
vitüendo la Nación y obligando á los que falsean los principios 
genérales de la Constitución de la República á cumplirlotí dig- 
namente. 

Pero es el caso que los que representan á los altos Poderes 
nacionales carecen de autoridad para realizar esa intervención 
que pide el Sr, Pellegrini, EUos también son reos ó cómplices 
de fraude electoral. 

Un escritor argentino, el Sr. V, de la Plaza (1), afirma como 
hecho incontrovertible que en cada elección, ya sea de carácter 
nacional ó provincial, ya se trate de Senadores y Diputados al 
Congreso ó á las legislaturas de las provincias» intervienej se 
interpone y domina la autoridad del Presidente, y como conse* 
cuencia de tal abuso de autoridad, la iniciativa y el voto po- 
pular quedan anulados. El derecho de sufragio se halla á mer- 
ced de la imposición I del fraude y de la violencia; está minada 
la base del sistema democrático y subvertido el gobierno re- 
presen ta ti vo* 

En Octubre de 1904 empezará en la República Argentina 
nuevo período presidencial. 

Los políticos se preparan ya para las elecciones, y imo de 

actos realizados con este fin fué la reunión en Octubre 
de 1903 de una Convención de Notables, con carácter ó nombre 
de Nacional, destinada á escoger y recomendar á los electores 
la candidatura que se creyera más conveniente para el país. 

Formaron parte de la Convención ex-Presidentes y ex- Vice- 
presidentes de la Repáblicft, ex-Ministros del Poder Ejecutivo 
y de la Suprema corte federal, ex-Jueces federales de sección, 
ex-Ministros plenipoteiicuuíos, ex-Senadores y ex-DiputadoK 



l) S*tH4io vtbrt ia sHuaei^n poliHe^^ 9t!mómiea y constitvrhnái rfí (a R^ft- 
biicu Argeniiñ^i, leído {en imrtei en el Teatro Oddón él T de Octubre de IflOQ.^ 
Huellos Aires, P>()3»-üii «olünieii éii 8/' de á69 pAglnna, 



248 



LOS :PUI9BL05 UIHFANOAMBUICANOK 



del Congreso Nacional, ex-Diputado8 de las Convenciones áe 
carácter constituyente , ex-Gobernadores de provincia^ Oficia- 
les g^enerales del ejército y armada, Arzobispos y Obiapoa^ 
Rectores, ex- Rectores, Académicos y Profesores de las Univer- 
sidades nacionales, Presidentes y Directores de Centros» Socie- 
dades y Bancos comerciales, industriales y rurales. 

En la Comisión ejecutiva organizadora figuraban los Docto- 
res Carlos Pellegrini, Juan José Romero, Manuel Quintana, 
Felipe Yofre, Benito Yillanüeva, Roque Sáenz y José Fi- 
gueroa. 

El propósito de los iniciadores se declaró en el manifiesto 
dirigido al pueblo argentino. Querían atraer á todoa los ele- 
mentos representativos de la opinión deJ país, abstracción he- 
cha de simpatías y afinidades personales^ con el fin de bailar 
fórmula presidencial que encarne las aspiraciones general eS| 
sea garantía sólida de bien público y satisfaga á los legítimos 
anbelos del progreso instítucioiial y político de la República* 
Querían un Gobierno amplio, de todos y para todos, no un Go- 
bierno de partido, y por esto solicitaban el concurso de loe 
hombres de mayor experiencia política y administrativa, y de 
los i|ue lepresentaban la riqueza nacional en sus varias mani- 
festaciones. 

Fi documento á que nos referimos pudo también conside- 
rarse como programa de Gobierno, El nuevo Presidente deberá 
procurar en primer término, y sobre todo, fomentar la inmi- 
gración, poblar y colonizar los extensos territorios aún no ex- 
plotados; además, reducir los gastos públicos, cumplir exacta 
y fielmente las leyes sobre la inversión y aplicación de los cau- 
dales del Estado, equilibrar los presupuestos, conseguir la es- 
tabilidad monetaria, perfeccionar el régimen aduanero y me- 
jorar los servicios de la administración de justicia. 

Se congi-egaron unos 260 individuos, y por gran mayoría 
fué proclamado candidato á la presidencia D. Manuel Quintana. 
Se consideraba á éste como candidato oficial, es decir, im- 



HÍ3l'ÚBLICA AROB.NTIIÍA 



249 



pnesto |>or el ÍTeneral RoGa^ el actnal Presidente, y huba por 
tal motivo deraoBtraciones populares contra la Convención. 

Otros elementos nolíticos se proponen presentar al Dootor 
T). José Evaristo Uribnrn, y suenan también los nombres de 
loa Sres* Pelle^rini y Avellaneda. 

Se piensa ya en la manera de solemnizar^ en 1010, el cente- 
nario de la Independencia. Uno de los proyectos más grandio- 
sos es el ideado i>or D. Rufino Várela^ ex-Ministro de Hacienda. 
Propone que para dicha época se baya transformado y embelle- 
cido la ciudad de Buenos Aires con grandes y hermosas aveni- 
das diagonales , en cuya intersección ó cruce se levante un 
monumento conmemorativo de la Revolución^ con estatuas de 
todos los grandes hombresí que intervinieron en ella. El presu- 
puesto asciende á 52 millones de pesos oro- 

En todo casso, con ó sin motivo de solemnidades, Buenos 
Aires necesitará pronto transformaciones que la agranden, En 
fin de 1900 tenía 821.293 habí tan tes: al terminar lfH31, su pobla* 
cióu llegaba á 84H.367, En un año hubo, pues, un aumento 
de 27,074 por inmigración y por exceso de nacimientos sobre las 
defunciones. En 1901 nacieron en la*ciudad 33/29H personas 
í39'o por 1.000); murieron 15.807 (18'f5 por 1,000), 



En el verano de 1902, la prensa de Buenos Aires nos habló 
de una reina de los indios pampas^ Bibiana García. La noticia 
es curiosa y tiene^ además^ para noíiotros cierto interés por tra- 
tarse de la hija de un español. 

Al Sur y no lejos de Buenos Aires^ en Jas orillas é inmedia* 
ciones del Arroyo Axul, y al pie de pequeñas sierras que se al- 
zan en los partidos de Aaul y Olavarría, vivían hace años los 
arrogantes indios pampas. 

A mediados del pasado siglo xix era uno de sus principales 
jefes ó capitanes el famoso Catriel| muy amigo y devoto de Ro- 
«as. Después, invadidas sus tierras por los colonos argentinos 



250 LOS PUBBLOS HISPANOAMBRIGANOS 

j extranjeros, divididos en parcialidades que combatían unas 
con otras en defensa de sus respectivos caciques, los pampas 
fueron desapareciendo ó dispersándose. 

En 1870, cuando luchaban los hijos de Catriel con el cacique 
Lucio, todavía disponían de 3.000 lanzas. Vencido Lucio, apa- 
rece como jefe de los pampas la hija de una Catriel y del espa- 
ñol Florencio García. Joven y hermosa, adivina y médica, Bi- 
biana García ejerció sobre los suyos prestigio extraordinario; 
la consideraban como un ser casi sobrenatural, y la mayor 
parte de los grupos dispersos vinieron á reunirse bajo sus órde- 
nes. Mujer de inteligencia muy clara^ comprendió que era im- 
posible hacer frente á la civilización de los blancos ; transigió 
con ella, reconoció la soberanía eminente del Gobierno argen- 
tino, y de él obtuvo la concesión de extensos terrenos en Bío 
Negro. Casi todos los pampas la siguieron; los menos quedá- 
ronse en Azul, donde viven en barrio aparte, en chozas de barro 
y paja, entregados á faenas agrícolas y á pequeñas industrias 
manuales. 

Los indios de Río Negro adoran á su reina, que ahora tiene 
de cincuenta á sesenta años de edad. De vez en cuando Bibianar, 
acompañada de sus ínEimos, que hacen alarde del respeto y 
consideración que les merece, se presenta en alguna de las vi- 
llas ó partidos del territorio que fué patrimonio de los Catriel. 

En Junio de 1902, según dijo la prensa de Buenos Aires, 
estuvo en Azul; vestida de amplio traje de seda color claro, 
adornada con largos pendientes y collares de perlas y monedas 
de oro, cubiertos de anillos los dedos, con aires de majestad y 
de gran señora, se dignaba dar audiencia á los que pedían el 
honor de saludarla. 



CHILE 



Relaciones interDaojoimlef^.'-La cueslión rtel Paeíñcc—Aspiraciones de Bo* 
livia y Peré A re'^nhrnr los teiTitoHos que le» pertenecieron.— Ante^eden- 
tcB.— Aprestos militares y oo mentes de intelfprencia entre aquellae He- 
públieas y la Argeatina* -'Posibilidad de la intervenición ainlalo^a de eita 
última.— PrnpóRitog del ÍTobícrno chileno,— Neg-ociacioneR con Bolivia,— 
EniUf res de anexión definitiva de Tacna y Arica A Chile. 

Según el Mensaje presidencial leído en 1901 con ocasión de 
Ift apertura del Congreso chileno, eran mny cordiales y satis^ 
li^ctorias las relaciones de la Bepública con los Gobiernos ex* 
traiyeros. Se preparaban los documentos necesarios para resol* 
yer^ mediante arbitraje, la cuestión de límites con la República 
Argén tina^ j había fundadas esperanzas de nn arreglo defíni- 
tivo con Bolivia y con el Perú. 

Sin embargo, preciso es reconocer que^ entre todos los Esta- 
dos hispanoamericanos, era Chile el que menos acorde vivia 
con sus vecinos, 

Perú y Bolivia no olvidan las derrotas que sufrieron en 1882, 
ni se avienen con la pérdida de territorios que fué consecuen- 
cia de aquéllas. La aspiración nacional de los bolivianos es 
recobrar su litoral del Pacífico; desea el Perú que se cumplan 
los compromisos contraidos respecto de Tacna y Arica. 

Ineficaces han sido las gestiones que en diferentes épocas 

hicieron los Gobiernos peruano y boliviano para conseguir que, 

mediante tratados definitivos y con las compensaciones que se 

acordaran en favor de Chile, volviesen aquellos países á formar 

iPftTte de las respectivas nacionalidades. 



26*2 



HjH pueblos hispa NuAMBRlCANOH 



Habo mometitoa en (j^ue el difícil problema pareció qae es- 
taba á punto de resolverse. Recordemos 4 este propósito que, 
según convenio de 16 de Abril de 1898, la Reina Regente de 
España debía fijar las coridicioneíj exigidas para tomar parte 
en el plebiscito que había de decidir entre el Perú y Chile la 
propiedad y soberanía de la provincia de Tacna y Arica« El 
Estado que la conservase pagaría al otro nna indemnización 
de 10 millones de pesos. Se consultó al Gobierno español, y ésto 
se manifestó di.spuesto á aceptar el honroso encargo. 

Surgieron, como siempre, dificiiHades de última hora; éste, 
como otros acuerdos ó proyectos, no llegó á ratificarse ó reali- 
íarse,y las Sinopsis estadísticas y geográficas de Chile siguieron 
señalando como limite Norte de dicha República el río Sama. 
Todo el territorio en cuestión continuaba^ f3ues,en poder de Chi- 
le. Lo provisional llevaba trft/.as de convertirse en deñnitivopor 
la fuerza de los hechos^ sin respeto á compromisos anteriores. 

En el Mensaje de 1902^ el Presidente del Perú Sr. Romafia 
hacia constar que Chile había rechazado todas las proposicio» 
nes, incluso la de arbitraje, Y el Perú continuaba esperando & 
que Chile tuviera á bien proponer bases para reanudar las ne- 
gociaciones, y estaba siempre dispuesto á tratar y discutir con 
la mejor voluntad para establecer inteligencia amistosa y llegar 
& una solución justa y conforme con el tratado de Ancón. 

Entretanto, Chile reforzaba sus armamentos. Según un pe- 
riódico alemán, había adquirido en Europa 396 cañones de los 
sistemas más modernos, 175.000 fusiles Mauser, 105.000 carabi- 
nas, 27.575 revólvers, 29.000 lanzas, 177.600 sables, 55.000 gra- 
nadas, Í35.000 shrapnels, 85 millones de proyectiles para fusil 
y carabina, 2 millones de cápsulas de revólver y l.OílK) carros 
pata transporte de municiones. 

Perú y Bolivia procuraban también, en previsión de nuevo 
conflicto, aumentar sus elementos de combate, y la última 
acudía á fábricas de Alemania é Inglaterra, y compraba fusiles 
Mauser y Mannlicher y cañones de tiro rápido. 



CHILE 



253 



Suponíase además qne había corrientes de inteligencia 
entre aquellas Repúblicas y Ja Argentina, á laque inspiraba 
recelos la tendencia invasora de Chile, por lo cual iba tomando 
posiciones militares en la frontera y en el estrecho de Maga- 
llanes« !Se hablaba de obras de íortiñcaolón que los argentinos 
hacían en éste, promovíanse debates con tal motivo en las Cá- 
maras chilenas, y algunos Diputados interpelaban al Gobierno 
y presentaban la situación como gravísima ^ pues temían que 
aquéllos se hallasen dispuestos á provocar xui rompimiento, 
aliados con peruanos y bolivianos, 

A la vess^ la prensa argentina llamaba la atención del país 
sobre los preparativos bélicos de Chile y los caminos militares 
que establecía, j daba la voz de alarma contra la ambición 
desapoderada de aquella República, á la que se atribuía el pro- 
pósito de imponerse sobre todos los Estados meridionales de la 
América del Sur. 

La coalición de la República Argentina, Perú y Bolivia 
habría podido constituir grave peligro para la heguemonía mi- 
litar de Chile» porque la Argentina hubiera representado en 
esta alianza un factor de mucho poder. Comisiones argentinas 
habían adquirido en Europa numeroso material de guerra, y la 
República disponía ó podría disponer en breve de armamento 
para 250,000 hombres y de 600 piezas de artillería de los mejo- 
res sistemas. En las maniobras navales de Mayo de 1901 pre- 
sentó en linea una escuadra de acorazados construidos con 
arreglo á los últimos y más perfectos modelos. 

Resuelto el conflicto de limites y convenidos los pactos de 
amistad y arbitraje entre Chile y la Argentina, desapareció la 
razón inmediata para pensar en aquellas alianzas; pero Perú y 
Bolivia pudieron tener más confianza que antes en los buenos 
oficios del Gobierno argentino en favor de sus pretensiones. 
Cierto es que la República Argentina podía y puede alegar en 
todo tiempo como motivo de su intervención la conveniencia 
de establecer base permanente de relaciones amistosas entre 



25i 



LOS PUEBLOS HISPANO AMBRIC ANOS 



los pueblos hermanos de ia Atnóríca del Sur; pero esa interven- 
ción hubiera lastimado, seguramente, el amor propio nacional 
de los chilenos. 

Ahora las nircunstaneias han variado: la Argentina no es el 
pueblo rival de Gkile que ae dispone á la guerra oontra é^ Son 
muy cordiales las relaciones entre ambas Repi'iblicas; la Argen- 
tina está en mejores Condiciones para manifestar á Chile sus 
Vivos deseos de que se resuelva pronto la cuestión del Pacífico, 
y Chile queda en completa libertad de acción para convenir 
los pactos definitivos con Perú y Boiivia^ sin que el hecho de 
mediar una potencia amiga pueda tener caracteres de impo* 
sición. 

El Presidente de Chile ha declarado que aspiraba á reBolvet 
el problema con la mayor diligencia posible» La prensa surame- 
ricana nos habld^ en efecto» de negociaciones secretas entre Bo* 
livia y Oiile, y aun se citaron los nombres de los Plenipoten- 
ciarios que nombraría el Gobierno boliviano cuando llegara el 
momento de dar á aquéllas carácter oficial y páblico: los seño- 
res D, Adolfo Ballivián y D, Claudio Pinillk* 

El resultado de dichas negociaciones no dejaba de preoeupar 
á la prensa boliviana. Aspírase en esta Repi^blioa á recuperar 
todo lo que fué su departamento litoral» y se temía que el O-o^ 
bíerno cediese y llegara á sancionar la pérdida de parte de 
aquél á cambio de alguna Indemnización 

Taoua y Arica contiriuau en el mismo estado, y nada nuevo 
puede consignarse^ como no sea la opinión de un estadista chi- 
leno, el 8r. Walker Martínez, ex-Mintstro y Jefe del partido 
conservador» para quien las tales provincias no valen la pena 
de que dos pueblos discutan acerca de su soberanía en ellas. 
La posesión ha de ser onerosa para la República á la que defi* 
nitivamente se adjudiquen; su valor económico es escaso, j 
aán han perdido mis en estos áltimoa años, porque casi todo 
bI tráfico etifcre la costa del Pacífico y Bolivia ha de hacerse por 
loB ferrocarriles de Mollendo-Puno^ vía peruana^ al Norte de 



Tacna, y Antoíagasta-Oruro, vía chilena, muy al Sur de Arica. 
Sin embargo, á fines de 1903 se dija que el Gobierno chileno 
68ta.ba decidido á resolver la cuestión anexionandu definitiva- 
mente á la República lus citados territorios. No Kay qae con- 
slj^nar el mal efecto que esos rumores causaban en el Perii. 



II 



SituaoiCtn económica. --£1 militarismo y la decadencia de las fuerzas produc- 
toras.— Nuevaa círcuastaudas favorables al ílesarrollo de la riqueza pú- 
blica.— Ventas de tierras y colonizacióii. 

No es posihle constituirse con solidez en potencia militar y 
ejercer una heguemonía permanente^ ain fomentar el creci- 
miento de la población y el desarrollo de loa intereses materia- 
les, es decir^ de la riqueza nacional. 

De^de este í>unto de vista, la situación de Chile es inferior 
á la de otras Repúblicas hispanoamericanas. «Nuestra pobla- 
cióUf decía no lia mucho un escritor chileno, está astacionariar y 
nuestras industrias agropecuarias, á pesar de su enorme infe* 
rioridad comparadas con las prósperas de la vecina República 
(la Argén tina), decrecen y languidecen día á día. La prospera* 
dad agrícola y ganadera de la República Argentina y su pobla- 
ción creciente nos van colocando año tras año en una inferiori- 
dad notoria. En las lucbas fecundas y pacificas de la producción 
y del trabajo, que son las que constituyen la verdadera riqueza 
y la fuersíft efectiva nacional, vamos quedando distanciados. 
¡Y solíamos con imperar en América y nos oreemos llamados á 
grandes destinos!j^ 

ün argentino, el Dr, Federico li. Gibils, en un notable estu- 
dio comparativo entre ambos pueblos, consigna y demuestra 
con datos estadísticos la persistente decadencia de la agricui- 
ttira chilena. El militarismo, que ha hecho abandonar el cultivo 
dtí la tierra y que mina y corroe como un cáncer á las indus^ 
trias derivadas de la agricultura y de la ganadería, ha des- 



25ÍÍ 



Uíí8 PUEBLOtí KlSPANuAMEKtüANO» 



viado el brazo del trabíijadoi-, apartándole de las labores del 
campo, ha enoarecido la vida y ha estimulado el desarrollo del 
alcoholismo, oaja iaSiienoia sobre el crecimiento de la t><>bla- 
ción 'Se siente ya desde hace alg-unos años. 

Según los últimos estudios demográHcos, la natalidad en 
Chile disminuye de modo alarmante, y la mortalidad infantil 
llega á cifras aterradoras. No hay inmigración suficiente para 
reforzar la población indígena. Por el contrario, en la Repú- 
blica Argentina, sobre el saldo favorable vegetativo de la pobla- 
ción, hay un aumento representado por los numerosos inmigran- 
tes que Be radican en el país^ tral^ajan, fundan nuevos hogares 
y se multiplican. 

En el proceso de la producción agrícola pasa lo mismo. 
Chile se detiene apenas iniciado el progreso de sus cultivos, y 
luego retrocede y de exportador de trigos se convierte en im- 
portador de elloa. El pan se encarece, la carne llega á valer nri 
peso el kilogramo, y el aguardiente reemplaza al pan y & la 
Carne encarecidos, con toda su terrible inñuencia sobre la salud 
y la procreación. Como dice uno de los higienistas que cita 
el Sr. Oibils, los pueblos que consumen poca carne y suplen con 
el alcohol, por exigencia orgánica, la falta de alimentación 
azoada, degeneran y no procrean, y tienen que estacionarse y 
decrecer paulatinamente. 

üaas cuantas cifras demostrarán los progresos de la Repú- 
blica Argentina y la decadencia de Chile en cuanto á la pro- 
ducción del más importante de los cereales, Kn diez años, 
de 1891 á 1900, la exportación de trigo de la Argentina subió 
desde 396.9!*6 toneladas á 2.042.367. En el mismo período h9¿6 
en Chile de 178.048 en 1891, á 9.281 en 19ÍX). 

La conclusión deducida de estos datos y consideraciones es 
que conviene mucho á Chile volver al trabajo, al cultivo de sus 
tierras y á la explotación de las industrias agropecuarias» con* 
centrando todas sus fuerzas en la producción, única base de 
prosperidad permanente y de progresM> efectivo. 



El último y probable definitivo acuerdo sobre la frontera 
cbilenoargentina y la oondanza de que por ahora no ha de ha- 
ber motivos que interrumpan la cordialidad de relaciones entre 
ambas Repúblicas, son circunstancias que han contribuido á 
poner en movimiento á las empresas que venían reuniendo ca- 
pítales para interesarse en las obras publicas ha tiempo proyec- 
tadas en Chile, y que hicieron alto en sus gestiones cuando se 
temió el rompimiento y la guerra. Sindicatos y capitalistas de 
Eai;opa y del Norte de América envían comisionados técnicob 
para informarse bien de las condiciones de aquellas obras y 
para estudiar el país desde los puntos de vista agrícola y mi- 
nero, y se inicia asi un período de activa y fecunda labor en la 
República chilena. 

A los trabajos de demarcación para determinar sobre el 
propio terreno la linea fronteriza de conformidad con la senten- 
cia arbitral, seguirán los reconocimientos de la zona á que la 
frontera corresponde. Tratase de territorios vírgenes, la mayor 
parte, de explotación, y en los que hay indicios de importantes 
yacimientos mineros, y valles y praderas eu que la agricultura 
y la ganadería^ sobre todo en la sección oriental ó argentina, 
pueden alcanzar gran prosperidad y desarrollo. 

En el Mensaje que el día 1.* de Junio de 1903 leyó el Vice 
presidente de Chile ante el Congreso Nacional, aludíase á esa 
zona del interior por donde corre la frontera cbilenoargentina. 
Se daba por terminada la demarcación en el terreno y se enca- 
recía la conveniencia de activar proyectos y trabajos para la 
construcción de vías férreas transandinas. Cuando esto se 
logra, han de tomar seguramente mayor valor esas tierras in- 
teriores, cuyo suelo y subsuelo no se explotan hoy por falta de 
comunicaciones. 

En el mismo citado Mensaje pedíase el conourBO de los re- 
presentantes del país para establecer legalmente nuevos ar- 
bitrios que permitiesen satisfacer las obligaciones pendieti- 
tes. Las habla extraordinarias y muy cuantiosas, como las 

n 



258 



LOS PÜJSIBLOS HISPANOAMERICANOS 



procedentes de los empréstitos hechos para construir los nuevos 
acorazados. Con objeto de obtener mayores ingresos^ se pro- 
yectaba crear un impuesto sobre producción y venta de tabaco 
y dar más impulso á la venta de tierras en el t*>rritorÍo de Ma- 
gallanes. Estas pueden producir bastante. El írobierno autorissó 
ya la enajenación de un millón de hectáreas; se han vendido 
743.000, cuyo importe asciende á 5,562.000 pesos. Además, con 
propósito de que aumente el valor de las tierras australes aáii 
no habitadas, se han celebrado con particulares contratos de 
colonissación. 

Se han hecho también gestiones pava el establecimiento de 
familias boers é italianas en el país araucano. Algunas de laa 
primeras están ya instaladas. 



in 



PoliticR interior, -Nncvo Presidente. —Loa purtidos politÍcoB,-L« coaUcióa 
para el Gobierno,— La cuestión obrerada Valpar&ieo.—E\ parlameatariamo 
y las criáis ministeriales.— Esterilidad de la labor de) GoD^reso. 

En orden á la política interior, Chile, en los primeros meses 
de 1901, estaba en período de crisis. En lucha la coalición con* 
serradora con la convención radical, triunfó ésta» y el Presi- 
dente Erráíiiriz modificó el Ministerio, aunque en oposición con 
el partido dominante en la Cámara de Diputados, 

Liberales y conservadores se agitaban para conseguir que 
prevalecieran sus respectivos candidatos á la Presidencia de la 
República, y agravaba la situación la falta de salud de Errázu- 
riz y la conducta del alemán Korner, General de las tropas chi- 
les as, que intervenía más de lo que debiera en las contiendas 
políticas. 

En suma; la excitación de los ánimos motivada por la lucha 
electoral, los temores de conñictos con potencias vecinas, la 
preponderancia del elemento militar, dirigido por extranjeros, 
todo contribuía á crear y mantener un estado de inquietud é 



oau^H 



2m 



inoertiíambre, aumentadas por la escasa confianza que inspi- 
raba para lo porvenir la situación económica del país. 

En Septiembre del citado año tomó posesión el nuevo Pre* 
sidente D. Germán Biésoo. 

No tuvo más acierto ó más fortuna que su antecesor. La in- 
transigencia de los partidos políticos hacia poco menos que 
imposible la tarea normal de las Cámaras y del Poder IUjeoii- 
tivo, y fué preeiso dar partioipación en el G-obierno, mediante 
él piloto de Noviembre de 1909, á los grupos liberal democrá.» 
tioOf liberal moderado y oonser^ador. 

Al era pesar el año 190B, el pHmer Ministerio de coaliotén 

staba poco más de uo mes de vida. Había que hacer las eleo- 
láoneaf en Bnero Be convino en un reparto proporcional de 
candidatos entre los tres partidos, y éstos vinieron ¿ quedar 
oon IjL misma represeataoién que antes tuvieron en el Oon- 

gT«BO. 

El 4 de Mayo^ el Presidente declinó accidentalmente el 
mando^ á causa del mal ^tado de su saluda en la persona del 
Vicepresidente Sr. Barros Lneo, homhre muy equilibrado y de 
bastante prestigio^ que consiguió mantener la concordia entre 
los coaligados. 

Por entonces^ la cuestión del día, el conflicto entre el capi- 
tal y el trabajo, oca<aionó violentas escenas en las calles de la 
principal plaza mercantil de Chile, Valparaíso. A los discursos 
revolncionarios siguieron formidables pedreas contra las fá- 
bricas y las cas&8 de los capitalistas , patronos ó armadores, 
saqueos de almacenes, incendios de mercancías, sangrientos 
choques entre obreros huelguistas y policías. Fué preciso de- 
eliarar el estado de sitio, cerráronse tiendas y oficinas y suspen- 
dieron su publicación los periódicos. A mediados de. May o S6 
dominó ©1 desorden: triunfaron la ley marcial y la fuerza mi* 
lltat* L^ situación había llegado £ presentar o&racteree de tal 
gmvedad, que Gobiernos eictr^njeros, y con gran apresura- 
miento el de los yanquis, habían preparado buques de guerra 



mo 



L(|8 PUBBLOS mSPANOAMUKICANOS 



para enviarlos á Valparaíso y proteger los intereses de sus rod- 
pectivos nacionales, 

Hiesco reasumió el mando el 4 de Junio. Volvieron los 
recelos j loe disgustos, los Ministerios duraban días, y toda la 
labor parlamentaria j administrativa estaba desorganizada. 

Sin temor ya de guerra con la Argentina, pareció que había 
llegado la ocasión de restablecer el crédito, de normalizar la 
Hacienda y de fomentar los intereses materiales, tal como en 
su Mensaje había dicho el Vicepresidente^ La instabilidad 
ministerial y el parlamentarismo — éste causa de aquélla — lo 
impedían. En las sesiones del Congreso unos á otros se suce- 
dían los debates estéril es^ que solo interesaban á la perso- 
nalidad de tal ó cual Diputado^ ó á tal é cual partido^ grupo ó 
fracción. 

Perdíase el tiempo lastimosamente en disci^tir actas y crisis, 
y en el abandono quedaban todos esos proyectos de ley cuya 
importancia tanto encarecían los Mensajes presidenciales y los 
programas de cada Gobierno, y cuya aprobación se consideraba 
necesaria para nivelar los presupuestos, para establecer plan de 
economías y de orden en los gastos, para activar las obras pu- 
blicas y la colonización* 

Una simple cuestión de actas desavenía en el Congreso á 
los partidos aliados, y esa desavenencia provocaba una crisis. 
Así cayó el 31 de Octubre el Ministerio que trabajosamente 
había organizado I). Arturo Besa el 22. 

A los últimos días del año correspondió otra de las crisis 
ministeriales. Los liberales demócratas se habían negado á 
seguir en el Gobierno, y en los intentos para reconstituirlo 
fracasaron Besa, el Senador Latorre, B. Ventura Blanco y don 
Miguel Oruchaga. 

De vez en cuando, por caso excepcional, había salido algo 
bueno del Congreso; por ejemplo, la aprobación, en Noviembre, 
de los pactos entre Chile y la Argentina sobre comunicaciones 
telegráficas y sobre ejercicio de profesiones, parte del vasto 



CHILB 261 

programa de confraternidad que ahora están realizando ambas 
Repúblicas. 

La situación financiera no ha empeorado, gracias á la venta 
de los acorazados y al empréstito de 1.500.000 libras esterlinas 
que se contrató en Junio último con la casa ítothschild. 



EL PAÍS DEL PORVENIR 



Las tlerriia taagalláaicii^ y la Patafironia,— La Tierra del Fuegro.- La colonia 
chilena d« Panta Arenas.— OoloQÍ7,aci ó n de Ion terrltorioa chilenos. — Expe- 
diciones, eatudioa y coloniración de Ioh argentinos en la, Patagonia.— 
Puerto 0«Ue^o3,^La ganadería y laa l&naa.— El valle del.Chubot y sos 
trigrO'B-— Resumen: chUítob^ animales, minas y maderas. 



Años hace, hacia 1880, un ilostre geógrafo chileno, Yidal 
G-ortnaz, recomendaba el estudio de las costas australes de su 
país, como el «mejor medio de conocer de qué son capaces las 
tierras magallánícaa, siempre desdeñadas con inconsciente pe^ 
simiamo»» Dios y la Naturaleza nada han hecho en vano. «¿Se- 
rán, acaso — decía — un mero capricho, y nada más que un 
capricho de la Naturaleza, los inextricables archipiélagos aus- 
trales, sus dxtensos seculares bosques, sus pesquerías abundan* 
tes, sus azulados ventisqueros? Loa Andes, con sus profundas 
depresiones, sus grandes ríos, sus estuarios, ¿serán también 
otros tantos objetos sin objeto? Sólo una obstinada obcecación 
podría sostenerlo^ y si hoy no les halláramos aplicación inme- 
diata, deberíamos buscar ésta para hacerlos útiles y prove- 
chosos*. 

Los exploradores^ los hombres de ciencia^ los centros técni- 
oos de Chile, especialmente la Oficina Hidrográfica, pusieron 
mano con empeño en la obra recomendada por Vidal Gormaz, y 
oooperaron con ellos los argentinos en la empresa de reconocer 
y estudiar cuencas, lagos, sierras y llanuras de la Patagonia. 

Chilenos y argentinos han fundado colonias y pueblos en 
aquella región extrema del continente americano, y de lo qut 






264 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

hoy es esa dilatada comarca, y de lo que puede llegar á ser en 
plazo no muy remoto, nos dan perfecta idea las obras publica- 
das en 1901 en Valparaíso por Alberto Fagalde y en París por 
el Conde Enrique de La Vaulx, y los informes del agregado 
comercial al Consulado general de Alemania en Buenos Aires, 
insertos en el Deutsches Handels Archiv, de Berlín. 

El país del porvenir se titula el libro de Fagalde. Y en 
efecto, en aquellas tierras que tan triste impresión hicieron en 
sus descubridores, allí donde los navegantes españoles dejaron 
los nombres de «Tierra de la Desolación», «País del Diablo», 
«Puerto del Hambre», hay grandes bosques, extensas praderas, 
valles fértilísimos, ricos yacimientos mineros que ofrecen an- 
cho campo á la actividad industrial y á la civilización mo- 
derna. 

En la Tierra del Fuego y en otras islas australes, centenares 
de hombres cortan maderas ó recogen oro en los aluviones; los 
loberos surcan los canales y las aguas tormentosas del Cabo de 
Horn á caza de focas ó lobos marinos; en la isla Dawson la mi- 
sión salesiana explota los bosques y dispone de fértiles terrenos 
y numerosas cabezas de ganado, y por millones se cuentan las 
que pacen al otro lado del estrecho, al Norte, en las tierras pa- 
tagónicas. En el dédalo de islas que bordean la costa del Pací- 
fico hay excelentes pastos y aguadas y condiciones excepciona- 
les para establecer saladeros y preparar las pieles. Hasta los 
hielos de los Andes proporcionan materia de explotación. Del 
espléndido ventisquero de San Rafael, que se interna en el seno 
salado de su nombre por más de 7 kilómetros, se desprenden á 
cada momento carámbanos inmensos que flotan sobre las aguas 
y que extrae una compañía particular privilegiada, tan privi- 
legiada, que se le han concedido los hielos... ¡hasta el Polo! 

De 8 á 9.000 individuos viven ya en la colonia chilena de 
Punta Arenas, no lejos del famoso puerto del Hambre y de los 
Inorares en que más de tres siglos hace se echaron los cimientos 
de dos ciudades españolas. Nombre de Jesús y Rey Felipe. Y 



tH4 hAlt» DHL HOttViliMí^ 



i>65 



Apenas pasa día sin que vapore-s procedentes del Pacítíco d d© 
Buenos Aires dejen en esa próspera colonia familias ó emigran* 
tea aislados qae se incorporan & su población y dan mayor in- 
cremento á las industria» allí establecidas y á las oonstruccionefi 
particulares y trabajos públicos ^ entre los cuales merece citarse 
el ferrocarril á Mina Loreto. 

A unos 10 kilómetros de Punta Arenas hay ricas minas de 
carbón de piedra; enfrente, en la Tierra del Fueg0| hallase 
Puerto Porvenir, con 200 casas y excelente bahía; en la isla 
Navarino eat4 Puerto Toro, que |»uede llegar á ser la capital 
industrial y mercantil de toda esa aona insular tan abundante 
en lavaderos de oro; en otras islas y en las orillas del Estrecho 
se encuentran nuevos y pequeños centros de jíoblación forma- 
dos por las gentes que se dedican ¿ lavar las arenas y á trabajar 
en aserraderos, haciendas y minas de hulla, entre ellos el case- 
río de Puerto Consuelo, muy bien situado para la exportacíóu 
de los productos del interior, principalmente los carbones. 

La mayor parte de estos productos se llevan á. Punta Are- 
nas, hoy día verdadero empoi-io de la extrema región austral 
americana^ centro de donde se proveen y adonde afluyen los 
20.tX)0 individuos que en aquélla viven y que dan valor á esos 
vastos territorios que no ha muchos años eran cusí desconoci- 
dos y que ahora, merced al trabajo» á hi constancia y á la inte- 
ligencia de los colonos^ se sabe que son el fiaís de la ganadería, 
de las lanas, de las pieles, de la madera, de la pesca, del oro, 
de la bulla y de otras industrias que acaso podrán salvar i 
Chile de su ruina el dia en que falte el salitre. 

Y sin embargo, los Gobiernos chilenos, con la atención fija 
^ en conseguir y mantener el predominio militar sobre lasHepá- 
bUcas vecinas, objetivo principal de su política, no han cuidado 
como debieran de estimular y proteger la colonización de los 
territorios del Sur. Otorgaron concesiones de terrenos en las 
costas y archipiélagos meridionales del Estrecho, tan enormes 
algunas como la que hoy pertenece á la Sociedad explotadora 



LOS PUigtíLOlí HISFANOAMBRIOANOS 



de la Tierra del Fuego, que aeupa 10.000 kilómetros cuadrados, 
y la mayor parte de las cuales ban pasado á poder de Compa- 
fiias Inglesas, qae sostienen el tráfico con benefício casi exclm- 
3ÍYO de la Gran Bretaña, hasta tal punto, que ya se trató en 
Santiago de revisar ó anular tales concesiones: 

Eb los territorios del Norte del Estrecho se adelanta muy 
poco. Por abandono del Estado, ha muerto la colonia estable- 
cida en La Palena, situada en el continente, frente al extremo 
Norte del archipiélago de Guaitecas, perdiéndose así esfuerzos 
que mediante la protección oficial habrían servido para atían- 
zar la colonización y desarrollar las industrias. «Y sj esto ha 
sucedido, dice Fagalde, con una colonia ya establecida, ¿qué ha 
podido esperarse de la protección y amparo del Estado para 
todos los territorios y los hermosos valle.? regados por los ríos 
patagónicos que sólo ahora despiertan interés porque nos son 
disputados por la República Argentina?* 

Muestran los gobernantes argentinos gran interés en explo- 
rar, estudiar y poblar los territorios del Sur. Esa Patagouia 
que los textos de Geografía nos describían como país seco y 
árido, donde la vida era poco menos que imposible, ahora, re» 
corrida por viajeros y por comisiones científicas, se nos presenta 
bajo un aspecto muy distinto y va recibiendo año tras año nú- 
cleos de población que constituyen la base de futuros puertos 
mercantiles y ciudades industriales y agrícolas. 

El naturalista Burmeister, que por encargo del Ministerio 
I Agricultura realizó tina expedición en el territorio de Samlá 
Cruz, nos dice que llueve allí con frecuencia y que en los dos 
últimos inviernos cayeron considerables masas de nieve que 
han producido inundación en todos los valles patagónicos^ Esta 
abundancia de nieves y de lluvia acaudala las aguadas del in- 
terior é iniiuye favorablemente en la vegetación. No hay bda^ 
ques, no hay arbolado; pero en las mesetas ó pampas altas se 
encuentran extensas tiraderas, y en las quebradas y alrededor 



BL PAtB DflL PORTBNIK 



207 



de los manantiales crecen gramíneas qtie sirven de alimento 
muy ntitritivo 4 los ganados ^ con la particularidad de qne 
deaarrollan singularmente los tejidos adiposos. En el valle del 
rio Gallegos loa carneros y ovejas son tan gordos, que para co- 
mer su carne es preciso separar por lo menos otro tanto de 
grasa ó sebo. Los campos cercanos al río Coyles están vendidos 
A colonos que se dedican k la cría de ganado lanar, y llegan á 
obtener hasta 5 kilogramos de lana por cabesa. 

En la parte Sur de dicho territorio ó Gobernación, en la 
costa atlántica y no lejos de la entrada del estrecho de Maga- 
llanes, se halla Puerto Gallegos, en la desembocadura del rio 
del mismo nombre^ localidad que está llamada á ser el princi- 
pal mercado de la Patagonia austral argentina. Tiene ya 
LOOO habitantes, grandes almacenes^ 2 Bancos, una gran fá- 
brica para preparar sebos, un matadero para 100. CXX) carneros 
y en loa alrededores varias estancias de ganado. En 1899 ex* 
portó Puerto Gallegos unas 1*500 toneladas de lana. Hállase en 
proyecto, si no se ha instalado ya, la comunicación telefónica 
con Punta Arenas y otros lugares del Estrecho. Veinticuatro 
horas tardan los vapores en hacer el trayecto entre Puerto Ga- 
llegos y Punta Arenas, y desde ésta hay también servicios de 
navegación á Ushuaia^ otro centro argentino de población, si- 
tuado en la Tierra del Fuego, á orilla del canal de Beagle, y 
muy importante como núcleo de la explotación de maderas* 

Al Korte de Puerto Gallegos, otra expedición, organizada 
por el Ministerio de Marina, remontó el río Santa Cruz desde 
el puerto de este nombre hasta el lago Argentino. El país re- 
corrido ofrece brillante porvenir; en él pueden ortaree millones 
de cabezas de ganado lanar. En vista de loí* informes de la ex- 
pedición, el Gobierno resolvió establecer una colonia en el 
citado lago y organizar servicio permanente de 2 vaporee, uno 
en el lago y otro en el río. 

Corriendo hacia el Norte la costa atlántica se llega á Puerto 
Deseado, en la desembocadura de otro rio, y á la bakía y puerto 



'.■^? 



LOS Pt'BBLOS HISPANOA.HBIIICANÜS 



Camarones, en cuyas playas y orillas se ven con frecuencia) 
enprmes pilas de sacos de lana procedente de las estancias del 
interior. 

Sobre la playa del fondeadero de las Pirámides se apilan 
también las lanas y los sacos de sal común recogida en las sali-; 
ñas de la península de Valdés, donde se está construyendo un 
ferrocarril á Madrín, puerto al que van todos los productos del 
valle del Chubut, valle poblado ya por unos 5.000 individuos, y. 
donde se encuentran importantes establecimientos fundados 
por alemanes y por ingleses del país de Gales. En ese valle se, 
cultivan excelentes trigos. Es el límite de la zona agrícola de; 
la Patagonia; al Sur se extiende la región ganadera por exce-, 
lencia. 

Se ha dicho que África es el mundo del porvenir. Verdad es. 
Mas no porque la actividad y el trabajo de los pueblos moder- 
nos se hayan repartido ya todo ese mundo americano que los 
españoles trajimos á la vida de la historia y de la civilización. 
Promete un porvenir más próximo y de alcance menos difícil 
la parte meridional de América, donde todavía existen, vírge- 
nes de explotación, vastos territorios equivalentes en superficie 
al continente europeo ó al tercio del africano. 

Y entre esos territorios, en zona de clima templado y sano, 
cuya temperatura media no suele pasar de 24** en estío ni des- 
cender de 6* en invierno, figuran la Patagonia y las tierras ma- 
gallánicas, de las cuales, á modo de resumen de los elementos 
de producción y riqueza que contienen, diremos con el citado 
viajero francés Conde de La Vaulx (1) que, gracias á los infor- 
mes de los exploradores y colonos, se revelan en nuestros días 
tales como son en realidad, pintorescas, fértiles, abundantes en 
recursos vegetales y minerales. 

La Suiza andina y el Piamonte patagón han denominado , 



(1) Voy age $h Patagonie^ Paria, Hachette, 1901. 



los viajeros i comarcas próximas á las faldas orientales de los 
Andes, En las Exposiciones de París j Roma los cereales del 
Clicibat tnvieron magnífica representación. Casi todas las plan- 
tas de Europa se acHiñataii ea aquel país, y en la vertiente da 
las montañas^ en los alrededores del lago Nalinel-Haapi, hay 
frutales silvestres que dan productos exquisitos. 

En la Pampa^ y sobre todo en las tierrajs inmediatas á los 
AndeSf bien regadas y al abrigo de los vientos^ )>uede alcanzar 
la ganadería un desarrollo extraordinario; no «xi-ste país en 
que baya posibilidad de comer más y mejor oarue. Los llamas 
6 guanacos^ cuya carne es también excelente^ dan sedoso pelo, 
muy semejante al de la vicuña; los ñandúes, plumas mny apre- 
ciadas por las industrias de lujo. 

Se han visto filones de oro cerca del río Corintos y del lago 
Fontana; hay» como se ha dicho, aluviones auríferos^ j un 
aventurero, Popper, que se tituló rey de la Patagonia^ hizo 
una fortuna lavando las arenas y acuñó moneda con el precioso 
metal que recogía. Con plata pura de la Pamf)a construían los 
indios sus alhajas; hay hullas en las regiones <hl !^ur, salinas 
en el litoral^ blanquísima caliza en los acantilud'í* 1»? la costa^ 
canteras de piedra y pizarra en el interior, hietTc» en la comarca 
de loa lagos Colhné y Munster; al pasar por este territorio enlo- 
quecieron las brújulas de Burmeister y La Vanly. 

Los bosques de la cordillera y de las islas fruvU^i proveer á 
todo el país de maderas de calefacción y de materiales de cons- 
trucción de primer orden. Y fácil es abrir camin*» . i-ara trans* 
portar á la costa minerales, maderas y gaím 1% i orque los 
grandes valles que surcan la Patagonia estable'^iuj vjas natn* 
rales de coraanicación desde los Andes al mar. 



LA SEGUNDA CONFERENCIA 
INTERNACIONAL AMERICANA 



Antecedentes.— Programa de la ConfereociA. - La cuestióQ del arbitraje.— 
Loa Delegados ea la Conferencia reunida en México, -tnaug^uracídn y ta- 
re«a de Ift aaatnblea.— Prcteosíones de loa yanqois — La doctrina «Monroe» 
7 la doctrina «Días» . - Resolnciones de la Conferencia.— Juicios sobre el 
resaltado de ésta y sobre le política internacional americana. 

Por iniciativa de los Gobiernofs de la ünidn se celebró en Wa- 
shington, en 1889^ ana Conferencia internacional americana^ y 
por segunda vez se congregaron en la ciudad de México, en 1901, 
los representantes de todos los Estados de aquel continente. 

En Diciembre de 1899, Mac Kinley, en el Mensaje al Con* 
greso de bu país, recomendaba la convocatoria de esta segunda 
Conierenoíáj y poco después ©I Secretario de Estado dirigía 
una circular 4 los Ministros en Washington de las Repúblicas 
americanas, rogándoles qne consultasen con sus respectivos 
Gobiernos acerca de la oportunidad de celebrar la Conferencia^ 
eligiendo como lugar de reunión alguna de las capitales de 
aquéllas. 

Todos loa Gobiernos consultados resolvieron afirmativa- 
mente, y en Mayo de 1900 la Comisión ejecutiva de la unión 
internacional de las Repúblicas americanas acordó el programa 
de tareas 6 deliberaciones^ y fijó como puntos capitales de es- 
tudio y discusión los siguientes: 

Arbitramento. — Corte ó Tribunal internacional de reclama- 
ciones.^ Medios de protección 4 la industria^ agricultura y 



^^ 



272 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

comercio: desarrollo de las comunicaciones entre los países de 
la Unión: reglamentos consulares de puertos y aduanas: esta- 
dísticas.— Reorganización de la Oficina internacional de las 
Repúblicas americanas. 

Se decidió depués que los Delegados se reuniesen en la ca- 
pital de México, y á propuesta del Gobierno de esta nación se 
convino en inaugurar las sesiones el día 22 de Octubre de 1901. 

Hubo recelo de que algunas Repúblicas excusaran su asis- 
tencia, piies la cuestión del arbitraje suscitaba ciertos temores 
de adquirir compromisos internacionales incompatibles con el 
interés nacional. ^ 

Era dicha cuestión una de las principales que habían de tra- 
tarse en este congreso ó Conferencia internacional. Se aspiraba 
á que todos los Estados americanos, por medio de sus represen- 
tantes en la gran asamblea de México, se comprometieran á 
aceptar el arbitraje para conflictos presentes y futuros, como 
garantía de paz y de justicia internacionales. Pero Chile se 
opusQ, porque no quería que por sentencia arbitral se decidieran 
las cuestiones pendientes con Solivia y Perú, y ante la posibi- 
lidad de una liga continental para imponer el arbitraje, protes- 
taban enérgicamente los chilenos y anunciaban su abstención 
de las tareas del congreso. 

Se avenían á aceptarlo para las diferencias que surgiesen 
en lo porvenir, y con las limitaciones que impusieran el honor 
nacional, los intereses vitales de su país ó el interés ó derechos 
de un tercero. 

El Perú sostenía criterio opuesto, y á él se adhirieron Boli- 
via y la Argentina. Exigían que el arbitraje se aplicara como 
procedimienta obligatorio á todos los conflictos aún no resuel- 
tos de modo definitivo, aunque su origen fuese anterior á la 
reunión ó acuerdos del congreso. 

Se temió que esta discrepancia diera motivo á que algunos 
Estados se abstuviesen de concurrir á la Conferencia. Mas al 
fin, dejando este punto á la ulterior resolución de la asamblea, 



CONFBRISNOIA INTlflRNAClONAL AMMHICANA 



27B 



todos acordaron enviar sua delegaciones al tioagreso de México^ 
en el cual se reunieron i>eraonalidades de gran prestigio por 
sus talentos y por los setvicioe qan han prestado á la ciencia y 
^la adiBinisti-aeldn pábHca. 

Los Delegadoa que tomaron parte en las tareas de aqnél, en 
representación de los respectivos Estados» faeron; 

Etpáblka Argentina.— Doctorea J), Antonio Bermejo y don 
Lorenzo Anadón, y el Sr. D. Martín García Merou. 

Bolivia, — B, Fernando E. Giiachalla, 

BroídL — D* José Hygino Duarte Pereira* 

Colontbia. -^GeiXiQVBJÍ D. Rafael Reyes y Dr. D. Carlos Martí- 
nez Silva. 

Cania Hiea, — D. Joaqain Bernardo Calvo. 

Chile, --D. Emilio Bello Codesido, D, Alberto Blest Gana, 
D. Augusto Matte y D, Carlos Walker Martínez. 

Ecuador. — D. Lais Felipe Carbó y D. Cristóbal Vela* 

El Scdvador.— Doctores D. Baltasar Estupinián y D, Fran* 
cisco A. Reyes. 

Estados Vmdos del Xorte, — Si'es. Davis, Pepper, Foster, 
Barret y Baohanan, y como Director de la Oficina de las Repú- 
blicas americanas, el Sr. W. C. Fox. 

Guatemala. — Dr, T). Antonio Lazo, y Coronel D. Francisco 
Orla. 

HaUi. —l>i\ D. J. N. Leger. 

Howcíuroif, — D. Fausto Dávila y D. JoséLeonard. 

Jlf cxico,— Licenciados D. Francisco de la Barra, D, Alfredo 
Cliavero, D, José Lópeü Portillo, D. Pablo Macedo, D» Emilio 
Pardo, D, Rosendo Pineda, D. Jenaro Raigosa y D. Manuel 
Sánchez MármoL 

NicaT-agua. —jyr. D. Luis F. Corea. 

Paraguay. ^Dr. D. Cecilio Báez. 

Perú.— Doctores D, Mannel Alvarez Calderón, D. Isaac At- 
^amora y D. Alberto El more. 

Uruguay,— Bi', D, Juan Cuestas, 



CONFBKBNÜIA INTERNACIONAL AMERICANA 275 



Así se expresaba el Sr. Mariscal, recordando la parte que 
España fcotnó, coa el Congreso ibero-americano de 1900, en la 
noble empresa de establecer más faertes lazos de solidaridad 
entre los pueblos de América, en ese movimiento qne tieade á 
constituir sobre l)ases sólidas la sociedad internacional y que 
han iniciado, no los Estados débiles por temor al fuerte» sino 
potencias poderosas, Rusia en Europa^ loa Estadoe; unidos en 
América. Y al coatestar al Representante del Gobierno mexi- 
cano el Delegado D. Isaac Alzamora, Vicepresidente del Perú, 
reconocía que los Congresos de La Haya y de Madrid» y sobré 
todo la pei'Sistente iniciativa de grandes Estados para dar vida 
á estas asambleas, son prueba indudable de que babrá de lle- 
garse á resultados verdaderamente prácticos para el bien de los 
pueblos. 

De acuerdo con las ideas expuestas por el Sr. Mariscal en el 
discurso de apertura, una de las primeras resoluciones del con- 
greso de México fué votar que ^la paz universal es la primera 
condición del bienestar y del progreso da los pueblos; que la ar- 
monía entre los Estados representados en la Conferencia es in- 
dispensable para que sus trabajos den el resultado á que se 
aspira; que la Conferencia, invocando el origen común, las tra- 
diciones históricas y la solidaridad de intereses de las Repúbli- 
cas de Colombia y Venezuela, juzga oportuno dirigir palabras 
de amistad a los Grobiernos de dichos países, á fin de evitar todo 
conñicto doloroso que pudiera alterar las cordiales relaciones 
entre esas Repúblicas hermanas». 



Al saludo de Ihs )nja$i| á iaa ttiJLDJfestiLcLonfls de aft^eiü dirigidas deade tierr& 
de Naevíi Espaím huela la España vieja, reí^pondíó la míls alta y i.''enLifti& re- 
presentaci6n de ln metrópoli^ aug Cortes; en el Congreso de Diputados, por 
medio délos Srefl« Becerra Armesto, Buqaade Almodóvar, Maura, Azcárate, 
fíavarrorreTei'ter, Silvela^ Pradera y Moret; eti el Scnívdo, por los Sres. Ro- 
drigoez San Pedro, Calleja^ 'o^ Coudes de Casa Valoncía y de la» Almenas, 
loa Marqueses de Aíruilar de Campóo y de Corvera, S»ntoa Giizmán, Aaícá- 
rraga, Labra, Portuondo, Salvador, Aviles y Mootero Bioñ* 



276 LOS pirxsBLos hispanoamericanos 

En lo demás, las tareas de esta asamblea fueron lentas y di- 
fíciles. Desde un principio se notó el recelo que á muchos de 
los Delegados hispanoamericanos inspiraba la tendencia, cada 
día más marcada, de los Estados Unidos yanquis á imponer 
reglas de conducta á todo el Continente occidental. 

En la sesión de 2 de Noviembre hubo quien propuso para 
presidir la Conferencia al angloamericano Enrique G. Davis. 
Éste declinó, con cierta jactancia, la honra que se le ofrecía. 
Ellos, los yanquis, dijo, «sólo intervienen en la Conferencia 
para ayudar á las Repúblicas de América en todo cuanto pueda 
conducirlas al bien, para afirmar la doctrina de Monroe; lo cual 
significa, añadió, que vuestro territorio será protegido, y vues- 
tros derechos políticos, vuestros derechos comerciales y vues- 
tras libertades, para siempre garantidos». No podía hablar más 
claro el protector. 

Y como, por una parte, hay Estados americanos que no ne- 
cesitan la protección del coloso del Norte, y por otra todos sa- 
ben ya á qué atenerse respecto á las consecuencias que pueden 
tener protección y garantía ofrecidas por los Gobiernos de 
Washington, las palabras de Davis vinieron á confirmar la ra- 
zón de la desconfianza. 

Precisamente por aquellos días la prensa americana daba 
publicidad á las siguientes frases atribuidas al actual Presi- 
dente de los Estados Unidos: «Es nuestra creencia que la Amé- 
rica del Sur será nuestro campo de expansión. No es práctico 
seguir tolerando que pueblos tan indolentes, tan reacios al 
progreso y tan incapaces de gobernarse como los latinos de 
Centro y Sur América, continúen ocupando tierras tan fértiles, 
tan ricas y tan productivas como las del Continente Surameri- 
cano. El destino manifiesto de esta nación (los Estados Unidos) 
es poseer todo el hemisferio occidental». 

Dijera ó no en público Mr. Rooseveit tales palabras, lo cierto 
es que en la conciencia de todos estaba que los yanquis así 
piensan. Y como desde California hasta el estrecho de Maga- 



CONPKRKNOIA INTflSItNAUI tlNAL AMti3KJUANA 277 



llanes loa latinoamericanos (1) piensan de modo muy distinto, 
natural es que sus representantes en la Conferencia de México 
bascaran ocasión de demostrar á los yanquis que tienen orite* 
rio propio en cuestiones que afectan al presente y porvenir de 
América, y que esas Repúblicas do origen español, «iue, según 
el gran geógrafo lieclus, wen población ^ en riqueza y en ins- 
tracción ban conseguido progresos muy superiores, proporcio* 
nalmente, á los de las naciones europeas en el mismo espacio 
de tiempo)^, son tan capaces de gobernarse^ que han compren- 
dido el juego de los políticos de Washington, y sólo cuando les 
conviene aceptan ¿ promueven acción común con ellos. 

La cuestión del arbitraje vino á ser el pretexto de la disi- 
dencia. Que el arbitraje fuera ó no obligatorio, gGn»>ral ó res- 
tringido, importaba muy poco á los yanquis. Habían ido á la 
Conferencia con propósito de obtener privilegios en las relacio- 
nes comerciales con las demás Repúblicas, y ústas no se mos- 



{!) Hay que exceptuar alg-tmo qne otro BodHffUSz, como el que citamos en 
(ft págiua 19 de este volamea, y A algúa Q&fcia^ como el autor tlel libro &o hi 
mucho publÍGado en Mc^xlco con el titulo <le Carácter de la cott//aistü espamla 
en América y en Mc'mico^ xeffiln lojt tex4os de los e^criiorffs prívñHwty libro escrito 
<Jon tan deliberado propósito de maltratar á la propia raza del autor, que en 
61 8tí consigua todo lo malo que ae ha dioho de tiüeatros conquistadores^ pre- 
aeotáiidolos nomo hombrea de la peor ralea, y recarga mió las ti ulna de ta.1 
auerifl^ que c-aei ji utilera comparArados con los Scott, los Sibley» los SuUy y 
demAsctiudiUos yanquiefkl siglo xi\ que exterminaron á losiüdiogilelNorte 
de América ahorcáodoloa por nüUarias, envenenando á tribus entera* por me- 
dio de la estricnina que meíclaban con las provisiones que le^ vendían y lan- 
zando contra heridos^ enfermoSi contra niñoü, viejos y mujeres, jaurías dt 
perros feronea y hambrientos. 

;Y aaoa (iarcias que reniegan de sus antecesores y que, como dice un gran 
ritor mexicano^ D, Franoii^co Su&a, creen llevarla mancha indeleble de 
i pecado original, pretenden purificarae pidiendo el ba\ití3mo ¡1 los deseen- 
dientes de loe Mtf}'úés del MíesisBippi, del Minnesota y In Florida! 

En el Boteiin de la Real Academia de (a Historia^ tomo XXXIX, página i499 
(Noviembre de 1901 1, ae publicó mía razonada crítica del libro á que me reüero, 
cacrlia imr el doctísimo Secretario perpetuo de aquelliL Corporación D. CaiA- 
r«iu Fernández Duro. 



278 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

traron dispuestas á adquirir compromisos que las pudiesen 
convertir en colonias mercantiles de los Estados Unidos del 
Norte. 

No hubo, pues, acuerdo, y de estériles y anodinas calificó la 
prensa de Nueva York las sesiones de la Conferencia. Esta fué 
un fracaso para los yanquis, porque no lograron su propósito. 
Las demás Repúblicas apretaron su tacto de codos. Son herma- 
nas, no muy bien avenidas algunas entre sí; mas todas resuel- 
tas á no ser juguete del poderoso y á defender sus derechos y 
sus intereses contra enemigo común. 

Extraño hubiera sido que en un congreso de americanos 
hablase un delegado de lengua inglesa sin mencionar la adoc- 
trina de Monroe». No se le olvidó al Sr. Davis. Y, sin embargo, 
son los yanquis quienes menos derecho tienen á erigirse en 
mantenedores de la tal doctrina, puesto que no la han respe- 
tado. Lo que Monroe dijo en 1823 fué que icon las existentes 
colonias ó dependencias de cualquier potencia europea no he- 
mos intervenido y 7io intervendreynos (1); pero con respecto de 
los Gobiernos que han declarado su independencia y la man- 
tienen y la hemos reconocido por motivos serios y según prin- 
cipios justos, no consideraremos cualquiera interposición con 
propósito de oprimirlas ó disponer de cualquiera otra manera 
de sus destinos por un poder europeo, sino como manifestación 
de una disposición hostil á los Estados Unidos». 

Y como los Estados Unidos han intervenido, con perfidia, 
en colonias de potencia europea, y han tomaao á cañonazos de- 
pendencias de otra nación en América, en Asia y en Oceanía, 
resulta evidente que jírescinden de la doctrina de Monroe en la 
parte que contraría á sus propios intereses ó ambiciones. No 
hablen, pues, de ella, y proclamen paladinamente su nueva 



(1) ((With the existing colonies or dependencies of any European power, 
we have not interfered and shall not interfere». 



doctrina, la doctrina Mac Kinlej ó Iloosevelt^ ya con toda cla- 
ridad expuesita en las frases de este último, antes transcritas. 

La doctrina Monroe está derogada por loa sucesores de su 
autor. La ha substituido la idoctrina Díaz», esto es^ la acep- 
tada y proclamada por el iltistre Presidente de México en el 
Mensaje que leyó ante el Congreso de su país en Abril de 1896, 
No es esta doctrina manifestación de tendencias expansionia- 
tas, no es uii reto que el Nuevo Continente lanza contra Europa, 
no es la muralla de China elevada frente á los europeos para 
estorbar relaciones de amistad y de intereses; es sencillamente 
auna protesta legal contra toda tentativa de usurpación euro- 
pea, contra toda tendencia tnonárquica contraria á las institu- 
ciones republicanas del Nuevo Mundo». 

En suma; es la doctrina de la propia y natural defensa» que 
igual valor tiene y de igual modo se acepta en América que en 
Empopa. No vale, pues, la pena de hablar de ella en todo mo 
mentó, atribuyéndola una importancia especial que no tiene. 
Las tentativas de usurpación y de intervención han de ser re- 
chazadas siempre y por todos los pmeblos^ vengan de donde 
vinieren. Y como precisamente en los actuales días las tentati- 
vas contra pueblos americanos se fraguan en la propia Amé- 
rica, huelga el adjetivo europeo en la exposición de la doctrina 
Díaz. 

Dada la situación presente de los Estados del Nnevo Mundo ^ 
la frase nAmérica para los americanos* es una perogrullada. 
Nada vale ni significa lioy, á no ser que se aspire á crear allá 
un mundo aislado, siu relaciones políticas y económicas con 
Europa. Y como esto es un disparate, Hay que tomarlo como 
(U*did grosero de que pretenden valerse los americanos que ha- 
bian inglés para explotar y dominar á los americanos do otras 
lenguais. 

Prescindiendo de que esa aspiración egoísta y antisocial es 
irrealizable, de que no hay medio de impedir que Europa tenga 
intereses en América, y América en Europa^ jamás podría lie- 



280 LOS PUBBLOS HtSl'ANOAMBRIiCANOS 

garse á la unión, á la intimidad de yanquis y latinoamerioanos 
que supone aquel concepto del monroismo. «Yo he vivido, es- 
cribe el venezolano Blanco Fombona, algunos años entre los 
yanquis, y los conozco muy bien. Entre su ideal y el nuestro 
hay un abismo. Entre su concepción de la vida y de las cosas y 
la nuestra hay grandes diferencias. Ellos, "hijos de ingleses, son 
egoístas, orgullosos, odiosos; no tienen fe más que en su raza y- 
nos juzgan inferiores. Nosotros, suramericanos, sólo nos senti- 
mos bien cerca de la Europa latina; Francia, Italia, España 
son las tierras de nuestra raza y nuestro amor. Literaria, social 
y políticamente son estos países los que más influyen sobre 
nosotros». . ^* 

El 31 de Enero de 1902 terminó sus tareas la segunda Con- 
ferencia internacional americana. 

Sus acuerdos ó mociones pueden resumirse así: 

I. La adhesión al Tribunal de Arbitraje de La Haya, subs- 
crita por todos los representantes de las naciones americanas 
que no concurrieron al Congreso que lo creó. Gestionarán esta 
adhesión los Gobiernos de México y Norte América. 

II. Tratado sobre establecimiento de un Tribunal de Arbi- 
traje Internacional para el Continente Americano, al cual de- ' 
berán someterse todas aquellas cuestiones que no afecten al 
honor é independencia de las naciones, siempre que no pueda 
obtenerse un arreglo amigable por la vía diplomática. Consti- 
tuirán el Tribunal tres re])resentantes de cada nación, teniendo 
que ser uno de ellos norteamericano, para compensar la ma- 
yoría de los hispanos. 

A((uéllas quedarán en libertad de someterse ó no á ese Tri* 
bunal, ó acudir, si así les conviniera, al Tribunal de La Haya. 

La Delegación Je México presentó el proyecto de Tratado de 
arbitraje obligatorio, que se negaron á subscribir varios repre- 
sentantes, pretextando falta de autorización de sus Gobiernos 
respectivos. 



ÍKMeJNaiA IXTIClcNAClnKAt. AMKRICAIfA 



^1 



ITI. Proyecto de reanién en Wáshing^ton, dentro de un 
año^ de otra Conferencia con el fin de expedir un Código gene- 
ral de Sanidad para el Continente, y establec^er un Consejo de 
SaUíbi'idad internacional. 

IV. Convenio para reunir en Río de Janeiro una Comisión 
geográfica que determine los n'oa navegables de la América del 
Sur, asL como los qae pudieran serlo mediante trabajos bidro- 
gráficos. 
V. Conveniosobre protección de patentesy marcas de fábrica* 
yr. Proyecto para establecer en New York una Comisión 
que estudie la crisis del cafó. 

yn. Renníón en New York de una Conferencia de em|dea- 
dos de Hacienda y co'merciahtes que reglamenten el movimiento 
aduanero del Continente, de acuerdo con un «registro de pala- 
bras que sirvan para hacer más expeditos el tránsito y docu- 
mentación de toda clase de mercancías. 

yin. Proyecto para nombrar una Comisión de cinco juris- 
pdritos americanos que^ asesorados por dos europeos, codifiquen 
el Derecho privado internacional y el Derecho que debn. servir 
de norma á las relaciones entre los países del Continente. 

LX. Proyecto para establecer una Comisión internacional 
de Arqueología. 

X, Convenio para la protección de la propiedad literaria. 

XL Tratado sobre la entrega de criininalws y persecución 
de anarquistas, 

XII. Proyecto de unión de las Arntricas por medio de vm 
ferrocarril intercontinental. 

XIII. Recomendación á los Delegados para que hagan toda 
clase de gestiones ante sus respectivos Gobiernos á tin de crear 
un Banco Panamericano* 

Xiy. Convocatoria de la tercera Conferencia internacional 
en Washington, donde deberá darse cuenta del resultado de 
todas las comisiones conferidas por esta segunda, y adicionar 
ó reformar los convenios acordados. 



^1 



282 LOS PUEBLOS HISPÁNOAMBRICANÓS 

En la sesión de clausura — ¿ la que no asistieron todas las 
Delegaciones, pues algunas se habían retirado anteriormente — 
leyó elocuente discurso D. Ignacio Mariscal. Satisfecho se mos- 
traba «porque se han vencido las más serias dificultades y se 
han burlado funestos vaticinios de pesimistas ó enemigos en- 
cubiertos; en todas las discusiones, en todos los actos, no obst 
tante la oposición de sentimientos y aspiraciones en determi- 
nadas materias, ha prevalecido la deferente cortesía que era de 
esperar en los representantes de los Gobiernos de América...* 

tfSi^l éxito alcanzado no es decisivo, prepara ventajosa- 
mente los trabajos de la tercera Conferencia internacional 
americana»: son estas las últimas palabras que oyeron del Pre- 
sidente de la República los Delegados que fueron á saludarle 
en acto de despedida. 

No fué decisivo el resultado de la Conferencia, entre otras 
razones, porque no hubo acuerdo unánime respecto del arbi- 
traje obligatorio, y esta disidencia fué causa ó pretexto de la 
retirada de varios Delegados. Pero aun con las limitaciones del 
convenio de La Haya, va ganando terreno el gran principio 
del arbitraje, como hacía notar en su discurso el Sr. Mariscal, 
y si de una parte se imponen las tendencias patrocinadas en 
este punto por Chile y los Estados Unidos, de otra la República 
Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y algunos Estados 
más se conciertan y se comprometen á someter al arbitraje 
obligatorio las cuestiones relativas á límites, derechos de nave- 
gación y validez, interpretación y ejecución de los tratados (1). 

Así, poco á poco, y mediante esas Conferencias internacio- 



(l) Aprovechando la estancia en México, con ocasión de esta Conferencia, 
de Delegados de todos los países de América, el Gobierno español envió ins- 
trucciones á nuestro representante en aquella capital para la celebración de 
tratados de arbitraje entre España y cada uno de los Estados hispanoameri- 
canos. Con arreglo á esas instrucciones, el Marqués de Prat firmó convenios 
con los representantes de la mayor parto de aquéllos. 

Se someterá al juicio de arbitros toda controversia que no haya podido ser 



CUNFERENCIA INTERNACIONAL AMERICANA 



283 



nales, los Estados hispanoamericanoa estrechan distancias y 
snavizan asperezas, y por su actitud ©n el Congreso j por sa 
conducta fuera de él demuestran que hay sentido político en 
los hombres quo los rigen y que tienen muy en cuenta nuestro 
antiguo refrán de que al amí^o que no es cierto, con un ojo 
cerrado y el otro abierto. Verdad es qne, como escribía The 
Economist, de Londres , no oonviene á los yanquis romper 
amistades con los demás pueblos americanos y han de hacer 
todo lo posible por evitar conflictos; pues la guerra, á pesar 
del predominio que aquéllos tienen en el mar, habría de arrui- 
nar su comercio. Tampoco quedarían bien parados los intere- 
ses de las otras Repúblicas; y como para conservar amistad, 
pared en medio, y la |>ared puede empegar á resentirse si los 
Estados Unidos realizan su propósito de acaparar por tratados 
todo el comercio que aquéllas hacen con Europa, los represen- 
tantes de esas Repúblicas supieron desentenderse á tiempo de 
la cuestión económica en su aspecto arancelario. Es^ sin duda, 
uno de los asuntos que quedan preparados para la tercera Con- 
ferencia, 

Entretanto, se da tiempo al tiempo. En la gran Repdblica 
Norteamericana hay ya quien prevé el nnevo Imperio del Occi- 
dente. <tI)entro de veinticinco años^ — ha dicho Hadley, el Rec- 
tor ó Presidente de la Universidad de Boston — tendremos 
Emperador en Wásbingtonj*. Se librará formidable batalla 
entre los trusts y el capital; si vencen los primeros, vendrá la 
anarquía; para evitar el peligro^ el pueblo yanqui pedirá Rey, 
y para más honrarle, se le dará Emperador. La contienda 



resutiltíi par uegotiiocíón directa, «siempre que no afecte í\ los preceptos de la 

Constituci'jn de tuio á otro paí», ni il la independencia y al honor nacionnles. 

Lia lünciooñfi de arbitro seríln encomendBd&B con preferencia á nn Jefe de Es- 
pado de una de t«8 Repúblicas hispanoamericanas, ó á nu Tribunal formado 
or Jueces y Peritos espoñol^g ó hiepanoatn erica nos- Si no hubiere acuerdo 
' iúhte la desjgnacii^n de úrbitros^ se Bometerá la cuestión al Tribunal interna» 

ciODíil perrnaQeut>e de La Haya* 



284 LOB PUBBLOS HISPANOAMBRICANOS 

entre partidarios del antiguo y nuevo régimen, la lucha encar- 
nizada, de carácter social y económico, entre aspiraciones é 
intereses inconciliables, podrán anticipar la disgregación de 
los Estados Unidos del Norte de América. 

Por el contrario, en el resto del continente se tiende á cons- 
tituir fuerzas más compactas mediante federaciones, tratados 
de alianza ó convenios de arbitraje. Ciertamente, no están bien 
avenidas entre si algunas de esas Repúblicas, y tal vez alian- 
zas y arbitrajes sekn ineficaces para impedir el .conflicto. Pero 
¿quién podría predecir las últimas consecuencias de una guerra 
entre los Estados á que nos referimos? Cuando, desgraciada- 
mente, no hay medio de concertar á pueblos rivales y hermanos 
que aspLpan á constituir grandes centros de acción y resisten- 
cia, por la guerra suele llegarse á.esa concentración de fuerzas 
sociales y políticas, indispensable para contrarrestar el poderío 
de razas ó pueblos extraños. 



LA RAZA HISPÁNICA 
EN AMÉRICA 



Lofl CoQ{¡:re8i>9 cientiñcoa latinoamericanos. ~i^ El equlUbrio de ra^«a y la, 
América latina. - Aproximaciones ó alianzas ontre las naclonalidadeff 
hlepanoamerí canas.— Los IdiomaB bispaaoamerlcatiod del porvenir. 

El elemeato latino peninsular — español y portugués— tiende 
á reforzarse en América, y su decadencia eu las Antillas se 
compensa ventajosamente con la aspiración á establecer mayor 
intimidad y relaciones más frecuentes entre todos los pueblos 
americanos de raza hispánica. La unión mediante comunidad 
de ideas e intereses es siempre causa y garantía de fuerza, y se 
procura llegar k esa unión congregando en asambleas, en nom- 
bre de la ciencia, á los representantes de los Estados Unidos del 
Brasil y de los pueblos hispanoamericanos. 

Por iniciativa de la Sociedad Científica Argentina se reunió 
en 1898, en Buenos Aires, el primer Congreso científico latino- 
americano. Los cuatro tomos de Actas de ese Congreso, ya pu- 
blicados, demuestran la valiosa participación que en el des* 
arrollo de la cultura intelectual toman los americanos de origen 
peninsular. En las secciones de Ciencias exactas é Ingeniería, 
de Ciencias físico-químicas y naturales y de Ciencias médicas 
se estudiaron y discutieron temas de capital importancia para 
el progreso moral y material de las Repúblicas allí representa- 
das, mereciendo especialísima mención los excelentes trabajos 
relativos á los medios de establecer comunicaciones fáciles y 
permanentes entre todas aquéllas. 



2dG L<>8 FUISBLO» llltíPANOAM£iltlCAMOS 



El segundo Congreso se inauguró el 20 de Marzo de 1901» en 
Montevideo, con solemne sesión, en la que uno de loa Delegados, 
el de México, Sr. Pimentel, declai*ó que los hispanoamericanos 
del Norte hacen causa común con sus hermanos del Sur, y de- 
dicó elocuente y cariñoso saludo 4 la madre patria, á 4(esa Es" 
paña tan desdichada en la actualidad como próspera y afortu- 
nada fué en otro tiempo, tan agotada hoy como fuerte en siglos 
anteriores; pero tan noble, tan valiente, tan digna hoy como 
siempre». 

Una de las resoluciones adoptadas en este Congreso fué 
la recomendación del arbitraje obligatorio entre los Estados 
hispanoamericanos, Chile, sin embargo^ reservó su voto, adop- 
tando la misma actitud que había tomado el año anterior en 
el Congreso de Madrid y que tomó después en la Conferencia 
de México. 

El tercer Congreso se reunirá en 1905 en Río de Janeiro. 

Doce años hace, en 1892, en la Memoria que leí como Secre- 
tario general del Congreso GeográEco hispanoamericano, hacía 
notar la tendencia á substituir con el equilibrio de razas el an- 
tiguo sistema del equilibrio político éntrelas grandes potencias. 

Para el progreso y bienestar del género humano — escribía 
en 1902 Leroy Beaulieu — es un peligro la preponderancia de 
cualquiera de los grupos que forman la humanidad. A todo 
trance hay que establecer y conservar el equilibrio de razas en 
el mundo, y la reserva más poderosa para conseguirlo está en 
la América latina, «Es preciso, dice el ilustre publicista fran- 
cés, que ésta continúe siendo latina, que conserve su tradición, 
su lengua, sus grandes concepciones, impregnándose á la ve» 
del progreso, poblándose, desarrollándose y alcanzando de día 
en día mayor prosperidad. Sólo mediante la América latina las 
viejas razas del Occidente de Europa podrán seguir siendo uno 
de los factores importantes de la civilización human a j y man- 
tener, por tanto, en ella la variedad de cultura y de aspecto 



LA HAZA HISPÁNICA EN AM^ItJCA 



287 



n la cual osa civilización caería en verdadera decadencia, 
'oda pérdida que sufra la América latina lo será también para 
la civilización del mundo*. 

Hoy por hoy^ los rivales de la raza latina y de todas las 
razas son los anglo europeos y los angloamericanoa, es decir, 
los anglosajones de Europa y la raza mestiza del Norte de 
^^unérioa que habla inglés. Unos y otros dominan fácilmente á 
^ffazas ó puelilos inferiores; frente á loa demás necesitan, para 
I imponerse^ hacer esfuerzo extraordinario con relación al ñu. 
Esclavizan ó exterminan á indios y africanos; pero sufren 
derrota tras derrota en campaña contra loa boers. 

La experiencia les enseña que la guerra contra pueblos qne 
edén y quieren defenderse ea peligrosa y cuesta muclios mi- 
llones, aun tratándose, no ya de boers, sino de tagalos; por 
to afirma Leroy Beaulieu qne ♦la invasión de la América la- 
;na por la América anglosajona no podría efectuarse por me- 
dio de la conquista brutal*. No temei pues^ la invasión armada; 
pero sí la infiltración de capitales y de emigi-antes de la América 
,el Norte en la América española. Para evitarlo, recomienda á 
Repáblicas de origen latino <(orden y buen gobierno en el 
terior, paz entre todas ellas y estrechas velaciones econórai- 
y financieras con Europa, de la que nada tienen que temer». 
No hay que desatender^ ciertamente, tan juiciosas recomen- 
rOiones; pero opino que tampoco es probable esa invasión de 
igrantes anglos desde la América septentrional á territorios 
la América latina* Ko llega á í) habitantes por kilómetro 
ladrado la población de los Estados Unidos del Norte, ni 
5 por kilómetro cuadrado si tomamos en cuenta además la 
tensión y población del dominio inglés del Canadá; tienen 
I pues, ancho campo para espaciarse. La emigración de la 
erica del Norte hacia la del Sur señalará, cuando acontezca, 
decadencia política y económica de la gran República, y la 
nsígniente dispersión de sus pobladores. En tales condicio- 
, será inmigración aceptable y conveniente; los 20 millones 



288 Ufa i'UKHLOH Mlí^PANOAMUlKlOAHütí 



de kÜóm tetros oaadradog que canstittiyeti el patrimonio de 1& 
raza latina en América necesitan poblarse y colonizarse. 

En todo caso, ahora y después , vaya de doode faere^ la 
inmigración ea la suprema necesidad de las Repúblicas hispa* 
noamericanas. Y si los inmigrantes aportau capitalea, tanto 
mejor. No caerán sobre tierras vírgenes habitadas por gentes 
salvajes ó bárbaras ; encontrarán rasa vigorosa dominante y 
pueblos organizados, á cuyas leyes, idioma y costumbres habrán 
de someterse. Emigrantes y capitales se infiltrarán en la iuné* 
rica latina, como el agua se infiltra en la tierra , para aumentar 
su fuerza productiva. Y tráigase el agua de donde quiera, las 
plantas son siempre las propias del terreno y del clima, y donde 
nacen quedan. 

Grana terreno la idea de establecer aproximaciones 6 alian- 
zas entre las Repúblicas hispanoamericanas* No ha mucho la 
PolUischc Coi^respondenz^ de Viena, llamaba la atención sobre 
ello. Quien examine de cei-ca la política internacional que des- 
arrollan las principales naciones sui'amerieanas, tendrá que 
convenc-erse de que se está tramitando una inteligencia contra 
las veleidades de la tutela norteamericana; pensamientOi pí^r 
cierto, muy puesto en razón, pues ya va siendo preciso preca- 
verse contra el peligro que ofrece el coloso del Norte. 

Se ha comentado mucho el tratado ó alianza secreta que 
pactaron Chile, Colombia y El Ecuador, y de cuya existenoía 
ya había noticia en 1902. Se supuso entonces que ase pacto obe- 
decía al propósito de Chile de tomar precauciones en previsiiin 
de una guerra Con los argentinos. Díjose luego que se miraba 
máiS lejos^ porque en la América del Sur se comprendía la nece* 
sldad de irse preparando para contrarrestar cualquiera de las 
posibles veleidades del coloso. El hecho es que allá, en el Norte, 
no dejó de inspirar el tratado algún recelo^ y hay quien sospe- 
cha que el New York Herald hizo saoriticios de bastante oonsi^ 
deraeión para obtener el texto. Tin pe&'iódico de Chile, Bl Jlhr- 



LA RAZA HISPÁNICA BN AMÉRICA 289 

curiOf refirióse á él, y aseguró que su alcance se limita á estre- 
char la amistad y fomentar el comercio entre los pueblos del 
Pacífico suramericano, y que su principal objeto, por parte de 
Chile, no era otro que abrir fácil salida á los productos del 
país para llevarlos á los Estados Unidos por la vía de Panamá. 
En las demás Eepúblicas no ha sido mal acogida la alianza 
chilenooolombiana ; los mismos peruanos la consideran como 
garantía de solidaridad que podrá favorecer á todos los pueblos 
latinoamericanos . 

¿Hay idiomas argentino, peruano, chileno, etc? Es éste, 
tiempo hace, tema de discusión entre los hispanoaníericanos . 
Algunos escritores de Buenos Aires sostienen, con evidente 
apasionamiento, que hablan una lengua bastante distinta de la 
española, que merece ya tener su nombre propio para diferen- 
ciarla de aquélla; replican otros que la diferencia sólo aparece 
en los que no saben hablar ni escribir bien el castellano. Tercia 
discretamente en el debate el Dr. Pellegrini, y nos dice que 
habrá un idioma argentino; llegará un día en que el español 
sea una lengua clásica, como el latín, después de haber servido 
de tronco común á idiomas nuevos, entre los cuales se distin- 
guirá el argentino, que seguramente será muy distinto del 
mexicano. 



19 



LOS EUROPEOS EN AMÉRICA 



La oolonixaclon. - El comercio. ^ L^s empresas flnftncLeras, induAtrimleB, 
agricolfts, ütc— Papel stjfj un diario de los yanquis en Atnériea <:on relaciSn 
d Europa. -Dogarrollo ile la inñuou'^U alemana. -Laxos de Bfeuto y de la- 
ttteñta entre el Nuevo y el Antiguo Mundo, • 



Es intolerable, por falta de fandanientOi la pretensión que 
los yanquis tienen de ejercer La exclusiva en los asuntos de 
América. 

En la mayof parte de las Llepáblioas de la America del Sur 
y del Centro, la colonia extranjera de origen yanqui es insig- 
nificante. Citaremos algunos diitos. En Venezuela hay 14.000 
españoles, 6.000 ingleses, 4.000 holandeses, 3.0(X) italianos^ 
2.500 franceses y 1,000 alemanes: los yanquis son 2y(X En la 
Argentina, eu el Uruguay, en el Paraguay y en otros Estados, 
ni siquiera dau loa censos el número de individuos de origen 
norteamericano; sou tan pocos» que figuran euglobados eu <tna* 
cionaUdades varias». Sólo en México aparecen en segunda lí- 
nea, después de lo? españoles; son éstos 12.200, aquéllos 10.200. 

Ni tampoco desde los puntos de vista económicos han conse* 
guido los mercaderes, los industriales y los capitalistas yanquis 
imfionerse á los europeos en América. México apartOj donde 
la inmediata vecindad de la Unión de Washington y otras cau- 
sas iJau el primer lugar al comercio con la República anglo* 
americana, exceptuando también algunas Repúblicas del Cen- 
tro, en los demás países del Nuevo Mundo predomina el comer* 
cío europeo, 

En la misma Am^érica Central, en Nicaragua, el comet'cio 



292 T.OS PlIlüBLOS UISPAX()A.MKRICAN08 



inglés (l:3i:.450 libras esterlinas) (1) sii|)era al de los yanqais 
(311.900), y Alemania (277.000) se acerca al de éstos. En El Sal- 
vador, Inglaterra, Francia y Alemania juntas (9.13G.000dóllars) 
representan casi el doble que los Estados Unidos (S.IOO.OOO). 
En el comercio argentino éstos figuran después de Inglaterta, 
Francia, Alemania, Italia y Bélgica, cuyo comercio total suma 
213 millones de pesos; es decir, unas 17 ó. 18 veces más que el 
tráfico yanquiargentino (2). En Chile, el comercio inglés está re- 
presentado por 155 millones de pesos; el alemán, por 51 millo- 
nes, y el de los yanquis, por 15, igual al de Francia. En el Pera, 
el valor del»;omercio inglés es triple que el del yanqui (22 400.000 
y 7.300.000 pesos respectivamente), y éste casi igual al alemán 
(6.800.000). En el Uruguay, Inglaterra, Francia, Bélgica y 
Alemania aparecen sobre los Estados Unidos del Norte: & 
2.900.000 í)esos oro asciende el comercio de éstos; el de aque- 
llas naciones es en total de 29.700.000: Italia y España, con 
2.8B0.000 y 2.213.000, igualan casi á los Estados Uñidos. 

Sobre todo, en el comercio de importación, la inferioridad de 
los Estados Unidos con relación á Europa es tal, que sólo le 
corresponde la octava parte de las importaciones que se hacen 
á las Repúblicas de la América del Sur. De los 327.000.000 de 
dóllars que aquéllas saman, 105.000.000 son la parte de Ingla- 
terra; 41.000.000 la de Alemania y 42.000.000 la de los Estados 
Unidos (3). 

Y en las grandes emi)resas financieras é industriales, labo- 
reo de minas, explotaciones agrícolas, vías de comunicación y 
otras obras de interés público, no van á la zaga de los capitales 



(1) DMtosde 1901'. 

(2i- En ]oa nuevo priinoros meses de 190J> el comcirio de los Estados Unidos 
con la Argentina filé el (5 por loo del comercio total de esta República. Al co- 
mercio con 1 ti ^-la térra corrospondló el 23i)iir ICO; al francés, el 12'.50 por 100? 
al aleniiin, el Iti por 10') y al helí^a el 7 por 100. 

(H; Cor,i„ii:rce of La fin A„¿e.'ira. A brief statistical Remeír prepared and pu- 
hlished hy Ihn P/iil'(ff''lj)Iii,' f'ij;i ,/crcial Mi'.senm: 1903, 20 páginas. 



■JÁ 



LOS EUROPlflOg UN AlMLiiai, V 



jys 



yanqaÍR^ los capitales europeos. Basta recordar qile los estudios, 
proyectos y primeros trabajos para llevar á cabo la obra magna 
á% América^ el canal interoceánico, en Europa se Iniciaron, j 
Bnropa fué la que aportó la mayor parte de los recursos y ele* 
mentos necesarios para acometer la empresa. La acción de loe 
Bstados Unidos se redigo á entorpecer y diHcultar; cooperaron 
eB «1 fracaso de Panamá,, y si no hay aún ooraunicücióii entre 
los mares Atlántico y Pacífico por el centro de América, culpa 
eÉ de los gobiernos de Washington. 

XfBS contiendas políticas y la guerra en las Repúblicfts 
hispanoamericanas ocasionan mayor perjuiolo á loa intereses 
de nacionalidades europeas que al t^apítiil y al tráfico de los 
norteamericaiiofeí. Hasta tjn la Am<^ricft central, considerada en 
conjunto, es muy secundaria la intervención económica y ñnan* 
ciera de los yanquis. Concretándose á Francia^ sostenía Mon- 
sieiir MoulemanSf Director de la Revne DiplomMitpie^ de Parísg 
qne la influoncia francesa en la América del Centro puede es» 
timarse como preponderante. Más de HOO millones de francos 
están comprometidos en empréstitos, ferrocarriles y grandes 
empresas agrícolas, sin contar los 1,500 millones (¿ne representa 
el canal de Panamá, 

También Alemania acrece su influencia en esta región 
americana, sobi^e todo en Guatemala, donde, segim el Cónsul 
general de los Estados Unidos en esa Bepúblicaí es el capital 
norteamericano el primero con relación á Ips ferrocarriles^ 
pero en cuanto al comercio, los alemanes figuran en jo imera 
linea* 

Segi^iD datos recogidos por el Vicecónsul de los Estadoa 
Unidos en Francfort, el capital alemán empleado en la expío* 
tftción de varios negocios en Centro América asciende á 60 mi- 
llo u es de pesos < 740*000 acres de terreno son plantaciones 
alemanas, y el tráfico y las comunicaciones entre Alemania y 
la América central están en poder de compañías marítimas 
gerináinoatri, 



29á LOS l'UKBLOS HISPANOAMERICANOS 

En Bolivia, el comercio con Alemania adquiere de día en 
día mayor desarrollo. Casi la. mitad de la total importación en 
la República es de productos alemanes, gracias al servicio re- 
gular que hacen entre Hamburgo y el Pacífico importantes 
compañías de navegación, y al perseverante trabajo y hábil 
propaganda de casas alemanas establecidas en el país, cuyos 
representantes forman parte de las Cámaras ó instituciones de 
comercio bolivianas. 

A la vez aumentan las colonias de alemanes en varias Re- 
públicas suramericanas, sobre todo en los Estadps del Sur del 
Brasil, donde los germanos tienden á constituir la población 
dominante, y como conservan sus costumbres, un gran afecto 
á su patria de origen y el propio idioma, esos Estados se van 
poco á poco desnacionalizando. En Santa Catarina casi el 
30 por 100 de sus habitantes son alemanes ó de origen alemán, 
y no hablan portugués. La inmigración ahora no es mucha, 
pero se reproducen de modo extraordinario. Hay numerosos 
matrimonios que tienen de 10 á 15 hijos. La colonia Blumenau 
vieue doblando su población cada diez años. 

Recientemente, un Sindicato de colonización alemana ha 
adquirido en Río Grande del Sur, á lo largo del río Taquary, 
í).500 kilómetros cuadrados de tierras, y se propone construir 
ferrocarriles para enlazar esta nueva colonia con las demás 
alemanas ya establecidas en el mismo Estado. Aspira el Sindi- 
cato á derivar hacia estas comarcas del Brasil la corriente de 
omigracióii alemana que ahora va á los Estados Unidos del 
Norte. 

Las iniciativas y perseverantes trabajos de Alemania para 
imanar influencia en Aiut''rica, molestan sobremanera á los j^an- 
quis, cuya ])rensa, especialmente los periódicos que defienden 
la política imperialista y de dominación económica en el Nuevo 
!Mundo, se revuelve airada contra los alemanes y aprovecha 
toda ocasión de zalierir á su Gobierno y á su Emperador. Y á 
tal extremo lleva su agresivo lenguaje, que el Embajador ale- 



LOS BUR0PE08 EN AMÉRICA 



2Í)5 



man eu Washington tuvo que llamar la atención del Ministro 
de Relaciones exteriores de la República sobre loa inconve- 
nientes que la actitud de esa prensa ofrecía para el manteni- 
miento de la buena amistad entre ambos Estados. 

En cambio, á los brasileños no parece que les preocupa la 
¡situación preponderante que van tomando en la República los 
colonos alemanes. Sus periódicos hablan de vez en cuando del 
«peligro alemánjfr; pero los gobernantes y el país, en general, 
no lo temen, porqae comprenden loa inmensos beneficios que 
reportan la inmigración y colonisiación como medios de pro- 
greso material y moral. A medida que aumenta la población, y 
se fomentan cultivos é industrias, y se desarrollan el trabajo 
y la riqueza, y se crean, en suma, intereses económicos, el 
orden se impone en la yida social y son menos frecuentes loa 
di^iturbios políticos y movimientos revolucionarios. Por ley 
natural, el orden y la paz interior favorecen y estimulan el 
mi.s rápido progreso de aquellos intereses. 



La fórmula de «Amé rica para los americanos», en el sen- 
tido que hoy le dan las gentes del Norte de ese continente^ las 
que se han apropiado el nombre de americanoif^ ni significa 
una realidad, ni puede expresar un ideal. Esas Américas del 
Centro y del Sur prosperan y se engrandecen principalmente 
gracias á sus relaciones con Europa, que poco á poco las va 
ayudando á poblar y explotar sus vastos y fértiles territorios, 
y qtie mantiene con ellas tráfico importantísimo, reforzándose 
asi los lazos de afecto y de intereses que unen al Nuevo Mundo 
con el Antiguo. 

Si alguien Iva de intervenir en los conflictos que surjan 
entre los Estados liispanoamericanos^ sobre todo para procu- 
rar avenencia y restablecer la paü, son las naciones europeas 
las que mejor derecho tienen, y no deben tolerar (jue se inter- 
pongan los Estados Unidos, como no sea en el lugar secundario 
<jne les corresponde. 



29G LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

De día en día habrán de ir perdiendo prestigio en América 
esos yanquis, cuyo imperialismo tiene que producir sus natu- 
rales efectos. Los hispanoamericanos ya no pueden considerar 
á la gran República de Washington como modelo de pueblo li- 
bre, justo y progresivo, ni como amparo contra tentativas de 
colonización ó conquista por parte de las potencias europeas. 
Se apartan de ella, porque comprenden que es su mayor ene- 
migo, y tienden á establecer más íntimas relaciones con 
Europa, en la que hallarán seguramente, cuando la ocasión sea 
oportuna, sostén y defensa contra aquél. 

El nuevo estado de cosas que se inicia en América es fruto 
de la política de Mac Kinley. Si hoy los historiadores encuen- 
tran las raices de la decadencia de España en los mismos días 
de Carlos I y de Felipe II, en los tiempos de Mac Kinley y 
Roosevelt habrán de investigar los historiadores del porvenir 
el remoto origen ó causa primera de la disolución y ruina de 
los Estados Unidos del Norte de América. 



FIN 



1 



■.!j 



Índice 



Pá«». 



Prólogo* 



5 



13 



SO 



Cuba. 

Í-Lii intervención yanqui.— El censo ña población.- Tí ecesld a d de 
repoblar la isla. -La intníirrBción espiiñola.— Valor del elemento es- 
pañol en Cubi,.— Los partidarios de la aüexidn á los Estados ünidoe. 
.—Situación politico. de Cuba en 1901 »— La Asamblea Constitu- 
yente, -Loa partidos.— Anexionistas y naoíonallRtas.- La Conati- 
tQción cabana.— La enmienda Ptstt.— Ejtigeneias y tenacidad del 
Gobierno de Wíishingrton,— La Repi^blica de Cuba ,,.. 

NIU.— Laa elecciones presidenciales.— Tomás Estrada Palma: su slgniñ- 
I eaciÓD y ana propósitos.— Política de unión y de armonía entre los 
I eletneutos español y cubano*— Un decreto de Wood .—Trabajos dé 
saneamiento . ...<,....* 

IV.— Estrada Palma en la flabana.— Fin de la intervención directa de 
los yanquis.— »La colonia española»— El problema económico en re- 

Ílaeíón con la actitud y política de los Estado» í'nlil is, — Fin ifs in 
primera legislatura 
—La situación financiera en 1903.— La lotería umioimi. Ki empréa- 
tito y el ejército libertador.— Asomos de rebelión. ^La isla de 
Pinos y laa estaciones navales yanqnia cu Cuba... B4 
.—ííegocificlón del empréstito.— Nuevos impueetoa.- Reconstitución 
de la riqueza de la Isla.- £1 problema de la inmigración.— Instruc- 
ción pública.— Tratado de reciprocidad comercial con los Kstados 
L'nidoB, .,,.,.. .....I., 89 

PuertiO Bico. 

población y su estado actual.— La miseria^ el hambre y la emigra- 
ción,— Portorriqueños al Paclflco.—Falta de aptitudes colonizado- 
ras de los yanquis.- Régimen político,— La Inmoralidad de la .\d* 
mi Distrae ion. — Comparación entre Puerto Rico provincia ó parte 
de la Nación española, y Puerto Rico tiranizada por los yanquis,, 45 



SO 



Indios 

Págg 



Bepúblioa Dominicana. 

Conflictos ecooómicos.— Propósitos de anexión á los Estados Unidos.— 
Nuevas revoluciones.— Alejandro Wos y Gil. —La neutralización de 
los mares dominicanos y los puertos francos.— Oposición de los 
yanquis.— Otra revolución.— Gobierno provisional 58 

Méxioo. 

I.— Prosperidad de esta República.— Su situación en 1901.— Los indios 
mayas 57 

n.— México en 1903.— Vías de comunicación. -Empresas de coloniza- 
ción—Datos estadísticos.— Informe presidencial.- Reclamaciones 
de la Iglesia católica.— México y los Estados Unidos ante el Tribu- 
nal de La Haya 60 

III.— México en 19(».— Informes presidenciales.— Empresas de coloni- 
zación: los mormones: los cheroquis: los boers 64 

Guatemala. 

Fomento de la instrucción pública . —Comunicaciones. —Reforma 
constitucional: la reelección de Presidente.— Trastornos geoló- 
gicos 73 

M Salvador. 

I— Población de la República.— Gobierno del Presidente D. Tomás Re- 
galado.— Fomento de la agricultura.- Ferrocarriles.— El nuevo 
Presidente D. Pedro José Escalón.— Obras y servicios públicos.— 
Reforma de la enseñanza superior.— Precauciones contra el anar- 
quismo 77 

II.— El asunto Burrell,— La «Compañía Comercial de El Salvador».— 
Pretensiones de los yanquis.- Laudo arbitral protestado por el 
Gobierno salvadoreño. — Nuevas negociaciones.— Convenio entre la 
República y la Compañía.— Ratificación del Convenio y protestas 
de la Asamblea Nacional. -El asunto Guirola 81 

Honduras. 

I.— Población de la República,— Los Sindicatos norteamericanos.— 
Porvenir del país.— (iobierno de Terencio Sierra. -La elección pre- 
sidencial.— D. Juan Ángel Arias y D. Manuel Bonilla. -Guerra 
civil. -Triunfo de Bonilla 89 

II.— El ferrocarril interoceánico y los empréstitos: una deuda de 



ÍNDIOB 299 

96.000.000 (le pesos oro.— Actitud, propósitos y conducta del actual 
Presidente 96 

Nicaragua. 

Capitales extranjeros y empresas de obras públicas y colonización.— 
Nuevos códigos. -Tentativasrevolucionariaa.— Amnistía.— El Pre- 
sidente y la Asamblea Nacional Legislativa 101 

Costa Rica. 

La frontera con Colombia, según la sentencia arbitral del Presidente de 
la República francesa. -Desarrollo.de la producción agrícola —Ne- 
cesidad de facilitar los medios de transporte.— Los plátanos cos- 
tarricenses 106 

Política internacional centroamericana. 

I.— El pacto de Amapala y los Estados Unidos de /Centro América.— 
Fracaso de la Federación y sus causas.— Persistencia de la tenden- 
cia federativa y medios de realizarla.— Los Congresos jurídicos.— 
El Congreso de periodistas.— Los Congresos de estudiantes. -La 
Unión aduanera 109 

II.— La conferencia de Corinto y el arbitraje obligatorio. -Actitud de 
Guatemala.— Instalación del Tribunal de arbitraje.— Hechos que 
contrarían la tendencia federativa. -Acción común para evitar- 
los.— La conferencia de Acajutla y el afianzamiento de la paz en 
Centro América 115 

El Canal Interoceánico. 

I— Los Estados Unidos y la Gran Bretaña en la cuestión del canal inter- 
oceánico.— Antecedentes: el tratado Bulwer-Clayton.— Los tratados 
Hay-Pauncefote de 1000 y 1901. —Nicaragua y Panamá.— Los ferro- 
carriles interoceánicos 121 

II.— Proyecto de tratado yanquicolombiano para la construcción del 
canal por Panamá.- Estado de la opinión en Colombia. — Desapro- 
bación del tratado Herrán-Hay.— Actitud de Colombia y de los 
Estados Unidos —Tendencias separatistas en el istmo.- La inde- 
pendencia de Panamá 129 

Panaxná. 

I.— El departamento colombiano de Panamá. -Rebelión é independen 



900 tNDlCIfi 

PAgs. 

oia: la Bepúbliea de Panamá.- Complicidad é intervención de los 
yanquis contra Colombia.— Actos y propósitos del Gobierno colom- 
biano. - Circunstancias desYentajosas para la construcción y explo- 
tación del canal , ÍJCfí 

II.— Preparativos bélicos.— Gestiones conciliadoras. -El Centro colom- 
biano de París y la misión del General Reyes en Washington.— 
Criterio de algunos Senadores yanquis.— El contrato Hay-Varl- 
Ua.— £1 reconocimiento de la República de Panamá y la deuda co- 
lombiana 146 

Colombia. ' 

Guerra civil.— Deplorable situación del país: el comercio y los cam- 
bios.— Esfuerzos del Gobierno para restablecer la paz.— Interven- 
ción de losy|inquis.— Fin de las hostilidades.— La Presidencia de 
la República 151 

Venezuela. ' 

I.— El Presidente D. Cipriano Castro.— Cuestiones ó conflictos eco- 
nómicos con los yanquis.- Participación de colombianos y vene- 
zolano» en sus respectivas revoluciones y guerras civiles. -Con- 
servadores y liberales en América.— Intervención indirecta de los 
yanquis en esas guerras.— Llamamiento á Europa.— Aspiraciones 
á reconstituir la antigua gran República de. Colombia. -Recrude- 
cimiento de la guerra civil en Venezuela, y últimos esfuerzos de 
Matos, jefe de los revolucionarios.— Victoriosa campaña de Cas- 
tro.— Reclamaciones de subditos extranjeros 167 

II.— Alianza anglogermana contra Venezuela.— Actos de hostilidad.- 
Bloqueo de los puertos venezolanos. —Causas de la agresión.- Ale- 
mania é Inglaterra contra las aspiraciones de los Estados Unidos á 
la heguemonía política en América y al predominio mercantil en el, 
mundo.— Primer triunfo de Europa sobre la América yanqui, é in- 
fracción, tolerada por ésta, de la doctrina de Monroe • 170 

III.— Los alemanes en Maracaibo.— Transgresión de los principios ge- 
neralmente admitidos en Derecho internacional.— Los anglos y los 
germanos rebarbarizados, según Spencer: verdadero concepto de 
la superioridad de razas. — Fin de las hostilidades. Los Estados 
L^nidos en connivencia con Europa contra una República ameri- 
cana. -Los acreedores de Venezuela.— El Tribunal de La Haya. - 
Las Comisiones mixtas y los arbitros.— La reclamación de México 



Bometirl&Ht urkjttrujw del Xisniatnjcie hJspnña eti Garacas 176 

IV.— Hetiuuciu del í 'residen í,e ('astro. nó ailmitidu por el CongreBO,— 
La ifuerra civil y la intervención extranjera. -Aspi Paciones coló- 
nUlesile Altrntanía cu América*-* Nuevas diipoaidoneíi %4ohre ex- 
tranjeros (lomicilíntlos y tranaeontes eu Venezuela, -SumUlón y 
míáulñesto <le Matos. ^Últimos trances de la guerra.— El caudillaje 
y liis oUg-ariiuUs en América ... 188 

abaJDB {jpeodéslcos: U revisióü del arco de merírlliuio meiiido en el 
siglo xvtii.—Laa vfssde comunicación: el ferrocarril de Guayuquil 
.IQuito.— [,08 partidoR polftíoos.-El matrimonio civil.^^ituación 
Hiciera.. ..^.^^ ...... „..<.., 188 

tó^ttBos y üHtailo actnal de la Bepüblic^. —Los capitales extranjeros 
y laa empresas mineras. -Líneas fie nayegacíón^ ferrocarrilef y 
tranvfíia.— La renovación de Presidente.— D, Manuel Oandarno y 
BU programe de gobierno»— Loa pottidoa político», ,, IflB 



DllTia. 
ITi— Laa cueatíouee de límites- — La frontera entre Boliviay el BtubíU — 
Antecedentes. -Resumen de las nej^oclaciones y eatudioa hechos 
para determinar aquella, frontera.— El país del Acre y de U goma 
elástica.— Las d{fle>^acIone8 y laa aduanas boliviana!^ en eata re- 
^<in.— Con nieto con los brasíleñoa.— La República del Acre.— 
Querrá entre bolivianos y acrenses, é Itttervención del Brasil. -Be* 
novación de las nefyotilíirioneii para ^ar la línea diviaoriBt—Loa 

trabajos de h\ Comiííiün Balllvián-íJrnls. *...,.....» ., 

J*— Nuevo aspecto de la euestidn del Acre.— El Sindicato jingloyan^ 
quf y el proyecto de Compañía para la explotación de eaos territcK 
riúfl.— Reaiielta oposición del BrasiL -Nueva insurrección ea el 
Acre. -Carácter y alcance del contrato con el Sindicato, aegun 
Solivia. —Ventajas é ¡íironvenientes 6 peligros de las concesiones 
á extranjeros. - Transferencia ó venta al Brasil de loe derecUoe del 
Sindicato*- El ^^/o/.'. ri v...// ron iíaUvíi. t,m soberanía del Brasil 
eaelAore.., 

t'^Xiñ. frontera ruíj'H iJoinia v i'^rM. -pretfjiiifiones de uno y otro 
Estado.— El arbitraje,- Alegatos hlatÓrico-goográflcos.-La frfm* 



169 



%m 



^1 



302 iNDIOB 

Págra. 

tera paraguayoboliviana.- Exploración hidrográfica del Capitán 
Bolland. -Proyecto de unión de Bolivia y la República Argentina 
como principio de los Bstados Unidos de la América del Sur.— La 
situación del pais, según el mensaje presidencial de 1903.— Candi- 
datos á la Presidencia. 214 

Paraguay. 

Gobierno interino de D. Héctor Carvallo.— Relaciones comerciales con 
los Estados Unidos.— El Presidente D. Juan A. Ezcurra. -Su pro- 
grama de gobierno....... 223 

Uruguay. 

Situación económica.— Los partidos blanco y colorado. -Elección pre- 
sidencial.— Movimiento revolucionario en Marzo de 1903 é inme- 
diata pacificación. -Nueva desavenencia de los partidos políticos,— 
Prosperidad económica y financiera —El puerto de Montevideo.. . . 237 

Bepública Argentina. 

I.— Situación económica del pais. -El comercio exterior.— La produc- 
ción agrícola.— La industria de carnes congeladas.— Afluencia de 
capitales y abundancia de oro. —La huelga de la gente de mar.— La 
comunicación fluvial y los puertos.— La inmiíirración y la coloniza- 
ción: los colonos boers 231 

II. -La cuestión de límites con Chile.— 'Temores de guerra.— La con- 
ciliación y los pactos internacionales. — Manifestaciones mutuas de 
simpatía y amistad.— La sentencia arbitral del Monarca inglés.— 
Bases del Convenio argentinocliileno.— Las fiestas de la paz 239 

IlL— El proyecto de ley de divorcio— El fraude electoral: la Cámara 
de la provincia de Buenos Aires. -El sistema parlamentario y el ré- 
gimen representativo.— Intervención ilegal del Presidente en las 
elecciones. — Preparativos para la renovación de Presidente.— La 
Convención Nacional.— El centenario de la Independencia y la ciu- 
dad de Buenos Aires.— La Reina de los pain[)as 244 

Chile. 

I.— Relaciones internacionales —La cuestión del Pacífico.— Aspiracio- 
nes de Bolivia y Perú á recobrar los territorios (jue les pertenecie- 
ron— Antecedentes. -Aprestos militares y corrientes de inteligen- 
cia entre aquellas Ropúblicas y la Argentina. -Posibilidad de la 



Índice 303 

Págs. 



intervención amistosa de esta última.— Propósitos del Gobierno 
chileno.— Negociaciones con Bolivia.— Rumores de anexión defini- 
tiva de Tacna y Arica á Chile 251 

II.— Situación económica.— El militarismo y la decadencia de las fuer- 
zas productoras. -Nuevas circunstancias favorables al desarrollo 
de la riqueza pública —Ventas de tierras y colonización 255 

III.— Política interior.— Nuevo Presidente. —Los partidos políticos. - 
La coalición para el Gobierno.— La cuestión obrera en Valparaíso.— 
El parlamentarismo y las crisis ministeriales. -Esterilidad de la 
labor del Congreso a58 

El Pais del porvenir. 

Las tierras magallánicas y la Patagonia. — La Tierra del Fuego.— La 
colonia chilena de Punta Arenas.— Colonización de los territorios 
chilenos.— Expediciones, estudios y colonización de los argentinos 
en la Patagonia.— Puerto Gallegos.— La ganadería y las lanas.— 
El valle del Chubut y sus trigos.- Resumen: cultivos, animales, 
minas y maderas 263 

La segunda Conferencia internacional americana. 

Antecedentes.— Programa de la Conferencia. — La cuestión del arbi- 
traje.— Los Delegados en la Conferencia reunida en México. -Inau- 
guración y tareas de la asamblea.— Pretensiones de los yanquis.— 
La doctrina «Monroe» y la doctrina «Díaz>. -Resoluciones de la 
Conferencia. -Juicios sobre el resultado de ésta y sobre la política 
internacional americana < 271 

lia raza hispánica en América. 

Los Congresos científicos latinoamericanos. -El equilibrio de razas y 
la América latina. — Aproximaciones ó alianzas entre las nacionali- 
dades hispanoamericanas.— Los idiomas hispanoamericanos del por- 
venir 286 

Los europeos en América. 

La colonización. — El comercio.— Las empresas financieras, industria- 
les, agrícolas, etc.— Papel secundario de los yanquis en América 
con relación á Europa. -Desarrollo de la influencia alemana.— La- 
zos de afecto y de interés entre el Nuevo y el Antiguo Mondo aíl 



1 



j 



ü 



LOS PUEBLOS 
HISPANOAMERICANOS 

EN EL SIGLO XX 



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LOS PUEBLOS 
HISPANOAMERICANOS 

EN EL SIGLO XX 



V-:- 



V 



LOS PUEBLOS 
HISPANOAMERICANOS 

EN EL SIGLO XX 



LOS PUEBLOS 



HISPANOAMERICANOS 



EN EL SIGLO XX 



POK 



Ricardo Beltrán y Rózpide 

de la Real Academia de la Historia, 

Seeretario general de la Real Sociedad Geográfica, 

Soeio Honorario de las Geográficas de Colombia y de Lima, de la Academia Nacional 

de Historia de Colombia y de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, 

Socio Corresponsal de la de Geografía y Estadística de México, 

Individuo Correspondiente de la Academia Nacional 

de Historia de Venezuela, etc., etc. 



Segundo trienio 



(Befundidón y ampliación de las «Revistas hispanoamericanas» publicadas 
I por el autor en La Ilustración Artistiea, de Barcelona). 



MADRID 

Imprenta del Patronato áe Euérfanos de Administración lülltar. 

1907 



;.:* 



CUBA 



Cñbft «n 1904.— El veto preBidencíal.— La Bitnacfón política interior.- Estado 

t económico del paie.— El comercio.— España en el mercado cobano.- El 
empréstito de loa S5 millone8,-El crédito de la República.— Loa yanqnli 
y loa negros cubanos. <-El menaaje del Presitlente: haberes del ejército 
libertador: la cneetión de braccroa: el ferrocannl central: inatrucciún pü» 
blica: relaciones comercialea j políticas con loa Estadoa ünicldfl. 
Desavenencias entre el Presidente y las Cámaras, creciente 
hostilidad entre los partidos liberal y moderado, eran la nota 
predominante áe la vida política ÍDteri©r de Cuba al comenzar 
I «1 año 1904. 

kEl Presidente hacía uso del derecho de veto que le confiere 
Constitución contra acuerdos de los Cuerpos colegisladores. 
Allí, como en etros Estados constitucionaleSi los Diputados 
j Senadores gozan de inmunidad por las opiniones y votos emi* 
tidos en el ejercicio de sus cargos, y no pueden ser procesados 
por delitos comunes sin previa autorización del Cuerpo res- 
pectivo. 
I Pero los Senadores y Diputados cubanos querían mayor pri- 

^^vilegio aún, y discutieron y aprobaron en los últimos días de 
^^KSOS tina ley qut establecía procedimiento especial en los Jui- 
^ €Íos contra ellos cuando fueren acusados de la comisión de al 
|| gún delito, substrayéndolos de la jurisdicción ordinaria de loa 
tribunales. 



LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



El Sr, Estrada Palma se opuso á que prosperase semejante 
f aero, que no se avenía con la letra ni con el espíritu de la 
Constitución cubana ni de ninguna Constitución democrática^ 
y devolvió el proyecto a las Cámaras. 

Poco después negábase también á sancionar el proyecta de 
Lotería nacional, aprobado por la Cámara de Diputados elSdd 
Cnero. El mensaje que con este motivo subscribió era una ra- 
zonada y enérgica protesta contra el juego. Pero, segiin re- 
cordó el Sr. Sanguilí, no pensaba lo mismo Estrada hace algu- 
nos años, cuando en Cayo Hueso se aprovechaba del juege de 
la lotería como medio de arbitrar fondos para hacer la guerra 
4 £spaña. 

Los políticos afiliados al partido liberal ó de oposición que- 
jábanse del abuso que liacían de su poder ó influencia los coa* 
serradores ó gubernamentales, Asuntos personalísimos, de 
actas y de cargos ó destinos públicos, preocupaban preferente- 
mente a Senadores y Diputados. iSería muy deplorable— escri- 
bía con tal motivo el Diario de la Marina — que cuando tode 
marcha bien en esta joveu nación, producción material, admi* 
nistración pública, relaciones entre sus habitantes, crédito 
interior y exterior, fuese una cuestión, que bien ó mal ya está 
resuelta, la cuestión política ^ la que nos pusiera en evidencia 
ante los pueblos civilizados del nuevo y el viejo continentei 
que no podrían explicarse cómo Cuba, con un gobierno ho»- 
rado, con una instrucción creciente, con una gran zafra y con 
una salud pública inmejorable^ era un país desgraciado». 

Y en efecto, desde el punto de vista económico, no podía 
quejarse la nueva Kepública. La última zafra había sido ex- 
traordinaria, ¡1.200,000 toneladas! El país se iba reponiendoi 
mucho antes de lo que se suponía, del estado de abatimiento y 
miseria en que quedó después de la guerra. Las exportaciones 
tuvieron un alza de más de 19 millones de dólares de 1899 á 190Q; 
las importaciones disminuyeron, principalmente por la menor 
introducción de ganados en la iala, en esos últimos tiempos A 







consecuencia de la guerra quedaron casi aniquilados los gana- 
dos de toda clase que poblaban en tiempo de paz las feraces lla- 
nuras j espesos maniguales de Cuba, y ¿ reparar esta parte tan 
importante de la riqueza agrícola se dedicaron no pocos capita- 
listas> realizando con ello pingües negocio». En 1Í-MJ4 los cam* 
pos de Cuba volvían á ser recorridos por centenares de miles d» 
^abezas de ganado de diferentes clases, y era de esperar que en 
breve plazo su riqueza pecuario, alcanzase la importancia que 
avo siempre, 
Al aumento de las exportaciones habían contribuido, en pri- 
mer término, los productos mineros, tales como el hierro j el 
iiafalto, y los productos agrícolas y ganaderos, tales come fru- 
tas, cueros crudos, miel, etc., sin contar, por supuesLeí el azú- 
car y el tabaco. La industria apícola tomaba gran incremento 
y prometía ser una fuente no insignifícante de riqueza para la 

Kla* El valor de la miel exportada en 1902 ascendió ya á 
íl.OOO dólares. 
En el comercio general de Cuba correspondía k España el 
\ por 100 de las importacLones. Desde 1899 Inglaterra se dis- 
putaba con España el segundo lugar en las importaciones, y 
era y es de temer que si nuestros comerciantes é indnstriales 
no trabajan con tenacidad por conservar y acrecer su influencia 
^«n es© mercado, no sólo los ingleses, sino los alemanes, france- 
^His, j en especial los yanquis, irán adquiriendo lo que los núes- 
tros pierdan. 

Como escribía el Cónsul do España en Cienfuegos, D. Ma- 
nuel María Coll— de cuya última Me/moria Comercial tomamos 
los datos que preceden — , seremos pronta é irremisiblemente 
Tencídos en el mercado de Cuba si nuestros comerciantes no re- 
^^miten de continuo á sus compradores catálogos y notas de pre- 
^^Bos que les permitan establecer comparaciones entre precios y 
' precios, entre nuestros productos y los productos similares de 
DS países; si no atienden las indicaciones de esos mismos 
ipradores en todo lo referente á la manufactura, acondicio- 



8 



LOa PÜBBL08 PI8PAN0AMRRI0AN08 



namiento y presentación de los artículoa; si no mandan con fre« 
cuencia viajantes inteligentas qne los ilustren acerca de las 
alteraciones y novedades de interés que ocurran en el mercado; 
si, por último, no inquieren las causas^ para combatirlas, á que 
86 debe el qae alganos de nuestros artículos hayan desaparecido 
ó estén en vías de desaparecer del comercio de esta isla. 



El 4 de Enero había aprobado el Senado el proyecto de ley 
para el empréstito de lo^ 35 millones de dólares. Los veteranos 
del Ejército libertador apremiaban con insistencia en reclama* 
ción de los haberes qne les fneron reconocidos ^ y urgía resolver 
en breve plazo, 

A principios de Febrero se temió que la guerra rnso japonesa 
dificultara 6 impidiese la emisión del empréstito. Pero á me- 
diados de mes la operación estaba hecha; la tomó á su cargo la 
casa Speyer y Compañía, de Nneva York. Se emitieron bonos 
al 90*50 por 100 con interés del 5 por 100, garantidos con el 
15 por 100 de la renta de aduanas. El prestamista no intervenía 
en ésta; el Gobierno recaudaba y se comprometía á situar opor- 
tunamente fondos para el pago de capital é intereses, El plazo 
de amortización era de cuarenta años. En todo el año debían en- 
tregarse los 35 millones, cobrándose la casa Speyer una buena 
e omisión. Pocos días después, los banqueros E, TJpman y Com* 
pañía, agentes del empréstito, vendían los bonos á 96'50porlOOj 
ó sea con un 6 por 100 sobre el tipo de emisión. 

Marchaba bien, pues, el crédito de la República. Los ban- 
queros yanquis facilitaban los empréstitos y demás operaciones 
financieras del Gobierno, con lo que éste podía cubrir las más 
apremiantes necesidades, una de las cuales^ y muy imperiosa, 
era el pago de las indemnizaciones y sueldos debidos con ooa- 
flión de la guerra de independencia. 

Claro es que por este medio los Estados Unidos, principales 
acreedores dje Cuba, afirmaban y robustecían su influencia en la 
isla, en la qne pretenden imponer hasta sus costumbres, por más 



CUBA 



ue algunas pugnen con el espirita democritico y con los sen» 
mientos humanitarios de la raza española y^ en general, de la 
raza latina. Nos sugiere esta observación la lectura de periódi- 
cos cubanos y centroamericanos en los que se formulaba sentida 
protesta contra yanquis residentes en Cuba que se niegan á todo 

¡trato con los hombres de color, citándose especialmente el caso 
Be un yanqui fondista 6 dueño de hotel que no consentía que ne- 
gros ni mulatos se hospedaran 6 comiesen en su establecimiento. 
«Tales desmanes— exclamaba uno de esos periódicos— no deben 
plerarse en la tierra que regaron con su sangre los Maceos para 
Bvantar el edificio de la Hepública democrática'». 
I En 20 de Octubre terminó la legislatura. La labor de las Cá- 
maras fué insignificante; habíanse perdido siete meses á causa 
de la abstención de las oposiciones» La concesión de loa crédi- 
toíí necesarios para obras públicas, higiene, fomento de la inmi- 
gración, etc., etc., quedó para la legislatura siguiente^ que 
empezó el 7 de Noviembre. 

El El Presidente, en su mensaje, mostrábase muy satisfecho 
por el buen nombre y crédito de que gozaba la República, por 
la afluencia de capitales extranjeros y por el progresivo des- 
■rroUo de los distintos ramos de la industria agrícola. 
B El estado sanitario del país era bueno: la mortalidad en el 
último año* había sido de 16^87 por 1.000 en toda la isla; 
de 21 '20 por l.OOfJ en el término de la Habana durante los me- 
ses transcurridos de 1904. Como siempre, la tuberculosis es la 
enfermedad que más víctimas causa* 

El 6 de Octubre había empezado la entrega de cheques (4 la 

rden de las sucursales del Banco Real del Canadá) en pago 

[el 50 por 100 de los haberes de soldados, cabos y sargentos del 

Sjército libertador que no habían vendido sus abonarés. En el 

día en que se leyó el mensaje la deuda liquidada ascendía á 

.768.420 pesos. 

Después de pagar ese 60 por 100 aún quedaban, pues, pesos 



10 



LOB PUBBLOS HlSPANOAMRKlCÁNOS 



28. 500, 0(XI sin saldar, y como de la liquidación de los presu- 
puestos venideros sólo resultarían modestos sobrantes, no ha- 
bría medio de atender, sin arbitrar nuevos y especiales reeur- 
sos^ al pago de dicha obligación. El Presidente proponía que 
se aplicase á ella parte del producto de los impuestos creados 
para cubrir. el empréstito de 35 millones; pero lo que por este 
concepto se retuviera, sólo permitiría contratar un nuevo em* 
prestito de 11 millones. Si se pasa de esta cantidad, será muy 
difícil que pueda Cuba pagar los intereses. Trátase, pues, de un 
problema financiero que preocupaba^ con razón, á los gober- 
nantes de la República, 

Otra cuestión de capital importancia para el presente j por- 
venir de la isla es la de braceros. De la cosecha del año anterior 
quedaron más de 100.000 toneladas de caña sin cortar, por no 
haber suficiente número de trabajadores. Se esperaba en este 
año cosecha mayor y se insistía en la urgente necesidad de 
atraer inmigrantes, gente sana y robusta, y sobre todo familias 
dispuestas á establecerse en el campo. A inmigrantes de tales 
circunstancias hay que tratarlos y pagarlos muy bien, y para 
esto hacia falta votar créditos de alguna consideración. 

Aún se imponía, j también con caracteres de urgencia, otra 
obligación que ha de pesar sobre el Tesoro cuba ti o. La Empresa 
del ferrocarril central había hecho maravillas; en treinta me- 
ses abrió comunicación entre Santiago de Cuba y Santa Clara; 
700 kilómetros, sin que el Estado cooperase con un centavo ni 
con privilegios ni compensaciones de ningún género. Pero tal 
esfuerzo agotó los recursos de la Compañía; la «The Coba Rail- 
road Company» debía muchos miles de pesos^ el tráfico no era 
remuneratorio, y aqnélla estvivo á punto de suspender el servi- 
cio. Para evitarlo, propuso el Presidente que el Estado se com* 
prometiera ¿ pagar los intereses de la deuda de la Compañía. 

Al ramo de instrudción pública se concedía gran importan* 
cía» Más del '20 por lOO del total del presupuesto de gastos se 
destinaba á la educación del pueblo. Notábase, sin embargo, nn 



vacío en lo que se reñere al magistenor aún no habfa Escuelas 

Normales de Maestros, 
^^ El tratado de reciprocidad comircial con los Estados Unidos 
^B» surtía todos los efectos que se presumieron en cuanto al au- 
^Haento de las exportaciones yanquis á Cnba. Esta les vendía 
^■biucbo más qne les compraba. En los mercados europeos en* 
^^kentrati los cubanos bastantes artículos mejores^ más baratos 

y más acomodados á sus gastos. 

El 1.'** de Jallo se canjearon en Washington las ratificaoio- 

oes del tratado de 22 de Mayo de 1902^ de relaciones políticas 

entre Cuba y los Estados Unidos, Como consecuenciaj quedó 

implícitamente eliminado de la Constitución cubana el apéndice 
I 

í contiene las prescripciones de la ley Platt. 



II 



Cüb» en 1906.— Los partido* políticos.— La «ituación ooonómtcR,— El mensaje 

Ípresidcecial de Abril: la Hacienda, el comercioj los bruceros, el poder ju- 
I dicialf Ia instrucción pública, efct*.— PreümiDarea de la elección presíden- 
I dal y elecciones generales. — Loa yaDquis de la isla de Pinos, 
UCOJ 
pera 
AY1 a 



Se exacerba en este año la rivalidad entre los partidos poli- 

Ácos de Cnba. El nacional y el moderado, 6 sea radicales ó li> 

rales y conservadores, se hacen guerra sin cuartel. 

No los dividen y enemistan ideas ó principios de gobierno; 

en el fondo, aunque otra cosa aparenten^ no hay más que odios 

ó antipatías personales^ ambiciones poco nobles. Tomar buena 

liarte en el reparto del presupuesto^ ocupar destinos públicos 

altas posiciones oficiales, es la aspiración predilecta de los 

las de los políticos, 

Se censuraba al Generalísimo de la revolución porque había 

recibido 277.000 pesos entre sueldos, regalos y gratifiraciones. 

íien es verdad que también muchos creían que eso y bastante 

aás mereció el gran Máximo Gómez, y qae sólo espíritus ruines 



„ envidiosos podían veg^^^^^,, de Ca^- ,„. Bl PresV 

dente. .- ^«^^^^^ ^s í - ^^^" ^l* nvin-pioB-»*^ '>*'"", 

T,a crisis f vie ^^ ^^.vtui^o con itici^^ 

^.uevo aoU.no, consU. ^, ,,„auocV6n de a..c. 

sldente. . ^^,^ era buena. La P g^^^,^ en 

,cK)4 e%»«¿^* "" TloB F^stados ÜB^d"«' ^ ,ecU>tocidad 
tando tnncho '»"^. ''", „,asi los cubanos ^ ^^^^,,,0 

elerci^U---;::: aa .*Ptin.a ^«^^^^ jábalos p.O' 
^, 3 de Abnl --;^^^,,,,te en ^ 7;;tdn.im^i.aci6n pí^"^ 
^.clonaUubano^E^J ^^^^^^ -»^:'^' «didas toncadas pa.a 

lica y el «^-^^'^^V;, condiciones de salnb. ^ ^^ ^^^^ 
Inservar y -30- ;^^^,^, -^^^te^do delaHacie^^^ 
íAostribase gran ^^^^s. etc. El es ^^ ^^^,a«te 

f..o.--^^--^^".T :; de Ua..o ^^"-;%. gene^ales 
„a n.«y h'^^'^S^''"" :" U.S de cubiertos lo« » de 

de 10.164,000 P--^f :,„He de lo» ^-"l^cito liberta- 
de la na.i6n. ^"^^^1 ^ ^«-'^^^f T^ÍiEiltades .- - 

-rema P^^- ..entaba... --r.o:¿ 
del. 600.000. ^^ 



^n^ 



Como es sabido, el azúcar y el tabaco forman la gran masa 
de la exportación cubana: 54.000.000 y 25,000. 00<) pesos, respec- 
tivamente, en 1904, 

Los Agentes consulares de Cuba en España seg^uian traba- 
ndo para reclutar braceros, principalmente en nuestros parti- 
os rurales, Durante el segundo semestre de 1904 llegaron al 
puerto de la Habana 18.723 inmigrantes, en su inmensa mayo- 
ría procedentes de España, De 1." de Enero a 10 de Marzo de 1905 
desembarcaron otros 7.587* 

Mas no todo eran notas satisfactorias en el mensaje de Es- 
trada Palma* El Presidente hablaba el lenguaje de la verdad. 
Reconocía que la vigente Ley Electoral daba ocasión á mtiobos 
abusos, injusticias y fraudes. El poder judicial carecía de las 
condiciones que necesita para que pueda girar independiente- 
mente dentro de su propia esfera. El funcionamiento de los Juz- 
gados municipales era en extremo defectuoso; la legialacióa de 
Cuba^ así en lo civil como en lo criminal, muy imperfecta. Loa 
litigantes pobres no encuentran Abogado que los defienda. Mu* 
chos Jueces» por evitarse gastos extraordinarios^ no practican 
^^las diligencias que sus deberes les imponen* 
^H Adviértese de día en día mayor descuido por parte de los 
F padres de familia en la educación de sus hijos. Las asistencias 
á la escuela disminu3'en: 29.410 menos en los últimos cuatro 
L meses de 1904^ comparados con igual período de 1903. 



Las elecciones generales de 1,^ de Diciembre de 1905 dieron 
el resultado iiue ^ii se suponía; el partido liberal se abstuvo^ y 
sin conflictos, sin lucba^ triunfaron los moderados, ó sea el par- 
tido del Presidente. Quedó, pues, asegurada la elección de Es- 
trada Palma para la Presidencia y de Méndez Capote para la 
Vi ce presidencia. 

Tranquilidad completa, gran entusiasmo, estricta legalidad: 
&les fueron^ segün la prensa adicta al Grobíerno^ las notas ca- 
racterísticas de esas elecciones; pero se temía que la abstención 



14 LOS PUEBLOS UISPANOAMEIRICANOS 



de los liberales fuera indicio de t^ue intentasen acudir á otros 
medios para alcanzar la victoria. Se habló de proyectos revolu- 
cionarios, atribuidos á los partidarios del q^ue fué en un princi- 
pio candidato liberal á la Presidencia, José Miguel Gómez. 
Este» sobrino de Máximo, había retirado su candidatura para 
evitar, según dijo, que se promovieran desórdenes y acaso una 
guerra civJL No obstante, los ánimos estaban muy sobreexci- 
tados, y agravaban la situació», por una parte, las audacias de 
los anexionistas, y por otra, el proyecto de tratado de comer- 
cio con Inglaterra^ mal acogido por los yanquis^ porque habría 
de perjudicar á sus intereses y á su influencia en la isla, Agre- 
gúese^ en lo que á relaciones comerciales con los Estados Uni- 
dos se refiere, que muchos cubanos pedían una revisión 6 modi- 
ficación del convenio arancelario con aquella República, porque 
ae temía que el azúcar y el tabaco procedentes de Filipinas pu- 
dieran llegar á competir, libres de derechos, con la producción 
cubana. 

Los yanquis residentes en la isla de Pinos llevaban muy á 
mal que esta isla quedase bigo la soberanía de Cuba; 8e decla- 
raron independientes y constituyeron un Gobierno provisional 
que pidió la anexión á los Estados Unidos, 

Recordemos que la isla de Pinos, situada al Sur de la parte 
occidental de Cuba, constituye un término municipal de la pro- 
vincia de la Habana, y es la mayor y más importante de las mu- 
chas islas y cayos que hay alrededor de la Gran Antílla. En 
realidad son dos islas anidas por una tira de ciénaga: la del 
Norte, interrumpida por lomas, y la del Sur, baja y arenosa* 
Tiene 840 millas cuadradas de superficie (unos 2.850 kilóme- 
tros), y según el censo de 1899, S«200 habitantes. Predomina la 
población blanca, pues lo son 2.678, y de éstos 2.480 nativos 
y 198 extranjeros. De éstos la mayor parte son nacidos en Es- 
paña; nacidos fuera de Cuba ó de España sólo había 14 indivi- 
daos. Luego los 200 ó 300 yanquis que se rebelaban ahora con- 



CUBA 



15 



tra el Gobierno de Cuba habían ido a establecerse en 1* Isla 
spués de 1899. 

Hesulfca, paes, ó que esos advenedizos yanquis sft habían íth- 
iaesto á todos los cubanos de la isla^ ó qae la gran mayoría de 
stos son partidarios de la anexión á los Estados Unidos. 



III 



L— La fiebre amadlla.—fiituacióri económica. -La iiimitfi^oidn 
española eti Cuba,— BocleccfÓn de Estrada Palma.— Mal oiítar general y 
descoüñanza en lo porvenir,— El PresideQteT jefe de partido político. -Tra- 

^ tado de comercio con Inglaterra.— Propósitos de forneutar La rK^ueza pú- 

^B bliciL 

^H Empezó el año con algnnos casos de fíebre amarilla en va- 
^^B|S localidades de la isla. El Grobierno y las autoridades cuba- 
^^^B^e esforzaban en demostrar que hacían todo lo posible para 
combatir el mal; no querían que se les inculpase de la reapari* 
ción del terrible vómito negro. Loa yanquis decían que la 
fiebre amariüa volvía en Caba porque no gobernaban ellos la 
isla; sin embargo, en su mismo territorio la tienen^ y no logran 
extirparla. Y sucede así, porque hay comarcas y hay épocas en 
que las circunstancias climatológicas pueden más qne las me- 
didas profilácticas. Al resultado favorable de las que se toma* 
ron en 1899 y 1900 contribuyó el hecho de qae Jas aguas fueran 
relativamente escasas en los tres años anteriores; por el con- 
^^±rariO) las grandes lluvias de 1905 contrarrestaron la eficacia de 
^^BLS disposiciones adoptadas por los gobernantes de Cuba. A 
^ mediados de Enero el estado sanitario había mejorado; en todo 
caso, la Gran Antilla bajo la administración cubana era país 
mucho más sano que Nueva Orleans y Panamá, por ejemplo, 
bajo la administración yanqui. 



La situación económica continuaba siendo muy satisfacto- 
ria, sobre todo desde el punto de viata mercantil. Hefiriéndose 



16 



LOS PUEBLOS HI8PANOAMBR10ANO8 



a la última estadíafcica publicada (1904), el Sr, D. Manuel Con- 
rotte hizo notar en la lie k Uta de fieo grafía Colonial y Mercan^ 
til la prosperidad del trjifitío en la Gran Antilla y su gran po- 
tencia coraercial, una de las mayores del mando, tenidos en 
cuenta el número de habitantes y la densidad de población. 

Breve, pero muy digno de atenta consideración, es el nota- 
ble trabajo analítico á que aludimos. De 1899 á 1904, Cuba ha 
ganado li. 000,000 de peson en la importación y 44,000, (íOO en la 
exportación. Esta se ha duplicado: era de 45,000,000 y llegó ya 
á 89.000,000. Observa el Sr. Conrotteque en este comercio Es- 
paña, más bien aprovechando el movimiento adquirido que 
utilizando nuevos esfuerzos y energías, conserva aun lugar no 
muy desairado en relación con los demias países europeos; pero 
desairadísimo en relación con la importancia total del comercio 
en cuanto á las importaciones ae refierej respecto de las expor- 
taciones^ su gran inferioridad es ostensible. 

El único artículo que revela fuerza expansiva en nosotros 
es la carne humana^ la inmigración: en todo el año desembar- 
caron en puertos cubanos 29.116 inmigrantes, de ellos 23.759 es- 
pañoles. Triste impresión — dice el Sr. Conrotte — producen esos 
guarismos I que de un lado demuestran el malestar de la vida 
en nuestro territorio^ y de otro la desdicha inmensa de los com- 
patriotas que, sin cultura y sin recursos, se expatrían para 
ejercer en tierra extraña los oficios má.s humildes y que menos 
merecen la estimación social. 



El 19 de Marzo se constituyeron en Asamblea electoral los 
compromisarios nombrados para designar Presidente y Vice- 
presidente de la República de Caba, Como ya se suponía, fué 
reelegido para la Presidencia D. Tomás Estrada Palma ^ y electo 
Vicepresidente D, Domingo Méndez Capote. 

Cuba entraba en el quinto año de su vida como Estado in- 
dependiente. A pesar de la buena voluntad de Estrada Palma, 
la situación política no era satisfactoria; no había partidos 



bien disciplinados, capaces de ser verdaderos instrumentos de 
gobierno. La pasión se sobreponía al buen sentido y al supremo 
interés de la patria* Én el partido liberal figuraban elementos 
impacientes, peligrosos para el orden publico, que no se ave- 
nían con los temperamentos de legalidad y de prudencia que 
aconsejaban los más caracterizados jefes de ese bando político. 
Ellos promovieron la intentona revolucionaria del 25 de Fe- 
brero, atacando á las f aerzas de la Guardia rural en Guanaba- 
I coa. Rechazados, fueron perseguidos por loa rurales y alcanza- 

Ndos; pero la mayor parte pudieron refugiarse en la manigua. 
I Motivos eran también de preocupaciones para los gober* 
nantes de la Kepública^ y de malestar general y desconfianza 

en lo porvenir, las dificultades promovidas por los aventureros 

yanquis de la isla de Pinos y la constante falta de los brazos 
I necesarios para las labores del campo, El problema de la in* 
^Buigración aún no está resuelto. Muchos son los inmigrantes 
^Bespañoles casi todos) que entran en Cuba; pero ni van á ella 
^HpDdos tos que hacen falta, ni sirven para esas labores todos los 
' que van, 
I El Senado yanqui se mostraba poco propicio ¿ sancionar el 

tratado con Cuba en la parte relativa á la renuncia de Estados 
' Unidos á la isla de Pinos en cambia de las estaciones navales y 
I carboníferas que les fueron cohcedidas por los cubanos. Los 

3^anquis de ííueva Gerona habían apelado al Congreso de Wá- 
I shington enviándole protesta contra el tratado y capítulo de 
I quejas contra el CTobierno de Cuba y los funcionarios cubanos, 

á quienes acusaban de corrupción y venalidad. El Gobierno 
, n orteamericano trató de dar largas al asunto enviando á la isla 
^^kna Comisión investigadora constituida por varios Senadores. 

^V Por virtud de las últimas elecciones presidenciales fué pro- 
clamado Presidente de la Eepública de Cuba el Sr, Estrada 
Palma para un nuevo periodo de cuatro años, á contar desde el 
20 de Mayo. En dicho día tomó aquél solemne posesión de la 

s 



18 



LOS PUBIBLOS HiaPAHOAMBRICANOB 



Presidencid, aaiatíendo al acto oficial j á la recepción en Pala* 
cío los representantes diplomáticos acreditados en la Habana, 
las antoridadeSi Senadores, Diputados^ etc. Algunos de éstos, 
los líberaleSj no concurrieron á la ceremonia; Estrada Palma 
era jefe de partido á la vez que jefe de Estado^ circunstancia 
poco propicia para la paz y traDquilidad publicas. 

El Presidente de Cuba debió tener muy en cuenta las pala- 
bras del Presidente de Colombia, General Heyes, pronunciadas 
en el acto de prestar juramento: <^No aspiro á ser jefe de par- 
tido, sino jefe de la Administración pública y servidor del 
pueblo*. 

Volvieron é. presentarse casos de fiebre amarilla; la enfer- 
medad parecía importada de los puertos yanquis del golfo, y 
por ello las autoridades cabanas resolvieron establecer cuaren- 
tena contra las procedencias de Texas, Luisiana, Mississippi y 
Alabama. 

El Senado de Cuba aprobó el tratado de comercio y navega- 
ción pactado con Inglaterra, Hizo algunas enmiendas, entre 
ellas la que preceptúa que ninguna de las partes contratantes 
podrá invocar la cláusula de nación más favorecida consignada 
en el tratado, respecto de concesiones recíprocas ó que, por vííi 
de compensación, cualquiera de ellas haga en lo futuro á una 
tercera potencia. 

No hubo, pues, la oposición que se temía por parte de los 
Estados Unidos, y los hechos vinieron á demostrar que la Re- 
pública de Cuba gozaba de completa libertad para convenir 
tratados con otras naciones. 



Elementos técnicos y financieros de la isla trataban de 
emprend^er en gran escala las explotaciones mineras. Existen 
yacimientos de cobre, oro, plata, hierro, manganeso^ piorno^ 
zinc, etc., en varias provincias^ especialmente en la de San- 
tiago, que pueden rendir considerables beneficios. A pesar del 



abaiídono relativo en que se encuentra esta riqueza, la expor- 
tación de minerales de hierro, manganeso y cobre y de asfalto 
Ífi© valuó en 1904 en 1.362.700 pesetas. 
I Pero la paz pública es garantía y condición indispensable 
nara el desarrollo de las industrias mineras, de la producción 
agrícola y del comercio exterior. Por desgracia para Cuba, 
surgió la revolución, sostenida principalmente por la gente de 
color y acaudillada por hombres que lograron mucho prestigio 
' dxirante la guerra de independencia. Los mismos que comba- 
k tieron á España combatían ahora al Gobierno de Cuba libre. 

^^KaSuerra civil.— El mensaje de Rooiievcílt á los cubanoe.^La Contlüión Iq- 
^^f fortnadora y ln intervención yanqui,— Gobierno proviaiODaL— loeñcacíft 
déla intervención.— El partido anexionista.— El elemento ueg^ro.— Los 
partidos poli ti COS.— La produccitin aaucarera.— La cuenta de la interven- 
ción yanqui.— Otra vez la fiebre amarilla. 



IV 



. reelección de Estrada Palma para la Presidencia de la 
E^pública y el predominio en la política y en los servicios ad- 
ministrativos de los hombres del partido conservador, fueron la 
causa ocasional de la guerra civil en Cuba. 

Com© antes se dijo, á principios de año hubo temores de 
tentativas revolucionarias; los trabajos hechos con tal propó- 
sito se atribuían k los partidarios del General José Miguel 
Gómdz, candidato q^ue fué para la Presidencia, si bien no llegó 
á luchar porque comprendió que el partido liberal no se hallaba 
en condiciones de obtener la victoria en los comicios* 

Lo que legalment© no pndo entonces conseguirse, fuese por 
nna razón ó por otra^ ya porque los llamados liberales estuvie- 
ran en minoría, ya por abusos de la acción oficial ^ dispuesta á 
impedir átodo trance el triunfo do los enemigos del Presidente, 
s» pretendió ahora lograr por medios de fuerza* 



20 



LOB PUEBLOS HlSPAN0AMiDHI0ANf>8 



Reducido á prisión Gómez y muerto en un combate el Gene* 
ral Quintín Banderas, el más caracterizado de los jefes rebeldes, 
pareció que el moyimiento revolucionario iba á contenerse. Síü 
embargo, no sucedió asi; Pino Guerra, Mendieta, Campos Mar- 
quetti y otros jefes militares u hombres políticos del bando 
contrario al Gobierno mantuvieron la agitación, y durante el 
mes de Septiembre se libraron hechos de armas entre la Guar* 
dia rural y las partidas de insarreotos, sin éxito decisivo para 
unos ni para otros. 

Los periódioos de la isla, aun los mismos gubernamentales^ 
reconocían la g^ravedad de la situación, no tanto por la impor* 
tancia numérica de los revolucionarios, sino porque la guerra 
civil podía dar motivo á loa yanquis para intervenir y pretexto 
para declarar que los cubanos eran incapaces de constituir un 
Estado libre, independiente. 

La acción de Koosevelt se hizo sentir, por oiertOf mucho an- 
tes da lo que podía presumirse. Se apresuró á lansear un men- 
saje á los cubanos, en el que lea recordaba que el único medio 
que tienen de conservar su independencia es vivir en paz^ y les 
intimaba que si en plazo breve no concluían las hostilidades 
haría valer el derecho de los Estados Unidos á intervenir en 
Cuba para mantener en ella un Gobierno capaz de proteger la 
vida, los bienes y la libertad individual de sus habitantes. Un 
solemne tratado le confiere ese derecho; tiene medios, decía, de 
hacer cumplir lo que es para los Estados Unidos una obligación, 
y estaba dispuesto á procurar que se cumpliese. 

Hubo entonces cierta paralización en las operaciones por 
parte de los insurrectos; se habló de armisticio, y mediante en* 
trovistas de las personalidades más influyentes de ambos baa- 
dos se trató de llegar á un acuerdo que impidiese la gran ver» 
gClenza de la ocupación militar de la isla por los yanquis, por 
los «libertadores)^, á los cuatro años de haberse reconocido la 
relativa independencia de Cuba. 

El Presidente había convocado el Congreso k sesión extraor 



dinariai se buscaron fórmulas de ayenenciaf no se entendieron 

liberales j tnoderados tan pronto como exigía el Gobierno de 

J¡Vá9hington¡— que, por otra parte, venía tolerando los trabajos 

\ la Junta revolnoionaria, instalada en Nueva York — y Eoose- 

velt envió ¿ la Habana una Comisión informadora y barcos, 

j cañones y soldados. 

L Las gestiones del Comisaino Taft no dan resultado; libera^ 

^Hla y moderados mantienen sus puntos de vista y sus exigen* 
^^na&; Estrada Palma dimite, y Taft corta por lo sano. Bajo la 
^Hutortdad de los Estados unidos establece el Gobierno provi- 
^Blona]. 

f Los fundamentos de su resolución los bace saber Taft rae- 

diante proclama ó manifiesto dirigido al pueblo cubano. Como 
, el Congreso no había tomado acuerdo en cuanto á la renuncia 
I irrevocable del Presidente, ó elegido un substituto^ quedaba el 
' país sin Gobierno en época en que prevalecía gran desorden; 
hacíase, pues, necesario, de conformidad con lo pedido por el 
I Presidente Entrada Palma^ tomar las medidas indispensables, 
í en nombre y por autoridad del Presidente de los Estados Uni- 
I dos, para restablecer el orden y proteger las vidas y propieda- 
I des en la isla de Cuba y adyacentes. Con este ñn se establece 
^ el Gobierno provisional de los yanquis, que sólo existirá el 
tiempo qne fuere necesario para restaurar ©1 orden, la paz y la 
oonBan;;a pública, una vez obtenidas éstas se celebrarán las 
elecciones para determinar las personas a las cuales debe en- 
tregarse el nuevo Gobierno permanente de la Bepáblica, En lo 
que sea compatible con el carácter de un Gobierno provisional 
I establecido bajo la autoridad de los Estados Unidos, éste será 
un Gobierno cubano que se ajustará en cuanto quepa á la Cons* 
itución de Cuba. La bandera cubana se enarbolará^ como de 
l^stumbref en los edificios del Gobierno en toda la isla. 

TTn yanqui será, provisionalmente, Gobernador de Cuba. 

[>mo se ve, todo es proviñonal, Roosevelt declara que no tiene 

bl menor propósito de anexionarse la isla; sólo se trata de or- 



22 



1^03 PÜBBIrOS HlfiFANOAMBRlOAI^Oa 



ganizar un Gobierno libre y estable. Los cubanos no saben ha- 
cerlo^ j los yanquis acuden á suplir aii ineptitud. 

En el discurso que Taft pronunció ©1 1.° de Octubre en la 
IJnivetsidad de la Habana, se expresaba en análogo sentido. 
«La isla de Cuba^ decía, República desde hace cuatro años^ ha 
hecho tan rápidos progresos en ese breve período, que ha lle- 
gado oasi á embriagarnos de entusiasmo á los qne creemos en 
el Gobierno popular. Fué como el exuberante crecimiento de 
una planta tropical que, posiblemente, habría de necesitar que 
la podaran para que el tallo ó tronco creciera con nuevas fuer- 
zas. Era quizás necesario que este pueblo tuviera una adverten- 
cia, aunque lamentable, de que los cimientos sobre que ha de 
levantarse un Gobierno propio lian de ser amplios y sólidos más 
bien q^ne elevados y visibles. Es penoso para mí haber sido lla- 
mado á esta isla, y aún más para mi jefe^ el Presidente Roose- 
velt, que estaba identificado con su independencia, y encon- 
trarme aquí en estos momentos en que el progreso hacia un 
Gobierno popular propio de este pueblo ha dado un traspiés* 
Pero como quiera que ello sea, me ha valido la oportunidad, y 
por ello mucho me complazco, de poder aseguraros en nombre 
del Presidente Roosevelt y en el del pueblo americano, que 
nosotros sólo estamos aquí para ayudaros, pasando nuestro 
brazo bajo el vuestro, levantándoos de nuevo sobre la senda 
de los asombrosos progresos que vosotros mismos habéis re- 
corrido»* 

Como se ve, Mister William Taft procuraba halagar el amor 
propio de los cubanos para hacerles más grata la intervención 
norteamericana. No obstante, son muchos los que la consideran 
como una verdadera plaga. Hay, sí, cubanos, y no cubanos que 
en la gran Antilla viven, para quienes la intervención y aun la 
dominación yanqui es preferible á la independencia, porque la 
consideran como garantía de orden y tranquilidad, y de consi- 
guiente bienestar material* Pero no puede negarse que calami- 
dad, infortunio grande, es para los cubanos patriotas^ para lo» 



que sobreponen á todo otro interés ó medro personal la dig^ni* 
iad de hombre y de ciudadano y el orgullo de raza, para loa 
que de buena fe gritaban frente á España, «Viva Cuba libre», 
tener que humillarse ante los yanquis, y por falta de medios 
de acción para la lucha con enemigo poderoso tener ahora que 
tascar el freno y que aplazar la guerra para ocasión oportuna ^ 
án poder, desde luego, frente á él j armas en la mano, lanzar 
"el mismo grito con que ensordecían los oídos de los soldados 
pspañoles. 

Todos las demás Estados de la América que fué española, 
con reTolucjonea, con guerra civiles casi continuas hasta hace 
pocos años, y aun algunos de ellos hoy mismo en estado casi 
permanente de discordia política, son libres, son independien- 
tes. Alcanzaron libertad é independencia por su propio esfuerzo, 
y lo. mantienen, y nadie atenta contra ellas* Cuba necesitó el 
concurso activo y directo de los yanquis, y éstos, desde el ins- 
tante mismo en que le otorgaron la relativa independencia que 
gozaba, hiciéronle saber su resuelto propósito de intervenir, de 
ocupar militarmente la isla para restablecer el orden público si 
éste llegaba a alterarse y el Gobierno de Cuba era impotente 
para pacificar el país. 

Bados esos antecedentes, la intervención de los Estados 
Jnidos hubiera podido justificarse tras largo período de guerra 
iviL Pero lanzarse sobre Cuba al primer asomo de revolución, 
es hacer alarde de un protectorado, de una tutela verdadera- 
mente insoportables. En condiciones tales, sería imposible la 
existencia de pueblo ninguno que empieza á vivir como nación 
soberana, 



m Al terminar el año, Hister Magoon gobernaba provisional* 
mente en Cuba, 

Aún no 46 había hecho notar la eficacia de la intervención 
yanqui en cuanto á la tranquilidad moral y material del país. 
Sigue imperando la anarquía, continúa el malestar económico, 



y los que fnerou á la rebelión ó á reforzar Us hueates del Go- 
bierno caído I no vuelven al trabajo en las fincas. 

Por ahora, Magoon y los demás agentes de Koosevelt pro- 
ceden como sí fueran los representantes en el Poder del partido 
liberal cubano* Pudiera decirse que la intervención se había 
llevado á efecto para realizar nn cambio político. La labor del 
Gobierno provisional está reducida, por una parte, á repartir 
cesantías entre los moderados y destinos entre los liberales; por 
otra, á procurar que se vayan acondicionando bien en la isla las 
tropas yanquis que desembarcan en ella. 

Los que antes se hallaban satisfechos se encuentran ahora 
contrariados» Hay rumores de conspiraciones y alzamientos^ y 
aun algo más que rumores. La gente inquieta y levantisca se 
aprovecha de la situación anormal del país. Desde fines de Oc- 
tubre una partida de negros cometía toda clase de desmanes 
en la provincia de Santa Clara. Centenares de aquéllos vaga- 
ban armados por los alrededores de Matanzas. Expolicías y ex- 
movilizados se sublevaban en Sancti-Spiritus* 

Como es natural, tema de actualidad en la prensa yanqui es 
el estado actual y probable porvenir de Ciaba. Vuelve á ani- 
marse la polémica entre los partidarios de la anexión y los 
opuestos á ella. Aquéllos ponderan los beneficios comerciales 
que obtendría Cuba si llegase á formar parte de la Unión norte- 
americana; los otros señalan las dificultades que la anexión po- 
dría ocasionar al Gobierno de Washington. La aventura^ dicen, 
podría salir muy cara. ¿Cuba y los cubanos valen la pena de 
hacer los crecidos desembolsos que exigiría una ocupación mi- 
litar permanente? 

Por otra parte, el elemento negro tiene en Cuba una impor- 
tancia numérica considerable^ y es más temible que la pobla- 
ción negra de los Estados Unidos. Los negros cubanos se han 
batido ya con blancos y están muy adiestrados en las artes de 
la guerra. La cuestión de razas habría, pues» de complicarse el 
día en que lo» yanquis pretendieran domin&r en Cuba. Tale más 



DirBA 






blancos cubanos se las hayan con sus negros. En suma 
iiyen los adversarios de la anexión—, ésta le conviene á 
Cuba; á los Estados Unidos, no. 

La población negra de Caba, acaudillada por Juan Gual- 
erto Góraez, se pone resueltamente, corao era de presumir, 
ente á los yanquis. Entre las gentes de raza blanca se van 
iñalando dos parcialidades; unos protestan contra la Ínter- 
vención de aquellos y están dispuestos á hacer causa común 
con loa negros; otros, los capitalistas, los que representan in- 
tereses industriales, comerciales ó agrícolas, desean y piden» 
más ó menos embozadamente, no la anexión á los Estados TJni- 
^^Bos, sino el protectorado de éstos con carácter permanente. 
^™ Cunde el desaliento, porque se ve que la- influencia moral de 
la ocupación yanqui no da resultado favorable, y se teme que 
llegue á ser indispensable la acción material de las tropas in* 
I terventoras. Las partidas de insurrectos siguen merodeando; 
Magoon los califica de bandoleros, amenaza tratarlos como á 
tales, y puede darse pronto el caso de que soldados yanquis ten- 
gan que hacer fuego contra ciudadanos cubanos. 

En previsión délas anunciadas elecciones generales, se agi- 
tan los partidos politices. Aspiran á la Presidencia José Miguel 
Gómez y Alfredo Zayas, éste apoyado por Juan Gualberto» Con 
frecuencia hay manifestaciones públicas y alguno que otro mo- 
tín; suena ya como grito de guerra en la contienda política el de 
«exnueran los negros». 

Entretanto se está pudriendo caña por valor de machos miles 
de pesos; faltan brazos y no hay medio de lograr los que se ne- 
cesitan. La situación ha empeorado por consecuencia del último 
ciclón, que destrozó edificios, ferrocarriles y puentes y produjo 
pérdidas considerables de ganados y cosechas, 

Y, sin embargo, tanto valen las fértiles tierras cubanas 
que la producción azucarera sigue en aumento. La zafra de 
1905*1906 ha dado 15.500 toneladas más que la del año anterior. 
C>on otro régimen arancelario^ con otras costumbres políticas, 




2fi LOS PUEBLOS H18PAKOAMER10AN08 



con lina gran corriente emigratoria no sería difícil duplicar la 
producción, que en estos últimos tiempos |ha sido de LIOO.OOO 
á 1.200.000 toneladas anuales. Se calcula ya que en la próxma 
zafra de 1907 podrá llegarse, á pesar de 1» falta Am braceros, 
k 1.500,000 toneladas. 

Cuba es, pues, un pueblo que produce HO arrobas de azúcar 
por habitante; al valor que esto supone hay que agregar los 
millones que representan ©1 tabaco, las maderas, los frutos rae- 
noresj eto. 

El desarrollo de la producción se debe á los hacendados en* 
baños y al comercio refaccionista, en su mayoría español, que 
con esfuerzo excepcional vienen contrarrestando las dificultades 
de la escasez de jornaleros, las contrariedades meteorológicas 
y las revueltas políticas. Son éstas, sobre todo, las que hacen 
infeliz á ese pueblo tan exuberante de riqueza; son los políticos, 
los malos políticos, es decir, esas gentes que á todo trance y por 
cualquier medio procuran ingerirse en la Administración pú- 
blica para alcanzar posiciones oficiales, quienes han traído el 
desconcierto administrativo, la guerra civil y la gran vergüenza 
de la intervención yanqui, 

Adn se prepara otro golpe contra Cuba. Allá en Washington, 
en las Oficinas de Contaduría del Ministerio de la Guerra, for 
malízase con todo detalle la ^Cuenta de la Intervención militar 
en Cubai> para presentarla á las Cámaras á fin de que éstas re- 
suelvan si la Hacienda déla isla debe satisfacerla total ó par- 
cialmente. La intervención se ha hecho en beneficio de Cuba, 
para salvarla de la revolución y asegurar el orden y la paz; justo 
es, pues — dirán seguramente los yanquis—, que los gastos todos 
corran á cargo de los cubanos* 

Y mientras tanto, la fiebre amarilla persiste. 

La Gaceta de Madrid nos decía que, segiin participaba con 
fecha 13 de Octubre el Cónsul de España en la Habana, se había 
reproducido aquélla y registrado en el citado día cinco casos. 



CUBA 



27 



Ahora, pnes, existe ya de nuevo el terrible vómito negro con 
estado oficial. Bien es verdad que coincide con la reaparición 
también de los yanquis en la isla, y su famoso servicio sanitario 
tendrá ocasión de realizar por segunda vez el saneamiento de 
Cuba si las circunstancias meteorológicas ayudan. 



PUERTO RICO 



El hambre y la anemia.— L* peste yanqoi.— EainA y deBpol>lH,cidu de U Ulii«~ 
Perturbación ecoudí mica.— Los efectos de la «brnlal política deacolouixti- 
dora».— Peraiátenciadel maleatar económico en 1906.— Agitación política,— 
Eooeevelt en la Isla, 



Los portorriqueños siguen muriéndose de hambre. El Presi- 
deate de la Federación norteamericana de obreros, que hizo 
una visita á la isla, regresó horrorizado del espectáculo que 
en 1904- ofrecían aquellos campos y caseríos, tan florecientes y 
ricos antes bajo la soberanía española. Los jornales habían ba- 
jado á la mitadf y los alimentos costaban por io menos el doble. 
El ari'oz era articulo de lujo^ y no hay que hablar de la carne. 

El cambio de la moneda^ las tarifas arancelarias^ las nuevas 
leyes fiscales, proporcionaron pingües negocios ¿los agiotistas, 
plantadores y usureros yanqutSi que se han ido embolsando mi- 
les y miles de dólares á costa de la vida y la salud de esas po- 
brei9 gentes de Puerto Rico* Pero la codicia rompe el saco, el 
filón se está agotando^ y los amos y explotadores de la isla em- 
pegaron á preocuparse ante la tremenda crisis económica que la 
aflige. Salvaron á Puei'to Kico, como ellos dicen, de la tiranía 
y de la mala administración españolas» cobráronse el supuesto 
servicio tiranizando de veras y administrando con un fin exclu* 
sivamente mercantil, sin más idea que el lucro; y ahora, cuando 
ya habían obtenido los mejores provechos y las consecuencias 
del mal que hicieron obligaban á tomar nuevos rambos, esti- 
maron que no había peligro en alardear de sentimientos huma> 
DÍtarios y acudieron en ayuda de los extenuados portorrique- 



90 



LOS FUBBL08 HI&PANOAJf£3BICAH08 



ños, llevándoles el remedio en foi*ma de flamante Comisión 
técnica encargada de estudiar ano de los mas difíciles proble- 
mas de la ciencia medica: averiguar la causa de la muerte por 
hambre! 

No solamente el vulgo, sino hasta los mas doctos médicos 
qtie no han tenido la suerte de nacer en el país de los yanquis, 
habían creído siempre que la muerte por hambre es consecuen- 
cia de la falta de alimentación, y que cuando ésta es escasa y 
mala sobreviene la anemia, que puede producir la muerte. 

IjOS estudios de la Comisión citada han demostrado el error 
de ios que así pensaban. La anemia que se padece en Puerto 
Rico es una epidemia. Allí no se muere de hambre ó de ane- 
mia por falta ó insuficiencia de alimentación. Los causantes del 
mal son unos parásitos invisibles^ una especie de microbios que 
viven en el agua, en el aire y en la tierra , especialmente en la 
tierra que cultiva la población rural. 

Este liltimo dato es de una evidencia abrumadora. Precisa- 
mente donde la mortalidad es mayor, porque es donde hay más 
hambre, es en el campo. Mas no, según la Comisión, porque la 
gente del campo coma menos y peor que la de las ciadadesf es 
porque esos microbios se encuentran más á su gusto en los te- 
rrenos dedicados á labranza ó cultivo. 

Conclusión: que no hay que preocuparse en dar de comer á 
los portorriqueños hambrientos ó anémicos. Basta un vermí- 
fugo para expulsar á los gusanillos del cuerpo del enfermo* 

Del informe de la Comisión— informe no ya luminoso, sino 
deslumbrante— se deducía otra consecuencia: que los yanquis 
Qo tienen la culpa de la miseria y despoblación de Puerto Rioo. 
Los responsables son esos malditos microbios que envenenan la 
sangre» 

Según el citado informe, se padecía igual epidemia en Fili- 
pinas. Coincidió, pues, bu aparición en Puerto Rico y en el Ar- 
chipiélago filipino con el establecimiento en dichas islas de la 
soberanía de los Estados Unidos, y no sería justo negar á éstos 



FÜEHTO RICO 



81 



i derecho j el hotior de dar sti nombre ¿ I& epidemia: debe Ha* 
ftrse la peste yanqui* 



En 1905 los portorriqueños no llevaban camino de mejorar. 
Santiago Iglesias^ representante de los trabajadores de la isla 
eii la Asamblea de Delegados de la F^^deración obrera antes 
citada, afirmaba y probaba que la condición de la clase traba- 
jadora en Puerto Hioo era mucho peor qae en los tiempos en 
que l^^apaña gobernaba. Unos 600 portorriqueños morían de 
bambre todos los meses. 

Hay quien supone que el malestar que se siente en Puerto 
Rico n# es sólo consecuencia de la famosa peste yanqui, la 
anemia; obedece también al deliberado propósito de lograr que 
íerda valor la propiedad para irla comprando t bajo precio. 
Lo cierto es que la propiedad va cambiando de manos, y la 
mayor parte pasa á las de los yanquis. Y así^ matando de ham* 
bre ó de anemia á millares de portorriqueños, aq uéllos se afin- 
can en la isla á poca costa. El negocio anta todo. 

Los naturales de Ja isla comprenden el peligro, tratan de 
defenderse y procuran poner algún límite al predominio de sus 
dominadores en la Administración pública. La legislatura in- 
sular votó en Enero de 1906 un proyecto de ley, mejor dicho^ un 
E memorial dirigido al Congreso yanqui, pidiendo la reforma de 
k Ley Constitutiva en sentido de otorgar á los isleños los dere^ 
chos de ciudadanía. Pretenden además que el Consejo ejecutivo 
flue actúa como Senado ó Cámara Alta, y en el que tienen ma- 
yoría los yanquis, reduzca sus facultades a las meramente ad- 
ministrativas, reservando la función legislativa á los hijos del 
país, elegidos por el pueblo. 

Informes del Cónsul de España en San Juan vinieron a con- 
firmar cuanto ya se sabía acerca de la ruina y despoblación de 
esa desgraciada tierra desde que d«jó de ser española. 

La población agrícola, que es el 62 por lOO de la tetal de 



LOS t'UBHLOfl HISI^ANOAMERIOAKOS 



Puerto Rico, está muerta de hambre. El café, que en otro tiempo 
se vendía entre 29 y 35 pesos provinciales (17 á 21 moneda yan- 
q^iii) el quinta! f se pagaba á 7, 8 ó 9 pesos. De aqui la paraliza- 
ción casi completa en el cultivo del café. El ron de caña era \ina 
industria relativamente importante; las contribuciones impues- 
tas por los dominadores han sido cansa de que se abandonen 
muchos alambiques* También se cierran las fábricas de elabo- 
ración de tabaco. Y el desaliento, la desesperación, son tales, 
que ni se siembran los campos, se pierde el hábito del trabago y 
los campesinos Dada hacen, porque ha decaído la fe que en él 
tenían, contribuyendo así con au propia actitud á empeorar la 
situación. 

La crisis económica tenía que influir necesariamente en el 
movimiento mercantil de la isla, y el comercio sufre honda per- 
turbación. El canje de la moneda provincial por la norteame- 
ricana vino á reducir el numerario á las tres quintas parles, 
dejando á la inla sin suficientes medios de circulación. Esto 
originó numerosas quiebras, y era imposible conseguir dinero 
á un interés menor del 12 por lOQ, y aun á ese tipo se exigían 
garantías exorbitantes. Las acciones de los Bancos sufrieron 
enormes bajas. Las del Banco Españel, hoy de Puerto Bico, que 
se cotizaban á 91 pesos (54*60 moneda yanqui), no valían en 1905 
más que 18 ó 20 de esta ultima moneda; las del Banco Territo- 
rial y Agrícola bajaron desde 46 á 14. 

El malestar económico se reflejaba también, como es natu* 
ral^ en la riqueza urbana, de tal suerte, que en la capital, en 
San Juan, difícilmente podía realizarse la venta de una casa en 
condiciones ventajosas para su dueño. 

Por todas estas causas, el comercio iba disminuyendo de día 
en día, y de 1900 á 1905 habían desaparecido, sólo en San Juan, 
unas 50 casas de comercio, algunas muy importantes. 

Quienes más directamente sufren las consecuencias de la 
crisis son los jornaleros; cuantos pueden salen de la isla, bus- 
cando en la emigración el remedio de la miseria. Pero también 



yan emigrando las personas relativamfttite acomodadas pava ir 
á establecerse á otros países donde el agrícnltor j el comerr 
ciante no tengan que pagar impuestos como los qtit allí rigen 
en la actualidad. 

La Administración yanqui nada hace para modificar favora- 
blemente ese estado de cosas » ni muestra Ínter ótí en atender las 
reclamaciones de los portorriqueños. El Delegado de éstos en el 
Congreso de Washington pide más autonomía para la isla» y 
sobre todo medidas qne estiranlen la producción y exportación 
de cale^ es decir, un impuesto en los Estados Unidos sobre los 
cafés extranjeros. Además solicitan qiie se les conceda el alto 
bonor de poder ser y titularse ciudadanos americanos ^ es decir ^ 
biudadanos de la gran Repáblica qne los veja, desprecia, arruina 
y mata de hambre. 

El Boletin Mercantil^ de Puerto Rico, señala un efecto más 
Je la que llama «brutal política descolonizadora» del Gobierno 
yanqui en esa isla. La anarquía burocrática llega á su colmo^ 
y no hay más ley ni regla que el capricho de los funcionarios 
públicos. En lo que se refiere á la propiedad urbana, por ejemplo, 
ijo hay disposición general q^ue dicte reglas ó bases para valo- 
rar las fincas á los efectos contributivos. L«3 agentes del Fisco 
tasan arbitrariamente, y como la miseria es tal que muy pocos 
pueden pagar la cuota impuesta, los mismos propietarios quie* 
ren vender; mas nadie compra sino á muy bajo precio, porque 
no hay leyes que garanticen la seguridad de la riqueza privada 
lontra el arbitrio de funcionarios incompetentes y engreídos. 

Seguramente pocos países habrá en el mundo peor goberna- 
dos y administrados que la isla de Puerto Rico bajo la domina- 
Ion yanqui. En defensa del derecho y de los sentimientos de 
isticia y de humanidad, los representantes de los Estados 
latinoamericanos en las Conferencias internacionales que tie- 
nen periódicamente, debían proponer y adoptar una acción co- 
aún para poner remedio á tal estado de cosas» indigno die 
^luestros tiempos y de la civilización del Nuevo Mundo. 



84 



LOS PÜEIBL08 HISPANOAMBRtOANOS 



A mediados de 1906 otra vez daba cuenta de la situación da 
Puerto Rico el Cónsul de España en San Juan, D, Enriqae de 
Vedia. 

El progreso que se nota ahora en la producción de azúcar y 
tabaeono satisface^ ni puede satisfacer, á la generalidad de los 
habitantes de la isla, porque nada se ha hecho en favor del café 
—producto queconstituye el gran núcleo de la riqueza pública — , 
y sigue^ por consiguiente, el malestar económico en el país. 
Hoy, muy poco más del 20 por ICX) de los terrenas plantados de 
cafetos c^stá cultivado; centenares de acres de aquellos que, al- 
gunos años hace, constituían la mayor parte de la riqueza de 
la isla^ se hallan abandonados y van convirtiéndose en maleza 
envuelta por lianas tropicales. 

Existen y pues, actualmente capitales que no producen nada; 
capitales que representan una riqueza muerta para el país, y 
que están llamados á desaparecer totalmente por el abandono 
que ha sucedido al desconcierto económico que operó el cambio 
de dominación. Propiedades qae valen de 60 á 70 dólares por 
acre, se ofrecen hoy por 15 ó 20, y con frecuencia se subastan 
las fincas para el pago de la contrib ación ó del dinero á que han 
sido hipotecadas. 

En las industrias fabriles obsérvase cierta animación» gra* 
cias á los capitales españoles. La Compañía industrial de San- 
turce ha establecido una fábrica de fósforos, y tiene en proyecto 
otras instalaciones diversas, donde podrán encontrar trabajo 
muchos de los obreros que hoy viven en la mayor indigencia. 

A fines de año había agitación política. El raes de Noviem- 
bre fué época de elecciones para designar Comisionado en Wa- 
shington, Delegados á la Cámara é individuos de los Ayunta- 
mientos. A los dos antiguos partidos en pugna, republicano» y 
unionistas, se agrega ahora el nuevo partido obrero socialista, 
con bastante fuerza en algunos distritos. 



Ocho años hace ya qu§ la iiU sufre la dominación yanqui^ y 



PÜBRTO RICO 



35 



no hay esperanzas de que pueda aliviarse el malestar sacial y 
economice qae allí se siente. Promesas de reforma no faltan, 
y recientemente las ha renovado Mr. Rooaevelt con motivo de 
su visita á Puerto Rico. Llegó á bordo del Lumana y pasó 
como nn meteoro, el 21 y 22 de Noviembre. Por la llamada vía 
militar, fué de Ponce á San Juan en automóviL 

En el interior de la isla, sus hambrientos habitantes con- 
templaron admirados la lujosa comitiva de diez ó doce ati- 
tomóviles que velozmente recorrían aquellos campos, tan 
hermosos en los días en que era Puerto Rico una provincia 
española; ahora yermos , casi despoblados, desde que son tie- 
rras de una colonia yanqui. En el fango de esas tierras, al pasar 
el rio de Arecibo, se hundió ©1 vehículo que conducía á Roose- 
Telt; se necesitó una pareja de bueyes para arrancar del lodo 
portorriqueño al carro triunfal del Presidente de los Estadoi 
Unidos de Norte América. 

Como en triunfo entraba^ en efecto, en las ciudades y en 
alguno que otro gran poblado^ donde hacía breve alto la comi- 
tiva para oir salutaciones y discursos; invariablemente respon- 
día Roosevelt declarando el gran afecto que sentía hacia los 
portorriqueños, y ofreciendo su valioso apoyo para conseguir 
qnese concedan los derechos de ciudadanía á los míseros colo- 
nos de la isla. Era la repetición de la promesa que viene ha* 
ciendo años ha. 



REPÚBLICA DOMINICANA 



La feToíucíón.— Preiidcncíft ñoi General Mora.l<!Í4-Protpí;tcii"aii6liflCfll de los 
yuDquis.— Oposición en loa Estados Unidos y en Santo Dominffo.— Conve- 
nio provisional. -Polílira personal de Koosevi>lt,— SnR propósitos de in- 
tervencifin en los paísect bañados^ por el mar Caribe.— Otra revoluddn»— 
El General CácercB: su programa de í?obierno. -BituacióD de la Repú- 
hlica,-El arreglo de la Deuda. 



A principios de 1904 seguía esta República en plena revo- 
lución. Morales y Jiménez disputábanse el podet% y también 
ecbaba sn cuarto á espadas el General Wos y Gil. Se cerraban 
los puertos al comercio, no había seguridad en ninguno; Santo 
Domingo, Puerto Plata ^ San Pedro de Macoris sufrían bombar- 
deos, los proyectiles alcanzaban á las Legaciones extranjeras y 
los cruceros y cañoneros yanquis iban y venían por aquellas 
aguas en espera de ocasión oportuna ó conveniente para tomar 
buenas posiciones en la isla. 

A mediados de Marzo el Presidente provisional^ MoraleSt 
pudo imponerse transitoriamente 4 sus adversarios, recobrando 
-i San Pedro de Macoris. No obstante, aquéllos no se dieron por 
vencidos, y la guerra civil continuó ^ con caracteres tales de 
gravedad, que los yanquis reforzaron su escuadrilla en las 
agnas de Santo Domingo para, llegado el caso de intervención, 
anticiparse á las potencias europeas que pudieran repetir lo de 
Yenezuelai puesto que los cuatro quintos de la Deuda domini- 
cana á acreedores de Europa so deben. 

El Gobierno yanqui creyó, sin duda, conveniente, tal veu 



para evitar conEictos en que su prestigio no quedara bien pa* 
radOf ayudar á Morales en el restablecimiento de la paz^ lo que 
al ñn se consiguió, á principios de Junio^ gracias á los buenos 
oficios del Comandante de uno de los buques norteamericanos. 

El 19 se legalizó la situaciÓD política, siendo elegidos Pre- 
sidente y Vicepresidente constitucionales los Generales Morales 
y Cáceres, respectivamente. 

El 1.° de Julio el General Carlos F, Morales participaba á los 
demás Jefes de Estado que, convocado el pueblo dominicano ¿ 
dar SQ voto libre y espontáneo, le había designado con sus su- 
fragios para ocupar la primera magistratura de la nación. 

No faltó el consabido programa de gobierno. Morales se 
proponía mantener á todo trance el orden, arreglar la hacienda, 
fomentar la industria, abrir nuevas vías de comunicación, ac- 
tivar la explotación de minaSj etc., etc. 
« 

Ya en esta época una Comisión de arbitraje había diotado 
fallo en el asunto de las reclamaciones formuladas por la «Santo 
Domingo Tm pro ve túent Company» y otras tres Corapañíasfinan* 
cieras y de ferrocarriles que gestionaban en unión de aquella 
la defensa de sus intereses. 

Los arbitros fueron dos yanquis y un dominicano (D. Ma* 
nuel de J, Galván); la República Dominicana quedó obligada, 
según el laudo arbitral, á pagar 4,481.280 pesos oro en plazos 
roensaales, abonando un 4 por 100 de interés, con garantía de 
las Aduanas de Puerto Plata» Montecristi, Sánchez y Samaná. 
El primer plazo debió haberse hecho efectivo en Septiembre 
de 1904. Pero como el Gobierno de Santo Domingo no cumplía 
BU compromiso, los yanquis asumieron la administración de las 
Aduanas. 

Se atribuía entonces al Presidente de los Estados Unidos 
el propósito de encargarse temporalmente del Gobierno de 
Santo Domingo para reorganizarlo y liquidar deudas; algo asi 
como una ocupación militar interina. Normalizados los serví» 



cios y establecido el régimen conveniente, loa Estados Unidos 
fifi retirariaUi conservando, por snpiiestO| ventajas y privilegio» 
en las relaciones políticas y comerciales con el nuevo Gobierno; 
cosa semejante á lo que habían hecho en Cuba. 

Si tal aspiración había, no llegó, fin embargo, á realiararae 
por completo. Los Estados TJiiidos se limitaban á ejercer, desde 
L** de Enero de 1905, un protectorado fiscal temporal en la 
República Dominicana. 

Puso el Gobierno yanqui empeño en que constase que los 
Estados Unidos no habían solicitado este convenio. Fué, decían, 
ponsecuencia de las repetidas solicitudes de Tas potencias inte- 

"l-esadas, así como de petición directa del Presidente Morales. 

La República Dominicana venía sufriendo una gran crisis 
ecojQÓmica. Tratándose únicamente de asuntos del país, la si- 
tuación no hubiera sido grave; pero lo que le daba importancia 

^era el hecho de que muchas potencias europeas estaban di- 
rectamente interesadas en la cuestión. En los últimos añoi^ 
aquéllas habían insistido en sus exigencias; la Bepúblicat casi 
en bancarrota, necesitó la acción internacional, y se resolvió es- 

_coger al Gobierno yanqui para que se encargase de aplicar los 
Recursos fínancieros del Estado, 

Según las condiciones del protocolo firmado, la República 
Dominicana se reservaba todos los derechos de soberanía; los 
yanquis declararon que no abrigaban propósito de anexión y 
que estaban dispuestos á ayudar al Gobierno de Santo Domingo 
para restablecer el crédito, mantener el orden público, refor- 
mar la administración civil, y hacer, en suma, cuanto fuera 
necesario para la prosperidad del país. 

De los derechos arancelarios que se perciben en las Aduanas 

I de la República, el Gobierno yanqui entregaría al Gobierno 
iorainicano el 45 por 100 del total para atender a las necesida- 
des del presupuesto. 

Con el 55 por 100 restante, el Gobierno yanqui pagará los 
Jiueldos de los empleados de las Aduanas y los intereses y amor- 



40 



LOS PCEBLtm HISPANO AM15BICANQS 



tización de las dendas extraDJeras y nacionales. El sobrante 
qne quede al ñnal de cada año fíacal se entregará al Gobierno 
de Santo Domingo para el pago de sus deadai». No se podrán 
hacer alteraciones en el arancel vigente sin el consentimiento 
del Gobierno de Washington hasta que la deuda este comple- 
mente liquidada. 

El Presidente Morales dio cuenta de este convenio al Con- 
greso dominicano. En el paía la opinión apareció mny divi- 
dida. Los enemigos políticos de aqnél protestaban en nombra 
del derecho y de la dignidad de la nación^ y organizaban fuer- 
zas y elementos para provocar ona revolución. Tendían á pro- 
curarse el apoyo, más ó menos directo, de potencias europeas, 
pues siendo europeos la mayoría de loa acreedores, estimaban 
inmotivada é intolerable la exclusiva ingerencia de los Estados 
Unidos. 

En este país tampooo había unanimidad de criterio respecto 
al convenio. Pasó el protocolo al Senado; la Comisión de Rela- 
ciones exteriores lo modificó ya algo, y aquél acabó jior re- 
chazarlo, protestando, principalmente, de una cláusula que 
establecía cierta especie de protectorado sobre la Eepdblioa 
Dominicana. 

En consecuencia, Roosevelt dio orden á Dawson, el Ministro 
yanqui en Santo Domingo, para renovar las negociaciones so- 
bre la base ainica del pago de la Deuda, haciendo un convenio 
provisional que habría de regir hasta tanto que fuese aprobado 
ó rechazado el tratado que pactó el Secretario Hay con ©1 Po- 
der Ejecutivo de la Kepúblioa Dominicana. Roosevelt propon- 
dría, y el Presidente Morales nombraría, á ciertos eiudadanos 
americanos para que tomasen á su cargo las Aduanas domini- 
canas, con excepción de las mencionadas con rela«ión al laudo 
arbitral referente k la «Santo Domingo Iraproveraent Com- 
pany '. En caso de que el tratado llegara á ratificarse por el 
Senado, los fondos acumulados en depósito serían distribuidos 
entre los reclamantes extranjeros, y se continuaría d procedí- 



REPÚBLICA DOMINICANA 



41 



iniento de retener el 55 por li)0<ie las entradas netas de las Adna- 
nas en beneficio de dichos reclamantes, hasta que sns créditos 
hayan sido totalmente satisfechos. Pero si el Senado no aceptara 
el convenio, los fondos, depositados en nn Banco de los Estados 
Unidos, se entregarían al Gobierno déla República Dominicana, 
y el agente de los Estados Unidos abandonaría su puesto. 

Como se ve, Roosevelt daba por válido» en lo principal y más 
positivo, lo que no debía serlo, es decir, el convenio que el Se- 
nado se negó á aprobar, y D&wson y sus agentes siguieron in- 
cautándose de los derechos de Aduanas. Cabe, pues, afirmar que 
el Presidente de los Estados Unidos del Norte de América se eri- 
gió, personalmente, en tutor de los dominicanos^ y que ejercía 
esa tutela por medio de su representante Dawson. La Repú- 
blica Dominicana está, no bajo el protectorado de los Estados 
Unidos, sino de Mister Roosevelt. 

Teste no se limita á ejercer protectorado en Santo Domingo* 
Con las garras bien clavadas en esa República, y en Panamá, 
y en Puerto Rico, y en Cuba, el águila d© Washington parece 
haberse convertido en buitre, que extiende y agita sus alas 
sobre todos los pueblos del mar Caribe y acecha la ocasión 
de nutrirse con ellos, Y no se recata, por cierto, Roosevelt 
en darlo a entender, por más que encubra con eufemismos la 
iniquidad del propósito. Públicaraente declara en el Mensaje á 
las Cámaras, refiriéndose á los patees hañcido» por el mar Ca^ 
Hbe, que «intervendremos en sus asuntos en último extremo 
y cuando aparezca evidente su impotencia ó su falta de volun- 
tad para proceder con justicia en el interior y en el exterior, 
violando de algún modo los derechos de los Estados Unidos ú' 
ocasionando con su Conducta agresiones de afuera, con daño de 
loe intereses generales de la América. Toda nación, ya perte- 
nezca á este continente, ya á cualquier otro, que aspire á man- 
tener su libertad é independencia, debe comprender que el de- 
recho á disfrutar de esa independencia es inseparable del deber 
de hacer buen uso de ellai». 



42 



LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



Se intervendri, pues, cuando haya pretexto para stxponer 
qne tal ó cual República no tiene condicionea de vida y ha Ue» 
gado al último extrñmo, 31 el pueblo a quien sojuzgaba medio 
muerto da señales de vida, y lucha, y se defiende, no hay que 
esperar que el ^interventor» ó conquistador retroceda ante laa 
contingencias de una guerra, porque, en opinión de Roosevelt^ 
€s61o los pueblos perezosos, tímidos, imprevisores, enervados 
por el lujo y el egoismo ó descarriados por falsas enseñanzas, 
han dejado de cumplir cobardemente con deberes que exigen 
energía y sacrificios, encubriéndose á sí mismos tan bajos mo- 
tivos con el nombre de amor á la paz», 

Y, claro es, como los Estados Unidos tienen la pretensión de 
constituir un pueblo activo, valeroso, previsor, enérgico, al- 
truista y bien enseñado, nnnca por amor á la paz podrá dejar 
de cnmplir el deber que se ha impuesto de obligar á todos los 
pueblos de América á que hagan buen uso de su libertad ó in- 
dependencia, 

El Mensaje de Roosevelt vino á ser, en realidad, una aloeu> 
ción ó manifiesto dirigido á las Repúblicas hispanoamericanas, 
declarando su hegemonía sobre todo el continente, ó por lo 
menos sobre los pueblos de las Antillas y del Istmo y los de la 
América meridional que tienen costa en el mar Caribe. Esos 
pueblos habrán de vivir y gobernarse como plazca á los Esta- 
dos Unidos, siempre de acuerdo y en alianza con ellos; de lo 
contrario, serán declarados ineptos é indignos de ser libres. 
El supremo Juez encargado de hacer esta soberana declaración 
es el Presidente de la República yanqui* Nadie le ha otorgado 
ni le reconoce tan altas funciones; pero está dispuesto á ejercer- 
las á título del más fuerte. 

Por fortuna para América, para la America toda, la del 
Norte y la del Sur, situaciones que no tienen más base que la 
fuerza y pugnan con la razón y con el derecho, son siempre 
transitorias. En los mismos Estados Unidos inspira ya recelos 
la política absorbente é imperialista de Roosevelt* Va de fra< 



HBPÚBLIOA DOMINICANA 



43 



caso en fracaso; en el Senado y en el Congreso encuentra opo- 
sición más ó menos francamente declarada, y ae aplazan d mo- 
difican sus proyectos sobre revisión da aranceles, aumento de 
la escuadra, tratados de arbitrajes, convenios internacional 
les, etc. Está iniciado el conflicto entre el Poder Ejecutivo y el 
Poder Legislativo de los Estados Unidos del Norte de América. 

Por otra parte, como, más ó menos ^ las potencias europeas 
tienen intereses en las Repúblicas hispanoamericanas, la inter- 
vención en éstas de los Estados Unidos vendría á ser, en mu- 
chos casos, una intervención indirecta en los asuntos de aqué- 
llas. Be aquí probables y muy graves complicaciones para los 
Estados Unidos, si éstos llegaran á hacer suya la soberbia doc- 
trina de Roosevelt y adoptasen resueltamente una política in- 
ternacional en consonancia con ella, 

Y que la tal doctrina de intervención en los Estados ame- 
ricanos puede atentar á los derechos ó intereses de subditos de 
potencias europeas, pruébalo esta misma ingerencia de Roose- 
velt en las cuestiones ñnancieras dominicanas. Pretende juzgar 
del valor que tienen las reclamaciones de los acreedores euro- 
peos, y con tal objeto envió á Europa á un Agente especial, 
apellidado HoUander. 



Acabó ©1 año 1905 con otra revolución. Principal causa ó 
pretexto de ella fué el famoso convenio que pactó su Presidente 
con el Gobierno de Washington. El Parlamento dominicano 
no se mostraba dispuesto á aprobar el artículo 7.** de ese con- 
venio, que da á los Estados Unidos el derecho de intervenir en 
el país en caso de alteración del orden público. 

El caso había llegado; el Presidente Morales fué depuesto, 
y se proclamó Dictador el Vicepresidente Cáceres. Pero el con- 
venio no había obtenido aún la aprobación del Senado yanqui, 
j Roosevelt no pudo hacer valer el derecho á restablecer el or- 
den. Sin embargo, envió buques y tropas de marina por si hu- 
biera habido ocasión ó pretexto de intervenir. 



44 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



La ingerencia de los Estados Unidos en los asuntos de Santo 
Domingo suscita, como lo demuestran los hechos, viva pro- 
testa en la isla. A este sentimiento responde sentimiento ana* 
logo en gran parte de la opinión, la más sensata, de los mismos 
Estados Unidos. En el Senado hay un núcleo importantísimo 
que se opone resueltamente á las aspiraciones de Roosevelt, 

La revolución j la anarquía dominicana que ahora éste fo» 
menta indirectamente con sus propósitos de protectorado, po- 
drá ser argumento de gran fuerza que aprovechen los enemigos 
de la política invasora é imperialista del actual Presidente dt 
los Estados Unidos del Norte. 

El nuevo Presidente, D. Ramón Cáceres, declaró en su Men- 
saje al Congreso que había qiie llevar á cabo reformas constl* 
tucionales, mejorar puertos y caminos» dictar leyes agrarias, 
garantir la libre administración de justicia y, en suma, <domar 
cuantas medidas sean dignas de una nación cívilizadaí». B.ecc- 
mendaba especialmente al Congreso ©1 estudio del tratado que 
establece el protectorado financiero de los yanquis y que se so- 
metió al Senado de éstos^ tratado que el General Cáceres con* 
sidera como un triste fruto de los errores de todos. Por sn 
partCj el Senado de Washington se avenía á aceptar el tal tra- 
tado á condición de agregarle cláusulas que garanticen lo- 
intereses pecnniarioa de los acreedores yanquis en concurren- 
cía con los europeos. 

La indirecta intervención de los Estados Unidos en la Repú- 
blica Dominicana no i>roduce hasta ahora resultados favorabler-» 
en cuanto al orden y paz interior de) país. Administran los 
yanquis las Aduanas^ sus cañoneros van y vienen entre los 
puertos, hacen pesar su influencia en los actos del Gobierno, y, 
sin embargo, unos á otros se suceden loa motines, las rebeldías^ 
sobre todo en la parte Noroeste de la República. 

La acción del Gobierno de Washington es aquí» como en 
Cuba, una causa más de intranquilidad y desorden; á las dis* 



itfiJPÚBLlcA DOMINIOAKA 



45 



cordias que hay entre |>aicialidades ó personajes políticos, se 
agrega la simpatía de los anos y la animadyersión de los otros 
respecto de los yanquis. Aca&o si éstos se decid ieran á an espio- 
narse Cuba y Santo Domingo la situa¿ión podría simplificarse, 
porque los que no simpatizan con ellos se unirían contra 1» 
dominación extranjera, prescindiendo de las rivalidades que 
hoy los separan. Mas no creo que los Estados Unidos lle- 
guen á anexionarse esas Repúblicas; los buenos políticos yan- 
quis tienden á explotarlas*» no á dominarlas* Poseer colonias o 
territorios que obligan á gijierra permanente^ y consiguientes 
gastos, no es negocio. Ya tienen hecha la experiencia en Fi- 
lipinas. 

Esa tendencia de los yanquis la van TÍ«ndo ya muy clara los 
demás pueblos americanos» Prueba de ello es, eatre otras, la 
creación, según noticias recibidas de San José de Costa Rica, 
de un club americano «para oponerse á los esfuerzos que hacen 
loe Estados Unidos con el fin de aniquilar la independencia co- 
mercial de la América latinav/. 



A fin de año parece que habían dado ya algún resultado las 
gestiones del Agente ñnanciero de Boosevelt, Jacob Hollander, 
á quien secundaba el Ministro de Hacienda en Santo Domingo, 
D. Federico Velázquez. Los 40 millones de dólares á que 
ascendía la deuda total, quedaban reducidos á 17^ de ellos ^ 12 re- 
presentan la deuda extranfera. Los acrreedores europeos (Bél- 
gica, Inglaterra, Italia, Francia, Alemania y España) se ave 
tiíaii á perder algo más de la mitad de sus créditos^ á cambio de 
la seguridad en cobrarlos. Para pagar á todos pronto, el Go- 
bierne dominicano emitirá un empréstito de 20 miUenes, que 
le facilitarán los banqueros yanquis. 

De esta suerte^ la República Dominicana no tendrá acreedo- 
res «n Europa; todo lo deberá á loi yanquis. Estos, que Ínter- 
vienen en las Aduanas, bien podrán cobrarse capital ó intereses. 
EtU último término, si los dominicanos no se mostraran dóciles 



46 L08 PUBBL08 H18PANOAMBK1CAN09 

y SQScitaran difícaltades, medios sobrados tendrían los yanquis 
de imponerse, ya sin la molesta intervención de naciones eu> 
ropeas, ¿ quienes hay que respetar algo más que á los pueblos 
del mar Caribe. 



■■1 



MÉXICO 



Mézleo en l904,--Heform&B en t» Constitución: el periodo preaideaclAl y la 
Vlceprefiidencia de la República.— Reelección rie Porñrio Díaz.— Lm pax 
«n el Yucatán,— Homenaje á la memoriadeD. Juan Prlm.— La influeneia 
económica de los janquia en México, —La reforma monetaria. 



Se han reformado algunos articalos de la Constitución fede- 
ral mexicana , ampliando el período presidencial y creando el 
(iargo de Vicepresidente. 

presidente y Vicepresidente entrarán a ejercer sus funcio- 
nes, como antes, el 1.^ de Diciembre^ y durarán en ellas seis 
afios en vez de cuatro. 

Los electores que designen al Presidente de la Kepública 
elegirán también el mismo día y de ignal modo^ en calidad de 
Vicepresidente, á un ciudadano en qnien concurran las condi- 
ciones exigidas para la Pi*esidencia. El Vicepresidente será 
Presidente nato del Senado, con voz, pero sin voto» á no ser en 
caso de empate. Podrá, sin embargo, desempeñar algún cargo 
de nombramiento del Ejecutivo, y en tal caso se le nombrará 
substituto en la Presidencia del Senado. Por ministerio de la 
ley asumirá el ejercicio del Poder Ejecutivo cuando el Presi- 
dente no tome posesión de sa cargo el día designado, cuando 
ocurra su falta absoluta, ó cuando se le conceda lieencia para 
separarse de sus funcione». Si la falta de Presidento fuere 



48 



LOS PUEBLOS HISFANOAMERIOANOS 



absoluta, el Yicepresidente le substituirá hasta el ñn del periodo 
pata el que fué electo, y en los demá^ caso» hasta que el Presi- 
dente se presente á desempeñar bus funciones. 

Estas nuevas disposiciones comenzaron ¿ regir en 1904, aao 
en que se hizo la elección de Presidente; otra ve^ fué reelegidoi 
el 10 de Julio, el General D, Porfirio Díaz. Se designó también 
Vicepresidente; el electo fué el Dr, D. Ramón Corral, persona 
muy ilustrada y laboriosa, Gobernador que ha sido varias veces 
de su Estado natal, Sonora, habiendo desempeñado también los 
cargos de Diputado á la legislatura de Sonora y al Cong^reso da 
la Unión, y el de Gobernador del Distrito federal, A la sazón 
era Secretario ó Ministro dé Gobernación. 

El 2í> de Septiembre, el XXIll Congreso de los Estados Uni- 
dos Mexicanos se erigió en Colegio electoral. Pasó á la Gran 
Comisión el expediente formado por los Colegios electorales de 
la República con motivo de las elecciones de Presidente y Vi- 
cepresidente para la renovación del Poder Ejecutivo en el pe^ 
ríodo constitucional de 1904 á 1910; y hecha la computación 
rest>ectiva, se obtuvo como resultado el total de 1{>,008 votos 
unánimemente dados en favor del ciudadano General Porfirio 
Díaz para Presidente, y de 18.981, contra 17, en pro del ciuda- 
dano Ramón Corral para Vicepresidente. La Gran Comisión 
estimó legítimo el resultado de las elecciones, y el Colegio 
electoral declaró por unanimidad que Díaz y Corral eran, res- 
pectivamente, Presidente y Vicepresidente de la República 
para el sexenio que comenzó el I.** d* Diciembre de 1904 y ter- 
minará el 30 de Noviembre de liílO, 

Tenía Díast setenta y cuatro años de edad y entraba en 
el '25." de su gobierno y en su séptimo período presidencial. Si 
para fortuna del país alcanza su vida hasta el fin del pen'ddOf 
aera entonces octogenario y habrá gobernado durante casi un 
tercio de siglo. 



Antes de las elecciones, el Presidente había hecho saber por 



decreto qué estaba terminada la campaña contra los indios ma- 
yas, en el Yucatán. 

La noticia produjo muy favorables consecuencias para el 
Territorio de Quintano Roo» al que acudían numerosos comer- 
ciantes y trabajadores» así nacionales como extranjeros. En 
las poblaciones ya establecidas se instalaban nuevos almacenes 
y casas mercantiles, estimuladas por el aliciente de franquicias 
()Ua se habían otorgado exceptuando del pago de toda clase de 
derechos de importación y puerto á las mercancías extranjeras 
<|ue se introdujeran para el consumo en el mencionado Terri- 
torio, 

El 28 de Julio de 11)04 se rindió en la capital de México ho- 
menaje solemne á la memoria de un español^ D» Juan Prim, No 
han olvidado los mexicanof» la noble conducta del ilustre caudi- 
llo en 186á, y por iniciativa del Gobernador D, Gmillermo de 
Landa y Escanden acordaron dar el nombre de f General Prim» 
á la gran avenida, 18 Poniente, una de las más hermosas de la 
ciudad* Parte esta vía del lado Oeste de la cindadela ó fábrica 
do armas, cruza la avenida Bucareli y va á desembocar en el 
paseo do la Rt^forrna, cerca de la glorieta Cuauhtemoc, Al acto 
déla colocación de la placa en que ae grabó el nuevo nombre de 
la avenida, concurrieron el Presidente y los mas altos funciona- 
rios,' allí se oyeron hermosos discursos, pronunciados por per- 
sonalidades tan eminentes como D. Justo Sierra, el ilustre eí*- 
tadista, historiador y literato que representó á su patria en el 
Congreso iberoamericano de Madrid en 1900, el Director de 
Eí Correo Español D. José Porrúa y el gran poeta D. Juan de 
Dios Peza. 



A mediados de año, un importante semanario de México, El 
Progreso Latino ^ que dirige el Sr, D. Román Rodríguez Peña, 
reprodujo algunos de loa datos y comentarios que consigné en el 
volumen I de esta obra, para demostrar que los Estados Unidos 



50 



LOS PÜBIILOS HlSPAKOAMRUÍUAtíOS 



«« hallan aún muy lejos de tener en A^mérica la supremacía co- 
mercial que pretenden. 

De acuerdo con lo que alH dije^ el mencionado periódico 
declaraba que» aparte México^ Cuba y algunos Estadas de la 
América Central, el comorciOí y en general la influencia eco- 
nómica de los yanquis en el Nuevo Mundo» ea insignificante 
comparada con la de los pueblos europeos. 

Aun respecto de México no eg esa influencia tan exclusiva 
como suponen l«s que en Europa y en América escriben de es- 
tas cosas sin más fuentes de información que las exageraciones 
ó falsedades tan corrientes en libros y periódicos yanquis. 

Las cifras y los hechos que aducía el Sr. Rodríguez Peña 
evidenciaban que los Estados Unidos, aunque muy lentamente, 
van perdiendo terreno en México ante los esfuerzos que hacen 
los europeos y ante el adelanto del país, que con sus propios 
elementos de prosperidad y riqueza tiende á nacionalizarlo todo. 

Las estadísticas demostraban que desde Julio de 190S á Fe- 
brero de 1904 inclusives, el comercio de importación en México 
llegó á la suma de 5<!) millón es de pesos oro, de los cuales 27 7^ <^ran 
el valor de mercancías y efectos importados de los Estados Uni- 
dos. Pero de esos t?7 Y- millones había que deducir por lo menos 
4 millones, valor de mercancías ó efectos europeos que van á 
México por la vía de los Estados Unidos. En la exportación era 
preciso hacer aún mayor deducción; de 130 millones plata á que 
llegó en esos ocho meses, correspondieron á los yanquis 87 mi- 
llones, y de éstos 30 pertenecían al comercio con Europa y el 
resto de América. 

Ese comercio que México hace por intermedio de los Estados 
Unidos tiende á disminuir, aumentando^ en cambio, el directo 
con los otros países. La Gran Bretaña y Alemania son las que 
más se esfuerzan en tal sentido; sígnenlas Francia, España, 
Bélgica, Austria é Italia. La mayor parte de estas naciones 
procuran aumentar sus medio? de comunicación con puerto* 
mtacicanos por medio de líneas directas. Encuentran, sin em* 



wAxicn 



51 



bftrgo, un inoonveniezitQf el de qne la red de vías férreas mexi- 
canas no está completa ni llega al Pacífico^ por lo que» cuando 

I 

I menos toda la región occidental de México, tiene que recurrir 

I a los medios de oomanicación marítimos, que están en manos 
I de los yanquis. Cuando se complete esa red, cuando haya comu- 
I ntcacíón fácil entre los puertos mexicanos del Atlántico y del 
^ P acífico, los baques ingleses, franceses y suramericanos lucha- 
^H&n ventajosamente eñ ambos mares con la competencia yan- 
^^^qui, como ahora lo hace ya una línea alemana, única que ha 
i quedado por el lado del Pacífico. 

I Por otra parte^ los tratados con Cuba y la posesión de Puerto 

' Kico y Filipinas han de proporcionar á los Estados unidos de- 
I terrainados productos agrícolas en condiciones mejores que los 
i que encuentran en México. Los azúcares mexicanos, por ejera- 
I pío, no podrán competir con los de Cuba y Hauaii en los mer- 
cados de los Estados Unidos^ y lo mismo sucederá con otros 
I productos |>ropios de Filipinas y Puerto Rico si los yanquis lo- 

Ngran al fin normalizar la situación económica en dichas islas* 
£¡1 abacá filipino podrá ser un peligroso competidor del hene- 
quén yucateco. Los agricul torea mexicanos necesitan, pues, ir 
buscando nuevos mercados para sus principales productos, y al 
encontrarlos, seguramente, en Europa y en los otros países de 
América^ su ñ irán gran quebranto las relaciones mercantiles 
con loa Estados Unidos, y, por consiguiente, la influencia y 
predominio económico de éstos en México. 

En cuanto á los capitales extranjeros— no considerando 
^^^omo tales, ó sea como introducidos en el país, los representa- 
^^|3os por las fortunas que los individuos de otras nacionalidades 
han hecho en México — , puede calcularse en 7(K) millones de peso» 
oro ©1 de los yanquis, en 250 el de ingleses, en 200 el de alema- 
nes, españoles y franceses. Todos estos capitales juntos no lle- 
gan á la tercera parte de la riqueza comercial— es decir, la que 
hoy tiene valor >-de México, y todos tienden á nacionalizarse, 
asea por las uniones matrimoniales de sus dueños con hija« 



52 1.08 PÜEBLOÍS HISP ANO AMBRIO ANOS 



del país, ya por la compra de acciones que hacen los mexicaDos, 
ya por las sucesiones^ ya, en fin, por muchas otras causas, en- 
tre las cuale» tío es la menos importante el desarrollo del espí- 
ritu industrial y comercial de los lujos del país» que poco á poco 
van haciendo ventajosa competencia al extranjero en todos los 
ramos. 

Hay además otra circunstancia que impide é impedirá el 
arraigo y crecimiento de la influencia angloamericana en Mé- 
xico: la diferencia, la oposición de carácter^ ideas y costumbres 
entre mexicanos y j^anquis. Estos, salvo muy contadas excep- 
cioneSt abandonan pronto el iiaís. En cambio, la gran mayoría 
de los españoles se confunden con la población mexicana á la 
segunda generación; casi lo mismo sucede con franceses ó ita* 
lianoB, y más aun con los procedentes de otras Repúblicas his- 
panoamericanas, la mayor parte de los cuales piden y obtienen 
la ciadadania. 

Con fecha 16 de Noviembre, el Ministro de Hacienda^ señor 
Ivés Liman toar, presentó A la Cámara su famoso proyecto de 
ley sobre reforma monetaria. La importancia de tal reforma, 
el acierto con que se hizo y las consiguientes favorables conse- 
cuencias que ha tenido, son circunstancias que me impulsan a 
consignar aquí, íntegra, la parte dispositiva de la ley» De- 
cía así : 

«Artículo 1.° Se faculta al Ejecutivo de la Unión para qu« 
reforme las leyes monetarias de la Hepáblica, fijando las clases 
de moneda que tengan circulación legal, el valor, peso, ley y 
demás condiciones de las propias monedas, los límites de tole- 
rancia en ¡a fabricación y circulacién, y, en general, estable- 
ciendo las prescripcionesquejuzguenecesariasparaperfecoionar 
el sistema monetario adaptándolo & las necesidades eeonó mi- 
cas de la República. Al ejercer estas facultades, se sujetará á 
las bases siguientes: 

A) Se conservará el «peso)» actual de plata con 24 gra- 



mos 4.391 diezmiligramos de plata pura y 2 gramos 6.342 diez- 
miligramos de cobre, y con poder liberatorio ilimitado. 

i?) A dicho peso de plata se atribuirá iin valor equivalente 
á 75 centigramos de oro puro. 

C] Las monedas fraccionarias de plata contendrán ana can- 
tidad de este metal inferior ¿ la que proporcionalmente les co- 
rresponda por su valor representativo con relación al «peso». 

Z>) No será obligatoria la admisión de estas monedas frac- 
cionarias en un mismo pago por cantidad mayor de'^ pesos, ni 
la de monedas de bronce en cantidad mayor de un peso; pero ©1 
Gobierno designará las oficinas en donde los particulares pue- 
dan libremente cambiar por pesoü fuertes la moneda fracciona- 
ria ó de bronce que presenten en cantidades de 100 pesos ó sus 
mal tipil »s. 

K) Las Casas de Moneda no estarán obligadas á acuñar loa 
metales preciosos que se les presenten^ sino j]|ue la euiiaión d© 
moneda de todas clases quedará reservada al Ejecutivo para 
que ejerza esta facultad con sujeción á las leyes y en la oportu- 
nidad y cantidades que éstas determinen. 

Art* 2.*^ Se autoriza, igualmente, al Ejecutiva de la ITnión 

üra dictar las providencias que á continuación se expresan: 
~ A) Prohibir la importación de peses de plata mexicanos al 
|erri torio de la República. 

S) Desmonetizar las monedas que, á su juicio^ convenga re- 
tirar de la circulación. 

C) Amonedar para la exportación pesos de cuños anteriore» 
. actual. 

D) Variar en caso conveniente el cuño de los pesos de plata. 

E) Conceder circulación legal, por tiempo limitado, á las 
monedas de oro de otras naciones, fijando su valor en moneda 
mexicana, si llega á valer en Londres la onza de plata «stan- 
dard» más de 28 '/s peniques. 

F) Modificar las leyes fiscales sobre minería, disminuyendo 
ios gravámenes que en conjunto reportan los metales preciosos 



54 



LOS PÜEBL03 HXfiFANOAMBRlCANOR 



por el 2 por 100 de amonedación, el 3 por 100 de Timbre y los 
derechos de ensaye, fundición» afinación y apartado. 

G) Modificar las leyes que autorizan el cobro de un derecho 
de 10 pesos por pertenencia para la titulación de las minas y 
también el impuesto anual sobre pertenencias mineras, de modo 
4ue resulten favorecidas las minas que produzcan metales pre- 
ciosos, 

IJ) Modificar la ley de 6 de Junio de 1887, en el sentido de 
reducir basta 1 Vi pov 100 el máximum de 2 por 100 sobre el 
valor de los metales preciosos á que puedan ascender los im- 
puestos locales, según la mencionada ley. 

I) Eximir de derechos de importación ó reducirlos existen- 
tes á efectos ó artículos destinados á la minería, 

tT) Organisíar oficinas que, sin quebranto para el Tesoro pú- 
blico, anticipen fondos sobre el valor de las barras de plata y 
proporcionen á los interesados facilidades para la venta de di- 
chas barras en las mejores condiciones posibles, celebrando al 
efecto en la República y en el extranjero los arreglos condu- 
centes. 

K) Modificar la legislación civil y mercantil en lo relativo 
á las prestaciones y pagos en dinero. 

L) Modificar los preceptos de ley ban caria que tengan co- 
nexión dii^ecta ó indirecta con la circulación metálica, ó que 
afecten los títulos de crédito ó las operaciones de cambio. 

LL) Crear una Junta cuyas funciones tengan por objeto re- 
gular la circulación monetaria y conseguir, en cuanto sea po- 
sible, la estabilidad del tipo del cambio exterior^ á cuyo efecto 
podrá dar el Ejecutivo á dicha Junta las atribuciones que jua- 
gue oportunas y conferirle al propio tiempo el manejo de un 
fondo especial cuya dotación señalará el mismo Ejecutivo. 

jlf) Expedir todas las disposiciones conducentes, inclusas 
las que tengan por objeto la represión ó castigo de las faltas y 
delitos relacionados con la materiaj organizar los servicios y 
•ficinas que sean del caso^ y erogar los gastos necesarios par^ 



cualquiera de loa fines expresados anteriormente; pudiendo al 
efecto suprimir ó modificar las actuales plantas de oficinas, las 
dotaciones de empleados y las asignaciones y gastos autoriza- 
dos por leyes especiales ó por el Presupuesto de Egresos*. 

Según manifestación del Ministro^ el Poder Ejecutivo, al 
lar con esta iniciativa el primer paso encaminado á resolver en 
la práctica algunas de las más serias dificultades que entraña 
^1 problema de los cambios internacionales, no pretendía haber 
ncontrado una panacea para males de índole tan diversa como 
son los que se derivan de la situación monetaria déla República. 
Hubiera sido presuntuoso y absurdo empeñarse en remediar 
todos loa males que aquejan á la sociedad mexicana con motivo 
de las deficiencias de su sistema monetario, porque ese remedio 
está fuera del alcance del Poder Público en un país cayas cos- 
tumbres y condiciones económicas no permiten una solución 
Íidícal, única susceptible de producir resultados completamente 
itisfactorios. 
El objeto del Ejecutivo era m.enos ambicioso^ pero más prác- 
ico. En lugar de proponer un plan completo de reorganización 
el sistema monetario, prefirió limitarse á medidas concretas, 
cuya adopción bastara para dar suficiente fijeza al valor en oro 
de la moneda mexicana. 



II 



ico en 1905.— Situación del país al comentar el año.— La roza nativa me* 
xicaaa.— Lft iiolución del problema indio.— Máa datos acerca del próspero 
estado de la Ilepública: la reorgraulzacíón de la Hacienda y la reforma tno- 

Iuetaria: la enseñanza pública y los trabajos cieütíflcoa: intereses maten»- 
lea y lineas de comnnicac!ión> 
Al inaugurarse en i.* de Abril ©1 segundo período desesio* 
es del Congreso, Porfirio Díaz se felicitaba, en primer término, 
e la cordialidad de relaciones entre México y las demás poten- 
cias. Estaba sometido á la aprobación del Senado el convenio 



5(? 



LOS PUEBLOS HISPANOAMBRIüAXOS 



de arbitraje aívordado por la segunda Conferencia internacional 
americana^ convenio que ya habíau ratiñcado varios de los paí- 
ses signatarios. A él habrán de ajustarse las reolamaeionea de 
particulares, con lo que desaparecerá la principal canRa de con- 
ílictoa entre los Gobiernos de América, conflictos promovidos con 
iarta frecuencia por los insaciables especuladores yanquis» Se 
á rectificar la frontera entre México y su vecina^del Norte 
'en la parte del río Bravo, cuya corriente forma canalizos y 
bancos y da lugar á dudas acerca de cuál es la línea divisoria. 
La cotización al 94 por liHl de lo8 bonos del últimí» emprés- 
tito de 10 millonea de pesos evidenciaba el próspero estado del 
país y la gran confianza que inspiraba su Hacienda. El pro- 
yecto de reforma monetaria había sido muy bien acogido; 
anuían los capitales extranjeros y mejoraban los cambios. Bn 
esta difícil y complicada cuestión del cambio los hacendistas 
mexicanos han tenido mayores aciertos ó más fortuna que los 
nuestros. Los ingresos de Aduanas y de Timbre continuaban 
en aumenta. 

Consignábanse también en el Mensaje notables progresos 
y reformas muy convenientes ©n el servicio de correos ^ en ins- 
trucción pública, colonización, explotaciones m^ineras, indus- 
trias fabriles^ etc. México, pues, sigue adelantando. 



Otro progreso, muy digno de señalarse, es la gran transfor- 
mación que se viene operando en la raza nativa mexicana. 

Según notable estudio publicado por el Licenciado D. Juan 
López Portillo, los indios entran en la vida moderna. Se va lo* 
grando paulatinamente la mezcla y la amalgama de todas las 
razas, no tanto por el cruzamiento cuanto por el influjo moral 
de las ideas. 

La verdadera diferencia qtie hay entre los hombres no es^ 
triba en las razas, sino en la cultura. En cierto noodo, el indio 
civilissado deja de ser indio. La civilización cambia pensamieu 
tos, gustos, costumbres, ideales, Puede afirmarse que el hora* 



MÉXICO 



57 



bre es de la raza á cuya civilización pertenece. Por esto, el roce 
cojitinao trato de las clases más ilustradas de México con las 
lativas han ido mermando las filas indígenas momento por 
loraenio. 

Miles de indios saben ja leer y escribir^ manejar y aprove- 
char las máquinas agrícolas, construir terraplenes, fijar travie- 
aas y ríeles de terrocarrilj instalar telégrafos. Del seno de esa 
raza salen soldados, médicos, jueces^ abogados y sacerdotes; el 
comercio y las industrias están llenos de gente de tez bron- 
ceada que muneja hábilmente los negocios y se eleva a los más 
altos puestos de la dignidad y de la riqueza, Juárez^ el más 
enérgico de los políticos mex.icános^ era indio; Altamirano, 
^poeta, literato, orador, imo de los escritores más gloriosas de 
léxico, fué indio también. 

La obra de conquista y civiliKaoión comenzada por Cortés y 
los españoles en el primer cuarto del siglo xvi, la van termi- 
nando Porfirio Díaz y los mexicanos en los primeros albores 
del siglo XX. Ahora está concluyendo la pacificación étnica del 
país; muy poco tiempo iiace que ha sido totalmente conquistada 
la península yucateca. 

Se avanza, pues, hacia la solución completa y satisfactoria 
del problema indígena. Aán no se ha llegado á ella porque 
parte del pueblo aborigen se encuentra en el estado primitivo* 

Queda todavía labor muy ardua reservada a las nuevas ge- 
neraciones; pero el camino para llegar á la fusión de las razas 
nacionales (por cru/.amientos espirituales y físicos) está ya 
descubierto: es el de la paz y el trabajo. Así se logrará el total 
renacimiento de la raza indígena, no ala hosca civilización de 
los aztecas, sino á la radiosa civilización moderna. 

«vSaludemos - exclama el Sr. López Portillo — ese día dichoso 
para la patria, en que la población de México, homogénea y 
lícompacta, camine unida y con esfuerzo irresistible á la con- 
quista áe sus brillantes destinos*. 

Saludemos también nosotros á la gran nación mexicana, 



58 L08 PUEBLOS H I SPAíJ O AMERICANOS 



ijae con tanta fortuna prosígne la nobilísima obra iniciada por 
España en el Nu#yo Mnndo. Los hispanoamencanos de México 
no resuelven el problema indio exterminando á. las razas indí- 
genas; antes al contrarío, las civilizan y enaltecen mediante 
inetracción j trabajo, las consideran como parte integrante de 
su nacionalidad y las ponen en condiciones de poder confun- 
dirse con ellos espiritual y físicamente para crear esa pobla- 
ción homogénea y compacta, llamada, acaso, á ejercer la 
hegemonía en la América del Norte. 

Es la población de que hablaba Chailley-Bert en el Con- 
greso de Wiesbaden (1904) del Instituto colonial internacional, 
al señalar la inHuencia profunda que ha ejercido España en la 
marcha progresiva de la Humanidad; «esa raza nueva extrema- 
damente interesante, mezcla del español y del indio, quA en 
ciertos lugares de la tierra presenta cualidades notables y que, 
especialmente en México, rivaliza ya muy de cerca con los 
yanquis^. 

Kl 16 de Septiembre empezó en México nuevo período legis^ 
lativo. En el Mensaje del Presidente se hizo constar una vee 
más el próspero estado del país. El mantenimiento de la paz j 
del orden y el patriotismo de los hombres políticos facilitaban 
la tarea de reformas administrativas favorables al desarrolle 
de todos los elementos de la riqueza nacional. 

En la reorganización de la Hacienda se proseguía en el plan 
ideado por el Sr. Ivés Liman tour, que en Abril había cumplida 
doce años como Ministro del ramo* 

La reforma monetaria se iba implantando poco á poco sin 
difícultades. Los hechos demostraron el error de los que creían 
que la depreciación de la plata, del peso mexicano, era favora- 
ble á los intereses nacionales, porque equivalía á la concesión 
de primas á los exportadores. 

Mediante modiBcaciones en el régimen aduanero, y especial- 
mente en la tarifa de derechos de importación « se procuró res- 



M léxico 



m 



tableeer el equilibrio económico, perturbado por la ráj^ida ele- 
vación del valor del oro de la moneda mexicana» Al mismo fin 
tendía la reforma de los derechos consulares, qne habrán do 
satisfacerse en moneda extranjera con arreglo á las nuevas 
equivalencias de valor con la unidad monetaria mexicana. 

Complemento de la Ley de Reforma monetaria fueron los 
decretos por virtud de los cuales se cerraron Casas de Moneda, 
se estableció la Gomisióü de Cambios y Moneda y se modificó 
la legislación bancaría para mantener el valor de la moneda 
dentro de los límites fijados por aquella ley. Se acuñaron las 
nuevas monedas de plata y cobre y circulaban ya los vigésimos 
(5 centavos) de níquel. Con esto puede decirsíe que la reforma 
monetaria quedó completa. Los cambios se habían normalizado 
y estaba en alza el valor del peso mexicano. 

La situación financiera general era satisfactoria; aumen* 
tabau los productos de las rentas federales, y los gastos ha- 
bían sido en el último año ñscal mucho menores que en el 
anterior. 

La organización de la enseñanza púbÉca iba á recibir pode- 
roso impulso^ pues con tal propósito ae creó el Ministerio á% 
Instrucción publica y Bellas Artes, Según D, Justo Sierra, pri- 
mer Ministro de la nueva Secretaría de Estado, el L^ de Julio 
de 1905 empezó en México la era de la Escuela Nacional, 

La Secretaría de Fomento multiplicaba bus labores para aten^ 
der al creciente desarrollo económico del país. Las Comisiones 
científicas, como la Geografica-exploradora, la Geodésica y la 
de Sonora, realizabsin trabajos de gran importancia, lo mismo 
que los Observatorios Astronómico y Meteorológico, los Insti- 
tutos Geológico y Médico , la Comisión de Parasitología agrí- 
eola^ la Sección de Estadística, etc. 

Grandes eran también los progresos realizados en la minería 
y el número de concesiones hechas para aprovechamientos dt 
aguas y para regar lerrends y producir fuerza motriz. 

Como propaganda agrícola, se repartían con profusión fo> 



m 



LOS PUEBLO» HI8PANOAMEItlCAK(íS 



lletos é ilustraciones útiles á los labradores, y semillas, plantas 
y medicinas para los ganados; se continuaba con buen resultado 
la enseñanza práctica gi^atuita de la agricultara, y se arreglaba 
el establecimiento de tres estaciones experimentales. 

Hacíanse obras de ensanche y mejora en los canales^ mae- 
lies y puertos de ambas co^as; en varios puntos del litoral se 
coloca ron faros y otras señales marítimas, y en el vasto y es- 
cabroso territorio de la Baja California se construían líneas 
telegrá6cas. 

La red de vías férreas de la República sumaba en total ] 6.866 
kilómetros. En el ferrocarril Panamericano proseguían los tra- 
bajos de desmonte, y se activaban los de todas las líneas, espe- 
cialmente en la de Tehuantepec, 



m 



Mélico ea 3 90íj,— Población de In líepúhlica.-Kitimción económico. — Primer 
centetiarjo del nactmíe|ito de .Tuárex.— Prog^re&o y bieuostar del país, — 
Los resultado» de la reforma monetiina.— El Estado y los ferrocarriles.— 
Aumento de sueldos y reducción de Impuestos.— El ferrocarril de Teliuan- 
tepec»— El trat&do Bobres ag'tiAÁ del río Bravo.— Las huelgas y loa sucesos 
de Cn.oaaea,^ColoQÍzaei(')ii é inmig-ración: loBJapooesea en México. 



A principios de año^ y con fecha de 1905, se publicó el «Re- 
sumen general del Censo de la República Mexicana, verificad© 
mi 28 de Octubre de ItíCK)». Se;^ún ese censo, la población total 
de México es de 13.607*259 habitantes, es decir, 987.000 más 
que en 1895. Hablan los idiomas indígenas 2.878,000. De la» 
colonias extranjeras (57.600 individuos), la más numerosa, 
con lü.278, ea la española: siguen los yanquis, que son 15.266. 

Dada la extensión territorial de México (1.987.000 K.^), re- 
sulta lina densidad de 6'84 habitantes por K.* 

Hoy se calcula que la polilación de la Renública fíaaa 
de 15.000.000, 



MÉXICO 



6] 



Los informes ó memorias del Ministro de Hacienda daban 
noticia de la situación económica del país. Del ejercicio 1904- 19ü5 
resultó un sobrante efectiva de 8.000.000 de pesos. Creía el Mi- 
nistro que en 1906 y IdOl habrá todavía fluctuaciones en los 
cambios con el extranjero^ pues ha de transcurrir algiin tiempo 
antes de alcanzar el equilibrio y normalidad á que se aspira me- 
diante la reforma monetaria implantada. El alza del tipo de 
interés y la consiguiente diminución de negocios ó empresas 
ñnancieras provocarán acaso cierto malestar pasajero, que, bien 
eonslderadoi ha de aer más beneficioso que perjudicial. Los pue- 
blos, lo mismo que los individuos, no deben habituarse dema- 
siado á situaciones prósperas, porque la facilidad de obtener 
capitales suele conducir á la prodigalidad y á las especulaciones 
aventuradas. La advertencia de ese posible malestar es tanto 
más oportuna y prudente ai se tiene en cuenta qne por haber 
sido las últimas cosechas inferiores á las de otros años serán 
menos los recursos que las clases productoras ofrezcan^ lo que 
contribuirá también á moderar la actividad de laa transacciones 
de toda clase. 

En Marzo, y en su día 21, se cumplió el primer centenario 
del nacimiento de Benito Juárez, el gran indio, el gran ameri- 
cano que hiüo ver á Europa cómo la poderosa raza hispano- 
americana del Nuevo Mundo sabe defender su libertad, su inde- 
pendencia y sus instituciones democráticas. Todas las clases 
sociales tomaron parte en las fiestas dedicadas á celebrar el 
Centenario* La prensa de México hizo números especiales los 
del día 21, consagrados exclusivamente al restaurador de la 
República^ y solicitó el concurso de los principales periódicos 
del Centro y Sur de América. 



Los dos informes leídos en este año por el Presidente en la 
inauguración de sesiones del Congreso (1.** de Abril y 16 de Sep- 
tiembre) resumen el estado de los asuntos públicos y confirman 



m 



LOS PirDBLOS HISP&KOAMISRICANOS 



iin hecho ya sabido, á saber: que la buena administración pú- 
blica de que viene gozando México años haoe^ contribuye eficaz- 
mente á sa ventura y progreso. 

La era de prosperidad en que abora vive esa República s« 
debe en buena parte á la reforma monetaria» que, entre otros 
resaltados felices, ha estimulado poderosamente la inversión 
de capitales extranjeros en el país. Puedo asegurarse que la 
fíjeza del valor de la moneda es ya un hecho, merced al cual se 
podrán explotar las grandes riquezas del suelo mexicano, que 
han permanecido esték*iles por la insuficiencia de los recursos 
con que contaba la nación. 

No obstante la pérdida de una parte de la cosecha del 
maíz, y muy especialmente de la de trigo^ las transacciones 
de todo género en 1ÍK)5 habían sido roas activas y remune» 
radoras que nunca, como lo demuestran los balances de fia 
de año de las instituciones de crédito y délas empresas indus- 
tríales^ mercantiles y mineras. Lo comprueban también lod 
datos que proporciona la recaudación de los impuestos federa- 
les y locales. 

En varios ramos de la Administración se van implantando 
ó se preparan las reformas convenientes para el adelanto y en- 
grandecimiento del país. Con acertadas medidas sanitarias se 
combaten la fiebre amarilla en el litoral del Golfo y otras en- 
fermedades endémicas en la capital de la República, cuyas 
obras de saneamiento van muy adelantadas. 

Aumentan de día en día las vías férreas; prosiguen sin cesíir 
los trabajos en los puertos, en Tampico, en Veracruz, en Coat- 
zacoalcos y Salí u a Cruz, en Manzanillo, etc.; se celebran con* 
tratos para exploración y explotación de zonas mineras; pro- 
muévese la colonización en terrenos nacionales, y la agricultura 
continua su marcha progresiva, beneficiándose con el aprov«* 
ch amiento de las aguas para el regadío de terrenos, á la vez 
que la industria crece también, ayudada poderosamente por 
•sas mismas aguas, bajo la forma de fuerza motriz, 



MÉXIOO 



ñn 



Con objeto de atender á la conservación y reparación de los 
monumentos históricos, se pidió á los G-obernadores noticiar 
detallada de ios que existen en cada Estado. Muchos la han re- 
mitido ya. 

Prosigue activamente la obra de exploración de San Jaan 
Teotihuacán: en nno de ios lados de la gran pirámide del Sol 
ae han descubierto escaleras monumentales. 

Continúa progresando la instrucción [primaria. Varias misio- 
nes pedagógicas estudian en Europa los mejores sistemas de 
escuelas primarias industriales para introducir en las de México 
el trabajo manual* 

Las CoTOÍBiones Greo^^ráfico-exploradora j Greodésica siguen 
trabajando con gran actividad; se han publicado nuevas hojas 
de la Carta general de la KepábUca^ y se lleva muy adelantada 
la cadena meridiana de triángnlos que forma la continuación 
de los trabajos similares que ejecutan el Canadá y los Estados 
Unidos. 

En comunicaciones y obras públicas señala el Presidente en 
8a último informe grandes progresos. Hoy la red ferroviaria 
federal alcanza un desarrollo d© 17.446 kilómetros, que unidos 
á 4*165 de ferrocarriles concedidos por loa Estados y vías par- 
ticulares dan un total de 'il.tíll. 

Continua y mejora el estado bonancible de la Hacienda pú- 
blica. Aumentan los ingresos y funciona con toda regularidad 
el nuevo régimen monetario. Actualmente, la moneda de oro 
mexicana circula en el país como la moneda de plata. 

En suma, el Mensaje del Presidente demuestra que la paz j 
el orden legal están produciendo en abundancia los frutos que 
eran de esperarse. En lo moral, el crédito que la nación ha con* 
quistado permite á su Gobierno ejercer una influencia saludable 
para la pacificación de Ke públicas hermanas, desgraciadamente 
empeñadas en sangriento conflicto (Guatemala y El Salvador); 
en lo material, los adelantos que por dondequiera se palpan en 
territorio mexíoaaof el hecho solo de que las rentas federalee 



64 



LOS PITBBLOS HÍSPAKOAMBRICAlíOS 



ha^tin subido á un plinto jamás alcanzado en la historia de 
México, sin que esto se deba á aumento algjuno en los impues- 
tos; el asombroso movimiento en los negocios de toda especie, 
y otras ventajas que pueden ooin probarse con datos estadísticos 
seguros, tienden á confirmar la creencia de que la República 
mexicana ha entrado de lleno en la vía que siguen las grandes 
y prósperas nacionalidades. 

Por esto, la prensa de México, al hacer el balance del año 
190(1» lo considera como uno de los mejores entre los que vienen 
señalando el progreso y bienestar de la Bepúbliea. 

Las rentas de la nación durante 1905-íi han sido 102.000,000 
de pesos; lO.OOOXKX) más que en el año anterior y 22.500.000 de 
excedente sobre los gastos. En diez años, es decir, desde 1896-97, 
las rentas se han duplicado. 

La reforma monetaria va dando los previstos resaltados fa- 
vorables, La conversión de la moneda de plata en moneda de 
oro se hizo sin dificultades ni pérdidas. La industria minera, 
sobre todo la de la plata^ alcanza situación más ventajosa qae 
en pasadas épocas, Aumentan los capitales europeos que se in- 
vierten en empresas mexicanas* 

Ha sido un gran acierto la operación financiera referente á 
los ferrocarriles. El Estado es dueño del ferro(?arril central me- 
xicano, y está preparada la fusión de los demás bajo la propie- 
dad de una Compañía nacional, en laque la maj^or parte délas 
acciones serán del Gobierno; éste tendrá, pues, el dominio ab- 
soluto de los transportes» que así quedan á salvo de caer en 
poder de los yanq nis. 

En efecto; por virtud de ley se autoriza al Ejecutivo Federal 
para constituir^ por medio de uno ó más decretos^ una Compañía 
ó Sociedad mexicana, por acciones, de responsabilidad limitada 
y con domicilio en la capital de la Uepáblica^ que tendrá por 
objeto incorporar las propiedades de las Compiwñias de los ferro- 
carriles nacional de México y central mexicano, con facultad 
de adquirir, construir y explotar cualesquiera otras líneas de 



HÉTICO 



65 



ferrocarril, dentro del territorio nación r1, y de ejecutar toda 
clase de actos^ operaciones ó contratos conexos con el objeto de 
la presente autorización. 

En el decreto ó decretos que se expidan el Ejecutivo Federal 
fijará las bases constitutivas que á su juicio sean más adecuadas, 
y los requisitos especiales^ tanto de esencia cuanto de forma, 
que hayan de llenarse para que la Sociedad tenga capacidad 
jurídica y pueda realizar los fines de su institución. 

Se facult/i igualmente al Ejecutivo Federal para celebrar los 
convenios ó arreglos que estime conducentes, con el fin de llevar 
acabo la citada incorporación , sujetándose á las prescripcio- 
hes que sigjuen : 

I. El Gobierno Federal representará por derecho propio, 
en la Compañia ó Sociedad que se constituya, un número de 
acciones bastante para formar mayoría de votos en las asam- 
bleas generales, 

II. La compensación medtatite la cual se obtenga el numero 
de acciones que proporcione la mayoría de votos á que se refiere 
la fracción anterior, no deberá consistir en desembolso alguno 
de dinero con cargo al Erario Federal, ni en emisión ie títulos 
de Deuda pública; pero el Ejecutivo queda autorizado para cam- 
biar por acciones de la nueva Compañía las del ferrocarril na- 
cional de México^ que pertenecen á la naciduj y también para 
otorgar la garantía subsidiaria del Gobierno Federal a favor de 
nna de las categorías de bonos hipotecarios que em.ita la nueva 
Compañía ó Sociedad, siempre que los bonos garantizados no 
devenguen un interés superior al 4 por 100 anual. 

III. La emisión de los bonos que garantice el Gobierno se 
limitará á lo que sea necesario « para convertir sólo una parte 
de los títulos que tengan en circulación las Compañías cuyas 
propiedades han de incorporaraCj y para proveer á la nueva So- 
ciedad de los fondos que requieran los gastos de la incorpora- 
ción, la construcción ó compra de nuevas líneas férreas ó de 
títulos de Empresas ó Compañías de transporte, y, por último, 



m 



LOS PUEBLOS HtSPANOAMISRlCArtrOíi 



el perfeccionamiento y equipo de dichas líneas y de las ya exis* 
ten tes. 

IV, Las acciones ó títulos que aseguren al Gobierno Federal 
la mayoría de votos á que se refiere la fracción primera, no po- 
drán ser enajenados, ni en manera alguna gravados, sin exprese, 
autorización del Congreso de la Unión. 

V. F!n los convenios ó arreg^los que celebre el Ejecutivo Fe- 
deral en uso de la presente autorización, no se modificarán en 
manera alguna las concesiones de las Compañías cuyas propie- 
dades se incorporen ó adquieran. 



La mejor prueba del excelente estado económico y financiero 
de México es la iaiciativa del Ministro de Hacienda^ ya forma- 
lizada en el proyecto de presupuestos de 19OT-8, para aumentar 
los sueldos de los empleados subalternos en los ramos civil y 
militar y los emolumentos de Magistrados y Jueces que no es- 
tén autorizados para ejercer la abogacía. Justo es dedicar pArln 
delinoremento que tienen las rentas públicas, no sólo al alivio 
del contribuyente, sino á mejorar la situación de ios serviiloií ^ 
del Estado. 

En cuanto á reducción de impuestos, se proyectaba rebajar 
del 25 al 20 por 100 la contribución federal. «Pero como ©1 im- 
puesto de que se trata — decía el Ministro de Hacienda —no sk 
causa en el Distrito ni en los Territorios, justo era que el Eje- 
cutivo se ocupara en buscar cuál de los impuestos municipales 
del Distrito 3^ Territorios debiera reducirse de preferencia, y ba 
creído que los impuestos que pesan sobre los alimentos debían 
ser los preferidos para este objeto, y en tal virtud tendrá la 
tionra de proponer á la Cámara que se suprima el impuesto so- 
bre el pauj impuesto que ha producido más de 200,<>JI ^ pesos cad/i 
año, y que se reduzca el impuesto sobre la carne, si se llega 4 
encontrar la manera eficaz de que esta reducción llene su objetí;% 
esto es, que el consumidor sea el que la uDrov^eclm v tío h1 ií-an re- 
dero niel intermediaríox^. 



México ñl 

Ya en 190í], al expedirse la Ley del Timbre » ae han dismi- 
nuido considerablemente ciertas cuotas, y el importe de esa 
diminución en un año excederá, de un millón de pesos, 

A otro punto de gran interés para México aludía también 
el Sr. Ivés Limantour en el discurso á que me refiero. En las 
obras de los puertos de Salina Craz y Coatzacoaloos se invier- 
ten 65 millonea de pesos, y con este gasto tendrá la Eepúbliea 
dos puertos vei'd.ideraraente admirables & uno y otro extremo 
del Istmo de Tehuantepec. En el Pacífico, Salina Cruz sera el 
primer puerto de toda la América^ y en el Atlántico, el de Coat* 
zacoalcos podrá también admitir vapores que tengan hasta tin 
calado de ¿ÍO pies. Estos sacrificios se han hecho con el objeto de 
<lar á la vía interoceánica mexicana el mayor tráfico que sea 
posible; y á eate efecto existen contratos celebrados por nueve 
años que asei^uran un movimiento, cuando menos, de 3<X)JJ00 to- 
neladas anuales- Todo el azácar de las islas Sandwich, que ha 
sido hasta ahora transportado por la vía del Cabo de Hornos, 
pasará desde los primeros meses de 1907 por el Istmo de Te- 
hnantejiec. 

La antíg-iia y debatida cuestión con los Estados Unidos, re- 
£ei*ente á la presa internacional para la distribución equitativa 
de las aguas del río Bravo, V»a tenido al ün término satisfacto- 
rior mediante el tratado que se firmó en Washington el 21 d(* 
Hayo de líWS. 

Se reconoce el derecho que tienen los ribereños mexicanos 
al libre uso de una cantidad considerable délas aguas del men- 
cionado río^ y 86 hace constar que aquéllos desisten de las 
reclamaciones que habían hecho al Gobierno de los Estados 
Unidos por haberles impedido ese libre uso de las aguas durante 
prolongado espacio de tiempo. 

Ha habido en México algunas protestas contra el tratado, 
fundadas en que á esta Repáblica sólo se le deja el uso de pe- 



68 



LOí» PÜRSBLOa HISPANOAMBBIOANOS 



quena cantidad de agua suficiente para regar 25,00() acres de 
terreno, mientras que á los yanquis se les reserva la neees&ría 
para el regadío de 175.000 acres. Tratando del asunto^ esoribía 
M Comercio^ de Hermosillo: 

*No obstante esta desigualdad palpable que pugna con el 
derecho de gentes, como lo demostraremos en seguida, nuestro 
Gobierno se compromete á dar todo género de garantías al de 
los E^stados Unidos contra cualquiera demanda por reclama* 
Clones de cindadanos mexicanos que hayan sufrido perjuicios 
hasta hoy por la captación de las agaas del río Bravo. 

»Sübre este punto debemos atenemos á lo afirmado por tres 
eminentes tratadistas de Derecho internacional: Battel^ Bello 
y Kent, qne están acordes en que «cuando nn río separa dos 
naciones, y que ninguna de las dos puede probar prioridad de 
establecimiento, se supone que ambas lo verilearon aun tiempo, 
y la dominación de una y otra se entiende hasta el medio del 
rio; y cuando el río es caudaloso, cada una de las naciones con- 
tiguas tienen el dominio de la mitad del ancho del río^ sobre 
toda lo ribera que ocupa. 

»Y este es precisamente el caso entre México y los Estados 
Unidos, pues sabido es que todo ese territorio qne abraza Te- 
xas y Nuevo México, perteneció á la Nueva España y nos lo 
arrebató el coloso por medio do tina guerra inicua, cuyo re- 
caerdo será imperecedero, porque hay heridas que nnncan ci- 
catrizan. 

^Siendo así, como efectivamente lo es, ni México ni los Es- 
tados Unidos pueden alegar prioridad, y los derechos de ambas 
son iguales sobre el río Bravo». 



Durante el verano de 1906 habo algunos conflictos ocasio- 
nados por huelgas y reclamaciones de los obreros de minas y 
de ferrocarriles. 

Los sucesos más graves fueron los de Cananea^ donde los 
mineros mexicanos pidieron que se les diera el mismo jornal 



MÉXICO 



69 



qu» á los obreros yanquis y que se reemplazaran algunos capa^ 
taces de esta nacionalidad, qne trataban de manera mny dura 
¿ los trabajadores del país, La dirección de la Compañía — 
janqui, por supuesto,— se negó rotundamente, y vino la huelga 
pacífica el día L° de Junio. La imprudencia de uno de lo jefes 
de la Compañía, que quiso dar á entender el desprecio que le 
inspiraban los huelguistas echándoles agua con una manga de 
riego, convirtió en sangrienta colisión lo que sólo era manifes» 
tacíón pacifica. Se libró una verdadera batalla entre mexicanos 
y yanqtus. Estos llevaron la mejor parte. La fuerza pública se 
impuso á los obreros del país, que poco á poco fueron volviendo 
á sus trabajos. 

Hubo en aquellos días bastante i»ánico; centenares de yan- 
-quis fueronse con sus familias ¿ los Esfcados Unidos, muchos 
obreros mexicanos emigraron también, yéndose ¿ otras minas, 
y en la prensa yanqui se publicaron furibundos artículos contra 
México, suponiendo que aquí se preparaba una matanza de 
extranjeros, especialmente de norteamericanos, 

A tal punto llegaron las alarmas, que, para desvanecerlas, 
la colonia yanqui de la ciudad de México publicó una declara- 
ción haciendo constar que tenían entera confianza en la estabi- 
lidad y equidad del Grobierno de México, y en su capacidad y 
buena disposición para protegerá las personas y á los intereses 
de los extranjeros, j que uo había temor ninguno de levan- 
tamiento contra éstos. 

En el minmo sentido telegrafió á su Gobierno el Embajador 
de los Estados Unidos en México. 



Como en toda América, hacen falta en México braceros para 
los trabajes de colonización, minas y de obras públicas. Poco á 
poco se va dando solución al problema. Kn Chihuahua y en otros 
Estados se fundan nuevas coloniaB de indios, entregando á cada 
familia lotes de 10 hectáreas de terreno para que las cultiven - 
Las Compañías de emigración japonesas procuran colocar á sus 



70 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

compatriotas en México, ya en faenas agrícolas, ja en empre* 
sas de minas y de ferrocarriles. Muchos cientos de japoneses 
trabajan ya en plantaciones de Oaxaca. Van mujeres y hombres, 
porque los mexicanos quieren que los amarillos arraiguen en el 
país y funden colonias permanentes. Los tratan mejor que los 
yanquis tratan y consideran á los nipones que viven en sus 
Estados del Oeste. Los mexicanos procuran halagarlos, hacer- 
les grata la residencia entre ellos. Las Compañías que se encar- 
gan de transportarlos á México llevan también buen surtido de 
las salsas y golosinas á que los japoxieses están acostumbrados^ 

Seguramente cuando los jóvenes japoneses de México quie- 
ran hacer estudios en escuelas del país, no se les cerrará las 
puertas de éstas, como sucede entre los yanquis. La gente espa- 
ñola é hispanoamericana es raza de atracción respecto de las 
demás. Anglosajones y yanquis son raza que repele: no se funde 
con las otras; las rechaza ó extermina. 

¡Y quién sabe si algún día tendrán los japoneses en México 
sólido punto de apoyo contra los yanquis! Todas las razas de la 
tierra entran en contacto, y la costa americana del Pacífico es, 
por razón geográfica, lugar apropiado para el encuentro ó cho- 
que entre occidentales y orientales. 



GUATEMALA 



l.ii República al comenj^^r el año líioi.— Los fcrroean'ileí?. -Ueelecch^n di 
Entrada Coliiürn.— La Exposicióo nacionjil y las fiestas dé MíoervA.—Kl 
Mensaje y el Manitieaíu del Presidente: su prograTna.— La eiitrevista Úoi 
8«n .?oeé de Guatemala.— La República en i»Oá.— La revolucit'in en 1906: 
sus causaa y cougecueacias. 



Por virtud del decreto que promulgó la Asamblea Nacional 
de Guatemala, reformando el artículo 66 de la ConstitnciÓDi el 
período presidencial durará seis años, y el Presidente puede 
ser ó ne reelegido, segán sus méritos y procedimientos en el 
ejercicio del poder. 

Desde fines de 1903, los clubs y las sociedades politicas esta- 
ban en plena actividad, y la Convención liberal^ presidida por 
el exministro Sr. Anguiano, no omitía esfuerzo ni medio para 
conseguir la reelección de D, Manuel Estrada Cabrera. 

La tiesta onomástica del Presidente coincidió con la inaugu* 
ración del ferrocarril de Cocales á Maxatenango. Las vías fé* 
rreas van tomando gran incremento en esta República; unen 
entre sí los principales centros de población y cruzan ricas 
zonas agrícolas. 

Se babia firmado ad referendufn un contrato con el repre- 
sentante de una Compañía ferroviaria de los Estados Unidos de 
América para terminar en tres años la línea entre Puerto Ba- 
rrios y la capital. Al llevarse á la práctica esta aspiración^ el 
territorio guatemalteco quedará cruzado por la locomotora en 
la extensión comprendida entre las costas de ambos mares, j 
será un hecbo el ferrocarril interoceánico de Guatemala.. Ade- 



72 



LOS PUEBLOS H[Í!$FAH(>Aft1BRICANOS 



más, el ramal que la raisma empresa se comprometió á colocar 
de Zacapa ¿ la frontera del Salvador completará la obra de 
impulso á la región oriental de la Eepública, así como el tramo 
del ferrocarril panamericano entre Caballo Blanco y Ayutla 
contribuirá á dar mayor empuje á la sección occidentaL 



La Asamblea Nacional, reunida el 3 de Agosto de 1904, escu- 
chó el Mensaje que le dirigió el Presidente D. Manuel Estrada 
Cabrera, á quien en la sesión del 7 declaró electo popularmente 
para el período presidencial de 1905-1911. La Asamblea clausuró 
sus sesiones y quedó terminado el preceso electoral relativo al 
nombranLiento constitucional del Presidente de la República. 

La solución del problema presidencial de Guatemala cansó 
buen efecto en América y en n]nropa. Estrada Cabrera es hom- 
bre que vale y que inspira confianza. 

Fueron acallándose los que, con motivo de la reforma de la 
Constitución f procuraban que resurgieran antiguas rivalidades 
ó disentimientos, más bien personales que políticos; el deseo 
de unión y concordia ganó los ánimos, había tranquilidad en 
todo el país, el Gobierno inspiraba confían^sa, y á las grandes 
manifestaciones del trabajo y de la cultura intelectual consa- 
gró ahora todos sus esfuerzos y todos sus entusiasmos el pue^ 
blo guatemalteco. 

Con una magnífica Exposición I^acional^ reflejo fidelísimo 
de los progresos realizados por Guatemala en estos últimos 
años, festejó la República el aniversario de la independencia de 
la América Central (15 de Septiembre). Cuando aún millares dé 
personas visitaban la Exposición y asistían á los concursos, con- 
ciertos y conferencias públicas que allí se celebraban, cubríase 
ya de arcos triunfales la hermosa avenida que conduce al Tem- 
plo de Minerva y se organizaban los demás trabajos prelimina- 
res para la famosa fiesta nacional consagrada á ensalzar la edu- 
cación de la juventud. Las fiestas de Minerva de 1904 aventaja- 
ron^ en grandiosidad y esplendidez, á las de años anteriores. 



GITATBMALA 



73 



El Mensaje del Presidente á la Asamblea Nacional legisla- 
tiva, reunida en Guatemala ©1 1,** de Marsso de 1905, es la histo- 
ria de los siete años de la administracidn de Estrada Cabrera, 
Hacía éste un resumen de los tratados convenidos con otros 
países, j de todos los hechos de política exterior y de orden 
interior que han contribuido á consolidar la paz, elemento in- 
dispensable para el desarrollo de las fuerzas vitales déla nación- 

A pesar de los gastos extraordinarios á que obligaron las 
consecuencias de los fenómenos volcánicos, y no obstante la 
crisis monetaria, la situación financiera era buena. El total 
de las rentas de Aduanas y üontribuciones, que ascendió ¿ unos 
13 millones en 1903, pasó de BO en 1904. 

La agricultura, principal fuente de la riqueza de Gruatemala, 
merecía especial atonción del Gobierno, Se habían construido 
y estaban en construcción muchos kilómetros de ferrocarril, y 
entre éstos la última sección de la línea del Norte, qua atrave- 
sará la República del Atlántico al Pacífico y abrirá camino á 
los millares de viajeros que desde Europa se dirigen á las tierras 
occidentales de América. 

Si el Mensaje fué reseña de lo pasado y cuadro de lo pre* 
senté, el Manifiesto que con motivo de la toma de posesión del 
Poder para el período 1905-1911 dirigió Estrada Cabrera al país, 
era el programa de su gestión para lo futuro: mantenimiento 
de la paz; represión enérgica de toda tentativa de revolución; 
economía y probidad en los servicios públicos; pago de intere^ 
ees y amortización de la Deuda; robustecimiento de la fuerza 
militar; política de fraternidad con todos los Estados, especial- 
mente con los Centroamericanos* 

Gobernará Estrada conforme á los principios del partido 
liberal; en cuanto á los hombres, ha de valerse de todas las 
personas que puedan ser útiles á la patria, sea cual fuere el par- 
tido político á que pertenezcan. 

Hubo algunos disentimientos con El Salvador. Para poner 
«B claro la razón ó pretexto de ©lios, reuniéronse en fian José 



74 



LOS PÜKBLOS HlfiPANOAMBrilCANOfi 



d© Giiatemalíi los Ministros de Eelaciones exteviores de nna y 
otra Repúblitja, y de la conferencia que celebraron resultó la 
lautna convicción de que no había entonces motivo racional 
Tiingnno que pudiese alterar el propósito de unión y fraternidad 
que inspiraba los actos de amboa Gobiernos, 



De la situación de la República y de los progresos realizados 
durante el año 1905, dio noticia el Mensaje del Presidente, 
leído 'Con motivo de la apertura de la legislatura ordinaria 
el 1/ de Marzo de 1906. 

Continuábase atendiendo con pi-eferencia al fomento de la 
instrucción pública y de la cultura general del país; aumenta- 
ban sin cesar el número de escuelas y de alumnos. En las fiestas 
de Minerva se presentaron los primeros trabajos de la Carta 
j:;eügrafíca en relieve de la República, carta cuya superficie 
mide 4 metros cuadrados- Se proyectaba organizar nu Museo 
para el estudio y conservación de los monumentos «rqueológi- 
.eos de Guatemala. 

Adelantaban los trabajos del ferrocarril del Atlántico y es* 
Iftban en estudio nuevas vías férreas* Las rentas públicas exce- 
dieron á los ingresos presupuestos. 

Todo, pues, iba bien. Pero ©n Junio comenzaron á circular 
en Europa noticias muy alarmantes sobre la situación de Gua- 
temala. A fines de Mayo habían invadido e! territorio de la Re- 
pública gentes armadas que se proponían derribar del poder ¿ 
Estrada Cabrera. Uno de los caudillos de los revolucionarios 
era el expresidente General Manuel Lisandro Barillas, 

Corao siempre que hay guerra civil en cualquiera de las Re- 
públicas americanas, la prensa europea publicó telegramas é 
informes contradictorios, y no había medio de saber á ciencia 
cierta cuál era la verdadera causa de 1& revolución, ni qniéne^ 
eran vencedores y vencidos. Por lo general^ los telegramas que 
de allí vienen reflejan la parcialidad de quien los envía; lo 
|ue aquí se escribe^ reñejo es también de intereses partioa* 



JATB>IALA 



75 



lares de una ú otra índole, cuando no de Ja inorancia ó lige- 
reza con que en Europa se trata, por lo general, de las coaas de 
América. 

A lo que parece, Estrada Cabrera, reelegido en 1905 para 
otros seis años^ tiende á dar condiciones de estabilidad y tírmeza 
al Poder Ejecutivo, y aspira á ser el Porfirio Díaz de Guatemala. 
D© tirano y déspota le califican sus adversarios, y el de mayor 
prestig-ioy autoridad entre ellos, Barillas, que se considera con 
iguales derechos y aptitudes que aquél para seguir los rumbos 
trazados por el Presidente perpetuo de México, apeló á las ar- 
mas, á la revolución, para lograr sus propósitos. 

Los descontentos se agrupaban en derredor de Barillas, y 
entraron en juego algunos miles de pesos yanqui-s y europeos, 
paes sin ellos segurnmente que no hubiera sido posible rechitar 
las bandas de aventureros que procedentes de México, El Sal- 
vadbr y Belice penetraron por varías partes de la frontera en 
territorio guatemalteco. 

Segiin los datos más verídicos, los revolucionarios que desde 
México marcharon contra Ocós no pudieron mantenerse en 
este panto; los del lado de El Salvador fueron también rechaza- 
dos, así como los que luego intentaron la entrada por la fron- 
tera de Honduras. Apoyaba á estas invasiones y ataques un 
buqtie yanqui, fletado por Barillas, que iba y venía por el Pa* 
eifico, y que al entrar en puertos de las demás Repúblicas izaba 
el pabellón estrellado para embarcar imp Quémente hombres y 
material de guerra. 

Los Jefes de la revolución y los periódicos que les eran 
adictos no ocultaban — antes al contrario, lo aducían como 
prueba de simpatías hacia su causa^—la adhesión al movimiento 
de colonos alemanes, ingleses y yanquis establecidos en Gua- 
temala; eran, sin duda, los que en estas guerras civiles en Amé- 
rica se dedican á prestar unos cuantos centenares de pesos, ó 
cosa qae lo valga, á la revolacióu, ó á fingir grandes perjuicios 
causados por ella, para luego poner el grito en el cielo y recia- 



76 LOS PÜBBLOS HISPANOAMBRICANOR 



mar miles ó millones, amparados por los buques de guerra de 
las respectivas nacionalidades. 

La revolución ocasionó breve guerra, con la República de 
El Salvador y nuevos tratados de paz y amistad con dicha 
República y con las de Honduras y Costa Rica (1). 

A fines de año, y á juzgar por el Mensaje que leyó á la Asam- 
blea Nacional en sesión extraordinaria, el Presidente de Guate- 
mala mostrábase muy satisfecho y complacido por la excelente 
situación en que se halla el país después de acordada la paz con 
las vecinas Repúblicas. 

Afirma en ese documento el Sr. Estrada Cabrera que el 
conjunto de los acontecimientos que acababan de suceder cons- 
tituye el hecho histórico más notable en Guatemala después de 
la proclamación de la independencia; sus consecuencias inter- 
nacionales son tan importantes, que el año 1906 abre para el 
país una era completamente nueva, en la que podrá consagrarse 
al completo desarrollo de sus fuentes de riqueza y prosperidad, 
la más positiva promesa de su magnífico porvenir. 

La paz es el mayor bien que un pueblo civilizado puede am- 
bicionar, y Guatemala se encuentra ahora en posesión de ese 
preciado bien. 



(1) Véase en este mismo TolumeD el capitulo titulado: PolUica intemmei0- 
nal Centroamericana. 



EL SALVADOR 



Lft BxpoflicHn Nacíoaat.— La deuda BurreH.— Economía?.— Refoi^mus leífial«- 
tiva8.-La nuera OnlensDza del Ejí^rcito.— La sitoación g'eneral delpaíg, 
ñegún el Meas«je de 1005.— La» obi-aa del Palacio Nacional.— La Agrical- 
tnra^ la lustruL-cióu púhUca y Ja IlacieQda.— b:i estado de sitio y las 
elecciones j/resídeacíales, 

A fines de 1903, ©1 Gobierno salvadoreño, con propósito de 
estimular en sns empresas á todas las clases trabajadoras del 
país, dispnso llevar á cabo nua Exposkúón Nacional, que» al 
mi^mo tiempo que llenara dioho objeto, contribuyese á la cele- 
bración de las tiestas de la independencia patria. La Exposición, 
que habría de comprender productos agrícolas, industriales y 
artísticos, se abriría el día 1." de Ag^osto de 1904 en la <tFinca 
Modelo» de San Salvador, para cerrarse con la distribución de 
premios el día 15 de Septiembre. Destináronse para premios 
Ib*. 000 pesos, y fué nombrado Director general déla Exposición 
una de laa personalidades más eminentes de Centro América, el 
autor de loe «tApuntamientos sobre la Topografía física de la 
Bepública del Salvador», D. David J. Guzmán, 

En efecto, en el citado día 1.** de Agosto, declarado de fiesta 
nacional, se inauguró solemnemente la prim^era Exposición 
salvadoreña. Al acto concurrieron el Jefe del Estado, loa Mi- 
nistros y todas las autoridades civiles y militares. Fuerzas de 
infantería vestidas de gran gala formaban valla en la calle 
que conducía á los campos de la Exposición. Revistió la cere- 
monia un carácter imponente y al mismo tiempo conmovedor, 
porque esa ñesta del trabajo venía á representarla suma de 
energías y el grado de adelanto del pueblo salvadoreño, que ha 



78 



LOS FUBBLOa UISFAKOAHBR ICONOS 



visto realizarse la primera Exposición Nacional sin violencias 
nt gravámenes económicos, disponiendo de sns propios recursos, 
sin vanos alardes de ostentacíóo^ y contentándose con que sos 
faentesde vida corran libres por apropiado y seguro cauce. Así 
lo consignaba, con legítima sati8tacción, el Diario Oficial déla 
liepública. Dos buenas piezas oratorias fueron los discursos 
pronunciados en el acto de la inauguración por el Ministro de 
Fomento, Dr. José Rosa Pacas, y por el Director general del 
certamen, Sr, GrU7*mán. 



Empezó á pagarse la famosa deuda BurrelL EnMa^^ode 1904, 
el representante legal del cUnion National Bank», de Oakland, 
recibió el primer plazo, 5f},503*29 pesos oro. En el Diario Ofictui 
de 15 de Junios© insertó el recibo otorgado por aquél, para co- 
nocimíeoto — según se decía— del piíblico y satisfacción del sn- 
pi-emo Gobierno, en asunto tan enojoso como complicado, que, 
si es verdad que hirió en Ío más vivo el sentimiento nacional, en 
cambio ha venido a poner de. manifiesto que la actual adminis- 
tración salvadoreña sabe atender á sus compromisos y salvar 
el crédito y la honra de la nación. <iEs doloroso — añadía el 
Diario ^hskCBv confesiones que lastiman y deprimen la dignidad 
del paísj pero en las actuales circunstancias no queda más re- 
curso qne aceptar los hechos consumados, antes de vernos en- 
vueltos en. mayores y más serias complicaciones». 

Esta obligación, que impuso á la pequeña República ana 
carga extraordinaria de «50.000 pesos oro anuales para ir pii« 
gando á banqueros y agiotistas yanquis lo que en realidad no 
se les debe, obligó al Gobierno á grandes economías y á pres 
cindir de servicios que, ounque de indisctitible utilidad, pueden 
reservarse para cuando mejore la situación rentística, Sesupri- 
mieron el Cuerpo de Caballería y la compañía de Infantería de 
la capital, el Conservatorio Nacional de Música j las Escuelan 
formales de Santa Ana y San Miguel, cuyos alumnos podrán 
continuar sus estudios en la Normal Central, 



BL SALVADOR 



7¡* 



Ko obstante, se atiende con gran celo á la enseñanza y se 
establece la Escuela de Comercio y Hacienda^ anexa al Instituto 
Nacional Central. Las tareas legislativas son más útiles y fe- 
cundas que en otras Repúblicas americanas; ya es ley el Código 
de Comercio presentado porla respectiva Comisión, y está decre- 
tada y publicada la ley orgánica del Ejército de la República, 
que establece el servicio oliliga torio para todos los salvadoreños 
de diez y ocho á cincuenta años de edad» Entre los que la ley 
exceptúa figuran los estudiantes matriculados y los funciona- 
rios y empleados públicos durante el tiempo que lo fueren. 

En el Diario Oficial de Octubre se publicó la nueva Orde- 
nanza del Ejército de la República, decretada por la Asamblea 
iíacional legislativa con i^chn. 18 de Abril, 

Mediante dicha Ordenanza se quiere desarraigar liábitos 
funestos y prácticas anticuadas que entorpecían la marcha pro- 
gresiva de las instituciones miUtares^ abriendo la puerta al 
estímulo por medio del astudio y la disciplina, poderosos ele- 
mentos de moralización y de engrandecimiento. La noble ca- 
rrera de las armas, elevada por la Carta Fundamental á la ca- 
tegoría de institución principalísima, llegará á ser con la nueva 
organi^fiación lo que hay derecho á esperar que sea: un anscilTar 
del Derecho y de las Leyes. 



En 18 de Febrero de UK)b abrió sus sesiones ordinarias la 
Asamblea Kacional legislativa de El Salvador* En el solemne 
acto leyóse el Mensaje del Presidente de la República, Sr* Esca- 
lón, que por segunda vez, durante su período constitucional, 
rendía cuenta de los principales actos del Poder Ejecutivo en 
los diversos ramos de la Administración pública. 

El Presidente hacía constar, en primer t<írmino, con justifi- 
eada complacencia, que el país vive en completa calma y tran- 
quilidad, sin que el Gobierno haya tenido que hacer frente al 
más ligero trastorno, ni que emplear tampoco medida alguna 
extraordinaria para la conservación del orden público. El pue- 



: \rS ri. KULOiS liliSP ANO AMERICA NO» 



. . ir.io iui piíl: ado las veutajas de la paz, de que hace 
. .. o \ loao úisírutando, y se esmera en conservarla, 
N .. .'íiio :»ion ^Ití los pueblos y base imprescindible de 

, . ..V. <.-(.' iluiüilCO. 

,.v- ili^ciadel pueblo salvadoreño, hacíalo igualmente 

^ V .. 1.»-. vloiiiús de Centro América y á los Gobiernos que 

,v L, ¡upciiudos todos en mantener la armonía y cordiali- 

. . . .- i piclios Kstados, que tarde ó temprano tendrán que 

. Ii'..i.iiius aa uno solo. 

: Mt^ft, «iiio |itírsiste, y en documentos ofíciales se de- 

i i ,; iiavióu á oou"*tituir la gran República Centroame- 
■ .-, .1 tdeul do todos los políticos eminentes en esta re- 
. : Niuí\ V» Mundo. 

:ui i->ii Uiiubíón el Sr. Escalón los importantes trabajos y 

i -lio -lO iitiu llevado a cabo, especialmente en el ramo de 

:.«•. Lu exposición Nacional vino á poner de manifiesto 

,. .■:! il |>iiis hay digno de conocerse; los extranjeros que la 

• i t'\|'iosiiban su admiración, no sólo por la cantidad, 

i . .iliiliid de los objetos expuestos. 

.1 u»ii linaiiciera era buena. No pesa sobre la nación 

. i .-Nui ii»r 4U0 la resultante de la reclamación Burrell, 

. ;.i ;.»:!. I l.">'r>i» pesos de principal y 9í).88y'72 de intere- 

. hIm-.iIo.mIo la techa del arreglo celebrado en AVáshing- 

. .1 l.i u»i;il oauctílación de la deuda, en un período de 



,1 . iiMiiiis^ siu excepción, habían producido en 1904 
.liuin'iiio que en el año anterior. Esto acusaba un 
iM.'iiii» lio la vitalidad del país, que parece ir saliendo 
, .íl.i .-.i i^i.s por ([ue venía atravesando desde hace más 



i.K xM'^n-ii hal)ían ya empezado los trabajos preliminares 
.i.-.i «lo loronslrucción del Palacio Nacional, magno y 
. . .liiii-.m quo fué presa de las llamas en las postrimerías 



EL SAL.V ADOR 



tíl 



de la administración del General Menéndez. El Grobierno que 
presidía el ciudadano P, José Escalón hizo pnñto principal de 
su programa administrativo la reconstrucción del mencionado 
edificio, y el Diario Oficial del 30 de Enero participaba á 9UB 
lectores que esa obra^ proyectada y tanto tiempo acariciada por 
varias administraciones, pronto se verá convertida en una be- 
lla realidad, merced al decidido empeño que en ello puso desde 
que subió al poder el Jefe de la nación, activamente secundado 
por sus colaboradores de Ministerio, 

Se calculaba «jue el Palacio quedaría dispuesto pura el servi- 
cio en los primeros días de 1907. 



El 20 de Febrero de 190^1 empezaron las sesiones ordinarias 
de la Asamblea Nacional de la República de El Salvador, En el 
solemne acto de inauguración se leyó el Mensaje del Presidente, 
Sr, Escalón, breve reseña del curso que ban llevado los asuntos 
de gobierno y de las medidas y mejoras más notables, realiza- 
das unas y en vías de realización otras. 

La agricultura, ramo de vital importancia para el país, ha 
recibido protección constante y decidida. La Finca modelo d« 
la capital b a tenido gran ensanche con el establecimiento de 
nuevos y pintorescos jardines, elegantes kioscos, amplias ala- 
medas y otros sitios accesorios que hoy constituyen el más 
ameno ó higiénico paseo de 1» ciudad. Lo mismo puede de- 
cirse de la Fiooa modelo de Santa Ana, aunque de más reciente 
creación. 

En el ramo de Instrucción pública se han emprendido últi- 
mamente laboriosos trabajos^ dirigidos á reorganizar los cen- 
tros docentes de educación é instrucción popular, adoptando, á 
la medida de los recursos del país y de las necesidades de la 
época, los métodos modernos más perfeccionados y que han 
producido fecundos resultados prácticos en otras naciones. 

En lo que á la Hacienda pública concierne, el Presidente 
apela á la ilustración y patriotismo de los Diputados para ar- 

f 



LOS PUBIILOS IÍI8PANOAMIÜIIICAN08 



bifcrar los medios más prácticos de nivelar los presupuestos sin 
acudir al recurso rutinario y contraproducente de inteutar eco- 
nomías md.1 meditadas^ que desconciertan y entorpecen la e^^ 
pedita marcha de la Administración pública. 



En el verano do IdOG sobrevino la guerra con Guatemala (1), 
El 11 de Septiembre se declaró en la Hepublica el estado de 
sitio. 

Según manifiesto del Gobierno^ terminada la guerra con 
GuatemaUt y cuando el país entero entraba en un periodo 
de convalecencia tras lucha sangrienta y heroicos sacrificios, 
planteóse el problema de elecciones presidenciales, y al amparo 
de las leyes y disfrutando de la más amplia libertad, las diver- 
sas agrupaciones políticas lanzaron sus respectivas candidatu- 
ras y emprendieron trabajos de propaganda» 

El Poder ''jecntlvo vio con agrado esas cultas manifestacio- 
nes de lit vida republicana; pero cuando se trató de llevar al 
país H la revuelta, á la asonada 6 al motín, el .Tefe de la nación 
se decidió á cortar por lo más sano^ escogiendo, entre dos males, 
el menor. Se trataba de evitar uu nuevo escándalo, una nueva 
vergüenza á la nación salvadoreña ante el concepto de propios 
y extraños. 

Los términos del decreto fijaron un plazo improrrogable 
para los efectos de la ley de estado de sitio (30 Noviembre): fie 
quería que la implantación del régimen constitucional fuera 
un liecho el I,*' de Diciembre^ con la mira de que ya las elec- 
ciones de autoridades locales^ que son las preliminares de las 
de Altos Poderes, se practicasen con entera libertad. 

LfOS efectos del decreto que declaró el estado de sitio se re- 
dujeron pocos días después, el 4 de Octubre, á la suspensión de 
las garantías del amparo personal y de la libertad absoluta de 
la prensa, quedando, en consecuencia, restablecidas las demás 



X 1) VéADse los e&ptttilos ÚuQiemaU y PúHsíea Sittemaeionat emitoannrieat^a. 



EL SALVADOR 83 



garantías constitucionales. Siguieron en suspenso aquéllas sin 
otro objeto que tener el Ejecutivo á mano medios de acción 
para reprimir desórdenes durante el período de elecciones. 

No se trataba de entorpecer los trabajos electorales de tal 
ó cual candidato á la Presidencia de la Repáblica, sino de evitar 
que en ese período en que los ánimos se exaltan degenerasen los 
apasionamientos en hechos y manifestaciones impropios de un 
pueblo culto, que pudieran perturbar el libre ejercicio del de- 
recho electoral. 

Que tales eran los propósitos del Gobierno, lo prueba la cir- 
cunstancia de que, á pesar de las facultades que en cuanto á la 
prensa se reservó aquél, los periódicos déla República siguieron 
gozando de la misma libertad que antes tenían. Se citaba como 
caso raro de tolerancia y de respeto á la libertad de la prensa 
en pleno período de suspensión de garantías, el hecho de ha- 
berse permitido la publicación de una carta escrita en tonos 
muy duros por el General Villavicencio y dirigida al comité de 
su partido (1). 



(1) El naevo Presidente, que entrará en funciones el i.° de Marzo de 190'7, 
es ©1 General D. Fernando Figueroa. 



HONDURAS 



Situacióu del país al empes&r el año 191)1.— La deuda del empréstito pAra el 
feí-rocArrll.— La deuda interior.— El estmlr» de sitio y la dictadura de Bo- 
nilla,— La Asamblea Naoional Constituyonto.— Elección prenifieDCiaL — 
I^anoeva Conatitiici^m y las refonnaa le gl ¿ilativas.— La nacionalidad de 
loa h&bitantea de las islaa de la BalUa.— Publicación de doctimeutos refe- 
rentes & la deuda del ferrocarrlL 



A Unes de 1903 aún no se había restableoido por completo la 
tranquilidad en esta Repi^blica. El 8 de Diciembre hubo desór- 
denes en Santa Bárbara, tí vas al Dr. Arlas y miaeras al Gene- 
ral Bonilla, y se cruzaron disparos de arma de fuego entre loa 
revoltosos y la policía. En el raotin murió el Diputado D, Pedro 
A. Trejo, enemigo declarado del Presidente. 

Pero el Qobierno manteníase firme y dispuesto ¿ reprimir 
con dureza toda tentativa revolucionaria; logró así imponerse 
a sus adversarios, y en el Mensaje que el 1.^ de Enero de IVíCH, 
en la solemne instalación del Soberano Congreso Nacional, leyó 
I Sr. Bonilla, pudo éste declarar que el país disfrutaba de trau* 
qnilidad interna y de paz exterior, (.jue la acción administrativa 
había entrado en período normal y que el Gobierno se consa- 
graba á los trabajos de reorganización que exigían los aconte* 
cimientos pasados. 

Entre otros asuntos, se aludía en el Mensaje á la reclama- 
ción que los tenedores de bonos del ferrocarril interoceánico 



LOS PUEBLOS HI8PAK0A1IBR10AN0S 



hicieron á la nación por medio de su apoderado Mr, Batn, EJ 
Gobierno ae ocupaba en el esclarecimiento de esta delicada 
caestión, y al efecto había nombrado un agente con residencia 
en Londres, á qaien se dieron las instrucciones convenientes á 
fin de remiir todos los datos que deben tomarse en cuenta para 
la mejor solución. 

Había otra reclamación del «Honduras Syndicate», que no 
cumplió varías de las estipulaciones expresadas en el contrato 
de arrendamiento del ferrocarril de Puerto Cortés á La Pi- 
mienta. Hescindído aquél, el Gobierno se encargó da explotar 
por 91 mismo dicho ferrocarril. 

Refiriéndose a estos asuntos, decía el Presidente del Con* 
greso, D. Fausto Dávila, en su contestación al Mensaje: 

«Sensible es que continúen ocupando la atención del Go- 
bierno y del país los empréstitos para la construcción del ferro- 
carril interoceánico, con la exagerada reclamación que hace 
Mr. W, J, Bain, como representante de los tenedores de bonos. 

»Como lo manifestó el Congreso en sus sesiones precedentes, 
hay que tratar este asunto con bastante calma, con mucho de- 
tenimiento y circunspección, ya que no se conoce el verdadero 
fondo del negocio; y para concretarlo, debe conocerse detalla- 
damente en su origen, en su desenvolvimiento histórico y en 
su situación actual; para lo que^ muy acertadamente, habéis 
dado comisión á, hondnreños de reconocida competencia, quie- 
nes dentro y fuera del país harán la más escrupulosa investi- 
gación para que se pon^a en claro la verdadera responsabilidad 
del Estado. 

• Hecha esa investigación y recogidos todos los documentos 
conducentes, se verá si la República es deudora de alguna can- 
tidad, y caso de ser así, se determinará adoptar el medio máa 
conveniente para su solvencia, en cuya oportunidad la Asam* 
blea habrá de intervenir dentro de los límites de sus facultades*. 

*E1 Congreso cree también, como Vos, Sr. Presidente, que 
la reclamación hecha por el Sindicado americano que tuvo en 



imNDURA.S 



H7 



arrendamiento la r^ección del ferrocarril de Puerto Cortés ¿ La 
Pimienta carece de fimdftmento qme pndiera hacer esperar una 
.solución desfavorable para el Estado; y para con vencerse de 
ello, basta considerar la próiroga sol i rilada por el mismo Sin- 
dioado y la entrega voluntaria del ferrocarril, hecha yior don 
Adolfo Pereira, representante del arrendatario; hechos que 
implican la convicción de no haber cumplido la contrata». 

Los trabajos agrícolas de la costa Norte cobraban de día en 
día mayor importancia. Ese territorio puede llegar á ser, en no 
lejano tiem[>o, el emporio de la riqueza de Honduras, Naturales 
y extranjeros se consagran con ardor á diversas empresas, con- 
tando con la fecundidad de loe elementos que en aquellos luga- 
res les ofrece la Naturaleza y con las favorables circunstancias 
que allí concurren para facilitar la exportación. 

La fuerte deuda contraída para los gastos, de la última gue- 
rra oivil estaba ya casi del todo satisfecha y seguía amortizán- 
dose la deuda pública interna- Por acuerdo gubernativo del 3 de 
Diciembre se procedía al estudio detenido y minucioso de todas 
Jas cuentas que constituyen dicha deuda interior, que consisten, 
en su mayor parte» en sueldos atrasados de las administracio- 
nes pasadas t en el importe de pérdidas 'sufridas durante las 
guerras civiles, reconocidas por los Gobiernos, en montepíos no 
pagados, en los billetes del Tesoro y algitnos otros valores cuyo 
monto DO se conocía aún y que repreí^entan el trabajo del em- 
pleado y el stidor del labriego que vio perderse con sus ganados 
ó sus siembras el esfuerzo de largo tiempo» 8e calculaba que 
estas deudas importaría» unos tres millones de pesos. 

Afirmaba el General Bonilla en el Mensaje que no había un 
solo ciudadano en prisión ó extrañado del suelo de la patria 
por causas políticas, y declaraba sn firme i«ropósitode procurar 
la conciliación de todos los hondurenos, Síq embargo, la afir- 
mación del Presidente no estaba muy de acnerdo con la reali- 
dad de los hechos. En la sesión del Congreso de 23 de Enero 
se leyó un voto particular del Diputado D. P, Bonilla que di- 



LQíi PUI&BL06 HISPANOAMidUlOANOS 



sentía de sus colegas de la Comisión encargaba de formular el 
proyecto de contestación al Mensaje, y en ese voto ^e pedia 
una amnistía para los delitos que, aunque caen bajo la acción 
de los Tribunales comunes, están relacionados directamente 
con la política ó tienen su origen en ella, «-.Esa amnistia — de- 
ciase en el documento á que me reíiero— permitirá vivir tran- 
quilamente en su país a millares de hondurenos que hoy están 
privados de la libertad ó se hallan lejos de sus hogares por tales 
motivos, y dará lugar á la extinción de los renoords qne creó 
la última lucha electoral y agravó la guerra civib. 

Y los rencores, ciertamente, no se habían extinguido, La 
Gaceta del 10 de Febrero piihlioaba un decreto del 8 declarando 
el estado de sitio en el departamento deTegucigalpa. Fundaba 
Bonilla essta resolución en que, según las justificaciones que 
tenía el Poder Ejecutivo, se había tratado de atentar contra la 
vida del Presidente de la Bepública y de alterar el orden pú- 
blico por los DiíJUtados Policarpo Bonilla y otros» y en que el 
incendio de la Escuela de Artes y Oficios de la capital, qne 
tuvo lugar en la m^adrugada dal 6, obedeció á esa tentativa de 
asesinato contra el Presidente. 

Policarpo Bonilla y demás fueron presos y sometidos á proce- 
dimiento militar, é inmediatamente, el 12^ dictóse otro decreto 
por el cual, considerando que el Congreso se había disuelto sin 
dar la ley del Presupuesto, que la tranquilidad pública se ha- 
llaba seriamente amenazada y que era urgente prevenir la 
anarquía y sus funestas consecuencias^ se convocaba Asam- 
blea Constitayentei y en tanto que comenzase el nuevo régimen 
constitucional, el Presidente de la República asunua todos los 
poderes del Estado, los cuales ejercería discrecioual mente, que- 
dando suspenso el imperio de la Constitución. 

Las elecciones de Diputados a la Constituyente se hicieron 
en los días 24 á 26 de Abril, y el 1.** de Junio se instaló con gran 
solemnidad la Asamblea, ante la cual el Presidente de la Repú- 
blica leyó breve Mensaje explicando los motivos que le impul- 



HONDURAS 



8ÍI 



saron á tomar resoluciones extraordinarias, y encareciendo la 
necesidad de reformar al^íUQOs artículos de la última Carta 
oonatitutiva, que, aunque dictados con laudable intención, no 
han correspondido á su objeto, y más bien han sido perjudi- 
ciales. 

Le contestó el Presidente de la Constituyente, Dr* D. Fausto 
Dávila, con frases muy lisonjeras fmra el diotad o i-, y daspuéa, 
A propuesta del Dr* D» Rafael Al varado Guerrero, la Asamblea 
dio un voto de gracias al General Bonilla, quien^ según los 
términos del correspondiente decreto^ había salvado de los ho- 
rrores de la anarquía al país, lo condacía por las vías del pro- 
greso, del orden y la libertad, con sincero patriotismo y cons- 
tante afán se empeñaba en mantener y afianzar la armonía en 
Centro América, y, en suma, por sus esfuerzos en favor de la 
Patria merecía pública manifestación de gratitud, 

entretanto, como el mismo Bonilla declaró en su Mensaje, 
la cansa que se seguía á los reos aprehendidos en 8 de Febrero, 
y que se hallaban en la Penitenciaría, continuaba substancián- 
dose^ y, llegado el caso, el Tribunal que los juzgaba emitiría el 
fallo que estimase de justicia. 

El 8 de Septiembre la Asamblea nombró Presidente de la 
República, por unanimidad, al General D. Manuel Bonilla, 
consignándose en el correspondiente decreto que tal elección 
garantizaba la existencia de las instituciones y contribuía á 
mantener la paz interior y exterior, condición indispensable 
para el progreso de los pueblos* 

El Si\ Bonilla siguió gobernando con carácter discrecional 
hasta el 1.** de Marzo de i90tí, día en que comenzó á estar vi- 
gente la nueva Constitución decretada por la Asamblea el 2 de 
Septiembre de 1904. Además, por acuerdo de 14 de Noviembre 
de este último año, la Presidencia de la República encomendó 
á la llamada «.Comisión general de Legislación í> la elaboración 
de los proyectos de Código civil ^ Código de Procedimientos, Ley 
de organización y atribuciones de los TribunaleSi Código penal 



90 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

común, Código fiscal, Ley del Notariado, Ley de extranjería y 
de inmigración, Código penal militar, Ley de amparo, de es- 
tado de sitio, de imprenta, municipal, de policía, de elecciones, 
y Código de Instrucción pública, los cuales debían redactarse 
en armonía con los principios establecidos en la nueva Consti* 
tución política y contener disposiciones que llenaran las defi- 
ciencias de que adolecía la legislación. 

En Marzo de 1904 se publicaron en la prensa hondurena las 
comunicaciones suscritas en Noviembre y Diciembre anterior 
por las autoridades del departamento de Islas de la Bahía, y 
dirigidas al Presidente de la República, para darle á conocer el 
texto de las actas que se habían levantado en Julio de 1902 
referentes á la nacionalidad de los habitantes de dichas islas 
(Roatán, Guanaja, Titila, etc.) 

Consta en dichas actas que el representante de la Gran Bre- 
taña, después de haber leído en público el texto del tratado 
de 1859 entre Honduras y la Gran Bretaña, en la parte relativa 
á la nacionalidad de los habitantes de las islas, les hizo saber que 
todos los ingleses y sus descendientes que se hayan quedado 
habitando en ellas con anterioridad al año 1860 son considerados 
como verdaderos ciudadanos hondurenos, y únicamente aque- 
llos ingleses que hayan fijado su residencia posteriormente á la 
fecha del tratado y que hayan cumplido con los requisitos del 
caso serán tenidos como subditos ingleses. Además les hizo sa- 
ber que aunque sean ingleses los que para ello tengan verda- 
dero derecho, están en la obligación de obedecer y respetar las 
leyes de Honduras. 

La cuestión de la enorme deuda amañada por los agiotistas 
que intervinieron en los empréstitos para la construcción del 
ferrocarril interoceánico continuaba atrayendo con preferencia 
la atención del Gobierno hondureno. Bajo los auspicios de éste 
se publicaron á fines de 1904 los documentos y datos que com- 



:í 



HONDURAS 



Í)I 



piló D. J. María Moncala para demostrar qae se trata de una 
deuda inJQstiíicabNa de dineros que el país no ha gozado, |:or- 
que faetón distraídas de su objeto , pasando al dominio par- 
ticular de los piestaraistas y de los a,gentes enoargadoa del 
empréstito. 

En el impreso á que nos referimos se ve y se paipa la ilegi- 
timidad de la pretendida reclamación internacional. Ingleses 
eran In. mayor parte de los contratistas y accionii^taij del ferro- 
carril, y sin embargo^ en defensa de Honduras y con lógica 
irrebatible, una Comisión del Parlamento inglés declaró á Ib» 
faz del mundo que los tenedores de los bonos reclamaban lo 
que no se les debía. Áhi ei^tan las partidas, las cuentas, los an- 
tecedentes — exclama Moncala— revelando toda la iniquidad Es 
un banquete en el que cada cual toma su porción y destroza el 
país Todos le engañan con mentidas promesas de prosperi- 
dad, Pero la justicia se destaca soberana del fondo nausea- 
bundo, del reparto líscandaloso Queda allí nn pedazo de 

ferrocarril^ una sección construida^ como recuerdo de los dine- 
ros gastados^ arrojados á la sima de la avaricia y la estafa.., . 
Eb necesario poner punto ñnal a esta antigua contienda y á 
estas amenazas. Confórmense los reclamantes con la oatás^ 
trofe. El país no la provocó. Ellos ó sus antecesores^ los cuales 
se iiallaban en el teatro de las cosas, debieron pedir cnenta.s a 
los comisión istus, registrar sus libros, las partidas, los detalles 
del negocioj contando el numero de bonos emitidos. ¿Quién lo 
sabe ahora?..... Nadie, Las cuentas nuevas se han formado con 
ios papeles encontrados en el mercado, con los restos deshechos» 
Las nuevas partidas carecen de antecedentes y de fundamento* 
¿Cómo es posible que sobre base tan impura se levante la ame- 
naza de una reclamación? ¿Por qué no terminar de una vez con 
ese fantasma dé deuda, con este otro Panamá hondureno? 

Había otra enojosa cuestión, promovida por reclamaciones 
de los yanquis y que ahora consiguió arreglar el Gobierno del 
Greneral Bonilla, resuelto á hacer el sacrificio de unos cuantos 



LOS PUEBLOS H1SPAÑOAME3RICANOH 



railes de pesos para evitar imposiciones humillantos. En 1H94 
fué asesinado en Honduras un tai Renton^ ciudadano yanqui. 
Ningún hondureno tomó parte en el delito, y los tribunales del 
país hicieron todo lo posible para castigar á los autores del 
crimen, Pero la Cancillería de Washington no se di«S por sa- 
tisfecha; la viuda de Renton á todo tranco quería dinero, y al 
fin consiguió que Honduras le diera 78.0()0 pesod mexicanos. 



ÍI 

Ln oaentft rte la denda interior.— Loa presos políticos, — La Asamblea N»- 
eional en lifi^B.— NuevAS dedar&clonea sobre ol asunto de 1% deuda del 
feíTodurrtl interoeeáolco.— Promulgación de lus nuevas leyes y ñu de la 
dictadura.— Fi\ volcables consecuencias de la paz pública,— Laudo arbitral 
de Allonso KIII en la cuestión de límites con Nicaragua, --Otras cuestio- 
nen de límites pendientes. 

En los primeros días de 1905 se publicaron los resultados del 
estudio que se había hecho sóbrela deuda interior, por acuerdo 
de 8 de Diciembre de 1903. 

Este trabajo se extiende hasta el BI de Julio de 1903, época 
en que, debidamente regularizadas, se continuaron por el Go- 
bierno del General D. Manuel Bonilla las operaciones adminis- 
trativo-económicas. 

El pasivo total ascendía hasta el día mencionado ¿ la suma 
rde 3.145.897 pesos 43 % centavos. 



Desde mediados de Abril de 1903 se hallaba preso ol Dr. Juan 
Ángel Arias, candidato que fué á la Presidencia de Honduras, 
vencido por el actual Presidente, General Bonilla. 

Por oauHa de enfermedad se le bahía concedido que saliera 
de la Penitenciaría, designándole por cárcel su casa y como 
enfermeras sus propias hijas. El cautivo aprovechó estas cir- 
cunstancias para evadirse y logró refugiarse en León de Nica- 
ragua, donde estaba ya en Enero de 19C^. 



Hf>NnUKA8 



Íít4 



Aunque no tenia necesidad de hacerlo, pues todo prisionero 
procura libertad por cualquier medio, el Dr. Arias dianulpó su 
fuga alegando la mala voluntad qtie le tenía el Gobierno bon- 
dureño, que, según él, no consentía que se terminara el proceso 
qnese le formó por asesinato del español Arnero, Sus contra* 
rios aseguraban que el cielito estaba probado y ya iba á recaer 
sentencia condenatoria. 

Los sucesos en que intervino el Dr. Arias tuvieron meses 
después resonancia en España, En nuestro Congreso de Dipu- 
tados, uno de éstos llamó la atención del Gobierno sobre el pro- 
ceder del representante iliplomáfcioo de la nación en la América 
Central. Con tal motivo se recordó la muerte del español don 
Nicolás Arnero, atribuida al Dr. D. J\ian Anícel Arias, y se 
supo que el actual Gobierno hondureno había otorgado una 
pensión á los hijos de la víctima» concediéndoles además una 
beca para que bagan sus estudios en los Institutos nacionales. 
Aplaudamos, como lo hizo ya la Cámara, los generosos y justi- 
ficados acuerdos del Poder Ejecutivo de la RepúbUca de Hon- 
duras, 

Otro de los ilustres hondurenos que estaban en prisión^ el 
Dr, D, PoUcarpo Bonilla^ í*n^ puesto en libertad á principios 
de líKJíj. Este acto valió muchos plácemes al Gobierno de Hon- 
duras. El Presidente, en el Mensaje de I.** de Enero, terminaba 
apelando al patriotismo y elevación de ideas y sentimientos de 
los Diputados para que decretasen una amnistía é indulto ge- 
neral para los reos políticos. Había, pues, corrientes de toleran- 
cia y generosidad. 



La instalación definitiva déla Asamblea Nacional hondurena 
hXo> principio de la labor importante que deben cumplir los le- 
gisladores para normalizar la situación del país y promover sa 
bienestar y progreso. Según la prensa que en Tegucigalpa re> 
fitíja las ideas y aspiraciones del General Bonilla, el Presidente 
dictador podía prolongar el estado actual, con suma de motivos 



u 



LOS rUBBLOa mSPANOAMBRICÁN0!% 



que lo justificaran; pero ienía sobre sus hombros nn a res ponida* 
bilidad que deseaba declinar^ y su mayor anhelo era poner loe 
actoe de su Gobierno, con entera fe^ en la balanza de la opinión 
pública sensata y desinteresada, y esperar tranqnilo , con la 
conciencia satisfecha por el deber oiiraplido, el fallo qn* la 
Patria 3^ la Historia dicten sobre su persona y su gobierno. 
Justo es decir que en el tiempo transcurrido desde que Bonilla 
asumió la dictadura hubo paz en Honduras» se mantenían afec- 
tuosas relaciones con los demás Estados de Centro América 
y se fomentaban estadios y obras públicas de gran utilidad 
general. 

Como antes se ha dicho, la Constitación política estaba ya 
aprobada en las sesiones de 1904; no obstante^ á principios 
de 190G algunos representantes del pneblo pretendieron some- 
ter á la Asamblea la reconsideración de varios puntos de i a 
Carta fundamental, y entre ellos el artículo que prohibe U 
reelección de Presidente. Alegaban el egemplo de los Estados 
Unidos y de algunas otras Repúblicas donde los Presidentes 
pueden ser reelegidos, y sostenían que este sistema es favora* 
ble al mantenimiento de la paz interior y consiente que el pue<^ 
blo ratifique y prorrogue los poderes á los hombres que se hmn 
hecho dignos por su patriotismo, su inteligencia y sus aoiertoe 
de continuar rigiendo los destinos del país. La mayoría de los 
Diputados fué de distinto parecer; creyó que la reforma podría 
ofrecer peligro, abriendo más fácil camino á tentativas de tira- 
nía ó dictadura, y rechazó la moción. 



El Ministro de Hacienda, en la Memoria presentada á la 
Asamblea, dio cuenta de las gestiones hechas en el famosa 
asunto de la deuda del ferrocarril interoceánico, que agiotistas 
y especnladores sin conciencia honrada habían hecho subirá 
muy cerca de cien millones de pesos oro. Por virtud de esas 
gestiones, demostrado queda ya que el Gobierno de Honduras, 
Odioso del buen nombre y crédito de la República, ha hecho 



ün esfuerzo más por salvarlos, ofVeoienclo lo que humanameiUcs 
pttede pagar á los que conservan sus bonos, sin entrar á dis- 
cutir lo que éstos tengan de viciado en sn mayor parte. Tal 
ofrecimiento mLf>LLca sacriñcios de gran alcance pai:a la ilación; 
sacrificios que si no han podido ser justamente apreciados por 
los tenedores de las obligacionesj han merecido de jiarte de lu 
opinión imparcial de los centros ^nancieros de Europa y Es- 
tados Unidos las más honrosas manifestaciones para el gober- 
nante que» á nombre de la nación, ofrece lo que ésta puede 
eq ni ta ti Vilmente pagar. 

Honduras defiende su derecho y sus intereses contra la estafa 
de que se la quiere hacer víctima; desea conocer la cantidad de 
pesos que realmente recibió el país, para entrar en arreglos 
con los llamados acreedoreSí por mas que el mismo Parlamento 
inglés haya declarado el vicio de la deuda^ su ilegitimidad y 
hastn ]r*< frMudes cometidos. 



La Comisión de Codificación dio por terminados sus trabajos 
el 1.** de Febrero de 1906. Antes» el 19 de Enero, la Asamblea 
Nacional Constituyente dictó decreto facultando al Poder Eje- 
cutivo para que emitiese los códigos y leyes» á fin de que em* 
pesasen á regir el día I.** de Marzo, día en que comenzaría jV 
estar vigente la nueva Constitución y tomaría posesión de la 
Pi^esidencia de la República el electo [rara dicho cargo, General 
B, Manuel Bonilla. 

Así» pues, las nuevas leyes fueron promulgadas con fecha 
8 de Febrero y empezaron k regir el 1.^ de Mar>5o, En este 
mismo día prestó Bonilla la promesa constitucional para el 
«tjeroicio de la Presidencia de la República. 

Los hechos, la ex:periencia, demuestran que unos cuantos 
años de sosiego bastan para alcanzar evidentes progresos. Así, 
pues, en l&OB pudieron realizarse en Honduras importantes 
obras de utilidad pública, mereciendo señalarse esjieci al monto 
el desarrollo pasmoso de la costa atlántica, en la cual se llevan 



96 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



á cabo emfiirePas y trabajos do tocia clase. Líneas de tranvías ya 
construidas» feírocarriks, canales con los <jne so aniñen tan las 
fácil iflades del en 1 ti yo y de la exportación, nuevas Aduanas que 
ayudan al comercio. Junta» de fomento, todo lo que con mani- 
fiesto poder contribuye al desarrollo y progreso de un pueblo, 
todo se hacía ya en Honduras. 

Gracias 4 los tres años de paz que llevaba la República, su 
Gobierno pudo empeñarse en esas tareas con meritorio esfuerzo; 
estudiaba nuevas líneas por donde se pudieran construir carre- 
teras y ferrocarriles y concedía derechos y privilegios razona- 
bleí4 á todos los empresarios que en esta clase de trabajos y en 
los de colonización y explotación de tierras quisieren emplear 
sus capitales y energías, 

En los últimos días de 190fJ dictó el Rey de España laudo 
arbitral en la cuestión de límites entre Honduras y Nicíí'ragua- 

Los representantes de ambas Repúblicas, reunidos en Gna* 
témala, bajo la presidencia del Decano del Cuerpo diplomático 
allí reí^idente^ para nombrar de coraún acuerdo el arbitro que 
habría de decidir acerca de esa cuestión, habían designado como 
tal á S. M. Don Alfonso XIÍI. 

No podía menos de ser así — escribía la prensa de Teguci- 
galpa — , porque existiendo en España como en ninguna otra 
parte pruebas auténticas y ff^hacientesy documentos incuestio- 
nables para la resolución de los conflictos territoriales que sur- 
gen á diario entre los pueblos americanos, en el Archivo de In- 
dias, en el de Simancas, en el de Alcalá, en los fjarticulares de 
las casas de Veragua, de los Marqueses del Valle y de la Con- 
quista, de loa Condes de Revillagigedo y en tantos otros, lógico 
es que cuantos persigan la justicia y la equidad hayan de recu- 
rrir allí donde está la fuente de que pueden manar y manan en 
realidad, y donde los derechos pueden ser puestos en claro con 
mayor suma de elementos. 

A principios de 1905 llegó á Madrid, presentó sus credencia* 



les y faé soleniTi emente recibido por 8. M. el Hej^ el 8r. D. Al- 
berto Membrefio, Representante de la República de Honderas, 
ex-Mínistro de Fomento en su país j una de las personalidades 
más eminentes por an clara inteligencia y vasta, cultura entre 
lo5i centroamericanos contemporáneos. Con él vino el Doctor 
D, Antonio Á. Ramírez T. Fontecha, Presidente de la Acade- 
mia de Hondnras, bien conocido en España por la brillante 
participación qne tomó en los Congresos hispanoamericanos 
de 1892, Traía especialmente la misión de aportar cuantos datos 
y documentos interesaran al derecho de Honduras. 
-- Representaba á Nicaragua, y también faé recibido por el 
Rey en solemne acto» otro ilustre centroamericano, el señor 
D. Crisanto Medina, diplomático consumado y escritor de gran 
valía* cuya firma aparece con freenencia en acreditadas revis- 
tas científicas y literarias de Europa y América, 

La Comisión técnica nombrada por el Real arbitro la cons- 
tituyeron los Sres. Santamaría de Paredes^ Académico, Ca- 
tedrático de Derecho político y ex- Ministro de Instrucción 
publica; Alvarez Sereix, Ingeniero ^eóo;raf o; Vera (D. Vicente), 
Secretario adjunto de la Real Sociedad Geográfica, y Marqués 
de Villasinda, Secretario de Embajada, hoy Ministro residente. 
Poco más de un año invirtió la Comisión en el estudio de la 
cuestión; su informe paso al Consejo de Estado, y con fecha 
28 de Diciembre de 1906 dictó Don Alfonso XIII razonado laudo, 
según el cual la línea divisoria entre ambas Repúblicas desde 
el Atlántico hasta el portillo de Teotecacinto, donde la dejó la 
Comisión mixta de límites en 1901 por no haber podido ponerse 
de acuerdo sobre su continuación eü sus reuniones posteriores, 
queda determinada en la forma siguiente: 

#E1 punto extremo limítrofe coman en la costa del Atlántico 
será la desembocadura del río Coco, Segovia ó Wanlcs en el 
mar, junto al cabo de Gracias á Dios, considerando como boca 
del río la de su brazo principal entre Hará y la isla de San Pío, 
en donde se baila el mencionado cabo, quedando para Honduras 

í 



98 



LOS PÜIQBLOÉt UlgPANOAMKRIÜAKOS 



las íslefcas ó cayos existentes dentro de dicho brazo principal 
antes de llegar á la barra, y conservando para Nicaragua la 
orilla Sur de la referida boca principal con la mencionada isla 
de San Pío, más la bahía y población del Cabo de Gracias a Dios 
y el brazo ó estero llamado Gracias, que va á la bahía de Gra- 
cias a Dios, entre el continente y la repetida isla de San Fío. 

Á. partir de la desembocadura del Segovia 6 Coco, la línea 
fronteriza seguirá por la vaguada ó thalweg de este río aguas 
arriba sin interrupción hasta llegar al sitio de su confluencia 
con el Poteca ó Bodega, y desde este punto, la dicha línea fron- 
teriza abandonará el río Segovia, continuando por la vaguada 
del mencionado afluente Poteca ó Bodega, y siguiendo aguas 
arriba hasta su encuentro con el rio Guineo ó Namasli, 

Desde este encuentro la divisoria tomará la dirección que 
corresfiOfide a la demarcación del sitio de Teotecacinte, cod 
arreglo al deslinde practicado en 1720, para concluir en el Por- 
tillo de Teotecacinte, de modo que dicho sitio quede integro 
dentro de la jurisdicción de Nicaragua». 

Los Gobiernos nicaragüenses habían hecho concesiones de 
tierras al Norte de esa frontera, es decir, en zona que» según el 
laudo, es de Honduras. Es de suponer que ésta res petar ji los 
derechos que los particulares hayan podido adquirir mediante 
esas concesiones. 

Telegramas llegados a Europa en los primeros días de 1907 
anunciaban cierta agitación revolucionaria en Honduras, y se 
sospechó que pudiera impulsarla ó favorecerla el Gobierno de 
Nicaragua, algún tanto contrariado por no haber conseguido 
que el fallo arbitral reconociese sus Infundadas pretensiones 
territoriales* 



Quedan pendientes análogas cuestiones con El Salvador y 
Guatemala* 

A causa de la indeterminación de la línea divisoria entre 
Honduras y El Salvador ocurrieron en los pueblos fronterizos 



HONDURAS 99 



de Santa Elena y Arambla' graves conflictos, de lamentables 
consecuencias. Con este motivo ambos Gobiernos han comen- 
zado sas gestiones á fin de llegar á un avenimiento que ponga 
término á tan enojosa cuestión. 

En cuanto á Guatemala, por iniciativa de este Gobierno se 
acordó la prórroga por un año de la Convención de Límites 
de 1.** de Marzo de 1895, vigente entre ambas Repúblicas. Como 
consignaba en su última Memoria el Ministro hondureno de 
Relaciones exteriores, D. Mariano Vázquez, las estipulaciones 
de la Convención — que establecía una Comisión técnica mixta 
para estudiar todos los antecedentes, documentos y datos que 
«xistan sobre loa limites, y consagraba el arbitraje para el caso 
de desacuerdo en la línea limítrofe — , no pueden ser más ade- 
cuadas para la solución de estas cuestiones, que han sido por 
mucho tiempo causa de perturbación y discordias entre pueblos 
llamados á vivir, por la comunidad de su origen, en la más per- 
fecta armonía. 



NICARAGUA 



Stttimclón de la República «n 19M.— Fomento de los medios de oomunif^ftoíón: 
ferrocariil interoceánico.— Reelecció» del 8r. Sauto'fi ZeUya i>ftra U Pre- 
sidencia.— TriitUíioft cotí tfiOi au Bret&lia. VA aotielericalisrao de Zelajra.— 
Fomento df; ta Jn»tfuocIdu y de tas obras pübltcaB.— SUttación económica: 
1 09 capital lísitaA vanquiB. 



El General Sr. Santos Zelaya, Presidentfl áe Nicaragua, en 
el Mensaje dirigido el í.^ de Agosto de 1904 ¿ la Asamblea Na- 
cional, mostrábase muy satisfecho del estado d© relaciones con 
las demás Repúblicas de Centro America y de la situación inte- 
rior del país. Su Gobierno atendía con preferencia al fomento 
de la instracción publica- El régimen d© instrucción laica^ gra- 
tuita y obligatoria, ya vigente, daba resultados satisfactorios 
en toda la República, Aspirando á que la enseñanza de segundo 
grado tenga acertada dirección, el Gobierno nicaragñense pidió 
Jil de España dos Profesores idóneos, «porque reconoce el posi- 
tivo interés de integrar los claustros docentes con el personal 
que, por más de un concepto, es el llamado á dirigir la maroba 
escolar hispano-americana». 

Arregladas quedaban las dificultades qne surgieron con In- 
glaterra con motivo del apresamiento de tripulaciones de barcos 
ingleses. En Marzo, el Inspector de la comarca de Gracias ¿ 
Dio« había capturado cinco goletas con sus respectivos tripu- 
lantes, por haberlas encontrado pescando en las aguas territo- 
riales de los bancos Mosquito.s, pertenecientes á Nicaragua^ sin 
haber obtenido la autorización necesaria ní pagado losimpues- 



102 LOS PÜBJBL08 HISPANOAMERICANOS 



tos que ]a8 leyes nicaragüenses establecen. La autoridad de 
Hacienda de la comarca^ basada en la confesión clara y termU 
nante de los detenidos y en las declaraciones tomadas á tasti- 
goa imparciales, dictó sentencia condenando á aqaéllos á }as 
penas de arresto, inulta y decomiso. Hubo reclamación 6 «soli- 
citud amistosa)^ del Ministro residente de S. M, B., y el Gobierno 
de Nicaragua» haciendo constar que los pescadores habían sida 
juzgados con perfecto derecho con arreglo á las leyes del paía^ 
aceptó la excusa de que se creían exentos de responsabilidad 
por desconocer dichas leyes^ y resolvió indultarlos de las penas 
impuest&s. 

Habían empegado los estudios y trabajos para el ferrocarril 
interoceánico. No habrá canal por territorio nicaragüense; mas 
parece que si ferrocarril. Por vías férrea y lacustre combinadas 
podrá pasarse desde Punta Mona, en el Atlántico, á Corlnto, en 
el Pacífico. 

Entre el puerto de Punta Mona ó Monkey Point (nombre in- 
glés que se piensa cambiar por otro nacional)^ el ferrocarril 
llamado del Atlántico establecerá comunicación con San Mi- 
guelíto en la orilla SE. del lago Nicaragua, Sou unos 170 ki- 
lómetros. Viajeros y mercancías cruzarán el lago en vapores 
hasta Granada » al NO,, y aquí tomarán el ferrocarril, yendo por 
la orilla occidental del lago Managua y hacia el NO. basta el 
puerto de Corinto. 

También se trata de llevar el ferrocarril á los departamento» 
del Norte, tan ricos por su extensa zona minera y por su pro- 
4QCC¡ón de café, 

lia línea de vapores que mantiene el trauco entre los puertot 
del gran lago y el río San Juan, la cual s% bailaba en poder 
de nna Compañía con derecho exclusivo de hacer ese tráfico, 
fué comprada por la nación. Con los barcos de vapor así adqui- 
ridos asciende á catorce el número de los qne el Estado posee y 
que dedica al comercio en sus lagos y en el río mencionado. Hay, 



>;iCARAuiiA 



103 



además, buqaes de mayor capacidad que se emplean en servi- 
cios militares y fiscales en ambos océanos. 

Vapores bien acondicionadoi? para hacer servicio cómodo y 
rápido navegan por los caudalosos ríos de la vertiente atlántica, 
gracias á lo cual se opera creciente desarrollo en la extensa y 
riquísima región que esos ríos bañar^ zona aurífera y de gran 
movimiento agrícola y comercial, muy codiciada del elemento 
laborioso nacional y extraujero, 

Para fomentar la agricultura, la minería y el comercia se 
diqtó la ley de Caminos de 1905^ en virtud de la cual el Gro- 
bierno tomó por su cuenta la apertura, mejoramiento y conser- 
vación de todos loa caminos carreteros de herradura y rurales 
del país, a fin de que reúnan las condiciones técnicas indispen- 
sables para llenar debidamente las necesidades del tráfico. 

Hay servicio de automóvíle* de carga entre el departamento 
de León y los de Matagalpa y Jinotega, productores de café. 



El Sr. Santos Zelaya ha sido reelegido Presidente para el 
período 19LÍ6-1911. El Mensaje que leyó á fines de 1905 es un 
completo resumen de su gestión política y administrativa y de 
la situación del país. 

Por consecuencia de tratados que se pactaron con la Gran 
Bretaña durante el año 19Q5, esta potencia ha reconocido la 
absoluta soberanía de Nicaragua sobre el territorio que formó 
la antigua Reserva Mosquita^ y se han anulado los privilegios 
del puerto libre de San Juan del Norte, que en lo sucesivo es- 
tará bajo las mismas condiciones que los otros de la Repáblíca. 

El Obispo y algunos sacerdotes del culto católico fueron ex- 
pulsados del país por desobediencia á los mandatos de la ley 
que prohibe el uso del hábito talar. El gobierno de Zelaya viene 
distinguiéndose por su resuelto anticlericalismo, como ahofa 
se dice* Claramente se revela en el Mensaje la mala voluntad 
contra «los que, llenos de soberbia, se pusieron en pugna con- 
tra el Poder público....,, y quisieron hacer de su sotana bandera 



104 



LO» PtTBJILf»8 fltMPA^OAMlBRl CANOAS 



para la revuelta»; contra los que, «Uevaado la of ación en los 
labios^ el rosario 6q nDa mano y la bomba de dinamita en la 
otra»f intentaron sublevar los ciicirteles. 

Atendiendo al fomento de la iustrucoión pública, se han 
creado nuevos Institutos, Esouelas Noimales é Inspecciones do 
enseñanza* y se ha dispuesto el establecimiento de dos Escue- 
las de Ingenieros topógrafos. 

En loa ramos de Fomento y Obras públicas se han realizado 
alguna» de positivo progreso é iniciado otras que, llevadas ¿ 
feliz término, cambiarán la faz económica del país. La cons- 
trucción del feí Looarril á Matagalpa con ramales á Rio Grande, 
Prinzapolka, Estelí y Boaco empieza á ser una hermosa reali- 
dad, pues la Compañía concesionaria envió ya varios Ingenieros 
que hacen los trabajos preliminares de locali^ación de la línea. 
Otra de las obras más importantes es el citado ferrocarril de 
Punta Mona al lago de Nicaragua, que no sólo pondrá en rá- 
pida Gomunicación el Pacííico con el Atlántica, sino que abrirá 
al traVjajo y al capital extensas y privilegiadas regiones donde 
podrán desarrollarse toda clase de valiosas empresas. 

La situación del Erario acuaa bienestar rentístico. En Agosto 
de 1904 había déficit de un millón de pesos; á fin de 1905 resul* 
taba un superábit de 1»257.000 pesos. Este bienestar financiero 
y económico se debe en gran parte á los capitalistas yanquis^ 
La *IJnlted States and Nicaragua Companyt, cuyo Gerente es 
Dietrick, el concesionario de vastas extensiones de terreno en 
la comarca de Gracias á Dios, se proponía invertir muchos 
millones de dólares en explotación de minas, ferrocarriles, vías 
tluviale£ de navegación, puertos, etc» Otras empresas yanquis 
tratan de explotar las maderas del litoral Mosquito y dedicarse 
al c altivo y comercio de plátanos, que tanta importancia van 
tomando en la América Central. Nicaragua sabe aprovecharse, 
y hace bien, del dinero de los yanquis, que la ayuda á ir des- 
envolviendo sus elementos de producción y riqueza. 



COSTA RICA 



Kl Tolcán de IrARíi y ti ferrocarril interoceánico.— Lo» extranjero» eo la R«- 
pt'iblica.—Competencift entre yanquis é iugtc8e3.—Lt cue,stián de limiten 
eon Panamá.— La riqueza ngvíco la.— Des?irrol lo des loi intereses rn atería- 
loa,— Infiioda^os rumores de onión con Panam&.— LihB elecciones de 190Ó 
y 190R y el nuevo Presidente,— Bienestar econ<5mico. 



En el centro de la República <3e Costa Rica se alssa» á 3.500 
metros sobre el nivel del mar, el volcán de Irazií, en cuyas fal- 
das se producen con relativa frecuencia grandes derrumbes, 

Este fenómeno geológico puede interrumpir la nornaalidad 
del servicio por el ferrocarril interoceánico, cuya vía atraviesa 
la zona en que está el volcán. Así sucedió á principios de 1904; 
las enormes peñas que cayeron hacia el río Reventazón habían 
ocasionado considerables desperfectos en la línea férrea en un 
recorrido de 50 kilómetros. 

Con tal motivOf la prensa de San José recordaba que año tras 
año, especialmente en los lluviosos meses de Octubre y Noviem- 
bre, vienen aucediéndose esos inmensos derrumbes que han cau- 
sado la destrucción de enormes moles de montaña* dejando á la 
vista del observador escarpados precipicios de color rojizo. 

En esta comarca, absolutamente inútil para el cultivo por lo 
quebrado y la mala calidad del terreno, nacen multitud de ver- 
tientes que juntas forman el río Sucio^ tan notable por el rojo 
color y densidad de sus aguas. Puede decirse que no es agua, 
sino lodOf lo que arrastra; de sabor tan desagradablt, qno no es 
posible beber sin sentir náuseas. 



lOB 



LOS PLTEBLOS HlSPANOAMBRlCANOÍ^ 



Aparte el interés científico qne ptieda ofrecer el estndio del 
fenómeno que se repite en el Irazú, merece el hecho atención 
muy preferente del Gobierno oostarrícensej puesto que se trata 
de la seguridad y conservación de una vía tan importante y tan 
decisiva para el porvenir de la República como es el ferroca- 
rril interoceánico. 

Los Ingenieros han reconocido ya la necesidad de variar en 
esta ^ona el trazado de la línea, pues á los inconvenientes que 
en general tiene la interrupción del servicio, ae unen aquí los 
especiales derivados de la naturaleza del país, que es la regidn 
más elevada^ abrupta é ingrata de Cesta Rica, 

En los días siguientes al liltimo derrumbe » los viajeros te- 
nían que subir á la cúspide de las montañas, cayendo y levan- 
tándo^e, apoyándose en las piedras y bejucos; al principio &e 
hacía la ascensión por un suelo fangoso y bajo lluvias torren* 
cíales, después bajo un sol candente, que mantiene el suelo á 
iLoa temperatura tan alta que las suelas del calzado se tuestan 
y los pies se llenan de ampollas. 

El Gobierno de Costa Rica ponía gran empeño en terminar 
el ferrocarril interoceánico, del que á principios de 1904 sólo 
quedaban por construir unos 20 kilómetros. Por decreto de 
31 de Mayo se declaró que la ciudad de Puntarenas debía ser 
el término del ferrocarril del Pacifico, y se autorizó al Poder 
Ejecutivo para hacer los gastos que exigiese el estudio del em- 
plazamiento de la vía. 



La designación de Obispo para San José no satisfizo á mu- 
chos costarricenses. El Gobierno había propuesto en terna á 
Su Santidad dos naturales del país y un extranjero. Éste, el 
P. Juan Stork, alemán, que iba en tercer lugar, fué el favore* 
cido. £1 sentimiento nacional se consideró lastimado; pidieron 
unos que se consignara en la Constitución que para ser Obispo 
en la República era preci:5o haber nacido en Costa Rica: apro- 
vecharon otros La ocasión para dolerse del predominio que lot 



COÉÍTA RICA 107 



extranjeros han alcanzado en el país. Un periódico, La Patria, 
exclamaba: «|0h costarricenses más cliifiados y ciegos 1 La Uni- 
ted Fruit^ dueña de Limón y de casi la totalidad de Guanacaste 
y del comercio de ganado; los alemanes, del comercio al por 
mayor; los españoles, del comercio al por menor, y los mejores 
beneñcioB de café^ de propiedad extranjera. Y la mitra y los 
mejores cnratos, de los alemanes. No tardará en llegar el día 
«n que seamos extranjeros en nuestro propio suelo, y como la 
mendicidad callejera la prohibirán los extraños, no tendremos 
el consuelo siquiera de ruendigar á la puerta del palacio epis* 

copal ó de otras puertas » 

Revelan, sin duda^ cierto apasionamiento tales quejas. Loa 
extranjeros laboriosos y honrados, que contribuyen con sus ini- 
ciativas, con su trabajo^ con su capital, al progreso económico 
de la Bepública, merecen el aprecio y la consideración de todos 
los costarricenses, y conviene halagarlos y procurar que no 
cese la corriente de la inmigración de elementos beneficiosos 
para el país. A los que para nada sirven, y más bien perjudican, 
se les puede prohibir la entrada, como se hizo con árabes, tur- 
cos, sirios, armenios y gitanos, según decreto publicado en la 
Gaceta oficial de la Eepáblica del 15 de Junio de 1904. 

La competencia entre yanquis ó ingleses, que tanto vienen 
influyendo en la vida financiera y económica de Costa Bica, 
parece que se decide á favor de los primeros. Ref íresenta á éstos 
la «United Fruit C.'**, que explota la venta y comercio de plá- 
tanos; á los ingleses, la Compañía de Ferrocarriles. 

El nuevo régimen del talón de oro 3^ los pagos que en esta 
metal hace la Compañía frutera han contribuido á que aumente 
considerablemente la circulación de oro en la República, Ji-l dó* 
lar norteamericano lleva camino de ser la principal moneda 
del país. El predominio de los yanquis contraría á los ingleses, 
que poseen las vías férreas y la mayor parte de los créditos 
contra la República, cuya deuda exterior asciende k unos 11 mi- 



108 LOS PUEBLOS HI8PANOAMEHI0^NO« 



Jlones de pesos oro. El peligro que ponía, venir por este lado, 
lo ataja el Gobierno costarricense echándose en hraseos de los 
yanqtus. Ln. banca de Nueva York toma á .su eargo eaa deiida, 
y de ella responden las Aduanas de Costa Rica, inspeccionadas 
por agentes norteamericanos. 

En este mismo año de 1904 empezó á tratarse de la cuestión 
de límites con Panamá, Tomó la iniciativa el Gobierno de Costa 
Rica, á quien se atribuía el propósito de gestionar nueva de- 
marcación. No le satisfizo la sentencia arbitral del Presiden t« 
déla República francesa (1), é intentaba negociar con la Repú- 
blica de Panamá para ganar territorio en la cnsr.A de^l Atlántico 
á trueque de ceder en la del Pacífico. 

Ya entrado el año de 1905 llegaron 4 un acuerdo los Pleni- 
potenciarios respectivos; pero aún faltan las ratificaciones do 
las Asambleas. 

Los Ministros de Fomento y Hacienda dieron cuenta en sen- 
das Memorias del estado de los servicios que corren á su cargo 
j de los más importantes trabajos realizados en 1904-1905 oom 
objeto de fomentar la agricultura, el comercio y las vias d© 
comunicación. 

La riquejca agrícola es, hoy por hoy, la principal, casi la 
única de Costa Rica. A su desarrollo contribuyen la Sociedad 
Nacional de Agricultura y la titulada United Frait C", que se 
dedica especialmente á la exportación de plátanos. 

£s asombroso el incremento que toma el cultivo del plá^ 

stno* Ocho mil quinientos racimos fueron heraldos de la nueva 

f|tidu6tria en 1881; veintitrés años después, en 1904. pasaron 

da 6 millones el número de los exportados, y aumentará año 

por año de millón en millón la cifra del preciado fruto^ que pi* 

den y pagan á buenos precios los 82 millones de habitantes de 



(1| Véase tD tai págians 1416 y 106 del toiiio 6 trienio pdtoai'odt v&la obr*^ 



COR-PÁ moA 



los Estados Unidos, los fi millones del Canadá y los 44 millones 
del Reino Unido. Toda la región apta de Costa Rica, dedicada 
á ese ctiltivo, no alcan?íaría á satisfacer la inmensa demanda 
que el plátano tiene hoy en el mundo comeroial. 

En generH.1, los datoí^ consi ainados en las Memorias á que 
me refiero demnestr^n que el país reacciona contra la pos- 
tración en qne estabn; la mayor importaoión revela vida más 
Btiva en el comercio y un bienestar general qne facilita el 
insumo de lo importado; la agricultura ensancha Su esfera de 
acción, y ha aumentado a^í la riqueza publica; el constante 
reinado de la pajs y las excelencias del suelo han atraído el ca- 
pital extranjero, acreciendo de modo considerable la circulación 
monetaria, no con valores ficticios, sino con la presencia mistiia 
del oro norteamericano. 

Kn resumen, ha^^ más comercio^ más agricultura y máíí 
dinero. 

Eu 1005 corrió el rumor de qne Panamá pretendía la anexión 
á Costa Rica, y que esta República no acogía mal el propósito 
para aumentar su territorio^ en él tener el canal interoceánico 
y particij^ar de los beneficios mateiiales que proporciona el oro 
yanqui. Los re|>reséntfintes de Costa Rica en Europa se apresu- 
raron á desmentir la noticia. 

El órgano oticial du la República, La Gaceta^ hizo constar dd 
modo terminante que la referida especie era del todo inexacta. 
El Gobierno de Co^ta Rica no había recibido de parte del de la 
República del Istmo indicación alguna en dicho sentido^ ni en 
ninguna forma se había tratado del supuesto proyecto de unión. 

Er»tre los Gobiernos de Costa Rica y Panamá^ aparte de las 
negociaciones habidas sobre la fijación de la línea fronteriza^ 
no han existido desde que esta última entró en el concierto de 
los Estados libres sino las relaciones de cordial afecto que siem- 
pre han ligado á ambos pueblos. 

En el pais nadie ha pensado en tal unión con Panamá; no hay 



lio tiOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



siquiera un movimiento social qne indique tal perspectiva como 
una posibilidad de realización más ó menos próxima n¡ como 
ana aspiración vigente en el sentimiento popular. 

Por otra parte, «i la unión ó anexión se llevara á efecto, 
Costa Rica tendría qae renunciar á muchas de las prerrogati- 
vas propias de loa Estados soberanos, porque, según una de las 
cláusulas del contrato entre yanquis y panameños, en el oaso 
de que Panamá se anexionase á otro Estado ó se confederase 
con él, la nación de que se trate tendría que someterse 4 lo 
dispuesto en aquel contrato y reconocer todos los derechos que 
los Estados Unidos disfrutan en Panamá. 

En los días 21 á 23 de Agosto se hicieron las elecciones para 
constituir el Colegio que había de nombrar nuevo Presidente 
en 190n. La campaña electoral se presentó muy empeñada; en- 
traron en juego cinco partidos políticos: el nacional, el repu- 
blicano, el popular ó populista» el republicano independiente y 
el clerical, cada uno con su respectivo candidato (Cleto Gon- 
zález Víquez, Bernardo Soto, Máximo Fernández, Tomás Zii- 
ñiga y Panfilo Villaverde). 

Llegó el nuevo año, y en 1.® de Abril resultó elegido Presi- 
dente de la República para el período constitacional 190B4910 el 
Licenciado D. Cleto González Víquez, que entró en funciones, 
substituyendo al Sr* Esquivel, el 8 de Mayo, El Sr, Gons^ále^ 
Víquez era uno de los Vicepresidentes de la República, y había 
desempeñado varias carteras ministeriales y la Presidencia del 
Municipio de San José. 

En las elecciones generales para Diputados triunfaron en 
provincias los adictos, los cletistas; en la capital, los de oposi- 
ción* Al nuevo Gobierno incumbe resolver varios problemas 
[•administrativos planteados; el principal es el referente al arre- 
glo de la deuda, interior y exterior, que asciende en total á 
mnos 1!) millones de pesos oro. 



COSTA RICA , 111 



Sigue el país disfrutando del bienestar económico, que debe 
á la paz absoluta de que goza la Bepública. Durante los últi- 
mos cuatro años, el costarricense y el extranjero residente en 
el país han podido dedicarse con entera libertad y confianza al 
cultivo del suelo, al desarrollo de las industrias, al incremento, 
pues, de la riqueza nacional, sin que acto alguno del Gobierno 
haya ido á perturbar la faena bienhechora; antes al contrario, 
recibiendo de continuo los pueblos pruebas fehacientes de la 
protección del gobernante á las vías de comunicación por donde 
puedan circular los frutos de zonas privilegiadas, y avivarse, 
por lo tanto, la actividad y producción nacionales. 



9m 



política internacional 
centroamericana 



La tendencia á la uniñcación.— La Liga Federal de Estudiantes.— El partido 
unionista centroamericano.— Ratificación del tratado de 1903.— La Confe- 
rencia de Corinto.~La Conferencia de San José de Guatemala. 

Persevera en Centro América la tendencia á la unificación. 
Es el ideal de aquellos pueblos, algún tanto contrariado, sin 
embargo, por ciertos políticos de profesión á quienes el estado 
actual da mayores facilidades de satisfacer sus codicias ó am- 
biciones. 

A principios de 1904 se constituyó en Guatemala una «Liga 
Federal de Estudiantes», cuyo primer acto fué dirigirse á sus 
compañeros y á la prensa de las demás Repúblicas de la Amé 
rica Central, invitando á todos á cooperar en la obra de reconci- 
liación de la familia centroamericana para llegar á reconstituir 
la patria común. 

En Agosto del mismo año, varios salvadoreños publicaron 
un manifiesto en el que declaraban que se ponían al frente del 
partido unionista centroamericano, y se comprometían á tra- 
bajar por el restablecimiento de la República de Centro Amé- 
rica y á defender el territorio de cualquier invasión extranjera, 
sea de donde fuere. 

Ya en esta época las respectivas Asambleas habían apro- 

8 



114 LOS PÜBBL08 HiaPANOAMHRlCAlíOS 



bado el Tratado de paz centroamericano, que se celebró en U 
ciudad de San Salvador el día 2 de Noviembre de 1903 por Ple- 
nipotenciarios de Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Hon- 
duras. 

Seg^ún dicho tratado^ las mencionadas naciones se compro- 
metieron ¿ mantener la paz, aceptando como principio de 
conducta el de no intervención de ninguna de ellas en los asun* 
tos de las otrasf á fomentar laa mutuas y buenas relaciones, 
acreditando recíprocamente Cónsules generales con el carácter 
de Encargados de negocios en las capitales de cada nación; á 
confirmar como obligatorio el principio de arbitraje para diri- 
mir las contíendfls que pudieran surgir entre las Repúblicas 
signatarias; á solicitar la mediación amistosa de las naciones 
neutrales para el arreglo pacífico en caso de dificultad grave 
entre una ó mas Repúblicas; por último, á invitará Costa Rica, 
como República hermana^ para que aceptase y suscribiera el 
tratado por ser de i u teres general para Centro América. 

A mediados de Agosto de 1904, los Sres. Escalón, Bonilla y 
ZelaA'a, Presidentes de El Salvador, Honduras y Nicaragua, y 
el Sr. Soto Hall, Delegado del Presidente de Guatemala, se con- 
gregaron en el puerto de Corinto (Nicaragua) con el fin patrió* 
tico de afianzar la paz en sus respectivos países y hacer más 
eficaces loa pactos celebrados. 

Después de la Conferencia, en la que se discutieron proble- 
mas políticos de actualidad centroamericana t y habiéndose 
tomado en cuenta todos los factores que contribuyen de modo 
favorable ó adverso al desarrollo de esas nacionalidades, se 
convino en hacer á los pueblos de la América Central las si- 
guientes declaraciones, que suscribieron, con fecha 20 deleitado 
mes. los tres Presidentes y el Delegado de Guatemala: 

L El manteniniiento de la paz es el primordial objetivo de 
los cuatro Gobiernos que han concurrido á la Conferencia, no 
sólo porque la paz constituye una necesidad de los pueblos qn»j 



ICA INTERNAflJONAlV 



CANA 



representan, sino también porque se impone como nn deber que 
han de cumplir las nacionalidades, hispanoamericanas. Por eso 
tienen el propósito firme de vencer en la América Central todo 
obstáculo que pudiera alterar la paz, y aunarán sus esfueraos 
para frustrar los intentos de aquellos que pretendan infundir 
desconfianzas y recelos entre unos y otros, impulsados por es- 
pirita de ambición, de odio 6 de desorden. 

II, El cumplimiento estricto de los pactos internacionales 
qne ligan á loa Gobiernos será la norma á que sujetarán sus 
AOtos los que subscriben estas declaraciones, de manera que 
todo empeño en contrario sera vano j estéril, pues preciso es 
reconocer q'ne la generalidad de los trabajos de los enemigos de 
cada administración no propenden á ningún fin laudable, sino 
que son la obra de intereses egoístas, de personales enemista- 
des ó de aberraciones de un criterio extraviado, 

in. No vacilan, pues, los firmantes en hacer presente que 
cualquier obra disociadora, empeño subversivo 6 sugestión que 
propenda á romper su leal amistad, no encontrará apoj^o en 
ellos^ porque la sinceridad y firmeza de sus relaciones, como 
representantes de los pueblos á quienes sirven, está y estará 
afianzada con este compromiso solemne que á la faz de la Amé- 
rica Central contraen; compromiso que sintptixa los esfuerzos 
que han hecho, como hombres públicos, en ocasiones diversas. 

IV. Esperan que los buenos ciudadanos les darán, en el sen- 
tido que indicado queda, su cooperación patriótica, inspirán- 
dose en ideales tle paz y fraternidad y contvibviyendo á este 
acuerdo de poner termino á la discordia que atizan los enemi- 
gos del público reposo T de la política liberal y progresista 
que informa los actos de los actuales gobernantes de El Salva* 
dor, Honduras, Nicaragua y Guatemala. 

Nótase en esta conferencia y consiguientes declaraciones la 
falta del Presidente ó representante de Costa Bica, República 
que tampoco subscribió el Tratado de paz centroamericano de 
Noviembre de 1903, 



hOñ PUt>]0LOj4 Hlí^k'ANOAMflUlCAN^}^ 



El 17 de Marzo de 1905^ el Diario del Salvadoi' hacía constar 
que la política del Gobierno de esta República se venía inspi- 
rando, en sus relaciones internacíonalea con loa demás Estados 
de Centro América, en un alto espíritu de confraternidad y 
mutua independencia, que servía de base inalterable á la pa^ 
general. 

A secundar tan nobles tendencias contribuyeron las entre- 
vistas cordiales y amistosas de los Jefes de estos países del gran 
Istmo, con lo que se lograba la consolidación de relaciones >|ue 
por todos motivos nunca deben alterarse. 

Sin embarí»;o, perpetua remora á tan hidalgos y patrió ticos 
propósitos eran los trabajos, más ó menos embozados, de quie» 
nes, enemigos de todo Gobierno en donde no tienen poder ó in- 
fluencia, satisfacen sus pasiones excitando odios y despertando 
sospechas, para ver de producir choques y conflictos á cuyo fa* 
vor esperan lograr medros, de otro modo imposibleíí, 

A los manejos de tales gentes se debió cierta tirantez de re- 
laciones entre Guatemala y El Salvador; pero ambos Gobiernos 
decidieron tratar de modo directo, para que se hiciera la ]nz y 
se garantizaran con mayor firmeza» y de una vez por todas, las 
fraternales relaciones internacionales pactadas en Corinto. 

De acuerdo con estas tendencias fué á San José de Guate- 
mala el Ministro de Relaciones exteriores de El Salvador, Doctor 
D. Manuel Delgado, reuniéndose en aquel puerto con el Doctor 
D. Juan Barrios M., Jefe de la Cancillería en Guatemala, y de 
la conferencia entre ellos celebrada nació la mutua convicción 
de que entre ambos Gobiernos no se habían alterado los propó- 
íiitos de unión y fraternidad que los inspiran en sus recíprocJi-s 
relaciones, así como se puso de manifíe^fto la doblez y sórdida 
campaña de quienes trataron de asegurar lo contrario, favore- 
ciendo sus intentos personales y mezquinos. 

El Gobierno dé El Salvador y el de Guatemala estaban ín- 
timamente convencidos de que el camino único para conducir a 
los pueblos á ?u roas alto grado de civilización y progreso, y para 



realizar el ftcercaniienfco espontáneo y sincero entre ellos— qne 
al cabo de los años debe dar como resaltado la verdadera uni- 
ficación— ^ es el de una paz constante, sin temores ni descon- 
fianzas, que afianzando el orden interior sea garantía suprema 
de un porvenir halagüeño. 

A mayor abundamiento, se acordó en la conferencia la crea- 
ción de Encargados de Negocios de cada nna de las dos Repú- 
blicas en su respectiva vecina^ facilitando así el cambio de ideas 
k^ impresiones y los medios de atacar en su principio las maqui- 
^^Baciones que en allano de los dos territorios pudieran fra* 
I gnarse, ya contra la tranquilidad de uno de los GobiernoSi ya 
I contra las buenas relaciones de ambos. 

Los resguardos que los respectivos países tienen en sus fron- 
teraSi no pocas veces se extralimitan en el ejercicio de sus fun» 
cioneSf dando ocasión á hechos que pudieran orear dificultades, 
qne es de todo punto necesario evitar. Y sobre esto trataron 
también los Cancilleres de ICl Salvador y de Guatemala, resol- 
viendo celebrar una Convención, al igual de la pactada entre 
El Salvador y Honduras, para alejar toda probabilidad de con- 
flicto y establecer un perfecto acuerdo en la vigilancia sobre 
el contrabando y velar por la tranquilidad de ambos países. 



II 



La entrarista de El Ocotal.— Et ideal de utiióa ceDtroAmencaD& Hechos 

qae lo coutrarjun.^La guerra entre Guatemala, El Salvador y Honduras. 
—Inobservancia de lois tratados.— Resíahlecl miento de la paz.— Carácter 
de la mediación de Rooaovelt,— Tratado g'eneral centroatuericanü de paz» 
amistad y ooiiiorcio.— La Ofloitia Iniernacional Centro americana y el Ins- 
tituto Ped&gój^íco. 



A principios de 1906, el Oeneral Sr. Santos Zelaya, Presi- 
ente de Kicaragua, recorría los departamentos septentriona- 
í del interior de la República (Matagalpa, Jinotega^ Estelí y 



118 



LOS PUEBLOS UlsPANc:iAMKRICANU> 



NueVa Segovia) para dafse cuenta exacta de los progresos reftli- 
zados eu ellos durante los iiltimos años. 

Con motivo de ese viaje realizóse un acto que confirmó las 
buenas relaciones que existían entre Nicaragua y Hond tiras. 
El Gentsral Bonilla, Presidente de esta última República, envid 
á la ciudad de El Ocotal (Nueva Segovia) una niisión con el es- 
pecial encargo de saludar, en su nombre y en el de su Gobierno, 
al General Zelaya. 

Los comisionados eran el Ministro de la Gobernación, Gene- 
ral Ordóñess, y los Sres. D. Augusto C. Coello y D. Jerónimo 
E-eina, quienes, segán consigniaba la prensa de Honduras, fue- 
ron objeto de las más exquisitas atenciones y de las más paten- 
tes pruebas de cordialidad y simpatía. 

Esa entrevista llenó de satisfacción á nicaragüenses y hon> 
dureños, porque están esos pueblos firmemente persuadidos de 
que la paz y armonía entre ellos son condiciones necesasias de 
su felicidad y progreso, 

Al mismo fin de garantir la paz, estrechar relaciones y pre- 
parar la unión de las Repúblicas de la América Central tienden 
centros y sociedades en Costa Rica. Según una correspondencia 
de San José, suscrita por D^ Salvador Mendíeta, se trata de 
fundar eu dicha ciudad un Ateneo científico^ literario y artís- 
tico que sirva de lazo fraternal entre las clases ilustradas de 
las cinco capitales centroamericanas* Existe ya en la ciudad 
de Heredia nna asociación titulada <»,Sociedad Unionista Cen- 
troamericana», cu3^os propósitos claramente están indicados 
por su nombre. 

La idea de unión, dice el Sr. Mendieta, avanza continua* 
mente, y avanzará cada día más mientras haya centroameri- 
canos dignos. Si el entusiasmo por la nacionalidad ha empe- 
gado á despertar en Costa Rica, ¡cuánto más no ha de suceder 
asi en Guatemala, cuna de tantos nnionistaSf en El Salvador, 
abanderado legendario de la causa; en líicaragna, donde las 
ideas y sentimientos de Jerez iluminan y encienden á la juven- 



VOLiriCA lN*rKRKACI(»NAL CKNTItOAMKRICANA 



110 



tad;*eii Honduras» especialmísnte base y esencia del unionismo! 

Así piensan y así escriben los centroaniericanos. La unión, 
en una ú otra forma, es, en efecto, el noble ideal á que todos 
aspiran; pero las imporexas de la realidad, representadas por 
esos sentimientos de soberbia d de ambición personal, que tan 
fácil acogida hallan siempre en el ánimo de los profesionales 
de la política activa, dificultan la obra de concordia y anulan 6 
desvirtúan pactos y compromisos solemnemente convenidos. 

Surge un movimiento revolucionario en alguna de estas Re- 
públicas, y aparte el daño moral y material que ocasiona en el 
país víctima de él, produce otro deplorable efecto: contrariar, 
atinque sólo sea transitoriamente , al mantenimiento de las 
buenas relaciones con los Estados vecinos. Aunque éstos no 
tomen parte directa en la revolución, no pueden evitarse ciertos 
recelos y las consiguientes reclamaciones por falta de la debida 
vigilancia de las autoridades en las zonas de la frontera en que 
se organiza la expedición invasora. Es lo q ue sucedió con motivo 
de la revolución en Q-uatemala durante el verano de 190(>. 

Guatemala se creyó en el caso de enviar fuerzas hacia la 
frontera de Rl Salvador^ después de haber notitícado al Go- 
bierno de esta República bu sospecha de que en ella se orga- 
nizaba una facción de emigrados guatemaltecos. Cruzáronse 
' notas entre ambos Gobiernos, y k mediados de Junio quedahan 
interrumpidas sus relaciones. 

Al siguiente mes, el 11 de Julio, el Presidente de Honduras, 
General Bonilla, decretaba el ei^tado de sitio, fundándose en 
que el territorio nacional había sido invadido por fuerzas pex*- 
tenecientes á la República de Guatemala, cuyo Gobierno tra- 
taba de perturbar el orden legal constituido en el país. 

Hubo guerra entre estas Repúblicas, principalmente entre 
Guatemala y El Salvador. Los combates debieron ser duros y 
empeñados; según un informe del Director del hospital Rosales, 
de San Salvador, entre los días 12 á 26 de Julio ingresaron en 
el establecimiento 1 (X)4 heridos. En uno de los combates murió 



el ex-Presidente de la República de £1 Salvador, General dof: 
Tomáft Regalado. Los guatemaltecod qtiA babían invadida e 
ierritorio hondureno avanzaron hadta el paeblo de Santa Fe, éñ 
doode fueron desalojados por los Generales VUlela j Antonio 
Lópe2. No llegó á librarle DÍngima acción importante. 

Habíase, paes^ prescindido de anteriores compromisos, cuyo 
objeto era, precisamente, evitar revoliicionei y gnerras. Recor- 
demos que por el tratado de Noviembre de 1903^ Guatemala, 
Hicaragaa, El Salvador y Honduras aceptaron como norma de 
eondncta el principio de no ¿ntervención de ninguno de ellos en 
loe asantes de log otros; confirmaron como obligatorio para 
todos el arbitraje para dirimir contiendas entre las Repúblicas 
eignatarias, y se comprometieron á solicitar la mediación amis* 
tosa de naciones nentratea para el inmediato restablecimiento 
de la paz si hubiera peligro de guerra entre ellas. 

Después, como antes se ha dicho, los Presidentes de El Salva- 
dor, Hondnras y Nicaragua y un Delegado especial del Presi- 
dente de Guatemala, reunidos en el puerto de Corinto, bicteron 
y subscribieron solemnes declaraciones de que la paz era el 
primordial objetivo de los cuatro Gobiernos, qne tenían el ñi^me 
propósito de vencer cuantos obstáculos se opusieran á aquélla, 
que el cumplimiento estricto de los pactos internacionales había 
de ser la regla á que ajustaran sus actos, y que cualquier obr» 
disociadora, empeño subversivo ó sugestión que propendiese a 
romper su leal amistad^ no encontraría apoyo en ellos. 

Dos años apenas habían transcurrido, y ya las obras diso- 
ciadoras, empeños subversivos y malas sugestiones encuentran 
apoyo eu unos ú otros, se procede contra lo convenido en los 
pactos internacionales, no se pone resuelto empeño en vencei* 
Ion obstáculos que puedan contrariar el mantenimiento de la 
paz, se acude á las armas sin cuidarse de solicitar mediación 
amistosa ni arbitraje de nadie, y más ó menos directamente^ 
por acción ó por omisión, unas Repúblicas intervienen en Iom 
asuntos de las otras. 



POLÍTICA INTIDHKACIONAL CKNTROAMBKICAKA 



121 



Había ocarrido ahora lo de siempre: que los revelación arios 
guatemaltecos prepararon aas expediciones ea los países fron- 
terizos, y que G-uatemala inculpaba, con razón ó sin ella, a los 
Gobiernos de El Salvador y Honduras, si no de conniveiiciaj 
por lo menos de incuria en el cumplimieato de sus deberes res- 
pecto de una nación amíga^ 
!, Pero después de los tratados, pactos y conferencias de 1903 
y 1904 no debió hacerse lo de siemp^^e^ sino lo resuelto en esos 
pactos y tratados, lo declarado en las conferencias, pues prect- 
sámente para evitar Ío de siempre se celebraron y convinieron* 
' Se apresuró á ofrecer sus buenos oficios el il asiré Presidente 
de los Estados Unidos Mexicanos, secundado por el Gobierno 
de Washington, y aceptada la mediación amistosa de ambos, 
a paz quedó restablecida. 

El convenio se celebró el día 20 de Julio á bordo del orticero 
yanqui Marbtehead; era un tratado de bases generales, segán 
las que los ejércitos debían retirarse de las fronteras; se reco- 
mendaba una amnistía para todos los perseguidos ó procesados 
políticos, y se convenía en establecer una seria y formal vigi- 
lancia de los emigrados, negociar en breve plazo tratados de 
umistad, comercio y navegación, y someter las cuestiones que 
lo sucesivo pudieran surgir al arbitraje del Presidente de 
s Estados Unidos Mexicanos ó del de la Unión Norteame- 
cana. 
El tratado se hizo con la sanción moral de las potencias 
mediadoras y de Nicaragua y Costa Rica* Se aspiraba a renovar 
los acuerdos de confraternidad entre las cinco E;epúblÍQas cen- 
troamericanas. Buena falta hacia, porque los últimos sucesos 
irodiijeron general disgasto y los ánimos estaban un tanto 
sobreexcitados en Honduras, Guatemala y El Salvador* 

Conviene llegar á situaciones definitivas, permanentes, do 
tal modo que los hechos no vengan a desmentir, k los pocos 
días ó meses, lo que en docamentoa oficiales y públicos se con- 



122 1.0« ^VWBtA>B BtSPAKOAMBBICAaCOS 



signa. Asi, por ejemplOf en la Memoria en que el Ministro áe 
Gobernación y Fomento de El Salvador daba caenta^ en Marzo 
de 1906, de los actos del Poder Ejecutivo, bacíase constar que, 
gracias al estado de paz y tranqniUdad que reinaba en el país, 
no había rjue preocuparle ^en previsiones contra la tirantez ó 
ruptura de relaciones con los vecinos Estados /i. Satisface no* 
tar — añadía el documento á que me retíero — que cada día va 
alejándose más «aquella aciaga época de trastornos en que con- 
sumí amos nuestra riqueza y agotábamos nuestiaa energías, 
acaso sin obtener otros frutos que el acrecentamiento de ínies- 
linos rencores y el justificado descrédito en el exteriort. 

Refiriéndose á la mediación de Mr» JBoosevelt en estos asan- 
to5| la prensa salvadoreña deploraba que la del extranjero— y 
especialmente aludía á la de España — haya supuesto que el 
Presidente de los Elstados Unidos impone su autoridad o su ixx- 
tluencia á los pueblos centroamericanos. Los periódicos de San 
Salvador hacen constar que la mediación fué propuesta por el 
Presidente de la República mexicana; que el crucero en que los 
Delegados se reunieron estaba en alta mar, á más de tres leguas 
de tierra, para que así resaltase mejor la neutralidad de los 
mediadores y se mantuvieran bajo un pie de perfecta igualdad 
todas las altas partes contratantes, y que en las comunicacio- 
nes de Roosevelt á los Gobiernos de los Estados contendientes 
por lo menos en la dirigida al de El Salvador, tuvo aquel bucu 
cnidado de expresarse con todo el respeto que exigen los dere- 
chos y la dignidad de Repáblicas soberanas* 

La base 4." del convenio de 20 de Julio preceptuaba que 
dentro de dos meses de la fecha se celebrase por las partes con- 
tratantes un Tratado general de paz, amistad, comercio, etcé* 
tera, etc.; se designaba la capital de Costa Rica para que en 
ella se reunieran y lo acordaran los representantes de los res- 
pectivos Gobiernos, plenamente autorizados. 



POLITIÜA ÍNTKHNAUIONAL CRN^f KOAM J£R ICANA 



Í2S 



Asi se hizo, y el 25 de Septiembre Costa Hicaj El Salvador, 
Guatemala y Honduras subscribieron el Tratado general cen» 
troainericano de paz^ amistad y co7nercio. Consta de 38 ar- 
tículos, en su mayor parte repetición de cláusulas de convenios 
anteriores entre los mismos países. 

El articulo 1.** declara que babrá paz perpetua y amistad 
franca, leal y sincera entre las cuatro citadas Repúblicas, de- 
biendo cada cual de sus Gobiernos considerar como una de 
sus principales obligaciones el manteninaiento de esa paz y el 
cultivo de esa amistad, procurando poner de su parte todos 
aquellos medios que conduzcan á su logi'O y remover dentro de 
la esfera de sus atribuciones cuantos obstáculos, de cualquier 
naturaleza que seauj pudieran impedirlo. Para llegar á este fin 
se pondrán áe acuerdo, siempre qne la importancia del caso lo 
demande, con objeto de impulsar su progreso moral, intelectual 
¿i industrial, unifonnando así sus intereses, cual cumple á pue- 
blos liermanos. 

En los demás artículos se hace constar <iue cualesquiera di- 
ficultades concretas que sobrevengan entre las partes contra- - 
tantes se resolverán necesariamente por el medio civilizado del 
arbitraje. El Salvador, Guatemala y Honduras, de conformidad 
con lo establecido en el tratado que se celebró á box^do del Mar- 
blehead^ designan desde luego como arbitros á los Presidentes 
de los Estados Unidos de América y de los Estados Unidos 
Mexicanos* Las dificultades que pueda haber entre Costa Kica^ 
El Salvador y Honduras se arreglarán conforme á la Conven- 
ción de Corinbo de 20 de Enero de 1902 y al Reglamento de- 
cretado por el Tribunal de Arbitraje centroamericano el 9 de 
Octubre del mismo año* 

Los ciudadanos de cualquiera de las cuatro Repúblicas re* 
etdentes en territorio de alguna de las otras gozarán de los 
mismos derechos civiles de que gozan los naturales; se recono- 
cerá validez á los títulos profesionales que presen ten ^ así como 
4 los estudios científicos y literarios que hayan cursado, y dia- 



124 



LOS PITIBBLOS HI^PANOAMBRICANflS 



frutarán del derecho de propiedad literaria, artística ó indas- 
trialj en los miamos términos y sujetos á los mismos requisitos 
que lo8 nacionales. 

Habrá libertad de comercio marítimo y terTestre^ con algu- 
nas restricciones, entre El Salvador, Guatemala y Honduras, 
£n cnanto 4 las relaciones comerciales entre éstas y Costa 
Rica, la libre introducción se limita por ahora á los productos 
nacionales qne no se obtengan en alguna de ellas en cantidad 
suficiente para las necesidades del consumo. Las naves mer- 
cantes de los cuatro países se considerarán en los mares, costas 
y puertos de todos ellos como naves nacionales. 

Los Agentes diplomáticos y consulares de cualquiera de las 
Repúblicas dispensarán á las personas, buques y demás propie* 
dades de los ciudadanos de las otras igual protección que á los 
suyos. Los cuatro Gobiernos se comprometen á construir bue- 
nas vías de comunicación entre los respectivos territorios* Los 
instrumentos públicos otorgados en una de las Repúblicas serán 
válidos en las otras. Otros varios artículos se refieren á la ex- 
tradición de criminales. 

El artíoulo 34 tiene excepcional importancia. Es una so- 
lemne declaración de que las partes contratantes no pueden 
conceptuarse ni conceptuar como naciones extranjeras á laa 
Repúblicas de Centro América, y que trabajarán constante- 
mente por mantener entre todas ellas los vínculos de familia j 
la mayor cordialidad en sus relaciones ^ haciendo causa común 
entre sí en los casos de guerra ó de difícultades con naciones 
extranjeras^ y mediando amigable y fraternalmente en sus, 
trastornos de carácter privado. En el caso de que emigrados 
políticos residentes en cualquiera de las Repúblicas inicien 6 
fomenten trabajos revolucionarios contra alguna de las otras, 
serán inmediatamente expulsados del territorio, 

Al mismo fin de unificar intereses y mantener franca y leal 
amistad concurren dos convenios especiales, también firmados 
en San José de Costa Rica, como el Tratado general» Por vir- 



POLÍTICA INTERNACIONAL CBNTROAMBRXCANA 125 

tud de uno de ellos, los Gobiernos signadnos se comprometen 
á establecer una Oficina Internacional Centroamericana, for- 
mada por un Delegado de cada país; dicha Oficina residirá en 
la ciudad de Guatemala. Según el otro convenio, las cuatro Re- 
públicas fundarán, á expensas y en provecho de todas, un Ins- 
tituto Pedagógico, con sección de hombres y de mujeres, para 
la educación profesional del Magisterio; Costa Rica será asiento 
del establecimiento. 

Como se ve, Nicaragua no ha tomado parte en esos conve- 
nios. Oportunamente fué invitada esa República para que se 
hiciera representar en la Conferencia, y su Presidente, el Ge- 
neral Zelaya, hizo saber que el Gobierno de Nicaragua tenía 
interés en que se conservase integro el Pacto de Corinto, insi- 
nuando al propio tiempo la idea de ser preferible el organizar 
el arbitraje obligatorio con elementos propios y no con los ex- 
traños á Centro América. 



PANAMÁ 



EL CANAL INTEROCEÁNICO 



I 



LiL Asamblea GonBtituyeDC«,-El tratiulo Hay-Vanilii eu b\ Senado de Wá- 
shiuíítun.— Coiistitucíí^ii definitiva del Goliierno panameño.— Aprobaftíón 
del tratado.— La cuGBtióu del canal desde el pnnto de vista fiDancitn-ó.— 
Otros proyectos de canal.— Conflicto entre yanquis y panameños l'ou mo- 
tivo de las Aduanas. 



El 15 de Enero de 1904 se reunió la Asamblea Constituyente 
de Panamá, Ante ella dio cuenta de s\i gestión la Junta de Go- 
bierno proviáíonal, y entre otros datos hizo constar que los in- 
gresos eran muy inferiores á los gastas. La aprobación del tra- 
tado Hay -Varilla se imponía, pues, como condición indispensa- 
ble para que el nuevo Estado pudiera vivir, Sin los millones de 
los yanquis no habría República de Panamá, Sin ellos y sin el 
concurso de la Compañía del canal tampoco se hubiera procla- 
mado la independencia. Segán las informaciones del Worid, de 
Nueva York, un Sindicato, dirigido por Mr, Varilla, propov- 
GÍonó bastantes miles de pesos para ganar adeptos en el istmo. 
Ese Sindicato fué el que hijso entrar en el negocio á importan* 
tes personalidades de Norte América, y el tal negocio parece 
que empezó con muy buenos auspicias, pues su primer efecto» 
la consecuencia inmediata, fué que las acciones de la Compa- 
ñía subieran desde 67 á 115. 



V^, JL/XI ^'«f£»% BlJ6PAAOA]f:C^lCA3íf«« 



^ ^Mf.*J¡,zrJf <w: «3 S«ia¿o TjiXiqT:í 1* ái^'o&iójí sobre •! ir»iA¿« 

«i *:l iLififi*/, 'í* Píirj«mi. Un-) ^*:\o^, ^n^áons. el Sr. Cant»?k, 
t*¿y<f ;a ^Mf:nTf*iX^*úii, d* 4ií>cír o-:e Pana mi era cun r^cir- acono 
*r^ ;* '>*>v5';r;';ái/J 'Je la n-xhe*. j oüe e! eneendraáor del aivorto 
fi**f/¿A ^íd'> K^K^íevelt. CTjva derAteritada política r-seie eoan- 
prorijeVrr al f/aj* «i j^oerras, no sólo con los hispanoamericanos, 
♦íftoeofj nacíonev e'iro.-.eaíf. Otro Senador. Morcan, consideraba 
n^>%uo íjfja verjrueri2M. <|ne el Gobierno de los Estados "Unidos se 
rebajara ¿ tnit^r con la Compañía francesa, y propuso que se 
abriera el cana] por Nícaragna. El Sr. -Scott pidió que se nom- 
brara tina Comisión técnica para estadiar el trazado del canal, 
con t'jne), por la vía de San Blas, al Este del Colón-Panamá; 
dicho .Senador era contrarío á todo canal, y trataba así de crear 
djfícuUadei» y aplazar resoluciones. 

Fuera de la Cámara también se oían protestas contra la con- 
ducta deJ Gobierno, Los Catedráticos de la Universidad de Yale, 
en Vew-Tíaven, enviaban exposiciones pidiendo que el canal se 
fiíciííia cjí condiciones honrosas para los Estados Unidos, y que 
no s*; ii*tíj;ns(', justicia á los que carecen de medios de fuerza para 
fixi^/ívln. Un gran núclí-o de opinión quería que á todo tráncese 
evitase la (guerra con Colombia. Que se indemnice á esta Repú- 
blica exclamaban— por el peijuicio que la hemos causado pri^ 
vandola ílel canal, pero que no se dé el esjjectáculo de esa gue- 
ira, «íjiie nos deshonrará ante el mundo civilizado». 

Kn cuanto á Colombia, rechazadas todas las soluciones de 
concordia que propuso el General Jueyes, estaba ya en el caso 
de dol)legarsej con indemnización ó sin ella, á la voluntad im- 
pei'iosa de Roosevelt, ó de lanzar al istmo numerosas partidas 
de guerrilleros que no dejaran un momento de sosiego á pana- 
meños y yanquis. 

Kntrotanto, la nueva República de Panamá iba viviendo y 
la reconocían todos los Estados, incluso España. Su Presidente 



PANAMÁ V «¡L CANAL ÍNTKI10<!KÁNIC0 12M 



\ ^ 

fué D. Mannel Amador Guerrero, que formó Gabinete con cua- 
tro Ministros (Interior y Asuntos extranjeros» Hacienda^ Jus- 
ticia ó Instrnccíón publica^ Obras públicas), No hay Ministro 
do la Guerra, porqae no hay Ejército; la fueríía armada se re- 
ducirá aun Cuerpo de Policía con 100 hombres. Y no hay Ejér- 
cito porque no es necesario, pues A propuesta del mismo señor 
Amador la Asamblea Constituyente aprobó un articulo de la 
Constitución facultando al Gobierno de Wásbington para inter- 
venir siempre que fuer© preciso restablecer el orden. El Ejército 
de Panamá es, pues, el Ejército yanqui. 

Según plantilla hecha por el Fresídentej el total de funcio- 
narios de la Adrainistraeión panameña no pasa de 80. Esto mo- 
tivó vivas protestas, porque los aspirantes á destinos públicos 
eran muchos más. Pero había que economizar, pues desde el 
3 de Noviembre, ó sea desde el día de la independencia, hasta 
el 17 de Febrero^ en que entró en funciones el Presidente, se 
habían gastado ya 700,000 pesos oro, y las ingresos no llegaban 
á la mitad de esta suma. 

El 25 de Febrero el Senado de Washington aprobó el tratado 
Hay-Yarilla por 66 votos contra 14^ y contando los adheridos 
después, por 72 contra 17. 

Votaron en pro muchos Senadores demócratas que habían 
hablado en contra, porque todo lo subordinaron á la conve- 
niencia de tener canaL Y como ©1 Presidente sostenía firme- 
mente su propósito de abrir el canal por Panamá, fué preciso 
someterse á la voluntad de Mr. Roosevelt. Inmediataraente se 
nombró el personal que había deformarla Comisión encargada 
de dirigir las obras. 

Y empeííaron las verdaderas dificultades. Hacen falta para 
construir el canal muchos millones. Los yanquis disponen de 
ellos. Pero no bastan millones, se necesitan hombres. Para ter- 
minar las obras en diez ó doce años, teniendo en cuenta los 
efectos de aquel clima en el organismo humano» son menester 

9 



130 



LOS f URBLQS títSPANOAMJSRICANOS 



40.00(J braceros. ¿Dónde eatán? Se encontrarán, probablemente, 
pagando primas y jornales y sueldos espléndidos; pero será 
preciso elevar al triple ó al cuádruple lo presupuesto para tra- 
bajos, y cuando el canal se termine y entre en explotación, sus 
rendimientos significarán un beneficio irrisorio para el enorme 
capital empleado. 

El fracaso financiero puede aún ser muobo mayor si prospe- 
ran proyectos de que aliora vuelve á hablarse para abrir canal 
por otra parte, como el ideado entre el golfo de San Blas y la 
costa del Pacífico^ frente al archipiélago de las Perlas* £3 la 
parte más estrecha del istmo, y según los patrocinadores del 
proyecto ptiede construirse en dos años, con un gasto de 100 
millones de pesos, Sería canal á nivel, que podría pasarse en 
cinco horas. Allí todo es roca y no haj' que dragar. Todo se 
haría á fuerza de barreno, dejando un túnel de unos 10 kiló- 
metros. 

Hay otro proyecto de canal por el Atrato, también en parta 
antiguo. El Comandante Selfridge proponía que ©1 canal se di- 
rigiese normalmente al Pacífico por el valle del Napipi: hoy se 
trata de reducir la obra de excavación y de internar más el 
canal en Colombia. El canal, propiamente dicho, se abriría 
entre el río Atrato y el San Juan, que desemboca en el Pací- 
fico cerca y al NO- de la bahía del Chocó. 

En los últimos días de 4bril quedó firmada la escritura del 
traspaso de los derechos y propiedades de la Compañía francesa 
de Panamá á los Estados Unidos. Esta cesión valió á los fran- 
ceses 40 millones de pesos; mucho menos, acaso la séptima ú 
octava parte, dé lo que el ahorro francés comprometió en el 
negocio de Panamá. 



A mediados de año surgió un con nieto entre yanquis y pa* 
ñámenos. Considerándose aquéllos como soberanos de la sena 
que compraron para la construcción y explotación del canal, 
establecieron en ella Aduanas, aplicaban su arancel y disponían 



PANAMÁ Y BL CANAL iNTEROClflÁKíCQ 



131 



á au arbitrio del tráfico en los puertos de Panamá y Colón, con 
grave perjuicio para los intereses comerciales y fínancieros de 
la nueva Bepública, cuyo G-obierno no pudo por menos de bacer 
llegar su respetuosa protesta al de Washington, Si se bacía 
caso omiso de ella^ la Hepúblioa de Panamá, perdidos los me- 
jores ingresos de su Hacienda, y puesto su comercio á merced 
de las autoridades yanquis, no podría vivir y forzoso le sería 
pedir la anexión á los Estados Unidos, 

La cuestión no se resolvió del todo mal para los panameños» 
gracias á la benevolencia relativa de Roosevelt, Empezó éste 
por enviarles á su Ministro de la Guerra Taft para ir tranquili- 
zando los ánimos, Después no puso inconveniente en que se 
prescindiese del arnncel yanqui en la zona del canal. Los ar- 
tículos que llegan al istmo, aunque desembarquen en los pner* 
tos habilitados por los yanquis en su zona, es deoir^ en Ancón 
y Cristóbal^ pagarán derechos arancelarios y consulares á la 
Bepublica de Panamá. Pero ésta reducirá sus tarifas, y además 
consiente que caigan bajo la férula de la Administración yanqni 
los artículos destinados á todo cuanto se relacione con la cons- 
trucción del canal. 

Claro es que este y cualquier otro convenio con el Gobierno 
indígena de Panamá ha de durar el tiempo que convenga á los 
yanquis, y no ha de ser difícil que encuentren pretexto, y aun 
razón, para proceder como mejor les cuadre. Hay mu cbos sepa- 
ratistas ya desengañados, unos porque ven con disgusto el pre- 
dominio de los norteamericanos, otros por codicias personales 
mal satisfechas. Esto es muy peligroso en un pueblo qne em- 
pieza á vivir con pujos de independencia y sin medios ni con- 
diciones para gozarla, y no sería extraño que un movimiento 
revolucionario provocase acción más directa aún por parte de 
los compradores de Panamá. A En de 1904 había ya cierta ti- 
rantez de relaciones entre los Poderes públicos y el elemento 
militar, » 



132 



LOS PUEBLOS HISPA NO AMBUIOANOB 



II 



Los escudos de la Repábüca de PunainA y de ln ZonA del Oaoftl. —Los Anexio- 
nistas.— I^a Üebre iLmarílla. — Lafi obras del canal: deacoiiflanxa» y di* 
Acuitado*. — La recluta de braceros. -La trampa del siplo.— Loa trabajos 
de saneamiento.— Persistencia ile U crisis obrera.— La alocucldu del Pre- 
81 de uto de la Repáliüca. 



Un sable y nn tiusil, un pico y una pala, nn cuerno de la 
abundancia y una rosa con alas; todo esto figura en el flamante 
escudo de la nueva República de Panamá. Símbolo son las ar- 
mas, sin dada, de los esfuerzos bélicos que se proponían hacer 
los panameños para defender su independencia; los instrumen- 
tos de trabajo aluden á las obras que se ejecatan para abrir el 
canal; el cuerno y la flor alada presagian días de riqueza y de 
florecimiento para ese pequeño Estado en que se forjan la ilusión 
de vivir independientes loa colombianos de Panamá. Mas son 
sus amos los 3'anquÍSí y sólo á ellos deben ahora independencia^ 
y deberán acaso en lo porvenir canal y prosperidad; sobre aquel 
escudo ondea de hecho la bandera rayada y estrellada. 

También los yanquis, considerando como un pequeño Es- 
tado la zona del canal que compraron, la proveen do su corres- 
pondiente escudo de armas. En pleno país de lengua española 
ejercen soberanía, y para que no haya lugar á duda, rodean el 
escudo con inscripciones en lengua inglesa. Sobre un galeón 
que navega á velas desplegadas entre dos altos acantilados se 
lee; i^Grovernment of the canal aone>; debajo: <tThe Earth di- 
vided, the World united» (La Tierra dividida» el Mundo unido\ 

Posible es que este escudo substituya pronto al de la Repú- 
blica de Panamá. Un Diputado yanqui presentó á su Congreso 
!a proposición siguiente; ^'Teniendo en cuenta que con ello ha* 
brían de resultar altamente benefíciados los más legítimos in- 
tereses del mundo, y en especial los de las dos partes contra- 



fiíAMÁ T BL O ANAL. INTIflHOCEÁNIOO 138 



tantes, se rue^fi. al Presidente de la República que conmnique 
al Congreso bajo qué condiciones puede ser anexionado á los 
Eíjtados Unidos el territorio de la República de Panamá^ de- 
biendo quedar los habitantes del mismo en posesión de todos 
los derechos, privilegios é inmnnidades que la Constitución 
federal garantiza á todos los ciudadanos». 

Todo es cuestión de oportunidad, y seguramente no han de 
encontrarlos yanquis grandes dificultades entre los paname- 
ños para decidir la anexión. Peor enemigo es el mosquito de la 
fiebre amarilla. No» será, ciertamente, obstáculo para hacer de 
Panamá u\\ Estado^ un territorio ó una colonia yanqui; pero si 
para activar las obras del canal* En las épocas en que la terri- 
ble peste cunde, el piinico es general, é ingenieros, capataces y 
obreros se niegan & trabajar. Extraño es que esos yanquis, que 
tan fácilmente extirparon el mal en Cuba, no consigan análogo 
resultado en sus propios territorios^ en la Zona del Canal y en 
Nueva Orleans. 

LlegíS el año )ik)b y el asunto del canal era un verdadero 
embrollo; nadie sabía á qué atenerse. La Oom.isión técnica nom- 
brada por el Gobierno yanqui había propuesto un canal á nivel 
de 45*72 metros de ancho y 10' 66 de profundidad; calculaba los 
gastos en 235 millonea de dólares j la duración de los trabajos 
en diez ó doce años. Pero ese proyecto aún no se daba como 
acuerdo definitivo/ 

Los que tienen fe ciega en la omnipotencia de los yanquis 
no dudan que el canal se hará. Los desconfiados— que son mu- 
chos, y entre ellos el Times de Nueva York, — hacían notar que 
la confusión á que dio lugar el vacilante progreso de la obra 
del cHual desde que la gente de Lesseps introdujo la primera 
pala en aquel cenagoso suelo, continúa y crece sin cesar con 
la aparición de nuevas dudas y dificultades. 

Con esclusas 6 sin ellas — dicen — el canal habría de costar 
muchos millones más de los que se presuponen; pero ni éstos 



tal ve^ UegHráii á invertirse^ porque autes se demostrará prác- 
ticamente que la obra es imposible, o por lo menos qae el pro- 
blema del Ohagres no puede resolverse sino gastando suinaa 
fabulosas. 

Una de las mayores difícultades para la constrocción es la 
recluta de braceros, Se necesitan muchos hombres, y hombres 
bien resueltos ¿jugarse la vida en un país de clima tan mor- 
tífero, cuyas morbosas influencias alcanzan máximo grado 
sobre gentes que trabajan en el campo y en el bosque remo- 
viendo tierras pantanosas, y expuestas^ por consiguiente, á 
todos los peligros de aquella inclemente naturaleza. Comprén- 
dese, pues» que la cuestión de braceros vaya tomando da día 
eu día aspecto más grave y pueda ser causa de conflictos como 
el que ocurrió á principios de Octubre de IÍX)5. 

Los yanquis habían contratado 650 hombres^ que, proceden- 
tes de la isla Martinica, llegaron á Colón el 1*° del citado raes. 
Durante la travesía y al arribar al puerto los obreros procura- 
ron informarse de las verdaderas condiciones en que iban á 
realizar el trabajo, y tales fueron los informes, que se negaroa 
rotundamente á desembarcar^ alegando que se les había eogft*' 
nado y que no estaban dispuestos a ser victimas de la fiebre 
amarilla y de la peste. Se pudo, con amenassas ó con [íroroesas, 
convencer á unos 500; pero el resto persistió en su actitud» k 
pesar de las excitaciones del mismo Cónsul de Francia, Se pre- 
sentó á bordo la policía del canal y de Panamá, y los obreros se 
cruzaron de brazos ante los fusiles de los agentes, declarando 
que preferían morir asesinados antes que descender á tierra* 
Se les dio plazo de dos horas para que reflexionasen; transen* 
rridaSy insistieron en su propósito, y la policía yanqui-pana- 
meña cayó garrote en mano sobre aquellos desgraciados, que 
llevaban ya más de veinticuatro horas sin comer, porque éste 
fué uno de los medios á que se apeló para someterlos. Ni uno 
solo de los 150 hombres se libró de la feroz paliza; todos que- 
daron más ó menos heridos ó lesionados. Pespués, como sifué- 



PANAMÁ Y EL CANAL INTBBOCBÁNICO 



135 



lan bestias, los hacinaron en vagones del ferrocarril y ios ex- 
pidieron á los talleres del Corozal, donde en el acto se les obligó 
á trabajar. 

Subditos franceses de la Martinica, negros ó blancos, que 
lo mismo da, eran^ pnes, tratados como esclavos, con asen- 
timiento, al parecer, del Cónsul francés. No hay que decir que 
la prensa de la vecina República protestó contra la condncta 
del representante de Francia 3' contra los procedimientos de las 
autoridades ó funcionarios de la Empresa del canal, que con- 
vierte el contrato de trabajo en pacto de esclavitud. El Panamá 
yanqui lleva camino de ser má8 fecundo en escándalos que el 
famoso Panamá francés. 

Contribuye así la caestión del canal á que vayan perdiendo 
prestigio en América los yanquis. Creyeron muchos que desde 
el instante en qne Panamá cayó en poder de éstos iba á ser 
obra sencilla y rápida la construcción de aquel. Mas ahora se 
ve que las dificultades se suceden unas á otras, y en los mis- 
mos Estados Unidos se pone ya en duda la posibilidad de tal 
empresa. El himibutfj el fraude, la trampa del siglo» la deno- 
minan muchos. Hay quien hace el cálculo del tiempo que se 
necesitará para dar fin á la obra, y lo fija en ¡ciento diez añosí 
Lo que se construye en Panamá no es un canal, son sepultaras 
destinadas á los incautos ó los hambrientos que se contratan 
para trabajar en aquellas tierras. Caando Roosevelt deje el 
Poder — escribe El Progreso Latino ^ de México — , su sucesor » 
que no tendrá motivos especiales para encapricharse con la 
idea del canal interoceánico, se verá en la necesidad de decir al 
mundo: f Seño res, ustedes dispensen^ nos equivocamos y ahí 
queda eso?v. Y eso serán los millones tirados en Panamá, un an- 
drajo de Repáblica partida por el eje con la zona del canal, 
que vive precariamente, y el crédito de los yanquis hundido en 
las turbias aguas del río Ghagres. 

Y com^o ya se va generalizando la idea del probable nuevo 
fracaso de Panamá, vuelve á pensarse en el canal de Nicaragua, 



y hay runo ores de un acuerdo anglo-japonós para oonstnürlo. 
Inglaterra pondrá el capital; Japón los obreros. Loa que mane- 
jaron el fusil en la Manchuria irán á trabajar con el azaddn y 
el pico en las tierras centroamericanas. 

Entretanto, las obras del canal van despacio. La insalubri- 
dad de aquellas tierras preocupa cada vez má^ á los yanquis. 
La viruela y la tiebre amarilla ó palúdica cansan numerosas 
víctimas, y los operarios negros» á quienes cuando caen enfer- 
mos se trata como si Ineran bestias, abandonan los trabajos y 
bnyen del país. Ahora hay que sanear á todo trance, aunque 
sea haciendo arder ciudades: á las brigadas sanitarias so atri- 
buyeron los incendios que hubo en Panamá á principios de 1906. 
Seguían discutiéndose las condiciones técnicas del canal. £1 
Presidente de los yanquis es partidario del canal con esclusas, 
de acuerdo con la mayoría de los Ingenieros constructores. Re- 
comienda un canal cerrado de B5 pies de ancho, porque así cos- 
tará la mitad de lo que habría que gastar si se hiciera al nivel 
del mar y se invertirá mucho menos tiempo en la construcción. 
La falta de braceros^ las ñebres, la mala fe y la inmoralidad 
de los funcionarios yanquis, todo contribuye á que las dificul- 
tades aumenten. Se han gastado ya muchos millones de dólares, 
y las cosas siguen casi como estaban en los días en que se pro- 
clamo la independencia de Panamá. 

Ni las medidas sanitarias dan hasta aliora los resultados que 
se esperaban, Como acertadamente escribía un periódico mexi- 
cano, exterminar los millones de mosquitos que generan la fie- 
bre amarilla y las demás enfermedades palúdicas, desecar los 
pantanos, acabar con los animales ponzoñosos, etc., puede pare- 
cercosa fácil á quien recibe comisiones y despacha mensajes en 
la Casa Blanca 6 discute tranquilamente en las alturas del Capi* 
tolio; pero no á quien lucha cuer]>o acuerpo con el sinnúmero de 
plagas y calamidades que hacen de Panamá mortífero país y 
suelo inhospitalario, para quien llega de otras latitudes hecho á 
otra temperatura y á condiciones geográíicas muy diferentes. 



En Noviembre, anles de ir á Puerto Rico, Mr. Roosevelt 
dióse UTJ paseo por lo que ha de ser— si llega á serlo- canal ^ 
interoceánico de Panamá, Ko hay que decir la acogida que le 
hicieron el Presidente y los altos funcionarios de esa Bepiiblica, 
que nació y subsiste gracias á la buena voluntad de aquél, No 
como nn rey, como un dios luó de Colón á Panamá y volvió 
desde el Pacífico al Atlántico, 

Dos años hace que los yanquis tomaron la dirección de los 
trabajos del canal. Se han gastado ya algunos millones do 
pesos, pero se adelanta poco. En la época en que allí estu 
Rooseveit trabajaban unos 23.00íJ obreros: americanos blancos 
en escaso número, muchos negros, chinos y japoneses, algunos 
italianos y españoles; éstos, en su mayoría gallegos y vizcaí- 
noS| son los que más trabajan y cnás resisten. 

Pera ^Cf bastan los trabajadores que hay; la cifra de las 
bnjas es enorme, no se renueva suücientexnente el personal y la 
crisis obrera persiste* Llegan al istmo de vez en cuando carga- 
mentos de braceros, y casi siempre hay que desera-barcarlos 
con gran aparato de fuerza armada. Durante la travesía sufren 
pésimo trato, quieren después exigir responsabilidades y piden 
garantías de que una vez en tierra se cumplirá lo convenido, 
Pero nadie les atiende ni hace justicia, y la policía yanqui-pa- 
nameña se encarga de conducirlos á palos y culatazos si es pre- 
ciso á los lugares en que han de trabajar. 

Tales van siendo las dificultades que se encuentran para re- 
clutar el personal jjecesario en esas obras, que los agentes de 
emigración en Europa al servicio de la Empresa del canal se 
comprometen á trasladar gratuitamente emigrantes trabajado- 
res, Basta leer las planas de anuncios de los grandes peinódicos 
de España: 30, 10, 50 duros cu^-ita el transporte á Chile, Argen- 
tina, Cuba, México; á Panamá, gratis. 



Se ha cumplido, en los primeros días de Noviembre de líOí, 
el tercer aniversario de la proclamación de la República de Pa- 



138 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

namá. El Presidente dirigió una alocución á sus conciudadanos 
congratulándose de haber logrado, tras larga y dolor osa expe- 
riencia, la consolidación del gobierno autónomo. 

Sin embargo, el Sr. Amador Guerrero no parece muy sa- 
tisfecho, pues declara que aún no están realizadas todas las 
aspiraciones de los panameños, y deja para lo porvenir el cum- 
plimiento del ideal de concordia en que su Gobierno se inspira. 
Deber de todos — dice — es consagrarse sin reservas á la gloria 
de la nación, á su prosperidad y á su grandeza. Nada de ambi- 
ción personal; todo hay que sacrificarlo al bienestar de la Pa- 
tria, prescindiendo de pasiones y de intereses mezquinos. 



COLOMBIA 



La presidencia del Oeneral D* Bufael Beyes.— Situación del paí^.— Lor pw- 
tidarios de la federación,— El Mensaje de MaiToquín.— Pi'opósítüB concí- 
Ijadores del uaevo Preí%ideute.^Disposicione«í adoptadas para aílauzar la 
paí interior.— Poli ticft exterior,— Traiad o de arbitraje sobre limiten entr© 
Colombia y Ecuador,— La obra de Reyes en loa pHmeros meses de su ad- 
mlnletración.—Conñicto con Francia con motivo de las iiccionea del canul 
d6 Panamá depositadas en las cajaá de la Compañía.- La Deuda colombiana. 



El 2 de Febrero de 1904, en reuBión del Colegio Electoral en 
Bogotá, faé designado para la Presidencia de la República de 
Colombia el General D, Rafael Reyes. Por niuy pocos votos 
triunfó sobre D. Joaquín Vólez. 

Kl nuevo Presidente es hombre aán joven, pues nació á me- 
diados del pasado sij^lo^ y se ha distinguido, no tan sólo como 
político^ general y diplomático, sino también como geógrafo y 
explorador de la región del Amazonas y de los Andes. Perte- 
nece al partido conservador, y sus primeros actos indicaron 
propósitos conciliadores. Se habló entonces de alianza ó ave- 
nencia con el Presidente de Yenezuela, CastrOj pactada por 
ambos cuando Reyes se detuvo en Caracas al regresar á au país 
de vuelta de las misiones diplomáticas que desempeñó con mo- 
tivo de la secesión de Panamá. 

La tal avenencia pareció muy oportuna, pues se temían 
complicaciones. La situación económica era pésima; había una 
detjda enorme, y el cambio en las plazas del departamento del 



MO LOS PUEBLOS HtSI-ANOAMKRlCAJÍOS 



Canea estaba á once mü por viento. El tipo medio en el pais era 
de diez mil por ciento; no mucho, ciertamente, si se tiene en 
cuenta que daraute la guerra hubo épocas en que llegó al vein- 
ticinco mí£. Desde Octubre de 1899 se había venido emitiendo 
sin tasa papel moneda ^ cuyo valor nominal pjasaba algo de 
140 millones de libras esterlinas, que al cambio del día no re» 
presentaban más que l.dW.íKXl libras aproximadamente. TJn 
peso papel colombiano valía menos que nn p^rro chico de nues- 
tra moneda. 

Por otra parte, no solamente había que normalizar la vida 
económica y las relaciones comerciales con el exterior, sino 
precaverse contra nuevas tentativas de los revolucionarios li- 
berales, y aun acaso de los partidarios de Yélesc, y contra in • 
trigas ó agresiones de los yanqui-panameños, que procuraban 
irse extendiendo hacia el Sur por la xona del Atrato. 

Con motivo de la secesión de Panamá y de amagos separa- 
tistas que se notaron en el departamento del Cauca, habíase 
iniciado la idea de modificar el régimen constitucional de la 
Repiiblica, volviendo al sistema federativo. La prensa y los 
políticos discutían con gran interés este asunto. Querían unos 
que se restablecieren los «Estados Unidos de Coloro biat; limi- 
tábanse otros á pedir una gran descentralización administra- 
iva, y no faltaban defensores de la actual Constitución. 

El Consejo municipal y los periódicos de Cartagena creían 
inútil y aun peligrosa la reforma. «Hablamos de reformas 
constitucionales, decía El Poí^venir^ como remedio contra los 
gérmenes de la disolución nacional, sin comprender que esas 
reformas son inútiles, porque el defecto no está en la Consti- 
tación, sino en los encargados de velar por ella. Colombia bu 
tenido muchas constituciones, y á cada cambio ha habido una 
revolución, lo que prueba que no es la Constitución lo que debe 
, reformarse*. 



COLOMBIA 



141 



El 20 de Junio el Vicepresidente de la RepvibHca, Encargado 
del Poder Ejecutivo^ D, José Manuel Marroqnín, leyó su Men- 
saje dirigido al Congreso FacionaL En él hacía extenso resu- 
men de los actos de la administración que iba á expirar. 

De la lectura de ese Mensaje se deduce que nunca un Go- 
bierno tnvo que resolver más grandes problemas ni vencer 
majorea dificultades con menores recursos. «Creo— -decía el 
Sr. Marrpquín — que en la tormentosa vida colombiana jamás 
se habrá presentado una época tan ardua, tan llena de peligros 
y complicaciones de todo género, ya interiores, ya internacio- 
nales, como esta en que me ha tocado regir los destinos de la 
República. Cada día, cada hora he tenido que concretar toda 
mi atención á conjurar peligros, á evitar escollos, reducido á 
escoger entre males y consagrado á restablecer el orden, basa 
de la sociedad y fuente de todo derecho». 



A virtud del escrutinio verificado el 4 de Julio por el Gran 
Consejo Electoralj el ciudadano General B. Rafael Reyes tomó 
posesión del eminente puesto de primer Magistrado de la Re- 
pública. 

Confirmáronse sus propósitos conciliadores. Logró qtie tran- 
sigieran los partidos histuricotü, cuyas hondas rivalidades tanto 
daño cansaron á la República, y del Ministerio formaron parte 
liberales y conservadores. 

Mostrábase también muy conciliador el nuevo Gobierno en 
las relaciones internacionales. Dio á lofe Estados Unidos digna 
satisfacción por la demostración hostil que hizo el pueblo contra 
el Cónsul yanqui en Bogotá, Cesó la enemistad con Venezuela^ 
y en carta que Reyes dirigió al Presidente de esta República 
afirmaba que la armonía y la confraternidad entre aquel país 
y Colombia eran, no sólo una imperiosa exigencia, sino un sen- 
timiento popular. 

No omitía el General Reyes la adopción de enérgicas medi- 
das pai*a afianzar !a paz pública interior, En 11 de Noviembre 



143 



LOB rtJBRLütí HlSPANOAMmtlOANOií 



dictó «circular urgentísima» que el Boletín Militar, órg&no del 
Ministerio de la Guerra y del Ejército, insertaba bajo el epí» 
grafe de «Por el honor y la tranquilidad nacionaU. En ella se 
mandaba recoger las armas que se bailasen en poder de par- 
ticulares de todos los partidos, ya con objeto de evitar desgra- 
cias como las que hubo en Somondoco y Guateque, donde re- 
sultaron heridos y muertos^ ya para asegurar sólidamente la 
paz y la tranquilidad^ y al propio tiempo concentrar elementos 
en previsión de complicaciones en que pudiera ir empeñado el 
honor uacionaL Esas armas debían pasar á los parques, á dis- 
posición de los defensores de la Constitución de 1886, que el 
Gobierno estaba dispuesto á hacer respetar. Pava recogerlas se 
nombraron cuarenta jefes de absoluta confianza, de los que de- 
fendieron con más brío al Gobierno en la pasada lucha. Esta- 
ban también autorizados, llegado el caso, para organizar las 
fuerzas que se necesitaran y tomar el mando de ellas si las 
posibles dificultades con el exterior lo exigieran. 

No obstante esas medidas previsoras, á fin de año hubo tenta- 
tivas para renovar la guerra civil. Los adversarios de Beyes tra- 
taban de aprovechar la falta de armonía entre el primer manda- 
tario de la República y el Vicepresidente, D, Ramón González 
Valencia; éste, para evitar probables conflictos, renunció poco 
después la Vice presidencia, exponiendo en manifiesto firmado 
el 9 de Marzo de 1905 los motivos de su resolución. 

Reyes ^e había propuesto llevar á cabo con urgencia, y de 
acuerdo con el Congreso, varias reformas políticas. Mas no lo 
logró* Convocados loa representantes á sesiones extraordina- 
rias, nada hicteron; ausentábanse de la capital unos, abando- 
naban otros el salón de sesiones cuando iba á votarse alguna 
ley. Triunfó la obstrucción, y el Presidente, en 13 de Diciembre 
de 1904, resolvió dar por terminadas las infecundas tareas ex* 
traordinarias del Congreso . 

Eu cuanto k la política exterior, Reyes aconsejaba gran 
prudeDCia en las relaciones con los Estados Unidos. Confiaba 



COLOftTBiA 



143 



en que pudieran sobrevenir acontecí mieíi tos que permitiese ti 
reanudar la negociación en condiciones favorables para Co- 
lombia . 

Los yanquis habían causado enorme daño á esta República; 
pero convenía transigir, Colombia ha perdido uno de sns mejo- 
res departamentos; ba perdido los 10 millones de pesos que le 
correspondían por la concesión del canal; ha pei:dido la renta 
que la Compañía del ferrocarril de Panamá le pagaba^ 250.000 
pesos anuales, que aún debía percibir durante sesenta y cinco 
años, ó sea 16.25í).0OO pesos; ha perdido, por último, 300,000 ha- 
bitanteSf lo que significa una baja de 900,000 pesos en los pre- 
supuestos de ingresos. Agregúense á esto los gastos que tuvo 
que hacer para el sostenimiento del Hjórcito que se puso en 
armas con intento de someter á los rebeldes panameños. Todo 
ello había que tenerlo muy en cuenta para lo porvenir; ahora 
era preciso resignarse y sacar el mejor partido posible de las 
circunstancias . 



En Bogotá, y en 5 de Noviembre de 1904,' firmóse tratado de 
arbitraje sobre límites entre Colombia y Ecuador. Fueron los 
respectivos Plenipotenciarios D. Julio Betanconrt, Ministro de 
Colombia en España, y el General D, Julio Andrade^ Ministro 
del Ecuador en Colombia. 

Ambos Gobiernos han sometido la cuestión al fallo del Em« 
perador de Alemania, y para el caso en que éste no aceptara el 
cargo, designaron al Presidente de la República mexicana. 

Dentro de quince meses, contados desde la fecha en que el 
arbitro notifique su aceptación á las partes» los Plenipotencia- 
rios de éstas le presentarán las Memorias en que constan las 
pretensiones de sus respectivos Gobiernos y los documentos que 
las apoyen. 

El Ecuador y Colombia reconocen que las bases principales 
para la deducción de sus derechos en este arbitraje son las si- 
guientes; 



144 LOS PUEBLOS hi??panoame::icav:< 

L^ ley colombiaca ¿r ¿ó de J:;nio de I^-'* s:':re .'.Lvisi:- :e- 
rr:t-ric;. 

Z! tratado de raz de 22 de Sertiemlre de If'-r er.tre la ar.- 
:i?::a BeiúbÜca de Colombia y el Perú. 

Z¡ trata io de i* de Jti:ío de iSó^. en la i arte qr.e está víeenie. 
entre la Iie;¿blica de Nueva Grai^aia hz^y Cilinibia y ei 
Zc::ador. 

Xo se excluyen los demás antecedentes r.istiricD-jr.riiicos 
-/ie las j-ar tes juzguen op:'rt-.;i30 alegar y q-e r-o sea:; ::.crra- 
rics á las tres bases susodichas. 

Para los efectos de este arbitraje, se hacia <?:■ restar :;:'.e ios 
territcrios del Oriecie entre el Xa: o y el Ca:'.ietá no est-aban 
comí rendidos en el arbitra;e ene el Ecuaior y el Perú ¿rnietie- 
:n al Rey de España. Contra e^^ta decía ra-^ión reclan: 5 el Perú, 
y resultado de las gestiones -qr^e hizo el Ministro ler/.ano en 
Quito fué el rr:>tocoio de 27 de Enero de l£^r«o.enel ^lae crnsta 
el iror osito -iel Gobierno del Ecuador de Herrar rre-riamente 
con el del Perú ala solución del c:n:^:cto de 1 :r;ites rendientes 
er.tre ellr-s. 

Tamr. irn estaban en vías ie arreirl:- las ouestirnes ü-r limites 
co:. V-nezuela. Brasil y Perú. 

Ante la Asamblea Lei:!slAt;va de B?¿::tÁ. vvr.ni.tA el 15 de 
Marzo ie l'-*.K. ex:-i-:. el Pre-:.iente de L:l::n '•::.-. Ir* .bra rea- 
liza já en los rri!ne:-0s meses de s.; ícriern: I^esr-.é-s de la 
lar^a '^'.ntienda civil j"e ies:-r^\niz3 y arrv.in:- el vais, la ges- 
tión del Gene. al Reyes ha teñid: y tiene ...le vencer grandes 
obsta?. -.los. Lo-, funcionar: jS lú"'. 1:::.s n:- c:'"r.iban sus sueldos: 
?\h':ra. a la may:r rarte se ha satisi'echo 1:- ..ue se les debía, y 
está restablecida la re^v.larida.i en el vas::" mensual. Funcio- 
naban ya los servicios telegráncrs y sanitarios interrumpidos. 
Se r.abían acreditado rer-resentazir-nes dii Ic-máticas en Vene- 
zuela y Brasil para arreglar las cuestiones de limites y de 
comercio pendientes con esas Repúblicas. T:\n'ibivn se había 



ÜOTjOWBU 



IM 



nombrado Ministro plenipotenoiario en Washington , oomo me- 
dio de facilitaf en breve plazo la salación de las ciiestiones 
relativas al istmo de Panatná, 

Capitalistas de Bogotá y de Ántioqiiift constituían m\ Sin- 
dicato y un Banco para administrar, bajo Ja inspección del Es- 
tado^ los nuevos impuestos sobre alcoholes y tabaco, compro* 
metiéndose á efectuar en un plazo de cinco años la conversión 
del papel moneda en metálico. 

El efectivo del Ejército se redujo de 11JX)0 á 5,000 hombree^: 
creáronse nuevas Escuelas Normales en los deparcam^utos, y 
se organizaron las de Comercio, Artes y Oficios y Artes deco- 
rativas en Bogotáj estaban en estudi© varias proposiciones de 
Empresas extranjeras para construir ferrocarriles, y babími 
comenzado los trabajos de canalización del Magdalena. 

Terminaba su exposición el Sr. Reyes reconociendo el pa- 
triotismo que había inspirado al General Ramón González Va- 
lencia al hacer renuncia del puesto de Yicepreijidente de la 
República, facilitando así la reforma de la Constitución en sen- 
tido de suprimir la Vícepresidencia sin herir el amor propio ó 
la dignidad de este meritisima servidor de la Patria. 

La supresión de aquélla obedecía al propósito de evitar 
conflictos que surgían con frecuencia, porque el Vicepresidente, 
que reemplazaba al Presidente en ausencias y enfermedades^ 
podía contrariar la política de éste é introducir cambios en la 
Administración I con dafio en la normalidad de los servicios 
públicos. 



El nuevo aspecto qae tomai^on con motivo de la iudepen- 
rlencia de Panamá las cuestiones relacionadas con el canal in- 
teroceánico, ocasionó otro conflicto de intereses^ en que son 
parte Francia y Colombia. 

Esta ultima RepVjblíca había demandado á la Compañía del 
canal ^ reclamando las 50.000 acciones que le debía en pago de 
prórrogas obreríidas. concesiones hechas y terrenos cedidos. 



lfi.i^--.a.=t ■4.'.e!-Ti*a »** .-.allihii í-^:':í.:.l.í.i.-í -íh Iít ¿a, i* ir ^l ^;^- 
pa£: A ¿ 1 A -^ - i *-.-. i -*! ' T -.-.Ir -•!! : : -. ' : zi'- ; a- j> . D*< ; :: t< i-r 1 1 : «ír s-r 
i *t'- ] A -A-i ' ■ - i -^ - rr. i : í .- "Tí ? ir. i r.i i . '7: ' '. :r. : i. i 1 is : i : i : -: r-: '. i 

Ir.*.-, A-i-- *■ r:l*í ■:.-:■. *1 AV.ri.i: i* 1a r¡.^;-i.h üa ;Azizi-if..i 
m Ar. : r^ "■■ ; ". * « ". • xc b í ■= r:: : r •* r. 1 1 ■ v" i "i a i : .: ■ : i i* ^r : 1 í r^ •. ! 1 : " La 
C4!5s*i^r-. ." -«íS, .: Ar*c:A ■;•* '"dirLAiA. ?■*:•:■ ¿■:'r»*TLZ.: ■*. Jí-í: iriz.- 



1^. . . *, -. í R i '. -rl G'^r. -* .' ti H ■ 1 £^I r. . re .-■rS'ír.MZ -r Ir ? 1 1 I Zll ". L 

er. P ü :■-'.-. . -.«r : 1.- 'y', :. > .i *:■: sci r ; o -^ i : =. : ■= li r :\ : : 1 ■ :: tS . i : "i t . 
-.< j :. : .-.o T : ^.-i 1a r ó ,_ i ■* * -s»: s t a 1 j :• e:^ - : ; •: «i . a r. ? a ' ' • : r Ia.- : a; i s 
i* :a ■'.'■'. .71 -.í 1.a rr. tAnVj ^i-r -rl G^'-.i-írrio :-:1:-lii"i1i.- : r.:- :.i- 
ZA.^.^ 1 ■> . -.'I* • . '1*1'' .' f -• ar. : -i s -í r_ ■"! ■: s : »?r: :• : « •* i -r r r. : >. : - i -r r-r i-l i ~ : - 
p -or '.A c- >ri zfñi ó a o ■:'-. ■: ^d a i 1 i C-: nc r i fi i . 

Ll r>-/r,iftr7i''> frar-Ct^fl exíirla, :i»s. a :in Go'iirrn: -rs:-.-i::;>r': 
d .*re • : r- o-=i i * r * ^U i:r o c o :• - r- a ■; ■: zí -r - i : n r. e ■? b. a á n:L\ ' r-: zi - al i i 
f r An '^.^->a . N' '. r. a 7 '': : * -i -í»: L r : - e la r. ■ :• : i : i 1 i-* es :a re : 1 :•. zi .* ■: :■: :: 

r . c i V ^ r. .A r.'. 1.-, rn a r ; i r. . . í. . 

-:ti*.A. ': -fc.'; 4 .A'i<. .'. ÁS'A í'; Ir .JUr.^'- iv - ". . - -— . T "-'■■-•.. L .■."_.. .♦.','.'-*.' 

A ;. =;..-^:f -:■=; 1/ ie Lí.r-'j d* l-V-; C:1:li'::' . ?.^ír.j. l:s o-.:;-:- 

tr<;=^ r.^rtíi. ' . :.'¡:' I'/j ie! ^a: ::á1 ■■.■íÍ\ c-.i,^. ?!:: j:\ri::::j. :f.>:?:^ 
<:. ló ;.or -OÍ) -iel :.;-o-i :c!:o de l\s A::a:.^-. ±1:: r.i-\nio á las 
-V^i.'>>0 lioráí de in:erese-: atrasÁi. -. se ::i.i-j.r:::i. el ój ; or IC'.» 
'; ^ rj f; =1 ^^ T ; .'1 : -, rr* OS i n ^^ r «r h o s ■: e A -i .; a . . á s . y -.; n *3 1' p :■ r 10"' m á < 
*- Afilio -.«: ¡e í;r;tr«í^ len las -v .».'>.' J :•. aciones j-.;e i-etier.e la Ha- 
'^..HTi^ln f;íiri'';esa. Lo ';::e resta podrá sati-ÍAoerse ta.m'.ién si se 
..':'¿/í 4 \r. ac j^rdo '';ori ^l TTobierno de Wáshir.st'^n. y Colombi.i 



LOMttlA 



147 



recibe oomo espera una sama efectiva á título de indemnÍKacióu 
por la pérdida de Panamá, 

Entre los financieros fué, en general^ bien acogido el conve- 
nio. Si la paz y el orden arraigan en Colombia, no seré difíoil 
cumplir lo estipnlado. 



II 



El nuevo Ministerio de Obras públicas.— Poinento fndustrial^ mejoraa mate» 
ríalea y coloniiíación,— Ln riqueza minera.— Las tareas de la primera lo- 
gislatura fie 1900.— Relaoionea íntenmciooaleB.— Tentativa de conspíracirtii 
contra el Preaídente.— Sitnacióii interior política y económica.— El Banco 
CentraL— Proyecto de Banco de Crédito territorial —NcgociaciüiiCB con 
loB Eatadoa Unidor. 



En Enero de 19í)5 se babia creado el Ministerio de Obras 
pública3{ que ¥lene despachando importantes asuntos de fo- 
mento industrial y mejoras materiales» 

Si definitivamente se aceptan las propo.siciones de varios 
empresarios extranjeros, se construirán ferrocarriles desde el 
Atlántico al Pacifico pasando por la capital y por los principa* 
les centros de población de seis departamentos. Está ya firmado 
el contrato para el ferrocarril del golfo de Uraba á Medellin, y 
se trabaja con empeño en el de Baen aventura^ tratando de res- 
tablecer el tráfico en los 46 kilómetros que hubo en servicio 
antes de la pasada guerra civil, y que por el abandono en que 
estuvo durante cuatro años quedó casi anulado. En una de las 
proposiciones á que antes se hizo referencia se comprende la 
conclusión de este ferrocarril y su prolongación hasta Bogotá. 
Procúrase fomentar las riquezas de la zona oriental por 
medio de caminos y de exploraciones especialmente dedicadas 
á coleccionar muestras de los productos naturales de más fácil 
y provechosa explotación. La Sociedad Geográfica de Colombia 
hace suyas las proposiciones de síi Secretario, el Sr. Rosales, 



referentes á la colonización del Oriente colombiano y del valle 
ilel Atrato, Loa individuos de esa Sociedad que hayan visitado 
¿explorado dichas regiones rendirán informe sóbrelos lu^ared 
más convenientes para el establecimiento de colonias agrícolfta^ 
misiones ó puestos militares^ clima de las localidades, condicio- 
nes d© salubridad, recursos naturales, tribus circunvecinas y 
carácter de los salvajes, distancias y medios de comunicación 
con los centros poblados de la República, etc., etc. Con los in- 
formes obtenidos se redactará y presentará al Gobierno ut»a 
Memoria sobre la colonización de esos territorios. Dicha Me- 
moria será, en definitiva, un tratado de Geografía de cierta» 
regiones del suelo colombiano que dé á conocer á todos sn im- 
portancia como factor indispensable para la prosperidad del 
país, y en donde el Gobierno y los particulares puedan en un 
momento dado encontrar todos los datos necesarios para el día 
en que se emprenda la obra redentora de su coIonÍ;jacÍón. 

Una revista yanqui — The, Enginñering and Mining Juurnal— 
fíjase especialmente en la importancia y valor que tiene la ri- 
queza minera. 

Kecuerda que en los tiempos en qne Colombia era de España 
se la consideraba como el país de mayor producción de oro en 
el mundo, y asi fué basta que los placeres de California vinie- 
ron á colocar á los Estados Unidos en primera fila. La mayor 
parte del oro obtenido por los españoles procedía de los ríos, 3* 
los métodos que usaron para extraerlo eran tan perfectos que 
todos los que ven sus antiguos trabajos reconocen que aun con 
laa dragas hidráulicas modernas no hubieran podido obtenerse 
mayores resultados. Hoy día^ en las arenas de algunos arroyos^ 
millares de trabajadores de ambos sexos lavan oro en cantidad 
suficiente para proporcionarse el sustento y esperan con ansie- 
dad la época de sequía, en la que pueden llegar al subsuelo de 
los cauces, donde hay oro en tal abundancia que en pocos días 
do labor se obtienen á veces rendimientos que bastan para poder 
gozar en lo sucesivo vida cómoda é independiente. 



COliOMBIA 



En la actualidad^ el factor rriás importante de la riíjuessa 
niinera de Colombia es la esmeralda. El Gobierno tiene el mo- 
nopolio de su explotación. Annque se enctieiitrun esmeraldas 
en varios Ingares cercanos á Bogotá, sólo se trabajjaii las minas 
de Mtizo, situadas á tres jornadas, á lomo de muía, de la capi- 
tal. Esas minas son la fuente de donde se provee el mundo de 
las más preciosas piedras. El Presidente, General Reyes, qne 
sabe que las esmeraldas perfectas alcanzan mflyor precio que 
ios diamantes, ha resuelto establecer en la mina maquinaria 
moderna, 

Colombia puede derivar de sus roinas de esmeraldas los re- 
cursos necesarios para llevar á cabo las reformas emprendidas 
por el Presidente y su Gobierno, entre ellos el dí^sarrollo y per- 
feccionamiento de las vías de comunicación. Se han organizado 
en el Ejército compañías de Zapadores que Re ocupan en recona- 
truir caminos, qiie se babíau convertido en veredas casi intran- 
sitables* Las v/as férreas que se construyen desde las costas y 
é[ navegable río Magdalena hacia el interior, facilitarán el ac- 
ceso á las regiones mineras v la instalación en Antioqnia y 
Cauca de las máquinas necesarias para la perfecta explotacidn 
de las minas. 

El 90 de Abril se cerraron las sesiones de la Asamblea Kacia- 
nal, inaugurada el 15 de Marzo. Eueron cuarenta y cinco días 
de tarea legislativa muy fecunda^ dedicada á reformas legales 
al orden y buena marcha de los servicios administrativos. En 
suntos de reorganización de la Hacienda, de Instrucción pú- 
blica, de vías fluviales^ de las carreteras y los ferrocarriles, de 
las minas, de las tierras del Estado, del Ejército, de los tratados 
de paz, amistad y comercio con otras naciones^ etc., en todo 
ello se ociipó la Asamblea^ respondiendo con patriótico celo y 
perseverante trabajo a las bnenas disposiciones del Gobierno 
íjue preside el General Beyes, Hay quien considera las tareas 
de esta Asamblea como la obra legií^lativa más comideta de 



150 LC)8 PUBBLOS HiaPAlíOAMERíCANO.^. 



que puede»! hacer mención los anales parlamentarios de la Ee- 

pública. 

Se aBanzan las buenas relaciones entre Colombia y Yene* 
zueia. En Junio de 1905 hubo en las márgenes del Tácbira fíes- 
tas y regocijos públicos en que tomaron parte venezolanos y 
colombianos. Sobre puente de tablas entre las dos orillas on- 
dearon enlazadas las banderas de ambas Repúblicíis; oyéronse 
á la vez los himnos nacionales respectivos^ y se nnieron en fra- 
ternal abrazo los Jefes de los batallones que de una y otia 
parte habían fifcudido i la frontera para dar mayor brillantez 
al acto. 

El 20 de Junio se celebró en Colombia la Fiesta Nacional. 
Antes eran indispensable adorno de ellas discursos y más discur» 
sos con las correspondientes frases de estilo: «el león i bero» , *el 
yugo español», cjas cadenas rotas» » etc., etc. El actual Presi- 
dente, General Reyes, ha prescindido de la enojosa y ridicula 
tradición de las alocuciones, y, siguiendo su ejemplo, todos los 
altos funcionarios de la capital rindieron homenaje á los liberta- 
dores en silencioso recuerdo. 

En Diciembre abortó una conjura que se había tramado con* 
tra el Presidente. Tan poca importancia túvola conspiración» 
que no se alteró el tipo del cambio sobre el exterior» verdadero 
termómetro de la confianza en la paz pública. 

Así pudo el General Reyes anunciar en su Mensaje de 1.^ de 
Enero de 1^K)6 que la paz reinaba en todo el país. £1 amor á ella 
7 la necesidad de mantenerla son tan grandes y tan intensos, 
que la tranquilidad general ha persistido á pesar de la grao 
calamidad del hambre que sufrió una parte considerable del 
país por pérdida de las coaechas pasadas, de la miseria que 
dejó la guerra de tres años y de las medidas severas, y extraor- 
dinarias en algunos casos^ que el Gobierno se vio precisado á 
dictar con motivo de los bábitos malsanos que la sociedad co- 



Ininbiana ha adquirido por el imperio de las calamidades indi- 
nadas. El hecho de haber aceptado el pueblo con re>iignaci<^n, 
valor y energía esas medidas indispensables para una juiciosa 
administración, sobre todo las de carácter fiscaJ, es |>nieba el o* 
cuente de que la nación colombiana jjosee las condiciones nece- 
»sarias para ocupar su puesto al lado de las ilaciones más civi- 
lizadas. 

Se ha reouperndo el crédito en el exterior, perdido por más 
de veinte años» v por ello el capital extranjero busca confiada- 
mente en Colombia^ pais que es de los pocos que aún están yír- 
íjenes en muchas industrias, manera de emplearse en la cons 
rrucción de ferrocarriles. Ya está asegurado el capital para las 
líneas de Puerto Berrjo á MedelHn, de Honda a Cambao, de 
Girardot á Bogotá, de Zipaquirá á ChiquJnquirá y de Buena- 
ventura á Pal mira. Algunas de estas lineas se hallan ya ade- 
lantadlas en su construcción, y todas ellas costarán 15 millones 
de pesos oro* Pronto debe subscribirse el capital para el ferro- 
carril del río Magdalena á Bncaramanga, según aviso í|Ue ha 
dado el concesionario de la Empresa. 

Estos son los frutos de la paz, y también de la cordura con 
que vienen procediendo el Gobierno, todas las clases de la na- 
ción y el pueblo en general. 

Confirmaba estas buenas impresiones el informe que en 
*20 de Febrero de 1906 dio la Comisión nombrada por la Asam- 
blea Nacional para examinar la manera cómo el Banco Central 
cumple las obligaciones que tiene contraídas con el Poder Eje- 
cutivo. 

Las conclusiones del citado informe son muy satisfactorias. 
La actual Administración se inauguró encontrando exhaustas 
las cajas del Tesoro, los lazos de la nacionalidad relajados y 
sin más recurso En andero que las planchas litografíe as de emi- 
tir papel moneda; en tan grave y amenazante situación debían 
concentrarse en el Jefe del Ejecutivo, y en él se concentraron, 
todas las vivas energías del país para conjurar su disolución y 



til 



ISQ LOS rVKBÍXm bmpaxoamkkicavos 

redimirlo— Taliéndose de medios dolorosos, es verdad,— del des- 
gobierno en qne por la insania de los partidos había caído. He 
ahí el origen de las nuevas rentas ó impuestos, caya adminis- 
tración se confió al Banco Central, y la imprescindible necesi- 
dad de constituir dicho Banco, cava existencia, si otras razones 
no militaran, se justificaría no más que con haber asumido el 
servicio de la deuda exterior y haber prevenido ruinosas emi- 
siones. 

Y si, como es de esperar, la calma perdura, esa institución, 
prudentemente organizada, como el Banco de Francia y' el 
Banco Nacional de México, en situaciones no menos difíciles y 
peligrosas, convertirá el papel moneda en fertilizantes cenizas 
en tiempo relativamente corto, con la sola virtud proHfica de 
la paz y el poder creciente de los elementos fiscales que con 
sabiduría y tino maneja, lo cual bastará para que coseche las 
bendiciones nacionales, levante un monumento de inmarcesi- 
ble gloria al actual Jefe del Gobierno y funde la redención mo- 
ral y económica de Colombia. 

A fin de 1906 continuaba mejorando la situación de Colom- 
bia. El déficit de más de 5.000.000 pesos oro calculado para 1905 
ha quedado redacido á 810.000. Débese esto principalmente al 
mayor ingreso por Aduanas; 2.155.000 pesos oro más que el 
ingreso presapuesto. 

Tratábase de remediar la falta de numerario circulante. 
Están en circulación 1.000 millones en papel moneda, que al 
10.000 por 100 de cambio dan 10.000.000 en oro. La población 
de la República es de 5.000.000 de habitantes, luego corresponde 
á cada uno 2 pesos. Con semejante cifra por cabeza es imposible 
que haya negocios ni vida mercantil en el país. 

Al llamamiento que el Jefe del Estado hizo á todos los ciada- 
danos para que le ayudasen á resolver el problema económico, 
respondió la Sociedad de Agricultores de Colombia propo- 
niendo la creación de un Banco de Crédito territorial, que 




COLOMBIA 153 



abrirá subscripción de acciones basta la suma de 10.000.000 pe- 
sos oro, garantidos con fincas raíces, cuyo valor efectivo sea 
de 20.000.000. Dicbo Banco emitirá billetes en cantidad igual 
al valor de las acciones subscritas, y bará préstamos con bajo 
interés y á largo plazo; facilitará además el primer avance ha- 
cia la circulación metálica, por cuanto, pasado Cierto tiempo, 
el Banco cambiará su propio billete por la moneda que el Go- 
bierno señale. 

Se han entablado negociaciones con los Estados Unidos, á 
fin de pactar un tratado de amistad, sobre la base de recono- 
cimiento por parte de Colombia de la independencia de Pa- 
namá. La corriente de aproximación entre ambos países tomó 
alguna fuerza con motivo de la visita que hizo á Cartagena 
Mister Root, el Ministro yanqui de Asuntos extranjeros, cuando 
fué á la Conferencia internacional de Río de Janeiro. Parece 
que los Estados Unidos se muestran propicios á dar satisfaccio- 
nes y ofrecer ventajas positivas á Colombia. 



VENEZUELA 



La sentencia del Tribunal de La Hajiu— La dicUdura ó Presidencto, provi- 
sional de Castro.— La nueva CoDatitueiún federal, — Lejs extvji ajeros en 
Veneiíoela.— La Conipañia New-York y Bermi^ele?. del AsFaito.-El filibas- 
terlemo janquL-OaBtro, PreBidente coDatítucionah — La reaciBiÓD del 
«oatrato'coD la New-York-Bermúdez.— Amnistía poli tica.— Cas tro, Reatau- 
rador de Venezuela,— Sn firmeza frente á frente de Boosevelt. 



El 22 de Febrero de liK)4 el Tribunal de Arbitraje d© La Ha ja 
dictí) sentencia en el pleito pendiente entre Venezuela y las po- 
tencias que reclamaban el pago de créditos íl). 

Su parte dispositiva decía asi: 

<1.** Alemania, Inglaterra é Italia tienen derecho á trato 
preferente para el pago de sus reclamaciones á Veneísuela, 

»2.** Serán pagadas las ]>ri meras con el 90 por 100 de las 
rentas de Aduanas cedidas por Yenezuela. 

^S.** Cada parte pagara sus propios gastos, y los del Tribu* 
nal por partes iguales, 

*E1 Gobierno de los Estados Unidos (¿ueda encargado de 
velar por la ejecuoiói} de esta última disposición en el término 
de tres meses». 

La resolución del Tribunal vino á poner masen evidencia el 
fracaso de la política fnonroisíta de los yanquis. Puede Europa^ 



ll) Yttaáe la pAg^na 181 del tomo I de ei^ta ubra. 



156 LOS PUEBLOS HKPANOAMBRICANOS 



sino apoderarse de tierras americanas, tomar á viva fuerza las 
rentas de Estados americanos. Creyóse que la intervención de 
aquéllos obedecía al propósito de buscar medios hábiles de sa- 
tisfacer el amor propio de los venezolanos, dejando malparados 
los intereses de ingleses y alemanes. No se atrevieron á impedir 
la agresión de las escuadras europeas, presentáronse á última 
hora como mediadores, movieron á las demás potencias acree- 
doras, y pareció que buscaban medio indirecto de castigar la 
audacia de Alemania, Inglaterra é Italia, poniéndolas en pie 
de igualdad con las otras, con lo que hubiera venido á resultar 
que aquéllas habían hecho gastos considerables con muy es- 
caso resultado práctico, y se demostraba que la diplomacia, 
cuando no las armas de los yanquis, sabe proteger contra Eu- 
ropa los intereses de los pueblos americanos. 

Mas por esta vez la diplomacia yanqui tuvo poca fortuna. 
El Tribunal internacional declaró que el acreedor que pega 
cobra antes. Las tres potencias bloqueadoras tenían prioridad 
sobre las demás, y ellas, pues, habían de tomar primeramente 
su parte en el 30 por 100 de la recaudación de las Aduanas de 
La Guaira y Puerto Cabello. 

Ciertamente, no se presumía tal sentencia. El Presidente y 
uno de los Vocales del Tribunal, Muravief y Martens, eran 
rusos; habíase iniciado ya el conflicto ruso-japonés. ¿Influiría 
en el fallo el deseo de Rusia de congraciarse con alemanes é in- 
gleses, el propósito de estrechar amistades entre las potencias 
que tienen intereses en el Asia oriental, de no crear nuevo mo- 
tivo de discordia que pudiera sumarse con los que hacían temer 
entonces que se generalizase la guerra, interviniendo en ella 
los Estados europeos? 

Mas sea cuales fueren las razones de la tal sentencia, el 
hecho es que el Tribunal internacional de la Paz sentó el prin- 
ci])io de que tiene situación privilegiada quien apela á la Gue- 
rra para defender sus intereses ó reclamar sus derechos. 

La sentencia causó en Venezuela mu}- desagradable impre- 



VENK25ÜBLA 



157 



sión entre los partií^aríos de Castro. En cambio satistizo á los 
eaeiiii>í;os de éste, porque con ella sufría el prestigio moral del 
Presidente ó dictador . 

Desde principios de año fiiucionabuij ftj ^ *'nwzuHjii JunLas 
políticas organizadas con el fin de hacer propag^anda en favor 
de íii reforma constitucionaL Patrocinó esas Jautas el Presi- 
dente» que aspiraba á mandar durante nuevo período en la 
República y se proponía también proí^nar m\f-\ s»* revisara el 
sistema federativo vií^Bote en ella. 

Castro, que se había impuesto é, todos los partidos y bande- 
rías del país y que hasta entonces venía donsiguientlo que su 
voluntad fuera ley suprema en la RepiibÜca^ logro una vez más 
sus propúsitús. El Congreso, actuando como Asamblea Consti- 
tuyente, convirtió el hecho en derecho. K\ 5 de Mayo contirió á 
Castro plenos poderes dictatoriales por un ano con el título de 
Presidente provi«»ionaL La misma Asamblea había api'obado 
nueva Constitución fetleral, quedando la liepublica dividida en 
13 Estados, á saber: Aragiia, Bermudez, Bolívar, Carabobo, 
Falcón, Guárico, Laia^ Mérida, Mirauda, Táchira, Trujillo^ Za- 
mora y Znlia. Además, el Distrito federal y cinco Territorios 
federalei.s (Amasíonas, Cristóbal Colón, Colón, Delta-Amacuro 
y Yurimri). 

La nueva Constitución, que es la 9.^ de las que, desde 1830» 
ha tenido Venezuela, se promulgó el día 27 de Abril de 1004, 



Durante el año hubo paz y tranquilidad en Venezuela, por 
más que no i^areciera muy sólida la situación de Castro. En Di- 
ciembre llegaron á Europa rumores de movimientos revolucio* 
narios que se preparaban, y aun se dijo que habían empezada 

I hostilidades en las montañas del Estado Lara, La Legación 
de Venezuela en París se apresuró á desmentir tales noticias* 

La fi^rmeza con que Castro sostiene los derechos de la nación 
eD conflictos promovidos con motivo de pretensiones más ó me- 



168 



LO» PÜRBL08 HIBFANOAMBRIOANOB 



nos fundadas? de extranjeros interesados en empresas industria- 
les, ocasionaba cierta tirantez de relaciones entre Veneznela y 
otras potencias. 

La nneva Constitución venezolana ratificó las medidas que 
antes se tomaron para impedir que los extranjeros gocen de si- 
tuación privilegiada con respecto á los nacionales (1), Inglate- 
rra, Alemania, Italia y Francia no se hallaban muy satisfechas 
r^ipon el nuevo orden de cosas; pe 1:0 como los yanquis lo estaban 
nenos, dejaban que los Estados Unidos se las entendieran con 
Yenezuela, 

A la sazón, <Jastro era quien reclatnaha indemnizaciones por 
daños y perjuicios; en tal concepto^ pidió ñO millones de bolíva- 
res á ía «New-York and Bermádez Asphalt Company», que en 
la pasada guerra civil puso todos los elementos de que disponía 
al servicio de los revolucionarios. 

La Compañía se negó á pagar, y como además no había cum- 
pUdo casi ninguna de las condiciones de la concesión^ los Tri- 
bunales venezolanos, aplicando las leyes del país, acordaron e\ 
embargo de las propiedades de aquélla, incluso el mismo lago 
de asfalto que explotaba. 

Los accionistas y especuladores yanquis pusieron el grito en 
el cielo; acudieron á su Gobierno, y lograron que se diese orden 
al Ministro de los Estados Unidos en Caracas para que exigiera 
á Castro la anulación de la sentencia de embargo. Castro se 
negó resueltamente» alegando, con pei*fecto derecho, que cari»- 
cía de atribuciones para anular sentencias de ¡os Tribunales 
^:renezolanos dictadas con arreglo i ley. 

A tal negativa siguieron amenazas del Gobierno yanqui, 
dispuesto, según daba á entender^ á imponerse á Castro, ya di 
[netamente por medio de actos de fuerza, ya favoreciendo a los 
enemigos de éste para provocar nueva guerra civil. 

Pero llegó el año 1905 y Castro continuaba sosteniendo la 



(1 VéAnse tas pá$riDa6 lUriñl del tcnoo I de esU obra . 



VENEZUELA 



legalidad de fíits actos contra siibditos de los Estados Unidos, 
No temía al seraiemperador Roosevelt, y estaba dispuesto, ai 
las circnnstanciaf» lo exigieran, á romper con los yanquis. 

La prensa venezolana hacía notar la posición exrepoional- 
mente ventajosa de Venezuela, que imposibilita un largo blo- 
queo, la facilidad de relaciones entre ©1 litoral y el Sur y Oesite 
del país en caso de guerra j y la fertilidad de loa territorios ele- 
vados del«interíor, donde pueden subsistir con recursos propios 
y hacerse fuertes los venezolanos en caso de invasión, 

Pero Roosevelt no parecía dispuesto á provocar directa- 
mente el confleto. El sistema yanqui, con tan buen éxito ensa- 
yado en Cuba contra España, podía aplicarse á Veneííuela. 
Bastaba proporcionar armas y dinero á los enemig-os de Castro 
y fomentar la revolución. El movimiento insurreccional contra 
éstese organizaba en los Estados Unidos, según declaró, pro- 
testando de ello, el Cónsul de Venezuela en Filadelfia. 

En el siglo XX el tílibusterismo ha encarnado eo los imperia- 
listas yanquis, y se ejerce, no contra Es|íaña, que ya lo ha 
perdido todo en América, sino contra los americanos que han 
recogido la herencia de aquélla. 

A las diñcultades creadas por la revolución y por la mala 
voluntad de los yanquis, agregóse otro conflicto con Francia. 
La Compañía francesa de los cables simpatizaba con los revo- 
lucionarioSf cuyo centro de acción estaba en la isla Trinidad; 
se negó á consentir intervención del Gobierno para vigilar las 
comunicación es j y Castro se apresuró á llevar el asunto á los 
Tribunales para que decidieran si procedía anular el contrato 
con la Compañía y embargar sns propiedades. 

El Grobierno francés protestó, amenazó é hizo causa común 
con los yanqLiis. 

Entretanto^ el General Castro liabía sido reelegido Presi- 
dente constitucional de la Kepública de Venezuela por unani- 
midad de votos. Ya tenía otros cinco años por delante, si suf> 
adversarios no lograban acortarle el plazo. 



í^j:* .■■■■•■■ " • '■' .' ■ •' í ."■■..'/• " ■ "■ , ■ 

^^' ': 160 ¿08 PDBBL08 HnPiÜfOAMBftlOANOA 

^y,:,; — ■ ^ ^ -_ '■ 1— -. r-^' 

^¿■^ En Europa bay Inistautes periódiooB que le son hostiles,, so- 

^é'\ ■' bre todo en París, ya porque en esta oapital los emigrados ve- 
i% y. . ^ ' nezolanos hacen sentir más su inflaei^eia, ya porque en Francia 
¡¿^r .. •' sentó muy mal que un Gobierno americano se atreviese á soine- 
''^ ter al fallo de los propios Tribunales de justicia las faltas d in- 
formalidades cometidas por la Compañía- franbesa de cables, 
que, aparte él indirecto apoyo prestado á los conspiradores qtie 
y- pretenden derribar á Castro del poder, no cumplía las cláusulas 
de la concesión. Se había comprometido dicha Compañía ¿ esta- . 
^^^7 blecer comunicación directa entre Venezuela y los Estados XJni- 

r^-r ,' - dos;"" han transcurrido diez y siete años desde la época en q^ue 
K^X ' se hizo el contrato, y aún no existe la tal comunicación. 

L ;> En esa prensa se hace cuanto se puede por desacreditar á 

Vj.'. > Castro, y se llegaba hasta la injuria personal; «no deben tole- 

!^(/; rarse, dicen, las indignidades de ese enapo epiléptico (Castro 

f:f^'¡^_ es hombre de poea estatura) que tiraniza á los venezolanos y se 

£"' ' mofa de los extranjeros». 

En cambio, era ya otra la actitud de la prensa yanqui, antes 
tan contraria á Castro. Los mismos que hace pocos meses, con 
motivo del proceso contra la Compañía de Asfaltos, casi consi- 
deraban las resoluciones del Gobierno venezolano como un 
casas belli, ahora hablaban de la débil Venezuela, explotada 
por aventureros sin escrúpulos. 

Lo cierto es que el Gobierno de Washington se mostraba 
mucho menos exigente que al principio, y que entretanto el 
Presidente del Tribunal federal de Casación de Caracas decla- 
raba anulado el contrato entre el Gobierno venezolano y la 
«New-York and Bermúdez Asphalt Company». La sentencia no 
era definitiva, y la Compañía, también condenada en costas, 
había apelado. 

Reconocía, pues, aquélla, de hecho, la competencia de los 
Tribunales de Venezuela, y una vez confirmado el fallo, sólo 
por actos arbitrarios y de fuerza podrían los Estados Unidos 
romper lanzas en favor de los aventureros yanquis interesados 



VBNBZUWLA 



IGl 



en Jos negocios del asfalto j en los de otra índole á que venia» 
dedicándose la New-York and Berraúdez, cuja alianza con el 
caudillo déla última revoliiciói» parecía probada. 



Con motivo de su elección para la Presidencia, Castro de- 
cretó amnistía para los perseguidos políticos. Los presos fueron 
puestos en libertad y los desterrados ó fugitivos podían volver 
á su patria. Algunos de los últimos eran y son los inspiradores 
de la campaña que oontra Castro se viene haciendo en la prensa 
de Europa j de los Estados Unidos. 

Pero sus partidarios seguían predominando en el país. El 
Congreso venezolano le confirió el titulo de «Restaurador de 
Venezuela». 

Y el Restaurador seguía manteniéndose firme ante las exi- 

Qcías de los yanquis. Roosevelt daba largas al conflicto nom- 
brando un Comisario especial para inquirir cuanto conviniese 
acerca de las cuestiones pendientes é informar sobre ello al Go- 
bierno de Washington. La inquisición y el informe habían de 
referirse^ no sólo á las diferencias que hay entre los Estados 
Unidos y Yenezuela^ sino entre ésta y otras potencias. 

Es Venezuela una de las Repúblicas hispanoamericanas, uno 
de esos países del mar Caribe, á que alude en sus discursos 
Roosevelt, Por su parte, hace éste cnanto puede para llevarla 
ai último extremo que dé pretexto para la intervención» Prestó 
apoyo indirecto á los revolucionarios; consintió que escuadras 
europeas cañonearan plazas venezolanas; de acuerdo con los 
aliados puso mano en la renta de Aduanas; negó^ por último» á 
Venezuela una de las facultades de todo Estado soberano: la de 
admioistrar justicia. 

Seguía el Gobierno de Washington pretendiendo imponerse 
al fallo de los Tribunales venezolanos; no lo toleraba Castro, y 
ante las exigencias de aquél declaraba por medio de su Ministro 
de Relaciones exteriores que el asunto de la *New York and 
Bermúdez Company^ era por su naturaleza de los que pertene- 

11 



162 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

cen ala justicia ordinaria del país, porque á las leyes de éste 
se hallan sujetos todos los de nacionalidad extraña que vienen 
á radicarse ó contratan en él. La cuestión — añadía el Ministro 
en nota ó carta del 23 de Marzo de 1905— «es saber si el Go- 
bierno de los Estados Unidos acepta y acata la legislación de 
la República y la honorabilidad de sus Tribunales ó no». 

En verdad, importábale poco á Castro saber esto. Hallábase 
decidido, fuera cual fuese la actitud de Roosevelt, á no consen- 
tir que la famosa Compañía se burlara de las leyes y de los Tri- 
bunales nacionales. El pleito siguió su curso, y el Tribunal de 
Casación de Caracas confirmó la sentencia anterior; se anuló el 
contrato con la Compañía, y quedó obligada ésta á pagar daños 
y perjuicios al Gobierno venezolano. 

Con tal motivo, se dijo que Roosevelt se proponía realizar una 
demostración hostil contra Venezuela, y que Castro estaba dis 
puesto á aceptar la guerra y gestionaba una alianza con las de- 
más Repúblicas hispanoamericanas. Claro es que con el tiempo, 
si los Presidentes de los Estados Unidos mantienen las pre- 
tensiones del actual, se-impondrá esa alianza; pero hoy es pre- 
maturo pensar en ella, pues ni los ánimos ni las fuerzas están 
aún dispuestos para realizarla. 



II 

Los acreedores franceses y los modernos filibusteros.— I^a rescisión del con- 
trato con la Compañía francesa de los cables.—Protesta de Francia y acti- 
tud enérgica de Castro contra franceses y otros extranjeros.— Interinidad 
del Vicepresidente Gómez.— Otra vez Castro en el Poder.— Nuevos actos de 
protesta contra la su[)remacía á que aspiran los yanquis. 

En esta época, ó sea á mediados de 1905, los arbitros nom- 
brados para decidir sobre reclamaciones de acreedores france- 
ses contra Venezuela habían dictado ya fallo. Nada menos que 
40.000.0Ó0 de francos pedían aquéllos; sólo se reconoció la le- 



VKNBZL'SLA 



llíO 



gitiniiilfid de créditos por valor de poco m¿s de 5.(XK)-000, Ija 
indenmización mayor otorgada faé la de la Compañía gene- 
ral del Orinoco; de los 7.616.000 francos que pidió, se le da- 
ban 2.408,000. Algunos se quedaron sin percibir ni un céntimo; 
entre ellos un tal Fabiani, qne reclamaba í>.509.(X)0 francos. 
La Compañía de loa ferrocarriles franceses de Venezuela que- 
ría embolsarse 13.488.000 francos; tuvo que contentarse con 
387.000, pues no valían más los servicios que hizo y no cobró del 
Oobiemo, 

Como se ve, otra vez los hechos y las cifras demuestran 
hasta qué punto llegan la codicia y la mala fe de algunos de 
los extranjeros que fundan empresas industriales y mercantiles 
en ciertas Repúblicas americanas con deliberado propósito de 
no cumplir loa compromisos contraídos, confiados en que desór- 
denes interiores y guerras civiles han de proporcionarles oca 
sión de encubrir ó cohonestar sus faltas y de fingir créditos 
enormes contra los mismos Grobiernos con quienes contrataron. 
Asi, aun cuando el negocio ó la industria no, rindan provechos, 
siempre queda una especie de garantía forzada de interés, que, 
si el Gobierno á quien se pretende explotar es débil, se cobra 
bajo el am|>aro de la diplomacia d del cañón de la nación res- 
pectiva. Justificadas están, ciertamente, todas cuantas precan 
cienes tomfi Castro, y las energías de que hace alarde contra 
esos modernos filibusteros. 



El Tribunal de Casación de Venezuela liabía confirmado 
^iionbién, con fecha 4 de Agosto, la nulidad del contrato con la 
Compañía francesa de cables telegráficos. 

En cumplimiento de la sentencia dictada, el Presidente ex- 
pidió decreto, el 4 de Septiembre, mandando clausurar las e6ta« 
clones que en los puertos y en Caracas tenía la «Sociedad fran- 
cesa de telégrafos submarinos^», á excepción de la del puerto de 
La Gruaira. 

Dos dias después se expulsaba á¿l territorio venezolano al 



i$4 



M*^ 



BlftPAKOAltElIlCikXO^ 



Oerenttf áe ts C<^A))«lir* por hab«r protostedo «^antrA el lieerelo 
Aotmor . Cftiitro no «itaba di^tie^to á toleimr que un extranjero 
rmié^ntB en el paU ptimera en 4fi4a ó negara la jnslificsctón de 
)ofl aetoe del OoNerna jr de lo« fallos de los Tribanales de Ye- 

También el Encardado de Negocios de Francia en Yeneztiela, 
Mr, Taign^f pretendió hacer valer las recia niaeiofiet» de la Com- 
fiaflía contra los acuerdos del Gobierno, lo que se consideró en 
Caracas como un de^conoci míenlo del perfecto derecho con qae 
los Tribunales del país habían entendido en el asunto y dictado 
aentencia, por lo qne el Gobierno venezolano replicó á la nota 
del Agente diplomático francés con otra en tonos dignos \ enér- 
*ticofl, 4ue no agradaron al representante de Francia. 

Aai planteado el conflicto» la prensa inspirada por los ene- 
migos de Caíítro en América y en Francia ae apresuró á explo- 
tarlo en daño de aquél, estimándolo poco menos que como uu 
coMUñ hellif y amenazando á Venezuela con la acción conjanta 
de Francia y los Estados Unidos, siempre dispuestos á ponerse 
de parte de cjnien directa ó indirectamente coopere en sus pro- 
pósitos de jtiipedir que ganen prestigio y fuerzas los Estadon 
hispanoamericanos del mar Caribe. 

En cambio» ni Castro ni los venezolanos partidarios del ac- 
tnal Gobierno daban gran importancia á la cuestión, ií Hablar 
de complicaciones diplomáticas -decfan — , de demostraciones 

navales, de guerra con Francia, es más que pneril , es ri- 

díoiilo«. 

Se trata de una Compañía qne tiene por norma no cumplir 
sus compromisos. Sirve también a las colonias francesas de 
Amorica con subvención del Estado, y los Consejos generales 
de Cayena» de la Guadalupe^ de la Martinica, están continua* 
mente reclamando contra la interrupción de las comunicacio- 
nes; la amenaza de no pagar los planos de la subvención es el 
Cínico argumento que hace alguna fuerza en el ánimo de los 
agentes ó directores de la Compañía, Si cumple mal con respecto 



\ 



VSNBZITBLA 



alas colonias trancesas, puede suponerse lo que habrá hecho en 
Venezsaela. En uti período de tres mil seiscientos cincuenta días 
el cable que una a este país con los Estíidos Unidos y Europa 
estuvo interrumpido dos mil ciento treinta días. La Compañía 
trató de exculparse alegando la serie de revoluciones que ha 
habido en la Kepública dominicana, por cuyo territorio cruza 
€l hiJo telegrátíco que enlaza los dos extremos del cable. Pera 
desde 1895 bien pudo la Compañía poner remedio á esto, máxime 
cuando, al obtener la concesión, se com^prometió ¿ enlazar á Ve- 
nezuela con los Estados Unidos por cable submarino. 

En suma, la Compañía no daba el servicio que ofreció, y 
por consiguiente, quedó anulado el contrato. Si k pesar de la 
sentencia funcionaban las oficinas del cable, el Gobierno de 
Venezuela obró con perfecto derecho cerrándolas á viva fuerza. 
Esto es todo; un Estado soberano que hacía cumplir las sen- 
tencias de sus Tribunales. Ni Francia, ni nación alguna que 
se estime en algo, podían considerar el hecho como casus belli, 
ni aun siquiera como motivo de ruptura de relaciones diplo- 
máticas. 

La cuestión entró en vías de arreglo retirando Castro la nota 
que había dirigido al representante de Francia. Pero el Presi- 
dente de Venezuela se negó rotundamente á seguir manteniendo 
relaciones con Taigny, y ni aun consintió en recibirle con mo- 
tivo de la recepción diplomática de 1," de Enero de 190i3, Fran- 
cia dio á entender que no estaba di.«(pitesta á tolerar tal actitud ^ 
y de aquí nuevos y perí^sistentes rumores de probable conflicto 
bélico entre las dos Repúblicas. 

Claro es que en realidad lo que perseguía Francia era la su- 
misión de Ciistro á sus exigenciaSp para que no se perjudicasen 
ios intereses de las empresas y financieros franceses que babían 
establecido negocios en Venezuela, El que un diplomático no 
sea grato al Grobierno de cualquier potencia nunca es motivo 
de ruptura; se le substituye por otro y continúan las negocia- 
ciones pendientes. 



La actitud del General Castro merecía las simpatías de todos 
los venezolanos^ y aun el mismo Matos, su rival, no pudo menos 
de declarar Justificada la conducta de aquél ante loa abuí^os de 
la Compañía del cable, las insolentes arrogancias de Taigrvy 7 
los soberbios requerimientos de Francia. 

Terminada la Conferencia de Algeciras, se supuso que libre 
ya Francia de los temores, recelos á preocupaciones que la in- 
funde de vez en cuando la actitud de Alemania^ resolvería al 
fin habérselas con el Presidente de Venezuela. 

Las agencias telegráficas de Nueva York y Londres se apre- 
finraron á transmitir la noticia de que se tramaba un gran com- 
plot internacional contra aquél; que se alistaban gentes y se 
recaudaba dinero para organiüar una expedición que saldría de 
puerto europeo, y en la que tomaban parte voluntarios ingleses, 
franceses y yanquis, para desembarcar en puertos de Venezuela 
y^ unidos con los venezolanos enemigos de Castro, dar al 
traste con el poder de éste y constituir Gobierno mejor dispuesto 
á someterse á las imposiciones de los financieros ó empresas 
mercantiles que han comprometido su capital en industrias ú 
obras públicas en Venezuela. 

Castro mantenía su actitud soberbia y persistía en el pro* 
pósito de no tolerar que los extranjeros usen ó abasen de su 
condición de tales para burlar las leyes del país. Por aquellos 
días la policía venezolana apresó en el mismo patio del edificio 
que ocupa el Consulado de los listados Unidos en La Guaira á 
un empleado, dependiente ó protegido de ese Cónsul, que se de- 
dicaba al contrabando en las Aduanas. A las reclamaciones de 
los yanquis replicó Castro que pondría en libertad al preso 
en cuanto éste declarase por cuenta de quién operaba; sin duda 
había la presunción de que el contrabandista era el mismo Cón- 
sul de los Estados Unidos* 



En Abril de 1906 D, Cipriano Castro resignó temporalmente 
BUS funciones, delegándolas en el Vicepresidente. General Juan 



VlflNlflZUELA 



tm 



Vicente Gómez^ En el acto de la ceremonia de entrega de po- 
detes^ que tuvo efecto ante todos los Ministros y los Magistra- 
dos de los Tribunales de la Kepáblica^ Castro pronuncio nn 
discurso qne puede resumirse aai: «La paz está asegurada en 
todo el país, y ninguna nube obscurece el borizonte diploma- 
tico, porque todas las cuestiones pendientes van á ser resueltas 
amistosamente ó por medio de arbitraje». 

El acuerdo de Castro sorprendió y dio motivo á mucbos co- 
meijtarios; cuando se suponía que estaba fraguándose nueva 
revolución contra él, y que Francia, más ó menos de coucierto 
con los Estados Unidos^ se hallaba dispuesta á provocarle otro 
conflicto internacional, Castro, tranquilamente, abandonaba 
t] poder y se retiraba á descansar de las tareas de gobierno^ 
declarando que nada había que temer en el interior ni del 
lierior* 

Habíase dicho también que el jefe de la revolución preparada 
era el Vicepresidente, y Castro replicaba confiando el mando á 
este mismo y dirigiendo un manifiesto al país en el que pedía 
a todos los venezolanos que sostuvieran al nuevo Grobierno 
presidido por Grómez. 

Los anticastrisfcaa de Nueva York y de París se despacharon á 
su gusto, lanzando á los cuatro vientos la noticia de que Gómez 
se había sublevado ó iba á sublevarse, y que ya podía conside- 
rarse al Presidente como hombre perdido y poco menos que ex- 
pulsado de América. 

Castro había declarado que si comprendía que su retirada 
temporal era ventajosa para el país» de muy buen grado aban- 
♦¡lonaría la Presidencia, de modo definitivo. Sin duda no vio de- 
mostrada esa ventaja, y resolvió volver al poder, sin oposición 
de nadie en Venezuela, ni siquiera de ese Gómez á quien los 
adversarios de Castro procurabají presentar como un traidor de 
melodrama. 

El día 5 de Julio, aniversario de la independencia de Vene- 
zuela, reasumió la Presidencia D. Cipriano de Castro, El Ge* 



n:« 



L08 PülílBLOB HiaPANOAMfORIOANOS 



neral Gómez cesó en su función delegada, quedando amboft en 
perfecta inteligencia^ como lo estaban antes. 

El acto se cumplió con gran pompa y mucho festejo, y $e 
procuró además hacerlo grato k los miemos enemigos del Pre- 
sidente, puesto que los confinados ó detenidos en cárceles ó 
fortalezas fueron puestos en libertad y recuperaron los bienes 
que tenían conJiscados. 

Castro, pues, continúa gobernando, y nada se habla ya de 
conllictos pecuniarios con naciones europeas, n¡ de la Compa- 
ñía del asfalto y consiguientes exigencias de ios Estados tJni- 
doS| ni de la cuestión coa Francia con motivo del embargo de 
las propiedades de la Compañía del cable. Por ahora, Castro 
manda en Venezuela, se hace lo que él quiere, y yanquis y fran- 
ceses moderan su soberbia y aplazan reclamaciones para mejor 
ocasión. 

Por otra parte, Castro insiste en protestar, no sólo con pa- 
labras, sino con hechos, contra la supremacía que pretenden 
ejercer los yanquis en América. La Conferencia internacional 
americana que se reunió en Rio de Janeiro no pudo ya llamarse 
panamericana. A ella no concurrió toda América; Venezuela, 
es decir, un Estado americano de casi un millón de kilómetros 
cuadrados de superficie, con 2.600.UOO habitantes, se abstuvo 
de acudir á ese Congreso. Según un periódico del pais, «Vene- 
zuela no tomó parte en la Conferencia porque no quiere ser 
instrumento de los Estados Unidos en el siniestro designio de 
éstos contra las débiles Repúblicas suramericauast. 



En Octubre de 1906 corrió la voz en Europa de que habift 
muerto Castro. A principios de Noviembre la prensa daba no* 
ticia de un telegrama de Caracas, transmitido al Ministro de 
aquella República eu Berlín, participándole que el Presidente, 
completamente restablecido, había regresado á la capital y to- 
maba ya parte activa en las funciones de gobierno. 

Otra vez, á fin de Diciembre, se dijo que agonizaba ó qoe 



VENEZUELA IOS) 



había muerto y que el Gobierno venezolano ocultaba su grave 
estado ó su muerte para evitar ó aplazar graves trastornos en 
la República. 

En estos últimos años hay épocas en que Venezuela parece 
el país de los misterios; no hay medio de obtener información 
verídica de lo que allí sucede. 



ECUADOR 



La cucBtiÓD de límitts con el Perú.— La Convenciun de 18%7 y el arliitmje del 
Rey de España.— El (irotocolo de Febrero de 1904.— El Comisario Keal de 
KRpafia. — La Comisión de exiimen. — Los representantes del Ecuador y 
del Perú en Madrid. 



Por Tratado ó ConveDción que se firmó en Quito el 1.*^ de 
Agosto de 1887» los Grobiernos del Ecuador y del Perú sometie- 
ron las cuestiones de límites pendientes entre ambas naciones 
¿ S. M. el Rey de España para que las decijdiera como arbitro 
de derecho. Después, y con objeto de llegar directamente al 
a.iTeglo de fronteras, hubo nuevas negociaciones entre dichas 
Repúblicas, j también entre ellas y Colombia; pero no se llegó, 
por causas varias, á la aprobación definitiva de lo convenido. 
Quedó, pueSj firme el tratado de 1H87. 

La tal controversia de limites, que data casi de los días de 
la independencia, ocasionaba ya cierta tirantez de relaciones 
entre las dos Repúblicas vecinas. En Junio de 190B había ori* 
ginado violento choque, en Ángoteros^ entre peruauosy ecuato- 
rtanoSf con motivo del derecho que unos y otros suponen tener 
á la posesión de determinada zona de terreno en la cuenca del 
Amazonas. 

La prudencia ee impuso, y ec Enero siguiente se convino en 
someter la reclamación que el Gobierno del Ecuador tenía pre 
sentada por aquel suceso y sus resultados al fallo definitivo é 



LOS PÜBBLOS HISPAN0AMBBICAN08 



inapelable de un Agente diplomático de nación amiga. El ar- 
bitro designado fnó D, Ramiro Gil de Uribarri, Ministro d© 
España ante ambos Gobiernos. 

Poco después Ecuador y Perii vinieron a nuevo acuei-do por 
virtud del Protocolo cayo texto integro tranacribo á conti- 
nuación: 

<í,A. los diez 3^ nueve días del mes de Febrero de 1904, reuni- 
dos en el Ministerio de Relaciones exteriores del Ecuador li 
Ministro del ramo, Excmo. Sr. D, Miguel Valverde^ y el En* 
viado extraordinario del Pera, Excmo. Sr. Dr. D, Mariano 
H. Cornejo, expuso éste que tenia instrucciones de su Gobierno 
parA. exE>resar al del Ecuador que. no habiendo tenido éxito la 
negociación directa para solucionar la controversia de límites 
entre las dos Repúblicas, y habiendo sido desaprobado en el 
Perú el Tratado de arbitraje tripartito, quedaba expedito el 
arbitraje de 1887, y que creía conveniente para ambos países 
solicitar del Eey de España el envío de un Comisario real, 
con el objeto de estudiar en Lima y en Quito los documentos que 
encierran los arcbivos respectivos; recoger en un mismo centro 
todas las informaciones precisas y apreciar los altos intereses 
qne envaelve la controversia. iDe esta manera es— agregó el 
Sr. Ministro del Perú— que podemos tener la convicción de que 
el fallo de S. M. no pecará por falta de informes de toda es- 
pecien. 

>El Sr. Ministro de Relaciones exteriores del Ecuador expuso 
que su Gobierno tenía el mismo deseo de poner término defini- 
tivo á la indicada controversia, y que encontraba aceptable 
tanto la proposición hecha por el Sr. Ministro del Perú de qne 
previamente envíase el Rey de España un Comisario, como loe 
plausibles motivos en que la fundaba; lo que desde luego no 
implicaba ni podía implicar alteración ninguna en las condi- 
ciones establecidas en el referido tratado de 1387, y menos la 
renuncia ó la modificación de los títulos y de los alegatos pre^ 
sentados ante el real Arbitro por una y otra parte. 



ECUADOR 



173 



»E1 Si% Ministro del Perú corroboró las observaciones del 
Sr. Valverde» á quien preguntó si quedaba definitivamente acep* 
tada Étn proposición de solicitar del Arbitro el nombramiento 
de un Comisario con las salveáfides indicadas. 

*E1 Sr. Ministro de Relaciones exteriores contestó que ÍQi 
parecía muy acertada la propuesta del Sr. Ministro del Peni y 
que ]a aceptaba plenamente en nombre del Gobierno del Ecna- 
dor; que proponía que ambos Ministerios de Tí el aciones exte- 
riores, el del Ecuador y el del Perú, se dirigieran en idétiticos 
términos al Ministro de Estado en España, haciendo constar 
que habían convenido en la necesidad de que S, M. enviase un 
Comisario suyo á Lima y á Quito. 

»E1 Sr, Ministro del Perú expuso en seguida que los emolu- 
mentos de ese Comisario debían ser pagados por el Ecuador y 
el Pen'i. El Sr. Ministro de Relaciones exteriores contestó que 
había tenido la misma idea^ y que podía fijarse en 2.01J0 libras 
esterlinas el costo aproxim^ado de la Comisión; que apenas con- 
testase aceptando el Ministro de España, cada uno de los Go- 
biernos debía poner en Madrid 1,0(X) libras esterlinas, con la 
expresión de que si había un exceso de gastos se pagaría en 
igual forma. 

»E1 Sr. Ministro del Perú aceptó también esta proposición, 
y agregó que Je parecía el mejor medio de hacer llegar las co- 
municaciones á conocimiento del Rey de España enviarlas por 
condncto del Excmo* Sr. Gil de Uribarrí, Plenipotenciario de 
España acreditado en ambas Repúblicas, y que, en esta, virtud, 
podía el Sr. Ministro de Relaciones exteriores del Ecuador cou- 
ñarle el ofício para el Gobierno español, con el fin de remitirlo 
al 8r. Ministro de Relaciones exteriores del Perú, para que re- 
dactase otro en iguales términos y pusiese ambos en manos del 
Excmo. Sr. Ministro de España. 

^Acordada esta forma, el Sr, Ministro de Relaciones exte* 
riores del Ecuador entregó al Sr. Ministro plenipotenciario del 
Perú un oficio dirigido al Excmo. Sr. Ministro de Estado de 



España^ para ser remitido al Sr, Ministro de Relaciones exte- 
riores del Peni, con el fin anteriormente expresado. 

i>Y habiendo manifestado ambos Ministros el deseo de qui- 
los términos de esta conferencia constasen en un protocolo, se 
acordó extenderlo. En fe de lo cual, etc.» 

El Comisario nombrado por el Monarca español fné el señor 
D, Ramón Menéndez PidaK de la Academia Española y Cate- 
drático de la Universidad de Madrid, A principios de 1905 es- 
taba ya el Sr, Pidal en tierra americana, cumplía la difícil 
misión que se le encomendó, y á su prestigio y feliz interven- 
ción se debía que ecuatorianos y peruanos, por convenio sus- 
crito en Quito el 29 de Enero, retirasen las fuerzas armadas 
<iue tenían en la región del Hapo para evitar conflictos como 
los que nuevamente habían ocurrido en el verano de W>\, En 
efecto, en el país que bañan dicho rio y sus anuentes el Agua- 
rico y el Ctiraray, es decir, en la zona oriental donde unos y 
otros pretenden ejercer soberanía, venían siendo frecuentes los 
choques entre soldados del Perú y del Ecuador, lo que contri* 
buía á mantener la sobreexcitación de los ánimos en uno y 
otro país. 

Como complemento de las medidas adoptadas para formali- 
zar el arbitraje, se dictó en España el siguiente Real decreto, 
publicado en la Gaceta de. Madrid del 30 de Abril de 1905: 

^eSeSor: En la ciudad de Quito» 4 19 de Febrero último, se 
firmó entre los Gobiernos ecuatoriano y peruano un protocolo 
relativo a la cuestión pendiente sobre límites territoriales en- 
tre las Bepublicas del Ecuador y el Perú, documento en el 
cnal -después de hacer constar que no había tenido buen éxito 
la negociación ( pregusta en el artículo Yí del Convenio de ar- 
bitraje de 1887) para solucionar la controversia -se manifiosta. 
que vuelve ¿ quedar expedito el Convenio de arbitraje referido, 
por el que se concertaron ambas Partes en someter al fallo de 
V, M.j como A Arbitro detinitivo é inapelable, la resolución del 
asunto. 



«CDADOR 



I7F> 



»Y habiéndose Y. M, dignado aceptar el encargo de continuar 
dicho fallo arbitral hasta su terminación, enviando previa- 
mente, como lo ha hecho, un Comisario especial que estudie en 
los archivos ecuatonanos y peruanos los documentos relativos 
al asunto, recoja en su mismo centro todas las informaciones 
precisas y aprecie los altos intereses que envuelve la contio- 
versia, el Ministro que suscribe tiene la honra de proponer á 
V. M« qae se sirva disponer el nombramiento de una Comisión, 
compuesta de personas que por su vocación y especiales estu- 
dios sean competentes en tan iniportantes materias^ á ñn de 
que—así como regrese el Comisario especial y le entregue los 
documentos, datos y noticias por él recogidos en el Ecuador y 
en el Perú — pueda esa Comisión redactar un informe razonad o ^ 
basándole, tanto en los susodichos datos» noticias y documen- 
tos, como en los que aleguen las dos Partes interesadas» á tenor 
de las estipulaciones del antes mencionado Convenio de ar- 
bitraje de 1887. 

»Aceptado ya, Señor, en 1888 por la Augusta madre de Y. M., 
en su calidad de Reina Kegente del Reino, el cargo de Arbitro 
en el litigio territorial ecuatoriano-peruano, y expuestos enton- 
ces los antecedentes de tan complicada y vital cuestión, el Mi- 
nistro que suscribe considera que huelga reiterarlos aqui^ por 
lo cual se limita á recordar brevemente que el origen de ella se 
remonta á los primeros tiempos de la independencia de las Re- 
públicas hispanoamericanas, y tiene por causa principal lo in- 
determinados y variables que fueron los límites entre los anti- 
guos virreinatos de Nueva Granada y el Perú. 

»Al volver á poner la solución del litigio fin manos de V, M., 
los dos Gobiernos interesados lo han hecho, ambos igualmente. 
GIL términos tan nobles como afectuoeos para España. 

?»Motivo es este — á más del amor acendrado y \'ivísimo que 
por sus Hijas de América siente la Madre común de^ ellas — para 
que, en el fallo que dicte V", M., al par de justo y equitativo es- 
píritu, resplandezca una vez más su sincero anhelo, compartido 



176 



L08 PUEBLOS HiSPANOAMBRICAíIOS 



con 8U Gobierno, en pro de cuanto pueda contribuir al ange y 
ocMicordia de todas las RepiVblicas hispanoamericanas 

^Tomando por base estas consideraciones» el Ministro que 
suscribe tiene la honra de someter á la aprobación de V, M. el 
siguiente proyecto de decreto. 

•Madrid 17 de AbrU de 1905,— Señor: 1 L. R. P, de V, M., 
Wenceslao R. de Villaurrutia*. 

• Real decn'to. — En atención á las razones que Me ha ex» 
puesto Mi Ministro de Estado, vengo en decretar lo siguiente; 

• Artículo I.** Se crea una Comisión, que se denominará «Co- 
misión de examen de la cuestión de límites entre las Kepúblicas 
rl*fl Ecuador y del Pero», y se compondrá de un Presidente, dos 
Vocales y nn Secretario Vocal. 

>Art. 2,° Esta Comisión examinará los títulos^ derechos y 
alegaciones que los Gobiernos de las dos Kepúblicas interesa* 
das Me presenten, como a Juez Arbitro, en apoyo de ana pre» 
tensiones. La Comisión examinará asimismo los documentos» 
informaciones y noticias recogidas por el Comisario especial 
D. Ramón Menéndez y Pidal, nombrado por Mí para estudiar 
la cuestión en los Archivos de Lima y Quito. 

»Art. 3.*' En vista de todos estos datos, la Comisión He 
presentará un informe, redactado, en cuanto sea menester, 
con arreglo a las estipulaciones del Convenio de 1887 entre el 
Ecuador y el Pera» 

»Art. 4;'^ El Ministro de Estado queda encargado de la eje- 
cución del presente decreto. 

»Dado en Palacio á diez y siete de Abril de rail novecientos 
cinco. — Alfoksck— El Ministro de Estado, Wenceslao B. de 
Villavirrutia». 

Por virtud de otro Real decreto de la misma fecha formaron 
la citada Comisión: con el carácter de Presidente, D. Cesáreo 
Fernández Duro, Capitán de Navio, Secretario perpetuo de la 
Academia de la Historia, Presidente de la Sociedad Geográfica, 
Individuo de número de la Academia de Bellas Artes de San 



ECUABOB 



1T7 



Fernando» Caballero Gra.n Cruz del Mérito Naval y de la Orden 
de Alfonso XIÍ; con el de Vocales, D. Ricarda Beltrán ylí/>;5pide, 
Individuo lie riúraero de la Academia de la Historia, Secretario 
general de la Sociedad Geográíica, y D. Antonio Blázquez y 
Delgado, Comisario de guerra, Bibliotecario de la referida 
Sociedad, y con el de Yocal Secretario, D. Cristóbal Fernández 
ValHn y Alfonso, Secretario de Embajada de primera clase. 

En esta ^poca se hallaban ya en Madrid los Delegados del 
Perú y del Ecuador, Sres, D, Mariano H. Cornejo y D. Hono- 
rato Vázquez, nombrados especialmente por sus respectivos 
Gobiernos para informar acerca de los derechos alegados por 
las partes, Toman también intervención activa y mny princi- 
pal en la defensa de los derechos é intereses de sus respectivos 
países el Sr. D, Víctor M. Rendon, Ministro plenipotenciario 
del Ecuador, y el Sr. D. Felipe de Osma, que lo es del Perú. 
Los cuatro son personalidades eminentes por su reconocida 
ilustración y por las altas posiciones oficiales que han ocupado 
en la política, en la administi-acion y en la diplomacia. 



TI 



El nuevo PresidetilP D. LiRardo Gnrcfa. — Los últimos Mensajes del 8r. PlaxJi 
y su programa político,— L» revolucírtü y el triunfo del Opuernl Alfaro»— 
El ferrocarril de Uuayftqaíl ú Quito.— Otros proyectoB de vin^i férrea*. — 
El archipiélago de tos G&l¿pag'Qs. 



En el verano de 1904 empe:!Ó la agitación con motivo del 
nuevo periodo presidencial. La elección había de hacerse en 
Enero de 1905^ y el Presidente elegido entraría en funciones en 
Septiembre inmediato. Conservadores y liberales se aprestaban 
á la lucha. Entre los candidatos del bando conservador figura- 
ban el Dr. D. Carlos B. Tovar y D. Lisardo García. Como ra* 
dícales, el General D. Manuel A. Franco y D. Plavio E. Alfaro, 
íreneral de quien se decía que estaba dispuesto á trabajar para 



^ 



178 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

conseguir la separación de la Iglesia y el Estado, y para que se 
declarasen bienes de éste los que aquélla poseía. El partido ra- 
dical encarecía la importancia de esta medida, gracias k la cual 
suponíase que el Estado podría disponer de unos 40 millones de 
pesos, y con ellos llevar el ferrocarril hasta Quito y emprender 
otras obras de utilidad pública. Claro es que semejante propó- 
sito enardecía los ánimos de los católicos ecuatorianos contra 
quien tal despojo, según ellos, proyectaba, y ponían resuelto 
empeño en impedir el triunfo de Alfaro. • 

Llegó el 8 de Enero de 1905, y fué elegido Presidente de la 
República D. Lisardo García, que entró en funciones el 31 de 
Agosto. Cesó, pues, el General Plaza, cuyo programa político 
quedó bien claramente definido en los últimos Mensajes que leyó 
ante el Congreso. 

Quiere Plaza «que las garantías del ciudadano sean más 
completas; que el sufragio se organice y se garantice debida- 
mente; que el Poder Legislativo cuente con una Comisión en- 
cargada de prepararle sus trabajos; que el Ejecutivo sea desig- 
nado por el sistema de elección indirecta; que se reforme la 
orgauizaciÓQ del Poder judicial; que se garantice de un modo 
general la profesión de las creencias y el ejercicio de los cultos 
y se autorice al Ejecutivo para reglamentar estos últimos; que 
se declare que á la Iglesia católica se le reconoce como único 
derecho el de establecer relaciones diplomáticas con los Poderes 
del Estado; que se declare la extranjería de los eclesiásticos y 
su incapacidad política; que se supriman las comunidades re- 
ligiosas existentes en la República y que sus bienes se destinen 
á la benoficencia pública; que se medite la manera de dar cabida 
en el Archipiélago de Galápagos á los intereses del comercio 
universal, sin menoscabo de la soberanía ecuatoriana; que se 
expida una ley de colonización para el mismo Archipiélago; que 
se dediquen atenciones esmeradas á la región oriental, dotán- 
dola de fondos para la pronta apertura del camino por Baños; 
que se expida una ley de reemplazos sobre la base de la obliga- 



KOIJA0OR 



179 



<3Íón general del servicio militar por iin tiempo determinado; 
que se suprima el voto del Ejército, j que se adopte un sistema 
de Hacienda en el que se reconozca algún plan para la creacióa 
de rentas, su recaudación é inversión)^. 

En su radical programa recomendaba también al Congreso 
la plena secularización de la enseñanza, la libertad de testar, 
la emancipación de la mujer, la ampliación de los motivos de 
divorcio hasta la sola manifestación de los cónyuges ante auto- 
ridad competente, la derogación de todas las leyes que puedan 
coartar ó dificultar la libertad de expresar el pensamiento ^ y la 
reforma de los municipios, con objeto de impedir que interven- 
gan en la política. 



Bui'ó poco en el poder el nuevo Presidente. El Sr. García 
representaba el triunfo de los liberales moderados, y contra él 
-estaban los liberales radicales y los conservadores intransigen- 
tes» Al empezar el año 1906 se puso al frente de un movimiento 
revolucionario el ex-Presidente D. Eloy Alfaro» uno de los más 
caracterizados jefes del partido liberal avanzado. 

Ya á principios de Noviembre notábase viva agitación en 
los alfaristasj y los bandos contrarios extremaban sus censuras 
contra el ex*Presidente. Placistas y garciistas tendían á culpar 
al General Alfaro y á sus radicalismos de todos los males que 
había sufrido el país, y aun de gastos hechos que no tenían 
justificación* Los alfaristas se defendían y procuraban que las 
responsabilidades cayeran sobre sns adversarios políticos* 

El LS del citado mes llegaba A Quito el General Alfaro y sa- 
lían á recibirle grau número de sus amigos. En la capital y en 
las provincias comensíaron ó se activaron los trabajos revola- 
cionarios, y en Enero se sublevó y entró en Riobamba el Gene- 
ral Terán al frente de tropas y fuerzas de policía. 

Pronto se le incorporó el General Alfaro; propagóse la revo* 
lución por las provincias del Sur; el 17 venció aquél en Chasqnín 
á las tropas del Gobierno, y aunque el Vicepresidente Sr. Ba- 



180 



T.OS FÜEBL08 HtHVAHOAMIORICAXOH 



riuerizo pretendió formar nue^a situación, el pueblo se imptisOy 
y el 17 entraron victoriosos los alfaristas en la capital de la He- 
pública. 

El Greneral Alfaro formó Ministerio, concedió amplia am- 
nistía en favor de los prisioneros y de los que en un plazo dado 
9© sometieran á au autoridad; ésta fué consolidándose, y con 
fecha 5 de Junio, undécimo aniversario de la tran^sformación 
liberal de la República del Ecuador, dirigió á sus compatriotas^ 
como «Encargado dtjl mando supreviiO)>, un breve manifiesto^ á 
modo de proclama. Era la primera vez que lo hacía después del 
pronunciamiento de Riobamba, 

La prensa ecuatoriana dio gran importancia á este doca- 
mentOf porque el país necesitaba ya saber de modo auténtico 
los propósitos de Alfaro y las reformas que trataba de introdu- 
cir en la Administración pública. La falta de un ideal bien de- 
finido, las dudas acerca del rumbo que iba á tomar la política, 
daban fuerza k los partidos de oposición. 

El manidesto de Alfaro era an escrito de tonos muy enérgicos 
contra los adversarios políticos, y con grandes promesas paca 
lo porvenir. «Hay que romper toda traba al pensamiento y 
emancipar en absoluto la conciencia...... oponer á la división y 

á las discordias civiles nn espíritu de amplia tolerancia y de 

concordia , ensanchar la instrucción pública multiplicando 

los colegios y las escuelas , construir caminos y ferrocarri- 
les para eattender y facilitar la explotación da las grandes li 
quezas naturales...*., transformar los dilatados bosques ecuato- 
rianos en pueblos y en ciudades florecientes por mp<lin dp In 
inmigración*. 

Esa es la gran labor que aspira á iniciar el Gobierno de 
Alfaro, para que la completen las generaciones venideras. Se 
habían dado ya los j)rimeros pasos: en 1U07 se inaugurará el fe- 
rrocarril en Qiüto y principiarán los trabajos de prolongación 
de la misma líuea hasta Ibarra; iba. á perfeccionarse el con 
trato para la construcción dp una vía fi^rrea al Curaray; pre- 



BOÜADOH 



181 



parábanse leyes acordes coa las exigencias de la civilización 
moderna; se estudiaba la manera de auraeiitar las rentas fisca- 
les con la más prudente equidad, y de establecer un sistema 
rentístico que garantice la exactitud en el servicio administra- 
tivo; en fin, estaban pieparados loé proyectos trascendentales 
ele reforma para someterlos á la Convención ó Asamblea Cons* 
tituyente. 

Las tareas de ésta han dado por resultado nueva Constitu- 
ción; reforma de la anterior en sentido radical, sobre todo en 
lo que se refiere ¿ la enseñanza y á la libertad de conciencia. 
Esta libertad, bajo todos sus aspectos y manifi>stacÍones^ qneda 
proclamada en el capítulo de las garantías individuales y po- 
líticas. 

El G-eneral Alfaro ha sido elegido Presidente constitucional 
paiu el período 1807-1911. i 

Las elecciones no se señalaron por incidente ninguno nota- 
ble. Antes, los enemigos de Alfaro, los conservadores, babían 
Apelado á procedimientos revolucionarios para derribarle del 
poder» Fueron vencidos, quedando prisionero el jefe que los 
mandaba, Coronel Yega. 

Abora hay gran expectación ante la política que ha de des- 
arrollar el viejo caudillo de los liberales ecuatorianos. Los con- 
servadores ó clericales están recelosos, pues temen que aquél 
«xfcreme los radicalismos. 



Se ha mencionado antes el ferrocarril de Quito, Es la obra 
m4s importante que se realiza en el Ecuador» y que está a punto 
•de terminar. La locomotora entró en Ambato el 1.** de Diciem- 
bre de 1906; la línea debe ya estar construida basta Latacunga, 
y se calcula que á mediados de 1907 llegará á Quito. 

Se hallan en estudio ó proyecta otros trazados de yía férrea 
para ir desde el Pacifico á la capital de la República por tra- 
yecto más corto y económico. 

Los informes oficíalos de la Comisión francesa encargada de 



182 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

medir el arco de meridiano, de acuerdo con los estudios de al> 
gunos ingenieros, han hecho que se fije la atención en el pro- 
yecto de vía férrea por el valle del río Mira, en la frontera de 
Colombia. Partiendo de San Lorenzo del Pailón, se llega á Iba- 
rra, á 2.300 metros de altitud, por una pendiente relativamente 
suave, y desde I barra, utilizando valles de otros ríos, se conti- 
núa hacia el Sur hasta Quito. Los ingenieros y capitalistas- 
franceses que patrocinan este proyecto calculan en 300 kilóme- 
tros la distancia entre el Pacífico y Quito, es decir, casi la mi- 
tad de la que hay por el ferrocarril de Guayaquil, y creen que 
los gastos de la construcción no pasarán de 20 millones de 
francos. De ese ferrocarril del Mira arrancará un ramal á Pasto» 
en el Sur de Colombia, con lo que se facilitarán sobremanera 
las comunicaciones entre la Colombia meridional y el mar, que 
hoy se hacen por malos caminos, á lomo d© caballerías, y en 
pequeñas embarcaciones por ríos. 

La empresa que tome á su cargo la construcción y explota- 
ción de estos ferrocarriles podrá obtener buenos rendimientos, 
pues se trata de países bastante poblados en las mesetas del 
interior y muy fértiles, donde se producen cacao, algodón, ta- 
baco, gomas, vaiijilla, arroz, maíz y caña de azúcar. Su clima 
es más sano que el de la zona de Guayaquil, y su litoral dista 
menos de Panamá. 

También están aprobados los proyectos de ferrocarril de 
Ambato al Curaray y de Puerto Bolívar á las provincias del 
Azuay y del Cañar. 

El archipiélago de los Galápagos, refugio de bucaneros y 
]»iratas en pasados siglos, mansión después de empedernidos 
criminales allí confinados por el Gobierno de Quito, teatro con 
frecuencia, antes y ahora, de la ferocidad humana, ha sido en 
nuestros mismos días escenario de sangrienta tragedia. 

En la isla de Chatham ó San Cristóbal, entre corpulentos 
guabos y hermosos naranjos, en el centro de grandes planta- 



ECUA DOtt 



IH3 



cioiie:^ de café y caña^ se alzaba sobre uca colina un pueblo 
de 400 individuos, operarios los más del ingenio «Progreso:*, 
cuyo dueño, D. Manuel J. Cobos, se titulaba «Key de Galápa- 
gos*. Aquéllos, en su mayor parte confinados y gente desal- 
mada, que para evitar cuentas con la justicia se había refugiado 
en la isla, llevaban muy á mal la servidumbre á que los sometía 
Cobos; fraguaron un comijlot, á ouj^o frente se ptiso el mayor- 
domo del ingenio, Elias Puertas, y á machetazos asesinaron ásu 
amo y al Gobernador de la isla. Consumado el crimen, 80 hom- 
bres y ocho mujeres se embarcaron en una goleta con rumbo a 1& 
costa vecina del continente. El caudillo Elías Puertas fué acla- 
mado «libertadora^, y la pequeña embarcación recibió el nom- 
bre de «Libertad», Mas poco gozaron de ella los criminales; 
aprehendidos en Tunmco, puerto colombiano, fueron enviados 
y entregados á las atitoridades de Guayaquil, 

Puertas y los suyos procuraron excusar sU delito con la ti- 
ranía á que, según dijeron, los sometía CoboS| y es documento 
curioso el acta que levantaron después de cometidos los asesi- 
natos. Decía así^ en parte: <í>E1 jnieblo de Chatham, ó mejor 
dicho, los esclavos del inhumano Manuel J. Cobos, cansados 
de tolerar tantos abusos y de trabüjar años y años sin remune- 
ración alguna, recibiendo castigos, tortura, lAtigo» resolvimos 
no continuar más bajo la opresión en que vivíamos.,,.. Todos 
los habitantes de Galái>agos tienen conocimiento de que Cobo& 
fusiló á cinco individuos, que seis murieron azotados, que des* 
terró á 15 hombres á las islas desiertas y algunos murieron de 

hambre Las autoridades nunca castigaron crímenes de esta 

clase, porque todas estaban bajo el dominio ñe Cobos, el rey de 
Galápagos, el tirano del Ecuador, como »e jactaba en decirlo á 

voz en cuello El 14 de Eaero (1904), á las cinco y media, el 

Sr« Cobos mandó a la cárcel á José Prieto, y bárbaramente se le 
puso en la barra; luego se hizo saber que al siguiente día sería 
castigado con 500 palos á carne desnuda; esto dio lugar á 
que todos los esclavos, mejor dicho, la mayoría, puestos d© 



184 LOS PUBBL08 HISPANO AHBRIOANOB 

acuerdo, unánimemente dispusieran dar fin ala vida del tirano». 

El hecho á que me refiero ha motivado en el Ecnador pro- 
testas contra la colonización de las islas Galápagos con crimi- 
nales; se pide que vayan á ellas colonos honrados, capaces de 
fundar pueblos libres y prósperos, sometidos á idéntico régimen 
que los demás ciudadanos de la República. En el supuesto de 
que llegue á construirse el canal de Panamá, es ahora ocasión 
oportuna de fomentar la población y los cultivos «n ese arclii- 
piélago, que se halla precisamente en el camino que han de 
tomar los buques que, después de pasar el cañal, hagan rumbo 
al SO. 

Otra circunstancia da importancia al archipiélago. Como, 
según se ha dicho, algunas de sus islas fueron en pasados tiem- 
])0s, sobre todo en los siglos xvii y xviii, refugio de piratas, hay 
tradición de que en ellas escondían éstos el fruto de sus rapiñas 
y se habla de considerables tesoros ocultos. . 



PERÚ 



Muerte del Presidente Sr, Candamo y elección del Br» Pardo.— Los progrp- 
flo« de la República eo e8t«8 últimos años.— Fervocaivi le».— luatrocción 
pilbltca,— Valor del territorio peruauo y dósanoUo de sus rinuezas,— 
Situación económica*— Defensa naGÍgnal: reorg&ulzacióu del Ejército y 
armamentos. 



El Presidente del Periá, D. Manuel Candamo, murió el 7 de 
Mayo de 1904, Había entrado en posesión de su alto cargo ol 
8 de Septiembre de 1903. 

Dos días después, el segundo Vicepresidente de Isl RepábUca, 
Encargado del Poder Ejecutivo^ dictaba el siguiente decreto: 

«Artículo 1.^ Re convoca á los pueblos para que procedan 
¿ elegir Presidente y Vicepresidente primero de la República, 
de conformidad con él articulo 91 de la Constitución. 

Art, 2.^ Las elecciones se verificarán^ á partir del 9 de 
Agosto del año en curso, con arreglo á la ley orgánica de la 
materia, debiendo dictarse por quienes corresponda las dispo- 
siciones relativas á los actos preliminares da dichas elecciones. 

Art. B,** Los documentos electorales serán oportunamente 
sometidos al Congreso ordinario, próximo á reunirse, para los 
electos de los artículos 81 y siguientes de la Carta política». 

Llegó el mes de Agosto y fué electo Presidente de la Repú* 
bliea el Sr. D. José Pardo y Barreda, Ministro que había sido 
de Asuntos extraDJeros é hijo del ilustre D Manuel Pardo, 



186 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

Entretanto, y hasta el día (24 de Septiembre) en que tomó 
posesión de la Presidencia el Sr. Pardo, ejerció el poder el Vi- 
cepresidente segundo, Sr. D. Serapio Calderón. 

En esta época hacíanse yi. notar más las consecuencias de la 
patriótica y hábil gestión realizada por los gobernantes del Perú. 

En seis años, desde 1896 á 1902, el comercio general de la 
República había tenido un aumento del 60 por 100. En los últi- 
mos ocho años, es decir, de 1896 á 1904, se habían creado 160 So- 
ciedades de crédito, mineras, agrícolas, de locomoción, etc., con 
un capital total de 175 millones de pesos. Los ferrocarriles, que 
eu 1895 sumaban 1.254 kilómetros, pasaban de 3.000. La capital, 
Lima, se extiende y hermosea; tiene un kilómetro cuadrado más 
de superficie que en 1896. Bien es verdad que allí se ha conse- 
guido lo que no se puede lograr en muchas poblaciones de Es- 
paña: expulsar de los municipios á los hombres políticos. 

Habíase cuidado muy especialmente de aumentar las fuer- 
zas militares y de establecer vías de comunicación. Buenos 
insbractores procedentes del Ejército francés, adiestraban á 
Oficiales y soldados; se había establecido una excelente Escuela 
militar en Chorrillos y creado ó reorganizado los servicios de 
la Administración y Sanidad militares, de parque y de maes- 
tranza. El Gobierno acordó gestionar un gran empréstito en 
el extranjero, destinado á la adquisición de elementos navales 
y á las fortificaciones del Callao. 

Estaban en construcción ó en estudio importantes vías fé- 
rreas, entre ellas una que desde el litoral, en las inmediaciones 
de Paila, recorra la Eepública de Oeste á Este, cruzando los 
Andes y llegue hasta el río Marañón, es decir, hasta los grandes 
bosques y llanuras de la región amazónica. El nuevo ferroca- 
rril de ha Oroya al Cerro de Pasco, que se entregó al tráfico 
público en 1904, empalma con el Central del Callao y une la 
capital de la República y su puerto principal con uno de los 
más 1 i(^-^> risi(?ntos mineros del país. 



PEIiü 



187 



El Congreso autorizó la construcción de otras líneas. Jnxija 
y Huancayo deben imirse con ei ferrocarril de La O roja, y éste 
con pI río Ucayali^ llegando así la vi» férrea á la región orien- 
tal del Perú, El ferrocarril del Sur ó de Moliendo abrirá comu- 
uicación entre el mar y Cuzco, mediante la línea entre esta 
población y Sicaani. 



En 1905 la importante Bevista Pan'amer¿ca7ia^ de Limaf 
hacia constar los legítimos progresos alcanzados por el Pera 
eo el orden interno y exterior durante el primer año de gobierno 
del actual Presidente, Sr. Pardo. 

La instiiicción pública y loa cuidados más solícitos que se 
desarrollan para difundirla y propagarla por todo el territorio 
habían adquirido la consistencia y el valor de nn hecho prác- 
tico, exteriorizado en las Escuelas creadas y sostenidas por el 
Gobierno. El presupuesto correspondiente consignaba más de 
tres millones de soles destinados á elevar el nivel moral é in- 
telectual del pueblo* 

Este mismo sentido de la política pedagógica imperante se 
revela en la fundación de la Escuela de Artes y Oficios, con 
propósito de crear obreros inteligentes ó instruidos en las ar- 
tes mannaieSf á fin de acrecentar y mejorar, perfeccionándola 
en lo posible con los adelantos modernos, la pioducción indus- 
trial del Perú. Además pronto se convertirán en leyes^ si no 
lo son ya, varios proyectos que en conjunto forman un Código 
del trabajo, destinado á mejorar la condición moral, física y 
económica de los obreros. 

Seguía dándose gran impulso á la obra de defensa nacional^ 
reorganizando el Ejército y proporcionándole buena instrucción 
y armamento moderno, y á la vez procurábase resolver defini- 
tivamente! por medio de convenios y arbitrajes, las complicadas 
cuestiones de límites con las Repxihlícas vecinas. 

El territorio peruano es uno de los más ricos de América 
en todos conceptos, y no es extraño que bajo la buena admí- 



188 



L08 PUEBLOS klSPANOAMIsaiCAIfO» 



nistmcíón que viene disfrutando, siii contiendas civiles ni gue- 
rras exteriores, mejore de año en año su situación económica 
y financiera. Aumenta el comercia exterior, crecen ios ingresob* 
del Estado y se da gran irajiulso á las obras publicas. 

El desarrollo y explotación de todas las faentes de riqueza 
del (vais, minería, agricultura, oaniinoSf etc.^ exigen capitales y 
brazos. Aquéllos no faltan; conseguir éstos en breve plazo, ya es 
más difícil* Como dice el Dr. D. Luis Pesce en reciente notable 
libro i^Miblicado en Lima, Indígenas é inmigrantes eri ti Pérú^ 
el problema más vital del país, aumento y mejoramiento de si< 
población, se debe resolver atendiendo simultáneamente al fo- 
mento de sus factores intrínsecos y extrínsecos, que son, por 
una parte, la higienización del país, la educación é instrucción 
de las masas, la regeneración de los indígenas^ y por otra, la 
inmigí ación extranjera. 

El Perú ofrece un ^ampo rico, inmenso y suficientemente 
preparado para recibir una vasta corriente, de bombres y capi- 
tales; pero esa comente debe ir á instalarse de preferencia en 
la xona marítima y en la zona amazónica, y desde alii in Mi- 
trarse después, en progresión ascendente, hacia las sierras y 
montañas. El Perú no puede dedicarse hoy ni á la colonización 
ni á la inmigración oficial; debe limitarse á trabajos preparato* 
rios de índole general y á favorecer la iniciativa particular en 
lo que concierne a la inmigración libre y espontánea. 

Ábranse amplía y juiciosamente — dice el Sr. Pesce — las 
puertas y los brazos, á fin de que vengan en buena hora á estas 
tierras americanas, que tanto necesitan poblarse y desarro- 
llarse, todos los hombres sanos y de buena voluntad, cualquiera 
^ue sea la raza, nación ó casta social de que formen parte^ y 
cualquiera que sea su credo político ó religioso; pues todos ha- 
llarán en ellas ancho y tranquilo campo para sus energías y ap- 
titudes y provechosa y segura colocación para cnanto dinero 
quieran invertir en su suelo, industrias y comercio 



r^nú 



185» 



El Mensaje que el Presidente dirigió al Congreso ordinario 
de 1906 confirma los progresos evidentes alcanEados por la Re- 
pública merced al amor al trabajo, que se estimula más cada 
día, al espíritu de empresa que se despierta, al número de capi- 
tales que ingresan en el país, al crédito público y [irívado que 
se consolida y extiende y á la labor activa y fecunda de los 
Poderes del Estado. 

Mejora de tal modo la situación económica^ que el Poder 
Ejecutivo ha propuesto al Congreso un aumento de sueldos para 
el año 19fJ7 á favor de todos los funcionarios adniinistrativos, 
judiciales y militares, y se confía en que aún podrán concederse 
nuevos aumentos «n los subsiguifintes años, 

La recaudación en 19D5 superó en I47.8<í6 libras esterlinas al 
ingreso presupuesto. El comercio exterior, que en 190.^ tuvo un 
valor de lOOSO.CKjO libras, se mantiene eu alza, puesto que en 
los seis primeros meses de 190G llegaba A 5.18L369, es decir, 
963.000 más que en igual período de lí)í)r>. 

El valor de la prodacción minera en 1905 fué de l,íí36.17l> 
libras (648.UCX) plata y 622.000 cobre). Se han efectuado grandes 
transacciones, cada día afluyen al país nuevos capitales desti- 
nados i empresas mineras y se descubren y comprueban rique- 
zas considerables de oro, plata, cobre, plomo, carbón, petróleo, 
y aun de metales raros, como níquel, bismuto, vanadio y mo* 
libdeno. El Perú va a producir, en dos ó tres años más, sumas 
considerables en substancias minerales, que le barán recuperar 
en los mercados extranjeros el prestigio de sus extraordinarias 
riquezas. 

En la industria agrícola no se espera^ por el pronto, incre- 
mento tan grande como en la minera. La agricultura peruana 
tiene dos grandes obstáculos para su desarrollo: la falta d»j 
brazos para el tiabajo y la escasez de agua para el riego. El 
Gobierno ha consignado una partida para ^1 potgo de los pasajes 
de inmigrantes europeos cuyos servicios contraten los hacen- 
dados ó que puedan lograr ocupación en determinadas labores 



190 



l^üfl PUBBLOS HlSPANOAMIíittlCAKOS 



en las explotaciones agrícolas, é impulsa los estudias y presu- 
puesto^ de las obras necesarias para aumentar el caudal de agaa 
de algunos valles de la costa. 

En la producción agrícola de 1905 figuran en primer término 
porsn mayor valor: azúcar (1, ♦533.593 libras)^ gomas (955.1&7), 
ftlgodón < 522,H43) y lanas (440.774). 

Se reorganíjsan y perfeccionan los servicios de Instrucción 
pública y de cultura general. Pedaj?ogos alemanes dirigen im- 
portantes e.^cuelas. Se han fundado el Instituto Histórico y las 
tres secciones — incaica, del coloniaje y de la República — ^del 
Mfiseo Nacional; ñnalmente, el régimen de la enseñanza pri- 
maria, que ú cargo de las municipalidades estaba mal atendida, 
se halla ahora bajo la acción inmediata del Poder Ejecutivo, 
con arreglo á nuevo plan, que se ajusta á los preceptos de la 
Pedagogía moderna en sus métodos y en su orientación. 

La misión militar francesa continua prestando sus valiosos 
servicios al Ejército, en el Estado Mayor general ^ en la Bscaela 
Superior de G-uerra, en la Escuela de Chorrillos, en la de Tiro 
y en la NavaL Durante el año 1905-6 se han creado los servicios 
de Topografía y de lngenieL*os, las Inspecciones de las Armas 
y los Cuerpos de Artillería de campaña y de costa; se ha ad- 
quirido inaterial de Artillería; se ha lanzado al agua el crucero 
Almirante frrau^ y se ha contratado la construcción del segundo 
crucero. Coronel Bolognesi, Varios guardias-marinas hacen sus 
prácticas en las Armadas extranjeras; siete de ellos en la es- 
pañola. 

Los armamentos que hace el Perú causan algún recelo en las 
Repúblicas vecinas. La diplomacia peruana pone empeño en 
declarar que tales armamentos no obedecen á propósitos beli- 
cosos; es pueril hablar de preparativos de guerra porque el 
Ejército y la Marina del Perú cuenten algunas baterías más y 
algunas unidades nuevas. Se tiene la mira puesta en Tacna y 
Arica y en el cumplimiento del tratado de Ancónf mas no con 
_ intento de provocar á Chile, sino para ponerse en condiciones 



PERÚ 



191 



de pagarle la indemnización convenida si el plebiscito faese 
favoi-able á la devolución de esas provincias. Por esto aspira el 
Perú á ga.Dar prestí í?i o y crédito y á fomentar las riquezas 
todas del país, oon lo que le habrá de ser fácil contratar los 
empréstitos que necesite. 



II 



j Cuestiones territodaleis cüti los Estados fronterizos.— -Conli fetos coa el 

' Brasil: ei modujt rkmái de 1904 y sus |ir(>rrt>íya.'**— Trfttndo de arbitraje de 

limites y modm eivmdicon Colombia.—Elarbitriijo de límltea con BoUvla. 



Los convenioíí entre Bolivia y Brasil respecto de los territo- 
rios del Acre provocaron algunos incidentes en la frontera pe- 
ruano-brasileña, donde caucheros de uno y otro país vivían en 
constante estado de lucha. Como Bolivia cedió sus derechos al 
Brasil f y los peruanos los alegaban también sobre gran parte 
de esa zona, fuerzas de estos últimos ocuparon la región del 
Punis superior. El Grobierno del ErasiJ formuló protesta, hizo 
aprestos militares y cruzáronse notas muy vivas entre el Mi- 
nistro del Perú en Río de Janeiro y el Ministro brasileño de 
Relaciones extraujeras. 

El Gobierno peruano pretendió que su representación en Rio 
r Janeiro tomara parte en las negociaciones con Bolivia. Pro* 
puso después— y era lo más equitativo — que los conflictos de 
límites entre los tres países se sometieran al juicio de arbitro. 
El Brasil rechazó esas i>retensÍones, estimando que era más 
práctico y más sencillo tratar independientemente con cada uno 
de los interesados. Recordó el caso del mismo Perú, que en 1851 
negoció primero con el Brasil y después con el Ecuador y Co- 
lombia ^ y que en 18H7 y I8d() trató también separadamente con 
estas dos últimas Repúblicas. 

Una vez suscrito eí tratado entre Brasil y Boliviá, el Perú 
se hallaría — según el Gobierno brasileño — en mejores condi- 



192 



LOS PUEBLOS HISPANOAME:RIOA.N03 



oiones para arreglar la ruestiün de límites con ntio y otro país. 
No se le negaba la facultad de hacer valer los derechos q iie tenga» 
y dispuesto estaba el Brasil á tratar con el Gobierno pernano, 
Pero no quería entrar en negociaciones hasta tanto que el Perú 
no hubiese retirado loü destacamentos militares que envió al 
Yuruá y al Punís. El Brasil no podía tolerar que durante el 
curso de la negociación las autoridades peruanas imperasen so- 
bre loa brasileños que tranquilamente Txvían en comarcas que 
tienen por suyas» mientras el Perú no demuestre lo contrario. 

La cuestión quedó al fin resuelta por acuerdo provisional ó 
modns vivendi firmado el 12 de Julio de 11^04 en el palacio Ita- 
mavathy, de Efo de Janeiro, 

Se convino en que la discusión diplomática para un acuerdo 
directo sobre la fíjación de lím^ites entre el Perú y el Brasil, 
desde la naciente del Yavari hasta la línea de 11^ de latitud Sur, 
comenzase el primer día de Agosto^ debiendo quedar cerrada 
el 31 de Diciembre de 1004, 

Durante la discusión quedarían neutralizados los siguientes 
territorios en litigio: 

ÁJ El de la cuenca del Alto Yuruá, desde las cabecetas de 
ese fio y de sus afluentes superiores, hasta la boca y margen 
izquierda del río Breu, y de alii, para el Oeste por el paralelo 
de la confluencia del mismo Breu^ hasta el límite occidental de 
la cuenca del Ynrná. 

H) El de la cuenca del Alto Pnriisr desde el paralelo de 11** 
hasta el lugar denominado Catay, inclusive, 

La policía de cada uno de los territorios neutralizados será 
hecha por una Comisión mixta peruana y otra brasileña. 

Además de estas dos Comisiones mixtas de administraciÓDi 
cada Clobierno nombrará un Comisario especial para el Alto 
Yuruá y otro para el Alto Puras con los auxiliares y escolta 
que sean necesarios^ formándose asi otras dos Comisiones mix- 
tas para hacer un reconocimiento ráindD Je esos dos vío^, en los 
territorios neutralizados. 



PRRÚ 

No obstante el acuerdo á que se había llegado, op.tu'viu el 
4 de Noviembre un choque en la boca del Amueya, entre la 
guarnición peruana que ocupaba ese lugar, al mando del Mayor 
llamírez Hurtado, y la brasileña que, alas órdenes d«-l Capitán 
Francisco de Avila y Silva, había sido enviada en ejecución 
del protocolo. 

Tampoco se cumplió el acuerdo en ] o relativo á la fecha en 
que debía terminar la discusión diplomática, pues fué necesa- 
rio acordar prórrogas sucesiva^: á fin de que las Comisiones de 
reconocimiento pudieran cumplir sus importantes labores. Así, 
pues, el moduH vivetidi quedó prorrogado hasta el 31 de Octu- 
bre de 1906. 

En cuanto al Tribunal arbitral que debía resolver sobre las 
reclamaciones que tengan los ciudadanos peruanos y brasileños 
contra el Gobierno del otro país por los sucesos ocurridos en el 
Alto Yuruá y Alto Parus en UÍ08, surgieron también dificulta- 
des y no pudo instalarse definitivamente liasta el 15 de Enero 
de 1906. Lo constituyeron, como Presidente, el Nuncio de Su 
Santidad, Monseñor Ton ti, y los 8res. D. Eugenio Larrabure 
y Uuanue, arbitro peruano, y Gastón da Tunba, arbitro bra- 
sileño. 



Con Colombia ha celebrado el Perú, en 12 de Septiembit; 
de 1905» tratado de arbitraje de límites, sometiendo á la deci- 
sión inapelable de Su Santidad el Sumo Pontífice Romano la 
cuestión pendiente entre ambo.s países, la que será resuelta 
atendiendo, no sólo á los títulos j argumentos de derecho que 
se le presenten, sino también á las conveniencias de las altas 
partes contratantes, conciliándolas de modo que la línea de 
fronteras esté fundada en el derecho y la equidad, que es la 
misma fórmula que estableció la Convención tripartita entre 
el Perú, Eco ador y Colombia, de 15 de Diciembre de 1894, y 
el tratado de 6 de Mayo de 1904. Pero se estipuló á la vez que 
dicho compromiso arbitral queda expresamente subordinado 

13 



194 LOS PUIÜBLOS HISPANO AMERICANOS 



ai arbitraje pactado entre el Perú, y el Ecuador el 1.** de Agosto 
de 1887, en actual curso ante S. M. el Rey de España, de- 
biendo surtir efecto únicamente en el caso de que el Real 
arbitro adjudique al Perú territorios reclamados por Colombia 
como suyos. 

Como situación provisional, mientras quedaba resuelta la 
controversia conforme al indicado compromiso arbitral, se 
convino por los Gobiernos del Perú y Colombia en un modus 
vivendi que mantenía el statu quo en el territorio litigioso 
hasta la definitiva solución de aquella; y á fin de evitar toda 
dificultad y peligrosos conflictos en la región del Putumayo, 
se acordó también establecer ahí, durante esta situación tran- 
sitoria, dos zonas, Norte y Sur, de ocupación provisional, se- 
paradas por las aguas del expresado río, comprendiendo la 
del Perú los territorios situados al Sur, ó sea en la margen do- 
recha, entre los ríos Cobuya y Cotuhé, inclusives, y la corres- 
pondiente á Colombia los territorios situados al Norte, ó sea en 
la margen izquierda. 

Este modus vivendi ha sido substituido por el de (> de 
Julio de lí)()() , que declarando el statu quo en el territorio 
litigioso hasta la solución de la controversia mediante el 
indicado compromiso arbitral de 12 de Septiembre de 1905, 
acuerda á la vez retirar del río Putumayo y sus afluentes, 
durante esta situación transitoria, todas las guarniciones, 
autoridades civiles y militares 3' Aduanas que tienen allí esta- 
blecidas. 

El importante asunto del arbitraje de límites con Bolivia 
sigue desarrollándose conforme á los trámites fijados por el 
arbitro, que es el Presidente de la República Argentina. 

A mérito de la prórroga acordada para la presentación de 
los alegatos, dicha diligencia del juicio se cumplió el 15 de 
Mayo de 190 ;. 

Establecido este grande y complicado debate de límites 



PF>aú 



1H5 



sobre la base áe los títulos de derecha de las demarcaciones 
del Virreinato de Lima y de la Audiencia de Charcas en 1810, 
ha sido preciso para una y otra parte hacer el más prolijo y 
cuidadoso estudio de la legislación colonial referente á la in- 
mensa reie;ión que s^e controvierte. 

La demanda del Peni sostiene que la Audiencia de Charcas, 
en 1810, que es la fecha histórica que se ha fijado para resolver 
el litigio, se halluba limitada por la línea de división de las 
aguas del Tambopata y del Tuiche, el curso del río Madidi 
hasta su desembocadura en el Beni» el curso del río Iruyani 6 
Exaltación hasta su boca en el Mam oré y el curso dft este rio 
hasta la confluencia del ftenes ó Guaporé; y que pertenecían al 
Virreinato del Peri\ en aquella fecha los territorios situados al 
Norte y Noroeste de esa linea hasta la frontera de las colonias 
españolfis y portuguesas. 

La demanda de Bolivia pretende, en oposición a la del Perú, 
lle%"ar los límites de la ALudiencia de Charcas hasta el curso del 
Ccayali^ comprendiendo la margen derecha de aquel río hasta 
las vertientes del Yavarí, según unn línea que, comen 5!ando del 
Sur, desde el rio Suches, cruza el lago de este mismo nombre 
en todo su largo, sube á la cordillera por Palo mani- tranca y por 
Palomani'Cunca hasta el pie del nevado de este mismo nombre, 
desciende a la vertiente oriental por los mojones de Yagna- 
3*'agua, Htiaíra y Lurirni, continúa al mojón de Hioho- corpa » 
desciende por el río de Corimayo hasta el río Taml>opata y por 
el curso de este río, aguas abajo, hasta su confluencia con el 
Lan^a. De este punto se dirige á la boca del Chnnchusmayo, 
sobre el río Inam^bari, y sigue por éste, aguas a bajo, hasta su 
confluencia con el Marcapata. Sube por éste hasta el límite de 
la antigua provincia de Paucartambo, y por estos límites basta 
Opatari, en la confluencia de los ríos Tono y Pifíipiüi. Conti- 
nuando por los conñnes de la provincia de Uxnibamba y por el 
río Yanatile, entra al río ürubamba, cuyas aguas sigue hasta 
el punto de su confluencia con el ücayali, de donde se dirige 



■^ 



196 LOS PÜBBLOS HIBPANOAHBmoANOS 

\^ ¿las vertientes del Yavarí, por la margen derecha de aquel 

río(l). 



De las cuestiones pendientes con Ecuador y Chile se trata en 
los capítulos dedicados á dichas Bepúblicas. 



(]) Memoria que en 1906 presentó al Congreso líaeional del Perú el Mi- 
■ietro de Belaciones exterioree. En ella se resamen también los titolos ó 
pruebas alegados por los dos pafses. 



BOLIVIA 



El tratado de Petrópolis. — El Territorio del Acre bajo la soberauía del 
Brasil. — El ferrocarril Madera-Mamoré.— El tratado de paz y amistad 
con Chile. 

La cuestión con el Brasil quedó ya resuelta, y, si no surge 
nuevo conflicto, están aseguradas las buenas relaciones entre 
ambas Repúblicas. Aludiendo á este asunto, el Presidente de 
los Estados Unidos del Brasil, en su Mensaje de 3 de Mayo 
de 1904, mostrábase satisfecho de la solución, puesto que por 
virtud del tratado de Petrópolis (de 17 de Noviembre de 1903), 
que puso fin á la contienda, el Brasil recuperó casi todos los 
territorios del Puras y del Yuruá superiores, que por el tra- 
tado de 1867 habían sido implícitamente cedidos á Bolivia, y en 
los que hay numerosa población brasileña. Conviene recordar 
que, según la parte contraria, era Bolivia la que había cedido 
territorios al Brasil, por virtud del mencionado tratado (1). 
Además, el Brasil adquirió los derechos que alegaba Bolivia 
sobre la cuenca del Ucayali, al Norte del paralelo de 11® Sur, 
país que el Perú considera como suyo. Por esto, en el tratado 
se consignó (artículo 8) que la República del Brasil ventilaría 
directamente con la del Perú la cuestión de fronteras relativa 
al territorio comprendido entre la naciente del Yavarí y el pa- 



(1) Véase en el tomo I de esta obra, páginas 199 y 200. 



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198 LOB FUBBLOS HI8PAHOAM1ÉRIOAMOB 

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ralelo d6 11^, proourando llegar á una solución amigable del 
litigio, sin responsabilidad para Bolivia en ningún caso. 

Por decreto de 7 de Abril de 1904 el Gobierno brasüe&o ñjó 
como limites del Territorio del Acre los siguientes : 

Al Norte, la línea geodésica Yavari-Beni, desde la naciente 
del Yavarí hasta la nue^a frontera con Bolivia en el río Aba- 
nan; al Este y al Sur, los límites establecidos por el tratado de 
17 de Noviembre de 1908 entre el Brasil y Bolivia, y al Este, 
desde la naciente del Yavarí basta los ll^' de latitud austral, 
los límites que fueron estipulados entre el Brasil y el Perú. 

Al Sur de la naciente del Yavarí, la jurisdicción de las au- 
toridades oreadas por este decreto irá basta la línea que divide 
las vertientes del Ucayali de las de los afluentes del Amazonas, 
al Oriente del Yavarí, esto és, de las del Yuruá y Purús, línea 
que limita por el occidente los territorios ¿ que el Brasil tiene 
derecho incontestable antes del tratado de 27 de Marzo de 1867, 
implícitamente cedidos entonces á Bolivia y recuperados ahora 
por el tratado de 17 de Noviembre de 1908 (téngase en cuenta 
que habla el Brasil), quedando aparte de esto el Brasil, por 
fuerza de este último pacto, con derecho á la zona que Bolivia 
reclamaba ó podía reclamar del Perú, al Norte del paralelo 11, 
en la bahía del TJcayali. 

Por este mismo decreto se dividió el Territorio del Acre en 
los tres departamentos de Alto Acre, Alto Purús y Alto Yurúa, 
y se establecieron en ellos los servicios de Administración y de 
Justicia. 

Como se trataba de una zona reconocida oficialmente por el 
Brasil como litigiosa con el Perú, el Gobierno de esta República 
se apresuró á protestar contra el decreto. 

Bolivia, pues, ha perdido el país del Acre; pero ha ga- 
nado, entre otras compensaciones, 10 millones de pesos oro que 
le entregaron los Estados Unidos del Brasil. Con muy buen 
acuerdo, el Gobierno boliviano decidió invertir dicha cantidad 



en construir ferrocarriles ú otras obras destmadasi á mejorar 
las comiiriicaciones y desarrollar el comercio entre amVíos {infices 
(urt. 3,** del tratado de Pe tro polis). 

Por el artícnlo 7,", los Estados Unidos del Erasil se obli- 
garon á. construir en territorio brasileño, por sí 6 por Empresa 
particular f un camino de hierro desde el puerto de San Antonio, 
en el río Madera, hasta Guajarfi-Mirim, en el Mamoré, con nn 
rnmal que, pasando por Villa Murtinho ii otro pnnto próximo 
(Estado de Matto Grosso)^ llegue á Villabella (PJolivia), en la 
Gon;fluGncia del Beni y del Mamoré. De este camino de hierro « 
que el Brasil se esforzara por concluir en el plazo de cuatro 
añoSj usarán ambos países con tlofpchos á las mismas franqui- 
cia« y tarifas, 

Ciertamente, el ferrocarril Madera-Mamoré ha de ser una 
de las vías forreas más importantes de la América del Sur> 
Favorece á Bolivia y al Brasil. Raudales y cataratas hacen im- 
posible la navegación del Madera entr^ Santo Antonio y Gua- 
jará'Mirim; mediante el ferrocarril ^ Bolivia podrá dar fácil 
salida á sus productos por el Madera y el Amazonas hasta el 
Atlántico. La misma vía tomarán los productos del Estado bra- 
sileño de Matto Grosso, y aumentará considerablemente la ac- 
lividad comercial en el Norte del Brasil, sobre todo en la plaza 
de Para. 

Los gastos de oonstracción del ferrocarril Madera-Mamoré 
se calculan en poco más de 50 millones de francos, y hay quien 
asegura que la explotación dejará nn 18 por KXJ de beneñcio. 
Los yanquis, que van siempre adonde hay negocio, se apresu- 
raron á ofrecer capitales ó Ingenieros al Brasil y á Bolivia, 



Por virtud de tratado suscrito en Santiago el 20 de Octubre 
de 1904y se restablecieron las relaciones de pase y amistad entre 
las Repúblicas de Bolivia y Chile, terminando en consecuencia 
el régimen establecido por el pacto de tregua de 4 de Abrjl 
de 18&4^ y quedaron reconocidos del dominio absoluto y perjie- 



2rK) LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 



tuo de Chile los territorios ocupados por éste en virtud del ar- 
tículo 2.® del citado pacto. 

Se fijó la línea divisoria entre las dos Repúblicas, que va, 
de Sur á Norte, desde la cumbre más alta del cerro Zapaleri 
hasta el mojón del cerro Chipe ó Tolacollo. 

Con el fin de estrechar las relaciones políticas y comerciales 
de ambas Repúblicas, las altas partes contratantes convinieron 
en unir el puerto de Arica con el Alto de La Paz por un ferro- 
carril, cuya construcción contratará á su costa el Gobierno de 
Chile dentro del plazo de un año, contado desde la ratificación 
del presente tratado. La propiedad de la sección boliviana de 
este ferrocarril se traspasará á Bolivia á la expiración del plazo 
de quince años, contados desde el día en que esté totalmente 
terminado. 

Con igual íin, Chile contrajo el compromiso de pagar las 
obligaciones en que pudiera incurrir Bolivia por garantías 
hasta de 6 por 100 sobre los capitales que se inviertan en los 
siguientes ferrocarriles, cu^^a construcción podrá emprenderte 
dentro del i)lazo de treinta años: Uyurii á Potosí; Oruro á La 
Paz; Oruro, por Cochabamba, á Santa Cruz; de La Paz á la re- 
gión del Heni, y de Potosí, por Sucre y Lagunillas, á Santa 
Cruz. 

Kl Gobierno de Chile se obligó á entregar al de Bolivia la 
cantidad de 300.000 libras esterlinas en dinero efectivo en dos 
])ar(üalidades de 150.000 libras, y reconoció en favor de Bolivia 
y á perpetuidad el más amplio y libre derecho de tránsito co- 
mercial por su territorio }' puertos del Pacífico. Esta últimíi 
República tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras 
en los puertos que designe para hacer su comercio. Por ahora 
señaló por tales i)uertos habilitados i)ara su comercio los de 
Antofagasta y Arica. 

Mientras las altas partes contratantes acuerdan celebrar un 
tratado especial de comercio, el cambio comercial entre ambas 
KepúMioas se regirá por las reglas de la más estricta igualdad 



BOT^IVIA 



20i 



con las aplicadas á laa demás naciones, j en ningún caso se 
colocará á los productos de cualquiera de las dos partes en con- 
dición de inferioridad respecto á Jas de un tercero. En conse- 
cuencia, tanto los (íroductos naturales j manufacturados de 
Bolivia como los de Chile^ quedarán sujetos en su internación 
y consumo en uno y otro país al pago de los impuestos vigentes 
para los de las demás naciones; y los favores, exenciones y pri- 
Mrilegiofv que cualquiera de las dos partes otorgare a una terrera, 
Ejdrán ser exiji^idos en igualdad de condiciones por la otra. 
Todas las cuestiones que pudieran suscitarse con motivo de 
la inteligencia y ejecución del tratado, se someterán al arbi- 
traje del Emperador de Alemania. 



II 



El Cen:*o de poíilncíón.— El Doevo Presideuíe de la. Iíejji:ihlic».— Protestas 
contra el tratado con Chile eu la míarua Boíl vía y üíi el Perú-— Situaci/m 
general del país en 1306: relaeíoues íutcriiaclonale^: ferrocarriles: ooiaer- 
cio: reforma^ mil liaros: colouiKación.—El nuevo Mínlslerio de Colonis'n- 
cidn y Agricultura. 



En 11)04^ [i\ OUcina nacional de Inmigración, Kstadísticit v 
Propaganda ^ño^víiñcfL publicó el tomo II (Resultados detiniti- 
vos) del Censo de la población de la Repáblica, becho en Sep 
tiembre de 19í«J y Abril do mil. 

En esos años tenía Bolivia 1.8IG.2TÍ almas» y como la supeí* 
ficie territorial eia de 1.822,334 kilómetros cuadrados . resultaba 
una densidad de Ü^^O habitante por kilómetro cuadrado. En la 
cifra de |>oblación se comprendía la no censada y la indígena 
no .cometida; eu total, 182.G61 individuos. 

Mas, posteriormente, los tratados con Brasil y Chile han 
reducido el territorio y la población de Bolivia. Ha perdida 
(sta más de la mitad (unos ^/g) del Territorio Nacional de Co- 
lonias y todo el Departamento del Litoral, cuyo territorio y 



202 LOS PUEBLOS HISPANOAMERICANOS 

población aún venían ñgurando en el Censo, si bien la segunda 
entre la no censada. 

Ho3% pues, Bolivia tiene 1.458.033 kilómetros cuadrados y 
1.74d.568 habitantes. La población relativa resulta así de 1'19 
habitantes por kilómetro cuadrado (1). 

En Mayo de 1904 había sido elegido Presidente de la Repú- 
blica el Coronel y Dr. D. Ismael Montes, que entró en funciones 
el 6 de Agosto siguiente. Bajo la administración de Montes, 
pues, se pactó el tratado con Chile. 

Los Presidentes de una y otra República tuvieron una con- 
ferencia á principios de 1905, para saludarse y congratularse 
por el restablecimiento de paz y amistad entre ambos países. 
Pero no se avistaron; se oyeron. La conferencia fué telefónica. 
Atravesando desiertos y montañas pasó la voz de los Presiden- 
tes desde Arica á La Paz y desde La Paz á Arica. «Por donde 
va este hilo — dijo Riesco á Montes — pronto irá un ferrocarril». 

Pero, ciertamente, no todos los bolivianos participaban de 
la satiísf acción que el tal tratado produjo en el Presidente y su 
Gobierno y en los adictos á él. El abandono de los derechos de 
Bolivia, la cesión del único litoral que tuvo la República, pa- 
recía á muchos un hecho inverosímil. Según los adversarios 
j>olíticos del Sr. Montes, éste había vendido á Chile por un pu- 
ñado de oro los derechos de la nación, como también se vendió 
por otros cuantos millones el país del Acre al Brasil. 

El Perú protestó contra el convenio chileno-boliviano, fun- 
Jándose en que sus derechos á los territorios de Tacna y Arica 
están afectados por la cláusula del tratado que disiione la cons- 
trucción del ferrocarril, por cuenta de Chile, desde el puerto 
de Arica al Alto de la Paz. Eso, dicen los peruanos, es ejercer 
actos de t;oberanía, que Chile no tiene, puesto que la naciona- 
lii'iiid de aquellos territorios depende de lo que resuelva el pue- 



://,? dr /,? A',;, ■',;/.,/ -V Ihliviii. I-Mici-'U ».-r¡.-inl . — La Tnz. 190.". 



blo mediante un plebiscito, de acuerdo con el tratado de Ancón. 
T ese plebiscito, añaden, no se ha llevado á cabo por culpa de 
Chile (1). 

Completo resnníen de la vida nacional^ jjolítica y económica 
de BoHvia son los Mensajes del Presidente de la República á 
los Congresos de 19(35 y 1906. 

Se ha convenido nuevo tratado de comercio con la República 
df*l Perú, estipulando en él, por vess primera, la completa liber- 
lad de tránííito. Se está verificando sobre el terreno la demar- 
CHoión de la nueva frontera con Chile, de acuerdo con el último 
tratado de pa?! y amistad. Más despacio van los preparativos 
para demarcar la frontera con el Brasil, según el tratado de 
Petrópolis. La Cancillería brasileña parece que tuvo que con- 
sa^^rar sa atención á otros asuntos de importancia, y aún no 
había podido ajustar el protocolo de instrucciones. 

En cuanto á la cuestión con el Perú, los alegatos de ambas 
partes han sido presentados ya á la Comisión asesora, y, según 
las estipulaciones del Pacto compromisario, se están prepa- 
rando las réplicas para que el laudo ¡mparcial del Gobierno 
argentino resuelva la importante controversia y asigne á cada 
uno de los contendientes la hijuela que le ha correspondido en 
la herencia territorial, conforme á los títulos coloniales y al 
titi possidetLs de 1810. 

Procúrase también llegar á un avenimiento con la República 
del Paraguay en lo que a la frontera común se refiere (2). 

La administración interna de la Be pública se ha desenvuelto 
normal y tranqnílamente, asentándose cada día más el prestí* 
gio de las institucioues vigentes* 



De Bolivia se ha dicho y repetido que es un país riño, dotado 
de envidiables condiciones de prosperidad y llamado á muy 

\i) Vi' ase el capitulo Chile en e^te misino volumen. 
(S'i V¿RPC el rf pítulo ParagMuy ei* «eÍP ui.ii=mn> Ionio. 



204 



LOS PlTBaLOS HISPANOAMBRrOANOS 



altos destinos. Y, sin embargo^ el país laiigLiideoia sensible- 
mente y SB retrasaba de sus hermanas del Continente surameri- 
oano en el camino del progreso. La onusa primordial de ello es 
la falta de camiíjos fáciles que respondan á los adelantos de la 
época. Abrir caminos en todas direcciones, dice el Presidente, 
es como ensanchar los órganos respiratorios del organismo 
individual; cnanto más se facilite la vialidad y se acórtenlas 
distancias, más com|>acto y unido será el elemento nacional; la 
República reintegrada en su capacidad política, sentirá robus- 
tecidos todos sus componentes ]>or la más estrecha unidad y 
podrá alcanzar resueltamente sus halagüeños destinos. 

A esta concepción de las deficiencias y necesidades de Boli- 
via obedece el decidido esfaerzo con que el actual Gobierno ha 
acometido la construcción de numerosos caminos, destinados á 
facilitar la vida y la comunicación de los ricos territorios bo- 
reales y orientales, haciéndolos accesibles á la inmigración y al 
progreso. Pero los anhelos del país no estarán colmados mien- 
tras las actuales f>ohl ación es donde se halla concentrada la vida 
nacional no se liguen por un sistema de ferrocarriles que» ras- 
gando el solemne silencio del altiplano, vayan á conmover las 
rique/,as dormidas en el seno de las gigantescas montañas que 
rodean el suelo boliviano. Es, pnes^ digno de anotarse que en 
1905 y l90fJ se ha iniciado la gran obra del resurgimiento de 
Bolivia con el trabajo de cinco ferrocarriles á la vez, los de 
Oruro á Viacha, Cochahamba y Potosí^ el de Arica á La Paz y 
el de Puerto Sucre á Santa Cruz. 

Está ultimado el contrato para la construcción y explota- 
ción déla red ferroviaria^ que^ ligándose con los rieles argen- 
tinos, chilenos y peruanos en Tupiza, Desaguadero y Viaclia, 
llegue hasta Puerto Pando en demanda de la navegación tlnvlal 
de los afluentes bolivianos del Amazonas. 

Con todos estos ferrocarriles se irá formando la gran red de 
lineas férreas que ha de poner á los ] ir inci pales centros de Bo- 
livia en comunicación con la zona del Pacífico por Chile y Perú, 



BüLlVIA 



205 



y con la del Atlántico poi' el Paiagnay y la Hepública Ar- 
gentina. 

De la fácil salida al mar por uno y otro lado depende el por- 
venir de Bolivia. 

Aun sin las necesarias vías de comunicación, que tanto 
favorecen al tráfieo, el comercio exterior de Bolivia viene cre- 
ciendo de año en año* Alcanzó un valor en 1905 de 70 millones 
de bolivianos, 17 millones más que en 1904. Fn 1906, coniside- 
rarido el incremento que revela la industria minera» loscapita- 
las extranjeros que a Huyen y el alto precio que alcanzan los 
productos del país en los mercados del mundo, la cifra del co- 
mercio exterior habrá excedido seguramente de 80 millones. 

Prepárase la evolución militar, dotando á la nación de un 
buen Estado Mayor^ alma de lo» Ejércitos modernos. Ya se ha 
formado el censo militar, según cuyos datos la República podrá 
poner en píe de guerra 108.000 soldados. Bolivia reortfaniza su 
Ejército, perfecciona la educación militar y atiende a la mejor 
defensa del territorio. Estos trabajos y los servicios en general, 
del Estado Mayor y los topográficos y geodésicos, están dirigi- 
dos por Jefes y Oficiales franceses. 

Los Poderes públicos atienden también con gran celo al im- 
portante ramo de la colonización. Bolivia ha sufrido pérdidas 
muy dolorosas, Extensos territorios deí^iertos^ pero amparados 
por el principio del ntipoñmdetift, cercados de naciones amigas 
y liermauas, han caído presas de la codicia y v^ictimas de su 
propia riqueza. La lección ha sido mny amarga y profunda, y 
debe servir de enseñanza. Aún pose© la República vastos terri- 
torioB colonizables, y es preciso hacerlos accesibles al inmi- 
grante y á la industria. 

Dos años hace que se creó el Ministerio de Colonización y 
Agricultura, y la Remata que publica desde 1905 informa mi- 
nuciosamente de los trabajos que se realizan por iniciativa de 
aquél, á saber; desarrollo de lay Misiones, como núcleos de la 
colonización y con el fin de reconcentrar á los indígenas dis* 



206 LOS PUEBLO» HISVANOAMBRICANOR 



persos y formar naevas aldeas ó pueblos agrícolas; estudios de 
la flora y fauna del territorio nacional de Colonias y de pro- 
yectos para abrir en esas regiones vías de comunicación; ex- 
ploraciones en lagunas y ríos para preparar la construcción de 
acequias y canales; finalmente, otros proyectos de. organiza- 
ción agrícola, para lo cual se ha dividido el territorio de la Re- 
pública en cinco grandes zonas, homogéneas en clima y carac- 
teres geológicos. 



PARAGUAY 



Situación general del país en 19í)á.— El Congrreso Pedagógico.— La revoliicii'»n 
contra el Sr. Ezcurra.— Las Presidencias provisionales del Sr. Gaona y del 
8r. Báez. — Elección del Sr. Ferreii-w, como Presidente constitucional.— 
Situación de la República en 1906. — La Exposición-feria nacional. — El 
Chaco y la cuestión de límites con Bolivia.— Nueva división territorial. 

El Mensaje del Presidente de la República, Sr. Ezcurra, di- 
rigido al honorable Congreso de la nación en Abril de 1904, 
empezaba añrmando que la situación del país era de creciente 
prosperidad. 

Mejorada notablemente la cuestión monetaria, que venía 
siendo objeto de los cuidados preferentes del Gobierno, las 
fuerzas productoras se habían desenvuelto de modo extraordi- 
nario, y el comercio y la industria tomaban nuevo impulso, que 
hacía concebir esperanzas muy halagüeñas para lo porvenir. 

Ninguna perturbación había alterado el orden público en el 
transcurso del período á que el Mensaje se refería. La Repú- 
blica disfrutaba de completa paz, y sus habitantes todos, nacio- 
nales y extranjeros, se consagraban al trabajo, fuente inagota- 
ble de bienestar y progreso. 

Se reorganizaban los servicios de policía y se estudiaban los 
mejores sistemas penitenciarios para implantarlos en el país. 

Tierras públicas y vastos terrenos expropiados, que no se 
cultivaban, se subdividían en lotes para entregarlos á nuevos 
ocupantes dispuestos á trabajar ó á dirigir personalmente las 
labores agrícolas ó las industrias de ellas derivadas. 



2as 



l.ñS PUEBLOS HISPANOAMHlHiaANn« 



lieimianse elemento^^ para ampliar la red teíeg^rática nacio- 
nal, prosefíuíari las negociaciones entabladas con los acreedo- 
res del ferrocarril central, y gracias á la nueva ley del trabajo 
personal obligatorio, no pocos pueblos babían arreglado sus 
caminos y construido calzadas^ puentes y malecones. 

En la política exterior, los actos del Gobierno paragnaytj 
tendían principalmente á crear intereses comunes con los de- 
más Estados de la América del Sur; de tal «muerte, que si las 
circunstancias lo exigieran bubiese posibilidad de oponerse con 
i^íicacia á la acción de cualquier otra potencia qia© pretendiese 
lesionar los derechos que aquéllos tienen como pueblos libres y 
soberanos. 

Los trabajos de cateqnización de los indios de los territorios 
del Cbaco, confiados á una misión inglesa dirigida por el señor 
William Barbrook Grubb^ bajo los auspicios de los Aíinisteriog 
de Kelaciones exteriores y Colonización v del Interior, conti- 
nuabau operándose con encomiable celo y actividad por parte 
de los en^iargados de tan ben«mérita obra de civilización. 

En cuanto á instrucción y cultura general^ «repuesto de sus 
desastres y amarguras, no está lejano el tiempo en que el Pa- 
raguay reivindique para sí el puesto que ocupara no ha un siglo 
en la civilización americana. G-obierno y pueblo propenden por 
todos los medios a la difusión de la instrucción común, multi- 
plican las escuelas, las dotan de edificios propios» se afanan en 
formar un magisterio ilustrado, para cuyo objeto no escatiman 
esfuerzos ni recursos, como lo prueba la convocación de este 
Congreso, porque empeñados en la santa tarea de la regenera* 
ción nacional han llegado ¿ comprender que lejos de la escuela 
de verdad y de trabajo no hay fnente de prosperidad perdit- 
rable»* 

Así decía el Vicedirector general de Escuelas del Paraguay, 
Sr. Soler, hablando en nombre del Ministro de Instrucción pú« 
blica y del Consejo Nacional de Educación » al inaugurar el 4 de 
Febrero de 1904 el primer Congreso Pedagógico paraguayo. Los 



PARAliUAY 



trabajos en él presentados, los debates mantenidos y las con- 
clusiones aprobadas demostraron la buena preparación del per- 
sonal docente de aquellas escuelas y el acertado criterio con 
que profesores y maestros aprecian los problemas de la peda- 
gogía moderna y las deficiencias del actual sistema de ense- 
ñanza en el país. 

El éxito de este primer Congreso hizo concebir fundadas 
esperanzas de resultados muy halagüeños para el proceso de 
la cultura general. 

Satisfactoria parecía ser también la situación de la Bepú- 
blica en el orden económico, y motivo había para suponer que 
el Paraguay iba robusteciendo^ bajo la presidencia de Ezcurra, 
todas sus fuerzas sociales. La producción nacional y las rentas 
públicas habían aumentado; los ingresos de 1903 superaban en 
más de 4 millones de pesos á Ioh de 1902; el precio del oro, que 
llegó á 1. 170 por 100 á fines de 1903, descendía hasta 87o por lOíJ; 
reducíase poco á poco el déficit; importación y exportación 
tomaban mayor incremento y los tenedores de la deuda exte* 
rior (4*593.000 pesos oro) mostrábanse más confiados que en 
años precedentes, 

Pero la revolución vino á borrar las buenas impresiones que 
se tenían por virtud de los hechos apuntados. 



Enemigos políticos de Escurra organisiaron una expedición 
armada que desde la Argentina, remontando el Paraná, diri- 
gióse al Paraguay; el vapor que la conducía logró vencer la 
resistencia que opuso el Gobierno, y los revolucionarios, man- 
Jtdos por el General Ferreira , pudieron apoderarse, ú, prin- 
cipios de Agosto, de Humaitá y Villa del Pilar, avanzando 
después por el río Paraguay hacia YiHafranca, Formosa y 
Asunción. iJa capital de la República pudo librarse del bom- 
bardeo, gracias a la intervención del Cuerpo diplomático resi- 
dente en ella. Pronto se abrieron negociaciones sobre la base 
de concesión de puestos oficiales á los insurrectos; éstos pedían 



210 Los PUKBí.OS HISPA JÍ0AMKHICAKO8 



ti*es MinisterioSi la mitad de la representación nacional y la 
Prefectura de policía. 

Menos mal. Cuando no se luclia por ideas ó principios, sino 
por ambición 6 codicia del poder, las revoluciones dan muy 
triste idea de los hombres y de los pueblos; pero duran menos 
y se evitan con relativa facilidad^ 

Y en efecto, antes de mediar Diciembre terminó la revolu- 
ción. A bordo de un buque argentino subscribieron tratado de 
paz el Presidente Ezcurra y el General Ferreira, Aquél dimitió 
sn alto cargo y se formó nuevo Gobierno presidido por D, Juan 
Bautista Gaona, hombre de nnos sesenta años escasos, bien 
conceptuado en el país, Ko era político de oficioj n¡ General, ni 
siquiera Coronel; se había dedicado al comercio y Ja banca. Era 
últimamente Presidente del Banco Mercantil y de la Sociedad 
industrial paraguaya. Ferreira, el caudillo de los revoluciona- 
rios, fué Ministro de la Guerra. Las demás carteras se repar- 
tieron entre amigos de éste y del Presidente dimisionario. 

La revolución, pues, duró poco, Ko hubo hechos de armas 
importantes, y fueron escasas las bajas sufridas por los de uno 
y otro bando. 

El nuevo Presidente del Paraguay, Sr. Gaona, así en sudiís- 
curso de presentación á la Asamblea legislativa, como en el 
Mensaje al Congreso leído el 1.** de Abril, expresó gran con- 
fianza en el mantenimiento de la paz interior. Sn programa se 
resumía en tres palabras: pacificación, reorganización y trabajo. 
Dedicaría á la Hacienda cuidados preferentes, a ñn de consoli* 
dar el crédito público y mejorar los cambios. 

En el Mensaje se indicaba la conveniencia de reducir el 
tiempo del servicio militar y dotar al Ejército de armamento 
más moderno. 

Pero terminó pronto la presidencia provisional de Gaona. 
Disidencias entre éste y algunos de sus Ministros obligaron al 
Congreso á destituirle, nombrando en su lugar al Ministro de 



lAGüAY 



211 



Relaciones exteriores^ D. Cecilio Báez^ qaien debía continuar 
en ese alto puesto hasta el fin del período constitucional para 
el que había sido elegido ©1 Coronel Ezcurra. 

Bl cambio de Presidente interino se hizo con toda tranqni* 
lidad; no hubo^ pues^ altm-ación importante en la política del 
Gobierno ni en los servicios administrativos, 



En 1906 se hicieron las elecciones presidenciales j j con ob- 
jeto de dar cumplimiento á lo prescrito en la Constitución, re- 
ferente al escrutinio, se convocó á sesiones extraordinarias al 
Congreso legislativo de la Nación desde el 15 de Octubre al 25 de 
ííoviembre. En el primero de los indicados días, el Senado y 
la Cámara de Diputados, reunidos en Congreso, declararon 
electos Presidente de la República para el 10,° período consti- 
tucional al ciudadano Doctor y General Benigno Ferreira, y 
Vicepresidente para el mismo período al ciudadano D. Emiliano 
González Navero. Los electos prestaron jui-amento el día 25 de 
Noviembre. 

Ahora parece que hay tranquilidad en el país. La situación 
política se normaliza, y todos los esfuerzos se dirigen á fomen- 
tar las industrias agrícolas y á proseguir las obras del único 
ferrocarril que hay en la Rrepública, el de Asunción á Pirapó 
por Villa Rica. Debe llegar hasta Encarnación; pero hace años 
que surgieron diñcultades entre el Gobierno y la Compañía 
constructura (The Paraguay Central Railway C.**)^ y las obras 
están paralizadas. 

La situación financiera es menos satisfactoria. El Diario Ofi- 
cial del Paraguay del 13 de Septiembre fijaba en un LÜ86 por 100 
el tipo oficial del oro para el pago de los derechos aduaneros. 
Un mes antes ^ á principios de Agosto , el Presidente de la 
Kopública pedía autorización al Congreso para pagar en oro 
las atenciones de 1907, partiendo del supuesto de que el tipo de 
cambio no excediese de 1.050 por 100. Desde aquella fecha hasta 
él 13 de Septiembre vino oscilando entre 1.040 y L085 por 100. 



212 



iA>a PUEBLOS 1I18PANOAMKIUÜANOS 



En el presupuesto citado se aumentan los gastos. Los hay 
urgentes é indispensables, que el Gobierno no puede menos 
de haoer^ tales como renovación de armamentoSi ferro car riles, 
puentes, telégrafos, etc, las obligaciones contraídns por conse- 
cuencia de la última gnerra civil y el pago de la expropiación 
de tierras aptas para instalar colonias* Los terrenos han ad- 
quirido en estos últimos tiempos mucho mayor valor que el 
que tenían antes; especulíidores que habían comprado tierras 
á 2«50ü pesos oro la legua cuadrada, ]a» están vendiendo ahora 
a 6.500. 

La agricultura y la ganadería toman gran desarrollo, y por 
iniciativa de la Sociedad nacional de Agricultura se va á cele- 
brar una gran Exposición-feria en 1907, 

Un país que ha Importado en 1905, según la estadística pu- 
blicada por la Cámara de Comercio de Asunción, por 48,000.000 
de pesos de mercaderías, y exportado por 53.000.000 1 1), se halla ^ 
ciertamente, en condiciones de hacer conocer los productos de 
su suelo y demostrar á los comerciantes del extranjero que es 
un cliente digno de ser tomado en consideración. Además, para 
los mismos habitantes del país será quizás ese certamen una 
revelación que constituirá, á lo menos, excelente enseñanza* 

Continúa sin resolver la cuestión de límites con Bolivia en 
la región del Chaco. 

Los paraguayos ponen gran empeño en defender su sobera- 
nía sobre ese territorio. Bolivia quiere llevar sobre el litoral 
del río Paraguay, con su presencia real y efectiva, la corriente 
comercial de los departamentos orientales. 

Desde 1863 se han hecho varios intentos para llegar por via 
diplomática á la solución del conflicto» En 1879 se propuso ele- 
gir como linea divisoria entre un Chaco boliviano septentrión 



»l^ Téngale en cuentn qne so tnuA úí-í pi>6í> pnpel^ apro^íniadametite VtA 
dt^l peso oro. 



PARAaUAT 



213 



nal y ua Chaco paraguayo raeridional el paralelo de la prolon- 
gación del río Apa (22*^ 6" 45''). 

Ua convenio ad referenduvij que firmaron el 15 de Octubre 
de 1879 representantes de ambos países, ha cadncado por no 
haber obtenido la confírmacíén de las partes contratantes, 

Según otro convenio (1887), debía dividirse el Chaco en tres 
secciones, de las cuales la meridioaalj entre el Pilcoraayo y el 
grado 22 de latitud, correspondería al Paraguay. La posesión 
de la sección central, entre el paralelo meridional 22 y una 
línea paralela k ana legua del !N^orte de Fuerte Olimpo, debía 
someterse al arbitraje; mientras la tercera sección^ al Norte de 
la segunda, le correspondería á Bolivia, 

Segán un tercer proyecto (1894)^ debía dividirse el Chaco en 
dos partes por una línea diagonal que pasase á tres leguas al 
Norte de Fuerte Olimpo^ desde el río Paraguay, cruzando el 
Chaco, ) I asta el rio Pilcomayo. 

Tampoco prosperó este proyecto, y la cuestión signe en pie. 
Hay entabladas negociaciones, y el Paraguay aspira á que Bo- 
livia se satisfaga con la parte extrema Nordeste del Cliaco^ ó 
sea la zona Norte del río Negro ú Otiiquis hasta sus orígenes* 



Desde el 23 de Agosto de 1906 hay nueva división territorial 
en el Paraguay, El río de este nombre divide á la República en 
dos secciones. 

La Sección occidental ae subdivide en Comandancias mili- 
tares, dependientes del Ministerio de Guerra y Marina. 

La Sección oriental se subdivide ea departamentos, éstos en 
partidos y los partidos en compañías, salvo Asunción, que se 
divide en secciones policiales. 

Los departamentos de la Seccióu oriental son 12, a saber: 
Concepción, Sau Pedro, Caraguatay, Guaira, Jhú, Caazapá, 
Encarnación, San Ignacio, Quiintly, Paraguari, Villeta y Pilar. 

Anteriormente la República del Paraguay se dividía en 20 dis- 
tritos, más el distrito de la capital. 



214 LOS I^UBBLOS UISPANOAMBRIOANOS 

Seg^n el Boletín trimestral de la Dirección de Estadística, 
publicado después del 80 de Abril de 1906, la población actual 
de la República es de 581.347 habitantes, sin incluir unos 50.000 
indígenas pobladores del Chaco. La superficie territorial es 
de 443.533 kilómetros cuadrados. 



URUGUAY 



r^a guerra civil en J90á.— Caiiaa y earsicter de eelas guerras,— Blancos y 
colorados,— Las campañaa de tos Generales Miiuis^ y Bea&veme euatra 
Sara vi a.— Muerte de este caudillo.^ Atentado contra el Presidente.— 
Beatablecimlento de la paz. -Bitnacíún del paia. 



Mal empezó el año 1904 en la Repábüca Oriental del Uruguay, 
Líi revolución que se inició ril subir al poder el Presidente seüoi* 
Batlle Ordóñez, y que sin gran esfuerzo pudo contenerle, resur- 
gió con caracteres de suma gravedad. 

Pretensiones exageradas de los blancos Ó nacionalistas, ó 
intr:inf5igencias de los colorados, vinieron á romper el pacto 
convenido entre los partidos como garantía de paz pública. La 
política de transacción fracasé tina vez más. 

El 3 de Enero se libró el primer combate entre colorados y 
blancos» entre las fuerzas del Gobierno j las del bando de opo- 
sición. Díjose que éstas habían sido derrotadas cerca de Trini- 
dad. Sin embargOj á mediados de mes el jefe de loa blancos, 
Saravia» avanzaba bacia el Sur de la República. El General 
Muniz procuró cerrarle el paso, y bubo acciones de guerra en 
los departamentos de Minas y de Florida. Según despachos de 
Montevideo, los revolucionarios fueron vencidos; pero al mismo 
tiempo se acusaba un estado de gran intranquilidad en la capi- 
tal, donde había temores de que se alterase el orden. 

Los triunfos de los gubernamentales no debieron ser muy 
eficaces, puesto que en los óltimos días de Enero el General 



21G LOS PUEBLO» HISPANOAMERICANOS 

Muniz era derrotado en San Ramón, en los confines de Florida 
y Canelones, es decir, ya muy cerca de Montevideo. 

El Gobierno, ante la gravedad de la situación, echaba mano 
de todas las fuerzas disponibles, disolvía batallones que no le 
inspiraban confianza y apelaba á severas medidas de represión. 
En el Brasil y en la Argentina tratábase ya de intervenir amis- 
tosamente para restablecer la paz. 

La frecuencia de estas guerras civiles es la mayor calamidad 
que pesa sobre algunos Estados americanos. Acabar para siem- 
pre con ellas debe ser el ideal de los hombres que, por sus me- 
recimientos y consiguientes prestigios, están en condiciones de 
dirigir la cosa pública. No hay allí diferencia esencial de prin- 
cipios entre los partidos, y para mantener la concordia basta 
procurar que todos intervengan en la administración, ya tur- 
nando en el poder, ya confiando puestos importantes á las per- 
sonalidades más significadas del partido que directamente no 
gobierna. Así se procedió con acierto en el Uruguay, mediante 
los pactos entre blancos y coloi-ados. Ahora, por imposiciones 
ó intransigencias del directorio del bando colorado, el Presi- 
dente trató de restringir la influencia que los nacionalistas 
tenían en varios departamentos, y surgió la guerra. • 

Ceder y transigir es el único camino para consolidar la paz, y 
con ella robustecer todas las fuerzas productoras del país. Des- 
pués, cuando éste prospere y se enriquezca, habrá ya medios de 
vivir 3' valer socialmente sin necesidad de satisfacer halagos de 
la vanidad con puestos oficiales. Entonces se limitará el campo 
y el número de los que luchan por el poder, porque en el fun- 
cionario {'úblico se verá más al servidor del Estado que á la 
persona que ejerce autoridad y dispensa mercedes. Donde para 
valer y figurar se ponga preferente empeño en conseguir posi- 
ciones oficiales, bien jiuede afirmarse que hay atraso, incultura 
y pobreza. 

Continuaba la í2:uerra. A mediados de Febrero los blancos se 



TTRUOTJAY 



ni 



batían en retirada hacía el Norte, y el Gobierno, confiado en la 
victoria^ adoptaba contra ellos medidas muy severas. En Marzo 
se creyó qii6.Saravia iba á darse por vencido y que la guerra 
estaba ¿ punto de terminar. Na sucedió así. Delegados argén* 
tinos preseniáronae como mediadores, pero el Presidente se 
negó á tratar de poder á poder con los rebeldes. 

El 11 de Abril ^e reunieron en el Salón de la Cámara de Co- 
mercio de Montevideo los hacendados del país para estudiar la 
manera de poner remedio á los perjuicios que ocasionaba la 
guerra: allí estuvieron representados muchos millones de pesos 
de la riqueza uraguaja. Proponíanse los hacendados, más que 
gestiouar en favor de la jvaz inmediata, impedir desde luego que 
los de uno y otro bando, los blancos y los colorados^ echaran 
mano en los campos de cuanto les convenía ó necesitaban para 
las atenciones de la campaña; pidieron que se reglamentase la 
requisa de ganados y que se les permitiera organizar policía ó 
guardia rnral. 

Entretanto, los Generales del Gobierno Benavente y Muñís 
hostilizaban á Saravia, no tan decaído como suponían en Mon- 
tevideo, A mediados de Abril comunicaba el General Muniz que 
2.500 insurrectos se habían internado en el Brasil. Las avan* 
zadas de Muniís llegaban al río Negro. Pero Saravia seguía re* 
sistiendo; el 26 de Abril estaba en Frailo Muerto, y poco des- 
pués dividía sus fuerzas para llamar la atención del adversaria 
sobre diversos puntos. Parte de ellas fueron derrotadas por 
Muniz en el Paso de los Carros del Olimar. 

Parecía que el plan de los insurrectos era rehuir combate 
decisivo y prolongar la guerra indefinidamente. A uno de sus 
caudillos se atribuyó la frase de «la revolución triunfará sin ne- 
cesidad de pelear». De vez en cuando entraban en contacto las 
avanzadas de las tropas del Gobierno con la retaguardia del 
enemigo y se libraban combates parciales. El 6 de Junio la 
vanguardia de Benavente deshizo á la columna insurrecta que 
acaudillaba Abelardo Márquez. Kn la inndrnjí'HdK del 95 ))Tibo 



218 LO» PÜÍI1BL08 HISPA NOAMlCJtlCANüí* 



Otro duro combate entre el Coronel Gralarsa y Sfiravia en Ta- 

¡miabaé. 

En el siguiente mes y en Agosto se reforzaron considerable- 
mente las tropas del Gobierno; el General Maniz, pnesto ai 
frente del Ejército del Norte por haber renunciado Benavente, 
arreció en la campaña, y el L° de Septiembre se libr¿ la acción 
de MasoUer, en la que cayó herido de maert«el caudillo Apari- 
cio Saravift. 

Entretanto, como ya la guerra civil se hacía sentir en la si- 
tuación económica del país, el Gobierno se apresuró á presentai- 
el proyecto de ley de nueva tributación, porque urgía arbitrar 
rocursos, no sólo para hacer frente á las necesidades que sobre- 
vinieran, sino para atender á pagos en suspenso. 

El 7 de Agosto, cuando el Sr. Batlle pasaba en coche por 
una de las callas de Montevideo^ estalló una mina construida 
bajo el piso de aquélla. Afortunadamente, no hubo desgracias 
&rsonales. Unos atribuyeron el atentado á los blancos; otros á 
los anarquistas. Casi todos los detenido>s, más ó menos convic- 
tos, tenían apellido italiano: Di Trapani, Di Ruggia, Calde- 
rón e, etc. 

La muerte de Saravia, á consecuencia de lashei itia,N que r^M. j^ 
bió en el combate, favoreció á la causa del Gobierno; otros de 
los jefes de los blancos aceptaron armisticio y se avinieron k 
que los suyos entregasen las armas á condición de que se 1©^ 
devolvieran los bienes confiscados y se les garantízase libertad 
electoral. Los nacionalistas refugiados en la Argentina protes- 
taban contra la sumisión; pero la paz quedó al dn restablecida 
en Octubre. 

Las pi^incipales bases del acuerdo fueron: sumisión de la^ 
fuerzas levantadas en armas contra la autoridad legal; entrega 
real y efectiva por esas fuerzas de todas sus armas y parques; 
amnistía general; incorporación al Ejército de los Jefes y Ofi- 
ciales amnistiados; distribución d© lüO^OOQ pesos entre los Je* 



fes, Oficiales j soldado» de las fuerzas rebeldes, haciéndose el 
reparto por una Comisión mixta elegida de común acuerdo por 
el Gobierno y ios insurrectoti, y compromiso del Gobierno de 
llevar á sesiones extraordinarias del Poder Legislativo el pro- 
yecto de reforma de la Consitítucióu, Dicho Poder quedaba en 
libertad de decretar ó no la reforma; en caso afirmativo, el Go- 
bierno se obligaba á sancionarla. 

Terminada la guerra civil, el ürnguay dio nuevas pruebas 
de su asombrosa riqueza y vitalidad. A principios de 1905 la 
deuda interior del 6 por 100 se cotizaba á 95, esto es, iO enteros 
más que en la pastada administración. La deuda consolidada de 
íJ */i por 100 alcanzó en Londres tipo li que jamás bahía llegado 
hasta entonces. 

El Presidente de la Repúhlica enaltecía en su Mensaje la 
potencia económica del país y el favorable influjo que sus ins- 
tituciones democráticas ejercían en la conciencia pública. Sólo 
iisí se comprendía que la nación hubiera podido soportar la 
ííuerra civil sin grave daño de aus intereses. 

Aumentaban los ingresos del Tesoro, y especialmente la 
renta de Aduanas. Proyectábanse importantes reformas en el 
sistema tributario y se estudiaban los medios de mejorar la 
situación de la clase obrera. 



II 



La República en ]905 y lOW.— Datos eatadistícos.— La riijuexa pública. — 
Situación política.— Los iijniig:rautes."La colonia esimñola.— Activideil 
económica y fluancicra.— El nuevo período presidenciaL 

En 1905 se publicaron dos excelentes trabajos que daban 
exacta idea del estado general de la República, 

Era uno de ellos publicación oficíala el tomo I del Anuario 
estadístico de los años 11)02 y IQOíí^ que salía á luz con retraso 
por vMi ifis CAUjiiaH pntre ellnfi el movimiento revolucioníirio 



220 LOS PÜBKLO.S HIS*»AX0AMBKICANí)8 



de 1901, que obligó á reducir el personal de la Dirección de Es- 
tadística. Comprende el tomo los datos relativos á territorio, 
demografía, comercio y navegación. La primera parte es un 
completo estadio de la geografía física y la climatología del 
país. La población, en fin de 1903, estaba calculada en 1.018.878 
habitantes, y se recomendaba la conveniencia de hacer un censo 
general que rectifique los errores que se vienen cometiendo en 
sucesivos cálculos aproximados (1). 

Las cifras relativas al comercio (25 millones pesos oro en la 
importación y 37 millones en la exportación en 1903), demues- 
tran que continúa y se tiumenta el saldo favorable á la expor- 
tación hace años iniciado. Es un dato este que se estima gene- 
ralmente como signo de prosperidad; sin embargo, preciso es 
reconocer que la teoría de la balanza comercial no suele estar 
de acuerdo con los hechos. No son los países más ricos y prós- 
peros los que exportan más que importan. Si así fuera, habría 
que declarar pobres á Inglaterra y á Francia. Lo mismo entre 
los individuos que entre los pueblos, el que mejor vive no es el 
que más dinero tiene, sino el que más trabaja, y más gasta, y 
más consume. VA exceso de la exportación sobre la importa- 
ción da dinero, })ero no riqueza, y acusa en esas Repúblicas 
suramericanas la falta de población consumidora y la impe- 
riosa necesidad de aumentarla, fomentando la inmigración. 

El otro trabajo á que me he referido es el que publicó en 
Santiago de Chile el Sr. llamos Montero, con el título de <.sLos 
progresos de un país sudamericano» (La República Oriental 



1^ VA tomo 1 1, publicado en 1906, comprende los datos referentes al Mo- 
vini¡»Mito dol estadt) civil on 1903, (ranadería é industrias derivadas, Agricul- 
tura, Censo a^ricola-í^anadero del departamento de Montevideo, Ceu!*08 in- 
dustrial, comercial y de editicación de Montevideo, K¡(iueza de la Kepiiblica, 
Ferrocarriles, Tranvías, Correos, Telégrafos, 'i'eléfonos. Minería, Marcas de 
fábrica y de comercio, Hancos, Finanzas nacionales y presupuestos de la na- 
ción c >mi>aratlos. Finanzas muniv'í{)ales, Instrucci^ui pública en todas sus 
clase> y jjrados y .Justicia nenal. 



del Urngnay), El autor oalcula el valor de la riqueza pública 
activa 3'' en explotación del Uruguay en bA<)0 millones de fran- 
cos, de loa qtie correapondftn: 2.806 á la propiedad territorial, 
1.300 á capitales sujetos á patentes, 650 á la riqueza ganadera, 
265 al capital agrícola, 245 á los ferrocarriles y 285 al metálico. 
Buena parte da esa riqueza {►ei*tenece á europeos allí estableci- 
dos d á sus bijos, Uruguay OS)* los italianos tienen propiedades 
por valor de 200 millones de francos^ los españoles por 185 mi- 
llones, los franceses por 80 millones. 

Teniendo en cuenta que la población es, en número redondo, 
de 1,000.000 de habitantes, resulta que en la proporcionalidad 
de la riqueza activa corresponde á cada uno la suma de 5.400 
francos. Comparando esta cifra con los 5»50(J francos que se 
asignan á cada habitante de los Estados Unidos del Norte, con 
los 6,5(X) que De Fouville estima que corresponden á cada fran- 
cés y con los 1,500 que Giffen calcula para cada habitante de 
Inglaterra, se notará que la riqueza activa de la Bepública 
Oriental del Uruguay, país nuevo que conserva casi inexplota- 
dfts muchas de sus grandes fuentes de producción, es inmensa, 
y que nada pierde en la comparación con los países más ricos y 
de más prosperidad del mundo. 

Y ese país sólo tiene hoy 5'45 habitantes por kilómetro cua- 
drado (densidad á que no llega, sin embargo, ninguno de los 
demás Estados de la América meridional) y en cultivo nada más 
que el 3 por 100 escaso de su total superficie. Puede suponerse 
lo que habrá de ser el día en que haya aumentado su población 
en las proporciones necesarias para desarx*ollar todas sus fuer- 
zas productivas. 



Durante el año 1905 la Cámara fué realizando su tarea legis- 
lativa; quedó aprobada la ley para la conversión de la deuda 
interior 6 por 100 en 5 poi* VJO. 

A Juzgar por el Mensaje que el Presidente Si\ Batlle leyó al 
reanudarse las sesiones, en F«brero de 1906^ la situación poli- 



222 l,í>.S J^ÜKHIJIS mSPANOAMKinCANOS 



ticft y económica no podía ser más satisfactoria» Agriculttaru > 
ganadería siguen en auge, aumenta la renta de Aduanas y ^e 
impulsan activaniente las obras públicas. 

Preciso es reconocer, sin embargo^ que había demasiadrí 
optimismo en las declaraciones de Batlle, en cuanto á la sitaa- 
eiÓQ política. El partido blanco ó nacionalista no ceja en sas 
propósitos de ganar mayor influencia ó predominio, y lo que 
allí llaman el «.caudillaje gauchesco;^ continúa siendo un peli- 
gro parala paz interior del país* El Gobierno tuvo, sin duda, 
informes de qoe se preparaba un nuevo movimiento revoln- 
cionario, y adoptó á principios de Marzo rápidas y enérgiciLS 
determinaciones: las personalidades más signifícadas entre los 
«blancos* y cuantos se suponían comprometidos en la conjura 
fueron arrestad os « 

En ^^n reciente informe oficial, el del Cónsul de España en 
Montevideo, se hacen interesantes observaciones acerca de la 
inmigración en el Uruguay. Aquí no hay acción directa del Q<i- 
bierno para atraer inmigrantes. No se conceden tierras ni útiles 
para eli^rabajo, transporte al interior ni alojamiento gratuito 
en los primeros días de la llegada, como ocurre en otros paise« 
americanos. El emigrante, desde el momento en que desem- 
barca, sólo puede contar con sus propias fuerzas y recursos» 
hasta que logra encontrar colocación. Los que se dedican á ofi- 
cios manuales, con facilidad hallan trabajo bien remunerado; 
también pueden encontrarlo los dependientes de comercio si se 
resignan á comenzar su profesión por los grados más modestos 
y á ejercerla fuera de la capital, Por ©1 contrario, los que van 
en basca de un empleo burocrático, ó los que provistos de título 
académico se proponen ejercer allí su profesión, deben contar 
de antemano con un fracaso inevitable. La empleomanía ha 
cundido en América lo mismo que en Europa, y para revalidar 
los títulos se tropieza con tantas dificultades qtie aun los más 
obstinados llegan á desistir de su propósito. 



UiaTtUTAV 



oofi 



La inraigración qive recibe el Urngnay es, atinque cün^^tfinte, 
poco numerosa; la falta de los beneficios ó estímulos que eu 
otras Repúblicna se ofrece aleja del país á esos emigrantes 
aventureros, que con completo desconocimiento de América, y 
empujados por la miseria, son los que mA.s fácilmente se dejítn 
seducir por promesas y reclamos. 

Refiriéndose á nuestros compatriotas, dicen os el Cónsul que 
los españoles que emigran al Uruguay, casi todos oriundos de 
Galicia, son gente modesta, trabajadora y prácfcicaj que van 
con propósito perfectamente definido, conocen ya las condicio- 
nes del país, pues la mayor parte tienen familia allí establecida, 
y encuentran colocación segura a su llegada, A tales circuns- 
tancias se deben el bienestar y prosperidad de la colonia espa- 
ñola del Uruguay. 



A fines de año notábase gran actividad y progreso desde los 
puntos de vista econóraico y financiero. 

Ingenieros y representantes de Sindicatos industriales y 
mercantiles hacen estudios en las regiones mineras^ especial- 
mente en los departamentos de Minas» Maldonado y Bivei'a; 
llega de Europa maquinaria perfeccionada para impulsar la 
explotación, y se descubren nuevos yacimientos de bulla en 
Paysandú. 

Estúdianse también proyectos de nuevos canales y ferro^ 
carriles y se amplían las comunicaciones entre Montevideo, 
Rio Grande y Porto Alegre. Las obras del puerto de Montevi- 
deo, á pespr de todos bus defectos, siguen adelante sin nuevos 
Fopiezos, Se calcula que quedarán terminadas dentro de tres 
Üos, y dícese que el' Gobierno se propone establecer allí una 
20n» franca para el comercio de ti*ánsito. Al efecto, un comi- 
sionado técnico especial recibió el encargo de estudiar en Eu- 
ropa la organización de los puertos francos 3* proponer en su 
día al (Gobierno uruguayo las medidas más convenientes para 
la creación de dicha «ona franca. 



224 LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

El estado de la Hacienda es muy satisfactorio; se ha supri- 
mido el descuento de 5 y 10 por 100 que pesaba sobre el sueldo 
de los funcionarios de la Administración. Todos los servicios 
mejoran, y en los nuevos presupuestos se consignan tres mi- 
llones de pesos oro para obras públicas, un millón para Escuelas 
generales y otro tanto aproximadamente para las de Veteri- 
naria y Agronomía y para construir la Biblioteca Nacional y 
Museo. 

En Marzo de 1907 debe empezar nuevo período presidencial 
en la Ilepública del Uruguay. Los partidos políticos estaban de 
acuerdo en designar como sucesor del Sr. Batlle á D. Claudio 
Williman, á quien aquél dio la cartera de Interior y Justicia 
en 1903. Es Doctor en Derecho y hombre de gran prestigio entre 
la juventud intelectual del país. 



REPÚBLICA ARGENTINA 



Kxtmordiimrio desarroUrj de ln riqueza pública.— El crecimiento de In iio- 
1)1 Ación.— Bit nación áe 1a HepúbUca, rlesdd el punto de vlftta eeouAmico> 
ilI terminar el año lOO-l y en los primeros noeaes de 1905.— Conftidevacionés 
sobre la inmig-ración y la colonizaciíjE.— La Eepública Argentina como 
paia proveeiior de artícnlos atimeutíclos.— Situación económica y finan* 
ciera en 1905 y 1906. 



Difícil será, segurametitet encontrar en la historia eco- 
nómica de nación alguna— como no sea en ciertos períodos de 
la del pueblo yanqui— casos de mayor y más rápido y sorpren- 
dente desarrollo de la riqueza natural que el que ahora se viene 
realizando en la República Argentina. 

En el tomo I de esta obra consigné ya datos que daban idea 
de las proporcionea considerables que toma allí el comercio ex- 
terior, sobre todo el de exportación. 

El año 1954 se anunció con mejores auspicios todavía. Au- 
mentaba la producción de cereales y mejoraban los precios 
como consecuencia del conflicto ruso-japonés. 

Conviene tener en cuenta qne el aumento de la producción 
argentina no coincidía con el de la ínmigraciónt Antes al con- 
tx-ario» ésta se estacionaba^ y aun durante el primer semestre 
de 1903 ]a emigración excedió á la inmigración. Considérese, 
pues, lo que puede dar el suelo argentino el día en que acuda 
4 él la inmensa población necesaria para poner en cultivo las 

Ib 



220 LOS PUEBLO» HISPANOAMERICANOS 

vastísima» extensiones de terreno que todavía esperan la fe- 
canda y potente acción del trabajo. 

Dft los 70.000 inmigrantes que recibió la República en 1903, 
40 W) eran italianos y algo más de 20.000 españoles. Eran agri- 
cultores 24,000, jornaleros 15.000, comerciantes 4.000, sirvientes 
otros 4.000. Los demás, niños (11.000) y dedicados á industrias 
y profesiones varias. 

Las comunicaciones y el tráfico en el interior confirmaban la 
pro.s|i(3ridad material del país. Los ferrocarriles habían trans- 
portado en líi03 tres millones más de toneladas que en 1902, lo 
que representaba un aumento del 20 por 100. Se habían abierto 
al Hfírviíiio público durante el año 1.000 kilómetros de vía férrea. 
Los boneficios excedieron de 6.000.000, y con ello se aproximaba 
ya íil 5 por 100 el término medio de utilidad sobre el capital to- 
tal invertido en los ferrocarriles. 

Va\ líM)! se publicó un notable informe, que sobre el cre- 
ciiniíMíto do la población de la República Argentina, comparado 
con ol (lo las priucipalos naciones, había presentado al segando 
("Joií^nvso nuMÜco latinoamericano, reunido en Buenos Aires, el 
Sr. I>. (¡ahriol Carrasco, Director de la Oficina demográfica ar- 
gentina. 

honiostrábaso en él que la población del mundo sigue cro- 
citMido, y (juo (MI el último decenio su crecimiento se ha acele- 
radt) tle nianora tal, que puede afirmarse que en ningún período 
do la ópoi'a do »]U0 existe historia estadística ese movimiento ha 
sido t.in grande. 

l..)s naciones anieiioanas y la Australia, países de inmensa 
exton^i/ui torriiorial. t'ísioamente ricas, poco densamente po- 
bladas y que rocihen inmigración, son las que presentan mayor 
orociuuonío rola ti vo. y las que sin duda están llamadas á te- 
norio .lün n^.á-« lapido on lo futuro, i'unndo mejoren sus condi- 
o;> noN poliiioas. únicas que en la actualidad, y en algunas de 
o! .i>, ponen obstáculo á sus progresos, porque el emigrante no 



REPÚBLICA ARGENTINA 



227 



Ta adonde la paz, el orden j la jastieia no están del todo ase- 
gurados. 

La República Argentina, que ha pasado ya de su período 
stórico de formación, y que por otra parte ofrece condición 
Bes especialmente favorables para loa inmigrantes, ea en la ac- 
tualidad la que presenta una ley de crecimiento más rápido, no 
solamente entre las de América» sino también entre todos l^s 
países de qne existen estadísticas fehacientes. 

De 1895 á 1903 el crecimiento medio annal de la población 
argentina babía sido de 33' Í5 por LOOO habitan tes. Signen inme- 
diatamente á esta Kepública cinco Estados americanos: Costa 
Rica, Uruguay, Brasil, Gruatemala y los Estados Unidos del 
Norte, Da los Estados de Europa, el de mayor crecimiento es 
el reino de Sajonia^ con 20 por l.CMJO; el de menos Francia, con 
1*2 por 1,000. España ocupa el 41.^ lugar entre los 47 países que 
enumera el Sr. Carrasco, con un crecimiento medio annal de 
a*2 por IXHK) (decenio 18874897). 

El .\nuario estadístico de la ciudad de Buenos Aires co- 
rrespondiente á 1903 señalaba él rápido é importante aumento 
de la población de la capital. En 31 de Diciembre de 1902 
tenía 870.237 habitantes; en la misma fecba de 1903, 895.381, 
es decir, 25.144 más. En el año nacieron 31.63G individuos; 
murieron 13.996, esto es, el 15^6 por l.OíK), uno de los tipos más 
bajos que se conocen en la estadística demográfica interna- 
ción aL 



Al terminar el añoj la situación de i a iLejiública, desde el 
punto de vista, económico^ no podía ser más lisonjera. Había 
aumentado la producción, y el comercio tomaba extraordinario 
desarrollo. La recaudación de Adnanas excedía en algunos mi- 
llones de pesos á la del año anterior. Los campos^ donde de día 
en día se van entregando al cultivo más terrenos, prometían 
abundan tísi mas cosechas, sobre todo de trigo y maíz. Atraídos 
por la oferta de trabajo babían acudido millares de emigran^ 



LOS PUEBLOS HISPAN0AME1MCAN08 



teSf la mayor parte gente avezada á las labores agrícolas, en 
especinl los que procedían de Italia y de España. 

Esa es, precisamente» la inmigración que necesita la Hepú- 
Mica Argentina, la de braceros del campo. En este trabajo, en 
las faenas rurales, hallarán siempre ocapación los emigrantes 
que allí vayan, no tan sólo durante la época de la recolección» 
sino en todo tiempo, para labrar y sembrar las tierras, para los 
acarreos de granos, para los múltiples menesteres de la agri* 
cultura y la ganadería. 

Llegó el año 1905, y ya en los tres primeros meses la esta- 
dística del comercio exterior acusó un aumento de 20 millones 
de pesos oro con relación á igual ])enodo de ItKM. La mayor 
parte del aumento, IG millones» correspondía á la exportación. 

Segdn informes de la Cámara mercantil de la propínela de 
Buenos Aires, la agricultura se extendía ¿ lejanas tierras que 
nunca babían sido removidas por el arado, y aiin la expansión 
agrícola argentina hubiera alcanzado mayor desarrollo que el 
que reyalaban las estadísticas si los grandes propieti^rios no 
hubiesen acaparado las mejores tierras» substrayéndolas al cal- 
tivo y á la colonización, ya por abandono» ya en espera de bue- 
nas ocasiones para obtener por ellas altos precios en venta 6 
arrendamiento. 

En un país con territorio tan vasto y tan rico debía ser fá- 
cil hacerse propietario, porque tierras hay de sobra; pero el 
agricultor se halla esclavizado por el arrendamiento y necesita 
muchos años de trabajo y de sacrificios para adquirir el campo 
que cultiva. El latifundio en la Argentina es, como en otras 
partes, una remora y un problema. 

¿Será» tal vez. una de las causas que expliquen la relativa 
paralización del movimiento inmigratorio en los últimos años? 
Seguramente^ si el inmigrante agricultor tuviera grandes pro- 
babilidades de convertirse pronto y con facilidad en propietario, 
habría de ser ya mucho más numerosa de lo qtie es la población 
rural. 



RBPÚBLIOA ARGENTINA 



229 



Para el completo desarrollo de sus riquezas naturales » la 
República Argentina necesita algunos millones más de habi- 
tantes. La Cámara antes citada se hacía eco de la desconfianíía 
d« los agricultoresp que se fundaba más que en la inclemencia 
del tiempo, en la falta de brazos para la recolección de la cose- 
eha'y para el transporte á los pantos de embarque. En 1905 so 
malogró buena parte de trigo y maiz por no haber podido sacar- 
los de las estaciones del ferrocarril, donde se veían grandes pilas 
de esos cereales; ni aun se pudo recoger del campo todo el maíz 
por carecer de braceros. 

Hoy los elementos de progreso con que cuenta el país son 
inmensamente superiores á los que había.en tiempo de la gran 
inmigracióiK las riquezas naturales y el consiguiente porvenir 
de la Repáblica Argentina no son un misterio para nadie; hay 
libertad y paz interior; millares de familias han encontrado allí 
el bienestar que no conseguían en Europa, y, sin embargo, du- 
rante los últimos años, salvo cierto aumento que empezaba á 
notarse, la inmigración había sido inferior á la de períodos an- 
teriores. 

Sin duda alguna la causa está dentro del país^ en la misma 
República Argentina. Los Poderes públicos no toman todo el 
empeño necesario para facilitar al ínmi^ante europeo la adqui- 
sición del suelo, que es uno de los estímulos mAs poderosos que 
deciden á los hombres de trabajo á abandonar su patria» S© 
puede asegurar que la inmigración aumentaría en proporciones 
considerables si en las regiones adecuadas para la agricultura 
la tierra fuera susceptible de fácil adquisición en propiedad* D© 
la manera de enajenar la tierra depende en gran parte la solu- 
ción del problema. Mientras se puedan adquirir vastas exten» 
siones de terreno con fín exclusivo de lucro mediante reventa o 
arrendamiento, la inmigración será insuficiente. 

Hay, pues, que modificar el régimen actual de colonización 
y hacer todo cuanto se pueda para dar nuevo y permanente 
impulso a la corriente inmigratoria. |>ara conseguir ahora lo 



REPÚBLICA ARO ENTINA 



231 



cietitemente, la Cámara de Diputados de la nación votó un pro- 
vecto de ley por virtud del cual quedarían abolidos todos los 
derechos de exportación. Se cree que ésta podía asi aumentar 
en un 20 por 100 por lo menos, porque los productos argentinos 
lucharán entonces con gran ventaja en los mercados, mante- 
niendo la competencia de la baratura en condiciones excepcio- 
nales. 

En general, la Repiiblica Argentina ha entrado en un pe- 
ríodo de actividad económica sin precedentes en la historia, por 
lo rápido y extraordinario. Se han proyectado y se están cons- 
truyendo ahora más líneas férreas que nunca, y á medida que 
el interior del país se abre^ van colonizándolo tanto los natu- 
rales cuanto loa inmigrantes procedentes de la Europa meri- 
dional. 

La rápida expansión que se advierte en la población y en el 
comercio de Buenos Aires y demás grandes ciudades de la Re- 
pública ae debe principalmente 4 este desenvolvimiento eco- 
nómico. En ningún otro país de la América meridional es tan 
considerable el capital extranjero empleado en acciones de fe- 
rrocarril, en bancos y en empresas mercantiles. 



Sigue en aumento el comercio exterior* En 1905 se importó 
por valor de 18 millones de pesos oro más que en ldQ4\ la expor* 
tación alcanzó 58 millones más que en el año anterior, 

Mantiénese el creciente predominio de la exportación sobre 
la importación. La difereucia entre una y otra en 190-5 arroja 
mn total de 117.689.000 pesos oro á favor de la primera. 

El movimiento general del comercio ascendió á 528 millones 
t323 la exportación y 205 la importación), cifra bien considera- 
ble, y mucho más aún si se tiene en cuenta que la población de 
la República no llega á G.OOO.íXK) de almas. Calcúlese lo que 
corresponde por habitante, compárese con la proporción que 
hay en las naciones más prósperas y dedúzcase luego el resul- 
tado á favor de la Argentina. En efectOj á cada argentino oo- 



232 



LOS PÜRIBLOS HISPANOAMRRiaAKOB 



iT^sponden 88 pesos oro En la. Gran Bretaña, según datos 
de 15KB-4t en el comercio con el extraujeio (no con las colonias) 
cada habitante del Reino Unido participa por 80 pesos; en los 
Estarlos Unidos (l&lí4) la proporción es mucho menor, 33; Ale- 
mai]¡a llega á 54, 

Bel total comercio argentino algo más de la quinta parte se 
mantiene con la Gran Bretaña; siguen Alemania y Francia, y 
en en arto lugar los Estados Unidos. El comercio de la República 
Argentina se mneve con capitales europeos; la influencia mer- 
cantil yanqui es insignificante. 

El Mensaje últimamente leído por el Vicepresidente en ejer- 
cicio de la Presidencia señala la prosperidad económica y finan- 
ciera de la República, Funda el Sr. Pigueroa Alcorta grandes 
esperanzas en el rápido aumento de la población, y considera 
indispensable atender preferentemente al problema inmigrato- 
rio; más qae procurar que aumente la inmigración, lo conve- 
niente ahora es depurarla, mejorar las condiciones en que se 
realiza- 
La inmigración ha tomado nuevo incremento; tanto, que al 
año l\^)ñ corresponde el máximo de la habida en la República, 
pues entraron en ella 366,309 inmigrantes* La cifra anual más 
alta conocida anteriormente había sido la de 1889: 289.014 per* 
sorias. 

En cuanto ¿ las ñnanisaSf como allí dicen^ un periódico de 
Buenos Aires, La Nación^ refiriér^dose al año 1906, consignaba 
que la renta nacional ha aumentado en una proporción corres- 
pondiente al desarrollo del comercio y de las industrias*. £1 
lidoho vale la pena de que se le señale como el signo inequi* 
voco de la prosperidad del país argentino. La estad is tica de la 
recaudación señala siempre, con tídelidad de termómetro, la 
prosperidad ó la depresión económica^ y ofrece la representa* 
ción numérica de la capacidad productiva de las naciones* El 
incremento del año último demuestra evidentemente el enorme 
progreso realizado por la labor oomún de los habitanteSr 



REPÚBLICA, ARGENTINA 



233 



Eü la recandación de la Aduana de la capital hubo un au- 
mento de 7.70<J.O00 pesos con relación á la de 1906, á pesar de 
haberse suprimido derechos de exportación y rebajado la tasa 
de otros gravámenes. Los impuestos internos valieron al'í'isco 
1/255.000 pesos más que en 1905, no obstante haberse dejado de 
cobrar el gravamen á la exportación de azúcar y el de las So- 
ciedades anónimas^ con los cuales la diferencia á favor de 190(5 
hubiera sido de muy cerca de 4,000.000 de pesos. 



II 



Lft retí de vías férreas. ^Ferrocarriles construidos, en conatruccú'in y od 
proyecto. — Los ferrocíirnkst rroiitcrÍ7,oa. — El ferrotMirril trasandino.— 
Plan de vías férreas j fluviales para favorecer Á la colonlxacJ<5n* 



En párrafos anteriores se ba aludido al desarrollo que va 
tomando también la red de vías férreas de la República. En 
efecto, desde que se inauguró en Agosto de 1857^ dentro de la 
capital, la primera sección de ferrocarril en la República Ar- 
gentíua^ linea cuya longitud era apenas de poco más de 10 ki- 
lómetros, el incremento ferroviario en el país ha sido notabldf 
llegando hoy acontar con un total de líneas en explotación que 
alcanza á 20«591 kilómetros (1). 

Este gran paso dado por la República Argentina en el ca- 
mino del desarrollo de sos ferrocarriles ln ha llevado á ocupar 
el décimo rango que tiene entre los Estados del mundo; la pre- 
ceden los Estados Unidos^ Alemania, Rusia^ Francia, India, 
Gran Bretaña, Anstria*Hungría, Canadá y Australia. 

Veintiuna líneas férreas cruzan su territorio en todas di- 
recciones, ligando á la capital y demás centros de población y 



(1) Memoria (U la Defégsüión de la J^epú^Uca ÁrifeHHna j^resmtada á la tercera 
Confetefíciü intemaei^ñdl am§rka»a tmnida. en Rio 4e Jatmro. — Julio y Agosto 
da 1906. 



234 



LOS PUEBLOS HISPANOAMBBICAífOS 



comercio importantes con los puntos más apartados de sus 
frouteraS} con las Repúblicas de Chile j Bolivia y con las 
márgenes de los ríos limítrofes de las del Paraguay ^ Brasil y 
Uruguay. 

ExiEíten Ademá.s en construcoión ferrocarrileá cuyas líneas 
tendrán en conjunto 3,581 kilómetros de extensión, de los cua- 
les pertenecen al Estado 1.324 y ¿ empresas particulares •2.257 • 
Fuera de éstos, en breve se dará comieníio á la construcción de 
líneas férreas del Estado en una longitud de 363 kilómetros, 
rinalmente, las lineas del Estado estudiadas tienen una ex- 
tensión de 4.958, y las que se encuentran sometidas ¿ estudio, 
de 2.570. 

El Gobierno argentino se ha preocupado especialmente en 
llevar sus ferrocarriles hasta las fronteras del pais« 

La linea forrea en dirección á Bolivia tieue actualmente 81 ki- 
lómetros en explotación hasta Furmamarca, Está construida 
conap latamente hasta Humahuaca, habiéndose vencido, por lo 
tanto, las mayores diñcultades opuestas por la naturaleza déla 
región. Los trabajos se prosiguen con rapidez, y dado el empeño 
que los Poderes públicos demuestran « es de esperarse que en un 
lapso de tiempo relativamente breve estén ligadas por ferroca- 
rril las ciudades de La Paz y Buenos Aires, 

La vía que ha de poner en comunicación directa y rápida á 
Chile y la Argentina, el gran ferrocarril trasandino por Dspa- 
llata, será una de las más importantes del Kuevo Mundo, 

A mediados de 19(Ja la línea se hallaba ya expedita, por el 
lado argén ttnO| hasta el paraje de Las Cuevas, ó sea hasta el 
pie de las más altas montañas, á cuya cumbre corresponde la 
divisoria de aguas. Por el lado de Chile se iba más despacio^ 
faltaba aún construir lo más difícil. 

En la primera sección, de Los Andes á La Guardia Vieja, los 
trenes hacían y& servicio, subiendo con cremallera eu lasitime* 
diaciones de La Guardia Vieja. Es ana zona muy pintoresca, 
con hermosos y fértiles campos sobre lomas y colinas coronadas 



HBPÚELICA ARGENTINA 



235 



por un verdadero laberinto de üorros» Allí está el famoso Salto 
del Soldado con un |:ieqaeño puente que da paso á la vía. 

En la segunda seeción, que llega hasta Peñón Rayado, 1& 
linea, en construcción, remonta, faldeando cerros, la orilla iz- 
quierda ddl Aconcagua. Más adelante, en Juncal, empieza la 
ascensión de la cumbre. 

Entre Juncal y Cuevas hay enormes pendientes que exigen 
cremallera; la vía pasa por la orilla Sur de la laguna del Inca 
y sigue por Los Caracoles hasta una altitud de 3.000 metros, 
donde ha de abrirse el gran túnel, Hasta éste llega ya la line& 
argentina; la del lado de Chile se aproxima con rapidez. Se cal- 
cula que ambas lineas y el tuoel central estarán terminados en 
dos años más y que esta vía directa podrá inaugurarse á unes 
de 1908 ó principios de 1909. 

Memorable será el día en q ue la grandiosa obra quede ter- 
nainada y pueda ii* la locomotora desde Valparaíso á Buenos 
Aires, á través de los Andes. Ya no habrá que hacer la larga y 
peligrosa ruta del Cabo de Hornos, que hoy mismo evitan mu- 
chos viajeros prefiriendo pasar en carra nje ó á lomo de caba- 
llería las altas cumbres de la cordillera por esa zona que aún 
separa el ferrocarril chileno del argentino, y donde las moles* 
tías del viaje se compensan con los maravillosos espectáculos 
que allí ofrece la naturaleza, 

Al mismo tiempo se ejecuta actualmente otra línea del lada 
de la Bepublica de Chile por el Paso de Antaco, bnscando li- 
garse con alguna de las argentinas que se dirigen al Sur. Así, 
pues, puede asegurarse que antes de muy pocos años habrá do- 
ble comunicación ferroviaria entre ambas Repúblicas, lo qu« fo- 
mentará su comercio y consolidará sus sentimientos amistosos* 
Con el proposite de acercarse á la frontera oriental argen- 
tino-boliviana, fué construido y entregado al servicio en 1904 
el ramal Perico- Ledesma, y uua ley de 1906 ordenó sn prolon- 
gación hasta Embarcación* sobre el río Bermejo. Comenzado en 
ese mismo año el nuevo ramal podrá estar en servicio en 1907 y 



236 LOS PUBBLOS HISPANOAMERICANOS 

será prolongado hasta la frontera en las cercanías de Yacuiba. 

Otra ley del año 1905 ordenó la construcción de la línea 
Santo Tomé-Posadas, quedando iniciadas entonces las gestio- 
nes para llevarla á cabo. Si el Gobierno del Paraguay prolon- 
gara la línea que termina actualmente en Pirapó hasta Itapuá, 
frente á Posadas, la comunicación por ferrocarril entre Buenos 
Aires y la Asunción quedaría resuelta. 

Para fomentar la colonización en la extensa y fértil región 
del Chaco, se ha proyectado un ferrocarril económico desde Re- 
sistencia hasta Metan, y se trata de canalizar los 60 kilómetros 
de esteros que dividen los dos largos fragmentos del Pilcomayo. 

Con igual fin se halla en estudio el plan de construcción de 
un ferrocarril que partiendo de Puerto de San Antonio pase 
por Valcheta y llegue al lago Nahuel Huapí, y otra línea desde 
Rivadavia hasta el valle Dieciséis de Octubre en la falda de los 
Andes, pasando por las colonias Sarmiento y San Martín, con 
un ramal desde la primera hasta el lago Buenos Aires. 

Forma parte también del plan j'^a iniciado la navegación del 
río Santa Cruz, que el Poder Ejecutivo ha contratado con una 
Empresa particular en condiciones sumamente favorables para 
el Erario. 



iir 

Reseña histórico-política en el trienio 1904-1906.— El nuevo Presidente señor 
Quintana,— Su programa de gobierno.— Las huelj^as.— Tentativa revolu- 
cionaria.— El Conprreso popular de Instrucción pública.— La Unión cívica 
radical y su maniñesto.— Mensaje de confianza al Sr. Quintana.— Muerte 
de éste— Presidencia provisional del Sr. Figueroa Alcorta.— Proyecto de 
armamentos marítimos. 

En Marzo de 1904 se hicieron las elecciones para renovar la 
mitad de la Cámara de Diputados, conforme á nueva Ley Elec- 
toral. Por primera vez estuvo representado en la Cámara, con 
un Diputado, el partido socialista. 



REPÚBLICA ARGENTINA 



237 



Después, el 10 de Abril, se efectuó la elección de los delega- 
dos que en Junio habían de designar al nuevo Presidente* Ob- 
tuvieron mayoría en las provincias los partidarios de D. Manuel 
Quintana, candidato del partido nacional. 

Sin embargo, aun no podía darse por segura la elección de 
Quintana. Trabajaban mucho los amigos del Sr. Unihuru, del 
partido republicano, y había un candidato de transacción muy 
bien conceptuado^ D. Marco Avellaneda, Ministro de Hacienda, 
autor de importantes proyectos de ley sobre unificación de la 
deuda exterior y conversión gradual del papel moneda. 

Llegó el 12 de Junio, se reunieron los Colegios Electorales y 
resultó elegido D. Manuel Quintana, ex-Ministro del Interior^ 
Abogado y Consejero de varias Compañías de ferrocarriles. A 
última hora su elección estaba ya prevista, sobre todo desde 
que D, Marco Avellaneda retiró su candidatura. Hubo algunoa 
desórdenes en las provincias, pero no tuvieron importancia. 

El 19 de Octubre cesó el anterior Presidente, General don 
Julio A. Roca, y tomó posesión de la suprema magistratura de 
la Repáblica el Sr. B, Manuel Quintana, que expuso su pro* 
grama de gobierno en el discurso que leyó ante el Congreso 
Nacional. 

En paz con todas las naciones, trazadas definí ti vamen te las 
fronteras, creía que ningún peligro llegaría á turbar en un por- 
venir cercano la paz exterior d» la República. 

Si lo permitían las condiciones del Tesoro y el crédito exte- 
rior y la abundancia de dinero en las plazas europeas, estaba 
dispuesto á abordar el problema de convertir^ en todo ó en 
parte, los títulos de la deuda exterior que tienen garantías es- 
peciales y que devengan altos intereses. Así la Argentina daría 
excepcional prestigio á su firma, porque esas combinaciones 
financieras sólo pueden realizarse, en condiciones regulares, 
por los países que están en plena prosperidad y que hacen honor 
á sus compromisos. 

Declaraba el Sr. Quintana que la cuestión primordial era 



LOB PUEBLOS fílSPANOAMBRiaANCS 



poner el pais en condiciones de recibir la inmigración enropea 
j atraerla por medios eficaces; que no debe inourrirse otra ve% 
en el error de llenar la capital, ¿ costa del Estado, con todo lo 
qne sobra en los centros urbanos de Europa, sino fomentar la 
inmigración de núcleos selectos, formados por liombres de 
trabajo, que sepan labrar la tierra, y cuya suerte eaté de tal 
manera asegnrkda por las previsiones de los Poderes públi- 
cos, que puedan ser el origen de nuevas corrientes^ por virtud 
de esa propaganda irreemplazable que mande desde la tierra 
argentina hasta los rincones de los campos europeos el testi- 
monio del reconocimiento y de la prosperidad personal. 

Las huelgas que hubo en Noviembre y Diciembre causaron 
cierta alarma y algunos perjuicios al comercio» sobre todo á las 
casas exportadoras, que por falta de personal no podían cum- 
plir los compromisos adquiridos con los compradores. En los 
días I y 2 de Diciembre los huelg^uistas realizaron una demos- 
tración contra el capital y suspendieron los servicios, aunque 
^o lograron la nnanimidad que pretendían. Concesiones de una 
' otra parte, y la mayor oferta de brasáos como consecuencia de 
la llegada de inmigrautesi conjuraron el peligro ysenormalíaó 
la situación. 

En el orden político ^ las cosas no iban tan bien. La renova- 
ción del personal administrativo ocasionaba disgustos y protes- 
tas. Se conspiraba contra el Gobierno del nuevo Presidente^ y 
con sorpresa se supo en Europa á principios de Febrero de 1905 
que había habido un m^ovimiento revolucionario en varias pro- 
vincias de la República Argentina. Pero casi al mismo tiempo 
llegó la noticia de que la sublevación, de carácter militar, ba* 
bía fracasado. El Gobierno pudo sofocarla sin gran esfuerzo. 

El desarrollo d© la rir^ueza, el valor ó importancia de los 
intereses económicos que crean las industrias y el comercio, 
<5onstituyen la mejor garantía contra las revoluciones. En la 
República Argentina, tan próspera y tan rica y con promesas 
tan fundadas de mayor prosperidad y riqueza, es ya casi impo* 



RBPÚBI.IOA ARGENTINA 



239 



sible que se propague y persista ese ardor revolucionario qun 
todavía mantiene en constante agitación é intranquilidad á al- 
guna que otra Repdblica de América. 

Y aáii